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                  <text>Sección Cuarta

HISTORIA

�CRÉDITO Y TRANSACCIONES DEL MONTERREY DE ANTAÑO.

lsrael Cavazos Garza
Jefe de la Secdón de Historia
del Centro de Estudios Humanísticos de
la Universidad Autónoma de Nuevo León
El cronista Alonso de León escribió en 1649 hermosos y precisos
relatos sobre el Nuevo Reino de León. Al describir la vida cotidiana de los
naturales de esta región, comenta que usaban las pieles, -en particular las de
venado- como moneda. Con este tipo de cambio fueron hechas aquí las
primeras transacciones.
Vinieron los días de la colonización española y resulta interesante
advertir que así don Luis de Carvajal como el fundador don Diego de
Montemayor, ejercieron oficios ligados al mundo de la economía. Carvajal
fue contador de la corona en Cabo Verde, en Africa. y don Diego, también
como contador fue tesorero de la Real Hacienda.
El crédito en Monterrey

No existiendo en Monterrey ni en todo del "Nuevo Reino de León
institución alguna dedicada al crédito, ejercieron esta función aquellos
particulares que por su posición económica podían hacerlo. Citaremos dos o
tres ejemplos únicamente.
En 1705 el presbítero Francisco de la Calancha prestó 1,050 pesos al
general Francisco Báez Treviño. El deudor hipotecó, en garantía, su
hacienda de San José que tenía en el Real de las Sabinas. (no. l 099) 1
Otro particular, don Alonso García Cuello, facilitó en 1723 a don
Antonio López de Villegas 4,000 pesos, respondiendo al compromiso con un
molino de fundición en aquel mismo real de minas. (no. 1546).
Don Domingo Miguel Guajardo, uno de los hombres más acaudalados
de su tiempo, prestó en 1757 a Francisco Antonio de Rivera y Castro un mil
pesos. Guajardo era más exigente en cuanto a bienes que le 'J)rotegieran.
Rivera y Castro hipotecó, por lo tanto, su casa con todo el menaje, una
vajilla de plata, la herencia de su esposa y hasta una. mulata esclava "(aluada ·
en 200 pesos. (no. 2295)
Al tratarse de obtener en préstamo cantidades más fuertes, se recurría a
otros medios. En 1714 el sargento.mayor Pedro GuaJard9 otorgó poder al ·
553

�general Báez Treviño: "para que le pueda obligar hasta en ~antidad de veinte
mil pesos en la ciudad de Méxic.o o en otras partes". (no. 1365)

o por los cofrades. La cofradía los rentaba dedicando-al culto el rendimiento
obtenido.

En grao parte del siglo XVl11, observamos que entre los más frecuentes
prestadores de dinero figuraron don Luis Garc!a de Pru~eda, don Pedro
Guajardo, don José Salvador Lozano, don Franclsco Ignacio de L31:ald: Y
otros. Hubo también mujeres ricas que prestaban, com9. doña Mana Baez
Treviño, doña Leonor y doña Petra Gómez de Castro y ot?s-

. En 1705 la Cofradía de las Animas rentó a Bemabé de Munguía, por
cmco pesos cada uno anuales, una recua de 16 mulas y machos mansos
aparejados "con jato nuevo, lazos, reatas, jáquimas y maneas". (no. 1088)
Una recua era de suma importancia en la época, para el transporte de
productos y mercaderías.

Algunos, muy generosos, proporcionaban fondos 'por hacer bien y
buena obra". Otros, los más, eludían recibir el pago, a fin de adueñarse de
los bienes hipotecados, sobre todo cuando se trataba de tierras.

En 1796, prestó 200 pesos a José Alejandro García Dávila al 5% anual
.
'
'
garantizando
su pago con un fiador. (no. 3354)

Instituciones oficiales

Algunas instituciones de carácter oficial prestaban ,sumas de dinero a
particulares, a fin de no tenerlas amortizadas. Así, el Ayuntamiento de
Monterrey prestó en 1717 a Cristóbal González I 00 pesos, exiguo producto
de sus fondos de propios. González, en garantía, hipotecq su casa. (no. 1463)
Estos préstamos los hacía el Cabildo por medio de su síndico procurador. En
realidad el Ayuntamiento sólo hasta el último tercio del siglo XVIII llegó a
tener ingresos más o menos importantes. Fue hasta entonces cuando nombró
un mayordomo de propios. Esta designación no era un cargo público, sino de
un particular que respondiera por estos fondos en calidad de depositario. La
ciudad logró tener un tesorero muchos años más tarde.
Entre las instituciones oficiales a las cuaJes hemos ,dsto exigir pagarés,
podríamos citar a la Compañía Volante (en 1720), al Real Estanco del
Tabaco (en 1717) y otras.

Otra de las hermandades que hacían continuos préstamos fue la
Archicofradía del Santísimo Sacramento, llamada también del Divinísimo
Sacramento. En 1776 prest~ 200 pesos a José Joaquín de Mier Noriega
(padre de fray Servando) hipotecando sus tierras en la hacienda de San
Pedro. (no. 2549)
En 1783 vemos el préstamo de 1,259 pesos hecho a Juan Esteban de
Ballesteros, del valle del Huajuco. El acreedor ofreció en garantía sus bienes
Y los de su esposa en aquel valle y en Lazarillos. (no, 2716) En el mismo afio
la cofradía prestó 600 pesos a José Joaquín de Treviño quien hipotecó su
casa al norte de la plaza. (no. 2767)
Otra d~ las cofradías, la de San Nicolás Tolentino, se mostró generosa al
perdonar mil pesos a dos hermanos huérfanos, por muerte de su padre. Pero,
no es ~aro encontrar en el Ramo Civil del Archivo Municipal de Monterrey
expedlentes de demanda promovidos por estas cofradías contra deudores
incumplidos.

Las cofradías

La Tercera Orden

Fueron las cofradías hennandades de carácter religioso, instituidas en
las parroquias para promover y sostener el culto de alguna devoción o de
alguna imagen taumaturga. Eran estas agrupaciones esencialmente
masculinas. Los más importantes caballeros se ufanaban de figurar en su
nómina de asociados.

De la Orden de San Francisco, establecida desde los primeros años de
fundada la ciudad, no era posible obtener préstamos. Habiendo hecho estos
religiosos voto de pobreza "no podían ser dueños o patronos de capital
alguno".
·

Una de las más antiguas en Monterrey, fue la Cofradía de las .Benditas
Animas del Purgatorio. La piedad del vecindario las hacía objeto de
pequeñas o grandes donaciones en especie: ganado, semillas, etc. o bien en
valiosos Legados testamentarios: tierras, casas, etc.; o en dinero en efectivo.
Estos bienes eran administrados por un mayordomo designado por el párroco
554

Tenían (y tienen), sin embargo, en su convento la comunidad llamada
de la Tercera Orden, integrada por seglares. Esta institución recibía también
frecuentes donativos, que eran administrados por el síndico del convento
también seglar. Estos bienes como los de las cofradías, eran pres,tados
rentados a particulares.

¿

555

�i

!

1

En l 725, la Tercera Orden, prestó al bachiller José Antonio Fernández
Vallejo 150 pesos, respondiendo al pago con sus tierras en Sabinas. (no.
16 r8)
En 1764 prestó por tres años ,a Juan José Gómez de Castro, vecino de
Cerralvo, 1,000 pesos, previa hipoteca de su agostadero del Zacate,
l~tifundio en el que más de cien años después habría de ser creado el
municipio de Doctor González. (no. 2571)

•
situación. Era común, por lo tanto, que los tratos y . ontratos se hiciesen con
1
obligación a pagar en especie.
f
i

Tratándose de una zona agropecuaria fueron o~clinarios los casos en los
cuales el pago se hacía en frutos de la tierra. En agosto de 1700 Nicolás
López Prieto se comprometió a pagar al mercade · Diego de Medrano "en
dos tiempos de cosecha de maíces, que es el tiem 9 regular de dos años".
(no. 875)

{

Quince años después, en 1779, Pedro Regalado dé Escamilla firmó
pagaré a favor de la Tercera Orden por 500 pesos, garantizando el pago con
sus tierras en Cadereyta. (no. 2597)

Otras instituciones religiosas

En los antañones protocolos del Archivo Municipal de Monterrey,
hemos visto escrituras por préstamos otorgadas a favor de. otras instituciones
religiosas. Una de 1756, de Pedro Alcántara Guerra por l,881 pesos, (resto
de cantidad mayor) que le prestó el Tribunal de la Santa Inquisición, de
México (no. 2274) Otra de Miguel Alanís y Santiago Peña, de Cerralvo, en
I791, a favor del Convento de Bethlemitas, de la ciudad de México, por el
arrendamiento del agostadero de tra. Sra. del Rosario, en el río de San
Juan, a 100 pesos al año. (no. 3089) Otra más de José Cayetano de la Garza
Valdés, en 1793, por 1,000 pesos que le prestó el Hospital del Rosario,
recientemente fundado por el obispo Llanos y Valdés. (no, 3187)
Finalmente consignaremos el préstamo de 540 pesos, hecho en 1773 a
José Salvador Lozano. La escritura expresa que ' 1se obliga a pagar a la
Virgen tra. Sra. en su advocación de la Concepción" que corno patrona de
la ciudad tenía fondos provenientes de bienes que le fu6ron señalados al ser
fundada la ciudad. El préstamo lo hacía el gobernador del reino, en virtud del
patronato real. (no. 2422)

Gregorio de Treviño, por su parte, se obligó e4 171 Oa pagar 413 pesos
a don Luis García de Pruneda, "en maíz, a doce reale fanega". (no. 1180)
.,

En junio de 1712, Pedro Montes de Oca firmó' pagaré de 1,200 pesos a
favor de Bernardo Alcalde, vecino de Zacatecas, a cubrírselos con
"cuatrocientas fanegas de maíz a dos y medio reales cada una", y con
cuarenta caballos mansos, a cinco pesos cada uno, 'que hacen la cantidad
que me prestó". (no.1433)
La zona fue rica en
trapiches o molinos. De
alguna deuda se hiciese
Alejandro García Dávila
2937)

producción de caña de azú ar y en existencia de
ahí que no fuese raro e~c1ntrar que el pago de
con piloncillos. De esta manera pagó en 1788
los 309 pesos que debía a Andrés Blanco. (no.
·.'

En Cerralvo, San Pedro de Boca de Leones, Vallecillo y otros lugares
mineros, las deudas eran saldadas con metales. En 1702, José y Juan de
Chapa debían 1,200 pesos a don Juan de Argüelles, mercader de Zacatecas.
En el pagaré se obligaron a satisfacer la deuda "en 4QO quintales de plomo, a
3 pesos cada uno, puestos en aquella ciudad y 400 pesos
en plata". (no. 945)
{
~

En 1711, don Pedro de Echeverz, del Real de las S~binas pagó 2,806 pesos
a don Juan Pérez de Abornoz, de la ciudad de Méx1~0, 1400 en seis meses,
"en plata quintada con su rescate a cuatro reales mar~o", y el resto en un a110
"en plata quintada con rescate a peso menos marcd-,al corriente del real de
minas de San José.del Parral". (no. 1384)
-;
t}•

Pago en e pecie

.. i

El gobierno eclesiástico a partir de la creación del Obispado, otorgó
también repetidos e importantes créditos, como lo explicaremos más
adelante. Mientras tanto conviene comentar algunos aspectos relativos a las
formas de pago.
Era normal que en el Nuevo Reino de León hubiese escasez de moneda
circulante. El aislamiento y las difíciles comunicaciones provocaban esta
556

El ganado, moneda

No obstante el aislamiento local por la falta de comunicaciones, las
transacciones comerciales fueron cada vez en aumento. En los contratos
celebrados entre partes, se observa que el pago se hacía ' con moneda
corriente' 1 'en reales", o "en moneda del cuño mexicano". Lo más usual, sin

�embargo, era que en un alto porcentaje de los tratos el pago fuese hecho con
ganado. Citaremos sólo algunos ejemplos.
En 1614, uno de Jos más acaudalados pobladores del uevo Reino de
León, Bernabé de las Casas, se obíígó a pagar a Fernán Bias Pérez 601 pesos
'.'en ganado vacuno, a tres pesos y medio cada vaca". (no. 7)
Casi al finalizar el siglo XVII en 1691, Juari Núñez frrmó pagaré por la
deuda de 700 pesos que tenía con Dionisia de Rojas, vecino de San Luis
Potosí, que le cubriría "con 635 chivatos castrados a 7 reales cabeza, y 231
cabras a 5 reales cada una, puestas en Saltillo. 2
Ya en el siglo XVIII, en 1747, vemos que Miguel de la Garza se
comprometió a pagar 2,233 pesos a don Antonio Lanzagorta, de San Miguel
el Grande, en ganado de primales3 de pelo y lana, cabras y ovejas viejas".
(no. 1747)

Pagos a mercaderes

Pero no solamente las propiedades rurales fueron adquiridas con
ganado. En los protocolos encontramos que también las fincas urbanas solían
ser pagadas asL En 1700 Antonia de la Garza vendió su casa a Lucas
González. La vendedora aceptó como pago: "una yunta de bueyes, valuada
en 20 pesos, doce-cabras a 5 reales cada una, y dos novillos, a 5 pesos cada
uno".(no. 883)

Ganado con ganado

Pero hubo otra modalidad en este tipo de co111promisos. En múltiples
ocasiones se pagó ganado con ganado. Citaremos aquí únicamente dos
ejemplos.
"
En 1640 el cronista Alonso de León compró 20 yeguas a Gaspar
Rodríguez que le ·pagó con 300 chivos. Una primera escritura en la que se
comprometía a darle 400 chivos, fue cancelada "porque las yeguas no eran
castizas11 •6
En 1721, Antonio López de Villegas dio en arrendamiento por cuatro
años a José Maldonado 6,996 cabras hembras, a l 09 p~sos anuales el millar.
Maldonado le pagaría en cameros primales a 7 rea:es cabeza y en cabras y
ovejas de matanza a 4 reales cada una. Una parte del pago la hizo en "bestias
malares de todas edades, a precio corriente".(no. 1554)

Los tratos de carácter comercial fueron constantes. Durante el siglo
XVII hubo mercaderes como Juan de Espíndola y otros que entraban
anualmente y que fiaban la mercancía de un año a otro. En el último tercio
de ese siglo ya hubo en Monterrey algunas tiendas, cuyos dueños hacían
transacciones con mercaderes de Zacatecas, San Luis ,Potosí, la ciudad de
México y otras partes. En 1702 los herederos de Andrés González fueron
demandados por Esteban Valero, comerciante de México a quien González
se había obligado a pagar cierto envío de géneros "con chivatos, a la salida
de los pastores".~

Encontramos finalmente el curioso caso del presbítero fgnacio
Martínez, quien en octubre de 1716 pagó 50 pesos a Juana de Veláustegui
con 100 cabras al año obligándose a decir 50 misas por el ánima de Juan
Guzmán, su marido difunto.(no. 1442)

En 1774, José Mareos de Arredondo firmó pagaré al mercader Andrés
de Goicochea, a cubrir "con ganados de matanza, buenos de dar y recibir"
7,185 pesos que le había fiado en géneros.

No es este el espacio para hacerlo pero con iene citar el caso de
Santiago de Treviño, del valle del Carrizal, quien en 1729 vendió a José de
Treviño, una esclava, María Josefa, de doce o trece años, por unas cabras,7

Compraventa de tierras y casas

Juzgado de Testamentos

La compra y venta de tierras a pagar con ganado fue en Monterrey una
práctica habitual. Mencionaremos aquí algunos casos. En 1700, don Luis
García de Pruneda compró 45 sitios de tierra en 1,500 pesos que -pagó "en
ganado cabrío de primales a nueve reales cabeza". Al año siguiente compró a
don Nicolás Hurtado de Mendoza IO sitios de tierra entre el arroyo de
Lazarillos y el de Escamillas y se los pagó "con 250 chivatos castrados para
matanza, buenos de dar y recibir, a usanza de criadores". 5

Pero, volvamos a las instituciones religiosas ,otorgantes de créditos.
Hasta 1777 el Nuevo Reino de León había estado bajo la jurisdicción
eclesiástica del obispado de Guadalajara. En ese año fue creado el obispado
de Linares. Dos años más tarde, tomó posesión el primer prelado, fray
Antonio de Jesús Sacedón, quien prefirió permanecer en Monterrey, donde
murió en ese mismo año. Los obispos que le sucedieron, continuaron

558

559

�gobernando desde esta ciudad. Organizado el gobierno eclesiásti~o dos de
sus dependencias, la Haceduría y Colecturía de Diezmos, y el Juzgado de
Testamentos, Capellanías y Obras Pías tuvieron un papel decisivo en cuanto
a su actitud crediticia.
.
El Juzgado de Testamentos, Capellanías y .Obras Pías, cuyo juez fue por
muchos años el canónigo Dr. Andrés Feliú y Tagores, otorgó muchos Y
cuantiosos créditos. Sus préstamos procedieron generalmente del fondo de
Capellanías. Era la capellanía una fundación instituida por particulares con
bienes o con cantidad de dinero destinados a ciertos' actos del culto; en
especial para misas por las almas de los fundadores o de sus deu?os; o bien
para el sostenimiento de una carrera eclesiástica. Algunos vecinos de
Monterrey o de otras poblaciones, obtuvieron préstamos de este Juzgado,
cuando aún dependía del obispado de Guadalajara.
En 1706, le fueron prestados al general Matías de Aguirre, vecino de
Saltillo, pero residente en Monterrey, 2,000 pesos, provenientes de la
capellanía impuesta por don Pedro de Almandos. El general garantizó el
pago con su hacienda de San Buenaventura, en Saltillo, que incluía tres casas
y diez yuntas. (no. 1108)
Ya establecido en Monterrey el Juzgado de Testamentos, José Gregorio
Treviño y hermanos obtuvieron en 1789 el préstamo de 1,200 pesos. ;Por este
empréstito hipotecaron dos casas en la ciudad y sus tierras en Santa Rosa y
en Los Lermas. (no. 2846)
En 1794, don José Cayetano de la Garza Valdés firmó pagaré por 2,000
pesos a favor del Juzgado. Era éste uno más de los diversos préstamos que
obtuvo para construir el mesón de San Antonio. Este edificio colonial estuvo
hasta no hace muchos años al sur de la plazuela formada por la convergencia
de las calles Real y del Comercio (Hidalgo y Morelos). El pago del adeudo
fue garantizado con la hipoteca del mismo mesón, concluido en ese año.
Doña Rosa María de Hinojosa, vecina de Reynosa, firmó pagaré en
1796 a favor del Juzgado de Testamentos por haberle prestado 4,000 pesos.
Res\)lta irónico observar que la cantidad procedía de la capellanía instituida
por don José María· Ballí, su esposo difunto. Ella pagaría el 5% anual de
intereses por nueve años, hipotecando además su estancia de la Feria 'con
todos sus muebles y agostaderos". La Feria es ahora una próspera población
de Texas, perteneciente entonces al Nuevo Santander, actual Tamaulipas.
(no. 3349)

560

Grandes cantidades

Pero los préstamos más considerables por su monto, eran obtenidos,
directamente del gobierno episcopal. Los créditos otorgados por este
conducto, procedían de fondos diversos. En 1797 la Clavería de la Catedral
prestó por cinco años 20 000 pesos a don Pedro Ignacio de Echeverz,
marqués de San Miguel de Aguayo, residente en la ciudad de México. El
dinero procedía del noveno y medio de la fábrica del templo y lo recibió José
Antonio de la Torre, apoderado del marqués. En e~ documento se expresa
que fue entregado en pesos ''contados a toda su satisfacción y voluntad, en
monedas de plata usual y corriente del cuño mexicano". (no. 3453)
Otro de los fondos para estos grandes préstamos era el Diezmatorio o
Contaduría de Diezmos a través de su administrador. Al cerrar el siglo
XVTU, en 1800, esta dependencia episcopal prestó 19,279 pesos a Francisco
Ignacio de Elizondo, teniente de la Compañía de Milicias del valle de
Pesquería Grande (villa de García). El adeudo corre pondía al arrendamiento
de la hacienda del Carrizal hecho a Elizondo años atrás por el obispo Llanos
y Valdé . Ignacio Elizondo habría de figurar más tarde en la aprehensión del
padre Hidalgo en Baján. (no. 3618)

Préstamo a insurgentes

Uno de los préstamos más cuantiosos fue el Oi.Orgado al insurgente
Mariano Jiménez, quien entró a Monterrey en enero de 1811. El Deán y
Cabildo de la Catedral no sólo recibieron a Jiménez con un Te Deum, sino
que le prestaron 125,000 pesos. En carta de 31 de enero, fechada en el
"Cuartel General de América en esta capital de Monterrey", agradeció el
"servicio tan interesante a la nación en las actuales circunstancias'. La
cantidad fue recibida en esa misma fecha en la Clavería, "en reales
efectivos", por el oficial José de la Luz Galván, "Capitán Tesorero de los
Ejércitos de América". En garantía del préstamo, Jiménez expresó al Cabildo
Eclesiástico en carta de esa fecha cómo tenía dada orden al brigadier Pedro
de Aranda, en Monclova, de que "a marchas dobles"" pusiera en esta capital
[Monterrey] el número de barras de plata que hicieran aquel valor' .8
Refiere el historiador José Eleuterio González que muy poco después de
salir de Monterrey el brigadier Juan Bautista Carrasco, subalterno de
Jiménez, salieron de Monterrey 34,000 pesos procedentes de este préstamo,
destinados al ejército insurgente que marchaba de Saltillo a Monclova.
Escribe asimismo que sorprendida esta conducta en Boca de Leones
(Villaldama) el dinero fue restituido a la Catedral. 9
561

�.

\

Metamorfosis de Monterrey

Durante más de dos siglos Monterrey había sido UQa ciudad netamente
agropecuaria. Todos los productos le llegaban por Saltillo, única puerta
natural hacia el interior. La apertura del puerto del Refugio (Matamoros) en
1820, y la refundación de Tampico en 1823, le propiciaron un notorio auge
comercial. Monterrey se convirtió en proveedora no sólo de los pueblos del
noreste, pero aún de aquellos que antes la proveían. Surgieron entonces
importantes casas comerciales. La de Juan Francisco de la Penilla, por
mucho tiempo depositario de los ingresos municipales; la de Valentín
Rivera, abierta en l 843; las de José Calderón, Gregario Zambrano y otros.
Monterrey enfrentó en 1846 uno de los episodios más dramáticos de su
historia, durante la guerra con los Estados Unidos. Vuelta la paz, su
importancia comercial atrajo a nuevos inversionistas extranjeros. En 1855
fue abierta La Reinera, que además de sus transacciones comerciales se
constituyó en representante del Banco de Londres y México. Hacía cambios
sobre plazas extranjeras, aceptaba depósitos a plazo fijo o en cuenta
corriente, etc. 10 Otra casa muy considerable fue la de Patricio Milmo e hijos,
que llegó a dejar su carácter comercial para dedicarse i exclusivamente a
actividades bancarias: situación de valores, ventas de giros, depósitos
.
11
cam b10s, etc.
Es importante subrayar que en esa época continuaba siendo la Catedral
la principal proveedora de créditos, a través de sus mismos fondos de
Capellanías, Diezmos, etc. y que esta actividad sólo habría de ser
interrumpida por la separación iglesia-estado en 1857. José Sotera onega
calculaba en 1854 los ingresos del clero local en 100 mil pesos. 12
Un factor exterior vino a favorecer la economía regional. Durante la
guerra separatista en los Estados Unidos (1861-1865), bloqueados los
puertos del Atlántico, los estados confederados hicieron por Matamoros el
movimiento de exportación de sus algodones. Fleteros mexicanos los
trasladaron por la ribera sur del río Bravo.
Esta época es de las más brillantes que ha tenido el comercio de los
estados fronterizos -comenta el historiador José Eleuterio Gonzálezentonces el movimiento mercantil se propagó hasta las últimas clases de la
sociedad. En esos días se formaron muchos y grandes capitales ... 13
Concluida aquella etapa sobrevino la decadencia comercial. Sin
embargo, quienes habían hecho fortuna la invirtieron en un nuevo giro: la
industria. Surgieron entonces no sólo las plantas textiles. de El Porvenir y La
Leona ( 1872-1874). Fueron abiertos en Monterrey pequeños talleres en los
562

cuales se inició la fabricación de almidón, maicena, aceites, cerillos,
cigarros, sombreros, etc. Una década más tarde, en 1883, eran más de 300
lqs talleres que había en la ciudad. El auge de estas pequeñas industrias
propició la apertura de la exposición Industrial de 1880, con 115 expositores
yla de 1888 en la que hubo roo expositores más que en la anterior.
Circunstancias de carácter interno y extem&lt;;&gt; dieron origen a un
desenvolvimiento mayor: la gran industria. Así, en 1~ décadas comprendidas
entre los años de 1890 y 191 O, fueron abiertas grandes empresas fabricantes
de cerveza, ladrillo, fierro cemento, vidrio, etc. Monterrey en 1900 pasó a
ser la cuarta ciudad del país.

Los primeros bancos

El incontenible progreso alcanzado por Monterrey en todos los órdenes,
trajo consigo la aparición de las primeras instituciones bancarias. Valentía
Rivero, Francisco Armendais y otros destacados hombres de empresa,
Lograron la apertura en 1890 del Banco acional de México, sucursal del que
seis años antes había sido establecido en la capital del país.
Dos años más tarde era abierto otro banco de carácter esencialmente
local: el Banco de Nuevo León, debido al espíritu innovador de Evaristo
Madero, Jerónimo Treviño, Viviano L. Villarreal y otros. La escritura
constitutiva fue firmada el 18 de febrero de 1892. 14
Casi al finalizar el siglo fue establecido el Banco Mercantil de
Monterrey. En diciembre de 1899 abrió sus puertas en un local provisional
para instalarse en 1901 en su edifico propio uno de los más bellos de la
ciudad, proyectado y construido por el arquitecto inglés Alfredo Giles. 15
Papel moneda

Muy pronto se dejó sentir en Monterrey el ben~ficio ocasionado con la
creación de los primeros bancos. En el comercio local y su relación con el
comercio nacional y el del exterior, se percibió incremento notable, debido a
la intermediación financiera. La inversió11 pública y la privada empezaron a
encauzar de manera provechosa sus recursos monetarios. La industria, el
comercio y los particulares recibieron créditos de los fondos depositados en
las nuevas instituciones. El desenvolvimiento económico fue patente a partir
de entonces. 16

563

�Algunos bancos locales lograron realizar emisiones de papel moneda.
Con ello. agilizaron las transacciones. En noviembre de 1892 el Banco de
Nuevo León emitió l'os primeros billetes de 5 pesos. Tal aceptación mereció
en el público este tipo de valores que, en febrero del año siguiente
aparecieron los de 1 y los de 1O pesos, y en febrero de 1894 fue hecha la
emisión de los de 20 pesos y en octubre los de 50 pesos.
El Banco Mercantil de Monterrey, por su parte, hizo también emisiones
de papel moneda: Una de billetes de 5 pesos apareció en 1900, más tarde,
entre ese año de 1907 puso en circulación los de l O, 20, 50 y 100 pesos.
Así las emisiones del banco de Nuevo León cuanto las del Mercantil,
ganaron la confianza del público. Durante poco más de dos décadas
mantuvieron su vigencia estos billetes de banco que, en nuestros días han
llegado a ser piezas de colección. Al sobrevenir los años de efervescencia
social fue desapareciendo gradualmente su circu !ación, cuando en 1914 los
diversos bandos revolucionarios emitieron también este tipo cte moneda. 17

Constituyeron el Centro Bancario en calidad de miembros fundadores,
el Banco Nacional de Méxi&lt;::o, sucursal Monterrey, el Banco de Nuevo León,
el Banco Mercantil de Monterrey, el Banco de México, sucursal Monterrey
abierta apenas en septiembre de 1925; y el Bank of Montreal, sucursal
Monterrey que había empezado a operar en la ciudad en octubre de 1924.
También se afiliaron al grupo la Casa Bancaria Guillermo López, la Casa
Bancaria Ramón Elizondo 19 y la Casa Bancaria Adolfo Zambrano e hijos,
abiertas las dos primeras en 1913 y 1914, en plenos días de la Revolución, y
la última en junio de 1917, cuando el conflicto armado había culminado con
la Constitución de ese año. 20

Labor social, 1925-1975

En sus primeros 50 años el Centro Bancario dejó sentir su proyección
social en beneficio del país y de la comunidad regiomontana. En aspectos de
carácter cívico dio en 1933 su aportación económica para las obras del
monumento a la Revolución y para las del Altar de la Patria en el bosque de
Chapultepec, en 1952.

El Centro Bancario
Tras la etapa convulsiva de la Revolución, sobrevinieron días
bonancibles. La década de 1920-29 fue de ajustes y de encauzamiento hacia
el progreso del paí-s. Fue entonces cuando en el seno del Banco Nacional de
México en Monterrey, don Alejandro Valdés Flaquer y -0tros funcionarios,
promovieron la creación de una asociación que agrupara a las instituciones
bancarias existentes en la ciudad.
Final izaba el año de 1925. En la reunión convocada por el Sr. VaJdés
Flaquer quedó formalizada la idea. La asociación llevaría por nombre:
Centro Bancario de Monterrey A. C. Por vez primera en el país surgía una
agrupación de este género. Su finalidad, según los seis primeros puntos del
acta constitutiva, sería la defensa de los intereses comunes y auxilios mutuos
y, además, facilitar la liquidación de crédito por medio de la compensación
diaria de saldos todo con fundamento en el artículo Iu3 de la Ley de
Jnsti~uciones de Crédito. del 24 de diciembre del año anterior.
La reglamentación fue redactada en esa misma fecha y consistió en un
decálogo que establecía los lineamientos de la naciente asociación.
Verificada la elección de la directiva de 1926, quedaron al frente de la
misma los señores Alejandro Valdés Flaquer, Enrique Seemann, Roberto
Rivera y Roberto Manrique, como presidente, vicepresidente, secretario y
tesorero, respectivamente. 18

564

Ha estado presente en la solución de problemas nacionales. En la
década de 1930 participando en la campaña pro-turismo, promovida por la
Asociación Mexicana Automovilística. Colaborando, en 1940, a la atención
de las necesidades de crédito agrícola, y en la campaña realizada en pro del
consumo de productos nacionales, a fin de influir en los niveles de la balanza
nacional.
Apoyó, en 1960, la obra realizada por el Tecnológico sobre los recursos
de uevo León, enfatizando el Cenrro Bancario su interés sobre las vastas
zonas de riego, del noreste. En los años 1963-1968 procuró participar en
aquellos organismos de la iniciativa privada, promotores de habitaciones
populares. Intervino en 1971 en la gestión ante la Presidencia de la
República, a fin de que Sabinas Hidalgo fuese considerada frontera para
operar en ese lugar pequeñas industrias exentas de impuestos. Su
intervención fue también decisiva al proponer soluciones para contener el
crecimiento demográfico y para la descentralización de las industrias.

Educación y cultura
En el ámbito educativo y cultural de Monterréy, el Centro Bancario
brrndó apoyo económico para las campañas de alfabetización de 1945 y
1965. Co_ntribuyó en 1949 a la realización del Congreso de Historiadores de
565

�México y los Estados Unidos, organizado por la Academia de Historia de
Monterrey, que presidía don Carlos Pérez-Maldonado.
Colaboró en 1951 para realizar el proyecto de la Granja Agrícola del
Tecnológico; y en 1960 aportó 150 mil pesos para la construcción del
edificio de la Facultad de Comercio y Administración, en la ciudad
Universitaria. En 1965 donó 625 mil pesos para Enseñanza e Investigación
del Tecnológico, y 150 mil en 1968 para el gimnasio de la misma escuela.
Procuró también el adiestramiento de los trabajadores para un mejor
rendimiento de éstos en las empresas.

Protocolos del Archivo Municipal de Monterrey, de Israel Cavazos Garza y que
comprenden en seis volúmenes los años de 1599 a 1801 .
2

AMM, Civil, vol. 23, exp. 13.

3

Primal: oveja o cabra q~e tiene de uno o dos aflos de edad.

4

A.MM , Civil, vol. 26, exp. 7.

5 AMM,
6

Civil, vol. 24, exp. 20, fol. 15.

AMM, Civíl, vol. 4, exp. 18, f. 29, no. 19.

Queja de Melchora Rodríguez, mulata libre, sobre María Josefa, su hija. AMM,
Civil, vol. 67 exp. 2, fol. 75 (1729).
7

En bien de Monterrey

La actividad del Centro en pro de Monterrey durante los primeros 50
años fue provechosa. Ante el grave problema de la escasez en el suministro
del agua, así doméstico cuanto industrial, a iniciativa suya el comercio y la
industria hicieron en 1950 fuertes aportaciones a fin de realizar estudios
técnicos relacionados con el abastecimiento. Agravada la situación por el
crecimiento de la ciudad, el Centro promovió en 1957 ante sus asociados un
préstamo considerable. Ello coadyuvó al tendido del acueducto desde los
manantiales de San Francisco en el municipio de Santiago. De igual manera
había procedido en 1953, haciendo una emisión de bonos para las obras de
canalización del río de Santa Catarina.
En 1958 intervino el Centro de manera efectiva, suscribiendo una
importante cantidad en apoyo a la constitución de la Compañía de Luz y
Fuerz.a Motriz de Monterrey. Su aportación de 100 mil pesos sumada a
tantas obras, hizo posible en 1964 la realización del Centro de Cardiología,
del Hospital Muguerza.
En cuanto al desarrollo de la ciudad, el Centro Bancario brindó valioso
respaldo para los proyectos de urbanización, y se adhirió a las peticiones
ante el gobierno federal, para que los terrenos del Campo Militar fuesen
cedidos para convertirlos en un gran parque.

Carlos Pérez-Maldonado, "El Exmo. y Rvmo. Don Primo Feliciano Marín de
Porras y la emboscada de Baján", en: Memorias de la Academia Mexicana de la
Historia, octubre de 1950, pp. 5-28, documento no. 3.

8

9

Colección de noticias y documentos para la historia de Nuevo León... , Tip. de

Antonio Mier, Monten-ey, 1867 pp. 227 y 228.
10 Isidro Vizcaya Canales, Los orígenes de la industrialización de Monterrey, 18671920. TTESM, Monterrey, 1969 p. 93.
11

lbíd.

Artículo 'Nuevo León ..." en Apéndice al Diccionario Universal de Historia y
Geografia, t. IU, Imp. de J. M. Andrade y f. Escalante, México, 1856. El artículo de
Noriega está fechado en noviembre de 1854. Para este tema véase: Gisela von
12

Wobeser, "Los créditos de las instituciones eclesiásticas de la ciudad de México en
el siglo XVIII", en El crédito en Nueva España, Instituto Mvra et al., México, 1998,
pp. 176-202.
13

Algunos apuntes y datos estadísticos... de N uevo León. lmp. del Gobierno,

Monterrey, 1873, p. 34. En la reedición de 1996, p. 94.
14

Amplia información véase en: Ignacio Martínez Jr., Apuntes históricos del Banco

de Nuevo León, 1892-1942, Monterrey, 1960, 152 pp.

Notas bibliográficas

• Redactado en diciembre del 2000, en ocasión del 75° aniversario c;lel Centro
Bancario de Monten-ey.

Clausurado en 1916, reanudó sus operaciones en 192 l. A partir de 1985 pasó a
ser Banorte (Banco Mercantil del Norte).
15

Cincuentenario del Centro Bancario de Monterrey, A. C. , Monte1Tey 1975, pp.
13 y 14.

16

Este número y los siguientes, puestos en calidad de notas, remiten a los que
aparecen al principio de cada cédula en los libros: Catálogo y síntesis de los
1

567

566

�Para mayor información sobre el tema véase el libro de Ignacio Martínez Jr., ya
citado y el de Ricardo de León Tallavas, Por este signo vencerás. Papel moneda en
Nuevo León, /892-/9/4, AGENL, Monterrey, 1988 (Cuadernos de Archivo no. 32)
70 pp.
17

18

MONTERREY ANTIGUO
CASAS Y MATERIALES DE CO STRUCCIO

Tomas Mendirichaga Cueva
Sociedad uevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

Cincuentenario... ibíd.

19 Reorganizada en 1927 inició sus operaciones el 1°. de enero de 1928 como Banco
Comercial de Monterrey. En 1970 cambió su nombre por el de Banco de Monterrey,

S.A.

° Cincuentenario...

2

(Il)

Hemos dicho que, a mediados del sigfo XVU, seguramente
predominaban en Monterrey las casas bajas, de un solo piso. La mayoría,
qui71Ís, eran una sala, un aposento y la cocina, ésta aparte para evitar el
incendio de la vivienda. Así era en J 658, la del alférez Andrés de Charles.
La del capitán Nicolás de la Serna, fallecido en J663, se componía de dos
salas, la tienda con un torreón encima, otros dos aposentos, cochera y cocina.
En el mismo siglo XVTT los documentos mencionan algunas viviendas
que consistían en una sala y un aposento, con "un alto (cuarto) encima ".
Otras tenían "su jacal encima " cubierto de paja. Hubo casas con un torreón
o torre de vigilancia. En 1626, la iglesia de San Francisco tenía "torre
fuerte" y la casa del capitán Miguel de Montemayor "una torrecilla alta ".
Ya dijimos que la del capitán Nicolás de la Serna, fallecido en 1663 tenía un
torreón y, a principios de 1683, se alude a la torre de las casas reales (antiguo
palacio municipal), donde había vivido el gobernador Juan de Echeverría.
También las casas de María González Hidalgo tenían, a principios del siglo
XVIH, una torre "con un aposento debajó ... "
Las pare-des de las casas eran de adobes o de piedra, tal ez lo que
después se llamó "sillar". Los techos eran, generalmente, de morilllos o de
viguería, algunos estaban cubiertos de tejas, quizás a dos aguas, o con una
"argamasa a modo de hormigón ". El de la iglesia de San Francisco
terminada en 1752, era una "torta de hormigón ". Los suelos se
pavimentaban con losas o ladrillo. Las viviendas más humiides se cubrían
con carrizo, paja o hierba y, quizás, tenían suelo de tie1Ta apisonada.
Algunas casas tuvieron tienda y trastienda. 'En 1664, un informe
municipal mencionaba las ocho tiendas que había en Monterrey.
Las casas de las haciendas y estancias eran tan modestas como las de
Monterrey, aunque había excepciones. A mediados del siglo XVTI las de la
hacienda de Santo Domingo, en el actual municipio de San icolás de los
Garza, cuyos dueños eran el capitán Juan Cavazos y su esposa Elena de la
Garza, eran "muy cumplidas" y cubiertas "de vigas labradas ". Las fincas
rústicas del sargento mayor Jacinto García de Sepúlveda y los capitanes
Lucas García y Bias de la Garza, en los actuales municipios de García Santa
Catarina· y Apodaca, tenían "casa fuerte y torreón ".

568
569

�A principios del sigJo XVIII ya se mencionan las casas "de altos y
bajos", o sea de dos pisos, con balcones. En esos años hay más referencias a
las que tenían zaguán y tienda.
Las casas de María Gonz.ález Hidalgo, que a fines del siglo XVII eran
~'de las mejores de Monterrey", tenían nueve cuartos y estaban valuadas en
4,000 pesos; en 1716 ya se componían de trece piezas. También la ~asa del
sargento mayor Pedro Guajardo, fallecido a principios de l 720, tenía trece
piezas. La que fue del general Antonio Fernández Vallejo, que en 1722
compró María Báez de Treviño en 3,000 pesos, .tenía quince cuartos. El
sargento mayor Antonio López de Villegas era dueño, en 1725, de dos casas
"de altos" una de once piezas y la otra de doce, ésta con un corredor. A
principios de 1726 la casa de Teresa de Guzmán, viuda del capitán Joaquín
de Escamilla, compuesta de cinco cuartos "con su alto y balcón" se valuó
en 3,000 pesos.
A mediados del siglo XVlll la mansión del general Luis García de
Pruneda y su esposa Juana de León llamada la casa grande, ocupaba cuatro
solares y se componía de varias viviendas. La compró, en 1749, su hijo el
general Juan García de Pruneda en 3,000 pesos.
En la segunda mitad del siglo XVIU se mencionan en los documentos
algunas fincas que eran, en realidad, verdaderas residencias.
En 1762 la de Josefa Francisca Cantú, viuda del general Francisco
Ignacio de Larralde, era "de cantería labrada" y, "por lo costoso de su
erección", debía valer 8,000 pesos.
La del general José Salvador Lozano y su segunda esposa Petra Gómez
de Castro se valuó en 1767 en 12,000 pesos; tenía corredores, "altos y
balcones decentemente fabricados ... "
La que fue del general Antonio de Urresti y su esposa María Francisca
de Larralde, se decía en 1769 que estaba techada de viguería y cubierta con
hormigón de piedra y tejas; los pisos eran de ladrillo. La portada, con marco
de piedra labrada, daba acceso al zaguán. Tenía portales, con pilares y arcos
de piedra, y tienda. Las puertas y ventanas eran de madera tallada, con
marcos de cantería. En el interior había dos salas, recámaras y otras piezas.
La que había sido del general Domingo Miguel Guajardo y su segunda
esposa Leonor Gómez de Castro, se decía en 1770 que era "de suntuosa
fábrica" y, en 1784, fue adquirida por el obispo Verger en 6,000 pesos.

La resi?encia almenada del gobernador Ignacio Usel y Guimbarda y su
esposa M3:la Jo~efa de Larralde tenía veinticinco piezas, siendo valuada en
1772 en mas ·de 6,000 pesos.
La finca que en 1780 estaba edificando María Josefa de Larralde, viuda
de Usel y casada con Cosme Damián de Arrese, estaba "fabricada a todo
costo'' y tenía un valor de más de 3,000 pesos.
. Dire~os, por último, que, a principios de 1l94, el sacerdote José
Miguel Sanchez Navarro compró en 6,500 pesos la mansión que había ·sido
del ~eneral Larr~lde. La finca tenía en la plánta baja: antetienda, tienda,
trastienda, zaguan~ antesala, sala y recámara y, además, dos cuartos,
comedor, un pasad1zo, despensa y cocina. En los altos había otras dos salas
d?s rec~aras otro pasadizo y un cuarto bajo entre dos escaleras. En los do~
pisos tema corredores y por supuesto, también cochera y caballeriza. 1

n
Respecto ,a lo~ materiales de construcción diremos que, en los
d_oc~mentos mas antiguos, de fines del siglo XVI y XVII, se mencionan los
s1gu1entes: adobe, piedra madera, lodo, cal, arena y tejas. Si los documentos
se refieren a las _viviendas, se mencionan sucintamente los materiales de que
estaban construidas: paredes de adobes, techos de vigas o morillos etc.
Hubo t~chumbre~ de tejas quizás a dos aguas, como la de la i~lesia
parroquial, menctonada a .mediados de 1673, y de la casa del alférez real
Pedro de Almandoz, descrita a principios de 1705. A principios del siglo
XVIII, las casas de María González Hidalgo y el capitán Juan Esteban de
Ball~stero~ tení~n techos _c?n una "argamasa a modo de hormigón". El
carr_1zo, paJa o hierba se utilizaba en las viviendas más humildes. La casa del
cabildo, cuya construcción se inició en 1653 y concluyó en 1655 tenía techo
de tejamanil.
'
Cuando se dice que las construcciones eran , '{d_e piedra", qu 1z.as se
refieran a lo que _después se _llamó "sillar". Una de; las casas del sargento
mayor Pedro GuaJardo, fallecido en J720 era de trece piezas, construida "de
cal y piedra", y otra compuesta de cuatro cuartos "bajos y altos" era "de
lodo y piedra y revocada con argamasa. .. ·,, En 1722 María Báez d~ Treviño
comp~a en 3 000 pesos la casa que había sido del general Antonio Fernández
V~lle~o? con quince piezas, edificada la mayor parte "de cal y piedra... " A
pnnc1~10 de 1726, en el inventario de bienes del capitán Joaquín de
Eseam1lla, se ase~tó que su casa, de cinco piezas, era "de piedra y adobe ".
Por su parte, su vmda Teresa de Guzmán dijo que estaba construida "de cal
y piedra".

571
570

�La alusión más antigua que conocemos respecto al "sillar", aparece en
un "libro de cuenlas" del convento franciscano de Monterrey, que abarca
los años 1726-1759, donde se asentó, en diciembre de 1726, que se estaba
construyendo la capilla mayor de la iglesia de San Francisco con piedra
sacada a punta de barra... ".2

11

El general José Joaquín de Mier oriega, quien fue gobernador interino
del Nuevo Reino de León, también se refirió al sillar cuando afirmó en 1778
que, en "la mayor parte" del piso de la ciudad, si se excavaba, a una cuarta
o media vara de profundidad "se encuentra con un calichi nobilísimo, que
sirve a la construcción de la iglesia parroquial (ahora catedral), a los
edificio de los vecinos"

yen la construcción de las norias. 3

En 1779 el padre Alejandro de la Garza, cura párroco de Monterrey,
refiriéndose al sillar afirmaba: "la cantera (es) mucha y buena; está en el

Por su parte, el doctor José Eleuterio González (1813-1888), en su obra
Algunos apuntes y datos estadísticos... (Monterrey, 1873 ), página 6, dice:
"los sillares de que se valen para construir sus casas los habitantes de estas
tierras, no son otra cosa sino pedazos de carbonqto de cal impuro y casi
amorfo, pues no se ven cristales de ninguna especie, aunque su dureza es
mediana... "

Se relacionan con nuestro tema las medidas de los solares y la toma de
posesión de los mismos.
A tin~s del si~lo .xyn se decía en Monterrey que los solare de casa y
huerta deb,~n med,r tremta y _tres vara y tercia de frente (casi 28 metros) y
sesenta y se,s varas y dos tercias de fondo (casi 56 metros).

plan o piso de la misma ciudad. .. ". 4

La casa que había sido del padre José Lorenzo Báez de Treviño, que
compró en 1780 el alférez real José Joaquín Canales estaba delimitada con
"pared de silleria" y, la que adquirió en 1788 el padre Matías López Prieto
de José María Sulé, era una sala y un cuarto "de sillería y lodQ. .. 1' . 5
En una información levantada por el gobernador Bahamonde y Villamil
en 1791 Fray Cristóbal Bellido y Fajardo denomina "piedras de sillar" a los
sillares. El mjsmo gobernador, en un informe al virrey Revillagigedo, anexo
a dicha información de 1791, dice que la ciudad estaba asentada "sobre

El 4 de junio de 1682, al darle posesión de un solar a la viuda Juana de
MontaJvo, se asentó que, conforme a las ordenanzas reales, el solar debe
tener "de cuadra
(de frente) treinta y tres varas y de largo (de fondo)
•
,, 9

sesenta y se1s... .

En un documento fechado en abril de 1690 se afirma que "tiene un
solar de casa cien pies de ancho y doscientos de largo que, reducido a
med~da regular de vara castellana, le corresponden treinta y tres varas y
tercia de ancho y sesenta y seis y dos tercias de largo a cada solar... " _,o

piedra firme de cantería, de que es todo el piso de la Ciudad. .. ". 6

. El capitán Ignacio Guerra, alguacil mayor del ayuntamiento
reg,omontano, afirmó en junio de 1694 que "las varas que por ordenanza

A fines del siglo XYill ya se menciona este material de construcción
con el nombre de sillar. Bartolomé de la Serna y Alarcón, en su testamento
fechado el 1°. de agosto de I 796, afirma que su casa tenía "una sala de

debía tener un solar eran ciento, las treinta y tres y una tercia por frente y
las sesenta y tres (deben ser esenta y eis) y dos tercias de longitud. .. ". 11

sillar ". 7

El 2 de octubre de· 1699 se le concedió al capitán Juan de Chapa un
solar de 'cien varas, que por ordenanzas reales se dan y reparten a los

José Francisco Arispe vende, a mediados de 1807, a José Valera una
casa cercada con "tapia de sillares". 8

demás vecinos ... ". 12

En la medición de la casa y solár del capitán Gabriel de la Garza
llevada a cabo en enero de 1700, se alude a "las cien varas de solar, que son

A princ1p1os de enero de 1828 Luis Berlandier y Rafael Chovel,
miembros de la Comisión de Límites que encabezó el general Manuel Mier y
Terán, escribieron en su Diario de Viaje (México, 1850) página 61: "En

las que disponen las reales ordenanzas... ". 13

Monterrey usan, para las construcciones, de una arcilla endurecida bastante
blanda, y no hacen uso de los buenos materiales, que con algún trabajo
pudieran tomar de la sierra inmediala ".

A fines de marzo de 1702, se le mercedó a Salvador de Herrada
Capetillo un solar para casa, corral y huerta de treinta y tres varas y una
tercia de ancho y sesenta y seis varas y dos tercias de largo. 14
•

572

573

�También se concedieron solares cuadrados. En la petición que hizo el
capitán Juan Esteban de Ballesteros para que midieran su solar, en marzo de
1707, se alude a ''las sesenta varas que debe tener por cada costado ..." El
cabildo regiomontano accedió y ordenó la medición "dándole sesenta varas
de frente y sesenta de centro ... ", es decir "sesenta varas _de latitud y sesenta
,, IS
de Iong1"tud ....

sureste de Padre :rvtier y Escobedo, resultando con una extensión de ciento
diecinueve varas (casi 100 metros ). 19 Sin embargo, la extensión de esa
cuadra debió ser mayor pues, al oriente del capitán De la Garza estaba, en la
esquina suroeste de las actuales avenidas Zaragoza y Padre Mier, la casa y
solar que habían sido del difunto sargento mayor José de Treviño y que, en
esa fecha, eran de su viuda Beatriz García.

A principios del siglo XVill se otorgó un so.lar de grandes dimensiones.
El gobernador Vergara y Mendoza concedíó en l 702 al padre Jerónimo
López Prieto un extenso terreno para la fundación del colegio de San
Francisco Xavier. El 7 de enero de 1709 se llevó a cabo la medición del
solar, el cual debía tener doscientas cincuenta varas (21 O metros) de largo
por doscientas varas (l 68 metros) de ancho. La medida no se pudo
completar, debido a los accidentes del terreno. Una nueva medición,
efectuada a principios de 1717, redujo la extensión del predio a doscientas
veinticinco varas (casi 190 metros) de largo por noventa varas y media (76
metros) de ancho. La propiedad tuvo como límites, al norte y sur dos calles
reales (Padre Mier y Morelos) y, al oriente y poniente, dos callejones
(Escobedo y Capitán Emilio Carranza). A fines del siglo XVITT este amplio
terreno fue dividido, trazándose un callejón en medio, que es la actual calle
de Parás. 16

Respecto al ancho de las calles diremos que, 1al llevarse a cabo, en
febrero de 1717, la nueva medición del terreno concedido en 1702 al colegio
de San Francisco Xavier se empezó la medida "dejando las doce varas (10
metros) usuales para la calle real... ", también llamada Principal. 2º Un siglo
y medio después se denominó a esta arteria calle del Comercio y
posteriormente Morelos, la cual fue ampliada en l 930 y ahora es la Plaza
Comercial Morelos. A fines del siglo XVUI el terreno del colegio
mencionado fue dividido en dos manzanas de tierra, trazándose en medio un
callejón al que también se le dieron doce varas de ancho. Es la actual calle
de Parás.

El capitán Bias de la Garza solicita el 10 de abril de 1713 un solar. El
ayuntamiento lo concede, aclarando que deben dársele "las cien varas que
regularmente se les señalan a todos los solares de este Reino desde
.
. l tiempo..
.
mmemoria
. "n
.
A fines de octubre de 1722 Juana de Treviño, viuda de Diego de Ochoa,
vende a Mateo de la Fita y Berri "un solar regular de a cien varas
castellanas", o sea "con treinta y tres varas y tercia de frente y sesénta y
. ue
,J
seis. y dos tercias
centro... .. .is
En Monterrey las manzanas se trazaron, generalmente, rectangulares;
los lados mayores se denominaban "cuadras" y los menores "cabeceras " o
"cabezadas ". Sus medidas eran, sin embargo, muy variables. En el plano de
Monterrey levantado por José de Urrutia en 1765, que es el más antiguo
conocido, aparecen manzanas de distintos tamaños, algunas son alargadas y
otras tienden a ser cuadradas.
A mediados de 1693 se efectuó la medición de la cuadra situada en el
lado sur de la actual avenida Padre Mier, entre la de Zaragoza y la calle
Escobedo. Dicha cuadra, en la que había "seis solares poblados ", fue
medida de oriente a poniente, desde el solar del capitán Pedro de la Garza el
Mozo hasta el del alférez real Pedro de Almandoz, ubicado en la esquina

574

IV

La toma de posesión de un solar se llevaba a cabo arrancando hierbas o
plantas, cortando las ramas de los árboles o lanzando piedras. También ,
paseándose de un lado a otro del terreno, el propietario daba cuchilladas o
estocadas a los árboles.
En la toma de posesión de una casa, quien ejercía la autoridad tomaba
de la mano al beneficiario y lo introducía al interior de la finéa, recorriéndola
por el pasillo los corredores, la sala y los demás cuartos, abriendo y
cerrando las puertas. Luego pasaban al patio y traspatio, donde el interesado
tiraba piedras a los cuatro vientos, arrancaba hierbas y sacaba agua de la
noria o acequia.
El 23 de enero de 1684 se le dio posesión a Gertrudis de la Vega de un
solar para casa, corral y huerta. El justicia mayor dejó asentado: "la cogí de
la mano y, en nombre de su Majestad, le di posesión de dicho solar... "
Luego "se paseó por dicho solar e hizo otros actos de verdadera
posesión .. . " Como había una casa en el terreno, "abrió y cerró puertas... ".2 1
En la posesión de solar a Margarita de la Garza, viuda del capitán Pedro
Flores, el 27 de enero de 1687, ella se "paseó por dicho solar, cavó y
arrancó hierbas e hizo otros actos de verdadera posesión... ".22

575

�A principios de junio de l 693 el maestro ?e escuela ~anuel de
Mendoza tomó posesión de un solar, en el que habta un pequeno cuarto, Y
"entró en el aposento y cerro, la puerta y lavo¡·•b·
vto a rrr... ,.23
.
t

A Juan de Montalvo se le mercedó un solar. El 16 de octubre de 1696
-''se paseó por encima del dicho solar, lo cavó y tiró piedras de una a otra
. , ,, 24
parte, haciendo otros actos de verdadera y rea l poseszon. .. .
El 15 de enero de 1700, el capitán Gabriel de la Garza toma posesión de
un solar en el que había una casa. Y "se paseó por dicho sol~r, cav~., tiró
piedras, y de la casa echó fuera lo que dentro estaba; cerro y abrw las
., 25
puertas ... .
En la posesión a Salvador de Herrada Capetillo de un solar, en marzo de
1702 se asentó: "le cogí de la mano... y le metí en las tierras y, en señal de
pose;ión, se anduvo paseando, arrancó hierbas, quebró ramas, e hizo otros
- Ies de poseswn.
. , .. .. .26
actos y sena
En febrero de 1717 el alguacil mayor del cabildo reinero dio posesión
del terreno en que estaba el colegio de San Francisco Xavier a su rector, el
padre jesuita Francisco Ortiz. Y, tomándolo de la mano, se llevaron a cabo
"los actos que se acostumbran de verdadera posesión, arrancando hierbas Y
. do pie
. dras .. . .. .21
tiran
A principios de noviembre del mismo año, el teniente de alguacil ma~or
le dio posesión, al citado padre Ortiz, de un solar en. la a~tual avernd~
Hidalgo: "le cogió de la mano, lo paseó por la refenda tierra, arranco
zacates, tiró piedras y derramó agua de la acequia ... ". 28

V

Cuando el gobernador Martín de Zavala llevó a cabo, quizás en 162.6, la
traza definitiva de Monterrey, debió hacer el reparto de solares a los vecmos,
quienes tenían la obligación de construir sus casas y r~~idir ~". ellas. Sin
embargo, años después muchos de ellos y sus familias v1v1an en las
haciendas y estancias.
Monterrey fue, durante largos años, una "ciudad fantasma", un villorrio
con algunas casas dispersas y abandonadas. El gobernador Zavala Y el
ayuntamiento regíomontano conminaron frecuentemente a los pobladores a
que tuvieran habitada su casa de la ciudad.

De las actas de cabildo se deduce que, durante mucho tiempo,
Monterrey estuvo prácticamente despoblada. El 2 de julio de 1635 el cabildo
ordenó a los vecinos que, en el término de seis meses, construyeran sus
viviendas, bajo pena de cien pesos en reales, que serían aplicados a obras
públicas, debiendo vivir en ellas seis meses del año. El gobernador ratificó
dicho acuerdo. Sin embargo, la mayor parte de los vecinos no cumplió la
orden, alegando "su mucha necesidad" ya que sus haciendas y estancias
habían tenido un grave quebranto debido a "las ~erras que ha padecido
este Reino, esterilidades e inundaciones... '' Considerando lo expuesto por
los pobladores, se suspendió el cobro de las multas. 29
El 30 de julio de 1635, el procurador general Juan de Taranco Vallejo
presentó ante el cabildo regiomontano un interesante informe. Afirmaba que,
desde la fundación de Monterrey hasta ese día, se1 habían repartido a los
pobladores tierras, aguas y encomiendas para que s asentaran y tuvieran
casa en la ciudad, la cual debía estar haqitada seis meses del año. Debido a
que no se había cumplido con dicha obligación, "esta ciudad (Monterrey) va
en disminución y está montuosa... " Los pobladores vivían fuera de la ciudad
'y tan solamente vienen (por) la Pascua Florida y se hospedan en las pocas
y cortas casas de los vecinos que aquí asisten ... " Por último pedía que se
obligara a los pobladores a tener casa en la ciudad. 30
En agosto de 163 5 el gobernador Zavala ratificó nuevamente el acuerdo
del cabildo. Decía que debido al incumplimiento de lo ordenado por la
autoridad, Monterrey, 'en lugar de ir a más iba a menos, y no había forma
de calles ni plaza ni otras cosas convenientes a la ciudad, y más (siendo)
metrópoli, como la intitulan en la fundación de ella... " Añadía que los
pobladores habían descujdado su obligación de tener caballos y armas para
la defensa de la tierra. Ordenaba al alcalde mayor y capitán a guerra de la
ciudad de Monterrey que, cada cuatro meses, redactara una lista anotando las
armas que tenía cada poblador. Cada uno debía poseer dos ternos de armas,
caballos, cotas, escarcelas, sobrevista, chimal y dos arcabuces. Quienes no
pudieran tener todas las armas debía, por lo menos, contar con arcabuz, cota
y chimal. Todos deberían presentarse cada cuatro meses en la ciudad "con
sus caballos y armas", con el fin de efectuar la ceremonia llamada
"alarde ". 31
El cabildo afirmaba que los vecinos "gozaban de todos los honores",
pero "sin hacer de su parte cosa que fuese en lustre" de la ciudad. o había
casas "por tenerlas casi los más (de los vecinos) en sus haciendas, con que
no acudían a la dicha ciudad y estaba ya (Monterrey) eriaza y llena de
mezquites y tan montuosa que no parecía población... ".

577
576

�Zavala ratificó e,) acuerdo del cabildo el 1° de enero de 1636.32 Como
los vecinos no habían cumplido, el gobernador ordenó que, en un plazo de
seis meses, se embargaran los bienes de quienes no habían aeatado las
órdenes. Las viviendas debían tener, por lo menos, sala y aposento.
• Monterrey era una aldea deshabitada. En la sesión del ayuntamiento
celebrada el 6 de febrero de 1636 se dijo que, debido al abandono en que se
bailaban las viviendas, "está toda esta ciudad montuosa y, de tal modo, que
apenas parece hay población en ella... "
Los más destacados pobladores dieron sus razones para no tener casa
habitada en Monterrey. La mayor parte aducía "la continua guerra" con los
indios, "los temporales y la/alta de bastimentas... ". 33
En diciembre de 1635, Gonzalo Femández de Castro dijo no haber
cumplido "por los inconvenientes de estar sembrand0 y cogiendo los
maíces, cosa que tanto importa al bien común ... "; afinnaba que los
pobladores estaban en una difícil situación, debido a "la continua guerra
que de más de diez años a esta parte (desde antes de 1625) no~ han d~do los
naturales.. . " (Folio 2) Por su parte, en marzo de 1636i Miguel Sanchez
Sáenz afirmó que, "por el año de treinta y tres", se h'izo la paz con los
indios rebeldes, después de "más de doce años... de continua guerra.. . '\ es
decir iniciada hacia 1621 ; por lo cual los pobladores "quedamos de todo
punto destruidos ... " (Folio 19) A mediad.os de 1636, Blas de 1~ Garza Y
Alonso de Treviño afirmaron que la mayona de los pobladores habitaban sus
casas de Monterrey "por lo menos dos meses, los menos ocupados del
año ... ", añadiendo que obligarlos a vivir en la ciudad _
sería "la total
destrucción de nuestras haciendas... ", pues tendrían ciue desampararlas.
(Folio 31) En agosto del mismo año un grupo de pobladores alegaba: "es
notorio y consta· que habemos defendido la dicha ciudad (Monterrey) con
nuestras propias armas y caballos, a nuestra costa, en tiempos continuos de
diez años que duró (la guerra contra los naturales). .. ", añadiendo que eran

pocas las viviendas que habían quedado en pie después de la inundación
ocurrida unos años antes; afirmaba: "los enemigos nos robaron y hurtaron
nuestros ganados, sino también nos quemaron y destruyeron nuestros
ranchos y casas, talándolas de todo punto con incendios que cada día nos
daban. .. "; concluían que no había casas en Monterrey debido a la
inundación que "en los años pasados en ella sobrevino, pues apenas quedó
casa alguna que no se arruinase y cayese y, si algunas quedaron, estuvieron
con grande riesgo de ruina .. . " (Folio 36 y vuelta) Por último, a mediados de
abril de 1637, otro grupo de pobladores alude a "un diluvio y tempestad que
de poco tiempo a esta parte sobrevino, por cuya causa se¿cayeron muchas
casas, y aún las viviendas y celdas del convento del Sr. S. Francisco, con ser
lo mejor parado de la dicha ciudad. .. " (Folio 33 vuelta) Quizás éstos se
578

hayan referido a la inundación ocurrida en septiembre de 1636, mencionada
por el cronista Alonso de León (Relacién, discurso tercero, capítulo VII).
El 2 de junio de 1643, el gobernador ratificó otra vez la decisión del
ayuntamiento de multar con cien pesos a quienes no habían edificado sus
moradas. Insistió, además, en que las viviendas tuvieran, "por lo menos, sala
y aposento... " Quienes no cumplieran, no podrían ~cupar cargos públicos.
Las casas debían estar habitadas durante la Pascua, la Semana Santa y el día
de Corpus Christi, debiendo estar terminadas el día de Navidad de ese año.
(Actas del Ayuntamiento de Monterrey. Monterrey, 1994. Vol. l. Págs. 122124).
Una década después, el día de Pascua de Reyes de 1653, se dio a
conocer una orden de Zavala quien "por última vez", copminaba a los
vecinos a construir sus viviendas. Transcurrié ese l¡lfiO sin que se acatara
dicha orden. El 23 de marzo de 1654 el gobernador Zavala advirtió que, aún
cuando se había caído en "inobediencia", él estaba dispuesto a escuchar a
los remisos "para que aleguen lo que les covenga... ".34
En un documento sin fecha, que debe ser de 1653 ó 1654, intitulado
"Razón de los vecinos de la ciudad de Monterrey, parroquianos y
domiciliarios de ella ", se asentaron los nombres de quienes tenían casa y

quienes aún no la construían. En dicha lista aparecen 22 hombres y 3
mujeres, a cuyos nombres se les anotó "tiene casa", y otros 23 hombres y
una mujer con la anotación "no la tiene ". En total 45 hombres y 4 mujeres.
(Véase Apéndice).
En 1655 el cabildo pidió al gobernador suspendiera la ejecución de las
penas, pues había el peligro de que se despoblara el Nuevo Reino de León.
Añadía que el despoblamiento era "mayor daño e inconveniente " que el
hecho de no tener casas que dieran "lustre " a Monterrey. El 29 de abril
Zavala accedió a la petición, advirtiendo que las órdenes dadas eran para
bien de "la población, lustre y decoro" de Monterre~. El cabildo debía dar
un nuevo plazo a los vecinos reacios quienes, mientras tanto no podrían
ejercer cargos públicos ni obtener mercedes de tierras y aguas ni
encomiendas.35
Zavala comunicó al cabildo el 4 de· mayo que, habiendo remitido la
causa al licenciado Juan Ruiz, abogado de la Real Audiencia de México, éste
afirmó que debía darse cumplimiento a las órdenes dadas.36
El 15 de mayo el cabildo dio a conocer que el ,gobernador les había
comunicado el ''parecer " del asesor letrado advirtiéndoles que las viviendas
debían tener, a lo menos, sala y aposento, ambos cubiertos de terrado, ,
579

�puertas y ventanas. Además se dio el plazo de un mes para que, quienes aún
no las habían construido, presentaran sus 'defensiones" en dicha causa. 37
Al concluir el nuevo plazo, sólo algunos vecinos habían solicitado que
se les excluyera de dicha obligación. Varios alegaron haber lomado parte en
ll:I. campaña militar contra los indios "en El Pilón (ahora Montemorelos). .. "y
aludían a "la muerte de los soldados de la sierra" y a "la guerra de hacia el
norte", cuya expedición se encomendó al capitán Bias de la Garza.
En 1656 el cabildo ordenó que, desde el primero de agosto hasta
mediados de septiembre, se presentaran las "defension(#s" de quienes no
tenían casa en Monterrey. 3~
El gobernador y el cabiJdo habían insistido, durante más de dos
décadas, en la obligación de los pobladores de tener casa en la ciudad y
habitarla, como lo establecían las Ordenanzas de Nuevas Poblaciones de
1573. El 2 de septiembre de 1658 el cabildo comunicó al gobernador haber
realizado las diligencias para el cumplimiento de sus órdenes pero, como en
otras ocasiones, la mayor parte de los vecinos alegó no poder construirlas. 39
El gobernador Zavala recordó el cumplimiento de las reales ordenanzas
cuando, el 4 de noviembre de 1662, mandó a los vecinos de Monterrey que
vivían fuera de la ciudad, en sus haciendas y estancias, que "fabriquen y
edifiquen sus casas en ella" y, a los que las tuvieren ''inhabitables o
arruinadas, las reedifiquen y reparen. .. " Las viviendas debían estar
habitadas por ellos, o "por algún hijo o yerno", por lo menos cuatro meses
del año. Qt1ien ·no cumpliera en el plazo de seis meses, sería multado con
cien pesos en reales. Los que, después de otros seis meses, no hubieran
edificado o reedificado sus casas, serían considerados "indignos" de las
mercedes recibidas en nombre de Su Majestad, perdiendo su calidad de
vecinos y los privilegios que tenían como pobladores. 40

VI
La encuesta de 1791

En 1791 el gobernador Bahamonde y Villamil levantó una importante
información, en la que declararon ocho testigos, a quienes se calificaba como
"sujetos de toda integridad e imparcialidad". El interrogatorio constaba de
nueve preguntas, relativas a Monterrey, y su fin era demostrar las ventajas
que tenía esta ciudad para que en ella se estableciera la sede del obispac¡lo del
Nuevo Reino de León. 41
,
580

Los ocho testigos fueron: Roque Tato, Francisco de Cuevas, Manuel de
Sada, ~omingo de Aldasoro, Andrés de Ayarzagoitia, Julián de Arrese, fray
Antonio de la Vera y Gálvez y fray Cristób¡1I Bellido ,YFajardo.
~a séptima pregunta es la que más nos interesa, pues se refiere a los
matenaJes de construcción "para casas y edificios".
Todos los testigos coincidieron en que los montts y arboledas cercanos
a Monte_rrey eran "abundantísimos" en leña y madera para las
construcciones. Uno de los testigos puntualizó que una tabla "competente"
valía tres reales y una viga ocho reales; la fanega de cal costaba un real.
A. meno,s de una legua de Monterrey había pinos, nogales, encinos,
mezquites y ebanos. Los cedros se conseguían a doce leguas.
La madera se usaba para techos, coches, carretones "y demás ". El
"rico" ébano para labrar "piezas delicadas".
El ''sillar ", al que denominan "piedra de cantería", se sacaba de "todo
el_piso de esta ciudad". Las construcciones eran a muy bajo costo pues del
m1sm~ solar en que se edificaba una casa, "sale toda la piedra que se
necesita para la construcción de ella... "

La piedra para las bóvedas se traía en carretas desde una distancia de
ocho leguas.
La cal Y la arena eran del río Santa Catarina pues en él abundaba la
piedra grande que llamaban ''azul ".
El yeso era "abundanlísimo '' en la Siyrra Madre y en los cerros que
rodean a Monterrey.
Es_tos materiales de construcción eran muy solicitados por los vecinos
de Salt1ll0, quienes los utilizaban en la edificación de sus viviendas.
Sin embargo, dos de los testigos aportaron más datos: fray Antonio de
la _Yera y Gálvez, médico del obispo Verger y fray Cristóbal Bellido y
FaJardo, guardián del convento franciscan0 de Monterrey.
Fray Antonio afirmó que si los vecinos de la ciudad quisieran librarse
de la~ molestias _del ~alo~ d:berían construir sus casas "con techos altos y
sufi~rente capacidad . Anad1a que la mayor parte de la ciudad y sus casas
debido a.su proximidad a la Sierra Madre y al Cerro de la Silla, estaban
"arrinconadas", no teniendo el airé "la libertad que p udiera ".
581

�El obispo y el gobernador estaban de acuerdo en que la población se
extendiera hacia el poniente, por ser más alto el terreno, y hacia el norte,
donde había una llanura de más de dos leguas con agua suficiente.
Las sierras, cerros y lomas en la jurisdicción de Monterrey estaban
."todas pobladas de crecidísimos y gruesos árboles, como son ~ncinos,
pinos, ébanos, nogales y otros muchos que no sabe sus nombres... "

Por otra parte, en La jurisdicción de Monterrey había encinos, robles,
álamos y "otra especie " de nogales, con cuyas maderas se construían coches
y ~arretas. 43
·
El informe del gobernador Bahamonde,1791

A la información Levantada en 1791, que acabamos de mencionar, fue
anexado un informe del gobernador Bahamonde al vfrrey Revillagigedo.

En los ríos inmediatos a la ciudad abundaban los sabinos y álamos
"muy altos y gruesos ". En los llanos había "muchos y muy gruesos"
mezquites cuya madera es "cuasi incorruptible ".

La piedra de cantería para las bóvedas, "el tezontle que llaman aquí ";
la cal, arena, yeso y barro para ladrillos, se conseguían en abundancia tan
cerca y a tan bajo precio que el costo de las obras era la cuarta parte de lo
que en otros lugares.
Por último, fray Antonio refirió que en 1786 el obispo Verger había
comprado en Saltillo tres "piedras para escalones", a veintiocho reales cada
una, cuyo precio en Monterrey era, cuando mucho, de tres reales cada una. 42
Fray Cristóbal Bellido y Fajardo afirmó que las orillas de los ríos
estaban pobladas de "gruesos, altos y hermosos " sabinos, de donde se
sacaban tablas y viguería. Los pinales de la Sierra Madre; inmediata a esta
ciudad, "son muchos y buenos pero poco usados ", por ser "más consistente
y de mejor color " la madera de los sabinos. Además, las viviendas humildes
eran techadas con cáscaras de sabino.

El gobernador afirmaba: "no sé cuál sería la causa de que los
pobladores se establecieran y formaran su poblado en el sitio en que al día
se mantiene esta Ciudad, dejando el mayor espacio y terreno por el norte
tan libre y desembarazado... ".44
Añadía que, si Monterrey se hubiera establecido al norte del Ojo
Grande, "serviría dicho manantial a toda la población... " Además afirmaba
que la ciudad estaba asentada "sobre piedra firme de cantería, de que es
todo el piso de la Ciudad. .. ". 45

Insistía en que si se hubiera planeado la ciudad con mayor reflexión los
vecinos no padecerían tanto los rigores del frío y el calor. Respecto al
agobiante calor del verano reinero, éste podría ser menor "disponiendo las
calles con más amplitud y fabricando las viviendas en distinta forma y
proporción. .. ", pues "se sofocaría menos el aire y, soplando así con más
desembarazo, templaría el calor del sol... " Sin embargo, añade que las
construcciones recientes "se disponen con mejor proporción... ". 46

Por fin asienta que los materiales de construcción "son tan abundantes
Añadió: "Las canteras y minerales de piedras de sillar para edificios,
se hallan dentro- de los solares de las casas... " Las cales y las arenas se
sacaban del cauce del río Santa Catarina y los yesos se hallaban, "con mucha
abundancia ", en las sierras.

y de comodidad que, con mucho menos costo que en otra parte, se fabrica en
esta Ciudad. ".47

más un real y medio. El yeso y la arena tenían un costo menor.

Otra interesante opinión es la del doctor Gaspar González de Candamo,
gobernador interino de la Mitra, quien en un informe dirigido al virrey y
fechado el 17 de octubre de 1791, decía refiriéndo e a Monterrey que "su
vecindario (es) corto y pobrísimo" . Añadiendo: "Dentro de ella misma se
saca piedra de sillarería (o sillería) y, en las inmediaciones, se encuentran
maderas muy a propósito para edificios... " Concluye que "abunda más (que
Saltillo y Linares) en materiales para edificar a menos costo... ".48

Respecto a las maderas, abundaban el nogal, ébano mezquite y, como a
quince leguas de Monterrey, el cedro que se usaban para viguería y
tablazón, así como en mesas, sil las y bancas "curiosas".

Una década antes, en 1779, el padre Alejandro de la Garza, cura párroco
de Monterrey, había hecho unas declaraciones que coinciden con las de
179 l. Afirmó que los materiales de construcci ón "esfán dentro de la misma

Sobre el costo de los materiales dijo que "un sillar de piedra blanca,
sacado y cortado, de siete ochavas de largo con una tercia de grueso ", no
llegaba a un real, "porque dan diez por un peso". La fanega de cal de
"piedra azul", que era "la más exquisita por muy blanca y fina '', valía a lo

ciudad, con tanta comodidad que, lo que en otros lugares costará ciento,
aquí será con diez ". Concluyendo: "la cantera es mucha y buena; está en el

582

583

�plan o piso de la misma ciudad. La arena en el río que esta a un tiro de
escopeta de la plaza. La cal la queman finísima, de piedra azul del mismo

, ,,-19
rlO.

Apéndice

Nómina de los vecinos de Monterrey que tenían casa y de los que aún
no la construían.
"Razón de los vecinos de la ciudad de Monterrey, parroquianos y
domiciliarios de ella". Documento sin fecha; debe ser de 1653 ó 1654. Total
de vecinos inscritos: cuarenta y cinco hombres y cuatro mujeres.
Tenían casa veintidós hombres y tres mujeres: Bias de la Garza, Juan
Cavazos, Pedro de la Garza, José de Ayala Juliana de Quintanilla, Mónica
Rodríguez, Diego de Montemayor, Francisco Báez de Benavides, Alonso
García "tiene casa de Jacal ", Juan Serrano, Alejo de Treviño, María
Navarro, Sebastián García, Andrés de Charles, Francisco Pérez de Escamilla
"la tiene empezada", Leonardo de Mendoza, Diego de Solíli, Juan Martín de
Lenna, Pablo Sánchez, Nicolás de la Serna, Francisco Sánchez de la Barrera,
Diego de Ay.ala "la ha empezado a hacer ", Francisco de Urrutia, Bemabé
González y Andrés López.
o tenían casa veintitrés hombres y una mujer: Juan de la Garza
Lázaro de la Garza, Bias de la Garza (hijo), Pedro Flores, Juan Flores,
Gregario Fernández, Francisco de Iribe Vergara, José de la Garza, Juan de
Olivares, Jacinto García de Sepúlveda, María Rodríguez, Diego Fernández
(de Castro), Bartolomé González, "los quatro hijos de Juliana de
Quintanilla que han ocupado cargos... ", Diego Rodríg4ez de Montemayor
José de Treviño, Juan de Montalvo, Pascual de Montalvo Leonisio de
Lerma Esteban de Lerma y Francisco Botello.

3 Civil, volumen 114, año 1778, expediente 11, folio 76 vuelta. Archivo Municipal
de Monterrey.
4 Mons. Aureliano Tapia Méndez: Obispado del Nuevo Reino de León. Monterrey,
1988, p. 80. La Catedral del Nuevo Reino de león. Monterrey, 1989, p. 73.

Protocolos, volumen 18, años 1774-1779, número 156, y volumen 20, años J7861789, número 149. Archivo Municipal de Monterrey.

5

6

Civil ;volumen 147, año 1791 ,

7

Protocolos, volumen 23 años 1796-1797 número 64, folio 108. AMM.

8

Protocolos, volumen 27 ai'ios 1805-1807, folios 244 vuelta y 245 . AMM.

9

Civil, volumen 23, años 1693-1697, expediente 7, número 4, folio 4 vuelta. AMM.

°

Civil volumen 15, años 1681-1689, expediente 8, folios 7 vuelta y 8, y volumen
19, años 1690-1698, expediente 5, folio 10. AMM .

1

11

Civil, volumen 19, años 1690-1698, expediente 12, folio 3. AMM .

12

Civil, volumen 23, años 1693-1697 expediente 7, número 14, folios !4 vuelta y

15. AMM.
13

Civil, volumen 24 años 1700-1701 , expediente 4, folio 2. AMM .

14

Civil volumen 26, año 1703, expediente 2, número 5, folio IO. AMM .

15

Civil, volumen 34, año 1707, expediente 7, folios 1, vuelta y 2. AMM .

16 Medición de 1709 en Civil, volumen 36, año 1709, expediente 19, folios 4 a 5
vuelta . Medición de 17 17 en Civil , volumen 44, año 1717, expediente 23, foli os 4
vuelta y 5. AMM .
17

(Civil , volumen 7, años 1650-1654, expediente 15, folios 57 y vuelta.
Archivo Municipal de Monterrey).

" Testim onio de diligencias practicadas. . "

expediente 12, folios 40 vuelta y 47. AMM .

18

Civil, volumen 40, año 1713, exped iente 3, fol io 2 vuelta. AMM .
í

.

Protocolos, volumen 11, ai'ios 1717-1725, número 69. AMM .

19

Civil, volumen 19, años 1690-1698, expediente 12, fol io 7 vuelta. AM M.

20

Civil, volumen 44 , año 1717, expediente 23, folios 4 vuelta y 5. AMM .

21

Civil, volumen 19, años 1690-1698, expediente 5, folio 3 vuelta. AMM.

otas bibliográficas
Protocolos, volumen 22, años 1793-1795, número 106. Archivo Municipal de
Monterrey.
2

Xavier Mendirichaga: El templo de San Francisco de Monterrey. Monterrey,

22 Civil,

volumen 35, año 1708, expediente 20, folio 3 vuelta. AMM .

1983, p. 12.
23

Civil, volumen 19, años 1690-1698, expediente 12, folio 7 vuelta. AMM .
585

584

�24

Civil, volumen 22, aflos 1697-1702, expediente 18, folios 3 y vuelta. AMM.
25 Civil, volumen 24, años 1700-1701, expediente 4, folio 2 vuelta. AMM.

42 Declaración de fray Antonio de la Vera y Gálvez en "Testimonio de las
diligencias practicadas ... ", folios 22 a 31.
41

26

Civil, volumen 26, año 1703, expediente 2, número 5, folio l O vuelta. AMM.

P Protocolos, volumen 11 , años 1717-1725, número l folios 6 vuelta y 7. AMM.
28

Cjvil, volumen 44, año 1717, expediente 21 , folio 2. AMM.

Expediente sobre la obligación de los vecinos de Monterrey de construir sus casas,
años 1635-1636 y 1653-1658. Civil, volumen 7 años · 1650-1654, expediente 15,
folios 63, vuelta 64 . AMM.

29

°Civil, mismos volumen y expediente, folios 38 y vuelta. AMM.

3

31

Civil, mismos volumen y expediente, folios I y vuelta. AMM .

32

Civil, mismos volumen y expecfiente, folios 4 y vuelta. AMM.

33

Civil, volumen· 7, años 1650-1654, expediente 15. Véanse .los folios en el texto.

Declaración de fray Cristóbal Bellido y Fajardo en "Testimonio de las diligencias
practicadas ... ", folios 31 vuelta a 43.

44

"Testimonio de las diligencias practicadas ... ", folio 46 vuelta.
t

45

'Testimonio ... ", folio 47.

46

"Testimonio ..." folio 54.

47

"Testimonio ...", folio 57 vuelta.

48

José Eleuterio González. Colección de noticias y documentos para la historia del
estado de Nuevo León ... Monterrey, 1867, pp. 130 y 133.

49

Mons. Aureliano Tapia Méndez. Obispado del Nuevo Reino de León. Monterrey,
1988, pp. 80 y 81 . La Catedral del Nuevo Reino de l eón. Monterrey, 1989, p. 73 .

'

AMM.
34

Civil, mismos volumen y expediente, folios 41 y vuelta. AMM.

35

Civil, mismos volumen y expediente, folios 63, vuelta y 64. AMM.

36

Civil, mismos volumen y expediente, folios 64 vuelta. AMM'.

37

Civil, mismos volumen y expediente, folios 66. AMM.

38

Civil, mismos volumen y expediente, folios 73 y vuelta. AMM.

39

Acuerdo del cabildo de l 658 en Civil, volumen 7, años 1650-1654, expediente

4-A. AMM.

"Providencias del buen gobierno (del gobernador Martín de Zavala) ..." Civil,
volumen 13, años 1672-1679, expediente 11 , folios I vuelta y 2. AMM.

40

"Testimonio de las diligencias practicadas (en 1791) por el GoJemador del N uevo
Reino de León (Manuel Bahamonde y Villamil), sobre el paraje donde se podrá
poner la capital de este Obispado ..." Civil, volumen 147, afio 1791 , expediente 12.
Informe del gobernador Bahamonde en folios 43 vuelta a 66. Los folios están sin
numerar. Archivo Municipal de Monterrey. Publicado por el doctor José Eleuterio
González en Obras Completas, tomo III, Monterrey, 1887, pp. 391-472. El informe
del Gobernador Bahamonde en las pp. 443-472.
41

586

587

�LA REPÚBLICA ESPAÑOLA EN MONTERREY

Santiago Roel García
Ex-Canciller de Relaciones Exteriores
Fue muy fácil para mí hacer una liga psíquica permanente con la
República española y con el EXILIO ESPAÑOL.
Nací en un hogar .republicano: mi padre fue revolucionario,
progresista, demócrata y li_beral e historiador por añadidura.
Y mi madre, liberal también y descendiente del primer Gobernador
liberal de mi estado.
Por tanto, genéticamente ya estaba preparado para sostener esta
posición ideológica~ Así fui educado, así me gustaba y aún creo en ella.
Además yo era aficionado a la literatura clásica de la Edad de Oro,
enamorado de España y pendiente, por los medios masivos de comunicación
de la guerra civil española.
Tuve noticias de García Lorca en una primera lectura de "Doña
Rosita la Soltera" obra que fue extraída subrepticiamente de España y
entregada al entonces Subsecretario de Hacienda Don Antonio Armendáriz,
un poco después de su cobarde asesinato en Agosto del 36 cerca de Viznar,
por el camino de Alfácar.
Desde entonces me aficioné a la poesía de los nuevos valores de la
República.
De manera que, cuando los españoles refugiados llegaron a México,
ya estaba preparado ideológica y anímicamente para recibirlos. Ellos se
diseminaron por la República y en el caso de Nuevo León, fuero n acogidos
con gran afecto y admiración en mi Estado natal.
Voy a dar aquí, en este acto conmemorativo y en calidad de
homenaje a su memoria y respeto por este Ateneo, mis vivencias del primer
contacto real con la República.• a través de los refugiados trasterrados, para
rescatar, con nostalgia, algunos rasgos de sus bellas, tristes y dramáticas
biografías.

589

�Como los conocí, me es posible hablar de mi experiencia con ellos
en Monterrey y con muchos otros que nos visitaban y dictaban cursos en la
Universidad Autónoma de Nuevo León.

Cárdenas

"Fue la hora de un hombre y la hora de un pueblo,
cuando el barco enfilaba la bocana del puerto
ya abría el sol sus rayos como un !::apullo lento:
asomó Yeracruz su perfil marinero.

La mayoría eran intelectuales o profesionales de alguna carrera. De
inmediato, los republicanos se dedicaron a trabajar y a ser productivos. Se
integraron rápidamente a la sociedad regiomontana formando parte de
instituciones educativas, asociaciones de escritores, escu~las de Derecho,
Medicina, Economía y Humanidades.

Atrás quedaba España con su sombra y sü miedo.
Enfrente estaba México.
Derribadas las frentes, desangrados los pechos,
los hombres como arenas de cristales espesos
y las mujeres altas como torres de hielo.

Pocos iniciaron modestos negocios que con el tiempo florecieron . La
principal característica de los republicanos que se ~vec!~daron e~ el Nu~vo
Reino de León era -fácil es adivinarlo- su determmac1on para ttrar la vida
hacia adelante.

¿Qué éramos ante el signo del mañana? ¿Qué
éramos?
De pronto se hizo añicos de luces el silencio
y una gran muchedumbre de voces respondieron:
¡VIVA LA ESPAÑA LIBRE!
las mujeres se irguieron y mostraron sus niños como
radmos tiernos, los hombres restallaron como trigales secos
los ancianos lloraron y todos comprendieron
¡ERAMOS MEXICANOS!

Eran serios, responsables, dignos y claros exponentes de la Espai'la
del Cid, de Unamuno, de Antonio Machado ... y por supuesto, de la España
Europea del siglo XX cuando todavía no se soñaba con integrarla a la C.E.E.
En consecuencia: recibirlos, conocerlos y hacernos sus amigos, fue
TODO UNO.
En Monterrey los apreciamos en toda su valía.

Campesinos y obreros abrían sus costados
y sus brazos enérgicos
y un hombre avizoraba gravemente a lo lejos:
¡CARDE AS!
Que tu nombre arda en todos los pechos,
Como en todas las frentes el nombre de tu pueblo.

Tocábame en suerte entonces ser catedrático de la Universidad
Autónoma de Nuevo León y manejar, además, la Dirección de Extensión
Cultural Universitaria. A través de mi Departamento se promovía la cultura
general en todas las Facultades de mi Alma Mater.

Pedro Garfias
Convención Republicana

Ahora bien el primer impacto que recibimos los regiomontanos de
esta clara sangre liberada, fue el catorce de Abril de 1941, cuando llegó un
importante grupo de republicanos procedentes de la Capital de la República,
quienes unidos a los pocos que habían llegado previamente a Monterrey,
celebraron conjuntamente tan señalado aniversario.
El acto tuvo lugar en el Aula Magna de la Universidad ubicada en el
antiguo Colegio Civil de histórica memoria.
El grupo estaba integrado por una diversa gama de personalidades
que se habían acogido al asilo mexicano auspiciado por Lázaro Cárdenas.
590

Allí tuvimos, los universitarios de Nuevo León y regiomontanos en
general, nuestro primer contacto con el EXILIO.
Se pronunciaron discursos, se discutieron hechos y c_on el clásico
temperamento hispano, discutieron entre sí. Alguno de ellos, _disgustado con
la aseveración de un orador, salió pisando fuerte por los pasillos de madera
del aula.
Traslucían todos el dolor de quienes habían perdido recientemente su
Patria.
Al final de ésta, que pudiéramos llamar CONVE CIÓ , se pusieron
de acuerdo después de un auténtico ejercicio democrático, con plena libertad
59¡

�de palabra que México les había garantizado y concordaron en este evento
tres cosas fundamentales:
"
a) En el ideal de la República en el exilio.
b) En recordar con ternura de padres a los seres queridos perdidos en
la guerra o a sus compañeros de causa que habían dejado enterrados
en vida en las cárceles franquistas o muertos para la eternidad en la
noble patria de Quevedo y de Cervantes; y por supuesto,
c) En su amor sin mácula por España agradecimiento por la
hospitalidad mexicana.

La C:apital en lo~ años cuarenta era una ciudad recoleta, tranquila,
segura_ familiar y cammable. Fue la época de la integración de los
republicanos a su nueva patria y así la conocieron. El cielo era azul las
panaderías olían a pan y en los mercados se percibían olores a frutas, fl~res,
aves~ carne, pescados y ~xquisiteces de la comida mexicana. Se podía
cammar del brazo de la muJer amada sin que nadie se metiese con uno y sin
temor a asaltos, robos, secuestros y demás plagas actuales.

.

El mundo se entreabre a mi camino;
Dicen que el mundo es grande ...
Pero había tantos mundos todavía
Que descubrir entre tus besos, MADRE."
Pedro Garfias

Mi tarea como director de extensión cultural era contratar
intelectuales de todas las especialidades del saber humano para que dictaran
sus cátedras en nuestra querida universidad. Lo mismo invitaba filósofos que
abogados ingenieros, matemáticos, médicos que músicos, literatos,
politólogos, economistas humanistas y pensadores en general.
La República fue pródiga en esa aportación.
En estos ires y veQires visitaba COI) frecuencia la Ciudad de México
y me hospedaba en el Hotel Ritz de la calle Madero.
Cercano estaba y aún está el templo de La Profesa; una iglesia llena
de Historia que fue centro de la conspiración en contra de la Constitución de
Cádiz que pretendió imponerse a ueva España en 1820 y que nos hacía
también recordar el afrancesamiento de la época porfiriana a fines del siglo
592

" ... desde las puertas de la Profesa
hasta la esquina del Jockey Club
no hay española, yanqui o francesa
ni más bonita ni más traviesa
que la Duquesa que adora a veces
el Duque Job."
Gutiérrez ájera ...

Lo Años Cuarenta ...

"España de tiniebla y de amapola,
¿cómo estos verdes frágiles
pueden fingirte ante mis ojos duros
que vienen deslumbrados de mirarte?
El corazón me pesa como un monte,
Mis pasos se retardan esperándote,
Tiro de ti, como un barquero tira
De su barca a la orilla de los mares.

XIX de Gutiérrez Nájera, fundador dé la revista "AZUL" quien -ármaba con
el pseudónimo del "Duque Job" y que, según JUSTO SIERRA, representaba
"la flor de otoño del romanticismo mexicano" .

Desde mi cuartel general contrataba a los más destacados
intelectuales, dignos de ser escuchados por los universitarios de mi tierra.
lgual contrataba a mexicanos que a extranjeros y por supuesto, los favoritos
eran los republicanos del exilio, a quienes admirábamos más en la medida en
que los conocíamos mejor.

Gao : Con ul Honorario de la Univer idad

Uno de los primeros que contacté fue el filósofo José Gaos
discípulo de Ortega y Gasset y exrector de la Universidad de Madrid en 1~
época de la guerra civil. Le pedí una cita y solicité que me ayudase a invitar
a los mexicanos y españoles refugiados que él conociese y que fuesen dignos
exponentes de sendas culturas o de la cultura universal del hombre. Por
supuesto que el primer invitado fue él mismo.
_
Sin _vislumbrar_aún que m~ tocaría el honor, de ser, treinta y seis
anos despues Secretano de Relaciones Exteriores de mi país, le dije al
maestro Gaos: "Voy a nombrarlo "Cónsul Honorario" de la Universidad de
uevo León para que Ud . Otorgue la "visa" correspondiente a determinados
593

�intelectuales que Ud. me sugiera. Entiendo, le dije, que Ud. ayudó a formar
el grupo denominado HJPERIÓN."
La realidad es que Gaos fue maestro de los Hiperiones integrado por:
Ricardo Guerra, Emilio Uranga, Lt1is Villoro, etc., quienes fueran apoyados
p_or Leopoldo Zea y Samuel Ramos.
Con su distinguida personalidad, su cabeza brillante, dolicocéfala,
llena de sustancia gris y sus expresivas manos, con las que escribió "LA
FENOMENOLOGÍA DE LA MANO", Gaos tomó mi broma con buen
humor y cumplió cabalmente su cometido con el ·título con que lo había
bautizado. Gaos era permanente invitado a dictar conferencias en la
Universidad. Un día me preguntó: ¿ Y esta vez de que quiere Ud. que hable?
Maestro, le dije, como Ud. es, en mi concepto ~n antimetafísico me
gustaría que hablase ~a contrario sensu- de la METAFIS~CA.
Le gustó la idea porque, después de todo la FÍSICA y la
METAFÍSICA podrían ser lados de la misma moneda o, en todo caso, su
conferencia sería un ejercicio dialéctico.
Las cátedras de Gaos eran perfectas. Durante una hora dictaba sus
conferencias filosóficas sin una nota, sin un papel. Todo dicho con precisión.
De su maestro Ortega decían lo mismo: que hablaba con el mismo rigor y
fluidez con que escribía.
Estaba dictando su curso de METAFÍSICA, cuando uno de sus
oyentes, educado en las tesis de Gabino Barreda, heredero del "Catecismo
Positivista" de Augusto Comte ( 1798-1857) y maestro que fue de muchas
generaciones de mexicanos en el siglo XIX y principio del XX, le hizo a
Gaos una pregunta.
BARREDA Pronunció, el 16 de Septiembre de 1867 su "ORACIÓ
CÍVICA", en que declaró las tres etapas de la evolución social:
1a. la teológica;
- 2a. la metafísica;
3a. la positiva.

Vasconcelos en su conferencia en la FACULTAD DE DERECHO
-en la época del Ateneo de la Juventud, que denominó "Gabino Barreda y
las ideas contemporáneas" declaró en ella una especie de ACTA DE LA

INDEPENDENCIA DE LA FILOSOFÍA MEXICANA.
Ni tardo ni perezoso Gaos respondiole: Me recuerda Ud. mi
estimado interlocutor a un campesino de España que andaba de cacería. A1
avistar las perdices les apuntó ·con la escopeta PERO A LA CARABINA SE
LE ATORÓ LA BALA. .. y al campesino se le frustró el guiso deJ día.
Igual a Ud. estimado señor-dijo Gaos- se ha quedado embalado en
las doctrinas del POSITIVISMO, superadas ya por otras doctrinas
filosóficas.
Nos díó pena ajena con el preguntador porque lo "había cornada el
toro'', más allí nos percatamos del ¡CARÁCTER HISPANO, QUE NO
TIENE PELOS EN LA LENGUA PARA DECIR SU VERDAD!. o para
decirlo -con EL PERSPECTIVISMO de Ortega y Gasset- el carácter
hispano se funda en la tesis del "yo y mi circunstancia ... ", que es, en mi
concepto, síntoma de seguridad vital.

García Bacca
Llevé después a dictar conferencias a JUAN DA VID GARCÍA
BACCA. Las conferencias de la Dirección Cultural eran muy populares, se
llenaban de amantes de la cultura y de un heterogéneo público a donde
muchas veces nuestros oyentes eran abonados y lo mismo escuchaban
charlas de Historia Patria con eJ Dr. Arnaiz y Freg que conferencias
relacionadas con la fisica atómica que nos brindaba el maestro Graef
Femández.
Como eran regularmente en verano para aprovechar vacaciones, yo
las prolongué hasta los días de otoño o invierno, en que el clima en mi tierra
es más agradable ya que -cuentan los detractores que- en verano, el diablo
veranea en Monterrey.

La pregunta estaba basada aún en las tesis de Comte y de Barreda,
que ya habían sido superadas en la cultura nacional por las enseñanzas de
Antonio Caso y sobre todo de José Vasconoelos; es decir; las nuevas
corrientes filosófioas europeas de Bergson y otros maestros.

Cuando los cursos o seminarios eran dictados por aJgún republicano
ilustre, no faltaba refugiado que invitase al conferenciante a comer, con el
señuelo de que su mujer le iba a cocinar exquisíta paella y que habría
excelente dotación de vinos españoles para acompañarla, con el añadido de
que estaría presente un refugiado muy bueno para el cante flamenco y
particularmente ese día nos iría a deleitar con pregones andaluces.

594

595

�Recuerdo que en esa ocasión, el invitado de honor al ágape era el
propio Dr. García Bacca.
Empezamos a temprana hora comiendo tapas e ingiriendo vino. Nos
comentaba García Bacca que acababa de tener una polémica con un Dr.
Méndez Plancarte en un periódico de la Capital, porque el atacante no estaba
de acuerdo con las tesis de sus libros y porque a García Bacca se le había
ocurrido, ¡qué osadía! colgar los hábitos y casarse en el Ecuador, en donde
había conocí.do a su esposa ...
A las tres p. m. estuvo lista la paella, seguimos escanciando vino de
la Rioja y el jaleo continuó hasta las siete de la noche eh que el Dr. García
Bacca, viendo el reloj, me pidió de urgencia que lo llevase al Hotel para
refrescarse un poco y lo esperase para llevarlo a su conferencia de las 8 p. m.
en donde, ligero de equipaje, dictó -corno si nada- su clara conferencia, en
cuyo auditorio aparecieron serios y circunspectos, con cara de medallón
antiguo, los asistentes a la paella.
En medio de la comida se cantaron los pregones, se escuchó aJgo de
flamenco y cante, se habló y gesticuló a tutiplén. Ustedes, ¿de qué creen que
se hablaba? ¡Pues de España, de la guerra civil y de su recién adquirida
nueva patria!

Por supuesto que no sólo se invitaba a la Universidad a los
republicanos; se ihvitaba a muchos mexicanos ilustres: \Octavio Paz, José
Al varado, Jesús Reyes Heroles, Carlos Pellicer, etc.
Era un envidiable "mano a mano" en el mundo intelectual de
Monterrey entre mexicanos y republicanos que en fondo se identificaban en
lo mismo: libertad, democracia y, por supuesto en su amor a la República
Española y a la REPUBLICA MEXICANA.

Pedro Gartias
A Pedro Gartfas, lo conocí la noche del primer aniversario de la
República en el Aula Magna a que me he referido antes.
Y desde el momento en que empezó a hablar se echó a Monterrey al
bolsillo. Muy pronto le conseguimos trabajo en el Periódico Universitario.
Conocí junto a él a Margarita, su esposa y con él ratifiqyé lo poco que sé de
Literatura, desde la Edad de Oro hasta la poesía de la guerra española, desde
García Lorca hasta J1,1an Rejano desde Benjamín James hasta Manolo
Altolaguirre) desde Luís Cernuda hasta Rafael Alberti, atravesando siempre

596

por el florido campo de las generaciones particularmente desde la del 98
hasta la del 27.

Leon Felipe
Alguna vez Uevé a León Felipe a Monterrey. Recuerdo que lo visité
en su casa de Miguel Schultz para hacerle la invitación. Concordó su
seminario con uno de tantos 14 de Abril que allí celebramos. En esa visita
me tocó juntar a Garfras con León Felipe.
·
León Felipe dictó unas conferencias extraordinarias en la Dirección
Cultural que yo manejaba. Estas tuvieron ocasión a finales de la Cuaresma y
casi en la Semana Santa y León Felipe sostuvo claramente sus tesis
anticlericales mostrando su predilección por el Evangelio según San Juan . Se
corrió la voz entre los timoratos, que León Felipe era un hereje y un
apóstata, de manera que el público disminuyó su asistencia.
Por las noches, después del trabajo diario y de las conferencias, nos
la pasábamos con León Felipe y con Garfias en tertulias literarias. Monterrey
se animó mucho intelectual y sensiblemente en esa temporada. Escritores,
literatos, músicos y aficionados, facilit~ban sus hogares para tener el
privilegio de escuchar a los poetas, Cori frecuencia le pedíamos a León
Felipe su poema autobiográfico:
¡QUÉ LASTIMA
que yo no tenga una casal
Una casa solariega y blasonada,
Una casa en que guardara
a más de otras cosas raras
un sillón viejo de cuero, una mesa apolillada
y el retrato de un mi abuelo
que ganara una batalla!
Otras veces nos hablaba del ''PAYASO DE LAS BOFETADAS" o
de su traducción al castellano de "HOJAS DE HIERBA" de Walt Whitman.
Pedro, a su vez, recitaba su "Primavera en Eaton Hastings'' y de tanto oír los
poemas, ya los sabíamos de memoria.
"Porque te siento lejos y tu ausencia
habita mis desiertas soledades
que profunda esta tarde derramada
sobre los verdes campos inmortales"
597

�En la comida aniversario del 14 de Abril de 1946 Garfias escribió y
dijo frente al poeta, sus "Apuntes para un Retrato de León Felipe".

Aurelio Romeo Lozano

Vivió y murió en Monterrey otro famoso republicano y gran médico:
el Dr. Aurelio Romeo Lozano.

Entresaco algunos breves párrafos:
"Torpes entendimientos equivocan su voz, Ja tergiversan, la
mixtifican. Creen percibir en ella tonos retóricos y destemplados sones de
política antirreligiosa"
"NUNCA MEJOR POETA FUE PEOR COMPRENDIDO, PUES
SU CRUZADA ES RELlGlOSA Y ANTIPOLÍTIC.A".

Era, además, un extraordinario filántropo.
Había sido Presidente de la Cruz Roja Internacional. Podríamos
equipararlo en el tiempo como la versión espafr)la republicana de José
Eleuterio González "Gonzalitos", un ilustre médico jalisciense que vivió a
mitad del siglo XIX en Monterrey y que tuvo, al igual que Romeo Lozano,
las mismas características de hombre de ciencia, cultura y filantropía.

Terminó así:
A su muerte, a Pedro Garfias le tocó pronunciar la oración fúnebre
correspondiente que intituló:

11920-46

"Veintiséis años de conocer al poeta, de admirarle, de amarle. Yo
quisiera decir de León Felipe:

"ADIOS DE GLORIA AL DOCTOR ROMEO"
''No parece sino que para hablar de una vida sea necesario ondear un
nombre. o parece sino que, para llorar a gritos una muerte, sea menester
una larga enumeración de títulos.

"Que su calva, su barba y su bastón;
su fuego interno y su ternura
su sonrisa infantil y su explosiva cólera,
cada vez le asemejan más a LEÓN FELIPE".

Y bien, bon Aurelio Romeo los poseía en abundancia y por lo bien
ganados, podía ostentarlos con entera dignidad. Pero aquellos que más le
honraban eran, precisamente, los que con más altivez rechazó.

Joaquín Rodríguez y Rodríguez

A Monterrey llegó en fin, un grupo de refugiados que asentaron sus
reales y dejaron profunda huella, integrándose a toda clase de actividades
sociales. Eran muy queridos.
El Doctor en Derecho Joaquín Rodríguez y Rodríguez, y su esposa
Dña. Laura del Castillo fueron otros ilustres refugiados. El doctor fue mi
amigo. Conversé con ambos muchas horas. A él y su familia los llevábamos
a la región narmtjera de Montemorelos a pasar el día. Como un niño nadaba
en el río de la zona recordando quizá, los años de su niñez en su España; que
él consideraba, perdida para siempre.
Dejó mucha obra escrita y dictó muchas cátedras en el ITESM de
donde era maestro regular. En Monterrey murió y se le hizo un merecido
homenaje.

No admitió nunca honores ni favores de nuestro viejo régimen ·
decadente, falaz y ensangrentado. Aún así fue tan alta su obra, su prestigio y
su austeridad, que lo llevó a ocupar uno de esos puestos de tan indiscutible
crédito internacional, que a todas las frentes honran y a todos los corazones
ensalzan: Presidente de la Cruz Roja.
Salió de España en una camilla y vino a morir a México -que él
llegó a querer tanto como a su propia España entrañable- después de varios
años de trabajo profesional y oscuro en Monterrey. Por el sereno poder de su
genio, de su indomable voluntad, ya hace días que manos temblorosas
habían confeccionado dos banderas: la de México y la de España
Republicana que hoy, unidas en amoroso abrazo alrededor de su ataúd,
defienden su cadáver de las injurias del olvido.
A ver, vosotros, los de la hispanidad, los que sentís o fingís sentir en
la delgada piel de vuestro espíritu toda la sangre y todo el llanto de España
(¿qué es la cultura sino llanto y sangre?). Un gran español ha muerto. Otra y

,.
598
599

�fecunda raíz española ya está hincada para la eternidad, en vuestra clara y
generosa tierra. ¡Venid a llorar conmigo sobre su tumba!
Y si vuestros ojos están secos y exhausta vuestra fuente más noble, nada
importa: muchedumbre de niños mexicanos, que su certera ciencia y su ternura
inconcebible curó y salvó, mañana y siempre, avivarán, en estos aires que él amó
tanto, bajo estos cielos que el destino quiso para él definitivos, la luz de su
memoria."

Is ac Costero

A Monterrey llegaron también el Dr. Luis Fumagallo,' Don José
Salinas Iranzo, el Lic. Mariano Ruiz, el profesor Alfredo Gracja, cofundador
de la Librería Cosmos, el Dr. Daniel Mir y algunos otros que no recuerdo.
Por supuesto, llegaron también distinguidas republicanas que
continuaron allí sus carreras universitarias, interrumpidas por la guerra. En
medio de sus estudios y atenciones familiares continuaban siendo
exponentes del salero y la gracia de la mujer hispana.!

Alvaro Cu todio

Dictó conferencias, también invitado por mí el Dr. ISSAC
COSTERO, anatomopatólogo que dio gran impulso a esta dramática área de
la medicina que lidia no sólo con los vivos, sino también con los muertos y
que es importantísima ciencia que se utiliza en la medicina legal.
El Dr. Costero, en reciprocidad de invitaciones, me invitó a su vez a
la Facultad de Medicina a presenciar una de sus cátedras. Acepté
ingenuamente la invitación pensando que dictaría una cátedra teórica en la
materia. ¡Cuál no sería mi sorpresa cuando me condujo a presenciar, en el
anfiteatro de la Facultad de Medicina y en primera fila, la disección en
cátedra viva -perdón por la paradoja- de un cadáver con el que el maestro
Costero trabajaría, haciendo el análisis poco a poco, de los males del difunto,
hasta llegar al diagnóstico final.
La verdad es que me tuve que aguantar un trago amargo al cual no
estaba acostumbrado, particularmente por los olores de ultratumba.
Los abogados lo más que aguantamos es el olor del café de
Sanborns el de un expediente judicial o el olor político con que a veces se
corrompe !ajusticia.
Costero dejó una profunda huella en la Facultad de Medicina de
Nuevo León y por supuesto, también dejó escuela en todo México.
Y así fueron a mi tierra el Dr. Mariano Ruíz Funes, maestro
originario de Murcia e ilustre catedrático del Derecho Penal· el Dr. Luís
Recaséns Siches, filósofo del Derecho;-el Dr. en Teología José Gallegos
Rocafull , cuyas cátedras estaban pletóricas de hombres de iglesia y de
estudiantes de filosofía de la religión. Gallegos Rocafull era un teólogo que
discordaba con el franquismo ... y era un republicano cabal.

600

Invité alguna ve~ también a Alvaro Custodio, quien presentó, por
primera vez, "Medea" de Eurípides en el histórico "Obispado" .
Custodio también presentó teatro de la Edad de Oro, en un lugar
denominado "Villa de Santiago", rodeado de hermosas montañas; con sus
calles estrechas sinuosas y empedradas. Está llena de rincones con sabor
provinciano, parecida a Guanajuato, en donde se reinventaron los
Entremeses Cervantinos.
Don Alvaro presentó, entre otras, "Fuente ovejuna" de Lope de
Vega. Sucedió en la inauguración al aire libre un incidente en el cual, como
en la Fuente ovejuna original, el
puebJo de Santiago denunció un crimen y se vengó del "Comendador"
pueblerino.
La anécdota corre así:
Acababa de matar un policía a un estudiante de la región. El autor
era un cabo de policía de apellido Alanís que gozaba de total impunidad.
Cuando en Fuenteovejuna alguno de los actores preguntaba en la
obra en sí misma ¿quién mató al Comendador?, en lugar de responder
¡Fuenteovejuna, Señor!
Todo el pueblo de la Villa de Santiago se ponía de pie y coreaba:
"¡ El cabo Alanís señor! "
Haciendo así una valiente exposición de un injusto crimen que tuvo
que romper - ante la denuncia popular- la impunidad del autor.

601

�De Pedro he escrito mucho y hablado mucho. Pedro Garfias vivió en
Monterrey y allí terminó, presintiendo su muerte. Allí le pusimos el sudario,
lo enterramos y le hicimos su tumba, cuya lápida dice simplemente:
"PEDRO GARFIAS, POETA".
Dejó honda huella en Monterrey, ya que allí escribió gran parte de su
obra mexicana y se le recuerda permanentemente. Poco antes de morir
escribió un poema del "Adios a Monterrey" que dice:
"Se me va Monterrey si yo me voy
Si yo me quedo, a lo peor se va.
Mejor me voy con Monterrey a cuestas ...
Alguien lo recuperará.
Y toda ella y Cerro y Silla y hombres,
Todos metidos en mi morral
Y todo con más cerros y más hombres,
Para otros ojos permanecerán.
Ya todos o casi todos los republicanos que se avencindaron en mi
tierra murieron. Algunos dejaron descendencia, otros regresaron a su España
querida. TODOS nos dejaron ejemplo y enseñanzas.
Fueron los refugiados -hay que reconocerlo así- quienes, en
concordancia con el espíritu inquieto de Fray Servando Teresa de Mier,
revitalizaron en su momento, la cultura regiomontana.
Después, creció más la Universidad de Nuevo León; el Tecnológico
que apenas iniciaba sus labores en 1943. Aumentaron las universidades, los
museos y asociaciones culturales de todo género y Monterrey hoy en plen o
florecimiento intelectual, puede enorgullecerse de que en algún momento de
su existencia los refugiados españoles le inyectaron la vehemencia del saber
y del lenguaje.
Ser republicano y demócrata es la mejor manera de entender la
integración de un gobierno. Ustedes conocen mejor que nadie lo que la
República Española significa en la Historia y sería prolijo abundar en ella.
México inició su republicanismo desde 1824 y aunque tuvo
variaciones históricas sobre el mismo tema -porque los conservadores se
posesionaron varias veces del poder o sufrimos a un Santa Anna que fue
presidente once veces y cambiaba de chaqueta como si nada-; pasando por
un intento de monarquía extranjerizante; atravesando por la vigorosa figura
602

de Don Porfirio y llegando, en fin, a la Revolución Mexicana, México ha
logrado sobrevivir en la Democracia, el Federalismo y la República
0

Por ello, nos fue fácil a los mexicanos fntegrar a la República
Española a nuestro afecto; porque en el fondo concordaba con la idea
mexicana original de gobierno. Porque nuestras Constituciones más
importantes, de 1824, 1857 y 1917 fueron y son republicanas: Porque los
republicanos españoles nos complementaron con su ejemplo y con sus ideas.
Porque transmitieron sus sabias enseñanzas en todo México y porque ahora,
siendo mexicanos, sólo nos queda -como en el caso que presento a su
consideración- su recuerdo, su legado y eterna presencia.
En fin y para terminar:
Los refugiados aportaron a Monterrey no sólo su presencia física
sino su cultura. También nos dejaron una cosa importante: Una particular
alegría española de vivir.
Y en medio de este gran renacimiento cultural, cuyo centro fue la
Universidad Autónoma de Nuevo León, aparecía, siempre constante entre
mexicanos y españoles el lenguaje castellano y la presencia del Caballero de
la Triste Figura.
"Que los gigantes de verdad gigantes,
caigan a tierra como espigas rotas.
Que las princesas de verdad princesas,
Sean rescatadas de las zafias manos.
Libertad para el preso,
justicia para el pobre,
respeto para el loco,
para el gobernador honrado, ínsulas,
y palabras de miel y aros de sol
para la dulce, dulce Dulcinea."
La ancha risa a los campos
Y el dolor en la entraña,
Si en la tierra el tropiezo
El ideal arriba, más arriba,
¡que viene Don Quijote y va hacia Dios!

603

�BANDERA DE PROVINCIAS
Moisés González Navarro
El Colegio de México
Bandera de Provincias fue una revista que, en cierta forma, rebasó los

extremos que desgarraban Jalisco al final de la gue'\a cristera. Nació en la
primera quincena de mayo de 1929, concluyó casi un afio después. En cierta
forma cumplió un papel semejante a Renacimiento, la revista en que Ignacio
Manuel Altamirano reunió a algunos de los literatos más sobresa lientes, .
liberales y conservadores, al final del imperio. · Se adhirieron a Bandera de
Provincias revolucionarios como Manuel Martínez Valadez, Agustín
Basave, Saúl Rodiles y Enrique Martínez UILoa, y cristeros como Yañez, E.
González Luna y Antonio Gómez Robledo.' Aunque fundamentalmente
literaria no escapó a la inquietud política. Rodo!fo Delgado comentó El
Campanario de Basilio Vadillo, quien cuando fue gobernador pocos años
atrás se daba tiempo para impartir conferencias nocturnas de Sociología en la
Academia de la Escuela Normal. Delgado señala que esta novela muestra la
inadaptación de los indios a la vida mestiza predominante en Jalisco.2
Vadillo simultáneamente propuso mejorar la Escuela Politécnica y fundar
una Facultad de Filosofía y Letras. 3
Enrique Martínez Ulloa intentó interpretar la "huraña" Guadalajara, a
partir de 1914 estaba desapareciendo la rígida demarcación social, y la
religión estaba perdiendo su lugar primordial para convertirse en
superstición de mujeres y niños, se recuperaba pero ya no ocupaba el primer
lugar en la vida social, porque las actitudes favorab les y antagónicas a la
religión transcurrían dentro de "formas obsoletas". La Revolución renovó
Guadalajara a partir de 1920. Acertó al señalar la enorme importancia de las
organizaciones obreras, en adelante los gobiernos se apoyarían en ellas para
oponerse a los militares. Destacó el "aristocratismo" de las tapatías, tanto de
las admirables y exquisitas como de las "intolerablemente pasivas".4 Según
Martínez Ulloa las pinturas de Clemente Orozco y 1~ Revolución eran obra
de una minoría frente a una mayoría hostil, fue popular, es decir el pueblo en
general, pero no limitada al proletariado como la rusa. 5
H.G.H. exaltó al romántico González Flores, desgarbado, se iluminaba
de pronto, fue extraordinariamente trabajador, a veces escribía dos y más
artículos diarios, preparaba una conferencia y varias charlas. Vivió la
pobreza del periódico provinciano, se lanzó románticamente a la rebelión, es
decir, "con plenitud en un abismo de ideas".6 EfraÍI• G0nzález Luna escribió
sobre France, Proust, Cocteau, Valery, Bergson, Maritain y Claudel, este
último era el más cercano "en el espíritu y en la sangre", era un "gran poeta.
. . saturado de religiosidad".7 Samuel Ramos, modesto, ponderado y cordfal,
605

�Notas bibliográficas

impartió 5 conferenoias en enero de 1930 sobre la cultura criolla en
concurridísima sala de la Preparatoria. 8
Agustín Basave recordó la feria de San Juan: Las familias rezanderas
coreaban avemarías, sobre el contralto de las mujeres se oían el flautín del
niño y dos octavas más bajas la voz del padre. Recordó la lastimera oración
del tullido y los patéticos tonos de los lectores del viacrusis. Gangueos,
toses, hipos periódicos e inquietudes. Y rezos, rezos interminables: miserias
que piden alivio, necesidades que claman ayuda, penas que se amortiguan
cuando se confían a la virgen. Afuera del templo se ofrecían· calabazates
dorados de Guadalajara; encajes y deshilados de San Miguel; monos de San
Pedro; sarapes de Zacatecas; fruta pasada de Aguascalientes; concha,
caracoles y erizos de las Peñas; borreguitos de Silao; guantes de Salamanca;
"milagros" de plata y de cera; naranjas y limas, plátanos costeños, cañas,
cacahuates, fritangas y herbolarios. Abundaban los limosneros, dos ciegos
dialogaban en verso sobre la Pasión y Muerte de Cristo, cada vez que se
pronunciaba este nombre los del coro se descubrían con respeto. Al terminar
se arrodillaban y "decían unos cuantos latines bárbaros Y el viejo pedía por
ambos la caridad de las buenas gentes, por el amor de Dios, y luego se
marchaban por las calles adornadas con festones de papel de china."9
Yañez confesó, "no somos socialistas ni para gritar contra la riqueza, ni
para soñar en la igualdad", palabras semejantes pronunció en una huelga de
la UNAM a mediados de 1944.10 Don Agustín también recordó al padre
Plascencia, rebelde hasta la muerte, esa fue la tragedia de la vida del más
destacado modernista de Jalisco, romántico esencial "por sus desencantos en
el ejercicio de· su misterio". 11 Comentó El Plebiscito de los Mártires
haciendo suyas unas palabras con que J. Jiménez Rueda condenó el asesinato
de Juan Díaz Covarrubias: "arrancado de la vida en plena Juventud, por uno
de tantos actos estúpidos en que abunda nuestra historia", .exaltó a Anacleto

1 Bandera

de Provincias, 1ª. Quincena de mayo 1929, p. I.

2

Bandera de Provincias, 1ª. Quincena de julio 1929.

3

Bandera de Provincias, 1ª quincena de julio 1929, p. l. 't

4

Bandera de Provincias, 2ª quincena de julio 1929.

5

Bandera de Provincias, 1ª quincena de septiembre 1929, pp. 2-6.

6

Bandera de Provincias, 2ª quincena de noviembre 1929, p. J.

1 Bandera

de Provincias, lª. Quin cena de diciembre 1929, p: 6.

8

Bandera de Provincias, Iª. Quincena de enero 1930, p.! .

9

Bandera de Provincias, 2ª. Quincena de enero 1930, p.l .

10

Bandera de Provincias, 2'. Quincena de febrero, p. l .

11 Bandera

de Provincias, 2ª. Quincena de marzo de 1929.

12

Bandera de Provincias, Núm. 23 1930, p.2.

13

Bandera de Provincias, 2ª. Quincena abril 1930, pp. 3-4.

Señor y compañero, autoritario y comprensivo, grave y chancero, luego que
se situaba en la posición del maestro .. . humilde, recio, estudioso,
batallador, grave, Joven, santo.
También elogió el "magnífico" prólogo de E. González Luna a este
libro· estaba seguro que lo "más maravilloso de su historia comienza
ahora '. 12
En fin , criticó con severidad los concursos de oratoria, por su
suficiencia pendeja y vanidad intolerable. Lamenta que cuando se hablaba
de la urgencia de técnicos subsistieran esos focos de impreparación.
Concluye lapidario: "Esto y la oropelesca oratoria de Gómez Arias
avasallaron a los efebos. ¿Esto es juventud?". 13
,1

606

607

�1846
MONTERREY ANTE LA INVASIÓN AMERICANA
Bertha Villarreal de Benavides
Colegio de Cronistas e Historiadores
de Nuevo León

Para los americanos el sufrir el cataclismo de la Guerra Civil (1861-65)
que en su país, fue devastadora. La guerra mexicana, como ellos la llamaron,
13 años antes, fue totalmente olvidada y á través de los años poco
mencionada. Después de la invasión a nuestro país, testigos presenciales
escribieron artículos para los periódicos. Algunos generales como Zachary
Taylor, Winfield Scott y otros, publicaron sus memorias, cartas y reportes
que enviaban a Washington. Desde los campos de batalla, diarios de
soldados y voluntarios, así como libros, muchos de ellos con hermosas
ilustraciones como The Mexican War and his Heroes (1850) War between
the United States and Mexico de Kendell (1851) A Complete History of the
Mexican War 1846-1848 de Gilberto Espinosa (1849) y muchos otros más.
¿Quién provocó esta guerra? Es dificil determinarlo, pues los americanos
afirman que México la provocó, que México nunca aceptó el Tratado de
Ve/asco de 1836, cuando el Presidente Santa Anna era prisionero de los
texanos estuvo de acuerdo, y sin embargo en 1845 México rompió
relaciones con Estados Unidos por la Anexión. Por otro lado no debemos
olvidar el sueño americano del Destino Manifiesto con la idea de expansión
latente.
La Anexión de Texas señaló el inicio de la guerra mexicana, pero tal
anexión no puede ser considerada como un acto de hostilidad en contra de
México. Fue el ·resultado de una serie de sucesos anteriores, como el hecho
de que los centralistas mexicanos pretextaran esta anexión para derrocar al
gobierno de Herrera y producir una fiebre de guerra entre amplios sectores
de la población mexicana.
El 3 de noviembre de 1843, Almonte comunica al secretario de Estado
Norteamericano: "El gobierno mexicano
(es decir, Santa Anna) está
resuelto a declarar la guerra tan pronto como se reciba la información (de
la Anexión) ".
Circulares del Ministerio de Guerra mexicano del 12 al 16 de julio de
1845 señalan: 'Los comandantes deben reclutar tropas con el propósito de
qacer la guerra contra los Estados Un idos"

609

�El problema de la frontera en el Río Nueces y el movimiento de Taylor
hacia el Río Grande en marzo de 1846 ha sido proclamado muchas veces
c_omo provocación de la guerra.
El famoso general Ulysses Grant, dijo no una sino muchas veces: " Es
lp. más injusta guerra impuesta por el fuerte contra una débil nación",
Estados Unidos trató a México injustamente. No todos los americanos
estaban en pro de esta guerra.
Joshua Giddings (1795-1864) representante de Ohio en el Congreso de
Estados Unidos, no sólo condenó la guerra contra México sino que dijo 1Es
injusta, no santa y asesina" y fue más allá votando en,_contra de que se
armaran las tropas.
El editor Horace Greely (181 l-72) estuvo orgulloso de proclamarse en
el New York Tribune 's en contra de la atroz y cobarde guerra contra
México. 1

La guerra con México es notable por el número de "Primeras veces",
nos dice el historiador americano Steven R. Buttler.
La primera guerra de los Estados Unidos e11 el extranjero
La primera guerra en el mundo quefuefotograflada
La primera guerra e11 que los barcos de vapor tuvieron una actuación
importante
La primera vez que corresponsales de guerra reportaron la noticia desde
el frente de batalla
La primera vez que la U.S. Militar Academy de West Poit,t participó con
cadetes que fueron grandes figuras en la Guerra Civil, como Robert E.
Lee, Thomas J. Stonewall, Jackson Bra.xton, Bragg, Ulysses S. Grant,
George G. Meade. 1

Barcos de vapor

En el verano de 1845 los Estados Unidos bloquearon parte de la costa
mexicana en el Golfo por los rumores de la próxima declaración de guerra y
muy pronto el desarrollo naval con tropas y armamento se incrementó desde
Corpus Christi en el Río Nueces hasta la desembocadu1ra del Río Grande
donde se construyó Forte Brown (Brownsville) y de esta forma empezaron a
llegar tropas a la isla de San José (a 35 km. de Corpus). •México reclamaba
en ese tiempo esas tierras que iban desde el Río Nueces hasta el Rio Grande.

610

Las tropas americanas eran transportadas desde New Orleans hasta la
isla de San José en barcos de vapor. En el mediodía del 25 de juli·o de 1845
a bordo del Alabama, el general Zachary Taylor con ocho compañías
desembarcó en Corpus Christi. De este campamento hay una litografía de
David Withnty fechada en octubre de ese año.
·
En el mes de diciembre Taylor pidió con urgencia a sus superiores que
autorizaran un nuevo vapór para él y sus tropas. Le fue concedido bajo su
comando y se llamó el "Harney". La población en Corpus crecía &lt;;lía con día,
de 1000 a 3860 en enero de 1846, no eran solamente soldados los que habían
incrementado la población sino infinidad de comerciantes tanto mexicanos
como americanos. En mayo 18 de 1846 (la guerra había sido declarada el día
13) el ejército americano con pequefias embarcaciones hizo las primeras
incursiones río arriba por el Grande a fin de saber hasta donde podían llegar.
Otro problema que se suscitó fue que la Marina de los Estados Unidos,
a pesar de tener una gran flota no tenía barcos de bajo calado para aguas
poco profundas. Como para navegar por el Río Grande necesitaban de este
tipo de navíos, los pidieron de inmediato.
La flota de la Marina de Estados Unidos bajo el comando del comodoro
Cunner patrullaba el Golfo de México. Su misión era bloquear las costas
mexicanas y asistir a las fuerzas del general Taylor.
La flota consistía en once fragatas dirigidas por la nave insignia
Cumberland. El 16 de mayo desembarcó a 1200 hombres para ayudar a la
defensa de Punta Isabel, conocida hoy como Puerto Isabel. Era ésta una
pequeña villa en la Laguna Madre, a 5 millas noroeste de Brazos Santiago.
Originalmente se llamaba Frontón y era una estación mexicana de aduanas
que servía a la entrada del puerto de Matamoros así como a gran porción del
noreste de México. Durante la invasión fue un gran depósito de provisiones
y fuerte del ejército americano al que llamaron Fuerte Polk, en honor del
Presidente de los Estados Unidos. Servía de protección al depósito de
víveres y municiones al cual circundaba. Hoy solo existe un muro que está
junto al faro de este puerto.3
Otro lugar que aparece en documentos y cartas es Brazos Santiago. Es
un paso estrecho entre la isla del Padre frente al Golfo de México y la
Laguna Madre. Este paso está en el lado opuesto a Puerto Isabel y a unas
ocho millas de la bocana del Río Bravo.
Los barcos pasaban sin peligro de encallar debido a la profundidad de
sus aguas y allí desembarcaban. No sólo las provisiones y el material de
guerra sino también los pasajeros. De las pocas construcciones que allí
611

�existieron hoy sólo hay dunas; debido a los ciclones no hay vestigio alguno
de lo que fue.
Los barcos de bajo calado lle,garon a Brazos Santiago. Los primeros
fueron el "Neva " que era un vapor de 141 toneladas. El "Natchez" y el
")lugusta" de 276 toneladas, vapor muy ligero. La ruta para avanzar hacia
Monterrey era Matamoros vía Camargo y Mier; los caminos eran muy malos
aparte de insalubres debido a las charcas y ciénagas. Era preferible, por lo
mismo navegar hasta estos puntos por el Río Grande.
El ejército americano continuó llevando tropas y abastecimientos a
través del Río Grande durante casi dos años, tiempo que duró su
permanencia en México. Muchas son las referencias en cartas y documentos
de estos hechos como la que tomamos de las cartas privadas del coronel
Jefferson Davis. Hemos visto una de agosto de· 1846 desde Boca del Río
Grande que dice: "Aquí estoy diariamente esperando que el barco ascienda
por el río. Estoy muy irritado por su tardanza y porque mucha de la gente se
reporta enferma. No se ve preparación para la guerra por parte de los
mexicanos. 4 "
Taylor no necesitó de una declaración de guerra por el Congreso para
saber que México ya consideraba que ésta se había iniciado.
Inicio de las hostilidades

Al otro lado del Río Grande, en Matamoros, estaba el general Mariano
Arista. acido en San Luis Potosí en 1802. (Tenía entonces 45 años). En el
México independiente era ya capitán, mas tarde obtuvo la estrella de general
brigadier. Cuando en 1833 no se alió a la causa de Santa Anna fue exiliado,
viviendo temporalmente en Cincinati Ohio. Después de la pérdida de Texas,
Arista regresó del destierro y en l 839 fue comisionado para hacer campaña
contra los rebeldes cerca de Tampico, con cuartel general en Monterrey.5 El
24 de abril de 1844 llegó a Matamoros para tomar el mando del Ejército del
Norte.
Su primer encuentro fue en Palo Alto. El día 8 de mayo el general
Mariano Arista al mando de un ejército de 3,268 hombres se enfrentó en el
llano de Palo Alto a las tropas del general Zachary Taylor con 2,228
combatientes. Era mediodía cuando empezó la batalla que duraría toda la
tarde. A las 5 P.M. ante una falta de coordinación entre los infantes y la
caballería del ejército mexicano, se suscitó una gr~n confusión. Se
entremezclaron los caballos con los de a pie, desorganizando así lo que podía
haber sido una victoria, puesto que habían resistido todo el tiempo el fuego
certero de la artillería norteamericana.
612

Las bajas mexicanas fueron 4 oficiales, 98 de tropa y 126 heridos. Del
lado de los americanos 11 muertos y 43 heridos. Uno de los oficiales
muertos. fue ,el ~ayor ~inggold magnífico estratega que con el hábi I manejo
de _la arttllena dio el triunfo a los suyos. De no haber sido por la superioridad
artillera de Taylor los resultados hubieran sido diferentes.

Resaca de la Palma

. Amanecí~ el 9 de mayo sin que los ejércitos mexicano y americano se
hubieran movido de sus lugares. Después de la batal!a del día anterior el
general Arista decidió moverse a otro sitio a 6 Km. de allí entre este pun;o y
Matamoros, a una barranca rodeada de chaparrales · llamada Resaca donde
formó su defensiva. Nunca pensó Arista que las fuerzas am~ricanas
atacarí_an ese día, pues ya estaba atardeciendo y quedaban pocas horas de
lu~. S1,n embargo el general Taylor avanzó con fuerza apoyado por su
art11le~1a. Al caer la noche la batalla estaba perdida para los mexicanos que
se ~ehraron a Matamoros, con un saldo de 160 muertos en acción y 228
her~dos. Las bajas del ejército americano fueron menores 39 muertos y 82
heridos. El día 11, hubo canje de prisioneros.
El 13 de mayo el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica
declaró formalmente la guerra a México. Cuatro días después el todavía
comandante en jefe, el general Arista, reunió a sus oficiales para estudiar la
situación y la condición de su ejército, y al ver que era imposible la defensa
desde Matamoros hasta la costa, acordaron la retirada de las tropas.6

El mapa de Arista

Antes de invadir México, el ejército americano tenía un conocimiento
muy superficial del territorio mexicano al sur de Río Grande. Se basaba
únicamente en el mapa de Texas de Stephen F. Austin, de 1830, en el que
a~arecían Monterrey, Saltillo y otras poblaciones pero muy simplificado. O
b_ien en otro mapa de Texas de 1844, del teniente William H. Emory, pero
sm puntos de referencia sobre la región que pudieran indicar las rutas
apropiadas para ir avanzando.

EJ ~e?eral Taylor organizó ~n grupo de exploradores a fin de investigar
las c?nd1c1ones del terreno los nos las montañas, los poblados; y sobre todo,
las distancias entre éstas, pero no fue fácil y los voluntarios texanos a quien
fue encomendada esta misión, regresaron sin mucho éxito.
613

�La suerte favoreció al general Taylor al vencer el ejercito mexicano en
la batalla de Resaca de la Palma, cuando el general Mariano Arista se vio
forzado a retirarse con sus tropas y dejar su campamento con todas sus
pertenencias muebJes de maquetería, cubiertos de plata, baúles, etc. El
tesoro más importante fue el libro de órdenes de la División del Norte, el
diario bitácora de los eventos y los mapas. Uno en particular muy valioso
porque mostraba los estados de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila, muy
superior al que ellos conocían de S. Austin, pues estaba detalladamente
trazado. Ranchos, villas, ríos, manantiales, etc. Los caminos con los pasos a
través de las lomas y montañas. La ruta hacia Monterr~festaba claramente
dibujada. Podía ser a través del paso de las Calabazas en el río San Juan
pasando por los pueblos de China, la Manteca y Cadereyta; pero Taylor más
adelante elegiría el camino vía Mier y Cerralvo en su avance.
Para los americanos fue un regalo del cielo el tener en su poder tan
valioso mapa. El general Taylor ordenó a su grupo de ingenieros topógrafos
que lo copiaran de inmediato. En esta comisión estaban él teniente George
Meade, que ejecutó cinco variantes, así mismo los tenientes John Pope,
Benjamín Calvin y el capitán Joseph Mansfield. Una copia fue puesta a
disposición del Departamento de Guerra, antes de la marcha de Taylor al sur
del Río Grande.
Del mapa original de Arista del cual se tomó el modelo inicial, se
encuentra en la Sociedad Mexicana de Geografra y Estadística,
indudablemente existen más pero se desconocen dónde; tal vez en los años
venideros aparezcan algunos ejemplares de este mapa tan importante.
La Universidad de Texas en sus archivos tiene una gran colección, en la
que están el de José Juan Sánchez dedicado al general Isidro Reyes en
febrero de 1840, el de "Correcto mapa del Sitio de Guerra en México", de
John Distrunell de 1847 y otros.7

Voluntarios

Debido a la Declaración de Guerra entre México y E{l:ados Unidos el 13
de mayo de 1846, en el Diario del Presidente James Polk aparece lo
siguiente: "Muchos miembros del Congreso vinieron a verme hoy por la
mañana, prevalecía gran ansiedad por saber el número de voluntarios que
llamaría yo a las armas para la frontera mexicana y los Estados Unidos en
donde se tomarían. Todo lo que pude decir fue que probablemente se
llamarían unos 20,000 y que serían tomados de los Estados del Oeste y
Suroeste".

Se convino en llamar inmediatamente al servicio 20,000 voluntarios y
procedimos a prorratear esta fuerza entre los Estados de Texas, Arkansas,
Illinois, Missouri, Ohio, Indiana, Ken_tucky, Tenne~see, Alabama, Mississipi
y Georgia.

Como puede apreciarse en el escrito del día 14 al Presidente Polk se le
hacían demasiados 20,000 voluntarios, pero dos djas después, el día 16,
escribió en su diario lo siguiente: "El principal te/na que se trató fue la
guerra con México. Una circular confidencial a todos nuestros Cónsules en
el extranjero, exponiendo las causas de la guerra con México y las miras del
Gobierno que ya había sido impresa fue presentada por el Secretario de
Estado y obtuvo la aprobación del Gabinete. Yo la hJ,bía aprobado antes. Se
trató de la campaña contra México y particularmeílf.e. contra las provincias
del Norte. Presenté mis puntos de vista al Gabinet~ ·y fueron aprobados"
James Polk continua diciendo:
"Mi plan era hacer avanzar un ejército de 2,000 hombres sobre Santa
Fe y cerca de 4,000 hombres sobre Chihuahua, conquistando de golpe las
provincias del Norte, dajando que el general Scott ocupara la región de la
parte baja del (Río Bravo) del orte y del interior. Después que se retiró el
Gabinete, mandé por el coronel Benton, a quien sometí mi plan habiéndolo
aprobado" y continua:
' Durante la sesión de Gabinete sometí a su consideración el prorrateo
entre los Estados de los 50,000 voluntarios cuyo reclutamiento estaba
autorizado. Se asignó a cada Estado y territorio de la Unión una parte de
!;Sta fuerza para hacer que cada uno tuviera interés en la guerra, los 20,000
hombres que debían llamarse al servicio inmediatamente tendrían que
tomarse de los Estados del Oeste y Suroeste y los 30,000 restantes habían de
organizarse en los otros Estados y territorios, -.teniéndolos listos para
cualqu ier llamado del gobiemo"8 .
De esta forma se hizo el llamado a través de. la prensa, boletines y
pancartas a miles de hombres que se apresuraron a enrolarse como
voluntarios en diferentes Estados de la Unión. A unos los atraía la aventura,
el d~ poderse convertir en héroes, a otros el .Poder lograr tierras que aparte de
su paga les ofrecía el gobierno al terminar su contrato de 1 ó 2 años. Había
casos en que se les contrataba ~~I~ por tres meses cpm~ e~a ~I ~aso de los
texanos. A éstos era muy dificil controlar por $u md1sc1plma y mal
comportamiento· en muchas ocasiones se les ordenab~ regresar a su lugar de
origen . Los voluntarios querían ganar la guerra bajp sus propias reglas, no
tenían preparación, les faltaba patriotismo y era total el desconocimiento de
la situación. La disciplina del ejército no podía permitir insubordinaciones y
615

614

�castigaba severamente a los infractores, usando en algunos casos la pena
capital.9
Cuando se formaron las compañías de voluntarios de los diferentes
Estados de la Unión, éstas tuvieron que diseñar y adquirir su propio
uniforme así como sus caballos y sillas de montar, el gobierno americano les
proporcionaba las armas.
Muchos fueron los Estados de la Unión Americana que participaron en
esta guerra, ya que el número de voluntarios en estos dos años llegó a
67,905, según las estadísticas de Heitman "Historical Register".
Dentro de la División de Campaña al mando del mayor general Buttler
durante el sitio de Monterrey estaban los siguientes regimientos de
Voluntarios:
1er. Regimiento de Ohio, comandado por el coronel Abercromnier.
ler. Regimiento de Tennesee, al frente del coronel Campbell.

En abril de 1846 el Congreso de Estados Unidos autorizó a los
generales Zachary Taylor y Windfiel Scott a tener 734 oficiales y 7,885 de
otros rangos. El ejército estaba muy bien organizado.
La Infantería

Cada regimiento tenía 1O compañías, dos denominadas Francos y ocho
Batallones. Uno de los Francos era denominado de Granaderos, que se
col~caban a Ia_der~cha del batallón, y otra Caballería Ligera o-de Rifle, que
se situaba a la 1zqu1erda. Un hombre de cada compañía era el explorador.

La Artillería

_

f.

Otra de las fuerzas del ejército que tenía impórtante función, era la
artillería.

El 2° Regimiento de Kentucky también estuvo presente así como la
afamada División de Texas al mando del general Pickey Henderson . Siendo
Gobernador de Texas, pidió lícencia para venir a combatir a México.
También firmó junto con Davis y el general Worth la Capitulación de
Monterrey. 10

La del general Taylor era la Compañía 1ª de Artillería K. También se
contaba con artillería ligera y artillería montada, en la que cada soldado tenia
su propio caballo. Los llamados "Dragones" eran los que tenían irrandes
privilegios, todos eran americanos, bien adiestrados y montaban ma~íficos
cabaJlos. El uniforme que portaban variaba, los de infantería usaban pantalón
celeste, chaquetilla azul marino con galones y botonadura dorada, kepí con
escudo y coronado con pluma roja, cinto blanco y colgando de éste cintas
rojas con borlas. 12 La guerra de estos dos años costó al gobierno de los
Estados Unidos 1_63 millones de dólares y por el Tratado de Guadalupe
obtuvo 529,017 millas cuadradas de territorio mexicano es decir, su costo
fue de .48 centavos por hectárea.

En la Iª. División al mando del general Twiggs las compañías de
voluntarios de Colombia, con el capitán Shiver el Batallón de Maryland,
bajo el mando del teniente coronel Watson, la Compañía de Louisiana,
comandada por el capitán Blanchard y el batallón de Baltimore y
Washington, al frente el capitán John Kenly. 11

Los sueldos del ejército variaban, un general ganaba 200 dólares
mensuales, un coronel 90, un general Brigadier 104, un capitán 50 y así
sucesivamente. El sueldo más bajo que era el de soldado raso de 8 dólares.
También a ellos como voluntarios se les recompensaba con tierras que
podían ser desde 200 hectáreas, más 100 hectáreas por cada añc, de servicfo.

El Regimiento de Mississipi que lo comandaba el coronel Jefferson
Davis, personaje del ejército americano que tuvo importante participación
en Monterrey. Davis era yerno del general Taylor y fue 1Jno de los que firmó
en la Capitulación de la ciudad el 24 de septiembre. Años mas tarde, en la
Guerra Civil de su país, sería el Presidente de los confederados.

EJ Ejército Americano

El ejército americano que participó en la guerra contra México estaba
formada por oficiales y cadetes de la Academia Militar de los Estados
Unidos, fundada en 1802, considerada como una de la mejores del país a
principi9s del Siglo XIX, destacándose por la carrera de Ingeniería y
Cieocias de la Guerra.

El 47% de los "Regulares" del general Taylor eran extranjeros de estos
el 24% irlandeses y el l 0% alemanes. " Estos eran tratados con insolencia y
malos tratos de parte de sus compañeros americanos y que en muchos de los
casos terminaban con deserciones, sobre todo de ,os que profesaban el
catolicismo" 13
~ ),.

617
616

�Según las estadísticas, de los 42,374 de los Regulares 4,900 murieron
de enfennedades, 2,850 desertaron, 4,149 fueron dados de baja
di~capacitados y 930 murieron en combate

~iografias

Es importante mencionar a los oficiales del ejército americano que
participaron en el sitio de Monterrey y que más tarde serían grandes
protagonistas en la historia de su país.

General Zachary Taylor

Nació en Montebello Virginia en noviembre 24 de 1784. En 1806
empezaría su carrera militar que duraría 40 años. En 18451el Presidente Polk
lo destinó a Corpus Christi para formar una fuerza con 4,000 hombres.
Durante la invasión a México con su ejército ganó las primeras batallas
en Palo Alto y Resaca de la Palma, Monterrey y Buena ~ista. Su
permanencia en México fue de septiembre_ de 1846 a 8 de no~1embre de
l 84 7 El Partido Whig en 1848 lo designa como su candidato a la
presidencia de su país, ganando la elección para ser el 12vº Presidente de los
Estados Unidos de América. 14
Hiram Ulysses Grant
Nace en abril 27 de 1822 en Point Pleasant, Ohio. El 22 de marzo de
1839 entró a West Point. Por un error en la inscripción fue registrado como
U S Grant, graduándose en 1843 y empezó a firmar su nombre como Ulises
S Grant.
En 1846 entra a las órdenes del general Taylor. Participó en el sitio de
Monterrey. En la Guerra Civil de su país fue comandante en jefe del
Ejército de la Unión 1861-65, Secretario de Gue~ra 1867-?~ y en 1869 fue
electo como el 18vo Presidente de los Estados Unidos. Muno a la edad de 64
IS
anos.
George Gordon Mead

Nació en 1815 en Cádiz España. Con sus padres ' regresó a Estados
Unidos en 1816. En 1830 entró a West Point. En 1835 se graduó con
honores en la Élite de Cuerpo de Ingenieros. En la guerra contra México su
participación fue muy importante por la destreza con que ejecutó los mapas
618

y planos, entre ellos el de la Ciudad de Monterrey. En 1847 fue llamado a
Washington en la Guerra Civil, tuvo un gran papel con el grado de 'General,
estando al mando del ejército de la Unión en la batalla de Gettysburg. Al
tenninar la guerra fue designado como Comandante en la División Militar
del Atlántico. Murió en 1872 a la edad de 57 años. 16

WiUiam Jeokins Worth

,¡

Fue educado como cuáquero. Entró a la guerra de 1812 en Ja cual sirvió
como ayudante adjunto del general Winfiel Scott. 5&gt;irvió ocho años como
comandante de West Point. Por su actuación en el sitio de Monterrey,
obtiene el grado de GeneraJ Mayor. Más tarde fue transferido con el general
Scott en la marcha hacia la ciudad de México, murió a los 55 años.
William O ButlerNació en Kentucky, sirvió en la Guerra de 1812. Practicó Leyes hasta
que el Presidente Polk lo asignó general mayor de los ·voluntarios a cargo del
general Taylor. Por su actuación en Monterrey recibió la Espada del
Congreso y otra más en su Estado natal. Sustituyó al general Scott antes del
tratado de paz. Trató de servir al ejército de la Unión en la Guerra Civil en
1861 pero no lo aceptaron por su edad. Murió de 89 años.
Persifor F. Smith
Nació en Filadelfia, estudió Leyes, participó en la Guerra de los
Seminales 1836; después en el sitio de Monterrey. Por sus méritos recibió el
grado de brigadier. Murió a la edad de 60 años en Fort Leverworth
Braxton Bragg
Era uno de los mejores oficiales del general Taylor. Fue ascendido a
mayor después del sitio de Monterrey. Participó en Buena Vista, obteniendo
el grado de teniente coronel y más tarde sería general en la Guerra Civil,
distinguiéndose por su valentía.
John A. Quitman

Nació en Rhinbeck N. Y., estudió leyes y fue magistrado de la Suprema
Corte en 1828-1834. Combatió por la independencia de Texas en 1836, con
el grado de general de brigada. Combatió en Monterrey y en la ciudad de
México y más tarde fue Gobernador de Mississipi. Murió a la edad de 59
años.17

619

�Abner Doubleday 1819-1898

Nació en Ballston NY en 1819 de una famjlia muy religiosa. Siendo
muy joven se interesó por la literatura española y francesa. En 1838 ya era
éadete de la Academia Militar. En 1845 se le asignó a las tropas del ·general
Taylor. Participó en las batallas de Monterrey y Buena Vista. En la Guerra
Civil obtuvo el grado de general. Pero por lo que todo el mundo le conoce es
por ser el "Padre del Base Ball" él inventó este juego y sus reglas, los
historiadores deportivos, saben que el primer juego se jugó en Texas, pero
quieren probar que fue en Brownsiville en 1848 cuando Doubleday estuvo
allí estacionado con el ejército por varios meses. Murió en 1898 a la edad de
79 años. 18

Batalló~ activo de San Luis Potosí: comandante de Batallón José Salazar
1er.. B~1gada ~e.Caballería: general graduado coronel Anastasio Torrejón
Reg1m1ento Ligero: comandante Mariano Velázquez
Jº y 7° Regimiento general Antonio Jáuregui
Segunda Brigada de Caballería: general Manuel Moreno
Segunda Brigada de Caballería: general graduado Manuel Romero
3º Regimiento Activo de Guanajuato coronel Mariano Moret
Esc_uad~ón de ~anceros de Jalisco comandante Juan N. Nájera
Art1llena 29 Preza.s de diferentes calibres
Batallón de Zapadores coronel Mariano Reyes
En el Ejército del Norte eran 3,768 Infantes 1,283 Jinetes, 290 Artilleros,
229 Zapadores. 19

Pedro Ampudia

El Ejército Mexicano

General en jefe: General Pedro Ampudia
Mayor General: general graduado coronel José García Conde
Comandante de Ingenieros: capitán Luis Robles
Comandante de Ariillería: general graduado coronel Tomás Requena

Tropas

l3. Brigada de Infantería al mando general graduado coronel Simón Ramírez
3er. Regimiento Ligero coronel Nicolás Enciso
4° Regimiento Ligero le(. Ayudante Prudencia Serrato
Batallón Activo de Aguascalientes l er. Ayudante José Fierro
2ª Brigada de Infantería al mando general graduado coronel Francisco Mej ía
2° Regimiento Ligero (Con José M. Carrasco)
6º Regimiento de Infantería: comandante de Batallón Mai:iuel Montero
Batallón Activo de Querétaro: comandante de Batallón José M. Herrera
Tercera Brigada de Infantería coronel José López Uraga

Cuarto Regimiento de Infantería

1er. Regimiento Activo de México: José Francisco Berra
3er. Regimiento de Infantería: coronel Florencia Azpeitia
Cuarta Brigada de Infantería: coronel Nicolás Mendoza.
I er. Regimiento de Infantería: teniente coronel Gregorio Gelati
Batallón Activo de Morelia: tenient~ coronel Joaquín Orihuela
620

Nació en La Habana en 1805. Abrazó la causa de la Independencia en
1.8!1
Comandante de Artillería del Ejército el Norte 1835-1841. Estuvo en el
1
s1t10 del Alamo y ascendió a General de Brigada. ·
Vuelve al n_orte como Jefe de la 4ª División del Norte de Tamaulipas.
Cua~do esta~a listo para enfrentarse a Taylor, fue sustituido por el general
Mariano Arista, quedando como Segundo en Jefe. Participó en las batallas
de Palo Alto y Resaca, pasó luego a San Luis Potosí, pero regresó a
Mo~t~rrey ~ reforzar al ejército replegado. Declaró a esta ciudad en estado
de s1t10 y dispuso la defensa al caer la plaza se retiró al interior. Participó en
las batallas de la Angostura, Cerro Gordo y Churubusco. Santa Anna lo
nombró Gobernador de Nuevo León, en junio de 1853-54. Ministro de
Guerra YMarina ,del G~binete del Presidente Juárez. Reconoció al Imperio
en 1863 y a la ca1da de este fue encarcelado. Murió en la Ciudad de México
en 1868 a la edad de 63 años.
Mariano Moret

Nació en Segovia) Jalisc?~ se distinguió como militar, participó en la
defensa de Monterrey, ascend10 a coronel en 1856. Anteriormente en J854
recibió provisionalmente el Gobierno y Comandancia Militar de Nuevo
León de manos de Pedro Ampudia. Murió en San Luis Potosí en 1886.
Anastasio Torrejón

. Nació en 1796, inició su carrera militar en 18 l 6 como teniente de los
real 1stas, combatiendo en varias ocasiones contra los Insurgentes. En 1840

,
1

621

�era general de brigada Tuvo a cargo las brigadas en la defensa de Monterrey
en 1846.

Francisco Mejía
Nació en 1791. Soldado desde 1812. Realista incorporado al Ejército
Trigarante. En 1821 ascendió a general. En 1840 fue Jefe del Ejército del
Norte. Participó en el sitio de Monterrey. Murió en Vanegas en 1852 a la
edad de 61 años. 20
Aproximación a

uevo León

En mayo 18 el ejército cruzó fácilmente en el punto que Meade había
indicado, tres millas río arriba. Tomó posesión de Matamoros que Arista
había abandonado sin disparar ni un solo tiro. La mayor parte del verano el
ejército permaneció allí.
·,

,,.,,,,,.
-

/

"Dejamos Matamoros en agosto 5 había dos opciones a escoger en
barco río arriba o a pie. Los dos primeros días lloviendo y luego bajo un sol
candente, la piedra caliza radiaba mucho calor, así que se tomó la decisión
de hacer la marcha durante la noche. Las inundaciones habían contaminado
casi todo el agua para beber. Del regimiento 1/3 se reportaba enfermo; el
pueblo era insalubre, dimos gracias a Dios cuando partimos. En estas
condiciones esperábamos que la guerra terminará pronto". Esto relata el
teniente George G Meade en sus memorias ..
__,,,..,

_,,,.

Anticatolicismo

Uno de los problemas que tuvieron que encarar el general Taylor y sus
oficiales era el anticatolicismo de muchos de los voluntarios, esto era el
producto de la cultura protestante y que veía al catolicismo como erróneo e
ilegítimo y hereje en el cristianismo. Sin embargo en las tropas regulares
había gran número de católicos, la tendencia de ignorar los privilegios de la
Iglesia Católica, en un país católico, incrementó el hostigamiento hacia la
iglesia; algunos de los voluntarios cometieron actos como el de usar la
iglesia de San Francisco en Monterrey como establos, hecho que irritó a los
mexicanos. Las autoridades americanas tuvieron miedo de que estos hechos
en campaña pudieran desencadenar una guerra santa, por eso el Presidente
Polk acudió a los obispos John Hoghes de Neva York; Michel Portier de
Mobile y Peter R. Kendrick de St. Louis, Mo. pidiendo consejo y ayuda
para que algunos sacerdotes católicos acompañaran A las tropas en su
movilización a México. Uno de los prelados a los que se les turnó el caso fue
el director de George Town College, Rev. Peter Verhager, quien recomendó

a los jesuitas: Rev . John Me Elroy y Anthony Rey. Como no había•_vacantes
de capellanes en el ejército de Taylor fueron alistados como civiles, pero
dándoles el trato de capellanes. Ambos hombres acompañaron al general
Taylor en la campaña de Monterrey.
El padre Me Elroy permaneció en el ejército hasta mediados del 47 y
regresó a su casa por problemas de salud, el padre Rey dejó Monterrey en
enero 15 de 1847. Iba a Matamoros cuando cérea de Marín fue asesinado por
unos bandoleros. 21
Otro paso fue el de una proclama hecha en Washington para
salvaguardar los derechos religiosos y decía: "Su religión, sus altares e
iglesias, son propiedad dei clero y los ciudadanos, los emblemas de la fe y
sus ministros serán protegidos y se considerará inviolable". También se les
hizo saber a los mexicanos "cientos de nuestro ejército son católicos y
cientos de miles de nuestro país son miembros de la Iglesia Católica" ...
(Merey to Taylor la proclama en junio 6 de 1848, dor;umento Nº 60 de la
J(jh Congreso) .

La marcha hacia Monterrey
En agosto 8 Taylor y su staff ocuparon Camargo. La temperatura era de
45° centígrados; no corría ni una gota de brisa; el lugar era inhóspito, aguas
estancadas, mosquitos, arañas,
escorpiones, tarántulas, era lo que
encontraban los soldados, así como una humedad asfixiante. Estos datos los
describe el general Quitman en su Diario.
En agosto 25 la columna del general Worth se dirigió a Cerralvo, que
distaba a 60 millas. El cambio para los soldados fue notable pues en muchos
documentos se hace referencia a que el pueblo, de 1,800 habitantes con casas
de piedra de un solo piso, árboles frutales y agua corriente y cristalina, fue
un oasis para las tropas. Aquí aguardó Worth, a que se unieran el general
Taylor en septiembre 9 y cuatro días después el general Buttler con sus
voluntari os que sumaron 6,640 hombres.
El destacamento traía 1,500 mulas, 180 carretas y 160,000 raciones.
Mientras tanto los informes que recibían eran de que los mexicanos
reconocían la importancia de Monterrey y el general Tomás Requena 2º en
comando de las fuerzas mexicanas del Norte, dejó Linares en julio 9 con
1,800 sobrevivientes del ejército de Arista. Más tarde se les uniría tropas de
la ciudad de México.

623

622

�Santa Anna ahora al mando del ejército mexicano designó al general
Ampudia para la defensa de Monterrey.
La aproximación por el Estado de Nuevo León fue un cambio
placentero, para las tropas americanas al adentrarse
estos ~errenos, a
diferencia del área del Río Grande. Eran tierras bien cultivadas con
riachuelos de agua transparente, con flor de espigas y árboles frutales como
higueras y granados. El aire fresco, el agua que venía de las montañas fría Y
clara los caminos eran buenos. El cambio para los saldados era favorecedor.
("John Kenly'' Memorias de un voluntario de Maryland)

Pº:

El teniente George Meade en sus Memorias dice: "Cuando llegamos a
Cerralvo el panorama cambió completamente, es un lu~ar delicioso c~n agua
fresca y cristalina que baja de la sierra, árboles de hm?nes, naranJ~~ q_ue
daban sombra al pueblo y producían frutos en abundancia, al fin el eJerc1to
había entrado a un saludable país.22
En el Diario de Rankin Dilworth en septiembre 1O de 1846 se lee:
"llegamos al mediodía entre la 1 y las 2 PM. Tiene varios ojos de agua cerca
de nuestro campamento, las corrientes de las acequias pasan por las calles
del lugar, hay también una iglesia muy bonita. Cerc~ del campamento hay
unos enormes sabinos· tenernos reportes de que la ciudad de Monterrey se
está fortificando fuert;mente. Septiembre 1 l, la orden de marchar llegó hoy,
seguramente no muy lejos vamos a encontrar resistenci~ . .
"La Iª División marchará hasta el día 13 y la 2ª. División de voluntarios
en los días siguientes, todos los pioneros se van mañana resguardados por el
Escuadrón de Dragones".
"Septiembre 13: Nosotros marchamos esta ~añana ,directamente a
través de las montañas y bordeando los arroyos, la tierra aqu1 es escarpada Y
rocosa, acampamos a 12 millas de Cerralvo y el siguiente p~so era Marín a
donde llegó Taylor el 15 de septiembre y las tropas pudieron descansar
placenteramente. Desde la torra de la iglesia pudieron_ver el vall~ de San
Juan y en la lejanía a Monterrey. Aquí estamos a 25 millas de la c1udad,_ ~n
día de marcha forzada y dos de fáciles. No sabemos que clase de recepc1011
'
de tropas que e 11 os t·1enen" .23
nos darán en la defensa, m· e1numero
El Nogalar o "Walnut Springs" como lo llamaron los americanos
situado a 8 km. de Monterrey, era un sitio en aquel tiemp_o lleno de nogales Y
varios ojos de agua cristalina, el cual les pareció ideáJ para que fuera ~I
campo de operaciones y campamento para ejército· c;lesde allí se_ ~odia
divisar la ciudad y los caminos que conducían a Monterrey. Cond1c1ones
propicias para preparar el ataque en los días venideros.

624

Corresponsales de guerra
~ Guerra de México o Invasión Americana, 1846-1848, fue el primer
confhcto en que se emplearon corresponsales de guerra, y la prensa de
Nueva Orieans, e] Picayune fue la pionera en este.esfuerzo, mandando a su
corresponsal George Witkins Kendall a cubrir los acontecimientos desde el
campo de batalla.

El periódico norteamericano Picayune, conocido ampliamente por su
calidad literaria ganó ceiebridad por sus artículos de los sucesos en el
territorio mexicano.
Otros periódicos de la Unión Americana imitaron al Picayune, pero el
principal rival era el Delta de Nueva Orleans. Su corresponsal James D.
Freaner, que escribía con el seudónimo de "Mustang" era el mas fuerte
competidor de Kendall, envfando la noticia desde el campo de batalla.
El "New Orleans Picayune" se fundó en 1837, el nombre se derivaba
de la palabra española "picayon" la más pequeña .moneda en circu lación
valuada en ese tiempo en 6 ¼ centavos, el nuevo -periódico se vendía 4
ediciones por 25 centavos.
En 1842 Kendell se encontraba en Nuevo México en donde cubrió la
noticia de la ''Expedición a Santa Fe" allí fue hecho prisionero y se le envió
preso a la ciudad de México, estuvo en San Lázaro recluido junto con
leprosos hasta que el embajador de los Estados Unidos logró su libertad. Más
tarde escribió un libro "Narrative of the Texas Santa Fe Expedition" 2
volúmenes (New York 1844). El cual se vendieron 40,000 copias. Fue
testigo presencial en la mayoría de las batallas en la guerra con México y
fue herido en una pierna en la batalla de Chapultepec.
Para el pueblo americano lo que ·estaba acont~iendo fuera de su país
era de gran interés, era la primera vez que los Estados Unidos combatían
contra un país extranjero, por eso fue da gran importancia las publicaciones
que informaban del diario acontecer en los campos de batalla y la prensa
jugó un papel muy importante.
En el caso del periódico Picayune de Nueva Orleans, para informar lo
más rápido posible a sus lectores y adelantarse a otros periódicos s~ recurrió
a métodos antes no practicados.

625

�Un evento relacionó a Kendall con México. En julio de 1845 el
Departamento de Guerra de los Estados Unidos ordenó ar general Taylor su
movilización y la de sus tropas, las cuales se embarcaron en New Orleans
ru~bo al a Bahía de Arkansas, donde desembarcaron y se dirigieron a
Corpus Christi. México había roto las relaciones diplomáticas en enero de
1846. Taylor recibió la orden de marchar hacia el Río Grande en abril y se
principió la construcción de un fuerte en la parte norte del Río frente a
Matamoros.
Al enterarse de todo este mov1m1ento el periódico Picayune tomó
cartas en el asunto, mandando de inmediato a Kendall el cual Uegó a Corpus
Christi en mayo 25 . Allí contactó a un guía mexicano para que lo condujera
hasta Punta Isabel, a donde llegó el 6 de junio. Las tropas:se movilizaban, de
uno y otro lado de la frontera, ese mes de mayo el Reriódico Picayune,
arregló con los barcos, la entrega de los artículos desde Brazos Santiago. El
21 de mayo reporta que Ampudia advirtió al general Taylor que abandonara
el campo frente a Matamoros, a lo cual el general se negó. Mientras tanto el
periódico Delta en su publicación dice que Arista da el ultimátum a Taylor.
El periódico Jeffersonian "lo último y más importante desde Texas

GUERRA, GUERRA ".
Para estos corresponsales lo más importante era lr a delante con la
noticia y para esto tenían sus correos especiales, que cabalgaban hasta donde
salían constantemente los barcos hacia New Orleans. Allí entregaban los
escritos para ser impresos tan pronto arribaran a las costas de Louisiana. El
Picayune para ahorrar tiempo, tenía tipógrafos que durante la trayectoria por
mar armaban la noticia y llegaba directa a la prensa, y si era el artículo de
gran importancia salían los extras a la venta de inmediato.
Las batallas de Palo Alto y la Resaca de la Palma el 8 de mayo fueron
presenciadas y comentadas por los reporteros, el Picayune a grandes
columnas a las IO pm del día J6 de mayo, después de 8 días del suceso, el
pueblo americano se enteraba de los acontecimientos "GREAT BATI'LE ",
"GENERAL TAYLOR
Victorioso).

VICTORIUS" (Gran Batalla General Taylor

Mientras el ejército de invasores convergía en el río Grande, Kedall
llegó a Matamoros, a la cual encontró conyertida en uria ciudad americ~na,
tiendas, cafés restaurantes y hoteles, le recordaba a Nueva Orleans. El hielo
había sido introducido en el mercado y los "Mint Juleps" eran considerados
un gran paso a la civilización.
El siguiente movimiento que tuvo que dejar definido Kendall era la ruta
que debían seguir sus correos con la oficina desde el lado mexicano. Se
626

adelantó a Reynosa y envió un comunicado el 6 de julio. Esa carta se publicó
en el Picayune nueve días mas tarde.
·
El ejército avanzaba hacia Camargo y Mier. Para el mes de agosto
Kendall había completado su sistema express, río abajo desde Camargo,
cortándole el tiempo de envío hacia Nueva Orleans a 1O días y estaba listo
para continuar con los Texas Rangers de Me Cullochs, en sus
reconocimientos en dirección de Cerralvo y de tal forma, enterarse del
estado de los caminos y lo que les esperaba al e~cuentro con las tropas
mexicanas. Durante esa semana Kendall envía sus reportajes desde Cerralvo
de un campamento cerca de .Marín desde "San Francisco" (a las 12 del
mediodía en septiembre 19. y el 20 a las 8 am) debido a lo rápido que se
estaban presentando los acontecimientos la noticia debía llegar lo más pronto
posible al periódico en New Orleans.
En los siguientes tres días Kendall fue testigo presencial desde la línea
de fuego, ya que se unió a la avanzada por el lado poniente de la ciudad en la
columna del General Worth, y bajo una fina lluvia que calaba hasta los
huesos, se acercaron hasta las faldas de la colina de la Federación , tuvieron
que cruzar el río Santa Catarina, con el agua hasta la cintura. La infantería
mexicana empezó a disparar desde lo alto, al avanzar apreciaron los lanceros
abriendo fuego. La historia que publicó más tarde el Picayune de la Batalla
de Monterrey fue dramática. Kendall escribía que el sonido de los disparos
de los cañones se oía como si fueran cientos, por el eco que producía en las
montañas. La lucha fue sin cuartel, la captura del Obispado, el avance desde
las azoteas de la casas, paso a paso describió todas las escenas y de los que
tomaron parte y por último la rendición de la ciudad.
El tiempo apremiaba y el correo con la noticia de la batalla de
Monterrey salió inmediatamente por ruta preestablecida, Marín, Cerralvo
Mier. El jinete cabalgaba día y noche hasta llegar a Punta Isabel (Puerto
Isabel) donde el barco de vapor James L. Day esperaba para zarpar de
inmediato, llegando a ueva Orleans la noche de octubre 3. También
"Mustang" del Delta estuvo presente en la batalla, pero Picayune se adelantó
en la noticia y al día siguiente la información de los hechos se publicó con
grandes titulares de 'La Captura de Monterrey" el tiraje fue muy grande,
ese día el Pony Express estaba listo para llevado también al norte de Estados
Unidos y en la parte este, Mobil Montgomery, Charleston Willmington y
Richrnont, el Picayune fue el primero en publicar y extender la noticia de la
victoria, y los detalles de los hechos de los cuales fue testigo Kendall 24
Durante la ocupación el ejército americano en México circularon los
periódicos:
•
The North American México, que empezó en septiembre 29 de I 84 7.
627

�•
•
•
•
•
•
•
•

Star (American Star México).
Rover eJ Yankie Doodle eran semanarios humorísticos impresos en la
ciudad de México.
The American Pioneer, en Monterrey.
American Star y Wash Tower, en Jalapa.
American Flag, Reville y Republic ofRío Grande, en Matamoros.
American Star, en Puebla.
Senteniel, en Tampico.
Chronical Eagle, Free American The Genios ofLiberty y eJ Sun of
Anahuac en Veracruz.

En el Archivo Municipal de Monterrey hay un ejemplar de The
American Pioneer, de mayo 27 de 1847, en el que aparte de noticias de la
ciudad aparecen anuncios y en uno de éstos dice:_
American Hotel - grande y cómodo. Hotel estilo americano en la esquina del
mercado
Horses per week ...... 5.00
Horses per day ....... 1.00
Boarding por día ..... J.50
Dinner ................... 75
Breakfast ............... 50
Supper ........................ 50

Preparación para el combate
La ciudad de Monterrey se encontraba bien fortificada y con 3,768
infantes, 290 artilleros y 229 zarpadores combatientes para defenderla. Los
invasores empezaron a reconocer las posiciones enemigas designando a los
ingenieros topógrafos para que planearan por donde se debía hacer el primer
ataque. A los norteamericanos les impresionó el 'F1:1erte Negro" así
llamaron a la Ciudadela a la que consideraron muy difícil de abatir. El
reporte que dieron al general Taylor, era que toda la ciudad estaba muy bien
resguardada. "Es un pequeño Gibraltar" escribió el soMado Henry. "Los
defensores dentro de la ciudad son como 9,000 las campanas de las iglesias
repican y las cornetas y tambores tocan al compás"

El teniente George Meade dibujó un mapa del sitio, para que el general
Taylor pudiera tener una idea de la situación, al estudiarlo el general decidió
dividir las fuerzas, atacando los dos fuertes de las lomas fortificadas y
nombró al general Worth para que dirigiera la 1ª. División y las brigadas de
los voluntarios, este destacamento tomó el camino de Saltillo entre la sierra
y la loma del Obispado llevando 2,000 hombres.

628

A las 2 P.M. del 20 de septiembr-e, la Segunqa División con cuatro
regimientos y 400 texanos a caballo se .movilizó en av¡¡ozada.
Meade y otro ingeniero guiaban a la tropa por· un atajo entre los
maizales. La llave para entrar a la ciudad era tomando el Obispado.
Primer día de combate

A las 7 am del día 21 otras fuerzas norteamericanas atacaban el Fortín
de las Tenerías, al noreste de la ciudad. El combate fue terrible, los
defensores resistieron heroicamente y las fuerzas invasoras comenzaron a
retirarse al ver que la caballería mexicana venía a la carga por el norte, los
americanos rechazaron el ataque. Fue un respiro momentáneo a las 12 del
día cayó en manos del enemigo.
Las tropas mexicanas que se encontraban en el puente de la Purísima y
en el Rincón del Diablo comenzaron a efectuar un nutrido fuego sobre el
enemigo que se encontraba en las Tenerías. Ellos trataron de atacar el rincón
del Diablo pero a cada intento eran rechazados y tuvieron algunas bajas. El
general Butler al mando de la División de Campaña de las tropas de
Voluntarios fue herido.
Al · poniente de la ciudad el general Worth atacaba el Fortín de la
Federación. El general Torrejón con su caballería contraatacó pero fue
detenida por una cerca de troncos detrás del cual estaban parapetados los
americanos. El ejército mexicano tuvo muchas bajas entre ellas el teniente
coronel Moret quien a pesar de estar seriamente hefidn seguía dirigiendo a
sus hombres. La lucha fue en vano y tuvieron que retirarse, dejando el
campo libre para que Worth y sus hombres atacaran a la Federación sin
problemas, pues este Fortín solo contaba con 80 hombres y 2 cañones en
muy mal estado.25
En las Memorias de Abner Doub/eday, encontramos esta magnifica
descripción: "Estamos en medio de un hermoso valle rodeado de sierras de la
mas pintoresca descripción. Las montañas no declinan suavemente, dan un
salto en una serie de abruptos y rocosos precipicios de. cerca de una milla de
altura, una eonvulsión natural que los mantiene aparte". Mas adelante
continúa: "Hay algo profundamente impresionante en el silencio, .es la brisa
que juega entre los maizales, el trino de los pájaros en los arbustos y el
zumbar de los insectos. Naturaleza pacifica y serena que no simpatiza con
las severas pasiones del hombre. De nuevo sintiendo una depresión que me
invade parece que el aire estuviera lleno de tristeza, de una música solemne,

629

�e involuntariamente veo a los que me rodean, y me pregunto cuáles serán los
que puedan ver la luz ae un nuevo día. Ese silencio fue interrumpido por el
general Worth ordenando que nuestra Compañía tenía que movilizarse hacia
lá cima de la colina". El asalto a la Colina de la Independencia (Obispado)
tendría lugar a las 3 A.M. del 22 de septiembre con frío y una llovizna que
calaba hasta los huesos. 450 hombres empezaron a escalar la loma, tratando
. .
d
26
de tornar pos1c10nes
y aguar ar a que amanezca.
Segundo día

En la correspondencia del teniente Dana drce "El sol ha aparecido entre
una densa neblina, nuestras arenas están listas". En otro de sus párrafos
"Aquí estamos viendo el Palacio y pensando cual sera el mejor método p~a
tomarlo .... Sabemos que es una fortificación de gruesos y fuertes muros;
dos veces nuestros soldados han avanzado y fueron obligados a retraerse, no
encontramos la forma de llegar".
A los 60 infantes del 4° Regimiento de Infantería que cubrían el flanco
noroeste del Obispado los tomaron por sorpresa y después de una fuerte
batalla el ejército americano se posesionó del lugar. Teni_endo en sus manos
los fortines tuvieron control absoluto del camino de Saltillo, única población
que estaba en condiciones de abastecer a Monterrey.
Ese mismo día, en la noche, inexplicablemente el general Pedro
Ampudia decidió abandonar la línea de defensa exterior y concentrar las
fuerzas en la ciudad. 27

Tercer día

En las Memorias de Ulysses Grant nos relata: "La División de Twiggs
estaba en la parte baja de la ciudad muy bien cubierta del fuego enemigo.
Pero en las calles que llevaban al centro llamado plaza, como todos los
pueblos de españoles americanos, allí, por todos lados y direcciones, estaba
la ru1illería. Las casas de techos planos de uno y dos pisos estaban
guarnecidas por la infantería y., desde los techos protegidos con saco~ de
arena disparaban. Así que nuestro avance era de mucho peligro
especialmente en las bocacalles.
''Cuando avanzábamos nos dimos cuenta de que faltaban municiones, lo
cual se reportó al general Twiggs. Él ordenó que había que retroceder,
avisando que necesitaba refuerzos de las cinco compañtas. Los Regimientos
el 3º y 4° al avanzar habían tenido muchas bajas, de los 12 oficiales del
'
630

Regimiento, S habían muerto. Yo me ofrecí a pedir ayuda, tomé' un caballo
y montando al costado de éste con un solo pie en el estribo y un brazo sobre
el cuello del caballo. De esta forma logré protegerme del fuego y así pude
atravesar varias calles sin rasguño. Pasé por un lugar y vi a un centinela
camjnando frente a una casa, · me detuve y le pregunté qué estaba haciendo
allí. Encontré que la casa estaba llena de heridos, oficiales, y soldados
americanos, desmonté y fui a ver y encontré al capitán Williams herido en la
cabeza, el teniente Territt se encontraba muy mal, se le veían en sus heridas
los intestinos. Era un buen número de soldados. Volví a montar prometiendo
traer ayuda". 28
Hay muchas descripciones de testigos presen~iales de este duro
combate en el avance hacia la catedral. Abner Doubleday en sus Memorias
dice: "Teníamos que abrir paso a través de los muros de las casas para poder
avanzar, estos eran muy gruesos y tardamos mucho en poder lograrlo.
Encontramos a una familia que probablemente esperaba ser masacrada, y a
un niño que sostenía un cuadro con la imagen de ' Cristo, me lo acercó
implorando compasión, exclamando ¡Es nuestro Señot!"29
Era muy triste ver que los civiles, principalmente mujeres y niños, que
no habían podido abandonar la ciudad y que refugiados en sus casas, eran
testigos de esta brutal contienda.
Creed Taylor, de los voluntarios texanos, dice: "Mujeres mexicanas que
se encontraban en sus casas durante los encuentros, salían a la calle,
administraban sin prejuicios asistencia médica a los hombres de los dos
bandos. Cada· habitación era un hospital en miniatura"~º
Existen hechos en la historia que dejan recuerdos imborrables. Este es el
caso de 'La Doncella de Monterrey" (The Maid of Monterrey). Una carta
publicada en el periódico Louisville Courier .fechada en Monterrey el 17 de
octubre de l 847, decía: "Mientras me encontraba en uno de los fortines, la
tarde del 21, vi a una muchacha mexicana afanosamente ocupada en traer
pan y agua para los heridos de ambos ejércitos. Vi a este ángel auxiliador
levantar la cabeza de un herido para darle agua y alimento, después vendar
la _cruel herida con un pañuelo que desprendió de su propia cabeza.
Habiendo agotado las provisiones regresó a su casa para traer más pan y
agua con que socorrer a otros. Cuando volvía, oí un disparo de fusil y vi caer
muerta a la pobre criatura inocente. ¿Fue un disparo accidental? No quiero
pensar de otra manera, me dolió el corazón; aparté los ojos de la escena e
involuntariamente los levanté al cielo, pensando Gran Dios ¿Esto e.s la
guerra? Al día siguiente pasé por el lugar, el cadáver aún estaba allí, el pan a
su lado y también el cántaro roto en el que todavía unas gotas de agua eran el
emblema de su diligencia. La sepu ltamos, mientras cavábamos una fosa, las
631

�balas de cañón eaían en derredor como una granizada". Inspirado en este
hecho que presenciaron muchos combatientes, un voluntario texano escribió
la canción "The Maid of Monterrey", 31 la cual fue muy popular entre los
soldados. Estos solían cantarla o tararearla en los campamentos, recordando
en su canto a aquel soldado herido y agonizante que bendecía a la señorita
'!La muchacha de Monterrey".

La Capitulación de Monterrey

Los hombres del general Worth habían traído un cañón desde la colina
de la Federación hasta el punto denominado la Plaza de Armas Y la
Catedral, en donde estaban almacenadas las municiones mexicanas. El
general Ampudia y sus mejores h?mbres est~ba~ ~ambién dentro de la
iglesia, cayó tan cerca un proyectil que causo pamcq entre la_ gent~ ,del
pueblo así como los militares. De inmediato el general Ampudra en~10 al
coronel Francisco Moreno con una bandera de Parlamento a fin de pedrr que
se pactara el armisticio en el cual se permitiera ~
soldados me~i~,anos
salir de la ciudad, llevando consigo su equipo mtl1tar. Esta propos1c1on la
recibió Taylor a las 3 am del día 24 de septiembre. Cuatro horas mas tarde
respuesta de Taylor fue de que exigía una rendición incon,dicional. Ampud1a
replicó solicitando una entrevista personal con Taylor. El r~~ultado de las
negociaciones fue un convenio para que se reunieran los com1s1.onados y que
acordaban los detalles de un armisticio. Por parte de los americanos fueron
nombrados el general William J. Worth, el coronel Jefferson Davis Y J.
Pickney Henderson. Por parte de los mexicanos a dorí Manuel María de
' Ortega y Tornas
' Requena. 32
Llano, el general Jase, Mana

!ºs

!ª

Las condiciones del armisticio fueron que los mexicanos podían retener
sus armas de cinto y equipo, así como seis piezas de artillería, Y que los
norteamericanos no los siguieran durante ocho semanas.,
Estos tres días de la batalla le costaron al ejército americano la pérdida
de 120 hombres, 368 heridos y 43 que no aparecieron, o sea el 8.5% de sus
6220 efectivos. El ejército mexrcano perdió 367 soldados entre mu~rtos Y
heridos equivalente al 5% de sus 7,303 participantes. Dejó a su partida 23
piezas de artillería más algunas carabinas y mosquetas así como 60,000
cartuchos.
El día 25 el ejército mexicano salió de la ciudad rumbo a Saltillo, Y más
tarde a San Luis Potosí. Tan pronto como las tropas dejaron la ciudad el
ejército americano marchó con su bandera entonando el "Yankee Doo~le" Y
28 cañonazos los saludaron desde el Obispado. El cese al fuego en la cmdad
no trajo la tranquilidad de inmediato. El general Taylor tuvo que controlar a
632

los voluntarios indisciplinados que querían hacer des.órdenes en la ciudad, él
se retiró al Nogalar de donde despachaba todas sus órdenes y dejó en la
ciudad a la mayoría de sus oficiales que o.cuparon cerca de 100 casas de
particulares.

La ocupación de la ciudad

En la correspondencia del teniente Dana se lee: 'La mañana del día 28
la última división del ejército mexicano dejó la ciudad, a ·nosotros nos
comisionaron a seleccionar habitaciones para los oficiales y los soldados.
Así que tomamos posesión de las casas de uno y otro lado de la Plaza. A mí
me tocó la habitación del 3er piso toda para mf. Gauft, Me Laws Gardner y
Pitz vivirán en el mismo piso. Como mis compañeros no estaban a gusto en
sus cuarteles se cambiaron a la Sala del Congreso de este Estado, es una sala
muy grande y elegante con grandes pinturas, sillas mesas aquí y allá. Bajo
ésta hay dos cuartos muy tranquilos y privados.
La casa en la que nosotros nos encontrarnos pertenece y habita don
Manuel no sé que, (Manuel María de Llano) es un soltero rico de la
aristocracia de este lugar. Estuvo viviendo do~ días con nosotros
prometiendo mudarse. Como no lo hacía mandé traer un carruaje y seis
hombres que lo ayudaran a hacerlo, se llevó lo que quiso y cuando se fue
dijo "mil gracias".
Ahora en mi cuarto tranquilo oigo el traqueteo de los carretones por las
calles emf:edradas, por cierto mucho mejor empedradas que las cíudades
nuestras". 3
Otra de las casas que ocuparon los oficiales fue la de "las Aguilas", por
los tenientes John Pope, Jeremiah Scarritt y George G. Meade, el cual en la
Guerra Civil de su país sería el general que comandarla al ejército de la
Unión y héroe de la batalla de Gettysburg. Ellos tres habitaron Ja casa del
general Ortega por dos meses. Meade es sus Memorias dice: "Somos la
envidia del ejército". Esta era una casa muy grande y de lujo y contaba con
cocinera, doncella y mayordomo. 34
Otra de las descripciones que tenemos de la ciudad en esos días es la del
convento de San Andrés y es también del teniente Dana: "En un lado
opuesto de los cuarteles, hay un convento. Aquí hay como cinco campanas.
El intedor de la Iglesia de este convento es de lo más castizo y bonito que
he visto en México. Es realmente muy hermoso lugarcito, tiene cinco altares,
pinturas finas y otros ornamentos. En el altar principal se encuentra una talla
en madera de El Salvador, de pie, soportando su cruz. Hay imágenes .de la
633

�Virgen por todos lados. Aquí en la ciudad hay un puente que tiene una
imagen de la Virgen que tiene una vela encendida día y noche. El patio de
e~te convento está rodeado por una galería (claustro) de donde cuelgan
pinturas muy antiguas y muchas de ellas de un gran valor pictórico,
principalmente retratos de santos y monjas de cuerpo entero. Hay varios
sacerdotes ancianos en este convento"

La ca a y los molinos de Arista

De la casa que pertenecía al general Mariano Arista hay muchas
referencias en cartas y diarios de los soldados americanos. Iban muchos a
verla como atracción turística. El teniente Samuel Rayan Curtís la describe
detalladamente: "Al poniente de la ciudad en la calle qu'1 sale al camino.de
Saltillo, se encuentra un edificio largo de un solo piso y como todas estas
casas de sencilla fachada con grandes puertas. La entrada es para los que van
a pie o en carruaje y al entrar a la casa la cual se compone de pequeños
cuartos al frente y un pórtico que se extiende a todo lo largo del edificio que
será de 33 metros. Los piso de mármol, como todos los pisos en México
muy tersos y elegantes". Desde el pórtico hay un hermosísimo jardín
costosísimo en su ornamentación con muros, enredaderas, estanques y
caminos empedrados. Este jardín tiene más o menos la misma superficie de
la que ocupa la casa y todos los puentes, andadores y plantas están
arreglados con una simetría matemática de precisión. Cientos de personas
visitan este jardín y las flores que uno recibe de las sirvientas con su cortesía
y le muestran el lugar a todo el que lo solicita. Probablemente para los
norteamericanos la presencia del general Arista al principio de la contienda
los impresionó pues hay muchas referencias de lugares a•los que le adjudican
ser el dueño como "Los Molinos de Arista". Según la descripción que hace
también el teniente Curtís vemos que se trata de los Molinos de Jesús María,
a la salida de Monterrey. Salimos rumbo a Saltillo a las 6 pasando por el
jardín de Arista, el Obispado siguiendo la rivera del río San Juan (Santa
Catarina). Entramos en un valle que es cerca de una milla de ancho y las
montañas de uno y otro lado de otra milla de alto aproximadamente. A seis
millas de la ciudad están los famosos Molinos de Arista. El agua es
conducida al molino por una atarjea de piedra, la cual la soportan unos arcos.
El molino es de piedra, y adjunto está un gran tanque, también de piedra tal
vez de 100 pies cuadrados que usan para tostar el trigo filtrar el agua antes
de secarlo. Al molino lo mueve una caída de agua de unos 15 pies (5 metros)
todo el molino está encalado de blanco dándole una apariencia de gran
nitidez. Mas abajo del molino el agua se distribuye para irrigar a la ciudad de
Monterrey. 35

634

"Descripciones como esta hoy en día nos ayudan a conocer el
Monterrey de aquel tiempo ".

Daguerrotipos

Se cree que la primera cámara fotográfica daguerrotipo que llegó a
México en marzo de l 840 fue la de Fanny Calderón y de la Barca esposa del
embajador de España y autora del libro de La vida en México. Este nuevo
invento le había sido obsequiado por el historiador de Boston William H.
Prescott y ella y su esposo hicieron las primeras fotos en Chapultepec. En
1840 también Jean Francois Prelier, radicado en México, trajo de Francia los
primeros daguerrotipos, fotografió algunos sitios del Puerto de Veracruz y la
prensa le dio gran difusión a este descubrimiento.
Los historiadores americanos dicen que la primera guerra que se
fotografió fue la de México. Lo que sí conocemos son 38 daguerrotipos de
escenas del ejército americano en Saltillo, sus calles, la catedral, y familias
de los habitantes de esta ciudad. Todas estas fotos pfasmadas en placas de
vidrio fueron extrañamente encontradas en un granero en Berhany
Connecticut en 1960 por Archiva! Hanne. Lo raro era que la familia dueña
del granero no tenía ningún contacto, ni lazos con antepasados que hubieren
paiticipado en la guerra, ni saben como llegaron allí.
Hasta ahora no se conoce ninguna foto de Monterrey de estas fechas,
pues no hay informes de cuantos fotógrafos estuvieron en la fuerra . Muchos
de ellos eran aficionados y no dejaron constancia de su obra. 3
Del tiempo que duró la ocupación de la ciudad de Monterrey por el
ejército americano, sí hay constancia de un fotógrafo de nombre William P.
Schwartz. En una carta suya de diciembre 7 de 1847, informa a su familia
del éxito de su trabajo. Desde que empezó en Buena Vista (Saltillo), tomó
más de 40 fotografías, que se instalaron en su estudio en Monterrey. Dice:
'Hoy terminé un espléndido trabajo para el general Wool". Más adelante en
su carta circe: "La miniatura es una caja de oro y plata, este marco a mí me
cuesta 75 Dlls. Espero obtener 100 por el trabajo completo. Mañana
principio otro, que creo será superior, para el Cónsul Español y su hija. El
estuche y la caja serán de oro y costará mínimo 250 Dlls. Mis aparatos son
de lo mej or y los materiales excelentes". 37
En las cartas de Schwartz no sólo encontramos datos referentes a su
trabajo; también hay descripciones de su estancia en la ciudad, él describe
detalladamente La casa de las Aguilas que era de once cuartos, dos cocinas,
las cocheras, los patios. "El patio es espléndido todo empedrado con fuentes,
635

�en el centro rodeada de no menos de 250 macetas llenas de flores de variadas
clases y colores, y también hay unos 20 naranjos llenos de fruta". Sabemos
que esta casa es la de las Aguilas porque hace una descripción de las
inconfundibles rejas con sus águilas doradas que en este tiempo era el
cuartel del ejército americano.

Pinturas y litografias

El mayor evento de los años 1846-1848 fue la Invasión Americana y al
terminar esta guerra un sinnúmero de estudios sobre este conflicto. Esto
trajo consigo la información visual y coincide con aspectos importantes en
el desarrollo cultural americano: el crecimiento de la litografía y el
advenimiento del periodismo popular. Hay varias perspectivas de estos
trabajos:
!ª. Categoría: Testigos presenciales que pintaron los edificios y su
arquitectura ca i como eran, con la orientación de las unidades militares.
2ª. Categoría: Muestran una adecuada topografía del lugar basándose en
vistas de México, anteriormente publicadas, a las que añadían figuras y
detalles describiendo eventos de los cuales fueron testigos presenciales.
}3. Categoría: En ésta las figuras son adecuadas pero no el sitio exacto del
lugar pues el artista fue testigo presencial, pero más tarde trabajó
haciéndolo de memoria.
4ª Categoría: Estos son simplemente inadecuados pues no muestran la
objetividad topográfica, fueron hechos y etiquetados con sentimientos
sociales-raciales y nacionalistas.
.

•

Estos grabados son pro-amencanos y pro-mexicanos.

38

De los tres artistas que produjeron los trabajo más importantes son:
Carl ebel pintor alemán de gran renombre. El no fue testigo presencial
pero se basó en un trabajo periodístico de George W. Randall quien sí
presenció esta guerra. Nebel, en sus pinturas de la toma de Monterrey son
concebidas con un profundo sentido del paisaje. 39
Otra serie muy valiosa fue elaborada en la técnica de acuarela por el
teniente Henry Walke de la Marina de Estados Unidos basada en los apuntes
del comodoro Mathew Perry, en la captura de Veracruz.
Julio Michaud en su A/bum Pintoresco de la República Mexicana que
contiene
7 litografías alusivas a la guerra, pone mucho énfasis en la
emocióp del combate mismo, en el choque de los ejércitos cuerpo a cuerpo.

636

Michaud es menos artístico que Nebel, pero es más directo en el tratamiento
del asunto.
Un pintor que dejó plasmadas cuatro imágenes de Monterrey de 1846,
que son maravillosas fue el capitán Daniel P. Whiting, del ejército
• americano. Nació en Nueva York en 1808, se graduó de militar en la
Academia de West Point en 1832, combatió en Monterrey y allí lo relevaron
de sus deberes para que se dedicara a pintar, lo cual fue un éxito cuando sus
pinturas se convirtieron en grabados. El primero fue "La Ocupación de
Corpus Christi" que se produjo en Baltimore y fueron 200 copias. A
Whiting no le gustó como quedaron y arregló que se hicieran de nuevo en
Nueva York, junto con las cuatro de la ciudad de Monterrey. Este era un
portafolios editado por G W Endicot en 1847 "Monterrey desde la Catedral"
"Monterrey desde la loma de la índependencia" (Obispado), "Sierras de
Monterrey", "Desde el camino de Saltillo", "Valle desde Saltillo desde
Monterrey" (San Pedro Garza García). Según datos de la familia Whiting
solo se hicieron 24 juegos40 •
Una carta del teniente apoleón y Dana fecha n0viembre de 1846 dice:
"Whiting ha terminado su cuadro y está muy bonito, es el primero de una
serie que intenta pintar para publicarlos los va a mandar con el capitán La
Motte ahora que regrese a Washington, donde van a hacer los grabados. Yo
no tengo la menor duda de que Whiting va a tener mucho éxito y lo hará
independiente, va a obtener 10,000 dólares si termina lo planeado.
El general Worth lo dispensó del servicio para poder hacer estas vistas y
lo autorizó a rentar un caballo para poder ir a las colinas. En el panorama
que hizo desde el techo de una de las casas de la Plaza Mayor se ve al fondo
el Obispado. La próxima será desde el Obispado.
En noviembre 9 en otra de sus cartas dice: "Whiting tiene mucho
trabajo dibujado no ha estado aquí desde hace 5 días pintando en las colinas
yo lo acompañé 3 días".
Noviembre 16: "Whiting ha progresado muy bien con otra pintura muy
hermosa, esta vista fue donde nuestra columna estaba en el can.ino entre dos
lomas donde el capitán Me Kavertt fue muerto. En la pintura aparece la
columna, lo que la hace más interesante".
En otra carta de noviembre 30: "Whiting casi termina la 3ª pieza, estas
pinturas creo serán de gran éxito y fortuna".
·

637

�El conflicto de esta guerra que dio principio en mayo de 1846, con las
campañas del noroeste de México, sería una contienda de muchas batallas
que finalizaría con eJ "Tratado de Guadalupe" que entró en vigor el 29 d;
mayo de 1848.

Los dibujos y pinturas del capitán Whiting eran muchas más, pero en un
envío que hizo a Baltimore, el barco de vapor que las llevaba naufragó en el
río Mississipi y todo este material se perdió.
Volviendo a la correspondencia del teniente Dana de diciembre de 1846
~ice: "Esta noche voy a despedirme de don Manuel (se refiere a don Manuel
María de Llano), el propietario de esta casa. El doctor aquí tiene una gran
botica, en el mismo edificio. Es un buen tipo y vale unos 600,000 Dlls. Ha
sido Senador de México en tiempos de la Federación y amigo de Poinsett y
Woddy Thompson. Él es también un h0mbre culto y bien informado. Ha
tomado interés en las pinturas de Whiting. Esta tarde fue a despedirse de él
y le dio un largo y afectuoso discurso y al abrazarlo por un momento sus
ojos se humedecieron. Le dijo que si la guerra continuaba, él abandonaría
sus propiedades con valor de 200,000 ó 300,000 Dlls. y se iría a Francia,
hasta que las cosas se calmaran para siempre. Whiting le pidió su dirección
para mandarle una copia de sus grabados. Le contestó que no se la daría,
porque sería mal interpretado y tal vez lo podían llamar traidor a su país. Es
un hombre correcto y bueno, uno de los pocos mexicanos que he conocido
que me agrada y respeto".41
La trayectoria de Whiting continuó durante la guerra, pintando. Después
de la batalla de Cerro Gordo, en Veracruz, lo ascienden a Mayor. Años mas
tarde combatió en la Guerra Civil de su país, se retiró en 1863, debido a su
salud. Pasó el resto de su vida paralitico y murió en Washington en 1892.
Sus pinturas perdurarán siempre en la historia de Monterrey.

La mayoría de los historiadores mexicanos hacen referencia a esta
guerra como la del "47". Creo, sin embargo, es de justicia recordar y
reconocer a todos aquellos hombres y mujeres que directa o indirectamente
participaron en esta lucha y en la que muchos de ellos ofrendaron su vida en
el año de 1846 y que en esta ofrenda Monterrey tiene su sitio en ·1a historia.

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8

El general Taylor permaneció en el campamento del Nogalar hasta
noviembre 6 de 1847, de donde salió rumbo a Camargo. Allí abordó el vapor
Mayor Brown, río abajo, llegando a Matamoros, y el 27 del mismo mes de
Brazos Santiago se embarcó rumbo a Nueva Orleans. La ocupación del
ejército americano continuaría en la ciudad, y en el país hasta junio de
1848.42
El sitio de Monterrey, fue un hecho muy significativo e importante por
el heroísmo de sus combatientes. Los nortearriericanos quisieron
inmortalizarla dándole el nombre de "Mónterrey Square" a una hermosa
plaza en Savannah Georgia. También se la dieron a las montañas Jacks de
las cordilleras del sur, entre los estados de Pennsylvania y Maryland, a un
famoso paso que lo llamaron "Monterrey Pass", y en la cumbre de éste el
"Monterrey Peak."

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Tanto la ~iud~d Metropolitana de Monterrey, nuestra ~iudad como
M,1:,~terrey California, deben su nombre gracias al título de don Gaspar de
Zuniga Y Acevedo, Virrey gobernante de la Nueva España en la época
cuando ambas poblaciones fueron fundadas.
'
Cu~ndo don Diego de Montemayor decidió repoblar la antigua Villa de
San ~u,s, abandonada después de la muerte de su fundador don Lui s
CarvaJ~I Y de la Cueva, tras haber sido enviado a prisión por la Inquisición
don Diego en un golpe de audacia y sin informar al Virrey don Gaspa/
tomó la determinación de llamarla, tal vez para protegerse por haberse aut~
n~n_ibrado Gobernador de la nueva Ciudad Metropolitana, con el título
utilizado por aquel entonces, por don Gaspar de Zúñiga de Acevedo, Conde
de Monterrey.
Mi~n~ras que Monterrey California, recibió su nombre como
agrade~_im1e~to
el apoy~ económico dado por don Gaspar a don
Sebast1an V1zca1no, para continuar su expedición en lo que hoy es la alta
California.
·

por

Don Gaspar tenía derecho a más de un título nobiliario. Heredó también
de su ma~re, el título de Señor ~e los Estados de Biedma y Ulloa y de la
Casa de Ribera a mas de ser Pertiguero Mayor de Santiago. Además, recibió
por herencia paterna, el Mayorazgo de Acevedo y Fonseca, y el título de
Conde de Monterrey.
Si don Gaspar tenía derecho a títulos tan importantes, ¿porqué prefirió
desde niño, utilizar, como su título principal, el de 'Conde de Monterrey"?

Otra situación peculiar fue el cambio de apellido paterno, de Acevedo,
al materno de Zúñiga, lo cual llevó a efecto, tras de haberse convertido en
Virrey de la ueva España. Con anterioridad, utilizaba el de su padre, de
J\:eve~o: ,¿Acaso sería_ por r~corda~ su in_fancia? Don Gaspar, desde muy
111!10, v1v10 durante su mfanc1a y primera Juventud en la Vil la de Monterrey
e mcluso ahí mismo realizó sus estudios.

642
643

�¿O sería por la historia de dicho título, y ser el Conde de Monterrey
uao de los títulos nobiliarios más antiguos y distinguido entre los nobles
españoles?
Pero, ¿cuál es la historia de este título, y en especia:!, la genealogía del
título de Conde de Monterrey?

. _Fue d~n Ortún Orti_z de Stuñiga, o Zúñiga, quien regresa al apellido
ongmal, meto de don Diego López de Stuñiga y. s1.. esposa doña Urraca
Pérez, el Sexto Señor de la Casa.
.

El título de Conde de Monterrey, parte de un antiguo vizcondado
perteneciente a la familia Zúñiga, conocida también con su primitivo
apelativo de Stuñiaga.

Tras haber heredado el título, don Ortún, al lado del rey de Navarra don
Teobaldo, decidió ir a Siria y Tierra Santa, a fin de luchar en la recuperación
de~ Santo Sepulcro. Co~o el rey fue muert~ en batalla en aquellas tierras, en
sena! de duelo, don 0mm, cambió el color de la ban-da del escudo a negra
tal y como ha continuado hasta nuestros días.
'

Los Zúñiga provenían del tronco real de Navarra. Sin embargo, la
historia recuerda como los primeros vizcondes de Monterrey, al rey de
Navarra, don Iñigo Jiménez Arista y su esposa, doña lñiga, quienes
vivieron en el siglo IX.

Si~ embargo otros tratadistas heráldii;os, afirman que dicho cambio no
se llevo a cabo en la época de don Ortún, sino fue obra de su tataranieto don
l~i~? Ortiz de Stuñiaga o de Zúñiga, quien heredó el título. Don iñigo
v1v10 de 1312 a 1350.

Al paso de los siglos en el XJI pasa a manos de don Iñigo de Stuñiga,
o de Zúñiga, quien vivió de 1104 a 1134.Don lñigo, retomó el antiguo
apellido de los primeros usuarios del título, el de Zúñiga.

Según cuenta la hist-oria, fue rico-hombre y Guarda Mayor de dos reyes:
don Alfonso y don Pedro. Más tarde, Camarero Mayor de la Reina doña
Blanca Y tras la trágica muerte del rey don. Pedro, don Iñigo enlutó la banda
en se_ñal ~e duelo. Ello es ·que no hay seguridad quien fue el autor del
cambio, srn embargo, la banda negra, continua como parte del escudo
heráldico.

Ahora bien, para explicar los cambios de apellidos de los receptores del
título, hay que recordar la costumbre de la época. Por aquel entonces y hasta
entrado el siglo XVII, no necesariamente los hijos llevaban el apellido
paterno, antes bien era más usual, que tomaran el materno. Sin embargo, en
ocasiones, ni siquiera éste, preferían llevar el de alguno de los abuelos o de
un pariente distinguido.
Además, bastaba convertir el nombre del padre o de la madre, en
apelativo, puesto que en estos siglos, se iniciaron algunos apellidos llamados
patronímicos, donde el hijo de lñigo, tomaba el apellido de lñiguez; el hijo
de Gonzalo, se convertía en González; el hijo de Pedr~ usaba el apelativo
de Pérez, el de Lope, López.
Por esta costumbre, el vizcondado de Monterrey pasó a manos de don
Diego Iñiguez, quien tomó como apellido, el nombre de su padre, aunque en
ocasiones se hacía llamar, don Diego de López Stuñiga fue el Cuarto
Señor de la Casa.
Don Diego López de tuñiga tiene un lugar preponderante en la
historia de España. El año de 1212, en la batalla de las Navas de Tok&gt;sa, fue
uno de los primeros guerreros en romper las cadenas que rodeaban la tienda
de Mohamed. Gracias a esta hazaña, y para conmemorar su triunfo, obtuvo
del rey autorización para añadir a su escudo heráldico, el cual era la misma
insignia r_eal de Navarra, una banda a través del campo y alrededor del
mismo campo del escudo, colocó una cadena de oro con ocho eslabones.
\

¡,

644

, __ En el s_iglo ?&lt;,f:'., vi_vía un riquísimo caballero, don Diego Stuñiga, 0 de
Zumga, quien s1rv10 baJo las órdenes de los reyes don Juan I y don Enrique

m.

Gracias a su protección adquirió gran influencia, a grado tal que dentro
del tes~amento d~I propio rey don Enrique III, fue nombrado encargado de la
custodia y educación del príncipe don Juan, quien más tarde reinó bajo el
nombre de Juan II.
.
Casó don Diego, en _1392, como puede verse, rápidamente hemos hecho
un largo recorrido desde el siglo JX al siglo XIV, con doña Juana García de
Le~va, Señora de Villabarquín. Procreando siete hijos varones y dos
muJ~res. G~ac!~ a la ~norme fortuna que acumuló y al favor de los tres reyes
a ~u1enes s1rv10, logro establecer Mayorazgos para todos sus hijos varones.
Dichos M&amp;yorazgos fueron ratificados en Segovia el 6 de agosto de 1404 y
de ahí nació el Mayorazgo de Monterrey como podremos ver en lín~as
posteriores
El primogénito, don Pedro de Zúñiga, recibió el título y Mayorazgo de
Conde de Plasencia. El segundo hijo, don Sancho, murió sin sucesión. El

645

�tercero, don Iñigo Ortiz de Zúñiga, recibió el título de Mariscal de Castilla y
Conde de Nieva.

Pedro de Sandoval y doña Mencia de Zúñiga quien desposó con d¿n Juan de
Luna.

El cuarto hijo fue don Diego López de Zúñiga, llamado El Mozo, para
diferenciarlo de su padre por llevar el mismo nombre, el cual nos interesa,
recibió el vizcondado de Monterrey y Biedma, que haoia pertenecido a la
Corona hasta la época del rey don Juan II, quien hace la donación a don
Diego, para que formara el Mayorazgo precisamente para .el cuarto hijo, y no
para el primogénito, sin embargo, este mayorazgo, si debería ser heredado
por el hijo mayor.

Con la existencia de dos familias se suscitaron una serie de problemas
por la posesión de la cuantiosa herencia, y más que nada, por el Mayorazgo
de Monterrey, por ser, además de muy rico, un puesto estratégico para la
guerra, la cual llevaba ya, muchos años en la España qe la época.

Otro de los hijos, don Gonzalo de Zúñiga fue Obispo de Palencia y
Jaén. Don Iñigo de Zúñiga, Señor de San Martín y Marqués de Carnarasa. El
último de los hijos don Diego Ortiz de Zúñiga, obtuvo Ja Casa de Sevilla.
Todos estos títulos fueron herencia paterna, a mas de los que obtuvieron por
derecho propio, por la gran herencia recibida también por parte de su madre
doña Juana.
Las dos hijas tuvieron gran herencia. Mencia de Zúi'figa, quien casó con
don Diego Pérez Sarmiento y fueron Señores de la Casa de Salinas y Leonor
de Zúñiga se desposó con don Alonso Pérez Guzmán Señor de Lepe.
De todos estos hermanos, como ya se dijo, nos interesa seguir la
sucesión de don Diego López de Stuñiga o de Zúñiga, quien tras la muerte
de su padre, en 1417, se convirtió en el propietario del Primer Mayorazgo
y Señor de Monterrey, al cual adjuntaron entre otros oienes, la aldea de
Ancinas con su Casa. Igualmente la aldea de Quintanilla y Muñopedro
ambas con sus respectivas Casas.
La merindad de Santo Domingo de Silos, pasó más tarde a ser también,
parte de la Villa de Monterrey con vasallos, términos, jurisdicciones y
rentas. A partir de esa época, el Mayorazgo fue uno d~ los más ricos del
remo.
Don Diego, quien recibió el Mayorazgo de su padre, en 1406, desposa
a doña Elvira de Biedma cuarta eñora de la Casa de Biedma, con quien
procrea un hijo, don Juan de Zúñiga y Biedma y dos hijas, doña Teresa de
Zúñiga y doña Beatriz de Zúñiga. La primera casó con el Conde de Santa
Marta y la segunda con el Conde de Rivadeo.
AI fallecimiento de doña Elvira, en 1415, don Diego contrae segundas
nupcias con doña Constanza Barba de Monsalve. Nacen~'de este matrimonio,
cuatro nuevos hijos, dos de ellos varones, don Pedro de Züñiga, y don Diego
López de Zúñiga y dos mujeres, doña Leonor de Zúñiga casada con don
646

Don Diego López de Zúñiga el Viejo, como ya se ha dichp, fue quren
logró de_l. rey don ~uan II: la formación d_el Mayorazgo de Monterrey para su
cuarto h1JO, don Diego Lopezel Mozo, sm embargo, éste, decidió desheredar
al _primogénito d~ su primer matrimonio don Juan de Zúñiga y Biedma, a
quien correspond1a el Mayorazgo, al considerar que "ya era muy rico por
heren~ia mat~rna". Por ello solicita al rey don Juan, "alterar el Mayorazgo y
repartir sus bienes entre sus restantes hijos'' y es autorizado el 6 de diciembre
de 1428 y en 1432, se incluye la Villa de Monterrey, la cual, hasta ese
momento, había quedado separada para el primogénito del primer
matrimonio.
Así recibe don Pedro de Zúñiga y Barba, el primer hijo de la segunda
esposa, con la anuencia del monarca, don Juan Il, quien olvidó que había
sido él mismo quien constituyó el Mayorazgo y el Señorío de Monterrey
para don Diego El Mozo y su hijo primogénito de la primera esposa y se
oficializa el despojo a don Juan, quien muy joven aún cuando sucedió, no se
percató de ello hasta tras el fallecimiento de su padre al leer el testamento.
Don Juan,· reclamó por la fuerza su derecho a esa herencia. Luchó
contra su medio hermano Pedro, quien ya había tomado posesión de la Villa
de Monterrey. Lo derrotó y ocupó la fortaleza, La cual quedó en su posesión
durante muchos años, tras la firma entre ambos hermanos, del Concordato el
18 de enero de 1458, gracias a la intervención del Objspo de Coma, quien
para evitar un duelo mortal entre ambos hermanos, propuso a don Juan, la
entrega a su medio hermano don Pedro, parte de las tierras pertenecientes al
Mayorazgo de Gálvez, Baides, Moradillo, Ancinas y Quintanilla. Pues éste
había quedado inconforme con la pérdida de parte de su herencia.
Así evitó el Obispo, se llevara a cabo el reto que había hecho don Pedro
a su hermano. El evitar derramamiento de sangre entre ambos hermanos, y
la firma del tratado, dejó al rey don Enrique muy complacido, y por ello,
confirmó el título de vizconde de Monterrey a Don Juan de Zúñig.a.
Don Juan contrajo matrimonio con doña María de Bazán, hija de los
Vizcondes de Valduema. Tuvieron dos hijas, doña Teresa de Zúñiga quien
casa con don Sancho Sánchez de Ulloa, y como primogénita, heredá el
647

�Vizcondado de Monterrey. Su esposo, don Sancho Sánchezde Ulloa nac10
en San Vicente de Ulloa en 1442, hijo de don Lope Sánchez de Ulloa
heredó la casa de los Ulloa por su padre y fue el Primer Conde de
Monterrey, pero poco más adefante conoceremos su historia.

representante del ·rey y la máxima autoridad tanto civil como religiosa y tras
derrotarlo por las armas, lo desterró a Portugal.

, La segunda hija, doña María de Ulloa quien contrae nupcias con don
Alvaro de Sotomayor.

Sin embargo, la crueldad y los excesos de e tos señores gallegos en
contra de los habitantes de la comarca, hicieron que, ¡nolestos, se levantaran
en armas, encabezados por algunos nobles aquellos, que se habían opuesto
con las armas en contra del rey de Cast:lla.

Don Juan fallece el 6 de enero de 1474 y pasó el Mayorazgo, por
herencia, primero a manos de su hija doña Teresa y más tarde, este
Mayorazgo es heredado por su nieta doña Francisca quien lo retiene hasta
1491, pero ya como condado.

Este fue un movimiento que dieron por llamar, ·"de los hermandinos"
en su l~cha y al ~ito de "aba~o las fortalezas", el pueblo que se les unió,
destruyo la mayona de los castillos de los nobles·que se habían refugiado en
Portugal. Uno de los pocos respetados, fue el Castillo de Monterrey.

Ahora, tras tan largo camino, se inicia el Condado de Monterrey. Tal y
como se dijo en líneas anteriores don Sancho fue el primer Conde de
Monterrey por una historia de guerra y traiciones. Para dar a conocer estos
hechos, tendremos que ver un poco de la historia de España en el siglo XV.

Pero no solo peleaban contra los nobles gallegos sino contra el rey y
llegaron en su lucha a grado tal que invadieron Castilla.

Pero antes, veamos como nació éste castillo-fortaleza de Monterrey. El
ayuntamiento de Monterrey, se encuentra dentro de la Pi;ovincia de Orense,
perteneciente al Partido Judicial de Verín en Galicia y se encuentra
prácticamente en la frontera con Portugal, lo cual lo cd~vierte en un sitio
estratégico y sumamente importante para las guerras.
Desde la época cuando los celtas se encontraban en la Península, se
con truyó en lo alto de una colina, una pequeña fortaleza bastante
inexpugnable, por tener su acceso tan solo por un camino muy difícil.
Más tarde, a la llegada de los romanos, éstos convirtieron la fortaleza,
en un castillo romano al que llamaron, Monte Regio. Al P:3SO del tiempo, y a
la llegada de los visigodos, se hicieron fuertes en esta fo rtaleza la cual
permaneció en sus manos hasta la llegada de los moros.
Más tarde, con el arribo de los árabes a España, la pierden los godos y
pasa a sus manos. Cuando es recuperado el castillo por los cristianos en la
edad media , se convierte -en castillo-fortaleza y castellaniza su nombre como
Monterrey.
Por aquellos años de la segunda mitad del siglo XV eran los señores
gallegos, sitio donde se ha dicho está establecida la fortal za de Monterrey
indisciplinados y arrogantes, y no querían aceptar la autoridad del rey de
Castilla contra quien luchaban ferozmente. Llegó a grado tal la osadía de los
nobles gallegos, que don Berna! Yánez de Mos coso, tomó pri ionero al
Arzobispo de Santiago don Alonso de Fonseca, quien era en Galicia, el
648

Mas muy pronto se cansaron los ~e¿dinos- de su lucha, y fueron
abandonados a su suerte. Al disminuir,fa fiereza de los sublevados, algunos
de los nobles que habían buscado refugio en Portugal, tras habei: sido
destruidos sus castillos, regresaron, entre otros, el Arzobispo de Santiago
don Alonso de Fonseca quien al lado de don Sancho Sánchez de Ulloa y
algunos otros nobles gallegos, encabezaron al que llamaron "Grupo de
Occidente".
Tras cruenta lucha, lograron derrotar y aniquilar a los hermandinos, y
pretendieron reedificar sus castillos. El Arzobispo de Fonseca, apoyado por
el Grupo de Occjdente, de nuevo tomó posesión de su sede y de su cargo, de
representante real.
Uno de sus privilegios de autoridad civil del Arzobispo de Fonseca, era
el otorgar las autorizaciones para la construcción de los castillos. El
Arzobispo hizo uso de este derecho, negando a don Lope Sánchez de
Moscoso, sobrino político de don Sancho Sánchez de Ulloa, autorización
para la construcción de una nueva fortaleza. Al serle negado el permiso por
el Arzobispo, don Lope, se inconforma y don Sancho, se molesta con el
Arzobispo y apoya a su sobrino político en su defensa de su derecho de
construcción de una nueva fortaleza.
Forman un grupo armado al cual se unen varios de los nobles que
habían luchado tanto al lado de don Sancho como al lado del Arzobispo
Fonseca, mas ahora, en contra del Arzobispo por lo que consideraban una
arbitrariedad.

649

�El ejército de don Sancho era muy superior al del Arzobispo quien no lo
creía así, sin embargo, el día de Corpus Christi y Santiago, lo derrotan en
u~a memorable batalla, donde llegan incluso a tomar el Pendón de Santiago
y desgarrarlo, cometiendo un exceso en su lucha.
Para conmemorar el triunfo, cada uno de los caballeros toma un título
nobiliario. Don Lope Sánchez de Moscoso Conde de Altamira. Don Pedro
Álvarez de Sotomayor se convierte en Conde de Carmlña y don Sancho
Sánchez de Ulloa se posesiona del título que su esposa doña Teresa de
Zúñiga, había aportado al matrimonio, el del vizcondado de Monterrey, y
convierte este título en Condado.
Poco después, el rey Enrique IV para evitar más conflictos y lograr la
paz entre el Arzobispo de Fonseca y los nobles gallegos les confirma los
títulos nobiliarios y éstos regresan el pendón de Santiago ya rehabilitado, al
Arzobispo Fonseca.
Ahí nace el condado de Monterrey, gracias a la lucha y el apoyo dado al
rey de Castilla por don Sancho Sánchez de Ulloa, quien se convierte, en el
Primer Conde de Monterrey.
Del matrimonio de don Sancho y doña Teresa de Zúñiga y Ulloa, nació
una sola hija doña Francisca, heredera el Mayorazgo y del título de Condesa
de Monterrey tras la muerte de su padre, varios años más tarde.
Sin embargo, don Pedro de Zúñiga, quien había perdido el vizcondado
de Monterrey, entabla demanda en contra de los Condes de Monterrey en
1480, en la demanda acusa al padre de doña María Teresa, de ' despojo que
el Vizconde le había hecho de su Villa de Monterrey" .
Los Condes contestan la demanda, sin embargo, don Pedro ganó el
pleito y en 1489 dictan en Jaén, sentencia a su favor. Para darle
cumplimiento, 'el 16 de diciembre de 1490, el Conde den Sancho, por sí y
en nombre de su hija doña Francisca, (su esposa ya había fallecido) , se
desistió del pleito, y apartó de la tenencia Monterrey y su fortaleza". Ahora
bien, alguna de sus tierras, no fueron incluidas. El 3'0 de abril de 1491
Diego de Castro por orden de los reyes, lo recibió y la entregó a Fernando
de Laserna, escudero de don Pedro López oe Barba o de Zúñiga.
Sin embargo, en la misma ejecutoría, don Pedro quedaba obligado a
pagar al Conde don Sancho, el valor de las construcc1bnes que éste había
hecho en Monterrey incluida una torre de homenaje. Pero don Pedro, se
niega a aceptar tal condición y don Sancho anna nuevo pleito el cual gana.

En la e~ecutoría se ordena a don Pedro, el pago de •·un quento y seis mil
cuatrocientos ochenta y cuatro maravedíses".
·
o paga don Pe_~ro López de_Barba su compromiso, y la herencia y el
problema, pasan al huo mayor de este, don Francisco, quien, tan terco como
su padre, tampoco acepta pagar. Se sigue ejecutoria de embargo y ahí de
nuevo regresa.. el año de 1500 el Condado de Monterrey a manos de don
Sancho Ysu h1Ja doña Francisca, pero tan solo por poco tiempo.
Don Franci_sco, el heredero de don Pedro, a pesat de no ser el dueño de
M~nterrey decide vender el predio a la Corona y por aquel entonces, la
Re1_na Isabel ?e Castilla, tratando de lograr hacer la paz entre ambos
panentes, decide, en 1504 comprar el señorío por 'once quentos de
maravedises". Ambos parientes quedan conformes con el trato.
~as el_fallecimiento de la reina en ese mismo año, y el de don Sancho
un ano mas tarde, en 1505, no permiten se complete la compra de
Monterrey. El rey Fernando y su hija doña Juana; consideran demasiado
generosa la oferta de la reina Isabel, y hasta 151 O, pagan por el Señorío ' diez
quentos de maravedises" pasando así este castillo fortaleza, a manos de la
Corona.
Doña Francisca, heredó de sus padres, la Casa y Estado de Monterrey
más no _el M~yorazgo ni el condado, los cuales aportó, a más de otros biene;
al matr~mon10, para unirlos a los estados de Biedma Ulloa, el Señorío de la
Ca~a R1ber~ Y 1~ Pertiguería Mayor de Santiago, le permitían ser, una de las
muJeres mas ricas de Castilla y León, sin embargo el Condado de
Monterrey, quedó en manos de la Corona hasta 1512.
. Los reyes Cató! icos deciden en 1493, casar a doña Francisca, con don
Diego de Acevedo, quien había nacido en 1476. Don Diego era hijo de don
Alonso de Acevedo y doiia María de Ulloa, Señora, de Cambados ya que
afír~an los reyes, " los Condes de Benavente, padres del desp~sado 1 1~
quenan como nuera".
Así contraen nupcias y recibe la pareja, los bienes de los Mayorazgos de
Ace edo y Fonsec~ e1! Salamanca _los lugares de Moriningo Sandomingo,
B~en~barba, Garc1gal111do y la Villa de Bivalfuente. Además las Casas
prmc1pales de los Condes de Monterrey aunque aún no el Mayorazgo ni el
c~ndado por estar en ese momento, en pleito iniciado por su tío don Pedro
Lopez de Barba o de Zúíliga. Además, las Casas Solares ea Salamanca en
l~luerta, en Extremadura, Santa María de la Ribera, Loraina y muchas otras
tierras en el Mona~terio de la Anunciación en Salamanca.
651

650

�Don Diego de Acevedo, falleció en batalla en 1496. el mismo año en
que nace su único hijo, don Alonso de Acevedo y Zúñig . Su madre, doña
Francisca, viuda, contrae un segundo matrimonio con don Femando de
Andrade, Primer Conde de Andrade, procreando tres hijaS, María Teresa y
Catalina.
' 1526, dejó como
Dona Francisca de Zúñiga y Ulloa, quien fallece en_
herencia a su primogénito, don Alonso de Acevedo y Zúñiga Señor del

Estado de Biedma y Ulloa, de la Casa de Ribera, Pertiguero Mayor de
Santiago, títulos heredados de su padre, y los Mayorazgps de Acevedo y
Fonseca, recibidos de su primer esposo. Don Alonso contrajo nupcias con
doña María de Pimentel hija del Quinto Conde de Benavente y de doña Inés
de Mendoza.
Don Alonso, sirvió bajo las órdenes de Carlos I de España y V de
Alemania. Luchó contra Solimán y triunfó en la batalla' de Perpiñán, a la
cual envió a su costa una compañía de lanzas. Fue llamado por el
Emperador Carlos, a la Ciudad de Corufía para que fuese testigo de la
·elección del Cardenal Adriano. como Gobernador de esos reinos.
Fue Adelantado de Cazarla y Caz.ador Mayor de la Reina doifa Juana y
del Emperador Carlos I. Heredó además, las Villas de Verín, Pozos y
Ribera, las cuales se encontraban en la falda del cerro donde estaba
establecida la fortaleza de Monterrey.
Los reyes habían comprado la Villa de Monterrey en 151 O sin
embargo, para 1512, decidieron venderla por la necesidad de obtener dinero
para continuar la guerra llamada de La Liga.
Además, el Procurador de la Villa don Gonzalo Rodríguez de la
Passera compareció ante el Bachiller Francisco de Aguirre, Alcalde y
Corregidor de la Reina, diciendo que la villa era un fuerte que estaba situado
en un cerro sin que se pudiera entrar en ella sin subir un cuarto de legua en
cuesta áspera, por lo cual no se podía llegar en carro y que por esta causa se
despoblaba ya que no había en ella más que once vednos casados, tres
clérigos y dos o tres viudas, cuando antiguamente tenía doscientos cincuenta
o trescientos habitantes.
Que en siete u ocho años se habían caído doscientas casas, porque los
vecinos se habían ido a vivir a Verdín y a Pazos lugares al pie de la cuesta de
la Villa. El no poder extraer el agua, obligaba a los vecinos a acarrearla
desde un cuarto de legua igual la leña el pan y todas las cosas necesaria .

652

Y sí la Villa no se poblase, sería fácil tomarla por estar en frontera con
Portugal. Por lo cual dijo el Procurador, "no había más remedio que pedir a
Su Alteza, que la hiciese franca, la cual no le rentaba sino cinco mil
seiscientos maravedíses de alcabala, que en lo que por tres años estaba
encabezada".
\

Tras tan dramático infonne, el rey don Fernando el Católico necesitado
de ~inero y aún disgustado por tanto pleito entre parientes por e;te Señorío,
decide v~nderlo al Arzobispo don Alonso de Fonsec~, homónimo de aquel
que lucho contra _don Sancho, el primer Conde de Monterrey, porque, a la
muerte de don Diego de Acevedo, el primer esposo de doña Francisca de
Zúñiga, Segun~a Condesa de Monterrey, su hijo había quedado bajo la
tutela del Arzobispo de_ Fonseca, tío de don Alonso de Acevedo y Zúñiga, y
era por tanto, al úmco a quien podría interesar comprar la Villa de
Monterrey.
. Así el 20 de julio de J 512, la Corona otorga contrato de venta, de la
Villa de Monterrey para añadirla al Mayorazgo del hijo de don Diego de
Aceve~~ y doña Francisca de Zúñiga, don Alonso de Acevedo y Zúñiga y.
sus leg1t1mos sucesores.
De nuevo'. la Villa ~e Monterrey, queda en manos de un Zúñiga, pero
no por ser el meto del pnmer Conde de Monterrey, ni legítimo descendiente
de los Zúñiga, vizcondes de Monterrey, sino a través de la familia de
Acevedo.
Para evitar nuevos pleitos entre parientes, decide el rey hacer a don
Alonso, Conde de Monterrey por Cédula Real, la cual fue fechada ea Madrid
el 24 de diciembre de 1513, dice: "Doña Juana, por _la gracia de Dios Reina
de Castilla, de León, de Granada, etc. Por hacer bien e merced a vos don
Alonso de Acevedo y de Zúñiga, cuya es la Villa d~ Monte-Rey, aca;ando
los muchos y buenos y leales servicios que me habéi&amp; hecho e face&lt;les cada
día y en alguna enmienda y remuneración de ellos, mi merced y voluntad es:
que seades Conde de Monte Rey y que os podáis intitular e intituléis, llamar
y llaméis y firméis Conde".
•
Para dar realce a la Villa de Monterrey, don Alonso fundó en 1555 el
Colegio de la Compañía de Jesús, cuando era su Comisario General San
Francisco de Borja, y aún vivía su fundador San Ignacio de Loyola.
Don Alonso de Acevedo y Zúñiga, Tercer Conde de Monterrey

falleció en 1555 heredando el título su primogénito, don Jerónimo d;
Acevedo y Zúñiga. El cuarto Conde de Monterrey, habia nacido en J522,
653

�y fue, dice la historia. un "caballero de muchas virtudes Y, muy aficionado a
las letras".
El cuarto Conde vivía en Salamanca, en su Villa de ]?avilafuerte, hasta
que el rey, Felipe II, lo designó Embajador extraordinario ante el C~ncilio de
Trento en 1561 sin embargo, don Jerónimo, no acepto tal nombramiento.
Don Jerónimo de Acevedo y Zúñiga, contrajo matrimonio con doña
Inés de Velasco y Tovar, hija de don Juan de Velasco marques de Berlanga y
de doña Juana Henríquez de Ribera. Sus hijos fueron, el primogénito Gaspar,
quien más tarde se convierte en el quinto conde de Monterrey.
El segundo de ellos fue Baltasar, Comendador Mayor de León,
Embajador en Roma luchó contra Inglaterra. Más tarde, Embajador en
Flandes, en Francia y en Alemania.
Don Baltasar a su regreso a España, sirvió bajo el rc¡y Felipe lll, quien
lo designó Consejero de Estado y de Guerra y por la confianza que le tení~,
lo nombró ayo de quien más tarde, fue Felipe IV. Don Baltasar, contraJo
nupcias con doña Francisca de Claberhout, condesa de Croix, y Dama de la
Serenísima Infanta doña Isabel.
~

Los hijos de este matrimonio fueron: Jerónimo, quiJn falleció de niño.
Maro-arita, Melchor de Fonseca, quien murió antes que su 5padre. Doña María
de Pimentel y Fonseca, casada con el segundo Condé 1:le Olivares. Doña
Juana y doña Ana de Acevedo y Zúñiga quienes no cas~ron. Don Baltasar
falleció en 1622.

A los 18 años, don Gaspar decidió presentarse ante el rey don Felipe II,
para ofrecerle su persona y sus Estados para apoya~ la empresa que en ese
momento, el rey, llevaba a cabo, en Portugal.
El rey aceptó complacido el ofrecimiento de don Gaspar y le
encomendó la defensa de la frontera de Galicia, desde la ribera de Miño
hasta el mar y desde el río hasta la frontera de León.
Don Gaspar, al ver la importancia de la encdmienda, envió seis mil
infantes y trescientos caballos a Portugal, gasrando en ello, gran parte de su
inmensa fortuna personal. Fue un buen guerrero, ya que tomó l 4 plazas en
Portugal, y luchó contra Francis Drake, el pirata inglés cuando éste, con mil
infantes y cien caballos, pretendió tomar la Coruña. ,
En 15 83, a los 23 años, contrajo matrimonio con su prima hermana,
doña Inés de Velasco, quien llevaba el mismo nombre de su madre. Doña
Inés hija de don Tñigo de VeJasco Condestable de Galicia y de doña Ana
Ángela duquesa de Aragón, aportó una gran fortuna al matrimonio.
Fueron sus hijos, don Jerónimo el primogénito, quien falleció muy
pronto. Don Manuel quien contrae nupcias con doña Leonor de Guzmán,
hija del famoso Conde-Duque de Olivares. Doña Inés de Zúñiga casa con su
primo hermano, don Gaspar de Guzmán, EL conocido Conde Duque de
Olivares, sí, el mismo que había sido esposo de una de sus tías, hermana de
su padre y quien era, además, hermano de la esposa de su hermano Manuel.

f

Al falledmiento de don Jerónimo, heredó el título, su hijo Gaspar,
quien fue el quinto Conde de Monterrey y con quien nu stra ciudad, quedó
unida para siempre.
Don Gaspar de Aceved.o y Zúñiga, nació alrededor de 1560 y heredó,
además del condado de Monterrey, el título de Señor de los Estados de
Biedma y Ulloa y de la Casa de Ribera a más de Po.rtiguero Mayor de
Santiago. A los doce años, al fallecer su padre, queda bajo la tutela de su
madre doña Inés de Yelasco y Tovar, quien se traslada, acompañada de su
cuñado don Alonso de Fonseca y sus hijps, Gaspar, Baltasar y Melchor, a la
Vi) la de Monterrey.

Don Alonso de Fonseca, apoya a doña Inés en la educación de sus hijos,
y los inscribe en el Colegio de los Jesuitas, el cual había sido establecido en

Monterrey por don Alonso de Acevedo y Zúñiga, antepa~ado de los hijos de
doña Inés de Velasco.
654

Doña María de Aragón murió soltera. Doña Catalina de Fonseca,
ingresó a la orden religiosa de la Santa Cruz de Valladolid y doña Isabel de
Zúñiga y Fonseca, marquesa de Tarazana, fue casada con don Francisco de
Ayala, conde de Aya la.
El rey don Felipe II, dijo que: para que "sus reinos de las Indias gozasen
el saber, prudencia y cristiandad del quinto conde de Monterrey, lo designó
IX Virrey de la Nueva España y Capitán General". Lo nombra Virrey a los
35 años de edad, el 28 de mayo de 1595, siendo por tanto, uno de los
virreyes más jóvenes nominado para la ueva España.
Ahora bien, hay que considerar que el ser nominado "virrey", era un
premio y una forma de apoyar a quienes habían otorgado servicios especiales
a la corona por la facilidad de que quienes fuesen a las "lndias", obtuvieran
bienes económicos. El 7 de junio, el rey don Felipe U, ordena se envié a don
Luis de Velasco al Perú, como premio por sus servicios, y el traslado al
virreinato de la Nueva España, de don Gaspar de Acevedo y Zúñiga.
655

�La encomienda de los virreyes, debería de ser de seis años, sin
embargo cinco virreyes, sobrepasaban sus períodos, uno de ellos fue
precisamente el Conde de Monterrey. El salario que recibían los Virreyes
era de $60 mil pesos anuales. También se dice, que los reyes preferían
nombrar virreyes solteros o viudos, aunque en ocasiones designaba a
hombres casados como pago a sus servicios especiales.
Llega el nuevo virrey don Gaspar, a Veracruz en septiembre de 1595, ya
viudo, su esposa había fallecido en 1592. Le torno tres meses el camino a la
Ciudad de México por la cantidad de festejos que durante el recorrido se
llevaron al cabo. Fueron tantos y tan costosos, dichos festejos, que el virrey
don Lurs de Velasco, se vio en la necesidad de solicitar dinero prestado.
Dicho préstamo, fue votado y aceptado el 18 de septiembre de 1595, por el
Cabildo de la Ciudad de México, ya que en ese momento, tan solo se
disponía de cuatro mil pesos, y para toda la- pompa necesaria para la
recepción de un nuevo Virrey, se requerían al menos, veinte mil pesos, lo
cuáles fueron aprobados y solicitados en préstamo por la Ciudad
En Acolman, el nuevo virrey, se reunió con su antecesor don Luis de
Velasco, donde sostuvo conferencias para enterarse de las necesidades y
"trabajos" del virreinato. Al fin el 5 de noviembre de 1595 hizo don
Gaspar, su triunfal entrada en la capital.
El conde de Monterrey fue un buen gobernante, protector de los indios
y de Jos humildes Él fue quien revocó el decreto por el cual se obligaba a los
indígenas que pagaran sus tributos con gallinas cuando carecían de dinero.
Cuando el rey Felipe ordenó se reunieran los indios en congregaciones
y pueblos, lo llevo a cabo, por ser indispensable cumplir las ordenes reales,
sin embargo, usó tacto, y cuando dispuso de los indígenas libremente, el
propio Virrey don Gaspar, domingo a domingo, se presentaba personalmente
en la Plaza de San Juan y Santiago en la Ciudad de México, para evitar se
eng;iñase o se abusara de los indios.
Además de los indios, apoyó a los criollos, a aquellos hijos de
españoles nacidos en la Nueva España. En 1600, nombró corno Gobernador
de Yucatán a don Carlos de Sámano y Quiñónez, criollo que había sido
también Adelantado en San Juan de Ulúa.
Al fallecimiento de Felipe 11 , su sucesor, el rey Felipe lil lo designó, el
19 de mayo de 1603, Virrey del Perú, lo cual, en aquel entonces se
consideraba una promoción pues el sueldo de Virrey del Perú, era superior
al del Virrey de la Nueva España.
·
656

Don Gaspar se prepara para entregar a su sucesot, don Juan de Mendoza
Y Luna, Marques de· Montesclaro y Castilvayuela, el vireinato de la Nueva

Espaiia. Y para poder entregar a su sucesor, quien venia en compañía de su
esposa, un alojamiento digno,_pide que el Cabildo solicite un préstamo.
Los rec.ibe en Otumba, población donde "por costumbi;e anticuada
entr~gaban los virreyes el Sacro Caduceo, cuando le reciben el nuev~
gobierno, de donde salen ya con todo el mando de estos Reinos". Como don
Gaspar Y su s~cesor, tienen que 9uedarse algún ti~mpo en esta po_blación por
no es~ar term111ados los prep~rativos de los festeJOS n:i el alojamiento donde
deberian hospedarse en la Ciudad de México, los cuales "estaban aún sin
aderezarse con la decencia debida", obliga al aún virrey don Gaspar a
quedarse durante ocho días con su sucesor y su esposa en Otumba y afir~a
el Padre Cavo _en sus ~scritos, que el Conde de Monterrey fue tan e~pléndido
en su hospedaJe, que en los ocho días que con ellos se detuvo gastó casi la
renta de un año de Virrey".
'
, De ah_í, don ~a_spar se dir:igió a Acapuko para embarcarse a Perú, y
que ~I salir de M_ex1co, lo acompañaron tropas de mexicanos que henchían
los aires de alaridos en señal de sentimiento, demostración que hasta
entonces no se había hecho con otro Virrey".
Llegad~ al Perú, en 1604, donde se enteró, que •el nuevo Virrey de la
ue_va E~pana, don Juan de Mendoza y Luna, le había formado un Juicio de
Res1denc1~ por ha~er _gastado inútilmente, doscientos mil pesos en pago a
congregaciones de md1os''.
. El Conde demostró que no había sido así y logra se revoque la sentencia
dictada por el Consejo de Indias.
~n Perú gobernó hasta su fallecimiento en 1608. Su cuerpo es llevado a
Es~a_na donde se le da sepultura en la Capilla Mayor del Convento de
religiosas de la Concepción de Santa Ursula en la ciudad de Salamanca. Le
sucede en el título su hijo don Manuel de Acevedo y Zúñiga, Sexto Conde
de Monterrey, T~rcero de F~entes, Señor de los Estados de Biedma y Ulloa
Y de la casa de Ribera. Pertiguero Mayor de Santiago. Virrey de Nápoles
Cabal lera de la Orden de Santiago.
·
'
Contrajo matrimonio con su prima hermana doña Leonor María de
G_uzmán, hija del segundo Conde-Duque de Olivares y de doña ,María de
Pime~te~ y Zúñiga, no tuvieron hijos, por tanto el título pasó, a su
fallecimiento, el l635, a manos de una sobrina doña Inés Francisca de
Zúñiga y Fonseca, hija de don Fernando de Ayala y doña Isabel de Zúñiga y
Fonseca.
657

�Doña Inés Francisca, fue nieta de don Baltasar de Zúñiga, hennano de
don Gaspar, y bisnieta de don Jerónimo de Acevedo y Zúñiga, y doña Inés
dé Velasco y Tovar. Doña Inés, contrajo nupcias con don Juan Domingo de
Haro y Guzmán, Gobernador y Presidente de Flandes. Como tampoco hubo
descendencia, el título pasa ahora a manos de una sobrina por parte del
esposo, doña Catalina de Haro y Guzmán, quien a su vez era n_ieta en
cuarta generación de don Jerónimo de Acevedo y Zúñiga. Recibe el título de
Octava Condesa de Monterrey, Marquesa de Eliche y de Carpio, CondesaDuquesa de Olivares.
Doña Catalina de Haro y Guzmán casa con don Francisco Álvarez de
Toledo Beaumont y Silva, Décimo Duque de Alba y procrean una sola hija,
doña María Teresa, quien en 1722, hereda todos los títulos que sus padres y
ascendientes habían ido acumulando.
Doña María Teresa Álvarez de Toledo y Haro, ovena condesa de
Monterrey, es a la vez, Undécima Condesa de Alba. Contrae nupcias con

don Manuel de Silva y Haro, Noveno Conde de Gálvez. Tuvieron por hijos:
el primogénito don Fernando de Silva y Haro. La segunda hija, doña
María Teresa, casó con don Jacobo Stuart Fitz-James Colón y Portugal,
Tercer Duque de Berwicks. Más tarde encontraremos de nuevo el apellido
Stuart-Fitz unido al condado de Monterrey.
'

través de su madre doña Catalina, sobrina bisnieta del Cuarto ·conde de
Monterrey y esposa de don Jacobo Stuart-Fitz James Colón y Portugal.
Don Carlos Miguel, contrae matrimonio con doña Rosario Ventimiglia
y Moneada, y se convierte en el duodécimo Conde de Monterrey,
juntamente con una gran cantidad de títulos heredados de sus padres, abuelos
y demás ascendientes que murieron sin hijos.
De ahí el título pasa a don Jacobo Luis Stuart-Fitz Jame y
Ventimiglia, Décimo tercer Conde de Mont_errey, Décimo quinto Duque
de Alba, Octavo Duque de Berwick entre otros muchos títulos. Contrae
matrimonio con doña María Francisca de Sales Portocarreño, Novena
Condesa de Montijo.
Continua la genealogía del Condado de Monterrey con el Décimo
cuarto Conde de Monterrey, don Carlos María Stuart-Fitz James y
Portocarrero, quien nació en 1848 y en 1877, contrajo nupcias con doña
María del Rosario Falcó y Osario. Condesa de Siruela. Falleció don Carlos
María en 190 l.
Pasa el título a manos de su hijo don Jacobo de tuart-Fitz James y
Falcó quien nació en 1878. Contrajo nupcias con doña María del Rosario de

Silva y Gurtubay, Marquesa de San Vicente del Barco.

El Décimo Conde de Monterrey, don Fernando de Silva y Álvarez,

casado con doña María Bernarda de Toledo y Portugal hija de los Condes de
Oropeza. Tuvieron un solo hijo, don Francisco de Paula, Duque de Huscar
quien casó con doña Mariana de Silva y Bazán, hija de los Marqueses de
Santa Cruz y fueron padres de doña María Teresa Cayetana, quien recibió el
titulo de Condesa de Monterrey, por haber fallecido su padre antes que su
abuelo.

En 1957 hereda ese título y cuarenta y tres m•ás, veinte de ellos de
grande de España, doña María del Rosario Cayetana de Stuart-Fitz
Jame y de ilva, quien nació en 1928 ahora felizmente casada y desde
hace muchos años, con el Duque de Martínez Irujo, con quien procreó cinco
hijos y una hija. Don Carlos Fitz James, el primogénito, Alfonso Martínez de
!rujo, su segundo hijo. Jacobo Fitz James Stuart el tercero.

Doña María Teresa Cayetana de Silva y Haro, quien contrajo

Don Fernando el cuarto, y Cayetano Martínez lrujo el quinto, así como
su hija Eugenia . Desde hace varios años, ha empezado a ceder a sus hijos los
títulos, quedando aún la entrega del título del Conde de Monterrey.

matrimonio con don José Álvarez de Toledo y Góngora, Marques de
Villafranca, no tuvo descendencia. Doña María Teresa Cayetana. Décima
tercera duquesa de Alba, ha pasado a la historia por haber sido la supuesta
modelo de muchas pinturas de don Francisco de Gaya y Lucientes, entre
otros muchos oleos, la muy conocida f\1aja Desnuda, que aún se puede
admirar en el Museo del Prado.
Al fallecer la Duquesa de Alba en 1802, y no existir descendencia
directa, recibe dicho título don Carlos Miguel Stuart-Fitz James y Silva,
bisnieto por parte de su esposo, de la Novena Condesa de Monterrey, doña
María Teresa Álvarez de Toledo y Haro, quien había heredado el título a

Continuo añadiendo, el "don" al principio de cada nombre de los hijos
de la Duquesa de Alba, a pesar de que ellos ya no los acostumbran, sin
embargo, por ser cada sigla, indicativo 'de origen noble', he dejado este
título de "don".
La condesa, habita actualmente en Madrid, aun cuando prefiere vivir en
evilla. Ha invertido una gran cantidad de dinero en reparar la antigua
fortaleza castillo de Monterrey, donde acostumbra veranear en ocasiones.

658
659

�La genealogía lineal del Condado de Monterrey quedaría de la siguiente
manera:
Nacimiento
Condes de Monterrey
1442
Don Sancho Sánchez de U1 loa
Doña María Teresa Zúñiga
Doña Francisca de Zúñiga y Ulloa
Don Diego de Acevedo
Don Fernando de Andrade
Don Alonso de Acevedo y Zúñiga
Doña María Pimentel

Matrimonio

1493
1476

1562

Don Jerónimo de Acevedo y Zúñiga l 522
Doña Inés de Velasco y Tovar
1560

Don Manuel de Acevedo y Z_úñiga
Doña Leonor María de Guzmán

1585

Doña Inés Francisca de Zúñiga
y Fonseca
Don Francisco de Haro y Guzmán

1526
1496
1540
1558

1496

Don Gaspar de Acevedo y Zúñiga
Doña Lnés de Velasco y Aragón

Defunción
1505

1583

1608
1592
1653

1710
1716

1662

Don Jacobo Luis Stuart-Fitz James
Doña María Francisca de Sales
Portocarrero

1821

1844

1825

1860

Don Carlos María Stuart-Fitz James y
Portocarrero
l 849
Doña María del Rosario
Falcó y Osorio
1854

1877

Don Jacobo Stuart-Fitz
James y Falcó
Doña María del Rosario
de Silva y Gurtubay

1878

1920

Doña María del Rosario
Cayetana Stuart-Fitz
Don Alfonso Martínez Irujo

1928

1900

1881

1901
1906
1954
1934

Los títulos a que tiene derecho a usar la actual Conclesa de
Monterrey, además de éste, son Undécima Duquesa de Berwick; Décimaoctava Duquesa de Alba. Duquesa de Liria, Xérica, de Arjona, de Montoro y
de Huéscar.
Condesa Duque de Olivares, Marquesa de Carpio, de Moya, de Osera,
de Cora, de Eliche, de la Mota. Marquesa de San Leonardo~ de Sarriá, de
Tarazona. de Villanueva del Río, de Villanueva del Fresno, de Barcarrota, de
Salvatierra y de Algaba.

Doña Catalina de Haro y Guzmán
Don Francisco de Toledo Beaumont

1733
1739

María Teresa Álvarez de Toledo y Haro 1691
Don Manuel de Silva y Haro
1677

1755
1728

Es además, Vigésima quinta Condesa de Lemas, de Lerín, de Baños, de
Osomo, de Miranda del Castañar. De Andrade, de Aliaga, de Ayala, de
Fuentes de Valdepedro, de Gálves, de Villalba, de San Esteban de Gormaz,
de Fuentedueña, de Casarrubios del Monte de Galve y de Siruela.

1802

Es, como ya se ha dicho, la Decimosexta Condesa de Monterrey,
Condestable y gran Canciller de Navarra, veinte veces Grande de Espafla
Señora de muchas Baronías y Estados, Gran Maestre de Sevilla. Posee la
Orden del Toisón Oro, del Collar de Carlos ITI, la Real Orden de Inglaterra,
la Cruz de Honor y esto tan solo por nombrar algunos títulos a los que tiene
derecho.

1868

El título de Conde de Monterrey está considerado uno de los más
importantes aún actualmente.

Don Fernando de Silva Álvarez
de Toledo
María Bernarda de Toledo y Portugal

1714

María Teresa Cayetana de
Silva y Álvarez
José Alvarez de Toledo

1762

Don Carlos Miguel Stuart-Fitz James 1794
Doña Rosario Ventimiglia y Moneada
660

172?

1817

661

�.roAN IGNACIO FLORES MOGOLLÓN (1698 y 1718-1719),
FRANCISCO DE BARBADILLO Y VITORIA (1719-1722),
.roAN JOSÉ DE ARRIAGA Y BRAMBILA (1722-1725),
PEDRO DE SARABIA CORTÉS (1725-1730)
Y BERNARDINO GASPAR SALVADOR MENESES MONROY
Y MENDOZA BRACAMONTE Y ZAPATA (1730-1731)
-Aportes Historiográficos para un estudio histórico-social-

Ma. Luisa Rodríguez-Sala1
Con la coll!boración de Rosa Iba Tena V.,
Patricia Alfaro y Jesús Lazada G.
Los materiales que conforman este trabajo se -insertan en un proyeeto
mayor de investigación 2 y sus dos primeras partes han sido publicadas en
esta misma revista. 3 En ella entregamos al lector el' análisis de las fuentes
primarias que proporcionan información sobre los cinco primeros
gobernadores, Francisco Báez Treviño, Gregario Salinas Barona, Cipriano y
Luis García de Pruneda y Francisco Mier y Torre, de quienes ejercieron el
mando en el Nuevo Reino de León durante Jas dos primeras décadas del
siglo XVIII.
En este nuevo aporte incluimos el análisis dt las fuentes primarias que
corresponden a los tres siguientes mandatarios. Esta secuencia cronológica
tiene como fin constituir una serie de artículos que, sistemática y
paulatinamente, cubran el análisis histórico-sociológico del ejercicio del
poder de todos los gobernadores de esa etapa· de la historia regional
novohispana.

'•

'

Por razones metodológicas limitamos el periodo del siglo XVlll hasta
los años previos a la constitución de la Comandancia General y la posterior
fonnación de las Provincias Internas. Lo hemos hecho así en función de que
la etapa de las reformas borbónicas marca definitivamente una nueva
conformación en el ejercicio de la admin istración de las diferentes
provincias del septentrión novohispano. Durante ella las tareas políticas,
admin istrativas y militares que hasta entonces habían quedado en manos de
los gobernadores pasaron a las del Comandante General y del Intendente de
las nuevas regiones que conformaron l0s bastísimos a lejanos territorios
norteños de la Nueva España.
Como en nuestra inicial aportación, en ésta también partirnos de un
resumen de las actividades de los personajes bajo estudio que está basado en
la consulta de obras -secundarias. Éstas han servido de guía y orientación,
tanto para la localización de los materiales primarios, como para su
663

�complemento. Nuestros materiales primarios proceden, fundamentalmente,
del Archivo General de Indias en Sevilla (AGI) del Archivo ·Histórico
Nacional de Madrid (AHN), y, por supuesto, del Archivo General de la
Nación de la capital mexicana (AGN). Ha sido en esta parte del proceso de
investigación, localización de materiales en el archivo mexicano en el cual
hi.tn trabajado eficazmente los becarios del proyecto quienes aparecen como
colaboradores de esta nueva publicación.
Esperamos que la acogida que nos ha brindado HUMANITAS nos
permita continuar entregando a los lectores los trabajos sobre los
subsecuentes gobernadores. Sin duda que la consulta de estos materiales
permitirá a los interesados en la historia regional de esa parte del septentrión
oriental novohispano aportar, a su vez, nuevas informaciones y con ello
enriquecer el proceso de investigación que continuamente debe nutrirse del
conocimiento de los colegas interesados en temas similares.
Sin más, pasamos a la exposición, análisis y resumen de las fuentes
primarias que hemos locaUzado para esta investigación, las cuales, en la
mayoría de los casos, confirman y amplían la información secundaria hasta
ahora disponible.

JUA IG ACIO FLORES MOGOLLÓ , 1718.

.

.

Fue este personaje gobernador en dos ocasiones, la primera a finales del
XVII y la segunda en 1718. De acuerdo a Cavazos, en 1698 fue designado
juez de residencia del gobernador del Nuevo Reino de León, Juan Pérez
Merino. Para 1700 era alcalde mayor de Jiquilpan y San Juan Perihuán.

La cédula real está fechada en el Buen Retiro a seis de mayo de J689.
Se le asignó un salario de 360 mil maravedíes al año y se le otorgó el puesto
por encontrarse vacante debido al fallecimiento de su anterior ocupante.
2.- PASAJERO~ L.13, E. 2748 del 7 de julio de 1689 procede de
CONTRA TACION, 5540A, L.3, Fol.166.
Esta fuente no contiene información adicional a la anterior.

3.- INDIFERENTE 2077 N.379 de 1689:
Expediente de concesión de licencia para pqsar a Guanajuato a favor de
Juan Ignacio Flores Mogollón, tesorero de la Caja Real de Guanajuato, en
compañía de un criado:

El interesado solicita licencia para embarcarse en la flota del año O en
naos de azogues que fueren en su lugar y que pueda llevar un criado soltero
para sus servicios y que se le den las ropas y armas que fueren de su
agrado.
4.-CONTRATACIÓN, 5458, N.3, R.3, del 17 de julio de 1689:
Expediente e información y licencia de pasajero a Indias de Juan Ignacio
Flores Mogollón, gobernador del Nuevo Reino de León y Boca de Leones
vecino de Sevilla, a Nueva España:
'

En este expediente se da cuenta de la merced que se le ha concedido
para el puesto de Gobernador del uevo Reino de León se refiere a su
.
'
prnner periodo y lleva también la Real Cédula que dice:

Como consta en cédula real de S.M me ha hecho merced del puesto de
tesorero de la Caja Real de la Ciudad de Santa Fe, Minas de Guanajuato y
se le da licencia para embarcarse en la flota de Nueva España del cargo del
Conde de Villanueva.

Mi Presidente y Jueces Oficiales de la Casa de Contratación de /a
Ciudad de Sevilla a Don Juan l$17acío Flores Mogollón, vecino de esa
ciudad, residente en esta Corte, a quien he hecho merced del Gobierno de
las P~ovinci~s del Nuevo Reino de León y Boca de Leones en Nueva España,
por cmco anos para suceder a Don Juan de Bergara, último provisto en él,
he concedido licencia para embarcarse y hacer su viaje en la primera flota.
naos de Azogues o Navío de Registro y Bandera mía... y que pueda llevar
~res cria~~s para su servicios, sin pedirle a él por lo que toca a su persona
mformacwn alguna, pero para los tres criados se ·han de presentar en ese
Tribunal hechas ante las Justicia de sus TIERRAS ...y por.que en la licencia
que pidió para los tres criados incluyó dos negros, permito que éstos puedan
pasar ajustándose primero con el asentista, precediento el tomar la razón de
este despacho por los contadores de esa Casa.
Fecha en Madrid a 19 de diciembre de 1698.

664

665

Esta información la hemos ampliado con los documentos localizados y
analizados en AGI y que corresponden a sus dos periodos. Son los
siguientes:
1.- CONTRATACIÓN, 5451, N.88, del 7 de julio de 1689.
Expediente e información y lícencia de pasajero a Indias de Juan Ignacio
Flores Mogollón, tesorero de la Caja Real de la Ciudad de Santa Fe y minas
de Guanajuato, a Nueva España:

.'

�5.- CONTRATACIÓN, 5790, L.3, Fol.282-290 del 19 de dic. de 1697:
Nombramiento de Juan Ignacio Flores Mogollón como Gobernador y
Capitán General del Nuevo Reino de León:

El título de Gobernador y Capitán General del Nuevo Reyno de León y
Boca de Leones en la persona de Don Juan Ignacio Flores Mogollón ... mi
Gobernador y Capitán general de las Provincias del Nuevo Reyno de León
en Nueva España, por cinco años y ahora atendiendo a los serv{cios del
Padre y Pasados de Vos, Don Juan Ignacio Flores Mogollón, vecino de la
ciudad de Sevilla, residente en esta corte, y deseo que tenéis de continuarlo
tal donativo que habéis hecho de tres mil y quinientos pesos excusados de
plata entregados en oro en las arcas del Real Tesor ... para suceder al dicho
Don Juan de Vergara, luego que cumpla su tiempo o que vaque por su
muerte (Fol.285r.) ... y podáis llevar y llevéis vos, vuestros lugarthenientes
que para el buen gobierno de este cargo es mi voluntad que podáis poner en
las partes y lugares que fueren necesarios... con tal que los tenientes que asi
hubiéreis de nombrar siendo letrados y llevándolos de estos reynos sereis
obligado a presentarlos en mi consejo y cámara de Indias para que sean
aprobados ...
En Madrid a I 9 de diciembre de 1697.

De acuerdo al mismo documento, fue también tesorero de la Caja de las
Minas de Guanajuato, uno de los motivos por los cuales pasó a la Nueva
España, si bien contaba ya con el título a futura de gobernador del uevo
Reino de León para suceder al último que detentaba el puesto.
Después de haber desempeñado este cargo, es muy probable que haya
regresado a España, ya que unos años más adelante, en 1707, recibió nueva
licencia para embarcarse, ahora para ocupar la gobematura del Nuevo
México. En esa .ocasión también se le dió comisión para tomar la residencia
a su antecesor en ese cargo, José Chacón.
Hasta aquí los documentos en AGI correspondientes a su primer
periodo gubernativo a finales del XVII, los siguientes están relacionados con
su segundo periodo, ya en el XVJII, son:
6.-CONTRATACIÓN, 5464, N.2, R.28 del 30 de abril de 1708:
Expediente de información y licencia de pasajero a Indias de Juan Ignacio
Flores Mogollón, gobernador de lo político y militar de la Nueva México,
con sus criados Lucas López de. Fonseca, natural de Madrid, hijo de Lucas
López de Fonseca y de Tomasa Cañete, y Manuel Galtier, criado, natural de
Madrid, hijo de Manuel Galtier y de Francisca Fuente, a Nueva España:

666

Sus dos criados eran de 17 años, ambos, solteros y no religiosos; sus
dos esclavos negros, uno Bentura García, color claro de mediana estatura,
con dos dientes menos, de 27 años; el otro Pedro, negro atezado, alto de
cuerpo de buen semblante, y ambos cristianos, no sujetos a matrimonio. En

este documento está incluido el título en el cual se constata su primer
nombramiento como gobernador del"Nuevo Reino de León, lo que aconteció
durante el periodo del anterior rey, asimismo se menciona el hecho de haber
dado infonnación en el año de 1701.
Fue el virrey, Marqués de Valero quien le debió confirmar su cargo
como gobernador del Nuevo Reino de León en su segundo periodo, sucedió
el 24 de marzo de 1718:
... atendiendo a que Don Francisco Báez Treviño se halla continuamente
padeciendo el accidente de perlesía e imposibilitado de servir el gobierno
del reino,... tomó posesión en julio del mismo año. Durante su
administración atendió a la recomposición de caminos, organizó la escolta
para los ganaderos, realizó frecuentes campañas de pacificación y prestó
especial atención a las misiones y pueblos recién fiindados por el licenciado
Barbadillo, dictando reglas de trabajo para los Indios. En 1719 practt'có la
visita general de los pueblos y entregó el mando a su sucesor, el licenciado
Francisco de Barbadil/o .4

En AGN localizamos solamente tres referencias que, indudablemente,
corresponden al gobernador; algunas más pudieran ser de sus parientes.
La primera de las de él resulta de importancia, ya que permite asentar
que don Juan Ignacio se encontraba en la Nueva España, cuando menos
desde 1688, año en que figura como testigo del matrimonio de una pareja de
mestizos que se celebró en la población de Santa Catarina Mártir. Como se
estableció en uno de los documentos de AGI, en 1689 recibió el cargo de
tesorero de la caja de las minas de Guanajuato, muy probablemente haya
residido ya en la Nueva España y viajó a la metrópoli para tramitar o
comprar un cargo.
En las dos restantes queda claramente expuesto el haber desempeñado
la gobernatura del Nuevo México y haber sido acusado de malos manejos
financieros, referidos a pagos de los .Presidiales. Como se verá, son
documentos interesantes que dan razón de los pleitos y dificultades que
enfrentaban los gobernadores, no sólo en lo que se refería a los aspectos
militares, también los de la administración financiera.

667

�1.- MATRIMONIOS, Vol.45, Exp. 35, Fol. 1.97, año de 16~8:

Solicitud matrimonial, contrayente: Matheo Jorge, mestizo, Inés de Vargas,
mestiza. Testigos y ocupación: Juan Ignacio Flores M(!gollón; Nicolás
Torres, Mercader. Santa Catharina Mártir.
2.:. CÁRCELES Y PRESIDIOS, Vol.18, Exp. 2, Fols. 50v.-51r., año de
1716:
.
:
Autos sobre ajustes de cuentas entre Juan Flores Mogollón y los soldados.
Nuevo México.
Se trata de los autos concernientes al ajuste y liquid'ación de cuentas
con los soldados de su castillo presidia! que, según dichos autos, Flores
Mogollón dejó pendientes durante su gobierno. Se les oraena a los jueces
nombrados por el virrey, Duque de Linares, que procedan a comunicarle a
Flores Mogollón el mandato virreinal y se ponga en ejecúción la liquidación
de los adeudos. Se les indica que el ex-gobernador deberá presentar los
libros de cuentas de los presidiales a fin iniciar los ajustes financieros.
Consta en el documento que el día 8 de octubre de 1715 le notificaron
los jueces nombrados, personalmente a Flores Mogollón en su casa de la
Villa de Santa Fe en el Nuevo México, el mandamiento virreinal y los autos
correspondientes. El ex-gobernador declaró haberlos oído y entendido, pero
no estar de acuerdo con ellos, ya que tenía en su poder los libros de cuentas
que señalaban no ser procedentes los adeudos, y, mucho menos los ajustes
de cuentas y liquidación.
Flores Mogollón procedió al envío, de inmediato de una carta
aclaratoria, misma que corresponde a la siguiente referen')ia.
3.- CÁRCELES Y PRESIDIOS, Vol.18, Exp. 3, Fols. 282-283r., año de

1716:
Sobre que se le conceda licencia para salir a Juan Ignacio Mogollón,
Gobernador de la Provincia. Nuevo México.
Se trata de la carta que Flores Mogollón envía, desde la Villa de Santa
Fe de la Nueva México el 27 de octubre de 1716, en respuesta y aclaración
de lós autos que' le fueron comunicados el año anterior. Es un documento
representativo de las frecuentes desavenencias que se producían entre
autoridades de los Reinos septentrionales. En este caso, e~ clara la dificultad
que se dio y la enemistad que existía, entre los dos gobetnadores del Nuevo
México, don Juan lgnacio y su sucesor, el general Juan Pérez Hurtado.
Cada uno de ellos se acusa mutuamente de manejos turbios en la
administración del Reino. Flores Mogollón pone de manifiesto la política

668

injusta y cruel del gobernador en funciones con dos grupos indígenas, los
yutas _Y los jicaril/a, además de los varios robos que, según él, había
cometido el gobernador.
.
~simismo aclara el estado de las cuentas con los presidiales, e
inclusive, presentando los libros de cuentas, deja asentado el que tenían
adelantados sus salarios hasta el año de I 720 a través de los situados
recibidos y los pagos realizados por Flores Mogollón. Nuevamente señala
que el g?bernador en turno deseaba ocultar estos hechos y por ello in.terponía
su autoridad a fin de que su antecesor no pudiera salir del territorio del Reino
del Nuevo México y diera a conocer esta situación. Termina la carta
pidiendo al virrey, se aclara el asunto y no permita que en adelante co~
falsedades se atropelle su respeto y vengan a ser tenidos de sus súbditos con
desprecio ...
.. Los siguientes documentos probablemente cor~espondan, o bien a sus
h1Jos o sus hermanos, llevan los nombres de Francrsco y José o Juan José
con los mismo apellidos de don Juan Ignacio. Se ·trata de las referencia;
siguientes:
4.- ESCRJBANOS, Vol. 21, Exp.13 Fols. 64-66, del 13, 23 y 30 de abril de
1708:
Certificación del grado de Bachiller obtenido por Don Francisco Flores
Mogollón y solicitud para obtener el de abogado, para lo cual se le señaló el
pleito que sigue Francisco Muñoz contra Francisco Ladrón de Guevara
sobre ajuste de cuentas. Ciudad de México.
Se trata de un documento en el cual se certifica los estudios realizados
~n _la_ Real y Ponti_ficia Universidad y la experiencia profesional en asuntos
Jurid1cos, del bachiller que lleva los mismos apellidos que el gobernador. No
se proporciona información que permita establecer el parentesco con don
Juan Ignacio, por la fecha de emisión del documento, bien podría tratarse de
su hijo, ya que el entonces gobernador del Nuevo Reino de León, estaba ya
a~entado en la Nueva España en 1688. Desconocemos si llegó casado o lo
hizo en la Nueva España. También puedo tratarse de un hermano.
S.- INDIOS, Vol. 45, Exp. 42, Fol. 58-60, año 1721 :
El virrey confiere comisión a José Flores Mogollón para que pase al pueblo
de Zac~ulpilla a ~a averiguaci~n de excesos de los naturales de este pueblo y
Sagualmgo, Santiago Mamatlan y Real y Minas de Zacualpa.

La información contenida en el expediente no permite aclarar el
parentes~o _entre esta persona de nombre Juan Joseph Flores Mogollón y don
Juan Ignacio. Se aclara que se trataba de un licenciado de la Real Audiencia ·
669

�quien fue comisionado por el virrey, Marqués d~ Valer~, ~ara averiguar Y
escuchar los testimonios relacionados con ciertos mc1dentes que se
produjeron en los poblados a que se hace referencia. Sucedió ~sto en el año
de 1721. Nuevamente podemos aventurar que fuera su hijo o su hermano.
6.-JUDICIAL, Vol. 23, Exp. 63, Fol. 154v.156v., del 26 de marzo de-1748:
El licenciado Don Juan José Flores Mogollón, relator de, la Real Audiencia
y don Alonso de Adán se comprometen a que puesto ~on Juan ·José de
Sevilla en la posesión de su oficio de escribano real, enterara cada fin de
año a las cajas reales, 160 pesos hasta cubrir lo que debe 'de los tributos que
estuvieron a su cargo cuando fue Alcalde Mayor de Zempoala por cuyo
motivo se le había embargado y rematado su oficio o de lo contrario lo
harán ellos con sus emolumentos.
'
Aparece el mismo personaje de la referencia anterior aún como
miembro de la Real Audiencia, ahora como su relator. Sucedió esto más de
veinte años después que en la primera mención. Debido a su permanencia en
esta dependencia, es muy posible que se pudiera haber tratado de un hijo de
don Juan Ignacio.

FRANCISCO DE BARBADILLO Y VITORIA, Gunio o julio de 1719,
interinamente fue sustituido por Luis García de Pruneda, hasta 1723).
De acuerdo a Cavazos, nació en la villa de Escaray, provincia de
Logroño el 28 de mano de 1670. Fueron sus padres Cristó~al de Barba?illo
y Antonia Licea de Vitoria Lecea. Pasó a la Nueva Espana con el ':•rrey
Duque de Linares y se desempeñó en el car?o ~e alcalde del. ~rimen,
distinguiéndose por su rectitud, saliendo muy bien hbrado de la v1s1ta q~e
efectuó el oidor Francisco de Garzarón, visitador apostólico deJ Santo Oficio
de la Inquisición, sólo fue culpado de varias soltzlras de presos hechas por
su orden, sin noticia de la sala, de lo que se le absolvió.
En ocasión del problema de las encomiendas en el Nuevo Reino de
León, el virrey, Duque de Linares, convocó a Junta de Gu~rra y Hacienda, la
cual comisionó a Francisco de Barbadillo como juez con a¡mplias facultades.
Llegó a Monterrey en diciembre de 1714 y una de láS sol_uciones_ que
propuso fue la de fundar pueblos de indios para contrarrestar la influencia de
los encomenderos. Estaba decidido a realizarlo e inclusive fue de opinión
que si el propio gobernador no estuviera de acuerdo le quitaría el mando.
Organizó una de las Compañías Volantes para Ia protección de los'pueblos y
de las haciendas de ovejas.
!

habían huido de las misiones y con ellos repobló el pueblo de San Antonio
de los Llanos, , actual Hidalgo en Tamaulipas. También impulsó la
refundación de las misiones del Río Blanco y Labradores, repobló Jas de
Hualahuises y Gualeguas y fundó, en las inm~diaciones del Valle del Pilón,
las de Purificación y Concepción.
Resolvió el conflicto de jurisdicción ·surgido entre las poblaciones de
Hualahuises y Linares, trasladando ésta última con fecha del 14 de
noviembre de 1715. Utilizó con frecuencia el procedimiento de expropiación
de tierras para establecer poblados, tanto en el Piló,1 como al oriente de
Monterrey y así fundó la misión de Nuestra Señora de Guadalupe en febrero
de 1715 a la que le dio el título de Pueblo en enero del siguiente año.
A cada uno de los pueblos que fundó les otorgó instrucciones precisas
acerca de su gobierno, nombrándoles un protector y señalándoles
misioneros, quienes, según su opinión, debían ser, cuando no ángeles, más
que hombres.
Restituyó a los franciscanos las mlSlones que había secularizado el
obispo Camacho y Ávila. Se distinguió como pacificador y libertador de los
indios, abolió las congregas, como se conocían las encomiendas en la región
y que habían sido eJ origen del problema con los habitantes españoles
encomenderos.
Pasó poco más de año y medio en el cumplimiento de su misión y
regresó a México en abril de 1716, en donde volvió a su puesto de alcalde de
corte. Sin embargo, su ausencia de Nuevo León dio de nuevo cauce al
problema, razón por la cual fue designado gobernador y tomó posesión el 4
de julio de 1719. Durante su mandato auxilió al Marqués de Aguayo en su
misión frenté a los franceses en territorios de los Texas. Restableció la
Compañía Volante y a los protectores de los indios. Importante fue el
levantamiento de un censo ganadero que redundó en proponer la creación de
un Obispado en Monterrey. Duró en su cargo cuatro años para volver, en
1723, a la capital del virreinato.
En ese mismo año contrajo matrimonio en la car,ital novohispana con
doña Juana Rosa Eolio Ojeda y Guzmán, quien era viuda de don Martín de
Urzúa y Arizmendi, conde de Lizárraga. Otorgó testamento sin estar
enfermo el 29 de diciembre de 1724 ante Francisco Dionisia Rodríguez,
escribano real. Murió en la ciudad de México el 14 de mayo de 1726 en su
casa de la calle de los Donceles y fue sepultado en la capilla del Rosario del
.
5
Convento de Santo D ommgo.

Emprendió jornada a la Sierra de Tamaulipas con los capitanes Juan
Guerra Cañamar y fray Juan de Losada logrando bajar a los indios que
670

671

�En AGI hemos localizado documentos que permiten ar_npliar la
información que hasta ahora se tiene de este personaje, ta~to por_ ~o que se
refiere a sus estudios como a sus cargos anteriores a su vmculac1on con el
septentrión. Así hemos localizado que_ ~jerció pu:st~ oficial en_ el otro
extremo de la Nueva España, en la mend1onal Provincia de Yucatan Y que
11.egó a Ja Nueva España, muy probablemente, antes ,de. la fecha que
menciona don Israel Cavazos, quien asienta que pasó con el virrey Fernando
de Alencastre Noroña y Silva, Duque de Linares y Marqués de Valdefuentes,
quien llegó en enero de 1711. De acuerdo a la documentación ~e AGI,
obtuvo su permiso de la Casa de Contratación en 1702 para P'.15ª.r a e3erc~~ el
oficio de teniente de gpbernador y capitán general de la Provincia de Menda
de Yucatán y Auditor de la gente de Guerra.

3.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol.38, Exp. 211, Fol..309, del 20
de septiembre de 1714:
Real Audiencia. El Rey ordena a los oficiales reales de la co1'le de ·México
presten al licenciado Francisco de Barbadillo Victoria, Alcalde de Corte en
la Real Sala del Crimen, dos mil pesos, que ha de reintegrar de los salarios
que se le deben por la comisión que desempeñó en el Nuevo Reino de León.

Los documentos los anotamos y comentamos sólo en forma general ya
que se realizó un amplio estudio socio-históric? ?e. este personaje~~ el cual
se analizaron, a partir de estas fuentes arch1v1st1cas, su actua~1on como
gobernador y los antecedentes ocupacionales y personales de este interesante
.
6
personaJe.

4.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol.38, Exp. 217, Fol. 318, del 3
de octubre de 1714:
Nuevo Reino de León. Ordenando a los oficiales reales de la Corte suplan al
licenciado Francisco Barbadillo Victoria, en la comisión que se le dio en
este Nuevo Reino.

Las fuentes localizadas y consultadas en AGI en su orden cronológico son:

5.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol.38, Exp. 219, Fol. 320, del 16
de noviembre de 1714:
Nuevo Reino de León. Para que de conformidad con el penúltimo capitulo
de las Instrucciones que se le dieron a Francisco de Barbadillo Victoria,
mande a los oficiales reales de San Luis Potosí se les den las cantidades que
librare como se previene.

1.- INDIFERENTE, 161, N.4 79, del 23 de julio de 1700:
Relación de Méritos y servicios de Francisco Barbadillo Vitoria, abogado
de los Reales Consejos:

2.- JNDJFERENTE 135, N .14 7, del 6 de mayo de 1701:
Relación de Méritos del Bachiller Don Francisco Barbadillo Vitoria,
thenienle de Gobernador que ha sido de Yucatán.
3.- CONTRATACIÓN, 5791, L.!, Fol.! Sv.-18 del 27 de julio de 1702:
Nombramiento de Francisco Barbadillo Vitoria, como theníente de
gobernador de Yucatán:

,,

4.- INDJFERENTE, 138, N.27, del 30 de abril de 1711: ·
Relación de Méritos y servicios de Francisco Barbadillo•Vitoria, alcalde del
crimen de la Audiencia de México:

En AG se han localizado los siguientes documentos, l0s cuales, sin duda
alguna, completan los que proceden del archivo sevillano, son:
1.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol. 38, Exp. 208, Fol. 20 del 7

de septiembre de 1714:
Para que el gobernador del Nuevo Reyno de León y demás justicias d~ -~/,
por donde pasare el señor Francisco de Barbadillo que va a el con comlSlon
672

del virrey a ejecular varias operaciones del servicio de ambas Majestades le
den todas las asistencias prevenidas so pena de dos mil pesos.

2.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol. 38, Exp. 209, Fol. 20, del 7
de septiembre de 1714:

6.-REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol.38, Exp. 220, Fol. 320, del 16
de noviembre de 1714:
Nuevo Reino de León. Comisión que se le dio a Francisco de Barbadillo y
Vitoria en este Reino, además de la dada al Virrey, y use de la Capitanía del
mismo cuando lo necesitare.
7.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Yol.38, ~xp. 223, Fol. 324, del 4
de febrero de 1715:
Nuevo Reino de León, Comisión que se le dio a Francisco de Barbadillo
para que proceda contra Pedro de la Serna y los que alborotaron a los
INDIOS de Matehuala.

8.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Yol.38, Exp. 226, Fol. 326v., del
l3 de febrero de 1715:
Nuevo Reino de León. Para que el licenciado Francisco de Barbadillo
Victoria, Alcalde del Crimen de la Real Sala de esta Corte, comisionado en
este Reino, remita las diligencias de los despachos que ejecute.

673

�9.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol.38 Exp. 228, Fol. 328, del 11
de abril de 1715:
Nuevo Reino de León. Milicias, Ordenando a los oficiales reales de San Luis
Potosí den a Francisco de Barbadi/lo Victoria, la cantidad qué importm·á la
compra de los bueyes que necesita para la formación de /Qs pueblos que está
efectuando en e.ste Reino.
·

10.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol.38, Exp. 230, FoL 328v., del
11 de abril de 1715:
Nuevo Reino de León. Ordenando se remita a este Reino a nombre de
Francisco de Barbadillo Victoria, la herramienta que se menciona.
11.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol.38, Exp. 234, Fol. 337, del
11 de abril de 1715:
Nuevo Reino de León. Para que el licenciado Francisco de Barbadillo
Victoria ejecute su parte sobre lo resuelto en la junta in:;erta como se le
previene.

12.-Historia, Vol.30, Exp. 12-13, Fol. 186v.198, del 10 de mayo de 1715:
Consulta que hace el Señor Alcalde de Corte Don Francisco Barbadillo
Victoria a su Excelencia, sobre la pacificación de los INDIOS en el Nuevo
Reino de León:

13.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol.38, Exp. 235, Fol. 340, del
15 de junio de 1715:
Nuevo Reino de León. Sobre la comisión que se le encomendó al licenciado
Francisco de Barbadillo Victoria, Alcalde de la Real Sala del Crimen, en
este Reino, con relación al nombramiento de misioneros para la
pacificación de (os INDIOS, en esta jurisdicción.

14.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol.38, Exp.,233, Fol. 33lv., del
17 de junio de 1715 :
Nuevo Reino de León. Felicitación al licenciado Francisco de Barbadillo
Victoria por su victoria, por su labor de pacificación de los INDIOS
alzados, q1Jienes prometieron deponer las armas en la ciénaga de Juan
Pérez, próxima a Tamaulipas.

15.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol.38, Exp. 231, Fol. 329, del
19 de junio de 1715:
Nuevo Reino de León. Ordenando a Francisco de Barbadillo Victoria,
Alcalde de la Real Sala del Crimen de esta Corte, hacer entender a los
españoles vecinos de este Reino, la indignación dirl Rey y Virrey
respectivamente, porsusfechorías en los pueblos de INDIOS de este Reino.

674

16.- ~~LES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol.38, Exp. 232, Fol. 330, del
19 de Jumo de 1715:
Nuevo Reino de León. Confirmando el título de Capitán del Presidio de
Cen:atbo, pedid~ a favor de Juan Guerra Cañamar por el fiscal de Su
Ma1estad, Francisco de Barbadilló Victoria.

17.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol.38, Exp. 237, F ol. 342v., deJ
3 de octubre de 1715:
Nuevo Reino de León. Informe que rindió el licenciado Francisco de
Barba~iflo Victoria, sobre su misión civilizadora en este Reino y la
fundaczon de un nuevo pueblo que piensa llamar "La ºurificación ".
0

18.- INDIOS, Vol. 42, Bxp. 155, Fol. 184v.-187, año 1719:
Para q~e Francisco Barbadillo haga el informe que se le pide en orden a /a
pretensl?n de los religiosos del convento del Real de Charcas y que ejecute
lo demas que se le ordena sobre lo representado por Martín de Uros
toc~n!e ~l deterioro del pueblo de San Francisco de Matehuala, sobr;
rec1b1r dmero para las Misiones y la edificación de la iglesia. Real de Minas
de Charcas, Zacatecas. San Francisco de Matehuala.

19.- INDIOS, Vol. 44 Exp. 5, Fol. Sv.-8v., año I 720:
Para que Fran~isco de Barbadillo ejecute las providencias que se le
ord:nan, de pedimento de _l~s naturales de la nación T/axcalteca, del pueblo
Y fio~tera de ,san Sebastwn del Venado y otros sobre diversas quejas de
Martm de Unas por no querer que continúe la escuela en dicho pueblo y
por abusos que comete. San Sebastián del Venado, San Gerónimo de la
Hedionda.
20-INDIOS, Vol.44,Exp.115, Fol.141-141v., año 1721:
El virrey delega su superior jurisdicción en Francisco Barbadillo
gobernador del Nuevo Reino de León para que por lo que toca a fo milita,'
conozca de las causas de los naturales de los pueblos de Matehuala si~
perjuicio de la jurisdicción que por lo politico compele a la Real Audiencia
de Guadalajara. San Francisco de Matehuala. Charcas, Guadalajara.
21.-JUDJCTAL, Vol. 8, Exp. 5 Fol. 47-97v., del 11 de diciembre de 1724:
Estafa. Jui~io Penal. M_ediante Real Cédula e Jrdena al virrey de
CasaÍ:'erte mforme el motivo por el que se ha aprehendido al señor Oliveros
F_racr~r, de origen irlandés. Para las investigaciones se comisiona al
hc&lt;:_ncrado ,!"ranci~co _Barbad_il!o, Alcalde de Cone, quien explica que el
senor Frac1~r ped1a dmero d1c1endo que venia a la Nueva España a recibir
una herencta en Oaxaca, lo cual no era cierto, es decir, se le imputa el
675

�delito de estafa en contra de varios INDIOS. Las audiencias se ~levaron a
cabo en Cuicatlán y Papa/o. Se presentaron veinte testigos a declarar, se
suscita un incidente de tachas de testigos contra el doctor Santiago
Estebanson, el expediente está incompleto por lo que no se sabe cuál fue la
sentencia definitiva.

.

22.- REALES CÉDULAS ORIGINALES, Vol.45, Exp. 108, Fol. 21, del 2

de junio de 1726:
Informar con autos de los crímenes cometidos por el gobernador Francisco
de Barbadillo Victoria. Nuevo Reino de León. INDIOS.

23.- CONCURSO DE COTLLLA, Vol. 3, Fol. 359-585v., años de 17291731;
Acusación a don José Miranda por abusos. Carta emitida por el Consejo en
que se pide al Virrey que conceda la ejecución y cumplimiento de la
demanda que hizo don Gerónimo de Osilia y Rayo en nombre del finado
Francisco Barbadillo, en contra de don Ignacio José de Miranda, factor de
don Alejo López de Cotilla, finado y Manuel Jiménez de los Cobos, oficiales
reales de la Real Hacienda y Caja de la Ciudad de México por los
innumerables abusos y mala administración del citado empello; la cual fue
aceptada y pronunciada el 20 de agosto de 1726 por don Gerónimo de
Osilia y Rayo; en dicha demanda se obliga a Don Alejo devuelva a la Real
Caja 78,400 pesos y 6 reales que extrajo con motivo de pagar una libranza a
don Feliciano Montero, vecino de Sevilla, más 45,000 pesos que dijo haber
ajustado la mencionada libranza, añadiendo a esto la multa que le fue
impuesta; y a don Ignacio de los Cobos se le pida devuelva 3,000 pesos
faltantes en la· caja según el corte hecho y se Le multe por 1O, 000 pesos. A
las tres personas mencionadas se les condena a la privación perpetua de su
empleo o de cualquier otro, al mismo tiempo les son embargados sus bienes,
dándoles tiempo para pagar dicha multa y si no lo hicieren les serán
rematados; en el caso de don Alejo López de Cotilla se cobrará dicha multa
a sus fiadores y albaceas. Se incluye la relación de las deudas y acreedores
que tiene. Constituye la ley expresa por el señor Barbadillo. San Diego
Guaxuquilla, Guadalajara.

24.~ INTESTADOS Vol.199, Exp. 6, Fol. 182-201, años de 1781-1801:
Hecho a instancias del defensor de capellanías de esta ciudad sobre que se
pasen a aquel juzgado los 500 pesos que quedaron retenidos de los bienes
de don Antonio Flores, correspondientes al capital de la capellanía que
fundaron Me/chora Reyes y Francisco Barbadillo. México.

JUAN JOSÉ DE ARRIAGA Y BRAMBILA, (mayo de 1723).

Cavazos lo considera uno de los gobernantes más arbitrarios del Reino
de León, especialmente por su mal trato de los indígenas. No recibió el título
ni del _rey ni del virrey, sino que le fue transferido por su titular, Don
Gregario de Luce~_ª• quien no lo llegó a tomar y, •teniendo facultades para
ello, se le transfino, desde luego con la aprobación del virrey, Marqués de
Casa-Fuerte. Tomó posesión el 16 de diciembre de 1722 de manos de su
antecesor, Don Luis García de Pruneda, quien había quedado como interino
después de cumplido el periodo de Barbadillo.
'
Fue de inusitada crueldad con los indios exceptuados los tlaxcaltecas a
quienes prohibió el uso de armas, las penas que les impuso por infringir e¡ta
orden fueron de gran crueldad. En general su comportamiento fue
problemático y ocasionó las protestas de los habitantes de la Misión de
Guadalu~e, sin mucho resultado. Se enemistó con su antecesor a quien trató
de acuchillar, la protesta de éste fue mejor acogida en la capital y se envió un
representante de la Real Audiencia, don Francisco A¡,tonio de Bustamante
quien realizó una información sumaria en Monterrey y la remitió a la capital'.

p~r ha~er faltado ~ sus obligaciones, no sólo en lo político y económico,
smo aun en las ordenes militares a fin de que los pueblos estuviesen
ª.mp~rados, por ello fue removido de su· cargo, entrando en su lugar el

s1gu1ente gobernante de este siglo XVIII.

Muy escasas son las referencias que localizamos, tanto en AGI como en
AGN .. Del primero procede la siguiente información que completa la ya
conocida, es:
1.- MP-ESCU(?OS, 321, ( 19 de enero de 1728 a I8 de febrero de 1728),
procede de MEXICO, 566: Cartas y ExpedienLes de personas seculares
1724-1728:
,

Contiene ex.elusivamente la representación iconográfica del Árbol
gene.a~ógico de JUAN JOSÉ D_E ARRT~GA Y BRAMBfLA, Gobernador y
Cap1tan general del Nuevo Remo de Leon. De acuerdo al árbol genealógico
se establece que fue hijo de Don Francisco Arriaga Bocanegra y de doña
Ana Esquive! y Castañeda, nieto paterno de Don Antonio Brambila de
Arriaga y doña Ana Pérez de Bocanegra. Sus bisabuelos paternos Jo fueron :
Francisco Brambila y Arriaga y Juana Ordaz de Mérida y los maternos Juan
de Estrada y Juana Pérez de Bocanegra.
'

l ,

'

676

7

677

�En AGN la documentación sobre este gobernador es la siguiente:

PEDRO DE SARABIA CORTÉS, (31 de marzo de 1725).

1.- REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol. 30, Exp. 873, Fol. 266, del
17 de marzo de 1681 :
Alcaldes Mayores. Concediendo el cargo de Alcalde Mayor de Acatlán y

De acuerdo a Cavazos se asienta que nació en Jerez de la Frontera,
Andalucía,_hacia 1685, hijo de Francisco de Sarabia y de Casi Ida de Angulo.
En 1706 sentó plaza como cadete de caballería, participando en el cordón de
Gibraltar. Intervino en el aniquilamiento del socorro que las fuerzas inglesas
intentaron introducir en Orihuela, participó en otras muchas campañas
militares en España. Entre los hechos más importantes destaca el que fue
hecho prisionero en Cataluña, en 1709, para recobrar su libertad seis meses
más tarde y participar en el reencuentro de Almanza, en 171 O. Fue herido y
ascendido a ayudante mayor de caballería del regimiento de José de Oribe y
tomó participación en el sitio de Barcelona hasta su rendición.

P.ixtla a Juan de Arriaga Brambila. Acatlán y Piaxtla.

Un breve asentamiento según el cual el virrey Conde de Paredes y Marqués
de la Laguna nombró a Don Juan de Arriaga y Brambila por alcalde mayor
de Acatlán y Piaxtla por tiempo de un año, más o menbs... con el salario
ordinario de doscientos cincuenta pesos de oro común por año de dieciséis
meses. De acuerdo a este documento debió haber radicado en la Nueva

España, cuando menos, desde esa fecha.
2.- MATRIMONIOS, Vol. 125, Exp. 29, Fol. 205-221, año de 1726:
Solicitud matrimonial, él soltero, ella viuda. Contratarztes: Roque Pérez
Fernández de Zalgo, español, 38 años; Matía Theresa Carcaño Fabio de
Timei, española. Testigos y ocupación: Joan Joseph de Atriaga Brambila,
Gobernador de Nuevo Reino de León; Francisco de Abila, labrador; Marcos
de Ochoa, mestizo; Joan Pérez Fernández Zalgo, presbítero; Joan Cortez y
León, religioso; Juan de San Joachin y Vicente de San Miguel, frailes; Fray
Thomás de San Ciprián, Domingo de Goycochea, español, almacenero;
Joan Joseph de Goycochea, clérigo presbítero; Fray Joseph de la
Encarnación, Fray/es Joseph de Herrera, español, mayordomo. Jurisdicción
deApa.
·

De su contenido extractamos que, el para entonces, ya ex-gobernador,
había regresado a la ciudad de México al dejar el gobierno del Nuevo Reino
de León, y era residente en ella. Tenía su domicilio frente a la iglesia
parroquial de Santa Catarina Mártir. El motivo por el cual aparece en este
documento es por haber figurado como testigo en la información que ofreció
don Roque Pérez Fernández de Zalgo, para poder contraer matrimonio.
Según la declaración de Arriaga y Brambila, era su conocido y amigo íntimo
de tiempo atrás, e inclusive, le había acompañado en su viáje al norte cuando
fue a tomar posesión de su cargo de gobernador y se qued0 a vivir en el
Reino la mayor parte del tiempo. En virtud del trato que tenía 90n el
solicitante, manifestó que éste era soltero y libre para contraer matrimonio,
que sabía que al tiempo de marchar al Nuevo Reino de León era soltero, que
no contrajo matrimonio en aquel Reino y tampoco a su regreso a la capital.
Asimismo informó que sabe que no tiene contraída palabra de casamiento en
los Reinos de Castilla, ni que haya hecho votos de castidad o religión, ni que
sea pariente espiritual, afin o consanguíneo de la con quien pretende
casarse, ni que haya otro algún canónico impedimento público o secreto que
se lo impida.

678

En premio de sus servicios se le concedió la merced, el 2 de diciembre
de 1716, de la alcaldía mayor de Tehuanrepec y la capitanía general, su título
le fue expedido el 25 de junio de 1717. Después de cumplir con su cargo de
alcalde mayor fue designado sargento mayor del castillo de San Juan de
Úlua que estaba vacante por enfermedad de su titular.
Por estar vacante el gobierno del uevo Reing de León, después del
sumario a Arriaga y Brambila, fue nombrado por el virrey, Marqués de
Casa-Fuerte, como gobernador interino con fecha del 11 de octubre de J725.
Entró en Monterrey en diciembre del mismo año. Importante durante su
periodo fue el haber establecido acuerdo con los gobernadores de Coahuila y
San Luis Potosí para llevar a cabo una intensa campaña de pacificación de
sus respectivas regiones. A partir de su gobierno fue el gobernador quien
propuso a los integrantes del ayuntamiento de Monterrey, lo que hasta
entonces era atribución del propio Cabildo, ya que se trataba de oficios
vendibles. Practicó la visita oficial a los pueblos e hizo revista de la gente
armada.
Entregó el término de su periodo de cinco años, el gobierno a su sucesor
y regresó a la ciudad de México en donde se dedicó al comercio y estableció

su residencia en la calle de los Donceles. Ahí murió el 13 de mayo de 1736.
Casó con doña Feliciana Dionisia de Castro, quien le sobrevivió hasta 1743 .
Rindió testamento un día antes de su muerte ante el escribano real, Juan
Antonio de Arroyo y mandó que se dijesen 1,000 misas por su alma y que
fuese enterrado en la iglesia de San Francisco .8
En AGI localizamos sólo dos referencias, las que contienen muy escasa
infonnación, sin duda que el historiador neolonés, don Israel Cavazos,
dispuso de alguna Relación de Servicios y Méritos, de la cual extrajo la
amplia información que proporciona. No aparece este documento en AGI,
679

�muy probablemente esté en el Archivo Municipal de la ci~dad de N!onterr:~·
Entre los datos nuevos, sabemos que pasó a la Nueva España en compama
de un hermano, Antonio y que esto sucedió en julio de 1717, según ha
quedado asentado en la documentación de la Casa de Contratación de Sevilla
y que es la siguiente:
1.- CONTRATACIÓN, 5469, N.2., R.74 del 18 de julio de 1717:
Expediente de información y licencia de pasajero a Indias de PEDRO
SARA VIA CORTÉS, alcalde mayor de Tehuantepec con ~ hermano Antonio
Saravia Cortés y su criado Diego Sánchez Maldonado, ,:,atura! de Toledo,
hijo de Pedro Sánchez Mudarra y de Angela Femánr:lez Maldonado, a
Nueva España.

2.- ESCRIBANÍA, 236B, 1715-1717:
Residencia de José Rodríguez Ledesma y Cosme de Mier y Es!rada, alcaldes
mayores de Tehuantepeque, por PEDRO SARABIA CORTES, su sucesor.
Fenecida en 1722.

Se completan las referencias con las dos únicas que de las existentes en
AGN le corresponden, éstas permiten confirmar parte del trabajo de
Cavazos. De acuerdo a ellas pudimos constatar que: ejerció el cargo de
alcalde en Tehuantepec y que le fue levantada residencia, prestando especial
atención a los posibles agravios que realizó con motivo de). repartimiento de
indios en la región. En cuanto a datos personales se asienta que su esposa fue
doña Feliciana Dionisia de Castro y que don Pedro había ya fallecido para
1746, siendo sargento mayor.
1.- INDIOS, Vol. 47, Exp. 101, Fol. 190v.-192v-.

añ&lt;? de 1723:

Para que el juez que pasare a tomar residencia a Pedro de Sarabia del
empleo de Alcalde Mayor de Tehuantepec, administre justicia a los
naturales de los pueblos que se expresan en los agravios ejecutados con el
repartimiento que les hizo. San Juan Guechecobi, Santa María Guinagati,
Santiago Lachuguiri y Santiago Guiteo, Tehuantepec, Oaxaca.

Contiene el documento la solicitud mancomunada de los naturales de
los e;uatro pueblos citados en la referencia, pertenecientes a la jurisdicción y
cabecera de la Villa de Tehuantepec en el Obispado de Oaxaca en la cual
piden se les haga justicia en ocasión de la próxima residencia que deberá
rendir el actual Alcalde Mayor. Se trata del ex-gobernador, don Pedro de
Saravia, quien había desempeñado el cargo desde 1717.

ejercicio del cargo de alcalde mayor de don Pedro. El motivo de la demanda
de justicia radicó en los perjuicios que les ocasionan los crecidos
repartimientos que a la fuerza les ha cargado y dado el Alcalde Mayor y sus
tenientes.
De acuerdo al documento los indígenas dejan asentado que dichas
autoridades les habían repartido géneros a crecidos y subidos precios, más
de su justo valor y recibiendo de los naturales, al tiempo de su recaudación,
la paga en los frutos que cultivan de sus tierras como son la grana, la pita,
la vainilla y la sal, con rigor de justicia a menos precio de su justo valor...

A partir del contenido de la queja que, conjuntamente y a través de un
apoderado, presentaron los naturales de los cuatro pueblos, no hay duda de
que se trató de una explotación del alcalde mayor y sus colaboradores; sin
embargo, desconocemos la respuesta de éste, ya que no se encontró ningún
otro documento.
2.- GENERAL DE PARTE, Vol. 35, Exp. 193, Fol. 149, del 7 de septiembre
de 1746:
Incitativo de justicia para que la de su Majestad de los partidos y lugares
donde se hallare don Francisco Antonio Salcedo y Villavicencio, procedan a
administrársela a la parte de la suplicante de doña Feliciana Dionisia de
Castro, viuda del sargento mayor Don Pedto de Saravia Cortés, en razón de
lo que expresa, conforme a derecho, bajo la pena de 200 pesos. México.

El contenido de este documento señala el hecho de que a la fecha del
mismo, don Pedro había ya fallecido y su viuda estaba solicitando el pago de
un adeudo por la cantidad de 121 pesos. Se hace referencia al vale que había
otorgado el deudor desde el 4 de septiembre de 1739 y que no había
cubierto. Señala la viuda tener conocimiento de que su deudor radicaba en el
Nuevo Reino de León y estaba en posibilidad de efectuar el pago de su
deuda. La decisión del virrey es en el sentido de ordenar a las justicias más
cercanas que procedan a notificar al deudor y a recoger el dinero y
enviárselo a la viuda, quien, de acuerdo al documento radicaba en la capital
de la Nueva España.
BERNARDINO GASP AR SALVADOR MENESES MONROY Y
MENDOZA BRACAMONTE Y ZAPATA, CONDE PEÑALVA, (junio
o julio de 1730, hasta su muerte un año y medio más tarde).

Los indígenas habían presentado su demanda de justicia ante la Real
Audiencia desde el año de 1720 y la renovaron ante el virrey con fecha del
11 de agosto de 1723, precisamente en ocasión del ya próximo término del

Don Israel Cavazos proporciona amplia información sobre este
gobernador, de ella, sólo alguna parte no la hemos encontrado confirmada en
las fuentes primarias localizadas en los dos archivos consultados,
especialry,ente la relacionada con su actividad como gobernador. En tanto
que de ellos, así como de otra fuente secundaria 9 proceden bastantes más

680

681

�datos, que penniten redondear la figura de este distingl!lido personaje, no
sólo del septentrión, también del resto de la saciedad novohispana. De estas
dos fueotes entresacamos y arreglamos a continuación la1nformación sobre
el personaje, misma que quedará .complementada con los do·cumentos que
hemos localizado y que resumiremos en sus respectivas referencias
:trchivisticas:
Don Bemardino Gaspar Salvador Meneses Monroy y Mendoza
Bracamonte y Zapata, Conde de Penalba, nació en Talavera de la Reina,
Castilla la Vieja, el 5 de agosto de 1672 y fue bautizado en la Parroquia de
San Salvador de la misma población eJ siguiente día 13. Recibió la merced
del hábito de la orden de Santiago y se cruzó caballero el '¡ 1 de diciembre de
1691.
El título condal le fue concedido en 1632 a don Bernardino Meneses y
Bracamonte, muy probablemente su abuelo materno. En otra fuente primaria
se cita que se le concedió este título a don Bernardino Monroy, lo poseyeron
D. Antonio Javier de Meneses y Doña Francisca Meneses Monroy y
Mendoza. 10
No fue el primogénito de su línea y su calidad de s(!gundón pudo muy
bien haber influido en su paso a Indias. Parte de la riqueza familiar, por vía
paterna, procedía del mayorazgo de los Rodríguez de Monroy; sin embargo
la falta de descendencia del primogénito permitió que los bienes vinculados
a su línea paterna pasaran a Bemardino y sus descendientes. Entre dichos
bienes le correspondió la regiduría perpetua de la Villa de Madrid, cargo que
nunca ocupó, no obstante haber figurado como su propietario en l 729.

alcalde de Mesta un año más tarde. Durante 1702 aparece como mecenas de
un folleto religi0so y se tiene consignado que eJ matrimonio vivía en la calle
d~ ,Tacuba. Curi~samente, en ese mismo año· les fueron expuestos cuatro
huerfano~ a quienes llevaron a recibir el ba1:1tismo en el Sagrario
Metr~pohtano duran_te el año de 1702. Se trató de dos niñas y dos varones,
las pnmeras en bautizarse fueron las mujeres, Petra Josefa y Luisa Clara, el
29 Y 2~ de agosto respectivamente y José Agustín y Francisco Javier, el 27
de septiembre y el 12 de diciembre.
Don ~emardino y su mujer permanecieron casados pocos años, ya que
para mediados de 1706 se separaron, acogiéndose doña María Josefa al
convento de clausura de Santa Clara en la misma Gapital para pasar más
t~rde al de S~nta Catalina de Siena. El motivo de esa separación debió haber
sido un escandalo en la sociedad novohispana, ya que la Condesa fue
acusa?ª por don Bernardino de adulterio, el cual, por supuesto, ella nu~ca
acepto. A los pocos meses de su estancia en el convento dio a luz, el 24 de
enero d~ 170?, un varón de quien siempre afirmó era hijo legítimo habido en
su matnmomo ~on don Bernardino. Su bautizo, retrasado varios meses, dio
lugar a un pleito entr~ los esposos, ya que don Bernardino se negó a
r~~ono~erlo y se reservo el que constase en la partida de bautizo como su
h1Jo. Sm embargo doña María Josefa obtuvo por ple-ito el mantenimiento de
su ltijo Y de elJa por parte de don Bernardino. Este, al paso del tiempo
parece ser que llegó a aceptar su paternidad, probablemente por haber sido el
único descendiente del matrimonio.
~ste niño recibió el nombre de Bernardino Pablo Francisco y llevó los
apellidos Meneses Calderón. Fue religioso de la Orden de Predicadores en el
Conven:o de Santo ~omingo ~~ México y se le conoció como Fray
Bernardmo; por su calidad de rehg,oso quedó, automáticamente excluido de
la sucesión al mayorazgo de su padre. Por su parte Fray Bernardino renunció
a todos los demás bienes familiares y pasó el título al hermano del Conde
don Pedro.
'

Don Bernardino, ya en la Nueva España y durante su permanencia en la
villa de León, se casó por poder en la capital novohispana el 3 de noviembre
de 1695. Su mujer lo fue doña María Josefa Calderón Salgado y Castilla y
las velaciones se celebraron el 26 de enero de 1696 en la Iglesia de Santa
Clara. La joven, probablemente haya nacido en la ciudad de México entre
junio de 1675 y junio de 1676, hija de don Antonio Calderón Maqueda,
natural de Ecija y avecindado en la Nueva España desde 1653, militar,
comerciante en plata y dueño de haciendas en Guichapa, Cadereita y los
alrededores de la capital novohispana. La madre lo fue doña Francisca
Salgado Castilla o de Brito Salgado y Castilla, la segunda esposa de don
Antonio con quien casó, después de enviudar, en 1673. La esposa aportó a su
matrim.onio una fuerte dote en bienes valuados en 40 mil pesos.

El gobernador fue dueño de grandes extensiones cie tierra en Acámbaro
Celaya y el Nuevo Reino de León dedicadas a la cría de ovejas laneras. E~
territorio neolonés fue propietario de las haciendas y agostaderos de Nuestra
Señora d~l_Rosario y San Rafael y Nuestra Señora del Rosario y San José
con 150 s1t10s y 80,000 cabezas de ganad&lt;?, además de 700 mulas y caballos.
En Acámbaro poseía siete sitios de ganado mayor y menor con una
extensión de 13 caballerías.

El matrimonio debiónaber residido en León hasta su regreso. a la ciudad
capital hacia 1696. Para el año de 1699 don Bernardino figura como padrino
de bautizo; en 1701 fue alcalde ordinario en el ayuntamiento capitalino y su

El enorme número de ovejas en sus propiedades le obligó a solrcitar el
envío, d~sde el pueblo de Xilotepec: de 200 indios a quienes se les pagaría
su trabajo para ayudar en la trasquila y traslado del ganado; sin embargo,

682

683

�sólo pudo contar con 69 de ellos. La falta de mano de obra le ocasionó
grandes pérdidas, debidas al retraso en al inicio de la trashumancia:
En terrenos de Guanajuato tenía las haciendas de San Rafael y la de
Nuestra Señora de la Encarnación• o El Obraje, misma que, hacia 1715,
vepdió a don Luis de Luyando. La primera estaba situada en jurisdicc\ón de
Aoámbaro y la segunda hacia Salamanca, coo extensión de J2 caballerías de
tierra de riego; en San Miguel el Grande era dueño de otra propiedad, la
hacienda de San Diego de los Altos, cercana a la Villa de San Felipe.
El rey, en reconocimie.nto a sus dilatados méritos y los de sus
antepasados y a sus treinta.años de servicios políticos y militares en la Nueva
España, le despachó título del gobernador del uevo 1 Reino de León.
Sucedió esto en junta del Consejo de Cámara de índias el 29 de febrero de
1729. La duración del nombramiento fue por cinco años y el sueldo anual
ascendió a dos mil pesos de minas. Procedió al juramento de su cargo en la
Villa de Madrid el 4 de julio de 1729 y entró en su ejercicio en la ciudad de
Monterrey en junio de 1730.

Durante su breve gobierno prohibió a los alcaldes mayores ausentarse
sin licencia, dispuso la limpieza de las calles y solares, prohibió la extracción
de semillas por la escasez, mandó que los vendedores ambulantes
establecieran tiendas, dictó medidas para el pago de impuestos del
aguardiente, extinguió a los protectores del pueblo de Gualeguas; consiguió
del virrey, Marqués de Casafuerte, autorizara que Monterrey continuara
eligiendo sus alcaldes y regidores y dichos empleos no fueran oficios
vendibles. En octubre de 1730 realizó la visita general a los pueblos,
logrando hacerla hasta los más apartados como Labradores y Río Blanco.
Murió en Monterrey, sin hacer testamento, porque murió sin que se supiera
y se halló muerto en su cama. Fue sepultado en la catedral el 8 de noviembre
de 1731.
Para 173 S su hermano y heredero del título, don Plidro, reclamó la
entrega de los bienes que había dejado don Bernardino; sin embargo, no hay
constancia de que se los hubieran entregado todos o parte. De lo que sí hay
es de que cinco años más tarde, la viuda solicitó, por su parte,
específicamente la entrega de las alhajas que estaban guardadas en un baúl.
En enero de 1749 llegó a Monterrey un apoderado de los condes, a
quienes les fueron entregados los bienes del ex-gobernador. Entre éstos
figuraba un lignum crucis engastado en oro, en que está fondado el vínculo
del condado, una venera de oro y diamantes de la Orden de Santiago, un
dosel de lienzo y un estandarte con las armas del conde/ según diligencias

que se encuentran en el Archivo Municipal de Monterrey. 11

684

Pasamos al análisis de las fuentes primarias localizadas de AGI
.
'
provienen dos Relaciones de méritos y servicios, una correspondiente al año
de 1724 y la otra comprende hasta el mes de mayb de 1729. Si bien son
b~st~nte simi!ares, se complementan una a otra. Se encuentran bajo los
s1gu1entes registros:
1.- fNDIFERENTE, 142, N.71 del 4 de noviembre de 1724:
Relación de Méritos y servicios de Bernardino de Meneses Monroy
Caballero de Santiago, Conde de Pena/ha, alcalde mayor de Guichiapa.;
Gilotepeque, ampliada hasta el l 8 de febrero de 1726. y,
2.- INDIFERENTE, 144, N .54 del 20 de mayo de 1729:
Relación de Mér_itos y servicios de Bernardino de Meneses Monroy,
Caballero de Santiago, Conde de Penalba, regidor de Madrid:

Procedemos a su análisis y descripción para lo cual tomamos, de cada
una de ellas, los contenidos que permitan proporcibnar lo más exhaustivo
posible, la secuencia cronológica de las actividades de ~ste segundo Conde
de Penalba:
Don Bernardino se inició en la milicia en España al servicio directo del
rey como gentilhombre de Boca por espacio de ocho años, desde 1684 hasta
16?~· Fue en este año en el cual, en reconocimiento a su notoria calidad y
mentas y a las prendas de capacidad y juicio, el virrey de la Nueva España
Conde de Galves, por estar vacante el empleo de Alcalde Mayor del Partid~
?e ~hetla, le otorgó ese nombramiento. La fecha del mismo es del 22 de
Jumo de 1693 y tomó posesión el siguiente 1o. de agosto. Permaneció en ese
carg~ hasta el 24 de enero de l 694 desempeñándolo con entera aprobación,
manifestando su celo al Real servicio en beneficio de aquellos vasallos. En
reconocimiento a ello fue designado por el mismo virrey como Alcalde
Mayor y Capitán a Guerra de la Villa de León, su partido y jurisdicción, en
el actual estado de Guanajuato. Tomó posesión de ese nuevo caroo el 15 de
mayo de 1694 y lo disfrutó hasta el 10 de junio del siguiente, fecha en la
cual, por su buen ejercicio, le fue prorrogado hasta diciembre de 1696.
Retomó a la capital novohispana por haber sido electo por el cabildo de
la ciudad como su alcalde ordinario de primer voto, cuyo cargo corresponde
al de alcalde de Hijosdalgo en Castilla. En esa calidad asistió, en compañía
o~os funcionarios, el corregidor y capitulares, a todos los actos oficiales y
pu~li~os en que se requería su presencia. Participó con un buen gasto para el
lucimiento de los actos que se celebraron en 1701 con motivo de la
aclamación del rey.

d:

685

�El siguiente virrey el Marqués de Valero, tomó en cu,enta lo_s _bu:nos
servicios que don Bemardino había prestado a la corona y ,o com1S1ono en
1717 para efectuar la visita general de minas y haciendas de la Nueva
España. Inicialmente fue a los Re~les de San Luis de la Paz, San !edr?,
Guadalcazar y San Luis Potosí y debido a los logros en el~as y al desmte~es
en sus actividades, se le aprobó todo lo que propuso para el . meJor
funcionamiento de esos reales. Al mismo tiempo se le pidió extendiera su
visita a los demás reales de minas de la Nueva España.

El desarrollo de este trabajo le llevó dos años y durante ellos logró
magníficos resultados, especialmente allegar recursos a la Real ~acienda, ~o
logró a costa de mucho trabajo y de efectos en su salu,d. ~espues ?e un ano
de su desempeño recibió el agradecimiento de la metropoh y la prorroga del
cargo por un año más.
Como reconocimiento a esta labor le fue expedido, en 9 de agosto de

1721, el nombramiento de Alcalde Mayor del Parti~9, de Gui~hiapa Y
Jilotepec con el título de Teniente de Capitán Gene~al. del_ Partido ~ su
Jurisdicción. Tomó posesión el 27 de septiembre del mismo ano. Se trato de
un importante cargo que creó el virrey con el fin de que ~,ubies~ [l~rsana de_
confianza y satisfacción que cuidase de que las Compamas Mzlzczanas_, °:l
de Jnfanteria, como de Caballería, que se hallaban en tod~ la Provincia,
estuviesen disciplinadas y prontas para todo lo que se pudiese ofrecer al
Real Servicio.
Muy probablemente permaneció en ese puesto !1ast~ el_ momento en que
fue nombrado gobernador del Nuevo Reino de Leon, s1 bien fue p~opuesto
para ocupar varios de importancia en la administraci6n en d1_ferentes
posesiones españolas en ultramar. Es así com? en sus dos Relaciones se
asienta, según documentos consultados por quienes las el~boraron,. que en
varias ocasiones fue consultado por la Cámara del Consejo de Indias para
proponerlo en varios empleos . El primero fue en el año de l 725 dur_ante ~I
cual la Cámara lo propuso en tercer lugar para el Gobierno y Presidencia
de Philipinas; poco después, y según constancia de~ s~ptiembre de_J725 lo
propuso la Cámara en segundo lugar para el Correg1m1ento de la Czudad de
la Plata y Villa Imperial del Potosí. También figuró su nomb.-e par~ ocupar
las Presidencias de las Reales Audiencias de Quito y de GuadalaJara, los
Corregimientos de México y de la Vera-Cruz y el Gobierno de Campeche.
Finalmente fue propuesto en primer lugar para el Gobierno del Nuevo
Reyno de León, el que le confirió Su Majestad en 18 de febrero de 1726.
En la documentación de AGI no aparece ninguna otra información
concerniente a sus empleos, el último que desempeñó fue el de gobernador
del uevo Reino de León, ya que, según información d Cavazos, murió en

686

él en noviembre de 1731, adicionalmente se consigna, en fuente de AGN,
que describiremos más adelante, el haber fallecido ya para el año de 1735.
· En lo que sí son ricas las dos Relaciones es en las informaciones que
conciernen a sus antepasados y que permiten establecer, sin duda alguna, que
se trató de una familia fuertemente vinculada con la administración de la
corona a la que sirvieron directamente, su padre, su abuelo paterno, sus dos
abuelos matemos. un sobrino materno y un tío paterno.
"
Es así como sabemos que fue hijo legítimo de -don Gaspar de Monroy, _
Conde de Peñalva, Caballero que fue de la Orden de Santiago y de doña
Juana Theodora de Meneses y Monroy, Condesa de Peñalva.
Su padre, don Gaspar, sirvió a la corona durante treinta y dos años
ininterrumpidamente en territorios de España y de Nápoles y nunca tuvo
cargos en las posesiones españolas de ultramar. Fue gentilhombre de la Boca
y se inició en el servicio oficial como administrador de la Renta y Los
Millones en la ciudad de Segovia en donde también fue Superintendente de
su Casa de Moneda. Poco después actuó como Corregidor y Capitán a
Guerra de la ciudad de Trujillo en Extremadura en donde permaneció desde
noviembre de 1681 hasta junio de 1688. Tuvo a su cargo la Administración
de las Rentas y Millones de la Ciudad y sus Partidos y durante los dos
.últimos años en la región ejerció como Superintendente de las mismas en la
totalidad de Extremadura.
También administró los Millones y la Tesorería de la Ciudad de Alcaraz
y tuvo a su cargo la Superintendencia General de todas las Rentas en España.
En este mismo ámbito de la administración real fue Corregidor y Alcalde
mayor de la ciudad de Palencia y estuvo comisionado en ella como Juez
Conservador de las Rentas de Alcabalas, Cientos y Millones de la misma
ciudad y de todos sus Partidos, ejerciendo también el cargo como su
Superintendente General de Rentas Reales. Para el año de 1752 fue Regidor
de la Ciudad de Madrid.
Fuera de la Península, don Gaspar ocupó el cargo de Teniente de la
Compañía de Lanzas del Cardenal Aragón, cuando éste fue virrey de
Nápoles y sirvió, además como gobernador de la ciudad y Presidio de Soma
y Casales.
Por lo que se refiere a su abuelo paterno, don Antonio Rodríguez de
Monroy se asienta que desempeñó durante muchos años el cargo de Regidor
de Madrid y disfrutó, en consecuencia, de todas las concesiones de su
tiempo.

687

�De mayor importancia como servidor en la adni,inistración de las
posesiones de Ja corona lo fue el abuelo. n:iatem~, de quien el goberna~or
heredó su nombre e inclinación a este serv1c10 oficial. Lo fue don Ber~ardmo
de Meneses, Conde de Penalb~, también Caballero de Sant1ag~ Y
gentilhombre de la Boca del rey. Ocupó en E~paña los cargo~ ?e correg1~or
ere las ciudades de León y Toledo y fue el primero de la fam1ha que p~o a
las Indias. Fue designado Gobernador y Capitán General de la Isla _Espanola
y como tal, también Presidente de la Real Audie~cia de S~nto Domingo. Fue
en este cargo que se distinguió por haber defen~1do a la ciudad de_l ataqu~ de
una armada inglesa, al mando del general Gm llenno Pen º. ~e~1e, enviado
por Oliverio Cromwell para ocupar la Isla. Los ingleses, d1v1d1dos en dos
escuadras, lograron desembarcar a la orden del general V~~ables
pretendiendo tomar la capital de la isla. Ante este sue,eso acu~to con
prontitud el gobernador con su ejército y acompañado de su h1Jo,. don
Gutierre de Meneses, Conde de Foncalada y también Caballer~ d~ Santiago.
Lograron rechazar a los invasores, ponerlos en fuga con la perdida de dos
mil quinientos hombres, entre ellos varios oficiales, les tomaron ocho
banderas y la gran mayoría de los pertrechos de guerra llevados para el
ataque.
Sin que aparezca en las Relaciones, proporcionamos inform~ción
adicional sobre este ataque inglés. En la defensa y rechazo del mismo,
participó, también con gran éxito y como _apoyo im~ortante para don
Bernardino un destacado personaje de la vida novoh1spana, el letradoabogado, o'idor y recopilador de las Leyes de Indias, ~I doctor d~n Juan
Francisco de Montemayor y Córdoba de Cuenca. Habta dese~penado el
cargo de Presidente de la Real Audiencia de Santo Domingo_ Y de
gobernador interino de la Isla, poco antes del arribo de ,.don Bernardmo, en
J 655, y por ello era buen conocedor de la si~uaeión ya _que había
participado en la defensa de la Isla en ocasiones anteriores. Sus
conocimientos sirvieron, especialmente al nuevo gobernador, d~n
Bernardino, para la fortificación de la ciudad, la preparación de la_ estra_t~g1a
militar y la moral de sus habitantes para enfrentar los ataques de mvas1on Y
defensa. La consecuencia histórica de este triunfo español fue la de p~eservar
su dominio sobre La Española y evitar su posesión por parte de los ingleses
· 12
como suced .,
10 en Jama1ca.
Al abuelo del futuro gobernador del Nuevo Reino de León el tri~nfo
alcanzado en Santo Domingo le valió el agradecimiento del rey. Este
propuso a los miembros del Consejo d~ Jnd~as tomaran en. cue~ta a do~
Bernardino para promoverle a otra Pres1denc1a de Rea! Aud1enc1a, fue ?5'
que le fue concedida la de la Provincia d~ Charc~, misma que no ll~go a
ejercer pues falleció en Cartagena de Indias, el ano de 1656 en cammo a
. ocupar su puesto.

Otro dato de especial interés contenido en estas Relaciones es la
específica mención a los servicios de las mujeres importantes de la familia.
Se citan: A la tía de la abuela materna del futurn gobernador, doña Ana de
Mendoza y de la Cerda, Condesa de Coruña, Marquesa de Flores Dávila,
camarera mayor de la emperatriz doña María de Austria, a quien acompañó y
sirvió durante su viaje a Alemania y regresó con ella a' España. En
recompensa a sus servicios, recibió del emperador Fernando Tercero, real
titulo de Condesa del Sacro Romano Imperio para ella y sus sucesores.,
expedido el 4 de noviembre de 1644. Continuó con el cargo de camarera
mayor de la reina, su sobrina, la abuela del futuro 'gobernador doña Al berta
Josepha de Mendoza, esposa de don Bernardino. Esta mujer recibió, por
cédula real del 22 de diciembre de 1651, dos mil ducados al año en lugar de
los beneficios que disfrutaba en su cargo de camarera mayor. Se mantuvo
esta renta, también por cédula real del 7 de septiembre de 1661, en su hija,
doña Juana Theodora de Meneses y Mendoza, la madre del gobernador. No
llegó a disfrutarla y le correspondió a su hijo, don Bernardino de Meneses y
Monroy.
.
Por línea paterna tuvo otro destacado pariente, el hermano de su abuelo,
el clérigo, don Tomás Rodríguez Monroy. Sirvió al rey durante 24 años en
los empleos de Inquisidor Apostólico del Reino de Granada, capellán mayor,
dignidad y canónigo de la Iglesia de Cuenca y Presidente de la Chancillería
de Valladolid en cuyo cargo falleció. Dejó como heredero universal a su
hermano, don Antonio y éste a su hijo, don Gaspar,-quien, a su vez, heredó
en don Bernardino.
Sin especificar la rama familiar, también figuró, un sobrino de don
Bernardino, quien fue su sucesor de sus particulares servicios. Se trató del
Marqués de Lanzarote, gentilhombre de la Cámar~. del Rey y Mariscal del
Campo de los Reales Ejércitos, falleció en guerra viva en 171 O.
Las referencias localizadas en AG permiten confirmar parte de las
informaciones que han procedido de las dos fuentes secundarias que hemos
resumido párrafos arriba y de las interesantes Relaciones de servicios y
méritos de don Bernardino de Meneses y Monroy; son las siguientes:
1.- GENERAL DE PAR TE, Vol. 18, Exp. 322, Fol. 310 único, del 25 de
octubre de 1701 :
Licencia al Conde de Penalba, criador de ganado en la jurisdicción de
Querétaro para que en lo que resta de este año pueda matar quinientas
cabras y ovejas viejas por mitad

689
688

�Don Bernardino solicitó se le concediera permiso P!lfll sacriflc_ar 500
ovejas y cabras viejas que ya no eran_ productivas, antes de que murieran Y
no pudiera obtener ninguna ganancia de ellas. Le fue otorgada por ~J
contador deJ Real Tribunal de Cuentas, en atención a que el ~onde hab1a
enterado en la Real Caja 25 pesos para ayuda de la co~strucc1on del. ~eal
Palacio y haber cubierto su media annata. Sin embargo, solo se le au~enzo el
sacrificio de la mitad del ganado y se le indicó que debería quedar suJeto a la
inspección del alcalde del sitio en que se efectuara la matanza a fin de que se
respetara lo acordado.
2.- GENERAL DE PARTE, Vol. 19, Exp.218, Fol.167 del 26 de agosto de

1709:

·d
Vuestra excelencia manda a la persona que fuere requerz a con este
despacho saque J00 pesos de multa al ten~e~te de Jilotepec y notifique de
cumplimiento a los 200 indios que se obbgo dar al Conde de Penalba Y
ejecute lo demás que refiere. Jilotepec.
•

Documento relacionado con la posesión de ganado del Conde de
Penalba. En su contenido se expresa que tuvo necesidad de contratar 200
indígenas para que participaran, tanto en la trasquila de las ovejas_ como en
su pastoreo en su traslado a los nuevos agostade~os. Para ell~ convmo con el
teniente y alcalde del pueblo de Jilotepec, a quienes entre~o 44~ pesos que
deberían, a su vez, pasar a los indios para _el gasto de_ su~ av1os. Sm embargo,
estas personas sólo contrataron y enviaron 69 md1genas, con lo cual
ocasionaron grandes pérdidas al Conde, ya que los ganados _no fueron
trasquilados a su debido tiempo, se retraso su salida y con ello dieron a luz
en el camino y se murieran muchas crías.
,
El documento reviste el interés de describir estos aspectos relacionados
con la trashumancia del ganado, el que era conducido, en el caso, de la
jurisdicción de Querétaro a las planicies norte~as. Debi~o ~ lo extenso ~e los
rebaños era jndispensable contar con el trabaJO de los md1ge~as, a qu1:nes,
además del gasto de su traslado se les pagaba, .~egún se ~1enta, un Justo
salario por su trabajo. Por otro lado, era tamb1en necesario observar l~s
tiempos adecuados para preparar al ganado e iniciar la trashumancia
calculando que las cabezas preñadas llegaran a dar a luz en los nuevos
agostaderos.
3.-TIERRAS, Vol.310, Exp. 3, Fol.97, del 6 de julio de 1714:

_

Celaya.- Bernardino de Meneses y Monroy, Conde de Pena/ha, Dueno de ~a
Hacienda de Nuestra Señora de la Encarnación, contra Manuel de Albarran
Carrillo Dueño de la de San Cristóbal, y los naturales del pueblo de San
Pedro Chupicuaro, sobre propiedad de tierras. Jurisdicción de Guanajuato.

690

El expediente remite a las diligencias que se realizaron para determinar
los linderos de la hacienda que don Bernardino pretendía vender a don Luis
de Luyendo. Consta que el Conde de Penalba era su propietario y que, por
iñdicaciones·de la Real Audiencia, el escribano real, el 22 de noviembre del
mismo año procedió a medir, amojonar y delimitar las tierras de la hacienda,
sin haber contado con el conocimiento de los titulas del Conde, ya que éste
no se los exhibió.
La hacienda de Nuestra Señora de la Encarnación estaba ubicada en los
límites del pueblo de Acámbaro en jurisdicción de Celaya.
4.- TIERRAS, Vol. 310, Exp. 3, Fols. 240-241 v., del 8 de octubre de 1715:
En vista a la restitución de las tierras que se refiere y para que se haga
justicia y no opongan el embarazo en la medida 'de sus linderos. Pídes~le
testimonio de uno de los amparos de posesión que tienen presentados en
esta Real Audiencia en tres titulas los naturales.

Un año más adelante, en 1715, se produjo otro documento en el cual,
sin encontrar claramente especificado el nombre del Conde de Penalba se le
reclama la restitución de algunas tierras a los naturales del pueblo de San
Pedro Chupícuaro de la jurisdicción de Celeya. Los indígenas habían
presentado los títulos de propiedad en la Real Audiencia en donde constaban
los linderos de sus posesiones. No se acJara en el documento la decisión que
se tomó y si realmente el Conde de Penalba había tomado parte de las tierras
de los vecinos del poblado mencionado. Sin poder confirmar que se tratara
de don Bernardino, sí es muy probable que asi haya sido, ya que este
personaje, como se vio en otras referencias, era propietario de haciendas en
esa misma jurisdicción.
S.- GENERAL DE PARTE, Vol.24,Exp. 275, Fol.I84v. del 4 de agosto de
1717:
Comisión al Conde de Pena/ha para la visita de las minas y haciendás para
ver si están en regla. Ciudad de México.

Importante expediente en el cual, además de constatar que don
Bernardino fue comisionado para la visita a las minas y haciendas de sacar
plata ubicadas en territorio de la Nueva España, exceptuada la Provincia de
Guadalajara y de la Nueva Galicia, t~mbién se incluye una detallada
Instrucción de su cometido. A través de ella conocemos los aspectos que,
relacionados con la actividad minera, preocupaban e interesaban a las
autoridades.
En términos generales el visitador debería anotar en cuadernos
separados lo relativo al estado y funcionamiento de las minas y haciendas y
691

�lo relacionado con las actividades de los dueños, administradores o
mayordomos, es así que: En cada mina y hacienda, averiguar, a pW1to fzjo si
están labradas, beneficiadas y arregladas a lo que disponen las reales
ordenanzas de minería que de esto tratan.
Y si sus dueños, administradores o mayordomos han incurrido en algo o en
pqrte en que no desdeñen las labores y beneficios expresados para que
vayan en aumento sin decaer, desde luego que se están refiriendo a las minas

manantiales o de lluvia y el cuidado que se debería de tener de contar con
g~nt~ preparada para poder desaguarlas y evitar con ello el abandono y
perdida de la mina.
No disponemos del \nforme que el visitador Conde de Penalba debió
habe~ _rendid~ _de esta visita ~olamente mencionó, en su Relación de
SerVlcws y Mentos, el haber realizado esa comisión.

y haciendas.
En cada caso se especifica muy detalladamente lo que el visitador
debería observar e investigar sus actividades se centran en los siguientes
puntos:

Por el interés que para el control de la actividad minera reviste el
do:umento es muy conveniente su conocimiento íntegro, aquí sólo lo
senalamos para consulta de especialistas.
6.- TIERRAS, Vol. 2985 Exp. 107 Fol. 2, Año 1718:

A) La mayor preocupación de las autoridades, de acuerdo al contenido de las
Instrucciones, giraba en tomo al azogue y a la determinación de su uso y

necesidades. Al respecto se señala al visitador muy puntualmente, las
averiguaciones que debería efectuar para: a) determinar, con toda precisión,
la cantidad de azogue que cada hacienda consumía anualmente, b} la
adecuación en su uso, e) su control d) las necesidades reales que de este
material se requería, de acuerdo al beneficio que cada hacienda producía y,
e) en caso de faltar este indispensable material, las causas de ello, exigiendo
especial atención a que no se pudiera traficar con el azogue, llevándolo de
una hacienda a otra o bien robándolo para su comercio indebido.
B) El visitador también debería averiguar los restantes consumos materiales

que requerían las haciendas para su debido funcionamiento, como eran el
maíz y la sal las candelas de cebo. Y asentar en qué lugares y en qué forma
se deberían proveer estos articulas.
C) Otro punto de interés que se desprende de la consulta del texto es el

relativo a la consideración del elemento humano. o sólo era necesario
conocer quiénes prestaban sus servicios en las haciendas y minas también
en qué forma lo hacían, si realmente se les pagaba su trabajo, si se les
destinaba a las labores que se les especificaba, si los indios naboríos se les
empleaba o no en labores de las minas, qué tan cerca estaban sus pueblos de
los lugares de trabajo, si el número de los indios que trabajaban en las
haciendas era el adecuado o no y si no, de dónde y cómo deberían contratar
más recursos humanos.

.

f!eal Provisión para que en conformidad del auto de esta Real Audiencia
mserto se trabe ejecución a todos los bienes pertenecientes de Don
Bernardino de Meneses, Conde de Penalba, por las cantidades de cuatro mil
peso~ de principal, y de mil doscientos de réditos corridos, y demás que
co:1wren hasta la efectiva paga décima y costas, a pedimento de Doña
Mzcaela Garivay, viuda de Joseph de Ledesrna.

U~ ?ocumento si_n mayor valor historiográfico para el conocimiento de
las act!v1dades de don Bernardino, exclusivamente saber, a través de su
~ontenido,_ el ~echo ~e . que como todo propietario y personaje de
1mpon_anc1a soc10-ec?no1nrca en la región, adquiría deudas y compromisos
financieros que no siempre eran cubiertos a tiempo. En el caso lo contrajo
con un procurador. de _la Real_ Audiencia, cuya viuda reclamó el pago de la
deuda que no hab1a s1~0- :ub1erta en siete años. Se decretó el embargo de
parte de sueldo que rec1bma don Bernardino con cargo a las Reales Cajas de
Pachuca, seguramente por el año en que se produjo la recomendación
corre~pondió al pago relacionado con su comisión de visitador de las mina¡
y haciendas.

7.-TIERRA , Vol. 2814 Exp. 14, Fol.12, Año 1722:
Huichapan. Queja presentada ame el visitador General de la Nueva España
por los naturales de los pueblos que componen la provincia de Huichapan,
conl~a su Alcalde Mayor, Conde de Penalba, sobre sus visitas, /as cuales les
ocas10nan derramas. Jurisdicción Hidalgo.

En reJación con las actividades laborales, se precisa claramente la
necesidad de contar con gente experta e inteligente, esp ialmente para Ja
labranza de las minas a fin de que éstas no decayeran por falta de cuidado.
Especial mención se hace al problema que, con frecuencia, se presentaba en
el interior de las minas, el de la acumulación de agua por filtraciones de

Su contenido no aclara si el Conde de Penalba que en él se menciona
corresponde al título que ostentara don Bernardino. Es muy probable que así
haya sido, ya que por la fecha, bien pudo ser que Meneses Monroy hubiera
tenido el nombramiento de alcalde mayor del poblado de Huichapan cuyos
n~t~rales se qu~j~ron de los perjuicios que les había ocasionado las' varias
v1s1tas que realizo a los poblados y no sólo a la cabecera. El motivo de la

692

693

�queja debió haber sido que en dichas visitas se le solicitaba coopera~ión para
recibirlo, ya que manifestaron que ya no les .alcanzaba lo que teman para
satisfacer /os reales tributos.
o contiene el documentos mayor
información.

En este expediente consta que la viuda, doña María Josepha Calderón,
~lgado y Castilla, reclamó la entrega de los bienes de su difunto marido,
especialmente las veneras de oro y piedras encerradas en un baúl en que se
halla guardada la Santa Reliquia de un Lignum Cruzis perteneciente al
Vinculo del poseedor del Condado... Hizo este reclamo atendiendo a que
tenía necesidad de cubrir 1O mil pesos que le faltaban y que éstos eran parte
de su dote matrimonial.

8.- GENERAL DE PARTE, Vol. 30, Exp.163, Fols. 123v.-124v., Año 1735:
Para que fas Justicias hagan que los depositarios de los bienes del fl_nado
Bernardino Meneses, Conde de ?enalba, den cuenta de los bienes,
escrituras y de lo cobrado a los deudores a petición de Pedro Meneses
Monroy, hermano del citado conde. Nuevo León, Monterrey.

A la muerte de don Bernardino, acaecida en Monterrey durant~ los
primeros días de noviembre de 1731 sin haber dejado testamento, sus bienes
fueron depositados ante al alcalde de la ciudad y tres testigos 13 . _El _alcalde
ordinario lo fue don Joseph Adriano de la Garza y eJ depos1tano, don
Domingo Miguel Guajardo. En 10 de enero de 1734, el he~ano Y heredero
de don Bernardino, don Pedro presentó, por apoderado, solicitud a ~m de que
te fuera entregado despacho oficial para poder recuperar los bienes del
difunto. En el memorial se hace referencia, por un lado a las deudas que
varios vecinos del Reino de León tenían con don Bernardino, cuyo pago
deberían entregar a su heredero. Por ótro, se menciona que, a la muerte del
Conde de Penalba, parte de esas deudas, fueron cobrad_as por Luis _García de
Pruneda, que como sabemos era importante personaJ~. en e! ~~mo Y por
Joseph Fernández Fajardo. El hermano heredero tamb1~n soltc1to que estas
personas le entregasen los libros de cuentas y demas. documentos que
poseyeran relativos a los bienes que fueron de don Bernardmo.
El virrey envió despacho al gobernador y oficiales d~I _Reyno de León,
ordenando se procediera a dar cumplimiento a lo que sohc1taba don _Pedro.
0 hay seguimiento del destino de los bienes probablemente, no volv1~ron a
ser reclamados, o si lo fueron solamente se entregaron parte de los mismos,
entre ellos una reliquia del Santo Lignum Crucis engastada en oro Y que
estaba vinculada con el mayorazgo que ahora pertenecía a don Pedro de
Meneses Monroy y Mendoza. Decimos lo anterior ya que, unos ~ños más
tarde, en 1740, la viuda de don Bemardino, reclamó parte de los bienes. u
petición se localiza en:

9.- GE ERAL DE PARTE, Vol. 27, Exp. 196, Fol.182, 19 de julio de 1740:
Para que el gobernador del Nuevo Reino de León, notifique al depositario
de los bienes libres del Conde de Pena/ha, entregue a la parte de la Condesa
de Penalba los bienes que se hallaron en su poder pertenecientes al difunto
conde su marido, como asimismo con su intervención las veneras sacadas
del ·b~úl, guardadas en la santa reliquia de un Lignum Crucis. Nuevo Reino
de León, Monterrey.

De interés para la prec1s1on de la vida del personaje de los dos
documentos anteriores se desprende, en resumen, que el Conde tenía una
acomodada posesión económica y detalladamente, lo sigui.ente:
) El hecho de que el Conde de Penalba no dejó designado heredero y que
el título recayó en su hermano, residente en Madrid.
B) Entre sus bienes se encontraban alhajas valiosas y una reliquia vinculada
con su condado y que ésta, probablemente, no le fue entregada a su sucesor
en el título y mayorazgo.
C) Que su viuda recibió como parte de la devolución de la dote que aportó a
su matrimonio, una hacienda de ovejas.
Las restantes referencias localizadas en AG corresponden a la viuda y
heredera de otro título que por ser similar en nombre al que nos incumbe, el
de los Meneses de Monroy y Velasco, frecuentemente se los confunde. É te
otro fue el del Conde de Marce! de Penalba. Es por esta razón que no las
incluimos aquí.

ota bibliográficas
1 Investigadora titular 'C" de tiempo completo en el Instituto de Investigaciones
Sociales, UNAM .

2

Personajes y Escenarios Espacio-temporales en la Con trucción de la Actividad
Científico-Técnica Nacional que se desprende de la línea de investigación El Perfil
de la Ciencia y el Científico en México: Pasado y Presente bajo la coordinación de
la autora en el Instituto de Investigaciones ociales de la UNAM. La investigación
está auspiciada por el Programa PAPIIT de la DGAPA de la UNAM y sus resultados
se han discutido en el marco académico del Seminario Permanente Jnterin.stitucional
e lnterdisciplinario de Ciencia y Tecnología.
3

HUMANITAS, úmeros 24, 1997, pp. 417-447 y 27, 2000, pp. 595-618.

4

lbidem., tomo 1, p. 154.
695

694

�fbidem., tomo 1, pp.42-il3.

-s

Esta investigación está enmarcada en el mismo proyecto de esta revisión
historiográfica y ba quedado a cargo de la licenciada Patricia Alfaro, quien ha
rescatado la documentación que existe ·en el AGN, publicado en HUMAN ITAS, No.

6

2~, 1998.
7

Ibídem., tomo I, p.31.

8

Israel CA VAZOS G., Diccionario Biográfico de Nuevo León.. .,1 tomo 11, p. 444.

9

Base de Datos sobre la Nobleza Mexicana elaborada por el investigador doctor

LA CONSTRUCCIÓ DE LA IDENTIDAD EN LAS COLONIAS
TLAXCALTECAS DEL NORESTE DE MÉXICO:
EL CASO DE AN ESTEBAN DE LA NUEVA TLAXCALA

Rodolfo Esparza Cárdenas
Profesor investigador del
Centro de Estudios Multidiscipiinarios de la
Universidad Autónoma de Zacatecas.
Doctorando del Programa de Doctorado en Historia,
de la propia universidad

Javier Sanchíz, investigador éteJ Instituto de Investigaciones Históricas, UNAM.
"·

ºNueva España, TITULOS DE CASTILLA, 11, R.5., Fol. 7v. '

1

11

Israel CA VAZOS G., Diccionario Biográfico de Nuevo león. .. , tomo II. pp.3 10-

11.

En relación a este personaje, véase: Ma. Luisa RODRÍGUBZ-SALA y Miguel B.
DE ERICE, Juan Francisco de Montemayor y Córdoba de Cuenca, abogado, oidor
y recpilador de leyes del XVLJ, (en prensa, Instituto de Investigaciones Jurídicas,
UNAM).
12

13

Israel CA YAZOS G., Diccionario Biográfico de Nuevo León..., tomo 11. pp.3 !O.

Los estudios de la época de la colonización española de los que hoy es
México, sucedida durante los Siglos XVI, XVII y XVIII, a menudo
presentan un panorama en el cual las naciones autóctonas, asumen una
actitud pasiva y casi de franca resignación, ante la dominación europea.
La pasividad provendría entonces de la asunción de su condición de
pueblos sometidos a un poder político que los orgar,iza en un nuevo estatuto,
sin que obrara sinergia alguna en la constitución y desarrollo del proceso
colonizador.
La elaboración de un escenario bajo tales condiciones impide el
reconocimiento del alter social también participante cancelando con ello la
posibilidad de reconstruir la complejidad del hecho histórico y la
recuperación: primero, de la existencia de conglomerados americanos con
gran capacidad de organizacjón social; después, de l,is formas diversas de
resistencia política y cultural instrumentada por los pueblos colonizados y
finalmente de su participación intencionada o no, en la construcción de una
nueva sociedad.
La colonia tlaxcalteca de San Esteban de la Nueva Tlaxcala, establecida
en el sureste del actual estado de Coahuila, es expresión particular de una
acción premeditada por las partes involucradas, donde cada cual aporta sus
motivos e intereses propios -que son fondo y esencia para el hecho
histórico-, y los hacen confluir en un espacio jurídico y político donde
organizan el reconocimiento mutuo y convienen comunes objetivos.
En este contexto el concepto de "colonia tlaxcalteca", refiere, además
del establecimiento fisico de este grupo en las tierras de Coahuila como
concreción de la política española de consolidación territorial, la
manifestación de sus propios intereses por ampliar su presencia étnica y
cultural en el nuevo mundo novohispano. Más el juego que resulta cuando

696

697

�se combinan los intereses manifiestos y latentes, de los grupos étnicos
participantes, sus expresiones culturales, su función como agentes políticos,
culturales o religiosos, devela una trama que dibuja a la socíedad histórica en
su construcción permanente. En el devenir, la trama se vuelve tramas y la
sociedad, sociedades en su doble dimensión, sincrónica y diacrónica·
tr.;lzando líneas y elaborando consignas para las generaciones venideras,
donde los objetivos originales se cumplen, se trastocan, se olvidan o se
cambian.
La presencia tlaxcalteca por lo tanto, denota acción, acción asociada a
objetivos, con intención trascendente, poco o muy organizada a nuestros
ojos, pero que finalmente tuvo impacto en la conformación de los perfiles
que pueden definirse para cada aspecto de la vida colonial de esos días, o
mejor dicho, de aquellas decenas de años, que fueron pintando los colores de
una nueva geografía humana.
Ahora bien la información sobre la colonización del noreste de México,
permite hacer 'varios cortes. El primero acomodaría a los cronistas y
funcionarios civiles y religiosos de los siglos XVI, XVII y XVIJI, quienes
con sus diarios, relaciones e informes, dan cuenta de las vicisitudes de la
época. Después, en un segundo momento localizado a finales del siglo XIX,
encontramos el registro de los trabajos pioneros con interés historiográficos.
Algunos de ellos acusan cierto descuido del rigor científico, con las
consecuencias consabidas, pero otros, sólidamente apoyados en las fuentes
originales o de primera mano, perfilan un conocimiento más certero. En este
sentido, los cortes no pueden ser tajantes y contundentes, pues en una época
conviven estudiosos que revisan y divulgan, generalmente sin renovación
alguna, lo que otros han abrevado en los archivos históricos, formando,_ sin
embargo, un binomio necesario. Incluso es posible establecer en dtcho
panorama perioclos de revisiones y repeticiones que llegan al desgaste,
alternados con otros en que salen a la luz documentos, que luego son base
para análisis críticos, mediante los cuales se descubren y construyen nuevas
visiones de la bistoria regional. Lo anterior ha sido la tónica hasta nuestros
días.
No obstante, es posible señalar un tercer corte, el cual se establece al
considerar los estudios sustentados fundamentalmente en archivos
regionales. El mediodía del siglo XX, sirve para fijar el extremo inicial del
impulso y ha proseguido en los últimos treinta años, coincidiendo por un
lado, con la emergencia de la historia regional, como forma nueva de hacer
historia, según la escuela francesa de los Annales y la microhistoria italiana;
y por otro, con la conmemoración, en septiembre de 1991 , de los
cuatrocientos años del arribo a las tierras norteñas de cuatrocientas familias
provenientes de la provincia de Tlaxcala.

Por lo que hace a la información específica respecto a los tlaxcaltecas y
su acción colonizadora, es factible establecer varias etapas. En la inaugural,
su presencia en las crónicas, diarios o relaciones, está. formando parte del
proceso español de colonización, como una pieza más en el juego de las
políticas virreinales. No hay interés específico ni en ellos, ni en los otros
grupos indígenas, salvo como parte del éxito o del fracaso de la acdón
española.
Luego, con los historiadores de finales del Siglo XIX, la visión apenas .
sufre modificaciones. Sólo después del primer tercio del Siglo XX, el tema
tlaxcalteca va cobrando lugar aparte, pero su tratamiento es más de carácter
descriptivo que analítico, y los tópicos abordados se vuelven reiterativos a la
vez que generalizantes. Los estudios de fondo interpretativo inician en los
SO's y avanzan decididamente después del año de 1970. Sin embargo, y no
obstante el fuerte soporte archivístico de las inve~tigaciones, Los aspectos
políticos y administrativos son preponderantes. Ahora bien, la década de los
ochenta ya registra estudios que abordan problemas relacionados con la
economía, Ja tecnología agrícola, la organización religiosa, su accionar como
milicianos y algunas de las pautas culturales presentes en las colonias
tlaxcaltecas.
Mas, ¿Qué es lo que ha ido quedando en el tintero? Varios son los
asuntos, por ejemplo, se tiene noticia de movilizaciones diacrónicas de
tlaxcaltecas, para fundar otros pueblos al oeste y al norte de San Esteban,
pero no hay estudio que profundice en la organización social asumida en
cada comunidad o en el conjunto de Jas poblaciones, lo cual ayudaría a
establecer rasgos comunes o diferenciales, o bien las actividades económicas
desarrolladas en el seno de éstas y su influencia en las relaciones de
intercambio de productos, que se tejió ya entre sus iguales, o con otros
conglomerados étnicos. Igualmente pasa con la caracterización operativa de
su vida política interna, y la que se desarrolló de cara la Corona.
El gobierno en sus comunidades, la concreción de la justicia, la
jerarquización socio-económica y su dinámica asociada a la posesión de la
tierra y de los medios de producción; la asimilación religiosa y el estudio de
los procesos de aculturación en general, que medíáron en la construcción
social de esos años, son otros tantos tópicos sin trabajar o abordados
tangencialmente; de manera que, la presencia, y persistencia de los
tlaxcaltecas, específicamente en las tierras de Coahuila y en el noreste de
México, se desdibuja, se mitifica y en la mayoría de los casos se ignora en lo
profundo, afectando el reconocimiento de su participación fundamental en
la conformación histórica de la región

699
698

�No obstante, los avances señalados resultan de vital importancia, porque
con tales acercamientos a la vida cotidiana de las colonfas, la perspectiva
española, con todo Jo que esto implica, se va trocando por-otra _desde la cual
se les observa desde dentro, con un¡¡. connotación basada en pautas extraídas
de lo indígena posibilitando así una visión que los presenta elaborando su
propio destino, otorgándoles por ello vida propia y percibiéndolos
intencionadamente participantes, en un esquema de colonizados que
colonizan, aprovechando su circunstancia histórica y revirtiéndola en su
beneficio incluso con carácter de conquista.
De esta manera, para situarnos en un plano que ayude a incrementar las
perspectivas, podemos considerar las pautas y motivaciones prehispánicas
que eran de observarse en la fundación de pueblos y revisar su relación con
los procesos integrativos de la idenfidad étnica y social; fuego, con el marco
señalado, pensar por ejemplo, en la fonna y el espacio donde se ubicó la
colonia de San Esteban, proveniente de Tizatlán, Tlaxcala; pueblo de indios
que se asentó, frente a una villa española, literalmente a unos pasos de
distancia, con lo cual fue inevitable compartir primero, un espacro vital
concebido distintamente, después, el hecho de haber incurriendo en una
violación a lo estipulado por las Ordenazas Reales de 1573. Así podemos
cuestionar ¿Qué significados encierra este hecho?, ¿Fue éste un acto
deliberado de Francisco de Urdiñola o al menos únicamente de Urdiñola?,
¿Acaso existió un propósito de desacato, o quizá de prepotencia
gubernamental o política?, ¿[gnoraba o quiso ignorar que s:.ibsistía de fondo
una contradicción de carácter institucional?, ¿A qué atendió cuando se
ejecutó tal fundación?, ¿Hubo influencia tlaxcalteca en la determinación?.
Veamos.
·
Conviene tener presente que el estado español tuvo su primera
expresión institucional en las tierras del actual México, en el ayuntamiento
que Cortés estableció en la Veracruz. Con él dio el conquistador base
jurídica a su presencia y sus acciones, intentó invalidar el precedente de
desacato a las autoridades caribeñas en el que había incurrido y también
buscó establecer un canal directo de carácter legal con la metrópoli. El
hecho ofreció ciertamente, un ejemplo indeseable para la corona hispana,
pero también un espacio político-jurídico que supo aprovechar para su
beneficio. Así, el cabildo, fórmula que había demostrado su valor político y
estratégico durante la guerra de reconquista culminada por los reyes
católicos, pero que había languidecido por inconveniente a la tendencia
absolutista en ciernes, resurgió en América como uno de los más eficaces
instrumentos de institucionalización del poder civil español, y tuvo en las
capitulaciones, un par instrumental por cierto igualmente probado en esos
tiempos y lares de inigualable valía para fincar un nuevo estado de las cosas,
que perduraría más de trescientos años.
700

En efecto, las capitulaciones' fueron el recurso para normar y regular la
relación entre la corona y los súbditos. El juego de intereses, fue para estas
partes generalmente contradictorio. Para la corona española la expansión
territorial estaba en primer plano, y en él competía con Inglaterra, Portugal,
Francia y Holanda. En la base se encontraba el usufructo de las riquezas que
surgían del comercio y del tributo asociado al trabajo minero, agropecuario y
al mismo trabajo humano. Pero también, en un tercer campo de interés,
importaba dejar en claro el poder real, frente al poder de la iglesia y al de los
particulares, reflejados en sus intereses por los privilegios heredables, e!
enriquecimiento expedito, el asenso social de carácter nobiliario y la franca
disputa en los ámbitos político, civil y religioso por posesiones, rentas cargos
y títulos.
En este pat1orama las capitulaciones fueron instituyentes del interés de
la corona; a través de ellas lograba el reconocimiento de su autoridad por los
particulare_s, puesto que a nombre del rey se exploraba, se descubría y se
tomaba posesión del lugar y sus habitantes, igualmente se aseguraba el
establecimiento de centros de población y su permanencia en ellos, ya que
no sólo buscaba la riqueza potencial, sino la ubicación estratégica, aspectos
que no siempre coincidían y que producían, especialmente en el segundo
caso, el pronto abandono de los asentamientos por parte de los colonos
quienes pretendían fundamentalmente, una riqueza fácil y no tanto abonar la
.expansión del imperio.
De esta manera y como se ha dicho, dependiendo de la riqueza
potencial o de su ubicación estratégica para asegurar la presencia española,
era que se tomaba la decisión para la fundación de pueblos mediando la
respectiva capitulación donde se asentaba que la empresa en la enorme
mayoría de las veces, corría por cuenta de los particulares, los cuales
debieran ser necesariamente súbditos de la corona española. Así fueron
surgiendo villas, ciudades y lugares de españoles, pero también pueblos de
indios con propósitos evangelizadores, pacificadores y co1nerciales. Tal
proceso implicaba una nueva organización territorial y la práctica de una
administración civil, militar y eclesiástica de carácter colonial. Es decir, con
los asentamientos así concebidos, avanzaba la institucionalización de los
intereses de la corona, una nueva forma de organización espacial y
discursiva, no sin la resistencia de los núcleos de poder aludidos, quienes
negociaban paso a paso, sus coincidencias y discrepancias. Mas lo dicho
conformaba sólo una parte, porque junto al proceso señalado se deslizaba
otro contrario, que pudiéramos llamarlo contrainstitucional, promovido por
las comunidades y naciones autóctonas.

701

�Cuando la historia se reconstruye en tomo a los conquistadores, los
descubridores, los gobernantes y alcaldes, o siguiendo los pasos ~e l~s
evangelizadores, se siguen de hecho, las pautas com~nta.~as, y la m:rcia
sigue imponiendo sólo una perspectiva de la colomzac1on, la espan~la,
soterrando, además, los procesos sociales complejos, y generando es~ac1os
históricos donde el conglomerado es opacado por el individuo. Mas, dejemos
aquí este punto y acerquémonos un poco más a n~estro propósito.
Consideremos ahora algunos aspectos de los patrones de asentamiento
identificados en la cultura prehispánica, que tendrían que ver con la
construcción de identidad de la colonia de San Esteban; partiendo de la
noción de que la identidad se conforma con significados, hechos que se
simbolizan, que se comparten y que penetran las individua(jdades, dándoles
sentido histórico de pertenencia.
Conviene recordar que las movilizaciones humanas, dentro de un
esquema de conquista o colonización, contienen un elemento que repercute
en la asunción del papel de dominado, en tanto quebranta las voluntades y
acrecienta el sentimiento de desarraigo. Ahora bien, todo parece indicar que
las colonias tlaxcaltecas combatieron estos efectos, incluso desde el génesis
mismo de la migración en su natal provincia; de otra manera no hubieran
mantenido su consistencia ideológica y cultural por tres,.ientos años, como
aconteció en San Esteban. Lo anterior constituye un acto contrainstitucional,
desde la perspectiva española, e instituyente y a la vez que institucional,
desde la perspectiva indígena. Una forma de resistencia_que va integrando
una nueva realidad social premeditadamente congruente con sus pautas
culturales e históricas.
Para cuando acontece la fundación de San Esteban, la presencia de
patrones de asentamiento desarrollados por los indígenas en la selección
ritual de sus entornos, estaban, como afirma el Dr. García Zambrano2,
incorporados a las estrategias fundacionales pensadas por la Corona, en un
intento de recuperar el control de la urbanización que prescribía la metrópoli
y que debían dar un perfil físico, con peso ideológico, a los asentamien.tos.
La recuperación de los pueblos y villas españolas establecidas
tempranamente, aunada a una persistencia inducida de !&amp;,tecnología agrícola
y del comercio, fue parte de la estrategia. También, alarmados por la
disminución de la población indígena a manos de encomenderos y mineros,
pero también como resultado de las epidemias, se imple~entó un progr~a
de reubicación de las etnias nativas en "los pueblos de indios" o de doctrma,
práctica que tenía varios propósitos, entre estos, aprop~arse de sus tien:~s,
facilitar su adoctrinamiento y vigilar los procesos sociales de convers1on
colonial.
702

..

Pero estas medidas fueron insuficientes para el control de las fonnas de
vida indígena, y consecuentemente para su reintegración social, puesto que
el patrón de convivencia urbana impuesto, carecía de la significación ritual
ancestralmente dominada, resultándoles extraño y distante respecto del
sustrato ideológico, que daba pautas formativas de su comportamiento
sociocultural. Por tanto, las sustituciones de las pautas que permitieron
reencontrar el marco simbólico local u autóctono, en un contexto más
europeo, imperativo y desplazador, poco a poco fueron cobrando
importancia con prácticas que incluían el retomo en sus viejos Lugares o muy
cercanos a ellos3 y un ablandamiento en su intención descalificadora de sus ·
tradiciones y costumbres.
No obstante, una de las problemáticas inherentes a la movilización, fue
la adaptación de la mentalidad indígena al cambio que implicaba
desarraigarse de sus asentamientos en las rinconadas, al pie de las
montañas4, cargados con la presencia de sus elementos cosmogónicos, para
ocupar las llanuras, o espacios que carecían de las señales básicas para la
fundación. Lo anterior aconteció específicamente para los tizatlanos de San
Esteban. El altepetetl, el cerro de agua, de profundo significado
cosmogónico, estaba ocupado por los de la villa. El ojo de agua, que
generalmente servía de epicentro para el trazo del asentamiento indígena,
estaba en tierras del Alberto del Canto y su expropiación hubiera generado,
entre otras cosas, graves resistencias, como finalmente aconteció.
Desde esta perspectiva es posible pensar en otro motivo además, del
asentado en los autos, o del que puede desprenderse de la visión hispana ya
comentada, la cual no rebasaría el carácter pragmátíco, para que Urdiñola
decidiera asentar el pueblo de San Esteban donde lo hizo, es decir, en un
sitio que no respetaba las cinco leguas que debían mediar entre uno y otro
asentamiento. A nuestro juicio, lo señalado significa que el elemento cultural
indígena, presionó la decisión y contribuyó a construir un ambiente de
concertación y mestizaje en las esferas formales, aportando con ello un
factor de cohesión social para los tlaxcaltecas, clave para la formación de su
fue_rte identidad extraprovincial, que luego fue fondamental en su
constitución como colonia madre.
Por otro lado, el avistamiento desde las alturas de las tierras posibles de
ser tomadas y que era también parte de los viejos rituales, había dejado clara
la necesidad de acercarse al cerro y al ojo de agua, aunque ya no sería
posible tomarlo como eje para el emplazamiento del pueblo. Lo señalado
permite una posible explicación, dado que era impe ativo constituirlo en el
centro cosmogónico del pueblo, de la intención de los tlaxcaltecas de
posesionarse de las tierras en torno al ojo de agua principal, originando una
intenninable serie de litigios, donde se acusa el propósito fundacional, pero
703

�que sirvieron también de mecanismo reafirmador e 'integrad?r de su
procedencia, propósito y pertenencia étnica.

que se empataban en su connotación de actos de conquista, que igualmente
les pertenecía, tal y como lo intentaron plasmar en las capitulaciones. 9

Otro elemento de análisis nos lo dan las fuentes etnohistóricas de la
época colonial temprana, cuando aluden a los pr~ce_dimientos, de carácter
ritual empleados por los indígenas en el establec1m1ento de los poblados.
Así en los "Títulos de pueblos y tierras", instrumentos implementados por la
co:ona, para regular la presión de las nacione~ indígenas, quienes
reclamaban sus derechos sobre poblados y territorios, detentados desde
tiempos inmemoriales, y que fueron luego ut!lizad?s _por éstos, como recurso
para neutral izar el despojo y confirmar su ongen etmco, se recogen patrones
prehispánicos para la fundación y emplazamiento de s~s p~blad?s, aportand~
también valiosas informaciones sobre los elementos rituales mas frecuentes
y que resultan muy interesantes para nuestro propósito.

Así también, de la recuperación reiterada de acciones inscritas en la
leyenda y en las tradiciones guerreras, asociadas a un proceso migratorio, se
derivaba "la reatirmación de la supremacía de un linaje y el señalamiento de
un lugar evocador del ambiente físico sacralizado del sitio de procedencia." 1º

Uno de ellos, es el relato que contiene la esencia, compartida por los
pueblos del altiplano mexicano, de la peregrinación ori_~inaria, el cu~I
otorgó las pautas cosmogónicas que orientaban la ocupac1on de un espacio
geográfico, previamente conquistado.6 Para el caso de los tlaxcalteca~, el
relato es recuperado para el mundo novohispano, entre otros, por Diego
Muñoz Camargo7, en él hace referencia a la migración moti~ada por la
búsqueda de un lugar saturado de significados y recu~r.dos míticos, ~onde
desfilan los lugares, caudillos, batallas y contactos. La d1aspora que registran
todas las naciones mesoamericanas, comportó, dice García Zambrano, "el
refrendo de la supremacía a aquel los gobernantes capaces de demostrar sus
poderes al reeditar, en el mayor número de asenta_~ientos destin~~os a su
progenie, los principios relacionados con la ocupac1on y preservac1on de un
universo primordial."8
En este sentido, parece ser que para los tlaxcaltecas la discontinuidad
del espacio físico, no era impedimento para considerarlo .parte de la
provincia original, es decir, donde hubiera tlaxcaltecas el espacm _se sumaba
a la provincia. Así, la migración al norte implicaba un_~crecentamtento de_su
territorio, una expansión de su etnia y una reafirmac1on de su compromiso
cultural y cosmogónico. El que a sus colonias les nombraran, Nueva
Tlaxcala, va más allá de una simple acción de imitación a la costumbre
española como algunos han señalado, hay en ello un componente ~~e
vincula el elemento mítico unificador imperativo. Lo nuevo trae a colac1on
lo viejo; constituye un vínculo inseparable, ineludible e~ el pensamiento
donde hace síntesis el pasado y el presente, el origen y destino; donde cobre
vigencia la raíz que nutre e identifica. Por otro lado, la intención de los de
San Esteban de multiplicar sus asentamientos, tenía aquí otro de los
fundamentos que no reñía con los políticos y económicos hispánicos sino
704

Desde esta perspectiva cobran especial signifrcado tanto la actuaeión
del . Cabi_ldo de Tlaxcala durante la negociacion, como las propi~
Cap1tulac1ones de 1591, pues con ellas se simboliza la acción guerrera
~mprendida ya en otro plano, incluso con armas, reafinadas por el proceso
integrador de la aculturación. Ciertamente habrían sido tales herramientas
pro~o~~ion.ad~s por la parte contraria, mas con ellas y enriquecidas en
trad1c1on md1gena para tratar los asuntos cómunales obtuvieron una
importante victoria, en tanto les permitió recupernr condiciones sociales
económicas y políticas para entonces perdidas en la provincia. La reiterada
referencia a las capitulaciones, que es frecuente localizar en los documentos
de la época, estaba asociada no sólo al acto político o jurídico involucrado
sino a este significado cultural.
,
'

I;

Luego, en esta misma tónica, está la exaltación de la migración de las
cuatrocientas familias, número de mucho peso simbólico, que algunos han
querido corregir desde la aritmética simple, en aras de la veracidad histórica.
Todavía hoy lo mismo en Tlaxcala que en S~ltillo, la referencia a las
cuatrocientas familias, es un hecho que vive en la conciencia popular que
cuando se toca, se cuaja de emoción, admiración y orgullo y conecta a la
distancia física e histórica, un origen común, que identifica.
Ciertamente unas y otra tuvieron peso real y pragmático en los ámbitos
~urídico y político-administrativo y así con ese carácter, fueron esgrimidas
incontables veces, pero cada vez que fue necesario sacarlas a relucir
reforzaban su participación en la construcción de la identidad, reviviéndos~
en los entretejidos subjetivos de la comunidad. Pc-r eso fue importante
conservarlas en la conciencia hacerlas objeto de intercambio y de
transmisión social, pero sobre todo de vinculadón cosmogónica, como
punto de convergencia de los mundos míticos indígenas y soporte esencial
para la supervivencia. En este sentido fueron estos elementos, sumamente
eficaces en San Esteban, ya que el núcleo integrador funcionó hasta finales
del siglo XIX.
Para finalizar me referiré, siguiendo a García Zambrano, a los
procedimientos empleados para poblar y hacer valer sus derechos sobre el
lugar habitado y su territorio circU11dante, los cuales se desarrollaban con el
705

�concurso de dos ceremonias fundamentales: la ceremonia de definición de
linderos y la selección del lugar para organiz.ar el poblado. Ambos
ceremoniales precedían a los ritos fundacionales en sí y eran requisitos
indispensables de ese acto.
. Los manuscritos coloniales tempranos refieren acciones como el pregón
que dignificaba la escenificación del acto fundacional, encabezado P?r el
gobernante del poblado, sus descendientes y los demás estr~tos sociales.
Seguía el escogimiento de un cerro o montaña que fu~c1onaba co~o
determinante geográfico del circuito de linderos por defimr. La montana
sagrada constituía el punto de partida y llegada del recorrid? ritual,
efectuado alrededor de las tierras legadas por los ancestros; y el conJunto, es
decir, cerro, cuevas, manantiales, debería estar alineado en la dirección
donde nace el sol. El asunto del agua es muy interesante, pues se valoraba
como el mejor obsequio que un pueblo conquistado podía presentar en señal
de obediencia y sumisión al grupo conquistador. 11
Como hemos dicho, en el valle donde se fundó San Esteban, existían
sólo algunos de los elementos simbólicos necesarios para cumplir los rituales
identificados para estos casos; además, el acto estaba intervenido por
Francisco de Urdiñola, quien representaba los intereses de la Corona,
incluidos los que velaban por el establecimiento de la autoridad y con ello el
peso institucional del estado español.
No obstante, llaman la atención algunos de los pasajes referidos en el
traslado de la fundación de San Esteban. 12 Por ejemplo, y con relación al
asunto del agua arriba comentado, se asienta que el día d0s de septiembre de
1591, después de pedir Urdiñola a Cristobal Pérez, teniente de Alcalde
Mayor, Diego de Montemayor, Juan Navarro, Alcalde Ordinario, y Alberto
del Canto, Regídor, «vean la parte y lugar más cómoda que hay en esta
jurisdicción de aguas y tierras para la población y fundación de los indios
tlaxclatecas", escuchó su respuesta en que señalan la parte más cómoda Y
que "el dicho cabildo y regimiento les dará de las cuatro partes del agua que
tiene esta villa para sus servicios las tres partes de la dicha agua y que la una
quede para servicio de la dicha villa ... ".

Pero también existe la posibilidad que el acuerdo fuera auténtico y
suscitó por ello resistencia para su cumplimiento entre los vecinos de la
viJla. Lo ant~rior lo confirmaría el hecho de que dos días después, y cuando
todo parecía 1r sobre ruedas, _según se puede desprender del tono de los datos
asentados por el escribano, ordena Urdiñola visiten, tanto tlaxcaltecas como
esp~ñoles, l~s tierras y las aguas del valJe, para Juego, bajo amenaza de
castigo a quien no acatara sus disposiciones, hacer merced, además del
agua otorgada para el pueblo, de la quinta parte de toda el agua de varios de
los vecinos, para uso en las sementeras.
. Otro elemento indicativo en los actos fundacionales indígenas está
~mculado al hecho de que una vez amojonado el territorio y fijados los
lmderos, los pueblos vecinos traspasaban los límites y se sumaban al
recorrido en señal de aceptación de la nueva presencia en el lugar. Este
elemento también está presente en San Esteban, aparece como un a~to
aparentemente sin mayor importancia, si no se tiene el antecedente del ritual
prehispánico. El traslado refiere que el día cuatro de septiembre, cuando
tlaxca~tecas y españoles hacían el recorrido para ver las aguas, tierras y
estancias del valle y "anduviéndolo todo hasta la estancia última que está
poblada que es la de Cristobal Pérez Teniente de alcalde mayor, que está
cuatro leguas de esta villa ... el cual dicho Teniente de Alcalde Mayor en el
medio
. . del camino se juntó con el dicho Teniente de Gobernador' Cabildo,
reg1m1ento y acompañamiento, y para que conste de la dicha diligencia
mandó se asiente por auto ... "
'
De cualquier forma, y aunque el análisis del traslado aporta otros
elementos que no tocaremos hoy, parece que estamos frente a evidencias de
que en el caso de San Esteban, medió dur¡inte su fundación el
reconocimiento de pautas y patrones indígenas, lo cual develaría una ac~ión
intencionada de los tlaxcaltecas por introducir,· y preservar, desde las
capitulaciones mismas, instrumentos que fortalecieran su identidad étnica y
cultural.
Para nosotros la consideración de estos elementos, permitiría enriquecer
las posibilidades interpretativas y los significados históricos, al relativizar el
peso institucional español en acciones de esta y otra naturaleza, para
convenir una construcción social bajo intereses propios de las partes pero
inteligentemente conciliados.
'

Resulta inquietante esta declaración pues parece cubrir el requisito
ritual antes apuntado. Se podría pensar que Urdiñola lo hubiere concertado,
quizá como mero trámite, pues el 27 de octubre en el seno del cabildo,
Alberto del Canto ofreció y dio seis días de agua cada mes, Juan -Navarro Y
Santo Rojo dieron cuatro días, Alonso González, Ginéz Hernández Y
Cristobal Pérez dos días cada uno, es decir se incumplía el ofrecimiento.

De no haberse encontrado esta solución, la frontera norte, que entonces
tenía ahí sus límites, hubiera tenido otros elementos constitutivos y no
seríamos, en síntesis, lo que actualmente somos.

706

707

�Notas bibliográficas
Las capitulaciones se establecían ordinariamente entre la corona y un individuo no
extranjero. En el caso de las eapitulaciones de 1591 el virrey las pacta .con el
Cabildo de Tlaxcala, con lo cual implícitamente les reconoce, tras una ardua
negociación, un estatus especial como grupo.
1

Mu~oz Camargo, Diego. Historia de Tlaxcala. (Ms. 210 de la Bibliote
Nacional de París). Gobierno del Estado de
. . . ca
Autónoma de Tlaxcala/ CIESAS. México. 1998.

Ots y Capdequi, José Ma. Instituciones. Salvat Editores. Madrid. 1959.

Los elementos teóricos y conceptuales instrumentados para realizar el análisis en
esta parte, han sido tomados del articulo del Dr. Angel Jalián García Zambrano,
intitulado El poblamiento de México en la época del contacto, 1520-1540.

2

3

ldem. pp 239-243.

4

ldem. p. 243.

5

Jdem . p. 245.

6

ldem. p. 247.

Muñoz Camargo, Diego. Historia de Tlaxca/a. (Ms. 210 de la Biblioteca Nacional
de París).pp. 63-I09. Gobierno del Estado de Tlaxcala/ Universidad Autónoma de
Tlaxcala /CIESAS. 1998.
7

8

García Zambrano. Op.cit. p. 247.

En un borrador localizado en Francia de las capitulaciones de 1591, los tlaxcaltecas
se conciben como militares conquistadores, aliados de los españoles, lo que originó
que en la presentación de los propósitos de las capitulaciones, se hiciera énfasis que
venían en calida9 de madrineros y no de conquistadores.

9

10

Jdem. p. 248.

11

ldem. pp. 249-256.

12 Guerra Escandón, Javier. fundación de San Esteban de la Nueva Tlaxcala.
Gobierno del Estado de Coahuila. Saltillo. 1976.

Bibliografia

García Zambrano, Angel Julián. El poblamiento de Méxica en la época del
contacto, 1520-1540.
\

Guerra Escandón, Javier. La fundación de San Esteban de la Nueva
Tlaxca/a. Gobierno del Estado de Coahuila. Saltillo. 1976.
709
708

flaxcala/ Universidad

�APUNTES SOBRE MJNERÍA EN
LAMPAZOS NUEVO LEÓN, 1885 - 1908
Cesar Morado Macías
Subdire(:tor del Archivo General
d I Estado de Nuevo León
Precisiones metodológicas

,.

El objetivo de esta ponencia es explicar la dinámica de la actividad
minera desarrollada en Lampazos, Nuevo León, entre 1885 y 1908, como
parte de un proceso de expansión económica regional vinculada a la
industria metalúrgica y siderúrgica emergente en Monterrey, a partir de l 890
y 1900 respectivamente. A diferencia del enfoque teórico del enclave que
supone una autosuficiencia de los centros mineros, aquí se parte del supuesto
de que dichas comunidades no pueden desarrollarse aisladamente, sino como
parte de una dinámica regional que Mario Cerutti ha venido estudiando
desde hace dos décadas. 1 Lo nuevo tal vez es la idea de particularizar el
análisis sobre solo una actividad económica: la minería; y hacerlo sobre un
caso específico, el municipio de Lampazos.2
Se eligió este sitio por varias razones l ) para estudiar la
revitalización de un centro minero explotado durante la época colonial hacia
una minería de metales industriales; 2) dimensionar el polémico impacto del
ferrocarril en el proceso; 3) contrastar el desarrollo minero con actividades
económicas de tradicional presencia en la región -ganadería-; 4) valorar el
comportamiento de las inversiones de los empresarios regiomontanos en un
ámbito espacial, cuyo control político estaba en disputa por ser lugar de
residencia del general Fr-ancisco Naranjo, acérrimo rival del gobernador
Bernardo Reyes· y 5) analizar el impacto de la crisis de 1907-1908 en la
, minera
•
1ampacense. 3
econom1a
En esta ponencia se muestran algunas conclusiones preliminares a
éstos planteamientos. Evidentemente, por tratarse de una investigación en
proceso, su derrotero final depende del intercambio de opiniones que los
colegas ofrezcan a la hipótesis general que subrace al trabajo: la idea de que
el desarrollo minero regional si bien estuvo condicionado por la estabilidad
política infraestructura ferroviaria, legislación moderna y tecnología de
vanguardia en una sinergia de minería-metalurgia-siderurgia, tuvo, en el
factor del "apalancamiento financiero" su principal virtud y defecto, al
influir en el flujo de capital que los mineros-banqueros regiomontanos
habían decidido invertir desde 1890 en el modernizador y riesgoso rubro de
la minería, dinero que tuvieron que reintegrar a sus cuentahabientes durante

711

�la crisis del período 1906-1908, pagando la factura del capitalismo regional
por su inserción en la dinámica del mercado mundial.4

J. El debate y el impacto del ferrocarril en Lampazos

Este año, finalmente ha sido publicado un texto que sintetiza la larga
polémica generada entre historiadores_ y _economist~s ~el de~arrollo en tomo
al impacto del ferrocarril en el crec1m1ento econom1co. _Sandra Kun~ Y
Priscilla Conolly5 exponen que el atractivo de los _ferrocatnles ~orno -~bJeto .
de investigación en historia económica, se tradujo en la prolifera~,o~ de
variados enfoques sobre el tema, que transitaron desde el franco opt1m1smo
de Schumpeter Rostow y Jenks, basta el esceptici~mo de Fi~low y Fogel,
generando en el período de polarización de ambas mterpretac1ones, algunas
propuestas alternativas.
Antes de arribar al caso que nos ocupa, -la minería de Lampazos-, es
preciso revisar los postulados más generales del debate, .ant~s de fij3: _sobre
ello una posición. La postura de Rostow sostuvo qu~ _I~ mtrod~cc1on del
ferrocarril ha sido históricamente el más poderoso 1mc1ador singular de
despegues de crecimiento sostenido". 6
Siguiendo sus tesis, se distinguían por lo menos dos activ_idades
dentro del sector ferroviario las primeras, relacionadas con el tendido de
lineas, levantamiento de puentes, estaciones etc., u~icadas dentro d~ la
industria de la construcción y por otra parte, las denvadas de su estricto
funcionamiento, como proveedor del transporte para mercancí~s. Acord~ a
este planteamiento y siguiendo a Albert Hirschman, las prrmeras senan
concebidas como "eslabonamientos hacia atrás", esto es la demanda de
hierro, explosivos, durmientes, locomotoras, carbón y demás ins~mos; en
tanto que el aspecto de oferente de servicios _de transp~rte, estimulador
directo de la economía abaratando las mercanc1as y ampliando mercados,
serían considerados como "eslabonamientos hacia adelante".
El principal defecto del enfoque rostowiano era que hacía aparecer al
ferrocarril como único motor del desarrollo, además de que resulta muy
difícil evaluar la contribución autónoma de este medio de transporte en una
economía determinada. Para solucionar este problema, Roberto Fogel
propuso el "enfoque del ahorro social'', a fin de cuantificar el impacto
directo del ferrocarril en la economía encontrando sorprendentemente que
para Estados Unidos en 1890 fue de ap~n~s el 9% del PIB. 7 Sin emb~rgo,
este método reducía el impacto ferrov1ano al transporte de mercanc1as Y
suponía la existencia de formas alternativas de transporte, para evaluar Y
determinar el ahorro.

Ambos esquemas, presentan deficiencias a la hora de intentar
aplicarlos al ~aso de México debido a su ingreso tardío en la era del
ferrocarril. Siñ-embargo, por lo que se refiere al norte nuevoleonés donde
las condiciones orográficas obstruyeron ancestralmente el tráfico de
mercancías, el tendido de la línea ferroviaria entre La.redo y Lampazos
rum~o a Monterrey en 1882, abrió esta región a la capital nuevoleonesa para
fundir los . me~ales y al mercado norteamericano para exportarlos, en
consecuencia, estos apuntes están más cerca del "enfoque dinamizador" de
Rostow que de las tesis del "ahorro social".
·
Sorprendentemente, -antes que a Monterrey- el ferrocarril llegó de
Laredo a Lampazos el 15 de abril de l 882. Reyes González alcalde en
tumo, describió al gobernador cómo el Ayuntamiento, de acue;do con uno
de los empleados de la empresa organizó el festejo: "A la hora de la llegada
estaba una gran parte del pueblo reunido en la estación. Eran las doce del
día. Entraron dos locomoLoras. la que conduce el material de construcción
Y l~ de pasajeros, la música ejecuLó el Himno Nacional y enseguida otras
variadas piezas. A continuación el señor Manuel M Villa/onguín, orador
nombrado al efecto pronunció una alocución. ~ Enseguida, uno de los
empleados de la compañía puso el tren a disposición del público para
hacerlo pasear una milla, volviendo enseguida al pun.to de partida... , ,11

Sin duda, fue eJ acontecimiento más importante para el pueblo
durante los ochenta. No sólo se trataba de instalar un camino de fierro en ta
antigua ~uta M~nterre~-Laredo. La idea era también, instalar un resorte para
el cambio: Las autoridades locales, los comerciantes y ganaderos estaban
convencidos de las ventajas que representaban el poder mover rápidamente
sus mer~ncías a lugares vecinos. La velocidad -humana experiencia de la
~odern1dad- era un factor económico importante en una región en la que el
tiempo empezaba como nunca a considerarse en función de pesos y
centavos.
El trabajo . ferroviario .en su conjunto lo realizó la Compañía
Construct~ra Nacional Mexicana, empresa privada con capitales
norteamencanos representada en Lampazos por William Headen quien se
~ncargó_ de .·:cabildear" desde 1880 las negociaciones sobre expropiación e
1ndem01zac1on de terrenos por donde pasaría el camino de fierro. 9 Tarea
nada fácil, s~~ún consta en varios ~onflictos ventilados ante el Juzgado
Segundo Jud1c1al de Lampazos. Es Justo señalar, la influencia política de
Francisco Naranjo para lograr que el camino de fi~rro llegara a su pueblo
natal'. _aumenta_ndo significativamente el valor de los terrenos que había
adqumdo gracias a la ley sobre terrenos baldíos. Como político y como
empresario estaba consciente de las ventajas competitivas que ahora tendrían
713

�sus negocios al contar con los medios para importar insumos y exportar
mercancías.
La tarea de la construcción había iniciado con la necesidad de
entroncar las vías férreas mexicanas con las princip~les del territorio
norteamericano, como el gobierno de México no estaba en posibilidades de
financiar proyectos con tales niveles de inversión, habí~ concesionado la
realización de tales proyectos a empresas extranjeras. Fue el caso de la
Nacional Mexicana, que aun después de la Revolución h~recló su nombre al
ramal ferroviario construido.
Los concesionarios, dinero en mano procedieron a enganchar
trabajadores para las tareas de desmonte y construcción. A fin de atraerlos,
tuvieron que ofrecer salarios superiores a los pagados a los agricultores y
peones agrícolas de la región. Pagando un peso diario, aunque sin derecho a
comida lograron su objetivo. o hubo contratos a largo plazo, día que se
trabajaba, día que era pagado.
Uno de los problemas que implicó el trabajo fue 'el abasto de agua
para los campamentos en que se instalaron los trabajadores, cuando no
llegaban las carretas que la transportaban se abandonaban momentáneamente
las labores debido al intenso calor. No podemos determinar con exactitud el
número de hombres empleados en este proyecto, el ingeniero Headen
engancha dos grupos en septiembre de 1881; uno de ochenta y otro de
noventa trabajadores. 10 Muchos de ellos se arraigarían en el pueblo
quedándose en él para di frutar de la obra construida.
La minería y la ganadería fueron los ramos más favorecidos por el
ferrocarril. La primera por la ventaja que representab? el transporte del
mineral, la importación de maquinaria, el traslado del personal. La segunda,
porque facilitó la exportación de carne a Laredo y Monterrey, además de
propiciar el transporte de ganado para su engorda, o cruza como en el caso
de las haciendas y ranchos del general Francisco aranjo ..
Mientras tanto, para la agricultura -tercera actividad económica del
municipio durante el Porfiriato- le abrió mercados significativos, sobre
todo el trigo, al crecer la demanda de harina que se fabricaba en Lampazos y
cuyo excedente se exportaba a puntos vecinos. 11 Para el maíz, la ventaja fue
que permitió su rápida comercialización, evitando con ello su
almacenamiento prolongado en las bodegas. por tratarse del principal
cultivo durante el periodo, acarreó buenas ganancias, aunque muchas veces
fue víctima de la sequía. En síntesis, el ferrocarril fue la plataforma de
comercialización de todo lo que Lampazos produjo durante este tiempo y
puerta de entrada al mercado internacional.

2. Una minería del plomo: La sierra de la Iguana.

Estabilidad política y socfal, capitales disponibles, infraestructura
ferroviaria y legjslación moderna que fomentaba el desarrollo del ramo,
hicieron posible a partir de 1885 la revitalización de la minería
nuevoleonesa. A fines del siglo XIX con el auge de la industrialización,
creció ampliamente la demanda de metales industriales. La industria
eléctrica norteamericana requería grandes cantidades de plomo. Por esta
razón y gracias al Arancel Mackinley para 1893 teníamos en Monterrey
funcionando a las tres primeras plantas metalúrgicas de América Latiná:
Asarco, Peñoles y Nuevo León Smelting. 12 (Conocidas populannente como
fundición 3, 2 y 1 respectivamente).
Los peritos mineros habían localizado en varios puntos de Nuevo
León, numerosas vetas de plomo argentífero, muchos de estos fundos eran
los mismos que fueron explotados durante el periodo colonial; sin embargo,
las bajas leyes de plata que contenían y la baja de su precio en el mercado
hacían incosteable su explotación. Ahora interesaba más el plomo, e] zinc,
el cobre y el hierro. México dejaba atrás la minería de metales preciosos y
se introducía en los industriales. Tan sólo en Monterrey, tenían su domicilio
social más de cuatrocientas empresas dedicadas a la explotación de esta
nueva minería, 13 funcionando con capital de empresarios regiomontanos.
Hace algunos años m1c1amos una investigación en torno a la
problemática de esta pequeña y mediana minería. Entre 1890 y 1908
clasificamos nueve centros mineros, en función de la localización de sus
fundos.
No. de
Centros Mineros
METALES EXTRAIDOS
Fondos
explotados

I. Lamoazos
II. Cerralvo
III. Villaldama
rv. Monterrev
V. Vallecillo
VI. Santa
Catarina
VII. Monclova
VIII. Sierra
Moiada
lX. Ramos
Arizoe

16
15
5
31
32

Plomo, Hierro, Zinc, Cobre
Plomo, Cobre
Plomo, Zinc, Cobre
Plomo, Cobre, Zinc
Plomo, Zinc
Plomo, Cobre, Zinc

75
7

Plomo, Cobre, Hierro
Plomo, Cobre, Zinc

19

Plomo, Cobre, Zinc

3

,.

715

�;

Para el caso de Lampazos, la revisión de los r.egistros notariales
--escrituras constitutivas de las empresas- evidenció la ,existencia de dos
zonas mineras perfectamente definidas. Una minería del hierro en tomo a la
Sierra del Carrizal y otra del plomo en la Sierra de la Iguana. Iniciaremos
por abordar esta última.

de la cabecera municipal con una altitud media sobre el nivel del mar de
l 540 metros, destacando el Cerro del Carrizal con 1920 metros sobre el nivel
del mar como su punto más alto. La localizaoió;1 de los fondos implicó
también el surgimiento de pequeñas comunidades eh torno a las minas como
se verá más adelante.

Esta historia de la minería empieza por la leyenda. Existe un gran
contenido de pensamiento mágico y religiosidad en las comunidades
dedicadas a esta actividad. 14 Lampazos no es la excepción. El mito sobre la
riqueza de las minas de la Iguana se reproduce todo el siglo XIX; numerosos
gambusinos, mineros y exploradores denunciaron la veta durante este
periodo con la esperanza de amanecer en la riqueza. 15 Según los registros
mineros solo encontramos explotaciones exitosas hasta 1890. La leyenda lo
explica de otra manera. El hundimiento de las minas de la Iguana durante la
época colonial y el abandono de éstas, obedecía a la maldición que había
caído sobre el mineral, cuando un tipo de apellido Olivares, negándose a dar
una limosna al señor cura lo había arrojado sobre los terrenos; éste
maldeciría la explotación prediciendo que no volvería a producir riqueza
sólo hasta extinguirse la quinta generación de Olivares. La veta del Refugio
fue descubierta en 1895; se ubica justo al frente del Mineral de la Iguana.
En su hallazgo también figura otra leyenda, pues Julio Rangel durante un
aguacero nocturno vio arder el cerro, memorizó el punto. y al día siguiente
descubrió la veta. Lo cierto es que las nuevas tecnologías para la búsqueda,
traslado y fundición de metales hicieron rentable El Refugio. Este como
muchos otros fundos de la región fue explotado de manera significativa
durante el Porfiriato, hasta que la revolución carrancista paralizó la actividad
minera en la región.

En términos cuantitativos y tomando en cuenta el nivel de empleos
generados más que los montos de producción de metales, es fácil concluir
que la minería del plomo, representó cerca del 100% de los mineros
lampacences desde 1880 hasta 1902. La ocupación minera local se duplicó
hacia 1893 a partir de la demanda generada por el funcionamiento de las
plantas metalúrgicas de Monterrey. Hasta entonces los mineros lampacenses
significaban entre IO y 12% del total de uevo León. Con el advenimiento
de Fundidora Monterrey nuevamente el porcentaje de mineros locales se
duplicaría hasta alcanzar una cifra cercana al 30% del total, producto -ahorade una minería del hierro.

Años después, Epigmenio Ayarzagoitia, prospero empresario
minero, benefactor de Lampazos, describió el resto de las minas trabajadas
en ese periodo: San Francisco, Los Reyes, Socavón núm. 1, La Paciencia,
La Esperanza, El Salvador. Según sus cálculos cada una había producido
más de medio millón de pesos. Afirmó que en los últimos años en que
administró El Refugio, le producía más de mil toneladas mensuales de
plomo y zinc. Ya en el período postrevolucionario, lamentó la decadencia
de este mineral y lo atribuyó a "los nuevos directores, el arrendamiento a
compañías con malos empleados, quiene~ de manera atropellada e injusta,
por extraer mucho mineral, desbordaron la mina y taparon con tepetate fas
. ' causan d o la ruma
. ".111
la bores en produccwn,
En el anexo sobre compañías mineras - al final de esta ponenciapuede comprobarse que la mayoría de los fondos mineros explotados por
éstas empresas se sitúa en la Sierra de Lampazos o de la Iguana, al oriente

3. Una minería del ltierro: El Distrito minero de Golondrinas

Con la fundación de la Compañía Fundidora de Fierro y Acero
Monterrey en 1900, fue necesario realizar numerosos estudios a fin de
localizar el imprescindible mineral de hierro lo más cerca posible a
Monterrey.
En este contexto se dio el descubrimiento y explotación de varios
fundos mineros conociéndose como El Grupo Golondrinas, por hallarse
localizado al oeste de esta estación de Ferrocarril acional, a ciento treinta y
tres kilómetros de la capital regiomontana. Al parecer, el único punto del
territorio nuevoleonés donde se extrajo hierro en ese periodo.
La región que circunda al Mineral de Golondrinas es casi plana en
una extensión aproximada de cincuenta kilómetros al norte, veinticinco al
este y treinta al sur de dicha estación, a una altura de cuatrocientos treinta
metros sobre el nivel del mar, Los límites de esta llanura son: por el norte,
la meseta de Catujanes y las Mesillas; por el este la Sierra de Lampazos y
Minas Viejas; por el sur a Bustamante y al oeste la Sierra del Carrizal.
De los depósitos de hierro en el distrito de Golondrinas los que
fueron explotados desde la primera década del siglo XX por Fundidora
Monterrey fueron:

a) El Cinco de Mayo (depósito inferior)

b) La Cueva
716
717

�e)
d)
e)
f)

La Piedra Imán (foto de la portada)
El Anillo de Hierro
El Cinco de Mayo (depósito superior)
Dos Hermanos

Localización de Jundos mineros

Si partimos del valle hacia el poniente, la primer mina que
localizamos es Piedra Imán, al lado oriente del Carrizal. Se llegaba a ella
por un camino que evade cañones y lomeríos a su paso. La veta estaba
incrustada en lo más escarpado del cerro, haciendo peligrosa la circulación
de los carros cargados de mineral a través del ferrocarril de vía angosta.
Los accidentes de trabajo, aunque minimizados por la empresa según comprobamos en varios informes- eran frecuentes y también el
sufrimiento de los trabajadores, quienes desde temprana hora en medio de
las palmas, el sotol y la lechuguilla del paisaje ingresaban en los tiros sin la
plena seguridad de salir con vida. Evidentemente, la calidad del metal
extraído - rencüa sesenta y cinco por ciento de hierro metálicer- no
correspondía con la calidad de vida de los primeros mineros del hierro en
América Latina.
Siguiendo con la ubicación de los fundos mineros, el de Dos
Hermanos quedaba comprendido en el denuncio de Las Cisalpinas a la
misma altura del criadero de Piedra Imán sobre la falda oriental del Carrizal.
De él se estarían importantes cantidades de hematita con indicios de pirita.
A una distancia aproximada de ochocientos metros al sur de este
depósito y sobre el camino de Piedra Imán se localizó el depósito inferior de
El Cinco de Mayo. Aquí se extrajo mineral de hierro de gran calidad y en
buenas cantidades. El depósito superior, de la misma mina se localizó
trescientos cincuenta metros al oeste del depósito inferior, en el valle que
existe entre El Pico de la Candela y el del Carrizal. Al igual que los
anteriore fue explotado por Fundidora Monterrey desde la primera década
del siglo.
A la mina conocida como La Cueva se podía llegar por una
desviación del camino que lleva al Cinco de Mayo. El metal se extraía de La
Cueva a través de un túnel de quince metros de alto y siete a nueve metros
de ancho. La calidad del mineral extraído igualaba en calidad al de piedra
I_mán y según el Informe Bartoccini 17 la compañía tenía grandes expectativas
sobre la explotación de estas vetas. El criadero de Anillo de Hierro se
718

localizaba prácticamente a la misma elevación de la Piedra Imán. El metal
de esta mina, era idéntico al de La Cueva -magnetita con pirita de hierrer-.
El uso de nuevas tecnologías aplicadas por los ingenieros d minas
para el transporte de los minerales al Ferrocarril acional se hacía a través
de carros voleadores de tres toneladas de capacidad a través de un camino de
hierr? de ochocientos metros, luego por medio de una vía angosta de tres mil
doscientos metros de largo y por trenes de cinco carros de tres toneJadas de
capacidad cada uno, movidos con tracción animal. ·En algunos tramos, porLo esc~pado de los cerros, se utilizaban modernos cables aéreos para
transfenr los ~etale~. El uso de ésta tecnología solo era posible por el algo
monto de las mverstones, cabe recordar que el capital social de Fundjdora
Monterrey, destinataria del hierro extraído era de 1Omillones de pesos.
Las descritas anteriormente, no serían las únicas minas del Distrito
de Golondrinas explotadas en ese periodo. Al sur de la mina El Cinco de
Mayo Y al lado oeste de la serranía, se localizaban más criaderos de hierro
con cierto contenido de c_obre. La primera de ellas estaba entre esta mina y
en la falda este ~el Pie? de la Candela: Los Placeres ampliamente
explotadas; enseguida la rnma La India, luego La Violeta y La Constitución
todas ellas con hierro y La Constancia y Los Ángeles situada en la fald~
occidental del Cerro Boludo.
Al norte de El Cinco de Mayo se ubicaban varios criaderos de hierro
Y cobre: El Lobo, La Providencia, La Unión, El Tíber, El Gran Nilo, La
Estrella y otros dos de menos importancia. La mayoría de estos fundos
mineros eran explotados por empresarios regiomont~nos.

4. Empresas y empresarios mineros

Cuando decimos que se desarrolló en los principales centros mineros
de Nuevo León una pequeña y mediana minería, lo referimos respecto a la
gran minería nacional de metales industriales; por ejemplo el cobre de
Sonora o el plomo de Chihuahua. Sin embargo, para nuestro marco
referencial de estudios sobre historia regional y más particularmente sobre la
economía de Lampazos, este desarrollo minero fue muy importante.
.
Primero, porque pe~itió revitalizar el mapa colonial de la geografia
mmera nuevoleonesa y reactivar economías municrpales muy frágiles, como
la de Lampazos. Segundo, porque al vincularse con la primera industria
metalúrgica -plomo-y siderúrgica-hierrer- de América Latina, instauró una
cultura minera que muchas décadas resistió la erosión del tiempo.

�Desglosemos las causas del surgimiento de éstas empresas:
J. Parte fundamental del auge minero lo posibilité el tendido del
F~rrocarril Nacional Laredo-Monterrey que permitió trasladar los metales a
Monterrey de donde provenía gran parte del capital destinádo al fomento del
ramo. Esa centralización hacía que la mayoría de las empresas tuviesen su
domicilio social en la capital regiomontana y no en las lo~alidades donde se
encontraban Jos fundos a explotar.
·

2. Otro aspecto que también influyó en este desarrollo fue el aspecto
normativo; con la expedición en 1884 del Código de Minería que desplazó
por fin las viejas Ordenanzas de Minería vigentes desde el s_iglo ?CVIII,
facilitó la inversión, ya que al dejar atrás el engorroso "denuncio", siempre
polémico y no exento de influyentismos políticos, instauró el Título de
Propiedad Minera, que al combinarse con el espíritu liberalizador de la Ley
Minera de 1892 transformó la visión de los pequeños empresarios que antes
solían ver a esta actividad económica como algo exclusivo de l~s grandes
capital ístas.
3. Esto último nos lleva a plantear el origen de los capitales disponibles
destinados a la minería y en particular de la lampacense. En esta localidad,
desde hacía un par de décadas existían regulares capitales invertidos en
tierras y ganadería. Algunos de ellos se combinaron y reprodujeron con el
comercio legal e ilegal que fluía por la región, ámbito de influencia
fronteriza.
4. Otro elemento favorable fue la pacificación de la región, sin el riesgo de
que los indios bárbaros asolaran los minerales y produciendo el caótico
abandono de los laboríos, los medianos terratenientes y ganaderos podían
confiar en invertir sus excedentes en un ramo ampliamente fomentado por el
Estado. Anteriormente, la ubicación de Lampazos le hacía fácil presa de
ataques indios, llegándosele a llamar "tierra de guerra viva".
5. Influyó también política de fomento industrial del gcr ierno de Bernardo
Reyes que eximía de impuestos a las industrias nuevas y que veía en la
minería un detonador de la modernidad económica regional, cuyo auge
habría de mostrarle orgulloso al general Porfirío Díaz en 1898 cuando visitó
en Monterrey varias empresas y mineral~s. Díaz expresó: "General Reyes,
así se gobierna, así se corresponde al soberano mandato del pueblo.

a~ Far_nilias lo~ales de arraigada tradición ganadera que ahora deciden
d1vers1ficar las mversiones hacia rubros más diná1ñicos de la economía: el
caso de los Naranjo, los Zuazua y los Zertuche.
b) Familias de migrantes italianos que se arraigan en Lampazos y establecen
redes de parentesco que conllevan implícitamente relaciones económicas:
Ferrara y Bortoni.
·
c) Destacados empresarios de la élite regiomontana que descentralizan
recursos ª. l.ugares que consideran polos en desarrollo, el caso de los Maíz,
lo~ Mendm~haga, Antonio V. Hernández y muy particularmente Patricio
Mil~o: La 1mp~rtancia d~ la familia Milmo, en el proceso de desarrollo del
cap1tal1smo reg1omontano es indiscutible, en particular de Patricio, su
patriarca. 18
. Su presencia como inversionista minero adquiere relevancia si se
considera su participación en la metalurgia, como elemento de vinculación
entre una Y otra área. La Compañía Minera Fuqdidora y Afinadora de
Mo~terrey, no fue la únic~ plataforma desde dohae irradió y convirtió
cap1tal~s: con el resto de los integrantes de la élite empresarial regiomontana.
Su actividad empresarial y capacidad de asociación es impresionante. En
1899, como gerente de la Compañía Minera de Fierro Mexicana inició un
largo litigio contra la Compañía Minera E.1Nilo, por la posesión' del fundo
denominado El Cinco de Mayo.
Para noviembre de 1902, el licenciado Esteban Horcasitas decidió
editar el avance del conflicto durante los tres años que llevaba. 19 Gracias a
las 139 páginas de Horcasitas, abogado de la Compañía de Fierro Mexicana
ente~dem~s la importancia j~rídica y social, de la contienda posesoria, sobr~
la mina Cmco de Mayo, ubicada en el Cerro del Carrizal, jurisdicción de
Lampazos, sostenida primero ante la Secretaría de Fomento en México y
después en los tribunales del estado de Nuevo León. 2º
Al abrir el interdicto, sei'ialó como constitutivos de despojo los
hechos siguientes:
l) Haber practicado la Compañía Minera demandada, cinco tiros mineros,
sobre la base más alta del Cerro del Carrizal, terreno correspondiente al
fundo minero El Cinco de Mayo.
2) Llevando operarios a trabajar en la explotación de los dichos tiros.

Hemos localizado casi una veintena de empresas vinculadas a las
minas lampacenses entre 1890 y 1910. En ellas participan como accionistas
básicamente cinco·tipos de inversionistas:

3) Construyendo jacales, para su permanencia en el mineral.

721

�4) Formando patios mineros y sacado mineral de los nuevos tiros.

5. Los mineros lampacences

5) Abriendo una vereda para subir y bajar las mulas que acarrearon el metal,
a la estación Golondrinas del Ferrocarril Nacional Mexicano,.con objeto de
embarcarlo en furgones y conducirlo a la fundición. 21

La argumentación contraria estuvo a cargo de Juan F. Burchard,
destacado inversionista minero en la región, apoyado por Emeterio de la
Garza, que tampoco era novato en cuestiones de litigios mineros.
Para reforzar a Milmo, estaban sus consocios Juan Weber y Eugenio
Kelly. 22 Dada la dimensión de los intereses en conflictos, éste ~eyrolongar~
toda la década, para venir a concluir en 1908 con un acto cuyo lmsmo quedo
para la historia: La formación de la Compañía Minera Alianza y Concordia,
S.A.
Concluyendo de esta manera, una lucha sin cuartel, para conservar
en poder de un fundo minero que abastecía sus plantas en .Monterrey, motivo
suficiente para financiar su disputa legar por dos décadas. Sobresalían como
accionistas en la ueva Unión y Concordia: Eugenio Kelly, Daniel Milmo
Gustavo A. Madero por sí y por Francisco Madero; Alfonso de Támava,
Andrés Farías y Hermanos. 23
Al igual que la mayqría de las empresas mineras, en que
participaban socios que tenían inversiones en otros rubros ponían de
manifiesto -a lo largo de sus más de cien artículos- en sus estatutos, la
posibilidad de realizar transacciones económicas en actividades afines; es
decir, eran entidades con gran tendencia especulativa, típica del desarrollo
capitalista alcanzado.
d) Personajes vecinos de la economía regio11al del norte nuevoleonés que sin
ser lampacenses deciden arriesgar sus capitales en las minas de este
municipio, el caso de Epigmenio Ayarzagoitia -conocedor de la minería
como su hermano Ambrosio- y Antonio Santos de Villaldama, el de
Adolfo Larralde de Sabinas son casos representativos.
e) Finalmente, tenemos a numerosos lampacenses que -aunque casi
siempre de manera minoritaria- suscriben acciones mineras. Estos pueden
rastrearse a través del Cuadro de Compañías mineras 1896-1908 que para tal
efecto hemos diseñado. A la hora de la crisis, como la que azotó la minería
regional entre 1906 y 1908 estos pequeños empresarios serían los peor
librados del problema, como veremos más adelante.

722

Hablar de los mineros lampaceases es introducirnos no sólo en los
tiros y socavones, no sólo en la oscuridad de los túneles donde se oculta la
plata fundida con el plomo, el hierro con el zinc. Es pensar el mundo desde
la mina, entenderla como universo.
Sin la protección de leyes laborales -al menos hasta antes de
1906- deficientemente alimentados y viviendo acinados en pequeñas
chozas improvisadas como vivienda, transcurrió la vida de estos
trabajadores.
El citado informe Ayarzagoitia-Naranjc ya comentado, es
importante porque nos confirma los sistemas de trabajo que veníamos
localizando en registros notariales. Resulta raro hablar de trabajo minero "a
medias" en plena etapa de monetarización de las relaciones laborales. No
suena demasiado colonial, pero ciertamente se dieron estas formas de
asociación en nuestra región, aunque evidentemente ya para el Porfiriato,
casi todos los trabajadores mineros perciben un salariq fijo.

En 1891 localizamos el primer registro estadístico confiable sobre
trabajadores mineros; la Memoria de Gobierno de Bernardo Reyes, da cuenta
de veinte mineros empleados por la compañía Minera de Fierro Mexicana
explotando hierro en Piedra Imán, La Cueva y El Cinco de Mayo. 24
Dos empresas más, explotan minas de plomo en la Sierra de la
Iguana: La Compañía Minera El Carmen ocupa doce mineros en el fundo
San Juan de los Lagos y en la Compañía Minera Guadalupe laboran
veinticuatro personas explotando la mina del mismo· nombre.
Apenas seis años después; en 1897, la Compañía Minera La
Fraternal explota la mina El Refugio con ciento veinte trabajadores. Se
trabaja también explotando plomo en las minas La Luz, La Esperanza, La
Reina, El Sacramento, La Alianza, La Providencia, Santa María, La Paz y
Las Tres Niñas, dando empleo a ochenta mineros más. 25
Conforme aumentaban las demandas de metales por parte de las
fundidoras de Monterrey, se van intensificando las explotaciones en tomo al
Carriz.al y la Iguana, en busca de hierro y plomo respectivamente . ._Aparecen
poblados mineros acerca de las bocaminas, se concesionan las tradicionales
tiendas de raya que monopolizan la distribución de bienes de consumo,
circula dinero y aparecen diversiones, expendio de mezcal para olvidar -al

723

�menos momentáneamente- el calor de los tiros, el riesgo de los derrumbes,
la tierra de origen.

GRÁFlCAI
CURVA DE CRECIMIENTO DEMOGRÁFICO EN
LAMPAZÓS, 1870.1910 •
HABrT~S

-

POBLACIÓN

10000
9000

3000

8000
7000
1

6000

5000
4000

· 2000

3000
2000
1000

o
1870

1875

1880

1865

1890
AAOS

1895

1900

1905

1910

----------- ----~===-=--=---=----_
-_
-_____. . ;_

1000

GRÁFICAII
ORIGEN DE POBLACIÓN LAMPACENSE
EN 1900 ...
■ ZACA1ECAS

■ TAMAU.IPAS

DSAN u.ns POTosf

1880 1890 1895 1899 1900 1901 1902 1903 1S04 1905 1906 1907 1908

DCOAHUll.&gt;

DNI.JE.VOU:ON

AÑOS
"FUENTE;

AGENL Memoria$ del Gobiemo de B&amp;mardo Reyes, ~ n c i a ele Alceldas y Estadistica
oo Mqniapios del periodo 1870.1g10

-FUENTE: AGENL . Ceoso de Población de Nuo-,o Loón. 1900.

FUENTE:

724

AGENL. Memoiias del Gobierno de Bernardo Reyes, Correspondencia con el Mlnlstetlo de Fomento
COrrespondencia de Alcaldes de Lampazos yEsladistica de Lampazos en el periodo 1880-1908 •

�Han venido de otras zonas mineras de Nuevo León, San Luis Potosí,
Zacatecas y Coahuila, cargando la esperanza del rápido enriquecimiento.
Han venido también a producir una cultura minera. Son trescientos para
1899, pero llegarán a mil doscientos cerca de l 903, trastocando
sensiblemente la estructura product:iva y social de la regiórr. 26
A pesar de las penurias, la minería les permite un ingreso muy
superior al que perciben los agricultores lampacenses éstos casi nunca pasan
de los cincuenta centavos de salario diario, los mineros en cambio pueden
ganar hasta 1.50. El sueldo está en función de cierto nivel de especialización
que produce el trabajo y del grado en que aprovechan las nuevas
experiencias quienes nunca han laborado en la minería. Sin embargo, existe
un considerable número de trabajadores que llegan desde las zonas mineras
de San Luis Potosí y Zacatecas, 5.5% y 1.82% r-espectivamente, además de
las entidades vecinas: Coahuila 6.55% y Tarnaulipas 2.13%, según consta
en el censo de 1900. (Ver Gráfica I, JI y lU).
El problema no eran tanto los salarios sino las coóaiciones de trabajo
al interior de las minas, el hecho de pasar varios días abajo sobreviviendo al
calor y la humedad -también a la posibilidad de los derrumbes- creaba un
ambiente favorable a la proliferación de enfermedades. Los higienistas del
porftriato no cesaron en hacer recomendaciones a los émpresarios mineros
sobre cómo mejorar la ventilación, evitar el estancamiento de las aguas en
los túneles asear las instalaciones pocas veces eran atendidas.
Si bien el índice de accidentes en las minas lampacenses no
alcanzaba las trágicas dimensiones de la zona carbonífera de Coahuila, en el
Archivo Municipal de Lampazos hay varios registros de accidentes mortales
con peligrosa regularidad. Tan sólo en 1903 encontramos dos referencias
una de la mina El Rosario el ocho de febrero donde hay ocho heridos y otra
en junio tres cuando un derrumbe en Piedra Imán mata a. cuatro personas y
deja un herido. El juez del lugar acota en su informe que: " no hay delito
. " 27
que perseguir
.
Ante el desamparo laboral y los golpes de la' vida, son dos los
refugios del minero. Uno, el religioso que aún espera la llegada de un
investigador que averigüe la riqueza de los fenómenos religiosos en todas
estas regiones, la relación plata-Iglesia en periodos de auge y la proliferación
de imágenes al interior de las minas.
Otra actitud a considerar en la historia de esta actividad es la
derrama económica de los salarios mineros que, en opinión de varios jueces
locales '"sólo ha servido para fomentar el amor al meical
y a las mujeres
,
726

.
pu'b/'
. 1c~ " .2s . Ev1dentemente,
dos valiosas mercancías que el naciente
capitalismo incorpora a su lógica implacable de óferta-demanda. No es
casual que sea en los años ochenta cuando aumente la producción local de
mezcal tanto en Lampazos como en el poblado vecino de Bustamante.
.
También será en esta década cuando el alcalde segu_ndo judicial
mfonne de _numerosos escándalos suscitados en las "casas de asignación ",
de una sociedad lampacense que no acepta abiertamente la prostitución
antes solapada en la discrecionalidad pueblerina y ahora manifiesta com~
cualquier otro mecanismo de comercialización.
Los salarios que iban a dar a estos centros de diversión provenían en
1899 de apenas unos trescientos mineros, un escaso 7.7% del total del
gremio nuevoleonés. Dos años después la cifra prácticamente se duplica cuatrocientos ~ov~nta y n~e~e en 190 1- y para 1903 alcanza su punto más
alto cuando mil ciento vemtmueve trabajadores representan el 28.7% de la
población_ mi~era nuevoleo~esa. Para 1906 los efectos de la crisis ha dejado
con trabajo solo a cuatrocientos cinco empleados, un escaso J7.8%. 29 La
ilusión de la riqueza empieza entonces a desmoronarse. Con ella, la moral
de mineros y empresarios que experimentaban en sus bolsillos la crueldad
del mercado mundial.
,,

6. Integración de Minería y Ganadería
Una de las cuestiones más olvidadas en el estudio de las
comunidades mineras mexicanas es el relativo a la integración de la minería
con el resto de las actividades económicas. Haciendo aparentar a los pueblos
~i~eros como "enclaves", aisl_ados del resto de la dinámica económica,
v1v1endo solos en torno a sus minerales. Ultimamente, la discusión entre los
historiadores de la minería ha transitado hacia posturas que detectan una
gran integración de la minería con la ganadería, la agricultura y el comercio,
de donde se provee a los minerales de traccjón animal, alimentación,
innumerables insumos. Se establece una especie de "consumo productivo"
que nunca es estudiado a profundidad porque su dimensión escapa a las
estadísticas sobre montos de producción o exportaciór, de metales.
Buscando apuntar hacia éstas actividades paralelas y complementarias de La
mi~ería larnpacense hemos inclui~o un_ apartado sobre ganadería y
agricultura, comprobando que los inversionistas, al menos los grandes
-Milmo, Naranjo, Zuazua- son también los dueños de las minas.
Con base en la documentación analizada creo que podemos
diferenciar dos tipos de ganadería en este periodo, 1885-1910: 1) De un lado
tenemos a una ganadería tradicional, heredera de toda 1~ tradición practicada
727

�desde el siglo XVIII 'en la región, tímidamente desarrollada ante la amenaza
de ataques indios y concentrada en muy pocas manos. Así lo fueron en su
m_omento los casos de Sobrevilla y Escarriaga. Es una ganadería preocupada
por su seguridad, sobrevivencia y lucha contra la sequía. Demasiado
distraída en estas cuestiones como para plantearse un desarrollo más allá de
,los términos de una ganadería extensiva. En el Porfiriato la practican los
pequeños rancheros, incapaces por conocimiento y margen de inversión de
grandes desarrollos, pero diseminados por todo el territorio lampacense y
que se diferencian de los hacendados por dos razones: ·primero porque son
gente totalmente dedicada al campo -no incursionan en la política o la
milicia para obtener terrenos baldíos- que comparte toda una serie de
valores que podemos llamar "campiranos" donde se incluye desde la técnica
de la ordeña al amanecer, hasta la domesticación del ganado "bronco".
Segundo, porque se trata de rancheros "directamente involucrados en el
proceso productivo", es decir, se trata del patriarca familiar que apoyado 'en
los hijos y nietos saca adelante los trabajos del rancho, el cuidado del
ganado, la comercialización de la leche y el queso, además de la carne.
Colateralmente, se preocupa por sembrar granos básicos para alimentar a su
familia, sembrar maíz -para de perdido asegurar las tortillas- y algo de
forraje para su ganado. Éste puede ser mayor, menor o combinado, pero
siempre en escaso número y expuesto al azote de la sequía. Entran en esta
categoría, ranchos que podemos ubicar en el cuadro sobre ganadería de
Lampazos en 1891; el de Las Lajas de Januario Villarreal, dueño de ciento
cincuenta vacas y cincuenta becerros; el de Las Peñitas de Clemente
Quiroga, propietario de ochenta ejemplares de ganado vacuno y sesenta
caballos; San Ambrosio, de Apolonio Flores con medio centenar de vacas,
otro tanto de chivas -caprino- y algunos caballos. En general, todos los
ranchos que crían menos de once mil quinientos ejemplares.
2)
Paralelamente a esta pequeña y mediana ganadería, tenem.os también durante
el Porfiriato el caso de los hacendados cuya visión iba más allá de la lógica
de la ganader(a extensiva. Ésta, no se nutre sólo de la tradición sino de:
a)los nuevos aportes de la actividad pecuaria, b)la política sobre terrenos
baldíos que favorece la extensión de haciendas y la creación de otras, como
la de Dolores, fundada por Naranjo en 1887, c)la Uegada de capitales
foráneos a Lampazos por parte de acaudaladas familias: Milmo, Perrera y
Bortoni, todos extranjeros.
Empezando por la primer variable señalada, los ganaderos
lampacenses a diferencia de los del sur dél estado - más preocupados por la
agricu !tura- no sólo fueron formados por la lógica de extensión y
expansión de la ganadería vacuna o caprina, sino que una vez que tuvieron
acceso al control sobre la tierra óptima para este desarrollo se preocuparon
por la "cruza de ganado". Fue el caso de la ganadería de los Milmo en San
Patricio donde cría toros de lidia, el de Francisco Naranjo que lleva a la
728

Anguila veinticínco mil borregos buscando meiorar la raza·
Et
b'
J
•
se
~ntercam. !º fue favore~,ido ampliamente por el ferrocarril que permitió la
1mpo~c1on Y e_xportac1on de ganado, además de que generó una importante
plusval1a a las t1(:rras cercanas a las vías.
·

. Continuando con el segundo aspecto, el hecho de contar con grandes
extensiones de terreno para agostadero favor.eció la cría de grandes núcleos
.ganaderos en torno a las !1aciendas de Horcones, Dolores, La Anguila y de
ranchos c?mo ~I Armadtllo de Francisco Zuazua que en J 891 concentra
cerca de diez mtl cabezas de ganado menor.
·
Quien más desta~a es Patricio Milmo que en cuatro ranchos: El
Pescado, El Jabalí, Santa María y Los Marranos reúne cerca de catorce mil
cabezas. d~ ~anado, esto en apenas el principio de la década de Jos noventa
cuando in1c1a el auge ganadero.
. A diferencia de los peq~eños rancheros, aquí se requiere de una gran
cantidad ~e gente para las delicadas tareas de cuid~r el ganado. Son los
famosos peones de campo" que aparecen en los censos y que por sesenta
centavos, diarios trabajan de ''sol a sol", a fin de f iberarse, al menos
momentaneamente de la "tienda de raya".

En cuanto a las características generales de esta ganadería hemos
elabora?~ ~n cuadro q~e muestra la existencia de ganado entre 1880 y 191 o.
Este anal1s1s comparativo nos muestra varias conclusiones:
\ºn~iderando el valor más que el número de cabezas, se trata
~ayor_,tanamente ,de una ganadería vacuna, por los grandes volúmenes de
inversión, que estan muy cerca de los cincuenta mil pesos anuales entre 1890
Y 1900. El n~_mero de ejemplares aumenta substancialmente entre 1889 y
1~91, ~anten1endose estable el resto de la década, sobre un promedio de
Clíl CO ~d cabe~s. Para el año de 1908, no obstante la dura sequía que azota
la reg1on, el numero se mantiene cerca de cinco mil. Así aunque sólo
pro~edia un 5.7~ del ganado total de Nuevo León entre ' 1890 y 1900
considerando el numero de cabezas, los volúmenes de inversión superan
cl_ar~mente al de las cabras y borregos. En general, entre ] 895 y 19 ¡ o el
numero de ganado vacuno se mantuvo estable por encima de ta sequía.
1)

2)_ El ganad~ lanar y el caprino se disputan el segundo lugar en valores y el

pnm_ero en numero ~e cabezas -durante los años noventa-. A diferencia del
capnno que se mantiene estable durante la década, el lanar se dispara hac·
. a cerca de 40 mil en 1900.
ia
arn.ba en 189 5 pasando de qumce

�Respecto al ganado equino, mular y asnal existente en ~ampazos es ______ _
preciso señalar que juega un papel muy impórta~t; para ~J resto aeta
ganadería puesto que se trata de "animales de t_rabaJo , especies cuyo grado
de domesticación permite a los rancheros mamobrar los atos d~ ganado, lo
usa como medio de transporte y en épocas críticas hasta como alimento.

CUADROIV
ESTADÍSTICA GANADERA DE LAMPAZOS,
1880-1910

Por lo que al caballo se refiere, usado preferentemente como medio
de transporte registramos mil ochocientas cabezas en 1890. La cifra se
duplica en un par de años y tenemos dos mil novécientos cuarenta y ocho
para 189 l. Este número aumenta ligeramente e( resto de la década y alcanza
para 1908 los tres mil ejemplares. De todos los ganaderos que registran sus
caballos en 1891, sorprende la cantidad de trese:ientos que poseía el rancho
de Los Pozos, propiedad de Francisco Villarreal. Es probable qué busque
mejora de ganado ya que no requiere tanta caballada para cuidar sus cuatro
mil cabras y dos mil borregas. Tiene además otras'cien yeguas en su rancho
La Noria y cuarenta machos.
Para el caso de fas mulas -híbrido nacido de caballo y burra o burro
y yegua- cuya gran capacidad de trabajo y resistencia justifica ampliamente

CANTIDAD

--CAPRINO

-+-OVINO

-r-EOUINO

...... VACUNO

su crianza, se Jocaliz.an ciento cincuenta en 1889 aumentando a trescientos
en los siguientes años, manteniéndose alrededor de doscientos treinta y cinco
los próximos años y luego bajando a cincuenta y seis para 1900.

44000
42000

Se trata de un ganado muy útil porque reúne la agilidad del caballo y
la resistencia del asno. Además de ser utilizados para "estirar" las carretas
llenas de pastura o cultivos, Jos encontramos vinculados a las minas; en
todas partes donde hubo vía angosta de ferrocarril para trasladar los metales
de las bocaminas a las estaciones ferroviarias y se usó tracción animal,
actuaron mulas.

140000

!¡ 38000
! 36000
. 34000
' 32000

i' 30000
i 28000

126000
i

Su número es muy similar al del ganado asnal, a quien utilizan los
rancheros como animal de carga y también para subir a terreno escarpados,
ya que en zonas donde el acceso es dificil, prácticamente a través del asno es
la única forma d~ ascenderlos.

24000

No obstante están considerados en la gráfica núm. IV de manera
conjunta, caballos, asnos y mulas, promediando apenas un 4.1% del total de
la ganadería lampacense entre 1890-1900, su imponancia no es tanto en
números, sino más bien en su potencial de trabajo. Esto se reafirma si
observamos los precios de estos ejemplares, entre 1890 y 190(\ se cotiz.an los
burros un peso arriba de los caballos; ni qué decir de las valiosísimas mulas
que valen hasta cuatro o cinco veces más que un equino.
AÑOS

7) Integración de Minería y Agricultura

Tercera actividad econom1ca de Lampazos durante el Porfiriato
después de minería y ganadería; la agricultura jugó un papel complementario
FUENTE:

AGEHl. Memoriu de GobernadOllls- Estadistica de Municipios y Correspondencia de Lampa.ios
del periodo 1680-1910

731

�de ambas. Producía los granos -maíz y frijol- que . alimentaban a los
mineros y con la ''pastura", los tallos de estas plantas se nutría eJ ganado.
Si tratamos de ubicar la geografía de la agricultura lampacense
vemos que ésta se ubica cerca de ta vertiente del río Candela y Salado. Por
"na parte se dan las grandes haciendas: Horcones, Las Presas, El Cannen,
El Carrizal, Dolores que luego visualizaremos individualmente; por la otra
parte, aparecen propiedades pequeñas de riego cuyas principales
preocupaciones tienen que ver con la insuficiencia de agua, y con los nulos
recursos tecnológicos para su utilización o para la rotación de cultivos. Sin
embargo, en el ámbito de la economía municipal su producción es
importante porque responde - si no a la exportación- por lo menos a las
demandas locales.
Un recorrido por las principales haciendas y ranchos de Lampazos
en este periodo nos indica una acentuada inclinación a la producción
ganadera y que la agricultura era una actividad -en el mejor de los casoscomplementaria. Siendo la primera, un rubro que dependía casi en forma
excesiva de pasturas naturales los cultivos forrajeros tienen poca
importancia.
La agricultura, además es una actividad que funciona como
mecanismo para arraigar a los empleados y sirvientes de las haciendas,
otorgándoles pequeñas parcelas a fin de que puedan satisfacer sus
necesidades; se trata en términos productivos de una actividad casi por
completo asociada al "gasto" de las haciendas y ranchos. ,.
Ante las escasas tierras de riego se desarrolla una agricultura
temporalera que tiene en el maíz su cultivo más importante. Hemos
explicado ya cómo la agricultura de riego está profundamente asociada y
geográficamente distribuida en perímetros inmediatos a diversas fuentes de
agua. No se trata para nada de una irrigación ejecutada a través de sistemas
complejos que permitiesen la expansión de las superficies regadas aunque se
situasen lejos de las fuentes de abasto inmediato.
Además, la cantidad de agua disponible se pensaba en función de la
posibilidad de mantener más o menos cabezas de ganado. 30 Al menos es lo
que explica el general Francisco Naranjo en marzo de 1906 al alcalde, acerca
de la posibilidad de construir una presa sobre el río Candela.3' Las obras
vinculadas con el manejo del agua se encaminaban a facilitar el abasto del
líquido a los hatos. Había una fuerte dependencia del Ojo de Agua de
Lampazos así como de los arroyos en tiempos de lluvia. 1En varias haciendas
hemos podido documentar la existencia de represas, obras sencillas de
terracería, pensadas como simples abrevaderos para el ganado.

Por lo que a maquinaria y tecnología se refiere, evidentemente no se
contaba con una utilización generalizada de maquinaria moderna, como en
las ricas haciendas de La Laguna en Coahuila o las del sur de Nuevo León,
debido en gran parte a que no eran productores de cereales.
Esto provocó una cierta igualdad relativa de posibilidades
tecnológicas entre medianos y grandes propietarios. Hemos encontrado
inventarios, en la correspondencia de alcaldes del Archivo Municipal, donde
aparecen arados "Olivier" abundantes arados de palo y alguna que otra
sembradora y "rastrillo con dientes".
Por lo que se refiere a la producción de las-fincas consideradas de
manera individual, los datos son escasos e imprecisor.. Apenas tenemos la
estadística de las más grandes; para 1889, la hacienda de Horcones produce
mil cargas de maíz - vale cuatro pesos cada una- diez de frijol-a 8.50y dieciocho de cebada, que se comercializaba a tres pesos por carga. En
orden de importancia por volumen de producción, seguía la hacienda Las
Presas con ochocientas cargas de maíz, treinta de ceh&gt;ada y quince de frijol.
Luego El Carmen con quinientas de maíz, doce de cebada y cinco de frijol.
Finalmente, la antigua hacienda del Carrizal con seiscientas cargas de maíz,
veinte de cebada y diez de frijol. 32 A veces esta producción local ni siquiera
era suficiente -sobre todo si había sequía- para satisfacer las necesidades
de los propios lampacenses.
Es el caso del año de 1892, en que el periódico El Lampacense
publica que la producción de maíz no es suficiente y peor aún porque la
monopolizan tres personas. Situación que a juzgar de los editorialistas ha
provocado que suba el precio del almúd a cincuenta centavos. La solución
que ellos plantean a esta crisis de abastecimiento es la libre introducción de
maíz. 33
Hemos analizado la producción agrícola en Lampazos entre 1880 y
191 O, llegando a varias conclusiones.
1) Es el maíz, el cultivo más importante del municipio durante el
Porfiriato. En términos económicos su producción significó entre 1880 y
19 10, más del 65% del valor total de la producción agrícola.
Durante los años ochenta nunca sobrepasó un valor anual de
cuarenta mil pesos. De ahí y hasta 1895 si sólo nos basamos en el valor total
de la producción, creeremos erróneamente que aumentó la producción,
cuando lo único que aumentó fue el precio, al situarse la carga de cuatro a
seis pesos.
733

732

�Será a partir de 1900 con un grado mayor de comereiafüación y
nuevas técnicas agrícolas cuando tenemos las mayores cifras. Esta
producción obedecía en gran parte al aumento de la demanda de una
población que ha crecido un 60% entre 1880 y 1890. · _Ent_onces se
multiplican los molinos de nixtamal en el pueblo y disminuye su
·
•, 34
1mportac1on.

_ Cultiv~rlo en los pequeños ranchos y hac¡endas aunque fuese en
pe~uenas canttdades, aseguraba un ahorro significativo para la familia del
peo~ _Y tener asegur~do_ por lo menos un elemental sustento para él y su
fam!ha. Un caso s1m1lar ocurre con el pilonci119 cuyo cultivo apenas
pudimos documentar entre 1880 y 1900 La caña de azúcar es el menos
~epresentativo de los cinco cultivos del suelo lampacense que hemos
rndagado. Su producción Y_ con~umo es doméstico aunque suponemos que
en o~o momento de _su ~1stona pudo haber sido abundante y cubierto
necesidades fuera del amb1to lampacense. En síntesis, tenemos durante el
Porfiriat_o un desarrollo co~plementario entre minería, agricultura y
ganadena, ~n pr~ceso compleJo ~ue apenas hemos esbozado aquí, pero que
merece ser mvest1gado a profundidad.

Otro cultivo que también se ve impactado por la demanda interna es
el mezcal. Aunque sabíamos de su abundancia en Bustamante, las cifras
sobre el producto en Lampazos son importantes.
Eduardo de la Garza y hermano por un Jado y Alfredo Barrientos
35
compiten en la elaboración y distribución del mezcal en la región· Lo
elaboran: "mediante la gima, despojando el maguey maduro de penca y raíz;
la cabeza se cocía en hornos subterráneos, se maceraba con pisones de
madera en pilas ademadas con piedra, el producto era depositado en cribas
de cuero hasta que se fermentaba, luego se vertía en ollas de barro para
ponerse a fuego lento, en un horno cubierto con un cazo de cobre lleno de
agua fría. Una vez hervido el caldo, se formaban vapores que se
condensaban y vierten el exterior por una penca de maguey o una canal de
., 36
madera .

Su producción es muy inconstante, pero si observamos
detenidamente el cuadro V, detectaremos un aumento muy significativo
justo en 1904 y 1905, en pleno auge de la minería local y con gran poder
adquisitivo mientras que cuando llega el impacto de la crisis minera y con
ello agudiza del desempleo, la producción de mezcal desciende a la mitad en
1906 y se mantiene estancada también en 1907.

El frijol , por su parte, alimento esencial de los mexicanos se
sembraba en las haciendas lampacenses para el consumo de sus habitantes.
Las cosechas no alcanzaban a satisfacer las necesidades locales y había que
importarlo de Coahuila. (Gráfica V) Influyeron en su cultivo su gran
capacidad para resistir los cambios meteorológicos y para crecer en tierras de
temporal, también hay que decirlo porque a la gente del campo le gusta
comerlo fresco, recién salido de la vaina, vale decir "recié;r apaleado" como
se conoce a la técnica de golpearlo para extraer las semillas.

1
1
1

-MAIZ
I

PR.OOUCCIÓN

1 190000 ,
1 85000 .
1

1
1
1
1
1

1

-,.

80000

75000
70000

65000
60000

55000

50000 .
45000 ·
40000

35000
30000

1 25000
1 ¡' 20000
15000
1 10000
5000

1'
f!
!

1
le

1
734

GMFICAV
VALOR t&gt;E PRODUCCIÓN AGRÍ COLA EN
LAMPAZOS, 188-S-1910
-

MEZCAL

�, L~ crisis impactó también a la ganadería y I&amp; agricultura. La primera
;;~~ cretd~87on 10 que respecta al ganado vacuno- en términos relativos un
~ e~ re
y l 900. En un 675% en lo que se refiere a ganado ca r
~;~1m1e¡°to explicable por la~ amplias márgenes de reproducción- y ~nmuo~
. ~ en o que se refiere al ovmo. En este mismo péríodo el ganad
.
crec10 89.20%. (Ver Cuadro IV).
o equino

8) La crisis de 1906-1908, su impacto en la minería regional

Ignorada durante mucho tiempo, la crisis de 1906-1908 fue acaso un
referente vago en los estudios sobre historia económica del periodo.
Recientemente, Abdiel Oñate, acaba de precisar con claridad el origen y
alcalce de esta crisis a la que él concibe como "clásica" del capitalismo.
Explica el hecho de que estuvo precedida de una crisis bursátil y de crédito,
seguida de un crac bancario. El momento más alguido se presentó cuando
los bancos no pudieron hacer frente a los retiros de depósito en metálico por
parte del aterrorizado público. Las entidades bancarias, en tanto lugar físico
de los mercados monetarios y de capital se vieron afectados directamente al
no poder respaldar sus emisiones de billetes por oro en el corto plazo. 37

,
d
· f Producto de
. la crisis ' hacia 191 o, el numero
e reses era
~:ª~to~~e:el ~to;•:;~ ~iol 8951.9 ~; tanto que las cabras habían descendido
,
.
'
en
, esto es un 3] .57%. Los ovinos por su
parte, decrecieron de 38,000 a 26 750 un 43 17º/ du t 1 .
,
p 1
'
· ;ro ran e e mismo penado
~r o que se ~efiere a producción agrícola, donde el cultivo de maíz es eÍ
mas repres~ntat,vo la baja es evidente, según se puede constatar en la g . fi
correspondiente. (Ver Cuadro V).
ra 1ca

En uevo León existían dos bancos de emisión, el Banco de uevo
León y el Banco Mercantil de Monterrey.38 El listado de sus accionistas era
también el de los principales empresarios mineros de la entidad.

Notas bibliográficas

Patricio Milmo y Vicente Ferrara, por solo citar dos casos, habían
logrado un exitoso "apalancamiento financiero" al llevar a la minería capital
extraído de sus bancos. Ahora el éxito de la estrategia se revertía. En Nuevo
León cerraron muchas minas. En Chihuahua, emporio minero y bancario, la
crisis llevó a cerrar a las ricas minas de Santa Eulalia y Santa Bárbara
explotadas por la transnacional ASARCO. En Monterrey, la crisis pasó de
las minas a las plantas metalúrgicas y los propietarios de la Fundición
Número Dos -Peño les- tuvieron que rentarla a la ASARCO para que siguiera
produciendo.
El efecto de la crisis y Lampazos no fue menos desastroso. Solo
tomando la variable demográfica encontramos que mientras la población
había ·crecido en términos relativos un 68.93% entre 1880 y 1900. Para
191 O había decrecido un 14.11 % en relación al inicio del siglo XX. Por lo
que se refiere ea la población de mineros ocupados, producto del desarrollo
de la minería del plomo, el número creció 291 % entre 18'90 y 1902. En tanto
que gracias al surgimiento de la minería del hierro creció un 99.11 % tan solo
de 1902 a 1903. Este último año sería el período de mayor producción de
metales como de población ocupada, representando ésta última un 28.7% del
total de mineros nuevo leoneses. Para 1908, la totalidad de los mineros
lampacenses eran solo 1708 el mismo nivel de 18890, había decrecido un
estrepitoso I30.26% entre 1903 y 1908.

1 V~ase Ma:io Ceruni "~urguesía y Capitalismo en Monterrey ( 1850-191 O)" Cl
L
atmoamencanas. México. 1983. 185 p.
. aves

2

Fue fundado como misión de Santa María de Los Dolo'res o F O'
Salazar, buscando consolidar la evangelización de indios y 1~ coton~ r~óy d1elgo de
4
1zac1 n e norte
nuevoleo , p d
.
nes. ara etener e1ataque constante de "indios bárbaros" e fundó
villa española en 1752 con el nombre de San Juan Bautista de Horc~!itas En ci°mo
el congreso local la_declaró ciudad con el nombre de Lampazos de N~ran·o 877
honor del entonces mtluyente político nuevo leonés Francisco Naran.
. ~d, ~n
este lugar, donde invertía grandes capitales tanto en ganadería como e~º~¡~~~i:. 0 e
; Sobre minería en Nuevo León ver César Morado "Mine ,
1d
.
Capital'
· 1
na e n ustna Pesada
1smo reg1ona y mercado norteamericano 1885-191 O" G b'
d
·
León. 1991. 138 p.
'
· o 1emo e Nuevo
4 Par~ una visión general de la minería mexicana se recomienda v
1
colectiva de Juan Luis Sariego, Luis Reygadas, Miguel t,.ngel Gó er \ o~ra
~arrera "El Estado y la minería mexicana. Política, trabajo y socied~esd y avierl
siglo XX". FCE/SEM IP. 1988. 571 p.
urante e

5

Vér Sandra Kuntz Ficher y Priscilla Connolly (Coordinadoras) "F
-1
Obras. pu_
· bl'reas ". ¡nst1tuto
·
de lnvest1gac1ones
. .
José' María Luis Mora· serrocam
· L es y
de Historia Económica Mexicana. 1999. 259 p.
· ene ecturas

.,
737
736

�Citado por Kuntz-Connolly, op. cit. pág. 1O.
El método consistla en averiguar cuánto se gastaba la economía en transportar
personas y mercancías por medios no ferroviarios y cuánto de este gasto se había
ahorrado al transportarlo en ferrocarril.
6

:nsultado en la Bi~lioteca ~attie Lee Benson, como parte del acervo bibliográfico
e The Benson Latm American Colection de la Universidad de Texas en Austin
Texas, EUA.
•

7

AGENL. CALN, Crónica del alcalde Reyes González al gobernador Bernardo
Reyes. Lampazos, 15 de abril de 1882.

20

Tb'd
1 ., p. 5.

21

lbid., p. 6-8.

8

22

En el acerco del AMLN se localizan los recibos de pago correspondientes a
numerosos propietarios lampacenses entre 1880 y 1882. Por tratarse de una empresa
privada no fue posible localizar en archivos públicos los expedientes que detallan la
construcción.

9

La Compa~fa de Fierro Mexicana se fundó en l 887, por Patricio Milmo su futuro
yMeém~ Eugenro Kelly, Daniel Milmo Y Juan Weber. Milmo sería el gerente para
x1co y Weber para el exterior.
23

AMLN, Carta del lng. William Headen al Ayuntamiento Local explicando el
contrato de trabajadores. Lampazos, 18 de septiembre de 1881.

AGE. FN, Protocolo de Crispiniano Villarreal, tomo 2. ff. 36-48.

10

Aunque las estadísticas de las Memorias de Gobierno de Bernardo Reyes
contienen errores, hemos confrontado las cifras con los informes de los alcaldes
lampacenses y verificado un aumento considerable en la producción de trigo,
posterior al año de 1883.

24

ABE. BRC, Memorias de Gobierno de Bernardo Reyes: 1_891, pp. 521-522.

25

lbid., 1897, pp. 873-875.

26

lbid., 1899-1903, pp. 1114-1115.

11

27

12

AGENL. CALN, notificación del juez local Juan González al alcalde José M ·
Herrera, Lampazos, 3 de junio de J903.
ana

Morado Macias, César, op. cit. pp. 7-18.

Morado Macias, César, 'Economía minera en torno a Monterrey. Las primeras
industrias metalúrgicas de América Latina". Ponencia presentada en el Tercer
Congreso Internacional de Minería, Denver, Colorado, EUA, 6-10 de junio de 1994
pp. 35-50.

28

lbid., Carta del juez local del Mineral de Piedra Imán ,il alcalde Carlos M G
Lampazos, 4 de octubre de 1908.
· arza,

13

14 El desarrollo de la religiosidad en las comunidades mineras es un tema que
reclama investigador. Todavía no existen en nuestro país enfoques · serios al
respecto.

Urge una interpretación sociológica de las numerosas leyendas generadas en este
contexto; constituyen verdaderos documentos antropológicos y etnográficos.

29
AG.ENL. BRC, Memorias de Gobierno de Bernardo Reyes. Se consultaron sólo
las existentes en biblioteca, 1890-1906.

30
AGENL. CALN, Francisco Naranjo Garza al alcalde José María H
explic d J
f
.
errera,
an o os mo_1vos para construir una presa sobre el río Candela. Lampazo 18
de marzo de J906.
s,

15

16

Leopoldo Naranjo, op. cit., p. 99.

31

lbid.
. A PESAR DE Bernardo Reyes y de que este había encarcelado a su h ··
Francisco, el general Naranjo seguía haciendo negocios.
JJO

32

Astolfo Bartoccini, Minas de fierro y minas de carbón de piedra. Monterrey,
México, Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, 1906, pp. 7-32 .
17

18 Ver Mario Cerutti, "Patricio Milmo, empresario regiomontano del siglo XIX".
En: Formación y desarrollo de la burguesía en México, México, D.F., Siglo XXI
Editores, 1978, pp. 231-266.

Esteban Horcasitas, Conflictos de posesiones sobre fundos mmeros, Compañía
Minera de Fierro Mexicana contra Compañía Minera El Nilo. Monterrey, México,
edición de la Compañía Minera de Fierro Mexicana, 1902, 130 pp. El ejemplar fue
19

738

AGE!'l~- CF, Expediente sobre la producción agrícola de Nuevo León. Monterrey
15 de d1c1embre de l 889, 28 hojas.

33

Periódico El Lampacense. Ejemplar de junio 12, 1892.

34

AGENL. CF, Expediente citado en nota 43, ff. 14-18.

35

,,

Según aparece en la publicidad del periódico El lampe.cense durante. el añ d
0 e
1892.

739

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l . LA
FRONTERA

2. LA PAZ

3. EL NILO

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20,000

12,000

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1896

1896

1898

A

N

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V

c.,

Manuel Zuazua/Juan Zuazua T./Carlos
Guzmán T./José Ángel Zuazua/ Francisco
Zuazua/Jesús Zuazua/José Ma.
Vil laseiior/ Ramón Vil laseñor/Carlos Treviño/
Enrique Gorostieta/Francisco Cantú
Cárdenas/Vicente Garza antú/Carlos Lozano/
Mauro Martínez/lnocencia C. de
Zertuche/Manuel Zertuche/Jesús Ma . Zertuche/
Avelino Zertuche/Car!os Lira/Miguel
González/José Ma . Zertuche/ Fortunato
Zuazua/Juan Zuazua Valdés/ Antonio
Aguirre/ Florentino Arroyo.

F

NTE

PFLP T : 8
F: 264-278

Manuel Garza Guerra/Tomás
M ndirichaga/Justo Maíz/ Agustín Maíz/José
Maíz/ Joaquín Maíz/Pedro Lambretón/Juan
Guzmán/ Manuel Cantú Treviño/ Arnulfo
Guevara/Julian Odriozola/Ángel J .
Odriozola/Apolonio Santos.

PFLP T: 9
F: 2_32-244

Emiliano de la Garza/Ignacio Santos/Emiliano
Galindo/ Avelino Z. Garza/ Andrés Martínez
Cárdenas/Tomás Mendirichaga/Angonio V.
Hernández/Tomás Farías.

PFLP T: 9
F.77-79
PTCP T: 45
F.90-91

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A EXO J

EMPRE A

w
o,

(/)0

08 ERVA 10 E
Para explotar minas
denunciadas en
jurisdicción de
Lampazos.

Para expJotar fundo
minero llamado "La
Paz", en la
municipalidad de ·
Lampazos.

Para explotar minas .en
la sierra del Carrizal en
Lampazos de Naranjo .

(1)

~

o-

�:::========;:::.:--:::::=:::::::::::::::::=::::::::::===========~=========-==--===-=--------=----------- - -

PFLP T: 21
F: 276-291

Para explorar dicha
mina ubicada en
jurisdicción de
Lampazos.

4. LA LUZ

40.000

1899

Tomás Mendirichaga/A. Escajadillo/E. Miguel/
Gustavo Dresel/Vicente Ferrara/Ramón G .
Rivero/G . Bortoni/Andrés Garza Galán/ Miguel
Ferrara/A. García Cano/M. Hernández/Enrique
Gorostieta/J. Castaño/e. López.

5.
LA
ESPERA ZA

10,000

1899

Jesús Leal Tijerina/Alejandro Martínez/Pedro
García Serna/ Pomposo Campillo/M.J.
Russell/H . Russell/ M. Russell/Mariano
Guerrerq/ Vicente Guajardo/ María Garza
Chavero/ José B. Tome)/ Eleuterio González/
Gregorio Castaño/ Adolfo Garza/ Anastacio
Martínez/J.A. Robertson/ Vicente Garza/
Francisco Naranjo/Nestor Pérez.

6.

18,000

1900

/ Maíz Hnos./ Adolfo Larralde/Carlos
Rangel/Gudelio Martínezl Arnulfo Guevara/
Andrés Martinez Cárdenas/ Constantino
Mainero/ Ambrosio Leal/ /Jacinto
Quiroga/Santiago Barragán/ /Cayetano Ancira.

PFLP T: 23
F: 101-105

Para explotar minas San
Miguel, dos de abril,
Victoria. ubicadas en el
cerro de Lampazos.

12.000

1900

Ausencia Femández/Juan B. Elizondo/José
Ma. Treviño Fernández/José Armendaizl Celso
epúlveda/ eci Iio Lozano/Gaspar
Mass/Ambrosio Lozano/ Pedro Rocha/
Florentino Cantú Treviño/ Ramón Díaz/ Pedro
Arizpe.

PFLP T: 24
F: 329-339

Para explotar el fundo
minero Santa María
ubicado en el lomerío de
la Iguana inmediato a
las antiguas minas "la
Voladora" y
"Guadalupe",
jurisdicción de
Lampazos.

-...1

.¡:,.
I',)

PA CUALITO

7. ANTA
MARÍA DE
IG UANA

8. EL SIGLO
XX

l l ,000

9. LA
SITUACIÓN

12,000

10. DEL
NORTE, S.A.

36,000

11. SAN
BARTOLO

20,000

1900

1900

1900

1901

PAT T: 35

Para explotar un fundo

F: 1037- 1047 minero situado en el
lomerío de la Iguana,
jurisdicción de
Lampazos.

Plutarco Yill~señor/Juan Guzmán/Miguel
Ferrara/ Domingo M. Treviño/ Francisco Cantú
Cárdenas/ Celso Sepúlveda/Domingo Valdés
Llano/José María Yillasefior.

PFLP T: 25
F: 103-202

Para explorar y explotar
fundo minero "El
Carmen", ubicado en el
cerro de Lampazos.

Adolfo Larralde/Donaciano Verástegui/Juan N
de la Garza Y Evia/José María Garza
·
Pérez/Placido Lozano/ Cayetano
Ancira/Filemón Lozano.

PFLP T: 25
F: 410-413
PTCPT: 45
F: 223-226

Para explotar dos fundos
mineros denominados
"La Situación" y
"Ampliación de la
Situación" situados en el
lado oriental del cerro
de Lampazos.

Antonio V. Hemández/Luis Manero/Francisco
G. Sada/ Andrés Parias/Andrés Martínez
Cá~denas/ Francisco Madero/Francisco L.
GoJón/ Amado Femándezl Ignacio García
Lozano/ Mariano González Treviflo/ Gregario
~ambrano/Enrique Miguel/ Antonio y
Hemán~ezl Rodolfo Y. García/José L. Garza/
Ambrosio G. Escajadillo/ Celestino Flores.

PTCP T: 45
F: 121-126

Para explotar las 25
pertenencias mineras
con el nombre de la
Cobriza, situada en la
sierra de Lampazos ..

Adolfo Larralde/Juan N. de la Garza y
Evia/Pláci?o.
Lozano/Donaciano
Yerastegui/T1moteo Ortiz/ Juan B. Elizondo/
Jesús C. Martínez.

PFLP T: 26
F:114-117

Para explotar fundo
minero situado en el
Iomerío de la Iguana.

�25,000

1901

Adolfo Larralde/Juan N. de la Garza Y
Evia/Plácido Lozano.

PFLP T : 28
F: 34-37

Para explotar fundos
mineros llamados las
Tres Nif\as y la
Voladora, situados en el
lomerio de la Iguana, en
Lampazos.

13 . EL
ROSARIO

21 ,600

1901

Enrique Gorostieta/Francisco Cant~ C./~osé
Ma. Villasef\or por Gregorio Casta~oN1cente
Garza Cantú por Manuel Zuazua/V1cente Garza
Cantú por Juan Zuazua Tamez/ Vicente Garza
Cantú por José Angel Zuazua/Vicente Garza C.
por Jesús Angel Zuazua/ Vicente Garza C. por
Francisco Zuazua /Vicente Garza C. por
.
Manuel ZertucheNicente Garza C. por Abelmo
ZertucheNicente Garza C. por Jesús Ma .
Zertuche.

PFLP : 29
F: 158-163

Para explorar y explotar
minas San Francisco Y
El Rosario, situadas en
jurisdicción de
Lampazos .

14 . FLOR DE
PEÑA

24 ,000

1902

Luis Garza/Ausencio Femández/Adolfo
Larralde.

PFLPT: 31
F: 61-66

Para explotar dicha
mina situada en el Cerro
de Lampazos_.

15. SANTA
MARÍA

5,500

1906

Adolfo Larralde/Fermín Garza Pérez.

PFLP T: 46
F: 278-281

Para explorar y explotar
fundo denominado
"María", "Ampliación a
María, "Tres Estre/las"
y "Ampliación a Tres
Estrellas" en la sierra de
Lampazos.

16. LOS
CEDROS

10,500

PFLPT: 49

Para explotar fundo
minero del mismo
nombre en la sierra de
Lampazos.

12. LA
CONSTANC IA

ENLA
IG UANA

-.J
.$&gt;.
.$&gt;.

1907

--

Adolfo Larralde/ Fermín Garza Pérez/Jesús C.
Martínez.

F:289-292

FUENTE: PONDO NOTARIAL DEL AR HIVO GENERAL DEL ESTADO 1896-1908.
Abreviaturas: PFLP= Protocolo de Francisco L. Pérez. PTCP= Protocolo de Tomás
Anastacio Treviño. T = omo. F= Folio

. Pacheco. PAT= Protocolo de

-.J

.$&gt;.
V,

NOTA:
Todas las compañías tenían su domicilio social en Monterrey. la mayoría funcionaba como sociedades anónimas.
Las fechas indican el año en que se realizaron las inversiones e incluyen sólo el capital inicial. Los montos
invertidos están todos en pesos de la época. Para dimensionarlos mejor cabe aclarar que en ese período el sueldo
rural' de Nuevo
' León, era en promedio
. de-50 centavos, por lo que cada mil pesos destinados al negocio de la minería;
equivalía apr_o~irnadamente a dos mil salarios mínimos·. Los lugares señalan donde Se' ubicaban los fundos mineros
a explotar por las empresas.

�LA CO CIE CIA DEL NORESTE:
SEMBLANZA IDSTORIOGRÁFICA DE
ISIDRO VIZCAYA CANALES

Manuel Ceballos Ramírez 1
Academia Mexicana de la Historia
En 1992 se editó un voluminoso libro con el sugestivo y referencial
título de Desde el Cerro de la Silla: armas y letras de Nuevo León. En él
Francisco Ruiz Salís era el autor del capítulo 'Apuntes para la historia del
pensamiento científico de uevo León". En este apartado aparecía un
apéndice titulado "De la forma de hacer historia", que era a su vez, una
entrevista que Ruiz Solís realizó a quien consideraba "uno de las máximos
exponentes de la historia regional": Isidro Vizcaya Canales. 2
En esta entrevista el maestro Vizcaya Canales se mostraba socrático
cuando reconocía la carencias locales en la investigación del pasado, el
poco saber histórico que aún predominaba y la ausencia de análisis en las
obras de historia nuevoleonesa, ya que muchas de ~llas eran publicaciones
documentales. Ante lo mucho que había por investigar, poco le faltó para
decir con Sócrates: sólo sé que no sé nada. También 'se declaraba aristotélico
al saberse colega de otros historiadores pero más colega de la verdad . o lo
dijo, pero lo insinuó: Amicus Plato. sed magis amica veritas. Por ello
proponía a su entrevistador cuestiones que tenían que ver con la
profesionalización del oficio de historiar en Nuevo León, es decir con la
necesidad de crítica, de autocrítica y de revisión de los procesos de análisis
en la elaboración de las investigaciones históricas propias y de los demás. Y
ya entrado en el tema también se mostraba desmitificador y con ello
científico. Además completaba su actitud crítica al apreciar el quehacer
histórico con una visión antietnocéntrica. Cuestión ésta que sorprendería al
mismo Manuel Payno.
Al ser interrogado sobre el proceso de desarrollo de la historia
regiornontana, Vizcaya Canales sin temor se lañ"iaba sobre lo esencial
respondiendo: "La mayor parte de la gente no tiene· idea de ese proceso [de
desarrollo]. Lo que se maneja son los clichés que se han oído siempre,
como el que señala que ' la ciudad se levantó en un desierto ' lo que a mi
juicio constitu e una distorsión de lo real, como la historia que se enseña en
las escuelas". Esta afirmación da cuenta del primer fundamento de su
quehacer historiográfico: la apreciadón de la complejidad de los hechos
históricos, es decir, la superación de la historia como mera y simple
narración, y más como ejercicio de explicación. Por ello se pronuncia contra
las visiones simplistas y distorsionadas. Así por ejemplo, el capítulo

5

747

�.,
dedicado al mes de enero del libro Monterrey 1882: cr.ónica de un año
memorable, es una extensa y erudita demostración de que ~onterrey no está
asentado en el desierto. Luego de enterarse de todos los testimonios que cita,
el lector acaba virtualmente empapado al percatarse de la abundancia de
agua, fuentes y corrientes. Y recordando a Payno, quie? escribier~ , a
mediados del siglo XIX, asienta cómo Monterrey "puede sm exagerac10n
lt~arse un jardín". 4 Con la misma agudeza _d~muestra ·q~e . la
industralización de Monterrey no inició con el establec1m1ento de la fabrica
de textiles La Fama en I 854, sino en 1867, cuando un cqnjunto de factores
intervinieron para comenzar el proceso industralizador.~. Y con no menor
ironía le espeta, por otros motivos, al tan respetable, don Carlos María de
Bustamante el ser el iniciador de las aberraciones acerca de los hechos de
Acatita de Baján. Luego de citar un texto del historiador oaxaqueño escribe
Vizcaya: "Estas cuantas líneas, redactadas en forma taf curiosa'. s?n el
origen de toda una leyenda. Bustamante demuestra su desconoctm1entro
absoluto de lo que eran las cuatro Provincias de Oriente y habla de ellas
como si se tratara de un rnunicipio". 6 Líneas más adelante no se libran de la
afilada pluma en ristre de Don Isidro ni el mismo José Eleuterio González ni
David Alberto Cossío.

,

el tema en los primeros renglones de la introducción ·va sobre su asunto:
"Los acontecimientos de este medio año en las cuatro Provincias Internas de
Oriente: Coahuila, el Nuevo Reino de León, Nuevo Santander y Texas, estántan entrelazado~; que es imposible tener una idea piara· de estos sucesos
cuando se intenu, describir solamente lo que sucedió dentro de las fronteras
de cada una de las entidades. Es indudable que las Provincias .Internas de
Oriente constituían una unidad geográfica". 9 Y luego de haber recorrido casi
300 páginas con todo y su esmerado aparato crítico, en un breve comentario
que dedica a la ya mencionada cuestión de Acatita de Baján, es donde se
lanza certero sobre su argumentación: "Era de esperarse -escribe- que los
historiadores regionales hubieran subsanado esa deficiencia, pero no ha sido
así. Nunca han intentado hacer una historia unificada de las antiguas
Provincias Internas de Oriente y han fraccionado los acontecimientos
concretándose a relatar lo que sucedió en algunas de las entidades". 1º

En los albores de la independencia: las Provincias internas de Oriente
durante la insurrección de don Miguel Hidalgo. El autor, una vez enunciado

Un tercer hilo conductor de las investigaciones del maestro
Vizcaya, consecuencia de los dos anteriores, es el apremio por contextualizar
la historia. En Los orígenes de la industralización de Monterrey aclara en la
introducción: "Aunque la investigación que constin:ye su núcleo versa
fundamentalmente sobre hechos económicos, y más en particular sobre el
desarrollo industrial de la ciudad, no por eso dejan de ser ajenos a él otros
aspectos de la vida de Monterrey, que constituyen el erimarcamiento humano
en donde lógicamente aquéllos se presentan. En tal virtud, para cada uno de
los periodos tratados ea la obra se anotan los principales acontecimientos
políticos y culturales y se hace una referencia a los modos generales de vida
de la población: costumbres, diversiones, desarrollo urbano, y aun algunos
de los principales sucesos extraordinarios". 11 Y en su más reciente obra
Tierra de guerra viva, de suyo más monográfica, siente la urgencia de narrar
los contextos: "Debo aclarar que es imposible bacer un relato de las
incursiones de los indios durante seis décadas sin tocar otros aspectos de la
historía nacional y regional durante el mismo tiempo. Son los años que tiene
lugar la guerra de Texas, la guerra con los Estados Unidos y la intervención
francesa, además de multitud de conflictos internos ( ... ) Por lo tanto, además
de lo relativo a los indios se incluyen muchos otros acontecimientos". 12 Pero
donde sí deambula muy a su sabor, se libera de la presión de la fidelidad
documental, y contextualiza sin cortapisas monográficas es en Un siglo de
Monterrey. Recuerdo que al ser invitado. por la Academia de Investigación
Humanística a prologar este libro del maestro Vizcaya Canales escribí en el
prefacio: "Es de destacar el equilibrio y la buena articulación del relato y la
forma amena con que lo desarrolla ( ... ) se introduce en los patios de las
casas y nos narra no sólo la vida cotidiana, sino las preocupaciones de
hombres y mujeres por los acontecimientos políticos, por los cambios
económicos, fºr la inmigración de extranjeros y por la modificación de
costumbres". 1 Es el cas'o de constatar cómo los hombres y mujeres que se

748

749

'I

En un segundo momento el maestro Vizcaya Canales habló de que la
historia regional no debía circunscribirse sólo a Nuevo León, sino también a
Coahuila y a Tamaulipas sin olvidar "las alusiones indispensables a Texas". 7
Es decir al noreste entero. Con ello exponia la segunda base de "su forma de
hacer la historia": la interdependencia de los eventos históricos y la
interrelación de los espacios geopolíticos. Con ello enmendaba la visión de
su interlocutor que en un lapsus mentis, ya convertido en lugar común entre
nosotros, hacia que al referirse a Nuevo León parecía solo estar pensando en
Monterrey. Y qÚe otra aberración concibe a ésta última como una self-made
city, construida por la audacia de sus "capitanes" y de sus obreros ambos
héroes en mangas de camisa. Es por esto que Vizcaya Canales rechaza
aquella "historia de bronce que de acuerdo al historiador Luis Oonzález
consiste en buscar y hacer héroes donde no los hay", como se ha hecho a
veces a nivel municipal. Y recuerda cómo la primera versism rle Los orígenes
de la industralización de Monterrey fue guardada por quienes le habían
pedido que la escribiera, ya que "al final probablemente np les gustó, porque
no fue el elogio de los grandes héroes de Mont~rrey sin ei:11ba~go pagaron_ el
trabajo y se quedaron con él. El ITESM postenormente rescato esos trabaJOS
y así se publicaron seis años después en 1969".8
Sin duda, el texto donde Vizcaya Canales demuestra con creces su
conciencia del noreste, y en el que se siente que se muev.e a sus anchas, es

�r

rescatan del pasado van respondiendo a las preguntas, los cuestionamientos,
las curiosidades, y hasta las obsesiones y los traumas de un historiador. Y así
como las cosas se parecen a su dueño, las historias son el vivo reflejo de
quien las recrea, recobra y procrea. La historia resultá· por ello hija del
historiador, por eso Henrj Marrou•afinnó que toda histoffá es inse~arable de
guien la escribe y depende de la riqueza humana del h1~toriador. 4 En otro
libro donde Vizcaya Canales muestra la habilidad para contextualizar es en
Monterrey 188~: crónica de un año memorable. Étmismo desde la
introducción lo aclara: "La relación se ha dividido . doce capítulos,
correspondiendo cada uno a un mes en el cual se enum ran los principales
sucesos acaecidos en ese.lapso, incluyéndose además un _··aspecto específico
de los quehaceres cotidianos: aspecto de la ciudad, ·condiciones de la
educación, industria y artesanías, servicios religiosos, salubridad y estado de
la medicina, actividades rurales, periodismo y vida intelectual, y algunos
otros asuntos". 15
Sin lugar a dudas estos tres hilos conductores est'án presentes en los
libros y artículos que Vizcaya Canales ha escrito desde 1968 a la fecha : la
visión crítica del pasado, la consideración del noreste como fundamento
espacial de sus explicaciones históricas, y la contextualización como
estructura formal de argumentación histórica tal como lo asienta Hayden
White. 16 A partir de estos tres hilos conductores surgen los núcleos
generadores de su producción historiográfica. Entre éstos encontramos los
grandes temas: la Independencia, las Provincias Internas de Oriente las
invasiones indígenas, y la complejidad de los procesos de la formación de
Monterrey. 17 Incluso los textos más monográficos o documentales como el
de Montemorelos en la primera mitad del siglo XIX, el del obispo Andrés
Ambrosio de Llanos y Valdez, el de Rafael de· lriar.te, el de Nemesio
Salcedo, el de Pedro Herrera Leyva, y aún el de la noticia del Periódico
Oficial ,se conectan con esos grandes temas contextuales. ~8
Por otra parte, Vizcaya Canales es un historiátlor que enfoca su
interés al siglo XIX. Incluso sus incursiones en el México borbónico, tienen
la conciencia de apreciar los procesos de modernización )1secularización que
aunque cronológicamente fueron en el ~iglo XVUl, P,ara efectos de la
periodización histórica ya pertenecen al siguente. Sólo por excepción y a
petición de parte de Los orígenes de la industralización Itegan hasta l 920, y
bien saben los historiadores que el siglo XIX bien pudo haber terminado
poco antes de ese año. Específicamente en 1914 tanto para Europa como
para México, con el inicio de la Gran Guerra para la primera, y con el
desmanteJamiento del antiguo ejército porfiriano para §1 segundo. A este
propósito en la presentación de Un siglo de Monterrey es~fibí que este "libro
trata de un siglo no sólo muy atractivo para los historiadores,
sino de mucha
,
750

'

importancia en la conformación de algunas poblaciones mexicanas, de las
cuales Monterrey no fue la excepción, sino más bien el paradigma". 19
~or :ierto que ~I maestro V~aya Canales ha cumplido su misión de
~e~ un histona?or del siglo XIX casi como un destino, pues irónicamente la
unica_ vez_que incursionó en el siglo XX, le fueron cercenados cuarenta años
de histona. En efecto, según su propio dicho Ea industrialización de
lv!onterrey abarcaba hasta 1960, pero en opinión de un dictaminador -que
c1ert~~ente no era historiador-, esas cuatro décadas no cumplían con los
requisitos para la pu~licación. De que se hará una nueva edición de ese libro
es ya un , compromiso , q~e ha tomado el Archivo General del Estado de
Nue~o ~~on; pe~o no se s1 pasadas poco más de tres décadas de ta primera
pubhcac~on, pudiera hacerse esa reedición incluyendo aquellos cuarenta años
que no vieron la luz en la primera.
~na de las c~~stiones más insistentes que me h~ asaltado a lo largo
de los d1as de reflex1on en torno a la obra historiográfica de Isidro Vizcaya
Canales es _la ?~egun~ de cómo fue que llegó a este grado tan consistente del
quehacer histonco. Como llegó a tan alto grado de iniciación y co' mo ·fu
· T
1 ·
·
eque
as1m1 o tan a .pie de la letra un oficio tan sutil, confuso y de tantas aristas si
no tuvo prop1am~nte una escuela o una masa crítica que lo arropara. Las
respuest~s que fu, enco?trando fueron_ ~enerosas. E.n primer lugar se aprecia
con1 claridad
que
se trato de, una vocac1on para seguir los pasos , tos art 1·tug1os
·
· •
•
Y a~ 1~smuas1ones de Cho. Constato que ha sido tal la fidelidad de este
seguimiento que no_ pude menos de recordar a Philippe Ariés cuando escribió
aquel bello texto t1tu_lado "~n niño descubre la historia". La vivencia del
res_c~te del pasado, dice Anes, ha sid~lara él un fenómeno de naturaleza
rehg1osa, alg? n:1~Y cercano a la ~racia. En segundo lugar, encontré que en
la autoaprec1ac1on d~ , su trabajo como historiador, el maestro Vizcaya
Canales hablaba tamb1en de □ n alto grado de casualidad y desenfado. Esta
fu~ _la c_lave para entender una actitud, muy suya, de positivo desahogo y
ongmaltda_d que se not? ~n todos sus textos y que le dan el sabor de un estilo
muy propio, alegr~, agil redondo y comprensivo; y al mismo tiempo
documentado
y·dracional. Además
como él mismo lo confiesa hacer h'st
·
.
1 ona
al d .
e~a , ~o 1vert1. o y e~~c1onante. '( _en esto toca la esencia del quehacer
h!sto~1co al sentir los lablles, escurridizos/y sutiles límites entre el arte y la
c,e_n~rn. Fue e~t?nces cuando debí _recor~ ~ Stendhal quien escribió que la
fehc1dad cons1stia en tener por oficio la propia pasión.
Será por esas historias tan gratificantes y amenas que han salid d
la plum~ Vizcaya Canales, que sus pares y sus lectores han opinado Je é~
tan positivamente. Israel Cavazos Garza ha considerado su prod · ,
. · ' fi "
.
ucc1on
h1stonogra
1ca sumamente val 1osa", y lo ha destacado como "una ti
. ·
fí
•
,, 21
.
1gura
consagrada de Ia h1stonogra 1a regional . Francisco Salinas Treviño habla

?e

751

�'

de él como uno de los "más destacados historiadores" de Nuevo León. 22
Renato Javier Canní no pudo evadir unir aJ hombre con .su origen y escribió
que "el amor que le tiene a estas tierras y a su historia se filtra en todos sus
trabajos y lo ha llevado a ser uno de los historiadores más destacados".23 Y a
este propósito recue~do cómo hubé de dictaminar junto con el doctor Octavio
-flerrera la obra, Un siglo de Monterrey del maestro Vizcaya Canale_s, quien
usaba el pseudónimo de Bruno Ibáñez. Se trataba de un concurso propuesto
por la Comisión de Historia de Monterrey 400. Lo cierto es que luego de leer
los diferentes textos -encontramos dos cuya calidad era digna del primer
lugar. Pero nos asaltaba la pregunta de quién podría ser Bruno Ibáñez, pues
no cualquiera podría presentar un texto tan bien escrito, CQn tanto
conocimiento del pasado de la ciudad y con una f1uiqez sorprendente.
Cuando el notario público que daba fe del concurso, abrlf, los sobres de los
ganadores y el tal Bruno Ibáñez no era otro que don Isiqrp Vizcaya Canales,
los dictaminadores sabíamos que no nos habíamos equivoeado.
Como tampoco don Isidro ha equivocado l0s rumbos de sus
investigaciones al tomar al noreste como el punto de referencia principal. Y
viene al caso recordar cómo en una ocasión un integrante de la Academia
Mexicana de la Historia a boca de jarro me sorprendió con su afirmación: el
noreste no existe para la historia. No estoy seguro si su tan agresivo y
apremiante cuestionamiento era una provocación, o el inicio de un proceso
mayéutico, o bien la pregunta de una muy cartesiana duda metódica. Lo
cierto es que se encontraba con una persona de la Universidad Autónoma de
Baja California, y ambos estaban decididos a confrontar opiniones y
conocimientos. Inspirado en un texto sobre Gregario Marañón donde se
asienta que la cualidad más alta del historiador es ser un "espíritu tolerante
de capacidad infinita", los disuadí de dejar el asunto par,a tiempos mejores.
Porque para quienes tenemos la experiencia de la formación geopolítica de la
gran llanura nororiental mexicana, la unidad del noreste mexicano es un
dogma de fe histórica. Es más, hay testimonios vivos y fehacientes de esta
unidad. Es el caso sin duda, de don Isidro Vizcaya Cana.les siendo, como es
él mismo, un hombre del noreste; vale decir un noresteño, para usar la forma
un tanto arcaica que aún usamos en la región para relacionar al hombre con
el lugar. Recuérdense los nombres de algunos lugares y ranchos como
Ramireño, Martineño, SaJineño, Veleño, etcétera. Su padre, originario de
Mier en Tamaulipas, y la familia paterna de Matamoros en es~ mismo
estado. La familia .materna con cuna en Lampazos, Nuevo León. El nacido
en Laredo Texas, y educado indistintamente en Nuev~\a1 .&lt;;do y Laredo.
Luego de sus estudios en Ciudad Juárez, y unos año~ en algunos otros
Lugares, radicó definitjvamente en Monterrey. No .tsé si fueron las
sugerencias de Manuel Payno escritas a mediados de su muy prefeddo siglo
XIX, las que lo convencieron de esto último. Sugerencias que por cierto él
cita por ahí en Tierra de guerra viva, aunque de forma incompleta, pero no
1

752

porque oculte la verdad, sino porque no venía al ca59 explayarse. Sea lo que
fuere, deseo terminar tal y como Payno finalizó ague! escrito dedicado a
Monterrey: "Concluiré este artículo -escribe Payn9- diciendo una palabra
sobre sus habitantes. S~lvo algunas afecci~9es pronunciadas de
provincialismo, es la clase de gente mejor que yo pe conocido: amables y
hospitalarios, no desdicen del carácter mexicano, halfiendo además la ventaja
de encontraF particularmente entre las mujeres una {sencillez y un candor y
modestia apreciabilísímos. Si Monterrey estuviera ~ornpletamente libre de la
terrible plaga de los indios bárbaros( ... ) sin duda progresaría mucho y sería
uno de los más deliciosos países para pasar una vlda quieta y tranquila". 24
No cabe duda que Don Isidro ha escogido la mejor parte: una vida quieta y
tranquila, in fide et lenitate, sin más indios bárbaros que los de sus libros, y
los que seguramente encontró en sus años de militancia política.

Notas bibliográficas
1

Una primera versión de este texto fue expuesta en el homenaje que la Academia de
Investigación Humanística y el Museo Metropolitano de Monterrey ofrecieron a el
maestro Isidro Vizcaya Canales al presentar su más reciente libro Tierra de guerra
viva, el de 22 de marzo del 2001.
2

Francisco Ruiz Solís, Historia del pensamiento científico de Nuevo León, en
Miguel Covarrubias, Desde el Cerro de la Silla, armas y letras de Nuevo León,
Monterrey, Universidad Autónoma de Nuevo León, 1992, pp. 157-177.
3

Idem. , p. 176.
;

Isidro Vizcaya Canales, Monterrey 1882: crónica de un año memorable,
Monterrey, s.e., 1991, p. 4-7.
4

Isidro Vizcaya Canales, Los orígenes de la industra/iz~,ción de Monterrey 18671920, Monterrey, Libería Tecnológico, 1971 , 2a. edición (la. ed. 1969), pp. v, I y

5

SS.

Isidro Vizcaya Canales, En los albores de la Independencia, la Provincias Internas
de Oriente durante la insurrección de don Miguel Hidalgo y Costilla 1810-18/l,

6

Monterrey, ITESM, 1976, p. 294.
7

Isidro Vizcaya Canales, Tierra de guerra viva: invasión de los indios bárbaros al
noreste de México 1821-1885, Monterrey, Academia de Investigación Humanística,
2001 , p. 13.
8

Francisco Ruiz Solís, Historia del pensamiento ... , p. 175-176.

9

Isidro Vizcaya Canales, En los albores de la .. . , p. XIIJ.
753

�10 ídem.,

LA CASA DE SAN ANTONIO
Y EL COLEGIO JESUITA DE SEGUIN, TEXAS (1873-1880)

p. 293

11

[sidro Vizcaya Canales, los orígenes de la ... , p. XV.

12

Isidro Vizcaya Canales', Tierra de guerra ... , p. 13.

Manuel Ceballos Ramírez, "Presentación", en Isidro Vizcaya Canales, Un siglo de
Monterrey, desde el grito de Dolores hasta el Plan de San luis 1870-1910,

José Roberto Mendirichaga
Universidad de Monterrey

13

Monterrey, Academia de Investigación Humanístjca, 1998, p. IX.
14

Henri-lrénée Marrou, De la connaissance historique, Paris, Seuil, 1966, p.51 ss.

15

lsidro Vizcaya Canales, Monterrey /882 ... , p. l.

Hayden White, Metahistory, the Historica/ lmagination in Nineteenth-Century
Europe, Baltimore, The John Hopkins University Press, 1973, pp. 18-2 l.
16

De estos temas, aparte de los trabajos más conocidos ya citados encontrarnos
también 'Composición étnica de la población de Nuevo León a la consumación de la
lndependencia", Humanitas, v. 1O, 1969, pp. 447-450; "Monterrey, los primeros
años después de la Independencia", Humanitas, v. 11, 1970, pp. 531-538; "Factores
adversos para el desarrollo de las Provincias Internas en los últimos años de la
dominación española", Humanitas, v. 13, 1972, pp. 293-300; Monterrey bajo sitio,
octubre 23 y 24 de /9/3, Monterrey, Archivo General del Estado de Nuevo León,
1988.
17

Isidro Vizcaya Canales, "El periódico oficial del gobierno de Nuevo León en el
siglo XIX", Humanilas, v. 9, 1968, pp. 405-415; "Montemorelos en la primera mitad
del siglo XIX", Humanilas, 1971, pp. 325-330; 'Don Ambrosio de Llanos y
Valdez", Humanitas, v. 14, 1979, pp. 457-467.

Por circunstancias que aquí abordaremos, la cjudad de San Antonio y
la población de Seguin, situada ésta a unas millas de la primera, ambas en el
Estado de Texas, se convirtieron en el más esforzado intento de restauración
para la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús a finales del siglo XIX.
Las Leyes de Reforma -particu !armente la llamada Ley Lerdo
(S~b~stián Lerdo de Tejada), de 1873- desterraban a todos los religiosos,
religiosas y sacerdotes extranjeros. Para los jesuitas el golpe fue más fuerte
ya que no se habían repuesto aún de la supresión general de 1767, a lo que
había que agregar la dispersión de 1821. La restitución había iniciado en
1853, partiendo de sólo cuatro jesuitas en la república.
Ya veremos aquí de qué manera San Antonio y Seguin se
constituyeron para los jesuitas de la Provincia Mexicana en el refugio para
el destierro. Tierra de transición, ciertamente, y espacio yermo y amargo en
muchos aspectos, no estuvo con todo, exento de algunas alegrías y resultó
ser ciertamente ejercicio ignaciano para templar fe y carácter.

18

19

Mnauel ·ceballos Ramírez, Presentación, en Isidro Vizcaya Canales, Un siglo

de ... , p. XI.
20

Philippe Ariés, El tiempo de la historia, Buenos Aires, Paidós, 1988, pp. 45-46.

21

En Isidro Vizcaya Canales, Monterrey 1882 .. ., p. Vil.

2&gt;

- ldem., p. VI.

23

En Isidro Vizcaya Canales, Monterrey bajo ... ! p. 6.

24

Manuel Payno, "Monterrey, capital del Departamento de Nuevo León", Panorama

de México. Obras Completas, v. 5, México, Conaculta, 1999, pp.102-103.

754

Pero vayamos a la narración de lo sucedido. Remontémonos al último
tercio del siglo antepasado, en el tránsito del letdismo al porfiriato.
Pensemos: ¿por qué son tan importantes San Antonio y Seguin para la
Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús? Porque preparan el retomo a
la patria y afinan virtudes cardinales y teologales en la pequeña comunidad
religiosa a la que nos referiremos.
Saltillo habrá de ser la Traca Mexicana: el Colegio de San Juan
Nepomuceno (1878-1914), tema de investigación que nos ocupa desde hace
poco más tres años, dentro del doctorado en Hist,oria de la Universidad
Iberoamericana, y capítulo que no puede entenderse- sin el antecedente de
San Antonio-Seguin. Algunas ideas de este trabajo intentarán pasar, pues, a
formar parte de la tesis que sobre el Colegio de San Juan Nepomuceno
( 1878-1914), de Sal tillo trabajamos.

��En cartas al General de la Compañía en Roma, el padre Pedro Beckx,
quien había sido rector de Lovaina y a quien el padre Artola conocía
perfectamente, éste le había solicitado permiso y consejo para ·establecer
provisionalmente la Provincia Mexicana en Texas. La respuesta fue
aprobatoria.

solicitaban permiso para abrir allí un colegio, se encamfoaran a Seguin,
poblado situado a IO leguas de San Antonio y que contaba con apenas dos
mil almas. 7

Los que se van y los que se quedan

Así las cosas, viajando de Nueva York a Galveston y "des·pués de
sufrir la cuarentena en el puerto", el P. Artola, acompañado del escolar
Rodolfo Dewey (quien teóricamente le serviría de intérprete pero quien
venía enfermo y meses después moriría) llegó a San Antonio, Texas. Desde
allí pidió a sus subalternos espirituales que cruzaran el Río Bravo y se
dirigieran a esta ciudad, que está situada a unos 240 kilómetros de la
frontera y que en ese tiempo contaba con una población mexicana de más de
cinco mil habitantes.
Monseñor Dubois era el obispo de Galveston y, por entonces, de todo
Texas. El padre Artola le manifestó que "... la Compañía, mientras allí
permaneciera, trabajaría con gusto en favor de los fieles en los lugares que
su lima. señalara, pues no tenían quehacer alguno los, sacerdotes que se
hallaban libres de la educación de los novicios e i11strucción de los
estudiantes". 6
Se habilitó una casa de renta y allí se instalaron los precursores. Los
primeros en llegar a San Antonio fueron los padres Jerónimo Aguirre,
Esteban Antícoli, Francisco Barragán, José Bordas, Luis Manci, Tomás
Mas, Luis Mónaco y Luis Morandí. También, los escolásticos Lorenzo
Alzola, Santiago Larracoechea, José Mercado y Luis Pinelli, al igual que los
hermanos _coadjutores Anselmo Arbelleri y Emilio Guerrero.
Mientras tanto, las noticias sobre México no eran nada halagüeñas. La
Suprema Corte de Justicia había fallado en contra de los religiosos
extranjeros. Nada podía hacerse al respecto, sino acatar la injusta pero
innegable disposición. El fallo era del 19 de agosto de 1873 .
Para reforzar la residencia, llegó a San Antonio a principios de I 874
el padre José Soler, quien ese mismo año sería nombrado Superior de la
Casa y sólo duraría un año en su encargo, debiendo el padre Artola asumir
posteriormente en forma directa el control de la misma.
"Mas, aquella casa -escribe el mismo Decorme-, apenas inaugurada,
empezó a ser el potro para el pobre P. Artola". ¿Por ,qué? Porque muy
pronto, como veremos, al subdividirse ese mismo añó la diócesis de
Galveston y crearse la de San Antonio, el nuevo obispo, monseñor Domingo
Pelli~er, presionado por otra congregación religiosa que alegaba derechos
de antigüedad y se dedicaba a la enseñanz.a, pidió a lds jesuitas, quienes
758

Había problemas en la Casa de San Antonio. "El descontento brotaba
en la Comunidad y la murmuración se abría paso con tanta mayor facilidad,
cuanto más raquítico era el espíritu religioso de algunos y más heterogénea
la mezcla de los extranjeros", escribe Gutiérrez Casillas. 8
"Por bien de paz -sigue escribiendo el mismo h"storiador- el Visitador
permitió ir a sus provincias a quienes lo pidieran". En diciembre de 1875
muere el escolástico José Mercado y ese mismo año se había ido a San Luis,
Missouri, el P. Mónaco, profesor de Teología. Al año siguiente se iría a
Nueva Orleans el P. Antícoli, también profesor de Teología. Y lo mismo
sucedería con el P. Bordas y el Hno. Guerrero. 9
Entre tanto, las noticias sobre México eran, en esencia, las mismas: no
se permitía el regreso de los religiosos extranjeros y se persistía en la
intención de dejar inmodificables las Leyes de Reforma y sus decretos
reglamentarios. Algunos benefactores mexicanos -como don Antonio
Escandón y don Alejandro Arango-, muy fieles a la Compañía y a la
Provincia enviaban ciertos recursos económicos e insistían, sin inmiscuirse
en las decisiones del P. Visitador, en mantener la casa de San Antonio y la
supervivencia de la comunidad en Texas mientras pasara lo más duro del
temporal anticlerical en México.
En febrero de 1875, el P. Visitador daba cuenta a Roma de las
dificultades para consolidar en Texas a la Provincia Mexicana. Escribía:
"... No hay escolares que educar, ni iglesia, ni ministerios que los ocupen
regularmente. Si dispersamos a estos pocos sujetos, los perderemos
seguramente... Sería triste ver disuelta una Provincia que en diez años se ha
. do con tanto Ira bOJO...
. ,,. 10
d up / zca

¿Qué hacer? El Noviciado no cuajaba. La Provincia había perdido
temporal o definitivamente a valiosos integrantes, qúe habían tramitado y
obtenido el regreso a sus respectivas provincias o que, incluso
correspondiendo a la Provincia Mexicana de la Compañía habían solicitado
licencia para estudiar en los Estados Unidos.
Los ingresos eran muy escasos para mantener a la comunidad los
pocos fondos pecuniarios se agotaban la ayuda de los benefactores
759

�mexicanos era insuficiente; y ni el Episcopacio Norteamericano ni las
mismas Provincias Jesuitas de los Estados Unidu5 parecí~n entender la
gravedad de las cosas, además de 9~e no er?D los meJores tiempos para la
misma Iglesia Católica en Norteamenca, particularmente en el Sur.
Fue entonces cuando surgió la idea de crear en Seguin un colegio para
alumnos internos y externos, aprovechando la plan:~ de p~ofesores ya
existente y la rica experiencia educativa de la Compama: Tema, pues, _una
doble finalidad: la de mantener en ejercicio a sus profo~ores Y en estudio a
sus entonces novicios; y la de, a través de la educaci_~n ~o~~¡ remune~ada,
allegarse fondos para subsistir e impartir una educac1on catohca de calidad.
Era la primavera de 1876.

El Colegio de N. S. de Guadalupe

Comprendía el condado de Guadalupe los pobl~do_s de Seguin, _San
Lucas, Lockhart y Gonzalez, más las estaciones ferrov1anas comprendidas
entre Luling y Cíbolo. 11
Los benefactores mexicanos, el obispo Verea, m~mseñor Pellicer, el
Provincial de Castilla, el P. Visitador. .. todos coincidían e~ que era u~a
buena idea establecer un colegio de educación media supenor en Segum.
Con mucho sacrificio y los últimos ahorros, se compró un edificio que había
sido escuela y se le adaptó para el mismo fin.
Se hicieron prospectos o folletos, los que describían el l?gar: "El
Colegio de Guadalupe está situado en un terreno de_algu~a elevación, en la
parte más hermosa de la ciudad. Corren aqm casi constantemente,
refrescantes brisas que hacen este lugar agradable y sano a la vez ... ".
·Mercadotecnia pura! El resto de lo que se decía en el citado prospecto era
~ás adecuado a la realidad: la tradición enseñante de los jesuitas, la calidad
•
•
12
de la educación, lo razonable de las colegiaturas
y pensiones.
Desde el folleto promociona!, el Colegio, como prpyecto educativo, se
mostraba ambicioso. El Curso Preparatorio (un año) in.~luía Lectura,
Escritura Elementos de Gramática Inglesa, Caligrafia, Historia, Geografía,
Aritméti~a y Doctrina Cristian~--El Curso ~lásico era ~e. seis añ_os: In_fima
de Gramática, Media de Gramat,ca y Supenor de Gramat1ca (_Latm, _G~1ego,
Inglés, Historia, Geografía, Aritmética, Declamación y D~ctrma ~n:t,ana);
Bellas Letras; Retórica y Filosofía. Y el Curso Comer,c1al (tres anos), al
tiempo que incluía algunas de las asignaturas antes citadas, a~regaba los de
Teneduría de Libros e Idiomas (francés, alemán, español e italiano).

760

La pens1on por diez meses para los internos tenía un precio de
$250.00 (no especifica si dólares o pesos, posiblemente porque estaban a la
par); y para los externos la cuota iba de $3.00 a $7.00 mensuaJes,
dependiendo el grado. Se trataba, pues, de una educación elitista por el
monto del cobro, aunque merecería ser comparada con la de otras
instituciones educativas católicas e incluso evangélicas de la ép~ca.
Sin duda, los jesuitas mexicanos volvían sobre 1a idea que ellos
mismos promovían tanto en Europa como en Am~rica a finales del siglo
XIX: formar a las élites católicas en un programa con énfasis en ciencias y
humanidades. Ellos estaban convencidos, por otra parte, de que había que
preparar a quienes en muy corto tiempo asumirían el mando de haciendas,
minas y comercios, o deberían ejercer las profesiones liberales con un
espíritu diferente al empleado en una educación laica.
Para entonces ya había regresado el P. Manci, quien se encontraba
estudiando Teología en Maryland. Y además llegaron el P. Angel Barber,
que estudiaba en Inglaterra, y el P. Andrés García Rivas, quien sería el
primer Rector del Colegio de Seguin.
Recién llegados a Texas, les jesuitas mexicanos habían colaborado
pastoralmente en la parroquia de San Fernando (hoy Catedral de San
Antonio), que a la sazón era para mexicanos y franceses. Luego, al mudarse
a Seguin, la parroquia del lugar fue confiada al P. Morandi . Se atendían,
además, las comunidades de Greytown (P. Barragán); San José, Espada,
Medina, El Carmen y San Juan Capistrano (P. Mas); Indianola y Cuero (P.
Manci), más las misiones de San Marcos, Fort Concho, Fort Davis, Presidio,
González, Luling, Santiago, Lake Jackson y Matagorda.
Del curso de 1876-1877, así como del de 1877-1878, no conocemos
registros, pero en el Archivo Histórico de la Provincia Mexicana de la
Compañía de Jesús, en la Ciudad de México, existe un diario anónimo que
narra, en bitácora seriada, los cursos de 1877-1878 y J879-1880, último año
lectivo después de lo cual cierra el Colegio. 13
•
Fueron, pues, cuatro años de enseñanz.a, los de este Colegio de
Nuestra Señora de Guadalupe. ¿Qué sucedió durante estos periodos
lectivos? La historia es fascinante, por _más que la disciplina y sistema
educativos de los jesuitas resultasen fundamentalmente los mismos en todo
el mundo. Por tratarse de una bitácora, muchas cosas quedan a la
imaginación, pero está allí el perfil de una manera de educar "para la
formación del corazón y del entendimiento", CQmo rez.aba el citado
prospecto.

761

�Resultó ser, por tanto, de una corta existenc~a esta insti~ción
educativa. Ya dijimos que como primer Rector del Colegio y por es~ac10 de
dos años habría de estar el P. Andrés García Rivas, quien; salmantino, fue
destinado a la Provincia Mexicana, luego de haber sido profesor en los
colegios de La Habana y Puerto Rico. Igualmente, habían lle~ado a Seguin
los PP. Barber y Manci (este último, de 1878 a 1879, sen~ ~I segundo
Rector aclarando que fue de los precursores). Y un tercer y ultimo Rector
sería ei P. Larracoechea, también precursor, a quien tocaría atender el curso
lectivo 1879-1880.
'
El alumnado y sus prácticas cotidianas

Al parecer, hemos escrito ya lo suficiente acerca de los profesores y
del plan de estudios del Colegio. Hagamos ahora referencia al alumnado y a
la forma en que éste distribuía su día.
·Quiénes eran los alumnos? ¿De dónde procedían ·mayoritariamente?
•
•• ? E
· Cuál t.,era su horario de oración, estudio, clases, comidas
y recreac1on. ¿ n
~ué consistían este orden y esta disciplina de los que tenían fama los
colegios jesuitas?
Vayamos al año escolar 1877-1878, no sin antes mencio~ar que para
entonces habían llegado igualmente a Seguin los PP. Ignacio Velasco,
procedente de Ecuador, quien fungiría como Prefecto del Colegio; el Ese.
Lorenzo Alzola Prefecto de Externos; el Ese. Alberto Cuscó y Mir, quien
venía del prestigiado colegio jesuita británico de Stonyhurst; el Hno. Coadj.
Manuel Martínez (una institución dentro de la Provincia, quien era maestro
de Escuela); y el Ese. Miguel Mulry quien llegaba de Nuev3. York.
Como profesores externos, tenemos los registros . de Mr. Ferr, Mr.
Shaffer, Mr. Rosenfeld y Mr. Ireland (este último, después gobernador de
Texas).
Como alumnos del Colegio, sin poder precisar grados y acentuaciones
escolares y dando únicamente el apellido ei:i la mayoría (costumbre jesuita
de la .época, por otra parte), encontramos a Becquer, Bolado, Coindreau, W.
Coit, Collado, F. Corbett, Cordero, De la Vega, George Frazier, Fruchard,
Garcés, Garza, Herbert Glenn, Frank Hickman, Hogan, Hutchins, Lavoder,
Mayer, M. Pero, F. Price, J. Ramos, Carlos Solano, hook, José Urana,
Fritz-William, White... los que en su mayoría procedían pe diversos puntos
de Texas (Columbus Eagle Pass, Fort Stockton, Galveston ... ) o del mismo
San Antonio-Seguin, más unos cuantos de la Ciudad de México, cinco para
ser más precisos.
762

En el citado diario del Colegio de Seguin aparecen nombres de
hermanos escolásticos (seminaristas jesuitas) que habían llegado allí
seguramente para reforzar la enseñanza de ciencias e idiomas,
particularmente, pero de muchos de los cuales no sabemos su procedencia y
provincia eclesiástica. V.gr.: los Ese. Melmoe (teólogo de Iowa), Donnely
(Lavaca) Duzi, T. Moczygemba y Seully. En cambio sabemos que los PP. F.
Garesche, F. McLoughlin y E. O'Sullivan, colaboraban en la Casa o el
Colegio de Seguin. Igualmente, poco o nada nada sabemos, en su relación
con el Colegio, acerca de los PP., Ese. o Coadj. jesuitas, del clero secular o
del clero regular: Stephen E. Buffard (Galveston), Crowly, Tbomas
Hardwood, Hurbugh, Keley (sacerdote irlandés), Thomas Major (Kentucky),
Juan O'Brien, Shea (ayudante del P. Foresten Lavaca) ...
También de este tiempo y en el Colegio de Seguin, figuran como
colaboradores los HH. Coadjutores Carlos Blurne y José Amorena, este
último quien realizó el extenso catálogo de la Biblioteca Arrillaga que aún
se conserva en México. 14
¿Qué hacía este alumnado durante una jornada ordinaria? Levantarse
a las cinco y media de la mañana, asearse, ir a misa y oraciones, desayunar,
atender a sus clases matutinas y vespertinas, comer en silencio escuchando
alguna lectura edificante o instructiva, hacer el estudio largo, practicar algún
deporte, merendar (medio pan o alguna fruta), rezar el rosario en común,
cenar, ir a últimas oraciones a la capilla y acostarse temprano.
Y, ¿en qué consisitían los pasatiempos? En hacer y elevar cometas y
globos; en jugar dominó o croquet· en hacer trucos. En tocar instrumentos
musicales, ensayar en el orfeón o ir de paseo a fincas campestres aledañas o
bañarse en el río. En comer "muchas sandías". En ir de cacería menor...
Vida ordenada y sencilla, pues. Templar el cuerpo y el alma. Ejercitar
la inteligencia. Muy ocasionalmente, realizar algún festejo especial o recibir
alguna visita importante, como al Padre Visitador o al obispo Verea.
Efectuar las disputas públicas en ciencias; llevar a cabo los exámenes
ordinarios y públicos, más las clásicas distribuciones de premios.
Disfrutar de ciertos asuetos por fiestas religiosas en los que se daba
"comida de primera clase'' (la que consisitía en "un plato más, vino,
bizcocho y café"). Descansar en jueves y trabajar en sábado. Cantar el Veni
Creator... , el Ave Maris Stella y las Vísperas Sole!T\.nes en domingo. En eso
consistía la jornada, que se volvía forma de vida y hábito a fuerza de repetir
.
. 1es. 15
1os mismos
actos y ntua

763

�Regreso a México y fin del colegio

enc~u:iaron sus p~os hacia la frontera, cruzaron de nuevo el Río Bravo, y
se dmgteron a Salt11lo y a otras ciudades del país.
_

En mal año se había establecido el Colegio de Nuestra Señora de
Guadalupe, en Seguin, Texas. ¿Por qué? Porque en ese preciso 1876, a
finales del mismo, triunfaba finalménte el general Porfirio Díaz con el Plan
de la Noria lanzado cinco años atrás, echando a Sebastián Lerdo de Tejada a
territorio norteamericano, como exiliado político. 16
Las cosas irían mejorando en México. Se· iniciaba, con el ascenso de
Porfirio Díaz al poder, un régimen de mayor tolerancia hacia la Iglesia
Católica. Desde Texas, el padre Visitador empezaba a mover a sus soldados
espirituales hacia la ansiada Patria Mexicana. Aún no podía hacerlo
abiertamente, pues se mantenían voces adversas al retomó de los religiosos
de sotana negra, pero se inició un tránsito discreto pero efectivo de Texas a
México.

Parajunjo de 1880, distribución de premios y fecha en que se anunció
el cierre del Colegio de Seguin, "la suerte estaba echada": se podía y se
debía regresar a México. Nadie seguiría la obra jesuita de Seguin,
seguramente por falta de más personal calificado y porque el modelo
educativo no era fácil de implementar sin un 'colchón' económico que
mitigara el déficit que estaba a la vista y asegurara la futura tarea. La Iglesia
Católica de San Antonio, por otra parte, sufría de por sí su propia
problemática, la que mucho tenía que ver con escasez de vocaciones y un
más activo laicado que contribuyera a hacer presente. e~ catolicismo de
manera más firme y contundente.
La verdad es que dos años antes ya se había iniciado este retomo.
Gracias a la invitación del obispo de Linares, monseñor Francisco de Paula
Verea, quien demandaba la presencia de los jesuitas mexicanos en la ciudad
de Saltillo, capital de Coahuila, el padre Visitador había enviado a los
precursores de lo que muy pronto sería el Colegio de San Juan
Nepomuceno, prestigiada institución educativa que funcionaría de 1878 a
1914, fungiendo dualmente en sus inicios como colegio de internos y
externos, a la vez que como noviciado de la Provincia Mexicana, junto con
el de San Simón.
Estos precursores a Saltillo fueron los padres Ignacio Velasco (quien
se convertiría en primer Rector de San Juan y en 1882 sería preconizado
obispo de Pasto, Colombia) y Francisco Barragán (paisano del anterior); el
escolar Alberto Cuscó (catalán) y el hermano coadjutor Manuel . Martínez
(mexicano, originario de Puebla).
Así que, en cuanto terminaron los cursos del año escolar 1879-1880
en Seguin, profesores y hermanos (tanto escolásticos como coadjutores)
764

Escribe el padre Decorme:
No quedó en Tejas .. sino el P. Luis Morandi con el oficio. de párroco
de lof pueblecitosde Santiago y de San Marcos hasta fines de 1884, en que
logro vender la casa y abandonar esta misión verdaderamente desgraciada
para los Jesuítas mexicanos. 17

Conclusión

. Cerramos así este capítulo de la azarosa etapa de la Provincia
Mexicana de la Compañía de Jesús, de los años 1873 a 1880, la mayor parte
de la cual se desarrolla en Texas, en esta región de Bexar-Guadalupe.
¡Cuántos sacrificios hubieron de pasar los jesuit'¾s mexicanos a causa
de estas Leyes de Reforma! ¡Cuánto terreno perdido, en lo que a
evangelización y difusión de la fe se refiere!
Reconocer los vestigios de la Casa provisional de San Antonio·
loca~zar_ lo que queda de este Colegio de Nuestra Señora de Guadalupe, e~
Segum; intentar rastrear y realizar fichas biográficas de estos alumnos, a
través de sus descendientes; acudir a los archivos eclesiásticos y civiles de la
época a fin de 'cruzar' la información; integrar la correspondencia particular
que tenga que ver con el asunto ... puede ser tarea interesante para quien ama
el pasado y va tras sus huellas.
Finalment~, c~mo hem~s. expresado a lo largo de este trabajo, el
retomo de los Jesuitas a Mex1co hasta su actual consolidación, no se
expli~ía sin este fundamental c~pítulo de la vida congregacional y
e?ucat1va de la orden de San lgnac10, la que por ;-,pacio de poco más de
siete años -tres en San Antonio y cuatro en Seguin- tuvo en el Estado de
Texas de la Unión Americana su refugio y estancia provisional.

Notas bibliog~áficas

Charles Hale, en su articulo "Los mitos políticos de la nación mexicana: el
liberalismo y la revolución", explica: "La primera época de consenso ideológico
comenzó con el triunfo de la causa liberal en l 867. La derrota de Maximiliano del
partido conservador y del ejército francés en manos de Benito Juárez reivindi~ó la
Constitución de 1857, las leyes de reforma y el gobierno republicano. Con el triunfo
1

765

�del liberalismo, en palabras de Juárez, la nación habia ganado su segunda
independencia" (Cfr _- Historia Mexicana , Vol. XL VI, Abril-Junio 1997, Núm. 184,
El Colegio de México, México, pp. 821-822 et seq. ).
2Joseph

H. Schlannan, en México, tierra de volcanes , Tr. ,de Carlos de Maria y
Campos, Decimoquinta edición, Editorial Porrúa, México, 1993, pp. 303-305 y 325.
No han faltado quienes han acusado a la Iglesia de México de todos los di~turbios y
levantamientos que sucedieron de 1821 a 1850. Josefina Zoraida Vázquez coincide
con Luis G. Cuevas en que esta acusación es infundada; y refiriéndose
concretamente a este momento histórico, escribe: "Un análisis de la documentación
referente a los críticos aí'los de 1833-1834 -durante los cuales la Iglesia protestó por
los decretos que la afectaban- resulta útil para ponderar su actuación y desmentir que
hubiera azuzado la protesta popular contra el régimen de Gómez Farías". En
"Federalismo, reconocimien~o e Iglesia", ponencia presentada en el "I Coloquio de
Historia de la Iglesia en el Siglo XIX". Ver: Historia de la Iglesia en el siglo XIX,
Manuel Ramos Medina (Comp.), Centro de Estudios de Historia de México
Condumex-EI Colegio de México-El Colegio de Michoacán-UAM-Iztapalapa,
México, 1998, pp. 93-94 .
3Jan Bazant hace referencia a lo sucedido en julio de 1859 y señala : "Las leyes que
afectaban las posesiones de la Iglesia fueron decretadas días después, las que
detenninaban la separación de la iglesia y el estado, hacia finales de mes. Estas
llegaron a conocerse como las leyes de Reforma" (Breve historia de México. De
Hidalgo a Cárdenas, 1805-1940 , Diálogo Abierto 34, Segunda edición, Ediciones
Coyoacán, México, 1995, p. 75). Por su parte, la historiadóra Valentina Torres
Septién, refiriéndose a este periodo de la vida nacional, advierte: "Lo que queda
claro es la intención de limitar la acción de la Iglesia católica no sólo en la
educación, sino en otros campos de la vida del país. El deseo de transformar una
sociedad corporativista en una sociedad compuesta por individuos, cuya lealtad
primaria era hacia el Estado, se trataba de lograr mediante estas acciones legislativas
tendientes a destruir el poder económico de la Iglesia ...". En la educación privada
en México, /903-1976, Centro de Estudios Históricos, El 'Colegio de MéxicoUniversidad fberoam ericana, México, 1997, p. 31 .
4

8azant, op. cit., p. 89.

5José

Gutiérrez Casillas, en Jesuitas en México durante el sig{o XIX, Col. Biblioteca
Porrúa 52, Segunda edición Editorial Porrúa, México, 1990, p, 204.

Gerard Decorme, en eJ capitulo VJII titulado "El destierro y sus tristes
consecuencias, 1874-1878", en Historia de la Compañía de Jesús en la República
Mex"icana durante el siglo XJX, Tomo 11, Tip. · El Regional, ·Guadalajara, 1914, p.
323.
6

7Decorme,

op. cit., ibid.

~Agrega Gutiérrez Casillas: "Los estudios carecían de los elementos indispensables
para su formación . Los pocos bienes de la Provincia no alcanzaban para alimentar
tanto inquilino. La casa alquilada era insuficiente; los alrededores, miserables y
despoblados" . Op. cit., p. 212 .
766

9

lbid , pp. 212 y 413-414. Hay que señalar que esta permisión para alejarse de
Seguin incluía no sólo a los de otras Provincias de la Compaftía sino a los de la
~isma Provincia Mexicana. Para mencionar a los que llegaron a Seguin, por ese
tiempo y después, de la Provincia de Castilla estarían el P. Jerónimo Aguirre y el
Hno. Coadj. Emilio Guerrero. De la Provincia de Nueva York eran el Ese. Rodolfo
Dewey, el P. Francisco McLaughlin y el P. Miguel Mulry. Los P.P. F_e.d_e.rico
Garesche y Edmundo O'Sullivan correspondían a la Provincia de Missourí. Y el P.
Nicolás Serra pertenecía a la Provincia de Aragón.
IOlbid. , p. 214.

''oecorme, p. 337.
12

Folleto de cuátro páginas, impreso en castellano y en inglés (de este último no
hemos podido localizar un ejemplar) , el que se titula: " rospecto del Colegio de
Guadalupe, Condado de
ldem, en Seguin, Texas, Estados-Unidos. Guadalupe
College. A.G. Rivas, S.J. Director", s/f. Debe ser de 1&amp;76, que es cuando se abre
el Colegio.
'
13 D~ario

del Colegio de Seguin, manuscrito de 58 páginas en formato pequeño, sin
paginar, documento resguardado en el Archivo Histórico de la Provincia Mexicana
de la Compañía de Jesús, Legajo XXXII, 1-A.
14

Gutiérrez Casillas, p. 283 .

15Todo

lo relativo a este punto se localiza en el anteriormente citado documento
manuscrito, passim.
16

"Si Juárez apenas había ganado la reelección de 1871 , no era lógico esperar que el
mucho menos popular Lerdo fuera reelegido para el puesto. Así, cuando Díaz hizo
su tercer intento para llegar a la posición más exaltada a principios de 1876, el apoyo
de Lerdo se desintegró y la revuelta militar triunfó antes de fin de año. Lerdo se fue a
\ los Estados Unidos, abandonando el campo a su rival", escribe Bazant. Páginas más
adelante, agrega el mismo historiador que el l 5 de enero de 1877, Díaz promete que
"la religión católica no sería persegu ida ... ". Op. cit., pp. 89 y 92.
17Un acontecimiento triste, que se suma a este final , había sido dos años antes la
muerte del padre Luis Pinell i, párroco de Piedras Negras, en noviembre de 1878 el
mismísimo Día de Finados. Fue víctima de una pulmon ía fulminante y su cue~o
quedó enterrado bajo el altar de la parroquia de Eagle Pass, Texas. Cfr.: Gutiérrez
Casillas, op. cit., p. 226. En cuanto a los números finales del Colegio de N. S. de
Guadalupe, éstos no podrían ser más desastrosos. En carta manuscrita del 30 de julio
de 1880 dirigida por el P. Santiago Larracoechea al P. Artola, quien se encontraba
por esos días en Tepotzotlán, el primero informaba que el balance del año escolar
1879-1880 era de $6,564 pesos de gastos frente a $4,967 de ingresos, déficit de
$1,597 pesos que lograba disminuirse gracias a $962 pesos3por concepto de misas y
ministerios, quedando $400 pesos en caja y $600 por cobrar, con lo que el déficit
contable ascendía a $2,500 pesos. En Legajo XXXIl-1-A del Archivo Histórico de la
Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús.
767

�LOS PROBLEMAS POLmcos INDIANOS,
EL HUMANISMO POLITICO Y LA AUTORIDAD IMPERIAL

Horst Pietschmann
_Universidad de Hamburg
Las Indias, Islas y Tierras Firmes descubiertas por Colón, su naturaleza,
hombres, animales, plantas etc. despertaron desde el principio eJ interés y la
curiosidad de los humanistas, como lo demuestra él caso de Pedro Mártir de
Anglería. Este interés humanista variaba, por supuesto, tanto en la intensidad
como en los aspectos de las realidades extrañas y nuevas percibidas. La
proliferación del interés de la alta nobleza en tener pruebas de lo que se
consideraban testimonios de las « novedades » indianas -« novedades »
consideradas exóticas y raras- en las cámaras de « mirabilia », que
acostumbraba mantener la alta nobleza de aquel entonces, es otro testimonio
de la atención que hace despertar el hallazgo de un mundo, muy pronto
identificado como « novus » 1• Naturalmente humanismo y alta nobleza son
ámbitos sociales distintos, pero les une en muchos casos el interés común por
las nuevas « ciencias » y sus debates sobre la naturaleza, el ser humano, su
organización social, su historia y sus expresiones culturales en el cánon de
las ciencias que tanto se discuten en esta época del Renacimiento, que vió,
además, surgir y afirmarse no sólo el papel del individuo sino también la
disolución de formas tradicionales de sociabilidad y organización social, de
religiosidad, pensamiento y comportamiento2• Desde luego, todos estos
procesos contribuyeron a la división de opiniones y pareceres y causaron
preocupación a los gobernantes que sentían responsabilidad y se preocuparon
por su papel de tales. Por primera vez este tipo de interés y estos debates
trascendieron el ambito de las escuelas teológicas y filosóficas en amplia
medida.
El impacto no sólo de la novedad "América" sino de las "novedades"
que se daban en el interior de Europa excitaban enormemente las mentes de
la gente tanto común, noble o eclesiástica, como culta o más o menos
ignorante ya antes de la reforma luterana. Rebeliones y riñas no declaradas se
pueden observar desde la segunda mitad del siglo XV. Predicadores hasta las
esferas más altas del clero denunciaban tanto la corrupción de la iglesia como
de la sociedad y profetizaban el fin del mundo o el advenimiento del
Milenio3• Por todas partes se vieron cometas y otros signos raros en el cielo
que inducían a laicos y a sacerdotes a predicar contra la cumbre de la iglesia
y su corrupción, pidiendo la reforma de la iglesia__y profetizando el fin del
mundo etc. 4
•

769

�Voces más políticas y pragmáticas, siguiendo a la tradición del siglo
anterior, pidieron un nuevo concilio para remedio de todo. La agitación era
tal en el primer decenio del siglo XVI que Luis XIJ logró que se reuniera en
1512 un conciliábulo scismático bajo la presidencia del cardenal Carvajal,
castellano, de manera que el papa Julio II se vió constreñido a la convocación
deJ V Concilio Laterano que deliberó hasta 1517, gobernando ya el papa
Medici León X.., quien a lo menos más que su predecesor adoptaba la idea
de una reforma eclesiástica. El Concilio sólo fué concurrido por una parte de
las provincias eclesiásticas europeas. Especialmente los otlispos del Imperio ·
faltaban mayoritariamente y la concurrencia de las regiories al norte de los
Alpes en general estaba muy escasa, a pesar de q~e el emperador
Maximiliano apoyaba la idea del Concilio al igual que el rey francés. Había,
en cambio, muchos representantes italianos y espafíoles. Por estas
circunstancias no se ha prestado mucha atención al ,Quinto Concilio
Laterano, que coincidió con el estallido de la reforma l4~erana y remedió
muy poco, si acaso algo, de lo que Lutero denunció en su~ famosas tesis. En
lo que concierne la disciplina del clero especialmente de1 clero regular, sin
embargo, el concilio dictó reglas y disposiciones más estrictas, de manera
que marcaba un hito importante en los intentos de disciplinamiento del clero,
entre las reformas eclesiásticas, como se habían impuesto más y más en la
España de los Reyes Católicos al promoverse por ejemplo el avance de las
corrientes observantes frente a las conventuales dentro de las órdenes
mendicantes, y el climax de este movimiento, marcado por el Concilio de
Trento a mediados del siglo XVI. 5
·
Este movimiento fué impulsado también mucho por corrientes distintas
del humanismo en Europa, que no sólo propugnaba a varios niveles y en
múltiples formas directa- o indirectamente la reforma de la iglesia, sino
promovió bastante también la formación intelectual, el estudio y la lectura a
lo menos entre la población urbana medianamente acomodada, sirviéndose
del nu·evo medio de difusión que era la imprenta 6 . Como es sabido el
humanismo tenía ya muy temprano un sentimiento de la novedad de lo que
promovía y se autodeclaró prácticamente como el moviento innovador por
excelencia al introducir para la época precedente el cqpcepto de ' Edad
Media" y "medieval". Aparte del nuevo interés filológico-anticuario el
humanismo cultivó y difundió muchas ideas en toda una variedad de campos:
teología, pedagogía, filosofía, historia· natural, derecho, matemáticas,
medicina, política, ética, economía, guerra 7 etc., de manera que detrás del
milenarismo y profetismo exaltado mencionado con anterioridad se
encontraba también una corriente más sólida de estudio y, al mismo tiempo,
de pensamiento autónomo, individualista, que cultivaba todos los temas que
preocupaban a las nuevas élites letradas en las ciudades, que, a su vez
planteaban muchos interrogantes a la iglesia como institU&lt;~ión y al clero en lo
individual, poco preparados a responder a las nuevas inquietudes. Con la
770

lectura más difundida, la imprenta produciendo libr d
,
.. .
hasta teológico y finalmente las b'bl' .
os e caracter rehg1oso y
torno al significado de párrafos lde1a: impresas au_mentaban los debates en
debates que no se silenciaban con
a s_a~ta escr:1tura hasta entre laicos,
.crítica filológica como la que b:~só e~1c1ones de la biblia basadas en la
Cisneross. Quizás más en el h pu ~c
rals~o o la promovió el cardenal
.
umarnsmo a norte de I Al
zonas c1rcunmediterráneas del mund
. t'
.
os p,es que en las
ética y de moral tal V"'Z por se
, o cns tano importaban problemas de
.
'
"'
r mas novedoso el fi ·
d 1 . .
comercial 9 con sus anexos de I b
.
. enomeno e capitalismo
letras de ca~bio etc en un mu.ndª anca mtemac1onal, del crédito en base a
·
o aun muy " · f ,,
· •
·
motivo la crítica a la curia romana y al
d go i~o y trad1c1onal. Por este
,
papa o tema un eco muy fi rt ta
mas que no se comprendían las impl. .
,.
ue e, nto
papa~o y de sus estados seculares. rv:~eª:~:e;/~~~~cas d; la actuación ?el
quena moralizar no sólo al cler
.
.}ª un avonarola, quien
también frente a .una poblaciónº'u~~:o a la _po~l_ac1on en general, fracasaba
identidad ,o en la Europa más nort - na mas a1c~ y de fuerte espíritu de
surgían ref~rmadores como Calvinoe~ ape~~s tstallada ¡~ reforma luterana
que nada querían moralizar en térmi~osw~~;ti1~n os ~nabaptrsta_s, etc. que más
pa~a empezar a realizar el reino de Cristo a os a l_a poblac1on en general,
a01vel de las comunidades urbanas E ta y en :a tierra, y, por lo general,
~ menos, 1530 en la fase inicial de ~o
!º~/e:~:~~• entre 1500 _Y,_ más
tiempos bajo el concepto de "di'sc P1mam1ento
.
.
. 11 ado
social"
, en1 los
d ult1mos
conceptos "confesionalizacio'n" y "terrr'tona
. 1rzac1on'.
. .,
, vmcu a o con los

;i:•

Generalm~nte la historiografia especializada man .
,
menos desde la segunda mitad del siglo XVI
.d eJa el concepto mas o
d
, cuan o tanto del lado t T
c_omo e parte de los protestantes se impone la "Kirchenzucht"12
? ico
tiempo,
se
había
generalizado
ma·s
I
Y,
a
mismo
,
.
o menos o que sol' d
•
ab~olut1~mo" o también "despotismo" a nivel d 1
. ia enommarse
decir a 01vel del nuevo fenómeno surgido a loe I as au!o~1dades ~e~lares, es
"estado" o 'estado moderno". Aquí est
ti argo e Renac1m1ento: el
tradicional que en determinadas épocas ::doesc, la1rn_a!me,nte, frente al concepto
·
.
o me uso como el fe ó
dommante
a partir de entonces hasta el final del
.
, . n meno
cronología que se ha mencionado al c .
d antiguo reg1men. La
om1enzo e este párrafi
h
bl .
esta ec1~0, por cierto, mayoritariamente sin tomar et1 cuenta el caso o se - a
Hemos visto que determinados postulados del h
.
. espanol.
político delante de la iglesia se realizaron en E u~an1smo evidentemente
Reyes Católicos con el apoyo decidido de los spanrta yad eln época de los
.
.
reso es e poder
1
especia 1mente el d1sciplinamiento del clero regul
secu ar,
I
época de ambos Reyes hemos visto el Quinto
~/ecu ar. Al ~n~I ~e la
propósitos similares. Podemos concluir que esta ri~110 ~~erano insistir en
dos primeras décadas del siglo XVI se vent'I' p ' emat1ca_ que ya en las
1 o en partes amplias d E
ya sea en los postulados humanistas, ya en la políf
, .
e uropa,
planteado también al joven Carlos de G t
!ca practt~a , se le habrá
an e, qmen no solo recibió una

¡°ª

c:O

771

�educación en la tradición renacentista borgofiona, sino quien estaba en
contacto con Erasmo, al cual pagaba una pensión, quien tenía un preceptor
humanista de la talla de Adriano de Utrecht, posteriormente papa, y quien
tenía consejeros españoles en su corte que le deben de haber informado sobre
los acontecimientos en la Península·. De manera que con cierta seguridad se
p4ede decir que al joven príncipe la problemática de imponer disciplina a
vasallos, fieles, clérigos, frailes etc. no debe haber sido ajena, tanto más que
en persona se sometía a una forma de disciplina rigurosa ideada para reyes,
como por ejemplo comer sólo, para no hablar de la etiqueta cortesana que
impuso y el reclamar el tratamiento de Majestad", hasta entonces reservado
a Dios sólo.
Sus predecesores ya se vieron enfrentados ~n la Península, en Italia y
en América con la problemática, que les preocupaba tanto que se decidieron
a adoptar una medida extremadamente drástica como la 'expulsión de los
judíos, sabiendo que ésto significaba una pérdida demográfica, económica
etc. grave. También en los inicios de la expansión en América tuvieron que
intervenir de forma enérgica para imponer disciplina y el ,órden al separar a
Cristóbal Colón de sus cargos y enviando al comendador icolás de Ovando
como gobernador. Puede considerarse como esfuerzo disciplinador también
la orden generalizada que se da a conquistadores a que funden ciudades para
establecerse en ellas, ciudades en las cuales debían d~ vivir todos los
europeos que emigraban a América .. Junto con aspectos militares esta
medida intentó evidentemente generalizar el control social interno que se
ejerce en sociedades urbanizadas, evitando que la dispersión produzca
fenómenos de "deculturación" al mezclarse europeos e indígenas, como
efectivamente se pueden observar en toda la expansión europea, así, por
ejemplo, en La Española inmediatamente después de la destitución de Colón
y hasta la llegada de Ovando, o más tarde entre los franceses en el Canadá
en donde la corona no insistió tan estrictamente en la concentración de los
colonos en ciudades de nueva fundación - una "deculturación" que la
historiografía moderna, por cierto, interpreta con razón como el surgimiento
de una identidad cultural nueva, pero que no estaba bien vista entre los
gobernantes de la época, que tenían sus experiencias con elementos de la
población que se pasaban del mundo musulmán al cristiano o veceversa.
Hasta el fingirse nobles algunos colonos en la Española preocupaba a la reina
Isabel y provocó una orden terminante que manda que personas que por su
calidad tenían que ganarse la vida por el trabajo de sus manos en estos reinos,
debían de seguir practicándolo también en América 13 • De manera el imponer
disciplina a los emigrantes era desde el principio un aspecto importante en la
política de los reyes, a tal punto que ya Fernando e Isabel comenzaron a
legislar en contra de la emigración de cristianos nuevos, gitanos y otros
elementos demográficos residentes en la Península que se-consideraron poco
fiables tanto en lo religioso como en lo civil. La historiografía americanista
772

"
ha prestado poca atención a estos fenómeno5, insi&lt;:tiendo mucho más, en
cambio,a resaltar e interpretar las medidas dirigidas a convertir a los indios al
cristianismo. Sin embargo esta temprana legislación es una prueba para el
hecho que desde muy temprano América sirvió de válvula de escape para
elementos sociales poco a gusto en la Península.
. Invirt!endo esta perspectiva también se podría decir que cµalquier
medida de imponer una determinada disciplina social implicaba formas más
o me~os s:veras de rep.resión. En suma, podemos decir también, que
América fue un laboratono en el cual se reflejan, incluso quizás con más
claridad que en cualquier otra parte europea, distintas tendencias
renacentistas, h~~anistas, sociales y políticas de la época puesto que
lle~aban a Amenca representantes de casi todos los grupos sociales y
reg1onal~s y hasta al~nos extranjeros, especialmente italianos, pero siempre
en un numero suficientemente pequeño para que el historiador lo puede
enfocar y, gracias a las mismas inovaciones de la época, también lo
suficientemente bien documentado para permitir su reconstrucción. El
problema principal en las últimas décadas, sin e~bargo, ha sido que se
p~odu~o una separación bastante rígida entre historiadores que investigaron la
h1stona de España y/o de sus regiones por un lado y americanistas po el
otro, que en medida creciente se despreocuparon del impacto de los
acontecimientos peninsulares en la incipiente historia colonial americana ..
Desde la primera Guerra Mundial la historiografía, tradicionalmente
más bien orientada hacia los problemas religiosos de la época, empezó a
interesarse por la formación del « estado moderno» como una de las
noved~des que empezaba a articularse a lo largo del siglo XVI y
postenormente. En este contexto se destacó por regla general el impacto del
derecho romano . el surgimiento de la burocracia moderna, que basaba su
actuación sobre papel y escritura, y la transformación de los reyes, desde la
época medieval responsables de la justicia y de paz y guerra, en gobernantes
de tipo moderno que dictaban reglas y normas para los aspectos más variados
de la vida cotidiana a través de sus burocracias ; reyes además, que reinaban
cada vez más no sólo sobre hombres, sino sobre hombres que vivían en un
territorio determinado que demarcaba la extensión geográfica Je la autoridad
regia o sea de de su dominio 14. Este proceso desde hace algunos años•se ha
empezado a llamar "territorialización'. El antiguo concepto bajomedieval del
estado expresado en la noción 'rey y reino reunido en cortes", -que
simbolizaba la bipolaridad entre el rey y la totalidad de sus vasallos y estaba
aun tan difundido en los reinos hispánicos a comienzos del reinado ele Carlos
V que las Comunidades aun la invocaban sin vacilar-, estaba en vías de ser
sustituido por el concepto del "monarca" propiamente dicho, es decir p9r el
príncipe que se elevaba por encima de la totalidad de sus vasallos que vivían
en el territorio sobre el cual gobernaba. Al mismo tiempo el término
773

�''vasallo" paulatinamente es sustituido por el de "súbdito", aunq~e todavía
por mucho tiempo ambos términos aparecerán paralelamente e mcluso de
.
documen tois .
forma yuxtapuesta en un mismo
La historia de las ideas destacó en un sinnúmero de publicaciones el
impacto de las corrientes intelectuales en este proceso de la forrna.c~ón del
'' estado moderno", resaltando según los intereses científi,cos predom1~antes
los aspectos más variados. Pero ya pronto se encontraban a~tore~ persp1ca~es
en esta línea de investigación que se daban cuenta que el mteres hum?11_1sta
por las facultades fisicas e intelectuales del hombre, su ~aruraleza, su ammo
y su historia16 influía también en los gobernantes :
•.

(( Es, pues, necesario para el gobernante y se da por descontado que es posible de
conseguir, dado el desarrollo que la ciencia ha alcanzado, conocer en sus
variedades los temperamentos humanos, para explicarse sus caracteres y penetrar
los resortes de sus movimientos. Sobre ello se puede actuar, prpvocand~ la refor1:1_a
de los mismos, al modificar los factores que influyen en esa diferenc1ac1on
psicológica básica. El político del Renacimiento está dispuesto a reco~o~er la
intervención de elementos naturales, fisiológicos, conforme a_lo que los medicas le
dicen, y elementos culturales, educativos, en los que moralistas y psicólogos h~~en
hincapié. En cualquier caso, a nosotros lo que nos in~eresa es pomprobar la basrca
condición de manipulabilidad que con ello adquieren, ante la '!'ente de, un
renacentista, el ser del hombre, la sociedad, el mundo. En consecuencia, el caracter
de instrumento manejable que el Estado, creación humana, tiene, relacionado, de
una parte, con todo el sistema de legalidad de la Natu~aleza, ~ de otra,. con '?do el
conjunto de circunstancialidad de la Historia, cuyas diferenc10s y part/culandades
,.¡7
son también, en cierto mo do, ley natural.

El texto citado de Maraval I demuestra que a principios de los años 1970
empieza a apreciarse una nueva línea de pensamiento sobre la historia de los
orígenes del fenómeno del estado que hasta hace relativamente poco se llamó
la aparición del " estado mo~erno", o s_ea _la_de inte~pret!r
~c~ivid~d de
gobierno como intento de imponer d1sc1p~ma . social. , D1sc1plmam1ento
social" viene a ser, y ya no sólo dentro de la h1stonografia alemana, desde los
años 1980 uno de los paradigmas centrales de fa historiografia sobre 1~ ~dad
moderna, que se va analizando en sus distintas facetas~ _s~cular relig1o~a,
mixta, iniciado por el estado para realizar sus fines o ,~x1g1do -~º~, amplios
sectores de la sociedad a los gobernantes por la corrupc1on de las
cosrumbres o el rompimiento de la unidad ¡eligiosa etc. etc. No es posible en
este contexto de perseguir en &lt;letal le el trayect~ de los d_ebates
historiográficos sobre la problemática. Lo que si conv,~ene es precisar la
diferencia de este nuevo concepto frente a los antiguos de « estado
moderno » y « absolutismo &gt;&gt;. Estas son fundamentalment~ dos : mien~ras los
conceptos anteriores representaban una « óptica desde ar:riba », es decir la de
los gobernantes y de su aparato gubernativo, respectivamente de su forma de
gobernar el concepto de « disciplinamiento social » incluye ambas

!ª

774

perspectivas, la de los gobernantes y la de los afectados, es decir 1~ sociedad
o la historia « desde abajo» también, ya que la sociedad por su dirigentes e
incluso frecuentemente por la mayoría de sus compunentes hasta exigió la
imposición de disciplina por parte de las autoridades ; en segundo lugar el
nuevo concepto integra por completo las dos esferas casi siempre muy
vinculadas una con otra, es decir la secular de los gobernantes y la religiosa
de los eclesiásticos de las distintas « confesiones cristianas», que desde la
aceptación del « cuius regio eius religio » a mediados del siglo XVI
-ténnfoo que por otra parte señala muy bien también la vinculación del
concepto de territorialización con la del poder del príncipe- a más tardar son
factores decisivos de la política disciplinadora. De aquí se entiende también
fácilmente el porque del tercer concepto, vinculado con los dos anteriores o
sea el que se ha llamado « confesionalización" 18.
Estarnos pues, delante de tres conceptos derivados del alemán y muy
vinculados entre sí : "Sozialdisziplinierung", "Territorialisierung " y
"Konfessionalisierung ". Aunque la historiografia alemana, que yo sepa, no
ha hecho esfuerzos serios de generalizar estos co¡iceptos para la época
moderna en Europa, aparece cada vez más que estos conceptos, manejados
con cierta flexibilidad podrían ser conceptos "unificadores" para la historia
moderna europea, porque pueden superar la antigua división entre "reforma"
y "contrareforma", catolicismo y protestantismo, y los antiguos debates sobre
el "estado moderno" en sus vertientes católicas 'y protestantes etc. Lo
unificador consiste precisamente en el hecho que la práctica política, social y
religiosa se asemejaba de tal manera en las zonas controladas por las distintas
confesiones cristianas que, por ejemplo, entre la "Ktrchenzucht " protestante
y la disciplina religiosa católica había pocas diferencias en cuanto a sus
efectos y frecuentemente también en cuanto a los . métodos de imponerla.
Aunque las autoridades que imponen la discipJina sean diferentes y
parcialmente también los métodos, el resultado "sd&gt;'cial" es casi siempre el
mismo, a lo menos en los comienzos: una fuerte cohesión social, religiosa
etc. interna lograda mediante castigos para disidentes; al mismo tiempo las
autoridades religiosas son cada vez más unidas con las seculares, a tal punto
que en determinados caso el brazo secular ayuda en asuntos religiosos y el
religioso en asuntos seglares; y los súbditos se convierten realmente en tales
volviéndose más manejables y abiertos a influencias ejercidas desde arriba;
paralelamente la atractividad de los cargos que ofrecen las autoridades tanto
seglares como religiosas crece a tal punto que el ponerse a su servicio se
convierte frecuentemente en un honor, remunerado con privilegios y
distinciones sociales. Visto de esta forma el proceso histórico desde
comienzos del siglo XVI los tres conceptos permiten evaluar mejor la
interacción entre poderes y grupos sociales seglares por un lado, e ideas,
instituciones y potencias religiosas, por el otro. Al mismo tiempo trasluce de

775

�forma mucho más clara su arraigo en el humanismo de líÍépoca del
Renacimiento.
Hasta dónde estos conceptos caben aplicarse al caso español y
especialmente al de América duránte el reinado de Carlos V? Hemos dicho
que cronológicamente se postulan los desarrollos vinculados con. los tres
conceptos mencionados desde la segunda mitad del siglo XVI en adelante.
Pero qué tiene que ver todo ésto con Carlos V?: uestra hipótesis es que es el
emperador que aun hoy tan frecuentemente especialmente en la tradición
historiográfica alemana, se califica como 'último emperador en la tradición
medieval universalista" , que supuestamente quería establecer la monarquía
universal, influenciado por su canciller Gattinara y las ideas del imperio de
éste quien actuando como un gobernante renacentista y retomando
antecedentes de sus abuelos peninsulares adelanta. ya en la primera mitad del
siglo XVI en sus reinos españoles estos procesos que se vinculan con los tres
conceptos alemanes referidos. Lo que queremos destacar es que Carlos V en
este contexto ibérico no sólo se presenta como uno ' de los gobernantes
renacentistas caracterizados por una parte importante del humanismo político
de la época ha sido ha sido no sólo el decidido predecesor de estos
desarrollos, sino que encontró en la Península ya las bases sentadas para esta
política y que el caso de América quizás es el mejor elemplo para
demostrarlo. Tanto en cuanto al disciplinamiento social como en cuanto a la
confesionalización y la territorialización el emperador promovió jalones en el
desarrollo qu llevaban a España quizás a ser la primera monarquía en
Europa, en la cual largamente se habían impuesto estos procesos que
anteriormente se vinculaban más bien con el reinado de Felipe 11. Hasta en
las posturas personales del emperador se dejan perseguir estas tendencias
,
desde muy temprano.
,
Los inicios de Carlos en sus reinos peninsulares, por cierto, demuestran
a primera vista no sólo muchos aspectos de un príncip.e renacentista, sino
presentan bastantes alusiones al y vínculos con el humanismo político, como
por ejemplo se puede observar en el discurso famoso qu _pronunció el obispo
Mota en nombre de Carlos en las Cortes de La Coruña n 1519 poco antes
de partir para Alemania a coronarse Rey de Romanos y E'tnperador electo en
el cual Carlos se pone en la tradición de los emperadores romanos que desde
España llegaban a dominar el Imperio y sugiere ª ·· los españoles -sus
« súbditos »- que através de él se convertirán en lds protectores de la
cristiandad. Paralelamente se autodenomina en reales provisiones con alusión
a la antigüedad romana « Don Carlos . . . rey de Ca illa, Aragón etc ...
domador de las gentes bárbaras» al hablar de América, intitulación utilizada,
por cierto sólo durante poco tiempo 19 .

776

. . ~arlo~ V como gobernante que destaque por sus medidas de
d1sc1phnam1ento social podría aparecer ~ fJri:Uera vista como una
~xagera~ión bastante grande, sobre todo si se piensa precisamente en la
1~uenc1a de Er~mo y Adriano de Utrecht sobre el joven príncipe y en el
circulo de bumamstas, tanto de filiación flamenca, como italiana y española,
q~e rodeaba al emperador a lo menos en los primeros dos decenios de su
remado. ~on ~odo hay bastantes indicios que indican que al joven César tanto
las_expene~c~as deJ enfrentamiento con Lutero. y del rompimiento de la
unidad religiosa, asj como el levantamiento comunero castellano
const~tuyeron experiencias con tanto impacto sobre su persona que le hacen
r~acc1onar con bastante violencia frente a lfüertades. reales o supuestas de
?1uda~es, frente a heterodoxias religiosas que le acosaron no sólo en el
!~peno al~mán, sino también en la Península con judaizantes y moriscos y
mas tarde incluso con brotes protestantes. Frente a estas tendencias no debe
d~ ~xtrañar el incremento paulatino de la presión de autoridades religiosas y
civiles en favo_r de la ~omogeneidad ideológica, religiosa y social que, al fin
Y al cabo, solo pod1a ponerse en práctica con e] consentimiento del
emperadorº. o hay que olvidar en este contexto que incluso humanistas de
1~ ~11~ de Erasmo le escribían a Carlos V sugiriéndole que imponga tal
d1sc1plma 21 .

~~y fuertes in~icios i?cluso que para Carlos el principio de la
.exaltac10n de su autoridad le importaba más que si las cosas se decidfan de
u~a u otra forma. Tal impresión_~e sac~ a lo menos de ideas expresadas por él
mismo de forma secreta a su huo Felipe, así cuando en las instrucciones de
1548 para el príncipe Felipe escribe, refiriéndose al personal que gobierna en
su nombre sus extensas posesiones :
. "que tengan cuidado de entretener los súbditos en Justicia, policía, y que sean
calificados para el(o, y a la buena gobernación de dichos reinos y Estados, cada uno
según lo que se le encomienda; y demás desto, que tengan continuo cuidado de la
guarda~ seguridad de _e~los. Y vos ternéis gran miramiento que hagan y exerciten
sus of}cws como conviniere, ~ no excedan de sus instrucciones, ni usurpen más
auton~ad de la que se les diere, y que sepan que haciendo al contrario seréis
deserv1do y des~onlento dello, y que no lo sufri;éis, y mandaréis remediar muy de
ve_r~s como quier ?ue sea~. Y aunque no debreis creer las quexas, si algunas se
h1c1eran de los dichos Virreyes o gobernadores no dejaréis d1:. entendellas
informaros de la verdad; porque no haciéndolo sería dar ocasión a que los di h e
.
b
d
fi
,
c os
Virreyes o go erna ores uesen mas absolutos y a los vasallos de desesperarse. ..22

, De estas frases efectivamente se ~ed~~ que al emperador Je importaba
mas_ la forma de gobernar que la apltcac1on de una política precísa, en el
sent!do que _con recon~cer y obedecer a la superioridad del rey/emperador se
pod_1~~ baraJar y suge~1rsele conceptos y medidas políticas muy distintos. La
dec1s1on la adoptana luego en base a informes, consultas y pareceres
777

�elaborados por la burocracia, una opinión que él mi_smo ~xpresaba poco
después del párrafo citado, al hablar de problemas amencanos.
. .
indios sobre lo cual ha habido diversas
. y cuanto al ,:eparllm1ento ~e ~~~mucha; veces y tenido diversos respectos Y
informaciones y avLSos se ha p~allca
d d a Don Antonio de Mendoza como
Pareceres, y últimamente escnpto y ma~ a o ase y enviase el suyo. Como habréis
•
N
E
-apara que se mform
, b.
visorrey en la ueva span
.
·a ara agora y en lo venidero, y sera ien
entendido, la cosa es de muc~a ,mpor;7c1 fnación que en esto hiciéredes, por los
que tengáis gran advertencia en la
de arriba. y ansí, no dexaréis, habida
dichos respectos t~~ados en es~e otro p bien consultar muy bien con hombres de
la dicha informac1on, de examinarla muy 1· ydan las cosas de allá, y que tengan
. . .
. teresados Y que en ien
.
,
muy buen JUICIO no m d uardar
. ' la preeminencia
.
. r eal, y lo que toca al bien comun
principal fin y respecto e g
I
t . ·ento que se hará sea moderado y menos
de las dichas indias, y co~/ sto e repar ,m,
perjudicial que ser pueda.

:/;~lo

b d' . ' n a la autoridad real y deliberación y consejo
Respeto y ~u
mac10
ara ser un buen gobernante son ' pues,
como los dos pn?c1p1os centrales _P d obierno para Carlos y las expresa
condiciones para implementar medidas de gde un tratado de política de la
con tal claridad que pod_ría¡" ser to;a ;~mprendería su postura en acuerdo
época. o sorprendena s1 e ~mpera ?rt
etándola -dicho en ténninos
con la si,tuación legal v1ie~=~ d: ;:icipación política mayor de sus
contemporaneos- como .~na o
re resentación estamental, ya que
súbditos en compar~c1on con la
p ser oídos y consultados, fórmula
prácticamente todos tienen el derecho de do en la legislación indiana del
que efectivamente se encuentra a menu d . hablar de ui1a especie de
em erador. De esta manera hasta se po na .
lítica ues,
de una po
' p
" .mPd.1v1.d ua¡·iza c·10' n" de los derechos. representativos,
24
muy en la línea del humanismo político

-º~

.
., d
nuevo ceremonial al estilo
~~ralelamente la mtro:u:c;~n bu;oc~Ztico peninsular confinna hasta
borgonon en su corte Y su P
. .d d formaba parte de los nuevos
dónde _la puesta e? escena de esta supenon ~an en el arte y la arquitectura
principios de go_b,erno, que hast~ se e;cue;e estos principios habían sido
imperial. Por cierto, m~ch_os e emen os redecesores de Carlos, pero es él
·
t' Felipe U sólo
Practicados ya con antenort dad por los p
d tal manera que postenormen ,
quien. los ~delant~d e los en una for~a arquitectónica y espa~ial,, ~I
necesitaba ue mo e~,
.
convertirse en gobernante mmov1l
emprender la construcc~o~ d~uEs~:1~lriante es en este contexto el estrecho
o, a lo menos, _roe~ movil.
Y . -~
a hacer visible lo sacro del orden
vínculo ~on la 1gles1~ y con la h~e~1g\: ~~ancia del control sobre la iglesia
gubernativo establecido. De ª 1
s conflictos frecuentes con la
mediante el patronato u otras pr~rroga ,vas y Io

ª-

l

autoridad papal que de ahí se denvan.
778

Este vínculo eclesiástico anterior a mediados del siglo XVI contribuyó
con frecuencia a desorientar a los historiadores, especialmente en .lo que se
refiere a Carlos V, porque según la organización admini_strativa, la situación
legal, política etc. movía al emperador a actuar en uno de sus reinos de una
forma, y en otro de otra manera o, incluso, le inducían aparentemente a
pasividad frente a problemas similares. Para poner un ejemplo cabe traer a
comparación la actuación de Carlos en el Impetio, en dónde intentó imponer
órden y disciplina mediante importantes y extensas legislaciones en forma de
varias "Reichspolizeiordnungen"25 • En esta legislación se mand.an observar
reglas muy extensas hasta para la vida cotidiana, la manera de vestir
aspectos sociales, laborales, la justicia etc. etc., y casi cada mandamiento va
acompañado de amenaza de penas para eventuales infractores. Si buscamos
algo similar en la Península no lo encontramos, porque al pare.cer el rey aun
no tenía que legislar en tales asuntos. Mirando más de cerca encontramos que
tales mandamientos y normas se dictaban en parte por los concejos
municipales, en parte por las iglesias metropolitanas, obispados, sínodos
provinciales o concilios provinciales y hasta p9r la inquisición. Esta
diferencia es bastante lógica, puesto que al romperse en el imperio la unidad
religiosa muchas cosas que antes se reglamentaban a lo menos en teoría por
autoridades eclesiásticas y municipales se trataron ahora de forma muy
distinta según la confesión a la cual se había adherida cada región . De ahí
también el esfuerzo imperial de proyectar unas normas uniformes y
coherentes sobre todos los principados y señoríos del imperio. De manera
que el disciplinamiento social, como ya se dijo, se efectuaba en cado uno de
los reinos, principados etc., heredados por Carlos V, de manera diferente,
según la situación « constitucional &gt;&gt; o legal de cada uno. En Castilla hay
relativamente p9co legislación real de tipo disciplinadora, ahí con mucho la
mayor parte se encuentra en los campos eclesiástico y municipal. En
América, en cambio, dónde ni la administración eclesiástica ni la municipal
estaban aun muy desarrolladas, es mucho más numerosa la legislación real de
este tipo que en Castilla. Aunque no se tiene una cuantificación y
comparación sistemática del volumen de la legislación imperial para Castilla
y para las Indias, ni es posible intentarla en el marco de este estudio, no
parece ser aventurado, de sostener que hay mucha más legislación de tipo
general, como ordenanzas e instrucciones, para América que para Castilla
con sólo revisar brevemente el registro de la legislación impresa castellana y
una eolección de documentos pertinente para América26•
·
Por supuesto que esta presión para imponer uha determinada disciplina
social no sólo se ejerce por parte de las autoridades religiosas y civiles, sino
también por grupos influyentes de las élites sociales que ejercían esta
presión en la vida cotidiana de aglomeraciones urbanas,sea de manera
informal, sea de manera legal, como puede observarse en actas de cabildo y
como parece indicarlo la historia de los estatutos de limpieza de sangre27 que
779

�aumentan paralelamente al incremento de la presión gube~amental, p~ro se
imponen frecuentemente por cabildos eclesiásticos o seculares, es decrr por
instituciones más o menos representativas de determinados sectores de la
sociedad. No sólo la "pureza de la fé' y de la "sangre" se convierten en
elementos de presión social, agravados especialmente por lgs mecanismos de
denuncia utilizados en la inquisición, en combinación con los métocjos de
interrogación, el secuestro de bienes y Ja infamia atribuida a los culpados Y
sus familiares, sino el control de la vida intelectual en gene~al aumenta con la
creciente censura de libros e ideas por los tribunales inquisitoriales y el
control gubernamental. Con la publicación del « Index librorum
prohibitorum" a mediados del siglo, y aun gobernando Carlos V esta pres1on
en favor de una ortodoxia religiosa y del pensamiento llega en España a un
apogeo ya en tiempos del emperador, mientras la his_torí~grafia ~o muy
familiarizada con Españ.a suele atribuir este desarrollo mas bien a Fehpe II. Y
su época.
Aumentando la presión en un sistema de tuberías interconectadas, las
leyes físicas postulan o el rompimiento del mismo en su parte más dé~il o la
apertura de válvulas de escape. Lo mismo se puede esperar de un sistema
social bajo múltiples presiones. Como en España no se observ~ el
rompimiento cabe preguntar por las válvulas de escape que se hayan abierto
en tiempos del emperador para grupos sociales que no tóler¡tba~ o ~u ían de
esta presión ideológica en aumento paulatino. En el caso d~ la h1stona de las
ideas hasta la Italia papal podía ser una válvula de escape, ya que en ella, se
alegó, existía "libertad de prensa" como reprochó Las Casas a Ginés de
Sepúlveda cuando éste hizo publicar ahí s~s alegatos _en el debate con_ ~I
dominíco que no había podido editar en Castilla. Pero e_v1dentemente t~~~1en
América podía ser semejante válvula de escape, Junto a los eJerc1tos
españoles que luchaban en medida creciente a lo largo de la Europa,
sumergida en conflictos bélicos religiosos o de oposición frente al
predominio de la dinastía habsburga o de cara al avance turco por m~r y
tierras de los balcanes. El mismo Hernán Cortés demuestra estas alternativas
en su biografia incluso antes del reinado de Carlos, habiendo querido ir con
el Gran Capitán a Italia y no lo pudo poner en práctica por una lesi?n _de su
pierna, se fué luego a América, que por cierto a pesar d~ los yac1m1entos
auríferos en La Española aun no era un lugar muy -atractivo para la
emigración y hasta la Especiería parecía haber movido más a los ánimos
castellanos que la temprana América. Recién la hazaña 'conquistadora del
mismo Cortés entre 1519 y 1521 - justo en los años iniciales del reinado de
Carlos V- contribuía a cambiar la situación y hacer atractivas las nuevas
posesiones americanas.
Aún no disponemos de estudios sistemáticos de este escapismo frente a
la presión política, religiosa ideológica y social creciente, pero hay indicios
780

crecientes desde el comienzo del reinado de Carlos V, que parecen indicar
que América fué elegido efectivamente como una t¡erra de mayor libertad
por muchos españoles que emigraban a las tierras de reciente descubrimiento
Yconquista. Cortés mismo le propuso a Carlos la idea que con más razón que
en A_lemania podía nom_brarse "emperador'~ 8de las ~~erras americanas ganadas
de infieles por medio de las armas , abnendole nuevo horizonte
'civilizador" aJ "domador de las gentes bárbaras"29. Los misioneros
men_dic~nt~s que C?rtés pidió a la corona para empezar la evangelización de
Los md10_s ~han alla e_n plan de "apóstoles" con visiones proféticas de una
nueva cnstiandad meJor que la corrompida en Europa30 . El mismo nombre
que Cortés dió a la tierra por él conquistada: "Nueva España", parecía ser un
programa, porque podía significar tanto "otra España (más)" así como una
"Esp~a. nueva y re~o~a~,ª"· No sabemos aun bien, hasta dónde la conquista
de _Mex~~o, que_ comc1d10 con la derrota de las Comunidades, produjo una
em1grac1on crecida desde la Península, sólo sí que en Jas islas del Caribe gran
parte de los colonos abandonó a sus asentamientos previos para trasladarse a
México.
Si bien ~stos. estudios que vinculan a la historia de España en un
momento preciso e importante de su historia con otro acontecimiento crucial
en América estan aun largamente por hacer, las mismas medidas tomadas por
~¡ emper~dor, tras su regreso de Alemania a la Península, destacan la
1mportanc1a de América en su horizonte político de los años 1522-l 524.
Apenas regresado a Castilla y liquidadas las postrimerías de las
Comunidades con penas para los unos y perdón para los otros, Carlos toma
una serie de medidas muy significativas, que todas pueden considerarse
como enfocados hacia América: nombra al general recientemente electo de la
ór~en dominicana, García de Loaysa, como su confesor, lo promueve a
obispo de ?sma ~ lue~o lo nom~~a Rresidente del Consejo Real y Supremo
de las Indias, de reciente creac1on . El mendicante encumbrado de esta
forma espectacular había sido electo en 1518 en Roma general de los
domínicos como sucesor del Cardenal Tomás de Vio, el famoso Cajetano,
encargado de tratar con los problemas del luteranismo incipiente. La elección
se hizo poco después de la clausura del V Concilio Laterano, del cual ya
hemos hablado. Es poco probable que García de Loaysa, a pesar de que al
parecer no tomó parte en el concilio -como una serie importante de sus
correligionarios- no haya sido enterado muy pormenor de los
aconteci~!entos romanos, de l~s problemas de la iglesia en aquel momento y
de la pol_1~1ca con la cual la ~ur'.a pensaba enfrentarlos. Parece que después de
s~ elecc1on en Ro~a se fue rap1dam~nte a la Pe~ínsula, a la cual. llegó en
v1speras del estallido de las Comumdades, movimiento en el cual vemos
aparecer ocasionalmente monjes mendicantes como actores prominentes 0
co~~ insp!radores intelectuales a la ~or~ de re~a~tar propuestas, proyectos
etc. . Obviamente el emperador considero a Amenca, después de la solución
781

�del problema comunero, como el problema de politica · interior de mayor
preferencia. Parece tan grave que rompe -poco después del un levantamiento
en Castilla que reclamó derechos, usos y costumbres antiguos- precisamente
con el esquema institucional heredado, erigiendo un nuevo organismo
supremo dentro del montaje institucional castellano y pone al frente de esta
&lt;:ntidad no a un personaje de experiencia americana o de filiación h4manista
sino al general de una órden mendicante -arraigada ~n la escolástica y
reformada poco antes en el sentido de la observancia estricta de las reglas de
fundación - que acaba de enterarse en Roma de las medidas de imponer
disciplina al clero, acordadas por el V Concilio LateranQ. Evidentemente se .
habían ido a América muchos de los elementos castellan6s inquietos por uno
u otro motivo que necesitaban de una vigilancia y de un control político y
social más estricto del que la incipiente organización eclesiástica podía
ejercer33 • Hay más que meras sospechas que el mismo conquistador de
México y sus afiliados, que habían dado pruebas de cierta « cercanía
ideológica» a las Comunidades, eran uno de los objetos principales de esta
medida.
El organismo que efectuaba este control en la Península en gran medida
era la Inquisición. Los poderes inquisitoriales, por cierto, se encargaban muy
rápidamente a determinadas personas eclesiásticas o entidades monásticas.
En 1ueva España existía un poder inquisitorial provisional con aprobación
papal desde 1522. Recién en 1532 el obispo Zumárraga fué introducido
formalmente en el oficio de Inquisidor de Nueva E~paña. Ya antes el
dominico Juan de Betanzos, quien temporalmente ostentaba este poder, inició
en 1526/7 una veintena de juicios por blasfemia ópntra otros tantos
conquistadores. Richard Greenleaf, quien mejor estudió tjsta institución en la
incipiente Nueva España, sospecha que la inquisición dolninicana se empleó
como instrumento político contra los afiliados a Herná,p Cortés34 • Siendo
dominicos García de Loaysa al frente del nuevo organismo directivo
metropolitano y en Mexico el inquisidor Betanzos , es de suponer que
Betanzos procedió o por orden de García de Loaysa o a lo menos en
consentimiento con él, si tomamos en cuenta las confidencias mutuas
especiales y las comunicaciones rápidas entre los miembros de una misma
órden monástica. De manera que Hernán Cortés y sus afÜiados eran, como ya
se sospechó, os primeros que se tenían que disciplinar i través de la nueva
entidad administrativa superior. Si este propósito resultó s0lo del interés de la
corona en reducir políticamente a un conquistador exit0so que amenazaba
c,,n elevarse demasiado por encima de su modesto estatus de hidalgo o si
este interés provenía del hecho que Cortés mismo, al 'desprenderse de la
subordinación del gobernador de Cuba, Velázquez, había empleado formas
de justificación que asemejaban demasiado a las de las Comunidades queda
por estudiar más a fondo 35 • En el ca o visto, al parecer, colaboran autoridades
seculares y eclesiásticas, pero éstas últimas a lo menos necesitan de un
782

P~; .

~espald~, ~erte
p8:1e. de _las rimeras para !ograr poco a . poco la
reducc1on o el d1sc1plmam1ento de un conquistador con demasiados
P?deres.Los dominícos, por otra parte, parecían representar corrie.ntes
diferentes como indican los conflictos internos de los miembros de la orden
en América. Algunos de sus miembros parecían moverse más bien en la línea
« pr~fética » que el concilio quiso «reducir». Por otra parte era
prec1s_amente Hemán Cortés quien había pedido am emperador frailes
mendicantes para la evangelización de los indios, rechazando de entrada el
empleo del clero secular para esta empresa36
Los_ pro~esos que la inquisición fulminaba contra blasfemos y pronto
~ontra . JUd~,~~e~, conversos iniciaron también la política de
con_fes1onahzac1on , aunque todavía en la línea tradicional que habían
segu1?0 los reyes católicos, es decir procediendo contra los elementos
marginales de la. f~ católica que parecían seguir practicando ritos y
costumbres no cr1st1anas. Poco a poco, sin embargo el cánon de los
' pecados" persona 1es aumentaba conforme la Inquisición 'se consolidaba y se
empezaba a proceder también contra determinadas ideas que pertenecían a la
ampli~ ~ama d~l ideario cr~stiano37. El hecho de haber impuesto la obligación
de residir en ciudades o villas a los españoles facilitara este aumento de la
presión. Por ?~ra part~ h~y que admitir que la extensión de la tierra y su
~scasa poblac1on contr1bu1a a que este control en Am'érica siempre era menos
mtenso que en la metrópoli y las posibilidades de escape eran mucho más
g~a~des. Pero -~n _los centros coloniales, en donde residían las autorrdades
civiles y ecles1ast1cas, el control y la disciplina se impusieron de tal forma
que elementos disidentes se iban desplazando cada vez más hacia las
perife~ias de la_s posesiones españolas. Así por el ejemplo en el siglo XVII el
profetismo religioso se puede detectar todavía en el área de Guadalajara
Durango, Chiapas u otras regiones periféricas, pero ya muy raras veces en lo¡
centros coloniales. Mientras aun carecemos de investigaciones sistemáticas
de estos problemas ~~lo se p_uede a;anzar, hasta ahora, la hipótesis, que el
proceso de la exp~ns1on espanola fue llevado a cabo lo menos en gran parte,
por_~lemento~ soc1ale~ ~ue se encontraban también huyendo de las presiones
polit1cas, sociales, rel1g1osas que aumentaban en la metrópoli conforme se
1mpon~an los fenómenos mencionados de los nuevos tiempos18 •
Postepormente les seguían emigrantes más interesados en el lucro económico
y el ascenso social, y más dispuestos al acomodo político según pareceJ9_
. La creaci?n del Consejo de Indias es, al mismo tiempo, la primera
medida en la linea de lo que se ha llamado "territorialización". La nueva
entidad_ tiene claramente ~ompetencias supremas para una zona geográfica
d_et~rmmada, ~, la cua_l tiene_ q~e. gobernar y "oir en justicia", es decir
s1rv1endo tamb'.en ?e. tnb_u_nal Jud1c1al ~upremo. A partir de aquel tiempo este
proceso de terntonalizac1on en las Indias progresa rápidamente, primero con
783

�la creación de toda una red de tribunales superiores de justicia que acumulan
determinadas facultades de intervención gubernativa, es decir las
'Audiencias y Chancillerías" americanas 40 . En el caso novohispano se creó
ya en 1527 la primera audiencia y chancillería al frente de la cual se puso con
Nuño de Guzmán un elemento que· bien pronto destacó por sus crueldades y
arbitrariedades, aunque a primera vista parecía tener las cu~lidad s
necesarias oomo para enfrentarse militarmente con Hernán Cortés si hacía
falta. Con respecto al concepto "territorialización" es significativo de
observar muy pronto el surgimiento de una interminable serie de pleitos de
competencia entre unas y otras autoridades por la extensión de su
jurisdicción. Estos pleitos demuestran muy claramente que los funcionarios
de las distintas instituciones estaban muy conscientes que su jurisdicción se
ejercía en determinados ámbitos territoriales y obre la población que o
residía permanentemente en este ámbito territorial o se encontraba ahí
casualmente en el contexto de un delito o cualquier roze con residentes de la
región.
Sustituido uño de Guzmán unos años más tarde por el obispo
Ramírez de Fuenleal aquel organismo empezó su papel de organizar el
gobierno de la tierra41 hasta que en 1536 llegó el primer virrey Antonio de
Mendoza a México, después de haberse solucionado,por fin, la serie de los
famosos pleitos de Colón por medio de un compromiso entre la corona y los
herederos del almirante, logrado en 1535. Con el virrey se inicia la fase
definitiva de territorialización en ueva spaña porque 'ya se encuentra en
América no sólo un 'alter ego" del rey, sino que podía actuar también a
través del llamado real acuerdo de la misma manera como actuaba el rey en
la Peninsula: disponía de sus subalternos a lo largo del territorio,
corregidores y/o alcaldes mayores, y se asesoraba c0n la chancillería y
audiencia en real acuerdo siempre que ocurrían casos graves 42 . Es a partir de
aquel tiempo que empieza el reconocimiento sistemático de la tierra por
medio de las conocida relaciones geográficas y por visitas de autoridades
que inventarian pueblo de indios por pueblos de indios, sus habitantes sus
productos, las distancias que separan uno del otro, su situación administrati a
« en tiempos de la gentilidad » etc. ,etc. De esta manera la autoridad real
llegaba a toda partes, con frecuencia muy lenta, ha a se puede decir,
efectiva ólo en dar a conocer que había a unas cuantas jornada del lugar un
representante del rey que impartía justicia imparcialmente.43 Es interesante
de observar cuan rápidamente se impu o I sistema de recurrir a la justicia en
caso de disidencia hasta entre los indios. Los pleitos aumentaban tanto que
pronto había que aumentar el número de los los juece 44 . Precisamente los
indios parecían muy dedicados a pleitear delante de los tdbtmale de justicia
superiores, a tal punto que para ello se estableció en México un Juzgado de
Naturales,. propios para ellos en el cual el virrey falló pleitos en persona45. i
bien conocemos bastante bien el aspecto institucional de este proceso muy
784

poco, s~ sabe del porqu~ -~ cómo _se logró que también los indios aceptaron
ta.i:i raptdamente la s_um1s1on a _la Justicia real. Lo cierto es en todo caso que
?1ª~ º. m~nos a med~ados del ~1glo XVI Nueva Esp.!ña estaba dividida ya en
JUn~d,cc1~nes Y hab1a rec_onoc1do ampliamente el monopolio del ejercicio de
la v10lenc1a por los organismos reales jmpuestos por la co'rona a tal fin.
.

Es evidente que mucho se podría decir todavía al respecto. Lo que
es ~ue aparezca ciar~ que gran parte de la historia política, religiosa,
a mm1strat1va etc.de aquel t1~mpo también se puede leer como una historia
que _se mueve en~e
vertientes de los tres conceptos que he~os ido
exphc~ndo . al . pnnc1p1O, o sea territorialización --disciplina socialconfes1onal_1zac16n. Estos conceptos pueden ejemplificarse muy bien en el
caso ~e~1cano, que responde más que cualquier otro paralelo a las
caractenst1cas_ q_ue los _tre~ ~nceptos pretenden resumir. Mientras en Europa
co_n. su~ trad1c10nes JUd1c1ales arraigadas, los complicados sistemas de
pnv1leg1os y deber_es vasallíticos eJ proceso de transformación se detecta con
mucho mayor dificultad, en América, en donde no había muchos
antecedentes
que respetar
· d"10s, que no se
. .
. . , -a no ser en casos de puebl os de m
resistieron a la dommac1on española o incluso eran al 1ados que gauardando
sus usos, c:ostumbres y d~rechos, si no se oponían a la fé cristia~a46 _, ya que
los conquista~ores Y pnmeros colonos tenían poca posibilidad de crear
d~r~bos propios, a no ser los que se podían deducir de las capitulacione 41
S1 bien la redefinición paulatina de estos derechos por parte d ¡
s ·
11 •
1p , d
.
e a corona
evo en e . ero, e conquista más reciente, a la rebelión de Gonzalo Pizarra,
Y, p~r lo tanto a una grave amenaza de la autoridad del emperador al perder
la vida. e~ ella el primer virrey que Carlos V había enviado allá, estos
acontec1m1entos no obscurecen fundamentalmente Ja vi·s,·o·n
·b
s·
.
,.
am a expuesta.
1 ,
1 s.e. eva uana de forma s1stemat1ca la legislación de Carlos v. para
A~enca muy _probablemente resultarían tres areas principales de actividad
legisladora: pnmero la que se refiere a poner las ba es al eiercicio del d
1 . ·1 1 ¡· .
:i
po er
en o ~1v1 ~ o. ~e 1g1oso, es decir todo lo vinculado con territorialización y
confes1onahzac1on, segundo Jaque trata de los naturales y su 1·ncorpo a ·,
·d
· 1d
. •
.
r c1on a
un or. en socia e caractensticas
y tercero la que se refi1ere
.
. . hispano-cristianas
.
propiamente a medidas d1sc1plmadoras aplicadas a los pe · ¡
·d
, . 48
nmsu ares
res, entes .e~ Amenca. . Por supuesto nada de lo q~e se ha ido desarrollando
en estas paginas es algo nuevo sólo se trataba de ver hasta donde el
d
H"
•.
b' C
caso e
. 1spanoa~enca aJo arios. V. respondía a las nue,..as corrientes
mterpretat1vas que de los fenomenos históricos del siglo XVI
h ·d
d
11 d
1 'I .
.
se an I o
esarro an o en os u timos
tiempos,
especialmente ea Alemania, en don
· de
.
.
se en fr enta ban 1as comentes diferentes de la época qut'za•s
· 1 · e
. .
.
con mayor
v,o enc1a. amparar un 1mpeno en disolución poJítica lenta con u
,
d fi
·,
,
.
no en v1as
8
de ormac1~n, c?mo f¡ 1s:anoamenca, parecería un intento que valdría la pena
be perseguir mas_a on o, _ya que en suma se puede afirmar que ¡ existen
astantes paralelismos -deJando de lado aquí por supuesto 1
•
as enormes
1;P~rt_a

!ª~

785

�diferencias que desde Juega también hay-, y que habría que analiz.ar
determinados casos y problemas americanos y compararlos con estudios
monográficos hechos para regiones europeas, come se han elaborado ya
ampliamente, así, por ejemplo, referentes a los casos de recatolización
de'spués de Trento en regiones temporalmente adheridas a determinadas
cQrrientes protestantes. Como en América los casos concretos caían en gran
parte en la responsabilidad de determinadas agencias gubernativas o
eclesiásticas habría que ver hasta dónde la aplicación concreta se hizo con
variantes frente al plan general. Mucho queda todavía por estudiar en este
línea que, con todo, promete la posibilidad de integrar a Hispanoamérica en
el conjunto de la historia europea de la época moderna a lo menos a grandes .
rasgos y con respecto a lo que sus gobernantes idearon para sus nuevas
posesiones ultramarinas y lograron imponer a grandes rasgos.

Amerika im Nachrichtennetz des habsburgischen Imperiums 1493-1598. Mainz
2000, especialmente pp. 211 ss.
Hay qu~ mencionar
·
e~ _este contexto, sin embargo, que desde algunos años la
preocupación de los part1c1pantes en la expansión europea en describir y analizar la
naturaleza y los hombres encontrados en relatos, crónicas etc. y ta historiografia que
se ?cupó de esta temática se han visto atacados por una historiografia que podría
~ahficarse, de fonna algo superficial de postmoderna. Esta resaltó que fueron
mcapazes par~ un v~rdadero 'enc~entro"_con el otro y observaban la realidad que
encontraban solo b~JO la perspectiva de intereses económicos, de conquista, poder
etc., e~. por eJemplo autores como T.Todorov, S. Greenblal1 y muchos otros. Podían
recu~1r estos _aut~res al hecho _que anteriormente esta época se había llamado
también por h1stonador~s an~losajones « age of reconnaissance ) &gt; ( así por ejemplo
J.Parry ), empleando un Juego verbal con « Renaissance ». Frente a estos intentos ya
Anthon~ :agden, European Encounters with the New World : From Renaissance to
~omant1_c1sm . New Haven 1993, adoptó una visión mucho más moderada y
d1~erenc1ada. Hace . P?cos añ_os, finalmente, el historiador australiano. Keith
Wmdsc_huttle, The K1lhng of History. How Literary Critics and Social Theorists are
murdermg our _Past. ~ew York, London, Toronto &amp; 1997, lanzó un contraataque
b~ta~te polémico hacia esta escuela, centrándose exclusivamente en ejemplos de
h1st~na no- e~ropea y, entre ellos, a la historia de la conquista de México. Por este
motivo_ nos hm1tam~s aqu~ a refe~ir estos debates en torno a América en el
hum~nts~o renacent1st~, sm considerarlos de mucho interés para lo ue a
contmuac1ón se expondra.
q
2

l
Y el humanismo político que en gran medida había contribuido a
elaborar los elementos de saber que los gobernantes forjaban en instrumentos
para aplicar una política que a muchos hombres del humanismo no les habrá
parecido bien. Este problema tal vez se aclara más ,también con una
referencia americanista. Los dos grandes adversarios en torno a América de
la época del emperador, Fray Bartolomé de las Casas -_y Juan Ginés de
Sepúlveda, en su vejez escribieron una obra de teoría política cada uno.
Ambos postularon un poder monárquico moderado, ' « civil» y con
« participación política» de elementos sociales cultos e instruidos. Ambas
obras, sin embargo, no pudieron imprimirse en España sino aparecieron
publicadas en Alemania, en dónde el enfrentamiento religioso indeciso
procuraba cierto margen de « libertad» para publicar obras de contenido
político e filiación humani ta que no estaban en la línea de la política
practicada en la Península49 •

ota bibliográfica
1 Cfr. P.edro Mártir de Anglería, Décadas del nuevo mundo. '2 vols. México 1964,
como u.na de tantas ediciones. Cabe recordar que la obra se escribió de fonna
intermitente durante 30 años por el humanista italiano que vivió la mayor parte de
aquel tiempo en la corte real, muriendo en 1526 en Granada, cfr. ahora Juan Antonio
Vilar Sánchez, J526. Boda y luna de miel del emperador Carlos. V. La visita imperial
a Andalucía y al Reino de Granada. Granada 2000, quien insiste bastante en la vida
cultural de la corte y del emperador mismo y su tinte humanista en aquel tiempo; cfr.
también la gran obra de Antonello Gerbi, La natura delle Indie Nove. Da Cristoforo
Colombo a Gonzalo Femández de Oviedo. Milano- apoli 1,975; también Fredi
Chiappelli, ed., First lmages of America. The Impact of the New :World on the Old. 2
vals. Berkeley - Los Angeles - London 1976; igualmente Wolfgang Reinhard, ed.,
Humanismus ...cit. nota no.7. Sobre el interés de la nobleza europea en detenninados
productos americanos cfr. ahora Renate Pieper, Die Vermittlung einer Neuen Welt.

Esh bien conocido el• caso de Savonarola en Florencia , por eiemplo
,
,.,
. r am b'1en
mue os otros a1tos miembros del clero se empeliaban de forma similar a · fl · 1
' bl'
.
m u1r a
gran pu 1co como por eJemplo G. de Yiterbo, generál de la orden agustina que
paral?lamente alb~rg~ba a un Lutero, cfr. John W. O'Malley, Rome and the
Rena1ssance. Stud1es m Culture and Re ligion. Variorum Reprints. Aldershot 1981 .
Para . el caso español es sobrada~ente conocido el estudio clásico de Marcel
Bata1llon, . Erasmo y Esp~ña. Estudios sobre la historia espiritual del siglo XVI. 2
vols. México - Buenos Aires 1950, y que estas corrientes contribuyeron a la
'6
de Ios Reyes eato·,·reos en f:avor de la reforma de la iglesia.
pres1 n
3

4

:ara Ital ia cfr. O_l1~'Via . N~ccoli, Prophecy and Pe~ple in Renaissance Jtaly.
P~1_nceton 1990
ong1~al 1tallan~:R?~ª 1?87!- Desde otra perspectiva cfr. también
F1hppo Tamburm1, Ebre, Saraceni Cnst1an1. Vita sociales e vita religiosa dai· eg· tr'
della penitenzíera apostolíca (secoli XIV - XVI). Milano 1996.
r IS 1

~E!

1

Hay pocos. estudios comparativos
de. estos
problemas·• en cierta medi"da eompensa
L ·
.
.
ou1s D~pre, Don E.Sahers,_ ~ds., Chnst1a~ S~irituality, vol. 3. New York 1989 ; de
forma mas general cfr. tamb1en Georges Mmo,s, L'Eglis~ et la science Hi'st · d'
1
d D ·
. G .
•
•
oire un
ma enten u. e samt Augustm a a11lée. Paris 1990, especialmente pp. 253 ss.
6
Cfi-. _Eliz.abeth L. Eisenstein, The Printing Revolution in Early Modem Euro e.
Cambridge 1983.
p

787
786

�storico italo-g~~an!co di Trento, vol. 12, 1986, pp.169•J92; para el lado católico cfr.

7

Para los dos renglones mencionados al final cfr. por ejemplo Heinrich Lutz, ed.,
Humanismus und Ókonomie. Acta Humaniora. Weinheim 1983; y Franz Josef
Worstbrock, Krieg und Frieden im Horizont des Renaissancehumanismus. Acta
Humaniora. Weinheim 1986; de la misma serie cabe mencionar Wolfgang Reinhard,
ed., Humanismus und Neue Welt. ActaHumaniora.Weinheim 1987.

P- e. II .Concilio d1 Trento e la Rifonna Tridentina. Atti del Convegno Storico
lnternazional~, Trento, 2 - 6 settembre 1963. 2 vols. Roma, Freiburg Base!
Barcelona, W1en 1965.
'
'
13

C~. f:orst Pie_tschmann, _La evangel~za~ión y !:i. política de poblamiento y
ur_bam~c1ón en Hispa~oa~énca, en: PontJfic1a Commissio pro America Latina, ed.,
Hist~na de la _Evan~ehzac16n de América. Trayectoria, identidad y esperanza de un
Contme~te. S1mpos10_ Internacional, Ciudad del Vaticano, 11-14 de mayo de 1992.
Actas. Cmdad del Vaticano 1992, pp.489- 510.

Cfr. Henning Graf Reventlow, Epochen der Bibelauslegung. Vol. III: Renaissance,
Reformation, Humanismus. MUncheo 1997.

8

9 Cfr. Giuseppe Ragazzini, Marco Ragazzini, Breve storia dell'usura. Bologna 1995,
especialmente pp. 119 ss.

14

'º Sobre Savonarola cfr. Donald Weinstein, Savonarola and Florence. Prophecy and
Patriotism in the Renaissance. Princeton 1970.
11 Traducción literal del alemán "Sozialdisziplinierung". Este término fué acuñado
por el historiador alemán Gerhard Oestreich en los 1960's - cfr. el mismo, Geist und
Gestalt des frühmodemen Staates. Ausgewlihlte Aufslitze. BerLin 1969.· y empezó a
difundir lentamente durante los l 970's y 1980's, produciendo una bibliografía
creciente de trabajos insistiendo en la conceptualización por un lado y la
investigación empírica por el otro. El concepto se impuso cada vez más frente al
concepto de "absolutismo", produciendo debates entorno a este nexo, cfr. Heinz
Duchhardt, Absolutismus - Abschied von einem Epochenbegriff, en: Historische
Zeitschrift, vol. 258, 1994 pp. 113·122; en línea más positiva Winfried Schulze,
Gerhard Oestreichs Begriff ,,Sozialdisziplinierung in der frühen Neuzeit", en:
Zeitschrift für Historische Forschung, vol. 14, 1987, pp. 265-302. El estudio más
amplio, que supera al ámbito de Alemania, presentó R. Po-Chia Hsia, Social
Discipline in the Reformation: Central Europe 1550• 1750. London - New York 1989.
Peer Scbmidt, Neoestoicismo y disciplinamiento -5ÓCÍal en Tberoamérica colonial
(siglo XVII), en: Karl Kohut, Sonia V. Rose, eds., Pensamiento europeo y cultura
colonial. Frankfurt - Madrid 1997, pp. 181 - 204, quizás fué el' primero en vincular
el concepto con la línea clásica del humanismo influido por el neoestoicismo,
tacitismo y ciceronianismo en Justo Lipsio y persiguiéndolo en Hispanoamérica del
siglo XVII. Omitirnos a citar aquí más bibliografía sobre el concepto para no
exceder.

12 Concepto del alemán antiguo que literalmente quiere decir .,disciplinamiento
eclesiástico", refiriéndose a los esfuerzos de las iglesias cristianas para reglementar
no sólo la vida religiosa de sus fieles sino también la vida cotidiana tanto en casa y
en familia como en público, intentos que no sólo se dieron con variada intensidad en
distintas iglesias y provincias eclesiásticas, sino también se i01pusieron de forma
diferente: del lado católico generalmente por concilios provinciales y sínodos
diocesanos, del lado protestante por consistorios, consejos parroquiales o autoridades
religiosas y civiles individuales, cfr. por ejemplo Heinz Schilling, "Geschichte der
SUnde"
oder
"Geschichte
des
Verbrechens"?
Überlegungen
zur
Gesellschaftsgeschichte der frUhneuzeitlichen Kirchenzucht, en: Annali dell'lnstituto

S~bre la vinculación de este proceso con el Renacimiento cfr. Federico Cbabod
Escnt~s sobre el Renacimiento. México 1990 (Original italiano:Torino 1967),
especialmente pp. 523 ss. ; para España cfr. J.A. Femández-Santamaria The State'
War ~d Peace. Spanish Political Thought in the Renaissance '1516-1559,
Camb~1dge, London, ~ew York, Melboume 1977; también Christian Hennann:
coo_rdmateur, Le Prem.1er Age de l'Etat en Espagne (1450•1700). Collection de la
Ma1son des Pays Ibénques, vol. 41 . Paris 1989 ; más recientemente Jean Frédéric
S_chaub, e~., Recherche sur l'Hi_stoire de l'Etat dans le Monde Ibérique. ¡5c _ 20•
s1ecle._ Pans 1993; con perspectiva más amplia recientemente Wolfgang Reinhard
Gesch1c~te der ~taatsgewalt. Eine vergleichende Verfassungsgescbichte Europas vo~
den -;11tangen__b1s zur Gegenwart. Mtincben 1999; el mismo, ed., Verstaatlichung der
Welt. . Eu~opfilsche Staatsmodelle und au13ereuropaische Machtprozesse.-Schriften
des Htstonschen Kollegs, vol. 47. München 1999.
15

Cfr. Horst Pietschmann, El Estado y su evolución al principio de la coloniza ·6
espaflola de América. México 1989 ( Original alemán: MUnster 1980 ).-Esctd~
l~m~ntar _que_ ~a~a la España de la época moderna aun no disponemos de un
d1cc1onano h1stonco del desarrollo del lenguaje político-social como por ejemplo el
de Otto ~runn:r, ?1emer C_onze, Reinhart Koselleck, eds. ,Geschichtliche
Grundbeg:•~e. Histonsches Lex1kon zur politisch-sozialen Sprache in Deutschland
Cu~ ed1c1ón. 9 tomos en 8 vols. Stuttgart 1992 - 1997. Esta falta impide rea)j~
estudios en base al desarrollo de ámbitos de conceptos emparentados Ju t 1
1
. •n o a
t d " . bct· ,,
concep
· ¡ o e su - 1to .y e. nuevo concepto de "estado", que se difunde n, ca bna,
por
eJem~ o, persegu1r el s1grnfic~do del concepto de ,,nacjón". En tiempos de los Reyes
~at~l_1cos, _a lo menos, todavia encontramos el ténnino de nación aplicado a cada
1nd1v1duah~ad de las posesio~es de ambos reyes, aplicándose aun a la « nación
vasca»,
se dirigen al rey de Portugal p1·d·1endo su
. ·6 mientras las- Comunidades
,
me d iac1 nen el conflicto por ser como somos de una misma nac,·ón" am 1· d
1
"6
1
l"d
.
' p ian o as1
a noc1 n a a tota I ad de los remos y señorí~s castellanos cfr. Horst p· ts hm
El
bl
d 1"
·
·
'
ie c ann
p~o ema e nacmnahsmo' en España e la Edad Moderna. La resistencia d~
Castilla contra el emperador Carlos V, en: Hispania, vol. LII no 180
_ b -1
1992, pp. 83-106.
' ·
' enero ª n
1
16

Cfr. para el caso español Luis Gil Femández, Panorama social del h
·
español ( 1500-1 800). Madrid 1981.
umamsmo

· 788
789

�José Antonio Maravall, Estado Moderno y Mentalidad Social. Siglos XV a XVII.
2 vols. Madrid 1972 vol. l. p.79.
17

2
~

E_Imencionad~ humanista espaflol Juan Ginés de Sepúlveda expresa ideas políticas
s1m1lares en vanos de sus escritos, cuando habla del gobierno de una "sociedad
civil", cfr. Juan Ginés de Sepúlveda, Obras completas. 4-vols. Pozoblanco 1995 1998 (aun es incompleta esta edición crítica y falta precisamente la edición de la
mayor parte de los escritos políticos.).

Del latin "confessio", concepto clave en los debates sobre la reforma protestante, Y
signifiqmdo "imponer una confesión" (alemán:" Konfessionalisierung").

18

t9 Cfr. Cortes de los antiguos Reinos de León y Castilla, vol.4. Madrid 1882 ; Y Horst

Pietschmann, El Estado y su evolución al principio de la colonización española de
América. México 1989.

25

El término significa traducido ,,ordenanzas de buena policía". Estas ordenanzas
contienen amplias disposiciones sobre el comportamiento social, trajes adecuados
para los grupos estamentales etc. etc., en cada caso acompal'lado de amenazas de
penas determinadas para los infractores.

°

Cfr. por ejemplo Virgilio Pinto Crespo, Inquisición y control _i~e?Iógico en la
España del siglo XVI. Madrid 1983; Bartolomé Bennassar, lnqu1S1~1ón española:
poder político y control social. 2° edición. Barcelona 1984, para mencionar sólo dos
títulos de los muchos en esta línea.

2

21

Así, por ejemplo, en 2 de septiembre de 1527 Erasmo le_escribía una carta a Carlos

v. en latín de la cual a continuación se f,ita de la traducción coetánea al castellano :
« ... assi en gran manera desseo que ess a grandeza que doma y soiuzga poderosos
reyes, touiesse otra tal autoridad y felicidad en d~m~ las reb~el~ de algunos malos.
Confiando yo en el amparo de los pontífices y prmc1pes, y prmc1pal~ente de vuestra
Magestad, con gran peligro de mi persona prouoque contra m1 _toda la secta
Lutherana ; que pluguyesse a Dios no estuuiesse tan derramada ! Y s1 d~st~ alguno
quisiere testimonio, testificarlo a el Sieruo Arbitrio de Luthero qu_e escnu10 contra
mi, y los dos libros en que yo le respondo. Agora que el negocio de Luthero se
comienca a mitigar, esto en parte con mi trabaio y peligro, leuantanse ay algunos que
procurando so color de religión sus intereses particulares, co~ ~e~ordena'.13s rebueltas
desasossiegan a España, prouincia en tantas maneras fe_hc1ss1ma: ~•~rto yo por
Christo peleo no por interesses de hgombres. De semeiantes prmc1p10s auemos
muchas vezes visto Jeuantarse muy graues tempestades. Ala verdad esta cosa de
Luthero por muy mas liuianas causas se leuanto .... ", OPUS EPISTOLARUM DES.
ERASMI ROTERODAMI; DENVO RECOGNITUM ET AVCTUM per P. S. Allen,
M.A.,D. Litt.collegii corporis Christi praesidem et H. M. Allen. TOM. VII: l 527~
J 528. Oxford, pp. J60. Independientemente de los motivos que Erasmo tuvo en
escribir una carta de esta índole, no cabe duda que puede leerse como un llamado al
emperador de imponer órden y disciplina. Otro testigo para u~a postura d~ este tipo
podría ser hasta el posterior cronista del emperador, Juan Gmés de Sepulveda, ~n
quien se encuentran 'llamados" de este tipo también. De esta manera hasta se podna
defender la hipótesis que hasta los humanistas más destaca~os aconseJan al
empera~or de imponer disciplina política, religiosa y, tal vez, hasta mtelectual.

Manuel Femández Alvarez, ed., Corpus documental de Carlos V. 5 vals.
Salamanca 1973-1981 , vol. 2 p. 588. Para una interpretación más detallada de este
párrafo y de su contexto cfr. Horst Pietschmann, Carlos V y la formación del Estado
en Indias, en prensa en las actas del Congreso sobre Carlos V en Granada, celebrado
a principios de mayo de 2000.

22

0

23

26

Cfr: Faustino G!I A~uso, Noticia bibliográfica de textos y disposiciones legales de
los remos de Castilla impresos en los siglos XVJ y XVII. Madrid 1935. Del reinado
de Carlos V se encuentran unas 180 impresos legales, por cierto considerablemente
más que en época de los Reyes Católicos, mientras en época de Fefipe II aumentan a
algo más de 300, inc!uye~do ya· muchos destinados para las Indias. Compárense
estos da_tos co_n la leg1sla~16n de la época de Carlos V que registra por ejemplo el
Cedulario l~diano de Enemas, la misma Recopilación de Leyes de Indias y tantas
otras colecc10nes de ordenanzas municipales, de audiencias etc.
27

Cfr. por ejemplo el estudio ya clásico de Albert Sicroff, Les controverses des
statuts de « pureté de sang » en Espagne du XVe au XVII e siecle. París 1960.
28

Cfr. Víctor Fr.ankl, Imperio partic~lar e imper!o universal en las cartas de relacióQ.
de Hemán Cortes, en: Cuadernos H1spanoamencanos, no. 165, 1963, pp. 443-455 ;
cfr. también J. H. Elliott, Cortés, Velázquez and Charles V, en : Anthony Pagden,
ed. , Hemán Cortés. Letters fi-om Mexico. New Haven and london 1986.
·
29

Cfr. Horst Pietschmann, La resistencia española al imperio: Las Indias en los años
iniciales del reinado de Carlos V, en : Estud ios de Historia del Derecho Europeo.
Homenaje al P.G.Martínez Diez. 2 vals. Madrid 1994, vol. 2, pp. 13-29.

°

3

Cfr. Georges Baudot, Utopía e historia en México. Los ¡:,rimeros cronistas de la
civi lfaación mexicana ( l 520-1569).Madrid 1983 ; también Charles Boxer, The
Church Militant and Iberian Expansion 1440-1770. Baltimore and London 1978 ·
también Pedro Borges, Misión y civilización en América. Madrid 1987'.
recientemente Josep Ignasi Saranyana, director, Teologla en América Latina. Desd~
los orígenes a la Guerra de Sucesión (1493-1715). Vol. l. Madrid-Frankfurt 1999
especialmente cap ítulo XIV, pp. 6 l3 ss. Una versión preliminar de esta obra , tra~
discutir en un capítulo primero la posibilidad de una teología americana, enfocaba en
un largo capítulo segundo la 'Teología profética de los siglos XVI y XVII'', como el
aspecto qu izás más importante en los comienzos de la América cristiana, lo cual fué
modificado considerablemente en la edición pos~erior citada arriba; cfr. también : el
mismo, director, Historia de la Teología Latinoamericana ..Primera parte: siglos XVI
y XVII. Edición preliminar.Pamplona 1996, pp. 41 - 192.

Femández Alvarez, ed., Corpus documental, vol. 2, p. 589.
790

791

�31 Sobre García de Loaysa no existe una biografía satisfactoria, probablemente por la
dificultad de acceso a los fondos de archivo del monasterio de San Esteban en
Salamanca, sede de la provincia dominicana de Castilla la Vieja.- Sobre el Consejo
de Indias es todavía imprescindibe Ernesto Schafer, El Consejo Real y Supremo de
las Indias. Su historia, organización y labor administrativ.rña.sta la terminación de la
Casa de Austria. Sevilla 1935 - 1947. Hay obras más recientes, pero ninguna que
rélate los datos básicos tan pormenorizadamente. Para la reorganización de la
administración centraJ en general cfr. Fritz Walser, Die spanischen
Zentralbehordenund der Staatsrat Karls V. Bearbeitet, erganzt und herausgegeben
von Rainer Wohlfeil. GOttingen 1959.

vinculación de la órde~ con Roma y los concilios del siglo XVI, ni sobre García de
Lo~ysa. Para los franciscanos en América se encuentran bastantes datos en otros tres
volumenes de actas de tres congresos sobre la órden celebrados todos en La Rábida
en 1985, 1987 y 1989.
]7

C~. Solange A!b~rro, lnquisition et Société au Mexique 1571-1700. México 1988 ;
la misma, La act1v1d~? del_ Sa?to Oficio de la Inquisición en ueva España, 15711700. _INAH, ~ot 7cc1on C1ent1fica. Fuentes para la Historia, vol. 96. México 1981
(estudios cuant1tat1vos de la actividad de la inquisición novohispana.).
38

A pesar de que aun no tenemos un estudio a fondo de la participación mendicante
en la rebelión, a lo largo del libro de Joseph Perez, La révolution des "Comunidades"
de Castille. Bordeaux 1970, aparecen a menudo tanto dominicos como franciscanos
del lado de los levantados.
32

Son significativas al respecto las obras de Manuel Giménez Femández, Bartolomé
de las Casas. 2 vols. Sevilla 1953 - 1960; el mismo, Las Cortes de La Española en
1518, en : Anales de la Universidad Hispalense, vol. XV : 2, 1954, pp.47ss.; el
mismo, Hemán Cortés y su revolución comunera en la ueva España en: Anuario
de Estudios Americanos, vol. V, 1948, pp. 1 ss.; los trabajos de este autor, a pesar que
apenas sobrepasan el marco cronológico del comienzo del reinado de Carlos V,
permiten ver con toda claridad las facciones políticas enfrentadas, aunque la
designación que adoptó el autor para ellas - « colombinistas » y « femandistas » - no
responde ya al estado de nuestros conocimientos.
33

Richard E. Greenleaf, La Inquisición en Nueva Espai'ia. Siglo XVI. México 1981
(Original inglés: 1969), p.23 .
34

Cfr. Horst Pietschmann, La conquista del imperio mexica por Hemán Cortés:
vencedores vencidos y vencidos vencedores, en: Memorias de la Academia
Mexicana de la Historia, correspondiente de la Real de Madrid, tomo XLI, 1998,
pp.123 - 148; cfr. también los dos artículo de Manuel Giménez Femández, citados en
nota no.33; quizás el hecho que ninguno de los que participaban en la conquista de
Mexico con Hemán Cortés haya sacado mucho beneficio de esta hazaña se puede
atribuir a esta política de la corona, implementada en aquel entonces por el domínico
García de Loaysa, cfr. al respecto Bemard Grunberg, L'univers des conquistadores:
les hommes et leur conquete dans le Mexique du XVI e siecle. Paris 1963.
35

Sobre las divisiones internas se encuentran bastantes ejemplos en: Los Dominicos
y el Nuevo Mundo. Actas del I Congreso Internacional, Sevilla, 21-25 de abril de
1987. Madrid 1988 ; Los Dominícos y el Nuevo Mundo. Actas del II Congreso
Internacional, Salamanca, 28 de marzo - 1 de abril de 1989. Salamanca 1990
(mayormente contribuciones sobre el siglo XVII) ; Los Domínicos y el uevo
Mundo. Actas del 111 Congreso Internacional. Granada, 10 - 14 de septiembre de
1990. Madrid 1991 ; a pesar del aporte enonne de datos empíricos que aportan estos
congresos resulta sorprendente de no encontrar en estas actas estudios sobre la
36

792

~s sumamente dificil de calcular el número de emigrantes año por año,
especialmente para el período de los Reyes Católicos y los inicios del reinado de
Carlos V, cfr. María del Cannen Martínez Martfnez, La emigración castellana y
leonesa aJ nuevo mundo (1517-1700). 2 vols. Salamanca 1993, vol. 1, p.86, en donde
la ~uto~ presenta un gráfico de elaboración propia que arroja un incremento de la
em1grac.1ón para los años 1524-1529, con todo los datos no reflejan más que una
tendencia.
39

S

.

. on mteresames al respecto las cartas de emigrantes particulares que se h
publicado en los últimos tiempos ; empezaron James Lockhart and Enrique o:en
Letter~ and Pe~ple of ther Spani~h lndies. Sixteenth Century. Cambridge Lati~
American _Stud1es, vol. 22. Cambridge &amp; 1976, una primera selección de tales carta,
qu~ los editores presentaban como emanados de tipos sociales detenninados entre los
emigrantes españoles. Posteriormente Enrique Otte publicó un cúmulo mucho más
grande de ~les cartas, cfr. el mismo, Cartas privadas de emigrantes a Indias, 15401616. Sev1l1~ s.a. (! 988) ; ahora véase el intento de sistematización de Rocío
Sánc~~z Rubio Isabel Testón úflez, El hilo que une. Las relaciones epistolares en
el Vt~Jo y el Nuevo Mu~do (siglos . XVJ-XVJII). Mérida 1999. El problema que
constituyen tales cartas privadas consiste en la dificultad de categorizar socialmente
a sus ~utores Y, además, que prácticamente faltan cartas privadas de los primeros
con~u1stadores. ~e estos hay en _casos extremos maldiciones como las de Lope de
Agu1rre, cfr. lngnd Galster, Aguirre oder Die Willkür der Nachwelt. Die Rebelli
des ~askisch~n Konquistadors Lope de Agujrre in Historiographie u~~
Gesch1chtsfikt1on (1561- I 992). Frankfurt/M. 1996· es curioso que el conquistad
·
d
or
que meJor se pue e perseguir a través de su correspondencia es el alemán Philip
.
l
.
.
P
von. Hutten, quien e~~vo a serv1c10 de los Welser en Venezuela, en dónde fué
asesmado. Cfr. la ed1c1ón de sus cartas a sus familiares en Alemania editadas
Ebe~hard Schmitt y Friedri~h Karl von Hutten, eds , Das Gold der Neuen Welt.
Pap1ere des Welser Konqu1stadors und Generalkapitans von Venezuela Philipp von
Hutten 1534 - 1541 . Hildburghausen 1996; Eberhard Schmitt y Gotz imme d
Tod am Tocuyo. Die S~che nach den Hintergründen der Ermordung Philip~s \~~
Hutten 1541-1550. Berlm 1999; von Hutten provenía de una familia humanista_
primo Ulrich von Hutten, intelectual humanista, capitaneó incluso un levantamien!~
fracasado de la pequ.eñ~ nobleza contra C~rl~s V. us cartas dejan ver, entre otras
cosas, como la conv1cc1ón del fracaso hacia insistir estos' personaies en su
:e
•
~
empe110
hasta Ia muerte •me¡uso por motivos
de honor.

bf;

793

�40 Sobre los procesos institucionales, a los cuales hay que hacer alusión aquí
constantemente, existe una bibliografía amplísima que se puede verificar por un
instrumento de trabajo reciente muy útil, me refiero al CD-ROM « IUSTJTlA.
Congresos del Instituto de Historia del Derecho lndiano. (Actas y publicaciones).Digibis-Fundación Hemando de Larramendi. lSBN: 84-931401-1-2 (Madrid 2000).

41 .Cfr. Ethelia Ruiz Medrana, Gobierno y Sociedad: Segunda Audiencia y Antonio
de Mendoza. Zamora, Michoacán 1991.

Cfr. José Ignacio Rubio Mañé, El virreinato. Segunda edición. 4 vols. México
1983.

42

43 Cfr.por ejemplo el estudio de caso de Woodrow Borah, La transición de la épo~a
aborigen al periodo colonial: el caso de Santiago Tejupan, en: Jorge E. Hardoy y
Richard P. Schaedel,eds., Asentamientos urbanos y organización socioproductiva en
la historia de América Latina. Buenos Aires 1977, pp.69-88; también Rik Hoekstra,
Two Worlds Merging. The Transformation of Society in the Valley of Puebla,15701640. Latin America Studies,vol.69. CEDLA, Amsterdam 1993, para citar sólo dos
ejemplos del aluvión de la bibliografía.

Sobre el desarrollo urbano y su historia cfr. el panorama historiográfico de Horst
Pietschmann, Stadtgeschichte des kolonialen lberoamerika in der Historiographie der
Nachkriegszeü, en: Jesús Ma. Usunáriz Garayoa, ed., Historia y Humanismo.
Estudios en honor del profesor Dr. Valentín Vázquez de Prada. 2 vals. Pamplona
2000, vol. 1, pp. 419-441.
44

Cfr. Woodrow Borah, El Juzgado General de Indios en la
1985.

45

ueva Espafla. México

Cfr. Abelardo Levaggi, coordinador El aborigen y el derecho en el pasado y el
presente. Buenos Aires 1990.

46

Cfr. Horst Pietschmann, Estado y Conquistadores: Las Capitulaciones, en: Historia
(Santiago-Chile), vol. 22, 1987, pp. 249-262.
47

Si bien no registra toda la legislación de Carlos V para América, se encuentra gran
parte de la que aquí interesa en Richard Konetzke, Colección de documentos para la
historia de la formación social de Hispanoamérica. 5 tomos en 3 vols. Madrid 19531962 vol. l · los documentos nos. 32- 244 provienen de la épóca del emperador y
facilitan una visión global de su política respectiva.
48

49

lannis Genesii Sepulvedae de regno &amp; regis officio libri tres. Koln 160 I ( de este
libro salió por cierto,anteriopnente una edición en Aragón, Lér(da 1571 ); Bartolomé
de las Casas1 De imperatore seu regia potestate. Speyer ( Spira) 1571 .

794

Sección Quinta

COMENTARIOS
y
RESEÑAS

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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
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              <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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