<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="5419" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/5419?output=omeka-xml" accessDate="2026-07-01T12:39:34-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="3983">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5419/HUMANITAS._2001._Filosofia._0002015897.ocrocr.pdf</src>
      <authentication>188dd767afb618bb9a0f1f79815713ca</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="146828">
                  <text>ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANISTICOS

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

�Derechos Reservados ©
Por el Centro de Estudios Humanísticos de la U.A.N.L.

HUMANITAS
FONDO
UNIVERSITARl!"I

La responsabilidad derivada de los estudios contenidos en este
Anuario, corresponde exclusivamente a sus respectivos autores.
1

ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE UEVO LEÓ

CENTRO DE ESTUDIOS HUMA ÍSTICOS DE LA
U IVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

QUINTA EDICIÓN
Septiembre de 2001.- 500 ejemplares

Director
_Dr. Agustín Basave Femández Del Valle

Jefe de la Sección de Filosofía:
Dr. Ricardo Miguel Flores Ca tú

Jefe de la Sección de Letras:
Dra. Alma Silvia Rodríguez

Jefe de la ección de Historia:
Profr. Israel Cavazos'Garza

Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:
Lic. Ricardo Villarreal Arrambide

HUMANITAS
Correspondencia: Centro de Estudios Humanísticos,
Dirección: Biblioteca Magna Unjversitaria, "Raúl Rangel Frías"
Av. Alfonso Reyes, No. 4000 Nte., Col. del Norte, C.P. 64440
Monterrey, N .L. México

�ÍNDICE

SECC I ÓN PRIMERA
FILOSOFÍA
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE:
Amor y amistad . ............................................ 15
DR. RICARDO MIGUEL FLORES: Esclarecimientos sobre
la noción de "Metapolítica "-Corrientes y planteamientos- . ......... 33
DR. HEINRICH BECK:
Las etapas de la vida: infancia-juventud-adullez-ancianidad . ........ 57
DR. EUDALDO FORMENT:
Reflexión filosófica sobre la eutanasia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 67
DR. RAMÓN VEGA GALAZ:
JI Raporto tra I 'intelletto e la volanta. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 89

BEATRlZ SÁNCHEZ PIRELA: El mito y lafllosofia ............. . io9
LIC. PEDRO CORTÉS RODRÍGUEZ: Investigaciones publicadas
en la Sección de Filosofía de 1960 al 2000
-Anuario Humanitas del Centro de Estudios Humanísticos- . .... . .... 123
DRA. MATILDE ISABEL GARCÍA LOSADA:
Fundamentos para una filosofía de la cultura .......... . . .. ... .. . 145
DRA. MARÍA DEL CARMEN DOLBY MÚGICA:
La utopía del 1rabajo en Simone Wei . .... . ... ... .. ... . .. . ..... .. 149
MTRO. LUIS RJONDA ARREGUÍN:
El destronamiento de la metajisica tradicional . ..... . .. ...... .. ... 165

s E e C l Ó-N s E G u N D A
LETRAS
DRA. ALMA SILVIA RODRÍGUEZ:
Un método para la enseñanza de la lingüística . ...... . ............ 185

�LIC. PATRICIA ISABEL BASAVE BENÍTEZ:
Reflexiones éticas en torno a la conciencia moral y el destino
a través de varias tragedias de Sófocles ..... .. ................ .. 207

LIC. LUCILA HINOJO A CÓRDOV A:
Cine y Globalización: Un análisis de la ajena
cinematográfica en Monterrey, N.L. México (1980-2001) ..... ..... 409

DRA. ALHELÍ MORÍN LAM: La adquisición de habilidades
lingüísticas a través de la interacción con textos literarios . ........ .227

M.C. ROGELIO CANTÚ MENDOZA:
Re.forma Universitaria, Estado y Globalización . . . . . . . . . . . . . . .. . . 425

LIC. ELVIA ESTHELA SALINAS HINOJOSA. LIC. JUANA GARZA
DE LA_ ?ARZA, LIC. ROSALBA MARTÍNEZ MORALES:
Donacwn a la Compañía de Je ús: Estudio Filológico . .. ......... 251

DR. ROBERTO MARÍN GUZMÁ : Las Bases Sociales de los
Al-ikhwan Al-mu limun, lo hermano mu u/manes en Siria:
Sectarismo y dicotomía ciudad-campo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 441

MARTÍN AGUSTÍN DE NA VA MARTÍNEZ:
Confabulario: El Drama del Ser . ....................... . .... . 289

LIC. LTLlA A DE [TA RUBIO:
El culto a las ánima del Purgatorio: Una devoción que no muere . .. 471

MTRA. DORA GONZÁLEZ CORTINA:
Esbozo de un Poeta ................... ... ............ . . .... 299

LIC. ALVADOR AB RTO MORALES:
Arte y Comunicación: El objeto en el transobjeto . . . ....... . ..... 487

MARTHA E. GARCÍA SEPÚLVEDA: Constructivismo:
Convergencia de teorías del aprendizaje y principios . ........... . 3 J3

LIC. PORFTRJO TAMEZ SOL! : Los Sistemas de a eguramiento
de la calidad en la Educación Superior mexicana:
La experiencia de la Biblioteca Universitaria "Raúl Rangel Frías ". .. 535

!-1TRA. MINERVA MARGARITA VlLLARREAL:
Graffiti 2000: Revoltosos y profanvs . ...................... ... 325
LIC. _ALEJ~NDRO DEL BOSQUE: Huella del pensamiento
oculhsta en El vergonzoso en palacio " de Tirso de Malina . . . . . . . 329

SECCIÓN TERCERA
CIENCIAS SOCIALES
DR. MARIO CERUTTI: Grupo JMSA : Crisis y respuesta
empresarial en Monterrey (1982-2000) ...... .. .. ... .. ... ..... . 349

E

ClÓN CUARTA

HI

TORTA

ISRAEL CAV AZO GARZA:
Crédito y transacciones del Momerrey de antaño . ..... . ....... .... 553
TOMÁ MENDIRJCHAGA CUEVA:
Monterrey Antiguo: asas y materiales de construcción (f]) . ........ S69
A TIAGO ROEL GARCÍA:
La República Española en Monterrey . .......... . .......... . . ... 589

DR. LUI RUBIO: Economía ¿para qué? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 69
MOl É GONZÁL • Z AVARRO: Bandera de Provincia ... ..... 60S
DR. FREDDY MARJÑEZ NAVARRO:
Empresas de Economía Social: Sus valores y flexibilidad
ante_ un ':'undo gl~b~l. Caso: Movimiento Cooperativo
Des1ardms Y Movumento Cooperativo Mondragón ............ ... 385

BERTHA VILLARREAL DE BE AVJDES:
1846 - Monterrey ante la invasión Americana . ... ................ 609
MARÍA CONCEPCTÓ HINOJO A VELA CO:
Historia de una Genealogía:
Don Gaspar de Zúñiga y Acevedo, Quinto Conde de Monterrey . ..... 643

8

9

..

'

''

�ancy E. Hidalgo Freeze, 851. -- Futuros de la e~uc~ción en
México, Ana María Teresa Salas del Río 855. --- El aprend1za;e de la
lengua personalizado, Femando R. Treviño Morales, 859. --- El acto de_
morir, María Enedina Martínez Martínez 863. --- Agustín Basave, M1
Maestro, Lic. Amoldo G. Leal Cordero, 867.

y cognición,

MA. LUISA RODRÍGUEZ- ALA:
Con la colaboración de Rosa/ha Tena V., Patricia A/faro y Jesús Lazada G.:
Juan Ignacio Flores Mogollón (I 698 y 1718-1719), Francisco de
Barbadil/o y Vitoria (1719-1722), Juan José de Arriaga y Brambila
(1722-1725), Pedro de Sarabia Cortés (1725-1730) y Bernardino
Gaspar Salvador Meneses Monroy y Mendoza Bracamonte y Zapata
(1730-1731).
-Aportes historiográficos parq un estudio histórico-social- . . . . . . . . . 663
RODOLFO E PARZA CÁRDENAS: La construcción de la
identidad en las colonias tlaxcaltecas del noreste de México:
El caso de San Esteban de la nueva Tlaxcala .. . .... ...... .. . ... .. 697
CÉSAR MORADO MACÍAS:
Apimtes sobre minería en Lampazos, Nuevo León, 1885-1908 . . . . . . . 7 l 1
MANUEL CEBALLOS RAMÍREZ: La conciencia del noreste:
Semblanza historiográfica de Isidro Vizcaya Canales . . . . ..... . .... 747
JOSÉ ROBERTO MENDIRICHAGA: La casa de San Antonio
y el Colegio Jesuita de Seguin, Texas (1873-1880) . . . . ............ 755
HORST PJETSCHMANN: Los problemas políticos indianos,
- el humanismo político y la autoridad imperial . ...... .. . . ......... 769

SECCIÓ

QUINTA

....
' '.

COMENTARIOS Y RESEÑA
Repertorio de Casos y Nociones de Ética, Dr. Agustín Basave Femández
del Valle 797. --- Entretelones de la Política mexicana, Dr. Ricardo Miguel
Flores, 801. --- Hacia la reconciliación política de México. Dr. Ricardo
Miguel Flores 805. --Mesa redonda en Frankfurt/M con Michail
Gorbatschow, Dr. Heinrich Beck 81 l. --- La fenomenología y los
fundamentos de las ciencias, Lic. Pedro Cortés Rodríguez, 829. -- El bien,
el mal y la razón. Facetas de la ciencia y la tecnología, Rolando Picos
Bovio, 839. --- El poder de la palabra: Cultura, Censura y Voz, María
Maritza Alvarado Ramírez, 845. --- Etnia y Cultura política: Los mexicanos
en Estados Unido , Arcenio Ortega Lozano 849. --- Evaluación pedagógica
10
11

�Sección Primera

FILOSOFIA

�AMOR Y AMISTAD

Profr. Dr. Jur. Dr. Phi!. Agustín Basave Femández del Valle
Presidente Honorario Vitalicio de la Sociedad Mexicana
de Filosofía y Director del Centro de Estudios Humanísticos
de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
La soledad es una de las últimas y fundamentales experiencias que
acompañan al hombre en su historia. Soledad que nos pone ante el espejo•
para hacernos cargo de quiénes somos realmente. Podemos abrimos a
nuestra esencia auténtica, o podemos sucumbir por la vertiente de la
inautenticidad.
Aunque todo ser humano nace en el seno de una familia, cobijado con el
manto protector del cariño familiar, puede llegar el momento de sentirse
torturadoramente solo, abandonado, perdido en un mar de incertidumbre y
riesgo. Ante todo habría que distinguir entre la soledad augusta -siempre
poblada de compañías- y el aislamiento misantrópico, deshumanizado,
desintegrador. Para muchos hombres de hoy, el aislamiento es por lo común
el único modo de contacto con la soledad, con una soledad aparente que en
realidad es pseudo-soledad. El aislamiento destruye al hombre, le impide
que Uegue a ser verdaderamente él mismo. La soledad puede configurarnos
si no se endurece y si se abre a lo que le llama desde un destino que nos
trasciende y que, en términos cristianos, se llama Providencia. Hay hambre
de mundo y de naturaleza en los viajes, en las excursicnes. Pero también un
hambre de prójimo y de comunidad que sólo se sacia en el encuentro
benevolente -no concupiscente- con la persona que se quiere. El mundo de
nuestros días nos ofrece muchas posibilidades de comunicación -antes
desconocidas- y, sin embargo, nunca antes el hombre se había sentido tan
solo. Hay una crisis en la realización de la caridad, del amor, de la amistad.
Y si queremos explicar fundamentalmente esta crisis en la vivencia del amor
habrá que tomar conciencia de que el apoyo, la raíz, el cobijo y el
sostenimiento último del ~er humano no se encuentran ni en la naturaleza, ni
en el prójimo, ni en la comunidad. Naturaleza, prójimo y comunidad
-limitados, finitos siempre- no brindan un supremo y sobrehumano arraigo,
un bien saciante en el cual podamos poner nuestra absoluta confianza. La
ciencia, la investigación, la técnica, los -viajes no conducen a la más alta
~umanidad cuando en la cúspide no está Dios y Religión. Con Él y sólo con
El la cercanía humana se produce. Se supera el anti-espíritu en la gran
ciudad, la aglomeración y la separación, los motivos del enajenamiento, la
rebelión contra una realidad que no quisiéramos asumir.

15

�Cuando estamos en disponibilidad, habitados por el amor surge el
diálogo de gran intensidad que absorbe totalmente a dos seres humanos.
úbitamente salen de su mundo habitual. e encuentran -de repente sin
saberlo cómo- totalmente referidos el uno al otro. Se pierde de vista todo lo
demás -al menos queda marginado momentáneamente y puesto en segundo
término- y emerge entonces el intercambio y el encuentro como
contemplación recíproca y como marcha de dos seres humanos. El uno
hacia el otro en recíproco y creciente interés. Esas dos personas se separan
momentáneamente de las otras p rsonas y de las cosas que habitualmente
constituyen su mundo, pero que ahora serían motivo de perturbación y
distracción. e quiere proteg1 r el diálogo como gema preciosa. Irrumpe la
profunda sabiduría del corazón que habla con abundancia y sin miedo a la
convenciones ociales. mpi zan a sentirse las ocultas penetraciones la
vivas experiencias las intensas ansias, los silenciosos amores. e buscan y
s hallan -en mayor o menor grado- las palabras que corresponden al
diálogo. La rigidez, la convulsión de la experiencia cotidiana media ha
quedado atrás. Se rompe la coraza social que separaba y sepultaba la
profundidad per onal y las agua profundas del manantial humano uelven a
h rvir y a lanzarse hacia lo alto, "ad astro " con riqueza de pensamientos
experiencias nunca sospechados. Es una 1nmen a felicidad posesionarse de
esa riqueza y transmitirla, comunicarla donarla al ot,o. De repente un
prójimo cualquiera que se creía vulgar, es capaz de decir cosas profundas,
de formar expresiones plenas que le maravillan a él mismo. Es que ha
llegado a tocar su mismidad personal ha descubierto su riqueza encerrada
durante tantos años de vida. Parece como si le asaltase I sentimiento d
estar empezando a vi ir, de experimentar una fuerza radicalmente
transmutadora, de liberar la mejor mismidad. Y ahí están lo amigos o los
amantes lle ándose recíprocamente hacia las profundidades de su mismidad
cada vez má amplia o más profunda como un quehacer felicitario qu
nunca parece terminar. Encu ntro de espíritus en la comprensión corazones
vinculados en el amor o en la amistad. Misterio indecible que no puede
apresar e con palabras. El monólogo aislador ha quedado atrás. Dos amigos
o dos amantes alcanzan la más profunda interioridad del diálogo e to an
ere en juntos. Lo demá es gratitud di ha, gozo, por haber encontrado el
uno al otro. Hay tambi ·n -¿por qué no decirlo?- cierta nostalgia porqu las
horas bellas y felices pasan rápidamente in que podamos detenerlas. Pero
después, ese diálogo sigue irradiando nuestra vida como un sol poniente que
nunca se apaga.
os hemos transformado, no hemo liberado del
aislamiento nos ha sucedido algo salvador. Dio no puede e tar ausente en
1 verdadero diálogo de amigos y amantes. Lo encontramos en nuestra
oledad y lo encontramo en nuestro diálogo. os acompaña siempre: en la
despedida, en el recogimi nto, en la franquía y en la reno ación.

16

Quienes no han acabado de comprender que el hombre es amor, en su
más íntima contextura pueden hablar como M. D. Cheriú, de una intrusión
del amor en el juego de mis decisiones intelectuale '. Pero si la existencia
del ser humano se nos presenta, fenomenológicamente, como una dádi a de
amor que nos compromete a vivir amorosamente ¿cómo hablar del amor
como de un intruso' cuando es la estofa -por mucho que la maltratemo - de
qu estamos hechos? El amor vidente no puede ser jamá un intruso. El
amor vidente desata la imaginación. El amor vidente es creativo. El amor
vidente nos vuelve a la libertad interior a la desnudez originaria a la
con ersación encilla y humilde con Dios. El e tado de inflación en que
suele vivir nuestro yo termina donde comienza el amor vidente. El perderse
amorosam nte es el ganarse. La victoria del amor sobre el egoísmo es la
mejor victoria del hombre. La humildad de nue tro ser no tiene por qué
quitarnos la alegría de nuestra vida amorosa. E! lenguaje d I amor
trasciende al lenguaje de la obediencia. La voluntad de Dios se incorpora
existencialmente se asume como propia. La disponibilidad y la fidelidad
permeadas por el amor revisten un carácter fruiti o.
os sentimos
vinculados amorosamente a una fuente sagrada. De ahí proviene nuestro
querer y ahí retoma una y otra vez. Hablo del amor que construye qu
edifica éticamente y ayuda a edificar a los otros. o hablo de un imple
concepto ni de un puro statu ontológico inerte, ino de vida creación o
cuasi-creación de inmortabilídad exigida inexorablemente por el amor.
Porque "el amor -como advierte Pablo de Tarso- e paciente es ervicial· el
amor no e envidio o no es jactancioso, no se engríe; es decoroso no e
egoísta; no se irrita· no se toma en cuenca el mal· no e alegra de la
inju ticia; se alegra con la verdad, todo lo escucha, todo lo cree, todo lo
espera, todo lo oporta. El amor no acaba nunca ' 1• El amor que vi n d lo
alto no traumatiza sino libera; no entristece, sino aiegra; no s fugaz · sino
eterno. Dios no es el policía que persigue al infractor, ino el Benevolent
divino que espera el retomo del hijo pródigo a la ca a paterna.
El amante genuino el amante perfecto ama más allá de la recompensa o
la retribución. La ley del amor es la graruidad. El amante ama porque sí' .
Diríase que el amor es su substancia, su ser.
o se trata de una virtud
suplementaria sino de una dimensión óntica. i siquiera ab admitir que el
amor sea su propia recompensa, porque el verdadero amor e gratuito es
dona ión . Un ' amor egoísta no es amor. o cab amar so lamente a una
per ona a costa de los demás· ni tampoco cabe en buena tesis amar al
prójimo para complac r e en el prójimo. Al prójimo se le ama porqu es ' I
para promoverle hasta el máximo para servir! de interesadamente. ste
amor es un trasunto del amor de Dios un re plandor del amor divino en su
creatura que se comunica a otra creatura.

17

�Aunque el amor es sumamente difícil de definir, porque no es algo que
se tiene sino una manera de ser, ocúrreseme proponer la siguiente definición :
El amor es un afecto vivo, benevolente y promociona! del hombre, que se
profesa a Dios y al ser humano. Trátase de un sentimiento fundamental e
irreductible que es la forma más profunda y más rica de relación y de
vínculo. Tiende hacia la unidad espiritual y, en el caso del amor-pasión ,
también a la unidad física. La sexualidad no es la única razón de ser del
amor, aunque es una consecuencia de efusión cordial y personal. Es el amor
personal el que informa la sexualidad y no la sexualidad la que informa al
amor personal. El sexo es un don de Dios, una perfección a partir de la cual
tiene su significado toda paternidad o toda maternidad. "Basta de
tremendismo moral". Lo sexual no debe de ser recluido a la categoría de lo
nefando, inconfesable y prohibido; ni a la región del morbo, la cínica
impudicia y el exhibicionismo degenerado. En todo caso el centro de
gravedad de la convivencia de hombre y mujer no es - ni siquiera en el
matrimonio- lo sexual, sino lo personal y más aún, lo divino. Por importante
que sea, lo sexual no pasa de complemento y de incremento. El cariño y la
unión personal está muy por encima del acoplamient0 infrahumano.
o
confundamos lo sexual con lo sexuado. Mientras lo sexual se ejerce durante
una época de la vida, lo sexuado nos acompaña desde la cuna hasta la tumba.
Se nace hombre o se nace mujer. Desde el punto de vista somático y
psicofísico, se trata de dos diversas realidades sin mengua de la fundamental
unidad del ser humano. Tan persona humana es el hombre como la mujer.
No hay dos especies humanas, pero sí existen dos versiones de lo humano,
dos polos que se implican y complican. Para comprender mejor a la mujer
se necesita conocer al hombre y para conocer mejor al hombre se necesita
conocer a la mujer. Por el sexo participamos en una fuerza creadora
superior, transpersonal y cósmica. Por lo sexuado realizamos una
creatividad espiritual - masculina o femenina- que proviene de nuestro ser
religado a Dios y toca los más profundos y últimos estratos de lo humano.
La versión masculina y la versión femenina de lo humano no poseen un
elemento dinámico, un factor relacional y un valor propio. Son versiones
complementarias que fecundan y enriquecen la vida espiritual. Son
itinerarios hacia Dios. Alrededor de los valores encamados por la mujer y
de los valores realizados por el hombre gira el mundo. Y aún hay formas
inéditas de ser hombre y de ser mujer.
Amarse a sí mismo legítimamente es dejarse ser como Dios nos quiere,
es liberarse de pasiones insanas para mejor llegar a la mismidad personal. El
amor libera. Nos libera a nosotros mismos y ayuda a liberar a "los demás.
Más allá de una cierta y necesaria ascesis está la aceptación indulgente de
nosotros mismos, la gratitud aJ don de ser "Yo mismo" que viene de lo alto.
Esto es lo que nunca supo comprender bien Pascal. Tendía a odiarse, a
autoacusarse, a autocastigarse en exceso. Esta actitud puede conducir al
18

toaniquilamiento espiritual. El entendimiento conoce, la voluntad ama.
;:ro la voluntad ama lo que el entendimiento le prese_nta como ama~le.
üe el entendimiento conozca "de facto ", es preciso que la vo ~nta o
!ueva y la voluntad se mueve, a su vez, por la amabilidad del ob~et? que
descub.re el entendimiento. Ciertamente el amor nace del _conoc1m1ento,
uesto ue no se puede amar lo que no se conoce. Pero solo el ~mor es
fecundo: Somos polvo y ceniza, sombra_ que desapare~e, ~na v~~a que
t
archita y seca. Sin la conciencia de nuestra m1sena espmtual y
~:º~u~s:a~ndigencia física no podemos llegar a la sabiduría. El amor es el
oder ue mueve a la vida, el conductor unitivo. G~acias ~I _amor se une lo

:ª;'

~ue est:ba separado, La reunión presupone una unidad ongmal, ab~can~e.

El amor no existe sin la emoción aunque no se reduce a la ~moc~o~. e
habla también , en nuestro tiempo, del concepto de am~r-social: _hab1!0
firme disposición- del pensamiento y d~I comport,~.rruento nac1dobl e~ a
preocupación por la comunidad y por su bien . Agustm1anamente dh~ ,~ ;•
el amor es el supremo principio de orden. Por eso hablamos e or o
amoris ". Ha quedado atrás el deber, la obligación. No ~e trata de que el
deber se quebrante sino de que se trasciende por el _amor. Este, Y,ºº otro, es
el sentido de ese precioso aforismo que ha esculpido San Agustm en frase
· . Ama y haz lo que quieras '. Porque el que
ama,
1ap1'd ana.
, • verdaderamente
d· · ,
todo lo hará por el bien de la creatura amada. La umca con , 1c1on es amar,
amar rectamente. Todo Jo demás -bien~s, sucesos, alegria- ~endrá por
añadidura. En el supremo reino del amor rema supremamente la libertad.

-;1

Sin el amor la vida no sería digna de ser vivida. Con el _amor, se tiene la
clara conciencia de un destino del hombre. En el recmto _profund~ Y
misterioso de mi intimidad surge, gracias al amor, un nuevo remo henchido
de plenitudes insospechadas. Una realidad viva y tremolante proyect~ _su
palpitar sobre los seres del cosmos... Es la fuerza creadora del esp1ntu
(" lato sensu ") la que se afirma y se revela.
Cuando el ser humano, por soberbia, aspira a ~o~ las amarr_as que lo
religan al Ser necesario, cuando aspira a la propia mdependenc1a y ~ree
posible constituirse en un ser autosuficiente, cae fuera de la comunidad
amorosa y se pierde en la nada.
El amor lleva a plenitud la indigencia. El amor es una actitud peculiar y
• ·tu , a la cual se le -puede asignar -como lo bha dhecho
permanente de1 espm
·
Joaquín Xirau- cuatro notas fundamentales: 1) El amor supone a un anc1a
de la vida interior. 2) El sentido y el valor de las personas y de las cosas
aparece a Ja conciencia amorosa en su radiación más alta. 3) H~y en el amor
ilusión, transfiguración, "vita nova " o "renovata_". 4) ~~ ptemtud del, ~or
supone reciprocidad y por tanto, en algún sentido, fus1on . Un recon~~to
afán de entregarse, de expandirse, y de gozarse con esta expans1on,
19

�car~~teriza al amor. En este sentido, el amor presupone abundancia de vigor
espmtual, exuberancia. Sólo es capaz de verterse el que rebosa. Se trata de
una espontánea generosidad; Scheler ha observado que la mirada amorosa ve
en las personas Y en las cosas, cualidades y valores que la mirada indiferente
o rencorosa es incapaz de descubrir. El amor ilumina en el ser amado
,perf~ciones virtuales y latentes, y organiza en unidad jerárquica una
P!urah~ad de valores. Todo - incluso los · defectos- 'ion puestos, por la
v1denc1a amorosa al servicio de algo superior.
Aunque en el amor un ser esté fuera de sí íntimamente unido a otro
conserva su individualidad. Porque la fusión amorosa no es disolución de
personalidades.
El odio es desorden. Y es desorden porque es ceguera. La actitud
rencor~sa tod,~ lo de~truye; _cierra los caminos y les . quita eficacia y
f~cund1dad. La reah~ad -dice Joaquín Xirau- se reseca y se quiebra.
P!erde1~ las cos~s la gracia y con ella la posibilidad de toda revelación. ada
dice n~ nos dtc~ na_da . Todo deviene insignificante, silencioso y gris.
Destru1?0 el ~ent1do mflam~d_o de las palábras y de las cosas que designan ,
resulta 1m~os1ble entender rn interpretar nada ni aún pronunciar palabras con
pleno sent1do". 3
E~ la más profunda s_ubj_e~ividad encontramos una intersubjetividad, una
c?~.un~dad amorosa. Smtet1camente podríamos decir que tenemos una
v1s1on innata del amor, solidariamente unida a la noción de ser humano.
Hay un amor q~e nac~ de la indigencia del hombre. El yo se toma al tú
para abrazarlo Y umrlo a s1. Pero este anhelo -expresión de la insaciedad y
?e. la_ soledad del yo~ es signo de pobreza. Se busca una plenitud y una
rntim1dad que no se t1ene. En esta búsqueda el tú es puesto al servicio del
yo.
_Pero hay también otro amor que no surge en la indigencia, sino en la
plemtud. Ya ~o se trata d_e u? tú al servicio del yo, sino al contrario, de un
yo qu~ comunica su propia nqueza al tú . Y esta comunicación se verifica
por afan de comulgar en una intimidad que rebosa bondad, por alegría de
donarse. _En u~o o en otro caso, el amor es un estado o propiedad del ser.
Toda la vida gira en torno del amor que realiza la unitaria comunión de los
seres.
Esa tens!?n de la in~igencia .ª la p~eni_tud, de lo imperfe-cto a lo perfecto,
es 1~ traducc1on_ de un ntmo existencial meludible: La inquietud. En este
se~t1do metafis,co, el amor es una categoría de la existencia humana
Tratase de un temblor metafisico -y no de una simple emoción psicológica~
20

que es inspiración y fuerza creadora· tensión hacia lo real, hecha de visión
cognitiva, que nos adentra en los misterios del ser.
El amor existe. De esto no nos puede caber duda, puesto que lo
sentimos y lo observamos. Si no lo experimentá emos, no podríamos
comprenderlo. Y si no comprendiésemos el amor perdería su sentido el
problema del fin y del desüno humanos.
Cuando se ama, se experimenta el sentimiento de una fu ión de almas
que intensifica la vida espiritual, hasta el grado ?e vivir la duración en un
sentido absoluto que apunta a una verdadera eternidad.
Agustinianamente hablando, podríamos decir que un hombre es. su
amor. El origen de la actividad humana, la fuerza creadora y constructiva
del hombre, se llama amor. Todo impulso toda pasión, todo entimiento
tienen su raíz en el amor-fuerza. Y hasta nuestro entendimiento requiere un
objeto (valor) que suscite en nosotros un deseo (amor) por conocerlo.
Mi destino es iluminado por el amor. El amor me revela que estoy
hecho para la perfección, que mi aspiración o sed infinita de vida y más vida
no se aquietará hasta llegar a su término: La suprema perfección .. El instinto
sexual no es más que una primera fa e -imperfecta y provi aria- del amor.
Como necesidad orgánica desaparece una vez satisfecho. Como deseo por
la posesión del cuerpo, se desvanece cuando la hermosura fisic~. se marchita
o se corrompe. Por eso el auténtico amor es amor de perfecc1on amor del
bien, de la belleza, de la sabiduría. El verdadero amor es el amor de Dios.
El espíritu humano no tiene otro centro de reposo. Fuera de este supremo
centro gravitatorio todo es desorden y agitación.
A más de mover nuestra vida el amor le da su valor exacto. Cuando el
hombre se siente impulsado por el amor debe ante todo examinar hacia
donde lo dirige el amor. Si se inclina a lo terrestre o corruptible por í
mismo como último de ideratum, su vida gira en torno del tiempo y de la
nada. i se dirige a lo eterno y perdurable su vida se hace valiosa. En lo
perecedero no puede encontrarse felicidad. Y nos importa,. sobre todo,
encontrar el camino más corto y seguro para llegar a ese fehz estado de
reposo. Conviene conocer y valorar cada ente para darle el grado de amor
que merece.

El alma es en este mundo sólo por el amor; en efecto, donde ama ah í
es· tal como ama es", apuntó penetrantemente el maestro Eckhart.4 Yo diría
que el amor nos define, nos calibra, hasta el grado de poder afirmar, -como
lo he propuesto- : D;me lo que amas y te diré lo que eres.
21

�Hay en todo hombre una especie de raíz o soporte de todas sus actitudes
generales, que los griegos llamaron 'ethos ". Y el núcleo fundamental de ese
"ethos" es -en términos agustinianos- el "ordo amoris ". Se trata de un
orden axiológico objetivo que nos hace preferir y postergar de acuerdo con
su rango jerárquico, los valores que orientan nuestra vida. Es necesario tener
µn amor ordenado y rechazar un amor desordenado. San Agustín lo supo ver
con admirable clarividencia: "Vive, pues justa y santamente aquel que es
un honrado tasador de las cosas; pero éste es el que tiene el amor ordenado
de suerte que ni ame lo que no debe amarse, ni ame más lo que ha de amarse
menos, ni ame igual lo ~ue ha de amarse más o menos, ni menos o más Jo
que ha de amarse igual".
Conocer a fondo a una persona es conocer -escudriñanr.o- el orden de su
amor. Y tan importante resulta el amor en nuestra vida que San Juan de la
Cruz no vaciló en decir: "A la tarde te examinarán en el amor ,.6_ Dicho de
otro modo, a la hora de la muerte seremos juzgados por nuestra caridad 0
falta de ella. Max Scheler se interesó profundamente en el orden y el
desorden del corazón. No pudo cuajar su proyecto de completar un tratado
"Del ord~ amoris y sus trastornos", pero nos dejó unos apuntes valiosísimos
que ~adUJo al español Xavier Zubiri, en edición de Juan Miguel Palacios,
publicada por Caparrós editores. Me interesa destacar puntos coincidentes
que hago míos: "Y lo supremo a que el hombre puede aspirar es a ·amar las
co~as, ~n la medida de lo posible, tal como Dios las ama, y vivir con
ev1denc1a, en el propio acto de amor, la coincidencia entre el acto divino y el
ac~o ~umano en un mismo punto del mundo de los valores". 7 El ardo amoris
obJet1vo lo establecemos con la recta ratio. Claro está que la revelación
para el cristiano, puede dar nuevas luces y afianzamos en nuestra¡
preferenc_i~s y desdenes. Ese orden del amor nos expresa en todos nuestros
actos espmtuales, de tal modo que Scheler ha podido decir que "Quién posee
el ordo am~r~s d~ _un hombre posee al hombre". ¡Es verdad! Dime lo que
amas Y t~ dzre qwen eres, se me ocurrió decirlo, hace algunos años, antes de
haber_ leido el Ordo Amoris de Max Scheler. El desorden del justo ordo
~mons ~s "un desorden del corazón". El legitimo amor propio es, en última
m~tancza, un_ amor· de la propia salvación. El amor desmesurado de sí
mis_mo _constituye una estéril y destructiva visión narcisea. 'La eterna
sab1durta que ~abla_ de nosotros no es estridente e imperante, sino
absolutamente s1lenc1osa y previniente, y resuena tanto más fuertemente
cuanto más desoída es en la conducta". 8

del amor nos h~ce superamos, porque el hombre está hecho para ser
superado, pero no por los caminos nietzscheanos del "Übennensch" sino por
los caminos del ordo amoris. Y la dirección de ese ordo amoris apunta a
D·ios centro personal de la habencia. "Antes de ens cogitans o de ens volens,
es el hombre un ~ns amans. La riqueza, las degradaciones, la diferenciación,
la fuerza de su amor, circunscriben la riqueza, la especificación de
funciones, la fuerza de su posible espíritu y de su posible horizonte al
contacto con el universo". 9
El buen ordo amoris nos salva de los ídolos y del encaprichamiento.
¡Cuidado con la seducción de los bienes finitos que usurpan el lugar del Bien
infinito! Cuando el hombre se encapricha de modo absoluto se erige en
trágico absoluto. Se pueden idolatrar otros entes o se puede auto idolatrarse.
En ambos casos se marcha a la autodestrucción, al fracaso radicpl.
¿Podremos constituirnos alguna vez, en un microcosmos del mundo de los
valores? A diferencia de Scheler, yo no creo en una cultura del corazón
independiente, en absoluto de la cultura intelectua_l. Hay un primado de
dirección -sólo de dirección- del Logos" sobre el "E:hos ". Pero el amor
abraza y excede a la verdad, porque las verdades si no son administradas
por el amor, pueden contribuir a dañar a las personas. El amor injusto o
trastornado es consecuencia del odio al orden del amor. Cabe pensar en el
odio "como una reacción contra alguna forma de amor falso". ·El resentido
profesa un amor aparente, no un amor leal. Alguna vez, antes de odiar el
hombre resentido amó lo que ahora detesta. Y detesta por su impotencia
para lograr lo que el otro ha logrado. La rebelión del órgano cordial contra
el orden del amor es lacerante. Los ámbitos selectivos para el amor los
forjamos con nuestras disposiciones recibidas o heredadas y con nuestra
libertad y entusiasmo.

, . Antes de ser un sentimiento, el amor es una tendencia o movimiento
ontico de nues~o ser, que conduce cada ente hacia la perfección ~xiológica
que le es peculiar_ Y que c~rresp~nde. E? este sentido, el amor edifica el
mundo Y nos ed1~ca. Quien mira el silencio en torno suyo - adviert
Goethe con su habitual sabiduría- ve cómo edifica el amor" El d'
·
'""' .
mam1smo

El conocimiento filosófico del amor se centra en la intuición que se nos
da del mismo como un afecto vivo benevolente, promociona!. El amor es
siempre personal: Se profesa a Dios o se profesa al prójimo. A los entes de
la creación se les ama como seres creados donde advertimos la huella de
Dios. En consecuencia el ·amor tiene su fundamt'nto en el Dios personal
pimordialmente y en la pérsona humana después. En Platón el amor no es
visualizado como respuesta al vaJor, sino como afán de perfección. Pero 'el
amor -como advierte lúcidamente Dietrich von Hildebrand- es una respuesta
al valor y no un apetito. El interés real P.Or una persona, la solidaridad con
su felicidad y su dolor, la alegría por su esencia, el sentimos arrebatados por
ella, son una respuesta inequívoca a un ser humano determinado y a la
belleza de una personalidad". 1º Ciertamente el hombre está muchísimo más
alto, en la escala de valores, que un animal· pero también puede darse una
plena respuesta al valor y amar a un animal con el cual se cuasi-convive. La
respuesta por excelencia al valor se da en el acto hun~ar.J más trascendente y

22

23

!~

�más ob~eti~o: Amor a Dios como Bien saciante y absoluto en sí mismo y
para_ m1 ?11s~o. ada comparable a la respuesta que se da a la belleza y
sant1~ad ~firutas. o se trata solamente de absoluta dependencia ontológica
de Dios, sino de verdadero amor, del más alto amor. Al ser amado el Bien
abs~lu!o se anhela la unjón eterna con Él. Dios -y sólo él- nos preserva de
~ufn m1ento eterno y nos destina a la felicidad perenne siempre que
correspondamos a la llamada.
Toda persona amada es fuente de felicidad para quien ama
verdaderamente.
ólo en el amor personal se da una intención unitiva
¿Lla~ar~mos sobrevalor a esa respuesta? Me parece que basta apuntar la
pe~uhandad del amor personal. El amado se convierte P-n bien objetivo para
quien ama. Los otros _bienes relacionados con la perso,,a amada pueden
conmovernos y convertirse en bien objetivo e indírectó para nosotros los
amantes. "En el orden del amor, los cónyuges han de ocupar el primer 1'ugar
en el ma~co del amo~. La primacía tiene su fundamento en el
entrela~m1ento de la mirada del amor esponsalicio, en su particularidad
categorial en el consenso que resulta de él y en la mutua entrega corporal •.11
, .. Amar es ~n s_ali~ ~e la vida de cada cual, como cuando amamos al
proJ1mo. ~~ vida md1v1dual no queda anulada, sino enriquecida cuando se
ama al pro11~?· Lo _que sucede es que el amor a sí mismo se calla y no
bus~a s_u felicidad, smo la del otro, la de nuestro semejante. La caridad
-antit~s1s d~I egoísmo, de la indiferencia y de la dureza de corazón- se
constituye siempre en Dios. Diríase que se está derramando bondad santa
El ~orazón fundido al ser absoluto, se transfigura con la entrega benevolente:
Ah1 encontramos la fuente de la felicidad personal, aµnque no podamos
~egar los amores naturales intensos y profundos. En cualquier amor
mtenso Y profundo se ~a una intención unitiva, en alguna manera. Hay
fuerza Y dulzura, audacia ~ ternura. Por eso exclama, Siegfried Johaness
Hamburgu~r, en forma magistral: "Tratemos de mirar de verdad, cara a cara
Y de corazon al. amor, a este fenómeno originario de fenómenos originarios
trate~os de abrimos de verdad a la sublime libertad y grandeza que Je e~
peculiar co~ to~a t~rnura. Y de su audacia esencial podríamos decir que su
ro stro nos ilummara con sus rayos' .12 Si el hombre es un ens amans ·cómo
no co_mprender esa libertad del amor esa grandeza y esa ternura q~~ le es
peculiar? Por algo -quiero recordarlo nuevamente- decía San Agustín· A
Y haz lo que quieras. No se trata de una invitación al libertinaje sino de ai::~
verdaderamente al amado o a la amada porque si se ar:a auténticamente
t?do lo que se ~aga será en beneficio de la persona amada. ¡Su rema
libertad que trasciende el mundo del deber! y a la par, suprema granleza y
fuerza que se compara con la muerte que se enfrenta con ella y la vence.

24

La amistad -acto intencional del ser humanq- es siempre una salida
hacia un encuentro. ¿Encuentro con quién? Con el otro, con el tú consciente
y operante corno yo. o se trata solamente de lanzar un sentirruento, una
voluntad, sino de recibir lo que viene del otro. El amigo es para el amigo un
centro emisor y un centro colector. Se sale en busca de un ser en quien
podemos depositar la confianza. Al encontrarlo nos explayamos intelectual
y emocionalmente, exponiendo nuestros pensamientos y nuestros
sentimientos en el orden que sean. En el encuentro confidencial con el otro
que es un amigo, nos encontramos también con nosotros. Es nuestro yo que
encontró su otro yo, nuestro "lagos" que halló su "dialogos ". Y en la
compenetración-comprensión nos vemos en reflejo, en directo en cuanto dos
amigos integrantes de la nostridad son "dos mitades de la misma alma . La
salida de sí mismo, la búsqueda y la llegada a la benevolencia activa y
recíproca nos amplía el horizonte mundanal y la intimidad humana. La
convivencia amistosa acrecienta el campo de la autocomprensión intensifica
la consistencia espiritual y nos regala un nuevo territorio de copropiedad
amistosa. Porque nacimos para er amigos, aunque a veces no empeñemo
en cultivar enemistades.
Cuando encuentro a la persona amiga siento que me atiende y me
encuentro mejor a mí mismo, más enriquecido, con mayor comprensión, más
cerca de la plenitud. Los amigos ven reflejados sus respectivos 'yo ' en el
' tú" como fruto de una noble sinceridad que pide duración, profunda
duración y estabilidad en la amistad.
El amor que engendra amistad está más allá de la confidencia - aunque
la suponga-, más cerca de la abnegación - aunque no se confunda con ellaen el corazón de la ofrenda personal no concupiscible. Al darnos en la
amistad -singular paradoja- nos recibimos. En el amigo encontramos
reflejado nuestro yo todo, como en un espejo. Una palabra un gesto una
mirada o una acción basta:1 para encontrarnos reflejados en el amigo. No
todas las palabras nos llegan al fondo de la intimidad.
ecesitamos
expansión de sentimientos amistosos más que puros fonemas meras
emisiones de voz. 'Mi amigo tiene que ser otro con el que yo pueda er símismo tanto que, cuando esté con él, me sienta más' mí-mismo que cuando
estoy a solas', advierte Moisés Ma. Campelo O.S.A. 13 Acuciados por la
curiosidad de investigarlo todo, nos topamos con nosotros mismos, con las
cosas y con los otros. Si el yo se enajena en lo exterior en las cosas
distorsiona el sentido humano de la entrega. Si al verse reflejado en el otro,
el yo queda estanciado en una mirada narcisista . entonces se tuerce la
dirección y se pervierte el sentido de entrega humana. Cuando no vemo en
el otro un tú que se aproxima, es que hemos anulado concupiscentemente a
la persona del prójimo. Habrá sensualidad sexualidad o diáspora, pero no
habrá amistad. En el reflejo del .yo en el tú tiene que sentir e de alguna
25

�manera, la presencia de un Yo -con mayúscula-, que acoja al yo humano
como un tú amparado. Si el otro no me indica a Dios en presencia es porque
el espejo está sucio o empañado. O puede ser que el yo se incapacite por
egoísmo o soberbia para el reflejo en el tú que nos indica la presencia de
Dios. Porque en última instancia, como advierte San Agustín, "ama
verdaderamente al amigo quien ama a Dios en el amigo, o porque está en Él,
'
14
o para que éste esté con El".
La amistad está en el ámbito del ser y no del tener. Yo no tengo amigos
como tengo automóviles, libros y ropa. Soy amigo. Y mi más verdadero ser
lo encuentro en el darme. Hay mayor felicidad en el dar que en el recibir.
Pero es preciso saber "olvidarse" en el amigo para ganar la mayor riqueza
del programa existencial que somos. Esa misteriosa posibilidad de extensión
del "ego" hacia el "alter ego " es raíz estructural de la amistad. La simpatía
-apropiación espontánea de la vivencia ajena- y la estima -reconocimiento
de la valía ajena- son pródromos de la amistad. El que llega a la amistad
- verdadera y ha logrado "descentrarse" completamente para descansar en otro
centro reconocido. El amigo quiere para el amigo lo que quiere para sí. Más
aún, quiere su realidad como es y con el proyecto de ser que entraña; quiere
la realización plena del amigo, cómo él mismo la quiere. No estamos ante
un simple respeto, sino ante un querer positivo, ante una benevolencia
personal. La amistad pide reciprocidad o correspondencia para ser en
plenitud. El camino difícil de la amistad supera los peligros de narcisismo
misantropía, ambición o soberbia. La amistad se pued~ empeñar y hasta
romper con el más leve acto o movimiento de voluptuosidad intelectual o
sentimental. Quien busca prosperar a cuenta del otro, quien no se compadece
del amigo caído o en aprietos, quien a expensas del amigo ensalza su ego no
se puede abrir a la verdadera amistad. Puede ser un diestro salteador de
caminos o un judas solapado, pero nunca un amigo. No ver en el tú, sino
solamente al yo,-sin considerar que del tú se debe hacer un yo dentro del sí
mismo por una comprensión cabal de ofrenda, es trastocar la amistad por
extraviadas sendas de soberbia. El soberbio es incapaz de convivir
comprensiva y ecuménicamente. Está incapacitado para la vida de
comunidad amorosa o amistosa. Peor aún: quien se ama a sí mismo y no
ama a Dios y a los prójimos, no se ama. El vacío de amistad se adentra en el
soberbio y termina por aniquilarle, cuando no enmienda rumbos. Cara a la
muerte, San Agustín expresa su amistad heróica: ' o quiero salvarme sin
vosotros", les dice a sus amados feligreses.15 Los otros, la comunidad, el
mundo, todos los hombres estamos vinculados en el destino felicitario.
La benevolencia activa y recíproca que está entrañada en la amistad, es
una entrega amplia, total, sin reticencia.
,,

La amistad nos lleva por todas partes e involu~ra to~as nuestras
dimensiones. Con amistad somos más nosotros que sm amistad,- T~da
amistad humana -preciso es recordarlo-, requiere un apoyo en el Dios_ Bien
Supremo, que avala y ampara -como caus~ fontal únioa- los demás bienes.
Amor que no sea un reflejo del amor de Dios, es un pseudo-amor que, a la
postre, se deshace como nube de verano o se _romp_e como la ola frente al
acantilado. y es que la verdadera amistad -~1 lo p1~ns_o yo, por lo, m~n?ses un salto a la Trascendencia. Porque la amistad es tri d1cador del -~u d1vmo
en mi ser y en el de los otros amigos. Indicador en el estado de itinerantes
hacia la patria final.
Sin dejar de ser personal sino más bien por serlo, la amistad d~ algún
modo se dirige a todo ser personal. La virtual universalidad _de la a~~tad se
encuentra -más allá de la congenialidad simpátic~ y de la es!1ma objetiva- ~n
fondo personal que reconoce y quiere al descubnr una re~hdad humana que
espeja, en alguna fonna, la realidad divina del más fiel amigo.
Encuentro en · la amistad una vivencia metafísica -la más auténtica Y
exigente- que nos conduce al "Agape " puro en sentido cristiano, a la
experiencia de la entrega y el sentido nuevo de la Vida. No .cab~ con~encer
del sentido de esa vivencia a quie~ no te~ga alguna expen~n~ia am1~tosa.
'Dame uno que sea o que haya sido amigo y lo ·entendena , podnamos
decirle al escéptico. La vivencia de la amistad ~~oble y gen~ros~- no~ hace
tocar Jo Absoluto al sumergirnos en una comunion que es m1steno mas que
problema.
La práctica de la amistad está en cns1s. Una época pragmática Y
materialista como la nuestra no es propicia a la amistad. En no pocas
ocasiones - y es el menos malo de los casos- la amis?1d ha _degenerado. en
camaradería. Se ignora que la amistad enoblece la vida. Sm ella, la vida
humana -sucia en tantos aspectos- no valdría la pena de ser vivida. Con ell~
experimentamos la presencia de Dios. Porque al encontrarme con el ser-tú
del otro me encuentro -entre el yo y el tú- con el Tú absoluto. En este
sentido en la amistad no hay dos, sino tres sujetos.
A más de cosas, el mundo contiene encuentros. Y dentro de los
encuentros se dan encuentros de intimidades, de mismidades personales que
permanecen ocultas, reservadas en aqu~llas relaciones sociales tópicas,
comunales mostrencas. En el "animal insecurum ", que es el hombre, se da
una atracción hacia los ideales, hacia los nobles sueños, hacia la plenitud
subsistencia!. Otros como yo, experimentan esos mismos impulsos. No
estamos solos. Al darnos cuenta del parentesco ideal nos proporcionamos
mutuamente alimento anímico, nos sentimos acompañados en la búsqueda
de lo valioso, de lo infinito. Por encima del yo empírico se alza nuestro yo

26
27

�ideal. ¿Por qué no ayudamos recíprocamente a alcanzar ese yo ideal? Si
nunca estamos a la altura de nosotros mismos, siempre requerimos ayuda del
amigo. La vida es aventura desconocida e incierta. Estar:}untos-fmitamente
en la aventura humana, con simpatía activa y recíproca, es abrirse a la
vivencia de un Dios personal y amistoso.
Los amigos se sienten contentos de estar juntos de penetrar
paulatinamente en las profundidades psíquicas, en las interioridades
espirituales. Y todo ello con el más absoluto y noble desinterés. El amor de
amistad es incondicional, Dios fusiona la bondad y la beÚeza de los espíritus
afines. La unión amistosa ~nriquece todos los estratos del ser humano.
Detrás del verdadero amigo está Dios. Más allá de la diclÍa y de la desdicha
e tamos s_iempre con el amigo. ''Una amistad que pudiera terminar alguna
vez -advierte sabiamente Aristóteles- nunca ha sido una auténtica amistad".
A un verdader?. amigo se le quiere basta después de la muerte. Aunque
desaparezca VISlblemente, nos habla, desde la eternidad, palabras de
consuelo. En realidad, la amistad rota por la muerte fue una concreción
terrena del común teotropismo. El desarrollo de la amistad , visto
. desde esta
perspectiva, no tiene límites. La presencia del Absolutoijen los amigos les
hace ~entirse posesionados por la bondad absoluta. Hay urra nueva y serena
segundad. os tomamos pacíficos, benevolentes, comprensivos, generosos.
¿Cómo no ver en la amistad un don del cielo?
El hombre amistoso es amistad encamada para los demás. Parte de
Dios Y_ se entrega al amigo.
ada espera para sí mismo; ningún interés
mezqumo le mueve; sólo el encuentro con un tú concreto e individual
polariza su atención y su afecto. En ese encuentro descubre lo trascendente.
Y al descubrir lo tras~endente se convierte en un testigo 9.e Dios realizando
de esta manera la amistad con la fuerza de un testimonio. 16 ' Amigo de los
hombres" 17 , ll~ma an Pablo a Dios. esotros somos testigos de su amistad,
de su clemencia de su compasión.
"~a verdadera amistad, benevolencia activa y recíproca está más allá de
lo ~ele1table y de lo útil. Es incumbencia cordial y profunda de ayudar al
amigo en la empresa de vivir. A diferencia del servicio que es unilateral -y
gen~ralmente pagado- la amistad es una prueba constante de colaboración
desinteresada". Esta definición esencial de amistad -que tuve la satisfacción
d,: formular en el Ideario del Club de embradores de Amistad, hace algunos
anos~ ~~pone que la voluntad humana no se perfecciona cabalmente sino a
cond1c1on de amar el Bien Total, el único que la puede satisfacer. El hombre
n? se realiza más q~e superándose. Pero no por el camino del superhombre
metzscheano. _Realizamos nuestro bien en la medida en que nos olvidamos
~e nosotros ~•smos para pe~dernos en el bien. Ya lo dejó dicho Platón en
El Banquete . Aquel a quien el amor no toca, camina en la oscuridad".
28

"Aún antes que el amor erótico deje sentir un lla°:ado misterioso _en el
corazón del joven o de la joven, ese corazón se ha ab1~rto ya a la amistad.
La amistad existe en los jardines de infantes, en los asilos de ancianos y
hasta entre locos. Los hombres que han alcanzado las más altas cumbres de
la vida espiritual renuncian, con cierta frecuencia, a los placeres del amor
más no a los de la amistad. Y es significativo que Cristo, que no quiso para
sí el amor que une al 'hombre con la mujer ha vivido a fondo la comunión
de la amistad (Magdalena, Marta, Lázaro Juan). Mientras que el amor
erótico no tolera ser compartido la amistad sí. La amistad quiere el diálogo
sincero, simple espontáneo. Está hecha de serenidad y de luz, no de
embriagueces de los sentidos. Es más específicamente humana que el ~or
erótico. Exige una igualdad entre sus componentes,,mayor que la eX1g1da
,, 18
por e1amor .
La disolución progresi a de la amistad - Charitas" en su sentido
etimológico- ha producido el actual hombre absurdo q~e en su volunta~ _Y en
su desesperanza produce sudores de angustia. Coexiste con sus proJ irnos
-que siente muy lejanos- como mera conti~üeda? física. in amistad no ~~y
verdadera comunicación.
o hay conv1venc1a porque no hay relac1on
auténtica entre el yo y el tú. Resulta explicable, en este supuesto que un
estado omnívoro planifique lo económico y lo político lo público y lo
privado, lo moral y lo inmoral. La técnica, que sólo,ti~ne razón de n:iedio, se
transforma, insensiblemente, en un desideratum ultimo obscureciendo la
amistad. Ya no se sabe qué hacer con la transformación del medio ambiente.
Y el mundo tecnocrático, moralmente neutro, se mueve por el mito del
progreso sin referencia posterior a nada. Perdida la regulació~ m~ral y
amistosa las fuerzas de la técnica nos ponen frente a la amenaza inminente
'
.
de la destrucción de la humanidad o de gran parte de ella. e nos quiere
hacer creer que la división del mundo en dos fracciones -no enemigas por
naturaleza- que se disputan, con diferentes propósitos y con di ersos modos
el dominio de la comunidad internacional es tan inevitable como la ley de la
caída de los cuerpos.
unca se dirá bastante sobre el valor de la verdadera amistad .
Concordancia de los quereres entre aquello que entienden no ser más que
para un sólo valor. Comercio para ayudarse mutuamente a gozar de lo que
no muere. Unión complementaria en un nosotros a despecho de la
divergencia de caracteres y de la diversidad de opiniones. Corazones que
nada escatiman cuando se trata de sufrir o de alegrarse con el otro; que es un
"alter ego ": "Mantengámonos unidos --decía Domingo de Guzmán a
Francisco de Asis- y nadie prevalecerá contra nosotros". La amistad no se
finca sobre un engaño. El interés el placer la simpatía fácil el buen humor,
las agradables lisonjas a cambio pel sacrificio de lo mejor que hay en la

29

�existencia deJ otro. i la amistad es por naturaJeza duradera, no hay que
preocupamos demasiado por Jos que rompen la benevolencia activa. Los
que cesan de ser amigos -aseguraba San Francisco de ales- no lo fueron
jamás". Pero que las decepciones, aJ fin y al cabo inevitables en este alle
de lágrimas , no paralicen nuestras manos de sembradore . Estamos de paso
en este escenario; somos peregrinos de una realidad más alta.
uestro
tránsito debe dejar no obstante la huella de un eñorío sobre el contorno y
de una amistad que venza la prueba de la muerte ..

mundo mejor un México que e té destinado a cumplir un destino ele ado_ Y
honroso en el seno de la sociedad mundial. El sol sale en cada genera~1on
buena que pasa por el mundo. Y cuando nos hallemos cansados de cammar
hacia las estrellas para buscar un poco de luz para los hombres en la noche
repo aremos al pie de la alta montaña silente ~on la 1irrne esperanza en la
venida de una nueva tierra y un nue o cielo. Ha en esta espera
esperanzada, amor al destino entrega amorosa a un orden uni er al que nos
trasciende nos cobija.

Contra la mística operante del odio, es preciso emprender una cruzada
de la amistad. AJ puño cerrado hay que oponer la mano abierta. La amistad
y ólo la amistad puede al ar al hombre en el plano de la con ivencia
social. Y hasta en el plano de nuestro destino último d per onas será la
amistad d Dios la que nos al e.

ota bibliográficas

La muerte del amor petrifica los corazones. La leña eca del sistema
cordial, en un odiador, sólo sirve para arder. El desamparo espirituaJ no
pu de ser más lacerante. El que endiosa a una creatura, a la ciencia al arte,
al dinero a la voluntad de poder no llega a una verdadera solidaridad con
los demás. Lo más probable es que concluya en un egoísta enamoramiento
de sí mismo.

1

Epístola de los Corintios 13, 4-8.

2

Joaquín Xirau: Amor y Mundo, Fondo de Cultura Económica, p. 117.

3

Op. Cit., p. 132.

4

Maestro Eckhart: ermo LV n. 552.

s an Agustín: De Doctrina Christiana,L. I, c. XXVII-XXVIll

Me parece que el mundo contemporáneo no ha ensayado a gran escala
una educación para el amor. Y para que el mundo sea habitable por el
hombre requerimos una educación para el amor. Las universidades no han
querido creer en el amor como fuent de luz y de ciencia, de calor y de
consuelo para el hombre y la sociedad. Sobran eruditos y faJtan sabios. Ha
poca gente feliz. Siento una compasión infinita por es pequeño, admirable
ser que ive y muere entre asfalto y humo siempre atenazado por I reloj
molesto por eqfermedades que produce la civilización, saturado d
problemas, siempre a la búsqueda, pero generalmente frustrado antes de
haber encontrado el amor.
Me dan miedo las paJabras devaluadas por ausencia de autenticidad. La
palabra amor ha de ser un acontecimiento en nue tra vida. i no ocurre sería
mejor que no la dijésemos y no la escribié emos. Porqu la palabra genuina
es ser lo que somos. i somos plenos -&lt;:orno se puede ser pleno en esta vidalo único que nos falta
la plenitud d los demás. ¿O es que acaso el
hombre no está encomendado aJ hombre? i ya no hay amistad, si ya el
hombre no cuida del hombre, de nada sirve seguir construyendo tanta
ciudades vacías de calor humano.

6

7

ax cheler: Ordo Amoris, p. 22 Caparrós editores, Colección Espirit, Madrid
1996.

8 Max
9

10

11

30

cheler: Jbidem, p. 39.

ax cheler: Ibídem p. 45-46.

Dietrkh von Hildebrand: la esencia del amor, p. 73 E
avarra, S.A. Pamplona España, 1998.

A, Ediciones de

Dietrich von Hildebrand: Ibídem p. 399.

12 iegfried Johannes Hamburguer· "Künheit der Liebe", Wahrheit, Wert und Sein,
hrg. Walduin Schwartz, Rregensburng, 1970), S. 100.
13

Moisés Ma. Capelo, O. .A.: La inquietud, esa postura humana, p. 239, Editorial
Studiurn Madrid, 1969.
14

o estamos aún logrados acabados, concluídos. eguimos en camino,
encomendados los unos a los otros. Crezcamos juntos y forrnemo un

San Juan de la Cruz: Dichos de Luz y Amor, p. 59.

San Agustín: ermo, CCCXXXVI, 2.

is an Agustín: o lo salvus esse sine Vobis, ermo XVII, 2.
31

�16

El hombre y su Dios, p. 1 I6, Ed. Paulinas.

17

San Pablo: Tím. 3,4.

is

I

ESCLARECIMIENTOS SOBRE LA OCIÓ DE
«METAPOLÍTICA»
-Corrientes y planteamiento -

. L

gnac10 eep: Psicoanálisis de la Amistad.

Dr. Ricardo Miguel Flores
Jefe de lc1 Sección de Filosofía
Centro de Estudios Humanísticos - UA L
Presentación

En los últimos lustros ha sido cada vez más frecuente en los medios
académicos y, en general intelectuales el uso del vocablo metapolítica, el
que, como veremos, está urgido de una explicitación adecuada, así no sea
sólo por el hecho de que distintos autores se sirven del mismo según diversas
y aún heterogéneas connotaciones, toda vez que su utilización no se restringe
únicamente a finalidades de índole académica.
En el presente texto intentaremos mostrar las principales concepciones
que sobre esa noción es dable encontrar en el pensamiento actual, en la
inteligencia de que, por su misma relativa novedad, aún no encuentra una
concreción y delimitación bien perfilada en cuanto a sus contenidos, los
cuales, de acuerdo a las distintas corrientes del pensamiento, y aún, visiones
del mundo, presentan variaciones y matizaciones diversas.
o tiene esta colaboración -sería imposibe- pretensiones de
exhaustividad, ni es nuestro propósito, al menos por ahora, formular una
evaluación crítica de estas distintas corrientes del pensamiento metapolítico.
EUo exigiría un trabajo de más largo aliento, y un espacio y condiciones de
las que por el momento no disponemos. Tampoco la selección efectuada
conlleva desde luego adhesión alguna a cualquiera de las distintas escuelas.
Es así que nuestro propósito se circunscribe a una presentación sucinta, -que
esperamos suficiente a dicha finalidad-, de algunas de las ideas má
resaltantes en las varias manifestaciones teóricas hoy' en circulación . Con
todo, no nos inhibiremos de efectuar alguna anotación crítica incidental
eventualmente. Esperamos que estas breves acotaciones contribuyan a
disipar posibles equívocos.
La " ueva Derecha"
Una de las acepciones prevalecientes de "metapolítica" es la que
asimila la palabra a una actividad predominante o exclusivamente cultural,
que en todo caso es antecedente y precondición explícita de la actividad
política, y aún incluso, faena abiertamente dirigida a la toma del poder
32
33

�político, después de realizar una labor de reemplazo del anterior paradigma
cultural, que dotaba de sustento al poder político dominante, como veremos.
A finales de los años sesenta, el grupo cultural francés conocido
como la nouvelle droit encabezado por Alain de Benoist va a ser quien
ponga en circulación el vocablo en una acepción virtualmente coextensiva a
la de teoría del poder cultural del filósofo italiano Antonio Gramsci, "que
más que preparar el ascenso al poder de un partido político pretende
transformar las mentalidades, a fin de promover un nuevo sistema de
valores. Es por lo que la ND ha escogido ser una escuela de pensamiento y
no un movimiento político . . . . . Su objetivo es suscitar el debate ideológico,
totalmente necesario y urgente en un momento en el que la sociedad europea
está invadida por el desencanto, la incertidumbre y la tentación de la
renuncia" 1• El proyecto cultural metapolítico consiste en difundir en la
llamada sociedad civil una concepción del mundo, cdn el consecuente
impacto histórico.
Ahora bien en el presente contexto, una concepción áel mundo va a ser
entendida como una C-Onfiguración cultural mucho má amplia q·ue una mera
ideología; esto es, se trataría de un mismo proyecto histórico y un mismo
horizonte sociocultural, compartiendo valores ideas e ideales básicos
influidos por la antropología y aún la biología del grupo portador de tal
cosmovisión. Diversas ideologías pueden ser comprendidas bajo una misma
concepción del mundo.
La Nueva Derecha, en su labor de revisionismo histórico va
si~plem~nt~ a invertir _el signo de la revolución cultural propuesta p~r el
filosofo 1tahano Antonio Gramsci, tomando inverso el sentido de varios
conceptos gramscianos; ese va ser el caso de la conocida noción de
intelectual orgánico: "La noción de este nuevo tipo de intelectual se resume
en ~uatro imperativos: Primero, tomar posiciones frente ji lo inmediato, es
decir, ser obse~ador comprometido de la situación. presente aunque
gua_r~ando una libertad de apreciación y de reflexión; segundo, no dejarse
apns1onar por una dialéctic~ bipolar, es decir, por la posibilidad de tener que
escoger entre la derecha hberaJ o la utopía cristiano-marxista igualitaria·
tercero, cre~r y .er:i1itir un discurso de ruptura de esta ideología dominante, en
la que el liberalismo_ y la socialdemocracia no representan más que dos
facetas ~~mplementanas de una misma concepción del mundo igualitaria
econom1c1sta; lo que supone en el mundo del simulacro en que vivimos
crear una nuev~ dimensi~n mítica, capaz de dar sentido a la realidad pues 1~
fuerza de una idea proviene ante todo de su capacidad lírica. A la ND Je
~01:esp?nde h~cer nacer la emoción poética del siglo XXI. El cuarto y
ultJ~o imperativo es el compromiso total y permanente entre la teoría y la
acc1on." 2
34

En esta visión de la Metapolítica que -como y~ °!"encionamo~, no es la
· ·ca- es patente el rechazo a las visiones homogeneizantes y umficadoras
Un!
I d
dé
globalismo unimundista, ya se presenten en clave neo J"b
I era . e tercera
· " "nuevo centro" etc. y asimismo hay un claro desplazamiento que la
v_•~~
en las antípoda~ de lo que se ha dado en. llamar opinión políticamente
SI
correcta. Hay patentes afinidades con las corr~entes ne~paganas europeas,
y entronca con una larga tradició?. idealista e ,,mte_lectualista_ toda ~ez q~e se
adscribe explícitamente a la noc1on de que la idea es pnmero . Q_m_enes
promueven esta visión ven con sumo desd~n tanto la~_formas de act~v1smo
desaforado como los "arribismos" pragmáticos refonmstas, ya que mientras
las primeras resultan patéticas y car_entes d~ futuro, los segundos s~n planos,
inconducentes e incapaces de suscitar pas1~nes. A:la:~º plazo _nmguna de
estas dos posiciones es viable, sus nucleam1ento~ poht1cos se p1~rden en ,el
limitado horizonte de las reivindicaciones matenales y cortoplac1stas, ~ les
es inherente una proclividad contemporizadora con lo~ poderes mun~1~les,
allanándose a su proyectos, y supeditándoles sus propias agendas pohtJcas
de las que finalmente abdican.
11

11

11

Pretende la Metapolítica de la ND, erigirse en un n~evo poder cul~~al
alternativo que se sitúe más allá del horizonte de despliegue de las 1eJ~S
opos1c1ones
izquierda-derecha, . libe~alismo-soci~lis~o,
Y
aun
socialdemocracia-comunismo neoliberahsmo-keynes1amsmo y otras,
planteando nuevos ejes de problematicidad como podría ser el plano de
confrontación entre partidarios y adversarios de los d_erechos humano_s (~ por
lo tanto de una esencia o naturaleza humana única, y del cons1gu1ente
"derecho natural"), de una nueva "Europa imperial aliada con los pueblo~ del
Tercer Mundo" 3, y de partidarios y adversarios de "un nuevo paganismo
sobrehumano".
En los hechos, la nouvelle droite se desmarca de todos los partidos
políticps actuantes, y no ejerce nin~na acción política partidaria ya que
estima que los partidos políticos han sido netamente superados por los n,1ega
mass-media, y en general, la llamada "industria cultural"; en consecuencia es
en ese ámbito donde habrá de actuar preferentemente.
Tesis definitorias de la ND son -entre otras- la de la concepción
esférica de la historia, que se remitiría a _ielz:sc~e.' en la _cual se asi_ste a una
supuesta indeterminación de los procesos h1stoncos s1_endo a9u_1 pa~ado
presente y futuro no ya instancias puntuales de _una !mea ~~1d1recc1onal
preestablecida ni momentos ínsitos ~n. un es~~nano ~e _repettc!ones
~ea
idénticas o analógicas (como en las d1stmtas v1s1ones c1cli~~), smo mas bien
perspectivas que coinciden en todo momento actual. As1m1smo. postula .en
afinidad con lo anterior, que el mundo es un caos sm sentido

:ª

35

�predetenninado, y el hombre sería un "animal que da sentido a las cosas"; en
consecuencia, no habría ninguna suerte de normas preestablecidas ya que
éstas son meras convenciones creadas por los hombres. La transformación
cultural propuesta implicaría la creación de nuevas normas conducentes a
una nueva subjetividad colectiva de una fuerza tal que su vigencia y
legitimidad funcionales parezcan naturales y absolutas.
Subyacente a las concepciones que sobre la historia y la sociedad
tiene la ueva Derecha, encontramos una específica visión del hombre y de
la razón. El hombre aquí "no es sino que deviene" creándose a sí mismo en
perenne mutación que le permite diverger cultural y antropológicamente, a la
inversa de las visiones judeocristiana y helénica, para las que habría una
naturaleza común ante la· que las diferencias étnicas y culturales serían
derivadas y provisionales. Por tender siempre a "lo má.5'', hacia "metanaturalezas" el fin buscado y explícitamente postulado sería un
"sobrehumanismo", con tintes heroicos aunados a la técnica moderna y a la
voluntad de poder.
En cuanto a la razón virtualmente se proscribe • la "lógica
monovalente aristótélica", que canoniza los principios de exclusión binaria y
de contradicción por incompatibilidad para postular una lógica sintética que
reconcilie los antagonismos conceptuales, dando lugar a "nociones nuevas
por fusión" .4 Esta concepción de la Metapolítica pretende superar una serie
de dualismos que operan en el paradigma cultural vigente en Occidente
como materialismo y metafísica, conservadurismo y revolución, liberalismo
y socialismo, individualismo y colectivismo etc., tratando de instaurar la ya
expuesta visión diferencialista, "antiuniversal" y neopagana.
Vi ión desde la Hermenéutica

la Teoría Crítica.

Decíamos líneas arriba que no era esta la única manera de
conceptualizar la metapolítica; existen otras visione al respecto que
conviene explicitar con la mayor nitidez posible, resaltando desde ahora que
no todas hacen uso explícito del vocablo. Una segunda versión de esta
noción que se va abriendo paso progresivamente la encontramos en la
confluencia -en lo que respecta al tema que nos ocupa- de las corrientes
hermenéuticas y analíticas del pensamierrto, que tienen en común la
pretensión de elaborar una filosofia sin metaftsica, posición que tiene
diversas consecuencias no desdeñables en el ni el correspondiente al de la
metapolítica y, por ende, al de la política sin más.

mucho los estrictos marcos referenciales de una corriente filosófica o d~ una
postura académica, toda vez que el problema _hem:ien~~tico sur~e a partir ~.el
momento en que se toma conciencia de la co1mpllcacion de 10terpretac1on
en todo entendimiento y comprensión humanos, que de ongen aparece. ya
como necesariamente interpretativo. Ello es porque la comprensión
(verstehen) tiene siempre como supuesto una pr~inteligencia de su~o
atravesada por múltiples condicionamientos,. de,rwa~o_s d~ l~ . comun
situación histórica de una sociedad y de la propia htstonctdad md_1v1d~~I de
cada quien presente en todo individuo junto con su orig n e h1stonc1dad
vital.

!ª

Así toda comprensión por un lado es históri a y deudora de tales
condicionamientos; por otro, si conocemos dicha condicionalidad, ¿no
podríamos también explicarla? Esto es ¿cabe separar la _pre inteligencia o
precomprensión que tenemos, de los tema o asuntos mismos de que nos
ocupamos? En la línea de la fenomenología má clásica (Hus erl, Sc~eler
Ingarden, Bochensk.i) esto es considerado factible· hoy día, el p nsamtento
hermenéutico en su desarrollo ha ido nucleando en tomo suyo una
concordancia cada ez más unánime en el sentido de que tal abstracción es
imposible; a esta aporía se le ha dado en llamar cí:,culo ~ermenéutic?; este
habrá de consistir entonces en que toda comprenston esta de suyo signada
por Ja preinteligencia del comprensor o cognoscente. En toda pret_ensión de
explicitación de dicha preint~lige~cia, se , tendría ~ue r~cumr a otra
preinteligencia, y así hasta el mfimto. ~l _ctrculo e~ mel~d1ble. El .lector
avezado desde aquí podrá estar en cond1c1one de ir den ando tests que
tienen ineludibles consecuencia en el ámbito de la teoría Y aún de la
actividad políticas.
Ello da pie a las siguientes contundentes afirmaciones de Emerich
Coreth uno de los principales e ponentes de las posiciones hermenéuticas:
"Tal cí~culo significa que jamás se da un punto de partida absol.uto y libre de
condicionamientos . .. Es siempre el hombre concreto, determinado en cada
caso, el hombre que se xperimenta y entiende en su mundo, el q~e _pregunta
por el ser del hombre. La precomprensión concreta no puede eltmmarse en
modo alguno. o podemos saltar por encima de nosotros mismos. De de
nuestra existencia concreta no podemos reflejarnos hacia un puro "yo
pienso". Siempre cargamos con nosotros mismos: con nuestra situación
histórica. .. "6 •

La hermenéutica 5-en un principio técnica y arte de la interpretación
textual- ha devenido en la filosofía del presente como una teoría
generalizada de la interpretación posición crítica esta que desborda con

En todo el amplio horizonte de las ciencias humanas y o iales
encontramos a la hermenéutica jugando un papel decisivo en el
esclarecimiento de los métodos de dichas ciencias; un politólogo
suficientemente informado acerca de estas cuestiones es consciente de que
los asuntos que se configuran como objetos de estudio en su ámbito de

36

37

�conocimiento no se establecen de manera permanente e inequívo a, sino que
muestran facetas multiformes en buena medida mediacionadas en su ser o en
su sentido por el lenguaje; en consecuencia, todo s ntido sólo es tal dentro
de un univer o de discurso, en donde un entramado de elemento
co movisionales ideológicos, lingüístico y antropológico-culturales
confonnan la constelación necesaria, mas aún no sufici nte a efectos de su
·compr nsión e interpretación.
Para una satisfactoria «comprensión de lo otro» e nece ario
desplazar. e de un universo de discurso a otro lo cual sólo es po ibl en una
consideración del I nguaje como un trascendental · y/o existencial
(Heidegger, Jasper ) que dé píe a una «fusión de horizontes» Gadamer7 •
Ello no conlleva en manera alguna un deslizamiento relati ista o una apuesta
en las ciencias humanas y sociales por la arbitrariedad o la impo tura ; d lo
que se trata es no eludir inderogables exigencias metodológicas de ubicar e
"a la altura de los tiempos" según gustaba de decir Ortega y Gas et.
La actual hennenéutica desborda lo confinados límite a que la
había circunscrito en su momento el historicismo alemán de Wilhelm
Dilthey, quien la conceptuaba como metodología general de las ciencias del
espíritu. Así mientras las ci ncia físico naturales pondrían en op ración un
dispositi o metodológico analítico-causal e plicativo (Erk/iiren ) de us
respectivos objetos, las ciencias del espíritu Jlevarían a cabo la ya apuntada
Verstehen de las realidade humanas y culturales que son objeto propio de su
consideración.
Hoy día no obstante la cuestión hermenéutica no se r cortaría
entonces n una problemática regional limitda al campo d las cienci
humanas, sino que se presenta con carácter univer al, por configurar el
universo todo del dis urso humano en u totalidad al ser la interpretación
tanto principio implícito como intención final explícita del entendimiento y
la int lec ión humanos.

herrnen ia fundacional del uni erso del discurso humano, siendo la lengua
propia una isión del mundo perspecti a o cocreación mediacional que filtra
Y· a la ez colorea los perfil de realidad que se presentan ante ~l ser
humano. De esta suerte, la hermenéutica se configura como honzonte
semiológico gen ralizado desde el cual juzg r críticamente toda
interpretación particular, p. ej ., de las ciencias . humanas tomand.o en
consideración que esta perspec iva teórica se eng~ en una e~Fc1e. _de
estructuración modélica que permite articular la propia construcc1on cnt1ca
de la realidad.
Aquí la erdad no habrá d ser concebida co~o conformidad
inamo ibl con una realidad "asegurada" en su congelación pre ente a la
con iencia sino adecuación-conformación "justa" ( e' sentido de justeza)
d é ta frente a las realidades a las que -mediante un perman nte proceso-de
pr cisión y ajuste- les pennitiría ftjar u alor de posición y en lo posible su
consistencia ontológica.
n el p nsamiento contemporáneo es dable encontrar a enidas que
recorriendo sinuosas tra ectorias úbitamente convergen y así se suscitan
amalgamas fusiones impre i ta · emos enton s ~ómo_ Karl Ott~ Ap 1,
dis ípulo de Jürgen Hab nnas (E uela de Frankfurt) ~mtet1~ _n un solo h~
teórico tesis hemenéuticas, analíticas y de u propia trad1 1ón de teoria
crítica. Apel plantea que hay di ersos mundos o comunidades
comunicati as subyaciendo a cada una de ellas sus propias condiciones de
posibilidad de comunicación. En las condiciones actuales de globa~izació~.
hegemonía del capitalismo mzmdial integrado (com~ lo conceptuah~n Fehx
Guattari y Toni
egri) la verdadera y umver al omuntdad de
comunicación para pel sería la humanidad 1 1ent ntera la que estaría
en vía de tran itar ha ia la aceptación d una detenninadas reglas de juego
lingUísti o, en un sentido wittgensteiniano.

Para Gadam r Coreth, Betti, Ricoeur te. el lenguaje representa la
interpr tación o «hermeneia» fundamental o primigenia del mundo o

La transformación de la filosofia que postula pe! plantea orno
erdadero aquello que ha de pre entar e como conjunto supuesto de
condiciones que hacen posible todo discur o comunicativo; por end no
ya como en Habermas I asentimiento al que se arriba mediante dis ursas.
Pretende A~ 1haber encontrado un nue o pu~t~ carte iano re.fundacional de
la filo afia O en el apriori de la compren 10n argumentativa que en la
comunidad comunicativa real adquiere una posición destacada dentro de la
preestructura hermenéutica de la inteligencia. De uerte tal qu todos los
restante supue tos de la comprensión -de índole material e istenci 1cuyo relie e en muchas oc ion s desdibuja y torna opaca las reglas del
juego argumentati o, de jure deb n subordinar e en principio al mencionado
apriori, o pena de extra iar el ignificado genuino que en justi ia les
corr sponde.

38

39

En esta línea de sentido «interpretación» habrá de r abrir un texto
obra producción, conte to o discurso redirigiéndolo y conexionándolo con
u entido antropológico, partiendo de la captación d u significado
inmediato y a continuación proceder a u de odifi ación•;- codificación lo
qu implica la mediación de un código lo cual finalmente no sólo no romp ,
ino ratifica el pi nteamiento nuclear de la hermenéutica dilth yana, donde
comprender justamente habrá de ser aprehender un sentido o poner en
relación un fenómeno con una conexión total conocida 9•
'

�Habermas en todo caso no discurre lejanamente al horizonte
hennenéutico; éJ se pregunta cómo es posible en la sociedad moderna una
identidad (como comunidad de convicciones de un sujeto colectivo),
tomando en consideración la ausencia unificadora de mitos, religiones, y
aún, sistemas filosóficos, de que carece la sociedad pluralista. Su respuesta
la construye en la línea de que tal identidad sólo es asequible mediante
asentimientos obtenidos a través de discursos libres de dominio, esto es, en
situaciones com~nicativas ideales opuestas a los hechos. (contrafácticas).
Habermas parte de una plataforma de ideas que pretende reflejar una
situación histórica dada, en la·que el binomio dialéctico 'fuerzas productivasrelaciones de producción',- es sustituido por la interacción contingente entre
la esfera del actuar instrumental y la del actuar práctico-simbólico.
Ello debido a que, en la revisión que de la original herencia
frankfurtiana (Horkheimer, Adorno), efectúa Habermas, quedan claramente
diferenciadas, por un lado, la apropiación de la naturaleza por los hombres
mediante instrumentos (lógica o razón instrumental), y por otro, la
interacción comunicativa en una comunidad ética m~diante. el lenguaje
(razón comunicativa). Tan netamente distinguibles son a~bas esferas que, en
el marco de la sociedad actual y su devenir tecndcrático, la lógica
instrumental ha avasallado, "sobreconformado", a la esfera de los discursos
comunicativos, quedando relegados en particular, los discursos referentes a
los fines, los valores y la liberación.
El interés emancipatorio que Habermas conserva de sus
predecesores vá más allá del esquema de Marx nucleado en torno al trabajo,
la superación de la lucha de clases y la abolición de las mismas junto con el
Estado; todo ello no supondría sin más la superación de toda fonna de
opresión y servidumbre. La propuesta habennasiana gira en tomo a la
necesidad de liberar primero a la propia esfera de la interacción
comunicativa de su sujeción a la razón instrumental, y a la vez, supeditar a
los afanes emancipatorios los cánones de la ciencia, , posibilitando una
reunificación de teoría y praxis, en un nivel superador del actual estado de
cosas, signado por la hegemonía tecno-burocrática y cientificista, lo que
sitúa todo su planteamiento en un claro nivel. metapolítico.
La dialéctica deviene entonces reflexión que se traduce en lenguaje
libre de dominación, implicando necesariamente la inmersión del sujeto en Ja
totalidad que es conocida y una práxis dialógica no exenta de dificultades. El
conocimiento de suyo, conlleva interés y pautas valorativas; en el caso de las
ciencias naturales, estas se hallan sometidas al mismo espacio de dominación
instrumental vigente, en las condiciones actuales. A las ciencias sociales, por
su parte, la actual tecnificación de la sociedad las aliena, ocultando su
40

genuino interés práctico y su vocación liberadoras, lo que las ubica en u_n
ámbito de entendimiento político, desplazándolas de entrada, de fung1r
meramente como espejo de Jas ciencias naturales, uncidas al carro victorioso
de los intereses de la dominación y de la racionalidad instrumentales.
La teoría crítica de Habennas, pese a su conjunción de ideas
asimilables a la dialéctica de la ilustración de Horid1eimer al pragmatismo
de Pierce y James, al interaccionismo simbólico de 'Cooley, Mead y Wright
Milis a la misma hermenéutica del ya mencionado Gadamer, y a las
tradi;iones filosóficas representadas por Marx, el psicoanálisis el idealismo
alemán, el historicismo y aún el positivismo, desarrolla su propia
especificidad que gira en derredor de la tesis de la emancipación que para
Habermas y Apel, va a representar la única idea aún promovible heredada de
la tradición filosófica. Hay quienes ven precisamente en Gadamer y
Habermas, y en menor medida en Apel a los últimc;; representantes de la
gran tradición filosófica de Europa.
Para este último pensador, el gran mérito de la filosofía
hermenéutica al modo de Gadamer va a consistir en reaccionar contra el
proceso de reducción sufrido por la teoría del conocimiento procede~te de
Kant, en la moderna lógica de la ciencia, incluidas todas las anantes
positivi tas. Y es que la hermenéutica ha puesto en evidencia los
presupuestos tra cendentales -otrora ocultos- de esta lógjca a la que subyac
la relación sujeto-objeto defendida por Descartes y Kant y adicionalmente,
al radicalizar la reflexión sobre la &lt;&lt;comprensión» ha descubierto estructuras
de suyo impensables en el esquema diádico planteado superando
simultáneamente tanto el idealismo gnoseológico como el solips_ismo
metódico, esto es, Kant y su antecedente, Descartes.
Esto conlleva implícitamente y conduce nece ariamente a la
tematización del lenguaje como un a priori irrebasable -si bien
reconstruible- del comprender. En Gadamer -desde la óptica de Apelencontramos aplicada críticamente la radicalización de la idea de
hermenéutica a la autocomprensión filosófica de las ciencias del espíritu,
superadora en definitiva de la concepción objetivista, sumamente restrictiva
del positivismo -que en el neopositivismo lógico habrá de reaparecer- para la
que «comprensión» meramente habrá de significar la tematización vivencia!
por empatía de los procesos o actos psíquicos de otras personas.
Se trata aquí de una concepción deformadora y sustitutiva del
verdadero problema hemenéutico original: el acuerde con los otros acerca
del mundo objetivo, esto es, acerca del sentido y verdad del descubrimiento
lingüístic::o de lo real en tanto que real. Y es que para Karl-Otto Apel como
ya vimos, la verdad estribará en lo que ha de supone se para que pueda darse
41

�una comunicac1on el conjunto de condiciones de posibilidad a priori que
posibilita los di cur os

satura Ja manera de ver del sujeto. conforma su horizonte y le posibilita o
cancela opciones de intelección.

La hermenéutica plantea consist nt mente que no nos es dable a lo
humanos -y esto envuelve consecuencias políticas inocultable - al anzar
mediante reconstrucción o realizar a posteriori la pleni,ud concreta del
mundo de la significación o de comprensión de otro hombr o de ott:a época
histórica. Ciertamente, Gadamer llega a hablar de mezcla de horizontes, mas
esto es en el mejor de los casos, una aproximación. i lo anterior fuera
exigibl sin más, toda posibilidad de intelección quedaría por principio
obliterada, dada la radical singularidad de cada «mundo de significación».

Se puede colegir de todo lo anterior, final~. nte que. si bien es
posible seguir afinnando -en consonancia con las pos1c1ones clásicas- qu~ :'
mundo es el horizonte total toda ez que abarca nuestra total comprens1on
del mundo también se debe puntualizar que por estar referido a una
situación social e histórica determinada el horizonte deviene «horizonte
total relativo». Aquí el «horizonte total absoluto» en Gadamer Y Coreth
-notoriamente influidos por Heidegger en e ta cuestión- se de plaza
precisamente al hombre -punto axial de todas las ~ue tiones- y a su e~encia
con ertido en nue o a priori pero no por ello desvinculado de la cuestión del
ser. La designación que sintetiza esta visión es bien conocida: « r-en-elmundo».

En concordancia con lo anterior plantea el ya citado Emerich
Coreth: &lt;&lt;Pero cuanto más e trate de entender una totalidad concreta por
ej mplo a otro hombre, o una obra literaria del pasado que contien o
presupone todo un mundo de relaciones humanas de maneras de
comportarse, de formas de pensamiento o de mentalidade , tanto más debe la
intele ción tanto como sea posibl , intentar iluminar el tra fondo para ganar
el horizont correcto de comprensión» 11 •
Precisan Coreth y los hermeneutas que el «mundo de la ida» al qu
se r fería Dilthey «abarca -en heterogénea unidad- man ras de er mu
distinas intenciones teoréticas intereses prácticos valoraciones afectiva ,
tomas de posición y modos de obrar los cuales en cuanto forman el
trasfondo atemático sólo pueden er investigados conclusi amente a partir
de afirmaciones o de sucesos singulares . . . Interpretar afirmacione
singulares sin atención a su origen y a trasfondo o sea interpretarla
«ingenuamente» a partir de la compren ión previa propia conduce a errores»
12

De ahí la importancia decisiva del concepto -fundam ntal n
hermenéutica- de horizonte: «totalidad comprendi~a conjunta
atemáticarnente o bien preentendida, la cual penetra, condicionándolo
determinándolo en el conocimiento -la percepción o la int lección- de un
contenido sinyular que se abre dentro de esa totalidad de una manera
determinada» 1 • Hay horizontes parciales heterogéneo ubicados a distinta
e calas, configurando entre todos un horizonte de totalidad donde se ins rtan
la vida histórica y la intelección humana. Cada horizonte oncreto pos e su
propia respecti idad su específica manera de aprehendt11r sentidos de mirar
la realidad y de leerla, condicionante de cada contenido singular así
fonnalizado. Por esta vía la conocida dicotomía de «objeto formal»
«objeto materia))) queda superada, y la escisión entr un suj to puro
nfrentado a una objetividad pura queda a su vez en entredicho de de el
momento en que e todo el mundo de la experiencia y la comprensión el qu
42

utonomi mo Metapolítica del d eo.
in hacer necesariamente uso de la expresión «metapolítica&gt;&gt;
encontramos una muy original y poco at ndida i ión metapolítica en el
pen ador y luchador so ial italiano Antoni? (Toni) egri 14 . -~ercano a 1~
filosofla francesa posestructuralista de Gllles Deleuze
Fe!Jx Guattan
escribirá varios textos con este último además de sus propios escritos. Con
estos autores comparte el propósito de rearmar un nuevo tipo de diagnóstico
que conjugue "las dimensiones del inconsciente y de la subjeti idad con las
dimensiones ocio-políticas idio incráticas resituando los síntomas propios
de esta era de la infonnación planetaria" 15 • Tanto Guattari como egri se
sirven de la noción de Capitalismo
undial Integrado (CM1 en lo
16
ubsecuente) acuñado por el primero en la e aboración de todo u
andamiaje conceptual político y metapolítico. De lo que se trata para egriGuattari es de estructurar una nue a armazón referencial que haga po ibl la
formulación de nueva propue tas 17 abriendo paso al ejercicio d la
imaginación la creatividad ocia! y a la rehabilitación-reapropiación de los
conceptos de &lt;&lt;nece idad» de «deseo» entendidos en el presente conte to
como fundamentos de la ida comunitaria.
Proponen estos pen adores en un escrito de 1984 18 una redefinición
de comunismo entendido ya no má como inónimo de «aplastami nto del
hombre bajo el pe o del colecti ismo», sino como la vía más ad uada y
deseable d lib ración de las singularidades individuales y colectivas, que
indefectiblemente habrá de pasar por la abolición de toda suerte de
regimentación /o control de los pensamiento y de lo d~eos .

43

�Y no es que no haya conciencia por parte de egri acerca del
estrepitoso fracaso del llamado «socialismo real», en su momento socio y
cómplice de las potencias capitalistas. Ambos tipos de regímenes son
considerados desertores de las grandes promesas de la ilustración: libertad,
igualdad, fraternidad; y no sólo esto, sino que incluso serían copartícipes de
u,n sometimiento de la vida humana en sus distintas dimensiones: trabajo
ante todo, pero también deseo sueño, arte, etc. «El hombre que, no hace
mucho, hacía de su trabajo y de su calificación una fuente de dignidad, se
encuentra sea cual sea su posición constantemente amenazado de caducidad
social: desempleado, menesteroso asistido en potencia» 19. El trabajo «se ha
convertido en el nido de todas las irrracionalidades en que se anudan todos
los apremios y todos los sistemas de reproducción y de amplificación de esos
apremios, que consiguen así infiltrarse en las conciencias, y proliferar en
todas las avenidas de la subjetividad colectiva&gt;&gt; 20 .
El hecho es que el problema del capitalismo permanece más allá de
posiciones triunfalistas a lo Fukuyama, dado que el hombre en este sistema
pereciera trabajar sin descanso en su propia exclusión en lugar de trabajar en
función de un enriquecimiento de las relaciones del hombre con los demás
hombres, con la naturaleza y consigo mismo. Hoy día, lo sabemos, el trabajo
está comprometido, cuestionado, diseccionado. Algún autor habla de
«abolición» 21 del trabajo no en un sentido filosófico o antropológico de
"realización personal", "actividad práctico-sensorial" o aún, "actividad
autónoma de transformación de la materia", sino del "trabajo" que "se tiene o
no se tiene", esto es, el trabajo propio del capitalismo industrial que viene a
ser propiamente una construcción social consistente en una actividad
destinada a inscribirse en el flujo de intercambios a escala de toda la
sociedad, que posibilita y vehiculiza de manera normalizada la producción y
reproducción del todo social. Implica competencias socia'.mente definidas
puestas en operación mediante procedimientos socialmente homologados.
Entendido así el trabajo en el CMJ, éste restaura las peores formas
de dominación, servidumbre y explotación al obligar a todos a luchar contra
todos para obtener un puesto laboral en el sentido definido· se perpetúa
entonces un estado que, en las condiciones actuales tiende a enrarecerse y a
enmascarar y disimular aún más, si cabe, la verdadera situación del
«trabajador». Por un lado, es un verdadero precario: « . .. la figura central y
la condición "normal" no son más las del "trabajador" -ni a fortiori la del
obrero, el empleado, el asalariado-, sino la del precario que ya "trabaja", ya
no "trabaja", ejerce de manera discontinua múltiples oficios, de los cuales
ninguno es un oficio, no tiene profesión identificable y tiene como profesión
el no tenerla; no puede por lo tanto identificarse con su trabajo y no se
i~ent!~ca, sino que considera como su "verdadera" acti 1 idad aquella por el
eJerc1c10 de la cual se esfuerza en las intermitencias de su "trabajo"
44

remunerado» 22 . Por otro, el capital exige que simultáneamente sean los
trabajadores "autónomos" y "creativos" en su trabajo.
Las condiciones macrosociales son tales que se ha generado una
salida de la "sociedad de trabajo" sin reemplazarla por ninguna otra· se
disuelve el sentido específico anterior de pertenencia social. André Gorz lo
establece: « os sabemos, nos sentimos, nos aprehendemos a cada uno de
nosotros como desempleado en potencia, subempleado en potencia precario
temporario 23 , de tiempo parcial en potencia.» 24• Guattari hablará de nogarantizados.
Según Lester Thurow2 5 -uno de los corifeos más entusiastas del
globalismo- "el capitalismo le declaró la guerra a la clase obrera y la ganó".
Esta sensación satura de manera más o menos vaga la percepción del
imaginario social de una manera progresiva en particular a partir de la
hegemonía neoliberal establecida desde finales de los setenta en todo el
mundo. A partir de ese momento «la reproducción material y cultural de las
sociedades entra en crisis y la anomia, la barbarie, las guerras "civiles"
larvadas o no el miedo a un desfondamiento de la civilización y a la
implosión de la economía globalizada, basada en la finanzas, en la cual el
dinero produce dinero sin vender ni comprar nada más que dinero se
extienden a todos los continentes. El dinero se conviertió en un parásito que
devora la economía y el capital, en un depredador que saquea la economía»
26

Volviendo a egri y a la especificidad de su propuesta él afirma que
los «agenciamientos capitalísticos» se han apropiado del discurso del
comunismo para despojarlo de su capcidad de aná)j is y de su propuesta de
liberación. Y es que egri y su escuela conceptúan al comunismo como el
«conjunto de las prácticas sociales de tran formación de las conciencias y de
las realidades en los niveles políticos y sociales, históricos y cotidianos
colectivos e individuales, conscientes e inconscientes» 27 . Será ante todo la
"lucha colectiva por la liberación del trabajo" la que habrá de ser llamada
comunismo.
Hay un claro énfasis en lo que se ha dado en llamar "las nuevas
subjetividades" originadas según esta visión, a partir de los años sesenta en
particular, al calor de los conflictos de año 68, los cuales permitieron la
aparición en la escena social y política de nuevos actores ociales nuevas
singularidades colectivas dotada de una especial movilidad, creatividad y
variabilidad espacio-temporal y canalizadoras de nuvos procesos de
singularización del deseo.

45

�Se rompe con los anteriores moldes masificadores de lo social y se
rechazan todas las formas de colectivismo organizado en empresas
capitalistas y/o socialistas, en procura de una mayor y mejor productividad
social, que desemboque en la re-construcción del trabajo, espacio que, al
lado del ámbito de lo propiamente cultural configura una topología
metapolítica. El concepto de trabajo en estos autonomisti, no permite su
cristalización en ninguna forma de propiedad privada ni considera los
instrumentos de producción como un fin en sí mismo, sino como elemento
mediador a cuyo través se habrá de posibilitar el desarrollo pleno de la
singularidad y una nueva producción de subjetividad. (Es claro que se trata
de una revisión del concepto de sujeto revolucionario, entendido en clave
marxista). Su visión del poder es acotado como horizonte de liberación
como auto-valorización y auto-producción de las singularidades.
El llamado de Negri a una «subversión creativa» que comprenda no
sólo privativamente el espacio de las luchas políticas o P&lt;;&gt;)ítico-partidistas lo
sitúa a las claras en un nivel propiamente metapolítico, y do distancia de las
corrientes «posmodernistas» de un Lyotard o un Vattimo: « . .. .los cambios
se han vuelto claramente irreversibles. Los nuevos modos de subjetivación
han dislocado literalmente los viejos escenarios de la lucha de clases,
implantándose en las raíces imaginarias y cognitivas de las nuevas
dimensiones del "producir", convirtiendo su toma de conciencia en un acto
de voluntad transformadora. Los procesos de singularización de deseo se han
apoyado así, sobre prácticas colectivas que constituyen desde entonces
nuevos territorios políticos. Su dramática afirmación ha cuestionado nuestro
"vivir" social y lo ha promovido como base de una mejm expresión subjetiva
del conjunto de los sistemas de producción materiales y semióticos. Su
contestación de la propiedad privada es una negación radical de todas las
formas de colectivismo ciego . .. »28.
Las llamadas "nuevas subjetividades" aluden a una amplia gama de
nuevos actores que demandan de suyo la construcción y reconocimiento de
s~ propio espaci~ de demarcación social y de demandas diseñadas a partir de
dLvers1dades socioculturales: movimientos de estudiantes y de jóvenes en
general, de las mujeres, de minorías religiosas, étnicas y/o lingüísticas, etc.,
así como de formas altamente renovadas de las tradicioraales luchas de los
trabaj~do~es; son movimientos de "defensa y reconquista de la ruptura" 29 , de
margmahdades desbordadas que, al decir de Negri, ¡;on portadoras en
potencia de las necesidades y deseos de las grandes 1mayorías. En una
expr~sión prima facie paradójica,
egri-Guattari afirman que son
precisamente las marginalidades las instancias capaces de «unversalidad».
Par~ esta inno~a~ora y ~ud~ líne~ de pensamiento. metapolítico, los
«universales pohticos» no Lmphcan nmguna afirmación ·con pretensión de
verdad trascendente y no se desmarcan de los espacios de poder y deseo de
46

los hombres concretos; incluso se trataría de desplazarse de la dialéctica
aliado-enemigo hacia una posición que marca un salto cualitativo en este
sentido: se trata entonces de un universal político que «se constituye por el
descubrimiento del amigo en su singularidad, del otro en su irreductible
hetrogeneidad, de la comunidad solidaria en el respeto de sus valores y
finalidades propias»30 .
Es tesis nuclear de esta metapolítica del deseo que deben ser las
finalidades humanas las que califiquen y orienten la producción, no
viceversa. La organización capitalista del trabajo para la ganancia es la
instancia que en su proceso de redefinición de las formas de exacción de
plusvalía y sus nuevas y más sutiles formas de mando y dominación se
opone a la libertad, la creatividad y el deseo, mediante diversos dispositivos
como el control social establecido vía los medios de comunicación, la
informatización de toda la actividad económica y múltiples actividad~s
sociales, la articulación/supeditación de todos los tiempos y espacios
societales al modo de producción ampliado que así sobrecodifica los
imaginarios, las subjetividades, y aún los deseos y la vida privada,
tomándose iJocalizable y «desterritorializado» el poder.
Para esta corriente metapolítica, la «intelectualidad», que es
«presencia y tarea común» deviene forma del trabajo y de la comunicación
productiva, y en consecuencia trama y conducto de lo social y lo político;
otras formas de aparición de lo intelectual han perimido; no más crítica
externa de lo existente, ni compromiso con un supuesto «proceso de
transfonnación»; en todo caso, los procesos se han de reconducir a una
productiva autoposición y determinación del «sujeto intelectual colectivo».
Se trata de erigir un nuevo «poder constituyente» y de la aparición de un
nuevo sujeto revolucionario, ajeno a toda mirada expropiadora y
cosificadora del otro. «En la ondulatoria constitución del proceso
revolucionario, entre éxodo y retomo, entre miseria y riqueza, entre
anticipación y movimiento de masas, el momento sincrónico de la nueva
creación consolida la diacronía de los acontecimientos y actualiza una
irreversible genealogía. Construir la agencia política del intelecto general
hacia la producción de poder constituyente es un proceso que transforma la
ausencia de memoria (a lo que siempre la vida nos constriñe) en presencia
del producto total de las luchas pasadas y presentes. Trabajo vivo sobre un
capital históricamente acumulado y ont~lógicamente fijado . En cualquier
caso: comenzar desde el principio no es volver atrás» 31•

47

�Tradicionalismo

El escritor argentino Alberto Buela, en el número correspondiente al
año 1997 de la Revista Disenso 32 nos da noticia de la concepción
metapolítica presente en la corriente denominada tradicionalismo, que en el
presente contexto hace referencia a una línea de pensamiento que se ocupa
'del estudio de un supuesto saber primordial común a todas las civilizaciones
distinguiéndolo claramente de tradiciones específicas de pueblos
particularmente considerados, cuyos valores históricos habrían de ser objeto
de conservación en aras del mantenimiento de una identidad sociocultural.
Es Silvano Panuniio 33 , uno de los autores que traza los lineamientos
centrales de esta visión tradicional; pero su más destacado difusor en nuestra
lengua ha sido el pensador sudamericano de origen italiano Primo Siena, el
cual estima biunívocos y correlativos los conceptos de trascendencia y
metapolítica al ser esta última expresión y traducción de una ciencia de
índole más bien sagrada, y no precisamente profana. Se trataría entonces -en
esta visión ciertamente heterodoxa- de una penetración del misterio
escatológico de la historia, el cual habría de consistir en todo caso en un
proyecto providencial que comprendería las vidas todas de hombres y
naciones.
Por lo tanto, es «ciencia» a la vez que «arte regia y profética»; es
una visión metafísica de la política en la que hombre&lt;: que actúan con
rectitud tratan de realizar un paradigma «metapolítico» en el sentido
indicado, una Civitas Dei o ciudad espritual primigenia ,que sirve de pauta a
la política real. En realidad, es una visión supratemporal y supraempírica que
trata de cohonestar dos mundos, el de los modelos o paradigmas ideales y el
de las realidades efectivas, el cual debe acomodarse en todo caso al primero.
Mención aparte habría que reservarle al pensador italiano Julius
Evola "manjar difícil de digerir" como lo ha calificado el sabio especialista
en religiones Mircea Eliade 34. Evola, ha sido poco difundido y es poco
conocido aún en nuestros días; adicionalmente, ha habido una serie de
distorsiones sobre su pensamiento, de tal suerte que escritores poco rigurosos
lo han tildado sin mayor criticidad de "fascista", con un desconocimiento
total de la compleja y en último análisis polémica relación que este autor
mantuvo con dicho movimiento político. Asienta el propio Eliade que «Todo
contribuye al aislamiento de Evola en el ámbito del pensamiento y de la
cult~ra modernos: el rigor de sus análisis filosóficos, sá espíritu crítico y el
coraJe de defender como sea una ciencia "tradicional", que opone a la ciencia
laica fragmentada, atomizada» 35.

48

La concepción metapolítica y metabistórica ~voliana se ubica en una
línea en la que encontramos a Gobineau, Chamberlain, Spengler y
Rosemberg; de ellos, hoy día ciertamente sólo el tercero conserva cierto
prestigio, que a últimas fechas luce remozado· es inevitable que cada vez
que se vuelve a hablar de crisis de la civilización yío de la cultura se vuelva
a Spengler, a Toynbee, a Ortega a Keyserling, y otros con idénticas
preocupaciones.
Evola en realidad es ignorado por los especialistas porque rebasa
con mucho los estrechos límites de sus rígidos marcos de investigación al
uso. Los diletantes, por otro lado, lo rehúyen al no asimilar su "erudición en
verdad prodigiosa" (Eliade), y la inmensa mayoría de los académicos (sobre
todo los enfeudados a la "opinión políticamente correcta") recelan de la
ausencia de concesiones en la exposición que hace de sus ideas este vigoroso
pensador, que en aparente paradoja, señala no tener ideas "propias", sino
manifestar y tratar de poner en claro, nociones otrora patrimonio común a los
distintos pueblos y culturas desde la más remota e insondable antigüedad.
Imposible resulta desde luego hacer aquí una exposición exhaustiva
del pensamiento de este autor como tampoco lo hicimos en el caso de la
otras corrientes, dados los limitados propósitos del presente escrito· mas no
nos eximiremos de señalar algunas de las ideas que más resaltan del notable
polígrafo italiano que por origen de sangre, perteneció a la nobleza de su
país.
Evola cultivó y propuso la más radical alternativa a la civilización
moderna: la idea de Tradición . Esta es concebida como un tipo ideal o
categoría metafísica opuesta al mundo ''anómalo y decadente" representado
por la llamada modernidad, siendo las civlizaciones tradicionales las
genuinas depositarias de una normalidad y una sacralidad, hoy periclitadas
en un Occidente "anormal y extraviado" .
El «mundo de la Tradición» presentado por Evola es ajeno a toda
suerte de fantasía individual. Utilizando un método inductivo y con un
impresionante acopio de datos históricos y antropol.ógicos desbordante de
erudición, Evola recorre las manifestaciones tradicionales de civilizaciones
tales como la antigua China, la Grecia más arcaica, la civilización azteca el
Egipto de los faraones, Roma el Islam, la India aria, la antigua Persia
Mesopotamia, Babilonia, la Europa cristiana medieval y otra y efectuando
un proceso de depuración de sus datos históricos y contingentes, obtiene un
precipitado mediante el cual, los «principios generadores» de cada una de
estas civilizaciones son remitidos al plano metaftsico donde de acuerdo a
Evola, es posible encontrarlos en estado puro.
49

�Julius Evola es un crítico muy severo del método histórico
científico, particularmente en su versión positivista decimonónica, c~y_os
procedmientos realizarían operaciones de violencia destructivas del espmtu
de aquello que se quiere investigar. El método evoliano similar en mucho al
de otros autores como el ya mencionado Eliade, así como Walter Otto
consiste en tomar con seriedad lo que hombres de otra culturas dicen de sí
mismos, y en particular, no permitir que se subordinen a una "rigurosa
historicidad", y a una "linealidad histórica", aspectos tan delicados de las
culturas como son las manifestaciones espirituales y sacras, eje de las
'
.
indagaciones
del presente autor. Pocas obras es posible encontrar tan aJenas
a las oscilaciones de las modas intelectuales de las diversas tendencias en
Historia.
De acuerdo a Evola, el hombre tradicional era con ciente de una
realidad más alta, de carácter suprasensible, metaftSico y sagrado al lado de

lo sensible, material y profano. Frente al devenir del mundo, el "transmundo"
del Ser.
o sería todo esto asunto de fe o de teoría, sino cuestión de
experiencia. Configuraba lo invisible de tal suerte lo real que tenía tanta o
quizá mayor densidad que lo visible, captable por los sentidos del cuerpo. En
el orden del mundo de la Tradición, «es la naturaleza superior la que
fundamenta y justifica la naturaleza inferior; las instituciones sociales y
políticas, la vida misma, carecen de sentido si no e por referencia al
principio superior del Ser. De este modo, se conocían medios de contacto
entre uno y otro plano: la Iniciación era el acto del tránsito· la Acción
heroica y la Contemplación, las dos grandes vías de aproximación, el Rito y
la Fidelidad, la mediación; la Ley tradicional, el gran soporte; y el símbolo
· 36.
terreno, e l lm peno»
Es más que obvio que el mundo de la Tradición, no existe ya hoy en
sentido social, "civilizacional", al menos por lo que toca a Occidente. Lo que
convencionalmente es llamado "tradición" sólo es un residuo de formas
socioculturales anteriores al mundo moderno, que poco o nada tienen que
ver con los planteamientos de Evola. Con todo, es dable aclarar, qu para
Evo1a "lo moderno" es un modo propio de ser de cierto tipo humano,
opuesto en todo al mundo tradicional constituyendo ambo dos polaridades
opuestas de la existencia, las cuales es posible encontrar en todas las etapas
de desarrollo de la humanidad, sólo que en la era actual. lo moderno habría
desplegado con mucha mayor amplitud sus potencialidades.
Para esta visión metapolítica -que incorpora inocultables afinidade
con la obra de Ernest Jünger- la única forma viable de conciliación entre
ambos mundos sería la inequívoca subordinación del inferior (moderno)
respecto del superior (tradicional), del cual el primero recibiría el rumbo y la
ori ntación.
50

Lo moderno, en esta heteróclita visión, no cabría ser reducido ni a la
primacía de lo cuantitativo ni al individualismo al irre~lismo, al capitalismo
0 al comunismo ni mucho menos al mero consumismo; tampoco es el
desarrollo sin precedentes de la ciencia y la tecnología occidentales. Se
trataría ante todo de un principio metafisico, manifestable en diversos
niveles de la realidad, que van desde el religioso hasta el político, por el que
el hombre quedaría encerrado en el marco de una fatalidad superior e
ineluctable tomase la forma que tomase.
La historia actual, en esta visión, acontecería en cuatro ciclos
históricos de descenso -como enseñaban varias sabidurías desde antiguocada uno más corto a similitud de la ley mecánfoa de la aceleración.
Habiéndose impuesto pues el mundo moderno sobre el tradicional, el tiempo
humano se ha "materializado" la decadencia habría traído consigo la
irrupción de las cuatro edades sucesivas, encontrándose la humanidad en un
proceso de caída por apartamiento del estado primordial originario.
in embargo, la libertad quedaría a salvo, de forma tal que no habría
fatalismo ni al principio ni tampoco al final de la historia. El que vuel a a
imperar el espíritu dependerá en último análisis de la acció~ de algunos
hombres que ubicados en un plano metapolítico, logren reconducir la
presente edad hacia un punto de restauración del orden primigenio, el cual
vendría signado por la sacralidad, la jerarquía y la primacía de lo
trascendente así como por la efectiva subordinación de los aspectos
económicos, prácticos, y en general, materiales de la existencia.
Hasta aquí la presentación de las distintas visiones metapolíticas.
Como se ve, son muy diversas entre sí y aún opuestas. Todas pretenden
situarse más allá de los discursos políticos habituales y aún de las disciplinas
académicas que abordan lo político. Algunas pretenden incidir claramente en
las realidades políticas efectivas mientras que otras se repliegan en un
espacio pura o marcadamente teorético. El tiempo decidirá si llega a
unificarse el sentido del vocablo o si la equivocidad del término habrá de
prevalecer. También está por verse si finalmente serán Jas visiones
heterodoxas las que se apropien de esta noción, o si esta devendrá en una voz
académica, aséptica y "políticamente correcta". El diferendo apenas inicia.
n todo caso, esperamos que estas concisas consideraciones hayan
contribuido en alguna medida a un mejor conocimiento de distintas
concepciones de la metapolítica la mayoría de las cuales, ciertamente
transcurren por las márgenes de la producción teórica y cultural 37
erigiéndose en visiones alternativas a los paradigmas actualmente
prevalecientes.
51

�Notas bibliográficas
1

Alain de Benoist y Guillaume Faye, Las ideas de la «Nueva Derecha», Ediciones
de Nuevo Arte Thor, Col. El laberinto Barcelona 1986, pp. 142-143. Las siglas ND
en todos los casos van a significar "Noueve/le Droit''. o "Nueva Derecha".
2 ,

/bid, p. 144.

/bid., p. 146. De hecho, han ido cobrando cierto auge movimientos europeos
neomonárquicos, partidarios de la restauración de alguna de las diversas formas
imperiales que a lo largo de ]a historia se han sucedido en dicho continente. Los hay
desde promotores del Imperio Francés o del Imperio Austro-húngaro, hasta del
antiguo Imperio Romano, por no hablar de los perennes grupos neo-nazis, que
sueñan con la instauración de un Cuarto Reich, -ario y "nórdico" desde luego- (no
hay más que ver el fenómeno Heider en la Austria actual. Incluso hay quienes
proyectan una Restauración Carolingia, vía la abolición de toda la modernidad,
después de una eventual crisis terminal de Occidente. Spengler cabalga-de nuevo.
3

4

!bid., . p.16.

13

Jdem ..

14 Politólogo italiano, nacido en Padua en 1933, en cuya Universi~ad fue profes~r de
ciencias políticas y sociales. Sus escritos se mueven en el espacio del pens~m~ento
político y del derecho, así como en el de la filoso~a francesa ale~ana e 1tah~na.
Hegel, Max Weber, Descartes, Marx y particularmente Spmoza ~onc1tan
destacadamente su interés. En los af1os sesenta fue uno de los teóricos del
operarismo italiano. En los setenta derivó esta línea hac_ia la auto~omía obr~ra. Ha
dado cursos en la Universidad de París VII y en el Coleg1u Internacional de Filosofía
(París). Ha estado en prisión acusado de estar vinculado a las _Brigadas ~.oJas. A ~u
reciente retomo a su patria, nuevamente el Estado le ha brmdado un hospedaje
carcelario", por razones que nos resultan poco claras. Entre sus principales escritos
se encuentran El poder constituyente, Marx más allá de Marx, Fin de siglo Y La
anoma/la salvaje (sobre Baruch de Spinoza). También ha escrito un ensayo sobre
Leopardi. De estas obras, sólo Fin de siglo ha aparecido en casteJJano
(Paidós/I.C.E.-U.A.B., Col. Pensamiento Contemporáneo I 9, Barcelona 1992).

Félix Guattari. Cartografías del deseo. Francisco Zegers Editor. Santiago de Chile
1989, p. 18.

15

Se introdujo para referirse al hecho de que el capitalismo contemporáneo se ha
convertido en un fenómeno que compromete al planeta entero ("globalización" es el
vocablo que finalmente se ha impuesto, pero dice menos que la · expresión de
Guattari). Se caracteriza por el hecho de que sus interacciones son constantes aún
con países que históricamente parecían habérsele escapado, y porque tiende a
sobreconformar o sobrecodificar toda actividad humana, de tal suerte que, a nivel
planetario, nada escaparía a su control.
16

s Nombre derivado de Hermes, el «mensajero divino» que traía a los hombres los
mensajes de los dioses; y de ahí hermeneus: heraldo traductor.
6

Coreth, Emerich. ¿Qué es el hombre? Esquema de una antropología filosófica.
Herder, Barcelona, 1982.
7

Hans-Georg Gadamer es considerado uno de los filósofos alemanes de más
prestigio en la actualidad y el máximo exponente de esta línea de pensamietno, que
de alguna manera compendia y prolonga las tradiciones más clásicas de la filosofia
centroeuropea. Su principal obra es Verdad y método. Fundamentos de una
hermenéutica filosófica ..

17 Esta línea de pensamiento no sufre del síndrome de &lt;1parálisis por análisis» tan
extendido entre las diversas versiones de la hermenéutica.
18

«Las nuevas alianzas», en Cartografías del deseo, cit.

19

/bid, p. 146.

20

Ídem

8

Ver nuestra reseña al libro de Alan SokaJ y Jean Bricmont Imposturas
intelec/uales, a publicarse en Humanitas, Anuario de ir.vestigación de la

Universidad Autónoma de Nuevo León, núm. 27, Monterrey 2000.
9

Dilthey, Wilhelm. Introducción a las ciencias del espíritu. FCE, México 1979,

21

passim.

André Gorz, Miserias del presente, riquezas de lo posibie. Paidós, Col. Estado y
sociedad 62, Buenos Aires 1998.

10
Apel, Karl-Otto. La transformación de la filosofía . Ed. Taurus, Madrid 1985, 2
vols.

22

Gorz, op. cit., p. 63 .

23

Lo que en México llamamos comúnmente "trabajador eventual" .

24

Op. Cit., p. 63.

25

Citado por Gorz, cit., p. 19.

11

Coreth, Emerich. Cuestiones fundamentales de herme/2éutica. Ed. Herder,
Barcelona 1972, p. 103 .
12 '

!bid ,. p. 104.

52

53

�26

Gorz, op. cit., p. 15.

27

Negri, op. cit., p. 147.

28

/bid, pp. 160-161.

~9 Por desconocimiento de teorías más explicativas y abarcadoras, así como de más
alta densidad teórica como las de Negri, Guattari, Michael Hardt y otras similares, a
muchos "analistas" políticos de hoy día se les escapan fenómenos nuevos que van en
esta linea, como los movimientos estudiantiles y universitarios que hoy vemos en
Irán, México (UNAM,
ormales Rurales), Colombia, Perú, Ecuador y
próximamente, Argentina. En 1997-98 asistimos a fenómenos análogos en Francia.
Los viejos paradigmas carecen de la red conceptual idónea para la asimilación de
estas manifestaciones arborescentes, que poco tienen que ver con los fenómenos
sociales de carácter estudiantil de los sesentas y setentas, independientemente de que
los actuales nuevos actores así lo construyan en. su imaginario. Era notable la
insistencia con que usaban varios editorialistas palabras como "inaprensible",
"evanescente", "inasible" y otras similares, para referirse al movimiento de la
UNAM. Periodistas y aut0ridades enloquecían porque cada vez que se dialogaba con
el CGH (Consejo General de Huelga), este se hacía representar por diferentes
personas. A un sistema domlllante ilocalizable sólo se le puede combatir por
movimientos con similares características. Para quienes están fuertemente aferrados
a los anteriores paradigmas todo esto resulta inasimilable.

30

o podemos dejar de mencionar que en México se publica una revista bajo el
nombre de «Metapolítica» desde el afio de 1997 por ·el Centro de Estudios en
Política Comparada A.C. y la UAP, dirigida por César Cansino; es un importante y
loable esfuerzo sin duda. Sin embargo, estimamos que la mayor parte de los
materiales que han aparecido -que en su mayoría son de calidad- se ubican
prevalentemente en el marco de la Ciencia Política y la Politica Comparada.
17

egri, p. 162.

31

egri, Fin de siglo, Paidós/I.C.E.-U.A.B., Col. Pensamiento Contemporáneo 19,
Barcelona 1992, p. 159.

12

Buenos Aires, 1997.

Obra principal: ·Metapo/itica: La Roma eterna e la nuova Gerusalemme (Roma
1979).

ll

34 Recensión sobre su libro Rivolta contra il mondo moderno, publicada en
«Vremea» ("El Tiempo"), aflo VIII aúm. 382, mayo 31 de 1935, apud. «Ci udad de
los Césares», s/f, Santiago de Chile., p. 13. En el mismo texto Eliade dice a las
claras que en dicha obra es posible 11 si no encontrar respues a a 'viejas preguntas, por
lo menos contemplar una explicación del mundo y de la historia de una fascinante
grandeza". Ediciones Heracles de Buenos Aires publicó en castellano en 1994

Rebelión contra el mundo moderno.
H

Ídem.

36

!bid., p. 7.

54

55

�LAS ETÁPAS DE LA VIDA:
INFANCIA - JUVENTUD - ADULTEZ - ANCIANIDAD
SU SENTIDO Y AYUDAS PARA SU REALIZACIÓN.
'

Prof. Dr. Phil. Dr. h. c. Heinrich Beck
!: Bamberg/Alemania
Muy estimados Señoras y Señores, queridos colegas, antes de
comenzar con mi investigación, perrnítasame recordar el fallecimiento del
Profesor Rafael Gil Colomer, con el que mantuve una muy buena amistad
personal, y ante todo una· relación profesional muy apreciada por mí. En mi
opinión, deberíamos continuar actuando según su intención y espíritu. En
este sentido, concebí también la siguiente consideración filosófica. 1
Introducción: Nuestra intención.

El hombre necesita ayuda en todas las fases de la vida, para poder
cumpl ir su sentido. ¿Pero en qué consiste este sentido, la tarea de la vida: en
el conjunto y en la específica particularidad de sus etapas?
Esto es una cuestión teórica que pertenece a la antropología
filosófica, la cual pregunta por la estructura y disposición básica del ser
humano como tal. Esta reflexión antropológica tiene que anteceder la
cuestión por las ayudas posibles y necesarias, las cuales se proporcionan a
esta estructura de sentido -y esta última cuestión es un tema central de la
filosofía de educación- que se entiende como filosofía práctica. Así en la
consideración siguiente, siempre el paso primero será preguntar por la
estructura de sentido que subyace, y el paso segundo ·será preguntar por los
medios de ayuda.
Como estructura básica de sentido descubrimp,s por el análisis ontofenomenológico de los datos empíricos una disposición del ser humano a
realizarse en un movimiento circular. Pues, el hombre vive en su inicio, en
su Jase pre-natal, en una íntima unidad con-su fondo maternal, y después, en
su infancia, en una unidad igualmente íntima con su familia, que es en cierto
modo su útero social. En la juventud, el hombre sale de esta unidad
inmediata, enfrentándose con ella críticamente y explorando nuevos
horizontes de la vida, mientras que en la edad adulta vive permanentemente
expuesto al mundo, en el que tiene que aceptar responsabilidades y probarse.
En la ancianidad, él busca una nueva unidad de la paz y armonía con la
57

�sociedad circundante, y pasa últimamente por la puerta de la muerte, como
esperamos a una más íntima unidad con su fondo divino.
Esto dice: La~vida del hombre comienza en una unidad primordial
con su ambiente persona], desde la cual entonces egresa, diferenciándose y
desplegándose, y se confronta consigo mismo y los otros seres humanos
para últimamente volver a una nueva unidad, ahora integral más rica y
profunda. Así, el ser humano pasa por tres estados: El e tado primero
significa la in-sistencia en una originaria unidad del ser en la que está
protegido· el segundo estado implica un ser ex-puesto frente de la realidad
una ex-sistencia en el sentido estricto de la palabra, que incluye muchos
riesgos; y el estado tercero significa la re-insistencia en una unidad más
comprensiva y perfeccionada en la que alcanza una nueva protección y
seguridad. Se manifiesta una disposición del ser a realizarse por un
movimiento circular, que se articula en los tres momentos de la in-sistencia,
ex-sistencia y re-insistencia. Pero esto significa sólo una finalidad esencial
qu en su realiza.ción con reta siempre depende de circunstancias
contingentes y podría también fracasar, así exige el compromiso personal del
hombre mismo y ayudas de otras per onas.
En e te contexto, quiero incluir una referencia al egregio filósofo y
pedagogo argentino ' Ismael Qui/es. Él desarrolló una así llamada
"Antropología In-sistencial", la cual al fin hemo elevado a un entendimiento
del ser "in-ex-reinsistencial" .2
Anotemos que este entendimiento filosófico triádico del s r es
abierto aun entendimiento teológico como "Analogía de !a Trinidad". egún
esto, el Ser Divino, en que todo el ente participa, implica una estructura tripersonal y describe un movimiento circular: Dios con su primera persona, el
padre, fundamentalmente reposa e insiste en su unidad de de la cual él
procede y se pronuncia en el Logos u hijo, que incluso se ha encarnado y
expuesto al mundo -lo que significa un paso eminentemente ex-sistencial- se
llena cumple y lleva al cabo en el Espirito anto, e to ignifica un
acontecimiento perfectamente re-in- istencial. En esta perspectiva, la ida
humana a través de sus etapas parece ser llevada y acompañada por la vida
trinitaria divina, en el sentido de una analogía remota y de participación
óntica. Claro no consideramos tal posible continuación teológica como
suposición lógica de nuestra argumentación filosófica, pero quizá podría
servir para profundizar el entendimiento.
En lo siguiente quiero mostrar más en concreto como este arco
circular de la vida se articula a través de sus singulares etapas, y así la ida
se manifiesta como una aventura llena de sentido.
58

l. Comienzo de la vida e infancia
a) Estructura de sentido

En su inicio, su estado pre-natal, el hombre in-siste en su fondo
materno y vive bajo el corazón de la madre, ~n una 1rnidad inmediata con
ella y en casi ilimitada, divina protección. Por el acto ex-sistencial del parto,
es pronunciado por su madre, puesto fuera de su fondo y e -puesto aJ
mundo, lleno de promesas, pero también de peligros; y ya el primero paso al
mundo podría acabar en un fracaso y significa un riesgo ex-sistenciaJ la
salida de la primordial seguridad.
Pero, por el estar-en-frente-de-su-madre, cara-a-cara con ella para el
niño se hace posible una nueva ahora más expresi a y explícita aceptación
por parte de la madre y una otra entrega a ella. De esta manera, el hombre
entra a una nueva unidad con su fondo-madre, en la que está más protegido y
asegurado que antes: resultado de un amor ahora más decidido y consciente.
En este sentido, el biólogo y antropólogo alemán Adolf Portmann describe la
familia como útero sociaJ y el filósofo Hans André habla de un
acercamiento por distanciamiento.3
Es decir: Por el paso del parto se mediatiza una más profunda e
íntima unidad entre madre e hijo, en un movimiento circular in-exreinsistenciaJ de la vida. Así, se origina la primera etapa de la vida, la
infancia. Esta importa una unidad con el ser de una estructura de sentido
muy rica y profunda, que abarca la unidad tanto con sus padres su fondo
relativo y limitado, como con Dios su fondo absoluto e ilimitado· es reunido
con Dios por medio de sus padres o sea en una inmediatez mediatizada.
Pues, para el ·niño, los padres saben todo y saben hacerlo todo, son
omniscientes y omnipotentes. El niño todavía no distingue de manera
objeti izante-racional entre prototipo infinito divino de padre y madre por un
lado, e imagen limitada humana padre y madre por otro. El niño concibe el
uno en la otra en una unidad inseparada, conforme a su modo primiti o
arquetípico de conocimiento.
Permitan un ejemplo de mi propia e periencia. Después de una
espléndida puesta del sol, el pequeño hijo cogió la mano de su padre y le
cuchicheó: "¡Tú papá, repítelo por favor!".
Semejante como con sus padres, parece ser la relación del niño con
la naturaleza. Para él, por ejemplo el sol es amoroso y puede incluso sonreír,
y las figuras y procesos cósmicos tienen un rostro personaJ.
59

�Igualmente, el nifio no ya desde inicio se objetiviza y se determina
asimismo de manera racional, y ya no se confronta consigo mismo como
problema.
Pues: El niño es un ser jugante, entregado al ser sin fin. u hábito
priginario y actitud fundamental, o sea su virtud inmediata, es la apertura y
confianza -en cuanto no ya es perturbado por influjos atemorizantes desde
fuera.

b) Ayudas para la realización del sentido

A partir de tal iluminación del sentido de la infancia, preguntemos
ahora por posibles recursos de su mediación concreta. Esta tiene que sucéder
en un lenguaje proporcionado a esta etapa de vida, que hace comprensible el
sentido meta-flsico por imágenes físicas, como en el modelo y en los
cuentos.
El modelo opera en cuanto el educador en la imagen de su propia
vida hace transparentes los valores de sentido que pueden llevar la vida,
como honradez, disposición a ayudar etc., y así invita a la imitación.
Los cuentos de hadas, las fábulas, comunican por sus símbolos en lo
general el mensaje: El hombre vive primero cobijado en el bien; pero luego
él tiene que salir de ésta su seguridad primordial y ex-ponerse a los ataques y
peligros del mal; pero cuando se prueba -¡y lo depende de su compromiso!entonces triunfará el bien y él logrará una nueva y más profunda seguridad.
Así a la mirada intuitiva del niño se presenta la verdad in-ex-reinsistencial
del ser como orientación y confortación en el camino de vida, y como
nutrimiento del alma.

2. Juventud

de la religión, de la moral, de la política etc. preguntando por su sentido
legitimo.
Correspondientemente cambia la relación con la naturaleza. Esta
pierde su transparencia simbólica-arquetípica y se convierte en un objeto de
análisis racional.
También cambia la relación consigo mismo: El joven se confronta a
si mismo y es su más importante objeto e incluso su·mayor problema. Él ale
de sí y se siente como fuera de sí mismo ajeno de su mismo enigma
provocado particularmente por los cambios psico-físicos de la así llamada
aceleración y pubertad. Esta irrupción ex-sistencial del joven se señala también en una
mutación correspondiente de su estructura corpórea. El cuerpo del niño tenía
un perfil concéntrico: su tronco y cabeza relati amente grandes con us
cortas extremidades, marcaban el centro del cuerpo. Por el contrario el
joven parece más bien excéntrico: sus brazos y piernas extendidas le
desplazan de su centro.
En el fondo de una tal estructura de sentido, la virtud fundamental
para e ta etapa de la vida parece ser la capacidad particular de preguntar al
salir de todo y confrontarse a todo.

b) Ayudas para realizar el sentido
Como ayuda adecuada para realizar el sentido, se ofrece el lenguaje
del concepto racional y ·abstracto. Pues él, permite distanciarse de la
experiencia inmediata y captar la realidad como objeto. Sirve en la es uela a
mediatizar informaciones sobre hechos empíricos, y además a impulsar una
auténtica confrontación del joven argumentando y motivando. Pero por
último el joven está solo y tiene que encontrarse en su soledad y el
educador deb ria respetarlo.

a) Estructura de sentido

Pertenece a la finalidad de la vida, que una vez que el hombre salga
de su ser protegido de la infancia, se exponga al mundo con todos sus
riesgos. Por un tal paso ex-sistencial ntra a una nue a estructura de su vida:
la juventud.
Esta se manifiesta primero en otra relación con sus padres: Pues,
ahora está dispuesto a confrontarse a ellos críticamente, y como representan
el orden de la sociedad también tiende a oponerse a las formas tradicionales

60

Quizás en aquel estar expuesto y ajeno de todo que caracteriza esta
etapa de vida, se da un consuelo. Pues la sociedad garantiza al joven un
cierto "espacio de libertad y experimento", en cuanto el joven no es
expulsado de decidirse definitivamente en el ámbito de la relación entre los
sexos, de la filosofía, la religi ón y preparación profesional. Y este permiso
indica que el joven en su estado de inseguridad y búsqueda, es aceptado y
protegido.

61

�Ancianidad y consumación de la vida

3. Edad adulta.

a) Estructura de sentido

a) Estructura de sentido

Sin embargo, el hombre no puede -¡y no debe!- continuar siendo un
joven impulsivo y fantasioso ~~rante tod~ su vida; ~n día ~iene . ~ue
abandonar el espacio de protecc1on y segundad de la libertad Juvenil y
resolverse a tomar decisiones vinculantes. Lo cual significa entrar en una
nueva etapa de la vida: la edad adulta.
11

El hombre se hace "adulto", cuando elige entre las diversas
posibilidades que se le han presentado en su juyentud, y se decide a
realizarse en una de ellas; así "se elige a sí mismo". El se define, por un acto
de autodeterminación: sea hacia un compañero (respectivamente una
compañera) de vida, una profesión determinada en la sociedad, una
determinada filosofía o religión .
Por eso, el hombre entra en ciertas estructuras de una ineludible
propia y auténtica responsabilidad. El hombre ahora e_n ellas in:siste cór~~
pópu/o y es encontrable y aceptable, así él es en c1~rto_ sent1_do tam~1en
protegido por estas. Se manifiesta el _camino in-ex~~e1Ds1sten~~l de vid~:
desde una primera in-sistencia en la unidad y protecc1on de la nmez a traves
de la ex-sistencia y ex-posición de la juventud a una nueva, ahora, más
decidida y profunda unidad e in-sistencia en la vida pública.
Pero por otra parte, en estas estructuras fijas de responsabilidad, la
vida también es ex-puesta a muchas agresiones y provocaciones, en las
cuales tiene que probarse, y bajo este aspecto, esta etapa de vida significa
simultáneamente un nuevo estado de ex-sistencia.
Así, como virtud fundamenta/ en la edad adulta, se pone de relieve la
confiabilidad y fidelidad, es decir una manera de vivir definida y
confiablemente, que capacita a permanecer finne también en situaciones
difíciles.

b) Ayudas para realizar el sentido
Particularmente por sus altas pretensiones, el buen logro de la edad
adulta necesita la ayuda de los demás hombres. Ésta, ante todo tiene que
consistir en compañerismos decididos, firmes y confiable , en ami stades que
también acompañan a través de situaciones dificiles, lo que no excluye que
los compañeros de parte representan opuestas convicciones y las defiendan
con duros argumentos, salvo el mutuo respeto.

Pero, un día el hombre tiene que despedirse de su trabajo y
profesión de su ser un miembro efectivo ~ ~til de la s?ciedad. Ade~~s,
también ha terminado su tarea y responsabilidad educativa en la fam1ha.
Pasa a una otra etapa de su vida: la ancianidad.
\1
Este tránsito seguramente tiene dos cara : P&lt;;ir una parte, puede ser
experimentado como una muerte; hay que dejar una vida que recibió su valor
y reconocimiento por su productividad. Pero por otra parte el hombre puede
sentirlo como nacimiento en una nueva libertad, amplitud y bondad humana.
Un tal estado de ser significa en cierto modo un pendular entre ex-sistencia e
in-sistencia: El hombre ex-siste más allá de sus obligaciones que hasta ahora
han llevado su vida, y simultáneamente puede descansar del trabajo y
esfuerzo de la vida, es decir in-sistir en la paz y armonía y una más profunda
unidad del ser.
De esta manera el hombre puede ganar en cierto sentido una
juventud o incluso infancia segunda, ahora re-insistiendo en el ser protegido
de aquellas etapas de vida a través de la experiencia ex-sistencial de la vida
intermedia. Pues emergen recuerdos, por los cuales se revitaJizan
-parcialmente con intensa plasticidad- experiencias de las tempranas fases de
vida y especialmante de su mañana, en la que se testificó una profundidad
arquetípica del ser. Y como la observación lo comprueba por su nueva y más
madura cercanía a la niñez, frecuentemente los abuelos entienden los niños
mejor que los padres mismos y no parecen ser sosterjbJes por los padres
(como, al revés, tampoco los padres por los abuelos).
Como sentido y tarea de la ancianidad y de la edad avanzada se
manifiesta un abarcar de nuevo en su conjunto la vida desplegada en el
recuerdo y en la sencillez del corazón y dirigirse a lo único y esencial es
decir: el entregarse. Este sentido puede experimentar su gradación suprema
en el acto último de la vida: en el morir.
Pues en el morir, el hombre tiene que salir de~sí y de todo el mundo
espacio-temporal, ha de dejarse a sí mismo ya todo y entregarse. Dejarse a sí
y entregarse; ¿a qujén? ¿ir y pasar a donde? Según la,experiencia cotidiana
el hombre puede salir de sí, entregarse del todo y así llegar a ser libre cuando
se encuentra ante un Tú que le comprenda, acepte y acoja. Pero entonces se
sugiere aceptar que el pleno salir de espacio y tiempo apunta hacia un Tú
más allá de los límites de espacio y tiempo, que - comprende y acepta
63

62

�i-limitadamente, es decir, apunta a lo Divino. En cuanto el ser-en-el-espacioy-tiempo es un ser-fuera y ex-puesto el salir del mundo significa, según su
sentido y finalidad el regreso al fundamento divino protector y liberador y
ahí el proceso de la vida logra su consumación re-insistencia!.

puesto responsable adecuado para él, o cuando la persona mayor no puede
gozar de libertad y sosiego. Precisamente entonces es el momento de aceptar
el fracaso y con él a sí mismo· así quizá se podría abrir un camino a una má
profunda maduración y humanidad.

Cuando al fin, se pregunta por la virtud fundamental que
corresponde a la última etapa de la vida, se destaca la actitud de
agradecimiento de estar agradecidq para toda la vida recibida, y también
para las ayudas concretas de las cuales el anciano se experimenta cada vez
más dependiente.

Resulta de manera concreta y real, lo que exige el sentido de la vida:
no fijarse ni agarrarse en ninguna etapa y estado de la vida, ni en la juventud,
ni en la adultez, ni en cualquier otra forma. Es decir, la tarea siempre es ir y
pasar -esto significa un despedir e del mundo pasado que se cierra-, abrirse
a lo que quiera venir, un entr~garse y recibirse a sí mismo y a todo, muriendo
y siendo nacido de nuevo, continuamente. El entregar y dejar, y el recibir y
aceptar, marcan los dos aspectos del amor, el cual se revela como el más
profundo sentido de la vida en cada fa e. Este contexto alude una sentencia
del vangelio, que dice: "Quien quiera retener su vida, la perderá; pero quien
es dispuesto a perderla y a entregarla por mí (es decir: en el Espíritu del
, 114
amor etemo que se ex-pone), 1a ganara.

b) Ayudas para realizar el sentido

Tales ayudas, que últimamente deben asistir a realizar la tarea
humana inmanente de esta etapa final de la vida, pueden ser -si el hombre es
susecptible- del arte y de la música que mediatizen interpretaciones del
sentido de vida en un lenguaje intuitivo-racional. te lenguaje tiene una
cierta semejanza con el lenguaje simbólico y arquetípico de la niñez pero
también se distingue de él por incluir la experiencia concreta y real de la
vida y su explicación y confrontación racional.
Y sin duda, suben en su importancia actos interhumanos de atención,
entendimiento y aceptación, especialmente cuando se está ante la tarea de
acompañar a un hombre en los últimos momentos de su vida. En esta
situación se puede proporcionar ayuda esencial en cuanto se sabe participar
con su corazón y espíritu en la otra persona y orientar e en la misma
dirección en la cual ella ahora tiene que ir y entregarse. Seguro ésta nuestra
capacidad y apertura es muy limitada y no es suficiente para proteger a esta
persona, pero quizás sirve como canal, por el cual el Amor Transcendente
puede llegar.
Conclusión
.
En nuestro análisis onto-fenomenológico e ha manifestado que la
vida humana es perfilada como un "ritmo triádico": e diferencia en
singulares etapas y a tra és de ellas busca u integración, eh un movimiento
es~iral de .despl~gamiento y resplegamiento. Esto significa un progresivo
sahr ex-s1stenc1al de una seguridad relátivamente más pequeña para que
luego p~e~a suceder el ingreso re-insistencia! en una seguridad mayor. Este
aco~tec1m1ento: en ~o~o ca o tiene el carácter de transformación, de crisis y
de nesgo. La vida fac1lmente sufre d formaciones y puede también fracasar.
Así cuando el niñ~ ~o experimenta una protección digna de parte de sus
~adres Y no es perm1t1do a entregarse en el juego, o cuando las preguntas del
¡oven no on tomadas en serio o cuando el adulto no puede encontrar un
64

ota bibliográfica

•

Ponencia presentada al IV Congreso Internacional de Filosofia de la Educación:
' Educación ética y ciudadanía" realizado en Madrid, 21/25 oviembre de
2000.
.

Líneas fundamentales de este esbozo ya se encuentran en mis artfculos: "El sentido
de las etapas de la vida: niflez - juventud - edad adulta - ancianidad. Una Reflexión
onto-antropológica y filosófico-educatjva", en una trad. cast. por Millán Arroyo
Simón publ. en: Educadores. Rev. de Educación de la Fed. Esp. de Religiosos de
Enseí'\anza, núm. 172 oct-dic. 1994, págs. 473-499· y: "Die Lebensetappen: Kindheit
- Jugend - Erwachsenenzeit - SenforenaJter. Eine anthropologische und
erziehungsphilosophische Betrachtung", en: Jost Reischmann (Hrsg), Generationen.
Andragogische Überlegungen (Festschr. ftlr Wemer Faber 'zum 70. Geburtstag), Bad
Heilbrunn 1999, págs. 141-164. Acá a se ven muchas referencias a la literatura
correspondiente, y no parece necesario repetirlas todas aquí.
1

2

Cf. Antropología filosófica in-sistencial, Obras de Ismael Quiles 1, Buenos Aires
1983. Cf. también las documentaciones de los Coloquios Internacionales sobre Ja
Filosofla In-sistencial, ed. por la 'Fundación Ser y Saber' (Presidenta: Maria
Mercedes Terrén), Buenos Aires 1979. Quiles mismo, ·en sus últimos escritos

expresivamente aceptó el desarrollo ulterior de su "enfoque in-sistencial" a ~
"principio in-ex-reinsistencial", que importa una concepción triádica del ser; Cf.:
"Como ser si mismo", Obras de Ismael Qui les 20, Buenos Aires 1991 , pp. 98-103 . .
65

�Cf. también mi libro: "Ex-In-Sistencia. Posiciones y transfonn~ciones de la filosofía
de la ~xistencia. _Introducción a la dinámica del pensamiento existencial", trad. por
F~anc1sco J. We1sman y Julio Raúl Méndez, Ed. 'Fundación Ser y Saber', Buenos
Aires 1990, y aquí esp. la presentación e interpretación del enfoque in-sistencial de
Ismael Quiles en cap. 6; y cf. también mi primera exposición de la visión filosófica
triádica del ser: "El ser como acto. Continuación especulativa de la doctrina de Sto.
iomás sobre el ser, inspirada en el principio dialéctico de Hegel", trad. y pres. por
Juan Cru~ Cruz, Ed. _Dniv. de Navarra, S. A., Pamplona 1968. -En este contexto hay
q~e mencionar también Agustín Basave Fernández del Valle, con el cual Quiles y yo
mismo hemos colaborado creativamente cf. p.e. su obra egregia: "Filosofía del
hombre", México, 1985.
3

Cf. Adolf Portmann, Zoologie und das neue Bild vom Menschen. Biologische
Frapnente zu einer Lehre vom Menschen, Hamburg 1956; ders., 3iologie und Geist,
Zilncb- Frankfurt/M. 1973. -Hans André, Annaherung durch Abstand Der
Begegn~ngsweg _der Sch~pfung, Salzburg 1957; ders., "Ausbergungs- und
Schutzh~llener1~re1gnungen m der Schopfung", in: F. Poggeler (Ed.), "hmerlichkeit
und Er21ehung , Gedenkschr. Gustav Sie- werth, Freiburg 1964; ya eso también del
au~or: "_Natur-~eschichte-Mysterium. Die Materie als Vermittlungsgrund der
Sems~re1gnung 1m Denken von Hans André", en la 2ª edición alemana de mi obra
mencionada en nota 2: "El ser como acto ... " con el título alemán: "Der AktCharakter des Seins ... " , Frankfurt/M.-Berlin-Bem-New York-P¡µ-is-Wien 2000.
4 Cf.

Me 8, 35.

REFLEXIÓN FILOSÓFICA SOBRE LA EUTANASIA
Dr. Eudaldo Fonnent
Vice-Decano y Catedrático de la
Facultad de Filosofía y Letras de la
Universidad de Barcelona

Mi intento en estas páginas es el de aportar uná,mayor clarificación en
el debate actual sobre la eutanasia, tremendamente ¡::omplejo. Lo intentaré
desde la filosofia entendida en su clásica acepción sapiencial de búsqueda
del sentido último y global de la vida y más concretamente en su dimensión
metafísica, que procura realizar el paso, del fenómeno o Jo superficial a lo
nouménico o fundamental; y también en su dimensión antropológica
fundada en la primera en cuanto justifica al concepto de dignidad de la
persona, lo ~ue nuestro Séneca sintetizó en el aforismo moral: Horno res
sacra homini , el hombre es algo sagrado para el hombre.

l. Delimitación de la cuestión
Es innegable que la discusión actual de la eutanasia comporta una gran
confusión. Uno de los principales motivos es que no siempre las palabra
que se emplean se toman en idéntico sentido. Según se utilicen se presenta
su no reconocimiento social y legal como una falta de misericordia y de
solidaridad por no reconocer un derecho humano, o bien, los que se oponen
a las campañas en favor de este reconocimiento como defensoras de un
homicidio inhumano.
.

2

Un significado preciso, en el que podrían coincidir todos, partidarios o
no, sería el siguiente: causar la muerte de otro, para evitar sufrimientos
considerados insoportables (por ser una personas disminuidas o enferma o
moribundas) a petición de esta persona o bien por considerar que su vida no
es digna.
Según esta definición para que se dé eutanasia, se requieren tres elementos
esenciales:
l. Intención de dar muerte. No es una muerte por imprudencia o

accidente. i lo es aplicar un tratamiento necesario para aliviar el dolor, pero
se acorta la vida (efecto secundario).
No lo es la renuncia a la terapia desproporcionada, el llamado
encarnizamiento terapéutico.
66

67

�A veces a éstas dos últimas, de las que no se discute su moralidad, se
les llama "eutanasia pasiva" y crea confusión, porque parece que hay
el;)tanasias morales o permitidas.
2. Buscarse la muerte del otro, no la propia (suicidio).
No hay "eutanasia autónoma" (autoeutanasia). Sí lo es la ayuda o
cooperación al suicidio.
3. El sentimiento subjetivo de eliminar el dolor o deficiencias por
compasión. Si falta este elemento es una fonna de homicidio, lo que revela

que la eutanasia, es otra forma de homfoidio, que se

puede llamar

3

"homicidio por compasión" . La eutanasia es siempre una forma de
homicidio, porque un hombre da muerte a otro, por un. acto positivo o ¡tor
una omisión. &amp; un acto grave de violación de la ley moral de no matar.

Sus defensores no utilizan, por lo general, esta expresión, sino otras
más aceptables, de manera consciente o inconsciente, como proporcionar
"muerte dulce" o "muerte digna" . Pero lo cierto es que la eutanasia implica
algo que no es accidental: un ser humano mata o da muerte a otro,
consciente y deliberadamente, aunque la intención sea buena y los medios
poco llamativos.
Si la definición es importante, no Jo es cambio la clasificación. Depende
del significado y contribuye a aumentar la confusión. A.si, por ejemplo, se
habla de eutanasia directa -la que busca la muerte-, e indirecta, que intenta
mitigar el dolor aunque con ello, acorta la vida del paciente, y esta última,
4
según la definición no es eutanasia.

problema no se refiere a una pura cuestión religiosa, que pertenezca a la
íntima de la mera conciencia individual y, por tanto, mientras no sea
obligatoria puede aceptarse en una sociedad democrática que admite el
pluralismo, porque es un problema que afecta la defensa de la dignidad de la
persona, que siempre requiere ser asumido por la sociedad y sus autoridades.
Se advierte que alcanza a la concepción de la dignidad personal, porque
ya en la principal razón que se aduce para legitimar la eutanasia es el del
derecho a la "muerte digna" expresamente querida por quien padece
sufrimientos atroces. Ante agonías interminables se debería permitir que el
enfermo decidiera voluntaria y libremente que no aumentase su sufrimiento
se le ayudase a morir, a tener una muerte digna, que sería así la expresión
7
final de una vida digna.
Se da en esta argumentación una grave confusión entre la dignidad de la
vida, en el sentido de modos de vivir y la dignidad de la persona.
Ciertamente hay vidas dignas e indigna, e igualmente muertes dignas e
indignas, pero la persona tiene siempre la misma dignidad. Desde su inicio
hasta su fin. o se fundamenta en aspectos biológicos, o éticos, o de otro
tipo.
Se puede dar una profunda explicación metafísica. Siguiendo la
definición clásica del pensador romano Boecio y las reflexiones de San
Agustín, Santo Tomás descubrió que el constitutivo personificador, lo que
hace que el hombre, o mejor, un individuo de esta naturaleza sea una persona
es su "ser" propio. Según su metafísica del ser, todas las perfecciones de las
cosas, que son expresadas por su esencia y se resuelvan en último término
en el acto del ser. La persona, sin embargo, a diferencia de todo lo demás,
sin la mediación de algo esencial, directamente se refiere al ser.

Más interés tienen Jos términos relacionados, como el opuesto de

s
distanasia , que significa retrasar el advenimiento de la muerte por todos los
medios, proporcionados o no, aunque no haya esperanza de curación y
aunque signifique añadir sufrimientos, sólo es aplazarla horas o días. Se
llama "ensañamiento" y "encarnizamiento terapéutico", aunque sería mejor
denominarla "obstinación terapéutica"6

II. La dignidad personal

El ser propio de cada persona es el que le da su carácter permanente,
actual y en idéntico grado. En cambio, si el constitutivo formal de la persona
fuese alguna propiedad esencial, como, por ejemplo, la salud del hombre no
sería siempre persona. Todos los atributos de la esencia individual humana
cambian en sí mismos o en diferentes aspectos, en el transcurso de cada vida
humana. Pueden incluso considerarse en algún momento en potencia, o en
hábito, pero no siempre en acto. Además, como son poseídos en distintos
grados, según los individuos y las diferentes circunstancias individuales,
habrían entonces distintas categorías de personas.

Los aspectos tenninológicos son de gran importancia, aunque en el
debate se niegan o afirman principios fundamentales· sobre la persona,
dignidad de la persona humana, su vida, su libertad y sus derechos, mucha
veces no explícitadas, que regulan los diferentes argumentos. Por tanto, el

cualquiera de los atributos humanos, que se explican por la naturaleza.

68

69

Precisamente, por significar directamente el ser propio, se infiere, por
una parte, que la realidad personal se encuentra en todos los hombres. Ser
persona es lo más común. Está en cada hombre, lo que no ocurre con

�Todos los hombres y en cualquier situación de su vida, 'independientemente
de toda cualidad, relación, o determinación accidental y de toda
circunstancia biológica, psicológica, cultural, social, etc., son siempre
personas en acto. Un enfermo, un moribundo es tan persona como uno sano.
Por otra que todo hombre es persona en el mismo grado. En cuanto
personas todos los hombres son iguales entre sí, aún con las mayores
diferencias en su naturaleza individual y, por ello, tienen idénticos derechos
inviolables. unca son aj pueden convertirse en "cosas".
Como hombres somos distintos en perfecciones como personas,
absolutamente iguales en perfección y dignidad. En la noción de persona, en
la que se expresa directamente el ser, se alude igualmente de modo
inmediato al ser participado en un grado máximo, en el del espíritu. Persona
nombra rectamente al máximo nivel de perfección, dignidad, nobleza y
perfectividad, muy superior a la de su naturaleza. Tanto por esta última
como por su persona, el hombre posee perfecciones, pero su mayor
perfección y la más básica es la que le confiere su ser personal. En nuestra
época, es conveniente recordar que la dignidad de la persona no se valora
por su capacidad de hacer y producir, sino por su mismo ser.
Por consiguiente, la persona indica lo más digno y lo más perfecto del
mundo. "La
persona significa lo más perfecto que hay en toda la
8
naturaleza"9 o como dice también Santo Tomás: "Es lo más digno de toda la
naturaleza" . De este modo expresa también lo que posee "más" ser, y, por
lo mismo, lo más unitario, lo más verdadero lo más bueno y lo más bello. 'º
Por ello, los derechos humanos, el primero de ellos es el de la vida es
independiente de estado de salud. Tan digno es esperar la muerte con '1os
men_os _dolores posibles o esperarla con plena conciencia y experiencia del
sufnm1ento final. La eutanasia no tiene que ver con la dignidad personal.

!ª

El derecho a vida deriva directamente de la dignidad de la persona.
Todo ser humano trene derecho a la vida por el mero hecho de pertenecer a
la especie humana, por ser persona. La enfermedad no afecta a este derecho.
No se puede hacer depender el derecho a la vida a la calidad de ésta a una
"mala calidad de vida". El dolor y la muerte no sirven para medir la dignidad
humana, no es "contro 1es de calidad".
.
" La vida humana es siempre vida
personal y goza de la dignidad de la persona.
Este es un convencimiento básico de la humanidad¡ fundamento de la
concienci~ ética, gracias al progreso moral y jurídico: de los hombres y
naciones, ha llegado a ser afirmado por todas las sociedades y protegido.' 2
70

ID. El misterio del dolor

Una muerte digna no implica la ausencia de dolor. o es un criterio
apto para medir la dignidad humana. Es más, igual que la muerte, si es
aceptada, si se afronta con grandeza de ánimo, revela la dignidad personal.
La persona humana siempre es digna y aun en el umbral de la muerte
conserva la misma dignidad.
La eutanasia no es un signo de civilización, o de progreso. Pueden dar
esta falsa apariencia, porque parece una fonna más de luchar contra el dolor
y el sufrimiento, que tanto ha progresado en nuestra época. Pero lo que hace
es eliminar al que sufre para que deje de sufrir y así se dice no pierda
dignidad. Sin embargo, un ser humano no pierde la dignjdad por sufrir. Lo
indigno es basar la dignidad del hombre en el hecho de que no sufra. Su
fundamentación está en su ser personal.
El dolor, el sufrimiento y la muerte no son un obstáculo a la vida
humana, son ingredientes de ella. Como decía Torras y Bages: "El
sufrimiento o la contrariedad son un ingrediente tan íntimo en la presente
vida terrenal, que sin ella se vuelve asquerosa y hasta insoportable. o
habría nada peor, si eso fuera posible, que un hombre que no tuviese ningún
dolor de cabeza, ninguna contrariedad, que todo ocurriese a su placer que
nadie le contradijese, que todo el mundo le diese la razón, que todo el mundo
le obsequiase, que al momento de tener un deseo enseguida experimentase
13
su satisfacción; quien viviera en esa atmósfera se ahogaría".
No es fácil comprender el val.ar positivo, del sufrimiento cuando en
nuestra cultura, el placer sensible es un valor supremo, por encima de él no
existiría nada superior. Fuera del placer, no hay nada. Es una nueva idolatría
y puede decirse que, en estos momentos, se vive la "religión del placer" . Para
el hedonismo actual la vida tiene sentido en cuanto se puede "disfrutar" y
para ello es necesario la salud, que es así considerada como otro valor
absoluto porque permite. Una vida de "calidad" no debe implicar ni el dolor
ni el sufrimiento.
La idolatría del placer hace al hombre débil en todos los sentidos. Le
corrompe y le debilita. El ser humano no se forja con placeres, sino en la
fragua de la austeridad y del esfuerzo personal. Explica Torras y Bages que,
por ello: "La nobleza del sufrimiento digno, racional y voluntariamente
aceptado, ha sido comprendida y admirada por los hombres de todas las
civilizaciones; ha dado lugar a las grandes creaciones poéticas ha
inmortalizado a los que lo han sabido practicar, y su vida heróica se ha
considerado ejemplar, siendo propuesta como digna de admiración a los
71

�. penmte
. que
demás hombres". 14 El dolor no destruye al hom bre, al contrano
se pueda engrandecer.
Ciertamente, para la razón humana, el dolor y el sufrimiento son un
gran misterio inexplicable Sin embargo, en las culturas que no han perdido
el sentido común, se encumbra al hombre que ha sido señor de sí mismo, que
tia sabido dominarse, encauzando u ordenando el placer y venciendo al
dolor. En las diferentes culturas, de distintos lugares y tiempos, se ha
enseñado la fuerza educativa de las contrariedades, e incluso su necesidad
para la formación perfecta del hombre. "El padecer enseña; y quien no lo
conociera, no conocería la vida en toda su realidad; porque el sufrimiento es
IS
parte imprescindible de ella".
Además de ser necesario para vivir humanamente, el sufrimiento tiene
un segundo valor: lleva a la sabiduría. " El sufrimiento ha hecho más sabios
16
que la filosofía". El sabio conoce las cosas en profundidad, sabe "de que
va" todo, y por esto, puede juzgar rectamente. Sabe que la vida no solo nos
proporciona placeres y satisfacciones. Ayudan a comprender nuestra vida y
sus limitaciones. El ignorarlo es muchas veces fruto de la cobardía. "Así
como no hay en la tierra hJz sin sombra, tampoco hay vida. sin sufrimiento.
Querer ignorarlo, taparlo con aparentes placeres, hacerse la ilusión de que la
vida sólo nos tiene que proporcionar satisfacciones, es un engaño, es un
17
atentado a la verdad, inventado por la cobardía". La vida del hombre, en
todas sus edades, es un combate. Siempre la vida humana es lucha. Es
natural su rechazo, y esforzarse en mitigarlo, pero su huida no es el valor
supremo de la vida, al que tiene que subordinarse todo. Es un bien el aceptar
el hecho cierto e inevitable del dolor y es bueno luchar para mitigarlo.
Un tercer y último valor de las aflicciones, infortunios y desgracias que
salen al paso de toda vida humana es que pueden transformarse en amor.
"Quien. no sabe prácticamente lo que es sufrir, difícilmente llegará al
verdadero amor, porque no hay amor sin dolor". Desde los menos elevados a
los más sublimes, a todos los amores les acompañan inseparablemente los
dolores. La razón es comprensible: "El amor verdadero ·es un sentimiento
purísimo, desinteresado, y quien poseído por él se da a los otros, olvidándose
y sacrificándose a sí mismo, suponiendo que se ha des'prendido el que lo
práctica de todo egoísmo. Y la destrucción del egoísmo se obtiene con la
18
.
violencia". La lucha interna contra el amor en exceso de sí mismo , va
acompañada de sufrimiento.

se da nunca por ~encida, porque sabe el hombre, a quien guía el amor, que
con esta lucha su corazón se purifica, se engrandece y se eleva. Es una
especial comunicación de sabiduría (los griegos ponían a la tragedia como
una escuela de perfección humana), es una ciencia de procedimientos
misteriosos una ciencia que no hincha, que interesa no sólo a la inteligencia
sino a todos los sentidos y potencias del alma, que la ablanda de manera que
19
la hace apta para amoldarse a las formas más perfectas de vida". El dolor
dignifica, en definitiva, a la persona, que lo afronta con la grandeza de ánimo
descrita, que lo vive con dignidad.
Frente al dolor humano además de combatirlo con los cuidados
integrales a la persona, qu~ lo sufre, hay que respetarlo con una actitud llena
de humildad paciencia y misericordia. El hombre que ..,ufre demanda, con su
dolor, servicio y respeto amorosos. El dolor es un misterio como lo es el
amor, reclamado por el primero, y todo lo más importante de la vida
humana.
En definitiva, ninguna persona es jamás inútil y tampoco, por lo dicho,
el que sufre. Incluso puede decirse que la persona que sufre es más útil
porque al afrontarlo valientemente y asumirlo íntegramente, sin perder la
esperanza, es una expresión muy alta de la naturaleza humana.
En la actitud eutanásica parece descubrirse un intento de serv1c10.
Podría decirse que hay algo bueno, porque es un bien compadecerse por el
dolor de los demás, pero este sentimiento no justifica ninguna conducta
mala. Los motivos por los que se actúa, aunque sean buenos no cambian el
fin intrínseco del actuar.
La sensibilidad subjetiva no es fuente de moralidad de los actos. Si
fuera así no sería posible la convivencia, cualquier acto podría quedar
legitimado en virtud de los motivos íntimos de su autor. Se puede y debe
comprender y ayudar a quien obra torcidamente. Se deben valorar las
circunstancias que influyen en los actos humanos y modifican la
responsabilidad, incluso anularla. Pero todo ello no cambia la moralidad del
acto hacer que sea bueno lo que está mal. Un fin o motivo subjetivo por
muy loable que sea no justifica un medio malo, en este caso matar, ni puede
dar lugar a una norma general sobre lo que esta bien.

La verdadera piedad y compasión no consiste en .¡uitar la vida del que
sufre, sino en ayudarle. Lo humano no es matar a los disminuidos, los
enfermos o los moribundos, sino en estar junto a ellos.

Todas las grandes obras de arte han expresado esta conexión entre dolor
y amor. "Son una eterna aspiración a la sublimación de la vida que encuentra
obstáculos, pero que no se rinde que lidia con la propia insuficiencia, que no
72

73

�IV. El misterio de la muerte

Igualmente el hombre siente el rechazo a la muerte pero tiene que
aceptarla como el sufrimiento. En la actualidad, la sociedad parece negar su
existencia, o en todo caso no querer involucrarse en ella. En la vida
comunitaria parece que no se tenga que producir, ni que se dé, la muerte de
sus miembros. En el mundo antiguo se tenía un sentimiento de la tragedia
de la existencia, de la soledad del hombre en el mundo y de la fatalidad de la
muerte. En cambio, en la sociedad de producción y de consumo se niega a
integrar en su idea de la felicidad la presencia y la experiencia de la muerte,
y se construye, una imagen de la felicidad artificial y, en definitiva falsa.
El ocultar la visión de la muerte del otro, se ha dicho, que obedece a un
motivo profundo sería, por tanto, el escepticismo e indiferencia en el orden
intelectual, y el pragmatismo y positivismo en la vida práctica, del mundo
20
postmodemo. El historiador de la muerte Philippe Aries a esta nueva
concepción de la muerte, que ha producido una alteración fadical en todo lo
referente a la muerte, la ha denominado con una expresión rhuy significativa:
21
"muerte excluida".
Sin embargo, guste o no la certidumbre de la muerte es la mayor que
22
posee, porque es consciente de su inevitabilidad. En ' la historia de las
errores humanos no se encuentra el de que no se morirá. La muerte es un
límite infraqueable. Puede esperarse que la ciencia consiga retrasar cada vez
más la vejez y ampliar la duración de la vida humana, pero no, vencer a la
muerte.
La muerte es sentida como humillación, porque revel~ la limitación y la
finitud, no sólo de su vida biológica sino también cultural o humana. Revela,
en definitiva, tal como se dice popularmente en Españ'a, que "no somos
nada".
El hombre no muere como los animales, que percibeDsu muerte, porque
sienten los procesos fisiológicos que la causan, pero de una manera
resignada, ciega y unívoca. "Los animales mueren su propia muerte, de una
manera ciega, apacible, siempre igual. Se acuestan resignadamente a la
espera de la muerte. Parecen tener un presentimiento -instintivo, sensible- de
su inminente morir. Perciben el acaecer sin inquirir sus causas (... ) En los
hombres, en cambio, la muerte no tiene un sentido unívoco, sino análogo.
Hay miles de modos diversos de morir, y sin embargo todos ellos conservan
. ' fun damental: son modos de morir humanos" .23
una unt'd ad o conex1on

74

La muerte humana es análoga, porque cada muerte es distinta, aunque
conserva una unjdad esencial, el no aceptarse como un puro hecho natural,
sino como un drama incomprensible. El ser humano 'no está preparado por su
naturaleza, como los animales, para morir adecuadamente en cualquier
momento de su vida. Se ve obligado a prepararla. Es el único viviente que
prepara su muerte, de la que está totalmente seguro.
En el momento actual, se quiere ignorar lo que Viktor Frankl denomina
"tríada trágica": la muerte, el dolor y sufrimiento que provoca el mal, y la
culpabilidad, que nace del juicio consiguiente de la conciencia a la
realización de un acto no conforme con el criterio objetivo de la moralidad.
Es muy importante no ignorar estos males, como pretende la cultura actual
porque: "en realidad, ni el sufrimiento ni la culpa ni la muerte -toda esta
triada trágica- pueden pnvar a la vida de su se.ntido". 24 Incluso pueden
ayudar a encontrarlo.
Desde el ámbito psicológico Frankl insiste siempre en la necesidad,
para no perder la salud psíquica y conseguir la felicidad, de encontrar un
sentido a la vida, incluso posible desde el mismo sufrimiento. El principio
práctico de que "la vida ha de tener un sentido bajo cualquier circunstancia".
Es igualmente aplicable a los tres componentes de la 'triada trágica' -dolor,
culpa y muerte-, hasta el punto de que podemos convertir el sufrimiento en
una realización y un logro humanos deducir de la culpa la oportunidad de
cambiar a mejor, y ver en la transitoriedad de la vida un incentivo para
actuar de manera responsable. El hombre puede hallarlo en "llevar a cabo
una acción o crear una obra". También en "experimentar algo o encontrarse
con alguien". De manera que: "el sentido puede hallarse no sólo en el trabajo
.
bº ,
1
2s
smo tam 1en en e amor" . Lo ofrece la filosofía el mero pensamiento
sapiencial, y sob~e todo la religión.
La muerte biológica -la cesación de la función del organismo vi o como
un tod? y sin posibilidad de recuperación ya que células, tejidos y órganos
sobreviven P?r p~rí?dos ~e tiempo variable- es un hecho indiscutible, por
ser
e~penenc,a mmed1ata. Todo lo dotado de vida orgánica acaba por
m~n~. Sm embargo, por su carácter único y definitivo, no es posible
?bJet1var y transmitir su vivencia humana. La experiencia de la muerte es
intransmisible, porque, como indica Agustín Basave: "Propiamente no
tenemos la e~periencia de la muerte del otro. Asistimos a su agonía, pero no
a su muerte".

?e

El hombre la teme por presentir que será una experiencia penosa y
at:rradora. Es patente que al morir irá apareciendo la soledad, y cada vez
mas absoluta. Se irá alejando del ritmo del mundo y se quedará impotente a
75

�sólas consigo mismo. Sabe que la muerte es algo propio de su naturaleza
humana, pero ante la idea de la muerte la siente como una amenaza, como
una intrusión y como algo doloroso y repugnante.
Ve la muerte como separación violenta no sólo del propio "yo" con su
cuerpo, pues es consciente de que su cadáver no será "él", sino también con
todo su mundo. "El hombre no es sólo unión substancial de cuerpo y alma,
sino relación esencial con el mundo: coexiste con cosas, cuasi-convive con
animales y convive con hombres. No sólo se da un deseo natural hacia el
propio ser, sino también un anhelo de convivencia humana y de estar en el
27
mundo".

V. La medicina paliativa y el ensañamiento terapéutico

Es natural tener miedo a morir y hacerlo de modo doioroso. Incluso el
miedo a morir de un modo dramático o en una situación penosa puede lleva
a desear la muerte. Sin embargo, la experiencia enseña 'que enfermo que
sufre cuando pide que lo maten, está pidiendo que le alivien los
padecimientos, su soledad, la incomprensión, la falta de afecto. Si los recibe
deja de solicitarlo.
Debe reconocerse que el moribundo tiene derecho a una muerte
auténticamente digna. Este derecho, además de incluir los derechos de
conocer la verdad de su situación, de decidir sobre las intervenciones que se
le ha de someter, el derecho a no sufrir inútilmente, se refiere también al de
recibir consuelo y esperanza, que le alivien el sufrimiento moral.
Siempre este modo de paliar el dolor del enfenno ha estado presente en
la deontología médica. Es conocido el antiguo aforismo médico de que si no
puedes curar tienes que aliviar, y si no puedes aliviar, debes consolar. La
actual · medicina paliativa, que se realiza en las Unidades de Cuidados
Pal~ativos, formados por equipos de personal sanitario, procuran atender al
paciente para ayudarle a tener verdaderamente una buena muerte. o se le
mata, sino.que se le ayuda en el trance de la muerte, porque ayudarle a morir
no es lo mismo que "matarlo".
Si se piensa bien es contradictorio defender la eutanasia, el homicidio
por compasión ante el dolor en nu~stra época la medicina ha hecho un gran
progreso en el tratar enfermos terminales y es posible aliviar el dolor casi en
s~ to~aJidad. Sie~pre lo ha hecho la medicina, pero los actuales adelantos
c1ent1ficos perrmten conocer mejor y atender más · adecuadamente a
necesidades físicas, psíquicas, espirituales y religiosas y sociales.
76

Esta medicina paliativa, que hoy se considera una especialidad médica,
no es una alternativa a la eutanasia, porque no pertenecen al mismo género,
como el color blanco y el negro, que son colores opuestos. El cuidado
paliativo es un acto médico, en cambio, no lo es la eutanasia. La acción
eutanásica no es un acto médico sino un acto homicida impropio del médico,
aunque siempre sus defensores hacen intervenir al médico. La eutanasia no
es una forma de meclicina. La razón de ser d.e la meaicina es la curación del
enfermo, guardando siempre del respeto a la digni4ad humana. El médico
nunca puede provocar la muerte, aunque sea por compasión. La eutanasia es
un grave atentado a La vida humana y a su dignidad . La eutanasia no es un
acto médico sino un acto inm9ral y antisocial.
Los cuidados paliativos, la "ortotanasia" como le llaman algunos, son
lo opuesto a otra auténtica acción médica al encarnizamiento terapéutico.
Es alternativa a este acto de "ensañamiento", como también se le llama, pero
que sería mejor denominarle "obstinación terapéutica", porque expresa mejor
la actitud del médico, que se "obstina", con un e:\ce~o de celo, en luchar
contra la muerte con unos medios que sólo sirven para prolongar su
sufrimiento. Es un acto médico pero gravemente inmoral, como indican los
defensores de la eutanasia, porque la utilización de los medios es para
experimentar en el enfermo terminal o con instru.;,entos nuevos. o se
respeta la dignidad de la persona o se la instrumentaliza. Otras veces, la
obstinación en continuar el tratamiento es consecuencia de un exceso de celo
del médico, en su intento de retrasar la muerte, sin renunciar a ningún medio
proporcionado o desproporcionado, aunque afecte a la situación del
moribundo. Si la "obstinación" no es para beneficio del enfermo, hay
también una instrumentalización, y es inmoral.
No hay que olvidar que la persona es "un ente capaz de ser un fin en sí
mismo" y consecuentemente "un ser capaz de amar y ser amado con amor de
28
donación" . Siguiendo a Aristóteles, Santo Tomás sostenía que amar es
29
querer el bien para alguien. También que hay dos especies de amor
humano: el am.~r de poses~ón y el amor d~ be~evotepcia o de donación . El
amor de poseswn, que se tiene a los seres 1rrac10nales, y que por aberración
puede tenerse a las personas, no es desinteresado, porque en el fondo es
amor de sí. Aunque hay un objeto amado, el amor no se detiene en él, sino
que vuelve al sujeto del que parte. En cambio el amor de donación, que
merecen las personas, no es interesado, porque sólo se busca el bien de lo
amado, que aparece como un fin del mismo sujeto.
Con la tesis de que la persona es el máximo bien y, por tanto, un fin en
sí misma, Santo Tomás inicia una de sus obra.,, el Comentario a la

77

�Metajlsica de Aristóteles, afirmando que: "Todas las ciencias y las artes se

ordenan a una sola cosa, a la perfección del hombre, que es su

felicidad" .30

La persona designa siempre lo singular, lo individual. Las cosas no

personales, son estimables por la esencia que poseen. • En ellas todo se
.ordena incluida su singularidad a las propi dades y operaciones specíficas
de sus naturalezas. De ahí que los individuos unicamente interesan en cuanto
~on porta~ores de ellas. Todos los de una misma especie son por ello
intercambiables. o ocurre así con las personas, porque interesa en su misma
individualidad, en su personalidad.
_A ~i'.erencia de todos los demás entes singulares, la persona humana es
un md1v1duo único irrepetible
insustituible. Mer.ece, por ello ser
n_ombrado no con un nombre que diga relación algo genérico o específico,
smo con un nombre propio, que se refiera a él mismo. Las personas tienen
nombre propio y si se da también a objetos, como lugares geográficos, casas
~arcos, etc. o a otros seres vivos como los animales domésticos es por que
tienen una relación directa con personas. e les ha nombrado con un nombre
·
·
•
propio
no por s1• mismos
smo
por estar en el contorno per onal. 31

ª,

.
Ú~icamente a las _pe~sonas, ca~a una de ellas en su concreción y
s~ngu!andad, tal como s1gn1fica el tennmo persona, se subordinan todas las
c1enc1as, teóri~as ~ práctic~s, las técnicas, las bellas artes, toda la cultura y
todas sus reahz~c!ones. Siempre y todas están al servicio de la persona
humana. ~ la felicidad de las personas, a su plenitud de bien o la perfección
-especulativa, mo_r~I,_estética, biológica de otra dimensión-, e aquello a lo
que deben estar dmg1dos todos los conocimientos científicos sean del orden
que sean, e igualmente la misma tecnología, y todo lo que hace el hombre.12
Todas son siempre relativas_ a la p rson_a. o hay nada, en este mundo, que
~e~ un ab oluto, todo esta siempre referido a ta felicidad de las persona , el
un1co absoluto en el orden creado. Todo se ordena o está al servicio de las
personas humanas, porque tiene la primacía de la persona en todo orden
humano o natural. Todo es un medio para la persona todo está a su servicio
Cada persona, en su singularidad es lo sumo y lo supremo.

legítimamente dejarse de emplear tratamientos extraordinarios o
desproporcionados a los resultados y que las decisiones deben ser tomadas
por el paciente, si tiene capacidad, o por los que Roseen los derechos legales,
y siempre que no haya una voluntad suicida. La renuncia a la terapia
desproporcionada es moral, porque no es eutanasia, aunque a veces se le
llame "eutanasia pasiva". La muerte no ha de ser buscada, pero tampoco
desmesuradamente retrasada.
Sin embargo el problema no queda solucionado, porque tampoco es
fácil distinguir entre los medios terapéuticos ordinarios y los medios
terapéuticos extraordinarios o es posible establecer normas rígida porque
lo que para uno es ordinario será extraordinario para una persona será
extraordinaria para otro, depende de circunstancias de lugar, de tiempo. o
es posible dar una casuística. Hay que dejarlo a la conciencia del médico. Lo
cual no quiere decir que no se base en principios generales.
En la actualidad es necesario advertir que porque: se ignora esta
función de juzgar y dictaminar de la conciencia y se sustituye por la de
unicamente crear. La conciencia del médico como 1-: de ningún hombre
posee el poder de determinar de modo autónomo, lo criterios del bien y del
mal, y actuar en consecuencia. o es verdad, tal como a veces se cree que la
conciencia en un momento determinado establece su verdad o su ley y desde
ella guía sus actos concretos.
El hombre está obligado a seguir el dictamen de su conciencia, pero no
entendida de este modo, que hace que el juicio moral sea verdadero por el
34
hecho mismo de que proviene de la conciencia. Esta visión de la
conciencia moral parece ignorar la necesidad de la ley general. La conciencia
pone al hombre ante la ley, porque es un acto intelectual práctico que aplica
una ley general sobre el bien a una determinada situación, e presar así un
juicio sobre la conducta moral que hay que elegir aquí y ahora.
Secundariamente, recae también sobre el acto ya realizado, aprobándol o si
fue bueno o reprobándolo en caso contrario.
La conciencia es juez y testigo, pero no legisla. En cuanto juzga exig la
creatividad e incluso ingeniosidad, pero no de modo absoluto porque u

VI. La interrupción de trata miento m 'di cos

o obstant~, _hay _que reconocer que se presenta en ca os concretos el
pr~blema de_ ?1stmgu1r entre la obstinación terapéutica de lo que on
cuidados so~1cttos_Y c?nstantes obligatorios, porque no hay regla matemática
para deter~mar s1 existen o no esperanzas la práctica médica muestra que
enfermos .mcurables ya se curaron.
1 criterio mora l es que se puede
78

verdad y su autoridad deriva de la ley moral. La conciencia individual no
sustituye nunca a la ley moral tomando las prerrogati as de una instancia
suprema del juicio moral, decidiendo categórica e infaliblemente sobre el
bien y el mal, el tomarla así en realidad equivale a su negación. 35
El médico tiene que aplicar la norma de la interrupción del tratamiento
desproporcionado a los resultados según su conciencia, formada con su
79

�expenencta, con un criterio
Evidentemente se le da una
parecida en otras profesiones,
no es fácil determinar la línea
tienen dudas razonables.

recto y prudente en cada caso concreto.
gran responsabilidad, pero también se da
como la de juez, o como la mía de profesor,
divisoria entre el suspenso y aprobado, y se

El médico tiene que dejar que la naturaleza siga su curso, si hay que
emplear medios desproporcionados que sólo prolongar la agonía. No es una
forma o un tipo de eutanasia una "eutanasia pasiva", sino conformarse con
los medios normales que la medicina puede ofrecer. En definitiva no dejarse
llevar por un tecnicismo abusivo y aceptar la condición humana: que
implica la inevitabilidad de la muerte.
No es eutanasia, que si es una forma de homicidio, porque la aceptación
de la muerte inevitable no es su provocación intencionada. No h'ay
eutanasia. No hay deliberada voluntad de acabar la vida. No se busca
deliberadamente la muerte, sino que se acepta su llegada, aunque en las
condiciones menos penosas.
La diferencia por la intención es esencial. Se trata de un problema de
intención, el médico sabe si quiere causar la muerte del enfermo o renunciar
al encarnizamiento terapéutico. También lo es en otra situación, que puede
confundirse igualmente con la actitud eutanásica. El aplicar analgésico para
aliviar los sufrimientos sabiendo que pueden acortar la vida del paciente En
el tratamiento del dolor, cuyo efecto secundario es la muerte, no es
eutanasia, por lo que se persigue aliviar el dolor, que parece ser que se puede
controlar entre un 90 y 95 por ciento de los casos. La administración de loa
analgésicos no pretende la muerte ni como fin ni como medio, solamente es
prevista y tolerada. Puede parecer difícil la distinción, pero algo parecido
ocurre en otros casos con un alpinista, que asume riesgo cierto, pero no
tiene ánimo suicida. No obstante, la aparente pugna aliviar el dolor y acortar
indebidamente la vida o no anticipar la muerte, está ya superada por los
adelantos médicos porque hay ya muy pocos riesgos de abreviar la vida del
paciente.

vn.

El acto voluntario indirecto

Estos dos casos pertenecen a lo que se llama acto voluntario indirecto o
voluntario en su causa, que es el propio de aquella acción que siguen dos
efectos uno bueno y otro malo. Para que sea licito el voluntario indirecto, es
decir, para que no sea imputable el efecto malo, a quien pone la causa
indirecta, deben observarse las siguientes reglas.

80

Primero: La acción tiene que ser buena en sí misma o indif~r~nte. R~gla
que es una consecuencia del siguiente principio: unca es licito , re~hzar
acciones malas (mentir, sobornar ...) para alcanzar efect~s b~enos u opt1~1os.
No se puede hacer el mal para lograr un bien (el fin -no Justifica lo~ medios).
Por ejemplo, robar para dar a los pobres, mentir para salvar la vida de un
hombre.
Segundo: el efecto inmediato o primero tiene que s_er el bueno ~ no el
malo. Para algunos sí son al mismo tiempo, con tal de mtent~r el pnmero
por ejemplo, al bombardear una ciudad y destruir a culpables e mocentes.
Tercero: debe intentarse únicamente el efecto bueno y limitarse a
permitir el malo. Sólo se permite de una manera indirecta y con ~esagrado.
Si se intenta un efecto malo a través de uno bueno, es un acto mmoral Y
perverso. Tampoco es lícito intentar los dos. Única _Y exclusivamente hay
que intentar el bueno, se permite el malo porque es 1~separable del bueno,
pero con disgusto y desagrado.
Cuarto: que exista una proporción del bien que se ~uiere logra~ y ~I mal
que se permite. La determinación de una causa propo~c•o~ada, que JUS_t,fi_q~e
los efectos malos de la acción, corresponde a la conc1enc1a y es el pnnc1p10
más dificil de aplicar. Debe procurarse que los daños no sean mayores que la
ventaja que se obtiene.

VIII. Valor social de la vida humana

i en la cesación de los cuidados inútiles, ni en la suministración de
analgésicos que acorten la vida implican que se dé al médico el poder de
realizar el acto positivo de dar muerte, por acción u omisión, que no debe
tener nunca. La humanidad ha progresado en humanitarismo retirando de los
gobernantes y jueces el poder de decretar la muerte y ahora sería muy
extraño que lo otorgasen a los médicos, o bien a otras persona que
convirtiesen a los médicos en verdugos.
Tampoco tiene este poder el individuo. o es legítima la decisión de
una persona de disponer de su propia vida: adíe tiene derecho a eliminar
ninguna vida humana, ni tampoco la vida "propia" No se tiene derecho al
suicidio no se tiene derecho a matarse, y, por ello es inmoral, e incluso un
'
delito de ayudar a alguien a matarse, de asistirlo.
Por otra parte, se tiene el deber moral prestar ayuda a alguien en peligro
de muerte, y es también un delito no hacerlo porque toda persona tiene
derecho a que los demás la ayuden cuando está en pel igro.
81

�La vida humana comporta inte-reses individuales y sociales. La vida
humana es un bien primordial que no está a disposición de nadie, ni de sí
mismo. La vida no es una propiedad absoluta del hombre. o son verdad
afirmaciones como: "mi vida sólo es mía" , "puedo hacer con ella lo que
quiera", "nadie puede decinne lo que tengo que hacer con mi vida", "tengo
derecho a vivir pero no se me puede obligar a vivir", y otras parecidas.
La vida es mía pero sólo relativamente, porque soy responsable de lo
que hago con ella. No es un bien absoluto, tal como algunos entienden la
propiedad de las cosas u objetos, que pueden usar y abusar. Toda propiedad,
en cambio, tiene una referencia social. Mucho más la tiene la vida, que no es
del mismo orden que uoa finca. La vida se me presenta como algo anterior a
mí, y que por tanto es indisponible, un patrimonio recibidó y que administro.
Si me quito la vida quedan perjudicados mis familiares y también la
humanidad. Es sólo desde la concepción individualista de la vida humana,
egocéntrica y ciega para la convivencia, que puede reclam~rse el derecho de
dejar voluntariamente de vivir, el derecho a matarse. Con ello se decide
sobre la propia vida y la de los demás.
El derecho a la vida es indisponible, y, por ello, la sociedad tiene el
derecho de alimentar forzosamente o tratamientos nonnale;s, que no implican
riesgos, a quien se niega a comer o a recibirlos. El suicidio es ilícito. o se
admite el derecho a suicidarse, y si no es delito lo es por razones prácticas,
ya que no es posible castigar a quien ha cometido este acto, y si se ha
36
frustrado porque podría hacer aumentar sus deseos de matarse · El suicidio
jamás puede ser considerado un derecho del hombre, como no se aceptó en
la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la Organización de
37
las Naciones Unidas.
El derecho a la vida es inalienable e irrenunciable. La vida es un bien
irrenunciable. No se puede negociar con nadie, ni siquiera con nosotros
mismos. Es intocable, porque como otros bienes, como la libertad, la
educación, condiciones dignas de trabajo y en mayor medida está en relación
directa con la dignidad humana y el misterio del ser personal. i nadie puede
contratarse como esclavo, renunciando a su libertad, mucho menos la vida,
38
que es la raíz de este bien. Por ello, el Estado cuyo deber es respetar y
hacer respetar los derechos fundamentales de la persona los considera estos
derechos como irrenunciables, e igualmente tiene que hacerlo con el primero
y fundamental, ya no recuperable que es el derecho a la vida, base de la
39
dignidad humana.

La negación de la licitud del suicidio no impÜca .una violación del
derecho a la libertad. Por el contrario, l? protege .. Es cierto ,que, como ya
enseñaba Aristóteles y Santo Tomás, la libertad o libre albedno es el poder,
radicado en la razón y más inmediatamente en la volun~d, de hacer~ ~e no
hacer, de hacer esto o aquello. Por ella, cada hombre eJerce el domm10 de
sus obras, dispone de sí mismo, se autoposee por su voluntad 400 se
autodetennina. En este sentido: "libre es lo que e~ c~usa d~ sí_". Sin
embargo, no es simplemente una libertad, que es de md1ferenc1a. .º es la
pura licencia para hacer cualquier cosa, sea buena o mala. S1 se la
concibiese únicamente como esta capacidad para hacer lo que. sea, con su
respeto habría que permitir todos los delitos. La libert~d es un b1e_n que hac~
toda referencia al bien de la misma persona, es dec1r no puede 1~ contra s1
mismo. La posibilidad de realizar lo mejor que es capaz, el .que v10la ro?,ª•
no ejercita propiamente su libertad. Es por tanto, un medio de perfecc1on
en la bondad. Por ella, tiene la posibiUdad de hacer lo adecuado o no h~c~rl?.
En la libertad intervienen asl tres elementos: la voluntad, como prmc1p10
intrínseco; el fin: el bien propio; y un acto: la elección. La libertad humana
es querer el bien elegido. Así cuando decide su propia muerte, el hombre usa
su libertad pero la usa mal, porque no elige su bien, no la utiliza con un
adecuado uso ético.
En conclusión, creo que como filósofo, con S"renidad y ecu~nimidad,
sin prejuicios, desde un tratamiento exclusivamente r~cional, la vida es un
bien que supera el poder tanto del individuo como del estado, y, por ello la
eutanasia es moralmente inaceptable, aunque algunas personas la defiendan
de buena'fe. Es un homicidio, que hay que rechazar y excluir como criterio
ético y legal, por ser contrario a la dignidad de la pers~na humana y
peligroso para la convivencia social y la regulación las relaciones entre los
ciudadanos.

Notas bibliográficas
1

SENECA, Epistolae. 95, 33.
2

Etimológicamente:.(del griego eu y thánatos) significa buena muerte. Es un sentido
muy general. El significado usual: (desde muy antiguo) procurar la muerte sin dolor
a los que sufren. Es más específico, pero es ambiguo: Un· significado actual:, que
es más estricto: causar muerte por piedad ante el sufrimi~nto, atendiendo· o no a su
petición.
3

Forma de homicidio: dar muerte a otro, matar por acto positivo (sustancias tóxicas
mortales) o por omisión (negarle asistencia médica debida).

82
i

•

83

�Se acostumbra a proponer la división entre activa o pasiva (negativa), según el
medio sea por acción o por omisión (por vía natural: supresión alimentación, o vía
artificial, por métodos sofistificados). También: voluntaria o involuntaria por
requerimiento del paciente, o por acuerdo de otras partes.
4

5Del

griego "dis" y "tánatos", que significa mal y muerte.

6

Se llama entonces "adiscanasia": suspender un tratamiemo desproporcionado.
"Ortotanasia": de "ortos" y "thánatos", significa recta muerte y expresaría la
actuación moral en al muerte. No se acude a eutanasia para designarla, por implicar
homicidio.
l

Barcelona, Foment de Pietat Catalana, 1925 y 1927; vol IX, pp. 203- 230, pp. 211212.
14 JDEM,
15

Ibid., p. 211.

Ibid., p. 214.

16

17

fbid ., p. 211 .

18rbid.,

Para la defensa de la eutanasia se suele presenta un "caso limite", una situación
terminal especialmente llamativa, para excitar la sensibilidad colectiva y , la
necesidad de "arreglar este problema", presentando la solución con eufemismos
ideológicos y semánticos, aprovechando la complejidad conceptual y terminológica.
Generalmente no se habla de "matar un enfermo", ni incluso quitarle la vida, sino
"ayudar a morir", facilitar la "culminación de la vida", ayudarle a su
"autoliberación".
'

Cu/te de la carn, en Obres completes, op. cit., vol. IJI, pp. I91-225, p. 207 .

p. 219.

7

8SANTO
9

TOMAS, Summa Theologiae, I, q. 29, a. 3, inc.

Ibid., De Potentia, l, q. 9, a. 3, inc.

A diferencia de todos los demás entes singulares, la persona humana es un
individuo único, irrepetible e insustituible. Merece, por ello, ser nombrado no con
un nombre que diga relación algo genérico o específico, sino con un nombre propio,
que se refiera a él mismo. Las personas tienen nombre propio y si se da también a
objetos, como lugares geográficos, casas, barcos, etc., o a otros seres vivos, corno
los animales domésticos es porque tienen una relación directa con personas. Se les
ha nombrado con un nombre propio no por sí mismos sino por estar en el contorno
personal.
11

La experiencia horrorosa e increíble del nazismo, no es la de un pueblo salvaje
sino de uno de los más cultos y tecnificados, muestra que comenzó con la "muerte
por compasión" y la aceptación de la tesis de "vidas humanas sin valor vita!" vidas
'
que por su precariedad no merecen ser vividas.
12

Ha habido dificultades porque cada época tiende a ver como prácticas
inadmisibles !as brutalidades que en la anrerior se consideraban nonnal, pero
desaparece el sentido crítico y se cierran los ojos ante las que la propia época admite
en sus leyes o costumbres. As!, por ejemplo, la esclavitud\ la tortura, racismo
infanticismo, menosprecio a la mujer, abandono de ancianos y enfermos.
13

'

JOSE TORRAS Y BAGES, La ciencia del palir, en Obr~s completes, Obres
Completes, vol. 1-VIII: Barcelona, Ed. Iberica 1913-1915; y vol. IX y X:
84

19

lbid., p. 220.

20

,

Cf. PHILIPPE ARlES, La muerte en Occidente, Barcelona, Editorial Argos
Vergara, !982.
21Cf.

IDEM, El hombre ante la muerte, Madrid, Taurus, 1983.

22 A

la seguridad de la propia muerte, le acompaña otra certeza: la ignorancia del
momento en que se sufrirá. Como decía San Agustín: ''La muerta es cierta, pero su
hora es incierta" ( Sermones 97, 2). No obstante advertía que la misma muerte y el
conocimiento del momento en que se producirá, es positiva para la misma actividad
humana; de lo contrario se vería disminuida o paralizada.
23

PHILIPPE ARIES, El hombre ante la muerte,, op. cit., ¡,p. 59-60.

E. rRANKL: logoterapia y análisis existencial, Barcelona, Herder,
1990, p. J51. Frente a la llamada psicología profunda -la del psicoanálisis Freud,
Adler Jung, Fromm, etc.- el psiquiatra y austríaco judío Viktor Frankl ( 1905-1997)
ha propuesto la "psicología de altura". Sostiene que el sentimiento de vacío, por no
poder satisfacer la necesidad de encontrar un sentido a su p)"opia vida o voluntad de
significado, que es el impulso básico del hombre -en lugar del instinto de placer o el
sentimiento de inferioridad y voluntad de hacerse valer en la comunidad- se
manifiestan en el aburrimiento, o "una falta de intereses" y en la indiferencia, o
"falta de iniciativa" (lbid. , p. 277). En el mundo actual, por el vacío existencial,
resultado de una frustración existencial, y por .el aburrimiento y la apatía que le
acompañan : "amenaza con proliferar aquella tríada neurótica de masas que se
compone de depresión, adicción y violencia, lo que significa prácticamente: suicidio,
en el sentido estricto de la palabra, suicidio crónico en el sentido de la
drogodependencia y sobre todo violencia incluso contra otros" (lbid ., p. 280.). La
"logoterapia" es el método terapéutico que intenta ayudar al enfermo, con la palabra,
para que encuentre sentido a la vida y sobre todo un "sentido
,, último".

24VrKTOR

25 fbid.,

p. 286.
85

�Si se ermite renunciar a otros derechos como el de clr arse u_ opinar, es porque
00 queckn anulados definitivamente. o se pierden por la renuncia en un momento

3

BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE, Metaji:.ica de la muerte
México Editorial Limusa, 1983, p. 62.

26 AGUST

27

29Cf.
30

se e plica, por ejemplo que obligue y sancione el uso del cinturón de seguridad
en los coches, aunque al conductor no le apetezca: La vida de ~~da uno no es sólo
de su particular y privado interés, sino que la sociedad está leg1umada para que ~o
arriesgue gratuita O imprudentemente. o reconoce el derecho a acabar con la propia

39 Asl

lbid., p. 136.

21JAIME

dado.

BOFILL, Obrafilosófica, Barcelona Ariel 1967, pp. 18-19.

A TO TO A , Summa Theologiae 1-JI, q. 26 a. 4, inc.

A TO TOMAS, In Metaphys, proem.

vida.

'ºMetafisica, 1, c. 2, n. 9, 982b26.

31Esta

especial singularidad se advierte en el mismo nombre "persona" ya que tiene
un estatuto lógico-gramatical único. La persona, a diferencia de los demás nombres,
tanto comunes como propios, no significa primeramente la naturaleza humana el
concepto de hombre, predicable de cada uno de los hombres, porque lo son
realmente, ya que realizan esta naruraleza universal en su individualidad. El t rmino
persona nombra directamente lo individual. lo propio y singular de cada hombre.
32 i las más geniales creaciones culturales, cienrifico-técnicas, artísticas, o de
cualquier otro tipo, no tendiesen al bien, de las personas en su singularidad, que son
solamente las que pueden ser felices carecerían de todo sentido y, por tanto, de
interés alguno.
33

El paciente incluso tiene el derecho a aceptar que se ensayen medicaciones
técnicas en fase experimental, que entrañen riesgo. o hay tampoco en este caso
eutanasia porque su intención no es la de acabar la vida, sino la servir
generosamente a la humanidad. aturalmente tiene también siempre el derecho de
interrumpir este tratamiento.
34La

moralidad queda identificada en este sentido con la autenticidad, y se convierte
no sólo en subjetiva sino también en individualista.

35 La

llamada "objeción de conciencia" no niega la e istencia de la ley moral, sino
que considera que no deb obedecer a la autoridad pública, porque se le pide una
acción que considera que repugna abiertamente a la ley moral. e resiste a una
orden de la autoridad, porque según la ley moral la juzga su conciencia que la viola,
y, por tanto, tan malo es mandarla como obedecerla.
36Se

considera delito a quien le induce. La inducción y el auxilio matar a otro es tan
reprobable si se hace con su consentimiento como sin él. adie puede hacer daño a
otro aunque este se lo pida.

37

El enfenno no tiene derecho al suicidio. Si lo tuviese, como no podría ejercer sólo
su derecho, las personas que lo cuidan se verían obligadas a respetarlo. Tendrían así
una "obligación de matar", que no podrían rechazar con objeción de con iencia
porque, contra el ejercicio de los derechos humanos no cabe In misma. e llegaría
así a algo absurdo y que repugna.
86

87

�IL RAPPORTO TRA l'INTELLETTO E LA VOLONTÁ
(TOMMASO D' AQUINO E I. KANT A CONFRONTO)
Dr. Ramón Vega Galaz

l. Introduzione
San Tommaso quando tratta il tema dell'azione umana, spiega come
concepisce le facolta superiore dell'uomo, cioe l'intelletto e la volonta,
quando agisce e il suo rapporto tra di loro. Noi prenderemo spunto di questa •
dottrina tomistica per spiegare come concepisce lui il rapporto tra l'intelletto
e la volonta nell'azione volontaria.
Per altro canto, tenteremo di accennare alcuni aspetti dell'intelletto e la
volonta in Kant i quali appartengono al inconoscibile mondo del noumeno,
vogliamo anche vedere se la spaccatura introdotta da Kant tra fenomeno e
noumeno, che in qualche modo si potrebbe rimandare alla scissione tra
natura e liberta, sia giusta eppure come sía possibile ricuperare questa unita
perduta nella concezione antropologica molto frequente nella filosofia
occidentale dopo Cartesio.
Dopo l'introduzione seguiremmo il seguente schema di lavara: 2. 11
rapporto dell'intelletto e la volonta in Tommaso d'Aquino. 3. 11 rapporto
dell'intelletto e la volonta in Kant. 4. Differenze tra Tommaso e Kant. 5.
Conclusione.
2. Il rapporto dell'intelletto e la volonta in Tommaso d' Aquino

Prima vorrei fare una precisazione riguardo all'agente, cioe, che quello
che agisce e sempre il soggetto o la persona in cuí si trovano queste facolta o
potenze. 1
Nella genesi dell'atto volontario non si da una sequenzialita temporale
come potrebbe sembrare quando si osserva il quadro complessivo presentato
nella tabella, vedere piu giu. Piuttosto si tratta di un'azione insieme
spirituale-fisica, cioe, dove intervengono tanto le facolta superiori (intelletto
e volonta) come quelle osservabile attraverso i sensi estemi.
[n questo lavoro a noi interessa soltanto lo studio riflesso, come fa l'etica
nel suo metodo2, visto sin dalle facolta superiori, quelle che specificano
l'azione umana, in quanto che esse non appaiono di modo cosi perfetto negli
esseri inferiori all'uomo, cioe negli animali e nelle vegetali. Questo ci
interessa ovviamente come e stato visto per Tommaso d' Aquino, cosa che fa
nella S. Th. , 1-Il inquadrato nelle questioni 8 alla 17.
89

�LA GENES! DELL' ATTO VOLONT ARIO
INTELLETTO
VOLO TA
Ris etto

l)La semplice appren-sione
(I-Il, .9, a.l
3) 11 giudizio del fine come
assequibile
1-II, .12, a.l ad 1,3)

i fini
2) La semplice volizione
I-11, .8, a.2
4) La intenzione del fine
(I-11 q.12; q.19, a.7ss)

etto ai mezzi

II consi
11 giudizio discretivo pratico
. 14, a.6
9) L'imperium (I-II, q.17)

6 11 consenso I-II .15
8) L'elezione (I-ll, q.13)
10) L'uso attivo del volere
(1-II, .16

11) L'uso passivo delle facolta
essecutive
I-ll .16, a.l

2) La fruizione
I-Il, .11

Sebbene, come dice Centi3; Tommaso non ha nessuna pretesa di
schematizzare geneticamente )'atto volontario4, noi lo abbiamo presso per
avere un riferii:nento che ci serva d'aiuto a questa esposizione. Inoltre,
possiamo dire, che oggi si discute sulla importanza di una oppure di un'altra
f~colta, sebbene questo fu molto discusso nel medioevo, c'e ancora oggi chi
tifa per la volanta o chi tifa per l'intelletto. Sembra che mettere l'intelletto in
prim_o luo~o, darebbe la ragione a quelli arroganti scientifici che pensano di
dominare II mondo attraverso la sua conoscenza scientifico-esperimentale.
Ma qui c'e una trappola, perché dominare vuol dire appunto mettere in primo
luogo d'importanza la volanta. Piu che dominare il mondo si tratterebbe di
av~re la pretesa di essere_il deposito della verita una sorta di legislazione
um~er~ale n~lla qual_e tutti do~remmo accudire a chiedere consiglio nelle piu
va_n~pmte s1tua~1ont della vita, lasciando di lato la tradizionale sapienza
cristiana dove s1 trova veramente il deposito della verifa. Se mettiamo in
P:imo _luogo ~'impo~anza la volonta sembra che abbiano ragione quelli che
s1 l~s~1ano gu1dare p1u per il cuore che per la testa\ invece non e questa la
pos1Z1one ~he prend: Tom~aso e che neppure vuole discutere su questo
ª:gomento m mod? s1stematico, piuttosto si vede nella S. Th. J, q.82, a.3 una
nsposta molto art1colata a questa questione, facendo la distinzione tra la
funzione ~~mpliciter dell_'intelletto e la volanta e quella sequndum quid.
Sarebbe p1u eccellente l'mtelletto che la volonta quando viene considerato

90

simpliciter, ma sarebbe piu eccellente la volonta quando viene considerate
sequndum quid, secando se sia per amare a Dio o amare le cose inferiore
all'uomo, perché e meglio amare a Dio che conoscerlo ed e meglio conoscere
le cose inferiore all'uomo che amarle. Forse gli manca dire qualcosa su che
cosa sia meglio rispetto all'uomo. In somma, nella trattazione che fa
Tommaso sull'atto volontario, vengono descritte le funzioni dell'intelletto
sempre in stretto rapporto alla volonta, tutte tre operazione dell'intelletto che
vengono anche riconosciute nel mondo classico, al meno per Aristotele,
appaiono in questo studio del Angelico, cioe, la semplice apprensione, il
giudizio e il ragionamento. La domanda su quale sia superiore non appare
mai in questa parte della Summa Theologiae, non' e interessato in essa.
Quello che si puo vedere e un'armonia tra le due facolta rimanendo molto
fedele al modo di filosofare nella fede. Un'altra caratteristica che si puo
estrarre dalla teorizazione tomistica e che spesso utilizza delle analogie tra le
operazioni dell'intelletto con quelle delle volanta, siccome l'intelletto
raggiunge per natura la verita una volta che ricercando la trova cosl la
volanta si unisce al bene, una volta trovato. Quindi, verita e bene sono gli
oggetti delle nostre facolta superiori che si trovano aldila delle nostre
sensazioni sono i trascendentali che come spiega Tomma o se equivalgon o
all'essere (bonum, veritas et esse conventurtur). E che cosa e l'essere se non
altro che un riflesso dell'essere divino, che troviarno en tutte le cose create
partecipato dell'Essere che E atto puro? Vediamo in seguito un riassunto di
ciascuno dei passi della genesi dell'atto volontario. elle questioni che
comprendono tutti gli articoli per spiegare alcuni dei passi della genesi
dell'atto volontario, prenderemo spunti soltanto di quelli che a nostro avviso
facciano un riferimento piu diretto al rapporto intelletto-volontá,
concentrandoci soprattutto nella risposta, anche se alcune volte non potremo
non far riferimento alle risposte che fa l'Aquinate.
2. 1 Rispetto al fine
.
Tommaso parlera in questa sezione di quattro atti riguardanti il rapporto
mtelleto-volonta. Vedere il quadro della genesi dell'atto volontario
presentato nella pagina 2.
2.1.JLa semplice apprensione6
Tommaso vuole dimostrare che la volanta e móssa dall'intelletto. Per
fare questo impiega il concetto di causa formale, cioe, che l'intelletto muove
la volonta come causa formale presentando a essa l'oggetto che sarebbe
appunto !'ente e il vero nella sua universalita, ed e ne! vero dove viene
appres~ il bene. Per altro canto il fine muove la volanta come causa agente
determmando nel soggetto la sua direzione, fine che e il bene nella sua
. universalita oggetto della volanta, .di questa maniera la volanta a sua volta
I

91

�muove le altre potenze deJl'anima. Questa mozione non viene del intelletto
speculativo, ma del intelletto pratico. lnoltre e chiaro che nell'atto di
intendere e la volanta che muove l'intelletto perché il vero e contenuto nel
bene universaJe, come un bene particolare, ma l'intelletto muove la volonta
rispetto alla specificazione dell'atto. Questo vuol dire che essendo l'intelletto
chi presenta l'oggetto alla volanta, l'intelletto diventa cosi un motore che
determina !'atto di mozione della volonta.

volizione dei mezzi. Alla volizione dei mezzi si puo chiamare scelta, mentre
alla volizione del fine intenzione, ma sempre il moto e uno.

2.1.2 La semplice volizione7

2.2. 1 ll consiglio10

Qui Tommaso vuole sottolineare che l'oggetto del volere non soltanto
riguarda il fine ma anche le cose ordinate aJ fine. Cosi come la facolta della
vista abbraccia tutte le cose che in qualche modo partecipano del colore cosi
la facolta chiamata volonta abbraccia tutte le cose che partecipano del fine.
Questa analogia si puó fare anche rispetto all'intelletto se consideriamo !'atto
del volere in rapporto all'atto dell'intelletto. Cioe, cosi come l'atto piu
genuino dell'intelletto e l'intelligere, l'atto piu genuino della volanta e il
volere il fine, perché questo oggetto e formato dall'atto stesso di volere, casi
c~me l'intelletto ha come oggetto le cose intelligibili, cioe i primi principi.
01 questo modo la volonta ha l'originalita di voJere tanto il fine come le cose
che si ordinano ad esse.

11 consiglio procede di modo risolutivo, cioe agli effetti noti per
esperienza alla causa, e non di modo compositivo: cioe dalla causa agli
effetti (a.5). 11 consiglio appartiene all'intelletto propriamente, ma e insieme
alla volonta vale a dire un atto íntimamente unito ad essa (a.l), giacché
nell'elezione si trova molta incertezza che richiede quindi una ricerca sui
rnezzi da scegliere prima di agire (a.l resp). Questo consiglio ha per oggetto
soltanto i mezzi, non i fini (a.2 resp), ma potrebbero essere soltanto nel caso
che in una ricerca quaJche oggetto sia stato un fine e in un'altra un mezzo.
Ma il consiglio non delibera sui quasi insignificanti, né su quelli che sono
gia determinate nel modo di essere esecutati come per esempio negli arti
(a.4 resp).

2.1.3 JI giudizio de/fine come assequibile8

2.2.2 JI consenso 11

Nel primo articolo della q.12 Tommaso vuole chianre di chi e l'atto
intenzionale. Nella risposta 1 e 3 spiega come l'intenzione sebbene e un atto
della volanta ha come presupposto il giudizio della ragione, la quale ha come
funzione ordinare la tendenza della volanta. Se l'intenzione e chiamata a
volte occhio non e perché sia un atto dell'intelletto, piuitosto si fa in senso
metaforico, appu.nto perché e il presupposto della volanta per agire verso il
fine. Lo stesso si fa a livello sensitivo per muoversi, abbiamo bisogno degli
occhi per sapere dove andare.

I1 consenso e atto della volonta relativa ai mezzi. Mentre la ragione puó
aprendere l'universale senza avere necessita di sentire i singolari ogni volta
che realiza quest'azione, le potenze sensitive banno sempre bisogno della
presenza delle cose che sano il suo oggetto. Ma come l'atto della potenza
apetitiva e un'inclinazione verso le cose, sotto questo aspetto consentire e
atto di una facolta apetitiva. Ossia che sebbene consentire fa riferimento alla
facolta conoscitiva, si riferisce alla facoltá apetitiva di modo analogo
(a.l, resp). lnoltre, siccome il consiglio ha come oggetto i mezzi, pure il
consenso ha come oggetto i mezzi, giacché prima erano presupposti
l'apprensione del fine 12, la semplice volizione 13, il giudizio I4 , e l'intenzione I 5
i quali sono riferiti al fine.

2.1.4 L'intenzione deljine9

Una volta dimostrato che l'intenzione e un atto della volonta
presupposto l'intelletto, segue il ragionamento per dimostrare che
l'intenzione non soltanto ha per oggetto il fine ultimo, ma pure altri fini
P:ima di raggiungere !'ultimo. Questo vuol dire che si possono perseguire
s1multaneamente due oggetti (vid a.3), cioe, il fine ultimo e il fine
intennedio, per esempio, la guarigione e la confezione della medicina con la
condizione che siano oggetti ordinati nella stessa direzione. Allora s~no due
moti nell'intenzione? o, piuttosto il moto della volonta vers~ ¡ mezzi
ordinate al fine hanno due aspetti in quanto il fine costituisce la ragione della
92

2. 2 Rispetto ai mezzi
Rispetto ai mezzi si considerano se1 atti neUa genes1 dell'atto
volontario. Vedere quadro nella pagina 2.

2.2.3 ll giudizio discretivo pratico 16

Questo giudizio lo studia Tommaso sotto l'asperto della possibilita o no
di procedere all'infinito. Cioe, al consiglio possono presentarsi infinite cose
da indagare prima di dare il consenso. Ma questa ricerca risponde Tommaso
non e infinita, ma finita in atto in due sensi: rispetto ai suoi principi, e
rispetto al suo termine. Il primo priricipio sarebbe il fine nell'ordine pratico.
Altri principi sono i dati dei sensi che ovviamente per Tommaso non ci
93

�ingannano, altri princípi sano quelli acqu1s1t1 attraverso le scienze siano
speculative che pratiche. Tutti questi principi non sano messi a prova, ma
accettati sen.za consiglio. L'altro senso della ricerca finita in atto e quello del
suo termine; cioe quello che non possiamo eseguire immediatamente. Perció
nell'ordine dell'operazione la prima cosa e appunto la conclusione della
ricerca, per esempio nella decisione di camminare sarebbe questa la
conclusione o termine dei consigli precedenti.

2.2.4 L'elezione 17
L'elezione consiste in ~n moto dell'anima verso il bene prescelto
(resp. 1) ma questo bene prescelto non e il fine in quanto il fine nell'ordine
operativo si presenta come principio non come conclusione. Per ¡¡ medico
per esempio, la salute non e oggetto di elezione ma di fine orbene iÍ
principio_ di oper'.12ione della sua attivita nella quale deve scegli~re ¡ mezzi
per r~ggmngere ti suo fine (la salute dei malati). Dunquf: soltanto si puó
sceghere_ un fine che sia ordinato a fini superiori. Casi come capita nella
speculaz1one quando si prendono principi che sano conclusioni dimostrati in
un'altra scienza tranne quelli principi indirnostrabili (resp. 3). Inoltre, nella
scelta intervengono l'intelletto e la volanta, la prima lo fa formalmente,
mentre la seconda materialmente, pero, siccome un atto di una detenninata
potenza dell'anima appartiene 1 essentialiter ad essa, e riceve la forma di una
potenza superiore, cosl !'atto d'elezione appartiene (essentialiter alla volonta
che riceve la forma deJl'intelletto (resp.l). Ma, pasto il fine J'elezione dei
. non conduscono necessariamente ad esse. Perché casi
'
mezz1
come dai
. . .
'
prmc1p1 non sempre segue una conclusione necessaria, a meno che non
comprometta la verita dei principi, cosl nell'elezione dei fini non siamo
costretti a scegliere i mezzi che conducono al fine. Solo la felicita vuole
I'uomo necessariamente, invece l'elezione dei mezzi e sempre libera (a.6).

2.2.5 L 'imperium 18
.
~'imperium o il comandare e essenzialmente un atto della ragione ma
interviene anche la volonta, cosi come nell'elezione veniva conformata dalle
due fa~olt~ sup~ri~re, _casi anche il comando presuppone la mozione della
v_olonta, g1acche gil ~tt1 della volonta e della ragione possono reciprocamente
nflettere su se stessr la volanta vuole ragionare, e la ragione ragiona sui
vol ere (a.l). La v~lonta puó essere comandara perché uno puó disporre il
comando che vog 11a (a.5). La ragione puó anche essere comandata in quanto
per capace di ritl_ettere su se stessa. Comanda tanto l'esercizio dell'atto, come
il suo og~~tto. R1spetto al oggetto ci sono due atti, uno sarebbe l'apprensione
della :enta la quale sfugge al comando ma l'assenso o il dissenso cadono
sotto 11 comando solo delle cose conosciute che non siano i primi principi, ¡

94

quaJi appartengono aJl'ordine di natura e quindi non sottostanno al comando
(a.6).

2.2.6 L'uso altivo del volere 19
Questo uso ha sempre per oggetto i mezzi, invece il fme ultimo non puo
essere usato. Soltanto si potrebbe usare il fine ultimo quando esso viene
capito nel senso soggettivo, mai in senso asso I utc; Percio solo i mezzi in
rapporto al fine si dicono utili, cioe utilit ed uso si equivalgono (a.3). L'uso
avviene una volta faha l'elezione, accade cosi perché la volanta e in rapporto
al suo oggetto in due modi, primo in quanto l'oggetto e voluta naturalmente e
in secando luogo in quanto posseduto realmente, lo quale implica piu
perfezione rispetto alla prima relazione volonta-oggetto. La prima relazione
appartiene all'elezione, mentre !'uso appartiene alla seconda, quindi !'uso
segue l'elezione. Ma quando la ragione ordina un mezzo al fine viene usata
perla volanta, e in questo caso l'uso precede l'elezione (a.4).

2. 3 Rispetto al conseguimento del fine
La genesi dell'atto volontario finisce con queste due punti, uno estratti
da que!Ji relativi ai mezzi, cioe !'uso passivo delle faccolta esecutive e
un'altro della sezione di atti relativi al fine, vale a dire, la fruizione.
Vediamo.

2.3. 1 L'uso passivo del/e Jaco/ta esecutive20
Per capire cosa sia l'uso bisogna prima avere chiara la distinzione tra
operazione in quanto principio interiore dell'agire, cioe le potenze dell'anima
e gli abiti operativi, oppure in quanto alle cose esterne queste ultime sempre
vengono applicate mediante i principi interiori. Ma nella q.9, a.l si dimostro
che la volonta muove tutte le potenze dell'anima agli atti propri, dunque ]'uso
appartiene principalmente alla volonta nella quale pero interviene l'intelletto
come faccolta direttiva, invece le altre potenze come principi esecutivi .

2.3.2 Lafruizione21
Questa e !'ultima operazione della genesi dell'atto vo!ontario.
Etimologicamente viene di frutto, !'ultimo che si aspetta dall'albero ' casi , il
fine che e !'ultima cosa attesa, il quale produce godimento una volta
raggiunto. Siccome fine e bene sono oggetti della volanta, la fruizione e atto
della potenza apetitiva quando questo viene raggiunto (a.l resp). Ma la
fruizi?ne non si limita all'ultimo fine, anche se questo sia il suo significato
proprio, dove la volanta trova riposo assoluto, c'e anche cose che ci offrono
qualche ·godimento che produscon9 fruizione, che pero si chiamano cosl non
95

�in senso proprio (a.3). Si puo pure parlare di una fruizione imperfetta in

quanto ancora non posseduta, ma che c'e nell'intenzione e non nella realta
(a.4).
3. JI rapporto dell'intelletto e la volonta in Kant

Kant non fa un studio apposta di queste facolta come lo fa Tommaso
d' Aquino, piuttosto studia le condizioni di possibilita della coñoscenza
(Kritik der reinen vernunft) e della morale (Kritik der praktischen vernunft).
ono due ambiti spaccati l'uno dall'altro che poi tenta di riconciliare
attraverso la critica del giudizio (Kritik der Urtei/skrajt). Cioe, sarebbe lo
studio di tre facolta; l'intelletto speculativo l'intelletto pratico, e il giudizio.
Allora dove sta la volanta? Kant la studia dal di fuori cioe, concepisce
l'azione umana solo in relazione alta legge e pertanto alla ragione pratica
viene aggiunta dall'esterno l'attivita della volonta 22 • Esporremo
sinteticamente le prime due opere nelle seguente sezioni.
3.1 L 'intel/etto in Kant

A noi ci interessa soprattutto la concezione dell'intelletto in Kant in
quanto interviene nell'azione del soggetto. ebbene Kant non fa un studio
dell'intelletto in rapporto all'azione umana sí possono comunque vedere
alcuni affennazioni della Critica de la ragione purc/3 che servano a capire il
suo ruolo in essi.
Kant vuole stabilire le condizioni sulla quale l'intelletto possa
conoscere, cioe 'La facolta di produrre spontaneamente rappresentazioni
(Verstand) ,,u_ Per conoscere bisogna "rivolgerci alla ·scienza delle leggi
dell'intelletto, ossia alla logica"25 . Logica che non e la classica fonnale, ma
Kant la presenta come una scienza nuova, la cosiddetta logica
trascendentale. Ma Kant aliara deve giustificare l 'uso delle categorie
a priori, perché appunto questa logica e quella che si occupa della
conoscenza a priori degli oggetti. Secando Kant vi sono dodici categorie
a priori nell'intelletto, alla giustificazione di esse Kant le chiama deduzione
trascendentale delle categorie. Ma tutto questo va indirizzato alla conoscenza
dei cosiddetti fenomeni, perché Kant non ritiene legittimo l'applicazione
delle categorie al mondo noumenico. "11 Noumenon non e oggetto di scienza
l'elaborazione conoscitjva dell'uomo e valida solo se ristretta nell'uso
«immanente, cioe ammissibile per gli oggerti dell'esperienza»
(KrV, III, p.519)"26 • Ma in Kant gli oggetti sono reali soio «in quanto stanno
in una connessione empirica con la mia coscienza reale&gt;&gt; (ib. p. 340) cioe
oggetto e realta non e la stessa cosa. Cosi l'essere e conosciuto non nella
realta, ma racchiuso nena psicología umana. La verita soggettiva viene
96

priviJegiata al di sopra di quella oggettiva. L'accordo non sara gia come nella
filosofia classica tra «rei intel/ectus», piutostto sara «accordo tra contenuto
rappresentativo e strutture logiche del soggetto, tra dati dell'esperienza
fenomenica e categorie logiche»27 • E questa la rivoluzione copemicana di
Kant, «ammettiamo che gli oggetti debbono adeguassi alla mente e non
viceversa»28 . Per causa dell'incapacita dell'intelletto umano per conoscere la
cosa in se, rimane frustrato, ma del punto di vista pratico non accade cosi.
Cioe, un uso legitümo della ragione con i suoi principi a priori si da solo
nella pratica. Percio, la metafísica solo sara possibile nella misura in cuí si
capisca come metafisica dell'azione29 • Cosi, "si potra almeno affennare che .
«io sono moralmente certo», riposando la fede sul «mio sentimento morale»
(Cfr. KrV p. 536 s) e non su una giustificazione teoretica"3º. Cioe per Kant
solo puo avere certezza teoretica nell'uso trascendentale della ragione, ma
nell'uso pratico solo «fede morale» 31 . In altre parole "la razionalita pl_Jra
rimanda, come a sua condizione, a una realta che si puo cogliere solo
mediante una certezza morale, fideisticamente" 32 •
La liberta umana ci sarebbe il suo riscontro a Iivello trascendentale, ma
in questo livello rimane «sempre un problema» (KrV. p. 522)33 • Iavece, a
livello pratico la liberta non ha questa problematica, non interessa se
un'azione sia libera o necessaria, o detenninata dall'influsso della ragione34 •
La liberta pratica viene dimostrata mediante l'esperienza quando la ragione
da le legge oggettive della liberta che possono accadere o non accadere,
diverse di quelle legge della natura.
Per Kant, l'uomo "compie, quasi spontaneamente una discriminazione
tracio che accade di fatto e cio che accade di diritto1 tra massima soggettiva
e legge oggettiva, tra semplice rappresentazione dell'utile e universale
rappresentazione del dovere, tra natura e liberta ( ... ) la liberta e in
contraddizione con la natura, che la ragione si oppone antiteticamente alla
facolta sensitiva di desiderare, escludendo l'ipotesi di una terza opzione
altemativa"35 . In conclusione, il ruolo dell'intelletto si limita nel dare al
soggetto !'imperativo categorico del dovere come comando di ogni azione.
3.2 La vo/onta in Kant

La volonta in Kant e autonoma, arriva aquesta conclusione attraverso il
suo modo di fare filosofia, cioe, criticamente. Questo lo fa soprattuto in due
delle sue opere; la Grundlegung zur Metaphysik der Sitten, e nella Kritik der
praktischen Vernunft. Metodologicamente nella prima opera non si domanda
ancora sulle condizioni di posibilita della morale, come lo fa nella seconda
piuttos~o ·utiliza un metodo analitico-regressivo, induttivo-socratico pe;
pervemre analíticamente al principio supremo della moralita36 • Cosi "non e
possibile pensare alcunché che possa essere ritenuto buono senza restrizione

'

97

�fuorché una buona volonta (ein gwer Wille) "37• Cioe fa ricurso ai "«principi
di una buona volonta.»"38 per fondare la moralita.
Si vede chiaramente come Kant fondamenta la morale nel soggetto che
pensa essendo egJi stesso a darsi la legge tentando cosl di non perturbare la
volonta con qualche movente straneo alla raggione. In questo modo, non
c'entra in Kant la possibilita di una morale suJ principio di perfezione o
ricerca della felicita, cosi chiaro ed esplicito nell'etica aristotelico-tomistica.
Come aserisce Lambertino: "Kant e esplicito ne! coodannare
indiscriminatamente l'etica degli «antich i», perché essi avrebbero conferito
un « alore incondizionato .(ohne Einschrankung)» ai beni materiali e
spirituali, elevandoli a valore etico intrínseco avulso dai «principi di una
buona volonta)&gt; (l. KANT, Grundlegung... , IV, p. 394.), depauperato cio ' di
ogni incidenza dell'elemento fonnale. (... ) 11 principio della perfezione e
giudicato «del tutto inetto» a fondare la moralita, nonostante che esso
«sottragga alla sensibilita» tale compito, per affidarlo alla ragione (l. KA T,
Grundlegung.. ., IV, p. 443.). Anche se non e la sensibilita, ma «l'intelletto e
la ragione» a dettare !'impulso, sarebbe ugualmente «la particolare
costituzione della natura umana ... che darebbe la legge»; !'impulso sarebbe
ugualmente «estraneo» alla volonta, cui verrebbe cosi precluso il «darsi da
sé la propria legge» (l. KA T, Grundlegung. .. , IV, p. 444.). Sarebbe sempre
un «oggettm) a determinare la volonta, anche se non mediante l'inclinazione
-come nel principio della felicita- ma «mediante la ragione applicata ai
possibili oggetti della nostra volonta in genera[e)} (l. KANT Grwidlegung. ..
IV, p. 443 .). La legge, conseguentemente, sarebbe appena «contingente»
(l. KANT, Grund/egung. .., IV, p. 444.), perché leg~e della razionalita
peculiare dell'uomo, non della razionalita in quanto tale" 9

perfezione della fiJosofia clasica sia adecuato. '~1alizzando ulteriormente il
concetto di perfezione, nella Kritik der praktischen Vernunft, Kant lo
riconduce addirittura al principio epicureo. Esso infatti, presupponendo un
«fine», un «oggetto» o una «materia» della volonta, ~arebbe «sei:n~~e
empirico, e quindi adatto al principio epicureo della dottrma della fehc~t~
non al principio razionale puro della dottrina morale e del dovere» (Krmk
,41
•
•
der praktischen Vernunft, V, p. 41. )' . Per Kant avrebbe una vera antmom ia
tra morale e felicita considera l'etica soltanto come "«scienza che ci insegna
come dobbiamo diventare degni della felicita» .42
Per Kant non e possibile la moralita se non e tramite una volonta pura
di qualche altro moventi empírico. Vale a dire la ragione pura &lt;leve essere
immediatamente pratica altrimenti quella azione cornpiuta diventa inmorale,
appartenente a una ricerca egoistica della felicita. Come dice Lambertino:
" ... Mentre la moralita si articola secando la norrnativita della razionalita
pura, la felicita si adagia sul determinismo della sensibilita· mentre la
moralita asseconda le istanze oggettive di uno spirito puro la felicita
asseconda le esigenze soggettive di uno spirito condizionato dalla sensibilita;
la moralita e oggetto della volonta, la felicita oggetto della facolta inferiore
di desiderare; la moralita e urgenza necessitante a priori, 1'aspirazione alla
felicita esigenza fattuale contingente".43

Kant elimina tutta posibilita di una volonta che cerchi la felicita, perché
secando lui questo sarebbe edonismo, non gli sembra che il principio di

La virtu non eeliminata in Kant, c'e ancora qualche traccia pero molto
lontana dall'aristotelismo-tomistico. "Si e che; in Aristotele, il seguire la
passione come criterio di vita esclude l 'incidenza operativa della ragione
mentre il seguire la ragíone come criterio di vita non esclude, anzi comporta
naturalmente 1'incidenza operativa del piacere; per Kant, invece !'antinomia
e assoluta. La virtu diventa casi per Aristotele, condizione· del
conseguimento del bene supremo: a esso puó approdare solo il virtuoso. 11
bene supremo e liberta dalla materia, e, nella misura in cui l 'implicanza della
materia e necessaria per il composto umano, sara la virtu la norma di ogni
comportamento (Nella Metafisica cosi viene definita la sapienza: «la sola tra
-le scienze ad essere libera, perché e la sola che opera per se ste sa»
(A 2, 982 b 27-28), cioe la sola che e pura da tutte le tensioni della volonta e
dell'azione). 11 carattere eudemonistico, quindi, insito nella teorizzazione
aristotelica della morale, non puó essere disgiunto da quello normativo
assiologico della perfezione e del bene morale, anche se la vita morale e
subordinata aU'attivita teoretica, in un rapporto non ben definito da Aristotele
ein una prospettiva che non potrebbe risultare famil"an:. a Kant'"' 4 • Possiamo
dire che il suo concetto di volanta e quasi divino, non collegato all'esigenze
sensibili della natura umana. Divino perché affida tutta la morale alla fonna
della raggione cioe, all'imperativo categorico del dovere. Con questa
concezione non sarebbe possibile cercare la felicita, e quindi possiamo fare
un'analogia dicendo che Dio non. ha bisogno di una ricerca della felicita

98

99

Cerca le condizioni di posibilita della morale trovandole nell'autonomia
della volanta, eliminando conseguentemente la causal ita perché e eteronoma.
"La liberta nella sua definizione negativa, e «la proprieta della causalita
degli esseri razionali di poter agire indipendentemente da cause estrane che
la determinano», cioe da ogni «qualche cosa di diverso (etwas anderes)»
dalla volanta in se stessa e quindi sempre riconducibile a «un eteronomia
delle cause efficienti (Grzmdlegung. .. , IV, p. 446 s.)» 40 • Per Kant la causalita
solo e possibile nel mondo fenomenico ~a non nel mondo noumenico al
quale appartiene la liberta, e quindi anche la volonta libera ed autonoma.
Percio, parlare di causalita nel mondo della liberta sarebbe per Kant
inconcepibile, cosi come lo fa Tommaso, nel quale i mo enti che causano
l'azioni della volanta sono vere cause efficienti, oppure formale come nel
caso del intelletto, ma realmente possibili.

�perché Egli e felicissmo in se stesso, cosi possibile una volonta quasi divina
ne anche avrebbe bisogno di questa ricerca. Agire in conformita al principio
della perfezione sarebbe «come volere sviluppare i talenti solo perché
contribuiscono ai vantaggi della vita ..., solo per la felicita che aspettiamo da
essi» (Kritik der praktischen Vernunfl, V, p. 41.). Appare quindi naturale a
f$:ant il ripudio di tale principio e il ripiegare nel principio formale del dovere
«come unico principio possibile» (Kritik der praktischen Vernunft, Y, p.
41.) a conforma della solita rigida alternativa che articola tutte le movenz.e
del suo sistema. Ma, anche se egli e indotto dal suo apparato concettuale a
tacciare di ernpmsmo, anzi di edonismo ogni sistema non
formalistico-rigoristico, tale riduzione univoca del concetto di perfezione
sembra arbitraria. 11 concetto di perfezione, infarti, riveste nel contesto
etico-noetico dell'eudemonismo razionale un significato tutt'altro che alieno
da un'implicanza deontologica".45
'

4. 4 La volonta

Per Tommaso la volanta e un'apetito razionale, una tendenza della parte
superiore dell'uomo, appartenente per tanto alla sua natura spirituale e che
coagisce coll'intelletto. In Kant la volanta e quasi sparita, perché tutte
J'azione sono domínate dalla ragione pratica, che non e altra che la stessa
ragione pura che diventa pratica nelle azioni.
4.5

fl

Bene

Se la volanta e quasi sparita dalla teorizazione kantiana, non e raro che
il bene sía per lui una cosa da non perseguire. Cioe soltanto la legge
rappresentata nell'interno di ogni soggetto puo essere l'unica guida d'azione,
fino a quando essa diventi norma universale per tutti. Invece per Tornmaso e
praticamente il motore che giustifica tutte le azione, e al cui tende l'uomo
con necessita di fine. 48
·

4. Differenze tra Tommaso e Kant

4.6 La virtu

Alcune diferenze che i possono estrarre della considerazione fatte
prima si riassumono nelle seguente righe.

4. 1 JI Soggetto

Mentre in Tomrnaso il soggetto che agisce esempre il composto anima
corpo in Kant e né psicologico né empírico, il soggetto e trascendentale, ma
trascendentale nel senso che si trova aldila del proprio pensiero.46
4.2 L'anima

L'anima . di Tornmaso e vista come un ita al corpo come forma,
singolare e capace di operazioni intllettuali, onde appunto l'intteneto e una
facolta separata dall'organo. 47 In Kant !'anima e noumenica, cioe
incognoscibile attraverso i concetti della raggione pura. Sebbene ambedue
ammettono la sua immortalita, ma da presupposti teorici moito diversi.

Per Kant le virtu aiutano a diventare ad essere degni della felicita . Vede
nelle virtu una connessione causale con la felicita, ma avulsa da ogni
implicanza di sentimento o d'inclinazione e da ogni risonanza di
compiacimento.49 Per San Tornmaso le virtu sono il primo anaJogato della
ragione pratica. Sano i fini a perseguire per raggiungere la vita buona, la
vita felice.
4. 7 La felicita

In Kant la felicita non ha niente che vedere con la morale, c e
addirittura un'antinomia. 5 Cioe, per essere morale bisogna non essere felice,
altrimenti sarebbe egoismo ricercare la felicita. Invece in Tommaso la
felicita e appunto il fine ultimo naturale al quale siamo tutti inclinati, che
appartienene alla struttura psicotogica di tutte te creature.

°

4.8 La liberta

4.3 L 'intelletto
Tommaso concepisce l'intelletto come facolta dell'anima pero cbe non
ha bisogno di un organo per operare altrimenti non sarebbe capace di astrarre
i concetti universali e realizare tutte le altre operazioni intellettuali ch
soltanto si possono ammettere in una facolta spirituale. Per Kant l'intenetto e
una facolta soprattutto attiva, cioe, capace di conoscere a priori attraverso le
categorie tutte le realti1 e i suoi principi.
100

Ambedue affermano la liberta, pero con sfumature molto diverse.
Mentre Tommaso fa una distinzione tra la liberta d'especificazione e la
liberta d'esercizio per chiarire l'intervento sia dell'intelletto sia della volanta
nella scelta libera. Cioe, la liberta sarebbe la facolta dell'intelletto e la
volanta. Per Kant la liberta sarebbe una conseguenza della razionalita umana
101

�e niente altro, la liberta sarebbe infinita di possibilita per agire cioe viene
accentuata la capacita di scegliere, cioe l'autoafermazione lasciando di lato
l'intenzionalita com'era logico aspettassi.
'
4.9 La legge

La legge morale sarebbe una regala della virru in Tommaso
fondamentalmente insegna quale sono i modi per arrivare alla virru. JI
contenuto della l_egge_ ~orale naturale sono le virru. Questa legge morale
sarebbe anc?e l~gge d1vm~. In Kant la legge e il primo analogato, quello che
deve c?mp1ers1 necessanamente per diventare buoni, e un imperativo
~ategonco della morale autonoma. In Kant il legislatore noh sarebbe Dio, ma
ti soggetto stesso.

4.1OLa mora/e
Tommaso imposta quindi una morale eudemonistica d'accordo
al'.'i~eal_e aristotelico d'etica ma con le opportune aggiunzioni 'di elementi
~nst1~rn'. dove l'attivita pi~ a~ta del~'u_omo e ~uelle inferiori vengono integrati
m un unita che con la graz1a e poss1blle ragg1ungere il fine ultimo.
.
_Kant invece imposta una morale rigorista dove l'attivita superiore ed
mfenore del uomo vengono di armonizare a causa életre sue permesse
formalistiche.

5.

Conclusione

Direi che _i~ rapporto intelletto-volonta in Tommaso d'Aquino e
a~bastanza equ1ltbrato, fa delle distinzione giuste per capire il ruolo di
~1ascuna ~e'. le facolta s~n~ lasciare spazio per una interpretazione
1ntellettual1st1ca o volontanst1ca. Come dice Danié!ou "Tommaso d' A ·
·1·
·i ·b • . .
quino
sta bI IS~e un_ equ1 1 no d1ffi~1le e r~ramente raggiunto, tra gli abissi paralleli
del raz1onalis~o e del fide1smo . Altri autori come Fabro Cardonan e
Clavel! prefenscono fare un'accentuazione della volanta al d'
d 11•· 11
.
1 sopra
e rnte etto per sodd1sfare meglio l'esigenza dell'amure cristiano Penso
c~e comun~ue si faccia. dobbiamo evitare di cadere ¡n qualch~ sorta
d rntellettuahsmo oppure dt volontarisrno.
'.,

L'immanentismo porta necessariamente a questa separazione che soltanto
cambiando il metodo implicito nel!a sua filosofía potrebbe ricollegare questi
due mondi. embra che Kant nella Critica del ,giudizio abbia voluta
ricuperare la causa finale prima perduta nelle sue criti..;he anteriori, ma non
riesce a unirli, rimane in un "come se"SJ, cioe soltanto la finalita sarebbe
1 ,
54
possibile nel soggetto. Bisognerebbe una conv~rs1one come propone
Cardona/ 5 questa conversione intravede una intenzione in tutta teorizazione,
per cui l'inizi~ della filosofia sar~bbe n~lla sua opinion~ un fatto della
volanta. Perche no? Se la filosofia e proprio amare a la sap1enza. Tomma o
si trova nella ritlessione tradizionale cristiana. Vale a dire, ritlette all'intemo
della fede senza rinunciare alla scienza della sµa epoca. Casi come oggi
fanno alcuni autori come Gilson, Fabro, Guardini;1 Wojtyla 56 per citare
alcuni di loro che partendo dell'esperienza che ci viene da! senso comune e
senza pretendere dimostrare l'esistenza delle cose estramentali riflettono su
di essa. Kant invece si muove nella tradizione luterana per cosl dire cioe,
non e per niente realista neppure d'accordo con l'eventuale unita tra natura e
liberta. Kant e piu d'accordo col schema formale legge-coscienza, cosa cht::
in Tommaso non c'entra niente. Percio neanche ammette una tendenza
naturale nell'uomo verso il piacere perché non quadra col suo sistema teorico
"la tendenza al piacere non esprime come vorrebbe Kant semplicemente una
dimensione connaturale alla natura dell'essere razionale umano ma una
dimensione connaturale alla natura dell'essere razionale come tale: non e
pretesa dall'implicanza della sensibilita nell'essere e istenziale umano, ma
dal dinamismo della razionalita come tale. E, mentre Kant non puo, in virtu
di certe premesse formalistiche, ravvisare nell'aspirazione di tutti gli uomini
verso la felicita se non un dato fattuale, inetto ad assurgere a valore di diritto
l'etica tomistica vede in essa un'inclinazione di natura un'inclinazione cioe a
cui la natura non puo sottrarsi e che e rivelativa di una legge intrin• eca
dell'essere cosciente. Se «omnes prosequuntur id est quaerunl
delectationem» (In decem libros Ethicorum .. ., 1. VII, e~t. XIII, n 1509.) e la
natura come tale nella sua dinamica essenziale che tende al piacere cioc che
deve tendere al piacere".

Rispetto a Kant dovrei concludere che non si puo ricuperare la
spaccatura
ti
· introdotta nella sua filosofía tra natura e liberta' , tra mon do
enomenico e mondo del_ nou~eno. La condizione per ricuperare questa
frattura sarebbe un cambio rad1cale nel metodo irnpiegato per filosofare.
102

103

�Notas bibliográficas
1Cfr. LUÑO, A. R., Etifa, Lemonnier, Firenze, 1992, p. 97. Vedere anche POL?,
L., Curso de teoría del conocimiento 11, Eunsa, Pamplona, 1989, p. 239. vedere m
questo senso anche WOJTYLA, K., Persona y acción, BAC, Madrid 1982, 350,
pp., dove fa tutta un'impostazione personalistica del agire umano.

Cfr. LUÑO, A.R., op. cit., p. 56-59.

2

Citato in CENTI, T. S., L 'atti umani, Introduzione e note alla S. Th. /-//, qq. 1-21
di S. Tommaso d' Aquino, ESD, Bologna, 1985.
3

"Qui si procede in ordine di natura, ovvero di dignita: nel quale ordine detta legge
la prossimita degli atti al fine". CENTJ, T.S., op. cit., p. 256. "S. Tommaso espone
non secondo un ordine genetico, ma sistematico". Jbid p. 280. "L'ordine genetico
degli atti non e da prendersi con assoluto rigore; ma con una certa elasticita". lbid.
p. 332.

20

Cfr. S. Th., 1-ll, q. 16, a.l.

21

Cfr. S. Th., 1-1!, q. 11.
Cfr. LUÑO, A. R., Etica, Lemonnier, Firenze, 1992, p. 141.

22

Nell'originale tedesco Kritik der reinen Vernunft. _(ArV) _Qu~st'afferm:zioni
verrano pressi dall'opera di LAMBERTINO, A., JI rigorismo ellco in Kant, 2 . Ed.
Maccari, Parma, 1970, 377 pp. Eppure del COPLESTON F., Storia dellafi/osofia,
Vol. VI, Paideia, Brescia, 1989, pp. 598.
23

24

COPLESTON F., op. cit., p. 283 .

25

/bid. p. 283.

26

LAMBERTINO, A., op. cit., pp. 29-30.

27

Cfr. LAMBERTINO, op. cit., p. 30.

28

COPLESTON, F. op. cit., p. 261.

29

Cfr. LAMBERTINO, op. cit., p. 62 .

4

s Cfr. Per esempio l'opera italiana odiema Va dove ti porta il cuore, di S.
TAMARO. Oppure tutta l'impostazione della cosidetta etica dei sentimenti (Cfr,
LEWlS, C.S. L 'immagine scartata, Ed. Marietti, 1964, p. 132).
Cfr. S. Th. l-11, q.9, a. l.

6

Cfr. S. Th. l-/1, q.8, a. l .

7

8

9

30 !bid.
31

Cfr. S. Th. 1-11, q.12, a.! ad 1,3.

Cfr. !bid

32 _
Cfr. !bid.

Cfr. S. Th. /-!/, q. 12.

p. 69.

33

Cfr. lbid. p. 63.

°Cfr. S. Th. f-11, q. 14.

34

Cfr. Ibid. p. 63.

Cfr. S. Th. 1-/1, q. 15.

35

!bid. p. 62.

12

Cfr. 2.1.1 La semplice apprensione, p. 3.

36

Cfr. LAMBERTINO, A., op. cit., p. 71.

13

Cfr. 2.1.2 La semplice volizione, p. 3.

37

14

Cfr. Cfr. 2.1.3 11 II giudizio del fine come assequibile, p. 4.

1

11

is Cfr. 2.1.4 L'intenzione del fine, p. 4.

·

KANT, I., Grundlegung zur Metaphysik der Sitten, p. 393.
LAMBERTINO, A.,op. cit., p. 72.

38

KA T, 1., Grundlegung.. ., Iv, p. 394. Pres·so da LAMBERTINO, A., op. cit. p.
313.

Cfr. S. Th., l-11, q.14, a.6.

39

LAMBERTJNO, A., op. cit. p. 313.

Cfr. S. Th. , 1-/1, q.13.

40

LAMBERTINO, A., op. cit. p. 127.

18

Cfr. S. Th., 1-II, q. 17.

41

LAMBERTJNO, A. op. cit. p. 314.

19

Cfr. S. Th., l-1/, 16.

16

17

105
104

Presso da

�42

Kritik der praktischen Vernunft, V, p. 130. Citato in LAMBERTINO, A., op. cit.

p. 344.

CARDO A, C., Metafisica de la opción intelectual, 2a. ed. Rialp Madrid
1972.

43

LAMBERTINO, A., op. cit. p. 356.

CARDO A, C., Metajisica del bien y del mal, Eunsa, Pamplona, 1987.

44

LAMBERTINO, A., op. cit. p. 331.

45

LAMBERTINO, A., op. cit. p. 314.

COLOMER, E., El pensamiento alemán de Kant a Heidegger !, Herder
Barcelona, 1993.

46

SANZ, V. Historia de /ajilosofia moderna, Eunsa, Pamplona, 1991 529 pp.

I"'

47

D' AQUINO T., De unitate intellectus contra averroístas, Cittá
1989, pp. 101-152.

48

Cfr. S. Th. l, q.83:1-II pp.1-5.

49

Cfr. LAMBERTJNO, op. cit., p. 356.

uova Editrice,

D'AQUINO, T. Summa Theologiael, q.82, l-11, q.~, q.17, ESD, Bologna
1985.
D'AQUINO, T., De unitate inte/1.ectus contra av,erroistas, Cittá
Editrice, 1989, pp. 101- 152.

°Cfr. LAMBERTTNO, op. cit., p. 356.

uova

DANIÉLOU, I, Dio e Noi, 3a, ed., Ed. Paoline, 1965.

5

51

COPLESTON, F., Storia del la Filosofia, Vol. VI Pai&lt;leia Brescia, 1989.

DANIÉLOU, J., Dio e Noi, 3ª. Ed. Editorial Paoline, 1965, p. 58.

52

GILSON, E., El realismo metódico, Rialp, Madrid, 2a. ed., 1952.

CARDONA, C., Metafisica del bien y del mal, Eunsa, Pamplona, 1987, pp. 115117.

KANT, l., Critica del giudizio, Laterza, Bari, 1963.

53

LEWIS, C. S., L 'immagine scartata, Ed. Marietti, 1964.

54

LAMBERTINO, A., // rigorismo etico in Kant, 2a. ed., Maccari Pa_rma
1970.

Cfr. COLOMER, E., El pensamiento alemán de Kant a Heidegger /, Herder,
Barcelona, 1993 ..P. 268.

Cfr. ARTIGAS, M., La inteligibilidad de la naturaleza, Eunsa, Pamplona, 1992.
Cfr. SANZ, V., Historia de la filosofia moderna, Eunsa Pamplona, 199 I, p. 483 .
Cfr. COLOMER, E., El pensamiento alemán de Kant a Heidegger !, herder,
Barcelona, 1993, p. 265-267.

ss CARDO A, C., Metafisica de la opción intelectual, 2ª. Ed., Rialp, Madrid, 1972.
56 LUÑO, A. R., Riflessioni metodologiche sulla grande catechesi del mercoledi di
Giovanni Paolo ll, Anthropotes, Roma, 1992, pp. 11-25.

LlJÑO A. R., Etica, Lemonnier, Firenze, 1992.
LUÑO, A. R., Riflessioni metodologiche sulla grande catechesi del
mercoledi di Giovanni Paolo II, Anthropotes, Roma, 1992, pp. 11-25 .
POLO, L. Curso de teoría del conocimiento ll, Eunsa, Pamplona 1989.
SANZ, V., Historia de lafilosofia moderna, Eunsa, Pamplona, 1991 .

Bibliografia

WOJTYLA, K., Persona y acción, BAC, Madrid, 1982.

ARTIGAS M., La inteligibilidad de la naturaleza, Eunsa, Pamplona, 1992.
ARTIGAS, M., El hombre a la luz de la ciencia, Palabra, Madrid 1992.

106

107

�EL MITO Y LA FILOSOJ:li.A
Beatriz Sánchez Pirela
Ph.D en Filosofía
Université Laval, Quebec, Canadá

"Toute idée, humaine ou divine qui prend le passé pour racine a pour
feuillage /'avenir." Víctor Hugo (La Légende des siecles)
El mito trasciende la razón para hacerse eco c;íe un argumento que
explica el fenómeno de la ex.istencia, y todo lo que representa la presencia de
Dios en su relacjón con la vida, instancia sagrada, significada bajo un
carácter divino y asidero de la gestación del pensar en otra dimensión de la
razón. En cuanto al mito tenemos a bien considerar a Platón, quien percibe
éste en el orden del discurso pleno de riquezas, donde se aloja cierto grado
del saber. Él le asigna al mito un rol y un espacio privilegiado en sus
reflexiones, sobre todo cuando éstas son referidas al misterio de la
existencia, y toca temas sobre Dios y el Alma. Para este pensador griego,
estos temas representan el más alto grado de la expresión y no dan cabida
para hablar de ellos sino a través de las significaciones, en la analogía o en el
mito. "Pero hay una manera más bella todavía de aplicarse a eso: es cuando
usando la dialéctica y tomando el alma, que es por eso, se planta ahí y se
siembra ahí, con la ciencia, los discursos capaces de defenderse ellos
mi:;mos, al igual que el que los ha sembrado, los discursos que, lejos de ser
estériles, portan una semilla, de otros discursos (Platon; 1969:276,277). La
dimensión filosófica alojada bajo el manto del mito es velada... en el
lenguaje poético y simbólico. Manifestación ésta que guarda una reflexión
sobre la creación y la existencia. La filosofía de la mitología es expuesta por
F.W.J.Schelling," quien plantea que el concepto y el conocimiento de Dios
constituyen el origen de todo pensamiento mitológico en su estado original
(politeísmo), el cual transciende a partir de la toma de consciencia del
verdadero Dios, que inspira el "monoteísmo de la conciencia original", pues
para él "La filosofia de la mitología es no según la intención, sino según el
objeto -en una esfera superior- filosofía de la naturaleza"
(F.W.J.Schelling;1994:172). La perspectiva del mito en su concepción
filosófica nos remite al problema del origen, a partir de donde se crea la
conciencia mítica. "El mito se convierte en un problema filosófico en la
medida que se expresa en él una orientación originaria del espíritu, una
manera entre otras para la conciencia de organizar el mundo" (Emest
Cassirer; 1972: 18).

109

�Lo E piritual entre los dominios del Mito

El mito se inspira en temas que se destacan por su dominio espiritual
sobre todo aquellos significados en el misterio que envuelve a la creación.
"Por misterio se entiende, como cada uno sabe, una teología (Gotterlehre),
gue bordea la teología pública (la mitología) y que subsiste cerca de ella,
secreta, es decir comunicada sólo a los iniciados. Puesto que los Misterios no
son nada más que la (fase) interna, esotérica de la mitología misma y que
ésta no se explica sino en la consciencia misma más que en el término del
proceso (F :W :J : Schelling; 1994 : 107).
Lo referido al misterio, virtualmente, es desplegado místicamente bajo
~I velo de un discurso tejido entre la analogía y las figuraciones simbólicas.
Este se escapa de ser explicado bajo un razonamiento lógico. "Para hablar de
este principio, puede ser permitido llamarlo: el misterio a condición que el
termino &lt;~misterio» no sea hipostásico y tomado por la denominación de una
entidad realmente existente fuera del mundo. El término «Misterio» significa
únicamente límite de la competencia del espíritu humano (Paul Diel ·
1971 :3 8). Evidentemente, el Gran Misterio encierra el principio de la vida'
bien podemos interpretar esto en el ello tiene su asidero en las
si_gnific~cion_es míticas, lenguaje inexpresivo, poético, metafórico mejor
dicho m1met1zado de todo aquello que queda suspendido de la discusión. "El
sobrepasa toda discusión. Su evidencia espiritual debe ser distinguida de la
evidencia sensorial del mundo y de la evidencia sensi.tiva de la vida. El
Misterio es la evidencia espiritual pues es evidente al espíritu (él mismo)
que no es más que un modo de la existencia que el mister'io de la existencia
lo sobrepasa necesariamente (Paul Die!; 1971 :38).
La creación queda atrapada en el mito bajo una argumentación velada e
inexplicable a la naturaleza humana. "Por otra parte el concepto de misterio
no designa más de lo que está manifiesto, lo que no está ni concebido ni
co~prendido, lo extraordinario y lo extraño, sin indicar allí con precisión la
calidad»_ ~R~dolf Otto;_ 1969;28). El mito tiene su argumento primario en la
concepc1on interpretativa del Gran Misterio, que se diluye en un intento de
hacer visible todo lo que es invisible bajo el velo divino. "Lo esencial es
invisible p~ra los ojos" {A. De Saint-Exupery; 1982 : 138). La argumentación
s~bre .el origen guarda un sentido histórico y sagrado. "El mito cuenta una
h1~tona _sagrad~; relata un acontecimiento.que ha tenido lllgar en el tiempo
pr_1mord1al, el tiempo fabuloso de los «comienzos». Dicho de otro modo: el
mito cuenta cómo, gracias a las hazañas de los Seres Sobrenaturales una
realidad ha venido a la existencia, sea ésta la realidad total, el Cosm~s 0
solamente u~ fragm~nto: una isla, una especie vegetal, un comportamiento
hu_mano, (M1rc~a ~hade;l983:12). El pensamiento mítico es expresión del
ongen. Un mito siempre se refiere a los acontecimientos pasados: 'antes de
110

la creación del mundo', 'no obstante los primeros tiempos', o en todo caso
hace mucho tiempo" (Claude Lévis Strauss· 1974:231).
En el plano simbólico, Gilbert Durand nos define el mito como, "un
sistema dinámico de símbolos de arquetipos y de esquemas, sistema
dinámico que, bajo la impulsión de un esquema, tiende a componer un
relato"(Gilbert Durand; 1979 :82). El carácter simbóljco del mito resguarda
el momento sagrado del origen al desplegar toda qna explicación que a
simple vista pue~e parecer subjetiva, sin embargo cuando se liga el mensaje
esgrimido en las significaciones nos presenta una realidad filosófica de la
vida.
El mito rebasa la argumentación del orden del discurso puesto que su
fundamentación comporta un ritual espiritual indefinible a simple vista, pero
con hondas significaciones cuando se le interpreta en su dimensiona!idad.
"El mito es la primera forma de esta adaptación espiritual de la comunidad
humana a su ambiente" (George Gusdorf; 1984:338). Es allí donde se
plasma la dimensión espiritual que denota el sentir religioso referido a !o
momentos del origen bajo un carácter ontológico. Así pues, "El Gran
Tiempo del mito, cuya intención transfigura toda la experiencia primitiva,
afirma una transcendencia concreta mediante la cual lo cotidiano es asumido
sin esfuerzo por lo ontológico"(George Gusdorf 1984 : 124). De esta
manera, se descubre este principio bajo la potestad absoluta del Misterio
divino al plasmar una particularidad determinante de! sentir espiritual
societario bajo principios idealistas. "Pues, en todas las mitologías de todos
los pueblos, el fin ideal de este deseo esencial, la realización ideal de la
armonía, la cua1idad humana sobreconscientemente idealizada, se encuentra
expresada por el símbolo divinidacf' (Paul Diel; 1971 122).
El mito bien sea una inspiración particular o 'bien societaria busca
legitimizar los ideales de su verdad en torno a lo inexplicable, llegando esto
a representar una fuerza inmanente en aquel para explicar
cosmogónicamente la presencia divina. "Al ser la c~ación del Mundo la
creación p?r excelencia, la cosmogonía pasa a ser el ;modelo ejemplar para
tod~ especie de creación. Esto no quiere decir que el mito de origen imite 0
copie u~ modelo cosmogónico" (Milcea Eliade; 1983:28). Lo cosmogónico
se convierte a su vez en pensamiento religioso al desatar en sí mismo un
proceso ontológico que traduce sentimientos sublimes.
. Allí, el Cielo no es percibido como un espacio ,sino como la fuente
pru~ordial de la revelación divina. Este también figura en algunas
s~c1edades como la divinidad misma. "La trasce·n'dencia no se revela
directamente en la inaccesibilidad, la infinidad, la eternidad y la fuerza
creadora del cielo (la lluvia). El modo de ser celeste es una hierofanía
111

�inagotable. Por consiguiente, todo lo que pasa en los espacios siderales y en
las regiones superiores de la atmósfera". (Mircea Eliade; 1977:48).

representaciones de las religiones monoteístas. (Usener citado por E.
Cassirer; 1972:40).

La trascendencia del pensamiento mítico queda demostrada en su
potencialidad espiritual, significada en la dimensión del pensamiento
_cosmogónico, cuya significación se conforma no sólo en el principio del
movimiento del universo sino que además se erige en modelo de norma
morales y éticas societarias que reflejan un estilo particular de enseñanza.
"El mito es primeramente pedagogía de la transgresión. El pensamiento
Cosmológico es pensamiento del cosmos. Pero el cosmos no es simplemente
la suma de las cosas que pueblan el universo visible, del conjunto de los
seres naturales la colección de los seres que tienen en ellos mismos el
principio de su movimiento". (Jean Ladriere· 1970: 192).

El Sentir Mítico: religioso y sagrado

El Cielo es una matriz que inspira las significaciones eternamente
sublimes, en la medida que establece un modelo para toda obra creada o que
se va a crear. "La cosmogonía es el modelo ejemplar de toda especie de
«hacern:.no sólo porque el Cosmos es el arquetipo ideal a la vez de toda
situación creadora y de toda creación sino también porque el Cosmos es una
obra divina; está, pues, santificado en su propia estructura". (Mircea Eliade;
1983 :39). En su totalidad se destaca el cosmos como un modelo sagrado por
ser éste la esencia de la obra de Dios o de los Dioses, en ,virtud de la cual es
el ente principal del proceso teogónico que caracteriza el pensamiento
mítico.
El proceso mitológico es un proceso teogónico: un proceso en el cual
Dios mismo deviene, y por el cual él se manifiesta progresivamente como el
verdadero Dios. Cada grado de esta producción de Dios por él mi smo en la
medida en que puede ser comprendido como un punto necesario de
transición, tiene su propia importancia: pero sólo la totalidad, la coherencia
sin falla de todos los momentos de la realidad mítica en d venir, permite en
el sentido de comprometerse y de mostrar su verdadero objeto (Ernest
Cassirer; 1972:21 ).
Este proceso demarca el sentir religioso de un pueblo, cuya explicación
desdobla una razón bajo la presencia de significaciones profundas que son
indescifrables a simple vista, en la medida que éstas encierran razonamientos
concordantes con la especificidad de una logicidad mítica.
La mitología no es otra cosa que la teoría (lagos) del mito, dicho de
otra manera, la "morfología de las representaciones religiosas'. Lo que ella
se esfuerza de mostrar no es nada menos que "la necesidad y la legalidad de
la representación mítica para convertirse allí en inteligibles, no solamente las
producciones mitológicas de las religiones populares' sino también las

Nuestra fundamentación para interpretar el mito en la perspectiva
filosófica, tiene su asidero precisamente en el_sentir religioso c~mo una
categoría que sirve de gestación de la visión filosófica étnica. De acuerdo a
Max Müller la formula religiosa es una característica de la religión que se
desarrolla del misterio de lo suprasensible, de lo indefinido, de lo
sobrenatural y de lo absoluto divino.
La religión, dice e! eminente indigenista, "es una facultad mental que,
independientemente, a veces incluso a pesar del buen sentido y de la razón
hace al hombre capaz de tomar el infinito bajo diferentes nombres y diversas
formas. Sin esta facultad, ninguna religión, ni siquiera la más grosera
adoración de ídolos y de fetiches, no seria posible, ya la sola condición de
oír atentivamente, nosotros podemos oír en todas las religiones un gemido
del espíritu, un esfuerzo para concebir lo inconcebible para expresar lo
inexpresable, un suspiro hacia el infinito (Max Müller, citado por A.
Reville; 1986:31 ).
Lo religioso es comprendido aquí en su condición de razonamiento en
torno a lo sagrado, que nos remite a pensar en la expresión de una dialéctica
sacramental, en su carácter formador de una conciencia religiosa regidora de
la moral societaria. Siendo esto un factor clave entre los elementos que
determinan el pensamiento mítico-filosófico. "No es dudoso que la
fenomenología de la religión haya renovado profunqamente el problema del
mito remontandq así a una estructura mítica que sería la matriz de todas las
figuras y de todos los relatos determinados propios tal o cual mitología y
relacionando a esta estructura mítica difusa, las categorías fundamentales del
mito: participación, relación a lo Sagrado, etc." (Paul Ricoeur; 1960: 158).

a

El sentir religioso se presenta en el orden de una conciencia societaria,
cultivada y elevada a la trascendencia de la palabra. "La religión es la
determinación de la vida. humana por el sentimiento de un lazo que une el
espíritu humano aJ espíritu misterioso del cual él reconoce la dominación
sobre el mundo y sobre él mismo y sobre al cual él quiere sentirse unido".
(A. Reville; 1986:34). El espíritu religioso se manifiesta en el pensamiento
mítico-filosófico de un pueblo dejando expreso test-ii'nonio del grado de
elevación de su sentir espiritual.
La religión no puede reposar en un fundamento también inestable: si
ella puede pretender a alguna verdad interna, ella debe aparecer como la
\

112

113

��Sin embargo, la significación de este símbolo -producción suprema del
sobreconsciente -no puede ser comprendida más que por relación al conjunto
de la simbolización mítica. Si es verdad que la producción del
so?reconscient~. bajo ~~ forma_ subli_m~ es la motivación justa, la moral y,
mas la producc1on esp1ntual mas autentica del sobreconsciente son los mitos
resulta de ahi que la significación escondida de las imágenes míticas deb~
ser la motivación justa: fundamento de la ética. (Paul Diel; 1971 :22).
La significación del símbolo sagrado aloja el secreto divino por lo
tanto esto reb~a la_~omprensión del discurso en la lógica racional al dejar de
tener una exphcac1on en el orden establecido al respecto. El pensamiento
mítico encierra el misterio del origen en su más profunda representación
espiritual y en sus ideales visionados sobre la percepción del mundo. ' Las
im_ág~nes los símbolos, los mitos, no son creaciones irresponsables de la
ps1qms; ellos responden a una necesidad y llevan una .función: ponen al
desn~do
más secretas modalidades del ser". (Mircea Eliade· 1952: 13).
Lo s1mbohco se desdobla en un lenguaje significado, conformante de un
fondo de ideas plenas de significaciones espirituales, donde se conserva la
vali~ez mític~-filosófica en virtud de explicar bajo un carácter específico lo
relat1v_o a Dws y a la existencia. El müo evidentemente, no puede ser
sometido a la "validacón" lógica formal, ni racional, en tanto es una realidad
indemostrable. ' Puesto que no es racional, es decir que él no puede
desarrollarse en c~~ceptos,_ nosotros no podemos indicar lo que él es más que
notando 1~ reac~1on sentimental particular que su contacto provoca en
nosotros. El es, diremos nosotros, de tal naturaleza que toma y emite de tal 0
cual manera el alma humana". (Otto Rodolf; 1969 : 13).

!~

Las significaciones simbólicas en él están íntimamente
interrelacionadas con las fuentes básicas del pensamiento mítico es decir
son su _ese~cia'. ~anifest~ndose a través de un estilo poético que l~gitima el
lenguaje s1mbol1co tendiente a explicar lo inexplicable. "La revelación la
p_alabr~ que ella nos dirige presenta ella misma esa relación sirviéndose 'del
s1mbol1smo de la palabra; así, ahí ella, la palabra originante se simboliza ella
mis~a por ella misma, P?r la palabra reveladora' . (Jean Ladriere· 1970:221 ).
El s1m~ol? resguarda baJO su velo un conjunto de detalles y de ideales que
pa~a asimilarlos no es posible una sola mirada, pues allí se expande todo lo
existente P?r obra de la inteligibilidad y de la sabiduría omnipotente que allí
queda subhmemente significada.

indisolublemente unidos y se relacionan correlativamente el uno. del otro".
(Ernest Casirrer; 1972:39). En el pensamiento mítico, el lenguaje poético y
simbólico llega a constituir la raíz del paradigma mítico-filosófico, puesto
que llega a conformar una manifestación del decir que es el decir de la
palabra del origen. "Las representaciones mistéricas son pues siempre
productos de la conciencia mitológica, que, al término del proceso ve
también claro sobre el comienzo'. (F.W.J. Sc)1eling;l994:107). Es la
percepción de Dios o de los dioses en sus facultades omnipotentes diluidas
ahí en el pensamiento mítico como una necesidad funcional de éste. 'Es
verdad que el pensamiento mítico busca también de establecer entre la
causa' y el 'efecto' una suerte de continuidad insertando entre ellos, entre el
estado final y el estado inicial, toda una serie de ténninos intermedios. Pero
estos últimos conservan también un carácter más substancial". (Ernest
Cassirer; 1972 :79).
El mito en su esencia comporta una dimensión filosófica en la
medida que expresa la visión originaria del espíritu y,tfel alma en su relación
de carácter espiritual. Ella está fundamentada en el encuentro de la
omnipresencia divina bajo el sentimiento sagrado, bien entretejido bajo el
velo mítico. Mientras, en la apariencia lo planteado podría ser considerado
subjetivo, éste comporta en sí mismo su objetividad al tratarse de temas que
guardan un carácter suprasensible, sobre Dios, el alma, el espíritu, es decir
todo lo que se refiere al Misterio de la creación se conjuga ahí. En esta
dimensión, argumenta E. Cassirer que la objetividad del mito está en sus
modalidades, en los procesos que allí se efectúan en la medida de
reconocerse los factores determinantes que permiten a la conciencia librar e
de la_ ~laustración pasiva dentro de la sensibilidad en lo que respecta la
creac1on de un mundo organizado pues se trata del principio espiritual del
cual se apropia el mito como modo de pensar, en tanto el mito trasciende
toda significación simplemente material, él tiene como una función precisa
ahí, necesaria para la comprensión del mundo.
"

_E~ . est~ orden, consideramo~ imp~~ante ·, p_untualizar que la
subJetJv1dad presente en el pensamiento m1tico-filosofico del mito cobra
~u objetividad en la manifestación significada de lo suprasensible, lo cual se
interpretaría como un principio del conocimiento que descubre a partir de ahí
la busqueda de una verdad, que no es evidente a simple vista en razón de
representar el lenguaje simbólico lo inexplicable para el ser humano.

rr_iag~1fica baJo el vel? del. entendimiento entre el pensado sagrado y lo
s1g~~fica~o s~b:e la ex1stenc1a que denota un encuentro enfre el lenguaje y lo
p_oet~co-s1~bolico. "Se entrevé entonces una teoría general de las
s1gnificac1ones en la cual el elemento mítico y el elemento lingüístico están

La objetividad del mito se consigue pues de preferencia ahí donde
parece ser lo más alejado de la realidad de las cosas de la "realidad efectiva"
en el _sentido que un realismo o un dogmatismo ingenuo dan a este término.
El muo es objetivo porque no es más que el reflejo de.ima existencia dada y
es una manera particular de contribuir lo que permite a la conciencia de

116

117

P:' nues~a manera de ver, en el pensamiento mítico-filosófico se

�escapar y de oponerse a la simple receptividad de las impresiones sensibles

(Emest Cassirer; 1972:31. Subrayado nuestro).
El mito guarda una forma específica de conocimiento fundamentado en
las observaciones y saber empírico. Un ejemplo de ello lo constituye sus
postulados astrales, astrológicos y matemáticos allí presentes. Es una
·manifestación en la cual puede interpretarse un estilo de conocimiento que
no está explícito, sino que queda implícito en la figuración del lenguaje,
guardián de estas sabidurías.
La obstinación con la cual la mitología se ha mostrado cerrada hasta
aquí a todas las explicaciones sirve para probar que ella formó parte de los
(fenómenos) cuya comprensión perfecta dependió de una evolución superior
de la propia conciencia que no se pudo esperar vencer la obscuridad que
rodea su sentido como su origen, salvo en virtud de una ampliación general
del pensamiento humano. Mientras que la filosofía supondrá que la
condición actual de las cosas y de la conciencia humana en general es la
medida universal y la sola válida que considera esta condición como
necesaria y eterna en el sentido lógico, ella no podrá comprender nada de lo
que rebasa, de eso que trasciende la condición actual de la conciencia
humana. (F.W.V. chelling;l994:92).
Las ideas expresadas en la cita anterior por F.W.V. Schelling contienen
una magistral verdad sobre el mito, en virtud de la posición que toma ahí la
explicación de la conciencia humana sobre lo divino. La presencia mítica es
desarrollada a través de un proceso teogónico el cual representa el estado
primario del pensamiento filosófico, al generar aquella, una conciencia,
desarrollada a partir de la atribución facultativa de Dios como regulador de
una justicia celestial, base del modelo de respeto que debe imperar en la
tierra. 'El proceso teogónico en la cual ella se hace día resulta de una ley de
la conciencia, no particular sino universal de una ley del mundo podemos
nosotros decir -hay una significación cósmica. u contenido es por
consiguiente universal, sus momentos son momentos verdaderamente
objetivos sus figuras expresan conceptos necesarios y, en un sentido no
simplemente transitorio, sino permanentes". (F.W.J. Schelling;1992 :20).
Este proceso teogónico se desdobla en significaciones imbuidas entre la
analogía y la palabra simbólica cuyas significaciones van más allá de er
una reafirmación sobre lo divino, en la medida que representan un panorama
ideal de la vida figurado en el lenguaje sublime del mundo celestial para su
efecto terrenal.

el reflejo fiel de cada fase cultural. Pero llega un momento donde no nos
percibimos más de ella, donde bien lejos que ella acompañe el desarrollo
espiritual, es ella quien aW tiene lugar. Es que la lengua manifiesta capas
profundas de la humanidad, lo que nos prohibe para siempre de ver ahí una
simple obra y una creación de los propios pueblos. (Wilhelm Von
Humboldt;l974: 147).
La dimensión del planteamiento de W. V. Humboldt, en relación a la
lengua como expresión del pensamiento cobra especial atención en nuestro
punto de vista, puesto que nosotros concebimos a la lengua integral del
pensar, tanto en su carácter del sentir de un pueblo como en la manifestación
de su modo específico del pensar. "El mito y la lengua están en contacto
perpetuo y recíproco, ellos se portan y se condicionan el uno al otro. Se
consigue al lado del sortilegio por la imagen el sortilegio de la palabra y del
hombre, que constituye una parte integrante de la visión mágica. (Ernest
Cassirer; 1972:62) El mito está ligado indisolublemente a la lengua de un
pueblo, siendo ésta la manifestación integral de su sentir espiritual y de su
pensar. En el mito, la manifestación del decir va más _allá de una expresión
imaginaria o fabulosa, pues lo imaginario sirve de resg~ardo en sí a las ideas
inmanentes del espíritu. 'La función específica y esencial que la lengua llena
en los hombres concierne a la energía que ella despliega al servicio del
pensamiento y que juega ahí un rol creador, una tal función que es un sentido
infinitamente más profundo, inmanente y constitutivo' . (Wilhelm Von
Humboldt; 1974: 163).
El paradigma de expresión que se reafirma en el mito es el del lenguaje
figurado, el cual manifiesta el sentir espiritual que sirve de ente annonizante
entre éste y las fibras significadas del símbolo, manife:_stación de un lenguaje
interiorizado en una cultura, que sobre la base de lo imaginario erige el pilar
de la palabra.
Pero la palabra comporta la posibilidad de hacernos salir de lo visible,
de otro modo que el discurso. Mientras que éste nos l~eva el fundamento, la
palabra nos transporta hacia eso que es absolutamente. origen, en el momento
que el discurso repite el origen originado la palabra revela el origen
origiQante. Sin embargo, esto no es posible mas que si hay ya en nosotros de
qué efectuar ese adelanto verdadero y radical de lo visible, de qué tomar la
palabra como palabra, de qué acordarnos al lenguaje de lo originante. (Jean
Ladriere· 1970:221 ).

La lengua está profundamente comprometida en el desarrollo espiritual
de la humanidad ella acompaña paso a paso los flujos y los reflujos: ella es

La palabra poética comporta un estado sublime del decir cultivado en lo
imaginario que da cuenta de una genealogía tradicional, poseedora de su
propia esencia filosófica que cristaliza la palabra original. La fortaleza de la
palabra está en su propia esencia. "Su esencia más pura se despliega

118

119

�inicialmente en la poesía. Ella es la lengua primitiva de un pueblo" (Martin
Heidegger; 1988:69). Es el lenguaje del mito la expresión poética de un
pueblo, es la manifestación del pensamiento en su especificidad, alojada en
los dominios intrínsecos de un pensamiento filosófico que se despliega en
una dimensión propia y diferente del espacio de la filosofía intelectual
occidental. En la propia expresión de M. Heidegger "¿Acaso no es la lengua
quien es la prodigiosa Memoria de la humanidad, la única 'salvaguarda' que
a la vez 'libera' y da todo lo que debe ser guardado en el pensamiento?" (Les
Hymnes de Holderlin). La lengua en su expresión particular de cada pueblo
o sociedad resguarda su verdad en el mito. Ella se constituye en la regidora
del decir mítico al manifestar los sentimientos que animan a la reafirmación
espiritual en la dimensión cosmo-religiosa.
Nosotros interpretamos el espacio celestial en el mito, un eco revelador
de la significación de la voluntad divina, cristalizada en la obra creadora.
Esta se eleva a la figura trascendental del Misterio irrevelable que se
instituye en la fuente de inspiración, inmanente de lo divinb. Bien podríamos
decir al respecto que la verdad en su esencia es inmortalmente invisible por
ende, no puede estar sujeta sólo al tratamiento del paradigma de la razón de
la filosofía occidental. El pensar mítico-filosófico es la manifestación de una
verdad esgrimida sobre la base de significaciones y analogías en una
dimensión que aún se escapa de nuestra comprensión. Si la naturaleza divina
es representada en el cosmos y ésta es significante de una verdad, entonces
la trascendencia filosófica desplegada bajo un razonamiento específico en
torno al Ser Supremo es inmanente de la verdad del mito, que resguarda la
realidad de un razonamiento figurado y no de una razón razonada.
Actualmente, el carácter de la ciencia nos conduce sólo por este camino de la
razón racionalizada, obviando la profundidad del pensar en su esencia,' que
en todo caso, es uno de los principios fundamentales de la filosofía.
El pensamiento mítico-filosófico tiene su asidero en la interpretación
significada de la creación, fundamentada en la concepción divina y
evidenciada en la existencia.
Que los símbolos sean signos, eso es cierto: son expresiones que
comunican un sentido; ese sentido es declarado en una intención del
significante, vehiculada por la palabra; aún cuando •los símbolos son
elementos del universo (el cielo, el agua, la luna o las cosas, el árbol, la
piedra erigida), es aún en el universo del discurso que estas realidades toman
una dimensión simbólica (palabra de consagración de invocación palabra
mítica) (Paul Ricoeur; 1960:21 ).
n
~I pensamiento mítico dignifica el sentir espiritJal de los pueblos,
pues es un ejemplo de un estilo propio que resguarda una concepción del
120

origen, instituida en la raíz del respeto y de la justicia' terrenal.
Evidentemente, bajo esta dimensión la validez del mito no sólo es histórica
sino filosófica en virtud de la trascendencia de la palabra plasmada ahí como
una verdad específica.
Nosotros estamos convencidos que la filosofía, como tal, en el presente,
ha de expandirse a los horizontes del mito, pues en su dimensión cultural nos
dejaría importantes conocimientos en este norte filosófico. · En el
pensamiento mítico se encuentran alojadas reflexiones sobre la esencia y la
existencia en su especificidad que aunque no están a simple vista, sino
salvaguardadas en las significaciones simbólicas, no. se puede soslayar esta
dimensión del pensar que es el decir del origen, que resguarda verdades
inmanentes de la palabra original, lo cual indudablemente nos aporta
reflexiones y conocimientos redundantes en aportes filosóficos que nos
atañen hoy en día. Entre el buscar y el descubrir se restituiría el lugar que le
corresponde al pensar mítico, decir del mito.
En este marco de ideas expuestas, nosotros planteamos el pensamiento
mítico Amerindio en el ángulo filosófico, reservorio y testimonio memorial
del sentir espiritual y de su verdad específica sobre Dios y la creación.

'
1

Bibliografía
C~ssi~er, Emest, (1972) La Phi/osophie des formes symboliques (Tome II).
Mmmt, Paris.
Chevalier, Jean, {1984) Dictionnaire des symboles. Jupiter, Paris.
De Saint-Exupéry, A, (J 982) El Principito/Le petit Prince. Ediciones
Mexicanes, S.A.
Die!, Paul, (1971) La divinité, le symbole et sa signification. Petite
Bibliotheque Payot, Paris.
Durand, Gilbert, (1979) Science de l'homme et tradition. Berg International.
Eliade, Mlcea, ( 1983) Mito y realidad Labor/Punto Omega, Barcelona.
Eliade, Mircea, ( 1977) Traité d'histoire des religions. Payot, Paris.
121

�INVE TIGACIONE PUBLICADA

Eliade, Mircea, (1952) lmages et symboles. Gallimard, France.

EN LA SECCIÓN DE FILOSOFÍA DE 1960 AL 2000
ARIOHUMANITAS

Gusdrf, George (1984) Mythe et métaphisique. Flammarion, París.

DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS

Heidegger, Martín ( 1988) Les hymnes de Holderlini: la Germanie et le
R.hin. Gallimard, Paris.

Lic. Pedro Cortés Rodríguez
Centro de Estudios Humanísticos
FFyL-UANL

Humboldt, W.V., (1974) lntroduction a l'oeuvre sur le Kavi. Seuil, París.
Ladríere, Jean (1970)L 'articulation du sens. Aubier Paris.
Lévi-Strauss, Claude, ( l 974) Anthropologie structurale. Pion, Paris.
Otto Rodolf, ( 1969) Le sacré. Petíte bibliotheque Payot, París.
Platón, (1969) Phedre. Les Belles Lettres Paris.
Reville A, (1986) Prolégomenes de /'histoire des religions. Librerie
Fischbacher, París.
Ricoeur, Paul, (1960) Philosophie de la volonté: le symbolique du mal.
Aubier, Paris.
chelling, F.W.G., (1994)Philosophie de la Mythologie. Jerome Millon,
Grenoble.
Schelling, F.W.G, (1992) Le monothéisme. Librerie Philosophique J. Vrin,
Paris.
Wunenbuerger Jean-Jaques, (1981) Le sacré. P.U .F, Callee. Que Sais-je?,
París.

El Anuario Humdnitas del Centro de Estudios Humanísticos de la
Universidad Autónoma de Nuevo León, se ha consolidado como un espacio
fundamental para las disciplinas humanísticas, en el que convergen y toman
expresión las investigaciones de diversos pensadores nacionales y
extranjeros. Tal labor es de la más elevada importancia para el hombre y su
saber contemporáneo. Es digno reconocer este vasto trabajo que se ha venido
objetivando desde 1960 hasta la fecha en el norte de la República Mexicana,
gracias en gran parte, al impulso del constante empeño intelectual y
compromiso filosófico del Dr. Agustín Basave Fernández del Valle.
En este artículo se presenta un listado de las 276 investigaciones
publicadas en la Sección de Filosofía de Humanitas en sus 27 ediciones, que,
en su primera etapa de l 960 hasta 1981 se publiciÍron continuamente. Se
interrumpe la edición de 1982 a 1989, en 1990 aparece el número 23, se
vuelve a inte~mpir la edición de 1991 a 1996 y no es hasta 1997 en su
nueva etapa, cuando se vuelve a editar continuamente hasta hoy.
En el trabajo filosófico de Humanitas, se puede encontrar una amplia
gama de líneas temáticas dentro deJ universo de .la filosofía , en donde
observamos se han abarcado una gran multiplicidad de problemáticas y
concepcione filosóficas. uestro artículo logra reunir aquí, los títulos de
dichas investigaciones y los nombres de sus autores, todo ello con el
principal afán de brindarle al estudioso de la filosofia, un panorama muy
genérico de la obra pensada y escrita, que ha contribuido y ha sido parte de
esta Sección de Filosofía.

123

122

�Hemos seguido la numeración empleada por Abraham Téllez
Aguilar en Índices de Humanitas para la Sección de Historia del Anuario·:
número de Anuario, año, y numeración continúa de los artículos· a razón de
que así organizados, ofrecen una fácil ubicación de los textos al lector.
Mencionamos además del nombre del autor· la institución perteneciente
cargo o el lugar de residencia del autor, y el título de investigación : como
datos considerados en cada publicación de artículo.

12. Dr. Octavio icolás Derisi
(Universidad Católica de Argentina' Santa María de los Buenos Aires)
El realismo axiológico en /ajilosofia tomista.
13. Dr. Pedro Caba (Madrid, España)
La acción en la metafisica presencial, FILOSOFÍA DEL HACER.

Núm. 2, 1961
úm. 1, 1960

Investigadores locales
1. Dr. Agustín Basave Femández del Valle
(Director del Centro de Estudios Humanísticos
Universidad de Nuevo León)
Significación y sentido de la muerte.
2. Dr. Christian Brunet (Universidad de uevo León)
Hegel y el problema de la subjetividad.
3. Lic. Consuelo Batel lo
(Instituto Tecnológico de Estudio Superiores de Monterrey)
Ju/ies Lecquier un precursor de la autonomía filosófica.
4. Dr. Miguel Angel Cantú González
Existencialismo y psicoanálisis.
S. Lic. Alberto García Gómez (UdeNL)
La nacionalidad mexicana.
6. Lic. Manuel Mendoza S. (ITESM)
Santo Tomás de Aquino y el pensamiento de nuestro tiempo.
Colaboradores Foráneos.
7. Dr. José Vasconcelos
Filosojia de la educación.
8. Dr. Luis Recaséns iches (Universidad acional Autónoma de México)
la objetividad intravital de los valores.
9. Dr. Fritz Joachim von Ritelen (UNAM)
Lajilosofia de los valores en la hi toria y en lajilosofia alemana
actual.
IO. Dr. Michel Federico ciacca (Universidad de Génova)
El suicidio metafisico.
11. Dr. Patrick Romanell (Universidad de Texas)
Bergson en México: Un tributo a José Vasconcelo .
'Abrahar¡1 Téllez Aguilar, 'Índices de Human itas", en Humaniras Anuario del
Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de uevo León,

Investigadores locales
14. Dr. Agustín Basave Femández del Valle (CEH-UdeNL)
Filosofia y filosofar.
15. Lic. Consuelo Botella T.
(Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey)
Las categorías.
16. Lic. Rabasa Luis (México D. F.)
La jilosofia de la materia en un tomista contemporáneo.
17. Robert S. Hartman
(Centro de Estudios Filosóficos de la Universidad Autónoma de México)
Lo analítico y lo sintético como categorías metodológicas.
Colaboradores foráneos.
18. Dr. Antonio Gómez Robledo (Embajador de México en Brasil)
Introducción a la política aristotélica.
19. Dr. Ludwig Schajowicz (Universidad de Puerto Rico)
El hombre y sus generaciones.
20. Dr. Alberto Caturelli (Universidad de Córdoba)
Breve ensayo sobre el ser.
21 . Dr. Pedro Caba (Madrid España)
Soledad en•el hombre.
22. Dr. lvo Hollhuber (Salzburg Austria)
Revalorización de la fi/osofia y jurisprudencia amenazadas de
desquiciamiento en sus conceptos básicos.
23. Dr. Patrik Romanell (Universidad de Texas)
Fe contra ciencia: Una resolución al conflicto.
úm. 3, 1962

Investigadores locales
24. Dr. Agustín Basave Femández del Valle (CEH-UdeNL)
Significación y sentido de la vida humana.
25. Hugo Padilla (Universidad de Nuevo León)
Algunas ideas axiológicas en las ideas de Husserl.

úm . 27, 2000, pp. 623-636.

124

125

�Colaboradores foráneos
26. Dr. Ismael Quiles (Universidad del Salvador, Buenos Aires)
La experiencia in-sistencial como fundamento originario de la
experiencia de la persona y de su encuentro con el ser.
27. Dr. Juan David García Bacca (Universidad Central de Venezuela)
Sobre el caos, el comienzo del mundo y el inicio del filosofar.
28. Plumberto Piñero Llera
(Presidente de la Sociedad Cubana de Filosofia)
El esencial problematismo de la.filosofia.
29. Regís Jolivet (Université Catholique de Lyon)
Libertad y determinación.
30. ergio orti (Udine Liceo Clásica)
Actitud problemática y fe en la razón.
31. Dr. Pedro Caba (Madrid España)
Sobre preguntar y saber -Para una introducción existencial de la
epistemología-.
32. Dr. Patrik Rpmanell (Universidad de Texas)
Los aforismo de Locke acerca de la educación y la salud.
33 . Dr. José R. Echeverría (Universidad de Puerto Rico).
Reflexiones sobre la historia.
.
.
.
34 . Héctor Neri Castañeda (Wayne State Umvers1ty, Detro1t)
Lenguaje, pensamiento y realidad.

42. Dr. Pedro Caba (Madrid, España)
Metafisica de/fundamento y fundamento de la metafisica presencial.
43. Dr. Ismael Diego Pérez (México, D. F.)
Ideas síntesis de algunos problemas generales de ética.

úm. 5, 1964
Investigadores locales
44. Dr. Agustín Basave Femández del Valle (CEH-Ude L)
Estructura y sentido de !~ lógica.
45 . Lic. María Guadalupe Martínez Berrones (Universidad de Nuevo León)
Estructura y sentido del poder.
Colaboradores foráneos
46. Dr. Ivo Hollhuber (Salzburg, Austria)
La muerte como problema del orden.
47. Dr. Pedro Caba (Madrid, España)
Lafilosofia presencial: yo, autoconsciencia y temporalidad.
48. Dr. Patrik Romanell (Universidad de Oklahoma EUA)
La significación del fragmento de arte médica de Locke.
49. Dr. Ismael Diego Pérez (México, D. F.)
Introducción al pensamiento del hombre por el mito.

úm. 4, 1964

Inve tigadores locales
35 . Dr. Agustín Basave Femández del Valle (CEH-UdeNL)
Estructura y sentido del conocimiento.
36. Prof. Gonzalo Hemández de Alba (Universidad de Nuevo León)
En torno a Sartre y el problema de la historia.
37. Dr. Hans-Gunter Pott
(Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey)
Imagen y verdad.
Colaboradores foráneos
38. Dr. Michel Federico Sciacca (Universidad de Génova)
Jnterprelación crítica del existencia/ismo.
39. Dr. Adolfo Muñoz Alon o (Universidad de Madrid)
La cuestión del principio y fundamento en lafilosofla de Balmes.
40. Dr. Alan Guy (Universidad de Touluse)
La fenomenología de la ciencia y de la muerte en José Gaos.
41. Dr. Juan David García Bacca (Universidad Central de Venezuela)
La negación.
126

úm. 6, 1965
Investigadores locales
50. Dr. Agustín Basave Fernández del Valle (CEH-UdeNL)
Teología natural o filosófica.
51. Dr. Wonfilio Trejo (Universidad de uevo León)
Sobre el método de la investigación y de la interpretación histórica
Colaboradores foráneos.
52. Dr. Michel Federico Sciacca (Universidad de Génova)
Derecho a la educación y al saber.
53. Dr. Juan David García Bacca (Universidad Central de Venezuela)
Sobre el conocimiento y sus clases. Ensayo fenomenológicomatemático.
54. Giorgio del Vecchio (Universidad de Roma)
Verdad, libertad, caridad y justicia.
55. Dr. Ismael Diego Pérez (Universidad acional Autónoma de México)
Teoría del conocimiento filosófico.
56. Dr. lvo Hollhuber (Salzburg, Austria)
127

�Prolegómenos a una lógica integral de la verdad.
57. Mons. Dr. Octavio icolás Derisi
(Rector de la Universidad Católica de Argentina)
Arte contemporáneo y filosojia.
58. Dr. Ismael Quiles (Universidad del Salvador, Buenos Aire )
El nirvana budista y la experiencia mística.

71.
72.

73.
74.

úm. 7, 1966

Investigadores locales
59. Dr. Agustín Basave Femández del Valle (CEH-UdeNL)
Fundamento y esencia de la belleza.
60. Lic. Consuelo Botella de Flores (Universidad de uevo León)
En torno al valor
Colaboradores foráneos.
61. Dr. Fritz J. von Rintelen (Universidad de Maguncia)
Lo trágico en la actitud espiritual griega.
62. Prof. Regis Jolivet (Université Catholique de Lyon)
So/ilude et amour
63 . Dr. Alberto Caturelli (Universidad de Córdoba)
La metafisica intramundana de Xavier Zubiri.
64. Dr. Ismael Quiles (Universidad del Salvador)
La doctrina de interioridad según louis Lave/le y la in-sistencia.
65. Dr. Ismael Diego Pérez (Universidad acional Autónoma de México)
Introducción a la filoso/la de la belleza

um. 8, 1967

Investigadores locales.
66. Dr. Agustín Basave Femández del Valle (CEH-Ude L)
Lafilosofia de la coordinación de José Vasconcelos.
67. Dr. Francisco Sucio Palomino (Ude L)
Postw·afenomenológica de Maurice Mereleu-Ponty.
Colaboradores foráneos
68. Dr. Ismael Diego Pérez (Universidad acional Autónoma de México)
Originalidad en el pensamiento vasconceliano.
69. Dr. José Salvador Guandique (Universidad del Salvador)
Vasconcelos y Gavidia.
70. Dr. Antonio Gómez Robledo
(Universidad Jaime Balmes, Saltillo, Coahuila, México)

75.

Platón y su época.
Lic. Augusto Cesar Carden as G.
Abstracción y goce estético.
Dr. Alberto Caturelli (Universidad de Córdoba)
Pluralismo cultural y sabiduría cristiana. Ensayo de filosofia de la
cultura.
Dr. Pedro Félix Hernández Ornelas (Univer~idad Iberoamericana)
Notas para unafilosofia de lo social.
Dr. John L. Brown
El demonio de lo absurdo. Irracionalismo en las artes contemporáneas.
Dr. Adolfo Muñoz Alonso (Universidad Central de Madrid)
Los preliminares teilhardianos de la vida.

Núm. 9, 1968

Investigadores locales
76. Dr. Agustín Basave Femández del VaJle (CEH-UdeNL)
Fundamento y esencia de la verdad.
77. Dr. Francisco Romo Palomino (Universidad de Nuevo León)
Por una verdad humana.
Colaboradores foráneos.
78. Lic. Carlos González Salas
El riesgo de la libertad.
79. Dr. Robert S. Hartman
(Centro de Estudios Filosóficos de la
Universidad Autónoma de México)
La naturaleza de la valoración.
80. Dr. Michel Federico Sciacca (Universidad de Génc,va)
Ser el "Otro ".
81. Prof. Manuel Gonzalo Casas
Sentido de la formación humana en el humanismo renacentista
82. Dr. Humberto Piñera Llera (New York University)
De la idea al concepto.
83. Dr. Fritz J. von Rintelen (Universidad de Maguncia)
La posibilidad de un encuentro entre las culturos de los pueblos.
84. Dr. Ismael Quiles (Universidad del Salvador)
El nirvana como estado inconsciente.
85. Dr. Ismael Diego Pérez(Universidad acional Autónoma de México)
El mito del hombre.
86. Dr. Ivo Hollh~ber (Salzburg, Austria)
El eje metahistórico del porvenir europeo.
129

128

�87. Dr. Patrik Romanell (Universidad del Paso Texas)
Una crítica del darwinsmo social.

l 03. Dr. Pedro Félix Hemández Ornelas
(Universidad del Estado de Louisiana)
La teoría aristotélica sobre los dos entendimientos.

úm. 10, 1969
úm. 11 , 1970

Investigadores locales
88. Dr. Agustín Basave Femández del Valle (CEH-UdeNL)
Estructura y sentido del lenguaje.
89. Dr. Francisco Romo Palomino (Universidad de uevo León)
Situación filosófica del estructuralismo.
Colaboradores foráneos.
90. Dr. Fritz J. von Rintelen (Universidad de Maguncia)
Historicidad y sentido transtemporal.
91. Dr. Michel Federico Sciacca (Universidad de Génova)
Gorgias y Aristipo como precedentes históricos del "estetismo"
moderno.
92. Dr. Alan Guy (Universidad de Touluse)
Filosofia e interioridad según Jacques Chevalier.
93 . Dr. J. A. Doerig
Suiza crisol de razas y puente de culturas.
94. Dr. J. E. Bolzan (Universidad Católica de Argentina)
Un capítulo olvidado en la historia de la química: Aristóteles.
95 . Prof. Enzo Farinella
Michel Federico Sciacca.
96. Dr. Adolfo Muñoz Alonso (Universidad Central de Madrid)
Las peculiaridades de la filosofía actual.
97. Dr. Alberto Caturelli (Universidad de Córdoba)
La idea del tiempo y de la historia en la filosofía de Sciacca.
98. Prof. Sergio Sarti (Universidad de Trieste)
Significado y presencia.
99. Dr. Ismael Diego Pérez (Universidad acional Autónoma de México)
El problema de la libertad en la ética.
l OO. Lic. Carlos González Salas
Metafisica y fenomenología de la muerte en la jilosofia de Agustín
Basave Fernández del Valle.
1O1. Lic. Manuel Mendoza Sánchez
Critica de algunas corrientes filosóficas.
102. Dr. Patrik Romanell (Universidad del Paso Texas)
Locke: Un médico ecléctico.

130

Investigadores locales
104. Dr. Agustín Basave Femández del Valle (CEH-UdeNL)
Fundamento y esencia del bien.
105. Lic. Jorge Montemayor Salazar (Universidad de uevo León)
Consideraciones sobre algunos pasajes de La obra "Así hablaba
Zaratustra " de Federico Nietzsche.
Colaboradores foráneos.
106. Dr. Fritz J. von Rintelen (Universidad de Maguncia)
La filosofia del espíritu viviente en la cambiante_situación actual.
107. Dr. Michel Federico Sciacca (Universidad de Génova)
Reflexiones sobre el barroco.
108. Dr. Alan Guy (Universidad de Touluse)
Ortega y Gasset y el pensamiento germánico.
109. Prof. Luigi Bagolini
Fenomenología del poder.
11 O. Dr. Zdenek Kourim (Gidy, Francia)
Ensayo de lafilosofia de la cultura americana: Leopoldo Zea.
111. Dr. Alberto Caturelli (Universidad de Córdoba)
La historiá como proceso educativo en Clemente de Alejandría.
112. Dr. José Salvador Guandique (Universidad del Salvador)
Ortega contra Unamuno.
113. Dr. Ismael Diego Pérez (Universidad Nacional Autónoma de México)
Teoría general del conocimiento ético.
~
114. Lic. José Aguirre Cárcer y Alvarado (Universidad de Sevilla)
La posición filosófica de Agustín Basave.

úm.12, 1971

115. Dr. Agustín Basave Fernández del Valle (CEH-UdeNL)
Filosofia de la ciencias.
116. Lic. Jorge Montemayor Salazar (Universidad de Nuevo León)
El tema de la libertad en la filosofia de Karl Jaspers.
117. Humberto Martínez González
(Universidad Nacional Autónoma de México)
En torno a la metodología trascendental de Kant.
131

�118. Dr. F. R. Delgado
Un ejemplo de análisis Filo-Lógíco-Psiquico.
119. Prof. Fernando Rafael Casasús (Universidad de Monterrey)
Gabriel Marcel.

Núm. 13, 1972

Investigadores locales
120. Dr. Agustín Basave Femández del Valle (CEH-UANL)
Filosojia de la religión.
121. Prof. Mario A. Aguilera Mejía
(Universidad Autónoma de uevo León)
Un filósofo en el olvido.- Ju/es Lequier
122. Dr. Héctor González Uribe
(Universidad Nacional Autónoma de México)
Hombre y Sociedad.
123. Dr. F. Rubén Delgado (Universidad Autónoma de uevo León)
Un incursión psicofilológíca en Derecho.
Colaboradores foráneos
124. Dr. Michel Federico Sciacca (Universidad de Génova)
La pérdida de la verdad.
125. Dr. Fritz J. von Rintelen (Universidad de Maguncia)
Incrementos y mermas de la realidad en las ciencias y lafilosojia.
126. Dr. Edmund S. Urbanski (Howard University, Washintong D.C.)
Hispanoamérica y Angloamérica: Disparidades en la conducta social.
127. Dr. José Rubén Sanabria (Universidad Iberoamericana)
Meditación en torno a la soledad.

úm.14, 1973

Investigadores locales
128. Dr. Agustín Basave Fernández del Valle (CEH-UA L)
Las principales corrientes filosóficas del siglo XX.
Colaboradores foráneos
129. Dr. José Rubén Sanabria (Universidad Iberoamericana)
Meditación sobre la esperanza.
130. Lic. Carlos González Salas
Lafilosofia del hombre de Agustín Basave Fernández del Valle.
131. Dr..Adolfo Muñoz-Alonso (Universidad de Madrid)
Las ideologías como forma de· comunicación.

132. Dr. Michel Federico Sciacca (Universidad de Génova)
Las dos perspectivas metafisicas.
133. Dr. Juan David García Bacca (Universidad Central de Venezuela)
Sobre el sentido de "consciencia " en "La Celestina"
134. Dr. Octavio Nicolás Derisi (Universidad Católica de Argentina)
Los fundamentos metafisicos del orden moral.
135. Dr. Humbreto Piñera Ll. (Universidad de Madr_id)
La doble agonía de reflexión y pasión en Pascat;, Unamuno.
136. Prof. Luis Rionda Arreguín
(Director de la Facultad de Filosofía y Letras de la
Universidad de Guanajuato)
Don Carlos de Sigüenzay Góngora y el principio de razón suficiente.
137. Dr. Joaquim de Montezuma de Carvalho (Sociedad de E. Mozambique)
Estudo em torno de "Era de Galileu ".
138. Dr. J. E. Bolzan (Universidad Católica de Argentina)
Aristóteles y la formación de minerales y metales.
139. Dr. Fritz J. von Rintelen (Universidad de Maguncia)
La pregunta por el sentido y valor en lafilosofia asiática,
principalmente en la de la India.
140. Dr. Osear Hasperué Becerra (Acapulco, Guerre.ro)
El hombre, problema primordial del hombre.
141. Dr. José Salvador Guandique (Universidad del Salvador)
De Husserl a Vierkhandt pasando por Heidegger.

Núm. 15, 1974

Investigadores locales
142. Dr. Agustín Basave Fernández del Valle (CEH-UANL)
Análisis crítico del materialismo dialéctico e histórico.
Colaboradores foráneos
143. Dr. Mich~I Federico Sciacca (Universidad de Génova)
Contemplación y acción.
···
144. Dr. Fritz J. von Rintelen (Universidad de Magun~ia)
Una contemplación filosófica sobre la obra de Fausto de Goethe.
145. Zednek Kourím (Gidy, Francia)
Itinerario existencial de Gastón Berger: de la fenomenología a la
perspectiva.
146. Dr. lvo Hollhuber (Salzburg, Austria)
The ambiguity of mysticism.
147. Prof. Sergio Sarti (Universidad de Trieste)
Bosquejo de una teoría de la mediación lógica. l'
133

132

�148. Dr. J. E. Bolzan (Universidad Católica de Argentina)
La incompenetración de los cuerpos.
1~9. Dr. José Salvador Guandique (Universidad del Salvador)
Perfiles sobre Caso y Vasconcelos.
150. Harold Eugene Davis (Washintong, USA)
Man in contemporary society: Alienation and anomie.
151. Dr. Ismael Quiles (Universidad del Salvador)
La educación persona/isla según Teilhard de Chardin.
152. Dr. Humbreto Piñera LI. (Universidad de Madrid)
La doble agonía de reflexión y pasión en Pascal y Unamuno.
153. Dr. Osear Hasperué Becerra (Acapulco, Guerrero)
Un mundo nuevo para el nuevo mundo.
154. Prof. Luis Rionda Arreguín (Universidad de Guanajuato)
La escisión del hombre en la época moderna.

úm. 16 1975

Investigadores locales
155. Dr. Agustín Basave Fernández del Valle (CEH-UANL)
Versión femenina y versión masculina de lo humano.
Colaboradores foráneos
156. Dr. José Rubén anabria (Universidad Iberoamericana)
Wittgenstein y lafilosofia.
157. Dr. Patrik Romanell (Universidad de Texas)
Man and the conjlicts of lije.
158. Dr. Octavio icolás Derisi (Universidad Católica de Argentina)
Nobleza de la persona humana.
159. Dr. Alan Guy (Gily, Francia)
Esperance, raison, et temps selon María Zambrano.
160. Prof. Dr. Evanghelos A. Moutsopoulos (Universidad de Atenas)
On sorne systems of aesthetic categories.
161 . Dr. Ismael Quiles (Universidad del Salvador)
La evolución según Aurobindo y Teilhard.
162. Zednek Kourím (Gidy Francia)
La dificil prognosis para la universidad.
163. Dr. Bernard P. Dauenhauer (Universi_dad de Georgia)
Finitude, hope, and the human community.
164. Dr. Alberto Caturelli (Universidad de Córdoba)
La política de Maurras y la filosofia cristiana.
165. Dr. Michael A. Wenstein (Indiana)
The structure of anti-positivist philosophy in Latin America.
134

166. Dr. Santiago Vida) Muñoz
Espistemología antropológica.

úm. 17, 1976

Investigadores locales
167. Dr. Agustín Basave Femández del Valle (CEH-UANL)
Fi/osofia de la cultura.
168. Prof. Fernando R. Casasús (Universidad de Monterrey)
¿Por qué se comunica el.ser humano?- Apuntes para unafilosofia de la
comunicación.
Colaboradores foráneos
169. Lic. Carlos González Salas
Dios y las pruebas de su existencia en lafilosofia.
170. Prof. Luis Rionda Arreguín (Universidad de Guanajuato)
Spengler, Toynbee, Senghor y la proyección de sus conceptos
fundamentales.
171. Prof. Carlos Cossio (Buenos Aires, Argentina)
La descripción en el propósito descriptivo de la fenomenología.
172. Dr. Michel Federico Sciacca (Universidad de Génova)
Revolución, conservatismo y tradición.
173. Dr. Fritz J. van Rintelen (Universidad de Maguncia)
La elevación por el espíritu.
174. Zednek Kourím (Gidy, Francia)
Dos emancipaciones de lafilosofia en México: Caso y Vasconcelos.
l 75. Dr. Juan David García Bacca (Universidad Central de Venezuela)
El concepto de naturaleza en el renacimiento y en nuestros días.
176. Dr. Octavio icolás Derisi (Universidad Católica de Argentina)
El problema fundamental de la filosofía. La ubicación precisa de la
inteligencia en su objeto formal propio.
177. Dr. I.smael Quiles (Universidad del Salvador)
El hombre según las filosofías de oriente y occidemte.
178._Dr. J. E. Bolzan (Universidad Católica _de Argentina)
Lugar y ubicación.
179. Dr. José Salvador Guandique (Universidad del alvador)
Perfiles sobre Caso y Vasconcelos.
180. Dr. Osear Hasperué Becerra (Acapulco, Guerrero)
Servir o destruir al hombre.

135

�181. Dra. Judith G. García Caffarena
(Universidad acional del Rosario, Argentina)
Normayuso

. Núm. 18, 1977
Investigadores locales
182. Dr. Agustín Basave Fernández del Valle (CEH-UANL)
Pensamiento y trayectoria de Max Scheler.
Colaboradores foráneos
183 . Lic. Carlos González Salas
El concepto del hombre en la filosofla.
184. Prof. Dr. Evanghelos A. Moutsopoulos (Universidad de Atenas)
Dos peligros actuales conformismo y deformación
l.
Preliminares metodológicos
JI
El mito científico.
lll
El mito artístico
IV.
El mito histórico.
V
Las estructuras deformantes.
185. Dr. Patrik Romanell (Universidad de Texas)
Naturalism and evolution: A study in contrasts.
186. Dr. Fritz J. von Rintelen (Universidad de Maguncia)
Sinn und Bedeutung von Humanismus und Humanittit heute.
187. Dr. J. E. Bolzan (Universidad Católica de Argentina)
Aristóteles y la lista de cualidades en Meteor 385 a JO.
188. Prof. Sergio Sarti (Universidad de Trieste)
Antinomie Logiche e Idea Dell 'essere.
189. Dra. Celina A. Lertora Mendoza (Universidad Católica de Argentina)
Ciencia y método en Roberto Grosseteste.
190. Dr. Alberto Caturelli (Universidad de Córdoba)
La pedagogía, la política y la mística en José Antonio de San Alberto.
191. Dr. Luigi Bagolini (Bologna Italia)
Perfettismo e Giustizia.
192. Dr. Ivo Hollhuber (Salzburg, Austria)
Presencia del hombre teótropo en la historia.
193. Dra. Judith G. García Caffarena
(Universidad Nacional del Rosario Argentina)
Importancias filosóficas en la lingüística de Noam Chomsky y su
concepción del uso creativo del lenguaje.

136

Núm. 19, 1978
Investigadores locales
194. Dr. Agustín Basave Femández del Valle (CEH-UANL)
Análisis crítico del positivismo lógico .
Colaboradores foráneos
195. Dr. Octavio Nicolás Derisi (Universidad Católica de Argentina)
Nuevos aportes a la metaflsica tomista.
J96. Dr. Fritz-Joachim von Rintelen (Universidad de Mainz)
Der tod und die Fragenach dem sinn.
197. Prof. Dr. Evanghelos A. Moutsopoulos
(Rector de la Universidad de Atenas)
Psycho-and Bio-cybernetics in Plato 's acoustics ~nd theory of
education.
198. Dr. Toshimitsu Hasumi.
Étude comparative de la philosophie del 'existence chez Heidegger et
de la pensée philosophie du Zen.
199. Bemard P. Dauenhauer (Universidad de Georgia)
Rationality and its finitude.
200. Harold Eugene Davis
El pensamiento social en las américas.
201. Sylvie Kourím- Dr. Zednek Kourím
Segunda entrevista con Ferdinand Gonseth.
202. Prof. Dr. Jean-Marc Gabaude (Universidad de Tolouse)
Hétérodoxie et hispanilé.
203. Celina Ana Lertora Mendoza (Universidad Católica de Argentina)
Acerca de las fuentes escolásticas de Spinoza.

Núm. 20, 1979
Investigadores locales
204. Dr. ~gustín Basave Femández del Valle (CEH-UANL)
Hacza una nueva metafisica.
205. Lic. Jorge Montemayor Salazar (Universidad de Nuevo León)
Apreciaciones de Nicolás Berdiaeff sobre el sentido de la historia.
Colaboradores foráneos
206. Prof. Stanistalus Ladusans
Un siléncio que nao silencia.
207. Prof. Dr. Evanghelos A. Moutsopoulos
(Rector de la Universidad de Atenas)
Las categorías estéticas.
137

�208. Harold Eugene Davis (American University)
Elements of traditionalism in Latin American thought.
209. Dra. Judith G. García Caffarena
· (Universidad acional del Rosario, Argentina)
El hombre y el universo en las civilizaciones griega y hebrea.
21 O. Dr. lvo Hollhuber (Salzburg, Austria)
· La tragedia de la nación de annena.
211. Prof. Santiago Vidal Muñoz
La filosofia de la ciencias humanas.
212. Dr. Osear Hasperué Becerra
(Director de la Casa de Cultura Americana, Acapulco, Guerrero)
Servir o destruir al hombre.
213 . Dr. José Salvador Guandique (Universidad del Salvador)
Sorel y Pareto- Adversarios de la ciencia política.

Núm. 21, 1980

El tomismo en Argentina y la recepción de la Encíclica Aeterni Patris.
223. Dr. Humberto Piñera Llera ew York University)
Idea del tiempo.
224. Dr. Alfonso López Quintás (Universidad Complutense de Madrid)
El problema de la enseñanza de la filosofia.
225. Prof. Santiago Vidal Muñoz (Universidad de Chile)
¿La filosofia, objeto de la pedagogía?
226. Dr. J. E. Bolzan (La Plata, Argentina)
La generación y sus causas según Aristóteles. De generatione et
corruptione, JI, 9-1 J.
227. Dr. Miguel de Costa LeLva (Universidad de Concepción, Chile)
Enrique Malina Garrrzendia y su concepción del espíritu.
228. Dr. Luigi Bagolini (Bologna, Italia)
Mito y cultura en la tradición y en el proyecto social.

úm. 22, 1981

Investigadores loca!es
214 . Dr. Agustín Basave Fernández del Valle (CEH-UANL)
Crisis y lisis de la metafisica.
215 . Lic. Jorge Montemayor Salaz.ar (Universidad de uevo León)
Felicidad y virtud en la reflexión ética de Aristóteles.
Colaboradores foráneos
216. Prof. Dr. Evanghelos A. Moutsopoulos
(Rector de la Universidad de Atenas)
La rupture de l 'unité constitutive de la paro/e, de la musique et de la
danse, et la critique platonicienne du théatre.
217. Dr. Patrik Romanell (Universidad de Texas)
Sorne sobering rejlections on the human situation.
218. Dr. Octavio Nicolás Derisi (Universidad Católica de Argentina)
La intecionalidad de la conciencia.
219. Dr. José Rubén Sanabria (Universidad Iberoamericana)
El conocimiento en lafilosofia moderna.
220. Dra. Judith G. García Caffarena
(Universidad acional del Rosario, A_rgentina)
Significado-Lenguaje-Esencia-Realidad en las "Investigaciones
filosóficas de Ludwig Wittgenstein.
221 . Prof. Stanislaus Ladusans (Sao Paulo, Brasil)
Una investigacao filosojológica conmemorativa do centenario de
Enciclica "Aetemi Patris" de Leao XIII (1879-1979)
222. Dr. Alberto Caturelli (Universidad de Córdoba)
138

Investigadores locales
,
229. Dr. Agustín Basave Femández del Valle (CEH-UANL)
Haber, ser y estar.
Colaboradores foráneos
230. Prof. Dr. Evanghelos A. Moutsopoulos
(Rector de la Universidad de Atenas)
Modeles Historiques et modeles culterels.
231. Dra. Judith G. García Caffarena
(Universidad acional del Rosario, Argentina)
Notas sobre el concepto de ''Juegos de Lenguaje ", en las
investigaciones lógicas, de Ludwig Wittgenstein.
232 . Dr. Humberto Piñera Llera (New York University)
Una meditación sobre la vida.
233. Dr. Luigi Bagolini (Bologna, Italia)
Problemas de filosofia de la economía.
234. Lino Rodríguez-Arias Bustamante
Filosofia y filosofía del Derecho. Enseñanza y concepto de la filosofia
'del Derecho.
235. Celina Ana Lertora Mendoza (Universidad Católica de Argentina)
La introducción de Aristóteles en Oxford Medieval.

139

�úm. 23, 1990

Investigadores locales
236. Dr. Agustín Basave Femández del Valle (CEH-UANL)
Ontología de la historia.
237. Lic. Jorge Montemayor Salazar
· (Universidad Autónoma de Nuevo León)
Exposiciones filosóficas de Alfonso López Quintas respecto a la
historicidad y de Alberto Caturelli sobre fas grandes concepciones de
la historia.
238. Lic. Pedro Gómez Danés (Universidad Autónoma de uevo León)
La relación inter-personal (soledad-diálogo-amor).
Colaboradores foráneos
239. Prof. Santiago Vidal Muñoz (Universidad de Chile)
Determinantes reales y espirituales del acto humano.
240. Dr. Javier Hervada (Universidad de avarra, España)
Problemas que una nota esencial de los derechos humanos plantea a fa
filosofía del derecho.
241 . Dr. José Rubén Sanabria (Universidad Iberoamericana)
Para una ontología de la muerte.
242. Dr. J. E. Bolzan
(Centro de Investigación de Filosofía atura!, La Plat~, Argentina)
Heisenberg: Física contemporánea y filosofía clásica. '

úm . 24, 1997"

243. Dr. Agustín Basave Femández del Valle (CEH-UA L)
La dimensión comunicativa del hombre.
244. Dr. Henrich Beck (Universidad Otto Friedrich, Bamberg, Alemania)
Técnica entre sentido y contrasentido - Análisis filosófico de nuestra
cultura tecnificada en su dinamismo óntico
245 . Dr. Ricardo Miguel Flores Cantú
(Centro de Estudios Humanísticos de la UANL)
La gnosis moderna.
246. Mtro. Luis Rionda Arreguin (Universidad de Guanajuato)
Temas relevantes irracionalismo religioso.
247. Dra. Matilde Isabel García Losada
• A partir de este número, ya no se establece la división de la Sección en
Investigadores locales y Colaboradores foráneos.
140

(Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas,
Buenos Aires, Argentina)
Filosofia de la cultura y la filosofia existencial.
248. Dr. Envin Schadel (University of Barnberg/Germany)
Music as a holistic model of being.
Núm. 25, 1998
249. Dr. Agustín Basave Fernández del Valle (CEH-UANL)
Fundamento y esencia de los valores- Significación y sentido de la
axiología.
250. Dr. Ricardo Miguel Flores Cantú
(Centro de Estudios Humanísticos de la UANL)
Nicolás de Cusa y la docta ignorancia- Consideraciones históricofilosóficas.
251. Dr. Eduardo Forment (Universidad de Barcelon~
El legado agustiniano de "La ciudad de Dios".
252. Dr. Alberto Caturelli (Universidad de Córdoba)
La sinderesis. Y el relativismo ético contémporaneo.
253. Dr. Henrich Beck (Universidad Otto Friedrich, Bamberg, Alemania)
Técnica entre sentido y contrasentido. La contrariedad complementaria
entra los hemisferios culturales de Europa, de JI.frica y de Asia - En
punto de partida de América-.
254. Dr. Mariano Crespo
(Academia Internacional de Filosofía, Liechtenstein)
Fundamentos de una teoría fenomenológica-real isla del juicio.
255. Dra. Matilde Isabel García Losada
(Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas,
Buenos Aires, Argentina)
Un filosofar existencial de unafilosofia de la cultura.
256. Mtro. José Antonio Daca! Alonso
(Escuela de Filosofia, Universidad la Salle, México, D. F.)
La Filosofía del derecho de J. Kant.
257. Mtro. Enrique l. Aguayo Cruz Alonso
(Escuela de Filosofía, Universidad la Salle)
La muerte en lafilosofia de Agustín Basave.
Núm. 26, 1999
258. Dr. Agustín Basave Femández del Valle (CEH-U.A~~L)
Fenomenología ideo-existencial en la teoría de la habencia.
259. Dr. Ricardo Miguel Flores Cantú
141

�(Centro de Estudios Humanísticos de la UANL.
Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey)
El bien común: noción analógica y proyección social notas para una
comprensión fundamental.
.
260. Dr. Henrich Beck (Universidad Otto Friedrich, Bamberg, Alemania)
La esencia de la cultura occidental: su relación existencial con el lagos
y su alienación como provocación.
.
261. Dra. María Lucrecia Rovaletti (Universidad de Buenos Aires)
La platonización del cuerpo en la experiencia anoréxica.
262. Dr. Joaquín Lomba (Universidad de Zaragoza, Españ~)
La semita medieval como conformador de la cultura europea.
263. Prof. Jesús Conill (Universidad de Valencia Espafia)
Re-examen de la fenomenología de Zubiri.
264. Dra. Luz García Alonso
(Academia Hispanoamericana de Ciencias,
Artes y Letras correspondiente a la Real Espafiola)
El amor personal.
265. Dr. Mariano Crespo
(Academia lnfemacional de Filosofía, Liechtenstein)
Filosofia del amor.
266. Dr. Jorge García Gómez (Long Island University)
La teoría orteguiana de las ideas y las creencias
-una dificultad interpretativa-

273. Mtro. José Roberto Mendirichaga (Universidad de Monterrey)
Religión y ateísmo en el cambio de milenio.
274. Ramón Kuri Carnacho (Universidad Autónoma de Zacatecas)
Ética y política en el relativismo contemporáneo.
275. Líe. Martha E. García Sepúlveda
~
(Facultad de Filosofía y Letras de la
,.
Universidad Autónoma de uevo León)
El realismo en filosofia y educación.
,
276. Prof. Luis Rionda Arreguín (Universidad de G:uanajuato)
El hombre como ser indescifrable.
·í
'

úm. 27, 2000

267. Dr. Agustín Basave Femández del Valle (CEH-UA L)
El diálogo filosófico ínter-cultural en un mundo globalizado.
268. Dr. Ricardo Miguel Flores Cantú
(Centro de Estudios Humanísticos de la UANL.
ITESM Campus Monterrey)
Principios fundamentales de filosofia de la sociedad.
269. Dr. Henrich Beck (Universidad Otto Friedrich, Bamberg, Alemania)
Exigencies of ethics in technical culture principies of ethics in
concordance with nature.
270. Dr. Joaquín Lomba (Universidad de Zaragoza, Espafia)
Moral, cosmos y hombre en la estética musical griega.
271. Dra. Matilde Isabel García Losada
(Consejo acional de Investigaciones Científicas y Técnicas,
Buenos Aires, Argentina)
La existencia como juego.
272. Dra. María del Carmen Dobly Múgica
El sufrimiento y la desdicha en Simone Weil.
143
142

�FUNDAME TOS PARA UNA FILO OFÍADELACULTURA
Dra. Matilde Isabel García Losada
Investigadora en el Conicet'
-Buenos Aires- Argentina
Es mi propósito ofrecer los fundamentos de una Filosofía de la Cultura.
Desde la integración concebida como actitud y quehacer del filósofo 2
habré de desenvolver una Filosofía de la Cultura que -fundada en una
metafísica abierta a la trascendencia y con el despliegue de la cuestión
axiológica-3 se desarrolle como proyección práctica de un fi1osofar
existencial.
El filósofo -en y desde un quehacer filosófico integrador- ha de
proponerse desenvolver una Filosofía de la Cultura como iluminación y
vivificación de los valores fundantes de la cultura en su desenvolvimiento.
Y desde la iluminación y vivificación de los valores fundantes de la Cultura
como son la Verdad y el Amor.
Considero valores fundantes de la Cultura a la Verdad y el Amor y en
su síntesis y como paradigmas al genio y al santo. Ellos respectivamente
encaman el valor intelectual y el valor moral en grado sumo. Valores que
han sido encamados y encamables cronotópicamente.
Al genio, al santo y también al héroe4 los concibo como encamadores
-esto es, iluminadores y vivificadores- de la Cultura en su desarrollo.
Los valores fundantes de la cultura -la Verdad y el Bien- han de
mantenerse presentes, vivos, y como tales han de des~ollarse en y desde su
génesis existencial.
En orden a ello, el hombre, la persona - libertad creativa-creadora
amante y libertad-creyente- ha de desplegar la verdad y el amor en sus
síntesis; y ha de tender a desplegarlos en grado sumo. En tal medida
contribuirá a iluminar y vivificar la cultura en su desenvolvimiento.
El filósofo, que despliegue su filosofar como saboreo -(entendido como
el concebir y el experienciar en y desde la síntesis de pensamiento y
sentimiento)5- de la Verdad como Amor y el Amor como Verdad en su
integración y desde ella, ha de proponerse re-crear a la Verdad y al Amor
como valores, y a re-crear los paradigmas del genio y del santo y -también145

�LA UTOPÍA DEL TRABAJO E SIMONE WEIL
del héroe. Genio santo y -también- héroe, en que aquellos valores se han
encarnado y se encarnan espaciotemporalmente.
María del Carmen Dolby Múgica
Doctora en Filosofla por la Universidad de avarra.
Catedrática de l.E.S. en Cantabria. Licenciada en
Antropología Social y Cultural por la Universidad de Deusto.
Investigadora en la línea del Pensamiento Clásico en la
Universidad de avarra.

Habiendo llegado a este punto corresponde decir que ofrecer los
fundamentos de una Filosofía de la Cultura en los témrinos en que la
propongo, supone otra propuesta: la del existir como "Juego cordial" la que
habré de desarrollar en lo siguiente.
El Existir: 'Juego Cordial'

La existencia como libertad es un juego. Que devenga, que e
desarrolle como "juego cordial" es el resultado de una respuesta _del_ ho~bre,
la persona quien desde la libertad que es ha de responder a una mv1tac16n: a
jugar su existir como juego cordial' .
Si el filósofo como sujeto integrador, saborea el 'Grund" su 'Grund'
como "el Gran Integrador , como el Jugador Cordial Mayús~ulo ·
entonces acaso le corresponda iluminar -desde un filosofar, concebido Y
experien~iado como' Juego Cordial"- al existir como Juego Cordial".

y así, el filósofo que saboreé al 'Grund", su "Grund" como "el Gran
Integrador' , ' el Jugador Cordial Mayúsculo' ha de hacer luz -desde_ su
filosofar como ' Juego Cordial"-,6 en el existir como 'Juego Cordial
también. Y esto, en la medida en que considere a la integración y la asuma
como actitud y quehacer.
Ahora bien, cabe preguntarse ¿quién invita al hombre a la persona a
jugar su existir como "Juego Cordial"?
Es el Grund' es el Gran Jugador", el Jugador Cordial ayúsculo',
' Amante de amantes' el que nos invita, invita a la persona, a jugar nuestro
existir como' Juego Cordial'. Juego que está regido por una única regla: La
generosidad la cordialidad el Amor sin más el Amor sin medida.
Al responder a la invitación de su "Grund' a jugar su existir como
Juego Cordial ' el hombre asume su ser capaz de Dios y como tal desarr?ll_a
su existir como un desafio en el que desenvolverse desde su ex1stJr
saboreado como "Juego Cordial es al mismo tiempo d sarrollars como
jugador de un juego a lo divino 7• En efecto, de de su existir saboreado
desde la integración de sentir y pensar el hombre que se asume como ser
capaz de Dios, se propone desen olver su existir como juego a lo- divino
como juego a desplegar-desde la integración- la Verdad y el Amor en grado
máximo, juego que tiene como modelos -acaso como supremos ganadoresal genio al santo y al héroe en su síntesis.

Introducción

El ideal planteado por imone Weil es el de con. truir una civilización
forjada en la espiritualidad del trabajo que permita a los seres humanos un
grado más profundo de arraigo en el Universo. Un trabajo que no cumpla
esta condición de espiritualidad, es decir, de conciencia sobre lo que se está
haciendo, produce un total desarraigo a los que lo realizan.
El problema se plantea con respecto al trabajo fisico pues todo trabajo
intelectual es per se una tarea realizada con conciencia y de alguna manera
dirigida por la persona que la ejecuta.
Los análisis de Simone Weil se centran sobre todo y especialmente en
el trabajo obrero. La propia Simone quiso experimentar la condición de
trabajadora manual y a pesar de la dureza de las condiciones impuestas
entonces en Francia a la clase obrera, no dudó en dejar su puesto de
profesora e ir a trabajar a distintas fábricas. Sus experiencias como obrera las
describe minuciosamente en su "Journal d'usine" 1 en el que cuidadosamente
anota sus logros y derrotas en el temido trabajo por piezas, es decir en la
brutalidad impuesta al obrero y a la obrera por una cadencia superior a la
normal y que altera no sólo el ritmo biológico sino y sobre todo la capacidad
de atención y de gusto por lo que se hace.
Del mismo modo describe las relaciones entre sus compaiieros en
concreto, el trato del que son receptores por parte de sus jefes así como sus
miedos ante el posible despido forma última de desarraigo pues llevaría al
paro y a la consiguiente no participación de la vida sociaJ.
Anota también la tristeza de los rostros, el cansancio excesivo
acumulado en el cuerpo que hacen de la jornada de cada trabajador y de cada
trabajadora una dura carga que imposibilita a la vez las relaciones felice con
los demás. y el cultivo de la mente.
149

146

�Del mismo modo, el orgullo del trabajo bien hecho, la sensación de que
se ha contribuido a una labor importante, no pueden brotar en una situación
de desarraigo tal y como lo ve la propia Simone Weil. El trabajo que debía
servir para realizar una importante dimensión del ser humano, acaba
convirtiéndose en la causa mayor de explotación y marginación humana.
Toda esta problemática no se arreglaría sin más, según la opinión de
Simone Weil, con un aumento de sueldo o incluso con la expropiación de la
propiedad privada y su paso a la clase proletaria o a sus representantes como
en el caso de la U.R.S.S. pues no es sólo una cuestión de plusvalías o de
propiedad sino de apropiación de la propia tarea por parte del obrero y de la
obrera, cosa que se seguía sin dar en el régimen comunista que ella
analizaba. En tal régimen imperaba también el dirigismo y las cadencias
forzadas en las fábricas e incluso de una manera más rígida que en el propio
capitalismo.
Como punto de referencia para terminar esta introducción, valgan estas
palabras de Simone Weil, escritas al comienzo de su" Joumal d'usine":
"Non seulement que l'homme sache ce qu'il fait -mais si possible qu'il
en pen;oive 1·usage- qu'il peryoive la nature modifiée ¡our tui. Que pour
chacun son propre travail soit un objet de contemplation"

El desarraigo obrero

En su obra "Echar raíces" dice lo siguiente:
Bernanos h_a escrito que al menos nuestros obreros no son inmigrados
como los de la Ford. La principal dificultad social de nuestra época procede
del hecho de que en cierto sentido sí lo son. Aunque no se hayan movido
geográficamente, se les ha desarraigado moralmente, se les ha exiliado y
admitido de nuevo, como por tolerancia, a título de carne de trabajo. El paro
es de seguro, un desarraigo a la segunda potencia" 3 .
11

¿Cuáles son las causas o motivos que producen el desarraigo obrero?
Siguiendo a Simone Weil podemos enumerar muchas de ellas tal y como las
ha ido plasmando en diferentes escritos.
Primera: Los obreros no se sienten en su casa en las fábricas sino en un
lugar·extraño:

LA UTOPÍA DEL TRABAJO EN SIMONE WEIL

María del Carmen Dolby Múgica
Doctora en Filosofia por la Universidad de avarra.
Catedrática de I.E.S. en Cantabria. Licenciada en
Antropología Social y Cultural por la Universidad de Deusto.
Investigadora en la línea del Pensamiento Clásico en la
Universidad de avarra.

Introducción
El ideal planteado por Simone Weil es el de construir una civilización
forjada en la espiritualidad del trabajo que perrruta a los seres humanos un
grado m~ ?,rofundo
arr~igo en el Universo. Un trabajo que no cumpla
est~ cond1c1on de espmtuahdad, es decir de conciencia sobre Jo que se está
haciendo, produce un total desarraigo a los que lo realizan.

?~

.
El problema se plantea con respecto al trabajo fisico pues todo trabajo
mtelectual es per se una tarea realizada con conciencia y de alguna manera
dirigida por la persona que la ejecuta.
Los análisis de Simone Weil se centran sobre todo y especialmente en
el trabajo obrero. La propia Simone quiso experimentar la condición de
trabajadora manual y a pesar de la durez.a de las condiciones impuestas
entonces en Francia a la clase obrera, no dudó en dejar su puesto de
profesora e ir a trabajar a distintas fábricas. Sus experiencias como obrera las
describe minuciosamente en su "Journal d'usine" 1 en el que cuidadosamente
anota sus logros y derrotas en el temido trabajo por piezas, es decir en la
brutalidad impuesta al obrero y a la obrera por una cadencia superi~r a la
normal y que altera no sólo el ritmo biológico sino y sobre todo la capacidad
de atención y de gusto por lo que se hace.
Del mismo modo describe las relaciones entre sus compañeros, en
concreto, el trato del que son receptores por parte de sus jefes así como sus
miedos ante el posible despido, forma última de desarraigo pues llevaría al
paro y a la consiguiente no participación de la vida social.
Anota también la tristeza de los rostros, el cansancio excesivo
acum_ulado en el cuerpo que hacen de la jornada de cada trabajador y de cada
trabaJadora una dura carga que imposibilita a la vez las relaciones felices con
los demás. y el cultivo de la mente.

150
149

�Del mismo modo, el orgullo del trabajo bien hecho, la sensació~ de ~ue
se ha contribuido a una labor importante no pueden ~rotar en u_na s1tuac16,n
de desarraigo tal y como lo ve la propia. Simo?e Weil. El trabaJo que deb1a
servir para realizar una importante d1mens1ón del ser . humano, acaba
convirtiéndose en la causa mayor de explotación y marginación humana.
Toda esta problemática no se arreglaría sin más, según la .ºP.~ión de
Simone Weil con un aumento de sueldo o incluso con la expropiaqon de la
propiedad privada y su paso a la clase proletaria o a s~s representant~s como
en el caso de la U.R.S.S. pues no es sólo una cuestión de plusvalias o de
propiedad sino de apropiación de la propia tarea P?r parte del ~brero Y de la
obrera, cosa que se seguía sin dar en -~I régm_1~n . comumsta que e_lla
analizaba. En tal régimen imperaba tamb1en el dmg1smo y las cadenct~s
forzadas en las fábricas e incluso de una manera más rígida que en el propio
capitalismo.
.
.
Como punto de referenci~ para term_inar esta m~oducc16n,. va_lga'~- estas
palabras de Simone Weil, escntas al comienzo de su Journal d usme .
"Non seulement que J'homme sache ce qu ' il f~it ~ma~s si p~ssible qu ' il
en per9oive l'usage~ qu'il per9oive la nature mod1fiee ¡our lu1. Que pour
chacun son propre travail soit un objet de contemplation''

El desarraigo obrero

En su obra "Echar raíces" dice lo siguiente:
"Bernanos ha escrito que al menos nuestros obreros no son inmigrados
como los de la F~rd. La principal dificultad social de nuestra época proc~de
del hecho de que en cierto sentido sí lo son. Aunque no se hayan -~ov1do
geográficamente, se les ha desarraigado moralmente, s~ les ha .exiliado Y
admitido de nuevo, como por tolerancia a titulo de carne de trabaJo. El paro,
• 113
es de seguro, un desarraigo a la segunda potencia .
.
¿Cuáles son las causas o motivos que producen el desarraigo
obrero?.
Siguiendo a Simone Weil podemos enumerar muchas de ellas tal y como las
ha ido plasmando en diferentes escritos.

Primera: Los obreros no se sienten en su casa en las fábricas sino en un
lugar extraño:

"La fait qu'on n'est pas chez soi a l'usine, qu 'on !l'y a pas droit de cité,
qu 'on y est un étranger admis comme simple intermédiaire entre les
machines et les pieces usinées ce fait vient atteindre le corps et !'ame; sous
cette atteinte, la chair et la pensée se rétractent. Comme si quelqu'un répétait
a·l'oreille de minute en minute, sans qu'on puisse rien répondre: Tu n'es ríen
ici. Tu ne comptes pas. Tu es la pour plier tout subiJ et te taire" 4
"Le temps lui a été long et il a vécu dans l'exil. 11 a passé sa joumée
dans un lieu ou il n'était pas chez lui; les machines et les pieces a usiner y
sont chez eJles et il n ·y admis que pour approcher les pieces des machines.
On ne s'occupe que d'elles, pas de lui"5•
Esta es la situación real en las fábricas. Simone comenta que sólo una
vez, en 1936, durante la toma de las fábricas por los obreros y las
consiguientes huelgas, se sintieron en su casa, con una alegría que les ven ía
de sentirse hombres, incluso con independencia de sus reivindicaciones:
"Joie de pénetrer dans l'usine avec l'autorisation souriante d'u:11 ouvrier
qui garde la porte. Joie de trouver tant de sourires, tant de paroles d 'accueil
fraternel Comme on se sent entre camarades dans ces ateliers ou, quand j 'y
travallais chacun se sentait tellement seul sur sa machine!. .. Enfin, pour la
premiere fois, et pour toujours, il flottera autours de ces lourdes machines
d' autres souvenirs que le silence, la contrainte, la soumission. Des souvenirs
qui mettront un peu de fierté au cour, qui laisseront un peu de chaleur
humaine sur tout ce métal" 6.
Segunda: El miedo a perder el empleo y el dinero como únicos
estímulos del trabajo y que ocupan el lugar preponderante en el alma del
obrero y de la obrera. Cualquier incidente, desde la fatiga a un cambio de
órdenes, puede ser el causante de no seguir el ritmo de trabajo, de no llegar
al número de piezas requerido y por consiguiente de recibir menos salario:
"Mais il s'ensuit que la peur du renvoi et la convoitise des sous doivent
cesser d ·etre les stimulants essentiels qui occupent sans cesse le premier plan
dans l'ame des ouvriers .. .Ils (les incidentes) correspondent toujours a une
diminution de saJaire dans les cas du travail au pieces, de sorte qu 'on ne peut
les souhaiter" 7•
Tercera: La falta de iniciativa y de libertad en los obreros que se
convierten en esclavos de las máquinas y que se limitan, como si fueran
objetos inertes, a ejecutar las órdenes de los jefes que las emiten de forma
imprevista y despófoa:

l50
151

�"Ce qui les y contraint surtout, e, est la mani.ere dont il~ subi~sent les
•
, ·t out .d'un ,coup
ordres ... Le travail nouveau est Lmpose
.. ' sans preparat1on
, ' .sous
la forme d'un ordre auquel il faut obéir unmedtatement et sans replique_.
Celui qui obéit ainsi ressent alors brutalement que son temps est ~~ns ces~e a
la disposition d, autrui ... on esta chaque instant dans les cas de su ir un º,~s re.
Gomme un objet inerte que chacun peut a tout moment changer de place .
Cuarta· La angustia e inseguridad producidas por el cambi? i?'previsto
de un trabaj.o a otro, de un modo brusco y desconsiderado que s1 bien rompe
la monotonía, conduce a una care?~i,a absoluta de futuro y por lo tanto a la
imposibilidad de todo tipo de previsIOn:
"Rien ne pire que le mélange de la monotonie e~ du ..~asard· ils
s' aggravent I un rautre, dti moins quand le hasard est ango1ssant .
Quinta: El vacío de pensamiento como único remedio para no sufrir. El
ensamiento se esconde, se retira, dejando un cue¡-po que . se . mueve
p , .
te i·nu·tando el ritmo y los movimientos de las maquinas. El
mecan1camen
L bó
' d 1
hombre se convierte en máquina, como d~cía_ M~rx, en un es a n ~as e a
cadena de producción. Así la tentación mas d1fic1I de superar en la vida de la
fábrica es la que incita a no pensar:

je peux done monter dans cet autobus, en user por mes 12 sous au meme titre
que n 'importe qui? Quelle faveur extraordinaire! Si on m'en faisait
brutelement redescendre en me disant que des rnodes de locomotion si
commodes ne sont pas pour moi, que je n 'ai que a alJer a pied, je erais que
~a me sembleraü tout na tu.re l. L 'esclava ge m'a fait perdre tout a fajt le
sentiment des avoir des droits. Cela me para'it une faveur d'avoir des
moments ou je n'ai rien a supporter en fait de brutalité humaine. Ces
moments, e'est comme les sourires du ciel, un don du hasard. Espérons qu
je garderai cet état d ·esprit, si raisonnable.
1

Mes camarades n'ont pas, je erais, cet état d'esprit au meme degré: il
n'ont pas pleinement compris qu'ils sont des esclaves. Les mots de juste et
d'injuste ont sans doute conservéjusqu'a un certain point un sens pour euxdans cette situation ou tout est injustice" 14 •
PaJabras tremendas y significativas de ba$1 dónde puede llegar la
marca de la esclavitud, es decir a la pérdida del sentido de nuestros derechos
como personas libres.
Septima: El tener sólo en cuenta las necesidades de la producción y no
las de los productores. Las máquinas exigen que los hombres se adapten a
ellas y no al revés:

"Celle de ne plus penser seul et unique moyen de ne pas en sou ffr"ir,,10
Si no fuera por el descanso del sábado p~r la tard7, dice Simone que
acabaría siendo una bestia de carga, dócil y resignada, totalmente
destrozada 11 .

. vacio impuesto al pensamiento,
.
s·i~one se siente
y ante este
desprovista de algo fundamental de su ser: la falta de pensarmento:
"Sens prófondément l'humiliation de ce vide imposé a la pensée"12
Y sigue anotando sus sentimientos:
,
, par 1,ese Iavage "13 .
"Lundi 13 (mai) rnais intelligence degradee

exta: La degradación del ser humano que le convi~rt~ en esclavo Y que
es causa de que al salir de la fábrica, cualquier trato rec1b1do como pers~n~,
sorprenda. La esclavitud en el fondo es la causa de que no se pueda v1v1r
libremente el resto de las horas, de la pérdida de los derechos:

"Si dur qu ·ait toujours été le sort du mineur, cependement le mineur quj
abattait son pie sur le charbon agissait encare en homme libre. C'est lui qui
déterminait lui-meme le rythme du travail; c'est lui qui triomphait de la
matiere au mayen d'un outil adapté a la forme de son corps. Á présent le
drame ne se joue plus entre le charbon et l'homme, il se joue entre le
charbon et l'air comprimé. C'est l'air comprimé qui, au rythme accéleré qui
est son rythme propre, pousse le marteau piqueur contre la muraille de
charbon, et s'arrete et pousse encore. L'homme, contraint d'intervenir dans
cette lutte de forces gigantesques, y est ecrasé. Accroché au marteau piqueur
ou a la perforatrice, tout le corps secoué, comme la machine, par les rapides
vibrations de l'air comprimé, il se borne a maintenir la machine apliquée a
chaque instant a la muraille de charbon ... Á présent c' est fui qui fait corps
avec la machine, qui s'ajoute a elle comme un rouage supplémentaire et
vibre de sa trépidation incessante. Cette machine qui n'est pas modelée sur la
nature humaine, mais sur la nature du charbon et de l'air comprimé et done
les mouvements suivent un rythme profondément 'étranger au rythme des
mouvements de la vie, plie violemment un corps humain a son service. Et
cette situation qui semble insupportable au bout de cin~ minutes, le rnineur
la subit des jours et des jours et huit heures chaque jour" 5•

"En sortant de chez dentiste (mardi matin, je crois-ou ~lfi~ot jeudi
matin), et en montant dans le W réaction bizarre. Comment, mo1, 1esclave,
152

153

�Como consecuencia de todas estas causas el ser humano, trabajador
trabajadora manual se degradan en sus relacione con los compañeros, con
la familia, y en su ser espiritual. El trabajo que realizan apenas requiere
atención y por lo tanto apenas hay uso de lo que les caracteriza como
personas, su razón y sobre todo, les impide aquella atención necesaria para
captar los auténticos valores de Verdad Bien y Belleza que exigen la
máxima atención y cuyo eje se encuentra en Dios:

"Más adelante, con la fuerza de su experiencia corno obrera de fábrica
Simone Weil condenó el trabajo en cadena el trabajo organizado según el
método Taylor, del cual dice que no exige sino una clase de atención
demasiado baja, incompatible con la atención superior para la que el hombre
está hecho. Por consiguiente, dado que "ese tipo de trabajo no puede ser
transfigurado, es necesario suprimirlo" (Weil Simone, La condition
ouvriere, Ed. Gallimard, "ldées'' París, 1951, p. 272). Verdadero "atentado
contra la atención de los trabajadores" es asimilable al "imperdonable pecado
contra el Espíritu porque aniquila en el alma la facultad que constituye en
ella la raíz misma de toda ocación sobrenatural". imane Weil concluye
que el ideal de trabajo humano sería "saber pasar de la atención uncida a la
atención libre de la reflexión y viceversa" (Ibid. p. 112). En efecto junto a la
atención "profesional" hay "otra atención situada más allá de toda obligación
social y que constituye un enlace directo con Dios". Más allá de la atención
"inferior, discursiva, razonadora" existe una "atención intuitiva" reveladora
del Absoluto" 16.
La persona humana trabajadora manual acaba entonces embrutecida
por la dureza de la vida que le impide desarrollar sus capacidades y por
supuesto es infeliz. Todo ello le lleva a ser incapaz de reaccionar ante las
injusticias cometidas a sus compañeros, ya no sólo por miedo sino porque al
ser víctima de tina vida injusta acaba siendo inepta para toda rebelión o
réplica. Ante la violencia se calla y aparece entonces la a~titud de sumisión y
de total resignación.

°

intel:-:~:~::, dv:!~: ~e ~ta~~e:r~in i~::olucion;5, han sido inducidas por
uerte.
paces e pensar sobre su propia
imone Weil se coloca de est
•
privilegiada, cercana pero distant: ::nra ~ SI~ quererlo, en una posición
pro ue ta
,
ª misena Y expone una serie de
real~za: u~ ~~~aJ~c:;~gran/gl~:o~breros ded su situación proletaria haciéndoles
'
0 0 cuan o menos esperanzador.
en re!~~a~r;:~t~~· :;~~;ae;e::r~~~!sca;.~s tenga; un carácter utópico son
podido encamar en sociedades más avan.zadgunos
e sus aspectos ya se han
as.

Propue tas para una humanización del trabajo fi ico

"Es fácil definir el lugar que d b
•
1
social bien ordenada. Debe er su ce~tr: ::~rr~~:l"~~baJo físico en una vida
Y para que realmente ocupe este lugar •
.
propue ta extensibles a otro trabajos manuales a imone trae una sene de
decir factibles de poner en práctica en el trabaio
deplarte
del ~e Idoso.obreros, s
:i
campesina
Una de las principales que Simone defiende es 1
•
naturaleza de los estímulos del trabajo en los b
a de cambiar la
dinero y el miedo a erder el e
o reros manuales. En vez del
habilidad el conocimi:nto de lo q~:~:º~sia?nller endsu lugar la iniciati a, la
.,
d .
· evan o a cabo para qué y
quienes, es ec1r la introducción del pensamie
d '
. .,
para

;',~~:tot::! d:

d:1::;;lid:~º,:C~:I ~:
mayoría de los trabajadores tra:~::i:a: :::~~!10nal q~e les_?ermita a la
una mayor responsabilidad y valía social Tod
rta cuahfi~ac1on y con ella

::~~~:; ~ 1
2

0

;

;~presa,~• concie:~~

y

Los propios obreros vaciados de su espíritu no son capa es de dar
cuenta del todo, de su situación de sufrimiento y esclavitud. on otros, los
intelectuales o propagandistas los que hablan por ellos:

s I fu . .
.
o un compendio de lo que d b
er a nc1on de una persona que trabaJ·e manua1mente en nuestra sociedade . e

"Le malheur de rouvrier a I' usine est encare plus mystérieux. Les
ouvrieres eux-memes peuvent tres difficilement écrire parler ou meme
réflé ir a ce sujet, car le premier effet du malheur est que la pensée eul
s' evader" 17.

Todas estas soluciones evitarían el de~arraigo ob
..
precariedad de estar de más, de carecer de dere h rero y su sensa~1on de
obreros serían el núcleo al que converge , c os.dPor contrapartida los
·
nan to os los · t t d
imp 1e~ento y mejora de la productividad, incluida la fab~~ en_~s de
maqumas adecuadas a la constitución humana.
cac1 n e

"La desgracia en si misma es inarticulada. Los desgraciados suplican
silenciosamente que se les proporcione palabras para expresarse. Hay épocas
154

155

�En definitiva un programa en el que el centro radicaría e~ _el ser
humano en su realización como persona, en su capacidad de serv1~10 a la
sociedad y en modo alguno en la mera pr~ductividad .º ganancia. L_as
situaciones de ritmos y cadencias en el trabaJO y despotismo ~~presan~l
tendrían que ser igualmente abolidas. Se trataría de un~ revolu_c1on que sm
proponerse aumentar la productividad directame?t~, ~mzás 1~ mc~ementara
en un clima en el que los trabajadores manuales s1 smtteran mas felices.
Sería toda una revolución al servicio del ser humano:
"La révolution politique; la révolution économique ne de~iendron~
réelles qu'a la condition d'-etre prolongées par ~ne_ révolution !ec~mque, qui
établira a J'interieur meme de la mine et de I usme, la dommatton que le
travailleur a pour fonction d' exercer sur les conditions du travail" 20
Los textos de la autora son múltiples y difíciles de seleccionar. . o
obstante, unos pocos son suficientes para ava_lar mis tesis y la interpretación
que he hecho del pensamiento de Simone We1l.
La filósofa propone una formación o cu~ificación pr~fesional de la
clase obrera con el fin de evitar una situac1on muy comente entre los
trabajadores y es La de que:

, . "De hecho, la parte verdaderamente miserable de la población de las
fabn~s -los adolescentes, las mujeres, los obreros inmigrados, extranjeros 0
coloniales- estaba abandonada. La suma entera de su· dolor contaba mucho
menos en la vida sindical que la cuestión de un aumento salarial de las
categorías ya holgadamente retribuidas" 23•
Para Simone:
"Sólo la JOC (Jeunesse Ouvriere Catholique) se ha ocupado de la
de~v~ntura de _lo~ obr_eros ª?olescentes: la existencia de una organización así
qu1zas sea el urnco signo cierto de que el cristianismo no está muerto entre
nosotros" 24 •
Y sigue afirmando:
"El Estado no está particularmente cualificado para asumir la
defensa de los desventurados" 2 .
Y a continuación plantea la gran cuestión sirviéndose de sindicatos
como la JOC, de grupos de estudio y de movimientos juveniles y oficiales:
\ , o podríamos nosot~os (apasionar al pueblo) ... proponiéndole la
construcc1on de una clase trabaJadora de nuevo tipo? 1126 •

• '
. ,,21
"La machine est un m1stere
pour 1•ouvner
.

Para cambiar este estado de cosas Simone plantea la necesidad de
instrucción de los jóvenes, futuros obreros y obreras. Critica la dejación que
ha habido en este ámbito por parte de la clase dirigente:
" ada muestra mejor la carencia esencial de la clase capitalista que la
negligencia de los patronos respecto del aprendizaje ... los P~,tronos desde
hace veinte O treinta años, han olvidado pensar en la fonnac1on de buen_os
profesionales. La falta de obreros cualificados contribuyó c~mo cualquier
otro factor a la ruina del país. En 1934 y 1935, el momento mas agudo de la
crisis de desempleo, cuando la producción estaba en p~nto muerto, las
fábricas mecánicas y de aviación buscaban -buenos profesionales Y no_ los
encontraban. Los obreros se quejaban de que las pruebas eran demasiado
, s1·d o tiorma dos para superarlas "21
dificiles; pero no ha b1an
Incluso la negligencia vino también del lado del Estado Y del
sindicalismo que se limitó a solicitar salarios más elevados para los obreros
ya remunerados, dejando de lado a los marginados y por supuesto
desocupándose de la formación profesional de los obreros:
156

He aquí el gran reto que plantea Simone Weil : la formación
profesional de la clase trabajadora pero va aún más lejos y se atreve a
fo~u_lar algo verdaderamente maravilloso. Desea que la clase trabajadora
part1c1pe de la cultura intelectual para que:
"Los obreros jóvenes se sientan en el mundo del pensamiento como
en casa"27 •
,
, . Evidentemente, se trataría de acercar a la clase obrera la cultura
clas1ca Y la del propio país. Simone habla aquí de la divulgación y sobre todo
de la traducción de las grandes obras:
"Por ejemplo: ¡qué intensidad de comprensión nacería de un contacto
e~tre el p~eblo y la poesía ~iega, cuyo objeto es casi siempre la desdicha!
Solo habna que saber traducirla y presentarla. Así, un obrero con la angustia
d~l desempleo clavada en la médula de los huesos comprendería el estado de
Ftlotectes c~ando le quitan su arco, la desesperación con la que contempla
sus manos impotentes. También comprendería que Electra tenga hambre
~lgo que . un burgués, salvo en el momento presente, es absolutamente
incapaz de comprender"28 .
157

�transfonnation sociale portent a faux; s 'ils étaient réalisés, ils laisseraient la
mal intact; ils visent a changer trop et trop peu, trop peu ce qui est la cause
d1,1 mal, trop les circonstances qui y sont étrangeres. Certains annoncent une
diminution, d'ailleurs ridiculement exagérée, de la durée du travail; mais
faire du peuple une masse d' oisifs qui seraient esclaves dell){ heures par jour
n'est ni souhaitable, quand ce serait possible ni moralement possible, quand
ce serait possible matériellement. Nul n·acceptar~t d'etre esclave deux
heures; 1•esclavage, por etre accepté, doit durer assei'chaque jour pour briser
quelque chose dans l'homme. S'il y a un remede póssible, il est d'un autre
ordre et plus difficile a concevoir. Il exige un effort d' invention. Il faut .
changer la nature des stimulants du travail, diminuer ou abolir les causes de
dégout, transfonner Je rapport de chaque ouvrier avec le fonctionnement de
J'ensemble de 1 'usine, le rapport de l'ouvrier avec la machine, et la maniere
dont le temps s'écoule dans le travail" 34 .

Se trataría en definitiva de:
"Una reconciliación entre la cultura y el pueblo"29

qt

1~:~:!~1:~

En esa línea trabajó la propia Simone
quería ha:r
¡¡randes obras maestras a las masas popul~res. 30u resumen
proyecto de articulo de Electra así lo atestiguan :

1:

.

Incluso a los intelectuales les encomienda _un_a tarea en los
sindicatos: dar cursos a los obreros, organi7:ir las bibliotecas pero sin
participar activamente en sus políticas concretas
A pesar de que Simone plantee también una ;~ríe de med_ida~ algo

11
d centralización etc...
la esencia e su
descabelladas sobre ta eres, es
. 1 y nunca debe pervertirse su
mensaje es válida. El ser humano es racwna de elegir su voluntad. El
esencia~ es decir s~ bc,apac~dª!e c~~:~~ d~ producción sería hacer de él
convertirlo en un es a _on_ mas.
sto ue imane Weil tenía por la
una cosa inerte. Es s1gmfi~at1~;. el gu M~demos" en ti que de fonna
pelí~ula de Charldes C~baphn dia~::1~º~ímica lo que Simone detalla en sus
magistral al autor escn e me
escritos.

~=

¿En qué medida es factible la realización de todas o de algunas de
las propuestas de la filósofa? ¿Se han conseguido llevar a la práctica algunas
de ellas? ¿Caben otras muchas por realizar?
Las respuestas serán divergentes según la situación econom1ca,
social y polí6ca de los distintos países, pero no cabe duda alguna de que los
esfuerzos pueden y deberían de converger en la dirección a la que apunta
Simone Weil para conseguir eliminar el desarraigo de la clase obrera y
hacerla así más dichosa.

.
ada obrero y obrera esté más cualificado haría
El consegmr que c
d
d · ·dad humana
posible no sólo un trato a la clase obrera más aco: e ~º~es:¿~~lidad y con
sino y sobre tod~ u~a relacd1'ón ~n~e ~o~;oq:~a;e~~or fundamental ha sido
respecto a las maquinas su omm1O, a
hasta ahora el siguiente:

Notas bibliográficas

"Les choses jouent le róle des hommes, les ho~es jouent le róle
. du ma 1,,33
•
des choses; c'est la racme
, a1go extrano
- sino que .los
Las fábricas ya no senan
. obreros
d , se
anan
sentirían en el las como en casa, o por 1o menos en sus dom1mos. Se de
su
b., de la utilidad de su trabajo y del desarrollo de una parte .
Todo esto traería consigo una cierta alegria en el tr~baJo,
eso sí, nunca exenta de dificultades.

;~;;:ct:~u';:no.

Para terminar citaré estas frases de Simone Weil:
. de JOte,
· · un l'eu
ou '. meme s'il " est
1
"L'usine devrait etre un lieu
. évitable ue le corps et l'ame souffrent, !'ame puisse auss1 pourtant gouter
m . .
q
· d · ·es n faudrait pour cela ychanger, en un sens peu
des Jo1es, se noumr es JObt ~ucoup Tous les systémes de réforrne ou de
des choses, en un sens
·

158

1

Weil, Simone: Oeuvres completes. Écrits historíques et _TJo/itiques. L 'e:xperience
ouvriere et l'adieu a la révolution 0uillet 1934-juin 1937). Journal d'usíne, Tomo

rr, Ed. Gallimard, París, 1991.
2

Weil, Simone: Op. cit., p. 171 "Se trata no sólo de que el hombre sepa lo que hace
sino, si es posible, de que se de cuenta de su empleo, que perciba la naturaleza
modificada por él, que para cada uno su propio trabajo sea un objeto de
contemplación". La traducción de esta cita asf como de todas las demás es mía.
3

Weil, Simone: Echar raíces, Ed. Trotta, Madrid, 1996, p. 52. La versión francesa
es: L 'Enracinement. Prelude a une dec!aration des devoirs envers /'etre humain, Ed.
Gallimard (Col!. Idées), París, 1962.
Weil, Simone: Expérience de la vie d'usine. Lettre ouverte a Ju/es Romains.
Oeuvres completes. Écrils historiques et politiques,¡. Tomo 11, p. 291 y 292. "El
4

hecho de que no se esté en casa en la fábrica, que no se tenga aJU derecho de
ciudadanía que no se sea más que un extraño admitido como simple intermediario
159

�esclava, puedo subir a este vagón y usarlo por sesenta centimos con el mismo
derecho que cualquiera? ¡Que favor extraordinario! Si se me hiciera descender
brutalmente diciéndome, que los medios de locomoción asi de cómodos no son para
mi, que no tengo otra cosa que ir a pié, creo que todo eso me parecerla natural. La
esclavitud me ha hecho perder completamente el sentimiento de que tengo derechos.
Estos momentos, son como las sonrisas del cielo un regalo del azar. Esperemos que
guarde este estado de espíritu tan razonable. Mis camaradas no tienen este espiritu
en el mismo grado: no han comprendido plenamente qu son esclavos. Las palabras
justo e injusto, han conservado sin duda hasta cierto punto, un sentido para ellos- en
esta situación en la que todo es injusticia".

.
· d este hecho alcanza el cuerpo Y el ~l~a;
entre las máquinas y las piezas fabr~~a a:iento se retraen. Como si alguien rep1!1era
bajo este menoscabo: la c~e y el p le udiera responder: Tú no eres nada aqut. Tu
al oido minuto a mmuto, sm que se p fr" 1 t d Ycallarte".
no cuen tas . Tu. estás alll para someterte su tr o o o
L

ha vivido en el exilio. Ha pasado

s Jbid., p. 297. "El tiempo se le ha ~echo argocasy a· las máquinas y las piezas para
d de no se siente en su
,
.
1
s\J jornada en un _ugar on
él no se le admite más que para aproximar 1as

fabricar están alh_ en su casa, y ªan más que de ellas y no de él" .
piezas a las máqumas. o se ocup
.

evre des ouvrieres méta/los, Oeuvres completes.

11
357 y 358.''Alegría de penetrar en la
Écrits historiques e~ pofrt,ques. _Tom~ :~brero que guarda la puerta. Alegria al
fábrica con la autorización sonnente e d
.d fraternal Cómo nos sentimos
tantas palabras e acog1 a
·
encontrar tantas sonrisas,
do yo trabajaba cada uno se sentla
ntre camaradas en estos taUer~s enElosfique ~~ar;imera ez y para siempre, flotarán
totalmente solo sobre su máquina. 0 m, p eprdos que el silencio la constricción,
d
áquinas otros recu
'
.
alrededor de estas pesa as m
de orgullo al corazón, que deJarán un
la sumisión. Recuerdos que darán un poc~,
poco de calor humano sobre todo este metal .
Weil Simon : La v1e _e! la

6

g,'

.
. . .
293 3o1. "Mas se deduce que el
Weil, imone: Experience de _la v,e: ;sine, ~ de
los estimulantes esenciales
miedo al paro y el deseo de d~ero, ~a:; ecne el alma de los obreros .. .los incid_emes
que ocupan constantemente edl _prn:1er ~ó de salario en el caso del trabajo por piezas,
corresponden siempre a una ismmu~1 n
de manera que no se les puede desear .

:er

7

.
en Ja que e perimentan las
1
a !bid. p. 291 y 293. "Lo que ~es
e~¡ ªe ~~~e;eparación, bajo la forma de
órdenes ... EI trabajo nuevo es tmduc~r ~á id1!m~n~e y sin réplica. El que obedece de
una orden a la _que hay que obe e lme~te ue su tiempo está continuamente a
esta manera siente entonces bruta
tq la s1'tuación de padecer una orden.
. . d
está a cada momeo o en
.
dispos1 tón . e º~º··· se
d
ede en todo momento cambiar de sitio".
Como un obJeto inerte que ca a pu

con:tr::

!bid., p. 294 . "Nada hay peor que la mezcla ?e m~noton ¡a y azar' se agravan la una
al otro, por lo menos cuando el azar es angust1ante .

9

15

Weil Simone; Apres lo visite d'une mine. Oeu res completes. Écrits historiques et
politiques. L'engagement syndical (1927-juillet 1934), Tomo J, Ed. Gallimard
París, 1988, p. 96 y 97. "A pesar de lo dura que haya sido la suerte del minero que
abatía u pico sobre el carbón, trabajaba todavía un hombre libre. Era él el qu
determinaba el ritmo del trabajo; era él el que triunfaba sobre la materia por medio
de un útil adaptado a la forma de su cuerpo. Hoy en día, el drama no se libra entre el
carbón y el hombre sino entre el carbón el aire comprimido. Es el aire comprimido
que al ritmo acelerado que es su ritmo propio empuja el martillo neumático contra
la muralla de carbón, y se para y empuja 1odavía. El hombre obligado a incervenir
en esta lucha de fuerzas gigantescas, es allf aplastado. Enganchado al martillo
neumático o a la perforadora con todo el cuerpo sacudido, como la máquina por las
rápidas vibraciones del aire comprimido, se limita a mantener la máquina aplicada a
cada instante a la muralla de carbón ... Hoy en día, es él el que hace cuerpo con la
máquina, se añade a ella como una rueda suplementaria y vibra con su tr pidación
incesante. Esta máquina que no ha sido modelada atendiendo a la naturaleza
humana, pero sí a la naturaleza del carbón y del aire comprimido, y cuyos
movimientos siguen un ritmo profundamente extrafto al ritmo de los movimientos de
la vida, pliega iolemamente el cuerpo humano a su servicio. Y esta situación. que
parece insoportable al cabo de cinco minutos, el minero la sufre durante días días y
ocho horas cada día" .
16

Devaux, André A.: Naturaleza y papel de lo atención según Simone Wei/, en
Re ista Archipiélago, Cuadernos de Critica de la Cultura, nº 43 (2000) pp. 21-28,
p.24.
17

11
io Weil, Simone: Journal d'usine, p.192 . Es 1a de no pensar' el único medio de no
sufrir".

11

Weil, Simone; Experience de lo vie d 'usine, p. 289. " La desgracia del obrero en
la fábrica es aún más misteriosa. Los obreros mismos dificilmente pueden escribir,
hablar o incluso reflexionar sobre este asunto, pues el primero efecto de la desgracia
es que el pensamiento se quiere evadir".

Cfr.: Ibid. p.192 y 193 .
11

12 lb"d
1 • p. 21 O. "Siento profundamente la humillación de este vacio impuesto al
pensamiento".
13

• ¡·1genc1a
· degradada por la esclavitud".
lbid. p. 224 . "Lunes, 13 de (mayo) pero mte

Weil, imone: la persono y lo sagrado. Texto entresacado de lo scritos de
Londres, en Revista Archipiélago, Cuadernos de Crítica de la Cultura nº 43 (2000),
ri-90.
9 Weil, imone: Echar raíces, p. 232.
20

.
1 al\
creo ' oCó
más bien
14 lbid p. 234. "Saliendo del dentista (marte~ por ª ~ ana
yo el
la
.Jueves . por 1a mau~ana) y subiendo al autobus reacción extraf\a. ¿ mo ,
160

Weil, imone: Apres la visite d'une mine, p. 97. " La revolución política, la
revolución económica no llegarán a ·ser realidad más que a condición de ser
161

�prolongadas por una revolución técnica, que establecerá en el interior mismo de la
mina y de la fábrica la dominación que el trabajador tiene como función de ejercer
sobre las condiciones del trabajo".

esfue_rzo ~e i~vencióo. Es preciso cambiar la
.
trabajo, disminuir o abolir las causas d I . d~aturaleza de los estimulantes en el
obrero con el funcionamiento del c . e dte ro, tr~sformar la relación de cada
con la máquina, de manera que el t,.:nJunto e la fábnca,_ la relación de cada obrero
mpo pase en el trabajo".

Weil, imone: Journal d'usine p. 261. "La máquina es (sea) un misterio para el

21

obrero"
imone: Echar raíces p. 64.

22

Weil

23

[bid. p. 65.

24

lbid.

15

Ibid.

26

lbid. p. 66.

27

Ibid.

28

Jbid. p. 69 y 70.

29

lbid. p. 70.

° Cfr.

Weil, Simone: Antigone. (Fragment inédit). Electre (Fragment inédit).
Oeuvres completes. Écrits historiques et politiques.Tomo U, p. 333 y 339.

3

Cfr. Weil, Simone: Jntroduction a des cours a /'intention d'ouvriers. Sur une
tentative d' education du prolétariat. Oeuvres completes. Écrits historiques et

31

politiques . Tomo I p. 45 y 56.
32

Weil, Simone: Echar raíces, p. 71 a la 75.

Weil, Simone: F.xperience de la vie d'usine p.295. "Las cosas desempeflan el
papel de los hombres y los hombres el de las cosas; esto es la ra!z del mal".

33

!bid. p. 301. "La fábrica deberla ser un lugar de alegría, un lugar en el que, in luso
si es inevitable que el cuerpo y el alma sufran, el alma pueda por lo menos disfrutar
d las alegrías, nutrirse de ellas. Es preciso por esto cambiar alli en un sentido pocas
cosas en otro sentido mucho. Todos los sistemas de refonna o de transfonnación
social contienen falsificaciones; si se realizaran dejarfan el mal intacto· aspiran a
cambiar mucho y demasiado poco, demasiado poco lo que es la causa del mal,
demasiado las circunstancias que le son extrañas. Ciertas personas anuncian una
disminución, por lo demás ridlculamente e agerada, de la duración del trabajo; pero
hacer del pueblo una masa de ociosos que serian esclavos dos horas diarias, no es ni
deseable, aunque sea posible, ni moralmente posible aún cuando lo sea
materialmente. Nadie aceptará ser esclavo durante dos horas· la esclavitud para ser
aceptada debe durar bastante cada dla para doblegar cualquier cosa en el hombre. i
hay un remedio posible, es de otro orden y más dificil de concebir. Exige un

34

162

163

�EL DE TRO AMIE T O D
LA METAFÍ ICA TR ADI CI O AL

Mtro. Luis Rionda Arreguín
Profesor Emérito de la
Facultad de Filosofía y Letras
de la Universidad de Guanaj uato
La doctrina filosófica de David Hume, quien nació en 1711
y murió en 1776, constituye el punto de partida para que Kant
lleve a cabo la elaboración de su propia filosofía. Visto como
un representante del empirismo en Inglaterra, establece, como
Locke y Berkeley, que nuestros conceptos se originan de la
e periencia. El idealismo de ste último según el cual el ser
d todo lo que llamarnos una cosa s, única y exclusivamente
su ser percibido", esto es nuestras representaciones significa
que todos los objetos del conocimiento humano son
fundamental mente idea . Estas se derivan ya sea de las
impr siones de los sentidos e teriores, o bien de los estados
interiores de la conciencia. En suma, desde el punto de vista
de Berk ley ~I er de las cosas se agota en ser percibido.
1
mundo e iste únicamente como idea o representación en mi
conciencia.
Lo que posteriormente dará lugar al escepticismo de Hume
será precisamente el idealismo de Berkeley. La postura de
Hum , que es al mi mo tiempo su punto de rartida, señala que
la m nte del hombre en cualquier época contiene una sucesión
de percepciones fuera de nuestro control pero que constituye
algo enteramente necesario. En efecto encuentra que nue tra
perc pciones no sólo se conectan de una manera necesaria sino
regular. 'Todas las percepciones de la mente humana - die
Hume- se resuelven en dos clases di tintas, que yo llamar
Impresiones e Ideas. La dife rencia entre stas consiste en los
grados de fue rza y de vivacidad con que hieren la m nte y se
abren camino en nuestro pensamiento o conciencia. A aquellas
p rcepcione que entran con mayor fuerza violencia podemos
llamarla impre iones ... Por ideas quiero significar las débiles
imág ne de éstas en la refl xión y el razonamiento'. 1
Lo que el filósofo scocés quiere indagar es el origen de
nuestras idea .
egún la ontología empiri ta que representa
165

�.
. . en la esencia de las cosas , las
las perce~c1ones c?nst1tuy 1 es íritu. Las impresiones son , a
cuales estan conten1d~s en e
poseen mayor intensidad . A su
su juicio, las per_cepc1on_es ~ue ,P . amente copias o imágenes
vez las ideas vienen sien_ o un1cl
mo las posee el espíritu
d las impresiones ta co
1 'd
deseo ort as e
. to y del razonamiento .
.en los procesos del pensam1en
im resiones se refieren a ,las
De este modo, las
p
erimentamos al ver , o1r o
percepciones vivas e intensas quedexlporosas Por su parte las
·
s placenteras o O
•
·
•
d
tener sensac1one
d. bu. a das por cuanto son copias , e
ideas son vagas y des d' J
d con Locke 'en que la razon
.
Hume está e acuer o
t
impresiones._
·11amente la registradora que ano ,ª
constituye simple y sene, d I ex eriencia. Siendo esto as, ,
automáticament~ los d~tos e a lat experiencias derivadas de
estima que las ,~presiones sob~o son las réplicas o copias que
los sentidos, las ideas en ~am . 1
Vemos gustamos , oímos y
de esas exper1enc1as.
d
id y
d
recor amos
d os haber visto gusta o, o o
olemos; pero a su vez recor am
olido.
t a Hume que hay Ótra división de
Por otro !ad?, encuen ruede ampliarse por igual a nuestras
nuestras percepciones que p
.d
. es decir que la s
.
como a nuestras t eas,
.
H
en
impresiones
ueden ser simples o compleJ~S.
, ay .
percepcion~s pim resiones simples y compleJ~S, as~ como
consecuencia,
p
1.
' Percepciones o impresiones ~
ideas simples y comp eJas.
ue no admiten distinción n1
ideas simples
son
aquell_a,s
qd
una superficie coloreada es
·, " 2
La percepc1on e
.
separac1on
.. ,
. .
la idea de la misma
.
simple
As1m1smo,
una 1mpres1on .
·.
1 De tal suerte que entre nuestras
superficie es una idea s1_mp e.
parecido excluyendo lo
impresiones e ideas existe un g_ran
'
tocante a sus grados de fuerza y viveza.
atañe a las percepciones complejas tanto
Po~ lo que .
tienen la característica de que pueden
impresiones como ,deas,L
.. , de una manzana en la que se
tes
a v1s1on
dis,tinguirse en par .
de olor, color, sabor y . perfu.~ e
las cualidades
on
reunen
.
.
d
tra constituye una 1mpres1
fácilme.nte distinguibles l~ntde: ¡e e~a misma impresión es una
~ompleJa. IP?r lo ~::tº¡xiste la circunstancia , que a Hume le
idea cor:np eJa.
. , . el que se presente siempre
arece digna de atenc1on.
.
~orrespondiéndose las impresiones y las ideas . .

El que toda idea simple tenga una impresión simple es una
regla que se cumple sin excepción alguna. La idea de color
rojo y la impresión correspondiente según Hume solamente son
diferentes en grado pero no en naturaleza. Por lo que toca a
las ideas complejas, advierte que muchas d-;; éstas carecen de
impresiones que tengan relación con ellas . Tal es el caso de
aquella ciudad cuyo suelo está revestido de oro y sus muros de
rubíes, sin que se haya visto nunca una ·urbe parecida. •En un
momento dado tomó conciencia clara de que aún existiendo
una gran semejanza entre nuestras ideas e impresiones
complejas, no constituye una norma que deba cumplirse de
manera necesaria y universal el que unas sean copias exactas
de otras .
Cuando David Hume aborda en su Tratado de la
Naturaleza Humana el asunto concerniente a por qué en todo
es siempre necesaria una causa, trae a su m~'moria un principio
general de la filosofía que sustenta que todo cuanto empieza a
existir debe tener una causa de existencia . Por lo que tiene
que ver la causa última de las impresiones, es para Hume una
cuestión carente de explicación para la razón humana , por la
sencilla razón de que no es posible tomar una determinación
cierta si emergen del objeto o se engendran por el poder
creador de la mente, o bien son creadas por el poder de Dios.
El intenso desarrollo alcanzado en el campo del
conocimiento del mundo físico durante el siglo XVIII era fruto
indudable del método científico. El mismo Hume trató de
incorporar el método ex peri mental de razonar en cuestiones
morales. Su intención de apoyar las ciencias en el ser humano
obedecía al hecho de que todo conocimierto se encuentra
condicionado por el hombre . Como buen empirista critica las
ideas innatas, lo a priori. La ciencia es una investigaci ón, es
decir, una práctica que concierne a los hechos tal y como los
presentan los sentidos y finaliza en ellos. Hume opina que
para que las ideas tengan buen fundamento n.ecesitan ocupar el
puesto de los hechos que se dan en los sentidos. De este modo
infiere que no es posible pensar algo que no hayamos sentido
con anterioridad, "sea por medio de nuestros sentidos
externos, sea por medio de nuestros sentidos internos".
En el Enquiri o Investigación sobre el entendimiento
humano existe un pasaje en el que Hume expresa que es
evidente que hay un principio de conexión entre los diferentes
167

166

�pensamientos o ideas de la mente, y que en su aparición. a la
memoria o imaginació~ se introducen unos a otros con :~erto
método y regularidad.
Propone tres formas de conex_1on o
asociación de ideas: la semejanza, la contigüidad en el tiempo
y en el espacio y la causa y efecto. La imaginación pued~ a su
juicio conectar o asociar una idea a otra que le sea semeJante.
La conexión por semejanza se presenta cuando en el desarrollo
de nuestro pensamiento se pasa de una ide~ a _otra que _le sea
parecida. Asimismo, la asociación por cont1gü1dad cons1~t~ en
pasar de \a idea de un objeto a la de otro 9~e le sea pr?x1mo
en e I tiempo o en el espacio . Pero la conex10n q u~ _da origen a
asociaciones más firmes y abundantes es la conex1on de causa
a efecto· ésta sin embargo es necesario según él s~meterla ~ un
examen a fondo y por separado.
'Si las ideas -d1c~estuvieran sueltas e inconexas , sólo la casualidad las uniría; Y
es imposible que las mismas i~eas simples _pasaran a
convertirse regularmente en compleJaS (como comu~mente lo
hacen) sin algún vínculo de unión entre ell~s, s1? alguna
cualidad asociante, mediante la cual una idea introduce
naturalmente otra ... la naturaleza de alguna manera señala a
cada uno esas ideas simples que son las más propias para ser
. " .4
unidas en una comp l eJa
Encuentra Hume que tanto en el mundo psicológico _c.omo
en el natural existe una especie de atracción que se man1f1esta
en formas muy diversas. En la época de Hume el ejemplo de
la física newtoniana había llevado a los psicólogos Brown,
Hartley y Priestley a establecer como fundament? de la vida
psíquica la ley de asociación de representaciones , como
análogo en cierto modo a la ley de atracción de las ~asas. 5 Al
parecer periódicamente juntas d~s , re_presenta~,o~~s, se
produce entre ellas una cada vez mas 10t1ma asoc1_ac1on. El
orden y regularidad que manifiestan nuestras_ ideas, so~
resultado de los principios que las unen y asocian entre si.
Del mismo modo que hay leyes que rigen los fenómenos del
mundo físico, para Hume existen igualmente leyes de
asociación que ordenan el fondo de la vida psíquica.
De lo asentado infiere que la validez del conocimiento
necesita estar basado sobre conexiones mutuas de nuestras
representaciones. El que las ideas. se asocien ~onforme a los
principios de semejanza y contigüidad en el ·tiempo Y _en el
espacio, hace que mecánica e involuntariamente surJa en

?esotros el hábito de asociar, que a su vez dará origen a las
ideas de su sustancia y de causalidad.
La crítica formulada por Berkeley acerca de la idea de
sustanci~ _material asevera que el ser de las cosas consiste en
s~r perc1~1das, en ser ideas o representaciones. Un color O una
figura existen en cuanto son percibidas por la vista O por el
tacto: ~n suma, el mundo se agota en ser una idea en mi
~onc,1enc1a. Al negar la existencia de la materia el filósofo
rngJ~s concluye que lo único que permanece es el yo que
perc~b~ . Las cosas del mundo externo en tanto que se pueden
perc1b1r s_on_ en tal . caso ideas y, por consiguiente sólo
pueden ex1st1r e~ la conciencia. Puesto que el mundo corpóreo
se _reduce a una 1d~a. o perc~pción mía, lo único que realmente
existe es el_ yo esp1r_1tual. SI bien es cierto que Berkeley niega
la ~ustanc1a material el mundo, acepta por otro lado la
realtda~ del yo espiritual y de Dios, los cuáles al no poder ser
perceptibles no son susceptibles de ser reducidos a ideas.
. , Las tres. grandes ideas de la metafísica que a partir de los
filosofo~ g_neg?s predominaron en occidente serán objeto de
un
an1qullam1ento sistemático
por parte de Hu
Concre t amente e I M undo, el yo y Dios. Para el real ' me .
·
·1·
1smo
anst?te 1co 1a substancia es el ser individual del cual
ed
I
L
,
.
.
se
Pr tea a go. o un1co que existe es el ser individual en tanto
~ue todo lo de~ás_, ~os accidentes, es lo que puede d1ecirse de
el. El hombre 1_nd1v1dual por ejemplo, es una substancia de la
cual puede decirse que es un animal racional, que es sabio
blanco y otr?s predicados más. En suma, mientras que lo qu~
es lo denomrnamos esencia, aquello que es subsistir se llama
substancia. La substancia según Aristóteles es, por lo tanto el
substrato o soporte de los accidentes que se predican de el la.
Ahora _bien, ~ara admitir la idea de un objeto O substancia
es necesar10 aludtr a la impresión que la ha causado. Hume no
co_m parte es_ta postura porque la i~ea de substancia no se
ong1n~ de _nrnguna impresión de sensación o de reflexión, sino
qu~ mas bien _es resultado de ' una colección de ideas simples
unidas por la imaginación" . E~ otras palabras, no hay realidad
alguna llamada substancia . Esta como tal no existe . Para
Hume 1~ substancia lejos de ser el soporte ~n que se apoyan
las cual1d~des que de ella se dicen, es solamente una palabra
que se ref1~re a un haz o colección de cualidades . Las ideas
de sustancias y de modos no son sino colecciones de ideas
169

168
'I

�simpl
unida por la imaginación y a las que se ads riben
.
6
nombres que las d es1gnan.
Con frecuencia aceptamos la e istencia de un~ entidad
oculta a la que llamamos sub tancia la cual . str e para
soportar las cualidades que le son in eparable . _1 esto queda
ent ndido entonces podemo d finir una substancia como algo
que puede existir por sí mismo. Pero uced que_ d acue_rdo
con la filosofía de Hum en la idea de ub rancia no _ex1 te
ningún sustrato o fundam nto que trasc_iend~ a l~.s cualidades
sino que ésta al ser asociada por la 1mag1~a~1on enge~dran
en mí la creencia o ilu ión de que ex1 t determinada
substan ia o co a material.
La idea d sub tancia ólo puede pro enir d impresione
causada por la vista el oído I ta to o bien por emociones Y
pasiones.
sí la substan ia orno algo que tiene realidad
fu ra de mí no existe ólo exi te como un conjunto de idea
simpl
agrupada por la imaginación. D_ acuer~o con la
crítica que ha e Hume de la idea de substancia ~ateria_l lo que
captamos d una cosa s un conjunto de impr s1on s diferentes
unas de otras que con ideramos están soportadas por la
substancia · sin embargo no hay nada que nos haga aprehender
una substancia como substratum de estas impre ione o que
nos autoric a presuponerla'.
Lo que realment
ncuentro al toparme con un objeto . on
las impresiones de color
abor olor dureza redonde~ Y
ua idad que al er referida a una entidad produce en m1 la
cr encia de que existe la substancia nara~ja. En un_a palabra
para Hume la idea de ~ubst_anci_a mat r1al_ se _d ri a de un
proce O a ociativo de la 1maginac16n q~ ~I 1mag1nar _que e_ntre
nue tr s impresion s hay una cont1nu1dad
un1_form1dad
neces ria nace en nosotros la ilu ión de que hay obJeto que
e i ten real y objeti amente .
Hasta aquí el filó ofo esco ·s hacen urado la ubstancia
materiale
ahora s propone exponer su objecion
de la
substancia spiritual el yo . 1 espíritu o ~a ~o~ci ncia, ~o que
uele llamarse el o es el sujeto como pnnc1p10 determ~nante
del mundo del conocimiento o de la acción.
n te sentido se
entiende por ujeto el alma como substancia a la ual on
inmanentes ciertos caracteres o de la cual emergen
d terminadas ac ion s. Ari tóteles eñala n su Metafísica
170

que 'el sujeto es aquel lo d lo que s puede decir todo, pero
que a su vez no puede ser dicho de nada". De esta manera el
alma es el substratum inmutable e inmaterial en que e tán
soportadas nuestras vivencias p íquicas las cuales son
diferentes distinguibles y separables unas de otras .
Asevera que cuando penetró en lo - que se llama mi yo
"siempre tropiezo con alguna u otra particular percepción d
calor o frío ... amor u odio, pena o placer.
unca puedo a ir a
mi yo en ningún momento in una p rcepción ... cuando por
algún tiempo mis p rcepciones son suprimidas como durante
un profundo sueño dejo de darme cu nta de mi yo
ciertamente puede decir e que no e i to . 9 Esto no quiere
decir, según Hume que no e pueda hacer referencia al yo ',
al alma · lo que suc de e que no existe el ' yo '
como
ubstancia o soporte de nue tros hechos psíquicos
ino
únicamente como un conjunto de percepciones o i encía
unidas por asociación.
Así pues el yo sub tancial no existe, lo único que tiene
realidad son nuestras percepciones las cuales al ser asociada
hacen surgir en nosotros la ilusión de que existe el ' o como
ubstancia e piritual. En efecto, Hume se atreve a afirmar qu
el yo" no es más que un manojo o col ción de diferentes
percepciones que se suceden unas a otra con inconcebible
rapidez, y que se hallan en un perpetuo flujo y movimiento ...
La mente es una suerte de teatro donde varia percepciones
uc sivamente hacen su aparición pasan repasan se alejan
e combinan · en una infinita variedad de posturas y
ituaciones.. .
on únicamente las sucesivas percepcione las
que con tituyen la mente .. . ' 1º i el espíritu es comparable a
un teatro Hume es todavía más pr ciso cuando sustenta que e
un teatro cuyo lugar desconocemo como tampoco nada
sabemos de los materiales de que está compuesto .
1 dolor y el placer las pasione y las sensaciones, la
alegría y la tristeza se suceden unas a otras· pero de ninguna
de esas impresiones se origina, a juicio de Hume la idea del
yo. Hay sin duda en I la preocupación por determinar la
impr sión que origina la idea de ubstancia espiritual. En una
palabra somete a examen el problema de la identidad per onal
y de la hipótesis de la inmaterialidad del alma . Asegura que
no han faltado quienes imaginan que en todo momento " omos
íntimamente conscientes de lo que llamamos nuestro YO ...
171

�que estamos ciertos ... de una demostración de su perfecta
identidad y simplicidad". 11
Todavía más, se pregunta si es permanente o transitori~ la
impresión de la que pudiera derivar~e la ide_a del Y?· Est_1?1a
que el yo o la persona no ~s red_uct1ble a nmg~na_ 1mpres1on,
sino que sentimos su ex1stenc1a y su cont1nu1dad en la
existencia.
Entiende por impresiones todas nuestras
sensaciones, pasiones y emociones, en su primera apariencia
en el alma. "Si alguna impresión -dice- da origen a la idea
del yo esa impresión debe continuar siendo _invariablemente la
misma durante todo el curso de nuestra vida, puesto que se
supone que el yo .existe según esa manera. Pero no exis~e
ninguna impresión constante e invariable" . 12 De aquí conclu~e
que no hay una impre ión permanente de la substancia
espiritual.
Sin embargo, existe un pasaje del Tratado en el que
abandona lo que con anterioridad había sostenido de que la
impresión continua de 1 yo no existe, cua?do expresa q_ue "1 a
impresión que tenemos de nosotros mismos ~stá siempre
íntimamente presente para nosotros".
uestra idea del yo,
entendida como identidad personal, tiene su origen en un
continuo proceso del pensamiento en el que las ideas_ ,se van
enlazando entre sí. No hay duda que toda percepc1on que
forma parte de nuestro yo constituye, de acuerdo _co_n Hume,
una realidad distinta que existe separada y se distingue de
cualquier otra percepción.
En consecuencia, la identidad no es algo que pertenezca a
esas percepciones diferent~s y q_ue las una _entr~ sí,. ~ino más
bien lo único que puede umr las ideas en la 1ma1grnac1on son la
semejanza, la contigüidad y la causalidad. De esta man~ra el
hombre como yo espiritual es un mero desfile de percepciones;
pero la identidad que le adjudicamos es una inv~nción nuestra,
algo puramente ficticio. Por esta razón Hume sustenta que lo
que nosotros llamamos espíritu no es más que un haz o
colección de percepciones o vivencias; pero el yo, como
substancia espiritual que soporta o sostiene nuestras vivencias,
carece de realidad.

las cualidades sensibles. Berkeley por su parte aniquila dicha
substancia cuando afirma que el ser de las cosas consiste en
ser perc i_bid.~s, "no pueden ... subsistir fuera de un espíritu que
las perc_1ba , se agotan en meras ideas o representaciones.
Esta tesis es aceptada por Hume, pero la hace extensiva a la
substancia espiritual. Cuando la ~onciencia es sometida a
examen ~o _encontramos junto al percibir un yo que percibe.
Por cons_1gu1e~te, el alma, lo que llamamos el yo, no es sino un
haz de v1vencras o percepciones.
Imbuido del empirismo que representa, enseña que el
significado de un concepto consiste en establecer la
percepción de donde procede. Esto quiere decir que para el
pensador escocés la rel_ació_n entre causa y efecto sólo puede
conocers~ por la expen~nc_ia, pero de ninguna manera por la
pura razon, ~sto es a pnon. Su gran aportación reside, pues,
en t haber
aplicado esta demanda a la causalidad. "Ahora b'1en,
· 'f
es o ~1gn1 1ca que _la conexión entre causa y efecto, aún
d~spues d~ ha_ber sido hallada por la experiencia, continúa
siendo arbitraria y carente de cualquier necesidad objetiva". 13
. Para empezar, Hume se propone precisar el origen de la
idea de causalidad. Encuentra que ésta debe proceder de
alguna relación entre los objetos.
Estos, a su vez,
conceptua_dos como causas o efectos son contiguos. Por ello
se puede Ju_zg_ar la contigüidad como esencial a la causalidad.
Observa as1m1smo que si hay algo fundamental en la relación
entre causas y ~fect~s es "la prioridad de tiempo en la causa
antes del efecto . Sin embargo, un objeto contiguo y anterior
~ ~tro no por el lo ha de ser considerado como causa de este
ultimo. Vemos de ordinario que las cosas acaecen de un modo
~egular, ~on todo Hume_ considera que "no hay en la metafísica
ideas . ~as oscura~ e,, inciertas que las de poder, fuerza 0
~onex,_on necesana.. .
por la sencilla razón de que "es
1mp~s1ble para nosotros pensar en algo que no hayamos
sentido pr_ecedentemente sea me'diante nuestros sentidos
externos o mternos". 14

De esto concluye Hume que tanto la substancia material
como la espiritual constituyen una ficción. ~ La "cosa" o
substancia corpórea era para el materialismo e( substrato de

. Así, pues, ~i, la experiencia externa ni la interna nos dan
ninguna 1mpres1on de cómo las causas producen los efectos
Sabemo:, efectivamente, que el calor invariablement~
?campana ª. la llama; p~_ro no hay razó~ para conjeturar 0
imaginar ~ual es la conexión entre ellos. Por el simple hecho
de que exista un enlace entre dos objetos por ser contiguos y

172

173

�anterior uno respecto del otro, no es razón suficiente se gún
Hume para pensar a uno como causa y al otro como efecto. En
la experiencia - dice - "un acontecimiento sigue a otr~; pero
nunca podemos observar un enlace en1re ellos. Parecen Juntos ,
,, IS
pero nunca en 1aza d os .
Si se aplica por ejemplo el principio de causalidad al
fuego y al calor, lo único que captamos_ es una suces1on
temporal, un antes y un después, pero de n 1ngt1na manera ~na
conexión necesaria. Aún cuando hasta ahora hayamos sentid o
calor cada vez que aparece el fuego, no existe na~a que no ~
permita concluir lógica y racion_almente_ que as1 sucedera
siempre y necesariamente. Esto qu1e~e decir que para Hume es
imposible que el principio de causalidad pueda estar fundado
en la razón . Por el lo lo más razonable en ~u concepto es
recurrir a la experiencia, si es que se qu ¡ere realmente
fundamentarlo. Y lo que la experiencia nos hace ver es ~~e
entre los fenómenos del mundo físico existe u~a relac1on
constante y temporal, pero no una conexión necesana.
Si por experiencia en el pasado hemos percibido q~e a un
fenómeno le sucede otro temporal y constantemente, digamos
que cada vez que se enciende fuego s~. experi~enta ca.lor, no
hay nada que nos permita de una suces1on entre dos fenome~?s
pasar a concluir que lo que entre ellos existe es una cone~1on
necesaria. Si con frecuencia observamos que estos dos t_1pos
de hechos coexisten y se suceden en el tiempo, llamamos al
primero causa y al segundo efec_to, .:sto es se fo~ma ~ntre esas
dos representaciones una asoc1ac1on de experiencia de tal
manera, que al aparecer en la conciencia la i?ea de fuego
(causa) le asociamos !JOT hábito o costumbre la 1_dea del calor
(efecto). Así, la necesidad causal según H~me_ l,eJOS ~e s~r ~na
realidad objetiva queda reducida a una dus1on ps1colog1ca .
Esto significa que para él la ciencia se suste~ta con ~~yor
certeza en el hábito y la costumbre que en la razon y la log1ca .
El enlace entre dos hechos requiere ser registrado como
invariable para que se engendre en nosotr~s el habito que no s
permita presumir una conexión necesarta, y nos . ~leve a
reflexionar en uno de los término s cuando se man1f1este el
otro. De todo esto Hume resuelve que el origen de la_
de
causa se resume diciendo que "después de una repet1c1on de
casos similares, el hábito. hace que el espíritu espere la
aparición de un acontecimiento de su acompañante usual, Y a

i?~ª

174

creer que éste existirá". En efecto, a juicio de Hume, la más
eminente figura del pensamiento filosófico británico la
ca~salidad no es objetiva sino subjetiva y psicológica:' un
obJeto que sea anterior a otro y al mismo tiempo unido a él
hace que la idea del uno disponga al espíritu a formarse la idea
del otro.
Por con~iguiente, el considerar que dos hechos, el fuego y
el calor estan juntos en la realidad exterior llevó al hombre a
concebir que esos dos acontecimientos están unido s 0
enlazados en su imaginación. Por ello, en el hábito del
espíritu está el origen de la idea de causalidad. Cuando una
persona es colocada repentinamente en alguna parte del
~u"?º• en lo que primero que repara es en un suceso
s1gu1endo a otro, es decir que los objetos se suceden de modo
continuo. Y si habiendo obtenido más experiencia esa misma
~erso_na se percata que los fenómenos están unido s
1n~ar1ablemente entre sí, entonces deducirá que un fenómeno
e~•st_e por la ~p~rición de otro; pero de lo q_ue no llega a tener
nrngun conoc1m1ento es de la causa, esto es de por qué uno de
los objetos p~oduce el otro, cuando no hay argumentaci ó n
alguna que lo impulse a realizar esa inferencia .
. Nadie después de haber visto que un cuerpo se mueve
impulsado por otro , puede inferir - indica Hume- que cualquier
otro . cuerpo se moverá después de recibir un impulso
semeJante. Esto significa que las inferencias derivadas de la
experiencia no son producto de la razón sino de la costumbre .
Fue Spinoza quien alguna vez expresó que " pertenece a la
naturaleza de la razón, considerar las cosas cerno necesarias ".
Pues bien, deseando conocer la idea de conexión necesaria
Hume s_e lanza a la _búsqueda de los orígenes de donde pueda
ser posible que derive esa idea . "Cuando miramos - dice- en
torno nuestro hacia los objetos externos y consideramos !a
operación de las causas, ni en un solo caso somos capaces de
descu?rir algún poder o conexión necesaria, alguna cualidad
~ue ~incule el efecto con la causa y que hace que uno sea la
1nfal1ble ~onsecuencia de la otra. Solamente encontramos que
uno efectivamente, de hecho, sigue a la otra. El impulso de
una bola de billar va acompañado del movimiento. en la
segunda. Esto es lo que aparece a los sen tidos externos . La
mente no siente ninguna sensación o impresión interna
proveniente de esa sucesión de objetos. Consecuentemente, en
175

J

�ningún simple y particular caso de causa y efecto hay algo que
•,
• ,, 16
pueda sugerir la idea de poder o conex1on necesana .
. Esto es así, porque del hecho de que un objeto se deje ver
no es posible formarse un juicio sobre cuál es el, ~fecto q~e
habrá de producirse. No hay nada en el mundo f1s1co, se~un
Hume, que nos haga imaginar que de alguna cosa pudiera
seguirse algún otro objeto al que pudi~ra lla~·arse ~u efe_cto .
De aquí colige que aún cuando en el universo un obJe~o sigue
a otro en sucesión ininterrumpida", no nos dan la idea de
conexión necesaria. Esta surge por la inclinación que produce
"la costumbre de pasar de un objeto a la idea de su habitual
acompañante". Por más relacionados que se encuentren a la
vista dos objetos no nos producen la idea de que entre ellos
están conectados necesariamente.
Más bien, conexión .y
necesidad son, a juicio del filósofo escocés, cualidades de las
percepciones, no de los objetos, no percibidas en los cue~pos
sino sentidas interiormente por el alma. En suma, la necesidad
existe en la mente, no en los objetos.
'
Con frecuencia escuchamos que hay una ley de causalidad
según la cual existe ·una conexión necesaria entre causas y
efectos; es decir que dadas ciertas condiciones de carácter
natural éstas pueden producir determinados resultados. Hume
sustenta que viendo los objetos de la naturaleza que nos
circundan y pensando en la acción de las causas, " .. . nunca
podemos , en ningún caso particular, descubrir un poder o
conexión necesaria, una cualidad que une el efecto a la causa y
hace del uno una consecuencia infalible de la otra . Sólo
encontramos que el efecto sigue realmente a la causa. El
impulso de una bola de billar va acompañado del movimi~nto
de la otra . Esto es todo lo que aparece a los ·sentidos
externos" . 17
En resumen , no hay impresión original alguna de la que
proceda la idea de causa, como tampoco hemos visto la
conex1on necesaria. Por los sentidos captamos hechos, pero
jamás leyes basadas en conexiones necesarias. La causalidad
presenta según Hume tres aspectos que deben ser resueltos,
previo examen y discusión de las razones en que se sustentan
cada uno de ellos. No habré de profundizar en el tema,
simplemente diré que para este filósofo la causalidad puede
ser tres ·cosas: secuencia temporal , contigüi'dad y conexión
necesaria.
La primera significa que el efecto debe ser
17 6

precedido por la causa . La segunda lleva en sí la idea de que
1~ causa debe tocar al objeto que manifiesta al objeto .
Finalmente, la conexión necesaria implica que al darse la
causa, debe seguirla el efecto inevitablemente .
~esp,e~to al tercer aspecto, considera que nada de fo que
~n c1ent1f1co puede _venir en conocimiento de una cosa que se
ignoraba es necesano en un sentido -lógico y racional. Toda
cr~encia se origina más bien de la habitual .conjunción entre un
obJeto y algún otro . "En otras palabras:
habiendo visto
- apunta !fume- , en muchos casos, que dos clases de objetos
cu~lesqu1era -,11ª?1ª y cafor, nieve y frío - , siempre han estado
unidos entre s1 s1 la !Jama o la nieve se presentan nuevamente
a los sentidos: la mente es llevada por la c-ostumbre a esperar
calor o fno , y a creer que tal cualidad existe
efectivamente ... " 18
Pues bien, este pasar del pensamiento de la causa al efecto
no es, a su modo de juzgar, algo que derive de la razón sino
que p_roc~de ni más ni menos que de la costumbre y 'de la
expenenc1a . De este modo, cuando observamos un hecho
esperamos otro que permanentemente le sigue . Precisamente ,
el _h aber tomado de
ewton la teoría de la gravitación en
~al1~ad de _mod,el~ le permitió a su teoría de la asociación en el
amb1to ps1colog1co, describir las leyes que hacen posible
trabar u_na_ repre~entación con otra u otras . Es por ello que un
acontec1~1en~o inex_pl icable de la naturaleza lo constituye "el
que las 1de_as de º?Jetos o eventos sucesivos y contiguos que
?Pªr~cen . ~1empre Juntos en la experiencia se asocien en fa
1maginac1on, presumiéndose por tanto un·a conexión causal
entre ambos" 1~
Poseído de un escepticismo, Hume refuta a los estudiosos
de la ontología que defienden la creencia según la cual el alma
Y el mu_ndo exterior constituyen cada una de ellas una realidad
sustanc~al. . En oposición a ellos, la reflexión que hace Hume
sobr_e s1 m1~mo hace que no pueda ,percibir otra cosa que no
~ea percepc1on~s .. ,Por consiguiente, lo que forma el yo según
el es u~a asoc1ac_1on de percepciones o vivencias , pero como
sustanc~a no existe .
Lo mismo sucede con la realidad
sustancial del mundo externo. Cuando pongo Ja atención en
una mesa , lo que percibo no es esta cosa a ia que llamo mesa
lo q_ue hay ante mí es un haz o colección de percepcione¡
particulares que al asociarse entre sí forma,n en mí la creencia
177

�de que la mesa existe. Por lo tanto, el mundo ~o exi~t~, como
sustancia, más bien es producto de una compos1c10n de
percepciones.
Después de haber abordado temas relacionados con la
metafísica tradicional, la cual le confería al mundo _Y al alma
el carácter de sustancias Hume infiere en cambio que la
metafísica es imposible.
El mundo Y ~I . alma, que
corresponden en la metafísica antigua a la, sustanc1~ et~rna_ e
interna, son, para el filósofo que desperto a Kant e . sueno
dogmático", ideas ficticias, ya que no les corresponde ninguna
impresión.
Descartes que había iniciado la cuestión metafísica, apunta
Manuel García Morente, acerca de si e~isten o no las
sustancias llegaba a la conclusión de que existo yo, el mu~do
y Dios. P~steriormente, Berkeley enfatizaba dici~~do que s1 el
mundo se agotaba en una vivencia o represen_t~c1on, en,to~ces
solamente existo yo y Dios , pero no la extens1on . _Por ultimo '.
Hume terminaba asegurando que en virtud de que n I el al_ma, 01
el mundo, ni Dios existen, puesto que no son sustancias, lo
que existe son solamente vivencias .
Del mismo modo que la composición que_ resulta de la
mezcla de mis vivencias se refiere a cosas inventadas por
nuestra imaginación, sin embargo, lo que hay no son
sustancias sino únicamente vivencias. Por otro lado, el que
junte de 'manera arbitraria mis vivencias, dándole a _esa
composición el nombre de yo, si~ qu~ a esa p~labra l_e
corresponda una determinada sustancia ex1stent_e en s1 ~ por s1,
sea el alma O el yo, es algo que carece de sentido ~venguarlo .
Concluyendo, si el mundo y el alma no existen como
sustancias en sí y por sí, Juego solo puedo tener ~e _el las una
creencia . Creo que esta mesa existe, porque el habito por la
asociación de ideas me ha acostumbrado a creerlo de esa
manera . Asimismo, creo que el alma existe,. diría_ Hume, en
virtud de que el hábito de asociar _mis v1venc1as me ha
determinado a proceder creyendo que as1 sucede.
La idea de causalidad fue objeto de profundas crít_icas en
el pensamiento filosófico de la antigüedad, 1~, cual hizo ~~e
esta idea fuera concebida como una 'suceston o conex1on
cronológica constante, base de la previsión . de . los
acontec\mientos". Se pensaba que la constancia y un1form1dad
178

temporal de la relación de sucesión garantiza que el efecto sea
previsible a partir de la causa, aunque no sea deducible de
ella. El examen que realizó Hume de la causalidad lo condujo,
partiendo de la impresión de una causa y un efecto, a concluir
que no es posible que pueda existir una cualidad o conexión
necesaria que una el efecto a la causa.
Puedo tener la impresión de calor y la impresi.ón de
dilatación, pero lo que este filósofo no encuentra es el enlace
que junte y haga que uno de ellos sea el resultado infalible y
necesario del otro. Por consiguiente; de acuerdo con él es
vana la pretensión de querer predecir el advenimiento de un
efecto determinado si no se recurre a la observación y fa
experiencia . Estas, junto con la uniformidad que manifiestan
la repetición periódica de determinados hechos similares , han
dado origen al hábito de creer que esas regularidades tendrán
- lugar también en el futuro y harán posible la previsión.
"Luego esto de la causalidad es otra ficción, como el yo, como
la existencia, como la substancia. Son haces, asociaciones de
ideas" . 20
El que basados en los conceptos de causa y efecto
llevemos a cabo la conexión de un hecho con otro es algo que
es producto del hábito que nos acostumbra a creer en el
advenimiento de uno de ellos después · de haber visto el
anterior. Estamos, pues, frente a una creencia que tiene su
fundamento en la psicología y que hace proceder la reacción
de causa y efecto del hábito y la costumbre.
El agujero en el que Hume estaba sumido parecía no tener
salida. El único camino que podía emprender era volver de
nuevo a las antiguas certezas de explicar, pensar y predecir de
acuerdo a la ley de la causalidad y el principio de la
uniformidad de la naturaleza. Tenían para él estos principios
una credibilidad tal que el obrar habitual de los hombres
estaba regido por ellos. Los ontólogos creían que el mundo y
el alma tenían realidad sustancial. Hume, por el contrario se
las niega. El alma es un simple montón o colección de
percepciones; a su vez el mundo, las cosas, no es sino una
colección de impresiones unidas por la imaginación designadas
por nombres determinados . Así como los académicos hablaban
de duda, también Descartes dudaba de algunas opiniones
suyas , llegando a suspender todo juicio acerca de ellas . Por su
parte, "según Hume, una vez que el filósofo ha decidido poner
179

J

�en cuestión sus hábitos de pensamiento y creencias naturales,
cuanto más indague, más profundamente quedarán minados" .21

objeto de un señalado interés y preocupac1on por la filosofía .
Hizo de ésta su más ferviente e intensa ocupación hasta
volverla una investigación empírica del ser humano, opuesta a
la tendencia filosófica de convertir al hombre en simple objeto
de especulación . Fue Hume no sólo uno de los más destacados
representantes de la Ilustración , sino que la lectura de sus
libros tuvo la virtud , como diría Jeremías Bentham, de hacer
que su s ojos " se librasen de cataratas " . Entre sus cualidades
más relevantes estuvo siempre la de ilustrar el entendimiento
de s~s se~ejantes . Su filosofía ha sido vista como un diálogo
consigo m1smo, en la qu~ el escéptico y el dogmático tratan de
llegar a un acuerdo entre sí.

No asumió resistencia alguna a ser considerado como
escéptico; por el contrario aceptó esa denominación teniendo
conciencia de su lucha encaminada a destruir dogmas que
parecían inconmovibles . Aún cuando se llamaba a sí mismo
escéptico, fue finalmente juzgado como precursor del
positivismo . La creencia en la realidad del mundo y del yo ,
según Hume, constituyen realidades ficticias derivadas de la
imaginac1on. Escéptico al fin, sostiene que no. solamente no
conocemos cómo son las cosas , sino que no sabemos si en
realidad existen.
o hay más que una realidad de la que
tenemos certeza : nuestras percepciones . El mundo exterior ~o
existe, pero el hábito o costumbre de creer en él no lo
podemos extirpar de nosotros . Como tampoco la duda acerca
del mundo es posible que la excluyamos . En otras palabras ,
considera que es inexplicable saber si el mundo existe o no.

Notas bibliográficas
1

David Hume : Tratado s o br e la naturalez a humana. Selecc iones
de Hume , compilado por Charles W. Hendel. Editorial Angora,
1959 , p . 29 .

Albert Einstein no se explicaba cómo después de leer a
Hume algunos filósofos que lo sucedieron se dedicaron a
escribir textos tan insustanciales y poco claros. Sin embargo ,
es indudable la poderosa influencia que ejerció sobre los más
sobresalientes sistemas filosóficos que vinieron después. Se
podría ver en este pensador una anticipación del positivismo
por la marcada inclinación que manifestó por la observación
de los hechos; pero podría ser juzgado también como un
escéptico puesto que puso en duda nuestro conocimiento sobre
la existencia de las cosas .
Más sería posible estimarlo
también como el filósofo que habiendo tomado de Newton el
método de investigación experimental, resolvió aplicarlo a la
investigación del ser humano.
En efecto, sustentaba que así como los cuerpos se mueven
en el universo de un modo uniforme y regular;, siguiendo las
leyes de la mecánica clásica newtoniana, otro tanto sucedía
con la conducta del hombre cuya regularidad estaba regida por
la causalidad. La misma previsión que puede hacerse de los
fenómenos naturales es posible llévarla a cabo con la manera
como los hombres dirigen sus acciones y gobiernan su vida , es
decir con su comportamiento .
Durante su vida se ocupó de tareas muy distintas. Fue
diplomático, soldado, político, bibliotecario; pero también fue
180

2

lbid. p. 30 .

3
Jo sé Ferrater Mora : D icc ionar io de f il os ofía. Tomo l.
Editorial , 1980 , p. 23 5 .
4

Alianza

David Hume : Tratado s obre la naturaleza humana. 1959 , p. 32 .

5
Ernst von Aster : His toria de la Filosof ía . Editorial Labor, 1956 ,
p. 287 .
6

Franc iseo Romero : Historia de la Filos of ía mo derna . Fondo de
Cultura Económica , J 959 , p. 228 .
7

Michele Federico Sciacca. His toria de la Filos ofía . Luis Miracle ,
Editor, 1954, p. 364 .
8

Nicola Abbagnano : Dicc ionario de Filos ofía . Fondo de Cu ftura
Económica , 1963 , p . 1103 .

9

David Hume. Tratado sob r e la naturaleza humana.
1959 , p . 86 .
.

10

!b id. p. 87 .

11

!bid. p. 85 .

12

!bid. p. 86 .

I8 l

�Nicola Abbagnano: Historia de la Filosofía. Tomo 11. Montaner
y Simón . 1995, p. 272.
13

Selecciones de Hume: Investigación sobre el entendimiento
humano. 1959, p. l 3 J.
14

Citado por Josiah Royce en El espíritu de la filoso/fa moderna.
Editorial Nova, p. 102 .
lS

Selecciones de Hume: Investigación sobre el entendimiento
humano. 1959, p. 132.
16

17

Josiah Royce . Opus Cit . p. 1Ol.

18

David Hume: Investigación sobre el enten_dimiento humano. 1959,

p. 102 .
James oxon : la evolución de la filosofía de Hume .
Universidad, 1987, p. 93.
19

Alianza

Manuel García Morente : Lecciones preliminares de Filosofía.
Editorial Porrúa. Colección "Sepan cuantos", No . 164 , 1994, p.
144.
20

21

James Noxon : Opus . Cit. p. 25.

182

Sección Segunda

LETRAS

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="305">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3234">
                <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="479096">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="145424">
            <text>Humanitas</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="145426">
            <text>2001</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="145427">
            <text>28</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="145428">
            <text>Enero</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="145429">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="100">
        <name>Periodicidad</name>
        <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="145430">
            <text>Anual</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="145448">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145425">
              <text>Humanitas, Sección Filosofía, 2001, No 28, Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145431">
              <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145432">
              <text>Ciencias Sociales</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="145433">
              <text>Filosofía</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="145434">
              <text>Historia</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="145435">
              <text>Letras</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="145436">
              <text>Humanidades</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="145437">
              <text>Publicaciones periódicas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145438">
              <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145439">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="37">
          <name>Contributor</name>
          <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145440">
              <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="145441">
              <text>Rodríguez, Alma Silvia</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145442">
              <text>01/01/2001</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145443">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145444">
              <text>tex/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145445">
              <text>2015897</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145446">
              <text>Fondo Universitario</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145447">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="86">
          <name>Spatial Coverage</name>
          <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145449">
              <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145450">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145451">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="14352">
      <name>Amistad</name>
    </tag>
    <tag tagId="2493">
      <name>Amor</name>
    </tag>
    <tag tagId="14354">
      <name>Etapas de la vida</name>
    </tag>
    <tag tagId="14355">
      <name>Eutanasia</name>
    </tag>
    <tag tagId="6628">
      <name>Filosofía</name>
    </tag>
    <tag tagId="14239">
      <name>Filosofía de la cultura</name>
    </tag>
    <tag tagId="14357">
      <name>Metafísica tradicional</name>
    </tag>
    <tag tagId="14353">
      <name>Metapolítica</name>
    </tag>
    <tag tagId="13769">
      <name>Mito</name>
    </tag>
    <tag tagId="14356">
      <name>Simone Wei</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
