<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="5422" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/5422?output=omeka-xml" accessDate="2026-06-10T18:55:15-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="3986">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5422/HUMANITAS._2002._Ciencias_Sociales.ocr.pdf</src>
      <authentication>cdcf1b99c2636cad0a2cadff0b923fc8</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="146831">
                  <text>Sección Tercera

CIENCIAS SOCIALES

�EL NUEVO CONTEXTO POLÍTICO MEXICANO

Dr. José Luis Prado Mai llard
Instituto de Investigaciones Jurídicas
Facultad de Derecho y Criminología

UANL

Un Estado que no tiene los medios de efectuar cambios.
no tiene los medios de mantenerse.

Burke, Edmund, en "Reflections on the Revolution in
France".

El presente artículo pretende elaborar una problemática del nuevo
contexto político mexicano. Este trabajo se desarrollará en torno a dos
cuestiones torales, ¡::or las cuales clasificamos al nuevo contexto dentro ele
las democracias pluralistas: ¿quién y qué es lo que ha hecho posible el
pluralismo político en México? y ¿qué es lo que el pluralismo cambia y que
conviene modificar para adaptar el sistema poi ítico al nuevo contexto')

Cabe decir al respecto que los actores políticos y la sociedad misma han
hecho posible el paso del rnonopartidismo hacia el pluralismo, gracias a sus
acciones en contra del presidencialismo de partido hegemónico y al sufragio
universal, emitido por la ciudadanía con ocasión de las elecciones federales
de 1997 y del año 2000 1• En consecuencia, las normas jurídicas han sido
afectadas, al igual que la práctica política, o si se prefiere la costumbre del
poder, parafraseando al escritor Luis Spota, motivo por el cual las
instituciones políticas deben ser repensadas, a fin de adaptarlas al nue\'o
contexto de pluralidad y de competencia política.

Estas respuestas son la tesis que desarrollaremos en el presente trabajo,
teniendo en cuenta la experiencia del pasado y del presente para disei"'iar un
buen porvenir. Para una exposición breve y clara hemos organ izado nuestro
trabajo en dos partes: I / El nuevo contexto: lecciones de una experiencia y 11
I Algunas reformas necesarias para adaptarse al nue1•0 contexto

345

...

�l. El nuevo contexto: lecciones de una experiencia
La experiencia adquirida del nuevo contexto no data de mucho tiempo;
sin embargo, es enriquecedora. Lo esencial de ésta releva .de la LVll
legislatura, cuando una cohabitació~ se produc~ ~ntrf los d1puta~~s del
Congreso de la Unión y la presidencia de la Repubhca. Actores poh:1~os Y
sociedad han vivido juntos esta experiencia inédita en el actual reg1men
político de la Constitución de 1917. Si seguimos la experiencia hasta ahora
vivida, observamos que el nuevo contexto porta ventajas, pero también
desperfectos.
A. Ventajas del nuevo contexto

Entre las ventajas contamos con ciertos elementos, entre los cuales un
sistema de partidos competitivo, donde el pluralismo es asegurado,
produciendo, en buena lógica, el fin del presidenci~l!smo de partido
hegemónico. Esto ha sido posible gracias a la evoluc1on cultural de la
sociedad, que adquiere una consciencia más democrática, jugand? u~ rol
determinante. Como consecuencia de lo anterior, el debate const1tuc1onal
retoma su lugar en el interés nacional.

Una de las principales experiencias del nuevo contexto,_ que ~omienza
desde 1997, es que el pluralismo es asegurado por la existencia de ~n
sistema de partidos competitivo, facilitando por corolario, la alternancia,
3
« signo evidente de la buena salud de las instituciones. _» _ No es por
casualidad que todos los actores políticos así como los espec1altstas, pre~tan
una particular atención sobre el tema. Las reformas electo~ales producidas
desde los años setenta han favorecido el desarrollo del plurahsmo. El sistema
electoral mixto, mayoritario y proporcional, ha impulsado sin duda el
crecimiento de la representación de los partidos políticos, en el Congreso
federal. Los partidos políticos, por su parte, han sabido a~rovechar esta
circunstancia para asegurar el pluralismo, realizando una sen_~ de reformas
electorales, procurando notoriamente asegurar su repres~~tac1on en el seno
del Congreso, así como también una buena reglamentac1on con~ern1ente al
financiamiento de los partidos y de las campañas, pnmando el
financiamiento público sobre el privado. Es en gran parte por estas reformas
que los partidos se han vuelto verdaderam~nte c01~petitivos. _Prueba de ello
es que a partir de estas reformas, el pluralismo se incremento en e~ _seno de
las instituciones políticas, notoriamente en el Congreso d~ la U~1on , para
arribar a la plena alternancia. beneficiando así a la democracia mexicana.

346

Este pluralismo es la consecuencia lógica de la multiplicación de los
partidos políticos. Una ventaja radica en que la sociedad mexicana, muy
diversificada entre el Norte y el Sur, está mejor representada por los
partidos. Así, el sistema multipartidista está asegurado, dado que la
bipolarización partidista existente en cada estado de la federación, ya sea
entre PRI y PAN o entre PRI y PRD o aun entre PRI y una alianza electoral,
aseguran la presencia de todos estos partidos a nivel federal. Gracias a esta
situación, la alternancia ha sido posible poco a poco.

La alternancia en el poder político constituye, en efecto, otra ventaja del
nuevo contexto político. Hoy nadie puede dudar de la democracia mexicana,
igual si es incipiente. La alternancia es la consecuencia lógica de una serie
de sucesos, como la credibilidad de las elecciones, que nadie cuestiona más
la competitividad de los partidos y la decisión de la sociedad de elegir una
alternativa al Partido Revolucionario !nstitucional. En la actualidad. los
partidos representan una verdadera opción para la ciudadanía, que elige, por
el sufragio universal, libremente a sus gobernantes, confiando en la
autoridad electoral. La derrota del PRI constituye, entonces, prueba de la
buena salud que guardan las instituciones.

El fin del presidencialismo de partido hegemónico constituye, en
nuestra opinión, la principal ventaja del nuevo contexto. La derrota del PRI
en la elección presidencial del dos de julio del 2000, confirma el fin del
presidencialismo que se produce en 1997, cuando el presidente pierde. por
primera vez, la mayoría en la Cámara de diputados del Congreso de la
Unión, provocando así la negociación con los diputados federales para la
aprobación de sus políticas públicas. 4 En nuestra opinión, esta situación va a
reproducirse para el porvenir; vemos así que en la LVIII legislatura (20002003), el partido del nuevo presidente Vicente Fox (PAN) es minoritario en
la Cámara baja y en el Senado. En esta perspectiva, el Ejecutivo federal será
el mandatario más vulnerable políticamente que haya conocido el régimen
de la Constitución de 1917. En cambio, es evidente que el presidencialismo
no se reproducirá gracias al pluralismo establecido por el nuevo sistema de
partidos. El Ejecutivo no podrá aplicar sus políticas más que por la vía del
consenso, igual si los ciudadanos le aportan una mayoría de su partido en el
Congreso, ya que para que eso suceda, faltará una alianza partidista que
obligará igualmente al Ejecutivo a negociar.

Ahora bien, esto ha sido posible no sólo por los partidos políticos, sino
también por la cultura democrática de la sociedad contemporánea,
constituyendo otra ventaja del nuevo contexto, pues faci lita, en efecto, el
347

�desarrollo de la democracia mexicana. La sociedad ha votado, así, por la
alternancia en beneficio del pluralismo político. La experiencia política en
la vida de 'ios Estados federales ha contribuido a la educación democrática,
tanto de los gobernantes como de los gobernados. Recordemos que es en los
años ochenta cuando la alternancia se produce en los estados de la
federación y en ese momento la sociedad se da cuenta que tanto la oposición
y el partido en el poder son igualmente vulner~bles, ya q~e en e~ caso que_?º
cumplan sus compromisos de campaña, los ciudadanos Juzga~an la func1on
de éstos, aprovechando las diferentes opciones de las cu~les disponen. _Cabe
sin embargo, precisar que la transformación del pensamiento de la sociedad
comienza en los años sesenta y evoluciona hasta su forma actual: una
sociedad crítica hacia sus gobernantes, cualquiera que sea el partido politico
en el poder.
Los medios de comunicación, escritos y electrónicos, han contribuido,
por su parte, al desarrollo democrático, ya ~ue sin ellos. los parti?os
difícilmente hubieran podido dar a conocer sus ideas y la sociedad hubiera
sido limitada en su criterio para elegir. Es así que los ciudadanos siguen con
interés la reforma del Estado, comprometida por los actores políticos ~ en la
cual la sociedad participa a través de forums difundidos por los medios de
comunicación.
Dado el pluralismo manifestado en el nuevo sistem~ competit'.vo ~e
partidos, el debate constitucional retoma su importancia en el mteres
nacional. Cualquiera que sea el camino que tome la reforma del Estado, la
Constitución se encuentra en el centro del debate. Sólo hay que observar los
diarios para darse cuenta de esta evidencia. Poco antes, la Constituc_ión era el
símbolo equivocado del presidencialismo, dado que el pres1de?te. la
reformaba para marcar su paso por la presidencia de la Re_pubhca,
aprovechando la mayoría de su partido en el ~o~gres~ y en las legislaturas
locales. así como de la fuerte disciplina part1d1sta; sm emb~rgo, hay que
precisar que hoy no es el caso. Así, todo el 11_1un?o ~stá consc_•~nte que falta
una reforma constitucional para adaptar las mst1tuc1ones pol1t1cas al nuevo
contexto político de pluralidad. Pero esta vez el consens~, de todos los
partidos es necesario, teniendo en cuenta
c~nfígurac1on del poder
legislativo. Que conservemos el régimen p~es1denc1al o que ado~t~mos el
régimen parlamentario (alguna de sus modalidades), los actores P?ht1~os Y la
sociedad misma son motivados para encontrar un verdadero equ~hbn? entre
los poderes de la Unión. debien?o ser ~segurado p_or la C~nst1tuc1on, por
mecanismos previstos en ella misma, s1gu1endo as1 la teona moderna del
Estado de Derecho.

!ª

348

Ahora bien, frente a las ventajas que presenta el nuevo contexto político
mexicano, encontramos igualmente algunos desperfectos, los cuales deben
ser previstos, con la finalidad de alcanzar una buena organización
constitucional del poder político.
B. Desperfectos del nuevo contexto

Los desperfectos del nuevo contexto están ligados a la gobernabilidad
del sistema político. El término ''gobemabilidad" está de moda en México.
La pluralidad, la competencia partidista·, la consciencia democrática de la
sociedad y la deficiencia de la Constitución en su estado actual, son algunos
elementos que ameritan reflexión. Así, el sistema de partidos, las relaciones
entre el Ejecutivo y el Legislativo, el debate constitucional que actualmente
tiene lugar y que no está bien delimitado a falta de una dirección clara,
constituyen los principales desperfectos.

Un sistema de partidos que no garantiza una mayoría. Toda democracia
que se presume gobernable tiene necesidad de una mayoría estable, ya sea
por una alianza o por una mayoría de un solo partido. México requiere, así.
de una mayoría parlamentaria coherente con la mayoría gubernamental. para
tener una certitud en la aplicación de las políticas públicas comprometidas en
las campañas presidenciales y legislativas. En el contexto actual. el
escrutinio y el sistema de partidos no permiten la formación de una mayoría
estable. Sólo hay que observar las dos alianzas participantes en las
elecciones del año 2000: Alianza por el cambio y Alianza por México. esta
última ganando la elección presidencial. Aunque haya habido candidaturas
comunes dentro de éstas, una vez elegidos los legisladores, no tienen
ninguna obligación, ni jurídica, ni política de seguir la política del presidente
de la República. La razón reside en la falta de un programa común de
gobierno que los partidos se comprometan a respetar y a aplicar. Pareciera
que el único interés de los grandes partidos es de conquistar el poder y el de
los pequeños de conservar su registro, además de ganar algunas curules por
la vía del escrutinio proporcional. Así consta según la experiencia observada
durante la LVII legislatura, donde el presidente Zedillo, el PRI, se vio
obligado a negociar sus políticas públicas con el PAN. así como con el PRD,
según las conveniencias de los partidos, donde ciertos compromisos
electorales fueron ignorados o sacrificados, ya que el presidente fue
impotente para la aplicación de éstos, a falta de una mayoría legislativa que
lo sostuviera. Este riesgo es mayor en la LVIII legislatura, dado que el
partido del nuevo presidente es minoritario en ambas cámaras. donde el PRI
tiene una mayoría relativa.

349

�Frente a tal situación, no es muy difícil pasar de un presidencialismo de
partido hegemónico hacia un régimen congresional, tal como lo descr!b!ó el
presidente norteamericano Wilson en su célebre obra « el regzm~~
congresional)), o aun en un régimen de_ asa:"!blea, como el q~e conoc'.o
Francia bajo la Ill y IV Repúblicas. Esta s1tuac1on puede generar nesgos mas
serios que el presidencialismo, siguiendo la lógica del decano de Toul_ouse,
Maurice Hauriou, cuando decía: « es aún mas peligroso [el asamble1smo]
para las libertades individuales que el poder administrativ? »5,_ del hecho
que la responsabilidad es compartida entre todo el cuerpo leg1slat1vo Y no en
un solo individuo.
Este riesgo, aunque difícil de producirse, convie~e ~onsiderar_lo, pues la
contingencia de inclinar la balanza del presidencialismo hacia el otro
extremo es latente en el estado actual que guarda la Constitución. Si
tomamos en cuenta de manera separada los poderes constitucionales del
Ejecutivo, de los Diputados y de los Senadores, ~os damos c~~nta que el
presidente encuentra serias dificultade_s para aplicar su poht~ca ante la
ausencia de una mayoría parlamentaria que lo sostenga. As1 lo _hemos
constatado en la LVII legislatura, donde el interés de los grandes partidos ha
sido de conquistar el poder y en esta lógica ninguno de es?~ parti?o~ va a
permitir al partido en el gobierno aplicar totalmente sus politicas publicas Y
aún menos cuando una elección esté próxima.

Tal situación provoca confusión en la ciudadanía, dado que el partido
por el cual ha votado va aplicar difícilmente sus políticas públicas, 9ue
fueron comprometidas en las campañas electorales. En_ ,esta perspectiva,
cualquier partido puede tratar de provocar la frustr~cion del gobierno,
aprovechando los m-::canismos de control_ par!~mentano,_ entre los ~uales
contamos el veto legislativo. Frente a tal s1tuac1on, el presidente n~ dispone
de ningún mecanismo para superar un bloqueo como el que mencionamos.
Encontramos entonces, otra falla del actual contexto, mismo que nos hace
reflexionar s~bre el estado actual que guardan las instituciones políticas. En
este contexto, el interés de la sociedad que participa a ~ravés de su voto no es
suficiente para lograr una democracia gobernable, s1110 que, hace falta un
debate constitucional comprometido. Al respecto, no son mas que algunos
especialistas que se pronuncian de manera clara en cuanto al camino por

problema comienza en el interior de estos organismos, dado que en su
composición no hay un consenso que enfoque un mismo rumbo. Algunos se
manifiestan favorables a conservar el régimen presidencial, proponiendo
ciertos matices de régimen parlamentario, complicando, así, el rumbo por
seguir ; otros proponen la adopción del régimen parlamentario. Al respecto,
ni los líderes de los partidos, ni el presidente Fox se han pronunciado sobre
estas proposiciones, con el pretexto que será el consenso quien decidirá. La
decisión final deberá ciertamente ser tomada por consenso; sin embargo, los
dirigentes políticos no cumplen su función de conductores de la sociedad,
sobre todo en ternas tan complicados corno el que nos ocupa.

Al respecto, no son más que algunos especialistas que se pronuncian de
manera determinante en cuanto al camino por seguir. La crítica que
formulamos es contra los dirigentes políticos, más que contra los
especialistas, que si bien es cierto que sus análisis son importantes, son los
políticos los que toman las decisiones.
II. Algunas reformas necesarias para adaptarse al nuevo contexto

Dadas las características del nuevo contexto, es evidente que México es
una democracia pluralista. Una serie de elementos nos llevan a esta
conclusión: elecciones de los gobernantes frecuentes y sinceras, a través del
sufragio universal; un sistema de partidos competitivo; la existencia del
Estado de Derecho, siendo garantizado por mecanismos constituc ionales;
garantías para la oposición; la existencia de grupos plurales y la negociación
entre éstos y el gobierno. 6 No queda, entonces, más que adaptar las
instituciones al nuevo sistema democrático. Para ello existen dos opciones,
según la organización constitucional del poder poi ítico. Una de ellas es el
régimen presidencial, que se caracteriza por la duración fija del mandato de
los poderes ejecutivo y legislativo, así como por su separación rígida; la otra
es el régimen parlamentario, donde el ejecutivo depende del legislativo,
según la mayoría en el parlamento. La principal distinción de estos
regímenes políticos es la responsabi lidad política de ambos poderes.
Analicemos enseguida el régimen que más conviene al México pl ural de
nuestra época.

seguir.
A. Adaptarse a la pluralidad

Llegamos, así, a la última falla que encontramos en el act~al c?ntexto
político : un debate constitucional sin dirección. Aunque la func1onahdad de
la Constitución es cuestionada en el cuadro de la reforma del Estado,
ninguna dirección clara es presentada por la ~esa de la Reforma del_ Estado,
instalada por el presidente Vicente Fox, 111 por la Mesa de Partidos. El

350

Si tenemos en cuenta los elementos esenciales de la democrac ia que
hemos enunciado, es evidente que la contestación hacia la política
gubernamental será el pan de cada día en la política mexicana. En esta

351

....

�lógica, pensamos que el régimen po!ítico; es decir, la organización del poder
político, debe adaptarse a la confrontación de ideas. La mejor organización
es la que soporte tales circunstancias de manera natural. Al respecto,
aceptamos que el régimen presidencial puede adaptarse, pero debe introducir
procedimientos de democracia semidirecta, entre otros elementos que
consideramos importantes. Así, por el referéndum y el escrutinio mayoritario
a dos vueltas (presidente y legisladores), se puede fabricar una mayoría que
asegure una mínima gobemabilidad al sistema político. De esta manera, los
conflictos suscitados entre el Ejecutivo y el Legislativo podrán ser resueltos
por el poder soberano vía sufragio universal. La deficiencia de este régimen
es que si el ejecutivo o el legislativo no satisfacen sus compromisos
electorales, no podrán ser sancionados por el electorado, ya que su mandato
constitucional es fijo.
No obstante la vialidad de continuar en régimen presidencial, pensarnos
que las características de un régimen parlamentario satisfacen mejor al
nuevo contexto mexicano, del hecho que por la existencia de figuras como la
responsabilidad política del gobierno frente al Congreso (diputados y
senadores), la disolución y el referéndum, los conflictos pueden ser resueltos
por el arbitraje de la ciudadanía. Este régimen permite, entonces, una
coherencia entre la elección hecha por los ciudadanos y la aplicación de las
políticas públicas, dado que el gobierno debe aplicar la política prometida
por los representantes de la nación; de otra manera, el ejecutivo podrá ser
sancionado por una moción de censura parlamentaria, debiendo presentar su
dimisión y/o el parlamento podrá ser disuelto, convocando, así, a nuevas
elecciones, donde el ciudadano elegirá nuevamente una mayoría
parlamentaria, quien a su vez nombrará un nuevo gobierno.

La organización que proponemos como más conveniente es, entonces,
un régimen parlamentario dualista. 7 La pertinencia que encontramos es que
por este régimen la cultura presidencialista, que todavía prevalece, y el
pluralismo reinante, pueden ser conciliados. Por una parte, el Jefe de Estado
jugaría un rol de equilibrio, ya sea en su calidad de jefe de la mayoría
parlamentaria o corno jefe de la minoría; por otra, será obligado a respetar la
voluntad de la soberanía popular. manifestada en las elecciones,
constituyendo un gobierno, según la mayoría en el Congreso. Si agregarnos a
esto que ciertos derechos deben ser asegurados para la minoría (la
presidencia de las comisiones parlamentarias de control, por ejemplo). este
régimen puede funcionar satisfactoriamente. Ahora bien, otras adaptaciones
son necesarias, a fin de hacer efectiva la responsabilidad electoral de los
gobernantes. Faltaría. así, la reelección inmediata e ilimitada de los
leg1sladores. diputados y senadores, para que la calidad en los trabajos

352

parlamentarios sea consecuente y estimulante para un buen d
- d
sus fu ·
·N
esempeno e
nc1ones. 6 o es la soberanía popular la ue eli
.
gobernantes según el trabajo desempeñado ?
q
ge y/o reelige a sus
B. Adaptarse a la alternancia

La alte_rnancia es la consecuencia de una serie de factores que tienen en
cuenta, el sistema electoral, el mandato constitucional de los ode e
ª:monia electoral. En México, la alternancia ha sido posible grai1•as arl sn y la
sistema
.
.
uevo
.
. de part·ict os, don de el federalismo
tiene una influencia
mcuest1?nable. Es_te es actualmente multipartidista del hecho ue e 1
1
local existe una b1polarización entre el PRI y PAN PRI PRqD n a esca a
r
••
·
Y
o aun PRI v
unat a ianzad part1d1sta.
¡
· esto dependiendo del Estado que se trate. En este~?n exto to os os partidos están representados en la escala nacional J\h
ien,
, 1amentana
. que aseoure
. ora
b para
b Td dgarantizar una mayoría
.
par
la
go ~rna i_ l a de la democracia mexicana, falta reformar el e:crutinio
pres1dt~~c1al y p~rlamentario. Para eso proponemos la introducción del
escru mio
a dos vueltas ' pero conservando el escrutinio
. mayontano
1
propor_c1o~a para_las elecciones de los diputados. Por una parte el escrutinio
mayo~1tano permite la fabricación de una mavoría estable c '
, d 1
pluralidad de rt'd d I h
. onscn an o a
pa I os, e echo que en la primera vuelta los partidos miden
su .fuerza _electoral real para negociar en la segunda. Esto ha funciornd
sat1sfactonamente en Francia. donde existe una bi ol . , . ,
e o
existencia de múl · ¡
·
P anzacion. a pesar de la
.,
t1p es partidos. Por otra parte, la proporcional no im idc la
~;eac1on_ de ~na mayoría, si elevamos la barra electoral, tal como lo co~firma
la
ª/emana. Nuestr_a propuesta asegura, así, la bipolarización en
las últi
~a ~x1stente a mvel local- por la vía institucional. Es así que
. mas e ecc1ones se desarrollaron en ambos niveles de la
l't",
mexicana.
La
ventaja
de
as
º
1
b.
1
.
.
,
,
.
.
po
i rea
de t bT
.
eeurar a ipo anzac1on por la v1a mst1tucional
es
es ad l izar las alianzas. asegurando el respeto de la voluntad ciudadana so
pena de ser sancionados con ocasión de las elecciones ordinaria¡ . o
avanza as O aun por un referéndum .

: ~:i:ef:~:

En lcua~to a la duración de los mandatos, conviene conservar la armonía
elect
· que 1os man datos del presidente
.
d. ora
d existente . Es dec1r.
v el de los
~~~tª os. Y senador~s no sean modificados. o bien que
mandato
~n dencial sea r~duc1do a cuatro años, con posibilidad de reelección. Pero
año:se caso, ~º.11 .viene que el m~.nd~to de los diputados sea reducido a dos
mand~~; f:s11!1lidad de reelecc1on !~mediata e ilimitada; asimismo, que el
reel . , . s s.enadores sea reducido a cuatro años, con posibilidad de
ec~ion mmediata e ilimitada. Esto con la finalidad de no perder la
arm
orna .e11ectoral , a fim. de conservar la coherencia de las mayorías
resid
P
encia Y parlamentana.

;I

353

�Por otra parte, al asegurar una mayoría, el consenso no sería
forzosamente sacrificado; al contrario: el consenso sería obligado, dadas las
circunstancias geopolíticas de México (ya hemos hecho mención de la
bipolarización en la escala local, situación que asegura el multipartismo en la
escala nacional). Los dos partidos en balotaje deberán obligadamente
negociar con los otros partidos para asegurar la victoria electoral. En el
régimen parlamentario que proponemos, algunos ministerios podrían ser
negociados bajo esta lógica, con base en un programa coherente de gobierno.
En esta óptica, todo partido esta incluido en la política nacional y es así que
el consenso está asegurado, excluyendo la exclusión.

en la definición de « sistema poliarchico » ín L
'
.
de Robert Dahl.
democracza
Y sus críticos,

ª

7 La intención aquí no es de caer en la o\, .
, .
sobre el término de régimen « semi- r:sid:mt~a academ1c~ que se despierta
« parlamentario con correctivo presid~ncial &gt;~c1~l », « dualtsta renov~do », o
los elementos institucionales de este 1, . ' s1_n~ de tomar algunas ideas de
s PROUST M
,
po em1co reg1rnen.
' arcel: A la recherche du tem ~
d S
présentation d' Antoine Cornpagnon G . pcdper _u, odome et Gornorrhe,
, a 11 1mar , Pans.

A manera de conclusión, quisiéramos tenninar como empezamos, con
un pensamiento de un escritor, pero esta vez se trata del escritor francés
Marce! Proust : « Algunas veces el futuro habita en nosotros sin que lo
sepamos, y nuestras palabras, que creen mentir, diseñan una realidad
próxima. &gt;} Es así que proponemos algunas ideas en el presente artículo, las
que pretenden elaborar una problemática sobre el nuevo contexto político
mexicano. Tenemos la convicción que estas proposiciones pueden ayudar al
buen funcionamiento de las instituciones políticas mexicanas. Si el futuro
porta un gran porcentaje de incertidumbre, al menos conviene preverlo.
Notas bibliográficas

Hay que precisar que el pluralismo institucional comienza mediocremente
en 1977, con la reforma política de Jesús Reyes Heroles.
2 Hablamos de cohabitación en el sentido que el ex presidente francés,
Valéry Giscard D'Estaing lo dijo luego que su partido tuvo que compartir el
poder político en l 974, pues a pesar de que fue electo presidente de la
República, su partido no contaba con una mayoría en la Asamblea Nacional.
3 Frarn;:ois Goguel, citado por Jean Gicquel, en Revu du Droit public Nº4,

1

2000, p. 997.
4 Si bien es verdad que el Ejecutivo tiene necesidad de negociar con el
Congreso de la Unión el presupuesto del Estado desde los años ochenta, no
es sino hasta la LV!l legislatura que se vé obligado a ceder a numerosas
peticiones de los otros partidos.
5 Citado por CHEV ALIER, Jacques : L 'État de Droit, Montchrestien, col\.
Clefs, París, 2000, p. 32.
6 Podemos consultar sobre el concepto que hemos tomado de Democracia
en: Traité de Science politique, volumen 11, capítulo II ; La démocratie, por
LAVAU, Georges, con la colaboración de Olivier DUHAMEL, al igual que

354

355

�MEDIACIÓN, UN ACERCAMIENTO REAL A LA JUSTICIA
Dr. Francisco Javier Gorjón Gómez 1
SUMARIO: Introducción; 1.- Concepto; 2.- Crisis de la Justicia; 3. Aplicación de la Mediación en otros Países; 4.- Características de la
Mediación; 5.- Ventajas de la Mediación; 6. - Tipos de Mediación; 7. Etapas de la Mediación ; 8.- Acuerdo de la Mediación; 9.-Áreas o Clases
de Mediación; JO.- Conclusión.

Introducc ión.- El tema de la mediación hoy en día esta en boga, como
lo fue en su momento el arbitraje comercial hace diez años, empero, este
último a pesar de contar con una normativa ad-hoc en nuestro país no a
terminado de consolidarse, situación extremadamente preocupante, ya que
ambos representan una opción real a la solución de la impetración de la
justicia2, por lo que es apremiante darlos a conocer a todos los sectores de la
sociedad y sobre todo crear una cultura para su aplicación, romper con el
modelo rígido adversaria l de nuestro sistema judicial, convenciendo que su
aplicación nos acerca mas a la justicia, en base a razonamientos de las partes
que establecen criterios mas equitativos para la resolución del conflicto.
dejando a un lado el paradigma de su util ización y validez por el de su
aplicación como principal hipótesis3•
Para respaldar lo anterior he dec ido definir en primera instancia lo que
es la mediación, analizándola desde el punto de vista de los conceptos de
justicia y equidad, subrayando la actitud que el abogado debe de asumir ante
la crisis de la impartición de la justicia, para después dar paso a su contexto
global en los diferentes sistemas jurídicos en base a una micro comparación
sincrón ica.
Estableceré su marco conceptual señalando de forma taxativa sus
características, sus ventajas, los tipos de mediación, así como las etapas del
procedimiento, los efectos del acuerdo y las diferentes clases o áreas
proclives a la mediación, sustentándolo en el método deductivo y exegético,
con base en una técnica documental.
1.- Concepto.- La doctrina nos señala innumerables definiciones de
mediación, como tantas definiciones hay del derecho, por tanto citare
solamente a los autores que desde mi punto de vista abarcan los elementos
sustanciales de la mediación, según la escuela americana y argentina4.
Folberg y Taylor la definen corno un procedimiento que hace hincapié
en la propia responsabilidad de los participantes de tomar decisiones que
influyen en sus vidas, constituyendo un proceso que confiere autoridad sobre
sí mi smas a cada una de las partes5; en el mismo sentido Falcón establece
357

�que la mediación es un procedimiento no adversaria! en el que un tercero
neutral, que no tiene poder sobre las partes, ayuda a que estas en forma
cooperativa encuentren el punto de armonía y solucionen su contlicto6,
podernos concluir que el elemento principal de la mediación es la armonía,
por lo tanto tendrá que ser congruente, ya que son las partes las que
resuelven su conflicto de forma voluntaria según su conveniencia y
necesidades7, apoyados por un tercero "mediador" que utiliza técnicas
especificas8 actuando como facilitador en la conducción del procedimiento,
por lo que el acuerdo final es mas justo y equitativo, que si fuese dictado por

causa Y con v?luntad libre. le pertenecen corno suyos. Se falta a la justicia
cuando se ~os imputan o atribuyen actos que no hemos realizado, que no son
~ues~ros ~mo de otros. ~os atributos antológicos constituidos por la
mtehgenc1a y la voluntad libre nos convierten en autores responsables de
nuestros act~s. Debernos atribuir el acto y las consecuencias a su autor, que
es causa eficiente del mismo.
.
Lo mejor de la justicia se cumple de forma voluntaria, espontánea,
~1rtuosa. El Estado -no hay que olvidarlo-- solo puede realizar una justicia
1mperfecta 15 .

un Juez.
Lo anterior nos hace pensar que la justicia es más equitativa cuando
las partes así lo resuelven en base a un procedimiento no adversaria!, y no
cuardo se someten a un proceso judicial, que aplica estrictamente el
derecho9 . Por equidad entendemos proporción y equilibrio, es decir, la
conciliación y la paridad entre los derechos y las obligaciones de quienes
10
participan en una relación jurídica
11

Por Justicia entendemos según Toral Moreno la legalidad o apego a
la ley o dicho de otra manera es la correcta e imparcial interpretación y
aplicación del derecho positivo, en este contexto Goldschmidt afirma que el
derecho siempre es positivo y que la justicia no lo es necesariamente, por lo
que no en todos los casos la justicia es equitativa por que el derecho en
1
ocasiones infringe el bien común o el bien divino 2, por su característica
13
generalizadora, al respecto Gama Maynes
señala que la Ley
necesariamente es siempre general por lo que se dan omisiones a casos
particulares y es ahsolutarnente inevitable decidir de una manera puramente
general. sin que sea posiblemente hacerlo bien, siguiendo esta misma idea
Moreno Navarro 14 señala que la equ idad es lo justo, pero no lo justo legal,
tal y corno se desprendería de las palabras de la ley, sino lo auténticamente
justo respecto al caso particular, desprendiéndose de esto la máxima de que
no todas las leyes son justas.
Al respecto Basave esclarece los razonamientos anteriores señalando
corno exigencia se le reconozca a la persona humana y que sea tratada, como
cualquier otro hombre, corno absoluto principio de sus propios actos libres y
responsables, según el principio jus justitiae, cada persona tendrá el derecho
y la posibilidad de conservar lo suyo.
Lo suyo significa no solo lo que determina el derecho positivo, sino
también lo que inspira y preceptúa el Derecho natural o intrínsecamente
justo que tiene un fundamento indubitablemente antológico. Es suyo de_ cada
persona su organismo natural y su espíritu con todas sus potencias Y
facultades. Y los mismos actos que la persona realiza con conocimiento de

358

Pode°:os_ concluir ent?nc_~s que al prevalecer la voluntad de las partes
en ~I pr_oced1rn1ento de rned1ac1on, y ser ellas mismas la que determinan sus
obligac1ones y derechos ante la existencia de un conflicto y establecen un
acuerdo: conforme a su propia naturaleza y conveniencia estamos en
presencia de una opción real de alcanzar la justicia.
2.- Crisis de la Justicia.- La justicia esta en crisis consecuencia de
cuatro elementos, pri°:~ro el ~o_d~r judicial no se da abasto para cumplir con
la de~anda de resoluc1on de l1t1g1os que le exige la sociedad, sus esfuerzos
~an sido a la fecha limitados, ya que al aumentar el numero de juzgados y
J~zgado~es ~~ ha resuelto nada, al igual que la supuesta profesionalización y
s1ste_mat1zac1on tecnológica, no hay que negar que estos dos últimos han
abatido p_roblernas c_omo la ~or_rupción y la burocracia, pero no el gran atraso
de expedientes y el mcumphrn1ento de términos procésales.
El segundo ~lernento es el difícil acceso a la justicia, no es igual para
todos, ~,n toda sociedad y en todo sistema jurídico se debe de proveer a la
P?blac1on de modos de solucionar sus conflictos (judiciales o alternos),
~Jercer sus derechos y debe de estar al alcance de todos en condiciones de
igualdad, no siendo este un problema estrictamente nacional lo mismo
, c~n:1º argentrna
· 16, por nombrar alguno, lo cierto' es que los
suce de en pa1s~s
costos por esta Just1c1a a medias son muy altos.
El tercer elemento es la ignorancia y el escaso conocimiento de los
rnétod_os alternativos para la so lución de controversias (MASC) por parte de
la ~~c1edad en general, las organizaciones no gubernamentales se dedican a
ex1g1r pero no son prepositivas, las organizaciones de profesionistas están
sordas Y °:udas, las cámaras industriales y de comercio no hacen nada por
sus_agremiado~, las instituciones educativas duermen igual que todos el
su~no d_e los Justos y el claro desdén por las ciencias sociales, la no
ex1stenc1a de políticas publicas a largo plazo que impulsen los MASC, todo
esto se traduce en un conformismo y una falta de preparación que tiembla

359

�uno al pensar que Octavio Paz tenia razón, cuando en SL! obra_ el laberinto de
la soledad dibuja a la sociedad mexicana como conformista e inculta.
El cuarto elemento son los abogados, nos hemos limitado a observar, a
desempeñarnos como litigantes, como consultores jurídic~s en el ~neJor de
los casos, pensando mediocremente en nuestro bene0~10 econom1co, y
dejando a un lado el beneficio real a la sociedad, v1v1mos _en el ~rror,
jugamos con las mismas reglas que nos_ impone el estado, seguimos bajo su_
rígida tutela, como analizamos antenormente esta fuera de conte~to Y
realidad, tenemos la oportunidad de cambiar esto, tenemos que salir d~I
1
sistema adversaria! y pensar en el universo de la resolu~ión de_ disputas
pensar en la resolución de controversias con un perspectiva distinta con _t_m
abordaje diferente al análisis y solución de los problemas, nuestra v1s1on
tient&gt; que ser futurista y realista, el Estado poco_pu~~e hacer por nosotros en
este contexto, ayudemos a que el poder jUd1c1al verdaderamente se
profesionalice y conozca solo de aquellos casos en que l~s partes no puedan
resolver por si solas, convirtamos a la mediación y al arbitraje en f~ctores de
cambio político, social, económico, apliquémoslos, realmente funcionan.
3.- Aplicación de la Mediación en Otros Países.- Estos elementos
señalados anteriormente no son privativos de la nación mexicana, ~ero s1
significativos, para valorar nuestro estadio jurídico , es necesan,o que
analicemos sucintamente la experiencia de otros pa1ses corno Estados
Unidos, Canadá, Colombia, Argentina, Espafia, Francia y China. Y d~rnos
cuenta de la relevancia e importancia de la mediación y tornemos acciones

especificas al respecto.
Estados Unidos a vivido tres etapas, la primera de ellas de
experimentación en los afios 70 con la aparición de los centr?::; comunitarios
de mediación, con el patrocinio del Fiscal General: en la decad_a d_c los 80
corno la fase de implementación, en 1980 el Congreso convirt1_c~ en ley
federal la Acta de Resolución de Disputas que disponía la elaborac1on de un
programa dentro del Departamento de Justicia que a su vez . crearía un
Centro de Información y un Comité Asesor con apoyo financiero para el
desarrollo, implementación y patrocinio de los MASC los no~enta es
considerada la fase de regulación, el Congreso impone a los Tnbu¡iales
federales la obligación de designar una comisión para implementar los
MASC incluyendo a la iniciativa privada, actualmente existen ~parte de los
programas gubernamentales mas de 400 organizaciones dedicadas a los
MASC

18

.

El caso Canadá es significativo por la influencia de Estados Unidos;
existen instituciones creadas desde los setentas, pero no es hasta 198)
cuando se legisla la mediación como tal en el ámbito familiar con la Ley

360

Federal de Divorcio, el tema continua en evolución y análisis a través de
programas gubernamentales de los diferentes estados a través de un esquema
mu ltidisc ipi inario 19 .
Colombia es una de los países latinoamericanos mas avanzados en el
terna, el Congreso Nacional a través de la Ley 23 del año 1991 creo una
serie de mecanismos. Que actúan como alternativos a la justicia tendientes a
descongestion_ar la _vía judicial. Los centros de mediación están bajo el
control del M1111steno de Justicia, este autoriza el funcionamiento de centros
dentro de_aso~ia,ci?nes, gremios y cámaras de comercio. La ley obliga a los
consultonos JU~1d1_c_os de las facultades de derecho a organizar su propio
centro de med1ac'.on, donde el servicio prestado deberá ser gratuito, en
cuanto a las materias comprendidas en la mediación pueden someterse a la
misma todas aquellas que sean susceptibles de transacción, desestirniento 0
conciliación. En todos los campos del derecho hay conciliación previa
obligatoria desde 1989 en que se modifica su código procesaI 2º.
Argentina es otro de los países latinoamericanos que demuestra un
gran ~v~nce impulsando a los MASC en todos los frentes, sociales, políticos,
academ1cos y gubernamentales, teniendo como resultado la obligatoriedad
de la mediación previa a la vía judicial, según la ley 24.573, teniendo esta
una ~igen~ia de 5 años. ante el hecho de sus resultados positivos se prolongo
su v1genc1a por 5 años mas, la cual tendrá vigencia hasta abril de 2006
Boletín Oficial del 24 de agosto de 2000, como principal instrumento d~
culturización del pueblo argentino en materia de MASC 21 .
El caso español es muy especial ya que desde 1239 en el Tribunal de
aguas de Valencia operaba la conciliación y la Mediación, de igual manera
en las ordenanzas de Bilbao en 1737 y de Burgos en 1776; aparece regulada
en la constitución de 1812, empero, en 1984 se le da un carácter de
fac~ltativa. Actualmente, los esfuerzos por impulsar los MASC en España
estan a cargo del Consejo Superior de Cámaras Oficiales de Comercio.
Industria Y Navegación de España, principal actora de la Lev 36/1988 sobre
Arbitraje lntern~ e _Internacional, considerándose como un · gran avance ya
que la ley de arbitraje de 1953, no impulsaba la cultura de los MASC22_
. F_r~ncia es otro país europeo que se encuentra a la vanguardia, la
me~1ac1on en est~ país inicia con la figura del ombusdman, personaje que
a~tu~ como med!ador entre los particulares y los distintos organismos
~ubhcos, esta institución data desde 1973 en que se dicto una lev
mst1~uyendo el Mediador de la Republica, que fue complementada y
mo~ ificada en 1989 y 1992. Desde 1977 funciona la figura del conciliador
vec~nal que actúa de forma unipersonal. en calidad de simple vecino,
designado por el presidente del Tribunal regional de Apelaciones.

361

...,1,

�Actualmente \a mediación a desbordado el ámbito adminis~r~tiv~, Y a
penetrado en el procedimiento civil y sé esta trabajando en su uti\1zac10n en
.
¡23
matena pena .
El caso de China es realmente ejemplar, cuenta con un? ~~ los
programas de mediación mas completo del mu~do, ya _que la me?1ac1on no
es solo un mecanismo de solución de confüctos, sino un metodo para
ejercitar \os valores sociales con la participación directa de las partes en
conflicto, sobre todo en el campo, fabricas, minas y l_as comuni~ades
vecinales, en Chungking una ciudad de 12 millon~s de habitante~ fünc1onan
11 855 comités de mediación con 90,~38 mediadores, esto significa un
'
.
24
mediador por cada 100 habitantes .
La panoramica mundial nos muestra el camino de _la '.1ecesaria
implementación de los MASC en nuestro p~ís de u_na forma 111s~1tuc10nal,
con apoyos reales de los tres niveles de gob1~rno, s1gu_1endo e! eJemplo de
Estados Unidos, de Argentina y China; el gobierno mexicano a 11npu_ls_ado al
arbitraje, pero a tenido un desdén por los demás MASC util_1zando
únicamente instituciones como PROFECO o la CONDUSEF para aplicarlos,
la Procuraduría General de la Republica que recientement~ co~voco a las
0
procuradurías estatales para la aplicación de . la med1ac1on en sus
procedimientos, esto resulta paradójico, si el gobierno f~deral conoce las
bondades de los MASC, por que no existen políticas publicas a largo plazo
para implementarlos.
Por otro lado, existe un esfuerzo por parte de los estados'. como son el
caso de Quintana Roo, Aguascalientes, Sonora, Querétaro, Jalisco Y Nue;o
León lo que demuestra acciones concretas mas no contunde~te_s a ex~~pc1on
de los estados de Jalisco con el artículo 282 bis de su Cod1go ~iv1_l que
somete obligatoriamente a las partes a la conci~iación antes de, 1111c1ar el
proceso, Querétaro con su ley de justicia alternativa y Nuevo Leo_n '. ?ond~
actualmente existe en proceso para la creación de u~a Ley de Med1~c1?n, as1
como la modificación a su Constitución, al Código Civil_, _al Cod1~0. de
Procedimientos Civiles, a la Ley Orgánica del Poder Jud1c1al, ~I _Cod1go
General de Justicia Y su
Pena,I a ta Ley Orgánica de la Procuraduría
.
d ,
d
reglamento, como una reforma integral, acciones que los emas esta os
deberían de considerar· como pertinentes y validas, para crear una cultura
sobre los MASC en todo el país.
4 _ Características de la Mediación.- Las características de los MASC
25
son las. mismas a excepción del arbitraje que por si sol_o es ~inculante,
en_ la
deStacando que el mediador es solo un facilitador no· , 111terv1ene
16
1 · bt
solución del conílicto, el conciliador sugiere la soluc1on- Y e ar I ro
resuelve la controversia.
362

Es relevante destacar las características de la mediación para
comprender sus bondades en contraposición del sistema judicial son: a)
Confidencialidad; b) Voluntariedad, c) Flexibilidad; d) Cooperativa y
creativa; e) Rapidez y economía: f) Neutralidad y; g) Autocomposición.
a) Confidencialidad.- Significa que toda revelación efectuada durante
el procedimiento no podrá ser divulgada o utilizada en algún otro proceso, a
demás de no generar consecuencias económico sociales27 . La
confidencialidad cubre tres aspectos:
1.- Frente a terceros: Las partes firman un convenio de
confidencialidad, el mediador no podrá revelar nada de lo ocurrido durante
el procedimiento, ni tampoco podrá ser citado a juicio para declarar sobre
ello, esto facilita la resolución del conflicto ya que permite a las partes
explayarse con facilidad;

2.- Frente a la contraparte: Cuando el mediador recibe información
especifica o detallada sobre el conflicto de forma separada no podrá ser
relevada a la otra a menos que esta lo permita;
3.- Frente al propio mediador: Cuando el mediador actuó sobre un
procedimiento determinado no podrá en subsiguiente ocasión conocer en
otra instancia, ya sea como juez o como abogado, por que podrá violar la
confidencialidact28 .
b) Voluntariedad.- Es la principal característica de los MASC, en
especial de la mediación por no ser esta según su naturaleza, vinculante, la
voluntariedad se expresa en el contrato suscrito por las partes y en el caso de
que no exista solo si las partes ha si lo deciden se perfeccionara en una
reunión previa al inicio del procedimiento y constara por escrito, lo que en el
argot arbitral se denomina acta de misión 29 , que de igual manera podría
denominarse en la mediación.
c) Flexibilidad.- Las reglas a las cuales se someten las partes podrán
aplicarse con libertad y ser modificadas siempre y cuando ambas partes
estén de acuerdo, dichas reglas serán fijadas por la institución que administre
el procedimiento, si se tratara de un procedimiento ad-hoc, tendrán que
respetar en todo momento la voluntariedad y la confidencialidad. Cada
mediador podrá establecer sus propias reglas, adaptarlas a su estilo
dependiendo del área o modelo de mediación que se aplica, y que sea
coherente con el fin de lograr comportamientos cooperativos30 .

363

�d) Cooperativa y creativa.- Como se menciono en el párrafo anterior
es necesario generar un ambiente de cooperación entre las partes, al igual
que utilizar el intelecto y la imaginación para ser creativos, buscar opciones,
para solucionar el conflicto esto lleva a que las partes se esfuercen para
imaginar posibles formulas que no dejen de lado sus intereses y necesidades
reciprocas lo que habrá de lograr a través de una lluvia de ideas, ese cúmulo
de ideas se analizará y posiblemente se encontrará la solución que estaba a la
vista de todos o se concluirá que el conflicto no era como se pensaba y no
31
estaba constreñido al planteamiento inicial •
e) Rapidez y economía.- Esta car~cterística permite una confrontación
directa con el proceso judicial, los costos de la mediación son inferiores, en
un proceso judicial sabemos cuando empieza pero no sabemos cuando
termina, ni cuanto nos costará, pensando en la recuperación real del monto
motivo del conflicto, que trae consigo perdidas millonarias y no hacen mas
que alentar el conflicto, sin contar los honorarios y gastos de los abogados,
mas las dadivas procésales, ahora bien que significa la rapidez, que en dos o
tres audiencias las partes logran limar sus diferencias y llegan a una solución
.

3,

atendiend~ entonces ~ un efecto puramente humano, dando como resultado
una pluralidad de opciones, se han hecho algunos estudios serios al respecto
35
como
y 1·11a36, urn·ban· earpmtero·
· ,1
. .lo son el de Marinés Suares , Rodríguez
.
co111c1dentes y que contraponen dichas ventaJ·as al proceso JU
· d'1c1a
· ¡
confirmando el numero elevado de opciones , por Jo que so'1o sena
~ ¡aremos'
a1gunas:

•
•

•

•

•
•
•
•
•

en breve tiempo -.
f) Neutralidad.- Es de capital importancia ya que si el mediador toma

partido o se inclina por alguna de las partes fracasara, el mediador debe
administrar y controlar el procedimiento, dirigirlo, marcar las pautas.
Manteniendo la neutralidad posibilita la comunicación entre las partes para
que a partir de sus posiciones, se pueda llegar a los interese reales, de esta
forma el acuerdo será a la medida de las partes y tendrá no solamente 33la
fuerza del acuerdo final , si no también la fuerza moral de su cumplimiento .
g) Autocomposición.- Consiste en la terminación del conflicto por
voluntad de las partes, puede ser unilateral o bilateral, esto es que se puede
reconocer, renunciar o negociar derechos, obligaciones o pretensiones ante
un conflicto de intereses por alguna de las partes, si recordamos la definición
de mediación, son ellas las que llegan un acuerdo para solucionar el o los
problemas, algunos autores no clasifican d,entro de la autocomposición a la
mediación por la intervención del terceroJ4, pero hay que recordar que el
conven io lo hacen las partes no lo propone el mediador a diferencia del
arbitraje que la solución la da el tercero o el judicial que la impone el juez,
sin embargo, analizando las características de la mediación y de la
autocomposición, no es mas que el ejercicio de la voluntad de las partes.
S.- Ventajas de la Mediación.- Las ventajas pueden deducirse de las
características del procedimiento como un resultado de su aplicación
práctica y de su naturaleza entendiendo el papel que juegan las partes, ya
que son estas las que determinan el accionar y el rumbo del mismo.

364

•
•
•

Desahogoº. alivio a los tribunales en sus cargas de trabajo;
Ahorro de tiempo en la resolución del conflicto .
Ahorro de dinero por pronta recuperación;
No hay ganadores ni perdedores;
Aumento de la creatividad ya que no hay limite para ello mas
que el orden público;
Aumento de protagonismo de las partes y de su
responsabi Iidad;
Promueve la colaboración de las partes;
Desde el principio orienta las acciones a futuro·
Utiliza el conflicto como la posibilidad de crecimiento
personai y cambio positivo;
~as. s_oluciones disponibles a través de los procedimientos
JU~1ciales son limitadas por estatutos, ley o tradición legal;
Evita el problema de instruir al juez;
Etc.

~ 6.- Tipos de Mediación.- Los. tipos de Mediación que existen según
senalan ~l_gunos autores son muy variadas basándose en el tipo de conflicto y
la r:lac1on que esta guarda con una área determinada del derecho
considerando que están en un error, ya que el tipo se clasifica según s~
~atur_aleza, c?mo sucede con el arbitraje (derecho y equidad), puede tener
mfin1dad de areas o clases (comercial, civil. administrativo laboral familiar
elect_or~l: etc.) pero siempre será conforme a derecho o ~n equidad, en J~
mediac1on no necesariamente_ tendrá que ser conforme a derecho, ya que el
acuerdo se basa en percepciones humanas y en el sentido común, que
pueden ~en~~ de apoyo el derecho, es innegable. empero, será el resultado de
la negociac1on lo que determinará si fue conforme a derecho o en equidad.
no por su naturaleza.

~iguiendo esta misma lógica los tipos de med iación son tres:
a) Obligatoria u oficial; b)Voluntaria o privada; c) Optativa.

ª!

Obligatoria u oficial.- Será cuando existe una disposición legal
normativa que imponga dicha vía a las partes involucradas en un conflicto·'
365

0

..., ,1

1

�b) Voluntaria o privada.- Cuando las partes se someten a la mediación
por propia o deliberada decisión, a través de un contrato o cuando surja la
controversia, sin que se encuentren compelidas a hacerlo por ninguna
disposición le&amp;al o normativa o factores externos a ellas (violencia,
coacción, etc.)3 .
c) Optativa.- Cuando la ley confiere la opción de someterse a ella o a
la otra, pero esa alternativa es vinculante para la otra, es decir la posibilidad
e_scoger se bri_nda únicamente acto_r, o pret,endiente, por ej~mRlo, en los
JU1c1os de desalojo y procesos de eJecuc1on segun la ley Argentina· .

?e.

ª!

7 .- Etapas de la Mediación.- Las etapas de la mediación de igual
manera pueden variar dependiendo de las partes y del conflicto, hay caso en
que en la primera sesión se resuelven, pero hay otro que son tan complicados
que requieren de mas esfuerzo y auxilio de todas las técnicas aplicables al
caso, recordando que la flexibilidad de la mediación es una de sus
principales características y ningún mediador esta obligado a utilizar
exhaustivamente todas las etapas cuando el proceso básico se revela como
40
eficaz. En el afán de clasificarlas seguiremos el estudio de Floyer
determinando nueve etapas, tomando en cuenta los siete elementos del
proceso de negociación de Harvard41 , sin que sean un indicativo conceptual:
•
Diseño del procedimiento de mediación.- Es la planificación
de la estrategia que consiste básicamente en que las partes entiendan que la
mediación es un procedimiento eficaz para que las partes lleguen a un
acuerdo si es posible y si ellas están de acuerdo: lograr la comunicación
entre ellos: tratar con respeto a la otra en un plano de igualdad eliminando el
concepto de adversarios; aborden el problema o los problemas con una
actitud comprensiva y lo determinen: presenten nuevas ideas y elaboren
acuerdos duraderos con visión a futuro.
•
Reunir a todas las partes en conflicto en la mesa Je
negociaciones.- Se realiza de tres maneras: a) Por teléfono; b) Mediación
puente, en el que el mediador se comunica con los protagonistas por
separado, quienes no pueden llagar a reunirse nunca; c) Mediación cara a
cara, que consiste en reuniones conjuntas e individuales. Será necesario
según ei caso elegir un lugar ad-hoc para la reunión y firmen un acuerdo
para mediar.
•
Intervención inicial del mediador.- El mediador deberá
presentarse y explicarles en que consistirá el procedimiento, así corno las
características de la mediación en un mínimo de tiempo. presentar a las
partes en conflicto cuando ellas no se conozcan y ellas mismas deberán
efectuar una presentación del conflicto desde su punto de vista tomando en

366

cuenta el antecedente, como surgió el problema, como lo afectó, porque le
afecta ?e _esa manera y que le gustaría que sucediera a partir de iniciado el
proced1m1ento, el procedimiento tendrá que continuar conforme al diseño
del. mediado~. Ygr. Si se desahogan reuniones privadas, si continúan las
ses10nes conJuntas, _ re~lizar un temario del conflicto, si las partes van a
permanecer en hab1tac1ones separadas, si permite la intervención de los
abogados o no, efectuar programadamente sesiones, etc.
•. _, Desahogo.- Lo importante de este proceso es lograr la
comu111cac1on, c~n el fin de que las partes se escuchen con atención, que
hablen con clandad y determinación, asuman una actitud abierta a la
present~ción de información e ideas nuevas, tengan la disposición de dejarse
persuadir y acepten a la o a los de la otra parte como iguales. Esto se logra
formulando preguntas que inducen a dar respuestas acordes a la
problemática determinada.
.•
Crea_r el clima de la negociación.- En esta etapa la razón
comienza.~ dommar las emociones, iniciando la negociación seria, es
responsab1ltdad del mediador llegar a este punto si no el procedimiento
fracasara, por lo que el mediador tendrá que dar las pautas de conducta de
las p_artes, cuidar el lenguaje empleado, verificar su significado y utilizar el
predicado correcto, leer el lenguaje corporal de las demás, su postura, sus
gestos, .:us _manos, los movimientos oculares, su expresión facial, en
conclus1on sino hay armonía y el no detecta a tiempo inconformidades o
recelo a la contraria, o el mismo estará destinado a no concluir el
procedimiento.
.
•
Establecer los intereses y las necesidades.- La búsqueda de los
intereses y necesidades es la razón por lo que la mediación es un medio
e'.ecfr:o para solucionar disputas, por que las partes llegan al fondo de las
s1tua~1ones qu~ generan el conflicto por si solas, esto se debe a que los
conflictos se discuten en la mayoría de las negociaciones en función de las
posiciones asumidas, siendo inadecuadas por que ocultan causas reales
influenciadas por factores externos, por demostrar poder, etc. La labor será
descubrir las necesidades detrás de los intereses, reconocer las necesidades
humanas y conciliarlas.
.•
Generar ideas para resolver los problemas: Como lo
mencionamos anteriormente la solución del problema es un proceso
·
42
~reat1vo
, por lo qu~ el mediador deberá pedir a las partes que anoten las
ideas que se les han ocurrido hasta el momento, si existen varias soluciones
deberán evaluarlas en privado, considerando la postura actual de las mimas
no la inicial, el mediador tendrá que hacer preguntas abiertas con los nuevos
datos, tornando en cuenta los sentimientos de las partes y sus actitudes.

367

�generando una lluvia de ideas, lo que les permitirá a las partes ampliar su
agenda de soluciones.
•
Elaborar acuerdos.- Una vez que se han determinado posibles
soluciones tiene &lt;1ue convertirse en propuestas realistas y aceptables, dichas
propuestas tendrán que ser prácticas y operativas por lo que deberá de
mejorar la situación actual o se tendrá que descartar. por lo que es necesario
dilucidar previamente si tiene o no tiene posibilidades de ser aceptada por
los presentes y por los que no están presentes, de ahí la importancia de que
las partes que se sientan en la mesa de negociaciones tengan la capacidad de
decisión.
•
Formalizar el acuerdo por escrito.- El mediador tendrá que
presentarles a las partes un acuerdo borrador general para que opinen. cada
una de las partes critica el borrador y este se modifica hasta que los interese
de c¡1,da uno hayan sido satisfechos. evitando con ello la necesidad de una
acción unilateral.
8.- Acuerdo de la Mediación.- El acuerdo final es de suma
importancia, sobre todo su cumplimiento, hay dos aspectos que valorar el
primero que legalmente en nuestro sistema jurídico no es vinculante. esto
significa que si una de las partes se niega a cumplir con lo comprometido. no
hay manera legal de obligarlo. midiendo con esto el éxito de la mediación.
por que se tendrá de llegar a una acuerdo pero este tendrá que materializarte.
en el mismo sentido la mediación carece de coercitividad como sucede con
el arbitraje. solo con la diferencia que el arbitraje en México si esta
reconocido y si es vinculante en el caso de una ejecución forzosa tendremos
el auxilio del poder judicial para ejecutar el laudo que se le considera cosa
juzgada y se le equipara a una sentencia, sin embargo el árbitro tendrá que
43
dictar un laudo valido y ejecutable .
El caso argentino es ejemplar cuando se determina que la mediación
es obligatoria44, el artículo 12 de la ley 24.573 establece las formalidades )
presupuestos de la celebración del acuerdo mediatorio y las sanciones ante
su incumplimiento, homologándolo entonces a los efectos del laudo arbitral.
Por lo que tendremos que valorar la experiencia de otros países y
adoptarla si es que queremos que la mediación funcione en un sistema
adversaria! como el nuestro. El caso Nuevo León se ve influenciado por la
experiencia Argentina al señalar en la iniciativa de Ley de Mediación en su
artículo 23:
el acuerdo resultante del tramite de mediación ... s1 no
contraviene disposiciones de orden público. ni se afectan derechos de
368

terceros, será aprobado y se le dará la misma eficacia de una sentencia
ejecutoriada... '·.
Esta acción e_s un caso ejemplar para todo el país, por lo que otros
estados y el gobierno federal deberán de considerar seriamente su
implementación.
9.- Areas o Clases de Mediación.- Definir con precisión el número de
clases o áreas, es muy difícil, ya que habrá tantas como necesidades
específicas surjan, en el mismo sentido cuando hablamos de especialidades
de derecho.
Por lo que solo señalare las mas usuales para darnos cuenta de todas
las áreas de oportunidad que están a nuestro alcance.
, l~iciaremos con la MEDIACIÓN COMUNITARIA, consiste a aplicar
1~ t~cmca para resolver problemas comunitarios, lo que significa un
s1~rnumero de partes, ~on una problemática común. Esto se traduce en que un
numero de personas vivan en paz. ya que son ellas mismas las que resuelven
sus problem_as v~c'.r~ales, aprendiendo a respetar sus diferencias y alcanzar
una buena d1spos1c1on para colaborar en futuros conflictos en su barrio en el
caso de Estados Unidos funcionan centros comunitarios de medi~ación
desde 1960, alentados y financiados por programas de los gobiernos locales.
estatales y federal, fundaciones privadas, iglesias, cuotas y fideicomisos
especiales, con un ~xito rotundo, actualmente existe mas de 400 centros en
mas de 40 Estados4'.
La MEDIACIÓN MULTICULTURAL, es aquella que se da en zonas
o países donde ~onviven personas de diferentes razas o sus raíces y
co~tumbres son diferentes, no pensemos en países europeos o en estados
u111dos en donde la migración es un problema gravísimo y trae muchísimos
problemas con los naturales de las regiones donde se asientan estos
pensemos en nuestro país, en donde existen IO millones de habitante~
perten~ci~ntes .ª mas de 50 etnias, para ejem pi ificar esto el caso español es
muy s1g111ficat1vo, presentándose los problemas en las escuelas, teniéndose
que re~lant~ar el diseño curricular y los objetivos pedagógicos. Actualmente
en Lle1da ciudad catalana opera un centro multicultural como ayuda para la
transf~rmación de los conflictos y ejes de enriquecimiento mutuo para
46
colectivos desfavorecidos e instituciones educativas .
.
La ~Ef?I~CIÓN JUDICIAL, es aquella que es inducida por el propio
sistema Judrcral, sobre todo aquellos sistemas jurisdiccionales
contemporáneos, inmersos en procesos de perfeccionamiento utilizan la
mediación adscrita a los tribunales de justicia para incidir direct;mente en la
efectividad de la resolución sobre el conflicto subyacente, de esta manera se

369

�facilita y agiliza la solución judicial de las disputas, cuando estas son
.mev1ta
. bl es47 .

los conflictos emocionales que puedan surgir en los hijos como una
54
respuesta de la actuación de los padres .

La MEDIACIÓN EN LAS ORGANIZACIONES O EN LAS
EMPRESAS tiene efecto cuando se trata de empresas publicas o privadas
distinguiénd¿se que el coste de sus litigios ha disminuido contundentemente,
no afectándolas en los que ellos denominan la lista negra, ya que antes una
empresa que demandaba a otra era desacredi~a?a, así c~mo la demandada,
quien quiere tener tratos con alguien problemat1co, lo mismo sucede e~ las
publicas, resolviendo los problemas con_sus usuarios de una forma pacifica,

Otras áreas susceptibles o clases de mediación es: La mediación
TRIBUTARIA, la mediación en SERVICIOS DE SALUD, la mediación en
MATERIA DE CONSUMO, la mediación en MATERIA LABORAL
55
efectuada por particulares, la mediación en materia de ELECTORAL , la
57
56
mediación ESCOLAR , la mediación INMOBILIAR1A , entre otras.

48

rápida y expedita

.

La MEDIACIÓN EN MATERIA PENAL es muy factibl~, sobre t~do
en el caso de delitos menores o de delitos de menmes, ~~ el m1s_mo sentido
se puede aplicar a todos los casos que ~st~~ en avengu~~10~. PI;v 1a en donde
el ministerio publico procurara la med1ac1on o la conc11lac1on . El resultado
de este tipo de mediación es que hace a las partes responsables, las
rehabilita, es un proceso de reflexión, la mediación trata la culpa Y fomenta
50
el autocontrol, previniendo la reincidencia . Un ele~ento fundamental en la
culturización de este tipo de mediaci&lt;?n es la pollc1a, al ser estos los que
1
tienen contacto directo con la sociedad' .
La MEDIACIÓN MEDIOAMBIENTAL no tiene limites, es de
considerar que el daño al medioambiente es un ~erecho ~umano de ~e~cera
·' y que ha adquirido una importancia mundial en
generac1on,
, las ultimas
.
décadas, la cultura del medio ambiente se profesa solo en paises del pnm~r
mundo, México recientemente implementa planes para el c~1dado del 1~ed!o
ambiente, tas normativas son muy laxas, por lo que_ es fa~t1ble la med1ac1on
cuando surge un conflicto entre particulares o amb1entallstas, entre grandes
empresas, así como de particulares con gobiernos, el_caso de estad_os Unidos
en este tema es revelador la Environmental Protectwn Agency tiene como
mandato expreso intentar resolver lc_&gt;s conflictos civiles f~era de . los
tribunales siempre que ello sea posible'2, aportando resultado s1g111ficat1v~s
para las empresas, los particulares y sobre todo conservando al medio
ambiente generando una cultura de protección a la naturaleza y a los seres
humanos.
Una de las áreas mas proclives a la mediación, es la MEDIACIÓN
FAMlLIAR, tos conflictos familiares son los mas sensibles a ser resueltos
por este medio, ya que en la mayoría d~ lo~ casos el factor humano es
determinante, el aspecto psicológico y social _tiene_ gran peso. Cu~ndo _surge
un rompimiento de pareja, separación o d1vomo el p~oceso Jud1c1al_ es
desgástate, mas aún cuando se tiene que determmar el cu~dado53de _los h1JOS,
la pensión alimenticia. el uso de domicilio. el reparto dt- bienes , sm contar
370

10.- Conclusión.- La mediación es un procedimiento con alto sentido

humano, los razonamientos y los sentimientos de las personas, así como el
equilibrio de intereses y la armonía que se puede lograr en cualquier tipo de
relación jurídica o no, nos acerca a la equidad y por ende a la justicia,
pensemos en las bondades que los MASC nos proporcionan, es cierto que en
estos momentos, en este país se encuentran en el limbo jurídico. La
Mediación y el Arbitraje son la solución a la impetración de la justicia, sus
características y sus efectos son contundentes en oposición al esquema
judicial, no deben estar en la sombra, tienen que ser la luz y la meta de los
futuros abogados y de los profesionistas mexicanos, quitémosle la carga al
gobierno, solucionemos nuestros propios problemas, la actual política
gubernamental es dejar de ser patemalista, facilitémoselo, que nos dé las
herramientas y demostremos que los mexicanos podemos estar a la
vanguardia internacional, seamos proclives a los MASC y rompamos el
esquema del conformismo, garanticemos el futuro de este país.

Notas Bibliográficas
1

Doctor en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid; Posgrado
en Dirección y Gestión del Comercio Exterior por el CECO del Ministerio
de Economía de España; Especialista en ADR, se ha desempeñado corno
subdelegado de la PROFECO y la Secretaria de Economía en Jalisco,
actualmente es Profesor Investigador del Instituto de Investigaciones
Científico-Jurídicas de la Facultad de Derecho de la UANL y Subdirector
Académico de la misma. Miembro Supernumerario de la Academia de
Derecho Internacional Privado y Comparado. Miembro de la Comisión de
Arbitraje Internacional del Capitulo Mexicano de la International Chamber
of Commerce. fgQrjon r(i; justicc.com / fgorjon@hotmail.com.
2
Y. Gorjón Gómez, Francisco Javier. "Medios Alternativos de Solución de
Controversias, Solución a la Impetración de la Justicia" . lustitia. Revista del
Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Facuitad de Derecho y
Criminología de la UANL. Numero 3. México, 2002.
3
Esta hipótesis se suscribe a la línea institucional de investigación de
Medios Alternos de Solución de Controversias del Instituto de
371

�20

Investigaciones Jurídicas de la Facultad de Derecho y Criminología de la
UANL.
Los países en donde la mediación tiene un gran avance y una aplicación
real son Estados Unidos como etapa previa a todo conflicto judicial, y
Argentina donde es obligatoria.
5 Cfr. Folberg, Jay y Taylor, Alison . Mediación Resolución de Conflic1os sin
Liligio. Ed. Limusa. México, 1992. Pag. 27.
6 Cfr. Fa león, Enrique M. Mediación ObligalOria en la Ley 2./. 5 73. Ed.
Abeledo-Perrot. Buenos Aires, 1997. Pag. 17.
7 La justicia sugiere siempre elementos de armonía, proporción o
congruencia entre las conductas personales. Cfr. Basave Fernández del
Valle, Agustín. Filosofia del Derecho. Fundamentos y Proyecciones de la
Filosofia Jurídica. Ed. Porrúa. México, 2001. Pag. 707.
8 Las técnicas utilizadas comúnmente son las de negociación. prevaleciendo
a 111vel mundial el Modelo Harvard. V. Malaret, Juan. Manual de
Negociación y Mediación. Negociaciones Empresariales Eficaces para
Juristas y Directivos. Ed. COLEX. Madrid, 2001.
9 El proceso existe cuando estamos en la presencia de un litigio, en la
ausencia de este último consideramos a la mediación un proced1m1ento por
tratarse de un conílicto o controversia. V. Gorjón Gómez. Francisco Javier.

4

Op.cit. número2.
1 Cfr. Álvarez Ledesma, Mario l. Introducción al Derecho. Ed. Mcgraw-

°

Hill. México, 1999. Pag. 323.
11 V. Toral Moreno, Jesús. Ensayo sobre la Justicia. Ed. Jus México. 1970.
Pag. l 5
12 V. Goldschmidt, Warner. La Ciencia de la Justicia (Dikelogia) . Ed.
Aguilar. Madrid, 1958. Pag. 104.
13 V. García Máynes, Eduardo. Introducción al Es1Udio del Derecho. Ed.
Porrúa. México, 199,:1 _Pag. 373.
14 V. Moreno Navarro, Gloria. Teoría del Derecho. Ed. Mcgraw-Hill.
México, 1998. Pag. 126.
15 V. Basave Fernández del Valle, Agustín. Op.cit. número 7. Págs. 705 719.
16 V. Álvarez, Gladis S. Et.al. Mediación y Justicia. Ed. Depalma. Buenos
Aires, 1996. Pag, 23.
17 V. Garber, Carlos A. La Mediación Funciona. Ed. Abe ledo Perrot. Buenos
Aires, 1996.Pag.20.
18 y. Singer, Linda R. Resolución de Conflictos. Ed. Paidós. Bar~elona,
\ 996. Pag. 16. Título Original Settling disputes. Conílict resolut1on 111
business, families, and the legal system.
19 V. Aiello de Almeida, Maria Alba. Mediación Formación Y Algunos
Aspeclos Clave. Ed. Porrúa. México, 2001. Pag. 53.
372

V. V. Álvarez, Gladis S. Et.al. Mediación y Justicia. Op.cit. número 16.
Pag. 76.
21
V. Aiello de Almeida, Maria Alba Et.al. Régimen de Mediación y
Conciliación. Ed. Astrea. Buenos Aires, 2001. Pag. 194.
·
22 V. Fernández Rozas, José Carlos. Legislación sobre Arbitraje Interno e
Internacional. Ed. Civitas. Madrid, 1990. Pag. 23.
23
V. González-Capitel Martínez, Celia María. Manual de Mediación. Ed.
Atelier. Barcelona , 1999. Pag. 179.
24
V. Castanedo Abay, Armando. Mediación, Una Alternativa para la
Solución de los Conflictos. Ed. Colegio Nacional de Ciencias Jurídicas y
S_ociales. Hermosillo, Sonora, 200 l. Pag. 29.
2' V. Gorjón Gómez, Francisco Javier. "Arbitraje Comercial, Paradigma del
Derecho". Revista Jurídica Jalisciense. Ed. Universidad de Guadalajara.
Año 11, número l, Enero - Julio. Pag. 121.
26
Actualmente la Comisión de las Naciones Unidas de Derecho Mercantil
Internacional trabaja en una ley modelo, tomando como ejemplo el éxito de
la ley modelo de arbitraje, destaca en este proyecto la unificación de la
mediación y de la conciliación como un mismo procedimiento.
27 Negación de créditos, problemas fiscales, problemas de credibilidad y
mala fama. V. Gorjón Gómez, Francisco Javier. Op.cit. número 25. Pag.
126.
28
V. Dupuis, Juan Carlos G. Mediación y Conciliación. Ed. Abeledo-Perrot.
Buenos Aires, 1997. Pag. 50.
29
V. Artículo 18 del Reglamento de Arbitraje y Conciliación de la Cámara
de Comercio Internacional CCI
30
V. Gottheil, Julio Et.al. Mediación. Una Transformación de la Cultura.
Ed. Paidós. Barcelona, 1997. Pag.45.
31
V. Dupuis, Juan Carlos G. Op.cit. número 27. Pag. 53.
32
Idem. Pag. 54.
33
V. González-Capitel Martínez, Celia Maria. Op.cit. número 23. Pag. 21.
34
V. Uribarri Carpintero, Gonzalo. El Arbitraje en México. Ed. Oxford.
México, 1999. Pag. 3
35
V. Suares, Marinés. Mediación, Conducción de Di.1putas, Comunicación y
Técnicas. Ed. Paidós. Buenos Aires, 1999. Pag. 51.
36
V. Rodríguez Villa, Berta Mary Et.al. Mediación en el Divorcio, Una
Alternativa para Evitar Confrontaciones. Ed. UNAM. México, 2001. Pag.
23.
37
V. Uribarri Carpintero, Gonzalo. Op.cit. número. 33. Pag. 17
38
V. Lascala, Hugo Jorge. Aspectos Prácticos de la Mediación. Ed.
Abeledo-Perrot. Buenos Aires, 1999. Pag. 91.
39
V. Dupuis, Juan Carlos G. Op.cit. número 27. Pag. 89.

373

�° Cfr. Floyer Acland, Andrew. Como Utilizar la Mediación para Resolver

UNA TAXONOMÍA DE LA VIOLENCIA POLÍTICA
CON ESPECIAL REFERENCIA A MÉXICO
'

4

Conflictos en las Organizaciones. Ed. Paidós. Barcelona, l 993. Págs. 189 293.
41 Alternativas; Intereses, posiciones y objetivos; Opciones; Criterios
(legitimidad); Relación; Comunicación y Compromisos. V. Malaret, Juan.
Op.cit. número 8. Págs. 23 - 36.
lnfra. 4. Características de la Mediación. d) Cooperativa y creativa.
V. Gorjón Gómez, Francisco Javier. "Elementos de control a priori del
laudo por parte del árbitro". Pauta. Boletín Informativo del CAMECIC.
No.33. México, 2002.
44 Jnfra. 3. Aplicación de la Mediación en otros Países. Caso Argentina.
45 V . Grover Duffy, Karem. Et.al.
La Mediación y sus Contextos de
A!licación. Paidós. Barcelona, 1996. Pag. 55.
4
V. González-Capitel, Celia. Mediación 7. Editorial Atelier. Barcelona

42

43

2001. Pag.289
47 V. Castanedo Abay, Armando. Op.cit. número 24. Pag. 36.
48 V. Kolb, Deborah M. Et.al. Cuando Hablar da Resultados. Ed. Paidós.
Argentina, 1996. Pag. 227.
Iniciativa de reforma al artículo 3 del Código de Procedimientos Penales

49

del Estado de Nuevo León.
50 V. Neuman, Elías. Mediación y Conciliación Penal. Ed. Depalma. Buenos
Aires, 1997.
51 V. Vinyamata Camp, Eduard. Manual de Prevención y Resolución de
Conflictos. Ed. Ariel Practicurn. Barc,!lona, l 999. Pag. 71.
52 V. González-Capitel, Celia. Op.cit. número 46. Pag. 155.
53 V. Marlow, Lenard. Mediación Familiar. Ed. Granica. España, l 999.
54 V. Bertnal Samper, Trinidad. La Mediación Una Solución a los Conflictos
de Pareja. Ed. Colex. Madrid, l 998. Pag. 25.
55 V.
Pérez Borrego, Gregario. Arbitraje de Elecciones y Procesos
Judiciales en Materia Electoral Ed. Cornares. Granada, 1999.
56 V. Girad, Kathryn, Et.al. Resolución de Conflictos es las Escuelas. Ed.
Granica. Argentina, 1997.
51 V. García-Yaldecasas y Alex, F. Javier. La Mediación Inmobiliaria. Ed.
Aranzadi. Pamplona, 1988.

Dr. José María Infante
UANL

Violencia y violencia política constituyen dos expresiones polisémicas
y, por I? t,a~to, de uso muy oscuro y complejo. Por ejemplo, suelen usarse
como_ sm?~tmos agresión = conflicto = violencia (en cualquier orden 0
c_om.~,m~cton), lo cual muestra las dificultades que enfrentamos en el plano
hngu1st1co, menores todavía a las que debemos solucionar en la
interpretación de la realidad. Hace ya algún tiempo, Santiago Genovés
( 1977) llamab,a la atención sobre esta presentación caótica de la
terminología. El agregaba diez términos más a la lista lo cual era una
complicación adicional. Lo destacable es que quizá no' hemos avanzado
mucho en estos últimos treinta años.
. . Es probable que "agresión" y "violencia" puedan tener acepciones
s1_milar~s e? el lenguaje común; sin embargo, preferiría aplicar el término
vzolencw solo a aquellas circunstancias del comportamiento humano en las
que: ~~mo consecuencia de las acciones, se deriva la muerte física (o su
P,º~1b1hda~) de una o más personas, mientras que en la agresión los daños
f1s1cos senan menores. La agresión, no obstante, no está exenta de coacción
p,si.cológica, capaz de provocar mayores daños a una persona que la acción
f1s1ca. Claro q~e esto_es a veces un problema de matices y no siempre puede
marc,arse la _d1ferenc1a de manera clara o tajante. En apoyo de esta idea,
podnamos citar a Hannah Arendt ( 1970), quien señalaba que la distinción
:nt.re los co~ceptos de fuerza y poder del de violencia reside en que esta
ultima requiere de implementos (subrayado de ella), estableciendo una
caract~rí~tica especial en los últimos tiempos, ya que la revolución
t~cnolog1ca ha creado condiciones para una inversión de medios y fines
siendo , e~tos úl~imos ocultados o desplazados por aquéllos. Otr~
caractenst1ca particular de la violencia entre los seres humanos es que se
hace arbitraria cuando los resultados de los actos caen fuera del control de
los agentes, lo cual puede ejemplificarse con numerosos actos de guerra. El
problema de cuánto daño físico es necesario para hablar de violencia --esto
es, cuán cerca de la muerte debe dejar una acción a alguien para que
P?damos hablar de violencia- no puede resolverse de una manera clara. En
cierto sentido, nos enfrenta al viejo dilema: "¿cuál es el pelo que se cae o
debe caer para deciararse calvo?"
Esta definición o clasificación de violencia que aquí se propone
contrasta con la definición de J. Galtung ( 1975), para quien la violencia es
375

374

�Esta definición o clasificación de violencia que aquí s~ propone
contrasta con la definición de J. Galtung (1975), para quien la v10lencia es
todo aquello que impide la realización plena del ser humano, d~ manera que
la violencia abarcaría así múltiples expresiones del comportamiento Y ~e las
estructuras sociales; ello nos lleva, en mi opinión, a hacer en o~a_s:ones
indistinguibles violencia y cualquier otra forma de acción. La po~icion de
Galtung ha sido retomada por otros estudiosos (McGregor y Rubw, 19~~)
que, aun cuando marcan ciertas diferencias_ con r~specto a la c~nsideracion
de una cultura violenta o cultura de la v10lencia aceptan la idea de ~na
violencia estructural. El problema, para mí, es que si acept~m?s que e~iste
una violencia estructural, el significado-del término se desdibuJa a trav:s de
una omnipresencia no siempre distinguible entre las estructuras. r_oda
sociedad requiere '·educar'' a sus miembros para que puedan pro?ucir Y
reproducir sus instituciones. La mayor o_ me_nor car~a de sufrimiento
personal, agresión O violencia que ello implique sera el resultado de
múltiples circunstancias. Sin duda. dado que ese proceso se da por igual en
todas las sociedades del globo, desde Noruega o Canadá hasta Sierra Leona,
no podemos decir que en todos los países tenga la misma fuerza o provoque
los mismos inconvenientes o trastornos.
Otra diferencia que marcar con el conflicto, si aceptamos _la definición
anterior, es que este último es omnipresen~e en _cualquier~ de sus
manifestaciones, ya que puede aparecer en tod? tipo de i~tercambio humano
y en cualquier época, mientras que la violencia se da solo en determmadas
condiciones.
Por otro lado y aun cuando también sea dif!cil a vece_s esta_blecer
distinciones claras. diferenciaremos en este trabaJO entre v10len~ia (en
cualquiera de sus expresiones) y violencia política. Todas las soci_e~ades
sufren montos más O menos grandes de violencia (en forma de homicidios.
robos O asaltos con violencia, violencia intrafamiliar y otras), pero la
violencia política en ta mayoría de sus expres1o_nes_ particulare_s suele
circunscribirse a cierto tipo de sociedades. La especificidad de _la v10l_encia
política se debe a que en ésta lo que está en juego es el poder politico, dirc&gt;cta
indirectamente. Sin duda, aquí también nos enfrentamos con problemas de
0
ambigüedad: ta violencia que las acci~nes. de m~chos n~rcotraficantes han
mostrado en tos últimos tiempos en el amb1to latm~a_mencano es una forma
de violencia criminal que tiene una clara faceta politica. En este caso, no es
fácil trazar una línea divisoria entre la violencia política y la que pertenece a
otra categoría.

l. Teorías sobre la violencia

376

Sin duda, las teorías que tratan con la violencia desde las perspectivas
so~i?l?gica o política son innumerables y no es el propósito aquí hacer un
a~ahs1s de todas_ ellas. Me limitaré a señalar las características de algunas, no
sm antes advertir que la selección es totalmente arbitraria y que cualquiera
puede proponer otros autores y otras visiones.
Tenemos, en principio, además, dos niveles de análisis de la violencia:
el que privilegia las condiciones estructuiales, donde la violencia es una
?erivación del funcionamiento de las instituciones sociales o políticas,
impuesta a los seres humanos sin otra perspectiva que seguir fielmente una
especie de mandato; y, por otro lado, la violencia debida a factores
p_sicocultur~les, d_onde los individuos son los que han sido educados para
eJercer la v10le'.1cia y ést~ es el resultado inevitable de su socialización y de
las representaciones sociales que comparten, posición no exenta de cierta
base de individualismo metodológico, con las consecuencias
epistemológicas que conlleva.
En una visión más amplia -ya que trata del conflicto en sus diversas
manifestaciones (lo que incluye tanto agresión como violencia en la forma
que están definidas aquí}-, Ross (1995) ha realizado un extenso y profundo
trabajo sobre las distintas formas en que el conflicto se manifiesta en las
sociedades de tradición oral, al cual me referiré un poco más adelante.
Entre los partidarios de la primera perspectiva, encontramos a Karl
Marx ~ 1818-1883), quien no propuso una teoría de la violencia, pero sí
destaco el papel de ella en las transformaciones sociales a través de la
historia humana. Para Marx ( 1971 ), la guerra está en el origen de la
formación de las grandes sociedades y de las ciudades, ya que es inevitable
~ue aparezca cuando se realiza algún modo o forma de apropiación de la
t1_err~. Esta apropiación, que suele ser un acto violento por sí mismo, genera
nvahdades que se expresan a través de un permanente estado de guerra. Y,
en todo caso, la paz puede ser una consecuencia o una derivación de la
guerra, pero no al revés. Testigo de las grandes luchas obreras del siglo XIX
europeo, Marx entendió que el conflicto resuelto de manera violenta era una
modalidad natural de todas las sociedades, desde las comunidades
originarias hasta las sociedades del capitalismo en expansión o formación de
las que era partícipe (Marx y Engels, 1974).
Otro autor interesante es Lewis Coser, quien analizó el conflicto en
términos de una cierta "funcionalidad" social. Para él , en todas las
circunstancias en que las posibilidades de alcanzar logros sociales o
económicos se ven bloqueados, el recurso a la violencia es una salida
inev_it~ble, favorecida por la consideración social (Coser, 1970). La
part1c1pación de personas que pertenecen a pueblos oprimidos, tanto en las
377

�revoluciones clásicas como en las luchas anticolonialistas, es una forma de
afirmación de la identidad, más que una expresión de otras estructuras de
personalidad. Esta idea puede ser discutida, pero Coser tiende a justificar la
violencia en términos funcionalistas; es decir, entiende que las expresiones
de violencia, de cualquier tipo, cumplen alguna función; el problema es que
él entiende la función no en términos sociales, sino de necesidades
individuales. De esa manera, entiende que los individuos recurren a la
violencia en casos extremos, cuando existen situaciones generadoras de una
gran ansiedad y se produce una extrema frustración. Curiosa explicación, ya
que las condiciones estructurales de la violencia terminan siendo expuestas
en razón de determinantes de orden subjetivo.
Por último, Giddens, quien es el sociólogo más representativo de la
última generación, entiende a la violencia como un complejo fenómeno, que
ha dado origen y sostiene a las modernas naciones-estado. Partiendo de una
de las ideas centrales de Weber - la nación-estado moderna ejerce el
monopolio de la violencia legítima- Giddens ( 1987) se propone analizar
cómo se presentan la supervisión y el control de los medios de la violencia
en los estados modernos, a diferencia de las sociedades tradicionales, donde
la violencia pasaría por las divisiones de clase. En las sociedades modernas,
el uso y control de los medios de violencia son atenuados e indirectos, a
diferencia de las sociedades fuertemente divididas en clases, donde la
violencia se ejerce de manera directa por parte de los sectores principales.
Giddens piensa que ni Durkheim ni Marx habrían sido claramente
específicos en su tratamiento de violencia, pues ambos compartían una
visión un tanto ingenua de la civilización industrial, que estaría movilizada
por fuerzas pacíficas; la insistencia del marxismo en la lucha de clases
circunscribe la visión de la violencia a un proceso interno a la nación-estado,
pero no alcanza a percibir la dimensión externa, las acciones de las nacionesestado dirigidas a sus similares para asegurar su propia expansión. Para
Giddens enfrentamos dos dilemas: cuáles son las acciones correctas que
debe efectuar la 'buena sociedad' con respecto al control de los medios de
violencia y, segundo, la discusión y ejecución de una teoría política
normativa. Lo primero es apremiante, porque muchos países pequeños o
marginales disponen en la actualidad de un gran poder destructivo; algunos
países de la ex Unión Soviética se han quedado con una gran cantidad de
arsenal nuclear y se deberían instrumentar mecanismos políticos que evitaran
que esos medios pudieran ser utilizados de manera que no perjudiquen a la
humanidad. En cuanto a la posibilidad de encontrar un sistema de regulación
entre naciones para el uso de los medios de violencia, el desafío es lograr un
orden internacional en el cual el poder militar no amenace a los seres
humanos. Cualquiera de los dilemas es de difícil resolución, pero si no
encontramos los mecanismos adecuados, si dejamos el asunto librado al
mero fluir de los acontecimientos, todos corremos peligro de ser

378

exterminados
· hechos mcontrovertibles
.
t
. Hay , con todo, vanos
que deb
~marse en cuenta a la hora de proponer regulaciones· la uerr
en
siempre
un
conflicto
entre
entidades
políticas
dond.
e
lg
a
moderna
es
· ·'
¡·
.
,
os agentes toman
pos1c;n o rea izan ciertos actos con relación a su inserción particular en el

t~~:~

:h:~~teneh:~::n:~:~~~u~:s ~:~acsh:a~:r~~ss~: í:;::~::~~~o:
ll~~icp::::tye
as
a
a
ora
no
se
vi,lumbra
ningun
.
,
,
.
allá de . rt d 1 - .
a vocac1on poltt1ca de detener esto más
c1e as ec arac1ones hechas con más vocación d
, ,
con ánimo sincero; por último, sería una tarea im os·e espec~aculo ~ue
pretendert exterminar el conocimiento
que hizo pos'bl
ible y s1~, sentido
1 e pi a construccwn
.
de ese
arn~a~en o, ya que la ciencia y la tecnología son en últim 0 t, .
act1v1dades
públicas·' pero, adema's , nada garantiza
. ' que la
ermmo,
. ,
'd d
c1ent1fica ,de u~ país cualquiera no pueda reconstruir ese conocí .comum a
obra ~e smtes1s, Sociology (Giddens 1989), se refiere a la vio~:~:\~: su
partes. cuando habla del comportamiento criminal d d
.
. . os
un tr~t~miento la!eral, y en la parte dedicada al aná,lis~nd: ¡~ªs ~~~-:1:~\:~:sne
mov1m1entos sociales.
Y
un m::i~~iit~e:~~ta~adrevolución se da cuando aparecen tres condiciones:
e masas como soporte O apo .
de reforma y cambio soc·al
yo, procesos profundos
.
.
1 y 1a amenaza o el uso de la . 1 . L
d1ferenc1a c?n. las rebeliones o revueltas, que también utilizan lav~~o~:~~~- a
q~e est~s ultimas no buscan transformaciones profundas· asimism:, es
~1ltf~renc1a chon golpes de estado, que también usan la violenci~ es que en, lolas
u. irnos no ay movim
· tos de masas como apoyo. Citando 'a Till ( 1978
,
ien
d,~.
la m_ayona de las acciones cnlect;vas de v;olencia se desa;rollan ;
pa i_r . , e acciones que no son inicialmente violentas de manera
d:~:hoviodlenlcia enlhos movimientos social;s o revolucio:ua:i~:
.
e O que agan los demás part· ·
•
quienes ejercen la autoridad. Por otro lado usa1c1pealntt~s, ~n e:pec1al
revol• ·
· "
.
'
erm1110 terror
uc1onano p~ra refenrse a la sistemática aplicación de la violencia
parte de los gobiernos revolucionarios para obligar a la ob d' ·
plor
nuev
t 'd d
e 1encia a as
as au on a es. Aun cuando sabernos de la importancia que Gidd
199 l )_ ot_org: a I agente en su exphcación de los procesos soc ;a;;,'
. ~ pos1c1on leva a entender la violencia como la resultante d;
~:1~~1c1ones es_tructur~l~s, más que como una situación o condición derivada
1rcunstanc1as subJet1vas.

q;

~~;~~~~~á

\~!!4;

vez hUn~ ;e las t~orías tradicion_ales más significativa e importante, que a la
a
a s1 º. cuestionada y ampliamente discutida y que pone énfasis en los
spectos ps1coculturales, se la debemos a Freud ( 1856-1939).
entref: muy difícil resumir l_~s ideas de Freud sobre violencia, porque se
zan con las de agres1on (donde a veces no hay distinción entre

379

.1

�condiciones sociales y subjetivas) y porque sus ideas fueron evolucionando y
transformándose a lo largo de su obra; en lo que se refiere al plano cultural y
social, pasó de una poca o nula atención hasta otorgarle una gran
importancia hacia el final de su vida. Entre las primeras descripciones sobre
la aparición de la violencia y la agresión de los seres humanos, Freud
pensaba que los varones exhiben un componente de agresión en su
sexualidad, expresado a veces por formas violentas de apropiación del objeto
sexual, que estaría presente desde los comienzos mismos de la cultura
humana ( 1905 ). Había sin duda una cierta concesión al "machismo'' de la
época y de allí la idea de una posición "activa'' para el hombre y "pasiva"
para la mujer, que trascendía los aspectos sexuales. La pulsión sexual, en
este texto, sería un remanente de apetitos canibalísticos, asociada al comer.
Debemos decir, como complemento, que la destrucción del objeto amado
por la masticación aparece como mito en muchos pueblos (Lévi-Strauss.
1964) y en muchas de las fantasías infantiles en nuestra cultura.
En 1915, Freud establece que la polaridad amor-odio tiene un origen
común, que es el de las relaciones de objeto que el "yo" establece desde el
origen en el ser humano. Las relaciones amor-odio son complejas,
imposibles de ser circunscriptas a una vinculación polar de compensación. El
odio aparece a partir de la necesidad de eliminar a todos los objetos o
elementos que se convierten en displacenteros, de manera que, en la lucha de
cualquier ser humano por conservarse o afirmarse aparecerán
comportamientos agresivos y violentos.
Posteriormente, Freud ( 1920) corrige la versión anterior y habla de dos
grandes conjuntos de pulsiones: las de vida, relacionadas con el amor
(ternura) y las de muerte, vinculadas al odio (agresión). Aquí el conflicto se
da como expresión de las contradicciones en la conformación del aparato
psíquico individual, como causa y resultado de la propia estructura psíquica.
Todavía en 1924 (Freud, 1924) la agresión es el resultado de los
conflictos entre "yo" y "superyó" y con poca intervención de los factores
sociales o culturales. Más adelante, Freud ( 1927) adoptará la idea de que en
todos los seres humanos están presentes tendencias destructivas, antisociales
y anticulturales, como una especie de condición biológicamente
determinada. Freud se cuida mucho de hablar de un componente genético o
algo parecido, pero establece una especie de evidencia universal, aceptando
de alguna manera un tipo de rasgo de conformación estructural genérico en
la personalidad. También constata que, en muchos casos, la satisfacción que
la cultura ofrece a los seres humanos suele ser mínima, con lo que se
entiende que quieran destruirla. De alguna manera, justifica que los seres
humanos puedan atacar a los sistemas socioculturales que les imponen
restricciones u obligaciones difíciles o imposibles de cumplir. Cuando un

sistema
tal deja
insatisfechos a un gran numero
,
a la protesta
y rebelión.
de sus miembros, los empuja
Luego, Freud ( 1930) reitera la idea de
I
agresivos, hostiles y que la sociedad seque os seres humanos somos
amenazada de destrucción por lo
I
I encuentra permanentemente
esta tendencia. La destru;ción deqlue a ~udtudra debe poner siempre límites a
.
.
a socie a es la canse
. . .
e
la
nnposición
de
límites
p
cuencia
mevitab\e
d
.,
. or otra parte podemo
agres1on se advierte en los niños
1
,
s encontrar que la
individual, cuando todavía no t· en as et_~pas tempranas del desarrollo
.
ienen nocion de la
· d d .
defendiendo los objetos que perciben como
.
prop1e a pnv~da,
Eso le lleva a concluir que es d"fi . .b propios de una manera agresiva.
.,
1 1c1 1 1i erar a los s
h
agres1on, aprendida así desde e'pocas micia
. . . 1es Por otro eres
de. la
¡ d umanos
·
de que la cultura impone sacr1·fici·os 1
.
a o, reitera su idea
• .
.
a os seres humanos
1
dificil sentirse dichoso en cualquier cul
'. por o que se hace
modelo hidráulico· la agresi'o• n t d , tura. Hay tambien una especie de
·
en na una carga c t
humano y se volcaría hacia afuera c
. ons ante en cada ser
en un sistema compensatorio; esta t~;~ ~,~ntrapart'.da de la agr~s_i?n al ·'yo'',
fatalista, ya que no habría alte t·
s l~e~ana a una pos1c1on un tanto
ma ivas muy validas· 0
.
0
agredimos a los demás. En este te
· n~s autoagredimos,
inclinación agresiva es una dis _x~~ esta~I_ece una ~es1s fundamental: " la
ser humano" (Freud 1930: 117{~~~~: pu s1onal aut?~oma, originaria, del
instinto biológico pero que t1·en.
os que la pulsion en Freud no es el
,
e una carga muy f rt
.
desarrollo cultural de la humanidad en toda I _ue ~ y no erradicable. El
lucha entre las pulsiones de vida y 1
1 . a historia es una permanente
donde la lucha por la vida debe de ~s pu s1ones de _destruc~ión o muerte.
anhelo de realización fantásti~a a guna manera,_ t~1_unfar. Este es más un
empíricamente validada.
que una exposic1on de una tendencia
. En su carta a Einstein, de septiembre de 1932 (F
nazismo pisándole los talones ma "fi t
. . , reud , 1933), ya con el
de intereses entre los hombre~ se ;~n1.:sn a su c?n~1~c1on d~ que los conflictos
que otras formas de resolución son Ll , ~~:~;nc1p1? m~d1ante la violencia y
1
1
razón que no parece ser una forma n::~al d~c~;~i1n ::\:t:e~;s t~:~:!~ods~ la
Otro autor que ha analizado la guerr
1 .
.
perspectiva cultural es Marv· H . E
a Y ª violencia desde una
Harris ( 1981)
. m arns. n una de sus obras más famosas
derivan de la propon_e su id~a de que las guerras tienen bases prácticas· s~
ausencia en ciertas cultt ra d
1 .
.
problemas. Citando el ~om o
.
1 s, e so uc1ones alternativas a sus
el desencadenamiento de p rtam1ento de pueblos de lengua maring, explica
atribuidos a conductas llat gulerra como la respuesta a ciertos significados
d
cu ura mente dadas cuya ba
eterminada población d t d
, .
'
se es mantener a una
medio. Con ello n·
r~ e 1?s limites del equilibrio ecológico en su
, iega a existencia de un "instinto agresivo'' y ubica a la

t,

381
380

. ...

�guerra como un proceso sistémico. Para llegar a esta conclusión, Harris toma
los datos y las ideas de Rappaport ( 1987), en sus análisis de los tsembaga, un
pequeño grupo de lengua maring que habita en el distrito de Madang, en
Nueva Guinea. Rappaport construye varios índices matemáticos para
calcular la capacidad de sustentación de un pueblo y a partir de allí formular
un pronóstico; cuando el valor de la cantidad de la población real se acerca
al valor de su fórmula de capacidad de sustentación, la guerra se hace
inevitable. Pero no es necesario llegar al límite; Rappaport piensa que
existen además otros factores que aumentan la irritabilidad de una población,
usando, en este caso, un razonamiento matemático espurio: si existe un
grupo formado por 20 personas con uri pequeño espacio de cultivo y un
animal, hay 400 posibilidades de que los animales provoquen conflictos al
invadir las parcelas cultivables. Si aumentamos a 40, las probabilidades de
conflicto se hacen 1600, de manera que, mientras el aumento demográfico es
lineal, los conflictos crecen geométricamente. Obviamente, no aporta datos
antropológicos que le permitan defender esta hipótesis de reminiscencias
malthusianas.
Volviendo a Harris ( 1981 ), éste piensa que la guerra en las sociedades
de tradición oral es el precio que deben pagar por criar varones cuando no
pueden permitirse el lujo de criar niñas. Explicación, como muchas otras de
las teorías de Harris, sumamente audaz y creativa, pero poco sustentada con
datos y análisis de varias culturas.
El déficit de mujeres creado artificialmente entre los yanomamo es otro
de los fenómenos causantes de guerra y violencia que examina Harris. Según
él, la estrategia seguida por los yanomamo para criar varones agresivos se
debe a que siguen una de las dos únicas estrategias posibles en la formación
de seres humanos despiadados y feroces: ofrecer alimentos, confort y salud
corporal u ofrecer privilegios y recompensas sexuales; y concluye que "el
sexo es fuente de energía agresiva ( ... ) porque los sistemas sociales
machistas expropian las recompensas sexuales, las distribuyen entre los
varones agresivos y las niegan a los varones no agresivos, pasivos (Harris
l 981: l 00). La explicación no puede ser convincente, porque la disyunción
no es ni lógica ni materialmente clara: confort y salud corporal son
privilegios para cualquier sociedad, pero mucho más en las de tradición oral.
En otro texto, Harris ( 1977) analiza lo que él denomina "las principales
explicaciones alternativas para la guerra": como forma de solidaridad, como
juego, como inherente a la naturaleza humana y como política. Descarta la
primera explicación porque, teniendo la guerra un alto porcentaje de
mortalidad, las sociedades podrían buscar otras formas culturales de
incrementar la solidaridad, como los deportes (nótese el falso
antropomorfismo implícito sin fundamentos teóricos). En cuanto a la idea de

juego, piensa que, si los guerreros de las distintas sociedades ---como es el
caso de los. yanomamo- debe~ ser educados afectivamente para valorar la
gu~rra Y disfrutar ~atando rivales, también podrían ser educados para
odiarla Y para repudiar el espectáculo de seres humanos exterminándose
mutuamente. En lo que ha~e a la naturaleza humana, su argumento principal
~s qu~ la guerra y el asesmato no son universalmente apreciados y que la
mtensidad ~ la frecuencia de la guerra son altamente variables. La idea de
que_ las sociedades pueden incrementar su bienestar económico y social a
partir. de la guerra ---causas políticas de las guerras- le parece a Harris
apropiada para las naciones modernas, pero no para las guerras entre bandas
y aldeas, que no buscan conquistar territorios o someter a los vencidos. Sin
emb~rg~, cuando explicaba la conducta agresiva de los yanomamo lo hacía
en termmos del se~uest~o y apropiación de mujeres, una forma general de
acrecentar el pat_nmonto del pueblo en cuestión. En los trabajos de
Rap~apo~,, que cita, también está claro que es el proceso de una cierta
pla111~~ac1on no consciente del uso del territorio lo que lleva a la guerra y la
agres1on. De to?as maneras, pero por otras razones, es admisible que los
pue?los ~o requieran del uso de la guerra como una forma de incrementar su
~atn~o~1?. En s~s conclusiones'. Harris reafirma que la guerra y el
mfant1c1dio femenmo son el precio que las sociedades de tradición oral
de,b~n pagar para _mant~ner sus niveles de vida por encima de los niveles
mm1mos de subsistencia y que, en el fondo, se trata de una forma de
mantene_r, el _equil_ibrio demográfico adecuado para las condiciones de
prod_ucc10n d1sp?~1?les. La te~is, sin embargo, debería ser comprobada a
traves de un anahsis comparativo mucho más vasto en cuanto a los datos
aportados.
Girard ~ l 983~ establece una correspondencia estrecha entre las diversas
f?rm~s de v1olenc1a y lo sagrado. Para él, la violencia está o aparece siempre
ntuahzada, lo que le confiere así ese carácter sagrado. Lo curioso suele ser
que ese carácter sólo puede conseguirse mediante la asignación de carácter
sagrado a 1~ vícti_ma, de _all_í el enorme peso de lo simbólico en cualquier
for~a de v10lenc1a. La victima ritual, por lo tanto, es de alguna manera un
s~r mocente que debe pagar por la culpa de alguien. Para ilustrar las
?1ficultades que tienen las distintas culturas para acabar con la violencia
mtroduce el ejemplo de los chukchis, un pueblo que habita el extrem~
nordes~e de Siberia, en~re las costas del mar de Siberia oriental y el estrecho
de Benng. Los chukch1s se anticipan a la venganza sacrificando a uno de los
s~yos, para e_vitar que se desencadene el ritual de sacrificio que, siendo
circular, no tiene fin. Hay noción clara de la violencia y del papel de la
ven?anza, pero se imp_onc el sacrificio de un miembro del grup::i para cerrar
ci_clo. E!lo lleva a G~rard a la conclusión de que no es posible prescindir de
ª violencia p~ra terminar con ella. Por otro lado, la violencia es fundadora
de la comunidad; es a través de su ritual que la comunidad adquiere

t

383
382

�identidad y fuerza para salir adelante. Todos los mecanismos de la violencia
fundacional, el de la víctima propiciatoria, el del sacrificio ritual, el del
canibalismo y otros, tienen todos el mismo objetivo; sentar las bases
fundacionales de la existencia comunitaria. La pena de muerte de las
sociedades contemporáneas no es más que una forma de prolongación ritual
de esta violencia fundadora. Esta asimilación entre violencia y ritual se
asemeja a la posición sostenida por Franco Fornari ( 1972), para quien la
guerra en las sociedades de tradición oral constituye una fonna fundamental
de iniciación. Siendo la guerra en la mayoría de los pueblos una atribución
casi exclusivamente masculina, Fornari piensa que se trata de un
desplazamiento de la simbolización de la castración-muerte que renace en la
identidad grupal. El trabajo humano, opuesto a la guerra, tendría algo de
naturaleza femenina; sería la manifestación de la actividad constructiva del
ser humano e, invirtiendo el mito bíblico, Fornari piensa que los pueblos
agrícolas son de naturaleza pacífica y la agricultura el gran proceso
pacificador. Aun cuando podríamos encontrar elementos de la cultura
agrícola que ratificarían esta condición en su relación con el entorno, me
parece que estamos aquí en el plano difícil de las interpretaciones históricas.
no sólo de los pueblos particulares, sino de la humanidad misma, lo cual
puede conducirnos a discusiones interminables.
Mención aparte merecen Konrad Lorenz e Irenaus Eibl-Eibesfeldt. El
primero, trabajando con animales, encontró que los patrones de agresión
entre éstos seguían pautas preestablecidas y diferentes, según fuese intra o
extraespecífica.
Para Lorenz ( t 966), la agresión intraespecífica aparece en todas las
especies animales y tiene varias funciones importantes para la especie en
cuestión: distribuir territorios de dominio evitando una constante
redefinición; seleccionar los mejores ejemplares en orden a la reproducción,
y establecer un orden social de jerarquías, especialmente importante en los
animales sociales más evolucionados. Pero, justamente, esa agresión
intraespecífica nunca pone a los contendientes en peligro de muerte, lo que
es fundamental para la supervivencia de la especie. La lucha tiene, aun
siendo instintiva, mucho de ritual.
Lo que hace la distinción con los seres humanos es que nosotros hemos
construido poderosísimas armas de destrucción que no podemos controlar.
Y, dado que no actuamos racionalmente. la agresión intraespecífica nos lleva
a la violencia y, por lo tanto, a la muerte (Lorenz, 1971, 1976).
En cuanto a Eibl-Eibesfeldt ( 1977), también cree que hay una agresión
intraespecífica controlada por ciertos mecanismos, en general efectivos, que
disparan ciertas señales inhibitorias para impedir que se produzca un daño
384

mortal al rival; este comportamiento de lucha
,
y responde a ciertas presiones de la
se d~~arrollo filogenéticamente
comportamiento agresivo es o .
selecc1on natural. Para él el
m111presente en la lt
h
'
trata de que la mayoría de 1
1
cu ura umana y sólo se
.
as cu turas partic ¡
d
meca111smos de control y
d 1 .,
u ares esarrollan eficaces
mo e ac1on Incl s 1 .
desarrollada a veces mediante
. .
u o a igualdad debe ser
.
meca111smos compul sivos
·
.
e agresión.
con un cierto
nivel
d
Ambos comparten la idea de que la violenci .
,
humanos es un fracaso en los sist
. 1
a mtraespec1fica en los seres
emas ntua es de agresión.
En los últimos tiempos Marc H R
1
trabajo sobre las condicione's de
.. -~ss ( 995) ha desarrollado un amplio
. .
apanc1on y mant · ·
d1st111tas sociedades y h
d
emmiento del conflicto en
a postu Ia o la exist . d
complementarias para el análisis del conflict0 .
enc1a e dos teorías
estructurales y la que explica el
ti·
· la que parte de elementos
con 1cto por los
.
Ambas son complementarias y
. rasgos ps1coculturales.
1
~nuchas. !nterrogantes sin co~t~~;arº :;to, cualquiera de ellas aislada deja
mtegrac1on de ambas para tratar d ,
d manera que Ross recurre a la
, .
e enten er el confl' t u·¡·
metodolog1co comparativo t
d
ic o. t1 iza un enfoque
.
' ornan o una muestra d 1
.,
mundial de . aquellas sociedades prem
. d ustnales
.
que he a 'dpoblac1on. total
manera
casi exclusiva por antro po, 1ogos. part1endo
.
de
·
d an¡ s1 o descritas
·
nmguna
sociedad
está
1,·bre
de
fl'
e
a
premisa
de
que
•
con 1ctos real i
trabaJo de anál isis y construcción teó . , N za ~n extenso y profundo
0
entre culturas conflictivas y
ff ~•ca. . habna una distinción clara
110
conflicto" se refiere simplemcont 1ctl1vas, ~1110 que el término "cultura del
· · .
en e a conJ unto de
, .
mst1tuc1ones que en una sociedad d d
1 .
normas, practicas e
debido a que todas las socied d a a se re ac1onan con la conflictividad. y
función de su propia y particu~a es vat ~,desarrollar normas diferentes en
~ º?~ cultural de encarar el corn~;~;c•~:,, a~:~a una t~n~rá un particular
111d1v1dual: cada agente si'mb .
·
to es similar en el nivel
0 1iza a 1 otro de acue d
• .
percep~ual y las disposiciones para a red ir
r. o con su propio sistema
es posible resumir aquí el traba·o le Ros:on particulares en cada caso. No
consecuencias que tiene· pero t ~ b',
, ~• tampoco destacar todas las
,
am 1en es preciso afi
· ,
sobre el conflicto puede prescindir de sus 'd
•~ar que mn~un estud io
tratar sobre todo tipo de conflicto no
, eas. La dificultad aqu1 e~ que, al
manera directa a los estudios ,
pod_emos extender_ sus conclusiones de
política.
que aqui hemos definido como violencia

2. Características de una cultura de la violencia
Aun quienes hablan de una lt
d
.
.
no establecen de manera defin _cu . ura ~ 1a v1olenc1a (Rupesinghe, 1994),
dificultad se agrava c d
. ,tona que ~eb~mos entender por ello. La
uan o se introduce el termmo "v iolencia cultural" para
385

�referirse a ta negación de la identidad, la seguridad y el sign~fi~ado
simbólico. Me parece evidente que estos procesos se presentan de mult1ples
maneras y con diversos modos de acció~ ~n todo el mundo Y no p~d~mos
distinguir con facilidad sus diversas apanc1ones; aquello que en los ~lti~?s
tiempos hemos denominado popularmente como de proceso de .globaltzac1on
tendría mucho de esos elementos y, aun cuando hay quienes lo han
mencionado como dañino para muchos grupos y sociedades, no parece haber
unanimidad en mostrarlo como un proceso de violencia cultural.
Justamente Hans Joas ( 1999) señala que el proyecto de mod~mización
nunca concibió la guerra corno una posibilidad. La teona de _la
modernización que se desarrolló después de la Segun~a Guer.ra Mundial
asumía más O menos implícitamente que toda la modernidad se 1mplant~ de
manera pacífica y tiene objetivos loables. La cultura ~oder~a ~s. amb1g~a
con relación a la guerra y de allí que en general la teona_ soc10log1ca _om1~a
algo que ha estado y está presente de manera sostenida en la h1stona
humana.
Si aceptamos ta idea de una caracterización de la violenci~, debe tomar
en cuenta tanto los factores estructurales como los ps1coculturales;
deberíamos tratar de producir una teoría que combine ~mbos,- Ross ~a hecho
esto, pero su visión del conflicto implica una perspectiva mas amplia que la
de la violencia.
Uno de los aspectos genéticos más importantes de las teorías ~s el
momento de la creación de taxonomías. Las taxonomías son co_nstrucc1ones
que sirven para establecer un lenguaje de significado comun_ entre los
científicos, para marcar las relaciones entre los conce~~os y la realidad Ypara
establecer las bases de una teoría acerca de una porc1on de_l, mundo. No son,
por sí mismas, una teoría, pero faci~itan _s_u elaborac1on al establecer
elementos ordenados en sistemas de clas1ficac1on que son la base conceptual
de aquélla.
Proponer una taxonomía es una empresa arries_~ada, especialmente si
todavía no se ha desarrollado la teoría de sustenta:1~n, porque se corre el
riesgo de caer en una sintomatología f~~omenolog1ca que no ~enga un
sustento real, Jo cual impide una percepc1on adecuada de los feno°:enos Y
puede ser fuente de mayores confusiones. No obstante, asumo el ~1es?o Y
propongo aquí, para empezar a trabajar sobre el tema, la s1gu1ente
taxonomía.
El sistema es bidimensional; en el eje de l~s columnas tene~os la
dimensión objeto-destino de la violencia y en el eJe de las filas el tipo_ d~
agente causal. Los objetos-destino pueden corresponder a cuatro categonas.
386

individuo, grupo, espacio territorial y poder estructural. Sociológicamente, el
individuo es una ficción, pero aquí hablarnos de individuo para referirnos al
organismo biológico individual de los seres humanos. El concepto grupo es

atribuido a un conjunto de seres humanos, cualquiera sea su tamaño (o sea,
que no se hacen distinciones entre grupos pequeños y masas y todos sus
posibles grados intermedios). Me parece que espacio territorial no requiere
explicaciones y el poder estructural es el poder definido y usado dentro de
los límites del estado (o de los protoestados, en las sociedades de tradición
oral).
En el eje de las filas, los agentes sociales pueden corresponder a cuatro
categorías: individuo, grupo, estado (o más bien estado-nación) y masas.
También en este caso las distinciones son a veces convencionales, ya que
individuo corno tal, aislado, sin referencias sociales, creo que sólo puede
aparecer en los severos casos de psicosis y aun así podríamos discutir tal
condición. La aparición de agresores violentos se deriva, generalmente, de
las características de personalidad de quien desarrolla la acción, la que está
siempre sobredeterminada; un rasgo que parece estar presente en estos
individuos es la disparidad entre las percepciones conscientes e
inconscientes de sí mismo y los otros (Slote 1996). Los grupos pueden estar
estructurados o no; sus miembros pueden ser conscientes o no de su
pertenencia. La categoría de estado pretende ser objetiva e impersonal, aun
cuando siempre actúa por medio de personas que representan su condición.
Dahl ( 1999) señala que el término estado suele usarse de manera poco
precisa, adoptando la territorialidad como una de las condiciones más
importantes para su existencia, a la que suman otras características. De
manera similar a la dada por la acción del "estado", la categoría de masas
anula en su concepto la condición de conciencia individual; las masas han
sido concebidas como agrupamientos que se comportan colectivamente de
manera irracional y que tienden más espontáneamente al despotismo que a la
democracia (Moscovici 1985).
Debe quedar claro que la violencia en los seres humanos está siempre
simbolizada: como se muestra en ciertos casos de psicosis, aun el espacio
físico de un individuo tiene límites o fronteras imprecisas físicamente. Por
otra parte, las brutales agresiones violentas de las guerras modernas se hacen
posibles por dos mecanismos despersonalizadores: la asignación de una
categoría infrahumana (o sencillamente no humana) al otro que es agredido
(posición adoptada por muchas culturas de tradición oral, pero que también
usaron los nazis) y la utilización de armamentos que impiden encontrarse
cara a cara con el otro. evitando cualquier forma de identificación empática.
Al combinar los ejes, obtenernos:
387

�individuo

individuo

grupo

Estado
nación

masas

l.l.
magnicidios

grupo

espacio
territorial

¡ .3. ¿sólo en
sociedades
de
1.2.
tradición
oral?
anarquistas
"clásicos"

2.2.
conflictos
2. l. acciones
raciales;_
de terroristas
,, de
"guerras
0 guerrilleros
mafias
políticas;
guerras
civiles

2.3.
actividades de
bandoleros o
ciertas clases
de guerri \\eros

poder
estructural

l .4.
dictadores
Latinoaméricanos
2.4. golpes de
estado:
movimientos
guerri\leros
estructurados

3 .1 . torturas
3.4.
3 .3.
3.2.
en sus
infiltración
en
eliminación usurpación de
diferentes
estados
territorios en
modalidades; sistemática
"enemigos'·
guerras
de grupos
acción de
interestatales
opositores;
grupos
param iIitares democidios
4.2.
4.4.
4.3. asonadas
persecución
4.1.
revoluciones
o
a grupcs
linchamientos
\evantamiendefinidos
(nazismo); tos populares
luchas
tribales

.
tenido y tiene expresiones en todas las
Cada uno de los 16 t1~os ha asiduidad varíe (las dimensiones de este
sociedades, aun cuando su numero y
d1·entes eJ·emplos de cada uno en
·
tar los correspon
.
trabajo no permite~ presen d ti o es cualitativamente diferenciado _Y no
todo el mundo). Sm duda: c~ a pi
efectos de consideraciones
.
i interca arse para
d 1
b
pueden intercam iarse n
no odría decirse que la cultura e , a
cuantitativas. En otras palabr~s,
p
de casos en todas las categonas
.
, d d or un numero mayor
. · d
violencia estana a a P
.
d 11
s·in embargo el predominio e
· ·,
alqu1era e e as.
'
, d
o en una combmac1on cu
b. ·o·n particular podna arnos
1 .
alguna com mac1
casos en alguno de os tipos o
, . o ma·s consistente, como base para
·
sistema teonc
¡
las bases parn construir un
d
D mas particulares de una cu tura
una teoría que pudiera expresar gra os o or
de la violencia.
388

Por otro lado, los tipos, aunque están presentados como
comportamientos, son estructuras rigidizadas y la realidad social siempre es
dinámica: algunos de esos tipos, que fueron frecuentes en ciertas sociedades,
prácticamente han desaparecido en la actualidad en esas mismas sociedades,
presentándose en otras (p. ej., los linchamientos en el sur de los Estados
Unidos de América -que han desaparecido allí, pero que se han hecho
presentes en varios países periféricos). Otra complicación en los tipos se da
porque los terroristas o guerrilleros asumen diferentes perspectivas
ideológicas y modos de acción, según sea la sociedad en la que aparecen, lo
que nos indica la fuerza que la estructuración simbólica de las
representaciones sociales del "nosotros" y los "otros" tienen en la formación
de los actos violentos. Los crímenes de estado, condenados, pero efectuados
en numerosos países, nos enfrentan a la compleja y no resuelta relación entre
estructuras sociales y sistemas de personalidad: ¿hay alguna "personalidad"
típica de los torturadores?; ¿cuáles son los mecanismos de su reclutamiento?;
¿existen sistemas socioculturales que propician su aparición?
El lnstitute for lnternational Mediation and Conflict Resolution
(IIMRC) y el lnterdsiciplinary Research Programme on Causes of Human
Rights Violations (PIOOM), de la Universidad de Leiden, Holanda,
establecen para los conflictos una escala de tres posiciones: los conflictos de
alta intensidad, conflictos armados con más de mil muertes durante un año;
los conflictos de baja intensidad, conflictos armados que provocaron entre
cien y mil muertes en el periodo de un año y los conflictos políticos
violentos, con menos de cien muertos en el mismo periodo. Para el año 2000
registraron 26 conflictos del primer tipo, 78 conflictos de baja intensidad
(uno en México: Chiapas) y 178 conflictos políticos violentos (cuatro en
México: Guerrero, Oaxaca, Tabasco y Veracruz). Las cifras de los
conflictos, en el orden internacional, han venido creciendo de manera
constante desde 1995 (PIOOM e IIMCR 2001 ). Se trata en todos los casos
de violencia tal como la hemos definido en este trabajo (la intensidad está
determinada por el número de muertes), pero no cubre todos los casos de
violencia a que hemos aludido.
Esta variedad nos enfrenta al gran problema no resuelto: ¿cómo
establecer un sistema teórico que dé cuenta de esa variedad y pueda marcar
sus procesos causales? ¿Cómo podemos construir una teoría de la violencia
que dé cuenta de todas sus modalidades y nos permita predecir su fonnación
y aparición? Mientras no avancemos en ello, muchas de nuestras polémicas
estarán marcadas por la ambigüedad o por la identificación que se tiene con
los distintos agentes. Me parece posible mostrar que las perspectivas
ideológicas permiten que, según sea el antagonismo presente, se interpreten
389

�como violentos los actos "enemigos", mientras que las acciones violentas de
\os miembros del grupo propio se califiquen como razonables o naturales.
3. La violencia política en México

Obviamente, este trabajo no puede hacer una presentación completa de
\a violencia a través de la historia en el país. Hay quienes creen que después
del sangriento periodo de la Revolución, la sociedad entró en un periodo de
paz y carente de conflictos violentos, debido a que se había establecido un
sistema autoritario que tenía un fuerte control de todas las actividades
políticas y sociales del país. El último conflicto violento de alta intensidad
fue la guerra cristera, que dejó alrededor de 70000 muertos en tres años de
guerra, entre 1927 y 1929 (Meyer, J. 1985). Hemos buscado registros de
hechos de violencia y nos hemos encontrado con una dificultad adicional: la
carencia de fuentes que los registren de manera adecuada. Nos vimos
forzados a consultar a fuentes periodísticas, con el inconveniente de que no
siempre se registran los hechos (algunos son consignados por ciertos
documentos, pero no siempre todos aparecen en todas las fuentes). La
búsqueda comprende los últimos cinco años y como no se consultaron todos
los periódicos del país es probable que se estén omitiendo varios hechos.
Siguiendo la tipología presentada, encontramos en 1.1 el asesinato de
Co\osio consumado el 23 de marzo de 1994, quien en ese momento era
candida~o presidencial y casi seguro ganador de las elecciones de ese año.
Aun cuando ha habido muchas personas que han tratado de mostrar que
había una gran conjura, las investigaciones no han podido encontrar hasta
ahora ningún elemento consistente sobre ello, de manera que lo seguiremos
considerando un magnicidio.
En cuanto a 1.2, tampoco hay evidencias de la acción de individuos de
este tipo; en los Estados Unidos de América actuó durante 17 años Theodore
J. Kaczinski ("unabomber"), quien asesinó a tres personas y dejó mutiladas a
otras 29.
El tipo 1.4 no parece haberse presentado, aun cuando el asesinato de
José Francisco Ruiz Massieu pueda pertenecer a esta categoría.
En el tipo 2.1 incluimos el atentado contra Jesús Blancornelas, un
periodista de Tijuana, B.C .. quien fue baleado a fines de noviembre de 1997.
Aun cuando parece haber sido un atentado de una mafia de narcotraficantes,
las circunstancias v el carácter de la víctima nos permiten incluirlo como un
hecho político (Í"evario Turcott l 997). También incluiríamos aquí el
asesinato de Andrés López Hernández, por parte de simpatizantes del EZLN,

2.2_. E~ el tipo qu: registra la mayor cantidad de casos: las luchas entre
grup~s md1genas ~n ~1versos estados, los conflictos entre partidos políticos
con liderazgos caciquiles ~ las confrontaciones por tierras entre campesinos.
Entre 1980 y.~ 994 se registraron en Chiapas 34 conflictos entre indígenas
por la poses1on de la _tierra (El Norte, 1994), algunos de los cuales
culminaron
en formas
de ell O es eI en1rentam1ento
c.
.
h
"
. . v10lentas·
.
' un eiemplo
J
entre c amu 1as trad1c1onaltstas" contra chamulas "evangélicos" en octubre
de 1994, con tres muertos de este último grupo. En septiembre de 1994
c_ampesinos de Yaxé y Chichicapan (Oaxaca) se enfrentaron en un pleito o;
tierras con un dese~lace de ocho muertos (Castro 1994). En abril de 19~6
grupos de los part1do_s p~ y PRl se enfrentaron a balazos en Yaitepe~
(O~xaca) por la p_res1denc1a municipal, cuyo resultado fue un muerto y
vanos h:ndos. Lo interesante del caso es que los dos grupos habían retirado
sus planillas para que la elección se realizara de acuerdo con el sistema de
usos y costumbres (el modo "tradicional" de resolver las elecciones)·
declarado
a. este método , el grupo perdedor se,
•~ , .el ganador de acuerdo
,
mam esto ~n~o_nforme y de a!h las_ disputas violentas (Ruiz Arrazola 2001 ).
E~ el mu111c1p10 d~ Chenalho (Chiapas), las disputas por la elección de los
miembros del cabildo municipal y la declaración de legitimidad h b'1311
causado 29 muertos hacia diciembre de 1997 (Balboa 200 ¡) E 1
.ª ·
d H 'f , (Ch.
• ne munic1p10
e u~:upan . iapas), en julio de 1996 fueron asesinados tres campesinos
y un n~no tzot~des en una disputa por problemas agrarios (La Jornada 2001)
En el _area vecma de Simojovel la cuenta de los asesinatos llegaba a 15
.
las mismas f:chas i~cidentes similares en el estado de Guerrero arrojab~/~1:
muerto y vanos hendas.
, ~no de l~s ~echos más impactantes y que aún ocupa la atención de
pohticos Y penod_1s~as es lo que se conoce como "la matanza de Actea!",
donde, el 22 de d1c1e~bre de 1997, 45 campesinos indígenas simpatizantes
del EZLN fueron asesmados. Las especiales circunstancias - las víctimas se
e~contraban orando en un~ i_glesia y en su mayoría eran mujeres y niños- le
dier~n. al acto caractenst~c~s dramáticas que han impactado en los
sentimie~tos de algunos dmgentes políticos y sociales (Trejo Delarbre
1_998~. Sm embargo, hasta ahora los órganos de justicia no han mostrad~
~nt~res por aclarar las cosas y castigar a los posibles responsables. El 26 de
bnl de 1998 tre~ personas fueron asesinadas en un poblado del estado de
~ u;¡ero -A:cel_1a- por diferencias políticas con sus ejecutores (Hiriart
h9 )·. ~ntre Jumo de _1,998 y mediados de mayo de 1999, se produjeron 80
~;1c1dios en la reg1on de la Montaña (Guerrero), según una denuncia
P sentada por el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollán
de la dióce~is de Tlapa, lo que muestra un permanente estado de v;olencia e~
1a zona (Eltzalde 200 l ).

el 26 de abril de 1998 (Hiriart 1998).
391
390

�En agosto de 2000, un enfrentamiento entre grupos caciquiles, la
Organización de Pueblos y Colonias dirigida por Juana Ma~ínez ("~a
Loba") y Antorcha Popular, dirigida por el alcalde electo de Ch1malhuaca~
(estado de México) se enfrentaron, resultando un saldo de I_ 4 muertos Y casi
cien heridos, cuando este último quería asumir sus funciones legalmente
obtenidas en las elecciones correspondientes.
Los enfrentamientos entre grupos derivados de sus adhesiones religiosas
son frecuentes en el sur del país. En 1996 se calculaba que los
enfrentamientos en la zona de San Juan Chamula (Chiapas) entre
evangélicos y católicos "tradicionalistas" había ocasionad_o m~s. de 50
muertos. Hemos mencionado que sólo registramos la violencia pol1t1ca Y tal
como fue definida. Los enfrentamientos entre narcotraficantes estarían en
una delgada línea de límites entre violencia política y violencia criminal; las
muertes entre grupos de narcotraficantes se han incrementado
sistemáticamente y solamente en 1998 se dieron más de 400 muertes de este
tipo (Andrade Jardí 1998).
· Qué tipo de incidentes son éstos? Generalmente, son di~putas
deriv~das de una ambigua interpretación sobre derechos_ de prop_1edad.
resultado de la incapacidad del estado mexicano para organ1~ar un s1ster~a
confiable de definición y registro de la propiedad, consecuencia de su propia
debilidad. En otros casos, las luchas por "miniestructuras" de poder local son
también una secuela de la imposibilidad de imponer el estado de derecho.
2.3. ¿Podría considerarse al Ejército Zapatista de Liberación Nacional
(EZLN) un ejemplo de este tipo? En la medida en que no ha proclamado
enfáticamente la búsqueda de la obtención del poder total (aunque algunas
declaraciones del autodenominado "subcomandante Marcos" lo s~a~ en ese
sentido), la lucha del EZLN parecería circunsc'.ibir~~ al domm10 sobre
ciertos territorios y a la implantación de una leg1slac1on protectora de los
derechos indígenas. El EZLN no ha actuado de 1~anera violenta en general
(salvo en su aparición inicial) y no parece estar d1spu~sto a hacerlo: a~nque
algunas declaraciones de quienes aparecen como sus dmgen~es o pnnc1pales
representantes incluyen la lucha armada como uno de sus metodos. De todas
maneras, un análisis adecuado o válido del EZLN excede con muchos los
límites y objetivos de este trabajo.
Sí se encuentran grupos paramilitares que reivindican derechos
territoriales. En Chiapas operarían nueve grupos, algunos_ de los c_ual~s
parecen contar con campos de entrenamiento propio sm _que ~.mgun
representante del estado mexicano haya mostrado alguna ~ntenc1o_n de
controlarlos o eliminarlos. Entre 1994 y 1998 estos grupos habnan asesrna~o
a más de 120 indígenas (Aguayo Quezada, 2000). Uno de los grupos mas
392

activos es el conocido como "Paz y justicia" y se habría formado a partir del
24 de marzo de 1995 como consecuencia del asesinato de Nicolás Pérez
Ramírez por parte de simpatizantes del EZLN (Treja Delarbre 1998).
2.4. Aparte del ya mencionado EZLN con sus características especiales,
se registra la actividad del Ejército Popular Revolucionario (EPR) en los
estados de Guerrero, México y Oaxaca, con un número estimado de
combatientes en unos 2000 y que serían responsables de algunos asesinatos y
secuestros (Aguayo Quezada 2000). Otro grupo menor, escindido de éste y
autodenominado Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI)
operaría en el estado de Guerrero y tendría alrededor de sesenta
combatientes. El 7 de junio de 1998 en un lugar denominado "El Charco"
(en la llamada "Costa Chica" de Guerrero) un enfrentamiento entre un grupo
del EPR y miembros del ejército mexicano cul111inó con once muertos
(Hiriart 1998b).
La tortura y otras formas de actos violentos contra los individuos (3 .1 ),
como su secuestro y desaparición (eufemismo para no reconocer que se los
matado) ha sido negada de manera sistemática por quienes serían sus
posibles ejecutores. Sin embargo, durante los años setenta del siglo XX se
calcula en más de 500 a los desaparecidos, algunos de los cuales figurarían
en registros del ejército (Aguayo Quezada 2001 ). En fechas posteriores
también se han presentado, aunque de manera más esporádica. Ha habido
infinidad de denuncias que acusan a la policía judicial en los diferentes
estados, al ejército o a los grupos paramilitares sobre ejecuciones,
aprehensiones sin orden judicial y secuestros (generalmente rematados en
desapariciones). En abril de 1997 la Asociación Nacional Civil de Abogados
Democráticos y el Centro Fray Francisco de Vitoria denunciaron en
Chilpancingo (Guerrero) la comisión de este tipo de acciones en las zonas de
la Costa Grande y Costa Chica del estado con testimonios de más de 150
viudas que afirmaban que el asesinato de sus cónyuges se debía a motivos
políticos (Araiza y Villa 2001).
3.2. El estado mexicano no ha actuado de manera oficial en ta
eliminación de grupos o poblaciones, como es el caso de algunas naciones
africanas o los más recientes acontecimientos de las naciones que formaron
la antigua Yugoslavia. Pero podríamos anotar como un hecho de este tipo el
acaecido en el llamado municipio autónomo San Juan de la Libertad
(Chiapas), donde la procuraduría del estado decidió dar cumplimiento a
algunas órdenes de aprehensión contra ciudadanos indígenas y que derivó a
un enfrentamiento con el resultado de nueve muertos y siete heridos
(Andrade Jardí 1998a).

393

.,,

�3.3. No hay ni ha habido esta clase de disputas, dado que México no ha
participado en guerras de ocupación durante el siglo XX.
3 .4. Debido a la debilidad del estado mexicano, no parece que se haya
desarrollado un sistema de espionaje o infiltración al estilo de la CIA
estadounidense con participación de acciones violentas al interior de otros
estados, como es la caso de la CIA en Chile en 1973, en Cuba en toda la
segunda mitad del siglo XX y en muchas otras partes del mundo.
4.1. Los linchamientos parecen ser siempre de naturaleza "social", pero
sin duda reflejan una arista política ·en la medida en que muestran la
incapacidad del estado para imponer una justicia independiente con
procedimientos apegados a las normas jurídicas constitucionales. El 19 de
septiembre de 1994 unos 800 lugareños de Chalcatzingo (Morelos) lincharon
a tres !)ersonas que habían pretendido secuestrar a unos niños; esas tres
personas no parecen haber sido identificadas (Hernández 1994 ). En marzo de
1998, en Huejut\a (estado de México) una turba linchó a machetazos a dos
personas que habían sido acusadas de secuestrar a cuatro niños. Dichas
personas habían sido detenidas y la multitud asaltó las oficinas locales del
juzgado para sacar a los prisioneros (Aznárez 1998). Hasta donde se sabe, no
hubo detenciones ni enjuiciamientos derivados de estos casos, lo que
confirma la debilidad del estado mexicano para imponer el estado de

No obstante, en el caso mexicano s
,
del tipo 2.2 en los registros de . 1 , . e presentana un claro predominio
h b
vio enc1a en los , lt'
~
a. er ~~a política oficial dirigida a evitarlos·
u I~os ~nos y no parece
la JUSt1c1a se limitan a tratar d
1
' los func1onanos del gobierno o
.
e contro arios una ve
h
.
veces- Intentar castigar a algunos culpables er z que an_ aparecido y -a
toma de conciencia en la p bl . ,
' p o no se manifiesta una clara
posibilidades de aparicio' n od ac,otn s?bre la necesidad de eliminar las
e es e tipo de
·
observando la debilidad del t d
.
acciones. Por otro lado
es a o mexicano so
d
'
' rpren e que no haya más
11echos violentos en la sociedad.
Bibliografia

. 1998.
Andrade Jardí, Julián (1998a). "M'as muertos" . etcetera,
,
JUn
Núm. 28 1, 18

Núm. 295, 24 sept J 998.

( 1998b ). "Ejecución en El Rodeo'' . e1cetera,
,

Agua_yo Quezada, Sergio (2001 ). Oculta
desaparecidos. El Norte año LXIII N , 2285
. CNDH datos
'
' um.
4, 25 JUn 200 J.
(ed.) (2000).

sobre

El almanaque

mexicano. México: Grijalbo.

derecho.
4.2. No se encontraron registros de hechos de este tipo

4.3. Sin llegar a ser violentos, por las precauciones de los grupos de
poder, pero aparecen movimientos por la apropiación de la tierra urbana.
Podrían derivar hacia movimientos con acciones violentas similares a los
existentes en el nordeste brasileño si se acentúa la aplicación de las medidas

de corte neoliberal por parte del gobierno.
4.4. Las revoluciones no parecen preanunciarse: según algunos
estudiosos de la revolución mexicana del siglo veinte (Aguilar Camín y
Meyer, 1989), entre 1909 y 191 O varias autoridades y observadores de la
realidad nacional hablaban de la imposibilidad de su aparición; por ello, creo
que es válido preguntarnos: ¿la última fue la de 191 O?.

· H'ector y Lorenzo Meyer ( 1989) A la sombra de la
Re Aguilar
l , . , u Ca '.11111,
vo ucwn JVJexrcana · México , Cal y Arena.
.
Araiza, Ernesto y Verónica Villa (200 1). "Alto a la represión en
Guerrero
. el Consejo Indígena 500 Afios".
. o renuncia de Agu·me, exige
wwwJornada. unam. mx

Arendt,
Hannah ( ¡ 970).
·z.
Mort¡

s0 bre

1a violencia. México, D•F.: Joaquín

Aznárez, Juan Jesús ( 1998) Una t b .
personas acusadas del secuestro d.
ur ~ ~ lmcha a machetazos a dos
.
e cuatro n111os en M , ·
El
,
1,
Num.
7623,
28
mar
19
_
ex,co.
Pais, año
XXII
98
Balboa
Juan (2001) ¡
r.
reclaman
w~wJ·ornada . ncump IO acuerdos de paz el alcalde de Chenalhó
·

4 Conclusiones

No creo que sea posible exponer conclusiones definitivas o, en todo
caso, si se me obliga a ello, decir que sobre violencia política es mucho,
mucho más lo que ignoramos que lo que sabemos.
394

·

.unam.mx

,

Castro, Hermenegi Ido ( 1994) "M rt .
sucesión en Oaxaca'' u
,
. ~ ue es impunes y venganzas en tráoica
. nomasuno, anoXVII , Núm. 6067, 17 sept. l 994. b
395

�Coser, Lewis ( 1970). Nuevos aportes a la teoría del conflicto socia!.

Giddens, Anthony ( t 991) Mi d .
Stanford University Press.
. o ermty and Self-Identity. Stanford, CA:

Buenos Aires: Amorrortu.
Giddens, Anthony (1989). Sociology. Londres: Polity Press.

Dahl, Robert ( 1999). La democracia. Una guía para los ciudadanos.
Madrid: Taurus.
Eibl-Eibesfeldt, lrenaus ( 1977). El hombre pre-programado. Madrid:
Alianza.
Elizalde, Triunfo (200 l ). "80 homicidios en un año en la Montaña de

. UGi~den~, Anthon~ ( 1987). The Nation-State and Violence
. Berkeley,
CA . nivres1ty of California Press.
Giddens, Anthony ( 1984 ). The Constit .
.
University of California Press.
utwn °f Soc1ety. Berkeley, CA:

Guerrero". www.jornada.unam.mx

Girard, René ( 1983 ). La violencia y lo sagrado · Barcelona·. Anagrama.

El Norte ( 1994), año LVI, nº 20714, 9 feb 1994.
Fornari, Franco (1972). Psicoanálisis de la guerra. México,: Siglo XXI,
Editores.
Freud, Sigmund ( 1978). Obras completas. Buenos Aires: Amorrortu.
Freud, Sigmund (1933) ¿Por qué la guerra? En Freud, S. (1978),
XXIl:179-189.

Al

. Harris, Marvin (1981) Vacas, cerdos' guerras Y brujas. Madrid:
1anza.

Harris, Marvin ( 1977). Cannibals and K"
h
. .
Nueva York: Yintage Books.
mgs. T. e Ongms of Cultures.
Hernández, Ángel ( 1994) "Los ¡- h .
desconfianza en la justicia" ~nomá. me a_m,eXntos en ,Chalcatzingo, por
1994.
·
!Juno, ano VII, Num. 6071, 21 sept

Freud, Sigmund ( 1930). El malestar en la cultura. En Freud, S. ( 1978),

Hiriart, Pablo ( 1998a). "Violencia". etcétera, nº 275, 7 may 1998.

XXI: 57-140.
Freud, Sigmund ( 1927). El porvenir de una ilusión. En Freud, S.

Hiriart' Pablo ( 1998b) G. e uan
, dovanaatacar?etcétera,Núm.281, 18
jun1998.

(1978), XXI: 1-56.

•
_"The Modernity of war" . ¡nternaflonal
Sociology. vol 14, Núm. 4 :4 57 _

Freud, Sigmund (1924). El yo y el ello. En Freud, S. (1978), XIX: 1-66.

472

Freud, Sigmund ( 1920). Más allá del principio de placer. En Freud, S.

La Jornada
por conflictos
de t"(2001).· "En
. Chi apas ,~ Guerrero, sendos hechos de sangre
ierras, cinco muertos . www.jornada.unam.mx

(1978), XYill: 1-62.
Freud, Sigmund ( 1915). Pulsiones y destinos de pulsión. En Freud, S.
(1978), XIV: 105-134.
Freud, Sigmund ( 1905). Tres ensayos de teoría sexual. En Freud, S.
( 1978), Vll: l 09-224.
Galtung, Johan ( 197 5). Essays in Peace Research, vol. l. Copen ha ge:
Christian Ejlers.
Genovés, Santiago ( 1977). "Comportamiento y violencia: ¿en dónde
nos encontramos en relación a varios problemas básicos?" Ciencia y
desarrollo, marzo-abril 1977, Núm. 13, 55-62.
396

Levario Turcott' Marco ( 1997)· "Bl ancornelas, en la mira". etcétera, 4
die 1997.
Llet'vi-SEtraus~, ~laude ( 1964 ). El pensamiento salvaje. México . Fondo
,.
de e u ura conom1ca.

h LoreBnz, Konrad ( 1976). Consideraciones sobre las conductas animal
umana. arcelona: Plaza y Janés.
Y
. 1 Lorenz, ~onrad ( 1971 ). Sobre la agresión: el pretendido mal
. México.:
S1g o XXI, Editores.
397

�Lorenz, Konrad (1966) Lucha r:tualizada. En Carthy, J.D. y E. J. Ebling
(comps). Historia natural de la agresión (77-97). México, D.F.: Siglo XXI.

Villarreal, Betzy (1994). Señalan a .
de los hechos violentos de San J
Chcmc~ persona~ como responsables
6082, 2 oct 1994.
uan
amu ª· unomasuno, año XVII, nº

Marx, Karl ( 1971) ( 1857-1858). Elementos fundamentales para la
crítica de la economía política. México, D.F.: Siglo XXI.
Marx. Karl y Federico Engels ( 1974)( 1845). La ideología alemana.
México, D. F.: Ediciones de Cultura Popular.
McGregor, Felipe y Marcial Rubio C. ( 1994). Rejoinder to the theory of
structural violence. En Rupensinghe. K. y M. Rubio C. (eds) The Culture of
Violence (42-58). Tokio y Nueva York: United Nations University Press.
Meyer, Jean (1985). La Cristiada. México. D.F.: Siglo XXI.
Moscovici, Serge ( 1985). La era de las multitudes. México, D.F.:
Fondo de Cultura Económica.
PIOOM e \IMCR (2001 ). World Conflct and Human Rights Map 2001
Leiden: PIOOM, Leiden University.
Rappaport, Roy ( 1987). Cerdos para los antepasados. Madrid: Siglo

XXI.
Ross, M.H. ( 1995). La cultura del conflicto. Las diferencias
interc:ultura!es en la práctica de la violencia. Barcelona: Paidós.
Ruiz Arrazola, Víctor (2001 ). 25 militantes de PRI y PRO, presos por la
violencia en Yaitepec, Oaxaca. wwwjornacla.unam.mx
Rupesinghe, Kumar ( 1994). Forms of violence and its transformation.
En Rupesinghe, K. y M. Rubio C. (eds) The Culture of Violence (14-41).
Tokio y Nueva York: United Nations University Press.
Slote, Walter ( 1996). Conílict in Action: A Psychosocial study of a
Venezuelan Revolutionary. Política! Psychology, vol. 17. nº 2: 229-251.
Tilly, Charles ( 1978). From Mobilization to Revolution. Reading, MA:
Addison-Wesley (citado por Giddens, A. 1989:617).
Trejo Delarbre, Raúl ( 1998). Chenaló. etcétera, nº 257, 1° ene 1998.
Trejo Delarbre. Raúl ( 1999). La Granja. etcétera, nº 331. 3 jun 1999.
398

399

�EL DISCüRSO FIGURATIVO

Dr. Herón Pérez Martínez
El Colegio de Michoacán
Refranes y emblemas lenguajes del mismo mundo

Nos proponemos mostrar en este ensayo, en primer lugar, la trabazón
del universo que hermana discursivamente el emblematismo argumentativo
de los refranes con los emblemas y el discurso que generan, el discurso
emblemático en todas sus modalidades y' funciones. En segundo lugar. tras
analizar ambos discursos desde el punto de vista de su funcionamiento
argumentativo, avanzamos la hipótesis de que ello es posible por la
cosmovisión en que ambos tipos textuales se fincan. Partimos del hecho,
comprobable y comprobado históricamente, de que emblemas y refranes. en
cuanto hijos del mismo mundo, son los más importantes elementos
argumentativos de índole figurativa de un discurso de masas que se
desarrolla en el corazón del barroco, a la par que el teatro español del siglo
de oro, que sustentan una comunicación intensa entre los núcleos
detentadores de sendos poderes político y religioso con masas
prevalentemente analfabetas.
Emblemas y refranes comparten, en efecto, no sólo un tipo de discurso
y de destinatarios sino una concepción del mundo, una lógica y un lenguaje.
Emblemas y refranes son, de hecho, una herramienta de primer orden
empleada para desarrollar la argumentación de masas en los siglos XVI a
XVlll de las culturas hispánicas. Subyace a su funcionar argumentativo el
supuesto de que ambos tipos textuales suponen un universo uniforme que
hace posible las inferencias que los estructuran.
La uniformidad de este universo en sus variados ámbitos permite el
tránsito de uno a otro sin saltos violentos según aquel principio de la física
clásica natura non facil saltus. La cosmovisión que subyace a estos
discursos supone, en efecto, que en la estructura de las cosas hay un afucra y
un adentro según el modelo semiótico cáscara-fruto que exige que todas las
cosas que pueblan el mundo sean símbolos de las realidades más altas
ocultas. Así funcionaba la teoría del texto en le edad media. Según ella. todo
texto consta de res et verba en que las palabras. verba, son el ropaje a través
del cual hay que descubrir el verdadero contenido, lo que realmente vale.
res.
Refranes y emblemas, además, son la base de una argurr,entación
discursiva fácil de percibir porque invita al lector a incorporarse en el
proceso de comunicación y permite que su destinatario. el público de masas.
40 1

�eche mano de sus convicciones más arraigadas en el fondo de su conciencia.
La textualidad resultante conforma, entonces, una argumentación híbrida
-mitad figurativa y mitad verbal- que, tanto en el discurso emblemático
como en el paremiológico, permite inculcar principios, por lo general de tipo
performativo, expresándolos verbalmente mediante el apoyo de una figura
socialmente aceptada. El acercamiento entre refranes y emblemas es
metodológicamente pertinente, también, por el hecho de que ambos sacan su
vis argumentativa de la "experiencia".
Así, pues, el hablar lapidario es expresión de un fenómeno de
comunicación de masas que florece sobre todo en el siglo XVII hispánico y
que comparte una serie de rasgos con el discurso emblemático de que se
ocupan cada vez más investigaciones y congresos de nuestra tradición
hispánica; refranes y emblemas inculcan sus "verdades" en textos muy
breves: los lemas en el caso del discurso emblemático; los refranes en el
caso del hablar paremiológico. En ambos casos, se trata de textos
sentenciosos, en forma de expresiones aforísticas, concisas, agudas.
endurecidas por el uso, breves e incisivas, de buen arte por lo bien acuñadas;
que, aunque de manera distinta, en ambos casos se trata de cápsulas
situacionales y pequeñas dosis de saber provenientes de la experiencia. La
diferencia fundamental, en cambio, está en el ámbito de pertenencia de cada
una de esas textualidades: en tanto que la emblemática pertenece al mundo
de la creación individual, como la literatura, los refranes son textos del
folklore; no importa si, corno decía, ambos funcionan discursivamente en la
comunicación de masas para inculcar inductivamente conductas de la vida
cotidiana.
Si la transmisión de los refranes tiene lugar por las vías de la tradición
oral, la de los emblemas viene a lomos ya de una muy exclusiva textualidad
escrita ya, como lo ha puesto de manifiesto la investigación emblemática, en
productos del arte, efímeros o duraderos, que desde los ámbitos de las élites
exhiben su mensaje, siempre de fácil lectura, a públicos generales. El
emblema comparte discursivamente con el refrán, hoy lo sabemos, la
capacidad de engastarse en discursos mayores, como los sermones, para
desempeñar la función de un argumento inductivo, el exemplum de la
retórica aristotélica. Las demás propiedades discursivas del refrán no son
compartidas por el emblema: el transmitirse generacionalmente de boca en
boca, el ser aprendidos juntamente con la lengua y, en fin, el que su figura
esté constituida por una constelación de situaciones en que cada uno refrán
es capaz de brotar de manera espontánea en cuanto alguna de esas
situaciones se presenta. 1 El rasgo distintivo más importante de los refranes,
empero, es de índole discursiva y se refiere a la función entimemática
que el
2
habla de una cultura les asigna en el argumentar cotidiano.

402

Si los emblemas parten del
símbolo de algo de que h
supuesto hem1etista de que todo
.
'
ay un mundo ba· l
es
realidad fantástica que contiene lo
~o a corteza del que vemos una
por ende de una vida mucho s _secretos todos del buen comporta/se y
s~per~cie; si, en suma, las cosas~tr que la que po_demos llevar en 1~
smo s1mbolo y áspera corteza q
q_ue se nutre la vida cotidiana no son
.
. .
ue remite y ocult 1
cierto el prmc1pio herrnetista de
I
a o verdadero. entonces es
aprender a leer, o de un simbo! is:~\1: nat_uraleza e_s un libro que hay que
en todas las cosas a la m
d g~nzante u111versal que ve símbolos
. '
anera e Fil1ppo p· · 1 •.3
re ranes, en el mismo tipo de d.
icme 11, en tanto que los
¡ fh
1scurso parte d ¡
iec os de la experiencia encierran
' . ~ e supuesto de que todos los
atender·
una ensenanza a !a que siempre haY que

f

Es el mismo espíritu del tiem o ue . . ,
estando en las cárceles romanas de I
q_ . _1~sp1ro a Tomasso Campanella
soneto "Modo di filosofare''
a nqu1s1~1on entre 1594 y 1595, el célebr~
b
que expresa bien n , 1 1
su yace al argumentar entimema't,·co t t d
o so o .a cosmovisión que
1a re1en
'" ·da doctnna
· hermetista
· sob an
o e .emblem
1
.
re e conoc1m1e t das como
o· de
• refranes· sino
e
que
el
mundo
es
un
libro
qu
h
n
e
tos
smo
la vieja idea
d
donde el creador escribió sus per a_y que aprender a leer: el mundo es el libro
opios conceptos 1
¡ •
con gestos y con el propio ejemplo ad , . , e1~p o vivo donde pintando
muertos copiados del orioinal c
ornl o cielo y tierra; en vez de leer libros
t
1
.
º
on mue 10s errores 1
con emp ar el urnverso como libro vi
.
,ay que leer el original.
vo que eJerce su constante magisterio.~

°

El ambiente vital 5 del embl ·
mismo que el del refrán· amb
hema es, en suma, fundamentalmente el
•
·
os ec an mano d
sm embargo, en lo subvacente Nad
. - e una superficie apoyándose
]
·
·
a extrano ent
'
os tipos de discurso que ambo
' . onces, que sean análogos
destinados y, desde luego las
sd gdeneran, n, el público al cual están
.
'
ver a es y cond t ,
.
que su vigencia discursiva sea
. 1
uc as que mculcan. De allí
t
d
equ1va ente La
·d d
anto e emblemas como de r ..
capac1 a argumentativa
.
e1ranes se basa
1 ,d
.
am bos tipos textuales v por tar1t
en a lll ole discursiva de
· · ·
- '
o, en su estructu
·, ·
pnnc1p1os inculcados a través d t
b
. ra sem iot1ca: se trata de
1
.
e extos reves e 11 • . ,
ectura e mterpretación se apovan
fi
1c1s1\0S que. para su fácil
h
1
'
.;
en una ,gura q
.
ace as veces de un exemplum que siem
.
_ue argumentat1vamente
emblemas hacen del lema ese postulado :r:ev die~ m~~ que mi l palabras: los
figura correspondiente· los re'"ra
e e mc1s1vo que se apova en la
11 nes hacen argui
1
,
t ·
ema en tanto que constru
.
nen at1vamente las veces de
yen soc1oculturalme t I fi
para argumentar.
n e a igura de que se valen
Un mundo grande, uniforme y de muchos pisos

. La idea de mundo que sub ace
.
uniforme. Coincide con lo
Ny
a ese discurso es la de un mundo
que orthrop Frye llama en El gran códi¡;o 6 la
403

�,
y·tco, d"vide
la historia de. la cultura
. , . " cuando . apoyandose
en
lt'fitea,
··fase h1erat1ca
.
, t 11 por una era Jerog
en tres eras. El ciclo de la cultura e~pielza, segoue~ti:oºde la lengua. Esta fase es
.
que domina e uso P
mítica o de los d roses, et. 1 , · a la que nos re1en
.: 'amos·· en ella preva1ece. un
seguida por una fase h reratrca'. , .
.
1 ';itz im Leben, el ambiente
, . E f e hrerattca constituye e ,
lenguaje alegonco. sta as
d sarrolla y funciona la cu1tura
vital o el universo cultural en donde sufrge, seA eella seguirá una tercera era, la
mo de los re ranes.
·
tanto de los embl emas co
d , t" . en ella prevalece un lenguaJe
era del ueblo llamada por Frye _emo ica.
. _P Tenninada , el ciclo comienza de nuevo.
descnpt1vo.

ua está más individualizada.
Para Frye, "en esta segunda etapa !al enngte la expresión externa de
ser fundamenta me
. "d 1
y las palabras pasan_ a
" 7 uesto ue la palabra es sólo "refleJ_º e
pensamientos o idea: i_nternas . p , ob~to en la acción de hablar smo las
suJ·eto. No sólo se distinguen sujeto) } 1 . el pensamiento prevalece
.
de las emociona es.
operaciones intelectua1es,
. d
metafórico - las palabras se
sobre el sentimiento. El ha~lar deJa e ser nvertirse en metonímico las
identifican con los pensamientos--:- para copasa de la identificación a la
se
1azan a los pensamientos
. " en la palabra de manera
Palabras reemp
,
., ·
· " un ,·extenor
. ,, que
substitucion. Hay _un , mtenor Y_ ero Pero también hay un "arnba y un
lo segundo es ep1fan1a de lo pnm . . 1
el árbol de Porfirio: en los
'·abaJ· o" puesto de manifiesto, por eJernp ~'. pordemuestra en efecto, que
.
,
La abstracc1on
'
d 1
conceptos hay Jerarquias.
d distinta manera en cada uno e os
realidades corno el ente se encuentran e dernos de lo más inmediato a lo
, , en efecto aseen
. .b "
' I' . mente de lo de ·'arn a en
Planos: por la "abstracc1on,
d os hablar ana ogica
. .
más "elevado y po em
I d " bajo"· de la metontmia, pues, nos
cuanto está contenido ya en o e a
; i·co el lenguaje tiende a
1 ía De rnetomm ,
1
deslizarnos hasta a ana og . 1 .
que alimenta tanto a ernb1ernas
, .
Ese es e umverso
1 1
convertirse en ana1ogico.
. .
. ºd des como el que postu a a
· so sin d1scontmu1 a
. ¡ .
como a refranes: un _un1ver
. nado rincipio natura non jaclf sa tus
física newtoniana baJo el ya rnenci~ k p
roto por la teoría de los cuantos de p anc ..
.
1

, ica socrática que "implicaba renunciar a la
Platón emplea la mayeut
b
"· s el saber está oculto Y
1 b
ara poder o servar1o .
posesión personal de sa er p
.
d I lenguaje pa,a sacar a la luz lo que
hay saber deambular por les laberintos ~ un diálogo con Sócrates que va
oculta. El saber de esta manera st!:nd~ de las ideas. El lenguaje, pues, se
dirigiendo a su interlocutor ha~ta ~ pensamientos separado, y en algunos
hace dialéctico_ "en un mun ofísi:o de la naturaleza"9: Frye com~ara .el
aspectos supenor. del mundo . , .
n el proceso de extraer del mtenor
.
¡ fase h1erat1ca co
.
· ¡ ¡
argumentar vigente ~n- a
• onerlo a circular en el exterior socia a a
lo verdaderamente val,1d~ para p, .
Si Platón puede llevar a cabo su
manera de la mayeut1ca socrattcla.
o11tinuada"10 en contraste con la
"d rrollo de a prosa c
d
1
revolución, se debe a esa
d . d Frye "discontínua; se trata e una
.
fase que es. . a ec1r e
'
prosa de la primera

404

serie de gruñidos epigramáticos y proféticos que no se discuten sino que se
aceptan y se reflexionan, y su poder es absorbido por su discípulo o lector". 11
Por otro lado, la "prosa continuada" tiene que ver, claro, con el nacimiento de
la lógica deductiva propugnada por Platón que se presta a una textualidad
etimológica, basada en lo que la palabra oculta en su interior, y por tanto
menos flúida que la prosa emanada de una lógica inductiva con el raciocinio
como espina dorsal. Sendos discursos, emblemático y paremiológico, se
atienen a ese universo, esa lógica y esa estructura discursiva.
Platón. con su lógica deductiva basada en la causalidad múltiple. habría
proporcionado, a decir de Frye, "una técnica de disposición de las palabras
para realizar una marcha triunfal a través de la realidad, con los sujetos
persiguiendo
a los objetos a través de todos los obstáculos de los predicados''
12
como las huestes de Alejandro Magno: la idea platónica de un orden
superior alcanzable sólo por el lenguaje - sea verbal, sea matemático- vendría
a más tarde a fundirse con el concepto de lagos.
En el lenguaje metafórico el concepto central ·'que unifica el
pensamiento y la imaginación humanos es el concepto de una pluralidad de
dioses o personificaciones de la identidad entre la personalidad y la
13
naturaleza";
en el lenguaje metonímico, en cambio, "este concepto
unificador se convierte en un Dios monoteísta, una realidad trascendente o Ser
perfecto hacia el que apunta toda analogía verbal" 14 La palabra '•Dios", dice
Frye, "es casi un requisito lingüístico para el pensamiento metonímico. No
tiene sentido extraer analogías de las palabras, a menos que tengamos algo ~on
qué relacionar esta analogía" 15 Este presupuesto
--es evidente- sólo tiene validez en un grupo humano en donde "Dios" sea el
centro y referencia de todo: en un universo así nada es imaginable sino en
relación al punto de referencia hermenéutico que es "Dios". La escolástica
fue un sistema para ver así el mundo y las cosas: la escolástica es el sistema
que sustenta el argumentar tanto emblemático como paremiológico .. Según
Frye hay en la Biblia vestigios de la tensión entre el pensamiento metafórico y
el unívoco pensamiento metonímico. De esta manera, tiene lugar - supuesta la
prevalencia del lenguaje conceptual sobre el metafórico-- un proceso de
desmitologización ya evidenciado en Homero: "la alegoría empareja las
discrepancias en una estructura metafórica, adaptándolas a una norma
16
conceptual". La semiótica de Peirce se encargará de sustituir el rígido
concepto, como medio de conocimiento y de comunicación, con su muy
versátil interpretante dinámico.
El resultado es una escritura sin saltos: una prosa continua que se puede
construir en todas direccior.es y en todos los niveles gracias a la unifor:nidad
del mundo. a las implicaciones simbólicas de todas sus partes y, en fin, a la
posibilidad de construir pasadizos en todas direcciones, como sucede con el
emblema y como sucede con el refrán. Todo esto es posible, dice Frye.
405

�"gracias al desarrollo de la prosa continuada, principal instrumento del
pensamiento metonímico. En la prosa continuada, si A y B parecen
contradecirse se pueden insertar fórmulas verbales intermedias, o volver a
redactarlas en fom1a de comentario, de manera que A "concilie" con B: si
escribimos suficientes frases intermedias, cualquier afirmación puede.
finalmente, conciliarse con cualquier otra. Así, el comentario se convierte en
uno de los géneros metonímicos más importantes, y las imágenes metafóricas
17
tradicionales se utilizan como ilustraciones de un argumento conceptual". Es
lo que sucede tanto en la teoría argumentativa del lagos, como en sendos
argumentares emblemático y paremiológico.
Como lo hará después la pragmática al establecer los linderos con la
nueva retórica, Frye resalta la relación existente entre lógica y argumentación
en la textualidad común. La relación, a saber, entre demostración y
argumentación tan discutida hoy en el seno de la pragmática. Cuando no se
habían descubierto aún los conceptos, las palabras y las cosas se relacionaban
de una manera directa: el Cratilo de Platón conserva, en la posición naturalista
allí defendida, vestigios de esta manera de pensar mítica. Es la fase jeroglífica
de Frye: el mundo es un discontinuo para el hombre; la causalidad es múltiple
porque son muchos los dioses que operan en el mundo: la manera de hablar es
también discontínua como la interlocución en que las palabras se cosifican y
adquieren la dureza y realidad de la misma realidad a la que apuntan: aún no
se inventa el concepto. El sistema textual de las lenguas, correspondiente a
este período, es muy reducido: es el reino de la metáfora. En ausencia del
concepto las palabras-objeto se desplazan para cubrir territorios vecinos. Frye
señala, con razón, que la forma primera de \a textualidad fué el verso: el verso
nació de la necesidad de retener, conservar y transmitir textos. Los mitos,
como los viejos juglares o los antiguos sabios paremiólogos, echan mano del
verso: sus textos son breves -cuando son largos, son metidos en clichés- , se
trata de sentencias sapienciales o proféticas que, por lo mismo, tienen
autoridad en sí. La ley de organización del texto es la parataxis: la pura
yuxtaposición de pequeñas escenas junto a otras, como en la vida real, sin
vislumbrar conjuntos.
Descubierto el concepto, se descubre también otro tipo de textualidad:
la prosa. Por la deducción, el camino para el texto está expedito hacia "arriba''
y hacia ·'abajo". La textualidad, además del espacio y del tiempo estructurantes de la descripción y de la narración, respectivamente-, con el
descubrimiento de la metafísica. un sistema jerarquizado de causas -como los
agentes del cielo, con un Dios en la cúspide de la jerarquía-, descubre la
syntaxis: el texto tiene a su disposición un magno camino con tantas
ramificaciones como tipos de causalidad y con tantos niveles como el árbol de
Porfirio; la metafísica de Suárez, por ejemplo, podría presentarse como el
paradigma de las posibilidades por las que puede transitar la sintaxis que, sin
406

embar~o, es lineal. La alegoría se convierte
textualidad metafórica y
en recurso de conciliación entre la
Ia conceptual co
. .
1
meto111m1co, por excelencia: en todo cas ,
m~ e comentario, género
a la tradición metafórica.
o, la necesidad metonímica se impone
Frye, "e1 gran sueño mediev I" fu
.Según
.
conoc1m1ento de las premisas d I R
.~
e extraer todo tipo de
e a evelac1on T 1 1
umma
eologica
y
tal
es
la
c
.
.
.
a
es a metodología de la
T,h
S
oncepc1on del
d
muo o que subyace a la lógica
de I argumentar tanto emblema·t·c
1 o como par
1• ·
estas substituciones referencias y
. 'd em10 og1co. El mecanismo de
'
contmu1 ades d t d'
expuesto por Frye en estos términos:
.
' e es e iscurso, en suma, es
el lenguaje analógico lle ó a
.
sacramental, como una respuesta v!rbal ser cons1_~erado como lenguaje
alguna forma de analogía pues d
a la revelac1on de Dios. Era esencial
lenguaje humano pudiera \eempla:a~~ro modo no habría realidad que el
humano es completamente adecuad
, y nadie sostendría que el lenguaje
o para comunicar esa realidad. is
~o deja de reconocer, sin embar o la
.
.
analog1sta que apunta "a un . . . g , existencia de una corriente anti. ..
m1st1c1smo no verbal"
1
10111s10, Escoto Erígena o E kh
.
en e que Pseudo D
·msu fiic1enc1as
· . de la analog' c art, por eJemplo
d
.
' ponen e manifiesto las
ia, puesto que Dios 110
d f¡ .
an~ 1ogante absoluto porque, estrictamente habla ,
pue e unc1onar como
finita -se puede aplicar a- D.
. ndo, nmguna palabra- que es
'escondido', dice, más allá de to:~ ~ue es_ mft111to. Por tanto. "Dios está
palabras"19 Pseudo-Dionisio po ? ns~m1ento y, a fortiori, más allá de las
desemejanzas sirven mejor q'u
eJemp ?, tras asentar con firmeza que "las
reino del espíritu'' puesto que"~ as semeJanzas para elevar nuestra mente al
iguras muy nobles pod · · d .
error de pensar que los seres celest
h
nan 111 uc1r a algunos al
d h
es son ombres de
1
•
e ermosura. suntuosamente vestid
.
. oro, um111osos, radiantes
otras formas con que la teol , 1 os, mofens1vamente llameantes o bajo
Para evitar esas con,fus. og1a rn representado las inteligencias cel~stcs" 20
t0nes Y malentendido
·
problemas para elevarse por
.
d
s entre gentes que tienen
'd
encima e la herm
s_ent1 os, dice Pseudo-Dionisia ha h b.
,
osura que perciben los
tipo de simbolismo.
·
ª ido teologos que han sobrellevado ese

t

Obrando así, dice, ellos han fre d
material y el deseo de sat' f;
na o nuestra natural tendencia a lo
calidad. A la vez, han favo;:c~~:~os tere~~samente con imágenes de baja
que siempre anhela las cosas de a e_ebvacE1on de la parte superior del alma
· b
•
arn a. n efecto 1
•
s,m olas sirve de estímul
.
, a tosquedad de esos
terrenas no puedan J. uzgar os p~ra-lqu_e _mc_luso los aficionados a las ,;:osas
. veros1m1 n1 s1qu1era
'bl 1
.
cosas triviales con las celestes. 21
pos1 e a semeJanza de estas

407

�La etapa metonímica, pese a todo, seguirá teniendo vigencia, según
Frye, "hasta la época de Kant y Hege\...Uno de sus puntos culminantes es el
universo metonímico de Kant, donde el mundo fenoménico ' reemplaza' al
mundo de las cosas mismas" 22 Sin embargo, esta fase hierática con la
deducción como centro de operaciones empezó a mostrar sus deficiencias.
Ello coincidió con el surgimiento de las nuevas culturas europeas: de entre las
ruinas del antiguo poderío romano; surgen, por ejemplo, las nuevas lenguas de
carácter popular de las cenizas del vapuleado latín. Estas nuevas lenguas que
traían consigo muchos de los recursos de la tradición oral como la rima, la
aliteración y el ritmo acentual, por ejemplo, fueron el instrumento para
surgiera un nuevo discurso popuiar con nuevos y frescos recursos que se
integraron por tanto a una nueva corriente poética. A decir de f rye, desde
hacía tiempo se sentía que el razonamiento silogístico no conducía a nada
realmente nuevo, dado que sus conclusiones ya estaban contenidas en las
premisas, de manera que su marcha por la realidad se parecía cada vez más a
una ilusión ver_bal: Ademá_s ~n e_nfoque_ analógico de _la len~~ª no parecía
contar con el cnteno para d1stmgu1r lo existente de lo existente. ·
Ello determina el fin de este universo y de este discurso. Ya Femando
Rodríguez de la Flor señaló 24 cómo el ocaso de la cultura emblemática
coincidió con el ocaso de la escolástica. Hoy, si acaso, señalamos que la
cosmovisión que pennitía esa retórica hermanan al discurso emblemático con
el paremiológico cuyo ocaso, curiosamente, coincidió con el de \a escolástica
y el de esk universo sin accidentes. Si acaso, señalaremos la paradoja
25 de que
el período demótico haya visto menguar el discurso paremiológico. Después
de todo, hoy se sabe bien que es el discurso el que construye y conserva la
"realidad'' y no, como el orden medieval quería, es reflejo suyo. A este título,
ambos, discurso emblemático y discurso paremiológico han contribuido a
construir no sólo representaciones de una sociedad, hoy desaparecida, sino
representaciones de unas prácticas sociales, de unos actores en una sociedad y
de unas relaciones entre e\\os. 26 Hoy se sabe que, como
en las viejas
27
28
mitologías, \as palabras han hecho aparecer la realidad. O, en palabras de
Barthes, "el hecho no tiene nunca una existencia que no sea lingüística."
Esa es, de hecho, una de las más importantes premisas de la lingüística

los principios que ho ~
varios de II
y orman parte central d ¡
.
refrán de eent~: ,::
índo!e discursiv:-a:g~:::~~:~:ípa hispánica:
,scurs,vas que cum I
nmana del
p e en una socio-cultura

~~~~~~~e:~ª-

Por el prim ero de esos ax·

·

:~;~:1 1:: :i~~r ':~;~iano que a::~~;a: : ~~b;,:;; :~ el refrán es uaa

una de1 esas verd~des ede apoyo argumentativo o indiscuti~lante~ funciona
basada y tiene como
n que se apoya el argumentar
e \er, a_d. Cada
arraigadas en la ló . punto de referencia alguno de esas parem1olog1co está
menos"· El f , g1ca popular del tipo ''lo que I
verdades universales
.
re ran entonces
d.
va e para lo más v 1
ese tipo de axio~
. , es iscursivamente una e ,
. , a e para lo
Aristótel
.
as o, si se quiere de tó .
xpres,on cultural de
es, se suele disti
· ¡
'
picos. Desde la R , ·
ámbito de sendos d.
ngu1r a argumentación de I d
etonca de
claro, no demostrat/~~~~seo~e~i::~ea~!t;~~ó~i:aremiológ!c: ese,:r;~:;~~;;1·iv~'.
a, no a la log,ca. &gt;O
_La argumentación, como se
enunciado aceptado
sabe, es una operación
como aroun1ento -en nuestro caso el refrán o el le que se apoya en un
e
para ¡¡
rna- v q f ·
conclusión •JI L a " Iey de pa egar
a
un
enunciado
,. d
menos- acue '.1nc1ona
d
transferir a la conclusi, 1 so , e 1~, que habla Plantin. tien
epta o.. _la
En palabras de Perelmaonn, a aceptac1on que tiene el em;ncia;ocomo
func10!~
argumento.·'El fin de la argurnentac. ,
la verdad de la conclusión ion _no es como el de la argumentaci,
transferir a las co 1 .
partiendo de la verdad de 1
~n, probar
.
ne us1ones la adh ·,
as premisas ·
quiere
el
riego
d
f
es1on
concedida
a
1
.
.
e racasar en su · · ,
as premisas ,Sisino
smo de premisas que gocen del ben:;~~n, el orador no deberá partí; nun:~
~~b fu~se suficiente, la primera preocuºp:e. ~nadadhesión suficiente: si ésta
era ser la de refi
I
c1011 e quien
.
transferencia de la a;~zª:,ª por todos los medios de que ~~1ere persuadir.
1
es1on no se real'
.
spone, pues la
entre as premisas y las tesis que uno
~mo estableciendo una solidaridad
s uerza por hacer admitir 33

st:

Axiomas del argumentar paremiológico

.
.El ''sa lto,,. del argumento (A) 1
especie
de
verdad
cultural
.
.
.
a
a
conclusión
(C)
se
apo
R , .
, pnnc1p10 aceptado
ya en una
I
/ 1?rica Aristóteles de llama rnnos y I t d'P~,r a socio-cultura, que en la
~p1co .. Por tanto, puede asumirse coma ra 1c1on retórica occidental llama
0
1scurs1vo de
.
argurnentació ¡ , .
dfund
. , enunciados aceptados a
. n e transito o salto
1

El emblematismo argumentativo de los refranes, objeto de este
ensayo, se expresa no sólo en el funcionamiento discursivo de los refranes
sino en la misma estructura formal de algunos de ellos y, aún, para el caso
de \a paremiología hispánica, por el cultivo y desarrollo de algunas formas
paremiológicas cuya función discursiva es explícitamente de tipo
emblemático. Para abordar ésto, voy a traer aquí brevísimamente algunos de

in f
º;u:e;e s:lto argumentativo, tan:;~~~
bl;s La
verdad, son d .
a~a como la figuratividad en
cua ros de
ling··, .
e tipo soc,o-cultural El refi , .
que se apoya como
u1st1cos para d
·
ran tiene una
· d
afirma . 34
, a optar la apariencia de un
sen~, e recursos
. t1va, amen de ser un tonos
a propos1c1on un iversal
universalmente válida dentro de una ª:~~tado sobre un tópico o secuencia
tura, y de apoyarse en una figura

. .

19

cog111t1va. -

408

er::c~:':~

~~;:co:c:pta

409

�cultural. La aceptabilidad argumentativa del lema, también cultural, se basa
en la figura que, en cuanto tal, se presenta como un hecho evidente de la
experiencia.

d¡scurs~ mayo~ s_e convierte, automáticamente, en una invocación sociod1scurs1va del toprco ancestral correspondiente mediante rn TTO',,
i:
Los refranes figurativos de los refraneros hispánicos

Por lo que hace a los refranes, en efecto, hoy se sabe que ello sucede
por el hecho de que a cada refrán subyace la fonnulación cultural de un
tópico argumentativo bajo el postulado de que detrás de cada relación
argumentativa hay un rnnos subyacente, como se llama en la propuesta
pragmática de. Anscombre / Ducrot, al punto de apoyo o puente que consiste
en una convención admitida por en una comunidad de habla. Ello hace que
el punto de apoyo del argumentar paremiológico en relación con el
argumentar emblemático sea diferente: la validez del lema, en efecto, viene
de la cuota de evidencia aceptada culturalmente y expresada en la figura del
emblema.
Anscombre / Oucrot distinguen entre el tópico y el rnnos. En efecto,
hablando de los encadenamientos discursivos de pares de segmentos, A y C
por ejemplo, de los cuales A se presenta como argumento y C como
conclusión dicen: "consideramos aceptado . . . que estos encadenamientos
ponen en juego generalmente un tercer término, un garante, que autoriza el
paso de A a C. A este garante de los encadenamientos argumentativos lo
llamamos rnnoé, ". 35 Si bien el término 101toé, evoca conscientemente el de
la retórica, a decir de A/D, el rnnoé, argumentativo es de un alcance mucho
más reducido. El rnnoé,, pues, viene a ser una expresión de un tópico
adoptada por una cultura determinada en la que, por tanto, se está de acuerdo
en el hablar popular y es, a ese título, indiscutible. Ello permite considerar al
refranero como una de las tópicas del hablar cotidiano.
Un segundo axioma sobre la discursividad paremiológica, relacionado
con esto, nos dice que el refrán lleva a cabo sus funciones discursivoargumentativas insertándose casi siempre como apoyo argumentativo en un
texto mayor mediante un enlace. Desde el punto de vista de su textualidad,
por tanto, un refrán es un :exto parásito que, sin embargo, lleva consigo una
serie de virtualidades discursivas que le provienen por el hecho de ser un
rnrroé,. El ingreso al mundo privilegiado de los rnnoé, tiene lugar mediante
un enlace discursivo. Los enlaces con que tradicionalmente se inserta un
refrán en un discurso mayor son del tipo de: "como dice el refrán", "como
dice el dicho", "como dicen en mi pueblo [en mi rancho]", "como decía mi
abuelita", "como decía mi abuelo" u otros parecidos. Resulta evidente en
esta situación que los refranes así introducidos desempeñan dentro del
discurso mayor en que se enclavan la función de "refuerzo argumentativo"
hacia una conclusión ya perfilada argumentativamente. Con ello se
desencadena la fuerza argumentativa del refrán y la fórmula de enlace en el
410

Un tercer axioma paremiológico dice ad ,
vista argumentativo un refrán d'
,
, emas, que desde el punto de
ello es posible precisamente ,ce ~as, mucho más, de lo que enuncia v que
'
' gracias a que el funciona · t d' , ·
argumentativo del refrán es de 111
, d0 I
bl , .
mren o iscursrvo.
e em ematrca El ref '
~
·
fi
, .
ran en unciones
d rscursivo-argumentativas activ
tenida como indiscutible e a, el n e ecto, no solo una verdad axiom:ítica
f .
n e seno de una cult
.
unc1onamiento argumentativo es a I
d
ura s1110 que su
introducida a la manera de un
a n/ianerda e un emblema cuya figura, es
.
exemp um e cuyo valor a
·
rgumentatrvo se
d ice que vale más que mil palab
Si todo refrán funciona como :::• ceo:~anto q~e su le~,~ es el refrán mismo.
por él referida y la situación e
. paralc,on expl1c1ta entre la situación
,
n que tiene ugar la enunc ·a . ,
mas razón cuando explícitamente el ref .
.
. , cron, con mucha
modal "como"
·
.
ran es mtrad uc,do por al adverbio
que tiene la virtud de confi)
.
paradigmático que sirva de ejem 1 1 . rgurar e mvocar un caso
refraneros hispánicos existen mue/ o ~ obJeto de la discusión. En los
los ''refranes como·' del refran os re '.anes .e;~emp/11111. Tal es el caso de
.
ero mexicano
que cond
,
111vocación de la figura y la enunci . . d 1
ensan en sr la
refrán. Por ejemplo:
ac,on e ema en la segunda parte del

¡

Como burro_ de aguador, cargado de agua y muerto de sed
Como cochino recién comprado, desconociendo el meca.te
Como cuch~llo de melcochero: pegosteado y lleno de abolladuras
Como cuchillo de San Bartolo, puntiagudo y sin filo
Como el acto de contrición, que ni peca ni da tentación
Como el buen chocolate, que no hace asientos
Como el buey dar~ero: donde no hace daño, se asoma
Como el calendario de Galván: promete vientos y llegan lluvias
Como el cura de Jalatla_co, que le mataban cuidados ajenos
gomo e: perro del carnicero, oliendo la carne y lamiéndose el hocico
orno~ perro d_el herrero, que a los martillazos duerme y a los
masqurdos despierta.
Como jarrito de Tlaquepaque: feo y delicado
Como
. la reata del pnzo·
~ . muy t:rega da de 1as puntas y reventándose de en
med ro
Como la Salve Regina, siempre gimiendo y llorando.
Como la yunta de Silao, tan malo el pinto como el colorao
¿orno las b~!as de billar, todo el día chocando y en la noche juntas (
orno los frrJoles v~ejos, que al primer hervor se arrugan (DDR 64)
Como perro de carnicería: oliendo la carne y lamiéndose el hocico .
411

11

�Como perro de hortelano: ni come, ni deja comer
Como pila de agua bendita, que todos le meten la mano
Como plato de fonda, bocabajo y bien fregado
Como títeres de rancho: a huevo son las entradas
Este tipo de refranes constan de dos partes: la primera de ellas es la
sección "como". La segunda, en cambio, está constituida por el punto de
comparación. La sección "como" del refrán está constituida por la figura y la
segunda, en cambio, por lo figurado. Este conjunto emblemático hace,
argumentativamente, hace las veces de un exemplum.
Lo mismo puede decirse de los que en otra parte hemos llamado
''dichos exclamativos". Hay, en efecto, en los refraneros hispánicos una serie
de esos "dichos exclamativos" dotados igualmente de una estructura
emblemática que tienen una función prevalentemente didáctica y funcionan
discursivamente como exempla. "¿a quien le dan pan que llore?". Por lo
tanto, los dichos exclamativos desempeñan, desde el punto de vista
argumentativo, unas veces la función de ornato puro; otras, en cambio, la un
adorno cuyas funciones semióticas dentro del discurso se atienen a otros
códigos, se pegan al discurso mayor en el que funcionan, ya a partir de
imágenes que funcionan en la cultura popular, ya por medio de recursos
acústicos. En efecto, si bien este tipo de refranes son, generalmente, de
37 tipo
acústico y corresponden a la concepción del "sonido estupendo",
muy
propia del espíritu barroco que impregna, por vocación, la cultura mexicana;
sin embargo, los hay que descansan en un sistema de figuración
emblemática, son connativos desde el punto de vista de la enunciación por
vías distintas de la exclamatividad pura. Por ejemplo mediante la connación
interrogativa.
En efecto, el sentido paremiológico, o contenido discursivo del refrán,
es una estructura argumentativa en más de una acepción. Por un lado, como
hoy se sabe, en el sentido paremiológico se basa la argumentabilidad
inobjetable de un refrán en la medida en que se reduce, en último término y
como hemos explicado, a un principio aceptado de manera indiscutible en el
seno del grupo cultural en que el refrán funciona. La relación entre sentido
paremiológico y significación referencial en un refrán es, como se ve, de
índole semántica y puede equipararse a la relación postulada a nivel
sintáctico por la gramática generativo-transformacional chomskyana: la
relación, a saber, entre una estructura profunda y una estructura superficial.
También a nivel semántico, por lo demás, en la estructura superficial de un
refrán hay una serie de marcas que evidencian una serie de operaciones
realizadas en el interior de la frase paremiológica y que remiten en último
término, corno ha puesto de manifiesto la semiótica greimasiana, a
postulados fundamentales ya de la experiencia, ya de la ideología.
412

. La estructura profunda de
.
sent1d_o paremiológico y consis~~í:ef:~n, pues, _est_a~ía constituida por su
~~~ac1dad argumentativa en el medio
. un pnnc1p10 absoluto de alta
u_1t1mo té~mino. a alguno de sus tó s_oc,al en que fu~ciona reducible, en
sistema discursivo de la cult
picos argumentativos en boga e 1
· d ¡
ura en cue t' · E
n e
111 o e semántica de cada refrán se
1 . s ion. sta estructura profunda de
su re~pec!iva estructura superficia~e__:ciona t~xtualmente. como decía. con
expene~c,a ya sobre un postulado de I o~tr~1da_ ya sobre un hecho de la
~etafomación, de profundidad varia:i~ eo og,a- mediante un proceso de
siempre la estructura profunda Los _' tuyo referente hermenéutico es
estructura profunda se proyectan ~ fi e ementos argumentativos de la
una . serie de marcas, por lo gen,er;I ~é:~~o, en la estructura superficial por
refran ~o sólo insertarse en un context . as, ~ue son las que permiten al
constnm su figuratividad d
o d1scurs1vo mayor sino desde 1
E t
y esencadenar con ell
ti
.
uego.
n re_ estos elementos argumentativos
. o su e ,cacia argumentativa
~or eJemplo, la índole enunciativa de q~e fu~c_,onan a nivel superficial está.
e la función que ese pequeño texto dca a re ~an que depende, en todo caso,
en ~ue funciona el refrán. El resul::::pena en la realidad sociocultural
conJunto de tipo emblemático e I
de esta doble estructura es L
lema mientras que el nivel n e~ qude el nivel superficial hace las veces ~n
fig urat',va, hace las de figura. pro1un o, que por naturaleza es de índolee
Niemplo
mujer que otro ha dejado, ni caballo e b 11
e1·
m a estado: a guisa de

•

f•
1

d
En refranes como éste el embl
.
parece. claro en la medida en u
emat1smo argumentativo del refrán
figurativo: su valor
q ~ el argumentar del refrán es d t.
fi
. .
argumentativo des
.
e 1po
tgurat1v1dad del refrán que co
cansa expl1citamente en 1
a quien otro ha dejado. En
un caballo emballestado con una muje;
estructurado como la confrontac·,, argumentat,vamente, este refrán está
dejada por otro" por u I d ton entre dos casos figura- una "m .
"
,
n a o y u " b 11
·
UJer
Emballestado" es un término ,de I n ca_ ~
emb~llestado", por otro.
~aballas. En México, en efecto I a med1c111a vetennaria propio de los
mcurable del caballo o mula
, a e~nballestadura es una "enferm edad
que_ le hace traerlas doblad~sq~:c~~~~,s:e en u~a debili?ad de las manos,
bestias son peligrosas de montar porque t as ·rodillas hacia adelante • Ta Jes
~,odas acaban por inutilizarse p~ra el tra~opt~z~~ a _menudo y llegan a caer;
em~allestado" no es privativo del es añ ªJº . . S111 e'.11bargo, el vocablo
propia de los caballos mexicanos M p, ol mexicano, nt esa enfermedad es
voc~blo en estos términos: "se a lica
Mol111er ~ecoge el significado del
hacia adelante el menudillo de la~ manos" s39caballenas que tienen encorvado
tanto, un caballo inservible porqu
I' . Un caballo emballestado es, por
e es pe ,groso para quien lo monte.

;~:t:

º·

:'1:

413

11

�dos casos a que se refiere el refrán se
Está claro que aunque los
d . ta de la vis argumentativa
,
t desde el punto e vis
refuerzan rec1procamen e
bºl'd d del refrán el caballo
·
d la aroumenta 1 1 a
'
.
desde el punto de vista e
~
1 " 1.,, prohibitivo de la pnmera
·
d fi a para re1orzar e 11
.
emballestado sirve e igur
.
. ., tro" ha dejado mediante 1a
parte: el refrán precave de una muJer adqu1~n oto de vista de la estructura
fioura de un caballo emballestado. Des e _e puln efrán como una rotunda
e
.
d , se puede asumir e r
argumentativa, a emas,
. " .
.,, basada en una doble figura.
. . .,
da por \a secuencia 111 ... ni
f
proh1bic1on expresa
. ., .
lar a consistencia en los re raneros
Por lo demás, esta asoc1ac1on ~1enle una gt s baJ·o los cuales el caballo se
, .
40 E
.
11 vanos os aspee o
hispan1cos.
n ~ 11 os so
ue ha ue darles a ambos es, por eJernp1o,
equipara a la rnuJe~. El trato_ q
q buenos caballos los echan a perder
análogo: "a las mu1eres bonitas/ª. o~
a la mujer, con la espuela". Hay
los pendejos"; "al caballo_, con a nen ª•t: n1·ca análoga al escogerlos: "el
·
cU1dados y una ec
que tener los mismos
,, ... ·aballo gallo y mujer, por su
•
¡ 0 · e han de tener , e
'
d
caballo y la mu1er,
1° s
. de pecho y de anca se han e
". " ¡ aballo y 1a mujer,
•
raza has de escoger , e c
.
afio que llene las manos y mu1er
escoger": "caballo que llene las piernas, g
que llene los brazos"

j

ª

arece también en otros refraneros
Esta relación entre send~s figuras 1ªPR ,¡:,. ero nicaragüense de Carlos
. , .
.
. de eJemplo, e eJ' an
.
1
htspa111cos. Cito, a guisa
,. aballo mujer y pistola. con e
,
tº
~1 del que recojo refranes como
c
,
d
"·
--e\
Man tea
.
.1
. de pechos y ancas has e escoger .
dueño o sola": "el caballo y a muJerf
,, ·'el que presta a su mujer para
·
d · h s de o recer· ·
.
caballo y la muJer a na ,e a
.
n~da que reclamar'·: "ni muJer de
bailar, o su caballo para torear, no tiene
otro ni patadas de potro".
,
ocu a extrema la comparación entre la
Por lo demás, el refran q~e nos
p
· s· la fidelidad absoluta: el
mismas consecuencia .
.
..
1
1
mujer y el caballo ,asta as
mo la mujer de un solo mando: no
caballo tiene que ser de un solo a
Y_
s con muchacha de muchos
hos fierros m case
d
11
compres caba os e mue
. d . . te metas en laberinto, ni enamores
novios": "no. allanes nuncabmllora .ªt· ~'. Como el marido lo debe ser de una
111 0 ·
mujer casada, ni· mantes ca a o P
. do rival tiene en otro mundo ". De
. p . "/ que ~e casa con v1u
.
so la muJer. ues. a
·
h . !los es análoga no se prestan.
1
ue observar ac1a e
,
.
allí la conducta que rny q .
d
tar "· "el que presta la mu1er
"el caballo y la mujer a nadie se han e_pres e r~clamar ". Hay hasta una
.
I b II para torear no tiene qu para bailar o. ,e . ca da O!los· .. caba!/o manso,
. tira a penco: mujer coqueta,
. .
análoga sem1ot1ca e e .
.
d . " Esta cercanía entre la muJer
b honrado /Ira a pen e1o ·
· d d·
tira a puta: Y hom re
' _
• de la convicción de prop1e a ·
. , a su dueno proviene
.
" l
1
v el caballo en re ac1on
. do Como el amigo: e
.
estan· son algo muy pnva .
no se venden, ni se pr
_'
.d. . t ba .. . "al amigo y al caballo,
caballo es como el omigo, s1 lo fas(! ws te um
,

no apretarlo ni apurarlo"; "al amigo y al caballo, ni prestarlo, ni
cansarlo".
Bajo la forma de una enumeración que tiene un fondo totalmente
negativo, el refrán pone dos casos extremos que ni pensables son: una
"mujer que otro ha dejado" y un "caballo emballestado. Las dos cosas son
inadmisibles en la mentalidad que subyace al refrán. Por eso, como decía, la
vis argumentativa del refrán descansa en un apoyo, en principio recíproco,
de los dos casos que enumera que funcionan argumentativamente a guisa de
figuras. Es, en efecto, producto de la mentalidad ranchera para quien el
caballo y la mujer son rasgos del orgullo. -Sin embargo. en el refrán no es el
orgullo el punto de apoyo de la argumentación: es la desconfianza. Tanta
desconfianza engendra un caballo emballestado corno una mujer repudiada.
El caballo emballestado porque ya no sirve para caballo y la mujer sirve
porque es una mujer desechada, arrojada afuera, contra todo lo que la
tradición que subyace al refranero postula para la mujer. Cabe advertir.
puesto que se trata de explorar el tópico que subyace a un refrán corno éste,
que el refranero mexicano, en una buena parte, es un refranero que refleja la
mentalidad ranchera: es, por tanto, mucho un refranero criollo y muy
tradicionalista que tiene muchos vínculos con el refranero espaifol más
tradicional.
Los refraneros hispánicos, por esta razón, tienen una idea muy exacta
de cuál es el lugar de la mujer y, sobre todo, de la mujer casada. Su modelo
de mujer proviene del cristianismo paulino que postula para la mujer no sólo
una sujeción total a su marido, sino que a lo largo de la historia le va
diseñando una serie de tareas dentro de la casa, en la crianza de los hijos. en
la cocina o corno hilandera, a la manera de la mujer hacendosa del capítulo
31 del libro de los Proverbios cuyo modelo de mujer domina al refranero
mexicano corno domina al refranero español. Existía, de hecho, otra
tradición sobre el modelo de mujer y la educación que le corresponde: una
tradición que podríamos llamar humanística de la que no estaban excluidas
las mujeres cristianas y a la que Sor Juana Inés de la Cruz se atiene tanto en
su carta a su confesor, el jesuita Antonio Núíiez de Miranda. en 1682. ·12
El refranero mexicano, de alguna manera se atiene a la que podríamos
llamar tradición bíblica sobre el papel de la mujer en la sociedad. De ella es
expresión la lnstituúo Foeminae Christianae - "la formación de la mujer
cristiana"- del valenciano Juan Luis Vives, publicada en 1523. En ella
recurre a esta tradición bíblica sobre la mujer. Entre denigrante y brillante, la
idea que el cristiani smo occidental cultiva de mujer se alza sobre los restos
de la civi lización griega. Aristóteles, por ejemplo. basaba la felicidad de la
polis en la educación de las mujeres cuyos deberes son los de ·'amas de
casa". De aquí son remolcados por Vives, junto con los preceptos tanto de

414
415

�Jenofonte como de Platón sobre el gobierno de la casa y de la República,
hasta hacerlos pasar por lo que los padres de la Iglesia-Tertuliano, Cipriano,
Jerónimo, Ambrosio, Agustín y Fulgencio- establecieron respecto a las
vírgenes viudas cristianas. Vives, en efecto, hace una larga lista de mujeres
1
que fueron
a la vez santas y doctas; pero traza las obligaciones de la mujer a
partir de esta tradición bíblico-cristiana: a la mujer le compete el gobierno de
la casa. al varón el gobierno de la república. Las letras sí, siempre que no
descuide las cosas que como a mujer le competen: "aprenderá, pues, la
muchacha, al mismo tiempo que las letras, a traer en sus manos la lana y el
lino ... Pero a mi no me agrada que la mujer ignore aquellas artes en que se
ocupan las manos" .~ 3 En aprender música en los conventos formaba parte
del cultivo de las artes en que se ocupan las manos.
La mujer cristiana y. con más razón, la religiosa -según esta tradición
esbozada por Vives y convertida en ley monjil por Antonio úñez de
Miranda para la cultura femenina novohispana del siglo XVII- debe estudiar
sólo las cosas que su condición de mujer le requieren: hábil de manos, la
religiosa debe saber hilar 1 tejer, tocar instrumentos musicales y, en general.
cualquier cosa de tipo manual y práctica. En cuanto a lecturas debe
restringirse sólo a aquellas que le son útiles para el gobierno del hogar -en el
caso de la mujer casada- o las lecturas de edificación espiritual para las
monjas. Nada más. Este es el perfil femenino que, por lo demás, subyace al
refranero mexicano.

La que se casa con \'iudo ri\'al tiene en 01ro mundo.
La que luce entre las ollas no luce entre las otras.
la que es buena casada a su marido agrada.
la que tiene deseos de \'er tiene deseos de ser vista.
la que trasquila y da a hilar como la que pare y da a criar.
la que no es casamentera no go:a /a fiesta en1era.
la que no pone seso a la olla no lo tiene en la toca.
la que no pone seso a la olla no 1iene cholla.
la que se enseiía a beber de tierna enviará el hilado a la taberna.
la que hi:o un yerro y pudiendo no hizo más por buena la tendrás.
la que se casa en su casa la soltera en dondequiera.
la mujer que mucho hila poco mira.
La que no se agacha por un alfiler no es mujer.
La que no tiene suegra ni cuñada ésa es bien casada.
la que pron10 empieza pronto acaba.
la que lo a/i,ia ésa lo hila.
La que urde y trama la tela ella misma la teja.
la que al toser te entienda tiene buena rienda.
la que a su marido quiere servir ni puede ni quiere dormir.
La que bien casada quiere ser a su costa lo ha de ser.
416

La que con much
La
. . os se casa a lodos enfada
que con v1e;o se carn vi . . /
.
La que I
.
e;o se a pasa
. .
uce en la cocina no Iuce cmi .su vecina ni a
mdma.
L
maIa cosa se
a que en amores anduvo ,
La que del baiio viene b. , c~sbese con quien los tuvo.
1en sa e ¡0 q
.
.
LLa que mucho visita Ias santas
no 1 - ue qwere.
a que mal marido 11·e,,e en eI tocadtene teI 1a en las estacas.
O
se e parece.
La que luce entre /aº·• o IIas no lu
c~ entre las otras.
La que es buena casacl
a a su mando agrada.
De acuerdo con los ras
. . ·.
este p~queño refranero que, =~~ ~::tint1vos que de la mujer se pergeñan en
:~~ ong~nes y referencia en el re~ran~;~s;nte _en el refranero español tiene
~u°:1sa, femenina hasta el detalle
spanol. la '.11ujer casada tiene ue
sac~1 fic10, ser experta cocinera saber. ha-radar ) servir a su marido hast; el
~~~~n:; h~~ando, ni siquiera e~ conven;e~1::qcu:ser, e~tarse en un casa en la
.
iscreta, no ser borracha
mue o en cosas de i lesia

~~):d;a, criar a sus hijos hasta ca!~:~t L:so afecta a su obl igaci~n d;

. d r ~ un solo marido J vice\'ersa no . , 1 muJer idea l del refranero es
vw ·/o rival ¡iene
·
en otro mundo" si so ob porqLie ··1a c¡ue se casa con
mue ws
no.el so re .todo
and
, se. ,casa a todo.1. e,!(ada " . De allí
- . porque, .. la que con
_uio, casese con quien los llll'o". En ~o~~eJo fmal: ·_·ta c¡ue en amore.1
~:~~:~ que otro ha dejado tiene todas las ta~~1: , eal de muJer. por tanto. una
ero. Es como un caballo emballestado. s que a una esposa recrimina el

Por todo lo anterior es
.
refrá~ ~ue nos ocupa.
prir::::;~le concluir dos cosas con respecto al
const1tu1do por el re~ . .
de el las se refiere al 1
.
hecho de
. ran. 1a segunda, en cambio
ugar comun
que la vis argume111ativa del rec. . d , se refiere al menc ionado
exemp
a
en
-.
·
, I
que consiste
el refrán a •ran cscan sa por igual
en los do~
Ia manera d
reciproco
~
.
,
.,
evocad , que unc1onan argumentativamente c
de un apuntalamiento
d
~s por el texto que, a ese título vi ~ hon~o os poderosas figuras
entro e una estructura argumentativa i'ota~nc ac1cndo las veces del lema
mente emblemática.

L;

Con respecto al lugar común h .
. . .
que de exempla se trata ·I 1' ay que ' .1s1st1r en lo ya dicho: pue -t

e; el ~!: ,: :un en . que se sustenta '¡~
ucc1on . el dec11110 en la lista de su R , g. n Anstotelcs. "procede de la
0

~~~um'.~'~,bilidad _del refrá;

I'
ista de c~sos semejantes y. a partir de el:;nca._y que c_onsiste en poner un;,
iaº~/e;e;nza. Aristót_eles pone varios eje1~;l~~za:1 la simple generaliLación
y e eodectes, dice así: "si a los
. . segundo de ellos. el de
se les c_onfian los propios: ni tampoc~ue ~UJdan mal los caballos ajenos no
naves aJenas, se les confían las propia .' ~ os que h_an _hecho naufragar las
s. s1, por cons1gu1ente, ha) que hacer
417

�Journal of Internat·
I
Nú~.
I,
wna 11:::;erb Studies'. (l~~NJ323-4633),

Vol.1,
electrónica:

lo mismo en todo, entonces a los que han guardado mal la de otros no es útil
44
confiarles la propia salvación".
Este lugar común de la inducción que, como se sabe, procede
mediante una generalización por semejanza sirve para ilustrar la
argumentación del refrán que se basa, como hemos dicho, en la analogía
creada por los dos casos citados. De acuerdo con ésto, el refrán "ni mujer
que otro ha dejado, ni caballo emballestado" conduce a una conclusión del
tipo de: "hay que desconfiar de lo que otro ha desechado". Si, como hemos
dicho, el refrán tiene una fuerza argumentativa de índole inductiva fincada
en el exemplum, argumentativamente equivale a "no te cases con mujer que
otro ha dejado por que es tan peligrosa como un caballo emballestado".
Una argumentación de esta índole, como se ve, es de índole emblemática en
cuanto que el consejo a que induce está sólidamente fincado en una figura.
Con respecto a la cuestión de si en un caso como éste la vis
argumentativa del refrán se extrae de un apuntalamiento recíproco de los
dos exempla del refrán, cabe observar que, como se ha dicho, el refrán no
está tan interesado en el consejo de que no se monte a un caballo
emballestado cuanto en aconsejar que no se tome por mujer a la que otro ha
dejado. "Ni mujer que otro ha dejado, ni caballo emballestado", tiene como
consejo el primer hemistiquio del refrán y como razón, el segundo.
A guisa de coda

Refrán y emblema, pues, hijos del mismo universo y de las mismas
concepciones lógicas por tener un funcionamiento discursivo de naturaleza
figurativa tiene Jna mayor capacidad de expresión bajo el supuesto de que
" sobre el signo lingüístico, el signo icónico posee la ventaja de surgir de
estratos más profundos de nuestra psique. El lenguaje es una habilidad
adquirida en forma más tardía ... Las imágenes, en cambio, forman
parte de
45
algo quizás en relación rnás estrecha con el mismo inconsciente".
1

Jacona, junto al Canal de la Esperanza, septiembre de 2001

~ttp.//deproverbio.editor@modlang ut dD1recc1on
- Este e
·
· as.e u.au
:
nsayo tiene como referente
.
m1!anés del siglo XVII Filippo Picinelli ~e bas~- la º?ra del emblemista
latm_ por el fraile agustino Agustín Erath bo~do s1';1bolzco que traducida al
llego a las bibliotecas de la Nu
E - a.JO el titulo Mundus symbolicus
. del ba eva spana. y tuv o una gran importancia
.
a 1gunos 1enguaJes
en
t d .
rroco novoh1sp
E
uc1da al español en El Colegio d M' h an~. sta obra está siendo
-E F
e 1c oacan
B · 1n rances A Yates, e·
iordano Bruno y l · d . . ,
arce ona, 1983 , págs . 541 .
a tra 1c1on hermética, Ane,
·1

r:

; .- Pr~~ongo la expresión "ambiente vital"
expres10n alemana Sitzim Leb t' .
como una traducción de la
de las formas" que pretende de::u~~t;~ del métod~ denom inado "historia
¡extos escritos.
ormas de origen oral enclavadas en
Barcelona, Editorial Gedisa 1988 281 , .
. p.31.
'
,
pagmas.

7 .8

p.32
. !bid.
10
. p.33
11
. p.31
i2 . !bid.
13 . p.34
14
.- !bid
is .- !bid.
16 .- !bid.
17
.- p.35.
18
.- Frye, P. 36
9

19

Todas las caracterizaciones, ejemplos y observaciones que se hacen
sobre el mundo de los refranes tienen como referente el corpus
paremiológico mexicano, a no ser que se diga otra cosa.
2 .- Véase nuestro ensayo El hablar lapidario. Ensayo de paremiología
mexicana, Zamora, El Colegio de Michoacán, 1996. Una discusión sobre
el rasgo de proverbialidad de los refranes puede verse en Shirley L. Arora,
"The Perception of Proverbial ity" en De Proverbio. An Electronic

1 .-

418

lb lºd ..

.- Obras Completas del Pseud
. . .
Teodoro H. Martín - L
M . o Dronrsro Areopagita, edición de
21 .- !bid.
unas, adnd, BAC, 1995, p. 127
22

· Frye, P. 36
P. 37
24
.- Cfr. Herón Pérez Martínez / Bárbara S .
.
ocaso de la cultura simbólica z
kmfill (editores), Esplendor y
25 .- Para esto véase tam'b. ~mora, El Colegio de Michoacán, 200 l.
·
. .
'
1en a Hayd
Wh'
~'7,1agmacrón histórica en la Europa d I . 1 en
ite, Metahistoria. la
..- Véase Luisa Martín Rojo "El
XI~, Máexico, FCE, 1992.
Discurso, Otoño de 1996 p . ,
or en social de los discursos" e11
, nmavera de 1997, pp. 1ss.
'
23

Notas Bibliográficas

.

20

.-

es/ o

419

�Véase Hayden White, The Content of Form. Narrative Discuourse
and Historical Representation, Baltirnore &amp; London, Ehe Johns Hopkins

27 .-

University Press, 1987
.Roland Barthes, "El discurso de la historia", en El susurro del
28
lenguaje. Más allá de la escritura y del lenguaje, Barcelona / B. Aires /
México, Piados, 1994, p. \ 74.
29 .- Véase a este propósito María joseph Cuenca / Joseph Hilferty,
introducción a la lingüística cognitiva, Barcelona, Ariel, 1999.
30 .- Cha"irn Pere\rnan se topa con la retórica cuando, a fuer de lógico,
andaba en busca de una " lógica de los juicios de valor" (El imperio
retórico. Retórica y argumentación, Barcelona, Norma, 1997, p. l O)
31 .- Cfr. Christian Plantin, La argumentación, Barcelona, Ariel, 1998, p.
39.
32

.- o'P·
.- o'P·

Alatorre en la N. R.F.H., por Herón Pérez Mart'mez en sus Estudios
so4(Juanianos, entre otros
º · - lb1d ·, pag.
· 992 y sigs..
.
.-_ A nstóteles,
.,
Rac1on
.Retórica
, 11990
ntroducc1on
. , y notas por Quintín
45
A ero, Madnd,
Gredos,
p 436, tradu cc1on
.- rnul fo Eduardo Velasco
i gu;a¡5-Jormas de comunicación
~e !~s t!ágenes. Estudios sobre
ua a aJara, 2001.
" ' ua ª ªJara, Universidad de
-1-1

E/ .

::t:::

e·1/., p. 42 .

e·¡(_' p. 43 .
Véase nuestro El hablar lapidario. Ensayo de paremiología mexicana,
Zamora, El Colegio de Michoacán, 1996, pp. 359 ss.
35 .- La argumentación en la lengua, p. 2 l 7.
En otras tradiciones paremiológicas hispánicas también se los
36
encuentra. Por razones de espacio cito, a guisa de ejemplo, Dichos y
proverbios populares de José Luis González, Madrid, EDlMAT, 1998. De
allí torno los siguientes, a guisa de ejemplos de España, los siguientes:
"como bofetón de loca, que ni sobró mano ni faltó cara"; "Como el alcalde
de Dos hermanas, que derogó el Concilio de Trento"; "Corno el alma de
Garibay, que no la quiso Dios ni el diablo" ; "Corno el capitán Araña, que
embarca a todos y él se queda en tierra"; "Como el gallo de Morón, sin
plumas y cacareando"; "Corno el merengue de Juana, que se fue en

33

.

34 .-

,•
t
1
1

,~

probaturas"; etc.
37 .- Sobre la expresión "sonido estupendo" corno característica del estilo del
barroco, puede verse nuestro libro Estudios sorjuanianos, Morelia, Instituto
Michoacano de Cultura, l 988, pp. 69 y ss.
38

.-

Francisco J. Santarnaría, Diccionario de mejicanismos, México,

Porrúa, 1983, p471.
39 .- María Moliner, Diccionario de uso del español, Madrid, Gredos,
1994, p. 1070
.- Por ser el refranero mexicano el que más he trabajado, es obvio que la
mayor parte de mis ejemplos estarán tomados de él.
.- Costado Este UCA, impreso en Colombia, editorial Hisparner, 1997 .
41
42 .- Esta carta descubierta y publicada en Monterrey por el P. Aureliano
Tapia Méndez, fue publicada luego por Octavio Paz en la tercera edición
de su Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de !aje (FCE), por Antonio

40

420

42 1

�LEFEBVRE: CRÍTICA AL DESPOTISMO URBANO

Dr. Jorge Fuentes Morúa
Universidad Autónoma Metropolitana
Tanto universalizar
les convirtió en mapamundi
el alma:
con montañas sin relieve,
ríos que no 1/evan agua,
y ciudades
pobladas sólo por signos
convencionales, escala
uno a un mil!ón .
Imagen de la vida diminuta,
impresa a dos tintas,
planas
Ángel Gon::áles, Poemas.

l. Henri Lefebvre constituye una referencia obligada si se quiere
conocer a los grandes filósofos del siglo XX. Su obra debe ser situada en el
contexto de la gran producción filosófica francesa de dicho siglo 1. Por ello,
al invocar su nombre inmediatamente acuden las figuras de Alexandre
Kojeve, Jean Paul Sartre, Maurice Merleau-Ponty, Jean Hyppolite, Lucien
Goldman, Louis Althusser, etc. Estos filósofos, entre otros muchos, fueron
los grandes difusores y creadores del pensamiento hegeliano y marxista en
Francia. Además de este rasgo común, también experimentaron la influencia
de la filosofía de Edmund Husserl y sin duda fueron estudiosos asiduos de la
filosofía griega. Además, de un modo u otro, vivieron la significativa
discusión2 y difusión de la obra de Marx, Manuscritos económico-jilosójicos
de 1844 . Lefebvre perteneció a esta pléyade, discutió y disputó con ellos y
también deseó como ellos la transformación del mundo. Estos aspectos
deben tenerse presentes, pues conviene recordar que este personaje fue
esencialmente un filósofo marxista, específicamente francés, adjetivo que
tiene su peso, pues expresa las particularidades de una perspectiva filosófica
que tuvo honda significación en América Latina, durante el siglo XX.

2. Una vez establecidas algunas señas de identidad, no debe sorprender
que recordemos algún pasaje de la obra de Marx y Engels, Manifiesto del
Partido Comunista ( l 848); estos autores propusieron aspectos programáticos
que el proletariado debería cumplir para consolidar tanto su gobierno, como
los fundamentos de la sociedad antagónica al capitalismo; entre estas
medidas mencionaron la siguiente: "9.Combinación de la agricultura y la
423

�.
, hacer desaparecer gradualmente la
.
. . medidas encaminadas '1,
E els 1976: 128-1 29).
industna,
. d d el campo· (Marx- ,ng ,
diferencia entre la c1u a )
.,
.
.,
.
entre la producc1or. agr~na :
ación por la relac1on ex1stent_e , . mente en el Man ifiesto
La preocuP
. . f expresada s111tet1ca
.
. 1 a estos
la urba~a-industrial; ~h~::rs:~u~ constituyó interés pr~:~:t~es~~~ados a~
Comu111sta, no deb
odría mencionarse numerosos pp J hora sólo sera
tores· por eso p
d
s obras or a
,
d
os au
,
stión en muchas e su
.
terior· Elementos
análisis de esta cue
asa·e de una obra muy, _pos or;ador) /85"mencionado un brevle c~íti)a de la economía pol1t1~a (Bcomo sede de la
1wles para a
r d
, . ) ge de la uerra
,un ame,
d M d. (época gennan1ca sur
. rte \ueno en una
. l 8 -8· la Eda
e ia
. or se con" ,e
º
..

h¡:i

0 ;;;,

hi5toria euy~ud~~s~r:;~p:°l~e[~istoriaJ mod:n~:: i~t:;¡;:~;~;

contrapos1c10n entre e
I s antiguos ruraltzac1on e
~
'
del campo, no, eorno entre o

te los hilos
. ·eron clararnen
Para Lefebvre estas b te~isr d~~~:~n;roblemáticas en su e~: u1~~~:
guías para a or a
d I años cincuenta. a os
conducto:-es )
d' te a las décadas e os
•udad \ aun al
, . la correspon ,en
1 \ación campo-c1
histonca,
\' ó detenidamente a re
fí
ad\ iertc cómo
setenta. Lefebvr~c~:: '~opios de la hi storia ?e la fi_lo~~s~~·rt:a planteada por
ocuparse de ~sp tos es~án influidos por la ?'.codto~1a ·udad) la urbanización
sus planteam1en
. . de la ruralizac1on e a c1
Marx en torno a la temat1ca

ésta una de las puestas en perspectiva de esta historia. En segundo lugar, esta
articulación figura en la problemática de la filosofía y la ciudad
(conocimiento, formulación de la problemática urbana, noción de este
marco, estrategia por concebir). Los conceptos filosóficos no tienen nada de
operativo y, sin embargo, sitúan la ciudad y lo urbano -y la sociedad enteracomo unidad por encima y más allá de fragmentaciones analíticas. Lo que
aquí se enuncia sobre la fil osofía y su historia podría igualmente afirmarse
sobre el arte y su historia (Lefebvre, 1978a: 45-54).
Un nuevo tipo de Razón también surgió en las ciudades, en la ciudad
renacentista. Estas formas de urbanidad vivieron asediadas por el
predominio y la presión agraria, pero a pesar de todo lograron dejar claros
signos de la promisoria pujanza urbana, manifestando el predomino del valor
de uso. El arte en sus diversas expresiones y las grandes edificaciones
destinadas al cumplimiento de funci ones religiosas y otras a funciones
lúdicas, hacen evidente la preponderancia del valor de uso.

\971:442).

del campo.
. , b. territorial. que \ io
atenal am ,to
Lefebvre explicó cómo el \u~ar ~n' . de.ahí que la ciuda~ ~e la no. 3.
. n occidental, fue la poli.\ gr_1eg~.
or las caractensucas del
surgir la r~zo de la democracia restnn?1da p 1 evidentes contenidos
democ_racia o d .o las grandes reflexiones c_o1 . les \ Platón: y desde
escla\ ,smo, pro UJ escritos en las obras de Anstote - un modo u otro
urbanos, como fuer~n es hasta Hegel. la temática ~rbana te Edad Media los
esos grandes p~nsa/:1 pensamiento filosófico. Aun e\t mantu\ ieron los
quedó e;,...presa :a~ disminuidos por los embates agrt~'c ·ue la filosofía fue
restos urbanos .
. . n y el conocimiento, a pesa
~ de la teología
e\ebme~~~:d~e ~a i'!u~:r;l~~ía. En la pr!merdaen~;~nr:::~º~e sus principal~s
su . or·
. de Hipona· quien d de este modo su herencia
la de Agust111
cristiana,
. d d le Dios· denotan o
.
dieron nombre a
b · s La Cw a l
'
b'én cult1\ aron:
d
tra ªJº .
sin duda los romanos tam ,
lidades determina as
grecola~11~~~~::i~nes humanas asentadas denla
significado de la
las _ag o
la Ci\'itas, fundamento e
II del pensamiento

1i.~~1s. [\
;~\~~:::::,~: ~:i;o~mación de _l•~e~iu!~de; ~i;~i!~'.:ff:nº primer lug~; ~:
fi~osó~,c~ 1L;:~~::eie~~o ~~;::~co puede y deb~ds;rdree~~~;'~:~:~~~e~~o). Es
historia e
. d d (condición y conten1
su relación con la c1u a
..\24

La ciudad renacentista indudablemente expresó en sus signos el
notable espacio destinado al valor de uso: monumentos, esculturas, pintura,
etc. Sin embargo, tal eclosión artística no pudo ocultar que su existencia se
debió a la intensa actividad de la burguesía que había logrado desarrollar los
fundamentos de una nue\a forma de ciudad: la ciudad burguesa, cuya fuerza
se debió, por una parte, a la concentración de la manufactura diseminada en
el campo, y por la otra a la creciente preeminencia del valor de cambio. La
manufactura, las revoluciones industriales, los mercados y los bancos
abrieron paso a la subordinación de la ciudad antigua, cuyos signos preferían
el predominio del valor de uso a la nueva ciudad fundada en el predominio
del valor de cambio. Por eso para Hegel el fin de la historia se encuentra en
las ciudades, convertidas en estrella polar de la civilización, pues han
consolidado el valor de cambio; es decir, han desplazado a los monumentos
seculares, destinados a estimular el goce estético y la imaginación por las
grandes referencias mercantiles destinadas a conjugar el mercado y las
finanzas con propuestas estéticas: eso fueron las Torres Gemelas de ueva
York, que sin duda habían logrado eclipsar a la Estatua de la Libertad.
Pero Marx y Engels no vieron el mundo feliz previsto por Hegel; por el
contrario, encontraron que el mundo industrial descansa sobre los
depauperados, sobre los barrios nacidos a raíz del desarrollo de la moderna
industria fabril. Pero no conformes con la crítica al oscuro mundo del
proletariado y la burguesía, también advirtieron los efectos nocivos que
sobre la naturaleza manifestó prontamente la industrialización. Engels, desde
1840, escribió sobre la putrefacción de los ríos germanos y británicos3; Marx
describió a la ciudad burguesa como un vertedero de suciedad. Lefebvre
reconstruye el largo periplo que va de las ciudades dominadas por el valor de
425

.,

�uso al firme establecimiento de las ciudades dominadas por el valor de
cambio. No obstante estas variaciones históricas, Lefebvre afirmó el
predominio de la ciudad como el nicho, el hábitat, donde florece la Razón.
tanto la legitimadora como la crítica del orden existente. En ese contexto,
Lefebvre emprende el ejercicio de la Razón crítica, construyendo su crítica
de la razón urbana burguesa. Misma que se manifiesta mediante
concepciones urbanísticas que Lefebvre plantea del modo siguiente:
"a) El urbanismo de los hombres de buena voluntad (arquitectos,
escritores). Sus reflexiones y sus proyectos implican una cierta filoso fía ... "
..b) El urbanismo de los administradores vinculados al sector público
(estatal) ... ". Se trata del urbanismo tecnocrático, con pretensiones
científicas.
''c) El urbanismo de los promotores. Éstos conciben y realizan para el
mercado con propósitos de lucro, y ello sin disimularlo .. :· (Lefebvre.
1978b: 41-42). Lo medular de esta tendencia consiste en que han logrado
reducir al mismo urbanismo a valor de cambio, cuyo propósito reside en
organizar el diseño urbano en función de la ganancia.
Lefebvre explica que la ciudad tradicional padece una larga agonía,
pues ha sucumbido gradualmente a la ciudad moderna; es decir, la regulada
básicamente por el valor de cambio. Los signos de la nueva ciudad
claramente permiten advertir la lógica que preside su desarrollo: es la del
beneficio, la del lucro, la de la ganancia. La calle pone de manifiesto el
privilegio de las relaciones mercantiles; y el consumo masivo de
combustible, a través del automóvil, ha modificado radicalmente el diseño
urbano: se han edificado puentes, calles, estacionamientos, y también
demolido viejas construcciones para dar paso a calles y avenidas, también
construidas para favorecer el tráfico automovilístico. Tanto la reducción de
espacios verdes, como la proliferación de centros comerciales y financieros,
anuncian la hegemonía de la nueva ciudad. En su periferia y también en sus
entrañas, pueden crecer distintas formas de la actividad manufacturera e
industrial, así como asentamientos humanos construidos por los
pauperizados, empeñados en diseñar estrategias para la sobrevivencia.
Lefebvre argumentó: la ciudad se encuentra en punto crítico, pues la
política urbana ha quedado cabalmente supeditada a los intereses inherentes
al proceso de industrialización, así que la escasa planificación urbana en
realidad sólo se concentra en articular el proceso de industrialización con las
necesidades comerciales que de él derivan, es decir, la organización del
proceso de distribución y consumo de mercancías. Lefebvre afirma que la
ciudad a nivel mundial padece una crisis rotunda, pues en sentido estricto lo
426

u'.bano está constituido por los
eJes de la organización ur
. complementos residuales de 1
por la otra, el de distrib ?,ana. por una parte, proceso de .
d~s ~randes
parte de este
uc1on y consumo de las m
. m ustnalización:
.
proceso res·d 1 1
ercanc1as T b..
hab1tacional que e
I ua
a necesaria solució d . am ien forma
como en lo ~ualita/1vo.
resuelta de forma minimalista , tanto
n eenlaloproblemática
cuant·t
1at1vo
•

t

.

Pero la transición de 1 •

::~: r;~u~a:,~:.;; el valor~~'~::~ ::a:::~~:~: ;:rc!~~a~ in:ustrial, de la
0
actividades sospech~sa:mo
medmda por un proceso
e camboo, no
delmcuencia mov· . y peligrosas para la ciudad
. ~I que genera
cívicos etc 'En t d1m1entos sindicales, distintas exp ~n cns1s permanente:
'
·
o o caso p
res1ones de
. .
tal enjambre cons . . , ara eI poder, para los gob·
mov1m1entos
p1rat1vo lo q 1 .
iernos canse· t
suma, debilitar la
.d,
ue e mteresa es de d
ien es de
crisis gencrali
soc1e ~d urbana. Por otra a
gra a~, fragmentar: en
símbolos; es :~~r d~ la c1~d~d, el ámbito subj~ti::•
i_nseparable de la
alternativas ante u' as practicas concentradas en 'el co,nJunto de signos y
.
na ciudad q h
va or de us b
~spa_c1os públicos destina
. ue a quedado castrada d
o ~1scan
msp1ración poética.
dos al Juego y a propiciar la imag111ac1on
. e .l_os ya1,t1guos
hasta la

:::r

:ro

El proceso de indu st • . . .
agrario· la
·
nalizacion ha som 'd
uso y ei de;~~~1~:~ está sometida a la ciudad e~o~d: su ar~itrio al mundo
la producción d
os recursos naturales, de t~da la . se decide e_l futuro, el
del campo, exp~i:~r~ ~utanos; es ?ecir, fuerza de
~grana, i~clu!da
relaciones agrarias de e ~re, también ha destruido la
a urb~n1zac1ón
cultura y las forma~ esart~cu~a_ndo tanto la estructura orma ~e vida y las
mundial es la otra
soc1abil1d_a~ propias de la ruralid~~oduct1~a.' como la
ciudad ha sometido a ª1 de la ~ns1s urbana, señala Lefeb~ La cns1s agrícola
destruyendo de este m rurali?a_d, a su ley; es decir a ~e, puesto que la
campo se ha
~ o el reg1men. agrícola
y la , . a ley del valor,
d
convertido en el
.
agricultura Po
epauperados, habitantes de I
pnnc1pal productor de las. r eso el
urbana generalizad
as zonas marginales En c
.masas de
quedado u 'd a expresa la crisis del mund .
. onsecuenc1a. la crisis
quedado de~~:u~ al destino de la Ciudad. L~ ª;;c~no, ~el campo. Este ha
pragmáticas lim ~'yen su lugar sólo se encuentran onali~ad til_osófica ha
beneficios (Lefe~tada~ :or fines inmediatos, centra~equenas racionalidades
vre. 78c: 87-90) (Lefebvre l 978d·o9s en la /btención de
'
. 1-104) .

;:~~e_za

iº·

c~~

~

4. La escritura de Lefi b
propios de la reflexi.
e ~re está impregnada de con
cuestiones em . . on marxista, aun cuando se
ceptos filosóficos
"totalidad'' "d~1,r:c~s. Por ello encontramos tcupa de análisis sobre
'
ia ect1ca'' etc C b
onceptos tale
conceptos como ''e . , . : o ra particular relevan . 1 s como:
naJenacJOn", "cosificación", -.e1e1·1c h~1a
e s empleo de
1smo"
, Y aunque

427

�estos términos se encuentran diseminados en distintas obras de Marx, es en
\os Manuscritos económico-filosóficos de J844 donde tienen particular
relevancia. Por eso, antes de tocar otra cuestión, nos referirnos a un par de
pasajes de dicha obra:
La misma necesidad de aire libre deja de ser una necesidad para el
obrero, y el hombíe retorna a los tiempos de las cavernas, pero envenenadas
por el hálito mefítico de la civilización y en las que ahora sólo habita a título
precario, bajo una potencia extraña que de un día para otro le puede
desahuciar, si no paga. Pues tiene que pagar por que se le permita morar en
este sepulcro. Para el obrero, deja de existir la morada luminosa que el
Prorneteo, de Esquilo, ensalzaba como uno de los grandes dones por medio
de los cuales había convertido al salvaje en hombre. La luz. el aíre, etc., la
más simple limpieza animal, dejan de ser una necesidad para el hombre. La
suciedad, el empantanamiento y la putrefacción del hombre, el estercolero
(tornando esta palabra al pie de la letra) de la civilización, se convierte para
él en elemento de vida. El abandono totalmente antinatural, la naturaleza
pútrida y fétida, se convierten en elemento de vida del hombre. Ninguno de
sus sentidos existe ya, y no sólo no existe en su modo humano, pero ni
siquiera bajo un modo inhumano, incluso animal. Los más toscos modos (e
instrumentos) del trabajo humano reaparecen, como el /agur de pie., de \os
esclavos romanos, en el régimen de producción vuelven a convertirse en
modos de existencia de muchos obreros ingleses. El hombre no sólo no tiene
ya necesidades humanas, sino que incluso dejan de existir para él las
necesidades anima/es. El irlandés sólo conoce ya una necesidad: la de
comer. pero la de comer solameote patatas. las patatas de peor calidad que
se encuentran. Y cada ciudad industrial de Inglaterra y Francia es, hoy. una

pequeña lrlanda .. .(Marx, 1982: 627-628).
Después de la Segunda Guerra Mundial, Europa quedó reducida en
muchos lugares a ruinosas edificaciones. Ciertamente la reconstrucción tuvo
como eje el resurgimiento industrial, pero Lefebvre ya había planteado que
sí bien la planeacíón del proceso urbano-industrial constituye el eje de la
nueva ciudad, esta idea de la planeacióo debía aceptar la penosa necesidad
de incluir un aspecto más, por cierto indispensable para su reproducción: la
reconstrucción habitacíona\. Para tal efecto se impulsó la edificación de
grandes complejos habitacíona\es, unidades habitaciona\es para albergar a la
población trabajadora: obreros, burócratas, empleados, etc La construccióo
de estos conjuntos habitaciona\es favoreció el auge de las concepciones
funcionalistas; que desde esta perspectiva y la de los constructores que
dirigieron \a.s obras para levantar graodes conjuntos habitacíona\es, éstos
presentaban todas las ventajas que los hacían perfectamente funcionales
respecto de la concepción hegemónica de la planificación urbana, que sólo
veía en ésta un instrumento más al servicio de la verdadera p\aneacíón: la

origin~da en la promoción de
.
.
~:an~,a surgió la cr_ítica a este ~~~e;:t;::~s '.ndustria\es y financieros. En
empr:nds_oc1edad_, investigadores sociales aco1onal ~ d~sde distintos lugares
ieron indagaci
. ,
, rganizac1ones , .
encuestas, etc
ones _soc1ologicas; valíénd
cov,cas, etc.,
habitaciona ·: captar~n el sentir de quienes viví
ose de entrevistas,
1
desarrollad~:'~::¡~;~~~;:,::~1::í~~:;í;:dlos d:s~i ~:~::/;:n ~:sp~:::c~~:
.
os en el funcionalismo.
.
Lefebvre analizó
·
investigaciones
. cuidadosamente los resultados de tales
. .
, exponiendo
.
y observaciones sobre las
opiniones de los entrev1sta
. dos: comentarios
En el conjunto de 1
electrónico) se
·
ª entreviS. ta, el interesado (34 tanto horizonta~~~;:::~1::ie(nte d; la falta de aislamiento ª;eº;; :r:ra!or
durante las semanas
par~ es, techos y suelos) N
v1en ~,
estorban· tainb', 1 en que realiza el trabaio de
. h o puede dormir
1
. ,
1en as conv
.
'J
noc e. Los ·segm_rle con detalle para sa~;;ac_,ones, los gritos, los radios. Ha;;;os e
trabaJo (vigilancia de un tab\:• ha~ un~ conexión entre su actitud falt~
:ot1dia_na. _En todas las entrevisra'~ a e.::omco) y su actitud en la e:i;a
prom1scu1dad-a1slamiento" L
p . e este tema constante· la d l'd
de ~ecindad y sociabilidad, Ío:d::;:;:c~idad, lejos de favore;er \0~ª1:z~~
conJ untbo de costumbres y actitudes y~ o cual no puede concebirse sin un
co_stu1_n res, la promiscuidad
,
que en otros países, con disti
gntenos y escenas ru'd
y . aun el amontonamiento -a
• ntas
relació
.. , osas- no impiden en ab I
companado de
sociabi;ida~osti;~~~: que . podrían facilitar 1,:º r~\~:to~:;ontaneidad de la
1 iryl asaumentar
1971 b: 115-116)6 •
aqu1, en estas condiciones' a 111
. h'b'
la
(Lefebv re,
No es posible exponer de mod
eso son presentadas de modo esquematico:
o _t~xtual las reflexiones de Lefebvre, por
_A). En primer lugar, en cuant
?orm1tonos, recogió 1
, . o ~I confort de estos depart
mcomodid d
a expenenc,a de
.
amentosr .
a es, pues las paredes resu\taro
q_uoenes expresaron las
tdo de los vecmos fuera aislado T d n muy frag,les; esto impidió que el
epartamentos, y todos d
. o os saben lo que ocurre en 1
preferencias musicales de
ª1aptarse. a los hábitos de todo:'
bebe_s de todos, a los horarios d~ ªsuº~ confüctos de todos, a los llanto; de 1~:

t:~;

:¡~:::::~~e

~;et~síble escuchar ha:~ºei ;~~;;ad~~ ~~~~e~lgún encuestado
no escribió·"
re no es_tan desinhibido como el de S rt ~ecmo. El estilo
. ...como tamb1en todos escucha 1
. a re, tal vez por eso
.
n os suspiros eróticos de todos".
B) La imposibilidad física de conseguir cierta privac1·dad motiva
429

428

:tt

�algunas formas de neurosis y neu,·algias, pero si eso ocurre en el nivel
fisiológico, en el subjetivo, en el emocional, se manifiesta la tendencia al
aislamiento y la resistencia a las formas de integración vecinal, pues las
relaciones con el vecindario prolongan conflictos, propios de la vida
cotidiana, surgidos con los vecinos de los departamentos contiguos.
C) Lefebvre examinó detenidamente cómo estos complejos
habitacionales propician el proceso de individualización tan característico de
la sociedad burguesa,. La sociedad burguesa, del mismo modo que destruyó
las relaciones de parentesco. clanes y familias y, en general, las comunales
inherentes al mundo agrario, también ha disuelto en la ciudad las formas de
relación colectivas, entre ellas las del barrio, el vecindario. cofradías. etc.
Lefebvre concluyó que los conjuntos habitacionales. lejos de propiciar la
sociabilidad, constituyen un obstáculo. un verdadero problema para que el
hombre recupere su identidad colectiva. comunitaria. Lefebvre reflexionó
claramente sobre el proceso de aislamiento al que se \e sometido el
habitante de la moderna ciudad industrial que, entre otras cosas, produce una
subjetividad anhelante de la ,eunión, la comunidad; sin embargo, en la
práctica no puede alcanzarla y hasta le repugna. Esta contradicción explica el
surgimiento de formas de asociación degradadas. perversas, que por una
parte satisfacen los deseos de sociabilidad, pero que por otra los sacian

~:I

multicitada
de
emprendcrisis urba_na permanente y mundial·
críticos pre:~r{or~~n~:~ª~u~:t ida. tarea cog~~~~i;i:: s~nñi~\~~: necesidad
propuso que el con . .
I nam1ento al capitalism
por estos
perspectiva interdisc~ct1e~to urbano sólo puede pro~- ~ara tal efecto
resonancias d I
ip _m~na. Esta propuesta
. uc1rse desde una
temáticas s
e materialismo dialéctico
permite escuchar claras
teorizacion~t:;~:eq~: él esc_r!bió antes, dur:ntee; d:~t~;ia~ismo histórico,
reconocer el carácte cuest1~n urbana. Por eso advirt"
sus es~udios y

urbano

contempor:.;:mpleJo_ de

~t
las relaciones que ~~n ª, necesodad.. de

epistemológica de la cie~ . Deb1?~ a esta dificultad
ugar al teJ1_do
y dar cuenta del d
c1a trad1c1onal resulta insufic. ' la perspectiva
. .
enso proceso d
b .
,ente para com
d
teonca derivó su critica
. . al ca · e ur amzación act ua I• De esta pren er
Lefebvre, l 978e·. 55 -58)8 .
racter parcial de las c.ienc1as
. del coyuntura
momento
(
En relación al ámbito
..
y la agrícola no tien
p~~1t1co, explicó claramente
..
pensar alternativas en soluc1on en el capitalismo· or iue la cns1s urbana
centralidades urbana~ue ~om~ primer paso apunte~ la
es_ ~ecesario
político ei impulso dpre ?m_mantes; es decir propuso
iso ~c1on de las
fi
.
e practicas t
· '
como pnmer re
ortalec1miento de os go b"iernos locales:
au ogest1onarias' dich o de otro modo:
curso
el
I

~ ª;.1º'1

La observación de la ciudad
avanzar algunas hipótesis ·
nueva aporta algunas respuestas y permite
.

estimulando bajas pasiones.
D) El afán funcionalista olvidó un valor esencial: el destinado a la
expresión de la subjeti\ idad; eso explica que los conjuntos habitacionales
carezcan de signos, de símbolos, como los monumentos, las obras pictóricas
y el propio diseño arquitectónico. Ese afán funcionalista propone escaso
margen a la expresión subjetiva. Otro modo de achatar el desenvolvimiento
y crecimiento de la subjetividad; se manifiesta con el recorte que sufre la
naturaleza, así sea la producida artificialmente, por eso los conjuntos
habitacionales carecen de jardines y bosques. Todo esto revela que su
propósitc único está dado por la mera funcionalidad minimalista. ¿Pero
funcionalidad para quién? Lefebvre responde: es la funcionalidad asignada
por la dinámica de la única planeación, la impuesta por el desarrollo
industrial y financiero.

Epílogo
Lefebvre es heredero, perteneció a una tradición racionalista,
específicamente la marxista. Por eso enfatizó la necesidad de conocer
detalladamente la crisis mundial de la ciudad contemporánea. Afirmó que
Marx y Engels pensaron abundantemente sobre la relación campo-ciudad y
sobre la propia ciudad burguesa, pero que a pesar de eso su obra constituye
tan sólo un punto de partida, eso sí indispensable para comprender la

En Lacq-Mourenx
1
, .
obtenido por una lista
• presentada"
' en as ultimas elecc1ones
·
municipales el ..
otra mucho más d fi .d
como apolítica·' has .d
,
ex1to
.
e m1 a y derech. t
I o mucho mayo
rea ,dad una lista de iz . d
is a. La lista llamada "a 1• .
r que
por1 una 1·
quier a constituida de
po it1ca" era en
a ianza local e t 1
. .
'
una manera
.
cuyos "delegad "
n re os smd1calistas (las tr
muy mteresante,
co
os , por otra parte no h b'
.
es centrales sindicales

or;~i:~:~• los campesinos dese~sos dªe ;;r:~do orden_ados ni designado;
secundaria ~'ª.'.ªles, e intelectuales, maestros ~erp;~; mtereses contra los
escala loca.!) y ter:~:~oc~:s:st~b:~::;)' ha roto. s~ -~isla:~;~:o d~at~:~::za
con su d1v1s1on.
a
" apo¡·it1ca
• ,, no cubre ni
en unLa rdenominación
.
.
detenta:oopgrama. restauración del libre com:!~na marnobra. Se justifica
. .
or sus supermercad .
.
o -contra el mo
1·
rnun1c1pio reclam
"b
os-, restablecimiento de l"b
d
nopo io
plazas . .
a atn utos y autonomía·
I erta es locales: el
propiet~~i~hc;~~;;rcaos y vías, etc. y tod~ ::.~~pe~es::e~d bienes, locales.
burocrátic; del
. que no. se trata de propiedad p d )or (p~r no decir
conJunto de mmuebles y terrenos... nva a omnipotente y

~

431

430

�La etiqueta ·'apolítica" recu0re, pues, una importante y profunda
aspiración a la democracia en la vida urbana, a la autogesüón de la
colectividad, a la socialización, y va dirigida contra la estatización y
burocratización centralizada, e incluye libertades concretas.
Elegida por una amplia mayoría (ampliada en la segunda vuelta), la
nueva municipalidad se ha comprometido en una acción múltiple y difícil.
La lucha está en todos los terrenos, incluso en el cultura\. Una
espontaneidad, a veces algo torpe, siempre cnnmovedora, la sostiene. Las
organizaciones, así como las manifestaciones más diversas, se multiplican:
artísticas, deportivas -&lt;:ompeticiones-, exposiciones, etc.
Estos fenómenos sugieren algunas hipótesis por verificar y modificar,
si hay ocasión de ampliar la entrevista. Aparecen confirmadas por algunos
sondeos.
a) La "nueva clase obrera", la de las empresas técnicamente punta
(totalmente automatizadas, como la SNPA, Lacq), tiende a tomar en sus
manos la vida de la "ciudad". No sólo demuestra un interés, sino que se
esfuerza en no remitirse a instancias superiores: estatales, burocráticas,
puramente políticas (Lefebvre, 1971 b: \ 20).
Este análisis revela la percepción crítica de nuestro autor, dotada de
clara perspectiva histórica, pues anota una de las temáticas que en México
han adquirido, en los últimos años, gran relevancia; es decir, la dimensión
territorial del poder y de su ejercicio descentralizado y autogestionario.
Además, al delimitar el espacio y el territorio para el ejercicio del poder
estableció claramente las dimensiones administrativas de las prácticas
políticas locales. Sin embargo, debió definir al sujeto histórico encargado de
poner en marcha esta forma democrática. Se advierte claramente que ese
actor político está constituido por la clase obrera: no podía ser de otro modo,
pues estas propuestas fueron presentadas en 1960. Posteriormente, en 1967,
escribió Tesis sobre la ciudad, lo urbano y el urbanismo; congruente con sus
desarrollos previos y con su militancia política, explicó de nueva cuenta el
lugar del proletariado en el proceso de construcción de la nueva urbanística
democrática:
\ O) Sólo el proletariado puede volcar su actividad social y política en
la realización de la sociedad urbana. Sólo él puede renovar el sentido de la
actividad productora y creadora, destruyendo la ideología de consomo. Él
tiene, poes, la capacidad de producir un nuevo humanismo, diferente del
viejo humanismo liberal que termina su carrera: el del hombre urbano, para
y por quien la ciudad y su propia vida cotidiana en la ciudad se tornan obra,
apropiación, valor de uso (y no valor de cambio), sirviéndose de todos los
medios de la ciencia, el arte, la técnica, el dominio de la naturaleza material
(Lefebvre, l 978f: 168).

-~] evocar a Lefebvre
cuest1?n urbana, se descub ' y a _su _obra relacionada con
.
tamb1en la utilidad he
r~ l~ s1g111ficación histórica d el estudio de la
cómo desde los años rrneneut1ca que proporcionan. En e sus escritos, pero
autogestionaria
sesenta reformuló la trad' . ,
e:e~to, se observa
.
, pues conclu ,
ic1on utop1
gestionada por los d'
yo que la reconstrucc·,
ca comunal y
ciudadanos comune \rectamen_te afectados o bene~o~ durbana debía ser
proletariado. Definí~, os_ trabajadores; en el len ua· 1c1a os, es decir, los
tendencia social
a d~cho sujeto político comgO Jle de su coyuntura: el
necesaria
d
e capaz d
·
centralizada tan car t , . para esmontar la ad . .
e articular la
ac enst1ca en la Francia des , mm1stración burocrática
u epoca.
En M'ex1co,
·
d
durante el si 1
e_los signos más divers .
g o XX, se manifestaron
.
comcidieron en la ne ~s, no obstante las diferencias t_e~denc1as sociales
democrático. Así se ~~td_ad de construir un espacio ~~ht1c~s e ideológicas
propuestas municipal t plica la promulgación de nu gobierno y gestión
Zapote, Mochitán ¿s as que proliferaron entre 190 ~erosos programas y
Partido Liberal V, _uerrero, el 21 de abril de 190 { 1917: 1) Plan del
.1906. Este prog;a~;cano, Saint. Louis Missouri el ; .2) Programa del
impulsaron los mag . fue redactado después de, 1 ~rimero de julio de
3) El Partido Demo~~;t.as en _Acayucan, Jiménez :i:e evantamientos que
Plan de Vallacloli i C ico, ~1udad de México el 22 d ca, Las Vacas, etc.;
política porfiriana \· ampesmos, mayas y O:estíz e enero de 1909; 4)
militares. Formul;r Justtc1ando tanto a los integra~s at~c~ron la jefatura
Plan de San Luis
plan en Dzelkoop, el IO ~: ctvtles como a los
Reyes, La Soledad T ·"• e.1 5 de octubre de 191 O· 6 mayo de 191 O; 5)
Empacadora
;maul,pas, 16 de Noviemb
Plan de Bernardo
Guadalupe 1-'rac· t uda ua, Chihuahua, el 25 de mre e di 911; 7) Plan de la
,
1
ten a de G d
arzo e 1912
Plan de Santa Ro
ua aIupe, Coahuila el 26 d
; 8) Plan de
Libertades Munic· s~, _el 2 de febrero de 1912· 10 elmarzo de 1913; 9)
Ayun'.amiento., pa':uª,;·'•/' 15 de septiembre de I6,\ 1 ey Cener~I sobre
Roldan, 1995: 74-82) tdo de More/os, e\ 20 de abril
Orgamca de
antecedentes de la
. n_ estos planes y progra
1917 (Qumtana
concepctón d 1
. .
mas se ene
constitucional
e, municipio libre
uentran los
, emanado del e
.
, P1917
asmada en l A .
115.
post le encontrar
onst1tuyente de
e rt1cu lo
6
movimientos
conte;Iem~ntos de estas aspiraciones . Pern ta".'bién es
constitucional co
porancos que han vuelto la . dmunic1pal1stas
en
1
.
mo a Ja
• .
mira a t t
at1tudes pretende "ba' ,, experiencia contemporánea
an o a . Texto
lmanos de los ciud;;~ 'hacer descender la gestión de la que e? ~tstmtas
aspectos del resu . . nos. La producción bibliog 'fi cosa publica a las
·¡· .
ro11rnento n . . .
ra ica sob d' .
ana 1s1s sobre coi fl": .
1un1c1paltsta es muy
re tstmtos
. .
1 tetas polít',
. .
extensa p
•
mu111c1pal la p 61 , .
tcos municipales d'1
.
' ues mcluy''e
'
ro emat1c
b'
, scus1ones b
municipal, etc. E
ª, am. ,ental comprendida
d d
so n, hacienda
n el amb1to político naCIOna
. les lae lat adrnm
istración
, .
'
emat1ca
de la

;:t:~~e

c1,·h

d)

19

1·

433

432

~;ey

�.,
.
evas facetas, si se analiza desde la lucha
descentralizac1on adquiere nu
t" tas de Chiapas desde fines de l 994,
municipalista emprendida P,ºr los zapa i_:i ios autónomos tales como lo~
im ulsando la construcc1on de m~n:, ~'Moisés Gandhi", "Ernesto Che
de~ominados "Ricardo Flor~s ~::~~olledo l 999: \ \ 5- \ 34). Tam~ién el
Guevara", etc. (López ~onJardt .
en la¡ controversias constitucionales
renacimiento municipalista se adv1_erte ·mpugnadores de la legalidad de \a
resentadas por munici~ios_ \evantisco\;ria de Derechos y Cultura Indígena
~eciente Reforma Const1tuc1ona\ e_~;ª s han dado cuenta durante \os meses
(agosto 200 \ ). Igualmente
~~o los amparos interpuestos_ por ~os
de noviembre-febrero 20 , . a sino \os de Ateneo, quienes .. ~n
salvadoreños; no \os de Centroame;~~t~~ e\ cumplimiento de u~a ~ec1s1on
grarios como \os significados
mpleado a ese recurso lega\ par~
e
t us intereses a
. d , f -a
irracional que afecta tan_ o s
t' rra no en cualquier prop1eda rus ic '
cu1tura1es qu e ellos depositan en su te ,
sino en esa su tierra.
, .
. Y utilidad hermeneut1ca de
d ·
Ja relevancia
·
Ciertamente puede de uc1rse
. , t se aprecia cuando permite
Lefebvre es a
. • ¡· t y
la crítica desarrollada por_
. , . , de tantas luchas munic1pa is as
el
sentido
y
dtrecc1on
comprender y va1orar .
,s
\ocalistas como las mencionada .

b~s:;;~º

~~~fia

¡
1

1

.
rt I" en· Carlos Marx-Fedenco
\ 98 \) "Cartas de\ Wuppe ª ' ·
FCE México
Enge\s, Federico (
' l 2 Engels escritos de juventud,
,
, .·d
Enge\s Obras fundamenta es . d ·o,n a la psicosociología de \a v1 a
'
.
¡ ) "lntro UCCI
Lefebvre, Henn ( \ 97 a ,
urbano Península, Barcelona.
.d.
a"
enDe
lo
rural
a
lo
'
cot1 tan , ·
onjuntos
urbanos" , en·· De lo rural ...,,
( l 971 b), " Los nu~vos c
.
Algunas proposiciones , en:
(1971c) "Humamsmo y urbamsmo.
De lo rural .. •

.,

( 1971 d) "lntroducc1on

a\ estudio del hábitat de pabellón", en:

De lo rural...
.,
b na Alianza, Madrid.
.
. dad Extemporaneos,
( 1972) La revoluc10n ur
· t o marxista Y 1a ciu
'
~ ( 197 3) El pensam1en

ª .'

México.

, ,,
. Es acio y política, Península,
( 1976a) "Engels y la utop1a 'en. , p
,

Barcelona.

d ción del espacio, la economia
( 1976b) "El espac_io, \a pro uc

política de\ espacio", en: Espacw . .. 1 . dad" en: El derecho a la ciudad,
( 1978a) "La filosofía y a ctu
,
-Península Barce Jona.
· · , • primeras
. . ..
y
urban1zac1on.
, ( 1978b) "lndustna1izac1on
- -.
.
,, en· El derecho .. ·
h
aproximaciones , ·
,, en· El derec o . ..
(1978c) ·'Ciudad y campo ' .

( 1978d) "En las proximidades del punto crítico, en: El
derecho .. .

(1978e) "Las ciencias parcelarias y la realidad urbana", en: El
derecho .. .

( 1978f) "Tesis sobre la ciudad, lo urbano y el urbanismo", en:
El derecho ...

López Monjardin, Adriana y Dulce María Rebolledo ( 1999) "Los municipios
autónomos zapatistas", en: Chiapas, Núm.7, 1999, IIEUNAM, Era, México.
Marx, Karl ( 1971) Elementos fundamentales para la crítica de la economía
polüica (Borrador) 1857-1858, Vol. 1, Siglo XXI Editores, México.
Carlos ( 1982) "Manuscritos económico-filosóficos de 1844",
en: Carlos Marx-Federico Engels, Obras fundamentales l. Marx escritos de
juventud, FCE, México.
Carlos y Federico Engels ( 1976) "Manifiesto del Partido
Comunista", en: Carlos Marx-Federico Engels, Obras escogidas en tres
tomos, Tomo I, Progreso, Moscú.
Poster, Mark ( 1975) Existential Marxism in Postwar France. From Sartre to
A!thusser, Princeton University Press, Princeton, New Jersey.
Poulantzas, N icos ( 1973) Poder político y clases sociales en el estado
capitalista, Siglo XXI Editores, México.
Quintana Roldán, Carlos F. ( 1995) Derecho municipal, Porrúa, México.
Sánchez Vázquez, Adolfo (1984) Estética y marxismo, Tomo JI, Era,
México
Notas Bibliográficas
1

Sánchez Vázquez escribió: "Filósofo y sociólogo marxista francés ... Doctor
en Letras. Durante largos años miembro del PC de Francia. En ese periodo
de militancia política, publicó una serie de trabajos sobre la dialéctica, el
materialismo dialéctico, lógica, estética e historia de la filosofía que
contribuyeron a la difusión de la filosofía marxista en Francia. En la década
del 50 expresó, cada vez más abiertamente, profundas divergencias políticas
y filosóficas con la dirección del PC francés, que se pusieron de manifiesto
sobre todo en relación con los acontecimientos de Hungría en 1956, y con la
publicación de su opúsculo, en 1958, Problemas actuales del marxismo. A
raíz de estas divergencias fue excluido del partido en 1958. Lefebvre ha
desarrollado una amplia labor de investigación, desde el Centro Nacional de
Investigaciones Científicas, del que ha sido director durante los años 19491961 , y, en el terreno docente, destaca su labor como profesor de sociología
en la Facultad de Letras de Estrasburgo (1961 -1965), y en la de Nanterre,
París, desde 1965. Obras: Nietzsche, 1939; El materialismo dialéctico, 1939:
El existencialismo, 1946; Crítica de la vida cotidiana, 194 7 y 1962; Lógica
formal y lógica dialéctica, 194 7; Descartes, 1947; Marx y la libertad, 194 7:
Para conocer el pensamiento de Marx, 1948; El marxismo, 1948; Pascal,
435

434

�,.
1953·, Musset,
. -, a la estet1ca,
1949 y 1954; Diderot, 194~; Contri_bu;tn on, 1956; Para conoce~ el
gn
d l
rxismo 1958, La
1953- Rabelazs, 1955,
dramat~rgo, de Le~in 1957; Problemas actuale~d de ¡m9:2· Ma;x, filósofo,
ensam1ento
'
-,
¡ moderm a ,
'
-d d
~urna y la resta, 1959; Jntroducc1onc~ól;go 1966; El lenguaje y _la soc1~ 9~8'.
1967· El derecho a la ciudad,
,
1964· Metafilosofia, 1965; Mar~, so
, contra los tecnocratas,
, La irrupcwn,
. , de Nanterre a
l 966'- Posicion
d
l 968·
a vida cotidiana en el mundo_mo erno, 84: 482-483) Conviene_ agrega: 1~s
L
b 1968". (Sánchez Vazquez, 19
N La Consciencze mystifiee,
la cum _re,_
. febve, H. y Gutermann, .,
. e lo rural a lo
obras s1gu1entes.H
Le Au-dela du structuralisme, 1971,. Dt marxista y la
l936; Lefebvre, -,
.,
b a
72; El pensam1en o
971 · La revoluc wn ur an ' 19
1
urbano,
'
l' · 1976
·
éase
. d d 1973· Espacio y po 1t1ca,
.
, ·t de estas cuestiones, v
c1u a , . ,
b de Lefebvre a propos1 o
2 Para ubicar la o ra
.
tria
Poster 1975: 209-263)
los efectos dañinos de la mdus
Engels describió tempranamente ( \839/981: 1-17) Por su parte Lef~bt~
textil en los ríos g~rmanos. \En~~í:i,ca de Engels a la moderna c1u a
desarrolló un estudio ;~~-r;3-~7)
industrial (Lefebvre, 19 .
d' . , n
4 También, (Lefebvre, 197 l) d
r Lefbvre para dar cuenta de la co8n5 ,clO'º2)
emplea os po
tb
197\a: s Estos conceptos son . .dades habitaciona\es. (Le e vreL ~ b e 197 l d:
subjetiva en las nuevas lu2n\1) (Lefebvre, 1971 c: 147-150) ( e e vr ,
197lb· 103(Lefebvre,
·
.
ario recoger
\ 51-172)
.,
· one este trabaJo, es nec~s.
ra
6 No obstante la limitac1on que imp e abandonaron sus v1v1enda~ _Pª
·
º de los depauperados qu . •
¡ e· "Preferiríamos vivlf en
expres1one..,
njuntos habitac1ona e..,.
ladarse a los nuevos co
,,
.
tras . dad donde hubiera chabolas... . \' , esta cuestión denominando el
~n;o:~ntzas, a fi_n~s de_ los_ ~esent\:;:r~:~ón como efecto aislamiento.
de ind1v1duahzac1on y
proceso
273)
. . 1 así como su
2

~

1
1

~p~~~;:

::\e~!~!!a s~ _crítica a 'ª)~~s~~;:~~;í:s;:~i~i~~:febvre, 1976 b:
propuesta para el análisis de la tema t
93-126)

EL DESARROLLO SOSTENIBLE Y SUS ASPECTOS
PROBLEMÁTICOS

Dr. H.C.F. Mansilla
Universidad de Zurich, Suiza
Miembro de la Academia de Ciencias de Bolivia
l. El consenso modernizador
A comienzos del siglo XXI se puede aseverar que la planificación
centralizada de la economía, las medidas proteccionistas, los estímulos
sistemáticos a la industria doméstica y las bien conocidas ideologías del
desarrollo acelerado en cuanto esfuerzo colectivo concertado y de largo
aliento se hallan en un contexto de crisis y cuestionamiento a nivel mundial,
no sólo a causa de sus resultados decepcionantes en décadas pasadas, sino
también debido a que la idea misma de nación se vuelve cada vez más difusa
en el mundo donde las fronteras clásicas entre Estados soberanos tienden a
convertirse en obsoletas. La concepción neo liberal desestimula, por otra
parte, políticas redistributivas, base importante para la actividad estatalburocrática, enfatizando la importancia de hacer crecer el Producto Interno
Bruto del país respectivo y relegando a segundo término o hasta poniendo en
duda la conveniencia de repartir "equitativamente" lo ya producido.
Buena parte de esta visión escéptica con respecto a los modelos
convencionales de industrialización y modernización se queda, empero, en el
mero papel. Lo ideal seria que la critica de la modernidad contribuyese a
cuestionar la actual economización de la política, es decir la tendencia a ver
lo razonable exclusivamente en el incremento de los índices de producción,
productividad y consumo ya considerar el llamado crecimiento cero, por
ejemplo, como algo horriblemente negativo. Lo cierto es que las exigencias
de la población a partir de mediados del siglo XX han tomado una naturaleza
tal que es imposible satisfacerlas sin un aumento constante de la esfera
económica; antes los pueblos se contentaba:, con tener gobernantes que
fuesen regularmente honestos y con impuestos que no los agobiaran
demasiado.
Por ello es que en América Latina existe todavía una amplia noción de
legitimidad en torno a la necesidad y al ritmo de la modernización, consenso
que abarca a muy diferentes sectores sociales y partidos políticos, porque el
desarrollo integral hoy en día obviamente en el marco del proceso de
globalización debe acortar la distancia frente a los países ya altamente
industrializados y, al mismo tiempo, promover la paz social mediar.te la

436

437

•

•f
1

�incorporación pacífica de los estnitos menos favorecidos a la estructura
productiva y distributiva.

1

2. La necesidad de una consciencia ecológica colectiva

Frente a la marea actual de reclamos sociales ya una democracia cada
vez más frívola y vacía, una critica radical de los decursos modernizantes
podría coadyuvar a comprender los límites muy estrechos que nuestro
mundo eminentemente finito impone a cualquier evolución donde está
implicado un crecimiento continuo e incesante. Desde esta perspectiva se
obtendría una visión más sobria y realista de los nuevos procesos de
democratización en el Tercer Mundo, los cuales, como se sabe, han
fomentado el surgimiento de demandas cada vez más exigentes de parte de
los estratos menos favorecidos de la población, demandas, empero. que
probablemente nunca podrán ser satisfechas del todo, por más justificadas
que estén en los campos político. ético, y hasta religioso.
Enfoques críticos nos permitirían advertir lo complejo de una situación
signada hoy dín por la crisis ecológica y demográfica y, por ende. las falacias
implícitas en las doctrinas del crecimiento ilimitado y del desarrollo
sustentable. Grupos de los estratos altos independientemente de su filiación
teórico-ideológica derivan aun hoy una porción de su poder del hecho de
influir decisivamente sobre los procesos de decisión de políticas públicas.
prometiendo altos índices de crecimiento al resto de la sociedad. lo que a
menudo no es más que la posibilidad de manipular recursos humanos,
financieros y naturales, presuponiendo, además, que las tres categorías
configuran, en el fondo, una misma cosa.
En este contexto es indispensable mencionar que importantes corrientes
de opinión científica han puesto en duda los planteamientos y los pronósticos
de los ecologistas, en especial la idea de que el incremento incesante de la
población, de la presión humana sobre la naturaleza y de la producción
industrial acabaría por agotar la capacidad del planeta para sostener el
aumento demográfico y el del ensanchamiento de la base industrial.
Mediante las teorías del desarrollo sustentable y dentro de las
tecnoburocracias se abre camino una concepción más optimista en tomo ala
capacidad regenerativa de los eco sistemas y, en general, acerca de la
facultad del hombre de superar hábil y pacientemente todos los obstáculos
con que tropieza en su vía hacia un mayor desarrollo. Por ello doctrinas
ecologistas y conservacionistas han sido calificadas de obscurantistas, ya que
el crecimiento de la población, del consumo y de la industria habría
estimulado la innovación tecnológica, la substitución de recursos naturales
escasos y la búsqueda de nuevas soluciones para problemas concretos del
438

medio ambiente. Por lo d ,
ecologista subraya enfátic emas, esta relativización del pensa .
ric
amente que sólo 1
.
miento
as y avanzadas pueden ori inar u
as_ so~1edades capitalistas más
sobre los peligros de la
g . ~~ consc1enc1a socialmente re!
disponer de los fondos nec~~:~~:mac1on ambiental y, al mismo ti::n:e
Una protección efectiva de los e ~ara superar los desarreglos ecológic~ ,
elevado de evolución capitalista.e? sistemas estaría vinculada aun grado mu:
.
No debe subestimarse obvi
mnovaciones tecnológicas qu~ reduceanmente, _el papel benéfico de las
y ~~e substituyen materias primas Per;os feno_menos de polución ambiental
ra ~o de acción de pocas déca.das aun a_s1 se trata de paliativos con un
ya muy ad e antadas q Y factibles
únicamente en a1gunas
dsociedades
•.
·b
I
ec1s1;0 en un horizonte temp;ral u;e p1::1 lem~nte no tengan un efecto
geografica. El crecimiento demo , fi
go aliento y de gran extensión
~egiones del Tercer Mundo y la a!ª t~o ?,e orden exponencial en dilatadas
e _enormes masas cada vez me·or n:1u ac1on de demandas socio-económicas
meJora_s debidas a los progre~os l~:orm~d~s podrían neutralizar aquellas
pobl~c1onal tiende a exhibir com
-cn_olog1cos, máxime si el aumento
prop1~s de un tumor ca;ceros~ senalo Jacques-Yves Cousteau, J aspectos
colomzac1on
·, de zonas lejanas ,( como
·, ·mcontrolable la
,
.la expans1on
enloquecido. Las teorías del d metas_ta~1s) y d suicidio del cu;r
estos factores potenciales.
esenvolv1m1ento sostenible pasan por ait~
3. La fuerza normativa del crecimiento económico
En este contexto es indispensable 11
que prácticamente todas las co
. amar la atención sobre el hecho d
de As· Af ·
ncepciones en tom
I
e
i~, nea y América Latina parten aú h o a ª. evolución plausible
es posible y deseable un e . .
n oy del mismo axioma de
difi
.d
rec1m1ento ad inrjin -1
h
que
erenc1a as que dicen consider
. . t um; asta las teorías más
des_arrollo sostenible o sustentabl:r ~n~enos ecológicos, como las del
cah~cable como positivo tiene nec;sar~t1man que ~n decurso evolutivo
contmuo del ingreso per ca ita de amente _q_ue mcluir un incremento
estructura productiva un
'P
la poblac1on, una expansión de 1
me·
.
,
aumento de la prod . ,
a
Joram1ento substancial de 1
. .
ucc1on agropecuaria y un
social. Aunque la euforia estr~:ta:~1c1o_s educ_ati_vos y de la seguridad
manera perceptible en toda A , . Lnt~ mdustnal1zante ha amainado d
los
menea atma toda '
e
d pr~cesos de industrialización y urb . , . , v1a se puede constatar que
es1gnios modernizantes y o
~ni~ac1on conforman el núcleo de los
(nueva) identidad colectiva ;n ~:. ~o~s1gtente, la porción esencial de la
s1 o as as llamadas sociedades periféricas.
.
el d Ahora
. bien , Ja casi• totalidad
de estos buenos
, .
e meJorar el ingreso promedio d I h . propos1tos, empezando por
e os ab1tantes de modo persistente,
.

439

�conlleva mayores cargas sobre el medio ambiente y presiones crecientes
sobre los recursos naturales y energéticos; ya sea para asegurar el empleo
pleno o para mejorar la salud, la vivienda y la educación pública, se requiere
indiscutiblemente de un incremento continuado y hasta exponencial del
4
conjunto de la economía del país respectivo. El congelamiento del Producto
lntemo Bruto o el crecimiento cero toman entonces el carácter de algo que es
inaceptable para casi todas las corrientes político-ideológicas prevalecientes
hoy día en el Tercer Mundo.
La realidad de un mundo finito con recursos decrecientes y limitaciones
acrecentadas constantemente, manifestadas por la capacidad cada vez más
reducida de autorregeneración de los eco sistemas naturales (como es el caso
dramático de los bosques tropicales), sugiere la muy alta probabilidad de que
todos los intentos de un desarrollo pleno y una modernización completa para
las naciones del Tercer Mundo permanezcan en el terreno de lo ilusorio o
conduzcan a una catástrofe ecológica universal. Todas la ideas básicas
subyacentes a estos grandes proyectos históricos provienen del acervo de la
modernidad la bondad liminar de la industrialización y la urbanización, la
índole no problemática del crecimiento económico incesante, la perspectiva
de un progreso perenne, y lo que ahora está en crisis es el fundamento
mismo de esa modernidad, que ha mostrado ser poco crítica consigo misma
y contener los elementos para la autodestrucción del género humano.
4. Crítica de la teoría del desarrollo sostenible

Las versiones teóricamente más sofisticadas del desarrollo sustentable
siguen siendo las primeras elaboraciones programáticas de este enfoque,
como el Informe Brundtland, la propuesta económica de la CEPAL y el
Llamado de la Internacional Socialista a detenP,r la degradación ecológica.
Todas ellas carecen de una credibilidad liminar porque los grupos que
5
consuetudinariamente las han sustentado (planificadores de las burocracias
estatales, partidos socialistas y socialdemocráticos, sindicatos e instituciones
armes), han pertenecido durante largas décadas a los más fervientes
partidarios del progreso material a ultranza, de la industrialización acelerada
y de la modernización a toda costa y porque sus lineamientos teóricos
fundamentales han exhibido hasta hace muy poco un marcado menosprecio
por la temática del medio ambiente. La falta hasta hoy de una autocrítica
referida a sus cimientos doctrinales tiende, evidentemente, a mantener baja
la mencionada credibilidad. Las alusiones al medio ambiente en estos
informes son periféricos; sus apelaciones a la protección de los eco sistemas
son francamente marginales y están supeditados al crecimiento económico
ilimitado a nivel mundial (para que los frutos del progreso material lleguen
alguna vez a todos los pueblos del planeta).
440

~I . Informe Brundtland afirm

~::i;~~~."~o~i::a ~~::ü:1:;•~!

.

~~

~~es~~o

;a:d:~:a~e~::áii~:
;;r:~1·p
mtemacionale
igna e las org . .
ion
problemas ca:d~~:e:º~~tn _deliberadamente la to;:1:c1:n~s. _burocráticas
constante de las
. e_mas, estos documentos pro . _P s1c1on ac_erca de
''motor" con
econom1as de los países central p1c1an un crecimiento
respecto al
d
es para que h

~~~re~:;ga;t• todo ello ,::~\~ca;/a ;;:d~5 :~o considerar las :~~;m~:
declaracione;e:~~~~nes futuras, que por suerte s1~::as. La solidaridad
contemplan l~s lim 'te~ contradicción con programas
entrever estas
la meta normativ I ac'.o~es ecológicas y de recursos e . esarrollo que no
de b'
.. a explic1tamente pretend'd
ya citadas, máxime si
1

i~

y .;cn:::;::"~:::nt~at~lar al ya exi st::.::~~:: ~~:.~n!~.°' u"¡Srado
10 resulta ser el mu
desenvolvimiento
r?Pº 1tanos
1
intencionados no ;ce e_rado. 7 Por lo demás ~to~on_venc1onal del

expansión dem

, esplrega~ una estrategia cla:a

, ,~formes bien

acorta sensible;;~~c:,, h~e ~unto al rol depredador d~ t~~:r!~~ c~ntra_, la

formular algún designio via~;~o;~;a ~a7!ºrt dent'.° del cual se ::ir~c~oún;
.

r os ecos istemas en peligro.

Como"Imdicó
retornan
· •José Man uel Naredo, las teoría d 1
renacientes' a _v1eJa pretensión fisiocrática de s e desarrollo sostenib le
sm menoscabo d I
acrecentar las , .
sustentable a gran esca!
. e os 'bienes de fondo' ,, El d riquezas

bien~~ de fondo de indo!:

;,~~:t."ª

ta~to las riquezas ren~vables ,:':;olio

opml ion ~an genl!ralizada de que prtn1·melast1ca; de ahí que resulta una falacialolas
exp otac1ón d I
eramente se d b ·

industrializaci:n º:a::':''º' naturales y los proce:o:r~: r::,:r a~n más la

de la protección;, medi:egob~cuparsse
de la conservación de loern1z.ac1ón
am tente.
s recursos ye

1.ns e J::arroll~sostenible se destacan como

Además todos estos ensa os d

~~f señaló

tempranamente

~

0

si~:~:::~,i~n p::';;~:~e
los f::ncia;:! ':~Óri: : ~:~:~:~ones
cu:ntol más se acercan al ni!e~sd;s¡.crfi~s bas_ta_nte confusas tanto 'm/,
so :; o que se debe proteoer y lo q praxlS cotrdrana, donde el consenso
rap1 amente.

9

Se trata.

:n

el fo ue aun se puede depredar se diluve

¡;;sup~~en ingenuament¡ que todos ~!ºd·1de enfoques armonicistas q~e
una pro ei:nas

?e desarrollo, aun los más

I

emas mundiales y, por lo tanto

l:::~•t:~~d:.:::~:~:•:~:~::

expa!~::;~;~:n~~:d:u~:~:•,¡e~ue,J ve

i~:

:eona d_~I desarrollo sostenible ~eesha e extrañar ~ue en todo el mundo la
once~c1on favorita de los
~a convertido entre tanto e 1
orgamzac·
empresarios privad
n a
tones que inspi ran la evolución de Ias fimanzas
os ?'
de las grandes
internacionales.
441

�No es superfluo el recordar que estas doctrinas armonic1stas, que
descansan en visiones dialécticas de la historia universal, incluyen prosaicos
planteamientos redistributivos bajo el rótulo de ecodesarrollo: uno de los
objetivos consistiría en repartir '"equitativamente" los frutos de la
civilización industrial alcanzados en las naciones11metropolitanas del orte
en favor de los países pobres del Tercer Mundo. Se trata de un propósito
totalmente ilusorio porque están involucradas dos clases de población de
magnitud física, ritmo reproductor y pautas de comportamiento enteramente
diferentes y hasta incongruentes. También es pertinente recordar que los
enfoques del desarrollo sustentable no se apartan de una lógica muy
convencional, signada por el antropocentrismo, las reflexiones de corto
aliento histórico y la carencia de genuinas alternativas en lo referente a las
metas normativas. En ellos los factores finitos, escasos e inelásticos como
los recursos naturales, los eco sistemas y, en suma, el planeta Tierra están
subordinados a procesos de dilatación con tendencia a lo ilimitado e infinito,
cual son el crecimiento demográfico, el desenvolvimiento económico y el
incremento del nivel de vida. De acuerdo al common sense ya una óptica
histórico-crítica, la cosa debería suceder al revés.
Por otra parte hay que observar con escepticismo las nuevas teorías que
establecen un "estrecho" nexo entre la diversidad cultural de origen
premoderno y la autonomía local, por un lado, y un desarrollo sustentable
convencional. por otro. La esperanza de detectar una "racionalidad
12
ambiental" y ''estrategias alternativas para el desarrollo sustentable" en
modelos premodernos de producción agrícola estriba en una simple ilusión:
la confusión deliberada al identificar (a) formas tradicionales de agricultura
de subsistencia (generalmente estáticas) con (b) el discurso contemporáneo
del desarrollo sustentable y el crecimiento incesante (con sus implicaciones
altamente dinámicas). Para Enrique Lejf \a cultura indígena tradicional debe
ser vista ahora como un "recurso para el desarrollo sustentable·· y como ·'un
13
paradigma alternativo de sustentabilidad"'.
Las tesis de Enrique Leff se
inscriben en la tendencia postmodernista, tan cómoda ya la moda, de mezclar
fragmentos filosóficos de Martil: Heidegger con un renacimiento de las
identidades locales premodernas que no han sido influidas por la civilización
occidental: una operación donde los detalles permanecen en una loable
obscuridad.
Similar es el postulado de Víctor M Toledo, para quien la defensa de las
culturas indígenas es equivalente ala defensa de la naturaleza. Toledo ha
realizado una notable investigación sobre los nexos entre aspectos étnicos y
cuestiones ecológicas, pero su obra exhibe una visión romántica e idealizada
de las técnicas agrícolas indígenas, que en el presente tienden a equipararse a
442

las usanzas comerciales de toda a .
l_as precauciones conservacioni gncultura contemporánea, dejando de
epoca
precolombina . 14 La propuesta
stas que
pract'icaron enlado
1
de sus antepasados
.
la
,.:ulti;~pe~tos . presuntamente posi~:~tgncultura soste~ible basada en
nc1onaltdad agropecuaria"' 1 t"
_Y progresistas de la
reprod uce designios are .
a rnoamerrcana (Eduardo G
desarrollo siempre c P_ crdos, y, ante todo, la ilusión d
~dynw),
reciente con una cierta prot . , d
e combrnar un
5 L
eccron el medio ambiente is
. os aspectos poco promisorios de la mod ermzac,on
. .,

.

La modernización imitativa en las
.
un progreso muy reducido
, . soc iedades periféricas ha si .
la destrucción de sistemas dy problemat1co y ha conllevado al mismgnt'.ficado
ve t . d
e economía de s b .
.
o iempo
n ªJª , e estar bien adaptadas a me .
u ~rs_tencia que tenían la enorm~
etnom,as l:adicionales gozan ahora
ecologr~~mente precarios. 16 Estas
a estancamiento. al atraso tecnoló ice a reputa~r~n de haber sido proclives
al conservadurismo poi 't"
g o, ª la tradrc1onalidad
·

~'ºi5

11
:~n~~~d~:~::epc ión d~ '\~ v:~n:•,:~~:r~~:td: :~~ba, s\::';:~~'.;~~~~
sistemas natu,;;;;;~~•~:d,~o~ respecto al futu,o de :~s•:~~~::· en su

:i

tenrdo la inapreciable v·

ron ciertamente arcaica y si m le
y eco
conjuntament:
0
c~ent,fica, y de comprender que ella es pdor la ?Ita especialización técnicon esgo , con porven,r
· inseguro.
•
Ulrich ,B espues .de tod o, una sociedad de
asevhero que precisamente las sociedades t
quren acuñó este concepto
mue
o
más
e
ecnrcamente
· adelantadas están'
. t
xpuestas a imprevistos eco!' .
mas
rs
emas
"atrasad
,.
ogrcos
y
org
. .
S17 E
os , constituyendo ··un
d
anrzatrvos
que los
n este contexto sería mu , . amo erna Edad Media del eli ,,
contemporáneas de tecnob
y. utrl una crítica de todas I pe gro .
cam
.
urocracra que pe
as 1ormas
P?s. ,ª 's 1ados del quehacer huma~
s: a sus innegables éxitos en
~:~ v;i51~n de conju~to la temática :~o~~g~~~an ~n la capacidad de brindar

nuest,ca ccalidad, sepaca;~,"~ ~e .:;;~ende,

r;,~~n;~; ~:

:e~,

?e

atención :~:;c~l~e

':~:•:r:~f:st~~~o acelecadi ;:~f;•::;a~~a~º~/,~:¡~:

de estilos norteamericanos el e . la_efica~ra administrati\.a. la imitaci,
elabo~ación de sofisticad~s m!u~~~e:1~nto mfor°:ático de instituciones ~:
organigramas Y otros factores de una ra . e ~'.~cedrmientos, el rediseño. de
que es lo predominante en ias instit cr_ona ' ad estrictamente instrumental
consagradas presuntamente a la defi uc,ones estatales de América Latina
substancialmente la calidad d 1
~n_sa del medio ambiente no m .
una visión amp lia de la e as p~I ,~1cas públicas, no contri bu en eJoran
pe~ceptible de la cal idad ;r~blematrca y no redundan en Ina a g~nar
latrnoamericanas
e a vida y del desarrollo en las socre
_mdeJora
L
· is
ades
a falta de una perspecti\.
.
.
relevancia socio-política condª u111versal1sta, que actualmente ya no pos
,
uce a que las naciones del Tercer Mu,~;:
443

•

d

1

'
1

�atribuyan una importancia muy reducida a sus problemas ecológicos, los que
tienen, sin embargo como en el caso de la devastación de los bosques
tropicales, una extensión cuantitativa y un nivel de gravedad superiores a
aquellos de los países industrializados del Norte. "Los estados socialistas de
\as periferias no representaron una excepción a este punto• también ellos se
destacaron por haber dilapidado recursos y asolado paisajes en un lapso de
tiempo extremadamente breve. En pocas décadas lograron desbaratar vastos
ecosistemas que tardaron eras geológicas en ser formados, ya ello contribuyó
durante el siglo XX un marxismo acrítico consagrado a celebrar el
crecimiento económico y \os adelantos de la tecnología tal como lo han
hecho hasta hoy las ideologías del Ocoidente capitalista. La carencia de
instancias independientes de opinión y decisión frente al Estado
todopoderoso coadyuva a dejarse fascinar por grandes proyectos con
inclusión de la tecnología más avanzada, lo que ocurre paralelamente a
dilatados procesos de urbanización y estatización.
La crítica de la modernidad puede contribuir igualmente a entender que
asuntos relativos ala ecología, en contraposición a la economía, poseen una
inclinación a lo disfuncional , entrópico e irregulable, a lo difici\mente
cuantificable ya lo paradójico, y que no pueden ser ni explicados
teóricamente ni trastadas razonablemente en la praxis según los conceptos
convencionales asociados a los juegos del poder, al principio de rendimiento
y eficacia y todos los modelos conocidos de ordenamiento democrático. El
llamado marxismo occidental o critico ha generado algunos aportes
interesantes a este respecto, pero sus grandes paradigmas de orientación
permanecen obligados hacia visiones convencionales del progreso perenne,
de la bondad liminar del despliegue tecnológico y del imprescindible
aumento creciente del nivel de vida de todos los estratos sociales y de todos

bosquest tropicales
antaño
' I ' para que una fuerza étic
l' ·
de dcampe~\:sª:i~r~:~~~~;e l~g~~~~s'. aydude ~:r~t~;eª; 1~~:e\:::~::~~ que
1
ma era y en g
,c,a e 1as empres
ones
largo piazo rete;a1, de las bendiciones del prog as transnaciona\es de la

por ejempl~, unau~u::;: :: i!;~::c~;t!:i'oda la hu::~i:~t,er;:;~~;rJ::c1o'.
Este argumento
.
intereses de extens~: manifiesta, a corto plazo como
marginal iza . ,
sectores populares
,
.
opuesto a los
c1on, pero es
d b
en peligro d
humanidad a mu I
un e er moral pensar en 1 .
e extrema
una cantera si/ d argotazo, considerando además ~s t~tereses de toda la
probable, por otra e:~ os propios al servicio excius::o a naturale,.a no es
sociedades del Te~er que el carácter finito del planeta ntel Ho".'bre. Es
~ltamente industrializado~n~o obtengan el actual nivel de viJ.e~mt:• que_las
mdole oligárquica 21
• arece que muchos standards d
e os pa1ses
ilusión, por más que y que su popularización a escala m etnsumo son de
alimentado or
est~ se apoye en un sentido roD un t~l es una mera
técnica. La !ond::i;cc;on_ co~temporánea de q:. to~:d~- de Justicia soc ial,
estilos de vida t' n º1 ig~rqu1ca de ciertas pautas de
tene una solución
1
1ene a virtud ·
.
consumo y de
retrasar) un agotam
mest1mable de evitar (o
I
a gunos
al mismo tiem
tento total de muchos recursos n , , por o menos, de
chabacanería ~;, preservar fragmentos de buen :~~;~les { energéticos y,
critico y hasta escé ,'"" umversa\. Aquí también hac an e una marea de
tecnológicas de la io:~;nt~~edno
un ~~pírituy
a . sucumba a las seduccio~e~a~aemocrattcas

~

:1:

\os pueblos.
En cambio el cuestionamiento del racionalismo occidental (y de todos
los fenómenos asociados a él, como la democracia) nos ayuda a comprender
lo razonable de muchas concepciones y cosmologías promodemas,
vinculadas a las tradiciones religiosas, ya \as prácticas arcaicas, que servirían
para mitigar la furia destructiva que acompaña indefectiblemente a la razón
instrumentalista. Hay que \\amar la atención sobre las cualidades benéficas a
largo plazo de algunos tabúes de origen bíblico, precisamente en el terreno
de \os recursos naturales y energéticos, estas prohibiciones, cuya
transgresión era sancionada con toda la dureza de una fe antigua, promovían
el cuidado "ecológico" de reservas territoriales, evitaban la sobre-utilización
de animales y predios agrícolas, limitaban \a necesaria violencia contra la
naturaleza en general y preservaban áreas importantes de toda incursión
técnica o militar bajo el manto de la santidad de ciertos espacios simbólicos
Hoy en día requerimos urgentemente de un tabú semejante con respecto a \os
444

f

1
1

Notas Bibliográficas

20

'd

1

C/ algunas obras representativas d

Nachhaltige Entwicklu
.
e esta tendencia: Karl-W
sustentable. Un reto ng. Eme_ He,ausfo,demng. an d;e e:"er B_rand (comp.).
Empresar;,1 para et~ª la soc10logia), Opladen, Leske + tº;tog,e (Desarrollo
Bogotá, Q,eja Ne ra I esarrollo Sostenible (comp.), Eco- u nch 1997; Consejo
de la gestio'n
bg_ 992, Jorge Barreiro et al Dem
. eflc1encia, Santafé de
am 1ental M
.
.
·,
acracia y e ¡ ,
,
Stephan Schmidhein , ontev,deo: Vmtén I CLAES 1996· co og,o. Lo pcl,üco
en Amé,;c L •
y, Los n.evas regios del ·., .
' Remaodo de Soto /
a atina, Santafé de Bogotá: FlJND~S
J-i~c1a un desarrollo sostenible

' ce

.

7~ve¡a Negra 1992

J· trabajos representativo d
asustar por el recale11ta, . s e esta corriente: Thomas Gale
62, septiembre de 1998 memo'""""• en: PERFILES LIBE~oore, No _se deje
vor der Glob ¡ · .
' p. 30 sq.; Oskar Lafontaine / Ch .
,ES (Mex1co), Nº
a mernng w: hl
nsta MUile K ·
0 .&lt;land und hheUfü, al/
g obalizac;ón. Bienestar · y trabajo
.
r, eme Angst
para todos)' Bonn.. eD1etz
_(Sm 1998·
miedo Coante. . ,la
1
445
,
m1s1on

�Amazónica de Desarrollo y Medio Ambiente Banco Interamericano de Desarrollo
PNUD, Ama=onia sin mitos, Satitafé de Bogotá: Oveja Negra 1994; Rosana Siqueira
Bertucci et al., MERCOSUR y medio ambiente, Buenos Aires: Ciudad Argentina

La economw
' en evolución. Historia
pensamiento económico' M adn·d·. Siglo
. y XXI,
perspectivas
, bas1ca.1·
, - del
1987. de las categorias
9

Harborth . Die Diskuss1on
. ... , op. cit. (nota 4), p. 51

1996.
Entrevista con Jacques-Yves Cousteau, en: EL CORREO DE LA UNESCO
(París). vol. XLN, noviembre de 1991. pp. 8-13.

3

No han perdido vigencia los excelentes ensayos de Hans-Jürgen Harborth. Die
Diskussion wn dauerhafte Entw1cklung (sustatnahle de,·elopmen/) · Basis jur erne
umweltorientierte Weltentw1ck/11ngspol11ik". (La discusión sobre el desarrollo
sustentable: base para una política mundial de desarrollo orientada hacia el medio
ambiente?), en: Wolfgang Hein (comp.), Umweltone1111erte En/\11ckl11ngspol111k
(Política de desarrollo orientada al medio ambiente), Hamburgo: Deutsches
Übersee- lnstitut 1991 , pp. 39-51; Harborth, Duuerhajie Entwicklung swtt globuler
Selbst:erstorung. E111j11hnmg 111 das Kon:ept des "Sustamahle Developmell/ ·
(Desarrollo duradero en lugar de autodestrucción global. Una introducción al

4

concepto del desarrollo sostenible). Berlin: Sigma 1991.
World Comission on Environment and Development (comp.). Our Common
Future. Oxford/New York: Oxford U. P. 1987: Comisión Económica de las
Naciones Unidas para América Latina) el Caribe. Transjormac1ón productn·a con
equidad, en: NUEVA SOCIEDAD (Caracas). N 108, julio agosto de 1990, pp 3845: Internacional Socialista. 1V11eva mmón para el mov11111elllo socialisw Seguridad
para el medw amhiente, supervivencia a largo p!u:o. en: NUEVA SOCIEDAD. N
104, noviembre diciembre de 1989. pp. 62- 73) W 105. enero febrero de 1990. pp.

10

Sobre
esta problemátic
. cf. las obras ue n
Gerd
Kohlhe
tan compleJa
. vioenc1·a·
,«.
pp (eomp.), aLate111amerika
Um I
dq
o han perdido
011nung
(A menea
, · Latma
·
we
t
un
C
¡¡
h
El med·
.
ese se afi =wischenº K . ·
Und H
esperanza), Tübin .
· .
10 ambiente y la soc· d
. nse
Knshna B Gh. . gen .. Geograph1sches lnstitut der U . te .ª~ entre la cnsis y la
• 1mire Lmkag b
mvers1t11t rb·
Ginebra: UNR ISD ' j 99..,.,_ es etween Population, Environment andu Development,
mgen 1991 ;
11
Sobre esta temática cf. John O'Neil
Be111g and the Natural World
1, Ecology, Policy and Politi
Development· E
.
, Londres: Routledge 1993· D p·
cs. Human We/1. conom1cs and Environment in the Th . d' W. ierce et al., Sustainable
12 E .
ir
orld, Londres, 1993.

~~r

nnque Leff, Espacio, lugar tiem
't7i~;:;~;~iir:/~:~~~r~ed~a
ona! id~~- ;~~~:~t~~:i:~ió~~~c~a! d;~~~EatDuAraDleza y
'N°
2 ,p. 28 sq.

5

64-79.

,\'11estro futuro común. Madrid: Alianza 1988. p. 69.- Con el mismo contenido:
6
Declaración de princ1p10s sobre población y desarrollo sostenible. La Paz:
I
Ministerio de Desarrollo Humano PROSEPO UNFP A 1994.
José Manuel aredo. La economía y s11 me,Jio amh1e111e. en: EKONO'v11AZ
REVISTA DE ECONOMIA (Bilbao). N 17. abnljunio de 1990. p. 15: "( .. }por
simples consideraciones físicas ) de espacio, la hipótesis de un crec1m1ento
indefinido es insostenible a la luz de la lógica matemática aplicada a los
conocimientos geográficos ) cosmológicos actuales [ ... ]: el crecimiento de la
población y sus consumos [.. ]. referido al conjunto de la especie humana. no podrá
ser nunca un proceso sostenido alargo plazo'·. Cf. los ensayos críticos de Eduardo
Gudynas. Ecología. mercado y desarrollo. Montevideo: Yintén l 996: Gudynas.
Paradigmas del desarrollo lat111oamenca110 y sus l'isiones de la naturale:a. en:
MULTIVERSIDAD (Montevideo). Nº 5. vol. 1995. pp. 31-61: l::.duardo Gud:nas.

Ecología. desarrollo y neoliberalismo, La Paz: CEBEM 1995.
aredo. op cit. (nota 7), p. 16.- Cf. también Amartya Sen. Resources. 1·u/11es, and
Development, Oxford: Blackwel 1 l 984: Herrnan E. Daly. Towards Some
Uperatwnal Princ1p1es of Sustainable Del'elopment. en. ECOLOGICAL
ECO OM !CS. vol 2. º l. abril de 1990: ) la gran obra de José Manuel "laredo.

8

446

13 !bid , p. 30-33; cf. tambié
E .
ambiental, den
.
. . n nnque Leff, Eco/o ,
.
UNAM 1994· i~~;~c1: bpart1c1paúva y desarrollo susr!:te caMp'.t~l. Ra~wna/idad
d
'
' .,a er ambiental·
. ex1co· Siglo XXI
po er, México: Siglo XXI / UNAM / P.NsUustentabilidad,
MA, 1998. racionalidad' .comPI eJIda d,

14 cr
:J· v·
ictor M. Toledo Ut ,
campes1110s e indígena~ d opta Y, n_aturale:a. El nuevo movimiento ec ¡ ·
noviembre/diciembre de 19;/merica l~tina. en: NUEVA SOCIED~oDg1co /e los
y la
·,
, pp. 72-85 Toledo L
,
\ 2?
pp. l~~~;ion
ecológica,
en:
ECOLOG
IA
POLITIC~c
(;mpesinos.
la
sociedad
rur:I
.
arcelona), Nº 1, vol. 1992,

15

.
N Eduardo Gud ynas, M ultifuncionalidad
d
UEV A SOCIEDAD, Nº 174, julio/ago:io ~:ª;~~[ºagro pecuario sustentable, en:
16

•

pp. 95- 106.

Hans-Jürgen
Harbo rt h' Oekologiedeballe
ecoló
·
d E .
En/\vt:t y h teoría del desarrollo), en· u~d0 nE/\v1cklun~stheone (Debate
. ungst eone Entwicklu
.
.·
mst S1monis (C
praxis de l desarrollo Un b I ngs~~ax1so Eme krit1sche 81/an-ier
(T o~p.).
.
a anee cnt1co), Berlin: Dun k &amp;
- ung
eona )
11 UI .
c er Humblot 1986, p. 119
·
·
. nch Beck' R'1s1kogesellschaft
Au'
.
sociedad de riesgo. En cam ino a u~a ot; dem W~ge m eine andere Moderne La
~o8d, 1~; _ülrich Beck, Die E I findung d:smPodl~t~tdhad), Frankfurt: Suhrkamp 19~6
emis1erung
(La •mvenc1ón
.
o 11sc eno Zu emer
·
Th eone
. reJ·lexiver·
.
de lo
¡·.
ex1va)
F
kfi
po
1t1co
Una
·
'
ran
urt:
Suhrkamp
199..,
2
.
teona
de
moderniza
.,
refl
.), p. 4 sqq
CI011

447

•

d
f
1
11,

�, Política y administración en la
1s C \ M. Vilas, El síndrom~ de Panrnleon. en: REVISTA DE CIENCIAS
ar os
, la gestion de gobierno,
\ 92 sq.: "Lo que
reforma del Estado.)
, Vil N° :?., mayo/agosto de 200 l, P·
SOCIALES (Maraca1bo), "º~· n Harvard no presta".
la historia y la estructura no a ,
.
. r m? Environmental Pohcy
M ·¡ Gates Eco-lmpena is .
. d W ve of
19 Para el caso mexica~o c~. : n -~: en: Lynne Phillips (c?mp.), Iñe ;ir \'be:a\ism,
Everyday Pract1ce m ex1 ,
1 Perspect1ves on
eo i
versus . .
. Latín America. Cultur~
156 168 sq.; sobre el caso
Modern1zat1on m
specialmente p.
,
.
· e
. .
. S holar\y Resources 1998 ' e.
) Dilemas sócioamb1enta1s
W1\mmgton. c .
/ Paulo Vieira (Comps. ,
brasileño cf Dame\ Ho~an\ Campinas· Ed. -Univ ., 1992.
desenvolvimento sustentave ,
.
REVISTA DE
.
. TRAYECTOR!AS
20
.
Lo
De Marx al ecosocial1smo, en.
a o/aoosto de 2001' pp. ?6-96:
s~\ALES (Monterrey), vol. ;~r;i:~; ~n: ºECOLOGÍA. POLITICA

Cl~~c~~~S

Lowy, La críllca marxista ~; __ 1:am:bra teóricamente más ami:~1~::h:;. ~:,:
(Barcelona), N° \, 1\.990,F~¡scher Oberlebensbedingungen der d 1~ humanidad.
· nte es \a de nng
•
a \a superv1venc1a e
~~;:k11k des Fortschritts (Las condic_iohn·e~rp:r 1980. quien trató de demostrar que
,
. d \ progeso) Mumc .
Sobre la d1aléct1ca e,
1' gista avant la /ettre.
Karl Marx fue un aute,1t1co eco o
.. , op. cit (nota 4). p. 45: Harborth,
Die Diskussion.
h
b
21 Hans-Jürgen Har ort ,
,r.ce op. cit. (nota 4), p. 39.
Dauerha'1' ... ,

Relaciones entre el espacio social y el espacio físico en la ciudad:
Utilización de un Sistema de Información Geográfico para entender la
ecología urbana 1•
Dr. Adolfo Benito Narváez Tijerina.
Instituto de Investigaciones de Arquitectura
Facultad de Arquitectura
Universidad Autónoma de Nuevo León
Es interesante constatar en el día a día de nuestra vida en la ciudad las
diversas maneras en las que se presenta la relación del espacio físico con el
espacio social. Como si se tratara de una relación causal, parece que el
espacio social, por su naturaleza dinámica y cambiante, manifestara estas
propiedades suyas en el espacio fisico, somatizando cada nuevo estado de su
cuerpo en los componentes que lo materializan. Esta idea, que hemos
expuesto antes (Narváez, 1999, 2000, 2001 ), no es nueva en absoluto.
Bourdieu ( 1999) como heredero de la tradición de Lefevr.! se refiere a la
materialización de las estructuras que componen al espacio social como
parte de la función simbólica de éste que consigue traducirse mediante las
estructuras físicas de la ciudad .
La correspondencia lingüística de sitio en ambos mundos el espacio
social y el físico- de significados tan diferentes cuando se aplica en cada
uno de estos ámbitos, llama a pensa1· que esta pretendida continuidad causal
entre los niveles de la realidad urbana no es más que una metáfora. Como si
se tratara de un engaño del lenguaje, luego confundimos el sitio de
localización de las calles y de las casas con ese otro sitio en el que operan
las redes sociales y sus actores. Este engaño inducido por la comodidad de
la lengua y su capacidad de estructurar nuevos significados a partir de los
viejos, pone luego un velo sobre nuestra comprensión y nos hace superponer
ambas forrnas de existencia -de los objetos y de las relaciones de las
personas- en un solo campo de accionar de ambas cosas y, por dificil que
parezca, nos hace olvidar esta distinción esencial entre el sitio social y el
sitio físico, para confundirlos en un solo campo de existencia de
conocimiento.
Este engaño induce luego a pensar que entre ambos espacios -que si lo
pensamos también son dos espacios designados por la metáfora de lugar de
trabajo-- existe una continuidad fundamental. He expuesto en otro trabajo
(Narváez 2000) cómo esta continuidad no solamente es posible sino que
muestra su existencia a través de efectos en «ambos lados» de la realidad.
Tal vez el proceso de creación de este lugar de operación de las cosas
sociales a partir del lugar en el que vivimos y trabajamos cotidianamente - y
que es incuestionable para la experiencia- tuvo la virtud de crear mediante

448

449

�ara el ensamiento, no sólo nuestros
l habla un mundo nuevo para que mor
p la que descansa este nuevo
e . 1 s de la colectividad que es en
suenos, smo o
campo de la realidad.
.
.
el
. .d d entre el espacio físico y
·
ta continui a
d'
s
Con ello quiero decir que es
ional común que po namo
.
·
tr b en un apoyo operac
I
acidad de
espac10 social es i a
.
( l 999) situado en a cap
.
caracterizar, como Bour~1eu
, ser humano. Así, el_ «espacio
comunicación mediante simbolos d~I de conocimiento y el eJercicio ~e
toposociah), sería ante todo ~n ac;r:Jdizaje. Un aspecto de la naturaleza 1:
construirlo como un proceso e
ramos como «espacio toposocia
este espacio que en este trabaJO renom~niversos y que difiere rad~ca~mente
para juntar en una sola esfera~est~s/~ses el de su naturaleza sistem_zca. E~
la tesis de causalidad le evns a , d la existencia vive ademas en e
con
.
ta estructura e
)
hay una
efecto imaginando que es
G fmeyer y Joseph ( l 979 , que . . l
'
ver como ra
· n multlp es
~::;~, :p:::a~s :n \~s cambios /~~se;~ª~tvi;~:\i~~e;eck la ciudad
direcciones: los significados represen :e uienes les produjeron y, como si
iezan a cristalizar los de la mente
q1991) crean nuevas condic10nes
emp
~ rador (Jaynes,
·d d
fuera un proceso para o
. ficados para la comum a .
. l que extruyen nuevos s1gm 1
matena es
.
os ue
. d odría parecerse mas a un b. q
Desde esta perspectiva la ci~da ~aducción mecánica de los mismos
tropical bajo la lluvia que a una fr? re~os que han albergado desde hace
modelos. Las casas de cuartos a i~e~es ~e han reproducido frente a ot;os
siglos a la vida de nuestras comun~ a un~ pobre adaptación al medio, os
modelos que han muerto pr:~:~cueentran buen suelo y sol, pero mu::~r:~
árboles frente a la casa viven de asfalto despersonalizadas de los ue la
el abandono de las playas .d l de la limpieza de la casa, con q .d
· d \ agua res1 ua
. L
dos de vi a
comerciales, leJOS e
barrio con carencias. os mo
t' do
mu· er riega las plantas en un
lue o éste le devuelve un sen 1 .
J
una traducción en el lugar y
gd
e el espacio social esta
encuentran
.
b' d ¡ hecho e qu
.
erado a la existencia. &lt;&lt;De I o a . l s y las estructuras mentales, que
mesp
tu s espacia e
· es
.
.pto a la vez en las estrUc . ra
. , n de las primeras, el espacio
mscrein parte el resultado de la incorpo_rac10el poder y sin duda en la forma
son
fi a y cJerce
'
.
·d • los
uno de los lugares donde se~ irm b. lica como violencia madve_rt1 a. 1
,
t'l la de la violencia s1m o
. ·ones mudas mterpe an
mas su 1 ,
.
as conmmac1
. eta
espacios arquitectómcos .-cuy d ste con tanta certeza como la et1qud l
obtienen e e ,
ue nace e
directamente al cuerpo Y
la reverencia, el respeto q
dad
de las sociedades cortesanas, . a distancia respetuosa-_ son en ver
1 . . nto o mejor, del estar leJOS,
d
misma mv1sib1hdad ... de la
~o;~;;pon~ntes más importa~test a ct~~:~m:n~~ reales del poder simbólico))
simbólica del poder y de los e ec os
(Bourdieu; 1999: l 22)
450

Así los símbolos hallan su ecosistema en la ciudad como las aves en el
bosque húmedo «Las grandes oposiciones sociales objetivadas en el espacio
físico {por ejemplo capital/provincia) tienden a reproducirse en los espíritus
y en el lenguaje en la forma de oposiciones constitutivas de un principio de
visión y división, vale decir, en tanto categorías de percepción y evaluación
o de estructuras mentales ... En términos generales, las sordas conminaciones
y las llamadas al orden silenciosos de las estructuras del espacio físico
apropiado son una de las mediaciones a través de las cuales las estructuras
sociales se convierten progresivamente en estructuras mentales y sistemas
de preferencias.» (Bourdieu; 1999: 121)
Según Lamy (2001) las correspondencias entre el espacio social y el
espacio físico se encuentran precisamente en un objeto intermediario: las
redes sociales. Esta autora canadiense, en contra de los estudios clásicos que
se han centrado en el análisis de contextos urbanos restringidos y de
comunidades atípicamente cerradas, imagina que las redes sociales pueden
extenderse -como la existencia- allende incluso geografías continentales,
pero lejos de imaginarlas como estructuras aespaciales, las concibe como la
evidencia de una profunda ligazón en las cosas que conforman la existencia
de las comunidades. Estas vías de comunicación de lo simbólico, como la
red que Ariadna le tendió a Teseo en el laberinto, operarían entonces en el
espacio toposocial haciendo posible la reproducción simbólica que
caracteriza su ecología. Los límites de la red son los de la existencia social,
es decir espacial: más allá de la existencia no tienen sentido.

•

'

l

J
1

Por su naturaleza espacial, entonces es posible imaginar que las redes
de Lamy pueden compartir propiedades con los objetos físicos, como
localización, extensión, relación de posición y con los objetos sociales como
jerarquía, ubicación, etc.; «es indudable que la incorporación insensible de
las estructuras del orden social se cumple, en buena medida, a través de la
experiencia prolongada e indefinidamente repetida de las distancias
espaciales en que se afirman determinadas distancias sociales, y también,
más concretamente, a través de los desplazamientos y movimientos del
cuerpo que estas estructuras sociales convertidas en estructuras espaciales, y
con ello naturalizadas, organizan y califican socialmente como ascensión o
declinación ... entrada (inclusión, cooptación, adopción) o salida (exclusión,
expulsión, excomunión), acercamiento o alejamiento con respecto a un lugar
central y valorizado ... )&gt; (Bourdieu; 1999: 121 ), ete,. Agregaría a esta lista de
categorías de Bourdieu las relaciones puestas de relieve por la yuxtaposición
de aspectos que lejos de solaparse se complementan interactuando en el
hábitat.
Si bien es posible pensar que la adecuación sistémica de estos dos lados
de la realidad que estudiamos juega un papel fundamental en la

451

�configuración del espacio en el que vivimos - la evidencia es abundante en
la lite1atura y en nuestras propias observaciones- falta contestar algunas
interrogantes, como por ejemplo la que se deriva de la divisibilidad de cada
clase de espacio en componentes: Martín y March (1975) señalan que para
el análisis del espacio físico de la ciudad es posible trazar una primera
división fundamental en dos categorías, espacios adaptados y canales. El
espacio social a su vez es divisible en componentes de una existencia
objetiva evidente también. Si esto es así, ¿cómo es la adecuación de estos
componentes de cada clase de espacio en la ecología de la ciudad?
Otra interrogante que surge alrededor de estos problemas tiene que ver
con la posibilidad de medir la mutua adecuación de cada componente de la
ecología toposocial para calificar la relación sistémica de los contextos
urbanos. Esto abre una perspectiva interesante, ya que a partir de estudios
comparados seria posible ver la diversidad y las semeJanzas sistémicas que
podrían existir entre los enclaves de una ciudad y entre ciudades. Otra
interrogante que se desprende de estos problemas tiene que ver con la
utilidad de este conocimiento para la práctica del diseño arquitectónico y
para su enseñanza.
A lo largo de este trabajo trataremos de mostrar la manera en la que
interactúan los diferentes aspectos de la ecología de la ciudad, desarrollando
un método para su análisis y aplicando esto en una experiencia concreta de
diseño desarrollada en la Universidad durante el otoño del 200 l.

El método de análisis.
Durante los años 2000 y 200 l ensayamos en diversos enclaves del
centro metropolitano de Monterrey una forma de ver y caracterizar a lo que
denominamos «ecología toposociah) del contexto urbano. El estudio de esta
parte de la ciudad de Monterrey se ha convertido en el centro de nuestras
indagaciones sobre la transformación de los entornos habitacionales en los
últimos años. En otro trabajo (Narváez 200 l) pudimos dejar en claro cómo
en un tejido urbano más o menos homogéneo era posible dar cuenta de la
manera en que los cambios en la vida de los habitantes dejaban su impronta
en la estructura física de los espacios edificados.

Fig. 1 La zona de esI uJ-10, el area
, central de la ciudad de Monterrey.
Un avance más sobre esta líne d -,
derroteros._ En efecto, al analizar la tra~sfi~nda~ac10n nos llevó por otros
Condominios Constitución -un
ac1on del conJunto habitacional
sesentas hecho a la vieja usanza ~:oÍae~~dde habitación masiva de los años
la fuerza estructuradora del espac· fí - em1dad heroica- se hizo evidente
te
, JO 1s1co que t d ,
cnocrat1ca y centralizada de una - a
-,
en na una planificación
gr n porc1on del viejo centro histórico.
. Era necesario, a la vista de I
smgularidad de la historia y del d;s resultados que obteníamos en esa
comprender qué ocurría en ese con·u sarrollo urbano de la ciudad, ahora
los contextos urbanos en los que e!Jd nto de relac10nes que analizábamos en
·d 1 esarrollo d ¡
,
si o p amficado en obedienc e espac10 edificado no había
Condominios.
ia a un proyecto tan estructurado como el de los
_La revisión de los antiguos !ano
3
planificación encargada por el Obp
s de la cmdad muestra cómo la
os·tr·imenas
, del siglo XVIII fi ispo Llanos Y VªId,es a C lousset en las
.,
ma1mente se c
·rt',
P
ocupac10n posterior de los espacios ur
onv1, 10 en un modelo para la
durante el siglo XIX y XX U d
banos que ma conquistando la ciudad
¡os a¡rededores fue la pauta· n amero- que exfien de cartesianamente
.
hacia
para orgamzar una d ·fi -,
cuan o menos hasta los an~os
d
e i 1cac1on baja que cubriría
dcuarenta el s·g¡ XX 1
comunidad regiomontana.
1 o
as necesidades de la
- Esta época se convertiría en
social de México y como se h:a;e aguas de la historia_ demográfica y
Ortega, 1988, Narváez 2001)
, enc1onado con antenoridad (García
habitacional del centr; metr marcana el inicio de la paulatina substitución
urbano-- arquitectónico más ~~;01t~?º· En este contexto de un desarrollo
mercado inmobiliario, de la ec n ~neo,¡ suJet~ a los juegos azarosos del
onom1a y a poht1ca, desde la últ1·ma d,ecad a
453

452

'

'

1

''

�del siglo XIX hasta la actualidad, decidimos ensayar un método parad~
lectura de las relaciones ecológicas que existen entre algunos aspectos
espacio social y del espacio fisico.
La mayoría de los urbanistas de la ciudad y el_ gobierno municipal
consideran que el centro metropolitano está circunscnto entre las aven~das
Félix U Gómez, al oriente, Venustiano Carranza al pomente, Cnstobal
Colón ;l Norte y Constitución al sur, recientemente se ha mco~orado
administrativamente a la zona el sector oriente que se ubica e(~e F;hx U.
Gómez y la antigua Fundidora de Fierro y Acero Monterrey d
arr~
Fundidora), conocido como colonia Obrera. En total esta zona e a cm a
.
fí .
. ada de 700 hectáreas sm considerar a la colonia
tiene una super 1c1e aprox1m
'
obrera.

ºi

L ona de nuestro trabajo puede seccionarse de diversas maneras; una
a z . , usual alude a las características ambientales del espac;o
::~~:~:a;~~~icionadas en parte por el desarrollo histórico ~:a\ad~ctt~~~~
d \ suelo· así es perceptible una ruptura de 1a v1eJa tr
~amberri hacia e\ norte, un cambio de una traza irregular 1te co;et~~ni:
a la zona sureste del centro a un damcro de 100 vara~ caste anas e a
.
. , LI
Valdés- Clousset) y mas recientemente una
mtervenc1on
anos Y
·
··
t \ de \a
sectorización inducida por \a edificación en altura en \a porcion cen ra .
zona, de modo que se presentan tres áreas netamente diferentes, onente,
centro y poniente.
Es notable además cómo esta sectorizac1ón señala la concentración de
. 1
de servicios al centro, mixtos en el onente y
usos, comercia es Y . .
d oniente. El límite de estas
mayoritanamente hab1tac1onales en el 1a o p
d
1
11
habitacionales parece estar fuertemente marca o
a ca e
~~:asgrán que recorre de norte a sur \a ruta de \os «giros negros» instalados
e~tre \a Central de Autobuses y la Alameda Mariano Esc~bedo. ~e -~ara :
estas observaciones que hacíamos en el centro metropo itano ec1 imo
ma as deta\\ados de tres sectores de \a traza, . q_ue fu~ran
e~a~~::~tativ~s de las zonas ambientales en las que parecía d1v1d1rse el_area
r p
· d d Así levantamos la porción noreste del sector onen~e
~~:~;~ed~~~:~~ar:~os más adelante \os resultados del análisis) la porc;~
centro sur del área central y una zona al centro oeste de \a zona poniente e

Pº;.

sector.
Una de las decisiones más delicadas ª,las que nos enfrentamos, Y1ue
, h
en el equipo de invest1gac1on suele provocar acalora as
adun _ºYnes fue la de la delimitación del área de estudio. Por tratars~ de una
1scus10 ,
· · · ¡
\
10n de un
muestra no probabilística fue descartada desde e1 m1c10 a ap icac h , .
criterio de determinación estadística del tamaño de la muestra. Una 1potes1s
454

que se desprendió de las observaciones iniciales sobre el centro
metropolitano señalaba la existencia de patrones de dispersión de las
variables que analizábamos de forma no aleatoria. El encontrar estos
patrones era de hecho el centro de nuestra indagación, así que por la
naturaleza de esa «población» fue descartada desde el inicio esta manera de
determinar la extensión de la muestra y sus límites.
Un criterio que aún hoy ronda nuestras discusiones está centrado en la
delimitación de zonas territoriales que se ha apropiado la población y que
pueden hacerse evidentes mediante la elaboración de mapas mentales por la
misma población. A pesar de que no se puede hablar con propiedad de la
existencia de Barrios tradicionalmente constituidos o fuertemente
delimitados -la naturaleza misma de la traza impide una sectorización de
ese tipo por su manifiesta homogeneidad- las primeras observaciones nos
hicieron notar rangos de utilización del territorio por las poblaciones de
alrededor de diez cuadras a la redonda de la residencia o de lo que podría
caracterizarse como el :&lt;corazón» de un sector (una plaza, un monumento,
una zona de uso homogéneo, etc.) Esta forma de delimitación de la zona de
análisis tiene ventajas por sobre otras más intuitivas, ya que permite tener un
grado de certeza bastante alto de que lo que se puede observar estaría
relacionado con una población que comparte un territorio perceptual (lo que
no es igual a afirmar de que se trata de una comunidad que ha construido
fuertes lazos con el paso del tiempo). No obstante las ventajas que muestra
este criterio de delimitación tiene desventajas operativas que nos hicieron
optar -aunque confieso que será provisoriamente hasta paliar este
problema- por un criterio diferente .
La desventaja a la que me refiero tiene que ver con la dificultad de
asociar los datos obtenidos del levantamiento de los aspectos socio-fisicos
del medio a las bases de datos socio demográficas y económicas de los
censos de población y vivienda del país. En efecto, estas bases de datos que
se actualizan cada cinco años en la nación5 aunque se refieren a datos
domiciliarios, no se presentan de ese modo al público en general. La
confidencialidad de la información en ese nivel es resguardada celosamente.
En compensación la información se presenta en forma agrupada asociándola
espacialmente con áreas geo-estadísticas básicas (AGEB) La delimitación
de dichas porciones del territorio no está relacionada con la subdivisión
territorial a la que aludíamos líneas atrás y que podría ser la base de
delimitación de la zona en nuestro estudio6.
Esta dificultad nos hizo provisionalmente tomar la decisión de
delimitar las zonas de estudio de acuerdo con esta subdivisión de fNEGI.
Una nota que apoyó esta decisión es la de que los límites geográficos que
circunscriben al centro metropolitano, son los límites del mosaico de
455

•

�, ue un estudio extenso de esta _ge~grafia
AGEBS que lo componen, asi q
ocio demográficos y economicos de
, e'
podna
laci·1mente asociarse a los datos s
INEGl.
\izar el levantamiento del área
Tomada esta decisión procedimos a rea de desarrollo urbano de las
de estudio. Es común que las direcciones y de registro público de la
municipalidades, las oficmas de ;eª~~::~tigación sobre geografta, posean
propiedad, universidades o centros la zona que pretendemos estudiar. En
planos urbanísticos actualizados de fi del municipio de Monterrey nos
nuestro caso, la direc_ción de geo~~l~ªsobre la zona, que mcluía el reheve
facihtó una informacion de gran de . , atastral y los límites extenores de
l manzaneado la division c
del terreno, e
.
'
r
las edificaciones existentes en e1 secto .
.,
rma de datos vectonales a los que se
Sobre esta informac1on en ~o
.
t r empezamos a elaborar el
·
f t gráfica aerea tipo ras e
Auto
asocia una imagen º,o
, fico Elegimos para ello el programa
l
sistema de informacion ge0gra - , . stadounidense Autodesk, pues por ,a
Cad versión 2000 de la compama e
consideramos que era lo mas
naturaleza del modelo ;1ectonald b~l~~amos al proceso de análisis de la
adecuado. Tiempo despues, cuan o te ro ama no es tan adecuado. Esta
información nos dimos cuenta que es p d~eramente útil sería aquel en _el
experiencia nos indicó que un sistema ':~r os levantados al modelo espacial
.
. e los datos geograllC
.
que pudieran asoc1ars
. d en forma simultanea.
y bases de datos georreferenc1a as,
.
. , manzana por manzana y
d t se hizo «a pie)}
d
El levantami~nto de 1os, a os aéreas del sector. Para ello un grupo e
por medio del anahs1s de image~es catalogar las características de~ entorno
encuestadores se dio a l_a tarea e ra "Sta etapa de la investigacion cuatro
que indicamos. Determmamo~lpa. L~s primeros relacionados con la clase
categorías de datos para el ana is1s.1levan a cabo en la zona, otros c~n la
que se
. , del centro otra categona de
d e actividades localizadas
·..:
. nes de esta porc1on
,
l .
da
rfología de las ed1l1cacio
.
finalmente una re aciona
mo
.,
l
d s de infraestructura y
, l
t
la
datos se asocio con as re e .
t gorías se asociaron fac1 men e a
con la vegetación. Las dos pnmera; ca e de las redes infraestructurales
parcela del plano catastral, en e t:~álisis que elaboraríamos, pues la
resultaron ser insignificantes para ten el sector, no teníamos forma de
extensión de las mismas era tota
rvicio con el equilibrio de los otros
comparar la carencia de acceso a un se
aspectos del análisis.

.
,
dificaciones en la zona lo c~nst1tuyen
Dado que la mayona de las ed
hacer una clasificacion de su
. muebles «de medianeras}&gt;, dec1 imo~ . . Su relación con el entorno
m
tr caractenst1cas.
.
•,
morfología de acuerdo con es l
e se inserta en la traza, su ahneac1on
.
d.1at o, es decir , la manera en a qu
mme
456

con respecto a los demás inmuebles o a la parcela en la que se edifica; Su
altura expresada en niveles «normales&gt;&gt; y su organización espacial en planta.
Es necesario aclarar que un examen inicial de la zona orientó la elaboración
de estas clases. Otra zona bien podría sugerir otra manera de categorizar,
por ejemplo, por la forma del tejado; en la zona, con edificaciones de
cubierta plana, esta forma de clasificar era impráctica por la regularidad que
exhibían los modelos en este aspecto en particular. Otro elemento de
clasificación que era fácil de llevar a categorías discretas era la proporción
de vanos en elevación. De nuevo, la regularidad de la zona nos hizo desistir
de la utilización de este aspecto.
No obstante, cuidamos que los datos levantados fueran lo
suficientemente consistentes para elaborar posteriormente análisis
comparados de las ecologías de las diversas zonas del estudio. La
clasificación de las actividades localizadas fue más fina que la que
comúnmente utilizan las direcciones de desarrollo urbano de la ciudad y del
estado, toda vez que por el nivel de resolución del estudio un pequeño
cambio de giro en el uso que para un análisis macro resultaría insignificante,
para nosotros podría arrojar datos importantes en cuanto a la ecología
urbana que estudiábamos. De todas formas -como se verá- estos datos se
analizaron en su clasificación más fina y agrupados en grandes categorías,
niveles que fueron de utilidad para alimentar al proceso de diseño que
ensayamos con posterioridad al análisis.
La vegetación del sector fue inicialmente levantada considerando la
especie de los árboles y plantas existentes en la zona, pero la gran dificultad
para determinar la especie de los individuos y grupos de árboles plantados al
fondo de las parcelas y en el corazón de las manzanas, nos hizo agruparles
en una única categoría. El análisis tomando en cuenta esta limitación da
cuenta solamente de la relación ecosistémica de la presencia de vegetación
con las actividades localizadas y la morfología arquitectónica levantada.
Ello impidió el considerar las relaciones ecológicas entre las especies
vegetales de la zona, lo que evidentemente habría aportado datos
interesantes para el proyecto.
La utilización de fotografía satelital infrarroja podría ser un buen
auxiliar para esta clase de análisis, ya que hace más exacto el levantamiento
de las especies vegetales a las que no se tenga acceso directo desde un
levantamiento al nivel de la calle, lo que puede ahorrar tiempo valioso para
el trabajo.
Conviene comentar que un aspecto que se omitió del proceso de
análisis fue el de la topografía. Es interesante la manera en la que los
relieves del terreno afectan la traza y la disposición de les edificios en
457

'

'l'

�,
1999) No obstante en este caso la
determinados enclaves urbanos (Narv~et, considerar este factor como un
regularidad del terreno hizo poco prac ico
modificante de las relaciones del ecosistema urbano.
' para el
.
\' ·t s del enclave y las categonas
Una vez definidos los im1_ e
1 datos Para ello se organizó al
análisis procedimos a levantar fis1camenbte os \as ;es porciones del centro
.
b .
cuadnllas que cu neron
b .
eqmpo de tra ªJº en
.
ara su análisis. Cada equipo de tra ªJº
metropolitano que selecc10~;:º~ ~ tiempo para el levantamiento, todos
procedió según su dispom 1 1 ª de
a del sitio que estudiaban
d tallados de ca a manzan
1
hicieron panos e . ,
del lano base de trabajo) y formaron un
(simplemente 1mpnm1endolas
p l . formación levantada en campo.
·11
l que concentraron a m
.
cuadem1 o en e
.
. .
. , otros nos sorprendieron por su
• d trabaJO lo h1c1eron a pie,
.
Algunos eqmpos e
, . b .
1 .dad -en domingo- filmaron con
creatividad: en un automov1l a
ve oc1 na anotando en la grabación de
una cámara de vídeo cada frente e 1:1~nza , a en casa fue más fácil hacer
audio las entrecalles que se cruzaban, ue~o, y uso vegetación exterior y
· t que concemia a
,
la parte del levantam1en o 1 , F notable el ahorro de tiempo que
algunos aspectos de la morfo ogia. . ue
consiguió esta cuadnlla por este medio.

:t

capturados
en los cuadernillos fueron
.
de
Los datos que se concentraron ndo al archivo original
«capas»
mediante el programa de CAD agrega
d
información que guardaba cada clase de dato levanta o.
.
, \' . lemente con la elaboración del
El levantamiento acabo al 1, s1mp
has maneras potenciales de
. .. , de hecho tiene mue
modelo. Esta m1ormac1on,
.
, . .
lla nos informó sobre
. .fi ·
Un pnmer vistazo a e
.
hacerse s1grn icat1va.
.
tos de los sitios que
.
dos en ciertos aspee
comportamientos espera
. , d ciertos usos alrededor de algunos
estudiábamos, como la c_on_centrac~~no:as ocasiones, un primer vistazo a la
enclaves particulares o viahdadesb .
de clases de morfologías en tomo
información nos hizo «ven&gt; d1stn uc10nes tales formando grupos en tomo a
a ciertas vialidades o ciertas especies vege
algunas áreas urbanas.
.,
, na arte importante del análisis de los
Esta primera explorac10n formo _u p d
a manera general- lo que
· ·,
pnmero e un
datos, ya que nos perm1t10 ver .la ecología del lugar. Un asunto que
podrían ser fenómenos sigmficatlvods en f1 . , n se centró en el problema de
,
h
d discusión y e re exio
.
d
ocupo largas oras e
evidentes a primera vista y e
la caracterización de los aspectos que eran t l vez el resultado de la
.fi l d
ercibir ya que eran a
aquellos d1 1c1 es e P
d'
d geográfico que utilizábamos.
agregación de diversos datos e1mo eIo
.,
.,
inda aciones en tomo al análisis de lo
Una reflex1on que gmo nuestras b t g t ajenos al de la arquitectura y
que observamos, procede de campos as an e
458

el urbanismo. Es común la idea de que el gran desarrollo actual de las
neurociencias procede en parte de la idea de que es más productivo
concentrarse en las interrelaciones entre los sistemas físicos que en los
sistemas físicos en sí. Esta noción, más antigua en la física cuántica, sugiere
que existen nuevas propiedades del sistema que «se generan» por la
interacción de las unidades que lo componen, esta idea sugiere que estas
propiedades no se encuentran físicamente en los componentes del sistema:
de hecho empiezan a vivir cuando dichos componentes entran en
interacción.
Esta idea guió los primeros pasos del proceso de análisis. Centramos en
esta información era prácticamente tratar de «ver el mundo que se halla
detrás del mundo)&gt; esa parte de la realidad que no se ve de inmediato, sino
que solamente se manifiesta en la realidad cotidiana. Pero, ¿cómo hacer que
esta información fuera visible para nosotros?
Las matrices de correlación son instrumentos muy eficaces para
informarnos en qué «sitio» se encuentra la información de esta índole en el
sistema. Las matrices permiten visualizar esta clase de información
rápidamente ya que renunciando parcialmente a la base geográfica permiten
que los datos que ésta contiene se presenten agregados en categorías. Lo que
facilita comprender cual es el grado de asociación (dependiente de la
geografía física) que existe entre dos o más aspectos del sistema. La
matrices, así, potencialmente tendrán las dimensiones que posea la ecología
urbana que se estudia. La n dimensionalidad no resulta un problema en la
representación, ya que se trata de abstracciones que lo que representan son
operaciones matemáticas, que aunque se relacionan con un espacio físico
detenninado - tridimensional- no se refieren por entero a esa única
propiedad del sistema que se estudia.
El instrumento que utilizamos fue bidimensional, ya que pretendimos
inicialmente probar la eficacia de esta herramienta. Correlacionamos las tres
variables de la ecología urbana que consideramos más relevantes para los
fines de proyecto que perseguíamos. La unidad base para la construcción
conceptual de las matrices fue el predio urbano. De alguna manera era fácil
relacionar lo que estábamos estudiando a esta unidad básica. Referimos
todos los aspectos observados a esta unidad y, como se verá más adelante, al
atributo compartido por el espacio social, el espacio natural y el espacio
construido de localización. El paso siguiente en este proceso fue el de
empezar a anotar, independientemente de la localización geográfica del
predio y su jerarquía funcional en el sitio (su cercanía a vías principales, por
ejemplo), la presencia simultánea de los dos datos que se «cruzaban» en el
espacio. Cuando ésta se encontraba se marcaba el modelo geográfico
generando esta nueva información a la que hacía referencia líneas atrás.
459

'1
f
1

•

�Nos interesaba saber en qué medida dos aspectos observados se
influían mutuamente en el hábitat. Para ello necesitábamos tener una imagen
de )a manera en la que proporcionalmente se distribuía cada aspecto que
observábamos con respecto a los demás de su clase. Este análisis es sencillo,
sugiere la elaboración de conteos y su subdivisión proporcional mediante
sencillas operaciones aritméticas. Esto era necesano, toda vez que la medida
de la influencia mutua entre las variables y de la 1mportanc1a del encuentro
de una correlación ecológica altamente significativa inicialmente podría
estar relacionada con ese aspecto cuantitativo.
Elaboramos bases de datos que correlacionaban por separado cada par
de variables observadas. Inicialmente probamos diversos medios para
conocer el comportamiento de las variables en la correlación. Utilizamos
pruebas estandarizadas como la chi cuadrada, el coeficiente de contmgenc1a
e el coeficiente de correlación de rango de Spearman y El coeficiente de
c~rrelación de rango de Kendall, sin embargo, durante el análisis pudimos
entrever la poca utilidad de estos modelos para el análisis inicial que
hacíamos de los enclaves que estudiábamos.
La primera suposición que nos hizo descartar por el momento estos
modelos7 fue la de que, como decíamos, cada enclave representa una
muestra no probabilística. Si analizábamos al sitio como un universo total,
era más fácil visualizarlo desde otro enfoque, más conectado, por cierto, a la
teoría de sistemas: me refiero a la simple teoría de conjuntos.
El análisis del grado de correlación entre dos variables se basa en la
idea de que cuando la distribución de una variable_ entre una clase de
variables (por ejemplo la distribución de la vegetac1on en las act1v1dades
localizadas) sea igual o muy cercana a la manera en que esa clase se
distribuye en el entorno, se tratará de una correlación producto del azar Yno
de una relación sistémica entre variables. Por el contrano, cuando. _la
variable a correlacionar con la clase se separe de esta d1str1buc1on
proporcional, consideramos que existe u~ apoy_o sistémico en~e ambas
variables. Denominamos a la d1stnbuc1on ms1gn1ficante «h1potes1s de
nulidad» (Ho) ya que demostraba justamente lo contr~rio de lo que
esperábamos, es decir, que existía una relación ecos1stem1ca entre las
variables que estudiábamos.
Una forma de caracterizar matemáticamente a la hipótesis de nulidad es
considerando que corresponde a una distribución normal, es declf, ~ue se
halla justamente en el medio de la distrib~ción má~ima posible (m~xima
correlación entre variables, es declf atracc1on ecos1stem1ca) y de la mm1ma
(O, es decir, rechazo sistémico entre las variables)
460

Esta caracterización es útil para establecer los grados de correlación en
el sistema urbano (el contenido de la matriz de correlaciones). Dichos
grados de correlación pueden determinarse de acuerdo con la «región» en la
que se halle la distribución real de la correlación buscada con respecto a la
esperada_ (hipótesis de nulidad) De acuerdo al criterio de Kendall, para la
evaluac1on del grado de significado de la correlación de dos variables
medidas según el coeficiente Q, se pueden establecer períodos de .20 (entre
el O Y la umdad) como base para dicha evaluación. (Rojas Soriano; 1998:
417) Según este criterio se tiene que para el período de .5 a .25 habrá una
baja correlación; de .25 a .45 una correlación media baja; de .46 a .55 una
correlación media; de .56 a .75 habrá una correlación media alta y de .76 en
adelante, Kendall considera que la correlación entre variables es alta.
To~ando como base este criterio decidimos establecer períodos que
crearan_ limites a las «regiones» de significado de la correlación ecológica de
las vanables que estudiábamos. La hipótesis de nulidad, al contrario del
coeficiente Q, no se halla en la región O sino hacia el medio de la
distribución proporcional de la que hablábamos líneas atrás. Esta
determinación la tomamos en virtud de que hipotéticamente deberían existir
distribuciones proporcionales menores a la media, lo que hubiera provocado
trabajar con_ números negativos en esa :-egión de significado. Para zanjar
esta contranedad decidimos ubicar a la región insignificante (hipótesis de
nulidad) en el 50 de una distribución proporcional hipotética de 100
unidades. ¿Qué significa cada «región» hacia los extremos de ese medio?
Hipotéticamente hacia ambos extremos de esta región de nula
significación se ubican dos regiones de máximo significado que son
opuestas entre sí. Esta suposición considera que el extremo cercano al O es
una región que denominamos «de rechazo», ello quiere decir que es posible
que las variables que entren en correlación en esa proporción precisamente,
se repelan, es decir, que una variable tiene un efecto negativo sobre otra,
una especie de simbiosis perversa; en dicha región consideramos que se
hallan aquellos aspectos de la ecología que son destructivos para la
ex1stenc1a de correlaciones entre los aspectos que arman la ecología urbana,
o simplemente que la presencia de un aspecto determinado excluye
sistemáticamente al otro en esa localización particular en la que se le
encuentre, ello no quiere decir que sean destructivos para el medio ambiente
únicamente, lo que quiere decir - sin descartar lo anterior, este es un aspecto
que evaluará el investigador desde su marco de valores- es que en esta
región se hallan aquellas correlaciones en las que existe un rechazo
sistémico.

461

•1
f
1

�En la región cercana a 100 o mayor a 100 se encuentran las variables
que poseen una gran correlación sistémica entre ellas, ello significa que
existe entre ambas un mutuo apoyo, parecido -auque sea sólo
metafóricamente- a la simbiosis de los ecosistemas biológicos. En la región
cercana a 50 es posible que la distribución proporcional de una variable en
otra sea producto del azar lo que efectivamente podría indicar que no existe
una correlación sistémica entre las variables que se estudian. Este criterio
básico de significación estableció la primera regionalización del sistema de
medición que utilizábamos. Basándonos en el criterio de Kendall que
expusimos brevemente líneas atrás establecimos períodos intermedios
partiendo del «centro)) del sistema de medición hacia sus «extremos»; la
siguiente tabla ilustra los criterios de valor que usarnos para la interpretación
de los datos del análisis:
Porcentaje
de correlación
87.5 - 100
75 .00 87.4
62.5 - 74.9

nivel de
correladón

significado

gran atracción

zona de alta
significación
zona de pobre
significación
zona no significativa

media atracción
sensible atracción

37.5-49.9
25-37.4

oobre atracción
distribución
aleatoria
pobre rechazo
sensible rechazo

12.5 - 24.9
o 12.4

medio rechazo
gran rechazo

50. l - 62.4
50

zona de pobre
significación
zona de alta
significación

Tabla J. Criterio de significación de las correlaciones de los pares de
variables para el segmento noreste del centro metropolitano de Monterrey.

Con la suma de las correlaciones estudiadas es posible construir una
matriz de doble entrada en la que se haga un resumen de las observaciones
realizadas. Dicha matriz sería en efecto una descripción formalizada ele la
ecología urbana que se estudia. Pero, ¿porqué estudiar estas correlaciones?
Esta manera de representar los aspectos no perceptibles a simple vista del
ecosistema urbano puede, eventualmente, sacar a la luz y brindar
información sobre las relaciones de variables problemáticas del contexto en
el que se trabaja y, como se verá más adelante, podría ofrecer un panorama
sobre los patrones usuales de solución arquitectónica del contexto. Sm duda,
este instrumento puede ayudar a un proceso de diseño que considere corno
un valor fundamental de la solución arquitectónica la adaptación del
proyecto al entorno de su ubicación. Esta manera de pensar la relación del
edificio con el entorno luego puede verse enriquecida al incorporar una

462

multitud ~e variables más que la pura adecuación del cuerpo físico del
nuevo ed1fic10 a la visualidad de sus alrededores. De hecho, este
mstrurnento de visualización es lo suficientemente flexible para incorporar
las vanabks que _mejor describan al entorno en el que se trabaja, lo cual es
una ventaJ_ª relativa cuando entendernos que, aún trabajando en la misma
ciudad, existe una gran riqueza y diversidad en los enclaves urbanos en los
que desarrollamos nuestra labor de diseño.
Decíamos que en el caso que ahora nos ocupa, a pesar de que
trab~?mos un proyecto arquitectónico como prueba del instrumento que
d1senabamos, la necesidad de comprender la naturaleza de las relaciones
toposociales que se dan en tres enclaves ambientalmente diferentes de un
mismo sistema urbano ,era el objetivo común que nos unía en el trabajo, ¡0
que hizo que norrnahzaramos los parámetros de análisis para los diferentes
entornos, con el fin de hacer los resultados que arrojara el análisis
comparables entre sí. Decíamos que en este nivel visualizábamos corno una
buena posibilidad el utilizar modelos probabilísticos para medir el nivel de
significación de las correlaciones de los pares de variables de los sistemas
entre sí. Para el caso de cada sistema en sí mismo normalizarnos un
procedimiento de medición de la correlación para la construcción de las
matrices basado en modelos matemáticos no probabilísticos.
Previamente obtenidos los casos en que la variable A se presenta en B
(correspondencia de localización en el sistema) asumimos la existencia de
tres casos extremos de correlación: Cuando la categoría A está constituida
por una sola variable, a la que llamaremos VAl, y se debe asociar con la
categoría B, constituida a su vez por una sola variable, a la que llamaremos
Vs 1; Cuando la categoría A, constituida por VA 1, se asocia a la categoría B
const1t~1da por Ys1_, Ya 2... V13 :-,.i; finalmente considerarnos el caso en que la
categona A, const1tu1da por V Al, VA2..• VAN, se asocia a la categoría B,
const1tu1da por Y8 1, V82 ... V13N.
, _E_n los casos que estudiamos jamás se presentó el primer caso, pero un
anahs1s puramente teórico de la primera situación nos hizo suponer que se
resuelve según el segundo caso de correlación (A [VA 1] U B [V 81 , V 8 2 ...
VBN]), considerando a la categoría B como compuesta por una sola
variable; así, para el segundo y tercer caso, la resolución de la correlación
(de la intersección de los conjuntos) se calcula mediante el siguiente
procedimiento:
Se calcula la proporción de distribución de variables [V8 1, V82 . .. V8 N]
en la categoría B

463

•

'

�Ho [A UY8 i]= (90) (55.32)= 49.788

p YBI=

100

(fórmula JI) donde:

I.(YB1, YB2· ·· YBN1

. bles (Y 81, y 8-J ••• y s:-:1 en
. , d distribución de vana
p Y81,. es la proporc1on e
, B
la categoría B
e se presenta y s1 en la categona
. , t. ca simple de los casos en
(y )· es el número de casos en qu.
B1 ,
y ]" es la sumatona antme i
I. (Y81 , YB2... 8~ ' y en la categoría B.
que se presentan Y si, 82 ··· BN
Ejemplo:
.
. to de organizaciones espaciales
.
, B al conJun
Llamaremos cdat~gortde la zona del estudio.
observadas en los e i ic10

¿Qué significa este número? Este número representa la
cantidad de árboles que estarían asociados a la organización espacial patio
central según la hipótesis de nulidad, es decir, en una distribución en la que
dicha correlación signifique cosa alguna. En este sentido, en dicha cantidad
no son importantes los decimales; ello porque la cantidad es la
representación de individuos no divisibles. Tomamos como criterio el
igualar la cantidad al entero superior cuando el decimal sobrepasara 0.50 y
al inferior cuando no alcanzara O.SO. Así, asumimos que a la organización
patio central se asociarían 50 árboles en una distribución según Ho.
El resto de las variables se calculan aplicando la fórmula precedente,
aplicando el redondeo a las cantidades obtenidas la sumatoria total debe
igualarse a A, distribuyendo, si este es el caso, la diferencia entre el número
de variables de la categoría B, para adicionarla (cuando la diferencia es
positiva) o sustraerla (cuando la diferencia es negativa). En este caso la
distribución según Ho, aplicando el redondeo sería: Ho [A UY8 i)= 50; Ho
[A UVB2]=38; Ho [A UVBJ]= 2.

Tenemos que:
.
l y _ 130
Or anización de patio centra B i- y - l 00
g .
, de espac10s alineados s2Orgamzac1on
5
Organización en planta libre y s1=
·
la
Substituyendo en la formu
(130) 100
P Ys1 •

a

55.32

( 130+100+51

· l de las
. ,•
la distribución proporcwna
Así, en este caso h1p?tet1co, __ 55J2;PYB2=42.55yPY133"2.l3.
.
ones espaciales sena p y s1 orgamzac1
, · d
.,
B según la hipotes1s e
, se calcula la distribuc1on de A en
Despues
nulidad (Ho):

Consideramos para este análisis que Ho [A UYs1Yw,] se
local iza en la región del 50% del criterio de significación de correlación de
variables (tabla 1). De acuerdo con este criterio, ahora calculamos la
distribución observada según la hipótesis de correlación H1de acuerdo con
la siguiente fórmula:

(fórmula

donde:

Ho (A UYs1Yw-.J= (A) (PYsi)

j])

(fórmula f2) donde:

100

.,
se ún la hipótesis de
Ho (A UYs1); es la distribuc1on de A en Ys1 g
nulidad
,
t l de elementos que agrupa l a categoría A (o cada
A· es el numero to a
)
'
d
la compone Y
y
y ·] en
variable, por separa o, q~e d distribución de variables (Ys1, B2··· 8"
Py81,. es la proporc1on e
la categoría B
. ten
,
b
1 s que ex1s
A el conjunto de ar o,e
Por ejemplo; consideremos que i . u:~ a 90. Substituyendo estos datos en
nclave urbano estudiado y es g
en el e
que·
la fórmula precedente tenernos
.
464

PH1 [A UV81 .. Y8 N]; es la distribución observada en campo de A en
V8 1 _VBN expresada en términos porcentuales.
H 1 [A UY81. V8N]; es la distribución observada en campo de A en
Vs1. VBN expresada en números enteros
Ho [A UV 81 Y8 N]; es la distribución de A en Y81 Y8 N según la
hipótesis de nulidad, expresada en números enteros
Por ejemplo, supongamos que la distribución de los árboles en la
situación hipotética que planteábamos líneas atrás es la siguiente: Para Y8 1
se observaron solamente 40 árboles; asociándose a la organización espacial
465

�, rboles y a V B3 se observaron asociados solamente 13
y 82 se observaron 37 a
árboles. Así;
PH1 [A UV01]= (40) (SO) = 40%

so

..

.
hora sabemos que existe un pobre rechazo
Recurnendo a la tabla l a ,
t -iterio podríamos considerar que
entre las variables anahzad~s. Se~un ~e ee::ste una correlación significativa
H1 =Ho, por lo tanto la h1potes1s e q_ . é asa con las variables Y02 y Y03?
entre las variables se pue?e rechazr:~:~~t/tenemos que para [~UV s2) har
Aplicando de nuevo la formula P
[AUY 83] sera de 32S% .
· d
!ación de 48 68% Y para
. d
un porcentaje e corre
] [AUV ,) es posible rechazar la hipótesis e
Mientras que para [AUV Bt y .
. ,0- es totalmente ajena; sugiere que hay
correlación, para [AUY s3] tal s1tuac1o;l . l que podría ser la evidencia de
una gran atracción entre ambas vaina desfí, ºos organizados en planta libre
.
. , n hipotética os e i ic1
.
que en esta s1tuac10
. . d los árboles en el ecosistema
, 1
ncia y reproducc1on e
, .
favorecenan a prese
.
orrelación ecosistem1ca entre
urbano. El que exista efectivamente una et En este caso el cálculo del
. 1
eremos es otro asun o.
ambas vanab es, como v
,
. bl es un aooyo para empezar a
. d
1 . 'n entre las vana es
.
porcentaje e corre acio
. . .
significativas que luego
• · es O disociaciones
,
&lt;&lt;Ven&gt; las asociac1on
d.
't dos cualitativos. Volveremos mas
observaremos en el campo me iante me o
adelante sobre este asunto.
.
. , d dos categorías compuestas, cada una
Para el caso de la mtersecc1on e
derar en el cálculo de Hoque
de ellas, por múltiples variables hay que co~s1
án multiplicadas en su
. bl
de una categona ser
solamente las vana es
. bl asociada será representada en su
representación porcentual y la otra vana\ e t1dad ponderada sea la menor
H q e procurar que a can
.
cantidad bruta. ay u
.
Ello se hace pues es conveniente evitar
cantidad bruta de las dos asociadas. 1
.sma localización geográfica (es
. d. d , compartan a m1
que muchos m _1v1 uos
e dividirse entre la menor).
decir que la cantidad mayor tenga qu
resencia de muchos individuos en una
Aunque en muchos casos la P
emplo en \a correlación de
.,
s ·ble y real- como por ej
sola localizac1on sea po i
1 sos de suelo que tienen 1ugar
de cada lote o en os u
los árboles con 1os usos
.
' d. fi ·os de los sistemas urbanos que
. . , spac1al de 1os e I ic1
d
en cada orgamzac1on e
, .
E ontrar un buen número e
no es tan ttp1co. ne
.
estudiemos, en otros casos
. ompuestos por más de un sistema
.
·lave urbano que esten c
,s
edific10s en un ene
'bl
ealmente raro tales casos son ma
. .,
acial reconoc1 e es r
,
¡· l
de orgamzac1on esp
.
l
tal vez sea meJor ana izar os
en os que
comunes en edificios excepcionales,
, .
como lo que son: situaciones umcas.
466

Finalmente el criterio para determinar el sentido de la correlación (qué
variable es la categoría A y cuál es la B) tiene que ver con la naturaleza del
sistema urbano que se estudia, ello sugiere que es necesaria una observación
atenta de la manera en que típicamente se localiza cada variable con
respecto a las otras en el sitio que estudiemos, no puede imaginarse como
constituida por los mismos patrones de dispersión la vegetación de un sitio
en un clima tropical que en uno desértico, por ejemplo. Las condiciones del
medio y los recursos de que dispongan los árboles y la población que los
procura, establecen posibilidades diferentes para la vegetación, lo que puede
hacer que cambie su densidad, estado de salud y dispersión en el medio.
Además, una de las cosas que hemos constatado cada vez más
fuertemente es el hecho de que el ecosistema urbano, en buena medida, es el
resultado de acciones y voluntades de personas, que al sumarse producen
efectos sistémicos. Es decir, que hay que observar a la gente, conocer la
historia de su relación con el medio en el que viven, sus costumbres, modos
de vida y percepciones, pues es una medida buena para entender si las
correlaciones que calificamos como significativas lo son realmente: En la
calle Madero, que se localiza al norte del enclave que estudiamos para
escribir este capítulo, en donde se localiza la mayor parte del comercio de la
zona encontramos que existe una correlación de la vegetación con esta
actividad de 40.06%, lo que indica que puede tratarse de una dispersión de
la vegetación en ese uso del suelo que es úmcamente producto del azar. Nos
enteramos que hace veinte años, más o menos, los comerciantes de la zona
tenían como costumbre verter queroseno o petróleo en los árboles de este
otrora bello paseo que impidieran la vista de sus aparadores, con el fin de
eliminarlos poco a poco y así evitar sanciones de la autoridad municipal por
deshacerse de los árboles por medio de la tala. Ahora después de que ese
proceso bajo dramáticamente la densidad de la vegetación de esos frentes de
calle. Los pocos árboles que quedan difícilmente serán un estorbo a los
aparadores, por lo que es posible pensar que los comerciantes del sector en
general ya no les harán daño, pero tampoco les cuidarán o plantarán nuevos
individuos. Lo que finalmente apoya el resultado obtenido mediante el
procedimiento que usamos.
El resultado numérico que expresa el grado de correlación entre
variables en realidad representa la asociación de cosas concretas, de
actividades, de voluntades, de objetos sociales, de seres en el medio. Creo
que no hay que perder de vista que cada número que se computa en cada
operación matemática representa un aspecto mensurable de la realidad.
Con esto quiero recalcar la importancia de una aproximación
fundamentalmente cualitativa al estudio de la ecología urbana. Si bien el
método que ensayamos representa una aproximación cuantitativa, no puede

467

•1

�.
. , del medio. Tal vez la
1· do sm observac1on
d
ser usado acríticamente º. ap ica
1 . dad sea que es como observar e
virtud mayor de este medio de ver a a ciul olocarse momentáneamente al
.d d \ instrumento ª c
f ente
soslayo a la reall a : e
, as del mvestigador nos pone r
margen de las percepciones y las cre~nc\¡ mirada atenta y que nos hacen
a los fantasmas que pasan bordean o
, la sombra: luego nosotros
, d
obre lo que sena
¡
t ta
voltear preguntan onos s
h
·er el método es rea o se ra
.d.
to que nos . ace ,
deberemos dec1 ir s1 es
olamente de imaginaciones.
s
·a
. ces nos abre toda una nuev
Una forma diferente de ver una c~:\~dªat .
cpecti,·a
de conocimiento sobre la re
.
per.,
Las condiciones del sitio

1 . , r a las actividades localizadas. la
La matriz que obtuvimos al re ac1ona , de la zona nos dio una idea
. fi
. es y la vegetac10n
t
morfología de \as ed1 icac_10n
elaciones significativas entre es ~s
eneral de lo que podnan ser corr ente nuestras conclusiones hasta este
!spectos. la tabla 2 muestra res_um1~am n anterioridad dichos resultados se
momento. Como h:mos mencionaá;e;~ie estudio. ubicada en el polígono
efieren a la porc1on norest~ del
F T U Gómez al oriente. Diego de
r . t do or Cristóbal Colon al norte .. e ix
dehm1 a P
.
Santiago Tapia al sur.
Montemayor al poniente y

Tabla 2. Matriz de análisis de la ecología urbana de la zona de estudio.
Abreviaturas usadas en el renglón de morfología.· fea!, relación con el exterior
alineado al paramento de la banqueta; fepb, relación con el exterior edificio
pabellón, fefi1t, relació11 con el exterior gran porción vacía al fi'ente; fetrs, relación
con el exterior gran porción mcía al fondo del lote; feret, relación con el exterior
retraído del paramento de la banqueta, h I, altura del edificio un nivel típico en la
zona, h2, altura del edificio dos niveles típicos en la ::ona; h3. altura del edificio
tres niveles típicos en la zona; h3 · , altura del edificio más de tres ni1·eles típicos en
la zona o gran altura en un nivel fuera de lo común; oeal, organización espacial en
planta habitaciones alineadas formando una fila: oepc, organización espacial en
planta patio central; oepl, organización espacial en planta libre.

Obtenida esta tabla ahora nos concentramos en interpretar las
implicaciones de cada correlación para el proyecto que obtendríamos como
parte final del curso de proyectos de la maestría. La imagen que
conseguimos elaborar con esto fue la de una tendencia general de las
actividades localizadas que allí se llevan a cabo a no fomentar el desarrollo
y bienestar de la vegelac1ón del sector, en el mejor de los casos las
actividades tienden a ser indiferentes frente a la vegetación, aunque ya en
una región de rechazo sistémico. Llama poderosamente la atención el hecho
de que actividades cuantitativamente tan significativas como la habitación y
las oficinas muestren un rechazo franco al desarrollo de la vegetación, lo
que podría indicar el que existe una presión por parte de los habitantes que
469

•
1

f
1
11

�61 % de la población de la zona poniente tiene instrucción postprimaria, en
la zona oriente 58%; en la zona poniente el 35% de la población tiene un
empleo, en la zona oriente el 37%. Estas pequeñas diferencias ilustran la
homogeneidad que en términos demográficos tiene la población del centro
de Monterrey.

usan este sector para acabar con la vegetación que se halle asociada con las
localizaciones de dichas actividades.

Una primera respuesta que adelantamos ante la divergencia del
comportamiento de los residentes frente a la vegetación de estas dos áreas
de vida en el centro de la ciudad, es de que la acumulación de estas
pequeñas diferencias podrían tener luego este efecto sobre el
comportamiento de la población. Otra respuesta podría estar relacionada con
la densidad: ambas áreas, si bien son sociodemográficamente muy
homogéneas, no lo son en superficie; en la zona poniente con una extensión
de 30.2 ha hay 29 viviendas por hectárea y una densidad de 107.8 hab/ha;
mientras que en la zona oriente que tiene una superficie de 45.5 ha, hay
solamente 16 viviendas por hectárea (cerca del 50 % menos) y 57 hab/ha.
Tales diferencias podrían ser una clave para la lectura de la relación de los
residentes con la vegetación, y sumándose a la cadena de pequeñas
diferencias en cuanto a la composición de la población, explicar que tal vez
la densidad sea un aspecto clave de la eficiencia ambiental de la residencia
en la ciudad y no sólo su número absoluto. Tal vez además logre abrir una
buena discusión sobre los pretendidos efectos benéficos de una mixtura de
usos en la ciudad.

Esta ultima observación motivó una seria ref1exión en el grupo de
trabajo ya que implicaba serias divergencias con las tendencias -~bservadas
en la p~rción poniente del área central de Monterrey que estudiabamos en
arale!o; y es que en este sector, ambientalmente menos degradado Y con
~na mayor densidad de habitación, la presencia de casas parece favorecer el
desarrollo de la vegetación en el sector. Este hecho no podia asoc1ar~e
claramente a un aspecto de la zona en particular; pensamos que podna
tratarse de una asociación de varios factores. Veamos: la pnmera idea qu~se
nos ocurría era que la proporción de viviendas en renta contra las hab1_ta . as
or sus propietanos era mayor en la zona oriente que en l_a poniente_, s1 bien
~sto es así la diferencia es insignificante; en la zona poniente las v1V1endas
ro ias , las rentadas representan el 60% y el 40% respect1vament;,
~ i! tra/que en la zona oriente son el 58% de viviendas propias contra 42
de las rentadas. Hay otras pequeñas diferencias, por e~emplo en la educac~on
de los niños, en la zona poniente 11 % de la poblac10n es estudi ante d_e ~
14 años, mientras que en la zona oriente hay un 10% en esta cond1c1on, e

:º

470

Es importante constatar que esta relación tiene un gran impacto en el
entorno que estudiamos, la habitación representa el 49.25% de los edificios
de la zona; las oficinas que representan a su vez el 10.21 % de los edificios,
son aún más destructivas de la vegetación que las viviendas. Como
habíamos adelantado líneas atrás, el comercio parece ya no tener una
relación destructiva (ni constructiva, por cierto) con la vegetación. Éste
representa al 24.51 % de los edificios del sector; sumadas estas tres
actividades, tenemos un panorama de la manera en que los usos se
relacionan ecosistémicamente con la vegetación. No obstante, aún y que no
tienen una importancia porcentual grande las escuelas de la zona, un viejo y
monumental edificio decó de los años 40 y una pequeña escuela técnica de
estilo anónimo, es la única actividad que fomenta la existencia y
reproducción de los árboles. Esta es tal vez una mej or noticia de lo que nos
podríamos imaginar, ya que estos edificios al ser lugares centrales de la
comunidad, tienen una influencia en el entorno que puede resultar de un
impacto que no tiene que ver con su importancia cuantitativa con respecto a
las demás actividades del sector. Pero esto choca de frente con la relación
del otro centro comunitario importante de la zona con la vegetación; La
iglesia no parece tener una in fluencia benéfica en el desarrollo de los
árboles de este sector del centro de Monterrey.
471

1

�.,
tablece entre la forma de los edificios (la
La relac1on que se es. ,
}anta la manera en la que físicamente
combinación de su orgamzac1on en p lt , a) y la vegetación parece seguir
se relacionen con los alrededores y su a ur .
1· 'b mos antes. y
1 s correspondencias que ana iza a
los mismo_s derroteros que. a
s las formas físicas parecen ser adversas
es que al igual que las act1v1da~e 'Los pocos edificios pabellonarios9, en el
para el desarrollo de la vegetac1on.
. d. s exuberantes son ahora
· suficiente para Jar me
'
pasado con espacw
t" d ya que a ¡0 \argo de varios años,
abiertamente destructivos en este s~:t~r~~ro, actualmente son como claros
de abandono, cambios de usos y 1d 1a ciudad En los edificios de tres o
deforestados de la magra capa vegeta , e t ende ~ conservar y fomentan la
, .
ntra de esta propens10n se i
. l
mas pisos, en co
.
b
u oca importancia proporciona
reproducción de los ;r~;\e~~ s::a:: 1~:g;dtficfos del sector analizad~) hace
en la zona (apenas . º
l .,
t blecida entre inmuebles y arboles
que el efecto benéfico de la re ac10n es a
sea muy pobre.
.,
d 1 vegetación con los edificios
En contra de la relac¡o\~~:::~ªfic:n:es como para desarrollar bellos
pabellonanos, con superficies J 1 ( b.. ·nsignificante cuantitativamente
jardines, la casa de patio centra dt~m ie:Or\ ha desarrollado una relación
frente al resto de los ed1fic1os e sec
. ·1ar merecen los edificios
..
l
etación Una nota s1m1
positiva con a veg
.
nización en planta libre: pero algo que
desarrollados con la idea de una orga t
dificios es que son los inmuebles
resulta desfavorable con respecto a es os e
más proclives al abandono y al silencio.
d,

-.

en la cuenta de que existían correlaciones tan
Nos sorpren 10 caer. .
se desarrollen en una zona y las
importantes entre las activ1da~e~ que ue las hacen posibles; nos dimos
1 105
características físicas de los e icf . q
aceptables para cierta clase de
.
·ten
patrones
mor
o1og1cos
L
d
cuenta e que exis
. aceptables para ciertos usos. a
• ·d d
t mbién patrones que son m
d
act1v1 a es y a
.
. d a desarrollarse en edificios de os
. . d
· plo típicamente tien e
v1v1en a, por eJem ,
nte lo hará menos en edificios de uno, tres
niveles de altura, pero normalme . . s espaciales que se desarrollen en
, d
·veles ni en orgamzac1one
.fi .
o mas e tres m
,
.
d. ficaría una casa en ed1 ic1os
planta libre y según es:as ideas, nunca se e J
pabellonarios.
.
11
rmalmente en edificios que o bien tengan
Las oficm~s se desarro 1-~~en~\ frente o atrás (tal vez por necesidades de
una gran porc1on de terreno i ll
dos o tres niveles y que se orgamcen
aparcamiento); que se des_arro ;nen b. sería raro ver una oficina en un
espacialmente en planta libre. n cam JO_,
sólo ligeramente retraído del
edificio pabel\onano o en uno qufe estudv1era olo nivel o de más de tres. El
b
eta ni que uera e un s
paramento d e 1a anqu ,' .
d
ll en edificios de dos y tres
comercio, por su parte, t1p1camente se esarro a
472

niveles de altura y en inmuebles de patio central, pero no lo hará en edificios
pabellonarios o con una gran porción de patio trasero (tal vez por un
«desperdicio» de espacio totalmente inaceptable) ni en edificios de un nivel
o más de tres niveles.
Los edificios abandonados -con una cierta importancia porcentual entre
los «usos del suelo» del sector- serán aquellos que tengan una gran porción
de patio trasero, de más de tres niveles y organizados merced a una planta
libre. En cambio, los edificios abandonados normalmente no serán edificios
pabellonarios, m inmuebles de dos o tres niveles ni compuestos
espacialmente por filas de habitaciones alineadas ni edificios de patio
central.
Con esta información podrían construirse cadenas de elementos -como
de hecho lo hicimos durante el proceso de diseño con el que culminó esta
experiencia- que describieran formalizadamente los patrones físicos de los
edificios de la zona de acuerdo con los usos que en ellos se lleven a cabo,
por ejemplo un edificio típicamente abandonado sería [fetrs+(h3+) +oepl],
tal vez y esto lo señalo como una hipótesis aún en trabajo, el modificar
alguno de estos aspectos de la fórmula para el abandono, mejoraría las
expectativas de vida del inmueble. Pero esto solamente lo pueden decidir los
habitantes, y si las condiciones de esa población, que huye apresuradamente
del centro, cambian con el tiempo que viene, quizás las condiciones de la
ecuación se alteren. Creo que la calidad del diseño de los edificios y de la
vida de las personas que los habiten es mucho más compleja que este ajuste,
su medición es necesaria para evaluar a las formas edificadas y para ello un
profundo contacto con la población se vuelve materia fundamental e
impostergable para el proyecto de arquitectura.
El proyecto de arquitectura.

Con la información del entorno trazamos los objetivos generales del
proyecto. Entre estos destacó la posibilidad de recuperar para el barrio
espacios verdes que ayudaran a revitalizarlo ambientalmente, otro asunto
importante fue el de preservar los usos existentes y las estructuras que
tuvieran algún valor arquitectónico en la zona y finalmente buscamos
ampliar los lugares de aparcamiento ya que durante los días laborables los
que ahora existen en la zona se hallan constantemente ocupados.
Determinamos con posterioridad al análisis el programa del edificio que se
diseñaría. Esto, que está bastante lejos de un proceso real de diseño, fue así
dada la naturaleza académica de la experiencia que realizábamos.
Una de las actividades que resultó ser más benévola con el entorno y
con los valores arquitectónicos que buscábamos en la solución fue la
473

•
1

•

1

1

�educación. Decidimos proyectar una escuela independiente de postgrado. El
proceso de diseño inició con \a búsqueda de una localización adecuada.
Hacia \a parte norte de la zona encontramos una manzana que da2frente a la
calle Madero con una superficie de aproximadamente 4650 m , que está
ocupada por edificios abandonados aproximadamente en un 70% de su
superficie. El predio está ubicado entre \as calles Madero al sur, Reforma al
norte, Platón Sánchez al oriente y Carvajal y de la Cueva a\ poniente. La
razones por las que este terreno pareció ser e\ más adecuado fueron
deducidas en e\ taller de \a siguiente manera:
La mitad del terreno \a ocupa una bodega abandonada que está hecha
en base a estructuras ligeras fácilmente removibles del terreno; Existe muy
poca vivienda, \a que en su totalidad se encuentra en pésimas condiciones de
habitabilidad; Sobre Madero existe una construcción antigua y bien
conservada en abandono, la correcta adaptación de este inmueble a \a nueva
construcción de la escuela ayudará a conservar este edificio y será de
utilidad para \a misma; El ambie:1te y e\ tráfico en los alrededores cercanos
a este terreno es tranquilo ya que se encuentra relativamente lejos de Félix U
Gómez y Colón, que son \as arterias que llevan \a mayor parte del tráfico
que entra del sur y del oriente a la ciudad proYenientc de \os alrededores
metropolitanos y finalmente que en contra esquina de este terreno, sobre
Madero se encuentra una escuela técnica. Al existir una cercanía tan fuerte
entre estos edificios, tal vez se favorezca una mejora ambiental del sector
(por e\ efecto de concentración que se apuntaba cuando hablábamos de la
densidad hab1taciona\) y por \a inc \usión de actividades comerciales,10
habitacionales y de servicios orientadas a esta nueva población estudiantil.
El programa acordado en taller debería contener aulas, laboratorios y
cubículos de trabajo, biblioteca, auditorio, administración y dirección,
cafetería, estacionamiento y servicios generales. El grupo de edificios que
componen este plan se organizó espacialmente tratando de respetar \o más
posible los alineamientos urbanos de \os alrededores. Así los edificios se
retraen ligeramente del paramento de la banqueta para dejar un espacio
verde que rodee a los edificios frente a \as calles. Esta decisión surgió
directamente del proceso de análisis: \os alumnos mencionaron que dadas
las condiciones morfológicas típicas de los edificios de la zona, \os que
menor rechazo tienen hacia esta forma de ubicación de los espacios verdes
son los edificios retraídos ligeramente del paramento. Juntos. los edificios
encierran un patio, que se halla hacia la porción central de la manzana.
Guarecida por este patio se encuentra la cafetería, que está rodeada por un
jardín de árboles.
Se rescató un edificio historicista que se hallaba en un muy buen estado
de conservación pero abandonado. El conjunto conserva la altura del
474

edificio que deci·d·10• rescatarse b ·
~nateriales, formas, masa, colore:usi~;:;ando la image~ del conjunto este. Se enmarcó el acceso al aud t .
as de art1culac1on y jerarquía- a
situada en la esquina suroeste del~ ono por medio de una plazoleta arbolada
apreciar al edificio histórico al ti~~unto, esto permite abrir un flanco para
conJunto. La decisión de ubicar po que destaca su importancia en el
~dmm1straüvas y duecuvas está relaci:~ad:ste mmueble las funciones
omposic1on del proyecto E .
con su Jerarquía central en 1
evid t
. xisten otros dos
a
1 en e que se localizan en el frente de la c 11 puntos de interés visual
e pornen:e y la escalera de caracol, encerr a e madero, el auditorio, hacia
~orma c1lmdnca, que articula la esquma d
en un volumen acristalado de
unc10nes docentes, laboratorio y b bl' e cuerpo en el que se ubican las
transparencia equilibran la
. d i wteca. Ambos extremos por su
preservado.
masivi ad Y elegancia del edific1·0 central

ª1ª

. Como una nota de adecuación a 1
ed1fic10s de los alrededores, se decidió ~s _maneras de usar la ciudad por los
-cerrado totalmente por el edificio de es~;3r que el flanco norte del conjunto
menor Jerarquía del conjunto. La ma _c1onam1ent°-: fungiera como la de
tienen frente hacia Madero
1·d h yona de los ed1fic1os de la zona q
el
Ysa I a acia Refo
ue
I
. acceso de servicio. El conJunto d d fi rma uti izan esta última como
variedad de diseños en alzado
e e i icios, con la utilización de una
den. ,as
. ed., fiicios
. del sector. Esta
. consigue
. co_n los frentes de los
me ar armon ,zar
evidente y bien compuesta que ro p ece _una soluc1on con interés visual
zona, pero -sobre todo- m~ par:ce mete_ ennquecer arquitectónicamente a la
los alrededores más allá d I
una_mtehgente aplicación del anális d
d
'
e a rev1sion de 1
.
is e
manera, espués de evaluar la exp . .
a pura visualidad. De alguna
virtud de nuestro proceso de traba~~e:i:, /:1e he dado cuenta que la mayor
efectos sobre la manera en la ue lo s a en el diseño en sí, sino en los
c1Udad: tras esta experiencia de ~am s estudiante~ pueden ver ahora a la
en_el cierre de 1~ etapa de análisis c~:oMe per?ate de ello, pues pude notar
sitio que anahzabamos que antes no hab'se abna una comprensión sobre el
cambio en los estudiantes parece
ia visto, el desencadenante de este
ensayamos ·
ser esta forma de ver a la c1u
. dad que
¡.ºn,clusiones:
en la enseñanza del diseño, reflexiones
ma es sobre el repercusiones
método.
Uno de los momentos más emoc·
apuntaba antes- el constatar que . !?nantes de esta experiencia fue -como
manera diferente de ver a la c1:~i~iaLen efecto en el grupo de trabajo una
zona de estudio variaron durante et . as reacciones del grupo frente a la
como un eiormulismo
.
proceso
de trabaJO ' de tomar al proceso
para
b
profundamente involucrados c~~rolaar u~ cu_rso lectivo hasta estar
pro lemat1ca que observábam os.
475

1

�Cuando no se comprendía qué encontraríamos con la aplicación del método,
incluso existiendo serias lagunas de comprensión sobre las operaciones de
análisis que realizábamos, existía una apatía hacia el trabajo que
probablemente era compensada por la necesidad de aprobar la rnatena.

&gt;

1

•

La actitud de los alumnos empezó a cambiar cuando empezarnos a
«ver» las cosas que estaban relacionadas en el entorno y en qué grado lo
estaban. Fue sorprendente cómo al construir la matriz y asignar un gradiente
de color a los grados de interrelación se aclaró bastante el sentido de lo que
buscábamos, este hecho luego nos hizo reflexionar sobre la importancia que
tiene para ver con claridad una nueva característica del entorno, el que
contemos con buenos instrumentos de visualización; sobre todo cuando los
datos que hacen evidente esta característica sean de una natu'.a_leza tan
abstracta como la que conseguimos con el método de analis1s que
utilizamos. Otro momento en el que fue notorio un cambio en la
comprensión del entorno por parte de los estudiantes fue cuando lleg_amos a
formalizar las cadenas de características morfológicas de los ed1fic10s que
tendrían una fuerte asociación o disociación con otras características del
entorno. En este momento se pudieron ver tendencias típicas en la
configuración de los edificios dado su uso y la manera en ,la que las formas
edificadas podrían colaborar o frenar el desarrollo de las areas verdes. Esta
nueva forma de ver la morfología tuvo un impacto interesante en el proceso
de diseño que siguió, ya que de ser una serie de «reglas» que lo,s alumnos
podrían seguir para la elaboración de la propuesta formal, paso a ser un
indicador de las mejores maneras de adaptar una forma a unos usos, a la
vegetación y al entorno. Así, se evaluaba lo adecuado de las soluciones
propuestas a la manera en que se componían los alrededores del proyecto.
Esto en sí planteó un cambio en la manera de abordar la actividad de
diseño en el grupo de estudiantes, ya que empezó por amphar bastante la
posibilidad de conocer el entorno (en términos de superficie) frente a un
problema de diseño: normalmente lo que hacían era un levantamiento de los
alrededores visibles del terreno y a partir de este configuraban el proyect~
tratando de seguir los patrones visuales comunes observa_dos. Esto, que de s1
no es malo ni objetable, se completó al abrir la pos1b1hdad de conectar al
edificio con un entorno más grande, complejo y visualmente no inmediato,
lo que es más cercano a la experiencia de los propios habitantes del sector
que camina con el tiempo y se arma de recortes de muchas partes,
yuxtapuestos unos a otros por la memoria, y que al final de cuentas forn;an
una imagen compleja del entorno. Esta visión fue la que al parecer fac1 lito el
método de análisis para el grupo de alumnos, pero leJOS de la manera en la
que los habitantes construyen la imagen -por acumLilación de vivencias, por
costumbre de andar recomendo el lugar por las mismas rutas, etc- los

476

estudiantes la construyeron deduciéndola de los datos formalizados en el
modelo geográfico para el análisis.
. Esto plantea un cambio notable, pero lo que a nuestro juicio fue más
ennquecedor fue la posibilidad real de ver relacionada con un solo
instrumento una buena cantidad de datos de naturaleza muy diversa. En
efecto, lo que plantean métodos de análisis como el de Baker (1991 ), en el
sentido _de, reducir la visualidad a fuerzas del entorno que operan en la
compos1c1on de los edificios, pueden minimizar - aunque esta no hubiera
s1d~ la mtenci?n del maestro inglés- la complejidad del abordaje del diseño,
ha~1endo de este, en el meJor de los casos. únicamente un experimento
plastlco, dejando de lado aspectos como la integración de esta visualidad al
espacio social que ha creado la comunidad para habitar o al medio natural.
El abordaje del diseño considerando a las preexistencias como un dato
valioso para el proceso, hemos notado que enriquece la actuación de los
alumnos, sus actitudes ante el trabajo se vuelven más flexibles, reflexivas y
responsables; notamos que el trabajo en grupo también se facilitó. Al final
de la experiencia de diseño noté mucho más entusiasmo hacia el trabajo,
parece que el trabajo creativo terminó por allanar las resistencias iniciales a
asumir la tarea del curso, al mismo tiempo noté una mejor disposición para
imaginar otras soluciones como inmersas en un entorno complejo y vital.
Esto puede colaborar a cambiar la orientación que se tiene sobre la
arquitectura en muchos contextos de actividad, reclamando su filiación
humanista.

Me parece, en este sentido, que la virtud del método es la de mostrar la
naturaleza relacional que tienen los hechos que arman nuestro mundo, lo
que puede ayudar a que asumamos la noción de que cualquiera que sea
nuestra posición con respecto al diseño de un edificio, ésta siempre tendrá
repercusiones en el medio. El instrumento que ensayamos luego puede ser
una gran ayuda para simular qué clase de efectos tendrá nuestra actividad en
el entorno y la profundidad de los cambios que provocaremos. Aunque no
llegamos a elaborar una simulación del efecto del edificio proyectado en el
derredor --el término del curso finalmente nos alcanzó- vale plantear esta
posibilidad como una vocación del instrumento.
.
El método que desarrollamos abrió una serie de interrogantes para la
investigación que hoy ya se han convertido en ejes de indagación. La
interrogante más fuerte tiene que ver con la articulación conceptual del
espacio físico y el espacio social. Apuntábamos al inicio de este capítulo
cómo la correlación del espacio físico y el social parecía surgir de la
metáfora, que creaba por medio de la lengua un mundo paralelo al espacio
de la acción para que allí viviera el nuevo mundo conceptual que reclamaba

477

•
1

�carta de objetividad. Así e\ sitio en el que se está en e\ mundo se
correspondía a la /oca/i:::ación social, \a jerarquía del edificio o de la zona a
\a jerarquía socia\. Al parecer, para cada atributo del espacio físico podría
hacerse corresponder otro que definiría -casi en \a misma dirección
semántica- algún atributo del espacio social.
Así, asumimos que un valor paralelo que era directamente observable
era la localización y construimos un instrumento que midiera la correlación
del lugar físico con el social, merced a este atributo compartido, un buen
problema y que sin duda motivará a\ trabajo de nuestro equipo de
investigación en los próximos años es·e\ que se deriva de \a creación de
instrumentos de análisis que busquen \a correlación de \os componentes del
espacio físico y del social a través de otros atributos compartidos por estos.
El estudio de estas correspondencias, comp\ementariedades y
divergencias estamos seguros que dará luz sobre \os modos en \os que se
entrelaza el medio ambiente en el que habitamos. y quizás de paso nos haga
comprender \a naturaleza de nuestro papel en \a ruptura o en \a conservación
del delicado equilibrio que arma a nuestro mundo.

.
MARTIN, MARCH ECHENIQ
forma urbana. Gustavo G1·11· B , 1
UE (1975) La estructura de la
, arce ona
l 1.
MITCHELL W111"
.
Barcelona, 200 l.
'
iam J. (200 1) E-topía. Gustavo Gi ¡¡

!2. NARYÁEZ T. Adolfo Beni
'
arquitectura y la gente: diseño ar . . . to . ( !999) La ciudad, la
Monterrey, UANL.
p llClpallvo Y didact:ca medioambiental 2.
13.
NARVÁEZ T Adolfi B .
desarrollo sustentable Mend
A o . emto (2000-1) Arquitectura y
14.
NARYÁE
oza, rgentma, ldearium.
..
z T. Adolfo Benito (2000 2)
vw;eros de la ciudad· diseño
,· . .
Crónicas de los
M d
·
par 1c1pat1vo y didáct·
d.
en oza, Argentina, Idearium
ica me wambiental 3.
, 15.
NARYÁEZ T. Adolfi B .
.
America. Cuba- Méxirn, UANL-ucº emto, editor (2001) La casa de
16.
NARYÁEZT.AdolfoBenit (
arqwtectura como un índ· .
o 2001) La representación de la
ice para entend
l ·
.
!NEA, año 1OXIX edición
er a a imaginación. Revista

As

Bibliografía.
l.

8.
JAYNES, Julian (199\) Cu
. . .
mente. Revista Ciencia y Desarroll IC;;o H_1potes1s sobre el origen de la
9..
LAMY, Brigitte (200~) L . 'Mexico, ~o!. XVIII Num. 100
para vmcular lo social a l
.. la:, redes socwles: una herramienta
N ,
o espeua En- La
d
arv/~'• Ed.) Cuba- México, UANL-UC .
casa e América (Adolfo

BAKER, Geoffrey H. (1991) Análisis de la .forma. Gustavo

.
17.
ROJAS SORIANO R 'l
mvestigaciones sociales. Plaza y Id ,ªu M ,0998)
a es, exico.

V

Guía para

realizar

Gilí. Barcelona.
2.
B0URDIEU, Pierre (1999) La miseria del 11111ndo. Fondo de
Cultura Económica, México.
3.
GARCÍA ORTEGA. Roberto ( l 998) Monterrey: evolución,
imagen urbana e identidad cultural, en: Duarte Ortega, Nicolás, .Monterre\'
400. Pasado y presente, Monterrey. Facultad de Fi\osofia y Letras.
Universidad Autónoma de Nuevo León.
4.
GARCÍA ORTEGA, Roberto y Gustavo Garza (1995)
Monterrey: centralidad urbana, en: Garza, Gustavo (coord.), Atlas de
Monterrey, Gobierno ó:\ Estado de Nuevo León, Universidad Autónoma de
Nuevo León, Instituto de Estudios Urbanos de Nuevo León, El Colegio de
México.
5.
GARCÍA ORTEGA, Roberto ( 1988) El área metropolitana de
Monterrey ( 1939-1984). Antecedentes y análisis de su problemática urbana.
en: Cerutti, Mario, Monterrey. Siete estudios contemporáneos. Facultad de
Filosofía y Letras, Universidad Autónoma de Nuevo León.
6.
GARZA, Gustavo. Rivera Salvador ( 1994) Dinámica
macroeconómica de las ciudades en México. México, INEGL El Colegio de
México,
7. UNAM.
GRAFMEYER, Yves et lssac Joseph (1979) L'Í'coie de

Chicago, París, Éditions Aubier.

478

No tas Bibliográficas
1

. Parn la elaboración de este trabajo fue
.
s1gu1entes personas e 1·nst1'tu . .
muy valiosa la colaboración de la
1b
c1ones· Aaró G
s
co a oraron en la elaboración el levan¡a . n . uevara y Cristóbal Gonzáles
centra este estudio; Claudia Du
miento fis1rn de la zona urbana en la que se
elaboración del análisis de la in"o mon_t_ yl Rodngo Galván colaboraron en la
con e¡ que culmmó
• esta etapa de 1la
' rmac10n evantada
e
. .
y d e¡ proyecto arquitectónico
sin su valiosa colaboración· as1·m· xpenenc1a. Este trabajo no hubiera sido posible
Umvers1
·
·dad Autónoma de Nuevo
'
ismo, aagradecem
León
,
os e 1 apoyo financiero de la
acuitad de Arquitectura de 1 .
' traves de su programa PAICYT y d 1
- Al .
a misma u111vers1dad
e a
. igual que Henri Lefevre Pierre B
. .
capltal, la propiedad y al pod~r en la ou;d1eu º'.orga un papel fundamental al
suponer que «el espacio social se retadcolllormac10n
de ¡ espac10
· de existencia al
,
manera más o menos turbia· el poder s buce tn el espacio físico, pero siempre de
en sus diversas especies se ~,anifiesta: r~ e espacio que da la posesión del capital
determmada relación entre la estructuran/ espacio físico apropiado en la forma de
la estructura espacial de la d. t .b .. spac1al de la distnbución de los agentes y
'bl.
is n uc1on de I b.
. .
pu icos» (Bourdieu; 1999: 120)
os tenes o servJC10s, privados o

f

479

�Una Colección de levantamientos urbanísticos, mapas militares y proyectos
urbanos de mediados del siglo XVIII a la actualidad, localizada en diversas fuentes

RECORDANDO A PIERRE BOURDIEU (1930-2002)

3

y archivos de la localidad.
4 Prostíbulo'&gt;, bares, salas de masajes, cabarets, table dances, etc.
Al iniciar la década el Instituto Nacional de Estadística, Geografia e Informática
5
(INEGI) lleva a cabo el censo de población y vivienda, a la mitad de la década se
hace un conteo, que por medio de inferencias estadísticas persigue adecuar los datos
del censo a la actualidad. Además se llevan a cabo con la periodicidad de los censos
de población censos económicos.
La h erramienta que utiliza actualmente el Instituto Nac ional de Estadistica
6
Geografía e Informática pata la realización ·de censos económicos es una base de
subdivisión territorial en unidades básicas. Para la realización de dichos censos es
un requisito indispensable conocer detalladamente dónde están ubicados los
establecimientos económicos, las viviendas, los habitantes, las unidades de
producción agropecuarias o forestales, o cualquiera que sea la unidad de
observación u objeto de estudio; es decir se necesita tener garantizada la cobertura
total de la zona para lo cual es preciso que todas las unidades de observación hayan
sido detectadas y contabilizadas. Para lograr dicho trabajo se utiliza el Marco
Geoestadístico Nac ional; es un sistema que pem1ite relacionar la información
estadística con el espacio geográfico correspondiente, garantizando la cobertura y
referencia geográfica de la información estadística a diferentes niveles de
agregación. El Marco es un conjunto de unidades denominadas Áreas
Geoestadísticas que hacen referencia a los espacios en que se divide el pais. Para
entidades fede rativas se habla de Áreas Gcoestadísticas Estatales (AGEE), para los
municipios son las Áreas Geocstadíticas Municipales (AG EM) y las Áreas
Geoestadísticas Básicas (AGEB) son las urbanas o rurales que constituyen la unidad
menor de división. Los AGEB urbanos delimitan una parte o el total de las
localidades de 2500 habitantes o más, tomando en cuenta también las cabeceras
municipales independientemente del número de pobladores. Los AGEB forman por
lo general conjuntos que van de 25 a 50 manzanas y contienen la siguiente
información: amanzanamiento, nomenclatura de calles, ubicación de servicios
básicos, delimitación de colonias, etc.; además de asociar datos históricos,
estadísticos, geográficos, identificados como Catálogo de Integración General de
Localidades.
Es necesario aclarar que para el caso del análisis comparado de dos enclaves o
más en el sitio que estudiamos pensamos que podrían ser de alguna utilidad, esta

7

etapa aún está en desarrollo mientras escribimos estas líneas.
Cantidad que por comodidad igualaremos a l 00% en la matriz de correlación de
8
variables.
es decir, aquellos inmuebles que tienen una gran porción de terreno libre de

9

edificación hacia todos sus alrededores.
Tomado del reporte final de trabajo de Claudia Dumont y Rodri go Gahán.
10

Gustavo Herón Pérez Daniel
Colegio de Hi storia UANL

"¿ Mantenerlo vivo y en sí es el m . .
de ¡ fid t ·d ,
ov1m1ento
a J e I ad? Con el incierto sentimiento
de entrar en carne viva acabo de leer dos
de su~ l~bros que nunca antes había leído
Me r~t1re a esa isla para creer que nadas~
hab1~ detenido todavía. y lo creí tan bien
y cada libro me decía lo que hab 1a
, de pensar,
-J
.
de tal creencia. ··
acques Derrida; Las muertes de Roland Barthes-

La escritura ante la cercanía de 1
pero sobreviene como una neces·d da Lmuerte s~ antoja trivial y desesperada
1 ª · a necesidad de
·
1 •
•
a1eJarse-acercarse a la memor1·a · No obstante la "m rtarrancar
e tiempo' de
,,
se a el vacío, para ocultarlo· es
d
ue e es una palabra que
11
·
,
una errota de la p I b
nosta1g1a, el, dolor y el olvido · y es que 1a muerte de uª a· ra para ocultar la
contemporaneo como fue Pierre B d.
n importante pensador
libros (librescos al fin) es s·
our teu, para los que vivimos de y entre
iempre una sacudida de d 1 • .
os estantes y anaquel es de lect
h
s e os c1m1entos. desde
1
uras por acer.
Habría que preguntarnos con Derrida .
mantener vivo a alguien de " t
s1. la lectura es la forma de
.
,
en rar en carne viva"
as ideas y de los debat
conservando el calor de
1
.
es que ocuparon en vida I h d
sea el propio Bourd'ieu quien
. nos conte
ª toy esaparecido
B
. our
t d1eu. Quizás
.
.
mentemos visualizarlo como
s e y nos pida que
repaso de sus obras y aportaci~~e:~to;o{u tratemos _de hacerlo hablar en el
rumores intelectuale/. dond . '1p
rando aleJarse de lo que él llamó
,
e c1rcu an eslogan d
de lo q~e ayuda~ en la comprensión de las ideas re uctores, que dañan más
el propio Bourdieu· "El
. .
s de un pensador como lo fue

1
·
conoc1m1ento por esloga
muy importante; los enemigo
.
.
, ns, por pa abras clave es
(según la lógica del insulto· :~ ~~eten e~ mteres en "reducir " y en destruir
(protégeme de mis amig;s d , re; s1~0 un.. .) colaboran con los amigos
enemigos) que pueden in·n .' ec,a_ nnque I V. yo me encargo de mis
'l' wr negativamente (p
fi · h ·
por tontería) en la construcción d e I a imagen
.
o~ elle
o, ..simplemente
socwl
de unismo
autor
2_

Cuidándonos de no aportar crea
sociólogo francés nos aprestam y h r rumores al rededor de la figura del
.
,
. os a acer un breve rec t d 1
our tano, en el entendid d
. ,
uen o e pensamiento
o
e que s1 el lo leyera, probablemente no
b d

480

48 1

•

�encontraría mucho que aprobar; y es que la mayoría de sus propuestas
teóricas iban siempre acompañadas de un estudio empírico correspondiente.
que validaba y daba fortaleza a sus aseveraciones; por lo que pensar a
Bourdieu sin una aplicación práctica significa sencillamente volverlo a
matar, además de fallarle al respeto. Sin embargo es un riesgo que queremos
correr, (ya que humanos somos y la carne es débil), porque nos es imposible
dejar de recordar quizás al sociólogo más grande del siglo XX ...
Gran teórico social francés nacido en Denguin, el primero de agosto de
1930; fallecido el veinticuatro de enero de 2002; su formación fue filosófica
y sus obras abarcan un amplio espectro .que incluyen a la sociología, la
historia, la lingüística, la filosofía, la antropología y la literatura. Su reciente
fallecimiento, obliga a hacer un breve recuento de su obra así como un
repaso de sus principales aportaciones para las ciencias sociales.
Bourdieu desde 1982 ocupó la cátedra de Sociología en el College de
France; fue profesor en la famosa École d' Aut. Etudes en Sciences Sociales.
en sus pasillos compartió espacio con los más grandes pensadores franceses
de la actualidad como Foucault, Derrida, Lacan, Deleuze y otros: fue director
del Centre de Sociologie Européenne y de la revista Actes de la Recherche en
Sciences Sociales; dirigió la colección le sens commu11 en la editorial
francesa más importante: Editorial de Minuit.

-.

Su trabajo es una atenta lectura de Marx, Durkheim y Weber; ubicado
teóricamente como uno de los más importantes sociólogos contemporáneos
se le considera padre de la corriente teórica que fusiona el constructivismo )
el estructuralismo. Retoma los planteamientos de Kant, Husserl. Marleau
Ponty, Heidegger, Schütz y del segundo Wittgenstein. Bourdieu estaba
convencido de que en el mundo social e:-..isten estructuras objeti\'Os.
independientemente de la conciencia que las personas tengan de ellas. La
construcción se encuentra en el momento en que el individuo adquiere )
hereda, construye, toda una serie de patrones de acción ) pensamiento. que
Bourdieu llamó habitus.
o obstante, esta bidimensionalidad de lo social, (la objetiva y la
construida), Bourdieu generalmente prefiere el estudio de lo objetivo. aunque
nunca deja sin atender lo subjetivo. Inclusive se puede hablar de dos
momentos en el desarrollo del pensamiento del sociólogo francés, un primer
momento objetivista y un segundo subjetivista, en sus propias palabras: .. De
un lado las estructuras objetivas que el sociólogo co11struye e11 el mome11to
objetivista. pasando por alto las representaciones subjetivas de los age11tes.
son el fundamento de las representaciones subjetivas y conslituye11 los
co11streñimientos estructurales que pesan sobre las interacciones. Pero. de
otro, no se puede ignorar estas representaciones, particularmente si se

482

quiere dar cuenta de I . I
intentan transformar o ;;ns:~;.:: e:oatsideisatnas,
indiv1J·duales
y colectivas, que
ructuras.
"
4
Así en trabajos com L
entender 1
reproducción
trabaj er::i,~s~u;\~;:dt~ia
que penn

° ª

O

1~:

;'t.':~;s:r'.:1r,;,•~:up~ción por
•

;~oremas; su lectura es lenta'. ;::~;oved_osas. expresadas en ;o:::mdn:
g1cas, para comprende I
requiere ir conociend 1
. e
lógico .
r as conclusiones . Está escrito
. como
o asunpremisas
tratado
Mientras que en la miseria d I
5
la f?rma en que los a entes
_e mundo 'juegan un papel mu .
test11nonios de pe
g
perciben su propia realidad
. y importante
. .
rsonas que habl d
social· la obr
,
v1v1r. Es decir le da
an e problemas sociales d
a reune
proporcionándonos d;o;;;° a la teoría. El que habla y e~pl~c: d1fi~ultad de
lo real.
mera mano toda una serie de .tn1ormac1ones
r
e~ e agente,
sobre

1.

. que la acci, d
se baBourdieu estab a convencido
.
s~ en que este agente no es un .
on e la historia en un indiv·
un obJe~o constituido en el exte . suN~eto q~e se enfrenta a la sociedad iduo,
cosas smo 1
.,
rior. o reside ·
1
.
como
ha de,nomin:~oª ;:~~~:~n entre dos estados de lon~o:~at ecs~:~1encia ni en las
directa con la h• t . Y. c~mpo. El concepto de h b. . d~s estados los
1

l~s fiestas, una ~e~;;~;~,:~:t ~ªgi~: las_ c~sas, las trad~ci~~~~.el~: c:nst~~a~ión
1
sirve para dar cuenta
. yract1ca: la noción de e
res,
(objetivas) como 1
las mst1tuciones, hablar de ampo, en cambio
como el m~ . a p~lit~ca, la literatura, el arte 1
. gra~des estructuras
canrsmo pnnc1pal de producción d 1 , a un1ve~s1dad; se muestra
e mundo social.

?~

El habitus, nos remite a 1
construidas por nuestra
~s estructuras de la subjetividad ...
primario)· d . ,
s primeras vivencias
. , .rn1c1almente
Definido ,p~r ~;ueds. por las vivencias de la vida ad~lt:x(hebrienc1as (habitus
d
ur ieu, el habilw·
d
llus secundario)
per urables y trasnponibles n,·s·no.s. p_ue e ser un sistema de dispos1·c1·0 .
1acer
·
· r 1c10nes es d · • .
nes
'.
ecir mclrnaciones
..
l. . ' sentir, pensar de
rntenorizadas ge
I
una determmada manera .
a perc1b1r.
depe d. d ,
nera mente de forma .
.
, rncorporadas e
n ien o de las
d' .
mconsc1ente
social. Perdurables c~n ic1ones objetivas de su existencia por cada agente
fuertemente enra· ,d)-a que estas experiencias si bien p dy de su trayectoria
,
iza as en n
.
'
ue en camb·
,
;;" una cierta.continuidad e~s~rií~~ ~• enden a resistir el carn bio, ~:;c:~:~
po de experiencia de d1'spos· . ,
e la gente. Transnonibles ya
eje 1
•
.
'
1c1on se
r
,
que un
I
ven7n~u:'it:;b1to profesional y el familia~,e:~ ~e:~t otras de_ otro_ t!po, por
a unificarse . unas con otras. Sistema, refiere a que Ias
qu~ ispos1c1ones
_las d~s~os1c1ones
se
tienden

ª

483

•

�,
stituido por principios generadores, de
El habitus condiciona, esta con
ma de computación, con la
ueden aportar distintas
Sl.milar a los comandos de un _rrogra
manera
t rregirse· se P
.
d
diferencia de que pueden. au ~co
a~ir de un conjunto lim1ta_do e
respuestas en las diversas s_1:uact~~:n~/a reproducir situacione: habituales
pautas de pensamien~o y acc~on. e uando se halla frente a situaciones ~aras.
ede conducir a innovaciones c . .
muchos científicos sociales,
y pu .. , fue calificada como pes1m1sta por
Esta v1s1on
.
ero ha sido poco rebatida.
. .,
p
.
ara entender la exterionzac1on
Por otro lado la noción de campo, s~;~:mprender a las instituciones de
de la interioridad; de esta forma se pue·ones de relaciones entre actores
manera relacional, como co~~gur::\1amó agentes, para indicar tanto ~~e
individuales y colectivos. Bou_r ,eu
El campo es una esfera de la v1 a
actúan como que no actúan hbrem~n~~ravés del tiempo, diferenciándose en
social que ha ido cobrando _auton?m1a s recursos propios. Los ag~ntes no
cuanto a las relaciones sociales, mt,er~se ~n el artístico, en el deport1~0 º. ~n
se mueven igual en el camp_o econoe;~~~' (que se muestran en la di_stnbuc1on
el político. En el campo existen fu . n'cia de dominantes y dommado,s), y
desigual de los recursos, en la existe onservar o cambiar la correlac1on de
también existen luchas, que pretenden_c ues por la competencia entre sus
P de mecanismos
,
espec1'ficos de
dichas fuerzas. E1 campo, se caractenzaserie
posee
una
O
a entes ya que cada camp
,,
c!pitali~ación de sus recursos leg1t1mos,
.
, cnt1ca
. . ab'ertamente
al marxismo,
d B rd1eu
1
) .
Es en este punto don e ou
·tal(económico para Marx , smo
señalando que no hay un~ sola cl~s~ de ectt~ómico, político, sim?ólico: etc.,
una multiplicidad de ca~1tales ~rt1s~~~'a representación del espacio ~oc1al ~o
.
donde la importancia de o
gu,n el pensador frances. Por o q
se
el marxismo
·d el
es unidimensional, como e~ , o luridimensional, estando constru1 o
p ,
" , que definen cada
econo, m1·co domina a .las demas, sm "autonomos
. . uno sus
acio social por diversos campos
h solamente un cap1tallsmo, que
;:~pías reglas de operac~ónj p~:~~o:c~i: c:;italista, sino capitalizat~~~~:S
domine, que lleve a ca 0 ~ , .
re individuos y grupos e:ta . e . ,
dominaciones: relaciones as1metr_1cas ~~:mpo estos modos de cap1tallzac1~n,
en beneficio de los mis1~os. t1s:a:~res d; negocios vs los políticos,¡ o º!
compiten entre sí, por eJem: o ºJe negocios. Ciertos agen:~s. acumu ª~en
intelectuales vs los hom res
os por lo que los anahs1s se vue 1
. b.
diferentes poderes y camp .',
b. , le ha servido para dar uz
im ncan
.
E t noc1on tam ien
·1 . y
. ados y mult1causales. s a
,
n las tinieblas del s1 enc10
comp l,c
·ales que permanec1an e
a muchos fenómenos_ soc\ . la figura del intelectual.
del mito, como por eJemp o.
.
n él
.,
lo
retoma
al
considerar,
co
'
..
Marx tam b ien
upos
i
bien
Bourdieu
cnt1ca
a
.
'
d
laciones
de
fuerzas,
entre
gr
S
la realidad social como un conJunto e re

ti

484

históricamente enfrentados. En cambio, de Weber rescata la idea de que la
realidad social es también un conjunto de relaciones de significado, que lo
real tiene una dimensión simbólica. Las representaciones y el lenguaje
participan en la construcción de la realidad social, si bien no son toda la
realidad. Esta dimensión simbólica se relaciona con la manera de concebir
las relaciones de dominación entre individuos y grupos. Las fuerzas de
dominación "deben" estar legitimadas en sentido positivo, (es decir que para
que la dominación funcione se deben desconocer las condiciones de esta
dominación) es decir convertirse en "naturales", acríticas, de forma que los
propios dominados se adhieran al orden dominante, al desconocer sus
mecanismos y su carácter arbitrario; la dominación generalmente es
construida, es no natural, artificial si se quiere, no necesaria, sino más bien
histórica y transformable. Es justamente este doble proceso de
reconocimiento y desconocimiento lo que constituye lo que Bourdieu llamó
la violencia simbólica. La lucha por la legitimación de las distintas
dominaciones.
Esta lucha puede llegar a tener muchas formas y se suele man ifestar al
momento de actuar en la sociedad. La reflexión sobre este aspecto se traduce
en una sociología de la acción que Bourdieu desarrolla en su obra El sentido
práctica6. El autor distingue claramente er:tre dos posturas, la del observador,
que piensa y reflexiona sobre la acción, y la del agente que actúa, en medio
del fuego de la acción, con las urgencias de lo cotidiano. Para este agente la
acción obedece a una lógica que no es lógica, es decir una "lógica práctica",
que está presa en aquello de lo que se trata. Así, Bourdieu descubre una
instancia social poco conocida y estudiada, el sentido práctico; que se
inscribe en el cuerpo y en los movimientos del cuerpo, que solamente se
ejerce en la situación concreta, ante problemas prácticos específicos. Este
sentido práctico es parte integrante de los diferentes habitus, lo que permite a
los agentes economizar reflexión y energía en la acción; es un operador de la
economía de la práctica. No obstante Bourdieu dirá que en momentos de
crisis, cuando el sentido práctico puede dejar de ser válido, el agente pone en
juego una cierta reflexividad que le ayuda a enfrentar su presente ...
Muchas de las últimas ideas de Bourdieu no han sido tratadas en este
pequeño espacio, y quizás sea mejor dejar nuestra fidelidad y devoción hasta
aquí. Se podrían escribir cientos de artículos y libros comprobando o
rebatiendo las aportaciones del pensador francés, pero nunca será fáci 1
enmarcar a un pensador que se dedicó toda su vida a analizar los problemas
intelectuales más complejos y contemporáneos que nos podamos imaginar.
Un pensador que lo mismo navegó en la filosofía, que en la sociología, que
en la literatura, en la historia, en la lingüística, un autor así, quizás precise un
espacio diferente . Quizás la única forma de realmente recordar a Bourdieu
sea poner en práctica sus aportaciones, convertirnos en "auctores", como él
485

•

�_ _ (Coautoría con J.C. Passeron) Les héritiers, les étudiants et fa culture.
París:
Ed. de Minuit, 184 p.; nueva edición aumentada: 1966, l 92p. (trad.:
Los
Estudiantes y la cultura. Barcelona: Nueva Colección Labor, 1967).

, 7 ma's que en lectores, llevar a la realidad su pensamiento, pero eso
proponia ,
.
lo intentaremos hacer en otro espacio.

.
n un verso de Baudelaire, citad~ por el
Quiero finaltzar esta lectura co h
. que le hizo en vida una
.
, ito de un omenaJe
,
propio Bourd1eu, a pr~pos
.
la que el sociólogo frances
universidad norteamen~ana;
con
particularmente se "identificaba .

,~tª

( 1965) (Compilador, con L. Boltanski, R. Castel y J. C. Chamboredon) "Un
art mayen, essai sur les usages sociaux de la photographie" . París: Ed. de
Minuit, col. Le
sens commun, 360 p.; nueva edición revisada: 1970, 361 p. (trad.
Tununa Mercado: La fotografía, un arte intermedio, la ed. México: Nueva
Imagen,
1979; 2". Ed.: 1989,381 p.
(Coautoría con J.C. Passeron y M. de Saint-Martin) Rapport
pédagogique et
communication. París-La Haya: Mouton, col. Cahiers du Centre de
Sociologie
Européenne, Núm. 2, 125 p.

•·Esto es poesía filosófica.
_·Qué espoesíafilosófica'.1
¿
. Q . t?
-¿ Qué es el señor Edgar w~e ·
- · Un filósofo - i Uh' ¿ Uh!
_t,¿Unpoeta 7 - ¡Oh'· 1·Oh'• "

Bibliografia Básica de Pierre Bourdieu

.
.,
una a roximación bibliográfica_ a -~ierre
A contmuac1on presentamos
pl
t abaJ· os de recopilac1on y
, d
parte en os r
Bourdieu, basan on~s, en
, ' R 9 El recuento se detiene en 1992. por
comentarios de Francisco J. Corta\zar b. ma's recientes teniendo en cuenta
. sertar as o ras
,
. .
f'
lo que hemos procurado in_
d
o registrados en esta b1bliogra ia.
de que existen todavía un sm fin e textos n
.
,
. p 's· PUL nueva edición: 1961
( 195 8) Sociolog1e del I A/gene. an .

, l . ,, Es rit Núm. 1, enero, pp. 27-40
( 1961) "Révolution dans la revo ut1on , p ,

.

..
" Études Rurales, Núm. 5-6, abnl( 1962) "Célibat et cond1t1on paysanne ,
septiembre,
d .. , . Ginegra· Librairie Droz, 1971.
pp.32-¡35; nueva e 1c1on.
·
b l J p Rivet y Cl. Seibel) ·'Travail et
( 1963) (Coautoría con A. Dar e , · ·
travai\leurs" en
Algérie. París-La Haya: Mouton. "Sociologues des mytho\ogies et
(Coautoría con J.C. Passeron)
-mytho ,og1es
·
· bre, pp 998,,
T
. M, derne~ núm. 21 1, d.1c1em
de sociologues , Les emp., 0
·'
1021.

p
) Les étudiants et \eurs études. París-La
(Coautoría con J.C. asseron

Haya:
Mouton.
486

(Coautoría con A. Darbel y D. Schnapper) L 'amour de l'art.
Les musées d'art
européens et leur public. París: Ed. de Minuit, col. Le sens commun; nueva
edición aumentada: 1969, 248 p.
_ _
"Condition de classe et position de classe", Archives Européenes de
Sociologie,
vol. VII, pp. 865-906 (trad.: José Sazbón: "Condición de clase y
posición de
clase", en Estructuralismo y sociología. Buenos Aires: Nueva Visión,
1973).
"Champ intellectuel et projet créatur", Les Temps Modernes, núm.
246, noviembre, pp. 865-906 (trad. "Campo intelectual y proyecto creador", en
Jean
Pouillon et al. Problemas del estructuralismo. México: Siglo XXI ,
Eds. 1967)
Le désenchantement du monde. París: Centre de Sociologie
Européenne, 179 p.
(1966)

( 1967)
(traducción y utílogo) E. Panofsky. Archictecture gotique et
pensée scolastique.
París: Ed. de Minuit, col. Le sens commun; nueva edición aumentada: 1970,
216 p.
_ _
"Systémes d 'enseignement et systémes de pensée'', Revue
Intemacionale des
487

,.

"

�tido en significado)
Sciences Sociales, núm. 3, vol. XIX, pp. 367-388.
( 1968)
(Coautoría con J.C. Passeron) "Ssociology and Philosophy in
France sice 1945.
Oeath an Resurrection of a Philosophy without Subject", Social Research,
Núm. 1, vol. XXXIV, primavera, pp. l 62-2 l 2 (trad.: "Muerte y resurrección
de
La filosofía sin sujeto", en P. Bourdieu y J. C. Passeron Mitosociología
Barcelona: Fontanella, 1975).
_

(Coautoría con J. C. Chamboredon y J. C. Passeron) Le metier de

sociologue.
París: Mounton-Bordas, col. Les textes sociologiques, l ,430 p. (trad.
Fernando
Hugo Azcurra: El oficio de sociólogo, la ed. México: Siglo XXI, Eds.
1975;4ª.Ed. 1980, 372 p. Epistemológicamente es importante, pero no da
cuenta de los
Aportes de P. Bourdieu a su teoría de lo simbólico).
"Elements d"une théorie sociologique de la perception artistique".
Revue Internationale des Sciences Sociales, núm. 4, vol. XX, pp. 45-79 (trad.:
"Elementos
de una teoría sociológica de la percepción artística", en A. Sibermann
et al.

Sociología del arte. Buenos Aires, 1971 ).
"Structuralism and Theory of Sociological Knowledge", Social

Research, núm.
4, vol. XXXV, diciembre, pp. 681-706.

--

( 1970) Zur Soziologie der Sumbolischen Formen (trad. W. H. Fietkau)

" L a maison kab ·l
cornmunicat1'ons.
y e ou le monde renversé"' en Eehanges et
M '¡
.
e anges offerts á C
ann 1versaire.
· Lévi-Strauss a' l' occasion de son 60e

París-La Haya·· M ounton, pp. 739-758· tamb· ,
pequeñas
'
ten se in 1
M d'fi
c uye, con
0 1 1caciones , en Le sens pratique 1980
'
, pp.441 -461
( 1971 ) L'honneur et la ma1son.
·
Ginebra·· L1' brame
.. Droz·
M d "Disposition esthétique
.
o emes, núm.
et compétence artistique",
295, pp. 1345-1 3 78.
Les Ternps
~
.- "R eproduction culturell e et reproduction sociale" I fi
Sc1ences
. sur les
S . l
, n ormat1on
ocia es, núm. 2, vol· X , pp. 45-79
.
reproduc(trad ..• "Reproducc1ón
. cultura y
C,
.
. .
ion social", en p O1• .
.
Mmisterio
itica, igualdad social y ed ucac1on
. , . Madrid:
Ed de . ,
.
ucac1on y Ciencia, 1978).
-~·l ,pp.
"Champ du puvoir, champ mtellectuel
.
núm.
et habitus de l
,,
.
7-26 (t d J
c asse , Scol1es,
·
ra · orge Dott1· · " C
d
·
ampo inte Iectual , campo del
hab1tus de
clase"
.
po er y
.
'en P. Bourd1eu. Campo del poder y campo intelectual B
líes:
A
F 1·
• uenos
0 ios Ediciones col A
'
. rgumentos, núm. 1, 1983, pp. 9-35 )
-S. "_Genése et structure d
h
.
oc1olog1e, num.
u c amp religieux" , Revue Francaise de

Francfort del
Main: Suhrkampf, 205 p.
(Coautoría con J. C. Passeron) La reproduction. Élements pour une
théorie du
systéme dénseignement. París.: Ed. de Minuit, col. Le sens commun,
281 p. (trad. Marina Subirat: Laia, 1977, 285 p. Se circunscribe al sistema

3, vol. XII, pp. 295-334.
--. "Une interprétation de la soc1olog1e
.
.
Archives

religieuse de Max Weber",

Européennes de Sociologie, núm. 1, vo l. Xll, pp. 3-21 .

escolar francés y presenta la versión más rídigamente reproductivista de su

..
Esquisse d"une th, . d
d ethnologie
eone e la pratique, précédé de tros études

teoría sociológica. Además su traducción es deficiente, por ejemplo,

kabyle. G. b
·
traducido por
Ana Luisa
me ra: Librairie Droz, 269 p. ( parcialmente

convierte sen488

489

•

�Vega y Gi\berto Giménez, pp. l 74- \ 89: Gilberto Giménez (comp.).
"EstrucTuras, habitus y prácticas", en La teoría y el análisis de la cultura.
Guadalaja:
SEP/UDEG/COMECSO, \987, PP. 263-280).
"Les stratégies matrimoniales dans le systéme des stratégies de
reproduction",
Anna\es, núm. 4-5, julio-octubre, pp. 1105-1127.
( 1973) " Le marché des biens symbo liques" , L' Anné Soc iologiq ue, vol 22,

pp. 49-126.
"Three Forms of Theoretical Knowledge", Information sur les
Sciences Sociales,
núm. 1, vol. 12 pp. 53-80.
"Avenir de classe et causa\ité du probable", Revue Francaise de
Socio\ogie, núm.
\ , vol. \ 5, enero-marzo, pp. 3-42.
"Les fractions de la classe dominante et les modes d'appropriation des
ouvresd' art, Jnformation sur les Sciences Sociales, núm. 3, vol. \3, pp. 7-32.

gunas observacio nes cnt1
, .cas en torno a .Leer el Capital'"&gt;&gt;
Bourdieu.
¿Qué significa h bl ,
' en p
Madrid:
ar? Economía de los intercambios lingüísticos

ª

Akal, 1985, pp. 134-15).
. "L' ontologie politique d M .
.
Sc1enses
Sociales ,
e art1~ Heidegger", Acles d I R
Gramuglio, "La

, num. 5-6, noviembre, pp. 109- 156 ~tr:d. e~herche en

Ontología política de

poder y Cam
también la 'PO
T d ·,

,

.

a. Teresa

Martm Heidegger" en p
.
mtelectua/. Buenos Aire; Folio; ª¡"9";teu. Campo del
'
, pp. 37-154 y
.

.
ra ucc1on de César de L M
,
He1degge r. Barcelona: Ed Pa'd ,ª ezsa:
La ont0 ¡og1a
, poltt1ca
, . de M ,
.
.
J os, sene Básica n ,
"
'um. 5.,-' ,1 991 , 109 artm
p.)

.~
Le langage a t . ,
1 efficacit
·
Note
núm
5-6 e· d u ~1scours
rituel",u onse.
Actes de
la ; th ¡eshconditions sociales de
.
' noviembre
p 183 -190 (trad . c"Elere e en .Se ienses
.
condiciones
.
' p.
Sociales
1
.
socia es de la efi . d
· ·
enguaJe aut · d
'
sign ifica hablar?· E1conomia
, ...icac1a
el
duscurso
ritual"
p
on~a
o:
las
, pp. 6 _ ).
, en . Bourd1eu. ¿Qué
7 77
(Coautoria con y · Deis aut) " Le couturier et sa ·
une
.
théorie de la maoie" A
gnffe. Contnbution á
enro, pp. 7-36. o · , ctes de la Re cherehe en Sciencie Soc·ia1es, num
, . 1'

( 1975) "La spécificité du champ scientifique et les conditions sociales du

progrés la
deraison", Sociologie et Sacietés, núm. \ vol. 7, pp. 91- \ 18.

_

(Coatoría con Y. Del saut) "Le coutu rier et sa gri ffe. Contribul ion a une

théoriede la magie". Acres de la Recherche en Scienses Sociales, núm. 1,

( 1976) o
Entwurf einer Th ·
rundlaoe der
eone der Praxis auf d er ethnol · ¡
G
Kabylischen Ge\leschaft F
ogrscien
, rancfort del ·Main·· Suhrkampf, 496 p.

(Coautoria co n Bou 1tanski) "La production de I'idéologie
dominante",
Actes

enero," 7-36.
_
"L'invention de la vie d..artiste", Actes de fa Recherche en Scienses

de la Recherch,e en
, Sc1enses
.
Sociale s, num.
, 2-3,Junio,
. . pp. 3-8

Sociales,
núm. 2, marzo, pp. 67-94.

" Le champ scicntifique", Acles de la Rechercr1e
,. en Scienses
--.
Sociales, núm.
2-3, pp. 88-104

"La lecture de Marx; quelques remarques critiquesá propos de 'Lire le
Capital'",
Actes de la Recherche en Scienses Sociales, núm. S-6, noviembre, pp.
65-79 (trad., «El discurso "importante"• algunas reflexiones sociológicas

(Coautoria con M· Oe Saint-Martin)
.
"A natom1e
. du gout" A
d
Recher -h
.
, eles e fa
e e en Sc1enses Sociales 'num.
, 5, PP· 2- 112.
(1977)

sobre "Al-

, . 60 París·· Ed · De M.mmt.
A/gene
.
491

490

•

�. Cam bn·d ge..
Out!ine of a Theory aj Pract1ce.

eam bridge University

Press.
· a une économie des.
"La production de la croyance: contn·b ut1on
biens sy';;-A
d la Recherche en Scienses Sociales, núm. 13, pp. 3-43.
boliques , ctes e
•'Questions de politique',' A ctes de la Recherche en Scienses
Sociales, núm.
16, pp. 55-89.
. t", Actes de la Recherche en Scienses Sociales,
·'Une c1asse ob~e
núm. 17-18,
pp. 1-5.

nobleza cultural", en Gilberto Jiménez (comp.), op cit, pp. 613- 633;
asimismo, están
traducidas las pp. 198-200, por Gilberto Jiménez, corno
·'Gustos de necesidad y gustos de libertad", en Gilberto Jiménez
(comp.), opcit,
1987, pp. 635-637).
_ _ ··Les tríos états du capital cultural", Acles de la Recharche en Sciences
Sociales,
núm. 30, noviembre (trad. Monique Landesmann: "Los tres
estados del capital cultural",
Sociológica, año 3, núm. 5, otoñoinvierno, UAM-Azcapotzalco, 1987, pp 11-18).
( 1979)
Le sens pratique. París: Ed. de Minuit, col. Le sens común,
277p. (es la mejor síntesis teórico-empírica de su obra. Parcialmente
traducidas por Gilberto Jiménez las pp. 94-97, como "Modos de objetivación
de la historia y de la cultura", en Gilberto Jiménez (comp.), op cit., pp. 63563 7).

·'L' économie des échanges linguistiques", Langue Francaise, núm.

.~'
'

!i

L.
'1~

~

,i
¡~~

34, mayo,
.
,
o informe de la mesa redonda "Lingüística y
pp._17-3~ ,\en~~;1s~~l~~~;r6, con la participación de P. Bourdieu, J.C.
soc10log1a ,
,
p E ' , G Fauconnier. J.C. Milner, A. Rey).
Chevalier, S. Delesalle, . ncrece, .
. 'mbolique" Annales, núm. 3. mayo-junio, pp. 405·'Sur 1e pouvotr
s1
,

411.
( 1978)

,
M de Saint Martín) "Le Patronat". Actes de la
(Coautona cSon . ,·
, m 20-21 marzo-abril, pp. 3-82.
Recherche en Sc1enses ocw es, nu .
'
. .
R.
á quelques object1ons"
"Sur l' obietivation part1c1pante. espon se
. b pp 67J
Socia
. Ies, núm . 23 . sept1em re.
•
d
l
Recherche
en
Scienses
Acles e a
69.
,, A .

....... . ,.

. de la Recherche en

"Classement déclassement, reclassement , e1e.1
(' .
Sociales, núm. 24, noviembre, pp. 2-22 .
,,c1enses

. .
, ..
. le du jugement., Paris: Ed. De Minuit.
d 1C
Ruiz de Elvira: La
( 1979) La Distmct1on. Critique socw
, (trad Ma. e
armen
col. Le sens
· . . 1 . del gusto. Madrid: Taurus. col.
. .' e . . . comun
bases
SOC/Q es
.
d
distmcwn. r,ileno~ Y
El
libro sistematiza muchas . e
Ensayistas, num. 2:,9, 1988, 597 p.
. 1d
dificulta
seguir
sus investigaciones, su estr~ctura_desa=~c:n;raªen las prácticas
el hilo conductor de su teor'.a social. S t
de los campos y muestra a las
descnbe la estruc ura
.,
,
1
cultura es,
.
.
operando en correlac1on )
los suJetos
socia1es
clases, los gru~~s Y
s (parcialmente traducidas
por
complement_ac~o~ entre los campo o "Títulos y
abolengos de la
Margarita P1en111 las pp. 12-36, com

492

Questions de Socio/ogie. París: Les Editions de Minuit (trad. Martha
Pou: Sociología y cultura. México: CNCA-Grijalbo, col. Los Noventa,

núm.! 1,
México, 1990, 317 p. Reúne un conjunto de textos clave conferencias. artículos y
entrevistas- en el que sintetiza las principales
tesis de sus obras, aclara posiciones en relación con críticas y debates
suscitados por ellas, y habla de lo que
generalmente los
libros
ocultan: como él afirma, dan "el producto acabado", pero
"no las
operaciones". De la edición orifginal en francés se han reemplazado
tres capítulos:
"L 'art de résister aux paroles", "Le sociologue en
question" y "Le
paradoxe du
sociologue'' por dos textos más
recientes: "La clase inaugural"- que dio al ingresar al Colegio de Francia
en 1982- y ·'Espacio social y génesis de las 'clases'" - aparecido
originalmente en Acles de la Recherche en Sicences
Sociales,
núm. 52-53,
junio de 1984 -. El libro incluye una introducción a la
obra bourdieuana por
Néstor García Canclini. Parcialmente
traducidas por
Gilberto
Giménez
(comp .. ), op cit, pp.
281-285, que corresponde a las pp. 154-158 de la edición de la
CNCA- Grijalbo).
--Le capital social", Actes de la Recherche en Sciences Sociales, núm.
31, enero,
pp.2-3.
_ _ "Le mort saisit le vif', Actes de la Receherche en Ciencias Sociales,
núm. 32,
marzo- abril.
_ _ .. L'identité et la representación. Eléments pour une reflexion critique
sur I' idée
de región", Actes de la Receherche en Ciencias
Sociales,
núm 35,
noviembre, pp.6372.
493

�-

·on of the Total lntellectual", london Review of
"Sartre, or the Inventl
.
. 22 , volv .2, 20 nov-3 dic.
Boa ks , num.

.
..
Eléments pour une théorie du cha~p
( 1981 )"La representat1on pohtique. h h en Scienses Sociales, num. 36. . ,,,
Actes de la Rec ere e
po 11tique
37 febrerosmarzo, 3-24.
,
, . Ed de Minuit (trad. "Clase inagural", en
sur la lecon. Pans. .
M' . o· CNCA-Grija\bo, col. Los
( 1982) Lechón
.
Sociología y cultura. ex1c .
d
P.
Bour 1eu. .
_ ).
noventa, num. 11, PP· 55 78

x Weber" Liberation, 6 de julio.
,
. des e'changes !inguistiques.
dº
L 'econom1e
Ce que parler veut_ ire. .
sólo las pp. 135-148, por
d
(traducido parcialmente
· • ,,
Gilberto
París: Fayar
,.
.dentidad como representac1on ' en
Gilberto Jiménez, com_o La ~73-481 ).
Jiménez (comp.), 0 P cit., PP·
.
rche
en
Sc1ences
¡ · '" Actes de la Reche
(1983) "Vouz avez dit 'popu ane '
,
46 ' pp · 98-105.
Sociales, num.
"N, ayez pas peur de Ma

.

..........

p rís· Ed de Minuit.

(\984)Homoacadem1cus. a . ,
.
l
s" Actes de la Receherche en
"Espace social ~t gene~e d~r:d~~s'~Es~acio social y génes_is de \~s
Soeza/es, num. 52 53 (
A'res 1985: en Estudios sob1 e
Cl·encias
.
• ¡·
osto Buenos 1 ,
•
,
clases", Espacios, 2, JU l?-ag
, Colima: Universidad de Coh'.11ª' ~um.
las culturas contempora~eas. d l º89 y en Bourdieu. Socwlogw y
7 vol. lll, pp. 27-55, septiembre__ e ., 1' Los
noventa, núm. 11, pp
,
M·.
··co·
CNCAGnJalbo,
co
·
cultura. ex1 .
281-309).
.
h l l ? Economía de los intercambios lingüísticos
(1985) ¿Oué significa aJ ar.
160 p.
Madrid: Akal,
.
·che en Sciences Soeza/es,
•
¡ · " Acles de la Rechel
(1986) "L' ilu~ion b10grap11que,
núm. 62,
JU!110.
.
.
, . Ed Minuit, col. Le sens común (trad. Margarita
(1?87~_ Coses d1tes. Pans.
di
MizraJ1: Cosas
·e mavor 1988,
.
G ¿· col El mamífero par1ante, sen
, .
2
chas. Buenos Alfes: e isa,
.
OOp.).

d' Art

"L'institutionnalisation de l'anomie", Les Cahiers du Museé National
Moderne, núm.19-20, París, junio.

"What makes a social class? On the theoretical and practica[
existence of groups";
Berkeley Journal of Sociology, núm. 23, pp. 117.
( 1988) La noblesse d 'Etat. Grandes écoles et espirit de corps. París: Ed.
Minuit.

_ _ Lecturas escogidas de Pierre Bourdieu. Guadalajara: Comisión para el
Fomento
Editorial, !TESO, Textos Escogidos núm. 18, marzo (trad.
Gilberto Jiménez;
algunos de los artículos aquí contenidos se encuentran
en la compilación de Gilberto Jiménez, op cit, 1987).
( 1988-1989) "Vive la crise! For hetorodoxy in social science", Theory and
Society, núm.
17, Chicago, pp. 773-787.
( 1989) "The corporatism of the universal. The role of intellectuals in the
modern world",
Telas, núm. 18, Nueva York, pp. 99-11 O.
( 1990) (Coautoría con J.C. Passeron) Reproduction in Education, Society and
Culture.
Londres: Sage.
(1991) "Un analyseur de I' inconscient", prólogo a L 'inmigration. Ou les
paradoxes de
l 'alterie, de Abdelmalek Sayad. Bélgica: Editions
Universitaires- De Boek
Universite.
"Introduction a la socioanalyse", Actes de la Recherche en Sciences
Sociales, núm.
90, diciembre, pp. 3-5.
"L'ordre des choses. Entretien avec deux jeunes gens du nord de la
France", Actes
de la Recherche en Sciences Sociales, núm. 90
diciembre, pp. 7- 19.
_ _ "Une vie perdue. Entietien avec deux agriculteurs bernais", Acles de la
Recherche en Sciences Sociales, núm. 90, 29-36"Une misión imposible". Actes de la Recherche en Sciences Sociales,
núm. 90, 84- 94.
( 1992) "Thinking about limits", Theory, culture and society. Londres: Sage,
vol. 9, pp.
37-49.
495

494

�,
G · e C'I structure du Champ liaeraire: Paris:
d ¡
les régles de I art. . enes
~
or Thomas Kauf; las reglas e
Editions du Seui\.
Traducido al es~:;:~\; literario: Editorial Anagrama,
arte. Génesis y estructura del
p
Barcelona, España, 1995.
, Éditions du Seuil; traducido al español
Pans,
d
Fondo de Cultura
(1993) la. misére du monde. misena
del mun o.,
por Horac10 Pons, la
Económica, Argentina, 1999.
.
.
¡·
,.
París:
L1ber
. .
. . d, /'em rise du;uorna1sme.
·.··.
)Ur la televlSlon, su1v1 &lt;:
PTh
Kauf Sobre la telev1.mm,
(1996)
,
.
.
es año\ por ornas . . , ,
Editions; traducido al
PE aña
l ra ed1c1on, 1997 •
Editorial Anagrama; Barcelona, sp '
.,

ÉTICA Y EDUCACIÓN
Mtro. Miguel de la Torre
Facultad de Filosofía y Letras
UANL

. la es acio social; compila~ión y traduccton
(1998) Capital cultural, e.se~~, ~ s·tio XXI editores, México.
de Isabel Jiménez; 2da ed1c1on, 'º

Notas Bibliográficas
. po' stumos es interesante
leer· su
t los homenaJeS
,
i
Para entender su postura an e . , hacer hablar a un autor.) A propos1 10.
1996. ¿ Qule lebsro Capital cultural, escuela y espacio
Ponencia del 23 de julio de
I
aparece
o
1
de Michel Foucaut, que
d'en. ,e México, 1997,pp.11-2.
social, Editorial Siglo XXI, l rae ,c10n,
2/bdpl8.
1
.,

·

.

C

Ver Pierre Bourd1eu, osas

3

.

E

-

Dichas, Editorial Ged1sa, spana,

1996 98-101 PP·
,

.,

Cl de Passeron, La reprocluccwn
f, 1 compañero Jean- au
4 Obra escrita con su ,e
M 'xico México, 1996 .
. 1 Ed1·torial Fon/amara, e
,
socia,
.. México 2000
5 La miseria del mundo, FCE; 1ra reimpres1on.
,
.
6

El sentido práctico, Editorial Taurus, Madrid, J 991.

.
·zo·
en
vida
la
Universidad
de
· que le or0 a111
k "
s sí nos lo hace saber en un homenaJe
b~·o el título ·'Pasaporte a Du ~e .
Dt~ke el 23 de abril de 1995; text~ re _ªP:~:c}~ esiacio social publicado por siglo
en el \ibro ya citado Capital cu/tu1a, escu

7 ·

Qué es hacer hablar .. ? op cit., p. 13.

¿

Asumo en este trabajo el punto de vista de considerar al proceso
educativo como un proceso antropogénico; es decir, un proceso en el que los
seres humanos se construyen a sí mismos tanto en lo colectivo como en lo
individual. La educación constituye el medio por el cual se hace posible un
específico modo de ser humano y es siempre un proceso de construcción
colectiva: entre el individuo y la comunidad, entre los vivos y los muertos,
entre los héroes y los hombres comunes y corrientes: coincido en esta
1
definición con Octavi Fullat , quien habla de una estructura educanda del
hombre, para explicar a la educación como la única posibilidad de existencia
del fenómeno humano: "Ser hombre consiste en tener que educarse", dice
Fullat(l995).
Asumo también que se trata de un proceso simbólico, un proceso que
opera en la forma de construcción de significados. Por una parte, en el
proceso educativo se constituye algo que no existía antes: un sujeto, una
nueva forma de articulación a la vida social y a la naturaleza. La naturaleza
simbólica de esa producción y su carácter colectivo e histórico nos permiten
hablar de que en él se da lugar a la conformación de universos simbólicos
compartidos y colectivamente producidos y reproducidos; es decir, se
constituye la cultura. Cultura, historia, identidad y la personalidad del
individuo son los resultados del proceso educador. La educación es entonces
el proceso en el que se constituye lo humano, y por esta razón, es un proceso
dotado de sentido.
Me interesa destacar el punto de vista de que el proceso educador es un
proceso en el que se hace una apuesta de futuro, se impulsa un proyecto de
humanidad, una utopía; que en el proceso educativo se impulsa y se busca
hacer prevalecer en la comunidad un sistema de valores que expresa la
visión del mundo y antropológica de la comunidad en la que tiene lugar el
proceso educador, o al menos una parte de ella: la que logra plasmar como
finalidades educativas su visión de las cosas.
Valores: axiología, ética y moral

·¡

·a de
. . ·dad de Guadalajara, La socw og1
b\' do por la U111vers1
9 Ver su cuaderno pu ,ca
U de G México, 1993. pp. 69- 77.
la cultura de Pierre Bourd1eu,
'

XXI.

496

Por otra parte. el concepto de valor que aquí se asume es el de
significación asignada; es decir, se entiende a los valores como
significados atribuidos a las cosas, construidos colectivamente y mantenidos
como valiosos en una cultura y por parte de un grupo social determinados.
497

�En el lenguaje ordinario de la vida cotidiana es frecuente encontrar una
confusión entre los distintos aspectos y niveles que estas cuatro palabras:
"axiología", "valores", "ética" y "moral" designan. Esto no tiene nada de
raro, toda vez que efectivamente con ellas nos referirnos a una misma esfera
de problemas, fenómenos y situaciones: la del deber ser; la de los juicios
sobre lo que en determinadas situaciones es dable esperar de los individuos
o las colectividades; es la esfera de la acción preferidora, discriminante
entre bien y mal o ajustada a normas en la que continuamente y en todos los
campos de la actividad humana nos vemos envueltos.
La idea -heideggeriana- del hombre como ontocreador, como ya se ha
dicho, nos habla de la posibilidad humana de proyectar sobre la realidad los
elementos de su subjetividad, lo cual implica la producción de nuevas clases
de realidad. La acción de proyectarse sobre el mundo, que puede llevar a
pensar en la creación de valores como negación o trascendencia de lo real o
natural; sin embargo, en realidad el hombre en este acto de trascender la
naturaleza no hace sino poner en juego recursos de la propia naturaleza, en
tanto que, como lo explica Marx, él mismo es un producto natural; con esto
se quiere decir que en la producción de valores el ser humano no parte de sí
mismo, de su pura subjetividad; pensar así sería colocar la producción de
valores por encima del conocimiento como proceso en el que se ref.eja la
interacción práctica entre el hombre y la naturaleza; igualmente se
ignorarían los límites impuestos a la acción del individuo por la vida social.
Así, los valores son la expresión simultánea del condicionamiento y de la
libertad humana, representan la unidad contradictoria de la necesidad y la
libertad, la unidad de naturaleza e historia.
La posibilidad de manifestarse, de trascender sus limitaciones o superar
desequilibrios, de objetivar la tensión, el odio o el éxtasis responde a esta
capacidad humana de proyección y constituye la base subjetiva desde la cual
se crean los valores. Pero tan pronto como estos estados subjetivos se
traducen en acciones políticas, económicas, teóric::i.s, artísticas o morales. se
alcanza el plano de lo objetivo, se produce una síntesis entre objetividad y
subjetividad, entre necesidad y libertad; en la medida en que la objetivación
de los valores constituye esferas de realidad éstas responden ya no a la
lógica del mundo subjetivo, sino del mundo objetivo. Se constituyen en este
proceso todo un universo de pautas de conducta, de modos y mecanismos de
interacción del hombre con la naturaleza y con los otros hombres, todo un
conjunto de instituciones sociales, que prueban esta capacidad humana de
rebasamiento de lo real y de sí mismo.
En la vida diaria, sea por la confrontación de situaciones excepcionales
o de crisis, sea por exigencias del propio desarrollo del individuo, sea por
los problemas y exigencias de la vida colectiva, o simplemente por

498

exigencias
de ¡a mteracci
.
.
· d
mismo, los hombres
?n e todos los días con 1
,
que motiva y da se ~- muJeres se ven obligados a
os &lt;lemas y consigo
humanos se plant n ido a su existencia En estapre?untarse por aquello
ean y s
¡
·
s s1tuac·
preferencias com
.
e rep antean aspirac1·
iones, los seres
.
'
prom,sos·
ones afect
·
va ioso y de conform .d d , en una palabra, todo a , 11
os, mtereses,
l
de vivirse, tomand d I ~ . con lo cual, su vida es que o que consideran
o ec1s1ones en consec uenc1a.
. , consecuentemente, ct1·gna
val Cuando tom an estas decisione 1
fi or, estableciendo un "deb
s;, os hombres están hacie d . . .
orma de razonamient
er ser a su conducta· est , n JU1c1os de
lógica o de 1 . o que se distingue clara
,
an aplicando una
. .
a mstrument . ,
,
mente de la d
.
principalmente por su caráctac1on practica
La
1
.
emostrac,ón
.
·
va oración
d" .
que pone en juego p
er. normativo-directivo
se istmgue
ara conseguir acatamiento.
y por los mecanismos

~

Por otra parte, esta clase d . . .
concepto de verdad
.
e JUICIOS no tienen
valoración no hace propd1od de las proposiciones teo' . nada que ver con el
ver a era f:
neas o prag , •
aceptable, justa l"b
o a1sa a una ac . , .
mat1cas. La
, , re, bella; en fin , valiosa.
c1on, la hace moralmente
Así, pues, en todo mo
to~ar decisiones sobre I mento _Y en cualquier actividad h
se Juega la sobrevivenci o re sena pre.(erihle frente a dis u~ana hemos de
los otros, la paz 1 . a, a pertenencia a una com . yunt1vas en las que
preferir de d1·s'
?'enestar, la felicidad etc C un,?ad, la aceptación
de
. . '
crzmmar d
'
· ontmuam 1 h
re1vmdicar como vat·
' e comprometernos de
/ en e emos de
tosas dete · d
'
exa lar
para nosotros como
I
rmma as conductas sit .
, y con ello
para a comunidad a la
, uac1ones o ideas tanto
que pertenecemos.
'

~

En esa acción ,,, .
las condu etas, s1tuac1one
. pr_e;erzdora,·ct lo que hace mos es atribuir
.
. .
como superiores u b/" s o t eas objeto de la prefi
~n s1gn1ficado a
ellas encarnan valo o igadas. Lo que las hace tene erenc1~, relevándolas
res.
r ese caracter es que en
Así las cosas los v 1
ese sentido? En ' . . ~ ores son atribución de
.
juego:
.
pnnc1p10 hemos de advertir u:e~t1do ¿De dónde viene
1.
L
.,
q
ay tres elementos en
a acc1on de prefer. 1
optar, sea que esta acci ,
ir, a capacidad, aptitud o .
. .,
coexistencia al lado d
on nazca de la propia exist . dh1spos1c1on para
ct· h
e otros de la
enc1a umana d 1
,e a aptitud ha sido
,
~ertenencia a la clase d
, e a
solución de las
puesta, de la msuficiencia biol ' . e seres en los que
filosofía las e. q~e se han dado o que pueda d og1ca, o cualquier otra

p;oduct~;n~:::o~~~=~es

como
perspectiva teóric

Est~r~::~::~nto

o de donde sea.
desde la
or, mtwdor, proyectado
del hombre
a que se asuma) de valores
r o creador, según la
y por ello como capaz de

499

�Esfera de lo real

realizar decisiones axiológicas, capaz de la acción de otorgar significación
como valioso o valiosa a las cosas, acciones, procesos, etc.
2.
La existencia de un ideal (una utopía) o representación del ser
humano (hombre o mujer) bueno, eficiente, comprometido, bello, etc, en el
que unas cualidades, conductas o modos de pensar, son preferibles frente a
cualquier otra alternativa. Esto supone una cierta estructura y jerarquía entre
valores. Mientras que unos serían absolutamente centrales y definitorios del
ideal, otros serían subordinados y, en determinadas situaciones.
prácticamente accesorios (el ideal no dejarían de serlo si ellos no están
presentes). Esta estructura o jerarquía nos habla de un sistema de valores y

_ _ _ _ _ _ __
Esfera de lo a x10
. I'og,co
.

Lo valioso en e 1
ua quier campo de
umana·. accwnes. s11uac10nes. Ob?Jelos, rewcwnes
,
Saber
. su;eros. ideas.

actividad h

. es. situaciones acc
ObJelos pro
. iones,
. ccsos, SUJetos' CIC . Va1iosos
·
y no valioso

éste de una ética.
3.
La existencia de normas que se desprenden del seguimiento
del ideal. En la vida ordin,.ria, hecha de múltiples acciones preferidoras, de
situaciones muy diversas en las que no cabría esperar un único modo de
llegar al ideal; de ese modo conductas diversas llevan a la realización de los
mismos valores y al cumplimiento del ideal, siempre que en algún sentido
concuerde!' con el modelo. Este es el terreno de lo moral, de la conducta
moral. En este terreno individuos o comunidades concretas realizan u
orientan su actividad diaria buscando la realización del ideal ético: siguen la
norma, se ajustan a ella. No hacerlo supone un sujeto inmoral o amoral )
éste no encajará nunca en el ideal, lo que puede tener consecuencias en su
relación con los otros (y aun para consigo mismo, dada la necesidad de una
estructura operante del sujeto).

... .

En resumen: la esfera de \0 axio\ógico remite entonces a la existencia
de los valores en cualquier esfera de la acción humana: cognoscitiva.
económica, social, cultural, ética, psicológica, lúdica, religiosa, etc.: la
esfera de lo ético es la de los valores para la interacción social :,1 la
realización del individuo es la de los códigos de conducta posibles de
asumir. corno dijimos, para con los demás o para conmigo mismo, y la
esfera de lo moral es la de las prácticas de los sujetos intentando ajustar su
acción al código que recoge los valores preferidos.

La comunidad ética

De acuerdo con lo ante .
que se encarna con .
nor, la acción valorativ
hombres sin ac~ión sttuy~n formas del ser del h a la conducta ética en
como hemos visto lvaa oradttva y sin un código éticoºa'ln re;I ~s decir, no hay
. d' .
, .con ucta
.
cua
111 iv1duo y· su s b
.
e·t·tea tiene
sentid
, aJu s·tar su acción·
.
o rev1vencra
e . .
o no solo e
¡ ·,
·
smo que tambie'
.
'su ,el1c1dad e, su
d'
n re acton con el
.
n es un mst
como idad
.
1 ongen de este 1
_rumento fundamental d 1
' ? su realización.
P anteamtent
e a conviv
·
E
uentes: Israel (El G,enes1s)
. At o se encuentra , seg,un Adela eene·ta 1humana ·
f
Leviatán, de Ho bbes). ' enas (La República, de Anstoteles)
. , ortmaon dtres
res
y Len
(El

t

La primera de las t
,
fundamento de la e
r~s formulas apunta al te
.
relato del recon . º'.nun ,dad; en el libro del Gé m~ de. la identidad como
.,Y d"IJ0 Adán a oc1m1ento
recí proco en el que Adá
nes1s ' dice ell a, aparece el
la
.
.
muJer· esto e
n ve en Eva
, .
ort111a 200 ¡)
·
s carne de mi e
a s1 mismo·
Y por lo tant
I
ame Y hueso d
·
·
(e·
mismo que el bien riv
. o a a consideración del bie
e_ mt hueso"
de Alianza está prep adlo, esta concepción que C rt· n comun como el
· d
'
sente 1asta
'
o 111a recog
JU ea-cristiana d
nuestros días 110 so' 10
e en la idea
,abermas.
e pensami en to, s1110
•
'
a través de ¡a trad1c1ón
..
tamb ien
· , en
pensadores como
H

La solución aristot T
que consigo mismo
e tea entronca al individuo "
.
realidad superio
. y ve en la res publica en 1 ~on 1~ comunidad más
r, smo tamb·,
.
,
a comunidad
,
concepción en la idea d
te~ anterior al individuo C . ' no solo una
cooperación y compro
Repub!rca y refiere con ell~ ¡°rt111a recoge esta
miso entre los seres h
a estado natural de
umanos al q ue hace referencia

~

500

501

�b Co rno animal político (loan
Aristóteles con su concepto del horn re
Politikon).
. .
humana tiende hacia algún fin
Según Aristóteles3, tod~ . act1v~~~ana no son siempre los mismos:
(te/os). Los fines de la _act1v1iad as tampoco son siempre igual~s. Cabe
consecuentemente las acciones u1:1_an ·nrnanente que lleva en sí misma _su
al menos distinguir entre una acct~e• a la producción de una obra_ exte~1or
fin: la praxis; y la ~u: con u la producción de ese otro bien es su
Propio
.
. , .. en este ultimo caso,
al suJeto: po1es1s,
.
fin.
. .
otras, unos fines se subordinan a otros.
Corno unas act1v1?ades llevan a fi urando una jerarquía entre ellos y en
. t para hacer posibles otros, con g
fin último del hombre, al
ex1s en
d
Esto supone un
.
las actividades que los pro ucen. d , s Un fin que ya no sea medio para
que estarán subordinados todos los erna .
ningún otro fin.
, .
fundamento de todos los
, ·
'do por s1 mismo Y
\\
Este fin o Bien ultimo, ~u~n
. ·ta a distinguir entre ella y aque os
demás, es la felicidad; y Anstotei:~i~~dv~d no es la riqueza, l?s honor~s. la
otros fines que la procuran. La . e Aristóteles, no son mas qu~ b1e1:es
fama o el placer; todos estos, d1c felices) que no son perseg~1dos mo
externos (por sí mismos no nos\ h~ct:idad. La' Felicidad es la única que se
d.
ra alcanzar a ie •
por ser me .,os pa
E autárquica y perfecta.
basta a sí misma para ser. s
· · de \a virtud Y más
. .
del eJerc1c10
.
La verdadera feltc1~ad , na~eirtud intelectual- ; que es el mayor bien
específicamente de \~ sa~1~unt ~ual es propia del pensamiento y debe ~er
ara el hombre . La v1rtu mte ~,
virtud no es innata, corno lo so~. as
~prendida a través de la educac1on.
al orden del lagos, sino tam~1en e
asiones o el instinto; no perten_ece s\~aliza en la comunidad: "El b_ien es
inevitablemente al ethos, que_ solo se a un solo individuo: pero se re-viste de
ciertamente deseable cuand~ mdt&lt;:r~sa cuando interesa a un pueblo y a un
, ,bell o y. mas 1vmo
un carácter mas
Estado entero" (Etica N1c. l, 2.)

L\

, .
te vinculadas en
,.
olítica están mt1mamen
n la
De este modo, et1ca y p I
l'tica y se subordina a ella, e
Aristóteles. La ética dese~b~~a.¡nath~~~ subordinarse a las voluntates ~e
medida en que la voluntad tn 1v1 b~' la política permitirá que el sta o
toda una comunidad: pero tam ten,
502

eduque a los hombres en la virtud y, sobre todo, en la justicia. Ambas, ética
y política, refieren al bien del hombre. El bien de la ciudad y el del
individuo coinciden porque la felicidad de la comunidad como un todo es la
suma de la felicidad de cada individuo que integre esa comunidad. Para
Aristóteles, el Estado es anterior al individuo, al igual que el todo es anterior
a las partes que lo componen. El Estado es concebido como un gran
organismo autosuficiente y autónomo, regido por la justicia y la sabiduría,
es perfecto, dice Aristóteles.

La tercera solución, la de Thomas Hobbes en el Leviatán, al partir de la
idea de la maldad natural del ser humano (el hombre es el lobo del hombre),
piensa a la comunidad - al Estado- como un artificio necesario para limitar
la lucha y las desmedidas aspiraciones humanas a poseerlo todo, despojando
a los otros; la constitución del artificio se concreta en el contrato y nace no
de la naturaleza, sino del temor; es una decisión humana y no un estado de
naturaleza. El estado de sociedad rompe al estado de naturaleza en beneficio
de la supervivencia, trayendo la paz y el bienestar con el imperio de la ley.

De este modo, el liberalismo introduce una diferente noción de la
comunidad ética, tomando como centro no la realización de las necesidades
y expectativas humanas, tales como la necesidad natural de la interacción y
el compromiso ético que responde al reconocimiento del otro como yo
mismo: la alianza -querer el bien del otro como mi propio bien- ; sino el
imperio de la ley y la razón que en ella encama, como medio de evitar la
devastación de unos a manos de los otros: el contrato -querer el bien del
otro para evitar el mal propio-.

Así, pues, la idea de que la vida colectiva, bajo la forma de la alianza,
beneficia y enriquece a la comunidad, cuando ésta se norma y conduce con
base en el criterio de tener en cuenta las expectativas e intereses de todos sus
miembros, considerados como iguales entre sí, como identificados en su ser
humanos, viene de la antigüedad; surgió en el marco de las Ciudades-Estado
de la Grecia clásica. Fueron los miembros de aquellas comunidades y sus
intelectuales - Aristóteles, el más importante en este sentido- los primeros
en considerar como valiosa una vida en común que, además de abrir la
posibilidad de alcanzar sin riesgos y sin conflictos los intereses y
expectativas de cada uno en particular, los trascendía y daba lugar a una
nueva clase de realidades que, sin duda, los enriquecían en muchos sentidos.

503

11

�La idea del ciudadano de la polis griega: el loan politikón, es la de un
sujeto activo, comprometido, que encuentra en la participación de la vida de
la comunidad la más importante forma de realización del bien. La
participación ciudadana, en este caso, no es un derecho del individuo, sino
una responsabilidad asumida como consustancial a la condición de hombre
libre. Es ineludible, toda vez que la no-participación aparece como falta de
virtud.
En las sociedades modernas, en cambio, la idea de la comunidad como
algo valioso, parte del supuesto del contrato y supone a los individuos
participando de la vida de la comunidad a través de mediaciones tales como
los partidos, el voto y sus delegados y representantes en el ejercicio efectivo
del poder social que garantiza la supervivencia.
La idea del ciudadano moderno (el citoyen de la Declaración Universal
de los Derechos del Hombre y del Ciudadano) es la del sujeto de derechos.
un sujeto que tiene el derecho de paiticipar en la vida colectiva. pero que no
se ve forzado a la participación y aun cuando la considere valiosa, puede
abstenerse de ella. El ciudadano moderno disfruta de la protección y
garantía del Estado respecto del dominio y usufructo de su persona. su
familia. su credo y su patrimonio; es decir, tiene derecho a participar del
bien común, de la común protección a través del estado y sus aparatos de
poder, así como de la posibilidad de elegir y/o ser elegido para el ejercicio
del poder público; pero, por un lado, ese disfrute depende de la posesión
efectiva de una familia. un credo o un patrimonio y, por el otro. es su
convicción, su compromiso lo que lleva a participar en la vida colectiva y no

ocurre en nuestro tiem o·
.
encuentra condiciones p , particularmente el ciudadano
partici aci,
exacerbadas en cuanto
. posmoderno
Norbe~ B~~e[y4 I~ oportunidad (opción efectivªa/ªdeno e~1g~ncia ?e la
com
.
estaca que en la socied d . .
ens1m1smam1ento
portamrento social se .
a d1g1tal de nuestro ti
.
esfuerzo
,.
ªJusta al canon lúdi
. empo, el
.,
.,
Y a1 ascetrco propios de la
. d
co que sustituyó al del
i unc1on de este
. d
soc1e ad moder
.
asist'
pnma o de la cultura del d. ti
n~. y medieval; en
A rmos a la apanción de nuevos fe , IS rute, de la etrca del posdeber
pra.xw o apoliticismo y ausenc1·a d nomenos sociales, tales como la'
ausencia del pensamiento
.
e comprom·rso social·
.
típ' d
la Al ·
present (
rea e Ia nuev f;
'
ogw o
a r~~ y no representativo· la A . . . a orma de conocer de modo
~~ ~ompa:1on _para con los dem.ás y
o clausura de la sensibilidad y
o eracron e 111temperancia (Bilben; l 997~ente, la Akrasia o ausencia de

n:i·~:(za

Ahora bie n, por encima
.
de
.
conceptuales, es posible advertir tre e:ta~ . particularidades históricas
democrática
fundantes de la eomumdad
. y
, ·
' en func1·0· n de los cuals pnnc1p1os
·
practica_ social valiosa en la cultura o~s -~sta ha representado un valor y una
polis g:rega, del Estado-nación mod cr ental, sea que se trate de la antigu
esos principios son-·
erno o el Estado mínimo post moderno;a

Todo individuo se e
.
comunidad, no sólo en el sen~~~~n~:a 111evitab~emente inmerso en una
Existe a través de el la ·
que necesita de ella' s1·n 0 que es ella.

· • La vida col ect·,va potencia
·
inclmaciones, preferencias
~ ennquece la calidad de vi
afectivos ha~ta económico~/;:~~~~~v:s i~1~e:deses (desde cognosci~f~o~ª;
nuevas y valrosas.
111 1v1 uos y da lugar a realidades

~

su condición de ciudadano.

........
Al igual que en la polis griega, la condición de ciudadano constituye la
base de posibilidad del disfrute de estos derechos. Sin embargo, la
ciudadanía y el bien común se han vuelto abstractos: es la ley la que coloca
al sujeto en la posibilidad de participar, no su propia existencia. Así.
mientras que en la polis griega era condición para ser ciudadano tener una
determinada identidad. familia, patrimonio y creencias. y dado esto. no se
tenía más remedio que participar en la política de la ciudad, el ciudadano
moderno, en tanto que sujeto de derechos, obtiene de la ley, como dijimos.
la garantía de que no se verá afectado (ni por parte de sus conciudadanos, ni
de extraños) en el disfrute de su identidad, familia. patrimonio o creencias.
si es que se encuentra en posesión legítima de estos bienes, así como
tampoco se verá apremiado a la participación política, si su deseo es
abstenerse y podría renunciar a ella. Lo cual muy frecuente y masivamente
504

. Tod? individuo debe enco
.
real izacron de las propr·as
'dntrar en las 111teracciones con los otros la
neces1 ades , expectativas
. e intereses.
Individuo y comunidad en la cultura posmoderna
. Según Ronald Ingleharts uie . . . ,
aplicada desde 1981 , me
. 1uyendo
, q an dmg10 la encuesta
mundial de va 1ores
,
que la sociedad contempo ,
nuestro pars, por el ICPSR6 dem
,
ranea se mueve hacia
. d. .
.
uestra
un 111 rv1dualrsmo radical·
'

505

,,

�.. , en lo axiológico
. .
compos1c1on
, .
años hemos v1v1do una re,
zados ha visto una
que en lo~ ultim~~te sobre todo en los pa1ses av~art co~sidera propios
que,_ cn~:1e~e7os val~res comunitaristas, que l~~~:ión del capitalismo en
sust1tuc1on e
sez del ascenso y conso i
lo relativo a la
de los tiempos de esca l¿res individualistas, tanto en b' que lnglehart
esas _socie_dades, p~~ ~: realización individ~a\. Est~ c~:c~~~te integración
conv1venc1a, como
d o se ve fortalecido por a
.d secuela de
llama síndrome posma ern\t, en el mundo, con la ya conoc1 a
,
de la cu ura
.
de las econom1as y
, d'd d identidades colectivas.
crisis de sentl'dO Y de per I a e

En el cuarto superior derecho podemos advertir una mayor presencia de
valores individualistas y de desapego a los valores comunitaristas;
representan los valores predominantes en las sociedades más avanzadas en
el desarrollo capitalista posindustrial; esa sociedad tienen un modo
altamente burocratizado del ejercicio de la autoridad; lo que significa -en
términos parsonianos- unidades sociales especializadas en el ejercicio del
poder, profesionalizadas, diría él, unidades sociales en las que la función de
gobierno no se mezcla con la función económica o las que tienen que ver
con los lazos de sangre; junto a esto viven también esas sociedades un
ambiente cultural enteramente posmoderno.

.
.
1 ue habla lnglehart. En
stra ese cambio de q
d en la
El siguiente cuadro nods mueel que de los valores más centra o\scuarto
.
1 mo o en
S. bservamos e
él puede advertirse e 1 s valores individualistas. 1 o .
de un estado
comunidad se pasa a od
s ver los valores prop_1os.
. do los de
.
. · do po remo
penor 1zqu1er ,
inferior 1~qu1er : pos de escasez; en el cuarto ,;u d burocrático" para
tradicionalista en t1em 1 d - Inglehart- le llama esta o
tado más desarrol a o
.
un es
d de bienestar social.
referirse al esta o
Autorida
-1.00 -. 80 -. 60 -

40 - . 20

d burocrática

o

+.20 +.40'

60

+100

+_

80

+1.00
+100

Los cuartos superior izquierdo e inferior derecho representan
sociedades en transición: con escaso desarrollo económico y elevado
desarrollo de las formas de autoridad y con elevado desarrollo económico y
escaso desarrollo de las formas de autoridad; es decir, sociedades atrasadas
con autoridad burocrática y sociedades avanzadas con autoridad
tradicionalista.

+ 80

+ 80

+ 60

+ 60
+ 40
U)

+40

N

+ 20

a,

.,

U)

u

U)

a,

e:

µ

a,

o

.,
-&lt;

o

-o

+20

a,

.......

o

tá

!J1

o
o.

o

'O

- .2 O

U)

U)

a,

....
o

a,

'o"'
_..

En cambio, en el cuarto inferior izquierdo advertimos una mayor
presencia de los valores comunitarios y tradicionalistas, incluso
premodemos, que son los que prevalecen en las sociedades más apegadas a
formas del ejercicio de la autoridad tradicionalista; es decir, no
especializadas en la función de gobierno y que involucran una amalgama de
funciones económicas, culturales, religiosas y hasta de lazos de sangre en el
ejercicio del poder.

.,

- .20

-&lt;

.,

-.40

Inglehart quiere asociar el cambio sociocultural y en particular el
desarrollo de los sistemas de valores y las formas de autoridad a los factores
económicos y de ese modo él localiza el síndrome posmoderno, el sistema
de valores de la posmodernidad, en las sociedades que fonnan lo que
llamamos "el primer mundo" .

&gt;

&gt;

- .4 O
-.60
- .60
-.80

La imagen siguiente muestra la distribución de los países en los que se
aplicó la encuesta mundial de valores, agrupados a partir de esos dos
componentes:

-.80
- .100
-.100

O

+ .20+. 40+ 60+.80+1.00

40 -.20
-1

.00 -.80-. 60 -.

'dad tract1c1onal
Autor1

507

506

�Como vemos, los países avanzados y económicament~ podderoshos que
ntran en el cuarto supenor erec o y se
participaron, en la encuesta_~e ;o;~~ocrática; es decir, no tradicionalista y
trata de patses ,co~ auton a I d
·entras que en el cuarto in ferior
desarrollo econom1co muy e eva o, m1
izquierdo aparecen los países más atrasados en ambos aspectos.

Autoridad burocrática
- 30

- 1o

- . 20

o

+ 20

+ lO

+ 30

o,..

+ 30

+.30

•

...,.

•

f.s t o • u

•

+ 20

+ 20

,......
l'a l ~ t,S ~ ,1 1c:;

FinlM,d

••

1
N
I])

1/l

+ . 10

L1tua11a

•

u

10

t

Ú&gt;fH del su

•

lll

En este proceso de cambio sociocultural Registrado no sólo en los análisis
de la encuesta mundial de valores, sino en muchos otros trabajos, la visión
del mundo de la modernidad, su antropología y su ética se ven sacudidas,
puestas a prueba y de su crítica nacen nuevas significaciones y nuevos
modos de estar en el mundo; vale decir, nuevas ideologías. Son muchos los
factores que explican el cambio, y por supuesto no se puede ignorar el pape l
que juegan en él los tremendos callejones sin salida generados a partir de los
grandes fracasos del proyecto de la modernidad.

e

En este marco del cambio sociocultural posmoderno es en el que nacen
los proyectos de cambio educativo en México. en los que se asume.
acríticamente, como hemos dicho, la ideología neoliberal y los valores que
la representan: por lo que hemos de entender a esos proyectos también como
e:\presión del cambio sociocultural posmoderno en nuestro país, teniendo en
cuenta, sin embargo. que el caso de México, como lo muestran las gráficas
anteriores. es el de un país en el que no acaban de predominar por completo
ese sistema de valores y ese contexto de ejercicio de la autoridad. Es decir,
en el caso de México como en el de los países latinoamericanos, lo que
tenemos, según lo explica Néstor García Canclini, es una cultura híbrida.

c.

1/l
I])

....lll

º L _ _ ___ _

1 to\ l 1&lt;1

--t.;,,;.~~
.. _ J t __

"O

*•• •

1/l
I])

1

...

o

....

_

_t21..l.w.l••

I])

•

_

_

7º

__

•

de A.•~r ira

A.rqent na

(/)

...
e

•

Pt&gt; IOt11 •

&gt;

Otile

•
•

lrl.tndd
del N &gt;flCI

6US: 1 I

-.2 0

- 20

30

30

•

thgcuu

- 30

-. 20

-.10

o

:r.
:)
c.

E11 to1.rlos un 1J us

. 10

- 1O

lll

v

E

+.10

+ 20

+ 30

La idea de una cultura híbrida no es la de una cultura intermedia o en
transición. con un cuadro incompleto. pero en proceso de maduración de la
visión del mundo posmoderna: de lo que habla García Canclini es de
culturas en las que diversos sectores de la realidad, diversos grupos sociales
o diversos elementos de la vida social se desenvuelven con relativa
autonomía unos en contradicción con los otros; en unos aspectos esas
cu lturas son modernas o premodernas, y en otros son hasta radicalmente
posmodernas. Por ejemplo ciertos sectores de la economía se desenvuelven
articulados a las exigencias tecnológicas y de estándares internacionales del
mercado mundial, mientras que otros aún se desarrollan en condiciones que
no tienen que ver ni siquiera con la existencia de un mercado nacional o de
utilización de tecnologías modernas; ciertos sectores sociales, clases altas y
medias urbanas, observan hábitos y patrones de conducta, de consumo, de
interacción, etc, típicos de las sociedades avanzadas, mientras que otros -los
sectores y clases depauperados del medio rura l- continúan viviendo en el
ambiente social del México del siglo X IX .

Autoridad tradicional

Los Proyectos neo/ibera/es de cambio educativo (PNLCE) en nuestro
país, contienen un sistema de valores (valores distintivos y jerarquía
específica) distinto del que dio forma y sentido a los procesos educativos en
México hasta los años ochenta del pasado siglo XX y que hemos de calificar

508

509

�como proyecto educativo del liberalismo clásico (PELC). Es decir, que el
sistema de valores de los PNLCE contempla valores que no estuvieron
presentes en los PELC y que, en el caso de los valores liberales que
mantienen su presencia en los PNLCE, no mantienen, sin embargo, el
mismo lugar de importancia que tuvieron en aquel otro proyecto. Es decir,
los PNLCE presentan una diferente jerarquización entre valores, al mismo
tiempo que nuevos valores.
Cuando hablamos del sistema de valores o la axiología educativa de un
proyecto en particular, nos referimos a aquellos valores y a su articulación
jerárquica, distintivos de ese proyecto; mismos que en otras concepciones de
lo educativo no figuran como relevantes o no figuran en absoluto. Desde
este punto de vista, los valores específicos de los PNLCE son aquellos que
se centran en el individuo y los que son relevantes respecto de la función
económica de la educación y el conocimiento, colocando en segundo
término los valores comunitarios y aquellos que apuntalan una función
social y de desarrollo cultural de la educación y el conocimiento. Ese
sistema de valores y esa estructura jerárquica para los proyectos educativos
representan el punto de vista de los sectores de la sociedad mexicana que
hoy impulsan la articulación de nuestra economía y nuestra cultura a
estándares internacionales y a lo que en algunas propuestas se llama
prácticas de clase mundial del mundo globalizado.

-...

Partiendo de la contraposición ética entre individualismo y
comunitarismo, hemos de reivindicar esta última posición como necesaria
en la formulación de finalidades en los proyectos de cambio educativo y
colocarnos al lado de quienes reivindican un proyecto educativo
comprometido con la historia nacional y con la tradición humanista y
comunitarista de la vida colectiva.
De este modo, y de acuerdo con García Canclini, los PNLCE serían una
expresión de la hibridez que nuestro país vive en el terreno de lo educativo,
ya que representarían, como hemos dicho, la apuesta de ciertos sectores
sociales por la transformación de la educación para ponerla a tono con los
mencionados estándares internacionales y las llamadas "prácticas de clase
mundial", mientras que la resistencia de determinados sectores a dichos
proyectos representaría o bien la fidelidad al proyecto educativo del
liberalismo clásico, o la insistencia en el fallido proyecto socialista de los
años treinta del siglo XX, u otro más radical.

510

Desde
mi punto de vista,
·
,
la contra . . ,
no esta dada, como establece Inglehart :s1c1on entre proyectos de sociedad
para, los_ efectos de su análisis- en términoe una manera perfectamente válida
e?dter~mos de resultado de la escasez o : d~ ava_nce o atraso sociocultural
v1 a, smo en términos de una v· . ,
a un anc1a de recursos y medios d~
~alares individualista o comunit~:i~: ~el mundo fundada en un sistema de
ng/ehart no ~enga razón, o que el de,sa:q~e, por s~p~esto, no significa que
en a predominancia de uno u otro sist od o econom1co no tenga un papel
ema e valores.
Lo que resulta objeto de di
.,
posmodernas impulsadas en M _sc_us1on en las propuestas neoliberales
comprome_tidos con lo que lngle:a~c~la por " los , sectores sociales más
~~dos sus intereses económico
l' .
ma el sindrome posmodemo" et1co "
s, po tticos o cultural
1· • .
' ·,.. _esa manera de ser individ .
~s-, es e ind1v1dualismo
caractenst1ca de las sociedad
, uahsta, que dice Victoria Camps1
d"fí ·
es mas mode · d
es
. 1 i_c1_I el desarrollo de las virtudes úbl' rn1~a. as, y que hace enormemente
ind1v1dualismo
... no se d'1st·mgue -dice
p . icas, c1v1cas o democráticas ... nuestro
, .
mas bien por el desmemb
.
- por 1a veneración del ego
.
11).
ram1ento de las socied a des en grupos ... ,, ...( 1993:
smo

El individualismo como h
.
emos
modern1·dad; constituye 'la reivindica
. , dd1ch
I o, es una creación de la
repercus!ón_ importante en las nocio~:~~ e. valor de la persona y tiene una
pero el md1vidualismo como obst, 1 e libertad y autonomía del sujeto
ins_ensible hacia el sufrimiento d tcu o, e! individuo falto de solidaridad'
el mdividuo sin interés por lo e os m~rg1_nados del desarrollo económico'
d' e
asuntos publico 1 "
,
ice amps en una ideología de la
. d s, a escasez de ciudadanía"
c?municado como el nuestro -die: s~c1e ades ava~zadas, "un mundo ta~
dispersos. Individualismo s1·gn1·fi
a~ps- debena tener intereses ma's
d "
.
tea atom1zac·'
·
esaiecto hacia lo público C I
ion, encierro en lo privado
•
· on o cual la dem
·
Y
sus propios cimientos" ( 1993: 14 ).
ocrac1a se ve amenazada en

. La modernidad, con sus descubrimient
.
la idea de la tolerancia· la conc· . d I os~ sus revoluciones, introduJ·o
·b· •
,
1enc1a e a d fi
•
pos1 ihdad del reconocimiento del otr
I erenc1a ~brió la puerta a la
afirman Berger y Luckm
1 . . o, pero condujo también com
d 1 'd
ann, a a cns1s de sent' d
I
,
o
e I ea! ético con el que habría u
i o, a a confusión respecto
encerrarnos en nosotros mismos.
q e comprometerse y nos obligó a

511

�Es claro entonces que el individualismo ético posmoderno hunde sus
raíces en la propia modernidad; que en la ideología neoliberal están
presentes valores que son también centrales en la modernidad; los teóricos
del neoliberalismo reclaman, incluso, estar planteando una recuperación de
los "verdaderos fundamentos del liberalismo clásico", desvirtuados o
corrompidos en el proyecto del Estado de bienestar social.
Sin embargo, es necesario tener claro que la propuesta ética del
liberalismo clásico no colocaba a la comunidad, al interés común, en el
segundo plano, como lo hace el neoliberalismo; menos lo hacen el proyecto
del Estado de bienestar social o el proyecto socialista, que en cuanto
proyectos de reforma del liberalismo, precisamente reivindicaban los
aspectos comunitaristas de la concepción liberal de la vida social.

En nombre de esa supuesta recuperación del "espíritu" liberal clásico,
el neo liberalismo hace la crítica del modo como, tanto el Weljare state como
los totalitarismos socialistas, interpretan las responsabilidades del estado
para con los sectores sociales más desfavorecidos, en función del ·'interés
nacional", del "bienestar social", de la ·'revolución social": el
neoliberalismo reivindica que la sociedad existe para la realización
individual, como si éste fuera previo a la existencia de la sociedad; ella es el
terreno de esa realización y debe aportar los elementos que la hagan posible:
educación, seguridad, estabilidad económica, salud: "el individuo - dice
Camps ( 1993: 21 }- se siente más seguro en la piel de burgués que en la de
ciudadano"; mientras que socialdemócratas y socialistas piensan que el
individuo y la sociedad son uno solo, que el individuo se constituye en la
sociedad y a ella se debe, la acción, contribución de los individuos. da lugar
a la existencia de la comunidad y en ella se realizan valores que son
importantes: solidaridad, identidad nacional, bien común, y que no sirven al
individuo, sino a ella misma como entidad superior.
Puede decirse que en el neoliberalismo se encuentran los mi~.mos
valores de la visión del mundo del liberalismo, pero jerarquizados de
distinto modo y por tanto, constituyendo, de hecho, otra visión del mundo:
en ella se apuntala una idea de sociedad que propone un funcionamiento de
la economía, de la política, del arte, del conocimiento, etc, cuya orientación
principal no es la da la realización de valores comunitarios, sino
individualistas.

512

Como hemos dicho la cont
.. ,
modernidad y los de la ,
d _rapos1c1on entre los valores d l
b
.
'
posmo ernidad
b
e a
am os sistemas de valores una ·er
~o e_s a soluta; pero si hay entre
muestra tanto la permanencia deJ da;qu1~ diferente, el siguiente cuadro
cultura posmoderna diferente
.. ,e ermmados valores modernos en la
cult
¡
'
posicion que ocupa ¡
uras_ y e hecho de la ausencia de otros , n a gunos otros en ambas
modernidad y la presencia de nuevos I
mas que fueron centrales en la
va ores en la posmodernidad.
Cuadro comparativo entre valores modernos y posmodernos
Cultura moderna

Cultura osmoderna

Ética del ser

Ética del poseer

Ét_ica comunitarista del deber
Ética individualista del posdeber
(virtudes públicas)
(virtudes nvadas)
Valores universales
ex resión de la razón , absolutos, ~edl_at_ividad y elegibilidad (cultural e
m 1v1dual) de los valores
Valo~es de la modernidad Valores d
.
e ¡ª posmodernidad
relativos a la interacción social relativos a la interacción social
, . de derec ho, consenso, equidad
Estad? de derecho, sujeción a la Estado
po
1
1t1ca
• .
. y re conoc1m1ento
de la
ley, igualdad política y voto .
d1ferenc1a
y
los
d
h
u111versal
. ,
.
erec os de las
mmonas sociales
Responsabilidad del Estado en 1
consecución
del
.
ª
61enestar
· ·
. mmimo
(suministrador de
general, la paz y la felicidad para Estado
segundad,
paz
social
y justicia)
todos, la defensa de la soberanía
, la cultura e identidad nacionales'
Integración,
sujeción
solidaridad de los individuos e~ Globalización (occidentalización de la
torno_ al Estado-nación y la cultura), telépolis, sociedad mundial
identidad cultural
Democracia y justicia social
como primado del interés Democracia Y justicia social como
respeto de la diferencia
mayoritario
Obligación
para
con
el
Es_t~doNación y la com unidad· Consenso, organizaciones sociales no
Militancia
política , pa rt'd
. .
1 os , gub~r~amentales,
renuncia a la
sindicatos
• .ones' part1c1pación social
.
Y organ1zac1
rem1ales, sindicales
Libert~d individual y autonomía Autonomía
· d.ivi·d ual
tn
1rrestricta
del su1eto en el marco de los importancia de la autoexpresión ;

513

�·d d (el responsa bTd
1 1 ad social del individuon \
intereses de la comuni a
sobre el efecto de sus actos para co
bien común, más importanteq. u _ e ~ ~ ~ - - - - - - - - - - - - otros
la autono mía del ind1v1duo)
Valores de la modernidad
relativos a la actividad
económica
..

Exito económico ind1~!dual
enmarcado en la so!uc1on de
las necesidades sociales
· 1 y la
El desarrollo nac1ona
justicia social co~o .fines de
la actividad econom1ca
las
de
Integración
actividades en torno a los
intereses nacionales

de
la
Valores
relativos
al
modernidad
sujeto

Disposición .
esfuerzo y renuncia
placer

al
del

Cálculo
Sabiduría, búsqueda
de la trascendencia
Responsabilidad
social, militancia
Autonomía moral e
intelectual de los indi~iduos
ajustada a las exigencias ,de
la razón y el bien c_omun;
,
da
de
ideales
busque
·vos
y
trascendentes
co 1ect1
, .
(fusión de ética Y polltica)
Tolerancia
(con
exclusión del poder) frente¡ a
OS
los
extranos
,V
"desviados"

conocimiento
educación

Éxito económico individual
. . a estándares internacionales
y
AJuste
.
prácticas de clase mundial

Pensamiento racional
secular y fomento de la
visión
científico-técnica
como
instrumento
de
dominio sobre la naturaleza,
lucha contra la superstición,
progreso y transformación
social

Desregulación social

Valores de la modernidad
relativos al sujeto

placer

La educación como
instrumento del progreso, la
democracia y la cohesión
social y el ascenso en la
escala social
La
educación:
narrativa del progreso y la
emancipación que impulsa
la libertad

Y

disfrute
Espontaneidad.
sensualista del instante
Experiencia
(profesionalismo)
Responsabilidad individual,
alogia, acrasia, apatía, anestesia

La
educación
supenor:
formación
de
cuadros para el desarrollo y
la defensa de la identidad
nacionales
y
el
fortalecimiento
de
la
soberanía económica

Autonomía
moral
e
.
de
los
individuos;
mtelectua1
. . .d d ,
,
d de la compet1t1v1 a Y 1a
bus~ue -~
individuales
reahzac1on
,· )
. . . , n entre ética y poht1ca
(d,soc1ac10

de

Tolerancia y reconocit~i_ento
la diferencia (relat1v1smo

moral)
1

-,

Valores
osmodernidad

la
de
Valores
modernidad relativos al

514

de
relativos

la

Utilidad
para
la
comunidad y el individuo
Verdad,
sabiduría,
crítica, dominio de la
ciencia y debate
Educación al serv1c10
de los intereses nacionales y
para
la
solución
de
problemas de la comunidad

d
la posmodernidad
Valores
e
, · a
relativos a la actividad econom1c

Disposición al
renuncia al esfuerzo

y

la
al

La
institución
universitaria democratiza el
acceso al conocimiento y lo
..
pone al serv1c10
de la
sociedad; cumple también
SIS

conocimiento y la educación

Utilidad para el individuo y
la comunidad
Aplicabilidad,
competitividad, dominio de la
ciencia y debate
Prácticas de clase mundial y
acreditación internacional
Pensamiento
racional
secular y fomento de la visión
científico-técnica
como
instrumento
de
superación
personal y eficacia práctica;
alejamiento de la racionalidad
científica y cuestionamiento de los
efectos destructivos de la ciencia y
la tecnología
La
educación
como
inversión productiva, apropiación
individual del saber como
mercancía y capital cultural
(capital humano)
La educación: formación de
individuos competitivos, usuarios
o poseedores de saberes y
habilidades eficientes
La educación supenor:
obtención individual de niveles de
excelencia y competitividad en el
dominio
de
objetos
de
conocimiento, el desarrollo de
valores, habilidades y actitudes
competitivas para mercados de
trabajo internacionalizados y el
fortalecimiento de la soberanía
económica
La institución universitaria
como comunidad académica y
profesional independiente del
aparato
estatal,
cuya
responsabilidad social se mide en

�-------:--;-::-::~=~~7~t~ér¡:-;m;¡-;in~o;sdde
competitividad
funciones estatales como
difusora y de fensora de la
identidad, la cultura y la
soberanía nacionales
. dad ética y democrática
La crisis posmoderna de la comum

ósito de los resultados de la encue_s:a
t mos frente a una situac,on
Según hemos señalado a prop
1·dad nos encon ra
.
d
mundial de valores, en 1a actua ,
. 'dad l1a entrado en crisis, pro ucto
· a la comum
.
·
social en la que la pertenencia
b do cada vez más preeminencia en
del individualismo extremo que va co ran s como hemos visto, frente a la
oderno· estamo ,
.
·,
el preferir del horn bre posm
, .
1 ctiva Frente a esta s1tuac1on,
ausencia de un ideal de tras~en~~nc~:ficn~t~varne~te en la d_irección d~
algunos intelectuales se onent I' .
aristotélica, que piensa en la
recuperar la utopía moderna_ o c as1co 'tica· este tipo de intelectuales,
Co munidad actuante, de la sociedad democtara1g·1a 'de ciudadanía republicana.
s" ·
hoy una nos
. .
·
d
dice Victoria Camps viven
I
cepción liberal ind1v1dualtsta, e
·
bl',cana
e Se expresa en e1 hec ho de que a a con . ,
comunitano-repu
qu
na concepc1on
. .
d
la ciudadanía contraponen_ u .
de las repúblicas italianas_ e1
recuperada de la democr~c1a gne~J ación política en el autogob1erno
Renacimiento que "concebian la pa I p 11a perspectiva menos terrena,
l'b
d"· otros en u
corno esencia de la I erta , .. ', ·udeo-cristiana que piensa, corno
reivindican los valor~s de la tra~1~1~:t~ral y producto' del reconocimiento
en la comunidad, corno a g
d ...
IJlmOS,
de I otro como parte de rn,.

......

,.

, . desde la concepción
.dad democrat1ca
Intentar recuperar la comu111
'b'l'd d de que el significante
,
decir la pos1 1 1 a
d
moderna de ciudada111a; e: .
,
recisamente el significado e que
comunidad ético -democratica- tenga p ornponen la sociedad tenga la
cada individuo o grupo de los I
de decisiones y en el gobierno_de
'bilidad de hacerse presente en ª.
la construcción del bien
pos,
. . do activamente en
•
la vida colectiva, part1c1pan ti . t ngibles, enfrenta hoy día especia_1es
común. obteniendo de ello bene ic~o~ a . cter abstracto del concepto; sino
d ificultades: no sólo es el hech? e cara·as concretas de la práctica social
.
•
circunstanc1
.
d ·
que, además, las s1tuac1ones ~
de las típicas de la modern1da_d; es ec1r:
contemporánea, son muy d1s~t;~
1 era actores y sujetos sociales que ni
hoy día la vida de la comum a mv~ ~ dano ni existían en el momento en
. stan al concepto abstracto de ~iu a
. , /dad ante la ley .y libertad
se aJu
d
c a como 1gua
que la concepción. d_e
emocr:s1arrollaron; todo lo cual nos impone 1a
individual de part1c1pac1on se dbl a y establecer claramente tanto las
neces1'd ad de repensar el pro em

q::m:

'ª..

516

limitaciones del concepto como las necesidades de cambio en el terreno
concreto de las interacciones sociales.
Es un hecho que a lo largo de la segunda mitad del pasado siglo XX, se
ha venido perfilando un desvanecimiento de la significación histórica de las
nociones de comunidad, ciudadanía y democracia de la modernidad.
Muchas voces han hecho énfasis en la inviabilidad presente de dichas
nociones y han proclamado su desencanto respecto de la cultura moderna, su
visión del mundo, sus estructuras sociales y, sobre todo, respecto de sus
promesas de libertad, bienestar y felicidad.

Al contrario de lo que la idea moderna de un ciudadano único,
universal y abstracto proponía para entender las relaciones sociales, lo que
realmente vivimos es la contundencia de la diversidad, el imperio de la
diferencia, el avasallamiento del interés general y el desencanto respecto de
los valores y promesas de la modernidad. En contra de la abstracta
definición ilustrada del individuo y de sus derechos y libertades igualmente
abstractas, lo que hoy enfrentamos es la aplastante realidad de la diversidad
étnica, racial, identitaria, sociocultural. Victoria Camps9 lo destaca muy bien
cuando dice: "La diferencia está en auge; es un signo de calidad. Significa
distinción, poder y atributos para distanciarse de lo masivo. Es la expresión
de la aristocracia en nuestro tiempo ... se ha ido creando una ideología de lo
individual y la diferencia como resultado de la exacerbación de la crítica de
la modernidad y la ilustración ..." ( 1996: 137).

El deterioro de la calidad de vida de un número cada vez mayor de
hombres y mujeres en el mundo, la crítica radical del carácter mítico de los
fundamentos y de las esperanzas, generaron un desencanto y un pesimismo
que cada día parece cobrar mayor presencia entre nosotros y que da lugar a
una visión pesimista de las cosas que, ante la falta de perspectiva, reivindica
como valores máximos la realización individual, el placer y la comodidad.
Para el individuo posmoderno sólo resulta importante la no sujeción a nada
que contravenga su interés; se trata sólo de estar bien y disfrutarlo, desde la
sensualidad y la sensoriedad, mientras dure.

Se ha venido imponiendo, así, según apuntamos antes, el síndrome
cultural posmoderno (lnglehart 1994), que caracteriza el abandono del
sistema de valores que fue clave en el surgimiento de la sociedad industrial:
el éxito económico, la racionalidad, la sujeción a la voluntad mayoritaria en
la conducción de la vida colectiva, la idealización del progreso y el avance
de la ciencia, han perdido importancia para estos nuevos ciudadanos, que
hoy prefieren subordinar el crecimiento económico a la protección del
517

�ambiente; que privilegian la realización personal frente al éxito económico o
el imperio de la voluntad general.
La autoridad jerárquica, la centralización y la grandeza del Estado dice lnglehart- han caído bajo sospecha y han alcanzado el punto en que su
eficiencia se vuelve menor y resultan menos aceptables. La mentalidad
posmoderna reíleja una disminución creciente de la importancia que se
acredita a toda autoridad y una pérdida de la confianza en las instituciones
burocráticas y jerárquicas típicas del Estado moderno.
Frente a esta situación, Camps ( 1996: 138) considera que hay que
recuperar los logros de la modernidad que han significado avance histórico,
tales como: la individualidad, la privacidad, la libertad, la autonomía y la
diferencia, pero que no podemos desentendernos de la convivencia
necesaria: "Es hora de reconocer que la universalidad y la diferencia no son
siempre conceptos opuestos ni incompatibles - nos dice-; que se puede ser
muy autónorr.o y muy distinto, sin descuidar que convivimos con otros
individuos que reclaman, a su vez, el reconocimiento de sus diferencias'·.
Porque, dice ella ( 1996: 140): '·No hemos sabido conjugar la libertad
cooperante y participativa de los antiguos con la libertad independiente de
los modernos ... Al buscar la autorrealización en lo puramente privado. el
individuo tiende a desprenderse de todas las ataduras sociales ... , no hay
forma de unir a los individuos en tomo a proyectos comunes."

dentro de ese marco) y sm
• v10lencia
.
eticizan a
.
porque ponen en cuestión el sentido d . . . una sociedad democrática
mismos fundamentos democrático e JUSt1c1a de la mayoría, invocando lo~
movimientos son una protesta que s edn ~ue se apoya la sociedad. Dichos
se manifiesta un punto de d
sde mge a aspectos concretos, en los que
.
esacuer o respecto de 1
. .,
.
que de be asumirse como d1'sc tºbl
.
a opm1on mayontaria · · ·
u I e- a part1r d 1 ·d
JUSt1c1a, mostrando que la le
:
e a I ea de carencia de
legalidad no siempre es legitimtd:; siempre encarna la justicia y que la

La crítica de la injusticia -&lt;l , M
especie de sanación ética
e~ta ardones en esa ocasión- es una
, Y constituye un e· · · d
vo 1untad general· es deci d
"
..
Jerc1c10 e formación de la
.
.'
r, e con1ormacion de n
.
para 1a mteracc1ón social • A d'"
.
d
uevas
normas
y pnncipios
11erenc1a el p
·
.
as normas están fiJ'adas d
ensam1ento ilustrado en el que
1
.
e una vez y par ·
encarnaciones de la razón I
a siempre, en cuanto son
c t
·,
, as que resultan de
,.
ons rucc1on colectiva que se h
.
.
esa cnt1ca son una
intereses de todos.
a u111versal1zado, porque representa a los

P?rtiendo de estas ideas formulaba él un
cual solo son éticas las relaciones . , .
concepto de democracia en el
.
stmetncas entre lo . d' 'd
se rea lice el principio de 1
.
s m 1v1 uos en las que
universalidad del respeto mutuoª c~:ve~salid~d, ta~to en el ~entido de
las personas.
'
o e umversaltdad de la autonomía de

¿Ética universalista o particularista?

En estas condiciones, si puede hablarse hoy día de comunidad
democrática, no será para referirse a los mismos valores abstractos: Estado
de derecho, igualdad ante la ley, respeto a la voluntad mayoritaria que
perdieron su sentido junto con la pérdida de eficacia de los grandes relatos
de la modernidad, sino que habrá que concebir e impulsar otros que
contemplen la heterogeneidad, la diversidad y la posibilidad de que los
intereses y expectativas minoritarias (que nunca serán mayoritarias) puedan
ser realizadas en la vida colectiva y en la ley. Otros valores que sean
garantía del respeto de la diferencia y del enriquecimiento de la vida
colectiva a partir de ella, en la medida en que ésta dé lugar a valores

Ahora bien , l•e s leg1t1mo
,·
aspirar a
.
particular aparezca como v ¡·
.
construir una ética en la que lo
ª ioso,· sm caer en el re 1attvtsmo
· ·
negar la posibilidad de la 't'
Y por lo tanto
. .
e tea misma? Me pare
,
impide a la ética de la mod .d d .
ce que esta claro que lo que
.,
ernt a tener alguna ·
·
.
pretens1on de valores únicos b I
v1genc1a es precisamente su
alejamiento de la historia reai adesol ut~s, product~ de la razón; que es este
,
a e1ect1va convive · h
muy tempranamente en l
.
nc1a umana, lo que ya
.
'
e pensamiento d l
· •
esacredltó
a
la
filosofía
y la 't' d
. ,e romant1c1smo alemán
d
e ica e 1a Ilustrac1on.
'

universal izables.
En una v1s1ta a Monterrey1°, José María Mardones destacaba el
potencial democratizador de mov1m1entos sociales como los de
desobediencia civil. por tratarse de movimientos, decía él -recuperando a
Habermas-, que sin afectar al marco constitucional (es decir. expresándose

. Por supuesto, no se trata de o on
,.
.
particularista, igualmente ab t
.p er a una et1ca u111versalista, otra
.
s racta, en uno y t
red ucc10nes perniciosas Ya L . v·11 11
o ro caso se trata de
.,
.
u1s i oro ( 1998) h d . d
ape lac1on a la existencia de va 1ores universales
.
a eJa ohaclaro
la
y absolutos
st'do cómo
pretexto
519

518

�para la dominación de una cultura sobre otras, consideradas inferiores: y
cómo también, la idea de que toda ética es relativa a una cultura ha sido
argumento falaz en la lucha de resistencia contra el dominio colonial. Él
apunta la idea de un relativismo coherente que implica el respeto a un
pluralismo cultural, sin tener que renunciar a principios y valores de validez
universal.
12

En ese mismo sentido, Ana María Salmerón apoya la idea de que los
valores de una comunidad no necesariamente deben ser universales, sin
renunciar a ser universalizables, e introd1!ce una noción de pluralidad, de la
que dice debe ser entendida en el sentido de la noción de razonabilidad de la
pluralidad, que John Rawls asocia al concepto de consenso traslapado. Dice
ella: "El concepto rawlsiano de consenso traslapado refiere una noción de
consenso que no permite el imperio de una sola concepción del bien, sino la
coexistencia de una gran diversidad de doctrinas .... que pueden coexistir
gracias a una forma razonable de pluralidad. Esta forma de pluralidad
implica el establecimiento de ciertas restricciones que no sólo no pueden ser
arbitrarias, sino que deben ser razonables y que, sin duda, son necesarias'
( 1999:6).

......

Adela Cortina 13 nos advierte que en la cultura posmoderna la pérdida
del sentido de pertenencia a la comunidad nos ha desarraigado y nos
desorienta. En cambio, dice: ''En el mundo de las comunidades hay mapas
que ya nos indican el camino: hay virtudes que sabemos hemos de cultivar.
hay deberes que es de responsabilidad cumplir. En ellas ... el nuevo miembro
de la comunidad se sabe vinculado, acogido, respaldado por un conjunto de
tradiciones y de compañeros'' ( 1995: 11 ). Apuntando a una nueva idea de
ciudadanía, porque dice: " .... necesitamos unas señas de identidad que
brotan de distintas formas de pertenencia a la sociedad y, en este sentido, la
ciudadanía ofrece dos ventajas específicas: 1) ... es crucial para el desarrollo
de la madurez moral del individuo, porque la participación en la comunidad
destruye la inercia, y la consideración del bien común alimenta el altruismo:
2) la ciudadanía subyace a las otras identidades y permite suavizar los
conflictos que pueden surgir entre quienes profesan distintas ideologías,
porque ayuda a cultivar la virtud política de la conciliación responsable de
los intereses en conflicto. Para formar hombres es necesario, pues, formar
también ciudadanos" ( 1995: 12).

e .

2

o~ma, Adela
Madnd, 200 J.

Alianza y contrato. Política 't·
' e ica Y religión. Trotta.

3

Aristóteles. Ética a Nicómaco. Porrúa
Bilbeny, Norbert . La revolución en' la 'f
H, .
.
sociedad digital. Anagrama Col . . A e ica. abitos Y creencias en la
sI I h
R
'
ecc1on rgumentos. Barcelona 1997
ng e art, onald Modernización y osm d . . ,
'
de la relación entre desarrollo ec , . o ern1zac1_on. La transformación
R · E
onomtco Y cambio cultural y
I' ·
ev1sta ste país. Sección folios · Núm · 38, p. 38N1Il (vers1on
. , cd). po it1co.
4

6 Inter-university Consortium for political and social
forld value_s sur_vey. 1981-1984 and 1990-1993 (study s:~~~a)rch (ICPSR).
Camps, V ictona Paradojas del individ r
,·
·
Barcelona 1993
ua ismo. Critica, Col. Drakontos.
8

f

'

.

Camps, Victoria. La identidad ciudadana (E
.
aís Digital, 26/04/00).
· xtracto de conferencia en El

~amps, Victoria. La universalidad ética
.
Gmer y Ricardo Scartezzini (Ed ) U .
Yl_sus ene"!1gos, en Salvador
Madrid, 1996.
s.
mversa idad Y diferencia. Alianza.
10

Mardones José María c
. L .•
.
.
enero de 200'0.
urso. a et1ca d1scurs1va. Monterrey, ITESM,
IIV°ll
. Sobre relativismo cultur ¡
1 oro, Luis.
•
¡,.
~lural, plu:alidad de culturas. Paidós. Mé:i:o~~;;;~a ismo ellco. En Estado
Salmeron, Ana María El probl
d 1
.
educación. Ponencia al
congresoeNma . e ladne~tral1dad axiológica
en
1
.
ac1ona e mvest·,gac,· ·
•
guasc~lientes,
J
999.
on
eaucat1va.
A
13
. Cortma_, Adela. La educación del hombre y del ciudad
iberoamencana de educación Núm. 7, Enero/abril de 1995.
ano. Revista

V

Notas Bibliográficas
1

Fullat Octavi Filosofías de la educación. CEAC, 1995.
520

521

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="305">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3234">
                <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="479096">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="145508">
            <text>Humanitas</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="145510">
            <text>2002</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="145511">
            <text>29</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="145512">
            <text>Enero</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="145513">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="100">
        <name>Periodicidad</name>
        <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="145514">
            <text>Anual</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="145532">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145509">
              <text>Humanitas, Sección Ciencias Sociales, 2002, No 29, Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145515">
              <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145516">
              <text>Ciencias Sociales</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="145517">
              <text>Filosofía</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="145518">
              <text>Historia</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="145519">
              <text>Letras</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="145520">
              <text>Humanidades</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="145521">
              <text>Publicaciones periódicas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145522">
              <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145523">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="37">
          <name>Contributor</name>
          <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145524">
              <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="145525">
              <text>Rodríguez, Alma Silvia</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145526">
              <text>01/01/2002</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145527">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145528">
              <text>tex/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145529">
              <text>2017348</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145530">
              <text>Fondo Universitario</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145531">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="86">
          <name>Spatial Coverage</name>
          <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145533">
              <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145534">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="145535">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="14369">
      <name>Contexto político mexicano</name>
    </tag>
    <tag tagId="14374">
      <name>Desarrollo sostenible</name>
    </tag>
    <tag tagId="14373">
      <name>Despotismo urbano</name>
    </tag>
    <tag tagId="14372">
      <name>Discurso figurativo</name>
    </tag>
    <tag tagId="7008">
      <name>Justicia</name>
    </tag>
    <tag tagId="14370">
      <name>Medicación</name>
    </tag>
    <tag tagId="14371">
      <name>Violencia política</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
