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                  <text>Sección Segunda

LETRAS

�VALORES: LA ENCRUCIJADA ACTUAL
Dra. Alma Silvia Roorígucz
fa1Joo de lxm:ho yCnminclqefa
ln.~(U(O Je uwesci~D&lt;llltSJuridicas
GXITT.!in.nira Sro:ión de l1.tra1
c~um de Estudia, Hlll1lal1Í\lÍcu;
Univer.;ida.l Aurónoma de Nuevo León

La vorágine de nuestro_tiempo -agitado al extremo en lo
intelectual y lo social- ha propiciado de manera acuciante
una revitalización de la discusión en torno a los valores.
~Por qué? Porque cada día, a la par que se cuestiona el
empobrecimiento de nuestra cultura, estamos presenciando
una imagen lacerada del mundo -guerra, explotación
humana, crimen organizado, corrupción, degradación del
ambiente, abusos de la biogenética, violencia familiar,
maltrato de niños, prostitución, adicciones, y muchos otro$
problemas de alcance similar-, que nos sitúa anee el dilema
humanismo o deshumanización. Lo que parece estar en
ju ego, es el vínculo entre el yo con el otro social y
metasocial.
Por este camino, que apunta a lo que la filosofía, desde
los griegos, llama el ser, el hombre ha ido perdie ndo sus
referencias al plano axiológico, a las categorías inmutables, a
la conciencia de saber quién es, y por ende, a su capacidad
de asumir responsabilidades. Apostado además, anee una
pluralidad de interpretaciones y sin un anclaje ideológico
seguro, se coloca en una dimensión caracterizada por lo
fugaz, donde sólo se valida lo fático, y los valores son
251

�concebidos como meros productos de la emotividad o se
ofrecen en subasta en un mercado regido por intereses
políticos y económicos.
La política cultural

La evolución de la economía a escala internacional y el
avance de las telecomunicaciones en la dinámica de la
dimensión globalizadora, han originado nuevas formas de
control social. En cierta manera, los profundos procesos de
transformación tecnológica, la industrialización de la
producción de las imágenes, los nuevos medios de
comunicación masiva (P . Terrero, 1997), nos sitúan frente a
una fuerza subyacente de dominio de gran alcance. Las redes
cibernéticas, desarrolladas dentro de la macrocendencia de la
economía y el comercio, ofrecen sucedáneos que paralizan la
energía humana y la voluntad política, para fraguar una
sociedad clonada, como diría E. Sábato. Trágicamente, en
este contexto de receptores y productos de la información,
el lenguaje funciona como arma poderosa a disposición de
los grupos de poder, para exponer su influencia en
detrimento de otro colonizado (Herling Haus, 1997),
acelerar un desarraigo cultural, y arrasar las raíces de la
identidad del hombre y de los pueblos.
No se trata entonces sólo de tecnología, sino de
dominar. Usar los medios y emplear el lenguaje para ejercer,
veladamente, formas de manipulación. Las ideas circulan en
enunciados, palabras, signos que generan un proceso activo
de comportamiento comunicativo y crean una ilusión de lo
real, un flujo hipnótico que arrastra al hombre y lo enajena.
Los mensajes se convierten en construcciones simbólicas,
transformaciones metafóricas que articulan el sentido común
popular y practican de manera sutil, la coercitividad. Es
decir, legitiman una visión del mundo, a través del_nombrar.
Textos iconoverbales que denotan los mitos actuales y
connotan formas concretas del en torno, traducible en pautas
colectivas de acción; modos de producción y recepción de
discursos utilizados en interacciones simbólicas, para
producir efectos culrnrales confabulados.
252

La . im portanc1a
·
creciente de la
.,
comunicación y en
l l
producc1on de
.
genera a excrordinaria
.,
Jnternet, constituyen sin d u d a un d esaf10
, cruc·expans10n
1 El h
bde l
mo d erno, recibe mú lt ip
º Ies o ferras de ve d ia.
om
re
d
ex pan d iéndose y comand o f uerza, con apoyo rd a es .que van
pensamiento que ha 11 d a d o sustento
e cornentes
de
·,
postura. El relativismo qu
d
y expres1on, a una
,
•
e goza e poder p
s1 mismo como la úni·
.. ,
.
ara presentarse a
.
ca v1s1on válida
·
l
. . , raciona menee, que
l igado al fenómeno de homogen1zac1on
por u 1 d
otro a l concepto de
l . I
1·
n a o, y por
.
I
mu ticu tura zsmo
h
dºI •d
l
1n
terna
ización
de
un
d
,
a
I u1 o
a
d
yo, encarga O de to
d ..
esarrollar el sen cid o m
I (H f
mar ec1s10nes y
2001).
ora
ªª ten, Wren, Tellings,
Esca es la civilización pragmática
v1v1mos, donde la calidad d
'd
. que actualmente
cánones de r· .
.
e vi a, interpretada según
e 1c1enc1a económica
.
goce de la vida fís'
' consumismo, belleza y
1ca, posterga O an 1 1 d.
pro f unda del homb
f
u ª a
1mensión
narcisismo, dond I re, _pa,ra
omentar la cultura del
ámbito de I
e oshant1heroes y los egoístas dominan el
0
que
oy se p roe 1ama como producciones
culturales.

La cultura entrelazada en la dinám·
sociales, desarrolla una
'f
. ica de estos procesos
meta ora v isual
estallido. Los giros br
d I
que aparece en
uscos e acontecer
l
l'
geográficos y las intersecciones del e ro_mpen os imites
nuevas representaciones d
I
h . s~aC10, para generar
arranc ado de la esfe
d l e.. a
l~t~r1a. El hombre es
ra e v1vlf cot1d1an
11
·
d
o, para evarlo al
d om in io de ]o re l at1vo,
onde fatalm
.
errát ico de l
.
ente cae en el Juego
os signos que enm d
I
interrumpido de
d
u ecen e eco sonoro e
.
.d d
un mun o convulsionado
p
¡
1nsegur 1 a ' el miedo, la crimina lidad l
. 1' . or
a
inj usticia.
' ª vio enc1a, y la
¿De 1ónde proviene este desacuerdo?
¿Sera porque el canto uni versa!
el alma
_ no canta aquello que canta el mar,
_y, cana pensante, se rebela ?
¿y desde la tierrrt h ast,1 las ríltimas estrellas
hasta ahora lJ ue J a siempre
·
. respuesta
s1n
25.3

�la voz de quien grita en el desierto
la protesta del ,tima desolada?

( Lo 1111 t1 n, I 9 9 lí; 15 !

E I i m p u ls O g lo b a l i z ad o r / h o m o ge n e i z ;~ J o r , p a rece acre centar en forma generalizada l::i filosof1a reL~t1v1sta y el
triunfo de la razón, que es una razón escept1ca, mera
vacuidad, palabras huecas, indifer encia a la ve rdad Y
consecuentemente, desacralización de los va lo res .
.
•Qué d esafío s colect ivos nos esperan? El siglo ha
emp~ezado de nuevo con otra guerra_, lu,c~a de los_ gra,nd~s
emporios por e l poder, progreso c1en,t 1_f1 co y tecnol?g1co
adverso al hom bre, manipulaciones genet1cas , Jestrucc1on de
rec ursos naturales, fuerzas a n tagónicas que pa rec ieran
va t i c i n a r e l f i n d e u n a e r a .
Es co mo si estuviéramos presenciando el movimiento
cíclico determinant e del comporta mi ento humano que se
corre sponde con las et apas de la human i dad. El des;.1rollo
hi stóri co nos mue stra la cade n a de hechos que se repiten
y mutabilidad exp uestas
al
una y otra vez. Inmutabilidad
'
f
efecto multiforme de la cu ltura, pe ro articuladas con orme a
las leyes de la causalidad lóg ica.
. .
E'i espacio se extie nd e más allá del tiempo y nos 1nv1ta a
tra spa sa r intrépidamente el m und o light en
qu~ el ser
humano se encuentra perplejo, carente de se ntid o. ~1be rad os
los valores, lucha constantemente entre la morali~ad Y la
permisibilidad abso lut a. Sob re el eje t_emporal co~x 1~ten los
movimientos cíclicos, llevando cons i go la d1nam1ca del
cam bio. La particularidad consiste en e l h ec ho de esta r
situados en un mundo donde la serenidad es me~~~
verosímil que el homicidio (Lotma n , 1998; 167).
em bargo, los excesos de la historia siempre son l1m1tados,
co nduci éndonos a p ensar en la necesidad de afr~nt_ar los
retos de nu es tro tiempo, y entra r e n un nuevo rena~1,m1ento.
El paradigma contemporán~o sup~ne la redu ~c1on de los
contenidos ét icos, una praxis su¡eta al mas . absoluto
permisivismo moral. Hedo~ismo y espíritu lib~rtano se han
ido pe rm ea ndo bajo e l mito de la a utonom1a absoluta Y

d

Es la inteligen cia sin moralidad, la apoteosis. La
humanidad clama por rec rear una cult ura en la diversidad,
que se consolide en el encue ntro del hombre consigo mismo
y con los demás. Los paradigm as de la s sociedades en el
e~ce~a:io int ernacional glob al, no s impelen a emprender el
eJerc1c10 de la política y la conducción de la economía
dentro de un marco ide n tifica do con el humanism o , esto es,
~ tr~vés del ~ctu_ar de hombres ca pace s de salvaguardar su
1!1al1en.ab_le d1gn1dad, no sólo en lo que respecta a sus
requ~nm1entos ele':1entales, sino también en aquellos que
provienen de su dimensión de v ida asoc iativa y grega ria.
Este es el camino que se abre a una nueva.
El problem a c entral, es en ro nces, el hombre, realidad
que no puede alcanzarse mediante la mera construcción de
sistemas, ~ue serían otras fases de la mera producc ión, sino,
p~r med io de la comprensión certera del macro y del
m1croentorno , en término s de la experiencia coca! del ser.
F rente al absurdo que sig ni fica un caminar que co ncl uye en
la nada, se hace presente la necesidad de rec up erar una
visión moral. Empre nder un vuelo metafísico, más allá de
nu estro contexto cultural de liberalismo político, soc ial y
económico.

II. Pobreza espiritual
2 .1 ¿Hacia dónde vamos?
. S_i nos pusiéramos a reflexio n ar un poco en nuestro
ex1st1r, tal vez caeríamos en la desesperanza. La rea lid ad se
enc uentra fragmentada, no exis te un ayer o mañana . La
moral de principios dur aderos ha sido subst itu ida por una
mora l de oportunidad, flexi ble segú n e l suceso de ocasión;
n o h ay _un puert~ a donde llegar, lo importante es navegar
en el c1berespac10. Esta es la posmodernidad, u n m und o
ll eno de artifi ciali d ad en donde no distinguimos la fronte r a
en tre el mu ndo creado por el hombre y el mundo n at ura l.
No hay espacios públicos o privados, todo se confunde . Las
sociedades materialmente hiperdesarrolladas se vue lven
d inosaurios in saciab les que arriesgan a ceras a mor ir de

a u to s u f i c i en t e d e 1a r a z ó n
254

255

�..
h'persaciados
h !JOS
.
.
po que generan
i
.,
h am b re, ª I mismo uem
. d indigesoon.
•
que se exponen a morir e I
ue tratan de describir esta
Existen dos conceptos caves q
realidad posmoderna:
.
olmar el espacio y llegar
. , . tiborram1ento, c
.,
o
• Saturac1on. ª
.,
la comunicac1on, Yª n
,
L
exagerac1on en
.
al vac10.
a
.
mientas propios.
sonas Slll pensa
d 1
comunica, crea per
d f
nración ruptura e a
.
u ida
ragme
,
• Vaciamiento: vac
, 1
, .
Los sujetos carecen
hunde a esp1riru.
d
d
realidad, furili a que
l
, dida de fundamentos, se
.
, . a y anee a per
la
de conciencia cr1t1c ,
.
al libertinaje, que da cauce a
ampara el derecho irresrncto
I El hedonismo pasa a ser
,
¡ desenfreno sexua ·
· , ·
de
f
pornogra ia y a
cía Se r liberal es s1I1on1mo
la postura por excelen
.
1 ncad sin freno. Algunos
f
de una vo u
.
1
,
conductas a avor .
os utilirartstas,
os mas,
ales son kantianos; otr
f
de vida donde
l .b
l er
lleva a una orma
escépticos, lo que nos . .
1
por consecuencia una
impera la pobreza esp1r1tu\ ;
or las más elementales
sociedad que ya ~o s_e. preor~ fon~¡ otro, sino sólo de uno
obligaciones de la ¡usooa P~
d &lt;lumbre. Es la libertad
mismo dejando atrás m1serd1a Y_ po lr:ión de la persona y la
'
pleca esv1ncu a
•,
encendida como com
d 1·1bre o la intervenc1on
d f d el merca o
sociedad, que e_ten e
onomía, autónoma respecto a
del estado, y se rige por una ec
las leyes morales.

2.2 La era del vacío
d"
no es ni el decadente
El hombre moderno, _coml o bl)~r~or oprimido de Marx,
N'ietzsc he nt de era a¡a
. 'd d
pesimista d e
bando por cunost a , uno
se parece más al celes pecta do r piro no che o al consumidor
ograrnas
e ª
tras otro 1os pr
.
k 2000).
llenando su carrito (G. ~1pov~ts -~•
n la vida social los
El sig lo XXI ha introh uctheoch: posible la difusión de
elementos tecnológicos que \an
, remotos puntos. Sin
,
hasta os mas
sonido e imagenes
. en los esfuerzos por c rece r
embargo, cabe preguntarse s1
lvidado del hombre y lo
.
nos hemos o
1
tecnológicamente no
I d
eceptor de una cu cura
hemos relegado al simple¡ pahpe. ea;ido su entorno y lo ha
para él desconoc1'd a 9 ue e a rnv.

25G

conducido a la debilidad de pensamiento (Vattimo, 1990),
que es debi lidad ontológica, de ideas y de moral.
De esta manera hemos creado una sociedad ciega y
consumista; el hombre confiere sentido a las cosas y así
mismo por la interacción múltiple, practicando un saber
incorporado y una narración actuante, en vez de un saber
sobre o una narración sobre. Lo que significa un saber
desconrextualizado de lógica a favor de patterns. Es decir,
modelos, formas, matices q ue se conectan a procesos
mentales conforme al mercado mundia l de bienes simbólicos
(Herl in ghaus, 1997). En esta misma forma, mediante sutil
coercirividad, el sujeto es inducido a comprar hasta lo que
no necesita y a veces, a gastar lo que no tiene. La brutal
compe tencia por atiborrar el t iempo de la radio y la
televisión con objetos de consumo, está cobrando alto
precio. Basta advertir el proceso de clonación al que hemos
sid o sometidos por las reglas del mercado.
Si el fin social de los medios de comunicación es
informar, educar, divertir y entretener, muy lejos estamos
aún de alcanzar racionalmente tales objetivos con la difusión
de
teledramas o radionovelas que se rigen por los
parámetros de consumismo y, por si fuera poco, con el
añadido de mensajes publicitarios que incitan al consumo de
lo superfluo (Aipuro Bel trán, 1983).
Los medios de comunicación masiva juegan un papel
determ ina nte en la percepción humana; son lo s grandes
instrumentos que permiten la fabric ación de opiniones y la
mod elación de conductas. Sin embargo, el melting pop de la
hom ogeneización mundial, nos ha conducido a una
domesticación de comportamientos, a una sociedad donde
nuestras conductas automatizadas, vacías, se asemejan a las
de los personajes de Aldous Huxley y George Orwell.
El hombre ha dotado a su actividad consumidora de un
profundo sig ni ficad o cu I ru r a1, t r a ns fo r m á n do I a de me ro
aprovechami ento instrumental de rec u rsos, a la expresión
más altamente socializada del mundo globalizado. Justamente en este movimiento de transformación se efectúa el paso
del consumo al consumismo (Pérez Tornero, 1999) .
D a v i d Ri es m a n d i s t i n g u e t res t i p o s d e so e ie d;¡ d u :
0

�l. La q u e p o se e u n fu e rr e p o re n c i a I d e c re e i m I e rH o , y
esrá caracterizada por la lenrirud de los ombios en su
organización social y por un sistema cerrado de valores
sociales. En esre tipo de sociedad, los individuos están
determinados por la tradición (tradition-directed) v los
guardianes de las tradiciones dieran los usos. En ella reina
un conformismo tradicional, ejemplo, la sociedad europea
de la Edad Media.

2. La de crecimiento transitorio, caracterizada por
cambios rápidos en su organización social y por la liberrad
en sus valores. Aquí, los individuos son intro-determinados
(inner-directed), es decir, que se determinan por efecro de
ideales personales interiores, ejemplo , la Rusia soviética.
3 . La d en o m i n a d a d e c Ii n a c i ó n d e m o g rá f i c a , ca r a c re r rzada por una nueva forma de estabilidad, donde los
individuos son extro-deterrninados (other-directed), es decir ,
que los comportamientos de los sujetos están condicionados
por influjos exteriores, ejemplo, los Estados Unidos de
América y los estados capitalistas de Europa Occidental, y
algunas capitales de Latinoamérica.
En este último tipo, el individuo se preocupa por saber
lo que hacen los otros, pero sólo para hacer lo mismo que
los demás. Las formas de sensibilidad colect iva describen el
modus operandi de la comunicación masiva. Por medio de
ella, todo se convierte en objeto de consumo (consumo
mediatizado), aún la cultura y la política. De esta forma se
cons truye una personalidad que da la espalda a rodo
compromiso que no esté rnserro en el marco de la
competencia. Obviamente, el patrón de consumismo,
introduce al hombre en un mundo en que sólo priva aquello
que está de moda y da establishment.
Enrique Rojas (Rojas, 2002) nos amplía lo antes
expuesto con su definición del "Homb re Light", producto
del consumismo y la globalización. Este hombre en su escala
de valores, hace del consumismo su meta principal. Es más
importante tener que ser . El hombre y la mujer light so n
como su nombre ... ¡ligeros! Tienen mucha apariencia pero
poco conten ido, como la coca cofa light, leche light, mayonesa
light; lo que importa es la apariencia, no interesa la cultura,
258

al menos que se le pueda poner un precio. Picasso es
maravilloso cuando conocen su valor monetario.
2. 3 La cultura de masas

Tiene como fin primordial, captar al máximo la atención
de la audiencia. La tecnología interesa más que el
contenido. Esto supone, que el mercado de los medios, gira
ante todo, alrededor de la acción de atraer por encima de
cualquier otro interés. La mercancía pareciera ser el
principal instrumento ideológico de este proceso, donde
entran en juego estrategias discursivas que utilizan formas
sintácticas que generan la ilusión de lo real y crean un flujo
hipnótico que deviene en persuación ideológica.
Marcuse dio nombre de undimensional a la sociedad
creada bajo estos parámetros, describiendo al individuo
extra-determinado como castrado, vacío de su esencia,
alienado, deshumanizado, des persona! izado, masificado.
(Me. Quali, 1996)
La m asi fi ca ció n es el · res u I tado de dos factores que
acumulan su acción y se agravan mutuamente a manera de
círculo vicioso irresistible:
1. La despersonalización típica de la extrodeterminac1on, con sus implicaciones de pérdida de valores, abandono
del papel de agente de cambio político, conformidad de la
conducta en relación al comportamiento de los demás,
alienación.
2. La acción de los medios de comunicación social que
produce la muchedumbre solitaria es decir, rompe y
descompone los grupos naturales y los grupos organizados
conduciendo al aislamiento, y afectando así a cada uno
individualmente en su soledad. La multitud de personas solas,
la masa vulnerable a la sugestión y el control.
La producción y circulación de
palabras , imágenes,
información, ideas, que ocurren a través de los medios,
consiguen fomentar ciertos comportamientos, operando un
condicionamiento a dos niveles:

1.

Al de la transmisión comercial. El codicionamiento
publicitario, fija al cliente a una marca; se le obliga a pensar
259

�en un producto. Este pensar es una ilusión de pensamiento
dada por un automatismo aprendido y repetido.
2. Iconos massmediáticos a escala de conjunto . En este
caso hablamos de un verdadero cultivo de clientes. Se da, en
efecto, el aprendizaje de un modo de vida. Hay un
reforzamiento de los comportamientos mediante la repetición, es decir, el proceso por el cual las formas simbólicas se
transmiten de productores a receptores.
Esencialmente este condicionamiento subraya lo que
algunos autores llaman el efecto de "lavado de cerebro que
reclama la publicidad, y los medios de comunicación social,
como si fueran drogas". (M uchielli, 1998; 21-26).
La cultura de masas calificada en esta forma, por el
hecho de que los mensajes transmitidos por los medios,
están a disposición de públicos relativamente grandes, ha
generado abundancia en la producción y la información, por
medio de una explosión de signos circulantes. Al concebir
la comunicación de las masas en términos de bienes
simbólicos, su transmisión, control y mane¡o se ha
convertido en una cuestión clave de poder social y
económico. Hasta el punto de que esta movilización de la
información, es la que está marcando las diferencias entre
clases y grupos sociales, las asimetrías de la modernidad.
En paralelo con el crecimiento de la información, se
produce la expansión simbólica o comunicativa de todos los
productos de consumo. La realidad material que nos rodea
parece haberse convertido en un macrotexto dispuesto a ser
interpretado y leído. De hecho, se da una hiperfobia de la
si g n i fi ca ció n y de I a i n formación , de modo q u e Ia mayoría
de los bienes de consumo, más allá de su utilidad y de su
función práctica, contribuyen a introducir sentido en el
entorno, a marcar la realidad; sirven para significar a su
poseedor o a su usuario, identificándolo y estra tificándolo
en clases y categorías. Así, son los mismos productos los
que, a partir de su nueva función, empiezan a valorarse no
tanto por su utilidad o uso, sino por su apariencia, cuanto
más vale la im agen de un producto, tanto mayor es su valor
en el mercado.

260

Los individuos de la sociedad de consumo tienden a
practicar lo que algunos autores denominan el consumo
ostentoso, es decir, buscan rodearse de objetos que no son ni
funcionales ni útiles, pero que son caros y difíciles de
obtener, con lo cual están mostrando su poder adquisitivo.
De es~e modo, marcan su distancia con respecto a los demás
y exhiben su superioridad. Lo que prevalece en ellos es el
mito del dinero, intrínseco a la ideología del tener.
Esta pugna por la imagen- y la apariencia, junto a los
factores que he mencionado, han hecho crecer enormemente
el ámbi,to de las comunicaciones. Por lo que hace a la
econ~m1a, este fenómeno se manifiesta por el peso que
adqu_1e_ren los sectores de marketing, la comercialización y la
publ1c1_dad en detrimento de los propiamente productivos.
Netl Postman ha descrito esta situación como el show
business. La expresión no puede ser más explicativa. Según
es te a u t~ ~, ~/, show de los negocios está representad o por la
mercantd1zac1on de_ la televisión, la información en general
y, sobre todo, el discurso publicitario, que penetra en las
entrañas mismas del receptor.
La publicidad y los medios forman una mancuerna
decisiva en la actual concepción del mundo. La televisión
propone una secuencia continuada en su programación. de
manera que no se puedan considerar aisladamente los
programas. Un programa se relaciona con otro mediante
a n un c_i os pub I i citar i os, teniendo en cuenta e I p ú b I i c o a] que
se d1r1ge y las horas en que éste ve la televisión. Así, en vez
de la esfera pública deliberante que pregonaban los filósofos
desd e Kant a Habermas, nos enfrentamos a un nuevo
imperio frente al cual los demás poderes se hallan
pe_rrurb ados (Brunner, 1997). Todo pasa a formar parre del
mi smo espectáculo. Se consume información manipulada,
películas para no pensar en el problema de mañana,
concursos para evadir las preocupaciones familiares, v
p u b I i c i d a d p a r a i d e n r i f i c a r s e c o n I os h é ro es d e 1 111 o m e n t o .
Esta situación se ha agravado recie nt em ente por la
tenden cia a relacionar la actividad publicitaria con el
patroc1n10, pese a la existencia de leves que 1ntt:11 tan
frenarlos. Lo s medios han terminado por ~ambiar inclu so el
2&lt;í 1

�escenario de la política. Hoy por hoy, se puede decir no sólo
que el.contenido de los programas viene determinado_p_or la
publicidad, sino que los programas mismos son publ1nd~d.
El espectáculo lo invade todo, aprovechando los art1lug1os
del lenguaje y las imágenes.
La tendencia a homogeneizar por efecto de la
globalización y la cultura de las masas, no quisiera que fuera
asociada a la neoapocalíptica o negativa. Mi análisis se basa
en la realidad pragmática que vivimos, caracterizada por
irracional y desarticulada. Distintos teóri cos, entre ellos
García Canclini, han asociado los medios con esta
tendencia. Comparto su preocupación, pero también me
inclino a la antropología que explora las posibilidades de
modelos de sociedad alternativos, buscando equ ilibrar la
visión del efecto unificador de los facto res globalizan res.

2. 4 La ideología del dinero
El dinero es uno de los elementos clave en nuestra
sociedad actual, dominada por un fuerte determinismo
económico. En la ideología neoliberal se conjuga el ser y el
tener en una sola categoría; la sociedad se divide en
triunfadores y perdedores, lo que supone una única realidad
posible, la representada por la apariencia.
Según el estudio realizado por la Universidad Autónoma de México, existen cuatro opciones fundamenta les con
las cuales se podría encontrar un conjunto de significaciones
al concepto del dinero en la sociedad, éstas son: ser-tener,
astucia-inteligencia, triunfo-suerte, apariencia-realidad. Cada grupo de transformaciones que se presentan a partir de
las oposiciones anteriores, conduce a una concepción del
dinero y a una filosofía de vida diferente.
Siguiendo la investigación realizada por Cascaingrs sobre
esta ideología (Castaingts, 1997), las oposiciones pueden
analizarse de la siguiente manera: los sectores que
privilegian el ser sobre el tener, suelen tener una visión
negativa del dinero como producto de explotación,
corrupción, falsedad, etc. Incluso piensan que la verdadera
vida se obtiene por los valores humanos. Al contrario, los
262

~ue adoptan el tener, postulan que ten er el dinero es más
importante que contar co n cualidades humanas. La cultura
neolibera l sufr!me la diferencia entre el ser y el tener, pues
para ellos la un1ca forma de ser es por medio del tener.
Cuando se habla del a~turo, nos referimos al su j eto que
ha logrado el n:ianeJo de cierras procesos para apropiarse de
grandes ganancias. Aquí sucede algo semejante a lo an ter ior.
pues la única inteligencia válida es la astucia para los
pro ces os financieros.
_Respecto al triunfo y la suerte, nos explica que la
sociedad actual ya no se divide en clases, sino en dos grupo s
que se conocen por sus resultados: los triunfadores y los
perdedores. El mico del triunfador aparece asociado con el
deseo y la vol untad de triunfo. La relación de dinero con
tr!unfador e~ directa, pues en el imagin ario social sólo se es
tnunfador s1 se logra_ dinero. En esca misma línea , los q ue
tienen suerte logran nqueza monetaria. En el primer caso la
nqueza es un triunfo estructural, en la suerte, es covuncur~l.
~leg~mos a la última de las oposiciones donde la
a pan e nc1a posee un significado clave. Si en nuestra sociedad
tener es prioridad sobre el ser, la apariencia del te ner resulta
determinante para configurarse una identidad social. Pero
no todo es apariencia y simulación , existe la realidad. Sin
embargo, hemos llegado a una enajenación cal, que, cuando
se encuentra la representación de lo real , se califica como
cínica.
Estructura de oposiciones
fundamentales: cultura-dinero

11 Astucia e inteligencia

0 !!!!!
1 !!!!!
1tll---1l!!!!!!!!!·!!!!!rr!!!!!1u!!!!!
n~!!!!!
su!!!!!
ert
!!!!!c!!!!!!!!!!~

□

Ser v tener

Aoaricncia I realidad
Dos posibilidades de 1nteroretac1ón
a) Ser&gt; Tener
b) Ser&lt; Tener

263

�El área de significación 1, representa la ideolog ía o las
normas básicas según se otorga el triunfo. En el área 2, la
inteligencia se liga tanto con el ser-tener, como con el juego
de apariencia-realidad. De esta manera, el área significa el
gran teatro del mundo, a través del cual los hombres se
realizan en términos del ser y tener.
El área 3 representa el juego social en aras del triunfo.
Pero no es el ser o el tener lo que determina el triunfo, sino
al contrario. Cuando en esta área el tener es superior al ser,
entonces la conducta humana se caracteriza por el cinismo.
Las tres áreas se integran
lógicamente. La primera
marca la norma; la segunda, el teatro y la tercera, la
conducta. Estos tres aspectos tienden a cambiar conforme se
vive en culturas que privilegien el ser sobre el tener y
viceversa. Debe observarse que el nodo central es el sertener, concepto que ha ido cambiando a través de la
historia. Actualmente, el
neoliberalismo se ha impuesto
como ideología, y penetrado al ser social ligado a la cultura
del dinero. El dinero es una correlación semiótica que se
asocia al nombre de una persona, una cantidad, o una cifra.
Postura que se corresponde con la libertad entendida como
totalitarismo, y que combina el hedonismo consumista con
el re fin amiento in telecrual, para justificar e I acrua r por
encima de todo y de todos, sin importar la honra ni el alma.
Este es el relativismo ético bajo sus múltiples ropajes, que
está enmarcado no sólo por el tener, sino por la apariencia.

2.5 Globalización y fragmentación
Sábaro explica cómo la globalización repercute en los
patrones de conducta social y desestabiliza al hombre,
generando varias posturas:
• Cuando aplasta con su poder e impone una
uniformidad arrogante. En esta posición, se observa cómo el
ser humano, en su desconcierto, pierde el sentido de los
valores y de sí mismo, y no sabe en qué o en quién creer.
• La tendencia a ir perdiendo la originalidad de los
pueblos, la riqueza de sus diferencias. En su deseo
descomunal de homogeneizar, la globalización presenta el
264

síntoma de la dominación. Quien no ama a su provincia, su
pue blo, su colo nia, su propia casa, nunca podrá entender la
heterogeneidad cu! tura l. De aquí surgen las corrientes
nacionalistas que luchan por la fragmentación cultural como
reacción a la despersonalización. Rescatar el patrimonio
(tradición), las raíces propias.
• El conocimiento de culturas otorga una perspectiva de
apertura marcada por la macro-globalización. El problema es
que esta posición puede caer en una propuesta populista.
Por lo pronto, la human idad sucumbe en la dinámi ca
globalizadora que debilita las culturas, al imponer sobre ella
un único patrón. La soc iedad actual reclama su derecho a la
diversidad y al principio de no discriminación.
La globalización renue va con fuerza la s corrientes
nacion~listas, y así, la dinámica social produce la gran
parado¡a del mundo contemporáneo, continentes en miseria
ju_nto a la opulencia; posibilidades de vida suntuosa junco a
millones de hombres desocupados, sin hogar, sin asistencia
médica, sin educación. La masificación va hac iend o sus
estragos, y cada día es más difícil encontrar un equilibrio.
Bajo los dictámenes de esta economía, la vida de personas,
pueblo~, se pierde &lt;Acaso no comprendemos que el
desarraigo cultura l nos va haciendo aptos para la clonación?
Este fenómeno, sin duda nos ha llevado a lo q ue
Vattimo explica de la siguiente manera , se trata de proceder
a la reducción de todo valor de uso a valor de cambio.
Liberados los valores de su esencia en una ültirna instancia,
cada un o se convierte en cualquier otro, Je acuerdo ;i[
mercado. Econornicismo y relativismo se dan la mano.
Cua lq uier realidad se puede convert1r conformt: a la
narnral eza
de l
dinero,
que
puede
ser
permutado
ind iferentemente por cualquier cosa. El mecanismo del
cambio, extendido a la vida entera, celebra el despojo de la
persona, a Ia que se arrebata su di g n id a &lt;l. C o 111 o Io .di r 111 a
Magris, coda opción categórica llev a consigo la conciencia
del agravio. La relativización de los valores se prescnt,1 como
la única posibilidad de superar ese mal radical que imp lican
la s concepcionn morales absoluLis, la un1 c.i Íorrna Je

�abandonar la conciencia de culpa que acompaña a coda
actuación formal.
Hoy resulta fuera de lógica -arriesgado incluso- apelar
a una fundamentación metafísica y antropológica para hacer
frente al relativismo moral. La levedad del permisivismo
convierte a la ética en estética, o incluso en dietética,
porque los un1cos mandamientos incondicionales son
actualmente los del disfrute dionisiaco y los de la higiene
puritana. Los nuevos personajes, emancipados con respecto
a coda exigencia de valor y significado, son igualmente
magnánimos en su indiferencia soberana y en su condición
de objetos consumibles.
Exentos de prejuicios, la permutabilidad de los valores
determina la vacuidad de los acontecimientos.
El problema se centra en que al convertir incluso a las
personas en objetos de consumo adquieren una deriva cruel.
Lo que esto supone es justamente el dominio de los fuerces
sobre los débiles, de los sanos sobre los enfermos, de los
ricos sobre los pobres, de los integrados sobre los
marginales. El relativismo ético absolutiza los parámetros
culturales dominantes. Lleva así, a un acomodo de las
fuerzas en presencia, que acaba por anestesiar la capacidad
de indignación moral, el coraje ético necesario para
proclamar que la verdad es la perfección de la persona
humana, posición que sólo puede mantenerse desde una
renovación de la comprensión del hombre . Sin la apertura a la
verdad entendida como la lucha por alcanzar el
c o n o c i m ie n to , y a se a a rt ís ei c o , es p i r i tu a I o c ie n tÍ f i c o , 1a
libertad humana se ve ahogada por el subjetivismo, que se
desprende de la pragmática.
Es indiscutible que un comercio mundi:il libre y
competmvo es el me1or y más eficiente vehículo de
transferencia tecnológica y, por ende , impulsor del
desarrollo. Pero
cuando en este proceso convergen la
supravaloración de la tecnología y la exp lota ció n del
hombre, sobreviene la crisis. Una invasiva omnipresencia de
las comunicaciones qu e válida codos los caminos, la
búsqueda de la riqueza y el poder, nos ] leva al del o rigen.
Los grupos de poder, se han valido de los medios de

2GG

comunicación como su H111.1 nds efcc ti \',l v de largo alcance,
pua cambiar expecuriv.is de for ma s de vi~la v de conciencia
en aras del sueño de l bicncst.ir o de 1111 rncjo-r nivt.&gt;I de vida,
e n b as e a ar g u m e n t os fa Ia ces q u e p ro p o n e n c u a ]q II i e r O b j e t 0
como medio para conseg uir la felicidad aii o r.ida.
¿Qué instrument o eficicnre y eficaz tiene e l mundo fLl Lt
contrarrestar estas pricricas? Indudablemente, el in str umento m ,Í s eficaz par a la des hum a ni za ció n , h ,1 n si d O ] 0 s
medios,- Arma pode rosa de Ios gra n des cor po ra t 1vos
comuni_caciona les y entidades oficiales y privadas, que han
conducido al hombre a esta crisis espiritual, de valo res, e
identidad. Hoy -escribe Baudrillard-, estamos amenazados
por una insolación mental por una profusión enceguecedora,
a causa del feed-backs incesante de coda la información sobre
codos los puntos del globo (Warner, 2002; 10 5) . Los medios
tienen por oponente la incapacidad de las mayorías para
a ce r s_e . de _su con trol. A esca Ia m un di a 1 pes a u 11
impertalismo informativo; en escala nac ional, el control de
la información es por parte del Estado, convirtiéndola en un
~pararo !1eológico a su servicio. Es la opulencia de la
informacion, qu~ se logra por la ca nt idad de mensajes que
pueden transmmrse por la circulación de diar ios, revistas,
radio, televisión y la realidad virtual. Pero es ta opulencia
presenta la sombra de la d esigual dad internacional en la
!ntenció~
controladora,
represiva;
en
supeditar
la
1nformac1ón al maneJO del empresariado sea privado 0
estatal, y en la actitud del público en una m era entidad
receptora, pasiva.
Los enfoques de los ana listas (Bayarc i, Ramon ee,
Huncing_ton, Warner) sobre la apropia ció n de la producción,
transm isió n cultural, concentración indust ria l, interactividad_ ~e tr~nsmisión definidas por e l markenting cu ltural, y el
debd1tamiento del rol de intermediarios como religiones,
escue_las, un!versidad y fami lia, muestran el aleo riesgo y la
agresividad ideoló gica del poderío norteamericano, unida a
la sed ucción caracterizada por el individual is mo. Sin
embargo, en un sentido antropológico habl ar de la
~undiali zació n de la cultura entraña ta mb ién flujos de
biene s infinitamente diversificados que sirven para construir

?

267

�la diferencia y la identidad. Pero ¿quienes determinan las
expectativas del liderazgo en este escenario globalizado?
111 Educación en valores

integrar la moral a un conjunto de disposiciones prosociales
que impulsan
al hombre a pensar y actuar desde una
perspectiva moral (Haafcen, Wren y Tellings, 2001).
¿Qué implicaciones entrañan estas afirmaciones? Pensar
en que la educación es un proceso antropológico donde los
seres humanos se construyen a sí mismos, tanto en lo
individual como en lo colectivo.
,~ejamos . atrás el individualismo, epistemológico y
pol1t1co; la libertad encendicfa como desvinculación de la
persona y
su entorno, para abrirnos a formar no sólo
intelectualmente a los jóvenes, sino también orientarlos a
a~u_1;1ir una postura axiológica que se corresponda con la
v1s1on _del mundo y la postura antropológica de nuestra
comunidad, con el fin de guiarlos a descubrir sus propios
valor~s_, las raíces de su iden tidad y los haga capaces de
adqumr su responsabilidad, ser solidarios, dispuestos a
desafiar las exigencias actuales.
Ayudarlos a enfrentar conflictos de valores, aumentar la
conciencia del razonamiento moral que se cenera en el
ejercicio de la justicia, virtud moral y garantía legal que vela
sobre el respeto de derechos y deberes, asociados a los
proce sos de socialización . Educar para una ciudadanía
democrática.

El alcance de esta problemática y su repercurs1on en la
educación nos ha colocado en la búsqueda de directrices
apropiadas en base a nuevos modelos para educar en valores
¿cómo hemos de enseñarlos? ¿cómo podemos asegurar que la
revolución de la información y la comunicación que tienen
en internet su principal aliado, promuevan objetivos
vinculados con la promoción de valo res? Al respecto, las
postu,ras asumidas en los últimos años, han incidido en la
filosofía moral de Kant y la psicología moral de Kolhberg.
Sin embargo, ni la primera, que diera origen a la psicología
moral de Piaget, ni la de Kolhberg, pudieron generar una
forma universal de educación. En ambas se supone que la
moral kantiana es la correcta y que todas las demás
tradiciones son erróneas. Por ello, hemos empezado a v1v1r
una era poskohlbergiana (Campe![ y Christopher, Lapsley,
Walker, Pires, Henning y Matsuba), con enfoques que
reconocen la validez del pluralismo moral y explican cómo
los seres humanos llegan a tener concepciones morales y son
capaces de adquirir el carácter moral que ostentan. La tarea
educativa está orientada entonces, en la afirmación explícita
de que los valores se enseñan, no son conceptos vacíos, sino
que se viven y guían la formación moral del sujeto (Haaften,
Wren y Tellings, 2001). Poniendo, a su vez, especial
hincapié no sólo en lo que respecta a sus requerimientos
elementales provenientes de la vida individual, sino también
aquello relacionado con la vida en sociedad que impulsa al
hombre a pensar y actuar desde una perspectiva moral.
Factores de absoluta relevancia que superan cualquier tópico
ideológico y que deben ser asumidos de manera ineludible.
Desde
esta
perspectiva
que
se
contrapone
al
pragma cismo que impera en nuestro tiempo, es posible la
toma de conciencia y el rescate de valores y principios que
constituyen el ethos esencial de la humanidad y dejan atrás
las antiguas divisiones entre juicio moral y acciones, para

La vida colectiva potencia y enriquece al hombre, de ahí ,
que los enfoqL'.es e_ducarivos actuales, promuevan integrar al
aula, las expenenc1as propias en la construcción de l sentido
de sí mismo y del mundo que nos rodea, como parte del
proceso psicosocial de formación de la identidad.
En esta tarea, las opciones educativas han ampliado la
noción misma de moral, vinculada menos con la teoría ética
formal, y más con el desarrollo del carácter, lo s procesos de
socialización de base cognitiva y las sensibilidades morales
(Haaften, Wren y Tellings, 2000) postura generadora de
acciones enfocadas no solamente a lo intelecrnal (ju ici os
mor ales) que por su esencia no establece un sistema de
criterios morales, sino también a lo efectivo (scntimienros
moral es), en mira al futuro. La base de la educación m oral
de una persona, debe tener un enfoque integrador, orientado
a la defensa de la dignidad i na I i en a b 1&lt;.: de I h o m b re \' l.1

268

269

�construcción del bien común, en el marco de la dimensión
cul rural.
El reto es trabajar de manera pluridiscplinari:i, no sólo
epistemológicamente, sino desde el punto ético y político

Magris, Claudio ( 1999) Utopía y desencanto: historias,
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270

Aproximación

a su estudio en

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sociedad mediatizada.

Diálogos
de
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comunicación.
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Enc uentrn
Latinoamericano de Facultades de Comunicación Social.
Núm. 49. Lima, Perú.

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27 1

�SUJETO Y DISCURSO DECONSTRUIDOS
PARA UN CAMBIO DE ARMAS
Mm. CahridJ Rivcros Elíwndo
Escrirnra nucvolconesa
Monrcrrcv, México
Sabnmos m,ís acnm de cómo es 1111a
cu/111rr1 si co111m110s co,, brs voces de hombres y
1m'leres. No hay 11i11g1111a m:wn por la que el
canon deba hablar co11 1111a sola voz o como un
solo hombre sobre k/S mcsriom'., fi111drm1n11ak·s
de /41 o:paimcin h11mt111t1.
I ifon S. Robirnon

En 1982 aparece en los Estados Unidos la primera edición
en oscellano del libro de cuencos Cambio de armas de la aurora
argent ina Luisa Valenzuela. El libro consta de c in co c uencos :
Cuarta uersión, La palabra asesino, Ceremonias de rechazo, De
noche soy tu caballo y Camhio de armas. Es precisamente de este
último cuenco, el que lleva el nombre del libro, del que nos
ocuparemos en el presente ensayo . Ya de e ntrada el título nos
sugiere cierto juego de intercambio, de la interacción e ntre una
serie de voces, silencios, objetos, rea lidades, palabras, sujetos,
recuerd os, realid ades, tiempos, discursos, espacios y fronteras
que aparecerán en constante transfo rmación a io largo del
cuento. Desde su 1n1c10, éste parte de un estado
"deconst ruido ", derrideanamente hablando, a lo largo del
cuento uno como lector es transg redido po r esca fragmentación,
por el estado de crisis (en ei buen se n tido de la palabra, crisis
como estado límite, como cuest ionamienco) y caos en el que se
273

�encuentran los elementos principales que constituyen el texto.
Me refiero con ello, no sólo a la estructura externa del cuento, a
la voz y el papel del narrador, sino a una crisis presente en
codos los niveles del texto como lo serían: la conformación de
los personajes, de la historia (con mayúscula y minúscula), los
temas, los ejes simbólicos, el lenguaje, el metalenguaje , los
cuerpos, los sujetos, los campos semánticos conforme a
conceptos y realidades que el cuento se encarga de abolir como
"universales".
El presente ensayo tiene como objetivo analizar los ejes
principales sobre los que gira esta "realidad deconstruida",
despojada de significados previos,
realidad cnt1ca y
fragmentada. Para ello he dividido en tres grupos temáticos mi
aproximación. En el primero analizaré la noción de sujeto que
Yalenzuela sugiere y en ello añadiré al cuerpo, la memoria vs.
amnesia y la psique; en el segundo, exploraré el lenguaje y la
escritura como tema y como material de construcción, los
códigos, el episreme, el concepto de tiempo y espacio, el orden
simbólico, la realidad y el contexto histórico; el tercer punto a
analizar será lo masculino y lo femenino dentro de la obra,
quizá este último apartado pudiera analizarse junto con el
segundo punto en donde se exploran los discursos ... En fin,
Cambio de armas, sugiere un sinnúmero de lecturas y aquí
estamos nosotros como espectadores azorados frente a la
frontera, al límite entre nuestras posibles lecturas y el vértigo
que nos causa su propuesta misma decididos a encarar siquiera
una de estas posibilidades. Finalmente, plantearé cómo estos
eres ejes fundamentales sufren un "cambio de armas", una
"vuelta de tuerca" a partir de los cuales se elabora en diversos
planos del texto una "reeconstrucción", una nueva escritura y se

sortean al azar en ese afán d
.
memoria mediante 1
.
e recuperar la identidad y la
.b
a escntura. Doce apa t d
tn us, los primeros cuatro tt't 1
1 d
_r a os como doce
¡ 6
u os a u en a signo
b
o a stracto, los siguientes o h
h h
s que nom ran
cuatro a abstracciones d
c o a ec os concretos, los últ imos
e nuevo .
Para dar inicio a este
.d
.
dijo, de la deconstrucción rTecorn o, partiremos, como ya se
· enemos como mar ·
•
o 6 ra d econstruida
el d'
, .
ena pnma una
.
'
iscurso estet1co del
un estado d
- .
.
c uento es
¡precisamente
.
e cuesr1onam1ento en ¡
• ¡
os mismos significantes son des o· d
. e __que incuso
el tercer párrafo del
P J3 os de su s1gn1f1cado. Ya en
cuento tenemos al
.
personaJe masculino
d econstruido:

al que fepuedeponer cualqu1er
. nombre que se
fe pasÉse, él,lael sinnombre
b
anda e porla ca eza, total, todos son igualmente eficaces y el tipo, cuando
por casa le contesta aunque ÚJ llame Huuo 5 b . , .l
.
Alfedo oh que sea y de. , , ,_ .
ó '
e astzan, gnac10,
lat b - ¿·b . . .
rpues estan ws ob;etos cotidianos: esos ll:zmados
R
P 0 , ano, 1 ro cama taza
ejemph, enfenta~e con ILt ll:zm:lie.pr:!:t:mpa. esulta dese~pherante, por
Y reguntarse que acer.
(Valcnzucla, 1983, pp. 113 v 1 14)

reconstruye la memoria.
El cuento consta de doce apartados o capítulos que la
autora ha titulado y ha separado unos de otros cuyos cítulos
son: Las palabras, El concepto, La fotografía, Los nombres, La
planta, Los espejos, La ventana, Los colegas, El pozo, El
rebenque, La mirilla, Las laves, Las voces , El secreto (los
secretos), La revelación y El desenlace. Una especie de juego de
lotería o rompecabezas en donde se delinea el univer so de
Laura, la protagonista, en donde las carcas o los nombres se

de esta manera' al persona¡e
. mascu li n
· Tenemos
·
SUJeto sin nom b re aunque
11
o como u n
personalidad propia. En V nlo por¡ e 1º' como se verá, libre de
a enzue a os nomb ·e
,
11'
por su significado propio .
, 1'
I s es ta n a I no
, sino so o para que l
.
escuc h en su propia voz
os persona¡es
una vez que pron
·
¡
I
en este acto se atribuyen identidad L
_un~¡.an as pa abras y
relación a los signifi d
h' . os s1gn1 icantes no tie nen
ca os,
av una re lac 1·' 11
·
ar b itraria tampoco ¡
'.
º
sausse r1a na
'
e con texto ttene m ·
¡
.
otra realidad más profund .
ayor re evanc1a. H ay
Luisa Vale
l
, a, in_tensa y abstracta en la obra de
nzue a 9 ue esta mediando
·_ ¡ d
.
sus personajes. Los objetos que rodea: ;1(~1sct~e:~o\~,apsac~1odas del
que se mueve La u ra son, mas
, que extraños y ·
en e
como extraños y ajenos d
d 1
, ªJenos, tratados
los significados ,s1·no d enrr_o el redxtod. No se tra ta de camb iar
·
e mirar os
.
extraií.e za con otros o.
.
es_ e u na perspectiva de
Ia
"E' ¡os. Lo dice el mismo narrador ace rc-1 de
ura
xtrana
es
com
·
E,xtran¡era,
.
de ui encs d
o :e s1en_te.
distinta. ¿Dis t'inta
19893
11,S)eElas ddemas mu¡eres, de sí mi sma" (Vale nzueh
' P·
sc -1 econst
·'
,
''
significados . . 1'
drucc1on esta presente inc luso en los
SOCla es cuan o el la prcaun
t·,1 "·1M.
,
b
(
e tengo
quc

274

275

�Pero al menos sabe ... que no se trata de un escaparse de la
razón o del entendimiento, sino de un estado general de olvido
que no le resul ta del todo desagradable. Y para nada
angusciante. La llamada angustia es otra cosa: la llamada
angustia le oprime a veces la boca del estómago (Valenzuela,
1983,p.115).
La memoria está vedada y con ello el sujeto por una
cuestión psíquica. La menee ha recluido en un "pozo" oscuro
parte de su pasado, de las palabras que ella no puede afrontar a
manera de mecanismo de autodefensa. Una situación límite en
la que ella fue torturada, colocada frente a la muerte por el
sujeto masculino y moldeada mediante una terapia de lavado de
cerebro para ser un "no ser". Valenzuela, maneja con maestría
admirable los pequeños recovecos del ser, su interioridad
mediante un lenguaje poético en donde se entrelazan diversos
elementos re lacionados al psique, a lo femenino, al cuerpo, a la
memona ... todo otorgado mediante un ritmo exquisito en el
lenguaje:
Un oscuro, inalcanzable fondo de ella, el aquí-Lugar,
el sitio de una interioridad donde está encerrado todo fo
que ella sabe sin querer saberlo, sin en verdad saberlo y
ella se acuna, se mece sobre la silla, y el que se va
durmiendo es su pozo negro, animal aquietado. Pero el
animal existe, está dentro del pozo y es a la vez el pozo, y
ella no quiere azuzarlo por temor al zarpazo. Pobre negro
profundo pozo suyo tan maltratado, tan dejado de lado,
abandonado. Ella pasa largas horas dada vuelta como un
guante metida dentro de su propio pozo interno, en una
oscuridad de 1úero casi tibia, casi húmeda. (Valenzuela,
1983, p. 130).

poner contenta con un vestido nuevo? ¿Un vestido nuevo es
algo?" (Valenzuela, 1983, p. 127).
U na vez expuesto este estado de deconstrucción pasaremos
a analizar el primer grupo de elementos relacionados con el
"sujeto" que sobresalen en el texto. El concepto de sujeto lo he
vinculado al cuerpo, a la memoria y al psique. Tenemos
entonces que desde la primer frase del cuento hay una alusión
directa al asunto.
No le asombra para nada el hecho de estar sin memoria, de
sentirse totalmente desnuda de recuerdos . .. . Lo que sí la tiene
bastante preocupada es lo otro, esa capacidad suya para
aplicarle el nombre exacto a cada cosa y recibir una taza de té
cuando dice quiero (y ese quiero también la desconcierra, ese
acto de voluntad), cuando dice quiero una taza de ré .... le han
dicho que se llama Laura pero eso también forma parte de la
nebulosa en la que transcurre su vida (Valenzuela , 1983, p.
113).
El concepto de sujeto, Íntegro o fragmentado, precisa de
una memoria que lo sustente como un ser dotado de
"continuidad", de una serie de recuerdos propios y compartidos
que lo "garanticen" como individuo . Laura, nuestro personaje
femenino aparece desmemoriada desde la primer frase y con ella
exenta de identidad. La amnesia nos despoja de la historia
propia. Más bien, parece desconcertarla la integración del
sujeto; es decir, la voluntad, la capacidad "masculina" de
nominar el mundo y con ello causar efectos, imponer poder.
Este estado inic ial sin memoria -no deja de recordarnos al
memorioso de Borges, Funes, cuya situación era justo lo
contrario ... nos sugiere una posible trama para seguir: la
historia mediante la cual el personaje recuperará memoria, el
pasacio, su historia, la integración de su ser y su tiempo
mediante las palabras.
Memoria y amnesia son una constante a lo largo del cuento.
Al inicio no hay ningún interés por recuperar esta memoria.
Esto permanece casi hasta el final del cuento, hasta el último
instante y las últimas líneas en las que el personaje vive el
"cambio de armas". Lo que ha quedado atrás y ya no recuperará
porque, en el fondo, de lo que menos ganas tiene es de
recuperarlo (Valenzuela, 1983, p. 116).

Existe también la memoria del personaje masculino quien
actúa a manera de custodio. Él posee la memoria que ella
carece; él es a lo largo del cuento el donador de poder,
dominio, conocimiento y memoria. "Después él queda como
ido, entre ansioso y aterrado de que ella recuerde algo
concreto" (Valenzuela, 1983, p. 115). Nosotros como le ctores
estamos sujetos a ir reconstruyendo la historia y la identidad de
Laura mediante pistas y algunas accion es realizadas por el

276

277

�personaje masculino; es decir, no hay un episteme dado, más
bien nosotros como lectores caminamos junto a Laura por ese
universo oscuro, con los ojos vendados intentand o descifrar el
pasado, el presente y el futuro. "Imposible tener a~ceso a ese
rincón de su cerebro donde se le agazapa la memoria. Por eso
nada encuentra: bloqueada la memoria, enquistada en sí misma
como en una defensa" (Valenzuela, 1983, p. 116).
Además de la memoria y el psique como elementos
fundamentales del sujeto, está por supuesto, el elemento del
cuerpo. Dice Sharon Magnarelli al respecto:

El cuerpo mismo, como el sujeto hablante, es siempre
intersectado y constituido por numerosos ejes de
diferenciación(es) -clase, género, raza, nacionalidad, etc.
Por lo tanto, nuestro acceso al cuerpo está mediatizado por
el mismo lenguaje que utilizamos para describirlo. De
manera similar, y quizás como resultado de ello, la
experiencia, el conocimiento y la verdad a que accedemos
por medio del cuerpo, no son nunca tan unificados,
fiables, universales y estables como nos gustaría que
fueran. Obviamente, tanto el cuerpo como nuestra
experiencia de "lo real" llegan a nosotros de una forma
mediatizada. (Magnarelli, slf, p. 59)
Este cuerpo involucra una serie de temas dentro del cuento.
El cuerpo es el símbolo del sujeto , la materia me~i,a nre el cu~l
los otros nos otorgan existencia. El cuerp o es cambien el espacio
mediante el cual Laura se reconstruye. Cuando se mira desnuda
en los espejos, entonces sabe que ese conjunto de miembros y
piel son ella, que esa nariz deforme por la tortura es ella., El
cuerpo pasa una serie de rituales en Cambio de armas: aqui el
cuerpo, de man era similar a Farabeuf de Salvad~r Elizondo ,_está
vinculado al erotismo. Laura recupera su identidad, ella misma
dice que haciendo el amor es de la única manera que tiene
certeza de que esas sensaciones le pertenecen, de que esas
sensaciones dispersas por la piel son percibidas por un sólo ser
que es ella: "va sab iendo que esa pierna es suya porque la siente
v iva bajo la lengua y de golpe esa rodilla que está observando ~n
el espejo también es suya" (Valenzue la, 1983, p. 123). Sin
embargo, ese cuerpo es siempre manipulado o marcad o por "el
278

otro", po~ el C~ronel. El erotismo, igual que en Elizondo, es
u_na esp_ec1e de neo en_~onde la tortura, el sadomasoquismo, la
v10 le ncia, la transgresion y la muerte están p resentes a manera
de comunión. Se trata de un "erotismo sagrado" en pala bras de
Bataille.
El Corone l de "Cambio de armas " ha re -escrito a Laura; no
sólo le ha. dejado marcada la espalda (u na cicatriz que él la
fuerza a mirar con _frecuencia, _para que vea la inscri pción del
poder del amo), _s111~ que _además ha borrado su pasado e
111cluso su len gua¡e, imponiéndole el suyo. O al menos así
parece hasta que en los ú ltimos momentos del texto ella le
apu n ta con "este instrumento negro que él llama revó lver" y el
lect~r se queda pregu n tándose si ahora va a ser el la quien
escriba en un cuerpo. (Magnarell i, p. 57)

. ¿No está _el cuerpo acaso siempre mediatizado por
dzscursos previos, estructuras narrativas previas, es decir,
narrativas dominantes (del amo) y/o narrativas de
supremacía? [ ... ] distinguir entre esos dos "modos" de
escribir con el cuerpo, porque los personajes no sólo
escriben (y se escriben) con el cuerpo, sino que se escribe
metafóricamente en sus cuerpos; sus cuerpos son inscritos,
marca1os, con Los signos "grrificos" de La violencia y la
agreS1on (Magnarelli, p. 56)
,Tene mos en un primer plano al personaje mas culino quien
actua sobre ella me d iante su cuerpo -l a cicatriz, la viole ncia , el
acto sexua l, las bofetadas- pues to que ella se encuentra alejada
de las palabras; han de pdo de cobrar significado en ella. En u 11
seg undo plano está ella, quien asume su ident idad mediante las
sensaciones que él va depositando en su cuerpo; son su manera
de saberse viva, de sabe rse. F ina lmente , esd el p lano de la
"esc ri tura con el cuerpo" Jtribuí&lt;la a Valenzuela en donde
participamos nosotros como lecrores enfrentándonos a un
discurso elaborado en base a una poétic a del cuerpo, a u na serie
de sensac_iones ~ragrnentadas que no siempre corresponden al
o rd en racional, ilustrado y phalocénrrico. De hecho, en el texto
queda,bastante claro c~mo el cuerpo significa algo mu:,' distinto
para el y pa ra ella. El, nHcho, se comunica mediante orro
código que ella: el del abuso, el poder, la rransgr&lt;:silÍn, la
27'J

�violencia y las palabras. Ella, hembra, mediante el silencio y
una serie de sensaciones y evocaciones sin nombre que inundan
las escenas del cuento.
Es como si la destrozara, corno si la mordiera por
dentro -y quizá la mordió- ese grito como si él le
estuviera retorciendo el brazo hasta rompérselo, como si le
estuviera pateando la cabeza. Abrí los ojos, cantá, decime
quién te manda, quién dio la orden, y ella grita un no tan
intenso, tan profundo que no resuena para nada en el
ámbito donde se encuentran y él no alcanza a oírlo, un no
que parece hacer est,1!far el espejo del techo, que
multiplica y mutila y destroza La imagen de él ... y ella al
exhalar el aire retenido sople Roque, por primera vez el
verdadero nombre de él, pero tampo co eso oye él, ajeno
como está a tanto desgarramiento interno. (Valenzuela,

1983, p. 124)

sus
elementos fundamennles
bloques
·
d
'
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' pa lª l)Lls- constirnycn 1
a partlf
e los cuales ella
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rompecabezas . Aunq ue ' como v ,1. me n e .I o n -armad
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1111 .
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desde un perspectiva de t b I
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nominar el mundo real.
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y de golpe se apaga, de golpe como por obra d
rnterruptor se apa
l . ./',
e un
algo mucho mds o gay e tr,mn;o se convierte en duda o en
U
1:
paco, dificdmente explicable, insondabl

;o;p:,t/::ec ,a que hay algo dmd, de todo e,o pao ,;
d

Las marcas en el cuerpo de Laura, como sería por ejemplo
la cicatriz de la espalda, la escena del rebenque y los espías por
la mirilla, nos sirven como lectores para identificar al personaje,
para atribuirle una h istoria, para verificar un contexto político,
una relación con el Coronel. Es decir, aquí la tortura sobre el
cuerpo cobra una serie de significa dos den ero del texto.
El segundo grupo de temas desde los cuales partiremos para
seguir el análisis de Cambio de armas es el relacionado al
lenguaje, la escritura, los códigos, el episceme, el t iempo y el
espacio, el orden simbólico, la "realidad" y el contexto
h istórico. He decid ido agrupar codos estos temas puesto que
comparten entre ellos la característica de ser formas de leer,
percibir y organizar la "realidad ". La escritura parece ser uno de
los cernas p rincipales dentro de la obra de Valenzuela. Ésta se
presenta de diversas maneras: obviamente como elemento
fundamental - sus cuentos son escritura-; sin embargo, la
escritu ra es también tema que los personajes o el narrador
cuestionan o comentan, los procesos mismos de creación, en
ellos no hay nada fijo o estable, Cambio de armas (como el
título mismo lo sugiere) es una transformación constante, un
proceso de reescrituración mediante la cua l la historia cobra
forma y Laura reelabora su identidad. Para Laura la escritura y
280

U
es siquiera un pensamiento elaborado sól
.
eta e que se Le cruza por la cabeza
d
', o un
( Valenzue!a, 1983, pp . 116 y 117)
y espues nada.

Queda as! pensa d
¡
palabras todo ara . n o en e secreto poder de las
'
P
ya no .. · (Valenzue!a, 1983, p. 119)
Se podría decir que en Cambio d
incluso presentes teo ,
l
e armas se encuentran
nas act ua es sobre ¡1·
, .
protago nista lleva a cabo
b .
ngu1st1ca, la
. .r·
un t ra ªJº de deco
.,
s1gn1 1cado/significant e como parte de 1
de
· , nsrrucc1on
S
rememorar d
.
ª
accion. u acto de
e reconstru1rse esta, siempre
·
palabras. ,
asociado a las

Dice -o piensa- gimiendo
. .
imagen de la pal b
. ' Y es como sz viera la
o
, 'd
a ra, una imagen nítida a pesa r de lo
co
n1t1
a
que
puede ser una szmple
.
.
palabra U
P.
imagen que s d d
,
·
na
se habrá
zn_d u¡ª esta cargada de recuerdos (¿y dónde
n met1 o os recuerdos? -P
, 51..
sabiendo mucho mds d ¡¡
· &lt; or que t10 andarán
e e a que ella misma?) Al o se ¡
escon d e, y ella a veces trata de es t.1rar una mano
.
g
el
para atrapar un recuerdo al
I
menta
(Va_Lenzuela, 1983, pp. 115 y 116; ue o, cosa imposible.
La escnrura
está también presente como met f · ,
.
esto quiero decir que el na rra d or a veces deuene
.
a 1cc1
0 11; con
la
historia
en
281

�cuestión para comentar el proceso de creac1on del mismo
cuenco o en ocasiones sobre las acciones de los personajes. Por
supuesto que el lenguaje, la escritura, es también un elemento
fundamental desde la perspectiva de éste como una herramienta
para nominar, clasificar, valorar y dar vida a una realidad. El
lenguaje como instrumento de poder de quien se apropia de las
palabras para lograr que la realidad silenciada e in cerna, aflore y
se vuelva realidad. El mico de Adán de nuevo, Laura al inicio
del cuenco cuestiona esa facultad de decir "quiero cé" y que el
té esté servido. Empieza la historia como el Génesis, un es t ado
sin memoria, casi sin significados salvo algunos que son ocultos
para los personajes -la sabiduría y el mal para Adán y Eva-, la
sabiduría y el pasado tortuoso para Laura; en ambos existe una
especie de estado ideal o idílico que se desarrolla en un espacio
"cerrado", paraíso terrenal o departamento, desde donde los
personajes permanecen protegidos del exterior; sin embargo, en
Cambio de armas se traca de un ambiente de angustia e
incertidumbre despojado de "presencia" -de nuevo, derrideanamente hablando-; no hay centro, no hay dios, no hay sujeto.
Además, sabemos que el universo de las palabras le pertenece al
Coronel, al hombre, al donador de significados.
El concepto de tiempo y espacio son dos elementos que
considero muy importantes dentro del cuento. Se trata de
tiempos y espacios cerrados dentro de la historia; con esto
quiero decir que la acción transcurre en pocos días aunque el
lector al igual que la protagonista nunca lo sabrá de con
certeza. El tiempo y el espacio se manejan como se hace cuando
se pretende hacer un lavado de cerebro. No sabemos cuando es
de noche ni cuando es de día, tampoco sabemos que tan atrás
sucedieron los hechos, las marcas, las cicatrices, porque Laura
no puede recordar, apenas tenemos algunas referencias
otorgadas por el Coronel (el donante de la sabiduría y la
información para la protagonista y para el lector. .. ) que nos
permiten conocer el contexto histórico de la Argentina ele las
persecuciones, las torturas y los desaparecidos. Se ha.bla de
bombas en los cuarteles Je Palermo, Je una guerrilla. en el
norte. Es decir, aunque el tiempo Je la historia. (no la Hi s toria )
no es muy preciso, el de la Historia como s uceso político
podemos intuirlo y ubicarlo en la década Je los setenta.
282

Dejando de lado estos tiempos transcurridos en la his toria y
en la Historia, podernos hablar de otro concepto de tiempo en
Cambio de armas, del tiempo femenino, del interno, del que no
puede ser registrado, del ritmo interno de Laura tan dis t into al
del Coronel. Se trata de un tiempo casi irreal, un tiempo
desordenado sin principio ni fin que contrasta con el tiempo
real que concibe el personaje masculino, con sus horarios de
visitas, sus referencias a eventos pasados. Lind a Huccheon
aborda el tema de la escritura · histórica e n la posmodernidad
elevando este plano de lo subjetivo propuesto por los personaj es
femeninos de Valenzuela al plano de lo público en donde los
significados no están ya dados por los eventos sino en los
sistemas que los provocan.
To eleva te "private experience to pub!ic consciousness"
in postmodern historiographic metafiction is not real/y to
expand the subjective; it is to render inextricable the
public and historica! and the private and biographica!
( Hutcheon, 1988, p. 94)
What the postmodern writing of both history and
litera tu re has taught us is that both history and Jiction are
discourses, that both constltute systems of signification by
which we make sense of the past. In other words, the
meaning and shape are not in the events, but in the
systems which make those past "events" into present
historical 'facts ". This is not a "dishonest refuge fronz
truth" but an aknow!edgement of the meaning-nl(/king
function of human constructs. ( Hutcheon, 1988, p. 89)
El espacio como y:1 mencioné se rrata de un espacio
cerrado , limit:.ido, a manera de "pa raíso" cuyo contacto co n el
exterior sólo es una ventana a la que Laura no tiene acceso
puesto que la llave del picaporre la ll eva él. Su única posib ilidad
de aperrur:1, de tr:.insgresión de l espacio esd vedada por el
Coronel , adern:is de los personajes llamados Uno y Dos que
custodian la puerta.
Orra manera de analizar el espacio es centdndonos en la
relación entre lo pt'1blico y lo privado. T radicion,ilmcntc lo
público es lo vincu lado al homb re y lo priv,1do ,l l.1 mu jer (t.il v
corno sucede en este cuento ). Aquí existe cLnamcntc un .1d cn1r;&gt;
28.)

�del departamento y un afuera. "Es decir que afuer.1 no sólo h.i y
ojos, también hay oídos. Afuera quid no sólo estén Uno\" Dos ,
afuera también esos ciertos colegas. Afuera." (Valcnrnela, 1983 ,
p. 136). Sin embargo , como todo en V;denzueL1 es1:1 di\·i silín
entre lo público y lo privado es sólo aparente. El csp.iuo
privado de b mujer es un lugar violado, una especie de cír cel
utilizada para transgredir su psique . Un lugar donde es esp1ad.1.
Aparece también el concepto de cuerpo como una nLiscara bajo
la cual se puede ondrar la privado "Cubrirse con el cuerpo de él
como una funda. Un cuerpo -y no el propio, claro que no el
propio- que le sirva de pantalh, de m:íscara p.1r.1 enfrenen a los
otros . O no: una pantalla para poder esconderse de los oiros,
desaparecer para siempre tras o bajo otro cuerpo" (Valenzuela ,
1983, p. 136) .
Por último, está el orden simbóli co como otra forma de
escritura, de codificación de una realidad que no quiere ser
expuesta. Por supuesto que este orden simbólico también
corresponde a la manera en la que la mente agrupa los sucesos
en el inconsciente, en símbolos, en medforas. Aquí, de nuevo,
la profundidad psicológica con que Valenzuela presenta a sus
personajes . Algunos de los símbolos principales_ so_n la
fotografía, la planta, los espejos, el picaporte, la cicatriz, el
revólver, la ventana y el pozo. La fotografía, al igual que en
Farabeuf, es un símbolo que sirve al personaje para atrapar el
tiempo, un signo material en donde queda :J.testiguado lo que
pasó, p:J.rte del pasado que se oculta en la hist?ria de Laura. La
fotografía y ahora el video son quizás los únicos medios para
atrapar el paso del tiempo, para almacenar i~ágenes, ~ara
atrapar instantes. En dla Laura se encuentra vesuda de novia y
casándose con un tal Roque. Sin embargo, se trata también de
signos deconstruidos, la foro no le dice nada al personaje. "Y
dentro de esa casa por demás ajena, ese elemento personal que
es lo menos suyo de todo: la foto del casamiento." (Valenzuela,
1997, p. 119). lncluso dicho símbolo "personal" se nos
presenta como desprovisto de significado para ella.
Otro símbolo que aparece es la planea, el narrador asegura
que es el único recuerdo que ella guarda. Sabemos también que
ella le tiene cariño y que la planta simboliza al hombre puesto
que tiene las características de él "hojas bellas, hieráticas,
284

oscuras, ~uy como él, muy hecha a imagen de él aunque la
ha_ya eleg1~0 Martina'.' (Valenzuela, 1997, p. 120). Además,
mientras tienen relaciones sexuales, ella mira su cara en el
espe¡o del te~ho y su cara le recuerda a la planta. Esa planta
guar~a ademas, el concepto de vida de Laura; "la vida: una
a~on1a desde el principio con algo de esplendor y bastante
msteza, (Valenzuela, 1997, p. 122) . Están también los espejos
como s~mbolos de la deconstrucción y la desintegración del
person_aJe "el único problema real es el que aflora cuando se
topa s111 quer~r c_on su imagen ante el espejo y se queda largo
rato _frente a~'. misma, c_ratando de indagarse". Sin embargo, los
espe¡o_s tamb1en van un1d~s a los conceptos de tiempo , espacio
Y realidad ya tra tados amba. La multiplicación propuesta por
ello~, las imágenes fragmentadas que aparecen en ellos de
realidades que son y no son, de individuos que se conciben y se
contemplan allí nos sugieren otro concepto de espacio en el que
~e 11~,van _.3 cabo las acciones y por supuesto, de sentido de lo
real.· . S_e, trata de_ una multiplicación inexp licable,
mult1pl}cac1on de ella misma en los espejos y multiplicación de
~speJos (Valenzuela, 1983, p. 122). Sabemos además que, al
igual que en la novela Farabeuf hay un espejo colocado en el
techo en donde el personaje femenino tiene la obligación de
contemplarse durante el rito erótico.
~l picaporte aparece también como la llave secreta
prop1~dad del hombre que encierra la posibilidad de ser libre,
de sa lH ª. la calle o por lo menos, mirar a través de la ventana.
Ella asocia el ~icaporre a un arma, la calle y un puño (tres
element,os del d1scu~so masculino). Aparece además el rebenque
como s1mbolo _d~ v10lencia, de abuso sexual, de violación, de
tortura.
La, mmlla
como
símbolo de la d'1v1s1on
· · ' entre ¡os
.
.
.
es_ra~1os publicas y pnvados (de los privados que se vuelven
publ1cos). Las llaves son el instrumento de libertad poseído por
el macho, son el phalo que le permite proveer a la hembra de
cosas para su guarida, de libertad, de controlarla.
Por. último, mencionaré sólo algunos de los aspectos más
sobresalientes en cuanto a lo masculino y lo femenino. No
ahondaré aquí en el asunto puesto que ya se han hecho
n umer~sas alusiones a lo largo del trabajo. Los planos
masculino y femenino se encuentran muy bien delimitados e n
285

�Cambio de armas; la aurora escribe desde un discurso femenino

caracterizado por la fragmentación, el orden no racional, la
experimentación en el lenguaje, la deconstrucción de los
significados ilustrados, de los signos convencionales, caracterizado por la escritura con el cuerpo como mediador, por el
énfasis que hace en las acciones internas, en el silencio, en la
desintegración del sujeto que sirve al "otro" para tomarla como
materia prima, en la violencia. El discurso masculino, por su
parte, como ya se ha mencionado se encuentra caracterizado por
el poder, lo público, lo real, el dominio, su capacidad creadora
mediante el uso del lenguaje, donador, dueño de las llaves, de la
intimidad de Laura, de la memoria, del tiempo real, de las
palabras, del revólver, de la política, las leyes, la economía ...
Esta diferenciación entre el mundo de ambos, entre sus
conceptos de "verdad" queda expresada cuando el narrador
apun ca:
Él en cambio sí sería capaz de revelarle unas cuantas
verdades, pero La verdad nada tiene que ver con él, que
sólo dice Lo que quiere decir y Lo que no quiere decir
nunca es Lo que a ella le interesa. Posiblemente la verdad
no sea importante para él. (Valenzuela, 1983 , p. 125)

El macho tiene la capacidad. y el conocimiento; sin
embargo, no pertenecen a ella. Por otro lado, se ve muy claro lo
que el opresor hombre espera de la oprimida muj er; él mismo la
arroja hacia el no ser, hacia el transformarse en una serie de
características que le satisfagan y lo complemen ten.
Su voz es siempre la misma y son siempre Las mismas
exigencias: que ella esté con él pero no demasiado. Una
ella borrada es Lo que él requiere, un ser maleable para
armarlo a su antojo. Ella se siente de barro, dúctil bajo
las caricias de él y no quisiera, no quiere para nada ser
dúctil y cambiante, y sus voces internas aúlLfln de rabia y
golpean las pflredes de w cuerpo mientras él v11
moldeándola a su flntojo. ( Valenzue/11. 1983. p. 138 y

139).
De hecho Walter Mignolo menciona que la mujer al busc.ll
una propuesta estética discursiva t¡uc la rcprcsc.:nrc.:, 1crmin.1 por
e laborar su discurso de manera contracanónica. "La lucha por el
28(,

poder interpretativo de la
.
.
confesiones e historias d
' d mu1der se localiza en carcas
,
e v1 as, to as fo
l
'
generos canónicos" (M'
¡
rmas ª margen de los
parte, asocia este disc1gno o, 1994, p. 26). Toril Moi, por su
d
.
urso con un afán d
.
es pop a las esferas trad. .
1 d
econsrrucrtvo que
. ·r· d
tetona es e homb
.
s1gn1 tea os otorgados
1 1
.
re y mu1er de sus
por a ey patna
1 "Th f
par excellence becomes rhe dec
rea ·.
e eminist rask
metaphy~ics" (Moi, 1988, . 126) º~:ucuon of patriarchal
este sentido de la escr1·t
pi . . .
as adelante, ahonda en
ura Y a mu1er en l ¡ · ·
entre el caos la nada y l
.
e im1te, en la frontera
'
a presencia.

.l( patriarchy sees women as occu .
.
posztion within the
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pyzng a marginal
sym o ,c or er th
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t h em as the limit or b d ¡ ·
' en tt can construe
or er- tne of th t
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represent the necessarv fi
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'Y margina 1ty thev ·¡¡ ¡
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seem to recede int
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J wi
a so a ways
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outside. Women seen as th /' .
e c aos º1 the
wi/1 in other words sh
. eh1md1_t of the_ symbolic arder
are tn t e tsconcert1
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.
. . ng propert1es of
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h
J
e ne1ther tnside
·¿
nezt er known nor unk
(M .
nor outst e,
nown.
o1, 1988, pp. 126 y 127)

ª.

Una vez revisados estos tres e·es
. .
hemos vis ro como C b. d
J
prtncipales en donde
.
am JO e armas parte d
SUJeto, escritura Y discursos d
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· · d
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J·.
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os rra 1c1onales
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sa 6er, a 1os persona¡ºes 1
.
.
que con orman el
, as acciones el ti
I
memoria y la realidad
d.
'11
empo y e espacio, la
recorrido. Aquí me g '
ehmos ega r al fin al de nuestro
usta1 Ja acer re fer
.
cuento que propone
.
. enc1a a esa teoría del
.
que un cuento s1ern
d
.
que caminan en líneas para! 1
pre son os historias
' e as· una pcrma
.
1
y es 1a del an écdota 1~
'
'61 , ncce en a superficie
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~?

287

�De esta misma manera, Camhio de ar111as. re construye .&lt;,e
deconstrucción. En el noveno capírulo hay unas frase s en donde
se sugiere I a imagen de Laura a pu n rando con u n r i íl e; es t.1
imagen resulta extraña al lector. Sin embargo, ha c i,1 el final , )'ª
en los üitimos párrafos, este signo se resuelve. Encendemos que
el signo del revólver es la clave que eleva la hisror ia oculr.1 al
plano de la superficial, Laura surge al mundo masculino , al real,
al de la memoria, las palabras y lo público gracias :1' revólver.
Nosotros como lectores sal ramos también a esre plano gracias al
discurso masculino, el Coronel nos devela un;i. hisroria al
confesarle a Laura la verdad. Estos dos elementos son la clave
para que en unos cuanros segundos Laura pueda resol ver su
identidad: el revólver y la hisroria; es decir, el signo del opresor
y las palabras. Aquí es donde se da e l Camhio df armas, se
reconstruye la identidad del personaje , por supuesto no a cómo
era an re r·io rme n te. Laura parte de un a deco ns t rucc ió n p:na
rero mar algunas de sus partes, modificar sus si gn i fi cados y
reelaborarse a sí misma.
De la misma manera, el lenguaje y la escricura como
herramientas del personaje y del autor plantean un cambio de
armas. Se restituye la identidad y la "historia" a partir de un
lenguaje subjetivo, poético, femenino. Se muestra el reverso de
la moneda puesto que a través de este lenguaje el personaje
logra recuperar memoria, identidad y escritura para asumir su
cambio de armas, dejar a un lado su silencio, tomar el revólver y
apuntar al hombre.

Mig?olo, W. (1994-1995) "Entre el canon y el corpus.
Alternativas para los estudios literarios y culturales en y sobre
América Latina" . Nuevo texto crítico.
Moi, T. (1988) "Feminisc, Fema le, Feminine". E C
Bl
n
·
e sey Y J•. ~oore,. ed. The Feminist Reader. Essays in Gender
and the Polrtzcs of Ltterary Criticism. Blackwell Pub.
_R~binson, L. (1998) "Traicionando nuestro texto. Desafíos
fem1111stas
al canon literario." en Eric Jcuila' , ed . El canon
.
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ltterano. Madrid: Arco/Libros.
_Y alenzuela, L. (1983) Cambio de armas. México: Martín
Casillas Editores .

Bibliografía
Hurcheon, L. (1988) "Hisrorizicing che Posmodern: The
Problematizing of History". A Poetics of Postmodernism. History,
Theory, Fiction~ New York and London: Roucledge.
Magnarelli, Sh. (s/f) "Luisa Valenzuela: cuerpos que
escriben (metonímicamence hablando) y la metáfora peligrosa" .
En Gwendolyn Díaz y María Inés Lagos, ed. La palabra en vilo:
narrativa de Luisa Vafenzuefa. Chile: ed. Cuarto propio.

288

289

�DONDE HABITE EL ORIGEN 1
La poética de la desolación como lugar de encuentro en la poesía de Luis Cernuda
Mtra. Minerva Margarira Villarreal
Universidad Autónoma de Nuevo León
racultad de rilosoffa y Letras

Del otro /mio
Fueron por los mismos lugares:
el ckz11St1v, el vasto patio hermoso
donde el reloj seguía nudiendo a orws el tim1po.
el C01redo1; eljmdiniUo
y, mmulos en kz casa,
s11biem11 los páhños que élpisara.
De él los dos iban habb111do.
Si élp1uliem oídes. 1111 se remnoaem
m 11,uh.: l'xtliuío m elpamje.
SIIS actos y su vida, commt,1dos.
alÍ11 1,0 menos extmiios. Úl.s pd,bms de onvs
el mito i11vol1111{//ri11J tejm
de 1111 existir rna,u/o y11 mismte II ido.
Si e:,.1miío todo, (l/mbien ,1mso mmos dum
s11 existir se dnir~ como siya dorado
ele aque/1,1 Jlll'ltej,kil p11m 11111dJ().1
que ames les fl/lJl(lió. apeJflr rl,· s11 rl,d,,,
111ds mm m clísfur,1r de [is /,m;u ,ol,'¡/[fo_
Lkg,1dos a [1 p11e1td del r¡11,:fi1m1 íll u1,11to,
omp11do por onv. clete111rlos w1 p1111t11,
silencl/lsos 1111 p11mo. 1'smd1¡11·p,1reci1111
mmo siji,em II habfok1 ,·! 1111Se111,·.
m111q11e e,r11111e1;1 y~ ap,1cig11,vlo, sí11 m11ámci,1,
m el scg11m dmvle ,,/fin 1q,11,i111 lo., i11111go,

291

�Hay en la poética de Luis CcrnuJa siempre un centro, :, no .1 pcs:ir
de la escisión abisal que pronuncia esa gran vía Je! mundo del siglo XX y
de los siglos que vienen, que es la asertiva, la imprescindible metáfora que
enmarca su obra: "La realidad v el deseo"; no :1 pesar de ella, sino por
ella. Una moneda de dos caras ¿uva reconciliación es un trazo imposible,
la vida, el tránsito que ésta supo~e, el c:1cr rodando del círculo Je fuego
cuva solución exige una operación sagrada: la encarnación : "Pero cü no
er~s sino una carra más en el juego, y éste, aunque el reconocerlo así te
desazone, no se juega por ti ni para ti, sino contigo y por un instante."
("La concha vacía", Variaciones sobre un tema mexicano. Desolación de la
quimera, 1990)
La metáfora que emerge de esa gran división, de esa ruprura
empotrada en vacío, es justamente del orden de lo sagrado: la
encarnación. Hacer que el deseo encarne en la palabra )' en su hálito
alado pronuncie la poesía como lo más recóndito, como el resonar de las
palabras de una tribu que no es historia sino llaga, internamiento,
multitud de personas en la voz del poeta. Efectuar esta operac,on
milagrosa como una conversión. Luis Cernuda convierte el deseo en
realidad. Toda la beligerancia del potro enarbolando el placer en las
monturas del cuerpo. Pues la bestialidad es asunto del espíritu, dice, el
cuerpo es inocente. Y contrario a las reticencias de Santa Teresa que
renegaba del halago a sus pies desnudos. Cernuda desnuda su cuerpo en
la fe del deseo. La fe del deseo, esa práctica obtusa e inapresable que
rompe toda ley moral, ese amor que no sabe, no puede, no quiere decir
no, porque la vida le muere de por medio. Esa fuerza que rige la obra de
Luis Cemuda en palabra y en acto; es decir, en cuanto el poeta asumió el
padecimiento como la única posibilidad de hacer frente con honor y
valentía al desdén pedregoso de lo humano que le rodeaba. El amor,
"única luz del mundo", irradia al final del "Epílogo", de los -Poemas
para un cuerpo- ( Variaciones sobre un tema mexicano. Desolación de la
quimera, 1990)
.
El amor es la fuerza vectora imprescindible para recorrer la zan¡a
abierta entre realidad y deseo. Es la posibilidad de la encarnación. Esa
fuerza no proviene sino de la lealtad a una tradición que lejos de inventar,
como piensa Borges que opera el designio desde la autonomía de un
escritor, le llama, le pide claustro, le privilegia aislándole, fortificándolo
en la dificulcad y el abandono. Sólo el título: "Vivir sin estar viviendo",
del libro noveno de La realidad y el deseo, para constatar que se trata de la
tradición de la poesía mística, del fervor que golpea, pero ahora, a Dios se
292

í

le sujeta cara a cara y se le acerca, se le goza en la fugacidad que encarna
el milagro del ser. Del ser pleno solamente en manos del amor. En
cuerpo se da el amor, allí se otorga. Así, la encarnación, con el misterio
que encierra, haciendo del imposible un acontecimiento, con su doble
naturaleza rige la potencia de la poesía cernudiana. Entre el cuerpo y el
alma la voz expresa su razón sangrando:
Ú1. poesía habla en nosotros
la misma lengua con que hablaron antes,
y mucho antes de nacer nosotros,
las gentes en que hallara raíz nuestra existencia;
no es elpoeta sóh quien ahí habla,
sino las bocas mudas de hs suyos
a quienes él da voz y les libera.
¿Puede cambiarse eso? Poeta alguno
su tradición escoge, ni su tierra,
ni tampoco su lengua; él las siroe,
fielmente si es posible.
Mas la fidelidad mds alta
es para su conciencia; y yo a ésa siroo
pues, siroiéndala, así a la poesía
al mismo tiempo siroo.
(de "Díptico e.~p:uíol". en Variaa1mes sobre 1111 tema mexiamo.
Desolaáon de/,¡ quimera, 1990)

El centro es justamente el fruto de un c:1mino, único y definitivo,
espinoso y áspero, solitario y doliente, empecinado y viril, frontal, sin
concesiones, arrastrado por la pasión de amor hasta el olvido. Muy en los
intestinos de sí, dejando registro de esa trama oculta a la realidad que no
entiende razones, explayándole lo inminente, lo impostergable, el
quebrantamiento de los sentidos, allá adentro, en las deleitosas
disposiciones del cuerpo, "vehículo gozoso e inmundo de conocimiento,
en la posibilidad de adentrarse en las cavernas donde cal vez se oculte lo
2
sagrado" •
Mas cuando hablamos de olvido, pensamos siempre en el otro, en el
vacío donde caemos de un furor previo, vacío que proviene de un
continente que se nos quitó, que se negó a ser más en lo posible. Pero la
justicia de Cernuda es más cruel y despiadada, es la justicia hacia sí
mismo, allí, en ese cenero que es plexo, que es pecho que encierra al
corazón. El olvido que padece Luis Cernuda, después del arrebato de
293

�amor, después de su festín de cuerpos que se enredan, que se entregan y
yacen, extenuados y exangües, es el olvido de sí mismo. Es la desolación
que entra como huracán con yelmo, todo furia y desastre, a lapidar el
lecho del recuerdo. La desolación que trae consigo el destello solar del
fulgor primero, el origen de los rayos del amor. Y también la forma
desencajada e iracunda del dolor de su pérdida. Así pues, el registro del
paso del amor es tormentoso, es sufrimiento y sentido, plenitud de
sentido el milagro de esta fuerza creativa que, como la vida, pone fin al
principio instaurando su pócima de muerte.
Es Luis Cernuda, y la poética de su tránsito instala a la palabra, al
fruto de la mirada, a la posterior fuerza de una voz en la escisión. Aceptar
este hecho, y otorgarlo a la poesía como un libro, una carta que volvía a
aparecer, edición eras edición, como un todo repitiéndose con énfasis en
su sorda dinámica dista mucho del candor con el que a veces se bautizan
los libros de poesía en cuanto novedad reveladora. No, Cernuda insicía,
insistió, insiste. La realidad y el deseo. La realidad y el deseo y en su
centro, habitando la desbandada perenne, la dádiva goteando como un
silicio en una cárcel oscura, la desbandada del amor que se ofrece, que
palpita y se niega, que es atropellado, vituperado, abofeteado por
impúdico, y en su cenero Cernuda recorriendo las dos habitaciones,
reconociendo la ofensa y aceptándola, encerrándose, aislándose,
conviniéndose en ese pastor de Ticiano, que acaricia a la ninfa bajo los
dardos de la luz. Creando desde esa luz que es el centro mismo de la
desolación, y cuyas proporciones devastan en filos pronunciados las
articulaciones sonoras de la lengua. Cernuda vuelve al solar de la lengua,
al español hablado de México, ese otro mundo que tramita el valor de su
existencia en las adversidades de la miseria. Y,"porque la lengua del poeta
no sólo es materia de su trabajo sino condición misma de su existencia",
Cernuda atraviesa el orro lado, la frontera del lenguaje, hasta sorber de
los manantiales de esa luz. Ese centro, ese origen que regresa también con
el calor del sol y con la irradiación del amor.
Cernuda canta la novedad y es acusado con su primer libro: Perfil
del aire, de lo contrario. Canta la novedad, pero como su novedad es
entrañable, alude y expone lo que se juega en el ser cuando este ama, no
puede verse. El mundo no puede ver lo que no quiere ver. Y la poesía de
Luis Cernuda es demasiado la vida. Demasiado la evidencia de que la
vida late donde no se la quiere. Cernuda canea lo indecible hasta
entonces. Canta que el amor es duelo , porque, en tan ro vida, es muerte y
sucede. Y si antes, siglos anees, en su preciado Garcilaso ya tenemos esta

arrebatada concepción del amor, no la tenemos, ni la tendremos hasta la
poesía de Luis Cernuda, en cuanto que el amor es la gran herida, la gran
travesía a donde entramos para desangrarnos interiormente, pues resulta
que esa pregunta que asomó en el niño Cernuda sobre la eternidad y el
infinito, sobre el siempre, siempre, siempre está sonando dentro, dentro,
dentro y su eco perfora así, infinito, grave, como campana de maitines,
en una internidad, en ese cuerpo donde la eternidad opera siempre
volcándose, virando hacia el adentro, derramándose en la fugacidad y
muerte de la entrega amorosa.
·
Cernuda se entrega. Y lo hace desde el centro vacío de la desolación
que sucede a la pasión de amor. Si todo encuentro es un reencuentro, el
encuentro de los amantes los regresa al origen, a la primera pareja, al
imposible, a la expulsión.
Sí hay un camino de unión entre la realidad y el deseo. Por más
sanguinario que sea el despojo que la realidad hace del deseo, para
solventar su equidad y el principio edificante de su perpetua ruina, el
deseo contraataca, filtra sus donaciones en asentamientos cuyo poseedor
es el amor.
Pero el amor aunque no espera nada a cambio, aunque se da como
ese accidente de una substancia del que hablaba Dante, se debate y
desola, se amedrenta y esconde arrinconado ante la falca de solvento. El
centro de la poética de la desolación como lugar de encuentro en la
poesía de Luis Cernuda es el amor. Y el amor se renueva en la cierra,
renace en el origen al que nos conduce. Es la tierra y su infatigable
rotación alrededor del sol, es decir, alrededor del deseo que no pide
permiso para amanecer y quemar al mediodía, que no preguma la
condición civil o el sexo que demanda. Cernuda es fiel a la palabra, a la
lengua, al origen, al cemro de su quehacer y de su patria interna que no
encierra otra cosa sino b expoliación del exilio. Estuvo exiliado desde
entonces, desde su primer libro o antes, desde su ser hombre en una casa
de niñas, desde reconocerse en la piel y en el cuerpo de una sensibilidad
can profunda y adusta como para repeler el con tacro de cualquier tipo de
mediocridad, así fuera la del tono personalista con la que Pedro Salinas
comenta su aparición en las letras. Viendo a la persona, a la intuición
equívoca de la persona, no al fondo revelador y puro y mis rarde amargo,
que deronaría en sus !erras. La poesía de Luis Cernuda se consagr:i corno
una poesía que pone a su servicio el lenguaje, lo consrriñc, lo cií1e. lo
estructura para decir exactamente la precisión qu('. pide. Nada a la
intuición ni a la adivinación, la sugerencia es en sus poemas un:i

294

295

�conflagración de la evidencia. Y la evidencia es ese ta¡o cruel que nm
abisma y divide en nuestra propia piel, esa piel recorrida por la lengua &lt;lcl
poeta como fuente exclusiva de inrensid:i.d.
Así sea el sentimiento más áspero, la espina más fina y punnnre que
atraviese la carne del poema, tendrá brillo b aspereza y una gota de c;í.l11
escurrirá por esa espina aderezándoia Es Luis Cernuda, es la vicisitud
más honda, la más limpia. Es el bisturí que fue tajo y rasgó el papel en el
que imprimía la percepción no de lo que observaba con los ojos, sino de
la mirada que desplegaba el corazón.
La fuerza de Luis Cernuda es el amor. Y sólo por él pudo instalarse
en la grieta, esa división t:i.jante, esa frontera. La tierra es el cuerpo que
abraza. El origen es el amor. La palabra, la posibilidad de edificarlo. L1
vía por la que el poeta :i.craviesa la realidad y el deseo aunque se clava en
el amor no se constriñe a él. El indio es una crítica profunda al mundo en
que vivimos, el mundo que pretende ganarnos. El es una decisión frente
al mundo. Tan fuerce como la desolación de la quimera del poeta, la
ruina que no muere. El deseo que persiste en la distancia, corroído su
cuerpo. La desolación es terrena, es terrena y vaga en los remotos
confines del desierto, arenosa y helada, despejada del contacto, de la
protección del sol. La quimera es la belleza poniendo a prueba al poeta,
sometiéndole, perdida y amarga anee la prueba de su deslealtad.
No el mar desolado de Villaurruria, no los nocturnos sitiados por las
estatuas, sino la desnudez de éstas en la claridad del alba, en su fuga, la
fuga hacia la materia vital que hay en lo inerte. La mutilación, el cuerpo
minado por los rasgos del envejecimiento, de la decrepitud encima, la
nariz carcomida de la quimera que así evidencia su falca como la mano
cortada al fondo del mar, mano de yeso, resto de estatua: "Pero ninguna
era comparable a una mano de yeso cortada. Era can bella que decidí
robarla. Desde entonces llena mis noches y mis días; me acaricia y me
ama. La llamo la verdad del amor". ("Había en el fondo del mar", en Los
placeres prohibidos)
Rotundo el amor con su paso de muerte. La maldición del cuerpo,
de su furtiva vanidad, de la prolongación inclemente de su deseo. No "la
destrucción o el amor" como pedía Aleixandre, sino el doble filo de su
daga.

296

Bibliografía
Luis Cernuda. la realidad y e! deseo, México: fondo de Cultura
Económica, 1980.
Luis Cernuda. Variaciones sobre un tema mexicano. Desolación de !a
quimera. México: Consejo Nacional para la Cultur;t y las Arres, (Lecturas
Mexicanas, Tercera Serie, N°. 23), 1990.

Notas Bibliográficas
1

Ponencia presentada en el Encuentro Literario Internacional: --Luis
Cernuda y los exilios'', celebrado en Sevilla, Espaiia del 5 al 8 de noviembre
de 2002.
] Aline Petterson: ··Cosas. sólo cosas". trabajo presentado en el Homenaje a
Nélida Piiión. Feria Internaciona l del Libro. Guadalajara, Jalisco, Noviembre
26 de 2000, pág. 3.

297

�LAS )ARCHAS: UNA LECTURA
Mtro. José Ja\'ier Villarrcal
Universidad Autónoma de Nuevo León
Facultad de ¡.:¡Josofía y Lma;

I. Contexto histórico-literario.
Era el reino del deseo, el planto exigiendo la prese ncia del
amado, la urgen cia inconsolable de su cuerpo y los anhelados
besos de su boca.
En medio de una sociedad altamente cosmopolita y
refinada , como sin duda lo fue el mundo del al-Andalus, se
evidencia -a mediados del siglo XI- una poesía en mozárabe,
es decir "el romance hablado en la España musulmana por los
cristianos y también por los árabes bilingües"', que ap unta e
inaugura , desde las literaturas árabe y hebrea, las muestras m ás
arcaicas de la líri ca románica hispana.
Dentro de la poesía árabe la saura fue uno de los
subgéneros más socorridos y gustados por los escnrores y
lectores del mundo musulmán. La sátira, para el siglo VIII, se
transformó en algo muy cercano a lo que había sido en la.
literatura griega la poesía yámbica y, en la romana, e l ep igra ma.
Este epigrama satírico fue cultivado profusamente y se
desa rrolló junco con la poesía panegmca, otra de las vertientes
líricas más ensayadas por los escr i cores del Islam.
Un punto más de contacto entre la poesía árabe clásica y la
romana, aparte de cultivar las dos el epigrama de coree sacírico,
fue la función social y política que establecieron con las
sociedades en las cua les se desarrollaron. El apogeo de la líri ca
299

�Homero, se le represen ta ciego .
La moaxaja se edifica, como señaló el preceptista egipcio de
finales del siglo XII Ibn Sana' al-Mulk, so bre el pedestal d e la

jarcha: remate, estribillo o finida que, paradójicamente,
antecede, cierra y condiciona la naturaleza rítmica del texto en
su totalidad. Además, este Ibn Sana' al-M ulk, estab leció cinco
reglas con respecto a la jarcha: "1.a La jarcha ha de ser
sorprendente y electrizante. 2. a Ha de estar en estilo directo, o
sea, puesta en boca de alguien. 3. a Ha de estar por lo común
en lengua vulgar ára be, en argot o en lengua vulgar romance ,
pues sólo estará en árabe clásico en casos contados y tra tá ndose
de poemas panegíricos. 4. a Co.mo la jarcha es la esencia de la
muwassaha, debe componerse antes que ésta, y ésta se aj ustará
l uego a ella como a un pie forzado. 5. a Si el poeta no es capaz
1
de componer una buena jarcha, será mejor que tome una ajena "
. La jarcha, aguijón sentimental del poema cabe, en su mayoría,
dentro de los límites de la cuarteta, en menor cantidad se
p resenta por medio del dístico o pareado y en un porcentaje
más pobre en erísticos escritos siempre, en variable y desigual
proporción, en árabe y mozárabe o en he b reo y mozárabe, pero
en caracte res arábigos; es decir, aljamiados. Estos remates
bilingües testimonian la exis tencia de una "esc uela poética
1
popular" románica anter ior a la tradición árabe y hebrea de la
moaxaja, que fue asimilada por esta última y gracias a la cual
conocemos. Es importante señalar aquí que tanto la sátira como
la moaxaja panegírica se volvieron pasatiempo y solaz de las
esferas cultas y e legantes de l mun do árabe y , por lo tanto,
también del al-Andalus; además, hay q ue tener en cu enta que e l
período de mayor ílorecimiento de la poesía, y la literat u ra en
general, en el al-Andalus, que va del siglo XI al XII, coincide y
explica e l porqué es esta la época cro no lógica de mavor
dat:ición de moaxajas con jarcha románica. Un porcen;aje
amplio de las moaxajas se inscribe de ntro de la vertiente de
elogio "oficial" que fu e ra tan practicado por las clases airas
cercanas a los coros de p ode r y a la s esferas cortesanas v
refinadas de los salones y escuelas lite rari as .
·
El descubrimiento de esta lírica románica prerrovadoresca,
intuida ya po r la corriente crítica-fi lo lógica quehacía hincapié
en una poes ía popular colectiva -y que contó, entre sus
representantes más destacados, con la p resencia d e don
Menénd ez Pel ayo-, tuvo lugar en 1948 cuan d o, en la revis ta A lAndalus , el egiptólogo Samuel Mikl os Stern publicó bajo el

300

501

latina obedece a un gran momento del aparato de poder romano
que alcanza con el imperio su plena rea lizaci ón. El mecenazgo
fue una práctica tanto de los círculos imperiales de Roma como
de los califaros árabes; de ahí la cantidad tan abrumadora de
odas en la poesía latina como de poemas de corte laudatorio en
el mundo literario musulmán.
,
La poesía lírica árabe exhibe varias características que no
sólo le sirven de soporte formal, sino que se vuelven lugares
comunes, huellas dactilares de una retórica pétrea que acaba por
convertirse en expresión formularia. U no de los tópicos más
socorridos, por ejemplo, de la voz masculina, dentro de esta
poesía, es la metaforización de los ojos de la amada en dardos
que se clavan en e l pecho del amante, en fr:inca desproporción
de efectividad frente a los ojos del amado que apenas si
consiguen ruborizar un poco el rostro de estas huríes
despiadadas, primas lejanas de las altivas señoras de los
trouveres del siglo XII. Parientes también, pero de los
lauzengiers trovadorescos, son los esp ías y calumniadores que
aparecen ya en estas dramatizaciones líricas que presenta la
poesía árabe de naturaleza amatoria.

II. La moaxaja: cascarón de la jarcha.
Atendiendo al rigor formal y conceptual de esta poesía, a
las qasidas y gacelas, a esos diwanes de impecable factura, se
suma también la presencia de la moaxaja: requiebro amoroso
donde el ero ti smo - la sugerencia inequívoca de los sentidos
bajo la égida del deseo-, juega a lo largo de cinco es trofas y un
preludio, en base a rimas cruzadas, con un encomio a través de
los sigilosos caminos de una estricta retórica panegírica.
Cuando la moaxaja carece de preludio se dice que es calva: agra .
La invención de este subgénero poético, que habr ía de ejercer
una decisiva iníluencia en la lírica romance medieval -e n lo
conce rniente a los juegos de rima y a la división estrófica de los
poemas-, se le atribuye al poeta árabe de la ciudad de Cabra
Mocádem Benmoafa (m. a. 912) que, al igual q uc al mítico

�rítulo de "Les vers finaux en espagnol dans les muwassahs
hispano-hébra·1ques" veinte textos poéticos , que vendrían a ser
las primeras jarchas "románicas " , de la serie hebrea , conocid as.

111. Los autores de las moaxajas con jarcha romance.
Yosef al-Karib, "el escriba". Poeta hispano-judío de la
primera mitad del siglo XI que perteneció o se movió cerca del
círculo de iníluencia del mecenas Semuel ibn Nagrella, apodado
ha-Nahid, "el príncipe". La moaxaja con jarcha romance de
este Yosef al-Kacib -misma que se incluye en el presente
trabajo- se considera anterior a 1042, siendo, por lo tanto, la
más antigua de las jarchas romances de que se tiene noticia.
Abu Bakr 'Abd al-Aziz. Ibn al-Mu'allim. Poera hispanoárabe, visir del rey Muradid de Sevilla, quien gobernara de
1042 a 1069. A este autor se le considera el primer moaxa jero
conocido de la serie árabe con jarcha romance; ubidndosel e a
mediados del siglo XI.
Abu Bakr Muhammad lbn Arfa Raso. Poeta hispano-árabe,
cantor de Mamun ibn Di-1-Nun de Toledo, quien reinó de
1043 a l 075, y de Yusuf ibn Hud de Zaragoza, cuyo gobierno
fue de 1080 a 1085.
Autor, este Ibn Arfa Raso , que, como la mayoría, se situó y
buscó la protección del mundo refinado y cortesano del alAndalus. Se le atribuyen dos moaxajas con jarchas romances y
se le ubica, obviamente, hacia la segunda mitad del siglo XI.
Abu Bakr Ahmad Ibn Malik Saraqusti. Poeta hispano - árabe
que además fuera visir y filósofo. Disciplinas que en la
antigüedad era frecuente encontrar en una sola persona. Viajó a
Egipto y, al parecer, también a Marrakus. Su padre fue el visir
Abu-1-Walid. Sabemos que murió en Sevilla en el año de 1175.
Abu Isa Ibn Labbun. Poeta hispano-árabe, señor de
Murviedro y visir de Abd al-Aziz de Valencia, quien muriera en
1085. Fue también cadí, este Ibn Labbun, del destronado rey de
Toledo Mamun Di-1-Nun, quien se destacó como impulsor y
protector de las artes. Se sabe que Ibn Labbun, de haber sido
un poderoso señor del Levante, fue despojado de su feudo por
el señor de la Sahla, Ibn Razin. Altibajos sociales que conlleva
el acercarse demasiado a los poderosos. A este autor , que
302

ubicamos hacia la segunda mirad del siglo XI, se le atribuyen
dos moaxajas con jarchas romances.
Abu-l-Walid Yunus lbn Isa al-Jabbaz al-Mursi, "el
panadero de Murcia" . Poeta hispano-árabe posiblemente del
tiempo almohade y ya de fina les del siglo XI, principios del
XII. Se dice que era, a diferencia del grueso de los poetas del alAndalus, un artista iletrado al cual no se le conocía preparación
alguna que no fuera la concerniente a su oficio de panadero.
Este curioso dato lo particulariza y aisla del resto de sus colegas
literarios.
Yehuda Ibn Gaiyat de Lucena. Poeta hispano-judío, amigo
íntimo de dos de los tres más grandes poetas del mundo hebreoespañol: de Mose Ibn Ezra y de Yehudá Ha-Leví; el otro poera,
sin duda alguna, es Ibn Gabirol. Ibn Gaiyar part1c1po
activamente en la vida cultural y religiosa de Lucena, ya que se
le asocia con la academia rabínica de esa ciudad y con su
director el rabino Yosef Halevi Ibn Migas. Su fecha lugar de
nacimiento se suelen fijar en Lucen a en el año de 1038 y la de
su muerte en Córdoba, entre los años de 1089 y 1090.
Muhammad lbn 'Abbád Ibn Muhammad Al-Mu'tamid.
Poeta hispano-árabe rey en la rayfa d e Sevilla de 1069 a 1091.
Se dice que era cal su afición por la poesía que tenía en su corte
esclavas que habían sido educadas y preparadas pa ra dominar la
estricta retórica de la poesía árabe clásica; así , en todo
momento, el rey podía conversar y trabajar con interlocutores
de gran nivel literario. Nació en 1040 y murió en Agmat en
1095, cuatro años después de perder su reino frente a los
almorávides, sus antiguos aliados en contra de los cristianos.
Abu Bakr Muhammad Ibn 'Isa al-Lajmi lbn al-Labbana
ad-Dani , "el de Denia". Poeta hispano-árabe que mantuvo
relación tanto con al-Mucamid Ibn Abbad, rey de Sevilla , como
con Mamun Ibn Di-1-Nun, rey de Toledo, de quien buscó
-especialmente- su protección . Murió a principios del siglo XII
en Mallorca en el año de 1113.
Muhammad Ibn Ubada al-Qaz.zaz al-Malaqi, "el de
Málaga". Poeta hispano-árabe que al parecer trabajó para la
coree de Mutasim de Almería, quien reinó de 1051 a 1091. A
este poeta se le atribuyen dos moaxajas que contienen jarchas
romances. Lo ubicamos, por lo tanto, a finales del siglo XI.

y

303

�Abu Bakr Yahya al-Saraqusti al-Yazzar, "el carnicero".
Poeta hispano-árabe de Zaragoza que, según cuenca la leyenda,
dejó de escribir hacia finales del siglo XI desoyendo los consejos
y razones de Ibn Hasday -ministro de al-Mu'camin Ibn Hud ,
quien reinara de 1081 a 1085-, para volver a su oficio de
siempre, que había sido y habría de ser, el de la carnicería. A
este singular matancero se le ubica hacia la segunda mitad del
siglo XI.
Abu Bakr Yahya lbn Baqi. Poeta hispano-árabe natural de
Córdoba, a quien se le atribuyen cuatro moaxajas con jarchas
romances. Este autor, uno de los más prolíficos de la serie
árabe, murió en el año de 1145.
Mose Ibn Ezra. Poeta hispano-judío que nació en Granada
en el año de 1055. Discípulo de Ibn Gayyac y amigo cercano de
Yehudá Ha-Leví a quien le dedicara una moaxaja . Vivió,
durante su juventud, en Granada gozando de los favores y de la
protección del rey hasta que se produce la invasión almorávide
a esa ciudad. A partir de ese momento inicia una vida marcada
por la pobreza y el exilio por cierras de la España cristiana. Se le
atribuyen eres moaxajas con jarchas romances. Muere en 1135.

Abu Bakr Muhammad Ibn al-Hasan al-Kumait al-Garbi,
"el del Algarbe", al-Batalyawsi, "el de Badajoz". Poeta hispanoárabe que fuera cantor del rey Mustain de Zaragoza, quien
reinara de 1085 a 1110. A este autor se le atribuyen cuatro
moaxajas con jarchas romances que, en realidad , sólo son tres;
ya que una de estas moaxajas se repite, pero con diferente
jarcha en romance, dando por resultado cuatro jarchas del codo
distintas. A este poeta se le ubica a finales del siglo XI.

III. El universo de la jarcha.
La acción sentimental de la jarcha, en un oche nt a por
ciento, es evocada a través de la voz femenina , situándose o al
anochecer o al amanecer; en esas horas cuando la ausencia del
amado se hace más patente e insoportable. La madre, agente
secundario y silencioso del poema , realiza la doble función de
ser, por una parte, el pretexto para que la doncella -único
actuante acciona! del texto- exhiba, por medio de la
confidencia y de una serie de preguntas retóricas, sus deseos y
304

anhelos con respec to a su amigo -ep icentro de sus p_a siones-;
así como tamb ién la de ser un rec urso deliberado q ue le
confiere a los versos un coloquia lismo y una veros im ilitud de
carácter popular que se antepone y cierra al tono formu la rio y
cortesano de la moaxaja.
Si bien la jarcha se apoya de, y presenta, un mundo
individual cargado de giros coloquiales que aluden a una
intim idad y cono confesional qu_e escaparían, aparen temente, d e
codo lenguaje retórico como es el que priva y alienta a la
moaxaja, tendríamos que dejar entreabierta la posibilidad de
que la jarcha -pese a su apariencia- podría inscribirse dentro de
una poesía erudita que jugara deliberadamente con la ficción
poética de lo popu lar y co nfesiona l, en base, por q :1é no, a una
trad ición de tipo oral colectiva, inventando o recreando así una
voz femenina, una madre silente que sirviera de motivo para
exteriorizar las penas amorosas e impu lsos eróticos de la
donc ella.; un continente que incorporara e lem entos prop ios de
la poesía báquica, como lo son el vino y sus derivados: el
banquete, el escanciador y la ebriedad como puerta a la
con fes ión. Adelantándose a los trovadores y Minnesinger, por lo
menos cuarenta años, aparecen ya las habitaciones furtivas
como escenario donde se evocan y consume n los deseos de los
amantes; la alborada continúa siendo aquí el te rmómetro
temporal de los encuentros y desencuentros de los amigos sólo
testimoniados por el monólogo lír ico femenino del texto (ya
que las jarchas bien pudieran suscri birse dentro de esa poesía
"primitiva" q ue podemos rastrear desde la lírica arcaica griega y
cuyo elemento característico es, precisamente, el alba como
centro referencial de l poema); también encontramos la
insoportable presencia del gilós (posible descend iente del
velador de las albas y ances tro directo del !auzengier
trovadoresco) -celoso, espía, guardián que obstaculiza el
encuen tro físico de los amanees y pone en pel igro la reputación
social de los mismos-; el marido bur la do, donde la
insati sfacción y rechazo de la consorte no s ace rca a las
canciones de las malmaridadas; la noche como geografía de los
amantes; el rópico de los ojos (las m ira das que matan) y el
"buen amor", entendido como la pas ió n amorosa que sc

30'i

�desarrolla fuera del matrimonio siguiendo , en este ciso, la ~
ve leid osas reglas del deseo.
La jarcha -apuntábamos arriba- es el pie y el remare de l.1
rnoaxaja. La moaxaja florece en el al-AnJalus entre los siglos X
y XIII , sus autores son poetas cultos que se aventuran por los
ca minos del in ge nio sometién d ose a las esrricras reglas de una
preceptiva lite rar ia como es la que delineó J la poesía árabe
clási ca ; dentro de es ta línea podríamos imaginar cierta
influencia de las poesías :irabe y hebrea con respecto a la
tradición lírica ora l románic.i pre-trovadoresca re presentada por
las jarchas. Por una parte, la carga erótica que manifiestan tanto
las qasidas y gacelas como la poesía lírica hispano-hebrea en las
co rrespondencias medulares que establece n entre el amo r
profano y el amor sacro . Pensemos en un poeta Je la ralla de
Selomo ben Yehuda Ibn Gabirol. Por orra pa rte , ren gamos en
cuenta la utilización de los ddlogos que se tejen entre el
aman re y los elementos que le rodean, como es el caso de buena
parte de los rexros Je lbn Zaydún e Ibn Arabi. Esras
características se ant ojan como posibles referencias co n respecto
a la decisiva carga erótica de las jarchas así corno al hecho de
introducir personajes dentro del mundo e moc ional evocado. Sin
embargo, el al-Andalus, corno criso l de cu lruras que fue (á rab e,
hebrea y cristiana), impuso formas peculiares para representar y
ac recen tar la realidad; la moaxaja fue una de ellas. Ahora bien,
¿el autor de la moaxaja es el autor de la jarcha, o el autor de la
moaxaja pide en prést am o a una tradición lírica popular
bilingüe su pie y remare formal? Aseverar un a respuesta rot un da
se ría pecar de jactan cia y resbalar in exorab leme nte en el más
espeso de los caldos de la torpeza . En base a los trabajos de
García Gómez, de Sola-Solé y de Margit Frenk Alatorre es
posible afirmar que muchas de las jarch as fueron escr ita s po r los
mismos autores árabes y hebreos de las moax aj as que las
contienen, pero el he cho de que haya moaxajas con la mi sma
jarcha es un pálido indi cado r de la posibl e fuente popular de
esta última. Podríamos entonces responder que han llegado
hasta nosotros moaxajas con jarcha romance de dos formas; las
que presentan una cla ra auroría, por parte de los poeras árabes y
hebreos , y aquellas arras que h an tenido que ser clasificadas

como anon1rnas, amén de aquellas cuyo contenido léxico
románico es, francamente, pobre.
Sola-Solé apunta que la jarcha romance más antigua
conocida se remonta a "mediados del siglo XI. Se erara de la
muwassaha hebrea de Yosef al-Kacib, 'e l escriba'"', que sin
duda la jarcha que ostenta es uno de los eje mplos más bellos y
conrundentes de esta poesía:

306

307

¡Tanto amar, tanto amar,
amigo, tanto amar!

¡Enfermaron unos ojos brillantes
y duelen tan mal

IV. División temática de las jarchas.
Podernos dividir las jarchas en nueve apartados: 1. Donde
predomina el tono de lamento o queja; 2. Donde la voz se
centra en el reclamo al amigo; 3. Aquéllas donde predomina
cierto gusto por el juego galante; 4. Aquéllas otras cuyo tema
principal es la espera del amado; 5. En las que impera y domina
la demanda sex ual de la voz femenina; 6. Donde el gozo y la
celebración del deseo trazan los versos de la fin ida; 7. Las
dominadas y cond icionadas por la figura del gilós y/o guardián;
8. Aquéllas donde el despecho de la amada dispara la
temperatura emocional de la jarcha; y, finalment e, 9. Aquéllas,
las menos, donde aparece ya nominalmente la prese ncia del
elemento urbano: infraestructura física y social que imperó en
el mundo del al-Andalus.
Con respecto al primer apartado, a las jarchas de lamento o
queja, tenemos una serie de constantes que trazan y configuran
el espectro sentimental del planco exhibido . Por un lado , la
ausencia , no del amado, sino de los ojos de éste; por el otro, el
vacío que deja su ausencia , mismo que orillará a la amada a los
linderos de la muerte. Las fie stas de carácter social, co mo lo es
la pascua, subrayarán, en su algarabía, la falca del objeto amado.
También tenemos el tópico de la noche en ve la , la comparación
del amante con un hijo ajeno que tarde o temprano tendrá que
alejarse; la an cestral , y aquí renovada, correspondencia entre el
llanto y el mar. En las jarchas árabes encontramos a la madre
como confidente, mientras que en las hebreas aparecerán las

�hermanas realizando la misma función; y, por t'.dcimo, el
corazón enfermo de la amanee a causa de los desdenes del
amigo.
Las jarchas de reclamo alzan sus banderas en los arenosos
terrenos del insomnio. La voz femenina exige el regreso del
amigo y reprueba su huida, misma que se convertirá en tópico
de este "subgénero" temático de las jarchas. El amado, objeto
de las exigencias de la doncella, será entonces invocado como el
"¡Alma de mi alegría!"\ metamorfoseado en "hechicero,,- o
aludido bajo la imagen de "Boquica de collar, / dulce como la
8
miel" • El amor que se manifiesta en estos cexcos es de carácter
sensual y su propósito es culminar, dentro de un franco
erotismo, la sexualidad de los amanees. Pero el amor también se
vuelve una patología física que debilita y pone en riesgo la
sal ud de la amanee abandonada. Una característi ca de las
jarchas de reclamo correspondientes al mundo h ebreo, y que no
se advierte en las de procedencia árabe, es la de intercalar
nombres propios dentro del contexto sentimental de la canción:
Dueño mío Ibrahim.
oh nombre dulce,
ventea mí
de noche.
Si no, si no quieres,
irémea ti
-¡díme adónde.L
?
a verte.

o
Madre, dile 11 Yáqub:
la sensatez de las mujeres es poca.
No pases la noche lejos de mí:
mi amor es para el que se queda.

cúrcuma", será una reiterac1on, una especie de estribillo en este
canto de los sentidos. Ahora bien, si el desencuentro se plantea
como una enfermedad, que incluso puede llegar a macar a la
doncella despreciada; la presencia del amigo , sus besos y
caricias, sus anhelados escarceos amorosos serán la medicina, la
cura de la amanee en desgracia.
Las jarchas de procedencia hebrea, que podemos reunir
dentro de este aparcado de tono galante, aluden a un mundo
todavía más sofisticado y permis-ible. Por una parce, la presencia
de los mercaderes, quienes proveerán a la doncella de collares y
alhajas para resaltar, todavía más, su belleza anee los ojos del
amado. Francesco Alberoni , en su libro El erotismo, señala que
uno de los elementos femeninos de seducción y erocización es,
precisamente, el vestuario, aquellos ornamentos que cubren y
revisten al cuerpo de la mujer con una aureola de fascinación
anee los ojos del hombre; de ahí la importancia que tienen los
collares y alhajas en las doncellas de las jarchas para recibir y
retener al amigo, ya que un cuello desnudo nunca será can
seductor como otro adornado de incitadores obstáculos al tacto,
al gusto y a la vista. Por otra parre, se deja entrever la práctica
de la prostitución masculina en el mundo social del al-Andalus,
sin que en esto se advierta ningún reproche que no sea el
motivado por los celos:
Su amor vende a otros,
adulador, a pkzz.os.
La pasión que se canea y padece en escas fin ida s, a través del
monólogo femenino, tiene su fuente en los veneros del deseo, el
cual es potenciado por medio de un ingenuo y, a la vez,
atrevido erotismo que alienta y define la demanda sexual de la
muchacha coloreando a la noche con la censa calma que anuncia
siempre la violenta embestida del huracán:

Las jarchas de tono galante evidencian el placer sensual y el
cu ico a la belleza física que privaron en el mundo cultural y
cortesano del al-Andalus. Hay un gozo, una sensibilidad que
permite exaltar la belleza masculina desde una perpectiva propia
de la mujer que no se anda con rodeos, que se detiene en la
calidez de una piel morena igual que se deleita con un hombre
blanco de rubia cabellera. La boca d el amado, "roja como la

La urgencia incontenible de satisfacer la libido se manifiesta
en las jarch as por medio de la poses ión violenta que deber.í
revestir al acto sexual; misma que corred a ca rgo del .1111ign,

308

.309

No te amaré sino con /,a condición
de que juntes mi ajorca del tobillo ron mis

pendientes.

�mientras que la muchacha jtigará el rol de víctima,
constituyéndose así un binomio donde la exaltación de lo
1
violento -"el deseo es una pulsión violenta y posesiva-" " es un
acicate más para edificar y apuntalar el erotismo que envuelve a
los amantes:
Este desvngonmdo, madre, este alb01vtado,
me toma porfaerm,
y no veo yo elporoenir.

o
¡No me m11.erdas, amigo.'¡No,
1
110 quiero al que hace daiío.
El c01piño esfi'ágiL ¡Basta!
A todo me niego.
Y. firvzlmente:
¡Qui heridas
(hay) en (mis) pechos.'
Me muerdes
con mordeduras

de ser de la jarcha; el amante requerido cobrará dimensiones
ciclópeas al reflejar las fantasías que la muchacha deposite en él:
Mi pena es a causa de un hombre violento:
si salgo
con nmles me veré;
no me deja mover o soy recrirninadtT.
Madre, dime, qué har/'.

Pero no codo en las jarchas se reduce al planto y a la
endecha, también el placer y la reconciliación rasgan el cielo
oscuro de la vigilia e inauguran el lumínico día de los amantes:

¡Albo día este día,
día de la Ansara en verdmi!
Vestiré mi jubón brochado
y quebraremos la lanz.a.

Si la madre es pretexto para que la muchacha exteriorice sus
pasiones y demandas sexuales por el amigo, en una suerte de
exhibicionismo auditivo, que es finalmente la propuesta y razón

Los amantes se reúnen, el anhelo se vue lve gozo, disfrute:
"Dije: ¡Cómo / hace revivir u na boquica / dulce como ésa". La
sensualidad de las jarchas es más que innegable, es su eleme n to,
el único lente que aceptan para ver y explicar al mundo.
Pero el mundo del deseo es rabiosamente individua l. Los
amantes son, en su particularidad, en su ser únicos y diferentes,
un elemento perturbador y t rasgreso r de la norma social. La
sociedad al verse ignorada o rebasada en sus reglas y valo res
creará obstáculos que impidan el fortalec imie nto de aquellas
pasiones que escapen a su área de in fluencia ideológica;
surgirán así los guardianes, los defensores y representantes del
aparato social frente a la tendencia a lo indivu dual del mundo
gobernado por el deseo. El romanz de Tristán e !sol da, de
finales del siglo XII, es uno de los poemas donde más
claramente se ve esta lucha entre el orden social del deber ser y
el universo de lo continuo y discontinuo regido por el deseo.
Podríamos imaginarnos cierra dinámica con respecto a los
actuantes que aparecen de fijo en las jarchas . La doncella, la voz
·femenina que sostiene el monólogo, sería el sujeto del poema, el
elemento que provoca la acción emoc ional en el texto; el amigo,
el destinatario de los embates de la voz femen in a, vendría a ser
el objeto, aquel lo que busca la voz femenina como fi n del

310

311

agudas
como ktn:zas,
.
11
como punta dedummntes .

Un recurso de la jarcha que podríamos calificar como
suspense emocional reside en la tremenda sugerencia que ésta
suscita a través de un lenguaje cimentado en expresiones y
frases sumamente ambiguas; "Comprendieron que el sentido
literal de un poema no es, y no cumple, codo su fin; que no es
1
por lo canto necesariamente único" 2, ya que la jarcha no sólo
se vale, en su impulso sentimental, de lo que expresa en boca de
la muchacha, sino en lo que no dice pero insinúa. Es como si se
tratara de un cuerpo que las sombras fragmentaran, pero escas
mismas sombras, en su ocultamiento, prometieran en la
atracción que ejerce lo no visto pero sí imaginado y esperado:
¿Qué haré, madre?
Mi amigo está a fa puerta.

�Málaga, Toledo, Zaragoza, Valencia y Guadalajara, entre otras.
Una de las jarchas más bellas y sugerentes del corpus románico
es sin duda la que encontramos en una moaxaja del gran poeta
hispano-hebreo Yehudá ha-Leví:

poema. La madre -en las jarchas árabes- y las hermanas -en las.
hebreas- serían el ayudante del sujeto en su necesidad de
alcanzar su objeto, en este caso, de deseo. Finalmente, el gilós,
viene a ser el oponente, el obstáculo, el celoso que se interpone
entre el sujeto -la voz femenina- y su objeto -el amigo-. Sin
embargo, el erotismo que permea estas canciones hace que el
gilós se co nvierta en un elemento más de erotización dentro de
las pequeñas representaciones líricas de las jarchas:

Cuaruw mi señor (mi CideL/o) viene
-¡qué buena aLbnáa.'como rayo de sol sale
en Guadaltjara,..

¡Oh seductor, oh seductor!
José Ma. Millás Vallicrosa, en su libro Yehudá Ha -Leví
como poeta y apologista, nos dice que este Cidello era en
realidad Yosef ben Ferrusell, un distinguido político y hombre
de ciencia judío que llegó a ser médico y consejero de Alfonso
V I, rey de León. Además, se distinguió como protector de los
hebreos que emigraron del sur a causa de la invasión almorávide
de 1086. De ser esto así, nuestra jarcha se debe a la pluma del
propio Yehudá Ha-Leví; lo cual viene a confirmar que muchas
de estas finidas pertenecen al autor de las moaxajas que las
contienen. Esto no niega la procedencia popular románica
colectiva de la jarcha como modelo formal de expresión poéti ca,
pero sí nos alerta de una reelaboración de la misma dentro de
una poesía refinada y cortesana como lo fue la moaxaja dentro
del mundo político, social y literario del al-Andalus.
El ambiente que domina en las jarchas es eminentemente
urbano , no hay una sola alusión a la naturaleza, no existe otro
mundo que el de los amantes y éstos se encuentran en est:J.do de
acecho; es como si el deseo, en su terrible urgencia , redujera el
campo de acción de los actantes a su mínima dimensión para
poder así potenciar todavía más la urgente premura de los
amantes.

Entráos aquí,
cuaruw elgiJós duerma.
Frente a la continuidad de la pas1on femenina tenemos la
naturaleza discontinua del deseo masculino. La amante se siente
humillada al saber que el amigo la engaña, que le es infiel al
romper la exclusividad de la pareja y disparar su pulsión sexual
fuera de ésta . El aman te no ha traicionado una convención
social, un contrato matrimonial, ya que éste está fuera del foco
acciona! de las jarchas; el amigo se ha apartado de las leyes que
amor impone, ha traicionado a la amante al ya no querer
reconocerla entre todas, ha negado su decisión primera al
emprender nuevas rutas amorosas. La voz femenina, en las
canciones que podríamos catalogar de despecho, sacrifica su
deseo al desenmascarar y alejar de sí al amigo infiel:

Aurora bella, dime de donde vienes.
Ya sé que amas a otra
y a mí no me quieres.
El al-Andalus comprendió un poderoso conjunto de
ciudades; si bien el brillo de cada una de estas dependió de la
casa gobernante, de los intereses regionales, del punto
estrateg1co en que estaban situadas, de sus relaciones políticas,
militares y mercantiles que establecían con oriente, o del mismo
juego de fuerzas que se tensaba en su interior, siempre mantuvo
esa esencia urbana, cosmopolita, esa fusión de culturas que lo
caracterizó y alcanza uno de sus ejemplos más notable en la
escuela de traductores de Toledo. El al -Andalus no fue sólo
Córdoba, Sevilla y Granada; también lo fueron Almería,
312

V . Lo esencialmente femenino de las jarchas.

1.

Si la naturaleza co rno pais:i¡e es inexistente en el universo
de las jarchas, puesto que sólo se ha ce mención del sol y del
mar en función de exaltar poéticamente al am:ido por medi o de
las comparaciones que se establecen entre estos clcml'ntos \' su
figura; omisión que viene a subL1yar y .i sobre pon er l'l car,íctcr
í n t i m o y ce r rad o de 1 111 u n do is Lí m ic o v 111 l' d i e va I f l' 111 l' 11 i 11 o
:115

�sobre el campo soc i,11 y abierto del mundo ma sutlino; t:l cuerpo
se verá curiosamente fragmentado . De él sól o intere~.u:in lo,
ojos, la boca, el rostro, e I cuello, los pechos, los to b i11 os ~, 1os
pies; siempre y cuand o se escé hablando d el rnerpo fr 1111.: ni no.
Con respecto al masculino só lo se descacarfo los ojos y la boL.1.
No deja de ser sincomácico que en este mundo do111in.1Jo por 1.:l
deseo haya una especie de virginal crndor .11 &lt;..ckbr H Lis p.n10
del cuerpo , de ese imp erio de la se nsualid ad c.1n &lt;.: ~pcr,ido y
exigido por parte de la voz fcrnenin,1. La sugcrenciJ sobr&lt;: lo
explícito parece ser la tónica que sigue n escas ca ncioncil la,
mozárabes.
Esta relación tan desigual ent re lo fe me nino y m.isc ulin o
también se da co n respecco al vesc u.iri o y o rnam e nco de los
perso naj es evocados. Es así corno encontr,1mos co rpiñ os,
collares, ajorcas y pendientes. En nin gú n momenco se men ciona
o alude -a excepción hecha del unisex jubón que, en cm.: caso,
corresponde al de un a muchacha- ,l un sólo accesorio que
pudiéramos co nside ra r propio del vestuario de los personajes
ma sculinos de estas canciones. Asimismo, el es pacio físico, la
escenografía que las jarchas sugieren es, si n duda, la
conformada por los pasillos, el jardín, la cocina, 1.i~
habita cio nes de cos tura y la recá mara; es decir , lo s in cerio res de
una casa árabe. Esca ca sa, para la doncella, se rá el cene ro mismo
del mundo , el lugar a donde llega el amanee o del cual se aleja.
En esce sentido la casa vendrá a representar un universo
erninencernente femenino , una es pecie de refugio, de coco
sagrado al cual sólo tienen acceso la madre, las herm anas y,
obviamente, el amigo; aunque, habría que advertir, ronde en
ella la figura amenazante y co nflictiva del gi lós.
Ahora bien , si el espacio que domina es de índole femenino,
si se hace mayor hincapié en las parces del cue rpo de la mu jer
que en las del hom bre, si el vestuario -en su totalidad- es para
adornar y potenciar el poder seductor de la doncella ; si la casa,
asimism o , obedece a un co ntin e nte femenino donde el grupo
familiar desconoce del codo a la fi gu ra paterna, só lo que la
asociemos a la presencia del guardián; el lengua je poét ico de las
jarchas, cuyo basamento son las co mpar aciones y algunas pocas
metáforas , tendrá como blanco de exaltación a la figura del
amado, al objeto de deseo de la voz femenina. Entonces, el
314

amigo será visto como la "faz del alba", lo verán salir co mo un
" rayo de sol", suscitará la ternura de un " hi jito ajeno", será
"dulce como la miel", tendrá el vigor del "oleaje" y sus dientes
d olerán "corno lanzas, como punta de diamantes". Más all á de
codo esto se le nombrará "boquita de perlas o de cerezas",
"carita bella" o " nii'ieca del ojo''. Mientras que la doncella só lo
se comparará en sus repetidos besos con la " paloma rojiza " y
metaforizará sus dientes en "sarta de perlas". Dentro de este
reducido catálogo poético habrá un caso particular, una
111etáfora para designar la guerra que en codo recordará el cono
de las kenninger de la antigua poesía germana, cuando leamos:

Oh seductor, oh seductor,
entrad (de nuevo) aquí
cuando lo quiera el rekt.jamiento de la tarea dificil
J . I/1
es aecrr:
l.fl guara .
En este universo femenino la noche, como espacio abierto
al deseo de la doncella, adquiere un papel medular. Durante la
noche se dan los encuentros e igualmente se sufren las
decepciones. Es el t iemp o propicio para que su rjan "las
ensoñaciones y las angustias, la ternura y el engaño"'(,. Es la otra
parte del día cuando los amanees se juegan el codo por el codo;
y es el espacio desde el cual se pronuncia y escucha ese
monólogo erótico femenino de los siglos XI, XII y XIII que ,
lejos de perder su frescura, se alza anee nuestros ojos de lecto res
de fin de milenio seduciéndonos y asombrándonos.

El Paso, Texas. Diciembre de 1994.

Bibliografía
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Alvar, Manuel. Antigua poesía española líri ca y narrativa,
México, Editorial Porrúa, 1970. (Sepan cuá ntos, 151 ).

315

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Bleiberg, Germán y J ulián Marías. Diccionario de literatura
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Castillo, Rosa. Antología. Cuatro poetas hebraicoespañoles, Nota preliminar, traducción del hebreo y preámbulos
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3 Margit frenk Alatorre. Las jarchas mozárabes y los comienzos de larománica. p. 156.
4
J. M. Sola-Solé. Corpus de poesía 1110:árabe. p. 45.
s Versión de J. M. Solá-Solé.
6 Emilio García Górnez. Las jarchas romances de la sene árabe en su marco. p. 107.
7
/bid., p. 126.
8
/bid., p. 374.
9 La mayoría de las jarchas citadas en csh: trabajo están tornadas del libro de Emilio García
Górnez: Las }archas romances de la serie árabe en s11 marco: por lo tanto. saho indicación a
riie de página. a él se deben las versiones de los poemas al español moderno
Carlos Gurméndez. Tratado de las pasiones. p. 206.
11
Versión de J. M. Sola-Solé.
12
Paul Yaléry. Teoría poética) estética. p. 41 .
1l Versión de J. M. Solá-Solé.
14
Versión de J. M. Sola-Solé.
11
Versión de J. M. Sola-Solé.
16
Jean Chevalier y Alain. Ghccrbrant /J1cc1011ar10 de los símbolos. p. 753
1

2 Germán

°

317

�LA ESTÉTICA DEL ESPECTÁCULO
EN LA NOVELA CAGLIOSTRO DE VICENTE HUIDOBRO
Dr. Alejandro del Rosque
lnscituco Tecnológico y de
Escudios Superiores de MonrcrrC\'

¡,
11

El nombre del escritor chileno Vicente Huidobro (1893-1948) va
asociado con lo que la crítica literaria considera su mayor monumento
poético: Altazor, publicado en 1931. Pocas veces se recuerda a este :iutor
por haber concebido una novela experimental, Cagliostro, b:isa-da en b
vida del nigromante Joseph B:ilsamo, que vivió en el siglo XVIII durante
la época de transición entre el reino de luis XV y el de Luis XVI. en
Fr:incia. Fue un novedoso texto que Huidobro denominó novela-film:
He querido escribir sobre Cagliostro una novela visual. En eífa
fa técnica, los medios de expresión, los acontecirnientos elegidos,
concurren hacia una forma realmente cinematográfica. (26)
Huidobro redactó en francés Cagliostro en 1921. Después escribió el
guión cinematográfico de la obra en 1923, motivado por un proyecto de
montaje del director rumano Mime Mezo. Sin emb:irgo, es en l &lt;)T
cuando su novela-film es premiada en Estados Unidos con rnorrncs
posibilidades de ser "llevada" a Li pantalla, considerando la efcrvc:.'&gt;cenci:1
del cine mudo de esa época. No sucede así, y sólo se publica en 19.34 si11
resonancia literaria alguna en Chile. También se sabe que h noveLi
apareció impresa en inglés, en 1931, con un tírulo distinto Mlrror o/
Mage.
iQué pudo haber inclinado a Huidobro a crear u11a novela-film?
René de Costa, piensa que para Huidobro "el cinc es un medio expresivo
519

�totalmente nuevo, y de ahí el esfuerw por escribir ucili,.rndo sus t~c111cJ~
para ver si accedían a un público mayoritario" (De Cosca, 79). De hecho,
el escritor chileno lo refiere en el prefacio de su novdJ:
Creo que el público de hoy, con la costumbre que uene del
cinematógrafo, puede comprenda sin gr,111 rlificulti1d 1111,1 11ouel,1 di'
este género. (26)
El deseo de acceder a ese público m.1yoricario s&lt;.: justific;t porque en
palabras de Miguel Siguán, el hombre del siglo XX es el hombre que va al
cine: "Ningún especdculo en la Historia se ha prop:tg.1do con t:tl
velocidad y ha alcanzado tal penecr:tción en proíundid:td y excemión". El
ser humano asiste al cine, agrega Sigu.ín, porque bmca un,1
"contemplación que le produzca un goce" ( ... ) "quiú.1sc o no, el cint.: es
un espectáculo l!Jmado a deso:nder al nivel de püblico mi, amplio
posible" (Siguán, 7-9).
¿Podríamos pensar que H uidobro estab,1 sumamente preocup.1do
porque la literatura de su tiempo se veía "amenazada" o desplazada por la
ebullición del cine, y de ahí su necesidad de adaptarse a los medios de
este género para "se r vigente" o "estar a la moda"? ¿Pod ríamos pensar que
b escribió para recuperar los lectores perdidos o para conservar los que
aún le quedaban? ¿Podríamos pens.1r que la escribió porque quiso
aprovecharse del éxito del ci ne como espectáculo de masas? ,Acaso la
escribió porque quería influir en el comportamiento del público-lector, y
cambiarlo? ¿Acaso la escribió sabiendo a qué cipo de público iría di rigida
(culto-ignorante; burgués-popular, etc)? ¿Buscaba la empatía del públicolector con su novela? ¿Deseaba transmitir con ella una ideología
determinada? Estas y otras preguntas curiosas se asoman a qu ien lee por
vez primera Cagliostro. En él cabe el contestarlas. Lo que sí queda claro es
que si Huidob ro hubiera creído que en la novela-film se encontraba la
panacea de la futura literatura se habría dedicado a escribir novelas de esa
índole, a complacer a sus lectores potenciales, y no lo hizo. Pero, ¿qué tan
preocupado estaba Huidobro po r acceder a las masas? Basta con leer
Aftazor para constatar que él es su propia pre-ocupación, y que el extenso
poema es su única ocupación. Basta con revisar la tendencia europeizante
de su literatura (Cagliostro y Mío Cid Campeador, otro de sus mitos
rejuvenecidos, no son un par de héroes chilenos precisamente) para
percatarnos de que no pretende recuperar las raíces latinoamericanas ni
retratar las crisis sociopolíticas recurrentes de su país. César Fernández
Moreno inscribiría a nuestro autor en una vanguardia hiperartíst ica en
320

donde el arte prescinde de cualquier circunstanciación; donde el arce
aspira sólo a modificar la fornu de expresar la realidad, sin tratar de
entenderla (como sí lo haría la vanguardia hipervital).
En efecto,
Cagfiostro es una obra vanguardista que sigue predominantemente una
dirección hiperarcística (al modificar la forma convencional de escribir
una novela), pero no descuida sus contenidos expresivos que nos
permiten apreciar la universalidad del comportamiento humano. Por otra
parce, resulta una tarea estéril preguntarse qué tan preocupado estaba
Huidobro por su lector cuando es más apremiante y productivo revisar el
tipo de relaciones que se establecen entre quien escribe-dirige-produce la
novela-film (autor) y quien la lee-observa-escucha (lector). Asumamos la
convención literaria de Huidobro de que estamos frente a una novelafilm. Desde esta perspectiva, la unidad narrativa de Cagliostro descansa
en la estructura cinematográfica que su autor le confirió. Sin embargo,
esa unidad también está fortalecida por la presencia de una serie de
recursos coyunturales que le indican al lector que está presenciando, m:ís
que una novela-film , una novela-espectáculo.
¿Qué vamos a entender por el concepto "espectáculo"? ¿Cómo
explicar su difícil vinculación con la literatura cuando ésta se ha
sobreentendido como un fenómeno "serio" y "trascendente", y el
espectáculo como un evento "superficial" y "efímero"? Tadeusz Kowzan
distingue entre "espectáculo" y "arte del espectáculo (o espectáculo
artístico)". Ambos se caracterizan porque expresan una sucesión de
acontecimientos, provistos de un ejecutante y un destinatario, en un
espacio y tiempo determinados. Pero se distinguen porque el arte del
espectáculo, a diferencia del espectáculo, es "una manifestación cuyo
desarrollo y están previstos y ordenados con antelación, y cuyo desarroÍlo
y sobre todo cuyo desenlace no pueden ser alterados de modo decisivo
por la intervención inopinada de la vida" (Kowzan, 4 5-46). En este
sentido, agrega el autor, espectáculos como la tauromaquia, un combate
de gladiadores o uno de box, no son artísticos dado que su desarrollo y
fin son imprevistos. En cambio, una representación teatral, la proyección
de una película o un concierto musical sí se inscribirían como
espectáculos artísticos. Sin embargo, comenta Kowzan, existen autores
para quienes el cine no es un espectáculo porque piensan que es una
escrimra (guión) que no requiere de ningún público para constituirse
como género estilístico. Ante esta postura, Kowzan sostiene que "Au nque
en_ el cine no haya comunicación bilateral actores-espectadores, el público
existe como una realidad social y psíquica tan evidente como en un
321

�11
llt 1

¡,,¡

convierte en cine o en una película; es decir, en otro medio. Si fuera así,
dejaría de ser novela para ser una película. Lo que sucede con Cagfisotro
es que se trata de una novela (medio) que utiliza un modo (el
cinematográfico) para comunicarse con el lector. Veremos cómo dentro
de la obra confluyen otros modos, satelitales al cinematográfico, que
refuerzan ese vínculo con el lector. Modos de expresión como el circense,
el didáctico, el folletinesco, el teatral, y el creacionista. Si los modos
fueran medios estaríamos en un circo, en un salón de clases, leyendo un
fo lletín, en un teatro o frente a un-a tendencia literaria. Son pues los
modos de expresión los que conforman la estética del espectáculo de

espectáculo en vivo, en el teatro o en el circo". Además, las películas "se
comunican obligatoriamente en el espacio y el tiempo. El movimiento es
necesario para su comunicación" (Kowzan, 36-40). Por tanto, el cine es
un espectáculo. Pero, ~qué pensaría Kowzan de una novela-film como
Cagfiostro? En primera instancia diría que es artística porque posee una
estructura literaria que se ha previsto con anterioridad, y que es
potencialmente espectacular porque porta los elementos comunicativos
esenciales para ser "filmada", dentro de un espacio y tiempo
determinados.
El inconveniente es que Kowzan hace un severo distingo entre
literatura y espectáculo: " .. . se trata de dos campos de arce claramente
diferenciados. Una obra de teatro en las manos de un lector no es lo
mismo que una obra representada; el mejor de los diálogos dramáticos no
consigue más que sugerir el espectáculo ... " (Kowzan, 61 ). Si
parafraseamos lo anterior, con relación a Cagfiostro, diríamos: "Una
novela en las manos de un lector no es lo mismo que una película
proyectada". Por ende, la obra Cagliostro quedaría descartada como un
espectáculo de arte. Sin embargo, su naturaleza híbrida (novela-cine) la
provee de múltiples posibilidades de ser valorada como novelaespectáculo. De hecho, Kowzan reconoce que existe una
interdependencia entre la obra dramática y de la representación teatral, y
que "el paso de la forma literaria, en el sentido más amplio de la palabra,
a la espectacular (... )" depende del tipo de transformación que se
establezca. "Esta transformación consiste en un cambio de medios de
expresión" (Kowzan, 71, 149). Es decir, una novela tendrá posibilidades
de convertirse en un espectáculo, según Kowzan, en tanto modifique sus
medios de expresarse. Puede recurrir a los efectos visuales y espaciotemporales, agrega el autor, para lograrlo. Lo interesante es que la novela
de H uidobro, al ser propuesta como una novela-film, ya contiene los
efectos necesarios que indica Kowzan para ser entendida como
espectáculo artístico. No coincido con éste en tanto sea indispensable un
cambio de los medios de expresión porque la novela de Huidobro es un
medio en sí mismo; tampoco requiere modificar sus modos de expresión
porque éstos ya son espectaculares de igual manera; Huidobro los ha
adaptado previa y narrativarnente. Cabe aquí establecer una distinción
entre medios y modos de expresión. El medio correspondería al vehículo
en el que se transmite el mensaje; en este caso, la novela Cagliostro. El
modo es el procedimiento o recurso en que se codifica dicho mensaje; es
decir, el cinematográfico. El hecho de que sea una novela-film no la

No es lo mismo decir "codo el mundo ha oído habLu" que "leído".
El lector, al que se dirige Huidobro, es aquel cuyo aprendizaje ha sido
preferentemente oral, no literario. Este tipo de lecrores (que no lo son
tanto) suele repetir lo que escucha aunque no le conste, por lo que se
trasluce su ignorancia. La voz del autor evoca la voz animadora de los
circos que pretende atrapar y mantener la atención Je un pLJblico masivo
a través de la reiteración. Enfatiza la idc:i de lo misterioso para dirigir la
mirada del lector hacia Cagliosrro; y la idea de lo curioso, p:ira apelar al
lector mismo.
El segundo padgrafo va anr&lt;:cedido por la frase interrogar iva:
'\Quién era Cagliostro?" Tal pregunta evidencia que el autor dcsconCía

322

52:,

Cagliostro.
Superado el posible divorcio entre literatura y espectáculo o la
relación incestuosa que algunos todavía quisieran ver en la peculiar
pareja, no queda más que rastrear dichos modos empleados por
Huidobro. Todos estos recursos, como se verá, contribuyen al logro
unitario de la novela.
Cagliostro está dividida en tres capítulos precedidos de un prefacio
que es fundamental para dimensionar su orientación narrativa. La simple
lectura del concepto "Prefacio" le sugiere de entrada al lector que está a
punto de leer una novela "tradicional". Pero basta asomarse al primer
parágrafo del texto para percatarse de que todo no será como parece. El
autor inicia su prefacio presupuestando que sus lectores son cultos o de
que al menos tienen noticia del nigrornanre Cagliostro:

Sin duda alguna todo el mundo ha oído hablar de Cagfiostro.
Un hombre tan misterioso, rodeado de una vida tan misteriosa, no
puede dejar de interesar a las gentes y sobre todo a los curiosos de
cosas curiosas. (2 1)

�del conocimiento popular, y reafirma su pem:pción inicial Je un lectorpúblico ignorante. Por lo tanto, recurre mordazmenre al "auxilio" de
diversas enciclopedias, donde cuestiona, de paso, la pretensión erudita y
sintética Jel hombre moderno, quien se afana en saberlo rodo en forma
rápida y superficial; soluciones expeditas que empobrecen el
conocimiento de un público ansioso:
Si buscamos su nombre en un diccionario enciclopédico, el
Larousse, por ejemplo, encontramos Las siguientes palabras:
"CagLiostro. Hábil charlatán, médico y ocultista italiano (según se
cree), nacido en Palermo y muerto (según se dice) en el castillo de
San León, cerca de Roma (1743 -1795). 7iwo un gran éxito en la
corte de Luis XVI y en la sociedad parisiense de aquel tiempo,
desempeñó un gran papel en la francmasonería, estuvo mezclado en
11arios ajfaires y en el famoso Affaire del Collar. Luego se trasladó a
Roma, en donde fi,e condenado a muerte por la Inquisición; la
pena le fae conmutada por prisión perpetua. (21)
11

11 1,

1",11

..

La inclusión de comentarios entre paréntesis: "(según se cree)" y
"(según se dice)" refleja la vulnerabilidad de algunas fuentes del saber.
Asimismo, el no precisarle al lector en qué consistió "el famoso affaire del
Collar" proyecta no sólo la irresponsabilidad de esa fuente (que da por
sentado que todos los lectores-público ya lo conocen) sino la falsa
creencia de que se confía en la experiencia literaria del público, y que por
eso se omite. La otra posibilidad, quizá cándida, es que no se explique el
susodicho affaire para "despertar" el interés del lector de averiguarlo por
su cuenta.
Del modo "circense" de narrar del primer parágrafo se transita a un
modo "didáctico" en el segundo. Esto podría parecer extraño, pero
ubiquemos la voz narradora que lanza la pregunta: "iQuién era
Cagliostro" como la del catedrático que se dirige a sus alumnos, y que en
el estilo más ortodoxo no espera respuesta alguna de ellos porque él
mismo (showman) la contesta al citar diversas enciclopedias. Pero la
"cátedra" de Huidobro es.espectacular por los recursos "didácticos" que
emplea: método expositivo: al referir quién era Cagliostro; actitud
heteróclita, al recurrir no sólo al Larousse sino también a otras fuentes del
saber, con la intención de ser objetivo e "imparcial": Otras enciclopedias
dicen que nada se sabe de cierto sobre su origen; ni tampoco sobre su muerte.
Otras agregan que se hacía pasar por mago y que pretendía fabricar el oro
(. .. ) Para que nada faite a su leyenda hasta se ha !leg,1do a decir que
324

Cagliostro se creyó capaz de resucitar a los muertos. (21-22); habilidad
sintética, al abstraer y condensar los argumenrns de otros autores: Todo eL
poder extraordinario de este hombre debe atribuirse, según estos autores, a
que era un hábil charlatán, un prestidigitador de primer orden. .. (22) ;
capacidad de inferencia irónica, al interpretar el pensam1en to Je esos
autores: Es decir, que este mago charlatán, que este mago prestidigitador
obraba verdaderos milagros debido sólo a fa sugestión colectiva; por tanto, no
eran verdaderos milagros, sino falsos milagros, milagros fingidos (22); actirud
crítica, al cuestionar lo inferido: Curioso argumento es éste que, queriendo
destruir hechos maravillosos, los explica por medio de otros hechos no menos
maravillosos. Rechazan un extraordinario en nombre de otro extraordinario
(22); postura argumentativa, para sostener su crítica: Porque es innegable
que un hombre que tiene el poder de sugestionar a toda una colectividad para
hacerle ver Lo que él quiere que vea es, por Lo menos, tan extraordznano como
el hombre que fabricara oro, que alargara la vida o hiciera crecer Las perlas, y
que este hecho es tan maravilloso como Los otros (22-23); pensamiento
reflexivo, al meditar sobre la intolerancia y contradicciones de su época:
Estos falsos hombres de ciencia de La generación de hace unos treinta o
cuarenta años... que se encabritan contra todo fenómeno un poco extraño, y
que cuando tratan de explicarlo se embrollan y se enredan en sus palabras y
en sus razones... (23); postura comprometida, al expresar su punro de
vista: No se crea por esto que yo soy un milagroso y que creo en todos los
prodigios que cuentan las beatas de aldea. Ni mucho menos. Solamente que
me parece que hay unos fenómenos que no conocemos aún y que, si no se
pueden explicar de un modo inteligente, más vafe La pena no explicarlos y
declarar con franqueza que por ahora no pueden explicarse. Esta actitud me
parece más digna y menos ridícula que la de dar mediocres explicaciones
(23).

En otro parágrafo Huidobro emplea de nueva cuenta el recurso
didáctico de la pregunta:
¿Por qué suponer imposible que Los alquimistas de otros
tiempos hayan fabricado el oro?
Pero de nuevo él mismo se la contesta y por medio de otra pregunta:
¿Porqué es demasiado extraordinario? (23)
Lo anterior proyecta el protagonismo de un autor-expositor cuyo
espectáculo consiste en monologar todo el tiempo, y lucirse ante su
lector-alumno a través de su discurso fenomenal (por aquello del
325

�fenómeno misterioso que está abordando). Él es su propio espectáculo
ante el cual el lector tiene una acritud contemplativa. Más adelante, el
autor-expositor pareciera "resumirle" al leccor, en una especie de
cuestionario para estudiar, lo concerniente al mago:
¿Cuál era La gran pretensión de Cagliostro? Poseer ciertos
secretos que desconocían sus contemporáneos, curar Las enfermedades
del cuerpo y sobre todo Las del espíritu para adquirir un real
ascendiente sobre los hombres y Los pueblos. ¿Con qué objeto? Unos
dicen que era eL representante visible de ciertas sectas ocultas que
perseguían un fin desconocido; otros dicen que sólo quería
implantar en La tierra un régimen de mayor justicia social y de
Libertad de ideas. (25)

•1

I' 1

111,
:¡

.I'

11 11

Después de haber jugado el rol de autor-expositor, Huidobro adopta
un modo "folletinesco" de narrar, y por tanto, de conducir el espectáculo .
Como bien se sabe, el folletín fue un instrumento clave en la difusión de
la literatura del siglo XIX. Regularmente, en cada ejemplar se anticipaba,
con actitud misteriosa y un canto complaciente con el lector, lo que éste
probablemente leería en la siguiente entrega. De hecho, la hiscoriera, en
el siglo XX, toma prestado dicho recurso. Huidobro juega con esta
estructura tradicional rompiendo con ella; es decir, le anuncia al leccor lo
que no abordará:
El autor de este libro no ha seguido a Cagfiostro en todas Las
peripecias de su vida. Nada os contará de sus viajes a Inglaterra, ni
del proceso que tuvo en Londres ante La justicia ... nada os hablará
de su viaje a Rusia y su estancia en La corte de Catalina ni de sus
años vividos en Italia. (25)

Y no las contesta porque nuestro narrador cede la voz de Cagliosrro
para que, como cualquier personaje de folletín, brinde su propio
testimonio. Esto le imprime credibilidad y objetividad al recurso:
Yo no soy de ninguna época ni de ningún sitio. Fuera del
tiempo y del espacio mi ser espiritual vive su eterna
existencia(. . .)juzgad mis costumbres, es decir, actos, decid si ellas
son buenas, si vosotros habéis visto otras de más potencia; entonces
no os ocupéis de mi nacionalidad, ni de mi rango ni de mi religión.
(26)
El testimonio de Caglioscro parece apelar al lector; es fundamental
en la relación axiológica que se pueda forjar entre el personaje y el lector.
Es decir, Huidobro pareciera dejar en manos del lector-público la
valoración de los actos de su personaje Cagliostro. Esto demuestra que a
pesar de la megalomanía literaria del autor, internacionalmente
reconocida, existen indicios de verdadero interés en el lector. Tan
verdadero interés, que la novela está montada en la idea del espectáculo, y
todo espectáculo es un acto de comunicación.
El cono folletinesco será retomado en el desarrollo de la novela. El
auco r lo hará para reforzar la estructura interna de su obra. U no de esos
momentos evoca una literatura de acenco moralina:
Algunos hombres, seguramente con malas intenciones, se
esconden detrás de los árboles del camino ... al ver salir al príncipe
Rolland dei palacio de la marquesa. (65)
Otro momento sitúa una literatura de orden tremendista:
Numerosas voces, temblando de emoción, exhalan un:
-¡Qué horror.', ¡qué atrocidad!
Otras voces murmuran:
-Es monstruoso. (121)

Sin embargo, el efecto espectacular del recurso folletinesco se
conserva porque el autor logra intrigar al lector respecto a pasajes
atractivos de la vida del personaje. Las pregun ras sin ,es puesta que
Huidobro formula consiguen el mismo propósito:
¿Era Cagliostro un personaje al servicio de una nación o de
una secta oculta que pretendía cambiar el régimen político genmt!
en Europa?
¿Era simplemente un inspirado o un hombre al servicio de
proyectos secretos? (25)

Y otro , para intri gar al lector, y que siga quid "compran do'' fu rn ras
novelas:
¿Qué pasó después? ¿A dónde fue a reji1giarse? ¿Fudo umar 11
La muerte?¿ Vive aún con los myos en a((l,11n11 pmrd ( JJ4)

32(i

.l27

El prefacio de la novela culmina con L1 revehción del rol
cinematográfico que el narrador desea ejecutar:

�He querido escribir sobre Cagliostro 11w11101:el11 uirnal. Fn ella
la técnica, los medios de expresión, los rtcOntffimimros f'lixidos,
concurren hacia una forma realmente cinenwtogrríf,m. (26)
Tal novela visual va dirigida a un lecror consumisra de una époc.i
que vaticinaba el advenimiento de una sociedad pragmática e insensible.
Huidobro escribe una novela "úril", necesariamenre especracular p,ira el
nuevo lector-público que esraba naciendo:
Creo que el público de hoy, con la costumbre que tiene de!
cinematógrafo, puede comprender sin gran dificultad u11a novela de
este género. (26)

1

1

.,.'~

El desplazamiento conceprual, con el que se cierra el prefacio, le
recuerda al lector que deberá sacudirse la costumbre solemne de querer
inrerpretarlo todo con la lógica de la razón:
De todas mis lecturas y mis reflexiones sobre este personaje, ha
nacido esta novela-film. Lo que le ha colgado mi fantasía es acaso
menos que lo que él pudo hacer y tal vez lo que él hizo y que
nosotros ignoramos. Cuando se tieneu buenas espaldas se puede
echar carga encima, y la tentación es grande... Sólo se presta a
los ricos, ha dicho un psicólogo. (26)
El que Cag!iostro haya sido escrita como novela-film por su autor nos
conduce a identificar el modo cinematográfico como el eje central del
discurso narrativo.
En el prefacio habíamos señalado el papel pasivo del lector frente al
auror. Sin embargo, en las páginas previas al primer capítulo pareciera ser
que hay un cambio de rol. Este "pareciera ser" obedece a que si bien el
autor intenta involucrar al lector en su obra, como un espectador de su
novela-film, esto no significa necesariamente que al autor le interese lo
que el lector pueda comentar u opinar dentro de ella. Huidobro podrá
ser un Virgilio moderno que conduce al Dance-lector en su obra, pero no
habrá lugar para que el lecror exprese sus impresiones durante la
"proyección", como lo hacía Dante. El autor le "vende" o le "fabrica" la
ilusión al lector de que leer su novela es como estar frente a una pantalla
de cine, pero hasta ahí:
Suponga el lector que no ha comprado este libro en una
librería, sino que ha comprado un billete para entrar al
328

cinematógrafo. Así pues, lector, no vienes saliendo de una librería
sino que vas entrando al teatro. Te sientrts en un sillón ... (29)
El que el lector no se exprese no significa que el autor le reste
importancia. Sólo significa que la relación es de otra índole: auror:
director-guía, y lector: espectador-acompañante. El manejo de la
"cámara" o focalización narrativa del auror decidirá el tipo de víncu lo que
éste quiera establecer con el lector en su calidad de espectador y-o
acompañante. Este protagonismo narrativo queda también registrado en
los "créditos" iniciales de su novela-película, que son excluyentes:
Cagliostro
por
Vicente Huidobro
etc., etc., etc., etc., etc. (29)

Y si los iniciales son excluyentes, los finales están ausentes salvo la
palabra "FIN" que solía aparecer en las viejas cintas del cine mudo. De
hecho, René de Costa percibe la influencia del cine expresionista alemán
de los años veinte en la construcción de CagLiostro. Las películas de horror
como "El Gabinete del Doctor Caligari" (1920), "Nosferam" ( 1922),
"Figuras de cera" ( 1924) y "El estudiante de Praga" ( 1926) no convierten
a Cagliostro en una novela de horror, pero sí de enorme misterio.
La influencia más notoria del cine expresionista alemán está en los
recursos técnicos de la novela. Al respecto, De Costa precisa que "Escenas
de levitación, proyección espacial, hipnotismo, y magia negra abundan
en Cagliostro" (De Costa, 74). De las películas mencionadas, "El
Gabinete del Doctor Caligari" es la que más ha inspirado a Huidobro; el
influjo es notorio en el efecto expresionista de las sombras: Extraños
reflejos de luz y de sombra parecen alargar aún más su rostro pálido de asceta.
{80); de los cuerpos: El conde de Sabfons se despide de Cagliostro
respetuosamente y doblando su cuerpo sale por fa chimenea. (82); de los
objetos: (. .. ) Cagliostro hace funcionar el resorte del haiU y la plataforma
con el cuerpo de Lorenza desciende hasta que el cuerpo desaparece en el
interior. (85)
El expresionismo o la "expresión subjetiva e inreriorizante de la
realidad humana" (Schwartz, 404) es tamb ién, en palabras de Borges, la
preferencia por la intensidad de las imágenes proyectadas; es el
predominio de la imagen visual. Y esto es lo que Huidobro pretende
alcanzar en su recorrido cinematográfico. En este sentido, el autor
329

�..

recreará al personaje Cagliostro como él lo imagina, y no necesariamente
como tuvo que haber sido; y por su parre, el lector "verá" lo que él quiera
ver, y no necesariamente lo que es. La ambigüedad expresionista es
expuesta en la película "El Gabinete del_ Doctor Caliga~i:'. Verl~ e~ una
experiencia enriquecedora porque exhibe la concepc10n subJetJ~a y
relativa de la existencia. No todo lo que se ve es lo que parece. La misma
experiencia vive el lector-espectador de Cagliostro. La intensa imagen
visual que recibe el lector transforma y condiciona la opinión que pueda
crearse del personaje y su entorno. Huidobro juega con esto nar:ando
escenas cuya ambigüedad desafía cualquier rigidez de pensamiento.
Después de leer la novela, el lector tendrá que pensarlo d~s veces antes de
pronunciarse "éticamente" sobre la conducta del persona¡e porque, como
dice Edschmidt, la realidad deberá ser creada por codos nosotros.
De Costa también certifica la influencia del cubismo en la prosa
narrativa de Huidobro. Considera al cubismo como "el promotor de
cierras técnicas que ahora se consideran fundamentales en la
cinematografía: el montaje y la discontinuidad" (De Costa, 75). De las
dos, el montaje es la más persistente en la composición narrativa de
Cagliostro. Un director de cine filmaría las escenas po_r separado, y el
montaje se daría al yuxtaponerlas en la pantalla. Hu1dobro crea este
efecto de simultaneidad en diversas ocasiones. Una muestra de
yuxtaposición escénica es cuando tenemos en una escena a madame de
Barrer y al doctor Osterrag urdiendo la farsa del sirviente enfermo, y
simultáneamente la marquesa de Monrverr le pide a Caglioscro una
demostración de su poder (51 ). Otra muestra es, a nivel de superposición
de planos, cuando Lorenza es hipnotizada por Cagliostro para que le
relate lo que está aconteciendo en la casa del conde de Sablons (46). Cabe
destacar en esta alternancia escénica, la verosimilitud alcanzada por el
autor al presentarnos una Lorenza que se expresa en forma espontánea y
natural sobre lo que está observando:
-Veo en casa del conde de Sablons ... Sí, sí, veo en la biblioteca
del conde... hay una reunión ... aguarda ... se discute sobre

ti... espera, espera. (4 6)
Para Mireya Camurati la simultaneidad es la que conduce a la
superposición de planos; la simultaneidad se presenta en tres direcciones:
en el espacio o lugar (situaciones simultáneas que ocurren en lugares
distintos; como el caso de la hipnosis de Lorenz:1: en el laboratorio y en la
casa del conde de Sablons); en el tiempo (situaciones simuldneas que
330

ocurren en tiempos distintos) y en la perspectiva (situaciones simultáneas
que ocurren desde distintos puntos de observación) (Camurati, 79-119).
Lo que no se percibe en la obra de Cagfiostro son los recursos
cubistas de descomposición y collage que menciona Camurati. Es decir,
el lector-espectador no está presenciando la representación geométrica de
escenas que se rompen o descomponen para conformar un todo, y que
luego se reordenan o recomponen de acuerdo a su propia configuración;
ni tampoco está frente a un collage ~omplejo de imágenes visuales porque
Huidobro se concreta sólo en la simultaneidad y yuxtaposición escénica.
De Costa observa, en Cagliostro, recursos propiamente
cinematográficos como el "fade-out" (desaparición gradual de la imagen)
que se emplea en dos ocasiones: al principio y al final de la historia,
cuando Huidobro describe que una nube especial desriende hasta el suelo
para ocultarla a fa curiosidad humana (39) / una nube cae lentamente hasta
el suelo (134). Recursos como el de la cámara fija (muy propia del cine
mudo dado que no se conocía el "travelling" ni el "zoom"): Cagliostro
aparece de pronto en el sendero hacia la carroza. A medida que se acerca
parece ser que se agranda de un modo increíble (39). Como el del "flashback" (retroceso temporal) cuando Cagliostro recuerda y relata cómo fue
iniciado en Egipto hace mds de tres mil años (97). Lo interesante aquí es la
fusión entre una técnica inicialmente cinematográfica y un recurso, como
la hipérbole, tradicionalmente literario. De hecho, la descripción de las
pruebas a las que se somete el mago es también hiperbólica; quizá con el
propósito de procurar el interés del lector-espectador. No por nada, la
reiteración de sustantivos como "horrible": "horrible esqueleto " (1 O1),
"horrible angustia" / "horrible rnmba"/ "horrible canal" ( l 02), ere. Esto
evoca al tipo de películas que buscan provocarle "mucho miedo" al
pt'1blico. Otro recurso cirado por De Costa es el "ílash-for.vard"
(anticipación temporal); lo ubicamos cuando Cagliosrro rettere a los reyes
Luis XVI y María Antonieta su furnra decapitación: En el mismo instante
aparece en el espejo un verdadero racimo de cabezas cortadas, e111re las cuales
casi todos los asistentes se reconocen, aterrados.(120). Lo peculiar de est:i
anticipación es que Huid obro ya la había sugerido ;1\ lector,
analógicamente, en diversos momentos previ os: en el incidente dd
cochero: El cochero se ve matnífico en su actitud de dnmer los mbllllos
espantados. Parece un monarca sobre el carro del f:srado al borde del ab1S1110
de la Revolución, etc (32); en el accidente irónico del Doctor Guillotin
atropellado por el carruaje de las damas &lt;le honor de M.iría Anroni(."t.1
(1 15); y en el comentario del .1uror sobre d signittcado con not.ttivo de l.i
.),\ 1

�flor que después Cagliostro obscqui.1r.í .1 l.i reina: S,11 c111h,11go. l t ' tl,rí,,
que en lm mejillas de los reyes 1111t1 flo r t1go11iZ11 lmtilJJJt'J/tt'. Í.Ol liH'-' Sl'

mueren. (118).
Además de los recursos cinematográficos .11101.1dos por Dt: Co-,1.1,
podemos agregar otros que inciden en la estética del t:spcu.iculo de l.1
obra de Huidobro. Si Cagliostro hubit:ra sido !1l1md.1 en cinc mudo, Li
parte "Preliminar" (que antecede inmedi.name1rn: JI primt:r &lt;...tpírulo)
sería "leída" en b panrall.1 por el espectador; de film.me en ci ne ~onoro,
dicha parte sería "escuchada" a través de una "voz en off':
Hacia el final dd reino de Luis &gt;tV. Fm11m1 )' w111 gm11 p111u
de Europa estaban invad1dt1S por numerosas sect11s serrer11S, cuy//
acción, aunque ignorada di' fil mayoría de lt1s gmres, ruuo 111111 p·1111
influencill en los aconrecin11entos de /11 época (. .. ) (30)
ostálgica es la intercalación de corrinill.is "narrativ.1s" que evocan ,11
viejo cine, y que contribuyen a servir de enlace escénico y cominuid.1d
secuencial:

,.

I'

• 1
1

ij

No lejos de ahí, en otro sitio de la ciudad, !t1s visiones del
profeta se cumplían también. (55)
Mientras, la marquesa de Montvert zmefa hacia P11rís para
lleg11r a tiempo ti fa fiesta de la corte. (76)

11

Cap richoso es el desplazamienro de la cámara dependiendo del
movimienro de los personajes. La cámara de Huidobro resta importancia
a la selva cuando Cagliosrro se aleja de ella:
La selva se hace más misteriosa al contacto de t'se hombre de
paso firma que la atraviesa y fa impregna de su vida y de su calor,
hasta que saliendo por el otro extremo, la selva se 11uelve pobre y sin
interés, los árboles comienwn a tiritar de frío. (33)
Desmesurados son los efecros visuales (como el de la pecera); y
artificiosos, los efecros sonoros (como el del sonido hueco):
En el interior de la pecera la cabeza del herido se agranda, se
vuelve enorme, desborda de la pecera y ocupa roda fa escena. La
cabeza sola, con una herida en La frente, abierta, chorreando
sangre, /11 cabeut es como un muro ante nuestros ojos. (52)
EL personaje de ojos de fósforo al llegar al viejo patio empieut 11
golpear con el pie el suelo en diferentes sitios. Un sonido hueco le

332

hace detenerse, se inclina a tierra(. .. ) y levantll dwdido untl
trampa bmtante pesada para un hombre normal. (34)
"Congeladas" son algunas escenas (como la del ciego que deja de ser
atendido temporalmente por Cagliosrro porque éste dialoga con Lorenza,
se desplaza a casa del Conde de Sablons, y "regresa" a la escena en donde
el ciego lo sigue esperando) (45-54); y otras, contrapunteadas (como la
de Albios queriendo macar a Lorenza, y la de Marcival tratando de
impedirlo):

En el mismo instante en que Albios va a dejar caer su puñal y
clavarlo en el pecho de Lorenza, Marcival, en fa calle, levanta
también La mano al cielo, como si quisiera detener la fi1talidad.
(125)

Otro modo cinematográfico de armar el espectáculo narrativo es a
través del suspense. Creado y mantenido de múltiples formas:
Por el desconocimiento inicial del lector en romo a lo que está
"viendo": Gondin escribe una carca; el lector sospecha que la venganza es
el motivo, pero ignora su contenido; después se enterará de éste.
Por el empleo de reiteraciones: La extraña portezuela del extraño

carruaje... (32).
Por las escenas espectaculares: el rayo que cae sobre un caballo, el
arribo de Cagliosrro en una bola de madera roja, entre otras.
Por las escenas de airo riesgo: el duelo de venenos entre Cagliostro y
el doctor Oscercag, que nos recuerda el duelo de armas del viejo oeste.
Por el manejo de la iluminación en donde la oscuridad es una
constante que aviva el misterio: En ese instante Marcival entra en su pieza
y cierra la puerta. Está obscura la calle y un poco más obscura la pieza. (7980).
Por las abruptas interrupciones de diálogos o situaciones por parre
del autor; la conversación entre Saint-Germain y uno de los rosacruces se
"corta" cuando éste realiza una pregunta (lo que podría encenderse como
una discontinuidad escénica dado que lo que prosigue es la narración de
H uidobro):
Él ya sabe lo que debe hacer. ¿Qué hará el segundo jefe de Los
rosacruces?
Afuera, fatigado y sentado sobre el paisaje, el viejo lagar en
ruinas, indiferente a todo Lo que pasa en su propio seno, parece
prestar sus oídos a las sordas discusiones de los astros. (38)
333

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El suspense se regisrra rambién por una especie de intensidad
"musical" que prevalece en el rranscurso de los rres capírulos de la novela.
De esra forma, el suspense está marcado por el inicio agresivo del primer
capírulo o "movimiento": "Preludio en rempesrad mayor"; por el acenro
grave en que se sosriene duran re el segundo capírulo o movimiento; y por
la intensidad circular con la que culmina en el rercero. Es decir, esre
úlrimo capírulo equivaldría a un movimiento circular dado que acaba con
la misma intensidad del primero: Cagliosrro destruye sus secreros y su
casa; y parce en una carroza llevándose el cadáver de la amada.
Mención aparre merece el rirmo de la prosa lireraria de la obra para
garantizar rambién el suspense. Es en ese mismo capítulo, "Preludio en
rempesrad mayor", en donde se aprecia la importancia del rirmo.
Pareciera graruiro, por lúdico, el círulo, pero si romamos más en serio a
Huidobro, descubriremos que, a la manera de una pieza clásica (como ya
se comentó anteriormente) la obra inicia con un primer movimienro
incenso, en un rono mayor (signado por la palabra "tempestad") en
do nde las cláusulas largas de la narración (predominanres en la mayoría
de los parágrafos de este capírulo) llevan un ritmo acompasado que
prolonga el suspense:
Una tempestad siglo XVIII retumbaba aqueiia tarde de otoño
sobre ifl ALsacia adormecidt1, sobre ia dulce A/sacia rubia a ct1usa de
sus hojas y de sus h1jflS.
Grandes nubes negras y llenas como vientres de foms
sobrenadaban en los vientos mojados en dirección hacia el oeste,
guiadas por hábiles aurigas. De cuando en cut1ndo el lanzazo de un
relámpago magistral vaciaba sobre la angustia de nuestro
panorama ia sangre tibia de una nube herida. (31)
Cuando las cláusulas breves se intercalan con bs largas es con regular
simetría, equilibran el ritmo, y por canco, mantienen el suspense. Cuando
suelen ir solas o "aisladas" de las largas, propician que el lector se
"detenga" un poco si n descompensar el ritmo o perjudicar el suspense:
El cochero responde humilde, y sus palabras timidas lamen la
mano de la noche.
La tempestad comienza a calmarse como si hubiera satisfecho
su hambre con ese simple caballo carbonizado. (33)

334

Las cláusulas breves adquieren contundencia en los diálogos corros
entre Cagliostro y Saint Germain; y entre éste y los hermanos rosacruces,
debido a que repercutirán en el desarrollo de fururos acontecimienros. Su
extensión corca, si bien imprime un ritmo monótono o muy pausado,
permite que el lecror codifique rápida y eficazmente los signos relevantes
de la novela.
Asimismo el ritmo se da en el contraste permanente de palabras
duras y suaves, registrado por el u~o de consonantes fuerces o rígidas
como: /r/ y Ir/ cuya sonoridad grave y melódica se conjuga con el empleo
de consonantes débiles o blandas como: /s/ /6/ /e/. De este modo, el
contraste se efectúa en los binomios débil-fuerce (dominante-dominado):
tempestad/Alsacia (la Alsacia dulce acechada por la tempestad);
viento/selva (la selva se queja del vienro); tiritan/árboles (los árboles
sufren el frío); ruina/casa (la condición física de la casa visitada por
Caglioscro); en los binomios fuerce-fuerce (dominante-dominante):
Libertad/Fraternidad (la consigna rosacruz), Cagliostro/Saint-Germain
(el equilibrio de poderes).
La pregunta es: ¿De qué modo el ritmo de la prosa narrativa favorece
el suspense? La velocidad con la que la cámara (autor) registra lo que
observa depende del manejo del rirmo narrativo. Si el ritmo es lento, la
cámara capeará ese tipo de movimiento, y de igual forma si es rápido. La
cámara depende del ritmo narrativo. Del modo en como la cámara capte
el movimienro (de personajes y situaciones) será el suspense obtenido.
Si consideramos el texto de H uidobro como una especie de
enunciación cinematográfi ca o base a través de la cual se articulan
personas (quienes), lugares (donde) y riempos (n1Jndo) del film (Caseci,
42), reconoceremos no só lo al sujeto de la enunciación (H uidobro )
conduciendo el proceso narrativo sino rambién su punto de \·isra respecro
a lo que acontece en el discurso secuencial. Desde este ángulo, el autor
interviene en la novela-film con diversos propó~iros:
Para interpelar al lector, y centrar su ,Hención en aquello ("close-up"
o cámara subjeriva en los ojos de Cagliosrro) que el autor considera
relevanre:
¿Habéis 11isto sus ojos? Sus ojos fosforescentes como los ,1rroyos
que corren sobre las minas de mercurio( . .) /v!iradlos bie11, porque
esos ojos son ei centro de mi historia y hr1n atral'esr1do todo el s1~r!Jo
XVIII como riel electrizado. (33)
Para apelar al lecror, y disolver tradicion.dcs arrificim litcr,1rios:
555

�Mi feo lector o mi hermosa lectorr1 t!d)t'11 n'tm,nla i1~i¿_101U.í
metros pant 110 ser srzlpff11dos por !,1s ruallls rll' l'Sl,' 11w1aio 1¡11,'
pasa. (32)
Par.1 inregr.u-se "rridimcnsion.1l1rn:11r,,-', rnmo pn\011;1jc, en ,u propia
novela, v de paso incluir al kcror:
Lr! c,11-rozll llegil del,1111e de llosorm.,, muy Cl'r(rl, ,1 ,1~1;1010.,
me/ros de nuestros ojos. (3.2)
Para emular a l.1 cim.ira dt:sLTih1cndo, en form.1 porn1u1on1,1d.1 \"
\·oy·eurisc1, Lis accion,:s del pn,011.1je, :· de p.1,0 incluir .il b.:tor pau que
se posicione de ell.1:
Un11 p,'quntll esrnl1&gt;ri1 ilp,1recc mue rns o¡os, dt.1cicl/{I/' por ,·l/,1
y la rn1mpa se cierra sobre il como 11n11 t11111ha. buonres el exrr,u10
persowye que uamos s1iuirnrlo se O1c11e11tn1 en 1111 .í/1Utrrr,Ínrn de
picdrt1s 1•erdosas y /I/Oj11d,1s de recuerdos Imprecisos. 1. &gt;·! )
Para mostrar su humor in'&gt;nico .il rehur situaciones de riesgo:
De improuiso !a te111prstr1d crece, los reltÍ/llpt1gos c,zlienran
1111estros o_¡os mojados, y i-1 rayo. esetlpándose de su yu11que invisible,
se desploma sobre u11 caballo de la carroza enlutada, que se torna
más enlutada con un wballo muerto tmdido m rlcrm y los otros
dos enmbrltados de justa ind(~wzcldn (32)
Para omitir aquellas descripciones que considera. b,unles, y apelar al
lector a que las imagine. Basta. con que la cáma ra (imaginación) del lector
lo haga. En este SCI1rido, cabe la posibilidad de que el especcículo se
re.die~ en la mente del lector. El cspccr;kulo no sólo es lo que el auror le
ofrece al lector, sino también lo que éste imagine:
(l,ecror, piensa en fa mujer más hermosa que has visto en tu
1•1da y apllca rz !.ormza su hermosu m. As/ me fvit,zrds }' te evirards
una larga desmpción.) (46)
Para cransmirirle al lector, a través del di:ilogo de sus personajes, la
vigencia v universalidad del pensamiento nügico en una sociedad
m~dcrna Í1astiada dd vacío religioso y político. La fe en la magia obedece
no sólo ,1 la natural y prirniti\'a inclinación del ser humano h:.icia ella,
sino t.rn1bién a una decadenci.1 de las estructuras sociales. El apoyo
popul.ir, oculto o no, a las teorías nigromántic.1s, durante el auge
))Ú

cicnríllco del siglo XVIII. muestra el predominio de e-;c pensamiento
m;igico. El deseo inicial de Flianc por creer en h magia y su cambio de
p3.recer posterior es un signo de desoricnL1ci&lt;Ín soci.il dcmro de una
socicdJd en crisis. El que L1 ciencia se vea n·idcnciada por la magia de
Cagliostro al tratar de sal··ar al docror Ostcrrag L'S visra como un signo de
la superioridad de la 1mgia en el imaginario colectini:
Nosotros queremos creer fll usterl -dice Elir111c; -t1111ro hemos
oído hab!tzr rle su poder extraordinario y de sus milagros. (50)
Lentamente !rts convulsiones agriniCfls de! rlortor crnplczan 11
calmarse. Cagliostro se inclina sobre él, le hace rzly,u11os pmes
magnéticos y signos misteriosos, que ta! vez ,1yurlr111 rz ohmr al
medicamento. (73)
Además de sus modos cinematográficos, la 11m-ela Cagliostro nos
obsequia un roque de tearralidad. La misma composición narr;niva da Ll
pauta para ser "vista" como un:.i especie de representación tearral. Los tres
capítulos de la novela bien podrían corresponder a tres ;icros,
respe-ctivamenre, de una obra dramárica. El primer acto: "Preludio en
tempestad mayor"; el segundo acto: "Hacia arriba. El halo de
Esrr;1.,burgo"; y el tercer acro: "Cumbre y riniehla". Los tres actos se
difercnci:111 entre sí no sólo por los cambios espacioremporales (el
primero se desarrolla en Alsacia, durante el reinado de Luis XV; el
segundo en Esrrasburgo; y el tercero en París, en el reinado de Luis &gt;--.'VI)
sino también porque cada acto 111:irca la evolución que el personaje vive
(el primero: su fama reconocida por la Orden Rosacruz: el segundo: su
aloria extendida entre humildes \' ricos; ,\' el tercero : su "dec1d cncia" al
;::,
traicionar la misión encornendad,1 por la Logia) .
Los tres actos, a su vez, están precedidos por los "antecedentes" que
el coro-autor le enfatiza al espectador-lector. Un coro un tanto moderno
porque "rompe" con la cuarta pared e invira al lector, si no a panicip:1 r,
al menos a ser su comparsa con relación a lo que sucede en el esccnarionovela. Un coro muy informado respecto a h vida y obra de C1gliostro
para que el lector no pierda. ning t'111 detalle, y valore Li complejidad del
personaje y del contexto en que se rcprcsentar;Í el :1cro-capítLdo. C:omo
todo coro de la tragedia cL1sica, el narrador inter\'cndr:í en di\'(:rsas
ocasiones, pero en forma arbirr:iri.1.
Por su parre, la estrucrnra "dram:ír ica" de la novela 110 ofreced
mayores sorpresas: cuenta con un inicio (el enrnentro entre Cagliosrro v
Saint Germain, donde éste le asigna la misión rosacrnz), \'arios puntos de
~

�cens1on dramática (suscitados por los enemigos del nugo, y ,111re los
cuales éste reacciona), un punro climático (cuando Loren'U traiciona al
nigromante y Caglioscro ordena su muerte) y un desenbce (el suicidio &lt;le
Lorenza y la partida de Cagliostro).
Como en toda obra rearral, las acciones constituyen su colum1u
\'enebral. En ella se podrá prescindir del diJlogo de los personajes o de h
esceno,,rafía
entera, pero n u nea de sus acciones. De hecho. subvace
un
o
,
equilibrio dramático de las acciones en los tres "actos'' &lt;le h novela. L1
caioa
"positiva" ,y "negativa" de las acciones es lo (jUC garantiza es,1
O
armonía durante la mayor parte de los "actos".
En el primer acro (el más breve, pero decisivo de lo eres) no se invoca
h necesidad de un equilibrio dr,1m,írico porque no se presenta una acción
"negativa" que demande un contrapeso. La acción más relevante es Li
enrrega del documento secreto que Saint Germain encomiend:1 ,l
Caoliostro. Es cierro que al parcir Car.liosrro, Sainr Cerman se dirige al
"segundo jefe de los rosacruces" (cuya verdadera idrntidad el espectador
desconoce aquí) diciéndole: -Ahor11 t!Í sahes lo que dehu IJtzccr. (38) Si
bien esta petición reflejJ, en el fondo, un,1 acritud de desconfianza haái
Cagliostro, dmante este primer Jeto el mago aún no realiz.1 una acción
contraria a los ide,1les rosJCrnces que implique la necesidad de otra que la
e

~

~1

~

equilibre.
En el segundo acto idcntiftc.11110s las siguientes acciones que se
susci tan, alternada o progresivamente, y cuya urga neg;niv,1 (-) tiene un
contrapeso en una carga positiva (+). Fsu ;isignación de lo negali\'O :'
positivo se desprende de la visión duc1lisca del bien y del mal que los
personajes tienen, excepto C:agliosrro y sus partidarios:
Acciones:
a) (+) Cagliosrro realiza el milagro de s.111ar a un inv.ílido (us.1 su poder
para ayudar ;1! necesi cado)
b) (-) Cagliosuo hipnotiza a Lorenza (usa :;u poder pau su propio
beneficio)
a) (-) Cagliostro hace ap;uecer la cabeza del marido en l.1 pecera (us,1 su
poder para perturbar l.1 p,17. de los muertos)
b) ( +) Pero regresa 3 su e.isa para scgui r ,Hendiendo a un ciego.
a) (-) l;n "fantasma" (cnvi.1do por Cagliostro) rob:1 el documento de
Gondin.
b) (+) Mientra\ que Cagliostro terrnin.1 de .1trndcr ,11 ciego.

:1) (-) Cagliostro expone la vida del doctor Osrenag en un duelo de
venenos.
6) (+) Pero se apiada de él y lo salva.
a) (+) Caglioscro envía un carruaje a Eliane par,1 que pueda viajar a París.
b) (-) Pero lo hace para vengarse &lt;le Condin, a quien le envía una carca
burlona.

En el tercer acto, el equilibrio dram;ítico de las acciones va no recae
t'inicamente en el mismo personaje que las ejecuta, sino que d,emanda las
acciones de otro (Marcival ), para mantenerlo. Lo anterior insinúa una
gradual pérdida de poder o conrrol absoluto del mago, que se nivela con
una participación más Firme y decisiva de Marcival (.1 diferencia del
segundo acto en donde se introduce y delinea su personalidad mística.
pero pasiva):
a) (-) Albios vende los lingotes de oro, de oscura procedencia, a un
jo:·ero (sabemos que h:i sido enviado por C:aglioscro).
b) (+) Marcival le compra al joyero los lingotes de oro par.1 evitar la
estafa.
a) (-) Cagliosrro se ve ten tado a poseer a Lorenza con el uso de sus
poderes.
b)
(+) Pero contiene su instinto.
a) (+ ) Cagliosrro impide que el duque Anastasio y su hij.1 perezcan en
un accidente de trineo.
b) (-) Pero al hacerlo, infri nge el curso narural de la vida\' del destino.
a) (-) Cagliostro hipnotiz.1 a la 111,uqucsa de :-1oncven p.1r.1 que se
enan10re del príncipe Rolland.
b) (+) Marcival rompe el son ilcgio.
a) (-) Cagliosrro hipnotiza a Lorcnza par.t c¡ue lo ,1111e.
b) (+) Marciv,11 lo evita..
a) (-) Caglioscro hipnotiza a su criado p:ua t¡ue ,1sesine a Toru11.1.
b) (+) Marciv.11 lo impide.
a) (-) Caglioscro decide 111.1Lll' .i lorcnz.,1 person.1lmc nte.
b) (+) Marc ival advierte a Lorem,1 e impide ese ,icto.
a) (-) Cagliostro y ,\1a rci\·,1l no pucdrn impedir ,¡ue lmem,1 se ,uici de
El equilibrio dr.1m.íticc1 fW·cce romper,e rnn c,r.1 t'dr im.1 ,ict1.1rn'rn.
Sin emb.1rgo, el que C1gliostro pmc.1 el Eli\ir Lk l.1 \'id.1 \' l.1 prc¡i.11.1, ic'i :1
para resucitar a los muertos. imint'u Li pmihilid,td ,k un.1 .lCL. i&lt;'in 11wu
te:itral que puede servir de co11tr.1peso. /n (Jlll mnlid.t e l ct¡11ili h110

�clr.1m;ítico yue prev.ikce e11 L1 ohr.1 rn1ilr.1 c,peLUll1l.u p.n.1 el pL'1hli~():
En tanto Huidobro rC'Cllrrt· .1 l.1 g.1,1.1d.1 kH11ll!l.1 nwr,di,1.1 ,kl
enfrenr.1mie1Ho entre las t'u&lt;:rl,b del hicn y del rn.1I. \:o p(H LTccr en ell.1 ,
sino porque rearral y cinc111.1tllgr.ít1c.rnll'nte e:, fu1H:ion.1l: por ,m .iclione,
"ne&lt;'ativas"
C:agliostro es "c,1srigado" .d fncrdcr .1 Lure111.1 ·\' .d ,u
~
"repudiado " por ,us hcrm.mos ros.1nt1Lc:, !\ro el 1111.11 de l.1 110\·cl.1 ll&lt;h
adviene ocr.1 cuestión. ¿Qué t.111 L,1,tig.1do es que t icnc l.1 up()rtunid,1d de
resuciur a L1 a111ad.1? ¿Qu¿ t.uHo k i111pon.1r.í el rqll!d10 de ,u, hcrn1.rnu,
si decide destruir ~us secretos nigrom.ínticm p.1r.1 no cornp.1rnrlos urn
n.1die 111.1s' En fin, ¡qué r,rnto le comt.i .d bien su rriunto ,ohrc el 111.1P
Basu r&lt;:pasar el di.ílogo en tre ~L1rci\·,d \' Eli.1nc, su nut:q di,cí¡rnl.i. p.1r.t
sospechar que la "bat.illa contra el 111.11" ,1pt:11.1, in ici.1 (lo que dn¡1 icr1.1 l.1
morbosidad de quienes dcse.111 conou:r rn.ís ,\\'rnrur.1, del pcr,011,1jc):
-Fll!onccs -diff //,- 101/dos rnmu dos ah,111;·, wmo dos so111hm.i
(. . .) U!lldos, mi bumrl 111111~1!,il, J&gt;rlm lrl realización de 1111estril gmn
ohm. Es, rrd vez 1111rl !11ch11 mcxorablc. l,11 /1,J11,í')i1 ,Vegm es mu_¡
jiffrrc, y romo no retrocede 1111re n,1d11, ella rime mds rffurso, que li1
1'vf11gia Bl1111c11. ( 130)
L'

'

1

l

A fina l de cuciH,lS, ;rn;Íl l'S el conflicto de h obr.1 que da p,1t1c,1 .il
dcs.1rrollo de bs acciones (considerando que wda obr.1 tc.m.11 pr&lt;:\enLi
uno )? Los tres Maestros rosacruces tienen h r&lt;:spuesra:
-S11béis, conde Caglwsffo, que los que eswmos 11qu! pffsc11tcs
somos tres A-Ir/estros. Leed la sentenc/11 de vuestro c/lstigo. Veréis que
se os acusa de preuancacid11 )' de trah,(jar sólo pen1guimdo
ambicioms pmonales. (J 32)
Si el conflicro es ese, pareciera que Cagliomo aprendió L1 lección al
quemar sus manuscritos, pero esre hecho es engañoso; se rr.lta de un
nuevo acto de egoísmo, soberbia, \'cnganza y rebeidía:
-Nadie sabrá j11mds lo que yo he sabido -exrl1ur/{/ el mago.
(JJ3)

A final de cuentas, ;quien es el \·erdadcro héroe' Es una pregunra
vacua cuya respuesta incierta se retomad m:ís adelanre.
Revisemos orros modos tearrales de conducir el cspecdculo. La
urilcría o conjunto de accesorios que ayudan a vcsrir .1 una obra
dr;1mirica tiene un lugar preponderante en Ci1gfiosrro. Cbica mos
acccsonos significativos que proceden como elcmenco~ conectores de l::i

novela, como-el del documenw q ue Sa ine Cernuin cncrega ;1 Cagliosrro.
El yue el mago sepa o no conservarlo es viral por dos razones: contirne
informació n secreta y valiosa parc1 la l.ogi;1, y su divulgación es visea como
un acto de traición o deslealtad. Es un accesorio conector porc¡ue
Cagliostro lo recibe en el primer capículo , lo conserva dur:rnte el
segundo, y lo "pierde " en el tercero cuando Lorcnza lo hu na y lo rntrega
a las auroridades. Una parte del "castigo'' de Cagliostro es d&lt;:bida a esta
infracción. Por tanro, lo que sucede con el documento siempre interesa
al espectador. El otro accesorio conector es la carta corno instrumento de
venganza y poder. El género epistolar fue un recurso lite rario explorado
hasta la saciedad durante el siglo XVIII. Huidobro se ci ñe históricamente
a este arrifici o. En el segundo capítulo, la cana co nnot a un deseo de
venganza: Gondin envía una (en una palom,1 mensajera) a un policí,1
francés para que el mago sea aprehendido en París. Cagliostro le envía
otra a Gondin para comunicarle que fracasó su plan contra Elianc. Fn el
tercer capírulo, la carta es un signo de pérdida de poder o una advenencia
de que el poder está en riesgo:
Conde Cagliostro: ¡Cuidado' Alguim sigue tw pmos. Todo lo
que es secreto puede dejar de serlo. Ya en dos ocasiones has
pretendido turbar el ritmo dr la vida. ¡Oh gran Copto.', tu castigo
smí terrible.(115- 116)
La importancia de esta carta corno acceso rio conector es debido a
que anticipa el motivo de la orra parte del cast igo de Cagliostro: su
ambición personal. Por tanto, lo q ue sucede con las cartas mantiene al
lector a la expecrariva. Sin embargo, Huidobro desaprovecha, descuida o
deja de lado accesorios que ini cialrnenre parecían relevantes: la sortija que
Saim German le entrega a Cagliosrro (se qued.1 a nivel de símbolo) y los
documentos que un ladrón- fa ntasma le roba a Concli n (no sabemos por
qué eran tan importantes para el policía). No hay una consecución de
una utilería que se antojaba atractiva para el espectador-lector. Es fal lida
en el sentido espect:icular.
La mímica (o movimien to gestual y corporal) de los personajes es,
como sabernos, propiamente teatral. Pero H uidobro no Ll olvida y la
incluye en su novela-film . A través de la gestirnlaci&lt;Íll y los movim ientos
corporales (desplazamientos escén icos) de los personajes se perfila el
carácter y la intencional idad de los p(rsona jes:
Al introducir a Marcival como person,1je. el aucor in dic1:

Y1l

�fs un hombre impenetrable. No tiene necesidad de hahl,1r; co11
un solo gesto domina toda la escenr1, ennoblece e! ambimte con 111111
sola palabra en sus labios. (48)
Marcival, desde su rinró11, sig11e !a escer111 ron un gesto l(:Jt1no y
desinteresado. (51)
Para refornr el poder de los actos hipnóticos de Cagliosrro:
Antes que Eliane tengr1 tiempo de decir la pnmerr1 prdabrt1,
Cagliostro, tll!f1nzando hacia ella, levanta la mano y con el gesto de
alguien que rociara un líquido en el aire, la hipnotiza (. .. ) (9293)
Para ilustrar la complicidad enrre el doctor Osterrag &gt;' el falso
sirvienre enfermo:
Al entrar en la sala biblioteca los dos criados se acerwn al
doctor Ostertag. EL enfermo hace un gesto rdpido rl su amo,
indicándole que ha comprendido su papel. Ostertag se dirige hacia
Cag!iostro, que charf,1 animado m el grupo de /,1 11u1rquesa, yrz
repuesta de su crisis. (53)

1

1

Los desplazamienros esccn1cos, que se observan en bs anteriores
citas, bien podrían ir indicados en acotaciones (recurso naturalmente
rcacral), pero Huidobro cransgrcde esta convenio dram:üico. Cuando
acude a la acotación es para darle otro uso; por ejemplo, para soliutarle
un favor a sus lectoras:
(Ruego a Las lectoras que 110 !Jt1p1n conocido 11 Do11 juan, el
uerdadero Don Juan, que observrn con atmcld11 los gestos )'
movimientos de Casanova .. . ). (87)
En otras ocasiones, Huidobro prefiere jugar el rol de la acoución, al
interrumpir el relaro de la prueba de la carne de su propio personaje:
Al otro !rtdo me c11co11td en 1111a m,1g11!/icr1 s,drt de pr1!11Cio
egipcio. Cr1r,liostro, extenuado de fatiga, aparece r111tes 1111estros ojos,
dirigiéndose /;¡¡C/a uu grr111 Jl!ldn de madmz litlmid,1 r¡11c ff
encuentra ante u1111 mesa)' e11 el mal se dcjit raer pcJ·r1d1n11rnrc. Lr
mesrt está preparada como si esperitrrz r1 alguim(. .. ) Dtrriís ele!
sillón en do11dt está fflltado Cr{(fllostro
se mrnrnlrtt 1m corttn,1¡e
ó
.
grande)' prs¡¡r/o(. .. ) Cay,fiostro roma 1mi1 copa y ht'he ,í1 1irl11111,'11lt'
Su rostro rrmperii el rnlor ( .. ) ( 10 7 )

Y juega ese mismo rol también con un propostco mera teatral:
mostrarnos a un personaje consciente de que es un actor desempeñado el
papel de cochero:
La carroza de la marquesa espera a la puerta, con el paciente
cochero dormido sobre su asiento, siguiendo La vieja tradición de
todos Los cocheros poseídos de su papel (65)
Otros recursos, tradicionalmente teacr:i.les, que percibimos son: el
manejo de algunos diálogos acartonados y casi declamatorios (co rno los
del príncipe Rolland); la relevancia de los ddlogos iniciales y finales enrre
Cagliostro y los rosacruces (di;ilogos portadores del rumbo narrativo); un
lenguaje que oscila entre el apego a un castellano antiguo que at'tn
pervive, y un uso informal del mismo, como cuando H uidobro dice:
Cagliostro sonríe altanero y responde:
-¿Quién sois vos? Yo no os conozco, y me r!o de vuestras
¡,rcdiccio11es. (128)
Mientras, la marq11csa de /11ontvert vuela haoa Far!s para
llrgar a tiempo a la fiesta de la corte. (76)
Una informalidad semánr1c1 (incongruencia premeditada ) nLÍ
presente en la escenografía o decorado:
De pronto abre la puerta, sin tocarla, con la wli1 fi1erzr1 de s11
mirada. A sus ojos aparece 1111 gmn salón de estilo Edad Media
para cinema. (34)
Una indicación gr:icuira de vestu.nio:
Cuando la puerta que dr1 sohrc lr1 mi/e se ,ihrey rl/)({!Ht 1!/h1os
11estido a la europea, f_emherg lt1 a111,1 la (1zlH::t1 de 01tn· w.i
papeles y _(e dinie s011ric11do J,aci,1 el /I/Ostr11dor. (7- )
1

O una ambientación musiu l ( reumo espor.ídico en l.1 ohr.1 ) nH1\·
amancri1da:
Az~1ul'11 /}[¡ coloulflo 1dli ¡/ {'_i()S rlos 11/IÍ.i/(()_i, ,1(1,111l'I/ /1,1
provocado i1rtjh1ost1mc11te es// aglo111crilcirí11 pop11 /,n· ;( ·011 1¡11,:
o~jeto; Fa! vez p11r11 que nar/11, se ,1pcrc1U11 de o n-toJ po·.101111¡n tjll&lt;'
entmn {'11 11n1i crzs11 1 /'Clllil. (5}4-&lt;JS)
1

�Como si caya11 del cit'lo, 111111 nnísi,·11 l'.\1r1111,1 sr derr,1111,1 t11 /,1
sala, e11vol11icndo t1Í m,1go 1'11 la rih11,z11 dr su m,n110 mtl11rl1ow.
(108)

1 1

El especdculo contrnua gr;1cias a la b.rnciliz.ición de lm anteriores
recursos ceacrales que alcann el '&gt;UlllO gr.ido de la ridirnlcz. Y la
ridiculización es una herrarnien tci rn,fa del espc::cticulo.
Resta abordar los modos creKioniscas que pudieron detectarse en
Cagliostro. Corno se sabe, el creacionismo fue una cendenci,1 v.rngu.udisu
suroida en 1916 \' procLi111.1d,1 por un latino.rn1c:nccino: Vicente
HtJdobro. Su presupuesto cenrr.11 es, en sí, una búsqueda de originalidad
poética; es decir, el poera debe crear y no imitar a la narnr:1leza, corno
regularmente suLede. Parecería inconcebible imagi1~.u huellas del
creacion ismo en u1u obra narrati\'a, pero críticos corno Edu:irdo Angu1ca
han declarado que ''La prosa de Huidobro ha recihido t.1mbién Li
iníluencia de su poérica creacionista." (Anguira, 346)
Es peninente re\'isar dos ejes ce ntrales del creacioni'&gt;mo (desde b
perspectiva del poera, y desde la del poema) para comprender los posibles
modos en que se presenta en la novela Czy,fiostro:
I .fi poeta es un creador absoluto. En su manifiesto Non Sen1111m
(leído en el Ateneo de Santiago de Chile, en 1914), Huidobro menciona:
"Hasta ahora no hemos hecho ocra cosa que imit:n al mundo en sus
aspectos, no hemos creado nad,// ··~unca hemos creado realidades
propias ... "/ Non serviam. '.'Jo he de ser tu esclavo, madre \latura; seré cu
amo. Te servids de mí; está bien. No quiero y no puedo evitarlo; pero yo
también me serviré de ti. Yo tendré mis ,irboles, que no scrfo como los
rnvos, tendré mis montañas, tend ré mis ríos y mis mares, rendré mi cielo
\' ~is estrellas". (Schwarrz, 72-73) . El poeta posee la faCLdtad de crear, y
por tanto no necesita im itar a la naturaleza. En el fondo, nos dice el verso
de un poema de El espejo de agua (1916) de Huidobro, "el Poeta esun
pequeño Dios". Como ral debe ser capa?. &lt;le ~~minar p.,labra, serv1,:s_e
de ella. "Escuchad estas palabras de Emerson , nos dice Hu1dobro: El
poeta es el único sabio verdadero; sólo él nos habla de cosas nuevas, pues
sólo él esrnvo presente a las manifestaciones íntimas de las cosas que
describe. Es un contemplador de ideas; anuncia las cosas que exisren de
roda necesidad, corno las cosas evcnrnales( ... )" (Schuarrz, 75) La
sabiduría le permitid al poeta, en ¡dabras de Huidobro, ''hum.1nizar las
cosas", pues "codo lo que pasa a rravés del organismo del poeta debe

b

tomar la m:ís grande cantidad de su calor". de tal forma &lt;¡ue "una cosa
vasca, enorme como el horizome, se humaniza .. . " (Arenas, 197) .
2. Ef poema es u1111 cret1ción p zmz. Dice Huidobro: '' El poema
creacionista se compone de imJgenes creadas, de conceptos creados; no
escatima ningún elemento de la poesía tradicional. s:ilvo que rn él dichos
elementos son ímegramcnte inventados, sin preocuparse en absoluto de
la realid:id ni de la veracidad anteriores al acto de realización" (Schawanz,
87) . Imágenes creadas, como: "Un cornera sin manto muriéndose de
frío" o "La ros:i que trae el recuerdo de sus abuelos" (Alcazor, 88, 112).
Como acto de creación pura, el poema debe renunciar a rodo aquello que
lo empobrece: lenguaje descriptivo, anecdótico, retórico: "El arrisr:1 no
debe darnos lo habicu:il. Debe crear (. . . ) Hay que b:irrer lo anecdótico,
evitar el relato. Sólo lo absurdo, lo inhabitual, está dentro del arce. Los
hechos, las acciones, están dentro de h vida real." (Ro jas Jirnú1ez, 75) . El
poema ha de proyectar lo esencial y desprenderse de ad jetivos v
sust:intivos innecesarios: "( ... ) el adjetivo, cuando no da vid:i , mara'', nc;s
dice EL espejo de agua. Para el logro de la autonomía poética puede
prescindirse de los signos de puntuación, recurrir a una composición
ripográfic:i desorganizada, dej:ir espacios en blanco, auxiliarse de
caligram:is, crear nuevas palabras, jugar con las viejas o arnplific:ir el
poder evocacivo de las imágenes y medfous. La poesía, visea corno tal,
"es un desafío a la Razón, el único desafío que la razón puede aceptar,
pues una crea su real idad en el mundo que ES y la otra en el que EST1\
SIENDO" ( \ \ ·\111 .11ch1 k ,l /cu!1111 ,1, h11id1 ih rn, 11u11 i!í, , 1,, .' l!i ,i1) . La palabra
poética escapa al dominio racio nal en canco está provista de un :ilicnto
mágico. Nos dice Huidobro: "Aparte de la significación gramatica l del
lenguaje, hay otra, una significación mágica, que es la ún ica que nos
interesa .. . En codas las cosas hay una palabra incern:i, una palabra laten re
que está debajo de la palabra que las designa. Esa es la palabra que debe
descubrir el poeta." (Arenas, 192)
Intentemos ahora reconocer aquellos rasgos del creac1on1smo que
pueden percibirse como recursos del especdculo en h novela de
H uidobro:
l. El poeta es un crerzdor absoluto. Sin lugar a dudas, Huidobro es el
creador absoluto de su personaje al proveerlo de una configuración
propia. No lo es en tanto el miro de Cagl iostro era ya conocido; en tanto ,
existió corno personaje histórico en el siglo ;{VIII. ¿Cu;í] es entonces el
grado de originalidad del :iutor cuando parece, que en lugar de crear,

�imita a un perso1uje ya existente? Huidobro se defenderL.1 diciéndole a la
Historia: "Yo tendré mi Cagliostro que no será como el tuyo". Y
efectivamente. Estamos frente a un Caglioscro literario parecido al
histórico y mítico, pero no idénuco. Paz diría que esto es cxplic:ible
porque vivimos dentro de una tradición moderna. El pasado no se puede
cambiar, pero sí la percepción histórica que rengamos de él. Lo novedoso
en Huidobro radica en la creación humanizada de su personaje. No lo
idealiLa, como los integrantes de la Orden Rosacruz: "Cagliosrro viajó
extensamente por roda Europa y por Orienre, y por donde pasó siempre
fue reconocido por su gran generosidad Y elevado esp1ntu"
(\\\\'\\ u\.L~ l ·:--.1 IZ\ rP\.11.r111 .11t 1. ,1;-:1 ;1::·1).
i tampoco lo condena,
como d Sanco Oficio, y sus mLiltiples enemigos. Para Umbeno Eco
·• ... se rrara de un personaje c1ue carece de misterio" y ..... es uno de los
personajes más obvios de propio tiempo (Eco, 13-34). Eco considera que,
a través de los siglos, los partidarios y enemigos del mago son los que se
han encargado de alimentar un miro endeble al s:inrificarlo o al
demonizarlo. En síntesis, valga el pleonasmo, el mito es lircralmenre una
mentira. Miro o no, la Orden Rosacruz proporcioru los siguientes datos
"históricos" de su Gran Maestro que pueden ser cotejados con los tbros
literarios: Giuseppe Bálsamo (P:1lermo, 1-.43-1 795). Hijo del (;ran
Maestro de la Orden de Malta. Iniciado por el Ros,1cruz Alrhor:1s.
Casado con Lorenza Feliciani. Impulsor de la Logia ~1.isónica di rito
Egizio. Instituyó el uso del airar rriangubr en el templo Rosacruz.
Buscaba la rransform1eión p,1cífica de l.1 socied,1d .11 colabor.n con el
Conde de Saint Germ.1in. Inició ,l un joven teniente de origen corso,
llamado :--.Japoleón, que llegó .1 ser emperador de francia. Sufrió la
persecución del S:mto Oficio, quien n1.1nipuló .1 su espos.1 Lorenza
haciéndole creer que su marido er.1 un rcprescntrnte del demonio. Fundó
una logia en Roma, pero fue traicionado por un espía del Santo OGcio,
Francesco de San M:1uricio, quien proporcionó pruebas adversas que
permirieron su detención. fue encarcelado y tonur;1do en el C1Stillo de
Sancangclo. Su esposa fue igualmente torturada p,1L1 que declar.1ra que
Cagliosrro "adoraba al diablo y que bbsfemaba del nombre del señor".
No fue perdonado, y se le encerró en la forcalcz.1 de San Leo. Un;1
leyenda dice que Cagliostro no murió sino ,¡ue el cadh·er encontrJdo en
su celda er.1 el de un monje qu&lt;.: iba .1 ,cr reconforurlo &lt;.:,pirit11.ilrne nre.
(\,.,111 u \ , \ l '\I l{\·rP,.1l1111 111,,1:: 11i!1 ). Huidobro &lt;.:, poco !'icl ,11
perfil rosacruz pues cre.1 un C1gliostro má, comprometido consigo
mismo que con la sociedad, y m.ís m.ígico :· urn.11. r.1 C.1gliosrrn de

Huidobro es irreverente en rodas las direcciones: con la Orden RosKruz
porque se ridiculizan las claves secretas Je la Logia, y el n.irr.1dor 11.trn.i
''secra" a la Orden (cuando ésta se considera a sí misma como "u na
fraternidad esotérica, iniciácica v tradicional) o porc1ue el Caoliostro
b
hisrórico nunca traicionó a sus hermanos rosacruces; y, Je igual forma, es
irreverente con el cristianismo al caricaturizar el milagro de la
resurrección de Lázaro cuando el muerto atendido por el 111ago demora
en despertar; y por el traro papal que le ofrece el pueblo a Cagliosrro, al
irse de Emasburgo.
La creación de Caglioscro es un espectáculo. Los ingredientes son
sencillos, pero eficazmeme espectaculares: un mucho de n1.1gia, otro
ranro de sentimientos, y un poco más de a111or. ¿Por qué se identifica el
lector con Cagliostro si no es un héroe en el sentido mor.1lmente
convencional? Posibles motivos:
-Por su individualismo. Su frase lo abandera: ''tgo sum qui sum" (Yo
soy quien soy). Es individualista por su elevado ego que perjudica su
compromiso rosacrm, y por su egoísmo ,1] retener a quien le cerne o no le
ama, entre otros motivos. Pero, ¿por qué el lector habría de idenc ificarse
con .1lguien así? Porque son defectos. Se nos dirá que, en rodo c,1s0,
Marcival, el bueno de la hisrori.1, el que sirve de contrapeso es el
depositario de rodo el ,1precio del lector. H.uidobro jueg.1 con el miro del
héroe~· del .rntihéroe (propio del cinc). Ambos pcrson.1je., son "fuentes"
de luz (enciéndase poder): Cagliostro (de ojos "fc.)st&lt;.m:sccntcs") \'
Marciv.il (de "ojos místicos llenos -de flores luminos.1s''), pero l.t dirccció;1
de esas fuentes de luz. dependiendo del tipo de .1cciones, sed .1cerud.1 o
errónea. Esro nos recuerda .1 person.1jes como S.1t.rn,Í\, de l:i A1rr1Íso
Perdido de ,1-dilron: un fogel bucno que dcwicí su hie11te de luz \' fue
merecedor del l1üierno. Sin emb.1rgo. el lector \C ,irnre 111.1, idl·111ifiL,1do
con él porque rn compon,1mienro- es m.ís humano. h decir, .1,í t.01110
Milcon hum.111iz.1 .1 S.1t.111:ís :· le pnmite .d lector \·.dor,ir l.1 uimplcj,1
naturaleza del holllhre, .1sí I luidobro luce lo propio con \ll ¡ier,on.1je.
Marcival reunir.í Lis \·inudcs idóne.1s p.1r.1 ser consider.1c.lo rnmo el
f.1vorico de la histori.1. pero no m,1 cspect,1ud,1r111e11te su poder Lomo lo
hace Caglioscro, m111c1 dernueqr,1 '&gt;m de\eos l,m1.de.,, n1111L.l ,e n¡111\0L,I.
siempre time l.1 rnón: en !111, n delll,l\l,tLlo ,1b11rrido ¡i.ir,1 ,L·r ,1lln¡it.1do
por el leccor. Pero debemos n.:conou:r que rn oiHe11(i.1 L&lt;&gt;lll() l1LT,011.tiL·
esd jusrificH.ia porq11L· nuc,tr.1 soued,1d se 1111trL· 1.1111li1rn de idL",1k,. 1· I
lector se conecta wn C.1glioqro
nort¡ue é,te n dcliLim,1111c11tL· .1111h1&lt;&gt;110.
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:-,
mientras aciende .1 un uego (.!Leo h11m.1nitJ110) puede c,t.11 rn,1q11i11.1111.I()
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�cómo \·enoarsc de su, enemigos. L1 prcgu11t.1 ql!l· Eli.111c k li.lLl' .il nl.lgo
lo sinreci·,; todo: -;Fs
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. usral 11;1 ,í110cl o u1; tln1101110 ~, ).&gt; J
-Poi su vulncr.1hilicL1J. l-l kLtor no tcnd1.1 lo, p1Hkrl·, dl' C.1glio,tro.
pero sufre y se cntnstelc Lomo él Huidoliro h,1 uc.1do un mmklo
vulner,1hk de 111.1go con c.:I n:.il rodo, poJcmo., idcn ti l1c.ir1w,.
Encendemos ,1 C.1¡:.liostro cu.111do 110 pu,·c/1• rt'pnJ111r 1t11 11101 ·11111t11t11 rl,
r,1b111 ... (67) .il s.1her que quicn:n Jcsp1l·rng1.1rlo; Lt1,1ndo ,c .1pud.1 de
quien quiso h.icerle d.1110 (el dollor l)sterr.ig): cu.rndo mue,tr.1 ,1g11m dl'
.1goc.unicnto: ( ... ) ,1 pes,1r de /,1 1ll/portt111(111 y el 111rnis rle nu li1bor. yi1
f&gt;11pi1•zo ,z ,dlllrrimu· d1• 1·crrl11d. f8 l J; .,1 mmtr.n miedo en \.i., prueb.1,
inici.íciCls Je b Logi,1: l '11 lt'rror .1uhito .H' ,1porlao t!e ll/Í. /Jpe11,1s pude
dommar JI/IS 1/('l'l'/OS, me /,me/ m //lt'tlio de lo.i rorhl'fl111os r/1•/iu-go. r 10·0; .il
no resistir Li tcnt.1Lion Je reLorJ.nk el p.1s.1Ju ,1 Fli.rnl' o de .111tic1p.1r el
fll(uro .1 lm re~·e'i cu.rndo s.ibc qul' lo ti&lt;.:111: prohibido.
-Por su sencimienco amormo. ¿C:u.ínt.l\ vece'&gt; 1.:I lcccor no h.1br.í
escuchado .1 s11 ,1ln:dcdor .1 alguien decir: "Te prometo t¡ue tt'1 ,cr.1'&gt; 1111
rein.1 y yo seré cu re/'? Caglioscrn no podíJ ,er l.1 cxcc¡xión rn 'ill .1mor
por Lorcn1..1: -Q111éreml' wmo ;o te q111ao y tt /111ré l,1 rt111,1 drl ll/111ulo.
(59) ¿Cuforas veces el lector no h.1br.í .,abido del rechazo, de un .11nor no
correspondido? Lorenu t's el vivo e¡emplo: -Qut' 111t' 1111port,1 sa 111 rem,1
del mundo s, debo perder ,m alm,1 par,1 smnpre... (59) F.I con&lt;limenco
religioso (b ,1menaz,1 bcrnce de sucumbir en el pecado) no podí,1 falcar, si
considera:-nos .1l amor como un,1 carroza gui.1&lt;l.1 por el .1uriga del
principio rnor.1l. ;Quién en su vida no lu recibido fra~&lt;.:s melosas como
las de Caglioscro' Escuchémoslo: .. .y, sin ell/bilrgo. t1í sahes bien que yo te
quiero, r¡ue ní eres toda mi alev·iil, mi 1ínic,1 i1dor,1ció11 m el mundo ... (58)
¿Quién no lu insiscido h,1sc.1 L1 sacied.1d por el amor d&lt;.: alguien?
Pr&lt;.:guncémosle .11 ,rncor: F./ prinripe Roll1111d 111 r1 despedirse dr la mrtrqufs11
Fli,111e df ,\1ontuat, qur parte a /&gt;aris, y 11pro1iech11 esta ocasión partt hacrrff
u1111 dcclr1mció11 amorosa por 111ilésim,1 VfZ. (6,1) Huidobro ironiz,1 respecto
al sencimienco ,1moroso Je rns personajes: El príncipe. que era en ese
mommro u11 príncipe enm11t11do, enr1111t11do por los enwntos de la
enc,mt,1dor,1, 110 puede dejar escapar la ocasión defimri1111 de dar libre rnrso 11
/11 corriente de sw obsesiolles. (91) En oeros momencos, el autor se ancoja
refl exivo, y se anima a construir una breve ceoría sobre el amor, en tres
p.mes sar~.íscicas: /. Es difiol dommar el amor. La lurlit1 entre fl amor y la
ambioón es implacable. 2. . .. m,dquier obseruador 1 eri,1 que esrri
col/teniendo su pasión. que no quiere ir demasiado lejos. lid vez por la
imposibilidad de tomar dign11meJ1te un ,1mor 110 compartido, fllÍ 1·cz porque

.~

1

1

sabe que esa p¡¡;jer, 111 perda SIi ¡,i,g¡;¡idad, padl'rí,1 sus cu,ilidllrles
excepcionales que hacen de ellri 11n imtru111mto precioso. J. f:1 ,nnor es
peligroso, hace oluidar lm otms pffornp,1rionfs, ,1un Las cosm rlf 111111
import,mci,1 decism1 en lr1 11id11 de los hombres. (60) O se: burla del JLín
social por adherirse .1 un kí.gil ideal escécico fe,rn:nino, pues L1. hija del
duque Anasrasio: (No debe ser más hermosil qut Lorenza, porque entonces !11
primera actriz protestari11) (89) Por ocr.1 parce, &lt;quién no ha sido
dominado por la pasión al grado de querer Jescruir lo que ama?
Caglioscro lo ordena a su sirviente: -~nda al albergue de "La Estreffa de
Oro")' m11t11. 11 Lorenza. ( 123) Lo original rn Huidobro no es pbsnur el
sencimiento amoroso como ral. sino de construirlo ,1 parcir de su
focalización (incisiva) de aucor y de la focalización (sincer.1, y a veces
cursi) de sus personJjes. El lector, como espectador, recibe y distingue las
dos visiones; es quien toma conciencia del discurso .unoroso.
2. EL poema es una creacióll pum. Está claro que Ci1gliostro es sólo
prosa narraciva y no es una obra pura en canto no se ciííe a los parfo1~,ros
creacion iscas poéticos, salvo en la reílexión del ap,mado anterior ~obre el
modo en que el aucor construyó a su person,1je. Lo paradójict, ..,¡uí es ver
cómo Huidobro se vale de lo no creJcionisca para crear lo "poécico" y
cinem.uográfico de su obra. Veamos. El autor condena el abuso de
adjetivos y suscancivos que an iquilan L1 efectividad escécica de un po&lt;.:ma.
En el segundo parágrafo del primer capítulo el amor no abusa del
adjetivo "magiscral" porque aquí sólo lo emple.1 una \'CZ. Pero d hecho de
que lo retome más adelante con insistencia, y el que emplee sinónimos
inmediatos como "magnífica" desgastan la efectividad del adjetivo, y le
confiere un acento retórico a la narración. Es decir, Huidobro incurre,
delibera&lt;l,1.menre, en lo que mis detesta:
(. . .)De cuando en r1"1ndo el lt111Zt1zo de un relámpago
,wzgistrit! Mciaba sobre la angustia de nul'stro panorama /11 sangre
tibia de 111111 nube herida. (31)
El uso del adjetivo "magiscral" y del sustancivo "angusti,1" cicnen un,1
intencionalidad lúdict1 al parodiar el ef&lt;.:ctO sonoro dd rel.impago,
recurrente en el cine de horror. Es evideme q uc estamos frente .1 un,1
imagen seudo poética ("el lanzazo de un rd:ímpago magistral" que vacía
sobre "la angustia de nuestro panorama la s:mgre cibia de una nube
herida") debido a b inclusión forz.1da del adjeti\·o y dd susunrivo. Sin
embargo, experimencemos. Si Huidobro hubier.1 suprimido ese .1djecivo y
ese sustantivo, y su concexto fuer,1 ocro: un poema ~· no est,1 novela; y

�conserváramos sólo lo esencial para darle una caregoría de imagen
poética, otro sería el efecto:
"... el lanzazo de un relámpago vaciaba sobre nuestro
panorama la sangre tibia de una nube herida".
El resultado: una imagen creacionista. Pero esto no puede ocurrir en
Cagliostro porque el propósito y el resultado narrativos son distintos.
¿Y qué pasa con el empleo del símil? Huid.obro hace lo mismo: lo
agora hasta el cansancio (todo lo que un buen poeta creacionista no
debería hacer en su vida poética):
Grandes nubes negras y llenas como vientres de focas ... / La
selva magnífica se queja agitada por el viento corno un órgano o
como una gruta marina,,,/ ... dos linternas paralelas balanceríndose
como un borracho que canta en el horizonte ... (31 -32)
Pero despreocupémonos. El símil y el adjetivo no "matan" la
narración porque la narración se "entretiene" con ellos. l.o mismo se
aplica al lenguaje retórico. El creacionismo lo repudia , pero a Huidobro
le sir\'c, no para armar narrativamente una escena cinematogrM'1ca sino
para sostener su liviandad discursiva:
EL exceso de uida retiene el exceso de uida, ese exceso de vida
producido por e! pánico y que tiene su origen en la simple
electricidad nerviosa. (32)

O para insinuarle al lector que la vida es un lugar comün:
... que la hizo estremecerse hasta la médula de los huesos (34)
La paloma parte como una flecha, es dffir, partir!tt como una
flecha, si esta comparación no fuera demasiado usada (61)
Cuando Huidobro se niega a describirnos algo (como la belleza
femenina o el estilo de decoración) querernos suponer que lo l1:1cc por
ahuyentar el lenguaje descriptivo y anecdótico que él dcccsc.1 o que lo
hace porque confía en la imaginación porrentosa del lector, quien es
capaz de erigir un espectáculo propio en su men ee.
Si admi timos la ausencia de imágenes en un rígido sentido poético,
enconces aquí cabría la observación de Braulio Are1us: En Cagliostro, "las
imágenes poéticas (están) incorporadas a la acción hasta c.11 punto que d
autor no necesica recurrir a las im;1gencs para expresarse, pues la acción
misma es la imagen poética" (Are11;1s, 204). Pero dudo que rn Huidobro
550

haya habido tal incención porque su objetivo, como s::ibemos, era
experimentar con los recursos cinemarográficos. Tal vez la~ acciones sed.n
visualizadas como poéticas cuando sean transferidas al cinc. Es decir, lo
poético no radica en las acciones sino en el pensamiento de Hu idobro
que las imagina y crea; el pensamiento de Huidobro es el csencialmencc
poético. Las acciones narradas son sus hijas; lo poético que pudiera haber
en ellas sería una consecuencia de ese pensamiento. Es probable que
quien sepa "doblar'' cinemarogdficamenre el pensamiento del autor
conciba escenas poéticas. Quien lo logre habrá entendido la significación
mágica de la palabra a la que aludía nuestro escritor chileno. Difícil tarea.
El hallazgo de lo sublime dentro de una obra que, en engañosa
apanenc1a, parece no tomarse en serio a sí misma.

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EL CRITERIO SEMÁ NTICO DE LOS EL EMENTOS
DE LA ORACIÓN GRAMATICAL Y SU TRASCEN DENCIA
EN EL DISCURSO LITERARIO

;,.,11ra . Dora Co1l'l,í ln. Cor1i11.1

Introdu cción

La distancia q ue ex ist e e n tre un orden gramatical
res pet ado y seguido por los hablantes y usua rios del discurso
cien rí fi co y t ec no lógi co , con respecto al literario , es mayor , que
entre és te y el co lo q uia l. La razón es obvia: todos recurrimos
cuando ex pres amos id eas, sent imientos, opiniones, deseos v
demás al siste ma de lengua e n uso , que como sabemos e,s
con ven cional , y los discu rsos refe ridos se nutren de l mismo
sistema; la dife rencia nace del d istinto propósito que persigue
qu ien lo fo rm ula.
En cuanto al disc u rso po lítico -económ ico, nunca como
ahora, observa mos su parecido con el lite rario. Ya Alfonso Reves
enfat izaba la relació n ex iste nte e n tre el ca m ino &lt;le la ciencia \: el
de la lite rarn ra, en ambos interviene la ocu rrencia , la crearivicla&lt;l,
el azar y la elección d e tér minos; la única d is crepancia c¡ue cabe
es que mientras en el primero se busca la verdad, prec isión y
exactitud , en el otro se p retende un log ro estét ico que hag.i
reflexionar, en t retene r o tomar conciencia.
552

35.3

�11

1

La gramática como conjunto de normas que regulan el uso
adecuado de los elementos a través del conocimienro de sus
funciones, nos permite que no se pierda la comunicación en t rt
los usuarios ya sean hablantes, escribientes o escr1rores.
Llamamos escribientes a todos los que escriben y dejamos el
término de escritores para los que se dedican a la expresión
literaria, en cualquiera de sus manifestaciones: poesía, narrativa ,
d Llmá t ica, ensayo o crítica.
Por la razón anterior aun los literatos han de respet ar la
norma gramatical, ya que de no hacerlo, perderían la función
literaria: comunicar. La literatura también enseña verdades,
aunque a algunos les gusta hablar de ve rdades y mentiras o
verdades a medias; lo que nosotros hemos advertido es que los
escritores dicen m ,'Ís entre líneas que de manera directa. Esto se
da porque el elemento esencial de la lirerarura que es la ficción,
permite decir lo que en otro lenguaje sería incomod idad o
atropello.
En el presente análisis del criterio semfotico y su
repercusion en el discurso literario pretendemos evidenciar lo
difícil que resulta la obra literaria rnando no se ha practicado la
lectura comp rensiva , y la dificultad que enc ierr a conocer L1s
intenciones del autor, implíci tas en el narrador y las acciones del
personaje o personajes, cuando se ignoran los vericuetos del
lenguaje figurativo o metafórico.

Los elementos de la oración gramatical
Generalmente se puede llegar al juicio erróneo de que los
literatos por contar con la libertad que caracteriza todo acto de
creacion o artístico, no lnn de someterse a Li s normas
gramaricalcs; nada m:ís alejado de la verdad, )'J. que por el
contrario son los que dados su vocació n :' oficio, dcbedn conrar
con el conocimiento claro v extenso de su lengua para
aprovcch,n rodas las posibilidades de los c.1mbios, ajtistcs )'
acep tacione s reales, a fin de no daíur esta materia con la que
rrabajan.

Es la palabra escrita la que de luoar
a la estabilidad del
o
idioma y a la rransmis ió n de la sabiduría popu lar y empínca, por
ello, cuando los hablantes ejercemos la libertad de expresión en
su manifestación permanente, se adquiere un compromiso éticosocial ineludible, tan es así, que siempre el número de hablantes
será mayor que el de escribanos y escr itores.
1
De acuerdo con Revilla los elementos de la. oración
gramatical con base en el :riterio semántico que hoy nos ocupa,
pueden ser palabras llenas o vacías, Entre las primeras se
encuentran el sustantivo con su clasificaci ón en co mún o propio,
concreto o abstracto, co lectivo o individ ual, y partitivo o
1~t'dupl o, esta cla_se _es también para adjetivos; el ad jetivo que se
divide en descripuvos como los ca lificativos, numerales v
gentilicios, o b ien, no descriptivos como son los p0'. ~:;ivo;,
de mosrr_a ti vos,
indefini do s,
relativos,
interrogat ivos
y
adm1rauvos; el verbo que denota aspectos atribu idos a un suieto
(acción, estado, cualidad, relación ... ) ; el adverbio que expresa
circunstanc ias diversas y la inter jecc ión que n .111 ifiesta
sentimientos o emocio nes. Dentro de las vacías se inc luve
aquello_s elementos que muestran dependenc ia de otra categoiía
grama(lcal en cuanto carecen de signi fic.ido prop io como son : e l
articu lo, la prepos ic ión, el pronombre, la conjunción v los
verboides.
·
No hay necesidad de ofrecer ejemp los bástenv :; razonar sobre
el hecho de que el artículo no significa nada por sí so lo, como
rampo co la preposición y los verboides - infin itivo, gerundio \'
part ic ipio-; en cuanto al prono mbre, su contenido se:nfor ico e.s
nulo, dado que adquiere un significado ocasiona l. depend icn rc
de un conrexto.
Todo escritor que se :ip rcc ie de ser lo li a de romar en cuenL1
l~s fu1~ciones de rodas las categorías gramaticales p:1ra rcspet:ir la
si11raxis re cta o directa que le producid unidad v coherencia en
cada párrafo q ue elabore; tamb ié n ha de estar ,e nte rado de l.1)
licenci as otorgadas gracias :i la sintaxis ind11ccu o Cigu ra da. C:on
base en ese conocim iento lingiiístico perm iti d ,1 rns lcctorn
enconrrar sus i nrcnc ioncs auténricas \' el disfrute de su ob r.1.
Recordemos aquí que él es el p rimer lc~ror de e lla:· por lo t:111to .
el primero que la d isfruta .
.

1

�Nada en h obra licér,iria es gr.1tuiro; en el s1n11u111cro Lk
elecciones que ha de realiz.ir el escritor se e1H.:uc11tr,111 Li,
siguientes: título, tema, subcern.1s, perso11:1jes, .iccioncs de ésto,,
nudo o conflicto, cipo de fin.11, ecc. dcpendie11do d-: lm c.í1rnnn
q u e le
d i c ra n
e I gé 11 e ro Ll m b ié n se k cc io 11.1 d o : ¡rn é 1 1c o .
narrativo, dram:írico o cnsa:,·ístico .
En el esrndio que nos ocupa dejaremos de lado el .111 .ílisi~ de
los criterios morfosindccico, porque ofrece rnc11or dificultad ,u
conocimiento en comparació11 con el seni:i11cico. Desde luego
que subrayamos el hecho de que fHLl que un p:írra!'o- demento
de cualquier escrico- sea cnrendible ha de lubersc puesro en su
construcción sus dos c.ir:1cccrísr1cas csenci.ilcs: t1111d.1d \'
cohe rencia.
De acuerdo a I c r ir e ri o se nLÍ n tic o d is p o 11 e m os de var i,1 s e las es
de palabras que las acercrn o distancian s&lt;.:gún su significado; así
por ejemplo podemos hablar de sinónimos que sirven paL1
preu, .1r lo que se quiere expresar y evitar redundancias o
perog rulladas , y de antónimos que son aquellas que se oponen en
su c o re nido se m ;Í 11 ri co . Ta m b ié n ha:' a palabras que se c las ifi un
c o 111 o p o Iis é micas, éstas con eien en varios si g ni ficado s, de ahí les
viene el nombre, pero por supuesto que dentro de un enunciado
sólo se pone en juego uno de ellos.
En cuanto a las parónimas, el problema radica en que se
desconoce el significado propio y no a su parecido formal enrre
ellas; así pues que resuelra esra t raba, se pueden utilizar
acertadamente y evitar fal las de índole ortográfica. El problema
en sí proviene de la falca de un rico léxico y éste se forma a rravés
de la lectura v la consranre visita a los diccionarios.
El leng¡1ajc literario es indirecto, figurado, ambiguo;
con forme a su propósito alejado de lo cien cí fico y tecnológico , el
suvo es most rar una realidad imaginaria o apegada J la verdad,
pe.ro no demuestra , no fu n clamen ta, no da cuenta rora 1, sólo da
una visión sinaular
de un trozo de lo que rodea al aucor .
b
Entonces la palabra se vuelve batu ta de director musical y parece
caminar sola, inocente, pura; pero no es así; ella es dominada por
el literato y aparece reflejando lo que se le ordena suti lmente.
De lo anterior deriva una pequeña contradicción más
aparente que real: la literatura explica y no expl ica, enseí1a y no
ense11a. Sabemos su propósito: anres del siglo XIX entretener,

divertir; después, hacer reflexionar, crítica social, reflejar el
mundo visro por el escriror, detrás ele bambalinas haciendo
actuar a aquellos personajes que dotó de vida ficticia, pero al fin
vida, o bien provocando emociones y emparías en sus lt:ctorcs
cuando da curso a su vena poética.
Volv iendo a Revilla, nos percatamos que no es fácil en el
contexto lirerario marginar las palabras vacías, dado que el autor
las maneja con elasticidad y con aplomo para declarar u ond tar
sus verdaderas intenciones. En la obra literaria cuenca lo que se
di ce y lo que no se dice, y un buen lector ha de saber porqué el
autor dice esto o aquello, y tamb ién porqué calla o se desvía.
Con base en lo anterior podemos deducir que el escritor
conoce la gram:írica para luego desobedecerla cuando puede; esto
no nos debe causar alguna incomodidad, dado que exisren casos
más delicados como el de los abogados que conocen la dureza de
las leyes para luego buscar la manera de encontrar un lado
elástico que sirva a intereses particulares; claro que no son todos.
pero sí son muchos.
II
Ya hemos definido lo que es la lengua como producto social
pero nos falca hablar de las relaciones que guardan los signos
entre sí y los usuarios de este sistema con el mismo. Desde luego
que el signo lingüístico es convencional y biplfoico, es &lt;lecir,
nace por imitación y conveniencia y comprende dos planos :
forma y contenido . En el aspecto formal sabemos que consta de
un o o más fonemas y qu e Saussure llamó significante a la imagen
acüscica y significado al contenido.
Cuando se utiliza la primera manifestación de la lengua que
es el habla, ex iste la oportunidad de repetir el parlamento en
caso de que haya habido interferencia y no se escuche
adecuadamente, también se da margen par:1 que el audienrc
pregunte en caso de duda, y por si fuera poco, hay otra ventaja,
el apoyo que representa la mímica. En su manifestación escrita se
dan otras venrajas , pero no éstas, ellas son: la palab ra escrita
perman ece, se puede leer el escrico varias veces hasta entenderlo
Y se puede ampliar el nivel de audiencia.

357

�No obsranre, también los hab lanre s pasan por s1ruauo n es
que no quieren mostrar o confesar a familiares o amigos, en esros
casos se utilizan rodeos, evasivas, monosílabos, tartamudeo s, e
incluso, silencios . En la escritura se cu e ntan con los signos de
puntuación, en particular los de inrerrogación y excla m a t ivos
para denotar o connotar tales recursos, pero siempre resulta m ás
rápida y fluida la comunicación o ral que la es c rita.
Para ejemplificar un caso de rodeo o perífrasis tornemos e l
siguiente ejemplo: Delia puede estar resfriada; desde el pu n to de
vista sindctico se trata de un verbo auxiliar y otro auxiliado q ue
no tiene más ciencia. Se trata de u na perífrasis verbal que como
sabemos se compone de un verboide -forma ve rbal sin mor femay otra forma verbal con morfema personal, es decir, conjugado,
esto es comprobable po rque no cabe la e lusión , cuando cabe
entonces no es perífrasis, tal es el caso de algunos ejemp los
2
citados por Alarcos Llorach. En un dis c urso lite rar io esta
cuest1on ni siquiera se mira; el autor ha de colocar, en el
supuesto caso que necesitara o quisiera utilizar ese enunciado ,
una situación que dé lugar para e llo y para el lector es básico que
significa que no es u na afirmación ni un hecho consumado;
entonces puede significar una duda o pudiera concluir una
experiencia en que ese personaje llamado Del ia, esruvo b ajo la
lluvia v entonces se entendería como una. consecue n cia.. Ye n do
más lejos, así lo permite el terreno estético que pisamos aho ra,
el la no bajó de su redmara a la reunión famil iar de un viernes
social, lo cual convertiría a ese enunciado en una disculpa no
velada.
En las complejas sociedades que con for man nuestro siglo
XXI encontramos que a pesar de los avances materi;1les, la
humanidad parece caminar hacia su autodestrucción : ho y en d ía
tras el grito de No a la guerra, las naciones ofendidas, ofensivas
y ofensoras se preparan para iniciar una lucha que dadas sus
dimensiones pudiera significar la tercera guerra mundial. Y es
que el hombre común y ordinario dice q ue sí a a lgo propuesto
con la palabra oral o escrita y luego niega co n los hechos, se
requiere de mucha fueua moral y esp irirua l para sostener un
equilibrio entre el decir y el hacer , entre ti ser y no se r.
Mien t ras millones de seres rnanifiesr.111 su protesta concra h
guerra con pa.ncarras, discursos , caminatas, dcsnudm , ayu nos,
358

e_tc. y otros tan tos oran para pedir la paz y la armonía, los que
tienen la sartén por el mango, no quieren negociar, se han
llenado de soberbi a, ambición y coraje para derrochar un cosco
q ue salvaría a muchas n ac iones de la pobreza o de deudas
ex t ra_n jeras. Si nos p regu ndsemos qué nos pasa , la respuesca sería
la misma que se da cuando n o se ena lrec e n los valores: se p ierde
el rumbo cuando no camina m os hacia e l b ien .
. _Practica ndo un poco la autoescritura, direm os ahora porqué
ut1l1zamos e n el párrafo anr erior un a frase coloquial y el nombre
de u n programa que tenía H écrn r Suúez: para decir una verdad
con u n matiz m ::ís suave que el de queja o aspaviento . Como
p uede observarse aquí estamos lejos d e utilizar perífrasis, v a
p ro pós ito de és ta d ire mos que tamb ién puede usarse en el su{ero
y no sólo en el predicado. Es curioso observar que cuando un
h ab la n te la utiliza para inter rogar a otro, éste siempre contesca
de la misma forma . Pongam os un e jemp lo : ¿Qué esds haciendo
en mi cuarro 1 Estoy leyendo ; pocos dirían : Leo .
La elipsis como antónimo del pleonasmo ahorra palabras y
con e_ll o tiempo en el ha bla y esp aci o en la escricura , pero cabe
menc io nar que en ésta a veces lo que se in te nta es la precisión o
ev itar red u n dancias y no el ahorro; ta l es el caso de las frases
ase;civas en rórn los o !cereros y d e los tículos de libros . capírulos,
amcu los .' etc, que se sacan del lenguaje coloquial y se convienen
en s1gn 1f1cantes del significado g lob .il de l texto que a.nuncian.
Pongam os un ejem p lo que p:ira m uestra co11 un borón b:1sc.1 : las
memor ias reun idas por Garc ía \Lírqun en s11 li bro Vivir para
co ntarla nos re cuerda. con su cítulo los casos consabidos de
vec in os o co n ocidos que alguna vez vieron la muerte mu\· cerca
pero que vivieron para con tarlo.
·
La frase poética desti la d.1 e n cada verso no serí,1 razonable
parafrasearla en una oración n os dice Al.ucos Llor,ich en L1 obr,1
ya ci tad a; no le fa lt a razón, pero un especi,disr:1 en l.elr.1&lt;; li,1 de
enconcrar las rehciones inr ern.1s de l text o literar io v hs que
guarda con la realidad social que refleja; t.1111liién h.1 de husc.11 lo
que se h a llama d o las segund,1s incencionn, ,1si como infer i r L1
influencia y cr ascendcncia de l:i obr.1 que an.il iz:1 e intnpret.1
p o r su p 3. rt e Re Vi l l.1 de e ()) e ¡¡ (.:' 1 p r 6 lo g o d e ' ll G r a lll á t i e a
española moderna, se adhie re al cri te ri o de, l.1 lZe,1! 1\cidcrni,1
Española en c uanto a que la tn111ino lo;í .1 e\ Lo 11 1'e11cio11 .1 I ,.

�que por m:is que se .1po\'e una p.1L1bra l)ll~\',l l ' ll el -,i:lC l11.l
significativo de la lengu.1 que viene ,1 ser el enfoque cttrnulo¡:_1..-&lt;1.
el término nunca es tot.ilmt1He connot;itivo, v:1 que n:1gc un.1
defin ición propia. Claro esd que es :1sí en el c.1so de 1od.1s las
disc iplinas cienríficas, dentro de las cu:1lcs se cnrnentLl, l.1
lingüística.
Hasta ahora n,1die h:1 definido mejor la disc1nc i,1 entre
ciencia v literatura que Alfonso Reyes en su obr.1 El des linde; en
ella el a,utor regiom o ntano pone el punto en l.1 i cuando sep .ua
Lis ciencias exactas, soci:1lcs \' natur.1les del arre tT1:1s
comunicativo v humanizante qu¿ constituye la literatura. La
materia p r i m a , del es cr i to r son las p JI abras y por e 11 o h as Ll Ie
rinden tributo como l.i ha hecho Octavio Paz y P.1blo Neruda
en trc otros poetas.
Mientras que hs palabras se cuentan sihbicamente y se
procuran coincidir sus terminaciones en ;i\gunos poemas, ~11 los
rexros narrativos o dramúicos se dejan correr com o si fueran
hilvanadas mágicamente . Mas no nos engañemos ni engaí1emos 1
nadie; 13. paL1brJ elegidJ se debe a un motivo consc1enrc o
inconsciente; el inicio, conflicto Y final tuvieron su rnón.
Cierramente que 3.\gunos rasgos estil ísticos son determinados por
el rema y el género en cuestión, pero lo Jem,í.s se debe a
elecciones propias del autor y he allí el compromiso personal v
social que implica escribir y publ icar, porque todo el que escribe
acaricia la idea de que orros, los demás, se enteren de lo que
quiso decir; recordemos aq u: el D i.nio de Ana F rJnk que t1ene
un caricter híbrido: histórico-literar io.
Li pequeña Ana, con tan sólo 13 ó 14 anos, supo captar h
angustia de la guerra , la soledad, el miedo, la injusticia y aún
rn:ís: llevarlo a un papel para que sus ideas y sent1rn 1enros no se
quedaran a merced del olv ido. Porque leía mucho en el Anexo
Secreto (su escond ite familiar) aprendió cómo cscnb1r y supo :1
través de buenos aurores las reglas de sintaxis y ortografía. En su
Diario describe con lujo de detalles las experiencias amargas,
jocosas y amorosas que le rocó vivir en una época muy dura y
ter r ib Ie, c Iar o que no sabía e I fi na I de es e cuaderno n i siquiera s1
ella misma tendría futuro, pero esa actividad febr il le ayudó a
soportar la dureza del encierro en una edad propia para las
0

ilusiones.

Dentro de la ambigüedad que permite el uso del lenguaje
literario con todo el esplendor de las medforas, ningL'1n escriror
quiere quedar tan oscuro como para que sus lectores no putdan
111terpretarlo; sería tanto como pensar que alguien hablara para
no ser escuchado, es decir cuando esci solo. Los ha habido, pero
incluso habría de por medio alguna razón sicológicJ o temor de
represal ia para hacerlo. Recordamos el caso ~{e la escritura
automática, el poeta llamado El Nigromante, y desde luego los
poetas malditos encabezados por Baudelaire .
Conviene hacer aquí una pequena pausa para recordar qué es
la sem;Í.nrica y cuales son sus funciones. Esre término proviene
del griego semantikós que es significativo o relativo a las
significaciones. El primero que lo acuñó fue Michel Brea! en
1897 y ha tenido mayor aceptación que el tomado del .,:-: rnfo
semasiologie que en español da semasiología. Ésta ha sido
definidJ como la disciplina científica que se ocupa del estudio de
la significación de las palabras o vocablos. La sendntica
lingüística descansa, desde luego, en el análisis lH signo
lingüístico, el cual no ata un nombre con un objeto, srno aquél
con un concepto. Como ya ha sido explicado por Saussure el
complejo sonoro de una palabra que gráficamente se rep resenta,
pongamos por caso el vocablo mesa (m-e-s-a) es llamado
significante y lo que éste evoca en el espíritu viene a ser el
significado, es decir el objeto con todas su~ característ icas
esenciales. Por ello cuando estudiarnos un idioma extranjero lo
que aprendemos son otros significantes pJra conceptos que va
m;rnejamos, como por ejemplo: árbol, tree, baurn, foret.
'
Insistimos en este mecanismo semántico: la relación entre el
concepto y el objeto es indirecta y ésta se da J través del sentido .
Es decir el nombre evoca la idea subjetiva de la cosa, en nuestro
ejemplo mesa, y no la cosa propiamente dicha . Así el significado
s1rve de vínculo para relacionar dos mundos opuestos: el
lingüístico de los nombres y el no lingüístico de los objeros . Esto
explica el movimiento semántico que afecta todo léxico, su
dinamismo y variabilidad.
Presentamos ahora en esquemas las causas esenciales así
como las modalidades de este movimiento semántico y quien
desee mayor explicación puede consultar en anotado en las
fuentes bibliográficas utilizadJs para este trabajo.
361

�Causas
esenciales

Históricas
Lingüísticas
Sociales
Sicológicas

Derivación

Modalidades
del

Innovación
Uso metafórico

movimiento
semánúco

.

1 ,,

.!

{

Composición

Prefijación
Sufijación
Parsínteis

{

Homogénea
Heterogénea

Uso metonímico
Apropiación

Usos varios

{

Gkio
Adopción

Complementación
El uso metafórico abarca el empleo general izado de una
comparación condensada por medio de la cual los hablantes
expresan una identidad concreta o intuitiva, como por eJe_mplo
cuando decimos el ojo de la aguja o la cabeza de un clavo. El uso
metonímico consiste en designar una cosa con el nombre de otra
por sucesión inmediata de los conceptos respectivos, como ,cuando
el cuero tratado para escribir es llamado pergamino (de Pergamo)
.,
0 de la persona de buen comer, se le llama de buen diente_ . .
Entre los usos varios podemos mencionar la espec1al1zac1on
(forma: horma), la generalización( vándalo: vandalisn10) y el uso
traslaticio (firma: rúbrica). Podemos concluir este punto co n base
en la lingüística general afirmando que el contenido. del , signo
lingüístico -l lámese palabra, vocablo, térm1110 . o c~_1cuon- es
arbitrario y convencional; que el significado o s1gn1hcados son
dinámicos y variables y que éstos no se someten a leyes como las
físicas o las correspondencias fonético-fonológicas. No obstance,
las causas y modos de esas variaciones sí pueden ser ordenadas Y
clasificadas con cr iteri o científico.
;362

Toda obra literaria es producco de una emoción o
confrontación del autor con su realidad actual o pasada por ello
conmociona en algunos lectores puede ser en mayor o menor
grado, depende de la capacidad emoti\'a del sujeto y de su
experiencia previa. La siguiente cita lo explica mejor: "Tiene
sentido la afirmación de Jean Pau l Sartre: el deseo de leer es
violar lo oscuro. Tras las incie rtas portadas de un libro, y en su
contenido esdtico, hay un mundo que bulle, h:.1y palabras que
construyen formas, emociones que emanan de un mundo qu e
crece bajo nuestros ojos y en nuestro ánimo. U inrelccco participa
del festín de las pa la bras. Libros culpables de encender hogueras
en las mentes, libros prohibidos y autores condenados a muerte
como Salman Rushdie en Irán, libros que en sus ficciones, en sus
mundos de papel inflamable gritan verdades \' hosrigan cspírirus.
Una hisroria, cu;ilquier historiJ, es rn;Ís que b anécdota que nos
cuenta. Cuando sentimos la conmoción de lo q ue yace bajo las
palabras estarnos frente ah literatura'''.
Cada vez que un hombre p;isa por un reto del CLul sale airoso
él quiere contarlo -torna mos hombre por género humano- y esto
se da desde el pr incip io de la humanidad. Si es esc ritor o quiere
serlo escogerá una de dos formas narrativas: el cuenco o la no\'ela .
Ésta se ha comparado con un río, aquél con un arroyo; el ,nte de
contar es antenor a la fo rrnJ, al género novela, nos dice
Giardine lli, y. aoreoa:
"~o hav• novela sin cuento, porque 110 ha\·
o t&gt;
novela sin hiscoria contada, pero sí hay cuento ~in novela . (Y no
sólo es la extensión, la diferencia, claro esd, ni se prercnde aquí
una absurda compe tenc ia ). El cu&lt;:nro es ese indefinible e
imprecisablc pase de magi,1 que me sirve p:na exponer un peq uer10
breve ins tante, un derallc, qu e IL1 de tener validez unin::rsal. Y q ue
ha de significar para el lccror L1 convocJtori.1 de ese sist ema de
conexiones de que habhbJ Cordz.ir: roda una serie de ern ociom:s
que yo desconozco en el momento de escribir, pero ciue !un de
desatarse para que 1111 c uenco tenga ex 1srencL1, compos1uo11
final" ' .
Podríamos ver &lt;:I cuento como una p.11ricul.ni1,1 ció11 de l.1
realidad y la nove la como una gencr.ili1,1ción. :\q l1 Í no ,e tr.ll,l e
definir sí una Je esus fo rmas n,1rrati\·.1s ticr1c m,1yor o 111c1101
trascende ncia, las cuestiones sobre otét iu , rccordcmo, q uc todo
arre busca la expresión de l.1 hcllu:1, no pueden q1jet.tr,c :1 órdc11c,

�jerárquicos, menos aún cuando sabemos de_ los géneros híbridm Y
la evolución de los fines, ::ihora son reílcx1on.ll y &lt;:11trctener; por
ello hay biografías, género ambiguo, qu&lt;: parecen novelas y 110\'cLts
cortas que parecen cuentos largos .
_
Dentro de lo mucho que se ha lublado de los m1ros acerca de
su ficción, nos gustaría puntualizar el brillante estudio que realizó
sobre ellos Luis Ccncillo. Fn su obr::i Mito. Semántica y realidad
analiza canto su estructura como los significantes y significados.
No podemos pasar por airo sus aseveraciones bien fundamentadas
en cuanto al peso y relación sociopsicológio que guardan con la
cultura del hombre moderno. En este sentido resulta 111tcresante
destacar la parte IV de esca obra intitulada: Realidad)' mito, _en la
cual explica las coordenadas lógico-onrológicas. en que
mito se
inscribe, sin reducirse al estudio del lengua¡e y realidad que
resultan conocimientos insuficientes para abordar su función y
sentido básicos. Desde luego que la función es la de comunicar y
su sentido proyectar la naturaleza humana frcxHe al mundo ajeno
y presentar los problemas propios d_e sus del1m1rac1ones como
·
criacura
suieta a los d·1oses, ·,1z.ar o c1rcunstanc1as, 1,' con menos

d

'➔

1

dores que ellos.
La obra de arte, como dice Cencillo, es una mediación
dialéctica entre diversos órdenes: materialidad y sentido,
Namralna y cultura, individualidad y colectividad, y esto canto
en el eje si~crónico como en el diacrónico; en síntesi_s, el comú~
denominador de todos los niveles de objetos y de realidades en s1,
de cualquier orden, es la tensión normativa. Y es que el _mundo
de las cosas y objetos materiales tomado como ob¡eto de
conocimiento es producto de la integración cultural que se
manifiesta como una experiencia del lenguaje.
El hombre no puede filosofar sin relacionar el movimiento
mental con los ámbitos vivenciales y contextuales. Esta es la tarea
del filósofo, tarea permanente e impostergable. Este proceso
progresivo es permitido gracias a la si?nifi~a~ión pero _si se llegara
a una zona límite donde las categonas basteas y radicales no se
conectaran de un modo lógico, habría que recurrir para que
tomara expresión, al símbolo y analogía que se conoce con el
nombre de mico.
La verdadera realidad de\ hombre no se reduce a las
conexiones conteXLuales lógicas, porque tamb ién experimenta unas
.36/4

'presencias' crans\ógicas que se le 1nsi1Hbn v lo cnvuekcn desde
los diferentes límites de su mundo, como cxp lic.1 Cencil lo : "L1
particularidad de la síntesis ~cmfotica del mito (-Hrihución
predicativa, cte.) es que, a diforencia de rodas Lis dcnds, en ella ni
el sujeto lóg ico es dirccurncnte vivcnci.1do ni el predicado
pertenece a un contexto racionalmente claro con 'lug;nes'
semánticos determinados y en conexión con otros contextos
idiomáticos de propiedades análogas". '
Así como la real idad histórica resulta irrelevante en la
hermenéutica mítica, también en el drama no es es&lt;:ncial la
realidad física de los actores, sino la significativid.1d de los
personajes que encarnan. Que el mito es un saber y una
info rmación es innegable, como también así resulta su densidad
expresiva que corresponde a múltiples dimensiones. L1 función
del mito es orientadora, de aquí parte su cadcter universa l; sus
alcances de profundidad y plenitud lo doran de llna constante
actualidad. El horno sapiens es m;is que saber formalizado, es nús
que conocimiento verdadero, es más que experiencia sensoria l, es
el binomio materia/espíritu que enfrenta problemas semfoticos
como el de distinguir entre exactirnd v rIP-Or
verdad .v
t'&gt;
,
verosimilitud, pensar y senm, medir y evaluar, cu;-intificar :'
cualificar, y todo ello, para encontrar el camino ético y estético
que lo siga apartando de la bestia.
Nada mejor para internarnos en el mundo de la ficción que
retomar los mitos griegos. En una obra de cadcter didfrt ico
6
escrita por Potter/Rrobinson se incluyen cuatro referidos a Ulises,
el de su encuentro con Circe, con los cíclopes, el de su estrategia
para escuchar las sirenas y su inesperado regreso para los
pretendientes de Penélope y tan esperado por ésta y Telémaco.
Ulises es el personaje de Homero más delineado aunque no el de
mayor altura; este personaje es ingenioso pero no tiene el cadCler
indomable de Aquiles ni el valor demostrado por Héctor en la
famosa Ilíada de Homero. De aquí la duda, para algunos
razonable, de que este autor no puede ser el mismo que el de La
Odisea. Para nosotros no cabe duda porque si bien es cieno que
hay características disímiles en cuanto a fo rma v fondo , son fáciles
de explicar dado el propósito del autor: en la p;.imcra se trataba de
encumbrar el coraje de los contendientes ante un destino va
conocido e incambiable por la dinastía de sus dioses; en la
¿

36 5

�.

• 1

'

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11

l

segunda, es una larga aventura que constituye el regreso de Ulises
después de veinte años, en que al parecer tuvo el azar de su parre.
Sin saberlo el ciego de Chíos, inauguraba hace muchos siglos la
primera novela. Aquí rnmaremos sólo el primero; cabe mencionar
que las versiones que aparecen en la obra citada son modernas y
simplificadas en aras del aprendizaje de los esrndiantes. Para
quienes lo hemos leído sabemos el poder de Circe que convirtió a
cerdos a los compañeros de Ulises, pero no es la anécdota la que
nos interesa, sino los significados de las acritudes de ambos
personajes. Ella quería compañía puesto que estaba sola en la isla;
él deseaba volver a Ícaca, lo llamaban su familia y su reino. De
maga caprichosa ella pasa a sumisa mujer por retenerlo y obedece
la solicitud de Ulises de que quite el hechizo realizado. La
nostalgia invade a Ulises y a sus hombres y después de un año han
de dejar la isla, Circe se queda triste. Es claro que al partir de
traducciones no se cuenta con la fidelidad que se logra cuando se
lee en la lengua original, no obstante, corremos el riesgo porque
más pierde el que no arriesga; en el breve diálogo suscitado entre
ellos se denota que cada uno quiere atender lo que requiere: ella
compañía, él regresar a su cierra. Cada uno cede en sus
pretensiones y se negocia la paz, porque dentro de la ficción no es
tan costosa e improbable. Este miro tan lejos de nuestro tiempo y
de nuestra culrnra conserva los valores y antivalores propios del
hombre; las connotaciones íluyen desde la primera lectura: de qué
sirve el poder y la magia en l:i soledad, de qué sirve satisfacer el
cuerpo si el espíritu añora orros tiempos y otro lugar.
Siempre será rarea del lector conectar la realidad
transformada que presenta el autor, a través de sus personajes,
con la que a él le circunda, y además interpretarla para que
pueda emitir un juicio de valor en el que exprese su adhesión u
oposición a lo descrito o narrado, porque como ya otros han
advertido, después de leer un rexro literario ya no somos los
mismos, podemos ser mejores o peores, pero siempre distintos.
Coincidimos con Giardinelli cuando afirma que la historia del
cuento es la historia del hombre y que la historia de la
humanidad es una narración; así como reconocemos que l.1
pedagogía griega se servía de la lirerarnr.1, en los poemas épi cos y
tragedias (representación de lo contado) como lo sigue haci-:ndo
la pedagogía moderna porque son nds imporr ,1nt-:~ los hechos

narrados que la retenc1on de fechas y darns de difícil retención,
además, el uso de la tecnología actual permite el uso y
aprovechamienco de grabaciones, videos, películas, documentales, etc. para dar paso al desarrollo del pensamiento crítico y
que el estudiante aprenda a leer la realidad y reflexione sobre
todos los poderes: ejecutivo, legislativo, judicial y el de moda
que parece ser el de mayor peso: prensa y televisión.
Aunque hay sinónimos que se acercan mucho en su
contenido, sabemos que no existen exactos a no ser que sean
nombres de la misma cosa, como por ejemplo asno y burro.
Indudablemente que después de leer Platero y yo, se tiene otra
versión de ese mamífero gracias a la lírica de Juan Ramón
Marrínez. Ano ramos un matiz diferencial entre legrtl y fegltimo a
pesar de provenir de la misma palabra latina: lcx, lcg1s; 1,t-,il es
arreglado conforme a la ley y legítimo, arreglado a la justi cia y
derecho, en el caso de una herencia se aplica un procedimi e nto
legal cuando se procede a la forma que prescribe la ley: heredero
legítimo es aquél que lo es por derecho de sucesiól' ') por la
justicia que le asiste en una manda legal como viene a ser un
tesramcnro. Así podemos ver muchos casos, como el de error v
yerro, error es una equivocación que procede del entendimiento
y por ello puede ser un concepto o juicio falso del cual se puede
retractar , yerro es una falta cometida por error, malicia,
inadvertencia, descuido, o ignorancia, solicita 1..nmienda y va
contra las leyes divinas y hum,1nas. Enronces el error se tiene o
profesa, el yerro se comete cu,111do se dice, se toma o se luce una
cosa por otra. Entre rnsridad y continencia, lo primero se da
cuando el hombre se abstiene de los placeres carnales conforme
el nundaro divino y la continencia, cuando no comerci ,1 con
ellos; así un hombre casado puede ser continente sin ser usto, o
puede caer en este vicio tan viejo como L1 humanidad.
El significado de la palabra mrrrírtnrt es: tiempo desde que
amanece hasta el mediodía, dí,1 próximo al de ho~·. tiempo rururo.
indefinido;
se expande curndo es colocada como 11ot.1 que
acompañ:i un r,1mo de flores que recibe el pnrnn,1jc: k1hel de h
conocida obra Los árboles mueren de pie de Alej,111dro Cason,1,
momentos antes de un proyecr ,1Jo suicidio: ,tlguien h conoce, no
está sola, ;dguien se inrcrcs.1 en ella, pul'de ser am,1da, puede .1111,n
a otro, enronccs nu11ía11r1 es c,per.111,,1, inLcrriJumhre, r.1bl.1 de

�salvación , cur iosid ad , noved:1d, compa 1-1L1, amo r. &lt;:re. \. n·1t.1 l.1
tragedia. Se connota aún m,ís: te cono·1,co, me g,\1sr.1,, no te v.1:·,1s.
no me dejes, te quiero , te t:spero , re busca ré, concíccrn&lt;:, et,. \'
entonces Isabel se cercior.i que no puede morir es,1 noche.
En la obra de Cason.1 perreneciente ,d te.uro imf)ITs io n i,r.1 \
simbólico se prese nta un juego de rchcio ncs entre lo, deseos\' Ll
realidad , entre L1 verdad y la ilmi ó n; en es.1 c1s:1 de Li fcl icid.1d
unos ocultan la realidad aparen tando
que son felices, pero
después de apreciar la debilid.id c¡ue encierra roda menrir.1,
prefieren despreciar és ta v vivir en L. v&lt;: rch d rnnquc )ólo &lt;;c;1 por
momentos, mientras la ;1bucla co nti nú.1 la Ln~a par.1 .1gr.1 dcce r lm
días felices c¡ue le bri ndaro n los otro) aunque por dentro su
espíritu deca iga por la injusc1 co ndu c.1 del 111cto dt c 1bu,.1 d ur.1 ,
para ella el mañana sed diferente y cruel, pno monr.í de fli&lt;:

'!

1

como un frbol.
Par:i Pierre G uir:iud sem:-in t icamen te hablando la pala h r.1
tiene dn sentido de base ~- otro contextual, algunos lingüistas les
d:i n lo , no mbres de se ntido y significación, respectivc1mente. Para
el pri 1er caso ayuda e l or igen erimológico, pero es innegable que
con el tiempo exista una evolución, amén de las contam in aciones
propias de todo organismo vivo y así se ha consider:1do la lengua
corno sistema de signos arb it ra ri os, si bie n Saussure ya marcaba
signos reb tivam ente mot ivados . Precis amente co n el csrudio de
ca mpos semánti cos y de famil ia de palabras es co rno me jo r se
conocen los vericuetos de la lingüística aplicada. U n signo evoca a
otro, así la palabra evoca la image n de la cosa no n1brada; esto
viene a ser la significación que t ien e carácter psicológico, puesto
c¡ue codo ocur re en la mente. Guiraud concl uye el primer cap ítulo
de su obra La sem ánt ica re con oc iendo que la palabra no trasmite
la cosa , sino la imagen de ella ; el si gno lingüíst ico es una
asociación de dos imágenes mentales : forma y co n cepto y que es ca
asociac ión es un proceso psíquico , bipo lar y recíproco, ya que el
nombre evoca el sentido y éste evoca el no mb re .Aunq ue es ciert o que exis te co n frecuenc ia una rel ación
natural o endoglócica -ésta pede ser morfológ ica o semántica- es
la asociación convencional la que acredita el se nt ido . Aquí
tomaríamos como ej em plo los casos en que el hablante o el
esc ritor desea n utilizar el leng uaje co loqui al p ara divertir o frases
he chas del dom ini o púb lico para ahorrarse explicac iones largas o
.3G8

tediosas, a veces co n un refrán se puede concluir o interrumpir
una discusión y los interlocutores acep ta n de buena gana esa
salida.
Los valores rransnociona les dan color a la palabra, Guiraud así
los llama para que no se confu nd an con el sentido de la
mot ivación or iginal; hay dos clases de nominaciones: la cognitiva
que describe la cosa actualizando sus rasgos ob jetivos que definen
su ser y la expresiva que designa la cosa en relación con el que
habla y expresa el valor afectivo, desiderativo, es tético , moral, que
el locutor le atrib uye . El mundo literario utiliza esta última v
para ellos se vale de los tropos y figuras retóricas, principa lment.e
de la me táfora, sinécdoque y metonimia . Más adelante veremos
ejemplos de éstos.
Guiraud concluye su val ioso esrudio con una. cuestión muv
interesan te si tomamos en cuenta que repasa las teorías más
relevantes sobre esta parce de la lingü ística que ahora nos ornpa,
se pla.nrea si lo que tratan de hacer los es(lldiosos de la semántica
es un sistema sém ico que consti(llya una axiomática, as í como en
los d iccionar ios aparecen los términos cada vez más genera lizados;
y agrega, de ser así, cabe preguntarse si ella tendrfa universalidad
y_ si _h abría varias semánticas, no obstante queda cierto en que
s1 bien las sus tan cias de estos sistemas son Yariables seglln las
cul(llras, su fo rma sigue siendo condicionada por las necesid:ides
de una razón natural.
En la obra de Elena Poniatowska Las siete cabritas , la
conocida period ista y esc ritora rinde ho nor a siere mu je res fuera
de lo com ún . Po r hoy sólo nos detend remos en una de ellas: Elena
Garro quien es llamada la partícula revoltosa, aunque este
calificativo quedara bien tamb ié n para otras &lt;le las c¡uc incluye en
esta anto logía biográ fica .
Elena Garro identificada como la esposa de nuestro Octavio
Paz, sobre todo por los que no han leído sus ob ras, reíleja en los
personajes femen inos de sus novel as sus propias caracterísricas.
Esto no se da po rque sí; existen conocimientos de causa que
Poniatowska enu ncia con su refi nado estilo; el miedo que se
detecta en la autora de Los recuerdos de l porvenir o en
Testimon ios sobre Mariana no es otro miedo que el que siente
cualquier ind ividuo que se siente arrapado en un círculo social en
el que el hampa o la mafia intelectual han hecho presenc ia de

�acto. Nada es fácil en la vida, s1 estás abajo los de arriba no te
salvan, si eres de los de arriba sufres las presiones de los de en
medio y éstos, las cuyas y las de los ínfimos.
La economía, motor que mueve el mundo, es implacable; es la
arpía que destroza las buenas relaciones, está por debajo de cada
contienda o debate, y permanece más alta que la moral y la
religión. Ella fue la culpable del movimiento de 1%8 de triste
memoria, ella es la llama de la guerra que ahora nos circunda y
amenaza, sin tener vela en el entierro. La escritora Garro,
inteligente y valiente, supo defender a los campesinos con arrojo y
prestarle servicios fraternales pero no tuvo el dinero necesario para
enmendar los errores de los funcionarios en rumo. También se
enfrentó a los intelectuales que eran revolucionarios sólo en sus
discursos y ante la prensa, pero no de hecho. Como dice la vieja
Dorotea en su mejor novela según juicios de Paz y Carballo, Los
recuerdos del porvenir: Hay que ser pobre para entender al
8

1
I' ,,

pobre.
En los diálogos los personajes denotan lo infructuoso de la
revolución que tanto costó a los campesinos; el pesimismo y la
decepción están presentes, desnudo se viene al mundo y el que se
va, se va vestido, sólo esto puede llevarse, lo que traía puesto .
Cuando en la obra citada se descubre el secreto de que la querida
del general Rosas dormía desnuda, Felipe Hurtado connota que
hay personas que están de sobra en este mundo, e Isabel Moneada
re conoce que ella lo está desde tiempo atrás. En esta novela en que
la memoria recorre el tiempo que viven los rebeldes y los soldados
durante la guerra de los cristeros y se enfocan las antinomias
propias de la vida humana: amor/odio, ignorancia/sabiduría,
inocencia/culpa, dolor/placer,
igualdad/injusticia, ere., se
encuentran los sentidos que tiene cada vida aquí descrita, donde
cada uno intuye la fuerza de su destino que es un1co e
incambiable. Estamos aquí ante la eterna fatalidad heredada de los
arrnguos mitos gncgos.
Para Can tú/Flores/Roque no basta comunicar un mensaje con
las palabras exactas para que sea efectivo, ya que es necesari o
que el receptor capte la intención implícita en el mensaje que le
envía el emisor; por ello destacan que hay que conocer los
diferentes significados de las palabras para facilitar la
comunicación, tanto el literal que es el se encuentra en el
.'170

diccionario y que se llama denotativo, como el connotativo que
lleva una carga emotiva u otro significado por asoc iación,
compartido por miembros de una cultura en panicular.
Algunos ejemplos que ofrecen a los alumnos en su libro de
Comunicación oral y escrita, son los vocablos siguientes, en que
el estudiante ha de identificar ambos significados: pino , águila,
estrella, fresa, anillo, justicia y libertad. ') También los invitan a que
formulen enunciados donde se adviertan los dos tipos de lenguaje.
Tomamos el concepto Libertad vía ejercicio, por ser el de mayor
trascendencia en la vida humana. Libertad es de acuerdo con el
diccionario el poder 111minente al sujeto en orden de su
realización _que puede definirse como la capacidad de decidirse y
autodeterm1narsc; estado del que no sufre sujeción 0
impedimento; naturalidad, soltura, etc., éste es el litera l, como
enunciado podemos formular; Pedro es libre o Quién conociendo
la libertad, quiere perderla; en cuanto al significado connotativo
se nos abre un panorama rico en posibilidades: Cree en Cristo y
su Palabra te hará libre; Ellos viven en unión libre; Julián obrnvo
la libertad bajo palabra; Octavio Paz escribió: Libertad bajo
palabra; Libertad Lamarque cantó extraordinariamente; El
individuo ha de elegir libremente su credo, ca rre ra y pareja, esto
es, sin presión o coacción algunas; la lista sería tan inagotable
como la Noche sin fin de Villaurrutia.
Todos conocemos el llamado Cuarto Poder: los medios
masivos de comunicación, esencialmente la televisión \' el
periódico ; en ese orden. En la obra de Poppcr/Con:lrv,
encontramos valiosos estudios que se han hecho acerca de, su
audiencia y de su influjo en la de-;-educación de niños v jóvenes.
El índice de violencia incrementado en los últimos :lños es una
prueba de su negativa perrnasión, mediante el lenguaje sublimado.
A esto se agrega la pesada carga publicitaria q uc h,1ce de cada
telespectador, un consumidor empedernido, un indi\'iJuo
sedentario y un cazador de créditos \' ofertas cstimuLido con
slogans como: Compre hoy y pague h,{sr.1 octubre, corriendo el
mes de julio o Uévcsclo ahor.1 sin eng:111che v sin intereses, \' Lis
ofertas increíbles del 70~&lt;J de descuc~1to: ,H¡.uí c.ihe preg1111;,ll')L'
cuánto cuesra el producto en sí, o 111:ís bien, ,1 qué precio ~e vende
cuando no está en ofert:1, ¿diez \'cccs m:í,; de lo que ,·:ilc~
1

�i

1

Cracias a la televi~ión los miembros Je un.1 f.1111il1.1 bien unid,1
y &lt;le buena cosrnmbres rcn&lt;lr.í l.1 oponuniJ.Hl de tener te111.1s Je
convers.1ción o de sJn,1 discusión, pero ctundo 110 '.,C d.111 estm
factores, la televisi ón se vueh-c mal.1 maest r.1 como \l'. sd1.1l.1 con
lujo de Jec.illes en Li obr,1 ciuJa. FI prohlcrn,1 de l.1 vioknci.1 en
programas tele\'isivos y la re.il parecen ese.ir \'inutl.1dos, .1sí lo h,1n
de most rad o m:ís de 3,000 in,·esrig,1ciones re.iliz.1d.15 en di,·crso,
países, principalmente en be.idos L1nidos. Aunque h.1~· .tlguno,
defensores que ;1firm.111 que los hechos sangrientos ,us cit.1dos en
las urbes modernas se deben 111.b .il consumo de drog,1 o .1
discusiones familiares, b.1srarí.1 com.ir en cuent.1 l.1 respucsr.1 que
dio el diputa do demócrata Je Nueva York, C h.irl u F. Schumer en
Lis audiencias que presidió en diciembre dt 1992 .1 los ddensore,
de la televisión: iSi IJ televisión 11 0 tiene .dgún cfeuo sob re el
especu&lt;lor, cómo se explicJn los miles de millones Je dóL1rcs
gast.1dos c.ida ario en publicidad televisiva;
Tal es invest igaciones han sid o real izadas por soc iólogos ~·
sicólogos y han encontrado un efecto muy perjudici.d sobre rodo
e n niño s y jóve nes. C abe athe rrir que en frecuenres oosiones ,
cuando los moradores de una casJ cstfo \'iendo un programa para
rodo püblico, entre los momenros &lt;le pub licidad se dan escenas de
películas aptas sólo para adulrns, es decir con la ca tegoría C. En
encuestas aplicadas en ciudades principales de algunos países se ha
rncontrado que el 63% de los encuestados, e incl uso arrib,1 del
75&lt;3-á, reconocen los efectos negativos: como efecto-ag resor, efccro víctirna y efecro-indiferen te.
En la actualidad donde muchas parejas rrabajan , los meno res
se encuencrc1n a merced de ese influjo; los programas infantiles de
ca ricarnras contie nen un air o grado de violencia que se acepra con
alegría por su com icidad. Esro como es lógico suponer aleja al
niño de su ambiente real y puede ll egar a confusiones enrre lo
fondsr ico y I verda dero. Orro facror es el bombardeo de noticias
rojas que alrera Ll esrabilidad emocional de muchas personas por
cons rarar la falta de seguridad en la calle y la impunidad de que
gozan los mJleantes.
Los au tores de la obra mencionada se quejan y no sin razó n
del peligro lat ente que e ncierra una televisión fuer,1 del co nrrol
eduCJrivo y moral. Todos sabemos también el uso que le dan los
parridos políticos sobre rodo en épocas elecrorales: CJd.1 p,1rrido se

pinta co mo el mejor y destroza a sus oposirores, p:ira después de h
con rienda si les fue bien quedar corno amigos de rodos pero si no,
entonces colocar piedrit.1s en el c.1rnino p.1r.1 molesr.ll' ,11 .1dvers.1rio
triunfador.
Los defensores de la rele\·isión alegan que siempre ha habido
contenido de violencia en las obras históricas y las lirerari.1s;
también aluden a los miros y tragedias griegos; no obstante
nosotros coincidimos con Popper y Con&lt;lry cuando enfatizan que
el grado de socializac ión de este medio que anal iza n es pob re.
Además la publicidad se orienta hacia el consum ismo, .11 placer, a
la belleza, la esbeltez y demás rasgos de modJ que permi ten
desviar la mirada de los va lo res éticos, tan es así, que la audiencia
se fija más en el acror o arrisca de hoy, que en las cu alidad es del
pe rsonaje que acrüa.
Por lo regular no se enfoc1 y menos se orienta hacia el estudio o la
formación del carácter y las buenas costumbres, esto se le dei.1 a la
escuela, pero si contamos el tiem po que el niño o joven bachiller pasa
en ésra, comparado con el que le queda para su casa, comr···: :1deremos
que la televisión, juegos electró nicos, videos, películas rentadas, ere., le
pinran una realidad distorsionada que puede provocar más perjuicio que
beneficio.

III
A mane ra de conclusión diremos que si la cul tura es la su ma
de rodas las actividades humanas: lenguaje, leyes, moda, creencias,
cien cia, arte, tecnol ogía, etc., el hombre es un efectivo y autént ico
transformador de su medio, lo que lo pierde son el tipo de sus
intenciones; el fin no justifica los medios, aunque después de El
príncipe de Maquiavelo, muchos piense n, y lo que es peor, apli ca n
lo contrario. Toda obses ión o Jberración que cometa el hombre
lleva en sí su cast igo; nu nca como ahora el ser humano se ha
sentido m,ís impotente, solitario y estres,1do que ahora,
probabl emente por sus yerros. La única tabla salvadora que es la
ed ucación se aleja de las clases populares y la dis tancia entre los
pobres y los ricos no ha sido op,loda. En espera &lt;le ser sembrado
se muere el campo )' con él los campes inos; las sociedades se
corrompen porque los individuos eligen ese camino. En rodos
cabe algo de culpa pero no queremos reconocerla, menos

�¡ 1

1,

..

y

HI

publicarla. Es fácil señalar la ruta pero el líder se queda solo,
faltan los arrestos para seguirlo. Quisiéramos decir como en el
cuento de Garro, la culpa es de los tlaxcaltecas, que
semánticamente y dentro del contexto que lo apropiamos,
significa, es de muchos, pero son otros.
En todo discurso aparece el sentido denotativo pero como
afirmamos anteriormente es en el literario donde se manejan más
las connotaciones; el sentido figurado es el sustento de ése y existe
una complicidad entre el autor y el lector: ambos entienden lo que
se dice y lo que se calla. Las figuras de construcción y los tropos
son los que permiten esa eventualidad rebuscada, hacer uso de la
libertad creado ra siempre será una de las manifestaciones más
caras al hombre, y aquí el término lo asociamos con la palabra
querida por contigüidad y consistencia.
Educar es conducir hacia el bien, no perdamos la ruta , que el
camino es largo y sinuoso, pero vale la pena andarlo; nos espera
algo parecido a la felicidad: la satisfacción personal y el aprecio de
sí mismo. Si la niñez y juventud se educan nuestro país podrá salir
avantl , porque ellos tendrán las armas del conocimiento, la
conciencia del bien y del mal, y por si fuera poco, el legado de los
sabios que impulsaron el desarrollo de los valores universales: la

Guirod, Pierre. La semántica. Chile: F. C. E., 1995.
Poniatowska, Elena. Las siete cabritrIS. México: Ediciones Era,
2001.
Popper, Karl R. y John Condry. La teleuisión es mala maestra.
México: F. C. E., 2000.
Potter/Robinson. Mitos y leyendas deL mundo. México: Grupo
Patria Culrnral, 2001.
Revilla de Cos, Santiago . Gramática españoLa moderna.
México: Mac Graw Hill, 1995.

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'. Rcvilla de Cos. Santiago. Gramá//ca espw1ola moderna. México: :vtac Grall' l lill. 1995 .
; Alarcos Llorach. Emilio. Gramática de la Lengua española. p.260.
Lavín, Mónica. Leo. luego escribo. p. 22.
~ Giardinelli. Mempo. Así se escribe un cuento. p. 35.
: Cencillo. Luis. Mirn. Semántica y realidad. p. 414.
, Pottcr/Robinson . .\!,tos y leyendas del 11111ndo. pp 85-1 1O.
· Guiraud. Pierre. La semántica. p.34.
8
Garro. l lekna. !,os rernerdos del porvenir. p. 15.
Q Can tú/ Florc5/ Roqu-:. C01111111icación oral rescrita. p I O
ll\
"
Popper/ Condry . La televisión es 111ala maestra.
11
Popper/ Condry. La telel'isión es mala maestra. p. 111.

vida, la salud y la educación .

Bibliografía
Alarcos Llorah, Emilio. Gramática de la lengua espflñola,
España: Espasa Calpe, 1995 .
Cantú/ Flores/ Roque. Comunicación oral y escrita. México:
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Cencillo, Luis. Mito. Semántica y realidad. Madrid: Biblioteca
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Madrid:

Biblioteca EDAF, 1983.
Enciclopedia Autodicl:ictio

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Quillcr.

México:

Quillet, 1965, p. l 05.
Garro, Elena. Los recuerdos del poruenir. México: Joaquín
Moniz, 1992.
Giardinelli, Mempo. Así se escribe un rnento. México: P:1tria,

1998.

375

�CLASSROOM DISCOURSEANALYSIS
Mtra. Laura Esrhda Carda r\lvarcz
Universidad Autónoma ck :\ 1icvo León

Incroduction

'1

Extended panicipation in sociocultural events and acrivicies :iccounrs
for most of an individual's major cognitive, linguistic and social leuning
(Hall 2002, 18G). Sincc schooling represcnts one of rhc most forrnalized
and prolonged socioculrnral evenrs for a number of individuals, srndying
what goes on in rhc classroom becomcs relcv:int not onlv for che oncs
inrnlved, both teachcrs and srndents, but for anybody interested in
socializarion processes. Analvzing cbssroo m inreraction can shcd light
on che proccsses undertaken for rhc lea rner's language as well as tcachcrs',
social, and cognitivc development. Of special interese for education :He
the discursive pracuces, te::ichcr-stuc.knrs, srndcnts-studcnrs- rhat
promore a powerful learning environrnenr and can rdlect ::ind/or
inílucnce other socio cultural evcnts or practices.
In chis respcct, rhc prcscnt srndv will trT ro answcr thc follo\\'ing
questions: \'&lt;1hat is active learning) \v'hat rype of classrnom intcracrion
can promote active learning 1 How can discourse a11.1l:·s1s hclp idrnri~·
classroom intcraction rhat prornotes or hinders active k,uning? For th,ll
purpose, l wíll introduce sorne sencral concc:pts ahout disrnursc ,111,ih·&lt;;i)
(DA), classroom interacrion, and actÍ\"t: lcarning on 1hc one hand . 011
che other, I will analyze a section of an E.nglish gradu,nc cl:tss a, ,1 \\,l;' oC
exemplifying sorne diffc:rent Cocí of discoursc ,rnal:·si, (tc1chcr ulk,
student participa.tion, and IIZE/lRF) rhar u11 prumotc 1c11chc1-.'
a.warencss of his/hc:r discursÍ\'t pracricc:s as wcll as tuchcrs' prolc,,iorul
developmcn t.

�Discourse analysis

; 1

!

1~

1

"

Ac che college leve! sorne ccachcrs rend ro forns mon: 011 rhc contrnt
of che subjccc chcy rec,ch rhan on hO\v rhc~· dclivcr ir. Thc rnn1cn1 o( rhc
English coursc is che Lrnguage irself. how ic is produccd or .1pprcci,llcd,
cricicized or used. Fnglish rcachcrs nccd ro considcr ch,ll rhcv tc,ich die
language, abouc rhe Lrngu.1gt, ,md rhrough rhc L111gu.1gc. For dur re.1s011,
becoming aware of che nrnlciplc dimcnsions of languagc use in thc
classroom is a must.
Van Lier (1984: 122) considcrs chrcc general t'uncrions of Lrnguagc
in educacion:
a. Language as goal: Firsr or sccond hngu:i.gc acquisirion, liccracy
acquisirion, forms of cxpression such as or.llory, debate, and
cornpos1cion, and che like, as well as forms of comprehrnsion and
apprecut1011.
b. Language as mediator: Tr:i.nsmission of knowlcdge, informarion,
social and culrnral values, and skills.
c. Languagc as rcgulator: Organizacion, scructure and rcgulation of
patterns of inceracrion berwecn parricipancs in educacional settings
For che purpose of analyzing whar work che language does in rhe
classroom van Lier proposes discourse analysis (DA). Lazaracon
(2002:35) pcrceives DA as ,111 increasingly irnporrant rool for language
teaching, for sccond languagc acquisirion and for language resr
developmenr and validarion . Ir can also become an empowcring tool for
teachcr professional devclopmenr (Allwrighr &amp; Bailey 1991). O iscourse
analysis is considered a rescarch merhodology (Titscher et al. 2000,
Johnstone 2000), according co J ohnson &amp; J ohnson ( 1998:99)
Discourse analysis is che srudy of how srrecches of languagc used in
communication assume meaning, purposc, and unity for cheir uses: che
qualiry of coherence ... coherence derives from an inceraction of cexr wirh
given panicipants, and is chus not an absolute properry, bue relativc to
conrext. Conrexr includes panicipanr's knowledge and perceprion of
paralanguage, orher rexts, che siruarion, rhe culture, che world in genera l
and rhe role, intenrions, and relationships of participants.
Johnscone (2000: 123) and Lazararon refer co both quanritative and
qualitarive approaches to discourse analysis. For che lacrer researcher,
"quantitarive discourse analysis seek co determine how often somerimes
happens, while why and how chings happen are the focus of qualirarivc
378

discourse analyses." (2002:33). In a review of rcsc:arch done in the lasr
five years, Lazaraton found thac there are very few srudies using empírica!
rnechods.
This author divides che DA qualirative research merhodologies inco
che ones chac employ conversacion analysis and che ones rhar use che
echnography of communicacion approach . On che orher hand, che
echnography of cornmunicarion approach "aims ar describing che forms
and funccions of verbal and non-verbal communicarive behavior in
particular cultural or social secrings Oohnson &amp; J ohnson 1998: 118).
Since the larger social contexr is an importanr dercrminanc of social
behavior within a classroom, it can be considered rhac che practices of the
classroom inreraccion chac cake place there can borh reílecr and/or shape
rhar larger context, especialiy in a classroom whcre che (graduare)
scudenrs are actually reachers chemselves. le is chrough similar expd;cnces
of classroom inceraction that mosc reachers have 'learned' how to behave
as teachers. Therefore, analysis of classroom inreraccion -ceacher/scudenr,
srndenc/srndenc- and discourse analysis can help ceachers become aware
of che gap becween teaching and learning, berween educar ion :1 research
and pracrice, bue especially che one rhat exiscs becween how faculry
acwally reach and rhe way rhey know they should reach (Bonwell &amp;
Elison 1991:21).
For thar purpose an area of DA developed more chan rhirry years
ago. Classroom discourse analysis hisrory is well sumrnarized in Lindsay
(1990: 108). The aurhor refers to Bellack's pedago¡)cal moves: (a)
struccuring -focusing attention in subject maner; (6) soliciting -eliciting
verbal response; (c) responding; and (d) accing. Flandcrs used ten
caregories. Borh Flanders and Bellack are considered procces-producc
orienced approaches instead of sociolinguiscics. Sinclair and Coulrhard
designed che füst sociolinguisric scudy of discourse in che classroom.
Moves

Lessons

Framing
Focusing
Opening

Transact ions
Exchanges
( Elicit-Reply-F ollow-up)

Answering
Follow-u

Moves

Acts

Table 1. Sinclair and Coulthard's Rank Scalc Analysis
379

1

1
L

�They elaborated a rank scalc analysis system for coding
classroom discourse data. Sinclair and Coulthard chose Hallidayan
grammar because ''Halliday's descriptive principies are well suited to
the problem of handling ne\v data -for instance many grammatical
descriptions assign particular importance to sentence as a unit of
analysis; in a Hallidayan description ali units are of cqual importance
and this was a significant point as \Ve had no idea even of how manv
units there might be." (Coulthard. Montgomery &amp; Brazil 1981 :7)
Finally, Lindsay mentions Mehan's sequential organization of the
session consisting of an opening. an instructionaL and a closing phase.
which also incorporates elcments of Sinclair &amp; Coulthard such as
ini tiation-reply-eval uation.

,

: 1

,,1

Coulthard &amp; Montgomery ( 1981 ). and Hall (2002) agree in the
importance for learning of the exchange sequence, particularly in the last
constituent: the follow up. Berry ( 1981 ). elaborating from l-lalliday's
functional grammar, contributed to the coding of the sequence introducing
the ccncept 'knower' of information for the interpersonal !ayer, the
proposition as the measure for the ideational !ayer, and turn-taking as the
unit Í&lt;' the textual layer.
Depending on the context and function. this follo\,-up can be of three
classes of acts: accepting, evaluating. or commenting (Lindsay 1990: 109).
Bonwell &amp; Ellison (1991) as well as Nunn (1996), among other scholars.
agree in the fact that the class of act of the follow up of teachers was crucial
to promote active learning. For children "going beyond to elaborate, to
volunteer contributions and ideas. and to ask questions ·· (Di !Ion 1990
quoted in Nunn 1996:246). depended on the type of fol low up gi\'en by the
tcacher. 1f it consisted of praise. or was performed as an acceptance or
rejection of the studcnts answer, students fclt no need to pa11icipate more.
since they felt that their task was done. On the other han d. ,, hen teachcrs
remained silent, nodded as if expecting some more inforrnation. or just
repeated the students contribution as expecting some more information,
when given the time students participated more.
Another approach for analyzing discourse is the systernic functional
functional model. The main thcoretical claims of this approach cstablish
'that language use is functional: that its function is to make meanings: that
these mcanings are influenced by thc social and cultural contcxt in which
they are exchanged; and that the process of using languagc is a scrniotic
process, a process of making mcanings by choosing." (Eggins 1995:2). This
approach, ,vas applicd to classroom discourse by Nassaji and Wclls (2000)
in a study that reviscd the typc of follow up gi\'cn by teachcrs in order to
380

explore the way this follow up enabled students to take ··a more active role
in negotiating the curricular topics to be studied and the rneans used in
investigating them.'· (381)
. For the purposes of this study I will analyze classroom discourse using
Smcla1r and Coulthard·s moves. Berry's conccpt of knower of information
and Nassaji &amp; Wells systemic approach.
Classroom interaction and active Iearning
Classroom interaction is how students and teachers build a body of
knowledge. Through their interaction they construe their roles and
relationship. and the patterns. norms. and opportunities for active
involvement and learning. ·· Students draw upon these patterns and norms to
participate in subsequent classroom activities and thus they are consequential
111 tenns of not only what students ultimately learn. but al so. and more
broadly. their participation in future educational events and the roles and
group memcberships that they hold within these events.· (Hall 2002: 188). In
thesc 'future educational events· 1 would include teachers as ,,cll. since
students can become, teacher in the future. or actual tcachers wcre students
before being teachers. Therefore the socialization through educational e,·ents
can be perpetuating of a status quo or transforming if rneaningful and
purposeful.
An educational evcnt can become mean ingful and purposcful when
students become in\'olved. Students· inrnlvement means studen1s·
engagement with the material being learned. And active learnino is closeh
linked to students' invol\'ement. si1;ce acti\e lcarning "invohes~tudents ¡;,
doing things and thinking about things they are doing" (B01rnell &amp; Ellison
1991: 19). Thesc researchers present the learning process as a continuum.
from passive to active \\ith the corresponding typified attituclcs of studcnts.
?udents wander from one end to the other depending on the degrce of
mvolvement in the class and the typc of classroom intcraction dc\t~loped b,
both students and teachers.
·
Nunn (1996). B01mell &amp; Ellison (1991). and Smith (1977) refcr to thc
fact that teacher talk clominates the class. And thc ratio of time thcv mcnti on
gob from 80% to 86% teacher talk. Accorcling to Bellack. quot&lt;:i in Smith.
these figures were observed in classes described eithcr as lccturc or
discussion. Nevertheless. the lecture format has bccn thc onc under re, is ion.
since it is inferred. not accurately. as the formal that does 1101 neccssarih
promote active learning. For that reason sorne rcsearch has becn done an~i
the following altcrnatives to the lccturc formal ha,c bccn suggcstcd.
Among others, Bo11\\cll &amp; Ellison ( 1991} mcntion: thc fc~dback lccturi:.
consisting of two minilecturcs separatcd b:, a small group study scssio11 built
581

�around a study guide: the guided lccture. in \\hich studcnts listen to a 20 w
30 minute presentation \\ ithout taking notes. followed by thcir ,, riting for
five minutes what they rcmcmber and spcnding thc remainder of thc class
period in small groups clarifying and elaborating the material. l)iscussion in
class also promotes long tcrm rctention of information and motivates
students toward further lcarning espcciall: ,,hen a supporti,e intcllectual
and emotional environment that encouragcs students to takc risi-;s has been
created. Other instructional strategies that promotc active learning mentioned
by these researchers are the case study and the Guided design Finally.
cooperative learning. debates. drama. role playing. simulation. and peer
teaching are also considcred acti,·e learning instructional ski lis.

The Learning Process
Acti\e

Passive

.'
..

Sitting in class
inattentively

1
1 1

1

1

•

·•,,.

Divided concentration
Daydream ing 'attent iveness
to the lecturc
Listen ing/occasional
1itera! notes
Nonliteral paraphrased notes wiriting
&amp; asking questions when confused

rnade during one session in the summer of 2002. The class ,,as taped in a
st_andard recorder with no externa! microphone. Since the equiprncnt ,,as not
h1gh tech and the class \\as numerous ( 15) and highly pai1icipative
(loquacious) there are sorne gaps in the transcription (Appendix A). The
code used for the transcription is in Appendix l3. The students ,,ere ali
Engl ish tcachers frorn di fferent areas: cornposition. 1iterature. Engl ish as a
second or foreign language. Therc were twelve Americans. onc Asían, one
Middle Eastern and one Latín American. The teacher of the course ,,as
American.
The obscrver asked consent to the class prcvious to thc recording. Thc
teacher and fourteen of the students did not object. One student asked~not to
be recorded and for that rea son on ly the part of the record ing ,, herc she d id
not participatc was transcribed. Only thc name of the studcnt on the board
was kept. In this class the students were ncgotiating the final assignment: the
content of an introduction book for thc composition theorics class. Each
student was responsible for developing a chapter of that book. as his/her
final paper.
Thc purpose of the study was to apply part of what ,,as learned in our
Language and Social Context course and fulfill the final papcr requirernent.
The analysis of the transcription was focused on thc typical lnitiationResponsc sequence of the class, which may also contain Follov.-up moves.
The latcr were divided in follow-up givc. a11cl Follo\, -Up demancl moves.
depending on the function performecl by the language. From the analysis it
can be obsen·ed that in the sequencc the students frequently perforrned thc
lnitiation and Follow up rnovcs, traditionally performed by the teacher. And
that the teacher sometirnes completed the Response movc reoularlv
e
, made bv
•
students.

Table 2. !3onwell &amp; Ellinson·s characterization ofthe learning process (1991)
So far. according to the ,,orks cited above. 1 can state, first. that active
learning is the one that engages students in actually "doing" something with
the new knowledge and reflecting on what they are doing (Bonwell &amp;
Ellison). Second. that the most importan! class of act. in the exchange
sequence. is the follow-up. In this respect. tcachers might promote more
participation of students, especially giving them opportunity to participate
more elaborating their responses. What fol lows is the report of the study and
results frorn classroom observation applying discourse analysis.

Background of the study and Analysis of Data

1. S l: Letms talk about how man y

Mc)\'e

Status a,
knower
K2

Question

lnit

pages.

1

1

2. S 2: That depends.
3. T: !mil be teacherly. mrnimummaximum. something around 20 to 25
pages.

K2

lnit

Kl

Resp

1

The source of the data for this study \\asan English graduate class
("Composition Theorics· ) in a US uni,ersity. Thc ciassroom observation was
382

Function
1

383

C'omment
Opinion
Bid

1

1

�2 ITD Conf1r111

.i Rcsp- Am\\Cr

5. S 3: MLA documen1a11on.
6. S 1: APA.

1

2 Re~pome bid

Quest1on

K2

lnil

K2

lnil

Que~11on

Resp

Personal
Expenenc
e

2 \ ego11a11ng-wgge,uon
1

, able 4. Analys1s of thc exchangc sequencc and the differcnl functions of 1he

~

7. T: You decide. 1 never have written APA.
for any Journal.

Kl

follow-up mo, es from the teachcr.
1

Table 3. lnitiation rnoves b) students and response rnovc by teacher.

i 1

!

1

1

j

The observer coded undcr function the ·presurned intention· ( ·assaji &amp;
\\'ells 2000) of the participants. perfectly aware that the) rnight be
interpreted differently since there is no notation of the intonation. In order to
have a complete \ is ion of the sequence you can turn to Appendix A. The
role of the kno\\er of the inforrnation was closer to the norm than that
pre\ iously discussed of the function. Most frcquently the teachcr knO\\S the
ans\,ers, especially for the questions asked by him.
From the classroom discourse anal)sis is easy to infer that this was not
a typical teacher centered class. In reference to the tcacher talk ratio
rnentioned in Srnith ( 1977). in fact the teacher dominates the class. though
much lcss than the 80% mentioned in the literature. Thc ratio was 69%
teacher-talk. 31 % student-talk. Another fact that su pports the idea of a less
teacher-controllcd class is the rotation of the traditional moves of students
and teacher. Students in itiatc and teachers responds. not exactly \\ hat
happens in the traditional classroom. Though you ha\C to take into
consideration the nature of thc task. egotiating final papcrs natural!)
promoted that att itude. Students \\ anted to kno,, what \\ as e:-.pectcd from
them. They needcd the anS\\ ers.
The last feature to be analyzed is the type of learning promoted b)
teacher-student interaction. Did it promote acti\ e lcarning? According to
Bonwell &amp; El Iin son' s characterization of the learn ing process ( 1991 ). acti\ e
learning is best obscrved through the participation of studcnts asl-.ing
questions \\ hen confused. And that is \\ hat can be obsen·ed in the
transcription: Students asking questions about the charactcristics of the final
task.

From the figures in the table. nevertheless. it can be observed that
the follow-up gi\'c movemcnts indicating e,aluation. praise \\Cre abundant
compared \\ ith the other functi on. These \\Cíe preciscly thc t) pe of me)\ es
that thc rcsearchcrs signalcd as less effrctivc to promotc studcnts extended
participation, and in consequencc learning.
Concl usions

From thc study we can concludc that classroom discoursc anal,, is is
an cffecti,e \\3) of analyzing teachcr practicc. The class observed. by the
nature of its topic promotcd acli\c student participation. Teachcr-talk ratio
\,as lo\,er than the norm indicating a less tcacher-ccntercd class.
e,crthclcss. thc anal;,sis of thc type and function of follcm-up mo,·es
re, calcd an a rea of opportunit) for thc te:icher. Classroom intcraction in this
scssion \\3S intense. though 1hc role of 1hc 1cacher. in a \\3). reproduced
traditional 1cachcr altitudes of C\alua1ion and praisc. lnstcad. thc li1eraturc
recommcnds an atti1udc tha1 promotcs longer par1icipat1011 of ~tudent \\ hcrc
thcy can elaboratc and bu iId 1hcir 1-.nO\\ lcdge during thc intcraction ( Bon\\ e11
&amp; Elli son 1991: Nunn 1996). Thc recommcnda1ion of thc e:-.:pcrts is for the
teacher to remain silcnt. no&lt;l a~ c:-.pccting some more information. or just
rcpcat thc students· contribution as c:-.pccting ~omc information. This gi\CS
students opportunit) to participatc. and lcarn. mon:.

Bihliography

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Kcgan Paul. l.td.
·
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Movcs/
funct1ons

S lnll • Qucsuon

2 St:llcmcnts
top,, ano
rn111mc:11

6 FLG (conr,rmauon. pra,~c.
C\ aluat,on. arccpt. commcnl)

1

.:Hl4

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Appendi x A
Kty:

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K l =- Prt nurr knowcr; 1'2 e::: ~t'(Ofld.uY knuwc.:r
l11 ir = lnimrc: Rcsp R,·,pomc: l'l.'(; - Fo ll,m· up ~t\'c· H 'I) ¡:0 11 .
Dem.rnd
.. ·
ll \ \ up
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Toral of srudcrus ' worJ,
Toral of rcachcr's w,Hds

1. S 1: Ler 's ral k abour how rnam· pagcs.

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2. S 2: T h:H dcpends.

K2

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( )p 1n 1011

3. T: 1'11 he teJchrrl~·.

minim um•11ux imum ,

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4. S 1: ündcr or º"er d lirtle li ir coukl he OK

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5. S 3: MI A docurne~wion .

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6. S l: APA.

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-. T: You decide. 1 ncvcr ha\'e wrirrcn Al'A. for
.rn1· iourn.11.

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ExpnÍ&lt;.'TH..C 1

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8. S 4: 1 c m do borh
9. S 2: Go back r,, the purple

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10. S 4: Now rhcre's one black

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266.

12. Ss: [ discuss ]

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lf th1s rurns ro be a problem wc' II rcwnsider rr.

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14 · (Referring ro Cullcr's ' Litcr.m Thcon-') One
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does1i' t havc schools.

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18. Maybc by rhc rime )'0 11 lc.l\'C hcre rnu'II

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1

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16. He has . .. urn . .. imrcs. "\)il ur rs Thcon·'"
"Whar is Lircraturc'" (ralk) Yeah.
17. 1 rhink wc shoul&lt;l tf)' and (rnuffbl) rnmp,m
rhe new wirh the old and set whrre wc .irc ..rnd
rhen
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. maybe wc can cvcn SCJrt to :,,1gn
pornt.

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somerhing around 20 ro 2'i pagcs .

11. T: Almosr 100% \'ou'II he asked
MLA. Th111k ;ibout CCC. W1,o's
Al'A'

Research. A Methodological Perspective. lntenwtio11al Joumal of the
Socio/ogy of La11g11age, 49, l l-133.

h111crio11

1

kllü\\Tí

376-406.
Nunn. C. E. ( 1996). Discussion in the Collcge Classroom. Triangulating
Observational and Survey Res ults. .lo urna/ nf HiJ!_her Eclucatio11. 6 7 :3. 244Smith. D. G. ( 1977). College Classroom lnteractions and Crit ica!
Thinking. Joumal of Educatin11ol I'sychology 69: 2. 180-190.
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Te,t ancl Discourse Analysis. London: Sage Pub lications.
Van Lier, L. A. W. (1984) Discourse Anal ysis and Classroorn

1-. lo\'c

St.Hth JI;,

Srarem
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42. S 6: l1 1hís global Jnd

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19. Would111 1har be nice'

20 S 3: Th.11 would be very nicc.

43 T loul '
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44 . S 6: local. 1·c.1h.

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22 .Ali righ1'

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24. Ali ngh1. le1's do 1he wholc class ..

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25 Who \\'Jnts to be the board pcrson?

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2(,. Ss: Tina

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2~ (Severa! Ss agree)

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46. S 6: Yes

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47. T: This 1.1 good' \X 'e 'rc good!

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'12. S,·l'&lt;'ul Ss: "grncr.d1?.1h1! 11,·. ·•

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38 S 6: \X1ia1 abou1 au1hor Jnd .1ud1ont)''

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39 T: Audwr .1nd JUthont)'I

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41. T. C:on11111:c11tr Jn&lt;l ~rnc1 ,1!1L.1h1li1v

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59. T: Uh. I ti~- ro _&lt;..Uy
ll,líl &gt; u lk111,: l,kc 1h.n
K2

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hsucs.

40. S 6: Con1íngc nc y . . . (nmffkd) ,he \cit.

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Cumm!.:m

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T: h t!u r c,·cn .t word. ~tTtt"r.il11,1hdn!·?

58. ~¡ :iugl11n

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34 \Xlha1 are our issue,? Al i right - ~~-

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) ! s 1: (ovcrl:1ps) Nor "vn,m." 1hougl1. Bcc.HJsc
th.11 1a,·, imuflled)

) ).

33. 1 wan1 you to think .1bou1 wh.H we !uve lll'rn
reading; . T ha1's wherc we're going to t,nd our

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32. rorget 1he minuto. f'ut 1hosc IT\IIHIICS ,1w.1y'
Don't )'OU look a1 1ho,e'
Chea1ers1 Che.Her&gt; ..

Tlu r's

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Op,n,011

Kl

11 \

36 S 5: Because 1ha1 should he l1s1ed ,n 1hc

F l'.IIU.l{l()ll

Kl

48. S .3: Yoti'rc .1 good chenlc.1dcr.

Acknowl

31 Ali righr. .l.c1·s . . ~ow, di is is wkH ~-ou
need ro do. You need w de.ir your mrnds.

35. Ss: Ye, , 1ha1's rigl11. Tha1·s ex.icdy 11gh1.

IT(;

. . onc of my hecrrr ql1.1I iut,

29 (L1ughtcr)

.,.

An,,\·t·r

Pr.11:-.l·

Conf

lni1

30 T: Thank you so much .

Ro¡'

4) T . Clobal .inJ Loc.11'

0

.!

1

1

Pr.1 i:-.t:

23. You wa!H 10 gcr inro small groups for
brclinsrorming or you ali work ... ' (1alk)

128. Tina: Tlw's ali righ1 . . . 1 know how we al!
!,ve. .(:)

( Juc,,rion
1

1

1

21. T: Ler's do char.

In ,,

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Statcm
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�11. T: Alnl()st I OOºo rnu'II he .t&lt;knl
.\llA
Th ink ahou, CCC. \Xh ,·, Al'N

Rcsp
Res¡2onding
Ans
Answer
Acknov,rle&lt;lgc Ack
Follow up: Ciw

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T: For die s.1kc of .1r~u111rn1 wc wt!I
us~ 1'.!L-\. If 1h rs 11Jr11s t,; be., prohk11,
wc 11 rc·,ons,dn 11.

fL;C

EvaluJtion
Accepr
Re(ormulaté

(J)
Acc
Ref

KI

Pr.1 ise

Commenr
Exem Exemplific.nion
Connccr ion
Conn

14. (Retcrri11~ rn Culler's ·111cr.m·
Thcory')
Onc of ,he rc,i,ons I prckcd rl,i,
book w,is
1h.1t 11(' docS1i't ha"e sd1ools.

Rcjcct
Pr.mc

Rcj

15 R,gh t'

(b)

Ampli!1cation
Summarizc

Ampl
Sum

KI

1G. He h.,s . . . lllll.
i.,sucs. "\'('l,,11
Theo,.-' " "\X'h.1t i, Litc r:mm·'"
(talkl
Yeah.

- -- -ln 1t

(~UC\I ion

Rc,p

All\W(.'f

StJftlll

Top1e

f'U!)

Co11i·

S1.1tc·111

Commcnr

1

is

1

St.HCl11

Commcnr

i'\cgot

Con¡

l111t

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FUD

Coní

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Quesuon

\it:bO(

Sugg

lrrit

(~ueq ion

n:c

Praisc

\ k got

Sugg

17. I think ""' ,hould try and (mufílcd)
compare che ncw "'ll h thc old ,nd

Follow up: Dcmand FUD

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whcre

1 1

1 ,,

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!

.1nd thcn nu rbe \\-'t'

can

Commcnr
Excm Exemplificarion
Connecrion
Conn
Jusrificarion
Just
(J)

....,

\\'t" ,líC',

C\'en stan ro sign up th,u poinr.

Arnplificarion
Opinion
Sumrn:uizc

Ampl
Opin
Sum

18. Mal'be hr che ume you ical'c hcre
rnu'II
actually know wh,1t you' re &lt;loing.

19 Wouldn'¡ d1.1t he n1cc'

Clarifica tion
(b)
Reperition
Rep
Confirmation
Conf

Idenrificarion

Ident

21. T: Lei ·s do t!1at.

Kl

22. Al i riglu'

23 . You want to get into small groups
for brainstorming or )'OU ,di \\'Ork .. . '
{talk)

24. Ali ngl11, kc's do che whole cbss .

A&lt;lJpted from Nassaji &amp; Wells 2000:401

25. \Xiho wams to be che board pcrson'
30. T: Thank you so much .

Appendix C

Kl

.31. Ali righL . . l.et's .. . Now. chis is
whac you nccd to do. Yo u necd to ele.u
your minds.

.l. T:
1

rn be ,c.1ehcrl\', &lt;l\lntllHl&lt;ll·

1

Kl

B,J

Res¡,

11ux1mun1.
~011wrh1ng Jrou111..l

20 tn 2) p.1gn.

1

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- T: You dc,idc I nt\'Cr haw wrÍlíC"n
1

1

Al':\,
for ,rn,· ¡ourn.1I.

Rcsp

J\; C):&lt;)(

1
1

33. 1 want ¡-ou to tl11nk about "hat """
have been rcadmg; .. T hac's whcrc " ·ere

1

39 1

Y.JO

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B,d

1

!1&lt;.'r)O ll,ll

F,¡H.:rn:nu:
1

Acc,on
32. Forgcc the minutes. Put t!wsc
minutes .1w:1r' Do,i' t rou look ,lt drnsc!
Chc:tters' Chcatcrs . . .

S11gg

�going to flnd our issucs.

ln1t

Qucstiu n

b ·aluar ,on
Accepc

34. Whar are our issucs' Ali righc Íillln-

37. T: Ycah

Kl

FCC

39 T: Aurhor :rnd aurhorir/
Thar's a key issue'

Kl

Rcsp

.Arnwc r

.=uc

Fv.1luat1lrn

41. T: Contingenry .ind gcneralizabil,rv

Kl

Rcsp

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43. T: local'

Kl

Resp

,\11~wcr

45 T: C lob.11 and !.ocal'.

Kl

FUC

Es,du..Hion

47. T: This ,s good 1 Wc'rc good'

Kl

rCG

Comment
Op1111on

49. T: (bughs) Yc.1h. 1 do dm well.
T h.1t's righc ... one of my bcncr
qu:1li1ics

Kl

AU

bct

55_ T: Is rhat ewn a word.
gencralinbiliry'

Kl

lnic

Quc,tion

59. T: Oh. 1 try co scay away from Don
whcn he srms talking hkc tl1.1t.

Kl

rUC

:\ce

PrJÍ\t

11

1 .,

....'

'

.. ,1..

CLASSROOM INTERACTION &amp; INSTRUMENTAL TEXTS

Comml'nt
Ctllll1&lt;.:Lt10ll

:'vltra. Sara Al iua Ancira t\r~chiga
Centro d,· Evaluacio11&lt;:s
L'nivnsidad Autónoma d~ :,; 11~vo León

Incroduccion
The aim of rhis paper is to explore from a Jiscourse point of view,
rhe srructure of sorne wrirren instructions of some excrciscs thar werc
urilizcd in che course Lmgrústics rznd the English Tcr1rhcr. Instrucrions
become "instrumental rcxrs" accordi ng to Dendri110s ( 1992: 43) sin ce
thcy are "texts whosc funcrion is w provide thc learncr with information
concerning thc tcaching an d learning mattcr and wit h insrrucrio ns
rcgarding what to do with". Also, rhis p,ipcr is intendcd to be an cxercise
of reflecrion about the naturc of rhc wmtcn 111strnct1om used in class
which wc use cverv cbv in class
\Y/e, as tcachers, are farniliarized cnough wirh in.m ucrions. The\'
appear everywhere from texrbooks ro dai ly cbssroom auivir ics. The:' Me
characteristic of rhe pedagogicil discourse. lt wou ld be diH1cult nor to
relate teaching with rhesc instrumental rcxts. tor cx;implc, in ll1ndcrs·
lnteraction Analysis Catcgorics (FIA() describes comn1t111iutio11 th:11 is
carried out in rhe classroom (sce Mah rmh - T homas 1991 ). \v'ith i11 thc
categorics mcnrioned by ll1nders th-1t com1)risc such cl.t\,roolll
observarion instrurncn rs. cncgo rv nurnber six, thcrc i, rctercncc ro che
following teachcr ralk "Civi~1g ·dircctiom: Direcrions. uJ11111i;rn~k or

5')2

�identify, rhink".
.
.
.
Instructions are presenred in ordcr to make tt eas1er for the d_1recr
addressee, rhe learner. However, the teacher works as a mediator
between rhe texr and rhe learner. According ro chis, Dendrinos
mentions, "study of classroom practices indicares thar frequendy rhe
reacher intervenes ro translare, interpret, restare, paraphrase che texr; so as

facilitare rhe :1ccomplishmcnt of rhc rcquircd actio n" ( 1992:(1(1).
From that evidencc ir secms, cvcn ir sounJs dra111;1t ic, thar instrumental
rexts are addressed to the reacher insrcad of the lc.1mcr. Hcncc ir could
be a paradox rhat rhose rexrs whose pmposc is to giYc insrructio ns abour
whar ro do, frequently necd cbriúcarions or cxpL111arions, bcsidcs
regarding the EFL class, rhar in addirion rhe lcarner has to fice rhe
handicap of rhe languagc barrier irselt.
The quinressenrial characterisric of the insrrumcnral rext is rhc use of
strong direcrives which command learncrs ro do somerhinati' evcn if rhev.
are willing or not, capable or not, motivared or nor; thev !uve to obc\', ro
respond to this aurhoricarive discourse (Dendrinos Í 992: 53) . ·The
samples rhat were selecced as instrumen tal rexrs are characrerizcd bv
commands.
Tobtlidou (1986: quored by Dendrinos 1992: 51,)
discusses che issue of unequal po,ver disrriburion in rhe school classroom,
and claims that ,extbooks use language of authoriry, cven more rhan
teachers do. Thus, ir is very common to see verbs in imperative form in
the textbooks. In rhe choscn samples rhesc verbs forms can be founcl:
Respond ... answer. .. listen ... think ... which indicares rhar the autho rirv
sratements are presenced nor onlv' due ro rhe linouisric
form ' rh~
t,
imperative, bue also because of che context rhev are inserred in. lt
depends on rhe instirutional devclopment rhar characrerized rhe school
or che classroom wherein chose instrumental texrs are present. They are :i
sample of rhe power relarions rhat exisr in rhe scholasric environmenr, as
Giroux (1983 :205) states "rhe producrion of school knowledae
and
t,
meanings are determined by broader relations".
The power relarion has to do with control, which can be variable,
according to Bernstein (1990:36 quoted by Dendrinos 1992). He
explains rhis control by designaring it according to its framing which
relates to "che principie regulating che communicarive practices of rhe
social relations berween transmitters and acquirers". When rhere are
variations in framing, there are changes or variarions in principies of
communication. Framing may be stron g or wcak, Bernstein srares, and
explains rhat where framing is srrong, characterisrics of rhe
communicarive context are expl icirly adminisrered by the transmitrer
bur, when it is weak, chey are managcd, ro sorne exrenc, by rhc acquirer.
Regarding that rhe elemcnrs which form rhe pedagogical communicarive
conrext, as described by Bernstain, includc fearnres such as sclectio n,
organization, pacing, crireria of rhe communicators and rhe organizarion
of the physical location, then we realize thar when framing is srrong rhe

.394

395

ordcrs wirh which a ¡rnpil is expcctcd to Lornply'' (~L1Lt111.1 - n1om,1s

1 1

11,,

'

1991: 21).
When rhosc insrrucrions are \\'rincn, tl1cv ,trc \\'rirtcn only follo\\'ing
rhe parrern of wh.1t an insrruction is likc .lLLording ,ro tl_1&lt;.: cxpcrirncc .ts
reichers. This makcs srnsc bccamc .11.:cord111g ro Kres~ argumcnts thc
funcrion of a wrirer is "not .1 crc.1ror of ll'Xt. liur .111 assembler of rcxt.
Thar is, our of her or his cxpcricncc o!' orhcr tcxts, shc or he ere.u es .i ne\\'
rcxt which mecrs thc demands of a parrirnbr social occasion" ( 198(): 47).
Thc rdevancc of rhis stmh· is ro ex.iminc in .1 i. : loscr vÍC\\' s0111c o! thc
wrincn inscrucrions uscd l)\' giradu.1te srudcnts in rhcir lcadcrship oC onc
40-minute class segment in "rhc scssions oC l.inr,uistlcs rllld rhe f:'nglish
7eacher in lndia~a Univcrsiry of Pcrrnsylvania. C:onsidcring thc_
fol\owing: "the analysis or discoursc is, ncccss.llih·, rhc analysis of_
lan(Juaae in use''. As sucl1, it c.innor be restricrcd ro rhe dcscnpt1on ot
]in:uis;ic forrns independent of rhe purposes or funcrions which those
for~m are designcd to serve in human affairs (ílró\rn ,rnd Yule 1993: l )
Hence, insrrucrions as ins rrumenr.il rexts ;ne cxam1ncd under rhe
pcrspcctive of Den drinos ( 1992).

. 1

".

Instructions as Instrumental T exts

.

id .
j

I t is in fact, che instrumen r:il texts of che rextbook rhat basically
position learners as social beings. Those rcxrs define. learners relat ion
wirh rhe objcct of inmuction, and more generally w1th_ the ob¡ect of
knowledge, as well as their relations with thc members ol the classroom
as social sening (Ocndrinos 1992: 68).
The selecred samples fo in what Dendrinos
(1992) calls
instrumental rexrs, rhat is, "rhc texts whosc function is to provide the
learner wich informarion concerning rhe reaching/learning matter and
wirh inmucrions rcgarding what to do wich ic"(l 992: 43). They _!uve,
according to her, besides che linguisrics properries, sorne charactemt1cs,
and rhese samples are no exceprion. Firsr, they are formed ma1nly_ by
acrion verbs such :is "listen, answcr, respond and by mental verbs nooce,

to

�cransmirrer has complete control over rhem, bue when ic is weak che
acquirer has cercain control over che, pedagogical performance including
organizarion and pacing (see Dendrinos 1992 :57).
According to Bemscein's concepts, rhrough che selecced samples of
instrumental cexcs, differenc degrees in framing can be recognized. The
control exercised in che inscruccions has sorne var:acions. However, mosc
of chem show a srrong framing.
Sample l
Listen co four segmcncs from four different songs. T ry ro idencify
che accencs.
Sample 2

i 1
1 ,,
1

..

. 1
1

Picase idencifv wich (M) che conversacion berween rwo men and
wich (W) che con.versacion becween rwo women. Give cwo reasons for
your choice.

To conclude, the samples include rhose characrerisrics chac, ro a
sig~i0~anc exrenr,_ cons_rrucr che instrumental cexc(s) employed in che
act1v1t1es of che d1sc_uss1on s~ssions; rhar is, "che language used to give
learners necessary informaoon and instructions rhac aim ar rheir
accomplishing a verbal, ?r non-verbal action", as ir is defined by
Dendnnos (1992 :50). I hese characrerisrics, among orher aspects, are
rhe source of che auchorirarive fu ncrion chey have and rhac cranslace, bv
means of cercain discourse, rhe values and ideologies of che educarion~I
sysrem that underl ie che discourse and social pracrices of dailv classroom
life. Undersranding rhat ideology, according to Giroux (1983), refers co
"che way in which meanings and ideas are produced, mediared, and
embodied in forms of knowlcdge, cultural experience, social pracrices
and cultural artifacrs".
By conrrast, if we observe orhcr insrrumencal rexrs (i nsrr c1&lt;..tions)
from orher concexrs besides rhose from school, we can norice rhar, ar a
superficial leve!, rhey are similar. For example, che following inscrucrions
were rakcn from a different source in order to detecr similarities and
di fferences berween these and rhose presenred in rhe samples r ,ken from
classroom acriviry (see sample 5 in appendix) .

,

•

..,,.
id

In chis case che control of the rransmicrer over che acquirer (leamer)
is complete, since che control over che organizarion is spccific abour whar
che lcarner has to do. Also, excl usively che cransmitter who will assess che
performance of che learner determines che objecc of knowledge.
By concrast in
Sample 3
There are examples showing change because of che "gender-neutral".
Let's chink of more examples, and talk abouc chatas a group.
Here, learners have to some excent che control ovcr che selcction of
che knowledge, in chis case che learner has rhe opcion ro chink and decide
what to do with his own answers. Thus rhe learner h;1s a choKe of
controllin g che knowledge. The text gives the learner an opporcunicy to
answer a~cording to her/his knowledge of che world and it is an
opportunity wherein che learner is not constraincd in che performance
of the activiry.

Sample 5
Read garmcnt labels and follow direcrions.
Plug cord into a standard ourlcr and move Temperarnre Selector co
desired serring in a Srcam arca (from 4 ro 7) on rhe dial.
When chese instrumental rexrs are comparcd wirh rl10se from rhe
samplc, we can. derect similarirics in che recurren e use of srronob direct i\'es
bY means of imperarive verb form, so rhev are at rhe sarnc
"grammaricosrntacric lcvcl'' as Dcnd rinos savs. ' Nevcnhcless rhcir
pragmatic value is different. Considering rhat pragmatics rcfers ro "che
study of how the meaning of discourse is crcaccd in panicuLu contcxts
for particular scndcrs and recei\'crs" (Cook 1993: 1~7). We can derccr in
instrumental rexts (insrruccio ns) from thc selccred acti\'ities for che
discussion sessions rhac che irnpcratÍ\'e \·erb form is a command to ali
learners. Thcy are ordered to achieve ,111 .ic1ion, rhough tlH'.\' m ,l\' not he
interested, willing, or able to. Both tuchcr ani .1u ivicics ·(from -1

�rexrbook oran exercise) are aurhori1ed ro irnpose assignmc,rn upon thcrn
(Dendrinos 1992: 53).
Conversely, rhe imperarivc vcrb form uscd in rhosc instrumcnral
rcxts (instrucrio ns), which are from differcnr contcxrs, cxccpr thosc frorn
school, operares as recornrncndation ro thc inrcrcsred rec1der, ( Dendrin os
1992: 53-4) see appendix.
Sample 5

in

....,
J

/

Allow rhe iron
upper pomion.

to

prehcar 1 or 2 minutes . Sream burron should be

Thc meJ.ning of this comrn,rnd becorncs ,1 rccornrncndation. As wc
cJ.n noricc chis instrnmcncil text sl1J.res sorne of rhc lingu i,rics forms of
some insrrucrions from che acrivities of rhc Lingu istics scssions.
Nevenheless ir is obvious tbt thcir pragmaric vJ.luc, in othcr \\'ords, rheir
pragm:n ic meJ.ning is differenr. One is J. srrong direcrive J.nd che orher is
J. rccornmendacion. Kceping in mind rhc following: "Thus, mcaning in
pragn ..:cics is defincd rcbcive ro ,l spe:iker or uscr of bnguage, whereas
meaning in sem:intics is defined purely ,1s a propeny of expressions in J.
given langu:ige, in abstr:iction from panicular sicuations, speakers, or
hearers" (Leech 199 1:6).
For insrance, we havc thac rhe underlying pr:igmacic meaning of
Sample 4
Rank che following in arder of imponance first to you, :ind chen

to

rhe ceacher
is different from

form denotes a recomrnendarion, and as che text Í\ wntten in bold
letters, insread of being a strong directive, ir is a very imponant
recommendation. The pragmaric mcani ng of rhe tlrst instrumental ccxt
is " you must read and decide che order" vou know thac vou do not havc
any choice; you have to do thc task, under thc condici~n given by thc
reacher or che instrumental rext irself. Oppositcly, in che sccond
instrumental texc che pragmatic meaning is chat of ''you are adviscd to
follow chese directions in order to keep your clorhes in good con&lt;lirions".
"Following chis direction is a matter of convenience for vou" .
This indicares that the sim ilaritv betwcen , those d.ifferenr
instrumental texts is only superficial. As ir, has been cxpb ined. they have
different communicative purposes.
In addicion we can observe che following cexrs.
Sample 1
Did you notice any panicularities in word choice, synrax, or orher,
characteristic to each variety'
Sample 1
Listen again and compare che ways the highlighred wo rds are
pronounced by different performers.
Both samples belong to rhe instructions used in che discussion
sessions rhey present different linguisric forms . While the first one is a
question, che imperative form embodies che second onc. Hence, what is
the communicative purpose of each? T he same. Borh, question and
imperacive, command to che reader (rhe learncr) to obev. The auchoritv
of the imperarive form is also irnplied in che question. See che following
.
.
~
mstructtons,
Sample 2

S:imple 5
Rea&lt;l garmcnts labels and follow directions
Boch instrumental texts use che impcrative verb form, buc in che
former one, rh is use implies an order, a command. \X/hile on che
contrary, in rhe btter instrumental text the use of che irnperarive verb
398

. Can you identify which of your own arcirudes co rrespond rhc mosr
w1rh three of rhese differences and under which circumstances? Could
you identify three that do noc co rrespond ro T :innen's observacions and
specify why?
39')

�As Holmes ( 1983: 102-3) pointed out, an interrogarive da use is to
be interpreted as a command to do "if it contains one of rhe modals can,
could, will, would, and sometimes going to". Also, when rhe subjecr of
the clause is rhe addressee, and when the predicare describes an action
that is physically possible at the time of rhe urrerance. SimiLi.rly, we have
anorher form of command rhat is presenc in the insrrucrions of rhe
activities, chac is, the use of Let + first person plural -Let's, which would
suggest solidaricy, however in a classroom, che use of such forms are not
suggesrions, but strong direccives.
Sample 3
There are examples showing change because of rhe "gender-neucral".
Ler's rhink of more examples, and talk about that as a group.

1,

,, 'I
1

•1
1

....

,,

.,.
·.¡

Bv contrast, the communicative purpose of rhe instrumental cexts in
sampl~s rhat were not taken from a textbook or school exercises, rhei r
pragmatic meaning is that of recommending, instead of ordering, by
given as much derailed informarion as possible by means of srrategies
proposed by Dendrinos (1992: 55). Sorne examples are presented as
follows:
Illustration
Sample

Plug cord inro a standard outlet and move Temperature Selector to
desired setting in rhe Steam area (from 4 ro 7) on che dial.
Foreseeing difficulty

5

If you are unsure of the fiber content of a garment, test a small area
(a seam or inside hem) befare ironing.
Providing al rernatives
Sample

L

5

ir

,

.¡ l)j

l¡()(J

L

Ir is imporrant to kecp in mind tlut in these insrrurne11ul tcxts thc
performance of rhe acrors will not be assessed or t\'aluatcd lw anvbodv.
Whcn they foil carrying out rhe instructio11s, rhemsclvcs will :;sscs; chc~1 ,
and they can evaluare the insrructions as 111adcquate. In rhis case, sorne
alternarivcs are presented c.g. cal! your local service manager.
On rhe orhcr hand, in rhe school contcxt, che rc;1chcr or rhe
texrbook, in this case rhc cxcrciscs, \vhich are the .1uthoritv, will decide
whar are the possiblc actors' needs. This aurhoritv tk~ides what is
ncedcd "ro know" or "to learn'' and assumptions abo~Jt ho\\" rhe learner
acquires knowledge will be rhc basis on what learncrs are asked to
perform. So, we have rhar the language of aurhority rhat embodics the
texrbook/activities instrumental rcxts, comes not onlv from thc linouisr1c
forms, bur also from orher aspccts not prcscnt in rhc¡e texrs.
r:,
Hence, wc have obscrved rhat ,ill &lt;liffcrent insrrumenc1! rcxrs -those
used in school rexts and in other contcxts, acqt1ire rheir mc,lllino not
because of their linguistic forms th.1t rhev sharc, rathcr ,1s a rcsu!t
thc
conrext _whercin the:· occur. Considering comexr as nor on ly rl1e :1spccts
of phys1cal or social settings, bue also ;1s "a1w backoround
knowlcd"e
t°'
('.)
assume&lt;l to be sharcd by s (speaker) an&lt;l /; (hearer) and which contributes
to h's interpretations of \vhac mc,rns bv a g1ven utterancc as 1t 1s
considered by Lccch ( 199 1).
·
Taking rhis into accounr, \\'C h;n·c that rhc strong dirccti\'Cs \\'hich
characteri1.c rhe instrumental rexrs (i11structio11s) from tcx1hooks or, as it
~s in rhis case, activi tics provided lw thc "tc.1cher/ grad u.ne se u den l " .1re
111rerprctcd as commands, bccausc of thc pü\\Tr rclatio11s rh.1t :ire
assumcd bct\\"ccn the rcachcr ,rnd dic lc,irncr :rnd hcl\\'CU1 1hc
tcxtbook/activitics providcd lw thc 1c,1chcr .111d rhc lc:1111 lr. Thc,c
assumptions are takcn for gr.lllted, rcl.Hed to clit ,lll thorit.lli\·e pmi1io11 of
rhe school as institution. \\?ithin this conrcxr 1hc 1c,1chcr a, \\'el! .is 1hc
texrbook/acrivi ries gi\'en by rhc tcachcr - conscq uc1n 1:· rhe i11srrn 111rn i;11
texrs- play t hei r roles.
Ar school, besi&lt;lcs rhc position el authoritv, is tlw of crudite. who
knows what is convcnient to rhosc \\'ho ,\re ig11or.111t ,111d mu&lt;;t t~Jl io\,.
whar it is indicated. Ir is a rclJtionship hc1w: cn thc "cruditl·" .l!ld die
"ignorant'' and each onc ,isq1mc; iicr/lii, po,irio11. T h.1t i-; \\·11\· 1hc
L

5

Sample

.
When in doubt, stan wirh low heat. If wrinkks rcmain, gradt1a!ly
mercase heat to Ílnd thc bcst scrring for good results wirhot1t damagi 11g
rhe fabric.

�parricipanrs of rhis cvenr, rhe instrumental rcxrs, rhc tc:.ichcr ,\) mnli.1tor
of rhem (\v'illiams and Burden 1997:40) and die lcnner inrcrprcr in .1
natural way the srrong dircuivcs
insrrurnenr.11 rexrs. Lc.m1cr, do 110t
have options; rhey havc ro follow wh.11 rhosc insrrumcnr.11 rexts 111d 1cltc.
Howevcr, I want ro underlinc rh:H die srrong dirccri\·cs, .111d die
aurhori ry mea ni ng rh.u cm bodics rhc instrumcn ul tcxts of .111 v
rexrbook/acriviry givcn by rhc teachcr -rhcir prcscncc, .ib,cnu: or Jcgrcc
of iníluence- will depcnJ to great cxrern 011 che classroom d.1il:,· Ktivir1cs
and rhus rhe insricurion's own dyrumics.

or

Conclusion

,
1

'

,,..

1 ,"

.,
.,.

I !uve exarnined a se!ccreJ s.implc of the \\'rirren insrrucrions urilized
in rhe ,1ctivitics of rhe d1scussion sessions of rhe course of Lmguistlcs {111(/
the English TMcher of surnmer [, 200 l .whcrein [ derccred rh.H rhe
authorirv of rexrbook/insrructions' ,1ct ivitics is duc to thc aurhority of che
mstiruu~n, rhar is rhe school. more rhan rhe insrrucrions rhemselves
" . . . asking, be ir for acrion or inforrn.1tion , is generally ,1 posit1on of
power, as roo is giving informarion -exccpt wherc ir has bccn asked for''
(Fairclough 1989 : 126). In English rcxrbooks/activiries insrruccions, we
have seen diverse writren forrns of direcrivcs -the irnpcrative and the
polirc irnperative, as ir is named by Harch (1992: 122), who adds, \\'hen
"\\'e make a requcsr, we expecr rhat request to be compiled wich", and
''rhe grearer rhe risk of refusal, the more indirective rhe direccive wil l
be", as we observe in rhe selecred instrumental rexrs raken from che
Linguistic class activiries (Wherc the insrrucror is nor rhe instructor, but
insread , is a classmate).
Considering rhe similariry (the use of the imperati\·e verb form) and
rhe differences (use of clarificarion, illusrration, providing alrernarives,
arnong orhers) found between che selecred instrucrions frorn rhe class
exercises and rhose frorn orher conrexrs, I 1nterprered rhe pragmaoc
meaning of che class insrrucrions as rhat of a scrong direct ive which
command learners ro obey based rather on rhe relarion of power rhat
exisr berween reacher/rexr,book (in rhis case rhe exercises) and learner
rhan on rhe linguistic propcrties rhar cmbod ied instruccions in rhe
scholar environment. In conrrast I demonsrrared rhar rhe pragm:iric
value of che ourside school insrrucrions is more orienred roward a
recommendarion rhan a srrong direccive. Thus, "similar grammarical

402

forms h,1\·e diffr.·rcnc code signif1c.nio11s in difbrnr rnnrcxrs;
m.ukers ,He contexr spccific'' (Bcmstcin 1990: 1 I '))

Lodc

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Language Teachm. Cambridge: Cambridge Universiry Press.

403

�4.

Appendix

... in rhis piece of wricing, we will write and share personal
refleccions on our previous experience wirhin differenr concexcs where we
have been readers and writers: for exampie. in our homes, in our schools,
in our religious affiliations, ... etc.

Selected Samples for the purpose of this study
l.
Accivicy:

.h
Eng l1s

Idencifying
European)
1) Listen

to

V aneues
• ·

(Br·1c·1sh,

American,

Auscralian,

four segments from four different songs.

T rv ro

idenrify che accenrs.
. hl' h d
d ·
2) Listen again and compare che v.:ays che h1g ig te wor s a1e
p
11,

ronounced by differenc pcrformers.
.. .
..
,
_ r
3) Oid you notice any panicularn1es 111 word choice, S) ncax, o

orher, characteriscic to each variery'

------------------------------------------------------------ ------------------

1 1

,..,

.,,,.
id
'

,.'

idencifv which of vour own actitudes correspond che most
an vou
,
h' h ·
, Could
w1.c11 three- o f chese differences and under w .te c1rcums_
, \ranccs. ·
d
vou idencify three chac do not correspond to annen s o )servac1ons an
-C·

r

~pecify why?

•fy Wlt· ¡1 (M) che conversation berween
cwo men afn&lt;l·
please ·¿
1 entt
"
wirh (W) che convers:nion berwecn cwo womcn. C1vc cwo reasons 01
your choice

------------------------ -----------------------------------------------------------

3.
of Lm()uaoc
Can you t h.111 k of any examnles
~
o o ch,1nge v-:h1ch are
&lt;

•

. e¡1rnge b··
··ofrhc"oendcr-ncutral".
There are examples s110w111g
cousc
ti
1

1

m~~-~-~-~~~~!:~~~~~~,~~~-t~~l!~-;~~~~ :_:~~·~~~~~~~-~~~~~~ ~--

---------------

,jl)!j

Whar do you like abour your peer's wricing?
Whar questions would you luve about his/her paper,
What polishing do you fecl your peer's paper needs before it 1s
finished?

If you are using another approach, would you tell us rhe
characrerisrics of your approach and why you prefrr using ir. Thanks
Would you please take sorne rime to answer che fol lowing
quescionnaires to be :is a srart for our Mondav discussion on rhe
importancc of mcracogniri,·e a\\'areness on 1he parr of lcarners
What &lt;loes good writing mean to rou?
What do you do when you focc trouble writing'
Rank rhe following in or&lt;lcr of importance fose to vou, and rhen ro
che reacher.
Directions: fol lowing are staccments rcbted to reachers' pcrspec1ives
wirh regard ro rhe implcmen1:1tio11 of Journal \'('riring in rheir classcs.
Please indicare your degrec of agreement wirh each sraremcnr b:· ,,-riting
che answcr on che blank in fronc of rhe irem.

-----------------------------------------------------------------------------------

L

" emonona
.
ll y cl1arged"
for ,you? fhink about sorne of che arcas 111
,
relarion to your own acritudes to language changc.

Let' s think of

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responding ro your peer's writing, answer che following questions:

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5.
lron instrucrions

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�AD COMl'v!EMORADOS RENOVANDOSQUE
JOSÉ \!!ARÍA l ! EREOIA Y JOSÉ .\1r\RTÍ
DOS PRESE:-.:CIAS Cl"ll.-\:-.: 1\S E\: LA l'IU--\:S.-\ \!l·.\IC.-\'.\' ,\
DEL SICLO XIX
1 ic. Yol:tnd.1 l\.1cltc C1,i r,',
lnsritutl&gt; d~ !11,·cstig,1ci,,nn Filolúgic.1,
L' ~ .-\\!

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La 1nmigrac1on cubana en México duranre el sig lo xix
c o n r r i b u yó a I e n r i q u e c i m ie n ro d e l a I i te r a r u r a y fo m en t ó u n
gran desarrollo de l periodismo. La presencia Je José Maria
Heredia, en la segunda década, rrajo como resulrado la
fundaci ón de El Iris (182G), irnporrantísima vera en la hisroria
del periodismo hispanoamericano.
En el ültimo tercio del siglo, la breve estadía de José i\1arrí
en la Ciudad de México y su labor periodística en la Revista
Universal ( 1875-1876) y en El Federrdista ( 1876), así como su
corresponsalía desde Nueva York para El Partido Ubertl!
(1886-1 894), propició un enriquec1m1enro cultural y la
d i fu s i ó n de Ia Ii ee r a rn r a me x ica n a h a c i a o t ro s c o n f i n es .
Las vidas de ambos poetas cubanos, Hcredia y Marrí,
coincide n en muchos aspectos: adcm;Ís de la patria que los vio
nacer, los dos vivieron un autocxilio en '.\'"ucva York, ciu d ad
donde pu blicaron algunas de sus obras, ambos viajaron a
Venezuela, ocuparon diversos cargos públicos, radi caron en la
C iudad de México y ahí ejercieron su labor como periodistas,
corno li te ratos v d ebutaro n corno auro res dram.üicos.
La id e a ame rica ni s ta de u n i Fi ca e ió n i n terco n ti n-: n ta 1, as 1
como la preo cupac ión por dar a conocer la s literaturas

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excranjeras -de Inglaterra y Francia especialmente- ~ue se vio
reíl.::jada en- las traducciones que ambos poetas publicaron en
los diar-ios ~,que .les.:-br-iu;udaron cobi-jo, son s·ólo dos· a.spectos
c0muF.l'es en ·la o,bra d¡: [o;s bardos isleño.!.
Aten tos a , to·da" manifestación· cultural, He red ia y M arrí
dieron reseña del acontecer teatral llevado a cabo en escenarios
mexicanos. Cada uno postuló su particular concepción del
fenómeno escénico. La cercanía con actores prestigiados marcó
importantes huellas en la vida dos los dos poetas d~icad-os al
periodismo.
.
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Jos~ "•hhría, Heré·d+a '-(l 803-1839), · llega· a· la· Ciudad· de
México, ror ,sogun.da·· ocasión en octubre de 1825 .procedente
de Nueva YorR, ·donde se había autoüiliad0 · en •L8Jr3 ; ;M.as
habe r. ·-sido. aG:u3a.do. de· pa:rticipar fen·•h oon.spiÍrnGÍ'Ón ·de:·lo:s
Soles y - Rayos .,de· B·olívar en Cuba. Heredia con raba cor1 2}
t
anos
·.
· ., ·
El poeta es recibi-do con •~ben-epl-áci-l'O•• pOl'l el~; presiden te
Guadalupe Vict_oria, quien le otorga un · cargo publico y lo
hospeda en Palacio Naci.onal. . •. • :· · ~.
. , _
Pronto Heredia .se i,nc-@rpQ_ra; a hs lide-s pc;nod1sucas ·Y
colabora- ,-as~duarnen.re- .ei;1 . La. - Gacetfl Dit1ria- de , México,
periódico que acoge en su, cuerpo de redacción a otrn•s cubanos
establecidos en México.
·
Cuatro meses después de su lfegada, el_po"eta está al fr.ente
de un importante proyecto per_rodísi:ica: eh febrero .d·e 1826, el
paréntesis de paz otorgado por las logi_as__ masónicas qu~ se
disputaban el poder, favoreció l~ apa~tCIOl_l de . El-Jns '·. la
primera · publioción ;crítico l1terarra le'· 1lusrrad_a de
Hispanoamérica.
,
_
Corolario de!. esfuerzo de tres extran¡er_q_s ~f1nca@os en la
c1udad de M é x ico : el e u b a n o · José 1\1-a rfa H ere d i á y I os
iralia~os ·claudia !,inati y Florencio Galli, la revista fue
dedicada al "bello sexo" y a las personas de buen gusto en
gcn~ral; _con el objer,_? 'de 'distracd~s
su~
y ;'._l iviar su~
farígas. ,$i~ b~·t·n: en, b. ·")nrróduccron. , '.Hcre?'.:1·1: ;1 ,_n9m_~~re- de
los etlifores·,• se propone · tYfrcccr · numeros;1s l1rogra!1as de
héroes americanos y no tocar nada concerni'e1~t~ .ª l.i f~)lírica,
prónto estos p~opósitos son Jban·donad'os ·dcbido al clima que

,1c

el país vivía.
1¡()8

º:ios

De los tres fundadores, Heredia es quien 1mpr1me a la
publicación un sello americanista en aras de la universalidad.
Los ideales de unificación continental heredianos conciben
una América que, al norte, amplía sus límites territoriales
hasta los Estados Unidos de Norteamérica.
Heredia vierte en EL Iris el germen de la escuela que franca
y abiertamente lo acogería: el romanticismo.
Un confesado propósito de renovar el gusto literario, el
tono enfático de sus críticas alejadas de t odo academicismo, lo
cual revela una independencia intelectual, serán los rasgos
distintivos de la escritura herediana en El Iris.
Sus estudios sobre literatura inglesa y sobre literatura
francesa revelan una preocupación que será compartida a lo
largo del siglo XIX: la apertura cul cural latinoameric:.na, la
justa valoración de la literatura del momento.
El acercamiento a las obras poéticas del inglés Thomas
Campbell y del colombiano José Fernández de Madrid, la carta
sobre los Estados Unidos en la que rememora su a11toexilio,
constatan los ideales cosmopolitas heredianos.
Al comentar la obra de Lord Byron, Heredia señala la
necesidad Je que "el noble idioma inglés, idioma de los hombres
libres, esté tan extendido entre nosotros como el francés". En el
estudio que hace de la literatura francesa de su mamen to
repara en la importante presencia en la historid del teatro de
M arie Joscph de Chenier y de Jean Francois Ducis -introductor
éste- de las obras de Shakespeare en el proscenio francés.
Sus críticas teatrales, motivo de discrepancias y simpatías
con otros colegas y aun con sus mismos compañeros de
redacción, estuvieron impregnadas de su personal apreciación
valorativa, de su concepto particular sobre el arte escénico:
"escuela de la vida y espejo de las costumbres".
Abogando por el talento interpretativo en una pucsu en
escena, Heredia sentencia categórico: "El mérito del teatro no
consiste en que haya un batallón de actores, sino en que los
necesarios sean buenos"; insiste además que los artistas deben
representar papeles de acuerdo a su físico y a su edad.
El comportam1enco indecoroso de los senorttos, l;1s
de coraciones
mezquinas
o
inapropiadas
-demasiado
"modernas" en algunos casos como en áscar !Hjo de Osú1n-, las
1Í09

�representaciones afortunadas, los inc o n\·cni e nrc s cconóm1co\,
morales y arrísticos que propic1.1 L1 in rcrvcnc i&lt;Í1'. de L1
autoridad municipal en el ,ímbiro re,1rral, la Lilr.1 de
sensibilidad de empresarios - el mal gt1sro de rep rc sen t.ir
Sancho Ortiz de las Ro elas, ''dram;1 &lt;-¡tte pregon,1 como
heroísmo la o be di e 11 c i a fon á rica a L1 vol un r ad de u 11 ti r.111 o" ,
obra escogida para celebrar el cierre de las ses iones de l
Co ngreso __:- , lo s acierros y los errores in tcrprerativos
artistas ... consrituyen ... los aspectos esencial es Je la críc1ci
teatral de Heredia.
Un hecho vinculado al reatro n una de Lis causas que
suscira la separación de H credi,1 de F/ Iris. A raíz de sus ¡uicios
negativos sohre e l acror español Andrés Priet o y al esdndalo
que la po lé m ic1 en rre ambos provocó en la pre n sa ca pH~1 l rna,
el poeta cubano prueba el amargo sabor del desengaño: Cal!r y
Linati, q ui enes profesaban abierta simpa tí a por Priero , revelan
a e~ re la manipulación periodística de H eredia para

de

des acred itarlo. '
!-1 •: re d i a d es e n ca n t ad o d e s u s c o m p a ñ e ro s , e n d es a c u e r d o
con el tono político que adquirió la publicac ió n y con m iras a
obtener un puesto público se separa del cuerpo de redacció n
de }J Iris, publicación que sob reviviría muy poco tiempo a su
ausencia. Posteriormente emprende nuevos d er roteros en el
periodismo: en 1831 fund a en Toluca El Conservador y El
Fanal ( 1831-1832), ambos periód icos de cinte político
re sio nal; la Miscelánea (Talpan 1829-1830; Toluca 1831183 2) v L1 Minerva (T ol uca , 1834), esta última más or ie nt ada
a lo ci~ntífico, rales emp resas pretendieron ser con tinuad o ras
de los propósitos culturales del El Iris, sin embargo, la tiránica
labor de un sólo hombre y los avatares pol íti cos impidieron
que estas publicaciones r~vie ran larga vida. Sin alejarse del
periodismo, Heredia colabora ocasionalme n te en la Re1mta
Mexicana (1835), El Mosa ico Mexicano (1838), el Calendario
de La Señoritas Mexicana s ( 1838), El Recreo de Las Familias
(1838), entre otros. En 1839 fue nombrado director de l Diario
del Gobie rno de La República Mexicano.
El prólogo a la segunda edición de sus Poesías (To luca,
1832), recoge de voz propia s u a utobio grafía:
4\ 0

EL torbellino revolucionario me hr1 hecho recorrer en
poco tiempo una vastr1 cr1rrera, y con mas o menos
fortuna he sido abogado, soldado, vza;ero, profesor dt
lenguas, diplomático, periodista, magistrado, historiador
y poeta a los veinticinco años. Todos mis escritos deben
resentir la rara volubilidad de mi suerte. La nuev,1
generación gozara días más serenos, y los que en ella se
consagren a las musas deben ser mucho mrís dichosos.
José María He redia, el Poeta del Americanismo, muere en
Tolu caen 1839.
El 8 de febrero de 1875, el vapor City of Mérida llega al
pu erto de Veracruz procedente de La Hab ana. Entre sus
trip ulantes se encuentra José Maní (1853-1895) poeta,
dramaturgo y ferviente revolucionario. Maní acababa d e
cumplir 22 años.
Ya en la cap ital de la República , se instala e n e l hogar
pa terno en la calle de Moneda. De inmediato se in corpora alas
lides per iodísti cas e ingresa al cuerpo de redacc ión de la
Re vista Universal. El 7 de marzo, la publ icación en riquece sus
plan as con una colaboración del cuba no: una po esía dedicada a
Ana, la hermana fallecida el 5 de enero . Días despu és
comienza a publicar su traducción de Mes fils, de Hugo y con
el seudónimo Orestes firma los boletines de prensa.
El prestigio del que goza el poeta cubano y la simpatía que
le profesan escr ito res y art is tas le abren las puertas de
agrupaciones li terarias: Asiste a la s reuniones en casa de
Ros ario de la Peña, es invitado de honor en una sesión de la
Sociedad Literaria La Concordia, es socio del Liceo Hidalgo,
cenáculo li te rario que le brinda la oportunidad de codearse
con lo más granado de la in te lec tua lidad mexicana: Prieto,
Altamir ano, Ramírez, Roa Bá rcena, Cuenca ... ; en una de las
sesione s del Liceo conoce a Manuel G uti érrez Gómez, autor
dramáti co y orgul loso padre de un joven poeta que se ini c ia en
el periodis mo y al q ue al correr de los años lo uniría además
de un ideal estético, una fraterna amistad.
La vinculación de José Martí con el fenómeno escen 1co se
dio prim ero en las planas de las pub licaciones que recogieron
sus crónicas sobre el acontecer teatral y sus estud ios crít icos
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sobre autores y obras, después en la cercanía con literatos,
críticos y actores que fue favorecida en su ca lidad de socio
fundador de la Sociedad Alarcón, en la amistad que le
profesaron artistas de renombre, y posteriormente en la
experiencia como creador al ver en escena una obra suya: el 19
de diciembre de 1875 estrena en el Teatro Principal, el
proverbio: Amor con amor se paga. La actuación de concepción
Padilla contribuyó enormemente al buen éxi to de la función'.
Durante su estancia en la capital y como colaborador de la
Revista Universal y EL Federalista, el isleño reseñó el acontecer
teatral capitalino y dio noticia sobre dramaturgos y actores
extranjeros. En sus colaboracio nes periodísticas se vislumbran,
por una parte, la práctica de la esc ritura modernista en roda su
plenitud en algunas páginas de impecable factura, y por otra ,
la concepción marciana sobre el arte escénico diseminada entre
líneas en textos críticos.
En mavo de 1875, Martí traduce del francés la biografía
del violini~ta cubano José White Laffite. Ante la indiferencia
del público en la presentación del artista, Martí conmina a
asistir al saloncito del Conservatorio para que White "no se
lleve una impresión de tibieza de la tierra mexicana"; "el
sentimiento de arte no puede est11r muerto en nuestro público",
concluye. En otro texto dedicado a su compatriota, Maní hace
gala de un lenguaje innovador, pleno de colorido y
movimiento; fusiona el sonido y la plástica; caprnra el pu lso
emo.::ional de los asistentes que aplauden el arte del intérprete
y plasma emocionado la temperarnra del recinto que acoge las
notas musicales del v iolinista y las ovaciones que provoca una
ejecución magisrral.
En las planas de la Revista Universal y El Federalista,
Maní, como muchos de sus con re m poráneos, m:rn i fiesta la
necesidad de crear una literatura propia: "la vida americana no
se desarrolla, brota. [. .. } México necesita una literatura
mexicana [. .. } el teatro es copia y consecuencia del pueblo"; "¿por
qué no se levanta de su i11d1ferencirz culpable el teatro mexicano 1
[. .. } México tiene su vida; tenga su teatro" y reitera uno de los
pr inci pios torales del modernismo: cl de la bellez a, s upremo:'
único objeto d e l arte.
I¡ \2

Enérgico reprocha a los jóve nes talentos me xicanos que
"con imperdonable apatía esquivan la creación de un teatro
propio, copia, examen y guía de la naturaleza con quf viven".
Pugna por erradicar de los escenarios mexicanos obras de l
teatro extranjero que no tienen ni punro en común con la
realidad: así al comentar La corte de los milagros, de Pic ón,
posrnla la finalidad didáctica de la obra teat ral: "en La comedia
si no se satiriza un tipo real, qué utilidad ha de prestar".
Alienta a actores noveles para que pongan en escena obras
de autores consagrados (subsido).
Roberto Esteva, Agustín Cuenca y José Peón Contreras, el
autor dramático más fccundo de l úl rimo terci o del siglo XIX,
son celebrados enrusiasramente por Maní. En los rres alaba la
originalidad y la capacidad de conmover a un público que se
ha identificado plenamente con la obra: "para un autor
dramático, hay una victoria mayor que arrebatar a los
espectadores con su obrri: La de arrebatarlos después de haberlos
laJtimado" .
De Ambición y coquetismo, del mexicano José Sebastián
Segura, celebra la nat ura lidad de los carJcteres, el "rea lismo en
la trama": "contentos sallamos del Principal el jueves último,
porque habíamos visto una comedirl buena, a 1111 p1íblico
inteligente, y a un hombre de talento premiado y aplaudido".
Al referirse al teatro &lt;le Echegaray establece dos puntos
fundamentales en lJ concepción escénica mart 1ana :
Uno: "tiene la literatura drrlmát1ca dos clases de ohrrls
completamente distintas, desenuueltas cada una en forma,
accidentes, lenguaje y estructura especirlles. Dirlgen.íf 1111as ohras
al solaz y regocijo ele la mente; otras a leua11tar cmono11cs co11 la
lucha de los afectos más ui11os del corrlzÓ11. V cae/a 11110 d f estos
géneros habla a rn1 público espalrt!''
Dos: "hay rlos clases de obrru escénicas: la q11c (n'rl )' la r¡11e
copia; fa quf fija _y la que imita; la heroica y frntrisuca, y la
cómica,.,. los tiempos nueuos fxigen 'la puse11tacidn en for1111z real
de hechos reales', sin embargo, esta tende11cir1 '11;1iq111!11 la
imaginación '; 'cuando Sf sirue 11 la csc11cla, la obra 110 n but1111;
cuando se sale de ella, ts rul1111ri1hlc ", (lspatos q11 t /,e t.1111rl1,1du
en 'José Marti y fl rcr1tro ", trab11jo c11 prep11r11uó11

J
1

�El 29 de diciembre de 1876. José Maní sale de la Ciudad
de México rumbo a Veracruz par a cm barca rse a La Haba n 11.
Regresa el 1G de diciembre de 1877 y el día 20 contrae
nupcias con Carmen Zayas Baz;in; rras breve estadía en l.1
capital, en enero de 1878 los recién casados parren .1
Guatemala. Es la penúltima vez que el poctJ pisará suelo
mexicano.
Instalado ya en Nueva York, en julio de 1888 en F/
Economista Americano, Marrí publica una semblanza de
Heredia, poeta al que "le sobr:iron alientos y le faltó mundo".
Marcí vuelca en el texto su admiración por el hombre:
compatriota en la cuna, en la lucha, en la vida consagrada a la
literatuxa.
El 30 de noviembre de 1889, Maní pHtiCip.1 en una
velada en honor de Heredia llevada al cabo en Hardman Ha!L.
Además de su admiración por el cantor del "Teocalli de
Cholula" -"a la naturaleza le faltó sangre que poner en las
venas de aquel cubano, puso lava", Martí escribe sen tidas
palabras en las que expresa rodo lo que Heredia y' él deben a
México: "México es tierra de refugio, donde todo perey,rino h11
haflado hermano".
He redia, el "poeta Píndaro", estará presente en las cartas
que Maní envía a Manuel A. Mercado, en sus artículos
periodísticos, en los discursos que hablan de la tierra
oprimida.
El 18 de julio de 1894, procedente de Nuev:i Orleans,
llega a la Ciudad de México un viajero que se hospeda con el
nombre de J .M. Pérez, ocupa el cuarto 51 del Hotel de
lturbide. Pronto la identidad y los propósitos del viaje son
descubiertos: José Maní se entrevista con el presidente
Porfirio Díaz para solicitar apoyo a la causa independentista.
La breve estancia del poeta le permite convivir con viejos
amigos: visita a Manuel Gutiérrez Nijera, conoce a la pequeña
Cecilia, hija del poeta mexicano y le dedica palabras ll enas de
ternura; el 2 de agosto su nombre aparece como testigo en el
acta del Registro civil que asienta el nacimiento de Margarita,
la recién nacida hija del Duque Job. En ese momenro ;\1arrí
vive en la casa ubicada en San Ildefonso núm. 7, hogar de su
!¡ \!¡

entrañable amigo Manuel Mercado, "todo
hermano".
pereg nn o halla un
En agosto, José Martí se encuen t ra de regreso en Nueva
York.
Nunca
volverá a la tierra que albergo' a H ere d'1a la
·
l más
·
tierra que e brindó a él, el más preci·1do
don·. l a amista
· d.
'
,

Notas Bibliográficas

a:~~~~~a vino

ª México por

primera vez en 181 9 Y tras breve estadía rec ibió el titulo de

e 4 R:b.- 2 ago. 1826
Otra causa fue la presencia del marqués de Santangclo quien da a la bl.. ..
·
1·1
U .- d.. ·
..
·
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pu 1cac1on un li nte
ro
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1co.
n
a,10
espues
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d,
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1877
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h p. , d· 1 .
1 ·d
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c
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- , este\' Priuu lurnan
, 1pa e a paz y o v1 an v1c,1as rencillas. Prieto estrena el 8 de enero Ef T'b . . · . ¡
una traducción libre de I kredia de la obra d , J M íl Ch. . -l) . '. e,'º· a parecer
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, . • ·,
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.
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., . .
rn1er ( 1cc. Larussc): la
1nkrprdac1on lkl artista cspanol fue am¡,liamentc celebrada por el L'ib ti· .
com¡ilac1do autor.
P co
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4

había
dramáticas·· en 1869 en el pri·nier ., 1·1n1co
· nu· ,nero de /.a
/' Antes
· d•
1 escrilo dos obras
.
alria. e a Habana. publica su drama A bda/a· en I 871 en rvlalli·i·d •s. · . . d
fd '/t··
1 .•
•
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c.uH,~ su rama
: sc,~n~1a. e cua 1 conc 1uyc en Zarngo1a en 187-1. No tengo noticia ck que se hayan lk,ado a

�DE RAPOSAS Y DE LOBOS DE ANTONIETA MADRID
O LA TEORÍA DE LA NOVELA LABORATORIO
Ur:1. l.ud1vina Carrera
Universidad Central :\ndr¿s Bello
R,1pos,1.1l,1:i ;:orm,, l!nm,,d,Li
1
rambih1 r,1pos,u, se 11podrra11 dt In
,efmoy In harm ap,1rmT como propio.
A.nto11Ít·ra Madrid
f111m1rlis1a 110 ,·s 11i w1 historúvlo·
ni 1111 profeta, es 1111 explomdor de h exútenro1
(Kundcra, 1' l. 1')'JO: 47 ) .

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ii l·,
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1

El lector de la úlrima novela de la venezolana Antonieta Madrid, De
Raposas y de lobos (Madrid, A. 200 l) percibe este mundo ficcional,
donde se dan cita diversos personajes, por medio de los "Apuntes de
Fulvia Fénix", diario que Mónica Leger lleva en la clínica donde ha sido
recluida por trastornos nerviosos causados a raíz de la muerte de su
marido Marcelo Cervone, y por la lectura de Las horas amables, "novela
de Mónica Leger, escrita bajo el seudónimo de Fulvia Fénix" (41).
Ambos textos no son otra cosa que la teoría y la práctica acerca de lo que
la propia Antoniera Madrid denomina Novela Laboratorio: "donde todos
los trucos han sido celosamente calculados. Siempre aparentado un
juego" (41).
La protagonista Mónica Leger es hija de Susana Almarza (madre de
Vanesa Luder en Ojo de Pez, otra novela de Anroniera Madrid, donde el
apellido era Luder, en vez de Leger). Este personaje ha sido recluido en
"Campo de Fresas, una de las famosísimas clínicas del doctor
Hermógenes Moricha!, destinada a casos desesperados, cuando ya la
417

�,.'

familia y los amigos no pueden ayudar" (29). Mónica Leger, la narradora
textual de la novela, constituye la voz principal de la obra. Por las páginas
de su diario escrito en la clínica, y por el conrenido de la novela Las horas
amizbles, también de su producción, es posible conocer las diferenres
historias del universo escritura! creado por Anronieta Madrid y recreado
por la aurora textual bajo el seudónimo de Fulvia Fénix.
De rapsodias y de lobos insiste en la construcción de una macro novela
que contiene varias micro novelas. En principio, .. nos recuerda la
estrucrura de Ojo de Pez (Madrid, A. 1990), donde la presencia de la
Novela Bonsai invoca, convoca, revoca y evoca. Todo al mismo tiempo,
[a la vez que] devora las fronteras de la novela" (Carrera, L. 1994: 131).
Sin embargo, la última novela de Antonieta Madrid, va más allá de la
construcción de una macro y micro-novelas; porque no sólo abarca el
diario de Fulvia Fénix y la no\'ela Las horas amables (ambas de la
protagonista Mónica Léger), sino que también da cuenta de rodas los
escritos: creación y crítica, de los diferentes personajes que se mueven en
un mundo ficcional impregnado por la investigación académica
universitaria.
Las dos obras de Mónica Leger, bajo el seudónimo de Fulvia Fénix
contienen relatos propios de la narración extradiegética (Genene, G.
1962), esto es, de la novela De raposas y de lobos de AnronietJ. Madrid que
el lector extra textual o real tiene en sus manos; por lo tanto, son textos
espejeantes que se complementan y continúan la narración. de los
aconrecimienros. El denominado Cuaderno de Fulvia Fénix contlene una
mezcla de voces homodiegéticas y heterodiegéticas (Genette, G. 1962).
En cuanto al uso homodiegético o en primera persona, se pueden leer los
siguienres ejemplos en forma reiterada:
.
,
.
Soy yo, Fulvia Fénix, sombra de mí misma (/ l); Soy yo, Fulv1a

Fénix. Estoy sentada en una silkz vienesa, en el oscuro rincón de este bar
(12); Soy yo, Fulvia Fénix (..) creo reconocer a /,a enfermera de Campo de
Fresas. ¡Maldita clínica¡ No quisiera regresar allí nunca mas (15).
En este caso, se ha delegado en Fulvia Fénix la responsabilidad de la
historia relatada y se conviene en "una especie de SL1Stirnto textual del
creador original del enunciado: un autor textual o enridad ficticia a quien
corresponde la tarea de enunciar el discurso" (Barrera Linares, L. 1995:
88). Por consiguiente, el personaje Fulvia Fénix (seudónimo de Mónica
Leger) corresponde a una delegación del autor, un desdoblamiento.
418

Los relatos heterodiegéticos o en tercera persona se encuen eran
mezclados con los primeros y su finalidad es la explicación de las acciones
que ya han sido mencionadas por la escritora: "Es Fulvia Fénix que se ha
'.ugado de la ~l.ínica por enésima vez" (11); "Fulvia se ha propuesto
mvocar el esp1mu de Marcelo Cervone, muerto en circunstancias que
deben ser investigadas" (12).
Con el juego anterior, se mezclan la "realidad texrnal" y los
acontecimientos de las novelas elaboradas dentro de la ficción narr~tiva.
En el diario de Fulvia Fénix se puede leer: "No sé si es de día O es de
noche. Ca~a vez ~ue me dan esa pastilla roja con yogur, me pasa lo
mismo: deliro y pierdo h no~ión del tiempo" (26), acomecimienro que
ocurre a la propia protagonista. Lo mismo sucede cuando se declara
culparse de la muerte de Marcelo: "agotada confesó el presunto crimen
con lujo de detalles, y al no ser creído su testimonio, por coincidir en
todos los términos con lo escrito en su novela" (122); "SI. FUI YO. LE
DISPARÉ. YO LO MATÉ ... hJI YO, FULVIA FÉNIX. YO. YO FUL" (125).
La historia de Mónica Legcr se recrea metaficc:onalcmenre dentro de
sus escritos:

Trato afiznosamente de anotar mis impresiones en el Cluulcrno.
Primero debo achmr si se trata de un szmío, o no. La m.1yor!a de IAs veces
olvido lo sofzado y cuando trato de construir IAs secuencias, tergiverso /,;s
contenidos y lo descrito bien podri11 pertenecer a 1A litemtum (J09).
Lleuar este dian·o mefascin1r pero debo reconocer que puede compllmr
IAs cosas. A ueces 110 distingo mtre lo que esm'bo m rl diano y los hechos tal
como sr v,m presentm1do m !tt rralidrd (80).
El mismo desconcierto se da en otros protagonistas de h obra.
Mónica escribe acerca de Pepe Manoa, otro personaje, que confunde 1.1
realidad invemad;, en su novcL1 Noche de rond11 v los acomccimirnros
ocurridos en el mundo textual que lo rodea:
,
Dicen que lz novela también contime a!llSiows a l1 dcs11p11nció11 rlt
Marce/o Cr.rnove, y su rsin'tura ha pro;,omdo trdc.i 11iud'.i t!r 11ngz1st111 al

profesor, que Sf ha puesto 11 drlhm, conjimdmulo l1 rCfllid1,l mn l1 ficc1ón ¡·
anda diciendo 1t los mltgas y pos1U's leaol'l's del hodno qilt /z1t ·él cj1Úe~1
nliltÓ a Ceruone (193).
El recurso metahccion.d es rcrnrrrn rc rn Dc rdpmt1s y de loho.i,
porque la mayoría de los pcr,011;1Je, ,e ,nueve en medio de l.1
investigación acad&lt;:mica y este hecho da lugar ;1 h escritura de nuc,·m
,j 1')

�discursos narrarivos o críricos; morivo por el CLul, se confunde la rt.ilidad
cexcual con la rnecaficcional. La misma Mónica Lcger se reconoce en un
· de ¡a novela·
persona¡e
, . "Se. rt..,ita• de b• ¡1roraoonista
,
::, " de la noveb, Ana Julia
Mercader, al confesar el cnmen que all1 se narr.1 (70)..
.
Otros aconrecirnienros dan cuenta del plantc1m1ento anrenor, esro
es, de la diversidad de novelas contenidas denrro de l.d1 ·tacro- novela.
Marcelo Cervone nunca pudo terminar su novela por I er~n tes causas;
sin embargo, había escriro algunas páginas que luego desm11na . .

Cumulo w conocí, Marcel.o esmbía una novell1 ruyo protagomstfl era un
cadáver. Marcel.o lcz'a para mi fragmentos inconexos que_ yo escuchaba
extasiada, erzamortd1 (30); Decía que el verd11dero m1lwer no era e!
pmon11je sino Ífl propia noveÍfl (30).
Afrodisía Lares, personaje rival de b protagonista, en el amor Y en las
\erras, se reconoce corno personaje en la novela de M:Hcclo.
.,
,
1 .

11~

;AcrlSO fae aquellfl noveÍfl una premonición de l,1 que ocumna despues
en ¡; vitÍ/1 real? (40). Alll están ws personajes: Manru1 Kelwgs, con su
maravilwso traje azul (40). Ei/11 m1Sma podría reconocerse en aque!lm
págiJlrlS, en Ífl propia Man·na o en Thamt1r~ h profesora de letras con su
tesis sobre l..11 novch Zombie del Can be Anglófono (40).

1~

Pepe Manoa desarrolla su inspiración narrativa en Noche
Ronda,
donde coloca a Catalina Bukowska (profesora de Ltngu1st1ca_ Y
Escructuralismo) bajo el personaje de Raquel Esparragosa (98). Camcas
Guarandol, otro ente ficcional, obtuvo el Premio Romualdo Gavilla por
su novela Entre perros y gatos, allí transcribió a modo de Collage, codo lo
que había grabado en su reproductor:

.

Grabó totÍ/ls fm cotorras en fa calle, grabó a heladeros y ch1cheros,
grabó en fas busetas y en !.os metrobuses'. en el metro, en parqu~ del Este, .en
kioskos, casas y saraos. Grabó a !.os amigos en las cafetenas, grabo a su mu;er,
a su suegra y a sus amigas jugadoras de cartas. DICEN QUE Guarando_l
grabó y grabó hasta que ya no pudJJ mlÍs y totÍ/ls 1m grabacwne: 1m guarcw.
Cwmdo convocaron al concurso, deczdió constn11r fa nove/,a, Entre perros Y

:¡

gatos (J 28).
Santiago Maestre, Decano de Humanísticas en la UCC, escribe su

. .
I , ·Ífl (255)
Recientemente publicada por Ífl ed1tonal ,~umbre de, A~,1 uecw en
que, al ser enviadll a un concurso de nommru:io Úl cuca mt1gi.ca q

novela Loquita mía:

420

cuarto lugar porque fe fz!taba "polema" es decir "mrne cruda, sexo y
pornogmfa,, de verdad- verdad''. .. (307).
Además de los procesos meraficcionales, la autora recurre a la
estrategia textual que podríamos llamar "la técnica del rumor". Cada vez
que se aparece el impersonalizado "Dicen", la narración avanza y el lector
se entera de los sucesos.
Dicen que Ífl ciudad de Ciscaras es Ífl Ciudad de Todos (18); (...)

Dicen que Afodisia Lars antÍ/1 como alma que lleva e! diflbh por los paslfl.os
de Ífl universitkzdporque no le quieren reconocer su tesis sobre b Literatura
Qnorr para el ascenso a Profesor Agregado (46); ( .. ) Por allí se dicen cosas.
¿Cosas? ¿qué cosrlS? (58); (..) DICEN QUE el doctor Honey padece una
extrañtt enfomedad &amp;madtz limntropía (..) se tmnsform11 en hbo y aúlla
(63); (..); Se ha desatado una sen·e de rumores (95); (..) DICE/./ QUE
unm semaJ1.11J después, Mónica también desapareció del Cubilete, como por
arte de magja, sin dejar rastro (313).
En otro orden de ideas, Anotiera Madrid reitera el ,&lt;:ma de la
inspiración; su personaje Afrodisía Lars, profesora de semiótica en la
Universidad Capital de Cáscaras:

Se ha prometi.do a sí misma emplear 1m vacaciones escribiendo un
texto diferente a cuantos ha escrito antes. Trata de concentrarse, de entrar en
trance, de hgrar ese c!imfl apropiado par que apart::ra el duende y comience
a dictar (39).

Lo mismo piensa Mónica Leger cuando cree en la existencia de "un
duende que dicta y se burla de los lectores de sillón y lamparira de
quinqué, los molesta, los fastidia, los hace reventar" (69). Incluso, consta
un capículo riculado: "El duende que dicta" (99), donde la escritora
escribe:

Existe un p!tmo de fa esm'tum totalmente dominado por el flZ{lr. Se
trata de /tJ que nos dicta el duende (..) es un duende alegrey despreocupado,
creati.vo, dueño de un agudo sentido de humor(..) duende que dicta (99).
Sin embargo, junto a esca inspiración, predominan las páginas
defensoras del trabajo diario y la presencia de una finalidad, como bien
ha dicho Barrera Linares (1995): "Todo texto está marcado por una
intención específica, y de ello no se excluye el texto literario. Así que
42 1

11

�1

1

"• 1
1"

ninguna obra es absolutamente espondneJ, ~orno sostienen los _(¡ue
defienden la elaboración de la literatura a p;1rm de estados inspiranvos
paniculares, 0 los que suponen de escritor como un intermediario. un
médium un vocero colectivo social".
De 'codo lo dicho, se desprende que la clave de la obra está en el
propósito interno de su construcción; en_ un rexco críti~o, A~~onietJ
Madrid (1991: 11) ha dedicado unas páginas a la denominada novela
de au cor" o "novela intelectual'' ; en ere cuyas características se cuentan: el
cuestionamienco del género novelesco, el aucocuestionamienco del
escritor y la reflexión sobre el acto de escribir (Madrid, A. 1991: 47).
Estos mismos señalamientos están presentes en la voz textual de los
Cuadernos de Fulvia Fénix y en la novela: "Las horas arnables (... ) rarea
eminentemente lúdica"(30); porque una novela es un medio para dar
expresión a las ideas y a su vez, experimentar el placer que produce la
creación individual.
Mónica es un personaje capaz de darse cuenta de su autoría como
escriwia de textos en: "una librera empastada, preciosa, para llevar el
diario" (58); por dicha razón, escribe lo siguiente: "Anoto en m'.
cu:i.de, , 0 " (82); "Debería escribir un di:i.rio" (27). La voz textual. esta
consciente de su escritura y de su posible desdoblamiento en escritora
/protagonista de su propia novela:
. , .

Por pura ilusión. Por /¡¡ font11.Sía de parecer otra, Fulv1a Femx en
lugar de Mónica Leger (50}; (.. .) Escribo y a medida que voy llenando /¡¡
pagina siento como si me descwM1ra en otra, alguien que, aunque se me
parece, no soy yo, y es entonces cu~11do puedo esm~1r lo que m_pasando P,ºr
mi mente. Escribo automAtimmente, se11 de i, realidad o de uz nnagmaoon,
solo se trata de esmbir y escribiry esmbir (109).
También es una persona crítio a la escritura de sus propios texcos en

el diario:

Tomo el cuaderno, lo abro al (IZflr, (..) Sé que debo disciplinarme y
conducir fa escritura ordenadamente, fielmente, de ÍíJ contrrzrio se puede
desparramllr y me llevará por donde no quiero i~. Lm palabras deben ir
encadenada, una detrás de/¡¡ otra, en perfec1a ji/¡¡ 1ndw (81 ).

Cuando Antonieta/Mónica/Fulvia discurre sobre el hecho de
escribir, asume que: "por lo menos cu,ltro horas debe durar cada jornada,
dependiendo siempre del enrnsiasmo y de la intensidad: Pero se ons,i
uno, duele el cuello, b espalda, se sienten deseos 1rrcsist1bks de sal 11
1¡22

corriendo" (67). Es evidente que la teoría de la novela se encuentra en la
obra narrativa escrita por la protagonista: "Se erara de Las horas amables
novela_de Móni~a Leger, escrita bajo el seudónimo de Fulvia Fénix" (41/
Antonieta Madnd propone el ludismo y la experimentación en la novela
por medio de la escritura del mismo personaje:

El trabajo. consistía en esmbir en un cuaderno lo que me dictaba /¡¡
memona y /¡¡ zmaginación y en la posterior distnbución azarosa de los
~teritzfe sdisponibles. Novelíz-pastiche. Ensamblaje. Bn'colízje. Combinatona aud,,,z Eclecticismo. Entroniz.ación del f-agmento. f&gt;ostmodermdad
(30).

De la misma manera introduce el término "Novela Laboratorio" a
todo escrito cuidadoso que dé cuenca de la organización del mundo
111ventado por la escritora textual: Nos encontramos anee una novela de
laboratorio. donde to?os los trucos han sido celosamente calculados. (4 2)
Antonieta Madnd propone la Novela Laboratorio, y ella misma lleva
a la práctica la teoría; cuando Mónica comenta: "Esc~ibiré esca novela
con fragmentos imbric1.dos. Llenaré cuadernos y cuadernos y mi escritura
textoria (... ) Será un texto-rextura-rexturealo. T extu rea.ré textos de
verdades con textos de mentiras" (105), es el mismo ripo de lectura
convocada por las páginas de De raposas y de lobos. El lector del rexro
deb~ seguir un itinerario complejo porque se encuentra ame una obra
conformada por la estrucrnrJ de unos apuntes, el diario de tulvia fénix,
las fáginas de una novela y las_ intenciones de la escrirora Mónica Leger,
amen de l_a_s diferentes creaciones literarias de varios personajes. La
fragmentac1on de la novela responde a una realidad rexrnal neurótica de
l~s personajes; por esa razón cada fragmento del diario o de la novela será
siempre un fragmento de una obra organizada en lo que se podría
denornmar Novela Laboratorio por la mezcla y amalgama de sus
elementos principales.
~n laboratorio recuerdJ l.1 oficina do11de los químicos hacen sus
experimentos y los forrnacéuricos, hs medicinas. Por extensión, se puede
decir que es el lugar donde se trabaj,i c11 invcstig,1ción expcriment,d, a fin
de resolver problemas científicos o técnicos con los que se enfrenta el
progreso humano. El escritor de una Novela Labor.norio experimenta
con el material del cual dispone, de la misma rna11era que un científico
prueba o examina las propiedades de Lis cosas, :' procm,1 dcsC1Ibrir,
comprobar o demostrar decermirudos fenómenos o principios. Di cho Je
otra maner:1, el escritor cxpcrimrnt.d se propone "liherar en h lcngu,1 h
, ¡ 2)

�función polícic1, liberar l.1 kngu,1 Je los usos que la h,1ccn rígid ,1.
conducirLi de nuevo a un escaJo de disponibilid.H.l, cx.1lt.n sus porenua les
escruccurales" (Grupo (13 . 1965). La org,miz,1dor.1 ccx_w.11 Je _nove~a
organiza y experimenra con sus nu re1i1ks: de esca lorm.1 . d1sf rut.1 la
construcción con diversos nutcnaks:
J.,fónim trabajah11 ('11 L1 !-~1rnltt11I si1mhr1 jcJtocop111s d,, lw t1'xWs,
recmraha, pegaha, owm1hlilhil )' fo piews dd r0111pl'cahe:::,L~, 1h1111
enmjando. Nadtz mrís jt"íclL. Un méwdo de corte estmcmnil1st,1. ,\olo do-'
operaciones: rfCOrtc y ensm11bl✓1je, o lo que es lo nwmo: drsco111pos1cwn y
reconstrucción (.. .) Con los mismos 1111ttma/_es, ¡qur 111111,1vi!L1¡ se pI1eden
construir innurnrmh/,es to.Tos. b /¡z rni1g1a d,: L?S i,ifiwt11S posibiliclzdes de/¡¡

Li

comhi11flton"11 (68)
Sin ernbaroo. Li ?',;ovcla l.aboracorio no se re.1\i7.a sólo con una
combinación ,11icrari:1 de texcos. !\o es un cr;ibajo realizado al azar. Al
contrario , Li obra debe ser trabajada minuciosamente, sin que nada quede
fuera de b org,rnización inccrna que le ha dado b intencionalidad de b
J.utora.

En m,znto a fil historia, al 1111zrm·at rz¡¡1rahle, 11 fil rmlld&amp;i descnptihle
en el te:&gt;..1O, digamos al contc:1.10 como pretexto para 1111 texto, o al te:-.10
inmerso en el contfXtO, (. .) 1wzli¡uicr contexto es urdido como prete;,,.10 pam
w1 te:-.1o, só/JJ se trata de /JJgmr fil re:,..1um yi fil mi.\111ra e:...presadtz. 1610
mixtireado. Conte:...10 textumhle. 16·to-te:-.111m. Texto hillldo, caflldJJ,
bordtzdo, hilv{lluUÍO, wf/¡uio, constureado... (253)

Entre los textos imbricados en la novel:.1 de Fulvia, aparecen cienos
materiales par:iliterarios, cuando se presentan a_¡JUntcs sacados_ ,de l~s
enciclopedias v no pretenden el placer del lector, s1~0 la rnforma~ron mas
objetiva del entorno. Por ejemplo, se alude a la Ps1c,~s1s en los s1gu1ences
términos: "desorganización profunda de la mente .... (18 l ) Y_ª la h1sten~
como "clasificach por la psiquiatría moderna como una ps1coneuros1s
(201 )
En 1.1 experimentación del texto se coma en cuenta cada uno de los
elementos que integran una narración; como se trata de un rraba¡o
minucioso. también los personajes deben estar perfectamente construidos
como si se rracase de personas con sus caracterización propia: "En el
proceso de la escritura, los personajes_ literarios terminan ocupando el
lugar de los modelos \'ivientes que los rnsp1raron y les dieron vida_ en el
papel .. ( i --) ''El escritor simula ser cada uno de los perso1u¡es, al
42,1

desdoblarse :val olearios
Je los modelcJs• vivÍl' llt•·s"
( j 7V)
. 1...omp 1c 1.11
_
~r o . \l .11.1
su novela_ bien organ1zacb o 110\'eh de Lihor.Horitl, Ant onicu M,idrid
coloca al t:nal un apéndice. donde tip ific.1 .1 c.icb uno de los personajes de
su novela.
En una N~vela Laboratorio, corno texto experimental, también se
apela a textos a¡enos. Como todo texto convoc.i otros materiales, existe
una lectura en filigrana, porque "esconde otro texto subyacen te ;il que
revela, descubre y deja descifrar" (Carrera, L. 1995: 17). Probablerncn cc
en ese~ hecho esté el asunto de Li novela: "Raposa! Las w rras, llamadas
cambien raposas, se apoderan de lo ajeno y lo hacen a¡n recer co,110
. " . (4 -7) . ~na novela es raposa, porque
' toma elemen cos 3 jenos:
pro~10
Mon1ea ha utilizado los escricos de Marcelo en su novela" (70), se
comenta en una de las páginas de la obra.
Estos juegos textuales convocan la enciclopedi a de los lecron.:s (Eco
1993: 7) ~uya figura es imp_orranre en el juego ficciona l para actualizar la
obra segun su competenoa culrural; como coda obra de ,utc, ''está
susr_anc1almenre abierta a una serie virtualmente infin ita de lecturas
posibles (Eco, 1979: 98), los texcos experimentales convocan nuevos
texto_s, y se juega con la transcexrualidad "codo lo que pone al texto en
relac1on mamfiesta o secreta con otros textos" (Genere, G. ] 962: 1O).
En ~] caso de la novela De rapsodm y de lohos, la autora propone un
lecto'.,. capaz de desam~ular e interpretar todos los significados
~mpltcicos en el _rexc~: mediante el conocimiento del conjunto de reglas
'.,nherences al_rrnsmo (Barrera Linares; L. 1995: 23), por este motivo,
para decodificar un mensaje, el lector ideal debería valerse de su
co~petencia literaria" (ídem). Esta es la razón por la cual, en la novela se
tnstste con frecuencia en una burla a los lectores incapaces de general
nuevas lecturas:
Fas_tidiaré a los lectores de fllmpan'ta y velador. Los lectores confort
quedtzran confusos, perple;os, anonadados ante tantas mentirm /verdades
supe:;uestas, imb~·cadtzs, yuxtapuestas, fasion,zdtzs, sobreimpresas,
pafzmpsesteadtz.s, )I m1 tefll-te&gt;-.10 parecerá un moiré tornasol y entonces podré
decir que he logrado el bafllnce peifecto (105).
En la Novela La~oratorio, propia de un narrador posrmoderno , "las
redes tex,~uales cambian y la actitud del lector se hace cada vez más
completa (Carrera, L. 2001:1 7) , con esto, "es posible loo-rar
el obJ·erivo
0
de
la
ob
l'
·
·
.
ra lterana, que consiste en hacer del lector, no un consumidor
smo un productor de textos" (Barrhes, R. 1980: 4). Es necesario u~

l

'

�lecror aetivo, que tenga competencia literaria y que organice los
elemenros de la obra, para que no queden impresionados por asumir la
condición de ''Lector confort":
[.,11 gran trampa de la litemtura: w centelleante, w intennitente, la
ambigüedad con el único propósito de impresior.ar a ws lectores-confort, a Ws
lectores de s11wn y silwn orejero y lampanta de quinqué sobre el velador.
7°e&gt;.1os coquetos escritos desde la wcura. Se inventa el amor. Se enmarcara el
dowr. Se maquilla !tt momia par engañllr a las incautos inimu:hs en la
esca/¡¡J¡z del trompe-l'oeil el blujfy la maroma" (45)
En el mismo orden de ideas, hay que observar el hecho de que "bajo
el conrcxro del período finisecular contemporáneo, el uso de los mass
n1edia se ha visto favorecido de tJl manera que su influenciJ ha alcanzado
diversas áreas del saber" (Carrera, L. 200 l: 82). Aneo nieta MJdrid no
escapa a esas novedades, porque su novela laboratorio implica el uso de la
tecnología; por cs:i razón se producen sus páginas frente a un ordenador
(co mputadora), donde se puede "editar" la información por medio de las
acciones "con:u" y "pegar". Innovación que, indudablemente,
proporciona una gran ayuda a los escritores que hJn dejado de resistirse
ante el avance de las herranlicntas de Li informática. El documento
electrónico tiene como característica "su capacidad interactiva; en este
caso (. ..) permite que el usuario pregunte por contenidos, dé
instrucciones para su despliegue y pueda leerlo de diferentes maneras, al
ingresar comentarios, modificar o agregar otros contenidos" (Carrera, L.
200 l : 82) . En la obra de Anronieta Madrid, se lee lo siguiente:
A el!tz /¡¡ elimino, la saco del cuadro y veo cómo St' va empequeñmmdo
hasta desaparecer. [,11 he omitido en la semenáa. Yíz no es mi persoMje. úz
he samdo del guión. !..fl echo del esffnrm·o. Zoom out. Se desbordó. Yíz no
aparece en la pantal/11, apmas un ojo inmenso, inidentifimbl.e, el lábu!o de
una oreja como un11 macha r1mmf1. Ha q11ed¡1do focra de lt1 p(lnttllÍl1 y
fuera de la historif/., ha qucd-zdo rrducid111 un 1nw1dro 11lillgint1l como k1
figura de un lector J.¡_, noticias pam cspecmdores sordo-1nut1JJi "(22_3); (..) Se
resiste a salir y aún prrn11111cce en u1u1 esquiw1 del C1u1dro, dmzdo
manof(IZj)S, haciendo extn11í11s se1í11S, r1mñrtndo VI pr111trdh1 (223); (.}
ahom sólo querb. él. Él sóla en /¡¡ pr1ntal!t1 c11 un cloit'-11p 1ínlm c¡11c ht
comenmdo a perábir (224).

En esta Novela Laboratorio, la experimemació n lle a al
J
asumi ¡
d'
l
g , aspecto ue
r
a
paro
Ja
y
a
carnavalización
en
lo
que
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rec-.1e1·e
1
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¡ ' · ¡·
·
· ll a a pres en c1a e
a cm1ca 1terana, desarrollada por algunos entes ttccion l
.
la escritura del análisis literario A decir d. B·
L' a es que Juegan a
.' .
.
·
e arrera mares 1 (2000) la
c1 mc:1 no es propiamente "I iteratura de creación ( ) a
'. , b .
' ,
fi
. d l ¡·
,
··· unque o v1amenre
orme parce e a iterarnra. Se entiende como discurso sob . 1 1·
de c • · ' · ¡
d
. .
·
re a 1cera eura
, _r~ac'.on, me uy_e_ escnpc1ón rigurosa y debidamente documentada
anal1s1s,
y evaluación
de Ios textos d e creac1on
. , l1terana
.
. Es
-,
d. mterpretacton
.
.
un iscu~;º(3q8u)e discute los pnncipios, aplica las reorías y la estética d~ la
¡1terarnra
.
. .~l'.s_trato de la parodia . es el carnaval, espectáculo simbólico v
s111c1 et1co,
e ·
e
.
· ·d en el que se. mul uplican las conruSiones
Y proranac1ones
la,
excenmc1 ad y la ambivalencia, cuya acción central es L n
.
-'.,
aród i
•
·
· 1 a co1onac1on
ca,
una
apoteosis
que
esconde
una
irrisio'n
L
"
.
¡
·
. ,
P
· ¡· l
d'
· a ur nava ;;:acio
n
imp
ica
a
paro
ta
en
la
medida
en
·
.
¡
_
f
•
,
.
·
dº cf .
.
que equ1va e a con us10n e mceracción
'- lstlntos estratos a la mtercexcualidad. Son textos que
I b
establ
, ¡
en a o ra
ecen un, espcctacu o teatral dondº'- lo s porta dores de textos son otros
i. all i· el carácter polifónico
i
las ,I-es1s
.
¡textos.
· . · te
. de la' obra' · E11 lª paro d'ta cw
!ter.mas,
existe
una
nresenua
de
1
6 L
_.
t
.
,
e emenros carnavalescos. Existe
so reauundanua, cornucopia rebosante, prodigalid-id Y derroche . _. . ,
l'dd J
d
,1n1s1011
d etodift.
. , ,nuona l a ' ue to a sobriedad. En esta parte del texto l
lud1srno se presenta como combinación de sionos vacíos Ve ·b
f , e
malw1sudas l
.
6 d
o
.
l os, orinas
- , o' . , -' enguaJeS a un antes que no designan contenido al o uno
En l'a novela ~e- raposas y de lobos, existe iron\J y p,,;·oclia en' 9 ll~
respccc.i a L1 rnrica lncrana. Anroniera Madrid se burl·1 d. l
-¡- ·
lit
·
c1· J l
· e os ana 1s1s
cranos por me to oe as tesis de sus personajes.
Se trata de u~a tesis rtrbitmria, de/;rmzte y peligrosamente
e.ven,me'.1ta!. que rlil _uért1go leerl11 J' que no se puede permitir la
utd,z.10011
td1mentarlas en el ar¡¡í/isls litera no,
.. so b re
. J de rategomts
.
d
to•. o s1 se. Jil recurn_do a las sopas de sobre Qno,-,. pr11·a IC'_¡l'nrse
. ,/' . a
ncrto .tipo de escntum co1110 lltemwm
Q·no,·r
ti¿
· J 11 I
, r u tcnuo
c:rmte111do de. gfutamato monosódirn m dichils sop,1s
a SI/
c01respo11dt11ot1 ro11 unt1 littrtmm1 deshidr,1tadt1 sin rostro
ruern
.
.
'
. ' ,11
. rº' 111 StlllJ;U', n¡ rmgo, romo un tsp!'jo cmp,u1ado (-16) .h /11
!1temt11m d1Sect1da, _e111paquct11d,1 i'll crtjm d!',-01·,1dils ron un pollo
amrmllo )' ucrde. fs la littrt1t11m Qnorr. Prefiero dcj,mnc !lez,m·
por
. · · .
r ,¡
0
di la .senswzf1drtd,
. ., por
. el pl11cer del tc,to
. ' ¡ior e'',~0(('/1/({/l/¡es,wt
e .ª_ imagmaoon !1heri1dt1, por el l'frt1go de la comhln1ttor.ltl, por
el f111or de la !ubnnd11d, por ltl p11,irJ11 Mdlc,1, por !tl emoClón rll' !t1
L,

••

1i

�develación incontenible,
cierto/escritura feliz (67).

!'itra

lil:,

la !itcrar1m1 es rnapo

Obviamente, resulta irónico el hecho de colocar pahbras inconc:x:is
cuando se trata de la crítica literaria; em: hecho también puede ser
observado cuando Afrodisía se refiere a la Novela del postmodernismo,
resis que luego abandona para dedicarse a la Literat11m de la Colonia:
La novela del postmodernismo -escribe en su !ihretrz dt: apuntes-. es una no11elr1 modular, sin contexto.(.. .) se trata de una
literatura de Larga durr1ció11. Literatura en conserua (.. .)se escnbm
los textos hoy y se guardan enlatados al vacío en sus correspondientes
diskettes, con su respectivo "dead-date ". Una novela Qnorr podría
ser escrita hoy y desenlatada demro de treima años (. ..) Serán textos
impecables, conservados en vinagre ( .. ) Literr1tum avinagrada
(147).
Al cierre, se puede reiterar que De raposas y de lohos, se basa en

ciertos conceptos teóricos que la aurora manipula para llevar a feliz
térmi1.,J su experiencia. La aurora logra con su obra, lo mismo que
predice en la teoría de su protagonista Mónica Leger: "En la novela de
Fulvia Fénix, todo parece magistralmente resuelto: la estrucrnra limpia, la
historia verosímil, los personajes arquetípicos".

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i L
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:rra .rª·cª~lt~ra de.'.:/ Cuaaerno de h1/via Fénix y de la nov.:la Las lloras .·l111ables" (3 2-t):
arce~ . cnone. Profrsor de Literatura del Caribe ( ... ) escritor frustrado \ beodo
empe?er111do (... ) se su1c1da por desesperación al no poder escribir" (Ji)·)· ·\t·r&lt;&gt;d·1·t· L .
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·
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a ars
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e f·cuarenta
por
. 1ecc una extrana
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•
, .. sus enamoradas
' ' doctor Mi.el ,,... ) p&lt;1c
en nme a •. amada licantrop1a (326): Esther Sterling "Psicóloga de Campo de Fresas"
lle~mogencs Moricha! "Médico_ps_iquiatra (... ) es el dueño de Campo ck Fresas\' de,E I
u I etc e la Luna. famosos ps1qu1atncos de Cáscaras.. (326)· Án J· R
,· :.J
estudiante de p ·, 1 , .. ,, . .
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u I ete .. (; la Luna (328): Jeronimo Dandrú "Abogado. socio \ apoderado d •I do ' t
1',fonchal (329) y, · ·, M , 1 ..
•
.
~
&lt;.:
e or
, USA"
. · 1.:ron,ca ar,&lt;.: Proksora de Literatura Experimental en una universidad
1 . , (329). Herbcrt lklms. "Pcnod1sta y detective. escritor de no\clas de corte policial"
c1.:
(328): ~~sana Almarza "Madre de Mónica" (330): Alex García "Profesor de Metodología"
~30): Cat:lina íloko1\::ka "Profesora de Lingüística y Estructuralismo ( ) ex din:ctora el~ la
H~cucla de Liter~'.ur: (_33_1): Pere Manoa "Profesor de l listoriografia de la Literatura
spanoamencana (J3 I ). Ueonora Corbalán de Lcgcr "Cu11ad·1 de Mo·n,·ca" (332)· e,¡·, ·
"P
'd' d '
' (
. ~ t::rlllO
aram: 1co. e Campo de Fresas" ~332): Irene "Enfermera de El Cubilete de la Luna" (332)
~ ~tros persona¡cs masculinos y femen inos "por consickrarse de menor relevancia en la
0 ela. algunos pcrsona,1es no han sido mencionados en este recuento" (332).

g2:-i·

º:·

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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