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                  <text>Sección Segunda
LETRAS

�ACERCAMIENTO SOCIOLINGÜÍSTICO
A LOS DILEMAS DEL HOMBRE ACTUAL

Dra. Alma Silvia Rodríguez Pérez
Centro de Estudios Humanísticos
Facultad de Derecho y Criminología
Instituto de Investigaciones Jurídicas
Universidad Autónoma de Nuevo León
Elproblema de.fondo radica en tener con10
referente el desa,rollo tecnológico de los países
avanzadosy no una axiología que lleve como
qe aquellas necesidades humanas que sólo se
manifiestan cuando el hambre desapareció.
F. FemándeZJ 1997

1. Lo mediático
Hoy en día, cabría preguntarse si el acceso al uso de la tecnología y la
inmersión en el ciberespacio, nos ha llevado a olvidar al hombre
relegándolo a simple recepror de una cultura para él desconocida que ha
invadido su entorno y lo ha conducido a una debilidad ontológica, de
ideas y moral 1•
A través de los medios (prensa, radio, televisión y cine) hemos
creado una sociedad ciega y consumista; el hombre adquiere nuevas
formas de vida por la interactividad teleinformática, e interpreta el
1 Vattimo, La sociedad transparente. Piados, Barcelona, España, 1990.
215

�mundo por una metanarración y un saber manipulado. Hay un pensar
descontextualizado de lógica a favor de modelos o estereotipos que se
conectan a procesos mentales conforme a un mercado mundial de bienes
simbólicos2.
Ikram Antaki, se preguntó si la solución a la crisis no se
encontraría en el regreso a los clásicos griegos, pues ellos distinguían tres
niveles de discurso, que se correspondían a tres categorías de personas: el
discurso demostrativo, que alude a aquellos hombres capaces de acceder
al conocimiento demostrativo; el dialéctico, que corresponde a un grupo
más numeroso de sujetos que, sin certidumbres auténticas, aceptan u
ofrecen varias soluciones posibles por cada interrogante; el retórico, que
se refiere a la gran mayoría, asociado a nuestra idea moderna de
igualitarismo, que conduce a la demagogia3• Ningún pensador
contemporáneo defendería esta clasificación, pues el problema de la
crisis actual es falta de comprensión de la persona humana. Lo ideal sería
una democratización de la información que participara tanto del primer
nivel, como de cierta retórica amigable de información.
Indudablemente que las tecnologías mediáticas se han convertido
en el instrumento más eficaz para la deshumanización. Arma poderosa
de los grandes corporativos comunicacionales y entidades oficiales y
privadas que han conducido al hombre a una crisis espiritual de valores e
identidad. Hoy -escribe Baudrillard- estamos amenazados por una
insolación mental, por una profusión enceguecedora a causa del feed-backs
incesante de la información sobre todos los puntos del globo4.
Los medios se han quedado en el nivel de la demagogia que,
asociada a formas politicadas, es el vehículo perfecto para convencer y
manipular al espectador tanto de una verdad como de su opuesto. La
civilización de la iqlagen, ha abierto la puerta a los juegos del lenguaje,
discursos vacuos, indigentes a la reflexión, triunfadores en el artificio y la
manipulación ideologizada de las voluntades populares.
A escala mundial pesa un imperialismo informativo que, a nivel
nacional, es controlado por el estado, convirtiéndolo en aparato
2 Herlinghaus, "Entre posmodernidad latinoamericana y postcolonialismo
angloamericano. Un debate necesario en torno a una nueva ecología de identidades".
Diálogos de la conmnicaci.ón. IX Encuentro Latinoamericano de Facultades de
Comunicación Social. Núm. 49. Lima, Perú, 1997.
3 Ikram Antaki, Manual del ci.udada110 contemporáneo. México: Ariel, 2000.
4 Warner, La m1111dializaci.ón de fa c11lt11ra. Barcelona, España: Gedisa, 2002.

216

ideológico. La fuerza de las presiones culturales que se produce por los
mensajes transmitidos a través de los usos colectivos de lo mediático,
construyen, facilitan y generan transgresiones y desplazamientos
hfbridos, que descubren un manejo controlador represivo; la
confabulación de un grupo sea privado o estatal, y la actitud de un
público, que ha perdido el derecho a la autodeterminación.
Las mismas estructuras discursivas determinan un papel social de
gran importancia, expresan el consenso que respalda el poder de las élites
frente a una amplia mayoría conformada simplemente por los otros-, que
incluso legitiman, desde el punto de vista internacional, las relaciones
entre los grupos de poder5•
Es indiscutible que un comercio mundial libre y competitivo es el
mejor y más eficiente vehículo de transferencia tecnológica y, por ende,
impulsor de desarrollo. Pero cuando en este proceso convergen la
supravaloración del comercio competitivo y la explotación del hombre,
sobreviene la crisis. Una invasiva omnipresencia de las comunicaciones
que valida la búsqueda de ia riqueza y el poder. Al mismo tiempo que
favorece una anticultura teñida de escepticismo y relativismo, que se
manifiesta a través de la demagogia, arma efectiva de largo alcance para
cambiar expectativas de formas de vida y conciencia en aras de un sueño
de bienestar. Postulados falaces en pos de una felicidad que no existe.
Los enfoques de analistas como Huntington y Warner sobre la
apropiación de la producción, transmisión cultural, concentración
industrial, interactividad de transmisión definidas por el markenting
cultural, y el debilitamiento del rol de intermediarios como religiones,
escuelas, universidad y familia, hacen hincapié en el alto riesgo de la
mente, la voluntad y el sentimiento de los pueblos.
Tal pareciera que e/ imptt!so gfobalizador/ homogeneizador, acrecentara
en forma generalizada la filosofía relativista y el triunfo de la razón, que
es una razón escéptica, mera vacuidad, palabras huecas, indiferencia a la
verdad y consecuentemente, desacralización de los valores. En un
sentido antropológico, hablar de estos tópicos entraña también flujos de
bienes infinitamente diversificados que sirven para construir un macrocontexto social, que determina las formas de poder. Pero ¿quiénes fijan
las expectativas del liderazgo en este escenario globalizado?

5 Van Dijk, La ideología. México: Gedisa, 1998.
217

�2. La mundialización de la cultura
Una de las consecuencias del impulso por el desarrollo, es la
mundialización de la cultura. La industria cultural conquista el mercado
mundial difundiendo su producción.
El término industrias culturales fue utilizada por primera vez en
1974 por sociólogos de la Escuela de Fankfurt. Sin embargo, sólo
posteriormente la expresión despertó interés, cuando la actividad de estas
industrias se asocia a la econonúa que se finca por la venta de espacios,
tiempo de antena y productos culturales.
En este sentido, los sectores del vestido, salud, alimentación,
tiempo libre, hábitat y transporte, son tan culturales como los sectores de
radio, prensa, televisión o cine. Pero, a su vez, todos ellos son objeto de
industrialización y controlados por un mundo, sometido a los vaivenes
del mercado.
La econonúa de las industrias culturales se relaciona así,
directamente con la globalización y su impacto en el contexto de la
actividad internacional. La mundialización de los flujos mediáticos,
tecnológicos y comerciales inundan hasta el último rincón del planeta y
alteran profundamente las prácticas locales. Hibridez simbólica, que
conlleva un gran potencial desestabilizador y acentúa interacciones
complejas, nuevas identidades culturales ajenas al conjunto de los
repertorios de lengua, cultura y acción, que permiten a una persona
reconocer que pertenece a cierto grupo social e identificarse con él. Este
es el drama de hoy. Un hombre desprovisto de referencias propias,
objetivos y valores, herido por un escepticismo y relativismo que
encierran frecuentemente una negación de la vida.

3. La quimera del progreso
Las consecuencias de este drama en el ámbito de nuestra realidad
total son decisivas. Hay una absolutización del poder, que se manifiesta
cada vez más en el marco de una cultura que combina refinamiento
intelectual con prácticas sociales que determinan un comportamiento
comunicativo.
Estamos ante la nueva frontera virtual, el espacio cibernético
que, al proporcionar un flujo casi continuo de información, va
fomentando la cultura de lo efímero. La atención se concentra en lo
218

tangible, útil y asequible. Foro en el que prácticamente todo es aceptable,
y se promueve una falta de compromiso total.
. Al o~servar las formas de actividad humana que constituyen la
realidad soe1al y cultural de los grupos humanos6, así como los
mecanismos concretos que operan en los fenómenos discursivos
pod~m~s afirmar que su función ideológica es la reproducción social d;
un s1?°1ficado esp_ecífico, para mantener la centralización del poder. El
estu~o del lenguaJe que se apoya en la teoría social, particularmente en
~ordie~, Focault y Habermas, señala que los fenómenos de poder y la
1deologta que opera en los textos, tiene lugar a través de interacciones
simbólicas.
·
La id~olo~a se construye con formas lingüísticas, cuya elección
~o e~ aleato~a, smo que guarda una estrecha correspondencia con el
~teres de qw~n lo. produce y el contexto en que es producido, que
mcluye el destmatano. La pretendida objetividad del discurso no es tal,
pero goza de po¿~r para presenta_rse a sí mismo, como la visión válida y,
por tanto, la uruca forma racionalmente aceptada7• Construcciones
s~bólicas o modos socioculturales de producción y recepción de
discursos, que producen efectos específicos de carácter cultural, que
amenazan la democracia.
La~ redes de transmisión, no son por tanto, neutrales respecto a
los conterudos y el control de los mismos. Denotan formas concretas del
entorno sociocultural, y connotan mitos, traducibles en pautas colectivas
de acción.. Comunicación de masas hechas con estrategias discursivas que
ponen en ¡uego normas sintácticas que generan la ilusión de lo real, hasta
crear un flujo hipnótico que deviene en persuasión ideológica8•
¿Cómo restablecer el orden moral y social? ¿Hacia dónde
encaminar una política cultural? El hombre ha hecho del poder el camino
para deificarse así mismo, lo que significa la destrucción de lo humano en
~n sentido total. El conflicto es cultural y moral, pues no existe ningún
t1po de afirmación o política concreta que enderece el rumbo hacia
valores que puedan consolidar un mundo ajeno a la corrupción.

6 Gumperz,_"Li11g11istic and Social Interactio11 i11 Ti110 Con11J11mitiei', The Ethnograpl?J oj
Cov1t111mzcaho11, Amencan Anthropologist 66(6), 11 (Special Issue), 1964.
7 Focault, El orden del discurso. Universidad de Lima Perú, 1981.
8 Lomas, Cómo enseñar a hacer cosas con las palabras: te01iay práctica de la edt1cación /ingiiística.
Barcelona Piados, 1999.
219

�4. Política cultural
Las políticas culturales se fundamentan en tres aspectos fundamentales:
1. Las industrias culturales son una rama importante de la
economía. Crean trabajo, en un sentido amplio, son un factor
de desarrollo económico. El patrimonio cultural,
representado por museos, monumentos, si?os ~stóricos,
paisajes, es ciertamente una dimensión de ~a identidad, pero
también es un recurso turístico, a menudo importante. Toda
política económica tiene también una política cultural.
2. La transmisión de las tradiciones culturales se basa en el
patrimonio heredado del pasado. De aquí que la. ~fusión
cultural está estrechamente vinculada con la educacion, pues
le permite establecer lazos con la sociedad y sus tradicion~s.
3. La mundialización de los flujos mediáticos y comerciales
afecta intensamente a las políticas culturales de los grupos,
colectividades y estados, de suerte que, desde el advenimiento
de los medios se plantea la cuestión de una política mundial
9
de la cultura •
Pero en realidad, son los grupos de poder, los principales
responsables de la dirección del flujo medi~tico. Cor~es~ondiendo al
estado el definir una política cultural y fungir como arbitro entre los
intereses sectoriales implicados en la gestión del patrimonio y las
industrias culturales. La UNESCO (United Nations Educational Scientific
and Cultural O,ganization), que nació en 1945, justamente para reconstruir
el sistema educativo, las bibliotecas, los museos, devastados por la
segunda guerra mundial, era un proyecto idealista que consideraba _la
cultura y la educación no como fines en sí mismo, sino co~o un ~~dio
al servicio de la paz. Ideal que lamentablemente ha favorecido políticas
educativas asociadas a los vectores poderosos de las políticas culturales.
La evolución de la economía a escala internacional y el avance de
las telecomunicaciones en la dinámica de la dimensión globalizadora,

9 Warnier, La ,mmdializrición de la cultura. Barcelona, España: Gedisa, 2002.
220

originaron nuevas formas de control social sujetas a un modelo político
democrático que lejos de dar frutos a prácticas justas, pareciera someter a
las industrias culturales a la estructura internacional, dando lugar a una
política controlada por los fondos- de inversión. En cierta manera, los
procesos de transformación tecnológica, la industrialización de la
producción de las imágenes, los nuevos medios de comunicación
10
masiva , nos sitúan frente a una fuerza subyacente de dominio de gran
alcance. Las redes cibernéticas, desarrolladas dentro de la
macrotendencia de la economía y el comercio, ofrecen sucedáneos que
paralizan la energía humana y la voluntad política, para fraguar a través
del discurso, la producción social del significado por medio del cual se
produce una información al servicio del poder11 •
En este contexto de receptores y productos de la información,
las tecnologías de la información y comunicación utilizan el lenguaje
como arma poderosa a disposición de los grupos de poder. La influencia
de los medios en detrimento del otro colonizado 12, acelera un desarraigo
cultural, arrasando las raíces de la identidad del hombre y de los pueblos,
para dar paso a la progresiva asiatización de las relaciones mundiales.
Esto es, aunque todos los países del mundo están siendo
alcanzados en mayor o menor escala por lo que se llama la
mundialización de los flujos comerciales, la realidad nos muestra un
intercambio privilegiado entre los países más ricos, pues los bienes están
repartidos de manera muy desigual por la superficie del globo. La
evidencia empírica presenta el dominio ejercido por los países ricos sobre
las industrias de la cultura, actividad que pone en juego la capacidad de
los pueblos para crecer, producir su propia cultura y hacerla perdurar
ante las agresiones exteriores.
No se trata entonces sólo de desarrollo tecnológico, sino de
dominar a través de agencias de noticias, de publicidad, exportadores de
materiales impresos, audiovisuales y auditivos (tecnología de
10 P. Terrero, 1997 "Ocio, prácticas y consumos culturales. Aproximación a su estudio
en la sociedad mediatizada" . Diálogos de la co!!11111icación. IX Encuentro Latinoamericano
de Facultades de Comunicación Social. úm. 49. Lima, Perú.
11 Fq~ault, El orden del discurso. Universidad de Lima Perú, 1981.
12 Herlinghaus, " Entre posmodernidad latinoamericana y pos tcolonialismo
angloamericano. Un debate necesario en torno a una nueva ecología de identidades".
Diálogos de la co1111micació11. IX Encuentro Latinoamericano de Facultades de
Comunicación Social. N úm. 49. Lima, Perú, 1997.
221

�comunicación) corporaciones transnacionales anunciantes, compañias
internacionales de telecomunicación, que nos transmiten ideas que
circulan en enunciados y palabras, que generan la imagen del
acontecimiento y crean o modifican las condiciones para interpretar las
acciones como actos y juzgar su propiedad. Los mensajes se convierten
en metáforas que articulan el sentido común popular y practican de
manera sutil, la coercitividad. Es decir, legitiman una visión del mundo,
connotan formas concretas del entorno, traducibles en una ideología;
modos de producción y recepción de discursos conforme a la ideología
dominante. Esto quiere decir que la palabra se tiñe de juegos sociales,
con el fin de producir efectos culturales previamente determinados por
los grupos de poder.
La importancia creciente de la producción de comunicación y en
general la extraordinaria expansión de la red informática mundial,
constituyen sin duda un desafío crucial. El hombre moderno recibe a
través de los medios, múltiples ofertas de verdades que van
expandiéndose y tomando fuerza con apoyo de corrientes de
pensamiento, que dan sustento a una política cultural que goza de poder
para presentarse a sí misma como la única visión válida racionalmente.
Este fenómeno ligado a la tendencia de homogenización y multicttlturalismo,
diluye la internalización de un yo, encargado de tomar decisiones y
13
desarrollar el sentido moral •
Vivimos actualmente en una civilización pragmática donde la
calidad de vida, interpretada según cánones de eficiencia económica,
consumismo, belleza y goce de la vida física, posterga o anula la
dimensión profunda del hombre, para fomentar la cultura del narcisismo,
donde los antihéroes y los egoístas dominan el ámbito de lo que hoy se
proclama como producciones culturales.
La cultura entrelazada en la dinámica de estos fenómenos
sociales, está a punto de estallido. Los giros bruscos del acontecer, han
roto los límites geográficos generando intersecciones del espacio, que se
traducen en nuevas representaciones de la historia. El hombre es
arrancado de la esfera del vivir cotidiano, para caer en el dominio de lo
relativo, donde fatalmente es abatido por el juego errático de los signos
que enmudecen el eco sonoro e interrumpido de un mundo
13 Haaften, Wren, Tellings, Sensibilidades moralesy educación. Barcelona: Geclisa, 2001.
222

convulsionado por la inseguridad, el terrorismo, la criminalidad, la
violencia, y la injusticia.

5. El poder de las élites
El poder crea las reglas, pero éstas no son precisamente para el
que las hace, sino se ejercen para los demás. Pareciera que todos somos unos
simios, pues actuamos como tales, es decir, entroniz~mos al simio más
fuerte, el más poderoso, y cuando envejece, le sucede el macho más
joven, y con más vigor. Lo mismo ocurre cuando el poder s:upremo recae
en la persona de aqHél que ostenta el poder. Ejemplo de esta forma de
gobierno podemos observarla en las constituciones modernas, el jefe de
~stado no puede ser sometido a un proceditniento judicial ordinario, lo que sigue
siendo una huella secularizada del carácter incólume de la vida del
soberano 14•
El poder en las sociedades actuales ha recaído en manos de las
élites, grupos que dirigen el rumbo de la econonúa internacional hacia la
conquista de mercados. La búsqueda del poder se hace en un contexto
de democracia liberal, entendida como expresión de la libertad, que en
términos reales, no es más que un instrumento de control y
sometimiento.
Arenal expone en base a la tesis de Morgenthan, que en las
luchas de poder, la política pretende tres metas: una política para
mantener el poder, otra para aumentarlo y una tercera para demostrarlo.
La teoría determina que el sistema es estable hasta que otro considere
que el cambio es provechoso, aunque también sucede cuando hay un
desequilibrio o desajuste, lo que se asemeja a la historia de los simios.
Bajo estas circunstancias, surge el aparato de adoctrinamiento
social, sujeto a los intereses de un grupo, que tiene por objeto la
manipulación del pensamiento y de la opinión pública. Se trata de ofrecer
una imagen del mundo que se ajuste a una ideología. Esto es, un sistema
de propaganda especializada que puede llegar a tener una influencia
decisiva en las decisiones del estado, con la consecuente destrucción de
la sociedad civil y la vida pública, en la que el protagonista principal son
los medios de comunicación15•
14 Amaki, Manual del ci11dadano contemporáneo. México: Ariel, 2000.
15 Choms_J&lt;y, Políticay Cttlt11ra afinales del siglo XX. México: Ariel, 1995.
223

�El modelo politizador del discurso tiene, por ende, un efecto
directo a nivel ideológico sobre las acciones de los sujetos. Una vez que
el grupo de poder logra tener control, puede mantener en estado de
enajenación a una sociedad entera. Ejercer con libertad plena. recursos
inadvertidos de subversión, para actuar conforme a sus 1ntereses.
Camino hacia la destrucción de la sociedad civil, que es finalmente la ruta
de la tiranía.
Se trata de un mecanismo de control social y de pensamiento que
garantiza que los ciudadanos permanezcan en estado de no ~articipació~.
·Cómo se logra? A través de instrumentos de poder que se tmponen s1n
16
~uestionamiento en la nueva cultura a la que se sujeta la sociedad tolerante •
Este mecanismo de control, significa una creciente fuerza de poder ante
el escenario internacional global. ¿Qué expectativas podemos tener ante
esta realidad?¿Quiénes fijan los nuevos paradigmas una globalización que
no es uniformemente beneficiosa para todos los países del mundo?.
Algunos, cierran los ojos ante este suceso. Incluso, el gobierno
actual parece estar de acuerdo con esta distribución de los poderes. Los
verdaderos dueños del mundo, son los medios, poderosa fuerza cultural,
que penetra hasta las entrañas mismas de las relaciones internacionales
de poder.

6. Prolegómeno hlstórico
¿Cuál es la actitud del hombre en este marco de referencia? ¿El
manúfero más altamente desarrollado? ... desde la Ilustración, la ratio se
convirtió en el paradigma por excelencia; nos atrevimos a pensar en el
·
•
•
17
hombre sólo desde la perspectiva genética de su respuesta mstilltlva.
Sería inagotable hacer un inventario sobre las diversas teorías en torno a
este tema. En la senda de nuestra historia, sólo interesa la objetividad, el
dominio de lo observable. Con estos antecedentes, emerge el concepto
del ser biológico que se opone a la imagen noológica. Pero el hombre,
sujeto pensante y sujeto de la cultura, no es sólo materia, posee c_uatro
dimensiones: lógica (referencia a sQ, ontológica (el ego auto-centnsmo,
de donde se deriva la ego-auto-trascendencia); ética (distribución de
valores) y etológica (ego-auto-f1nalidad). Es decir, el hombre comparte
16 Íbidem
17 V. Frankl, El hombre en busca del sentido. Barcelona: Herder, 1996.

224

rasgos distintivos con los seres unicelulares, pero su definición lo
18
rebasa • Hoy como ayer, la auto-reflexividad y la autoreferencia remite al
sujeto a su enunciación, pero no a una enunciación hacia la nada, que lo
hundiría en el vacío existencial. · Cuando descubrimos la verdad de
quiénes somos y lo que debemos hacer, comenzamos a existir, a ser libres
de encontrar un sentido a nuestra propia existencia.
Preguntarse por el sentido de la vida, por su valor, no es una
manifestación sintomática de que el hombre está enfermo, como
pensaba Freud, es sencillamente expresión de madurez humana. Una
forma de afirmación del ser, que se atreve a preguntar por la ·existencia. El
yo tiene como referente, lo humano; pero la conciencia nos pone en
contacto con el espíritu, que trasciende nuestra existencia, nuestra actitud
cognitiva, la historia, y aun todo aquello con lo que nos enfrentamos
cotidianamente.
¿Qué pasaría si no existiera la conciencia de nuestro ser como
personas? ... No dudo que es más fácil pensar y vivir como el homo Jaber,
aquél que sólo conoce dos categorías: éxito y fracaso; el que llena su
9
existencia produciendo 1 • Pero vivir, en tanto trascender, es la instalación
objetiva del sentido, del sentir humano. Se trata de la actuación del
hombre sobre la materia, en la que el sujeto descubre su ser en medio de
la realidad y a la realidad como un ser otro y mismo. El yo sólo es cierto
en mi realidad, sé la fecha en que nací, en la que escribo o leo, pero
desconozco lo que soy, lo que fui, lo que seré. Percibo lo que me rodea,
pero me desconozco, ignoro mi interioridad.
Borges escribe citando a León Bloy: "no hay en la Tierra un ser
humano capaz de declarar quién es con certidumbre. Nadie sabe qué ha
vendido hacer a este mundo, a qué corresponden sus actos, sus
sentimientos, sus ideas, ni cuál es su nombre en el registro de la luz ... la
historia es una inmensa liturgia donde las iotas y los puntos no valen
menos que los versículos o los capítulos íntegros, pero la importancia de
unos y otros es determinable y está profundamente escondida"2º.
La vida es un acontecimiento inesperado. No es una repetición
de algo que queremos decir o hacer. Es enfrentarnos a lo ignorado;
descubrir en cada hecho, nuestra propia existencia; buscar un sentido. La
18 Morín, llltrod11cción alpe11sa1J1iento coJJJp!ejo. España: Gedisa, 2000.
19 Íbide111
20 Borges, Ficciones. Argentina: Emecé, 1966.
225

�experiencia de encontrarse existiendo, permite alcanzar autoconciencia de
21
sentido, que nos defiende de cualquier enajenación o posible extravío •
Entrar al mundo simbólico que abre posibilidades infinitas hasta lo
imaginario, y permite la auto-reflexividad, de donde emerge la
experiencia de la libertad, que no está determinada por las cosas, sino por
la capacidad que tiene el hombre de elegir.
Sólo la persona humana elige reflexivamente; puede discernir
entre el bien y el mal y dar razón de su elección para realizarnos en
plenitud.
7. La moral y la ética
Llegados a este punto de análisis, es importante, examinar a la luz
de la moral y de la ética, las normas y principios que nos rigen, puesto
que somos un animal de realidades, cuyos actos efectuamos
22
colectivamente •
La moral es una vivencia pura, se refiere al conjunto de normas o
reglas de convivencia en una determinada realidad histórica y concreta.
Tiene como finalidad establecer obligaciones de las personas entre sí y
para su comunidad, dentro de un marco de valores aceptados por la
mayoría. La ética parte de la moral, no la crea. Busca racionalmente la
fundamentación, el origen, la objetividad, la validez de los criterios
morales.
Aunque la moral y la ética se refieren a la conducta humana, la
primera establece criterios normativos; mientras que la ética reflexiona
sobre estos criterios. Trata de distinguir lo que el hombre afirma, asevera,
juzga en su existir. En cuanto representa el ser que existe y subsume la
nada para afirmar su ser. Él esy existe.
El hombre como realidad es una cosa más, un medio del todo
óntico, al que llamamos realidad. Por el conocimiento el hombre se sabe
sabiendo y abandona su condición originaria (ser pura onticidad) para
descubrirse como una estructura ontológica, que es propiamente el yo,
donde radica su conciencia moral, que le permite discernir y elegir sobre
sus actos.

21 Kundera, M. La insoportable levedad del ser. España: Tusquets, 2002.
22 Zubiri, Siete ensayos de antropología filosófica. Bogotá: Ed. USTA.1982.
226

Por naturaleza'. el hombre actúa siempre en función de un fin, y
par~ lograrlo pone_en ¡uego sus normas de conducta, aunque sujetas a la
razon como cnteno para la toma de decisiones, lo que puede ocasionar
q_ue,_ eventualmente, decida subjetivamente, considerando el propio bien,
s1n _unportar los demás. Es por eso que existe la lry moral, universal y
racional, que busca el bien común. Lo que es bueno para mí
(moralmente hablando) debe ser bueno para los demás y viceversa. El
deber moral no es, consiguientemente, presión externa ni física ni
psicológica, ni social, ni divina. Es la responsabilidad de hacer el bien.
Las fuerzas culturalmente poderosas insisten en que los .derechos de la
conciencia s?~ violado~, porgue están sujetos a la ley moral, que implica
una abrogacion de la libertad. Aunque ¿de qué concepto de libertad se
habla?
. . , El pro_blema de la libertad trae consigo la responsabilidad de la
~ecision. Realizar un acto humano libre, es una facultad O poder que
tiene el hombre, pero a la vez es un problema de elección. El hombre se
hace persona cuando elige y se realiza en medio del mundo. Los alcances
Y los_ límites d~ mi opción, se miden por nuestras acciones. Ser persona,
consiste en abnrse paso en el mundo; caminar hacia nuestra realización
que si~fica construcción de la realidad, aceptando la responsabilidad
que nos unponen ciertas obligaciones reconocidas como universalmente
verdaderas y sujetas a la moral.
Desde luego que también el hombre tiene libertad de hacer u
om_itir, porgue los actos humanos proceden de la voluntad libre y
deliberada: _Este aspecto nos lleva a hablar de la dignidad humana, como
re:ponsabilidad frente al mundo y a la historia. Apel y Habermas han
senalado_, que la éti~a concebida ~esde una racionalidad dialógica y
compartida, es la dest1nada a constrwr lo humano fuera de totalitarismos.
Pertinente es entonces mencionar, que los seres humanos no
sólo procesamos lo que acontece en el mundo, sino que emitimos juicios
de valor con criterios metalógicos que trascienden lo real. En este
sentido, elegir presupone asumir una postura, una conducta conforme a
v~ores y principios que hacen referencia, a una realidad metaempírica y
vienen a constituir la entraña óntica de las cosas, hechos, eventos y
personas, ordenados en un sistema. Un conjunto de hipótesis sobre la
natur~eza del hombre, el mundo y la sociedad. Los valores, por tanto,
constituyen la base de los procesos psicodinámicos interiorizados de
manera consciente o inconsciente que conforman la personalidad, y la
227

�ideología del ser humano. Todos obramos conforme al libre_ ~b_edrío, a
nuestra conciencia. Pero la conciencia no es infalible en sus Jlllctos. Por
eso, es necesario puntualizar que la conciencia debe educarse a fin de que
pueda discernir, elegir reflexivamente.

8. El criterio axiológico
En un orden axiológico, hablar de educación de la conciencia, se
asocia definitivamente a la estructura ontológica. Existir es descubrir el
espacio íntimo, la fuente creadora de la existencia cap~z ~e hacernos
trascender, a través de la cual podemos alcanzar la digrudad de ser
hombres; tomar conciencia de nosotros mismos como proyecto; aceptar
mi propio valor, cualidad estructural que existe independient_e ~el- sujeto,
pero hace referencia a él, haciendo posible una di~am1:a de
perfeccionamiento gradual, que lo lleva a fortalecer su 1dent1dad y
trascender.
De ahí la importancia del desarrollo del ser humano integral. Lo
que da sentido profundo a la existencia del hombre, manifiesta en la
responsabilidad consigo mismo y con los demás. Se elige en base a ~na
ley de libertad, y ésta es un postulado de la razón, que se concrenza
únicamente en referencia a otro. Cuando el ser humano se abre, y se
reconoce en relación a su entorno, empieza a forjar su proyecto de vida.
El respeto hacia el ejercicio de la libertad y el compromiso moral,
son condiciones esenciales de nuestra existencia. La conciencia de la
libertad la adquirimos porque su razón esencial es la ley moral. Si no
hubiera libertad, no podríamos hablar de ley moral, cuyas líneas están
dictadas por la conciencia del sujeto.
La historia del hombre es, por ende, la historia personal de la
libertad en la cual cada decisión está inscrita en nuestro tiempo
'
particular, histórico y, a la vez existencial, infinito y trascendente. D e
acuerdo a la dialéctica, es en el presente, donde el tiempo de la existencia,
que es trans-histórico, permite al hombre entrar en el mundo de la
trascendencia.

9. El futuro
¿Qué desafíos colectivos nos esperan? ¿Cómo descifrar el futuro?
El siglo ha empezado de nuevo con la lucha de los grandes emporios por
228

el poder, el avance del progreso científico y tecnológico adverso al
hombre, las manipulaciones genéticas, la destrucción de recursos
naturales, otras guerras, fuerzas antagónicas que parecieran vaticinar el
fin de una era.
El espacio se extiende más allá del tiempo y nos invita a
trasponer intrépidamente este mundo en el que el ser humano se
encuentra perplejo, carente de sentido. Liberados los valores, el hombre
lucha consta.ntemente entre la moralidad y la pemusibilidad absoluta.
Sobre el eje temporal coexisten los movimientos cíclicos, llevando
consigo la dinámica del cambio. El dilema consiste en estar situados en
un mundo donde la serenidad es menos verosúnil que el homicidio.23 Sin
embargo, los excesos de la historia siempre son limitados, y bajo la
dicotomia angustia-esperanza, la prioridad es de afrontar los retos de
nuestro tiempo, y redefinir el camino, entrar en un nuevo renacimiento.

10. La ética intercultural
La ética intercultural tiene como sentido principal el ser común a
todos. Su universalidad consiste en ser compartida por las culturas y
constituirse en atributo realmente común a todas.
Nada impide empezar a buscar el diálogo. Ninguna cultura
subsiste sin estar en contacto con otra. Si nos aislamos, nos
encaminaríamos a la deriva y desapareceríamos.
Su finalidad es contribuir, desde las actitudes y la decisión de
conductas, a la convivencia en la diversidad, de manera que se haga
posible el requisito de una democracia pluralista. D esde luego el
pluralismo no es únicamente su único objetivo cívico, posee también un
aspecto moral, como es ayudar a la supervivencia humana en
condiciones de diversidad étnica, nacional y cultural, pues la ética en sí
misma pretende que el ser humano alcance la felicidad además de ser
bueno y justo.
Estos son sus fines. Pero también, la ética intercultural nos debe
orientar en un sentido más genérico o formal a la apertura, porque la
ética es una en lo fundamental, pero es al mismo tiempo pluralidad moral
y cultural en su conjunto. Con esto se afirma la búsqueda de la
23 Lotman, CNll11ray explosión. Barcelona: Gedisa, 1998.
229

�consónancia y la valoración de las disonancias. Por consiguiente, es
ahora, ante el nuevo derrotero intercultural, cuando la ética puede
empezar a cumplir su vieja aspiración universal.
No obstante es necesario cuidar el que la ética intercultural puede
desvirtuarse a sí misma si comete el error de hacer pasar por universal lo
que es todavía una visión particular.
La ética intercultural adquiere relevancia por estar acompañada
de valores compartidos. El pluralismo, como fenómeno sociológico
abarca tres aspectos fundamentales: pluralidad de opiniones y diversidad
de conductas; coexistencia pacífica y respetuosa entre las personas y
grupos que sostienen opiniones y conductas diferentes; aceptación y
legitimación de la diversidad. De ahí, que se convierta necesariamente en
un valor cívico de singular importancia al no interferir con los valores
propios de cada cultura.
Los etnólogos han llegado a una conclusión de manera unánime.
Ellos dan testimonio de la erosión rápida e irreversible de las culturas
singulares a escala planetaria. Pero también, sustentan que en la práctica
de su profesión, y en el contacto directo con las comunidades locales,
esta erosión está limitada por elementos sólidos que poseen todas las
culturas por tradición. Es decir, en todo el mundo hay una producción
constante, abundante y diversificada a pesar de la hegemonía cultural
ejercida por los países industrializados en pro del bienestar de todos los
hombres. En una sociedad inmersa en el consumo, compartir, crecer en
la pluralidad y la apertura a los otros, es signo de vivir, crecer en plenitud
y poner en marcha la unidad entre los hombres, el respeto a las normas
de los otros, para construir una sociedad más digna y atenta a las
exigencias del bien común.

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232

233

�MIGUEL DE CERVANTES: LA MÁS ALTA
Y PERDURABLE EXPRESIÓN DEL
SIGLO DE ORO E SPAÑOL

Profr. Dr. Jur. Dr. Phil. Agustín Basave Fernández Del Valle
Director del Centro de Estudios Humanísticos
Universidad Autónoma de Nuevo León

El siglo XVI y buena parte del XVII representan la hegemonía de
España en el mundo y el apogeo de la cultura española: extensa, varia,
difusiva ... ese florecimiento no es casual. Los reyes católicos inician una
labor protectora de la cultura, el espíritu renacentista, que se extiende por
todas las vertientes del pensamiento, fecunda con su sabia la raíz
medieval del pueblo español. El afán de instrucción, en los siglos áureos,
abarca todas las clases sociales, las mujeres no constituyen la excepción.
Hay respeto y afecto hacia el hombre ilustrado por algo se dice: "no
puede llamarse caballero quien no sea hombre de letras". Los mismos
nobles estiman más el conocimiento de las letras clásicas que el brillo de
sus propios blasones. Gustan de las tertulias literarias, de certámenes y de
lectura de obras valiosas, en ese ambiente nació Cervantes. Menudeaban
los cultivadores de todas las ramas del saber humano.
Con América se abre el siglo político de España, con los
Habsbourgs ingresamos en el periodo más brillante de la literatura. Este
periodo -largo y rico- se prolonga hasta los principios del reinado de
Carlos II. Se suele dividir el mal llamado Siglo de Oro en tres períodos:
1.- hasta el reinado de Felipe II (1555-1598); 2.- hasta la muerte de Lope
235

�de Vega (1635); 3.- hasta el deceso de Calderón (1681). Estas marcas en
el tiempo corresponden al comienzo, al !pogeo, y ~ ocaso ~e lo ~ue los
hispanos llamaron el Siglo de Oro. Duena de si trusma, e°,:1quec1da con
los tesoros al parecer inagotables del Nuevo Mundo, Espana lucha ~n lo
sucesivo ya no para reconquistar su territorio n~~ral o para su urudad,
sino para la hegemorúa universal e~ el ord~n. belico y e~ el _or~en de la
cultura busca imponer "a fartiori' su ideal religioso y monarqwco.

Un monarca
Un imperio
Y una espada.
(Soneto de Acuña al Emperador)
España combate sobre todo co_ntra_ Francia. Italia, es el e_scenario
común de ese duelo de múltiples penpecias. En los paises ba¡os y en
Alemania reinan las guerras religiosas. España irá en búsqueda _de sus
antiguos enemigos a Tunez y a Lepan to. Ingleses y flamencos se dis~utan
la supremacía del océano. En su cruzada contra la _herejía, el gobierno
español es ayudado por la inquisición. Todo p:nsatrue~~o heter~~oxo es
aplastado impíamente. A la realización de este ideal político y relig10so, la
nación española sacrificará lo que le quedaba de libertad comunal Qos
comuneros de Castilla, las Germanas de las costas del Levante). To~a esa
anarquía acumulada durante los siglos precedentes, ah?ra sobreexcitada,
termina por agotarse. La obra emprendida por el geruo del _Emper_ador
Carlos I de España y V de Alemania y proseguida por la hábil ~ paciente
perseverancia de Felipe II, match~ hacia
_ocaso con Felipe _III Y
concluye su hegemorúa en los dos re1nados sigwentes. Portugal se liberta
nuevamente en 1640 y los países bajos se libran por el tratado de
Westfalia (1648), de esa España en cuyos do~os no se_ ~orúa el sol.~
mediados del siglo XVII España sólo conservara sus pos1c10nes de Italia
y de América.
_
,
A la muerte de Isabel, la reina católica (1504), Espana hab1a
conseguido su triple unidad: política, religiosa y lingüística. Por eso se
forjó abriéndose en rosa a todos los rumbos.
_ _
La reconquista fue coronada por el descubntruento, lengua y
espada, inteligencia y fuerza, todo es portent?s~. Los li_mites_ entre poesía
y verdad se desdibujan. España avanza en _A.frica _hacia ?nente y
Túnez. El imperio español incluye los paises ba¡os, Napoles, Sc1cilia,

:1

~º-~ª

236

Cerdeña, el franco-condado, el Archiducado de Austria y los extensos
territorios conquistados en América. España coloniza, evangeliza y
contiene la reforma en el concilio de Trento, que duró 18 años y en
donde prevalecieron las _voces de los teólogos españoles. Esta es la
España que se agita y bulle con aire culto, bélico y religioso, en la época
de Cervantes.
La decadencia política y económica vino aparejada en España, de
la decadencia en el aspecto cultural. Afines del siglo XVII se consume el
triste declive. Pero la pujanza intelectual española en el siglo y medio de
esplendor, fue tan profunda y tan· intensa que aun nos nutrimos
espiritualmente de sus esencias, de sus valores. Si tratamos de
caracterizar esencialmente el Siglo de Oro, habría que empezar por las
universidades españolas; lugar propicio para el cultivo de la inteligencia y
del carácter, surge un extraordinario desarrollo, con centros de cultura
superior que se multiplican en toda la perúnsula ibérica. Unos de esos
centros culturales de educación superior imitan a la clásica y tradicional
Universidad de Salamanca, otros a la renaciente o humanista Universidad
de Alcalá. Las universidades son creadas por los reyes (Carlos I funda la
Universidad de Granada), por los municipios (todas las creadas por la
corona de Aragón) y la mayoría por particulares, especialmente
eclesiásticos, que forjan el tipo de universidades-conventos. Su número
llegó, aproximadamente, a 40. No todas podían tener las facultades
completas; por eso se dividían en mayores y menores. La Universidad de
Valladolid sobresalió en Derecho, aunque haya tenido también cátedras
de Filosofía, Cánone:s, Teología, Medicina, Cirugía y Matemáticas,
régimen interior medieval y conexión estrecha con el poder civil.
Salamanca, democrática y descentralizada, compite con Alcalá
aristocrática y ordenancista. Al lado de las universidades persisten los
colegios, con sus rentas, becas y recepción de enseñanzas. Las
ceremonias de otorgamiento de grados (bachiller, licenciado y doctor),
incremeritan la solemnidad y el esplendor que terúan en la alta edad
media. Felipe IV (1625) funda un :.centro de cultura con el título de
"Estudios reales de San Isidro", para formar a los primogénitos de los
nobles. Los jesuitas, por su parte fundan sus colegios. Numerosas
bibliotecas reúnen un importante acervo de libros. Los archivos públicos
de documentos se organizan para conservar la memoria histórica.
España no sobresale en su producción científica, aunque
presenta aspectos valiosos en materia de estudios geográficos,
237

�cosmográficos, cartográficos, náuticos, astronómicos y matemáticos. En
física y química los españoles siguen a Aristóteles y se inclinan por la
doctrina experimentalista. Lo mismo acaece en medicina, botánica y
mineralogía. Lo que resulta verdaderamente notable es el florecimiento
filosófico y jurídico en los siglos XVI y XVII. Este desarrollo presupone
el previo desenvolvimiento de la teología. Recordemos que en el
Concilio de Trento, sus cultivadores principales fueron: Melchor Cano,
Salmeron y Torres, los Jesuitas, Laines Vitoria, Soto, Vázquez,
Villalpando y Francisco Suárez. Quiero recordar que Europa se nutrió
durante más de un siglo, de la metafísica de Suárez, el gran renovador de
la escolástica. ¿Y como olvidar al gran Francisco de Vitoria, el Sócrates
español fundador del moderno Derecho Internacional?.
La figura del humanista Luis Vives, con sus libros de Teología,
Pedagogía y Ciencias Sociales ilumina un singular brillo al Renacimiento
Español. La pujanza alcanzada por la filosofía española se pone también
de relieve en los nombres de Fox Morcillo, Herrera, el Brocence y tantos
otros. Todos ellos muestran una gran libertad de pensamiento en todo
aquello que no era dogma de fe; tendencia al realismo, a la armonía y a
los principios nuevos expuestos por precursores iberos de sistemas como
camino intermedio entre la creencia y el conocimiento, entre la fe y la
ciencia, surge, preñada de amor a Dios, la nústica española:
comunicación directa del alma purificada por la renuncia de las cosas
terrenales, por el amor y la oración, en éxtasis con Dios mismo. La
comunicación del hombre con Dios no implica pérdida de la
individualidad espiritual ni de la inteligencia cognoscitiva de Dios. La
contemplación pura se hermana con las obras de amor al prójimo. La
literatura nústica española se engalana con los nombres de Santa Teresa
de Ávila, San Juan de la Cruz, Fray Luis de León, Fray Luis de Granada,
Fray Jerónimo Gracian, San Pedro de Alcántara, Juan de la Cruz ... Se
advierte en todos ellos una gran riqueza estilística y un hábil manejo -en
prosa o en verso- del idioma castellano.
Los problemas jurídicos que planteaban las guerras, las luchas
religiosas y la conquista de los territorios descubiertos, movieron la
participación de los grandes legistas en la vida política. A ellos les
consultaban y les protegían los propios reyes. La cuestión de la
gobernación colonial o el tema de la educación del príncipe incita a los
grandes colaboradores del Derecho Político: Mariana Suárez, Fox

Morcillo, Arias Montano, Gracian, Solórzano, Pereira, Saavedra Fajardo
y una legión que constituye toda una literatura cortesana y política.
El habla nacional entra por cauces gramaticales con Nebrija,
autor de un diccionario y de su Arte de la Lengua Castellana. Valdés, en su
Dialogo de la Le_ngua; Covarrubias, en su Tesoro de la Lengua Castellana Fray
Miguel de Salinas, Pérez de Oliva, Fray Luis de León y tantos otros,
enriquecieron y flexibilizaron la expresión de todas las ideas y de todos
los e_s~ados anímicos. Depuraron la ortografía, fijaron la fonética y
perrrutteron la aparición de las obras maestras de la literatura de los siglos
aureos.
Las Bellas Artes, en la historia de España, nunca tuvieron una
época de mayor esplendor que en los siglos de oro. La nación entera se
cubr~ de monumentos, de estatuas, de cuadros, de obras de arte que
convierten a España en un vasto y viviente museo. La mayoría de los
artistas españoles reciben la influencia preponderante del renacimiento
italia_no, pero la transforman con maestría y con originalidad singular
arqwtectura barroca y plateresca de inagotable riqueza decorativa, de
apasionada abundancia de formas, de patetismo vital trascendente. Hacia
el fin del siglo XVI Juan de Herrera inaugura un estilo neo-romano
conforme al sobrio y antiguo canon. El Escorial (1575-1582) y la catedral
de Valladolid quedan como mudos e imperecederos modelos de esa
desnudez y sobriedad de masas. La estructura se desarrolla con esa
pasión tan española y con ese brillo de un vitalismo de inaplacable vigor.
Retablos, puerta, sillas labradas y escultura sobre madera son en España
más ricos que en cualquiera otra parte. Sevilla y Valladolid son las dos
grandes capitales del arte nacional de la imaginería: Alonso Berruguete
(1480-1516), Gaspar Becerra (1520-1570), Juan de Juni (1566), Gregorio
Hernández (1566-1622), Martínez Montañez (muerto en 1549) y Alonso
cano (1601-1667). Orfebrería religiosa, música y sobre todo, la pintura
genial de Diego V elásquez (1599-1660), Bartolomé Esteban Murillo
(1617-1682), Zurbarán (1588-1601), y el portentoso pintor griegoespañol el Greco (1548-1623).
En la época de su esplendor, florecen en España todos los
géneros literarios. Pero entre todos ellos sobresale, de manera singular, el
género dramático -comparable al de la alta integridad clásica- y la gran
novela de don Miguel de Cervantes Saavedra.
El teatro avanza a pasos agigantados, desde Fernando de Rojas y
Lope de Rueda, hasta Lope de Vega y Calderón. Se inicia el teatro con

238

239

�un naturalismo ingenuo. Estudiantes, bachilleres, liéenciados, alguaciles,
lacayos, soldados y rústicos comparecen en escena tales como son en la
vida real; aún con los detalles más ínfimos. Lope de Vega recurre a
personajes de todas las épocas, con máxima libertad. Reforma por
completo la escena española. Sigue el arte dramático de los corrales y
escribe o improvisa la comedia popular que sobrepasa por completo las
reglas clásicas. Le importan los caracteres, el movimiento y la vida.
Mereció el mayor aplauso de sus conciudadanos y le llamaron "el Fénix
de los Ingenios", "Monstruo de la Naturaleza"," "El Padre Adán de la
comedia".Era usual decir: "Parece de Lope" cuando algo era maravilloso.
Calderón de la Barca supera en profundidad a Lope, fue -que
duda cabe- la figura culminante de la dramaturgia española. Menor
producción pero mayor calidad. Este genio del teatro desprecia las reglas
porque él va a fijar lenguaje, estilo, pasiones vinculadas, realismo,
ferocidad, síntesis de un país y de una época. Personajes sujetos al poder
absoluto del rey y de la religión en lucha contra estos poderes que se
tienen por ineludibles y necesarios, de ahí surgen las situaciones
dramáticas de máxima intensidad y emoción. Debo decir, no obstante,
que en el teatro clásico español echó de menos la ternura, la nota
humanística. El honor y la justicia brillan, resplandecen y triunfan; pero
queda una sequedad anímica y una cierta rudeza rayana en la crueldad,
que campea en la mayor parte de las escenas. Pocas veces la galantería
deja de ser hiperbólica y artificiosa. Se ha hecho notar que el amor sano
está ausente, como lo están también la madre y el niño (Cánovas). La
idea directriz y motora es el honor; es la fidelidad, la fe en Dios y en la
patria, la mujer, mirada como joya o fetiche, es sacrificada aunque sea la
mujer amada, en aras de un honor hipertrofiado por los celos. Diríase
que hay un atavismo sarraceno en ese furor amoroso, en ese orgullo
feroz del marido que al menor indicio o a la menor apariencia de falta,
condena inexorablemente a su mujer. El rigorismo llega hasta la locura
en "el médico de su honra". Recordemos aquella siniestra carta : "el
amor te adora, el honor te aborrece, y así, el uno te mata y el otro te
ansía. Dos horas tienes de vida: Cristiana eres salva el alma, que la vida es
imposible". Siempre me ha producido escalofríos este fanático culto del
honor calderiano. El honor empezó a ser en Cervantes un apéndice de la
virtud. Pero terminó en extermidad, fanatismo, soberbia, celos delirantes,
obnubilación y crimen.

240

En la Villa de Alcalá de Henares, nace Miguel de Cervantes un
domingo de 1547 cuya fecha no ha podido precisarse hasta ahora. Hijo
de Rodrigo Cervantes y de Leonor de Cortinas. Padre pobre, con cierto
linaje, de oficio cirujano.. Madre sin eslabones, pero con buen dote. Le
preceden dos hermanas, Andrea y Luisa; y le van a seguir una nueva
hermana, Magdalena, y un hermano, Rodrigo. En Córdoba y en Sevilla el
pequeño Miguel asiste al colegio de Jesuitas. Sus profesores le tienen en
alta estima. El joven Cervantes se siente atraído hacia las
representaciones teatrales festejadas por Lope de Rueda. Empieza a
presagiar su destino. Su padre se traslada, con toda la familia, de una
ciudad a otra. Tanto peregrinaje no favorece los estudios completos de
Miguel. En Madrid opta por frecuentar los estudios de un gramático,
Francisco del Bayo, y de un humanista, Juan López de Hoyos. Escribe el
joven Cervantes un poema que conmueve la sensibilidad del humanista
López de Hoyos: "Historia y relación verdadera de la enfermedad,
felicísimo transito y exequias fúnebres de ...doña Isabel de Valois". Se
adivina el literato en Ciernes. Verbo ágil, preclaro y armonioso. Pero
antes de su entrega a las letras, va a pasar una larga temporada en las
armas y en las cárceles. Se incorpora audazmente al séquito particular del
cardenal Acquaviva, y parte para Italia. Empiezan sus andanzas militares
con los soldados españoles. Se alista en la tripulación de la galera
"Marquesa" y sale pletórico de valor y de ensueños para combatir al
infiel turco. El día 7 de octubre de 1571, en plena batalla de Lepanto,
recibe dos arcabuzazos en el pecho y uno en la mano izquierda. Había
luchado con ejemplar denuedo y singular pericia. Varios marinos turcos
fueron abatidos por este bizarro soldado español que sale a combatir con
alta fiebre y rara enfermedad. Nunca se arrepintió de haber participado
en gesta tan gloriosa, aunque le haya costado la perdida del brazo
izquierdo: " ... orgullo muy noble me cabe de haber peleado en Lepanto
bajo las banderas del hijo del rayo de la guerra, Carlos V, de feliz
memoria".
¿Por qué no ver en estos rasgos altivos y luchadores un boceto
prelitninar del Ingenioso Hidalgo Manchego? Caballero andante fue, sin
duda el joven Cervantes. Vendrán muchas batallas que arrostra con porte
y distinción. Su pulso nunca tembló, ni su animo; siempre se mantuvo
firme y erguido. Pero la suerte no lo acompaño a Cervantes, cuando
viajaba en la "Galera Sol" y fue apresado por corsarios argelinos.
Arnaute Mami le somete a duro y largo cautiverio. Mas de 5 años ha de
241

�permanecer a merced de la ambición y del capricho del pirata islámico.
Privaciones abundantes, malos tratos, frecuentes daños, humedad que
causa enfermedad, fatiga y prematuro envejecimiento. Nadie paga el alto
precio fijado por su rescate: 5,000 escudos. Bajan la tarifa y sale por fin
libre, gracias a la Orden Mercedaria, a su familia y al consejo de cruzada.
Los intentos de fuga le co~taron muy caros, pero nunca perdió la
esperanza de salir de la mazmorra. En el silencio de la cautividad pudo
escribir La gran turquesa y La gran sultana, Batalla Naval y Los tratos de
Argel. La prosaica realidad y los altos ideales se debaten vivamente en el
alma cervatina. Las finas y gratas fantasías -¡Oh tristeza!- no suelen ser
correspondidas por los dictados de la vida cotidiana. Este conflicto será
llevado, con el tiempo a la esencia.
De vuelta en España saborea, por corto tiempo, la felicidad del
retorno. Vuelve al ejercicio de las armas -Portugal e Islas Terceras- por
algunos meses. Su madurez le exige atender a la llamada vocacional. Su
misión será escribir y escribir. Vuela la pluma y se aquieta el corazón. Las
musas están con él. Frecuenta "Los corrales castizos", los mesones y las
hospederías. Convive con bohemios, ricos en ensueños y esperanzas. En
aquel mundillo de la Villa y Corte, contempla riñas de capa y espada y
sabe de romances imposibles. Autos de fe en plazas públicas; suspiros de
amores traicionados en corazones solitarios, desiertos. Marco inquieto y
colorista que sirve para tejer los hilos de una obra: Ca/atea, -novela
pastoril con frescura, de velos, gracejo e irorúa. Empieza la
representación de sus obras teatrales Los tratos de Argel Numancia y La
Confusa. Saborea elogios y tiene una hija natural con Ana Franca.
En la vida de Esquivias conoce a doña Catalina de Palacioscarente de fortuna y de cultura- pero no de gracia y de fortaleza y casase
con ella cuando tenia 37 años de edad. Su salud ya no es buena y reclama
cuidados más intensos y delicados. Pero sigue en la brega literaria,
ganando brillo y pujanza. Conoce la gloria teatral, aunque le produzca
muy contadas monedas. Siempre se ha dado más culto a la forja y al
comercio que a la belleza del espíritu. La estrechez económica le
persiguió siempre. Aunque le conozcan en los corrales madrileños, tiene
que andar mendigando favores de señores provincianos o de altos cargos
reales. Consigue un empleo: recaudador de provisiones para la armada
imperial. Y cae nuevamente en la cárcel -esta vez de Sevilla- por ajenos
enredos y negligencias. Era el año de 1592, en esa desolada cárcel de
Sevilla va a surgir la intuición de su gran obra maestra. Él mismo nos lo

242

dice: "El Ingenioso Hidalgo se fragua en una cárcel donde toda
incomodidad tiene su asiento y donde todo triste ruido hace su
habitación". Inmerso en la realidad de su tiempo, en la época en que
España imperial y · conquistadora asiste al lento e inexorable
desmoronamiento de su prodigiosa grandeza, un hombre se consuela y
nos consuela extrayendo del fondo de su humanidad lo más humano de
lo humano. Ahí en el seno de una España nústica y guerrera, donde las
excelencias de lo espiritual marchan hermanadas con la más
desenfrenada codicia y lujuria; donde magnificencia y miseria muéstrense
indisolublemente unidas, está este humanismo Cervantes víctima y
producto de su tiempo; perdurable expresión del Quijote y del Sancho
que todos llevamos dentro. Él mismo se describe físicamente: "este que
veis aquí afirma en su autorretrato, de rostro aguileño, de cabello
castaño, frente liza y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva,
aunque bien proporcionada; las barbas de plata..." Su semblanza moral la
encontraremos a lo largo de miles de páginas y de hechos.
Cervantes fue un hombre desgraciado e independiente, idealista,
magnámino, observador y un tanto erudito. Estuvo versado en todas las
miserias humanas y fue a la par, convencido de la superior dignidad del
hombre. Soportó victoriosamente las dudas y dio ejemplo, con su
muerte, de lo que es un sincero y verdadero creyente. ¡Que extraña
figura! Magnate de invenciones -un verdadero rey de la imaginación
creadora- un menesteroso de tantas y necesarias cosas. Enriqueció el
género humano, mientras vivió endeudado. Su vida fue una cadena de
fracasos. Asombra su constancia, su indulgencia ante el espectáculo de la
ruindad, de la estulticia o de la torpeza de la gente. Este bravo y blando
caballero sonríe con un amor que sabe perdurar. Saca fuerzas de sus
propios descalabros. Lejos de resentimiento y más allá de la resignación
levanta, para todos los siglos futuros, la gran estatua de su Quijote y de
su Sancho indisolublemente unidos en la lucha de los tiempos porgue se
conocía a sí mismo conocía al hombre; al hombre grandioso que confía
en Dios y que sabe que el hombre -en el mundo- está encomendado al
hombre. Su frustración humana no le hizo perder su idealismo superior.
La imagen de España -y de los pueblos que hablamos su lengua- no
hubiese sido posible sin Cervantes.
Entre Cervantes y el Quijote hay fusión imperecedera. La
inmortal filosofía del caballero manchego y el estoico modo de afrontar
los escollos de la vida, son de pura cepa cervantina. El desengaño y el

243

�desencanto, buenos consejeros, nos señalan límites a nuestras
posibilidades. Aquel hijo seco y avell~nado de la Manc~a sale a p~lear
con gigantes nunca vencidos, es un hi¡o rebelde y levantisco del Miguel
de Cervantes que camino sobre lo palpable y lo real. U~a parte de
Cervantes ha sido vencida por la otra parte fundada en la razon y el buen
sentido, pero siempre queda algo del caballero andante que por su honor
y por su justicia, sale al mundo entero con el fin de "desfacer entuertos".
La grandeza del Caballero de la triste figura estriba en que su ser
es el nuestro. ¿Acaso no comprenderemos que sus fantasías no nos son
extrañas?. Somos cada uno de nosotros -sepámoslo o no- un don
Quijote, lanza en ristre y sueños en la cabeza y ~n e~ corazón. Al lo~o
del flaco rocinante, fustigados por el sol de medio día, nuestro corazon
va ahi dentro de ese inmortal ente de ficción, más real que muchos
fantoches y muñecos que transitan a nuestra vera. Cada vez que
renovamos nuestro entusiasmo, caliente de inagotables energías, es
nuestro genio tutelar quien nos impulsa en la gran ave~~ª- human~. En
vano pretendió el escritor Cervantes ridiculizar, al pnnc1p10, el genero
caballeresco. Lo que verdaderamente hizo fue dignificarlo, sublimarlo.
·Como nos duele verle dolorido y lleno de impotencia, tratando de
levantarse cuando uno de los mercaderes toledanos le apaleo! ¡Pobre
caballero que vocea la culpabilidad de rocinante _r~ra disfrazar su
decrépita debilidad! ¿cómo pueden ser los hechos distintos.ª
el
noble caballero los ve e imagina? A veces la duda le hace sufnr: ¿donde
estás, señora mía, que no te duele mi mal?. O no lo sabes señora, o eres
falsa y desleal". No quería ver lo que hay que ver. La justicia y el bien no
siempre se imponen. Sancho, con su asno, sus alforjas y una bota, no
cree en príncipes y magos, pero tampoco cree en sí mismo. Por eso -y
por cierto ideal escondido- fue presa de don Quijote y, guijotizándose, le
siguió hasta el fin. Ingenuo y bonachón, más que hacer dejar hacer. Pero
no deja de tener un fondo de sabiduría: la vida, cuando más apacible Y
sencilla, se vive mejor. Y esta sabiduría sanchopancesca templa algunas
veces la fiebre activista de don Quijote.
El amo de Sancho -no lo dudemos- es tan iluso como tenaz. o
conoce el desaliento y desprecia los argumentos realistas del buen
Sancho. Cervantes vivió cocido del dolor; por eso su amor es el más
sublime acto vital y humano. Sublima la realidad en aras de ensueños y
de ideales. El amor -mito y sacrificio, honor e inmortalidad- alcanza el
nivel de acción suprema de la existencia y de sacrosanta aventura.

;.º~º

244

Cervantes -como muchos de nosotros los hombres- es muy
vulnerable a la belleza fisica de la mujer. Por eso pone en boca de don
Quijote su escala axiológica: "porgue has de saber, Sancho, si no lo
sabes, que dos son las· cosas que incitan a amar más que otras que son: la
buena fama y la mucha hermosura". Como buen renacentista Cervantes ·
,
'
con su característico equilibrio estético exige, en lo visto, ritmo y
melodía, templanza y mesura. El amor no es un breve destello;
permanece más allá del recuerdo y de la tumba. No es necesario ver con
frecuencia a la enamorada. Para don Quijote b;sta con "limitar amor
entre los dos a un hondo mirar. Y aún esto, tan de cuando en cuando,
que osaré jurar con verdad que en 12 años que ha que la quiero... no la
he visto cuatro veces".
Cervantes, compasivo, le hace saborear a don Quijote, muy de
vez en cuando, las mieles del triunfo. En la aventura de los dos frailes de
la Orden de San Benito y de la dama vizcaína sale triunfante: libera a la
supuesta dama secuestrada y hace huir a los "feroces enemigos (dos
frailes religiosos de la Orden de San Benito). También en la aventura de
los leones sale victorioso.
Para don Diego l\firanda -a quien el Ingenioso Hidalgo le llama
el Caballero del Verde Gabán-, don Quijote aparece como una extraña
mezcla de razón y extravió, de seriedad e infantilismo. También su hijo,
el joven Lorenzo, concluye por decir: "pese a palabras tan serias y bien
fundadas, no dejo de adivinar en el "resplandores de quimera" y sueños
disparatados". Don Quijote concluye su discurso sobre la ciencia de la
caballería con un código ético: " ...por encima de todo eso, el caballero ha
de ser fiel a Dios y a su dama, la vida ha de dar por defender la verdad y
compartir los pecados que manchan al mundo. De todas estas grandes y
pequeñas partes se consume un buen caballero andante. Juzgue vuestra
merced si no aventaja esta ciencia a las más estiradas y pomposas que en
gimnasios y escuelas se enseñan". Más allá de placeres y posiciones
materiales está el verdadero ideal -justicia y amor que se funden y
confunden de la caballería andante- por eso en las bodas de Camacho,
don Quijote toma al partido de Basilio: el pobre y el débil frente al rico y
el prepotente.
E n su plenitud creadora, don Miguel de Cervantes Saavedra oye
los pasos de la muerte. "Bien me doy cuenta de la vanalidad que ciñe el
torso de nuestra vida y el pasajero aliento de nuestras ilusiones y
esperanzas. La muerte es una prueba que trataré de afrontar con valentía
245

�y dignidad". Sus vivencias religiosas aumentan día a día, sin extinguir su
vena literaria. Se prepara para el final, deja atrás el ambiente literario de la
corte (envidias y calumnias, superfluidades y engaños) para ingresar a la
Orden Tercera de San Francisco como hermano novicio. Vive con
frugalidad y sencillez, enfermo siempre. Asiste al declive con ánimo
sereno y realista. No teme a la muerte. Recibe los Santos Sacramentos
con toda unción, ha encontrado la paz de espíritu y muere con
naturalidad, rodeado ¡;:&gt;or hermanos Franciscanos. Amortajado con el
hábito de la Orden, fue enterrado en el Convento de las Trinitarias el 23
de Abril de 1616. ¡Cuantas generaciones han pasado desde entonces!
¡Cuantos cambios han sucedido! Pero ahí está plantado, con su figura
inmortal, el caballero Miguel de Cervantes, inmune al tiempo; firme y
digno, adentro muy adentro, en la entraña misma de la humanidad.

EDUCACIÓN DE UN PRÍNCIPE CRISTIANO DE
ERASMO: UN ESPEJO CON IMAGEN PÚBLICA

Mtro. Alejandro del Bosque
División de Humanidades y Ciencias Sociales
Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey

El humanismo cristiano español, o la síntesis de la cultura grecolatina y el
pensamiento cristiano, estuvo conformado entre los siglos XV y XVI
por tres vertientes: la filológica (introducida por Nebrija en la época de
los Reyes Católicos e inspirada en la obra de Lorenzo Valla: Elegancias de
la lengua latina; Nebrija aduce que una lengua nace, florece y decae con el
imperio que la habla; plantea la necesidad de depurar el latín como
recurso para afrontar la barbarie); el socratismo cristiano (donde la
sabiduría se traduce a través de las acciones cristianas; Sócrates visto
como un modelo de comportamiento moral); y el erasmismo (difundido
durante el reinado de Carlos V a raíz de que Erasmo le dedicara a éste un
manual de comportamiento virtuoso).(Carceles de Laborde, 29-55)
Erasmo de Rotterdam (1469-1536) escribe en latín el tratado
Institutio Principis Christian (Educación delpríncipe cristiano) en 1515 a petición
de Jean Le Sauvage, canciller de Brabante. Se trata de un espejo de
príncipes, "un género tradicional dirigido a la educación personal, moral
Ypolítica de un príncipe".(Blockmans, 34); una obra de orientación para
el futuro rey. La obra es publicada en 1516; tres años después de la
escritura de El Príncipe de Nicolás Maquiavelo.
246

247

�Durante el reinado de Carlos V, en el siglo .1..7VI, se impulsó el
erasmismo en España para proyectar la imagen pública de una
monarquía regida irrestrictamente por un ideario cristiano. No el
erasmismo auto crítico, enérgico y realista que se muestra en obras tan
lúcidas como Elogio de la locura, sino el erasmismo atemperado, dirigista y
utópico que prevalece en Educación de un príncipe cristiano. Esta obra está
en consonancia con el bien llamado humanismo cristiano español que, a
diferencia del humanismo renacentista difundido en otros países
europeos, ve en la religión el instrumento más confiable para la
renovación integral del ser humano.
De ahí el maridaje necesario entre valores cristianos y poder
político. El poder político de un príncipe honesto debe sustentarse,
según Erasmo, en el ejercicio de la bondad y la sabiduría. Y esta es la
imagen pública que precisa transmitir Carlos V con el propósito de
fortalecer su poder imperial.
Cabe aclarar que no estamos frente a un príncipe auténticamente
"maquiavélico" que pretende aparentar ser virtuoso pues es justo
reconocer que estaba moldeado por preceptos cristianos; se trata, más
bien, de un príncipe que promueve su cristiandad bajo el amparo del
bien intencionado libro de Erasmo; libro usado para divulgar, ante la
opinión pública, la imagen de un modelo ejemplar de príncipe.
A diferencia de otros futuros espejos de príncipes, la propuesta
erasmista es sincera y respetuosa. Erasmo se dirigía a un joven príncipe
que aún no era investido como rey, pero que depositaba en él su
esperanza de pacificación. La dedicaba, además, sin ninguna intención
panegírica; sin aspirar a una prebenda política. Y si bien su propuesta es
sincera y respetuosa, también está desprovista de argucia política. Esa
1
argucia encaminada a preservar el poder sin destruir al enemigo • Para
Erasmo bastaba el empleo sabio y bueno del poder para propici~ una
mejora social y política. Virtudes cristianas divorciadas de habilidades
políticas. Esas habilidades necesarias para subsistir en un mundo
irracional y cruento. De ahí la inviabilidad práctica de la propuesta
erasmista. Sin embargo, la propagación del erasmismo en España fue
exitosa. ¿Razón? Fue la justificación filosófica de un pensamiento

1 Difícil precisar el punto medio cuando confluyen, en la misma época de Carlos V, dos teorías
extremas: la "ferocidad" política de Maquiavelo y la "benignidad" filosófica de Erasmo. La ética
política contemporánea aspiraría a una visión ecléctica: la legitimidad de un gobernante no sólo
estriba en que procure el bien público sino en que posea la suficiente pericia para consolidarlo.

248

imperial. La propuesta erasmista resultó funcional y estratégica en
términos propaganclisticos. Poco importaba que Carlos V la aplicara
cabalmente; lo relevante era suponer que se guiaba por ella. Pero detrás
?e todo est? asoma 1.ma pregunta: ¿Por qué Carlos V habría de querer
unpulsa~ l~ unagen de un príncipe cristiano modelo si por herencia ya loera~ swza porque las adversas circunstancias históricas de su tiempo le
advut1eron que no bastaba ser un buen cristiano sino también requería
fortalecerse como tal. Pero la mejor respuesta nos la brinda Erasmo en la
medida_ ~ue contrastemos su ideario politico y algunos de los
acontec1m1entos históricos del imperio de Carlos V. No con el deseo de
parec~r novedosos ante un asunto ya estudiado. profusamente, sino para
a~rectar el recurso legitimador de la imagen cristiana de un príncipe
e¡emplar, a través de sus condicionamientos sociceconómicos y politicos.

l. Condicionamiento socioeconómico. Un extranjero en los
hombros de un reino
. ¿Qué significa ser extranjero ·en el siglo XVI, en España? Habría
que indagar en el concepto de nación, inexistente, en ese periodo:
... en los siglos XVI y XVII el concepto de patria o de nación tiene un
significado dominante limitado al ámbito regnícola. Hasta el siglo XVIIl
no existe conciencia española, ni jurídica ni sentimental. Extranjeros para
los castellanos eran tanto los ciudadanos de la Corona de Aragón, como
para los catalanes, los valencianos o los aragoneses .. . (García Cárcel, 16)

En este sentido, para ser extranjero bastaba con ser ciudadano
del Imperio. Si bien Carlos V era heredero legítimo de la corona de
España, llevaba sobre sus hombros el "peso" de haber sido educado
lejos de España, en Gante. Era percibido como un extranjero en casa. Al
respecto, Alonso Manrique de Lara, obispo de Badajoz, enfatiza en una
carta dirigida al Cardenal Cisneros, el 8 de marzo de 1516, lo siguiente:
El principe, nuestro señor, tiene gracia a Dios muy buenas cualidades y
un carácter fuerte, pero se le ha educado lejos del mundo, y ante todo
lejos de los españoles, y así se le sigue educando, lo que es malo y aún
será peor cuando vuelva allá (a España)

. Agrega: " ... no sabe decir ni una palabra en castellano, aunque
entiende un poco".(Kohler, 47) D e ahí que Fernando, su hermano, fuera
249

�considerado como un candidato idóneo al reino por haber racido en
Alcalá de H enares. El emperador Maximiliano de Austria se había
responsabilizado de la tutela y formación de Carlos, y el rey Penando de
Aragón se inclinó por Fernando. Maximiliano le encomendó a su hija
Margarita la educación de Carlos y sus hermanas en la ciudad de Malinas.
(Cierva, 7)
Aunque a Carlos le correspondía el derecho al reino ¡or ser el
p rimogénito, prevaleció el sentimiento público de que Esptña sería
eobernada por un "extranjero"; lo cual resultaba incómodo ante los
r,retendidos intereses de unidad monárquica. Erasmo, en Ed,cación del
tninczpe c,istiano expresa:
Desearía gue el príncipe naciera y se educara entre aquellos alos gue ha
de gobernar porgue así se establece y consolida mejor la amisad, habida
cuenta de que el principio de la benevolencia se origina por estas
condiciones. El vulgo aborrece y odia los bienes desconoci1os; por el
contrario, los males conocidos son, a veces, objeto de anor. Esta
circunstancia acarreará una doble ventaja: el príncipe estará má; inclinado
hacia los suyos y los considerará más como suyos y el puolo tendrá
hacia él un afecto mayor y, gustosamente, lo reconocerá como su
príncipe. (104-105)

El príncipe Carlos no cuenta, en un inicio, con ese afeco debido
1 ·u procedencia "extranjera". Erasmo no sugiere alguna ~strategia
Dtecisa para resolver esta "limitación", pero tampoco fue necsaria. El
, 1nciller Le Sauvage es el mejor promotor inicial del futu:o rey al
divulgar que, si bien Carlos no fue educado en España, es un príncipe
que asume y practica los valores cristianos al leer obras cono la de
F rasmo. Recibió el apoyo aplastante de su abuelo aún vivo, el enperador
Maximiliano, quien abogó porque fuera elegido como Rey de Romanos y
como su sucesor. Buscó el respaldo de los príncipes electores .!emanes,
en su aspiración al trono de España, utilizando la diplomaci:. E n ese
momento no sabía alemán, pero copió varias notas en este idi)ma para
rer-madirlos de que se inclinaran por él. Tal fue el efecto dipomático,
, J. 1e la Casa de Austria lo presentó después como "un príncipe chediente,
nacido y educado alemán, que sabe hablar y escribir alemán pues es
ducho, y a su edad de veinte años ya es de gran ayuda y una povechosa
,dünza." (Kohler, 62). Asimismo, es decisivo el apoyo de l:anqueros
europeos como Los Fugger y los E lser para que Carlos set elegido
&lt;"mperador. Logró, con dicho respaldo, que los príncipes estuvitran de su
250

lado al duplicar la cantidad de dinero que Francisco I, rey de Francia y
también aspirante al trono, había ofrecido. (Voltes Bou, 93-94). Ya
instalado en el poder, Carlos V buscó en su hermano Fernando un aliado
leal al otorgarle los territorios austriacos, bohemios y húngaros. Esta
estrategia de control imperial la extiende a otros miembros de la familia:
a su hermana María la nombra gobernadora de los Países Bajos, e Isabel,
su &lt;:spos~, asume la regencia de España en varias ocasiones. Constituye
su 1mpeno con servidores públicos extranjeros; en parte porque sus
ancestros (Alfonso el Magnánimo, Fernando el Católico y Maximiliano I)
ya lo habían hecho, y también para rodearse de un séquito que le
r~sultase conocido y seguro. Si después el emperador invitó a participar a
cmdadanos españoles dentro de su gobierno fue porque las Cortes de
Valladolid de 1518 y las de la Coruña de 1520 le exigieron que no
otorgase más cargos a extranjeros. (Ochoa Brun, 26)2. Y también porque
estaba e~ entredicho. su imagen de príncipe español. Lo cierto es que,
por motivos de segundad personal, conformó su gobierno con hombres
de su absoluta confianza, provenientes de los Países Bajos: Adriano de
Utrecht (preceptor suyo), cardenal de Tortosa, nombrado gran inquisidor
en 1517, posterior Papa; Guillermo de Croyy Chievres, su gran
mayordomo; Jean Le Sauvage, jurista flamenco y gran canciller hasta
1518; Mercurino di Gattinara, sucesor de Le Sauvage, desde 151 8 hasta
1530. (Blockmans, 162) Reformó la administración pública de España
c?n ~ase en el modelo desarrollado en los Países Bajos pues se requería
vigorizar la economía imperial. La reforma administrativa fue una
innovación necesaria, pero Erasmo se pronuncia en contra de cualquier
innovación_: "El príncipe debe huir de cualquier innovación siempre que
le sea posible. Pues incluso, si cambia para mejor, la novedad en sí
misma crea cierto malestar." Pero más adelante reconoce que " .. .si hay
algo que ya es imposible de mantener, deberá ser corregido, pero con
tacto y paulatinamente". (1 11)
Lo curioso es que el imperio tenía poca paciencia en reformar
"con tacto y paulatinamente". Se transmitía la imagen de que la situación
económica mejoraba, pero en el fondo no se habían modernizado los
cimientos sociales que la sostenían. La imagen de innovación económica

2 A pesar de esto, precisa José Antonio Maravall, el incremento de colaboradores españoles en el
remo de Carlo s V no significó necesariamente que aumentara también su influencia en tas
decisiones ideológicas del monarca._~Carlos V y el pensamiento político del Renacimiento, 74-76)
Con esto queda claro la unagen polioca de cambio de forma sin fondo.

251

�era necesaria aunque en el fondo todo permaneciera igual, salvo un
imperio que se iba ensanchando. Es una monarquía que prolonga un
viejo sistema de privilegios. Prevalecía el monopolio de las grandes
sociedades prestamistas de la época. Según Kohler los recursos
económicos del rey eran vastos pero insuficientes para realizar su
actividad política. Tuvo que recurrir a esas sociedades prestamistas para
financiar su guerra contra Francia en 1522. A partir de los años cuarenta
las arcas del Estado se habían agotado, y en 1557 la amenaza constante
de bancarrota se perpetuó. (152-153). La campaña de Túnez de 1535, por
ejemplo, fue financiada con plata proveniente de América. (251) Una
posible ventaja económica para el rey, de acuerdo con Blockmans, es el
que los grandes centros financieros de occidente hayan estado dentro de
su imperio: los de Amberes, Sevilla, Augsburgo, Milán, Génova,
Florencia:
En estas ciudades estaban establecidas las mayores entidades
comerciales y bancarias produciéndose más rápidamente por Europa la
circulación monetaria por medio de letras de cambio. (54)
Pero esto era insuficiente porque no se tomó alguna medida
contra el avance demográfico vertiginoso del siglo XVI: " .. .los
aproximadamente 80 millones de habitantes del 1500 aumentaron a 100
ó 110 millones en 1600". (Simón Tarrés, 67) Es un siglo marcado por la
carestía y el hambre:
·
La caresóa y el hambre procuraron regularse desde los poderes
establecidos; se trató por medios que iban desde la multa a la pena de
cárcel, de evitar la acumulación y la especulación consiguiente. La escasez
ayudaba a los especuladores, y el alza de los precios contribuía al
agravamiento de la situación de los pobres y a la generalización del
descontento social ( ...) El crecimiento demográfico, el alza de los
precios, la inmigración del campo la ciudad, llenaron los caminos de
vagabundos y las ciudades de pordioseros en demanda de trabajo o de
limosna". (Rodríguez Sánchez, 103-104)

Toledo, una de las principales sedes imperiales del gobierno de
Carlos V, atrajo la atención de infinidad de mendigos y enfermos
deseosos de encontrar protección en hospitales e instituciones benéficas.
(Morollón, 8) Toledo era una ciudad próspera debido a la expansión
económica de su industria textil Qa sedera) y el establecimiento de la
corte. La pobreza fue enfrentada con violencia: los delincuentes eran
ejecutados públicamente en la plaza de Zocodover; el mismo sitio en
252

donde la Inquisición realizaba sus autos de fe contra los judaizantes.(48)
El converso pobre era visto como una amenaza doble: por ser pobre y
por ser converso; como pobre era un candidato a ejercer la delincuencia,
y como converso nunca dejó de ser visto como un extranjero. En el
tratado tercero del Lazarillo de Tormes 3 el narrador refiere las medidas de
policía tomadas por el ~yuntamiento de Toledo contra mendigos y
vagabundos de procedencia extranjera:
Y fue, como el año en esta tierra fuese estéril de pan, acordaron el
Ayuntamiento que todos los pobres extranjeros se fuesen de la ciudad
con pregón que el que de allí adelante topasen fuese punido con azotes'.
Y así, ejecutando la ley, desde a cuatro días que el pregón se dio, vi llegar
una procesión de pobres azotando por las Cuatro Calles; lo cual me puso
tan grande espanto que nunca osé desmandarme a demandar.(57)

Francisco Rico señala que en Toledo, debido a la crisis
económica,.se prohibió la mendicidad sin licencia del Concejo en 1525; y
que ~ part:lr de 1540 esto cobró más fuerza. Como se sabe, Fray
Dorrun~o de Soto se pronun_ció en contra de la arbitrariedad de esta ley.
Defendía la causa del extran¡ero pobre arguyendo "que nadie puede ser
desterrado de ningún lugar sino por culpa o crimen que comenta". Esto
es, porque le asiste el derecho natural y que "cada uno tiene la libertad de
andar ,,por do?d~ quie~e, con tal de que no sea enemigo ni haga
m~. . . (3~) Asmusmo, ttene derecho a pedir limosna pues "ninguna ley
p~ede ?bligarlos a p::.decer necesidad" (37) Soto justifica que los pobres
pidan limosna en lugares donde haya más caridad porque de lo contrario
tendrían más necesidad (39) Importante es también brindarles
hospitalidad pues todos los seres humanos son iguales y en algún
momento fueron peregrinos extranjeros. (40-41)
A todo esto, ¿cómo respondía el gobierno de Carlos V? Ocultaba
la pobreza sin disminuirla. Por ofrecer un ejemplo: en Toledo se fundó el
Hosp~tal de S~n Juan Bautista o de Tavera (1540) para atender a pobres y
neces~tados que de ese modo dejaban de vagar por las calles,
contrtbuyendo a la mejora de la imagen urbana". (Morollón, 15) Para
Rodríguez Sánchez, la ley contra la mendicidad tiene como objeto
3 E~ el tratado tercer~ aparece el escudero,_tercer amo del Lazarillo. Procedía de Castilla y era
cons1derndo, por lo mismo, como un extran¡ero. A esto había que agregar su oficio, ya en plena
decadencia, que no le garantizaba ningún estatus social; de ahí su consecuente po breza. A pesar
de se~ un "pobre extranjero" que había contraído diversas deudas, es, de todos los amos de
Lazarillo, el que le ofrece un mejo r trato humano.

253

�ocultar la pobreza y reducir las molestias que produce en su entorno.
(240)

º61 . .J:c
;i E
¿Estamos frente a un emperador insens1 e e 10w1erente. rasmo
es categórico. Amonesta a los príncipes que están más ?reocupa~os por
colocar a sus sobrinos o hermanos en el poder, mientras miles de
hombres con sus hijos y esposas mueren de hambre. (11 7) Carlos v_ está
demasiado ocupado en gravar lo más posible productos de pnrnera
necesidad para costearse su guerra. Erasrno sugiere ahorrar pues "gran
impuesto es el ahorro", pero esto se antoja imposible: el emp~~a~or
enfrenta una época de endeudamiento debido a los préstamos crediticios.
Es innegable que Carlos V practica la beneficen~ia, pero nutrien~o su
imagen pública. De ahí la severidad de Doffiillgo_ de Soto. S1 _los
emperadores cristianos predican el ejemplo de la humildad de Jesucnsto
lavando los pies a los pobres una vez al año, "¿por qué no será religión
que cada día coman los pobres en las casas de la gente principal?". (127)
1,.,1 comportamiento ético del emperador es convencionalmente ambiguo:
d, ··extranjero", es misericordioso ofreciéndole cargos públicos a los
extranjeros que le sirven en el poder, pero es inflexible con los
··e:-..tranjeros" que abruman al reino con su ofensiva pobreza. Par~ Soto
el pnncipe tiene autoridad para prohibir que nadie ande a pedir por
l Jios. con tal de que por otra vía provea enteramente todas sus
necesidades de comer y vestir y todas las demás ... " (104-105) Pero,
;cómo ser misericordioso en tiempos de expansión imperial? Fray Juan
de Robles recomienda que la misericordia ande siempre acompañada de
la justicia. (205) Pero, ¿cómo ser justo cuando la justicia es entendida en
tunción de los intereses personales del rey? Justicia es recuperar la
herencia borgoñona arrebatada por Francia.Justicia es hacerle la guerra a
los turcos.Justicia es combatir a los herejes.
Había otra ley en Toledo que afectaba también al extranjero
pobre: el estatuto de limpieza de sangre, que prohibía ejercer ciertos
puestos públicos a cualquier descendiente de musulmán o judío. Este
estatuto remarcaba la diferencia social entre cristianos viejos y nuevos
1Morollón, 68). Los pobres extranjeros azotados solian vivir, según Rico,
en la Plaza Cuatro Calles; un área poblada por hispanojudíos, y referida
en el pasaje ya mencionado del Lazarillo. El ejercicio de la tolerancia
nacia los extranjeros, demandada por Erasmo, se incumple:
Aunque debe ser continua preocupación del príncipe que no se cometa
injusticia contra nadie, sin embargo, según la sentencia de Platón, debe

velar con mayor diligencia para que en nada sean lesionados los legítimos
derechos de los extra njeros, tanto como si se tratase de sus propios
ciudadanos, porque los extranjeros, privados de la ayuda de sus amigos y
parientes, están más expuestos a las injusticias, por lo que se consideraba
que tenían como vengador a J úpiter, a quien por esta causa le dieron el
nombre de Xenófilo, es decir, amante del extranjero. ( I 23-124)

El estatuto de limpieza de sangre está lejos de ser una ley que
responda a un ideal de equidad. En el fondo se sospechaba que los
conversos seguían judaizando con disimulo, y de ahí que se creara el
tribunal de la Inquisición desde la época de los Reyes Católicos. (Baldeón
Baruque, 84)4. Los conversos eran percibidos corno falsos y peligrosos
cristianos nuevos pues "podían ejercer, al menos en teoría, a los mismos
ámbitos que los cristianos viejos, incluidos lógicamente los cargos
públicos". ('/9) La pena de muerte, contra la que se pronuncia Erasmo,
queda justificada en el caso de los conversos judaizantes. o bastaron la
represión antijudía de 1391 en Sevilla, ni la acción violenta de las Cortes
de Toledo en 1480, ni la expulsión de 1492. La acción represiva de
Carlos V contra los conversos brindó la imagen de un príncipe cristiano
que velaba por el bien común. Un bien común selectivo y alejado del
ideal erasmista. Sin embargo, Erasmo recomienda amputar "un miembro
desahuciado e incurable" que pueda dañar o contagiar a ese gran cuerpo
que es la república del príncipe. Sería poco cristiano pensar que Erasmo
legitima la eliminación del judaizante cuando en otros momentos aboga
por la tolerancia hacia los extranjeros. El bien común que exige Erasmo
sería entonces selectivo. Y en esto, Carlos V seguiría el consejo. Si la
tolerancia es la cualidad principal de un príncipe filósofo, según Erasmo,
¿qué clase de tolerancia es la que está proponiendo? A los ociosos, por
ejemplo, exige expulsarlos de la ciudad si se resisten a trabajar. ¿En qué
radicaría entonces la misericordia? ¿Es de cristianos ejecutar a los líderes
principales de la rebelión de los comuneros de Castilla en 1520? ¿Es de
cristianos promulgar leyes para favorecer a los nobles cuando éstos
cometían un delito? ¿Es de cristianos financiar expediciones bélicas
explotando y robando a los indígenas de América? ¿Es de crislianos
4 t\nron10 Domínguez Ortiz, a pesar de su discuáble postura hacia los judíos y com·ersos en
España, cuya existencia "envenenó la existencia nacional durante vanos siglos" (7), admite el
endurecimiento políáco de Cario~ V en la consolidación de los estatutos de limpieza: "Carlos dio
fuerza de ley a los estatutos de limpieza de los Colegios \ 1ayores, sancionó el Cabildo de Toledo,
el más sonado de todos, sosturn siempre a la Inquisición conrra los pri\Jlegios y dispensas que en
Roma obtenían los com·crsos" (35)

254
255

�reprurur militarmente a dichos indígenas por considerarlos, según
Sepúlveda, seres naturalmente irracionales e incivilizados? Podría
argumentarse, a favor del emperador, que fundó el Consejo Supremo de
las Indias en 1554 y que promulgó las Leyes uevas para América en
1542, para evitar la injusticia y los abusos contra los indígenas; leyes que
después se violaron de modo puntual. Podría decirse, además, que hubo
religiosos, como Las Casas, que abogaron por la conquista pacífica
espiritual de los infieles; religiosos combatidos por una filosofía
partidaria del sometimiento forzado de los indígenas. D e que el
emperador condenaba, a la distancia, el abuso de los encomenderos;
encomenderos que perpetuaron sus desmanes. De un rey bueno que
importó negros a América no por conmiseración hacia los indígenas,
sino porque éstos eran menos aptos para el trabajo de las minas. D e un
rey cuya campaña política fue auspiciada por los banqueros Welser,
quienes se encargaron de facilitar el traslado de los negros a América
porque veían en las Indias, según Voltes Bou, un verdadero negocio.
Cárceles Laborde sostiene que las leyes deben actuar como
agentes de la educación moral. Agrega que las leyes serán efectivas en
tanto se cuente con eficaces gobernantes y magistrados ejemplares. Jean
Le Sauvage, el primer gran canciller de Carlos V, el que invitara a
Erasmo a escribir el manual de un buen príncipe cristiano, "fue
odiado ... porque se había apropiado por privilegio real de los derechos
de aduana en la explotación de frutas del reino de Granada, y las había
dado en arriendo de nuevo por la suma de 168.000 ducados".
(Blockmans, 38) Lo irónico: el comportamiento ominoso de un servidor
público que no predicó con el ejemplo.
Es verdad que un príncipe no puede ser el depositario absoluto
de todo lo que acontezca en su reinado, pero es el principal responsable
en tanto es el ejemplo a seguir por sus súbditos, en opinión de Erasmo.
Éste parte del presupuesto de que basta educar a la cabeza de un reino
para que el pueblo siga su ejemplo. De ser así, el rey es el responsable
directo de la aplicación justa de las leyes; de que se ejerza el bien público
con sabiduría; de actuar con tolerancia hacia los pobres, y
particularmente con los extranjeros pobres. Aquí cabría la imagen
literaria, difundida en el siglo XII, de los enanos que van en los hombros
de los gigantes, citada por José Antonio Maravall, quien la utiliza para
explicar la relación existente entre antiguos y presentes (modernos):

l~&gt;s presentes, se dijo entonces, son como enanos en hombros de unos
gigantes,
·
- los annguos;
,
. de manera que, aunque aquellos ~ean , por ..st', mas
pequenos que estos, sin embargo, \'en más ) alcanzan más porque están
colocados sobre su altura. (589)

Pod~m?s to~ar prestada esta imagen para adecuarla a la relación
entre un pnnc1pe (gigante)_ y un enano (extranjero): Todo príncipe lleva
en sus ~ombros un extran¡ero. Un extranjero le permitirá ver, si no un
p_oco mas, al menos v_er desde otra perspectiva, con mayor tolerancia. Lo
cierto es gue ~odo gigante es inseparable de su enano, \' más cuando
alguna_ vez el gigante ocupó el sitio del enano; cuando alg~na vez se fue
extran¡ero en los hombros de un reino.

11. Condicionamiento político. Un portador de guerra en 1a sangre
Erasmo desautoriza la guerra porgue con ella "surgen tod 1
males d 1
, bli ,, (45)
os os
e _ª repu ca
, "porgue es semilla de otra ... y termina con
gra_ves danos y derran:iamiento de sangre" (167), porgue "deja muchos
huerf~nos, muchas vmdas, muchos ancianos desamparados, muchos
mencüg~~• Y en suma, muchos infelices" (169) Sólo existe una excepción:
c~ando -ª~~tadas todas las tentativas, (el príncipe) no pueda evitarla con
dip~o~_acrn. (167) De tener gue realizarla, hacerlo "con el mrnimo
pre¡mc10 de l?s suyos y con el mínimo derramamiento de sangre posible
Ygue se termine lo antes posible." (168).
Erasmo apela a la conciencia cristiana del futuro emperador para
ahuyentar las confrontaciones bélicas:
Después de que el príncipe haya calculado todos los males que se deri\'an
de una guerra (s1 es gue pueden calcularse), medite consigo: &lt;¿Yo sólo
VO) a ser el autor de tantos males? ¿Seré yo el único responsable de tanta
sangre hu':1ana, de tantas viudas, de tantas casas desechas en llanto, de
tantc~s. ~c,anos abandonados, de tantos necesitados sin mereculo, de la
perd1c1on ele las costumbres, de las leyes y ele la piedad? ¿Tendré que
responder de todo esto ante Cristo?&gt;. (173)

en

La _c~hortación pacifista de Erasmo, como se sabe, no tendrá ceo
las dec1s1ones políticas del emperador. Carlos V es un hombre que
porta la guerra en la sangre. La guerra es una suma herecütaria. Se realiza
~~ra darle_ c?ntin~dad a _un imp~rio, y para expandirlo; para defender
ores cnstianos rnamovtbles e inconmovibles. ¿Cómo persuadir a un

256
257

�príncipe contra la _guerra si ya es portador de ella? ¿Córr:io educar
cristianamente a un príncipe adolescente contra la guerra s1 desde la
infancia ha sido instruido por su familia para realizarla?
La educación cristiana, sostiene Erasmo, debe inculcarse en el
príncipe desde su infancia; para corregirlo a tiempo, "cuando él todavía
no sabe que es príncipe".(14) Pero la educación cristiana que Carlos
recibe es mesiánica y bélica. Su familia le enfatiza, desde niño, que será
prioritario recuperar la herencia borgoñona arrebatada por Francia. Que
los turcos son una amenaza latente contra la seguridad e integridad del
reino cristiano; sobre todo desde que conquistaron Constantinopla. Que
cualquiera innovación religiosa (tradúzcase después como Reforma
Protestante) es un riesgo pues vulnera la unidad de un ideario
tradicionalmente cristiano.
Su familia lo instruye, desde niño, no sólo con lecturas adecuadas
a su edad, sino también con aquellas que Erasmo considera perniciosas:
... hoy día vemos a muchos que se deleitan con las fábulas de Arturo,
Lanzarote o con otras por el estilo, no sólo inductoras de conductas
tiránicas, sino incluso absolutamente faltas de erudición, necias y propias
de viejas, de manera que emplear el tiempo en la lectura de comedias o
en invenciones poéticas que gastarlo en delirantes lecturas del tipo ya
mencionadas. (94)

Lecturas caballerescas como Amadís de Gaufa o El cabaffero
determinado de Olivier de la Marche, delinean el carácter ¿aguerrido?
¿guerrero? del futuro emperador. Definen el estilo combatiente y
reivindicativo de Carlos V. Su atractivo descansa en la combinación de
ideales cristianos y una portentosa imaginación. Después de leerlas, el
príncipe Carlos presupone que es posible imaginar un mundo
modificado (más bueno y justo) con base en un esquema exclusivamente
cristiano.
Cuando Carlos lee a Erasmo ya es un príncipe adolescente con
un carácter bélico forjado por herencia familiar. Una herencia familiar
signada por tres marcas: la territorial, la religiosa y la literaria. La
territorial implica la preservación y recuperación de lo propio (guerra
contra Francia para recuperar Borgoña); y la obtención de lo ajeno
(guerra contra Italia para someterla al imperio) La religiosa conlleva la
preservación de los propios valores (guerra contra los turcos) y el
combate de los contrarios y "novedosos" (guerra contra las ciudades
258

protestantes) La literaria presupone la preservación de los valores
cristianos aprendidos y reafirmados en la lectura de obras caballerescas
(gue_rra con~a cualquier enemigo de la cristiandad, pero ejerciendo las
cualidades inherentes de un código de honor: compasión por el
derrotado, valentía, lealtad, etc)5. A continuación veremos como detrás
de estas ~e~ mar~a~ subsiste la inquietud por transmitir la imagen pública
de un pnnc1pe cnstiano ejemplar.
La hostilidad de Carlos V hacia Francia es heredada de sus
abuelo~ Fernando de Aragón y Maximiliano de Austria, y de su tutora
Mar~anta. ¿Ra~one~? Borgoña (herencia usurpada por Francia), Navarra
(region fr~ntenza hispano-francesa) y Milán (aspiración italiana apetecida
por Francia). (~choa Brun, 38) Aunque la guerra parece justa, Erasmo
cuestiona el sentido de lo justo:
--. ¡qué calamitosa y abominable es la guerra y cómo trae consigo la suma
de todos los males aunque se considere una guerra justa, si es que
finalmente puede llamarse tal! (168)

La guerra entre el imperio de Carlos V y Francia es una
confro~ta~ión doblemente reprochable, pensaría Erasmo, por librarse
entre cnsttanos:
¿Con q~é _nombre pensamos que debe llamarse la guerra que enfrenta a
unos cnstianos con otros unidos entre sí por tantos vínculos? ¿Qué decir
cuando I_a ~erra se dec!ara_ no s~ sabe a santo de qué, por odio personal,
por estuptda petulancia ¡uvenil, y se realiza con absurda crueldad
prorrogándose durante muchos años? (170)

La guerra contra Francia se prolongó demasiado. ¿Estamos frente
a u~ rey rencoroso, petulante y cruel? ¿O acaso un rey al que le asiste la
razon de. rr:iantener una guerra que considera justa? Para Erasmo la
urudad cristiana, en este tipo de enfrentamientos, pende de un hilo. Pero
el empe~ador piensa distinto: precisamente esa unidad depende del
somet1m1ento del rey de Francia. Como bien comenta Maravall el vencer
Ysujetar al rey francés era, para Carlos V, una manera de conse~ la paz
5 Muestras de apego de Carlos V a un código de honor: la palabra empeñada (al respetar el
~al~oconducto _de Lutero, a pesar ser condenado como hereje en la Dieta de \'V'orms); la piedad
~ci_a ~l enemigo vencido (al respetar la vida de Francisco l durante su prisión); el honor
reivindic~do (al desafiar en duelo a Francisco D- (Blockmans, 206). Ideales vigentes en un mundo
1maginar10, y colisionados en el mundo real.

259

�de los cristianos; sólo después de esto estaría en condiciones de enfrentar
a los herejes, y desaparecer la amenaza turca. (78) En el fondo, Carlos V
pretendía asegurar la hegemonía cristi~a._ Req~e?a d~mostrars: Y
demostrar al imperio que no sólo era un pnncipe cristiano smo adem~s el
príncipe cristiano más poderoso, influyente e indispensable. Carlos sigue
el consejo de los mayores (recomendación de Erasmo) siempre y cuando
los mayores sean el espejo de sí mismo. Esto explica por qué en
ocasiones obedece el consejo de su gran canciller Gattinara, y en otros lo
ignora. En la lucha contra Francia, atiende las pauta~ . de conducta
sugeridas por Gattinara: voluntad, necesidad y posibilidad. (Ochoa
Brun,33). Lo que Erasmo llama tibiamente disposición de ánimo: "No cabe
la menor duda de que tú, el más ilustre de los príncipes, tendrás esta
disposición de ánimo, pues con ella naciste y en ella te formaron
hombres óptimos e integérrimos" (178), Gattinara lo traduce en
voluntad de poder.
E n la lucha contra Francia, se debatía la imagen de un príncipe
cristiano poderoso (guerrero) y la de un príncipe cristiano débil (pacífico)
Por tanto, la paz, según Gattinara, significaba una pérdida de prestigio.
(Kohler, 167) Desde esta óptica, era menester que Carlos V librara la
guerra contra Francia para atraer la amistad del Papa y conservar el
respeto de los ingleses, para hacer gala de fuerza, y para corroborar que
los franceses eran inferiores militarmente. (165-168)
El ejercicio de la guerra legitima la imagen de un príncipe
cristiano en tanto transmite seguridad y confianza a sus súbditos. Si
Carlos V decide no liquidar a su prisionero Francisco I, rey de Francia, es
no sólo por aplicar una ley del código de honor 0a clemencia hacia el
enemigo vencido; la confianza en la palabra de honor del mismo) en la
cual creía, sino también por el temor a despertar una imagen de
aborrecimiento entre los príncipes aliados. Cuando Francisco I es
liberado, y traiciona el acuerdo de paz sin devolver Borgoña, Carlos V
reniega de la clemencia que había depositado en él. La experiencia le
enseña que la virtud aconsejada por Erasmo no es tan confiable como
parece:
La clemencia invita a mejorar de vida a quienes reconocen su propio mal,
y les concede el favor del perdón al esforzarse por compensar con
buenas obras los errores de su vida pasada ... (107)

260

La experiencia le recuerda que la represión de los comuneros de Castilla
en_ 1520 (una temprana demostración de poder y exenta de piedad) fue
mas contundente. No basta haber heredado el poder, es necesario
dem_os~ar, ante la op~ón pública, que realmente se posee. La confianza
en si ffilsmo es la leccion de la experiencia. Maravall, con notoria lucidez
desvela el valor político de la experiencia en el siglo XVI:
'
En el Renacimiento español no hay propiamente fórmulas canónicas
sobr~ ~I hombre .. -~n España lo que se encuentra, más que
1dealizae1ones, son test1rnomos de hombres, muestras experimentales de
lo humano, en las que se traduce la relación práctica del individuo con su
mundo. A esto se llama en la época experiencia. (37)

Y más a_delante añade: "La obra de un príncipe es una empresa que éste,
con raz~n y volu~tad, trata de llevar a cabo". (48) Sin embargo, Erasmo
d~~confía en los di~tados de la juventud porque sólo la experienciá de los
VJe¡o_s puede suplirlos. Para el filósofo holandés existe una estrecha
relación entre inexperiencia y guerra:
~uizá alguna vez una guerra declarada temerariamente por un joven
mex_perto se prolongue durante veinte años. ¡Qué marejada de males a
partir de ese hecho! (33)

Carlos V, el joven "inexperto", debió haber leído con interés la
dedicatoria de
ebrija a Miguel Almazán, canciller secretario de
Fernando de Aragón:
Deja _de lado _est~s cartas privadas mías y busca en la experiencia pasada,
consúltate a a nusmo, obedécete a ti mismo, recuerda el esplendor de tu
vida cortesa~a y cívica. r a~e mejor que tú puede dar normas a tus hijos,
gue no proVJenen de los libros de los filósofos sino de tu experiencia e
ingenio. (75)

La experiencia personal norma el comportamiento político del
6
emperador . Es un rey acostumbrado a seguir los consejos que le dicta la
6

Erra~a o acertada, la experiencia personal del rey es su hilo conductor. La vejez no es
necesa~iamente garantía de madurez y buen juicio. Carlos V se aferró a sus principios políticos
con ahínco hasta el final de su imperio. En uno de los diálogos de la obra de Luis Vives Budeo le
pregunta a Grmfcrantes sobre la opinión del sabio Flexfüulo respecto a las leyes ,. c~stumbres
cuando
· ·
· • · " G· e
•
•
. • "son
. . malas, irucuas
y tJrarucas . nn,erantes le contesta que "si hay santas le)·es las har
tambten
m1usta
"
¡ ·
· ·
.
'
·
. .
s , pero asume que a tnexpenencia de la Juventud impide apreciar lo justo 0
t
lnJUS o de una ley. (Vives, 205). Sin embargo, )' como ya hemos comentado, Carlos V, en ~lena

261

�razón; la razón del poder personal, que es una pro~on~ación del fa~ar.
De ahí que desoiga los consejos pacifistas de sus subditos. Jean Gla~10n,
uno de sus consejeros, recomendaba mantener la pa~ con Francia (a
diferencia de Gattinara); y otro de ellos, Gérard de Pleme La. Roche, se
quejaba en 1523 de que el rey no aceptara el consejo de nadie Y el que
quisiera decidir y solventar todo solo.. (Ko~er, 174) ... De ~ que no
consulte a los príncipes electores para mvestlr a su. hijo Felipe con el
feudo de Milán en 1540, sin considerar los mtereses franceses
tradicionales en el ducado. (270) De ahí que ignore el con~e¡o de los
militares y ataque Argel a pesar de las adversas :ondic1ones d~
navegación advertidas por ellos; el resultado fue catastro~co y aument_o
la amenaza corsaria en el Mediterráneo. (274-276) De ahí que desconfíe
de los aduladores que pueden esconderse en la máscara de un aparente
buen consejero. Esta enseñanza sí la aprende de ~rasm~, per~ por
razones de seguridad personal: " ... sepa que los más pu¡antes llllpenos de
los más encumbrados reyes, cayeron por las lenguas de los aduladores."

A través del diálogo (sugerido con el uso de la segunda persona
en singular por el rey), el ser humano, puntualiza Cárceles Laborde, se
nutre de la experiencia de la vida, de los otros; tiene un papel clave en la
formación y acumulación del saber. (187) Existen, además, dos formas
de aprendizaje, según Vives y Huarte: con la fuerza del entendimiento
(por medio de la vista) o con la ayuda del maestro (por medio del oído).
Ambos coinciden en que el oído es la forma más efectiva de aprendizaje.
(182). Por eso, Carlos V se dirige su hijo como un maestro que busca ser
escuchado más que leído. Escuchar es asimilar el patrimonio de la
experiencia, y la experiencia respalda la imagen pública de un príncipe
bueno y justo.
Por otra parte, el emperador podrá desconfiar de los consejos de
quienes le rodean, pero atenderá los consejos espontáneos de la sabiduría
popular. En el capítulo VI de la obra Crónica burlesca del emperador Carlos V
de Don Francés de Zúñiga8, el narrador refiere el arribo del rey a
Aragón:

(85)
Su escepticismo en los consejos de otros se evide~cia al eliminar
el puesto de gran canciller a ~aíz de 1~ muerte, de. Gattmara en ~ 530.
Carlos V se convierte en el meior conse¡ero de s1 m1smo. Esto explica el
porqué los consejos que Carlos V brinda a .su hijo ~elipe pr?vienen
esencialmente de su experiencia personal. La unagen publica e.xito~a de
un príncipe cristiano se desprende de las lecciones de la expenenc1a. El
emperador emplea el recurso del diálogo para ~~comen~arle, ror
ejemplo, que evite la flaqueza "que estorba a hacer ~¡os y qwta l_a vida,
como lo hizo al príncipe don Juan, por donde vme a ~eredar estos
reinos". Carlos V se basa en la experiencia fatídica del príncipe Juan para
enfatizarle que "por eso os habéis mucho de guardar cuan~o
estuviéredes cabe vuestra mujer, y porque es algo dificultoso, el remedio
es apartaros della lo más que fuere posible ... " (100). Asimismo le
aconseja que respete a los papas pero "sin abandonar naturalmente
ninguno de los derechos, intereses, ni el provecho común y bienestar de
7
vuestras posesiones". (Blockmans, 216-217) •
madurez, persistió en aplicar leyes severas contra pobres y conversos. Veamos esto como un
ejercicio cristianamente ideológico.
.
7 El diálogo es fundamental en el aprendizaje de un príncipe. En el famoso diálogo 20 de Vives,
Moróbulo intenta persuadir al príncipe Felipe de que abandone el estudio de las letras por
considerar que sólo le sirve a quienes "se inician para el sacerdocio o los que han de ganarse la
vida con el estudio". Lo conmina al ocio y minimiza la labor pedagógica de su tutor, Juan de

262

El rei entró en Aragón y fue en la villa de calatayud recebido con gran
plazer y alegrías. Y yendo por la calle el rei yva descuidado, abierta la
boca; y llegó por quillas un villano de la dicha villa y le dixo: -"Monseñor,
cerra la boca, porque las moscas de este reyno son traviesas." El rei le
respondió que le plazía, que del necio el primer consejo. Y el rei le
mandó dar trecientos ducados al labrador porque era pobre. (13)

Zúñiga. Sofóbulo interviene en la conversación para demostrar el juicio erróneo de Moróbulo, y
que Felipe concluya por sí mismo que "nada hay tan necesario a mi condición y a mi persona de
póncipe como la ciencia y el arte de gobernar''. El recurso empleado por Sofóbulo es el del juego;
Felipe debe jugar a que es rey. Sofóbulo le pide que como rey ordene al caballerizo mayor le
traiga un caballo napolitano "coceador y falso", para que Felipe lo monte. Éste se rehúsa a
hacerlo porque "todavía no tengo experiencia ni fuerzas para regir un cabaUo que tasca el freno".
A lo que Sofóbulo contesta: "¿ o te atreves a subir el caballo y te dispones a gobernar un pueblo
más difícil de tratar y dirigir que cualquier caballo?" (Vives, 159-163) La experiencia se adquiere
leyendo, pero también gobernando. Esto último no lo enfatiza Sofóbulo.
8 Don Francés de Zúñiga (1490-1533) perteneció a una famiÍia de ascendencia judía convertida al
cristianismo a finales del siglo XV. Sirvió como bufón en la corte de CarlosV, de 1517 a 1529. En
su obra Crónica burlesca del emperador Carlos V narra en forma humorística y subjetiva algunos
acontecimientos vividos por el rey en ese lapso. Para José Antonio Sánchez Paso, su estilo de
narrar carece de una estructura interna y coherente; no tiene el propósito de historizar al ser poco
objetivo; "no está más que comportándose dentro de la "urbanitas" y siguiendo la trayectoria
renacentista del yo como eje sobre el que gira la conducta humanista" (43). Aunque el testimonio
~e Zúñiga es siempre partidario de la causa del rey, es relevante porque, en su carácter
llltrahistórico, no pretende ajustarse a un canon predeterminado de composición narrativa; esto le
imprime cierta frescura y naturalidad. Puede o no creerse lo ahí relatado, pero presenta una
perspectiva alterna de la época.

263

�En este pasaje podemos resaltar la importancia de la experiencia
(sabiduría popular) de la cual Carlos V aprendía cuando viajaba. El
consejo de cerrar la boca ~a cautela) pudiera parecer insignificante por
provenir de un hombre humilde, pero el rey le concede relevancia debido
a que lo recibe espontáneamente.
Aunque Erasmo le aconseja el viajar como un medio idóneo para
conocer lo que se reina, y de este modo velar por el bien común, Carlos
V lo hace para corroborar su dominio en él. Por eso asume el riesgo de
realizar viajes largos. La movilidad política es un reflejo de poder
imperial. Esto explica el que su monarquía haya utilizado capitales
temporales para evitar posibles revueltas sociales. (Morollón, 5)
Sin embargo, el viajar como instrumento de dominación política
tenía sus propios límites. Se podía viajar a Francia para someter al rey
enemigo, pero una vez liberado éste, era peligroso y sumamente oneroso
el mantener dicha dinámica. Es aquí donde las alianzas matrimoniales
desempeñan un rol estratégico. La boda de Leonor, hermana de Carlos
V, con Francisco I, se ideó para reforzar el tratado de paz con Francia,
pero en el fondo se procuraba ejercer un mayor control sobre éste
(Kohler, 207) Esta alianza ofrecía, ante la opinión pública, el mensaje de
un rey (Carlos V) que no sólo sabía perdonar a su enemigo, sino que
también confiaba en él, al grado de "cederle" a su hermana. La misma
experiencia le enseñará a Carlos V a no pecar de incauto. No sólo no
recuperó Borgoña, sino que propició la infelicidad de Leonor: no tuvo
hijos con Francisco I, quien a su vez la engañaba con otras mujeres, al
grado de otorgarles títulos nobiliarios. (Blockmans, 44)
La advertencia contra las alianzas matrimoniales ya había sido
enunciada por Erasmo: "Si las alianzas matrimoniales de príncipes entre
sí otorgasen tranquilidad al mundo, desearía yo que todos estuvieran
ligados por multitud de alianzas matrimoniales." Y agrega: "¿De qué
sirvió hace años la alianza matrimonial si Jacobo, rey de Escocia, invadió
con sus tropas hostiles?" (157)
Para Erasmo lo ideal es que el príncipe se despose por amor con
una mujer virtuosa: "la mujer más recomendable por su integridad, por
su modestia y por su prudencia". (156) Si Carlos V elige a Isabel de
Portugal no es particularmente por el recuento de sus virtudes, sino por
intereses económicos. La utilidad de la boda estribaba en que Portugal
aportó una dote que ascendía a dos millones de ducados; los
indispensables para que Carlos V continuara financiando su guerra
264

contra Francia. (Kohler, 178-179) El éxito de la alianza matrimonial la
quiso repetir casando a su hija natural, Margarita, con Octavio Farnesio,
ni~to. de Pablo !Il, para "estrechar" los lazos con el poder papal.
~s~smo, resolVIó casar a su hijo Felipe con_María, hermanastra del rey
mgles Eduardo VI, para fortalecer las relaciones diplomáticas con
Inglaterra. Lo paradójico es que Felipe y Maria no tuvieron descendencia.
(Kohler, 333) Nuevamente los consejos de Erasmo son ignorados.
Las decisiones ideológicas del emperador son hijas de la intuición
política. Carlos V intuye que es un predestinado. Gattinara se lo
confirmó al traducir su voluntad de poder en el presupuesto de una
9
monarquía universal • Para éste, "un Emperador y una sola ley son los
garantes de la paz y de la justicia." (97) Por eso, el sometimiento de Italia
sólo podría cristalizarse con la coronación de Carlos V en Bolonia. No
b_astaba con imitar el ejemplo de Jesucristo; había que superarlo. Es
cierto que Erasmo aboga por una monarquía, pero siempre y cuando ésta
'.'quedase moderada y equilibrada con aristocracia y democracia para que
¡amás degenerase en tiranía, sino que, al nivelarse estas tres formas de
gobierno entre sí, la república adquiriese consistencia". (58-59) Como
sabemos, la aristocracia y la democracia quedaron sometidas a los
designios del rey guerrero. Erasmo reconoce que "reinar es cosa divina",
pero nunca postula que quien reine emule a un dios. Erasmo admite
"q~e ~o_bernar a hombr:~ libres y bien dispuestos ante el mando es algo
mas divmo que humano (60), pero lo dice para recalcar que el gobernar
es un privilegio y una responsabilidad cívica de quien ejerce la autoridad.
En síntesis, Eras~o está muy lejos de promulgar una monarquía
uruversal. Como bien señala Kohler, la única monarchia orbis para Erasmo
era la de Cristo (95); un ideal igualmente pretencioso p~es trasluce una
visión religiosa eurocéntrica. Pero esa imagen labrada de monarca
universal es la que legitima el saqueo de Roma, en 1527.
El objetivo de viajar a Italia era propiciar la elección de Fernando,
hermano de Carlos, como Rey de Romanos y ejercer de este modo la
~ El origen del concepto ."monarquía universal" es medieval. Dante Alighieri, en su tratado
Moaarchia" (1314), descnbe el "Imperiurn" como "el único gobierno temporal unitario que
garantiza la paz _uru~rersal" (KohJer, 95). La visión de 1\lighieri es congruente con su concepción
tolome1_ca (geocentnca). Otro antecedente podría ser bíblico. Salomón, rey adalid de la justicia y la
sab1du?a, encabe_za "metafóricamente" el ideal de monarquía universal. Íñigo López de Mendoza,
marques de Santillana, menciona en uno de sus proverbios: "Salomón sabiduría / procuró/ con
~a qua! -~d,~stró/ _la señoría/ del mund~, la monarchia/ universal,/ sin contienda nin egua[/
omparua . (El cancionero castellano del siglo i-..'V, 16) 1 o es gratuita, por ende, la vinculación de
Carlos V con el rey Salomón.

265

�primacía de los Austrias en el Sacro Imperio Romano. En esta
intervención murieron más de 10,000 personas, se incendió parte de la
ciudad, se hurtaron los tesoros de las iglesias, y el Papa Clemente VII fu?
hecho prisionero. (Kohler, 191-94) Se piensa que el emperador la~ento
el resultado final de su empresa arguyendo que los excesos estuvieron
fuera de su control. ¿Qué hubiera opinado Erasmo al respecto?
Sostendría que un príncipe que lacera implacablemente un remo se
devalúa a sí mismo:
Creso una vez tomada la ciudad al ver a los soldados, les preguntó qué
hacía~. Le respondieron que hacían _lo que suele, hacer __un ejército
vencedor, saquear los bienes de los cmdadanos, y el les di¡o: &lt; &lt;~er~
•qué oigo? ·No son ya tuyos todos estos bienes puestos que me venciste.
e·Por qué epues esos devastan lo tuyo?&gt;&gt; Uununa
. do e·iro por estas
~alabras, instó ; sus soldados a abandonar el saqueo. Esco mismo deberá
tenerlo siempre en cuenta el príncipe: &lt;&lt;T?do l? que se saca ?ºn
extorsión me incumbe; me afecta que se expolie y pisotee a los demas y
todo lo que delinco contra ellos, contra mí mismo lo hago&gt;&gt;. (69)

Podríamos suponer que el saqueo de Roma deterioró la imagen
pública del emperador, pero en r~alidad ~~ , capitalizó este_ hecho
vergonzoso. Se promovió que I~lia ª?qwru1~ un nuevo_ , tmpulso
socioeconómico bajo la tutela de un 1mpeno en v1as de expans10~, y que
además seguiría contando con el apoyo de las principales sociedades
bancarias genovesas para consolidarlo. De rebo_te,. el poder _r~pal
aprendería a obedecer y someterse a los des1gruos_ del maXlffio
¿representante? ¿defensor? de los inter~s~s divinos en la ~er~a: Carl?s V.
·Un tirano disfrazado de interlocutor divmo? Erasmo decia: Pero tu que
~res un príncipe cristiano, cuando oyes o lees que eres imagen de Dios,
que eres su vicario, intenta no enorgullecerte de e~o." (36~ Agre?a: ''.Pues
el poder sin bondad se convierte en puro despotismo, sm sab1duna, en
prejuicio, en vez de gobierno". (36) Más adelante señala: "En fin, son
dignos del título de príncipe, no aquellos que toman la república para su
propio beneficio, sino quienes se entregan al servicio de la república (...)
Séneca dijo la gran verdad de que un tirano se diferencia de un rey por
sus obras, no por el nombre". (40-41)
Entendamos con esto que el emperador tomó la república de
Italia no para sí mismo sino para la causa del imperio de Dios. Por ende,
un príncipe que actúa justificado por tan excelsos ideales cristianos no
debe ser visto como un tirano sino como un príncipe humanista.
266

Aplíquese esto a la ¿Conquista? ¿saqueo? ¿expansión divina? en América.
El emperador anhelaba el beneficio futuro de los pueblos sometidos. Es
de cristianos obrar así. El éxito imperial es el resultado de un
comportamiento ético ambiguo. Erasmo proporciona el origen de esta
fórmula sin saberlo, cuando distingue entre un tirano y un rey:
La intención del tirano es hacer todo lo que se le antoja, por el contrario,
el del rey es obrar recta y honestamente. El premio del tirano son las
riquezas, el del rey el honor que conlleva la virtud. (43)

La fórmula descansa en una mezcla cautelosa de riquezas y
honor. Es decir, se puede ser virtuoso sin dejar de ser rico. Sin embargo,
Carlos V fue cuestionado por su actitud ostentosa al ser coronado en
Bolonia (1530):
... avanzaba el propio Emperador bajo un palio lujosamente adornado,
con la armadura completa y el cetro en la mano. Su yelmo mostraba una
gran águila y las gualdrapas de su cabello eran de paño dorado recamado
de pedrería. (Kohler, 210)

En defensa del rey podemos decir que iba vestido a la altura de
Dios. Que una imagen humilde o harapienta hubiese menguado el
impacto social y político en el espíritu de sus súbditos. Pocas veces un
rey estuvo tan seguro de sí mismo. No sólo predica el paternalismo
recomendado por Erasmo: "Pues ¿qué otra cosa es el reino sino una gran
familia? ¿Qué es el rey sino el padre de muchísima gente? "(52), sino que
le sirve para legitimar su guerra férrea contra los turcos y los
protestantes.
La astucia, una cualidad política tan vilipendiada por los manuales
de comportamiento cristiano, le permitirá intuir y reconocer cuáles son
los momentos y los medios propicios para enfrentar al enemigo religioso;
la astucia, esa "villana" despreciada no sólo por su connotación
maquiavélica sino también por considerársele un "distintivo judío". Al
respecto, Bensión Netanyahu cuestiona la visión maniquea de Claudio
Sánchez-Albornoz:
Dicho en otras palabras, según Sánchez-AJbornoz los judíos de España
se las ingeniaron con su peculiar astucia para enriquecerse a sí mismos y
subyugar a los cristianos, en consonancia con su creencia mesiánica, su
pasión por los bienes materiales y sus ideales comunitarios. Todo esto no
pasa de ser mero eco de algunos clichés antisemitas medievales ...
267

�Y luego apunta demoledor:
Ahí, pues, radica el gran conflicto: de una parte, l?s_ judíos, ricos en
sentido de comurúdad astucia y propensión matenalista; de otra, los
españoles, individualistas, idealistas, soñadores en el otro mundo. Pero
¡qué extraño que este país tan místico fuera capaz de ?ar la vuelta al
mundo en busca de algo tan "abstracto" como el oro! ¡que raro _que gente
tan orientada al otro mundo lograra fundar un impeno mundial basado
.
.
1
,
inevitablemente en empresas mundanas y asp1Iac1ones terrenas. ¡que
inverosímil que pueblo tan poco interesado en el d~~o y tan ignorante
en el sentido de la astucia, contrariamente a los Judíos, estableciera su
poderío sobre el espionaje, el estado policial, la eliminación despiadada y
la diplomacia artera! (100-101)

Por eso resulta más cristiano emplear el vocablo prudencia que el
de astucia; por no parecer reiterativos al afirmar que es más pru~ente
emplear prudencia. En la guerra contra los turcos, Erasmo recorruenda
prudencia:
y O considero que rú siquiera contra los turcos debe dedararse ~a _g~erra
a la ligera, ante todo porque pienso que el reino de Cns~o _se ongmo, se
propagó y se consolidó por un camino totalmente distinto. ~~ vez
convenga intentar propagarlo por medios distintos a los que nac10 Y se
extenclió (...) Ante todo procuremos vivir fraternalmente como
cristianos y, después, si lo consideramos necesario, ataquemos a los
turcos. (176-177)

negociar con el pirata Barbarroja en la costa de Berbería para que éste se
aliara contra los turcos. (31-32) Carlos V sabía que no podía arriesgar su
imagen cristiana; por eso recurrió a estos subterfugios diplomáticos. El
consejo de Erasmo es pertinente cuando dice: "El tirano pretende ser
temido, el rey ser amado" (44), pero el medio que aconseja para evitar ser
odiado es poco cristiano de su parte:
Y no debe pasarse por alto a este propósito el consejo de Aristóteles,
según el cual el príncipe que quiere evitar el oclio de sus súbditos y
hacerse acreedor a su benevolencia, delegue en otros los asuntos odiosos
y haga por sí mismo los dignos de aplauso. Obrando así una gran parte
de la odiosidad recaerá en los que se encargan de la administradón,
principalmente si son además ocliosos al pueblo por otras razones. (109)

La propuesta erasmista es un elogio a la astucia. ¿O debemos
seguir insistiendo en llamarle a esto prudencia? Carlos V aplica de
manera íntegra el consejo del filósofo para evitar el desprestigio. En las
acciones emprendidas para lidiar contra el enemigo moderno de su
tiempo: el luteranismo, el rey se auxilió de medidas cautelosas. Si bien
condenó la herejía protestante en la Dieta de Worms (1521), "no eludió
la búsqueda de formas de entendimiento, plasmados en su insistencia por
la convocatoria de un Concilio ecuménico ... " (Ochoa Brun, 38) Esto
~xplica por qué, a pesar de esa condena, en los Países Bajos se forjó la
unagen de un príncipe hasta cierto punto tolerante. En el fondo, la
"tolerancia" de Carlos V (en el caso particular de Lutero) responde a una
motivación económica y política:

Pero, ¿cuáles podrían ser esos medios distintos para ensanchar el
reino de Dios? ¿medios prudentes? ¿medios distintos a los empleados
durante las Cruzadas, que fueron sangrientos y crueles pero
cristianamente justificados? ¿Cómo se puede seguir viviendo fraternalmente
como cristianos después de haber exterminado con prudencia al enemigo?
¿Medios prudentes son aquellos que empleó el rey para evitar el avance
de los turcos en la frontera húngara? Recordemos dos casos en donde
era ilícito el negociar una alianza con los infieles. En uno de ellos Carlos
V lo hizo indirectamente para concertar una tregua con los otomanos en
la frontera húngara "cuya defensa correspondía a Fernando de Austria,
hermano del Emperador."(Ochoa Brun, 31) Carlos le solicitó a su
hermano que enviara emisarios a pactar temporalmente con el enemigo.
El otro caso se suscitó cuando el capitán Alonso de Alarcón intentó

A este condicionamiento económico es posible añadir uno
político: Carlos inútilmente quiso quemar los libros de Lutero en el
imperio alemán, pues éste contaba con la protección del duque de
Sajonia (el príncipe elector Federico el Sabio, fundador de la Universidad
de Wittenberg) quien exigió que se le diera a Lutero la oportunidad de
defenderse. Por eso Carlos V no pudo actuar a1 inicio con sumo rigor
contra Lutero, y tuvo que ofrecerle un salvoconducto para ser
Interrogado en la Dieta de Worms. (104) Sin embargo, Carlos V, como

268

269

En el imperio alemán el emperador no disponía de medios suficientes
para someter directamente a sus súbditos, estando obligado a colaborar
con los correspondientes gobernadores municipales y territoriales para el
ejercicio de su autoridad. (Blockmans, 104)

�portador de guerra en la sangre~ no olvidaba el determinante ~onsejo
familiar: su ineludible compronuso de defender con vehemencia la fe
católica; y el enemigo acechaba. Supuso, como bi~ comenta Blockmans,
que bastaba con someter a los prín?ipes cristianos para detene~ un
movimiento religioso que ya se habta propagado. (119) Del nusmo
modo, Erasmo supuso que bastaba con aplicar .al pi~ de. la letra las
enseñanzas cristianas para mantener la unidad del rmpeno. Sin embargo,
se superpone de nuevo la ambigüedad ética_ de Cado~ V. T_rata con
clemencia al príncipe elector protestante Fedenco,,despues de tn~nfar en
la batalla de Mühlberg a pesar de que éste se habia burlado de el, en un
escrito llamándole "Carlos de Gante, que se tiene por Emperador"
(K.ohl:r, 333); y no le confisca sus propiedades, pero sí lo humi!la al
obligarlo a que se arrodille ante él, "exigiéndole elevadas sumas de dinero
como indemnización por haber actuado en su contra" (Bloc~a~s, 121)
Tiempo después, en 1551, los príncipes protestante~ se aliaran con
Enrique II, rey de Francia, enemigo de Carlos. La nec;s1dad de _e~frentar
a Francia obligó al emperador a pasar por alto el escandalo religios~ del
divorcio de Enrique VIII, rey de Inglaterra, para asegurarse un aliado
poderoso. (58) Arriesgó su imagen católica, pero pres~rvó su ~o~er
imperial. Abdicó en el momento preciso ~vitan~o que_ s~ rmagen publica
se depreciara, y asegurándose de que su hi¡o Felipe recibiera el trono para
darle continuidad a su política monárquica.
Su abdicación no significó el término de su carrera política. Para
algunos especialistas es cómoda la imagen del e~perador místi~o ~ue se
retira para vivir apaciblemente en el monasteno de Yuste: Si bien_ ~e
dedica aquí a la pesca, al reposo y al cuidado de sus relo1es, ~~mb1en
invierte su tiempo en velar con sigilo el proceso de su sucesion; y a
deleitarse en la lectura de sus obras predilectas; entre ellas, la
recomendada por herencia familiar: E/ cabaflero determinado que, se~ún
Checa Cremades, le había transmitido las principales virtudes del código
caballeresco: sabiduría, honor, fortaleza, nobleza, liberalidad etc. (20-21)
En las ilustraciones de dicha obra aparece su autor dialogando
con Pensamiento, combate con Desconcierto, come con Entendimiento, y en el
llano del Tiempo lidia y sucumbe a la edad; llega al Palacio de los Amores
donde Deseo busca tentarlo con las cosas pasadas. Abandona el Palacio y
arriba a un cementerio "en donde la muerte aparece en todo su horror".
(339-341) En otras láminas de la obra transitan figuras históricas como la
de la reina Isabel La Católica que " marcha segura de sí misma en un

carro triunfal", y que aunque muere, la Fama y la Gloria aparecen dándole
sepultura. (341-342)
Es probable que esta obra de corte caballeresco haya impactado a
Carlos V por tres razones; la primera es que el principal atractivo de la
obra para el rey recaía en las ilustraciones o en las imágenes que
acompañaban a su lectura; esto explica el que Carlos V conciba el arte
(particularmente la pintura y la escultura) como herramienta clave de su
proyección política. La segunda es que se identificaba plenamente con las
virtudes personificadas en el comportamiento del caballero; inteligencia,
perspicacia, prudencia, templanza, a pesar de que, como en la danza ?e la
muerte, ni la más alta potestad mundana escape de ella. La tercera es que
veía, en el desfile de sus ancestros históricos (Isabel, por ejemplo), un
destino similar para él: la obtención de la gloria, a pesar de la muerte.
Pero, ¿cómo vencer a la muerte en vida? ¿cómo asegurarse de que sería
recordado a través de los siglos? Quizá glorificándose a sí mismo a través
del arte. El arte es también portador de guerra en tanto es utilizado para
exaltar los momentos gloriosos del combativo emperador. El arte como
una crónica integradora de sus grandes conquistas. Coincidimos con
Kohler cuando afirma que Carlos V utilizó las artes para dar realce a su
reputación y poder, y para conservar la gloria y la fama de su familia. (95)
Una obra probablemente inspiradora de esta idea es El caballero

determinado.
Tiziano y Leone Leoni son, en la opinión de Checa Cremades, los
dos pintores italianos que exaltan la imagen cesárea del rey a través de su
obra. (276) En la inmortal pintura La Gloria de Tiziano el impacto del
arte en la opinión pública es triple: un rey en actitud humilde que se
desprende de su corona; un rey en actitud humilde que se postra ante las
autoridades celestiales; y un rey en actitud humilde que obtiene el acceso
al cielo. La gloria es la compensación de la humildad. El arte es un
artífice ideológico en la medida que construye y transmite este mensaje
social. Pero, ¿acaso no es legítimo que un emperador desee auto
complacerse a través del arte para asegurarse que ha obtenido la gloria
antes de expirar? ¿Qué piensa Erasmo al respecto? Diría que la auto
alabanza en el arte es una forma disimulada de adulación:
Si tratas de parecer ilustre, no hagas ostentación de esculturas o falsos
retratos de colores en los que, si algo es de verdadera alabanza, esto se
debe al talento y actividad que el pintor evidencia. Más bien al contrario,
reproduce con tu modo de vivir el monumento de tu virtud. (28)

270
271

�Pero para Carlos V no es suficiente haber vivido y triunfado; es
necesario certificarlo artísticamente. Desde esta perspectiva, haber
luchado contra el furor de su época (entiéndase por furor aquel enemigo
impío que desequilibra el orden universal que el rey procuraba mantener)
no era suficiente; había que proporcionar un testimonio artístico de ello.
Tal y como lo hizo Leoni con El Furor donde Carlos V aparece como un
príncipe. magnánimo y bondadoso que "ha hecho que el templo de la
Guerra se cierre dejando dentro al Furor". (Checa Cremades, 287) Pero
aventuremos un argumento a favor del rey. Para Sepúlveda el deseo de
gloria mundana es honesto porque no es contrario al ejercicio de la
virtud. Esto, porque la gloria se ha buscado a través de la prudencia.
(Maravall, 201-02) Y ya hemos visto a lo largo de este trabajo cómo el
emperador ha cultivado la virtud cristiana de la prudencia. La gloria es
virtuosa porque emana del rey. Erasmo, queriéndolo o no, justifica esta
idea. El oro, la púrpura y el cetro son símbolos de virtudes, y el deseo de
gloria no es contrario al ejercicio de la virtud:
¿Qué indica el oro, sino una sabiduría singular? ¿Qué el fulgor de las
joyas sino virtudes eximias y rrúnirnamente plebeyas? ¿Qué la
resplandeciente púrpura, sino el sumo amor a la república? ¿Qué el cetro,
sino el tenaz espíritu de la justicia el cual no se apartará por ninguna
desviación del camino recto? (....) La diadema, el cetro, el manto, el
collar, el tahalí (cinturón) en el buen príncipe son insignias de símbolos
de virtudes; en el malo, indicios de vicios. (28-29)

Erasmo va más allá: una de las más profundas virtudes de un
príncipe descansa en el dominio de sí mismo; antesala de la gloria:
Y si no hubiera a nadie a quien vencer, lucha contigo mismo, pues ése es
el más hermoso de todos los combates y verdaderamente digno de un
príncipe invicto si cada día se esfuerza por mejorarse a sí mismo. (51)

Tal combate consigo mismo que abdica y se despoja artísticamente de su
corona con un efecto certero de humildad. En otro momento Erasmo
menciona:
Que te venza el respeto de lo honesto; que la utilidad pública venza las
inquietudes privadas del alma. (32)

. ~a ~xaltación. artística de Carlos V es exitosa porque mezcla con
sab1du~a, c1ert~s ~~sis d~ protago~smo, y. paternalismo. El emperador
subor~~ el e¡erc1c10 político del b1en publico a sus intereses personales.
Supo ¡ust1ficarlos, ante la opinión popular, como sociales. Reconozcamos
el mérito._ ~ua~do ~rasmo se expresa de este modo: "Piensa siempre
que, d_o~o, tmpeno, reino~ majestad; poderío son vocablos paganos,
no cnstlanos. El gobierno cristiano sólo es buena administración
beneficencia y vigilancia"(61), ¿en qué clase de príncipe terrenal estarí~
pe~sando, cuando precisamente esos vocablos: dominio, imperio, reino,
m~¡estad _Y poderío serían los elementos coyunturales de la pretendida
urudad cnst1ana?
·
·
A pesar de nuestras discrepancias con el ideario filosófico de
Eras~~ en Educación de un príncipe cristiano, es inobjetable su función
coerc1t1va dentro del humanismo español del siglo XVI.
La honestidad del pensamiento erasmista no está en discusión
pero_ s~s depositarios no estuvieron a la altura de ese pensamiento. Fu~
un SltVlente d~ las exigencias reales. Fue adoptado estratégicamente para
fortalecer la tmagen pública de un imperio cristiano: "extranjero" y
bélico.
, . La pro~uesta erasmista, aunque legítima, fue diseñada para un
pnnc1pe 1mpos1ble. El reino de Erasmo no era de este mundo. Ya
Jesucristo ~a~ía advertido que su reino tampoco lo era; tampoco lo fue el
modelo cnst1ano que la Iglesia católica osó imponer a quienes les asistía
el derecho de vivir su fe de un modo distinto.
El ser humano, antes que religioso, es un ser con vocación bestial
qu~ requiere ~er co~stantemente educado. Su naturaleza irracional y
egolatra es qwen me¡or nos ayuda a reconocerlo. En este sentido no
existe una _apla~tant_e, diferencia entre las guerras de ayer y las de ho;. La
gue_rra _es ~aginac1on de poder, y es también poder sin imaginación.
Qwen tmagina tenerlo nunca lo tiene del todo. Subyace la sensación de
que quien triunfa ha sido vencido un poco.

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CÁRCELES LABORDE, Concepción (1993), H11t11anismo y educación en España
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274

,

275

�LITERATURA DETECTIVESCA

Mtra. Elvia Esthela Salinas Hinojosa
Mtra. Juana Garza de la Garza
Preparatoria Nº 9 y 7

UANL
Introducción
La literatura, como todos los aspectos de la vida, es un elemento que está
en constante renovación. Esto se ha .manifestado en todos los tiempos y
en los más diferentes espacios.
Durante el siglo XIX, irrumpe en el ámbito literario un género
que alcanzaría su pleno desenvolvimiento en el XX: la literatura
detectivesca, la cual estudiaremos en el presente trabajo, enfocándonos
tanto en el aspecto teórico como en el práctico del mismo.
El motivo fundamental que nos indujo a seleccionar este aspecto,
es el interés de querer ahondar en un género que, a través del tiempo, ha
suscitado una serie de interrogaciones y de críticas, a veces favorables, en
ocasiones desfavorables, pero siempre con alto grado de polémica.
En el desarrollo de este trabajo, primeramente haremos un
estudio sobre lo que es la literatura detectivesca, con el propósito de
ubicarla en el tiempo y en el espacio, en su inicio y en su evolución,
realizando una breve reseña histórica y mencionando a los iniciadores del
género y a sus principales representantes. Con la intención de encauzar
. debidamente este aspecto de la investigación, procuraremos proveernos
de una serie de fuentes consideradas confiables, con una bibliografía lo
277

�más específica posible.
.
En otr¿ apartado habremos de analizar deterudamente las
principales características de la literatura detectivesca. Para ~llo nos
apoyaremos en una serie de textos cuyos autores son considerados
autoridades en la materia.
En seguida, mencionaremos los datos biobibliográ~cos de una de
las autoras más representativas dentro de la novela detectivesca: Agatha
Christie así como también nombraremos sus obras más sobresalientes.
Finalmente haremos un estudio minucioso sobre una de las obras
pertenecientes a la literatura detectivesca: ,"~oirot en Egi~to", de Agatha
Christie, para localizar en ella las caractensticas que la ~b1_can dentro del
género y analizar detenidamente si dichas caractenstlcas se hacen
presentes en la obra cuestionada.
.
.
. ., .
.
En la realización del presente traba¡o de 111vest1gac1on literana,
habremos de apoyarnos en la metodología utilizada a_ctualmente por la
Universidad Autónoma de Nuevo León. D e la misma manera nos
auxiliaremos de una serie de libros y revistas que consideramos
autoridades y confiables en el tema.
. .
,
En la elaboración de la presente labor, la fuente pnnc1pal sera el
libro cuya ficha bibliográfica es:
CHRISTIE, AGATHA. Poirot en Egipto. (Col. Selecciones
de Biblioteca de Oro. No. 146.) Traducción de H. C.
Gramch. Ed. Molino. S/N/Ed. Barcelona, 1985.

I
Literatura de D etectives
1. Concepto de género detectivesco
Para comprender cabalmente la función de la novela y en_nuestro
caso la novela de detectives, debemos tener presente que lo impreso
autoriza, ya que al reflejar la sociedad presenta de ella una imagen ac~va
y el escritor se esfuerza en realizar su obra de la mejor manera posible
inventando para ello, si no reglas fijas, por lo menos una técnica ardua Y
meticulosa.
En el género de la novela dete&lt;:tjvesca el mérito consiste en haber
278

sabido fabricar "una deontología imperativa, pero en el terreno del
1
enigma del juego lógico" .Este tipo de novela requiere el arte de la
combinación y exige el ingenio de un experto en el lenguaje.
La novela detectivesca se revela como un juego de la mente en el
cual la envoltura novelesca tiende a olvidarse y el lector se aboca a definir
el mecanismo intelectual que encubre. Este abstracto placer se sitúa
infaliblemente entre el cadáver de una o varias víctimas y el
descubrimiento de los homicidas. Esto implica una proposición mental
de las diversas maneras de cometer un crimen, así como de las distintas
técnicas detectivescas para resolverlo.
Uno de los aspectos más importantes de la literatura detectivesca
se da a nivel técnico: para suscitar la dificultad hay que disimular al
asesino; para dejar al lector una oportunidad de descubrirlo hace falta,
por lo menos, presentárselo. Esta doble obligación forma parte de los
deberes contradictorios del novelista: proporcionar los elementos de una
solución que tiene que volver difícil y sorprendente.
Vemos los polos opuestos entre los cuales vacila la novela
detectivesca; cómo halaga a la vez las ambiciones de la inteligencia y los
apetitos de sensación. Es necesario sacrificar el segundo aspecto en el
sentido riguroso. La novela de detectives despierta toda clase de
emociones, pero especialmente las que responden a los instintos
elementales. Su objetivo final es recurrir al intelecto a organizar y
dominar el conflicto presentado. Este tipo de novelas "representa la
lucha entre el elemento de organización y el elemento de turbulencia
cuya perfecta rivalidad equilibra el universo"2•

2. Evolución de la literatura detectivesca
Son variadas y muy discutibles las teorías planteadas en torno al
surgimiento de la literatura de detectives: desde quién remonta los
orígenes del género a los asesinatos e intrigas de la tragedia griega, hasta
quién afirma que la novela de detectives nace durante el período de la
Revolución Industrial y de aguda lucha de clases, en el siglo XIX.
Sin pretender fijar una fecha exacta de surgimiento del género
detectivesco, no cabe duda de que factores históricos como el desarrollo
1 Callcis, Roger. Acercal!limtos a lo i111aginario. Traduc. de José Andrés Pérez Carballo. (Colee. Popular. o. 414). Fondo de CuJrura Económica. 1•. edición México, 1989. p. 204.
2 Ibíd. p. 294.

279

�de las grandes concentraciones urbanas _-y del con~i~uiente auge de la
criminalidad-, la aparición de las primeras polic1as sec~e_tas Y el
nacimiento de la prensa sensacionalista{ fueron elementos dec1s1vos en la
aparición del género, que nace oficialmente con "Los crímenes de la calle
Morgue", de Poe.
.
Por otro lado la desconfianza popular en la justicia oficial,
engendró desde muy :emprana fecha la figura del detective privado. q~e
actúa al margen (y muchas veces en franca rivalidad) de los po~c1as
oficiales. La función principal del detective es la de perseguir Y
desenmascarar a quienes han atentado contra la vida o fortuna de los
poderosos. Nombres como el de C~a_rles A~guste Dupin, creado por
Poe Hércules Poirot, de Agatha Christie, el celebre Sherlock Holmes de
Co~an Doyle, el padre Braun de Chesterton o el Abo?ado Perry Mason
de Erle Stanty Gardner, son sólo algunos de los detectives creados por la
imaginación de un autor.
.
Es precisamente con Edgar Allan Poe, (1809-1849), escntor
especializado en el género terrorífico, que na~e, en 1841, la novela
detectivesca y su primer detective: Auguste Duprn. Po~ crea l~s t~mas Y
personajes que harán triunfar este género: El detective ex~entnco, s_u
asistente, el crimen y el misterio que lo rodea, así como la 10operanc1a
policial y la estratagema del investigador.
, .
.
Otro de los grandes escritores en el amb1to de la literatura de
detectives es Artur Conan Doyle (1859-1930), creador del más famoso
personaje literario dentro de los investigadores privados: S~er_lock
Holmes, así como de su ayudante el Dr. Watson. Dentro de sus múltiples
novelas podemos citar Estudio en escarlata y El signo de _los cuatro. A este
autor se le atribuye la introducción del método deductivo para resolver
los casos presentados.
En los inicios del siglo XX aparecen en Francia dos de las figuras
más representativas del género: Arsenio Lupin, obra del periodista M_anuel
Leblanc, (1864-1941 ), que fue el comienzo de toda una sene de
aventuras; y R.ouletabille de Gastón Leroux (1868-1927), quien en ~a
novela El misterio del cuarto amarillo desarrolla el enigma por excelencia
como lo es el de la habitación cerrada.
Dentro de la literatura inglesa de la segunda mitad del siglo XX,
destaca Gilbert Keit Chesterton (1874-19 36), creador de la legendaria
figura del Padre Brawn, sacerdote que desentraña de manera racional y
científica los más diversos crímenes.

Otr? de los grandes detectives creados en la literatura es Sam
Spade, a qwen dio vida el escritor Samuel Dashiell Hammett (1894-1961)
con la novela llamada El halcón Maltés. El mérito de H ammett consiste en
"colocar el asesinato entre aquellos que en realidad suelen cometerlo y
no para proporcionar sencillamente un cadáver"3•
'
,
Son ~últiples y muy variados los nombres de grandes autores del
genero detectivesco; a los ya mencionados podemos agregar a Raymond
Chandler, John Dickson Carr, Stanley Gardner, Leslie Chartens, Ross
Mac Don~d, Chester Himes, Peter Cheyney, Georges Simenon y
muchos mas.
?no de los casos más especiales dentro de la novela detectiv~sca
lo constituye la célebre Agatha Christie, cuyos datos mencionaremos en
un apartado especial.
3. Características de la literatura de detectives

A. Presentación de un caso sin explicación inmediata
. Este caso puede ser un crimen, un robo o un hecho delictuoso
cualqwera. El ~scritor es libre de exponer el caso como lo desee, ya sea
e~ ~orma sencilla o de manera más complicada, hasta llegar a formas
t~crucas muy el~boradas. El suceso no tiene una explicación inmediata
s!-110 que se reqwere de un detective para que lo resuelva en determinado
tiempo.
"
~n este tipo de novela, más importante que la historia narrada es
. el ~aba¡~ ~ ue la _rec?nstruye, pues procura satisfacer, antes que nada, la
4
1nteligenc1a . La 1ntr1ga debe ser sólo una y los malhechores O criminales
d~ben funcionar como unidad para que el interés del lector no se
bifurque y no se extravíen los progresos de la investigación. Los
pr? bl_emas adicionales no deben mezclar sus datos con los del enigma
prmc1pal. Esto es a lo que los estudiosos del género llaman "unidad de
acción".
El n~velista escoge la manera más idónea de presentar el caso:
algunos corruenzan su texto presentando el hecho delictuoso, otros lo
narran como algo que ya sucedió, mientras que hay autores que prefieren
3 S/ A. La novela polidaca. Prólogo de Ro mán Gubern. Ediciones del Cota! S/ N/ Ed Barcel
1979. p. 22.
.
.
ona,
4 Callois, Roger. Op. Cit. p. 256.

280

281

�per~onaje sensible en su trato con los demás, pero no debe mezclarse en
mtnga~ amorosas, porque ~ada debe turbarlo, ni el corazón ni la carne
~ebe distraer su cerebro. S1 algún detective muestra a su compañera no
ti~ne nunca palabra ni gest?s afectuosos para ella, quien parece ser ~ás
b1en una col:boradora a ~wen felicita o reprocha, según lo maneja. En la
no_vela d~l $enero detectivesco lo que importa es el sentido intelectu 1
el ¡uego Jogico.
ª Y

hacerlo a la manera tradicional, es decir, empiezan la historia en forma
común y van preparando la mentalidad del lector para el suceso que de
pronto se presenta y que constituye el caso a resolver, luego aparece el
detective e inicia las investigaciones y hace deducciones necesarias para
aclarar el conflicto y descubrir al criminal.

B. La necesaria intervención de un detectivey de uno o varios culpables
En este género es imprescindible la intervención de un personaje
de características muy especiales: el detective, ya que sólo él puede
descubrir al culpable.
Resulta necesario mencionar que en el género detectivesco tanto
el investigador como el malhechor son personas muy inteligentes: el
delincuente busca realizar su tarea de la manera más perfecta posible; el
detective debe encontrar algún error que haya pasado por alto el asesino
o ladrón; para esto sigue el rigor de los razonamientos de sus reflexiones.
Su investigación consiste en discutir posibilidades y llegar al triunfo
cuando consigue que coincidan en un individuo una ocasión y un móvil.
La tarea del detective consiste fundamentalmente en encontrar al
criminal, pero este trabajo está sembrado de trampas: primero se disculpa
a quienes presentan una coartada sólida o demuestran que no tienen
mterés en la muerte del asesinado, pero pronto el lector se percata de que
todos (o casi todos) los personajes que intervienen en el drama terúan
alguna razón para llegar al asesinato y posibilidades equivalentes de
hacerlo. Al llegar a este punto el detective se deja guiar por el
procedimiento de discriminación.
Otro de los medios habitualmente empleados para averiguar
qU1én es el culpable del crimen investigado es ver quién miente; pero
todos, en mayor o menor medida, tienen algo en su conciencia que han
querido ocultar, por lo tanto todos mienten. El detective se esfuerza en
descubrir la causa de esas mentiras diversas y el que ha mentido sin tener
orra cosa que disimular que el crimen, ese será el homicida; para
descubrir esto se maneja una serie de hipótesis laboriosamente
estructuradas, que se van eliminando poco a poco, hasta que queda una
sola teoría y a través de ella la verdad surge por sí sola.
El detective, además de una inteligencia fuera de lo normal, de
una gran capacidad de observación y de análisis, de un poder de
razonamiento y de deducción perfectamente ejercitados, debe ser un
282

El ~sm~ de\ectiv:e ?uede intervenir en Ja solución del crimen o
~bo en va~as histor~as distintas, por ejemplo Auguste Dupin, SherJock
olmes, Hercules Po1rot, Jane Maple, Perry Mason Ellery Queen Philo
Vanee, etc.
'
'
. Por su parte, el delincuente también posee características mu
especiales que ~o hacen destacar del resto de los persona¡·es que actúan ey
el relato· s p
di ·,
.
.
n
d . . , ~ nmera con c1on es su mteligencia para cometer un hecho
elictivo sm delatarse. También es muy importante la sagacidad para
ocultar s~s actos por medio de coartadas aparentemente perfectas su
sangre ~~la al e~fre~t~rse a los problemas que se le presenten duran:e la
plane~c1on y e¡ecuc1on de su delito. El personaje delincuente debe ser
mane¡a~o de tal manera que destaque la actuación del detective para
d escubmlo.

C La fucha de laj11sticia contra la ityusticia
Este aspecto_ siempre está presente en la novela detectivesca ya
sea de manera explícita o implícita.
'
d

En la relación auto~-lector, el primero maneja casi siempre Ja idea
e que lo canallesco, lo rum, debe ser castigado y lleva al lector a desear
que. al fina] de la novela triunfe la justicia, que el delincuente reciba su
castigo. Por ello en las obras de dicho género la mayoría de los escritores
tratan de resolver el caso, o sea, que se atrape al malhechor y lo
castiguen.
Deb_emos anotar que en las actuales novelas de este género, este
asp~cto ha 1do cambiando y, en algunos casos, el malhechor queda sin
caS tigo Yhasta se burla de la justicia.

D. Procedimientos basados en fa razóny en fa observación
Es muy interesante observar que en la novelística perteneciente aJ
283

�.
. ortante más que el relato, lo constituye la
género detec~vesco lo ~p .
' da es sobresaliente el trabajo que la
deducción; mas que la histona_ co~ta ' antiene a medida que se van
· t és de la mtnga se m
reconstruye. El m er
·al hasta que llega a
. d d una manera muy especi ,
desenvolvien o e
. del cual se produce un suave
• en "un problema puro a partir
convertirse
. , ,,s
1
deslizamiento del _enunciado a la so uci:n;ria inteligencia y poder de
El detective, con su extrao
1 el hecho delictivo: una
.,
b a metódicamente a reso ver
li
observac1on, se a oc
.
l l ar donde se cometió el de to,
de sus obligaciones es la de exammar ~ di~g.
algunas huellas que le
d
contrar algún m cio O
·
hí
ya que a pue e en
hi , . En caso de un crimen, necesita
. lcmien estuvo cerca del
Permitan ir formulando una pot~s1s. .
.d
1 cadáver mvest1gar si a oestudiar deteru amente e
'
b arse a buscar la existencia de
tró el muerto y a oc
d
sitio don e se encon .
61
on la persona asesinada. Por 1o
algún individuo que tuviera ~ro .emas e tan sa az ue puede resolver
al el detective es tan mteligente Y
g ,q
Al final él
gener .'
. . ortar lo complicado que este sea.
.,
cualqwer caso, sm 1mp
1h h
a través de toda una sene de
, , stuto que e1ma ec or y,
siempre sera mas ª .
, .
llegará a descubrir al culpable.
juicios y de razonamientos 1ogicos,

E. Preferencia por los lugares cerrados
•
al género detectivesco di
hay. una
nes
E n las narraciones pertenecientes
d
que en esas con cio
fuerte predilección por l~s lugares .dcerra osp,r~::nciado o escuchado por
, difí il
el delito cometl o sea
d
es mas
c que
.
etidos en un universo cerra o.
alcmien: la mayoría de los delitos sodn clomd
bnrru··ento del homicidio al
o. . di
"des e e escu
Al respecto Caillo1s ce que .
, . la menor intervención exterior
del culpable, todo debe producte, ~ s~ tud de un razonamiento bien
y todo alli debe aclararse por a uruca w
6

11 d "
·
eva o .
.
.
b
l momento y el sitio preciso para
El asestno tiene que use~ e
.
en un es acio cerrado,
lograr lo que se propone;.~uando piensa ª::s:i~(o por al~na persona.
se da menos la probabilidad . de que s 1 bo el asalto etc.- se
otros tipos de delitos -como e ro '
'
A· ·
s1m1smo,
d
durante la noche, por
ejecutan casi siempre e~ un lugar c~rra o y eo un sitio donde se
ejemplo: una casa, una tienda comercial, un mus '
exhiba algo valioso, et~.
5 Ibídem.
6 lbíd. p. 263.

284

Cuando un crimen o robo se comete en algún lugar exterior, el
ejecutante cuida que el sitio esté solitario. Si es un asesinato, el homicida
trata de que éste parezca un accidente, pero el detective se encarga de
demostrar lo contrario.

F Manf!JO del tiempo
Por lo general, en la novela del género detectivesco el relato sigue
el orden del descubrimiento, es decir, parte de un suceso (robo,
asesinato, etc.) y de este supuesto se remonta a las causas que ·han
originado la tragedia. D e esta inversión del tiempo, de la sustitución del
orden del acontecimiento por el orden del descubrimiento, se deriva la
situación de la novela detectivesca en la literatura novelada: no se trata de
un relato, sino de una deducción.
El detective, por lo general, se encuentra ante un hecho
consumado: un delito gue se comete, la mayoría de las ocasiones, en
tiempo presente. El investigado parte de ese suceso y maneja el tiempo
en presente; pero muchas veces tiene la necesidad de escuchar datos de
hechos acontecidos anteriormente al hecho delictuoso, por lo que
algunas escenas se reconstruyen en el pasado pero se narran en el
presente. Esto constituye una de las técnicas narrativas más utilizadas en
la novela detectivesca.
G. Manefo de técnicay leng11qje

Aunque el género detectivesco interesa escasamente a la crítica
desde el punto de vista de la estricta literariedad, de su valor
específicamente literario, hay autores que demuestran su magnífica
calidad en su prosa y buenas cualidades técnicas (Edgar Allan Poe y
Samuel Hammett son muestras de ello).
En las narraciones pertenecientes al género detectivesco, se
requiere de un lenguaje claro, preciso, pues el autor, por medio de sus
frases, pretende llevar a sus lectores a la posible solución del misterio, del
caso. Esto implica que los autores gue manejan dicho género deben ser
extremadamente cuidadosos con el empleo de su lenguaje. Utilizan
ciertos recursos literarios como las comparaciones, adjetivaciones,
descripciones y llegan, de alguna manera, a emplear el lenguaje
metafórico, pero teniendo suma precaución de no afectar la hebra en
285

�cuanto a claridad y precisión de los términos utilizados.
.
, .
Por lo general, la historia se narra en forma sencilla, facil de
comprender, y sobre todo, de una manera que logre_ interesar_~ lector e
inmiscuirlo y llevarlo a ponerse en el lugar del detective. Los diálogos, en
la mayoría de los casos, son breves y directos, y sólo l?s par~amentos del
detective se extienden al dar las explicaciones del caso mvest1gado.
Los autores que manejan este género utilizan, por regla general,
las explicaciones incompletas, los diálogos corta~os y son ~uy _proliferes
en el uso de las frases interrogativas, exclamativas y dub1tat1vas, cuyo
objetivo es llegar a deducciones matemáticamente planteadas y
milimétricamente resueltas.

11
Agatha Christie: Datos Biobibliográficos
Se le conoce mundialmente con el nombre de "La gran dama de
la novela policíaca". Nace en Inglaterra en el año de 1890 y muer~- a edad
muy avanzada, en 1977. Fue el tercero y último de los hi¡os del
marrunonio Miller.
Desde pequeña, Agatha mostró una gran afición por las novelas,
mclmándose sobre todo por las narraciones de espadachines y las de
carácter colonial. Sus autores favoritos eran Kipling y Conrad. Más tarde
se aficiona apasionadamente por las novelas de detectives, siendo una
ferviente admiradora de Conan Doyle y su gran investigador Sherlock
Holmes.
Su primera novela policíaca fue E/ misterioso caso de S ryles, escrita
después de su matrimonio con el comandante Archibald Christie.
Cuando finaliza la Primera Guerra Mundial, esta novela, en la cual
aparece el detective Hércules Poirot, se imprime, pero tiene poco éxito.
Su importancia radica, sin embargo, en el hecho de crear un personaje el detective- que luego intervendrá en una buena parte de la producción
de la gran escritora inglesa. Al respecto, ella misma dice:
Necesitaba un nombre ampuloso, uno de esos nombres que Sherlock
Holmes y su familia tenían ¿Cómo se llamaba el hermano de Sherlock?
Mycroft... ¿Qué tal si llamaba mi hombrecito Hércules? Su apellido ya
resultaba más difícil. No recuerdo cómo obtuve el de Poirot. El caso es
que el apellido surgió. Pegaba bien con Hércules: Hércules Po irot7.

. Creó t?da una imagen de la personalidad de este pequeño
detect1v~ de ongen _bel~a: hombre alto, culto, de fmas maneras, una gran
personalidad y una 1nteligencia fuera de lo normal.
Además de Hércules Poirot, la novelista inglesa prueba otras
grandes fi~ras d~l detective: Mis Marple, anciana intuitiva y sagaz con
dote~ de_ mvestigadora. También hizo famoso a Mr. Quinn al
matrimoruo_ B_ereford, a Parker Pyne y Rogelio Akroyd.
Chr1stie es una escritora muy prolífica; a lo largo de 45 años
produce una larg~ serie de títulos de gran popularidad; son ochenta y una
novelas pertenecientes al género.
D en~o de su extensa producción se encuentran: Diez negritos, La
ratonera, Testigo de Ca,go, La muerte visita al dentista, Asesinato en el Oriente
Express, Muerte en el Nilo, etc.
En 1~32, Agatha Christie es condecorada por la reina de
~nglaterra, qwen le. oto~ga el tí~o de "D ama del imperio británico".
o~o antes de monr, cierra el ciclo de sus personajes, pues "mata" a
Po1rot en su novela Telón (1975) y a Miss Marple en Un crimen J0 ...,,,·J
0970.
~.-~o
. Mue~e en enero de 1977 después de una larga vida, dedicada a
cult1var el genero detectivesco con una maestría que no ha sido igualada
hasta la fecha.

III
Análisis de la Novela Poirot en Egipto de Agatha Christie
"No los deifiguró la e'?fem1edad· son muertos
que a!Ín consman la sonrisa en sus ostros
y así, graciosamente los recibe en s11 corte'
Prose,pina."
Henirich Heine

1. Estructura externa

Al realizar el estudio de la obra en cuestión, percibimos, en la
po~tada del texto, la caracterización del detective Hércules Poirot,
teniendo como fondo una de las grandes pirámides egipcias. En la
contraportada se encuentra un listado con los capítulos de las obras más

7 S/ A Op. Cit. p. 14.

286

287

�sobresalientes de.la autora de la novela, objeto de este estudio.
La novela, en su inicio, presenta una guía para el lector que
contiene los nombres de los personajes principales que intervienen en la
obra. Frente a cada nombre se dan algunos datos muy someros de dichos
persona¡es.
La novela Poirot en Egipto o Muerte en el Nilo, está dividida en
treinta y un capítulos de corta extensión. Contiene, además, una especie
de plano del barco donde transcurre la acción.

llevan al descubrimiento de los asesinos.
B. Aparición del detectivey del criminal
. . ,End la novela Poirot en Egipto, el .personaje detective hace su
apanc1on e una manera m
· gul
como:
uy srn ar, pues el narrador lo presenta
un hombrecillo de apariencia cómica, con bigotes negros exuberantes
;~c~iqw;; o;servador ~asual habría creído que hacía muy poco favo:
ez a ante 77 (sic) con su presencias.
.

2. Estructura inte rna

A medida que transcurren los acontecimientos primarios del
relato, el narrador nos va presentando las características del detective:

A. Presentación del caso
Por medio de la lectura de la obra cuestionada percibimos que la
autora, en la presentación del caso, actúa de manera muy convencional,
ya que inicia la narración con la presentación de los personajes y algunos
sucesos que más tarde desencadenarán la acción principal: los crímenes y
el descubrimiento del o de los criminales.
En cuanto al relato anecdótico se refiere, la narración se divide en
tres partes perfectamente delimitadas: en el primer tercio de la novela, la
mayoría de los per sonajes, que luego participarán en el caso, intervienen
de manera muy breve y nos dejan ver su relación con uno de los
personajes de mayor trascendencia: Linnet Ridgeway. En esta primera
parte también aparece el personaje central: Hércules Poirot.
Durante el segundo tercio del relato se suceden los hechos que
motivarán la intervención del detective Poirot y del coronel Rice como
su ayudante: primero es asesinado Linnet Ridgeway y más tarde dos
personas más de las que viajan en el barco donde acontecen los sucesos.
Todo esto provoca que el detective Poirot y el coronel Rice se lance a
toda una serie de investigaciones, razonamientos y deducciones para
aclarar dichos asesinatos.
La obra termina con el descubrimiento de los criminales por
Hércules Poirot, lo que provoca que uno de los asesinos mate al otro y él
termine suicidándose.
Vemos, por medio del resumen del argumento, como la novela
estudiada nos muestra un caso criminal: tres asesinatos que no tienen
explicación inmediata, y que los sospechosos pueden ser todos pero
tampoco hay uno definitivo y no es sino hasta el final de la novela
cuando el autor nos da la clave para descifrar los datos esenciales que nos
288

: érculesi oirot hablaba_ alegremente, su expresión era de beatífico buen
umor. evaba un traJe de seda cruda, un sombrero panamá
espantamoscas cubierto de adornos con mango de ámbar ( ) L ~ .:"1
de H ' u1 p ·
... a vis1on
ere es o1rot, vestido de punta en blanco, con un tra·e de seda
cruda, canusa rosada, corbata negra y albo sombrero (.. .)9.
J

. El narrador se explaya en la descripción física y el atuendo del
d etective a lo largo de la novela.
, Pero los rasgos de su personalidad los conocemos por una parte

~ ~aves de ~as observaciones de los otros personajes: "No es usted l~
uruca _celebnda~ aquí, querid. Ese hombrecillo es Hércules Poirot el
detective (...) (s1c)" 1º
· detective '·
.
' Y, sobre tod 0 , en boca del propio
cuando Linnet Doyle le pide ayuda, él le responde así:
, qwen
No acepto
·
· ·, ~uya. Lo haré por interés de la humanidad.
. runguna
conu~1on
Eso es. Estamos en una s1tuac1ón llena de dificultades y de peligros H ,
lo qu~- pueda por acelerarla (sic) pero no tengo gran confianza e.n ~e
posibilidades de éxito 11.
nus

al
Luego_ aconseja a Jackeline Bellefort que no habrá su corazón al
m , porque s1 lo hace el mal vendrá y entrará en su corazón y no hab ,
fuerza humana que lo desaloje.
ra
8 Christie' Agatha
· 1 en E:g;pto.
· (Co.¡ Selecc1ones
.
_ · poiro
de Biblioteca de Oro 146) Ed Molin
S/N/Ed• Espana, 1985. p. 40.
·
·
·
o.

9 Ibíd Pássim.
10 l bíd. p. 42
11 Ibíd p. 55.

289

�Ante todo, Hércules Poirot se siente orgulloso de su trabajo de
detective:

descubiertos, la mujer afirma:

Yo trabajo con mi cerebro y no me avergüenzo de decirlo (...). No soy de
la clase media, pertenezco a la clase superior (...). Soy detective (...). Soy
el rey (...). Soy libre como el aire12•

Es importante mencionar el hecho de que surge el personaje que
actúa como ayudante: el coronel Rice, persona inteligente y cuidadosa
que ayuda y apoya la labor del detective.
Poirot, por otra parte, cuando es necesario, muestra humildad:
Reconozco mis debilidades, se ha dicho de nú que me gusta complicar,
hacer difícil un caso (...) creyó que ella había picado en el cebo, que la
acusación contra su valor había triunfado donde sus argumentos más
sutiles fallaron 13.

Pero el detective sabe, tiene la seguridad y confianza en sí mismo
de que al final y por medio de su inteligencia y sus deducciones,
descubrirá la verdad. Cuando le preguntan que cómo sabe las cosas él
responde:

¡Todo ha terminado! Fue usted demasiado hábil para nosotros, Sr. Poirot
(.. .) era un juego de necios y hemos.perdido. Eso es todo15_

. Este fracaso lleva a la mujer a disparar contra el hombre y luego
ella m1sma se quita la vida.

C Justicia contra it!fusticia
Esta característica de la novela detectivesca está claramente
marcada en la narración objeto de nuestro estudio. La justicia está
rep~e,sentada por el d~tective y su ayudante. Pero no es la justicia de la
polic1a, de la ley propiamente dicha, sino que se da a través del afán por
esclarecer la verdad, por vencer las cosas negativas de la vida como son
los asesinatos impulsados por la ambición hacia el dinero.
'
Poirot lleva a Jackeline a reflexionar sobre lo tristemente
deplorable de su proceder y ella afirma:
Y? ya no soy una persona que ofrezca seguridad. Yo misma lo noto (...).
Hizo ~sted manto ~udo por nú. Aquella noch~ en Assuán me dijo que
no _abne~e mJ corazon al mal (...). Ahora sé lo que usted quería decir con
abnr . ~l corazón al demonio... (sic) sabe usted perfectamente lo que
acaeao. Eso es lo que hace el crirnenI6_

¡Porque yo soy Hércules Poirot! No necesito que me lo digan (...) Usted
(...) mintió (...). Lo que he tratado de hacer: quitar toda la materia extraña
con el objetivo de que pudiéramos ver la verdad desnuda y brillante14 .

Es notable observar cómo el personaje detective, a pesar de
conservar su posición de hombre algo excéntrico y hasta vanidoso,
totalmente seguro de su inteligencia y de su poder de deducción, hay
momentos en los cuales se torna humilde y se concede el privilegio de la
duda y tiene la suficiente honradez para reconocer sus errores y sus
fallas.
Frente a la personalidad de Poirot, se nos muestran los
personajes antagonistas, es decir, los criminales: Simón Doyle y Jackeline
de Bellefort, los cuales muestran una clara inteligencia y gran sagacidad
en la elaboración de sus planes para asesinar a Linnet Ridgeway. Pero las
cosas se complican de tal manera que tienen que asesinar a dos personas
más. Ellos reconocen que el detective es superior en inteligencia y al ser
12 lbíd. p. 90.
13 lbíd. pássi111.
14 lbídem.

D. Los procedimientos
Este aspecto tan importante es manejado con gran habilidad en la
n~vela Poiro~ en Egipto._ En efecto, al enfrentarse al hecho consumado (el
pnmer asesma~o), Potrot y Rice empiezan a formar una hipótesis al
respecto. La pnmera de ellas la da el Coronel al sugerir que el asesinato
podría haber sido realizado por una persona que no estuviera en el
!(arna~, barco donde suceden los hechos, pero esta primera hipótesis es
llmediatamente descartada por Poirot.
Así se va ideando nuevas conjeturas y de la misma manera son
desechadas por falta de pruebas. Se duda de todos: del administrador de
un posible terrorista que se encuentra en el barco, de una escritora ; su
15 lbídem.
16 Ibídem

290

291

�hija, de una anciana enferma y su sobrino, del médico, etc.; pero, a través
de la observación minuciosa de los hechos, poco a poco se van
descartando todas estas hipótesis.
Es a través de la deducción como el detective llega a la verdad.
Empieza a cuestionarse sobre el arma homicida.
Entonces alguien saca la pistola del lugar donde estaba fuera del alcance
de la vista, debajo de la otomana (...), alguien que sabía que estaba ahí.
(...) Quiero decir que la concatenación de los acontecimientos es
imposible. Hay algo que está equivocado 17•

Poirot realiza una serie de procesos mentales deductivos. Cuando
no encuentra salida, con gran paciencia vuelve a comenzar:
Hemos de empezar de nuevo, dado que nuestra primera concepción de
la historia era enteramente equivocada. Esto es lo que algunas personas
no quieren hacer. Conciben una hipótesis que todo encaje en ella (...),
pero siempre los hechos que no encajan son los significativos 18•

Es a través de todo este proceso como puede llegar a descubrir a
los asesinos así como los móviles que los llevan a cometer sus delitos.

E. Ubicación espacial
La novela Poirot en Egipto maneja la ubicación espacial de acuerdo
a la premisa de la literatura de detectives: el crimen se realiza en un lugar
cerrado: el barco de nombre Karnak.
Esto no significa que toda la acción de la novela transcurra sólo
en la embarcación, pues a través de la lectura y análisis de la obra citada,
notamos claramente cómo la primera parte de la misma ·transcurre en
varios lugares del planeta: Inglaterra, París, etc. Pero llega un momento
en que todos los personajes se concentran en un solo lugar: el Karnak.
Es en un barco de recreo, durante un recorrido por el Nilo, donde
acontece la acción principal: los asesinatos y el descubrimiento de los
criminales.
F. Ubicación temporal

17 Ibídem.
18 Ihíd. p. 190.

292

En cuanto al manejo del tiempo se refiere, podemos afirmar que,
en relación a la acción principal, el tiempo es perfectamente lineal. A
partir del. primer asesinato y desde el momento en que Poirot y el
coronel Rice se hacen cargo del asunto, iodo va sucediendo de manera
progresiva: los interrogatorios a los personajes, las revisiones del barco,
los dos asesinatos posteriores, las investigaciones, el descubrimiento de
los asesinos y el suicidio de éstos.
Con ~ase en lo anteriormente afirmado, podemos aseverar que la
~ovela cuestionada, desde el punto de vista temporal, se grafica
linealmente de principio a fin:

A---------------------------------B
G. Técnicasy lenguqje
.
D~:e Robbe-Grillet_ respecto a escribir una novela que "la forma
es 1nvenc10n y no receta, tiene una arquitectura que no está destinada a
19
nada ni a nadie". El cómo, la técnica utilizada por el autor de "Poirot en
Egipt~" para mostrar la realidad y las relaciones que se tienen que dar en
este tipo de novelas, tienen ciertas peculiaridades que consideramos
necesano comentar.
La presencia del narrador es muy importante puesto que a través
de él, el lector visualiza las situaciones, los lugares y los momentos
determinantes en la obra. En esta novela hay un predominio muy notable
de narrador omnisciente. Es un narrador desde fuera, que enuncia en
tercera persona:
Una _criatura monísima, piensa él (...). No guapa, en realidad, pero
decididamente atractiva (...). La señora Allerton pensó (.. .). Poirot pensó
en su interior (...) tenemos que enfrentarnos ahora20.

Por medio del narrador, la autora se muestra como alguien que
conoce completamente a sus personajes y los interioriza.
También utiliza la técnica del periodismo como una manera de
poner a los personajes en contacto con el mundo que los rodea y para
acercar al lector al mundo de la época. Asimismo usa, con bastante
frecuencia, la insertación de cartas y recados entre sus personajes. Esto
l 9 Robb~ Grillet, Alain. Por 1111a 1101•ela t1llera. Ed. Seix Barral. 1ª edición. Barcelona, 1965. p. 74.
20 Chrisue, Agatha. Op. Cit. Pássim.

293

�contribuye a· aumentar las situaciones tensionantes que conducen al
clímax del relato.
Una técnica muy socorrida es el empleo de descripciones de
personajes por otros personajes, pues no sólo deja dichas descripciones
en boca del narrador, lo que contribuye a dar agilidad al ritmo de la obra.
Por otro lado, la autora utiliza, con bastante frecuencia, la técnica
del interrogatorio. El detective cuestiona, por medio de constantes
preguntas, a todos los sospechosos. Lo mismo hace en sus deducciones
para llegar a la verdad. Así vemos a Poirot decirle al coronel Rice:
Todo está claro, ¿no es verdad? (...) ¿Y luego qué hace el asesino? ¿Dejar
la pistola para que la encuentre cualquiera? ¿Por qué, amigo mío, por
qué?21_

De la misma manera, es muy notoria la utilización constante de
frases cortadas aparentemente inconexas:
Y ni se recatan (...) Ya no puedo alcanzarlos (...) Tengo miedo... (sic)
miedo de todo. Esas rocas solitarias... (sic) y ahora me odian... (sic) todos
me odian... (sic) estoy rodeada de enemigos22.

La ironía es utilizada con mucha frecuencia. Abundan los
comentarios como:
Eres la reina de los detectives. El famoso Hércules Poirot tendrá que
esforzarse para conservar sus laureles si tú decides hacerle competencia23.

En cuanto al uso lenguaje se refiere, debemos destacar que,
aunque éste es sencillo y muy claro, la autora utiliza algunas figuras
literarias como la comparación:
Los ojos abiertos como círculos (...). La escritura de la pobre Juana (...)
parece que se quiere salir del sobre, como una araña enloquecida (...). Es
como la luna cuando sale el sol, queda uno deslumbrado24 .

Asimismo emplea constantemente la descripción, ya sea de
objetos, de paisajes, de personas, etc. Además destacan las frases de otros
21 lbíd. p. 149.
22 f bíd. pássi111.
23 Ibíd. p. 81.
24 Jbíd. pássi111.

i~omas, sobr~ todo en boca de Poirot: "Un qui aime et une qui se /aisse
azmer (...) Le ruz est mort, vive le roi',25•
El manejo del diálogo es otro de los aspectos importantes en la
n~vela. Al emplear una gran cantidad de personajes, hace que los
diálogos se~n muy breves; generalmente se maneja el diálogo directo, con
base en P:eguntas y respuestas, aunque cabe aclarar que en dos ocasiones
la autora 1ntroduce diálogo indirecto.

Conclusiones
La literatura es una constante renovación. Esto se manifiesta de
una . manera muy especial con los múltiples movimientos artísticos
surgidos en las dos últimas centurias de nuestra era.
Uno de los géneros más populares en la actualidad es el
detectivesco, surgido durante el siglo XIX y que alcanza su mayor
esplendor en nuestra centuria. Corresponde a Edgar Allan Poe el honor
de ser el iniciador de este tipo de narraciones en las cuales destacan
grandes n~mbres como Conan Doyle, Chesterton, Dashiell Hammet y
muy especialmente¡ Agatha Christie.
Dentro de las principales características de la literatura
detectivesca está el planteamiento de un caso sin solución inmediata de
una intriga que debe hacer necesaria la aparición de un detective es d;cir
'
'
qu,e re~os_a forzosamente en un acto detectivesco, delictuoso, y de uno o
mas crnrunales que deberán ser descubiertos por el detective mediante
los métodos de observación y deducción.
"La literatura detectivesca llama la atención por inventar cada vez
~ás sus propias reglas: tratan de eliminar, sobre todo, la fantasía y lo
pmto_r~sco; se proponen poner al lector, lo mismo que el detective, en
condiciones de descubrir la solución, pero siempre que esa solución esté
ya ~onte~da en los hechos y pueda descubrirse por medio de la
1nt~ligenc1a_ y nunca por un hecho fortuito o de la casualidad: manejan la
urudad de tiempo y de lugar de una forma muy precisa y marcada.
Dentro del vastísimo ámbito de la literatura de detectives, destaca
de manera impresionante la figura de Agatha Christie, cuya producción
de,
no~e~as ha dado la vuelta al mundo entero y ha sido traducida a
mulnples idiomas. Esta autora mantiene su vigencia en nuestra época y

8!

25 ibídem.

294

295

�sus novelas de detectives son muy apreciadas y leídas por jóvenes y
adultos de diferentes nacionalidades.
En la novela Poirot en Egipto podemos apreciar, a través del
estudio y análisis de la misma, la técnica que la autora emplea en su
creación: hay un caso delictuoso, sin solución inmediata; aparece el
detective -Hércules Poirot- que, de manera concienzuda y sistemática,
va formulando sus hipótesis y descartando posibilidades hasta llegar a
descubrir a los culpables por medio de sus deducciones.
Poirot en Egipto es una clara muestra de novela detectivesca; en ella
el espacio cerrado -en este caso el barco- ocupa un lugar muy
importante, así como el manejo de un tiempo perfectamente lineal.
Aparentemente la novela detectivesca es sencilla en cuanto a
técnica y lenguaje se refiere, pero vemos cómo la autora utiliza diferentes
técnicas narrativas para lograr su objetivo: emplea el narrador
omnisciente, notas periodísticas, frases cortadas; utiliza de manera muy
profusa el interrogatorio directo y breve; y, lo más importante, el método
deductivo, que está manejado con gran maestría.
En cuanto al lenguaje, aunque es sencillo, emplea con bastante
propiedad algunas figuras literarias, como son: la descripción, la
comparación, las frases de otros idiomas, los diversos tipos de diálogos,
etc. Todo esto da como resultado una novela interesante y amena para el
lector.
Retomando la idea de Robbe Grillet donde alude que el novelista
propone y el lector dispone, pues el escritor no le prohfbe nada, es como
hemos llegado, durante el tiempo de la lectura, a las anteriores
conclusiones. En efecto, en la obra hay una problemática que el autor
plantea y que de alguna manera ha quedado clara para el lector.

CASTAGNINO, Raúl H. ¿Qué es la literatura? Ed. Nova. 1ª Edición. Buenos
Aires, 1972.
CHRISTIE, Agatha. Poirot en Egipto. (Col. s·e1ecciones de Biblioteca de Oro.
146). Traducción de H. C. Gramch. Ed. Molino. S/N/Ed. Barcelona, 1985.
LLAPP, Orrín E. Héroes, villanosy locos. Ed. Grijalbo. 1ª Edición. México, 1970.
PRIETO CABALLERO, Raúl; Jorge Luis Pérez. La novela policíaca. Novedades
Editores S/ /ED. México, S/F/Ed.
ROBBE GRILLET, Alain. Por una novela m,eva. Ed. Seix Barral. 1ª. Edición.
Barcelona, 1965.
S/A. La novela policíaca. Prólogo de Román Gubern. Ediciones del Cota!.
S/N/Ed. Barcelona, 1979.

Bibliografia
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BUCKLEY, Ramón. Problemas formales de la novela espanola conten¡poránea.
Ediciones Perúnsula. 2ª. Edición. Barcelona, 1973.
CALLCIS, Roger. Acercamientos a lo imaginario. Traducción de José Andrés Pérez
Carballo. (Colección Popular. No. 414). Fondo de Cultura Económica. 1'.
Edición. México, 1989.

296

297

�TRANSGRESIÓN Y LA ESCRITURA DEL YO .EN
EL AMANTE DE MARGUERITE DURAS
Mtra. Gabriela Rivero
Escritora Neolonesa

ITESM

El presente ensayo tiene como propósito mostrar como en Ei amante
(1997) de Marguerite Duras, novela autobiográfica publicada hacia 1984,
la transgresión es el eje que motiva la práctica escritura! en la autora. A lo
largo del trabajo se plantearán diversos elementos vinculados a dicha
transgresión; el primer elemento a analizarse es el cuerpo, este como
herramienta para ejercer el poder sobre los otros, para transgredir las
barreras de la intimidad y del status social que implican el sexo, la raza y
la vestimenta de los personajes en su contexto sociohistórico. Este
elemento nos conduce al análisis del yo que plantea la autora, un ser
fragmentado, sin nombre, desintegrado y recuperado mediante la
escritura; el tercer elemento es la deconstrucción propuesta por Duras de
la iry patriarcai mediante las intervenciones de los personajes y reflexiones
directas del narrador; el cuarto elemento es la escritura y el género noveiístico
como medios de transgresión; el quinto es un análisis del espacio como
súnbolo de un elemento transgredido a lo largo de la novela; por último,
el acto transgresor por excelencia: la muerte.
La acción transcurre mediante la evocación de los recuerdos de
Duras desde un viaje por el Mekong en el transbordador que va de
Vinhlong a Sadec. Este viaje más que externo, es principalmente un viaje

299

�interno que simboliza una transición -el paso de una tierra a otra-, de la
adolescencia a la madurez interna. La narración muestra la historia entre
la autora a los quince años y un chino rico mayor que ella, su vida en
Indochina durante la colonización francesa y las desgarradoras relaciones
familiares que la rodearon. Sidonie Smith presenta una referencia a la
narradora acerca de esta relación que establece mediante un proceso de
traer al consciente el yo autos, la memoria de la vida bios y la voluntad de
construirse mediante la escritura graphos y de cómo estos elementos
transgreden el contexto en el que se desarrolla la narración y son
transgredidos en aras de una nueva propuesta axiológica:
La práctica autobiográfica se convierte en un medio de cambio, el sujeto
se compromete en un proceso de auto/conciencia crítico a través del
cual se percata de la relación de su cuerpo con el " cuerpo" cultural y con
el cuerpo político. Ese cambio en la conciencia provoca la crítica
culturaJI.

transgresor: la penetración de un cuerpo, la seducción mental y erótica
del otro. Penetrar la piel para entrar al yo, al espacio predilecto en el que
Duras desarrolla su obra: el espacio de la interioridad, la subjetividad, las
emociones y los sucesos ocultos e innombrables. El mismo título El
amante nos arroja ya a esta intimidad transgresora del orden propuesto
por los cuerpos, por la delicada frontera de la piel que nos define como
seres y nos aisla del "otro". El título nos sugiere, obviamente, esta
constante del sexo en la obra dada no sólo a través de relaciones
heterosexuales sino a través del incesto sugerido entre la madre y el
hermano mayor de la narradora y del lesbianismo por parte de la misma.
El segundo elemento dentro de la categoría de cuerpo es ia raza
puesto que se trata de una obra ubicada en una colonia francesa donde
habitan chinos ricos y pobres (colonizados), indígenas pobres y franceses
ricos y pobres (colonizadores). Duras, quien pertenece a la clase
colonizadora pobre, juega al presentarnos a estos tipos: no sabemos si es
mejor ser chino rico y francés pobre; el racismo está presente en ambas
razas. El padre del amante prefiere ver muerto a su hijo que casado con
una francesa; para el europeo colonizador el unirse a un chino
colonizado implica lo mismo. En este sentido, concluimos que en la
organización patriarcal de la colonia hay toda una carga semiótica en esos
cuerpos blancos o amarillos que determina el rol social del individuo y
aminora sus características propias, su personalidad. Los personajes son
su cuerpo, el juego de poder impuesto por éste (hermano violador o
asesino, madre sin placer, Duras con poder sobre el amante ... ). Sidonie
Smith enuncia al respecto:

El primer elemento mediante el cual Marguerite Duras transgrede
los patrones establecidos es el cuerpo; aquí podemos referirnos tanto al
suyo como también al del resto de los personajes. El cuerpo de la
narradora es a lo largo de la novela el instrumento mediante el cual ella
ejerce el poder; desde niña puede parecer lo que ella quiere frente a los
demás. Más tarde, en su rélación con el amante chino es ella quien lo
domina desde la primera ocasión en que descubren sus cuerpos. De esta
manera su cuerpo no tiene la connotación tradicional de "prostituido"
puesto que ella tiene el control y ella recibe un placer mediante el acto
sexual que siempre es llevado a cabo bajo las reglas del personaje
femenino. El amante, el servil, es el personaje masculino, preso de su
obsesión, de su flaqueza, de la ley paterna e incluso, de la ley femenina.
Sin embargo, la narradora no sólo utiliza su cuerpo para actuar sobre los
otros, sino que su cuerpo mismo actúa sobre su "yo". El cuerpo la
transgrede, ella es espectadora pasiva de cómo su rostro se torna devastado .
en unos cuantos años, de cómo se apodera de sus rasgos, de cómo su
cara reflejaba el placer incluso antes de que ella supiera de ello.
Tres elementos integrados al cuerpo que considero importantes
mencionar a continuación son: el sexo, la raza y la vestimenta. El sexo es
quizá la acción principal en la obra mediante la cual se realice un acto

El tercer elemento dentro de la categoría de cuerpo es la vestimenta
del personaje central femenino. Marguerite usa el vestido de seda que le
hereda la madre, se inviste de ella. Esta es quizá una manera de superar,
de transgredir la existencia de su progenitora. Sin embargo, ese vestido
es, además, escotado y transparente; el escote y la exposición del cuerpo
simbolizan de manera velada lo que la madre no dice a su hija, la

1 Smith S., S11ijectívity, ldenlity, a11d the Body: IIVomen Atilobiographical Practíces in the TJ1Je11tieth Cent11,y.
University Press, Bloomington , Indiana, 1993, p. 13.

2 Smith S; S11ijectívity, Identity, a11d the Body: IIVome11 A11tobiographical Praclices i11 the TJ1Jenlieth Ce11t11ry.
University Press, Bloornington, Indiana, 1993, p. 130.

300

301

el cuerpo no puede pensarse por separado de la formación social,
topografía sJTibólica y constitución del sujeto. El cuerpo no es un don
puramente natural ni es una metáfora textual, es un operador privilegiado
para transgredir otras áreas 2.

�complicidad implícita de volverla un asunto público a fin de que traiga
dinero y de que sea víctima de un sistema patriarcal como lo fue ella
(aunque en circunstancias muy diversas), todo esto, por supuesto, sin
enunciarse. Duras asume su cuerpo y su identidad mediante este vestido,
los tacones dorados, el maquillaje y el sombrero de hombre.
Principalmente este último, representa la transgresión de su concepto de
niña a transformarse en "otro", en objeto sexual:
De repente me veo como otra, como otra sería vista, fuera, puesta a
disposición de todos, puesta a disposición de todas las miradas, puesta en
la circulación de las ciudades, de las carreteras, del deseo. Cojo el
sombrero, ya no me separo de él, tengo eso, ese sombrero que me hace
enteramente suya, ya no lo abandono3•

El segundo aspecto va estrechamente vinculado al del cuerpo
arriba expuesto, se trata del yo. El "yo" obtiene poder, por un lado,
gracias a los juegos establecidos mediante el cuerpo, por otro, gracias a la
escritura, al afán de construir el "yo" mediante la escritura de la propia
vida.
Nunca he escrito, creyendo hacerlo, nunca he amado, creyendo amar,
nunca he hecho nada salvo esperar delante de la puerta cerrada4.

La autora es una serie de voces y recuerdos fragmentados
acumulados en el silencio de la piel; la escritura es la profanación de esas
voces, la forma en que su "yo" cobra existencia:
La historia de mi vida no existe. Eso no existe. Nunca hay centro. Ni
camino, ni línea. Hay vastos pasajes donde se insinúa que alguien hubo,
no es cierto, no hubo nadie . . . Con anterioridad he hablado de los
periodos claros, de los que estaban clarificados. Aquí hablo de los
períodos ocultos de esa misma juventud, de ciertos ocultamientos a los
que he sometido ciertos hechos, ciertos sentimientos ... 5

Esta ausencia de centro y de lineas es el rechazo a las estructuras
patriarcales y occidentales; precisamente en esta obra se propone hablar
de lo oculto y no de lo claro, de lo privado y no de lo público.
Deconstruye su interioridad mediante la escritura y, a partir de alú,
3 Duras, M. E/Amante. México: Tusquets Editores, 1997, pp. 20 y 21.
4 Duras, M. E/Amante. México: Tusquets, Editores, 1997, p. 3.
5 Op Cit, p. 14.

302

elabora un nuevo discurso, una magistral propuesta estética que le
permite construirse a si misma.
Sin embargo, poco podríamos .avanzar aquí sin antes establecer
de manera más clara el tercer elemento del trabajo que es la /ry patriarcal y
la forma en que Duras transgrede dicho canon. Como se mencionó
arriba, el mismo título de la obra ya sugiere esta relación opuesta a la
tradición en donde el varón está para seguir las reglas femeninas, para
servirle y amarla sin condición alguna: el amante. La mujer domina a
través de su actitud, su cuerpo, su silencio y su escritura (esta última es
considerada como un acto público dentro del canon patriarcal). ·
Por otra parte, se presentan otras formas de desmitificar los
puntos masculinos: el amor tradicional, impuesto por el padre del chino
(el matrimonio arreglado con la china) sólo conlleva a la desdicha. El
lesbianismo y la infidelidad presentes en la obra son otra forma de
transgredir estos esquemas amorosos tradicionales. Además, queda claro
que se trata de una obra en donde lo privado está por encima de lo
público.
En esta histoóa común de núna y de muerte que era la de nuestra

familia, de todos modos, tanto en la del amor como en la del odio, y que
aún escapa a mi entendimiento, me es inaccesible, oculta en lo más
profundo de mi piel, ciega como un recién nacido. Es el ámbito en cuyo
seno empieza el silencio. Lo que ahí ocurre es precisamente el silencio,
ese lento trabajo de toda mi vida. Aún estoy ahí, ante esos niños posesos,
a la misma distancia del misteóa6.

Es decir, el argumento de la novela es una serie de microhistorias
no enunciadas que se tejen en el interior de los personajes y que apenas
se sugieren: el amor-odio entre los miembros de la familia, el miedo a la
locura, la angustia, lo que la madre no dice que Marguerite haga y sin
embargo, lo propicia. Las muestras de amor no son válidas por ser
"femeninas", en la familia no se miran ni se hablan, los amantes tampoco
se hablan; esta estructura masculina queda desacreditada a lo largo de la
lectura ya que sólo conduce a la soledad y a la locura a los personajes.
Otras formas de aplastar la ley patriarcal son los hechos de que la
intuición, los sentimientos, los recuerdos imperan sobre la lógica de la
razón, la muerte de Dios cuando la autora confunde a Dios con el
alcohol, el hecho de que la protagonista está siempre sobre los hombres
puesto que ella intuye cosas que ni su amante ni sus hermanos pueden
6 Duras, M. E/Amante. México: Tusquets, Editores, 1997, p.36.

303

�acceder; su visión femenina le otorga de una lectura multidimensional
mucho más rica que la masculina, la novela se desarrolla en un espacio
donde la barbarie predomina sobre la civilización. La autora deja ver
cómo en el esquema patriarcal la carencia de macho desposée a la mujer
de una identidad y una dignidad, la relega al margen:
Hélene, pueden casarla, instalarla en la conyugalidad, asustarla, explicarle
lo que le da miedo y no comprende, ordenarle esperar ahí, esperar7.

Esta ley patriarcal ya enunciada encuentra su encamación
principalmente en la figura del hermano mayor de la protagonista:
Confundo el tiempo de la guerra con el reinado de mi hermano mayor
... Veo la guerra como él era, propagarse por todas partes, penetrar por
todas partes, robar, encarcelar, estar por todas partes, unida a todo,
mezclada, presente en el cuerpo, en el pensamiento, en la vigilia, en el
sueño, siempre, presa de la pasión embriagadora de ocupar el territorio
adorable del cuerpo del niño, el cuerpo de los menos fuertes, de los
pueblos vencidos, porque el mal está ahí, a las puertas, contra la piel. 8

Aquí pueden encontrarse claramente estos dos esquemas el
masculino opresor -guerra, reinado, propagación, penetración, robar,
encarcelar, ocupar territorio... - y el femenino oprimido -mezclada,
cuerpo, pensamiento, vigilia, sueño, presa de la pasión, cuerpo del niño,
de los menos fuertes, de los pueblos vencidos, las puertas ... -. La autora
hace referencias directas a la vocación cultural de la mujer:
las mujeres que nunca partían, que se quedaban para preservar la
tierra natal, la raza, los bienes, la razón de ser de su entomo9•

Sin embargo, no todas las mujeres que aparecen en la novela
están exentas de culpa. Duras condena a cierto tipo de mujeres
(colonizadoras) encargadas de conservar los "errores" a través del
tiempo, de reproducir el esquema patriarcal:
No hacen nada, sólo se reservan, se reservan para Europa, los amantes,
las vacaciones en Italia, los largos permisos de seis meses, cada tres años

7 Op Cit, p. 93.
8 Duras, ME/Amante. México: Tusquets Editores 1997, p.81.
9 Op Czt, p. 136.

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... ellas esperan. Se visten para nada. Se contemplan ... Algunas se
vuelven locas. Algunas son abandonadas ... Algunas se matan.
Ese faltar de la mujeres a sí mismas ejercido por ellas mismas siempre lo
he considerado un error10.

El cuarto elemento a abordar en el trabajo es la transgresión en la

escritura y en el género novelístico autobiográfico. ¿Qué hace Marguerite
Duras con la autobiografia como género? Lo empuja, lo rompe, lo lleva
hasta la orilla y desde allí le muestra el abismo. Rompe con los esquemas
tradicionales de contar la vida propia en aras de una nueva propuesta
estética que, finalmente, la conduce a un acercamiento mucho más
profundo de si misma. Duras logra esto mediante una escritura
"femenina" en donde sobresale la fragmentación, el lenguaje poético y
simbólico, la locura, los elementos oníricos, los discursos que no siguen
una lógica racional. En un mismo párrafo hay saltos de tiempo y de
espacio, se incorporan diálogos, hay cambios de persona gramatical en el
narrador o más bien, hay un desdoblamiento de la voz narrativa que va
cediendo su voz a una tercera persona y al resto de los personajes.
Podemos decir también que la fotografia es un elemento transgresor
puesto que se trata de una imagen -ícono- que violenta el tiempo, lo
atrapa, apresa un instante.
La auto-bios-graphos como género se transforma un poco; todo
se pone al servicio de los elementos "novelísticos"; con esto no quiero
siquiera sugerir que se ha pretendido ficcionalizar el bios, sin embargo,
creo que los elementos están puestos al servicio de una propuesta del
graphos (escritura estética) y con ello, en cierta manera alterados (tal
sugerencia puede comprobarse si se compara esta obra con una escrita
por la misma autora en los años cincuenta Un barrage contra le pacifique, en
donde se también se refiere la relación amorosa con el chino.
Incluso, podemos percibir que la escritura es uno de los temas
principales dentro de la novela. La autora habla de la escritura en cuanto
a la relación consigo misma y en cuanto a la relación con su madre.
"Escribir no tiene mérito, no es un trabajo, es un cuento -más tarde me
dirá: una fantasía infantil." La escritura es el medio a través del cual la
autora devela su "yo". Importa el acto de escritura, el hecho de construir
un nuevo discurso más que contar un suceso. La escritura es el proceso
10 Op Cit, pp. 28 y 29.

305

�mediante el cual la narradora deconstruye sus principales símbolos; actúa
en ella a manera de psicoanálisis. Además, inserta al discurso una serie de
reflexiones subjetivas en las que ella se fascina ante si misma, se juzga, es
una narradora omnisciente.
Otra manera mediante la cual ella deconstruye la novela, rompe
con los esquemas tradicionales es la metaficción. Hay referencias directas
acerca del sentido del acto de escribir, de la construcción misma de la
novela. En El amante la trama es lo de menos; importan los hechos que
duermen en la periferia, lo íntimo se vuelve el centro.
Un recurso estilístico importante presente en la obra que
colabora en la labor transgresora de la autora es la ironía: una manera de
decir lo menos para significar lo más. Esta forma "femenina" de decir lo
que no se puede está presente en múltiples ocasiones; por ejemplo,
cuando dice que aunque tuvieran que vender sus muebles para conseguir
dinero, siempre tenían un criado que cocinaba y les servía; incluso a
veces se daban el lujo de despreciar la comida. La ironía es una forma
más de derrumbar el sistema patriarcal que avala las diferencias en las
clases sociales, de formas de organización social que no se sostienen.
El quinto elemento a destacar es el del los espacios como símbolo
de transgresión. Es decir, la mayor parte de los hechos suceden al
margen de la vida pública o de la vida oficial: en la cantina, en un
cuarto ... De esta manera vemos que la acción se situa en una colonia
francesa y no en Francia, en la alcoba más que en la calle, lo oculto
siempre predomina sobre lo expuesto, el silencio sobre las voces, parte
de los sucesos con el amante son durante la noche y no en la claridad del
día. No sólo los encuentros sexuales sino también los encuentros con ella
misma: sus introspecciones, deseos y meditaciones surgen en la noche, la
noche es su espacio predilecto.
Debió de suceder por la noche. Tenía miedo de mí, tenía mie~o de Dios.
Cuando amanecía, tenía menos miedo y menos grave parecía la muerte.
Pero el miedo no me abandonaba11•

El sexto y último elemento que abordaremos es la muerte como el
acto perfecto que lo transgrede todo. La narradora quiere matar a su
hermano mayor porque es quien encarna la ley patriarcal que la oprime a
ella y a su hermano menor; hay un "velo negro" que la conduce a la idea
de acabar con la ley animal del hermano, la del macho, el poder, el amor
incestuoso hacia la madre. Por otra parte, podemos decir que en algunos
fragmentos las referencias a la muerte aparecen vinculadas al origen, a la
madre y al placer. La muerte es el vehículo para transgredir su relación
con la madre y en ello descubrir su "yo". Aparecen otras muertes como
por ejemplo, la del padre, la de la madre, la del bebé de Duras, 1~ de una
suicida en el barco -un suicida es alguien que decide romper en definitiva
con todos los patrones prestablecidos- y la muerte del hermano menor
como la única salida a su condición de víctima y oprimido.
Por lo tanto, podemos concluir que Marguerite Duras propone la
transgresión de un sistema milenario occidental como lo es el
patriarcado. Derruye uno a uno los diversos elementos que sustentan
dichos valores en la sociedad actual; deconstruye el poder, el sexo, los
espacios, la muerte y la identidad femenina y masculina mediante la
escritura, la instauración de una nueva propuesta discursiva femenina que
también ha logrado transgredir el género de novela autobiográfica. Duras
lanza una propuesta abierta en la que nosotros los lectores también nos
construimos mediante su escritura. La palabra nos transgrede en un acto
amoroso. "No se trata de que sea necesario conseguir algo, sino de que
es necesario salirse de donde se está." 12

Bibliografía
DURAS, M. E/Amante. México: Tusquets Editores. 1997.

SMI1H, S. Sub.Jectiviry, Identiry, and the Boc!J: Women Autobiographical Practices in the
Twentieth Century. Bloomington: Indiana University Press. 1993.

Quería matar, a mi hermano mC[JOr, quería matark,
llegar a vencerle una VCZ; una sola vezy verle morir.

12 Duras, M. E/Amante,. México: Tusquets Editores, 1997, p. 33.
11 Duras, ME/Amante. México: Tusquets, Editores, 1997, p.13.

306

307

�ALGUNAS CONSTANTES TEMÁTICAS
EN GUADALUPE LOAEZA

Mtra. Dora González Cortina
Preparatoria Nº 7, Unidad Puentes
Universidad Autónoma de Nuevo León

I
En todo texto literario se encierran dos características peculiares como
son la dosis de ficción y el reflejo de una realidad existente cuya
evidencia es innegable; pero también los escritores han de hacer acopio
de su imaginación y talento para poder crear una obra de esa naturaleza.
Nadie escapa a lo anterior y por ello, Guadalupe Loaeza, ha de
configurar sus textos circunscribiéndose a tales características dado que
en toda época a partir de las revoluciones suscitadas en los diferentes
países, la literatura dejó de desempeñar su función de entretenimiento
para adquirir cada vez más un profundo tono de muestreo, que no de
denuncia, gracias al cual, los lectores a través de su ejercicio, captan de
manera más completa la complejidad del ser humano y las razones de su
comportamiento.
El temno social pintado por Loaeza no es otro que el de las
capitales del mundo donde se nota más el clasismo y "las buenas
costumbres". Precisamente esta es una de las constantes temáticas de sus
productos artísticos y con ella iniciamos este análisis. Enfocamos

308

309

�ironía y cierta dosis de humorismo nos describe y narra Loaeza en Los de
primeramente la obra Los de arriba por sujetarnos a un orden
cronológico.
En esta obra, la famosa periodista y escritora toma un
pensamiento de Carlos Fuentes como epígrafe en el que el escritor
subraya que la burguesía mexicana no tiene idea de la grandeza histórica
de la europea y desconoce las maneras de consagrarse públicamente.
Obviamente esto resulta innegable ya que se debe a causas más lógicas
que culturales: nos llevan siglos de avance y de experiencia, tanto en
épocas de florecimiento como en las de decadencia.
Tanto los llamados de arriba como los de abajo han sido
descritos por otros escritores como Paz, Fuentes... pero lo que interesa
aquí es señalar la manera en que la autora que nos ocupa, narra de tal
suerte que nos invita con su estilo a sonreír ante hechos y circunstancias
que tratadas a otros niveles de mayor seriedad, invitarían más a la ofensa
y al escándalo.
E l estilo de Loaeza siempre ha despertado simpatía en sus
lectores por esa tenacidad de decir las cosas como son, pero bañadas con
sutileza y "candor" para no generar un ambiente narrativo capaz de
suscitar la lágrima o la risa sarcástica, que como ya han dicho algunos
filósofos y escritores alemanes, no es la salida adecuada para lo literario.
Debido a circunstancias políticas, religiosas, históricas, o si lo
prefiere pensar, estimado lector de este ensayo, por azares del destino, en
la sociedad actual y no sólo en México, se ha disparado la brecha
económica y generacional; la primera porque ya no se puede hablar en
los pueblos de nosotros los pobres y ustedes los ricos, ahora es de
decenas de millones de pobres por "los trescientos y otros más, ricos"; y
la segunda, porqu~ como se ha extendido el límite de edad para los que
fallecen de muerte natural, aunque son muchos los jóvenes, también
ahora existen mayor número de personas ancianas, díganlo si no, la
cantidad de asilos, casas de reposo o de retiro y demás instituciones
abiertas para otorgarles lo que hoy se llama calidad de vida.
Que el hombre en lo general ha dejado el nomadismo es un
hecho, pero también lo es que no han bastado las leyes impuestas por el
Estado, ni las normas morales o religiosas para detener dos
características en él fundamentales: volubilidad y contradicción. La
primera ataca fuertemente el sistema social en cuanto la familia y la
segunda, produce el inconformismo ya no sólo del hombre frente a
otros, sino del hombre frente a sí mismo. Esto es lo que con una fina

aniba.
Esta obra aparece estructurada en cuatro apartados que
comprenden desde la década de los treinta -todavía con secuela
porfirista- hasta nuestro reciente siglo XXI; en todos, desde luego, el
enfoque son los de arriba, pero como es lógico suponer, se toca también
los de abajo y los que quieren subir o están en la cuerda floja. En ella se
constata el amplio conocimiento de la escritora, su detallada
investigación y la hábil pluma para diseñar como sobre un escenario, las
penas, alegrías, pláticas, deseos, aspiraciones, juegos y ocupacion~s de esa
clase privilegiada que parece no sufrir y dedicarse únicamente al lujo, las
fiestas y críticas a los que no pertenecen a su gente: la gente bien.
Cuando describe Loaeza lo hace con conocimiento de causa,
utiliza los adjetivos apropiados y la hipérbole que en otros escritores
parece más ficticia, el lector capta que en ella, no lo es. Pero cuando
abandona ese afán de dejar que otros hablen para agregar verosimilitud a
su obra, entonces es cuando más puntos se anota a su favor, porque el
hilo conductor de su humorismo innato, favorece la simpatía de su estilo.
Aquí es necesario destacar otra de sus constantes: el uso de interlextos
basados en opiniones ajenas, eso sí, debidamente entrecomillados y
señalando la fuente de donde se extrajeron.
Dicha constante que otros podrían decir que pertenece más a
cuestiones estilísticas que temáticas, la hemos considerado como éstas en
razón de que los utiliza para ampliar, profundizar, o simplemente para
reafirmar, aquello de lo que ella opina. Cabe advertir que todo texto
literario o no, está compuesto de hechos, inferencias y opiniones; por
ello, mencionaremos una serie de estos elementos que se aprecian en Los
de aniba.
A) Hechos
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•
•

En la década de los treinta el sector social más alto en categoría
económica y de rancio abolengo estaba constituido por los de arriba.
Esta clase vivía en casonas bien amuebladas donde no faltaba el buen
gusto.
Tenían bajo su servicio un grupo de ayudantes domésticos.
Hacían grandes fiestas a las que acudían sólo gente de su clase.
El modelo a seguir era el europeo, especialmente el francés.
311

310

�•
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•
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•

En la década de los cincuenta aparecen los arribistas, tienen dinero
pero no "clase".
Surge una nueva burguesía mexicana: capitalistas (ejecutivos),
comerciantes y técnicos.
Se inicia una mezcla social conveniente.
La moral se vuelve elástica.
Los modelos a seguir eran Londres e Italia.
En la década de los setenta y pese a la tragedia del '68, los de arriba
parecían mantenerse igual, siguen recibiendo prebendas del gobierno.
La gente bien, llamada también "los popis" se mezcla con los
políticos.
Las discriminaciones son más evidentes.
La injusticia social se encrudece.
El PRI ya no sólo cansa a la clase baja, sino también a la alta.
Los jóvenes se solidarizan en el terremoto del '85.
El modelo a seguir era el norteamericano.
Crece el número de partidos políticos.
La clase alta sigue con sus convencionalismos.
Se dan devaluaciones debido a la inflación económica.
Crece la inseguridad, impunidad y la ola de secuestros.
En el 2000, el PAN constituye un parteaguas.
Fox influye hasta en el discurso oral y escrito.
La clase alta discrimina a los nuevos ricos.
El famoso cambio no llega.

B) Inferencias
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•

Las mezclas sociales son cada vez más frecuentes y tolerables.
La clase rica, venida a menos, es más escrupulosa.
Los nuevos ricos se vuelven cursis.
La alta sociedad -banal y frívola- ignora que el mundo es cambiante.
Muchas niñas bien no podían dejar de ser racistas y desubicadas.
Fácilmente se acomoda la clase alta a sus privilegios.
Lo menos que les envidia el sector pobre a los ricos es su "clase".

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•
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•
•

El dinero no es la felicidad, pero sí da comodidad y seguridad en la
enfermedad.
Los ricos también sufren porque el dinero. no llena la soledad.
La clase trabajadora sigue igual.
La educación se vuelve elitista.
La pobreza ha crecido.
Los ricos sueñan con ser más ricos y los pobres, con ser menos
pobres.

C) Opiniones
La autora destaca op1n1ones de otros escritores, periodistas y
ensayistas de manera oportuna y apropiada, creemos que de esta forma
elude internarse por los senderos de la literatura comprometida, lo que
dado su estilo, desde luego, sería inesperado. Por esta razón lo que
daremos cuenta en este inciso será de algunas referencias con base en sus
intertextos:
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•

El prólogo del libro Cinegética social -selección de la columna del
mismo nombre escrita en el diario Esto- por el duque de Otranto.
La vida en México de Salvador Novo.
Una entrevista a una niña bien de la revista Social marzo de 1950.
La crónica de Carlos Tello sobre la fiesta organizada por Charlie
Béistegui en Venecia en 1951, calificada como "la fiesta del siglo" en
la revista Gatopardo, agosto del 2002.
Tragicomedia mexicana 1 de José Agustín.
Ricasy famosas de Daniela Rossell.

En esta última obra se inspira Loaeza para elaborar un monólogo
de una niña bien, con el cual cierra con broche de oro su obra Los de
arriba. Hemos de reconocer que desde aquí se apuntala la creación de su
primera novela Las yeguas finas, de la cual nos ocuparemos más tarde, y
que desde luego presenta las características de su estilo que señalamos
anteriormente.

313

�11
La vida de toda mujer está marcada por los hombres que la
rodean, más cuando se vive en una sociedad machista como la mexicana.
Así lo muestra la literatura de todos los tiempos y lugares. Esto mismo
pudiera decirse a la inversa pero con menos razones de peso. La propia
dedicatoria de la autora de Hombres ¿maravillosos? avala esta aseveración; a
sus cinco hombres: esposo, padre, dos hijos y a su nieto.
Con esta obra Loaeza nos recuerda la clasificación que Osear
Wilde hace de las personas en cuanto a su crítica de las categorías buenas
y malas, él prefiere la de encantadoras y aburridas. La conocida
periodista, hoy escritora, nos muestra lo más trascendente de la vida de
artistas, escritores, cantantes, políticos, poetas y familiares. La obra se
divide en cinco apartados o capítulos subtitulados como sigue:
Hombres de leyenda
Hombres de palabra
Hombres de imagen
Hombres de poder
Mis hombres
Se ha dicho que la obra de Loaeza es difícil de clasificar y
efectivamente así resulta. Aquí hay algunas páginas poéticas, hirientes por
la crítica y otras totalmente legendarias, pero en todas sobresale el estilo
logrado por la autora que gusta a los lectores por la facilidad de la
hipérbole, la oportuna colación de la frase sacada de canciones
populares, la anécdota apropiada, y desde luego el humorismo y la fina
ironía.
Lo que sí resulta innegable es que detrás de la escritora hay un
trabajo de investigación muy fuerte y serio, que permite el avance de lo
narrativo sin llegar a un depurado desvío fantástico. Su rica imaginación
le facilita ahuyentar lo superfluo y dejar sólo lo necesario para la creación
de una prosa que difícilmente desea ser dejada de leer.
Hombres ¿maravillosos? inicia con una dedicatoria muy larga: una
misiva al abuelo paterno de la autora, fallecido en 1945. Entre los
hombres considerados como tema para el primer apartado "Hombres de
l~yenda" queremos destacar los referentes a Cantinflas, Joselito y el
t:J.tulado La caricatura de Walt Disnry. En el primero se estructura una
314

entrevista del mimo mexicano con San Pedro y surge el problema porque
el artista se cree con derecho para entrar al cielo y San Pedro se lo niega
en base a que en el diario de registro, aparecen dos tipos de personalidad
con diferente nombre. Uno es Cantinflas de quien se dice que se ha
portado bien y otro, Mario Moreno, ·quien tiene demasiadas cualidades
negativas para que se le abran las puertas del cielo.
Lo anterior descrito y narrado con la pluma ágil de Loaeza se
vuelve casi real y tiene un sabor tan grato que se suscita la complicidad
con el lector. Las dos caras de la moneda también se dan en algunos
seres humanos. Se ve la paja en el ojo ajeno, pero no la viga en el propio.
En el caso del valenciano de la voz de oro, conocido como El'ruiseñor,
llamado José Jiménez y por cariño Joselito, la anécdota sobre el
descubrimiento de su don para el canto realizado por su madre, está
contada impecablemente.
Otra de las constantes más socorridas en esta obra como en otras
de Loaeza son el recorrido histórico que impregna al tema de interés y
amenidad. El orden cronológico, característica de los textos históricos,
brinda al lector la seguridad de que lo que le llega así pudo ser y como
sabemos la literatura completa la vida, así como la oportunidad de
constatar, por los nombres y fechas citados, haciendo un poco de
memoria, la posibilidad cierta de los hechos.
En el caso de Hombres ¿maravillosos?, su carácter biográfico se
presta indudablemente para que se dé lo mencionado en el párrafo
anterior, amén de ofrecer una información bien recabada aunque
matizada con los colores diversos del lenguaje connotativo, propio de los
géneros literarios. El mismo título de esta obra deja abierta la posibilidad
de creer o de dudar sobre "lo maravilloso" de los hombres gracias a la
ironía que encierra el uso de los signos de interrogación.
En cuanto a "La caricatura de Walt Disney'', otra vez nos
enteramos que la vida del hombre es sumamente compleja, que puede
aparentar lo que no es, cambiar de nombre, realizar acciones nobles a
veces, y en otras, malsanas, que se puede odiar a unos y amar a otros,
ignorando o desconociendo todas las doctrinas religiosas existentes que
invitan a la bondad, piedad, igualdad y amor. En el pecado se lleva la
penitencia, por ello, quien vive de esa manera, al final se queda solo,
arrepentido, castigado o autocastigado, pero nunca contento, ya que se la
pasa existiendo, pero ni vive, ni deja vivir.

315

�En el apartado "Hombres de palabra" hace referencia a varios de
sus poetas preferidos entre ellos destacamos aquí a Octavio Paz y a Jaime
Sabines, a éste le dedica la mayor extensión en esta sección. Del primero,
recoge la experiencia del poeta cuando niño y subraya el tema tan
reiterativo de Paz: la soledad. El desamparo sufrido por nuestro Premio
Nóbel ante lo inexplicable de la muerte, la burla de sus compañeros en el
jardín de niños en un país extraño cuya lengua desconocía y después, las
de otros que lo trataron como extranjero en su propia patria, lo
marcaron para siempre, y de acuerdo al criterio de Loaeza lo llevaron a
crear una de sus mejores obras: El laberinto de la soledad. Los lectores de
Loaeza sabemos cómo se las gasta cuando de elogios se trata.
Lo que sí coincidimos es que Paz muy pronto se dio cuenta de la
necesidad de comunicarse mediante la palabra, y a ello se debe su afán de
utilizarla constantemente en todos los espacios y de todos los calibres,
como lo prueba la extensión e intensidad de su obra poética y ensayística.
Dos rasgos coinciden en los escritores: imaginación y
sensibilidad. La sensibilidad que encuentra Loaeza en Jaime Sabines, es la
misma que ella destila en sus obras, y de la imaginación veamos dos
ejemplos:
No sé si lo soñé o si fue cierto pero creo que un día le telefoneé a don
Jaime Sabines para pedirle consejo sobre el desamor (...) Después no sé si
s_oñé, o me lo contó el mismo poeta, o más bien si lo leí en el espléndido
libro que Carla Zarebska le dedicó al poeta; el caso es que me enteré que
el p_adre de don Jaime había sido una persona de lo más común y
comente, pero eso sí, con una gran sensibilidad 1.

. . Para la creación de sus obras, Loaeza sigue el consejo y la
opllllón de Sabines: vivir y escribir, en ese orden. De qué se puede
escr~bir. De lo que tocamos y de lo que nos rodea. Esto es lo que hace
Lup1ta, como la llama cariñosamente este escritor en una entrevista que
le concede a la periodista capitalina.
En el apartado "Hombres de imagen", incluye a los artistas de su
preferencia, pintores y de cine. Uno de los mejor retratados a través de
su pluma es el del italiano Marcello Mastroianni. En los "Hombres de
poder'~ ,incluye a los de época reciente y entre veras y mentiras, critica la
actuac1on de los culpables del deterioro de nuestra moneda nacional y de

la pérdida de fe en los jefes del gobierno emanados del PRI. Claro que
unido a esto, se desborda en alabanzas al PAN por haber llegado a Los
Pinos, como si en más de siete décadas no hubiera podido hacerlo si así
lo hubiera deseado.
En el último apartado, "Mis hombres", nos describe a sus
familiares más queridos y destaca el tema de la cultura, que es la herencia
de su abuelo y señor padre, reconociendo que de ellos le vino el gusto
por la hispanidad y lo literario. La sensibilidad está presente en todos los
retratos, pero más en los titulados: Amor platónico y Dos estampas de
mi padre.
Estas dos obras que nos ocupan Los de arriba y ·Hombres
¿maravillosos? podrían sintetizarse temáticamente en los siguientes rubros:
la muerte, el amor, la risa, la vida y la política; destacando este último,
desde luego, en Los de arriba.

111
Hemos llegado a la primera obra de Loaeza que sí permite la clasificación
en cuanto a los géneros literarios: la novela Las yeguas finas, en ella nos
pinta la realidad mexicana que rodea a la clase alta en una época alejada
de la nuestra por cerca de cuatro décadas. Queremos reproducir el
epígrafe tomado por ella; corresponde a un pensamiento de Giambattista
Vico (1744) por lo atinado de su elección:
Por lo que la memoria es lo mismo que la fantasía ... y adquiere estas tres
diferencias: que es memoria, cuando recuerda las cosas; fantasía, cuando
las altera y transforma; ingenio, cuando les da forma y pone en sazón y en
orden" 2.

Estas diferencias marcadas por Vico explican quizá sin intentarlo
la tarea del escritor: vivir y recordar lo vivido, pero a la luz de la fantasía
parecerá menos o más adornado y a través del ingenio, ordenado para
darle sabor grato o ingrato, según las segundas intenciones de lo literario.
La autora de Las yeguas finas crea un personaje infantil femenino
para que sea aparte de la protagonista, también la narradora: Sofía. Sin
duda alguna que este nombre no es gratuito; el conocimiento se adquiere
de los libros y básicamente en la escuela; pero la sabiduría proviene de la
observación, recordemos aquí que este nombre propio, procedente del

1 Loaeza, Hombres ¿maravilhsos? Océano, pp. 121,122.
2 Loaeza, G., Lasyeguasfinas, Planer.a, México, 2003

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317

�,,

griego, eso significa. La historia se ubica en los 60, época muy conocida
por la brillante escritora, dado que son los años de su entrada a la
adolescencia.
Otra vez está presente la soledad, Sofía es ignorada por sus
padres, principalmente por su madre y ella encuentra pese a su corta
edad -once años- un buen recurso, la evasión; mediante una doble
personalidad con la que se hace acompañar para poder hablar y obtener
respuestas, o al menos escuchar sus preguntas. Sin la habilidad de la
escritora para utilizar el humorismo y una fina ironía, esta historia sería
patética y el relato falto de interés para los lectores, pero estos dos rasgos
estilísticos la convierten en una novela que no queremos soltar para saber
en que termina el universo de Sofía, quien se comunica más con una de
las maestras (monjas) del colegio que con su mamá que acostumbra
hablar con sus "amigas" horas y horas por teléfono.
En el Colegio San Cosme, todas las alumnas son consideradas
yeguas finas porque provienen de familias que pueden pagarlo y sólo se
rozan con gente de abolengo, las niñas de hoy proceden de bisabuelas,
abuelas y madres que también fueron yeguas finas; son niñas bien, no se
juntan con cualquiera, sus casas ubicadas en Polanco y demás colonias de
la alta sociedad, cuentan con servidumbre aunque ésta sea mal pagada, y
por supuesto con choferes. El inconveniente de Sofía es que su familia
ya no cuenta con los recursos económicos para llevar el tren de vida de
las familias de la colonia citada, pero su madre desea seguir aparentando
que sí.
En cuatro capítulos, Sofía, narra lo que sufre por la ausencia de
sus hermanas -estudian en Francia- sobre todo por Inés quien le escribe
y le patentiza su cariño; porque batalla con la conjugación verbal; porque
en su dualidad: Sofía la que se rebela, arremete y cuestiona lo que se sale
de su lógica infantil y desacomoda con ello el mundo de los adultos, y la
otra, la Sofía buena, que ama, admira, tiene una buena amiga -Sara- que
la trata como igual, pese a que su familia si cuenta con dinero y que no
haya qué hacer con el desamparo en que la deja la muerte de Sara, Sari,
Sarita.
La Sofía que no entiende cómo si debemos ser buenos, una
compañera no puede soplarle las respuestas del examen para que ella
pueda pasar el año escolar; porqué otras e0mpañeras tienen
comodidades y su familia no; porque su tía no se casó si es más buena
que su mamá; porque las monjas son tan malas si dicen amar a Jesucristo

y a ella la tratan con indiferencia y le recuerdan que le diga a su mamá
que mande la colegiatura atrasada.
La Sofía buena que quiere ser amable con todos; que perdona a
su padre que haya sido infiel a su madre; que sabe guardar un secreto,
que quiere comprender a su padre y que intenta justificar la indiferencia
de su madre.
Sofía encuentra en su mente la solución para que no le duela sólo
existir: unos polvos mágicos que la vuelven invisible y entonces no tiene
que responder cuando alguien le hace preguntas hirientes o de mala fe;
así es ella la que desaparece voluntariamente y ya no siente tan feo el que
otros la minimicen.
En Las yeguas finas encontramos las constantes temáticas ya
mencionadas en las obras anteriores: la vida, la soledad, el clasismo, la
muerte, la política, el abolengo, pero podemos agregar otras como la
intolerancia, el favoritismo, la amistad, la comunicación y la indiferencia.
De todas ellas es la soledad la que parece ser imperante; y es que
de qué sirve el dinero cuando no se puede disfrutar de compañía,; el
hombre conoce que la riqueza no garantiza la felicidad, pero se hace la
ilusión que con ella puede conseguir todo lo que quiera. La novela que
nos ocupa muestra que la felicidad no depende de cuánto tienes en lo
material, sino en cuánto sirves para hacer feliz a otro y a ti mismo. La
indiferencia hacia los demás provoca un gran vacío puesto que el
hombre es eminentemente un ser social y hemos subrayado el término
para diferenciarlo de un sinónimo que le queda chico: festivo.
A Sofía la silencian los adultos porque sus preguntas son como
dardos contra la moral que ellos han vuelto elástica; en el colegio francés
se canta La Marsellesa y cuando pregunta el porqué no se canta nuestro
Himno Nacional, por respuesta obtiene un -Shhh- muy quedito. La
alegría propia de la infancia que no la puede abandonar porque forma
parte de la inocencia que la caracteriza, la obliga a reconocer, ante su
amiga Sara, que ella no nació para monja porque no se quiere casar con
Jesucristo, y cuando ésta le completa que entonces nació para maceta,
Sofía de muy buen humor, le corrige que nació para payasa.
Cuando estuvo a punto de reprobar el año, su mamá la amenazó
de mandarla de criada, cosa que no cumplió, pero Sofía había preparado
tres cartas de recomendación por si acaso. Con los tristes y peyorativos
calificativos que Sofía recibía de su madre era natural que sintiera que le

318

319

�quedaban bien y en ocasiones le hablaba al diablo para que le ayudara, ya
que a su ángel de la guarda no lo veía cerca.
Otro de los temas más socorridos por Loaeza y que no escapa de
esta novela es el racismo. A la madre de Sofía no le gusta la piel morena;
además como buena creída aristócrata es muy selectiva en su
vocabulario, etiquetando como pelados a quienes no hablan como ella,
con salpicones de francés.
El rol de otra Sofía le sirvió a la niña para suavizar su infortunio:
ignorada en su casa e ignorada en la escuela. No llevaba torta para el
recreo y ninguna de sus compañeras era capaz de ofrecerle de la suya. En
su juego psicológico llamaba Sofi a la otra niña a quien se daba el lujo de
observarla, y de esta manera se abstenía de preguntar o responder según
el caso o situación presentes.
En el final de la novela Sofía cansada de no ocupar nunca el
papel principal, se arriesga a fingirse torera y sale lesionada, hecho que no
puede ser comunicado a sus padres porque el teléfono marca ocupado
por más tiempo que se insista. Pero Loaeza saca un as de la manga y nos
sorprende gratamente al anunciar a los lectores que este es el fin de la
primera parte y que habrá una segunda parte cuyo título versa: Lasyeguas
desbocadas.
Lo anterior nos llena de gozo, pero ignorarnos si debemos
tomarlo en serio o si se trata sólo de un final sorpresivo. Claro que
Loaeza tiene mucha tela de donde cortar, por lo cual nos inclinamos a
esperar esa segunda parte que promete ser muy interesante, dado que si
en Las yeguas finas existe la opresión de una educación muy puritana, por
el título de la segunda parte, bien podemos suponer que el tema será la
reacción contraria para lograr cierta liberación.
La obra está llena de las aventuras que vive Sofía pero también de
las desventuras que le toca sufrir por no tener cerca personas que la
comprendan y la traten como lo que es: una niña. La única que le prodiga
ciertos cuidados es su tía, hermana soltera de su madre, pero lo que es en
el Colegio Francés San Cosme, sus compañeras no la toman en cuenta,
con excepción de Sara.
Entre sus aventuras Sofía narra el paseo que realizó una vez a la
casa que los padres de Sara tenían en Cuernavaca, claro está : grande,
cómoda y linda. Pero ella estaba lejos de la envidia pues se decía que en
su casa no cabrían todos los muebles, piscina, coches, etc. de que
disponía esta familia. Lo que más apreciaría sería el apoyo y cariño de sus
320

maestras y compañeras, ya que en el "hogar" no los tenía, pero captaba
perfectamente que eso no lo podía conseguir; de sus maestras sólo una la
apoyó y de las monjas sólo una la trató con compasión, en cuanto al
afecto de sus compañeras sólo lo tuvo de Sara que por desgracia hubo de
morir, ahondando ya de por sí su solitaria vida.
En un cuento de Augusto Monterroso, titulado "Mr Taylor", el
protagonista para justificar que no cuenta con un centavo recuerda una
postura leída en un libro: -&lt;La pobreza no es deshonra si no se tiene
envidia de los ricos&gt;- pero, cuando gracias a un negocio cambia su estado
económico, recuerda otra gran idea sacada del mismo lipro: -&lt;Ser
millonario no deshonra si no se desprecia a los pobres&gt;-. Conociendo la
ironía no tan fina del autor inferimos la convencional postura de este
singular personaje Mr Taylor. En Lisyeguas finas de Loaeza, encontrarnos
que la tradición familiar impone ciertos criterios absolutos que se siguen
al pie de la letra para no perder la posición ganada por sus ancestros,
hecho que no requiere, por lo tanto, de justificaciones ante otros, ni
siquiera para consigo mismo. Si se tiene el dinero se puede rozar con la
clase alta aunque no se haya nacido en ella, pero si se emana de ella,
entonces no importa la estrechez económica porque se mantiene vivo y
coleando el abolengo.
En el cuento ya citado se manejan los conceptos progreso y
democracia en cuanto a su referencia con los negocios; el desarrollo y
extensión de éstos produce el alza económica de los bolsillos de
empresarios y comerciantes, pero el alcance de la evolución tecnológica
populariza los productos, de tal suerte que quedan a la mano de
cualquiera, hasta de diputados y maestros; con el tono despectivo
utilizado por el narrador inventado por Monterroso. La sociedad de hace
cuatro décadas que es el tema tratado por Loaeza en Lisyeguas finas -aún
con su lente muy marcado en Los de aniba-, no deja lugar a dudas acerca
de las injusticias que se cometen cuando existe la disctiminación, cualquiera
que sea su índole.
El concepto subrayado connota otros sentidos que sólo sirven
para humillar y aplicar la conocida ley de la selva que también funciona
en las ciudades modernas, la del más fuerte: desprecio y marcar límites.
Todo ser humano posee fortalezas y debilidades y esto puede
equilibrarse a través de la educación, pero en este terreno, por desgracia,
en nuestro país aún falta mucho por hacer. No basta el aprendizaje de
una segunda lengua que desde luego sería el inglés y no el francés de los
321

�60, ni el hecho de manejar sistemas de cómputo para asegurar el acceso a
una buena fuente de trabajo; el individuo ha de estar contento consigo
mismo antes de emprender tareas de tal envergadura como serían la
elección de carrera, de casarse, de descubrir y aceptar su vocación o un
cambio de estudios o trabajo; esto amerita tomar conciencia de sus
alcances y limitaciones, de un análisis no superficial de lo que dispone y
de los que desea, de la consecución de los recursos no disponibles, etc. lo
que conlleva a requerir una educación integral que le permita formular su
anteproyecto y proyecto de vida.
Cuando se disfruta de un alto nivel de vida, es decir, de la
opulencia, es fácil ignorar las penurias de las clases desprotegidas, y
entonces se toman los falsos criterios señalados anteriormente al pie de
la letra. Por señalar un ejemplo, cuando una joven sale embarazada o
sufre cualquier otro percance -uso de drogas, alcoholismo- en el caso de
los de arriba se puede ocultar con enviarla a Europa o bien casarla con
todas las de la ley como si nada; en cambio, en los de abajo, tal
circunstancia se convierte en una desgracia porque si se elige el aborto,
no hay modo de ocultarlo, y si se opta por el casorio, no hay medios ni
para el "jolgorio" ni para preparar los gastos que se ameritan durante el
embarazo.
El miedo a la humillación se tiene desde niño pero más en la
adolescencia, ese miedo lo vive con mucha angustia la pobre
protagonista de Lasyeguas finas-. Sofía, o la otra, Sofi. La primera observa
a la otra, porque ella se evade para no sufrir tan directamente su
invisibilidad. Ésta gracia inventada por ella deja de serlo porque no fue
voluntaria, sino que se vio obligada a crearla por el trato de los demás.
Ante el estímulo de la indiferencia, siempre cruel pero más aún por
tratarse de una niña, Sofía reacciona con la misma moneda, si ella no le
importa a los demás, éstos tampoco le importan a ella, y su mirada
comienza a destilar ese desprecio por las criaturas que creen ser buenas y
piadosas por creer en Dios, Jesús y la virgen María, porque van a misa y
comulgan, pero de las cuales ha descubierto sus pecados y entonces, no
deja de ser un juez implacable, que sólo lo suaviza el cariño de su tía y la
amistad de Sarita.
Guardar las apariencias cuesta y esto lo sabe más el rico que el
pobre. Nos enteramos por el universo de Sofía, que hay seres humanos
que viven de la ostentación, vanidad, competencia, habladurías, soberbia,
envidia, y desde luego, de las apariencias. Esto último cuesta mucho

porque por seguir con un tren de vida cuando ya se carece de los medios
de que antes se disfrutaba, implica grandes decisiones, como preferir la
compra de un vestido para equis fiesta, que la comida de una semana; la
adquisición de una joya ostentosa a la de un mueble necesario en el
hogar; pagar renta en un departamento o casona de colonias
residenciales, que vivir en casa propia en colonias populares.
De lo anterior se deduce que los de abajo son gente sencilla,
trabajadora, leal y más sincera; sólo puede adquirir lo que su modesta
posición económica le permite, y entre cosas superfluas y necesarias, su
elección es lógica, rápida y prudente. Se atreven a . echarse un
compromiso de casa pagadera a diez, quince o veinte años con la
esperanza de terminar un día y quitarse la molestia y amenaza del
rentero. Debemos admitir que los de abajo tienen poco que cuidar y
mucho por luchar o alcanzar, pero con todas sus carencias disfrutan de
mayor unidad y en las desgracias, se vuelven más solidarios. De esto
carecen los de arriba, ya que en cuanto saben que alguien ha perdido su
estatus, o simplemente se ha enemistado con los influyentes -gente de
poder- en seguida dejan de hablarle y de invitarle a sus fiestas, porque no
lo ven como el hermano caído, sino como alguien que apesta a pobre.
Entre veras y bromas el terreno social que describe Loaeza es
donde vivimos todos, nuestra sociedad mexicana que lucha por mejorar
cada día y no siempre lo consigue, porque la democracia es más verbal
que práctica. Hoy en día dentro de los discursos políticos el país ha
mejorado en todos los rubros: educación, empleos, electrificación, el
campo, etc. pero vemos con tristeza que el camino es largo y el paso es
corto; que son muchos los millones de pesos que se escapan del país en
sobornos, secuestros, robos a mano armada, asaltos a bancos,
"mordidas" en todos los ámbitos, inversión en recarpeteo asfáltico con
registro de primera pero en aplicación de segunda por lo cual los baches
en la primera lluvia se hacen fosos y en tantos otros errores de los que
sólo los funcionarios guardan memoria porque el pueblo está tan
preocupado en qué va a comer mañana, cómo estudiarán sus hijos si no
hay cupo en las escuelas públicas y de su bolsillo no alcanza para las
privadas, si su hijos cumple seis años -por desgracia- en el mes de
septiembre y entonces por haber terminado su educación preescolar ya
no cabe ni en los jardines de niños ni en las escuelas primarias, y otros
tantos problemas de primer orden, que no lo dejan involucrarse con el
quehacer político y tomar su rol civil de ciudadano.

322

323

�Por las razones anteriores se comprende cómo un partido pudo
estar al frente del Ejecutivo por no menos de siete décadas y cómo lo
que hoy nos parece inadmisible -Castro con más de tres décadas en la
presidencia de Cuba- se vivió en nuestro país con el porfirismo y el
beneplácito de la clase alta.
La novela de Loaeza, así como las otras _obras de su hechura
analizadas en este ensayo, reflejan la sociedad mexicana dividida
extremosamente, pero poca cuenta da de la clase media, que es la que
más subsiste, la más trabajadora, la que paga sus impuestos puntualmente
y desde luego, la que más le cuesta guardar el equilibrio para no sucumbir
a la debilidad de los de abajo, ni tampoco pretender acceder a un lugar
que no le pertenece y donde sería totalmente repudiado: la clase alta; por
ello es la más consciente de sus derechos y obligaciones y es la que puede
dormir sus ocho horas sin el miedo a ser robado por humanos, o a ser
víctima propiciatoria a los vendavales climáticos.
Este enfoque parcial es lo que separaría a esta escritora de otros
de mayor renombre y desde luego el incidente de ser mujer. No obstante,
se abre paso en el quehacer literario siendo fiel a su estilo y a sus
intenciones, por lo cual no dudamos que el éxito de sus obras actuales y
las que estén por venir, sea duradero y placentero tanto para ella como
para nosotros, los lectores.

EL LUGAR ES LA AUSENCIA: JOSÉ ÁNGEL
VALENTE Y EL LENGUAJE DE LA DISOLUCIÓN
Mtra. Minerva Margarita VillarreaJ
Facultad de Filosofía y Letras

UANL
para Catalina Roel;
a la memoria de su padre Santiago Roel García
(1919-2001)

Bibliografia
Loaeza, G., Los de aniba, Plaza Janés, México, 2002.
Loaeza, G., Hombres maravillosos, Océano, México, 2003.
Loaeza, G., Lasyeguasfinas, Planeta, México, 2003.

La escritura de José Ángel V alente (1929-2000) es un legado, una clave
más por abrir dentro de una honda tradición poética que inicia c~n el
gran acontecimiento cultural que significó el hecho que Fray Lws de
León tradujera (reesc+-ibiera), en 1571, El cantar de los cantares, asentando
así uno de los pilares de los siglos de oro.
Como si todo el brillo del espíritu tuviera que ir contracorriente,
esta recreación del carmen más bello de amor jamás escrito, se enfrentó,
de entrada, con el rechazo y la censura. La versión V11lgata de la Biblia se
imponía negando la exploración erudita, y sobre todo, el encuentro con
la belleza. "Oculta Luis tras la transparencia de la traducción su
1
verdadero quehacer: la recreación formal del verso" •
El poeta accede al deseo de una mujer, su prima Isabel Osorio,
para acercarnos lo imposible: hacer nuestro, parte esencial de la poesía en
1 Barasoain Alberto: Frqy u1is de León, ]úcar, Barcelona, 1982, pág. 11.

324

325

�lengua española, uno de los cantos bíblicos más excelsos. Así, El cantar de
los cantares se encumbra desde nuestra lengua en fuente sagrada. Es un
poema que redimensiona su potencia lírica: escrito en el español del siglo
XVI, con la belleza formal de la octava rima, sustrae en ella el enigma de
amor y el paisaje bucólico del remoto paraje de la tierra santa. Las
promesas de amor que se debaten ante la pérdida del objeto amado, en
su fuga constante, no alcanzarían su condición sagrada sin el demorado
trabajo del lenguaje. Y digo que Fray Luis hace nuestro el poema porque
en la acción de traducir se devana el lenguaje hasta su centro primigenio,
las palabras quedan expuestas en su desnudez original y desde ahí son
transmitidas en otra lengua, para nacer de nuevo.
Esta espléndida versión de El cantar de los cantares derribó
fronteras en la medida en que el poeta actuó directamente en la tradición
de la sagrada escritura desde su fuente original: el hebreo. De ahí que una
aportación fuera tomada como una irrupción, como un atentado. Lo
encierran con cinco años de cárcel por mostrar un poema distinto a la
versión latina. Un poema en el que el amor se expresa derramándose.
Como si su trabajo como traductor revelara ese aspecto de lo sagrado
que el dogma insiste en ocultar: negar el cuerpo, su belleza y su expresión
erótica como esencias mismas de la imagen del amor de Dios.
Así, este poema es centro y puente de dos tradiciones que
entroncan en el siglo XVI para desde allí erguirse hasta la actualidad en la
poesía hispánica.
Esta disyuntiva es una zanja abierta, una frontera cultural
demarcada desde entonces por las persecuciones y la expulsión que
impuso la monarquía católica. Y el exilio, esa marca cultural del siglo
veinte español, confirmó que esa herida seguía viva. Si la cárcel ciñó
entonces al príncipe de los poetas, el exilio, esa otra suerte celda en el
destierro, marcó la vida de la poesía española a partir de la dominación
franquista:
Porque es nuestro el exilio.
No el reino.

Noventa y nueve poemas (1981)
Este poema de José Ángel Valente, en su síntesis, ilumina el camino de la
tradición a la que me refiero. El exilio de Valente va más allá, remite al
camino de la exégesis y al retiro espiritual como vías de unión entre

pensamiento y poesía, entre mística y hallazgo poético. Es una tradición
que se arraiga en la fe cristiana, a partir del siglo XVI, y que tiene su
inicial gestor en Fray Luis de León, descendiente de judíos, quien hace
suya la herencia de la lengua hebrea cuya expresión prosperará en los dos
impresionantes carmelitas: Santa Teresa y San Juan de la Cruz.
A esta tendencia cristiana le acompaña el sino de contrición y
despojamiento, de apartamiento y fundación. Como si el mundo que se
iba, violentado y perseguido del al-Andalus, soterrara en el espacio
ibérico la fuente de su fe y sus tradiciones fueran retomadas en la
conversión, de manera oscura y derivada. Así, la fuerza de lo nombrado
elevó su potencia, pues más de lo que se podía, pedía ser dicho.
Como poetas fulgurantes la tradición suma en el siglo XX a Juan
Ramón Jiménez, antecedente de la generación del 27; a Federico García
Lorca como fuente lírica de esta generación, que introdujo la
formulación de "casidas" y "gacelas"2 en su Diván del Tamarit, y, junto
con el Poema del cante jondo, abrió las compuertas a una cultura
oficialmente negada, a un pasado vivo al invocarlo; a ese poeta
excepcional que es Luis Cernuda, fuego vivo en el destierro cuyo dios es
la daga del amor prohibido; a Luis Rosales como punta de lanza de una
renovación formal de la poesía española que hace derivar en narratividad
el verso libre y fusiona amor, carnalidad y evangelio en el Diario de una
resumcción; y a Claudio Rodríguez y a José Ángel Valente como vértices
diferenciados y autónomos de la generación de la joven posguerra.
Aunque los caminos de estos últimos fulguren por vías distintas.
Los poetas aquí nombrados concentran su devoción espiritual en
explorar la experiencia del ser, es decir su manifestación directa, en el
cuerpo, el cuerpo como morada de la interioridad. Especialmente
Cernuda, Rosales y Valente. En este último la unión es extrema y
meritoria en cuanto a que Dios, y el poder de toda la creación refulgen su
vacío como espacio vital, habitable. La existencia pasa por el vacío o no
encuentra sentido. La escritura es atravesada por la negación como
fuerza que es prueba del poeta, desde un rechazo a la formulación previa,
al espíritu de un momento. Omitir por vía de una voluntad que pide
encuentro. El camino de la palabra es entonces silencio. Aprender el
silencio. Escuchar el silencio. El silencio y su rostro de nada, sin historia
posible, desvaneciéndose los actos, las imágenes:

2 Nombres de formas clásicas de la poesía árabe con las gue García Lorca divide su poemario.

326

327

�Supo,
después de mucho tiempo en la espera metódica
de quien aguarda un día
el seco golpe del azar,
que sólo en su omisión o en su vacío
el último fragmento llegaría a existir
(Raíz/
Fragmentos de un libro futuro (2000)
La experiencia espiritual en torno a Dios se refunde en la nada. Y
como una variable del encuentro que, partiendo de Homero, en la
Odisea es a la vez enfrentamiento entre Odisea y el cíclope. (Al ser
Polifemo hijo de un dios: Poseidón y de la ninfa Toosa, no deja de
apreciarse la condición monstruosa de la intervención carnal de la
divinidad). Después de que Polifemo ha devorado a varios marineros,
Odisea, para protegerse ante la pregunta del cíclope sobre su identidad,
responde con una variante de su nombre: "Oudeis" que quiere decir
Nadie. Siendo Nadie, Odisea puede vencer al monstruo, al monstruo
que tiene una parte de dios. Valente, va diluyendo el contenido de la
persona lírica hasta decir: Nadie, como si en ese Nadie, en esa negación
con mayúsculas del yo y del nombre mismo, existiera la posibilidad de un
encuentro con la divinidad, con el absoluto, que evitara el ser devorado
por ésta. Como si el poeta tuviera que ser Nadie, asumir su condición de
Nadie, para establecer trato con las instancias divinas, que lo implican y
someten, y sólo en el lenguaje aceptan su posibilidad de ser:

El diosy el mar. Y más allá, los diosesy los mares. Siempre. Como las
ag11as besan las arenas y tan sólo se alefan para volver, regreso a tu
cintura, a tus labios mqjados por el tiempo, a la luz de tu piel que el
viento bqjo fa tarde enciende. Territorio, tu cuerpo. El descenso qfilado
de la piedra hacia el mar, del cabo hacia las aguas. Y el vacío de todo lo
creado envolvente, materno, como inmensa morada.
(Cabo de Gata)
Fragmentos de un libro futuro (2000)

3

Todos lo~ poema~ citados -~ertenecen a libros de J osé Ángel Valente. Señalo el título del
poema y el titulo y ano de edic1on del libro.

328

Esa expresión de Fray Luis de León: "Al amor sólo el amor le habla y le
4
entiende y le merece" es motor _de un lenguaje que los poetas
mencionados cifrarán como esencia de su poesía. En el caso específico
de V alente, su búsqueda subsume poesía y mística. Y adentrándose en el
arrojo de la obra de San Juan de la Cruz, su simbología abrevará en la
religiosidad y en la imaginería islámica. De ahí que, por ejemplo, el pájaro
sea un símbolo especial en su obra.
Pero no cualquier pájaro, se trata del pájaro solitario, aquel que
para San Juan debe reunir estas condiciones: La primera, que se va a lo más
alto; la segunda, que no sefre compañía, aunque sea de su naturaleza; la tercera, que
pone el pico al aire; la cuarta, que no tiene determinado color,· la quinta, que canta
suavemente. Recordemos que el pájaro eleva su vuelo con su canto, que
canto y elevación son notas de un mismo sentido que rebasa los limites
del entendimiento, porque va más allá, e incluso, en su espiritualidad no
encuentra eco siquiera en el sentido. Vuela hacia el lugar del encuentro
con el ser cuya remota posibilidad sólo se crea en el interior de uno
mismo. Por eso otra de las ponderaciones de la poesía de Valente es el
silencio. Y de no prestar la debida atención, de no comprender que sus
palabras son aves que se elevan o precipitan, que se encienden o caen
despojadas de sí, no captaríamos cómo esta obra, que inicia siendo
enfática cerrando poemas con contundencia y golpe, regulada por el tono
de su generación Qain1e Gil de Biedma, Ángel González, Carlos Barral y
Claudia Rodríguez) viaja hacia la deriva del yo, nulificándolo,
instalándolo en el lugar que le corresponde: la nada, para así invocar al
ángel, a las representaciones de la divinidad, con la consabida señal de su
seguro arrasamiento:
BORRARSE.

Sólo en fa ausencia de todo signo
Se posa el dios.
Al dios del lugar (1989)
Este poema es una flecha y a la vez un ala, un ala que vuela como flecha
para despojarnos. Va hacia allá. Y si como dijo el Maestro Eckhart, los
sentidos saltan sobre los pensamientos, en la proeza mística que pa1te de
la contemplación y el reposo, el deseo pierde su referente, puede
convertirse en carroña, y en este rumbo la propia anulación trae consigo
4 !bid., pág. 33.

329

�la anulación del lenguaje. Valente logra lo más difícil: asume la gracia,
aunque sea sólo por el milagro de ser apenas su lenguaje tocado. Sus
poemas evolucionan hacia una vía marcada por la disolución. Así, el
poeta acumula silencio como arma de viento. Se aísla en un proceso de
despojamiento que resguarda, pues sólo en él se accede a la voz. El
camino es palabra y la palabra es piedra. Lo innombrable está ahí,
aguardando desde un lugar que no es en la medida que no tiene nombre.
Las palabras de la tribu (1971), Variaciones sobre el ptjjaro y la red
precedido de la piedray el centro (1991 ), así como su edición de Hermenéuticay
mística: 5an Juan de la Cruz (199 5) en colaboración con José Lara Garrido,
son libros de profunda y auténtica atención sobre el fenómeno poético y
la religiosidad del mismo. Y son también los aportes para una disidencia
desde la radicalidad del rescate del mundo místico que puede habitar la
poesía.
El camino de Valente hacia la poesía fue de despojamiento y
comunión. Pero también de reflexión. Y quizás es en este certero
merodeo de sus ensayos donde Valente establece la gloria de su lenguaje.
Paradójicamente para la poesía el lugar que se privilegia es el lugar de la
ausencia. Un acercamiento gozoso y castigado que bordeó la abismal
hendidura. Esa división que da origen. Esa aceptación de la escisión. Mas
su palabra, su palabra paloma, para citarlo, su palabra al vuelo, su poesía,
cuya concepción se adentra en la simbología árabe que se eleva en el
venerado Coloquio de los ptjjaros del místico persa Farid al-Din Abú Talib
Muhámm_ad ben Ibrahim Attar, centra su hallazgo en el sentido en que él
lo entendía y en el que debe toda verdadera poesía encumbrarse: el canto
como una explosión del silencio, como un tesoro por encontrar. De
hecho en ello radica su poética:

Tan sólo escribe criptogrefías. Sigue en su hechura las técnicas
instintivas del disimulo y de la ocultación. Percibido, hace esas
comp~siciones inquietantes. Tal vez hqy en una de ellas, en la que acaso
constzt19a el centro del laberinto, tltl secreto, un tesoro escondido. Pero
no sabemos cuál es.
(Estética)
Fragmentos de un libro futuro (2000)
S~enc~o en cuanto isla interiQr, exilio propio, fundación del margen.
Silencio en cuanto elección de soledad, de soledad como vía de amor. Un

amor que se distancia de la inmediatez para afincarse en lo profundo de
la lejanía, en la labor exquisita de la búsqueda de lo inaccesible. Y lo
inaccesible es lenguaje. Como los pájaros del Coloquio... referido, al
acecho de su remoto rey Simurg, (saben que el nombre de su rey quiere
decir treinta pájaros) pueden buscarlo en la montaña circular que rodea la
tierra. "Acometen la casi infinita aventura; superan siete valles, o mares;
el nombre del penúltimo es Vértigo; el último se llama Aniquilación.
Muchos peregrinos desertan; otros perecen. Treinta, purificados por los
trabajos, pisan la montaña del Simurg. Lo contemplan al fin: perciben
5
que ellos son el Simurg y que el Simurg es cada uno de ellos y todos" •
Así, la poesía de José Ángel Valente, propensa al v.értigo de la
aniquilación, tiende a disolverse, a explotar brevemente en sus silencios,
a remover en sus líneas y párrafos, en su prosa sonora, la idealidad de su
deificación. No edificación, como pedía Valéry, sino deificación entre
ruinas. Desde el rostro inclemente de la nada. Deificación que se
derrumba en el lenguaje para fulgurar en los espacios brillantes del
esmero, en la blancura del silencio, en el presagio del papel.
Remoto en su sonoridad, el lenguaje emite en breves líneas, en
prodigiosos instantes, su posibilidad, las frecuencias y ondulaciones de su
movimiento, de su ritmo que es alma por manifestarse. Al disolverse el
lenguaje silencia, pacifica. Cercano a la vía ascética de la Canción de la vida
solitaria de Fray Luis de León, que pedía reposo, alejamiento del oro y del
mundo del ruido, la poesía de José Ángel Valente cierra sus lazos con su
tradición, actualizándola. Fragmentos de un libro futuro es un poemario cuya
voz se sitúa en la frontera, en la vigilia entre vida y muerte. Ese camino
cuya trascendencia radica en la fusión del sufrimiento y la contemplación,
en la reivindicación del objeto de amor como asidero del espíritu. La
eternidad es interna y es entrañable porque radica en las entrañas.
Más que síntesis o brillantez, en la brevedad de estos poemas
encontramos los residuos de la vida que ha ido sembrando la muerte.
Hay un diálogo con la muerte. Y más allá. Hay un vislumbre de la
trascendencia. Y el insomnio es el tránsito; la noche: su críptica
inmensidad donde la intensidad está latiendo, dando vida a esa voz y al
mismo tiempo, amenazándola. Encerrada en el centro de sí, orillada al
abismo de un Dios, ¿pero cuál?
Así, estos poemas se sitúan más allá de una posible identidad o
historia, pues ésta deja de tener sentido, ya que todo se lo lleva "el ritual
5 Borges Jorge Luis, Historia de la etemidad. EMECÉ, Buenos Aires, 1953., pág. 144

330

331

�aciago del adiós"; sólo la vida, pálida sombra, encuentra todavía
fundamento. La duda recae no sobre la existencia sino sobre la
ambigüedad de su designio. Más que lección de hunúldad estamos ante
una lección de negación en la cual la evolución mística se retrotrae y viaja
hacia la impureza, allí donde la impiedad anula el perdón y el amor es
golpeado, puesto a prueba como absoluto agente de la redención, ya que
el fuego de la ausencia, el principio de la disolución, el poder del cielo
para disolver están allí, ejerciendo su rigor mayúsculo. Por eso el deseo,
la usura, la corrupción, el ángel, Dios y su inmediata interrogante: ¿cuál
dios?, se erigen como constantes que guardan relación entre sí, y se
desplazan vinculándose.
Lejos de ese encuentro cierto que San Juan de la Cruz logró con lo
divino, ese dejarse volar en el lenguaje, desatándolo, elevando sentidos y
pensamiento en una fusión única, al vuelo. La forma se trastoca cuando
se participa de la sobrenaturaleza. Y los casos son muy aislados e
irrepetibles. En la obra poética de José Ángel Valente, la forma se
aniquila, se resume y disuelve; se convierte en morada el vacío, en ala la
palabra. Pero más que arrobamiento hay un arrasamiento. Un
vaciamiento del ser que es a la vez morada, espacio que sobrevive en la
palabra, que sobrevuela la paloma palabra a la espera de los ojos del ser.

-------------. La experiencia abisal, Círculo de Lectores / G alaxia G utenberg,
Barcelona, 2004.

-------------. Las palabras de la tn·bu, Siglo XXI de España, Madrid, 1971.
-------------. No amanece el cantor, Tusquets (col. Nuevos textos sagrados),
Barcelona, 1993.

-------------. Noventay nueve poemas, Alianza, Madrid, 1981.
-------------. Variaciones sobre elpájaroy la red, T usquets, Barcelona, 2000.
VALE TE, José Ángel y José Lara Garrido, editores, He1mené11tica y mística: San
Juan de la Crut Tecnos (col. Metrópolis), Madrid, 1995.

Bibliografia
BORGES, Jorge Luis. Historia de la eternidad. EMECÉ, Buenos Aires, 1953.
BARASOAIN, Alberto. Frcry Lttis de León, J úcar, Barcelona, 1982.
VALENTE, José Ángel. Al dios del lugar, Tusquets (col. Nuevos textos
sagrados), Barcelona, 1989.

-------------. Cuaderno de versiones, Círculo de Lectores /

ueva Galaxia

Gutenberg, Barcelona, 2002.

-------------. Elfulgor, Antología poética (1953-2000), Círculo de Lecto res / Galaxia
Gutenberg, Barcelona, 2002.

-------------. El inocente,Joaquín Mortiz (Col. Las dos orillas), México, 1970.
-------------. Fragmentos de un libro futuro, Círculo de Lectores / Galaxia
Gutenberg, Barcelona, 2000.

332

333

�XAVIER VILLAURRUTIA EN EL CENTENARIO
DE SU NACIMIENTO (1903 - 2003)

Mtro. José Javier Villarreal
Facultad de Filosofía y Letras
Universidad Autónoma de Nuevo León

En recuerdo a Elías andino,
porque Xavier se escribe con X

Xavier Villaurrutia (Ciudad de México, 1903-1950) escribió a cuenta gotas
en los varios géneros que frecuentó. A excepción, cabe advertir, de su labor
como dramaturgo donde lo abundoso -sea dicho de paso y con la
inseguridad de lo que no se ha vuelto a visitar- no compensó la cuantía de la
expresión conseguida. Sin embargo, en la crítica le debemos la primera gran
revaloración, a partir de una inteligente y amorosa lectura, de la obra poética
de Ramón López Velarde. El kón y /,a virgen, además de ser una exacta
radiografía del ritmo sentimental del poeta, del "viudo oscilar del trapecio",
es también una imprescindible antología de la obra lírica del autor de La
suave patria. Si cada época ha de rendir testimonio de la lectura que hace de
sus poetas por medio de una selección de la obra de los mismos; ésta, con
respecto a Ramón López Velarde la realizó, en los años cuarenta, Xavier
Villaurrutia. Aunque su prólogo se publicó de manera autónoma desde
1935.
También está su memorioso y bien ordenado ensayo introductorio
335

�a la Antología de h poesía moderna en lengua española. Laurel. Antología q~e
realizara en colaboración con Emilio Prados y con los jóvenes Juan GilAlbert y Octavio Paz; y que publicara, en 1941, José Bergamín e~ su
editorial Séneca. En dicho ensayo Xavier Villaurrutia, de manera sucmta,
traza las líneas fundacionales de la poesía moderna en lengua española. Es
impresionante su claridad para ver el origen de la bifurcación de los
senderos de la poesía peninsular y de la americana, en lengua española,
cuando apunta:
las oscilaciones entre lo popular y lo individual -característica de la poesía
española de todos los tiempos- se hace presente en los poetas españoles,
mientras los poetas americanos -los mexicanos sobre todo- mantienen su
poesía lejos del contacto de lo popular; o ensayan con inteligencia -los
argentinos sobre todo- wu transfusión de elementos castizos y criollos en la
poesía.

Bifurcación que hoy, a principios del XXI, se antoja un abismo, y
no sólo en el quehacer, sino en la tradición que solventa ambas expresiones
poéticas. Baste mencionar la poesía "de la experiencia", por parte de
España, y la "neobarroca", por parte de iberoamérica. Pero Xavier
Villaurrutia, ajeno -tanto en el tiempo como en el espacio- a estas
nomenclaturas, finalizaba su introducción a Laurel con una cita de Paul
Valéry sobre la naturaleza de la poesía. Y no sólo Paul Valéry, también T.S.
Eliot será otra de sus brújulas para recorrer los intrincados y apasionantes
territorios de la reflexión poética.
Entre los meses de abril y julio de 1936 Xavier Villaurrutia mantiene
una intensa y cordial correspondencia con su amigo Salvador Novo. El
motivo es un viaje y una estancia en los Estados Unidos donde realizará
estudios de dramaturgia en la Universidad de Yale, con su también amigo
Rodolfo Usigli. Las cartas se suceden con esa ávida frescura del que se
entrega al cultivo vital de su desbocada curiosidad intelectual. Por intelectual
entiendo tanto las razones y necesidades del alma como las del cuerpo, ya
que sin esta fusión no hay apasionamiento. Sin apasionamiento no hay
imaginación, y sin imaginación no hay, por ejemplo, erotismo. Xavier
Villaurrutia, durante su viaje, se e&gt;,.'!)One al teatro, al cine, a la literatura, a los
night clubs, y para nosotros -sus lectores- realiza, gracias a su anfitrión y
amigo Agustín J. Fink, su decisiva visita a la ciudad de Los Ángeles que lo
llevaría a escribir ese hermosísimo poema del Nocturno de los ángeles: "Los

336

Ángeles no tiene belleza -le escribe a Novo en una de sus cartas- sino_ en la
noche irresistible. Los night clubs son preciosos y en ellos descanso, bebiendo
cerveza antes de emprender una nueva ascensión al cielo de mi cuarto, en el
noveno piso. Cuando crees que esa ascensión será la última de la noche, una
tentación, una nueva oportunidad. No sé de qué color es el sueño de Los
Ángeles, sólo sé que éstos son azules." Hasta aquí la carta. Luego vendrá el
poema a trastocarlo todo, a cantar ese mundo real -vivido o soñado- que la
imaginación ya estaba padeciendo:
Sonríen maliciosamente al subir en los ascensores de los hoteles
donde aún se practica el vuelo lento y vertical.
En sus cuerpos desnudos hay huellas celestiales;
signos, estrellas y letras azules.
Se dejan caer en las camas, se hunden en las almohadas
que los hacen pensar todavía un momento en las nubes.
Pero cierran los ojos para entregarse mejor a los
goces de su encarnación misteriosa,
y, cuando duermen, sueñan no con los ángeles sino con los mortales.

Así termina el poema que se publicó el primero de diciembre de
1936 en una plaquette de cien ejemplares por ediciones de Hipocampo,
impresa por Miguel N. Lira en los Talleres Fábula. Poema que incluiría su
autor en su ya canónico libro Nostalgia de la muerte que fuera editado en 1938
por la mítica Editorial Sur de Buenos Aires. La de Borges, la de Bianco, la
de Bioy Casares, la de Victoria y Silvina Ocampo. Pero también la de
Alfonso Reyes, la de Witold Gombrowicz, la de Roger Caillois y la de
Virgilio Piñera. Estamos volando en círculos de fuego y sólo Dante los
comprende.
Y qué decir sobre la devoción filológica de Xavier Villaurrutia por
los Sonetos de sor Juana Inés de la Cruz. De su defensa a Juan Ruiz de
Alarcón vituperado y despreciado por la crítica española de principios de
siglo enarbolada, nada menos y nada más que, por el mismo José Bergamín,
el editor de Laurel. Su excelente Introducción a la poesía mexicana que impactaría
hondamente en la perspectiva posterior de la crítica con respecto al
fenómeno poético en nuestro país. Ya que en esta introducción Villaurrutia
dejará asentadas las huellas que la crítica, a veces por coincidencia y otras
por pereza, no se cansará de repetir: "su apartamiento, su soledad, su
aristocracia, su tono íntimo de confesión, su carácter reflexivo y meditativo,

337

�su color y su hora." Estos juicios de Xavier Villaurrutia fueron hallazgos,
clarificaciones de una tradición que se iba definiendo como tal. Pero tal fue
su impacto que se quedaron como cartas inamovibles e indiscutibles de
presentación, como verdades únicas de carácter escolástico. Y la crítica
posterior, salvo honrosas excepciones, las ha venido repitiendo sin ningún
sentido crítico, valga la redundante paradoja.
Fechado entre 1925 y 1926, pero editado hasta 1928,
encontramos ese seductor y sonámbulo relato titulado Dama de corazones.
Con mucho la mejor prosa de ficción de Xavier Villaurrutia dentro de su
escasísima obra bajo este sesgo. César Moro, poeta peruano en francés y
en mucho menor medida en español, y amigo de Villaurrutia -quien
también cumple este año su centenario- escribió sobre el surrealismo lo
siguiente: formas diversas y delirantes de aerolito sobre una sábana de
sangre transparente que agita el viento nocturno sobre el basalto ardiente
del insomnio. La fiesta propositiva, más llena de inventos, de
ingeniosidades que de hallazgos y descubrimientos, que había iniciado a
principios de siglo con el dadá y el futurismo hacía erupción, en la década de
los veinte, con el surrealismo. La escritura automática, la asociación libre, el
collage, el azar y la dimensión de la realidad onírica se convirtieron en
instrumentos, medios, procedimientos para activar la trasgresión que toda
obra de arte debe contener. La obra como reflejo de la autonomía absoluta
del arte y de la libertad total del artista. Sin embargo, ante tal aparente
desarreglo de los sentidos: la puerta huera del facilismo, la estéril condición
de lo formulario. Y el arte, el verdadero arte no soporta la fórmula, sino que
surge del misterio y crece con él. De ahí que la obra se pueda comprender,
jamás explicar. Lo que se llega a explicar y analizar es el poema, nunca la
poesía. Octavio Paz escribió que le debió a Xavier Villaurrutia el saber
distinguir la inspiración de la facilidad y a no confundirla con el
procedimiento.
Villaurrutia tomó aquello que le brindaba su época, es decir, el estilo
de su tiempo 0as vanguardias y, con ellas, el surrealismo). Lo cribó todo a
partir de sus necesidades creativas más urgentes y lo volvió su "letra", al
decir de W.H. Auden; lo transformó en expresión justa y precisa. Los
materiales poéticos y los recursos formales, en Villaurrutia -como ya vimos
en el caso del Nocturno de los ángeles-, gracias a una paciente y meticulosa
vigilancia amorosa se convierten en poemas, en hallazgos, descubrimientos,
y no en meras invenciones. El surrealismo, como lo vemos a través de

lírica. Por el contrario, si atendemos tanto a su obra lírica como a su obra
crítica nos daremos cuenta que la intención creativa de Villaurrutia no fue la
de refugiarse en un mundo de naturaleza onírica, sino la de integrar el
mundo de los sueños con la realidad diurna por medio de un estado
insomne de implacable vigilia. Su duermevela, su "silencio desierto como la
calle antes del crimen", está poblada de presencias desencadenantes que
igual son resultantes, consecuencias de una vida apasionada que la lúcida
conjura por construir un mundo, no aparte, sino en espeso y sensual
diálogo con la realidad de todos los días. Decir que el universo lírico de
Xavier Villaurrutia está flaco de sensualidad es un exceso que se ha venido
repitiendo sin ahondar en esas presencias marmóreas que, en su
desquiciante frialdad, acusan el fuego de la carne, la exigen a cada instante
como única redención posible, como único puerto a llegar, como "esa
realidad poética que podemos llamar la presencia de una ausencia," como él
mismo lo escribiera en su presentación a la "Exposición de Arte Moderno",
de 1932.
Pero en este reclamo, en este desasosiego de enfrentarse
constantemente con el silencio insomne que antecede el instante del crimen,
la traducción significó otro camino de exploración, de entrega amorosa
donde la pasión se deleitó con la inteligencia y la hizo suya para fundar el
espacio donde la sensualidad es una forma de dicha inteligencia. Sin
embargo, y pese a haber traducido a William Blake (Matrimonio del cielo y el
i'!ftemo, 1929 y 1942), Xavier Villaurrutia era un desencantado de la
traducción de poesía. No creía en ella: "la traducción de la poesía es siempre
un trabajo melancólico. Los frutos de la cosecha son pálidos,
convencionales muestras; basta hincarles el diente para recibir un zumo sin
sabor ni perfume, una ausencia en vez de una presencia deliciosa. La
transfusión de sangre de un idioma a otro, posible cuando se trata de una
obra escrita en prosa, no lo es cuando de poesía se trata." Congruente a su
credo fue su labor como traductor. De André Gide: El regreso del hfjo pródigo y
La escuela de las mteferes, esta última en colaboración con Antonieta Rivas. De
Luigi Pirandello: La vida que te di, en colaboración con Agustín Lazo. De
Paul Morand: Viqje a México. Y de Jean Giraudoux: Judith, en colaboración
con Agustín Lazo. Nunca más la poesía. Su respeto y conocimiento por el
trabajo mayor y su profunda fascinación por el misterio y el secreto que

338

339

Dama de corazones, fue un recurso más en las búsquedas exploratorias de
Xavier Villaurrutia, nunca un fin que parcelara y definiera su expresión

�conllevan todo poema lo inhibieron al acto sacrílego -en el mejor de los
casos-, estéril -en el más- de volver a intentar la traducción de poesía. La
pasión, sin duda, de la difícil libertad del poeta, fue la brújula que guió la
vida de Xavier Villaurrutia; el testimonio de ésta fue su obra.
Sin duda alguna uno de nuestros grandes poetas es Xavier Villaurrutia.

Nocturno de los ángeles
A Agustín J. Fink
Se diría que las calles fluyen dulcemente en la noche.
Las luces no son tan vivas que logren desvelar el secreto,
el secreto que los hombres que van y vienen conocen,
porque todos están en el secreto
y nada se ganaría con partirlo en mil pedazos
si, por el contrario, es tan dulce guardarlo
y compartirlo sólo con la persona elegida.
Si cada uno dijera en un momento dado,
en sólo una palabra, lo que piensa,
las cinco letras del DESEO formarían una enorme cicatriz
luminosa,
una constelación más antigua, más viva aún que las otras.
Y esa constelación seria como un ardiente sexo
en el profundo cuerpo de la noche,
o, mejor, como los Gemelos que por vez primera en la vida
se miraran de frente, a los ojos, y se abrazaran ya para siempn
De pronto el río de la calle se puebla de sedientos seres,
caminan, se detienen, prosiguen.
Cambian miradas, atreven sonrisas,
forman imprevistas parejas ...
Hay recodos y bancos de sombra,
orillas de indefinibles formas profundas
y súbitos huecos de luz que ciega
y puertas que ceden a la presión más leve.

Luego parece remontar de sí mismo
deseoso de volver a empezar.
Queda un momento paralizado, mudo, anhelante
como el corazón entre dos espasmos.
Pero una nueva pulsación, un nuevo latido
arroja al río de la calle nuevos sedientos seres.
Se cruzan, se entrecruzan y suben.
Vuelan a ras de tierra.
Nadan de pie, tan milagrosamente
que nadie se atrevería a decir que no caminan.
¡Son los ángeles!
Han bajado a la tierra
por invisibles escalas.
Vienen del mar, que es el espejo del cielo,
en barcos de humo y sombra,
a fundirse y confundirse con los mortales,
a rendir sus frentes en los muslos de las mujeres,
a dejar que otras manos palpen sus cuerpos febrilmente,
y que otros cuerpos busquen los suyos hasta encontrarlos
como se encuentran al cerrarse los labios de una misma boca,
a fatigar su boca tanto tiempo inactiva,
a poner en libertad sus lenguas de fuego,
a decir las canciones, los juramentos, las malas palabras
en que los hombres concentran el antiguo misterio
de la carne, la sangre y el deseo.
Tienen nombres supuestos, divinamente sencillos.
Se llaman Dick o John, o Marvin o Louis.
En nada sino en la belleza se distinguen de los mortales.
Caminan, se detienen, prosiguen.
Cambian miradas, atreven sonrisas.
Forman imprevistas parejas.

El río de la calle queda desierto un instante.
340

341

�Sonríen maliciosamente al subir en los ascensores de los
hoteles
donde aún se practica el vuelo lento y vertical.
En sus cuerpos desnudos hay huellas celestiales;
signos, estrellas y letras azules.
Se dejan caer en la camas, se hunden en las almohadas
que los hacen pensar todavía un momento en las nubes.
Pero cierran los ojos para entregarse mejor a los goces de su
encamación misteriosa,
y, cuando duermen, sueñan no con los ángeles sino con los
mortales.
Los Ángeles, California.

NOVELA COMO NUBE. UNA NOVELA LÍRICA DE
GILBERTO OWEN
Lic. Ludivina Cantú Ortiz
Facultad de Filosofía y Letras

UANL
Palabra que no sabes lo que nombras.
Palabra, ¡reina altiva!
Uamas nube a la sombrafugitiva
de un mundo en que las nubes son las sombras.
Xavier Villaurrutia

Experimentación, pero más que experimento, juego. Estos dos
conceptos definen la postura de Gilberto Owen en Novela como nube, y no
sólo de Owen; sino de todos los Contemporáneos que participaron del
auge novelístico. Frente a la novela de la revolución surge la ¿novela
experimental?, diremos mejor la prosa novelística de los
Contemporáneos. Posterior a la poesía y anterior al teatro, como dice
Sheridan, se da un auge prosístico entre 1924 y 1928; periodo en el que
surgen Margarita de niebla de Torres Bodet (octubre de 1927), Dama de
corazones de Xavier Villaurrutia (abril de 1928) y Novela como nube Gulio de
1928). La llama fria de Owen había aparecido en 1925, convirtiéndose así
en el iniciador de la prosa narrativa del grupo.
También en este ámbito los Contemporáneos suscitaror
polémica y fueron el blanco de agudas críticas por parte de los virile!
342

343

�pues, según éstos, la novela debía representar directamente la realidad y
poseer un carácter documental, y " porque, en ese género, sí había
quienes se adecuaban a la idea fija y preconcebida de lo que debía ser una
literatura viri/' 1• E sta declaración nos confirma el hecho de que lo que
hicieron los Contemporáneos en su narrativa fue distinto a lo que se
estaba produciendo en México en ese momento; mejor aún,
completamente opuesto.
Modernos, contemporáneos, vanguardistas tanto en la poesía
como en la prosa, leían a Gide, a J ules Laforgue, a Paul Morand, a
Marce! Proust, a Valery Larbaud, a Pierre Girard y ajean Giraudoux. o
es de extrañar que esta faceta del grupo sin grupo permanezca un tanto -o
un mucho- desconocida, y entre todos ellos el poeta más desconocido del
grupo, o como dijera José Joaquín Blanco, el poeta de la mala suerte:
Gilberto Owen.
o se sabe si por descuido o porque así lo prefirió, Gilberto
Owen iba dejando por ahí (en los países por donde viajó) lo que escribía.
Fueron sus amigos los que se encargaron de recoger su obra, y sólo hasta
un año después de su muerte, en 1953, se publicó su obra completa con
el título de Poesía y prosa por la Imprenta Universitaria, en edición de
Josefina Procopio y con prólogo de Ali Chumacera. La segunda edición,
aumentada, fue publicada en la colección Letras Mexicanas del Fondo de
Cultura Económica en 1979, con el título de Obra!. Tenemos noticia de
la tercera edición publicada por CO ACULTA en 1990.
Gilberto Owen, la conciencia teológica del gmpo como se
autonombraba, fue, al decir de Raúl Leiva, tm alquimista de la poesía que

transformaba el plano cotidiano en lingotes de oro, donde su renovada expe,iencia
dejaba pedazos de su alma: piedras preciosas que han enriquecido el li,ismo mexicano
contetnporánea3. Buscador incansable del paraíso perdido según Leiva, y de
la libertad proclamada por los vanguardistas europeos. Buscador de sí
mismo y del amor. Viajero infatigable en busca de sus ideales; no en
vano se identificó con Simbad en su Perseo vencido.
Pero ... ¿encontró lo que buscaba? 01ven es el poeta que no encontró las

cosas que buscaba porque tenía tm te,ror teológico de as11mir!as, de encetrarse en el
infierno de una definición ''imdenta ,,,_

1 ~heridan Guillermo. Los Contemporáneos ayer, F.C.E., México, 1985, p. 244.
2 Esta es la edición que utilizamos para el presente estudio.
3 Leiva Raúl. ln1age11 de la poesía mexicana conte,,,poránea, Imprenta Uruvers1taria, México p. 180.
4 Blanco José Joaquín. Crónica de la poesía mexicana, Katún, México, p. 192.

344

He ahí a Perseo vencido. La tristeza, la desdicha y la
desesperanza que lo caracterizaban, al igual que el afán de búsqueda y de
libertad se conjugaron para crear un texto original y revolucionario que,
en una primera instancia pareciera oscuro, pero que al penetrar en sus
profundidades provoca un delicioso deleite. H ablamos de ove/a como
nube o ove/a en forma de nube, según su título original. Prosa y no poesía,
¿o prosa y poesía?, o ¿prosa poetizada? Lo analizaremos más adelante.
Pero de lo que sí estamos seguros es que 1\Jo11ela como 1111be representa esa
búsqueda que delineó la vida del poeta. Búsqueda que lo lleva -y nos
lleva- a la experimentación y al juego.
Ahora bien, si en cada época cultural hay una frase de iniciación
en la que se experimentan las formas artísticas que más tarde se
consolidarán, el arte del siglo JG-X, en sus manifestaciones más
innovadoras, es una perpetua experimentación, dice Romero Tobar. Ese
experimentalismo propio de las vanguardias lo abarca todo. Y en
literatura, también la novela experimenta.
Aunque es difícil definirla, tradicionalmente se ha considerado a
la novela como una narración que constituye una imagen de la vida.
Debe presentar una trama, un suceder de acontecimientos basados en el
tiempo que describan una secuencia completa de acciones. Sin embargo,
este género, de oscura ascendencia como dice Aguiar en su Teoría de la
Literatura, es flexible y ambiguo, pues posee un carácter singular que

proviene, en primer término, de Slf !eng11qje. ¿Es prosa? Si se piensa en las epopeyas,
evidentemente sí lo es. Apenas se la co!Jlpara con los géneros clásicos de la prosa - el
ensqyo, el disc11rso, el tratado, la epístola o la histona- se percibe q11e no obedece a las
mismas !eyel.
Por otro lado, discurriendo sobre Pqjaro Pinto de Antonio Espina,
el mismo Owen nos dice que:
Un día del siglo XX la novela se enamoró del poema y la literatura
pareció que iba a descarrilarse sin remedio, pero ya Giraudoux había
inventado unos neumáticos que hacen inútil la vía. (...]
o se entrega al lector con facilidad, este libro de prosas que enmarca
una novela [...] entre relatos incorpóreos que son otras tantas murallas de
un cristal irrompible, sólo sobornables los centinelas para los que se
hayan habituado a leer un poco entre líneas. Hay que abordarlo sin
ánimo de molicie, e irlo rindiendo reducto tras reducto; a fin de cuentas
puede encontrarse, en pago, mucho, poco o nada, según el lector. [...]

5 Octavio Paz. él arco y la lira, r.C.E., J\léx.ico, p. 224.

345

�Todo consiste, en efecto, en sorprender en él una lógica no discursiva,
sino más afinada, injerto de la poética mallarmeana y la fotogénica,
situándose en un plano fronterizo "entre el poema y la cinegrafía", [...]
buscando una especie de"proyección imaginista sobre la blanca pantalla
del libro"6.

Owen nos describe la novela contemporánea, pero Novela como
nube ¿qué es? ¿A qué leyes obedece? ¿Cómo clasificarla? ¿Cómo definirla?
El propio autor nos lo dice: una novela; pero no se piense que es una
novela convencional, sino una novela como nube. ¿Qué significa esto? Ya
desde el título percibimos los dos géneros que confluyen en ella: el
narrativo y el lírico.
El género narrativo está presente porque Novela como nube, ya sea
una novela corta según Juan Coronado, o un intento fallido de novela como
dice García Terrés; es una novela porque, en una primera instancia,
cumple con los aspectos -diremos- formales: cuenta una lústoria, posee
una trama, acción, personajes, etc. Pero en Novela como nube también está
presente el género lírico. Pensemos un momento en el título de la
novela. Desde aquí Owen juega con el leguaje, pues "novela como nube"
es una metáfora, una extraordinaria y gigantesca metáfora que abarca por
completo a Novela como nube.
Una nube es algo etéreo, sutil, inasible. Una nube es amorfa y
polimorfa a la vez; es estática, pero sólo aparentemente porque se
mueve, aunque éste, su movimiento sea muy lento; imperceptible casi a
nuestros sentidos la nube avanza lenta, muy lentamente; y entonces se
transforma, cambia y adquiere diferentes configuraciones. Así es Novela
como nube. Lo lírico está precisamente en el manejo que hace Owen del
lenguaje y en la recreación del instante a través de la imagen y la
metáfora. Por tanto, Novela como nube no es una novela tradicional;
coincidimos con Juan Coronado en que es una novela lírica.
La novela lírica, dice Ralph F reedman, puede ser un viaje de
exploración en un extraño mar subterráneo en el cual el modo lírico -abreviado, casi
truncado, en verso- actúa en un mundo de ficciones poblado por una galena de figuras
animada por una imagineria de escena!. En este caso, el novelista enfrenta la
tarea de reconciliar la sucesión en el tiempo y las secuencias de causa y
efecto con la acción instantánea de la lírica, dice Freedman. De aquí que
Octavio Paz afirme que el novelista no demuestra ni cuenta: recrea un
6 Owen Gilberto. Pújaro Pinto, ULlSES, F.C.E., México, p. 38.
7 Freedman Ralph. L, novela lírica, Barral, Barcelona p. 358.

346

mundo; no le interesa contar qué pasó, sino revivir un instante o una
serie de instantes. Por esto, dice Paz, el novelista acude a los poderes
rítmicos del lenguaje y a las virtudes transmutadoras de la imagen; su
obra entera es una imagen.
Y eso es Novela como nube-. una imagen, una metáfora, una historia,
vestida de arlequín, hecha toda de pedacitos de prosa de colory clase diferentel; una
novela lírica donde a un mismo tiempo se cuenta una lústoria y se recrea
un instante y un mundo en imágenes.
Desde la perspectiva de la narración, notamos el avance del
tiempo en la novela, aunque éste es, como las nubes, muy lento: Nada
9
ese día, ni el siguiente, hasta el sábado, preñado de maravillas •
Con respecto al nivel lírico, el autor desvía la atencÍón del lector,
de la acción hacia la imagen y la metáfora:
Noviembre olía a su día de muertos y todo elyodo marino no bastaba a apagar las
llamas de cirio que eran, alarg,ados e invertidos, los corazonesy las bocas en forma de
corazón de las ,mgeres que se tendían, pesadas de pensamientos cotidianos,
melancólicos, sobre las n,cas y las bancas del paseo. Y las mbias, que eran las t11ás
letradas, sabían q11e en noviembre las tardes tienen que ser de lo más amarillo, y, para
0
lograrlo, se peinaban frente al mar hecho triza/ .

En un nivel descriptivo Novela como nube se divide en dos partes,
cada una de las cuales consta de trece cuadros o capítulos. Pero ¿qué nos
cuenta la novela? Dijimos antes que la novela en el siglo XX también
experimenta; pues bien, Novela como nube es un experimento donde casi
no hay anécdota. Uno de los elementos innovadores del género es
precisamente éste, en la novela casi no se cuenta nada; pero el casi, aquí,
es importante. En ese afán por mezclar lírica y prosa en su creación, los
autores no se preocupan por inventar una historia: la buscan, la utilizan y
la adaptan a sus necesidades.
En algunas corrientes literarias contemporáneas se dio un
renacimiento de los mitos clásicos, un brote de entusiasmo por la
mitología correspondiente a un arte radicalmente nuevo. Díez del Corral
explica por qué:
La índole especial del mito griego explica su ulterior desarrollo fuera de
su propio marco histórico. Los mitos griegos se han comportado como
8 Owen Gilberto. Novela como nube, en Obras, F.C.E., México, p. 170.
9 O_wen Gilberto, Novela como n11be, F.C.E., México, p. 156.
10 lde,11., p. 151.

347

�puras formas en disponibilidades, capaces de aprehender cualquier
realidad histórica y de abrazarse a ella, engendrando inmediatamente un
significado nuevo, saltarín y travieso Tal vitalidad suponía la perduración
no de ciertos temas, estilos literarios, imágenes, alegorías o símbolos, sino
la supervivencia en cuerpo y alma de los personajes de la mitología
greco-latina 11 •

E n Novela como nube Owen retoma el mito de Ixión para
contarnos la historia de Ernesto, que puede resumirse así: Ernesto en
busca del amor y/o de la mujer ideal, se enfrenta a dos hermanas: Elena
(el ideal, el espacio y el tiempo) y Rosa Amalia (falsa, pérfida y muy hábi~.
Termina casándose con Rosa Amalia.
Pero ¿dónde está la relación con el mito? Veamos la
confrontación entre el mito y la anécdota de la novela:

Mito

Novela

Ixión
Nivel Terrenal
1. Busca el amor en una mujer.
2. Viaja hasta encontrarlo.
3. Lo encuentra: es Día, hija de
Dioneo.
4. "Pecado": Ixión mata a Dioneo, su
suegro.
5. Ixión es desterrado.

Nivel Mítico
6. Trasciende: Zeus lo acoge en el
Olimpo.
7. Ixión se enamora de Hera, esposa de
Zeus.
8. Zeus convierte a una nube, efelé,
en Hera. La encuentra Ixión y creyendo
que es Hera, la obliga a tener amores
con él.
9. Ixión es castigado por Zeus y lo
envía al Tártaro, donde eternamente
permanecerá atado a una rueda con
serpientes.

Ernesto
Nivel Onírico
1. Busca el amor en una mujer.
2. Viaja intentando encontrarlo.
3. Cree encontrarlo en Eva tercera.
4. "Pecado": Ernesto y Eva tercera se
convierten en amantes.
5. El marido de Eva tercera "mata" a
Ernesto.

Nivel Terrenal
6. Trasciende: Ernesto "renace" en casa
de Elena, en Pachuca.
7. Ernesto se enamora (nuevamente) de
Elena, esposa de su tío Enrique.
8. Ernesto ve la sombra de una mujer y
creyendo que es Elena, le propone una
cita para la medianoche. La mujer era
Rosa Amalia.
9. Ernesto se casa con Rosa Amalia; sin
embargo, él ve su matrimonio como un
castigo eterno.

11 Díez del Corral Luis. Laf1111ción del mito en la litera/11ra contemporá11ea, Gredos, Madrid, p. 75.

348

En el nivel ancdótico, Owen sólo narra el mito de lxión
actualizándolo en el personaje. Así, tenemos que la historia de Ernesto,
como la de Ixión, está contada en dos planos:
A. Ixión en la Tierra:
ivel terrenal en el mito de Ixión.
ivel onírico en la historia de Ernesto.

B.
Ixión en el Olimpo:
ivel mítico en el mito del Ixión.
ivel terrenal (anecdótico) en la historia de E!nesto.
Se da un entrecruzamiento entre el mito de Ixión y la historia
que nos ofrece Owen. En el primer nivel que aparece en la novela, el
marido de Eva tercera "mata" a Ernesto, lo cual permite que este último
trascienda a otro nivel, a otro plano; en la novela, Ernesto "renace" en el
plano terrenal cuando despierta de su sueño; en el mito Ixión asciende al
plano mítico, al Olimpo. Ernesto, como Ixión y como Owen, ¿buscará
también la libertad? Es en el cuadro "13, notas de policía" donde matan
a Ernesto; por lo tanto, esto podría se simbólico pues el 13 es el signo, no
de una muerte común, sino de verdadero &amp;nacimiento... Es elfértil reventar de una
granada, cuyo grano, como el de la parábola bíblica, tJJuere para volver a
J?
fiructzificar... Ernesto muere para renacer después, ¿será este renacer la libertad
anhelada? Sí, pero comete un error, vuelve a "pecar" como Ixión, y es
castigado por toda la eternidad. Y a no hay salvación posible.
... si se atreviera a decirle que no es ella a quien esperaba... o, muy
endurecido en el mal estará él, pero no tanto que para salvarse tuviera
que herir a Rosa Amalia, comprometiendo a Elena de paso. Tendrá que
aceptar las consecuencias. Su rueda de lxión será el matrimonio. (...) Es
su esposa. ¡Ay, Elena inasible, haberte amado siempre en imagen! En
Eva, Ofelia, la otra Eva, y todas, todas. Júpiter vengativo, habitante del
Real, seré el esposo de Rosa Amalia, de esta nube! Ixión en el Tártaro, el
matrimonio, el matrimonio 13.

12 García Terrés Jaime. Poesíay alq11imia. Los tres 1111mdos de Gilberto Owen, Era, México, p. 87.
13 Owen Gilberto. Novela como m1be, en Obras F.C.E., México, pp.184 y 186.

349

�Podríamos aventurarnos y decir que observamos aquí la figura de
otro personaje mítico: Perseo, pero vencido. ¿No será que Owen se
identifica a la vez con Ixión, con Ernesto y con Perseo vencido? ¿O los
cuatro serán el mismo personaje en la novela? Lo que sí observamos
claramente es que el autor interviene en su creación y nos hace tomar
conciencia de que él es el creador de "su mundo", él dispone a su antojo
de personajes, escenarios, acciones, ¿y lectores? Es un juego consciente
en el que nos hace participar Gilberto Owen.
Una historia narrada en tercera persona, pero ¿por quién? Por la
conciencia o por la memoria o por el recuerdo de Ernesto, pues mi
personqje sólo tiene ojos y memoria; aun recordando sólo sabe ver, dice Owen.
Novela como nube aparece entonces como un monólogo interior donde
advertimos el fluir de la conciencia de Ernesto; lo cual permite que "el
diseño" de la novela sea un conjunto de imágenes y motivos producidos
por las asociaciones de la mente. Elemento éste constitutivo de la novela
lírica, según ha dicho Freedman.
Sin embargo, esta voz que nos cuenta lo que sucede, por
momentos parece desdoblarse y es el mismo autor quien nos habla:
aparece entonces el punto de vista lírico o el Yo del poeta. En la
mascarada de la novela, dice Freedman, este punto de vista es la máscara
del poeta así como la fuente de su conciencia.
Tendrá que usar un mono clo humo de Londres para ocultarla. Ladrar del
viento policía, investigando asesinatos líricos. A la luna la mató Picasso
en la calle Lepic, una noche del mes de ... ¿de qué año?, del siglo XX.
Aquel profesor de historia que refería: "día y noche, bajo los rayos del
sol, los ejércitos..." La mala música del Sr. unó, fuerte como un trago
de alcohol; los mismos resultados, alcohol o música, bebida, oída 14• (30)

Sabemos que en la novela tradicional resultaría imposible que el
autor interviniera como tal en su obra, a excepción de la voz narrativa,
que es la "voz" que toma el autor; pero en una novela lírica, el autor
como tal y/ o como el Yo lírico o poético aparece en su propia creación:
Entre Robinsón y Simbad anda el novelista contemporáneo. O poetiza la
prosa recreándose en su propio juego, desrealizándola en el narcisismo
del cuaderno de notas lleno de apuntes personales, creando primero los
objetos para subsistir -como el Robinsón de la isla-, o se lanza a la

aventura del viaje por sus sueños y sus instintos en diálogo con Freud
(arduo conversador para señoritas sport) o nos cuenta una nueva vida de
abejas, de hormigas y de térmites, que se parecen al hombre, para atraer
nuestra atención y dominarla en este pequeño viaje del tranvía
cotidiano.[...]
En la nueva novela no nos distraen del diálogo directo del autor, el
personaje y la situación [...] alejada de la anécdota que enriquece desde
afuera el personaje creado, el autor quiere crearse a sí mismo, mira a su
interior, vuelve sobre sus pasos en vez de animar otros personajes que a
su vez se conviertan en autores de sí mismos, [...] El autor lo es todo
como en la poesía y, como en el poema, cada palabra, cada frase vale por
sí, por su propia virtud. Como habla el autor, no el persoi:iaje, en la flecha
partida, dirigida, en el juego de palabras, difícil consonante de la prosa,
hallamos el valor de su espíritu y los matices tónicos de su concepción 15.

(31)

Pero Novela como nube no es sólo una historia narrada en tercera
persona, también es una sucesión de imágenes cuya estructura parece
conformar un cuadro cubista, pues nos presenta una visión fragmentada
de la historia que narra.
Como la nube, la novela de Gilberto Owen parece ser estática, y
en ese estatismo el autor se regodea en el lenguaje, juega en y con la
palabra llena de sugerencias.
Luego la tarde se transfigura, ensaya colores, se va llenando de cosas
milagrosas; [...] Alberto Durero que hace de las suyas, dibujando sus
monstruos pueriles en el esqueleto metálico de un inmueble que no se
acabará de construir nunca, contra el poniente enrojecido. La tarde,
como esas muchachas que se ruborizan queriendo ocultar una
hemorragia inesperada, y es como si la sangre les llenara todo el rostro,
todo el cuerpo. Alguien, vestido de azul, el único sin manchas de sangre,
se columpia, suavemente, en una nube atada de dos pararrayos, como
una hamaca de púrpura 16.

Owen recrea un instante y produce imágenes en cascada, una tras
otra y evita con ello que la novela avance, esto la vuelve lenta, lánguida.
El tiempo está detenido: toda la primera parte es un sueño de Ernesto, y
en la segunda parte transcurren sólo dos o tres días. La novela lírica es

15 Ortiz de Montellano Bernardo. Avent11ras de la 1101,e/a en Co11te111poráneos I, F.C.E., México p. 207.
16 Owen Gilberto, Novela como 1111/Je, en Obras, F. C. E., México. p.157.
17 Ihíd., p. 178.

14 Owen Gilberto, Op Cit., p. 146.

350

�lenta porque el autor se centra en el instante, no le interesa el transcurrir
del tiempo y la acción.
Por otro lado, percibimos que no sólo la novela es como una
nube, también los personajes son como nubes. ¿Quién es Elena? E s
Hera, Eva y el ideal de mujer que busca Ernesto. ¿Y Rosa Amalia? Ésta
es sólo una sombra de Elena, del ideal; Rosa Amalia es Nefelé, la nube
transformada, la impostora. ¿Y Ernesto? Ernesto es su memoria, su
conciencia, sus ojos; la voz del autor: el Yo que junto a Owen se
convierte en creador de su mundo poético y de sí mismo. Es la máscara
del poeta, es su sombra. La relación entre el Yo poético del autor y el
personaje nos conduce a la figura del espejo, en cuya imagen ambos se
funden.
Así, en el aspecto lírico de Novela como nube ya no es Ernesto el
prota?onista; ahora el protagonista es el Yo poético. Éste percibe,
experimenta y transforma sus percepciones en formas poéticas. Trátese
de imágenes o metáforas:
El día, un parpadeo terúa su alba en el espejo. Un espejo que soñaba
retratar a San Jorge, mordido infinitamente por el dragón dorado del
marco. Aplacaría su sed en el estanque, y el que cayera al agua sería
devorado. Rompían a cantar los pájaros en el bosque del tapiz y, en el
nncón más alejado, sobre el piano que jugaba al dominó, no se sabía si
Chopin lúgubre acechaba, santo medieval, al Dragón, o era él mismo
otro dr:gón al acecho de almas sentimentales. Con qué exquisita
correcc1on se sentaban las sillas del estrado 17•

Trátese de paisajes:
Y se entran en una primavera sólo de luces y de sombras, corno
enmudeóda por ~quella carencia absoluta de color; así tendrá que ser
toda. pnrnavern Vl_sta, a través del recuerdo, desde el otoño que ahora
termma. El paisa¡e cuadrado tiene un primer térrrúno con césped y
bancos y un fondo de árboles verdaderos pero corno llenos de noche sin
un amarillo de hoja seca, sin un verdiamarillo de hoja tierna 18.
'

Puede tratarse también de cuadros con técnica cubista:
La nariz, bajo la boca, en el lugar del cuello. Tiene aislada un valor
definitorio independiente; sensual, nerviosa, de alet;s eléctricas como

18 !bid, p. 159.

352

carne de rana en un experimento de laboratorio. Dos pares de ojos, en el
lugar de las orejas, le brillan como dos aretes líquidos, incendiados. (...)
La frente es todo el resto de la cara, multiplicada su convexidad por la del
cristal de la botella 19•

Así como encontramos cuadros cubistas, también hay marinas:
Se sigue una marina muy sencilla. Puede pintarse con sólo tres brochazos
paralelos; en la primera franja, la más clara, se escriben muchos VVVV
decrecientes, cifra de las gaviotas, y en la de en medio basta recordar que
el mar valúa en mil emes de espuma su oleaje; luego sólo falta esparcir
estatuas de sombra por la playa20.

Y también encontramos retratos:
A un lado cose Elena. [...] Vislumbra Ernesto que su figura podría
resolverse en chorros, en corrientes caídas de luces y colores. Está la
cabellera bermeja, sin acabar de caer nunca, con sus oleadas de barro
torrencial, sobre los hombros redondos y perfectos; y en la confluencia
del entrecejo los ojos alargados unen sus aguas azules a la de las cejas,
para seguir por el recto acueducto de la nariz, rosa de agua de luz de
amanecer. Y lo mismo pondría su técnica ésta para el cuello, para el
descote, para ese brazo abandonado sobre la rodilla, ahora que ha dejado
un instante de coser, con la mano detenida en su caer por un fenómeno
gemelo del que inmoviliza, en el invierno del Niágara, estalactitas de
hielo21 .

De tal suerte que, como dijera Jaime Torres Bodet:
... para romper todo comprorrúso externo con la acción, todo diálogo, lla
novela] se ha hecho monólogo interior, autobiografía de pausas y, para
sentirse más sola, se extiende desnuda sobre su reflejo y viaja en él, sobre
su propia conciencia, como un Narciso que hubiera leído a Freud y que,
en vez de acuñar su imagen en la moneda redonda, inmóvil, ele una
fuente, prefiriera fluir con el arroyo que, al retratarlo, lo corrige, lo
deshace y, a pedazos, lo reconstruye 22 . (38)

Así aparece lo que Juan Coronado llama la unidady coherencia total
de la novela en otra imagen: el mito de Narciso, y nos dice: 01ven se ve en su

19 Ibíd. p. 149.
20 Ibíd., p. 159.
21 Ibíd., p. 168.
22 Torres Bodet Jaime. Novelay 1111be m Conten,porá11eos II, F.C.E., México p. 88.

353

�obra. Observa su acto creadory se enamora de la imagen de la nube. Sabe que ahí
está la posibilidad de su transftg11ración23.
Observamos también que en Novela como nube confluyen diversas
"voces": desde Freud y su influencia en el novela psicológica; Proust con
los juegos temporales y la alteración de planos (subjetivo-objetivo); Joyce
con el fluir de conciencia y el monólogo interior; la llamada novela
intelectual con la "supresión" de la historia y de los personajes, así como
la morosidad: elementos básicos de la narración; por otro lado, también
está presente el cine que, con su extrema objetividad, impide que el
narrador describa al personaje en su interior, y sólo lo presenta a través
del diálogo (si lo hay), de los gestos y de las acciones, como lo haría una
cámara cinematográfica. Por tanto, en la novela Owen nos invita a asistir
a un concierto, a su concierto, donde la multiplicidad de voces que en ella
convergen, armoruzan.
Asistimos a la revelación de un texto, en el que los personajes, la
acción, los escenarios son como nubes; parecen diluirse entre las manos
y se transforman ante nuestros ojos. Tal vez sea porque, como dice
Owen al finalizar su novela:
Es un consuelo pensar en que nada se nos da, no conocemos nada en
efecto. De las cosas sabemos alguno o algunos de sus aspectos, los más
falsos casi siempre. [...] nunca se nos entregan, nunca nos dan más que
una nube con su figura ...

Así, descubrimos que en Novela como nube nos encontramos ante
la presencia de una novela poética, polifónica, ambigua, polimorfa,
lánguida, deleitable y difícil de asir en tanto que es una novela como nube.

BLANCO, José Joaquín. Crónica de la poesía mexicana. México: Katún.,Col. Libro
de Bolsillo Serie Ensayo 1, 1983.
BRUSHWOOD, John S. La novela hispanoamericana del siglo xx. México: FCE,
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TORRE, Guillermo de. Historia de las literaturas de vanguardia. Madrid:
Gudarrama, Col. Universitaria de bolsillo Punto Omega 117, 1971.

23 Coronado Juan. "Novela como nube: prosa como poesía (un acercamiento a Owen)" en

Fabri/adores de dos 1111mdos, UNAM, México, p. 95.

354

355

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SEGOVIA, Tomás: Gilberto 01ven o el rescate, PLURAL, México, núm. 39,
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DE LA CREACIÓN EN INSTANTES
ENSAYO SOBRE EL TIEMPO, EL ESPACIO Y
LA SENSIBILIDAD EN LA NOVELA ORLANDO DE
VIRGINIA WOOLF

TORRES BODET, Jaime: Novela y Nube, CONTEMPORÁNEOS II, Edición
facsimilar del FCE, México, 1981.

Mtra. Marina López López
Universidad Michoacana
de San icolás de Hidalgo

Una hora, 11na vez instalada en la mente humana, puede abarcar
cincuenta o cien veces SJI tiempo cm11ofl1étrico; inversamente, una hora
puede comsponder a un segundo en el tiempo 111ental.

Él tiene dos adversarios: el prime,v le presiona desde atrás, desde s11
origen. El segundo le bloquea el camino hacia adelante. LJicha co!lh"(l
ambos. En realidad, elprimero le apoya en su lucha contra el segundo,
pues le quiere empt!Jar hacia adelante e, igualmente, el seg1111do le
presta su apqyo en sH lucha contra el p,imero,ya que le presiona desde
ah-ás. Pero esto es sólo teóricamente asi Pues 110 están solos los dos
adversatios, sino él 111is1JJO también.
FranzKnfka

Lo que me propongo comentar a continuación es la novela Orlando de
Virginia Woolf, a partir de tres temas centrales: el paso del tiempo y en él
el lugar de aparición y actualización del espacio y la expresión de la
sensibilidad. Pero antes de empezar a dar cuenta del contenido de la
novela como tal, y de mencionar directamente los temas presupuestos,
356

357

�me gustaría detenerme en una semblanza de la autora, en una
caracterización general de su obra y en la ubicación y descripción de la
novela en cuestión en el cuerpo de su propuesta literaria. Posteriormente
abordaremos el tema a partir de dos premisas básicas: a) el tiempo y su
vinculación con el espacio y b) el sentido de la sensibilidad en la
configuración de la cultura. Ambas premisas y su vinculación pretenden
ser al menos esbozadas a fin de extraer su vigencia y posibilidad.
Expongo el desarrollo de lo anterior en dos partes posteriores a la
presentación general de Virginia Woolf: 1) Espacio, tiempo y creación,
que persigue señalar el carácter inextricablemente unido entre el espacio
y el tiempo, no como categorías de conocimiento sensible, como lo
concibe Kant, sino como dimensiones de la realidad en las que se realiza
una experiencia, la humana y sus manifestaciones de creación. Tomaré de
paso la interpretación que realiza Hannah Arendt de la noción de tiempo
agustiniana, no por un capricho o desvío del tema, sino porque me
parece que la interpretación arendtinana nos permite tener una
comprensión distinta del tiempo, como no lineal y sucesivo tal como
podemos ordenar los hechos pasados, sino multidimensional, un tiempo
real vivido por seres humanos y expresados, desde nuestro punto de
vista, por el personaje central de la novela de Virginia: Orlando. 2)
Sensibilidad y corporalidad. En esta parte abordamos el sentido e
importancia que Virginia Woolf expone en su novela acerca de la
capacidad de sentir en un cuerpo sexuado, masculino o femenino o
andrógino, en el que se manifiesta la concretud y realidad del ser que
siente y vive el mundo. La sensibilidad y la corporalidad son condiciones
indisociables que constituyen fundamentalmente la existencia humana,
condiciones y capacidades en las que se actualiza un deseo, una
expectativa, y donde se encarna toda posibilidad de subversión del orden
social y cultural establecido. En la novela de Virginia Woolf, Orlando
representa este sujeto sensible, corporal, que subvierte en el transcurso
del relato las maneras de ser y sentir en épocas históricas distintas. Nos
apoyaremos para sostener lo anterior en Orlando, por supuesto, pero
también en la propuesta de Mikel Dufrenne acerca de la importancia del
sujeto como posibilidad de creación de la cultura a partir de la afirmación
del cuerpo y la sensibilidad. La referencia a Dufrenne tampoco es
arbitraria. Considero que el filósofo nos da pistas acerca de la primacía
del sujeto en la transformación de la cultura, pero ese sujeto, aunque
sensible, parece todavía abstracto. La novela de Virginia Woolf, por su
358

parte, nos permite pensar en ese sujeto como diverso, como hombre o
como mujer según el personaje Orlando, tan masculino como femenino.

Virginia Stephen-Woolf (1882-1941)
Virginia Woolf formó parte del "Bloomsbury Group" al lado de
algunos de los intelectuales de Cambridge: Lytton Strachey, John
Maynard Keynes y otros. Virginia y su hermana Vanessa, ambas
integrantes del Grupo de Bloomsbury, recibieron educación humanística
al interior de su casa, por parte de su padre, el escritor victoriano Leslie
Stephen; la razón que comentan Julio de Martina y Marina Brussece se
arguye acerca de esta forma de educación es que en aquellos primeros
años del siglo XX no estaba permitido a las mujeres inscribirse en la
Universidad 1• Desde el principio, Virginia se reveló como una escritora
versátil a diferencia de su hermana Vanessa quien mostraba mayor
talento para la pintura. Según algunas interpretaciones, después de la
muerte de su madre (1895) Virginia experimentaba desórdenes mentales,
que se agudizaron una vez que murió su padre en 1904 y su hermano
Thoby en 1906.
Virginia recibió la influencia intelectual de varios filósofos entre
los que se cuentan Locke, Berkeley, Rousseau y "había leído muchísima
literatura, antigua y moderna, tuvo la oportunidad de conocer la obra de
Henry Bergson, los Principios de psicología de William James, las obras de
Freud (de las cuales los bloomsburianos fueron unos de los primeros
divulgadores en Inglaterra), aceptando, sin embargo, a Freud más como
estimulo intelectual que como inventor de una ciencia y de una práctica
terapéutica"2• Las ideas estéticas de Virginia Woolf, "su oposición al
naturalismo, la apertura hacia el gusto y los métodos de las nacientes
vanguardias artísticas", estuvieron influidas por las ideas de Fry, alumno
de Moore3. En 1912 se casa con Leonard Woolf, en una época Oa
eduardiana) en la que se acentuaba el radicalismo político y los conflictos
sociales, situación respecto a la que Virginia reaccionó radicalmente
mediante la literatura y afirmaba: "cada vez tengo más claro que las
únicas personas honestas son los artistas"4• Fundó la H ogarth Press en

1 Martino,Julio de y Marina Brussece, u1s.filósofas, Barcelona, Catédra, 2000, p. 367.
2 !bid., p. 368.
3 Idem.
4 Diario citado en !bid., p. 368.

359

�1917, editorial en la que aparecieron los poemas de Thomas S. Eliot.
Puso fin a su vida ahogándose en el río Ouse el 28 de marzo de 1941
Según Julio de Martino y Marina Brussece, Virginia Woolf
intentaba alejarse de la narrativa realista y la novela victoriana,
característica expresada en el ensayo La ficción moderna (1915). Virginia
Woolf desconfiaba de la razón y de la posibilidad de encontrar un
sentido en el devenir de la historia y de los individuos. La realidad, para
ella, no estaba constituida por una sola dimensión sino que adquiría una
forma caleidoscópica y mutable, nunca unívoca y unidireccional.
''Virginia Woolf era escéptica respecto al significado atribuible a las
impresiones que la mente recibía a través de los sentidos"5, según ella, las
mentes vivían en un estado de aislamiento permanente bastante alejada
de la experiencia común, quizás en un espacio imaginario y atemporal
que ponía en cuestión las estructuras sociales reinantes en cada época.
La novela... debía presentarse en el espacio-tiempo reversible de la
conciencia y afrontar con diversos niveles de escritura los diferentes
'estratos' del ser, trazando correspondencias y relaciones no
inmediatamente perceptibles entre las distintas mentes y entre éstas y la
'realidad'. 'Quiero inventar un nuevo nombre para mis libros para
sustituir el de noveld [decía Wool~ 6.

En 1922, publica La habitación de Jacob en la que destaca la
"ausencia de trama definida ...de nexos causales unívocos, personajes
delineados a través del análisis de sus estados mentales globales y
fragmentados. Para Woolf, el Yo se presenta como un mosaico en el que
confluyen segmentos de espacio-tiempo procedentes de cualquier
dimensión .. .7" y sus temáticas de fondo eran la crítica del realismo y el
positivismo victorianos·, la disgregación de la individualidad y de la
identidad y la desaparición del significado de la vida de lo singular.
Otro aspecto relevante y significativo de la escritura woolfiana es
su búsqueda de una mediación entre las formas de creación literaria
masculina y femenina dirigiendo sus propuestas hacia una escritura
andrógina: "el arte no podía ser ya sólo masculino, y menos que nunca
sólo femenino, pero la mente superior que podía crear el arte debía ser,
como había escrito Coleridge, una mente andrógina, una mente que fundía
5 Idem.
6 Ibid., p. 370.
7 Ide!ll.

todas sus facultades", según la opinión de la autora en Una habitación
. 8

propia.
El Eros andrógino fue colocado por Woolf como símbolo de la
auténtica creación arústica moderna y, en este sec.tido, la unidad de la
mente entendida como andrógina y no como egocentrismo
androcéntrico es, según ella, el objetivo del arte.
Una habitación propia, tiene la forma de una conferencia en la que
Virginia plantea como tema central la relación que hay entre las mujeres
y la novela, en ella denuncia la ausencia de una tradición propiamente
femenina a partir de la que las mujeres puedan desarrollar sus aptitudes
literarias sin remitirse a las formas propiamente masculinas de significar
las cosas. Según la interpretación de Julio de Martina y Marina Brussese,
una de las propuestas de Virginia en esa novela es realizar la historia del
género centrada en las mujeres no con el afán de hacer una historia
distinta o en la que no aparezcan los seres de género masculino, sino con
una intención de redimensionar las maneras tradicionales de comprender
las formas de ser y hacer tanto masculinas como femeninas. Según los
autores sería "reescribir la historia" intentado explicar la ausencia de las
mujeres en la historia de la cultura. Pero, desde mi punto de vista,
Virginia Woolf no propone reescribir la historia de la humanidad, más
bien denuncia la urgencia y necesidad de las mujeres de crear sus propios
medios de desarrollo intelectual no únicamente literario, sino en cada
uno de los campos del saber humano. La escritora no habla de una
situación inferior de las mujeres en relación a los varones, ni propone
igualar sus condiciones a las de éstos, exige, por el contrario, que las
mujeres sean capaces de crear para sí mismas las condiciones de creación
y afirmación, condiciones de las que, a principios del siglo XX, Virginia
apenas veía indicios. Me parece, entonces, que la consideración de que
Virginia propone escribir la historia del género, es una desviación
realizada por los autores de Las filósofas; cierto es, sin embargo, que
Virginia recurre a los archivos y textos escritos en distintas épocas para
hablar de la situación de las mujeres en diferentes momentos de la
historia: lo que se nos ofrece ( ... ) es un cúmulo de informaciones; a qué
edad se casaba, cuántos hijos solía tener, si tenía una habitación para ella
sola, si se ocupaba personalmente de la cocina o si tenía una sirvienta.
Todas esas cosas se pueden encontrar probablemente en los registros de

8 Ibid., p. 374-375, las cursivas son mías.

360

361

�9

Él era Orlando y el relato de su vida (de los diecisiete a los treinta
y seis años) sólo refiere tres siglos de su existencia, de 1586, según la
fecha escrita en la primera página de La Encina, a 1928. Tres siglos
durante los que sólo transcurren diecinueve años para Orlando y, sin
embargo, ella es la misma el jueves 28 de octubre de 1928 a las once de la
mañana.
En esta mínima descripción se puede resumir a grandes rasgos la
trama de la novela y esbozar un apunte respecto al interrogante que

consideramos central en la novela, "¿Qué es un siglo? ¿qué somos
'nosotros?"; sin embargo, entretejidos al tema del tiempo y de la
existencia humana, Virginia aborda de modo explícito una crítica al
orden establecido, a las condiciones de la vida humana a principios del
siglo XX y el lugar ocupado por las mujeres en las tres épocas (la
isabelina, la victoriana y la eduarcliana) en las que vive el protagonista. En
este sentido, podríamos ir aventurando una hipótesis de trabajo: la
novela de Virginia Woolf tiene unas implicaciones para la teoría y la
práctica políticas, expresadas de forma estética, en tanto que ella toma
como pretexto la singular vida del personaje como un modo de subvertir
el orden dado de las cosas y la manera común que tenemos de ·
interpretarlas: como realidades histórica y socialmente asignadas.
Los temas que se entretejen en la novela son, entonces, el paso
del tiempo, la apertura de espacios, la deconstrucción de imágenes, una
crítica a los roles establecidos, la sensibilidad masculina y femenina, la
relación entre la vida y la literatura y la actitud del biógrafo. Todos estos
temas pueden ser abordados, y como parte de un todo, seguramente,
desde un punto de vista psicologista, bajo dos perspectivas: a) respecto a
la autora: la novela es una expresión de un orden mental desviado
-consideración ya hecha y atribuida a la muerte de algunos de los seres
queridos de Virginia-,1 1 b) respecto a la obra: es pura fantasía que revela
el inconsciente de quien la escribió. También puede ser interpretada
desde una postura feminista a partir de la personalidad del protagonista:
hay una crítica a la sociedad y a los roles establecidos, además la novela
fue escrita por una mujer: Virginia Woolf. Pero desde mi punto de vista,
ambas maneras de interpretación dejan de lado otros elementos
presentes en la novela (más la psicologista que la feminista) dentro de los
que ciertamente se dan tanto la crítica al orden establecido como la
aparición de lo fantástico, tema que por el momento dejaremos de lado,
sólo que dentro de un marco de referencia más general. En el plano de la
interpretación psicologista simplemente hay una reducción y
simplificación del valor literario y la significación cultural de la novela
misma, puesto que ella sólo nos mostraría los deseos reprimidos de la
autora. En el caso de la interpretación feminista nos centraríamos en las
afirmaciones que hace Orlando acerca de su identidad femenina en un
contexto que en algún momento fue suyo, el mundo masculino mientras

9 Virginia Woolf, Una babilació11 propia... , tomado de / ,asfl/ósofas, op. cit.
10 Woolf, Virginia, Orlando, Trad. Jorge Luis Borges, Pocket Eldasa, México, 2000 pp. 12-13.

11

las parroquias y en los libros contables de la época .. . ; pero no es el
asunto central. Lo que la escritora hace notar con estos apuntes es la
relación de las mujeres y la creación literaria, las maneras en las que se
comprendían en épocas distintas los roles de cada uno de los sexos.
Orlando (de 1928), por su parte, es una novela a modo de cuento
y ensayo en la que Virginia asume el papel del historiador y el biógrafo,
narrador de las vivencias de Orlando durante los tres siglos en los que se
desarrolla la vida del personaje; pero a la vez que la autora narra las
vivencias del protagonista nos ubica y describe las costumbres que
caracterizan las sociedades y las épocas en las que Orlando vivió, cada
uso, cada rasgo del paisaje y las maneras en las que el propio Orlando las
vive. Desde mi punto de vista, la novela se desarrolla en torno a un doble
interrogante. "¿Qué es un siglo? ¿qué somos 'nosotros'?", cuya respuesta
está expresada en Orlando, el joven que a sus diecisiete años era Sultán
de Constantinopla y escribía el poema La Encina, en el año de 1586.
Sobre este personaje, valga citar su descripción:
Él -porque no cabría duda sobre su sexo, aunque la moda de la época
contribuyera a disfrazarlo-, tenía hermosas piernas, gallardo cuerpo y
hombros bien hechos; el rojo de sus mejillas era aterciopelado como un
durazno; el vello sobre el labio era a penas un poco más tupido que el
vello sobre las mejillas. Los labios eran cortos y ligeramente replegados
sobre los dientes de una exquisita blancura de almendra. ada molestaba
el vuelo breve y tenso de la sagitaria nariz; el cabello era oscuro, las orejas
pequeñas y bien pegadas a la cabeza. Pero ¡ay de mi!, estos catálogos de
la hermosura juvenil no pueden acabar sin mencionar la frente y los
ojos ... tenía unos ojos como violetas empapadas ... 'f.. una frente como la
curva de una cúpula de mármol apretada entre los dos medallones lisos
que eran sus sienes 10.

362

qr. Martino,Julio y Marina Brussece, Lasfilósofas, op. rit., p. 367.
363

�era hombre, y correríamos el riesgo de olvidar el sentido propositivo que
tiene el propio personaje, tan femenino como masculino.
Sobre esta novela me propongo hacer un ejercicio descriptivo
que persigue indicar en la expresión literaria de Virgini_a nociones ~es
como tiempo, espacio y sensibilidad. Creo que los tres: tiempo, espacio y
sensibilidad pueden ser considerados como categorías de pensamiento
estético: a) el tiempo como el momento en el que se revela la cosa que
aparece, b) el espacio como el lugar del aparecer de cosas nuevas y c) la
sensibilidad como la capacidad humana de percibir lo que se revela, lo
que aparece a nuestros sentidos en un lugar y en un tiempo reales.
No voy a hacer un ejercicio psicoanalítico de las experiencias
relatadas de Orlando; me centraré en las descripciones de historiador que
nos proporciona Virginia Woolf para indicar y subvertir rasgos de la
sensibilidad masculina y femenina -siguiendo a la autora- como maneras
preasignadas culturalmente de percibir el mundo. Es en este sentido
como considero que Virginia no sólo nos indica una noción poco común
de la temporalidad, la espacialidad y la sensibilidad, sino que además
emplea estas ideas para emitir una crítica a las formas establecidas de
entender y vivir en sociedad.
Me incliné por la lectura y comentario de Orlando por dos
razones: a) es inquietante la manera en que se presenta el transcurrir del
tiempo y los cambios que a través de él experimenta el protagonista: su
historia se desarrolla en el transcurso de tres siglos en cuyo tránsito
Orlando cambia de sexo a sus treinta años de edad, después de una
curiosa comprehensión del tiempo aparece en un cuerpo de mujer;
Orlando, además, no encarna la figura de lo que actualmente conocemos
como travestí (un ser humano nacido con una fisonomía oculta tras el
vestido y la apariencia del sexo opuesto); Orlando era, después de un
largo sueño no percibido por él, esencial y físicamente mujer, y b) la
expresión literaria tanto del transcurso del tiempo como de las
transformaciones de Orlando durante tres siglos expresan en rigor el
devenir humano: en los treinta y seis años de vida de Orlando se
resumen tres épocas de la historia británica, sus gentes, sus costumbres y
los climas de cada momento a la vez que se observan los cambios que un
individuo particular puede vivir y manifestar.
Por otra parte, mi preocupación parte de una inquietud personal
acerca de la diferencia o semejanza de percibir el mundo por hombres y
mujeres, inquietud que tiene su origen en la evidente diferencia corporal

de ambos sexos, y que la poeta 12 mexicana Kyra Galván expresó, de
manera un tanto melancólica, como sigue:
Sí y nuestras razas tan distintas.
Nuestros sexos tan diversamente complementarios.
Yin &amp; Yang.
La otra parte es el misterio que nunca desnudaremos.
unca podré saber -y lo quisieraqué se siente estar enfundada en un cuerpo
masculino
y ellos no sabrán lo que es olerse a mujer
tener cólicos y jaquecas y
todas esas prendas que solemos usar.

Contradicciones ideológicas al lavar 1111 plato13

_ _ En el relato de Orlando, el espacio permanece (el Imperio
Bntáruco) aun después del viaje de Orlando a Turquía, inmediatamente
despué_s de su transfiguración; también sus propiedades, sus cargos
(Emba¡ador de Gran Bretaña ante la corte del Sultán), su familia, sus
amigos, su mujer y sus hijos, al igual que los recuerdos de su amada
Sasha, una princesa rusa que lo traicionó con un marinero justo antes de
su transformación. Sólo Orlando y sus formas de percibir y escribir
acerca de lo que le rodeaba, lugares y personas, se modificaba
rádicalmente a cada momento -Orlando escribía poemas desde el inicio
del relato-; todo permanece sin causar gran sorpresa entre quienes
rodean a O~lando los cambios que éste/ a experimenta, salvo a la propio
Orlando qwen, por un lado, se adapta paulatinamente al cambio de su
fisonomía ~' por otro,_ al trato que recibe socialmente una mujer, a sus
comportam1entos y actitudes frente a las presencias masculinas.
¡Ca~i tresciento_s años ~ue estaba trabajándolo [el poema La Encina]!...
¡que poco hab1a cambiado en tantos años! Había sido un muchacho
melan~ólico, enamorado de la muerte, como son los muchachos; y
despues amoroso y exuberante; y después travieso y burlón .. . P ero a
12 .O poensa
. o como se le qwera
· llamar mientras nos ponemos de acuerdo respecto a si una
mu1~r pu~de o no llevar el nombre de poeta asignado comúnmente a los varones. Cfr. Rubí de
Maaa Gomez, Campos,_ Estética y fe111i11is1110, sobre los conceptos de estilo J' diferencia sex11al, en Mario
rii;oro Ram.irez Cobian (Comp.), Variaciones sobre arte, estética y cultura, MoreLia, U~ISt 1-1,

13 Flores, Ángel y Kate, PoesíaJenlinisla del 111u11do hispano, Ed. S. XXI, México, 1998, p. 284.

364

365

�través de todos esos cambios, ella no había cambiado ... Es verdad, qu:
ahora ocupa el trono la Reina Vict0ria y no la Reína Isabel, pero que
diferencia ... 14.

Orlando encarna en momentos distintos maneras diversas de
percibir y describir el mundo, y lo que me .inte~esa_ rescatar de su
experiencia, aunque fantástica, son algunas . unplicaciones para una
propuesta estética anclada en las formas de V1venciar corporalmente 1~
realidad cultural. En este sentido mi pregunta fundamental es ¿~~e
sentido tiene la sensibilidad en la aprehensión de la cultura? Una c~est1on
inmediata a esta pretensión sería acerca de la validez que ue_ne la
expresión literaria para darnos pistas al respecto. No pretendo decir que
en la literatura se encuentren de manera directa las formas concretas del
vivir humano, 0 no así exactamente, lo que me parece es ~ue la
propuesta implícita de Virginia Woolf desemboca en denunciar las
formas de proceder humano frente a lo establecido.
Como indicaba antes, podemos dar muchos enfoques a la
interpretación, pero ahora sólo quiero arriesgarme a hacer un ~sfuerzo
conceptual, filosófico, de la novela de Woolf aunque corra el r~esgo ~e
quitarle precisamente lo fantástico como uno de sus rasgos esenciales; _s!-11
embargo, me tranquilizo al recordar -aunque vaga~ente- la noc1on
arendtiana de interpretación: hacer explícito lo implícito con todo Y_ su~
contradicciones. La angustia puede disminuir, es cierto, pero ¿y s1 mi
objeto a interpretar es una novela y no una obra filosófic~ o un c?ncepto
0 una teoría?¿qué hago con la fantasía?¿la olvido o conv1~rto mi ensayo
que tiene pretensiones filosóficas en literatura? ?l miedo en estas
situaciones, tal vez en cada situación, la pone a una tiesa y se hace una de
dos cosas (o quizás las dos); o deja una lo que se proponía hace~ o busc~
consuelo en sí misma o en otro. Tal vez sin quererlo, encentre uno, s1,
uno, en la propia Virginia Woolf, sólo que en una novela distinta, a
saber, Una habitación propia. Alú Virginia nos da una pista para lo que nos
proponemos; respecto al elemento fantástico -que no es para nada
desdeñable filosóficamente- Virginia Woolf dice lo siguiente:

14 A pesar de los cambios y del paso del tiempo, hay algo que permanece'. que nos permite
identificar a las personas y los lugares, una especie de sustancia que no se mocbfica_a pesar de los
cambios que se dan en esos lugares y esas personas, de las costumbres. Es decir, el paso del
tiempo no afecta de modo sustancial el aspecto y la fu nción de las costumbres, hay algo que nos
permite saber que se trata de unas y no de o tras, pero eso no cancela la posibilidad de que haya
innovación y recreación de lo viejo. lbíd., p. 174.

366

De mis labios fluirán mentiras, pero tal vez se mezclará con ellas alguna
verdad; a ustedes les toca buscar esta verdad y resolver si vale la pena
guardarla 15•

Obviamente, la escritora lo decía en relación a Un cuatto propio,
pero ¿no podremos también hacerla decir de mi pluma "fluirán mentiras
[al escribir Orlando] pero tal vez se mezclará con ellas alguna verdad; a
ustedes les toca buscar esta verdad y resolver si vale la pena guardarla"?
Desde mi punto de vista hay tres temas generales a partir de los
que podemos tener una comprensión más amplia sin eludir los temas ya
señalados, a saber: el paso del tiempo, la imaginación creadora y la
sensibilidad masculina y femenina (andrógina), sin decir nunca de modo
terminante en lo que consiste cada una. El tiempo aparece comprimido
en una ausencia de medición: parece que lo que le acontece a Orlando
está fuera del tiempo, salvo por los instantes en los que se pasa de un
siglo a otro y excepto por el señalamiento de fechas específicas, por
ejemplo, "martes, 16 de junio de 1712", día en que Orlando se
preguntaba "¿Qué demonios me pasa?" después de asistir a una reunión
social en Arlington House, fastidiada de la gente gritaba: "Ojalá no
vuelva a encontrar un ser humano en toda mi vida", dados los
comportamientos (por lo demás, análogos a los de su faldero Pippin) de
16
la alta sociedad británica. El espacio se actualiza en la medida en que
Orlando vive en las distintas épocas: su casa, los bosques, el reino entero;
Turquía, Constantinopla, Londres, y las calles donde transitó. ¡Ah,
también su cuarto, su escritorio, su cama! Todas sus propiedades.
El paso del tiempo es el eje que atraviesa toda la novela: los
treinta y seis años de vida de Orlando transcurren en tres siglos; pero en
ese tiempo aparece a cada instante la idea de la imaginación creadora a
partir de la que es posible la deconstrucción de imágenes y la creación de
unas nuevas, así como la crítica a los roles establecidos. Pero Orlando no
es un personaje común: hasta sus treinta años fue hombre, después fue
mujer. Virginia Woolf no deja de lado ni a la sensibilidad masculina ni a
la femenina, más bien, el personaje encarna una sensibilidad andrógina a
partir de la que se reconstruyen imágenes, se critican los roles
establecidos y se crean unos nuevos nunca fijos y determinantes, todo a

15 ~oolf'. Virginia, Un c11arto propio, Trd. Jorge Luis Borges, Ed. Colofón, México, 2000, p. 8.
16 V1rguua Wolf, Orlando, op. cit., p. 145.

367

�través de un tiempo n~ unidimensional. Las preguntas centrales en todo
esto serían entonces ¿qué es el tiempo? ¿qué es la sensibilidad? ¿en qué
consiste la creación? Virginia nos da pistas en la novela y a lo que me
dedicaré a continuación es a hablar de ellas.

1. Tiempo, espacio y creación
¿Qué es el tiempo? La pregunta nos remite inmediatamente a uno
de los filósofos que se han planteado el problema de modo directo: San
Agustín 17; no sólo por formular la cuestión sino también porque su
intento de dar una respuesta fue sistemático, aun cuando llegó a varias
paradojas: primero, el tiempo no es en sí un problema, sino hasta que se
pregunta por lo que es; segundo, el tiempo coincide con la presencia de
seres finitos, mortales, cuya existencia permite la medición del tiempo;
así, la pregunta acerca de la esencia del tiempo remite a la pregunta por el
ser de los mortales, pues al igual que el tiempo se torna en un problema
en cuanto se pregunta acerca de su esencia, el ser es un problema no para
otro sino para quien se lo pregunta. El "me he vuelto un problema para
mí mismo" es también una interrogación acerca del tiempo de mi
existencia; pero aquí está la paradoja: mientras se es, no se existe, no se
es temporal (excepto Dios).
Tiempo y espacio son abordados aquí como dos tópicos
estrechamente unidos, puesto que al entender al tiempo como una
sucesión de instantes en línea recta, el espacio también se abre como si se
refiriera a lugares que se suceden uno al otro en una sola dirección. Pero,
si tal como asevero en la hipótesis, el tiempo es multidimensional, el
espacio también lo es. Y parto de una sugerencia de Hannah Arendt para
afirmar esto: el tiempo sólo es posible de medir desde un lugar, un
espacio (ya sea este pasado, presente o futuro) en cualquiera de las tres
dimensiones temporales: "el tiempo existe sólo en la medida en que
puede medirse, y la regla con que lo medimos es el espacio". Ese espacio
está en nuestra memoria, donde se depositan todas las cosas, espacio que
8
puede ser trasladado al futuro, como expectativa1 •
17 En esto seguiremos la interpretación que hace I lannah Arendt del co ncepto de amor en el
santo, publicada por primera vez en l 929 y presentada como tesis doctoral en 1924; aunque el
tema central de Arendt es el concepto de amor, su análisis nos muestra la solución de algunas de
las paradojas con las que se encuentra el santo a la hora de tratar el tema. Hannah Arendt, El

concepto de amor e11 Sa11 Ag11slí11, Ed. Encuentro Madrid, 2001.
18 Hannah Arendt, op. cit., p. 31.

Pero, una premisa más: es el presente la única real de esas tres
dimensiones. El pasado "ya no" es (y si lo es, es en recuerdos traídos del
pas~do al presente) y el futuro "todavía no" llega, si suponemos que algo
s~ra es desde nuestro presente. Por otra parte, el presente está fuera del
tiempo, es eternida_d, puesto que se refiere de una dimensión que no
?ºd~~os detener ru encerrar en un momento inamovible; es, por tanto,
l!lffiovil, permanece aun cuando es imposible de detener.
El Ahora es lo que mid~ el tiempo retrospectiva y prospectivamence,
porque el ahora no es en ogor tiempo, sino que está fuera del tiempo. En
el Ahora se encuentran pasado y futuro; por un momento fugaz ambos
son simultáneosI9_

.
Pero procedamos con orden y partamos de la definición del
tiempo de Agustín interpretada por Hannah Arendt:
En contraste con nuestra comprensión del tiempo [dice Hannah Arendt]
para san Agustín el tiempo no empieza en el pasado para, a través del
presente, progresar hacia el futuro y, por así decir, corre hacia atrás a
través del presente para acabar en el pasado20_

Tal consideración no se refiere a una simple inversión o de una
aparente renuncia a un destino que se realiza en el porvenir. Más bien
~xpresa una paradoja: a nuestros ojos, el tiempo transcurre de form~
lineal y sucesiva _desde el pa_sado (un origen) hacia el futuro (un final).
Para el ~anto, el tiempo consiste en un retorno, en una "precesión". Pero
e~ ese ir avanzando de espaldas al futuro, con la mirada puesta en lo
sido, se recurre a la memoria y a cada suceso posible de recordar del
pasado. Así que, ~l ser h~ano en la búsqueda de sí mismo Oo que es)
desea volver al ongen (Dios); esto implica, según interpreta Arendt que
se desea lo que se conoce, no lo desconocido, el origen no el final.
A partir de la imagen que nos presenta Hannah Arendt de la
conc~pción agus~ana de ~empo, podríamos nosotros decir que el paso
del tiempo adq~ere el sentido de un devenir no de manera progresiva,
tal como ~e entiende progreso: u: de lo peor a lo mejor, sino en un
regreso al mstante del comienzo, al "'de dónde' yo vengo" y no al '"
d'ond,.,
e ire yo a parar". El devenir, entonces, no es en una sola dirección,ª
19 Ibíd., p. 31
20 lbíd., p. 47.

369
368

�sin que se entiendan sus posibles cambios en sentido negativo. D evenir
no es sólo movimiento, antes bien, implica un cambio; no se refiere a un
regreso o progreso, sino a una actualización de las posibilidades de ser a
partir de la rememoración del pasado, puesto que es este del que
tenemos conocimiento, no del porvenir. El ser humano reúne la
extensión del tiempo por la memoria y la expectativa. Pero más que ser
la expectativa lo que guía la existencia humana, la inevitable ruta hacia la
muerte, es la memoria; es el conocimiento previo que tenemos lo que
nos lleva a recordar nuestro pasado: "Sólo el hombre, y ningún otro ser
mortal, vive vuelto hacia su origen último mientras va viviendo hacia la
frontera última de la muerte"21 • El tiempo es movimiento: inicio y fin.
Antes de continuar es necesaria una distinción: principi11m e initium
no son lo mismo según Arendt. El primero alude al comienzo del
mundo y las cosas, sin distinción entre instantes. Con la creación del
mundo apareció el tiempo pero no hay propiamente una separación
entre instantes, una medición. El segundo, en cambio, indica más bien la
creación del alma, de seres mortales y, con ellas, el tiempo. El tiempo, así
entendidas las cosas, emerge de la eternidad como un segmento o un
instante vivenciado por alguien. D el movimiento de la eternidad, que ya
no es eternidad sino tiempo, resultan las tres dimensiones temporales
que conocemos: pasado, presente y futuro; o, en otros términos, el "ya
no", el "ahora" y el "todavía no". Pero como el pasado siempre es lo que
ya no es y el futuro siempre es lo que aún no es, es el presente un eterno
instante. Así, el presente, única dimensión real del tiempo, está fuera del
tiempo, es eternidad.
Ya anticipábamos que el tiempo es movimiento: inicio y fin.
También decíamos que el tiempo inicia con la aparición de seres
mortales, es decir, seres que tienen que morir y con cuya muerte se marca
el fin de su existencia Qa vida es temporal). Inicio es, entonces, entendido
como aparecer, llegar, nacer; fin como desaparecer, irse, morir. El tiempo
no es algo etéreo o metafísico en el sentido de algo que esté más allá de
22
la experiencia de los hombres, sino una realidad propiamente humana •
La vida entendida como un intervalo entre el nacer y el morir es lo
realmente presente: la vida es eternidad porque está entre el pasado y el
futuro, en el presente, una dimensión que está fuera del tiempo. La vida

es un instante o una eternidad. Al nacer nos colocamos en un lugar, un
sitio, un espacio que actualiza el tiempo; ames de ese lugar sólo hay
eternidad, no propiamente tiempo.
Los instantes son en la eternidad, están fuera del tiempo; son
instantes reales que actualizan el pasado a través de la memoria y
posibilitan el futuro con la expectativa. Pasado y futuro son también
atemporales: pueden ser en tanto alguien los hace presentes, pero no son
ya pasado o futuro sino presente. En el presente se configura lo que fue
y prefigura lo que será en un movimiento deconsrructivo-constructivo de
imágenes pasadas y futuras. Piénsese en imágenes de costumbres, de
roles, de identidad, pues la imagen es un recuerdo o una expectativa no
de lo desconocido sino de lo que tenemos experiencia; en primer
término de nosotros mismos. E l tiempo, encendido como progreso de
pasado a futuro y mediado por el presente, es unidimensional ¡también el
espacio! La propuesta del santo interpretada por .1. \rende abre nuevas
posibilidades, como la de entender ambas dimensiones de la realidad de
forma multidimensional, puesto gue a partir de la erncación del pasado
la expectativa del futuro en un instante se abren tantos espacios como
posibilidades de tiempo seamos capaces de actualizar.
Tenemos que pese a la sistematicidad del santo, el problema de la
definición del tiempo no es únicamente conceptual sino, antes bien, una
condición propia de la existencia humana, en la que quien es también
existe; es &lt;lecir, quien vive en el tiempo es un ser humano concreto y
dada su variabilidad temporal no le es posible definirlo, si acaso vivirlo.
El tiempo vivido, puede ser o muy extenso o muy corto y no por ello
falso o inexistente. Tiene la cualidad de extenderse o encogerse, quizás
todo dependa de lo gue hagamos en un instante, y, sin embargo, hay un
tiempo en c1 que se sitúan varios individuos; es decir, el tiempo se
compone &lt;le brevedad y duración objetivas en las que la duración &lt;le una
vida particular se extiende o se contraé' .
En la novela de Virginia Wolf, brevedad y duración son vividas
por Orlando: en él/ ella se condensan infinidad de instantes en un
momento donde se actualiza todo lo que fue la Inglaterra isabelina, la
victoriana y la eduardiana; Orlando encarna un instante (en el presente)
lo que "ya no" es la vida inglesa, r en el vértigo de ese instante actualiza

21 Ibíd., p. 84.
22 Cfr. I lannah Arendt, La condición h11111ana, Paidos, Barcelona, 1987.

23 Af rcspec10 rnlc también la rcYis1ón &lt;le las consi&lt;lcracioncs de Bcrgson acerca &lt;le la duración.
Cfr., por ejemplo, l lenry Bcrgson, "u, 1111t1~111aai,11 mador,," en 0 /Jras esro,~idas, ,\1,ruilar, \la&lt;ln&lt;l,
1963.

370

371

�en breve las costumbres que le preceden, y advierte que pese al cambio
del entorno, algo le perrrúte durar. La vida de Orlando transcurre en una
fórmula: "'pasó el tiempo' (la cifra exacta puede ir entre paréntesis)":
... todo su pasado, tan infinitamente largo y ran múltiple, se agolpaba en el
segundo pendiente, lo hinchaba de increíble manera, lo reñía &lt;le mil
colores y lo colmaba con todos los desperdicios del universo

(...)
Hubo semanas que le añadieron un siglo, otras no más de tres segundos.
En resumen, la tarea de estimar la longimd de la vida humana (no nos
atrevemos a hablar &lt;le los animales) excede nuestra capaci&lt;la&lt;l, pues en
cuanto decimos que dura siglos, nos recuerda que dura menos que la
caída del pétalo de una rosa. D e las dos fo1mas que alternativamente, y lo
que es más confuso aún, simultáneamente, gobiernan nuestro pobre
cerebro -la brevedad y la duración-, una, la divinidad con pies de elefante,
mandaba a veces a Orlando; otras veces, la divinida&lt;l con alas de

En este sentido, la memoria no procede de modo ordenado, tal
como aparecen los hechos, sino de modo e,·ocativo: el recuerdo de
nuestra vida pasada aparece según el momento específico que
evoquemos, nunca hay entre ese hecho específico y nuestro presente el
recuerdo ordenado y sucesivo de todo lo ocurrido de modo
retrospectivo. La Memoria es ese espacio en el que se guardan todos los
recuerdos, es el espacio del pasado que se actualiza y se realiza en el
presente; es decir, un lugar que no se reduce a un sitio específico sino
que adquiere las dimensiones de cada uno de los hechos recordados en
un momento particular: las cosas, los hechos, las palabras, los personajes
que influyeron en un acontecirrúento recordado devienen otros dadas las
formas rrústeriosas de proceder de la memoria. Orlando es capaz de
evocar las imágenes de cada una de las escenas vividas en su pasado y
trasfigurarlas en medio de las cosas y los hechos presentes:

mosca24.

Contracción y distensión, dos movuruentos simultáneos del
tiempo, en los que se añaden años o sólo días. Pero ya decíamos que el
tiempo no es hacia el futuro, sino al pasado (según el señalarrúento de
Arendt sobre la concepción agustiniana del tiempo), sin una negación
total de aquél; así, contracción y distensión actúan en el tiempo vívido o
actual, pero, recordemos, el momento actual es un instante que se escapa
al instante siguiente, está fuera del tiempo, es eternidad, en todo caso es
hacia el pasado: "la memoria es el espacio en el que se depositan todas las cosaJ'.
Así, Orlando se detuvo antes de seguir escribiendo La Encina, el
poema que había iniciado en el siglo XVI, cuando tenía 17 años. ¿Por
qué lo hizo? Este silencio, indica Virginia, es muy significativo: ¡apareció
esa costurera que une con un hilo cada recuerdo, esa costurera es la
Memoria!
La costurera es la Memoria, y por cierro bien caprichosa. La 1\lcmoria
mete y saca su aguja, de arriba abajo, de acá para allá. lgnoramos lo que
viene en seguida, lo que vendrá después ... rn acto más común -sentarse
a b mesa, acercarse al tintero- puede agitar mil fragmentos dispares, un
rato iluminados, un rato en sombra.2.,

24 \'i.rginia Woolf, O rlando, Op. cit., p. 76.
25 lbitl., p. 61.

. .. la tinta salpicó toda la mesa: hecho que por cualquier explicación que
le demos 6· no hay explicación posible: la 1\1emoria es inexplicable) y
sustituyó b cara de la Princesa por otra muy distinta ~a del gordo raído
en el cuarto de Twirchett aqucUa noche en que la Reina Bess fue a cenar
a casa de Orlando, " hace ya tantos ai'ios"J 26•

Siglos después, Orlando se quedó quieta, no escribía, no hacía
movirrúento alguno, era como si estuviera muerta; pero recordaba. La
Memoria aparecía nuevamente y hacía de las suyas. Así que la vida es
Movimiento, corrúenzo y fin27. Movirrúento no sólo físico, sino también
mental, deconstructivo, devenir: devenir no urucamente como
movimiento, sino también como cambio; tampoco como evolución o
involución sino transformación en algo que está de modo implícito en la
esencia de lo que es, una posibilidad real28• Basta un silencio, un quedarte
quieto para percibir el advenirrúento de un sin fin de hechos pasados que
se actualizan en un instante, el presente, y sin embargo cada uno en
26 Ibitlem.
27 "¿Qué es la vida?... ¡Es la \'ida, la \'ida, la \'ida!, grita el pájaro ... una pajita (si chirrido como
el suyo merece el nombre rnn sagrado ,Y can tierno) !dice!, la ,;da es rarea ... la hormiga está de
acuerdo, y las abejas ... Es risa, es risa, dicen las mariposas".
(...)
"• •• fuerza es retroceder y deci.r directamente al lector que espere todo trémulo escuchar qué cosa
es la vida: ¡ay!, no lo sabemos". I/1ítl., pp. l 98-199.
28 "La \-ida, según conücncn todos aquellos cuya opinión ,·ale algo es el t'.1nico tema digno del
novelista o del biógrafo; la \-ida se guía por esas mismas autoridades, nada tiene 9uc \'Cr con estar
sentada en una silla, pensando.
pensamiento la vida son polos opuestos", Jhíd, p. 196.

rn

372

y

373

�momentos distintos: Orlando va a escribir, se detiene, la tinta salpica la
mesa y la mancha que forma delinea el rostro de una Princesa, luego, la
de un gordo a quien Orlando vio "hace ya tantos años". Pero esta lluvia
de recuerdos no es resultado de una mentalidad desordenada, para
demostrar esto basca atender a nuestros recuerdos o a nuestros
proyectos. Y es que, aun cuando se opte por echar a la 11emoria de todo
cuanto hacemos "(porque si podemos, si la decisión no nos falca,
expulsar de la casa a esa loca de la Memoria y a su disparatado sequito)",
aun cuando intentemos hacer codo de modo ordenado y sin desvío
alguno hacia el futuro, en cada momento en que Orlando se detiene, las
pasiones no dejan de aparecer: "ahora, por segunda vez, se detm'o, y en
la brecha así abierta saltaron la I\mbición, esa energúmena, y la poesía,
esa hechicera, y la Codicia de la Gloria, esa prostituta, y se tomaron &lt;le la
29
mano y pisotearon con su baile el corazón de Orlando" .
Los eres siglos que transcurren durante los 36 años de Orlando
corresponden a una memoria histórica: Orlando vive las costumbres y
los ambientes de eres épocas distintas del Imperio Británico (la isabelina,
la victoriana y la eduardiana), mientras su vida se desarrollaba el jueves
once de octubre de 1928, momento en que, además de ser delgadas, "las
mujeres no hacen canto misterio, pensó, empolvándose con el mayor
desparpajo . . . [y] aunque ya había cumplido los 36, no representaba un
día más"3º. Era el siglo X.,-X, no había intimidad, y Orlando
experimentaba simple y sencillamente, vértigo. Subía el ascensor de un
centro comercial al que llegó en busca de sardinas, sales para baño y
zapatos de varón: "que se los lleve el diablo", gritó mientras sonaban las
campanas, porque "oír dar la hora es un sobresalto para el sistema
nervioso" .
Por otra parte, en el espacio de la memoria habita un sin fin de
'yoes' latentes: cada uno de ellos aparece conforme acuden al presente
imágenes de hechos ya pasados del yo que rememora y, que ahora en el
presente, es codo ese cúmulo de 'yoes' pasados:
porque si hay (&lt;ligamos) sctcnra y seis ocmpos &lt;lisrincos que laten a la \'e7
en el alma, ¿Cuántas personas diferentes no habrá -el Ciclo nos asistaque se alojan, en uno u ocro tiempo, en cada espíriru humano? \lgunos
dicen que dos mil cincuent.a y &lt;los 11.

29 l bíd., p. 62.
30 Jbíd., p. 221.
31 lbíd., p. 225.

Los 'yoes' que nos forman, según Virginia, tienen lazos con otra
parte, de alú que a veces aparezca uno y no otro; éste y no aquél que
queríamos: "¡Ven, Yen! Este yo me harta. I ecesito otro" ("de qué mezcla
de cuanto hay estamos formados ... ¡Qué fantasmagoría es la mente y
qué depósito &lt;le cosas incompatibles!''). Pero no se trata de usar un
disfraz en el sentido de que el anterior ya está demasiado sucio o
desgastado, más bien, en el transcurso del tiempo con la mirada al
pasado y a-vanzando hacia el futuro, el yo deviene otro yo que no es otro,
en sentido estricto, sino yo: "devenir no es progresar ni regresar según
una serie. Y, sobre todo, devenir no se produce en la imaginación,
incluso cuando ésta alcanza el nivel cósmico o dinámico. Los devenires
animales no son sueños ni fantasmas. Son perfectamente reales ... El
devenir no produce otra cosa que sí mismo"32 • Como lo dice la misma
Virginia: los trajes nos hacen hombre o mujer, por nosotros mismos sólo
somos seres humanos que devienen de una época a otra, por eso es
"imposible resoker por ahora si Orlando era más hombre o más mujer".
... son los trajes los que nos usan, r no nosotros los que usamos los
erajes: podemos imponerles la forma de nuestro bra;:o o &lt;le nuestro
pecho, pero ellos forman a su antojo nuestros corazones, nuestras
lenguas, nuesrros cerebros . . \ fuerza de usar faldas por canto tiempo, ya
un cierto cambio era visible en Orlan&lt;lo.
(... )
.\forruna&lt;lamente, la &lt;lifcrencia &lt;le los sexos es más profunda. Los trajes
no son otra cosa que símbolos de algo escondido muy adentro ... Por
diversos que sean los sexos, se confunden. 1 o hay ser humano que
oscile de un sexo a ocro, y a menudo sólo los trajes siguen siendo
varones o mujeres, mientras que el sexo oculto es lo contrario del que
está a la visea 13.

El tiempo aparece de forma multiclimensional. Esta me parece
una forma de asumir una posición crítica ante las maneras tradicionales y
ya caducas de comprender el tiempo uniclimcnsionalmente, con un

32 Al respccw podemos señalar que dcYcnir no es únicamc111c mo,·crsc de hol' a mañana o de un
lugar_~ otro (de la puerta de L1 habaación hacia la silla que está en el centro: por ejemplo). sino
tamb1cn cambio. Cfr. Guilles Dcleuzc 1· Félix Gua11ari " Dcvenir-1111cnso devenir-animal
devenir-imperceptible ... " en ,\Ji/ ///ese/as, c;,,.i:a/is//111 ) e~q11i,;,~(re11itJ, \'alencta Pr;-re.xms 1997 p'.
224.
r
"·
'
'
'
33 \'irginia \X'oolf, Orlando, Op. ril., pp. 140 143.

374

375

�principio y un final cuya trayectoria es una linea recca. No quiero &lt;lecir,
sin embargo, que haya una negación de ese principio y ese final.
Indudablemente algo que inicia termina (de esto sabemos que del inicio
tenemos la certeza, mas no del final); pero, lo que está en duda es que la
trayectoria que recorre el moYimiento a que está condicionado, y
enciéndase condición como posibilidad, no como determinación, lo
iniciado sea recta y unilineal. En este sentido, meter y sacar la aguja en el
cajón de la memoria, y si es verdad que es a partir de lo conocido como
podemos desear, permite la creación a cada instante, creación del mw1do,
de la cultura, del sujeto, no de la nada sino a partir de la experiencia
humana misma, no de otro mundo sino del único en que se ha dado un
espacio para la vida y la expet-iencia humanas.
El tiempo es medido por los seres humanos como forma
sucesiva en forma lineal y en la concepción del santo ,\gustín esa
unilinealidad es ,·igente. Sin embargo, como afirmábamos anees, ,\ren&lt;lt
considera que en el ir aYanzando hacia un futuro desconocido con la
mirada en el pasado, el instante presente se abre en múltiples de
evocación \' reconstrucción del recuerdo. Orlando, el personaje de
Virginia W~olf vive en un tiempo multidimensional que no &lt;leja de
aparecer a nuestros sentidos de forma lineal, en el que actualiza un sin fm
de imágene y reconstruye el pasado.

2. Sensibilidad y corporalidad
Pasamos ahora a la sensibilidad. Opino respecto a ella que está
inscrita en un tiempo y en un espacio no unidimensionales; no se
desarrolla a partir de una especie de evolución ni como si fuera una
película cuyas escenas estuvieran w1a seguida de la otra. Es
multidimensional: abre caneas dimensiones como recuerdos confluyan en
un mismo instante, sin importar los lugares y las situaciones dispares que
se actualicen. Pero agreguemos un ingrediente más que le dará
consistencia34. La sensibili&lt;la&lt;l no es algo vacío posado en cualquier lugar
del tiempo y del espacio, ante todo ella es posible por un cuerpo,
masculino o femenino, considerando que la materia inanimada no sienta;

34 ¿O sazón? no, no es el sazón, éste se lo da el cocmcro, es más bien lo que dará rnns1stcnc1,1,
espesura -¡también una ttxrura: lisa, grumosa, quien sabl·1 : en pocas palabra~. un.1 fonn,1, unA
matcna.

376

de todos modos, y sea lo que sea, lo que ahora nos incumbe es la
sensibilidad humana. La cosa que ,·ive ese tiempo real no unilineal, en
espacios que se abren conforme recuerdos instantáneos aparecen, es un
ser humano de carne y hueso, inscrito en una sociedad ) una cultura
dadas. Pero... indiquémoslo de una ,rcz, ese ser humano no es algo
abstracto, sino llue es un hombre o una mujer; sujetos, si queremos
manejar esto más o menos categóricamente: cosas que piensan (segun el
buen Ot:scartes), que sienten (¡urnm, a quién colocamos en este
paréntesis!) y establecen relaciones con el pasado, con sm.
contemporáneos y con su posible futuro, to&lt;los estos en el presente; "lo
cierto es que una cualidad sude estar donde menos lo sospechamos".
Pero anees de hablar de la noción de sensibilidad que aparece
implícita en la noYela de \'irginia \'\'oolf, detengámonos por un instante a
matizar la idea de que la sensibilidad está inmersa en una cultura y que es
de ella de donde adquiere las formas de percibir lo que le rodea. Tvlikcl
Dufrenne, el filósofo francés, nos propone pensar la sensibilidad como la
carne del mundo, pues es ahí &lt;londe se expresa el deseo con to&lt;lo y sus
im·ersiones y Yicisitudes: es en el campo de lo sensible y lo imaginario
que podemos siruarnos. Sin embargo, ese espacio no es algo que esté
fuera de la realidad cotidiana, y en ese sentido, de las formas culturales
reinantes. La idea de Oufrenne tiene mayores alcances: en la medida en
que nuestras maneras de comprensión de la realidad están gobernadas
por las nociones unidimensionales de temporalidad y espacialidad, la
imaginación y la sensibilidad se agotan en canto no haya espacios a los
que remitirse en busca de expresiones nuevas. 1\sí, el arte de elite, el
reconocido como arte, es una manera sesgada de apreciación tamo Je la
experiencia estética como de la creación anística, restringiéndola al
campo de lo extraordinario y otorgándole una legitimidad a partir de
unos critet-ios &lt;lefini&lt;los y, al parecer, inamoYiblcs: "la cultura gobierna la
experiencia estética y la dist1-ibuye desigualmente: para la elite un arte de
elite, para las masas un ane &lt;le masas".'" Tanto el ámbito &lt;le la
imaginación como &lt;le la sensibili&lt;la&lt;l se reducen a lo que es adecuado o
no para un determinado grupo social.
Pero las cosas no tienen por qué ser únicamente de esta manera.
Ya decíamos que Dufrennc considera que el deseo habita en un ser de
carne y hueso, una especie de carne del mundo que experimenta placer,
35 \hkcl Dufrcnnc, ''1./ l11••11r de /11 r.'\.paiwn,1 nltli r,1 m /11 m/J11r,¡'' en \!ano Tco Ramiro CobL'Ín
(ccx&gt;rd.). \ anac1oncs sohrc arle, estcuca 1· cuhura, Op. ni., p. 21 l.

377

�no impuesto ni arrebatado por nadie, simplemente -dice Dufrenne-, es
subversivo y en canto que es vivido por un ser particular, un sujeto, es en
el sujeto donde se encuentran las posibilidades de rehabilitación no sólo
del arte, sino de la cultura en general:
Puede ser que la experiencia estética guarde codavfa su sentido y su
virtud, y que la fuente de sensibilidad no esté agotada. Para descubrirla,
sin embargo, no es del lado de la cultura donde debemos ver, es fuera de
ella, del lado del sujeto, pues es en él donde la sensibilidad puede
desplegarse ... En fin, la iniciativa de la experiencia estéóca está en el
sujeco36•

En este sentido, es en la sensibilidad donde encuentra su
posibilidad de transformación una cultura, una realidad, el arte mismo.
La subversión propuesta por Dufrenne apunta a una noción no
unidimensional de la realidad (noción propuesta también por Marcase,
según el mismo Dufrrenne lo reconoce) y a la apertura de posibilidades
de creación con cada uno de los seres sensibles aun a pesar de las formas
en que en un momento dado se comprenda la creación artística y la
creación en general:
Sin embargo [propone el autor], lo originario está siempre ahí, esa carne
del mundo de la que nuestra carne es réplica. Vivimos esta proximidad
sin saberlo, pero podemos asumirla siempre cuando simpaúzamos con
una flor en un prado, con la curva de una colina, la incandescencia de
una puesta de sol y hasta el despliegue de la jungla urbana ... E s en este
sentido que la experiencia estética de la naturaleza tiene supremacía sobre
la del arter.

Pues sólo a partir de la experiencia que nos brinde la naturaleza,
lo que nos ha sido dado sin petición alguna, como la imaginación se
desborda en un sin fin de imágenes que configuran nuestra memoria.
Y volviendo a nuestra novela, me parece que Virginia Woolf
coincide con Dufrenne y concibe a través de Orlando un sujeto en el que
están las posibilidades de creación de la cultura. Orlando es siempre un
ser humano que permite que el paisaje y los colores, los climas y la
naturaleza le desborden. Orlando no es un ser especial, en el senúdo de

36 lbíd., p. 212.
37 lbíd., 213.

algo exu·aordinario y maravillosa criatura de Dios, sino habitante de una
época u otra, devorado por ellas en cada momento.
Comparaba las flores con el esmalte, el césped a las alfombras turcas
adelgazadas por el uso. Los árboles eran· brujas decrépitas; las ovejas,
penas grises. Cada cosa, en efecto, era otra cosa ,K_
39

Orlando era escritor -y ceiúa dinero- con lo que Virginia pone
en duda la consideración común y aceptada de que los genios y creadores
sean algo suprahumano, más bien, ellos son testigos de una época, la
propia, y la expresan de modo artístico o filosófico, mediante sus obras;
pero no necesariamente tal como es la realidad de su momento: la·
literatura y la vida no son la misma cosa, en la primera se enriquecen los
colores, las formas, las dimensiones de la segunda, no por un capricho
d~l ge~io creador, sino por la capacidad humana de abrir espacios y
~ens1ones de nempo donde parece que no es posible: aunque eso no
qlllta que los grandes literatos de la época isabelina, por ejemplo (y
Shakespeare, entre ellos) hayan sido seres completamente mundanos,
entregados al vicio, la mentira y los enredos ,'11.es. Eran seres humanos de
cuyo interior chisporroteaban luces de ingenio literario.
Así, icholas Greene refiere a Orlando: Shakespeare, 1Iarlowe
Ben Jonsón, Browne, Donne:
'
¡!Quienes¡ habían sido sus dioses! [de Orlando] La mitad eran borrachos
y calavera~. Casi todos re11ían con sus mujeres; ninguno era incapaz de
una menura o de un enredo de la clase más vil. Garabateaban sus
melodramas en el reverso de las cuentas de la lavandera y hacían pupitre
de la cabeza de un aprendiz de imprenta, en la puerta de calle. Así
entregaron hs manuscritos de Hamler; así de Ocelo; así de J.car'º.

Orlando, por su parte, escribía
La _Encina, Poema. Escribía en él hasta mucho después de la
medianoche. Pero por cada verso que agregaba borraba otro, el total a
fin de año, solía ser menos que al principio, y era como si, a fuerza de
escribirlo, el poema se fuera convirtiendo en un poema en blanco4 I.
38 Virginia Woolf, Orlando, Op. tit., p. 108.
39 ¿~erá Orland~ la novela en que : ' irginta \X'oolf expresa en un ejemplo las condic1ones que
considera necesanas para que una mu¡er escnba novelas en Una habitación propia, a saber, dinero
y un cuarto propio?
40 lbíd., p. 70.
41 lbid., p. 85.

379
378

�.As~ cabe decir que mediante el recuerdo de lo ya sido es posible
no sólo reYivir momentos y situaciones agradables o desagradables, sino
también, se abre la posibilidad de comprensión, creación y recreación de
lo dicho, escrito y hecho por otros y por nosotros mismos en un
contexto particular: una sociedad, una cultura. La Memoria, lo escrito, no
está muerto, al menos sí embalsamado: los actos bélicos y las hazañas
son tan inmortales, como lo son las obras escritas, también éstas
inmortalizan a sus autores.
En la novela se describen escenarios y formas de vida desde el
siglo XVI hasta el siglo XX: las maneras de comprender y condenar
actitudes propias e impropias. Orlando tuvo la experiencia de cada
paisaje, cada modo de ser a lo largo de sus tres siglos de vida. Pero,
Orlando, no aguantaba tanto los modales a que estaba obligado, en su
lugar actuaba contra lo dado. Desde mi punto de vista, Virginia Woolf
propone a través del/la personaje la posibilidad de poner en cuestión las
nonnas socialmente impuestas. Y es que, si recordamos el sentido de la
multidimensionalidad del tiempo y el espacio, crear es un acto continuo
siempre a partir de una forma de percibir las cosas. As~ desde su
decepción con el poeta Nicholas Greene, Orlando se consiguió unos
perros con los que pasaba largas horas y paseaba por toda su propiedad:
,\unque Orlando desempeñaba esas tareas a maravilla y jamás discutía
que ellas constituyen tal vez el fundamento de las relaciones
diplomáticas, es indudable que lo fatigaban y deprimían tan
profundamente que prefería comer solo con sus perros42.

Recién nombrado ayudante de la reina (Sultán de
Constantinopla), a sus dieciséis años, Orlando salía disfrazado a tomar
cerveza y escuchar historias de marinos que habían perdido alguna parte
de su cuerpo en alguna batalla. .Ahí, Orlando se involucraba también con
mujeres de toda estirpe.
Digamos que la Yida de Orlando por varias épocas y la constante
rcrrus10n a los acontcclffilcntos pasados, tiene una finalidad
reconstructiva: una manera distinta de comprender la realidad social y
cultural a partir de lo ya vivido, de la memoria que se actualiza con el fin

de proyectar un futuro. En este sentido, la sensibilidad representa un
campo de acción en el que los mortales son capaces de plantearse
mundos distintos, no salidos de la nada, sino anclados en un pasado que
les precede y a partir del que les es posible desear cosas distintas. Los
roles, las costumbres, los modos de ser de una comunidad particular, no
son, en este sentido, definitivas, sino suscep~bles de recreación y
revitalización.
Pero avancemos un poco más, hasta donde nuestras fuerzas y la
novela de Woolf nos lo permitan. Anticipábamos que Orlando no es un
personaje común, y quizás sea el más común de los personajes: a sus
treinta años durmió durante siete noches y sus días, al despertar, era
mujer ¡.Ah, qué golpe a la imaginación, qué verdadera charlatanería! Pero
no, ahora Orlando tiene cuerpo de mujer, vive como mujer.
¡Golpe a la imagm·ación, charlatanería! si lo vemos claro está
'
'
desde un punto de vista racionalista duro, ése que afirma la unilinealidad
del tiempo, el avance de lo peor a lo mejor en un movimiento ascendente
o novelado del espíritu, del absoluto, o de alguna existencia trascendente
a la propiamente humana. Desviación, desorden ¡locura! si con el uso del
pensar somos capaces de negarle contingencia e indeterminación a los
actos humanos; si somos capaces de omitir aspectos de la vida que
pongan en duda lo que pretendidamente somos. Uno de los grandes
errores de la tradición filosófica occidental ha sido el creer que es sólo a
través de la razón como podemos acceder a un conocimiento verdadero,
y seguramente esto es posible; pero ésta no es una razón suficiente para
negar la aparición de verdades más allá del pensamiento entendido como
una capacidad humana contenida en determinados órganos humanos
(interpretación psicologista o mccanicista -más bien- que da por hecho
que los pensamientos y las ideas están contenidas en el cerebro). Más allá
de estas consideraciones intelectualistas, racionalistas, o como se las
llame, y sin tener que recurrir a métodos rigurosos de adquisición de
conocimientos, la imaginación, la sensibilidad, la realidad misma y
nuestra instalación en ella refutan toda negación, toda omisión de los
hechos:
¡Ojalá pudiéramos ahora empuñar la pluma y escribir la palabra fil !
Oja_lá pudiéramos ocultar al lector el conocimiento de lo gue sigue y
deC1.rle en breves palabras: Orlando faUeció y lo enterraron. Pero aguí, ¡ay
de m1!, la Verdad, la Prangueza y la Honradez, austeras diosas que hacen

42 lbíd., p. 94.

380

381

�la guardia junto al tintero del biógrafo, gritan: ¡La Verdad!, y por tercera
3
vez retumban en concierto: ¡La Verdad y sólo la Verdad!~ .

Uno de los temas mencionados de paso, quizás como un respiro
literario, pero digno de considerar aquí, es el de .la actitud del b~ógrafo Y
del historiador que asume Virginia Woolf, actitud que la obliga .ª no
renunciar a ninguna de las formas de comportanúento y las emociones
de Orlando, tampoco a falsearlas, aunque le falten_ datos que e~,P~~o del
tiempo eliminó de los perganúnos. A diferen~1a. ~e todo b1ografo
competente", y más allá de la mera fantasía, Vtrgirua trata ~ Orland?
como un ser humano real, de carne y hueso, del que no es posible referir
la historia total de su vida, pues algunos pergaminos ya no están,,otros se
encuentran quemados y los lugares donde Orlando permanecia no es
posible describirlos de punta a cabo, sus vivencias, su vida entera.
Como por una suerte de honestida?, de f~anqueza, ~emos. de
seguir atemos a cada cambio, no por una razon o actitud profes1on~~ s1 es
que estamos dedicados al ejercicio ~el pens_ar o d~ reconstruc~1~n de
los hechos sino como necesidad vital, de rnstalac10n y reconoclffilento
de lo real c~n todo lo desagradable e impensable que en él se encuentre.

;ª

H enos aquí, por consiguiente, solos y abandonados en el cuarto con
Orlando que duerme y con las tromperas. Las trompetas en fila e1mte~1
un terrible esttuendo, uno solo: ¡L1\ VERDAD! Y orlando se despeno.
Se estiró. Se paró. Se irguió con completa desnudez, ante nuestros o¡os Y
mientras las trompetas rugían: ¡Verdad! ¡Verdad! ¡Verdad!
Debemos confesarlo: era una muje~.

Orlando era fuerte, hermoso y gracioso, caractensticas que lo
hacen ser no sólo hombre, no sólo mujer, sino ambos: andrógino. P ero
antes de poner completo interés en su singular existencia, a~~tamos que
el ser mujer de Orlando le permite ahora poner en cuest1on el mun_do
que hasta antes de su sueño era suyo: un mundo masculino en el que iba
y venía por todas partes; y también preguntarse acerca del modo de
experimentar placer ¡quién vive de modo más intenso, el hombre o la
mujer!
Orlando "reconoció la indescriptible delicia de la primera vez que vio a
Sasha hace cim años. Entonces era el perseguidor, ahora la fugitiva. ¿Cuál
es el i:xtasis mayor? ¿El de la mujer o el del hombre? ¿No son acaso el

43 lbíd., p. 101.
44 lbíd., p. 104.

mismo? No, pensó, éste es más delicioso (agradeciendo al cap1tan
[Nicholas Benedict Bartolus que le ofrecía: "'¿un poco de gordura
señora?' ... 'Permiramc scr\'Írlc una rebanadim del tamaño de una ut'ta'.
Bastaron esas palabras para yue la recorriera un delicioso temblor. Hubo
un cantar de pájaros; hubo una precipitación de totTcntcs"j y rehusando);
rehusar ) verlo triste. Bueno, si él insisúa, ella aceptaría una rebanadira,
pero casi invisible. Esto era lo más delicioso; ceder) verlo sonrcír"4&gt;_

Orlando vive ahora en el mundo de los varones, aunque,
recordémoslo, ella era hombre y como tal tiene la experiencia de la
corporalidad y la sensibilidad masculina, sabe que también los hombres
lloran y se enui.stecen por cualquier nimiedad, pero también se sotprende
de las actitudes que ellos roman frente al descubrimiento de un tobillo
femenino ¡caerse del mástil, por ejemplo!~6 Orlando ,1ve ahora en un
cuerpo de mujer (lo que modifica su porvenir, no su identidad, pues
sigue siendo lo mismo: humana. Orlando, legalmente era mujer: "¿Pero?
¡Ah!, ¿qué resuelven sobre el sexo? J\Ii sexo.. . se declara
indiscutiblemente, y sin asomo de duda... femenino"4;) y busca un
amante: ¡Shelmerdine! En menos &lt;le un instante Orlando se rompe un
tobillo, se enamora, se casa con Shelmerdine y espera un hijo: "Orlando
dio a luz con toda felicidad, el martes 20 de marzo, a las tres de la
madrugada .. . ". De inmediato el siglo X,X: jueves 28 de octubre de 1928
a las once de la mañana48.
Orlando era Orlando, la chica que empolvaba su nariz y sentía
vértigo, quien gritaba en sobresalto al escuchar las campanas que
repiqueteaban el tiempo, quien escti.bía y ganaba prenúos. D evino mujer
45 lhíd., p. 117.
46 lbíd., pp. 118- 119:"Caerse de un m:ísul. .. port¡uc una mujer muestra los tobillos; &lt;lisfrazarse de
mamarracho r d_csfilar por la calle para que las mu¡cres lo admiren; negar instrucción a la mujer
para qu~ no se na de uno; ser el esclavo de la falda más msignificamc, ) , si.n embargo, pal'(mcarsc
como st fue~an los reyes de 1~ creación. ¡Ciclos! Pensó. ¡Qué tontas nos hacen, qué tontas somos!
(. •-)era ,·aron, era rnu¡er, sabia los secretos, comparáa las flat¡uczas de los dos".
(...)
"'Po_r, pobres e 1gnorames qu~ seamos comparadas con el otro sexo', pensú, continuando la
orac1on que dc¡o m_conclusa d1as pasadm, 'am,ados de pies a cabeza como esrán en ranro que a
nosotras nos prohiben hasta el conocurncnto del alfabeto .. . sin embargo, se caen del palo
mayor''. p. 119.
47 lbíd., p. 187. t\quí es cl_ara crítica a la legtslación que decide lo que es algo r lo que no.
Orlando era legalmente mu¡cr Slll u11portar realmente las maneras que tenía de percibir la realidad
)" su modo paracular de , i,·enciar el mundo.
48 lbíd., Marmaduke Bonthrop Shelmcrdinc. Esqmrc: '"Shel, eres 1.Jna mujer', &lt;lijo cUa.
Orlando, eres un hombre, dijo él"', p. 185.
( ... )

!ª

"en el término de tres segundos y medio, wdo había cambiado: se había roro el tobillo. se había
enamorado, se había casado con Shclmcrdinc". p 193.

382

383

�en la multiplicidad de devenires de época en época, de lugar en lugar, de
instante a instante. D evino mujer siendo mujer, y no es gue el hermoso
joven gue era a sus 16 afios, en el siglo XV1, haya sido sólo imaginación:
Orlando ha sido hombre, vivido en el pasado y representa la posibilidad
de crear.
Anticipábamos, sin embargo, gue Orlando no es sólo hombre, no
sólo mujer, ante todo Orlando es hombre y mujer, un andrógino, un ser
capaz de percibir y reconocer las dos formas generales de la sensibilidad
0a masculina y la femenina) pero Orlando es Orlando, un ser humano
49
instalado en la realidad, en el mundo de los hombres y las mujeres.
D evenir otro, masculino o femenino, según sea el caso (y guizás
portando un cuerpo específico no se viva realmente como lo que indica
que se es) permite no adivinar los secretos gue el otro guarda en su
interior, o no sólo eso, con el fin de ejercer un dominio sobre su cuerpo
o sobre su existencia como tal, sino gue nos permite saber gue tanto la
sensibilidad masculina como la femenina proporcionan maneras de
comprender y percibir una realidad común, así como desprendernos de
prejuicios con los gue pretendidamente se tiene el conocimiento total de
lo gue el/la otro/a es:
porque las mujeres no son (a jm:gar por nú rrúsma) sumisas, castas,
perfumadas y exquisitamente ataviadas. Sólo una aburriJísi.ma disciplina
otorga esas gracias, sin las cuales no pueden conocer ninguno de los
placeres de la vidail1•

La sensibilidad como campo primigenio de la creación no es,
entonces unidimensional ni asexuada: ella abarca además de los cinco
sentidos ' la imaginación y la memoria, es, como dice Dufrenne, la
inteligencia del mundo; pero, además, ella se expresa en dos modos
generales de ser: masculino o femenino, o bien como lo propone Woolf,
como una mezcla de las dos, a ratos uno a ratos otro. "Orlando se había
transformado en una mujer - inútil negarlo- . Pero, en todo lo demás,

49 Pnidente es apuntar que Orlando no es ni 1ra\'eSÚ ni ga), lo yuc no implica que haya en d
planteamiento de \'irgmia \X'oolf un rechaw de una o de otra manera de \'Ívir la sexualidad,
tampoco una reivindicación, si acaso un afinnación de que no hay razón alguna para desconocer
sus capacidades, menos aún su existencia real. Es declf, \ ' irginia Woolf no propone un cambio &lt;le
sexo, sino devenir en las distintas formas de sentir la realidad, el mundo, a los ocros seres, las
costumbres, la cultura y redimensionar nuestro modo de comprender y viYir, de creamos fom1as
nucrns de relación cnlIC humanos, más allá de las determinaciones unpuesms ailtural, social e históricamente. de
insralamos, pues en el mundo y sus contingencias.
50 !bid., pp. 117-118.

384

Orla~do era el mismo. El cambio de sexo modificaba su porvenir, no su
1den11dad ... Orlando fue varón hasta los treinta años; entonces se volvió
mujer y ha seguido siéndolo"51 •

3) Conclusiones
La historia de Orlando, o mejor dicho, la historia de las vivencias
52
"fan_rásticas" del. personaje Orlando contadas por Virginia Woolf,
persigue desde m1 punto de vista lo siguiente: a) la deconstrucción de los
roles a partir de una crítica a la manera tradicional de entender la
subjetividad y la temporalidad, b) apostar a una nueva manera de
co~prender ta~to el_ tiempo como la sensibilidad: el tiempo como una
realidad mul11dimens1onal (no sólo bidin1ensional) y la sensibilidad como
algo ~o sólido ni asexual, sino vivo y sexuado, o andrógina tal como el
propio personaje Orlando lo manifi.esta.53 Pero hay aguí además un
supuesto: la experiencia gue nos brinda la sensibilidad va configurando
nues~as maneras de percibir la realidad, tanto en el tiempo como en el
espacio en un movimiento parecido a la exhortación de Píndaro de "llega
a ser lo gue eres" y del kantiano "Ten el valor de pensar por ti mismo"
de desencadenar procesos, de ser lo que eres.
'
E n este sentido, la novela de Virginia Woolf tiene matices de
criti_c~ política, p~_esto que la afirmación de la corporalidad es lo gue
. P?s1?ilita la creac10~ de n_uevos órdenes socio-culturales gue expresan la
:1talidad de la exis~enc1a humana; la imaginación .juega un papel
1mportante, en el sen11do de gue es a partir de la sensación e imaginación
humana como son posibles mundos nuevos.

51 Jbid., p. 105.
52 Pongo_ comillas a la palabra fantásticas porque aun no sé si haya alguna manera de afirmar que
lo fantásnco sea sinónimo de lo falso o que el relato fant-istico de épocas pasadas no nos diga
nada
acerca de ellas -me parece
• mas
· b.1en que se trata ele un elemento de reconstrucción de tres
.
stg,los Y tres épocas en la vida del protagonista muy significati\'o: el cambio de ambiente de
pracncas, de usos, de formas de vida- actualizadas por una mente humana que "funciona'; no
de ma
·
·
.
. nera meca· mea,
smo
tal como •unagmamos
las cosas: arbitraria 1· desordenadamente a
capncho.
'
'
53 Como 1ª nusma
·
\ 'º1Ig1rua
· · 1o propone de manera explícit1 en L111 mar/o propio.

385

�LA SEMIÓTICA EN PANDO Y LIS DE
FERNANDO ARRABAL
Lic. Mónica Borrego Garza
Facultad de Filosofía y Letras
UANL

1. Introducción
En este trabajo nos dedicaremos a elaborar un análisis semiótico de la
obra Fando y lis del dramaturgo español Fernando Arrabal. Nuestro
. ensayo se propone aproximarnos a esa realidad compleja y superficial de
lo simbólico, como lo cree Iuri Mijailovich Lotman, sobre todo en su
consideración de lo sígnico en el plano de la expresión como un aspecto
simple y en el plano del contenido como el ámbito complejo e inagotable
del signo.
Para el análisis tomaremos en cuenta sólo el texto escrito de la
obra teatral, es decir, el guión y no su puesta en escena. Desde luego
señalado esto a rúvel de delimitación, ya que no desconocemos que la
obra teatral escrita es en sí una representación del hecho teatral, y que la
puesta en escena vendría a ser una presentación de la representación que
por añadidura, conlleva a la variabilidad en la interpretación por parte del
director, los actores, el escenario, los efectos sonoros, el contexto
histórico-social, etc.
En el análisis semiótico de esta obra de teatro, resultó necesario
considerar dos niveles que se combinan para constituir la acción del
hecho teatral: por un lado están los diálogos, en donde pueden ser
387

�analizados los signos verbales, y por otro, las acotaciones en donde se
concentra el análisis de los signos no verbales, pues a pesar de que
aparecen escritos, las acotaciones son una representación y explicación
de los signos no verbales que estarían presentes si se hiciese una
presentación de la representación, es decir, la puesta en escena o el
montaje de la obra.
Por último, cabe señalar que al analizar los lenguajes que
confluyen en el hecho teatral, esta obra, a causa de su singularidad se
dividirá en dos partes, primero en el entendido de una propuesta de
producción textual frente a otras corrientes del drama, y en segundo
lugar presentaremos los códigos y las funciones sígnicas de producción
textual sólo que ahora, centrándonos en el intercambio textual entre los
personajes del drama, esto con el afán de ejemplificar algunos de los
posibles roles que desempeñan los signos inmersos en la obra. En este
segundo sentido, se parte de la visión de una semiótica aplicada, para
localizar y distinguir los códigos paralingüísticos, sociales y pasionales.

2. Marco teórico: Desde la semiótica pura
Nuestro marco teórico de referencia consistirá por una parte en
las ideas semiológicas del intelectual francés de tradición saussureana
Roland Barthes, fundamentalmente en su concepción de la dicotomía
lengua y habla: · la primera concerniente al ámbito normativo de la
significación y la segunda concebida como el ámbito agramatical y
conflictivo de la dualidad que posibilita la reconfiguración del signo. Por
otro lado, partiremos de uno de los postulados capitales de la Semiosfera
de Iuri Mijailovich Lotman, siendo aquél que consiste en aprisionar la
producción textual y la generación de sentido en la confrontación de dos
sistemas semióticos o culturales para la producción de un nuevo texto.
Estas dos perspectivas desde la semiótica pura, nos permitirán identificar
cómo Fando y Lis pone en conflicto una tradición dramática y produce a
su vez un nuevo texto tanto en su contenido como en su entorno
artístico, y que no en última instancia deja huella de la visión de
singularidad desde la articulación del discurso artístico, en este caso de la
alta creatividad del teatro de Arrabal.
Roland Barthes adopta la terminología lingüística saussureana
para concebir al signo, entendido similarmente en su traslación a la
semiología, como un compuesto de significado y significante. El signo se
388

asume como una re~lidad de dos caras representadas por el anterior par
de ~l~~entos. El signo además para Barthes posee un carácter de
ambiguedad y de polisemia.
. El signo se enfrenta con una serie de términos afines, pero no
eqwv~entes como lo son: la señal, el índice, el icono, el símbolo y la
aleg?na. Lo que_ esos términos tienen en común con el signo, es que
rermten necesanamente a una relación entre dos relata es decir el
significante y el significado.
'
'
.
Los relata se asocian con la definición agustiniana del signo: "Un
sign? es una cosa, además de la especie introducida por los sentidos,
rermte, de por sí, la mente a otra cosa." Se asume con una función
evocadora 1•
Pero para encontrar la variación de sentido entre los términos
afines al signo, Barthes propone recurrir a un enfrentamiento de los
rasgos alternativos de presencia/ ausencia. Barthes acude a varios autores
(Hegel, Peirce, Jung y Wallon) para mostrar el enfrentamiento de los
rasgos alternativos del signo con los términos que le resultan afines
presenta~os s~gún 1~ variación de sentido conforme a la representación:
la analogia, la 1nmediatez, la adecuación y la existencialidad.
. , ~l se~ólogo francés, retoma para la concepción del signo
sermologico, la nn~ort_ante ~~ortació? de Louis Hjelmslev para distinguir
que el plano de la s1gruficacion constituye al plano de expresión, mientras
que el plano de los significados al plano de contenido. No obstante en
los co~ceptos del lingüista y semiólogo danés, todo plano implica
necesanamente los strata: la forma y la sustancia.
. . En este sentido, como la complementariedad del significante y
s1~fi~ado, 1~ dicotomía lengua y habla, se entrecruzan en un proceso
~alect1co. ~entras que la le?gua se define como una institución social y
sistema legitimado de la articulación sígnica, el habla lo hace como un
acto individual de selección y actualización que permite la evolución de la
lengua.. La lengua es el esquema o la forma pura del lenguaje; el habla se
deterrmna por el uso concreto de sus consumidores. Con todo, ambos
elem_en~os ponen en crisis un sistema semiótico para encausarse en un
mov1m1ento de reconfiguración simbólica. El fenómeno móvil de
Lengua-Habla, para Barthes ocurre en distintos sectores de la cultura
como lo son el vestido, la alimentación, la industria automotriz la moda
'
'
1 Barthes., Elementos de semiología., Trad. Alberto Mendez, Ed. Alberto Corazón, Madrid, 1971: 57

389

�etc. por tanto hacemos válida su aparición en la articulación simbólica del
arte dramático.
Ahora bien, nuestro segundo aspecto considerado desde la óptica
de Lotman, se detalla con la semiosfera entendida como un modelo de
carácter abstracto y delimitado, esto es, un espacio cerrado en sí mismo,
con diversos procesos comunicativos que funcionan como un continum
traducido en la producción de nueva información. La semiosfera es vista
así, como un gran sistema fuera del cual resulta imposible la existencia
del proceso de semiosis, espacio donde surge la regularidad e
irregularidad semiótica que apunta hacia la producción textual.
Para Lotman la producción textual se puntualiza cuando en la
semiosfera, tenemos la conciencia creadora capaz de elaborar nuevos
mensajes. Nuestro autor explica que cuando se poseen dos lenguajes,
uno de ellos se encuentra formado por unidades sígnicas discretas,
poseen significados estables y una consecutividad lineal de la
organización sintagmática del texto; no obstante el segundo lenguaje se
caracteriza por poseer una organización espacial no discreta de sus
elementos. Así pues, el primer lenguaje se concibe como el lenguaje
verbal natural, y el segundo como todo aquél lenguaje icónico, es decir,
ambos lenguajes mantienen una identidad pero también una diferencia
entre sí, y que en su proceso de entendimiento o traducción producen un
nuevo texto o mensaje irreversible. Con esta consideración de Lotman,
podremos inscribir a Fando y Lis, en tanto creación, desde su nivel
artístico contextual, como desde su contenido interno en donde los
personajes representan sistemas semióticos, lenguajes o textos que se
contraponen produciendo una nueva textualidad.
En suma, estas son las dos perspectivas desde la semiótica pura
que nos acercaran a constituir una semiótica aplicada al guión de la obra
de teatro Fando y Lis. o obstante señalamos que, paralelamente hemos
tomado como punto de referencia, el enfoque de la semiótica aplicada de
Algridas Julien Greimás, Pierre Gieraud y de
oé Jitrik en sus
desarrollos y afinidades con la semiótica del teatro.

3. Semiótica del teatro y semiótica aplicada
Para hacer el análisis de la semiótica teatral encaminada a la
semiótica aplicada, nos apoyaremos en las aportaciones de Noé Jitrik
para el análisis de la obra en su sistema artístico contextual, y para el
390

análisis del sistema semiótico del contenido de la obra recurriré a las
consideraciones de A. J. Greimas y Pierre Gireaud.
.
De _acuerdo con Jitrik el teatro es un sistema en que confluyen
diferentes ttpos de lenguaje, a los que debemos acercarnos y analizar para
comprender el hecho teatral. Dichos lenguajes son:
a) La crítica teatral que es la más frecuente y tiene varios niveles:
de método, de función, de inflexión individual.
b) La teoría o concepción de algunos productores de teatro que
llegan a aplicarse en la obra.
c) El lenguaje de la historia del teatro que registra la existencia de
los autores, sus conflictos y la significación de la obra las
mo~ficaciones de estilo y la importancia que pudieron h~ber
terudo los hechos teatrales en la sociedad.
d) ~l lengu_aJe de la sociología aplicado al teatro, que manifiesta la
V111culac1on entre los hechos teatrales y los acontecimientos
sociales, aquí se incluye el lenguaje de la psicología, que e~
cuando las obras presentan ejemplos profundos de lo que es la
psique humana.
e) El lenguaje de la serruotica teatral, que trata de definir los
signos propios del hecho teatral y descubrir como están
articulados. Aborda al teatro considerándolo como un lenguaje.
Conforme a la propuesta de Greimas analizaremos la
org~~zación te~tual, la temporalidad, la disjunción actoral, los roles
temattcos, la 1sotopía discursiva y las estructuras aspectuales.
Ofreceremos una definición de cada uno de dichos elementos al
momento de hacer el análisis del contenido y entrecruce verbal e~ la
obra.
, En un tercer momento, denotaremos las funciones de los signos
segun Roman Jakobson tal como las retoma Pierre Guiraud en su obra
La ~em~~:ºg!a: referencial, emotiva, apelativa, poética, fática y
metalingws~ca. Dentr? del teatro el uso de los códigos paralingüísticos
toman ~an 1mportanc1a en esta forma de expresión, y se conciben como
l~s auxiliares del l~nguaje que constituyen una serie de signos paralelos al
discurso: ~~tonac1ones, mímica, gestos, tiempo y espacio de acción.
Esto~ a~xiliares del lenguaje son los códigos prosódicos, kinésicos, y
proxerrucos.
391

�De acuerdo con Gireaud las artes son representaciones de la
naturaleza y de la sociedad, pueden ser reales o imaginarias, por ta~to no
es extraño que dentro de la obra teatral se utilicen códigos sociales a
través de los tres tipos de códigos enumerados, estos se encuentran
presentes en la obra a manera de signo~ y formulas de cort~sía, to~os de
voz, saludos, injurias, protocolos y los ntos. Todos ellos sera~ analizados
como el lenguaje icónico expresado en las acotaciones ?el gU1on.
Como se mencionara más adelante, Fando y Lis es una farsa? por
tanto, todos estos signos y códigos sociales s~n empleados para saunzar
de modo grotesco, variados tipos de convenciones.

4. Pando y Lis en su sistema artístico contextual
1

¡Artey cultura no pueden ir de acuerdo,
contrariamente al uso que se hace de ellos universalmentef2

Fernando Arrabal (Melilla, 1932-) ha sido reconocido en su
trayectoria, como ufo de los cineastas, novelistas y poetas españoles más
revolucionarios del siglo XX. Aun y cuando, en una gran parte de ~us
trabajos, haya adoptado al francés corno lengua liter~ria. Su o~ra ha ~ido
condecorada con distintos premios, y ha sido traducida en mas ?e _veinte
lenguas. Entre sus novelas representativas se encuentran las siglllentes:

Baul ba!¿ylove 1959, L 'eterrement de la sardine 1963, Carta al ~eneral !ranco
1978, La torre herida por el rayo 1983, Carta a Fidel Castro del ro1smo an~, La
piedra de la locura de 1984 y Mis humildes pasiones de 1985. Entre_ ~us piezas
teatrales se ubican: Pique-nique en campagne 1952, El tnczclo 1953,
Orchestation théátrale 1959, Pando y Lis 1964, L'architect et l'empereur
d'Assgrie 1967, El laberinto 1983 y Pondrán espos~s a l~s Jlor~s 1984. E~ su
producción cinematográfi~a se anotan La ':avesza del ;mperto 1988, F.óbame
un billoncito 1990 y Ceremonia por un negro asesinado 1991 . 4
Fando y Lis de Fernando Arrabal es una far~a donde -~uedan
expuestos, desnudos diferentes aspectos de la realidad, . fundiendose
todos en una continuidad histórica. E l momento catártico toma su
secuencia cuando Pando mata a Lis: Él le acaba de prometer que no le

pondrá las esposas y que no volverá a golpearla y la obliga a arrastrarse
con las esposas puestas para luego golpearla con el cuero. Queda
rep~e_senta~o. aquí el hombre que obliga a la mujer a hacer cosas que ella
esta unposibilitada de realizar, derivadas de las mismas deficiencias o
d~sventajas que él le ha causado. Pero más aúh, la situación de Pando y
~s vu~lve _l~tente una polaridad que podernos encontrar presente en la
¡erargwzacion de la cultura occidental, no solamente en la tradición
falocrática que marca la relación entre hombres y mujeres, sino también
en las usanz~s elitistas que se dan en la convivencia entre pobres y ricos'.
las .tendencias globalizadoras que intentan regir las relaciones entre
o_cc1dentales e indígenas, hasta la oposición entre cultura y barbarie, por
citar algunos ejemplos.
La hostilidad es una constante en la obra, lo cual le da un tono
grot~s~o5. La agresión de Fando hacia Lis es tan cruda que raya en la
corn1e1dad, como cuando la deja caer y luego la arrastra por el escenario.
"La farsa proporciona el placer de contemplar lo ilícito realizado ante
6
nuestra riente sorpresa" •
En el teatro de Arrabal, la imagen funge como llave de los
estados perceptiv~s que acercan la palabra dramática a la palabra poética,
es la clave ruptunsta del texto arrabaliano que se constituye como macro
texto p~ético. La aproximación de dos realidades contrapuestas vertebra
la realidad o la postrealidad arrabaliana. Representando una
ª P:ºxirn_ación entre dos realidades lógicamente exclusivas 0
existencialmente incompatibles, que no obstante, poseen un fundamento
común a un nivel prerreflexivo.
Hemos de añadir que el uso del lenguaje corporal debe ser
d:v~lado en escena, recordemos que Arrabal llama a esta época del teatro
paruco: la del teatro cuerpo. El cuerpo provoca, asiente y disiente a la vez
de los moldes en gue se produce. Esto se puede entender desde la base
de conexión existente entre el teatro de Arrabal y el movimiento
underground ~ericano, del que Arrabal toma la provocación y en especial,
la provocacion textual y corporal, como uno de los signos distintivos del
teatro pánico.
~sí pues, podríamos tener una definición del teatro pánico corno
una totalidad ~e c?~trarios, una inclusión anti.exclusiva de elementos que
hallan su sentido ultimo en la íntima comunión de los opuestos. El teatro

2 Artaud, E/ teatro y su doble, Trad. Enrique Alonso y Francisco Abelenda, Ed. Hermes, México,
1992: 11.
3 Diccionario de Biograftas, Ed.

auti, Colombia, 1978: 32.

4 Ver Anexo 1

392

5 Ver Anexo 2
6 Alatorre, Análisis del dra111a, Gaceta, México, 1993: 112.

393

�dramático se afianza en esta binariedad: lo trágico y lo cómico, lo
absurdo y lo realista, lo moral y lo amoral, lo sintético y lo pl~al, lo que
nos lleva a la contemplación estática y dinámica de la vida, a una
exploración pánica de lo circundante.
.
La inmediatez de las representaciones arrabalianas sorprenden al
espectador que se ve expuesto a un instante totalizador en el que la
información procede de la memoria, el sueño se funde con e_l eleme~to
caótico que forma dicha imagen. En el pánico se da la eufona, ? meior
dicho, el pánico se da en la euforia y concluye en ~a fiesta colectiva Y-~º
en la angustia del teatro existencialista de Sartre, smo en la provocacion
de lo común y lo eufórico incluyente.
, .
.
El inicio de la ruptura provocativa del teatro paruco conuenza
con las reuniones en París, durante 1960: Arrabal, Topor YJodorowsky.
El teatro pánico designa todo aquello que sorprende, provo~ando al
individuo moderno inserto en la sociedad postvanguardista. El
entronque del teatro arrabaliano y los supuestos de origen bretonian?
anteriores a él, los sitúa en un espacio concreto remodelando _las tesis
bretonianas en un intento de adelantar la provocación, para arnbar a su
forma última: la totalización de la experiencia. Arrabal marca en su
trabajo teatral sueños, pesadillas y fantasías, unidos a cómicos y grotescos
rituales oníricos, surrealistas, metafóricos, y por ende de natural~za
sígnica que evocan atmósferas inéditas hasta entonces: En est~ s~nt1do
Artaud ha escrito: "Propongo pues un teatro donde v10lentas imagenes
físicas quebranten e hipnoticen la sensibilidad del. espectador,
arrastrado
,,7
por el teatro como un torbellino de fuerzas superiores ..
La provocación vanguardista del t~atro arrabalia~o es ese otro
más de los subrayados del teatro pánico. Esta nace precisamente de la
inclusión, como hemos venido diciendo. Las matemáticas, el orden Y el
principio sistematizador de las posibilidad~s c~ó~cas se funden Y
confunden las más de las veces con el sentido últ1mo del caos, de la
paradoja, lo antinómico, de lo post-absurdo, en cuanto desafío de la
lógica colectiva.
.
Llega así, Fernando Arrabal a producir textualm_ente lo
impredecible mediante la palabra poética-dra~ática, mediante la
memoria como imaginación y biografía, y mediante el azar como
elemento infusor de confusión e imprevisivilidad.

. Esta visión caleidoscópica es la que dota al teatro paruco
arrabaliano, de su aura sacralizadora. Arrabal crea el ceremonial
~ntin~~mativo del teatro pánico en una base sagrada, mediante la
~c~usion de lo barroco, de la confusión y el delirio, pero también de la
logica conformadora de lo humano y de la ilusión de la palabra poética.
Lo .sacrílego sólo es posible a partir de presupuestos sagrados,
p~es_ a nadie se 1~ ocurre revelarse contra algo que para él ha dejado de
existir. La sacralidad del pánico se entiende en los textos arrabalianos
como 1~ sacralid~d de lo dicho, de lo no dicho y también de lo que está
por decirse. El nto se asocia a la palabra, el gesto al texto y lo ritual a lo
profano. De este modo, el teatro pánico resume_ en sí mismo una
con:epción ritual antidogmática de la palabra, de lo dicho como
metafora permanente, de la asociación sacralizada en la creación textual
de lo arrabaliano.
. La indistinción de la moralidad como forma primaria de creación
constin:y~
base conceptual del teatro pánico, revelándose como una
c~te?oria mdispensa~~e ~n la formulación dramática. La llegada última del
Pa~co co1:1? expres~o~ inclu~e?te se da en la catarsis pánica, es la crítica
al sisterr.ia etlco ~ estetlco tradicional, traspasando incluso la provocación,
para arribar a la mclusión totalizadora.
. El_teatro pánico intenta sumergirse en la oposición del bien y del
mal, sm diferenciarlos. Considera que todos tenemos el sentimiento de
pecado y se nos impide que hablemos de lo que es humano cotidiano.
Lo ~~grado se ex?ende así a ~a palabra dramática para sobrepasar
la_ p~ovocacion vanguardista proporuendo una nueva idea teatral: la de el
paruco como expresión adversa y muy lejana del teatro tradicional.
, La voluntad antimanifiestista del teatro pánico encuentra difícil
parametro de superación en la vanguardia española. Lo que hace de los
pr~supuestos del teatro pánico únicos en la vanguardia es su voluntad
~biertamente antiregulizadora. A ello añadimos que la inclusión de las
morales en plural", en la visión antiprogramática del teatro de Arrabal.
Morales en plural: rechazo de una moral única de la pureza y
otras for~as de determinismos que a la larga nos han conducido a la
c~~~enacion (~ la extenn~ación, por ej~~plo, tratándose de una moral
P_ tlca) de quien las practicaba. Aceptac1on de concepciones y modos de
vida totalmente opuestos a los suyos.
.
La ruptura como elemento de provocación, se inscribe en las
primeras manifestaciones del teatro pánico; que aunan a un tiempo el

fa

7 Ibídem.

395
394

�sueño como elemento que conforma la base dramática arra~aliana y, las
asociaciones de imágenes compuestas por términos-sígnos aislados pero
insertos en la sociedad de la que parten.
_
El teatro no tiene porque aceptar la práctica po~tica o s?c1al,
Arrabal considera que no cambiará el teatro cuando cambie la sociedad
sino más bien será el teatro, junto con otras formas cultural~s'. el que
haga cambiar a la sociedad. Hemos de recordar que el teatro paruco, o el
movimiento pánico surge en la década de los sesentas con toda la
intención de protesta iconoclasta.
.
Arrabal había descubierto el universo surrealista el pop-art Y los
happenings. Intenta una nueva experiencia teatral que deno~a teatro
pánico, una red de neurosis sistem~ticas. en el que desliza a sus
personajes en mundo de magia, cuyo vivo e¡emplo encarnan en Fando Y
Lis, quienes celebran el horror del amor y su alianza -casi de un nuevo
sadismo- con el mal.
Resulta así un camino terrorista de ruptura brusca y de la
provocadón inicial' de la vanguardia. Arrabal da un paso más allá haci~ ,la
ruptura, mediante la inclusión total qu~ resulta la mayor p~~voc~ci?n
hasta entonces ideada. Podríamos decir que, la provocac1on paruca
proviene de la crudeza de sus demostraciones y sus_ planteami~~t?s, en
definitiva de la inclusión total de lo humano en un sistema semtot1co de
represent~ción antidogmático, antiprogramático, inclusivo y totalizador
en su definición.

5. La semiosis contenida en Pando

carre_t~ra que narra Lis, tuvo lugar en un pasado reciente, y que su
relac1on con Fando, al igual que los maltratos de éste hacia ella se
.
'
remo~~n a tlemp~s ~ás lejanos en el pasado. Dicho anclaje histórico es
8
muy v1S1ble en el s1gu1ente pasaje:

US.- Nunca me haces caso, acuérdate de cómo, a veces, cuando no
estaba paralítica, me amarrabas a la cama y me pegabas con la
correa.
US.- Ayer te empenaste en dqam1e desnuda toda la noche sobre la
carreteray sin duda estf!j mala por eso.
Respecto al anclaje espacial, los comentarios de los personajes
centrales de la obra, denotan un recurrente volver a donde mismo, y
aunque no se define el lugar explícitamente y nunca se sabe donde se
encuentran, sabemos que es el mismo sitio desde el principio de la obra.

FANDO. - Sí, es cierto, que Vf!Y de prisa pero siempre vuelvo al mismo
sitio.
U S.- Pero otra vez volvemos a estar en el mismo sitio de siempre. No
hemos adelantado nada.
S~ embargo, las enunciaciones de Mitaro, uno de los personajes
secundarios, no revelan que el lugar en que él y sus acompañantes se
encuentra con Fando y Lis. Aparecen evocando un cementerio donde se
despojan de los sombreros.

y Lis

La obra se encuentra estructurada en cuadros. Estos se separan
unos de otros por medio del cierre de telón, en cada uno de ellos se
divide el texto, y existe un predominio discursivo de algún acto_r. Los
personajes de la obra se individualizan como sigue: Lis, la mu¡er del
carrito; Pando, el hombre que la lleva a Tar; y los tres hombres del
paraguas: Namur Mitaro y Toso.
Según habíamos mencionado más arriba, en est~ segundo
momento del análisis, nos remitimos a la propuesta de Greimas. Para
este autor la temporalidad, incluye el anclaje histórico, que es la mención
específica de fechas o eventos; y el anclaje espacial, que es la mención de
topónimos, ambientes y atmósferas. En Fando y Lis aunque no sabemos
en que fecha o época se desarrolla la obra, si sabemos que el suceso de la

MITARO. - Y o te había dicho que él le había prometido ir a verla
al cementerio con una flory un perro.
. . . Greimas asume la disjunción actoral, como una división de
posibili~ad del texto de acuerdo con el predominio discursivo de los
p~rsona¡es en él manifestados. Este tipo de persona¡·e es sobre el que se
fi lª 1~ .:tenc1on
. , a lo largo de toda la secuencia o segmentación. La
opos1c1on actoral, se funda así, en las distinciones categoriales de los
~ Tod_os los pasajes en cursiva, son extraídos directamente de la obra de la cual incluyo una

::ur

0 hago referencia a la
,otostauca
· y _cuya re1erencia
e
· se haya en la bibliografía.
· ·
a . aci , al final. del traba¡o,
~
on especifica, por dos simples razones, primero para no interrumpir la lectura del ensayo
que J_as veces 9~~ se cita son abundantes, y segundo porque la lectura previa de la obra
P
te ubicar con facilidad los fragmentos que se citan.

397
396

�personajes. En el primer cuadro de la obra, aparecen solamente Fando y
Lis, asumiéndose en una participación equilibrada. En el segundo cuadro,
la participación discursiva recae sobre Mitaro, Toso y Namur, habiendo
también participación de Fando. Lis, aunque está presente tiene una
participación muchísimo menor. En el tercer cuadro, la responsabilidad
discursiva se acentúa en Fando, Mitaro y Namur. Toso interviene un
poco y la presencia de Lis se mantiene durante toda la escena, su
intervención es casi nula. En el cuarto cuadro, la participación se carga
en Fando y Lis, mientras que la de Toso, Mitaro y Namur es muy breve.
En el cuadro quinto Toso, Mitaro y Namur sostienen una conversación
que se apropia de la participación discursiva. Fando entra al final
haciendo solamente acto de presencia.
El actor discursivo predominante en la obra sería Fando, pues en
él recae constantemente la verbalización a lo largo del texto. Pero si
consideramos a la pareja Fando y Lis como un personaje colectivo, este
sería el mayor eje discursivo. Mirados de la primera forma, dejando de
situarlos como pareja, Lis se ubicaría en segundo término como un
personaje que constituye la oposición, mientras que Toso, Mitaro y
Namur se inscribirían en el tercero.
Un tercer elemento de relevancia para Greimas, son los roles
temáticos, aquí se localizan las construcciones verbales con sus
elementos dominantes, establecen connotaciones y buscan la
combim.ción entre determinaciones espaciales y definiciones axiológicas.
Por ejemplo una determinación espacial aparece en la valoración de Tar.
Tar es aquel lugar en que la felicidad será alcanzada, es la esfera a la que
todos los personajes desean ingresar, aunque sepan de antemano que
resultará inalcanzable. Si bien el lugar en que se desenvuelve la obra,
como ya habíamos advertido, es el mismo lugar en que siempre han
permanecido. Es la zona de la que quieren escapar y en la que están
condenados a permanecer, aun y cuando anhelen una meta juzgada
como inaccesible9•

FANDO. - Dime que quieres.
US.-Que nos pongamos en camino hacia Tar.

FANDO. - Ahora mismo nos pondremos en marcha... Pero 11.evamos
mucho tiempo intentando llegar a Tar y aún no hemos
conseguido nada.
US.- Vamos a intentarlo otra veZ:
FANDO. - Estás enfadada conmigo porque después de tanto andar,
no hemos avanzado nada y estamos en el mismo sitio que
siempre.
Los personajes creen que al arribar a Tar podrán ser felices
porque entonces realizarán cosas que evidentemente pueden hacer si
permanecen en ese lugar, o si no pueden, tampoco podrán hacer' en
ningún otro lado. En tal personificación del intercambio valorativo, se
hace alusión a las discusiones sin sentido e irrelevantes en las que se
enfocan los hombres que supuestamente poseen y se jactan de un saber
muy vasto, como Toso, Mitaro y Namur. Pero se encuentran en iguales
condiciones que todos los demás porque el conocimiento que poseen no
representa ninguna utilidad.

FANDO.- Y cuando lleguemos a Tar, entonces sí que seremosfelices.
US.- Cuando lleguemos a Tar, como seremos felices, inventa
nuevas canciones para mí.
FANDO.- Que lastima que no estén los hombres del paraguas. Ellos
saben muchas cosas.
NAMUR- Nosotros llevamosya intentando varios años.
No obstante, la principal valoración perfilada de la obra, es la
relación de dominación existenJ:e entre hombres y mujeres. La grotesca
humillación de Fando hacia Lis, representa uno de los usuales
· tratamientos de los hombres a las mujeres. Fando sostiene que quiere a
Lis, y que le infringe daño sin saber que lo hacía. La desnuda y la ofrece a
otros hombres para hacerlos felices, al igual que en las culturas
falocráticas se exhibe al sexo femenino, en el entendido de hacer feliz al
genero opuesto debido a la belleza que muestra su desnudez. En cambio,
Lis le ruega a Fando que no la abandone, pues él es lo único valioso que
ella tiene. En este punto se vuelve palpable el conflicto de los sistemas de
significación en un plano moral, y que conforme a la óptica de Lotman,
se traducen y entrelazan dos lenguajes, dando como resultado la

9 Greimas, La semiótica del texto, Ejercicios prácticos, Piados, Col. Comunicaciones, Madrid., 1977
6 y SS.

398

399

�creolización que produce una nueva textualidad. Las periferias y los
núcleos semióticos entran en una relación recíproca de afectación 1°.

la . c~n?uce a una muerte irremediable, se va planteando desde el
pnne1p10 a lo largo de la obra, que en contraposición discursiva a Pando
la agramaticidad semiótica de Lis se va consolidando gramaticalmente:

FANDO.- ¡Arrastratef (Pando la vuelve a azotar. Lis se arrastra
titubeando. En un falso movimiento tropiezan sus manos
atadas con el tambor y rasga fa badana. Colérico.) 1Me
has roto el tambor! ¡Me has roto el tambor!
FANDO.- Pero yo lo hice para que te vieran los hombres que
pasaban... para que todo el mundo viera fo guapa que eres.
US.- (Llora) No, Fando, no me abandones. Sólo te tengo a ti.
Siguiendo a Greimas. la isotopía discursiva y las estructuras
aspectuales son dos peculiaridades que aparecen en la obra. La primera
significa la coherencia discursiva en la existencia del lenguaje, y no de una
serie de frases independientes, se reafirma si es posible postular -para la
totalidad de las clases que la constituyen- una isotopía común
reconocible, gracias a la recurrencia de una categoría o de un conjunto de
categorías lingüísticas a lo largo de todo su desarrollo; se basan en una
red de combinaciones, que se remiten de una frase a otra para garantizar
la permanencia tópica. Fando y Lis quieren llegar a Tar y siempre
regresan al mismo lugar, esta movilidad guarda un paralelismo con la
relación enfermiza, pues en ella sucede lo mismo al retornar
circularmente al mismo punto de partida. La reiteración de su regreso al
mismo lugar, la repetición de las reacciones violentas de Fando
constituyen el orden que posibilita la permanencia tópica.
Si bien, las estructuras aspectuales para Greimas componen un
nivel lógico semántico donde ocurren las operaciones lógicas que dan
cuenta de las manipulaciones del contenido del texto, implican también
un nivel discursivo, en donde dichas operaciones se tornan susceptibles a
11
una formulación de gramática narrativa. A nivel lógico semántico
encontramos que por una parte, cada vez que se dice en la obra que se ha
vuelto al mismo sitio, la historia entre Fando y Lis se repite y se legitima.
Fando la trata muy cariñosamente, de pronto cambia bruscamente y la
maltrata de una forma brutal. Esto establece un reflejo entre la relación y
el viaje circular a Tar. Pero por otra, la situación desventajosa de Lis, que

Lis es fa paralítica de dos piernas.
Una cadena de hierro une un pie de Lis con el canito.
Lis sigue llevando una cadena larga de hierro que une su tobillo al
canito.
Lis intenta afíastrarse pero no puede: sus manos unidas por fas esposas
se lo impiden.

US.- Yo sqy siempre fa que tne he fastidiado.
US.- Siempre me dices que no fo volverás a hacer, pero fuego me
atormentas en cuanto puedes y me dices que me vas a atar con una
cuerda para que no me pueda mover. Me hace florar.
Ahora bien, al encaminarnos en un tercer momento del análisis
del contenido_ de la obra, como ya mencionábamos, P. Guireaud apunta
que _las funciones . de los signos según Roman Jakobson se pueden
cons1?erar la c~_ouva, apelativa, poética, fática y metalingüística. En lo
que sigue, escnbiremos casi técnicamente, una breve definición de cada
una de ellas y los análisis a que nos condujeron.
Primeramente tenemos que la función referencial se entiende
como las relaciones entre el mensaje y el objeto al que hace referencia. Su
problema radica en formular una información verdadera del referente 12•

rando va al canitoy saca una coma.
El hecho de &lt;¡ue Fando saque la correa del carrito, nos informa
del carácter violento, amenazante y serio del mensaje que él transmite al
ordenar a Lis que se arrastre.
Por su parte la función emotiva se da en la comunicación cuando
se expresa una actitud sensible con respecto al objeto referencial.

FANDO.- Haré un eifuerzo, pero no sé si podré. ¡No sé si podré!
¡No sé si podré! ¿Tú crees que eso es una contestación?
Créeme, Lis.

10 Lotman,. Sen1iosfara: Semiótica de la mlt11ra y del texto, T. I, Trad. Dcsidcrio Navarro, Cátedra,

l 2 Guircaud, La sen,iología, Trad. Teresa Porraí'ian, Siglo \ ' eintiuno Editores México 1984: 12 )'

Madrid, 1996: 27-29.
11 lbídCIII, 105 SS.

SS.

400

'

401

'

�La repetición insistente, nos indica la actitud de f'.'ando co~ o un
mensaje de desesperación. En las siguientes lineas, la acntud de Lis con
respecto al mensaje es pesimista

La función poética es la relación del mensaje consigo mismo. E n
las artes el referente es el mensaje dejando de ser el instrumento de la
comunicación, para convertirse en su objeto.

FANDO.-

FANDO.- Pero no tienes soluciones para todo
_
US. - No, yo nunca encuentro soluciones, lo que ocurre es que me engano
dicienckJ que las he encontrado.
La función apelativa define las relaciones e~tr~ el mensaje y el
receptor, pues toda comunicación tiene por objetivo obtener una
reacción de este último.

Fando pone sus manos sobre las mejillas de Lls J la nnra
entusiasmado.
.
FANDO.- us ¡qué guapa eres! u s, habla. ¿Te aburre~ ¿Quieres
que toque el tambor para ti? (Fando mzra a Lls
esperando que ella responday luego mt!J contento añade.) .
Sí, bien veo que quieres q11e toque el tambor para !t.
(Fando, muy contento va hacia el carrito, desa!a e~ tambor
y se lo coloca a la altura del estómago.) ¿Que quieres que
te toque?
Todo el discurso y las acciones de Fando tienen un~ ~nción, que
interpela a su receptor, que es Lis, el mensaje tiene por obJe~vo obtener
·, de Li·s• En su mayoría, la brusquedad
de las
una reacc1on
.
. acciones que
, se
dan en la obra, cumplen una función apelativa, pues tienen ademas por
objeto obtener una reacción del público o, en este caso del lector,
veamos unos ejemplos más:

Fando sin ningún cuidado deja caer al suelo a Lis
}ando visiblemente disgustado, coge a Lis por 11na pierna y la arrastra
por el escenario.
US. - ¡Qué canciones tan bonitas! ¡Qué bueno ere~ Fando! (Paus~.
Fando, de pronto, saca las esposas y las mzra ft¡amente. Lis
nentiosamente.) No me hagas sufiir.

402

Y cuando lleguemos a Tar, entonces sí que seremos
felices.

Para simbolizar metafórica y metorumicamete, la pesll11.lsta,
eterna y absurda búsqueda de la felicidad que anhelan los individuos, se
presenta el deseo de llegar a Tar, y durante toda la obra, Tar se convierte
en el mensaje en sí, y en la temática principal de la farsa.
La función fática por su cuenta es aquélla que afirma, mantiene o
detiene la comunicación. El referente del mensaje fático es la propia
comunicación.

FANDO.- (Avergonzado) Perdón. Excúsenme. Qué bonito hace estar
allí (Señala el sitio donde estaba antes.) Oír como discuten
ustedes. ¡Q11é bien lo hacen? ¿Me dejan que yo discuta
también? (los tres hombres del paraguas se miran
disgttstadísimos.) Ella no me quiere hablar y a mí me
gusta contarle muchas cosas a cualquiera. Estqy solo. (Los
tres hombres del paraguas, en el colmo de su enfado, se
acuestan en el suelo, bqjo el paraguas y comienzan a
dormir. Humildemenle.) Dios sé muchas cosas. Puedo
ayudarles con tal de que me hables. (Pausa. Prosigue un
poco avergonzado.) También sé tocar el tambor. (Se ríe
tímidamente.) No m19 bien, pero sé canciones bonitas
como la canción de la pluma. Van a oír lo que es bueno.
(Fando va por el tambor. Los hombres del paraguas
duermen concienzudamente, alguno ronca.)
Aquí hay dos signos paralelos, uno verbal y uno no verbal, que
cumplen con una función fática opuesta, el signo no verbal, que es la
actitud de los hombres del paraguas en inscrita en las acotaciones, tiene
la finalidad de detener la comunicación, mientras que los signos verbales
de Fando tienen por objeto mantenerla.
No en último lugar, la función metalingüística tiene por objeto
definir el sentido de los signos que corren peligro de no ser
403

�comprendidos por el receptor. Traemos a colación un par de ejemplos

considerados indicios naturales, 15 en realidad están muy socializados
como lo demuestra el énfasis en la dicción de los personajes.
'

de este tipo de función:

FANDO. - Lo que más me gusta es besarla. Su cara es m11y suave, da
gusto acariciarla. Acaricia/a.
MITARO.- ¿Ahora?
FANDO.- Sí, acaríciala así. (Fando con sus dos manos coge la cara
de Lis las resbala por ella tiernamente.
La caricia que hace Pando a Lis, tiene como fin definir el sentido
de lo que les propone a los hombres del paraguas hacer a Lis.

US. - Además, siempre me dices que me vas a esposar de las manos,
como si no tuviera bastante con la cadena.
El comentario de Lis, define del signo del grillete, Pando la priva
de su libertad.
Para cerrar provisionalmente este apartado, ya que no se
descartan ulteriores desarrollos, identificamos que Guiraud asume que el
uso de los códigos paralingüísticos, toman gran importancia en el drama
como forma de expresión, dado que tanto los códigos se conciben como
los auxiliares, relevos o sustitutos del lenguaje y constituyen una serie de
signos paralelos al discurso: entonaciones, mímica, gestos, tiempo y
espacio de acción. Los códigos auxiliares del lenguaje son los códigos
prosódicos, kinésicos, y proxémicos, aunque también se entremezclan
con los códigos sociales como lo son: signos y formulas de cortesía,
13
tonos de voz, saludos, injurias, protocolos y los ritos • En nuestro
análisis dichas códigos se encuentran presentes en la obra, y los
encontramos tanto textualmente como en lenguaje icónico expresados en
4
su mayor parte en las acotaciones del guión1 •
Los códigos prosódicos representan las variaciones de elevación,
de cantidad y de intensidad del habla articulada. Desempeñan un papel
importante en la comunicación de sentimientos, y aunque pudiesen ser

13 Tbideni, 63 y ss.
14 En esta apartado del análisis, las acotaciones se muestran en color para poder distinguirlas de
lo 9ue expresan verbalmente los personajes.

404

FANDO. - (Gritando) Te he dicho que mires las flores ¿O es que no
me entiendes?
U S.- (Gritos de dolor) 1Ay, Fando! (Inmediatamente suave, como
temiendo disgustar a Fando) ¡Qué daño me has hecho!
FANDO.- No haces nada más que molestarme. (G,itand(J) Y no
llores.
NAMUR- Sí, eso es. Estábamos tratando de saberpor dónde viene el
viento. (Añade en tono más bqjo)... Para saber por dónde
se va.
. En l~s ejemp~os anteriores, los gritos de Fando indican rabia,
eno10; los gmos de Lis provocan la idea de dolor, y la suavidad el tono
de su voz, evoca el ter:nor que le tiene a Pando; mientras que el tono bajo
de la voz de Namur, illdica que se trata de algo de lo que no quiere que
se enteren los demás.
El código kinésico es simplemente aquél que cumple una
comunicación mediante gestos y mímica.s.

MITARO.- (Sonriente pero incisivo) Sin desear contradecirte
demasiado, quiero dejar bien dicho lo importante q11e es
saberpor dónde viene el viento.
1-'"ANDO.- Bésa111e Lis (Lis lllt!J se,ia e incpresiva, per111ite que
Fando apasionadamente, la bese).
. . La son~sa de Mitaro, nos indica su deseo por ocultar un
sen~ento, rruentras que la inexpresividad de Lis, nos habla de una
surrus1on y de un rechazo a Fando, tal vez por resentimiento.

lS Partimos de la idea de 9ue el signo, sólo alcanza el ru\·el de tal, cuando tiene la intención de
co:urucar. C~ando un fenómeno narural comunica sin intención, se le denomina indicio sui
em argo, los tn~ci?s pueden ser tomados como signos. En el caso del teatro se rec~~ a
moStrar algunos mdic1os naturales, con intención de comunicar algo y es ahí Jond; se convierten
en .signos·. De alu,' 9u~ tomemos como signos
·
,
'
·
algunos fenomenos
9ue
fuera del contexto
teatral
sena considerados 1ndicios.

405

�Los códigos proxémicos utilizan el espacio entre el emisor,Yel
receptor, para expresar la relación que existe entre ellos, o el propos1co

más de lo que los personajes pretenden evocar, mas nunca dejan de
conjugarse con el lenguaje verbal.

de intensidad de su diálogo.

6. Conclusiones

(Fando da 11nos pasos entre el carritoy Lis)
(Fondo irritado, coge el tambor y a distancia de ella, se pone a
repararlo)
El acercamiento de Fando refleja su acritud amenazante. Y la
lejanía de Fando indica su indiferencia hacia Lis.
Los códigos sociales como los tonos de YOZ, los saludos Y
formulas de cortesía, protocolos y ritos, se dilucidan y explicitan
enumerados de la siguiente manera:
FANDO.- (M.19 tierno) Sí, Lis,yo me acordaré de ti.
FANDO.- (Violentísimo) ¡Tampoco!
FANDO.- (Avergonzado) Perdón. Excúsenme.

(Los tres hombres del paraguas, de pie y serios se han quitado s11s
sombreros)

FAl DO.- (A,1,!J fiemo) Sí, I.Js,Jo me acordaré de ti_y te iré a 1ier con 11110
_flor y un perro. (Pausa larga. }ando mira a Lis.
Emocionado) Y en tu entierro cantare por lo bqjines eso de
"Qué bonito es 1111 entierro- que bonito es 1111 entierro" que
tiene fa n11ísica tan pegadiZf1. (La mira en silencio, lue?,O
añade satisfecho) Lo harépor ti.
El tono de voz, denota el carácter cambiante de Fan&lt;lo, sus
reacciones repentinas, el temor y la desolación que provoca la actitud de
Fando en Lis, el avergonzamiento en las disculpas, el movimiento que
representa despojarse del sombrero, ._y la enunciación del c~ment_erio
como lugar del descanso eterno, se conjuntan para sunboli.zar.
Simbolizan la convencionalidad que desempeñan los códigos sociales
llevando inherente una fuerza expresiva y comunicativa que pueden decir

406

La representación dramática es una analogía bajo su forma más
completa. Con este trabajo, hemos podido desenredar un poco de la gran
canodad d_e signos y significados que se entretejen en este texto, pues
F_an1o y Us es una obra cargada de signos gue pueden tener múltiples
s.igruficados: El grillete que une a Lis con el carrito, las esposas, el
paraguas de los tres hombres, el viaje a Tar, y una infinidad de
intercambios textuales a nivel de la sensibilidad. Se inserta así en un
sistema semiótico dentro de la esfera artística, como un texto perpetuado
en su decodificación.
Fernando ,\rrabal, como pudimos observar, llena esta obra de
contradicciones intencionales, de irorúa y de sátira de la sociedad
contemporánea. Posee una enorme carga profana, dota a sus personajes
de una fina irorúa que llega a poner en cuestión rituales religiosos de la
mayor seriedad como los funerales. Fando y Lis es una obra compleja,
con una fuerte dosis pacífica y provocativa, periférica y nuclear, ordenada
y absurda. Estos factores su funden y constituyen un agudo
interrogatorio a la cultura occidental por la moralidad que se rige
abrumadoramente.
.
Arrabal toma las prácticas cotidianas y, valiéndose de los códigos
soe1ales, los conduce al extremo y hace que sus vicios aparezcan de una
manera grotesca, llevando de la mano al lector/ espectador al ámbito
ilimitado de lo sorpresivo, y a dejarlo sin otra alternativa más que
rec~nocer y localizar una complejidad de signos que van configurando el
geruo de la obra. os presenta desde su radical singularidad, su visión
creativa del mundo guc nos rodea y en el que él mismo se encuentra
inmerso, y de esta forma percatarnos, que los fenómenos de la cultura se
mantienen sujetos a muy diversos tipos de representación simbólica.

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Sección Tercera
CIENCIAS SOCIALES

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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