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                  <text>Sección Cuarta

HISTORIA

�NUEVO LEÓN, MEDIO SIGLO DE HISTORIOGRAFÍA
1951-1999

Israel Cavazos Gana
Universidad Autónoma de Nuevo León

Sin pretender ser exhaustivos, presentamos aquí un mero repaso general
de lo que han sido los estudios históricos relativos a Nuevo León, en la
segunda mitad del siglo XX. Cubriendo no sólo este período sino todo
tiempo anterior, se han ocupado de ello diversos autores e instituciones. En
1986, el Comité Mexicano de Ciencias Históricas, con la publicación del
libro: Mil tres textos sobre la historia de la frontera norte, dedicando a
Nuevo León un breve trabajo en las páginas 241 a 294. También el
historiador David Piñera Ramírez, en su obra: Historiografia de la frontera
norte de México... ; y el Instituto de Investigaciones Históricas de la
Universidad Autónoma de Tamaulipas, en el libro: De historia e
historiografia de la frontera norte, investigación coordinada por el Dr.
Manuel Ceballos Ramírez.
Abarcando también todos los tiempos, han sido celebrados en Nuevo
León dos seminarios de bibliografia regional. El primero, en 1995 y el
segundo en 1999; ambos auspiciados por la Universidad Autónoma de
Nuevo León.
En 1996, la UANL editó nuestro trabajo: &amp;critores de Nuevo León.
Diccionario biobibliográfico que, al registrar a los autores, incluye a
aquellos que han escrito obras de carácter histórico.

Hemerografia histórica

Dentro de este mismo medio siglo, han aparecido publicaciones
consagradas a difundir trabajos o información sobre el tema. Entre éstas
conviene mencionar a Roe/, órgano de la Sociedad Nuevoleonesa de
Historia, Geografia y Estadística, lnter Folia, publicación mensual de la
Biblioteca Universitaria "Alfonso Reyes". En su sección "Autores
Nuevoleoneses", registra la producción bibliográfica de cada uno, figurando
casi todos los historiadores.

Otra publicación es Human itas, anuario del Centro de Estudios
Humanísticos, de la UANL. El primer número apareció en 1960. En 1999 ha
salido el no. 26; incluyéndose en todos una importante Sección de Historia,
509

�con colaboradores nacionales y extranjeros, pero comprendiendo siempre a
los más destacados de carácter local.
La Dirección de Investigaciones Humanísticas de la UANI.::, por su
parte, sacó a la luz su órgano trimestral Actas, cuyo primer número salió en
julio de 1977. Aunque tuvo como subtítulo: Historia, Letras y Artes,
predomina en su contenido la historia. Se significó por incluir amplias notas
sobre archivos, relaciones, crónicas, viajes, derroteros, iconografia, etc. En
cada número llevó un apéndice de diez o más páginas con algún texto de los
más raros del pasado local.
Otra publicación notable ha sido el Boletín del Archivo General del
Estado de Nuevo León. A partir de 1978 ha sobrevivido en vatjas "épocas",
difundiendo valiosa información sobre sus abundantes fondos documentales.
Hubo en este mismo intervalo, tres publicaciones ocasionales. Una, La
voz de Zaragoza que s,tó 14 números (sept. de 1961-oct. de 1962). Otra: El
triunfo de la República, semanario del cual aparecieron 19 números (30 de
enero al 5 de junio de 1867). Y otra más: 1872, año de Juárez, de lo que
salieron 12 números (enero a diciembre). La primera, conmemorativa del
centenario de la batalla del 5 de mayo; la segunda por igual celebración de la
caída del II Imperio, y la tercera por los cien años de la muerte de Juárez.
Las tres fueron fundadas y dirigidas por el periodista e historiador Ricardo
Covarrubias y contienen valiosas colaboraciones y notas históricas sobre
cada uno de aquellos episodios.

Edición de documentos
El investigador del pasado nu~voleonés ha visto enriquecidas sus
fuentes, en los últimos cincuenta años, con un considerable número de
ediciones documentales. Consignaremos aquí sólo algunas. Para el siglo XVI
ha sido publicado, entre otros, los siguientes: 1580, Relación de las personas

nombradas por Luis de Carvajal, para llevar al descubrimiento del Nuevo
Reino de León, en edición facsimilar y versión paleográfica.
En 1982, apareció la obra de Alfonso Toro (compilador) Los judíos en
la Nueva España, en edición que comprende el texto de expedientes contra
numerosos judios, y, completo, el proceso de Luis de Carvajal, el viejo a que
fue sometido por la Inquisición en 1589-90, y que ocupa 165 páginas de ese
libro.
Lo publicado en relación al siglo XVII, sobre el Nuevo Reino de
León, es más abundante. En 1966 el ITESM editó nuestro Catálogo y
510

síntesis de los Protocolos del Archivo Municipal de Monterrey, 1599-1700,
en 350 p. A partir de entonces aparecieron cinco volúmenes más, abarcando
hasta 1801. Los índices analíticos de estos libros fueron redactados por Lilia
Villanueva de Cavazos. Años más tarde, en 1998, el Congreso del Estado
auspició la edición de El Nuevo Reino de León a través de 3,000

documentos, en síntesis, del Archivo Municipal de Monterrey, 1598-1705.
El Archivo General del Estado imprimió en 1985 el libro Indios, frailes
y encomenderos, siglos XVI y XVII, de Eugenio del Hoyo. En 247 páginas
reproduce 32 documentos sobre los tres enunciados del título. El más
extenso, de 1715, es el de las Ordenanzas para los pueblos de indios
fundados por Barbadillo. En el mismo año de 85, el Archivo editó, del
mismo autor, la obra Esclavitud y encomiendas en el Nuevo Reino de León,
siglos XVII y XVIII, que en 259 págs. comprende numerosos textos de títulos
de encomiendas. Sobre este mismo tema, la Universidad de Sevilla editó en
1992 el libro de Silvio Zavala: Entradas, congregas y encomiendas en el
Nuevo Reino de León, que transcribe muchos textos y referencias de
documentos relativos.
En el mismo año de 92, Producciones Al Voleo publicó el notable

Documento del Parral, sobre el largo pleito del Nuevo Reino de León con la
Nueva Vizcaya, ventilado en 1643. Se pone como autor a Eugenio del Hoyo,
en lugar de a Wigberto Jiménez Moreno, que fue quien lo encontró. Del
Hoyo escribió la excelente introducción y realizó la versión paleográfica.
Tres años más tarde, en 1994, el autor de esta nota publicó el libro Actas del
Ayuntamiento de Monterrey, 1596-1690, en 496 pp. Aunque no del todo
referente a Nuevo León, conviene citar la importante obra de Ernesto de la
Torre Villar: Coahui/a, tierra anchurosa de indios, mineros y hacendados.
Este voluminoso libro de 722 páginas auspiciado en 1985 por Sidermex,
incluye varias cartas del general Alonso de León, (nuevoleonés) al virrey
conde de Galve, sobre el poblamiento de Texas.

Catálogos y guías
Formando parte esencial de las fuentes de la historiografia de Nuevo
León, daremos aquí un vistazo rápido a algunos catálogos y guías.
Uno de los primeros publicados al inicio de esta media centuria es el
número 3 del que preparó Bertha Ulloa Ortiz con el nombre de Catálogo de

los fondos del Centro de Documentación del Museo Nacional de Historia en
el Castillo de Chapultepec. El texto apareció en las páginas 5 a la 62 del
Tomo XI, no. 2 (1952) de las Memorias de la Academia Mexicana de la
Historia. De esta impresión se hicieron algunas separatas o sobretiros. En la
511

�explicación del texto, escrita por el Dr. Silvio Zavala, director entonces del
Museo, expresa que "comprende una parte de la micropelícula tomada ... en
Nuevo León... en 1950", en una serie titulada "Monterrey" y que en el
catálogo aparece el contenido de los rollos 4, 5 y 6, de los once de que
consta la serie. Este cuaderno registra los títulos de 159 expedientes del
Archivo Municipal de Monterrey, del ~iglo XVII.

Redactado por J. Jesús Avila Avilá, en 1990 apare.ció el índice de la
Correspondencia con la Secretaría de Guerra y Marina, tomo I, 182_3-1864,

en 243 pp. y el tomo 11, 1864-1944, en 206 pp.
En 1990 fue impreso el tomo I del Catálogo [del} Ramo Militar, 17971840, en 513 pp., redactado por Leslie Aguilar Bernal. El tomo 11, 18411848, hecho por la Sección de Clasificación, apareció en 1991, en 675 pp.

En 1958 el Congreso del Estado publicó el libro 134 años de vida
institucional, que comprende el índice de los decretos y leyes más
importantes. Este trabajo de 398 páginas fue preparado por Pedro R. Nava y
se han hecho dos ediciones posteriores.

En 1998 fue publicado el catálogo A ustedes les consta. Una historia de
dinero, guerra y mercancías, Tomás Crescencio Pacheco, 1856-1865. El

Por cuanto al Archivo General del Estado es la ínstitución que mayor
número de catálogos y guías ha publicado. En 1978 el de Límites, mercedes
y fundaciones, en 22 pp. y el de Asuntos Eclesiásticos, en 48 p. En 1980 el
Indice y catálogo de as/s concluidos, en 132 pp:

Historias generales

En 19.87 aparecier~n los dos primeros volúmenes de los índices de los
Protocolos [de] Bartolomé García, y en 1989 los tres volúmenes restantes.
Este trabajo que cubre los años de 1844 a 1859 de ese notario, lo redactó Ma.
del Carmen Jiménez Villanueva.
·
J. Jesús Avita Avila redactó el catálogo de Documentos relativos a la
legislación laboral, 1826-1924 publicado en 1988, en 100 pp.
En ese mismo año apareció el índice del Ramo Educación, 1840-1936.
César Morado Macías hizo el catálogo de Intestados. Justicia, 1827-1951,
publicado en 1989, en 109 pp.; él mismo redactó el de Comerciales. Justicia,
1804-1904, tomo I, en 207 pp. El tomo II de ese mismo ramo, de 1904 a
1912, fue hecho por Leonor Ponce y Margarita Báez, publicado en 1990, en
192 pp. y el de Asuntos de Tierras. Justicia, 1744-1956. También por César
Morado Macías, se publicó en el mismo año, en 92 pp.
Del Ramo: Gobernadores han sido publicados los siguientes índices:
Correspondencia de Bernardo Reyes, 1884-1908, editado en- 1988, sin
paginar; ...de Antonio 1 Villarreal, 1910-1915, en 35 pp.; ... de José E.
Santos, 1918-1920, en 102 pp.; ambos en el mismo año. El de la
Correspondencia de Aarón Sáenz, 1926-1930 fue publicado en 1989, en 175
pp.; el de la de José Benítez, 1926-1931, en 161 pp.; el de la de Plutarco E.
Calles Chacón, 1929, en 33 pp.; y el de la de Francisco A. Cárdenas, 19281934, en 134 pp.

índice de este notario lo redactó Ma. Magdalena Alvarez Hemández. El
volumen tiene 31 Opp.

Hasta 1950 sólo se disponía de los textos "clásicos" de José Eleuterio
Gon.zález, David Alberto Cossío y Santiago Roel. De las dos primeras no
había reediciones. De la de Roel, de 1938, sí. En la década de los 50's fueron
hechas dos: 1954 y 1955 y tenemos a la vista una de 1963 y otra de 1984.
En 1968 Editorial Trillas publicó en 250 p. la Breve historia de Nuevo
León, de Timoteo L. Hernández. Esta obra tuvo dos ediciones sucesivas, una
de 1969 y otra del 70, y cuatro reimpresiones de 1971 al 74.
Auspiciada por el gobierno local, apareció en 1984 la Historia de
Nuevo León, de María Luisa Santos Escobedo, en 148 pp. Al año siguiente el
Tecnológico de Monterrey, publicó la obra de Rodrigo Mendirichaga: Los
cuatro tiempos de un pueblo. Nuevo León en la historia, en 531 pp.
profusamente ilustrada.
En 1989 fueron dados a la estampa los libros Nue vo León, una historia
compartida, de José Luis García Valero, y Nuevo León en la historia, de
Andrés López de Castro et al., auspiciada por la SEP, en 192 pp.
El Colegio de México y el Fondo de Cultura Económica, editaron en
1995 nuestra Breve historia de Nuevo León, en 231 pp. y de la cual han sido
hechas ya varias reimpresiones.

A nivel escolar

Esa década de los 80' s fue fecunda en este aspecto particularmente en
obras de carácter didáctico. Mencionaremos sólo algunas.
512

513

�Cuando la SEP empezó a publicar las monografias históricas de cada
Estado, fue incluída la nuestra titulada: Nuevo León. Montes jóvenes sobre
las antiguas llanuras, publicada en 1982, en 223 p. y en edición de 90,000
ejemplares. Para 1996 habían sido hechas tres reimpresiones, de más de
100,000 ejemplares cada una.
En 1984, la Geografia e historia de Nuevo León, para el 3er. grado,
en 60 pp., sin citar al autor. Tres años más tarde, en 1987, Editorial Trillas
publicó en 128 pp. la Geografía e historia de Nue-vo León, de Ismael
Vidales. Del año siguiente, 1988, conocemos la Síntesis de historia de Nuevo
León, de Jorge Mascareñas et al., en 102 p., y la Historia de Nuevo León, de
Francisco Mendoza Rangel et al. , publicada por Ediciones Castillo, en 145 p.
Dentro de ese mismo género escolar, la SEP editó en 1994 el libro
Nuevo León, historia y geogra.fia, de Edna Alicia García Zúñiga et al., en
159 pp.; y en 1997, Ecj(ciones Castillo sacó a la luz pública la Geografia e historia de Nuevo Le6n, para el tercer grado de secundaria, de Héctor J~ime
Treviño Villarreal et al., en 208 pp.

En 1985 apareció el libro Efemérides nuevoleonesas. Natalicios,
decesos, biogra.fias, preparado por Alfonso Reyes Aurrecoechea, en 106
páginas. Cuatro años después, en 1989, vió la luz pública un tomito de 98
pp. Con igual título de Efemirides nuevoleonesas, de José Raymundo Reta
Díaz, bajo el no. 45 de los Cuadernos de Archivo, del Archivo General de
Estado de Nuevo León (citaremos AGENL).
Con el nombre de Cronologías nuevoleonesas, "desde la conquista
hasta los años presentes", fue editado en 1994 en 223 pp. El texto lo dispuso
su autor Saúl Balderas, no por años sino por lo sucedido mes por mes.
Apareció como el número 3 de la "Colección Monterrey 400", del mismo
Archivo.
Hay otro µbrito de 85 pp., escrito por Abel Moreno López, titulado:
Guía cronológica de la historia política de Nuevo León, en edición del
mismo autor, en 1996.
·

La cultura ~n Nuevo León
Antologías
En cuanto a compilaciones de textos de historia de Nuevo León,
conviene consignar dos, una y otra aparecidas en el mismo año de 1989. La
Antología histórica, de Raúl Rangel Frías, auspiciada por el Gobierno de
Nuevo León, en 350 pp.; y la obra Nuevo León. Textos de su historia,
compilados por Celso Garza Guajardo, en tres volúmenes de 699, 556 y 318
pp. Esta obra forma parte de la serie promovida por el Instituto de
Investigaciones José María Luis Mo?l y fue editada por éste y por el
Gobierno de Nuevo León.

Sobre historia de la cultura en Nuevo León, hay varios libros
fundamentales. Del de Rafael Garza Cantú: Algunos apuntes acerca de las
letras y la cultura de Nuevo León en la centuria de 1810 a 1910. Publicado
en aquel año del centenario, ha sido hecha en 1995 una edición facsimilar, en
621 pp., auspiciada por el Conaculta y por el Gobierno de Nuevo León. De
la de Héctor González: Siglo y medio de cultura nuevoleonesa, editada por
Botas en 1946, hay también una segunda edición hecha en 1993 por el
Gobierno de Nuevo León, en 311 pp., con un magnífico prólogo de Alfonso
Rangel Guerra.
En 1981, la Dirección General de Investigaciones Humanísticas de la
UANL, patrocinó la publicación de la Historia de la cultura nuevoleonesa,
de Genaro Salinas Quiroga, en 559 p.

Efemérides
La historia de Nuevo León ha sido ofrecida también a los lectores en
forma de efemérides. De este género mencionaremos aquí el libro
Cronología de Nuevo León, 1527-1955, de Antonio Morales Gómez. Fue
publicado en 1955 por la Editorial B. Juárez, de la ciudad de México, en 292
p. Si bien pudiera considerarse como una historia continuada por cuanto a
que muchos de los años de la cronología son tan amplios como pequeños
capítulos.

En 1992 fue editada la obra: Desde el cerro de la Silla. Artes y letras de
Nuevo León, auspiciada por la UANL y bajo la coordinación de Miguel
Covarrubias, quien figura como editor. El libro consta de 438 pp.
profusamente ilustradas.

La UDiversidad y otras escuelas
En 1957 la Universidad de Nuevo León publicó nuestro libro en 160 pp.

514

El Colegio Civil de Nuevo León. Contribución para su historia, Sobre esta
515

�misma escuela, Hermilo Salazar Suárez imprimió en 1991 su estudio Raíz en
el tiempo. Cróníca del Colegio Civil, en 178 pp. editado por la Preparatoria
no. 3. En 1993 apareció el volumen de 191 pp. Testimonios sobre el Colegio
Civil (1868-1993) con textos de diversos autores.

De la crónica del Nuevo Reino de León escrita en el .siglo XVII por
Alonso de León, Juan Bautista Chapa y Femando Sánchez de Zamora y
publicada por Genaro García en 1909, fue hecha en 1961 una se~da
edición y más tarde, en 1985, otra auspiciada por el Ayuntamiento de
Monterrey. Editorial Porrúa, por su parte, la publicó también en 1975, en el
no. 60 de la Biblioteca Porrúa, en las págínas 1 a la 215 con otros títulos de
la Colección de Documentos inéditos o muy raros para la Historia de
México. La Facultad de Filosofía de la UANL, editó en 1995 únicamente la
parte de Alonso de León, en una colección titulada Clásicos de la Historia
'
en 118 pp.

Genaro Salinas Quiroga publicó en 1983 el libro de 334 pp. Reseña
histórica de la Universidad Autónoma de Nuevo León, y diez años más
tarde, en 1993, fue publicado el folleto de 70 pp. Datos históricos sobre la
fundación de la Universidad Autónoma de Nuevo León, de J. Guadalupe
Lozano Alanís. Este mismo último autor editó en 1990 su libro Ciudad
Universitaria. Crónica de su.fundación, en 128 pp.

En los Estados Unidos el historiador Carl L. Duaine, residente en
Corpus Christi., editó en 1971 la triple crónica, traducida al inglés, bajo el
título de Cavems of Oblivion, con ilustraciones de Thomas V. Landrith, en
500 ejemplares de 245 pp. En ocasión del tercer centenario de la crónica de
Juan Bautista Chapa, el Gobierno de Nuevo León patrocinó en 1990 la
edición separándola de las otras dos, con el título de Historia del Nuevo
Reino de León de 1650 a 1690, en 173 pp. La Universidad de Texas en
Austin editó· en 1997 este mismo libro con el nombre de Texas &amp;
northeastem Mexico 1630-1690, en 235 pp.; en traducción al inglés de Ned
F. Brerley e introducción de William C. Foster.

En 1980 fue publicado el libro 50 aniversario. Escuela Industrial
Alvaro Obregón. Reseña histórica, volumen de más de 120 pp. s/n
, profusamente ilustrado.
Femando Váz.que✓Alanís y Catarino García Herrera, editaron en 1991
su libro Historia de fa Facultad de Derecho y Ciencias Sociales ... 18241891, en 346 pp. y en 1998 la UANL publicó el libro de 164 pp. Reseña
Histórica de la Facultad de Arquitectura, 1946-1996, escrito por Jesús E.
Guajardo Mass.

Nnevo León prehispánico

.

La bibliografia sobre esta etapa del pasado nuevoleonés, no es muy
prolífica. De lo más importante escrito en los últimos 50 años citaremos aquí
sólo tres estudios: Arte rupestre en Nuevo León, de William Breen Murray,
publicado en 1987, por el AGENL, en el no. 13 de sus Cuadernos..., en 69
pp.; la tesis de licenciatura en arqueología de Moisés Valadez Moreno: Las
sociedades pre y protohistóricas de Nuevo León, presentada en 1992 a la
Escuela Nacional de Antropología e Historia, en 317 pp. publicada en 1999
por la UANL con el título de La arqueología de Nuevo León y el noreste, en
258 pp. y el bello libro: Boca de Potreril/os, del mismo autor et al.,
promovido por el Museo Bemabé de las Casas, de Mina, N. L. y editado por
la UANL, en 149 pp. profusamente ilustrado.

Sobre Nuevo León colonial
La producción historiográfica sobre la etapa virreinal de Nuevo León,
es más o menos abundante en la segnda mitad del siglo XX.

516

En relación a esa época, Ediciones Pauraque publicó en 1954 un librito
de 95 pp. titulado Orígenes y formación del Nuevo Reino de León' escrito
por Rodrigo Mendirichaga.
Una importante obra, indispensable para el conocimiento de fines del
XVI hasta las primeras décadas del XVIII, es la Historia del Nuevo Reino de
León, 1577-1723, publicada en 1972 por el Tecnológíco de Monterrey, en
dos volúmenes con 662 pp., en pagínación seguida. Siete años después, en
1979, Ediciones Al Voleo la sacó facsimilar en un solo volumen, impreso en
los talleres de Editorial Libros de México.
Del mismo autor, el AGENL publicó en 1985 un libro que ya citamos
por caer en lo que son colecciones de documentos: Esclavitud y
encomiendas... ; y otro también ya mencionado por igual motivo: Indios,
frailes y encomenderos.... Eugenio del Hoyo es autor también de un tomito
de 62 pp. que publicó el mismo Archivo en sus Cuadernos... (no. 14) con el
nombre de Señores de ganado, Nuevo Reino de León, siglo XVII.
Para esa misma etapa, se tiene la controvertida tesis de Andrés
Montemayor Hemández: Las congregas en el Nuevo Reino de León,
presentada en 1971 a El Colegio de México. (Ed. multilit. 1971, 158 pp.) El

517

�AGENL editó un trabajo del mismo autor con el mismo título en 90 pp. en el
no. 54 de los Cuadernos....
Referentes a la primera mitad del XVIll, conviene citar la Descripción
del Nuevo Reino de León, 1733-1740, del gobernador José Antonio
Femández de Jáuregui, en 115 pp.; y las Noticias de los poblados del Nuevo
Reino de León, 1739, en 134 pp., de Antonio Ladrón de Guevara, ambos
publicados por el ITESM, el primero en 1963 y el segundo en 1969.
En 1988 el mismo AGENL, editó en el no. 36 de sus Cuadernos..., La
catedral del Nuevo Reino de León, en 127 pp.; y en 1989 El Obispado del
Nuevo Reino de León, en el no. 26, en 103 pp.; ambos escritos por Aureliano
Tapia Méndez; y en 1990 editó en el no. 48 el libro Mil días de riqueza. San
Antonio de la Iguana, en 151 p. escrito por Mario Treviño Villarreal.
/

Sobre los municipios dd Estado
,

Acerca de los municipios en general, había sido publicada en 1942 la
obrita de Ti.moteo L. Hemández: Relación histórica sobre el origen de las
cabeceras municipales... , en 64 pp., muy útil como manual de consulta.
Sobre el mismo tema Gustavo Garza Guajardo editó en 1986 Las cabeceras
municipales de Nuevo León. Fundadores, nombres, decretos, en 141 pp.
En 1981 la UANL editó el libro Textos municipales, antología de tantos
autores como pueblos, en 207 p.; con síntesis relativas a cada uno de los
lugares.
El Gobierno de Nuevo León auspició en 1993 la edición en 217 pp. del
libro Heráldica municipal de Nuevo león, reproduciendo los escudos de
cada uno de los municipios y su significado, con textos de Femando García.
Hasta 1950 los libros referentes a cada municipio no sobrepasaban una
decena. En la última mitad del siglo XX, en cambio, la producción ha sido
abundante. Indudablemente que han contribuído a ello la creación de la
Sociedad Nuevoleonesa de Historia en 1942; la del Colegio de Historia de la
Facultad de Filosofia y Letras de la UANL, y la de la Asociación Estatal de
Cronistas de Nuevo León, en 1987.
Al revisar lo de cada uno de los pueblos, encontramos con que para el
de Abasolo se cuenta con el tomito de 74 pp. titulado Abasolo, 1827-1852.
Aspectos históricos, escrito por Martín Saláis Cantú. Apareció en 1986 bajo
el no. 8 de los Cuadernos..., del AGENL.
518

Sobre Agua/eguas sólo se tenía la Monografía... , de Protasio P. Cadena
editada en 1942. En este medio siglo sólo ha sido publicado en 1980 el _texto
de las Diligencias para el establecimiento del lugar de Ntra. Sra. de la
Concepción de Gua/eguas y Bucareli, 1773, en 10 pp., publicada como
suplemento de Actas de la UANL.
En 1993 fue publicado el libro: El municipio de los A/damas... su
territorio, su gente, en 296 pp., sin escrito por José Guadalupe Lozano
Alanís; con breve información histórica.
El municipio de Allende ha sido más afortunado. Además del A/bum del
primer centenario... , editado por José Flor Navarro en 1950 (ya casi dentro
del segundo medio siglo del XX) han aparecido después, en 1986, el libro de
Lilia Idalia Alanís Allende: ayer y hoy, de 81 + 36 pp. con información
histórica y gráfica. En 1993, Bernardo Flores Salazar imprimió en México su
monografia Allende, Nuevo León, de 174 pp. El mismo autor editó en 1997
su Guía turística de Allende... en 97 pp., que comprende también referencias
históricas. En 1994 Lilia Idalia Alanís et al. produjeron el lujoso volumen_de
gran formato; Allende, Nuevo León.. Inventario de un pueblo, en 137 pp. y
en 1997 Amparo García et al. editaron la obra Testimonios: documentos y
fotografias de Allende... , en 258 pp., con amplia información gráfica de valor
histórico.
El municipio de Anáhuac ha sido estudiado por Hortencia Camacho
Cervantes. En 1988 la UANL le editó Anáhuac, frontera nuevoleonesa.
Persistencia de la historia, en 105 pp. En 1994 la misma investigadora
escribió una versión infantil con el nombre de Un cuento de historia para los
niños de Anáhuac, en 29 pp.
Sobre el municipio de Apodaca no hay mucho que leer. En 1951 fue
publicado nuestro folleto de 64 pp. San Francisco de Apodaca, en
colaboración con Rodolfo Garza Osuna; y en 1985 apareció el librito
Apodaca, puerto aéreo de Nuevo León, de Ramiro Estrada Sánchez, en 97
pp., que en la parte antigua reproduce textualmente lo nuestro.
·
Sobre Aramberri hay dos pequeños libritos. Uno Aramberri... 16261950 y otro de igual título, ambos de Jaime del Toro. El primero en el no. 27
de Cuadernos... del AGENL impreso en 1988 en 81 pp.; y el segundo spi, en
24 pp.s/n.
En relación al municipio de Bustamante hay también dos trabajos, uno
El Señor de Tlaxcala, en 57 pp.; el otro, El viento de la llanura, monografia·
del lugar en 107 pp.; ambos escritos por Héctor faime Treviño Villarreal y
519

�editados respectivamente con los números I y 46 de los Cuadernos... del
AGENL, en 1.986 y 1990.
En cuanto al municipio de Cadereyta, tenemos a la vista la monografia
San Juan Bautista de Cadereyta, publicada en 1995 por J. Guadalupe
Hinojosa Cantú, en 234 p.
Referentes al municipio de Cerra/vo, hay tres libros: Ce"alvo, la cuna
de Nuevo León, de Femando Vázquez Alanís, publicado en 1992, en 172
pp.; Cerralvo, Nuevo León, de Rogelio Velázquez de León, editado en 1993,
en 104 p.; y Gran Reseña de Ciudad Ce"alvo... cuna del Estado, 15821993, de Leonardo Contreras, publicado en 1994, en 311 pp.
Los tres textos más importantes sobre la congregación de Colombia,
fueron publicados en 1991, a raíz de la construcción del puente
internacional. Primero, el ~ue lleva por nombre Nuevo León. Destino y
desafio. Antología de capítÚlos y documentos sobre la frontera, para explicar
el origen de Colombia. to compiló Celso Garza Guajardo y comprende 69 J
pp. Después, el trabajo de Héctor Jaime Treviño Villarreal: Colombia.
quimera y realidad. Sucesos y personajes de la congregación; en 190 pp.,
publicado en 1991 con el no. 64 de los Cuadernos.... En el mismo año la
UANL, publicó el libro de Hortensia Camacho Cervantes, en 275 pp.
Fundaciones y asentamientos en Nuevo León. Cuatro villas en el norte,
referente a las desaparecidas villas de Azanza, Mier y Terán y Llanos y
Valdés, y a la congregación de Colombia.
En 1977, Esteban Leal Villarreal editó su libro en 173 + 29 pp. China,
Nuevo León. Ensayo histórico sobre un pequeño pueblo; y en 1966 apareció
el libro Valle de San Felipe de Jesús de China, en 299 pp. escrito por
Erasmo Leal Flores.
También en 1977 fue publicado el folletito de 36 pp. 1826. Doctor
Arroyo, datos de su fundación, de Víctor Manuel Zapata Báez. Mas tarde, en
1991, la UANL auspició la edición de la monografia Doctor A"oyo, espejo
de sol, en 187 pp., escrita por Francisco Javier Alvarado Segovia; y en 1998
fue publicado el folleto Doctor Arroyo, la esperanza del hombre del
desierto, de Francisco Merla y Andrés Huerta, en 31 pp.
Sobre el municipio de Doctor Coss conocemos una sola monografía:
Doctor Coss, ensayo histórico, publicada en J993 por José Guadalupe
Hinojosa Cantú, en 89 pp.

520

Sobre el de Doctor González, sabemos también de un sólo libro: Doctor
González, Nuevo León. Apuntes históricos, de Roberto Chapa Martínez, en
148 pp., editado por la UANL en 1983.
De los libros referentes a la municipalidad de Galeana, conviene citar la
Monografta de Galeana, Nuevo León, de Alejandro Luna Salazar, impresa
en 1989, en 137 pp.; y el libro Galeana, Nuevo León, de Saúl Balderas Peña,
publicado por el Congreso del Estado en 1998, en 177 p.
El municipio de García carece de libros de carácter histórico. hay sólo
lD1 librito de Ramiro Garza, acerca de vivencias personales; otro de
anécdotas y leyendas, de Alejandro Valadez Arrambide; y un álbum de fotos
antiguas de Juan Gerardo Garza.
De los seis municipios que ostentan nombres de generales, consignamos
aquí los trabajos siguientes: el de Hemán Salinas Cantú, Municipio de
General Bravo. Historia de su fundación, tradiciones y relatos. Fue
publicado en 1966 y consta de 134 pp. Gustavo Garza Guajardo publicó en
1990 sus Testimonios de ciudad General Escobedo, en 32 pp., más
descriptivo que histórico. En 1997, Juan Ramón Garza Guajardo editó:
General Escobedo. Historia de sus Ayuntamientos, 1868-1997, en 95 + 30
pp.
En 1999 Andrés Puente Muñoz et al. editaron el libro Personajes.
· Testamentos del "valle de la Mota, General Terán ... , en 113 pp.
Del municipio de General Treviño, nada ha llegado a nuestras manos,
salvo algún artículo.
Tenemos a la vista la monografia General Zaragoza, Nuevo León,
paraíso de sur, obrita de Emma Reyna García, impresa en 1993, en 86 pp.
En este medio siglo únicamente ha sido publicado un solo libro sobre el
municipio de General Zuazua. Lleva el nombre de Si las palmas hablaran,
Z~ua. Nuevo León, Lo escribió Raúl Martínez Villarreal. Sólo tiene 30 pp.,
editadas por la UANL. Sobre una hacienda de Zuazua, la de San Pedro, hay
dos libritos: Pláticas y recuerdos de un pasado. La hacienda de San Pedro.
Un caso de historia oral, escrito por Carlos Gustavo Leal Velasco, editado
en 1988 en 77 pp. y reeditado en formato más pequeño en 1995, en 124 pp.
El otro lo escribió Gerardo Jiménez Cantú y se llama Camino a la hacienda
de San Pedro, con algo, muy poco, de historia y con la descripción de la casa
grande; impreso en 1993 en 32 pp., sin contar más de 32 de ilustraciones a
toda plana.

521

�Sobre el municipio de Guadalupe, apareció en 1973 nuestro libr? .El
Señor de la Expiración del pueblo de Guadalupe, de 137 pp., con noticias
históricas sobre el lugar. En 1997, Francisco Arredondo Cano editó su
Ciudad Guadalupe, el gigante de Nuevo León, con notas históricas tomadas
de lo nuestro y con crónicas de los últimos años. En diciembre de 199~, pe~o
fechado ya en el 2000, salió nuestro libro Ciudad Guadalupe... en la hzstoria
y en la crónica, en 350 pp., profusamente ilustrado.

De Herreras a Montemorelos
En relación al municipio de Herreras, sólo se cuenta con el libro de
Jorge Pedraz.a. Salinas: Los Herreras, raíces de un pueblo, en 143 + 38 pp.,
publicado en 1989.
'

De la municipalidad de Hidalgo no conocemos libro alguno de esta
segunda mitad del sigI/. El interesado puede documentarse s~ ~mbargo, ~n
la Revista Hidalgo, que en las décadas de 1950 y 1960 publico Margarito
Alcántara y que trae abundante información histórica y gráfica sobre ese
lugar. En 1984 salió el volumen de 138 pp. 50 aniversario, 1934-~984, con
la historia gráfica de Cementos Hidalgo. En 1990 fue pubhcado un
cuadernito de 26 pp. titulado 162 años de la fundación del municipio de
Hidalgo, síntesis monográfica escrita por Antonio B. Villarreal.
Sobre el municipio de Higueras, en 1963 apareció el librito de Juanita
Gom:ález y Rogelio Villarreal con el nombre de Monografía del municipio
de Higueras. Primer centenario de su erección en villa, y que consta de 60
pp.
El municipio de Hualahuises dispone de mejor información. Además de
algunos trabajos sobre tradiciones, cantos religiosos, etc., hay tres libros con
referencias históricas: Monografia de Hualahuises, impresa en 1978, con 37
pp. Perfil de un pueblo. Villa de San Cristóbal Hualahuises, e~t:tdo en
1987, en 170 pp. y reeditado en 1993 en 211 pp., con algunas adiciones y
ligeros cambios; ambos escritos por Napoleón Nevárez Pequeño. En el no.
55 de los Cuadernos... del AGENL, Pedro Gomés Danés publicó San
Cristóbal de Gualagüises, haciendas ranchos y encomiendas, siglo XVIII, en
105 pp., confundiendo la misión de San Cristóbal con el valle de este
nombre.
Del municipio de /turbide desconocemos si haya sido hecha publicación
alguna.
'

522

Por lo que atañe a Lampazos de Naranjo, es uno de los lugares con
mayor información histórica. Leopoldo Naranjo publicó en 1934 el que .es y
ha sido el primer libro sobre algún municipio de Nuevo León. Convertido en
rareza bibliográfica fue, por fortuna, reeditado en 1998, con motivo del
tercer centenario de esa ciudad. Su título: Lampazos. Sus hombres, su
tiempo, sus obras. La reedición en 309 pp. fue auspiciada por el Congreso
del Estado. El prologuista del libro mencionado, Ernesto Zertuche, publicó
años más tarde, en 1982, su libro Lampazos, mi hidalga tierra, en 380 pp. El
joven investigador Mario Treviño Villarreal, editó en 1990 su trabajo: Mil
días de riqueza. San Antonio de la Iguana. Figura con el no. 48 de los
Cuadernos... del AGENL, en 151 pp. Más tarde, en 1994, fue realizada una
investigación en equipo, formado por Héctor Jaime Treviño, J. Jesús Avila,
Bárbara Leticia Martínez Cárdenas y César Morado Macías, realizando el
libro: Historia de Lampazos de Naranjo... , en 874 pp.
La historia de Linares, sigue, lamentablemente sin ser investigada y
escrita. Existen algunos estudios parciales. En 1963 un cuadernillo de 61 pp.
titulado: Linares, la primera ciudad nuevoleonesa que se rebeló contra el
imperialista Vidaurri, escrito por Pablo Salce Arredondo; y otro folletito de
34 pp. editado en 1989 por la UANL, Linares, ayer y hoy, de Armando Leal
Ríos. En 1995 fue publicado el libro Linares colonial. Calles, solares, casas
y gente de la villa de San Felipe de Linares, 1774, en 149 pp., trabajo
realizado por Rolando Guerra Gom:ález y Raúl García Flores. En 1997 fue
inaugurado el Museo de Linares. Uno de los impresos conmemorativos fue:
·Linares, el caminar de un pueblo, en 77 pp. Trae información histórica en
textos de Rolando Guerra Gom:ález et al., así como buenas ilustraciones. La
fuente primordial para el estudio del pasado linarense, es el Calendar of the _
Pablo Salce Arredondo manuscript collection, compilado en 1976 por
Carmen Piñero, de la Latín American Collection, de la Universidad de
Texas, en Austin.
En cuanto al mumcipio de Marín, a la antigua Monografía del
municipio de Marín, publicada en 1943 por Alberto Sánchez, vino a sumarse
la Historia de la villa de Marín, escrita por Ramiro Leal Gom:ález y
publicada en 1994, en 89 pp. descontadas las de las ilustraciones.
En 1998 Dalila Salinas publicó el librito Melchor Ocampo. Pueblo
joven, gente que pasa, en 80 pp.
Del municipio de Mina, tenemos para su estudio la tesina presentada en
1985 a la Universidad Mexicana del Noreste por Ernestina Lozano de Salas.
Se titula: Mina, huella geológica, colonizadores y entorno cultural, en 350
pp. El Cedulario del Archivo de Mina... Ramo Justicia 1828-1949, de la
misma autora con la colaboración de Agapito Renovato, fue publicado por el
523

�Gobierno de Nuevo León, en 198 pp. Sobre aspectos parciales conviene citar
el librito La hacienda del Muerto, de Edmundo Derbez, editado en 1997, en
86 pp., y el trabajo científico Boca de Potrerillos, en 1998, citado ya al
referimos a la época prehispánica.
De los municipios del sur, tenemos en nuestras manos el librito Mier y
Noriega, testimonio de su fundación, preparado por Jesús María Chávez
Muñoz y publicado en 1999 en 57 pp.

Montemorelos sólo cuenta con dos pequeños ensayos: Origen de la
ciudad de Montemorelos. Síntesis de una investigación histórica, de Ciro R.
Cantú, en edición al mimeógrafo hecha en 1966, en 28 pp.; y Montemorelos,
anales de su historia, de José de Jesús Martínez Perales, publicado en 1993
en 151 pp. En el anuario Humanitas de la UANL, ediciones de 1967 y 1976,
, hay dos artículos amplios sobre aspectos parciales de la misma ciudad, de
Ciro R. Cantú, y en el de 1,971 otro de Isidro Vizcaya Canales.

I
En el orden alfabetico seguido hasta ahora, correspondería ocupamos
aquí de Monterrey, de que_nos ocuparemos aparte.

De Pesquería a Villaldama
En relación al municipio de Pesquería y al de los Ramones, no
encontramos publicaciones hechas en este medio siglo. Resulta interesante
advertir que sobre esta última municipalidad el estudiante alemán Martín
Drüeke, de la Facultad de Filosofía de la Universitiit des Saarlandes, realizó
como tesis un trabajo sobre el fundador de los Ramones titulado Das
Vermachtnis des Don Plácido Rodríguez Vaca, aus Capadero, Méxiko, N.
L.. und seine Sprachlichen Besonder heiten. Text aus dem Jahre 1787, en
117 pp.
Sobre el municipio de Los Ramones, no sabemos de trabajo histórico
alguno.
No cabe duda que Sabinas Hidalgo es un municipio afortunado, por
cuanto es de los que más información histórica tienen. Antes de 1950 sólo se
contaba con la Monogra.fia ... , de Miguel Guadiana lbarra (1944), y con el
libro Sabinas Hidalgo. Tradición, leyenda, historia, de Francisco J.
Montemayor (1949). El primero de éstos ha sido reeditado en 1933, en
ocasión del tercer centenario del lugar. En 1974 Celso Garza Guajardo
publicó su libro El Real de Santiago de las Sabinas, 1693-1829, de 100 pp.
En 1990, este mismo autor editó un volumen de crónicas bajo el título de
Aquellos años que soñé, en 530 pp. y produjo además algunos ensayos sobre

524

diversos aspectos históricos como Los barrios de Sabinas... (eds. 1986 y
1990); El ojo de agua. .. (1981); el cuadernito Para contar la historia de
Sabinas... (1993); El Real de Santiago... homenaje en el 300 aniversario,
con documentos facsimilares, en el mismo año; su Diario de actas del
Ayuntamiento... 1895-1900, en 1999; etc.
Por su parte otros autores han bordado sobre varios temas sabinenses.
Rodolfo de León Garza editó Legado histórico de Sabinas, en 1990; Benito
López Valdés sobre Historia del deporte en Sabinas... (1997) en tres gruesos
volúmenes; Celso Garza Ríos, en su librito La huella de mis pasos por las
calles y barrios de mi pueblo, (eds. 1989 y 1992); Roberto Garza Cruz con
su breve Monograjia. El valle de Santiago de las Sabinas, 1983, en 31 pp. y
Santiago A. V ara Jiménez con su Memoria de un pueblo sobre el Archivo de
esa ciudad, publicado en 1987 en 69 pp.; etc.
Del municipio de Salinas Victoria desconocemos alguna publicación
hecha en el período que aquí estudiamos. Sólo hemos visto el folletito 164
aniversario de la erección en villa... orígenes e historia, en 15 pp.
El de San Nicolás de los Garza sí cuenta con diversos textos impresos
sobre su historia. En 1978 Tomás Mendirichaga Cueva publicó en el no. 19
del anuario Hwnanitas de la UANL, un amplio artículo titulado El municipio
de San Nicolás de los Garza, que más tarde, en 1993, el Ayuntamiento de
esa ciudad le editó en forma de librito, en 52 pp. El mismo Ayuntamiento
publicó en 1984 el libro San Nicolás de los Garza. Páginas de su historia, en
300 pp., escrito por Héctor Jaime Treviño y Celso y Gustavo Gana
Guajardo. En los años 1983 y 84 fue publicada la revista San Nicolás,
órgano informativo. En el no. 5 de 1984, fue incluída una Monogra.fia de
San Nicolás, en 47 pp., que suscriben Ramona Faz Anaya e lbacdi García
Ayala En 1997 la UANL publicó un lujoso volumen de gran formato
titulado San Nicolás de los Garza a 400 años. Retos frente al tercer milenio
en 172 pp. Figuran como editores Luis L. Galán Wong et al. y contiene 29
artículos de igual número de autores. El capítulo V, sobre historia, escrito
por Celso Garza Guajardo.
En lo que respecta a publicaciones históricas referentes al municipio de

Santiago, las hay sobre diversos aspectos: el deporte, la música, los límites,
los toreros, etc. Citaremos aquí sólo las de carácter general. El libro Del
valle de Guajuco a villa de Santiago, escrito en 1899 por Calixto García
Prieto y editado por Héctor Javier Barbosa, en 1993, en 150 pp.; la La
historia de Santiago Nuevo León, de Juan Alanís Tamez, impresa en 1989,
en 180 pp. y La iglesia parroquial de Santiago Apóstol, de Héctor Javier
Barbosa, edición de 1968, en 164 pp.

525

�El municipio de San Pedro Garza García cuenta con algunas fuentes
impresas sobré su pasado. En 1982, Tomás Mendirichaga Cueva publicó su
bien documentado libro El municipio de Garza García, en 11Opp. Seis años
después, en 1988, fue editado el cuadernito San Pedro Garza García, de
Federico Ortiz Moreno, en 45 pp. con breves datos históricos. En 1991, el
AGENL, publicó en el no. 65 de sus Cuadernos..., el libro de Carlos
González De Nogales a San Pedro, en 136 pp. y en 1993 el mismo autor
editó su obra San Pedro de los Nogales, en un tomo de 291 pp.,
profusamente ilustrado. Por su parte Juan Ignacio Barragán editó el lujoso
volumen de gran formato Génesis de un municipio de vanguardia. San
Pedro Garza García, en 168 pp. con abundantes ilustraciones y algo de
noticias históricas. El libro no tiene año de edición, probablemente en 1990.
De Santa Catarina hay una monografia publicada en 1989 en 168 pp.
titulada Santa Catarina a través de la historia, a base de recopilaciones y
efemérides arregladas _por Antonio Guerrero. Otro libro que lleva .por
nombre Santa Catarimí en el tiempo~ editado en 1995. Contiene 33 artículos escritos por 13 autorts; en 199 + 44 pp. Otro que se llama Santa Catarina,
un acercamiento a su h~toria, impreso en 1996 y escrito por cinco autores,
en 142 +20 pp.; cubriendo únicamente los siglos XIX y XX; y una
Cronología de Santa Catarina, 1999, de Francisco Sepúlveda García, en 132
pp. que abarca desde 1577 hasta el año de la edición. En 1999, la UANL y el
Ayuntamiento editaron el libro en gran formato Santa Catarina hacia el
siglo XXI. Pasado, presente y futuro, en 188 pp. con textos de Luis J. Galán
Wong, eta/.
Sobre Va/lecillo, el AGENL editó en 1987, en sus Cuadernos... un
librito de 113 pp. titulado San Carlos de (sic por del) Vallecillo. Real de
Minas, 1766-1821, escrito por Mario Treviño Villarreal. Conocemos
también la breve monografia Vallecillo... los caminos de su historia,
publicada por el Gobierno de Nuevo León en 1993, en 76 pp., preparada por
Juan Manuel González Sánchez.
Acerca del municipio de Villa/dama, tenemos a la vista el libro
publicado por la UANL en 1998, en 157 pp. titulado Villaldama, de Maria
Luisa Santos Escobedo, profusamente ilustrado. La misma autora escribió en
1999 el cuadernito Villa/dama, información básica, en 22 pp., con fines de
divulgación; y, por su parte Pedro Nabor González Cárdenas imprimió en
1999, en 80 pp. un estudio histórico sobre Historia de dos templos, de esa
misma ciudad.

La historia y Monterrey
La primera historia de Monterrey fue indudablemente la que en 1936
publicó Vito Alessio Robles con el título de Monterrey en la historia y en la
leyenda siendo el primero en inventar juderías y sinagogas a la ciudad.
En la segunda mitad del siglo XX los libros de carácter general no han
sido muy abundantes. En 1971 la Asociación de Editores y Libreros de
Monterrey, editó la Historia de Monterrey, de Andrés Montemayor
Hemández, en 463 p.
En 1996, El Diario de Monterrey y Editorial Grijalbo auspiciaron la
edición de una Enciclopedia de Monterrey, en tres volúmenes de 479,427 y
443 p. sobre aspectos diversos.
Sin cubrir la historia en forma continuada han salido, entre otros, los
libros siguientes: Episodios de ayer, de José P. Saldaña, impreso en 1959, en
229 p. Un primer tomo de Narraciones regiomontanas, en 1959, en 171 pp.
y otro de igual título de 160 pp. impreso en 1961; ambos escritos por Carlos
Pérez-Maldonado. Empresas Editoriales editaron en 1973 en un solo tomo de
540 pp. dos libros de José P. Saldaña Grandeza de Monterrey que había
publicado en 1968 y Estampas antiguas de Monterrey, de 1942. De este
· último el Gobierno del Estado sacó una 3a. edición en 1981 en 236 pp.
Manuel Neira Barragán publicó en 1983 su libro El Monterrey de Ayer,
de 392 pp., en edición auspiciada por el Ayuntamiento.
En 1985, Ediciones Castillo imprimió el libro Historia del agua en
Monterrey... , escrito por Enrique Torres ·López y Mario A. Santoscoy, en
273 pp., profusamente ilustrado; y en el mismo año salió el volumen de 359
pp. Monterrey, área metropolitana, coordinado por Mario A. Santoscoy y
editado por Central Distribuidora de Publicaciones, también con numerosas
ilustraciones.
En 1990 el AGENL, publicó en el no. 56 de sus Cuadernos... el librito
de 85 pp. de José P. Saldaña, apuntes sobre Monterrey. Una visión histórica.
Con el título de Una ciudad para vivir..., Alfonso Rangel Guerra sacó
en 1991 una compilación de textos de diversos autores, sobre la ciudad, en
258 pp., edición auspiciada por el Fondo Editorial Nuevo León.

527
526

�En edición coordinada por Gustavo Gana Villarreal, salió en 1995, el
volumen en .gran formato Atlas de Monterrey, en 509 pp. sobre múltiples
aspectos pero con amplia información histórica.

También el Gobierno del Estado auspició la publicación facsimilar de
El Cura de Tamajón, semanario publicado por Guillermo Prieto en
Monterrey, en 1867. Lo editó Santiago Roel, hijo, con un estudio preliíninar
suyo.

El Fondo de Cultura imprimió en 1997 el tomito de 137 pp. Visión de
Monterrey, escrito por Abraham Nuncio y en 1998 apareció el libro
Monterrey 400. Estudios históricos y sociales, en 320 pp., en edición de la
UANL coordinada por Manuel Ceballos Ramírez.

Isidro Vizcaya Canales imprimió en 1991 su libro en 74 pp. Monterrey,
1882. Crónica de un año memorable. De esta obra el AGENL hizo una 2a.
edición en 1998, en 141 pp.
En 1990 apareció el libro de José P. Saldaña El Gral. don Porfirio Díaz
en Monterrey, 1898, en edición auspiciada por el Ayuntamiento de la ciudad.
Consta de 74 pp. mas las de las láminas s/n.

Monterrey colonial
De los libros documentales sobre esta etapa, citaremos el Indice del
Ramo Causas Criminales del Archivo Municipal de Monterrey, publicado
por Eugenio del Hoyo en 1963, en 102 pp.; el Catálogo y Síntesis de los
Protocolos... del mismo Archivo, del cual hemos publicado seis volúmenes
ya citados al referirnos ¡i!Nuevo León Testamentos coloniales de Monterrey,
editado en 1991 en 248 pp. y 246 Testamentos de Monterrey, impreso en
1999, en 287 pp., ambos de Lilia Villanueva de Cavazos y el volumen Actas
del Ayuntamiento de Monterrey, 1596-1690, editado por nosotros en 1994,
en 496 pp.

\

Rodolfo Ríos Vázquez imprimió en 1996 su libro La .fundación de
Monterrey, publicado por Ediciones Oficio, en 113 pp. y del que hay una 2a.
edición de 1999. La Gran Logia de Nuevo León auspició en 1996 la edición
del libro ¡Feliz· cumpleaños, Monterrey! de J. Guadalupe Lozano Alanís, en
151 pp.

El siglo XIX
Un libro que casi abarca todo lo acontecido en el XIX es el de Isidro
Vizcaya Canales titulado Un siglo de Monterrey. Desde el grito de Dolores
hasta el Plan de San Luis, 1810-1910. Se lo publicó la Academia de
Investigación Humanística en 1998 y tiene 190 pp.
Sobre un solo año de la primera mitad de ese siglo, el de 1838, hay el
libro de 184 pp. Sin novedad, Monterrey, escrito por Edmundo Derbez
García y editado por la UANL en 1998.
Jorge Pedraza imprimió en 1970 su libro Juárez en Monterrey, de 156
pp. en edición auspiciada por la Escuela Normal Superior. El Gobierno de
Nuevo León patrocinó una 2a. edición en 1972, en igual número de pp.

528

Monterrey en el siglo XX
_

Cubriendo casi todo el siglo XX y dispuesto el texto por decenios, José
P. Saldaña editó su libro de 251 pp. ¿Y qué hicimos? Monterrey en el siglo
XX, impreso en 1988.
Referente también a casi todo ese siglo, la industria local Villacero
publicó en 1996 el libro de 447 pp., de Jorge Pedraza Salinas, Monterrey
entre montañas y acero. Comprende desde enero de 1896 hasta julio de
1996, vísperas del IV Centenario de la ciudad.
En 1970, Humberto Buentello Chapa publicó su libro de 75 pp. La
inundación de 1909. Sus aspectos trágico y político, en edición auspiciada
por la Universidad Regiomontana. Sobre este mismo suceso, el AGENL,
imprimió en 1989 el librito de 125 pp. El río fiera, bramaba. 1909, reedición
del que escribieron Osvaldo Sánchez y Alfonso Zaragoza, con el título de La
inundación en Monterrey, 27 y 28 de agosto de 1909, aparecido en aquel
año.
El mismo AGENL, en el no. 23 de sus Cuadernos..., editó el de Isidro
Vizcaya Canales titulado Monterrey bajo sitio. Octubre 23 y 24 de 1913, en
71 pp.
José P. Saldaña publicó en 1967 su librito Monterrey de 1920 a 1930
con la tónica de "El elemento sano ", en 40 pp.
Bajo el signo de Ediciones Pacelli, Adalberto Arturo Madero Quiroga
editó en 1989 Abe/ardo L. Rodríguez en Monterrey. Crónica histórica, en
134 pp.

529

�En 1988, apareció Gilberto, la huella del huracán en Nuevo León, libro
de 244 pp. escrito por varios autores coordinados por Abraham Nuncio, y
publicado por Ediciones Castillo.

En 1987 J. Guadalupe Galván Galindo, imprimió el folleto titulado
Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en Monterrey, en 24 pp.

De otros edificios
Hist-0ria de los templos

Tomás y Javier Mendirichaga editaron en 1980 el libro La catedral de
Monterrey en 41 pp. mas 30 de gráficas sin. La publicación fue auspiciada
por la Sociedad de Historia Eclesiástica Mexicana y la impresión en los
talleres de Editorial Jus. Diez años más tarde, en 1999 Emediciones hizo una
2a. edición de esta obra, en 79 + 30 de ils.
En 1989 el AGENL publicó el librito de 129 pp. La catedral del Nuevo
Reino de León, de Aureliano Tapia Méndez, en el no. 36 de sus Cuadernos...
En 1994 salió el lib,to Monterrey. Siglo XVIJJ. Ciudad sin catedral, en
125 pp., referente a la trustrada construcción de una nueva catedral, escrito
por Gerardo Zapata Aguilar.
En esta segunda década del siglo XX han aparecido dos libros de 291
pp. sobre el Obispado. Uno en 1975 de Xavier Mendirichaga y Cueva
titulado El Obispado. Breve historia del antiguo palacio de Nuestra Señora
de Guadalupe... , con una 2a. edición de 1976. En 1999 Lourdes Islas editó el
libro de 135 pp. El Obispado a través de la historia, compilación de trabajos
de diversos autores.

En 1991 fue publicado el libro de 139 pp. El Palacio de Gobierno de
Nuevo León, de Samuel Flores Longoria. Tres años después, en 1994, J.
Jesús Avila Avila publicó el folleto de 55 pp. Palacio de Gobierno. Símbolo
de progreso y disputa de su posesión, impreso por Oficio Ediciones.
En 1953 apareció nuestro libro: El muy ilustre Ayzmtamiento de
Monterrey, de 22i pp. del cual hay otras dos ediciones, una de 1980, en 215
pp. y otra de 1996, en 155. Sobre este mismo edificio hay el libro Tribunal
Superior de Justicia. Restauración y puesta en valor del antiguo Palacio
Municipal, publicado en 1979 y el cuaderno Las Casas reales y el antiguo
Palacio Municipal, escrito por Luis Préstamo Martínez e impreso en 1996,
totalmente basado en el nuestro.
Rodolfo Arroyo Llano publicó en 1987 el ensayo de 52 pp. La histórica
casa del Mirador. En 1993 apareció el librito de 78 pp. La Casa del Senado,
de Lilia E. Villanueva de Cavazos; y en 1995 el Consejo para la Cultura de
Nuevo León patrocinó la edición de Estación del Golfo, de 83 pp., con textos
de varios autores.

Sobre la industria

En 1983 Xavier Mendirichaga publicó su ensayo El templo de San
Francisco de Monterrey, ya desaparecido, en edición del Gobierno de Nuevo
León, de 21 pp.
Sobre el templo de la Purísima en 1959 salió el libro Estación en Santa
María la Purísima, de Aureliano Tapia Méndez, de 84 pp. y treinta años
después el mismo autor sacó la obra La Purísima. Historia de una imagen y
de su templo, impreso en gran formato, en 185 pp., profusamente ilustrado.
Sobre el mismo tema, Armando Ravizé Rodríguez editó en 1986 el libro El
templo de la Purísima de Monterrey en 56 pp. sin., con escritos de diversos
autores.
Sobre el templo del Roble, en 1959 apareció nuestro libro de 104 pp. La
virgen del Roble. Historia de una tradición regiomontana, y en 1970 el de
Silvino Robles Gutiérrez, Monografia del santuario de Nuestra Señora del
Roble, en 45 pp.
530

La historiografia sobre la industria en Monterrey es más o menos
amplia. Aquí consignaremos únicamente los libros más relevantes.
El Centro Patronal de Nuevo León editó en 1965 el libro de 93 pp. de
José P. Saldaña Apuntes históricos sobre la industrialización de Monterrey.
Isidro Vizcaya Canales editó su obra Los orígenes de la
industralización de Monterey (1867-1920), publicado por el Instituto
Tecnológico en 1969, en 194 pp.
El historiador José Fuentes Mares, escribió en 1976 el libro Monterrey.
Una ciudad creadora y sus capitanes, publicado por Editorial Jus, en 203 pp.
En 1991, el AGENL, imprimió el catálogo titulado La política de .
fomento industrial 1886-1950, redactado por César Morado Macías, en 183
pp.
531

�La UANL, auspició en 1997 la edición del libro de 301 pp. Fábricas
pioneras de la industria en Nuevo León, de Javier Rojas Sandoval.

Acerca de industrias

En relación a estudios sobre algunas industrias en forma particular,
conocemos los libros siguientes: el que publicó Nemesio García Naranjo
sobre la Cervecería Cuauhtémoc en 1955, con el título de Una industria en
marcha, librito de 93 pp. El AGENL lo reeditó en 1990, en forma facsimilar
en el no. 45 de sus Cuadernos...

'

Sobre la Fundidora, Manuel González Caballero publicó en 1980 el
libro de 148 pp. La maestranza de ayer... la Fundidora de hoy, editado por la
misma industria en su 80° aniversario. En 1989 Noriega Editores publicaron
el libro La muerte dejFundidora... en 160 pp., escrito por Juan Zapata _
Novoa. En 1996, Sandra Arenal recopiló testimonios de varias personas que
publicó en el libro de 232 pp. titulado Fundidora diez años después.
Rodrigo Mendirichaga escribió el libro Una historia para la historia,
referente a Hylsa (Hojalata y Lámina, S. A.). La publicación apareció en
1978, en 181 pp.
En 1981 fue publicado el libro de 105 pp. Ensayos sobre la historia de
una industria; su autor Roberto G. Sada, el tema: La.historia de Vidriera
Monterrey, llamada ahora Vitro.

1

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Ignacio Martínez Jr. editó en 1960 el libro de 152 pp. Apuntes históricos
del Banco de Nuevo León, 1892-1942. En 1983 Tomás y Rodrigo
Mendirichaga publicaron La banca en Monterrey. Apuntes para ·una
historia, libro de 98 pp. en edición privada de la Sociedad General de
Crédito. En 1980 apareció Banamex en Monterrey. 90 años, de 66 pp.
profusamente ilustrado.

La salud y los hospitales

En 1968 Toe Wellcome Historical Medical, de Londres imprimió el
libro escrito en 1881 por José Eleuterio González, Los médicos y las
enfermedades de Monterrey, editado por Francisco Guerra, en 121 pp.
Hernán Salinas Cantú publicó en 1975 el libro de 158 pp. Sombras
sobre la ciudad. Historia de las grandes epidemias... que ha sufrido
Monterrey. Del mismo autor apareció en 1988 Visión histórica del Hospital
Civil de Monterrey... , en 134 pp. impreso por Ediciones Castillo y en ese
mismo año y del mismo autor el AGENL sacó el librito Donde el dolor se
apaga, de 77 pp. en el no. 22 de sus Cuadernos...
En 1994 Rodrigo Mendirichaga editó su libro Solitario y magnífico.
Hospital Muguerza, 1934-1994, en 160 pp.

Aspectos culturales

El comercio y la banca

"Cuatro décadas de teatro en Monterey, 1900-1940" es el título de un
artículo de Manuel Neira Barragán, publicado en las pp. 511 a la 530 del
Anuario Humanitas de la UANL, no. 11, de 1970.

Sobre este aspecto la historiografia regiomontana no es muy abundante.
José P. Saldaña escribió en 1966, Mercado Colón, apuntes históricos, en 42
pp., que trae además datos sobre la construcción del Condominio Monterrey,
que sustituyó al viejo Mercado.

El AGENL editó en 1989 Una etapa cultural de Monterrey, 1939-1940,
en el no. 33 de sus Cuadernos..., en 65 pp. El autor, Genaro Salinas Quiroga.

En 1994, José Cárdenas Cavazos publicó el libro de 113 pp. Tradición y
evolución del Mercado Juárez, y sobre la edificación del nuevo en el mismo
sitio.
En 1983 apareció el libro de Rodrigo Mendirichaga 100 años de
comercio en Monterrey, de 197 pp., en edición auspiciada por la Asociación
de Editores y Libreros...

Alfonso Rangel Guerra escribió en 1993 el libro de 224 pp. Arte, A. C.
Los frutos y los años, conmemorativo de los 35 años de la institución (19551990).
En 1994 fue publicado el libro de 99 pp. Las tandas de Monterrey.
Visión retrospectiva de la farándula, que incluye "Algo del Monterrey de
entonces".

532
533

�Raymundo Izcoa Flores escribió el libro La Prensa regiomontana.
Apuntes para su historia, 1826-1996, edición auspiciada por el
Ayuntamiento de la ciudad en 1997, en 107 p.

De este libro hay una segunda edición hecha en 1996 por Grafo Print
Editores, en un sólo tomo de 577 pp.

La UANL, editó en 1998 el libro de 190 pp. Músicos y música popular
en Monterrey (/900-1940), escrito por Alfonso Ayala Duarte.

Celso Garza Guajardo et al. publicaron en 1982 un tomito de 117 pp.
titulado Personajes populares en la cultura de Nuevo León., que contiene 15
semblanzas. ·

Patrocinado por Valúe, Casa de Bolsa, apareció en 1998 el libro Cien
años de arte y cultura en Monterrey, a través de su gente, museos y
exposiciones, de 275 pp., escrito por Josefina Rodríguez de Longoria.
En ese mismo año de 1998, la UANL editó el libro de Armando V.
Flores Salazar Calicanto. Marcos culturales en la arquitectura
regiomontana, siglos XV al XX, en 105 pp.
Rodrigo Mendirichaga imprimi'su libro de 263 pp. titulado. El
Tecnológico de Mont.irrey. Sucesos, anécdotas, personajes. Lo publicó .
Ediciones Castillo en' l982.
En 1992 apareció el volumen de 342 pp. La aventura de 200 años.
Apuntes para la historia del Seminario de Monterrey, preparado por el
''Equipo de Historia del Seminario del bicentenario, 1792-1992".
Finalmente en 1995 Humberto Salazar publicó lo que él llama
crónica, titulada Nuevo León, cincuenta años de cultura (1945-1995), en 95
pp.

Biografias. Obras generales
Además de los Quién es quién que en realidad no son obras de
investigación, en la segunda mitad del siglo XX han aparecido algunos libros
que reúnen biografías.
En 1956 la UANL editó el libro de Genaro Salinas Quiroga Elocuencia
nuevoleonesa, en cuyas 214 pp. incluye 36 breves biografías de igual
número de oradores cuyos discursos inserta.
El cronista de Monterrey, José P. Saldaña, publicó en 1982 la obra En el
marco de la historia, en 237 pp, con 28 semblanzas de personas que cultivan
la historia.
Dos años después, en 1984, apareció nuestro Diccionario biográfico de
Nuevo león, con 540 pp. en dos volúmenes, ilustrado. Lo editó la UANL.
534

La Escuela Normal "Miguel F. Martínez" auspició en 1986 la edición
de un tomo sin paginar con el nombre de Maestros nuevoleoneses,
reproduciendo en forma facsimilar las 34 biografías que habían sido
impresas de manera separada en forma de serie.
Sin año de edición pero situaeo en 1989, apareció el libro Biografías de
mujeres destacadas del Estado de Nuevo León. , editado por el Gobierno del
Estado y el Consejo Estatal de Población, en 272 pp. con más de un centenar
de semblanzas escritas por diversos autores.
Del historiador Ricardo Covarrubias salió, en edición póstuma hecha en
1990, el libro Nuevoleoneses ilustres, en 264 pp. con más de dos centenares
de notas biográficas.
En 1992 la Cámara Nacional de Comercio de Monterrey publicó la obra
de Rodrigo Mendirichaga Perfiles de emprendedores del comercio en Nuevo
León. Biografias breves, en 176 pp. con 38 semblanzas en orden alfabético.
Un año después, en 1993, Juventino González Ramos dio a la estampa
su librito de 112 pp. Letras sueltas. Universitarios distinguidos, con textos
relativos a una decena de reflexiones sobre personajes.
El gobierno local editó en 1995 el libro Presea cívica "Estado de Nuevo
León, 1986-1995, con 175 semblanzas de quienes habían recibido hasta
entonces esta distinción.
El mismo Gobierno del Estado y la Sección 21 , Nuevo León, del
SMIB, publicaron en 1995 un volumen de 272 pp. titulado Nuevo León
Semper Ascendens. Vida y obra de maestros ilustres. De este libro, la
sección 21 hizo en 1996 una segunda edición. La obra trae la biografía de un
maestro de cada uno de los municipios.
En ese año de 96, la UANL editó nuestro libro Escritores de Nuevo
'León. Diccionario biobibliográfico, en 382 pp.
También en 96, Irma Braña Rubio y Ramón Martínez Sáenz publicaron
en Ediciones Castillo el tomito de 87 pp. Diccionario de escritoras
535

�nuevoleonesas, siglos XIX y XX, con más de un centenar de semblanz.as
breves.

En ese mismo año de 96, la Universidad Mexicana del Noreste editó el
libro Educadores de Nuevo León, en 219 pp. con 36 semblanz.as escritas por
diversos autores.
El Gobierno del Estado publicó en 1998 el libro de 279 pp., Medalla al
Mérito Cívico. Presea "Estado de Nuevo León, 1986-1998", que trae las
semblanz.as de 239 personas que han sido acreedoras a esta distinción.

En 1978 Gerardo de León publicó el libro de 31 O pp. Jornadas
regiomontanas. Pensamientó y acción de un esforzado regiomontqno,
relativo a la vida de Manuel L. Barragán.
Editorial Jus editó en 1972 el libro de Aureliano Tapia Méndez,
Belaunzarán. Un obispo mexicano entre la Independencia y la Reforma, en
192 pp. años después en 1988, el mismo autor y Luis Avila Blancas
publicaron el libro de 119 pp. Fray José María Belaunzarán.
Lujosamente impreso y en gran formato, apareció en 1993 el libro de
199 pp., bellamente ilustrado, Juan F. Brittingham y la industria en México,
1859-1940, escrito por Juan Ignacio Barragán y Mario Cerutti.

Biografías individuales
En 1977, la Facultad de Ciencias Biológicas de la UANL publicó el
folleto de 67 pp. titulado,Eduardo Aguirre Pequeño. Una vida dedicada a la
educación, la ciencia y )á cultura.
Napoleón Nevárez Pequeño imprimió en 1985 el folleto Don Germán
Almaraz, vida y obra, en·34 pp.
En 1975 la UANL editó el ensayo biográfico José A/varado, el joven de
Monterrey, de Raúl Rangel Frías, en 41 pp.; y en 1994 fue impreso en 34 pp.
el de Lilia Cavazos de Horstmann José A/varado. Introducción a su vida y
sus ideas.
Francisco Javier Alvarado Segovia publicó en 1995 El doctor José
Francisco Arroyo de Anda y Villagómez, un sabio, un santo, en 58 pp.
En el mismo año de 95 Editorial Oficio sacó el libro Un hombre
abogado. Ricardo Agustín Aya/a Vil/arrea/; preparado por Enrique A. Ayala
y Arnulfo Vigil, en 346 pp. y que comprende textos del biograficado y
testimonios de diversos autores.
Sobre la vida de uno de los primeros impresores de Nuevo León, la
Universidad of Texas Press, de Austin publicó en 1963 la obra de Lota M.
Spell Pionner printer. Samuel Bangs in México and Texas, en 230 pp.
Tenemos a la vista una publicación hecha en 1976 titulada Homenaje a
Agustín Basave Fernández del Valle ... , en 231 pp. que recoge 66 testimonios
de igual número de autores.

536

Enriqueta Medina y Federico Arreola son los autores de una breve
biografia de Don José Calderón Penilla, precursor del desarrollo industrial
de Nuevo León, impreso en 1994, en 41 pp.
Sobre el pintor Federico Cantú han sido publicados el libro Federico
Cantú, seis décadas de trabajo, 1922-1980, impreso en 1980, en 193 pp.; el
cuadernito de 23 pp. impreso en 1986 con el título de Federico Cantú y su
obra, escrito por Raúl Rangel Frías; el libro Diálogos con Federico Cantú, de
Roberto Chapa Martínez, que incluye textos de José Alvarado y José
Navarro, editado por la UANL, en 1988, en 55 +112 pp. de ils. sin; y el
ensayo de Humberto Salazar, Federico Cantú, el Ulises de Cadereyta,
·publicado en 1994, en 30 pp. La UANL y el Consejo Cultural de Nuevo
León editaron en 1999 el libro de Abraham Nuncio El espejo habitado.
Federü:;o Cantú y su obra, en 118 pp.
La bibliografia sobre Luis de Carvajal es amplia, pero en el lapso que
estudiamos de lo publicado en Nuevo León sólo han llegado a nuestras
manos el libro Luis de Carvajal, el Viejo, fundador de Nuevo León. Su
tiempo, su vida y su obra a los cuatro siglos de su muerte, escrito por
Hernán Salinas Cantú y publicado en 1991, en 141 pp.; y en ensayo de
Daniel Sifuentes Espinosa, Luis de Carvajal y de la Cueva, de 46 pp.,
impreso en 1994.

En 1993, Ricardo Torres Martínez publicó el libro de 238 pp. La
predestinación de un hombre. Vida y obra de Eloy Cavazos, en edición
auspiciada por la Cigarrera La Moderna.
Sobre la vida del padre Cervantes, apareció en 1961, en 312 pp., el libro
Un perfil sacerdotal, escrito por Isaac Hernández; y diez años después, en
1971, Aureliano Tapia Méndez publicó su obra Pablo Cervantes, un
sacerdote de su tiempo, en 134 pp.
537

�Hemán Salinas Cantú publicó en 1979 su Biografia del Dr. Pascual
Costanza, fundador de la primera escuela médico quirúrgica de Monterrey,
en 1828, en un librito de 88 pp.
En 1994, fue impreso el ensayo biográfico en 25 pp. Tomás Cueva, el
militante, escrito por Eduardo Segovia Jaramillo.
Sobre la vida de Juan Bautista Chapa, en 1988 fue editado nuestro breve
estudio de 60 pp. El cronista anónimo, que apareció bajo el no. 25 de los
Cuadernos... del AGENL. Este mismo trabajo fue traducido al inglés por
Edna E. Brown e impreso en multilit en 60 pp., en Corpus Christi, Texas.
En 1991, Roberto Chapa Martínez imprimió su librito de 58 pp.
Realidades de una vida. Dr. Hermenegildo Chapa Campos, editado por la
UANL.

~

.

i\ J

Lo que se ha escrito sobre el general Mariano Escobedo en otras partes
es más o menos amplio. De lo publicado en Nuevo León en la segunda mitad
del siglo XX consignaremos aquí lo siguiente. El folleto de 32 pp. sin,
editado en 1952, titulado Mariano Escobedo. Polémica Santiago Roe! Prof
Pedro Reyes Velázquez; nuestro libro Mariano Escobedo, en reedición hecha
en 1988 por el Gobierno de Nuevo León, de nuestra primera edición de
1949; esta nueva edición en 136 pp.; y el cuadernito de 16 pp. escrito por J.
Jesús Avila y editado en 1990 por el AGENL, titulado Mariano Escobedo de
la Peña.
Sobre el arzobispo Alfonso Espino y Silva, Aureliano Tapia Méndez
publicó en 1977 la Oración fúnebre pronunciada por él. El texto está seguido
por una cronología biográfica del prel8:do, redactada por Tapia Méndez y por
Gerardo Charles García. El folleto tiene 67 pp.
Femando Garza Quirós ha escrito dos libros sobre un mismo personaje.
En 1970 publicó El Niño Fidencio. Un personaje desconocido, en 85 pp.
Dos años después, en 1972, editó El Niño Fidencio y el fidencismo , en 161
pp. De este último hay nuevas ediciones; la 4a., de 1980, en 180 pp.
En 1992, el Gobierno de Nuevo León y la Universidad Regiomontana,
publicaron la obra de Guillermo Dávalos Amaya, Belisario de Jesús García.
Su obra musical, en 160 pp. El Gobierno de Nuevo León auspició en 1994 la
edición del libro en 47 pp. Belisario de Jesús García... músico, poeta y
militar montemorelense, escrito por Carlos Treviño Quiroga.

Aunque el poeta Pedro Garfias no nació en Nuevo León, el hecho de
haber vivido sus últimos años en Monterrey donde murió en 1967, propició
la publicación de algunos ensayos. Ya en 1962 Santiago Roel García había
editado su libro Pedro Garfias, poeta, en 110 pp. En 1979 apareció el folleto
de 39 pp. de Raúl Rangel Frías Oyeme, Pedro; y en 1990 el librito de 64 pp.
Mi amigo Pedro Gar.fias, escrito por Alfonso Reyes Aurrecoechea.

De García a Gutiérrez
Con el título de En busca de Catarino Garza, 1859-1895, la UANL
publicó en 1989 este libro de 362 pp. compilado por Celso Garza Guajardo
con una amplia colección de documentos entre los cuales figuran las
Memorias del personaje.
La Sociedad Mexicana de Geografia y Estadística editó en 1962 el libro
de Plinio D. Ordóñez El licenciado don Lázaro Garza Aya/a. Salió con el
no. 18 del Congreso Nacional ... [sobre] la Guerra de Intervención y que
consta de 254 pp.
Diez años después, en 1972, fue publicado el folletito de 16 pp. con el
nombre de Semblanza de... Darío Garza Cantú, servidor de la República y
fundador del municipio de General Bravo, N. L., escrito por Hemán Salinas
Cantú.
Producido fuera de México pero referente a un personaje nuevoleonés,
en 1984 apareció en Austin, Texas, el libro de Clotilde P. García, Capitán
Bias María de la Garza Falcón, de 71 pp.
El Ayuntamiento de Monterrey imprimió en 1990 el folleto de 48 pp.
Perfil de don Isaac Garza Garza, de autor anónimo.
Por su parte la Sociedad Numismática de Monterrey editó en 1979 el
ensayo de 40 pp. Eugenio Garza Sada, perfil biográfico, debido a la pluma
de Ricardo Margáin Zozaya.
En 1994 fue publicado el folleto de 35 pp. Roberto Garza Sada. La
pasión por la excelencia, escrito por Enriqueta Medina y Federico Arreola.
Rodolfo Arroyo Llano publicó en 1976 su libro Manuel Z. Gómez,
gobernador y comandante militar de Nuevo León durante la Intervención
francesa, en 255 pp. La obra incluye el texto del Diario de campaña, del
coronel Miguel Palacios.

538
539

�Sobre el banquero Rodrigo Gómez tenemos a la vista dos libros, uno de
Gerardo Guidi Kawas, Vida y obra de Rodrigo Gómez Gómez (1897-1970),
de 119 pp.; y otro escrito por Enrique Martinez Torres titulado Rodrigo
Gómez, un nuevoleonés al servicio de México, editado por Banorte en 1993,
de 101 pp.

En 1985, apareció el libro de 207 pp. Hacia los altares. Perfil
biográfico [del padre Juan José Hinojosa] escrito por José Ortiz Bernal. Del
mismo autor es el librito de Juan José Hinojosa Cantú, siervo de Dios. ·
Aureliano Tapia Méndez publicó en 1976 el libro José Juan de Jesús
Herrera y Piña, VI obispo de Tulancingo y V arzobispo de Monterrey. Fue
impreso en los talleres de la Editorial Libros de México, en 254 pp.

El doctor José Eleuterio Gonz.ález ha sido uno de los personajes más
estudiados. De los trabajos que acerca de él han sido publicados en la
segunda mitad del siglo XX, citaremos aquí los siguientes: La vida y la obra
de Gonzalitos, publicada en Londres en 1968 por la Wellcome Historical
Medica! Library, en 121 pp. La vida... ocupa 90 pp., las restantes el estudio
Los médicos y las enfermedades de Monterrey, 1881, escrito por José
Eleuterio G9nz.ález. En 1975 apareció la Biografia del doctor don José
Eleuterio González, Gonzalitos, en reedición facsimilar en 264 pp. de la que
en 1888 publicó Hermenegildo Dávila. En 1976, Aureliano Tapia Méndez
' editó su libro José Eleuterio González, benemérito de Nuevo León, en 186
pp.; y el mismo autor jÚblicó en el mismo año El doctor José Eleuterio
González, historiador'· del noreste de México, en 120 pp. La Sociedad
Numismática de Monterrey le auspició en 1978 al mismo autor, la edición de
José Eleuterio González, ·perfil biográfico, en 41 pp. Hemán Salinas Cantú
escribió Don José Eleuterio González. Semblanza en 26 pp. que le publicó el
Gobierno de Nuevo León en 1988. Cuatro años más tarde, en 1992,
Ediciones Castillo le publicó a Rodrigo Mendirichaga el libro, ... Y su nombre
se repetirá, en 407 p.; y en 1994 este mismo escritor imprimió la breve
semblanza José Eleuterio González, benemérito de Nuevo León, en 54 pp.
Finalmente, en 1999 la Universidad Pedagógica Nacional y la Secretaría de
Educación de Nuevo León, editaron el libro Gonzalitos, educador, en 192
pp. Hasta aquí lo relativo al doctor Gonz.ález.

La UANL publicó en 1995 el trabajo Rodolfo de León Garza, maestro,
- bibliófilo, cronista, en 78 pp. Aunque está suscrito con la autoría de Mario
Treviño Villarreal, sólo hasta la página 12 llega la nota biográfica; el resto lo
integran el curriculum, notas de autores diversos y breves escritos del
biografiado.

En 1971 fue impreso en Monterrey un voluminoso tomo de 1106 pp.
titulado El centinela fiel del constitucionalismo, referente al general Pablo
Gonz.ález, su hijo.

La Fundación Tarahumara editó en 1994 el libro titulado El mundo de
Pepe Llaguno, en 131 pp. El texto fue escrito por Francisco Núñez de la
Peña.

En 1967, Apolinar Núñez de León editó el folleto de 16 pp. s/n. Algunos
apuntes biográficos del Sr. Gral. y Lic. don León Guzmán, auspiciado por la

En 1996, Aureliano Tapia Méndez imprimió en México su libro Don
Andrés Ambrosio de Llanos y Valdés, tercer obispo del Nuevo Reino de
León, en 196 pp. mas 54 de ilustraciones.

Gran Logia del Estado de Nuevo León.

De Herrera a Montes de Oca
Ediciones Oficio, publicó en 1991 el libro de Encarnación Pérez
Gaytán, Arte y política en la vida de Lucy Herrera, en 115+18 pp.

El AGENL, editó en 1993 el libro Amante del desierto. Eugenio del
Hoyo, 1914-1989. Consta de 118 pp., 36 de las cuales se refieren al
personaje; el resto, al catálogo de fondo documental que lleva su nombre
existente en ese Archivo. El libro fue compilado por J. Jesús Avila Avila.
Héctor Jaime Treviño Villarreal publicó en 1987 el folleto de 30 pp.
Alonso de León precursor de la ciencia geográfica en el noreste de México,
editado por la Sociedad Nuevoleonesa de Historia y por el Gobierno de
Nuevo León.
En 1993 el Ayuntamiento de Monterrey auspició la edición de nuestro
libro de 104 pp. El general Alonso de León, descubridor de Texas. De las pp.
63 en adelante trae como anexos el acta de fundación de Monclova, los
Diarios de las jornadas de 1689 y 1690, y el testamento del general.

Del maestro Miguel F. Martinez, además de la biografia escrita por
Plinio D. Ordóñez en 1950 en 242 pp. y que se sale un año del lapso que
estudiamos, han sido publicadas sus Memorias que consignamos en la parte
relativa a este tipo de libros y, además, el librito de 43 pp. de Horacio
Salazar Miguel F. Martínez, publicado en 1994 en la serie Los hombres de .

Nuevo León.
540

541

�En 1966 Eduardo Aguirre Pequeño publicó el libro Biografia y
pensamiento vivo del doctor Angel Martínez Vil/arrea/, en 338 pp.
Comprende esta obra una compilación de textos sobre el personaje, de
diversos autores; de trabajos, escritos, ponencias, etc. del biografiado.
Transcribe, además, en 155 pp. (de la 127 a 282) textos sobre el
materialismo didáctico. Ramiro Estrada Sánchez editó en 1985 su librito de
75 pp. Buena tarde, Angel. Vida y obra.

Sobre el obispo Ignacio Montes de Oca, Aureliano Tapia Méndez ha
publicado dos libros, uno dé 120 pp. basado en el Diario del prelado, fue
publicado en 1979, en 132 pp.; el otro, El Diario de lpandro Acaico, editado
en 1988 y del cual sólo en las 127 primeras pp. escribe sobre el personaje, en
las siguientes hasta la 146, sobre la Academia Hispanoamericana de
Ciencias. La iconografia ocupa poco más de 70 pp. sin.

No cabe la menor duda de que fray Servando ha sido el personaje
nuevoleonés mas estudiado. Independientemente de las obras de O'Gorman
y de muchos otros libros escritos en México y en otras latitudes, lo editado
por paisanos o casi paisanos suyos en la segunda mitad del siglo XX, no es
tan desdeñable. Registraremos aquí el libro más literario que histórico de
Artemio de- Valle Arizpe, Fray Servando publicado en 1951 en 208 pp. y que
bajo el no. 1067 forma parte de la Colección Austral.

De Ordóñez a Suárez

En 1959, Editoriay.fus publicó el libro de 200 pp. de Alfonso Junco, El
increíble fray Servando. Psicología y epistolario, en el no. 66 de la colección
Figuras y episodios de la historia de México. Apolinar Núñez de León sacó
en 1976 en la Editorial Alfonso Reyes, de Monterrey, su librito de 55 pp. El
padre Mier y la primera imprenta. El Gobierno de Nuevo León y la UANL
editaron en 1977 el libro.fray Servando. Biografia, discursos, cartas, en 347
pp.
El Instituto Nacional de Administración Pública auspició en 1982 la
edición del libro de Margarita García Flores Fray Servando y el federalismo
mexicano, en 240 pp. Rodolfo de León Garza, escribió en 1987 el librito de
77 pp. Fray Servando, un visionario itinerante, que le publicó la UANL.
Años más tarde este mismo autor, ampliando la información, publicó en
1993, Fray Servando, vida y obra, en 254 pp., auspiciado por el Fondo
Editorial Nuevo León.
El Archivo General del Estado dedicó al padre Mier su 5a. Semana de la
Historia, realizada en noviembre de 1989. Las cinco conferencias
pronunciadas por igual número de participantes, aparecieron en síntesis, en
un cuaderno de 58 pp. impreso en ese mismo año.
En 1994 el Gobierno de Nuevo León editó el libro Fray Servando
Teresa de Mier. Vida y obra, de 133 pp. con textos de Consuelo Sánchez de
Abrego, Felipe C. Martínez Alcántara y Leonardo Contreras López.
En relación al fundador de Monterrey, el novelista español Mariano G.
Somonte publicó en 1971 el libro Don Diego de Montemayor, en 127 pp.
542

Producciones Al Voleo, Monterrey, editó en 1989 el libro de 113 pp.,
E.frén Ordóñez, pintor mexicano contemporáneo, obra con textos de diversos
autores, profusamente ilustrada, en compilación de Aureliano Tapia Méndez.
En 1960, Plinio D. Ordóñez publicó el libro de 147 pp. El benemérito
educador nuevoleonés Sera.fin Peña. Sobre el mismo personaje, Lilia E.
Villanueva de Cavazos escribió el ensayo Sera.fin Peña, benemérito de la
educación, en 33 pp.
Oficio Ediciones, imprimió en 1994 el libro de 396 pp. Macario Pérez,
maestro de siempre, escrito por José Roberto Mendirichaga con un apéndice
de discursos, cartas, etc. a partir de la p. 299.
El Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey, editó en 1997 el libro
· en 160 pp. Un homenaje a Alfredo Ramos Martínez, con textos de Xavier
Moissén L., Fausto Ramírez e Israel Cavazos Garza; obra profusamente
ilustrada.
En 1978 la UANL editó un cuaderno de 20 pp. sin titulado Homenaje al
Lic. Raúl Rangel Frías, entrega de la medalla Alfonso Reyes, con los textos
que se pronunciaron en aquella ocasión. El AGENL, publicó en 1990 el
librito de 128 pp. escrito por Jorge Pedraza Salinas con el título de Rangel
Frías, su obra y su tiempo, que figura con el no. 5, de los Cuadernos... Del
mismo autor hay un folleto de 57 pp. titulado Raúl Rangel Frías, editado en
1994 en la serie "Los hombres de Nuevo León". En 1997 el Gobierno y el
Congreso de Nuevo León imprimieron el libro de 154 pp. Raúl Rangel
Frías, benemérito de Nuevo León, con textos de diversos autores. Sobre
Rangel Frias hay otras publicaciones que consignaremos en las de carácter
autobiográfico.
Como homenaje al cumplir 70 años, la UANL editó en 1998 el volumen
Alfonso Rangel Guerra, interpretaciones, testimonios, cartas, en 228 pp.,
con textos de diversos autores.
543

�En relación a la vida de Alfonso Reyes la producción ha sido abundante
en estos cincuenta años. Citaremos aquí únicamente lo de autores locales. En
1963, la UANL publicó y editó un ensayo de Raúl Rangel Frías titulado
Evocación de Alfonso Reyes, en 37 pp. que fue reeditado por el Gobierno de
Nuevo León, en 1978, en 47 pp. Alfonso Rangel Guerra publicó en 1982 un
librito de 43 pp. con el nombre de Alfonso Reyes en nuestro tiempo, en el
cual reproduce dos estudios suyos, "Alfonso Reyes y su idea de la historia" y
"La odisea de Alfonso Reyes". En el mismo año de 82, Raúl Rangel Frias
publicó el libro Secuencia de Reyes. Las palabras, en 134 pp., editado por la
SEP Nuevo León. En 1985, Jorge Pedraza publicó el libro Alfonso Reyes en
la generación del Ateneo de la juventud, libro de 145 pp. cuya edición
auspició el Ayuntamiento de Monterey. Aureliano Tapia Méndez sacó en
1989 el textp Alfonso Reyes ante Dios y ante la muerte, de 102 pp. con otras
tantas, sin n.umerar, de ilustraciones. En 1991 el AGENL, editó el libro de
134 pp. Alfonso Reyes en tres tiempos, que salió con el no. 58 de los
Cuadernos...
La Universidad y el Gobierno de Nuevo León auspiciaron en 1966 la
edición de El general Bernardo Reyes, obra escrita por E. Víctor Niemeyer
Jr. El libro fue impreso en 261 pp. por Editorial Jus. En 1994 el mismo autor
editó un tomito de 46 pp. titulado Bernardo Reyes, en la colección "Los
hombres de Nuevo León" El Centro de Estudios de Historia de México
Condumex, editó en 1984 el volumen de 549 pp. Guía del Archivo del
General Bernardo Reyes, 1881-1913, antecedida por una "Semblanza",
escrita por María Teresa Franco, y por la hoja de servicios. En 1985 la
UANL, publicó un librito de 60 pp. titulado Perfil de la organización_
administrativµ del régimen del general Bernardo Reyes, escrito por Roberto
Chapa Martínez. El AGENL editó en 1988 la Correspondencia de Bernardo
Reyes, 1884-1908, en 106 pp., y la directora de este mismo Archivo, Leticia
Martínez Cárdenas, imprimió en 1989 ~l folleto de 25 pp. Bernardo Reyes,
escritor.
Editorial Regiomonte Reinero, publicó en 1992 el libro de Adalberto
Arturo Madero Quíroga titulado Alfonso Reyes Aurrecoechea, el hombre, en
241 pp.
Tomás y Rodrigo Mendirichaga, son los autores del libro Vida y obra
de Valentín Rivera. El inmigrante, editado en 1989, en 275 pp.
Sobre el historiador Santiago Roel conocemos algunas breves
semblanzas. La escrita por Plinio D. Ordóñez en 1961, con el nombre de
Bosquejo biográfico del erudito historiador neoleonés Lic. Santiago Roe/;
editada al mimeógrafo, con portada impresa, en 15 pp.; y el folleto de 35 pp.
544

El licenciado don Santiago Roe/ Me/o, editado en Impresora Monterrey,
escrito por Aureliano Tapia Méndez.

Enriqueta Medina y Federico Arreola editaron en 1994 el folleto de 43
pp. Don Roberto G. Sada, en la serie "Los hombres de Nuevo León".
En 1983 fue publicado el folletito de 32 pp. Perfil biográfico del Gral. y
Lic. Aarón Sáenz, escrito por Adalberto Arturo Madero Quíroga; y en 1990
otro de sólo 23 pp. editado por el Gobierno de Nuevo León titulado Perfil de
don Aarón Sáenz Garza, de autor anónimo.
Viviano Medrano Martínez imprimió en 1962 un cuadernito de sólo 12
pp. Vida y obra de Moisés Sáenz, en edición del Gobierno del Estado con
carácter de difusión.
En 1964 fue impreso en Editorial Vallarta el folleto de 62 pp.
Semblanza biográfica del Dr. Mateo A. Sáenz, de quien hay un anecdotario
citado ya en las autobiografias.
Ediciones Oficio imprimió en 1992 el libro de 414 pp. Mi padre, escrito
por Irma Salinas Rocha, sobre la vida de-Benjamín Salinas Westrup.
En 1973, Hernán Salinas Cantú editó el folletito de 19 pp. Semblanzas
. del Gral. Bonifacio Salinas Leal. Leticia Martínez Cárdenas escribió el
librito de 75 pp. General José E. Santos. Actuación revolucionaria y
política, editado en 1986 en el no. 2 de los Cuadernos... del AGENL.
En 1998 la UANL patrocinó la edición de Jrma Sabina Sepúlveda,
escritora vil/aldamense, escrito por María Luísa Santos Escobedo, en un
folleto de 55 pp.
Sobre el cardenal Adolfo Suárez Rivera conocemos el librito de 87 pp.
titulado Bodas de plata episcopales... , editado en 1996, profusamente
ilustrado.
Erasmo E. Torres López imprimió en 1997 el folleto de 40 pp. titulado
Alfredo To"oel/a Romaguera 1845-1879. Un poeta y dramaturgo cubano en
Monterrey.
Sin año de edición pero ubicado en 1997, apareció el folleto de 65 pp.
Profr. Luis Tijerina Almaguer, apuntes biográficos, escrito por Juana del
Carmen Martínez Treviño.

545

�La UANL, editó en 1999 el libro Aureliano Tapia Méndez, caminos de
investigación, organizado por José Cárdenas Cavazos, en 195 pp.
Publicado por el Gobierno de Nuevo León apareció en 1986 el folleto
de 49 pp. Constantino de Támava, el pionero. La radiodifusión en

volumen titulado Santiago Vidaurri. Correspondencia, 1855-1864, con la
síntesis de 4,002 cartas, en 253 pp. En 1994 César Morado Macías imprimió
el folleto de 69 pp. Santiago Vidaurri. El poder en los tiempos del cólerá, en
la colección "Los hombres de Nuevo León", editada por el Gobierno del
Estado.

Latinoamérica.
Dentro de la segunda mitad del siglo XX, apareció en 1959 el libro
Carlos Villarreal A. editó en 1965 el folleto de 45 pp. Gral. Jerónimo
Treviño, breves pasajes históricos en los que tomara parte... , Auspició esta
edición la Presidencia Municipal de Cadereyta.
Dos años más tarde, en 1967, Raúl Rangel Frías publicó su libro
Gerónimo Treviño, héroes y epígonos, en 107 pp., con viñetas de Federico
Cantú. La Secretaría de Educación Pública, reeditó esta biografía, en el
mismo año, en 126 pp. con el no. 84 de los Cuadernos de Lectura Popular y
el Gobierno de Nuevo León hizo una nueva edición en 1983, en 80 pp.

¡'

Antonio l. Villarrea/. Vida de un gran mexicano, de 179 pp., escrito por
Fortunato Lozano con el título de El gobierno revolucionario de Antonio l.
Villarreal, 1914, Celso Garza Guajardo publicó en 1988, en 112 pp. los
acuerdos, decretos y demás documentos de esa administración; que
reprodujo en el libro Profesor y general Antonio l. Villarreal, 1879-1944,
publicado en 1994, en 133 pp. Sobre el mismo personaje Meynardo Vázquez
Esquive}, escribió Antonio J. Viflarreal, el revolucionario, folleto de 39 pp.
editado en 1994. Hay otro folletito de sólo 24 pp. escrito por Rodolfo de
León Garza, General Antonio J. Villarreal. El proceso de 1900, Villa/dama,
Nuevo León, sin fecha de edición [¿1998?]

De Carlos Jesús G6mez Flores es el folletito de escasas 22 pp. titulado

Julián Treviño Elizondo. Toda una vida al servicio del transporte, impreso
en Monterrey en 1998.
En 1965, Porfirio Valdés publicó en México el libro Excmo. Monseñor
Dr. Guillermo Tritschler y Córdova... en 295 pp. mas 20 de ilustraciones. En
1997, Aureliano Tapia Méndez editó su obra Don Guillermo Tritschler y
Córdova... , de la cual hay una 2a. edición hecha en 1998 en 241 pp. + l 00 de
ilustraciones.
Aureliano Tapia Méndez imprimió en 1976 su libro Fray Rafael José
Verger y Suau, el obispo constructor, en 193 pp. + 54 de iconografia. En
1990, el Ayuntamiento de Sant-Any, tierra natal del prelado, publicó en
catalán la obra fr. Rafe/ Josep Verger i Suau, escrita por Andreu Pon~ i
Fullana, en 353 pp. con un amplio apéndice documental de 140 pp.
En 1989 Rogelio Garza Elizondo escribió un folleto titulado General
lldefonso Vázquez, publicado por el AGENL en sólo 17 pp.
Etelvina Torres Arceo es autora del folleto de 63 pp. María Valdés
Morales, maestra toda su vida, en edición del Gobierno del Estado hecha en
1994, en la colección "Los hombres de Nuevo León".
Sobre el controvertido gobernador de Nuevo León, Santiago Vidaurri.
Aunque no publicada aquí, conocemos la tesis doctoral de Ed. Moseley The
carrer public of Santiago Vidaurri, presentada a la Universidad de Alabama
en 1963, en 387 pp. En 1991, Leticia Martínez Cárdenas, publicó un primer
546

La Universidad Mexicana del Noreste publicó en 1992 el folleto de 46
pp. Melitón Villarreal. Vida y obra de un filántropo nuevoleonés, escrito por
A. Guerrero Aguilar.
La cronista de Villaldama, María Luisa Santos Escobedo, imprimió en
1999 el folleto Sacerdote Nabar Villegas Villarreal. Vida y obra, en 41 pp.
•El folleto trae además dos testimonios de discípulos del biografiado.
En la serie "Los hombres de Nuevo León" figura el folleto de 38 pp.
Lorenzo H Zambrano Gutiérrez, escrito por Enriqueta Medina y Federico
Arreola. Fue publicado en 1994 por el Gobierno de Nuevo León.
En 1962, la Secretaría de Gobernación reimprimió el folleto de 24 pp.

La vida del general Ignacio Zaragoza, texto reproducido del que cien años
antes, en 1862, editó Manuel Z. Gómez. En ese mismo año Rodolfo Arroyo
Llano publicó su libro Ignacio Zaragoza, difusor de la libertad y la justicia,
en 179 pp. También en ese año la Sociedad Mexicana de Geografia y
Estadística publicó el libro de 142 pp. Epistolario Zaragoza-Vidaurri, 18551859, compilado por nosotros. El historiador coahuilense Federico Berrueto
Ramón, editó también en 1962 su obra Ignacio Zaragoza, en 342 pp.
En un folleto de 21 páginas Alfonso Reyes Aurrecoechea publicó en
1983 su Evocación de Francisco Zertuche, en edición de la preparatoria 1,
en el no. 3 de la colección "Las uvas al viento".

547

�Hermenegildo Dávila editó en 1892 su Biografia del Sr. general don
Juan Zúazúa, librito de 90 pp. ya muy raro en nuestros días. Por fortuna el
Colegio Coahuilense de Investigaciones Históricas, lo reprodujo en 1980 en
la Revista Coahuilense de Historia y lo divulgó en un sobretiro de 92 pp.
Más tarde, en 1983 el AGENL hizo una 3a. edición facsimilar de la de
Saltillo. En 1970, Florencio Galindo Treviño había publicado su Don Juan
Zuazua, general de generales, en un librito de 99 pp.

Autobiografías

Apartándolas del grupo de biografias, registramos aquí un número
considerabl~ de Memorias o autobiografias.
La Universidad de Nuevo León y el Gobierno del Estado auspiciaron en
1964 la edición de nuestro libro de 257 pp., Cedulario autobiográfico de
pobladores y conquista(iores de Nuevo León.
En 1978 Ediciones de Cultura Popular imprimió el libro Mi testimonio.
Memorias de un comunista mexicano, del líder obrero Valentín Campa, en
360 pp.
El escultor Fidias Elizondo escribió su Boceto de mi semblanza tallado
en el tiempo, publicado en 1976 por el Museo Metropolitano de Monterrey
en un folleto de 28 pp.
En 1992, el exgobemador de Nuevo León, Luis M. Farias, publicó un
libro autobiográfico con el nombre de Así lo recuerdo. Testimonio político.
Lo editó el Fondo de Cultura Económica en 347 pp.
En los Talleres de El Porvenir, dé Monterrey, Nemesio García Naranjo
publicó sus Memorias, en diez volúmenes. Ninguno de los tomos está
fechado y al parecer la edición puede situarse entre los años de 1956 y 1963.
Ningún volumen es menor de 300 pp. y dos superan las 400.
Hay una autobiografia de Roque Garza, publicada en 1963: Sólo 45 pp.
están dedicadas a notas personales y de la 47 a la 78 a su producción en
verso.
Otra más breve aún, de sólo 1O pp. es la de monseñor Jorge Garza
Salinas titulada 25 años [de vida sacerdotal], impresa en 1991.

548

Ediciones Castillo editó en 1986 la autobiografia del deportista Raúl
González R., con el '1ítulo de Así gané... , mi espíritu de lucha y voluntad de
tiempo, en 141 pp.
El AGENL, reeditó en 1990 la Breve apología [delj coronel José
Bernardo Gutiérrez de Lara, tomada de la que se publicó en 1827. La nueva
edición tiene 35 pp.
De la pintora Saskia Juárez, hay una breve autobiografia en la entrevista
que le hizo Celso Garza Guajardo y que fue publicada en 1985 con el título
de Monterrey de las montañas, en un folleto de 24 pp.
Impreso en Editorial Servigraf, de Monterrey en 1987, apareció el libro
de 109 pp. titulado Memorias de un revolucionario constitucionalista,
autobiografia del general lampacense Crescenciano López Zuazua.
El cómico regiomontano Tello Mantecón relata su vida a través de
preguntas formuladas por Celso Garza Guajardo. La entrevista fue publicada
con el título de Tello Mantecón en la cultura popular, en el no. 52 de los
Cuadernos... del AGENL, en 73 pp.
En 1997 el Fondo Editorial Nuevo León et al. publicaron las Memorias
de mi vida, del maestro Miguel F. Martínez, en 460 pp. que abarcan desde
1850, año de su nacimiento, hasta el 23 de enero de 1919, fecha de la muerte
de su esposa.
El presbítero Severiano Martínez M. escribió también sus memorias,
que aparecieron en 1985 bajo el título de Hacia una meta (Ayer y hoy),
publicadas por Ediciones Castillo en un tomito de páginas sin numerar.
En 1992, apareció el libro de 96 pp. Feliz infancia, relato autobiográfico
de Rosa Maria Noriega de Sarmiento.
Basado en un manuscrito de notas personales de 1821 a 1849, Luís
Sierra Nava publicó el libro José María Parás, en edición de 173 pp.,
auspiciada por la UANL.
La Facultad de Filosofia y Letras de la UANL, editó en 1985 el librito
de 58 pp. El trecho andado. Seis conversaciones con Raúl Rangel Frías en la
que hace autobiografia a través de preguntas formuladas por Celso Garza
Guajardo. Este mismo texto lo reeditó en 1993 la Presidencia Municipal de
Guadalupe en 1993, en 133 pp. añadiendo desde la p. 97, algunos textos de
diversos autores. En 1990 Raúl Rangel Frias escribió y publicó sus
Memorias editadas por el Gobierno de Nuevo León, en 238 pp.

549

�También autobiográfico en forma de entrevis~, la UANL Y el Co~ejo
Cultural de Nuevo León publicaron en 1996 el hbro Ensayo de ~na vida¡
Conversaciones con Alfonso Rangel Guerra, de Celso Garza GuaJardo. E
libro tiene 104 pp. mas 32 de iconografía sin.

GUADALAJARA EN UN LLANO*

Moisés González Navarro
El Colegio de México

El Ayuntamiento de Monterrey, auspició en 1990 la edición del libro
autobiográfico, El otro mundo de Salvatore Sabella, en 157 PP·
Impreso en Editorial Alfonso Reyes, apareció en 1968 el Anecdotario
de Mateo A. Sáenz, en 447 pp.
En 1991 Ediciones al Voleo sacó el libro titulado El cronista centenario
don José Pedro Saldaña Treviño, en 192 pp. autobiográficas a través de una
entrevista con ·Aureliano Tapia Méndez con una iconografía de 30
ilustraciones.
Editorial Jus public/en 1958 el libro de 622 pp. Mi atormentada vid?,
de la violinista Celta Treviño Carranza, con el no. 2 de la sene
"Autobiografías de grandes artistas mexicanos".
En 1992 aparecieron las memorias de Luis Carlos Treviño con_ el ,título
de XEX, probando. La vida de un hombre enamorado de un micrófono,
publicadas por Ediciones Castillo, en 115 pp.
1

•

1

Notas bibliográficas
• Este vol. I fue impreso por Ediciones Al Voleo y, aunque ~e _aut~r, debo dejar
constancia de que este trabajo lo hizo Agapito Renovato, por _mdicac1on~s.nuestras
cuando el Archivo estuvo a nuestro cargo. Lo mismo debo dectr de_las ediciones del
Indice del Periódico Oficial de Nuevo León. En 1979 fueron publicados los tomos
de los años de 1890 a 1930, en 699 pp.; el de 1931 a 1950, en 582 pp. ~ el d~ 195~. a
1970, en 694 pp. Hasta la década de 1940 los índices fueron hechos baJo la drre~ton
de Domingo Cantú, eficiente encargad_o del Archivo., Los de fines de esa_ decada
hasta 1954 fueron hechos bajo el cwdado de Roman C. de la Garza: Jefe del
Archivo. Los de 1955 a 1976, años en los que el Archivo estuvo baJo nuestra
dirección los redactaron Margarito Arizpe, Agapito Renovato y otros empleados.
De suert; que quien aparece como redactor lo sería únicamente de 1977 en adelante.

550

La capital de Jalisco se asentaba en una llanura bien cultivada, gozaba de
una "primavera perpetua". Mariano Otero, con el entusiasmo de sus 25 años,
escribió en 1842 que la mayoría de sus paisanos se distinguían por la rectitud
de juicio y la moderación de principios; otros, en cambio, calificaban de
apasionados a sus políticos. Tirios y troyanos coincidían en que era acogedora
y amable; pero según Mathieu de Fossey sus diversiones eran meras
"reunioncitas": bailar al són de las guitarras, almuerzos en las huertas de los
barrios, paseos a los baños de Los Colomos o a la villa de San Pedro,
cabalgatas a la luz de la luna, etc. Destacó, en cambio, la originalidad de su
música, según otros "las clases bajas " cantaban aires ligeros españoles y las
señoritas cavatinas italianas.
Otero no veía en Guadalajara los contrastes de la ciudad de México,
entre maravillosos palacios e inmundas casas de vecindad. Las casas céntricas
eran de estilo morisco, con anchos patios y las más lejanas tenían huertas. Pero
un viajero francés vió lo que los ojos tapatíos de Otero no habían visto:
informes construcciones de adobe, horadadas con algunos agujeros a modo de
puertas y ventanas. Sus moradores dormían en petates en compañía de
incontables pulgas y chinches. En opinión de Emest Vigneaux, los "pelados"
de Guadalajara sobrepasaban a sus colegas de otras partes por su turbulencia,
corrupción y energía; sin distinción de sexo ni edad se confundían con una
masa semidesnuda y asquerosa. Otro extranjero añadió que superaban, por
1
dificil que pudiera parecer, a sus colegas capitalinos •
En 1888 había 26 templos en servicio, y se estaban fabricando 5, 14
portales, 21 plazas (casi todas con jardines o al menos arboladas), 14 puentes
en el río de San Juan de Dios, el cementerio de Belén, varios hoteles cómodos
y elegantes, 28 mesones en los barrios (muchos bien situados, cómodos y
aseados), 32 fondas, numerosas cantinas de la, 2a, 3a, y 4a clases, algunas
"magníficas y en número que desearíamos que fuera menor del que es". Dos
eran los paseos principales: San Juan de Dios, de Mexicaltzingo a la Alameda,
y el camino de San Pedro, 3 los mercados más importantes, y 23 baños "de
inmersión", muchos de ellos con tanques de natación. Había 180 teléfonos,
telégrafo, correo diario a México. La aguda campanita del Correo, situada en
551

�una de las torres de la catedral, había anunciado noticias extraordinarias, la
llegada de Hidalgo, la muerte de Lozada, y en mayo de 1888 anunciaría el
2
arribo del primer tren de México •
En efecto, el 15 de mayo de 1888 cerca de 300 personas viajaron, en 3
carros pullman las señoras, en dos los secretarios de Gobernación, Fomento y
de Justicia con su séquito, y varias personas "notables": lo.s ministros de
Estados Unidos y de Santo Domingo, el cónsul de Chile y el secretario de la
delegación norteamericana; los gobernadores de Morelos, Puebla y Tlaxcala;
el gerente general del Ferrocarril Central, Eduardo Liceaga, Ramón Carmona
y Valle, Pedro Lascurain, etc. El resto viajó en elegantes vagones; cuando
descendieron del tren la temperatura debe haber sido 26 grados, calidez
todavía no 1llitigada por el aroma encantador de la tierra mojada que
"embalsama el aire".
El Duque Job escry,ió que en ninguna parte eran tan ricos los pobres
como en el Hospicio c;a6añas, este edificio se erigió e~_1802, en sus prime~os
años acogía a unas 150 personas de ambos sexos, runos y adultos . V anos
visitantes "emularon" a Cabañas con sus donativos, por ejemplo, el banquero
Agustín Cerdán regaló 50 pesos. Al baile asistieron Concha Palomar de
Corcuera ("habría inspirado madonas inmortales del arte antiguo"), Ester
Tapia de CasteJlanos (poetisa y futura esposa de un hacendado gobernador
carrancista se dijo que sus ricas alhajas vivirían menos que "sus versos
4
inmortales"), Emilia Hayhoe (de futura prominente familia cristera), etc.
El pueblo común se desquitó de esta versallesca ostentación con un
corrido:
Más valía que hubieran traído a la madre que los parió muchachitos
tapatíos que ¿no les arde la cara? de ver" entrar ese tren para ese Guadalajara...
el tren es una tarasca, pero de lo muy primero, que corre en pos del dinero, que
hasta los elotes masca .
Ocho años después el presidente discretamente se autoinvitó a la
inauguración del tren Guadalajara-Ameca, pero pidió al gobemádor Luis C.
Curiel no se gastaran más de $20,000 en su recepción. Se recaudaron
$16,970.90 entre 125 contribuyentes (de cinco a mil pesos e/u), entre quienes
figuraban hacendados (los hermanos Fernández del Valle y Manuel L.
Corcuera), comerciantes barcelonetes (Gas, Fourtoul, Chapuy). Manuel
Caballero escribió que pasaron por los fertiles terrenos de la "soberbia" finca
de Atequiza. En Guadalajara 70,000 "espontáneos" (obreros, señoras,
rancheros venidos de muy lejanos lugares) vitorearon al "Héroe de la Paz". El
menú de la cena fue cuidadosamente discutido por expertos gourmets: José
552

López Portillo y Rojas, Justo Fernández del Valle, Ricardo Lancaster Jones,
etc. A la cena asistieron además de los ya mencionados, Federico G. K~ardt
(cónsul del Imperio Alemán, Ernesto Paulsen (cónsul de Suecia y Noruega),
los Corcuera, los Collignon, licenciado Ramón Corona, Toribio Esquivel
(¿Obregón?), licenciado y diputado Ireneo Paz, Sebastián Allende (hacendado
¿padre del futuro gobernador revolucionario?), etc. Justo Fernández del Valle
brindó en nombre de los comerciantes, los agricultores, los industriales y los
propietarios por la paz reinante a cuya sombra florecen el comercio, la
industria y la agricultura, se asegura y sube el valor de la propiedad, y vive
tranquilo el hombre honrado, lo mismo el mexicano que el extranjero6.
El ferrocarril comunicó Guadalajara con Ameca, cantón en el que se
asentaban las más prósperas haciendas agrícolas7. Es natural, por tanto, que el
camino se haya di.spuesto con ''innúmeras yuntas de bueyes, labriegos bien
ataviados y empuñando azadas, haciendo ademán de manejar arados
mecánicos, trepados en caballos o mulas de las castas más caras y guijando
bueyes de los que pueden rayar con la uña.
En realidad, Díaz conoció Ameca desde 1872 en sus andanzas contra
Sebastián Lerdo de Tejada, deseoso de entrevistarse con Lozada. En 1896
llegó a Ameca acompañado de casi un millar de personas, rehusó "la silla de
manos" que le ofrecieron, a pie se encaminó a la casa de la familia Cañedo. El
presidente municipal, el licenciado José Maria Fregoso, el comerciante y
. posterior Jefe Político Adolfo Martínez, entre otros, se esmeraron en sus
atenciones8.
Por supuesto, la llegada del ferrocarril afectó las diligencias que
comunicaban Guadalajara, .lapotlán y Tepic. Las diligencias salían de
diferentes hoteles; en 1888 El Cosmopolita era el más caro, los cuartos de
primera clase costaban dos pesos, 50 centavos la comida y otro tanto la cena9•
Alberto Santoscoy en un Memorandum de 1900 sobre Jalisco, en
especial sobre Guadalajara, apoyado en el "sabio" Dr. García Diego señaló
que la poblaban razas mestizas y europea, "uno que otro indígena y rarísimos
de negra y europea". El tapatío era esbelto, de buena estatura, bien
desarrollado, inteligente aunque de fisonomía "un tanto severa". Los hombres
eran altivos, decidores, rijosos, resignados, humildes cuando se les trataba con
dulzura o afecto y altaneros hasta rayar en lo ofensivo y agrestes cuando se les
zahería. También eran impasibles, generosos, quisquillosos, irascibles, y no
muy dedicados al trabajo. Las tapatías eran bellísimas, púdicas, pacientes,
hacendosas, madres heroicas, buenas hijas, excelentes esposas, muy afectas a 10
las prácticas religiosas, sentimentales y rencorosas •

553

�,

Muy probablemente esta rosada caracterización de García Diego sea
válida, en parte, para la burguesía. En 1898 dos años antes de que Salado
Alvarez escribiera su primera carta a Nervo y en que García Diego escribió su
Memoran.dum sobre Guadalajara, Mariano Azuela escribió su primera novela,
1
María Luisa, si bien la publicó hasta 190?1 • Estos dos escritores en su
juventud tenían en común ser alteños y jacobinos, pero pertenecían a
diferentes clases sociales, generaciones, profesiones y sensibilidad. En efecto,
María Luisa es el esbozo de unos pobretones estudiantes tapatíos a fines del
siglo XIX, habitan en una casa de asistencia de la calle de _Belén, cerc~ del
hospital del mismo nombre, con 1Oduros cubrían la mensualidad de comida Y
ropa limpia, asiduos a la vida bohemia jugaban baraja y bebían. Los
seminaristas, naturalmente, hacían una vida monacal: se levantaban a las 5 de
la mañana para asistir a misa a Santa Mónica, desayunaban a las 6, después de
estudiar se iban al colegio. A la una de la tarde comían, de 7 a 8 todos juntos
, se iban a dar una "vueltecita" al portal o a sentarse en el atrio del sagrario a oir
una pieza de música de lJl banda. Antes de dormir discutían sobre los errores
modernos desmenuz.ánd6los con citas de los Santos Padres y de las Sagradas
Escrituras. Los alumnos del Liceo los llamaban "cuervos", porque
caritativamente se comían a los protestantes, a los herejes y a los masones.
1

\

Muy diferente era el ambiente del cercano barrio de San Juan de Dios,
habitado por molenderas astrosas, "mujeres de mal vivir", rateros turbulentos,
en suma, "todo un mundo de ebriedad, rapiña, inmundicia y vicios". Descarga
su ira contra la elástica moral burguesa amparada por un cura gordinflón, y
12
denuncia el mestizaje como producto de la seducción • Azuela y el poeta
Francisco González de León en un café atisbaban de lejos a los consagrados
José López Portillo y Rojas y Victoriano Salado Alvarez. Pese a que años
después Los de_Abajo consagró a Azuela, Salado Alvarez olímpicamente lo
13
condenó: "No hay obra duradera en forma descuidada... y mala ortografia" •
A principios del siglo XIX Guadalajara llegaba al Norte al panteón de
Belén, el santuario de Guadalupe y Mezquitán; al Sur a Analco, Mexicalzingo
y San Antonio; al Oeste al río de San Juan de Dios, el hospicio Cabañas y la
calle de San Andrés; al Poniente la calle Tolsá, la penitenciaría Escobedo y la
huerta Leal, apenas comenzaban a formarse las colonias Francesa y
Americana; la Moderna en el Sur y Oblatos al Oriente. Cuando la iglesia
condenó "las faldas de medio paso", algunos apedrearon a sus usuarias.
14
'
'
Durante poco tiempo trabajaron cobradoras en los tranvtas
. A la o1·1garqwa
15
colonial se unieron extranjeros ricos • El mundano Salado Alvarez se burla de
que los tapatíos, incluido él, creían que Guadalajara era la Atenas de México,
no había paseo como su plaza de armas y el Degollado era el más capaz y más
bello de América, sobre todo cuando se escuchaba la imponente marcha Ecos
16
de México, "algo así como el canto patriótico de Jalisco" • Aunque en 1878
554

algunos calificaban de "soberbio" este teatro, y estaban seguros de que al
concluirse su bóveda sería "la primera en su género en todo el país" 17, a fines
de marzo de 1904 urgía repararlo para mejorar su seguridad e higiene 18•
Algunas de esas opiniones eran subjetivas, objetiva, aunque exagerada, es la
de José Guadalupe Zuno: pasear por dentro de los jardines los catrines y los
"peladitos" por fuera "es alfo semejante a la discriminación racial en los
1
Estados Unidos del Norte" , de cualquier modo atenua el optimismo de
Santoscoy. José López Portillo y Weber también notó esa diferencia, pero le
bastó señalar que numerosas muchachas de la clase media y del pueblo bajo
opacaban a las emperifolladas aristócratas20•
El gobernador Miguel Ahumada inició en enero de 1909 la entubación
del río de San Juan de Dios, gracias a esa obra en 700 hogares no faltaría el
pan en esos años de crisis2', por tanto, no tendrían que recurrir al robo, el
delito más frecuente22•
El bandolerismo se combatió con severidad hasta que el gobernador
Joaquín Angulo consideró en 1847 que era incompatible con la generosidad de
los jaliscienses y no combatía las causas del delito: miseria y desocupación23,
como lo hizo Ahumada al entubar el río de San Juan de Dios. De cualquier
modo, la penitenciaría se terminó en 1881, iaea acariciada por Otero desde
24
1834 • Mucho se habría desilusionado si hubiera visto los castigos que se
imponían a los reos contumaces: la incomunicación, "la loba" (calabozo frío,
obscuro y húmedo) y "el povo": columna cilíndrica como de un metro de alto
· con un diámetro tan justo y limitado que apenas cabían en su parte alta los dos
pies juntos, ahí debía permanecer, bajo un sol abrasador o una tupida lluvia,
dos o tres horas, si se caía "se le prolongaba el tiempo de castigo"25• Estos reos
habrían envidiado a los cerca de 70 asesinos "adrede", impunes en la primera
década de este siglo, algunos seguían viviendo en el mismo rancho, cuando
mucho se pasaban al otro lado de la barranca, su único castigo posible era la
26
ley del Talión • A principios del siglo el Jefe Político de Guadalajara prohibió
las reuniones de tres o más personas en las horas de trabaja27• Varios
sacerdotes y las religiosas del Hospital de la Beata Margarita organizaron una
comida el 17 de septiembre de 191O a 383 presos, aproximadamente una
cuarta parte del total de los comensales, el resto lo componían empleados,
vigilantes, periodistas y un largo etc. de otros invitados. La comida la obsequió
Isaura Dávila Vda. de García, la cerveza "el altruista y popular caballero" José
28
M. Schnaider •
Según Salado Alvarez el carácter de Guadalajara era muy sombrío,
29
fatalista, inquieto y fatídico , generalización tan subjetiva como que la
criminalidad de esa época era "casi inexistente"30• Puede documentarse, en
cambio, la fama de que en la cárcel de mujeres de Guadalajara las reclusas
555

�hacían "lindos encajes" 31 •
Mendigos, mal entretenidos y la obscenidad tenían raíz colonial. Esta
última se manifestaba en letreros y pinturas "indecentes" en las paredes de los
edificios. A mediados del siglo XVIII fue necesario prohibir que las personas
se bañaran desnudas en el río de San Juan de Dios, del puente de Medrano a la
32
Alameda • En Guadalajara, en nombre de la civilización y de la moral, a fines
del siglo XIX se prohibieron los calz.ones. Conforme a ese criterio pudibundas
damas protestaron porque las cariátides del kiosko de la plaza de armas,
encargado a Paris, mostraban sus "redondeces" sin recato alguno33• El
periódico La Democracia Cristiana condenó en 1904 los escaparates de las
tiendas céntricas porque eran "una hoguera de lascivia"34•

\

l

A mediados del siglo XIX el 5 de octubre una turba harapienta
, acompañaba a la Virgen de Zapopan haciendo contorsiones, o de rodillas, y
quemando petardos. Los 1Jlilotes de los indios de Zapopan culminaban en una
completa orgía, a la q~é' sólo ponían término el cansancio o el sueña35 • Sin
embargo, en 1868 algunos personajes diariamente viajaban en carruajes
públicos de Zapopan a Guadalajara por sólo 18 centavos; guayines
particulares hacían de 5 a 6 viajes, según la demanda. Veinte años después
tranvías de mulitas unieron Zapopan y Guadalajara, y en 1907 se utiliz.aron
36
tranvías eléctricos • En 1904 una "inmensa multitud de viandantes" tapatíos
acompañó a la Virgen a su regreso a Zapopan, fueron tantos que, pese al
servicio de los trenes hasta las 3.30 del día siguiente, algunos lo hicieron un
día después. Pero, a diferencia de los indios que tanto escandalizaron a los
viajeros extranjeros, en 1904 sólo hubo una que otra ratería "y pequeños
37
escándalos, pero en menor medida que en años anteriores" •
El salto de Juanacatlán fue crecientemente visitado a partir de la
inauguración, el 6 de octubre de 1889; de un tranvía que unía la estación
38
ferrocarrilera El Castillo con Juanacatlán • En 1888 se inició el destino
turístico de Chapala aprovechando el ferrocarril a Ocotlán, de ahí se viajaba en
un barco de vapor (inaugurado en 1868) hasta Chapala, fue tanto el sobrecupo
en marzo de 1889 que naufragó ocasionando la muerte de 28 personas.
También por entonces se construyó el primer hotel de la ribera, Villa
39
Montecarlo • Cuando a mediados de 1904 se anunció que tranvías eléctricos
unirían Guadalajara con Chapala, se dijo que esta población se convertiría "en
40
una de las estaciones balnearias más importantes de América" • Por lo pronto
se cubrió la distancia de Guadalajara a Chapala en automóvil en el "increíble"
tiempo de cincuenta y seis minutos41•
La Sociedad Agrícola Jalisciense la fundaron en 1789 algunos de los
principales hacendados; tres años después se autorizó la fundación del Banco
556

de Jalisco, entre sus socios figuran miembros de la Sociedad Agrícola
Jalisciense, entre ellos Palomar Hnos., en menor número comerciantes,
industriales y Alfonso Heymann agente de seguros de una firma británicá. Por
su parte el Banco de Londres y México fundó sus primeras agencias en
Autlán, Ciudad Guzmán, Encarnación de Díaz, Lagos de Moreno, Mascota,
San Gabriel, Sayula, Teocuitatlán y Tepatitlán; el Banco de Jalisco también
tenía una sucursal en Zapotlán. Los Bancos de Aguascalientes y de
Guanajuato (corresponsales del Banco Central Mexicano) tenían una agencia
en Encarnación de Díaz, y sucursales en Lagos de Moreno y Mascota, en fin,
el Banco Occidental de México tenía corresponsal en San Gabriel y agencia en
Sayula42• Sobresale la ausencia de Ameca, importante centro agricolaganadero. La Cámara Agrícola Jalisciense nació el 27 de febrero de 1899 con
200 miembros, entre ellos Manuel Cuesta Gallardo. La Cámara tiene en su
programa lo obvio (mejoramiento de la agricultura, formación de un banco
agrícola, equitativa distribución del impuesto predial), y novedades como el
uso de maquinaria para que el peón deje de asemejarse a la bestia de carga
para convertirse en el árbitro de las fuenas ocultas que la mecánica, la
zoología, la química y demás auxiliares han puesto a disposición del hombre
43
para imperar sobre la naturaleza como verdadero rey de la creación •
La Cámara Agrícola Nacional ofreció en 1909 una novedad mayor:
44
mejoramiento de los agricultores y de los jornaleros del campo • Esta
novedad corresponde a la creciente inquietud rural que se muestra, entre otros
ejemplos, en la zarzuela del laguense Carlos Kegel En la hacienda, estrenada
en Guadalajara en 1907, y después representada en otros teatros. El Imparcial
la asemejó a La Gleba de Federico Gamboa, su tema era de "dificil solución
45
cuando menos por ahora" . Representaba el maltrato de los peones y
46
justificaba el asesinato de un hacendado abusivo • En fin, la Cámara de
Comercio se fundó desde el 20 de junio de 1888 para ocuparse de asuntos
mercantiles, industriales y apcolas. En 1908 agrupaba a 98 de los más
poderosos burgueses tapatíos4 •
Victoriano Salado Alvarez, uno de los mayores apologistas de su clase
social, la burguesía, en una carta dirigída a Amado Nervo, fechada el 10 de
febrero de 1898, comenta que el "Quijote sólo tuvo una intención que hasta los
más burgueses nos proponemos: escribir lo mejor posible para que nuestras
obrillas alcancen la perfección que se halla en nuestras manos". Con
posterioridad rechaz.ó que se apostrofara a los burgueses de feos, tontos y
faltos de aptitudes artísticas, ellos habían hecho en México cuanto había
"digno de recuerdo", y en carta a Francisco Olagufüel irónicamente se
autocalifica de "humilde burgués". Salado Alvarez recuerda que Rafael
Delgado mostró en cuatro pinceladas a don Eduardo como el "prototipo de los
burgueses indígenas", claro, él. era criollo, y al fin de su vida católico y
557

�sentimental como Justo Sierra Méndez48•

,

\

Atulque El Correo de Jalisco fustiga las vanidades sociales, considera al
49
lujo una manifestación de cultura y de progreso • El Economista Mexicano
añade que los ricos gastan menos de lo que deben gastar, los pobres más de lo
que deben. Remedio, que las "clases medias". leyeran a Samuel Smiles. Puesto
que los ricos no practicaban el evangelio, es decir, ser "los tesoros de los
pobres", al menos deberían seguir el criterio positivo: volver a la circulación la
mayor cantidad de dinero posible, "manera indirecta, pero segura de proteger a
los demás, porque el lujo de los ricos "hace prosperar el comercio de telas y de
joyas que a su vez beneficia a industriales y a obreros"5º. En 1909 la Cámara
Agrícola de Tabasco pidió el arbitraje voltultario para dirimir las controversias
entre los empleados de las fincas rurales y su patrón, "a fin de dar una solución
práctica y definitiva a las dificultades que estas controversias traen al gremio
agrícola". El Economista Mexicano juzgó plausible tal proyecto, por la larga y
dolorosa experiencia de e,sas dificultades, unas veces causada por los vicios de
los peones y otras por/el despotismo de sus capataces y patrones, pero no consideró definitiva táI solución. De cualquier modo, estas controversias eran
poco importantes en el Centro y en el Norte, mucho en Veracruz, Tabasco,
Chiapas, etc. En la novena jtulta preparatoria de la Cámara Central de
Agricultura, Miguel A. de Quevedo representó a Jalisco en esa reunión51 •
V. Jura en Una Auto-Novela tapatía de 1908, dentulció que a la mujer
mexicana que perdía el afecto del marido le quedaba, como a los gatos, el
apego al hogar o refugiase como las beatas en la iglesia. Las mujeres casadas
eran "sumisas hasta la esclavitud", pero si se estableciera el divorcio no
encontrarían otro marido, "Amantes cuantos quisiera"52•
La situación de los obreros era diferente. A la mitad del siglo XIX había
4 fábricas textiles en Guadalajara, y una en Tepic, dos de papel, en Batán y
Tapalpa; las textiles no tenían más de 25 años de existencia en 1853. Los
empleados principales de "La Prosperidad Jalisciense" eran un director con
sueldo de $3,000, tul tejedor, un cargador y un herrero, con sueldos anuales de
$1,300 y $1,200. Los 210 operarios ganaban 60 centavos diarios en 18521854, más del doble nominal que los acasillados, pero sin la ración
alimenticia. Cada uno de los 11 diputados ganaba, 1,200 pesos. Probablemente
en las ricas minas de plata en los cantones de Autlán, Lagos y Etzatlán
("Hundido", "Cinco Minas", "Cabrera" y "Gachupines", de la jurisdicción de
Hostotípaquillo), el salario nominal de los mineros era mayor53• En la
industrialización jalisciense jugó un papel sobresaliente José Palomar, quien
en nombre de los industriales jaliscienses había escrito desde el 25 de octubre
de 1848 que las fábricas de Jalisco habían ahorrado tul millón de pesos
anuales en la compra de mantas e hilaza54 •

El semanario Las clases productoras inició su publicación el 30 de
octubre de 1877, para proteger su independencia no admitiría militares ni
civiles a sueldo del gobierno. En marzo del año siguiente deseoso de
conquistar la paz pidió la pena de muerte a quienes se sublevaran o asaltaran
en los caminos, se opuso a las alcabalas, y organizó una caja de ahorros y una
sección de auxilios mutuos. Aunque se abstuvo de opinar sobre una huelga del
taller de Ancira y Loreto, pidió un arreglo amistoso. Más ampliamente explicó
su posición al condenar, el 6 de abril de 1879, a La Comuna, destructora de
todas las riquezas y aplaudió al obrero "que todas las edifica y las conserva".
Condenó también el "estilo salvaje" de vida del indio, del jornalero, del
artesano pobre que se conformaba con vivir en chozas de mecate, siempre
acompañado de un machete o de un fusil, en evidente contraste con las
"tendencias positivistas" de los países cultos deseosos de una "rápida
adquisición de las riquezas". En 1879 informó satisfecho que ya tenía
sucursales en Colonia Brizuela, Cuyutlán, Atemajac de las Tablas y
Ahualulco; dos años después en Encarnación de Díaz y Colotlán, varias más
en otros estados. A iniciativa del Gral. Rosendo Márquez se formó en 1887 la
Compañía Ferrocarrilera Jalisciense, que proyectó el ferrocarril GuadalajaraChamela. José López Portillo y Rojas explicó con motivo de una Exposición
celebrada del lo. de mayo al 6 de junio de 1880, que sólo quedaban a la
sociedad dos caminos: "el crimen o el trabajo", pidió "guerra a la guerra1155•
La fábrica de hilados y tejidos de Atemajac tenía 300 operarios; 200 el
Batán, de cigarros y papel, ambas eran propiedad de la Viuda e Hijos de
Corcuera. Francisco Martínez Negrete era el dueño de La Experiencia, en ella
trabajaban 30 hombres y 40 mujeres. Manuel Fernández del Valle era el
propietario de la fábrica de hilados y tejidos La Escoba; Fernández del Valle
Hermanos eran dueños de la de hilados Río Blanco56• Los propietarios de estas
fábricas también eran importantes hacendados.
Los franceses, en particular los barceloncetes, con base en su éxito
comercial establecieron varias fábricas textiles, borraron en buena medida la
insolencia del ejército de Bazaine que al ocupar Guadalajara en 1864, tachó de
"judío" al padre de Jesús López Portillo, quien acabó sirviendo al Imperio
porque las dotes "de persuasión del Hapsburgo eran sobresalientes"57•
Además, muchas pollitas tapatías se morían de ganas por bailar con los
oficiales de Bazaine y, sin duda, despreciaban a los casi desnudos soldados
~epublicanos, con sus lanzas mal hechas y sus estribos de mecate, y a los
infantes que medio se cubrían con un "mal cotón" 58• Por supuesto, no todos los
jalisciences se afrancesaron, Ignacio Luis Vallarta pronunció fogoso discurso
el 5 de mayo de 1867, la República derrotó al pretorianismo, la teocracia y la
extranjería59.
559

558

�La francofilía corresponde al desprecio que en Guadalajara tenían en
1878 por los artículos de fabricación local, al grado de ponerles nombres de
60
París o Londres para venderlos • El afrancesamiento fue tan grande que, se
61
decía, Olagwbel había leído el Quijote en francés • También los alemanes
fueron bien recibidos, por ejemplo, a modesto viajero le descubrieron
62
"continente y modales casi aristocráticos" • Se encumbraron los Collignon,
Teodoro Kunhardt, Peter Hermano, Friedic Petersen H., etc., así como el
63
libanés Juan Chalita • El abogado Ignacio Matute celebró que los chinos que
se establecieron en Guadalajara hubieran comunicado a los tapatíos
laboriosidad y conocimientos agrícolas, los mexicanos les correspondieron
64
ofreciéndoles "las verdades reveladas por el cristianismo" •
En 1888 había en Guadalajara 5 consules: Teofilo Fourtoul (Francia),
Manuel Fernández del Valle (España), Justo Femández del Valle (Guatemala),
Teodoro Kunhardt (Alemania), y Federico Newton (Estados Unidos), Carlos
65
Behm era vicecónsul ,dé Noruega • Como los extranjeros más integrados al
país eran españoles y franceses, comerciantes de ambas nacionalidades fueron
invitados a la ceremonia religiosa con la que el comercio de Guadalajara
renovó la jura del patronato especial de Nuestra Señora de Guadalupe en
1898. Excepcionalmente asistió "don Felix Dávila, honradísimo sujeto",
representante de los comerciantes que no habían obtenido los favores de la
fortuna. Nada más conforme, por una parte, con los principios de la igualdad
cristiana; y por otra, nada más conveniente que en acto de tanta trascendencia
para todo un Cuerpo se hiciera visible el concurso del interesado.
También se invitó a los cónsules de España y de Francia por los
estrechísimos vínculos que los unían con los mexicanos, "pero principalmente
por la comunidad de creencias". Aunque no se prescribió "especial
ceremonioso vestido", para evitar un posible gravamen o bochorno, todos
vistieron de negro, entre ellos los representantes de la "Sociedad de Artesanos
y Obreros". El canónigo magistral les pidió acompañar la fe con la caridad, la
justicia y la equidad en las transacciones mercantiles, porque no creía que se
hubieran postrado al pie de los altares con las miras raquíticas de acrecentar
66
sus "intereses mundanos" •
En fin, se celebraban las fiestas nacionales laicas del 16 de septiembre, 5
de mayo, 18 de diciembre (victoria sobre los franceses en La Coronilla) y 28
de enero (victoria sobre Lozada). Entre las fiestas religiosas sobresalían el 29
de junio fecha en que una multitud iba a San Pedro Tlaquepaque, y entre las
exclusivamente tapatías el 26 de julio (los tastoanes en Mezquitan), el 15 de
agosto en Atemajac (tan animado como el 26 de julio en San Pedro), y el 5 de
67
octubre en Zapopan .

En los primeros años del Porfiriato había una sociedad mutuacooperativa en El Bramador, 8 en Guadalajara, entre ellas, la Jurídica José M.
Vérea, su cuota de ingreso ascendía a 5 pesos, la mensual a uno. Modesta era
la "Auxilios Mutuos" (cuota mensual de 25 centavos). El ingeniero Juan
Ignacio Matute fundó la mutualista "Las Clases Productoras" en 1879, él
mismo la sostenía, y "La Providencia" que llegó a tener un fondo de mil
quinientos pesos y 170 socios. "La Alcalde" tenía por objeto propagar la
religión católica y crear una caja de ahorros en casos de enfermedad o
68
inhabilitación no culpable • Es natural que cuando el 16 de septiembre de
1890 se fundó la "Sociedad Mutualista Hidalgo", Ignacio Matute haya sido
nombrado su presidente honorario, su órgano oficial fue El Porvenir del
Obrero, se disolvió hasta el 7 de junio de 1909. La "Sociedad Mutualista
dependientes de comercio" se fundó a fines de 1902, para socorrer las
necesidades extremas, exigía una conducta apegada a la moral cristiana69•

Las mutualistas, sin embargo, no impidieron las huelgas, por ejemplo, la
de los mineros de San Sebastián del Oeste en 1888, la del 16 de febrero de
1901 en "La Experiencia"; aunque conjurada muy rápidamente, de esta
emergió un grupo de jóvenes que inspirados en Tolstoi contribuyeron a crear
el Partido Obrero Socialista en 1903, y un año después, La Aurora Socialista,
70
periódico dirigido por Roque Estrada • Por entonces el salario minero
71
oscilaba entre 50 y 75 centavos • El periódico La Democracia Cristiana
respondió a una queja de que sólo se ocupaba de los ricos, apoyado en León
XIll, que todos eran ''hijos de un mismo Padre", y sin hipérbole podía decirse
que eran comunes todos los bienes "aunque no siempre la sociedad ofrece esa
bella imagen que dibuja la caridad cristiana" 72•
El tejedor Ramón Morales fundó a fines de 1903 en la vecindad
"amarilla" la Sociedad de Tejedores, desapareció en 1907, combatió los bajos
salarios (25 a 50 centavos) y la jornada de 16 horas. Además, los propietarios
sólo pagaban el trabajo, pero no las "posturas" (acomodo del hilo para
confeccionar las telas) ni las "faenas" (acabado y aderezo de los rebozos y el
planchado). Tanto o más grave era que los patrones despedían a obreros
víctimas de accidentes y enfermedades profesionales. En su fundación
pronunciaron sendos discursos, Ramón Morales, los abogados Miguel
Mendoza López y Roque Estrada, y los estudiantes de jurisprudencia
Guillermo e Ignacio Ramos Praslow. El último domingo de enero de 1904 se
eligió presidente a Ramón Morales y "Abanderado" a Justo González, casi
todos continuaron la lucha social, por ejemplo, en una huelga que declararon
casi mil tejedores, aunque obligados por la necesidad reanudaron sus labores
3
en menos de 15 días7 • El salario de los sábados no se pagaba a los mineros de
Etzatlán, la empresa retenía una quinta parte y el resto se entregaba para el
culto de la parroquia74•

560
561

�Los operarios de las sastrerías de Guadalajara solicitaron en 1907
aumento del salario: los sastres lo consiguieron de 50 centavos en prenda y de
$1.50 en traje entero. Sin embargo, fueron aprehendidos 80 operarios y su
propio abogado Francisco Díaz de León. A principios de 1905 se inició la
construcción del edificio de la Compañía de tranvías Luz y Fuena en San
75
Femando, se inauguró el 14 de septiembre de 1907 • La empresa dispuso al
mes siguiente que se pagaran l Ocentavos por hora a los conductores; estos se
negaron a aceptar el nuevo salario, y fueron substituidos por los inspectores.
Ante los inconvenientes de la suplencia, la empresa tuvo que revocar su
disposición y regresaron los cesados. La mayoría de los obreros textiles de
Juanacatlán se declararon en huelga en 1909 por las abusivas multas que
padecían; entrevistaron al gobernador de Jalisco para solicitar su ayuda, este
ofreció hacerlo en lo que fuera justo. a cambio de que actuaran con
, prudencia76• Manuel Cuesta Gallardo, ahijado del presidente Díaz, formó la
Compañía Hidroeléctrica, e Irrigadora de Chapala, dominó la industria
eléctrica y los tranvías, e-'"mició la desecación del lago de Chapalan.
En 1830 había 247 _establecimientos de beneficencia en Jalisco, según
Longinos Banda número "bastante corto", 102 se concentraban en el cantón de
Guadalajara (el 41 % del total); 31 tanto en La Barca como en Ahualulco
(12.5%); y 27 en cada uno de los vecinos cantones de Sayula y de Zapotlán,
casi una décima parte del total. En fin, en el poco comunicado Autlán había 14
y 13 en Lagos (7% en c/u), y en los aun más incomunicados Tepic había 20
(8%) y en Colotlán sólo 9 (4%). Las diferencias entre Guadalajara y el resto
no era sólo cuantitativa sino cualitativa; la capital de Jalisco contaba con el
muy elogiado hospicio Cabañas y el grande y hermoso hospital de Belén para
hombres y el de San Juan de Dios para mujeres, la casa de pobres indigentes,
el colegio de niñas indígenas de Cuescolatitlán, el "excelente" Monte de
Piedad, la escuela correccional de Artes y Oficios, colegios, escuelas y
conventos78 • También son dignas de recordarse las 158 casitas que el obispo
Alcalde construyó cerca del Santuario de Guadalupe para familias pobres, lo
emuló el vicepresidente de la Cámara de Comercio quien en 1894 construyó
79
una vecindad, modelo de moralidad e higiene • Alcalde también hizo una
pequeña industria de telares80• Los hacendados y el clero eran entonces
quienes tenían mayores recursos económicos, los de Ameca no pocas veces
aliviaron en épocas de escasez a los tapatíos pobres, cuando los precios del
81
maíz subían "a un precio exhorbitante" • El presbítero Miguel Leandro
Guerra donó su hacienda de Santa Bárbara, a pocas leguas de Lagos de
Moreno, para que con sus productos se establecieran dos escuelas primarias y
82
una "de agricultura teórica-práctica" .
Al finalizar el Porfiriato existían en Jalisco el Liceo del padre Guerra y el

Hospital Rafael Larios en Lagos de Moreno; Ameca, Mascota, y Teuchitlán
contaban con sendos hospitales fundados con bienes del mascotense Hilarión
Romero Gil. La cabecera del cuarto cantón tenía el Hospital Villalbazo; ·en
Huejuquilla el Alto había un hospital particular; San Gabriel y Atoyac tenían
su montepío; Tequila el Hospital Tomasa Martínez de Flores.
Guadalajara conservaba el Hospital de Belén, pese a que con la expulsión
de las Hermanas de la Caridad el clero dejó de aportar de 6 a 7 mil pesos
anuales para su sostenimiento, lo que acarreó un déficit, que en 1878 remedió
el gobierno del Estado con una contribución del 5% sobre el aforo de tabaco
en rama. En 1890 contaba con 365 camas, 100 plazas para dementes, una
sección para presas y una maternidad. En 1901 le agregaron dos nuevas salas.
Fuera de Guadalajara sólo en Yahualica y en Autlán había hospitales
sostenidos por el gobierno.
El hospicio Cabañas seguía siendo uno de los mejores del país; contaba
con una Casa de Expósitos, un Asilo de Huérfanos, una Escuela de Artes para
mujeres y el Asilo de Mendigos. En 1880 los beneficiarios del Hospicio eran
530, 594 al año siguiente. En 1890 había 18 niños en la Casa de Expósitos,
330 en el Asilo de Huérfanos, 129 en la Escuela de Artes para Mujeres, 21
ancianos y 71 mendigos, que junto con los empleados y los asilados externos,
sumaban 694 personas.
Las conferencias de San Vicente eran por su difusión en todo el territorio
nacional; y por la variedad y magnitud de sus auxilios, una de las instituciones
de beneficiencia privada más importantes del país. En la octava década del
83
siglo había en toda la república 60 conferencias • En 1888 sus 600 socios
socorrían en Guadalajara con alimentos a más de 100 familias pobres; 4
conferencias proporcionaban médico y medicinas, en un hospital atendían a
más de 100 pacientes. Aunque el año anterior gastaron más de $20,000 todavía
había miseria (porque no era "posible socorrer a todo mundo"), pero inferior a
84
otras partes • Esta asociación se formó en Autlán en 189085• Las conferencias
de Jalisco fueron las más caritativas, siendo su director Luis Silva repartieron
en 1893 más de 113,000 pesos entre los pobres, sin contar lo gastado en otras
obras de caridad. Las conferencias de varones eran 17, con 408 socios, y las de
damas 1O, con 789 socias. Al pasar de los años aumentaron su número y
mé~~s. De mayo de 189~, a ).unio de 1895, visitaron a 4,908 enfermos,
surmmstraron 686,821 raciones , 29,554 recetas, 2,539 piezas de ropa, en

* * Una ración constaba de una pieza de pan de a centavo, 6 tortillas, 4 onzas de
carne, 2 onzas de pasta de arroz, llll huevo y medio cuartillo de leche.

562
563

�total gastaron $46,728, incluyendo lo empleado en la construcción de varios
hospitales.
El año de 1902 celebraron su quincuagenario en Guadalajara, al año
siguiente el presidente del asilo de San Vicente de Paul agradeció su ayuda
tanto a los tapatíos como a las "respetables colonias extranjeras". La
Democracia_Cristiana preguntó en 1903 si poniéndose la mano en el pecho
habían correspondido (conforme a los recursos que el Señor les había dado)
beneficiando al desválido y al huérfano: "No, señores, muy lejos estamos de
ello". Excitó a la caridad cristiana tanto a los ricos que todo lo tenían de sobra,
como a los muy pobres que algo podían dar para las víctimas de la peste
bubónica de Mazatlán86. El arzobispo de Guadalajara explicó en su visita
pastoral a Cocula que las conferencias de San Vicente beneficiaban a los
87
decrépitos obreros enfermos y "espiritualmente a sus benefactores" • Las
, conferencias de Guadalajara atendieron en 1906 a 3,226 enfermos, hicieron
20,447 visitas, entregaro)l 901,180 raciones, proporcionaron 1,170 socorros,
surtieron 71,597 rece~s, proporcionaron ropa a 3,401. Cerraron ese año con
un déficit de 572 pesos. En 1908 contaban con cuatro hospitales en
Guadalajara (uno recién terminado, el del Sagrado Corazón de Jesús, el de la
Beata Margarita, y el Guadalupano) y en Zapotlán, Atotonilco, Arandas,
Etz.atlán, San Gabriel, Tepatitlán, A.meca, Encarnación, Zapotlanejo, Santa
Ana Acatlán, Tlajomulco, Tala, Ahualulco, Cuquío y Degollado. Sostenía dos
orfanatorios que albergaban a más de 300 niños, y dos escuelas. Dieron
catecismo a 14,599 niños, suministraron 676,575 raciones, 2,390 piezas de
ropa, 21,636 recetas y 5,070 socorros; dieron cristiana sepultura a 191 difuntos
88
y realizaron 29,830 obras piadosas y 18,715 visitas •
Aunque estas conferencias fueron la institución mejor organizada
subsistieron las obras individuales, por ejemplo, cuando una señora de San
Ignacio Cerro Gordo se deprimió al vér que ellos tenían tanto (casó con un
rico español), los demás padecían hambre, el marido rápidamente le puso una
89
tienda para que regalara a quien quisiera • Un hombre "inmensamente rico"
de El Grullo "tocaba una campana para llamar diariamente a los menesterosos
90
para regalarles comida, ropa y dinero" .

La Democracia Cristiana reprodujo un articuló de La Tribuna que por
un lado recordó las críticas a los vicios de los obreros ( dilapidación de sus
jornales y poca constancia escolar), y por el otro, aunque reconoció la
existencia de numerosas instituciones caritativas, pidió algo casi imposible,
que aristócratas, banqueros, literatos, fabricantes y hombres de ciencia se
mez.claran con jornaleros y proletarios, dándoles educación, consuelo,
sociedades de socorros mutuos, cajas de ahorro, y escuelas para niños y
adultos. Algunas de estas instituciones ya existían, lo casi imposible está en la
564

mez.cla. La Democracia_Cristiana pidió, en los primeros días de 1903 a
"nuestras Damas Cristianas", que siguiendo el ejemplo de las más
aristocráticas damas españolas, visitaran las covachas de las casas de vechl.dad
de los barrios, donde sólo cabía una persona, que dormía sobre montones de
paja, petates o girones de trapos, peor aun era su miseria moral. A fines de ese
año de 1903 consideró el amor de los ricos una necesidad del alma, en los
pobres era un "sentimiento de lujo"91•
El hospital de Etzatlán v1via angustiosamente, en agosto de 1908
comunicó al abogado Andrés Arroyo de Anda que se estaban acabando sus
recursos, casi sólo quedaban los 120 pesos trimestrales que había donado el
presbítero Cayetano López de Nava, la contribución de la mina El Amparo no
bastaba ni para los 14 a 20 enfermos de la mina de Santo Domingo92. En fin,
en la celebración del centenario de iniciación de la guerra de independencia se
repitió el reparto de juguetes, dulces y ropas a los niños pobres de las escuelas
oficiales de Guadalajara93•

Notas bibliográficas
1

Gonz.ález Navarro, Moisés. Anatomía del poder en México 1848-1853. México: El
Colegio de México; segunda edición; 1983, pp. 277-279.

2Romo· de Vivar y Torres. Guadalajara. Guadalajara: Banco Industrial de Jalisco;
1964, pp. 161-166.
3

Banda, Longino. Estadística de Jalisco (1854-18631- Guadalajara: UNED; 1982, p.
262.

4villa Gordoa, José. Guía y A/bum de Guadalajara para los viajeros. Guadalajara:
Tipografia, Litografia y Encuadernación de José M. Iguiniz; 1888, p. 16. Gallo Pérez,
Celia Guadalupe. Una visión de la Guadalajara de fines del siglo XIX y principios del
actual. Guadajalajara: UNED; 1986, p. 23. Femández Somellera, Gabriel. Fiestas
inaugurales del Ferrocarril a Guadalajara. Recuerdo escrito para "El Diario de
Jalisco" por Manuel Caballero, en nombre de los excursionistas que vinieron en el
tren inaugural el 15 de mayo de 1888. Guadalajara: Imprenta del "Diario de Jalisco";
1888, pp. 9-17.
5

Gonz.ález Navarro, Moisés. Los extranjeros en México y los mexicanos en et
extranjero. México: El Colegio de México; 1993-94; II, p. 191.
565

�6

19

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Nacional de Comercio de Guadalajara; 1990, Tomo I; pp. 28-38.. Orendaín,
Leopoldo.Cosas de viejos papeles. 1JJ Recopilación. Guadalajara: Centro Bancario de
Guadalajara; 1970, pp. 169 175. Salado Alvarez, Victoriano. Memorias. México:
E.D.I.A.P.S.A.; 1946, II, pp. 67-68.

°Dávila Garibi, Ignacio. Memorias tapatías. 2a. ed Guadalajara: Banco Industrial de
Jalisco; 1953,p. 275.

7

21

Salado Alvarez, Victoriano. Memorias. México: E.D.I.A.P.S.A.; 1946, I, p. 111.
Zuno, Reminiscencias, I, p. 112.
·
2

Nájar Herrera, José M. Geografia particular del estado de Jalisco. Guadalajara:
Imprenta del "Diario de Jalisco"; 1897, p. 50.

Chávez Hayhoe, Arturo. Guadalajara de Ayer. Guadalajara: Banco Industrial de
Jalisco; 1956, p. 77.

8

22

Díaz Navarro, José C. Ameca Jal. y sus costumbres en 191O. s.p.i.; 1964, pp. 197-198,
276-280.

Banda, Longino. &amp;tadística de Jalisco (1854-1863). Guadalajara: UNED; 1982, pp.
241,244.

9

23

Villa Gordoa, José. Guía y Albúm de Guadalajara para los viajeros. Guadalajara:
Tipogra.fia, Litogra.fia y Encuadernación de José M. lguiniz; 1888, pp. 54 126.

González Navarro, Moisés. Anatomía del poder en México 1848-1853. México: El
Colegio de México; segunda edición; 1983, p. 123.

10

2

Santoscoy, Alberto. "Historia de Nuestra Señora de San Juan de los Lagos y el culto
de Esta Milagrosa Imagen" en Obras Completas. l. Guadalajara: Gobierno del Estado
de Jalisco; 1984, p. 439.

4?iutarco, Elias Calles. Enciclopedia Temática de Jalisco. Guadalajara: Gobierno del
Estado de Jalisco; 1992, II, pp. 145, 262.
25

11

Azuela, Mariano. Epistolario y Archivo. México: Universidad Nacional Autónoma de
México; 1969, p. 119.

Chávez Hayhoe, Arturo. Guadalajara de Ayer. Guadalajara: Banco Industrial de
Jalisco; 1956, p. 50.
2

12

Azuela, Mariano. María Luisa y otros cuentos. México: Ediciones Botas, 1938
segunda edición; pp. 1, 6, 19, 41, 56, 160, 167,178,236.

6:Brambila, Crescenciano Pbro. El obispado de Colima Apuntes Históricos,
geográficos y estadísticos. Colima: Talleres de Ediciones de Occidente; 1964, p. 152.
21

La Democracia Cristiana, 4 de mayo de 1903.

13

Elías Calles, Plutarco. Enciclopedia Temática de Jalisco. Guadalajara: Gobierno del
Estado de Jalisco; 1992, VI, pp. 67-68.

28

Chávez Hayhoe, Arturo. Guadalajara de Ayer. Guadalajara: Banco Industrial de
Jalisco; 1956, p. 44.

1

4Muría, José Maria. Cándido Galván. Angélica Peregrina (comps.). Jalisco en la
conciencia nacional. México, Guadalajara: Gobierno del Estado de Jalisco Instituto de
Investigaciones Dr. José Maria Luis Mora; 1987, II, pp. 519-522.

29

Salado Alvarez, Victoriano. Memorias. México: E.D.1.A.P.S.A.; 1946, I, p. 113.

3

15

Camarena, Enrique Francisco. Narraciones tapatías. Los acontecimientos principales
en la sociedad, en la cultura, política y la vida provincial de Guadalajara, Jal., con
sus costumbres, escándalos, y personajes distinguidos, de 1900 a 1950. Guadalajara,
s.e.s.f., Tomo I, Primera Parte y Segunda Parte, pp. 6-7.
1

6Dávila Garibi, Ignacio. Apuntes para la Historia de la Iglesia en Guadalajara tomo
primero. México: Editorial Cultura; tomo 5; 1957, p. 74.
17

Semeria, José P. Geografía de Jalisco. Guadalajara: N. Parga; 1878, p. 85.

18

La Democracia Cristiana, 20 de mayo de 1904.

°Martínez Réding, Fernando. Los Tapatíos. Un modo de vivir. Guadalajara:
Ayuntamiento de Guadalajara; 1987, p. 226.
31

Chávez Hayhoe, Arturo. Guadalajara de Ayer. Guadalajara: Banco Industrial de
Jalisco; 1956, p. 28.

32

Semeria, José P. Geografía de Jalisco. Guadalajara: N. Parga; 1878, p. 107. Olveda,
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Artes; 1991, p. 87. Ramírez Ascencio, Indalecio. Antecedentes históricos de_Arandas,
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33

Martínez Réding, Femando. Los Tapatíos. Un modo de vivir. Guadalajara:
Ayuntamiento de Guadalajara; 1987, pp. 170, 221.

566
567

�3

!La Democracia Cristiana, 8 de mayo de 1904.

35

González Navarro, Moisés. Anatomía del poder en México 1848-1853. México: El
Colegio de México; segunda edición; 1983, p. 278.

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49

El Economista Mexicano, 7 de marzo de 1908.

50

/bid, 25 de abril de 1908.

3

6Laris José T. y Alfonso M. Orozco. Zapopan. Su evolución rural, social y religiosa,
en cuatro siglos. Guadalajara: s.p.i., pp. 91-92.
37

La Democracia Cristiana, 9 de octubre de 1904.

38

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Nacional de Comercio de Guadalajara, Tomo I; 1990, p. 48.
39

Semería, José P. Geografia de Jalisco. Guadalajara: N. Parga; 1878, p. 73.
, Enciclopedia Jalisco, XI, p. 1OO.
40

La Democracia Cristiana(Í7 de julio de 1904.
/

51

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52

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53

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54

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41

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5

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6villa Gordoa, José .Guía y Albúm de Guadalajara para los viajeros. Guadalajara:
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57

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5

43

\

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Históricos de la Revolución Mexicana; 1990, p. 25.
44

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45

Elías Calles, Plutarco. Enciclopedia Temática de Jalisco. Guadalajara: Gobierno del
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8Loreto, Magdalena, pp. 25, 28.

59

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60

Semería, José P. Geografia de Jalisco. Guadalajara: N. Parga; 1878, p. 108.

61

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62

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Jura, V. Una auto-novela tapatía. Guadalajara: Imprenta de "La Libertad"; 204 pp.
[incompleta]. [Dedicada a J. López Portillo y Rojas]. 1908, p. 13.

63
47

Hernández Allende, Constando. Historia de Jalisco. Guadalajara: UNED: T. 4, p.
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Martínez Reding, Fernando. Los Tapatíos. Un modo de vivir. Guadalajara:
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64

48

Salado Alvarez, Victoriano. De mi cosecha. &amp;tudios de crítica. Guadalajara:
Guadalajara: UNED; 1991, pp. 11, 16, 18, 23-25, 35-38, 42, 61, 70. Salado Alvarez,
568

Garibay, José (&amp;l). Genialidades del Sr. Lic. D. Ignacio Matute. Colección de varios
artículos publicados en la prensa de esta ciudad, formada por un amigo del autor.
Guadalajara: Tip. de A. Román; 1990, p. 5.

569

�65

Villa Gordoa, José. Guía y Albúm de Guada/ajara para los viajeros. Guadalajara:
Tipografia, Litografia y Encuadernación de José M lguiniz; 1888, p. 95 .

79

Arana Cervantes, Marcos. 100 años en la vida de Guadalajara. Guadalajara: Cámara
Nacional de Comercio de Guadalajara, 1990, I, pp. 52-53.

....__
66

80

Santoscoy, Alberto. Obras Completas. Guadalajara: Gobierno del Estado de Jalisco;
1984-86, I, pp. 344-348, 358-368.

González Navarro, Moisés. Anatomía del poder en México 1848-1853. México: El
Colegio de México; segunda edición; 1983, p. 278.

67

81

Villa Gordoa, José. Guía y Albúm de Guada/ajara para los viajeros. Guadalajara:
Tipografia, Litografia y Encuadernación de José M. Iguiniz; 1888, p. 99.

Semeria, José P. Geografía de Jalisco. Guadalajara: N. Parga; 1878, p. 93.

82

Azuela, Mariano. El Padre Agustín Rivera. México: Ediciones Botas; 1942, p. 30.

68

Villa Gordoa, José. Guía y Albúm de Guadalajara para los viajeros. Guadalajara:
Tipografia, Litografia y Encuadernación de José M Iguiniz; 1888, pp. 83-85.
69

83

González Navarro, Moisés. El Porfiriato. La Vida Social. México: Editorial Hermes;
1957, p. 505.

La Democracia Cristiana, 5 de octubre de 1902. Ramírez Flores, José. La revolución
maderista en Jalisco. México: Universidad de Guadalajara Centre d'Etudes Mexicaines
et Centramericaines; 1992, p. 30.

84yilla Gordoa, José. Guía y Albúm de Guadalajara para los viajeros. Guadalajara:
Tipografia, Litografia y Encuadernación de José M. Iguiniz; 1888, pp. 68-69.

7

8

ºElías Calles, Plutarco. Er,éic/opedia Temática de Jalisco. Guadalajara: Gobierno del
Estado de Jalisco; 1992, ¡t. 317. Historia Jalisco, t 4, p. 317.

5villaseñor, Bordes. Autlán. Guadalajara: UNED: 1998, p. 302.

86

La Democracia Cristiana, 25 de enero de 1903.

71

fünénez Pelayo, Agueda. Santa Rosalía y Ayutla. Guadalajara: El Colegio de Jalisco,
Secretaría de Desarrollo Rural; 1994, p. 129.

87

72

88

La Democracia Cristiana, 18 de mayo de 1902.

73

Ramírez Flores, José. La revolución maderista en Jalisco. México: Universidad de
Guadalajara Centre d'Etudes Mexicaines et Centramericaines; 1992, pp. 30-32.
74

Correa Gómez, "La Explotación", p. 28.

75

Camarena, Enrique Francisco. Narraciones tapatías. Los acontecimientos principales
en la sociedad, en la cultura, política y la vida provincial de Guadalajara, Jal., con
sus costumbres, escándalos, y personajes distinguidos, de 1900 a 1950. Guadalajara,
s.e.s.f., Tomo I, pp. 49, 170.
76

Archivo parroquial de Cocula, Libro de Gobierno 2, foja 144.

González Navarro, Moisés. El Porfiriato La Vida Social. México: Editorial Hermes;
1957, pp. 505-508, 520,524.

89

0rozco y Orozco, José Zózimo. San Ignacio Ce"o Gordo. Un pueblo de Jalisco, con
su hacienda su gente y su historia. Guadalajara: Imprenta Castro Impresores; 1983, p.
69. .
90

Gómez Zepeda,Ignacio. Historia del Valle del Grullo. Segunda Parte. Arandas:
Editorial "Tierra Mía"; 1992, p. 15.
91

La Democracia Cristiana, 4 de mayo de 1902. 25 de enero de 1903. 13 de diciembre
de 1903.

González Navarro, Moisés. El Porfiriato la Vida Social. México: Editorial Hermes;
1957, pp. 338, 342-343.

92

77

93

Camarena, Enrique Francisco. Narraciones tapatías. Los acontecimientos principales
en la sociedad, en la cultura, política y la vida provincial de Guadalajara, Jal., con
sus costumbres, escándalos, y personajes distinguidos, de 1900 a 1950. Guadalajara,
s.e.s.f., I, p. 63. Romero. "Industria Eléctrica", pp. 54-55.

Ar&lt;:hivo parroquial de Etzatlán, Libro de Gobierno 1906-1914, fojas 134, 137.

Paez Brotchie, Luis. Jalisco, historia mínima. Guadalajara: Ed. Ricardo Delgado;
1940, 2 vols. p. 102.

78

Banda, Longino. Estadística de Jalisco (1854-1863). Guadalajara: UNED; 1982, pp.
261-262.

570

571

�MONTERREY ANTIGUO
CASAS Y MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN

Tomás Mendirichaga Cueva
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

I
En los testamentos de antiguos pobladores del Nuevo Reino de León
frecuentem~nte hay referencias a sus casas, pero la descripción de las
viviendas es muy escueta, así como la referencia a los materiales de
construcción. Los testadores, a veces, sólo declaran "la casa de mi vivienda"
o bien "la casa de mi morada, con su solar..."

I

Mencionaremos 1as alusiones que hicieron a sus viviendas, durante el
siglo XVII, algunos vecinos de Monterrey en sus últimas voluntades
testamentarias. Pero antes advertimos que no se mencionan casas en el
testamento inconcluso de Diego de Montemayor el Mozo, fechado en abril
de 1611, ni en los del capitán Martin de Aldape, dictado a principios de
marzo de 1646, y de Alonso García, otorgado en diciembre de 1662, ni en
otros testamentos.

1

\
1

Juan López, en su testamento otorgado a fines de 1634, declara: •~ta
casa donde vivo, con su sitio de huerta y corrales..."1 José de Treviño dicta
su testamento en la hacienda de San Francisco (Apodaca) a mediados de
noviembre de 1646, mencionando entre sus bienes "una casa y solar que

tengo en la ciudad de Monterrey..."2
El alférez Andrés de Charles dice a fines de julio de 1658 que tiene

"una casa de vivienda en que vivo, con su sala y aposento y sitio de
3
hu?rta... " El capitán José Ayala, en su testamento fechado en 1666, afirma
que tiene un solar de casa y huerta en Monterrey.4
El general Diego de Ayala, a fines de diciembre de 1682, dice que es
dueño de un solar "donde tengo edificado un aposento y un alto encima... ".
En el inventario de sus bienes, a mediados de enero de 1683, se alude a
dicha casa con aposentos bajo y alto ''y señalados cimientos en el dicho

sitio...". 5

573

�Leonor de la Gana, viuda del capitán Nicolás de la Serna, declara en
octubre de 1687 1ue su casa se compone de una sala, un aposento b!ljo y
otro alto y cocina.
Pedro Salas, a mediados de 1698, afirma que su vivienda era una
1
"salita y aposento techado de morillos y su jacal encima..."
Las propiedades rústicas tenían viviendas tan modestas como las de
Monterrey.
En su testamento, fechado en 1643 en la hacienda de Los Nogales
(ahora municipio de Gana García, Nuevo León), el capitán Miguel de
Montemayor cita entre sus bienes dicha hacienda, "con casas hechas en
8
ella... "
Había una finca rural que, seguramente, contaba con casas de buena
construcción. Elena de la Gana, esposa del capitán Juan Cavazos, quien
testó a fines de 1659, dice que su hacienda de Santo Domingo (en el actual
municipio de San Nicolás de los Garza) tiene "casas de altos y bajos y
ventanas y toda cubierta de vigas labradas..." 9 Por su parte, Juan Cavazos
dicta su testamento dos décadas después, en 1680, en la misma hacienda de
Santo Domingo, y afirma que las casas de vivienda eran "muy cumplidas",
' " cuatro cuartos a ltos y ba¡os
. ... " 10
ya que teman

mediados de 1668, se menciona la casa que tenía en su hacienda de la
Pesquería Grande (municipio de García, Nuevo León), la cual "se compone
de cuatro cuartos, techados de morillada, y más el torreón; con todo bien
14
techado... " También las haciendas de Santa Catalina y San Francisco,
ahora municipios de Santa Catarina y Apodaca respectivamente, que eran de
los capitanes Lucas García y Bias de la Garza, tuvieron a mediados del siglo
XVII "casafuerte y torreón".
Una descripción más detallada es la de la casa que fue del general
Antonio de Urresti, redactada a la muerte de su viuda María Francisca de
Larralde, ocurrida a fines de 1769. En el inventario de bienes se asentó que
la finca estaba techada de viguería y cubierta con mezcla de hormigón de
piedra y teias; los pisos eran de ladrillo. Una ''portada grande", con
"marco de piedra labrado", daba acceso al zaguán. Tenía portales "con
cuatro pilares y arcos de piedra" y tienda. Además dos salas grandes,
recámaras, dos piezas que habían servido de tiendas y trastienda, despensa,
alacenas y un " tapancj grande" donde se guardaban las semillas. Las
puertas eran de madéra tallada y las ventanas tenían la madera labrada.
Puertas y ventanas lucían marcos de cantería. 15 La finca estaba en la esquina
suroeste de las actuales avenidas Zaragoza e Hidalgo, en el predio que ahora
ocupa el Condominio Acero. -

II

\

El general Diego de Ayala decía, a fines de 1682, que su casa de la
hacienda de San Diego, en la jurisdicción de Monterrey, "es una salita, con
un alto- encima... " 11
En 1688, la vivienda del capitán Pedro de la Ga17.a el Mozo, en su
hacienda de San Nicolás (ahora municipio de San Nicolás de los Gana),
12
tenía un aposento bajo y otro alto.

A mediados de 1691, la casa del difunto alférez real Juan de Treviño,
en su hacienda de San Agustin, jurisdicción de Monterrey, era una sala
grande y un aposento, con techo de morillos y "su jacalillo encima. .." Su
hacienda de Santa Rosa (municipio de Apodaca) sólo tenía un jacal de
adobe y la cocina. 13
Los inventarios de bienes, levantados después del fallecimiento del
testador o testadora, contienen referencias muy interesantes a las casas y los
materiales de construcción, ya que en ellos se hace la descripción y el
avalúo de las fincas. Sin embargo, los más antiguos inventarios que
conocemos son muy concisos. En el que se redactó a la muerte de Clara de
Rentería, viuda del sargento mayor Jacinto García de Sepúlveda, fechado a
574

A fines del siglo XVII y principios del XVIIl algunas viviendas sólo
consistían en una salita y un aposento. Otras tenían sala, aposento y cocina.
Había casas con sala, uno o dos cuartos y cocina, corral y huerta con árboles
frutales, sobre todo naranjos. La de Mateo Villafranca, en 1650, tenía la
huerta, arboleda y corrales. La que fue· del portugués Sebastián García, que
compró el sargento mayor Pedro de la Rosa Salinas a fines de 1671, era
"una sala y dos aposentos de tapias, techado todo de morillos", y colindaba
con la de Villafranca. Ambas fincas ocupaban el sitio donde ahora se
encuentra el edificio del Casino de Monterrey, esquina noreste de las calles
Zuazua y Abasolo.
Las paredes eran de adobes, aunque también las había de piedra y lodo
o de piedra y cal. Los techos eran sostenidos por vigas o morillos. Había
viviendas con techos sólidos, como las casas de María González Hidalgo,
que tenían, en 1716, " torta de hormigón sus azoteas..." y la del capitán Juan
Esteban de Ballesteros, fallecido a fines de 1723, que tenía azotea "de
argamasa a modo de hormigón...". Pocas veces se mencionan los techos de
tejas, quizás a dos aguas. En la descripción más antigua de la iglesia
575

�parroquial, fechada a mediados de 1673, se asentó que es~b~ ~'cubierta de
teja... " 16 La casa del alférez real Pedro de Almandoz, a pnnc1p1os de 1705,
era con techumbre de teja. Las viviendas más humildes se cubrían ·con
carrizo, paja o hierba.
Las cocinas estaban aparte, con el fin de evitar el incendio de las
viviendas y eran chozas que tenían techos de carrizo o hierba. Los patios,
traspatios,' huertas y corrales estaban cercados con tapias de adobes o "de
piedrd', quiz.ás lo que después se llamó "sillar".
·
La mayor parte de las viviendas era de un solo piso, con techo plano, o
sea de terrado. No pocas, sin embargo, tenían "un jacal encima" o "un alto
(un cuarto) encimd', como las del capitán José de Ayala y Diego Sá~nz.
Algunas tenían zaguán y tienda,_como la del sargento mayor Juan Franc1s~o
Sánchez de Robles, y también trastienda y bodega, como las casas de Maria
González Hidalgo. Las mejores debieron tener el suelo pavimentado con
losas o ladrillo.
En el siglo XVII casi todas las casas eran, indudablemente, de un solo
piso. También las había con "un alto encimd', que debió ser un cuarto o
aposento, otras viviendas tenían ''un jacal encima", seguramente con te.cho
de paja. A mediados de 1655 el gobernador Martín de Zavala dono al
convento franciscano dos tiendas, "con dormitorios arriba de ellas" y
· para asegwarlas de las aguas..."17
"cubiertas de zacate arnba
Las casas altas o de dos pisos ya se mencionan a principios del siglo
xvrn. En 1720 hay referencias a una que era del sargento mayor Pedro
Guajardo y, en 1725, el sargento mayor Antonio López de Villegas era dueño
de dos casas "de altos". En esa época se hace referencia a los balcones. En
1720 una finca que había sido del mencionado Pedro Guajardo tenía balcón
en ei segundo piso y, en 1726, la casa que fue del capitán Joaquín de
Escamilla tenía "su alto" y balcón.
Algunas casas tenían su tienda, con puerta a la calle. _Ya hemo~ ;isto
que, a mediados del siglo XVII, el gobernador Zavala hizo donac1on al
convento franciscano de dos tiendas, con dormitorios en los altos y
techumbre de zacate. Una década después, en un informe municipal de 1664
se mencionan las ocho tiendas que había en Monterrey.
En el siglo XVIIl son más frecuentes las alusiones a las tiendas. El
alférez real Francisco de Treviño, en su testamento dictado a fines de 1700,
dice que su casa cuenta con un aposento "que sirve de tienda...". A fines de
enero de 1705, el alférez real Pedro de Almandoz declara en su testamento
que en su morada hay "un aposento que hace tienda..." Los herederos de
576

Almandoz vendieron la finca al capitán José de la Mota quien, en su última
voluntad testamentaria, a mediados de 1724, menciona la tienda. En 1716 la
casa de María Gonz.ález Hidalgo se componía de trece cuartos, incluyendo
la tienda, trastienda y dos bodegas. Cuando falleció el capitán Juan Esteban
de Ballesteros, a finales de 1723, en una de sus casas había un cuarto "a
modo de tienda... "

III

En 1626, la iglesia de San Fmcisco tenía "torre fuerte" y la casa del
capitán Miguel de Montemayor, donde vivía con su esposa Mónica
Rodríguez y-sus hijos, eran dos asposentos "con una torrecilla alta"
A principios de 1683 se dice que en las casas reales (antiguo palacio
municipal) había una ,torre o "aposento alto", donde vivió el gobernador
Juan de Echeverría, /quien había fallecido a fines de diciembre del año
anterior. Las casas de María González Hidalgo también tenían, en 1716, una
torre "con un aposento debajo...".
Las citadas fincas de María Gonz.ález Hidalgo, a fines del siglo XVII,
constaban de ocho cuartos en la planta baja y uno en la alta; eran "de las
mejores" de Monterrey y estaban valuadas en más de 4,000 pesos. En 1716 la
propiedad se había extendido pues se componía de trece piezas, incluyendo
la tienda, trastienda, bodegas y una torre; su construcción era de adobe y cal,
techada de viguería y con "torta de hormigón sus azoteas..." 18
La casa de Antonio Guerra y su esposa Antonia de la Garza, que en

1700 vendieron al capitán Lucas Gonz/4lez Hidalgo, era "una salita pequeña
y un aposento, techada de morillos y su fábrica de tapia y adobes..."
Antonia la había heredado de su abuela Beatriz García, viuda del sargento
mayor José de Treviño, cuyo solar habían comprado éstos al sargento Frías,
o sea el cirujano Juan Martínez de Frías. 19 La finca estaba en la esquina
suroeste de las actuales avenidas Zaragoza y Padre Mier.
María de las Casas dice en su testamento, dictado a fines de 1703, que
su vivienda era una sala techada de morillos. Después de su muerte, la finca
fue adquirida por el capitán Joaquín de Escamilla, quien afirma en su última
voluntad testamentaria, fechada a principios de 1711, que la casa se
componía de una sala y un aposento y que era "de adobes, techada de
morillos, con su jacal... " A principios de 1726 la viuda de Escamilla, Teresa
de Guzmán, declaró que dicha casa tenía cinco piezas, "lo más de ello
obrado de cal y piedra... " Por su parte, en el inventario de bienes de
577

�Escamilla se asentó que las cinco piezas, "con su alto", eran "de piedra y
adobe". La finca, por último, fue valuada en 3,000 pesos y, en el peritaj~, se
alude a "su alto" y " balcón". 20 Se ubicaba en la esquina suroeste de las
calles del Padre Jardón (antes Ocampo) y Diego de Montemayor.
A principios de 1705 ~l alférez real Pedro Almandoz menciona en su
testamento su casa, construida "de adobe y lodo de tierra muerta" y techada
"con vigas y carrizo". La finca tenía zaguán, sala, dormitorio, tienda,
desván, cocina y corral. En el inventario de bienes se dice que tres de las
piezas estaban techadas de morillos y cubiertas de teja, mencionándose,
además, los árboles frutales y dos hornos. La propiedad, valuada en casi
1,500 pesos, se edificó en un solar mercedado a Almandoz a fines de
octubre de 1689.21 Se encontraba en la esquina sureste de la avenida Padre
Mier y la calle Escobedo, donde se levantó en 1922 el edificio de la Casa
Langstroth.
La casa que había sido del sargento mayor Pedro Guajardo, fallecido a
principios de 1720, se componía de trece piezas y era "obra de cal y
piedra"; estuvo en la calle Corregidora, entre la avenida Zaragoza y la calle
Escobedo, lado norte de la que fue después plaza de Hidalgo. Otra finca que
también había sido de Guajardo, que colindaba con la anterior, eran "cuatro
cuartos bajos y altos, de lodo y piedra y revocada con argamasa..."; la sala
del segundo piso tenía balcón; se ubicaba en la esquina noroeste de la
22
avenida Zaragoza y la calle Corregidora.
En 1725 el sargento mayor Antonio López de Villegas era dueño de
dos casas "de altos", una de once piezas y la otra de doce, ésta con un
23
corredor " todo de cal y canto".
La que fue del general Antonio Femández Vallejo, que en 1722 compró
María Báez de Treviño en 3,000 pesos, tenía quince
piezas y era " lo más
24
principal de toda ella fabricado de cal y piedra... " Estuvo en la esquina
suroeste de las que después se llamaron avenidas Morelos y Zaragoza,
donde se levantó el Hotel Monterrey, inaugurado en agosto de 1933.
A principios del siglo xvm se había iniciado la reconstrucción del
templo de San Francisco, ubicado en la ahora avenida Ocampo, donde está
el edificio del Círculo Mercantil Mutualista. En un " libro de cuentas" del
convento franciscano se asentaron algunos datos interesantes. En 1726 se
trabajaba en la capilla mayor, edificada con piedra "sacada a punta de
barra'', es decir, con "sillar", vigas de sabino y morillos. La testera o ábside
se hizo con piedra y lodo, "que es poco menos que mezcla en esta tierra... !"
En 1738 ya estaba terminada la restauración de la iglesia, "de piedra y lodo,
y sus pretiles y azotea con cal y arena, con piedra tosca..."

578

~a iglesia de San Francisco se concluyó en 1752 Tenía
aproX1.IDadam~nte 8 metros de ancho y 27 de largo. Los muros eran de casi 1
~etro '~ me~o de espesor. Estaba cubierta con vigas de sabino y piedra
tosca moli~ y cal. El techo y los pretiles eran una "torta" o mezcla de
arena, cal y piedra almendrilla. En el citado "libro de cuentas" se di
la mezcl
· dr~ y caI "es uno y otro costoso en este país (el Nuevoce
que
, a de pie
Reino
~e L~on), .que 1:10Zido y batido está probado ser bueno para la última torta
· se asento, que la
" e dichadi 1gles1a y resistir las muchas aguas···" Tamb'ten
e J:zormigón", con la que se cubrían los techos, era una mezcla de
pte a mohda o almendrilla, cal y arena... El templo contaba "para m or
firmeza, con dos pilares grandes (contrafuertes) hasta el rerrz:ite...,,2s ay

~º';;

IV

/
• A mediados del 1siglo XVIII la casa del sargento mayor Juan Francisco
Sanchez de Robles tenía zaguán y tienda sala y "un alto"· era "sufi'b . ,J
iedra (. ·sill ?I "
1
h
,
' 26
a nea ue
P • ¿ · ar./·•· Y os tec os tenían vigas de sabino. Estaba en la
esquma sureste de las calles del Padre Jardón y Zuazua, donde ahora está el
Museo MARCO (Museo de Arte Contemporáneo).
. ~n la mi~a época la casa de María Josefa de la Garza viuda del
capitán Andres Femández de Tijerina, se componía de sala 'y aposento
estaba "l~brada de piedra'' y techada de viguería y morillos. La finca s~
construyo en un solar concedido por el ayuntamiento de Monte e
Fem~dez de Tijerina a principios de agosto de 1706.27 En 1747 su v:d~
ve~dio, en 1?0 pesos, al capitán Manuel Femández de Riancho Villegas
Ówen,.una decada después, la traspasó. por 900 pesos al general Antonio d~
rre~t. A la muerte de María Francisca de Larralde viuda de Uresti
ocurr,1da a fines d~ 1769, la finca,_cuya d.escripción ya dimos, tenía portales:
zaguan, salas, recamaras y otras piezas, tienda y pisos de ladrillo· las puertas
~ven~~as eran de madera labrada, con marcos de piedra, y el te~ho con "su
rmigon de mez.c/a, piedra Y tejas... " Se ubicaba en la esquina-suroeste de
1as actuales avemdas Zaragoza e Hidalgo, donde ahora está el C d . .
Acero.
on ODllillO

1:

G !3:bién a mediados del siglo xvm, la mansión del general Luis
arcia ,e Pruneda Y su esposa Juana de León, llamada "la casa grande" se
com?om~ de cuatro solares con varías viviendas "de cal y piedra" , vigu;ría
Y teJas, cercado de adobes y pretilado de cal y piedra..." 28 Esta finca
estuvo en la actual avenida Padre Mier, quizás muy cercana a la calle de
Escobedo.

579

�En 1770 la casa de Alejandro de Uro y Campa y sú esposa Matiana
Femández Vallejo debió ser como muchas otras de esa época: "de piedra
(¿sillar?) con techos de vigas.. .',29 Se encontraba en la esquina sureste de las
calles que después se llamaron Morelos y Escobedo.
Sin embargo, en la segunda mitad del siglo XVIIl Monterrey tenía
varias fincas que podrían calificarse de mansiones.
En 1762 la de Josefa Francisca Cantú, viuda del general Francisco
Ignacio Larralde, estaba ''fabricada de cantería labrada, la que, por lo
costoso de su erección y abundancia de oficinas y altos de que se compone,
con el fondo de huerta, guardada de un corral fuerte de piedra", debía valer
8,000 pesos.30 Estaba en la esquina noreste de las calles Z ~ Y Abasolo,
donde se levantó el actual edificio del Casino de Monterrey, maugurado la
noche del 31 de diciembre de 1922.

En 1780 se estaba construyendo una finca de María Josefa de Larralde,
quien fue esposa de Ignacio Usel y Guimbarda y Cosme Damián de Arrese.
La casa, ''fabricada a todo costo", tenía un valor de más de 3,000 pesos?
Ahí se instaló a principios de 1793 el seminario conciliar, fundado ese año
por el obispo De Llanos y Valdés. Estaba ubicada en la esquina noreste de
las actuales calles de Zuazua y Padre Jardón (antes Ocampo). Aparece
señalada en el plano de Monterrey trazado por Crouset en 1798.

V

Trataremos, por último, del convento franciscano, la iglesia parroquial,
las casas reales y el colegio de San Francisco Xavier.
El convento y la

En 1767 la residencia del general José Salvador Lozano y su segunda
esposa Petra Gómez de Castro, "construida de sillería . de pie~ra, con
corredores interiores, altos y balcones decentemente fabricados ... , estaba
31
valuada en 12,000 pesos.
La que fue del general Antonio de Urresti y María Francisca de
Larralde, cuya descripción y ubicación ya mencionamos, tenía en 1~69 ~a
portada con marco de piedra labrada, pisos de ladrillo y techos de viguena,
puertas y ventanas de madera tallada, con marcos de cantería, y portales con
"arcos de piedra".
La casa que había sido del general Domingo Miguel Guajardo y su
segunda esposa Leonor Gómez de Castro, se decía en 1770 que era "de
32
suntuosa fábricd', con piezas "labradas de sillería a cal y mezcla..."
Dicha finca fue adquirida en 1784 por el obispo Verger en 6,000 pesos,
convirtiéndola en palacio episcopal. Estuvo en la esquina noreste de l_as
avenidas Zaragoza y Morelos, donde construyó su edifico la firma comercial
Salinas y Rocha, inaugurado a fines de 1942 y hoy desaparecido.
La residencia almenada del gobernador Ignacio Usel y Guimbarda Y su
esposa María Josefa de Larralde tenía veinticinco piezas, incluyendo la
cocina, trascocina, caballeriza, carpintería y cochera. Los tec~os eran
sostenidos por cuatrocientos ochenta y cinco vigas de madera, siendo los
pisos, en la mayoría de los cuartos, enladrillados. En 1772 fue valuada en
más de 6,000 pesos.33 La finca aun está en pie, muy reformada, e~ la
manzana comprendida por las calles de Abasolo al norte, del Padre Jardon al
sur, Mina al poniente y avenida Constitución al oriente.
580

iJf~sia de San Francisco

Fray José Arlegui, en su Crónica sobre la evangelización franciscana
en el norte de México, publicada en 1737, afirma que el convento de
Monterrey fue establecido en 1603. Por su parte, el historiador Wigberto
Jiménez Moreno (1909-1985) le rectifica y aclara que ''parece existía desde
35
1602". Sin embargo, es probable que su fundación sea anterior, pues en la
petición de un solar para casa, que solicitó Juan López el 5 de junio de
1600, se dice que dicho terreno" "está frontero del hospital..." Lo que nos
hace suponer que en esa fecha ya existía el convento franciscano.
El convento y la iglesia de San Francisco tuvieron la advocación del
apóstol San Andrés. Las noticias sobre su historia son escasas. En los
primeros años su recinto sirvió, quiz.ás, de refugio a los vecinos en algún
levantamiento indígena. El cronista Alonso de León afirma que en el ataque
a Monterrey, consumado "al amanecer" del 8 de febrero de 1624 por los
huachichiles al mando de Guajuco y Colmillo, los religiosos se defendieron
"desde el convento... " 36
Con motivo de la entrada del gobernador Martín de Zavala, el
ayuntamiento regiomontano redactó un documento sobre el estado en que se
hallaba el Nuevo Reino de León, fechado el 2 de agosto de 1626, en el que
se dice que "el monasterio" de San Francisco tenía "el Santísimo
Sacramento, pila de bautismo con su bautisterio, muy grande cementerio
para entierro de naturales, torre fuerte en la dicha iglesia y muy buenas
31
campanas..." Es probable que la iglesia y el convento hayan sufrido
graves daños o desaparecido, durante la inundación ocurrida en septiembre

581

�de 1636.38 La iglesia se incendió a principios del siglo XVID, iniciándose
poco después su reconstrucción, como ya lo mencionamos.
.

La "iglesia mayor"
La construcción de la iglesia parroquial de Monterrey se inició, quizás,
a fines de 1626 o principios de 1627 al oriente de la plaza de armas, donde
ahora se encuentra la catedral.
_ Los trabajos debieron ser muy lentos pues, en el m~s de enero de 1_635,
el obispo doctor Leonel de Cervantes recom~ndo_, al ayuntanllento
regiomontano que prosiguiera su ayuda para la ~enmnac10~ del templo. Es
muy probable que la parroquia haya desaparecido en ~eptiembre de 163~,
debido a una inundación, como lo da a entender el cromsta Alonso de Leon
en el capítulo VII, discurso tercero, de su Relación.
En los años siguientes se levantaron uno o dos templos más, que
frecuentemente se tuvieron que reparar debido a las lluvias o nevadas.

\

A principios de 1661 se asentó en acta del cabildo reinero q_u~ , la
parroquia "está demolida..." La edificación de un nuevo templo se decid10, a
principios de 1663; dirigió las obras el sargento Juan d: Mo_ntalvo, pe~o aun
no se concluían en 1667. A mediados de 1673 la 1gles1a parroqmal ya
estaba terminada, "cubierta de teja y con puertas de madera", con sacristía,
· bautisterio y "torre de las campanas..." Una década desp~és, a ~es de
1681, el obispo doctor Juan de Santiago d~ ,León G~ab1to, debid~ al
deterioro del templo, ordenó su urgente reparacion. Todav1a a fines del siglo
XVII se le hicieron otras reparaciones y mejoras.
La construcción de la actual catedral de Monterrey se inició a
principios del siglo XV~, en el lugar _que h~bíai: ocupado los templos
9
primitivos, siendo conclmda a fines del m1smo siglo.

Las casas consistoriales
Las antiguas casas reales, ubicadas en el costado poniente de la ~laz.a
de armas, eran una sala y un aposento "y otro pequeño que servia de
cárcel..." En 1653 el gobernador Zavala emprendió, en el mismo solai:, la
construcción de las nuevas casas del cabildo, con un proyecto del alferez
Juan Alonso Bazán cuyo costo ascendió a 3,000 pesos; Bazán tuvo como
ayudantes al sargento mestizo Juan de Montalvo y al inglés Ro~go Nore_s.
La obra se concluyó en 1655, en el sitio que ahora ocupa el antiguo palacio
municipal de Monterrey.

582

El edificio tenía la puerta principal hacia el norte, con un portal que
daba acceso a la sala de cabildo. El recinto estaba cubierto con techo de
tejamanil, sostenido por veintisiete vigas. La sala hacia el oriente, o sea a la
actual avenida Zaragoza. Otras piezas eran "el escritorio", con puerta y
ventana al poniente; la cárcel, el aposento del carcelero y la cocina. Además,
un zaguán o pasillo techado de morillos y un patio interior. La fachada tenía
diez canales de madera labrada, "con argamasa de cal y arena", y estaba
rematada por catorce almenas "de piedra y cal, labradas de colorado". La
cárcel tenía quince canales como los de la fachada. 40

El colegio y la iglesia de San Francisco Xavier
El 13 de marzo de 1702, el padre Jerónimo López Prieto solicitó al
gobernador Juan Francisco de Vergara y Mendoza la merced de un terreno
"de una cuadra en cuadro... desde la una a la otra (calle), que queden
(ambas calles) por linde,,os...", con el fin de construir una capilla a San
Francisco Xavier y fqndar un colegio seminario. El padre López Prieto
decía, además, haber recibido en el mismo terreno un solar, como donativo
de Francisco de Treviño, para cementerio. El gobernador concedió la
merced en la misma fecha.41
Un año después ya se había iniciado la construcción de la capilla, pues,
el 15 de mayo de 1703, el alférez Luis de Salazar solicitó la merced de un
solar ''por detrás de la capilla que están fabricando de San Francisco
Xavier... ,,4i
Manuel Campuzano Cos y Cevallos, ju_e z de tierras y aguas, confirmó
el 22 de diciembre de 1708 la merced, sugiriendo que se aumentara su
extensión para que hubiera ''plantíos de viña, árboles, legumbres y otras
cosas comestibles... ".
El 7 de enero de 1709 se llevó a cabo la medición del terreno, la cual se
hizo con "un cordel torcido de hilo henequén". Se inició en la esquina
noroeste de las calles que, dos siglos después, se denominarían Morelos y
Escobedo, donde había un pequeño puente sobre una acequia. La medida se
dirigió hacia el poniente por la calle real (Morelos) y, siguiendo "dicho
camino", llegó al despoblado. Luego prosiguió hasta un montecillo, en un
paraje pedregoso, a orillas del camino real a la villa del Saltillo, donde
concluyó la "línea" o cuadra oriente- poniente, con 250 varas (210 metros)
de extensión, o sea el costado sur del terreno. Desde ahí se tiró el cordel de
sur a norte, hasta un chaparral "muy espeso y agreste", y después se hicieron
otras tres medidas, aunque no se pudieron completar las 200 varas (168
metros), debido a que se interponía el camino real a El Topo y los valles de
Las Salinas y El Carrizal, donde concluyó la línea norte-sur o primera

583

�cabecera, también llamada "cabezadd', es decir, el lado poniente del
terreno. Después, dirigiéndose de poniente a oriente, se tiró la medi~ de
250 varas, correspondiente a la cuadra del costado norte., Por últim?, _se
completó la medición tirando el cordel de norte a sur, trazandose el lnmte
43
del costado oriental o segunda "cabezadd', con sólo 135 varas.
En el documento que se redactó con ese motivo, se dice que al terreno
"no se le pudo dar .figwa cuadrada con la igualdad de varas por cada
viento", quedando con un "ámbito desiguaf' y siendo su circuito un
"cuadrado desiguaf' de 836 varas y dos tercias.
A fines de septiembre de 1710, el padre López Prieto solicitó al
gobernador Francisco de Mier y Torre y al ayuntamiento de Monterrey su
ayuda para techar con teja la iglesia. El cabildo, presidido por el gobernador,
. 44
decidió el mismo día aportar 600 pesos para " e1reparo" de la 1.gles1a.

En esa época el ayuntamiento de Monterrey hizo notar que el terreno de
San Francisco Xavier invadía las calles colindantes. Por otra parte, objetó la
validez de la merced otorgada en 1702 por el gobernador Vergara y
Mendoza, ya que debía haberla concedido el cabildo regiomontano y no el
gobernador.

A principios de 1714 la Compañía de Jesús se hizo cargo de la iglesia Y
el colegio.

A principios de 1717 el cabildo revalidó la merced. La nueva medición
se llevó a cabo el 4 de febrero de dicho año, partiendo "desde la esquina que
hace la casa del Gene/al Don Francisco Báez Treviño, de la parte del
cementerio...", es decit, desde el cruzamiento de las calles después llamadas
Morelos y Escobedo. (La casa del general Francisco Báez de Treviño y su
esposa Catalina de Maya estaba en la esquina noreste de Morelos y
Escobedo, enfrente de la iglesia y el colegio de San Francisco Xavier,
ubicados en la esquina noroeste de dichas calles). Luego siguió de oriente a
poniente por la calle real (Morelos), ''por delante del dicho colegio", hasta
completar doscientas veinticinco varas (casi 190 metros), dejando espacio
para una calle o mejor dicho callejón (Capitán Emilio Carranza). Desde ahí
se trazó la medida de sur a norte, ''por la parte del poniente", llegando a la
otra calle real (Padre Mier), con 90 varas y media (76 metros). Entonces se
midieron de poniente a oriente otras doscientas veinticinco varas del costado
norte. Por último, "se corrió la medida a cerrar este solar", siguiendo la
linea de norte a sur con otras noventa v~as y media.

Hemos visto que, en 1702, cuando el padre López Prieto solici_tó al
gobernador Vergara y Mendoza la merced de tierra para fundar la capilla Y
el colegio, aclaró haber recibido, en el mismo terreno, un solar donado por
Francisco de Treviño para que se destinara a cementerio.

En la medición de 1717 se asentó que ésta se llevó a cabo "quedando
siempre calle real en todo este circuito", que se componía de 631 varas
castellanas. El terreno, se decía, estaba "circunvalado por todos cuatro
vientos con calles reales... "

Catorce años después, el 15 de mayo de 1716, Francisco Alejo_ ~e
Treviño donó al colegio parte de un solar que había comprado al cap1tan
Antonio García de Sosa. El terreno estaba "enfrente de la portería o puerta
principal del dicho colegio..." y tenía 31 varas (26 metros) de largo, !ªs
cuales debían medirse "desde la esquina de lo restante de un solarczto,
enfrente de dicha portería, hasta igualar con la calle real que c~"e desde
las tapias de la huerta o patio del palacio para la puente, que es lzndero del
solar de San Xavier... " El mismo terreno tenía 21 varas (17.64 metros) de

La propiedad de San Francisco Xavier quedó con 225 varas de frente a
las dos calles reales (Morelos y Padre Mier) y 90 varas y media a los dos
callejones (Escobedo y Capitán Carranza).

A mediados de 1711 el gobernador De Mier y Torre inspeccionó las
obras de la capilla y el colegio, dando fe de que había una iglesia con
sacristía "muy capaz" y siete cuartos bajos "capaces y fuertes", destinados a
clases refectorio y vivienda. Los altos con un dormitorio "largo", una sala,
un c~o sobre la sacristía y un corredor. El solar tenía "bastante patio".
Había un portal y la fachada tenía "una puerta grande ..." La construcción
era "de piedra, toda fuerte y decente... ,,4s

\

ancho "que corren desde lo último de dicho pedazo de solar, hasta igualar
con la calle real, que hace frente al colegio de San Xavier..." Treviño decía,
por último, que hacía la donación "para la decencia y desahogo de la
iglesia y cementerio de dicho colegio" con el fin de "que forme alguna
plazuela enfrente de la dicha iglesia con las cuatro bocacalles que le
corresponden...,,46 El predio que donó Treviño a los jesuitas no hemos
podido ubicarlo.

La iglesia de San Francisco Xavier sirvió de parroquia, por lo menos,
desde mediados de 1709 hasta principios de 1716, mientras se construía la
nueva iglesia parroquial, ahora catedral.

584

Sin embargo, en el documento de la medición se anotó, qwzas
posteriormente, que el terreno tenía 250 varas "de levante a poniente" y 90
varas "de sur a norte".47

585

�El colegio de San Francisco Xavier cerró sus puertas hacia 1745. A
mediados de 1747, el gobernador Vicente Bueno de la Borbolla y el cabildo
regiomontano informaron al virrey conde de Revillagigedo que la iglesia y
el colegio estaban abandonados. Con autorización del virrey, el cabildo
decidió la venta de los materiales de dicha propiedad para que, con su
importe, se techaran la iglesia y su sacristía, con el fin de que ahí se
colocara la "milagrosa imagen" de la Santísima Virgen del Nogal o del
48

Roble.

Dos décadas después, a mediados de 1768, se decía que la iglesia de
San Francisco Xavier "hoy existe demolida..." Es probable que el extenso
predio de los jesuitas haya sido fraccionado en lotes. Además, se abrió un
callejón en medio, con el fin de dividirlo en dos manzanas. En 1796 se
afumaba que dicho callejón estaba trazado con doce varas ( 1O metros) de
ancho. En el plano "anónimo" de 1791 aún no aparece, pero en el de Juan
Crouset ( 1798) ya está delineado. Es la actual calle cerrada de Parás, entre
las avenidas Padre Mier y Morelos.
A fines del siglo XVIII, la manzana comprendida por las actuales
avenidas Padre Mier al norte y Morelos al sur y las calles de Parás al oriente
y Capitán Emilio Carranza al poniente, era propiedad de María Josefa de
Mier, viuda de Juan Rosillo Enciso y Rosicler. Dicha manzana de tierra,
dividida en dos partes, fue vendida por Josefa en 1791 y 1793.

\

El 19 de noviembre de 1791 Josefa de Mier vendió al padre Matías
López Prieto, en 3,500 pesos reales, la primera mitad de la manzana con una
casa de ocho piezas, fabricadas "de piedra", y su solar, que tenía el frente
hacia el sur, es decir a la calle real (Morelos), lindando al oriente con el
terreno que había sido de los jesuitas, al poniente con un callejón (Capitán
Emilio Carranza) y al norte con la otra mitad del solar, en el que había una
casa pequeña.49 El padre López Prieto falleció a mediados de 1797. El 4 de
junio de 1828, Gregorio Zambrano compró en 3,200 pesos al convento
franciscano de Monterrey dicha finca, cuyo frente, hacia el sur, tenía 32
varas ( casi 27 metros) y dos tercias y de fondo al norte 44 varas (casi 37
metros) y tres cuartas. Al norte colindaba con la casa de Luis Ugartechea y
Mier y la del sacerdote Pedro de Hombre, al sur con la Calle Principal
(Morelos), al oriente con un callejón (Parás) y al poniente con otro callejón
(Capitán Carranza).5º Zambrano falleció el 15 de agosto de 1873. En el
inventario de sus bienes se menciona la finca, de dos pisos: el superior, con
diez habitaciones y tres corredores grandes, era la casa familiar; la planta
baja, con dos almacenes, uno hacia el oriente, o sea a la calle de Parás, y el
otro hacia el poniente, es decir a la calle de Puebla (ahora Capitán Emilio
Carranza), "con sus correspondientes salones", era la casa comercial de
Zambrano; además un patio y corredor, cuarto para criados, traspatio con

noria, faballeri~, pajero y "comunes". La finca fue valuada en 20,000
5
peso~. Los hiJOS de Gregorio Zambrano y María Josefa Martínez la
:m~ero~,al B~~ de_~uevo Le?n, S.A., en 25,000 "pesos fuertes del cuño
exzcano · La ":15~~cion bancana tomó posesión de esta residencia el 1° de
mayo d~ 1892, tnlClando sus operaciones el 1° de octubre y "otorgánd
las escrituras el 26 de diciembre del mismo año" 52 En el mi
di ose
l
t · l edifi · M
·
smo pre o se
evan o e
c10 onterrey, inaugurado el 16 de julio de 1960.
El 8 de julio de 1793 Josefa de Mier vende a José María Flores en 600
pesos en reales, la otra mitad de la manzana con casa y solar que colindaban
al sur con la pr~piedad vendida al padre López Prieto. La ~asa, compuesta
de una sala, cocma y corral cuyo solar estaba "cercado de sillería" tenía
frente a ~'la calle que corre a espaldas de San Javier'', 0 sea a l; aveni:
53
Padre Mier.
El 14 de abril de 18,06 los hijos de José María Flores vendieron en
1,400 pesos la finca al Ssléerdote Pedro Hombre.54 A la muerte del padre De
8;ombre, ocurrida a médiados de 1842, quedó como heredera de todos sus
bienes Josefa Flores, viuda de Andrés Viteri.
La casa con~ba con zaguán, dos salas, dos recámaras, despensa, cocina
Y un cuarto ,~ontiguo, cochera y caballeriza. Al frente y los costados había
corr~dores, compuestos todos de siete pilares". Tenía en la fachada un
porton con herraJes y ventanas enrejadas. Las paredes eran de sillar y los
techos lucían grandes vigas y "tabletas" de sabino.
El 27 de octubre de 1857 los ocho hijos de Andrés Viteri y Josefa
Flores venden, _en 8,250 pesos, a José Morell la casa que había sido de sus
p~dres, con "diez piezas principales". El terreno en que estaba construida
dicha casa medía 38 varas (casi 32 metros) y dos tercias de frente al norte 0
sea a la actual avenida Padre Mier, y 42 varas (35.28 metros) y tres c ~ s
de fondo al sur, por donde colindaba con la casa de Gregorio Zambrano.55
Despu~s de la mue~e de José Morell y de su esposa Juana Anguiano, la
finca recayo por herencia en sus diez hijos quienes el 28 de di · b d
1888
di
,
ciem re e
, v~n eron 1a propiedad en 9,500 pesos a Ramón García Chávarri
sec~etano general de gobierno de Nuevo León durante muchos años. La ca~
tema 33 varas (27.72 metros) y tres cuartas de frente al norte y 40 varas
(3~.6~ metros) Y media de fondo al sur. En dicho predio se construyó el
edificio L~ Nacional, inaugurado el 22 de agosto de 1938. El solar que a
fines del s~glo XVIII: vendió María Josefa de Mier a José María Flore; y
que, ~ ~ves d~ los anos, fue propiedad del padre De Hombre, Josefa Flores
~; Viten, J?se Morell Y_ Ram~n García Chávarri, tenía su frente hacia la
tual avemda Padre Mier y hndaba, al oriente, con la calle Parás y, al

587
586

�varas (31 metros) y media de frente y 27 varas (22.68 metros) y media ele
fondo. La vara de tierra se valuó en 5 pesos.59

. poniente, con. la del Capitán Emilio Carranza; al sur c?lindaba con el solar
que Josefa de Mier vendió al padre Matías López Prieto y que, en 1~28,
adquirió Gregorio Zambrano, cuyos hijos vendieron en 1892 al Banco de

~zpe p~gó 187 pesos y 4 reales. El terreno lindaba al norte "con el
c_alle1on que tl~ne por medio la casa de don Manuel Morales ...", ubicada

Nuevo León, S.A.

es~ e~ la esqwna sureste de las ahora avenida Padre Mier y calle Escobedo
(edi:fic10 Langs~oth), ~l _sur con la iglesia de San Xavier, al oriente con la
c~a de Antomo Bemdi y al poniente con el solar adquirido por De la
Rigada.60

Otras ventas de solares
A fines de 1796 el ayuntamiento de Monterrey hizo la venta de dos
predios, en el extenso terreno que había sido de los jesuitas.

Una década después, a fines de junio de 1807, Arizpe vendió en 1 200
pesos a José V alera, administrador de alcabalas del Nuevo Reino de Leó~ la
casa "de piedra'' que había edificado en el medio solar, "haciendo esquin~ a
la calle de los Arcos (Padre Mier)", con la cual lindaba por el norte y con el
"callejón que ~e titula_ del Norte a la Presa (Escobdo)", al orien;e; al sur
esta~a la mencionada igl,esia y al poniente el solar de De la Rigada. La
propiedad se hallaba cércada por el callejón (Escobedo) con "tapia de
· se levantó, en los años 1930-193 I, el edifico
sz·¡¡ares... " .61 En d.icho / predio
Isaac Garza.

El 9 de noviembre, Manuel Antonio de Rigada e Inda solicita un solar
"en el paraje que antes sirvió de viña" a los jesuitas, ubicado en "la calle

real y principal (More/os) ..."
El día 14 el cabildo otorgó a De la Rigada la merced. Al día siguiente
se hizo la medición. El solar tenía 39 varas (32. 76 metros) y tercia de frente
y 87 varas (73 metros) y media de fondo, siendo valuada la vara de terreno
56

en 12 pesos.

Dicho terreno tenía al norte "la casa vieja de los Prunedas", en la
actual avenida Padre Mier, al sur la calle real (Morelos), al oriente "los
cuartos" de la antigua iglesia de San Xavier y al poniente una calle (Parás)
de doce varas de ancho que lindaba con "la propiedad del licenciado Prieto
(el padre López Prieto)...". El ayuntamiento vendió el solar a De la Rigada
· en 472 pesos en plata.

\

~especto a la iglesia de San Francisco Xavier, el doctor José Eleuterio
Gonza~ez (1813-1888) afirma: "Todavía en 1812 existían las paredes y la
torrec1t~ con Untf campana pequeña, según dice el Sr. Dr. Benavides", 0 sea
2
el padre José Angel Benavides. (Obras completas tomo segundo páo-in~

353).

57

D~ la Rigada construyó su casa, donde vivió con su esposa ~osa M~a
de Sada. Después del fallecimiento de ambos, la finca recayo en María
Josefa Guerra, viuda de Manuel de Sada y madre de Rosa Maria. A la
muerte de Maria Josefa, sus hijos, los Sada, vendieron, el 4 de marzo de
1826 en 3,500 pesos, la propiedad a Juana de Ugarte. Los linderos eran: al
norte' la calle "que se nombraba de la Aduana (Padre Mier). ..", al sur la
calle real "que va a la plazuela de La Purísima (More/os) ...", al oriente la
casa y solar del difunto Valera y "la casa del Congreso", ésta en la esquina
noroeste de Morelos y Escobedo, donde luego estuvo el primer
palacio de
58
gobierno de Nuevo León, y al poniente un call~jón (Parás). Es d_ecir, que el
predio adquirido por Manuel Antonio de la Rigada a fines ~el siglo
abarcaba la mitad de la maman.a comprendida por las avemdas Padre Mier
y Morelos y las calles Escobedo y Parás. En la esquina nore~e de Morelos Y
Parás se levantó, en 1901, el edificio de la casa comercial La Reynera,

'

'

~

El ~ri~adier Joaquín de Arredondo, nombrado en 1813 comandante de
las Prov?1ci~ Internas de Oriente, con sede en Monterrey, ocupó los bienes
que ~ab1an sido de l_os jesuitas e instaló su cuartel general en el extinto
colegio de San Francisco Xavier. Unos. años antes de la consumación de la
~d~~endencia, en 1821, el callejón abierto a fines del siglo xvm para
d1V1drr, la extensa propiedad, se le llamaba "el callejón de Arredondo".
Despues se le nombró "el callejón ancho de don Gregorio Zambrano O de
los Zambrano". Como hemos dicho, es la actual calle cerrada de Parás.

XV"l!1•

Notas bibliográficas
1

Ramo Civil, volumen 4, años 1632-635 expediente 1 folio l vuelta. Archivo
Municipal de Monterrey.
'
'

fundada en 1855.
2

El 14 de noviembre de 1796, José Francisco Arizpe solicita al
ayuntamiento medio solar, "a espaldas" de la citada iglesia, el cual tenía 37

588

~rotocolos de Instrumentos Públicos, volumen 2, años 1642-1649, número 68,
fohos 111 a 112 vuelta. Mismo archivo.

589

�3 Ramo

Civil, volumen 8, años-1654-1659, expediente 27, folio 1 vuelta. AMM.

Ramo Civil, volumen 16, años 1685-1687, expediente 12, folio 14 a 17 vuelta.

4

AMM.
5 Civil,

21

Merced de solar al alférez real Pedro de Almandoz en Civil, volumen 19, años
1690-1698, expediente 12. Testamento e inventario de bienes en Civil, volumen 30,
año 1706, expediente 5, AMM.
22

volumen 15, años 1981-1689, expediente 3. AMM.

Testamento del sargento mayor Pedro Guajardo e inventario de bienes en Civil,
volumen 47, año 1720, expediente 8. AMM.

6

Protocolos, volumen 5, años 1691-1694, número 26. AMM.

23

Protocolos, volumen 11, años 1717-1725, número134. AMM.

·1

Protocolos, volumen 6, años 1695-1700, número 65. AMM.

24

Protocolos, volumen 11, años 1717-1 725, números 72 y 13 5. AMM.

8

Civil, volumen 5, años 1640-1645, expediente 22.AMM.

25

9

Protocolos, volumen 3, años 1650~1679, número 62. AMM.

Xavier Mendirichaga. El templo de San Francisco de Monterrey.Monterrey,
1983. Página 12.

6
;z
10

Protocolos, volumen 16, años 1756-1769, número 46. AMM.

Protocolos, volumen 4, años 1681-1690, expediente 3. AMM.
27

11

Civil, volumen 15, años 1681- 1689, número 3. AMM.

12Protocolos,

La fecha de la merced de solar otorgada al capitán Andrés Fernández deTijerina y
la descripción de su casa se mencionan en Protocolos, volumen 14, años 1743-1747,
número 124. AMM.

volumen 4, años 1681-1690, número 46. AMM.

Inventario de bienes del alférez real Juan de Treviño en Protocolos, volumen 4,
años 1681-1690, número 61. AMM.

28

Protocolos, volumen 15, años 1748-1755, números 28 y 30. AMM.

29

Protocolos, volumen 17, años 1771-1773, número 23. AMM.

30

Protocolos, volumen 16, años 1756-1769, número 85. AMM.

31

Protocolos, volumen 18, años 1774-1779, número 12.AMM.

32

Protocolos, volumen 18, años 1774-1779, número 22. AMM.

13

Inventario de bienes de Clara de Rentería en Civil, volumen 11 años 1664-1669,
expediente 7. AMM.
14

Inventario de bienes de María Francisca de Larralde en Civil, volumen 100, año
1770, expediente 5, folios 20 vuelta a 21 vuelta. AMM.

15

\

Tomás y Xavier Mendirichaga. La Catedral de Monterrey. Segunda edición.
Monterrey, 1990. Página 17.
16

17

33

34

Protocolos, volumen 17, años 1771-1773, número 56. AMM.
Civil, volumen 124, año 1748, expediente 1, folio 34 vuelta. AMM.

Protocolos, volumen 3, años 1650-1680, número 31. AMM.
35

las casas de María González Hidalgo, en Protocolos, volumen 4, años 16811690, números 56 y 58, y volumen 1O, años 1713-1716, número 144. AMM.

Estudios de Historia Colonial. México, 1958. Página 146.

18Sobre

36

Relación, discurso segundo, capítulo XII.

37

19

Protocolos, volumen 5, años 1691-1694, número 79, y volumen 7, años 17001704, número 21. AMM.

Acta del ayuntamiento de Monterrey, fechada al 2 de agosto de 1626, en Actas de
Cabildo. AMM.

Testamento de María de las Casas y compra de su vivienda por el capitán Joaquín
de Escamilla en Protocolos, volumen 7, años 1700-1704, números 101 Y 103.
Testamento del capitán Joaquín de Escamilla en volumen 9, años 1709-1712,
número 89. Testamento de Teresa Guzmán en Civil, volumen 53, año 1726,
expediente 6. AMM.

38

20

590

Cronista Alonso de León. Relación, discurso tercero, capítulo VII.

39

Tomás y Xavier Mendirichaga. La Catedral de Monterrey. Segunda edición.
Monterrey, 1990.

591

�58

40 Expediente sobre la construcción de las casas del cabildo de Monterrey. Años
1653-1655, en Civil, volwnen 7, años 1650-1654, expediente 6.AMM.

·

Testimonio de la merced de solar al padre Jerónimo López Prieto, el 13 de marzo
de 1702, en Civil, volumen 36, año 1709, expediente 19, folios 1, vuelta y 2. AMM.

41

59

Protocolos, volumen 33, años 1824-1826, folios 351 vuelta a 355. AMM.

e·1v1·1, volwnen 158, año 1796, expediente 11 . AMM.

60

Protocolos, volumen 23, años 1796-1797, número 42. AMM.

61

Pfotocolos, volumen 27, años 1805-1807, folios 244 vuelta a 245. AMM

Civil, volumen 26, año 1703, expediente 4, número 28. AMM.

42

Medición del terreno concedido al padre López Prieto, llevada a cabo el 7 de
enero de 1709, en Civil, volumen 36, año 1709, expediente 19, folios 4 a5 vuelta.
Posesión dada el mismo día, en folios 5 y 6. AMM.

43

44

Civil, volumen 37, año 171 O, expediente 20. AMM.

45

Civil, volumen 38, año 1711, expediente 29, folios 4 a 5 vuelta. AMM.

46

Protocolos, volumen 10, años 1713-1716, número 149. AMM.

Medición de 1717 en Civil, volumen 44, año 1717, expediente 23, folios 4 vuelta
y 5. Testimonio en Protocolos, volumen 11, años 1717- 1725, número 1, folio 8

47

vuelta. AMM.
Carlos Pérez-Maldonado. Documentos históricos de Nuevo León, 1596-1811.
Monterrey, 1947. Páginas 56-60.

48

49 Protocolos,

\

50

volumen 21, años 1789-1792, número 118. AMM.

Protocolos, volumen 34, años 1827-1829, folios 288 vuelta y siguientes. AMM.

Protocolo del escribano público Tomás Crescencio Pacheco. Año 1874. Folios
23-47. Archivo General del Estado de Nuevo León.

51

Ignacio Martínez Jr. Apuntes históricos del Banco de Nuevo León, S.A., (18921942). Monterrey, 1960.
53 Protocolos, volumen 22, años 1793-1795, número 46. AMM.

52

54

Protocolos, volumen 27, folios 184 vuelta a 191 vuelta y 194 vuelta y siguientes.

AMM:
Protocolo del escribano público Tomás Crescencio Pacheco. Año 1857. Folios
236 a 246 vuelta. Archivo General del Estado de Nuevo León.

55

Civil, volumen 158, año 1796, expediente 11, y Protocolos, volumen 23, años
1796-1797, número 40. AMM.

56

57

Protocolos, volumen 23, años 1796-1797, número 40. AMM.

592

593

�CIPRIANO Y LUIS GARCÍA DE PRUNEDA, DOS HERMANOS
GOBERNADORES DEL NUEVO REYNO DE LEÓN (1707-1710) y
FRANCISCO MIER Y TORRE (1710-1714):
Aportes Historiográficos para un estudio histórico-social.

Ma. Luisa Rodriguez-Sala •
Con la colaboración de Rosalba Tena V., 1
Patricia Alfaro y Jesús Lozada G.

Este trabajo forma parte de un proyecto mayor de investigación 2 y
una primera parte del mismo ya ha sido publicada en este mismo anuario 3.
En ella entregamos al lector el análisis de las fuentes primarias que
proporcionan información sobre los dos primeros gobernadores, Francisco
Báez Treviño y Gregorio Salinas Barona, quienes ejercieron el mando en el
Nuevo Reyno de León durante los primeros años del siglo XVID.
En este nuevo aporte incluimos, por razones de espacio, el análisis
de las fuentes primarias que corresponden a los tres siguientes mandatarios.
. Esta secuencia cronológica tiene como fin constituir una serie de artículos
que, sistemática y paulatinamente, cubran el análisis histórico-sociológico
del ejercicio del poder de todos los gobernadores de esa etapa de la historia
regional novohispana.
Por razones metodológicas limitamos el periodo del siglo xvm
hasta los años previos a la constitución de la Comandancia General y la
posterior formación de las Provincia Internas. Lo hemos hecho así en
función de que la etapa de las reformas borbónicas marca definitivamente
una nueva conformación en el ejercicio de la administración de las diferentes
provincias del septentrión novohispano. Durante ella las tareas políticas,
administrativas y militares que hasta entonces habían quedado en manos de
los gobernadores pasaron a las del Comandante General y del Intendente de
las nuevas regiones que conformaron los bastísimos y lejanos territorios
norteños de la Nueva España.
Como en nuestra inicial aportación, en ésta también partimos de un
resumen de las actividades de los personajes bajo estudio que está basado en.
la consulta de obras secundarias. Éstas han servido de guía y orientación,
tanto para la localización de los materiales primarios, como para su
595

�complemento. Nuestros materiales primarios proceden, fundamentalmente,
del Archivo General de Indias en Sevilla (AGI) del Archivo Histórico
Nacional de Madrid (AHN), y, por supuesto, del Archivo General de la
Nación de la capital mexicana (AGN). Ha sido en esta parte del proceso de
investigación, localización de materiales en el archivo mexicano en el cual
han trabajado eficazmente los becarios del proyecto, quienes aparecen como
colaboradores de esta nueva publicación.

Honduras, el virrey Duque de Alburquerque, nombró a don Cipriano para
suceder/e "en atención a sus largos y buenos servicios militares ''.. Le
nombró por dos años con sueldo de 2000 pesos anuales, el 18 de mayo de
1707, pero sólo gobernó un año. Sintiéndose enfermo "no testó porque
luego se privó ". Murió en Monterrey y fue enterrado en el convento de San
Francisco el 27 de mayo de 1708. A su muerte quedó gobernando el Cabildo
de la ciudad 4 •

Esperamos que la acogida que nos ha brindado HUMANITAS nos
permita continuar entregando a los lectores los trabajos sobre los
subsecuentes gobernadores. Sin duda que la consulta de estos materiales
permitirá a los interesados en la historia regional de esa parte del septentrión
oriental novohispano, aportar, a su vez, nuevas informaciones y con ello
enriquecer el proceso de investigación que continuamente debe nutrirse del
conocimiento de los colegas interesados en temas similares.

. No apareció documentación en AGI a su nombre, pero sí se Je
men;10na en la de su hermano, don Luis, quien también fue gobernador; de
ella extractamos:

Sin más, pasam/s a la exposición, análisis y resumen de las fuentes
primarias que hemos localizado para esta investigación, las cuales, en la
mayoría de los casos, confirman y amplían la información secundaria hasta
ahora disponible.

CIPRIANO GARCÍA DE PRUNEDA: (agosto de 1707 a julio de 1708)
Según Cavazos, los dos gobernadores hermanos, don Cipriano y Don
Luis, pertenecieron a familia de gran influencia en el reino, muy
probablemente, a partir de sus respectivos matrimonios con dos hijas del
general Alonso de León. Los hermanos llegaron a la Nueva España con el
gobernador don Domingo de Pruneda y Arce, su tío, en el año de 1676.
Fueron naturales de Santibáñez, del Valle de Carriedo en Burgos, hijos de
Don Juan García de Pruneda y Arce y de doña Leonor Fernández.
Don Cipriano estaba asentado, hacia 1680, en el Valle del Pilón,
jurisdicción de la Villa de Cadereyta, fue su alcalde mayor hasta 1687:

Participó en diversas campañas contra los Indios y obtuvo el grado de
capitán. En 1692 fue designado alguacil mayor del Santo Oficio de la
Inquisición. Estuvo dedicado a la cría de ganado y al comercio, hacía
frecuentes viajes a San Juan del Río y México. En 1701 figura entre los
vecinos del Pilón que solicitaron licencia para fundar la villa del Santísimo
Sacramento, para esa época había alcanzado el grado de general y estaba
casado con doña María de León, hija del General Alonso de León. Estando
el gobernador Gregorio Salinas Verona para pasar a ocupar el gobierno de
596

Don Cipriano tuvo dos hijos, uno de ellos llevó su mismo nombre y
fue presbítero, bachiller y doctor, como sacerdote ejerció en diversas
parroquias, en 1738 tenía el cargo en el curato de Sierra de Pinos. El otro,
José, fue doctor y maestro, nació en la jurisdicción de Cadereyta hacia
1685. Estudió en el Colegio de San lldefonso en la ciudad de México y
obtuvo el grado de licenciado en la Real y Pontificia Universidad, el 6 de
julio de 1711 y el de maestro de filosofía, el 30 de agosto del mismo año,
más tarde también obtuvo el doctorado. Fue canónigo de la catedral de
Puebla y, como su hermano, cura en la población de Sierra de Pinos en
donde murió en el año de 1734. De acuerdo a datos de Osores 6, José fue
originario del Nuevo Reino de León, gozó de beca del Real Seminario de
San lldefonso de México y se graduó de bachiller, maestro y doctor en /a
Universidad de la capital y fue en ella doctor y maestro. También fue cura
propio y juez eclesiástico de Sierra de Pinos, en la diócesis de la Nueva
Galicia y en la de Puebla de los Angeles, canónigo de su Catedral.
En AGN localizamos documentos que confirman lo señalado por
don Israel Cavazos y amplían la información que procede de AGI es la
. .
'
s1gwente:

1.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol. 38, Exp. 134, Fol.172, del 18
de mayo de 1707: Nuevo Reino de León. Capitanes Generales: Título de
Gobernador y Capitán General de este Reino a Cipriano García de
Pruneda.
Se aclara en este documento que el cargo de gobernador no le fue
concedido inicialmente a don Cipriano, que éste suplió a su original
propietario. Le había sido otorgado por merced real al capitán don Juan
Bautista de Anz.aldo y Peralta, caballero de Santiago, quien por enfermedad
se vio imposibilitado de ejercerlo. Debido e ello el rey consideró necesario
597

�otorgárselo a persona benemérita a fin de que pudiera encarar las frecuentes
hostilidades que los enemigos del Nuevo Reino de León ocasionaban.

nueve meses y diez y seis días, ya que falleció el 27 de mayo de 1708. El
adeudo se debió a la falta de situados.

Por su contenido sabemos que el gobernador en funciones, don
Gregorio Salinas Baraona, no podía continuar en el car_go, ya que ~abía ~ido
designado para el gobierno de Honduras a donde debena pasar de mmediato.
En atención a esta situación y, después de consulta con el virrey, el rey don
Felipe, decidió el nombramiento en la persona de don Cipriano Garcí~ de
Pruneda debido a sus largos y buenos servicios militares y por concurra en
él las calidades y prendas necesarias. Se le confirmó su título por el virrey
Duque de Alburquerque en la capital novohispana el 18 de marzo de 1707.

La decisión del virrey, después de recibir respuesta a su consulta a
los oficiales reales de la Caja en Zacatecas, fue en el sentido siguiente: pagar
un ~o ~e salario a los capitanes y soldados de los dos Presidios, ya que con
antenondad se les había abonado un año de paga. Asimismo ordenó cubrir la
totalidad del salario que había devengado don Cipriano, en virtud de que
había depositado cumplidamente la fianza que se le requirió para iniciar de
su cargo.

Fue nombrado por el tiempo reglamentario de dos años, con salario
anual de 2,000 pesos de oro de minas, pagaderos por los oficiales _de la Real
Hacienda en Zacatecas. El resto del documento repite las formalidades que
' se contenían en estos noµibramientos, entre ellas, presentarse con el título
ante la Real Acuerdo de,-Ía Nueva España con el fin de hacer el juramento de
rigor. Don Cipriano n6 lo realizó personalmente, lo hizo por poder, el oidor
más antiguo, don Antonio de Santillán, el 26 de mayo el mismo año. Otr~ de
los requisitos usuales para ocupar el cargo era el de cubrir la fianza que fiJara
el Cabildo de la ciudad de Monterrey.
2.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol. 38, Exp. 152, Fol. 189, del
25 de septiembre de 1709: Nuevo Reino de León. Para que los oficiales
reales de Zacatecas paguen al Capitán Pedro de Tagle y Villegas, como
apoderado de los capitanes y soldados presidia/es de Cerralbo y Cadereyta
el año de sus sueldos que se expresa y lo debido a la Viuda del Gobernador
de este Reino, General Cipriano García de Pruneda.
A partir de este documento se confirman y precisan dos fechas: el
inicio formal del gobierno de Don Cipriano que tuvo lugar el 11 de agosto de
1707 y el de su fallecimiento, el 27 de mayo de 1708. Como era lo usual en
la administración virreinal, el pago de salarios, no sólo de los subalternos,
también de los gobernantes, sufría serios retrasos. En este do_cumento se
confirma ese hecho Al gobernador difunto se le había quedado a.deber todo
el tiempo que desempeñó el cargo y a los capitanes y soldados de los
Presidios de Cadereita y Cerralbo un total de dos años de sueldos.
Correspondió al apoderado de la viuda de don Cipriano y de los militares de
los Presidios, don Pedro de Tagle Villegas, Caballero de la orden de
Alcántara, presentar el memorial para el requerimiento de los adeudos.
Comprendían éstos, en el caso de los militares, sus salarios desde agosto de
1707, día en que tomó posesión de la gobernación Don Cipriano, hasta el 11
del mismo mes de 1709. En el caso del ex-gobernador el adeudo era de
598

3.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol 38, Exp. 166, Fol. 213, del 30
de septiembre de 1711: Nuevo Reino de León. Ordenando al gobernador de
este Reino que vistos los autos -que se le devuelven, proceda a tasar y que se
paguen las costas que se debieren al General Matías de Aguirre por los
inventarios que hizo de los bienes de Cipriano García de Pruneda.
Aclara el documento el haberse llevado a cabo un inventario de los
bienes de Don Cipriano, los que importaron un total de 70,000 pesos. Lo
realizó el entonces alcalde ordinario de Monterrey, el general Matías de
Aguirre. A pes~ de las varias solicitudes que Aguirre realizó, el año de 1711
en el cual radicaba en la Villa del Saltillo, ante la viuda, heredera del exgobemador, para que se le cubriera el pago de su trabajo, no lo había
logrado, principalmente debido a que la viuda, doña María de León tenía
dificultades con su cuñado, el gobernador en funciones. Tampoco' había
procedido su demanda judicial, ya que era necesario que se concluyera la
residencia que se efectuaba al gobernador.
Finalmente, el mismo año de 1711 por indicaciones del virrey, el
Duque de Linares, se procedió a aclarar la situación y ordenar, si fuera el
caso, al pago que se le adeudaba. Fue esa la decisión, ya que en alguno de
los autos de la sucesión, apareció un recibo por 400 pesos, sin poderse
comprobar si la cantidad había sido pagada a cuenta del inventario al general
Aguirre.
Las siguientes referencias corresponden, en su mayoría, a su hijo
mayor, quien llevó su mismo nombre y, como ya se asentó, fue presbítero y
bachiller y, de acuerdo a los datos de AGN, también doctor. Localizamos un
documento más que debe estar relacionado con su otro hijo, José y, uno más,
probablemente correspondiente a su nieto, el también clérigo, Juan Ángel,
pero aquí con el nombre de Juan de Dios. Las referencias documentales son:

599

�4.-TIERRAS, Vol.527, Exp. 8, Fol.8, años de 1732-34:
José García Pruneda contra María Rosa de la Peza, viuda de Pedro de
Tagle Vi/legas, sobre propiedad de unos sitios nombrad~s San Diego,
ubicados a orillas del río San Juan, Jurisdicción de Nuevo Leon.
En este expediente, al parecer, se inicia el pleito por la propiedad de
tierras, que continuará años más tarde, el otro ~jo del gobemad~r, el
bachiller don Cipriano. Corresponde a tierras en los hnderos de la p~op1edad
familiar en la jurisdicción de la villa de Caderta, que fueron propiedad .de
doña Rosa de la Peña o como aparece en este documento, de la Pez.a, qwen
fuera mujer del capitán Tagle Villegas a quien la madre del bachiller vendió
parte de la propiedad.

\

interrogatorio propuesto para la comparecencia de los testigos que presentó
García de Pruneda, los testimonios de los treinta testigos y un bello e
interesante mapa en el cual los peritos demarcaron los centros y lindero~ que
señalaban las tierras en litigio, mismas que estaban ubicadas en jurisdicción
del Nuevo Reino de León, concretamente de la Villa de Cadereyta.
Incluimos aquí una fotocopia del mapa.

5.- INQUISICIÓN, Vol. 883, Exp. 4, Fols. 11-12v., 2 de diciembre de 1746
y 10 de abril de 1747: Juan de Dios García de Pruneda, relig_ioso'. P_rof~so
' de la Compañía de Jesús, solicita confesar y ejercer los demas mzmsterzos
de su instituto. No hay inéonveniente en que los ejerza.

El pleito se entabló entre dos clérigos, el demandante, presbítero y
vecino de la ciudad de San Luis Potosí y el demandado, don Francisco
Xavier Bermúdez de Castro, presbítero del Arzobispado de la ciudad de
México y abogado de su Real Audiencia. El litigio abarcó diez sitios que
reservó para sí su dueña original, doña Maria Pérez de León, la viuda del
gobernador y madre del bachiller antes de la venta de los 65 sitios restantes·
el comprador lo fue el capitán don Pedro de Tagle Villanueva. La reserva'
territorial quedó asentada en la escritura de venta y fueron destinados a
pastos de ganado mayor y caballadas. Los diez sitios del litigio corrían
desde:

Se trata de una solicitud que presentó el jesuita ante el virrey para
que le fuera levantada la suspensión para el ejercicio de sus ministerios. Le
había sido impuesta por su provincial debido a unos supuestos ei:ores
contenidos en los papeles que había escrito una señora de n~mbre M~a de
Jesús, y que habían sido transcritos por el religioso en su cali&lt;~ad de dir~tor
espiritual. Llevaba un año en esta situación y había ya procedido a rectificar
su error ante el Tribunal del Santo Oficio, ofreciendo acatar totalmente la
decisión del mismo.

... la orilla del río de San Juan para el rumbo oriental, e incluían y
comprendían las TIERRAS de los puestos y parajes nombrados el
Paso del Obispo y los Horcones y en ellas ha habido poblaciones de
arrendatarios del Bachiller Don Cipriano García de Pruneda con
ganados y demás bienes de campo. Lindaban, por la parte de abajo
con TIERRAS de los Padres de la Compañía de Jesús del Colegio de
la Ciudad de San Luis Potosí y para la parte de arriba con las que
fueron de Doña Rosa de la Peña.

El jesuita pidió al virrey le informara la decisión del Tribunal,
misma que había sido presentada en la audienci_a de_ l_a mañ~a del 1O de
abril de 1747· el decreto fue en absolutorio y los mqws1dores informaron no
haber inconv~niente para que don Juan de Dios pudiera volver a ejercer sus
ministerios.

El documento, como puede apreciarse, confirma plenamente la calidad
de propietarios de tierras de la familia García de Pruneda, que en el caso,
pasó como parte de la herencia a los hijos.

6.- TIERRAS, Vol.738, Exp.3, Fol.30, año de 1751: Villa de _San Juan
Cadereyta: Cipriano García de Pruneda, contra Francisco Javier ~ermúdez
de Castro sobre posesión de los sitios nombrados El Paso del Obispo, Los
Horcones y Ayancual, ubicados a orillas del río de San Juan, cita el rancho
de Tlahualilo y la hacienda de Nuestra Señora del Rosario.
Amplio expediente en el cual se proporciona detallada inf?rmación
para comprobar que las tierras en litigio eran propiedad del bachil!er Don
Cipriano García de Pruneda, el hijo mayor del gob_ernador. ~demas de la
parte jurídica propiamente dicha, en el expediente se mcluyen: el
600

7.- TIERRAS, Vol.2986, Exp. 16, Fol. 47r.-50v., años 1750-51: Real
Provisión para que dentro del término que se asigna se remitan a esta Real
Audiencia los autos y diligencias que se expresan y citatoria con término y
señalamiento de estrados, a pedimento del doctor Don Cipriano García de
Pruneda.
Documento complementario del anterior, con carácter estrictamente
legal y signado por el virrey Conde de Revillagigedo, a través del cual se
establecen los antecedentes del pleito entre el hijo mayor del ex-gobernador
Yun capitán de la región, por el uso de agua y posesión de tierras. Se solicita
el envío de autos y diligencias y la celebración de una junta en la Real
Audiencia. A través de su contenido se confirma que Cipriano, el hijo, era
601

�presbítero _del Obispado de Guadalajara y dueño de haciendas en la
jurisdicción de San Luis Potosí.
Las dos últimas referencias están referidas a los bienes del difunto
bachiller Don Cipriano, no revisten mayor interés, sólo el hecho de que para
1757 ya había fallecido el hijo mayor del que fuera gobernador del Nuevo
Reino de León.

8.- TIERRAS, Vol. 3110, Exp. 2, Fols. 126-146, años de 1757 a 1_762:
Obligación otorgada por Don Casimiro López de Li;ra, ayudante Y teologo
en el Colegí.o Seminario Pontificio y Real del Senor San Jos~ph de esta
ciudad, vecino de ellas, en nombre de Don Antonio de Rivas, vecino del ~eal
de San Marias de Sierra de Pinos, de la cantidad de 10,866 pesos, 5 tomines,
medio grano, proveídos del remate que se celebró de la hac~enda de
Santiago en dicha jurisdicción, a favor del concurso forma:w a bienes que
' fueron del Bachiller Don &lt;¡ipriano García de Pruneda, ya difunto.
/

9.-TIERRAS, Vol. 3110, Exp. 3, Fols. 147-439, años de 1758 a 17??: Au~os
ejecutivos y criminales contra don José Antonio Rivas. 1758._ J?i_lzgenczas
practicadas por el vicario de Sierra de los Pinos sobre las ex~zbzczones que_
han mandado hacer a Don José Antonio de Rivas del dinero que esta
:hiendo del concurso del bachiller Don Cipriano García de Pruneda.

\

LUIS GARCÍA DE PRUNEDA, (agosto de 1708 a julio de 1710).
Como ya se asentó en relación a su hermano, su predecesor en el
cargo, llegaron juntos a la Nueva España en 1676.
De acuerdo a Cavazos, pa~ticipó en diversas jornacf~, de
pacificación llegando a obtener el grado de general. Rec1b10 el
nombramiento de gobernador del Virrey Duque de Alburquer~ue el ~ ~ de
julio de 1708 por dos años con sueldo de 2,000 anuales. Tomo poses1on el
17 de julio, r;cibiendo el cargo de manos del Cabildo, que gobernó desde la
muerte de su hermano.
Fue un gobernador arbitrario que tuvo diferencia~, primero ~on el
Cabildo institución a la que exigió la entrega de los archivos; los ediles se
quejaro~ en México y el gobernador tam~ién l? hizo, aleg~do que el
Cabildo trataba de usurparle sus funciones, sm servrr como se debia al rey, al
dejar en depósito la venta de los oficios vendibles. G?bernó_hasta el 4 de
julio de 171 Oy entregó el cargo a su sucesor, don Francisco Mier YTorres.

Para 1714 era juez comisionado de tierras y en ese mismo año el
gobernador le encomendó la pacificación de los indígenas rebeldes dé la
sierra de Tamaulipas.
Por segunda ocasión, en 1722, ocupó corto tiempo la gubernatura
interina. Fue dueño de enormes extensiones de terrenos en la región en
donde se había asentado la familia, el Valle del Pilón y sus inmediaciones.
En todo el reino gozó de gran influencia y obtuvo, inclusive, del Virrey
despacho para que el gobernador Juan José de Arriaga no tuviera
conocimiento de los negocios y causas de la familia de don Luis, lo que le
ocasionó serias dificultades con la autoridad máxima local, mismas que
llegaron hasta el conocimiento de la cámara real. Esta información
mencionada por Cavazos, se encuentra asentada en el legajo de
ESCRIBANÍA, 204A de 1729 de AGI, en donde se anotó lo siguiente:

Luis García de Pruneda, regi.dor perpetuo y alcalde provincial de la Santa
Hermandad de Monterrey, con Juan José de Arriaga, gobernador del Nuevo
Reino de León, sobre ciertas injurias que le hizo y excesos cometidos en el
uso de su empleo. Determinado en 1731.
No sólo fue dueño de tierras, también de cargos públicos ya que
compró oficios vendibles para toda su familia, fueron los de regidor
perpetuo, juez provincial de la Santa Hermandad y otros.
Como su hermano, casó con otra de las hijas del general Alonso de
León, doña Juana, con quien tuvo, que esté documentado, un hijo, Juan,
nacido en Monterrey, a quien, desde que tenía entre 10 y 11 años, le compró
el cargo de alguacil mayor de Monterrey, que gozó hasta 1732, en que pasó a
ser regidor perpetuo.
Las influencias de don Luis y sus arbitrariedades le ongmaron
enemigos y así fue golpeado en la plaza mayor de la capital neolonesa, sin
que se supiera por quién.
El 28 de mayo de 1738 fue nombrado gobernador de Coahuila, pero no
llegó a tomar posesión, ya que terminado el periodo del gobernador al que
iba a sustituir, Clemente de la Garza Falcón, el cargo lo dejó recaer en su
hijo, don Juan García de Pruneda. Éste lo inició hasta diciembre de 1739 a
pesar de que había sido nombrado desde julio, ya que el gobernador en
funciones no quiso dejar el puesto, alegando tener asuntos pendientes que
resolver. Don Juan lo desempeñó hasta 1744, año en que fue reemplazado por Pedro de Rábago y Terán; retomó a Monterrey y recuperó los cargos
603

602

�oficiales de los que era titular por compra efectuada por su padre, eran éstos
el de alguacil mayor y regidor perpetuo. Además de desempeñarlos se
dedicó a administrar la fortuna heredada de su padre. Casó con doña
Gertrudis García Guerra y tuvieron un hijo, Juan Ángel, quien sería
presbítero y bachiller, con estudios y graduación en Guadalajara, obtuvo el
curato del Valle del Pilón, en territorios familiares y ahí murió en 1765.
Don Luis, el padre, en viaje a la capital del virreinato, murió en el
San Juan del Río cercano a la capital, el 16 de septiembre de 1739. Su mujer,
doña Juana, murió en Monterrey algunos años después, el 22 de marzo de

1741 7 •

~!

durante
periodo del Marqués de Casa-Fuerte. Durante su primera
gobernacion, según su Relación, acudió voluntariamente al pueblo de
Nuestra Señora de Guadalupe con la Campana que tenía, un tercio de
Tabaco para los INDIOS, cuatro vacas, otros tantos novillos, caballos y
yeguas~ _una yunta de bueyes. El virrey Duque de Alburquerque le agradeció
esta accion en carta fechada el año de 171 O.
. . Recibió residencia como Juez Subdelegado de Comisión del
Privativo del Repart!"':iento de Tierras, en el desempeño de este cargo, tomó
p~e . en las expediciones para la reducción y población de los indios
chichimecas asentados en su distrito, seguramente, se refiere el documento a
1~ campaña que l.levó a cabo entre el grupo de los indígenas que habitaban la
sierra de Tamaulipas, según lo asienta Cavazos.

Documentos en AGI:

Aparte del documento citado párrafos arriba que procede del ramo
' de ESCRIBANÍA localicé el sigw'ente, en el cual se comprueba y amplía la
'
información que ha brin~o don Israel Cavazos:
INDIFERENTE, 148, N.23. Relación de los Méritos de don Luis García de
Pruneda, Teniente General, Gobernador y Capitán General que ha sido del
Nuevo Reyno de León, Regidor Perpetuo y Alcalde Provincial de la Ciudad
de Monterrey, su Capital.
/

\

La información para la Relación fue presentada en Madrid el 15 de
marzo de 1738 y turnada al Consejo de Indias; está avalada por cartas,
certificaciones y testimonios de autoridades civiles y religiosas de la Nueva
España, expedidas en diferentes años. Son, cartas del virrey Duque de
Alburquerque y del Provincial de los Franciscanos en Zacatecas, cinco
testimonios de escribanos acreditados en las ciudades de México y
Monterrey y, finalmente, carta del arzobispo-virrey en funciones en 1737.
De acuerdo a estos informes consta que .don Luis era, para 1737, Regidor
Decano de Monterrey y Alcalde Provincial de la Hermandad.
A continuación, en el documento, aparece una larga referencia a los
cargos que ocupó, probablemente mencionados en orden cronológico. Las
actividades propias de esos puestos son representativas de los mecanismos
de integración territorial, dominio y asentamiento poblacional de los grupos
español e indígena.
Don Luis se inició en el servicio militar-político en el septentrión,
como Teniente y Capitán del Presidio de San Juan de Cadereita durante un
año, posteriormente fue Teniente General del Nuevo Reyno de León durante
cuatro años, para pasar a ser Gobernador y Capitán General en dos
ocasiones, la primera bajo el virrey Duque de Alburquerque y la segunda

604

Durante la visita que como juez de comisión, efectuó don Francisco
de Barbadillo de 1714 a 1716 para tratar de resolver las dificultades creadas
por los encomenderos, don Luis, según su Relación, .. .por su acertada
conducta Y la experiencia, había sido el único que le había asistido en
cuanto ~e le había ofrecido y al establecimiento de cinco Poblaciones... Por
ello el Juez-visitador le dio las gracias en carta del 3 de febrero de 1716.
Entre l? que realizó don Luis García de Pruneda en servicio o atención a
Barbadill~,, de~taca el haber parti_cipado en el asentamiento de los indígenas
de la nacwn 1anambre que habian bajado de las sierras en son de paz y
. estaban esperando el apoyo español en la población de San Antonio de los
Llan?s. Con ellos formó una población, los proveyó de maíz que trajo de sus
propiedades en el Valle del Pilón para que pudieran sustentarse en tanto
procedí~ ~ recoger la primera cosecha, para que esto fuera posible les
proporciono yuntas, aperos y semillas y después de haberlos dejado ya
ase~tados desde el año de 1715, regresó a la capital del Nuevo Reyno de
Leon.
, Como juez subdelegado de repartimiento continuó acciones que
ten~an a asegurar el ~oblamiento de indígenas y españoles, fue así que hizo
~os1ble que a los habitantes de la Misión de San Cristóbal les midieran sus
tierras, lo que no habían podido conseguir en muchos años por carecer de
recursos para costear este trabajo de deslinde de propiedades. Don Luis
procedió a ~yudarlos, pagando a su costa, 300 pesos, la mitad al escribano,
120 al meduior y 30 al fiscal. También procedió a la defensa de las inisiones
Y d?ctrinas q~e el Obispo de Guadalajara, don Diego Camacho y Ávila,
habia pretendido que pasasen a su jurisdicción, manteniéndolas para el Real
Patronato. ~n términ~s ~e~erales,. en la Relación queda manifiesto que,
durante sus diferentes eJercicios oficiales, procuró mantener la defensa de los
desvalidos frente a muchos intentos dañosos que hubieran ejecutado los

605

�Jueces, si el dicho Don Luis no hubiese sacado la cara en su justa defensa.
Según lo establecido en el documento, esta fue la causa por la cual los
gobernadores y otras autoridades no lo aceptaban y le tenían ojeriza y
procuraban desabrimientos dirigidos a que se ausentase, para no ser
estorbo a sus intentos... Sin duda es esta otra parte de la situación que dio
lugar a los enfrentamientos con el gobernador de que dimos cuenta párrafos
atrás, sin que ello signifique que no haya existido un protagonismo por parte
de don Luis, como personaje influyente en el Nuevo Reino.

se dice que fue diez y siete años Gobernador de la Provincia de Coaguila, en
cuyo actual ejercicio falleció, dejando la opinión de no haber habido otro
semejante después de Hernán Cortés para el Real Servicio en aquella Nueva
España. Y, finalmente, dedica un párrafo a los méritos del hijo, don Juan
García de Pruneda y León, quien, a la fecha de la Relación era alguacil
mayor y regidor perpetuo de la Monterrey, en cuyos empleos y en lo demás
que se ha ofrecido, ha imitado a sus predecesores con inteligencia, conducta
y celo.

De acuerdo a las informaciones de su Relación si él no hubiera
actuado así y los gobernantes se hubieran impuesto, o sea, ...que a ser dable,
quedaban desconsolados y en peligro de perderle, así los Pueblos reducidos
como los nqturales, que le buscaban para su asilo y recurso, todos como
padre.

La intención final del documento informativo consistió en buscar
como en todas las Relaciones de Servicios y Méritos, el que se le'
reconocieran a don Luis sus propios méritos y se le concediera lo expresado;
en el caso, obtener que recayera en su hijo la orden real que se había
expedido en favor de su abuelo, don Alonso , de León para que a sus
descendientes se les atiendan y sean preferidos en los empleos honoríficos
de la República, de la cual hasta ahora no han usado...

Otro de los mecanismos usuales del periodo consistió en el apoyo y
fomento de las misio_µés, tanto las ya establecidas y que contaban con
pobladores indígenas ya pacificados y, consecuentemente, reducidos y
asentados, como aquéllas que buscaban atraer y suavizar a los que aún no
habían alcanzado ese nivel de sometimiento. En este quehacer también
destacó don Luis; asimismo, en la ayuda y apoyo personal e institucional a
los religiosos, en el primer caso, proporcionándoles habitación y bastimentos
a quienes iban de paso por la zona; en el segundo, atendiendo a las
necesidades de los templos establecidos y consagrados. Fue así que obsequió
imágenes y las dotó de limosnas para su sostenimiento, alguna de ellas, que
hizo traer desde la ciudad de México, a las iglesias de los pueblos de San
Miguel de Aguayo, San Pedro de Boca de Leones y al hospicio que
estableció en la misión de Franciscanos Descalzos de Guadalupe en el
mismo Boca de Leones. Durante los cuatro años que figuró como
mayordomo del Santísimo en Monterrey y ante la carencia de las
necesidades para el lucimiento necesario de la exposición y procesiones deJ
Sacramento, lo dotó de gran cantidad de aceite y ceras, también donándole
ornamentos, blandones y un rico palio de tela guarnecido de flecos de oro.

En AGN localizamos varias referencias que, en términos generales,
confirman y, en algún caso, amplían la información de fuentes secundarias y
la de AGI acerca de los cargos, actuación y actividades de quien fue
gobernador por dos veces.
Se confirma la posesión de tierras, el poder e influencia que tenía la
familia García de Pruneda y la preocupación por apoyar lo religioso; es así
.que sabemos que el gobernador y su mujer, doña Juana de León, instituyeron
dos capellanías.
· En cuanto a los cargos que ocupó, a través de referencias del archivo
mexicano, se conoce que, adicionalmente a lo que está asentado en su
Relación, fue capitán protector de los indios pelones y borrados. En el
mismo archivo existen copias de algunos de sus nombramientos más
importantes, entre ellos el de gobernador.
Las referencias mexicanas, citadas en orden cronológico, son las siguientes:

Otro de los mecanismos para afianzar el poblamiento español
consistió en sufragar obras urbanas, don Luis se dedicó a la composición de
calles, edificios, abasto de agua y mantenimiento con pocitos, a expensas de
su propio caudal.
El documento concluye con la mención del desempeño del gobierno
y capitanía general de dos de sus familiares directos, su hermano, Don
Cipriano y su tío, Don Domingo de Pruneda. Dedica una más detallada
relación a las actividades de su suegro, el general Alonso de León, de quien

606

1.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol. 38, Exp. 167, Fol. 214 del
lo. de octubre de 1711: Nuevo Reino de León. Ordenando se mantenga en su
capitanía de Protector de INDIOS Pelones y Borrados al General Luis
García de Pruneda.

Este documento da cuenta de que Don Luis había desempeñado el
cargo de capitán protector de INDIOS desde 1702, año en que se
encontraba, con grado militar de capitán, avecindado en el Valle del Pilón.

607

�Para entonces era propietario de haciendas de labor y criador d~ g~do
mayor y menor y como tal había recibido a su cuidado un grupo de mdios de
la nación de los borrados. Estaban asentados con jurisdicción religiosa de la
Villa de Cadereita y recibían instrucción de su misionero. Par~ 17?8 don
Luis requirió se le confirmara el título de protector, con las obligaciones Y
prerrogativas del mismo. Éstas consistían, sucintamente expuestas, ~n:, la
obligación de asentar a los naturales en sitio c~rcano a una m1sion,
proporcionarles medios de sostenimiento en la~ tlerras ~e la~or de las
propiedades del protector y cubrirles por su trabaJo el salano estl~~ado en
la región. Desde luego que se debería vigilar que los n~turales recib~eran la
adoctrinación en la religión católica. Como prerrogativa estaba fiJado el
derecho para asentar a todos los indios pertenecientes al mismo ~po, ya
fuera sacándolos de su barbarie o bien, tomando a su cargo aquellos que
estuvieran ya asentados en otros sitios. Con ello era ~•~a la finali.dad del
título, fungir como encomendero que tenía a su servicio un considerable
número de trabajadores, si bien, en el caso, cubriéndoles un salario.
Don Luis reciliió el reconocimiento de su anterior cargo con fecha
del 1Ode marro de 1708 y quedó como:

1

...capitán protector de dos naciones de INDIOS Borrados así com~ d~ los
aguipanes en la hacienda de labor o en la que tuviere... y mante~a. ba;o de
la Doctrina de la Villa de San Juan de Cadereita y a la obed1enc1a de Su
Majestad y del ministro y evangelio de ella, atendiendo a su educación,
doctrina y enseñanza...podrá sacar y sacará todas iguales perso~ que de
los dichos ramos y naciones de INDIOS estuvieren en otra cualquier part~
de este Reyno... y los congregará en la dicha su hacienda, donde los tendra
sujetos y tendrá su libro de cuenta y razón donde los asentará por sus
nombres y pagará los días de su trabajo según la costumbre de este Reyno...

El memorial que acreditó su cargo le fue expedido el 1o. de octubre
de 1711.
2.-REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol. 38, Exp. 147, Fol. 18~ del 18
de junio de 1708: Nuevo Reino de León. Capitanes Generales. Titulo de
Gobernador y Capitán General de este Reino a Luis García de Pruneda.
Con motivo del fallecimiento de Don Cipriano, el virrey vio la
necesidad inminente de nombrar quien cubriera el puesto y en vis~ d~ los
antecedentes de don Luis decidió otorgárselo con fecha del 18 de JUillO de
1708.

608

Al igual que sucediera con Don Cipriano, el nuevo gobernador no
estuvo presente en el juramento de rigor, seguramente radicaba en sus
propiedades del Valle del Pilón y no era fácil y menos rápjdo el trasladarse a
la capital novohlspana. Por esta razón rindió el juramente ante el Real
Acuerdo, a su nombre y por poder, por el oidor más antiguo, el mismo que lo
hiciera con su hermano, don Antonio de Santillán. La fecha fue el 21 de
junio del mismo año.
El documento, al igual que todos los del mismo tipo, le señala sus
obligaciones y derechos y no difiere, en nada, del que le fue otorgado a su
hermano y a otros gobernadores de la misma época.
3.- TIERRAS, Vol.2958, Exp. 185, Fols. 325-325v., 30 de marzo de 1712:
Real Provisión para que la justicia más cercana al Nuevo Reino de León
pase a él para lo cual se le da comisión en forma y, siendo cierta la relación
que en el escrito inserto se expresa, notifique al justicia, le entregue luego
las diligencias que en virtud del despacho librado hubiese ejecutado y,
entregadas, proceda a ejecutarlas y, hechas, las remita a esta Real
Audiencia como se manda. De pedimento del General Luis García de
Pruneda, con el Capitán Lorenzo de la Garza.
Documento legal en el cual se ordena proceder a ejecutar las
diligencias previstas en un pleito por tierras entre don Luis y un capitán. Es
de interés destacar que en el texto queda asentada la enemistad entre el
entonces gobernador, Francisco de Mier y Torre y García de Pruneda, y,
consecuentemente, el poco aprecio que los alcaldes ordinarios de Monterrey,
hacían a cumplir las diligencias en el citado pleito, razón por la cual se
emitió la real provisión.
4.-REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol. 38, Exp. 182, Fol. 253 del 14
de marzo de 1713: Nuevo Reino de León. Título de Regidor y Alcalde
Provincial de la Santa Hermandad de la Ciudad de Monterrey en este Reino
y sus territorios a Luis García de Pruneda, por remate que se hizo de dichos
títulos.
Se asienta en su contenido el hecho de que este tipo de oficios o
empleos tenían calidad de vendibles y renunciables y como tal se sacaban a
remate y se adjudicaban al mejor postor. En el caso el remate salió a postura
en el año de 171 O y fue don Luis quien ofreció la mejor, se le adjudicó y
pagó por el oficio la cantidad de cuatrocientos cincuenta pesos que depositó
en la ciudad de México. Se le otorgó la certificación el 11 de marzo de 1713
por los oficios de Regidor y Provincial de la Santa Hermandad de la Ciudad
de Monterrey y Nuevo Reyno de León y sus Jurisdicciones. En el mismo

609

�expediente queda claro que este tipo de nombramientos requerían aprobación
real, que se formulaba a través de un memorial. Es de interés transcribir
algunas partes de su contenido, ya que permiten conocer las características
de estos cargos, en el memorial se establece:

...En virtud de que en Vos, Don Luis García de Pruneda concurren
todas las partes y calidades que se requieren para el uso y ejercicio
de dichos oficios con acuerdo del dicho mi Virrey he tenido por bien
de elegiros y nombraros, como por la presente os elijo y nombro, a
Vos Don Luis García de Pruneda, por mi Regidor y Alcalde
Provincial de la Santa Hermandad de la dicha Ciudad de Monterrey y
sus Jurisdicciones en el Nuevo Reyno de León por todos los días de
una vida, según como lo han usado los demás Provinciales de la
Santa Hermandad de la Nueva España y de las demás ciudades y
villas y lugares de mis Reynos y Señoríos .. con facilidad de nombrar
theniente conforme a lo pedido por dicho mi fiscal y juntamente
cuadrilleros por Jf'uestra cuenta y riesgo para la mejor ejecución de
mi Real Justicfa y de este empleo y cumplimiento de Vuestra
obligación teniendo voz y voto en el Cabildo de dicha Ciudad y el
lugar y asiento que le toca y pertenece y gozando de todas las gracias,
honras y preeminencias, prerrogativas, excepciones e inmunidades
que gozan los demás Provinciales de las Hermandades ....

5.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol. 38, Exp. 190, Fol. 276 del 5
de octubre de 1713: Nuevo Reino de León. Para que los oficiales reales de
Zacatecas sin embargo de las órdenes prohibitivas paguen a la parte del
general Luis García de Pruneda lo que se le estuviese debiendo por razón
del sueldo que devengó en el tiempo que ejerció el cargo de gobernador de
este Reino y lo que restare debérselo de /os situados que fueren a su cargo.
Como era lo usual también este gobernador estuvo sujeto a la
dilación en el pago de su salario como gobernador. En el documento no se
proporciona ninguna información adicional a la ya conocida.
6.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol. 38, Exp. 203, Fol. 291 del 20
de julio de 1714: Nuevo Reino de León. Para que el gobernador de este
Reino y capitulares de la ciudad de Monterrey pongan en posesión al
general Luis García de Pruneda en el empleo de Alcalde Provincial de la
Hermandad y Regidor en caso de que éstos no cumplan con su obligación.
Como se puede deducir, el cargo adjudicado a don Luis como el
mejor postor y que le había sido confirmado por real memorial del mes de
610

marzo _de 1713, no lo había podido disfrutar, pasado más de un año de la
recep~tón de la comunicación real. Muy posiblemente se debió esto a las
enemtstades que el gobernador tenía.
7.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol. 38, Exp. 203, Fols. 185r18~v., del 20_de julio de 1714: Para que el Gobernador del Nuevo Reyno de
Lean Y Capitulares de la Ciudad de Monterrey pongan en posesión el
~mpleo de Alcalde Provincial de la Hermandad y Regidor, y en caso que
esto~ _no c~mplan con su obligación, lo ejecuten cualesquiera de las
Justi~ias mas cercanas bajo las penas que se incluye y lo demás que se
previene.
El problema referente a la dilación en la toma de posesión de los
empleos de Alcalde Provincial y Regidor de la Hermandad de Monterrey por
p~e d~ García de Pruneda, se aclara un tanto en este documento. Se
evidencia el que don Luis y su sucesor en el gobierno, don Francisco Mier y
Torre, llevaban muy malas relaciones, razón que explica la casi total
ne_gación de este último de acceder a otorgarle los cargos. A lo largo de la
pnmera parte del docum~nto el gobernador en funciones, hace serios cargos
a su antecesor en el senttdo de tener enorme influencia entre las diferentes
autoridades del Reino, a quienes había nombrado y protegido. Llega a
acusarlo de no ~aber saca~o a remate durante su periodo ningún cargo, de
que todos l?s JUe~es está? a su merced y ninguno tiene libertad para
refrenarlo, m para mtervemr adecuadamente en los pleitos que pueda haber
en _su con~a, protegiendo siempre sus intereses. Según Mier y Torre, don
Lws_ ?arc1~, de ~eda detentaba todos los puestos importantes de la
aclmipistrac10n, razon por la cual era intocable... pues concurriendo en este
s~jeto el oficio de provincial de la Santa Hermandad, el de Comisario de
flerras, ~l de Cor:z~ario de Policía, el de Alguacil Mayor, el de Regidor y el
de Escribano Publzco se coge todo el círculo dilatado de autoridad en este
R_eino y hará _tr_a~os y logros de conveniencia propia en los pleitos... En
v~d del pefJWCto que esta posición de privilegio podía ocasionar en el
Remo, de acuerdo a la opinión del gobernador en funciones éste considera
81:1 obligación comunicar todo lo anterior al virrey, a fin de ~ue enterado, se
s~rva mandarme lo que tuviere por más conveniente que será lo mejor, como
siempre.
La respuesta de la capital fue positiva para el poderoso don Luis ya
que el virrey, después de la consulta con el fiscal de la Real Audienci; e
inclusi~e, con su asesor personal, consideró que, en vista de que se habí~
procedid? al remate y éste h~b_ía sido favorable a Don Luis y a su hijo don
J~, teman el derecho a rec1brr sus empleos. Ordenó, asimismo, que se les
hbrase de inmediato los empleos y en caso de no hacerlo las autoridades de
611

�Monterrey, se acudiese a las más cercanas para que ejecutasen las órdenes
reales.
No encontramos ya documentos posterior, de donde se infiere, que
se les otorgaron los cargos a don Luis y, muy probablemente, también a su
hijo, Juan.

8.- GENERAL DE PARTE, Vol.24, Exp.83, Fol. 109r.-110r., del 30 de
octubre de 1724: Para que el Alcalde Mayor o cualquiera de los Ordinarios
de la ciudad de San Luis Potosí, administre a la parte de Luis García de
Pruneda sobre la cantidad de pesos que por escritura demanda a Juan
Antonio Quiroz y su fiador.

El contenido del documento no aporta información nueva, se trata
solamente de requerimientos legales a fin de que los oficiales reales de San
, Luis Potosí lleven a cabo las diligencias para proceder al cobro de la deuda
que tenia pendiente la p~e contraria con el ex-gobernador.
/
9.- GENERAL DE PARTE, Vol.31, Exp.168, Fol. 106r.-107v., del 17 de
agosto de 1737: Para que las justicias de Su Majestad de los partidos y
lugares donde residieren los deudores del General Luis García, pena de 500
pesos, procedan contra ellos en forma y conforme a derecho, dando cuenta
dentro del término de cuatro meses como se previene.

\

De su contenido no se desprenden nuevos datos para el
conocimiento de la vida y obra de Luis García de Pruneda, exclusivamente,
que en ese año tenía aún deudores y reclamaba el pago de esas deudas.
10.-CAPELLANÍAS, Vol. 102, Exp. 1227, Fol.1-18, año 1749: Grupo
documental: Capellanías, Juzgado de Testamentos, Capellanías y Obras
Pías: Escritura de reconocimiento e _imposición de dos capellanías que
instituyeron Luis García de Pruneda y Juana de León, su esposa, una y otra
de Manuel de Riancho Villegas.
A través de este documento se comprueba el uso habitual, por parte
de personajes destacados de la sociedad novohispana, del establecimiento de
estas ayudas. Estaban destinadas a ayudar a quienes se encontraban en el
periodo de formación religiosa y pretendían la ordenación sacerdotal.
Durante el tiempo que se disfrutaba este apoyo, quien lo detentaba debería
destinar una parte del capital principal, el que aseguraba la ayuda monetaria,
al pago de misas para la salvación de las almas del fundador o fundadores de
la capellanía, generalmente eran éstos matrimonios o individuos con buena
posición económica.
612

-FRANCISCO MIER Y TORRE, (junio de 1710 a octubre de 1714).
De acuerdo a Cavazos, el 5 de julio de 171 O entró al cargo de
Gobernador y lo recibió de manos de don Luis García de Pruneda. Estableció
compañías en San Antonio de los Llanos para pacificar i los janambres,
personalmente realizó varias de las campañas. Desalojó a los pelones de la
Sierra de Papagayos y logró asentar a los alazapas que tenían veinte años de
estar dispersos y sin reducción. Fundó el pueblo de San Antonio de los
Alazapas, junto al de San Miguel de Agua-yo. Dispuso el arreglo de las
minas de Boca de Leones, también se fundaron durante su gobierno, la
misión de San Miguel de Linares en el río Salado por fray José Díaz y la
Villa de San Felipe de Linares. Fundó el Colegio Seminario de los padres
oblatos con licencia del Obispo don Diego Camacho y Ávila. Entregó el
gobierno en 1714 a Francisco Báez Treviño en su segundo periodo 8 •
En AGI localizamos los siguientes documentos:
1.-CONTRATACIÓN, 5461, N.13 del 11 de diciembre de 1705: Expediente
de información y licencia de pasajero a Indias de Francisco Mier y Torres,
alcalde mayor de Miaguatlán, a Nueva España:
Por decreto real del 9 de noviembre de 1702 se le concedió la
Alcaldía de Miaguatlán y se le dio el título el 27 de febrero de 1705.
. En el documento no queda aclarado si, en esa fecha, llegó a partir a
la Nueva España, lo más seguro es que haya permanecido en España hasta el
año de 1708, ya que en esa fecha aparece nuevo expediente de contratación:

2.- CONTRATACIÓN, 5464, N.2, R.87 del 19 de abril de 1708: Expediente
de información y licencia de pasajero a Indias de Francisco Mier y Torres,
alcalde mayor de Miaguatlán y gobernador del Reino de León, con sus
criados Lucas de Miranda, natural de Camargo, hijo de Antonio Miranda y
de Magdalena de Maza y Andrés Martínez, natural de Cabarceno, hijo de
Gaspar Martínez y de María García, a Nueva España: Don Francisco de
Mier y Torres, como mejor proceda, hago presentación ante Vos del Real
Título de S.M en el cual fue servido conferir en mí, la Alcaldía Mayor de
Miaguatlán y de la futura de Gobierno del Nuevo Reyno de León en la
Provincia de la Nueva España y por otra Real cédula fue servido
concederme licencia para que pueda pasar a dicha Provincia en la Capitana
de Barlovento o otro cualquier navío que salga de estos Puertos, como
también la de poder llevar dos criados de mi asistencia y servicios y
613

�respecto de que éstos esperan de sus TIERRAS las informaciones que se
requieren por S.M, para pasar a los Reynos de Indias.
Se anexa la Cédula Real que dice:

Por cuanto a mi Real decreto del 24 de septiembre próximo
pasado de este año, hice merced a Don Francisco de Mier y Torres
del Gobierno del Nuevo Reino de León en las Provincias de la Nueva
España; y ahora me ha suplicado que para poder pasar a servirle,
fuese merced concederle licencia, embarcándose en la Capitana de
Barlovento o en otro cualquier navío que salga de los Puertos de
estos Reinos para las Indias. Por tanto mando a todos los Jueces y
Justicias de las Ciudades, Villas y lugares y Puertos de estos mis
Reinos a que en todo o en parte tocare su cumplimiento de embarcar
al dicho Don Francisco Mier y Torres con dos criados y la ropa que
necesitaren en cualquier navío que salga de los Puertos de España, de
él sin pedir información alguna y presentándolas los criados, hechas
en sus TIERRAS ante las Justicias de ellas y con su aprobación por
donde se certifique no son casados en estos Reinos ni de los
prohibidos a pasar a los de las Indias y con las señas de sus personas
que así es mi voluntad. Fecha en Madrid a tres de diciembre de 1707.
Yo El Rey.
De acuerdo al título concedido se establece que el rey Felipe, le hizo:

\

... la merced de la Alcaldía Mayor de Miaguatlán para suceder en el
ejercicio de ella a Don Germán Pheliz Dávila y Ponce de León por
tiempo de cinco años de que os di despacho e título el 27 de febrero
de 1705, y ahora en atención al servicio que me habéis hecho de tres
mil pesos, los dos mil de ellos en_tregados de contado en esta corte y
los mil restantes que ofrecisteis enterar en las Cajas de México, he
tenido por mis Reales decretos de 24 de septiembre y de 6 de octubre
de este año, en haceros merced de futura de Gobierno de el Nuevo
Reyno de León en calidad de que en caso de que hallándoos sirviendo
la expresada Alcaldía Mayor de Miaguatlán, vacare el Gobierno de el
Nuevo Reino de León, pueda entrar en uno de estos dos empleos Don
Bernardo de la Cantera con advertencia de que uno ni otro no ha de
ocuparse por Vos y el referido Don Bernardo más tiempo que el
regular de los cinco años y con la calidad de que por vuestra muerte
no llegare el caso de entrar en la posesión del expresado Gobierno de
el Nuevo Reino de León, sean de restituir a vuestros herederos en la
Caja de México los dos mil pesos del referido contado. Y que lo que
debiereis de media annata por esta merced habéis de cumplir con
614

pagarlo en ellas. Por tanto mando al Presidente y oidores de mi Real
Audienci~ de la Ciudad de México.... de que cumpláis con el pago de
los dos mil pesos en la Caja de México antes de tomar posesión.... y ...
os d~n Y pague? con cada un año todo el tiempo que sirviereis el
Gobierno a razon de dos mil pesos de Minas a 450 maravedíes cada
uno de salario.... Dada en Madrid a 3 de diciembre de 1707.
En AGN, e_xtr~amente, a ~esar de los cuatro años que duró el gobierno
de este personaJe, solo se localiz.aron cuatro referencias bajo sus apellidos
de ~as cuale~ tres de _e,llas, sin duda pertenecen al gobernador y aportan, e~
algun caso, informacion complementaria a la consultada en los documentos
de A:GI: La otra, probablemente, corresponda a alguna de sus parientes son

~~~=

'

1.- REALES CÉJ?ULAS DUPLICADAS, Vol. 38, Exp. 155 Bis, Fols.194195v. ~~l 3 de dic~embre de 1707: Nuevo Reino de León. Merced que se
co~cedw , a Francisco de Mier y Torres para ocupar la Alcaldía de
Miahuatlan con la promesa de concederle por cinco años la gobernatura de
este Reino.
. S~ trata de una copia del documento localiz.ado en AGI e incluido en su
licencia par~ pasar a Indias según el expediente de Contratación citado en la
referencia numero 2 de documentos localiz.ados en el archivo sevillano.
2.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol. 38, Exp. 156, Fols. 195v.l ?6v. del 2~ de abril de 171 O: Nuevo Reino de León. Ordenando se cumpla y
e1ecu(e el título que el Rey Felipe hizo merced a Francisco de Mier y Torres
del puesto de Gobernador y Capitán General de este Reino.

En el contenido de este expediente se le confirma, el 23 de abril de
1710, ~~a ~ciar el ejercicio del cargo que, por título a futura, se le
concedio ~ Mier y Torres en el año de 1705 para ejercer la gobernatura del
Nuevo Remo de León.
A través de su apoderado, Juan Ignacio Rose!, prestó el juramento ante
el Real Acuerdo en la ciudad de México el 28 de abril de 1710.
Probablemente no acudió personalmente por encontrarse aún ejerciendo la
alcaldía de Miahuatlán.
3.-REALES CÉDULAS DUPLICADAS Vol. 38, Exp. 199, Fols. 285v-288
del 6 de marzo de 1714: Comisionando al Sargento Mayor Pedro de la
Fuente Campo para que pase a este Reino y proceda contra el Gobernador
615

�del mismo, Francisco de Mier y Torre y los Capitanes que se mencionan,
por la venta de INDIOS y muerte de otros que se ejecutaron sin sustentación
de la causa y que de cuenta como se le manda.

Documento de importancia ya que su contenido muestra la
preocupación de la administración central en que se juzgue adecuadamente a
los indígenas rebeldes y no se cometan excesos con ellos, aprovechando su
condición de sublevados. Con motivo de la rebelión del grupo de los
janambres ubicados en la sierra de Tamaulipas se tomaron prisioneros a dos
de sus jefes, los indios Pancho el Cañero y Andresillo. Los oficiales bajo
quienes quedó su custodia procedieron, sin previo juicio, a ejecutarlos y a la
venta de otros indios capturados. Estos capitanes estaban bajo la jurisdicción
del gobernador Mier y Torre. Las autoridades de la Real Audiencia fueron
informados déestos hechos y procedieron a la averiguación de los mismos.

\

En el expedien1 se encuentra una larga carta explicativa e
informativa del gobern_,attor en la cual describe detalladamente la situación
que se suscitó con motivo de los ataques de los indígenas y los daños que
éstos ocasionaron en la región. En ella se señala las medidas que las
autoridades y los pobladores asumían ante estos ataques. En el caso fueron:
inicialmente, la actuación del gobernador, quien acudió personalmente a
entablar pláticas de convencimiento con los rebeldes, a petición de los
mismos, la consecuencia inmediata fue una paz poco duradera, ya que al
poco tiempo resurgieron las hostilidades con agresión directa a los colo~os Y
sus propiedades. La siguiente medida, por acuerdo de todos los vecmos,
militares y encomenderos, fue la promulgación de un auto para que a ningún
indio se le permitiese andar a caballo ni portar arco y flecha, a fin de que los
pasajeros y cualquier persona pudiese distinguir fácilmente a los amigos de
los enemigos.
Al mismo tiempo se acordó que entre todos los escolteros que
ingresaban a la región, conduciendo sus rebaños a los agostaderos, se
integrara una compañía volante que corriese la falda de la Sierra y no dejase
entrar a los poblados, ni haciendas ninguna escuadra enemiga, con cuya
providencia cesaron muchos daños... luego que se quitó esta compañía
volante se volvió a encender su crueldad...
En la misma carta y a manera de confirmación del compromiso
adquirido con las políticas y el servicio reales, el gobernador informa su
participación en uno de los mecanismos de integración territorial,_ el
poblamiento con naturales y españoles. Es así que señala haber procedido,
por una parte, a fundar un Pueblo de INDIOS aracapas que andaban
sublevados, por la otra, haber contribuido con parte de sus caudales al
616

establecimiento de villas de españoles. Éstas fueron la de San Phelipe de
Linares y la de San Antonio de Valdefuentes. Al mismo tiempo contribuyó al
establecimiento en la capital neolonesa de un Colegio Seminario para que se
estudie gramática y philosophia. Por supuesto que todo ello no implicó costo
alguno para la Real Hacienda.
. . En . esta . información que justifica su quehacer políticoadministrativo, Mier y Torre hace especial mención a su desavenencia con
su antecesor, el poderoso general Luis García de Pruneda, quien, al parecer
trataba de minimizar y desvirtuar su proceder. No sería aventurado decir qu~
atrás de la acusación contra el gobernador en el injusto proceder de sus
oficiales, estuviera la mano de quien buscaba continuar ejerciendo el control
político y social de la región.
El documento, que no reviste mayor relevancia, concluye con un fuerte
extrañamiento al gobernador y una orden para enjuiciar de los oficiales que
actuaron en contra de los indios rebeldes.
4.- BIENES NACIONALES, Vol. 1755, Exp. 16, Fols. 1-2, año de 1729:
Recaudos de la capellanía que mandó fundar doña María de la Torre y Mier
con 1182 pesos de principal.

Notas bibliográficas

1

Doctora en Historia e Investigadora de tiempo completo titular "C" en el Instituto
de Investigaciones Sociales de la UNAM.
2
.-

Personajes y &amp;cenarios &amp;pacio-temporales en la Construcción de la Actividad
Científico-Técnica Nacional que se desprende de la línea de investigación El Perfil
de la Ciencia y el Científico en México: Pasado y Presente bajo la coordinación de

la autora en el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM La investigación
está auspiciada por el Programa PAPIIT de la DGAPA de la UNAM y sus resultados
se han discutido en el marco académico del Seminario Permanente Jnterinstitucional
e Interdiscip/inario de Ciencia y Tecnología.
3
.-

Francisco Báez Treviño y Gregorio Salina Barona o Naraona, Primeros
Gobernadores del XVIII en el Nuevo Reyno de León. Su estudio histórico-social en
fuentes primarias en: HUMANITAS, Número 24, 1997, pp. 417-447.
4

.- Israel CAVAZOS GARZA, Diccionario Biográfico de Nuevo León. .. , tomo I,
p.167.
617

�s__ AGI., INDIFERENTE, 148, 148, N.23 del 15 de marzo de 1738.
. 'n
Relación de Méritos y servicios de Luis García de Pruneda gobernador~ c~~zt:
general del Nuevo Reyno de León, regidor perpetuo y alcalde provmcza e

MI EXPERIENCIA CON EL NORTE MEXICANO

Monterrey.

Dr. Ernesto de la Torre Villar

Félix OSORES, Alumnos Distinguidos del Colegio de San P~dro, San Pablo Y
San Jldefonso de México, Librería de la Vda. de Ch. Bouret, Cinco de Mayo 45,
México, 1908, pp.262-63.

Universidad Autónoma de México

6 _

1 __

Israel CAy AZOS G., Diccionario Biográfico de Nuevo León. .., tomo I, p.168

8

Ibidem., tomo II, pp.3 16-17.

•-

Mi tierra, mi pueblo, en donde me cortaron el ombligo, como allá
coloquialmente se dice, es sierra fría y húmeda. Rica vegetación, mezcla de
pinos y helechos, de duraznos, ciruelas y manz.anas, profundos barrancos dan
al ambiente aromas vegetales y frescos. Ese fue el hábitat de mi niñez y
juventud. Mas tarde conocí otros medios pero mi encuentro con el mundo
norteño, con los cactus y el desierto fue tardío. Hombres y campo, recios y
soleados, lejanos de los "muñecos de niebla" como denominara María Caso
a los serranos los conocí ya tarde, impresionándome hondamente. Conocí el
desierto por Manuel José Othón y luego por breve estancia en Monclova.
Mis primeros contactos con los hombres de estas latitudes fueron
afortunados. Tarde conocí y gusté de las obras de Nemesio García Naranjo,
brillante inteligencia y atildada pluma. Supe de él por mi padre y la historia,
que me mostró los errores que la soberbia intelectual hace cometer a muchos
hombres, la equívoca conciencia de su superioridad.
La historia misma me descubrió a fértil e incansable escritor, a Alfonso
Junco. Convencido de sus creencias, fue sincero y valiente con sus ideales.
Procl~ó con arrojo, plena conciencia y firmeza ejemplar, su credo político
y religioso. Deshizo entuertos y mantuvo una posición viril en encontrados
debates históricos. Con galanura cultivó poesía y crónica y mantuvo hasta el
último día el sentimiento gozoso de la vida que gozó a plenitud. Mentes
medrozas no han entendido su alta posición en el debate histórico realizado
con altura y saber. Admirados de Sánchez Santos, ha sido el periodista más
saliente de credo católico de las últimas décadas del ya pasado siglo.

\

Junco fue entusiasta taurófilo. Valoró a los Armillitas vecinos pero
cantó entusiasmado la destreza del ciclón Lorenzo Garza. La tierra norteña
nos ha dejado figuras incomparables en el mundo de los toreros. Manolo
Martínez es un recuerdo inolvidable y Eloy Cavazos, figura señera,
magistral, ejemplar. Es la silueta máxima de este mundo en el que la
ganadería tiene mucho que contar.

618

La cría de animales que van a sustentar al hombre e integrar una cultura,
es elemento primordial en esta región. Si define aspecto esencial de la
cultura maternal, su valor nutricio ha sido ensalzado por antropólogos y
619

�hombres de letras eminentes. Alfonso Reyes no escapa a ese elemento tan
importante.
No he de hacer catálogo exhaustivo de letrados e historiadores, sino
mencionar cómo a lo largo de mis lecturas he conocido y gozado escritores
de contrario signo que me han impresionado. Si gocé la prosa cálida y
arrojada de Junco, también aprecié el valor y desenfado de José Alvarado.
Estas provincias abiertas al desarrollo humano íntegro, al uso de la libertad
producen mentes de todos los signos, por eso la autenticidad de Junco y
Alvarado son igualmente apreciables, como apreciables fueron las
disenciones entre el "chato" Miguel Ramos Arizpe y fray Servando,
columnas venerables del desarrollo político-intelectual en estos horizontes.
Y ya que mencionamos los mismos horizontes que la historiografia
mexicana ofrece, preciso es señalar que los más amplios, los más abiertos
son los que nos dan Lafpra, Tamarón y Romeral y Morfi, varios de ellos
dados a conocer desde
tierras. Si el elemento humano presenta como es
natural ciertas afinidades, por derivar de un tronco común, la naturaleza es
diversa, rica en magnitudes de horizontes en espacios abiertos dominados
por el esfuerzo humano y en donde se vive en plena libertad.

estas

\

Conocí como primer panorama la Historia de Nuevo León, escrita con
prudente mesura por un hombre del Norte, de San Luis Potosí, David
Alberto Cossío y más tarde gusté de la maestría que Carlos Pérez Maldonado
puso en sus pinturas tanto de El Obispado, como en la aguda semblanza que
hizo de Luis de Carvajal. Inolvidables páginas las de Gonzalitos en las que
se aprecia el amor a la tierra, la descripción de los semejantes y el pasado
que se perdió violenta y tristemente.
Grandes señores de la cultura a quienes tuve el privilegio de tratar
fueron don Genaro Salinas Quiroga y don Raúl Rangel Frías, seres
talentosos constructores de cultura, directores de hombres, de pueblos.
Nuevo León les debe mucho de su proyección humanista, de la creación de
instituciones y proyectos culturales. Grata amistad me une aún con Alfonso
Rangel Guerra, impulsor de cultura, regiomontano excepcional en la labor
educativa.
Y ya en un plano más amistoso, pues lo he visto crecer junto a mí, en
aprendizajes y proyectos, se encuentra Israel Cavazos. Brotado de la misma
mata, del Colegio de México, nunca pensé que su capacidad de trabajo fuera
tan enorme, tan desbordante. Metido en empresas sobrehumanas, como es el
catalogar un archivo, organizar una biblioteca, redactar cientos de biografías,
vivas, palpitantes, investigar sobre la minería, la fundación de ciudades, los
primeros colonos, los hombres de gobierno, todo ello sazonado en limpia,
620

cálida y bella forma le convierte en uno de los historiadores más destacados
de Nuevo León y de México, como se acreditó al otorgarle el Pr~mio
Nacional de Historia. Modesto, recatado, no se envanece de esas distinciones
y prosigue callada y tenazmente su labor. Orgulloso triate-abuelo, el auxilio
moral y espiritual de su compañera, convertida ya en dulce autora de
leyendas, lo ha convertido en manantial inagotable de historia neoleonesa.
Monterrey se ha convertido en imán de ricas vocaciones. Aquí han
desarrollado lo mejor de su obra espíritus de recia formación. Eugenio del
Hoyo, enamorado de la obra de López Velarde, nos dejó a más de la recia
organización de la Biblioteca Cervantina, una de las mejores historias de
Nuevo León. Con sobresalientes ideas elaboró su historia precisa exacta
'
'
modélica, escrita con atractiva prosa.
Si de Zacatecas llegó Eugenio, Agustín Basave procede de recia estirpe
neogallega. Su formación filosófica, honda, recia, le ha permitido elaborar
serias reflexiones en torno a la historia universal y sobre todo de la nacional.
Su preocupación esencial la reflexión, ha enriquecido el cultivo de la
historia, no sólo la regional sino también la universal.
De cálidas tierras michoacanas vino con misión espiritual un hombre
que ha sabido combinar el apostolado con el quehacer literario e histórico.
Aureliano Tapia Méndez cultiva la historia eclesiástica vigorosa y
sabiamente. Penetra los caracteres muy diversos de santos y sabios prelados;
su labor de pastores, de directores del pueblo de Dios y sabe discernir muy
bien, crecimiento y esplendor de las diócesis. Con sano y recto criterio, acata
el mandato agustiniano "Toma et legere" y su labor editorial ya llegó a los
niveles que hace décadas tuviera la realizada por el P. Jesús Cantú Corro.
He dejado para mis últimos renglones recordar la cálida presencia de
don Alfonso, el de Monterrey, como Erasmo lo fue de Roterdam.
Leí a don Alfonso Reyes, mucho antes de tratarlo. Sus estudios en torno
a los clásicos castellanos fueron el caballito de batalla de mis aficiones
literarias. Gocé agradecido la valoración que hizo de Amado Nervo y con
entusiasmo delirante la presentación de la Ortodoxia de Chesterton. Mucho
me divirtieron sus sabrosos escritos de cocina y me deslumbró la pericia
lingüística que puso en El Deslinde, su filoso:fia literaria tan honda y precisa.
Empecé a tratarlo al ingresar al Colegio de México. Su atildada cortesía
iba de mano con su extraordinaria bondad. Fue el único funcionario que me
dio gusto tratar. Comprensión y apoyo de estudiantes e investigadores,
permitió al Colegio convertirse en enorme y cordial familia. Prohijó mi
estancia en París y se alegraba al recibir noticias de los avances hechos y
621

�sobre todo de las novedades que aparecían en tomo a la filosofía, el
pensamiento y las letras helénicas.
En el Colegio conocí sus preciosas versiones de la Riada, la C!disea y d~
la Ética griega y ahí mismo disfruté de su Ifigenia Cruel. En ese tiempo rel~1
y aproveché para una de mis antologías su .N(éxico en una nue~, _la mas
prodigiosa y bella síntesis de la historia mexicana. En ella ~ealizo ~o el
resumen de las letras españolas, obra aunque vasta, grata y deleitable, smo la
reducción magistral de un acontecer lleno de pasiones, de acciones nobles Y
de detestables procederes, de más sacrificios que satisfacciones. Enorme
capacidad de abreviamiento para no mencionar sino lo positivo, lo que en
realidad valora la vida toda de un pueblo.
Su magisterio, su ejemplo fue definitivo en nuestra formación. Me
, complace conmemorar su partida, mas su obra repone en parte su falta.

ÍNDICES DE HUMAN/TAS

Abraham Téllez Aguilar
Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM

La revista Humanitas fue publicada anualmente desde 1960 hasta
1981 por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo
León con la ayuda del Patronato Universitario y la del Gobierno del mismo
Estado. Representa una fuente de información valiosa para los estudiosos de
las ciencias sociales.
En cada número de Humarritas encuentra el interesado secciones sobre
filosofía, letras, historia, ciencias sociales, además de noticias, reseñas y
comentarios, escritos por especialistas nacionales incluyendo los del propio
Centro y extranjeros preocupados por la historia de México.
El propósito de la revista hasta su último número fue el de publicar
''todos los trabajos aprobados de sus investigadores y aquellos otros que se
soliciten a escritores nacionales o extranjeros de reconocido prestigio".
Por la seriedad de los trabajos de investigación que presenta y por sus
_años de labor ininterrumpida esta publicación de una universidad de
provincia resulta una "rara avis" en nuestro medio humanístico; por
desgracia, su fructífera vida terminó en el año de 1981, seguramente por
razones económicas, mismas que han afectado y afectan a numerosas
publicaciones periódicas de nuestro país.
El propósito de este trabajo es evidentemente parcial, ya que ofrece
únicamente el índice completo del área de historia y deja fuera a las otras
mencionadas e igualmente valiosas; sin embargo, creemos que esta pequeña
obra servirá para acercar a los historiadores -y esperemos que a otros
especialistas- a dicha publicación en donde seguramente encontrarán
artículos interesantes.
Es importante notar que, por lo general, Humanitas se especializa en
historia regional -tan en boga en nuestros días- y sobre todo relacionada con
el norte de la república; afortunadamente tampoco desdeña asuntos
nacionales e internacionales. Los temas de esta revista son variadísimos,
desde el México prehispánico hasta nuestro siglo, incluyendo artículos
acerca del resto de América y Europa. Además se encuentran interesantes
estudios biográficos, de teoría de la historia, de metodología y otros.

622

623

�Pensamos que este índice será una buena herramienta de tranajo para el
gremio de investigadores de centros, institutos y universidades.

INDICE CRONOLÓGICO

Número 1, 1960
1. Israel Cavazos Garza: "Algunas características de los pobladores de
Nuevo León en el siglo XVII", pp. 467-479.
2. Carlos, Pérez Maldonado: "¿Porqué se vino a vivir a Monterrey el
doctor Don José Eleuterio González?", pp. 481-488.
3. Eugenio del Hoyo: "Vocablos de la lengua Quinigua de los indios
borrados del noreste de ~éxico", pp. 489-515.
4. Jorge Fernando Jfiuribarría: "La conspiración del padre Arenas", p.
517-542.
1

Núm. 2, 1961
5. Israel Cavazos Garza: "La obra franciscana en Nuevo León", pp. 437452.
6. José P. Saldaña: "Don Martín de Zavala", pp. 453-469.
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196. Guillermo Porras Muñoz: "Un golpe de estado contra Hernan Cortes ,
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• th
197. P. J. Bakewell: ''Notes on the mexican silver lllllllllg mdus:try m e
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198. José de Jesús Dávila Aguirre: ''El capitán Alberto del Canto (su vida Y
su obra)", pp. 411-425.
199. Gerardo de León Torres: "Conflicto sociohistórico en el Cerralvo
colonial", pp. 427-440.
Núm. 20, 1979
200.Eugenio del Hoyo: "Historiografia mexicana en el siglo XX", pp. 231241.
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.dad de Nuevo Leon
'
201. Tomás Mendirichaga Cueva: "La segunda Umversi
' (año lectivo 1946-1947)", pp. 243-281.
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202. Aureliano Tapia ~ndez: "La creación del prumtivo obispado de
Linares", pp. 283-301.
203. Israel Cavazos Garza: "La misión de San Pablo de los Labradores (hoy
ciudad de Galeana, Nuevo León)", pp. 303-316.
204. Ernesto de la Torre Villar: "La política americanista de Fray Servando Y
de Tadeo Ortiz", pp. 317-332.
205. Octaviano Cabrera !piña: ''El cerro de San Pedro", P~· 333-355.
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206. Malcolm D. McLean: "Artículos sobre Texas, publicados en el diano
del gobierno de la República Mexicana, 1836-1845", pp. 357-414.
207. Carlos González Salas: "Las misiones pachuqueñas en Nuevo Santander
(1791-1827)", pp. 415-443.
Núm. 21, 1980
208. Gerardo de León Torres: "Urbanismo histórico del noreste de México",
pp. 415-441.
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209. Mario Cerutti: "Industrialización y salanos obreros en Monterrey
(1890-1910)", pp. 443-474.
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210. Ricardo Elizondo Elizondo: "Reminiscencias sefardistas en el_ folklor de
Nuevo León", pp. 475-493.
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211. Tomás Mendirichaga Cueva: "La iniciación masómca del padre Mier ,
pp. 495-520.
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, . ,,
212. Genaro Salinas Quiroga: "Los siete sabios de Mexico , pp. 521-527.
213. Juan Fidel Zorrilla: "El Plan de la Loba", pp. 529-542.
,
.
214. Carlos González Salas: "Fray Francisco Ramírez y Gonzalez, pnmer
vicario apostólico de Tamaulipas", pp. 543-552.
Núm. 22, 1981

215. Gerardo de León Torres: "Geografía histórica colonial del norest~ de
México", pp. 183-200.
216. Hemán Salinas Cantú: "Biografía del doctor Jesús María González", p.
201-212.
217. Genaro Salinas Quiroga: "Psicología de los pueblos y del mexicano",
pp. 213-218.
218. Tomás Mendirichaga Cueva: "La segunda Universidad de Nuevo León
(año lectivo 1947-1948), pp. 219-237.
219. Juan Fidel Zorrilla: "Crónica de Tamaholipa", pp. 239-254.
220. Ignacio del Río: "Aculturación e integración socioeconómica de los
chichimecas en el siglo XVI", pp. 255-268.
221. Philip W. Powell: "Génesis del drama de Carbajal", pp. 269-278.
Hasta aquí el índice redactado por Abraham Téllez Aguilar. En 1990
reapareció Humanitas lográndose publicar un sólo número, el 23. Desde su
nueva reaparición en 1997 han salido los números 24 al 26. En la Sección de
Historia de estos cinco números, ha publicado los artículos siguientes:
Núm 23, 1990
222. Mario Cerutti: "Poder regional, gobierno central y periodismo liberal en
México en los años de la Reforma", pp. 223-246.
223. Tomás Mendirichaga Cueva "La segunda Universidad de Nuevo León
· (concluye)", pp. 247-262.
224. Celso Garza Guajardo: ''El exilio de Catarino Garza Rodríguez", pp.
263-267.
225. Carlos González Salas: "La obra del coronel don José de Escandón en la
evangelización del Nuevo Santander": pp. 269-288.
226. E. V. Niemeyer Jr.: "La delegación michoacana en el Congreso
Constituyente de Querétaro de 1916-1917", pp. 289-310.
227. William Collins: "Las empresas cortesianas de construcción naval", pp.
311-320.
Núm. 24, 1997
228. Israel Cavazos Garza: "Sabinas Hidalgo, Nuevo León. (Comentarios
sobre su origen)", pp. 353-372.
229. Ernesto de la Torre Villar: "El movimiento emancipador. "Los ideales
de la ilustración y móviles reales", pp. 373-382.
230. Manuel Ceballos Ramírez: ''Los dos Laredos en busca de su identidad.
Una historia sesquicentenaria", pp. 383-396.

635
634

�231. Osear Martínez: "Testimonios históricos de la arquitectura de vivienda
en Monterrey. Periodo anterior al establecimiento del Obispado de Linares
(1664-1777) pp. 397-415.
232. María Luisa Rodríguez-Sala: et al. "Francisco Báez Treviño y Gregorio
de Salinas Barona o Baraona, primeros gobernadores del siglo XVill en el
Nuevo Reyno de León. Su estudio histórico-social en fuentes primarias", pp.
417-447.
233. Lydia Espinosa Morales: "El convento franciscano de San Andrés, en la
ciudad de Monterrey", pp. 449-482.

Núm. 25, 1998
234. Israel Cavazos Garza: "Algunas fuentes para la evangelización del
noreste", pp. 473-485.
, 235. Tomás Mendirichaga Cueva: "La segunda Universidad de Nuevo León
(año lectivo 1948-1949)" pp. 487-511.
236. Teodoro Amerli~JÍ'y Zirón: "Origen y desarrollo de la ciudad de
Monterrey", pp. 513-522.
237. Patricia Guadalupe Alfaro Guerra: "Francisco Barbadillo y Victoria,
apuntes sobre su historia", pp. 523-545.
238. Manuel Ceballos Ramírez: "Monterrey y los dos Laredos: relación
bicentenaria", pp. 547-555.

Núm. 26, 1999
239. Israel Cavazos Garza: "Haciendas y ganados en el Nuevo Reino de
León. Siglos XVII y XVill", pp. 441-461.
240. Manuel Ceballos Ramírez: "Estados Unidos en la historiografia católica
mexicana: La interpretación del siglo XIX", pp. 463-470.
241. Ernesto de la Torre Villar: "El deceso de Felipe II. Sus repercusiones en
Nueva España", pp. 471-495.
242. Jesús Canales Ruiz: "Don Benito Juárez y Cantabria", pp. 497-507.
243. José María Muriá: "Iglesia y Estado en Jalisco durante la República
restaurada y el porfiriato", pp. 509-519.
244. Tomás Mendirichaga Cueva: "El barrio antiguo de Monterrey", pp.
521-537.
245. Mario Cerutti: "Gran propiedad y organización de la agricultura en el
norte de México. La experiencia de la Laguna (1870-1920)", pp. 539-557.
246. Jorge Sada Ortega: "Dioses, abejas y tributos en el México antiguo:
presencia y persistencia de elementos de religión prehispánica", pp. 559-571.

636

Sección Quinta

COMENTARIOS
y

RESEÑAS

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              <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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