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                  <text>SEGUNDA .SECCIÓN

LETRAS

�HACIA UNA SOCIEDAD CON
UN ROSTRO MÁS HUMANO
(Klisberg)
Alma Silvia Rodríguez Pérez
Facultad de Derecho y Criminología
Instituto de Investigaciones Jurídicas
Jefe de la Sección de Letras
Centro de Estudios Humanísticos
Universidad Autónoma de Nuevo León

1. Un vacío de discusión ética
Una mirada rápida a los adelantos obtenidos en la ciencia y la tecnología,
nos muestra que a nivel mundial, se ha evoluciona~o en forma decisiva,
dejando de lado atender a los reclamos sociales. Las políticas públicas
durante años, han focalizado su aten~ión a otras áreas, olvidando que el
cambio integral, nos exige encarar los grandes problemas colectivos.
Dejar. atrás el nivel de despotismo histórico a grupos vulnerables de la
población. La multiculturalidad nos exige la igualdad entre los seres
humanos y un cambio de actitudes que favorezca el respeto al otro.
En todos los órdenes de la ciencia hay un avance, pero en el ámbito
social, la investigación es limitada y aislada. La división disciplinaria nos
ha mantenido rezagad~s en comparación con numerosos países de
Europa y Estados Unidos. Ignorar el progreso científico y tecnológico en
este campo y la necesidad de trabajar en equipo$ interdisciplinarios,
·significa perder la oportunidad de transformar la vida de muchos
hombres ymujeres que enfrentan día a día serias dificultades.

�ALMA SILVIA RODRÍGUEZ PÉREZ

HACIA UNA SOCIEDAD CON
UN ROSTRO MÁS HUMANO

Enfoco mi atención a un problema generalizado a nivel mundial, el
rechazo a personas con enfermedades mentales severas. El
reduccionismo economicista ha ocasionado políticas ineficientes en el
campo de la conciencia cívica. Esta afirmación no pretende suplantar el
peso de los factores económicos en el desarrollo, pero hay también que
destacar los déficit éticos y la necesidad urgente de implementar
conductas solidarias, como verdaderos activos del progreso económico y
social. Somos responsables los unos de los o ~ en la construcción de
una nueva "sociedad con un rostro más humano" (Kliksberg, 2004), que
respete los principios de la democracia, la educación moral y cívica, los
derechos humanos y la educación para la paz.

res~uestas efectivas y acciones orientadas a vencer las grandes
desigualdades. Trabajar en solidaridad, poniendo en práctica una virtud
que pareciera haberse olvidado en esta época. Asumir la tarea de luchar
para que todas y cada uno de los hombres puedan gozar de una
existencia auténticamente humana.

230

El hecho es que la globalización ha propiciado un vacío ético. El
dinero se ha convertido en el máximo estándar de conducta. Las nuevas
generaciones de profesionales deben estar preparadas para asumir sus
responsabilidades sociales. Eludir este compromiso, como ha sucedido
en América Latina durante décadas, es fomentar la violación a los
derechos humanos fundamentalmente reconocidos.
Ello significa poner en el centro de la agenda pública y educativa, la
exigencia de responder a los desafíos éticos del país, ofreciendo
soluciones a los dilemas sociales; propugnar por políticas concretas
encaminadas a transformar una sociedad injusta en otra justa. La acción
apunta entonces, a acentuar el énfasis en el rol del estado y de la
universidad en el campo social, y la necesidad de plantear objetivos que
propicien fortalecer una verdadera democracia, fundada en el desarrollo
social y la justicia.
El problema, nos coloca ante el reto de responder a las exigencias
éticas del momento que vivimos; educar ciudadanos autónomos, críticos
participativos y responsables, capaces de trascender la _esfera óntica en
benefi,co del derecho a la igualdad. El valor de la justicia radica en la
exigencia social que hace posible el bien común. Cambiar actitudes de
intolerancia en solidaridad con el otro, particularmente con aquél en el
que la injusticia se hace más patente.

2. La justicia necesita_ de la solidaridad
La magnitud _del problema •que nos ocupa, ofrece un reto de gran
c;omplejidad. El proceso de democratización y los reclamos vigorosos de
grupos de ·población vulnerables, son angustiosos. Hay necesidad de

231

El nuevo debate sobre el desarrollo, nos impele a poner atención al
mundo de las minorías, integrando la ética de la atención al otro, en el
plan educativo. Sólo en esta forma podremos asegurar la construcción de
la sociedad del conocimiento, nuestra competitividad nacional e
internacional y la búsqueda de nuevos caminos para mejorar los niveles
de bienestar social.
Cualquier empresa donde sea necesario tomar una decisión en torno
al bien común, nos compromete a asumirla con responsabilidad. Este es
el principio sobre el cual se fundamenta mi postura enfocada a poner en
práctica un proyecto piloto de enseñanza alternativa, como respuesta a
una necesidad prioritaria de la entidad y del país, así como el deseo de
ofrecer una ayuda humanitaria y dar un testimonio de solidaridad.
Las personas con enfermedades severas mentales necesitan ser
tratadas en comunidades que promuevan su calidad de vida e integración
a la vida social. A ellos, en primer término, está orientado mi proyecto
enfocado al desarrollo de la inteligencia lingüística, y en segundo plano,
para promover actividades orientadas al desarrollo del sentido de la
justicia, la convivencia pacífica entre los hombres y el respeto a la
diferencia y a la dignidad de todo ser ~umano.
Los ?escubrimientos en el orden científico, han creado grandes
expectauvas en numerosas disciplinas de investigación. La promesa de
grandes avances en el desarrollo mundial, nos impele a no permanecer al
margen ~n el campo de la responsabilidad social. Es necesario romper la
brecha entre los países avanzados y el nuestro; trabajar juntos, educar en
el diálogo respetuoso y el compromiso comunitario; afrontar los desafios
de la mundialización; realizar acciones que sostengan el desarrollo
económico y social del país y de nuestra entidad. El imperativo de
nuestro tiempo es crear instrumentos idóneos que puedan generar la
co~strucción del constructo cognitivo, acorde a las necesidades psicosoc1ales de nuestra época. Trabajar el capital social, instituir la
responsabilidad de la ciencia acorde al desarrollo de un mundo equitativo
Y sostenible; un orbe donde exista la conciencia de derechos y
responsabilidades, normas y valores desde una perspectiva intercultural.

�232

América Latina está urgida de reconstruir lineas de acción que se
canalicen a la educación y la salud. La desligitimación de las políticas
públicas ha significado, hasta ahora, eludir, postergar, marginar lo que es
prioritario desde el punto de vista ético. México presenta un alto índice
de problemas educativos, sociales y de enfermedades de orden
neurológico y psiquiátrico, que ameritan atención. Los datos estadísticos
subrayan una penuria humana insoslayable :(. la exigencia de poner
atención a este campo, buscando respuestas eficaces. El asunto nos habla
también, de la necesidad de colaborar a favor de personas vulnerables,
ser solidarios. Nuestra responsabilidad es atender a los seres humanos,
con vista a resolver los problemas de nuestra realidad.
Hay evidencias conclusivas de que pacientes con enfermedades
metales, al ser rehabilitados, pueden mejorar significativamente, al igual
que las actitudes de los familiares. Ayudarlos representa además, educar
en la toma de conciencia del sufrimiento ajeno, la asunción de nuestra
responsabilidad frente al otro y el compromiso de restaurar su dignidad.
Aspectos que pueden fortalecerse al tener la certeza de que este tipo
de programas han dado resultado positivo en otros organismos. NAMI,
organización comunitaria de autoayuda y defensa a las personas que
sufren enfermedades mentales graves y sus familias en los Estados
Unidos, con más de 1200 afiliadas estatales y locales en los 50 estados de
su territorio, además del distrito de Colombia, Puerto Rico, Canadá y
México, ha canalizado sus esfuerzos al apoyo de familias y pacientes a
través de cursos y talleres que se traducen en un armonioso
entendimiento entre los allegados, en beneficio de la recuperación del
sujeto con problemas de orden mental. Sus logros les han permitido así
desarrollar políticas federales, estatales y privadas en contra de la
discriminación; realizar investigaciones sobre las causas, los síntomas y
los ~astornos cerebrales y trabajar en defensa de ·1os que sufren
enfermedades mentales graves (www.nami.org).
Lo mismo sucede con INGENIUM, organismo constituido en esta
entidad, filial de NAMI, que tiene como fin proporcionar información,
asistencia y apoyo emocional a personas que sufren una enfermedad de
orden neurobiológico y sus familias. Su misión es instituir la mejor
infraestrUctura médica, legal, laboral, educativa y de servicio. Luchar para
que ningún paciente interrurn'p a su desarrollo y realización como ser
humano. ~ participación como profesora del programa de Familia a
Familia que imparte INGENIUM, me ha permitido documentarme

233

HACIA UNA SOCIEDAD CON

ALMA SILVIA RODRÍGUEZ PÉREZ

UN ROSTRO MÁS HUMANO

sobre los problemas que atañen a las enfermedades mentales, realizar
intercambio de experiencias con otros colegas y constatar la necesidad de
promover la educación para la solidaridad y el servicio a la humanidad.
El énfasis del rol de las universidades en el campo social, nos exige la
creación de programas emergentes que respondan a los desafíos
éticos de la pobreza, discriminación y salud, eh otras palabras, resolver la
situación de los débiles de América Latina, integrando el capital social de
la universidad. Investigar en esta linea, nos ofrece grandes posibilidades
de producción de riqueza; perspectivas de crecimiento, que nos pueden
situar en el entorno internacional por su repercusión en beneficio de
todos los hombres.

3. Un modelo de servicio y atención comunitaria
Actualmente estoy trabajando en la elaboración de este modelo de
enseñanza alternativa, que permite dar un servicio de atención primaria a
personas con enfermedades mentales severas. Con el programa se
pretende dar un impulso más directo y sustancial a la formación de una
conciencia ética de nuestros educandos; estimular la acción solidaria y la
participación activa en el bienestar social; romper viejos esquemas, en
busca de soluciones a la disparidad social, la pobreza y la marginación.

Mi hipótesis está basada en el
presupuesto de que el
desarrollo de la economía
globalizada y el nuevo entorno
internacional, nos obligan a
investigar, generar
co~ocimíento y estimular la
conciencia cívica, participando
en la solución de los problemas
sociales del país.

Variables dependientes
Hl. Producción de conocimientos y
educación ciudadana (agenda

21).
H2.

Aprendizaje basado en la
formación ética y social
H3. Servicio a personas con
enfermedades severas
H4. Cooperación en las políticas
sociales de la entidad.

Variable independiente
Un
modelo
de
enseñanza
alternativa v de servicio

Variable interviniente

i

1'
Grupo de control

~-----·➔

Grupo experimental

�234

HACIA UNA SOCIEDAD CON
UN ROSTRO MÁS HUMANO

ALMA SILVIA RODR(GUEZ PÉREZ

La investigación enfatiza particularmente en el_ desarrollo d~ la
inteligencia lingüística. Hoy por hoy, todas las _s?ciedades ~onocida_s,
sitúan al lenguaje entre las capacidades cogruttvas y soci~~s mas
valoradas, siendo importante de por sí y como elemento a ~ r p~ra
actuar en casi todos los dominios. El proyecto Zero de Gardner, ha sido
una revelación significativa para entender las inteligencias múltiples,
entre las cuales la lingüística ocupa un lu~ preponderante e~~e las
capacidades cognitivas y sociales más valor~s. La concepcion del
hexágono cognitivo de Gerdner, nos plantea esta postura, Y la
importancia de la cooperación entre seis disciplinas:

235

que trabajar en este campo es esencial, pues ejercitar las habilidades de
leer y escribir, abren un camino para el desarrollo de las estructuras del
pensamiento y la capacidad transformadora del mundo. Así podemos
afirmar que, desarrollar la inteligencia lingüística supone la comprensión
explícita del lenguaje; entender la relación que se establece entre la
palabra y la realidad. El lenguaje puede entonces, favorecer el desarrollo
mental del individuo al estimular tanto la interacción humana como la
apropiación de la cultura. Mi experiencia docente en el campo de la
lingüística, me ha permitido observar la bondad de cultivar el
razonamiento verbal, en beneficio de los seres humanos. Menciono
autores que han revolucionado este tema como Goodman, Halliday,
Bruner, Vygotsky, Rosenblatt, Hunt, Pressley, y otros.
Aunada a esta postura teórica, la teoría de la inteligencia emocional
marca otra pauta importante, al- señalar la unión entte dos componentes
fundamentales: el sistema emocional y el cognitivo. La teoría del
conocimiento y el uso de emociones postulan una serie de habilidades
importantes relacionadas con la persona y el funcionamiento social.

l
1

1
1

~t~1/;·-~··

~~~··

'·

Neurociencia
Rciacionei tntn ltu ci,ncia, cvg,,iritcu

Dentro de todas ellas, el lenguaje ocupa una· posición m~dular, al
incorporar todas las concepciones científicas, d~sde la relativa a las
neuronas hasta el nivel de organización social (Gardner,. 2000).
Pretender, por tanto, trabajar en este campo, constituye uno de los
desafros más significativos, considerando que los ser~s human?s se
comunican simbólicamente, es decir, a través de lengua¡es. De ahí que,
este proyecto debe entenderse a partir de qu~ la cul~ra está inscrita ~n el
cerebro de los hombres. Así es como la via del ruvel representacional
permite la comprensión de numero~os problemas, explicados dentro de
un concepto de racionalidad, pero mterpretados a la luz de la estrec?a
concomitancia que guardan en~e si las estrUcturas mentales y el lengua¡e.
Este planteamiento es suficiente por si_ ~s~o,. para de1:1ostr~r la
·relación entre las variables planteadas en .fil hipotesis y la evidencia de

Las emociones son parte vital de nuestra existencia. Uno debe ser
competente para entender nuestras emociones -positivas o negativas- y
ser capaz de procesar la información emocional exacta y eficientemente,
y tener la capacidad para utilizar diestramente las emociones, resolver
problemas y elaborar planes de vida y metas. (Mayer y Salovey,1997).
Las investigaciones sobre los efectos benéficos de las emociones
positivas y de la inteligencia emoci.onal sobre el bienestar físico y
psicológico, son limitadas. Hasta el momento, la mayor parte, se enfocan
en el reconocimiento, entendimiento y manejo de emociones negativas
en el servicio del funcionamiento interpersonal e intrapersonal, con poca
referencia de como la emoción positiva puede ser importante para el
conctructo de la inteligencia emocional. Sin embargo la capacidad de
reconocer y usar emociones positivas para manejar circunstancias
negativas, puede tener efectos benéficos para el bienestar de la persona y
la reconstrucción del yo.
Es común que una persona con inteligencia emocional puede apreciar
totalmente las ventajas de la emoción positiva. Uno de los principales
determinantes del manejo inteligente de las emociones es tener el acceso
a nuestra vida emocional (Mayer y Salovey 1997), lo que implica la
capacidad de usar nuestros sentimientos como medios de entender y

�ALMA SILVIA RODRÍGUEZ PÉREZ

236

HACIA UNA SOCIEDAD CON
UN ROSTRO MÁS HUMANO

guiar nuestro comportamiento y por ende, intervenir eficazmente en la
recuperación de algunas enfermedades mentales severas.
El fundamento teórico sustentado en este proyecto, quedaría
incompleto si no apuntara a las necesidades sociales de nuestra realidad
latinoamericana discutidas ampliamente por ideólogos de renombre (Red
Interamericana · de Capital Social, Ética y Desarrollo), y la urgencia de
replantear la agenda del desarrollo, desde una 2tl4ura de la solidaridad.

'

El conocimiento tecnológico disponible y los acelerados progresos en
medicina, han permitido en las naciones más ricas una atención a los
problemas de salud de manera significativa, pero en cambio, amplios
sectores de otro tipo de entidades están agobiados por carecer de lo más
elemental. Junto con el crecimiento económico surge entonces, el
requerimiento de lograr el desarrollo social y propiciar la equidad,
integrando los valores morales que den un sentido ético a la acción.
En este reenfoque de pensamiento, se inscribe la integración activa de
los grupos vulnerable, que tienen que ver con la variable ausente. Se han
subestimado los encadenamientos recíprocos entre las diversas
dimensiones que constituyen el entramado social y las experiencias
actuales indican, que el crecimiento de un país significa bienestar
colectivo, inscrito simultáneamente en el desarrollo social. (Kliksberg,

2004)
4. Hacia una cultura solidaria
Se trata de un proyecto piloto para el desarrollo de la inteligencia
lingüística en personas con trastornos mentales severos, está orientado a
probar el diseño de un programa de educación alternativa con la
modalidad de servicio a la comunidad sobre la base de fortalecer una
cultura solidaria. Para este efecto se seguirán los pasos que a
continuación se enumeran:
1. Diseñar el programa de educación alternativa enfocado al
desarrollo de la inteligencia lingüística, con incorporación de
estrategias didácticas para acceder al conocimiento y el desarrollo
de habilidades, a partir d~ la fórmula SCORE:

1Habilidades

237

sociales para el trabajo grupal colaborativo

s

(SHARE) SABER COMPARTIR

e

(CUMPLIMEN1) COMUNICAR ELOGIOS

o

(OFFER) OFRECER AYUDA

R

(RECOMMEND) RECOMENDAR CAMBIOS

E

(EXERCISE)EJERCITAR AUTOCONTROL

2. Aplicar el programa en un grupo de personas con enfermedades
mentales severas en fase estable y previamente seleccionado.
3. Proceder a un análisis descriptivo sobre los procesos mentales que
intervienen en las tareas asignadas y la evaluación de las
diferencias lingüísticas y de socialización.
4. Estudiar el derecho a la protección de grupos vulnerables.
5. Establecer vínculos con otros investigadores de la Red
Interamericana de Capital Social, Ética y Desarrollo.
6. Promover un programa de voluntariado que pueda derivar
posteriormente en otros talleres.
7. Planear de una segunda fase d&lt;! operación de este proyecto, para
crear una casa de medio camino, integrando un equipo
interdisciplinario de investigadores.

5. Conclusiones
El proyecto, como pueden observarse, nace de la necesidad de crear un
nuevo modo de .trabajar en la formación de una cultura solidaria y una
sociedad más justa hacia la participación comunitaria, el desarrollo de
una conciencia moral, y la responsabilidad social. Pilares del progreso
social, el cambio estructural de la sociedad y las relaciones
internacionales. En otros términos, erradicar el abismo entre estratos
ricos y pobres, que pareciera extender el panorama de la pobreza hacia el
abandono de las minorías, la marginación o discriminación social;

�ALMA SILVIA RODR(GUEZ PÉREZ

238

responder de manera acuciante al problema de educar en la
responsabilidad social.
Sin embargo, es preciso- puntualizar también en la necesidad de la
formación ético-ciudadana de los estudiantes universitarios en el marco
de la educación integral, con la concurrencia de valores que superen la
discriminación,· xenofobia o etnocentrismo. La intolerancia que se
manifiesta en la marginación y la exclusión de1a. sociedad de los grupos
vulnerables, o la violencia, el estigma y la discriminación dé son víctimas
esos grupos, es un problema de carácter ético y político.

HACIA UNA SOCIEDAD CON
UN ROSTRO MÁS HUMANO

~~:!!:

239

~a~JO) Teoría del lenguaje, traducción de Julián Marías. Revista del

CASSANY, D.-La cocina de la escritura. Editorial Anagrama. Barcelona.
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New York: Basic Books B . B k, P ram.
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· aste oo s aperback, 1984.

La tolerancia no es por tanto un principio teórico, es un modelo de
.1

l

vida, al igual que la cultura del diálogo y del respeto por el otro,
principios que debeóan prevalecer en nuestra sociedad.

~!~tas7c~!!;k~~ 983) Frames of Mind· The Theory

La sociedad del conocimiento, que es la base estructural de la
globalización, tiene que apostar por la investigación científica y la calidad
moral de sus ciudadanos; promover una nueva sociedad con un rostro
más humano y poner fin a la pobreza del mundo; a las desigualdades
frecuentemente institucionalizadas, por las cuales numerosas personas
son privadas de su dignidad y derechos; dejar a lo económico el dominio
respecto a la equidad, el empleo y el medio ambiente. Buscar una mejora
. sostenible a la calidad de vida. La sostenibilidad que atañe tanto a la
política pública como a la educación, y que- se identifica como un
proceso de socialización y compromiso moral.

G~NER, H. (1985). The Mind's New Science: A H.
,r
R.evolu!ton. New York: Basic Books.
rstory O; the Cognitive

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·

RODRÍGUEZ
Alm
· (2003) S,~n~s
·
la
cu/tu U A N' L
Ma Silvia.
convergentes: el conocimiento, los valoresy
ra. · · . . onterrey, N.L. Mexico

�SIGNIFICACIÓN Y SENTIDO DEL LIBRO
EN EL HORIZONTE CULTURAL

Dr. Jur. Dr. Phil. Agustín Basave Fernández del Valle
Director del Centro de Estudios Humarústicos
Catedrático de la Facultad de Filosofía y Letras y
de la Facultad de Derecho y Criminología de la
Universidad Autónoma de Nuevo León

Vaya, por delante, una confesión personal: nací entre libros y entre libros
he de morir. Soy - ¿por qué no decirlo? - un ciudadano de la república
de los libros por derecho de amor y estudio. Autor vocacional y lector
empedernido, los libros le han robado horas a mi sueño -aunque me
hayan lanzado a muchos ensueños- y han mermado considerablemente
mi bolsillo. Todo esto viene a cuento porque mi disertación no será,
simplemente, una académica y fría conferencia sobre la significación y el
sentido del libro en el horizonte cultural. Claro está que me propongo
ofrecer un riguroso análisis filosófico sobre el ser y el quehacer de la
cultura y sobre la esencia del libro como ente expresivo-instrumental.
Pero mi mensaje será -así lo espero- un mensaje de pasión libresca, de
eros cultural.
Empezaré por hablar de la vida humana como cultura. Necesitamos
orientarnos, saber a qué atenernos respecto de los seres que integran la
realidad en la que nos encontramos viviendo. En seguir esa orientación
hos va nuestra pervivencia y nuestra felicidad. Conocer la realidad para
salvamos, para ser hombres de verdad en la gran aventura que es existir.
En la conexión cambiante del yo y del mundo se da un dinamismo
dramático que constituye la realidad de la vida humana. Buscando la
estabilidad que me falta, advierto que mi vida se ofrece como una norma

�242

l.

l

SIGNIFICACIÓN y SENTIDO DEL LIBRO
. EN EL HORIZONTE CULTURAL

AGusrlN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

o programa de salvación. Y este programa perfilará mi existir como
hazaña y como misión. Sostenerme en el universo con mi programa de
salvación, ha sido, sigue siendo y va ser, mi tarea primordial en la vida.
Cuando parece que se pierde todo mi sostén y que vamos a naufragar en
el inmenso océano del universo, surge la angustia. No tan sólo se trata de
que el riesgo me circunda, sino que yo mismo soy riesgo en la fragilidad
de mi ser biopsíquico y moral. Un enlace de~cesos únicos ensartados
como cuentas de un rosario personal por hacer, va poniendo de
manifiesto una asombrosa y al parecer inagotable multiplicación de
posibilidades. Dentro de las posibilidades, no todas tienen igual valor
para mi vida. Si todas fuesen equivalentes, podría· lanzarme ciegamente
en cualquier dirección. Se acabaría la seriedad, la fe, la razón en el acto de
decidir. Una sola posibilidad es la mía: el abrazo a la vocación.
La cultura como sistema de certidumbres y estabilidades frente a la
incertidumbre y la inestabilidad de mi vida, no es propiedad de nadie
porque no es un bien jurídico. Esencialmente transferible, la cultura no
es excluyente, aunque sea susceptible de apropiación por todo aquel que
se sienta habitado por ella, confirmándola en su . vida personal.
Conocimientos que flotan en nuestro ser y se deslizan sin dejar ningún
sedimiento, no forman cultura. Otros por el contrario, penetran en
nuestro interior, se ligan a nuestros recuerdos, conceptos, voliciones y
pasiones, integrando nuestro yo psicológico. Hasta se podría decir que se
hacen, en nosotros, carne y sangre, vida y espíritu... Los transformamos
y nos transforman. No son simples conocimientos "nacionales", sino
que son verdaderamente _conocimientos "reales" -como diría Newmanporque los hemos asimilado. Con la ventaja de que se tornan, una vez
asimilados, autónomos, personales. Desde entonces conocemos por
nosotros mismos y no por medio de ·otros. Habrá una manera propia de
comprender y de expresarse que corresponde a un determinado cuerpo y
a un · temperamento peculiar. Conocemos las cosas conociéndonos a
nosotros mismos, y no las comunicaremos al exterior sino
comunicándonos a nosotros mismos. El hombre, al conocerse, se hace
más hombre. Por hombre, reflexiona, se plantea problemas, descubre
soluciones y confronta estas últimas con la roca viva de la realidad. No
hay que olvidar que el término "cultura" tiene un origen agrario y
significa cultivo. Pero el cultivo supone la simiente, la sementera, la
plantación, la labor del sembrador. Sin este afán humano sobre la tierra
·en cuanta ~eta perseguida y adquisición lograda, nunca podrá entenderse

la cultura personal.

·

243

~ vida d~l h~mbre culto no puede ser conducida sin filosofía esto
es, sm conc1enc1a
. '.
"
. de que en cada suceso , en cad a acaecllillento
trasparece el sentido s?bretemporal de que está empapado". La divis~
del h~1;1bre culto podna ser aquella que formuló Eugenio D'Ors· La
elevac1on d~ la anécdota a categoría. No se puede ser culto sin una ~ or
~enos- dtscreta base filosófica como elemento integrante y a un ,e:,o,
e . o que es, entre nosotr~~• la llamada "cultura general". No debe
olv1da~se_ que no hay formac1on auténtica que no repose en un decoroso
co~ocmuento del hombre en cuanto hombre. En este sentido no ha
mas. c~tura que_ la cultura humanista. Todo lo demás es barb~rie N~
supr1m1remos runguno de los datos y valores esenciales del ho~bre
porque una cultura d~seq~~brada o deficiente no merece el nombre d;
cultura.
Daremos sat1sfacc1on a las leo-itimas
exio-idas
d e1 cuerpo, pero
b
e,·
e,·
uscaremos _Para e1 espíritu luz, belleza y bien... La perfección humana
frente a la vida toda y ~ la universalidad de las cosas es abarcada por el
concepto ?,e cultura. Mientras el humanismo sólo apunta derechamente a
la perf~~cion del hombre, P?r el hombre; la idea de cultura engloba la
perfecc10n del hombre y su circunstancia.

~

La cultura responde a un anhelo fundamental de la naturaleza
humana, pero es obra del espíritu y de la libertad, agregando sus
esfuerz~s al ?~ la naturaleza. ~ultura es plenitud vital específicamente
hu:n~na. acuVIdades especulativas y actividades prácticas (éticas y
arus~cas) engranadas al tiempo y a sus vicisitude;, Trátase
consigwentem_ente, de algo especialmente humano y, como tal'
pere~ede~?· Siempre me ha parecido magnífica aquella expresión d~
Hemot: La cu_itura es lo que queda mando todo lo demás se ha olvidado".
Queda la _ca~acidad, la aptitud. Gracias a la cultura, nuestras sensaciones
nues~a~ 1magenes, ~uestras in~ciones, nos pueden sobrevivir y, po;
cons1gu1ente, es posible que adquieran un cierto modo de existencia que
ya se eneuentra fuera del yo.
La vida_ humana, desarrollándose según sus peculiares modos de ser
compre~~1endo l.a producción y utilización de objetivaciones culrurale[
~:~bien de ma~era e~inente cultural. No hay que olvidar que el
. mtsm~ Y fl~enc1a de vida se fraguan, en el interior de un sujeto, el
~bro Y1~ smforua, la catedral y la herramienta. Consciente O parcialmente
m~o~sc1ente, el proceso de creación cultural -radicando en la capacidad
ob1euvamente del hombre- va desde la primera incitación O germi · ,
hasta q
1 b'
•
. .
nac1on
d
ue e o J~to mgresa con vida mdependiente y propia en el mundo
el la cultura. S1 por una parte el hombre crea la cultura por otra la
cu tura lo va configurando a él. Piénsese en lo que significa, 'en la vida de

�11

'lt

1

245

AGUsTfN 8ASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

SIGNIFICACIÓN Y SENTIDO DEL LIBRO
EN EL HORIZONTE CULTURAL

cada cual, el lenguaje, la religión, el derecho, el arte, la técnica.._. Gr~cias a
estas realidades realizamos íntimamente nuestra pr?p1a mdole,
acrecentamos y fortalecemos nuestra vida interior, cumplimos nuestro

objetivada" llama Recaséns Siches a la cultura objetiva, porque supone la
proyección al exterior de la interioridad del hombre. Nada de raro tiene
que el hombre, al autoafi.rmarse, edifique un mundo, si pensamos que
lleva un mundo dentro de sí, una interioridad poblada de instancias
objetivas.

244

destino natural.
Tan importante resulta la cultura para la compr~~sión del h~mbre,
que Emst Cassirer ha llegado a decir que "la caractensttca sobresaliente y
distintiva del hombre no es una naturaleza m~~sica sino su obra". Es
esta obra, el sistema de las actividades hu~a'nas, ~o que ~e~~e Y
determina el círculo de humanidad. "El lenguaJe, el mtto, la religton, el
arte, la ciencia y la historia son otros tantos 'con~tituyentes'., de los
diversos sectores de este círculo".1 Sin desconocer la tmportancta de una
·' funci·onal del hombre y de una filosofía de . las
const·d erac1on
. , formas
simbólicas no creo que sea posible proporcionar una v1s1on de la
estrUctura 'fundamental de cada una de las actividades c~turales ~~manas
-como en vano lo pretende Cassirer- sin una previa metafísica del
hombre.
La cultura proviene -como lo ha apuntado Francisco Romer~ de la
capacidad objetivante. Si el hombre es un ser que capta Y concibe un
mundo objetivo, la cultura fo~a cuerpo con ~~ hecho de ser. humano.
Distinguese entre cultura objetiva -toda creac1on del hom~re. o~ra de
· arte mst1tuc1on,
· · ·,
teon'a, costumbre- y vida cultural -ex1stenc1a del
ho~bre entre los entes objetivos creados por él.
Tenemos la facultad de imponer nuestro propio cuño a la naturaleza,
de incorporarle un sentido. Todo aquello que de alguna manera
producimos O modificamos para introducir _en nuestro c~c~o humano,
es objeto de cultura: parques nacionales, pisapapeles, e?1fic1os, leyes ~
reglamentos. En este sentido se ha podido decir que la tterra enter~ est~
· d a, porque no hay r1·neón en ella que escape- a las relaciones
eultunza
juríditas y de dominio. Sólo los astros no están afectados por la cultura.
Cabe decir que son pura naturaleza.
El objeto cultural, sentido humano impreso e~ ~a c~sa, se
"de algo sigru·ficante a algo s1gruficado . Base
comprend e pasando
.
.
material, contenido o sentido y referencia a un valor ~u~ ,no es parte
efectiva de un objeto ·sino de una dirección o polanzac1on-_ son los
ingredientes que integran el objeto cultural. El hombre hu~aruza lo no
humano, transforma la realidad colonizándola. "Vida humana
1 Ernest Cassier, Antropología

Primitivamente la palabra cultura significó un estado o una posesión
de la persona individual (cultura animt). Posteriormente adquirió el
sentido de la estrUctura objetiva supraindividual. En realidad, ambos
aspectos de la cultura están íntimamente vinculados y se condicionan
mutuamente. Conviene recordar que la palabra cultura arranca del
cultivo de las plantas (agricultura), cuyo significado se extendió al cultivo
anímico. El hecho es que nos encontramos viviendo en medio de un
conjunto de productos con sentido, que existen ahora y por grupo, para
nosotros. Cada sector está constituido por bienes culturales que encaman
un valor peculiar. No se trata de un organismo sino de una organización
de partes esencialmente distintas en una unidad más o menos
diferenciada y estrecha.
Una autentica filosofía de la cultura intenta conocer el mundo de la
cultura no como un mero agregado de hechos inconexos y dispersos,
sino como un todo orgánico, como un sistema. El hombre vive en una
sociedad de pensamiento y sentimiento cuyos elementos y condiciones
constitutivos son: el lenguaje, el mito, el arte, la religión y la ciencia. No
puede el hombre vivir su vida sin expresarla. Y estas expresiones
sobreviven a la existencia individual y efímera de sus forjadores. Entre
estabilización y evolución se da uha tensión constante. Hay una
tendencia a las formas fijas y estables de la vida, como hay otra que
propende a romper este esquema rígido. La cultura, en conjunto -afirma
2
Cassirer- "es el proceso de la progresiva autoliberación del hombre" •
Pensamos nosotros que los objetos culturales lo mismo le ayudan al
hombre· a vivir como a destruir y a dar muerte. En todo caso, el futuro
de la historia depende de la cultura, no de la fatalidad".
Un cosmos intelectual, que abarca un conjunto orgánico de valores
expresados por la actividad humana, está ahora en nuestras manos. Si la
~ultura es fruto de la libertad espiritual, no podemos eludir nuestra
responsabilidad histórica. Conciencia cr1t1ca, organicidad de
conocimientos, afinamiento espiritual, todo ello es bueno procurar, a
condición de no absólutizar los valores humanos. Sin un fundamento

Filosófica -Introducción a una Filosofía de la Cultura-

Editorial Fondo de Cultura Económica

2 "Antropolología

Filosófica", pág. 313, Fondo de Cultura Económica

�AGUSTIN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

246

trascendente de los valores, la cultura se viene abajo como falso ídolo. O
el fundamento de los valores es Dios, o los valores cesan de ser tales.
Los valores que expresa toda cultura nos remiten al fundamento de todo
valor.
"La palabra cultura -afirma Nicolás Abba~ano- ~en~ dos
significados fundamentales. El primero es más ant1gu~ y s1?111fica la
formación del hombre, su mejoramiento ~ ,perfeccionamiento. El
segundo significado indica el producto de esta fo~ación, e~t?. es, el
conjunto de los modos de vivir y de pensar culuvados,. ~rvili~~d~}
pulimentados, a los que se suele dar también el nombre de c1vilizac1on .
Mi maestro, el Dr. Juan Zaragüeta, ha dicho que "la cultura es la
superación de la naturaleza por un esfuerzo hum~º- a ella conducen!e en
las diversas direcciones de la vida'"'. Conoc1m1ento de los seres,
actuación sobre ellos, valoración, reflexión filosófica, religión son modos
categorías de la cultura. En este sentido, c~be decir, que la cultu~a es
0
característica distintiva y universal de las sociedades humanas. Jamas se
ha tenido noticia de un grupo humano que no tuviere lenguaje,
tradiciones costumbres e instituciones. La segunda edición de la magna
"Enciclop:dia Filosófica" italiana, defin~ l~ .cul~ra ~n los siguientes
términos: Cultura: "Esercitazjone del/e Jaco/ta spmtualt, mediante la qua/e queste

sono porte in condizjone di dari i Jrutti piu abondanti e i miglio che ~a _Joro natura/e
constituzjone consenta".5 Hasta aquí algunas indispensables prec1s10nes sobre
la cultura. Vayamos ahora al libro: un específico objeto de cultura.
El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua Española,
en su 18ava. Edición nos ofrece tres acepciones del vocablo libro (del
latín liber, libri): 1) ''Reunión de muchas hojas de papel, ~itela, etc.,
ordinariamente impresas, que se han cosido o encuadernado ¡untas con
cubierta de papel, cartón, pergamino y otra piel, etc., y._~ue forman un
volumen. 2) Obra científica o literaria de bastante extens1on para ~~°:1ar
volumen. 3) Cada una de ciertas partes principales, en que suele ~v1,~se
la obra científica o literaria y los códigos y leyes de gran extens1on • ~a
primera acepción se centra en la causa material del libro y nada nos dice
de su causa formal, de su causa eficiente y de su causa final. La segunda
acepción apunta la causa formal dentro de los límites de lo científico Yde

3 Nicolás

Abbagnano, Dfrcionario de Filosofta, pág. 272, Fondo de Cultura

Económica
• Juan Zaragüeta: Diccionario Filosófico pág. 139, Espasa ~alpe,_ S.A. .
s Enciclopedia Filosófica, volumen 2, pág. 207 G. C. Sanson Editore, F1rence

SIGNIFICACIÓN Y SENTIDO DEL LIBRO
EN EL HORIZONTE CULTURAL

lo li~erario. La tercera significación señala, por extensión y aliteración, un
parucular uso de la palabra libro.
Yo quisiera hablar del libro desde el punto de vista de la filosofía de la
cultura. Y esto no lo hace ningún diccionario. Como ente cultural el
libro posee una cierta expresividad transfísica, como resultante de' su
es~ctura y de su puesto en el cosmos. Su materialidad es algo accesorio
denvado, secundario. Ciertamente un libro es una cosa. Pero una cosa
medial que sirve de vínculo a contenidos culturales más profundos.
Dentro del _ho~zonte cultural, el libro está ubicado en la subregión del
ente expresivo-instrumental. En un libro se encarnan virtualidades que
no pueden identificarse en ningún caso con su material. Las palabras
sobre el papel son vehículos de expresiones, sentidos y posibilidades de
inteligibilidad. Lo que corporaliza la expresión o el sentido transmaterial
no es ya la materia (que sería un suplemento), sino la estructura
inmaterial del signo, la esfera ideal de conexiones culturales. Dicho de
modo más preciso: el libro es una totalidad expresiva de signo más
relación más sistema transfísico o cultural.
¿Qué sería del libro sin interlocutor, sin lector, sin intérprete? El libro
no siempre habla para todos ni a todos dice lo mismo. Nada dice para un
analfabeto y muy poco dice para el tonto. Cosa diferente es que lea un
hombre inteligente o un iniciado si se trata de un libro de filosofía O de
matemáticas. Para el librero el libro es mercancía, objeto de comercio.
Para el autor, el libro es expresión personal, intimidad comunicada, obra
de vida humana cristalizada. Por eso el libro es multifacético, tornadizo
pluridimensional en su sentido, curiosa entidad la del libro: su coseidad
no le impide un hálito de personeidad. Esta entidad entre la naturaleza v
el espíritu lleva, de algún modo, el resplandor presencial de su auto;.
Todo libro nos da a conocer un nombre, un estilo humano. Acaso
algunas veces no se origina totalmente en la autenticidad personal; aún
así, será'expresión de una persona y hasta de un pueblo y de una raza. En
el li~ro no hay que ver solamente lo que se manifiesta, sino quien se
marufiesta. Hay. libros jóvenes, agresivos, irrespetuosos, humildes,
personales, petulantes, deprimentes, esperanzados... En la última
instancia, cabria decir que hay tantos libros posibles como personasautores. En todo caso, el libro auténtico es siempre presencia personal,
proximidad existencial entre hombres, manifestación espiritual concreta.
El gran libro-persona es libro presencia, es libro confidencia, es libro
amistad. Está más allá de lo útil. Difunde la cultura y los dones del
~spíritu por superabundancia de vida. Naturalmente que también hay los
libros indignos, venenosos, pornográficos, destructivos. Hay libros -no

�248

AGUSfiN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

cabe duda - que derraman rencor. Por eso a los libros hay que escogerlos
como se escogen a los amigos. Y sin embargo, como bien dice mi cordial
amigo, el filósofo español Pedro Caba "todo libro, como toda obra del
hombre, como toda acción~ como todo gesto, aspira a un mínimo de
originalidad. Todo hombre, en toda obra, ansía originar, aspira a ser
padre o madre de otras almas. Todos queremos grabamos en el recuerdo
de los demás, llamar la atención de los ~os, tener fama, gloria,
popularidad o nombre, porque todos aspiram~a lo que ya somos, a
inmortales..." 6 La aspiración a la personalidad, originalidad y autenticidad
es consubstancial a todo autor. Aunque todo autor, por genial que sea,
usa un idioma que no ha inventado, se nutre en una tradición nacional y
universal, lleva supuestos étnicos e históricos sobreentendidos. Dentro
del contexto social e histórico, cada hombre, que al fin y al cabo es un
heredero, proyecta su autenticidad personal. Y cuando de veras busca la
, verdad, el bien y la belleza, la originalidad le viene por añadidura. Así lo

..

creo yo, por lo menos.
Hoy en día hay demasiados libros. Dentro de esa abundancia
torrencial, muchos libros salen sobrando por estériles o. por estúpidos.
Es preciso orientarse, con buenas guías·bibliográficas, en la inextricable y
sofocante selva de libros. No podemos leer todo lo que debiéramos leer.
.En consecuencia, se impone una rigurosa selección de acuerdo con
radicales preferencias. En _los años de mi adolescencia, cuando leía un
libro de segunda o de tercera clase, recuerdo que mi padre me espetó
aquel adagio latino "Ars longa, vita brevis". Desde entonces he tratado de
disciplinar mis lecturas. No con inhumana rigidez, pero si con metas
claramente dilucidadas. Acordándome de aquella frase de Lessing: "un
libro grande, es un grande daño", he procurado, como autor, apretar
ideas, mostrar espíritu de parvedad, · condensar mensajes. Y creo que
algunos de mis libros llevan mi mensaje más personal Y· muchas de mis
mejores esperanzas. Siempre he sentido vivir para algo más que para dar
con mis huesos en una rumba. Y para el autor, cada libro es creatura
amada. Cuando un autor que se respeta da al público una de sus obras, es
porque la juzga digna de salir a la luz pública. Porque publicar un libro
que no se estima es sobra de desfachatez .o falta de honestidad
intelectual. En cada una .de nuestras obras va encapsulada una etapa de
ardiente vida espiritual, una objetivación -extraña paradoja- de nuestra
inobjetivable subjetividad. Hay 'que sostener la cultura y hay que hacerla
avanzar. ~ay que fomentar el buen libro como instrumento de

6 Pedro Caba,

Filosofía del Ubro, Madrid MCMLVII

SIGNIFICACIÓN y SENTIDO DEL LIBRO
. EN EL HORIZONTE CULTURAL

Z49

formación y de humanización. Sabemos
,
,
autor hay un condominio
. . al d
que mas alla de los derechos de
1
Seguramente Gregorio M;:~1:1tu e que hac_e el libro y del que lo lee.
al libro "el 90°A d
non exag~ra al decir que la humanidad debe
.
0
e su progreso matenal
l" p
.
s1n el libro moriría la ma or
. y mora . ero nadie negará que
H~mlet, La Divina Comedí/ Fa~t~: 1:seJ~~~arte de ~a _cultura. El Quijote,
griegas, la obra aristotélica los lib
d gos platorucos y las tragedias
Heidegger, para no citar s1n· ,
ros e . Kant y los volúmenes de
.
o unos cuantos eiempl
·
palpitan en nuestro espíritu E
b
os egregios, resuenan y
· n esas o ras unos h b
que todos unos hombres como diría
om res -nada ~enos
expresado. Nos han iluminado
h e ~amuno- se han vertido y
Y nos an 1oqado.

U

Voces apocalípticas no h bl d
"Debemos dar el aviso c~n a anill e la dec~dencia y agonía del libro.
Europa -asegura Pedro Cab sene da. y mediada gravedad: el libro en
·
a- va a e¡ar de se
'
d ·
instrumento de la cultura El
bl
r, esta ya e1ando de ser, el
...
pro ema no h
,
Pero es posible que dentro de .
_
~ce mas que brotar ahora.
.
cien anos fla hist ·
1
cien leguas) el uso del lib
"
ona anca con botas de
. .
ro sea una rareza de e di
, .
so~tanos añorando la noble pesebrera de la b. . ru tos y .nostalg~cos
peligro y hemos entrado e 1 f:
d s ibliotecas. El libro esta en
n a ase e de d · ul
crepúsculo vesperal de su esplendor" No
ca enci~ e tural, en el
en su decadencia y en su a oní M .
creo q~e el libro haya entrado
radio, la televisión y la ci!ra :a e pa~~c~, selnctll_amente, que el cine, la
•
.
gnetororuca e disput
, b'
v1genc1a
que
antes
era
excl
.
p
.
.
an
un
am
.. ,
us1vo. ero ru el cine ni la d. tto. de
te1ev1S1on
podrán desplazar, d e fi1ruuvamente
..
.
,D 1 ra 10,. ru la
.
al lib
del libro depende la supervivencia de la ~n ro. e a supervivencia
llamamos clásica La P b d
. gr cultura, de la cultura que
•
·
ª1ª ra e 1os grande
siempre en los grandes libros se h
. s mue1:os, encerrada para
haber leído hace varios años '
u~v_ersal e Inmortal. Recuerdo
cual, hablando por todos nos~:na d e a pa~a d~ Stefan Zweig, en la
los libros "Aquí están
. dos, a un testlmoruo de agradecimiento a
'd
' resigna os y callados. No instan
11
p1 en. En su estante est'an Y esperan silen
.
·
U ' no aman, no
parece envolverlos, y sin embar o de e ,d
c1osos. n~ somnolencia
como un o1·o abierto Al
. _g 1'
a a uno de ellos mira un nombre
•
acariciar os con la ·
1
llaman suplicando no se d .
. vista, con as manos no nos
,
an 1mportanc1a No 1·d
E ,
que nos entreguemos a ell
·
P en. stan esperando
tranquilidad alrededor d os; so1amlente entonces se ofrecen. Primero
e nosotros uego esta
d'
'
una noche, al regr~so del camino fati
. mos . ts~uestos para ellos:
hombres; una mañana blad
goso, un mediodía, cansados de los
nu
a que se abre entr
··
eseamos platicar con al .
.
e suenos v1s1onarios.
D
soñar, pero con música ren 1y Sln em?a_rgo estar solos. Deseamos
. on e gusto ep1cureo anticipado de la dulce

:e:

�250

AGUsrfN 8ASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

prueba, nos acercamos a la biblioteca: cien ojos, cien no~bres, clavan la
vista en nuestra mirada escudriñadora, silenciosos y paaentes, como las
esclavas de un serrallo en su dueño, esperando con devoción la llamada y
felices de ser elegidos, de ser gozados..."
"Pequeñísimos trozos de lo infinito, estáis instalados silenciosamente
en el interior de nuestro hogar. Pero cuando os liberta la mano, cuando
vibra vuestro corazón, entonces rompeís invisí~men~e vuestras cárceles
triviales, y vuestra palabra nos eleva, como en un vehículo fogoso desde
7
la nada a la etemidad".
Tócame concluir. En un instante de contenida emoción, Sócrates
define el ala. La naturaleza del ala, nos dice, consiste en llevar hacia alto
lo pesado. Eso y no otra es la misión del libro. Los buenos libros realizan
la misión aerostática del ala, elevar hacia lo alto, "ad astra'~ las humanas
pesadumbres. Como Israel por el desierto en tiendas, no~otros estamos
de paso. Pero en este paso, hemos visto, -en muchos libros- nuestro
camino en los luceros.

GABRIEL 2A10· Y EL ARRAIGO DE LA
CREACIÓN
Mtra. :Minerva Margarita VillarreaJ
Directora de Publicaciones
Universidad Autónoma de Nuevo León

1. La fuerza lírica y el arraigo de la creación
Para tratarse de un poeta que ubica su registro esencialmente en el
te~re?? del_poema breve, _del soneto, y específicamente del epigrama de
filiac1on latllla -agudo en ironía y eléctrico en sarcasmo- a Gabriel Zaid
célebre _Pºr el desvelamiento de la realidad, el ingeni; no siempre 1~
congr~~1a. No se trata, c~mo señaló Octavio Paz, de un poeta religioso y
~eta6s1co -y por eso mtsmo- de un _poeta del amor en cuyos poemas
opera de nuevo como una potencia transfiguradora de la realidad. Esa
transfiguración no es cambio ni transformación sino desvelamiento
desnudamiento: la realidad se presenta tal cual." El comentario de Paz'
si se observa con atención, es preciso, pero contradtctorio.
'
No e·s que la realidad se presente tal cual, es que el poema brinda la
certeza de asirla porque abre una puerta, y el aire de la realidad sale de su
vacío para lleruµnos. Así podemos penetrarla, estar en ella como
generalmente sucede que no estamos. La realidad no se presenta ral cual,
es el poema el que nos abre su acceso. Y casi siempre, en la poesía de

Stefan Zwcig "Agndecimiento a los Libros" en la revista Ptñolts Sección
Literaria, pág. 8, scptiembre-1951, Monterrey México.
1

&lt;:7abri~l Zaid na~ió en Monterrey, N.L., d 24 de enero de 1934. Y aunque se ha
m~terudo le1os de la ciudad desde entonces, su obra ejerce una influencia profunda en
la inmensa minoría que lo sigue.

�252

MIN,ERVA MARGARITA VILLARREAL

Gabriel Zaid, la clave es el extrañamiento, se produzca éste por medio de
la ironía o de la perplejidad ante la vida cotidiana.
Esa chispa despiadada de dejar al pudor desprovisto y señalar la
humanidad por los detalles que la constituyen y que solemos esconder, es
uno de sus máximos atrevimientos.
Pero no hay transfiguración que opere. ~ y una incisiva manera de
arriesgar en la denuncia de la falla, de la humani~d que crece cuando sus
fallas se desvelan. Porque desnudos, en la intimidad más próxima, van
cayendo las etiquetas y las máscaras. Y crecemos al encontramos. El
amor, en los poemas de Gabriel Zaid, es siempre el hallazgo de un
encuentro hacia la desnudez como posibilidad de emergencia del ser,
como realización única.

La desnudez es el despojo de toda cubierta, de todo accesorio. Y si
hay un acto de transfiguración que allí opere, operaría para
redimensionarla, para otorgarle un estado de gracia: un vuelo, un rapto.
La transfiguración es una acción que se genera a través de un estado que
en este caso implicaría a la palabra como vehículo de arrobamiento y de
transportación. Si así sucediera aquí, estos poemas nos lanzarían a un
espacio más allá de la realidad, pero aquí nos introducen en sus terrenos
secretos, en lugares en movimiento que parecieran haber estado
escondidos.
Zaid tiene poemas que nos devuelven a esa "realidad desnuda" de la
cual habla Octavio Paz. Pensemos en su ya clásico, ' 'Teofanías" , en el
cual el elemento: " taxis", metaforiza desde la presencia de Dios, hasta
cualquier objeto en el que usualmente desviamos nues_tra búsqueda hacia
el afuera. En el exterior no hay taxis, no hay dioses; el camino es único,
personal, se realiza solo, y hay que hacerlo hacia adentro. La poesía nos
regresa a una realidad más rica, una realidad cargada, potenciada por la
luz entrañable. Y aunque "la ciencia ha demostrado que los taxis no
existen", seguiremos implorando su encuentro. Así resume el poeta su
visión. Tan urgente es encontrar un taxi como que Dios se manifieste en
la esfera doméstica, en la sed de los días. Pero en la obra de Gabriel Zaid,
la luz la genera la razón; su concisión es matemática, y el despojo allí es
más bien producto de la acción inteligente, medible, de asociación y

G ABRIEL ZAID Y EL ARRAIGO DE LA C REAC IÓN

353

El humor es la fuerza más pronunciada de su obra. Más incluso que el
amor. Aunque, si volvemos los ojos al poeta brasileño Oswald de
Andrade, el amor reverbera entre el humor y el deseo. Pero la concisión
~oética de ~aid_es ra_zonada y pide pruebas. Se sostiene no por la gracia,
smo por la mteligenc1a, que, en términos del poema, resulta insuficiente y
vana, pues el lirismo, esa fuerza alada que no depende de la razón, aún )'
que se apoye en la concreción aritmética del verso como unidad de ritmo
comprobable, apenas asoma. Una muestra de ello es uno de sus primeros
1
poemas, "Fábula de N arciso y Ariadna" , que, parodiando las
dedicatorias a los nobles mecenas usadas por los poetas renacentistas v
barrocos, particularmente las "Soledades", de Don Luis de Góngor;,
aquí se obsequia Al Pequeño Laro11sse Ilustrado. Desde entonces, desde la
dedicatoria y desde su primera estrofa, desde el ser uno de sus primeros
poemas, el humor filtra sus dosis de irreverencia, ante quizás el poema
más transgresor y el más audaz de toda la lírica española.
Dice el poema de Góngora:
Era del año la estación florida
en que el mentido robador de Europa
-media luna las armas de su frente,
y el Sol todos los rayos de su pe!~,
luciente honor del cielo,
en campos de zafiro pace estrellas;
cuando el que ministrar podía la copa
a Júpiter mejor que el garzón de Ida,
-náufrago y desdeñado, sobre ausentelagrimosas de amor dulces querellas
da al mar; que condolido,
fue a las ondas, fue al Yiento
al mísero gemido,
segundo de Arión dulce instrumento.z

Dice ~l poema de Zaid:
Eran ya de la fiebre las finales
páginas que presienten su derrota,
cuando da el diccionario horizontales
decepciones filosas y alborota
una impaciencia comunicativa
de kilogramo en peso de misiva.

1uego.
CLAUSTRO
Entre vivir y pensar,
la puerta a medio cerrar.
Ver es ser de par en par.

Publicada así por primera vez: "Fábula de arciso y Ariadna", )\fonterrey,
Kátbarisis, número especial (18), 1958, 20 pp.
z Góngora, Luis de (1944). Soledades. Clásicos Castellanos 3. Buenos Aires: Estrada
Editores.
1

�254

GABRIEL ZAID Y EL ARRAIGO DE LA CREACIÓN

MINERVA MARGARITA VILLARREAL

Si bien, la Fáb#la de Narciso y Ariadna, por el dominio del lenguaje y la
irorúa sorprende en su inicio, ya depurado en la edición de &amp;loj de sol
(1995) -que elimina una estrofa de acotaciones- no deja de ser, más que
una emulación al clásico poema, un indicio de la tradición en la que se
inscribe nuestro autor, que pasa, necesariamente, de los clásicos latinos al
filtro de los sigl.os de oro, especialmente, Góngora y Quevedo, sin mayor
resquemor por la deuda contraída. Aquí la tradición no se vería limitada,
como sucede en la obra de nuestro autor, si'esµ ofreciera no sólo la
continuación temática o la vuelta fársica de sus formas y sus constantes,
sino la renovación de su propuesta estética. Dicho esto, veamos estos
versos de Zaid en "Elogio de lo mismo", de nuevo honrando la poética
de Don Luis, quien se detuvo y encomió semejante inquietud:
¡Oh, mismo inabarcable!
Danos siempre lo mismo.

Y más allá, terminando casi el Reloj de sol (1995), en los "Sonetos en
prosa", este poema, que dista de cerrar cuentas con la fábula de Polifemo:
DESPEDIDA
A punto de morir,
vuelvo para decirte no sé qué
de las horas felices.
Contra la corriente.
No sé si lucho para no alejarme
de la conversación en tus orillas
o para restregarme en el placer
de ir y venir del fin del mundo.
¿En qué momento pasa de la página &lt;tl limbo,
creyendo aún leer, el que dormita?
La corza en tierra salta para ser perseguida
hasra el fondo del mar por el delfin,
que nada y se anonaáa, que se sumerge
y vuelve para decirte no sé qué.

El temor a la vaguedad y a la imprecisión se cifra en líneas cautelosas,
versos donde se mide lo que tiene que decirse, lo que debe decirse. Pero
este poema redobla esa falta de puntería tan temida, en su última estrofa.
Debilita el atinado dístico con que inicia el terceto anterior. Zaid apura y
yerra en un ingenio fácil, sin &lt;;ontundencia en el cierre y muy lejos del
sabio y certero fin de la fábula de Polifemo de Don Luis de Góngora, en la
cual el rotundo desdén subraya la imposibilidad del amor: la corza en
tierra y el delfín en agua expresan el camino cautivo de la individualidad y

del . ª":1ºr no correspondido; líneas que jamás convergen porque sus
d.estgruos pertenecen a especies distintas. El amor, terco y aventurado,
siempre sembrando donde no debe, deja caer la hondura de su
imposibilidad. Y no hay mayor dolor en esta escisión que la metáfora
utilizad~. Así los juegos de Zaid, al dar una vuelta más a la alegoáa
gongonna, con humor fácil se alejan de su sustancia, trasponiendo al
orden de la naturaleza el ritmo del deseo, sin concreción.
La idea se impone a lo lírico, al despegue de las emociones. Pero la

idea también yerra.
Sa~arle filo a un verso puede llegar a quebrarlo y, de haber partido de
la ac~t~d de u~ concepto, el resultado, a falta de imágenes, es una poesía
de facil sustancia, donde finalmente habla el poeta y no es la poesía la
que se expresa.
Pero pulir un verso puede también afinar el poema. Gabriel Zaid
balancea estas dos posibilidades de la construcción poética y no siempre
toca fondo. Su preocupación parece ser la búsqueda de la perfección
f~~al. D~pur_ar de un libro a otro, de un poema a ese mismo poema,
elimmar, limpiar, modificar título. En su recuento último: Reloj de sol,
publicado el mismo año, 1995, tanto en España como en México, llega a
no ponerse de acuerdo en su versión definitiva de un poema, expuesto
antes en sus distintas versiones, y ahora, con las mismas variantes.
N ACfüU ENTO D E VE US
Así surges del agua, clarísima,
y tus largos cabellos son del mar todavía,
y los vientos te empujan, las olas te conducen
como el amanecer, por olas, serenísima.
Así llegas de pronto, como el amanecer,
Y_renace, en la playa, el misterio del día.

En la edición española, el segundo verso aparece como en la primera
versión de este poema. En vez de: "clarísima", dice: "blanquísima". El
resto ?el poema queda igual. Y, si nos remontamos a la primera,
aparecida en la edición de Seguimiento del Fondo de Cultura Económica,
en 1964, el poema ha sufrido la modificación de los últimos dos versos:

�GABRIEL ZAID Y EL ARRAIGO DE LA CREACIÓN

256

'257

MINERVA MARGARITA VtLLARREAL

Así surges del agua, blanquísima,
y tus largos cabellos son del mar todavía,
y los vientos te empujan, las olas te conducen
como el amanecer, por olas, serenísima.
Así llegas helada como el amanecer.
Así la dicha abriga como un manto.

Al margen de hacer un espacio antes de estos dos últimos versos en
las posteriores ediciones.
""-.
En general, en todas las correcciones hechas por Zaid, (cabe destacar
que en Reloj de sol (1995) regresa a varios títulos originales) el poema
termina siendo más poema. Hay, de hecho, un ejemplo crucial, en el cual
la depuración produjo un hai-ku bellísimo. Veamos su aparición en
Cuestionario, (1976):
INSTANTANEAS
El agua se hace pájaros
contra la piedra azul.
Olas de tiempo terco.
Rocas de cielo empedernido.
Muerte en alas triunfales.

Ahora, revisemos su versión aparecida en Reloj de sol (1995), y en la
cual se produjo el hallazgo:
ARRECIFES
El agua se hace pájaros
contra la piedra azul.

Pero esta vía a la perfección, en la que se inserta todo artista, está
marcada por un camino unívoco que tiene como posibilidad lúdica el
repetir poemas con novedades de un libro a otro. Esto, en principio,
puede ser interesante. Hace cómplice al lector en la búsqueda de la
verda~ poética. Pero tiene su contraparte: encaminar ai lector hacia la
ruta del cansancio. Como si la fuente del misterio de la poesía estuviera
condenada por el predominio de una obsesión formal y un registro
cronológico que el autor se empeña en mostrar. Una suerte de memoria
pública de un seguimier.to per~onal de la obra. La nitidez se logra
entonces más por la vía de la inteligencia y del trabajo acucioso, que de la
transfiguración, del perfil definido de la palabra y su carga semántica que
de la profusión de sensaciones. desde la palabra misma. Y más aún, si
partiéramos de la· modernidad en la poesía, de que el lenguaje operara
como sujeto en sí.

Cuestionario fue un_ títul_o cert~ro para testimoniar la duda permanente
en el. autor. Al reurur asi _sus libros y repetir poemas, con todo y los
cambios que estos van sufriendo, así como añadir una tablilla donde hace
partíci~~ al lector ?el jueg~ poético,_ ?abriel _Zaid hace gala de su ingenio,
su ~fic10n por 1~ Juguetena, su pas1on por investigar. Obliga al lector a
~~visar los cambi~s, a d~tene~se en algo que creyó haber leído antes, pero
~igual? o ¿con que modificaciones?
Fi_nalmente le concede la gracia del extrañamiento y duda como el
propio poeta. Además, logra, lo cual podemos observar como resultado
en Reloj de sol (1995), que dicho cuestionario sea contestado y
reformulad?~ los poemas por los lectores amigos. En su búsqueda
formal aprisiona el canto como si almidonara las palabras. Su poema
"Otoño" parece resolver en dos versos su lamento:
Lloro por este jardin
Que murió de geometría.

La ir?nía, como_ recurso,_ es depurada: espina. Su preocupación mayor
va ~argandose hacia_ el ~~sttmonio social. La impotencia hacia el poder
oficial, la automargmac1on y la puntillosa crítica contra el estado de
cosas, superan en sátira al poema íntimo amoroso, que en su obra, tiende
a buscar ~~ equilibrio.-~• aunque -~tilice símbolos que tienen que ver con
la castrac1on y el narc1S1mo: las UJeras y el espejo, su compromiso con el
amor no permite un "nosotros" degradado por la rutina o la agresividad,
como sucede con este poema que se repite en Cuestionario sin ninguna
vanante:
SOMBRA
Las alas para qué,
si son errantes.
Los ojos para qué,
si son esquivos.
Para qué me acompañas,
si para enven~narte
me envenenas.

Si tomáramos este poema como lección vital, muchos de nuestros
pro~lemas_ s~ resolverían. Ese es otro sello de la poesía de Zaid: su
sentido practico frente a la complejidad del amor.
. En sus poemas "sociales", la lucha es religiosamente abierta. La
ciuda~ es vista desde la ciencia y la tecnología, mas trascendiendo esta
especie de envoltura impuesta. El poeta se ciñe, en tanto ciudadano del

�258

MINERVA MARGARITA VILLARREAL
GABRIEL ZAID Y EL ARRAIGO DE LA CREACIÓN

mundo, o sea, de la metrópoli, a las limitaciones de la época que vuelve a
los taxis una alegoría de la imposible manifestación de la divinidad, o, si
se quiere, del amor:
TEOFANÍAS
No busques más, no hay taxis.
Piensas qué va a llegar, avanzas,
retrocedes, te angustias,
desesperas.
Acéptalo
por fin: no hay taxis.
Y ¿quién ha visto un taxi?
Los arqueólogos han desenterrado
gente que murió buscando taxis,
mas no taxis.
Dicen que Ellas, una vez, tomó un taxi,
mas no volvió para contarlo.
Prometeo quiso asaltar un taxi.
Sigue en un sanatorio.
Los analistas curan
la obsesión por el taxi,
no la ausencia de taxis.
Los revolucionarios
hacen colectivos de lujo,
pero la gente quiere taxis.
Me pondría de rodillas si apareciera un taxi.
Pero la ciencia ha demostrado
que los taxis no existen.

Este es uno de los poemas más bellos de Gabriel Zai1, un poema que
gana por la certeza de la metáfora. Y la metáfora: el taxi, viaja gracias al
impulso de la ficción lírica hasta las más remotas e impensables
situaciones, hasta la misma gracia del profeta Elías. Utiliza la lógica de la
ciencia. Afirma y niega hasta comprobar. Y aunque compruebe la
evidencia de la negación, queda 1:111 hálito de esperanza, un aleteo seguro
de que seguiremos anhelando la aparición de un taxi.
Este poema es un poema de excepción en su obra. En general, Zaid
celebra la realidad con poemas cuya música penetra ligera o bajo repiques
de suaves percusiones y los conceptos sin desmantelar, fijos: tiempo,
libertad, silencio, olvido, etcétera, sin posibilidades de vida material a
través de una imagen, empobrecen la circunstancia del poema. Para un

lector cuya ansia lo lleve a suposiciones e imaginerías con respecto a lo
que los poemas quieren decir, esta poesía es muy rica. Pero como
producto acabado, redondo y que agujere, como una piedra límpida y
cierta, pocos pero contundentes poemas logran asirse.
Y es en la brevedad del epigrama (género poético en el que, por los
orígenes del mismo, la dirección del mensaje es directa, va hacia otro,
con nombre y vínculo estrecho con el poeta, aunque dicho vínculo
puede ser imaginario) donde nuestro autor logra en mayor número
dichos poemas redondos.
Originalmente el epigrama era un grabado en madera, metal o piedra
para preservar la memoria de alguien o demarcar un acontecimiento
especial, una noticia o un anuncio, solicitando atención hacia algo
específico. Luego se decanta y llega a ser "una composición poética
breve en que con precisión y agudeza se expresa un solo pensamiento
principal, por lo común festivo o satírico".3
Zaid abreva en Catulo y Marcial. Pero también en Quevedo, Góngora
y Lope de.Vega. El poema "Teofanías" guarda una estrecha simetría con
"A Roma sepultada en ruinas", de Quevedo, sobre todo en el inicio. He
aquí el comienzo del poema de Francisco de Quevedo:
Buscas en Roma a Roma, ¡oh, peregrino!,
y en Roma misma a Roma no la hallas:
cadáver son las que ostentó murallas,
y tumba de sí propio el Aventino.4

Tanto Gabriel Zaid como José Erp.ilio Pacheco establecen en buena
cantidad de sus poemas un lazo con la cotidianeidad a través de la
enunciación de objetos y personajes como volkswagens (hoy animales en
extinción), bicicletas, pastas de dientes, estrellas de cines; es decir,
elementos y símbolos de la ciudad y la cultura a las que se canta. Abunda
la zoología, símil para radiografiar la vasta y compleja naturaleza humana,
o para adentrarse en ella:
SELVA
Me gusta acariciarte el hipopótamo.
Husmear lo que apenas perdices.
Acechar tu bostezo furibundo.

3 Martín Alonso, E11ciclopedia del idioma, 3 tomos, Madrid, Aguilar, 1982. (en t. II,
p. 1775)
4
Francisco de Quevedo. Antología poética, prólogo y selección de Jorge Luis
Borges, Madrid, Alianza Editorial, 1982, pág. 67.

�260

MINERVA MARGARITA VILLARREAL

Disparar al vuelo de tu aullido.
Me gusta darte el dedo a morder,
la percha de tus periquillos.
Verte, mona desnuda, meditar,
de la cola, del árbol de la vida.
La pantera feliz ronronea
después del pleistoceno.
Me gusta la gratitud
en los ojos de la victoria.

Ambos gustan de la reelaboración de los versos y de una
permanente lectura crítica de la realidad. Como se señaló, la lectura
crítica del entorno. Pero no sólo de pensamiento crítico vive el
hombre. Y mucho menos el poeta, que puede encontrar, en el ojo .
mismo del huracán de la razón, la sinrazón que llama, la sinrazón
que obliga, la sinrazón que anuncia.

2. Recreaciones
Sonetos y canciones, de Gabriel Zaid, (1992: Vita Nuova. México: El
Tucán de Virginia.) tiene tres apartados: "Sonetos en prosa", integrado
por siete poemas del autor; "Canciones de Vidyapati", que vienen a ser
14 poemas -"recreaciones", llamaría el autor a la traducción de,
· supongo, algunos de los cantos de Love songs of Vidyapati (traducción al
inglés del poeta hindú Vidyapati hecha por Deben Bhatacharya)-,
además de un estudio revelador sobre las coincidencias y
correspondencias entre éstos y los primeros cancioneros hispánicos; y
por último, "Coplas al gusto popular de Femando Pessoa", poeta de
quien Zaid, para el caso, resume lo siguiente: "Su capacidad heterónima
de ser otro es también una capacidad anónima de perderse, y
encontrarse, en el gusto popular".
Si bien en la primera parte encontramos de nuevo el carácter lúdico
del ejercicio poético que caracteriza la obra de Gabriel Zaid, desde el
título, hay un verso, o una línea, para mejor ajustarnos a la "propuesta"
del autor, que reseña de alguna manera la enfermedad del poeta que cada
vez más va dejando atrás: "Ráfagas crueles de lucidez". Recuerdo
"Teofanías" y celebro s.u tino, su sorprendente claridad, el ajuste de
cuentas del poeta con su siglo y con su ciudad, como su ciclo vital; sin
embargo, este nuevo libro, en' el cual se incluye creación reciente, la
reiteración del ritmo basado en la enumeración, en las equivalencias de
significados a través de los dos puntos,' la carga de conceptos que
intentan colarse a la "reflexión" de la poesía, la adjetivación de los

GABRIEL ZAID Y EL ARRAIGO DE LA CREACIÓN

2,61

mismos. ~onceptos -"gratuidad furiosa", "eternidad fugitiva", etc.-,
hacen v1S1ble, y peor: audible, el formulario tesón del escritor que es, sin
lugar a dudas, Gabriel Zaid.
Al llegar a las "Canciones de Vidyapati", lo rescatable de la sección
anterior se atenúa; al leer a Pessoa, desmerece por completo. La razón es
quizá que los dos poetas extranjeros son ya clásicos, y el riesgo de Zaid
de aventurarse a incluir obra personal con traducciones es muy alto.
El estudio que sirve de introducción a los poemas de origen hindú es
completo y logra interesarnos de entrada en la poesía de ese complejo
país. Para Zaid, la obra de Vidyapati5, como los cancioneros gallegos
portugueses, confronta las limitaciones de la poesía occidental, en la
medida que ésta subyuga el objeto, limita la lírica al yo y señala la
identidad del autor en el singular de la primera persona; además de no
caer en lo interior, en las "Canciones de Vidyapati" el sentimiento de la
mujer se expresa desde la mujer misma. A diferencia de la "erótica a lo
divino", que desde el Cantar de los cantares se perfila en un tratamiento
erótico de lo espiritual -el alma, la Iglesia y Dios son potenciados en la
literatura como valores exaltados hacia los que se pronuncia deseo--, el
erotismo de Vidyapati parte de lo religioso, como sucede con el mundo
de la sensualidad mitológica de la antigüedad clásica. Vidyapati
"desacraliza las relaciones sexuales, y eso en el mismísimo contexto del
culto a Krishna".
Se supone que la relación de Krishna y una de sus amantes, Radha, se
convierte en foco de un culto popular arraigado en Bengala, según el cual
la salvación se logra a través de la uníón sexual para venerar a Krishna.
En las canciones de Vidyapati, Krishna y Radha serían " simples personas

5

Vi_dyapati, considerado el gran poeta maithili (nombre que deriva de l\lithila,
quien formó un reino entre el Ganges y los Himalayas), nació en 1352 cerca de la
fro~t_era de la región Madhubani con Nepal. El padre de Vidyapati, cortesano y bramín,
1~ truc_io en el sáns~rito; sin embargo, la originalidad del poeta se da en maithili (del
sanscnto se deriva el maithili, que existe desde hace un milenio, sin ser lengua oficial a
pe~ar_ de ~ue 1~ hablan _treinta millones de personas actualmente), cuando es amigo del
p~c1~~ S1va Simha, quien luego ocupará el trono. El sánscrito significó para el hindi, el
~aJthili Y el bengalí lo que el latín al castellano, al gallego y al portugués, que "parecían
'.ncapaces de expresiones elevadas". Al parecer, gracias a la influencia árabe debida a la
Invasión musulmana en la India, la actitud hacia las lenguas del pueblo fue distinta,
much? más abierta, y posibilitó la traducción de obras a dichas lenguas. En ese sentido,
la actitud del poeta Vidyapati es similar a la de Berceo y el Arcipreste de Hita, que
~aban, cada uníl desde su creación, la lengua popular, la lengua viva. Así sintetizamos
la mtroducción que Zaid nos ofrece.
.

�262

MINERVA MARGARITA VILLARREAL

enamoradas que en el amor encarnan lo divino". De ahí la belleza de_los
poemas. Se trata más bien de celebraciones complejas desde la sencillez
en que nombran el amor, l~ conjunción de éste con los astros, con la
naturaleza.
De las "Cop~as al gusto popular de Femando Pess~a" no hay ~ás que
decir: bellísimas, certeras, siempre atinando desde la vista del testigo de la
hondura que viene a ser el poeta:
"'La vida es un hospital
donde casi todo falta.
Por eso nadie se cura
y morir es darse de alta.

Leamos por último esta estrofa, tan afín a nuestro momento, ~ ese
consumismo propiciado donde todo se vende, sin que el amor esté
etiquetado entre la oferta disponible:
Todo quisieras comprar,
nada más porque lo viste.
Tengo ganas de llorar:
yo sólo compro estar triste.

Magnífico trabajo el de Zaid con las versiones que nos ofrece y es de
elogiarse esta empresa en la que, a través de su voz, reverberan las voces
de la eternidad.

LA PASIÓN COMO REVELACIÓN DEL MUNDO
Dr. José Javier Villarreal'
Facultad de Filosofía y Letras
Universidad Autónoma de Nuevo León

I
Ezra Pound al final de su vida, parafraseando el "Eclesiastés", afirmó que
había un tiempo para hablar y un tiempo para callar. El "Eclesiastés" dice:
"Tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de
hablar." 1
Octavio Paz (Ciudad de México, 1914-1998), al inicio de su ser lo que
es, entre 1930 y 1943, se dio a la tarea de afinar el canto y preparar el
terreno para la cosecha futura. Su infatigable curiosidad, como aconsejara
Rilke, fue sometida al proceso, tanto -sentimental como intelectual, de la
educación. Su poesía y su quehacer ensayístico, en estrecho diálogo ya
desde entonces, dieron testimonio de esta culta curiosidad que se afanaba
en la búsqueda no tanto de las posibles respuestas como sí de los misterios
fundamentales. Misterios que habrían de solventar su discurso poético, su
• José Javier Villarreal (fijuana, 1959) es licenciado en Letras Españolas por la
Universidad Autónoma de Nuevo León, Master of Fine Arts por la Universidad de
Texas en El Paso, y Doctor por El Colegio de 11ichoacán. Es autor de una obra
poética, ensayística y de traducción. En 1997 publicó Los fantasmas de la pasión, ensayos
-sobre poesía mexicana, y en el 2003 Fábula, su más reciente libro de poesía. Ha
traducido a Ezra Pound, Manuel Bandeira y Oswald de Andrade. En 1987 recibió el
Premio Nacional de Poesía Aguascalientes y en 1991 el Premio a las Artes de la
Universidad Autónoma de Nuevo León.
1 Lo Biblia del Oso. Libros Proféticos y Sapiencialn, según la traducción de Casiodoro de
Reina, publicada en Basilea en el año 1569, edición de Gonzalo Flor Serrano, Ediciones
Alfaguara, Madrid, 1987, p. 345.

�JOSÉ JAVIER Vll.u\RREAL

264

naturaleza lírica.

"La vocación -apunta Paz- nos llama a ser lo que somos a_ tra~és de
algo distinto de lo que somos: obras, ob!:tos, ideas, ~cto~. Lo mtenor se
transforma en lo exterior."2 Su vocac1on se marufesto en _un hac~r
imperioso que obedecía a un logos primordial que escapaba -sm des~en
alguno- del marco puramente racional. Paz no buscaba entend~~ sino
comprender. ¿Quién no es un romántico? ~!"Ro fue la ex,:epc10~. El
ímpetu de su empresa incluyó la transformac1on del mundo ( ~~mb1ar al
mundo es devolverle su fertilidad."3 Escribía en 1939). La pas10n, en su
continua ebullición creadora, transmutaba lo interior en exterior.
Un poema no se entiende, se comprende. Compren~er es partir, iniciar
un movimiento, una acción del pensamiento y la emocton qu: ~ons~ya Y
pueble. Lo importante, nos dice Valéry, no es el texto poettco, sm~ _el
, estadio poético que provoque éste en el lect?r. El gra?~ _de comprens1on
que se logre establecer, la comunión c~nse~da, la posibilidad de leerse en
el poema, de ser un inspirado. Paz mtento compren?~~ al mundo_. Su
lectura lo llevó a la poesis. Su fuerza fue la pasión; su m1S1on, la reesc~tura
del mundo; su coartada, la inteligencia; su devoción, la mujer. "La mu!er diría en 1935- es la forma visible del mundo." 4 Y su don: la poes1a, el
_canto, el lenguaje arrasado por la pasión.

La delirante embriaguez· de su ya estar siendo a través de su hacer lo
condujo al vértigo de la creación, de aquello que se hace c~n .arte e
inteligencia. Ya que una obra, en palabras de Pierr~ ~everdy, s1grufic~ la
vida de un hombre. En este sentido Paz fue un romanttc~: un ~rotagorusta
de su tiempo en incesante crecimiento, una expans1on dire~tamente
· al a su voluntad creativa a su tremenda capacidad de
proporc1on
. .'
.
,
l ·
edificación. Su hacer evidenciaba un impulso que igual se asta de nttn~, en
e del desfibramiento de las ideas, en la reflexión. Fueron estos,
el verso, qU
l ·
d
años difíciles pero sumamente reveladores. Difíciles porque e tiempo e
romper se imponía como condición única y valedera _p~ra acceder al
tiempo de coser. Paz se presentaba, exhibía un tono que m~,bu_s c~~o su
propia retórica, el estilo que le permitiría alcanzar su expres1on tndiVIdu~.
Fueron años reveladores .up1bién, porque ese coser fue encarar y a~umtr
una actitud vital ávida de conocimiento y rica en pactos poundianos.
.

2

Octavio Paz, Miscelánea J Primeros escritos (Obras completas Tomo 13), Fondo de Cultura

Económica, México, 1999, p. 1S.
3 Octavio Paz, op. cit., p. 154.
• Octavio Paz, op. cit., p. 141.

LA PASIÓN COMO REVELACIÓN DEL MUNDO

265

Pactos que iría estableciendo, al paso de los años, por los cuatro puntos
cardinales haciendo caso . omiso tanto de la lengua como de la
temporalidad de sus interlocutores. La literatura, el arte y el pensamiento le
competían. Como a Terencio, nada de lo humano le era ajeno.
Los encuentros y hallazgos se sucedían. El diálogo se volvió denso y
abigarrado. La cultivada curiosidad dio paso a la urgente pesquisa del
artista. Las necesidades del alma fueron las necesidades del intelecto. La
empresa creativa se hizo acompañar de la reflexión, y de la reflexión se
volvía al verso tendiendo así una red, un sistema de conocimiento que
integraba las razones del corazón con las del intelecto. Pero las necesidades
del alma y las del intelecto también fueron las necesidades del cuerpo. La
sexualidad fue la forma de aprehensión de la realidad. El erotismo, con el
paso del tiempo, sería la forma de imaginarla. Este sistema de
conocimiento, cuya condición primordial era el hacer a partir de la
comprensión, ubicaba el logos poético en esa zona que María Zambrano ha
definido como lo principado. El movimiento hacia el conocimiento no se
desplazaba horizontalmente, sino que su ebullición obligó siempre al plano
vertical, al relámpago del hallazgo. Esta concentración exigía una enorme
plataforma de trabajo, la necesidad de inventar una tradición lo
suficientemente amplia y rica para apuntalar un proyecto de creación y de
pensamiento igualmente ambicioso. Ser moderno significó para Octavio
Paz ser la suma de una memoria crítica y generadora, pero también el
compromiso de ser un nuevo sumando en una adición placentaria que
crece y se multiplica día con día. Un incesante movimiento, una energía
que hemos convenido en llamar cultura. Expresión última y fundamental
de nuestro estar en el mundo.

La efervescencia formal -forma es fondo- en las artes de principios de
siglo alcanzaba, mojaba y condicionaba todo intento de quehacer estético.
La gue-rra civil española fracturaba un origen y la segunda gran guerra
dividía al mundo. La tensión entre el estilo, al que obligaba el momento
histórico, y la expresión, buscada en base a una experiencia individual, se
agudizaba a tal ·grado que coloreaba con Escilas y Caribdis el proceloso
ponto del quehacer artístico e intelectual. Estos monstruos no sólo
.asolaban el medio literario sino que creaban royentes problemas de
conciencia. El compromiso del artista se contabilizaba en una postura
ideológica con respecto al contexto político inmediato que lo rodeaba. De
entre estas trampas de la fe habría de surgir una de las voces fundamentales

�266

JOSÉ JAVIER VtLLARREAL

de la segunda mitad del siglo XX. Frente a estas embestid~s Paz a~a~ó a
su sistema de conocimiento-de lectura del mundo- el sent1do de la et1ca y,
con él, el compromiso del ejercicio de la libertad. Ponderó el de~echo a la
crítica. La crítica como esencia indiscutible de lo moderno. El t1empo de
hablar había llegado, la obra estaba en marcha. El tiempo de callar en
Octavio Paz fue un permanente acecho que reforzó su proyecto de
creación; fue la pausa, la cesura indispensa~ al canto, la calma. ~ue
antecede a la tormenta, el tiempo de lectura y recógimiento que se adivma
en la obra conseguida. Sus textos de juventud son el testimonio de lo antes
dicho.

II
Una voz poderosa que, como una suerte de belicoso arcángel de la
guarda -por aquello de la flanúgera espada-, me acompaña desde hace
años es la de Octavio Paz. Sin duda, junto con Alfonso Reyes, uno de los
más frondosos árboles que vio florecer la literatura mexicana del siglo XX.
De una O de otra manera, en un tiempo o en otro y en encontradas
direcciones la "infame turba de nocturnas aves" que atreve, en nuestro
país, no sólo el quehacer poético, sino también e~ c~ti:o de la int~ligencia
analítica, y la reflexión que se desprende del e1erc1c10 de la misma, ha
descansado en sus siempre-dadoras y reveladoras ramas.
Poemas, ensayos, traducciones, prosas. Una obra -la suya- que parte
del presupuesto de la pasión. Que se alimenta con el impulso co_rdial del
romanticismo más pleno; aquél que de la rebeldía hace el camino para
llegar a la revelación. La revelación como punto culmina~te'. como inst~_te
detenido en la fijeza que se desdobla en hervoroso movimiento. Rota~~~n
epifánica que no cesa y obedece a un anima mun~i: a una contem~~ac1on
que en su pasividad prepara el asalto, la revoluc1on~ la _transgres1on del
contemplativo, la imaginación del apasionado: la conc1enc1a del mundo. El
mundo como un gran texto para ser leído.
Porque la realidad es aquella que posee expresión. Fuera de la ~~presión
no hay realidad. Hasta el silencio que, en teoría, es la negac1on de la
expresión, es expresión, yno siempre de una negación.
Esta genius machina de la expresión p~e ~el ~~cantamiento, ?e las
·fuerzas de.satadas e ingobernables de la unagmae1on que van dan?ole
forma a la ·materia que nos rodea, que la vuelven tangible: realidad sensible.
El lenguaje, que es la musa, se enamora en extremo de aquella porción del

LA PASIÓN COMO REVELACIÓN DEL MUNDO

267

text_o qu~ es la realidad cantada. La poesía, la erótica del lenguaje, sería el
testtmoruo de la lectura que ha llevado a cabo el poeta de esa realidad
cantada, padecida y percibida por los sentidos, la imaginación y la razón en
particulares e irrepetibles dosis. Ya que un poema es un acontecimiento
único cuyo fin descansa en sí mismo. Nos acompaña, nos permite leemos
y llegar a ser aquello que somos. Es decir, a reconocemos. Pero es tan
unitario que en su fuerza no admite debilidad alguna. Un poema al ser
mutilado o trastocado no se debilita, sencillamente desaparece, deja de ser.
O como dijera César Vallejo: muere.
Octavio Paz, en E/ mono gramático, nos ofrece un testimonio límite de
una realidad discursiva que se regodea en sus poderes presentificadores,
tanto de seducción como de sugestión. La realidad como un enorme
pentagrama donde la sinfonía de su expresión ya se encuentra escrita. La
naturaleza, y el hombre junto con ella, como un enorme libro que exige ser
leído: ejecutado. Una realidad que lejos de verse, se lee y contempla; como
se contempla aquello que se lee.
Los senderos que sigue la voluntad creativa, en E/ mono gramático, parten
de una sensorialidad sumamente receptiva expuesta a un paseo que irradia
una poiesis aguda y expansiva. Una gana de registrar aquello que se percibe
por los misteriosos canales de una sensibilidad lírica. De un magma
desbordado que la voz poética expone gracias a una realidad imaginada
que nos rodea y trasciende. Una realidad que destila signos e imágenes que
nos vulneran, destrozan y rehacen.
Ante tal fuerza desatada, ante tal sustancia abrasiva, el poeta antepone el
dique del poema. El poema es el recipiente, como cantara José Gorostiza,
que contiene y da forma a la materia poética que la realidad sensible
ostenta y hace correr, y que amenaza, como el canto de las sirenas, con
subyu~rnos y destruimos. Pienso en Rilke cuando escribe que lo bello es
apenas lo soportable de lo terrible. Y en esta frontera entre lo bello v lo
terrible, donde los grados se miden por la vida de un hombre, que es d;cir,
su ~bra, se encuentra El mono gramático. Octavio Paz se la juega por
canunos poco transitados por la lírica de su tiempo. No se trata ni de un
_poema en prosa, ni de un libro de prosas poéticas. Se trata de la ejecución
de una larga sinfonía que al ser tocada encuentra sus propias formas de
expresión, funda su necesaria e inequívoca respiración. Los textos de este
libro son contenedores de una poderosa fuerza sexual que amenaza

�LA PASIÓN COMO REVELACIÓN DEL MUNDO

JOSÉ JAVIER VILLARREAL

268

constantemente. Que irrumpe desde la forma misma. Si el tema en un
poema es lo de menos; en E/ mono uamático se confunde con la porción de
realidad que crea y revela. Estamos más allá. Nos encontramos en la otra
orilla. En una realidad pletórica de expresión.
Pero esta realidad imaginada, que se va levantando a medida que la
leemos en el texto y que la contemplamos y sentimos en nosotros mismos,
nos envuelve en una apabullante sexualidad. ~ cuerpos entrelazados se
vuelven ramas de una arboleda que no deja nunc~ de moverse y trenzarse
en una duermevela de estricto orden sexual, ya que "despiertos los sentidos
aunque el espíritu dormido, se hacían el amor las unas a las otras o;
solitarias". 5 Atmósfera que nos sorprende estableciendo, paradójicamente,
una distancia que nos preserva de caer en su espeso y hedónico f?llaje,
pero que a la vez nos excita e invita, nos vuelve cómplices de aquello que
, sentimos gracias a los hilos votivos que desprende el texto. Es decir, la
realidad que se expresa incesantemente a través de nosotros mismos. Una
realidad sexual que impone sus condiciones de seducción por medio de
nuestros sentidos vulnerados por su incontenible imperio metafórico. Si la
realidad es expresión, la expresión es forma. Materia en perenne
movimiento. Creación y destrUcción ad inftnitum.
Pero este orgiástico movimiento se detiene y se vuelve luz, isla, faro que
ilumina los rostros del des~o en el cuerpo de la amada.
Ante la tempestad golosa de una realidad desbordada y pletórica de
sexualidad, donde el follaje y el movimiento establecen una danza de ritmo
lascivo; el detenimiento, el apartamiento, la reclusión de los cuerpos que,
en esa floresta plural y salvaje, se han reconocido el uno en el otro como
suerte de espejos encontrados creando así el espacio magnético y sagrado
de lo erótico. De la bulliciosa y anónima fiesta de los sentidos al claustro de
la ÍffiílgÍ11ación y de los nombres. La pareja se ha apartado y refugiado en
un espacio cerrado que potencia la desnudez de los cuerpos, subraya la
carga de las miradas, las hambres y procesiones que los sentidos realizan
por el sinuoso y fragmentario cuerpo del deseo. Pero no sólo eso. También
está en juego la complicidad que establecemos nosotros, los lectores, con
la pareja. Misma que corre en sentido conqario, ya que la pareja también
establece su relación con nosotros. Y de esta relación, de este
padecimiento, que acusa la pasión de los sentidos en clara armonía con el
. sentido interno de la imaginación, surge el abrazo de la comprensión, no

5 Octavio

Paz, E/ mono gramático, Seix Barral, México, 1975, p. 58.

l69

del entendimiento,
sino. de lo erótico ' del eros, del amor. y sm
. amor no hay
·
,
erotlsmo y este es un instante que niega la temporalidad d 1 .
crear
·
· d
e tlempo para
su propio espacio etenido sobre la llama del incesante
. .
"El cuart
, tal
movimiento
l
o esta to . mente iluminado. El hombre se levanta y camina de u~
ado p~ ~tro, ligeramente encorvado y como si hablase a solas Su
somb~ mclmada parece buscar en la superficie del muro -lisa parpad~te
y desierta: agua vacía- los restos de la desaparecida "6 El ' ·¡
h
cons
d
·
·
ffil agro se a
,
·urna · o, por un mstante hemos habitado el para'1so • N o nos resta mas
que¡ i~nar y n~mbrar aquello que hemos sentido, darle nombre a lo que
no o tema o, meior aún, crear aquello que no existía. En cualquiera de los
cas?s estamos apelando .ª la poesía, ya que todo poema es un acto de amor
y sm amo~ no hay er?~smo. De aquí podríamos concluir que todo acto
que
de erotlco es un acto poético· De ah1' que 1a poes1a,
, para
o se· califique
p
ctav10
. 1magman
.
. do
b d az, ·sea la erótica del lengua)·e· El lengua1e
~eco ran_ º. su libertad c~eativa, su categoría sagrada, su rango de musa d;
mtermediano entre los dioses y los hombres.
'
GBracias a e~te lenguaje recobrado en su primigenia categoría sagrada
que
. Paz atreve a leer el libro'
b. orges
d I calificara de mágt.ca, es como 0 ctavio
a ierto e m~ndo, y e~ él descubre una gramática se},.'Ual que se confunde
con el lenguaie de los dioses. Ante tal desmesura lo huma o
d
su sup rf1
d
S
n respon e con
len _e ua gran eza. u_ hu~lla, su impronta: la poesía, la erótica del
guaie que, a su vez, erooza siempre aquello que toca, trastoca e imagina.
.
.

111

. _P'.12 es u~~ _presencia necesaria que igual recarga como establece las
mhrntas
del ver y el comprender· Atn.ncherad
d 1 · pos1b1lidades
1·
·
, o en Ias I'meas
e 1a .mte igenc1a
e d.1scurso
,.
1 revela
. lo cantado ' o canta lo revelado• ..,u
poet:Jco
1
se ,ev'.1-nta e~ a p urahdad que lo integra. La diversidad en Paz es sustancia
ene~~~o fluido donde confluye la suma de lo evocado, la meticulosidad d;
la vigilia. Y_ en este permanente estado de alerta el mundo se extraña y al
ser ednrarec1do por el lente de la atención, de la minuciosidad és~~ -el
mun o- vuelve a recobrarse, a reconocerse.
'
: Este .enrarecimiento, este llevamos a otra parte demand
mcomodidad constante, permanente; un estar en resiste11da,
, tanto espacial
a una
60ctav10
. Paz, El mo110 gramátiro, op. cit.. PP· 65-66.

�JOSÉ JAVIER VILLARREAL

LA PASIÓN COMO REVELACIÓN DEL MUNDO

como temporal. En este sentido la urgencia de abrir puertas y recorrer
pasillos, de entablar diálogos, discusiones, complicidades y, también,
divergencias con todo aquello que nos precede y acompaña, se impone
como impostergable. Paz," a través de su obra, ha sosterúdo un
enfrentamiento lumínico con la literatura, el arte y el pensamiento. Su
belicosidad descansa en la expiación de la gracia, en el compromiso ético
de entregar a los hombres aquello que ~ dioses han otorgado.
Compromiso que el poeta mantuvo a lo largo de sli'obra.

detiene y eterrúza e~ el instante mismo de la prueba, producen un
espasmo. -~n ese esta~o el juego erótico se sustrae y, al contenerse, arde en
la comuruon del. , rrústtco, en la fusión con su divirúdad. N os pnv
· ilegia
· en
esa contemplacion que es compromiso, actividad consciente del hombre
con respecto al todo del cual forma parte. El poeta, como Dante el viajero
nos conduce por es~acios recién creados, sumados ya a ese mapamundi e~
el cual ahora -gracias al autor- podemos transitar. Pero a diferencia de
Da~te, -~az, en E/ mono gramático, privilegia una impresionante y feliz
erottzaci_on del lenguaje. El canto, en esta obra, exige volúmenes,
prop?mo~~s corporales. El lenguaje no está al servicio de un discurso, de
una mtenc10n conceptual. El lenguaje es el canto, la materia celebrada y
ofrendad~. La altura alcanzada por Paz en E/ mono gramático nos cubre y
rebasa. Sm duda estamos ante una de las piezas que definen y subrayan
nu~s~o estar en el mundo. Obra que explota y redefine el fenómeno
poettco de nuestro tiempo.

270

Exponerse a la tensión de lo rrútico es realizar el rito de ofrendarse a sí
mismo, de construirse al construir, de no renunciar a la conflictiva relación
entre el alma y el cuerpo, entre la razón y el sentimiento. En este vértigo
Octavio Paz ha puesto a bailar algo más que a las palabras. Ha expuesto el
orgullo, la varúdad, el amor, la pasión; su pasión retórica que soporta el
, enjambre todo. Esa potencia que lo hace ir más allá, descubrir territorios,
reinos por conquistar. Pero toda aventura encierra riesgos. Paz los ha
encarado. Podríamos decir que su quehacer poético se ha desarrollado de
frente al peligro, de cara a los monstruos estableciendo puentes, trazando
rutas que salven el escollo sin desconocerlo, pero sí preocupado por fundar
el puerto a donde llegar. Así, la cartografía del autor se extasía y duele en la
celebración de su extensión. Estamos allí recorriendo mundos, mundos
que no sólo son nuestros, sino que nos conforman y revelan, nos
enfrentan, nos hacen ver sentirnos, vivimos en una repetida y, a la vez,
nueva exclamación que nos planta en el centro mismo del asombro.

y

El poeta nunca sale de su asombro, se interroga, interroga al otro que
también es él. No titubea al nombrarlo e increparlo, enfrentando así la
pluralidad que lo conforma, las voces _que pueblan y robustecen su propia
voz. Se desdobla para encontrar su centro, va al encuentro de sí mismo. La
curiosidad es uno de los rasgos medulares de la poética· de Octavio Paz.
Esta pasión por el hallazgo no se sacia. Va del otro a los otros., del presente al
pasado, del pasado al plano infinito de la premonición, del augurio; zona
sagrada -ésta- donde la sibila responde al desasosiego del poeta, donde el
canto es la zarza en llamas, el p1:1ente que establece el diálogo, la ofrenda
que nunca termina de celebrarse.

·

Dentro de esta celebración Salamandra, LAdera Este y, sobre todo, El
mono gramático son cumbres, poderosos ángulos cuyas áreas abarcan y
·delimitan geografías inexploradas que nos revelan en una progresiva
multiplicación. Paz nos descubre un mundo. La sensualidad de la imagen a
través de un inagotable paisaje interior, más el efecto del tiempo que se

271

~ producción poética de P_az brinda al lector y al escucha un registro
amp~simo ~e lo que ha verudo a ser la expresión lírica no sólo en
Occidente, smo también en Oriente. Su diálogo lo ha llevado a enfrentarse
a obras. de todos los tiempos. Su relación con ellas ha sido amorosamente
combauva. Sus lecturas ~an producido textos de una belleza que debemos
agradecer. En e~te senudo ~stamos ante un artista sumamente generoso
~ue nw:1~ª ha ~e¡ado de abnr puertas, de guiamos por pasadizos que sólo
el atrevio transitar. Paul V aléry escribió que lo moderno se conforma con
poco: Paz ha luc~ado contra esta afirmación que parece no sólo sitiar, sino
d~~r nuestro tiempo. Su obra nace· y se sostiene de la inconformidad
cnuca. La .tradición de la 'ruptura no es solamente un cronómetro que
busca medir un fenómeno artístico. En el caso de Octavio Paz ha venido a
ser una actitud, un modus operandi, una forma de asumirse en un nosotros
global.. Un~ voluntad renacentista y, por lo tanto, humanista de ser
contem~orane? y protagonista de su tiempo. Su obra nos sitúa y revela en
nuestro Justo uempo.

�LENGUAJES QUE CONSTRUYEN Y
DESDICEN: APUNTES SOBRE EL LENGUAJE
EN LA NOVELA GALAOR DE HUGO HIRIART
Mtra. Gabriela Rivero
Escritora Neoleonesa

ITESM
A principios de los setenta la Editorial Joaquín Mortiz publicó la novela
Galaor de Hugo Hiriart, misma que mereció el Premio Xavier
Villaurrutia. Hiriart escribe, para asombro de críticos y lectores
mexicanos, en pleno siglo XX una novela de caballería que bien podría
recordarnos las historias de los Amadises, las aventuras del más "grande"
de los caballeros andantes, Don Quijote, o relatos fantásticos a la manera
de El vizconde demediado o El caballero inexistente de !talo Calvino. La novela
es un parteaguas en la tradición de. fabular mexicana y, al igual que
Cervantes, Carroll o Swift, la historia contada, que podría semejarse a un
cuento para niños o reducirse a narrativa de entretenimiento, transgrede
la imaginación del lector y se instala, en definitiva, para que éste ponga en
tela de juicio su propia realidad. La novela nos presenta así, un profundo
cuestionamiento filosófico y ontológico que trasciende tiempos y
espacios, a través de su inventiva.
El presente trabajo tiene como propósito analizar el lenguaje que
construye la novela Galaor y para ello he optado por dividirlo en cinco
diferentes categorías: ironía como lenguaje, los nombres como lenguaje,
recursos estilísticos del lenguaje, los diferentes lenguajes dentro de la
novela y el lenguaje como tema.
Iniciaremos este tour de force con el tema de la ironía como lenguaje.
Puesto que la novela de Hiriart propone una lectura receptiva de las
novelas de caballería, de la tradición fantástica -es la antítesis de todas las

�LENGUAJES QUE CONSTRUYEN Y DESDICEN:
APUNTES SOBRE EL LENGUAJE EN LA NOVELA
.
GALAORDE HUGO HIRIART

GABRIEL.A RIVERO

274

propuestas, las derrumba, las debate, las anula, combate todas las
expectativas de una filosofía tradicional- hay una serie de pasajes en los
que la crítica está presente. Por ejemplo, Brunilda la princesa queda
deforme gracias a la sabiduría que le otorgaron Oo Bueno no lo es del
todo; la ciencia, el orden, la inteligencia, la sabiduría no siempre nos
conducen a buen destino). Así dice el narrador: los dones en mala hora

regalados o frases como:

""-

.. .los benevolentes maleficios, martirizan tus tiernas carnes y tu blanco
espíritu o: La opulenta perfección me causó tanto asco como una
marrana con afeites y peluca de mujer (Hiriart, 2000, p. 88).
Nada hay más hermoso que el aparente caos y desorden de los
campos cultivados por el sumo Constructor: el yerro de Diomedes fue
negarse a aceptar que puede haber belleza y perfección en lo que no se
entiende. (Hiriart, p. 89)

Incluso el mismo afán de inventar una historia -la intención del
autor- queda desmitificada cuando Elephantina dice que la historia de
Policarpo puede contarse de una manera o al revés. No hay un sentido
fijo en el hecho de contar, no hay una verdad. Además, no sólo
desmitifica el hecho de elaborar una historia, sino que ·el protagonista,
Galaor, expresa que la caballería andante no tiene sentido alguno:
La caballería andante ... es sólo una colección de individuales trabajos
soñados; y, ¿no querrían entre todos los esforzados caballeros crear un
orden artificial tan intrincado como el de Diomedes el constructor?
(Hiriart, 2000, p. 119).

Incluso, la misma idea de un autor-transcriptor que recupera la
historia a través de la oralidad de los viejísimos pericos es una alusión
directa a los relatos épicos de Homero (éstos fueron recuperados tras
quinientos años de transmisión oral y escritos en lenguaje épico y
grandilocuente canta tú diosa).

La' ironía se hace pr~sente también mediante el hecho de que
Nemoroso no quiere desposarse con la princesa Brunilda y sólo lo hace
por interés a conseguir el hipógrifo. Otros personajes tan:ibién son
víctimas de esta propuesta desmitificadora de la novela. Hacia el final,
Galaor confiesa ignorar muchas cosas, ha perdido certidumbres. En la
última escena el tradicional "Colorín colorado ... " se nos cambia por dos
gruesas lágri~as que esconde .Brunilda bajo su velo de novia para
simbolizar la desdicha que guar'da el "final feliz".
Los nombres propios, de lugares, del _reino animal y vegetal, de los
capítulos, del libro mismo plantean también un juego para el lenguaje y
los significados que encubre. Galaor no es el personaje famoso en la

275

tradición de la novela de caballería, es el hermano desconocido de
Amadís de Gaula. Iris Emulación Púrpura Neblinosa Brunilda es el
nombre de la princesa y plantea en sí mismo, una serie de
contradicc~ones, iris vs. neblinosa Oo que no se puede ver bien, aunque
sea una princesa). El nombre de las cuatro hadas: As de Copas (alcohol)
para la inteligencia, Sota de Bastos para la bondad, Tres de Oros
(material) para el sentimiento, Seis de Espadas Oo que corta y hiere) para
la palabra y la elocuencia. Cada una de las hadas que obsequia un don,
representa en su nombre mismo una semilla de oscuridad de
contr_adicción. La S~ta de Espadas "Morgana" que nos parece m~a y
seme¡ante a un bwtre, es la única capaz de conservar la vida de la
princesa y además, tiene una hermosa voz juvenil. Aparecen otros
personajes que nos transmiten ese dejo de ironía: un rey Calcante que se
ha "~aleado" puesto que tiene treinta y siete hijos, un príncipe de Acis
(Ass~s ...) ~ue muere de amor, Janto el caballo que habla y perteneció a
Aquiles, m1smo que representa la fractura del lenguaje, la herencia de la
mitología griega, la gran memoria épica de una guerra de Troya a veces
contradictoria. Aparecen, además, una serie de nombres que, a la usanza
medieval, se complementan con una característica del poseedor. Llegan
así Don Gil el prudente, Galaor el cazador y Nemoroso el domador o el
loco que son como las dos caras de una misma moneda "si Galaor no
está, yo desaparezco" (Hiriart, 2000, p. 43), doña Atalona de los Alhelíes,
don Gonzalo de Portugal, Mamurra o el Hombre de las Pieles Ana la
Sigilosa. Y así, cada nombre encierra a su vez una historia.
'
El tercer aspecto a abordar es el de los recursos estilísticos en el
lenguaje. Aquí cabría inic.iar diciendo que las imágenes construidas
mediante el discurso novelístico hacen sentir al lector como si estuviese
f~ente a la pantalla de cine. Tanto su ritmo como las descripciones son
visuales y estructuradas en base a la anécdota. Un aspecto que llama
mucho la atención son estas comparaciones fuera de lo común que rayan
en lo absurdo presentes en toda la obra de Hiriart: la princesa descansa
en "mineral quietud" (Hiriart, 2000, p. 23), la reina posee ojos "grandes y
azorados como de vaca" (Hiriart, p. 23), la felicidad es "perfecta como
un alfiler". Las situaciones románticas, los piropos, los tabúes siempre
~~n fracturados a partir del lenguaje descontextualizado; tenemos así, una
t1e?1a princesa con "greñas de puerco salvaje". Estas contradicciones o
eXJmo~os -unión de dos cosas opuestas que no tendrían una razón para
est~~ )Untas- aparecen en el texto una y otra vez: "caótica alegría"
(Hinart, p. 90), "amorosa curiosidad y la salvadora codicia" (Hiriart, p.
96), el puerco ataca feroz con la "obstinación de bailarina".

�276

LENGUAJES QUE CONSTRUYEN Y DESDICEN:
APUNTES SOBRE EL LENGUAJE EN LA NOVELA
. GALAOR DE HUGO HIRIART

GABRIEL.A RIVERO

El lenguaje está ahí para construir un mundo diferente e insólito; la
combinación de palabras con imágenes que no corresponden. Desde un
punto de vista lingüístico sausseriano, me atrevería a decir que Hiriart va
a lo más profundo del signo lingüístico y separa el significado del
significante para deconstruir nuestra idea de cómo las cosas "deben" ser.
En este sentido, el lenguaje actúa como herramienta para propagar un
profundo cuestionamiento filosófico. Así ~emos que los únicos
personajes con nombre de humano son don Carios, un perro, y Valeria,
el avestruz. Para decir que un huevo es grande dice "un huevo del
tamaño de un confesionario a una cebolla azul" (I-liriart, 2000, p. 31).
Esta misma idea de descomponer significado y significante se aplica
también al referente cuando deconstruye visual-lingüísticamen~e al
avestruz, la jirafa y el rinoceronte. Tenemos así que a la jirafa le inventa
' un nombre "científico" -la ciencia para nominar mentiras- :
"Cameleopardatis: es alto como torre de guerra y su cuello es inmenso y
vigoroso como ariete, enarbola pequeños cuernos y lleva el manchado
del leopardo, más su cuerpo semeja al del camello" (Hiriart, 2000, p. 55)
y al rinoceronte lo define como "bestia de hierro armada con un enorme
cuerno" (Hiriart, p. 80).

Otros recursos son las historias dentro de las historias, las oraciones
largas que refuerzan la oralidad del lenguaje y los refranes populares: "no
camina nunca hacia atrás · el tigre" (Hiriart, 2000, p. 19), "pensaba que
sólo las trampas atrapan las trampas" (Hiriart, p. 58).
El cuarto aspecto a tratar son los diversos lenguajes que Hugo Hiriart
incorpora a la novela; ~sta llega a parecemos un gran -collage donde
dialogan una infinidad de obras de la literatura universal. El más evidente
tipo de discurso es el lenguaje de la novela de caballería, novela medieval,
el de las grandes épicas, por su similitud a una obra angular como EL
Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha, Los NibeLungos (donde también
aparece una Brunilda), El Boewuif, Gargantúa y PantagrueL... Además, el
lenguaje que refiere cómo se metamorfosean los personajes, las
actividades de los soberanos, los instrumentos musicales (faud), las
armaduras, los escudos, los caballeros sobre rocines, los gremios, la
muerte como castigo, -trampas de red en el bosque, los ostrogodos, el
ambiente carnavalesco, las brujas, los encantamientos, las pócimas, los
juglares, la alquimia, la astrononúa, el español antiguo ... no pueden
· referirnos-otro mundo que no sea aquel de la Edad Media transmitido a
través de las grandes épicas.

'2..77

.H~y también un lenguaje simbólico; por ejemplo en el sombrero rojo de
T~stan cuy? nombre, por cierto, nos recuerda al Caballero de la Triste
Figura.....qwen t~bién usa un sombrero Rojo para simbolizar la locura.
Don Qw¡ote es Tnstán y Galaor es Sancho Panza como Tristán dice su
"escudero"; el idealismo vs. el pragmatismo. A~bos se conjuran para
vencer ~ la gran ~na de bronce -escena que nos recuerda al Quijote
combatte~do molinos y al caballo de Troya. Tristán habla de los
encantamientos d~ Montesinos -personaje que viene del Quijote- y lo
v~mos como un ¡mete en flaco rocín. Otros símbolos literarios son el
a¡~drez en los jardines del Hombre de las Pieles son "ajedrez de
arumales, ~~mbres, yerbas y un caballo parlante" (Hiriart, 2000, p. 68) y
las_ repeticiones del número tres, trescientos... como símbolos
uruversales.
E~ lengu~je de los cuentos de hadas también está presente: La belfa
durm_z~nte (prmcesa_ que duerme en espera del amor), La belfa y /a bestia,
Cemctenta ~a zapatilla de Ana la Sigilosa), Alicia en el País de las Maravillas.
Las colec_ciones de histo~ias que se narran a lo largo de un viaje, para
matar el tiempo ... Las Mi/y una Noches, Decamerón, Cuentos de Canterburry.
El lenguaje fil?sófico es uno de los ejes principales del que Hiriart se
vale para constrwr la novela. Hay una serie de planteamientos filosóficos
que se contraponen y que aparecen perfectamente argumentados de tal
ma~e~a que, al final de 1~ novela, ni el lector ni los personajes pueden
d_ec1d1r_ sobre una t~ndencia. Po~ _un lado están Grimaldi y Nemoroso que
simbolizan el d~~tmo, la reflex1on y las letras vs. Oliveros y Galaor, la
v?luntad, la ac~10n, las armas. A cada personaje corresponden diversos
discurs~s filosoficos que los describen. Diomedes: "su ambición fue
constrwr otro orden que sustituyera al natural y lo sobrepujase en
belleza, armonía y perfección" (Hiriart, 2000, p. 64). Mamurra: "podría
parecer _que hago lo que qwero, mas bien reconozco que vivo como lo
~roy~cto el cons~uctor ~e este universo"_ (Hiriart, p. 66). "El universo
e 1omedes sera destruido por sus propias excelencias y perfecciones"
~~inart, p. ~6) Mamurra: _"¿Sabías Galaor que lo~ griegos creyeron alguna
z que sonamos colec_tivamente, que al dorffil! y soñar ingresamos a
otro. mundo compart1do por todos los durmientes vertiginoso
apasionadº'. regi'do por leyes ajenas a nosotros tan extravagantes
'
como'
las que gobiernan nuestra vigilia?" (Hiriart, p. 84) Esta postura se opone
ª la filosofía de ~alaor: _"tengo para_~ que cada persona inventa y
construye s~s propios suenos 1ntransrms1bles" (Hiriart, p. 84) "¿qué es en
el torrente Incesante de los hechos la vida de un hombre:&gt;" (Hiriart p
118)"•Q
· de un hombre una acción aislada?"
. (Hiriart,' ·
e ue' es en la vida
p.

.J?

�278

GABRIELA RIVERO

118) Este mismo lenguaje filosófico presenta cuestionamientos que
tocan diversos temas: el destino, los cánones de caballería, la voluntad, la
valentía, la ira, el amor, el individuo, lo colectivo ...
Hay toda una serie de lenguajes más que construyen la novela. Entre
ellos destacan: el lenguaje de las épicas grecolatinas con el discurso
sofista de Brunilda en el bautizo, el lenguaje de las novela de aprendizaje
o iniciación, el lenguaje religioso "santa dorrrtiqa, disecada y sonriente"
(Hiriart, 2000, p. 24), el lenguaje popular (en la 'descripción del puerco
gigante), las canciones, refranes, dichos y coplas, el lenguaje teatral con
sus acotaciones y sus guiones, el lenguaje histórico con la referencia al
emperador Cómodo hijo del gran Marco Antonio y a Pedro de
Alvarado .. . el lenguaje mítico que explica el origen del mal en el mundo
con historia de Policarpo y Elephantina.
·
Por último, el quinto aspecto es el lenguaje como tema en la novela: el
metalenguaje. Nemoroso y Galaor tienen una discusión sobre el avestruz
en la que afirman: "Las palabras no pueden resucitar mi avestruz; además
no sabes lo que son las palabras." Con esto desmitifican una vez más, el
proceso de creación escritura!, la novela misma. Mas tarde, hay otra
referencia que nos recuerda, en la lingüística saussuriana, la "arbitrariedad
del signo" "Para un caballo la palabra silla, por ejemplo, tiene un
significado diferente que para nosotros; y así todas las palabras. Hemos
llegado muy trabajosame·n te a acuerdos, la palabra azúcar sirve de
pruebas" (Hiriart, 2000, p. 66). Brunilda llega a cuestionar, incluso, el
objetivo del acto de habla: "¿Por qué nadie entiende lo que dice? ¿Para
qué habla entonces?" (Hiriart, p. 144). Además, dentro de la novela
misma, se comenta el lenguaje del hombre vs. la mujer, la alcurnia vs.
juglares y cirqueros, argots, sociolectos e ideolectos: "La princesa
Brunilda tiene el habla de las juglaresas, como cualquiera de la tropa de
Nem~roso" (Hiriart, p. 97).
Finalmente podemos decir que el lenguaje que construye la novela
Galaor de Hugo Hiriart cuestiona nuestra forma de ver la vida y desdice
la tradición literaria. El lenguaje, al igual que otros elementos
estructurales de la novela, está ahí para deconstruir los modelos de
realidad y de escritura que hemos heredado,

Bibliografia
HIRIART, H. (2000). Galaor. México: Tusquets editores.

EL PENSAMIENTO INCLUYENTE DE
ERNESTO SÁBATO
Mtro. Alejandro del Bosque
División de Humanidaqes
y Ciencias Sociales
ITESM
La ob~a ensayi.st1ca del escritor argentino Ernesto Sábato (1911),
prod~cida en~~ 1945 y 1953, nos revela, para vergüenza nuestra, que sus
r~fle~ones ,cr~tl~as son aún vigentes. Sin embargo, consideramos que el
termtno mas 1doneo para valorar textos como Uno y el Universo (1945),
~ombres y e~g~~na_¡es ~1951),_y Heterodoxia (1953), no es "vigencia" sino
permanencia . ¿Que autor1dad nos confiere el derecho a determinar lo
que es o no vigente? ¿Acaso las tendencias socioculturales actuales? ¿Tal
vez alguna filosofía en boga? ¿O quizá nuestra intuición, certera o errónea?
Suele medirse la vigencia de una obra literaria en función de
afinidades históricas; y esto, a larg~ plazo, es una calamidad o una
bendición. Grandes obras han sufrido la indiferencia o infravaloración de
su tiempo; otras, las insulsas, han merecido ovaciones excesivas. Quizá
el término más ecuánime sea "permanencia". Una obra literaria es
"permanente" en tanto está provista de valores autónomos; en tanto
proye~ta Y sintetiza el bienestar o malestar de la época en la que se
p_rodu¡o; en tan_to posee un carácter transhistórico. Esto explica, por
e¡emplo, la per~anencia en el gusto colectivo de numerosos ensayos de
Pascal o _Montaigne. Y señalamos "numerosos" porque la permanencia
~.s sel~ctlva. Es decir, un lector contemporáneo podrá coincidir 0
simpatizar con algunos ensayos de esos autores, pero no con todos.
Aunq~e. esos autores sean catalogados como "vigentes" por la crítica
especializada, el lector resuelve, con base en sus propias experiencias, qué
ensayos son los que "permanecen" en su memoria afectiva. De ahí que
optemos por el término "permanencia"; quizá es poco académico y nada

�280

...

ALEJANDRO DEL BOSQUE

EL PENSAMIENTO INCLUYENTE DE
ERNESTO SÁBATO

convencional, pero también es menos presuntuoso. Además, el vocablo
es preferible porque con su uso se derogan absolutismos literarios. Esto
corrobora por qué, incluso para algunos críticos, un dramaturgo como
Lope de Vega, a pesar de su vigencia, es autor también de obras pésimas,
piadosamente llamadas "obras menores". Esto demuestra, de igual
modo, por qué algunos poemas de Octavio Paz nos pueden parecer
maravillosos, y otros, repulsivos. Para ser ju~, habría que reflexionar
sobre lo permanente en la obra de un escritor, y no sobre lo permanente
de la obra. Esto permitiría una apreciación menos sacralizada de un autor,
pero también propiciaría un mayor subjetivismo del lector. Este "pero"
no es una objeción desventajosa. De hecho, es deseable ese subjetivismo
porque personaliza la lectura de un autor, y no la "universaliza". Es decir,
la experiencia del lector responde a sus propias necesidades, y no se
somete a las canonjías estéticas. Defendemos el derecho del lector a
interpretar y a equivocarse; el mismo derecho que asiste a los escritores, y
a los críticos. Ernesto Sábato (ES) se asume como un escritor
contradictorio, y esto no le resta valía. También abogamos por el
derecho, de cualquier lector, a discrepar y a coincidir con los contenidos
de este trabajo.

valor aparece hermanado con un compromiso ético insoslayable. La suya
es una revisión del pasado para indagar las posibles causas de la crisis
contemporánea, y para plantear posibles alternativas de mejoramiento
social. Asimismo, sus reflexiones poseen una indiscutible carga emotiva,
observable en el apasionamiento lúcido de sus ideas y propuestas, pero
también identificable en la simple acción de dedicar sus obras a sus seres
queridos. Uno y el Universo, a su esposa Matilde; Hombres y Engranajes, a su
padre; Heterodoxia, a su amigo Arturo Sánchez Riva; y Antes del fin, a su
hijo Jorge Federico. Esto podría parecernos una tendencia común y
trivial entre los escritores; pero un filósofo, que se precia de tal, no
acostumbra tener este tipo de "concesiones". Lo interesante es que ES,
en un acto de humildad, ha desdeñado el que le adjudiquen el oficio de
filósofo:

Nuestro corpus analítico se ciñe sólo a los textos Uno y el Universo
(UYE), Hombres y engranajes (HYE), Heterodoxia (HET), y al· libro de
memorias Antes delfin (ADF) publicado en 1999. La razón obedece a que
los primeros tres libros guardan las siguientes similitudes: son, en su
mayoría, pequeñas reflexiones de tono ensayístico en las que se condensa
el desencanto y crítica del autor respecto a su tiempo; abordan una
compleja variedad de tenias, ya sea en orden o en desorden alfabético;
desvelan el origen y desarrollo de la conciencia asistemática de ES;
muestran, en su conjunto, la permanencia de su pensamiento en nuestros
días. Asimismo, se eligió el cuarto libro, especie de testamento espiritual,
debido a que en él se reafirma lo que su madurez prematura, como
escritor, había sostenido en los otros textos. El objeto de análisis se
limita al estudio de las reflexiones éticas y sociales del autor; se excluyen
las apreciaciones de índole literario o artístico, no por considerarlas
menos valiosas, sino porque son ·merecedoras de un análisis exclusivo.

De ahí que, para solidarizarnos con ES, el título de este trabajo sea
"El pensamiento incluyente", y no "La filosofía incluyente"; además,
aunque resulte banal decirlo, todo escritor es un pensador mientras tenga
algo que aportar. El adjetivo "incluyente" va en concordancia con el
sustantivo que acompaña. Algunos auto nombrados filósofos suelen
elaborar tratados seudo existenciales que sólo a ellos compete, y
eliminan, de su granado acervo, todo aquello que realmente podría ser
útil al ser humano para comprenderse a sí mismo y a su entorno. No es
el caso de ES quien sostiene que la clave de la subsistencia humana
subyace en el compromiso colectivo. Esto le confiere un sentido de
permanencia a su pensamiento. Por otra parte, ¿por qué no
categorizamos el pensamiento de ES como "moderno" o
"posmoderno", dadas las tendencias "actuales"? De entrada descartemos
"moderno" potque la postura del autor es una crítica acérrima de la
Modernidad. ¿Y "posmoderno"? Podría ser, dado que numerosos
escritores contemporáneos guerrean por recibir tal condecoración; sin
·embargo, ES correría el riesgo de volverse obsoleto el día que alguien
descubra, añada o elimine otro prefijo. Para salvaguardar el legado
cultural del autor, hemos preferido la vulgar sencillez de llamarle
"pensamiento" a su "pensamiento", y adjetivarlo como "incluyente"

Es interesante destacar el valor inteléctual y emotivo de dichas
reflexiones. Algunas de éstas. se reiteran en algunas ocasiones con
marcada insistencia, quizá con el propósito de enfatizar lo que el autor
considera significativo; este tipo de repetidones, en algunos momentos
amplificadas, son útiles porque permiten focalizar el pensamiento central
del ensayista, y reconocer el valor intelectual predominante en ellas. Este

Y entonces, cuando el final se aproxima, al repasar tramos de una
larga travesía, puedo afirmar que pertenezco a esa clase de hombres que
se han formado en sus tropiezos con la vida. De manera que, cuando
algún exegeta habla de mi "filosofía", no puedo sino turbarme, porque
tengo la misma relación con un filósofo que la existente con un
guerrillero y un general de carrera. (ADF, 94)

�ALEJANDRO DEL BOSQUE

EL PENSAMIENTO INCLUYENTE DE
ERNESTO SÁBATO

porque cualquier civilización del presente o del futuro que se ufane de
serlo siempre aspirará a ello.

Las Cru~ad~~ promovieron el lujo y la riqueza y, con ellos, el ocio propio
a la med1tac10n profana, el humanismo, la admiración por las ciudades de
la antigüedad. (21)

282

Desglosemos ahora los principales presupuestos inferidos d~l
pensamiento incluyente de ES, y las posibles razones de su permanencia
en un mundo globalizado y neoliberal.

1. La Historia es una versión actualizada de'e.t-rores reincidentes
~

·,

,..1

Todo error, de algún modo, es una exclusión. La Historia es un
registro desafortunado de exclusiones. Accione~ que son errores:
exterminar, ignorar, discriminar, abusar. Hechos que son errores: guer~as,
inquisiciones, imperialismos, genocidios. Seres humanos que han ~ido
vistos como errores: indígenas, mujeres, homosexuales, judíos, negros.
La lista histórica se renueva cada siglo; la impunidad de los excluyentes
' es una constante. El olvido es otro rostro del error, y por ende, otra
forma de exclusión. El ciudadano del siglo XX venera, según ES, el
dinero y la razón: "dos fuerzas dinámicas y amorales"; ¿dos variantes del
olvido? El origen de esta idolatría histórica se encuentra en la civilización
renacentista:
Tal como Berdiaeff advirtió, el Renacimiento se produjo mediante
tres paradojas:
1". Fue un movimiento individualista que ternúnó en la masificación.
2ª. Fue un movinúento naturalista que terminó en la máquina.
3ª. Fue un movimiento humanista que terminó en la
deshumarúzación.
Que no son sino aspectos de una sola y gigantesca paradoja: la
deshumanización de la humanidad. Esta paradoja, cuyas últimas y más
trágicas consecuencias padecemos en la actualidad, fue el resultado de
dos fuerzas dinámicas y amorales: el dinero y la razón. Con ellas, el
hombre conquista el poder secular. (HYE, 17)
·

Tres grandes olvidos del hombre: de sí mismo (y por tanto de los
otros), de la y de su naturaleza, y de los ideales humanistas que
emergieron en esa época. Sin embargo, ES identifica, en las Cruzadas'. la
raíz más delicada de esta crisis. Al hacerlo, desmantela nuestra maruda
obsesión por estructurar. inamoviblemente el nacimiento y fin_ de los
movimientos históricos. La Modernidad, desde esta perspectiva, no
·inició necesariamente con el Renacimiento sino en la· baja Edad Media
con el intercambio comercial suscitado entre Occidente y Oriente a
partir de la~ expediciones cristianas. El dinero y la razón empezaron a
cotizarse, desde entonces, como valores primarios:

?83

En la antigua Edad Media, indica ES, prevalecía otro tipo de valores:
Entre el d~rrumbe del lF.iperio Romano y el despertar del siglo XII el
mundo occidental se sume en lo que propiamente debería llamarse "edad
m~dia".
hombre se s_umerge en los valores espirituales y sólo vive para
Dios: el ~nero y 1~ razo~ e1TI1gran hacia mejores territorios, refugiándose
en Btzanc10, en el 1mpeno musulmán, entre los judíos. (20)

E!

. Por ende, la aparición de los valores materiales propició que "toda la
gigantesca estructura de la Iglesia y de la Feudalidad " se desmoronara.
(21)
A lo expr~s~do anteriormente cabría comentar lo siguiente: El
concepto de cnsis no es un legado exclusivo del siglo XX. Cada siglo es
portador
de sus propias crisis en tanto el ser humano las desencadena , -\'
.
persiste en ellas. En todo caso, el siglo XX es la síntesis de las crisis
históricas que le antecedieron. Cada siglo responde también a sus
p_articulares motivaciones socioculturales. Ubicar el origen de la crisis del
siglo XX en dos momentos históricos: Cruzadas y Renacimiento es
acertado en la medida que no se omitan otros posibles orígenes que
a~ostumbran caracterizar a cada época. Adjudicar el origen de la crisis del
siglo XX sólo a los valores del dinero y la razón es un riesgo. El
pro~lema de ambos no radica en su nacimiento y expansión, sino en su
uso tna~ropiado o ~u~ente. Gracias a~ dinero se inventa la imprenta que
le permite a ES, quiruentos años después, publicar su obra, y transmitir
su pensamiento; es el mismo dinero que justifica también por qué las
leyes son más rigurosas para los pobres. Respecto a la razón, la
c?mplejidad es terminológica. Quizá un concepto más preciso sea la
sinrazón o la irracionalidad. En este sentido, la razón es un valor
deseable. Si el hombre hubiese empleado la razón con base en su
acepción más pura, nuestra historia infatigable de horrores sería otra. El
d_ilema es que existe como valor universal y se emplea escasamente. En el
siglo XVII el ll~mado culto a la razón como mecanismo de emancipación
.mental, defendido por los enciclopedistas, no era una aspiración trágica.
La tragedia estribó en excluir la otra parte que conforma al ser humano:
la sentimental, la emotiva, y en esto concordamos con ES. Nadie duda
?e los valores espirituales que pervivían en la Edad Media, pero ¿cómo
Interpretar, por ejemplo, la corrupción institucional y el poder
marupulador de la Iglesia católica durante esa época? ¿O había que

�ALEJANDRO DEL BOSQUE

284

esperar el surgimiento del dinero y _la razón para que la Ig~es~a se
corrompiera? La reforma luterana del siglo XVI no es un aconteclffilento
meramente circunstancial. En superficie sí es una reacción contra el
materialismo religioso en que había incurrido la Iglesia cató~ca, ~ero. ~e
fondo es una exigencia de renovación cristiana ante la desv11:t_Ualizaci?n
ancestral de la palabra divina. Asimismo, la Iglesi_a y el ~e~dalismo le¡~s
de verse fracturados por obra del dinero y la i;~on subsist1:ron d_espues
gracias a éstos. La Iglesia católica, aliándose a la ~urguesia naci_ente Y
justificando "racionalmente" sus d~gmas; el :e~dalismo, cam~flandose
en versiones actuales: monopolios econom1cos, terrateruentes o
hacendados, gobiernos vicarios. Por supuesto con la ayuda de la

''

•1

razón . . .del dinero.
Percibimos en los ensayos de ES una ausencia de rigor sobre la
, responsabilidad de la Iglesia católica en la crisis del siglo XX. Hará un~~
años que la institución, bajo la tutela del papa Juan Pablo II, reconoc10
públicamente los errores cometidos en el pasado. Incapaz de reconoc:r
los actuales, esperará pacientemente a hacerlo en un mom_ento ~as
oportuno. La visión restringida de Sábato respecto a _la. Iglesia catolica
justifica su contemplación idealizada del concepto del tiempo en la Edad
Media:

La característica de la nueva sociedad es la cantidad. El mundo feudal
era un mundo cualitativo: el tiempo no se medía, se vivía en términos de
eternidad y el tiempo e~a el natural en los pastores, del despertar y del
descanso del hambre y del comer, del amor y del crecimiento de los
hijos, el' pulso de la eternidad; era un tiem?o cualitativo, el que
correspon9e a una com_unidad que no conoce el dmero. (23)

Más adelante, el autor refuerza esta percepción:
Los teóricos del maquinismo sostuvieron que la _máquin~; al liberar al
•hombre de las tareas manuales, dejaría más tiempo libre para las
actividades del espíritu. En la práctica las cosas resultaron al revés y cada
día disponemos de menos tiempo. (48)

Si el autor hubiera amplia~o su percepción del tiempo_, refe;i?a
también el otro tiempo: el eterno; el proi:netido por 1~ Iglesia ca:olica
para consuelo terrenal de los bienaventurados pobres y hum_zldes de _corazon. La
invitación, pues, al estoicismo perpetuo como garantta de vida e~erna.
_Ese tiempo celestial se ofrecía tanto ento_nce_s c~r_no en nuest_r~s días; lo
cual demuestra la perennidad de la santa i.nst1tucion y la efectividad de la
estrategia.

EL PENSAMIENTO INCLUYENTE DE
ERNESTO SÁBATO

R_especto al carácter cualitativo del tiempo feudal en la época
medieval, el hombre disponía, definitivamente, de mayor tiempo, dado el
escaso desarrollo tecnológico de entonces. Sin embargo, esto no
im~licaba .necesariamente una mejor calidad en el uso del tiempo. A la
mu¡er _occidental le sobraba tiempo para dedicarlo a las tareas impuestas por
la sociedad; y le sobraba porque era la única labor a la que se le había
confin_ado. En la_actualidad quizá ella disponga de menos tiempo para
cumplir con el ffilsmo sagrado deber familiar que le encomendaron, pero al
menos emplea su tiempo con más libertad, en el marco de una mayor
diversificación ~r~fesional. El siglo XX trastocó nuestro uso del tiempo
al punto de limitarlo, como afirma ES. Sin embargo, las nuevas
condiciones adversas también han conducido al ser humano a superar
con creatividad esas restricciones temporales. Precisamente se busca
emplear con mayor efectividad el tiempo, dado que "disponernos de
menos tiempo". Desde esta perspectiva existe en la actualidad una mayor
estimación de nuestro uso cualitativo del tiempo.
Cada siglo lleva consigo no sólo la crisis que lo identifica sino también
su consecuencia: la inminente rebelión. La rebelión puede adoptar el
rostro de pequeñas resistencias aisladas (campesinas, laborales, entre
otras) o de grandes movimientos sociales, corno los señalados por ES:
romanticismo, marxismo, existencialismo, surrealismo. ¿Qué guardan en
común los cuatro? Son una reacción explosiva ante un proceso
des?u~anizante. El romanticismo "es una rebelión contra la ciencia y el
cap~talismo: opone el individuo a la masa, el pasado al futuro, el campo a
la ctudad, la naturaleza a la máquina. En su culto del individuo es, pues,
un retorno a los ideales del .Renacimiento. Pero en su alzamiento contra
la ciencia y el capitalismo, se entronca en el espíritu medieval" (57). Aquí
habría que agregar otra vertiente: el romanticismo social, que se
desarrolla en la segunda mitad del siglo XIX, y que busca revertir los
excesos · de ese romanticismo individualista. La obra de autores
comprometidos corno Víctor Hugo es una muestra de ello. De hecho el
marxismo y el rqmanticisrno social se nutren de mutuas influencias. El
~an_cisrno "apareció y se desenvolvió bajo el signo de la ciencia y de la
tecruca. Paradojalmente fue, también, un producto del dinero y la razón.
Y su levantamiento -y esto es muy significativo- no fue contra la
m~quina, sino contra el uso capitalista de la máquina". (59) El
existencialismo, por su parte, fue una reacción ante "el derrumbe de una
civilización tecnocrática" (61); y el surrealismo, que fue "mucho más que
una mera actitud ·político-social: significa una revuelta contra todo el
espíritu de la sociedad occidental. Como genuino movimiento romántico,

�286

ALEJANDRO DEL BOSQUE

es una defensa del hombre concreto y vital y, por lo tanto, radicalmente
opuesto a toda concepción racionalizadora del mundo." (81)

,,

En esta historia de errores reincidentes, la rebelión tiene una razón de
ser. Los cuatro movimientos mencionados se insubordinan ante el error
más grave en que ha incurrido la civilización, de acuerdo con ES: la
deshumanización; madre de todas las crisis; hermana de la irracionalidad.
Y toda deshumanización es excluyente. Y toc4 deshumanización está
desprovista de memoria histórica, y olvida con prontitud. De este modo,
los cuatro movimientos son una reacción contra la exclusión y el olvido.
El romanticismo reacciona contra la exclusión. del sentimiento; el
marxismo, contra la exclusión de los marginados; el existencialismo,
contra la exclusión de la vida; y el surrealismo, contra la exclusión de la
interioridad. Lo lamentable es que dichos movimientos hayan finalizado
o se hayan metamorfoseado en otros sin haber resuelto esas exclusiones.
Esto debido, en parte, a la insistencia del hombre por actualizar sus
errores, década tras década.
Otro error, señalado por ES, es la ligereza con la que el ser humano
valida, alienadamente, los absolutismos históricos. Cuestiona el
analfabetismo adjudicado a los descubridores de América a través de los
siglos:
No se ve claro, sin embargo, cómo pueden realizarse el
descubrimiento de un continente, los largos y riesgosos viajes marítimos,
el trazado de cartas geográficas y la explotación de las minas peruanas y
mejicanas, sin conocimientos de astronomía, geografía, náutica,
cartografía y metalurgia. (UYU, 36)

Más adelante, examina el legado de las culturas antiguas que contribuyó
al éxito del descubrimiento:
La navegación de altura fue posible gracias al legado de la astronomía
griega, enriquecido luego por los árabes, judíos y cristianos de la Edad
Media, que eran impulsados por necesidades técnicas y por prejuicios
astrológicos; las Tablas Alfonsíes son la recopilación de todo lo que en la
época se sabía de esencial en las ciencias astronómicas ... La metalurgia,
que permitió la explotación de América, provenía de los romanos y había
sido perfeccionada por los árabes en las minas de Almadén. (36-37)

Es saludable 1errumbar prejuicios alimentados a través de la Historia.
,La reflexión de ES certifica también nuestro analfabetismo selectivo. Es
de reconocá la sabiduría de los descubridores que, a la larga, les facilitó
el proceso de conquista. Es de reconocer, también, la ignorancia e
insensibilidad con la que destruyeron una cultura para implantar la

EL PENSAMIENTO INCLUYENTE DE
ERNESTO SÁBATO

287

propia. Al igual que los descubridores, somos sabios e incompetentes a la
vez; y al igual que ellos siempre desde nuestras propias conveniencias. ES
particulariza el caso de Colón:
El propio Colón estaba dotado de espíritu científico: sentido de la
observación y empeño teórico. Sus observaciones de la declinación
magnética bastarían para asegurarle un nomb~en la historia de la
Física ... El error más grande de todos los que cometió fue sin duda el
propio descubrimiento. Al respecto, los manuales e:colares han
difundi~o la imag~n de un Colón omnisciente discutiendo ante una junta
salmanona astuta, ignorante y mal dispuesta... (38)

Tal descubrimiento fue un error debido al desconocimiento en esa
época, de la idea de la gravitación hacia el centro pues "se pens~ba· que
era impos~~le habitar ~n rel?ones un poco alejadas del centro europeo"; y
a la ~egac1on de la existencia de los antípodas, "esos absurdos habitantes
con la cabeza para abajo". (38-39) Error o no, el descubrimiento fue un
acontecimiento remunerativo.
¿Descubrimiento o invención? ¿Cuál es el término más pertinente? ES
medita al respecto:
... se ??dría decir que el hombre no inventó el ajedrez, sino que lo
descubno. Considerando el Universo como dado, todas las creaciones e
invenciones del hombre serían como partidas de este Gran Ajedrez,
descubrimientos en una Gran Selva. Pero dando un paso más atrás,
podría decirse que quizá el Universo no ha sido creado sino descubierto
en una Selva de Universos Posibles .. . (96)

Si para ES el hombre no inventa y sólo descubre lo preexistente (11 1),
entonces el descubrimiento de América habría que valorarlo desde esta
óptica_. Sin embargo, todo descubrimiento acarrea una necesidad de
invención. El descubrimiento de América trajo consigo su invención a
través de_ la conquista. América se inventó, a golpe de sangre y religión,
para satisfacer una necesidad colonizadora. Cabría establecer una
diferencia, tal vez esencial, entre descubrir e inventar. El descubrimiento
responde a una curiosidad o a un accidente imprevisto; la invención, a
~na intencionalidad o a una necesidad prevista. Descubrir es encontrar;
Inventar es edificar sobre lo encontrado. La invención es dolorosa para
al~os; apremiante para otros. El que inventa desautoriza lo pasado;
nulifica lo preexistente.
El inventor colonial, en este sentido , desacredita
.
ª. ~a civilización americana que considera obsoleta y arcaica. Las
c1v~zaciones vistas nuevamente como errores que requieren corregirse.
El Inventor colonial corrige sobre la marcha inoculando la fe en otros

�EL PENSAMIENTO INCLUYENTE DE
ALEJANDRO DEL BOSQUE

288

Z89

ERNESTO SÁBATO

I
inventos formidables como el de la virgen guadalupana; hoy, hecho
religioso del que no se duda. El invento es un milagro, y el milagro del
invento ha constituido una de las principales bases de estabilidad
religiosa y social del pueblo mexicano. En este sentido, la invención
trasciende al descubrimiento porque se convierte en un acto de fe. Nadie
podrá discutir la genialidad de los inventores coloniales: crearon un
nuevo continente y una nueva razón de existir.~

,
t'

ES admite la preeminencia de la invención de personajes históricos:

..1,,
,,,I•
I'

,, I¡
1

'1

El señor René Kraus ha elaborado una "Vida pública y privada de
Sócrates" y alguien se irrita sobre la base de que nada o casi nada se sabe
sobre los hechos domésócos de Sócrates. Esto me parece, por el
contrario, una gran ventaja. El arte crea los personajes históricos, y en
cuanto a la vida de este filósofo, óene la ventaja de que todavía
permanece casi increada: está todo por hacer. Sus biógrafos pueden
inventarlo sin prisa y realizar un trabajo limpio ...La obra del señor Kraus
contribuirá, sin duda, a formar la futura personalidad de Sócrates. (103104)

Pese a la velada ironía del autor, al sugerir la inviabilidad de inventar la
biografía doméstica de Sócrates, es innegable que la invención ha sido un
recurso historiográfico. Esos grandes inventores son quienes han
·vencido en la historia, y con ello, a la Historia. Héroes y villanos le
imprimen un carácter novelístico a esos modos inverosímiles de relatar lo
acontecido. Movimientos sociales como el de las madres de la Plaza de
Mayo, en Argentina, o el de los estudiantes de 1968 en México, fueron
concebidos durante muchos años como errores que no merecían ser
historiados. Hoy se les incluye en la historia oficial de sus respectivos
países, pero persevera aún la impunidad de los crímenes perpetrados. La
Historia requiere, de ser necesario, no reinventarse SU?-º rescribirse en
función de la justicia y la verdad. Pero, ¿qué es la verdad cuando el papel
del historiador se reduce, en muchas ocasiones, a una interpretación
empírica de lo hechos? ¿Es acaso esto una desventaja? ES responde a
ello:

Miramos la historia a través de nuestras propias experiencias y no
vemos sino lo que somos capa~es de ver, tal cuando leemos una novela.
Cuando niños, se nos · aparece como un ·conjunto de batallas; más
adelante, como una sucesión de problemas amorosos o de luchas
económicas,,o políócas, o religiosas; finalmente concluimos por entrever
algo así como un combate metafísico entre el Bien y el Mal. Todas estas
versiones óenen parte de verdad, porque la historia ha sido hecha
también por seres que óenen algo de niño, de joven, de hombre y de
metafísico. (HET, 120)

. Q~á el inconveniente no es el recurso empírico, sino el mirar la
Historia excluyendo la perspectiva de los demás. ¿Qué clase de Historia
serí~ esto? Se~a ~implemente una clase de historia en la que el educando
repite y memonz~ fechas sin ningún provecho. El niño es capaz de
~econocer la cantidad de batallas libradas en una contienda, pero es
mcompetente para decodificar el sentido de las mismas. La experiencia es
desapro~e~hada. .La fatiga crítica sustituye al juicio crítico. El
perspect1v1smo histórico es desplazado. El mismo ES duda de la
c?nve_niencia de éste al plantear lo risible de que deseemos tener varias
historias en lugar de una sola:
En el extremo opuesto se encuentran los profesores que sostienen la
teorí~ de los "hech~s"; ~sómul_ados por diversas confusiones generosas,
mantienen que el historiador debe atenerse humildemente a los hechos.
Pero ¿cuáles? Imagin_o que ningún de estos historiadores va a pretender
atenerse a to~os ... S'. no se acepta este grandioso programa, es evidente
que se debera seleccmnar hechos y entonces viene lo diveródo. Porque
suc~de que eso~ honestos profesores que hablan de objeóvidad se ven
o~li~dos a elegir entre los infinitos hechos y para elegir es necesario un
cnteao, y la palabra criterio es la tímida sinonimia de la palabra teoría.
Con lo que no escribiremos la Historia, sino las Historias. Para una
escuela será más ~portante señalar la aparición de la máquina de vapor;
para otra, la rebelion de los hussitas. (113)

Una Historia parcelada ofrecería entonces un acercamiento mediocre
de su conocimiento. Sin embargo, la posibilidad de escribir las historias en
lugar d~ la Historia ~o es tan descabellada_ si se busca ampliar la
perspe~ttva convenc1~n~1 · y cómoda que tenemos respecto a
determmados acontecuruentos del pasado. Un historiador quizá no
podrá atenerse ~ todos los hechos, pero es deseable que al menos
mantenga una ffil!ada heterogénea ante ellos. Lo destacable en ES es su
apunte sob~e _la necesidad de una filosofía consciente de la Historia que.
n? . se restnn¡a a la enumeración de los hechos sin una interpretación
solida. Pero es necesario advertir que una filosofía de la Historia se forja
en función del tipo, carácter o naturaleza de los hechos que se estén
abordando, no a costa de éstos o a favor de la egolatría de un historiador.
~ ~n la_ búsqu~da_ de _la verdad, la ~~toria de la humanidad es, para ES,
hi~tona del srn sent:ido. Lo paradopco es que ese sin sentido, a través
del tiempo, ha terminado por imprimirle un nuevo sentido a esa historia:
~s _digo? _de_ admira~i~n ... que el senódo común siga teniendo tanto
presogio didacuco y civil a pesar de todas las calamidades que ha

�290

ALEJANDRO DEL BOSQUE

recomendado: la plenitud de la Tierra, el geocentrismo, el realismo
ingenuo, la locura de Pasteur. Si el sentido común hubiese prevalecido,
no tendríamos radiotelefonía, ni sueros, rú espacio-tiempo, ni
Dostoievski. Tampoco se habría descubierto América y este comentario,
como consecuencia, no se habría publicado .. .(UYU, 130-131)

El sentido común es el enemigo declarado de la Cienci~ y la Filosofía,
menciona el autor, porque coarta la posibilid~de acceso a la verda?, y
por tanto, el progreso. El sin sentido, sin embargo, es un contrasentido.
Expliquémonos. Por una parte parece ser el aliado de la Ciencia al
propiciar inventos y descubrimientos en los que pocos creían y que han
favorecido la evolución del ser humano; sin embargo, la Ciencia puede
resultar un sin sentido en sí misma si se conduce y aplica
irresponsablemente. Desde esta perspectiva, diría ES, el hombre no
progresa:
La historia no progresa. Fue el gran Giambattista Vico el que lo dijo:
"Corsi e recorsi". La historia está regida por un movimiento de marchas
y contramarchas, idea que retomó Schopenhauer y luego, Nietzche. El
progreso es úrúcamente válido para el pensamiento puro ... El hombre no
progresa, porque su alma es la misma. Como dice el Eclesiastés, "no hay
nada nuevo bajo el sol", y se refiere precisamente al corazón del hombre,
en todas las épocas habitado por los rrúsmo atributos, empujado a nobles
heroísmos, pero también seducido por el mal. (ADF, 102)

El primitivismo histórico, y por tanto humano, es perenne. Indagar el
origen de la decadencia de la Modernidad, a la manera de Spengler,
pareciera una tarea fútil cuando descubrimos, sonrojados, que la
verdadera decadencia es la de la humanidad. Y lo más humillante:
corroborar que esa decadencia inicia con el surgimiento del hombre en la
Tierra. El hombre es decadente por naturaleza. ¿Qué distingue a un
primitivo del pasado de un primitivo del presente que ordena una guerra
sin justificación alguna? ¿Qué diferencia al exterminio judío del
exterminio bosnio o del tutsi? La Historia es una graduación mayor o
menor de decadentismos. Los distintos tipos de pensamiento: mágico,
mítico, religioso, científico y te&lt;;nológico son diferentes ropajes con los
que el hombre busca encubrir, eludir o superar su primitivismo. ¿Por
cuánto tiempo más debemos seguir sosteniendo la idea de la decadencia
de la Modernidad sin asumir las propias responsabilidades? El combate
más feroz es el 1ntemo: el nuestro, librado contra el ser decadente que
procuramo·s dejar de ser. El hombre no progresa, insiste E~'. porque su
alma es la misma. Sin embargo, la deshumanización no inicia con el
surgimiento del clinero y la razón como enfatiza el autor. Inicia, y es lo

EL PENSAMIENTO INCLUYENTE DE
ERNESTO SÁBATO

291

más lamentable, con la aparición del hombre en la Tierra. Es, no lo
olvidemos, un animal cuya barbarie se ha intentado domesticar a través
de diferentes estadios: religioso, político y cultural; cuya herramienta
común de control es el temor al castigo y a la pérdida. El hombre teme a
un dios (religión), a unas leyes (política) y a unas normas sociales
(cultura) que le han impuesto. La decadencia de la humanidad se
evidenciaría más sin la regulación de dichas instituciones. Basta observar
lo que sucede cuando el hombre osa transgredirlas para tildarlo,
irónicamente, de subversivo, hereje, amoral... decadente. El
conocimiento de la Historia redime al hombre de su decadentismo
cuando éste la interpreta con conciencia autocrítica. Pero la Historia
suele ser una versión actualizada de errores reincidentes, y la esperanza
de un cambio parece impensable. ¿Qué distingue al hombre del
cromañón, se pregunta el paleoantropólogo Juan Luis Arsuaga?
El conocimiento es acumulativo. Nosotros sabemos mucho más que
el hombre del cromañón porque hemos ido acumulando conocimientos.
Sabemos más por eso, no porque el cerebro se haya hecho más y más

inteligente. (Alameda, 41)

2. Una ciencia desprovista de valores comunitarios es una ciencia
ilegítima
Entendamos "deshumanización" como un sinónimo de "decadencia
humana". La decadencia de la humanidad es la resultante de un acto de
incomunicación histórica. Los gra~des desastres de la sociedad
responden regularmente a un diálogo suprimido. Cuando la Ciencia se ha
preocupado por comunicarse con los depositarios de sus aportaciones,
los resultados han sido provechosos. Comunicarse no sólo es escuchar al
Ot~o, sino colocarse en su lugar; traducir sus necesidades espirituales y
soCJales;· contribuir al mejoramiento humano. Cuando la Ciencia es
indiferente o insensible ante las necesidades prioritarias de dichos
depositarios, los efectos son contraproducentes. La Ciencia entonces ha
dejad~ ~e com.unicarse y se convierte en un mero 'conjunto ' de
cono~1rru_entos_, t~ _vez coherente, pero sin utilidad comunitaria alguna.
J;.,a _C1enc1a es_ ilegmma cuando se aísla y renuncia a beneficiar a quien la
valida: la sociedad. ES, decepcionado de la Física, renuncia a ella en
1945 y se dedica plenamente a la Literatura. En sus reflexiones se ventila
~na critica ácida, pero constructiva, hacia el lugar de la Ciencia en la
epoca contemporánea. Observamos, en función de esto, cuatro
modalidades de incomunicación científica.

�ALEJANDRO DEL BOSQUE

292

.
dalidad'es el lenguaje abstracto de la Ciencia:
Una pnmera mo
la . .
es poderosa a pesar de su abstracción sino justamente
. . . c1enc1~ ~~
ar el conocimiento vulgar del científico; pero
p::ila~e:; !~:~es~;;el primero se refiere a lo particular Y con~eto,
q. P
l gundo se refiere a lo general y abstracto ... (UYU,2 )
mientras que e se
e

ES menciona el ejemplo de la estU1a para

di tino-nir entre dos tipos de
s b-

conocimiento:

,,,,

1•
1'

. . , "la estufa calienta" expresa un conocimiento Y_ por l~
La propos1c1on
1
. sabe que si tiene fno sera
d al , n oder al que o posee.
tanto a gu P
f Pero este conocimiento es bastante
conveniente acercarse a una estu a.
.
. , En cambio si aJm,ien
•
ninguna otra s1tuac1on.
•
1:,modesto, no le s1n:e ~ara de ue "la entropía de un sistema aislado
tiene pleno conoc1m.1ento
q, b
ra' una estufa para calentarset mente" no so1o usca
aumenta constan e
' .
_ d
tudio-sino que podrá resolver
o para veinte anos e es
.
resultad o muy magr
bl
d de el funcionamiento de un
tidad de pro emas, es
una enorme can
.,
. rso Así a medida que la ciencia se
motor hasta la evoluc1on del Uruve . . , '1e·ana de los problemas, de
vuelve más abstracta y en cons:cue:c1~ m~~a 1aria su utilidad aumenta
las preocupaciones,
las pala ras e a v1
,
en la misma propomon.·(27)

?~

d , . r más elocuente. Denuncia la soberbia
La befa del autor no po na _se
poseedores del conocimiento
de. algunos científi~~s c!::i:~~~e p~o;~ mundano, pero relativo), y al
uruversal Oo que
.
d
lver las principales demandas
mismo tiempo de ser mcafipaces e resolmente comple¡· o e inaccesible
.
El 1
·ie cientí 1co es natura
.
sociales.
engua
p
h
na inaccesibilidad más nesgosa:
para el común de los mortal~s- . ~ro ';).y ~o la Ciencia olvida que uno de
la que engendra la incomurucac1on;. cuan
f ili
la divulgación del
sus rincipales compromisos sociales es ~c ~r
p. . t ES ilustra esto con el caso de Einstein:
conoc1mien o.
·
.
,. ., de la teoría de Einstein. Con mucho entusiasmo, le
Alguien me pide una exp11cacion .
.
hablo de tensoresJ geodésicas tetradrmens10_nales.
cto
-No he entendido una sola palabra -me dzce, estup~a i;smo le doy una explicación
Reflexiono unos instantes J luego, con menos en us
,
menos técnica.••
,
t d vía no entiendo· uas geodésicas, esas
-Ya entiendo casi todo ... Pero hay a,go que O ª
·
coordenadas.. ·
... ., menta/y termino por abandonar
. •J
n una /aroa concen,,acton
¿·
Depnmiuo, me Sf'mo e
·o
.J
das· con verdadera ferocidad, me de zco
.
la geodésicas y las cooraena ,
L .•r.
para siempre s .
an mientras viajan con la velocidad de la uz, ;ep
exclusivamente a aviadores que f~m
la
d recba J verifican tiempos con un
de estación que disparan un revolver con mano e
cronómetro que tienen en la mano izquierda, trenesJ campanas.

EL PENSAMIENTO INCLUYENTE DE
ERNESTO SÁBATO

293

-Ahora sí, ahora entiendo la relatividad! -exclama mi amigo con alegria.
-Sí-le respondo amargamente-,pero ahora no es más la relatividad. (4243)

¿Hasta qué punto el científico está obligado a ser accesible, a pesar del
lenguaje que utiliza? Lo está pues el progreso no es una ínsula aislada del
proceso civilizador. El abismo entre la Ciencia y el hombre puede
medirse a través del lenguaje. ES contrata el lenguaje de la Ciencia:
lógico, pero inventado; y el de la vida: emotivo, insinuante, absurdo,
contradictorio. (HET, 129) Sin embargo, ese abismo puede reducirse si la
Ciencia asimila que su lenguaje es una prolongación del de la vida; que la
razón de ser del lenguaje científico responde a una exigencia mundana.
Ambos lenguajes requieren ser incluyentes. Ciencia sin prudencia es
inconsciencia pura. El uso prudente de la razón reintegra al lenguaje
científico Oógica) con el vulgar (intuición). La grandeza de Galileo, para
ES, radica en la accesibilidad de su conocimiento científico, debida a sus
razonamientos prudentes:
Al fin de cuentas, era justamente la observación la que había IJe,·ado a
los aristotélicos a creer en la rotación del Sol y en el principio de la fuerza
permanente, dos grandes errores. GaWeo indaga las leyes natura.les
superando las malas observaciones, los hechos empíricos en bruto, por
medio del pensamiento. La razó n, manejada con prudencia, le permite
llegar mucho más allá de la apariencia sensible, que tienta al error. Esto
es, verdaderamente, el método científico. (UYU, 102)

Una segunda modalidad reside en el carácter canónico de la Ciencia.
El estancamiento de la Ciencia respoq.de en ocasiones a su fe irrestricta
en argumentaciones preconcebidas por su propio sistema de creencias
milenarias. La incomunicación interna en el seno de la ciencia es tan o
más perniciosa que la incomunicación con la comunidad. Las propuestas
innovadoras científicas, de verdadera raigambre social, son usualmente
bloqueadas por quienes se aferran a estructuras obsoletas de
pensamiento. Durante muchos siglos, señala ES, la figura de Aristóteles
fue divinizada al grado de canonizar su sistema filosófico:
La hipótesis heliocéntrica durmió hasta Copérnico. uno de los
responsables de esta catalepsia fue Aristóteles, que con su inmensa
autoridad policial impidió cualquier alzamiento contra el régimen
establecido. Schopenhauer y Bertrand RuselJ afirman que este filósofo
constituyó una calamidad pública que duró Yeinte siglos. Muchos se
enojan arguyendo que fue un gran genio. No veo la contradicción:
solamente un gran genio puede constituir una gran calamidad. Si
Aristóteles hubiese sido un mediocre no habría sido capaz de impedir

�durante dos mil años el advenimiento de la nueva fisica. Los genios
promueven grandes adelantos en el pensamiento humano; pero, cuando
se les da por estar equivocados, son capaces de frenarlo durante varios
siglos. (86)

La tercera modalidad estriba en la tendencia excluyente de la Ciencia.

,,,

EL PENSAMIENTO INCLUYENTE DE
ERNESTO SÁBATO

ALEJANDRO DEL BOSQUE

294

¿Toda ciencia debe ser ética? Queda claro, como comenta ES, que "los
productos de la ciencia son ajenos al mundo ~ los valores éticos: el
teorema de Pitágoras puede ser verdadero o falso~ pero no puede ser
perverso, ni respetable, ni decente, ni bondadoso, ni colérico." (31)
Queda claro, además, que a un científico riguroso se le exige una elevada
dosis de objetividad en sus investigaciones; sin embargo, aquí surgen dos
paradojas: el investigador es antes que nada un hombre cuya condición
humana influye en sus decisiones científicas; y los juicios de valor
intervienen en la construcción de la Ciencia aunque parezcan no tener
cabida en ésta (29-31 ). La Ciencia es excluyente cuando ignora las
preocupaciones éticas del ser humano:
La ciencia estricta -la ciencia matematizable- es ajena a todo lo que es
más valioso para el ser humano: sus emociones, sus sentimientos, sus
vivencias de arte o de justicia, sus angustias metafísicas. (HYE, 40)

La Ciencia, entonces, extravía su razón primigenia de existir. Olvida
que es hija de un sistema de valores comunitarios; que ha sido creada
para servir y no para servirse del hombre; que el hombre no es un
engranaje más, diría ES, de la maquinaria que ha fabricado. Una ciencia
irresponsable es aquella qu-e procede .sin ninguna (auto) regulación ética.
No requiere, para hacerlo, disponer de un manual de comportamiento
moral. Basta con que cada científico reflexione en torno al impacto
positivo o adverso que podría· implicar determinada investigación en su
propia· cultura. Sin embargo seamos realistas: el poder político y
económico de los gobiernos hegemónicos es el dios tutelar de la Ciencia.
Sin ética política no hay ciencia ética. Se ha sospechado que la curación
de pandemias como el sida está siendo frenada por gobiernos como el
estadounidense porque pondría . en riesgo el futuro económico de la
industria farmacéutica que obtiene mejores dividendos con la producción
de medicamentos que se renuevan periódicamente, y que sólo son
paliativos contra la enfermedad; una industria que además es el pilar de
los negocios bélicos. Asistimos a la autodestrucción puntual del hombre.
La Ciencia · parece estar contagiada de una irreversible dep~uperación
moral.

?95

. L~ . ~uarta modalidad es el carácter mágico de la ciencia. El
pnnut1v1smo del ser humano se expone con claridad en la evolución de
su pensamiento. Ha su~tituido el pensamiento mágico, que lo hacía
sorprenderse ante un eclipse solar, por un pensamiento científico con el
que busca sorprender a los demás.
Somos eternos supersticiosos, declara ES:
A lo largo de _l~~ siglos XVIII y XIX se propagó, finalmente, una
verdadera superst1c1on de la ciencia, lo que equivale a decir que se
?ese_ncadenó l_a s~perstición de que no se debe ser supersticioso. Era
inevitable: la c1_enc1a se ha~ía convertido en una nueva magia y el hombre
de la calle cre1a tanto mas en ella cuanto menos iba comprendiéndola

~~

'

El científico, al igual que el mago, realizan actos incomprensibles para
el ser humano. Se reservan la explicación de sus actos· ofrecen su
espectáculo ante ~ª. masa informe que observa marav¡'llada lo que
?esconoce. El prest1g10 del mago y del científico se fundamenta en la
ignorancia de sus destinatarios:
Al convertirs~ la ciencia, cada día más, en una misteriosa magia,
aumenta proporcionalmente su prestigio ... Lo profundo es a menudo
oscuro. Así, a causa de su profundidad, son oscuros problemas como el
de Dios, la cuarta dimensión, el pecado, la esencia de la belleza. Por la
misma causa suelen ser oscuros Platón, Aristóteles, Einstein 0
Heidegger ...Ya Tácito dijo que "El espíritu humano tiende a creer con
mejor voluntad las cosas oscuras". (HET, 155)

. E~ prestigio de ese Dios se sostiene, al igual que el del mago \' el
ctena~co, en la ignorancia, a la que respetuosamente llamamos f~. L~ fe
es d~ igual forma oscura y misteriosa. El mago y el cienúfico también
pr~ctsa~. de la fe ~e s~ p~blico, aunq_ue éste sea selecto. La fe justifica la
extstenc'.a ~e la Ciencia, emulo de Dios. Por ello resulta infructuoso que
la Ctencta intente probar la existencia o inexistencia divina:
••.se ha pretendido sacar argumentos a fayor ,. en contra de la
exi_stencia de Dios: Kepler y Newton se extasiaban ante el orden
uru~ersal que, s~gún ellos, implicaba la existencia de Alguien que lo
hu~1~se establecido; Maupertuis suponía que el principio de mínima
a~c1on de la dinámi~a era la mejor prueba de una Sabiduría Divina, Jeans
piensa que este universo ha sido construido por un Dios ;\!atemático
con conocimiento del cálculo tensorial y la teoría de los grupos. Por ei
otro lado, hay espíritus dispuestos a creer que el desarrollo de la ciencia
prueba la inexistencia de Dios ... En realidad un censo &lt;le opiniones

�296

ALEJANDRO DEL BOSQUE

mostraría que buena parte de los sabios creen en un Principio
Ordenador. (UYU, 41)

El conocimiento de Dios y el de la Ciencia se asemejan en su
inaccesibilidad. Entre más inaccesibles, más misteriosos, más oscuros,
pero también más incomunicativos. Ciencia y religión se han impuesto
en sus seguidotes porque incentivan una fe incondicional hacia ellas.
Cientifismo y fanatismo son sólo excesos de~ fe. Si la Ciencia y ese
Principio Ordenador fueran accesibles perderían su categoría divina.
Tomemos prestado un vocablo hasta cierto punto científico: invención,
para explicar la existencia de Dios. Dios es la invención más sublime de
la humanidad. Todo lo que se inventa surge por una necesidad. Su
creación satisface o resuelve no sólo las necesidades particulares .sino
también los temores no reconocidos. El ateo, dice ES, es un tipo
, contradictorio pues para negar la existencia de Dios tiene que partir del
presupuesto de que existe. El abstemio, diríamos nosotros, no toma a
Dios; pretende ser tolerante con los que promueven su existencia; el
abstemio reconoce que ese Dios existe para otros, pero rehúsa tomarlo.
A Dios se le puede tomar de tres modos: con moderación, con éxtasis
(misticismo) y con exceso (dogmatismo). Dios, como problema oscuro,
sería un ente incomunicativo a través de la razón. Su única vinculación
con sus seguidores, en un criterio estricto, sería por medio de la fe; en
este sentido, Dios dejaría de ser un problema. La pérdida de la fe es en
realidad otra forma de fe: la creencia en que ese Dios ha dejado de
funcionar; cual invento inservible o desplazado. La Ciencia reclama el
préstamo lingüístico; acoge a los descreídos, y es entronizada como
diosa. Cuando alguien pierde la fe en ella, como ocurre con ES, se
resguarda en sí mismo; en el universo finito que es su persona. Y busca a
ese Dios que lo conforta, y que lo aleja de la frágil front~ra que separa a
la espe_ranza y el desconsuelo. El hombre, señala ES, opta por Dios o por
la desesperación. Esto explica por qué ateos como Nietzche y Rimbaud
"se salvan" debido a que su ateísmo, en el fondo, es una "secta
religiosa". (HYE, 108) Pensamos que el hombre opta por Dios
precisamente por la desesperaciói:i.
ES opina que el mundo debe tener un sentido puesto que
cotidianamente se lucha por algo aunque no se tenga certeza de la
eternidad. Y esto nos conduc'e a otro problema '!oscuro": el de la
inmortalidad: otro invento prodigioso del ser humano. La promesa de
inmortalidad es el pilar de las religiones· en el mundo. Ansiamos la
eternidad por desesper~ción, temor o inseguridad: las principales armas

EL PENSAMIENTO INCLUYENTE DE
ERNESTO SÁBATO

297

de i~ti~dación religiosa. Aunque ES indica que la· mujer la encuentra en
el hijo, que es la prolongación de su carne y de su alma" (HET, 148),
d:bemos recordar que el hombre la anhela también a través de sus
vast~g~s; ~obre todo_ los masculinos, los que llevarán su nombre y
?1ult1plic_aran su apellido por los siglos venideros. Pero este tipo de
mr_;iortalidad es un c?nsuelo temporal. El ser humano aspira a otra: la
ete_r~a, que no se a~sia regularmente por convicción sino por alienación
~ef~osa. La obses1on por la inmortalidad alcanza cotas absurdas. Rusell
1rtzaba al res~ecto cuand~ cues~onaba el deseo de los hombres por
oh ener la eterrudad en el cielo mientras ideaban diferentes modos de
mata~ el tiemp~ en la Tierra. ¿Quién les garantiza a los que hoy
co~~1deramos ~nmortales, ~o por sus deseos celestiales, sino por sus
memos prof~s1onales (escntores, filósofos, etc) que serán eternamente
re~or~ad?_s s1 el mundo que habitamos se encuentra en proceso de
a~q_uilac1on total? Habría que mudarse a otro planeta en donde alguien
s1~~ra recordándolos y respaldara su legado cultural. En situaciones
cot1dia~as hay desvaríos de toda índole: María recordará eternamente a
Juan ~entra_s ella viva~ a Ma~~a, de igual modo, la recordarán los que la
aman, 200 anos despues, ¿qwen recordará a María, a Juan y a los que la
recordaban? Quizá nosotros, pero nosotros somos deliciosamente
m_orta!es. La inmortalidad es una invención que despierta la envidia de la
Ciencia. A la r~ligión 1~ basta con ofrecerla; a la Ciencia se le exige
demostrarla. La inmortalidad es, como invento religioso, insuperable. El
ser hu~ano cree en ella mientras vive; muerto, ya no puede reclamar la
garan~~ de este aparato funci~nal. Somos, eso sí, una fusión corporal y
energe~ca; energ1a que se mtuye en la interacción diaria. Lo que
sobrevive a .nues~r,a mue~e es, quizá, ese excedente de energía que
somos. La dispers1on y remtegración universal de esta energía es lo que
pro~ableme~te llamamos inmortalidad. Como podrá observarse, la idea
de inmortalidad es _~n préstamo (por no decir hurto) cultural y
ul~raterre~o de las relig10nes que lo han requerido para legitimar su poder
e_ influencia entre los mortales. A esto habría que añadir la invención del
~ielo Y del infierno, suburbios donde moran los inmortales buenos y los
101:1onales malos, respectivamente. No conforme con esto Dante
~liguieri ideó el purgatorio para ofrecerles una segunda oport~nidad a
los, pecadores reincidentes. Dios es el refugio contra el dolor de los
cr~idos y los descreídos. Y puede ser también el refugio último de
qui~nes lo, responsa,bi~zan de provocar ese dolor. ES busca el hospicio
divino a raiz de la perdida de su hijo Jorge Federico:

�298

ALEJANDRO DEL BOSQUE

En mi imposibilidad de revivir a Jorge, busqué en las religiones, en la
parapsicología, en las habladurías esotéricas, pero no buscaba a Dios
como una afirmación o una negación, sino como una persona que me
salvara, que me llevara de la mano como a un niño que sufre. Lo que
antes había leído con juicio crítico, ahora lo absorbía como un sediento.
(ADF, 159)

La fe de ES en una vida eterna surge de un comprensible estado
anímico: la soledad:
"No sé. Sí puedo decir que el tiempo de mi vida se quebró, que después
de la muerte de Jorge ya no soy el mismo, me he convertido en un ser
extremadamente necesitado, que no para de buscar un indicio que
muestre esa eternidad donde recuperar su abrazo. (160)

Vida o suicidio; no hay más alternativas, según Albert Camus. ES ha
elegido vivir. Por eso se proclama contra una ciencia que pretende crear
formas artificiales de vida eterna. Esto, en su opinión, sólo le
corresponde decidirlo a ese Principio Ordenador. Arremete contra la
clonación; ese nuevo acto de magia científica que, en un gesto religioso,
garantiza la inmortalidad:
En la Antigüedad, según Berdaiev, el proyecto del universo humano
era también tarea de fuerzas divinas. Desacralizada la existencia y
aplastados los grandes principios éticos y religiosos de todos los tiempos,
la ciencia pretende convertir los laboratorios en vientres artificiales. ¿Se
puede pensar algo más infernal que la clonación? ¿Podemos seguir día a
día cumpliendo con tareas de tiempcs de paz, cuando a nuestras espaldas
se está fabricando La· vida artificialmente? Nada queda por ser
respetado ... Ahora, el hombre está al borde de convertirse en un don
por encargo: ojos celestes, simpático, emprendedor, insensible al dolor o,
trágicamente, preparado para ser esclavo. Engranajes de una
máquina ... (129-130)

Quizá la clonación no sea tan infernal como parece. La Ciencia
distingue dos tipos de ella: la clonación terapéutica y la clonación
reproductiva. En la terapéutica: '' .. .los embriones surgidos de la
clonación se utilizan para fines médicos o científicos. El embrión podría
servir para producir células madres susceptibles de diferenciarse en
tejidos diversos y de suplir los órganos o funciones dañados". En la
reproductiva, " ... el proceso
similar ... ", pero aquí el "embrión se
cultiva durante varios días en laboratorio, pero se implanta a
continuación en el útero de una madre a fin de llevar a término la
gestación." (El PAÍS, 24) Desde la perspectiva de la biología molecular,

es

EL PENSAMIENTO INCLUYENTE DE
ERNESTO SÁBATO

299

la clonación terapéutica es deseable porque contribuiría a remediar
algunas enfermedades que hoy se consideran incurables. Científicos
españoles como Ginés Morata opinan que, por ese motivo "debería
apoyarse la investigación con células madre". Confía en que en un plazo
no muy largo pueda encontrarse igualmente una solución contra el
envejecimiento pues si "una tortuga llega a vivir 500 años, ¿por qué no
vamos a vivir nosotros 500 años? " (Asnárez, 22) Sin embargo, si nuestro
destino va a ser similar al de la oveja Dolly, clonada en 1997 y cuyo
envejecimiento prematuro ha desalentando a muchos científicos, cabría
meditar dos veces ese anhelo de eternidad. Además, extender el
promedio de vida sería calamitoso para la humanidad pues la
sobrepoblación terminaría por engullirnos. Esto sí sería infernal, como
precisa ES. El otro tipo de clonación, la reproductiva (humana),
prohibida en la Unión Europea y en Estados Unidos, ha sido
aparentemente realizada por la secta religiosa de los raelianos. Rael o
Claude Vorilhon, ex periodista francés, es el líder de ese "movimiento".
"Los raelianos aseguran que el don es una niña llamada Eva, que pesó
3,2 kilos al nacer, y que la madre es una norteamericana de 31 años
casada con un hombre estéril." Eva, en opinión del extravagante líder, es
"sólo el primer paso hacia la inmortalidad". (Townsend, 24) Rael asegura
"haber visto en las alturas volcánicas de Clermont-Ferrand, a un
extraterrestre que le había revelado el secreto de la humanidad: los
hombres fueron creados en laboratorio y exportados a la Tierra hace
2_5.000 años". (Dumay, 26) Dichos extraterrestres son Elohim que
stgrufica, según el líder, "los que vinieron del cielo". Rael presupone que
la clonación (reproductiva) es el camino hacia la vida eterna. El objetivo
de l?s raelianos es no depender de los Elohim, y ser capaces de otorgarse
la vida eterna por sí mismos. Esta alucinante teoría sólo confirma los
temores de ES: el inminente nivel de degradación que ha alcanzado el
hombre: Magia, religión y ciencia se funden y confunden patéticamente.
Un mago (Rael) promete la vida eterna (religión) a través de la clonación
reproductiva (ciencia). El caso de los raelianos parecería ser un evento
aislado y transitorio, pero sólo es un síntoma más del escepticismo ,.
podredumbre humanos. El hombre parece buscar en su don 1~
corrección de sus mediocridades, y olvida, preso de vanidad, que la vida,
~a suya, es una oportunidad insustituible de mejoramiento cotidiano. La
mco~unicación del hombre consigo mismo engendra la ingenua
necesidad de hacerlo con su doble: el otro, el que lo inmortalizará
temporalmente.

�ALEJANDRO DEL BOSQUE

300

3. La globalización de la tolerancia es un ejercicio irrenunciable de
la democracia
Si la autenticidad es un acto de tra1c1on, la traición debería
globalizarse. Sábato es un traidor. Todo relator es un delator confeso.
Delata nuestras grandezas y miserias humanas, y lo hace a su modo.
Quien delata, traiciona. La de ES no es una ~ición abyecta y mezquina;
responde a caladas inquietudes espirituales' ,y a una prope~s~~n
concienzuda hacia el compromiso social. La suya es una tra1c1on
comprometida: consigo mismo y con su entorno. Su mirada crítica
desvela las inconsistencias y petrificaciones institucionales. He ahí la
osadía del relator: contravenir el pensamiento dogmático de quienes lo
consideraban su aliado intelectual. En la opinión de sus críticos y
detractores, ES no equivaldría al poeta vidente que Rirnbaud pregonaba; es
el escritor invidente: el que ha dejado de mirar como ellos miran; el que
ha traicionado los ideales incólumes. Esta sed de traición comprometida
se origina en dos posibles motivos: la búsqueda de sí mismo y el
reconocimiento del ser contradictorio:
Uno se embarca hacia tierras lejanas, indaga la naturaleza, ansía el
conocimiento de los hombres, inventa seres de ficción, busca a Dios.
Después se comprende que el fantasma que se perseguía era UnoMismo. (HYE, 9)
.
El hombre se rebela contra lo general y lo abstracto, contra el
principio de contradicción; porque el hombre de carne y _hueso es
justamente la contradicción: es y no es, es santo y es demoruo, ama Y
odia, es pequeño y a la.vez es capaz de portentosas hazañas. (64)

El conocimiento de sí mismo, que conlleva la aceptación de las
propias contradicciones, acucia a ES a "traicionar" aquellos_ide~rios
socioculturales en los que había dejado de creer: los· de la c1enc1a, el
comúnismo, y el surrealismo. Por ello, el abandono de la Ciencia es una
muestra de autenticidad:
La ciencia ha sido un compañero de viaje, durante un trecho, pero ya
ha quedado atrás. Todavía, cuando nostálgicamente vuelvo la ~abeza,
puedo ver algunas de las altas torres que diyisé ~~ mi adolescencia y me
atrajeron con su belleza ajena de los v1c10s carnales. Pronto
desaparecerán de mi horizonte y sólo quedará el r~cuerdo._ Muchos
pensarán que esta es una traición a la amistad, cuando es fidelidad a mt

condición humana. (UYU, 15•16)

EL PENSAMIENTO INCLUYENTE DE
ERNESTO SÁBATO

301

La Literatura, la gran usurpadora de la Ciencia en la vida de ES, es no
sólo un medio liberador; es el estrecho de letras que comunica a un autor
con sus lectores. ES descubre en la Literatura un mayor poder de
recepción. La Ciencia, en cambio, ya demostró su poder opresivo
durante la Segunda Guerra Mundial al convertirse en "el instrumento de
la matanza mecanizada". (HYE, 1O) La Cien~ha roto la necesidad de
un "orden puro" con su fanatismo a ultranza.
•,
Todo traidor es, desde la mira de los "ofendidos", un ser intolerante;
en este caso, algunos científicos verían en ES a un pensador incapaz de
reconocer la riqueza pragmática de lo que ha abandonando. La
intolerancia del autor es, por supuesto, manifiesta. Su pronunciamiento
va contra la inoperancia de un sentido autocrítico:
El auténtico espíritu libre está abierto a todas las posibilidades,
incluyendo los dogmas y las supersticiones. Este espíritu debería ser la
esencia del pensamiento científico y filosófico ... (UYU, 43)

La traición comprometida de ES no es gratuita: traiciona a quienes
han dejado de responder a las nuevas circunstancias sociales. Su
intolerancia está argumentada. Es el tipo de actitud que requiere
globalizarse en una época de liberalismo frenético. ¿Por qué el ser
humano está obligado a: ser tolerante frente a cualquier acto de
imbecilidad que atente contra la estabilidad propia y ajena? Se tolera lo
que por justicia y razón merece ser tolerado; no más. No es aconsejable
permitir, bajo el nombre de la tolerancia, el enrarecimiento de la verdad.
Con esto, no se insinúa que ES posea la verdad absoluta; pero sí le asiste
el derecho a disentir, como Benedetto Croce quien "era en 1898 un
marxista convencido y terminó siendo un idealista del extremo opuesto".
(HE1:,130) La autenticidad subyace en lo que verdaderamente se es, y no
en lo que se cree seguir siendo; esto explicaría la caducidad de una
ideología como la comunista. ES es ecuánime al relatar su experiencia
como militante comunista:
En medio de la crisis total de la civilización que se levantó en
Occidente por la primacía de la técnica y los bienes materiales, miles de
muchachos volvimos los ojos hacia la gran revolución que en Rusia
pareció anunciar la libertad del hombre. No lo hicimos-luego de haber
estudiado minuciosamente "El capital", ni por habernos convencido de
la valídez del materialismo dialéctico, o por haber comprendido lo que
era la plusvalía sino, simple pero poderosamente, porque en aquella
revolución encontrábamos al fin un vasto v romántico movimiento de
liberación. (ADF, 60-61)
,

�302

"'

ALEJANDRO DEL BOSQUE

El desencanto aparece al ver "cómo el stalinismo había corrompido
los principios que el movimiento pretendía ena~tecer". Señala cómo
"algunos de estos comunistas de cajón . .. se mantuvieron calla~os ante las
atrocidades cometidas por el régimen soviético, torturas y asesinatos que,
como suele suceder, se perpetraron en nombre de grandes palabras a
favor de la humanidad." (61) De ahí el necesa~o exilio de ES hacia _P_a,rís
que será interpretado, por sus camaradas, comp un a~to de traici,on.
Pero, e'·quién
es más traidor? ¿el que abandona a su partido cuando. este
.
ha violentado los ideales que decía representar o los que permanecieron
en su partido y "guardaron silencio cuando pudieron y debieron decir
cosas sin temor a disentir" (61)?
El socialismo, ese viejo romanticismo político del siglo XIX, está ·muy
lejos de ser en lo que después degeneró: las dictad~ras -~omunistas del
siglo XX. Hoy sobrevive el socialismo .como nommac10_n de algunos
partidos europeos y latinoamericanos,_ quienes han pret~ndido renovarlo,
en la mayoría de los casos, con actitudes contestatarias y raras veces
propositivas y reformistas. Sobrevive también en el ~s~urso des_gast~do
de revoluciones enmohecidas, como la cubana, que si bien contribuyo al
mejoramiento sanitario (no necesariamente en_ las con~ciones más
óptimas) y al educativo (antiimperialista, pero alienado ~ F1del Castro),
·también ha despertado la conmiseración romántica de quienes evocan el
mítico enfrentamiento bíblico entre David y Goliat; del pequeño que con
sus propias armas vence de algún modo al poderoso; del ~equeño que
osa criticar con intolerancia al invencible gobierno estadourudense. Es el
tipo de intolerancia que requerimos dinamizar ante . 1~ desmedi~a
soberbia política del eterno gendarme del mundo. El socialis~o ad~mas
sobrevive, paradójicamente, como aliado del mal llam_ado neolibe:alismo
(viejo capitalismo reciclable) en países como China. (un pais: _d~s
sistemas) en donde el gobierno comunista puede reprnrur
desenfadadamente a un movimiento estudiantil porque uno de sus
sistemas, el capitalista, lo respalda ante la mirada permisiva de Es~ados
Unidos, país cuya legitimidad política descansa, y esta es 1~ parado¡a, _en
la incorporación de una propuesta socialista: el estado de bienest~~ social.
Incierto destino sería el del socialismo de no ser por la perdurabilidad de
esas palabras revoluci~n~rias que nos ha legado: conciencia Y
compromiso. La traición comprometida de ES rescata-estos vocablos del
diccionario comunista anquilosado. Con ellos emprende su aven~u~a
literaria y ensayística. Por ello su traición comprometida es un ejercicio

EL PENSAMIENTO INCLUYENTE DE
ERNESTO SÁBATO

'.303

democrático. De ahí la intolerancia hacia el neoliberalismo, otra vertiente
del absolutismo económico:
Se habla de los logros de este sistema cuyo único milagro ha sido el
concentrar en una quinta parte de la población mundial más del ochenta
por ciento de la riqueza, mientras el resto, la mayor parte del planeta,
muere de hambre en la más sórdida de las miserias. Habría que
plantearse qué se entiende por neoliberalismo, porque en rigor, nada
tiene que ver con la libertad. Al contrario, gracias al inmenso poder
financiero, con los recursos de la propaganda y las tenazas económicas,
los Estados poderosos se disputan el dominio del planeta. (ADF, 106)

Algunos economistas como Antonio Sacristán Colás han sugerido la
necesidad de un capitalismo más racional en donde se incentive la
productividad de las empresas sin perjudicar el salario de los
trabajadores; en donde se invierta, además, en la capacitación de los
recursos humanos que redundará gradualmente en la mejora de la calidad
productiva. Propuesta utópica o no, los tiempos globalizados parecieran
enviarnos una señal inequívoca: el libre mercado es una tendencia
económica irreversible. De ser así habría que pronunciarnos no contra el
libre mercado sino contra la deshumanización que acarrea su expansión
inmoderada. Pero, ¿cómo moderar una tendencia que suele responder al
egoísmo humano? ¿Los gobiernos deben regular al libre mercado?
¿Cómo regularlo si ya se ha transformado, gracias al hombre, en un
carubal financiero? Podríamos aspirar a un crecimiento económico más
digno y justo, pero la decadencia natural del ser humano siempre estará
dispuesta a impedirlo.
Intolerancia necesaria, la de ES, hacia ese engendro ideológico
llamado fascismo. Nos advierte de su resurgimiento:
.. . hay muchos ejemplos en la historia, pero quizás ninguno tan
ejemplar y trágico como el fascismo: las masas llegaron a apoyar con
fanatismo a un movimiento que en última instancia estaba destinado a
esclavizarlas, embrutecerlas y lanzarlas a la guerra más sangrienta de toda
la historia. (UYU, 67)
Hay quienes creen que siendo el fascismo un fenómeno alemán, no
hay de qué preocuparse una vez que Alemania esté aniquilada
militarmente. De todas las formas de hacer el juego al fascismo, creo que
ésta es una de las más sutiles, porque facilita su resurgimiento en
cualquier otro país del mundo (Estados Unidos, por ejemplo). (69)

�304

1

1 ,l't

EL PENSAMIENTO INCLUYENTE DE
ERNESTO SÁBATO

ALEJANDRO DEL BOSQUE

Más que resurgimiento, es una reencarnacion. ¿No fu~ acaso la
Inquisición otra vertiente del fascismo? Lo~ grandes_ en~ri:ugos de la
humanidad poseen el sortilegio del camufla¡e. Ayer mqU1s1d~res, hoy
fascistas, mañana búsquese otro sustantivo para verb~zar. L~
· d ES en 1945 hoy es persistencia. El fascismo esta
advertencia e
,
,
.al
E
1
infiltrado riesgosamente en todos los estamentos ~oci es. n e
documento escrito por el entonces cardenal J~h Ratzmger en 2003, Y
aprobado por el Papa Juan Pablo II, la Iglesia católica "c_ondena el ~mº,:
mismo sexo como "un comportamiento desviado
entre personas del
1
"ofusca valores fundamentales"; en él "se exhorta a os
que
·
di
parlamentarios y funcionarios católicos a actuar ·p~a impe r que se
adopten leyes que autoricen la unión homosexual o, si se aprueban, para
frenar y dificultar su aplicación". (:/" argas Llosa, 9) Estas conductas
fascistas del Vaticano, no señaladas por ES en su . obra, , ~on una
demostración vehemente de la ineptitud de. la ~gle:;ia catolica__para
adecuarse a las nuevas exigencias sociales, o me¡or dicho: para adm1~ las
inclinaciones sexuales históricas de los seres humanos: La m1sma
intolerancia fascista que profesa ante el uso del preservattvo Y an~e el
derecho de la mujer a usar libre y responsablemente s~ cuerpo. L~ m1sma
intolerancia fascista que disemina el sida, la explosion demografic~ en
países subdesarrollados, la pobreza cancerosa el deceso de mu¡eres
· ocasionado por abortos c~andestinos. ¿Hasta que punto debemos tole~ar
a una institución enajenante y petrific~da? Es ~~ respetarse la fe genuina
de la comunidad católica, no su vandalismo religioso.

'!

Aunque ES se asume ~orno un ser contradictorio, ~s conse~uente_con
·d · democra'u·co Tanto repudia a los gobiernos dictatoriales
su i eano
·
.
,
mili
s
(Uriburu) como a los populistas Qu~n Dom1ng_o Peron), Y los
tare
. d 1976) ES visto como un traidor por no respaldar la
unta Militar e
·
bº,
O
dictadura de Uriburu, iniciada tras el golpe militar en 1930; es tam ien un
traidor para los peronistas, pero él precisa su postura:
y O no fui antiperorústa por defender los privilegios, sino porque no
podía soportar el despotismo y la expulsión de maestras y p_ro~esores por
no someterse a las directivas del gobierno. En aquel mov1~ento h~bo
un justificado anhelo de justicia y digrúdad'. frente a una ~oc1eda~ fna Y
egoísta que explotaba a los pobres de la manera ~as derugrante,
esclavizándolos en esa espec¡e de campos de concenuac1on que eran los
yerbales y lós quebrachales. (ADF, 82)

·

Aunq~-e fue despojado de sus cátedras durante el gobierno peroni~ta,
ES es objetivo y súbraya la lucha verdadera y heroica de la controvernda

. 305

Eva Perón. Años después, el autor arremeterá contra quienes lo
consideraron un escritor subversivo: los militares que arribaron al poder
en 1973 instalando un régimen de "desapariciones, torturas y secuestros
de miles de seres humanos"; "un terrorismo de Estado" que "provocó
también la destrucción de las familias de los desaparecidos". (117).
Desde su trinchera literaria, y como integrante de una comisión nacional
de búsqueda de desaparecidos políticos en Argentina, ES ha condenado
la impunidad del genocidio. Actualmente, y gracias a la presión
internacional de las madres de Plaza de Mayo y de jueces honorables
como Baltasar Garzón, se ha derogado el decreto que prohibía la
extradición de asesinos y torturadores de la dictadura militar (1976-1983).
Es probable también, en corto tiempo, la abolición de dos leves de
indulto ominosas: Punto Final y Obediencia Debida, decretada~ en la
década de los ochenta, que impidieron el enjuiciamiento de los
responsables. Las madres de la Plaza de Mayo, tildadas de locas por sus
adversarios políticos, son un monumento de tenacidad ejemplar. Gracias
a su intolerancia hacia el régimen opresor y al respaldo de la sociedad
civil han prosperado en sus demandas de justicia y reivindicación.
Intolerancia necesaria, la de ES, en el rubro cultural. Si bien la
democracia se forja en la autocrítica (personal y colectiva), ésta rara vez
es inherente a la cultura. La falla del surrealismo, al igual que sucede con
el cientifismo y el comunismo, es su ausente espíritu autocrítico. Los
surrealistas, comenta ES, no son lo que proclaman; "son más potentes en
sus declaraciones teóricas que en sus realizaciones".(HET, 138)
Cuestiona la indefinición del mov1m1ento, sus constantes
contradicciones, las ideas preconcebidas de su líder (André Bretón); por
mencionar un ejemplo: el no reconocer que "el automatismo ha sido
siempre el instrumento con el cual el artista ha obtenido la materia prima
de su creación, pero no que es la creación artística misma; es su
condición necesaria más no su condición suficiente." (140). Sin embargo,
cabe la prudencia en nuestro autor al admitir el legado revolucionario del
movimiento: un estilo de vida con valor catártico:
Y el surrealismo fue para mí una violenta experiencia, una fuerte
liberación de mi espíritu, una ansiosa búsqueda de mí mismo. (HET, 84)

El que ES se · conceda el derecho a ser contradictorio y no se le
otorgue al surrealismo, parecería una contradicción. En realidad, la
decrepitud de un movimiento histórico no se deriva de un cúmulo
interno de contradicci;nes sino de una estrechez intelectual monolítica

�306

ALEJANDRO DEL BOSQUE

que le impide otear más allá de sí mismo. El ser humano es un sistema de
ideas renovables; un movimiento histórico es un sistema de ideas
estacionarias que tarde o temprano se liquida a sí mismo. El ser humano
renueva lo caducante al punto de reemplazarse, de inaugurar nuevos
sistemas de ideas con similar destino.
Intolerancia . necesaria, la de ES, hacia esa patriotería lingüística
llamada casticismo:

1 • • ••

El casócismo en España es una calamidad bastante enérgica por
causa de la Academia; pero aquí es frecuente encontrarse con gentes que,
a pesar de sus bárbaros apellidos o por eso mismo, resultan más
españolistas que los madrileños, hasta el punto de imitar sus
barbarismos. Y así, tomando por elegancia de lenguaje lo que meramente
es una confusión metropolitana de dativo por acusativo, nos dicen "les
conocimos en la calle" o "la dimos un libro". No es que yo salga ahora a
defender la coherencia gramatical y las normas sagradas. Simplemente
salgo a defender el derecho a quedarnos con nuestros propios
barbarismos. (11 7'J

La lengua, como ser vivo, experimenta una incesante .transformación
que las voces académicas más autorizadas desacreditan. Algunos
gramáticos rigurosos desean preservar el idioma en una vitrina o en un
frasco de formol. ES exhibe la irresponsabilidad social de la Real
Academia Española al oponerse puerilmente a la evolución inevitable de
la lengua:
Los gramattcos se pronuncian en general contra La anarquía, no
queriendo ver que los únicos lenguajes que han dejado de ser anárquicos
son los muertos ... Otros gramáticos echan mano de "los buenos
autores" como norma. Lo que habitualmente resulta un círculo vicioso,
ya que para Américo Castro, supongo, un buen autor es un señor que
escribe como Américo Castro. (170)

Para valorar el comentario de ES revisemos la siguiente anécdota:
Fernando Lázaro Carreter, en una entrevista concedida al suplemento
cultural de "El PAÍS", declaró que Dámaso Alonso y Rafael Alberti
alguna vez se mearon -literalmente- en la Real Academia Española. Un
honor, agregó, provinienpo_de vejigas tan ilustres. Carreter mencionó de
paso el nombre de su amigo Víctor García de la Concha, quien ningún
vínculo guarda con tan ilustre pasado salvo que hoy preside la
presidencia de la Real Academia Española e imparte cátedra de literatura
en la Universidad de Salamanca. En una de·sus conferencias, el preceptor
habló de la onda de los creacionistas que influyeron con su técnica poética

EL PENSAMIENTO INCLUYENTE DE
ERNESTO SÁBATO

'307

en el surrealismo español. La buena onda del suceso es haber escuchado a
un mentor tan ilustre entrar en la onda de decir onda en el presente, cuando
la onda de la Academia era no decir onda en el pasado. Habría que referir
también que .el uso del vocablo "onda" resulta perversamente ingenuo
frente al "mearon" empleado por Carreter. El caso nos demuestra que la
irresponsabilidad académica tiene un li~te, para ventura de la lengua
española. Frente al linguocentrismo (no pedimos perdón por el
neologismo) de la Academia, cabe la sencillez del idioma como un
síntoma de sabiduría. Por eso la figura de Pedro Henríquez Ureña,
maestro de ES, es encomiable "porque no era partidario de una
concepción purista del lenguaje". (ADF, 41)
Para Sábato España ya no posee la hegemonía cultural y política del
pasado. ¿Por qué no aceptarlo, se pregunta? Del mismo modo
podríamos afirmar que ya no ostenta la supremacía lingüística. La lengua
es poder, y el castellano es una prolongación de ese poder en las colonias
conquistadas. Lo interesante es la demora académica en reconocer la
existencia de palabras provenientes de la "periferia" (Latinoamérica).
Aunque la sede oficial de la Real Academia no se encuentra en América
Latina, la Real Calle registra los_vocablos novedosos y excluye aquellos
que le parecen ajenos: tío, venga, vale, aparcar, gamberro, entre otros.
España tampoco está obligada a incorporar el "güey" de México ni el
"chido" defeño, ni el imperialista "okay". La resistencia lingüística puede
ser leída como un asunto de identidad nacional o de resabios imperiales,
según se prefiera. En la relación intercultural entre México y Estados
Unidos sucede algo muy peculiar. Si bien la lengua es poder, la migración
(de mexicanos ilegales al país estadounidense) es otra variante de poder.
Lo irónico es que ahora, en estados como California, el profesionista
noi:reamericano más calificado es el que, además de hablar su lengua
nattva, habla español. El "éxito" o la "moda" de querer hablar español en
el ~undo no _es debido a España sino a otro "éxito": la pobreza, que ha
obligado a miles de ciudadanos latinoamericanos a emigrar al país de las
"oportunidades'.'. Entendamos ahora la rabia caprichosa de ES de
emplear indómitamente una palabra como "completidad" en lugar de
"integridad":
Algunos puristas, asustados, proponen traducir "integridad" sin
advertir que el casticismo los echa en brazos de la impropiedad: un cine
puede estar completo sin estar íntegro: bastará que a una de sus butacas
le falte un simple tornillo. (HET, 159)

En una época como la nuestra es apremiante globalizar el valor de la
tolerancia si deseamos aspirar a un verdadero ejercicio democrático. Sin

�EL PENSAMIENTO INCLUYENTE DE
ERNESTO SÁBATO

ALEJANDRO DEL BOSQUE

308

embargo, requerimos replantear ~ términ~ tan deno~tado como el de la
intolerancia. ES practica una 10toleranc1a necesana que des~antela
fatuidades, corruptelas, incompetencias, estupideces. Su pensamiento es
excluyente, en este sentido. ·

4. La educación de una libertad corresponsable es ~a demanda
colectiva
Todo ensayista es un pedagogo por antonomasia. Se _lo ~rop~nga o
no el que ensaya transmite las meditaciones de sus expenencias vitales a
un' lector que ejercerá su derecho de convenir o discre?ar .con ellas. Es
cándido pensar que los ensayistas escriben sólo para s1 mis~~s; de ser
así, ¿para qué publicar si publicar es la apertura y expans1on de su
pensamiento?
'

Frente al ingobernable proceso deshumanizador, ES prop~ne ~
e
·,
de una com"uu,
...;dad solidaria• Se trata de una nueva s10tesis
con1ormac1on
que concilie al individuo con su entorno social:
El hombre debe luchar hoy por una nueva síntesis: ~~ una mera
· ' d el 10
· divi·dualismo sino la conciliación del indiVJduo con la
resurrecoon
,
.
comunidad; no el destierro de la razón y de la máquina smo su
relegamiento a los estrictos territorios que le corresponden. Porque_no
todo fue malo en el proceso de nuestra civilización moderna. El domtruo
de la naturaleza dio un nuevo temple al hombre y las fuerzas
desencadenadas por su razón tuvieron cierto género de grandeza. (HYE,

92)

En este proceso de conciliación, la máquina es inofe~siva si ~stá al
servicio del hombre; si se le observa como una "prolongación querida Ya
veces admirada". (93-94):

·

El ~ue ES haya recomendado la fundación de comunidades s~lidarias
durante la época de la Guerra Fría (1953) reafirma la permanencia de su
pensamiento:
En cuanto a la teoría, puede sostenerse que la an?t~sis Nueva~or~Moscú ha de ser supera.da.en un tipo de sociedad so:1alista n~ totalit~ria,
fundada en comunidades auténticas, no en máqUIDas sociales. ~1 el
individualismo capitalista ni el colectivismo soviético s.o n so_luc1one~
verdaderamen~e humanas, puesto que el hombre no es un yo aislado ru
un engranaje, sino un ser en comunidad con ~u~ semejantes.(HET,_111).

.,

Sustituyamos el escenario de la Guerra Fn~ po_r_ el de la glooalizac~on
neoliberal-terrorista y observaremos la aplicabilidad de lo anterior.

309

Reemplacemos la antítesis hegeliana (entre liberalismo y socialismo; en
donde "triunfaba" inevitablemente el primero) por la sugerida en los
tiempos modernos: un eje del bien (Estados Unidos y aliados)
combatiendo contra un eje del mal (países "terroristas" y
narcotraficantes). En esta lid de tintes morales y moralinas, el
neoliberalismo (eje del bien) "deberá" imponerse nuevamente sobre sus
adversarios, siguiendo el pensamiento categórico de Hegel. Desde este
ángulo, pocos reconocerán que el auténtico terrorismo de estado es el
que ha ejercido el gobierno de Estados Unidos a través de sus
intervenciones militares y paternalismo castrante; pocos admitirán que la
reacción del "eje del mal" es comprensiva en este sentido. A los
gobiernos actuales (como a los del pasado) no les interesa precisamente
integrar comunidades auténticas, sino auténticas alianzas políticas que les
permitan exterminar con eficacia y seguridad al enemigo. El anhelo de
ES de válido, pero parecería ser inviable en una sociedad como la
nuestra. Nadie duda de la bondad y justicia que caracteriza a numerosas
personas, pero desafortunadamente esto no es una constante. Las
manifestaciones mundiales que se suscitaron en 2003 contra la guerra en
Irak podrán revelar el sentimiento solidario y pacifista de la comunidad
internacional, pero la resolución final de invadir al país árabe fue
responsabilidad de un solo individuo; sustentada en bases insostenibles:
la supuesta existencia de armamento nuclear oculto. Al libre albedrío del
ser humano, comenta ES, se le ha llamado retóricamente de dos modos:
Principio de Indeterminación y Principio de Incerteza. Lo cierto es que
con ese libre albedrío el hombre ha sido "responsable de todas las
tonterías que comete" (UYU, 90).
El libre albedrío requiere ejercerse con un sentido de
corresponsabilidad. No el tipo de corresponsabilidad vergonzosa de los
gobiernos que apoyaron al estadounidense para librar una guerra
ilegítima, sino una corresponsabilidad que fortalezca a la comunidad en
la que está inmerso el individuo. Libertad corresponsable es el derecho
que compete a ~n ser humano a actuar y decidir junto al Otro y no por el
Otro. De ahí, la preocupación pedagógica de ES:
Sí, muchachos, la vida del mundo hay que tomarla como la tarea
propia y salir .a defenderla. Es nuestra misión. J\io cabe pensar que los
gobiernos se van a ocupar. Los gobiernos han olvidado, casi podría
decirse que en el mundo entero, que su fin es promover el bien común.
La solidaridad adquiere entonces un lugar decisi,·o en este mundo
acéfalo que excluye a los diferentes. Cuando nos hagamos responsables

�EL PENSAMIENTO INCLUYENTE DE
310

ALEJANDRO DEL BOSQUE

del dolor del otro, nuestro compromiso nos dará un sentido que nos
colocará por encima de la fatalidad de la historia. (ADF, 180)

La confianza es la madre de una libertad corresponsable. ES no se
dirigiría a los jóvenes si no confiara en su capacid~d ~e- transfo~mar y
mejorar su entorno. La democracia auténtica es el ~1erc1c10 consc1~nt~ y
responsable de un trabajo en e~uipo que anhe~~ ~1enes~~r-com~~tano.
1
La democracia falsaria es la diarrea mental de líderes 1mpos1t1vos Y
protagónicos.
El de ES es un pesimismo esperanzador. Pesimista, al exhibir el
fracaso de la civilización tecnocrática; y esperanzador, al confiar en la
reivindicación del género humano. Su pensamiento campea entre ~a
desesperación y la esperanza. Confía en el hombre por su t_endencia
natural a la búsqueda de un orden, "ya sea instaurando ~a, ~!enc1a, la
religión, el estado, las artes, los sistemas filosóficos, o la polic1a , aunque
su búsqueda obedezca a un pavor cósmico. (~~T, 115). Destaca
también la inclinación del ser humano a res1sur a pesar de las
adversidades cotidianas. Quizá por la sospecha o certeza de que ese ser
humano es una síntesis de materia y espíritu. La Ciencia olvida esta
premisa, y gana con esto una comunicación fragmentada:
Es necesario comprender que el hombre no es sólo racio_nalidad, si_~º
también irracionalidad; que no solamente es instinto, smo tamb1en
espíritu. (HYE, 86-87)

31 1

ERNESTO SÁBATO

La propensión del hombre a la unidad explica el desacuerdo de ES
ante quienes desvalorizan el cuerpo, como Maeterlinck, Kant y los
órficos, para quienes el alma es una especie de doncella encarcelada por
el cuerpo:
Las almas no se pueden comunicar sino a través de los cu'~os.
Intentar, como pretende Maeterlinck, la comunicación de dos almas
puras es tan grotesco como pretender una amistad entre dos libros. (183)

Y ES tiene razón. Cuando una persona recuerda a otra que ha
fallecido, evoca su rostro, su cuerpo; después, si es cristiana, se conforta
pensando que su espíritu le protege de algún modo desde una dimensión
desconocida. Finalmente, el recuerdo integral se da en la simbiosis:
nostalgia (cuerpo) y seguridad (espíritu). Ambas, nostalgia y seguridad,
tienen un punto en común: el temor, del deudo, a quedarse solo (sin la
compañía de otro cuerpo) y a sentirse desprotegido (emotiva y
espiritualmente). La afirmación del autor de que las almas sólo se
comunican a través de los cuerpos confirma lo anterior.
La cultura, sin disculpar el pleonasmo, es una construcción cultural.
Es el fenómeno que autoriza a una corriente de pensamiento a divulgar
el desprecio hacia el cuerpo, aunque en la práctica se le rinda un sensual
tributo. Se nos educa a pensar el cuerpo, y no a sentirlo. Nuestro
pensamiento nos es ajeno: repetición y machaca de otros pensamientos.
Opinamos, en muchas ocasiones, como el merolico que ha ensayado su
perorata. La opinión pública, precisa ES, es una creación cultural:

ES nos impele a · trascender nuestra soledad ejerciendo una
Es extraño también que se siga teniendo fe en la Opinión Pública,
como si ese fetiche no pudiera crearse a voluntad mediante la
Propaganda. La Opinión Pública sigue siendo quien impone gobiernos,
pero resulta que estos gobiernos son los que crean la Opinión Pública.

comunicación sincera con los demás:
El cuerpo de Jos demás es un objeto y mientras el c~nt~cto se realice
. con el solo cuerpo no existirá sino una forma de onarusmo. Solamen~e
mediante la plena relación con un sujeto (cuerpo y alma), podemos salir
de nosotros mismos, trascender nuestra soledad y lograr la
comunicación. (HET, 139)

El ser individual sólo trasciende a través del ser colectivo. Am~os no
deben excluirse. El divorcio entre ambos es el resultado de una libertad
corresponsable fallida; el . divorcio es a~emás un efecto de:.
desconocimiento de la realidad social. Para ES el hombre concre~o es la
· unidad de_l espíritu contemplativo y ejecutivo~' y "la nu~va comuru~ad ha
de levantarse sobre esta base". Los griegos, senala, obterua~ el
conocimiento mediante la contemplación, y los modernos, la adquteren
mediante la acción. (187)

(HYE, 52)

La cultura es la gran amansadora pues "toda cultura es el intento de
dominar lo animal eµ el ser humano" . (HET, 184) La cultura provee
signos de identidad a una nación, y excluye a los que considera distintos,
inferiores o incivilizados. La proliferación de términos como pluralismo
y multiculturalismo 1 son formas reaccionarias de manifestar la estrechez
de "cultura". ES ofrece su concepto de pluralismo:
1

Al multiculturalismo, advierte Ricard Zapata-Barrero, se le ha visto como una
amenaza de los \'alores democráticos o fuente ele inestabilidad e inseguridad. (Zapata,
15) Politólogos como Giovanni Sartori y mandatarios políticos como José ~faría Aznar

�ALEJANDRO DEL BOSQUE

312

La Razón es unificadora, pero eso no implica que la realidad sea una:
también el ejército uniformiza a sus soldados y, no obstant_e, los_ hombres
son desiguales. El pluralismo es el liberalismo en filosofía, as1 como el
monismo es el totalitarismo: Platón. Hege~ Marx. (HET, 185)

,.
t

Más allá de esto, el pluralismo entraña el recon?c.i~ento y respeto de
una heterogeneidad cultural. Alimentamos :l'Fz~¡wcio de valo~ar a los
demás en función del oficio que desempenan, ael color de piel'. ,de la
posesión de bienes materiales. Estigmatizamos, además, en funcio~ de
diferencias étnicas. Es común en México escuchar que Estados Umdos
podrá ser un país poderoso, pero carece de cultura, por aque~o del
· · ·mdígena y la "decadencia" de los valores en. ese pais. Lo
extermiruo
paradójico es que en México se extingue a los m~gmados con la
indiferencia nacional, y que uno de los principales mosaic~s cultur~les de
' Estados Unidos está conformado por inmigrantes latmoamencan?s.
Somos seres transitorios que nos solazamos. con una pretendida
homogeneidad. Somos seres patrioteros que olvidamos a los .nu~stros.
Somos seres superiores hasta que alguien pregona n~estras misenas. El
pluralismo O pensamiento heterogéneo se educa. Mas que ~na c~ltura,
menciona ES, demandamos una filosofía de la cultura que evite actitudes
. retrógradas; que impida la debacle educativa:
Toda educación dep~nde de la filosofía de la c~tu~a que la presid~; Y
debido a estos obsecuentes imitadores de los pa.1ses av~nzad~s ·avanzados en qué?-corremos el riesgo de propagar aun mas la
~obotización. DebemO$ oponernos al vaciamiento de nuestra cultura,
devastada por esos economicistas que sólo entienden del_Product.o Bruto
Interno-jamás una expresión tan bien lograda-, q_ue esta~. red~c~endo la
educación al conocimiento de la técnica y de la mformatlca, uoles para
los negocios, pero carente de los saberes fundamentales que revela el
arte. (ADF, 112-113)

comparten esta teoría. Sartori ve en la inmigración descontrolada un peligro para las
democracias dado que conduce "a la generación de guet~s y bol~as ~.e culturas no
inte adas a·enas e incluso hostiles a las reglas de la s_o aedad. abierta . (fertsch, ~)
gr
' J
•e
,
bril de 2003. como "partidario de la tolerancia,
Aznar, por su parte, se maru1esto, en a
, .. ,
, ..
· d d 5 mu!
· tl·c·ulturales" En una pos1c1on mas lucida, Zapata-Barrero
pero no d e 1as soc1e a e
·
•
iensa ue el multiculturalismo ni e~ un problema ni _es un ideal; es ~1mp1e~e~te ~~
p
q y
. ~•Expulsar el multiculturalismo es 1r contra la comente h1stonca •
proceso.
agrega.
•
b"
1
•Cree que no sólo las sociedades son multiculturales; las personas deben .tam 1en se~,º·
En su o inión una persona con mente multicultural no tiene como pnmera reacc1on
pregunt!le a ;tra dónde ha nacido, sino dónde vive. Cabe aclarar que ES no aborda el
término en sus ensayos.

EL PENSAMIENTO INCLUYENTE DE
ERNESTO SÁBATO

313

En su llamamiento, ES invita a ejercer una libertad corresponsable. El
mejoramiento educativo es un compromiso que concierne a toda la
sociedad. "La educación es lo menos material que existe, pero lo más
decisivo en el porvenir de un pueblo, ya que es su fortaleza espiritual." El
autor anima a los maestros a seguir "resistiendo", "porque no podemos
permitir que la educación se convierta en un privilegio". (113) La
petición es un tanto difícil de cumplir considerando las condiciones
económicas paupérrimas, en Latinoamérica, de los preceptores que
sobreviven con salarios exiguos. La deforestación pedagógica es un
asumo cotidiano: maestros con errores ortográficos que preparan a los
futuros maestros; maestros que aprenden el arte de encomiar a sus
directivos para obtener puestos superiores; maestros que enseñan a
administrar la educación sin impartirla.
Sin bienestar económico hay malestar educativo. Las posibilidades de
educar pluralmente se reducen o anulan. ¿A qué maestro le va a interesar
inculcar en sus alumnos el valor del libre diálogo si éste, para él, ha sido
vedado? Y sin embargo, ese libre diálogo es medular en el ejercicio de la
heterodoxia. Un libre diálogo, indica ES, que no sea sofístico ni
catequístico. (HET, 149) Un diálogo que favorecería el surgimiento y
consolidación de las nuevas comunidades solidarias. Es el tipo de diálogo
que se reqmere forjar en los educandos respecto al complejo binomio:
mujer-hombre.
En la conformación de una comunidad solidaria es fundamental
admitir la coexistencia de lo femenino y lo masculino en un ser humano:
FEMENINO-MASCULINO. Los dos principios coexisten en cada
ser humano.
Femenino: noche, caos, inconsciencia, cuerpo, curva, blando, vida,
misterio, contradicción, indefinición, sentidos "corporales"-gusto, tacto-.
Origen de lo barroco, lo romántico, lo existencial.
· Masculino: día, orden, conciencia, razón, espíritu, recta, dureza,
eternidad, lógica, definición, sentidos "intelectuales" ,-oído, vista-.Origen
de lo clásico, lo esencial. (HET , 169)

ES acierta al afirmar esto, pero no es congruente en otras ocasiones
~uando separa arbitrariamente lo que caracteriza a una mujer y a un
hombre. Es indudable que entre ambos existen diferencias indiscutibles
de género, pero el autor, en su afán de distinguirlos, incurre en nuevas
categorizaciones:

�314

EL PENSAMIENTO INCLUYENTE DE
ERNESTO SÁBATO

ALEJANDRO DEL BOSQUE

El hombre tiende al mundo de la abstracción, de las ideas puras, de la
razón y de la lógica. La mujer se mueve mejor en el mundo de lo
concreto, de las ideas impuras, de lo irracional, de lo intuitivo. (105)

Lo anterior aclararía, según ES, la ausencia de mujeres filósofas
descollantes, y la idea, de Gina Lombroso, de que la maternidad
proporciona la· felicidad. Si bien no ha habido mujeres destacadas en la
historia de la Filosofía, sí ha habido litera~s y activistas ·que han
proyectado una filosofía de vida a través de su obra. ¿O se requiere un
oficio para pensar? El propio Sábato se rehúsa a proclamarse como un
filósofo, y sin embargo su pensamiento es de gran ~stima. En cuanto a la
maternidad, ésta es una elección femenina, y la felicidad no se
circunscribe a un evento reproductivo. Asimismo, la intuición no es una
cualidad definitoria de la mujer. ES es abiertamente intuitivo, y en varias
ocasiones lo declara. Recuérdese, por ejemplo, que por intuición conoció
el marxismo, y no por haber leído El Capital. En otro apartado, el autor
menciona que racionalizar a Dios y el Universo es una empresa
masculina, una locura propia del hombre; sin embargo, él, como hombre,
ha sugerido no racionalizarlos.
Debatible es también el tópico del amor a las cosas. Si bien la mujer
tiende a un mayor apego a lo material en situaciones como la que ES
· relata: "Casi no existe marido que no discuta con su mujer en el
momento de hacer las válijas, pues el hombre tiende a viajar con el
mínimo de impedimentos, mientras la mujer, si fuera posible, lo haría
con la casa entera". (107-108), esto no demuestra que la mujer sea un
ente aferrado a lo concreto.
Es aguda y certera la crítica del autor hacia un feminismo recalcitrante
que, en la búsqueda de la igualdad, desconoce absurdamente las
diferencias entre una mujer y un hombre.
La mujer, subyugada durante varios siglos, humillada y
resentida, se ha querido sublevar mediante los movimientos
sin advertir que de ese moi:lo hacía una concesión más,
paradoja!, a esta civilización de machos. Porque ¿qué es el
sino masculinismo? (164)
·

pospuesta,
feministas;
siniestra y
feminismo

El error del feminismo es de enfoque crítico. Proclamó una igualdad
de géneros con d argumento de que la mujer había sido excluida por ser
diferente, cuando lo ideal hubiera sido exigir una igualdad de derechos
con el argumento de que la mujer debe ser respetada por ser,
precisamente, diferente. Nadie niega la exclusión histórica de la mujer,

pero ella ha sabido sortearla influyendo de modo inteligente en el
hombre quien, en apariencia, se rige por un estatus de superioridad
social. La diferencia requiere establecerse no en función de géneros, sino
de personas. Son el carácter y la calidad ética de un ser humano lo que
define su personalidad, y lo que lo distingue de otros. En este sentido,
sería más propio hablar del materialismo de una persona dependiendo de
su amor moderado o excesivo a las cosas, y no por ser hombre o mujer,
o por ser más abstracto o más concreto.
ES incurre en otras dicotomías, esta vez sexuales, que evocan aquella
visión misógina de Paz sobre la mujer que se "raja" o "abre" frente al
marcho que "no se raja" y se "cierra", expresada en El Laberinto de la

Soledad-.
Cuando un hombre entra en una mujer, lo hace como un
conquistador en un país enemigo y exclama "eres mía"; así como el
conquistador clava --con una· simbología freudiana- una pica o una
espada en el territorio que acaba de invadir. (138)

Erotizar una cultura es un albur. El machismo no es sólo un distintivo
cultural de México o Argentina. El ser de un hombre y el de una mujer
no son sólo sexo. Es preferible comprender ese ser en función de una
síntesis: esa integración de materia y espíritu que Sábato ha referido en
numerosos momentos. Esto evitaría más escisiones inútiles como la de
que "el hombre tiende al dinamismo, la mujer al estatismo" (140) o
preguntas ociosas, como la de Weininger, que están fuera de lugar:
"¿tiene alma la mujer?" (108)
ES supera sus imprecisiones al declarar lo siguiente:
Deberemos volver a lo concreto sin desdeñar la abstracción habrá
que integrar la lógica y la vida, el objeto con el sujeto, la esencia' con la
exi_stencia. En otras palabras: habrá que crear una sociedad que respete la
umdad hombre-mujer, en vez de escindida en beneficio del hombre
platónicamente puro. (165)

. Su propuesta· sería más ecléctica si admitiera que pueden darse otro
upo de unidades: mujer-mujer; hombre-hombre; que la unión (libre o
matrimonial) entre dos heterosexuales o entre dos lesbianas o dos
homosexuales no es garantía de unidad perpetua. La nueva comunidad
femenina-masculina es deseable, pero no puede ser la única. ES reconoce
la bisexualidad, no como alternativa sexual, sino como una coexistencia
de lo femenino y lo masculino en un ser humano. De ser así, la nueva
comunidad deberá ser bisexual.

�ALEJANDRO DEL BOSQUE

316

Una comunidad solidaria sería aquella en donde prevalece el respeto
mutuo entre mujeres y hombres; en donde la tolerancia hacia los niñ?_s Y
los ancianos no es decorativa o circunstancial; en donde los runos
aprenden a vivir guiados por la firmeza, y no por ~ docilidad paternalista
por la severidad autoritaria; en donde _los ,ª~c1anos son recuperados
0
productivamen_te como portadores de_ ~ab1dun~ ~agotable; en donde l~s
amigos se aquilatan como una familia adqU1r1da que ayu~a a seguir
existiendo; en donde el ser humano admi~u ignorancia perfecta,
reconoce y rectifica sus errores; y homenajea a quienes dignamente lo
han forjado.
Podremos coincidir o discrepar con la permanencia del pensamiento
de ES, pero es imposible recelar de su honestidad férrea. ES ha logrado
lo que otros escritores olvidaron: incluir a sus lectores.
·

Bibliografia
ALAMEDA, Sol. Juan l....llis Arsuaga. HomoAtapuerca, pp.36-41. El País, EPS,
Madrid, 1Ode agosto de 2003.
AZNÁREZ, Maleen. Ginés Mora/a. El señor de las moscas, pp.14-20. El País, EPS,
Madrid, 29 de diciembre de 2002.
DUMAY, Jean-Michel. LA clonación es una etapa hacia la vida eterna, dice Rile/, p. 26.
El País, Sociedad, 29 de diciembre de 2002.
SÁBATO Ernesto. Antes delfin. Seix Barral, Biblioteca Breve, Barcelona, 1999•
H~mbresy engrancyes. ·Heterodoxia. Alianza Editorial, Madrid, 2000
----Unoy el Universo. Seix Barral, Biblioteca Breve, Barcelona, 1982.
TERTSCH, Hermann. El mayor peligro para el mundo es la supe'?oblación d~ los países
pobres.. Entrevista a Giovanni Sartori, pp. 6-7. El País, Entrevista, Madrid, 11 de
mayo de 2003.
TOWNSEND, Rosa. EE UU investigará la clonación del primer bebé, p.24. El País,
Sociictad, Madrid, 29 de diciembre _de 2002.
VARGAS LLOSA, Mario. Ei pecado nefando, pp. 9-10. El País, Opinión (Piedra
de Toque), Madrid, 10 de agosto de 2003.
.ZAPATA-BARRERO, Ricard. I.As sociedades multiculturales. Usos de un término
polémico, p. is. El País, Opinión, Madrid, 11 de mayo de 2003.

LA CAMPAÑA DE CARLOS FUENTES
Dr. Lino GarcíaJr.
Universidad de Texas-Pan Americana
Edinburg, Texas

El novelista mexicano Carlos Fuentes ha sido comparado con William
Faulkner y John Dos Passos por la manera en que ha podido examinar la
psicología mexicana en una de sus primeras novelas LA muerte de Artemio
Crnz. Fuentes ha tenido gran popularidad no sólo en México sino en
todo Latinoamérica y en los Estados Unidos. Goza de fama
internacional por sus ya conocidas obras tales como La región más
transparente del aire; El gringo viefo; LA cabeza de la hidra; Cristóbal nonato; y en
Constancia y otras novelas para vírgenes. Así que, aunque en sus obras detalla
la vida mexicana, en su última novela LA campana escrita en una trilogía
de obras que incluyen dos otras novelas, Fuentes ha ubicado la trama de
su obra en Latinoamérica, específicamente en Argentina durante la
~erra de la Independencia de 1815. Esta historia interesante presenta las
vidas de unos personajes dentro del panorama bélico que engolfó a todo
Hispanoamérica durante la primera parte del siglo diez y nueve. Fuentes
nos pinta esta historia vista por los ojos de tres autodidactas; Xavier
Borrego·, quien cree con fervor en las ideas políticas de Voltaire; Baltasar
Bustos quien presta culto a Jean-Jaques Rousseau y que es a la vez el
héroe de esta no-yela de Fuentes; y Manuel Varela quien sigue las ideas de
Diderot.
Así que Baltasar, a pesar de su miopía y sus ideales de independencia y
ferv~r- de justicia se enamoró de la esposa del Marqués de Cabra y la
s~gwra por toda Latinoamérica. Así Baltasar pedía la justicia en las
ciudades y era capaz de implementarla como lo hizo la noche del 24 de
mayo en Buenos Aires. Así lo exclama Baltasar diciendo siempre: "Sólo

�LINO GARciA, JR.

L4 CAMPAÑA DE CARLOS FUENTES

la justicia puede salvarnos a todos, sólo la justicia significa orden sin
explotación, igualdad ante la ley ... ".

cholo de mierda, pues ni al altura de mis pies llega tu alma, si es que la
tienes, pobre diablo".

La explotación del mestizo y del indio y de los negros esclavos era lo
primario en la actitud de los estancieros y criollos quienes dominaban las
tierras grandes de esos países. Por eso se había hecho la lucha, para _traer
justicia al puebio esclavo. Al menos así pensaba este joven cuyas ideas
intelectuales no siempre concordaban con l.-a_s hechos reales de la
revolución en que se había entregado. Baltasar encuentra .muchos
personajes que, como él, se habían entregado a la lucha, pero diferentes
como él en pensamiento.

Representaba el marqués todo lo odioso de Latino-América y la causa
primordial por la cual Baltasar y los demás andaban en la guerra. Y al
morir el Marqués, se acercó Baltasar para decirle esto en el oído: ''Yo
amo a tu mujer. Yo quemé vivo a tu hijo y no tendrás otro, vivo o
muerto; yo voy a seguir a tu mujer hasta el fin del mundo y obligarla a
amarme en nombre de la justicia".

318

Durante todo este tiempo sabemos que Baltasar está
desesperadamente enamorado de Ofelia Salamanca, la m_adre del ~ño
que se robó y recorre todo Latino-América (Buenos Aires, S~nttago,
Lima, Maracaibo, y Veracruz) buscándola para decírselo. Nunca pierd~ el
deseo de encontrarla y de ser su amante. Pero, fue él, irónicamente qwen
a pesar de ser miope e intelectual se lanzó a la revolucfón con los d~más
a la guerra de aquel entonces. Pero sólo Baltasar pose1a lo que demas no
tenían; fervor revolucionario y sentido de la justicia. Esta es una de las
ironías de la novela dentro de la obra de Fuentes.
Así lo había dicho el mismo Baltasar: "Mi pasión es la justicia, no la
guerra". Pero al mismo tiempo que seguía los ideales de la _guerra se
preguntaba: ¿Dónde estará Ofelia ahora? Intenta mantenerse virgen para
que sólo ella pueda gozarlo, pero cede su pasión sexual al encontrarse
con una india virgen.
Otro personaje bastante interesante e importante dentro ?e ~a
narración de Fuentes es el Marqués de Cabra, Presidente de la Audiencia
Especial, instalada para juzgar a los Virreyes de la col~~ª· Sab~_mos q~~
se les. quemó la casa donde vivían él y su esposa Ofelia. Tamb1en_ muno
el niño negro quien Baltasar había sustituido allí co~o- _moavo de
venganza. El hijo blanco del Marqués y la Marquesa v1v1~a. ahora el
destino del hijo de una prostituta negra, enferma y azotada publicamente.
La justicia para Baltasar se cumpliría de esta manera.
Tenía el Marqués un odio a los indios, a los cholos y a ~os esc~avo~,
tanto que los insultaba bastante diciéndoles: "Cholos de mterda, limpia
las barracas, hazme la cama, fava los pisos, desinfecta los retretes, trae
·leña, sírve~e agua, no respingues si te doy una ~atada ~n e~ tras~ro, _no
dejes escapar un suspiro, no levantes la c11beza, s1 te odio mtra mts pies,

Lleguemos a la ironía más grande de toda la novela, la misma Ofelia
Salamanca, la Marquesa de Cabra, quien también sentía todo odio por los
rebeldes y en especial por los indios y los cholos. Prefería ella vivir en
Chile u otro lugar más adecuado para sus gustos, y no alrededor de estos
bárbaros que no sabían vivir bien. Baltasar Bustos se había enamorado
de ella al verla desnuda desde la ventana mientras él contemplaba el robo
de su hijo. En la mente de Baltasar estaba ella sellada como un recuerdo
de todo lo que era una hembra. Se le aparecía hasta en sus sueños, la
sexualidad de su pensamiento lo atormentaba y se le concretó el deseo de
conquistarla. Este hombre, miope, de calidad intelectual, y con deseos de
la justicia que se le escapaba podía también pensar en lo mundano,
pensar en una hembra, desearla como cualquier hombre. Tenía en su
mente a esta mujer quien había reprochado a su marido el Marqués de
Cabra, por haberle traído desde de Chile donde ella tenía unas
comodidades, para entregarla a una servidumbre negra de Buenos Aires.
Es así como Carlos Fuentes pinta a esta mujer, cuya historia representará
la ironía básica de la novela. Tanto se sabía del amor de Baltasar por
Ofelia que los indios y los demás del monte así como los rebeldes habían
ya escrito una balada de Baltasar y Ofelia. Así era cantada esta canción
por arrieros, putas, y hombres.
Se d~cía que ella no había olvidado cómo había perecido su niño y
cómo la gente decente hablaba de ella, así aumentando la historia triste
de Ofelia Salamanca, la Marquesa de Cabra.
En su mente· Baltasar quería encontrar a su amada sólo para decirle:
"perdón por haber robado a tu hijo." Pero persistían los cuentos de
Ofelia; como había matado a un soldado en el acto de fornicar; otros
dicen que mando matar a un soldado mientras deshacía de su cuerpo,
esperó así para humillarlo. Así la conoce Baltasar pensando en ella
constantemente y querer poseerla como ahora posee a una india quien le
quitó su virginidad.

�320

LINO GARCÍA, JR.

Así es como Baltasar sigue a su amada, de país a país, de montaña a
montaña a las pampas, y desde la guerra hasta Lima, Perú, donde España
mantiene su poder más fuerte. En su gira heroica, sí~bolo del hé~oe
formidable en busca de su destino, Baltasar, un Qwiote de Razon,
comprende su verdadera misión idealística revolucionaria y su búsqueda
inútil de Ofelia Salamanca.
Según el crítico norteamericano Alfonso GQ_nzález en su estudio. de
esta novela nos dice así: 'Though the novel at times tüuis to be verbose, especzal!J
1' 1

of

when the characters try to rationalize human frailties or ideals, Fuentes manages to
attract and maintain the reader's interest. Through a series of unexpected chance
encounters, risqué expressions of human sexuality, and irotry, the author constant!J
surprises the reader. Irony is ever present: out of the three revolutionary .friends, it is
Baltasar Bustos, overweight, out-of-shape and myopic, who tums the group 's ideds into
action; the potential!J disastrous effects of the child substitution scheme; a bac~-lash
repression against blacks is muffled hy a jire which kills th~ bla~k baby_ m~ktng the
parents believe their chitd had died; thanks to the ill-concezved td~a of;ustt_ce of the
trio, the novel's most influentialfigure in the independence of Spamsh-Amenca comes
into being: Ojetia Salamanca. Ofelia then becomes the most active 1:1-nd valuable agent
in Spanish-America's strug¡/e Jor Independence. The description and portrayals ofthe
character's sexuality a/so contributes to the interest of the novel. "
Otras escenas de sexualidad así como lo expone el crítico González
son los siguientes: "Sabi11a, Baltasar's spinster sister e:x:presses her sexual

Jrnstrations wearing knives in her dothing and kitting dejenseless _dogs. The lengthy
description oJ Ojelia Sa/amanea focuses on her sexual organs. In hzs quest to be loy~I
to Ofelia, Baltasar remains a virgin, until he is adopted by the tenants oj a borde/to tn
Maracaibo."
La Américalatina es presentada como mundo paradójico y complejo,
obstinado en no admitir, en ese siglo que todavía es el de las luces, más
que una única salida de la que están excluidos y silenciados los e_~ementos
indígenas y mestizos que ·componen precisame?te esa complepdad, esa
pluralidad abigarrada y real de un mundo furiosamente abocado a la
modernidad. Y ya al fin de la novela, al haber estado Balt~sar en M_éxico
con los rebeldes se encontró con el cura mexicano Qutntana qwen le
'
, .
responde a sus pregunta.s y le demuestra lo feroz ~e la guerra en M:xico.
Baltasar se confiesa y destila sus pecados y es allí donde encentro a s_u
amada Ofelia; y al niño perdido que había robado ya hacía años. C?felia
había rescatado al niño (su hijo) y lo había llevado con el cura mexicano
Quintana ·para que alguien después lo recogiera . y regre,sara a la
Argentina. Así exclamó el cura: "Que se vaya conttgo. Aqw vamos a

LA CAMPAÑA DE CARLOS FUENTES

321

sobrevivir. Somos muy antiguos. Ustedes, los argentinos, son los niños
de América, los hermanos menores del viejo continente. Llévalo al niño
contigo y enséñale lo mejor del mundo con tus buenos amigos. Ustedes
tendrán paz y prosperidad. Nosotros no".
En toda la novela de Carlos Fuentes se revela el tema quijotesco; la
búsqueda de una mujer ideal, el amor por la justicia, y el fervor de
reformar el mundo. Lo vemos aún cuando Baltasar sigue las batallas en
Perú, lo desilusionado que se pone al ver actos de matanzas, de
sexualidad que presencia en su correrías por toda Sur América. Pero su
trayectoria vital es buscar a Ofelia, la mujer de quien se enamoró y vio
desnuda. Esa fue su ideal, su misión, su motivación. En un sueño surreal,
Ofelia se aparece diciendo: "Rememos, crucemos el mar, nuestros
placeres tendrán su tiempo, porque el descubrir nuevos mundos es
ofrecer nuevas flores al amor".
La novela mantiene temas universales: la revolución y la justicia; la
ilusión de la perfección del ser humano; el valor de la tradición contra la
razón; el amor ideal; la brutalidad de toda guerra, y más que nada el
hecho universal de que en total confusión y caos vislumbramos orden y
harmonía. Dentro de personajes completamente opuestos, vemos la
unidad del ser humano, dentro la guerra y los polos opuestos de seres,
vemos la trayectoria del destino de todo ser humano.
Y el niño se regresa a la Argentina con Baltasar donde sus amigos
tratan como un hermano menor, adoptado por Baltasar. La obra de
Carlos Fuentes presenta viejas y nuevas técnicas de novelar y sigue una
línea estructural tradicional; sabemos· que la motivación principal de
Baltasar es su amor por Ofelia; mantiene su lealtad hacia ella y sus
amigos. Lo nuevo consiste en sus múltiples narradores cuyas vidas
presentan escenas irónicas, pues hay escenas de orientación y actos
sexuales . Fuentes difiere poco de sus tópicos predilectos al novelar. Se
encuentran múltiples-personajes cuyas vidas se entretejen, y por cuyas
voces Fuentes nos dicta su visión de la América Española y su futuro.
Excepto por uff momento, escaso están lo mexicano, su origen, la
rivalidad entre los EE.UU. y México, y los personajes puramente
mexicanos con sus angustias a cuestas. En su lugar nos encontramos con
nuevos tópicos en tierras lejanas, Argentina, Chile, Perú, aunque muy
bien se pudieran trasladar todo esto a México. Es una obra bastante
complicada que sigue colocando a Carlos Fuentes entre los novelistas
más destacado en el ambiente literario universal.

�322

LINO GARCÍA, JR.

Bibliografia
FUENTES, Carlos, La Campaña, Fondo de Cultura Económica, México, 1990.

- - - ~ Obras Completas, Tomo 1-ll, Edición Aguilar, Madrid, 1987.
GONZÁLEZ, Alfonso, Reseña Sobre 'La Campaña', Intemational Fiction Review,
1992 págs. 2-5.

""-,

WI.LLIAMS, Raymond Leslie, Los Escritos de Carlos Fuentes, Fondo de Cultura

1

LA CREACIÓN: UNA HIPÓTESIS

Económica, México, 1998.
Dr. Alejandro Gándara
Director Académico de la
Escuela Contemporánea de Humanidades
Madrid, España

El tema que se propone es el de la creación, pero ampliando los límites
más allá de lo artístico (que a saber en qué se ha quedado a estas alturas)
para penetrar en el tejido social, en la mentalidad, la identidad, esas cosas.
La idea provenía de los libros de Charles Taylor sobre la autenticidad
(tanto da Las fuentes delyo, como Ética de la autenticidad), aquello de que la
figura del creador se había convertido en un arquetipo, valga decir en un
modelo a imitar, en todas las esferas de la vida. Este arquetipo venía a
consistir en algo así como en un ente autónomo -más bien con
pretensiones de autonomía-, que buscaba la autorrealización (entendida
más como deseo que como una práctica apreciable) y ponía distancias
con lo público o lo común (sin que tampoco se apreciara muy bien qué
era lo público y común). El personal lo que quería era crear su propia
vida, ser él mismo, autogarantizarse como proyecto, y para eso sobraba
lo demás. La figura del creador emerge aquí como recipendiaria de una
doble aspiración, pues nada está más extendido que la concepción del
creador como ser aparte, enfrentado a sus neuras o maravillas en la
consabida torre ·de marfil. Y, en un sentido más profundo, la concepción
del creador como individuo que crea sus reglas en su propio mundo y
.que el mundo de afuera, más tarde o más temprano, por grado o por
fuerza, acabará asumiendo (esto último falta en el libro de Taylor).
Como visión del asunto está claro que se trata de una visión
enteramente narcisista desde los dos lados del espejo: en lo referente a la
propriocepción del artista y en lo referente al que mira al artista. Es

�ALEJANDRO GÁNDARA

LA CREACIÓN: UNA HIPÓTESIS

interesante observar cómo ha desaparecido lo de en medio, es decir, la
autonomía de la obra y la obra misma disuelta en la imagen pública del
creador y en sus efectos públicos. Aunque aquí ya no se trata tanto de
espacio público como de ·espacio publicitario, que mantiene con el
primero relaciones altamente paradójicas. Todos queremos ser artistas y
todos queremos dejar nuestra impronta en el mundo, más allá del talento
y del conocimiento que exige la obra o el vehí~o. Desde Gloria Trevi a
la Pasarela Cibeles, pasando por el hip-hop, así w la cosa. De hecho, la
creación ya no radica en lo que llamaríamos con Bourdieu "las reglas del
arte", sino en algo distinto relacionado con la autorrealización (resumida
prácticamente en un diseño sistemático de la propia imagen) y con la
capacidad de actuar en el mundo (nunca mejor dicho lo de actuar, pues
es el espectáculo y su consumo lo que mide esa capacidad).

Derechos Humanos); la_ cri~is i_mparable de la cultura de la imprenta en
todo el m~~o Yde ~as mst1tuc1ones asociadas (por ejemplo, las relativas
a la educac1on); el liderazgo de la tecnología en el horizonte social de
pro_gres~, lo que implica liderazgos en la organización de la sociedad,
10discut1dos y fuera de cualquier debate; la dimisión del Estado de
bienestar, etc..., creo que son el meltingpot en el que se cuece el modelo.

324

Dicho de otro modo: la creación no está relacionada con el arte, sino
con el individuo. La creación es creación de individuos. Pero hablando
en propiedad eso es menos una creación que una producción. Al restar la
obra, el contenido, la materia, lo que hay es producción y, por tanto,
tecnología y, por tanto, consumo. Todo lo que produ.ce individuos o
ilusiones de individuos (más lo segundo que lo primero) ha venido a
ocupar el lugar del arte y también a usurpar su nombre. En esto
· podemos seguir tranquilamente a José Luis Pardo en su concepción de la
ciudad como productora de ciudadanos (aunque Pardo los llama
individuos. A este respecto: yo distinguiría claramente entre individuos y
ciudadanos, como mínimo para lo que nos toca).
El arquetipo o modelo de individuo-creador, sin materia creativa,
podría ser perfectamente un modelo de individuo-destructor. De hecho,
su energía se despliega en el campo de la negación. Intuitivamente, casi
todos percibimos el arte del siglo XX como un arte que rompe
continuamente las amarras con el pasado cercano y · lejano, y con la
vecindad de toda convención: desde las vanguardias de principio de siglo
hasta el minimalismo o el pop-arte. (En filosofía y ciencias sociales, se
sigue un camino parecido, por lo menos en lo que se refiere al abandono
de los sistemas universales . de pensamiento, y las abstracciones
holísticas). Pero no se trata de arte, sino del arquetipo creador más allá de
esos márgenes. la. destrucción del espacio público y la aparición de
simulacros coll)o intemet o , el centrQ comercial,_ por decir algo; la
. desaparición de la política en términos de compromiso y de pacto entre
ciudadanós y su sustitución por alternativas fuera del sistema
(coincidente con la falta de desarrollo de las generaciones previstas de

325

1. La figura del creador como modelo de individuos
Creo que habría que examinar un poco más a fondo esta idea en
Ta~lor'. para ponerla en relac~ón.c?n la idea de un individuo que se erige
a s1 rrusmo como proyecto md1vidual e inevitablemente como modelo
para ~tros. El libro de Marshall Berman, Todo lo sólido se desvanece en el aire,
estudia la figura de Fausto desde el punto de vista de los ideales de
progreso Y creo que hace un retrato consistente y contextualizado de la
figura del creador por encima de lo divino y de lo humano (y donde se
dem~estra no solamente lo humano que es, sino en qué clase de humano
consiste). Creo que sería también bueno echarle una mirada a El declive del
hombre público, de Richard Sennet, para observar los avatares las ilusiones
Ylas re~lid_a~es de eso que llamamos "espacio público", au~que sólo sea
para c~1_n~1dir en un marco de discusión, toda vez que en el otro extremo
del análisis se halla la individualidad y sus pretendidas autonomías.
Creo que el paso necesario a continuación es describir cabalmente la
auton~mía del arte, los procesos de autonomización e independencia de
la sociedad, .co~? paso para aclarar. la fascinación que puede ejercer
sob_re , l~s 10div1duos. Aquí hay implicadas materias creativas y
s_ociologicas que han sido bastante bien expuestas por Bourdieu en s~
libro s~b~e 1¿zs reglas del Arle, mencionado más arriba. Bourdieu parte de
una hipotes1s muy francesa (cosa ni buena ni mala, simplemente
francesa) que traza las lineas maestras de las convulsiones arústicas del
XIX sobre la base de la repugnancia insufrible hacia las convenciones
b~rguesas. Lo ~ace Mauriac en sus estudios sobre el romanticismo,
G~ar_d en los suyos sobre Stendhal y de forma más impresionante Albert
Begwn en su Creación y destino. En todo caso en Bourdieu hay un buen
· en p1ena autopoiesis,
· · que quizá encarne Baudelaire
.retrat
. 0 de1 arttsta
me¡or que ningún otro.
Creo de todas maneras que habría que colocar de telón de fondo
al~nas experiencias arústicas, su potencia simbólica y sus metonimias
sociales, para comprender cabalmente el marco en el que se mueve este

�326

ALEJANDRO GÁNDARA

autor. Aunque históricamente puedan encontrarse encamaciones del
artista absoluto en otras épocas (Cellini: ''Jo sono ii primo huomo di/ mondo'J,
el XIX es efectivamente el momento de esplendor de esta figura que
dice, pretende, o se hace ilusiones de independizarse de la rigidez del
aparato existente.

2. La autonomía del Arte o el artista en so~dad

'i •

Sería conveniente examinar alguna obra desde la perspectiva que
ofrece Bourdieu, de modo que aparte de una selección (i~:vitable, dada
la magnitud de su libro) de textos de Las reglas del ~rte, tuv1eramos en las
manos, para una mirada concentrada en nuestros mter~ses, una nove~.
La más representativa de las peleas celebr~das_ en_ Francia es La educaczon
sentimental, de Flaubert, que tiene la ventaJa anadida de que por muchas
áginas que te saltes todo sigue igual cincuenta o sesenta más adel~~te.
~asión de sociólogos y de críticos literarios, es un almanaque de estet1ca
y vida social.
Pero hay otras manifestaciones que, desde esa misma persp~ctiva,
resultan interesantes. En música, el piano se impone en la de camara,
aparece la mélodie Jrancese, es el apogeo del líder y en general de la llamada
. canción a solo.
La ruptura con la línea y los grandes encuadres _llega con los
impresionistas en pintura: dominio de la mancha y es~d10 de la l~z, lo
que podría colocarse dentro de un cierto discurso anti progreso que ya
dominaba en Francia desde las décadas centrales del XIX.
Habría llegado el momento -cautelar- ~e exa~nar la función de la
creación y del Arte en algunos momentos smtomat1cos o, por lo men~s,
en aquellos en que se tiene la impresión de _que • las cosa: estan
cambiando mucho. El triángulo autor-obra-comurudad ha producid? una
auténtica geometría a lo largo del tiempo, incluso hasta perder de vista el
triángulo.
Vamos a ponernos redicho_s. La poética aristotélica i~plicaba _un~
representación, a través de la tragedia, de los excesos de la vid~ comun }
moral, de tal modo que produjera a la vez un cuadro compren~i~l~ de los
conflictos (prax~s ideal), un reconocimiento del ~~ror (anagnons1s) Y un
. aprendizaje (catarsis). Para que semejant~ pretension fuer~ ~evada a c~bo
con un mínimo de garantías se requenan algunas condiciones pre~1~s,
como un relato (mito) empático, asumible por tradición o por extension,

LA CREACIÓN: UNA HIPÓTESIS

y una comunidad cognoscible (al revés de la de Williams y su ciudad). El
talento del autor era, digo yo, el vehículo que comunicaba un relato casi
público con una comunidad que se hacía doblemente pública en la
representación -en el escenario y en el anfiteatro. Los laureles que
coronaban al creador engrandecían menos al individuo que dignificaban
a la propia comunidad. El dramaturgo se convertía en una especie de
poeta-rey, no en un individuo glorioso, pontificante y predicante al estilo
actual, de modo que, como en todo cargo, arrostraba obligaciones y
deberes. En Platón se aprecia -aparte de la tirria del filósofo- que el
trágico triunfante puede ser perfectamente idiota y que las relaciones
públicas no le son ajenas. Él representa a la polis en el apogeo de la
catarsis.
Lo que denominamos poética de la representación implica al menos dos
niveles de trasparencia: entre el relato y la comunidad, entre el autor y la
comunidad. Tratándose de una obra de creación, sólo esto ya e; la
trasparencia suma.
Si ahora saltamos al nacimiento de la novela moderna, que puede
situarse -sin rencor hacia los programas oficiales de lengua y literaturaalrededor de La Celestina, se observa un paisaje bastante distinto. El
autor sigue en la comunidad, pero enfrente de ella. Su mito ya no es un
mito compartido, sino producto de la observación de rasgos que andan
por ahí sueltos. Y esos rasgos pueden no resultar agradables ni
paidéticos. Tanto Cervantes como Fernando de Rojas están resentidos
anímica y físicamente, y dirigen la atención hacia algo que comienza a
llamarse sociedad en un sentido distinto a los anteriores, y que está fuera
de la escena. De hecho, está ahí fuera. El público al que se dirigen sigue
siendo un público cognoscible Qos pocos que leen o que pueden digerir
seis horas de drama), pero la relación ha cambiado. Hay un tertium non
datur en alguna parte, de tal forma que el perfecto acutángulo de los
griegos· se está disolviendo en una línea quebrada (vaya imagen). El
género naciente no es propiamente un género y de hecho se peleará con
los géneros (La Celestina es irrepresentable en la totalidad de su madeja,
deja lagunas, y se salta las reglas tranquilamente), por la sencilla razón de
que los géneros están aún en la edad de la poética aristotélica con la
diferencia de que ya no hay polis ni nada que se le parezca, sino un
estupendo y también naciente estado moderno junto a una sociedad
febrilmente mercantilista y desagregada. Los géneros no son más que la
publicidad de la época en manos del poder que acaba de inventar la
cultura de masas (veáse José Antonio Maravall y La cultura del ba1TOco). El

�328

LA CREACIÓN: UNA HIPÓTESIS

ALEJANDRO GÁNDARA

teatro y la pintura son los abanderados de esta actitud, es decir, el
espectáculo y la imagen, que siempre han resultado ser los mejores
recursos para adoctrinar plebes.
El nacimiento de la novela moderna no puede distinguirse del
nacimiento del autor como alguien singular, pero singular no tanto en
razón de un talento divi~o, sino de un apartamiento, una distancia
marcada con las paradojas y tensiones de la ~ueva sociedad, a la que
inevitablemente observa con pesimismo. No hace falta decir que para
esto no se necesita ser revolucionario. Gentes tan conservadoras como
Quevedo mastican toda su vida con el colmillo retorcido. El autor nace
con la nueva sociedad que nace y con la cultura de la imprenta, capaz de
extenderlo socialmente en un lapso breve de tiempo. Lo que Bourdieu
dice de la época de Flaubert estaba enteramente prefigurado en el
Barroco español, pero los momentos no son comparables. Los autores
franceses del XIX necesitan público y abjuran de la comunidad (igual que
Dickens), y el arte ha conducido a la imaginería del genio divino, del
individuo por excelencia, sin más mundo que el suyo. (Por más que a
uno le parezca que las cosas no son ni mucho menos como suceden en la
cabeza del genio).
Pero el nacimiento del autor también está relacionado con otro par de
cosas, como son la observación de la naturaleza y la capacidad proyectiva
de las ciencias. Lo de los mundos posibles de Leibniz se convierte en una
poética inconsciente de la creación, que abarca hasta un mundo descrito
y a la vez inventado en lenguaje matemático. La nueva capacidad de
observación analítica permite considerar a la sociedad como un objeto y,
por otro lado, desarrollarla en sus posibilidades, aciagas o no.
La tensión de la vida social se plasmará, al menos hasta el XIX, entre
la necesidad de un mundo predecible -económica y políticamente- y la
pasión por explorar los mundos posibles -creativa, utópica y
emocionalmente-, dado que, primero se intuye y luego se hace patente,
la equivalencia entre progreso material -asociado a sus formas socialesy progreso moral -libertad, justicia e igualdad- es una ilusión
probablemente fraguada en el engaño. Esta tensión es la que permite que
Flaubert hable, en lo que se convertirá en tópico a partir de entonces, de
la necesidad de vivir otras vidas para vivir la propia y de habitar otros
mundos para habitar el propio. Podríamos llamar a todo esto algo así

. como poé~ca de la posibilidad, digo yo.

Bien, no hace falta explicar cómo se destruye el triángulo aristotélico y
se transforma ~n el triángulo de las Bermudas a lo largo del siglo XX y lo
que te rondare. Autor, obra y comunidad , no so' lo no se reconocen
;utu;mente en sus labores, sino que les cuesta autoreconocerse. Ha
ega o la era de la pr~ucc~~n y del consumo, empaquetada en la
~amada ~ra de la comurucac1on. Disoluciones totales, en las que es
i~ecesano abundar,, y basta con remitirse al vampiro que encarna Brad
Pm
d enEla famosa película de vampiros·· "No entiendo n ada }. no me gusta
na a. ste es un mundo incomprensible al que vo no pertenezco" \ l
que r~sponde el vampiro encarnado por Antoni~ Banderas: "Por ~to t~
necesito, para que me pongas al día. Tú eres el hombre del siglo XX".
Si a lo ?uestro lo lla~áramos poética de la prod11cción sin que nos saliera
un s~rpullido por ~eme¡a~te h~azgo, creo que tendríamos, junto a lo
demas,
un escenano
· M
, de discus1on }' estudio, tan pla'su·co como se nos
antoJe. e _gustana hacer algo así como un diseño de lo que creo sucede
en la actualidad con la creación y sus destinos.
La caída del imperio de la interpretación

En litera~r~ es claro, pero no costaría mucho verlo en las otras artes
digamos de últtma generación.
. El ~rocedimiento artístico ya no pretende desvelar nada, y menos al 0
:cu~si~o, tanto como _apropiarse de una escena, de un lugar (aunque s~a
tran~1to) y de un ttempo (por breve que éste sea). El lector se ha
conve~do en espectador y el espectador se ha convertido en un
transeunte
(nada mejor que un museo mod erno para comprobar esto)
N
d.
r a le se queda parado delante de la obra -ya sabemos que no hav obr~
~ara e~&lt;: para mterpretar su signjficado más allá de la literalidad de la
impresi?n, el gusto o la conmoción pretendida.

f

Esto significa que el arte actual gana a su público en el mismo sentido
e~ que lo gana un guardia de tráfico: dirige la circulación, la organiza un
P c~ Y no se h:tce re~ponsable de los atascos. Su auténtica emoción la
pro uce cuando desvmcula al público de su espacio \' de su tiempo
~uando lo desgaja y cuando, en esa misma medjda lo individualiza como'
en un sueno.
Lo hace regresar al animal solo
' como diría María
Zam
rano
S
'
' en el reino• del
b b . . ena un error pensar que estamos
s~ ~onsc1ente y de los fantasmas de la imaginación soterrada· nada de
s1m olos, ni de terceras dimensiones, nada de la humanidad. frente al

�330

ALEJANDRO GÁNDARA

1

331

espejo de sus represiones y censuras, y nada del transcurrir de la especie
hacia una resignación razonable. Se diría que la humanidad ha
desaparecido a la misma velocidad que la comunidad y que el obje:o del
arte o de la creación ya no es lo humano, lo civilizador, lo compartido, y
que es otra cosa. Otra cosa que está entre el subconsciente y la
humanidad razonable y honestamente entregada a sus tareas.

consumidores (fidelización) frente a paideia y cultura (pongamos crítica
del conocimiento), actos de consumo frente a memoria histórica, y todo
lo que quepa añadirse. Desde este punto de vista es obvio lo que viene a
continuación expongo.

Podemos llamarlo ampulosamente la tentad@ de la nada o podemos
llamarlo alegremente un vacío que ha sido expulsado a la vigilia como

Dado que no hay diferencia entre los procesos creativos y los de
producción industrial, el mercado asimila la creación sin dificultad. En
realidad, además de asimilarla -por extraña que resulte en un primer
momento, desde el punk al grunge, pasando por el gore-, la estimula, la
protege y se adapta rápidamente a sus iniciativas. Inventar o crear
cualquier cosa es hoy en día una necesidad del mercado, y no violenta
sino que refuerza los procesos de obsolescencia de lo que exisúa antes.

una necesidad.
"

LA CREACIÓN: UNA HIPÓTESIS

11

El no-ser del producir

Estaríamos, pues, ante una paradoja. La creación no necesita lo
humano ni antes, ni durante, ni después. No lo necesita en el creador, no
lo necesita en la obra y no lo necesita en el receptor. Dicho de otro
modo, podemos crear sin ser (sin identidad de ninguna especie) y, por
supuesto, podemos producir sin ser. A esto último estábamo_s ya
acostumbrados. El mundo de la producción en cadena, es decir, el
mundo del trabajo se mire como se mire, ya nos había enseñado que
entre nuestros productos y nosotros hay una distancia que no puede
. recorrerse y que no merece la pena recorrer. Un profeso~ de univ~rsidad
produciendo reseñitas para engordar sus méritos y un upo que vigila ~1
envasado de gaseosas no se diferencian demasiado en este aspecto.1:tras
queda la alienación marxista como la nostalgia de que las. cosas pudie~an
ser de otra manera, aun_que todo indica que esto ha sido un cam1no
inexorable hacia una autosatisfecha enajenación de cuartto sale de las
manos.
Puesto así el asunto, el creador sería el abandera~o de la falta de
identidad tanto como el arquitecto de escenas (lugares de paso) Y de
instantes (tiempos de paso), cuyo verdadero talento es la producción, en
guerra contra la creación entendida desde las. ~eglas del arte, d~ la
interpretación o de sostén moral, intelectual, espmtual, lo que s~ quiera,
no tanto de una comunidad coqio de la existencia de una comurudad. Su
talento consistiría menos en negar las convenciones, normas o formas de
organización de la comunidad, que en borrar la presencia de la
comunidad misqia.
En est_e sentido, el creador es talmente la industria: proceso de
producción frente a proceso de intelección, formación de clientes Y

La industria necesita el talento

La obsolescencia, si se quiere poner así, sintetizaría en nuestro tiempo
las reglas del arte y las condiciones de tránsito que se ha impuesto. Claro
que hasta que se da la ésta se vive en la redundancia: modas, fenómenos
y acontecimientos que se imitan unos a otros, que se explotan hasta su
desintegración o hasta que el público se harta. El mercado lo agota todo
y antes de parirlo en sus posibilidades ya tiene a la criatura muerta (que
no acaba de morir, puesto que nunca nació). Lo prematuro es la forma
en que se encadenan los acontecimientos en el tiempo, lo que hay entre
la redundancia y la obsolescencia final, lo que marca la sucesión y lo que
crea automáticamente las expectativas: cuando algo empieza a nacer, ya
está prevista su muerte y su sustitución inmediata. La estructura mental
que es capaz de vivir así los acontecimientos equivale a la que se satisface
en el consumo, que es la satisfacción del abandono de todo proyecto que
se prolongue en el tiempo y en el espacio, es decir, en la interpretación.
El espíritu ha caído en manos de los procesos orgánicos, aunque en
realidad· los organismos ya no miran a la supervivencia o al control del
medio cuando ejercen sus funciones, sino que se miran a sí mismos en lo
que sólo les inch.~ye a ellos -una mirada, por tanto, que se pierde.
Los creadores no crean, pero actúan

Bruce Springsteen, Cher y Saramago, tienen siempre la agenda muy
apretada. Las focas, el medio ambiente y la solidaridad con el Tercer
Mundo son algunos elementos del repertorio de gestos con que los
amstas se presentan en sociedad, obligados como están a influir desde

�332

'

.

ALEJANDRO GÁNDARA

una perspectiva decimonónica en la que, habiéndose abandonado los
contenidos, se trata de que la función (en las dos acepciones) no decaiga.
El artista no ha muerto, lo único que ha muerto es el arte tal como lo
entendíamos. Toda enajenación de la conciencia se convierte en un
despliegue de energía. El creador sabe que ha perdido algo de la obra por
el camino y que su alegato discursivo no puede darse en ese terreno, y
por otro lado sabe que su figura equivaldrá ~us manifestaciones. No
hace falta leer a Saramago para escuchar a Saramago: el conocimiento
sobre el creador es mínimo en comparación con su representación, que
es máxima e independiente de sus calidades y calificaciones.
La esfericidad (no vale la pena decir perversión) del sistema se
comporta de dos maneras: haciendo que el creador sobresalga como
figura pública aunque su obra no sea relevante o no se le conceda
relevancia (se es escritor por tener una columna, y también: si tienes una
columna ya es hora de escribir una novela), y convirtiendo toda
actuación o espectáculo en arte, de forma casi automática. El incógnito
envolviendo en plástico la torre Eiffel, los espectáculos de luz y sonido
de un estadio de fútbol o de un escenario teatral, tanto da, y los desfiles
de moda se transforman rápidamente en manifestaciones artísticas. Lo
dijo perfectamente Yves Saint-Laurent: "La moda no es arte, pero
necesita artistas". Lo que pasa es que ya no hay arte en ninguna parte
-insisto- tal como lo entendíamos hasta ahora. Pero los artistas han
poblado la tierra.
La evolución de los sistemas de representación dramática son los más
claros a este respecto: huida del relato, combinación de todas las artes
escénicas, marginación de la palabra y composición sinestésica. Sin baile
y sin fogonazos, no hay nadie que se coma una rosca subido a una
tarima, por abreviar.

La comunicación contra las reglas del arte
Todo indica que la comunicación, más bien a modo de advertising, está
en el fondo de estas transformaciones. La metáfora del canal de
comunicación, como explican los teóricos, contiene la idea de que no hay
obstáculo en la transmisión y que lo emitido equivale a lo recibido. Un
mundo dominad0 por esta metafora es un mundo dominado por el mito
de la tran~parencia y donde no hay lugar, más bien hay repulsión y
congoJa, para otra cosa. La representación o la interpretación son

UI. CREACIÓN: UNA HIPÓTESIS

3,33

exactamente lo contrario, como más o menos se deducirá de lo que se ha
venido diciendo.
Esta transparencia ~omunicativa, por cierto, también hace desaparecer
a los actores y al obieto, pues todo es igual a todo: un emisor a un
rec~ptor, ~ objeto a cualquier otro objeto de comunicación. Estas
eqwvalenc1as patológicas habría que observarlas con detenimiento, sobre
todo en el mundo de la política, donde las nivelaciones de todos los
discursos posibles han sido llevadas a cabo con gran éxito.

�CAMBIO Y PERMANENCIA EN
EL MITO, EL RITO Y LA UTOPfA
Dra. Teresa Porzecanski'
Universidad de la República
Uruguay

1. No perder el tiempo
En 1959, en su libro The silent language, E. T. Hall 1 presentó su hipótesis
respecto a que las percepciones de tiempo y espacio difieren en las
diversas culturas y son conformadas culturalmente. Hall llamó a estas
dimensiones "extraconscientes" de la cultura, porque la mayoría de las
personas no están conscientes de haberlas adquirido. Para Hall, las
percepciones del tiempo y espacio se encuentran entre las más arraigadas
de las conductas conformadas culturalmente. Mientras que Occidente
tiene un sentido del tiempo que se brienta hacia el futuro, un futuro
previsto, entre los hindúes, el tiempo es concebido como extensión
infinita a través de muchos nacimientos y renacimientos. Según E. T.
Hall, en algunas sociedades de Occidente nos preocupa "no perder el
tiempo''. o cómo "pasar el tiempo". Pero ¿cómo podríamos reaccionar
frente al mundo cultural de los Sioux, cuya lengua no incluye una palabra
para designar "tarde" o "esperar"?
'Dra. Teresa Porzecanski. Montevideo 1945. Es escritora, crítica cultural y
profesora de antroplogía de la Facultad de Ciencias Sociales de Montevideo. Ha
publicado ensayos, poesía, colecciones de cuentos y novelas. Entre sus obras, todas
ellas publicadas en Mo"ntevideo, se destacan: El acertijoy otros cuentos (Arca 1979); Intacto
el corazón (Banda O riental, 1976); Construcciones (arca 1979); I nrención de los soles(lvlZ 1982)
Ciudad Impune (Monte Sexto, 1986); La respiración es una fragua (Trilce, 1989) r Mesías en
Montevideo (Signos 1989); Pe,fumes de Cartago (Trilce 1994); La piel del alma (Seix Barral,
1996); Una no11ela erótica (Planeta. 2000).
1
Hall, ET. 1973. Tbe silent language. A Doubleday Anchor Book, N.Y.

�TERESA PORZECANSKI

336

CAMBIO y PERMANENCIA EN

EL MITO, EL RITO y LA UTOPÍA

Hall no hacía más que recoger una perspectiva que la teoóa
antropológica había ido construyendo pacientemente en la primera mitad
del Siglo, en función de las resultancias de creciente comparativismo y
relativismo. Franz Boas2 había postulado su particularismo histórico, una
escuela de pensamiento en clara oposición a los evolucionismos
decimonónicos que decretaban un tiempo de corriente única y sentido
unidireccional, avanzando indefectiblement"'- hacia el modelo de
civilización que el hombre blanco europeo occH:lental había construido
en ese momento. Con su alto grado de generalidad, con su búsqueda de
"leyes universales", con su acendrada intención de detectar en cada una
de las culturas no-occidentales un estadio tendiente a su transformación
futura en el modelo de la civilización occidental, el ejemplo
paradigmático lo representó en su momento Morgan, Para Boas, estos
atributos eran apenas ilusión, intención del exacerbado etnocentrismo
colonialista que resultaba del dominio de la otra mitad del mundo. En
rebeldía, sostuvo Boas que cada cultura tenía su propio "tiempo", una
cierta velocidad para "su historia", y que dicha historia no era general
sino particular de esa cultura, una producción de sus coordenadas
específicas

2. Un rollo de papel dividido en espacios iguales
En 1941, Benjamín Lee Whorf publicó una serie de artículos que
fundamentaban más específicamente esta propuesta interpretativa. De
sus estudios de la gramática de la lengua Hopi hablada por los grupos
homónimos de Norteamérica, había llegado a postular una relación muy
íntima entre pautas gramaticales de la lengua e interpretaciones de la
experiencia! De ello "resultó que la interrelación implicaba grandes
inclusiones de la experiencia por medio del lenguaje, tales como nuestros
5
propios términos "tiempo", "espacio", "sustancia", · "materia" . Las
conclusiones de Whorf, respecto de la percepción del tiempo y del
espacio, podrían resumirse en su aseveración de que "el espacio

una vision global de la compleja obra de F. Boas, ver Harris, Marvin. 1978
El duarrollo rk la Teoría Antropológica. Siglo XXI, Madrid.
3 \Vhorf. Benjamin Lee. 1941. La rt:lación tnlrr leng11tytJ ptnsamitnfoJ rond11cta
hnbit11alts. En Garvin, P.L. y Lastra de Suárez y Comps. 1974. Antolo¡ja rk Esti,dios rk
Emolingiiíslic{!y Sociolingiiístira. Instituto de Investigaciones Antropológicas. Universidad
Nacional Autónoma de México, México. pp. 125-152.
4 Jbíd. p. 129.
; lbíd. p. 129.

337

newtoniano, el tiempo y la materia no son in . .
cultura y el lenguaje".6
twciones; son fónnulas de la
Mientras que "nuestra visión objetivada d l .
.
favorable para la historia y p
d
e uempo es sm embargo
•
7
ara to o 1o que esté
d
registro" , desde el
d
.
.
conecta o con su
punto e vista Hopi n0
'bl
respuestas rápidas a la pregun d
,
es pos1 e encontrar
ta e cuando termi ,
comenzaáa otro. "Cuando se s b
. d
nana un evento y
todavía es pero en una formo reentie~ e que todo lo que ha ocurrido
,
a necesariamente difer t d l
memoria o los documentos regi· str
h
.
e~ e e a que la
an, ay menos mcenuvo p
di
el pasado. En cuanto al presente, e1 Incentivo
.
. seria no de
.ara estu
l . ar
.
_regis~ar o smo
de tratarlo como "preparación" s fav
pensamiento antes que la acción mi:ma ..;:ec1endo_ la Intensidad del
la fuerza que está detrás de la
: d potencia del pensamiento es
ceremorua e los bast
d
·,
ar
ritual
etc
"
L
·
d
.
,
ones e orac1on del
"fum
'
· · a pipa e oracion se mir
'
concentrarse" (así lo di¡·o
. . .i:
a como una ayuda para
. 'fj
fil mrormante) Su nomb
,
.
sigru ica "instrumento de preparación".9
.
re, na twanp1,
La concepción occidental del tiem
. .
rollo de papel dividid
. . po puede descnbirse como "un
o en espacios iguales" 9
·
hecho para Who f
.
ue requiere ser llenado y de
.
,
r 1a escritura ha colaborad0
,
lingüística. El interés por la s
.
en nuestra concepción
cronología los relo¡·es l
hecue~cia, las fechas, los calendarios, la
,
, os oranos los anales l
.
contabilidad los diarios tod
ll
'
, os registros, la
'
,
o e o es para Whorf al
,
tecnología.
Es
también
el
d
go
mas
.
soporte e una con
· , d 1gue
. una
inscripta en una concepción cultural del mund d cepcion e tiempo
y el pasado como extensiones del presente "~ ºtde aparecen el futuro
la misma forma que nuestro
. h. . on ormamos el futuro de
s are 1vos del pasad
d .
programas, planes, presupuestos" io S
, o, pro uc1endo
hom ,
,,
.
e trata ademas de un "ti
ogeneo en su sustancia o l . al
empo
espaciales por las cuales lo Pd. r a iguS dad formal de las unidades
me irnos e agrega a ll
,
monotonía y de regulari·d d
. .·
e o un caracter de
a const1tutivos de n
·
.
q~e se traduce por la voluntad de d
uestra t-~~gen del tiempo
diversidad o lo imprevisto.11
etectar la repet1c1on antes que la

2 Para

6

lbíd p. 145.
- lbíd. p. 145.
8
lbíd. p. 145.
9
lbíd. p. 142.
10
lbíd p. 146.
i1 Ibíd. p. 147.

�CAMBIO Y PERMANENCIA EN

TERESA PORZECANSKI

338

339

EL MITO, EL RITO Y LA UTOPÍA
/

3. Vidas con varios pasados

4. La rebelión contra el tiempo

Vansina12 distingue tres tipo_s de "tiempos", El primero es_ ~n "tiempo
ecológico", organizado según los fenómenos naturales, e1clico y cuya
duración no excede la de una estación o la de un año. Muchas culturas
dividen el año en estación seca y estación húmeda, períodos que a su vez
se subdividen en relación a la variación de__ la temperatura o a la
intensidad de las lluvias. Para las culturas de África Central "la división
del día se realiza según la posición del sol, el canto del gallo y los trab_ajos
que se realizan a una hora determinada. :'xisten algunos términos
específicos para indicar el día, la noche, la manana y la t~rde. La semana
consta de cuatro días que toman el nombre de la localidad donde hay
mercado cada uno de esos días. El mes es lunar y se divide en cinco
artes segu'n las fases de la luna. No existe interrelación o
,
·
,,13
P
correspondencia entre la semana y el mes, el mes y las estaciones.

Planteada en 1951 por Mircea Eliade,15 la idea de rebelión contra el
tiempo" aparece particularmente analizada en las sociedades llamadas
etnográ~cas, y en los,'?ª aspectos mitológicos y rituales sostiene que "las
concepciones metaf1S1cas del mundo arcaico no siempre se han
formulado en un lenguaje teórico, pero el símbolo el mito el rito a
diferen~e ~veles y con los medios que les son pr~pios, e:presan ~n
complejo sistema de afirmaciones coherentes sobre la realidad última de
las cosas, sistemas que pueden considerarse en sí mismos como una
16
metafísica." Mircea Eliade analiza el interés por la repetición en tanto
representación de la periodicidad-de los ciclos de la naturaleza O de los
ciclos biológicos del cuerpo, por ejemplo -presente en la gran ~ayoría de
las culturas premodernas o tradicionales. Vincula este carácter con que
las culturas humanas construyen según "arquetipos" defirúdos como
modelos prototípicos, anteriores, originarios, divinos, de las creaciones
h_umanas. Los mitos son fundantes de conductas modélicas y de obras
e!e~plares que antes que en la tierra fueron creadas exnihilo en un tiempo
sin tie~po. Lo que el hombre hace en las culturas tradicionales es repetir
tnterrrunablemente, a través del rito, esas creaciones ejemplares. 17 Eliade
?efi~e una "mentalidad arcaica" caracterizada por la repetición, lo que
im~lica una conceptualización del tiempo que prima la duración por
enctma del cambio. 18

El segundo tipo de "tiempo" se utiliza para remon_tarse a ~n pasado
más lejano y para ello se utiliza un punto d~ referencia: los an~s de un
reinado. La utilización de un territorio, una cierta guerra. Los penodos en
los que se subdivide son desiguales. "El tiempo es medido en rel~ción a
las conexiones estructurales existentes actualmente entre diversos
• grupos. Estas conexiones son expresadas por un~ gene~logía qu~ sirve
como medida del tiempo"/4 Para Vansina, varias dimensiones de tiempo
pueden coexistir en una misma cultura, y de hec~o, así ocurre: se
superponen. Un ejemplo es el de los Kuba P:U:ª qwenes el pasad~ se
compone de tres períodps a) un pasado de ongen, que no es~ecifica
subdivisiones; b) un pasado de migraciones, que se señala po~ las listas de
nombres de lugares de migración,_ las que a su vez sirven como
subdivisión del período; c) un pasado estático, en el q~e ?º· s~ han
producido cambios fundamentales El caso de los Alor es _sigrufica~va: el
tiempo está dividido en dos períodos, la ép?ca pre-Nilo, ~ tiempo
mítico incambiado que sería una tercera modalidad de te1:1~oralidad, Yla
época pos-Nilo, un tiempo estructural enteramente condicionado por la
estructura social y los valores culturales.

En el estudio comparativo y pormenorizado de los rituales de
~reación e~ _las di~ersas culturas no- occidentales, Eliade descubre que
toda creacion repite el acto cosmogónico por excelencia: la creación del
19
mundo". En este sentido, el rito conmemora y revive el mito en una
suerte de tie_1:1Pº }in tiempo fundante al mismo tiempo de la realidad y
de la_ ,duracion. El hombre no hace más que repetir el acto de la
creac1o_n; su calendario religioso conmemora en el espacio de un año
todas las fa~es c?smogórúcas que ocurrieron ab origine. De hecho, el añ~
sagrado re~ite sin cesar la creación, el hombre es contemporáneo de la
co_s~ogorua y de la antropogonía, porque el ritual lo proyecta a la época
mmca del comienzo." 2º "Una b acame imita
· · med.1ante sus ritos orgiásticos
15

Eliade, Mircel\. 1972. El mito del eterno n:lomo. Alianza Editorial Madrid
lbíd. p. 13.
'
.
17
lbíd. pp. 18 y sig.
18
lbíd. p. 20 Paráfrasis.
19
lbíd. p. 26.
20
lbíd. p. 29.
1&lt;&gt;

1966. La tradición oral. Labor," barcelona. 224 PP·
13 Jbíd. pp. 154 y sig.
14 Jbíd. pp. 154 y sig.
12 Vansina,Jan.

�TERESA PORZECANSKI

CAMBIO Y PERMANENCIA EN
EL MITO, EL RITO Y LA UTOPÍA

el drama patético de Dionysos: un órfico repite a través de su ceremonial
de iniciación las hazañas originales de Orfeo, etc. (...) ~l ?esca~so del
Sábado reproduce el acto primordial del Señor, pues el septu:1º día d~ ~
creación fue cuando Dios "reposó de todas las obras que hab1a hecho .

su concepción de la memoria popular como ahistórica y como incapaz de
retener lo que no sean arquetipos; de allí su planteo de una virtual
oposición entre espiritualidad e historia; su aseveración de que el interés
por la "novedad" de la historia es relativamente reciente en las
sociedades humanas. También su intención de explicar la relación entre
"desdicha" e "historia" como una intención del hombre 'primitivo' de
evitar el sufrimiento asociado a la corriente de un tiempo siempre
diferente que desarrolla a cada minuto lo imprevisible.26

340

Los rituales matrimoniales, por ejemplo, también siguen este modelo:

l

"No se tratá tan sólo de imitar un modelo ejemplar, la hierogamia
tre el cielo y la tierra; se tienen en cuenta sclJte todo los resultados de
en
• 1122 Lo ·
l
e ofrece
esta hierogamia, es decir la creación cósmica .
s eie~~ os qu _ .
Eliade son numerosos y afectan todas las cosmov1S1ones religiosas
sostenidas por un conjunto de mitos fundatrices. •
A esta actitud generalizada de evocar u~ "ete1:1~ retorno" a través de
concepciones cósmico-mitológicas de caracter c1clico, por la~ cuales lo
diferente se convierte en lo ya conocido, por la_s c~~les 1~,diferente se
convierte en lo ya conocido, Eliade _la denomma _rebelion con~a el
tiempo", intención de anulación del ne~po,_ ontologia n~ co~~~da
· "El 'primitivo' al confenr al uempo una direcc1on c1clica,
por el d everur.
,
. • ·
d
anula su irreversibilidad. Todo recomienza p_~r su pnnc1p10 a_ ca,ª
instante. El pasado no es sino la prefiguraaon d_~l futuro. ~-10~
acontecimiento es irreversible y ninguna transformac1on es defi~~va •
Para Eliade, "podría decirse que el mundo arcaico ign~ra las act1v1dades
" f nas"· toda acción dotada de un sentido preciso -caza, pesca,
pro a
.
.
.
. . d
d
a icultura, fuegos, conflictos, sexualidad, etc.- Part1c1pa_ .e un mo o u
gr
1
d ( ) sólo son "profanas" aquellas acuv1dades que no
otro en o sagra o · · ·
.
d l
·
·
·
fi
·,
mítica, es decir, que carecen de
uenen s1gni 1cac1on
. mo
. , e os
•
la ,, 24 Si contraviniendo las objeciones a una clas1ficac1on tan
eiemp res .
,
, . " . . . ,,
manida puede definirse una concepc1on ontolo~ca pnmiuva en
· ·',
tr "cr·vili·zada" ella definiría que "un ob1eto o un acto no es
opos1c1on a o a
,
.
·
A ,l
real más que en la medida en que imita o r~~!te un a~~ue~_P~- si ª
realidad se adquiere exclusivamente por rpettczon o parttetp~czo,7, todo ~o
que no tiene un modelo ejemplar está "desprovisto de senudo 'es decir,
25

carece de realidad.
La perspectiva de un hombre arquetípico y paradi_gm~tico que s~lo_ se
reconoce como real en la medida en que deja de ser el mism~ para umta~
y repetir los actos de otro, es el centro de -la hipótesis de Eliade. De allí
lbíd. p. 30. ·
Jbíd. p. 31.
23 lbíd. ·p. 86.
24 lbíd. p. 34.
is lbíd. pp. 39-40.

21

341

Si hay movimiento se trata de la convergencia hacia el pasado. El
pasado (conocido, codificado e interpretado) se manifiesta siempre en el
presente y en el futuro, a partir de la negación de lo nuevo, de lo
imprevisto. Una voluntad de conocimiento absoluto del mundo en todas
sus posibles versiones temporales puede equipararse al poder imaginario
de control de los acontecimientos, tema vinculado con los mecanismos
de la magia, que no es lugar aquí analizar en profundidad. Pero si la
variedad no es tratada sino como diferentes versiones de lo mismo, la
mismidad en sí, contenida en ella, toda igual a sí misma, es la sustancia
del tiempo.

5. Rito y regulación
Cazeneuve define los rituales (del latín "ritus": uso, costumbre) como
"maneras de actuar que se repitiesen con cierta invariabilidad"."7 En el
~to, el papel central lo ocupa la repetición y la apariencia estereotipada. Es
Justamente esta "rigidez del rito" lo que lo transforma en objeto de
estudio de la Antropología en casi oposición con la Historia. El posible
fracaso de los efectos extraempíricos de un ritual estaría justamente en
no haber respetado exactamente su forma. Esta normatividad del rito es
al ~ismo tiempo la normatividad de las reglas conductuales que las
soc1edaqes se dan así mismas.
E_n ~ste sentido, el rito cumple la función reguladora de proveer una
cont1nwdad que_ es toda igual a sí misma. Así como K. Lorenz
encontraba en el comportamiento animal una determinación repetitiva
que era dada por el instinto, o sea, por la comunidad de
c:o~portamiemos instintivos que engloba a toda una especie, en las
soct~dades humanas hay la construcción deliberada de pautas que
restringen la libertad individual y constituyen una estructura en sí misma

22

26
2"

lbíd pp. 89-90.
Cazeneuve, Jean. 1971. Sociología del rito. Amorrortu, Buenos Aires. 228 pp.

�TERESA PORZECANSKI

CAMBIO Y PERMANENCIA EN
EL MITO, EL RITO Y LA UTOPÍA

de la vida social. Envolviendo a los individuos en una red de normativas,
la angustia a lo ilimitado e impredecible ~esaparece._ "Fuera de las
normas el hombre está sometido al devenir. La sociedad no puede
otorgarle un lugar inmutable."28 Dentro de las ~ormas, ~ angusti~ está
contenida y subsumida por la revivificación del mito repeudo en el ntual.

grado y, por la conciencia que toman, amplifican sus consecuencias (para
sí mismas y para las demás sociedades) en enormes proporciones; otras
(que por esta razón llamamos primitivas) quieren ignorarla ..."33 El
mecanismo para lograrlo, consiste "no en negar el devenir histórico, sino
en admitirlo cómo una forma sin contenido: hay un antes y un después,
pero su única significación es la de reflejarse el uno al otro" 34

342

,.
'

Los ritos de pasaje pueden ser interpretados co~o formas de
subsumir la transición biológica, social y ~ltural, baJO una forma
modélica y estereotipada que le quita su cacicter traumáti~? y las
"eterniza" en una duración cíclica que apela a la regenerac1on. Van
Gennep anota que los cambios pueden ser peli~osos, o.~~ruptivos_ para
la vida del grupo y del individuo. Por lo tanto, la tran~1c1on se_ ammora
29
con los tiros que amenguan la intranquilidad". La función del rito ~o~o
restituyente del equilibrio social está incluida también en una percepc10n
cultural del tiempo del tipo que Eliade resaltó.

6. La oposición entre acontecimiento y estructura
En 1962 Lévi-Strauss en su conocida obra El pensamiento salvaje, hace una
30
' entre "sociedades fnas
' " y " soc1e
·dd
distinción
a es calientes" . Las
primeras son definidas como aquellas que . "busc~'. gracias a las
instituciones que se dan, anular de manera casi automauca e~ ef~cto los
factores históricos podrían tener sobre su equilibrio y su con~n~da,d'. en
tanto que las segundas interiorizarían resueltamente el devenir histonco,
31
. Strauss, "la
para hacer de él el motor de su desarrollo." Para Lév1finalidad de las sociedades frias es obrar de manera que el orden de
sucesión temporal influya lo menos posible en el conteni~o de cada
una." Sigue: ''la verdadera cuestión no consis~e en ~~her cuales son los
resultados reales que obtienen, sino cuál es la mtenc1on duradera_ que los
guía, pues la imagen que se forman de si mismas es una parte esencial de su

343

En consecuencia, las actividades de los aranda consisten en repetir,
reproducir, lo que sus ancestros totémicos han practicado siempre. A
esto, Lévi-Strauss le llama "la fidelidad obstinada a un pasado concebido
35
como modelo intemporal". "Desde la aparición de los ancestros, nada
ha ocurrido como no sean acontecimientos cuya recurrencia borra
periódicamente su particularidad"36 . En algún momento, se refiere a ello
como una particularidad del pensamiento salvaje que consigue "domar la
diacronía" en cierta manera.37
En toda la obra de Lévi-Strauss aparece como un contraste muy
marcado entre las dimensiones sincrónica y diacrónica, en la
consideración del objeto del estudio, oposición que parece bien
representarse por la oposición entre el concepto de estmctura y el de
acontecimiento. El análisis del totemismo en tanto sistema clasificatorio
daría como resultado que la forma de la estructura sobrevive a la
transformación del orden de los acontecimientos. En tanto estos últimos
aparecen en una serie abierta y continua de infinitos elementos sucesivos,
el orden de la estructura se presenta como un sistema cerrado y
discontinuo de clases contiguas, separadas y excluyentes. Así, las culturas
que han_elegido la Historia entran en _oposición con aquellas otras que se
~Pº!ªn. sobre los sistemas clasificatorios, las que buscan anular, por las
mst1tuc1ones que se dan, el efecto de la historia sobre su equilibrio y
continuidad.38

rea,1,.dad. u12

7. El tiempo de la utopía y la ucrania

Más allá de la consideración de un tiempo objetivo, es pertinente
reconocer "que las sociedades humanas reaccionan de n:ianeras muy
diferentes a esta común condición: algunas la aceptan de me¡or o de peor

Par_a André N~her, el tiempo de Occidente empieza con el judaísmo
antiguo. La cultura hebrea desata la idea de principio y la inserta en la

39

33

28

Ibíd.
29 Van Genn~p, Arlond. 1960 The Riles of Pasaje. The University of Chicago Press.

U.S.A.
30 Lévi-Strauss, C.

México. pp. 339
31 Ibíd.
32 Ibíd.

, .

1964. El pensamiento salvaje, Fondo de Cultura Econorruca,

lbíd. p. 340.
lbíd. p. 341.
35
lbíd. p. 342.
36 lbíd. p. 343.
37
lbíd.
38
lbíd. (Paráfrasis)
39
Neher, Andte. 1979 Concepto del tiempoy de la historia en la cultura m las culturasy el
34

�344

narración del Génesis. Lo que parecía esencial al narrador del Génesis,
"no es lo que hubo en el principio. Lo importante es el hecho de que
hubo un principio.',40 La creación aparece como un acontecimiento
totalmente nuevo, origen que rompe con todo antecedente. Según
Naher, la relación entre Dios y el mundo no es aquí mítica sino histórica,
en el sentido de que esta creación es presentada como evolución, como
proceso que, a lo largo de siete días desiguales e~s res~tancias, ~ro~uce
efectos acumulativos sobre el mundo. No se trata- de días astronorrucos,
repetitivos, determinados por fuerzas exteriores, sino de días cargados de
actividad, una actividad que se diversifica y va in crescendo. "Sugieren la
41
movilidad del tiempo, su avance, en definitiva, la historia" •
l!

CAMBIO Y PERMANENCIA EN
EL MITO, EL RITO Y LA UTOPÍA

TERESA PORZECANSKI

Por lo tanto, el tiempo de la historia es.la sucesión temporal en que se
desarrollan acontecimientos y es una coyuntura que tiende hacia· una
finalidad, en el sentido de un objetivo, de un propósito. Este tiempo
intencional es el del progreso, de la superación deliberada y procesual de
las limitaciones éticas y materiales, es la línea evolutiva de la civilización.
No es entonces un tiempo que pasa a través de la sociedad sin afectarla.
Más bien conlleva a la humanidad hacia otros estadio~ y situaciones,
permitiendo imaginar un f'.uturo diferente del pasado, el tiempo de la
utopía.
Concebida la historia como cambio, es posible entonces la emergencia
de un imaginario del a utopía y de la ucronía donde la acción del hombre
sobre el mundo del presente afecta los resultados esperados de un futuro
siempre posible, siempre nuevo.
Hayden White,42 haciendo un análisis de las narrativas históricas
sostiene que "cada narrativa, por aparentemente completa que sea, se
constrUye sobre la base de un conjunto de acontecimientos que pudieron
43
haber sido incluidos pero se dejaron fuera". Ello ocurre tanto en
narraéiones 'imaginarias' como en las narraciones 'realistas'. "Si se
concede que este discurso se desarrolla bajo el signo de un deseo de
realidad,(... ) hemos de concluir que es un producto de una imagen de la
realidad, según la cuál el sistema social ( ...) está sólo mínimamente
presente en la conciencia del ·escritor (...) para este observador, la

realidad lleva el aspecto de adjetivos que desbordan la capacidad de ( ...)
44
resistir a su determinación".
Se trata de narratividades que incorporan a la vez lo imaginario y el
deseo en su modelo del mundo. Nelson Goodman45 habla de "la
fabricación de los hechos" que no es sinónimo ni de "falsificación" ni de
"ficción", y que estas categorías están comprendidas también dentro de
un tipo de proceso interpretativo particular. "evidentemente -dice- es
menester que distingamos lo falso y lo ficticio de lo verdadero y de lo
fáctico, pero es seguro que no podremos hacerlo apoyándonos sobre la
idea de que la ficción se fabrica mientras que los hechos se encuentran"46
Para Goodman, "no cabe decir que lo perceptivo sea una versión un
tanto distorsionada de los hechos físicos en mayor medida en que pueda
pensarse que lo físico es una versión altamente artificial de los hechos
perceptivos". Ello no afecta la existencia de hechos independientes sobre
los cuales se construyen las versiones del mundo, de la misma manera
como dos términos en el mismo o en varios idiomas pueden nombrar un
47
mismo objeto. Un neologismo ingenioso para Goodman es calificar los
hechos de "ficticios".
8. Construir sentido

En cu~lquier caso'. es bueno reconocer que la narración del tiempo en
cual~~1er cultura tiene mayores fines que la mera medición. Su principal
func1on es hacer comprender lo sucedido incorporándolo a una estructura de sentido
esta sea cual fuere. Tal como sostiene J. Bruner,48 "pertenecer a una
cultura viable es estar ligado a un conjunto de historias interconectadas,
aunque esta interconexión no suponga necesariamente un·consenso". La
u:ansf~rrnación de una cultura estaría entonces profundamente ligada a la
discusión sobre "qué es lo canónico y qué es lo divergente" dentro de
cada generación. Las narratividades dentro de Occidente, como en los
pueblos ágrafos, constituyen temporalidades que codifican v condensan
el significado de las normatividades sociales.
,
,

J

44

tiempo. UNESCO/SIGUEME. Salamanca pp. 169 y sig.
40 Jbíd. p. 170. .
41 Ibíd. p. 175.
42 White, Hayden. 1992. El contenido de la forma" narrativa, discurso y representación
histórica. Paidós, Barcelona, 229 pp.
43 Jbíd. p. 25

345

lbíd. p. 26

45

Goodman, Nelson. 1978. Maneras de hacer mundos. Ed. Visor Madrid 1990 pp
127 y sig.
'
'
· ·
46
47

48

lbíd.
lbíd.
Bruner. J. 1990 Actos de significado. Alianza Editorial, Madrid. 1991 , pp. 98 y sig.

�XAVIER VILLAURRUTIA EN UN ACTO
Román Cortázar Aranda
Becario del Centro de
Escritores de Nuevo León

Yo soy inasible en la inmanencia. Puesyo
resido igualmente en los muertos que en
los seres que todavía no han nacido. Un
poco más cerca del corazón de la creación
de lo que es habitualy, sin embargo, no
tanto como desearía. Paul Klee

No h'!J nada sobre la tie"a que tienda
con tantafuerza a la belleZfJy se
embellezca con mayorfacilidad que el
alma... Por eso muy pocas almas resisten
a un alma que se entrega a la belleZfJ

Maeterlinck, De la belleza interior

Primera llamada
¿Cómo dialogar con la estatua de Xavier Villaurrutia? ¿Cómo hablarle a
ese busto marmóreo en que anidan las arrugas del tiempo transfiguradas
en olvido, en smog o en moho impregnado en su cutis poroso? Una
estatua venerada por los fanáticos del panegírico, siervos del Estado y
que con éste labran sus canonjías. ¿Qué decirle a ese busto muerto que
representa a un hombre al que hace muchos años devoraron los gusanos,
más allá de la loa vulgar a la que sin duda se ha acostumbrado? ¿Cómo
decirle que aquí estoy yo, una pluma joven, seducida por ese rumor de
historias y ficciones, de versos inalcanzables, llena de contradicciones, de
dudas y definiciones titubeantes? ¿Qué decirle a ese Xavier Villaurrutia
que como yo un día tomó una decisión de vida y una entrega? En fin,
cómo alejarme de la glosa para ir más allá del huero apologético que se
inscribe en la lógica estamentaria y sus obsesiones genesíacas.
Villaurrutia, sí, el mismo de:

�348

XAVIER VILLAURRUTIA EN UN ACTO

ROMÁN CORTÁZAR ARANDA

La muerte toma siempre la forma de la alcoba que nos contiene.
Es cóncava y oscura y tibia y silenciosa,
se pliega en las cortinas en que anida la sombra,
es dura en el espejo y tensa y congelada,
profunda en las almohadas y, en las sábanas, blanca.
(Villaurrutia, 1966: 60)

""·

Villaurrutia, sí, el mismo que hace de su cuerpo mañanero una
oquedad y de su literatura una historia del sueño, el insomnio, la soledad,
la esterilidad y la muerte. Una escritura que no ha sido escrita para una
caterva de espectadores y que, sin embargo, encuentra seducidos
cómplices que aman su inteligencia y la voluntad de muerte de su pluma.
Cómo saber que Villaurrutia es ese gran poeta que exaltan las crónicas
de la historia de la literatura mexicana, tan llena de discursos
papirofléxicos, de obsesiones fundacionales de una identidad que no se
sabe o no se atisba, que se origina en el festín de una lucha armada sin
sentido; de una bola que como vorágine traga y aplasta y salda cuentas al
fin con nadie y con todos; de una necesidad enfermiza por descubrir
esencias, por construir ficciones que son hitos a la Samuel Ramos, a la
Octavio Paz, a la... ala... ala que carece de cuerpo, sin ave y sin centro.
Xavier, Xavier Villaurrutia: tu busto yace desde hace más de veinte
años, desde hace treinta o cincuenta en las páginas de cientos de revistas.
Inmolado en vastas argumentaciones que te proponen hasta como un
gran dibujante. Porque tu poesía posa su mano fría sobre tu teatro, tu
ensayo, tu crítica. Todo es grande en ti. Hasta tú que respirabas el mismo
aire que los demás, la misma demagogia, la misma contaminación, la
misma fetidez de los arrabales acumulada en conchas gigantescas. Por lo
menos nunca fuiste un apóstata; sabías bien el sentido 9e tu vida. Ni un
arlequín o un avecindado en la locura. Xavier Villaurrutia, no sé si hablo
con tu busto o con tu fantasma. Pero hablo.
Entrar en tu laberinto, en la construcción obyecta que es tu poesía
siempre decorada de espejos, de sombras, sostenida por muros. Acaso el
muro es tu propia conciencia de poeta, de hombre solitario, de vulgar
comedor de ensalada que usa maquillaje y que de noche sale a la caza,
instigado por tu pastor antípoda Novo, de carnes trémulas y frescos
alientos juveniles. Acaso tus muslos sean de yeso ·y tus manos de hielo.
Háblame Xavier prestidigitador para escuchar la verdad de ese latido del

mar en que no sé nada/ en el que no se nada. (Ídem, p. 47)

~49

Xavier, supiste sortear los devaneos de la política nacional, como
Borges, c~n:1? Re~es, :orno Garc~a Ponce, porque sabías que el arte es
una alta miston mas alla de mezqwndades y rastreras vinculaciones con la
ideología de un Estado. Mejor te dedicaste a escribir versos en la
nocturnidad de tu alcoba, a trazar la gloria de un teatro al que te negaste
a darle esa grandeza por la que clamabas, a traducir en el escritorio de tu
mano ~enguas qu~ aprendiste, ~ leer obras de poetas de tu misma estirpe,
a escntores duenos de tu misma genealogía. Xavier, miro tu estatua
labrada en 1096. páginas y cierro el libro de tus Obras Completas pensando
que esta es la pnmera llamada para no regalarte ofrendas falsas. Creo que
nos hubieras aborrecido.

Segunda llamada
?n laberint~ siempre se cifra sobre un enigma. Deambulando por sus
pasillos_ y vencue~os ha~ un minotauro en actitud pasiva, pues se
so~reentzende que la v1da ~s s1_empre la _muerte de alguien. (Artaud, 1971: 104) Y
alli, en el centro del edificio cuadncular, está la voz del poeta Villaurrutia
con su tono monocorde y su estética quizá monotemática. Allí está el
hombre seducido por la atracción vertiginosa de los abismos interiores. (Xirau,
198~: 326) E_se hombre cu~píjeno que da la espalda a un mundo cuya
sonnsa deludida y delusona conforma una sensualidad hueca. Ese
hom~re ~ue opta por la experiencia de la soledad que es, para él, una
experiencia del vacío:

¡AJ fin llegó la noche a inundar mis oídos
con una silenciosa marea inesperada,
a poner en mis ojos unos párpados muertos,
a dejar en mis manos un mensaje vacío! (Yillaurrutia, 1966: 54)

�XAVIER VILLAURRUTIA EN UN ACTO

ROMÁN CORTÁZAR ARANDA

350

I

Xavier Villaurrutia: la muerte te sigue como tu propia sombra, porque
eres un poeta del amor y, precisamente por eso, llegas a ser un poeta de
la muerte:
Amar es provocar ese dulce instante
en que tu piel busca mi piel despierta;
saciar a un tiempo la avidez nocturna
y morir otra vez la misma muerte
provisional, desgarradora, oscura. ~dem. p, 77)

Al hablar nos muestras tu sumisión a la necesidad de hablar. Con las
palabras te despojas de ti mismo y acentúas tu ausencia en la presencia
del lenguaje. Al fin, la muerte no puede nombrarse sin la desaparición de
aquel que nombra. Para ti, la muerte, el vacío, es nostalgia, nostalgia y
atracción de vacío tu propia muerte. (Xirau, 1989: 323)
·
Quién adivinaría en tus ojos de muchachito de dieciséis el mismo
espíritu de la mirada del Gustav von Aschenbach, de Thomas Mann.
Otra vez: la muerte. Acaso porque la forma, la Belleza, está más allá de la
vida: en el origen. Y tu poesía, que no tu teatro de palabras formuladas y
reformuladas: apoplejía del acto, resfrío de la pausa: inutilidad de la
palabra, es acaso un intento por extraer el mythos de esa morada alrededor
. de la cual danzan en circunvalaciones casi infinitas los cuerpos
palpitantes del logos. Miro tu mano y advierto que sus dedos largos
femeninos delicados y su textura suave prefiguran una sutil pasividad,
una mórbida espera, la fragua de un trabajo esmerado de noctámbulo y
que frente al muro o el espejo se extenúa. Tu mirada no posee una llama
férvida, esa exterioridad lunúnica de los exaltados; antes bien, parece el
oráculo de tu propia vida: el abrupto anochecer de tu existencia. La
blancura de tu cuello, la carencia de alguna mácula, contrasta con lo
obscuro de tu traje como el día y la noche. Xavier, fuiste dos, sí, dos
Xavieres: uno, el de traje negro, amigo del alcohol y de los más disímiles
deportes nocturnos; y otro, el de cuello intachable, el hombre social del
amanecer, que tras su abreviada complexión esconde los más legítimos
impulsos, sepultados en un ataúd construido con las tablas de la lucidez y
la más conspicua inteligencia. ¡Ay Xavier, por qué habrías de morirte tan
joven como si quisieras que esa foto tuya de Villaurrutia a los dieciséis se
iricrustara entre los recuerdos de nuestra memoria!

Tercera llamada

La soledad. Qué si no soledad es lo permanente en tu poesía. Soledad
cerrada, en un dentro sin fuera, en una intimidad cercada por realidades
de espejos, de.hielos, de muros y yesos:
¡Al fin llegó la noche, la soledad, la espera! (Villaurrutia, 1966: 53)

Hasta en la negación satisfaces tu obsesión: la desrealización de los
datos que te arroja la experiencia para así aislarte del mundo:
Yo también hablo de la rosa.
Pero mi rosa no es la rosa fría
ni la piel de niño,
ni la rosa que gira
tan lentamente que su movimiento
es una misteriosa forma de la quietud. ~dem, p. 57)

~aces de la flor concreta, de la rosa física, esa rosa abstracta que ha
perdido todos sus atributos sensibles. (Xirau, 1989: 324) La rosa no es, pues:
[...] la rosa de pétalos desnudos,
ni la rosa encerada,
ni la llama de seda,
ni tampoco la rosa llamarada. (Villaurrutia, 1966: 57)
Sino:
Es la rosa que abre los párpados,
la rosa vigilante, desvelada,
la rosa del insomnio deshojada.
Es la rosa del humo,
la rosa de ceniza,
la negra rosa de carbón diamante
que silenciosa horada las tinieblas
y no ocupa lugar en el espacio. ddem. p, 58)

Escu_cha Xavier lo que ahora se dice sobre tu escritura:
Much~s de _sus vi~rudes son el producto de su voluntario alejamiento de

!ª realidad mmed1ata, de esa mezcla de aristocracia y timidez innata que
~pulsaban al poeta a alejarse y determinaron en gran medida tamo su
Vlda como su obra. (García Ponce, 2000: 47)

. En tu poesía te. revelas a ti mismo. Esto lo aprendiste de Gide y de
Nietzsche. Y es indudable que tu amor por Gide fue un amor sincero
fiel , y que perv1ve
. a traves
, de tus Obras. Por eso no te importó más el,
mundo exterior, porque tu compromiso era únicamente con la

�3p3

XAVIER VILLAURRUTIA EN UN ACTO

ROMÁN CORTÁZAR ARANDA

352

interiorización y ésta no tuvo nunca por objeto el descubrimiento de la
verdad.
¿Recuerdas a Salvador y la complicidad de sus caracteres solitarios y
sus lecturas: La Bruyere, Saint-Simon, Huysmans, Balzac, Stendhal y
France y, después, cuando se reanudó el flujo de novedades Jranmas a la

iibmia de Gabilondo, las ediciones amarillas del Mercure: Gide J Cocteall',
(Sheridan, 1993: 75) sin soslayar, por supuesto, a James, Claudel, Valéry,
Romains, Laurbaud, Maeterlinck y Rodenbacb? Sí, nunca pudiste
apartarte de André Gide. Acaso tu poesía hubiera sido menor sin la
presencia de él, y sin la de Salvador, porque fue éste quien te dio a leer a
aquél, no hay que olvidarlo.
Salvador... Salvador... Salvador de tus propias inclinaciones. Incitador.
Tentador. El Salvador que no disimulaba sus pulsiones, mientras tú,
agazapado en las entrañas de la buena moral y la cultura, no parecías
descubrir aún las tuyas. Hasta que... Francisco Argüelles llevaba por
nombre de pila, ¿no es cierto? Sí, Francisco Argüelles, el hijo de don
Pedro Argüelles, profesor de cultura clásica. Sí, Francisco, el joven que
haría que te descubrieras a ti mismo, y concibieras eL amor, sin esperanzys.
(Ídem. p, 78) Quizá desde entonces comenzó la fragua de estos versos:
cuando la vi cuando la vid cuando la vida
quiere entregarse cobardemente y a oscuras
sin decimos siquiera el precio de su nombre (Villaurrutia, 1966: 51)

¿Cuando la vida, cuando la muerte o cuando el amor?

Voz. - El problema es saber si en este mundo que cae, que se suicida sin
sab~~lo, se e~contrará un núcleo de hombres capaces de imponer esta
noc1on supenor, hombres que restaurarán para nosotros el equivalente
naturnl y mágico de los dogmas en que ya no creemos. (Artaud, 1971: 32)
Xav1er. - Hasta ahora, yo mismo, en la prosa no he pretendido sino
encontrar palabras adecuadas a una nueva sensibilidad en mí y fuera de
mi. (Villaurrutia, 1966: 611)
Vo~ .. - Para _qu~ exista arte, para que exista un hacer y un contemplar
esteucos~ es md1~pensable una condición fisiológica previa: la embriagueZ:
La embnaguez aene que haber intensificado primero la excitabilidad de
la má~uina entera: previamente no hay arte alguno. Todas las especies de
embnaguez, por muy diferentes que sean sus condiciones, tienen la
fuerza para lograrlo: sobre todo la embriaguez de la excitación sexual esa
form~ de embriaguez, la más antigua y originaria. Asimismo', la
embnaguez que procede de todos los grandes apetitos, de todos los
a~ecto_s fuertes; la embriaguez de la fiesta, de la pugna, de la osadía, de la
v1cto~1a, de todo movimiento extremo; la embriaguez de la crueldad; la
embna~ez de la destrucción; la embriaguez suscitada por determinadas
mfl~enc1a~ meteorológicas, por ejemplo, la embriaguez primaveral; o la
deb1d_a al mflujo de narcóticos; por fin, la embriaguez de la voluntad, la
embnaguez de una voluntad sobrecargada e hinchada. Lo esencial en la
emb~aguez es el se~ti?1iento de la intensificación de la fuerza y la
plerutud. De ese senum1ento hacemos participar a las cosas, se las obliga
a tomar algo de nosotros, se las viola... a ese acontecimiento se lo
denomina idealizar. (Nietzsche, 2001: 224)

Acto único

(Plaza pública. Al sur, la iglesia de arquitectura barroca. A un lado, el sendero a la
alameda de los próceres con sus enormes jardines llenos de grillos. Es la hora del
crepúsculo.)

Xavier. - "Hasta cierto punto" porque, abandonándose, esta inercia del
pens_amie~to y de la voluntad de leer o de escribir y de avivar la
inteligencia conduce a lo que yo entiendo por molicie. Está bien
enc_ontrar un placer en respirar siempre que, entre dos inspiraciones, no
olvidemos que pensar es un placer no menos sensual. (Villaurrutia 1966-

Voz. - Así es la verdad. La mano que menos trabaja tiene más delicado

00~

,

.

tacto. (Shakespeare, 1966: 161) .
Xavier. - Por ejemplo, cuando quieres encauzar tus pasiones y rus
sujetos amorosos, dejas de hacer el amor y empiezas a hacer arte. El arte
es el amor prop~o. El amor es siempre el amor a lo ajeno. El artista es
muy libre de hacer de su capa un sayo. Pero el amante no sabe siquiera
cuándo su ·capa se ha convertido en un sayo. (Villaurrutia, 1966: 619)

Voz. - El intelecto, como medio de conservación del individuo
desa_rrolla sus fuerzas principales en la simulación, pues ésta es el medi~
grac!as al que sobreviven los individuos débiles y poco robustos como
aquellos a los que, en la lucha por la existencia, se les privó sen·irse de

�354

ROMÁN CORTÁZAR ARANDA

cuernos o de la aguda dentellada del animal de presa. (Nietzsche, 2001:

XAVIER VILLAURRUTIA EN UN ACTO

355

Bibliografia

210)
Xavier. - ¡Triste situación la que asignamos a las verdades sencillas!
(Víllaurrutia, 1966: 601)
Voz. - ¿Qué son, en definitiva, las verdades del hombre? Sólo son los
imfutables errores del hombre. (Nietzsche, 200~13)
Xavier. - Sin embargo, cualquier hombre que se detenga un día a
considerar la pobreza de la vida quedará herido vivamente y, si la
inquietud de su alma no lo obliga a seguir el camino ciego a esta fealdad
de lo cotidiano y sordo a los ruidos horribles de la existencia mecánica de
hoy, tendrá que convenir que es en el arte adonde encontrará un olvido,
fugitivo quizás, pero siempre deseable, de la realidad que hace de la
existencia un espectáculo insufrible, una representación para individuos
sin ningún sentido que no sea sentido común. (Villaurrutia, 1966: 601)
Voz. - Los artistas son a menudo individuos desenfrenados precisamente,
en tanto que no son artistas. El mejor autor será aquél que se avergüenza
de ser escritor. (Nietzsche, 2001: 219, 227)
Xavier. - Quiero un estilo que tenga siempre mi edad, la edad que quiero
tener siempre y que es, mejor que la de un joven, la de un adolescente.
Pensará usted: - ¡Pero un adolescente tiene todas las edades!
- Precisamente. (Villaurrutia, 1966: 611)
(Antes de bajar el telón.)
Correr hacia tu estatua, Xavier, J encontrar sólo el grito, / querer tocar el
grito y sólo hallar el eco, / 9uerer asir el eco y encontrar sólo el fl!Uro / y comr hacia
el muroy tocar un espejo. (Idem. Pág. pp. 46-47)
Sobre tu busto ya reposa la sombra nocturna nostalgia de muerte, y tu
boca vuelve al paréntesis, a la pausa. ¿Cómo dialogar con Xavier
Villaurrutia? Porque tu voz profunda, sospecha de la penúltima letra,
anterior a la última, transforma· cada "U" en una "X" entera y verdadera.
Porque tú no estás aquí, Xavier: tu voz no es de mármol ni de bronce.
Estás en la orill~, del otro lado ... Sí, del otro lado.

Telón

A~~AUD, ~-tonin. El teatro y su doble. Sudamericana. Argentina. 1971. Título
ongma1: Le theatre et son double. Trad. Enrique Alonso y Francisco Abelanda.
GARCÍA PONCE, Juan. Las huellas de la voz. Imágenes literarias. Joaquín Mortiz.
"Obras de Juan García Ponce". Volumen II. México. 2000.
NIETZSCHE, Friedrich. Reflexiones, máximas y aforismos. Valdemar. "El Club
Diógenes". España. 2001. Trad. Luis Fernando Moreno Claros.
SHAKESPEARE, William. Obras inmortales. EDAF. España. 1966. Trad.
Leandro de Moratín.
SH_ERJDAN, Guillermo. Los Contemporáneos '!)er. Fondo de Cultura Económica.
"Vida y pensamiento de México". México. 1993. Segunda reimpresión.
VILLAURRUTIA, Xavier. Obras. Fondo de Cultura Económica. "Letras
mexicanas". México. 1966. Segunda edición, aumentada.
XIRAU, Ramón. Antología. Diana. México. 1989.

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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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