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                  <text>CUARTA SECCIÓN

HISTORIA

�LOS CUARTOS DUEÑOS DE LA
HACIENDA DE MATEHUALA:
JOSÉ DE ESPINOSA, NICOLÁS DE ALANÍS
Y ALONSO SÁNCHEZ MUÑIZ

Mtro. Rubén M. Barba Nava
Investigador Huésped del Archivo Histórico
del Estado de San Luis Potosí

E

n el anterior articulo que se publicó en Humanitas 2004, Anuario del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad
Autónoma de Nuevo León, llamado "Los Tres Primeros Dueños de la Hacienda de Matehuala" se dio a conocer que esos tres dueños fueron Miguel de Escorigüela, su hijo Antonio Orpinel de Escorigüela y Francisco de León. A estos tres hombres, aparte de la liga consanguínea de los Escorigüela, los unió una profunda amistad que los
llevó a caminar juntos gran parte de sus vidas.
Cabe recordar que de las relaciones de Miguel de Escorigüela con
Magdalena Gutiérrez de Cárdenas nació Antonio Orpinel en el año de
1617. Años más tarde, en 1622, esta mujer tiene otro hijo de padre no
conocido, que llevó el nombre de Juan Gutiérrez.
Tiempo después la susodicha contrajo nupcias con Alonso de Medellin con quien tiene un hijo al que pusieron por nombre Diego de
Medellin, quien nació entre 1624 y 1626. Por lo tanto Antonio, Juan y
Diego fueron medios hermanos de vientre. ·

�Los CUARTOS DUEÑOS DE LA HACIENDA DE MATEHUAL.A.
JOSÉ DE ESPINOSA, NICOLÁS DE AL.ANÍS
Y ALONSO SÁNCHEZ MUÑIZ

RUBÉN M. BARBA NAVA

630

JOSÉ DE ESPINOSA
Este propietario fue hijo de Melchor de E~~inosa, mine~o en el Re~ de
Ramos, y de Jerónima de Grimaldos. Nac10 en 1615 y vto l~ luz pnmera en Ramos, S.L.P., lo sabemos así por los datos del registr~ parroquial de su entierro y por las noticias que de su padre nos da Miguel de
1
Escorigüela.
Jerónima de Grimaldos, ya viuda contrajo nupcias con Francisco de
León éste fue para José y para su hermana Magdalena un segundo
padr:, y como el capitán de León no tuvo hijos, volcó en ellos todo su
amor paternal, tan así fue que en su testamento ell~s son sus herederos:
junto con los hijos de Magdalena, nietos de su ~u1er. Se_ sa~_que Jose
de Espinosa se casó con María Durán y que tuvteron varios hi1os, entre
ellos a Francisco, Mateo y Ana.

NICOLÁS DE ALANÍS
De este personaje sólo se que fue hijo de Magdal~n~ de Grim~dos
y por lo tanto nieto de Melchor de Espinosa y de Jeroruma d~ Grtmaldos, y sobrino de José de Espinosa, a la fecha no sabemos qwen fue su
padre.
El 25 de febrero de 1669, en Charcas, Francisco de León ~zo su
testamento y en él nombró como sus albaceas y tenedores de bienes a
José de Espinosa y a Gabriel López, y como asistente par~ la v~nt1i de
sus propiedades y paga de sus deudas a Fernando Garc1a,_ vec1no ?e
San Luis. y de lo que quede después de pa~ sus comprorrusos, designa por herederos a José de Espinosa de la rrutad del re~anente Y _de
otra mitad a Juan, Nicolás, Francisco de ~anís ~ a ElVIra de Gnma dos, hijos de Magdalena de Grirnaldos, su hi1astra.

t

El 20 de abril de 1670, en el Real de Charcas, fray Pedro_de Fontidueñas bautizó a Ana, española, hija legítima de José de Esp1nosa Y de
3
Maóa de Villafranco (Durán).
El 7 de diciembre de 1672, el capitán de León, por medio de un co-

dicilo cambió algunas de las disposiciones de su testamento; primeramente revoca el nombramiento de Fernando García como albacea y en
su lugar nombra a Nicolás de Alanís, para que en compañía de José de
Espinosa obren como tales albaceas. Y pagadas todas sus deudas del
remanente saquen mil pesos en plata, y de ellos le den quinientos
pesos a Elvira de Grimaldos y los otros quinientos a Francisco de Alanís; y de lo que quede por mitad a cada uno de los dos albaceas.4
El 19 de enero de 1673 muere el capitán Francisco de León, (aunque el asiento religioso marca el 22 de ese mes como el día de su fallecimiento, considero que esta última fecha es la de su entierro).5

Pero antes de seg11ir adelante con los datos sobre las vidas de nuestros biografiados, es necesano aclarar que las propiedades que está dqando en herencia el capitán
de León, están involucradas en 11n pleito de derechos hereditarios, .fincado e11 la Real
Audiencia de Guadalqjara por Diego de Medellín, medio hermano de Antonio
O,pinel. Para dar l11z sobre esta situación a continuación hago 11na relación de
hechos:
El 22 de enero de 1645, el capitán Mig11el de Escotigiiela, primer d11eño de las
haciendas de Matehuala, San Juan y Vanegas, testa y nombra por s11 heredero
11niversal a su h!Jo Antonio Orpinel,· días más tardefallece. A raíz de s11 muertey
por de11das a S11 Majestad la &amp;al Cqja de Zacatecas embarga dichas haciendas,y
elj11ez comisionado para la dicha eject1ción nombra a Orpinelpor depositario de las
estancias e111bargadas.
Pasan once a,7os, durante los cuales el capitán Antonio O,pinel detenta la propiedad de dichos predios, hasta que el 1Ode julio de 1656 la Real Cqja referida le
remata las haciendas a l:rancisco de León, pero en el 011to de remate se incl19e una
cláusula de calidad que dete-mlina que si Antonio Orpinel enterase la cantidad en
que se rematan sea preferido, esto le da 11n derecho sobre las 111encio11adas haciendas
y ese derecho puede ser heredado.
En agosto de 1659 muere el capitán Antonio Orpinel,y el capitán Francisco de
León, akgando ser s11 heredero, prom11eve tm juicio reclamando los bienes del occiso
en eljuzgado de Charcas, el cual resuelve a su favor. Con esta sentencia todo ,mmdo
ga11a: Francisco de León se con,promete a pagar a los acreedores de O1pinel, por lo
tanto le quita a la familia delfinado esa carga; la justicia de Charcas no se involucra en ningún otro hechojurídico porq11e la otra propiedad q11e reclama el capitán de

1 APCHSLP,

4

2

5

Llbro de defunciones 1694-1738.
AHESLP FAMCH, Leg. 1673, exp. 01, fs. 2f-3v.
3 APCHSLP, Llbro de bautizos y casamientos 1661-1685.

631

AHESLP, FMiCH, Leg. 1673, exp. 01, fs. 4f-5f.
APCHSLP, Llbro de defunciones 1660-1693.

�Los CUARTO_s DUEÑOS DE LA HACIENDA DE MATEHUALA.
JOSE DE ESPINOSA, NICOLÁS DE ALANÍS
Y ALONSO SÁNCHEZ MUÑIZ

RUBÉN M. BARBA NAVA

632

León, son los 54 sitios de ganado mayory menor que se le mercedaron a Antonio
Orpinel por don Martín de Zavala y que están en el Nuevo R.eino de León;y el
susodicho de León con este fallo está en línea con el der-echo otorgado al capitán
Orpinel por la cláusula de calidad mencionada, puesto que es ahora su heredero;y
los mineros de Charcas porque al tomar posesión Francisco de León de tales haciendas se aseguraba el abasto de carbón y de los prod11ctos agrícolas que se sembraban
en el Valle de Matehuala, y de entregárselas a Diego de Medellín no tenían tal
seguridadpor ser un extraño. Sin que pasara mucho tie1JJpo, el 7 de septiembre de
1661, Francisco de Leóny el bachiller Diego Vígil de Quiñones, cura en el R.eal de
Papagayos, hacen trueque, éste entrega la hacienda de minas que tiene en el citado
R.ealy aquel le da a cambio los 54 sitios que eran del capitán Orpinely otros bienes
más. Pero hay quien no está de acuerdo con todo este proceso, y es Diego de Medellín, que posiblemente entre 1660 y 1661 inició un juicio ante la R.eal Audiencia
de Guadalajara, tal vez en grado de apelación, alegando que Antonio Orpine4 su
finado medio her111ano murió intestado, pues en el 111encionadojuicio en que se declaró herede.ro a Francisco de León, no se exhibió un testamento del occiso que se
hubiese otorgado ante la Je de un escribano. Habiendo hecho estas aclaraciones sigo
adelante con el relato.
El 20 de enero de 1673, en la hacienda de fundición de Matehuala,
Fernando Ramos de Arreola, teniente de alcalde mayor en el partido de
Matehuala, clio fe de que el capitán Francisco de León falleció de muerte natural y con clisposición de testamento; y declara que es de su conocimiento que todos los bienes del difunto están embargados por la
Real Justicia, desde 1668 con motivo del conflicto entre España y
Francia, por haber sido el capitán de León de nacionalidad francesa;
atento a lo cual manda que José de Espinosa y Nicolás de Alanís, que
dicen ser sus albaceas, no innoven nada de los dichos bienes; y a los
arrendatarios de las haciendas de labor y fundición les previene sobre
lo mismo. El teniente Ramos de Arreola manifiesta que dará cuenta de
estas diligencias al capitán Martín de Alvarado, alcalde mayor del Real
de Charcas, para que éste clisponga lo más conveniente para el caso.
Los dos albaceas se dan por notificados, así como Antonio de Abarrn6
tegui, arrendatario de la hacienda de labor.
El 21 de enero de 1673 en la hacienda de fundición de Matehuala, el
capitán Martín de Alvarado requirió que los albaceas y tenedores de
bienes que quedaron por fin y muerte del capitán de León, los pongan

6

AHESLP, FAMCH, Leg. 1673, exp. 01, f. lf.

633

de manifiesto; ~~s susodichos ese día manifestaron los bienes muebles y
la documentacion que guardaba el occiso: escrituras, vales, recibos de
pag~, et:,,, ~ntre esos pap~le~ algunos de ellos tienen verdadera importancia histonca y son los s1gwentes: Un pliego de papel que contiene la
merced que se otorgó a Miguel de Escorigüela de los sitos donde hoy
e~cin las_ ha;}endas de Matehu~a~ _San Juan y Vanegas. Un legajo cuyo
ro~o dice Autos de Corr:ipos~c1on de Tierras Contra Antonio Orpinel • Otro recaudo en medio pliego, cuyo rótulo clice "Contra Antonio
Orpinel". Un pliego q_ue es parte del testa~ento de Juan Ramos, vecino ~e San Lws, autonzado ante Pedro de Avalos, escribano real. Una
escntura que otorgó Francisco de León a favor del licenciado Alonso
Sánchez,Muñiz.en el Real,del Mazapil. Un vale de 150 pesos en plata,
que pago _Francisco de _Leon por Antonio Orpinel. Un legajo con recibos, de diferentes cantidades, a favor de Francisco de León firmados
del bachille_r José Farfán como capellán del Santuario y Capilla de
Nuestra Senora de Guadalupe de la ciudad de San Luis. Un recibo
firmado_ por Juan Tristán como mayordomo de dicha capilla. y el día
23 marufestaron los raíces que son: la hacienda de fundición de Matehu~a La Vieja, con ~na mina que está en el cerro de San Matías, por
aba¡o del de Los Frailes, y una hacienda de labor llamada Matehuala y
otras dos llamadas San Juan y Vanegas, y de todo lo referido se hacen
cargo y el alcalde les mandó los tengan de manifiesto sin innovar cosa
alguna, y que presenten dentro de cuatro meses el desembargo de los
citados bienes.7
. El _24 de ene~o ~e- 1673, en el Real de Charcas, José de Espinosa y
N1colas de Alarus pidieron al capitán Martín de Alvarado se sirva declararlos ~or tales albaceas y herederos y les dé licencia para usar y ejecutar el dicho carg?·. ~l capitán Martín de Alvarado los declaró por tales
~baceas, sm per¡wc10 del embargo referido, y que se les entreguen los
b1en~s con beneficios de inventario, con la obligación de tenerlos de
marufiesto y por vía de depósito y aclaró que los albaceas traerán recaudo en forma contra dicho embargo. 8
El 3 de junio de 1673, Nicolás de Alanís, vecino del Real del Mazapil, pareció ante Juan Brambila y Arteaga, alcalde mayor de dicho
R
. eal, Y1e pi'di'o un tanto autorizado de un mandamiento que está en su
Juzgado, en el que se declara que el capitán Francisco de León no está
comprendido en la cédula que manda se embargen los bienes de los
7

8

AHESLP, FAMCH, Leg. 1673, exp. 01, fs. 6v - 9v.
AHESLP, FAMCH, Leg. 1673, exp. 01, f. 10f.

�Los CUARTO,5 DUEÑOS DE LA HACIENDA DE MATEHUALA.

RUBÉN M. BARBA NAVA

634

franceses y que puede disponer de ellos libremente. El alcalde mandó
9
se le entregue un tanto del citado mandamiento.
El 17 de junio de 1673, en el Real de Charcas, ante el capitán Martín
de Akarado, presentaron el testimonio de desembargo. Y el capitán de
Alvarado da por libres las dichas haciendas y bienes para que los hayan,
10
tengan y posean como tales albaceas y h erederos.
Apenas habían pasado seis meses de que se les habían entregado las
haciendas a los dichos albaceas cuando se vieron en la necesidad de
valerse de alguien que conociera de su administración, con tal motivo
el ocho de enero de 1674 otorgaron poder a Francisco de Terrazas
Ruiz, quien durante varios años trabajó para Francisco de León en esas
propiedades, por lo que conocía el manejo de las mismas, además sabía
quienes le debían a de León y a quienes les debía él y cuanto, y estaba
enterado de todos los pleitos judiciales en que éste estaba involucrado,
principalmente el que Diego de Medellin llevaba contra él en la Real
Audiencia de Guadalajara, en el que éste reclamaba los bienes que dejó
11
su medio hermano Antonio de Orpinel a su muerte.
Este juicio se resuelve el 24 de octubre de 1675 y la sentencia de esa
12
Audiencia fue favorable a la parte de Diego de Medellin.
Al saber que su contraparte había ganado el juicio en Guadalajara,
los herederos deben baber decidido buscar la ayuda de una persona
influyente, poderosa y con suficientes recursos económicos, y este ~poyo se los brindó el bachiller Alonso Sánchez Muñiz, cura beneficiado
del Real del Mazapil, a quien después de traspasarle sus derechos
hereditarios, posiblemente en 1676, y ser oficialmente nombrado su
cesonario, se abocó a la defensa de los multicitados bienes invirtiendo
·
13
en ello dinero y tiempo.

ALONSO SÁNCHEZ MUÑIZ
De la vida del licenciado Alonso Sánchez Muñiz sólo sabemos que fue
cura y vicario del Real del Mazapil, Zac. durante muchísimos años.
Aparte de su actividad eclesiástica dedicó parte de su tiempo a la explo-

AHESLP, FAMCH, Leg. 1673, exp. 0l, fs. 10v - 12v.
AHESLP, FAMCH, Leg. 1673, exp. 01, fs. 13f.
11 AHESLP, AJPIVSLP, Serie PCH, Leg.01. exp.03, fs. 93f - 94v.
12 AUG, BPEJ, Ramo civil, caja 14, exp. 03, f. 30f.
13 AHESLP, FAMCH, Leg. 1676, exp. 10, f. 2v.

9

10

JOSE DE ESPINOSA. NICOLÁS DE ALANÍS
Y ALONSO SÁNCHEZ MUÑIZ

635

tación de minas que ~ra un negocio relevante en aquella jurisdicción y
parece que obtuvo pmgües ganancias en ese ramo. Y sobre esa acti~dad versa el único documento oficial que conocemos antes de la
muerte_ d~ Francisco de León en el que aparece como actor, cuando el
16 de ¡ulio de !665 ante Juan Brambila y Arteaga, alcalde mayor del
Real del Mazapil, ve~de una hacienda de minas de sacar plata llamada
de ~s Papagayos, situada en la jurisdicción de Charcas, a Hernando
G~rcta en 2,000 pesos de oro común en reales. Alonso Sánchez Muñiz
asienta en ese documento que la referida hacienda se la compró al capitán Francisco de León. 14
Un testimonio de esta escritura debe ser la que se encontró entre la
do:um~ntación qu~ dejó ª. su m~erte el dicho capitán de León y que
esta enlistada en el 10ventano de bienes en un párrafo anterior.
El 22 de agosto de 1676, el licenciado Alonso Sánchez Muñiz cura
b~neficiado y juez eclesiás?co ~e la jurisdicción del Real del Maz~pil y
mmero en ~se Re~, otorgo y dio poder general al capitán Antonio Pérez de Molina, residente en la hacienda de Matehuala. Este poder se
otorga ante el alcalde mayor del Real y Minas del Mazapil el capitán
Francisco de Palma y Arellano. 15
~l 11 de septiembre de 1676, ante el alcalde mavor del Real del Mazap~, el_Jicenciado ~onso Sánchez Muñiz otorgó poder al capitán Antoruo Per~z de Molina, para que en su nombre parezca ante las justicias
de Su Ma¡estad, en el juicio que tiene pendiente en el Real de Charcas
contra el capitán Diego de Medellín. 16
~n octubr~ de _1676, el capitán Antonio Pérez de Molina, poderhabiente del licenciado Alonso Sánchez Muñiz, fue al Real de Charcas
a responder a las de~andas que el capitán Diego de Medellín puso a su
parte como cesonano de los herederos del capitán Francisco de León,
finado'. Y a p~ner demanda en contra de él como heredero del capitán
Antoruo Orp10el? su finado medio hermano, por cinco mil y pico de
pes~s que el capitán de León pagó a diferentes acreedores del capitán
Orpmel, más 404 pesos que de León y Juan Gutiérrez, éste como albacea d~l capitán Orpinel, pagaron a la justicia de este Real por tributo
de los bienes muebles que por herencia entraron en poder del capitán
14

AMMZAC, Caja 1632 - 1688, exp. 1665.
:: AHESLP, AJPIVSLP, Serie PCH, Leg.01, exp. 04, fs. 27f-28f.
AHESLP, FAMCH, Leg. 1676, exp.10, fs. lf-1v.
AHESLP, FAMCH, Leg. 1682, exp. 03, fs. 12f-12v.

�RUBÉN

636

Francisco de León.

M. BARBA NAVA

17

El 9 de diciembre de 1676, ante el capitán Juan Vélez de la Torre,
alcalde mayor del Real de Charcas, el capitán Pérez de Molina, dijo que
por saber que la Real Audiencia de Guadalajara le cometió a su ju~gado
la determinación del juicio que sigue Diego de Medellín pretendiendo
los bienes muebles que dejó a su muerte el capitán Orpinel, le pide
carta de justicia requisitoria para que la Real Justicia del Río Blanco
haga embargo de los 54 sitios de ganado mayor y meno~ ~ue es~n en
el puesto del Potosí, Reino de León, que fueron del capitan 01:Pmel, y
los cuales se le adjudicaron a Diego de Medellín por sentencia de la
Real Audiencia de Guadalajara el 24 de octubre de 1675. El alcalde
mayor mandó se le despache a esta parte la carta de justicia requisitoria
18
que pide, haciendo relación del testimonio que presenta.
El 9 de octubre de 1677 el capitán Antonio Pérez de Molina poderhabiente del licenciado Alonso Sánchez Muñiz, dio en arrendamiento
un sitio llamado La Punta, en el Real de San Sebastián del Cedral, en la
jurisdicción del Real de Charcas, a don Francisco Sánchez de C~s, vecino y minero en el Real del Mazapil y en el Real de Concepcion. ~l
dicho arrendamiento se protocoliza en el Real de Charcas, ante el capitán Juan Vélez de la Torre, alcalde mayor _del mencion~do Real y su
jurisdicción. Y por medio de este arrendanuento le perrrute poner carbonera en ese sitio, y para el efecto de hacer carbón pueda cortar todo
.
,
19
el monte que hu b1ere en e1 y sus contornos.
Aquí es conveniente hacer otra pausa más en este relato, pa_ra ~xponer un suceso que ayudará a entender el porqué de los acontecuruentos
que se narrarán más adelante. Desde los primeros años del s~glo XVII
hasta el año de 1682, los naturales, indios chichimecos: negntos, huachichiles y borrados, rancheados a lindes de la hacienda de Matehuala y
que eran los jornaleros de las haciendas de labor y de las carboneras del
Valle de Matehuala, habían solicitado tierras para fundar su pueblo Y
sementeras a los diferentes virreyes que lo fueron en ese periodo, Ypor
diferentes razones, que no eran más que intereses de hacendado~, carboneros, mineros, asentistas de Las Salinas, etc. y del propio gobierno,
que siempre entorpecía sus diligencias con el pretexto del problema

LOS CUARTOS DUEÑOS DE LA HACIENDA DE MATEHUALA.
JOSÉ DE ESPINOSA, NICOLÁS DE ALANÍS
Y ALONSO SÁNCHEZ MUÑIZ

637

jurisdiccional, que sí eran indios de frontera estaban sujetos a los asenti~ta~ _de Las Salinas o qu~ ~as tierras que solicitaban estaban en la juris~cc1on ?e la Nueva Galicia y la Real Audiencia de México no podía
mterverur, en fin, por generaciones lucharon por conseguir sus tierras
lucha infructuosa hasta el 23 de febrero de 1682, cuando la Real Au~
diencia de Guadalajara emitió una real provisión por la cual mandaba al
alcalde mayor de Charcas, que sin dilación alguna hiciera que se fundara pueblo en Matehuala, y que se fabricara iglesia, lo cual se debería
hacer en la parte y lugar que más conveniente fuere a la conservación
de los dichos naturales. Expuesto lo anterior prosigo con la relación.
El 9 de abril de 1682, cuando el justicia mayor de Charcas, estaba en
la dilige~ci~ de d~r ~osesión de las tierras en que han de fundar su pueblo los mdios chichimecos, terrenos que son propiedad de la hacienda
de Mat~~uala, se presentó José de Espinosa, vecino de este puesto,
contradiciendo la posesión, y dijo que lo hacía como albacea del capitán Francisco de León, difunto, y en nombre de Alonso Sánchez Muñiz, a quien tiene dada cesión de su herencia; por lo que contradecía
una, dos, y tres veces la posesión. A pesar de esta contradicción se prosiguió con la diligencia. 20
En esa misma fecha se presentaron ante Francisco de lzaguirre, alcalde mayor del Real de Charcas, Pedro González de Solís, Juan Cortés, Pedro González de la Cruz, Diego Álvarez de Albornoz, Nicolás
González, José González y Cristóbal Coronado, vecinos del Valle de
Matehuala, en el distrito de San José de lpoa, cuatro leguas al sur de la
Hacienda de Matehuala, todos ellos carboneros y labradores; y declararon que los naturales que se han llamado a pueblo los más de ellos han
estado a su servicio y que todos estos sirvientes, con sus mujeres e
hijos, se les fueron a fundar el pueblo de San Francisco de Matehuala
por lo que los trabajos en las carboneras y haciendas de labor han quedado suspendidas. Dadas las graves consecuencias que pueden resultar
d~ este abandono, el alcalde mayor les pidió a dichos naturales que
nuentras edificaban su pueblo se quedasen algunos de ellos en estas
haciendas para que no parasen del todo, y no se afectaran por su causa
los reales quintos de su Majestad, a lo cual estos se negaron rotuodameote.21
El 10 de abril de 1682, Francisco de lzaguirre, alcalde mayor del

11

AHESLP, FAMCH, Leg. 1676, exp. 10, fs. 2f-2v.

1a AHESLP, FAMCH, Leg. 1676, exp.10, f. 2f.
19 AHESLP, AJPIVSLP, Serie

PCH, leg. 01, exp. 04, fs. 28v-29f.

20 AHESLP,

FAMCH, Leg. 1682, exp. 03, fs. 12f-12v.

21 AHESLP, FAMCH, Leg. 1682, exp. 03, f. 14f-15f.

�Los CUARTO_5

DUEÑOS DE LA HACIENDA DE MATEHUALA.
JOSE DE ESPINOSA, NICOLÁS DE ALANÍS
Y ALONSO SÁNCHEZ MUÑIZ

RUBÉN M. BARBA NAVA

638

Real de Charcas, expone que al dar posesión a los naturales de los terrenos necesarios para fundar su pueblo y sembrar sus semanteras, dejó
el agua libre para que fuese común tanto a los propietarios de la
Hacienda de Matehuala, como al recién fundado pueblo, pero que debido a que ambas partes reclaman la propiedad del citado liquido, para
privar a los demás de él, a optado, con el fin de evitar inconvenientes y
pleitos, por dejarla realenga y común a todos hasta que la Real Audien22
cia de Guadalajara determine lo que más convenga.
El 21 de agosto de 1682, ante Francisco de Izaguirre, alcalde mayor
del Real de Charcas, comparecieron los carboneros y labradores de
Ipoa y Matehuala y le expusieron el daño y perjuicio que se les seguía al
llamarse a pueblo los naturales, pues estos se fueron dejándoles paradas
sus haciendas y como consecuencia de ello el crédito y correspondencia de los mineros del Real de Charcas. Para informar a la Real Audiencia de Guadalajara a quien pertenece la determinación y remedio de
este caso, el citado alcalde mandó que comparezcan ante él tres vecinos
y mineros de ese Real, y declaren sobre lo que de este problema saben.
Se presentaron Francisco Bernal Lobo, Baltazar Delgado y Jerónimo
Ramos de la Vega, mineros, quienes declararon que sus haciendas de
beneficiar plata hace tres meses que están paradas y otras más de ese
Real, porque las carboneras de Matehuala e Ipoa, que fueron las que
por muchos años les abastecieron, no les surtían carbón, debido a que
los naturales que trabajaban en ellas se fueron a fundar su pueblo; que
han buscado otros proveedores, pero que estos les han incrementado
el precio de seis reales la saca hasta un peso, por lo que se verán afectados los reales quintos y el comercio de la región; de todo esto se informará a la Real Audiencia de este Reino de la Galicia para que de23
termine lo más conveniente.
El 14 de septiembre de 1682, la Real Audiencia de Guadalajara expone que en las diligencias de ejecución que se hicieron por orden de
su real provisión, en las haciendas de Matehuala, San Juan y Vanegas,
en las cuales consta se le notificó dicha real provisión al Lle. Alonso
Sánchez Muñiz, el cual interpuso declinatoria de la jurisdicción real y
renunció su derecho en el Juzgado General de Bienes de Difuntos,
dijeron que por ahora no ha lugar la cesión hecha por el licenciado
24
Sánchez Muñiz a favor del Real Fisco por litigiosa.
AHESLP, FAMCH, Leg. 1682, exp 03, f. 15v.
AHESLP, FAMCH, Leg. 1682, exp. 03, fs. lf-2v.
24 AUG, BPEJ, Ramo civil, caja 14, exp. 03, f. 8f.

El 2 de noviembre de _1682, el capitán Antonio de Barreda, alcalde
n:iayor del Real del Mazapil, declaró que notificó en su persona al licenciado Alonso Sánchez Muñiz otra real provisión, por la cual se le mand~ pre~~ntarse en el juzgado del Real de Charcas; y que habiéndola
01do, di¡o que por encontrarse ocupado en la administración de su curato y por algunos achaques de sus enfermedades y hallarse corto de
caudal por el gasto de los muchos pesos que le ha costado tratar de
po~e: en posesión de la hacienda de Matehuala a los herederos del
capitan Francisco de León, de los cuales la adquirió como su cesonario
Yno ~aber recogido ningún fruto de ello; por estas causas y porque e~
la hacienda
· b de Matehuala se ha fundado pueblo de indios chichimecos,
renu?ªª a del derecho de cesionario, según y como se lo otorgaron los
refendos her~d~ros, para que como partes legítimas sean citados ellos
para el cumplimiento de esta real provisión. 25
En 1685 Diego de Medellin tomó posesión de las haciendas de Matehual~, San _Juan: Vanegas, El Cedral de San Sebastián y La Punta,
despues de die~ anos de ~ue la Real Audiencia de Guadalajara falló a su
favor ~n el pleit~ por el mtestado de los bienes raíces que su hermano
~tomo ~~ Orpmel dejó al morir, contra Francisco de León y cuando
este fall~Cto contra sus herederos y albaceas. Y posteriormente por el
de los _bienes muebles radicado en el Juzgado del Real de Charcas. En
esos diez largos años los alcaldes mayores del citado Real se opusieron
ª llevar a ~abo la entrega de las dichas haciendas alegando que Medellin
no cumplía con los req~sitos que la mencionada Audiencia le imporúa
para que to1;-1ara posesion de los dichos predios y con algunos otros
pre~extos ~as, todos _ellos baladíes. El caso llegó tan lejos que ese supe.no~ gobierno se v10 en la necesidad de nombrar un comisionado
:spectal para que llevara a cabo la entrega de las citadas haciendas mas
este tampoco d o 1o_grarlo. La verdad era que los más poderosos' mi:eros de la regton c_apttaneados por Juan Vélez de la Torre se oporúan
. que toma_ra posesion de su heredad. Mas cuando las condiciones políticas cambiaron, Medellin en compañía del alcalde mayor del Real de
Charcas, Yde sus hijos Juan y José de Medellín, lanzó ·de dichas haciendas a los que las estaban detentando y entró en posesión de ellas. En el
caso ~e la hacienda de Matehuala, José de Espinosa se la entregó vo~untanamente, tan es así que se quedó a vivir en ella en la casa principal
Junto con su esposa e hijos; y a los naturales del pueblo de San Francisco de Matehuala los echó de las tierras qqe pertenecían a la dicha

r~

22

23

639

25

AUG, BPEJ, Ramo civil, caja 14, exp.03, fs.10f-10v.

�RUBÉN M. BARBA NAVA

640

hacienda.

26

En 1694 en el censo de población efectuado ese año, por la parroquia de Ch~cas, está asentado que José de Espinosa, viudo, vive en,la
hacienda de Matehuala, en la casa principal que es de Juan de Medellin,
21
hijo de Diego de Medellin.
El deceso de José de Espinosa ocurre el 27 de septie~bre de 1~95 Y
se enterró en la iglesia de la hacienda de San Juan. Terua al morir 80
28
anos.

Nota: Como Nicolás de Alanís no aparece más en los hechos documentados después de 1676, supongo que siguiendo con las in~trucciones_ t~s_tamentarias del capitán Francisco de León, él y José de ~pmos_a se dividieron a
mitades el remanente de la herencia tocándole a Alarus los bienes con sede en
la jurisdicción del Real del Mazapil, como era la hacienda de sacar plata en el
Real de Concepción con sus minas.

EL AYUNTAMIENTO DE MONTERREY
EN 1776-1821
Prof. Israel Cavazos Garza
Jefe de la Sección de Historia
Centro de Estudios Humanísticos
Universidad Autónoma de Nuevo León

Abreviaturas de las Fuentes:
APCHSLP. Archivo Parroquial de Charcas, San Luis Potosí.
AHESLP.

Archivo Histórico del Estado de San Luis Potosí.

FAMCH.

Fondo de la Alcaldía :Mayor de Charcas.

AUG.

Archivo de la Universidad de Guadalajara.

BPEJ.

Biblioteca Pública del Estado de Jalisco.

AMMZAC. Archivo Municipal del Mazapil, Zacatecas.
APlVSLP. Archivo del Juzgado de Primera Instancia de Venado, San Luis
Potosí.
AGN.

Archivo General de la Nación.

AGN, Ramo tierras, "ºl. 3340, exp. 02.
APCHSLP, Llbro de padrones 1694.
zs APCHSLP, Llbro de defunciones 1694-1738, f.11.

26

E

n 1994 apareció el volumen I de las Actas del Ayuntamiento de Monten-ry, 1596-1690. Hubieron de pasar diez años para que viera la
luz pública el volumen 11, 1691-1775, impreso en el 2004. En
este mismo año fue hecha una segunda edición del primero. Ahora es
posible la publicación del volumen III, que comprende los años de 1776
a 1821. Los tres, cubren todo el período virreinal, y se tiene el propósito
de continuar imprimiendo los relativos a los años siguientes.
El primer tomo nos dio idea del difícil proceso de crecimiento de una
ciudad tan alejada del centro de la Nueva España. En el segundo, advertimos algunas expresiones de relativo progreso. Pero, mediado el siglo
}CVlll, Monterrey cayó en una etapa de decadencia alarmante, debido, en
gran medida, a la colonización del Nuevo Santander. Este episodio histórico provocó el éxodo de pobladores hacia aquella nueva provincia. No
sólo Monterrey pero otras poblaciones del Nuevo Reino de León, quedaron también sernidespobladas.
Una de las causas de esta crisis del Ayuntamiento regiomontano, seguía siendo el sistema de los oficios vendibles. Sólo unos cuantos vecinos pudientes lograban comprarlos. A ello se agregaba el hecho de ser
muy escasas "las personas prácticasy expeditas en quienes conc111ran las circunstan-

cias que se requieren para estos empleos". 1

21

1 Acta

de primero de enero de 1792.

�ISRAEL CAVAZ.O5 GARZA

EL AYUNTAMIENTO DE MONTERREY EN 1776-1822

Estaba establecida una "tarifa" del costo de los cargos públicos. Pero
ésta variaba según la importancia de cada villa o ciudad. Al correr _el
siglo 1..'VIII, en junta del 1O de diciembre de 1800, fue hecho un avalu?
de las plazas concejiles. En opirúón de don José Joaquín Canales, regidor alférez real, comprar uno de estos cargos para Monterrey significaría
el desembolso siguiente:

raúficada el 5 de diciembre de 1788 por el virrey don Manuel Antonio
Flores, en documento que Sada presentó al cabildo de Monterrey el 25
de agosto del año siguiente.

642

Regidor alguacil mayor
Regidor a!férez real
Regidor, contador de menores
Regidorfiel ejec11tor

450.00
350.00
300.00
300.00

Los regidores llanos, sin regalías adicionales, costaban 300 ~e~os, el
primero: 400 pesos, el segundo y 100 pesos cada uno de los dos últunos.
Muy bajo anduvo el señor Canales en esta apreciación. El regidor alguacil mayor, don Francisco Javier de Urresú, estimó los empleos en
mucho mayor costo.

Regidor a!férez real
Regidor alguacil mayor
"en det11é1ito desde 1794 hasta ahora"
Regidor contador de menores
Regidorfiel ejecutor
Alcalde provincial
Rtgidores llanos

650 pesos
1000 "
800 "
600 "
1500 "
700 "
500 "

A los regidores llanos les pareció exagerado el costo de sus cargos.
Ellos mismos opinaron que apenas se deberán de pagar 50 p~sos cada
uno, "por lo gravoso que son y ninguna utilidad que producen". Cons1derab~,
además que ''por lo despoblado de este país [el Nuevo Reino] hace creer que hatga
pocos pretendientes que los soliciten" Vas plazas].
En el período anterior a 1776, el Ayuntamiento de Monterr~y c~nta~a
ya con los regidores Alejandro Muñoz de Herrera y Antoruo Sil:erto
Berridio. En 1780 don Manuel de Sada compró en remate el oficio de
regidor contador de menores y albaceazgos. Cinco años más tarde, por
cédula de 23 de marzo de 1785, le fue entregada la confirmación, que
presentó al cabildo el 16 de diciembre de ese año. Q~en _adquiriría el
cargo podía o no ejercerlo directamente. Esto es, que s1 as1 _lo deseaba,
lo delegaba en alguien. Tal fue el caso del señor de Sada, qlllen por real
cédula dada en San Ildefonso el 20 de agosto de 1786, obtuvo la facultad
de servir el empleo ''por medio de teniente o tenientes". Esta atribución le fue

643

Tuvo el ayuntamiento nuevos ediles adquiridos en la misma forma.
En 1~87 don Francisco Javier de Urresti compró el cargo de regidor
al~~cil mayor. Don José Antonio García Dávila por su parte compró en
Mexico, el 30 de mayo de 1788 el cargo de regidor alcalde provincial.
Como este caballero residía en el valle del Pilón y no en Monterrey, al
parecer sólo asistió a la junta del ayuntamiento del primero de enero de
1790.
Ya en los primeros años del siglo XIX, vemos que don Bernardo Ussel y Guimbarda figura como regidor fiel ejecutor, cuyo titulo compró el
5 de agosto de 1806.
Uno de los concejales más anúguos y de mayor permanencia en esa
época, fue don José Joaquín Canales. El gobernador don Melchor Vidal
de Lorca lo había nombrado regidor alférez real, en cabildo del 11 de
j~o de 1779. Como regalía de su cargo tenía la de ser él quien cada
pnmero de enero proponía las ternas de los alcaldes, síndicos y demás
empleos que habrían de ejercer durante el año. Así fue como durante
más de treinta años (1780-1811) tuvo bajo su voluntad la elección anual.
Alguna vez, en 1809, le fue protestada, pero él alegó que los vocales
''habían ido a su casa a acordar sobre el particular". Este privilegio de ser él
q~en propusiera a los sujetos para cada empleo, era muy suyo, y, ''por lo

mismo no les quedaba arbitrio a los vocales de elegir a otros".
La Secretaría
Lo que en nuestros días es la Secretaría fue atendida durante más de dos
siglos, por un escribano público y de cabildo, o por alguien que tuviese el

conocimiento necesario. Un escribano público, Diego Díaz de Berlanga,
lo fue del primer ayuntamiento de la ciudad, en 1596, y redactó el acta de
fundación. Pero no siempre un escribano logró sostenerse en un medio
tan pobre.
En el úlúmo tercio del siglo XVHI el Ayuntamiento no tuvo escribano. Las actas fueron redactadas por quien sabría hacerlo. Al final se
ponía la frase: ''por ante nos por no haber esm·bano de Cabiklo, ni otro alguno"
(1 ?88); ''por ante nos, a falta de escribano" (1794) . . Sólo en 1795, a partir del
pnmero de enero, sirvió temporalmente al cargo Mateo Lozano, como
•~scribano público y de cabiklo". Pero volvió a estar acéfalo este empleo y a
leerse: ''con testigos de asistencia, a falta de escribano" (1800); 'por receptoría, a

�644

ISRAEL CAVAZ.O5 GARZA

EL AYUNTAMIENTO DE MONTERREY EN 1776-1 822

jaita de escribano que no lo hr,ry en toda la provinda" (1808); ''con testigos de asistenda, por inopia del escribano real ni público que no le hr,ry, según derecho" (1811).

23 de marzo del año anterior, logró tener Monterrey los doce regidores
que le correspondían como la ciudad metropolitana.2 Fue difícil integrar
este cuerpo dada la escasez de individuos capaces de servir empleos públicos.

Miguel Margáin fue escribano del cabildo por varios años, con un
sueldo ridículo. Pero, el tres de junio de 1805, logró obtener el título de
escribano público, de minas, registros y real hacienda. Ello hizo mejorar
su situación. En 1809 fue sustituido por Pedro de Valle, a quien le fueron asignados como sueldo 200 pesos anuales. En 1813 figuró como
secretario José Trinidad de Arrese. El 2 de junio de ese año fue hecha a
la designación del cargo, ya con ese mismo nombre de Secretario (y no
como escribano). Así lo disponía. el artículo 32 de la Constitución Española de 1812. El nombramiento fue expedido a favor de don Pedro José
Morales, con el mismo sueldo, "en calidad de por ahora... por el estado en que se
haiian los fondos públicos" El 18 de noviembre de 1814 fue sustituido por
don José Gregorio Sotomayor, a quien le fue duplicado el salario. Pero
actuó solamente dos meses, volviendo a ocupar el cargo don Pedro José
Morales, en enero de 1815.
La Tesorería

En cuanto a los dineros, éstos habían sido controlados hasta entonces
por uno de los síndicos. Periódicamente eran rendidas las cuentas de los
fondos pertenecientes a los propios de la ciudad y a los de su patrona, la
Purísima Concepción. Fue hasta el último tercio del siglo XVIII cuando
el ayuntamiento nombró a un ''mqyordomo de propios", ajeno al cuerpo edilicio. Durante las primeras décadas del siglo XlX ocupó este cargo por
muchos años don Francisco de la Penilla. El empleo era honorario.
Alguna vez le fue asignado el uno y medio por ciento al que renunció el
señor Penilla en 1809, ''para que se aplique a la obra pública". Para esa época
ya era llamado tesorero y no mayordomo.
El Ayuntamiento

Algunos progresos se habían observado en el ayuntamiento al finalizar el
siglo XVIII. No pocas veces, sin embargo, un solo regidor, el alférez
real, hizo la elección en ausencia de los tres capitulares restantes (enero
de 1795).
En 1799 fue posible contar con cuatro regidores más, con el carácter
de honorarios, con voto en el cabildo. Pero estos no duraron mucho Y
fue sólo hasta 1810 cuando, en junta de 11 de mayo, el recién nombrado
gobernador don Manuel de Santa María, volvió a designarlos. Tres años
más tarde, en junta del 17 de agosto de 1813 y de acuerdo al decreto de

645

Dato curioso que se observa en esos años, en el de que hasta seis capitulares se apellidaban Garza. El secretario, en el acta, lo anotaba sólo
al primero, escribiendo para los demás: don fulano ídem. Algo más que
se advierte en el hecho de que la fórmula del juramento al tomar posesión, ya no se hizo prometiendo defender el misterio de la Purísima
Concepción. Ahora consistía en hacer la señal de la cruz, guardar la
Constitución (de 1812); observar las leyes; ser fiel al rey, y cumplir con
las obligaciones del cargo.
Acuerdos relevantes

En esta época se ve que se toman acuerdos de mayor importancia. En
abril de 1795 fue emprendida la construcción de una presa en el paso de
San Francisco. Se recurrió para ello a aportaciones particulares. La
construcción de otra presa al oriente de la ciudad, propició la erección de
una estatua de la Purísima; la apertura de una alameda; la instalación de
talleres de curtiduría. Estos habrán de dar origen al barrio de las Tenerías, y la presa a la apertura de una calle: la de la Presa, llamada de Diego
de Montemayor a partir de 1907. El fruto principal de esta obra fue el
crecimiento de Monterrey hacia ese rumbo.
La carencia de fondos imposibilitó la fundación de un colegio de propaganda fa/e, propuesto por el extinto obispo don Andrés Ambrosio de
Llanos y Valdés. Tampoco dio lugar a la edificación del convento de
monjas capuchinas, solicitado al rey por la abadesa de esa orden, de la
villa de Guadalupe de México.
El impulso a estas obras se debió indudablemente, al gobernador don
Simón de Herrera y Leiva. Era hombre de gran espíritu de progreso,
característico de la época de la ilustración y el enciclopedismo. En 1799
el ayuntamiento manifestó al virrey el mérito de este gobernante a quien
"por su buen gobierno esta dudad. .. en el día va en aumento".
Y no sólo por las obras públicas le recomendó. El ·cabildo enfatizó
también su actitud y la de su esposa, la señora gobernadora, durante la
2

Es importante hacer notar que metropolitana significaba ''cabecera del reino" o sede
de la autoridad del reino. Ahora se da este calificativo a la ciudad por su gran extensión
urbana.
·

�646

ISRAEL CAVAZOS GARZA

epidemia de viruela de 1798. Por supuesro que se hizo resaltar también
la abnegación de Fray Antonio de la Vera y Galvez, "único facultativo de
medicina" que había en la ciudad.
No fue esta la única epidemia en la que fue vista su intervención generosa. En abril de 1800 dejó sentirse otra, ahora de "calenturas pútridas".
Además del auxilio oficial y médico se recurrió entonces al amparo divino. El ayuntamiento acordó un novenario en la catedral a la Purísima,
''patrona jurada de esta ciudad". Los regidores, divididos por barrios, pidieron limosna en cada casa, para cubrir el costo de esos actos religiosos,
que concluyeron con una procesión con la Purísima, por las calles.
La fidelidad y adhesión del Gobierno y el Ayuntamiento a la iglesia
era constante. La del gobernador por el hecho de ser patrono real. Luto
por la muerte del obispo; alegría por la entrada de quien le sucedía. Ufanía por la llegada de la real cédula de 10 de noviembre de 1792, fijando la
silla episcopal en Monterrey, acordándose en junta del primero de marzo
del 93 asentada en el libro de actas. Por esos años continuaba latente el
culto "oficial" a la Purísima. El Ayuntamiento disponía la celebración
anual; acordaba a quien sería encomendado el sermón; la compostura de
la ciudad, las corridas de toros, etc. Aunque no todo era cordialidad. En
julio de 1800 el Ayuntamiento consideró atropellados los derechos del
pueblo cuando el cabildo eclesiástico destruyó el colateral mayor y emprendió obras en la catedral sin consentimiento suyo.
Entre otros acuerdos importantes figura el de la imposición, en septiembre de 1813, del nombre de Plaza de la Constitución a la de la ciudad, y la construcción de un obelisco o pirámide conmemorativa de la de
1812. O los acuerdos de noviembre de 1814 y enero de 1815, el primero
disponiendo el resello de la moneda en circulación y el segundo sobre
acuñación de cuartillas de cobre, con el cuño que conservaba el procurador.
Cuando el Ayuntamiento encontraba dificultad para tomar alguna resolución, recurría invariablemente a alguno de los canónigos de la catedral, conocedores de ambos derechos; o al licenciado Juan Manuel Mejía,
"único abogado secular que hqy en esta ciudad" Gulio de 1800).
Monterrey había progresado. Se hizo necesario, por lo mismo, la distribución de las tareas de los regidores, por primera vez en comisiones.
El acuerdo fue tomado el 20 de febrero de 1813. Algunas de estas emisiones fueron: las de policía y salubridad, abasto de carne, pesas y medidas, abasto de maíz, acequias y puentes, distribución de aguas, reparación
de las casas reales, construcción del pósito, etc.

EL AYUNTAMIENTO DE MONTERREY EN 1776-1822

647

Los gobernadores
Durante todo el período virreinal los gobernadores, además de su autoridad como tales, tenían la facultad de presidir el ayuntamiento. En el
lapso ~e 1776 a 1:88, el Nuevo Reino de León estuvo gobernado por
don Vicente González de Santianés.
En cabildo de 9 de mayo de 1788, don Manuel de Bahamonde Villamil p_resentó su nombramiento de gobernador, fechado el 20 de octubre
a~tenor. Para cubrir ''sus ausencias y enfermedades" nombró como su temente a don Roque Tato y López, el 20 de septiembre de 1790.
~~plido ~l t~rmino de su mandato el rey designó para sustituirle al
capttan don S1mon de Herrera y Leiva, por real cédula de 21 de julio de
17~4. Este gobernador tomó posesión en junta del ayuntamienro el 9 de
ª~:il del_año siguie~t~. Una d_e las más prolongadas fue la que le concedio el Virrey para via¡ar a la crndad de México. De ello se dio cuenta en
cab~do de 18 de enero de 1802. El mando militar y la subdelegación de
hacienda y guerra quedaron en el segundo comandante local, don Pedro
de_ Herrera, su hermano. La jurisdicción civil y ordinaria en el alcalde de
pnmer voto don Francisco Javier de Urresti. Fue don Simón uno de los
de ~ayor perm~nencia en el cargo, puesto que, dos veces reelecto, su
penodo c~ncluyo ~n 1~10. El 6 de enero de ese año el arzobispo virrey
do~ Francisco Javter Lizana y Beaumont nombró como gobernador inte~o a don Manuel de Santa María, quien tomó posesión ante el Ayuntaffilento el 26 de abril.
Au~que de duración efímera tuvo el Nuevo Reino de León un gobernad~r 1?surgente: don José Santiago de Villarreal, nombrado por Mariano _~unenez _en enero de 1811. Duró en el cargo sólo dos meses. En
:esion de pnmero de abril de ese año, y a propuesta del procurador, fue
ornado el acuerdo de nombrar una Junta de Gobierno que a la postre
se llamó Junta Gobernadora.
'
'
Este cue~o gubernamental se mantuvo en funciones hasta que, conforme al arttc~o- 10 del decreto de 23 de junio de 1814, el mando político de la provincia quedó a cargo del alcalde primero de la ciudad. Se le
~~nsideró ~~m~ ''e~ca'J,ado ", o com~ 7efe político sttbaltemo ", o como 'gomador polttzco intenno . Con estas disttntas formas aparece citado en las
actas. De esta manera ejerció cada alcalde primero en turno, hasta el 28
de octubre de 1817, cuando tomó posesión como gobernador el coronel
don Bernardo Villamil.

�ISRAEL CAV AZOS GARZA

EL AYUNTAMIENTO DE MONTERREY EN 1776-1822

Esto, en cuanto a lo político. En lo militar, desde 1814 había sido designado comandante general Joaquín de Arredondo, personaje ensoberbecido que habría de tener serios enfrentamientos con el Ayuntamiento.
Por principio de cuentas lo hizo objeto de constantes desaires y desconoció la autoridad política de los alcaldes. El 14 de octubre de 1814, al
pasar el cabildo en cuerpo a felicitarle por el cumpleaños de Fernando
VII, un centinela "en alta voz" impidió la entrada.

con tres. Verificado el sorteo favoreció al Lic. De la Garza. Una comisión pasó a la catedral a notificárselo y le condujo bajo de mazas a la sala
de cabildos.

648

''.A la ciudad no se le detiene", dijo el alcalde y pasó ''a la sala donde recibe".
Allí un teniente le dijo que volviera a las once. Los capitulares optaron
por retirarse, a fin de no volver a ser "el ludibn·o delpuebloy tropa que presenció el desaire".
El Ayuntamiento elevó oficio al virrey y al rey. Protestó también por
otro escandaloso incidente. Arredondo, so pretexto de "recoger vagosy mal
entretenidos", ordenó una leva. La tropa abusó entonces allanando casas
de gente respetable y apresó con violencia a individuos honorables. La
soldadesca derribó el obelisco de la Constitución.
Los enfrentamientos entre Arredondo y el Ayuntamiento se multiplicaron. El comandante general justificó su actitud alegando las regalías de
su empleo:
... con casi igual autoridad que el Excmo. Señor Virrey, a quien únicamente está sujeto en lo militar, y que traía en su poder órdenes y declaraciones que le concedían tales prerrogativas. (Cabildo de 29 de mayo de
1815)

Los sucesos de España

649

Acontecimiento de gran relevancia fue también la instalación de la
Diputación Provincial. El acto tuvo lugar en la sala del ayuntamiento el
12 de mayo de 1814. Alli mismo la Diputación celebró sus reuniones los
martes, jueves y sábados.
Lamentable1?ente y co~o sucedía con el comandante general, surgiero~ competencias de autondad entre el cabildo y la diputación. El secre~o de ésta asistió con bastón a las funciones religiosas, ocupando el
asiento que le correspondía al alcalde, como titular del mando político.
La diputación tuvo duración efímera. En el acta de 7 de noviembre el
Ayuntamiento expresa que "se halla extinguida".

!ª

_Al ser pub~~ada e~ 182~ Cons?tu_ción Política de la Monarquía Espanola, resurgio la D1~utacion Provrnc1al local, que habría de prevalecer
hasta cuando fue sancionada la Constitución Política del Estado de Nuevo León, el 5 de marzo de 1825.

El juramento de la nueva Constitución Española fue hecho en la catedral de Monterrey, el 13 de junio de 1820. El comandante Arredondo
lo hizo ante un crucifijo, en presencia del obispo Berlaunzarán. El alcalde don Francisco Bruno Barrera, encargado del mando político, la juró
ante el comandante Arredondo, y, finalmente, lo hicieron todos los asistentes, con~u~~ndo con u~ solemne Te Deum. El 15 de agosto siguiente la Const1tuc1on fue publicada en la plaza de la ciudad.
La insurgencia

La prisión de Fernando Vll en 1808, tuvo repercusiones de sentimiento
popular primero, y de alegria, más tarde, en noviembre, por su regreso al
trono. El 7 de abril de 1809, el Ayuntamiento celebró un acto de reconocimiento y obediencia al monarca, en la sala capitular, y, por acuerdo
unánime, tres días de iluminación. En mayo de 181 O, el reconocimiento
y la obediencia fueron rendidos al Consejo Supremo Superior de la Regencia de España, gobernado en ausencia del rey.

~as comunicaciones eran lentas. Fue por ello que hasta trece días despues, el 29, la ciudad se enteró del suceso.

Recibida en Monterrey la convocatoria a Cortes, el Ayuntamiento lo
dispuso todo para la elección de su diputado a fin de invo:ar el au~o
divino, el 14 de junio de 181 O fue celebrada en la sala capitular la rrusa
del Espíritu Santo. Formulada la terna resultaron electos el Lic. Juan
José de la Garza, canónigo lectoral de la catedral, con siete votos; el Lic.
Alejandro de Treviño y Gutiérrez, con seis; y el bachiller Manuel Pérez,

El avance insurgente era inevitable. El gobernador Santa María tomó
las medidas de defensa necesarias. Don Pedro de Herrera fue destacado
P0 ~ el rumbo del Saltillo y Juan Ignacio Ramón por el sur de Nuevo
Leon. El 4 de noviembre el Ayuntamiento retibió la noticia de la caída
de San Luis Potosí en poder de los insurgentes. Mariano Jiménez avanzó
hasta Matehuala. Juan Ignacio Ramón podría haberlo contenido. Lo

~ª- tranq~dad habitual de Monterrey se vio convulsionada por una noticia temble: la del movimiento emancipador del padre Hidalgo, en Dolores, en la madrugada del 16 de septiembre de 1810.

�650

ISRAEL CAVAZOS GARZA

que no resistió fue el "bombardeo" epistolar de Jiménez, imponiéndole la
nobleza de la causa.
El gobernador Santa María había salido de Monterrey con una fuerza
considerable hasta el valle del Pilón. Conociendo, en copias, las cartas de
Jiménez, licenció sus fuerzas y juntos, Ramón y Santa María, abrazaron la
insurgencia. Fue entonces cuando, acéfalo el gobierno, el Ayuntamiento
resolvió la formación de la Junta Gobernadora.
Las actividades del cabildo se habían centrado en la organización de
fuerzas para contrarrestar cualquier posible avance. Jiménez, sin embargo, ocupó Saltillo. Desde allí envió a Monterrey a sus oficiales Carrasco
y Camargo.
Días después, el 27 de enero de 1811, entró a la ciudad. Su arribo fue
visto con simpatía por ambos cabildos, el civil y el eclesiástico.
En la etapa de transición por la aprehensión y muerte de Hidalgo y los
suyos, el Ayuntamiento intervino en la organización de compañías ~ara
repeler la presencia de fuerzas insurgentes. En muchos de sus escntos
habría de ufanarse de su participación en la defensa de la ciudad. Durante el asalto de José Herrera el 3 de julio de 1813.

Consumación
En el sur, núentras tanto, José María Morelos firmaba como diputado
por el Nuevo Reino de León la Constitución de Apatzingan de 1814. ~a
búsqueda de su designación para que actuara en nombre de esta provmcia había sido infructuosa. El acta del Ayuntanúento de 14 de diciembre
de ese año registra una clara respuesta:
Jamás se ha dado ni podido dar poder alguno a los cabecillas de los
rebeldes, para que representen los derechos de esta fidelísima ciudad y
provincia... para desmentir las suposiciones y asertos sediciosos de los
traidores en su llamado Congreso Mexicano.

El 30 de noviembre de 1815 el Ayuntanúento asistió a la núsa de acción de gracias ''por fa nohda de la prisión del cabecilla More/os" (acta de 4 de
diciembre).
La etapa insurgente culnúnó con la entrada del Ejército Trigarante a
México el 27 de septiembré de 1821. El suceso fue festejado en Monterrey el
de noviembre, con la lectura del acta de I~depe~dencia; en la
sala de cabildos y con la bendición de la bandera del 1mpeno, en la catedral. A nivel popular la celebración desbordó el entusiasmo. Paseo por

18

EL AYUNTAMIENTO DE MONTERREY EN

1776-1822

651

las calles. Los gremios de la ciudad dispusieron un carro triunfal, guiado
por una escolta de las compañías veteranas. Hubo, además, danzas del
pueblo de Guadalupe.
·
En la plaza fue instalado un amplio tablado, con la bandera del imperio en un docel. Irónicamente la proclamación se hizo "en los términos en
q1Je antes se juraban los rryes". Se oyeron vivas a las tres garantías confundiéndose con las descargas de fusilería y el repique de las campanas.
Por la noche hubo refresco y profusa iluminación.
Al día siguiente el Ayuntanúento asistió al Te Deum en la catedral y se
escuchó un brillante sermón. Durante la semana hubo baile, "con lucido
refresco para toda la concumncia" y corridas de toros, ''para lo que contn'blfJó
voluntan·amente el vecindano ".

�DOS DÉCADAS DE ESTUDIOS HISTÓRICOS
EN EL COLEGIO DE LA FRONTERA NORTE
Dr. Manuel Ceballos Ramírez
El Colegio de la Frontera Norte

P

or cuestiones que tienen que ver más con el perfil profesional de
sus iniciadores, que por una elección consciente y determinada,
el desarrollo de los estudios históricos en El Colegio de la Frontera Norte (El Colef) ha experimentado un proceso atípico. Es decir
que, comparado con otros Colegios nacidos del modelo y de las propuestas de El Colegio de México, en los cuales la historia y los historiadores han llegado no sólo desde la primera hora, sino que han sido los
promotores principales, en El Colegio de la Frontera Norte los historiadores se han hecho presentes un poco después. En efecto, desde la
fundación de El Colegio de Michoacán que fue el primer colegio fuera
de la ciudad de México, hasta el último, El Colegio de Tamaulipas instaurado en el año 2002, ésta ha sido la constante en el proceso de desarrollo de estas peculiares instituciones académicas. Además es necesario tener en cuenta que El Colef nació del Programa de Estudios Fronterizos que se había instaurado en El Colegio de México y que ya tenía
su propia agenda de investigación, en el que poco tenía que ver el Centro de Estudios Históricos de esa misma institución.
Sin embargo, esta situación atípica no ha significado que los estudios históricos en El ~olef hayan sido desatendidos, al menos en sus
más urgentes demandas. Muchas han sido las preguntas que los colegas
de otras áreas del conocimiento han lanzado a los historiadores y muchos más los cuestionamientos que los propios historiadores se han
hecho acerca de los requerimientos teóricos, metodológicos y fácticos
que exige una visión crítica y actualizada de la historia de lo que hoy

�MANUEL CEBALLOS RAMÍREZ

Dos DÉCADAS DE ESTIJDIOS HISTÓRICOS EN
EL COLEGIO DE LA FRONTERA NORTE

conocemos como frontera norte, y la labilidad que supone esta frontera
que es intercambiable y sutil tanto a través del tiempo, como a través
del espacio mismo.

desde la historia oral, la historia documental o la historia de las mentalidades se abordaran temas que analizaban y describían parte del pasado, no era suficiente ni el interés, ni el método; ni la coordinación de
las actividades historiográficas en El Colef. Prueba de ello fue que al
celebrarse en octubre de 1990 la primera reunión de evaluación externa, conocida como Colef I, sólo se publicaron en el texto de Historia y
Cultura dos artículos que tetúan que ver con cuestiones históricas del
pasado porfiriano: el de María Eugenia Anguiano, "La formación social
en el Valle de Mexicali a principios de siglo"; y el de Manuel Ceballos
Ramírez, "La formación de la frontera: el caso de Colombia Nuevo
León, en 1892".2

654

Primer decenio (1982-1992)
Tres etapas conforman la labor que El Colef ha desarrolli:do en toi:no a
cuestiones históricas y tres han sido también los espactos aten~d,o~.
Estos últimos son genéricamente identificados pues los temas histoncos abordados en El Colef se han ocupado 1) del noroeste Y su relación con California y Baja California, y eventualmente con S~n?ra Y
Atizona; 2) del norte y su relación entre Chihuahua y Nuevo Mex.1co'. Y
finalmente 3) del noreste y la relación entre los cua~o estados ~ue históricamente lo integran: Coahuila, Texas, Nuevo Leon y Tamaulipas.
En cuanto a las etapas es menester distinguir la primera que comprendió la primera década de vida de El Col~f (1982-199~)- Dos c~racteristicas la particularizan: la llegada progresiva de los pnmeros his~oriadores y la elaboración variada e inconexa de productos q~e teman
que ver con cuestiones históricas diversas. Encontramos asi algunos
títulos publicados como Ei progra!Jla de braceros ferroviarios de Bárba~a
Driscoll; Historia de la colonia Ubertad de Jorge A. Bustamante; Don Cnspín: una crónica jronteriZfl de Víctor A. Espinoza Valle; Empa_Pados de sereno
de José Manuel Valenzuela; Puente México de Mayo ~umeta Y ~berto
Hernández; Evolución y dependencia en el noreste: las ciudades Jronte~zas de
Tamaulipas de Eduardo ~AJarcón Cantú; Origen y desaTTOllo de ~os are_as 1e
riego de Román Calleros; Li campaña magonista de 1911 en Baja C~ii.famta
de L.awrence D. Taylor; Entreyerba, polvoy plomo de Norma lgl~~:as;, ~

fundación de Nuevo Liredo: elementos para la in~epretació~ de_ una tra~tcton éptca
de Manuel Ceballos Ramírez; Entre la magia y la htstona compil~do por
José Manuel Valenzuela.1 Aún así, a pesar del empeño que hizo que

1 Jorge Bustamante, Historia de la Colonia ~be'!ad, Cua~e~os CO_LEF, Tijuan_~
1990., 25 pp.; Víctor A. Espinoza Valle, Don Cnsptn, Una cromcafrontenza, El Colegt
..
1992, 166 pp.,· José M •Valenzuela, Empapados
de Sereno,
.
de la Frontera N orte, T1¡uana,
el movimiento urbano popular en Bqja Cahjomia (1928-1988), El ~olegio de la ~romera
Puente M~o, La
N orte, T ..i¡uana, 1991 , 223 pp:' .Mayo Murrieta y Alberto Hemandez,
T"
1991 195
vecindad de Tijuana con Califomia, El Colegio de la Frontera. Norte, 1)uana,
, .
pp.; Eduardo Alarcón Cantú, Evo/11ció11y Dependencia en el Noreste: ~s Ciudades Fronl~ZfIS
de Ta,naulipas, Cuadernos COLEF, Tijuana, 1990, 58 pp.; Ro~:i" Calleros: Origen~
Desarrollo de dos áreas de riego de Taniauiipa.s, Cuadernos CO_LEF, _T11~ana, 1990, Lawre~a
ce Douglas Taylor La campaña magonista de 1911 en Bq¡a Calijomza, El Colegio de
Frontera Norte, Tijuana, 1992, 140 pp.; Norma Iglesias, Entre Yerba Po/voy Plomo voL 1
y II, El Colegio de la Frontera Norte, Tiju~a, 1991, 156 PP· Y 222 pp.; Manuel Ceba-

655

El Seminario de Historia (1992-1997)
Fue a partir de mediados de 1992, cuando la instauración del Seminario
de Historia en El Colef modificó y coordinó las actividades de los historiadores. Se puede hablar así de una segunda etapa dentro de El Colef con respecto a la historia, que se prolongó a lo largo de un lustro.
En esta etapa varias cuestiones distinguieron la producción historiográfica: la elaboración de proyectos, la publicación de textos colectivos, la
colaboración de colegas mexicanos y norteamericanos, las sesiones
periódicas, el financiamiento externo, y el incremento y la distribución
de los historiadores a lo largo de la frontera. Con respecto a esto último, el criterio que guió a los integrantes del Seminario fue el de establecerse en las diversas poblaciones fronterizas en las cuales El Colef
tuviera oficinas de investigación. La razón obedeció a la prescripción
de atender las demandas sociales que desde el presente se hacían al
pasado y asegurarse que el lugar de producción histogriográfica garantizara una historia de mayor significación; además que de este modo se
buscaba rescatar la diversa, compleja y sobre todo diacrónica historia
fronteriza. De este modo llegó un momento en que el Seminario estuvo integrado por nueve investigadores, si bi~n no simultáneamente:
cuatro en Tijuana, uno en Nogales, uno en Ciudad Juárez, dos en Nuevo Laredo y uno en Matamoros. Muy importantes fueron las sesiones
llos, Lafundación de Nuevo Laredo, Ed.Porrúa, México, 1989; 44 pp.; José M. Valenzue.la, Entre la Magia y la Historia, México, El Colegio de la Frontera Norte, Plaza y Valdés, 1992. 372 pp.
2 Manuel Ceballos Ramírez, "La formación de la frontera: el caso de Colombia
Nuevo León, 1892"; María Eugenia Anguiano Téllez, "La formación social en el
Valle de Mexicali a principios de siglo", en Hisroriay Cu/1t1ra, vol. 6, CiudadJuárez, El
Colegio de la Frontera Norte, Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, 1992, pp. 726 y 27-50.

�656

Dos DÉCADAS DE ESTUDIOS HISTÓRICOS EN

MANUEL CEBALLOS RAMÍREZ

periódicas que se tuvieron: una en Nuevo Laredo para instaurar el Seminario, dos en Tijuana para coordinar las agendas de investigación, y
dos más en la ciudad de México para atender a discusiones paralelas
sobre los criterios que deberían normar al Seminario. Una de ellas a
cargo de Luis González de El Colegio de Michoacán y otra dirigida por
Bernardo García Martínez de El Colegio de México.
Ya para entonces se contaba con un finaciamiento de la Fundación
Rockefeller del cual salieron tres proyectos. El primero fue el de "Historiografía de la Frontera" que fue presentado de manera coordinada
en la segunda sesión de evaluación externa Colef II y más tarde fue
publicado en coedición con el Instituto de Investigaciones Históricas
de la Universidad Autónoma de Tamaulipas con el título de Historia e
historiografía de la frontera norte.3 También se llevó a cabo en el Archivo
General de la Nación el proyecto "Aduanas de la frontera" que consistió en la depuración, ordenamiento y selección de los documentos de
las aduanas de la frontera norte hasta finales del porfiriato. La segunda
parte del proyecto contemplaba el fotocopiado, microfilmación o digitalización de la documentación por poblaciones. Para esto había que
conseguir fondos adicionales en cada una de ellas. Sólo de dos ciudades
se logró consolidar este segunda etapa: para Piedras Negras apoyado
por el Instituto Estatal de Documentación de Coahuila, y para Ciudad
Juárez financiado por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Este
proyecto de Aduanas debía servir de insumo en parte, al que realmente
interesaba a los integrantes del Seminario y al cual se le dedicó mayor
atención y participación que, luego de varios títulos terminó por llamarse "Historia del encuentro entre pueblos y culturas en la frontera
norte"; años más tarde la publicación apareció con título de "Encuentro en la frontera: mexicanos y norteamericanos en un espacio común".
Por cierto que mucho hubimos de discutir el término "encuentro",
pues aunque sugiere armonía, de suyo puede no ser armónico ya que
puede derivar en un desencuentro o en un encontronazo, según se vea.
Una condición del Seminario era la participación de académicos mexicanos y norteamericanos ajenos a El Colef. Hoy recuerdo con admiración que ninguno de los académicos invitados se negó a participar, y
hubo más de un norteamericano que de manera comedida lamentó no
haber sido invitado. Entre los mexicanos respondieron al llamado Josefina Z. Vázquez y Bernardo García Martínez de El Colegio de México,

3 Manuel Ceballos (coord.), Historia e historiografía de la frontera norte, Ciudad Victoria, El Colegio de la Frontera Norte, Instituto de Investigaciones Históricas, Universidad Autónoma de Tamaulipas, 1996, 129 pp.

EL COLEGIO DE LA FRONTERA NORTE

657

Mario Cerutti Y Miguel A. González Quiroga de la Universidad Autónoma de ~uevo León y Octavio Herrera de la Universidad Autónoma
de Tam~ulipas; entre los estadunidenses Ramón Eduardo Ruiz de la
U~vers~dad de California, David J. Weber de Southern Methodist
U~verstty, Osear J. Martínez de la Universidad de Atizona y Miguel
Thinker Salas de Pomona College.
Los criterios principales que se establecieron para el proyecto fueron: 1) eotend~r ~ue la frontera actual no es más que la suma y resultado de establecmnentos y procesos anteriores; y 2) que la biterritorialidad es un ele~ento fun~amental de esos procesos y de los hechos que
r~cobra Y an~a. En seis apartados se dió cuenta de esta visión frontenza: _el espacio, l_os co~flictos_, la economía, las ciudades gemelas, las
r~beliones y la ~aaon. El libro que resultó de este proyecto, y cuyo
titulo ya hem_os senal~d_o y que constó de 450 páginas, fue coeditado
por _El Colegio de Mexico, El Colegio de la Frontera Norte y la Uni4
ve~stdad Aut?noma de Tamaulipas. Para llegar a este fin se realizó en
1:"11uana ~ S~posio al que asistieron los 15 participantes donde expusieron y dtscutteron los trabajos.
Dos proyectos más se desarrollaron en el Seminario de Historia:
uno con el Pr~grama par~ las Comui:udades Mexicanas en el Extranjero
de la Secre_tana de Relaaones Extenores (SRE) que se tituló "Historia
de los mexicanos en los Estados Unidos". El texto se elaboró en forma
de libro de ?1vulgaci~n, se entregó al Programa; pero por alguna razón
no fue publicado y aun duerme el sueño de los justos.5 Más exitoso fue
el P,royec~o de la SRE en que pru:ticiparon otros investigadores y que
salio publicado en español primero con el título Mito en las relaciones
México-Estados Unidos. 6 Más tarde apareció en inglés en dos volúmenes co~ e~ largo títul~ de Myt~s, !v[isdeeds and Misunderstandings: The Roots
ofCo,if!tct in U.S.-Mextcan Rtlattons. El otro proyecto que se realizó fue a
4

Manuel Ceballos R.amírez (coord.), Encuentro en la Frontera: mexicanosy norleameun esp~o tvmlÍ11, El Colegio de la Frontera Norte, El Colegio de México,
Uruvers1dad Autonoma de Tamaulipas, México, 2002, 450 pp. El libro ha sido reconocido por el Web
. County Heritage Foundation con el "Jim PariJ-h Awardfar Documentation and PHblicatton f fecal and &amp;gional Histo,y'', Laredo Texas, 15 de mayo de 2003.
) De este proyecto de la Secretaría de Relaciones Exteriores sólo se publicó un
t~to coordinado por Roger Díaz de Cossío, Los 111exira11os en Estados UnidoJ~ México
Sistemas Técnicos de Edición, 1997, 331 pp.
'
6
María Esther Schwnacher, Mitos en las relaciones México-Estados Unidos México
FCE, 1994, 528 pp.
'
'
.

rrca~os

7

e11

Jaime E. Rodríguez O. y Kathryn Vincent, Myths, Misdeeds and Mis1111derstadi11gs:
The Roots ofaonflict in U.S.-Mexican &amp;latio11s, 2 vols., Wilmington, SR Books, 1997.

�658

MANUEL CEBALLOS RAMÍREZ

Dos DÉCADAS DE ESTUDIOS HISTÓRICOS EN

659

EL COLEGIO DE LA FRONTERA NORTE

petición de la revista Fro11tera Norte de El Colef. Consistió en elaborar
un número monográfico sobre historia fronteriza. Con mejor suerte
corrió este proyecto que se publicó en el volumen 6, correspondiente a
los meses de enero-junio de 1994.8

El quinquenio de 1997 a 2002
Por razones personales e institucionales -que no ciertamente por agotamiento del objeto de estudio-, el Seminario de Historia fue cerrando
su agenda de investigación desde mediados de 1996 y sobre todo a lo
largo de 1997. Ya no se coordinaron las investigaciones y no aparecieron trabajos comunes. Aún así se puede asegurar que la producción
historiográfica en El Colef ha conservado un ritmo constante, aunque
sin duda ha sido menor en cantidad ya que el número de historiadores
ha descendido. Por otra parte, es necesario considerar otras publicaciones de El Colef que tienen que ver de manera significativa con el
pasado del tema que abordan, aunque sus autores no sean todos historiadores. En este caso se encuentra sin duda Población y misiones de Bqja
Calijor'llia de Mario Alberto Magaña; 111,pecabl.e y diamantina de José Manuel V alenzuela; Japón: vecino país distante y cercano a través de su historia de
Ryoshiro Baba y Atsuko Tanabe; H11ellas japonesas en la cultura mexicana
de Atsuko Tanabe; El presidencialismo mexicano: génesis de 11n sistema imperfecto de Eliseo Mendoza Berruelo; Espacioy sociedad: reestructuración espacial
de un a11tiguo enclave minero de Camilo Contreras.9 Es menester tener en
cuenta también las revistas de El Colef que Frontera Norte y Migraciones han seguido publicando artículos y reseñas de contenido historiográfico. Véanse por ejemplo los artículos sobre el agua, la migración, la
economía' el periodismo. v, las reseñas de libros de historiadores como

Mario Cerutti, Miguel A. González Quiroga, Artemío Benavides, Manuel Ceballos Ratnírez y Santiago Portilla.10
•
Pero regresando a los temas y periodos de los historiadores de El
Colef desarrollados entre 1997 y 2002 debemos hablar de que en el
noroeste continuaron los estudios de Lawrence Taylor sobre la formación política y social del Estado de Baja California, sobre el filibusterismo, el magonismo y la minería. Por su parte, en el norte se ha destacado el estudio de la región de Ciudad Juárez-EI Paso. Primero a través
de una Historia de Ciudad Juárez, de reciente aparición; y también por
un interesante estudio de los procesos de conformación y diferenciación de las dos poblaciones durante el porfiriato; ambas investigaciones
las ha realizado Martín González de la V ara. En el noreste se han privilegiado tres tetnas: 1) el del sindicalismo y sus orígenes; 2) el de los
procesos de conformación histórica de la región nororiental mexicana;
y 3) el estudio del pasado de la comarca ribereña cuya centralidad la
definen e integran los dos Laredos. El primero de esos temas ha derivado de las actividades de Cirila Quintero, y los dos restantes de los
trabajos de Manuel Ceballos Ramírez.
La celebración de dos efemérides propiciaron la participación de los
investigadores de El Colef en otras tantas publicaciones. Tanto Monterrey como Nuevo Laredo, al celebrar el primero de ellos su cuarto centenario, como el segundo su sesquicentenario fue ocasión para que se
editara Monterrey 400: estudios históricosy sociales bajo el sello de la Univer11
sidad de Nuevo León; como Nuevo Laredo: sigloy medio de vida fivnteriza
coeditado por el Republicano Ayuntamiento de esa ciudad, el Patrona-

10

8 Frontera Norte, vol.6, núm. 11, El Colegio de la Frontern Norte, Tijuana, B.C.,
enero-junio de 1994, 142 pp.
9 Mario A. Magaña, Población y misiones de Bqja Calijórnia, El Colegio de la Frontera Norte, Tijuana, B.C., 1998, 140 pp; José M. Valenzuela, Impecable y diamantina: la
deconstmccíón del discurso 11acional, El Colegio de la Frontera Norte, !TESO, 1999, 284
pp; Ryoshita Baba y Atsuko Tanabe (coord.),Japón: vecino país distante y emano a través
de m historia, El Colegio de la Frontera Norte, 1996, 66 pp; Atsuko Tanabe, Huellas
japonesas en la cultura mexicana, 2da. ed., Tijuana, El Colegio de la Frontera Norte, 1997,
130 pp; Eliseo MendozaBerrueto, Elpmidencialismo en México: génesiJ de 1111 ~s~ema imperfecto, Fondo de Cultura Económica, El Colegio de la Frontera Norte, Meneo, 1998,
299 pp; Camilo Contreras, Espacio y sociedad: reestn1ct11ración espacial de un antigllfJ enclave
minero, El Colegio de la Frontera Norte, Plaza y Valdés, 2002, 191 pp.

Manuel Ceballos Ramírez, "El norte de México y Texas (1848-1880)", de Mario Cerutti y Miguel A. González, Frontera Norte, vol. 13, num. 26, julio-diciembre,
2001, pp. 165-168; y "El general Bernardo Reyes, vida de un liberal porfirista", de
Artemio Benavides Hinojosa, Frontera Norte, vol 11, num. 22, julio-diciembre, 1999,
pp. 151-155. Roberto García Ortega, ''Monterrey 400: estudios históricos y sociales",
de Manuel Ceballos Ramírez, en Frontera Norte, vol. 10, num. 20, julio-diciembre,
1998, pp. 141-145. Lawrence Douglas Taylor, "Schemers and Dreamers: Filibusterung in México, 1848-1921 ", de Joseph A. Stout, en Frontera Norte, vol. 14, num. 28,
julio-diciembre, 2002, pp. 139-143; y "Población y misiones de Baja California: estudio histórico demográfico de la misión de Santo Domingo de la Frontera: 17551850", de Mario Alberto Magaña, en Frontera Norte, vol. 10, num. 19, enero-junio,
1998, pp.1 01-104; y también "Una sociedad en annas: insurrección antirreeleccionista en México, 1910-1911, de Santiago Portilla.,_en Frontera Norte, vol. 7, num. 14,
julio-diciembre, 1995, pp. 125-128.
u Manuel Ceballos Ramírez (coord..), Montm-ry 400: estudios hisMricos y sociales,
Monterrey, Urúversidad Autónoma de Nuevo León, 1998, 322 pp.

�660

Dos DÉCADAS DE ESTUDIOS HISTÓRICOS EN

MANUEL CEBALLOS RAMÍREZ

661

EL COLEGIO DE LA FRONTERA NORTE

to Nuevo Laredo 150 y la Universidad Autónotna de Tamaulipas. 12 En
ambos libros colaboraron los investigadores de El Colef de diversas
13
áreas, al lado de colegas de otras instituciones y también d~ personas
interesadas en los temas de estudio.
Por otra parte, es menester destacar las redes que se han establecido
desde El Colef con instituciones académicas, de gestión pública o fundaciones que se encuentran interesadas en los estudios históricos.
Hemos hablado ya de la Fundación Rockefeller y lo productivo que fue
su financiamiento al Seminario de Historia; pero habría que hablar también de los programas de la Fundación Fulbright, de la Fundación
Hewlett y del Instituto Smithsoniano14, y más recientemente del Centro
Cultural Guadalupe de San Antonio con el que se colaboró en el proyecto de María Novaro de ''Relatos de frontera en las riberas del Río
Bravo". Otros que se han interesado por los trabajos históricos han
sido los maestros (en especial los de la Universidad Pedagógica Nacional), las asociaciones de cronistas y genealogistas, los medios de comunicación, los colegios y agrupaciones de profesionales y, aún los clubes
de servicio. Se ha colaborado también con las diversas universidades de
la región, entre la que destacan las Universidades Autónomas de Baja
California, Ciudad Juárez, Nuevo León y Tamaulipas. Además se ha
participado en los programas de la Universidad Iberoamericana en sus
planteles de Tijuana, México y Saltillo. En ésta última en su programa
de doctorado en historia. Asimismo se ha colaborado con las universidades norteamericanas, especialmente con la Universidad de California,
la Universidad de Texas en El Paso, Brownsville y Austin, y con Texas
A&amp;M University en Laredo. También se han impartido cursos, se ha
participado y publicado con El Colegio de México, la Universidad Nacional Autónoma de México, El Colegio de Michoacán, El Colegio de
Sonora, la Academia Mexicana de la Historia, la Universidad de Guadalajara, la Universidad Autónoma Metropolitana, el Instituto Mora, el
Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) y
la Universidad de Monterrey; y desde luego con los Consejos e Institu-

12 Manuel Ceballos (coord.) Nuevo Laredo: siglo y medio vida fronteriza, El Colegio
de la Frontera Norte, Universidad Autónoma de Tamaulipas, Patronato Nuevo Laredo 150 AC, Nuevo Laredo, 1998, 179 pp.
13 Véanse los trabajos de Eduardo Alarcón Cantú, Gustavo Córdova Bojórquez,
Cirila Quintero, Maóa deLourdes Romo, Mario A Vázquez Soriano.
14 .A propósito de éste último, véanse los artículos de José Manuel Valenzuela,
Manuel Ceballos Ramírez, Maria Eugenia de la O, Francisco Javier Moreno y Laura
Velasco en 1993 Festival ofAmerican Folklifa, s.I., Smithso11ia11 l1tStit11tio11, 1993.

tos de Cultura de los Estados del norte, con el Cecut de Tijuana y el
Conaculta.
Los historiadores de El Colef han sido convocados también para
realizar arbitrajes, hacer dictátnenes, evaluar proyectos o programas de
estudio por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, el Consejo
Tamaulipeco de Ciencia y Tecnología, el Sistema de Investigación Regional del Noreste (Sirreyes), el Fomento Cultural Banamex, el Centro
de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, el
Premio Genaro Estrada de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Han
sido invitados también para sumarse a los Consejos del Archivo General de la Nación y del Acervo Histórico Diplomático. El Republicano
Ayuntamiento de Nuevo Laredo ha confiado también su Archivo Histórico "Juan E. Richer" a la atención de El Colef en esa ciudad para su
asesoría, organización y promoción. Dos historiadores del El Colef han
sido convocados para integrarse a la Junta de Gobierno de El Colegio
de Tamaulipas de reciente instauración.
El Colef aceptó también coordinar en Monterrey, con el auspicio de
la dirección general regional de esta ciudad, la XI Reunión de Historiadores mexicanos, estadunidenses y canadienses que se celebró en octubre del 2003. Se contó desde luego con el apoyo del ITESM, de la Universidad Autónoma de Nuevo León, de los consulados de los Estados
Unidos y de Canadá, del Museo de Historia Mexicána, de la Academia
de Investigación Humanística, del R. Ayuntamiento de Monterrey, del
Instituto Nacional de Antroplogía e Historia, de El Colegio de Tamaulipas y del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad de
ese mismo Estado. El Colef se coordinó también para la organización
de este congreso con El Colegio de México y con la Universidad de
York de Toronto. Estas reuniones iniciaron en Monterrey hace poco
más de 50 años, en 1949, y han constituido un foro muy propicio para
el desarrollo de los estudios históricos. Como preparación al evento se
ha reproducido el facsimilar de las Memorias de aquella primer reunión, y los historiadores de El Colef han hecho un estudio crítico introductoria.15

15

Manuel Ceballos Ramírez, "Los congresos en los contextos historiográficos y
nacionales", y Martín González de la Vara, "El primer congreso de historiadores
mexicanos y norteamericanos, Monterrey 1949", en Historiadores, 50 años de reuniones internacionales 1949-1999, El Colegio de la Frontera Norte, Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad .Autónoma de Tamaulipas, Universidad
Autónoma de Nuevo León, Secretaóa de Educación Pública de Coahuila, National
Park Service, Monterrey, N.L. 1999, 420 pp.

�662

MANUEL CEBALLOS RAMÍREZ

Conclusión
Sin duda que esta rápida visión de lo hecho por El Colef en el campo
de la historia durante sus primeros 20 años de existencia ha dejado
fuera algunos textos y proyectos; sin embargo, es más lo que queda por
hacer y replantear en tomo a un tema que incrementa sus agendas de
inves~ción a medida que se multiplican las preguntas, llegan las nuevas generaciones, se descubren fuentes inéditas y desconocidas, o los
problemas historiográficos se reorientan por los acontecimientos del
presente. Dicho en otras palabras, el intenso reacómodo que experimenta la frontera norte del país reclaman de la historia y de los historiadores una serie de demandas para decidir con, atingencia el porvenir.
Ya se ha constatado que la falta de una visión histórica conduce a aberraciones e indecisiones que afectan la vida cultural, social y política de
la frontera. Hay que volver sobre viejas consignas y repetir que la región no se determina sólo por cuestiones económicas, comerciales o
fiscales.Para terminar deseo regresar al origen de la forma peculiar de
vida académica que inspira a El Colef y recordar aquella consigna de
Daniel Cosío Villegas cuando se refería a los estudios entre México y
los Estados Unidos. A este respecto opinaba que el estudio de las relaciones entre ambos países y, particularmente de su relación fronteriza,
sólo podrá preséntarsele útil y apropiadamente después de una meditación sostenida. Forma única, dijo, de conceder su peso justo a cada
uno de los muchísimos elementos que en él entran: "De lo contrario la
pintura, en lugar de ser ponderada resultará parcial y hasta grotesca".16
En esta perspectiva, la interdisciplinariedad que ha ofrecido El Colef
a lo largo de los últimos 20 años a la inves~ción fronteriza , han conu-ibuido sin duda a la ponderación critica de una región estratégica para
ambos países y de inéditas posibilidades. y de paso, es menester acotarlo, han acabado con muchas visiones parciales y grotescas de la vida
fronteriza: desde los textos de José Vasconcelos, hasta las películas de
los hermanos Almada; desde las estadísticas de la Border Patrol, hasta
las opiniones y decisiones -lo que es peor- de muchos políticos y funcionarios mexicanos y norteamericanos. Ciertamente el trabajo no se
ha concluido; pero con el porvenir por delante El Colef madurará, sin
duda, una visión más critica, científica y apropiada de los amplios espa. cios y procesos que definen y determinan a la frontera norte mexicana.

16 Daniel Cosío Villegas, "México y Estados Unidos", Extremos de A111éric11,
México, FCE, 1949, p. 47.

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE
NOVOHISPANO DURANTE LA SEGUNDA
MITAD DEL SIGLO XVI
Dra. Valentina Garza Martínez
Centro de Investigaciones y Estudios
Superiores en Antropología Social

E

n esta colabora_ción se ofrece una expH:ación del origen y destino de los pnmeros grupos de espanoles que avanzaron al
noreste de los descubrimientos mineros entre Zacatecas y Santa Bárbara durante la segunda mitad del siglo XVI. Se trata de estudiar
los derroteros, las características de los asentamientos que establecieron, los grupos que conformaron, sus proyectos políticos y las redes de
parentesco que se crearon entre estos pobladores.1
El desplazamiento de conquistadores y colonos, la coincide~~ia de
sus intereses, la movilización de sus fortunas y la toma de dec1s1ones,
fueron los elementos que determinaron la fundación de los asentamientos coloniales, así como el establecimiento de caminos y redes
comerciales.

t Para este estudio se consultaron diversas fuentes de información como testimonios y crónicas de descubrimientos pacificaciones y conquistas,_ correspondenc_ia
privada, informaciones de méritos y servicios'. autos ~e bienes de _difuntos, denunao
de minas, petición y registro de mercedes de tierra, astentos de vecm~a~, testame~tos,
testimonios de la fundación de pueblos, villas y ciudades, censos, JWctos de restden•
cia, procesos civiles y judiciales, informes de gobierno, actas de _cabildo, cofradias,
protocolos y escritwas notariales, los cuales se encuentran ~ archivo_s, locales, nacionales y del extranjero. A partir de estos documentos y de la 111formac1on que proporcionan se han elaborado cuadros que penniten seguir los derroteros de algunos pobladores durante algunos períodos como se puede apreciar al finál d_el texto.

�664

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANOO

665

DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

La conquista española hacia el norte de la Nueva España a partir del
siglo XV1 estuvo determinada por diversos factores entre los que destacaron la búsqueda de riquezas minerales, la trata de indios, el control
de su fuerza de trabajo, y el desarrollo de la agricultura y la ganadería a
gran escala. En un proceso que implicó el desplazamiento y aniquilación de las civilizaciones aborígenes, un grupo de hombres y mujeres
de origen castellano, gallego, andaluz, portugués, canario, navarro y
vasco, se extendió en todas direcciones, colonizó tierras, bautizó lugares, introdujo y aclimató nuevas especies de plantas y animales y se
dedicó a la explotación de yacimientos mineros. Con estos elementos
se diseñó la ocupación y el poblamiento del Norte y tuvo lugar la conformación de nuevos espacios regionales.
El Norte colonial, entendido como un gran espacio de trasiego de
grupos humanos, fue el escenario donde se realizaron diversas vertientes de expansión, una de ellas se volcó hacia el noreste. La característica
impdrtante fue la movilidad constante de sus pobladores en diversos
asentamientos, a partir de lo cual se establecieron circuitos permanentes y se privilegiaron unos lugares sobre otros.
En los primeros años la ocupación colonial hacia el noreste no tuvo
centros muy bien definidos, a veces la explotación de yacimientos mineros fue el centro de estos movimientos, pero otras veces lo fueron
los asentamientos agrícolas y ganaderos. La ocupación de algunos lugares, particularmente los mineros, fue muy inestable, sin embargo los
individuos y las familias que participaban en el poblamiento de nuevas
fundaciones fueron los mismos. Aunque estos grupos se movían de un
asentamiento a otro, a la larga, su permanencia promovió el surgimiento de lugares centrales como el real de Mazapil, al que estuvieron sujetas haciendas mineras, carboneras y estancias ganaderas. El avance
colonizador y el desarrollo de esta área, promovió, años después, el
establecimiento de otros asentamientos, dando lugar a la fundación de
la villa de Saltillo, alrededor de la cual se establecieron más de una decena de labores agrícolas y ganaderas que dieron sustento a su población. Hacia fines del siglo A'Vl nn grupo de soldados y sus familias,
quienes habían participado en campañas militares y proyectos expedicionarios relacionados a las dos poblaciones anteriores, decidieron establecer un lugar aparte, que fue la ciudad de Monterrey, como sede del
gobierno de la provincia del Nuevo Reino de León, a la que también se
vincularon espacios agrícolas, ganaderos y mineros. Aunque Mazapil,
Saltillo y Monterrey pertenecían a distintas administraciones políticas,
en el ámbito de lo económico y social mantuvieron una relación de

dependencia importante. El contact0 entre estos asentamientos y el
tipo de relación que construyeron dieron lugar al surgimiento de un
espacio articulado al que denominamos "Noreste" novohispano con
mayúscula, pues a partir de procesos específicos de conquista, poblamiento y colonización que involucraron la movilidad de sus habitantes
es como se explica la integración funcional de esta área.
La conquista y colonización del Norte novohispano además de ser
un fenómeno político y militar implicó el despliegue de diversos procesos de migración. Aunque es obvio decir que el norte fue un espacio
donde la población se movió constantemente, poco sabemos del origen, derroteros, destinos, tendencias y patrones que siguieron esos
movimientos. Los estudios de las empresas de conquista colonial plantean como resultado de estas importantes movilizaciones la fundación
de asentamientos indígenas, militares, mineros y agrícolas. Es evidente
que uno de los objetivos principales de las expediciones era poblar y
que los soldados se asentaran y se convirtieran en los vecinos de las
nuevas fundaciones. Sin embargo, muchos de estos lugares fueron
puntos de partida para nuevas expediciones lo que los convirtió en
espacios con un constante trasiego de pobladores. De esta forma, la
construcción de poblaciones no fue el único impacto de los proyectos
expedicionarios, pues los migrantes peninsulares y del centro de la
Nueva España que participaron en ellos mudaron constantemente de
residencia y vecindad, incorporándose a nuevos proyectos o siguiendo
los propios, conformando familias y extendiendo sus lazos de parentescos con grupos de otras regiones.
Las exploraciones, los descubrimientos y la ocupación fueron parte
del proceso de poblamiento, dentro del cual los desplazamientos fueron frecuentes. Muchos soldados y sus familias tuvieron que reubicarse
más de una vez en busca de una residencia adecuada, y eso llevó tiempo, pero gracias a esa flexibilidad la ocupación del Norte tuvo éxito,
con lo que se logró la consolidación de un poblamiento español permanente y estable.
La participación en grupos y huestes expedicionarias no fue la única
vía de migrar hacia el Norte. Sin embargo, fue uno de los principales
medios, a través del cual se nortnó la movilización y consiguió poblar
algunos lugares. La investigación del origen, derrotero y destino de los
integrantes de las empresas de conquista y colonización hacia el Noreste constituye un primer paso en la caracterización de la migración y la
ocupación novohispana. Para este trabajo · interesan tres corrientes
principales: la 'de Francisco de !barra, particul~ente la de los grupos

�666

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

que se desviaron hacia el noreste a partir del descubrimiento y poblamiento de las minas de San Martín; la expedición que dirigió Luis de
Carvajal y de la Cueva cuyo punto de partida fue la Huasteca, y finalmente la que dirigió Diego de Montemayor que partió de Saltillo. Otro
aspecto no menos importante que pretendemos seguir es el de la transferencia y movilización al interior de los espacios poblados y consolidados durante la primera etapa de poblamiento. El traslado e intercambio demográfico interno fue significativo y es el menos documentado y estudiado por los historiadores.

667

cidieron en la integración de los descubrimientos y fundaciones que se
realizaron hacia el noreste. La operación de estas empresas implicó el
reclutanúento y traslado de hombres y, aunque en menor medida, de
mujeres, quienes colonizaron tierras, introdujeron y aclimataron nuevas
especies de plantas y animales y se dedicaron a la explotación de las riquezas minerales que les ofrecían los espacios de conquista. Estas movilizaciones tuvieron un sentido y dirección, hacia el noreste podemos distinguir cuatro iniciativas de conquista y colonización emana.das de grupos
diferentes. Los proyectos fueron emprendidos en diferentes décadas del
siglo XVI, analicemos cada uno de ellos.

La migración hacia el Noreste novohispano

La segunda mitad del siglo XVI fue una época decisiva en la consolidación del gobierno español en el Nuevo Mundo, pues en gran medida
quedaron diseñadas las bases políticas económicas y de población que
rigieron el nuevo sistema colonial Una buena parte de la creación de
audiencias, gobernaciones y obispados que conformaron los espacios
conquistados se estableció durante este siglo. Es en este contexto que la
expansión hacia el norte de la Nueva España recibió la mayor atención
tanto por parte de grupos particulares como de la administración virrei-

nal
El despliegue de programas, proyectos y acciones privadas y de gobierno para la conquista y ocupación del Norte durante la segunda mitad
del siglo XVI tuvo múltiples direcciones y objetivos. Las descripciones y
análisis de algunas de estas campañas han sido estudiadas en muchos
trabajos; sin embargo, a pesar de la existencia de una amplia bibliograffa
sobre el Norte novohispano, aún quedan lagunas historiográficas importantes que no cubren los procesos de conquista y poblamiento en algunos
espacios como es el caso del Noreste novohispano, donde tiene lugar la
fundación del Nuevo Reino de León, una de las últimas gobernaciones
creadas en el Norte durante el siglo XVI.
El resultado final de este proyecto, que originalmente fue diseñado
sobre bases económicas y políticas muy ambiciosas, fue la ocupación y
colonización de un espacio más complejo que la sola gobernación del
Nuevo Reino de León. La confomiación de esta estructura estuvo directamente relacionada a la intervención de diversos grupos y autoridades
provenientes de la Nueva Galicia, la Nueva Vizcaya y la Nueva España.
Detrás de estas instituciones estaban oidores, virreyes, obispos, frailes,
virreyes y mineros, quienes desde distintos ámbitos y en diferentes momentos dirigieron las expediciones y los proyectos de ocupación que in-

Los años de 1560: El oidor Juan Bautista de Orozco y la expedición
de Francisco Cano

A mediados de la década de 1560 había dos grupos actuando en la exploración hacia el norte, uno lo comandaba Francisco de !barra, quien contaba con el apoyo económico de su tío Diego de !barra, uno de los mineros más acaudalados de Zacatecas. El otro provenía del oidor Juan Bautista de Orozco, representante de las autoridades de la Nueva Galicia,
quien desde su posición, intentaba incidir en el control de los soldados
que actuaban contra los indios chichimecas y dirigir los rumbos de sus
campañas militares hacia nuevos descubrimientos.
Las huestes de !barra, que partieron de las minas de San Martín en
1563, privilegiaron la zona hacia la costa del Pacífico y la del norte entre
las dos sierras. Sin embargo, en 1566 Fray Pedro de Espinareda, quien
residía en las minas de San Martín, realizó un viaje de exploración hacia la
villa de Pánuco en la Huasteca que no pudo concluir, pues sólo a lo que
posteriormente fue conocido como el valle de Parras. De regreso, en
enero de 1567, escribió un informe al oidor Juan Bautista de Orozco
donde describía haber encontrado una laguna muy grande poblada por
gran cantidad de indios, quienes aseguraban que por aquellos rumbos
había minerales preciosos.2 No es casualidad, entonces, que hacia 1568 se
descubrieran las rrúnas de San Gregorio del Mazapil por soldados yue las
autoridades de la Nueva Galicia habían enviado bajo la dirección del capitán Francisco Cano. La fecha de la fundación de este mineral no se registró con precisión en ningún documento, lo que si se sabe es de las expediciones que el capitán Cano, partiendo de Mazapil, realizó por órdenes
del oidor Orozco, unos meses después. Con este viaje se dejó constancia
2

"Carta del licenciado Orozco aJ rey (4
Mecham, Francisco de Ibarra, 191.

mar. 1567)", AGI, G11adalajara, 51 en
11

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VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

669

de algunos lugares que poco después fueron ocupados. Entre ellos se
encontraba la gran laguna que ya había descrito Fray Pedro de Espinareda
y que bautizaron como Nuevo México. También se reconoció una amplia
zona que contaba con un arroyo caudaloso al que se le denominó Valle
de Buena Esperanza.3

día. Además, entre ellos había esclavos negros, indios, mulatos, mestizos,
criollos y españoles y europeos. Dada la poca documentación que hay
sobre estas minas, estos datos resultan significativos y muestran una sociedad económica y culturalmente diversificada. (cuadrol).6

La ausencia de un documento fundacional como un acta no es rara
tratándose de un real minero. Este tipo de asentamiento, tan común en el
Norte, no se estableció bajo los principios clásicos de una fundación de
corte española como una villa o ciudad que, entre otras cosas, imponía el
establecimiento de un cabildo. Un real minero se establecía de manera
informal y con el tiempo llegaba a tener una administración local que
permicia cierto grado de organización vecinal, lo que implicaba la designación de un alcalde mayor, su teniente, un escribano y en algunos casos
el nombramiento de diputados.4

La población de Mazapil participaba activamente en las expediciones
que se estaban llevando a cabo a finales del siglo XVI. Esta etapa requirió
de gente dispuesta a desplazarse hacia los nuevos descubrimientos y fundaciones y a participar en las continuas campañas militares contra los
indios. Mazapil respondió a los cambios recibiendo y expulsando constantemente pobladores. La acentuada variación en el número de sus habitantes puso a prueba su capacidad para adaptarse a las circunstancias, y a
diferencia de otros asentamientos mineros, logró mantenerse y consolidarse como centro de apoyo en los procesos de expansión que se vivían
en esas fronteras.

Mazapil fue una fundación temprana y distante de otras poblaciones
en el Norte. Los asentamientos más cercanos eran las zonas mineras de
San Martín, Aviño, y los descubrimientos más recientes de Nieves, Los
Ranchos, Indé y Santa Bárbara. Sin embargo, el hallazgo minero atrajo a
numerosos habitantes, muy pronto quedó establecido un cuerpo de administración bajo la jurisdicción de la Nueva Galicia, se nombró un alcalde mayor, su teniente y un escribano, y se inició el reparto de tierras y
minas. En 1569 esta localidad contaba con 150 vecinos españoles, pero
como era de esperarse el comportamiento de la población del real minero
fue sumamente·variable, pues en 1573 la cifra había bajado a 30 vecinos,
para luego aumentar a 100 en 1580.5 Las estadísticas demográficas para el
caso de Mazapil son escasas, pero la recolección Je información en diversas fuentes documentales indica la existencia de un poblamiento de cierta
consideración. Desde su fundación hasta la década de 1570 se ha elaborado una lista de 88 vecinos que residieron en esa jurisdicción, entre los
que se encuentran nueve mujeres. De los 88 se sabe que cuatro murieron
y cinco pasaron a la fundación de la villa de Saltillo, en ese período. Esta
población la componían mineros, arrieros, comerciantes, labradores, soldados, alcaldes mayores, escribanos, frailes o integrantes de alguna cofra-

El establecimiento de Mazapil significó el avance en una nueva dirección hacia el noreste hasta entonces poco explorada. Esta línea de avanzada nororiental, que se inició bajo la supervisión de la Nueva Galicia,
acabó en manos de las huestes del gobernador de la Nueva Vizcaya. En
breve, el activo teniente Martín López de Ibarra retomó los avances expedicionarios que anteriormente el teniente Francisco Cano había iniciado hacia el valle de Buena Esperanza. López de Ibarra estableció fundaciones mineras y repartió mercedes de tierra en dicho valle, con lo que
aseguró el que estos asentamientos pasaran a la jurisdicción de la gobernación de la Nueva Vizcaya.7 Las exploraciones a nombre de la Nueva
Vizcaya por estos rumbos continuaron a cargo del capitán Alberto del
Canto durante la década de 1570 como veremos a continuación.

6

3

Los detalles de estos descubrimientos se pueden ver en "Testimonio del
descubrimiento y posesión de la laguna del Nuevo México, hecho por Francisco Cano,
tentente de alcalde mayor de las minas de Mazapil en la Nueva Galicia (nov. 1568)"
CDIA, xix, 535-540.
4
Una explicación más amplia sobre el origen y las características de este tipo de
estructuras políticas indianas pued~ verse en Enciso, Zacatecas en el siglo XVI, 62-86.
5 Mecham, Francisco de [barra, 190-192; "Relación de los pueblos de Nueva Galicia (ca 1580)" en Powell, Li Grmra Chichimeca, 180.

Una lista más completa que abarca el periodo de 1568 a 1620 puede verse en
Garza Martínez, "Poblamiento y colonización", apéndice 1, 338-351.
7
Nos referimos a la merced que Martín López de Ibarra, teniente de gobernador
de la Nueva Vizcaya, hizo el 23 de febrero de 1569 a Juan· Gordillo de un sitio de
estancia de ganado mayor y de dos caballeóas de tierra en el valle de Buena Esperanza
"donde entonces tenía dicho teniente asentado un real, en la parte del camino hacia
Mazapil y como desemboca la serranía y arroyo abajo", D717;157. El documento de
esta merced "Diligencias hechas por Juan Gordillo sobre una estancia de ganado mayor y
dos caballeóas de tierras (1569)", Archivo del Tribunal de Guadalajara, leg. 1, exp. 5, fue
mencionado en Powell, Li Gumo Chichimeca, 271, 276.

�670

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

Los años de 1570: Las huestes de lbarra y la expedición de Alberto
del Canto
El gobierno de Francisco de !barra al frente de la Nueva Vizcaya se prolongó por dos décadas y durante ese tiempo mantuvo una política permanente de expansión y conquista.8 Las expediciones y las campañas
militares no se abandonaron aún después de su muerte, pues su grupo
familiar, particularmente su tío Diego de !barra y sus primos Martín Lópe2 de Ibarra y Juan de Ibarra, patrocinó, por varios años más, algunas
campañas expedicionarias. De esta forma, una buena parte de los flujos
de españoles e indios que se dirigían hacia el norte, atraídos por los descubrimientos mineros, fueron a parar a las filas de los !barra. Los reclutados no tenían residencia fija ni familia establecida, y eran los habitantes
principales de la Nueva Vizcaya y otras poblaciones del Norte.
En 1569 Martín López de !barra envió a un grupo de hombres en dirección a Mazapil. Los soldados llegaron demasiado tarde, pues el gran
valle de Mazapil y sus minas ya habían quedado incorporados a la jurisdicción de la Nueva Galicia. Sin embargo, los soldados recibieron la orden de quedarse a explorar esos territorios, pues era un rumbo que hasta
entonces había permanecido fuera del proyecto de los !barra.
Esta corriente exploradora quedó a cargo del capitán Alberto del Canto. El derrotero de este personaje no se conoce con precisión, pero se
sabe que fue soldado, vivió en la Nueva Galicia y después se incorporó a
los proyectos de la Nueva Vizcaya.9
Es conocido que la empresa de Alberto del Canto contó con la ayuda
de soldados que habían estado en las fundaciones y conquistaS de la
Nueva Vizcaya, pero no quedó ningún registro de ellos. Sin embargo,
hemos podido reunir los nombres de algunos participantes en la fundación de la villa de Saltillo y el valle de los Pirineos, a quienes, en su mayoría, se les repartió tierra entre 1577 y 1583. La lista suma 62 individuos
entre los que se encuentran siete mujeres. No todos venían de la Nueva
8

Francisco de !barra murió el 17 de agosto de 1575, a la edad de 36 años en el
poblado minero de Pánuco, provincia de Chiametla. "Testamento del capitán Francisco
de !barra (3 jun.- 17 ago. 1575)" citado en Mecham, Fra11cisco de lbaffa, 223-225.
9
Alberto del Canto era portugués y nació en la isla Terceira, las Azores, en 1547.
"Queja de Juan Modere, familiar del Santo Oficio, Sa!tillo (24 ago. 1589)", AGNM,
lnqumciÓII, vol. 233, en Alessio Robles, Coahuila y Texas desde lo indepe11dencia, ii, 419-420.
En 1578 el presidente de la real Audiencia de Guadalajara, el doctor Jerónimo de
Orozco, lo señalaba como uno de los soldados que se dedicaba a la venta ilegal de indios
que capturaba en la gobernación de la Nueva Galicia. "Carta del Dr. Orozco a Su
Majestad (26 nov. 1578)", AGI, G11adakyara, 6, r 2, n 19\1, 2 fs; D643, 47-48.

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

671

Vizcaya, algunos procedían de las minas de Mazapil y San Martín, otros
de Querétaro y Puebla (cuadro 2). El resultado de estas movilizaciones
fue el descubrimiento de yacimientos mineros en los valles Coahuila y
Extremadura y el establecimiento de labores agrícolas y estancias de ganado en Saltillo, Los Pirineos y Buena Esperanza.
Sin duda la fundación de asentamientos agrícolas a unas 30 leguas al
norte de Mazapil consolidó la ocupación de estos rumbos. Durante las
siguientes décadas la población de Mazapil y los valles de Saltillo mostraron una fuerte interrelación. Los viajes entre un lugar y otro fueron frecuentes, algunos se realizaban para efectuar negocios o desempeñar actividades administrativas de gobierno, pero otros fueron para hacer un
cambio de residencia. Los nombres de comerciantes, ganaderos, arrieros,
mineros, frailes, escribanos, mayordomos, capitanes y alcaldes mayores se
repiten en la documentación de uno y otro lugar. Este traslado, al igual
que la estancia temporal o el cambio de residencia fueron características
importantes y factores que mantuvieron conectadas a las poblaciones que
se ubicaron en estos espacios. Al finalizar la década de 1570 los centros
establecidos en los valles de Mazapil y Saltillo eran puestos imprescindibles para los avances en la ocupación hacia el noreste.
En 1579 se realizaban los preparativos de una nueva expansión, la cual
provenía de la Huasteca y era dirigida por el portugués Luis de Carvajal y
de la Cueva. Este explorador tenía el interés de llevar a cabo un proyecto
de conquista y colonización al norte del río Pánuco, donde el capitán
Alberto del Canto y su grupo habían descubierto minas y realizado algunas fundaciones.
Hasta entonces el poblamiento español de estos espacios había seguido las directrices de las autoridades de la Nueva Galicia y la Nueva Vizcaya con la intervención de algunos grupos privados como la familia de los
!barra y sus capitanes. La aparición de Luis de Carvajal agregó un nuevo
elemento a la intrincada historia de rivalidades y la competencia por ganar
la conquista del Norte. La proliferación de iniciativas expedicionarias
acentuó los conflictos entre los grupos que trataban de afianzarse en los
nuevos descubrimientos. De esta forma, no pasó mucho tiempo para que
Luis de Carvajal tuviera que enfrentar serios problemas políticos, sobre
todo con las autoridades de la Nueva España.
No obstante los constantes obstáculos que llevaron a la cancelación
del proyecto del Nuevo Reino de León, la empresa de Luis de Carvajal
propició el traslado y la migración de soldados y pobladores durante casi
una década. Las secuelas de estos movimientos se vieron reflejadas en la

�672

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

ocupación y poblamiento de nuevos espacios hacia el noreste como lo
veremos en el siguiente apartado.

Los años de 1580: Luis de Carvajal y de la Cueva y su tripulación
En 1578 Luis de Carvajal viajó a España para negociar con la Corona un
nuevo proyecto de conquista hacia el norte. Carvajal era un hombre experimentado en la guerra contra los indios, pues llevaba diez años viviendo
en la Huasteca desempeñando diversas funciones de gobierno y participando en las campañas de "pacificación" y de exploración, lo que lo hacía
un buen candidato para solucionar los problemas que en esa provincia
iban en aumento desde la década de 1560.10 Pues si bien el gran despliegue militar contra los indios chichimecas daba resultados en algunas zonas claves para la ruta hacia las minas de Zacatecas, los conflictos con los
pueblos al norte de Pánuco estaban fuera de control.11
Un año después de haber llegado a España, Luis de Carvajal obtuvo el
apoyo de la Corona para llevar a cabo su propuesta de conquista, al capi12
tular con Felipe II en 1579. El proyecto de Carvajal interfería con las

º Luis de Carvajal viajó por primera vez a América como almirante de una flota
en 1568. Antes de llegar a la Nueva España le tocó participar en un enfrentamiento
contra tres naos de corsarios ingleses en la isla de Jamaica, del cual su grupo salió
triunfador. Al llegar a las costas del Seno Mexicano fue a radicar a la provincia de Pánuco
y se estableció en la villa de Tampico, donde al poco tiempo fue nombrado alcalde
ordinario. Ahí compró una estancia de ganado mayor a Lope de Sosa. Debió haber
causado buena impresión al virrey don Martín Eruíquez, pues en 1573 lo nombró
corregidor de Huejutla y en 1575 desempeñó el mismo puesto en Tamaholipa. Durante
esos años tuvo una participación muy activa en jornadas de exploración y campañas
militares al lado de algunos capitanes que estaban al frente de la Guerra Chldúmeca, una
de ellas fue la expedición a las minas de Mazapil hajo las órdenes de Francisco Puga en
1573, la cual terúa como objetivo el reconocimiento de una ruta entre esas minas y
Tampico. La carrera política de Carvajal siguió en ascenso y fue nombrado capitán de la
Huasteca y juez de comisión en Pánuco en 1576. "Diligencias de Luis de Carvajal en
Tampico sobre la prisión de los ingleses, Tampico (15 oct. 1568)", en Marúnez del Río,
''La aventura", 262; "Proceso contra Roberto Plinton. Confesión de Luis de Carvajal,
Tampico (dic. 1573)", AGNM, Crintina/, vol. 685, en Boletín del Archivo General de la
Nación, x..'UÍ: 4,556; Toro, Gfo111ilia Caroajal, i, 26-27 y Los judíos, 280-281; CDHSLP, ~
314,316; Powell, G Gm!rra Chichimeca, 126; Velázquez, Histona, i, 314.
11
Véase Powell, La G11erra Chichimeca, el capítulo "La política y los administradores de la guerra: 1570-1585".
12
Estas capitulaciones comprendían dos partes. La primera constaba de 13 capítulos que estipulaban las obligaciones de Carvajal a cambio de otorgarle el derecho a conquistar y colonizar unas tierras al norte de Mazapil. Una de las cláusulas era la delimitación de los territorios que debía poblar y pacificar, procurando traer a "obediencia nuestra" los indios naturales que habitaran aquellas tierras. D579, 1-7.
1

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

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corrientes de expansión ya existentes, de las cuales habían resultado el
descubrimiento y ocupación de áreas donde se fundaron las villas de Saltillo, Santa Luda, Los Pirineos, y las minas de San Gregorio y La Trinidad. Carvajal pretendió incorporar a su empresa esos asentamientos y
establecer su gobernación en un espacio que se estaba poblando con muy
buenos resultados.
Cuando Carvajal emprendió su viaje hacia las tierras situadas al norte
del Pánuco, Francisco de !barra terúa cinco años de haber muerto y aparentemente la influencia de las autoridades de la Nueva Vizcaya sobre
estas tierras se había debilitado. Por su parte, las autoridades y pobladores
de la Nueva Galicia tenían muchos años inmersos en la Guerra Chichimeca y habían descuidado su interés por estos rumbos del Septentrión.
Bajo estas circunstancias Carvajal consideró factible la rápida colonización del Nuevo Reino de León, y sin miramientos incorporó las zonas
parcial o plenamente ocupadas. Esta política generó un auge en la afluencia de pobladores cuyos orígenes y destinos registraron una gran diversidad, que podemos agrupar en tres corrientes principales. Una de ellas fue
la que integraron los tripulantes que viajaron desde España con el objetivo expreso de poblar el Nuevo Reino de León, otra fue la del grupo de
expedicionarios que se integró en la Huasteca y finalmente la que salió de
las poblaciones de Saltillo y Mazapil. Analicemos cada una de ellas.
Una de las cláusulas dentro de las capitulaciones del Nuevo Reino de
León, fue el compromiso de reunir 100 pobladores españoles para su
poblamiento, de los cuales 60 debían ser labradores casados y acompañados de sus mujeres e hijos, y 40 serían soldados y oficiales.13 Carvajal sólo
logró reunir a 35 familias españolas y portuguesas que sumaban 196 personas, de las cuales 50 eran solteros (cuadro 3). Estas familias fueron
convocadas en Sevilla, de donde partieron en junio de 1580 rumbo la
Nueva España, y en agosto de ese año llegaron al puerto de Tampico.
La relación de estos pasajeros, presentada en la Casa de la Contratación, muestra un porcentaje muy alto de familias procedentes de la provincia de Castilla, sin embargo no queda claro la presencia de estos viajeros, pues muchos de ellos eran de origen portugués como quedó posteriormente demostrado durante el proceso inquisitorial que se le siguió a la
familia Carvajal. Incluso, durante los interrogatorios, salió a la luz la falsificación en los datos proporcionados por algunos de ellos.
Mientras las familias se acomodaban en la villa del puerto de Tampico,
Carvajal partió a la ciudad de México, do-?de presentó su capitulación y
13

Cláusula número 9 de la D579, 1-7.

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LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

demás títulos. Ahí permaneció unos días y posteriormente regresó a
Tampico para iniciar los trabajos de exploración y conquista. Definitivamente este grupo no fue la corriente numéricamente más importante,
pues la mayoría de sus integrantes abandonaron pronto la Huasteca y se
avecindaron en otras provincias. Sin embargo, los que se quedaron se
convirtieron en colaboradores muy cercanos. En este sentido hemos
comprobado que al menos 36 individuos de los 196 que conformaban su
tripulación participaron de alguna forma en sus expediciones y fundaciones (cuadro 4). Algunos de ellos destacaron por su desempeño como
curas, escribanos, capitanes, alférez, tenientes, contadores, carpinteros y
14
herreros.
El norte de la Huasteca fue el primer centro de operaciones del proyecto de Carvajal ya que la villa de Tampico fue la sede para la concentración y org-an.ización de los primeros grupos que lo acompañaron en varias
expediciones y campañas, y el lugar dispuesto para que su familia se estableciera. Como antiguo poblador de la provincia de Pánuco, no le fue
difícil conseguir que soldados de la Huasteca, involucrados en la Guerra
Chichimeca, lo siguieran. Así, en 1580 salió con un grupo de soldados
hacia el norte y recorrió 120 leguas hasta llegar a la serranía que nombró
Nuestra Señora de los Remedios a finales de ese año. Este lugar no era
otro sino el valle de San Gregorio donde la gente del capitán Alberto del
Canto había encontrado minas de plata en 1577. Carvajal se topó con
algunos pobladores, entre ellos Diego de Montemayor, a quien nombró
como su tesorero. Su estancia en estas minas fue muy corta, pero antes de
partir dispuso que Diego de Montemayor y Antonio de Espejo fueran a
descubrir nuevas tierras en su nombre. El primero de ellos fue enviado a

14 Dentro de este grupo la familia de Carvajal jugó un papel muy importante. Su
cuñado Francisco Rodríguez de Matos hizo varios viajes desde el Pánuco a la ciudad de
México para vender indios esclavos. Sus sobrinos Luis, Francisco, Baltazar y Miguel lo
acompañaron en jornadas de pacificación y exploración. A su sobrino Luis, que
uno
de los mayores y su consentido, lo había elegido como su sucesor en la gobernaaon del
Nuevo Reino de León. Su hermana Francisca Núñez de Carvajal y sus sobnnas Leonor,
Catalina, Mariana, Isabel y Ana también hicieron su parte, pues a pesar de que la mayoría
de las familias habían abandonado la precaria provincia del Pánuco, ellas se quedaron
hasta 1585. Las relaciones de cordialidad entre Luis de Carvajal y su familia terminaron con el proceso inquisitorial al que fueron someúdos todos sus núembros bajo el
cargo de judaizantes en la ciudad de México y que duró de 1589 a 1590. En las declaraciones ante el Santo Oficio, su hermana Francisca Núñez le echaba en cara haberlos
sacado de España para vivir en un lugar tan pobre como la provincia del P~uco. Por
su parte, Luis de Carvajal aseguraba odiar profundamente a todos sus panentes por
ser los culpables de su desgracia. Toro, Losjudíos, 220-224, 333-336.

e:~

675

las minas de La Trinidad en la provincia de Coahuila, y el segundo, a la
provincia de Nuevo México. 15
Para finales de enero de 1581, Carvajal estaba de regreso en la Huasteca y negociaba la paz con los indios principales de Huehuetlan, Tamapache, Tamolen y Tanchipa, en el pueblo de Cuzcatlán. Buscó que todos
estos pueblos se congregaran en Huehuetlan. 16 Al mismo tiempo, Carvajal consiguió autorización del virrey Conde de la Coruña para reclutar 20
soldados voluntarios en los pueblos de la Nueva España, quienes quisieran acompañarlo a las zonas mineras, siempre y cuando no fueran de los
que ya estaban contratados por la Corona. 17
Carvajal pudo reunir más gente en la Huasteca y su grupo empezó a
crecer con soldados de la zona y otros que venían de diferentes lugares.
Así llegaron Gabriel Mansilla,Juan Clavijo,Juan Bautista Olid y Fray Juan
de la Magdalena, procedentes de la ciudad de México. Carvajal concentró
la mayor cantidad de recursos y hombres para regresar al norte a poblar
las minas de Nuestra Señora de los Remedios. La caravana partió en
agosto de 1581 y la travesía duró unos cuarenta días. Se ocupó en fundar
poblaciones, hacer algunas exploraciones y dejar funcionando sus negocios mineros, lo que le llevó más de un año. La estancia por esos rumbos
le ayudó a ampliar sus relaciones, lograr que más hombres se unieran a su
equipo y organizar a sus seguidores, lo que le pennitió diversificar sus
operaciones. Así, mientras él encabezaba los avances en cierta dirección,
otros hombres patrullaban y exploraban más espacios en su nombre.
En febrero de 1583 Carvajal dejó las tierras del norte para dirigirse a la
provincia del Pánuco en compañía de unos 50 soldados, y a mediados de
ese año, inició la famosa guerra de Tamapache. Uno de los encuentros se
describe así: "el dicho gobernador entró y subió a la dicha serranía [de
Tamapache, Tanpasquin y Tamotela] con mucha cantidad de soldados e
indios amigos todo a su costa y los dichos naturales le salieron a dar bata15

D587, 3v-4v. Antonio de Espejo realizó un viaje de expedición al Nuevo
México en noviembre de 1582 pero partiendo de la provincia de Santa Bárbara y con
el apoyo de esas autoridades. Obregón, Historia de los descubrimientos, 241-304.
16 "Autos que establece Luis de Carvajal y de la Cueva para la paz con los indios
rebelados y otras cosas tocantes a la gobernación del Nuevo Reino de León (27 ene.-9
feb. 581)", en "Testimorúo de las diligencias e información que hizo el gobernador Luis
de Carvajal, cerca de la pacificación de los indios rebelados (abr.-oct. 581)". AGI, Patronato, 183, n 1, r 2, fs 9v-11.
17 "Respuesta del virrey don Lorenzo Suárez de Mendoza, conde de la Coruña
al informe de Luis de Carvajal y de la Cueva sobre el deseubrimiento de minas en la
jurisdicción del Nuevo Reino de León (5 mar. 1581)". AGNM, Indios, vol. 2, exp. 580,
f 133v.

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VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

lla en un paso fragoso de la dicha serranía, la cual duró más de cuatro días
y en ella el dicho gobernador los venció y desbarató y prendió a algunos y
después fue prendiendo a otros y hizo sus informaciones". 18 Los patrullajes en esa zona duraron varios meses, pero lo que no dicen los colaboradores de Carvajal es que de estas jornadas se sacaron muchos indios para
ser vendidos.
Antes de 1583 las acciones de Carvajal en la Huasteca tuvieron poca
relevancia, pues no había podido retener a su tripulación, las fundaciones
que había hecho se despoblaron casi inmediatamente y las negociaciones
con los pueblos indígenas no habían tenido éxito. En un principio sus
avances en el norte no inquietaron mucho a las autoridades, pero la guerra de Tamapache cambió las cosas, ya que la empresa de Carvajal tomó
otras dimensiones. En el transcurso de tres años (1580-1583), el grupo
inicial, compuesto por unos cuantos hombres de su tripulación y algunos
otros que habían llegado a la Huasteca para seguirlo en su aventura, creció de manera considerable. Entre los que acompañaron a Carvajal a la
Huasteca se encontraban soldados provenientes de Mazapil y Saltillo
como Gaspar Castaño de Sosa, Juan González y Pedro Flores, a los que
se sumaron Martín Flores, Cristóbal Rangel, Juan de Velver, Francisco
Solís, Diego y Dionisio Barboso, Pedro García de V elver, Antonio Velázquez, Alonso de Barrionuevo,Juan de Carvajal, entre otros (cuadro 4).
Algunos de ellos se habían incorporado a las huestes de Carvajal siendo
vecinos de la provincia del Pánuco, pero es posible que la mayoría, de los
que desconocemos su procedencia, provinieran de los puestos militares
que se encontraban en las poblaciones del Norte para hacer frente a la
Guerra Chichimeca. En este sentido, el capitán Rodrigo del Río se quejaba de que los soldados de los presidios desertaban para seguir a Carvajal,
quien les prometió repartirles los esclavos indios que lograran capturar. 19
A mediados de 1584 Carvajal volvió al norte con 25 soldados y al año
siguiente regresó a la Huasteca con 13 carretas cargadas de bastimentos.
18

''Declaraciones del capitán Felipe Núñez". Véase la nota anterior.
Una de las preguntas hechas a los testigos que participaron en el testimonio que
presentó el encomendero Francisco Barrón contra Carvajal decía "Si saben que demás
del daño que el dicho Luis de Carvajal hizo en lo que se refiere en la pregunta precedente
ha hecho y hace otro desen&gt;icio muy grande a Su Majestad y es que a la fama de que hace
esclavos los indios que pacifica y los reparte entre los soldados que le acompañan, se han
venido v vienen a él muchos soldados de los presidios chichimecas y dejan desguarecidos
y des~parados los fuertes y presidios de aquellas provincias donde son muy necesarios,
y de ello se han enviado a quejar a esta Real Audiencia, Rodrigo del Río, capitán de los
presidios de la Nueva Galicia". "Testimonio que presenta Francisco Barrón de las
alegaciones y preguntas que hizo el fiscal contra Luis de Carvajal, sobre haberse entrado
en Tamapache, no siendo de su jurisdicción (2 nov. 1585)" en 0584-586, 226-251.
19

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

677

El viaje no era con fines militares, pues deseaba conectar las poblaciones
recientemente fundadas de León, La Cueva y San Luis con las del Pánuco, a través de intercambios comerciales. Carvajal pretendía consolidar su
proyecto, pero la llegada del virrey Villamanrique en octubre de 1585
truncó sus planes. En 1586, cuando Carvajal estaba en la Huasteca fue
convocado por el virrey para responder a los cargos de esclavizar indios e
invadir jurisdicciones de la Nueva España. Viajó a la ciudad de México,
pero al saber de la gravedad de las acusaciones huyó hacia el nort~. En
1588 fue apresado, sin embargo, gracias a la ayuda de algunos funcionarios de la Audiencia de Guadalajara fue liberado antes de llegar a la ciudad
de México. Aunque un año después fue aprehendido en la villa de Alma, y esta vez no pudo escapar.zo
den,
Es difícil saber la cantidad de soldados que estuvieron en las campañas
que se realizaron en la Huasteca, pero entre los documentos que hacen
referencia a este período se han podido identificar alrededor de 70 personas involucradas de algún modo en las actividades fundacionales y militares que se realizaron en este espacio. No todos los participantes en las
jornadas a la Huasteca siguieron a Carvajal en las fundaciones hacia el
norte, pero la presencia de algunos sí fue importante y continuó aún después de que Carvajal abandonara el Nuevo Reino de León. Algunos participaron en la fundación de la villa de Almadén en 1588, como Felipe
Núñez de Rivera, Diego Ramírez Zamorano, Andrés Pérez de Berlanga,
Cristóbal de Heredia, Gaspar Delgado y Alonso de Barrionuevo. Otros
como Pedro F1ores, Pedro Pinto, Cristóbal de Heredia, Juan de Carvajal,
Domingo Martínez de Cearreta, Andrés Pérez de Berlanga y Baltazar
Rodríguez de Carvajal acompañaron a Gaspar Castaño de Sosa en la expedición a Nuevo México entre 1590 y 1591 (cuadro 4).
Los habitantes de Saltillo así como antiguos pobladores de Mazapil jugaron un papel decisivo en la empresa de Carvajal. Esta corriente de pobladores se dirigió principalmente a las fundaciones en el valle de Extremadura de la villa de la Cueva (1581), la ciudad de León (1582) y la villa
de San Luis (1583). El establecimiento de estos asentamientos constituía
la formalización de una ocupación que, de manera muy aislada, llevaban a
cabo un grupo de vecinos de Saltillo. Cuando Carvajal llegó por primera
vez a las minas de la serranía de Nuestra Señora de los Remedios, valle de
Extremadura, en 1580, encontró que algunos pobladores sacaban mineral, como fue Diego de Montemayor.
20

"Copia de los advertimientos generales que el mar&lt;¡ués de Villamanrique dejó
al virrey don Luis de Velasco en el gobierno de la Nueva España (14 feb. 1590)".
AGI, México, 22, n 24\ 2, 9 fs.

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VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

Otros residentes de Saltillo también fueron incorporados a las nuevas
fundaciones, por ejemplo, Julián Gutiérrez de Amaya, quien fue nombrado escribano de gobernación en 1583.21 Ese afio Carvajal visitó la villa de
Saltillo donde nombró nuevas autoridades y convenció a algunos de sus
vecinos para colaborar en su proyecto. Así, dejó a cargo del capitán Gaspar Castaño de Sosa la fundación de la villa de San Luis y lo nombró alcalde mayor. Entre los pobladores de la nueva villa estaban Diego Rodtíguez, Alonso Hernández Galaviz, Antón Hernández Gritón, Rodrigo
22
Pérez y Manuel de Mederos, quienes eran vecinos de Saltillo. En la
villa de la Cueva se construyeron dos ingenios para moler metales, uno
pertenecía al gobernador Luis de Carvajal y el otro a Diego Ramírez de
Barrionuevo, vecino de Saltillo. 23 En 1585 Carvajal envió a Lucas de Linares, también vecino de Saltillo, con algunos hombres a fundar la villa
de Almadén en el valle de Coahuila. 24

ramos la escasez de documentos sobre el gobierno de Carvajal y más
tratándose de eventos fundacionales en espacios alejados del centro de la
Nueva España.

De las acciones que Carvajal emprendió durante los diez años que duró su gobierno al frente del Nuevo Reino de León, las cuatro fundaciones
anteriores fueron las mejor encaminadas a lograr la consolidación de su
proyecto. El poder de convocatoria fue importante, pues en los testimonios sobre la fundación de la villa de la Cueva se apunta que participaron
25
unos 50 vecinos. Los datos reunidos, después de revisar la documentación referente a Luis de Carvajal, arrojan un número algo superior a los
70 pobladores que estuvieron relacionados a las fundaciones de San Luis,
La Cueva, León y Almadén. Esta cifra no es nada despreciable si conside-

21 "Nombramiento de Gabriel de Mansilla como alcalde mayor (30 ene. 583)";
"Nombramiento de escribano de gobernación (2 mar. 583)" en ''Información de los
méritos y servicios de Gabriel de Mansilla en la conquista y pacificación del Nuevo
Reino de León y otras provincias de Nueva España. (1583-1586)", AGI, Patronato, 77,
n 2, r 18, fs 19-19vy 5.
22 León, "Relación y discursos", discurso ii, cap. i, 44-45; D587, 15v-16.
23 "Carta del gobernador Luis de Carvajal al ilustrísimo y reverendísimo señor
arzobispo de México, Pedro Moya de Contreras (20 abr. 1582)", AGI, México, 336b, r 4,
160a, 2 fs. "Carta de fray Juan de la Magdalena al ilustrísimo y reverendísimo señor don
Pedro Moya de Contreras, arzobispo de la santa iglesia de México y del Consejo de Su
Majestad (23 abr.1582)". AGI,México, 336b, r 4, 160b, 1 f.
24 "Relación de méritos y servicios del gobernador Luis de Carvajal presentada
por él a la Real Audiencia de Guadalajara. Información recibida de oficio en la Audiencia Real del Nuevo Reino de Galicia contra lo que se hizo de parte Luis de Carvajal de la Cueva, gobernador y capitán general del Nuevo Reino de León, va al Real
Consejo de las Indias con el parecer que va dentro a fojas treinta y tres (sep. 1587)".
AGI, Guadolojara, 47, n 47\1, fs. 1lv, 20-20v, 29v, 31v, 32v-33.
25 "Carta de fray Juan de la Magdalena al ilustrísimo y reverendísimo señor don
Pedro Moya de Contreras, arzobispo de la santa iglesia de México y del Consejo de Su
Majestad (23 abr.1582)". AGI, México, 336b, r 4, 160b, 1 f.

Hacia 1585 los trabajos de Carvajal marchaban muy bien y las fundaciones de la villa de la Cueva, ciudad de León, villa de San Luis y la reciente villa de Almadén atraían cada vez más pobladores. Contrariamente
a lo esperado, quienes nutrían estos asentamientos no eran las familias
que había traído Carvajal de España, sino las que venían de los lugares
más próximos como Saltillo, Mazapil, la Huasteca y en menor medida de
los reales mineros de Zacatecas y San Marón. Sin embargo, hacia 1586 las
cosas se complicaron ya que el virrey Villamanrique y algunos capitanes
de la frontera como Rodrigo Río de Loza y Diego de Ibarra obstaculizaron sus ambiciones de conquistar las tierras rumbo al norte, al acusarlo de
delitos graves que ya se ventilaban en el Consejo de Indias. Estas dificultades aceleraron el abandono de los asentamientos en el Nuevo Reino de
León a finales de la década de 1580, pues Carvajal fue encarcelado. 26 Algunos pobladores que lo seguían decidieron establecerse en lugares seguros como la ciudad de México o Zacatecas, pero la mayoría se quedó en
Sal tillo y Mazapil.
Al recibir la noticia de la sentencia de Carvajal, Castaño de Sosa, uno
de sus colaboradores más cercanos, decidió emprender la marcha rumbo
al Nuevo México en julio de 1590. Un número considerable de familias
se unió a esta empresa, dejando la villa de Almadén desierta.27 Durante
casi ocho meses este grupo avanzó hacia el norte sin encontrar la riqueza
que tanto añoraban. Siguiendo las memorias que sobre esta expedición
fueran escritas, se han podido identificar alrededor de 50 participantes
(cuadro 4). Sin embargo, cabe suponer que el número fue mayor, pues en
esta campaña no sólo intervinieron soldados, sino que también estuvie-

26 A Carvajal se le hicieron dos procesos, el primero fue inquisitorial acusado de
judaizante y posteriormente se le siguió uno civil por entrometerse en las jurisdicciones de la Nueva Galicia, la Nueva Vizcaya y la Nueva España. El proceso por judaizantes se encuentra en AGNM, Inquisición, vol. 1487, exp. 3, fs 233-372. el cual fue
publicado por Toro en Losjudíos, 207-372. Posteriormente este autor realizó un estudio sobre esta familia: La familia Carvqjal, poniendo énfasis en el personaje del joven
Luis de Carvajal.
27 León, "Relación y discursos", discurso ii, cap. viii, 55-57. Un proceso similar de
despoblamiento se presentó en el valle de Santa Bárbara cuando unos años más tarde el
capitán Juan de Oñate emprendió la conquista del Nuevo México. Cramaussel, Li
provincia, 41-42, 44, 48-49.

�680

ron presentes grupos familiares que incluían mujeres y niños, quienes, en
su mayoría, no fueron registrados.28
En marzo de 1591 Castaño de Sosa fue capturado bajo el cargo de
haber descubierto por cuenta propia y sin licencia ni provisión del rey y
por haber hecho "entradas" y captura de indios en cierra de indios de
29
paz. Después de este suceso la mayoría de los que se encontraban en el
Nuevo México regresaron a Saltillo, y más tarde, una parte de ellos pasó a
Monterrey. Sin embargo, algunos se quedaron en las poblaciones cercanas al Nuevo México y años después se unieron al grupo de soldados de
Juan de Oñate para entrar a una nueva conquista del Nuevo México
(cuadro 4). La Audiencia de México sentenció a Castaño de Sosa en febrero de 1593, condenándolo a seis años de destierro en las Filipinas,
donde murió unos meses después en una expedición a las islas Maluco.30
El fracaso de la expedición de Gaspar Castaño de Sosa puso fin al eslabón que quedaba del proyecto de Carvajal. Sin embargo, la derrota de
este grupo no fue el fin de la ocupación hacia el noreste, pues el trabajo
de 1O años en campañas militares en la Huasteca, de la fundación de
asentamientos mineros y agricolas, y el intento de colonizar el Nuevo
México, implicó la movilización de por lo menos unas 170 personas que
estuvieron directamente involucradas en alguna de estas actividades. Cabe
mencionar que dentro de ellas quedaron registradas sólo 12 mujeres
(cuadro 4).
Una secuela de estos procesos se pudo observar en la década de 1590,
cuando un grupo de viejos soldados-exploradores y seguidores de Carva28

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

"Memoria del descubrimiento que Gaspar Castaño de Sosa hizo en el Nuevo
México, siendo teniente de gobernador y capitán general del Nuevo Reino de León (27
jul. 1590)", CDIA, xv, 191-261. AJ final de la carta que el virrey de Velasco envió al
capitán Juan de Morlete para la captura de Gaspar Castaño de Sosa y demás gente que lo
acompañara escribió: ''Y el mismo regalo y buen tratamiento se os encarga en los niños
que hubiere. Y en todo procederéis con la cordura y buen modo que sabréis y de vos
fío" "Copia de la instrucción que llevó el capitán Juan Morlete para el viaje del Nuevo
México (1 oct. 1590)", AGI, México, 220, n 27, 2/1, 2 fs.
29
León, "Relación y discursos", ii, cap. vii, 56-57. En una carta que el virrey
Velasco envió al rey explicaba que la tropa dirigida por Castaño de Sosa era de las que
hacían la guerra contra los chichimecas para capturar esclavos. También se le acusó de
que en el descubrimiento del Nuevo México se había adelantado al capitán Agustín
Leseca, minero zacatecano, quien buscaba la anuencia del virrey para realizar
descubrimientos en la misma zona. AGI, México, 22, n 34, fs 1-lv. en Román Gutiérrez,
Sociedad, 390. Rodrigo del Río de Losa, minero zacatecano y participante en la política de
paz con los indios chichimecas, fue 9uien avisó al virrey Velasco de la entrada de
Castaño de Sosa al Nuevo México.
30
León, "Relación y discursos", discurso ii, cap. viii, 56-57. Hoyo, Historia, 146.

681

jal, quienes se habían refugiado en $altillo, decidieron emprender su propia empresa de reconquista, intentando recuperar los abandonados asentamientos del Nuevo Reino de León. Esta corriente avanzó lentamente
y al cabo de unas décadas los resultados en la consolidación de un nuevo espacio de poblamiento fueron evidentes como veremos en el siguiente apartado.

La década de 1590: la colonización tlaxcalteca, Diego de Montemayor y la fundación de Monterrey
Rumbo al noreste la colonización no fue tarea de una sola voluntad o
iniciativa. Si en las décadas anteriores intervinieron grupos distintos, muchas veces enfrentados y opuestos, a finales del siglo XVI se llevaron a
cabo dos iniciativas de poblamiento. Por un lado destacó la presencia de
Francisco de Urdiñola, quien llegó a estos valles con la misión oficial de
conducir a un grupo de familias tlaxcaltecas y fundar un pueblo. Cabe
mencionar que Urdiñola aprovechó su comisión para montar un proyecto
personal de conquista hacia el norte que generó un movimiento de recursos y personas más allá de lo que implicó la sola fundación del pueblo
tlaxcalteca. Por otro, quedaban algunos hombres encabezados por Diego
de Montemayor, que habían participado al lado de Carvajal, dispuestos a
continuar con su empresa.
La implementación de las dos iniciativas, a veces enfrentadas, activó
nuevamente el desplazamiento de soldados y familias que se tradujo en
una expansión de la ocupación hacia el noreste.
A principios de la década de 1590, el virrey Luis de Velasco, el mozo,
dispuso el traslado al norte de más de 400 familias tlaxcaltecas para la
fundación de seis pueblos, los cuales servirían de apoyo en la creación de
otros asentamientos con indios del Norte. El 22 de junio de 1591, el capitán Rodrigo del Río de Losa, gobernador de la Nueva Vizcaya, recibió
instrucciones para guiar a las familias tlaxcaltecas desde el presidio Cuicillo -cercano a las minas de Zacatecas- a los destinos previstos con anticipación y nombró a Francisco de Urdiñola como su teniente de gobernador para trasladar a las 86 familias tlaxcaltecas, las cuales fundarían un
nuevo pueblo junto a la villa de Saltillo.31 La villa de Saltillo quedó inte31

Velázquez, CDHSLP, i, 204-206, 207-210. El historiador Foin, "Rodrigo de
Rio", 144, señala que en el ''Memorial de 1584" se discutieron diversas estrategias para la
paz; una de ellas proponía la creación de un pueblo de indios tlaxcaltecas entre Saltillo y
Mazapil, pero en 1591, el capitán Rodrigo del Río decidió que el mejor lugar era junto a
Saltillo.

�682

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

grada por dos fundaciones vecinas, al poniente el pueblo de los tlaxcaltecas y al oriente la española. El límite entre una localidad y otra era el arroyo principal llamado Saltillo que abastecía a la villa y que la atravesaba de
norte a sur. Para el abasto de los tlaxcaltecas se les otorgaron las tres cuartas partes del ojo de agua que daba servicio a la villa para que, además de
su asiento, los tlaxcaltecas pusieran un molino. En estas tierras Urdiñola
repartió "sitios de casa y huerta" a 71 familias y a 16 indios solteros, que
junto con el agua formaban parte de los ejidos de la villa.32
La llegada de los tlaxcaltecas y los consecuentes cambios en la distribución de tierra y agua aumentaron considerablemente la proporción de
tierras para cultivo. En este sentido la migración de ese pueblo fue un
elemento que contribuyó a la consolidación de Saltillo como centro agrícola. Pero desde otro punto de vista, la imposición de la colonia tlaxcalteca deterioró la situación de los otros pobladores, muchos de los cuales
apenas habían regresado de la frustrada expedición de Gaspar Castaño de
Sosa en 1591.
Ante estas circunstancias un grupo de vecinos de Saltillo dirigido por
Diego de Montemayor decidió regresar a poblar el abandonado valle de
Extremadura en la gobernación del Nuevo Reino de León. Diego de
Montemayor utilizó el nombramiento de teniente de gobernador que
Luis de Carvajal le había concedido en abril de 158833 para fundar la ciudad de Monterrey acompañado de por lo menos 13 familias -incluyendo
la suya- el 20 de septiembre de 1596.34 Al amparo de ese título, Diego de
Montemayor viajó un mes después a la ciudad de México para presentar
los documentos de la fundación y pedir la autorización respectiva al virrey. El 11 de febrero de 1599 obtuvo el título de gobemador.35 En el
D591, Bv-14, 19.
"Título de teniente de gobernador a Diego de Montemayor, villa de Almadén (5
abr. 1588)", en D643, 32-32v.
34
En los trabajos de los histoóadores Roe~ Apuntes, cap. vii, Hoyo, Historia, 149150 y Cavazos Garza, Bmve histmia, 28, se ha difundido la idea de que la fundación de
Monterrey la llevaron a cabo doce familias, seguramente basados en la crónica de Alonso
de León que al respecto escribió: "[Diego de Momemayor] juntó doce compañeros de
los que habían estado en el reino; amigos suyos. Díjoles cómo los indios del reino le
llamaban, que viniera a poblar, pues eran conocidos. Asentoles la proposición; dieron
palabra de asistirle y resolvieron hacer la dicha entrada. Trujeron sus mujeres, hijos y
ganado", "Relación y discursos", discurso ii, cap. x. Sin embargo, es posible que hayan
sido más familias de las que apuntó el cronista, pues en las actas de cabildo de Monterrey
y en los útulos de mercedes que se otorgaron luego de la fundación de Monterrey
aparecen más personajes.
35 Al llegar a la ciudad de México el 22 de octubre de 1596, Montemayor pidió al
escribano real Francisco de Cuenca un traslado del nombramiento de teniente de
32
33

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

683

transcurso de esos años llegaron más familias e individuos, principalmente de Saltillo, para unirse al proyecto de Diego de Montemayor, llegando a
conformar un grupo de 29 vecinos fundadores de Monterrey (cuadro 5).
Un elemento que diferenció esta etapa de las décadas anteriores fue la
participación de grupos familiares. La migración familiar fue una de las
características principales de este nuevo movimiento. Aunque la mayoría
de los protagonistas eran antiguos soldados participantes en la cadena de
campañas que se habían sucedido desde la integración de los grupos de
Francisco de Ibarra en la década 1560, pasando por la del desafortunado
Gaspar Castaño de Sosa en 1590, hasta la fundación de Monterrey, donde
entraron acompañados por sus esposas e lújos.
De esta forma las iniciativas emprendidas en la década de 1590 tuvieron un nuevo componente, el de la planificación. Había objetivos más
claros expresados en una politica general de poblamiento como el de la
colonización tlaxcalteca. El grupo de Montemayor supo adaptarse y
aprovechar esta nueva situación al mostrar una intención real de poblar
en forma más permanentemente. En este contexto el apoyo de los habitantes de Saltillo fue fundamental, pues con los recursos materiales y
humanos que salieron de esa población, los de Monterrey lograron sobrevivir y consolidar un proyecto fundamental para el diseño de un espacio regional durante el siguiente siglo.

Conclusiones
Esta lústoria de la migración hacia el noreste novohispano tuvo un eje
que fue el surgimiento de tres centros: Mazapil, Saltillo y Monterrey,
entre los cuales existió una estrecha relación. Cada uno de ellos ejerció
influencia sobre otros lugares en donde las acciones y movimientos que
emprendieron los diversos grupos de migrantes conformaron áreas
funcionales, a partir de las cuales se definieron los espacios jurisdiccionales de ese gran territorio a lo largo del período colonial.

gobernador hecho por Luis de Carvajal para justificar las acciones que había emprendido
en el Nuevo Reino de León. "Testimonio de un traslado del nombramiento de teniente
de gobernador al tesorero Diego de Montemayor por Luis Carvajal y de la Cueva en la
villa de Ahnadén a 5 de abril de 1588 (22 oct. 1596)" en D643, 33v. Hasta donde
sabemos el título de gobernador que el virrey dio a Montemayor no se encuentra en los
archivos, se tiene noticia de él por la fecha dada por el cronista Alonso de León,
"Relación y discursos", discurso ii, cap. x, 61. Otra de las pruebas sobre este
nombramiento es la firma de Diego de Montemayor como gobernador en las actas de
cabildo de la ciudad de Monterrey, AAM.

�684

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

El poblamiento de la vertiente hacia el noreste de la Nueva España
fue un proceso marcado por constantes interrupciones. Por un lado, la
vida de sus poblaciones estuvo sujeta a circunstancias sumamente variables como fueron las bonanzas y crisis mineras, y por otro, los conflictos
entre los grupos expedicionarios y los cambios en los proyectos de expansión fueron factores que contribuyeron a crear un ambiente de incertidumbre e inconstancia. Sin embargo, a pesar de los tropiezos y las derrotas que sufrieron los capitanes y sus empresas privadas de conquista,
se puede decir que desde un punto de vista general la colonización y el
poblamiento hacia el noreste se mantuvo y prosperó durante el siglo

XVI.
La continuación de estos procesos y la implementación de otros proyectos durante los siglos XVII y XVIII introdujeron elementos que modificaron, en gran medida, el papel de las poblaciones de Mazapil, Saltillo
y Monterrey en la configuración de nuevos espacios regionales.

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

685

Cuadro 1
Derroteros de los fundadores y pobladores del real de
San Gregorio del Mazapil (1568-1600)

Antecedentes: Lugares y fechas aproximadas en los que ei poblador estuvo antes de
haber llegado por primera vez al real de San Gregorio del Mazapil.

Año: Fecha aproximada en que el poblador llegó por primera vez al real de Mazapil.
La estimación se establece a partir de la fecha más antigua en la que el poblador es
mencionado en algún documento referente al real de Mazapil. Las fechas que refieren
a una década fueron calculadas a partir del lugar que ocuparon en la lista de los cofrades que se elaboró en 1617 por el mayordomo Francisco Luis Leite. Véase el
D569-617.

Destino: Lugares y fechas aproximadas a los que el poblador se trasladó después de
haber residido en el real de Mazapil. El símbolo t, después del año, indica la fecha del
fallecimiento.
-:--Jombre
Pedro de Acevedo
Pedro .Ai,iado
Antonio de A2uilar
María de Aguilar, mujer de Gaspar
Duarte
Andrés de Aruiil=
Juan de.'
Ortuño de Aguirre
Gerónimo de Alcocer
Juan Alonso
Constanza de Andrada
Maria de Andrada
# Alonso de Angulo
Hemando Arias
Martín de Arriw. (548)
Pedro de Arriola (539)
Juan de Arteaga [Aró=l
Mujer de Juan de Arteaga [Artiw.1
@Juan de Avellaneda

Al1krede11tes

SLT(577580)
SLT(577580)

VVA(584)

MEX-NV
(566)

Año
590's
580's
580's
590's

Desh'no

Fumk

MAZ (ca.639-j')

D569-617
D569-617
D569-617
D569-617; D653

580's
570's
590's

D569-617
D569-617
D569-617

590's
590's

D569-617
D569-617; LCT

569
590's
585587
590's
569
569
590's
590's
579

MAZ (57ot)

Diego de Avila

577

LLE(583)SOM(583)
SLT(619)

E Simón Bajes [¿Baez?]

590's

614t

Juan de Birvis
Cristóbal de Cabañas
lJuan de Cabañas
Melchor de Calahorras
X t@ « Francisco Cano (ca. 540)
Pedro de Canseco

590's
580's
580's
568
568
580's

D569
0569-617
D569-617; D586-587
D569-617
Dc573
D569
D569-617
D569-617
D577-586; 0:113
D569-617; D577-586;
ID
D569-617; D594-596;
D653
D569-617
D569-617
D569-617
Db568
D6568; D569; Dc573
D569-617

�686

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

Leonor de Cansores, mujer de
Francisco González
Bartolomeu de Carbajal [Caravajal
Mujer de Bartolomeu de Carbajal
Nicolás de Carranza, pregonero
Juan del Castillo
Isidro Catalán, sastre
Juan Bautista de Cepeda
Simón Correa [¿Coria, Soria?
Pedro Crespo
$ Marún de Churrueta fChurruelal
Ana Delzido
Juan Días de la Lapa (542)

CAT-GRE

Andrés Díaz Simón
Mateo Donato, cirujano
X E Gaspar Duarte

MIL

Luis de Elizalde
Martín de Elizalde 11.ízalde]
t Martín Espes (550)
E Gaspar de Espinosa
M4!,Jel Esteban (542)
Pedro Esteban
«Juan Antonio de Faóas

ALM(588)

580's

D569-617

590's
590's
595
580's
568
590's
570's
568
595
590's
570576
573
594
580's

D569-617
D569-617
DS94-596
D569-617
Dc573
D569-617
D569-617
Db568
D569-617; D594-596
D569-617
D577-586

590's
580's
570's
573
568
568
590's

EJuan de Faóa, el mozo

590's

t Juan Femández

569596
573

X Mateo Femández, mayordomo de

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

MAZ(573t)

GUA(577)

CED(594t)
SLT(591)MAZ(628-ca 639t)
SLT(614)
GUA(584)

MfY(603)-SLT
(615) MAZ(628)MAZMTY(650J-)
MTY(603)SLT(650)MAZ(628)
SLT(615)

Dc573
D594-596
D569-617; D580-607;
D591; LCS; D653
D569-617
D569-617; D594-596
D569-617; D575-585
Dc573
Db568; D659
Db568
D569-617; AAM;
LCS; Ca4; D653
D618-633; Ca4; D653

D569-617
Dc573

la Iglesia

Alexandre de Figueroa
Pedro Frejo [¿Frero, Frexo?l
Cristóbal García
García Dávila
Bias García de Mendoza
« Marún García de Lasao
Francisco Gil
Mi1ruel Gómez
Alonso González
# Antonio González

Dieeo González
Francisco González
Gerónimo González
X Juan González (562)

R.IB

573
580's
570's
569
580's
594
595
572
568
577585
580's
580's
573
570's

SLT(596)
TLA-GUA-MAZZAC(585)SLT(586t)

CLE(582)EXF(583).PA..t'\J (584)NRL(585)-

D569-617; Dc573
D569-617
D569-617
D569
D569-617
D569-617; D594-596
D594-596
D569-617; D569
Db568; Cu:118-119
D586-587

D569-617
D569-617
Dc573
D569-617; D587

687

MAZ(587)GUA(587)

X Francisco Gutiérrez Trejo (548)

569

Jorge de Guzmán
Mujer de Jorge de Guzmán
Maria de Guzmán
Alvaro Heroández
Baltazar Hernández
! Juana Heroández
Mateo Hernández
Mujer de Mateo Heroández
Pedro Hernández, criado de Diego
de Montemayor
Pedro Heroández de A..truilar
$ Antonio de Herrera
Gracian de Iriroven
Mujer de Gracian de Irigoyen
l Isabel
Francisco de Isasti
Pedro de ltorisaba
!Miirueldelzaguirre
Antón Jarillo
X Pedro Jiménez
•1Juan, criado de Isidro Catalán
Doña Juana, mujer de Pedro HernándezAmiiiar
Francisco Labrado
Pedro de Landeras
Hioólito de Ledesma
Juan de Ledesma
«@ Agustín de León

580's
580's
580's
580's
580's
570's
570's
570's
573

D569-617
D594-596; LCS
D569-617
D569-617; D586-587;
D595-602; D614;
D621
D569-617; Dc573;
D653
D569-617
D569-617
D569-617
D569-617
D569-617
D569-617
D569-617
D569-617
Dc573

573
594
590's
590's
590's
594
590's
590's
570's
568
573
570's

D569-617; Dc573
D594-596
D569-617
D569-617
D569-617
D594-596
D569-617
D569-617
D569-617
Db568;D653
Dc573
D569-617; Dc573

594
573
570's
590's
573

Mujer de Agustín de León
Juan de León
Tomás de León
Francisco Levva (543)
Lucas de Linares

573
590's
590's
569
573

D594-596
D569-617; Dc573
D569-617
D569-617
D569-617; D577-586;
Dc573
D569-617
D569-617
D569-617
D569;D587
D569-617; D587;
LCS;Dc573

Lorenzo Llnis
Juan de Llzaur
Ana López, mujer de Alonso Pérez
Bernardo López
Diego Lónez, pregonero
X Francisco López

590's
590's
580's
594
573
568 ·

Luisa González
Mateo González
Juan de Griialba
X Juan Guerra de Resa

CLE(583)

590's
595
570's
585

SLT(595)
SA1(586)NME(599)MAZ(613t)

NRL-ZAC(583)
SLT(584)ALM(585)VCU(586t)

D569-617
D569-617
D569-617
D594-596
Dc573
D569-617; Dc573;
D653

�688
juan López

573
568
572
569
595

PedroLópez

López de Ceoeda
Juan López Godoy (544)
Juan López de lllarreta [lyarreta]
« Alonso López de Lois

581
568
572
594
573
570's
569
595
570's
570's
580's

Pedro Lorenzo

Machado de Urquieta
@ Melchior Luján
1_:..1e1chor, de Gcrónimo González
Catalina .:-.tarún
Diego Martínez !Marúnl (540-543)
Juan Martínez de Aguirre
Andrés Lorenzo Matamoros
Hemán Mateo
X Francisco de Melo

590's
568

Francisca de Menchaca IMinchacal

X# Juan de Menchaca [Minchaca]
Juana de Menchaca [Minchaca],
mujer de Pedro Al!llado

590's

« Alvaro Méndez

568

X Luis Méndez de Sotomayor
Magadalena de Miranda
Diego de Monrov, alcaide
Diego de Montemayor (530)

573
590's
594
573

@Juan de Morales (538)
Francisco Morlete
X«@ E Juan Morlete (554-557)

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

LLE(560's)

JER,
ARZ(S54557)NE(575576)

Papá de Juan Modere [Lucas Morlete]
Mamá de Juan Morlete [Estefanía
Gómez]
Diego Muñoz
SLT(5T'580)
E Francisco Muñoz (548)
GIB
Maóa de las Nieves
e• Negro del padre Ruiz de ,\!arcón
+YJuan de Olayzola [Alayzola]
Uuan López de Olazaval
Gerónimo de Olimidiera
Alonso de Ordás
WA(584)

575
590's
580's

SLT(595)MAZ(595)
RG

NRI..(583-584)

SLT(587)MAZ(594t)

CLE(583)DGO(588)

SLT(577-580)SGE(581)SLT(590-596)MfY(596-611t)
GUA(583)
SLT(S83)MAZ(584)SLT(595)MAZ(596-597601t)

Dc573
Db568
D569
D569
D580-607; D594-596;
LCS

A6;Fo;Pw2
Db568
D569
D594-596
Dc573
D569-617
D569
D569-617;D594-596
D569-617
D569-617
D569-617; D587;
D653
D569-617; D621
Db568; D569-617;
D586-587; D594-596
D569-617
Db568;LCS
Dc573
D569-617
D569-617; D594-596
D569-617; D569;
D589; 0643; A6

D577-586
D569-617
D569-617; D594-596;
D601; 0653; D717;
Fer

580's

D569-617; Fer

580's

D569-617; Fer

594

D594-596

571
590's
573
594
594
590's

GUA(571)-FREGUA(573)

MEX (619)

Db573
D569-617
Oc573
D569-617; D594-596;
D717
D569-617; D594-596
D569-617

Pedro Ortíz de Uria [Bría, Orial
Tomás Ortíz de Zárate
.Martín Pareya
\[arcos Perdomo

Francisco Pérez
Sebastián Pérez
Domingo de Picardía

580's
590's
580's
580's
569
580's
568
595
570's
572

Simón del Pinto
Dona Juana [Porcallo de la Cerda]

570's
573

SLT(577-581t)

Ana de Portillo

590's
570's
580's
580's

MAZ(617t)

Alonso Pérez Suárez

Alonso Pérez
Alvaro Pérez

X Francisco Proano
Beatriz de Quintanilla
Isabel de Quintanilla, ria de Ana de
Fruías
Alonso Quintero
Mujer de Alonso Quintero
Alonso Ramírez
X Francisco Ramírez
t Diego Ramírez Zamorano
Antonio Ramos
Francisco Ramos
luan Ramos de Arriola
$ Juan del Río
j: Agusún de los Ríos
Alonso de Rívera
EFrancisco de Rívera
Gaspar de Rivera

590's
590's
590's
578
582
570's
590's
590's
570's
580's
580's
594

Martín de Rívera
Isabel de Rocamonte
Juan de Rocamonte
X« @ Pedro de Rocamonte

568
594
570's
590's
580's
568

XSebastián de la Rocha Fan.e;re
Amonio Rodríguez (537)
X Francisco Rodrúroez
Lázaro Rodóguez
Mruía Rodríguez
Antón Rodríguez Castano
Hemán Rodríl!llez de Matos
EBaltazar de Rueda de Heredia
Alonso Ruiz
Francisco Ruiz
Mujer de Francisco Ruiz
XJuanRwz
J Andrés Ruiz de Alarcón
Juan Ruiz de Guzmán

570's
572
568
573
590's
580's
580's
570
580's
590's
590's
568
573
590's

Eluan de Rívera

BET

SLT(577-580)

SLT(614)
FRE(583)

SLT(595)
MAZ(569t)

GUA(573)

689

D569-617
D569-617
D569-617
D569-617
Db568; D659
D569-617
Db568
D569-617; 0594-596
D569-617
D569-617; D569;
Dc573
D569-617
D569-617; D589;
D643
D569-617
D653
D569-617
D569-617
D569-617
D569-617
D569-617
D653
Db582; D594-596
0569-617
D569-617
D569-617; LCT
D569-617
D569-617; D577-586
D569-617
D569-617; D594-596;
LCS
Db568; D569
D569-6 17; D594-596
D569-617
D569-617
D569-617
D569-617; D577-586;
D653
D653
Dc573
Db568; 0653
Dc573
D569-617
D569-617
D569-61 7
D569; Db573
D569-617
D569-617
D569-617
D653
Dc573
D569-617

�690

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

Juan de Srurastiberri
Pedro de Salazar
X Juan de Salcedo
Manuel Saldaña (543)
Pedro San de Galarza
$ Andrés Sánchez

595
580's
570"s
570
590's
573
SLT(643)

E Bartolomeu Sánchez

584

SLT(595)

Diego Sánchez

590's

DGO(600)SLT(614)

Y Marcos Sánchez (569)

594
590's
590's
590's
580's
590's
590's
570's

Martín Sánchez
ROQue Sánchez
Muier de Roque Sánchez
M.aría Sánchez de Guzmán
María de Santia11:o
DolllllW) de Santiesteban
Sebastiana, hija de María de Triminho [freviño]
Sebastián de Sel'llÍn
Juan de Soto
X Alonso Tabuio
Ana de Taxumulco
Catalina Tellez, mujer de Francisco
Melo
Hemando de Tenorio
Francisco de Torquemada

Lorenzo de Torres
Mumel Torres

José de Treminho ffreviño]
Maria de Triminho ffreviño]
X« Francisco de Urdiñola (552)

Francisco de Urdiñola, el mozo
Domingo de Uribe [Oribe, Bribe]

@ E Francisco Valverde
Müruel Vanegas
Leonor Vaquera
Baltazar de Vargas
Francisco de Var!!aS
Sebastián de Vareas
Francisca Vázquez de Mercado
@ « Alonso de la Vega
Antonio Velázquez
Juan Martín Velázquez
Mujer de Antonio Velázquez
X Sebastián Velázquez

SLT(614)

M1Y(603)

590's
580's
570's
600's
590's
590's
568
595
568
NVA(570's) 580's
570's
VOY(S74)- 581
NVA(574)AV(578)IND(579)SLT(580)
580's
580's
568
580's
570's
580's
570's
580's
590's
570
573
590's
580's
595

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI
D594-596
D569-617
D653
D569
D569-617
D569-617; D573;
D577-586; LCS
D569-617; Df583586; D717; LCS
D569-617; D580-607;

LCS
D594-596
D569-617; LCS
D569-617; D653
D569-617
D569-617
D569-617
D569-617
D569-617; Ca4
D569-617
D569-617
D653
D569-617
D569-617

M1Y(603)
MAZ(617t)
SLT(588-589, 591)RG(592)SLT,PAR(594)MEX(595-600)NVA(601-618t)

SLT(595)

D569-617
Db568
D569-617; D594-596
Db568
D569-617
D569-617
D569-617; D653;
D717; LCS; A6; Pw2;
Fo: 126-127; V-L: 1718, 28
D569-61 7
D569-617
Db568
D569-617
D569-617
D569-617
D569-617
D569-617
D569-617
D569; D577-586
D569-617; Dc573;
Df583-586
D569-617
D569-617
D569-617; D580-607;
D653;LCS

Juan Martín Velázquez
YJuan de Yustis 0ustis] (566)
Alonso Zapata

.E Diego de Zuloai?a (540)
Cristóbal de Zúfuga

590's
594
568
569
590's

691

D569-617
D569-617; D594-596
Db568
D569
D569-617

Abreviaturas:
ACA
ARZ
AV
BET
CAS
CAT
CED

CLE
COM
CHA
DGO
EXF

FIL
FRE
GIB

GRE
GUA
HAB

JMA
IND
JAP
JER

LLE
MAN
MAZ

MEX

Presidio de Acaponeta, Nueva
Vizcaya
Fortaleza de Arzi1a, Marruecos
Minas de Aviño
Betanzos, Galicia, España
Castilla, España
Cataluña, España
Minas de Los Cedros en Mazapil
Ciudad de León
Compostela
Charcas
Durango
Expedición rumbo a la Florida
Filipinas
Fresnillo
Gibraltar
Grecia
Guadalajara
La Habana
Islas Malucas
Minas de Indbé
Japón
Jerez de la Forotera, España
Villa de Llerena
Manila
Mazapil
Ciudad de México

MIL

MTY
NE
NRL
NVA
OVl
PAL
PAN
PAR
PNA

RAM
RIB

RG
SAB
SAI
SAC
SGE
SLP
SLT
SOM
TEN
TLA

TRI

vcu
VOY
WA

Milán
Monterrey
Nueva España
Nuevo Reino de León
Nueva Vizcaya
Oviedo, España
Ciudad de la Palma
Pánuco
Parras
Puerto de Navidad, Nueva
España
Real de Ramos
Ribadea en Galicia, España
Río Grande
Sabugo, Filipinas
Minas de Saín
Pueblo los Sacuces
Minas de San Gregorio
San Luis Potosí
Saltillo
Sombrerete
Islas de Tene.rife
Pueblo de Tialtenango
Minas de la Trinidad
Villa de la Cueva
Valle de Oyarzun, provincia de
Guipúzcoa
Villa de Valles

�692

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

Cuadro2
Derroteros de los fundadores y pobladores de los valles de
Saltillo, Pirineos y Buena Esperanza
(1577-1600)

1

592

Gaspar Castaño de Sosa

Nombre: El significado de los símbolos que anteceden a los nombres puede
verse en el cuado 1. La fecha entre paréntesis después del nombre indica el
año aproximado de nacimiento. Los nombres en negritas se refiere a los que
participaron en la fundación de Saltillo o recibieron merced de tierras entre
1577 y 1580.
Antecedentes: Lugares y fechas aproximadas en los que el poblador estuvo
antes de haber llegado por primera vez a la villa del Saltillo. Las abreviaturas
con minúscula indican el derrotero probable.

Año: Fecha aproximada en que el poblador llegó por primera vez a la villa de
Saltillo.

Mwel Castaño

Baldo Cortés (539)

Martín de Charrieta fChurrueta]
Aizustina de Charles(556)
Alonso de Charles o Alonso

593
PUE

Pérez
Bartolomé de Charles

E Gaspar Duarte

MTY(596-626t)
MAZ(580's)

Martín de Elizalde

pués de haber residido en la villa de Saltillo. Las abreviaturas con minúscula
representan el derrotero probable.
Nombre
« Diego de Aizuirre

591

Año Destino

Fortunato de ~ e

Ortuño de Ailuirre, sastre
Juan de Alanís
Z Catalina de Alfaro
Diego Alonso

.MAZ(569-576)

Juan Alonso
Melchor Alvarez
Francisca de Avila

MAZ(569-576)

Pedro de Carvajal

591
584
586
591

QRO
DGO(580)

Alonso de Barrionuevo
Francisco de Bellerías
Cristóbal Bivas [Vivasl
« Luis Boeado
Dieeo Borruel de Luna
Alberto del Canto (547)

591
591
599
593
593

Alvaro Fernández
Pedro Flores
Diego Gaitán de Espinosa
fLOrenzo García
Lucas García

Antecedentes
NV

« Matías de Aguirre

E Mateo de Barcaza

580's

Juan de Erbáez

L:j: Cristóbal de Espinosa

Destina. Lugares y fechas aproximadas a los que el poblador se trasladó des-

MTY

591
593
DGO(584)
591
NV8560's)
TER(547)-zacSMN-NV

t.fAZ(607)

MAP(596)
VEX(577)VSL(577)SGE(577)COA(577)POT(577)TRI(577)SLT(577-581)CLE(582)VCU(583)SLT(587)

Fuente
A6; Pw2:261-262
A6
H1
D569-617; D591
D580-607
D593
D591
D569-617; D717; D578-638
A6
Ca8
D717; D580-607
D591
D593
D580-607; D717
D591
D717
A6; Ca4; Dd583-586;
Dh583-586; D589;
D643;D717; Hl; L: 78-79,
116;

SLU(583)ALM(588)NME(590)-·
MEX(591)CH1(593t)
:r-.nY(596)SLT(615t)
MAZ(595)
MTY(596)

MTY(596)SLT(615)M1Y(63ot)

Pedro Gentil
Alonso González

617t

591
LlS-MEXGUA,
MAL(561)FRE(566)MAZ(568).

Lorenzo González

SLT(596t)

591

Antonio Jiménez
Martín Jiménez
Gonzalo de Lares

NV (560's570's)

583

NME(590)

595
595
599

MAZ(570's)

584

~elLimón

Lucas de Linares
Cristóbal López
~ Martín López de lbarra
Juan López de Illarreta

D569-617; D578-638;

-

599
NV(560's)
578
r.fAZ(569-589)- 595
NME(590)

A6:290
D580-607
D568; Du583-586; D588,
D590; D643; D717; L:57

D717; Ca4; L:76
D593; Cl
D593; Hl; Ca2i
D593; H1
Hl; AANI; Db626
D569-617; D580-607;
D591; D653; LCS
D591;LCS
D717
D591
D591
D580-607; Cu:121, 147
D593
D580-607
Ca4; AAM; LCS

D591
LCS; A6; C1; Hl

D591
D717
D717
D580-607; A6
Hl
H1
D717
Hl
D717

Ju!ián Gutiérrez de Atnava
Alonso Hemández
Ginés Hemández
Gonzalo Hemández
Jesús Hemández
Antonio Hemández Grimón
Alonso Hemández Solis

«Juan de !barra

693

ALM(585)NRL(586t)

~(595)

D580-607
DSB0-607
D580-607; D590
Hl
D580-607; D587; LCS
D580-607
D717; 0:42
D569-617; D580-607;
D594-596

�694

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ
LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

« Bernardo de Luna

ARA-NV(560's) 578
DieM Maldonado
TAM(583.584) 593
Di= de la Mancha
593
Francisco Martínez Guajardo
Manuel de Mederos (539)
AZO(539)NE(562)SMN(564)

Diego de Montemayor (530)

±Alonso Montesinos
Juan Morlete(554-557)

Diel?o Muñoz
Miiruel Muñoz
Di= Luís Muñoz
Pedro Murira
Juan Navarro

LLE(560's)MAZ(570's)

JER-ARZ(554557)-NE.(575576)MAZ(580's)

591
583

NMEX(582)
M1Y(596)

CLE(581)NME(590)MEX:(590)SLT(591)M1Y(596)
CLE(581)VCU(582)AL"1(588)SLT(591)M1Y(596-61ot)
MAZ(584-)SLT(595)MAZ(596-597601t)
MAZ(594)

591
591
591
SMN-VSU-

D717; 0:115

LCS;AAM
D593
D580-607; A6
D593; D717; Ca4; C4

D569-617; D717;AAM;
A6;Cl;C4

DS91
DS69-617; D580-607; LCS;
Ap:1

D594-596; H1
D591
D591
DS80-607; D591
D717; DS78-638; A6

MAL

1

Diego Núñez de Miranda
Hemando Ortíz
Ana Pérez
Cristóbal Pérez
Martín Pérez
Mateo Pérez
Rodrum Pérez
Juan Pérez Chocallo
Juan Pérez de los Ríos

Juan Pérez de los Ríos, hijo
Diego Pérez de Valdés
Juana Porcallo de la Cerda
Diego Ramírez de Barronuevo

Esteban de los Ríos
Pedro de los Ríos
Francisco de Rivera
Alonso Rorfrf1711ez
Antonio Rodríguez
Diego Rodríguez (557)
Inés RodriJruez

FRE.(568)

595

PUE
591

PUE.(545-547)NVA

DGO(584)
MAZ(569-577)
VCU(581)TAN(583)ALM(588)

MAZ(594)

NME(590)SLT(591)M1Y(596-626t)
MTY(596)
584
599

D580-607; H1
D578-638
D593; Hl
D580-607; A6
D591
Hl
D717;A6
D717;A6
D590; D593;AAM,· Hl;
Ca2i; Db626
D593; AAM; H1
D580-607
D569-617
D580-607;Dg584-586

1

Juan RodríP11ez
María Rodríguez

Pedro Rodrn!Uez
Santo Rojo (557)
Beatriz de las Ruelas
:j: Juan Terrones
Cristóbal de Sal?astiberri
Pedro de San ]uan
Pedro Sánchez
Martln de Solis
Juan de Solis
Diel?O Solis
Baltazar de Sosa
luan de Tiras
Sebast:ián Velázquez
1kustin de Villasur
M Juan de V1tUes
Pedro Vuenm
Miiroel de Zitúa
Juan de Zubia

593

695

D593;D604
D569-617;D580-607

SMN-VSUMALMAZ(569-576)
SLT(61ot)

591
589

D578-638
D717; A6; Cu:114,116
LCS; Cu:114,116
D591
D717
D589
H1

QRO
QRO

MTY(597)
MTY
MTY

NVA

1

MAZ(595)

584
595
593

1

A6;Ca3
Ca8
CaS
DS78-638; D717
DS80-607
DS69-617; D580-607; LCS
D717
DS93
Hl
D717
D717

Abreviaturas:
ALM
ARA

AZO
BUR
COA
CUE
HUA
MAL
MAP

NGA
NME
POT

PUE
QRO

Minas de Almadén
Aragón
Azores
Burgos, España
Valle de Coahuila
Cuencamé
Huasteca
Malpaís
Minas de Mapinú
Nueva Galicia
Nuevo México
Pueblq de Potosí
Puebla
Querétaro

SBA
SMA
SMN
TA.M

TEN
TER
TOR
VEX
VPI
VSA
VSL

vsu
SLU

Santa Bárbara
Pueblo de Santa María
Minas de San Mattin
Villa de Tampico
Isla de Tenerife
Isla Terceira
Tonnes, España
Valle de Extremadura
Valle de Los Pirineos
Valle de Las Salinas
Villa de Santa Lucía
Valle de Sichú
Villa de San Luis

Las abreviaturas que faltan pueden verse en el cuadro 1. Las abreviaturas en minúscula indican

595

599

MTY(596-626t)
MTY(596-626t)
MAZ(596)

NME(597)-SLTM1Y(599)
MTY(600-627t)

Ca2i
Ca2i
D569-617; D580-607;
D594-596
H1
H1;AAM; Ca4; Hai:164,
298
D580-607; D591;AAM;
Ca4
Ca4

el derrotero probable del poblador.

�696

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD ÜEL SIGLO XVI

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

Cuadro 3
Familias y solteros traídos de España por Luis de Carvajal y de la Cueva paca
el descubrimiento, pacificación y población del Nuevo Reino de León

(1580)
Familias•
Andrés del Aguila
Francisca Núñez de Viciosa
Bemardino de Bardales
Isabel Rodriguez
Hemando
Francisco
Juan
Maria
Juan Beltrán
Francisca Hemández
Lope
Bartolomé
Pedro Carrión
1uliana de Hermosilla
Juan Díaz
Catalina Rodríl!:llez
Pedro Alonso Eruíquez
Ana de Porras
Elvira Mejía
Benito Esteban
Leonor de Mota
Juan
María
Alonso García del Corro
Francisca de Guzmán
María
Martín
Juan Salado
Andrés
Mateo Gómez
Gerónimo López
Antonio
Luis González
Ana Rodríiroez
Francisco Hernández
Maria Tuesta
Francisco
Pedro
Inés
Maria

Orif!.en declarado

Pueblo

Provincia

Almadén
Ciudad Rodrigo

Ciudad Real
Salamanca

Villa del Barco de Avila
Fuente de Cantos

Avila
Badajoz

S Juan del Puerto
S Juan del Puerto

Huelva
Huelva

Palencia
Sevilla
Sevilla
de la Fuente
Villa de Zafra

Palencia
Burgos
Sevilla
Sevilla
Almería
Badajoz

Mallorca
Sevilla

Baleares, Islas Canarias
Sevilla

Sevilla
F regenal [de la Sierra]

Sevilla
Badajoz

Ocaña
Ocaña

Toledo
Toledo

Sevilla
Sevilla
Jerez de los Caballeros
Granada

Sevilla
Sevilla
Granada
Granada

* Los nombres en negritas indican la existencia de una relación de parentesco con
Luis de Carvajal y de la Cueva.

Pedro Hernáodez
Elvira
María Hernáodez
Juan
AnaGómez
Leonor
Francisco
Manuel
Isabel
Catalina
Luis
Andrés Herrera
María de la Barrera
Simón
María
Inés
Francisca
Juan Izquierdo, herrero
Rutina Rodríguez
Francisco Jiménez
Maria Hernández
Isabel
Jorge de León de Andrada
Ginegra Márquez
Diego Márquez de Andrada
Diego de Madrid
Ana de los Reyes
Diego
Bartolomé Marón
Olalla García
Miguel
Maria
Isabel
Francisco
Juan
Lic. Manuel Morales, médico
Isabel Pérez
Antonio
Diego
Leonor
Ana
Juan de Nava, sastre
AnaMuñoz
Juan
Felipe Núñez de Rivera
Felipa López

697

Villa de Zafra

Badajoz

Medina del Campo
Olivares

Valladolid
Sevilla

Villa del Arinero
Villa de Ferce
Granada
Écija

Aragón
Galicia
Granada
Sevilla

Medina del Campo
Medina del Campo
Medina del Campo
Sevilla
Sevilla

Valladolid
Valladolid
Valladolid
Sevilla
Sevilla

Villalobón
Villalobón

Palencia
Palencia

Portugal-Arjona

Jaén

Sevilla
Sevilla

Sevilla
Sevilla

Sevilla

Sevilla

�698

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

Francisco Ortiz
María Esteban
María
Esteban
Juan
Leonor
Francisco
Gonzalo Pérez Ferro
Catalina de León
Juan de Piedrola
Inés Hemández
Agustín Rodríguez
Isabel de Espinoza
Francisco Rodríguez de Matos
Francisca Núñez de Carvajal
Baltazar Rodríguez de Carvajal
Macias
Luis de Carvajal
Francisco Rodríguez de Carvajal
Miguel Rodríguez de Carvajal
Isabel Rodríguez de Andrada
Catalina de León (de la Cueva)
Mariana Núñez
Leonor de Andrada
Ana Ro~ez de Carvajal
Francisco Rodríguez, labrador
María Rodríguez
Antonio R~ez
Juan Rodríguez Matalobos
Catalina S 'panchez
Catalina
Juan
Miguel Rodríguez
Violante Rodrí!!llez
Pedro Rodríguez
Catalina Díaz
Catalina
Isabel
Cristóbal
Inés
Diego
Pedro Rojas
Maria de la O
Maria de la Encinsión
Pedro Agustín
Isabel

•

1

Melchor de Serdeño
Mariana Gómez
Lorenza
Pedro Salas
Ana de Heredía

699

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

Villa del Almendralejo
Villa del Almendralejo

Badajoz
Badajoz

Medina del Campo
Medina del Campo
Atjona
Atjona
Sevilla

Valladolid
Valladolid
Jaén
Jaén
Sevilla

Portugal- Benavente
Benavente

Zamora
Zamora

Fregenal
Fregenal

Galicia
Porrugal
Galicia
Badajoz
Badajoz

Sevilla
Sevilla
Pasarlon, Plasencia
Alrnares

Sevilla
Sevilla
Málaga
Burgos

Sevilla
Morón (de Almazán o
Je la Frontera]

Sevilla
!Socia o Sevilla]

Medina del Campo
Alcalá de Henares

Valladolid
Madrid

Salamanca
Sevilla

Salamanca
Sevilla

Juan de Saucedo, carpintero
Catalina Espinosa
Gerónimo
Juan García
Guiomar
Pedro
Andrés V elasco
Elvira Beltrán
Pedro

Guadalupe
Guadalupe

Cáceres
Cáceres

S Juan del Puerto
S Juan del Puerto

Huelva
Huelva

SOLIEROS
Antonio de Alcezi
Lucero Albañir
Gonzalo de Aronte
Pedro Beltrán de Guevara
Gabriel Ballesteros, herrero
Banolomé de Bea
Baltazar Carrillo
Luis de Carvajal
Alonso Copete
Gaspar Delirado
Adnrés Duarte de Figueroa
Diego Enríquez (hijo del virrey)
Alonso García
Roque Gil
Martín Gómez
Gómez Femández Salgado
Pedro González de Paredes
Francisco Gutiérrez
Nicolás de Heredia
Diego Hemández
Juan del Hoyo
Pedro lñis!;uez
Juan ]iménez
Antonio López
Juan López
Juan López urbano
Pedro López de Mendoza
Francisco de Madrid
Domingo Martínez Ceaneta
Francisco Mazo
Hemando de Medina
Hernando de Mejía
Andrés de Morales
Bartolomé de Morales
Vicente Núñez
Francisco Ortiz
Luis Pimientel
Pedro de Prado
Francisco de Porras
luan de Portul?al

Ntra Sra de Aranda

Vizcaya

Le=erías
Vitoria
Toro
Savas de Bascones
Villa de Villel
Benavente
Alcántara
Córdoba
Jerez de la Frontera

Huesca
Vizcaya
Zamora
Palencia
Teruel
Zamora
Po~
Córdoba
Cádíz

Laredo
Torrija
Sta Cruz de la Zarza
S Martín de NU!!Uera
Amusco, Camoos
Alcalá
Adamuz
Benavente
Llerena
Pasarón
Laredo
Sta Cruz de la Zarza
Sta Cruz de la Zarza
Honacuelos
Laredo
Córdoba
Garnica
Cartión de los Condes

Cantabria
Teme!
Toledo
Asturias
Palencia
Madrid
Córdoba
Zamora
Badajoz
Cáceres
Cantabria
Toledo
Toledo
Córdoba
Cantabria
Córdoba
Vizcaya
Palencia

Sevilla Atjona
Ariona
Sevilla
Torrecilla del Duque
Villada
Peñafiel
Medina del Campo
México

Sevilla
Jaén
Jaén
Sevilla
Guadalajara
Palencia
Valladolid
Valladolid
Nueva España

�700

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

Alonso Rodríguez de Jaque
Domingo Rodríl!lleZ
Juan Rodrfouez
Gaspar de Rojas
Pedro SalYador
Rafael Sánchez
Luis Tascón
Andrés Urbano
Pedro de Valdés
Diego de Valladar

Ciudad Rodrigo
Sevilla
San Juan del Puerto
Guadalajara
Alcalá
Pasarón
Villalpando
Homachuelos
Burgos
lscar

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI
Salamanca
Sevilla
Huelva
Guadalajara
Madrid
Cáceres
Zamora
Córdoba
Burgos
Valladolid

Fuente: ''Relación de las personas que yo, Luis de Carvajal de la Cueva, nombro para
llevar para el descubrimiento, pacificación y población de las provincias que han de
ser intituladas el Nuevo Reino de León, que es en la Nueva España, conforme a la
capitulación que Su Majestad mandó tomar con é~ sobre lo susodicho, las cuales
dichas personas han de ser ciento, los sesenta de ellos labradores casados con sus
mujeres e hijos y los demás soldados, como parece por una cédula de Su Majestad
(1580)". AGI, Contratación, 5538, 11\1, fs 473-478. Una versión paleografiada de este
documento fue publicada por Cavazos Garza en Actas, 13-11. Datos adicionales han
sido tomados de Toro, Lo,j11díos, 248, 255 y 292.

701

Cuadro 4
Derroteros de los hombres que participaron en el proyecto del
Nuevo Reino de León con Luis de Carvajal

Nombre. Los nombres en negritas refieren a las personas que fonnaban
parte de la tripulación que viajó desde España con Carvajal en 1580 y participaron en alguno de los proyectos que se implementaron en el Nuevo Reino
de León. Los símbolos que anteceden a los nombres proporcionan mayor
infonnación sobre oficio, ocupación y calidad étnica de los individuos

p

carpintero

@ alcalde mayor
# carretero o arriero

,i emparentado con el gobernador Luis de Carvajal
« capitán

:j: cura, vicario, presbítero o fraile

E

$ mercader

S

X minero

escribano
soldado
Y mayordomo de hacienda
Í indio
M mulato

© criollo
Z mestizo

• negro

La fecha entre paréntesis después del nombre indica el año aproximado de
nacimiento.

Antecedentes-. Lugares y fechas aproximadas en los que el individuo estuvo
antes de haberse incorporado a las campañas militares o poblamiento de alguna de las fundaciones que se hicieron durante el tiempo en que Luis de
Carvajal fue gobernador del Nuevo Reino de León.

HUA Aquí se contempla a los hombres que participaron en las campañas
militares que Luis de Carvajal llevó a cabo para pacificar a los indios de los
pueblos de Tanpasqui, Tamapche o San Miguel, Tanholen, Tanlacun, Xilpa,
Sichu, Gueguetlan, Tanchipa, Tamalaquaco, Tamcici, Tamizqua y Tampico,
entre otros, de la Huasteca entre 1581 y 1584. También se incluyen los pasajeros que llegaron con Carvajal de España en 1580 y se quedaron a poblar en la
provincia de Pánuco la villa de Tamp1co un breve tiempo.

CLE-VCU-SLULeón fue la primera ciudad que Luis de Carvajal fundó en el
Nuevo Reino de León en 1581. El lugar del asentamiento se llevó a cabo en
las minas de San Gregorio, las cuales fueron descubiertas y pobladas por la
expedición de Alberto del Canto en 1577. La villa dé la Cueva se fundó cerca
de la ciudad de León, la fecha exacta no se sabe pero debió haber sido poco
después de la primera fundación que hizo Luis de Carvajal en el Nuevo Reino
de León. La villa de San Luis fue otra de las fundaciones que se hicieron en el
Nuevo Reino de León durante el gobierno de Luis de Carvajal en 1583. Su
primer alcalde ordinario fue Gaspar Castaño de Sosa.

�702

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

ALM-NMEXEl símbolo "/"se refiere a los que participaron en la fundación de la villa de Almadén entre 1585 y1588. El símbolo X señala a los
acompañantes de Gaspar Castaño de Sosa en la conquista del Nuevo México
en 1590. El símbolo a indica a los que parúciparon en los dos eventos.

SJuan de Carvajal (550)

Destino Lugares y fechas aproximadas a los que el poblador se trasladó des-

1Luis de Carvajal, el

pués de haber participado en alguna de las fundaciones, campañas militares o
expediciones, llevadas a cabo por el grupo de Luis de Carvajal. Las abreviaturas con minúscula representan el derrotero probable.

mozo (ca.566)

Nombre

Antecedentes

HU CLE- AL
A
VCTJ M-

-SLU

Destino

t Juan Victoria Carvajal

tMartín Abad

VIZ(580)
AIM(580)ROD(580)

,i Jorge Almeida

X

581
581

589t
MEX(585)TAX(587)MEX(589)
MEX(585)TAX(587)
MEX(589)

X

mujer de Jorge Almeida
MÍP1Iel de Areso (559)
X Nicolás de Astowa (566)

TAM(581)

X

I&gt; Barba

X

Diee:o Barbosa
Dionisio Barbosa (o Bravo)

X

Bemardino de Bardales

CUZ(581)
AVl(580)-CUZ(581)

583
581
NRT1589)

X

MEX(589)

X

Domiru!'o de la Barreda

X

Alonso de Barrionuevo,
maese de camno
Francisco de Bascones
±Hemando de Bavllo
S Berna!
Cristóbal de Biruee:a
Diego de Biruee:a
Juan Calderón

X

Pedro de la Calle
Alberto del Canto(547)

XLuis de Carvajal y de la
Cueva (ca.539)

583
BEN-MCA(580)

/
X

X

583
X
X

/
CUZ(581)
TER(547)-zac-SMNVEX(577)-VSL(577)SGE(577)-COA(577)POT(577)-TR1(577)SLT(577-581)

,i ±Gaspar de Carvajal (556) BEN-MEX(580)

X

582

SLT(587)

Db582
C3; T2;
Dg583-586
T2

Dd583-586
C3;T2

Dd583-586
Dd583-586
C3,T2
De584-586
Dd581
C3;T2;
Dc581
C3;T2
D568;
D588
D590
T2
D587
D590
D590
D568;
D588
Dd581
C2; Dg583586

@ « Gaspar Castaño de
Sosa

X
X

584

MOG(539)SAL(547)-LIS(548)CVE(549-562)LIS(562)-SEV(564566)-JAM(567)PAN(568)TAM(568)HUE(573)MAZ(573)-TPA(575)PAN(577)-ESP(578)SEV(580)
NV-SLT(577)

X

581

/

583

□

$ luan Cayas
SJuan Clavijo Hidalgo (529- MEX(573)
532)
luan de Contreras
SVicente Correa y Cisne-

MEX(581)-

T2

X

583
582

X

583

BEN-MCA(580)

MEX(1591)CHI(1593t)

X

X

NME
MEX(585)TEN(587)MEX(589)

X

SLT
SLT
SLT
MTY

X

Catalina de León), mujer de
Antonio Díaz de Cáceres
(565)
! ¼:ustina de Charles
Alonso de Charles
Banolomé de Charles
Catalina de Charles

Dm584586;D590;
D587
H1
C3;T2

MEX(584)PAN(584)NRL(584-586)MAZ-ZACMEX(586)TAX(587)MEX(589)PCH(589)TAX(589)VER(589)
MEX(581)D568;
NRL(581-583)D573;
HUA(584-585)D575;
ALM(585)D579;T2;
MEX(589Tl: 25-37;
591t)
Vei: 314; L:
54-55;
D588

ros

11 Cristóbal
1Catalina de la Cueva (o

D568;
Du583-586;
D588;
D590; L:
57;D643;
D717
D587
Dd583-586;
D587
D590
C3;T2;
D587
D590
C3;T2

1

X
X
X
,

SGaspar Delgado

X

YAU
BEN-MCA(580)

N

X

Juan Alvarez (549)

,i Leonor de Andrada,

X

Fuente

ME
X

,i E Andrés del Aguila

X

PAN(585)MEX(585)
HUA(587)NME(597-600)

703

COR(580)MEX(580)-CUZ(581)

X

583

/

NRL(589)

D590;LCS
D590;LCS
D590;LCS
D590;
AAM
C3;T2;
Dc581;
Dg584-586;
D587

�704
Bias Díaz (554)
Die1ro Díaz de Berlarura
1 Antonio Díaz de Cáceres

Antonio de Espejo
luan de Estrada
Juan de Parias

T A.M(581)-TPA(582)

X

581
X

X

/

MAZ(569-587)

X

maz-SLT
TAM(584)
SLT(577)

Pedro García de Vei,·er
S Juan Gonzálc:z (562)

M1Y(603)SLT(615)

583
581
X

X

X

X

MTY

583
X

582
TAN(583)
;\fAZ(580'S)

584
X

;\fAZ(581)

X

582

;\fateo González

583

E Julián Gutiérrez de Ama- SEV(557)-SLT(577)

581

Dd583-586
D590
T2

D587
D590
D568;
D569-617;
D588
D587
Dd583-586;
D58'
D590
Db584-586
D590
D587
T2
Dd583-586

De:584-586
C3;T2
Dx583586;
D569-617
Dd584-586
D587
T AM(583-584)CLE(585)l\1AZ(587)
Db583-586;
l\1AZ(595)D594-596;
SLT(595)

X

Alonso García Mendoza

Blas García &lt;le Mendoza

MTY(596)
MEX(585)TEN(587)MEX(589)
NME(582-583)

X

$ Juan Femández
$ Manuel Femández (564)
Die11:o de fim1eroa
Marón Flores
Pedro Flores
S Franco
t Alonso de la Fuente
« Gonzalo García Hidalgo
(551)
E: García de Luna

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

LCS
va (549)
t Luis de Guzmán
« Cristóbal de Heredia

Domine:o Hemández
S Pedro Hemández de
Alrnanza (527)
Alonso Hemández Galaviz
Antón Hemández Grimón
(549)

X

HUA(587)
slt(577)
SLT(577)

583
582
583

« Melchor de Herrera

f.&gt; Pedro delñigo

Juan Izauierdo, herrero

SBR(600)IND(604)

X

« Andrés de Herrera

luan de Illescas
t Pedro Infante

e

X

583
SLT(604)

X

X
X

NRL(589)M1Y(596)
NRL(589)

Db583-586;
Dd583-586
T2
D568;
D588;
D590; Hai:
514
D590
D587
Dd583-586
Dd583-586;
D717
C3;T2;
D587
D587
D604
T2
T2;D590;

AAM
C3,T2

Alonso Jaimes
Pedro Jiménez de Montes

X

Juancho
Gonzalo de Lares

X

A1&gt;ustin de Lesaca

X

□

SLT

luan Lóoez de Ibarra
Francisco López de Recalde
Mujer de Feo. López de
Recalde
Hija de Feo. López de
Recalde
luan Lóoez de los Ríos
Juan López de Villamil
(563)
Alonso Lucas
«Luián
Diego Maldonado
í luan de la Ma~dalena
Francisco de Mancha
@« S Gabriel de Mansilla, SEV(577)-CAS(558)factor de la real hacienda
PL'E(558)MEX(580)-TAM(581)
Luis Mantini
1« Diego Márquez de
MCA(580)-CUZ(581)

NRL(589)

X

contador
CUZ(581l-MEX(581)
« Francisco de Lev,a
ZAC
@Lucas de Linares, tenien- MAZ(570's)-SLT(584)
te de gobernador, factor
JuanLópcz

583
X

NRL(586t)

/

l\ITY(596-634t)

X

DG0

X

X

D590

X

D590
Dd583-586

X

0590
D587
HI
Dc582
0590
0583-586

X

582

583
X

581
X
X

581

.MEX(585)CAS(586)

583

MEX(589)

X
X

Cristóbal Martín
Bias Marón de Mcderos
!Bias Núñez de Mederosl
S Dieeo Martinez

X
X

583
GAR(580)-CUZ(581)

X

X

cil maror del NRL
Pedro Martínez de Ceatreta

X

AZO(539)NME(562)SMN(564)-SLT(577)
CUZ(581)

Esteban Mejía
«Melo
Alvaro Méndez, teniente de MAZ(568)
contador de la real hacienda
delNRL

X

581

X

MEX(589).MAZ(590)AL
M(591)
NRL(589)
MEX(590)SLT(591)MTY(596)

X

583
583

TI; Db581;
Dc581
Dc583-586
CI; C:2
D590; Ca4;
Ca2i
D590
D590
D590

Andrada

Manuel de Mederos (539)

D590
D568;
D588
D590
D588;
D590

11AZ-SLT

t Jorge León de Andrada, MCA(580)-

Domingo Martinez de
Cearreta, teniente de algua-

705

HUt\(584)
DGO(588)

T2
C3;T2;
Dd581;
Db583 586
D590
D590
D587
C3;T2;
Dc581;
Pw2: 203
C3;T2
Dd583-586;
D590; C2
Dd581
D587
Db568;
Db583-586;
Dr583-586;

�706

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

LCS
l Antonio de Mendoza

CUZ(581)

1Mwel

zco

Diego de Montemayo.r,
tesorero, teniente de gobernador

MAZ-SLT(577)

X

581

í Ambrosio de Montesinos

X

Pedro Moráo, relator de la
campaña en la Huasteca
,i Mariana Núñez (572)

X

BEN-MCA(580)

iJ « Felipe Núñez de Rive- SEV(580)-"MEX(580)

Dd581
D590
D568;
Db583-586;
D587;
D588
T2
T2

X

/

X

X

582

/

MEX(585)TEN(587)MEX(589)
NRL(589)

ra (562)

,i Francisca Núñez de
Carvajal (ca.539)
,i Francisca Núñez Viciosa
Juan Bautista Olid, alcalde
ordianario
Andrés Palomo
Martín Pareja
:1: luan Patiño
Melchor de Pavia
:j: Francisco de Peralta
Ana Pérez
S Diego Pérez
Gregorio Pérez
E Hemán o Femán Pérez
Rodrigo Pérez

BEN-MCA(580)

M.EX(580)

581

Db582
SLT(589)

X

584
CUZ(581)
TAN(583)

X
X
X

PUE-SLT(577)

X

583
584
CUZ(S80)
SLT(577)

MEX(589)

584

,i Gonzalo Pérez Ferro,
alférez

X

o
581

PUE(545-547)SLT(577)

MEX(589)

X

,i Luis Pimentel

±Diego Ramírez

Zamora-

SLT(591)

X

X

Juan Pinto
Pedro Pinto
Hemán Ponce de León
Sfrancisco Ramírez
Hemán Ramírez
X Diego Ramírez de Barrionuevo

D568;
D587;
D588;C3;
T2
C3;T2

C3;T2

E Andrés Pérez de Berlanga

Juan Pérez de los Ríos

MEX(585)TAX(587)MEX(589)

X

C3;T2

X

X

X

X

SLT(591)MTY(596-624t)
NRL(589t)

X

TAN(583)

MAZ

X

X

583
583
583

582

/
/

SLT(599)

L: 45;D589
Du583-586
Dd581
Dg584-586
T2
D590;C2
D587
T2
Dc581
Dj583-586;
C2
D588;
D590
C3;T2;
Dd583-586
D590;H1
C3;T2
H1
D590
D590
D587
D587
D580-607;
Dg584-586;
D587
D568;

no
@ Cristóbal Raru!-el
Esteban de los Ríos
Pedro de los Ríos
1Ana Rodríguez de Carvajal
Francisco Rodrfouez
José RodrÍPuez
Juan Rodrfouez de Avalos
1Isabel Rodríguez de
Andrada (559)

VVA(584)
SLT(577)
SLT(577)
BEN-MCA(580)

X
X

X
X

X
X
X

BEN-MCA(580)

X

BEN-MCA(580)

X

1Francisco Rodríguez de

BEN-MCA(580)

X

Carvajal
1Miguel Rodríguez de
Carvajal

BEN-MCA(580)

X

1Francisco Rodríguez de BEN-MCA(580)

X

1Ba!tazar Rodríguez de

X

Carvajal, contador del NRL

Matos
Juan Rodríg-uez Nieto
Alonso Rodríguez de
Pavia
Roldán
EJuan Romero
# Alonso Ruiz
Die!!'o Ruiz de Rivera
Juan Salado, sirviente
Martín de Salazar

l&gt; Juan de Saucedo (o
Salcedo) de Espinosa
Francisco Salgado

X

NME
MEX(585)TAX(587)
MEX(589)
MEX(585)TAX(587)MEX(589)PCH(589)MEX(589)VER(589)
MEX(S85)

GPE(S80)-CUZ(581)

uao Sánchez

X

X
X

X

TAM

X

581
X

maz-SLP

MEX(589)

MEX(589)
o

/

C3;T2

D590
C3;T2

o

X

C3;T2

SLT

585

/

D584-586
D590
D590
C3;T2

C3;T2

585

ZAC

D588;T2
Db584-586
D590
D590
C3;T2

MEX(585)T A..X.(587)OAX-MIXMEX(S89)
MEX(S84t)

X

SBA(570)

uan Sánchez de Avalos

Domingo de Santiesteban
Francisco Solís
X Francisco de Sosa (564)
!Tomás
Juan de la Torre

SLT
SLT
MEX(585)TEN(587)MEX(589)

707

C3;T2

D590
Coi: 87-88;
Hl
D587
C3;T2
C3;T2
D588;
D590
C3;T2;
Dc581
D568;
D590;
D588
D590
D590
D590
Dd584-586
Dd583-586
D590
D568;
D588

�708

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ
LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

Bartolomé de Torres (558)
Juan Trujillo

Juan de Vega
Antonio Velázquez
Francisco de Velver, factor
«Juan de Velver
Martín de Zárate
Agustín de la Zarza

/
X

TAN(583)

X
X

581

MEX(582)

X

CCZ(581)

Abreviaturas:
ALM:
AVI:
BEN:
CAS:
COR:
CUZ:
CVE:
CHI:
ESP:
GAR:
GPE:
IND:
LIS:
MCA:
MIX:

583
583

PRE

Almadén, España
Villa del Barco de Ávila, España
Benavente, en Castilla
Castilla, España
Córdoba, España
Cuzcatlán
Cabo Verde
China
España
Garnica, España
Guadalupe. España
lndé
Usboa
Medina del Campo
l\ii.,¡teca

X
X

MOG:
MTY:
OAX:
PCH:
ROD:
SAL:
SEV:
SBR:
TAN:
TA.X:
TEN:
TPA:

TRP:
VER;
VIZ:
ZCO:

Dd583-586
D568;
D587;
D588
D590
Dg584--586
Db582;
Dc582
Db584--586
Dd581
L: 45

Mogodorio,Portugal
Monterrey
Oaxaca
Pachuca
Ciudad Rodrigo
Salamanca
Sevilla, España
San Bartolomé
Tancolol
Taicco
Tcnango
Tamaholipa
Tripulaaón
Veracruz
Vizcaya, España
Zacualco

709

Cuadros
Familias que fundaron y poblaron la jurisdicción de Monterrey

(1596-lCíOO)
Jefe de familia*

Cebrián Acevedo Ovalle
Alonso de la Barreda
Francisco de Cardona
Baldo Cortés (539-615t)
Dití'o Díaz de Berlarurn
Cristóbal de Espinosa
Lucas García

Có'!]Nge

Hyos

r«mtes
Ca2i; L:61
AAM
Db601
Ca2i; L:61; 76

AAM

Mariana Díaz
Juliana de Quintanilla

L:61
Bartolomé González de AAM;Ca2i
QuintaniUa
Bernardo García
Diego García de Quintanilla

Ginés Hernández (604t)
Dit:20 de Huelva
Pedro lñigo
Martín Jiménez
Juan López (634t)

Maóa de la O de Quincanilla
Ana de Quinlllnilla
Juan Fernández

Magdalena de Avila

Bernabé

Juan
Alonso López de Baena

Otras abre\iaturas pueden verse en los cuadros 1 y 2. Las abreviaruras en minúscula indican el
derrotero probable del poblador.
Diego Maldonado (604t)
Domingo Manuel
Juan Martínez Guillestt2UÍ
Manuel de Mederos (539)
Diego de Montemayor (530)

Diego de Montemayor, el
mozo

Estefanía de Montemayor

Diee:o Núñez de Miranda
Cristóbal Pérez
Fernán Bias Pérez
Juan Pérez de Lerma

Melchora Juana
hija de Juan Fernández de
Castro y Mayor de Renteria
(hermana de Elvira de
Renteáa)
Antonia de Paz
Diego Maldonado
Juan Maldonado (635t)

D604;Ca4
AAM
AAM
AAM;Ca2i
Ca2i·,
M:4.6.17'D599;
M:4.6.12;
D609
AAM;D604;
Ca4

AAM
Magdalena Martínez

Banolo de .Mederos

Maóa Esquive! (t)
Juana Porcallo de la Cerda(581t)
Elvira de Remeria

Diego de Montemayor
Estefanía de Montemayor
Diego Fernández de
Momemayor
Gregorio Fernández de
Montemayor
Miguel de Montemayor
(588)
Diego de Montemayor
(590}

Alberto del Canto

i\f:4.6.5 y 17;
Ca2i
Ca4;D589

D611;D648

D589;D593;
Db643

AAM
Mariana Marúnez

Juan Martín de Lerma
Esteban Martínez

AAM
AAM
Ca4;Ca3

�710

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

Juan Pérez de los Ríos (626t) Agustina de Charles

Antonio Rodríguez

Bernardina Cercidilla

Bartolomé Rodrfuuez
Diego Rodríguez (557-627)

Isabel Guáérrez
Sebasriana de Treviño

Martín de Solís

Francisca de Avila

Ana Pérez
Bartolomé de Charles
(626t)
Juan Pérez de los Ríos
Alonso de Charles
Esteban de los Ríos
(626t)
Pedro de los Ríos (626t)

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESTE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

D589;D593;
Db626;
AAM;Ca2i

Hai: 164,298;
H1;AAA1

DC604
D580-607;

Mónica Rodríguez
Inés Rodríguez
María Roclriguez
Melchora (hija natural)
Clara /hiia natural)

M:4.6.1 y14

Juan

M:4.6.13; Ca2i

Ca4;AAM;

Diwo

* Los años entre paréntesis después del nombre indican la fecha apcoximada de nacimiento y el símbolo ''f', después del año indica la fecha aproximada de fallecimiento.
REFERENCIAS Y ABREVIATURAS DE DOCUMENTOS

AAM Actas del Ayuntamiento de Monterrry (1596-1696).
AGI
Archivo General de Indias.
AGNM Ardúvo General de la Nación de México.
AMM Archivo Municipal de Monterrey.
AMMaz Archivo Municipal de Mazapil.
AMS
Archivo Municipal de Saltillo.
A6:
Alessio Robles, Franasco de Urdiñolo.
BMNAHBiblioteca Nacional del Museo Nacional de Antropología e Historia
Cl:
Cuadro 1
C2:
Cuadro 2
C3:
Cuadro 3
C4:
Cuadro 4
Ca2i:
Cavazos Garza, Catálogoy síntesis.
Ca3:
Cavazos Garza, Cedulario.
Ca4:
Cavazos Garza, Diccionario.
Ca8:
Cavazos, ''Los primeros pobladores".

CDIA

Colecáón de documentos inéditos relativos al descubrimiento, conquista y colo11ización de
las posesiones espanolas en Américay Oceanía. Madrid, 1864-1884
CDHSLP Colecáó11 de dommenlos para lo historia de San uis Potosí, 4 vols.
Coi:
Cossio, Historia, i.
Cu:

Cuello, "Saltillo".

D568:

''Diligencias de Luis de Carvajal en Tampico sobre la prisión de los ingleses,
Tampico (15 oct. 1568)", AGI, est. 2, caj. 3, leg. 1/20, doc. 12/4, en Martínez
del Río, "La aventura", 262.

711

Db568: ''Testimonio del descubrimiento y posesión de la laguna del Nuevo México,
hecha por Francisco Cano, teniente de alcalde mayor de las aúnas de Mazapil
en la Nueva Galicia (8 nov. 1568)", CDIA, xi.x, 535-540.
D569: "Combate de Francisco Cano, capitán y juez de comisión contra los chichimecas contra aquéllos guerreros cerca de Mazapil con las prolongadas consecuencias legales (1569-1574)", en Plúlp Wayne Powell, War and peace, 163182.
D569-617: "Memoria de los cofrades que estaban en el libro viejo de la cofradía del
Santísimo Sacramento de Mazapil, ca. 1569-1617, que sacó Francisco Luis,
mayordomo (ca. 1617)", BMNAH, Sección de Microfilms, Serie Zacatecas, rollo 15, 4 fs.
D573: "Proceso contra Roberto Plinton. Confesión de Luis de Carvajal, Tampico (dic.
1573)", AGNM, Criminal, vol. 685, en Boletín delArchillO General de lo Nación, xxii:
4,556.
Db573: "Información sobre Francisco Muñoz, escribano en las minas de Mazapil,
Fresrúllo y Clúmaltitlán (16-23 dic. 1573)". AGI, Guadaltyara, 46, n 27\1, 6
fs.
Dc573: "Este es un traslado bien y fielmente sacado del inventario y almoneda y
otras cosas tocantes a la muerte de Isidro Catalán, que murió en las minas de
Mazapil ab intesta/o (13 jun. 1573)", AGI, Contratación, 210, n 3, en Enciso,

Testamentos.
D575:

"Para que Luis de Carvajal entienda en lo aquí contenido sobre que los indios
de su jurisdicción y comarca, donde se entendiere que hay veneros y metales, lo
descubran (15 dic. 1575)", AGNM, General de Parte, vol. 1, fs 95-96, en Boletín del
Archivo Generalde la Nación, xxii:4, 555-556.
D577-586: "Parecer de la Audiencia Real del Nuevo Reino de Galicia en la información
de (oficio] contta la de Juan del Río (9 sep. 1577-21 abr. 1586)", AGI, Guathlojara, 47, n 15, 1, 19 fs.
D578-638: ''Pleito sobre derechos de agua entre Pedro de Vega y los naturales de San
Esteban de la Nueva Tiaxcala (1578-1638)". Ai\1S, Presidencia Munúipa~ c 1, exp.
1, 43 fs.
D579: "Real cédula de asiento y capintlación con el capitán Luis de Carvajal de la Cueva para el descubrimiento y población del Nuevo Reino de León (31 may.
1579)", AGI,Imlfem1te, 416, 17 \1\1, 72 fs. .
_
D580-607: "Convenio entre Juan Navarro y Santos Ro10 sobre el uso de unas aceq1.11as
(1580-1607)". AMS, Presidencia Municipal, c 1, exp. 2, 24 fs. Este documento
también se encuentra en BMNAH, Sección de Microfilms, Serie Zacatecas, rollo 12.
D581: "Testimonio de las diligencias e información que hizo el gobernador Luis de
Carvajal, cerca de la pacificación de los indios rebelados (abr.-oct.581)", AGI,
Patronato, 183, n 1, r 2, 20 fs.
Db581: ''Traspaso de un poder general [1 abr. 581)", en D581, 4v-5.
Dc581: ''Nombramiento de Hemán Pérez como escribano (26 ene. 581)", en D581, 55v.
Dd581: "Autos qe establece Luis de Carvajal y de la Cueva para la paz con los indios
rebelados y otras cosas tocantes a la gobernación del Nuevo Reino de León (27
ene.-9 feb. 581)", en D581, Sv-20. .

�712

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ

Db582: "Carta del gobernador Luis de Carvajal al ilustósimo y reverendísimo señor
arzobispo de México, Pedro Moya de Coatreras (20 abr. 1582)", AGI, México,
336b, r 4, 160a, 2 fs.
Dc582: "Carta del arzobispo de México, Pedro Moya de Contceras, al Rey en su real
Consejo de Indias (20 nov. 1582)", AGI, México, 336b, r4, 160 2 fs.
D583-586: "Información de los méritos y servicios de Gabriel de Mansilla en la conquista y pacificación del Nuevo Reino de León y otras provincias de Nueva
España. (1583-1586)", AGI, Patronato, 77, n 2, r 18, 27 fs.
Db583-586: "Nombramiento de escribano de gobernación (2 mar. 1583)" en D583-586,
f 5.
Dc583-586: "Petición del capitán Gabriel de Mansilla (29 feb. 584)", en D583-586, fs
5v-6.
Dd583-586: "Probanza de méritos y servicios del capitán Gabriel de Mansilla (29 feb.
584)" en D583-586, fs 6-18v.
Df583-586: 'Testimonio que da Juan Morlete al capitán Gabriel de Mansilla sobre Julián
Gutiérrez (27 ju. 584)", en D583-586, f 19.
Dg583-586: ''Nombramiento de Gabriel de l\fansilla corno alcalde mayor'' (.30 ene. 583),
en D583-586, fs 19-19v.
Dh583-586: "Presentación de la comisión de Gabriel de Mansilla ante el cabildo de la
villa de la Cueva para ejercer corno alcalde mayor (1 feb. 1583)", en D583-586,
f19v.
Dj583-586: "Petición del capitán Gabriel de Mansilla para que se le haga juicio de residencia como alcalde mayor de la ciudad de León, villa de la Cueva y nunas de
Coahuila (1 feb. 1584)", en D58J-586, f20.
Dr583-586: ''Nombramiento de Alvaro Méndez corno teniente de contador de la real
hacienda del Nuevo Reino de León (6 sep. 1584)", en D583-586, f 21 v.
Du583-586: "Testimonio que dio el escribano Julián Gutiérrez al capitán Gabriel de
Mansilla sobre los dineros de la real caja del Nuevo Reino de León (9 mar.
1584)", en D583-586, f22.
_
Dx583-586: "Renuncia de Gabriel de Mansilla al cargo de factor de la real haaenda del
Nuevo Reino de León (9 may. 1584)", en D583-586, f 22v.
D584-586: "Pleiro de Carvajal contra Francisco Barrón y el fiscal de Su Majestad el Lic.
Eugenio de Salazar (1584-1586)", AGNM, Civil, vol 672,451 fs.
_
Db584-586: "Testimonio de la información contra el gobernador del Nuevo Remo de
León, Luis de Carvajal, de Luis de Biedma, vicario de Valles, de despojo que dice haber (2 mar. 1584)", en D584-586, fs 9-23.
_ _
_
Dd584-586: "Preguruas a testigos de Francisco Barrón y Francisco V1tona (24 ¡u!.
1584)", en D584-586, fs 60-79.
.
De584-586: "Probanza hecha por provisión real en la villa de los Valles a pedímento
de Francisco Barrón (25 ene. 1585)", en D584-586, fs 134-136.
Dg584-586: ''Testimonio que presenta el fiscal de los títulos de Luís de Carvajal (12 nov.
1580)", en D584-586, fs 254-261.
Dm584-586: "Traslados de autos pronunciados por Luis de Carvajal (11 mar. 1584)", en
D584-586, fs 351v-352v.
D586-587: "Testimonio de los autos hechos en Guadalajara, Tepetichán y Tlaltenango que se envía al señor juez de difuntos de México para que lo en~e con
130 pesos 3 tomines a la Casa de la Contratación en la ciudad d_e Sevilla, p~r
los bienes de Antonio González, natural de Ribadeo, en los remos de Galicía, criado de Alonso de Angulo, muerto por los indios chichimecos en la

LA MIGRACIÓN HACIA EL NORESfE NOVOHISPANO
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI

713

jurisdicción de Mazapil (23 may. 1586-13 feb. 1587)". AGI, Contratación, 482,
n1,r1\4,12fs.
D587: "Relación de méritos y servicios del gobernador Luis de Carvajal presentada
por él a la Real Audiencia de Guadalajara. Información recibida de oficio en
la Audiencia Real del Nuevo Reino de Galicia contra lo que se hizo de parte
Luis de Carvajal de 1a Cueva, gobernador y capitán general del Nuevo Reino
de León (sep. 1587)". AGI, G11adalajara, 47, n 47\ 1, 68 fs.
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se hizo en septiembre de 1591 por el capitán Francisco de Urdiñola (1768)",
BMNAH, Sección de Microfilms, Serie Zacatecas, rollo 12, 25 fs. Este documento fue reproducido en Portillo, Ap11ntes, 362-400.
D593: "Queja de Fray Pablo de Góngora contra Alberto del Canto, Saltillo (nov. de
1593)",AGNM, b1ff11isición, vol. 239, f. 437, en Alessio, Coahllilay Texasdesrkla
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D594-596: "Autos de bienes de difunto del maese Mateo Donato, cirujano, difunto
en el paraje de Los Cedros, en las minas de Mazapil, abintestato. (1 O dic.
1594- 5 abr. 1596). AGI, Co11tratación, 490, n 1, r 10\1, 26 fs.
D595-602: ''Memorial sobre el descubrimiento del Nuevo México y sus acontecimientos
(1595-1602)" en CD.L4, xvi, 88-227.
D599:"Solicitud de Alonso López de Baena para asiento de vecindad en la ciudad de
Monterrey (1599)", AMM, Civil, vol. 1, exp. 29.
D601: "Información y licencia de pasajero a Indias de Juana Morlete, natural y
vecina del Puerto de Santa Maóa, hija de Juan Morlete e Isabel de Guzmán
(19 jun. 1601)", AGI, Contratación, 5264, n 2, r 85, 8 fs.
Db601: "Petición para asiento de vecindad en la ciudad de Monterrey (21 jul. 1601)",
AMM, Civil, vol. 1, exp. 19, 2 fs.
D604: ''Memoria de la Nueva Vizcaya. Memorial y relación que da a Su Majestad
Francisco de Urdiñola, gobernador y capitán general de las provincias de la
Nueva Vizcaya de todos los vecinos y moradores de ellas y de las haciendas
que hay así de sacar plata como esDlOcias de ganados mayores y menores y
labores de coger pan y maíz y de los que rratan y contratan (1604)" AGI,
G11ad11kyara, 28, r 5, n 18\1, 18\2, 89 fs.
D609: "Merced de tierras a Alonso López de Baena (14 mar. 1609)", AMM, Civil, vol.
1, exp. 29, 1 f.
·
D611: ''Testamento de Diego de Montemayor, el mozo (29 abr. 1611)", AMM, Protocolos,
vol. 1, fol.1, n 17, en Cavazos Garza, Gtálogoy síntesis.
D614: "Copia del testamento de Antonio de Sosaya (29 m~. 1614)", en D621, fs 9v23v.
D618-633: "Registro de los nuevos cofrades del Santísimo Sacramento (1618-1633)",
BMNAH, Sección de Microfilms, Se~e Zacatecas, rollo 15, 3 fs.

�714

VALENTINA GARZA MARTÍNE2.

D621:

Auto de bienes de difunto de Antonio de Susayala [o Sosaya], natural del
pueblo de Oyeregui en Navarra, vecino de las minas de Mazapil en el Nuevo
Reino de Galicia y difunto en Zacatecas con testamento, en el que él dejó
varias mandas y obras pías para que se fundase una capellanía en su patria
(15 ene.- 7 jun. 1621). AGI, Contratación, 346a, n 1, r 7, 47 fs.
Db626: "Vista de ojos y testimonio del estado en que se halló la ciudad de Monterrey, el
número de vecinos casados que en ella asisten de ordinario en su habitación y
casas, el número de ellas, orden y policía que tienen y el modo de república. ante el gobernador don Marón de Zavala y Juan de Ábrego, secretario de gobernación (1626)", AMM, Ciml, vol 2, exp. 2, 4 fs. Una copia de este documento se
encuentra en AAM.
D643: "Llrigio entre los gobernadores don Martín de Zavala del Nuevo Reino de
León y don Luis de Valdés del Reino de la Nueva Vizcaya, por la jurisdicción
de las minas de Almadén (1643-1644)", Archivo del Ayuntamiento de Parral,
exp. 22, 71 fs, en DocuJ1Jento del Parral Pleito de gobematÚJres por la provincia de
Coahuila (1643-1644). Una copia de este documento puede verse en
BMNAH, Sección de Microfilms, Serie Parral, rollo 4, 71 fs.
Db643: "Testamento de Miguel de Montemayor (11 oct 1643)", AMM, Civil, vol. 5,
exp. 16, en Cavazos Garza, Catálogoy síntesis.
D648: "Escritura de venta de unas haciendas rene. 1648)", AMM, Civil, vol. 14, exp.
11, fs 6-7.
D653: Testamento del capitán Francisco de Elizondo presentado ante el capitán
Lorenzo de Spino, teniente de alcalde mayor. Inventario de los bienes y minas del capitán Francisco de Elizondo e incluye los registros de minas
hechas por Gaspar Duarte (3 jun. 1653- 1 jun. 1656)". AMMaz., Fondo Colonial, c 1, exp. 1, 129 fs.
D717: "Testimonio del real título de composición con el rey impettado por los muy
ilustres marqueses de San :Miguel de Aguayo, sobre las tierras que poseen en la
jurisdicción de la Nueva Vizcaya Qul. 1717)". Una parte de este documento se
reproduce en Alessio, Coahuiíay TfJXas en la época colonial, 78-84, 106, 140-142,
pero la transcripción completa puede consultarse en "Colección Vito Alessio
Robles", xix/xi.
Fer:
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Fo:
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�LOS PRIMEROS VECINOS DE MONTERREY 11
(1596 -1 626)
Tomás Mendirichaga Cueva
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

H

emos dicho que el mito de los conquistadores españoles del Nuevo
Reino de León es evidente, pues hasta ahora se desconoce el
origen de la mayor parte de los primeros conquistadores y
pobladores de estas tierras.

El cronista Alonso de León afirma en su Relación (discurso segundo,
capítulo X) que Diego de Montemayor fundó Monterrey, en 1596, con
"doce compañeros, ... amigos Sl!Joi", quienes trajeron "sus mtg'eres, hijos y ganados... " El cronista no da los nombres de los primeros vecinos de esta
ciudad.
Es el historiador Israel Cavazos quien menciona a Montemayor1 y a
sus doce compañeros, aportando valiosos datos de ellos. De ninguno
consta que haya sido español, aunque quizás uno o más lo fueran.
También es probable que hubiera portugueses. El elemento nativo está
representado por dos pobladores: Diego Maldonado, seguramente noble tlaxcalteca, pues su esposa Antonia de Paz lo era, y quizás Martín
de Solís, quien fue intérprete de la lengua náhuatl. El único del que se
conoce su lugar de nacimiento es Juan López, quien declara en su testamento ser originario de la ciudad de México.
Se ignora dónde nació el fundador de Monterrey y es probable que
su hijo Diego fuera criollo. Juan Pérez de los Ríos posiblemente era
1

"Los primeros vecinos de la ciudad de Monterrey'', en el almanaque Previnsióny
'

Seg11ridad, año 1964, páginas 535-540.

�722

TOMÁS MENDIRICHAGA CUEVA

LOS PRIMEROS VECINOS DE MONTERREY 11

723

(1596-1626)

portugués. Pero se desconoce el lugar de origen de Pedro Iñigo, Cristóbal Pérez, Donúngo Manuel, Lucas García, Alonso de Barreda, Diego Díaz de Berlanga y Diego Rodríguez, que fueron los otros compañeros de Montemayor en la fundación de la ciudad.
Unos años después debió haber un aumento de población. A principios del siglo XVII el obispo Alonso de la Mota y Escobar, en su
Descripción Geográfica de la Nueva Galicia .. ., menciona "un lugarcito de españoles de hasta veinte vecinos escasos, q1Je llaman la villa de Montenry ... " Por su
parte, Fray Antonio Vázquez de Espinosa, en su Descripción de la Nueva
España, redactada hacia 1622-1630, cita brevemente al Nuevo Reino de
León, al que llama Nuevo Reino de Santa Lucía, y alude a Monterrey
cuando dice que "htry en él una villa con 30 vecinos españoles... '~ Ambos
autores, al mencionar el número de vecinos "españoles" se refieren, indudablemente, también a los criollos, o sea a los hijos de españoles
nacidos en México.
En efecto, después de la fundación de Monterrey se asentaron nuevos pobladores. A fines del siglo XVI y principios del XVII, presentaron sus solicitudes de vecindad: Alonso López de Baena en 1597,
Francisco de Cardona en 1599, Marcos Ortiz en 1608, Martín de Rentaría y Antonio de Leiva en 1609 y Juan Sánchez Camacho, el indio
principal Simón Agustín y Cristóbal de Garibay en 1610. Debe añadirse a Martín de Solís, quien años después afirmó haber llegado en 1597.
Sólo de Simón Agustín se sabe dónde nació en Tiaxomulco. (¿Jalisco?).
A fines de 1597 Alonso Pérez ya era vecino del Nuevo Reino de
León. Manuel de Mederos estaba dedicado a la minería a fines de 1598
y, a fines de 1599, también Martín Ximénez se ocupaba en actividades
núneras. Antes de 1599 había entrado Juan Pérez de Lerma a poblar.
De los cuatro citados, Mederos declaró ser portugués y Pérez de Lerma
es probable que también lo fuera.
En el año 1600 Fernán Blas Pérez y Diego Núñez de Miranda ya se
habían avecindado. Antes de 1601 y 1602 se habían asentado Domingo de Morales y Mateo de Villafranca, respectivamente. Sólo de Morales podría decirse que, quizás, fue portugués.

II
En la edición anterior de Humanita.s (número 32, año 2005) dimos a
conocer una nómina de primeros vecinos de Monterrey, que incluye a
82 pobladores del Nuevo Reino de León, quienes se asentaron en las

primeras tres décadas de la ciudad, desde su fundación, en 1596, hasta
la llegada del gobernador Martín de Zavala en 1626.
De los 82 pobladores que mencionamos, sólo conocemos con certeza el lugar de nacimiento de siete españoles y un portugués. Fueron
españoles: el escribano Rodrigo Flores Carvallo, asturiano; Bemabé de
las Casas y Francisco Báez de Benavides, canarios; Marcos Alonso
Garza, de Huelva; Rodrigo de Aldana y Pedro Botella de Morales, extremeños, y Pablo Sánchez, de Salamanca.
Se ha considerado que eran portugueses Juan Pérez de los Ríos,
Juan Pérez de Lerma,Juan de Paria y Domingo de Morales. Pero sólo
es seguro el lugar de origen de Manuel de Mederos, quien declaró
haber nacido en la isla de San Miguel, en las Azores.
Entre los primeros pobladores cabe destacar a los criollos, a quienes
también nombraban "españoles" porque sus padres o antepasados lo
eran, aunque ya habían nacido en México.
Mencionaremos a José de Treviño, quien fue bautizado en la catedral de México en 1565. A fines de 1603 se comprometió a traer al
Nuevo Reino de León, en el término de tres meses, a su esposa Leonor
de Ayala y a sus hijos, y además, ganado mayor y menor para establecerse. A mediados de 1604, se le concedieron varias mercedes de tierras y aguas. José de Treviño y Leonor de Ayala dieron origen a varias
ramas del apellido Treviño y al linaje de Ayala en Nuevo León, pues
sus dos hijos menores usaron en primer lugar el apellido matemo. 2
Otros pobladores criollos fueron los hijos de Marcos Alonso Garza
y Juana de Treviño, ésta hermana de José de Treviño, a quien hemos
citado.
Marcos Alonso Garza era español de la villa de Lepe en Huelva y
Juana de Treviño nació en la ciudad de México. Ellos y sus hijos entraron al Nuevo Reino de León antes de 1610.
Los hijos de Marcos Alonso y Juana fueron: Pedro, Blas, Francisco,
Alonso y José. Los dos últimos usaron en primer lugar el apellido materno, originando otras dos ramas del apellido Treviño. De dos de
ellos conocemos el lugar de origen: Blas de la Garza nació hacia 1591
en Mapimí (Durango) y José de Treviño en la villa de Guadiana, ahora
ciudad de Durango (México), hacia 1597-1599..3 .
2
Tomás Mendirichaga Cueva. Origen de los apellidos Garzay Treviño en Nuevo León.
Monterrey, 1982. pp. 79-97.
3 Meodirichaga Cueva, Obra citada. pp. 9-77

�724

TOMÁS MENDIRICHAGA CUEVA

Marcos González, a quien, a mediados de 1603, se le concedió una
merced de tierras en los llanos del Topo, al poniente de Monterrey, fue
probablemente español. Sin embargo, de su matrimonio con Mariana
Navarro, perteneciente a antigua familia de la villa de Saltillo, nació uno
de los más destacados pobladores criollos del Nuevo Reino de León:
Bernabé González Hidalgo, nacido hacia 1604-1605 quizás en territorio
Coahuilense, quien se avecindó en Monterrey antes de 1618.
Juan Femández de Castro, casado con Mayor de Rentería, se asentó
en el Nuevo Reino de León en 1609 o antes. Procedía de Zacatecas,
aunque se ignora si era español o criollo. Destacado poblador criollo
fue su hijo Gonzalo Fernández de Castro, nacido hacia 1590, quizás en
Zacatecas, quien ya era vecino de Monterrey a mediados de 1611.
Bemabé de las Casas fue originario de la isla de Tenerife, en las Canarias. Se asentó antes de 1610 en el Nuevo Reino de León, contrayendo nupcias con Beatriz Navarro, saltillense. Sus hijos Marcos y
Bernabé también deben mencionarse entre los más destacados pobladores criollos.
Francisco Báez de Benavides, nacido en la isla de Tenerife, entró en

el Nuevo Reino de León hacia el año 1612. Antes de septiembre de
1626, contrajo matrimonio con Isabel Martínez Guajardo, de familia
coahuilense. Sus hijos Francisco, Bernardo y José, criollos destacados,
fueron vecinos importantes de la villa de Cerralvo, tuvieron cargos
militares y tomaron parte en las expediciones de descubrimiento de
Texas a fines del siglo XVII.
El extremeño Pedro Botello de Morales y su esposa Ana María de
Avila, cordobesa, dejaron una numerosa descendencia, hijos y nietos
nacidos en la villa de Cerralvo y en la ciudad de Monterrey.

Lo núsmo podríamos decir del asturiano Rodrigo Flores Carvallo,
de quien seguramente descienden muchas familias que, con el apellido
Flores, se asentaron en el noreste de México.
Diremos, por último, que de los siete españoles comprobados que
hemos citado, tal parece que el extremeño Rodrigo de Aldana y el salmantino Pablo Sánchez no dejaron descendencia.

111
De los 82 pobladores que se establecieron en el Nuevo Reino de
León en la primera época (1596-1626), hubo muchos que, seguramente, no dejaron descendencia. Sin embargo, otros fueron genearcas o

Los PRIMEROS VECINOS DE MONTERREY 11
(1596-1626)

725

fundadores de sus linajes en Nuevo León. Citaremos a Diego de Montemayor, Lucas García, Marcos González, José de Treviño, Marcos
Alonso Garza, Francisco Báez de Benavides y Pedro Botello de Morales.4
Acerca de Diego de Montemayor, fundador de la ciudad de Monterrey en 1596, diremos que contrajo dos matrimoruos: el primero con
María de Esquive! y el segundo, quizás en Mazapil (Zacatecas) en 1572,
con Juana Porcallo. Del primero nació un hijo, Diego de Montemayor
el Mozo, y del segundo una hija, Estefanía de Montemayor.
Diego de Montemayor el Mozo se casó con Elvira de Rentería, de
cuyo enlace quedó sólo un hijo: Diego Femández de Montemayor,
quien contrajo nupcias con Juliana de las Casas y de ellos no se conoce
descendencia.
Por su parte, Estefanía de Montemayor fue esposa del portugués
Alberto del Canto, fundador de la villa del Saltillo en 1577. Alberto y
Estefarúa tuvieron dos hijos y una hija: Diego, Elvira y Miguel, quienes
usaron el apellido materno en vez del paterno. Así el apellido Montemayor se difundió por línea femenina.
Lucas García entró a la conquista del Nuevo Reino de León en
1596, siendo uno de sus pobladores más importantes. Su matrimonio
con Juliana de Quintanilla dio origen a este apellido en Nuevo León,
pues muchos de los descendientes de Lucas y Juliana usaron el apellido
Quintanilla en primer lugar.
Marcos González entró como poblador en 1603. Contrajo matrimonio, seguramente en la villa del Saltillo, con Mariana Navarro. De
este enlace se originó el apellido compuesto González Hidalgo, que
sobrevive en numerosas familias que se apellidan González.
Hemos dicho que José de Treviño se asentó a principios de 1604 y
que, su matrimonio con Leonor de Ayala, dio principio a varias ramas
del apellido Treviño nuevoleonés y también al de Ayala, debido a que
sus hijos menores usaron el apellido materno.
Francisco Báez de Benavides entró al Nuevo Reino de León hacia el
año 1612. De su matrimonio con Isabel Martínez Guajardo se originó
el apellido Benavides en Nuevo León.

4

Sobre el origen de 35 linajes nuevoleoneses, veáse: Tomás Mendirichaga Cueva. Apellidos de N11evo León. Siglos XI 71, XVIIy XVIII. Monterrey, 1993.

�726

Los PRIMEROS VECINOS DE MONTERREY 11

TOMÁS MENDIRICHAGA CUEVA

727

(1596-1626)

Hacia 1620 Pedro Botello de Morales, extremeño, y su esposa Ana
María de Avila, cordobesa, se avecindaron en la villa de Cerralvo, dando origen en apellido Botella. Algunos de sus descendientes usaron en
primer lugar el Buentello, en recuerdo de Juan Buentello Guerrero,
antiguo poblador, tío de Pedro Botella de Morales.
IV
En los libros de sacramentos (bautismos, casamientos y entierros)
de la antigua parroquia de Monterrey, ahora catedral, las partidas más
antiguas que existen son de los años 1667 y 1668. Ahí están registrados numerosos indios, mestizos, negros y mulatos con apellidos García, Guerrero, Gutiérrez, Hernández, Maldonado, Ramírez, etc. También se asentaron a los que pertenecían a las castas: coyotes (hijos de
indios y mestizas), castizos (hijos de español y mestiza), moriscos (de
español y mulata), etc., a quienes se les dieron los apellidos de sus amos
o padrinos. Asimismo aparecen tlaxcaltecas que llevaron los apellidos
García, González, Pérez, Ramos, Ruiz, Sánchez, etc.
Los sacramentos impartidos no solo corresponden a la parroquia
regiomontana, sino también a los que se efectuaron en las capillas de
las estancias y haciendas de su jurisdicción, como la de San Francisco
(Apodaca), de La Pesquería (villa de García), la de los capitanes Juan
Cavazos (Santo Domingo) y José de Ayala (El Topo) y en las capillas
de los valles de Santa Catarina, las Salinas (Salinas Victoria), del Guajuco (municipio de Santiago), etc.
En el Nuevo Reino de León, como en todo México, hubo indios,
negros y mulatos con apellidos españoles.
El cronista Alonso de León menciona al capitán indio Maldonado
quien, siendo de la "nación" que tenía por caudillo a Guapale ''le reprendía sus bellaquerías" y después fue aliado de los conquistadores. Hacia
1630, durante una rebelión encabezada por Guapale, el gobernador
Zavala envió al capitán Maldonado ofreciéndole la paz, pero a éste "lo
mataron y rompieron los papeles...," dice el cronista. (Relación, Discurso
tercero, capítulo II)
A principios de 1652, el mulato Francisco de Salvatierra declaró en
la villa de Cerralvo que hacía unos ocho años se había avecindado en el
Nuevo Reino de León, o sea hacia 1644. Añadió que era originario de
la Huasteca y que tenía a su cargo le caballada de guerra contra los in-

dios sublevados. No supo su edad, pero parecía tener más de 40 años,
es decir que nació antes de 1612.5
Debe mencionarse a dos destacados pobladores indios con apellido
castellano. A principios de 1659, el indio principal Lázaro de Avales
dijo ser uno de los primeros pobladores de la comarca nombrada del
Río Blanco, ahora municipios de Zaragoza y Aramberri (Nuevo León),
añadiendo que era hijo legítimo de don Miguel de Avalas, quien había
sido gobernador perpetuo del pueblo de Santa María del Río (San Luis
Potosí).6
Treinta y cinco años después, en 1694, otro fyliguel de Avalos, hermano o medio-hermano del anterior y también indio principal e hijo
legítimo de quien fuera gobernador de Santa María del Río, afirmó
haber sido uno de los primeros vecinos del pueblo de Santa Maria del
Río Blanco, en donde había permanecido durante veintidós años, es
decir desde 1672.7
A mediados del siglo XVII el capitán José de Ayala tenía entre sus
indios de encomienda a Juan Femández, casado, y Juan Méndez, ambos de.nación caguiriñiguara.8
A fines del mismo siglo, en 1693, en el juicio de residencia al gobernador Pedro Fernández de la Ventosa, figuran como testigos: Esteban
Martín, indio; Francisco Ruano y Diego Hernández, tlaxcaltecas, y
Martín López, indio.9
En 1709 Ignacio de Ay2.la, capitán chichimeca de la nación alazapa,
afirmaba en el real de San Pedro Boca de Leones (Villaldama) haber
sido ellos, los alazapas, ''de los primeros pobladores" del pueblo de San Miguel de Aguayo (Bustamante), en compañía del indio principal tlaxcalteca don Agustín de la Cruz, a quien le revelaron la existencia de las
minas que después le dieron renombre a Boca de Leones. 10

5

Israel Cavazos Gru-za. Cedulario autobiogr4ftco de pdbladomy conq11istadom de Nuevo
León. Monterrey, 1964. pág. 195.
6 Cavazos Garza. Cedulario ... pág. 29.
7 Cavazos Garza. Cedulario ... pág. 30.
8 Eugenio del Hoyo. Esclavitudy encomiendas de indios en el Nuevo Reino de León. Siglos XVIy XVII. Monterrey, 1985. pág. 169.
.
9 Civil, volumen 23-A, años 1685-1699, expediente 2, folios 65 vuelta y siguientes. Archivo Municipal de Monterrey
10 Eugenio del Hoyo. Indios, frailes y encomenderos en el Nuevo Reino de León. Siglos
XVIIy XVIII. Monterrey, 1985. pp. 151-154.

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Los PRIMEROS VECINOS DE MONTERREY 11
(1596-1626)

TOMÁS MENDIRICHAGA CUEVA

En los reales de minas hubo numerosa población indígena y negra
con nombres hispanos. A mediados de 1703, muchos trabajadores
habían huido de las minas que tenía el sargento mayor Antonio López
de Villegas en el rea de Santiago de las Sabinas, ahora Sabinas Hidalgo
(Nuevo León). En la lista de los huidos se mencionan dos indios, con
los apellidos Gómez y Lerma, y otros dos con el De la Cruz. Además
se citan los nombres de catorce mulatos con apellidos españoles: García, Pérez, De la Cruz, etc. 11
V

La clase dirigente indígena, convertida, al Cristianismo, colaboró
eficazmente a la obra civilizadora de la Conquista.
Hacia 1683, el indio tlaxcalteca principal Antonio Jiménez afirmaba
que hacía veinte años poco más o menos (¿desde 1663?) que era poblador de los Llanos de San Antonio, ahora Hidalgo (famaulipas),
habiendo tomado parte en las expediciones contra los indios rebelados
y ayudado a los religiosos encargados de su conversión. 12
A principios de 1665 Francisco Salvador Jiménez, hijo legítimo del
citado don Antonio Ximénez, era vecino de la villa de Cadereyta, así
como su padre. A principios de 1670 declaró ser poblador de los Llanos de San Amonio, añadiendo que, desde hacía dos años, se había
avecindado en Santa María del Río Blanco.13 Francisco Salvador Jiménez se casó con Margarita de los Ríos, quien usó el apellido materno
pues fue hija legítima de Juan Hemández y Ana de los Ríos. Juan pertenecía a antigua familia indígena y Ana era nieta de Juan Pérez de los
Ríos, quien fue uno de los primeros vecinos de Monterrey en 1596.

En 1683, el mismo Francisco Salvador Jiménez declaraba en el valle
del Pilón (Montemorelos) que, desde hacía quince años poco más o
menos (¿desde 1668?) se había asentado en los Llanos de San Antonio.14
A mediados de 1664 los tlaxcaltecas Miguel Martín de Rivera y don
Antonio Jiménez, "hermanos" y vecinos de la villa de Cadereyta, afirman
que hacía más de veinte años (antes de 1644) habían entrado con otro
hermano a poblar dicha villa. Poco después el mencionado hermano y

su esposa e hijos fuer~m muertos por los indios, teniendo que retirarse
a poblar otras tierras. b
En los pueblos de indios sus gobernantes y vecinos tenían apellido
español.
A principios del siglo XVIII Nicolás Vázquez, indio de la nación
gualagüís, era gobernador del pueblo de San Cristóbal de los Gualagüises, ahora Hualahuises (Nuevo León). En 1726 el gobernador indígena
era Juan de Malina y, en 1763, se menciona a José Martín Mancilla
como "el capitán grande de la nación aguacero" que habitaba en dicho pueblo. Manuel del Valle era regidor del cabildo indígena del mencionado
pueblo. 16
En 1763 Juan Pulido tenía el cargo de gobernador de la misión de la
Purísima Concepción, cercana a la actual ciudad de Monterrey, cuyos
pobladores eran de las naciones indígenas cadimas, gucyolotes, cometunas y
otras. José Malacara, Pascual González y Simón Pérez eran alcalde,
regidor y alguacil, respectivamente, del cabildo de dicha misión. 17
El mismo año 1763 Juan José Pérez era el gobernador de la misión
de la Purificación, muy próxima a la de la Purísima Concepción. El
alcalde de dicha misión era Felipe Gutiérrez, tarpbién de raza indígena.
Juan José de la Garza, Ramón Ojeda, José Bazán, Cayetano de León y
José Hemández eran miembros del cabildo indígena de la Purificación.18
En 177 5, en la Vista General que llevó a cabo el gobernador Vidal
de Lorca al Nuevo Reino de León, se asentó que el pueblo de la Purísima Concepción se componía de setenta y siete familias de la nación
cadima ')' otras" y que el pueblo de Nuestra Señora de la Purificación
tenía cincuenta y tres familias de "indios seTTanos': 19
En el mismo año 1775 Juan José de la Garza y Joaquín Estanislao
de León, ''indios mecos, de la nación de los pelones" quienes vivían en la misión de la Purificación, afumaban que los indios de dicha misión fueron sus primeros pobladores ''sin ,nezcla de otro alguno, ni de los tlaxcaltecos". Añadían que, en ese año, Eugenio de la Garza era el ''indio princi-

15

11

Protocolos, volumen 7, años 1700-1704, número 87. Archivo Municipal de
Monterrey.
12 Cavazos Garza, Ced11fario ... pág. 129.
13 Cavazos Garza. Op. Cit. pp. 129-130.
14 Cavazos Garza. Op. Cit. pág. 130.

729

Cavazos Garza. Op. Cit. pág. 154.
Del Hoyo. Indios,fraiksy enco,nenderos... pp. 205, 209 y 226.
17
Del Hoyo. Op. Cit. pág. 223.
18 Del Hoyo. Op. Cit. pág. 225.
19
José Eleuterio González. Colección de noticiasy doc111ne11tos para la historia del Estado de N11e110 León. Monterrey, 1867. pp. 89-90
16

�TOMÁS MENDIRICHAGA CUEVA

Los PRIMEROS VECINOS DE MONTERREY 11
(1596-1626)

pal" de su nación y los ascendientes de él habían sido siempre los go-

De la ciudad de México entraron: Esteban Maldonado y Juan de Estrada. De la ciudad de Puebla venían: Melchor Márquez y Diego Pérez.
De las minas de Guadalcázar llegó el capitán Juan de Zúñiga Almaraz.
No se asentó de dónde venían: Felipe de Santiago, Sebastián García,
Juan García Rodea, José de la Garza, Francisco de Montalvo, Francisco
Dávila, Antonio Álvarez, Lorenzo y José Martín. Quizás éstos eran
vecinos del Nuevo Reino de León pues José de la Garza lo era.

730

bernadores y jefes suyos.

20

El 19 de febrero de 1784 fue asentado en la misión de la Purificación un grupo de indios de la nación de los adaguas, con el fin de que
ahí se establecieran. Entre ellos se mencionan seis hombres y una mujer con apellidos espap_oles: José María de Ala_rcón, María de lo~ S~ntos
Guzmán, Juan José Angel Canales, José Mana Plaza, Juan Jose Saenz,
Juan Francisco de Avilo y Santiago Garza. Otros ochos hombres y una
mujer tenían el apellido De la Cruz.21
VI
El doctor José Eleuterio González (1813-1888) afirma que, de los
28 vecinos fundadores de la villa de Cadereyta en 1637, "ninguno había

nacido en España, sino que todos eran mexicanos; los unos eran de Huichapan en
la provincia de Jilotepec, los otros era~ poblanos, algunos de T?~,~;lány otr~s pocos
de la ciudad de México, todos espanoles de la Nueva Espana . Es decir que
este autor supone que todos eran criollos. Por su parte, el historiad~r
Eugenio del Hoyo, siguiendo al doctor González, dice que los 28 vecib
I
.
,_ ,,23
nos "eran nacidos en la Nueva Espana, no hu o uno so,o pemnsuwr.
Con motivo del reparto de solares a los primeros pobladores de dicha villa, se redactó un documento, fechado el 13 de agosto de 1637,
en el que se asentó de dónde habían sido vecinos: siete proc~clian de
Huichapan, cuatro de Tepetitlán (no Tepatitlán), ~os de la cmda~ de
México, dos de la ciudad de Puebla y uno de las mmas de Guadalcazar.
A nueve no se les anotó de dónde provenían, además se anotó a otros
dos que habían sido vecinos de Huichapan y a uno que no se estableció.
El documento citado no menciona el lugar de nacimiento de los
pobladores sino de dónde habían sido vecinos.
De Huichapan vinieron: Juan Alvarez de G~doy, Alonso de León,
Juan de Zabaleta, Pascual de Cárdenas, Juan Alvarez el Mozo, Juan
López y Juan Méndez Tovar. De Tepetitlán llegaron: Mateo de Ar_ce,
Francisco de Escamilla, Francisco Durán y Diego Pérez de Escamilla.

20 Del
21 Del

22

Hoyo. Op. Cit. pág. 227.
Hoyo. Op. Cit. pp. 246-247.

,

I.ecciones orales de Historia de Nuevo l..eón, en Obras Completas del Dr. Jose

Eleuterio GonzáJez. Monterrey, 1887. Tomo ID. Pág. 68.
23 Historia del Nuevo Reino de León. Monterrey, 1972. Volumen Il. pág. 362.

731

En la lista anterior se anotaron 25 nombres. Sin embargo, el documento dice que eran 20 vecinos y, además, seis supernumerarios. Luego añadieron otros dos supernumerarios: Jerónimo y Manuel de Valdés, llegados de Huichapan. En total 28 vecinos, aunque el número
cinco no se asentó.
El doctor González creyó que los 28 vecinos fundadores de Cadereyta eran criollos, aunque es difícil probarlo. Alonso de León, el cronista, lo era ya que nació en la ciudad de México y sus padres fueron
españoles peninsulares. También José de la Garza debió ser criollo
pues fue hijo legítimo del capitán Pedro de la Garza e Inés Rodríguez,
antiguos pobladores del Nuevo Reino de León. De los demás quizás
ninguno era español europeo, aunque pudo haberlos, así como criollos,
mestizos y mulatos.
En el año 1686 los tlaxcaltecas de San Esteban de la Nueva Tlaxcala, población situada junto a la villa del Saltillo, fundaron dos pueblos
en el Nuevo Reino de León: Nuestra Señora de San Juan de Tlaxcala,
que ya no existe, y San Miguel de Aguayo, hoy Bustamante (Nuevo
León).
Entre los primeros vecinos de Nuestra Señora de San Juan había
traxcaltecas con apellidos españoles: Bemabé González y su hijo Esteban González, Domingo, Pascual y Lucas Ramos, Pedro García, V entura Pérez, Esteban y Andrés Martín.
Casi dos décadas después, en una "lista de la gente" del mencionado
pueblo de Nuestra Señora de San Juan, fechada el 6 de abril de 1704, se
asentaron los nombres de 94 vecinos tlaxcaltecas. La mayor parte de
ellos no lleva apellido y, la única mujer que lo tenía, era Andrea Méndez, casada con Matías Nicolás.
En el citado padrón aparecen tres vecinos éon el apellido De la
Cruz y otros tres se apellidaban Ramos. Cuatro traxcaltecas llevaban
los apellidos García, González, Hemández y Martín y u.na mujer el
Méndez. Cinco de los que tenían apellido español estaban casados:
Domingo Ramos, gobernador de dicho púeblo, con Melchora Jeróni-

�732

TOMÁS MENDIRICHAGA CUEVA

Los PRIMEROS VECINOS DE MONTERREY 11
( 1 596 -1 626)

ma, Manuel González con Tomasa María, Esteban Martín con Gregoria Clara, Antonio Ramos con Nicolaza Victoria y Pedro García con
Ana María.24

Jerónimo Cantú y su esposa Juliana de Treviño tuvieron una numerosa descendencia, que sobrevive hasta nuestros días. Por su parte,
José Cantú, casado con María de Treviño, propagó la otra rama de su
apellido. Sin embargo, José tuvo dos hijos fuera de matrimonio: Tomás y Nicolás, de quien trataremos enseguida.

A principios de 1693, Bernabé González, Agustín de la Cruz y Felipe Gómez afirmaban que ellos, ') otras muchas familias" de San Esteban
de la Nueva Tlaxcala, habían fundado el pueblo de San Miguel de
Aguayo y descubierto las minas de San Pedro de Boca de Leones, ahora Villaldama (Nuevo León). 25

Hijo legítimo de Tómas y Ana fue: Tomás Cantú el Mozo, quien
contrajo matrimonio el 11 de abril de 1684 con María Martínez, también llamada María de la Garza y María de Lerma, hija legítima de Diego Martínez de Lerma, seguramente mulato, y Leonor de Gumendio.
Tomás y María tuvieron por lo menos un hijo, llamado Tomás, nacido
en 1692.

VII
En el Nuevo Reino de León, como en todo México, los conquistadores
y pobladores dieron sus apellidos a los indios, mestizos, negros o mulatos cuando éstan eran bautizados. También les dieron sus apellidos a
quienes pertenecían a las castas, es decir a las mezclas que aquéllos. De
la Cruz y De los Reyes fueron apellidos que se les dieron frecuentemente. Sin embargo, muchos de ellos sólo usaron el nombre de pila.

1

dieron origen a las dos ramas de su linaje en estas tierras. En 1639
ambos eran vecinos de Monterrey.

En el mismo año 1686 los indios tlaxcaltecas principales Bernabé
González, Agustín de la Cruz y Felipe Gómez establecen el pueblo de
San Miguel de Aguayo, ahora Bustamante (Nuevo León), con familias
traxcaltecas. Entre los primeros pobladores debe mencionarse a Melchor y Francisco de Cáceres y Francisco de la Corona. Poco después, a
Nicolás y Pedro de Cáceres, Francisco, Juan, Rafael y Domingo de la
Cruz, Bernardino Sánchez, Lucas y Simón Hernández y Lorenzo Maldonado.

Unos años después, como ya lo dijimos, Ignacio de Ayala, capitán
de la nación alazapa, decía que los alazapas habían sido, con el tlaxcalteca Agustín de la Cruz, los primeros pobladores de San Miguel de
Aguayo, siendo los alazapas quienes habían revelado la existencia de las
minas en Boca de Leones.

·¡

733

Desde un principio, en el Nuevo Reino de León existió la población
criolla o mestiza con apellidos españoles y la población indígena o negra que tenía los mismos apellidos.
Citaremos un ejemplo; el apellido nuevoleonés Cantú se remonta a
los capitanes Jerónimo y José Cantú, probablemente criollos, quienes

24 Protocolos, volumen 8, años 1704-1 708, número 13, folios 28 a 33 vuelta.
Archivo Municipal de Monterrey.
25 Cavazos Garza. Cedulario ... pp. 118-119.

Tomás Cantú, nacido hacia 1629, fue quizás mestizo o mulato. Se
casó dos veces: primero con una hija del mulato Juan Martín de Lerma
y después con Ana de Herrera.

El otro hijo natural del capitán José Cantú fue:
Nicolás Cantú, nacido en 1634 ó 1635. Casado con Micaela Martínez y Micaela de Salazar, quien, probablemente es la misma mujer, hija
legítima de Nicolás de Salazar y, quizás, de Bernarda Martínez. Tal
parece que Nicolás y Micaela fueron padres de Nicolasa Cantú, mulata,
quien, a mediados de 1710, se iba a casar con el mulato Francisco de
Avila en el valle del Pilón (Montemorelos).
Mencionaremos a otros dos pobladores que llevaron este apellido:
Margarita y Andrés.
Margarita Cantú, mulata, nombrada también Margarita de Lerma
fue esposa de Pascual de Reina, mulato, hijo legítimo del mulato Gonzalo de Reina y Catalina de Gumendio.
Andrés Cantú, mulato, casado en la parroquia de Monterrey, el 1O
de enero de 1680, con Catalina de Gumendio, "cqyota" (hija de indio y
mestiza). Andrés y Catalina tuvieron por lo menos un hijo: Bernardo
Cantú, mulato.
En el bautismo se les dio, frecuentemente, a ·1os indios, mestizos,
negros y mulatos el nombre y el apellido del amo o del padrino. El
general Fernando Sánchez de Zamora menciona en su Relación a ''un
buen hombre llamado Juan Díaz': de quien dice que era "viejo y maduro" y
mayordomo de una hacienda de ovejas en los Llanos de San Antonio,

�TOMÁS MENDIRICHAGA CUEVA

Los PRIMEROS VECINOS DE MONTERREY 11
(1596-1626)

ahora Hidalgo (Tamaulipas). Más adelante, Sánchez de Zamora se re26
fiere a "un indio cacique llamado Juan Dhv ahijado del viejo Juan Díaz... "

l.

734

También hubo indios con nombre cristiano y apellido indígena. El
cronista Alonso de León menciona al capitán Juan Cuencamé quien,

"siendo bárbaro... después fue, hasta que murió, el más lealy efecto a los españoles
de cuantos ha habido en este Reino". Añade que cuencamé había tomado
parte en el asalto a Monterrey, en 1624, ') en diversas facciones de ellos':· era
de la ranchería donde los indios mataron al caudillo huachichil Guajuco
y fue quien le relató al cronista cómo lo asesinaron, pues él estuvo presente. De León narra la muerte de Guajuco en el cliscurso segundo,
capítulo XV, de su Relación.
Diremos, por último, que, en la primera mitad del siglo XVIII, fue
famoso en el Nuevo Reino de León el caudillo indígena Pedro Botello,
nacido hacia 1676, "indio de gran prestigio y ferocidad, General de veintiséis
naciones de aborigenes': a quien el historiador David Alberto Cossío declica el capítulo IV, tomo ID, de su Historia de NtJevo León (1.fonterrey,
1925-1933). Es probable que el mencionado jefe indígena haya recibido el nombre y apellido en el bautismo, como era muy frecuente, y
que, quizás, haya pertenecido a alguna de las encomiendas de los Botello. Así, el citado caudillo indígena, fue homónimo del extremeño genearca del apellido Botello en Nuevo León.

VIII
Trataremos, en seguida, de la descendencia de dos antiguos pobladores, 11artín de Solís y Juan Pérez de Lerma, en cuyas genealogías se
advierte el mestizaje llevado a cabo desde los orígenes del Nuevo Reino de León.

·¡

Es posible que Martín de Solís haya sido indio o mestizo y que
Francisco de Ávila, su esposa, fuera negra o mulata, pues a sus hijos
Juan, Diego y Sebastián de Solís se les menciona, en 1626, entre los
mulatos vecinos de Monterrey. Por su parte, Juan Pérez de Lerma
quizás fue portugués y su esposa, Mariana Martínez, negra o mulata ya
que, cuando se refieren a algunos de sus descenclientes, se dice que
eran mulatos.

Relación del general Fernando Sánchez de Zamora, capítulo IV, en la Historia
de Nuevo León... de Alonso de León, Juan Bautista Chapa y Femando Sánchez de
26

Zamora. Edición crítica de Israel Cavazos Garza, Monterrey, tres ediciones 1961,
1980 y 1985.

735

Martín de Solís había entrado a la conquista del Nuevo Reino de León
con Luis de Carvajal en 1581-1587. Al referirse a esa época, el cronista
Alonso de León afirma que un indio le avisó a Solís del alzamiento que
preparaban los naturales contra los pobladores, lo que hizo que rechazaran el ataque, aunque poco después tuvieron que despoblar. (Relación,
segundo cliscurso, capítulo IX).
En 1591 Martín de Solís era vecino de la villa del Saltillo e intérprete
de la lengua náhuatl. Ese año el capitán Francisco de Urdiñola fundó,
junto a Saltillo, el pueblo de San Esteban de la Nueva Tiaxcala, nombrando a Solís nahuatlato o intérprete pues era "ladino en lengua castelhnay

mexicana".
Solís s~ avecindó en el Nuevo Reino de León, con su esposa Francisca de Avila y sus hijos, poco después de la fundación de Monterrey.
A mecliados de 1605 se decía que era ''primerpobhdory que padeció m11chos
trabajos en esta población ... " Añadiendo: "desde el año de noventa y siete
(1597) pasado, quefue cuando se avecindó el dicho Solís... " 27 Ya había muerto
a fines de marzo de 1615.
Hemos clicho que Martín de Solís fue nahuatlato o intérprete de la
lengua náhuatl, lo que haría suponer que era indio o mestizo. También
podríamos creer que Martín de Solís y Francisco de Ávila fueron españoles o criollos, pero a sus hijos se les menciona como mulatos en varios documentos.
Martín de Solís y Francisca de Avila tuvieron tres hijos y cuatro
hijas: Juan, Diego, Sebastián, Isabel, Magdalena y otras dos hijas cuyos
nombres no conocemos.

1. El caudillo Juan de Solís declaró a mecliados de 1650 que "ha más
de citzcuenta años que vive en esta ciudad (Monterrey), que entró con Martín de
Solís, su padre... '~ añacliendo "ser de setenta arlos': de edad.28 Es decir que
nació en 1580 y entró al Nuevo Reino de León antes del año 1600.
Fue, como su padre, intérprete de la lengua náhuatl. En la nómina
de vecinos de Monterrey, fechada el 9 de septiembre de 1626, se asentó
que Juan de Solís era '~nulato, casado con una ind~a de Coahuiia': En efec-

'l:T Civil, volumen 8, años 1654-1659, expediente 9-A, folio 7, vuelta. Archivo
Municipal de Monterrey.
28 Protocolos, volumen 3, años 1650-1680,, número 9, folios 15 vuelta y 16. Archivo Municipal de Monterrey.

�736

Los PRIMEROS VECINOS DE MONTERREY 11

TOMÁS MENDIRICHAGA CUEVA

to, su esposa fue Andrea, también llamada Andrea de la Cruz y Andrea
de Solís.
Juan y Andrea tuvieron por lo menos una hija: Ana de Solís, casada
en 1641 ó 1642 con el mulato Juan de Loya, quien actuó en diversas
ocasiones como intérprete de la lengua mexicana o náhuatl y falleció el
19 de marzo de 1684.
El caudillo Juan de Solís aun vivía a mediados de 1658 y ya había
muerto a fines de 1666.

2. El caudillo Diego de Solís declaró en la misma fecha que su hermano Juan, a mediados de 1650, que "ha más de cincuenta a,los que entró
con Martín de Solís, su padre, a esta población en donde(! se ha criado ... ': añadiendo que "es de más de sesenta y cinco a110s" de edad. O sea que nació
antes de 1585 y tenía más de medio siglo de haberse asentado en el

(1596-1626)

737

3. Sebastián de Solís, "mulato': es mencionado en la descripción de
Monterrey de 1626, llamada Vista de Ojos.

4. Isabel de Solis casada con Bartolomé Pizru;ro. Tuvieron varios hijos
que usaron distintos apellidos: Ana Martínez, también llamada Ana de
Solís, esposa de Juan Serrano; Juana Hernández y Pascuala Martínez;
Bartolomé y Salvador Pizarro.

5. Magdalena de Ávila usó el apellido materno. Casada con Juan López, nacido hacia 1570 en la ciudad de México e hijo legítimo de Pedro
López y Cecilia López. Juan López había entrado al Nuevo Reino de
León con Luis de Carvajal en 1581-1587. Magdalena de Ávila ya había
fallecido a principios de noviembre de 1634, cuando su marido testó.
Juan y Magdalena tuvieron dos hijas y un hijo: Juana, Melchora y Bernabé.

Nuevo Reino de León.29 Falleció a mediados de 1657.

I.

En la mencionada nómina de vecinos de Monterrey de 1626, se dice
que Diego era "111ulato, casado con una mestiza". Fue vecino fundador de
la villa de San Juan Bautista de Cadereyta en 1637.

Juana López, casada quizás en 1630, con Juan de Montalvo,
mestizo, quien tuvo a su cargo, a partir de 1663, la reedificación de la iglesia parroquial de Monterrey.

II.

Diego de Solis se casó con María de Mendoza, de cuyo enlace que30
daron dos hijos y una hija: Juan, Martín y María.

Melchora López fue esposa de Francisco de Mendoza, de
quien nada sabemos.

III.

Bemabé López, nacido hacia 1598-1604, a quien la descripción de Monterrey de 1626 menciona como mulato y soltero. Casado con su prima camal Juana Hernández, hija legítima de Juan Hernández y una hija de Martín de Solís y
Francisca de Ávila, de quienes trataremos más adelante.
Un Bernabé López era soldado de la guarnición militar de
la villa de Cadereyta a principios del siglo XVIII.

I.

Juan de Mendoza usó el apellido materno. Casado con Dorotea de la Garza, de cuyo matrimonio nacieron dos hijas a
quienes bautizaron con el nombre de Josefa. Ya viuda, Dorotea contrajo segundas nupcias con Andrés de Torres.

II.

Martín de Solís fue homónimo de su abuelo paterno.

III.

María de Solís fue esposa del capitán José de la Garza, hijo
legírimo del capitán Pedro de la Garza e Inés Rodríguez.
Tuvieron por lo menos una hija: Josefa de la Garza, quien
contrajo matrimonio el 14 de julio de 1671 con Nicolás de
San Miguel, también llamado Nicolás de la Cerda.

El capitán José de la Garza fue alcalde ordinario de Monterrey en
1654 y justicia mayor y capitán a guerra de la villa de Cadereyta en la
segunda mitad del siglo XVII.
Seguimos con los hijos de Martín de Solís y Francisca de Ávila.

29

Protocolos, mismos volumen, número y folios. AMM.
Memoria testamentaria del caudillo Diego de Solís en Civil, volumen 23-B,
años 1630-1700, expediente 25, folio 26. AMM.
30

6. Otra hija de Martín de Solis y Francisca de Ávila, cuyo nombre desconocemos, fue esposa de Juan Martín de Lerma, hijo legítimo de Juan
Pérez de Lerma y Mariana Martínez. Juan Martín de Lerma, también
nombrado Juan Martínez de Lerma, es, seguramente, el mismo Juan
Martín, ''mulato viudo': registrado en la nómina de vecinos de Monterrey
fechada el 7 de sepúembre de 1626, también llamada Vista de Ojos.
, Juan Martín de Lerma y la hija de Martín de Solís y Francisca de
Avila, cuyo nombre ignoramos, tuvieron por lo menos una hija:
Bernarda Martínez, quien contrajo matrimonio hacia 1660 con el alférez Nicolás de Salazar, intérprete general de la lengua náhuatl. Tuvieron vario~ hijos. Ya viudo, Nicolás contrajo segundas nupcias con Catalina de A vila.

�738

TOMÁS MENDIRICHAGA CUEVA

Los PRIMEROS VECINOS DE MONTERREY 11

739

(1596-1626)

7. La otra hija de Martín de Solís y Francisca de Ávila, cuyo nombre
desconocemos, fue esposa de Juan Hemández, quizás el mismo caudillo Juan Hemández, quien fue intérprete de la lengua náhuatl y ejerció
31
como cirujano práctico en el Nuevo Reino de León.
Del enlace quedaron varios hijos, que usaron el apellido paterno:
Miguel, Josefa (casada con Leonardo de Mendoza), Juan, Alonso y
Juan (esposa de su primo carnal Bernabé López, hijo de sus tíos Juan
López y Magdalena de Ávila).
Por último diremos que no hemos podido identificar a los siguientes:
Angela de Solís era vecina de la villa de San Gregorio (Cerralvo) a
principios de 1634, cuando Pedro de Suástegui le dejó en su testamen32
to 100 pesos.
A principios de 1637, Francisco de Solís ya estaba casado con Antonia Rodríguez, también llamada Antonia Pérez, hijo legítima del capitán Femán Blas Pérez y Andrea Rodríguez. En dicho año Francisco y
Antonio se fueron a vivir a las minas de San José del Parral, ahora Parral (Chihuahua).
Nicolás de Solís vivía en Cerralvo en 1644, cuando declaró tener 20
años de edad, es decir que nació en 1624. Falleció una década después,
en 1655, despedazado por las rocas que arrojaron los indios sobre los
soldados que comandaba el capitán Gregorio Femández, quienes intentaban escalar una sierra en el Valle del Pilón (Montemorelos) para
castigarlos por los delitos que habían cometido O. B. Chapa Historia del
Nuevo Reino de León ... , capítulo IV).
Bartolomé de Solís era vecino del pueblo de Santa Teresa del Álamo
a mediados de 1664.
11
En 1602 Juan Pérez de Lerma afirmó que hacía más de tres años
(antes de 1599) había entrado con su familia al Nuevo Reino de León,
donde se le concedieron tierras que "aréy sembré". Añadía que, debido

a ''las alteraciones" de los indios, tuvo que despobladas, pero había vuelto
con el fin de "proseguir con s11 población ... " 33•
Se ha considerado que Juan Pérez de Lerma era portugués porque,
en una petición que hizo a fines de 1611, aparecen varias palabras del
idioma lusitano. De sus declaraciones como testigo, en que dice su
edad, se concluye que había nacido hacia los años 1563-1564, pero se
desconoce el lugar de su nacimiento.
El cronista Alonso de León, después de relatar la muerte del fundador de Monterrey, ocurrida a principios de 1611, menciona un asalto
de los indios a la hacienda de Pérez de Lerma, en que éste resultó herido, así como su esposa y su hijo Esteban Martín. (Relación, discurso
segundo, capítulo XI).
En 1613 Juan Pérez de Lerma tuvo el cargo de regidor en el ayuntamiento regiomontano. Y, una década después, nuevamente fue herido en el asalto a Monterrey, consumado por los caudillos indígenas
Guajuco y Colmillo el 8 de febrero de 1624 (Alonso de León, Relación,
discurso segundo, capítulo XII).
Es probable que Juan Pérez de Lerma haya sido portugués, pero su
esposa Mariana Martínez quizás fue negra o mulata, pues a algunos de
sus descendientes se les menciona como mulatos.
Este antiguo poblador del Nuevo Reino de León está registrado en
la memoria de los vecinos de Monterrey, redactada por el ayuntamiento
reinero en 1626. En la descripción de esta ciudad, llamada Vista de
Ojos, que mandó levantar el gobernador Martín de Zavala el mismo
año, también se le menciona "con su m,ger e hfjos".
Juan Pérez de Lerma y su esposa Mariana Martínez tuvieron, por lo
menos, cuatro hijos y dos hijas: Juan, Dionisia, Esteban, Gaspar, Sebastiana y otra hija cuyo nombre desconocemos.
Sin embargo, tal parece que hubo otro hijo de Juan y Mariana: Diego Martín o Martínez de Lerma, quien se casó con Leonor de Gumendio, también llamada Leonor de la Garza, hija legítima de Sebastián
Pérez de Gumendio y Elena de la Garza.
Diego y Leonor tuvieron un hijo y una hija: José y María.

Tomás Mendirichag.i Cueva. "Médicos y hospitales en el Nuevo Reino de
León". H11n1anitas Número 2. Año 1961.
32 Civil, volumen 4, años 1632- 1635, expediente 15, folio 4. AMM.
31

33 Cavazos

Garza. Cedulario ... pág. 177.

�740

TOMÁS MENDIRICHAGA CUEVA

Los PRIMEROS VECINOS DE MONTERREY 11
(1596 -1 626)

741

I.

José Martín de Lerma, también llamado José Martínez de
Lenna, casado con Mariana de los Ríos, a quienes se refieren
como mulatos.

Esteban de Lerma aun vivía a mediados de 1654. En 1658 su hermano Dionisio decía que Esteban "murió entre los (indios) enemigos en
defensa de esta ciudad (Monterrey)y Reino ... " 35

II.

María Martínez, también nombrada María de la Garza y María de Lerma. Contrajo matrimonio el 11 de abril de 1684
con Tomás Cantú el Mozo, hijo legítimo de Tomás Cantú y
Ana de Herrera. A fines del siglo XVII, Tomás Cantú el
Mozo afirmaba: )o he seroido a Su Majestad en las jornadas que
se han efrecido en el valle del Pilón (Montemorelos) contra los indi•
,, 34
os enemigos...

Hemos dicho que el cronista Alonso de León relata el asalto a la
hacienda de Juan Pérez de Lerma, en el que fue herido su hijo Esteban.
Por su parte, Juan Bautista Chapa, en el capítulo IV de su Historia del
Nuevo Reino de León, narra la muerte de Esteban de Lerma, ocurrida en
1655, en el valle del Pilón (Montemorelos), en un combate con los
indios.

Ahora trataremos de los hijos de Juan Pérez de Lerma y Mariana
Martínez.
1. Juan Martínez de Lerma, también llamado Juan Martín de Lerma
y Juan Martín nacido hacia 1595-1596. De otros documentos se dedu-

ce que nació en 1593 o hacia 1592 o antes de este de este año o, probablemente, hacia 1588. Es, quizás, el mismo Juan Martín, mulato
viudo, que aparece en la Vista de Ojos o descripción de Monterrey de
1626. A principios de 1664 Juan Martín de Lerma declaró que a los
indios tepehuanes "les entendía la lengua".
Casado con hija de Martín de Solis y Francisca de Ávila, cuyo nombre desconocemos. Juan y la hija de Martín y Francisca tuvieron una
hija: Bernarda Martínez, esposa del alférez Nicolás de Salazar, quien~s
fueron padres de Nicolás de Salazar el Mozo, casado con Gertrudis
Pérez y Mariana Laiton.
Seguimos con los hijos de Juan Pérez de Lerma y Mariana Martínez:
2. Dionisio de Lerma, nacido hacia 1617. Casado con Josefa Cantú,
tuvieron por lo menos un hijo, Juan Pérez de Lerma, homónimo de su
abuelo, quien casó con Nicolasa Ramírez, hija legítima de Pedro Tanguma o Tamguma, quizás mulato, y Catarina de Solís.
3. Esteban Pérez de Lerma, también llamado Esteban de Lerma, Esteban Martín de Lerma y Esteban Martín. Nació hacia 1623. Casado
con Francisca Ramírez, también nombrada Francisca Martínez y Francisca Hernández, hija natural del capitán Francisco Ramírez.
Esteban y Francisca tuvieron una hija: María Martínez, también llamada María Hernández, casada con Juan de Loya, mulato.

34

Protocolos, volumen 4, años 1681-1690, número 62. AMM

4._ Gaspar Pérez de Lerma, llamado Gaspar de Lerma. Casado hacia
1680 con Juana de Torres, ambos citados como mulatos. Tuvieron por
lo menos un hijo: Pablo de Lerma, quien casó con María Martínez de
Lerma, hija legítima de José Martínez de Lerma y Mariana de los Ríos,
todos mencionados como mulatos.
Trataremos, por último, de las dos hijas de Juan Pérez de Lerma y
Mariana Martínez.
5. Sebasriana Martínez, quien usó el apellido materno. Fue esposa
de Alonso de Cervantes. Tal parece que no vivieron en el Nuevo Reino
de León. Alonso y Sebastiana fueron padres de Mariana Cervantes,
esposa de Diego Vázquez. Diego y Mariana tuvieron un hijo y dos
hijas: Diego, María y Feliciano.
6. Otra hija de Juan y Mariana, cuyo nombre no conocemos, aparece mencionada en la descripción de Monterrey de 1626, llamada Vista
de Ojos, en donde se asienta que era esposa de Domingo de Ávila.
Trataremos por último, de Baltasar y María de Lerma, a quienes no
hemos podido identificar.

l. Baltasar de Lerma, casado con María de Montemayor, hija natural
del capitán Miguel de Montemayor, éste casado con Mónica Rodríguez.
María de Montemayor era viuda de Juan Maldonado. Baltasar de Lerma ya había fallecido a principios de 1653.
2. María de Lerma contrajo matrimonio en Monterrey el 17 de febrero de 1676 con Diego de la Garza, hijo natural del capitán Francisco
de la Garza, éste casado con Juana García. Falleció el 5 de noviembre
de 1677. Al enviudar Diego contrajo segundas nupcias con Juana de la
Garza, también nombrada Juana Hernández.

35

Cavazos Garza. Ced11/ario ... pág. 141.

�742

TOMÁS MENDIRICHAGA CUEVA

111
En algunos documentos de principios del siglo XVII, Juan Pérez de
Lerma se refiere a un hijo legítimo suyo, llamado Juan Pérez de Simancas, quizás nacido de un matrimonio anterior al celebrado con Mariana
Martínez.
Juan Pérez de Simancas se casó con Rufina Díaz, probablemente
hija del escribano Diego Díaz de Berlanga. Que Rufina fue hija del
escribano Díaz de Betlanga lo deducimos de lo siguiente: Juan y Rufina
tuvieron una hija, Agustina de Simancas, también nombrada Agustina
Díaz, quien fue esposa de Alonso Pérez, quizás hijo del capitán Juan
Pérez de los Ríos y Agustina de Charles. Agustina de Simancas o Díaz
fue, seguramente, la misma Agustina Díaz de Berlanga quien se casó,
aunque no sabemos con quién, y cuya hija legítima J uana Díaz, también
nombrada Juana de Berlanga, fue asesinada, a fines de 1652, por su
esposo Andrés Maldonado. En el proceso a Maldonado se menciona a
Rufina Díaz, "abuela" de Juana de Berlanga, la hija de Agustina de Simancas o Díaz, lo que nos hace suponer que Rufina Díaz, la esposa de
Juan Pérez de Simancas, fue la hija del escribano Diego Díaz de Berlanga.
Juan Pérez de Simancas ya había muerto a principios de 1644. Rufina Díaz, su esposa, lo sobrevivió muchos años pues falleció el 15 de
enero de 1678.

·j

1

FUENTES DOCUMENTALES PARA EL
ESTUDIO DE LAS RELACIONES
ECONÓMICAS Y SOCIALES DE LOS
POBLADORES DEL NUEVO REINO DE LEÓN
Dra. Valentina Garza Martínez
Dr. Juan Manuel Pérez Zevallos

CIESAS

Q

uien quiera visitar Mazapil desde Zacatecas debe viajar rumbo al
septen~ó-~, o si ~ega desde Matehuala, de~e encontrar primero
la desviac1on hacia Real de Catorce y segmr hasta San Tiburcio,
para luego tomar, hacia el norte, la carretera nacional número 54, que
une a la antigua ciudad minera de Zacatecas con Saltillo. Se debe hacer
una pequeña escala en el municipio de Concepción del Oro, un asentamiento minero ubicado a la izquierda del camino. Si se parte de Saltillo hay que dirigirse al sur por la misma carretera hasta el municipio de
"Concha", como coloquialmente le llaman los lugareños a Concepción
del Oro. En la actualidad, la travesía por esta población es el camino
más frecuente. Sin embargo, esto no siempre fue así, a finales del siglo
XVI y primeras décadas del XVII, quienes viajaban a Saltillo y Monterrey desde Zacatecas, Guadalajara, la ciudad de México y otros lugares
del sur, tenían que hacer un alto forzoso en Mazapil, a donde se llegaba
por caminos de terracería -que aún hoy se conservan- y que unen lugares como real del Cobre, Pozo de Uribe, Cedros, Bonanza, Santa
Olaya, Santa Rosa, La Sabana, La Gruñidora y San Tiburcio, entre
otras poblaciones. De todo ellos, Concepción ·del Oro, antigua hacienda minera colonial y conocida como la Limpia Concepción, fue el único asentamiento que se benefició de la apertura de las vías modernas
de comunicación que se desarrollaron durante los siglos XIX y XX.

�744

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ
JUAN MANUEL PÉREZ ZEVALLOS

Hoy, para llegar a Mazapil hay que cruzar una serranía que va de los
2000 a los 3000 msnm y que divide el territorio de su mwucipio con el
de Concepción del Oro. Los cerros que la forman contienen minerales
-plata, plomo, zjnc, cobre y oro-, y la mayoría de ellos están deforestados debido a la intensa explotación minera que inició en la época colonial. Al subir la serranía y atravesar el pueblo "fantasma" de Aranzazú,
se puede observar un bosque -actualmente en reserva- compuesto
principalmente por el pino piñonero y el pinavete. Más adelante, al
descender al valle, la vegetación predominante son las biznagas, palma
real, lechuguilla y magueyes, plantas propias del semidesierto, que colorean la tierra árida de ese gran espacio. Al seguir el camino rumbo al
poblado rrúnero de Salaverna, en las antiguas minas de Albarradón,
aparece un gran valle que se prolonga hasta el Pico de Teyra, el cual
está apenas poblado por ranchos, labores y asentamientos mineros de
reciente explotación. En medio de este valle se encuentra la cabecera
del municipio de Mazapil, la segunda jurisdicción más extensa de México.
Cuando visitamos por primera vez Mazapil, en el 2001, nos llamó la
atención su aislamiento, pues al recorrer las calles del antiguo real se
distinguían los restos de una importante arquitectura colonial que constataban la riqueza que en otros tiempos reinó en ese centro. Muchas
paredes, ventanas, puertas y dinteles dan cuenta de ell_o. Pero _sob~e
todo, destacan dos construcciones, en primer lugar la ma¡estuosa iglesia
colonial dedicada al patrono del pueblo: San Gregario Magno, donde
se conserva, casi intacto, su acervo parroquial. El otro edificio es la
casa señorial de dos plantas, conocida como la de los Marqueses de
Aguayo, donde hoy se ubica el Museo comunitario que alberga el Archivo Municipal.

Los documentos
En la presente colaboración damos a conocer diversos expedientes que
pertenecen a los acervos históricos del fondo colonial del Archivo Mu_nicipal de Mazapil (Milvfaz) y del Archivo Parroquial de Mazapil
(APMaz). Estos documentos contienen información relevante sobre las
vinculaciones que algunos personajes neoloneses mantuvieron con los
habitantes de la jurisdicción de Mazapil. En estos escritos se da cuenta
de las empresas mineras que se establecieron, de las relaciones institucionales que mantuvieron las autoridades de las dos jurisdicciones, de
la comunicación oficial en asuntos de guerra contra los indios y otros

FUENTES DOCUMENTALES PARA EL ESTU'JIO
DE LAS RELACIONES ECONÓMICAS y SOCIALES DE Los
POBLADORES DEL NUEVO REINO DE LEÓN

745

muchos testimonios que aportan elementos de gran interés sobre el
tema de la interrelación entre las poblaciones del noreste novohispano.
El real y minas de San Gregorio de Mazapil, fundado aproximadamente en 1568, era el asentamiento más septentrional al noreste del
corredor minero entre los reales mineros de Zacatecas y Santa Bárbara.
El real de Mazapil fue el punto de partida de una buena parte de las
corrientes migratorias, que durante el siglo A.'VI, dieron lugar a la fundación de otras poblaciones españolas, entre ellas las del valle de Santiago del Saltillo, valle de los Pirineos (Parras), valle de Extremadura
-donde se fundaron la villa de Santa Lucía (Monterrey) y las minas de
San Gregorio (Cerralvo)- y valle de Coahuila donde se erigió la villa de
Almadén (Monclova).
De Mazapil salieron pobladores que destacaron en las empresas de
ocupación y conquista como del Nuevo Reino de León. Una de las
figuras más destacadas fue la del capitán Diego de Montemayor. En
este contexto hay que destacar al gobernador Luis Carvajal y de la Cueva, quien aprovechó los recursos materiales y humanos de Mazapil para
consolidar su proyecto.
En los testimonios que aquí presentamos, se puede apreciar que durante los siglos XVII y XVIII se mantuvieron relaciones económicas y
comerciales entre los pobladores de Mazapil y los del Nuevo Reino de
León, que consideramos importante darlas a conocer. Por muchos
años, y sobre todo durante el siglo XVII, Mazapil fue la puerta de entrada principal hacia el noreste. La comunicación de poblaciones, como
Mazapil, Saltillo y Monterrey, con centros como Guadalajara, Zacatecas, Sombrerete, Durango y la ciudad de México, se llevó a cabo a través de Mazapil.
Las relaciones entre los asentamientos rurales, urbanos y mineros
del noreste tuvieron muchas variaciones. Así, si en un principio el real
de Mazapil fue el centro principal, en el transcurso de la colonia, este
papel protagónico lo obtuvo la villa de Saltillo y posteriormente la ciudad de Monterrey, que se convirtió en el eje del sistema regional, cuyo
papel protagón.ico ha perdurado hasta nuestros días.
Por último, la comprensión del fenómeno de estas transformaciones
y la construcción de una historia regional está en el estudio documental
de archivos como los que se conservan celosamente en Mazapil.

�746

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ
JUAN MANUEL PÉREZ ZEVALLOS

1. - 1569-1619. Memoria de los cofrades que estaban en el libro viejo de esta santa cofradía del Santísimo Sacramento, los cuales sacó
Francisco Luis siendo mayordomo, porque este libro sirva para otra
1
cosa ...
2. - 1635, 4 feb. Visita del obispo de Guadalajara Leonel de Cervantes y Carvajal. Inventario de los ornamentos y casullas que hay en la
iglesia parroquial de este dicho real, y atento que ix&gt;r el dicho inventario consta haber casullas bastantes para el ornato de la dicha iglesia y
estar la iglesia parroquial de la ciudad de Nuestra Señora de Monterrey,
Nuevo Reino de León, sin ornamento ninguno por cuya causa el beneficiado no dice misa en la dicha iglesia parroquial, aplicaba y aplicó para
la dicha iglesia una casulla con su estola y manípulo de Damasco azul
de China con su cenefa de brocalote encarnado aforrada. Y mandaba y
mandó al dicho beneficiado se la entregue al presente secretario para
que por su orden se remita al dicho beneficiado de la dicha ciudad de
2
Monterrey.
3.- 1658, 3 ene.- 18 mar. Mazapil. Ocurso que trata de la posesión
que en conformidad de las reales ordenanzas hizo el capitán Gregorio
de Alarcón al licenciado Alonso Sánchez Muñiz, cura y vicario de la
jurisdicción de Mazapil, ,quien presentó una petición en que denun~iaba
una mina llamada Las Animas, en el cerro de San Pedro de la rrusma
jurisdicción. Medidores: Marcos de las Casas y Sebastián de Folgueira.
Se presentó Domingo de Lizaranzu a contradecir la posesión, alegando
haberla poblado desde antes. Testigos y asistentes: Juan Gutiérrez,
Francisco de León, Juan Pérez Cubillos, Marcos de las Casas, Joseph
3
de Acuña, y Sebastián de Folgueira.
4.- 1659, 13 oct.-1703, 4 feb. Mazapil. Protocolos. 4) 1659, 23 oct.
Testimonio sobre las aportaciones que Diego Fernández de Montemayor ha hecho para la fundición de los metales en la hacienda del capitán
4
Juan Martínez de Aldaco.

1 APMaz., Cofradías y congregaciones, Serie Santísimo Sacramento, c 83, lib. 1,
exp. 1, fs. 44v-47v.
2 APMaz, Gobierno, ad111inistración, caja 97, libro 1, f. 4-4v.
3 AMMaz, Fondo colonial, c t, exp. 10, 16 fs.
4 AMMaz, Fondo colonial, c 1, exp. 23, 27 fs.

FUENTES DOCUMENTALES PARA EL Esruo,o
DE LAS RELACIONES ECONÓMICAS y SOCIALES DE Los
POBLADORES DEL NUEVO REINO DE LEÓN

747

5.- 1659, 22 oct. Mazapil. Causa civil por deuda. Demanda del pago de una deuda de dinero que asciende a 250 pesos en plata contra
Diego Fernández de Montemayor interpuesta por Pedro Insaurraga,
quien le presentó esa cantidad para el avío y frecuentación de una fundición que hizo de plomillo y metal hasta en cantidad de 51 revolturas
que el susodicho fundió en la hacienda del capitán Juan Martínez de
Aldaco, las 25 de ellas de metal a fletes, y las otras a partido con el capitán Pedro Murguía. Ante Alonso de Camargo, teniente de justicia mayor en el real de Mazapil.5
6.- 1660, 12 oct. Mazapil. Denuncio de minas. Petición del alférez
Marcos de las Casas para que se le otorgue la posesión de una mina
llamada El Cerrillo, la cual había denunciado hacía 40 días. La adjudicación de la mina fue hecha por el teniente de justicia mayor Gerónimo
de Alvarado y la fianza la dio Pablo García, vecino del real de Mazapil.
Testigos: Francisco de Elizondo, Diego de Unibazo y Hernando Ramos de Arriola.6
7.- 1664, 29 may. Mazapil. El capitán Francisco de Elizondo, teniente de justicia mayor, manda que ix&gt;r cuanto en el puesto de La
Limpia Concepción ha muerto el alférez Marcos de las Casas, vecino y
minero de dicho puesto, y que ha muerto ab in testato, que su mujer
doña Gertrudis de la Veg-a jure y declare los bienes que dejó su marido.7

8.- 1664, 26 sep-3 dic. Mazapil. Autos criminales de oficio de la real
justicia contra Diego Chillo, indio chichimeco de nación tejujan, quien
junto con el indio Marcos Ventura se hallaban involucrados en la conjura de un levantamiento de 50 indios alazapas y guarimas, procedentes
del Nuevo Reino de León para atacar al real de Mazapil, las hacienda
de Concepción, Cedros y Bonanza. En el proceso las autoridades de
Mazapil mandaron pedir información a las justicias de Monterrey y
Cadereyta sobre el paradero de una india llamada Margarita de la encomienda de Juan Cantú, vecino del valle del Pilón.8

5 AMMaz,

Fondo colonial, c 1, exp. 24, 2 fs.
A.t\1Maz, Fondo colonial, e 1, exp. 32, 1 f,
7 AM1faz, Fondo colonial, c 2, exp. 5, '2 fs.
8 AMMaz, Fondo colonial, c 2, exp.7, 30 fs.
6

�748

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ
JUAN MANUEL PÉREZ ZEVALLOS

9.-1664, 16 nov. Valle del Pilón, jurisdicción de la villa de Cadereyta. Mandamiento y notificación de las autoridades de Mazapil a las de
Cadereyta sobre el robo de una india de Mazapil que efectuó un indio
llamado Andresillo de la encomienda de Juan Cantú, residente en el
valle del Pilón. Al capitán José de la Garza, justicia mayor y capitán a
guerra, se le hizo notorio este mandamiento a Juan Cantú, siendo testigo Bernardino de Molina y Francisco Juárez.9
10.- 1666, 13 mar.-16 abr. Mazapil. Denuncio de minas. El licenciado Alonso de Salas Valdés, clérigo presbítero, vecino y minero de
Nuestra Señora de las Nieves y residente en este dicho partido, denunció una mina yerma y despoblada a estacas de la mina llamada El Puerto, en las minas de Santa Isabel y que esta mina fue de Marcos de las
Casas y está por la parte de arriba a estacas de la referida mina de El
Puerto. La denuncia fue admitida por las autoridades. 10
11.- 1691, 5 nov. Mazapil. Ante el capitán Diego de Berrio, alcalde
mayor de la jurisdicción de Mazapil, el sargento mayor Pedro de Montes de Oca, vecino de la villa del Saltillo estante en el real de Mazapil y
debido a que se encuentra enfermo y en cama dispone hacer su testamento. Declara estar casado con doña María de Ayala, natural del Reino de León.11
12.- 1696, 16 jul. Mazapil. Escritura de obligación otorgada por Joseph Saenz, vecino de Monterrey del Nuevo Reino de León, a favor del
capitán Luis Ruiz de Guadiana, vecino y minero del real de Mazapil,
por cantidad de 210 pesos, en 46 fanegas de maíz a precio de 12 reales
cada fanega. La escritura se ha de entregar en la ciudad de Monterrey a
Bernardino de Ábrego, mayordomo de la recua del capitán Luis Ruiz
de Guadiana, en el segundo viaje que hiciese. Actuó como juez Gerónimo de Palma Almadán y Arellano. 12
13.- 1705-1708, 15 dic. Declaración de Santiago Gómez sobre la
deuda que Juan Bautista de la Peña, vecino de la villa del Saltillo, tiene
con él de 285 pesos 2 tomines por concepto de 109 quintales de greta

FUENTES DOCUMENTALES P ARA EL ESTUDIO
DE LAs RELACION ES ECONÓMICAS y SOCIALES DE Los
POBLADORES DEL NUEVO REINO DE LEÓN

que le dio en Boca de Leones, jurisdicción del Nuevo Reino de León
[documento en muy mal estado y con hojas pegadas e ilegibles]. 13
14.- 1710, 18 ago.- 6 nov. San Pedro Boca de Leones. Testimonio
de un robo perpetuado en el real de minas de San Pedro Boca de Leones a Alonso García Quello, vecino y mercader de dicho real siendo
justicia mayor don Pedro de los Santos Coy.14
15.-1718, 1 marzo. Posesión de minas. El capitánJoseph de Arredondo, teniente de alcalde mayor en el puesto de Papagayos, en la jurisdicción de Monterrey, otorgó a Nicolás Mansilla la posesión de una
mina en el puesto de San Lorenzo Papagayos, las cuales le han sido
disputadas por el alcalde mayor del real de Charcas. 15
16.- 1720, 25 jun-29 sep. Mazapil. 1) Petición del bachiller don
Marcos González Hidalgo acerca de amparar y ayudar a los indios naturales para que no reciban ni padezcan vejaciones. Se hace referencia
de una india rayada de nombre Petrona, oriunda del Reino de León. 16
17.-1726, 4 ene-30 dic. Mazapil. Protocolos.1) 4 ene. Carta poder.
Ante el capitán Martín de Sarasúa, justicia mayor del real de Mazapil, el
bachiller Marcos Gonzáles Hidalgo y Maya, cura beneficiado de ese
real, como albacea, heredero y tenedor de los bienes que quedaron del
sargento mayor Antonio López de Villegas, vecino, minero y mercader
que fue en la ciudad de Monterrey, Nuevo Reino de León, criador de
ganados mayores y menores, caballada, mulada en aquella jurisdicción,
otorgó poder general al bachiller Bartolomé Joseph González Hidalgo
, · 17
y Maya, su hermano 1egituno.
18.- 1733, 20 jun. Mazapil. Carta de obligación. Ante el alcalde mayor don Martín de Sarasúa, Diego Theodoro Galván, vecino de la ciudad de Monterrey y residente en el real de Mazapil, solicitó una carta de
pago para Arredondo, para que éste le diera los 100 en pesos por las
mulas. Obligan sus personas y bienes habidos y por haber a que en

13

9

AMMaz, Fondo colonial, e 2, exp.8, 1 f.
10 AMMaz, Fondo colonial, e 2, exp. 12, 8 fs.
11
A.MMaz, Fondo colonial, e 5, exp. 20, 3 fs.
12 MYIMaz, Fondo colonial, e 6, exp. 19, 1 f.

749

AMMaz, Fondo colQnial, e 9, exp. 13, 4 fs.
AMMaz, Fondo coknial, e 12, exp. 8, 34 fs.
15
AMMaz, Fondo colonial, e 14, exp. 26, 6 fs
16
AMMaz, Fondo colonial, e 15, exp. 10, 6 fs.
17
AMMaz, Fondo colonial, e 18, exp. 5, 24 fs.
14

�VALENTINA GARZA MARTÍNEZ
JUAN MANUEL PÉREZ ZEVALLOS

750

cualquier ocasión o tiempo que resulte paguen las dichas mulas y cien
18
pesos del dicho Theodoro Galván.
19.- 1739, 15 abr. Mazapil. Protocolos. 2) 30 sep. Carta de obligación. Pedro J oseph de los Santos, vecino de Boca de Leones, en el
19
Nuevo Reino de León, le debe a Simón de Axarrita dos mil pesos.
20.- 1741, 13 oct. Circular donde se previene la visita del obispo de
Guadalajara Juan Gómez de Parada enviado a Fresnillo, San Cosme,
Mazapil [y] Saltillo, donde de regreso visitaremos a la doctrina de Labradores para lo cual el vicario de Saltillo avise al doctrinero para que
ocurra a Monterrey donde hemos de visitar los curatos y doctrinas de
Coahuila, Boca de Leones, Cerralvo, Cadereyta, Pilón, Linares, San
Antonio de los Llanos y las misiones de San Bernardo y San Juan Bautista del Río Grande, la del Poyote, y las de San Buenaventura, La Caldera, San Phelipe y Santiago, La Punta, Gualeguas, San Cristóbal, Purificación, Concepción y Guadalupe, para lo cual el vicario juez eclesiástico de Monterrey despache carta de cordillera a dichos curas y misioneros seculares y regulares avisándoles que ocurran a ser visitados a
dicha ciudad de Monterrey, cuyo cura, habiendo copiado esta carta y
edictos que le acompañan la vuelva a dirigir al cura de Saltillo y éste la
haga pasar con persona segura al cura de Matheguala donde ocurra el
misionero de Río Blanco a ser visitado avisándole para ello al de Mathehuala. De aquí pasará esta carta y edictos y de corriente a los curatos
siguientes: Charcas, El Venado, Sierra de Pinos, Xerez: donde visitaremos la Villanueva, Colotlán, Taltenango, donde visitaremos a los curas
de Chimaltitan, Santa Rosa, Camitlan y Theul para lo que les avisará el
cura de Taltenango para que ocurran. Y de Taltenango pasarán esta
carta y edictos que le acompañan a los curas de Juchipila, Xalpa, Nochistlan, Theocaltichi y Cuquio, cuyo cura se reserve esta carta y edic20
tos para entregarlos a nuestro secretario.
21.-1749, 21 may. Mazapil. Despacho enviado de la villa del Saltillo
a las autoridades de Mazapil en el que se pide se averigüe sobre el robo
de una mula perteneciente a Joseph Flores, vecino del valle de Santa
Catarina, jurisdicción del Nuevo Reino de León, la cual fue hurtada de
su agostadero en el mes de diciembre.21
·

FUENTES DOCUMENTALES PARA EL ESTUDIO
DE LAS RELACIONES ECONÓMICAS y SOCIALES DE Los
POBLADORES DEL NUEVO REINO DE LEÓN

22.- 1769, 17 abr.- 19 ago. Mazapil. Protocolos. 2) Requisitoria de
Zacatecas contra los perpetradores del robo ejecutado en los arrieros
José Sixto,José Eugenio Días, Vicente Banegas y José Manuel, quienes
22
transitaban de la hacienda de Toluquilla para la ciudad de Monterrey.
23.- 1769, 3 oct.- 30 oct. Mazapil. Carta requisitoria sobre un robo
ejecutado en los arrieros José Sixto, José Eugenio Días, Vicente Banegas y José Manuel, quienes transitaban de la hacienda La Toluquilla a la
ciudad de Monterrey, cerca del pueblo de la Mohoneras, a seis leguas
de Zacatecas.23
24.-1771, 18 feb.-2 abr. Mandamiento del Tribunal de cuentas para que las autoridades de las ,·urisdicciones de Charcas Bonanza Maza'
'
pil, Iguana, Vallecillo, Tamaolipa, Monterrey y Monclava, remitan los
cuadernos y libros en que hubiesen sentado las manifestaciones de
platas y otros productos en virtud de la demora que se ha notado en
24
estos lugares.
25.-1771, 22 may.- 8 jul. Exhorto del gobernador del Nuevo Reino
de León, Ignacio Ussel y Gimbardo, a los administradores de las
haciendas del Potosí y La Soledad, para que promuevan la aprehensión
de Milán León, mulato, indiado [si~ en los ranchos, estancias, pastos de
ganado, por haber cometido homicidio contra un ciego nombrado
Blas, a quien ejecutó en el valle de Labradores. Pide se divulgue esta
noticia al pueblo de Matehuala, real de Charcas, real de La Concepción,
25
Mazapil, pueblo de Santa María de Las Parras y villa del Saltillo.
26.- 1777, 25 feb. Preparación de la visita general del doctor José
Antonio Martínez Benavides, abogado de las reales audiencias de estos
reinos, comisario del santo oficio, examinador sinodal de este obispado, cura propio de la ciudad de Monterrey, vicario general y juez visitador del Nuevo Reino de León, provincia de Coahuila y Texas, villa del
26
Saltillo y real del Mazapil.
.

22 .AMrvfaz,
18

AMMaz, Fondo colonial, e 19, exp. 8, 4 fs.
AMMaz, Fondo colonial, e 19, exp. 29, 9 fs.
20 APMaz, Gobierno, Libros degobiemo, e 94, exp 1, f. 78.
21 AMMaz, Fondo colonial, e 20, exp. 15, 2 fs.
19

751

Fondo colonial, e 25, exp. 5, 9 fs.
colonial, e 25, exp. 1O, 3 fs.
24 AMMaz, Fondo colonial, e 25, exp. 22, 2 fs.
25 .AMrvfaz, Fondo colonial, e 25, exp. 27, 5 fs.
26 APMaz, Gobiemo, Libros de gobierno, e 94, exp 1, fs. f. 225-231.
23 AMMaz, Fondo

�752

VALENTINA GARZA MARTÍNEZ
JUAN MANUEL PÉREZ ZEVALLOS

27.- 1795, 1 jun. Mazapil. Causa criminal seguida por José Ángel
Solís contra Cayetano Agüero de calidad coyote y originario de Monterrey, acusado de robar ganado. En el interrogatorio participó José Cayetano Tijerina, español.27

HACIA UNA HISTORIOGRAFÍA DE LAS
UNIVERSIDADES ESTATALES DE MÉXICO
Dr. David Piñera Ramírez
Instituto de Investigaciones Históricas
Universidad Autónoma de Baja California

L

a historia de las universidades públicas creadas por disposición
de los gobiernos estatales, no ha recibido hasta la fecha la atención que requiere, en virtud de la importancia que en el contexto nacional han adquirido tales instituciones. Existe abundante hlstoriografía sobre las casas de estudios superiores auspiciadas por el gobierno federal, especialmente la UNAM, el IPN y la UAM, mas no así
sobre las de los distintos estados de la república, las que, salvo algunos
aspectos excepcionales, presentan deficiencias o lagunas en la materia.
Tanto historiadores como quienes cultivan otras disciplinas, se han
ocupado de la historia de tales universidades estatales. Esto podemos
analizarlo desde diversas perspectivas. Pone de manifiesto la complejidad del objeto de estudio, que permite abordarlo por medio de la historia, la sociología, la antropología, las ciencias políticas, la demografía, la
pedagogía, la psicología social, etcétera.1 Evidencia que son escasas las
instituciones que tienen una linea sistemática de hlstoria de la educación superior dentro de su estructura de investigación. La falta de dicha
linea es causa de la circunstancialidad, esto es, motiva situaciones influidas o determinadas por lo ocasional. En vía de ejemplos mencionaremos que cuando hay necesidad de reconstruir parte o el proceso his-

1

'll AMMaz,

Fondo colo11ial, e 31, exp. 6, 6 fs.

Susana Quintanilla, " Historiografía _de la educación superior 1980-2000", en
Li educación superior en elproceso histórico de México, David Piñera Ramírez (Coordinador),
SEP/ UABC/ ANUIES, 2002, Tomo JI, p. 667. ,

�754

DAVID PIÑERA RAMÍREZ

HACIA UNA HISTORIOGRAFÍA DE LAS
UNIVERSIDADES ESTATALES DE MÉXICO

tórico general de una institución, lo hace un historiador especializado
en otra área, o alguien que cultiva alguna de las disciplinas que mencionamos anteriormente o bien algún profesional de un área de conocimiento totalmente ajena, pero que por su antigüedad en la institución
ha vivido gran parte de su historia. En fin estas son sólo algunas de las
circunstancias que se pueden presentar, pero obviamente es más amplia
la gama de ellas.

ellos conflictivos- registrados en su l,niversidad. Por esos atributos
historiográficos la consideramos representativa de las obras elaboradas
por historiadores en sentido estricto. La institución objeto de estudio
es también, en sí misma, representativa de las universidades a que se
refiere esta ponencia: públicas, del ámbito estatal (no el de la federación) y fundadas después del movimiento revolucionario de 1910, una
buena parte de ellas en la segunda mitad del siglo XX.

Historiografia dispar
Lo anterior da por resultado que la producción historiográfica sobre la
materia de estudio sea heterogénea, por su nivel, metodología, aparato
crítico, objetivos, etcétera.

Si puntualizamos esa heterogeneidad encontrarnos una serie de elementos que nos permiten formamos una imagen más acabada de la
producción historiográfica que nos ocupa.
Hay obras elaboradas por historiadores con la formación académica
específica, como es el caso de la Historia de la Universidad Michoacana, de
Raúl Arreola Cortés, publicada en 19842 y que la elegimos para citarla
porque ejemplifica bien lo que desearnos enfatizar al respecto. El autor
obtuvo su doctorado en historia en la UNAM y buena parte de su vida
fue miembro de unidades académicas de la Universidad Michoacana de
San Nicolás de Hidalgo, dedicadas a la investigación histórica.3 La obra
ubica a la Universidad, creada en 1917, en un contexto en el que se
incluyen los fenómenos socio-políticos fundamentales del país y del
Estado de Michoacán, las corrientes de pensamiento de mayor influjo
en las sucesivas etapas, y los agentes sociales actuantes en el seno de la
institución: autoridades universitarias, profesores, estudiantes, etcétera.
En el aparato crítico figura un considerable número de documentos
consultados en archivos de la propia Universidad y del gobierno del
Estado, principalmente. Las fuentes hemerográficas y la bibliografía
también son idóneas. Además, en el análisis general de los acontecimientos hay un sentido crítico que consideramos ecuánime, lo cual no
impide que el autor viva con pasión la cadena de sucesos -varios de

2

Raúl Arreola Cortés, Historia de la Universidad Michoacana, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, 1984, pág. 431.
3 Raúl Arreola Cortés nació en Pátzcuaro, Michoacán, en 1917, fue rector de la
Universidad Michoacana e investigador dd Centro sobre la Cultura Nicolaita y del
Instituto de Investigaciones Históricas de dicha institución. Falleció en Moretia, Michoacán, en el año 2000.

755

Existe un número considerable de estudios históricos sobre las universidades estatales, elaborados por profesionales de alguna de las disciplinas que ya señalamos que abordan los fenómenos educativos. Esto
es explicable porque en ocasiones la perspectiva histórica les es útil,
por ejemplo, para analizar las cuestiones pedagógicas o sociológicas,
objeto de su interés fundamental o bien porque su especialidad les facilita abocarse a reconstruir los procesos históricos educativos.
Esto trae a colación que de un significativo número de las semblanzas históricas de casas de estudios superiores que se presentaron en el
primer Congreso Nacional sobre Historia de la Educación Superior en
México, efectuado en Tijuana en el año 2000, sus autores son antropó4
logos, demógrafos, psicólogos, pedagogos, sociólogos, etcétera.
Cabe agregar que entre los ponentes de dicho congreso se repartió
un cuestionario relativo a su formación académica y fueron reducidos
los casos en que la licenciatura, la maestría y el doctorado hayan sido
en la misma disciplina. Predominaron los casos en que hubo variación,
por ejemplo, la licenciatura en psicología, maestría en antropología y
doctorado en educación. Algunas diversificaciones fueron más marcadas, pues la licenciatura fue en ingeniería o física -por citar algo- con
posgrados en educación. Esto es un reflejo de que en los últimos lustros se ha venido formando un sector considerable, que se dedica de
tiempo completo a la docencia en instituciones de nivel superior y que
a través de posgrados -a menudo en educación- están elevando su
nivel académico. No es extraño que las tesis de grado sean sobre aspectos históricos de la enseñanza y a veces específicamente sobre historia
de instituciones de nivel superior, algunas de ellas estatales.
Las semblanzas relativas a universidades de lo estados que se presentaron en el ya mencionado Congreso Nacional sobre Historia de la
Educación Superior en México, nos llevaron a hacer algunas reflexiones.
4 Aparecen en el tomo IV de la Memoria de dicho congreso, que se publicó bajo
el título que se menciona en la primer nota de pie de página.

�756

DAVID PIÑERA RAMÍREZ

HACIA UNA HISTORIOGRAFÍA DE LAS
UNIVERSIDADES ESTATALES DE MÉXICO

En primer lugar tienen la cualidad de que muestran la forma en que
las instituciones perciben su propia historia. Esto historiográficamente
es muy importante porque los textos reflejan cuestiones sustanciales
que van más allá del ámbito universitario. Por una parte nos muestra el
discurso histórico que a través del tiempo se ha venido formando en
cada comunidad universitaria, con todos sus componentes reales, junto
a aspiraciones que están en el imaginario colectivo; la autoaceptación
grupal implícita en el sentido de identidad y pertenencia, al lado de
expresiones críticas y de inconformidad con lo logrado.
La dimensión regional de las universidades

En ese sentido hay que destacar el nexo entre el papel que desempeñan
las ~versidades estatales de educación superior y las historias regionales. Estas contribuyen a construir el concepto de identidad y fortalecen
el sentido de pertenencia en los habitantes de las respectivas regiones.
Y es precisamente en los centros de enseñanza superior en donde se da
con mayor lucidez la expresión de ese concepto y de ese sentido.
Si analizarnos los discursos históricos de las instituciones estatales
de educación superior, encontrarnos que la misión que han asumido
incluye corno elemento medular el ser factores decisivos para el desarrollo integral de las entidades regionales a las que pertenecen.
Esa interrelación entre la historiografía de las universidades y la historiografía regional considerada genéricamente, no se ha analizado y
por lo tanto no se ha advertido una serie de limitaciones producidas
por la falta de análisis, así corno de promisorias perspectivas que se
derivarían de él.
La falta de conciencia de esa interrelación motiva que quienes cultivan la historia regional y quienes hacen historia de las instituciones
estatales de enseñanza superior se muevan como gremios separados.
Las materias de las que generalmente se ocupan los historiadores regionales son historia social, historia política, historia económica, historia de la cultura, en ocasiones abordando también los campos de disciplinas afines como la antropología, la arqueología, la etnología, la genealogía, la geografía histórica, etcétera.
En su temática favorita figuran cuestiones sobre colonización, demografía, grupos sociales, tenencia de la tierra, centros urbanos; conflictos políticos, gobernantes; agricultura, minería, comercio, industria,
etcétera.

757

En la historia de la cultura -que es la que tiene especial interés para
nosotros- los temas más usuales son etnicidad, religión, profesiones,
vida cotidiana, ideas o corrientes de pensamiento, educación,5 pero
tratada esta última como parte del contexto intelectual existente en una
comunidad humana determinada. Esto es, no se hace a alguna institución de enseñanza superior objeto específico y expreso de estudio.
Por otra parte, quienes escriben sobre la historia de las universidades estatales lo hacen por lo general centrándose exclusivamente en el
surgimiento y desarrollo de la institución en sí, corno si fuera una especie de ente tot'llmente aislado de su contexto social. Además los cultivadores de ese género tienen sus reuniones y congresos específicos,
muy ajenos a los de los historiadores regionales. Repetimos que se
mueven como gremios totalmente separados, siendo que un acercamiento permitiría un saludable complemento de información, enfoques
y criterios en el tratamiento de sus respectivos temas. Las historias de
las universidades estatales se verían enriquecidas con el contacto de la
buena historia regional y la temática de ésta se ampliaría con estudios
de instituciones de enseñanza superior regional debidamente contextualizados.
Centrismo historiográfico

En virtud de que se cuenta con suficientes recursos presupuestales, en
ocasiones los estudios históricos sobre las universidades de los estados
de la República se han realizado en la ciudad de México. Un caso que
requiere mención especial es el de la Historia de las 11niversidades estatales,
de Jaime Castrejón Diez y Marisol Pérez Lizaur.6 Se trata de un estudio
elaborado entre 1972 y 1975, por la Dirección General de Coordinación Educativa, de la Secretaría de Educación Pública, que hace algu7
nas aportaciones positivas y otras discutibles. Su envergadura es considerable, pues son dos tomos, de 397 y 4 75 páginas, respectivamente,
en las que se presentan semblanzas de las 32 universidades estatales

5

Consideraciones sobre las materias y temáticas ele la lústoria regional las hace
Sergio Ortega en Historiogrefia del noroeste no11(}hispano, en las memorias de los sin,pofios de
histon'ay antropología de Sonora, UNAM, 1996, págs. 7-8, que pueden aplicarse también a
otros espacios y épocas.
6 Jaime Castrejón Diez y ;\larisol Pérez Lizaur, Historia de fas 1111ivmidades estatales,
SEP, 1976, 2 tomos.
7 Particularmente críticos fueron los juicios formulados por Anne Staples, en
1977, en "Reseña de Historia de las universidades estatales" Historia Mexicana. México, vol. XXVI, núm. 3, enero-marzo, pp. 498-502.

�758

759

DAVID PIÑERA RAMÍREZ

HACIA UNA HISTORIOGRAFÍA DE LAS
UNIVERSIDADES ESTATALES DE MÉXICO

entonces existentes. Se agregan bibliografías y cronologías legales de
cada una de ellas. Asimismo cuadros de población escolar, recursos
financieros y áreas de conocimiento. Ese basto acopio de información
la constituyó durante algún tiempo en una obra ampliamente consultada. Desde otro ángulo puede considerársele como un esfuerzo del régimen del presidente Echeverría para tener una imagen global de las
universidades estatales, recién registrados los acontecimientos de 1968.
Entre sus limitaciones encontramos el que se elaboró un formato aplicado por igual a todas las universidades, por personal de la referida
dependencia de la SEP. Ello impidió que se expresara esa forma de
percibir su propia historia las instituciones, cuya importancia ya hemos
ponderado. También no hay que pasar por alto que es una obra colectiva, coordinada por Castrejón Diez, doctor en biología -si bien con la
experiencia de haber sido rector de la Universidad Autónoma de Guerrero-- que estuvo al frente de un equipo al que califica de interdisciplinario, pero sin mencionar las disciplinas de los miembros. De cualquier
manera es una obra relevante en su momento y que a casi cinco décadas de su publicación, no se ha dado otro esfuerzo de ese tipo, por lo
que quizá deba acometerse, poniendo en práctica las experiencias y los
avances metodológicos logrados durante el tiempo que ha trascurrido.

y salvo escasísimas excepciones son autónomas. 8 Ello se ha dado dentro de un proceso general de centralización de la enseñanza superior,
pues, por ejemplo, de acuerdo a datos de la ANUIES, en 1961 el 67%
de la población escolar de educación superior se concentraba en la
ciudad de México, mientras que en la actualidad se ha reducido al 13%,
con el comentario que las universidades públicas estatales representan
más del 34%, constituyendo así el subsistema más numeroso de todo el
país.

Trascendencia de las universidades estatales
Podemos considerar que uno de los fenómenos más significativos e
importantes del siglo XX y de lo que va del XXI en materia de enseñanza superior lo constituye la consolidación y multiplicación de las
universidades de los estados de la República. En el siglo XIX los institutos científicos y literarios o los colegios civiles habían desplazado a
las universidades existentes en unos pocos estados de la federación,
aunque tales institutos y colegios no lograron tener la debida consistencia en su estructura y perfil. Fue hasta el periodo postrevolucionario
cuando al consolidarse el Estado nación se crearon las condiciones
necesarias para que éste pudiera auspiciar instituciones de enseñanza
superior, bajo pautas claramente definidas. Ello se operó a través de los
estados de la federación, integrantes, en su conjunto, del Estado nacional.
En la segunda y tercera décadas del siglo XX empezaron a surgir las
universidades estatales, con un ritmo lento, que se intensificó de manera notable en la segunda mitad del siglo, de tal manera que todos los
estados cuentan con su respectiva universidad pública y algunos con
más de una. En términos generales tienen un trismo patrón académico

Se trata pues de un fenómeno digno de serio estudio, por sus considerables dimensiones y su alto grado de homogeneidad, características
que están íntimamente relacionadas con el crecimiento demográfico del
país en el periodo aludido y con la implantación de un peculiar sistema
político social, tanto en el ámbito federal como en el de los estados.
Sin restar importancia a la red de institutos tecnológicos, que también adquirió considerables dimensiones en la segunda mitad del siglo
XX, el estudio a fondo de la historia de las universidades estatales
constituye una tarea intelectual prioritaria. Si bien señalamos que tienen
un patrón académico común, hay que agregar que presentan matices
peculiares, derivados de sus respectivas regiones, que se dan en mucho
menor grado en los institutos tecnológicos, que forman parte de un
sistema rígidamente controlado desde la capital del país. Los matices
regionales de las universidades se hacen más evidentes en las áreas de
ciencias sociales y humanidades, de las que carecen los institutos tecnológicos.

Balance de logros y deficiencias
Existe W1a variada producción historiográfica sobre las universidades
estatales, que las enfoca desde sus diversos ángulos: monografías que
reconstruyen el desarrollo general de las instituciones; estudios sobre
ciertos aspectos concretos, como movimientos estudiantiles, organismos sindicales, luchas por la autonomía, etcétera.9 Las dimensiones y la
calidad de los trabajos vaóa, pues hay obras extensas y con rigor metodológico, al lado de simples apuntes históricos que se reducen a breves
recopilaciones de datos. En esas condiciones encontramos que de to8 Cfr. Alfonso Rangel Guerra, "La educación superior en México en el siglo
XX", en La educación s¡¡periqren elproceso histórico de México, Tomo I, págs. 67-75.
9 Cfr. El apanado ''Instituciones de educación superior", de la obra La ed11cació11
en México en mil libros. Historia, pensat11ie11to, políticos, legislación problemática y propuestas, de
Alfredo Mendoza Cornejo, Universidad de Guadalajara, 1994, págs. 77-164.

�760

DAVID PIÑERA RAMÍREZ

das las universidades estatales existe por lo menos alguna semblanza,
que registra los acontecimientos fundamentales de la institución. En
cuanto a los autores hay la variedad que ya apuntamos, historiadores
con la formación específica, colegas que cultivan algunas de las ciencias
de la educación y que a la vez manejan acertadamente el método histórico. Como muestra de esto observemos que por el alto nivel de su
trayectoria académica, la conferencia magistral de este congreso, relativa a uno de los aspectos historiográficos fundamentales del evento, se
le encomendó a la doctora en pedagogía Susana Quintanilla.
Eso en cuanto a los logros, en lo que ve a las limitaciones hay que
reconocer que la historia de la educación superior no tiene todavía debidamente establecido un espacio en el esquema de la investigación de
la mayoría de las universidades estatales y eso se refleja en la calidad de
la producción. Son frecuentes las publicaciones conmemorativas o
celebratorias, realizadas a veces con premura y con una marcada tendencia a exaltar los logros obtenidos, sin dar cabida a un sentido critico
que de equilibrio y objetividad. No faltan las ediciones de autor, que se
van al extremo opuesto de la crítica enconada y a ultranza.
Por otra parte, hay un desconocimiento recíproco entre las universidades de sus producciones, por ejemplo, difícilmente llega al norte del
país la historia de la universidad del sureste, y a la inversa.
Ante ese panorama pensamos sobre la pertinencia de pugnar porque en las universid~.des estatales se conceda el valor que le corresponde a la historia de la educación superior; que se establezcan lineas permanentes de investigación sobre ella; que se incorpore adecuadamente
en el marco de la historia regional; que se continúe e incremente el
contacto entre historiadores y colegas que cultivan las ciencias de la
educación, para que en esa forma se logren estudios que capten cada
vez con mayor hondura los fenómenos educativos en toda su complejidad.
Como una sugerencia operativa, que puede cambiarse por otra que
se considere más idónea, pensamos que sería útil la realización de talleres sobre historia de las universidades estatales. Para ello podría utilizarse la estructura de la ANUIES que incluye seis regiones: Noroeste
(Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Sinaloa y Sonora);
Noreste (Coahuila, Durango, Nuevo León, San Luis Potosí, Tamaulipas y Zacatecas); Centro-Occidente (Aguas Calientes, Colima, Guanajuato, Jalisco, Ivlichoacán y Nayarit); Cenero-Sur (Guerrero, Hidalgo,
México, Morelos, Puebla, Querétaro y Tlaxcala); Sur-Sureste (Campeche, Chiapas, Oaxaca, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz y Yucatán); y

HACIA UNA HISTORIOGRAFÍA DE LAS
UNIVERSIDADES ESTATALES DE MÉXICO

761

Metropolitana (Ciudad de México, D.F. y áreas conurbadas del Estado
de México). A través de los respectivos consejos regionales se implementarían los talleres, que darían una fecunda oportunidad de encuentro de elementos sólidamente formados, con quienes sin tener una
preparación formal, revelan experiencia y un marcado interés en la
historia de la enseñanza superior. Sería cuestión de pensar si la institución que se sugiere para instrumentar la idea es la más adecuada o si es
preferible otro esquema. También hay que elaborar el contenido de los
talleres o como se les denomine, de lo que sí estamos absolutamente
seguros es de que es un imperativo intelectual fortalecer el estudio de la
historia de la universidades estatales, las que, reiteramos, constituyen
uno de los fenómenos de mayor relevancia del siglo XX en el campo
de la educación superior y posiblemente lo sigan siendo en el siglo
XXI. Se trata, pues, de una asignatura pendiente.

�LA SANTA HERMANDAD Y
SUS PERSONAJES DURANTE LOS
SIGLOS XVI Y XVII NOVOHISPANOS
Dra. María Luisa Rodóguez-Sala
Investigadora tirular en el
Instiruto de Investigaciones Sociales, L'NA.M.

E

ste trabajo conforma la primera parte de uno más amplio dedicado al Tribunal de la Acordada, sus personajes y sus cirujanos,
el cual a su vez conformará un estudio completo de las instancias judi1
ciales, sus cárceles y los cirujanos que en ellas sirvieron • En el presente abordamos el estudio de la institución que funcionó durante los dos
primeros siglos virreinales para el control de la delincuencia en ciudades, poblados, caminos y despoblados, lo hacemos a partir de la localización, consulta y análisis de fuentes primarias españolas y mexicanas.
Con ello, no tenemos duda, estamos contribuyendo al conocimiento de
una organización, que desde luego, con bases en las similares de Ja metrópoli, asumió rasgos específicos que provinieron de la naciente sociedad en Ja cual se desenvolvió y de sus societarios. Fueron algunos de
ellos quienes asumieron la titularidad del cargo ejecutivo, el de los provinciales de la Santa Hermandad, personajes que fijaron el funcionamiento de esta estructura social; su estudio busca vincular dos perspec-

Se inserta en el proyecto de investigación: "Los Cirujanos en la Nueva España", ¿Miembros de un estamento profesional o una comunidad cienófica? del cual
hemos publicado los primeros cinco volúmenes de esa Serie editorial. Está inserto en
un proyecto general "Construcción de la Ciencia y la Tecnología en Organizaciones
Sociales'' apoyado por el Programa PAPUT de la Dirección General de Apoyo al
Personal Acadérruco de la UN AM.
1

�764

MARÍA LUISA RODRÍGUEZ-SAL.A

LA SANTA HERMANDAD Y SUS PERSONAJES
DURANTE LOS SIGLOS XVI Y XVII NOVOHISPANOS

tivas, la histórica con la sociológica y con ello acercar a los interesados
a una parte de la historia social de la etapa virreinal.

tructura demográfica incrementaron la presencia de los "vagamundos"
como se les llamaba entonces, los robos y asaltos se volvieron más
frecuentes. En las haciendas, caminos rurales y despoblados se escenificaron los asaltos armados perpetrados por los indigenas rebeldes, los
chichimecas, en las zonas centrales y de otros grupos en los territorios
septentrionales, pero sin faltar los cometidos por forajidos de otras
capas étnicas. Tanto un tipo como el otro fueron considerados por las
autoridades centrales como actos delictivos, por supuesto sin tomar en
cuenta que los indígenas atacaban como reacción a los intentos de someterlos a la vida sedentaria y al trabajo cotidiano que constituían aspectos culturales a los cuales no estaban acostumbrados ni dispuestos a
aceptar.

En la Nueva España de b primera mitad del siglo XVI la Corona
dependió de las autoridades e instancias locales y centrales para mantener el orden público y controlar la delincuencia controladas específicamente por la Sala del Crimen de la Real Audiencia. Los alcaldes ordinarios de los Ayuntamientos habían recibido encargo por cédula real
del 7 de diciembre de 1543 de conocer casos de hermandad,2 pero
poco es lo que realizaron en cuanto a vigilancia de caminos y despoblados, fundamentalmente por no contar con los recursos suficientes
para esa dura y difícil tarea, propia de la Santa Hermandad en la metrópoli. En la España de la Edad Media los ciudadanos de cada municipio
y conjunto de ellos se reunieron y organizaron para mantener el orden
público, la seguridad de los pobladores y la defensa frente a grupos de
salteadores de caminos. Para esa época los reyes no estuvieron en posibilidad de brindar esa protección de manera general así que las hermandades locales les sirvieron de apoyo, especialmente en Toledo,
Talavera, Ciudad Real, las Montañas Cantábricas y las Provincias Vascongadas. Pronto adquirieron fuerza y poder, actuaban independientemente y hacia finales del siglo XIV ejercieron influencia especialmente en el Norte de España. Durante el siglo XV los reyes de los diferentes Reinos se dieron cuenta de que empezaban a interferir con su poder
y decidieron unificarlas en una sola organización, la Santa Hermandad
y dotarla de ordenanzas y leyes. La más importante de ella determinó la
determinación de los delitos que debía perseguir, los que se daban en
despoblado, o sea, el lugar descercado de 30 vednos o menos y, desde luego,
se trató de robos, hurtos, salteamiento en caminos, incendio de viñas,
mieses o colmenares3•
El lento, pero ya imparable desarrollo de la sociedad novohispana
que no sólo amplió sus estratos demográficos, también las actividades
económicas extendiéndolas, de las centralizadas durante la segunda
mitad del primer siglo virreinal, a las más diversificadas en amplios
territorios, incluidos los del septentrión. Si bien esto habla de una evolución social, ella trajo consigo hacia los últimos años del primer siglo
virreinal y los primeros del segundo, una creciente conducta antisocial.
En las ciudades las situaciones de pobreza y diversificación de la es2 Alica Bazán Alarcón, 'El Real Tribunal de la Acordada y la Delincuencia en la
Nueva España' en Historia Mexicana, El Colegio de México, Vol. XJII, enero-marzo
1963, Núm. 3, p. 320.
3 Ibúie111., p. 321

765

Para febrero de 1609 el virrey don Luis de Velasco, conde de Salinas
dio a conocer a la metrópoli las gestiones que se habían ejecutado para
aliviar estos males sociales. Le pareció que el mejor sistema sería i11trod11cir 1111 tribtmal de hermandad q11e con-ay siga delincuentesy COtJJO cosa nueva. El
detonador de la adopción de esta medida fue el alzamiento de unos,
hasta entonces pacíficos chichimecas, que residian y trabajaban en las
minas de San Luis. Se trasladaron en dirección Norte y al encontrarse
con dos españoles les dieron muerte; se enteró de ello uno de los capitanes regionales, don Francisco Mejía Carvajal, el hermano del Capitán
General, sin duda don Luis de Carvajal, los persiguió y capturó a unos
ocho o diez, a quienes juzgó en el acto y los colgó. Mandó las causas al
virrey, quien las sometió al juicio de los letrados y éstos, a su vez, consideraron adecuada la medida que se había tomado. Por supuesto que
esta acción zanjó de momento la situación, el virrey escribió al respecto: ... con este suceso ha quedado aquello en pazy quiett,d por ahora y los indios

escarmentados para no atreverse en lo de adelante.4
A partir de esa fecha don Luis de Velasco pudo dedicarse a buscar
los recursos a fin de que su funcionamiento de la Hermandad no recayera en las arcas de la Real Hacienda ni la costearan los vecinos. Sin
duda estas primeras acciones virreinales se anticiparon a la institucionalización de la Santa Hermandad en la Nueva España. Sin embargo,
como todos los actos de gobierno, estaba amparada en una cédula real.5
Había sido expedida varios años antes en Burgos, el 23 de junio de
1603 en respuesta a la representación que había enviado la ]11sticia, sin
duda la Real Audiencia y el Cabildo y Regimiento de la CiHdad de México.
Sin embargo, no llegó a ponerse en práctica y pasados algunos años,
4

5

AGI, México, 27, N. 63, fol. 4v.
Ibitkm, México 29, N. 36.

�766

MARÍA LUISA RODRÍGUEZ-SAL.A

como vimos arriba, en febrero de 1609, fue cuando realmente se dieron los primeros pasos para su ejecución. Un mes más tarde, el 30 de
marzo se formalizó e institucionalizó en el Real Acuerdo del virrey,
presidente y oidores de la Real Audiencia; con ello quedó fundada la
Santa Hermandad. En el mismo acto acordaron que el virrey nombrase
dos Provinciales de la dicha Hermandad, u.no con residencia en la ciudad
capital y el otro en Puebla de los Ángeles; se les diese de inmediato
título y se estableciera la jurisdicción de cada uno. Durante el resto del
año deberían dedicarse a dos tareas centrales, recaudar fondos de la
manera más s11ave entre todos los hacendados que ofrecieran y contribuyeran
con la ml!Jor cantidad de pesos de oro que pudieran sacar para establecer un
fondo del cual se sufragara a partir de 1610 el funcionamiento inicial.
La segunda consistía en hacer las diligencias para que en todas las ciudades y villas de españoles del Reino se eligieran los alcaldes de la
Hermandad de entre los más principalesy ricos q11e se hallaren. Los nombrados, junto con los provinciales, deberían recaudar fondos también entre las cabeceras de pueblos de indios, pero fundamentalmente entre
todos los hacendados. El dinero que se fuera recogiendo se colocaría
en una caja de tres llaves según lo tenía estipulado el virrey en casos
similares. Para diciembre se presentarían en la ciudad de México /os
provinciales y alcaldes con informes completos de lo recaudado. De esta
forma quedó fundada la Santa Hermandad y sus funcionarios iniciaron
sus tareas a partir de enero de 1610. El Real Acuerdo fue firmado por
miembros de la Real Audiencia, especialmente, quienes tenían cargo en
la Sala del Crimen.6
Con su acostumbrada diligencia y con la ratificación de la cédula real, para octubre de ese mismo año el virrey reafirmó a la metrópoli sus
acciones pasadas para fundar en este Reino de la Hermandad que tan necesaria
ha sidoy es. Entre sus argumentos el virrey comunicó al rey que los dos
o tres oficios que se derivaban del establecimiento de la instancia judicial, podrían dar recursos, puesto que serian vendibles. La única objeción que hasta el momento se había presentado provino de los cabildos, cuyos integrantes demandaron la propiedad de los oficios que se
crearan. Al respeto el virrey, con su larga experiencia de gobierno, advirtió que no era conveniente atender esta demanda, ya que podía resultar en perjuicio del funcionamiento de la Hermandad, ya que con

LA SANTA HERMANDAD Y SUS PERSONAJES
DURANTE LOS SIGLOS XVI Y XVII NOVOHISPANOS

frecuencia los cabildos entregaban, inclusive los cargos internos, en
ma~os poco propicias. Hasta el momento los vecinos y hacendados
habtan observado una gran mejoria en sus propiedades, en los caminos
y en las poblaciones y apoyaban abiertamente la medida que el virrey
había tomado7•
El primer Provincial Juez Ejecutor que se nombró en el año de 1609
fue _el de la jurisdicción de Puebla de los Ángeles, su Provincia, distrito y
cordtllera, y el cargo se lo asignó el virrey al alcalde ordinario de la ciudad, don Alonso de Ribera Barrientos. Este personaje se había ocupado de tareas similares vinculadas con la real justicia. En forma simultánea a s~ nombramiento se fijaron los límites de su territorio que
comprendieron desde los ranchos que dicen del volcán corriendo hacia elpuerto de
San Juan del Saúv hasta la rl!Ya de la Villa y Provincia de Tehuantepec donde
alcanzarey desde la unay otra Mar del Norte y del J¡,¡r que sean de la Gobernación de la Nueva España. Su título se lo expidió el virrey el 19 de mayo de
16?9. Entre sus atribuciones, además de gozar del salario que se le confiriera -no se menciona cuál sería éste- la de portar vara de la Real
Justic~a en t~do el territorio que se había asignado a este cargo. Algunos anos mas adelante, en 1620 el virrey Diego Femández de Córdoba,
marqués de Guadalcázar le confirmó el cargo, pero a partir de esa fecha, al parecer el oficio de provincial se redujo en su duración a dos
años como era lo usual en otros cargos similares8, lo que además, aseguraba el ingreso del pago de la postura por el oficio vendible, como la
mayoría de los de la época.
. ~s ~uy posible que el primer Provincial Juez Ejecutor ahora de la ju~sdiccton que comprendía la ciudad de México y todos los territorios
circundantes haya sido el Capitán don Diego Orejón Osorio, Caballero de Santiago. Este personaje estuvo en el cargo hasta, aproximadamente, 1656 cuando lo renunció por enfermedad y delegó en varias
pers~nas al tratarse de oficio que él había adquirido. Al fallecimiento,
su vmda doña Isabel Caraveo y Guzmán acudió al virrey, Francisco
Fer?ández de la Cueva, duque de Alburquerque para pedirle que se
notificase a todos aquellos en quienes había renunciado el cargo con el
fin de que alguno de ellos lo aceptase y le entregara lo que correspondía por la postura. Sin embargo, ninguno de ellos lo aceptó y se declaró
vacante9•

6 Las

firmas en este Real Acuerdo son las del virrey, Luis de Velasco y las de los
licenciados Bernardo de Otalorá, Diego Núñez de Morquecho, Juan Quesada de
Figueroa, Pedro Xuárez, Marcos Guerrero y Aller de Villagómez, en AGI, México 29,

N. 36, exp. 2, fol. 3.

767

7

AGI, México, 28 N. 9, fols. t-2r.

8 Ibíde111,
9

fol. 2v.
Ibíde111, México,197, N.22.

�768

LA SANTA HERMANDAD Y SUS PERSONAJES
DURANTE LOS SIGLOS XVI Y XVII NOVOHISPANOS

MARÍA LUISA RODRÍGUEZ-SALA

En el año de 1624 encontramos como funcionario de la Hermandad a
su escribano y notario, Diego Ranúrez de Cisneros. Este personaje
fue escribano real de las Indias y notario público del Juzgado de la Santa Hermandad, desde luego, peninsular y nacido hacia 1580. En 1624
pidió se le diera copia de su título de escribano y se le admitiera su información para acceder a ese oficio. Su oficio quedó entre los vendibles, ya que las actividades vinculadas con la Santa Hermandad fueron
consideradas como gubernamentales y por ello presentó postura para
obtener el cargo, la cual se le admitió el 27 de julio de 1624. Desde
luego se le pidió la afianzara y, después de largas negociaciones, se
apro bo, el remate w.
Durante los siguientes treinta a cuarenta años la Santa Hermandad
se extendió por casi la totalidad del territorio conocido del Reino. Para
1661 quien era su Provincial en la Villa de Colima, en la provincia de
Michoacán, don Pedro de Vitoria, solicitó se le confirmara el cargo
que había adquirido en 1,500 pesos. Si bien no le fue autorizado y
además el rey, por dos cédulas reales y apoyado en el Consejo de Indias, le ordenó al virrey la extinción del mismo 11• Lo anterior evidencia
lo mucho que se había extendido geográficamente la tarea de la Santa
Hermandad. En la decisión real y virreinal quedó claro que la postura
entregada por Victoria le fuera devuelta y él, por su parte, regresó la
vara de provincial y se la entregó al alcalde de la Villa de Colima, don
12
Juan de Albarzuza con fecha del 11 de septiembre de ese mismo año •
Entre tanto en la ciudad de México y las cinco leguas en su contorno el cargo había quedado vacante durante algunos años después del
fallecimiento de Orejón Osorio. Aquellas personas en las que el provincial había renunciado la plaza al encontrarse enfermo, ninguna de
ellas la aceptó. Ante esta situación el fiscal mandó se abriese a pregón
con fecha del 28 de julio de 1657, pero curiosamente, nadie se interesó
por él, probablemente, debido a que la viuda del último propietario
había demandado que la nueva postura se le entregara a ella. No fue
hasta el 7 de mayo de 1677, casi 20 años más tarde, cuando presentó
postura de tres mil pesos don Pedro de Retes Salazar, vecino de la
ciudad y sin duda comerciante como lo fueron casi todos los miembros
de la familia Retes, especialmente en el Noroeste. Sin embargo, el largo
10

11

Jbiden1, México, 181, N.77 y 182, N.82.
Del 27 de julio y 20 de octubre de 1662 en AGI, México 38, N. 100, exp. 1,

fol. 1.
12 lbide,n,

fol. Sr.

769

tiempo sin propietario derivó en que el oficio de carácter gubernativo
se considerara caducado y casi anulado, reclamándolo para sí la Real
Audiencia y, consecuentemente, como todas las plazas de esa instancia
no podía quedar sujeta a postura, al no tener el carácter de oficios vendibles. Un mes más tarde la situación se aclaró, la Real Audiencia renunció y se sacó un nuevo pregón específico para el cargo de regidor
de la ciudad que estaba vacante por renuncia de don Andrés de Fraga,
pero ahora se le agregó al oficio de Prollincial de la Santa H ermandad de esa
ciudady de las cinco leg11as ef! contomo de ella.
Una de las posturas la presentó Nicolás de la Rosa a nombre de don
Juan Vélez de Guevara en 8 mil pesos, 4 mil al contado y los otros 4
mil entregables hasta el despacho de la flota que se esperaba en el Reino. El nuevo funcionario embarcó en 1645 hacia la Nueva España13•
Su postura fue la aprobada y dos años más tarde el regidor y provincial
reclamó que no le habían sido observadas todas las preeminencias que
contemplaba el oficio y pidió la devolución de 2 mil pesos de la postura que se había cubierto. Es importante conocer que esas preeminencias que conllevaba el oficio de la Santa Hermandad consistían en:
...entrar en el Cabildo de la Ciudad a votar con espada, teniendo en él
el lugar después del alguacil mayor de ella y que ofreciéndose éste por
arrendamiento le había de preferir en la antigüedad del lugar a quien le
sirviese y que esto mismo se había de observar en todos lo actos públicos en que concurriera... 14

El largo pleito se resolvió hasta 1684 por un auto del Real Consejo
de Indias ratificado por el rey en Madrid el 27 de junio de ese mismo
año y en el cual se reconoció el derecho de Velez de Guevara y se recomendó se le devolvieran los 2 mil pesos que había reclamado15• Poco después se le despachó su título el 22 de junio de 1685 y muy probablemente permaneció ejerciendo los cargos hasta 1690 ó 1691 cuando se aplicó una modificación al funcionamiento de la Santa Hermandad.
Esos últimos años de los ochenta y los primeros de la última década
del siglo XVII fueron difíciles para la tranquilidad de la ciudad de
México y especialmente de los caminos que de ella partían. Fueron los
alcaldes de la Sala del Crimen de la Real Audiencia los primeros en
13

lbídem, Contratación, 5789, L. 1, fols. 570-510v.
lbidem, México, 197, N. 22, exp. 1, fols. 2r. y v.
1s lbidem, fols.30r. y v.

14

�770

MARÍA LUISA RODRÍGUEZ-SALA

LA SANTA HERMANDAD Y SUS PERSONAJES
DURANTE LOS SIGLOS XVI Y XVII NOVOHISPANOS

presentar, en esos momentos, sus inquietudes ante el virrey Gaspar de
Sandoval Cerda Silva y Mendoza, conde de Galve en, cuando menos
dos instancias conocidas. La primera una comunicación del alcalde del
crimen fechada en la ciudad de México el 14 de mayo de 1687 y firmada por Simón Ibáñez Lazcano. En el interesante texto denunció la situación de antisociabilidad que imperaba, tanto en la ciudad capital del
Reino en la cual el número de malvivientes era excesivo y constante,
como en los caminos en donde los delincuentes andan divididos en c1111drilfas. De lo que él contemplaba en la ciudad capital, escribió:

La segunda comunicación es una carta fechada el 21 de agosto de
1687 en la cual el conjunto de alcaldes de la Sala del Crimen enviaron al
virrey y que, en términos repite el contenido de la queja de uno de sus
miembros, citada arriba. La respuesta provino del rey después de consulta con el Consejo de Indias en la cual, por un lado, pidió al virrey
consultara y estudiara los inconvenientes que podían resultar de quitar
el "baratillo"; pero al mismo tiempo, le ordenó que previera que se
guardaran las Leyes de Castilla según las cuales había que dar seguridad
en las ciudades y en las que ya existía la figura del provincial y procurara
que se observaran las medidas existentes 17• Como sabemos el mercado
del "baratillo" no desapareció y, en alguna forma, es el antecedente de
la actual proliferación de los llamados "vendedores ambulantes" que
inundan gran parte del Centro Histórico de la ciudad de México. Poco
es lo que se ha remediado, si bien ahora, no se expenden abiertamente
las mercancías robadas a los particulares, sí se comercia con los productos del contrabando conocido y no perseguido por autoridades de
todo tipo.

...hombres de tan perjudiciales costumbres, ociosos, vagamundos y mal
entretenidos, sin tener más empleo, ni oficio, que hurtar }' jugar, gastando todas las horas del día y de la noche en semejantes maldades,
siendo su continúa asistencia o en el baratillo, vendiendo lo que acabaron de robar o jugándolo todo en las casas de juego16.

Su recomendación se sustenta en la necesidad de aplicar fuertes,
ejemplares y oportunos castigos ya que, basándose en los autores importantes del momento, consideró que lo conveniente a la ca11sa pública,

al logro de la pav la consemación de los do111inios es fa acerbidad en los castigos en
delitos graves y env&lt;:Jecidos. Su propuesta la concreta en solicitar al virrey
que prohíba totalmente el baratillo y la asistencia a él de cualquier persona,
de cualquier estado o calidad; la pena que propuso para quienes sean de
inft1ior esfera era de doscientos azotes y diez atios en Filipinas y para los de
calidad, diez años de Presidio cerrado. Su argumentación a favor era el exceso al que se había llegado, al tener una fácil, rápida y pública salida los
artículos robados, ya que como se acuda con presteza (al "baratillo'') el dueño podría encontrar lo que le acababan de robar en su casa o persona a
un precio, por supuesto en mucho inferior a su verdadero valor. No
descuidó el alcalde, al pedir la desaparición del "baratillo", el perjuicio
que se podía hacer a quienes, como los indios, tuvieran puesto fijos,
para ellos pidió al virrey les asignara un lugar, la Plazuela de la Cruz, en
donde talabarteros y otros oficios pudieran vender sus mercancías.
De interés para este trabajo, no es sólo la comparación con situaciones actuales en la misma ciudad de México, también el que la propuesta individual pidió el restablecimiento de los oficiales de la hermandad, cuyo principal cometido era perseguir a los salteadores de los
canunos.

Por lo que se refiere a los despoblados, los particulares, la Universidad de los Mercaderes y el Tribunal del Consulado presentaron quejas
continuas sobre la inseguridad en diferentes caminos, sin referirse ahora a los indígenas sino a los asaltantes. El prior y los cónsules de los
mercaderes le ínformaron al virrey, de los muchos insultos que se comeúan en los dos caminos a Puebla, el de Río Frío y el de San Martín; en el
de Santa Martha; en los de Amilpa, Cuernavaca y Toluca, en los pasajes
de Cerro Gordo, Tres Palos y las Cruces. El resultado era nefasto para
el comercio y, en parte también para las haciendas cercanas, ya que las
pérdidas eran grandes y las autoridades no tenían capacidad para parar
esos ins11/tos. Las dos instituciones arriba mencionadas le solicitaron el
nombramiento de dos o tres alcaldes de la Hermandad que fueran de
entera satisfacción18• Los asesores del virrey y él mismo presentaron una
propuesta a la consulta del Real Acuerdo el 20 de enero de 1690 y un
año más tarde, el 22 de enero de 1691, se otorgó esa aprobación que,
en su elemento esencial:
...conformó y mandó fuesen dos los Provinciales de la Hermandad, el
uno del arwbispado de México y obispado de Michoacán y el otro del
obispado de la Puebla y del de Oaxaca con la dotación de los guardas
de los pasajes de sus jurisdicciones para que procediesen contra todos

17
18
16

Ibídem, México, 86, R. 4, N. 47, exp. 2, fol. 16r.

771

Ibídem, México, 86, R. 4, N. 47, exp. 1, fol. 1v.
Ibide,n, México, 62, R 3, N. 24, fols. 112-114.

�772

MARÍA LUISA RODRÍGUEZ-SALA

los delincuentes en casos de hermandad en conformidad con las leyes
reales.

Entre la consulta y aprobación del Real Acuerdo, el rey emitió una
cédula real en 1690 en la cual señaló la utilidad de contar con los guarda mayores en los parajes y caminos. Ellos tendrían la obligación de...
con todo desvelo y cuidada de díay de nochey en todos los parqjes q11e se les asignare
tengan los caminos y traficantes toda seguridad que se espera conseguir. Contribuiría a esta seguridad el afianzamiento de los Provinciales, quienes tendrían
que responder y pagar los robos que por s11 culpa y omisión se cometieran en los
caminos.
Tanto el rey como el Real Acuerdo previeron que para sufragar los
pagos de los guarda mayores no se afectara a la Real Hacienda, pero
tampoco se dejara que toda la carga recayera en los mercaderes y viajantes. Al mismo tiempo se propuso cobrar una pequeña cuota, medio
real, a cada pasajero de a caballo y mula, quedando exentos los indígenas y los eclesiásticos y religiosos, quienes, finalmente no conducían
mercancías comerciales.
Para el 3 de febrero de 1691 se designaron los provinciales para cada jurisdicción, ahora con un muy ampliado territorio. Para las inmediaciones de la ciudad de México y hasta Michoacán fue nombrado
Rodrigo Juan de Rivera y Maroto y en Puebla-Oaxaca, el Capitán Francisco Álvarez. Sobre ellos volveremos más adelante.
En abril de 1691 el virrey, conde de Galve, informó que había aplicado algunas gabelas en los pasajes de los caminos más peligrosos para
costear la guardia de cortas distancias y el sustento de los Provincia/es de
la Hmnandad, sus co,nismiosy cuadn"//eros. A partir de esta fecha cada uno
de los dos Provincia/es tuvieron la obligación de mantener ochenta cuadrilleros con sus amiasy caba//o.r, eran ellos quienes debían perseguir a los
salteadores, aprehenderlos y conducirlos a la cárcel de la Santa Hermandad, pero, además tetúan que estar siempre disponibles para cualquier otro servicio que se les requiriera, desde luego concerniente al
aspecto judicial19• Esta decisión virreinal le fue confirmada unos años
más tarde por cédula real del 30 de diciembre de 1694. A partir de estas
modificaciones ocurridas durante los primeros años de la última década
del siglo XVII, se pudo ejercer con mayores recursos, pero no tenemos
noticias si la situación de inseguridad en caminos y en la ciudad mejoró,
sí, como veremos más adelante, al paso de los años hubo necesidad de

19

Ibídem, México, 62, R. 1, N . 2, fol. 2.

LA SANTA HERMANDAD Y SUS PERSONAJES
DURANTE LOS SIGLOS XVI Y XVII NOVOHISPANOS

773

nuevas reformas que darían paso al establecimiento del Tribunal de la
Acordada durante la tercera década del siglo XVIII.
Vimos así que el oficio del primer provincial ya jurisdiccional le fue
asignado el 3 de febrero de 1691 a Rodrigo Juan Rivera Maroto, a
quien el rey se lo confirmó el 27 de marzo de 1694. El alcalde y provincial residía en la ciudad de México y había asumido desde 1689 el
cargo, aún antes de que fuera jurisdicciona~ en función de la renuncia
que de él realizara Velez de Guevara. En esa ocasión Rivera 1faroto se
presentó ante el virrey conde de Galve y procedió al pago de mil pesos
con lo cual aseguró la plaza, que se le otorgó en marzo de 1689 con el
título de Juez Provincial ejec11tor de la Santa Hennandad de la Ci11dad de Afé&gt;.·ico y cinco leguas en s11s contomos. Pero, para el 28 de octubre de 1692 el
virrey lo suspendió en el oficio debido a que había adquirido el asiento
de los naipes y ambos eran excluyentes. Nombró provisionalmente a
Francisco García, pero al asumir éste el cargo de guarda mayor del
Monte de Río Frío, se vio obligado a buscar otra persona de satisfacción.
Ante esta medida Rivera Maroto pidió, por poder y obtuvo la confirmación del mismo en el año de 16942(), lo cual no supone que haya
estado ejerciéndolo, sino que le había sido confiado en algún momento.
El asiento de la administración de la Fábrica y Estanco de Naipes de
la Nueva España le fue adjudicado el 16 de junio de 1693. Previsor
como al parecer lo fue, solicitó a Madrid la confirmación de ese remate
conforme a la cédula real del 13 de noviembre de 1581 que hablaba
sobre el otorgamiento de ese tipo de oficios por el tiempo de 9 años
mediante el pago de 80 mil maravedíes anuales. El alcalde del crimen
debió haber sido un buen administrador y comerciante, puesto que
aprovechó la vinculación administrativa que existía entre la Nueva España y las Islas Filipinas para enviar a Manila un cargamento de naipes
de 80,883 barajas para su venta en aquella capital. Obtuvo para ello la
concesión de dos toneladas de carga en una de las naos que hacían el
largo y difícil viaje de Acapulco a Cavite. Sin embargo, este envío dio
ocasión a varias diligencias, en primer lugar para notificar que tan sólo
los vecinos de las Filipinas tetúan derecho a ese tonelaje. En segundo
para notificarle a Rivera Maroto que no podía distribuir mediante un
comisionado en Manila, los naipes y que esta distribución y venta que20 AGI; México,

200, N.11.

�774

MARÍA LUISA RODRÍGUEZ-SALA

LA SANTA HERMANDAD Y SUS PERSONAJES
DURANTE LOS SIGLOS XVI Y XVII NOVOHISPANOS

daba a cargo de los oficiales reales de la Real Hacienda local, quienes
fueron encargados de hacer los enteros de las ventas en la Real Caja
para su consignación a la de México.21

y de las calzadas de Chapultepec y Guadalupe; así como otras obras de
caminos de tierra, de albarradas y asegurar que no se represaran las
aguas de algunos poblados cercanos a la Ciudad por el peligro que esto
representaba. En 1694 se le comisionó para llevar, antes de que empezara la temporada de lluvias de ese año, a los albañiles y los materiales
de construcción que necesitaban para concluir la última parte del techo
en el Real Palacio25•

El sustituto del asentista del tabaco lo fue, por designación virreinal
y confirmación real, José Cumplido, de quien sabemos que residió en
la Nueva España probablemente desde 1670 o 1672. Fue un personaje
interesante en quien confluyeron la realización de varias actividades en
alguna forma relacionadas con la que aquí interesa. Antes de llegar a la
Santa Hermandad desempeñó durante ocho años cargos militares como alguacil de guerra en Veracruz, Acapulco y Tampico; persiguió
desertores de presidios, hecho que se conocía, pero se disimulaba y no
se enfrentaba22•
También durante los años previos a su cargo de provincial, Cumplido
recibió comisión para el cuidado de la pulquerías; su tarea en este desempeño le acarrearon serias consecuencias, recibió amenazas, no sólo
de muerte, también de la destrucción de su casa, ya que se negó a aceptar las dádivas y cohechos que se le ofrecieron para no informar sobre
los inconvenientes y abusos en la distribución y expedición del pulque.
Menciona la existencia de más de 70 personas que tenían licencia para vender
el pu/,que, y se está refiriendo a la ciudad de México y señaló que los
introductores pretendían también vender bebidas prohibidas como
vino de Colima y tepach?.
24

Ya como provincial, oficio que recibió hacia finales de 1692 , participó en una diversidad de actividades. Le correspondió estar presente en
el motín de la ciudad de México del año de 1692 y fue a él a quien se le
encargó cuidar la ciudad después de la noche del motín y aprovisionar
- agosto de 1692- a sus habitantes del maíz cuya escasez había sido una
de las causas del levantamiento.
En 1693 lo apoyó el virrey para ejercer la administración de justicia
y, al mismo tiempo, aderezar las calzadas, los malos pasos, hacer puentes y la obra de los ríos de Tianepant/a y los Remedios que vienen al Santuario
de Nuestra Señora de Guadalupe. Recibió del virrey dinero para los trabajos en varias obras de ingeniería en las cercanías de la ciudad de México, supervisó los trabajos en los puentes de San Esteban y San Salvador

Una de las tareas más interesantes por su significado tradicional y
popular que le correspondió supervisar fue el funcionamiento de los
temascales en la ciudad de México. En su momento estos baños de
vapo:, que practicaron los indígenas con un sentido de higiene y prevenc1on de la salud, fueron considerados como un atentado a la moral,
ya que, en ocasiones, tomaban los baños juntos hombres y mujeres. El
provincial Cumplido recibió el encargo de visitar los sitios en donde
existían los temascales y a partir de su informe, el Real Acuerdo dio a
conocer en 1696 una lista de personas a quienes se autorizaba a tener
estos baños, en ella se señala el sitio exacto de su ubicación y el destino
por sexo. Incluimos esta interesante lista en el apéndice de este trabajo26_
El provincial Cumplido presentó a la Real Audiencia una copia de sus
servicios, los que entregó a la Real Audiencia con la finalidad de solicitar al virrey una merced que consistió en un oficioy una compan1a redonda

de las que se han de levantar en esta ciudadpara elpróximo socorro que ha de ir a
las Islas Fz"lipina/7. Como militar que era tuvo la intención de no abandonar esa parte de su carrera y obtuvo el apoyo correspondiente. Lo
que no logró fue que en 1696 lo confirmaran en el cargo, una vez que,
en febrero, salió el virrey que lo había favorecido y a pesar de habérselo
solicitado al obispo de Valladolid. El rey no accedió a esa confirmación
y argumentó que se trataba de un ejercicio o ministerio tempora/4 sin sueldoy a
la voluntad de los viTTryes. De donde deducimos que hacia 1697 debió
haber quedado fuera del oficio.
Por haber sido Cumplido de hecho el primer provincial en activo,
las fuentes primarias registran información primordial para el momento, como son las características del oficio y título deprovincial y de las Instrucciones para el ejercicio de ese cargo. Aquí incluimos las partes más
destacadas de estos documentos, ya que constituyen los antecedentes

21 AGI,

Filipinas, 15, R. 1, N.38, fols. 1-4r.
Ibídem, México, 202, N. 7, exp. 1, fols. 1-57.
23 Ibídem, fols.14-15.
24 Ibídem, Co,ifirmació11 de eficio en José C11mplido, alg11acil de g111J1Ta, g11ardamrgor de Cerro
Gordo, las Canalejasy Proví11cial de la Santa Hem1a11dad, del 30 de julio de 1698.
22

775

25

Jbídem, fols. 16-18.
Jbídem, fols. 55-57.
21 Ibídem, fol. 19.

26

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MARÍA LUISA RODRÍGUEZ-SALA

LA SANTA HERMANDAD Y SUS PERSONAJES
DURANTE LOS SIGLOS XVI Y XVII NOVOHISPANOS

de Jo que pocos años más adelante se conformará dentro del Tribunal
de la Acordada.

Al no percibir, cuando menos el provincial Cumplido sueldo alguno, a pesar de haber quedado estipulado en las características del oficio,
se le eximió de la obligación de aportar la cuadrilla de 80 hombres,
pero se le otorgó poder para perseguir a los delincuentes en el resto del
terri-torio de la Nueva España. Para cumplir con su cometido, en el
título, el rey pidió a todos los justicias de los territorios brindar su ayuda y apoyo al provincial

En cuanto al oficio, referido el documento, al que correspondió al
arzobispado de México y obispado de Michoacán, el texto dice:
Este oficio de Provincial &lt;le la Santa Hermandad ... es nuevamente introducido a instancias de los virreyes y Audiencia por los excesos y los
delitos que se cometiao en los caminos y por tres cédulas reales &lt;le S.
M. que ordenen y encargan a los virreyes &lt;leo estas comisiones de la
Hermandad a su arbitrio28•

Se puntualizó que ya la "Recopilación de las Leyes de Indias" en su
título 4, libro 5, previó que en las Ciudades y Villas que pareciese a sus
virreyes y gobernadores se estatuyan y funden estos oficios de Provinciales de la Herman-dad. Pero, ahora se aclaró la forma de darlos:
...y que se traigan al pregón y se rematen como los demás oficios vendibles de las Indias y que sean renunciables y que tengan voz y voto en
el Cabildo de la Ciudad y asistan con vara y espada como en la Ciudad
de SeYilla y que tenga la jurisdicción que le dan las Leyes de Castilla y
así rrusmo que tengan en las penas de aquel juzgado cien mil maravedíes de salario cada año, sino es que se rematasen en capital a que no correspondiese este salario, que en este caso, habrá de reducirse según el
precio que se &lt;líese por el oficio a razón de veinte mil el millar29•

El útulo que se otorgó a Cumplido dice, en su parte medular, después de mencionar que el virrey era la autoridad que estaba facultada
para designar persona de satisfacción para el oficio de Provincial:
...y siendo de la de mi virrey la de Joseph Cumplido, alguacil de la Guerra de esta Ciudad con su acuerdo ha tenido por bien de nombrarle
como por la presente le nombro por Provincial de la Hermandad del
arzobispado de México y obispado de Michoacán y todos sus territorios con el procedimiento en ellos y sus lugares contra todos los reos y
delincuentes en casos de hermandad en conformidad de mis Leyes Reales y de la mstrucción que se le entregará firmada de mi virrey...se le
concede este título y con la limitación de percibir estipendio alguno y
solo si a de gozar lo aplicado por las Leyes en los bienes de los delincuentes que aprehendiese, pues conforme a sus procedimientos tendré
presente sus servicios y mi virrey procurará remunerarlos30.

777

31

La Instmcción que se entregó a Cumplido el 29 de abril de 1695
contiene claramente especificadas sus obligaciones, atribuciones y delimitaciones dentro del sistema judicial imperante y normado por las
leyes vigentes. Claramente se estipula la protección a los poblados indígenas, en donde no podían tener jurisdicción los provinciales, aunque
en sus cercarúas se cometieran delitos, a no ser que hubiera, cuando
me-nos veinte vecinos españoles. Cuando el caso lo ameritara Jo debían
plantear ante la Real Audiencia, a fin de que se tomaran las medidas
pertinentes. Los provinciaks tenían facultad para proceder sumariamente
en los casos de delitos en poblados, especialmente los de ft1erz.as, raptosy
robos, aprehender a los delincuentes y asegurar sus bienes, pero, desde
luego, sin perjuicio de la jurisdicció11 ordinaria. Es decir, se debía respetar la
autoridad de la Sala del Crimen, Jo que no siempre se mantuvo, especialmente durante la existencia del Tribunal de la Acordada y que dio
lugar a numerosos casos de pleitos jurisdiccionales. El primero de ellos
lo localizamos a principios de enero de 1691 aún con la presencia de la
Santa Hennandad, cuando los integrantes de la Sala del Crimen reclamaron al virrey, conde de Galve, su intromisión al otorgar a los oidores
casos criminales en forma privada y, si bien no lo manifiestan así, las
comisiones para los provinciales de la Hermandad. AJ mismo tiempo,
tampoco los oidores se mostraron favorables a que se les comisionara
para los casos relacionados con la Hermandad, ya que adujeron que
eran mayores y faltos de fuerza y que esas actividades deberían quedar
en manos de los hombres rob11stosy de buena edad?
Retornando al documento, se trata de una viva muestra del nada
sencillo lenguaje jurídico, pero también del rígido control que se procuraba tener con las autoridades de diferente tipo.

31

I11strncción que en s11s procedimientosy conocí111ie11tos ha de obsen1ar)'g11ardar el alférezfoseph C11mplido que está fJOfJlbrado por Provincial de la Santa Hermandad de este a,z,obispado de
México y del obispado de Michoará11, .r11s ministros, comisarios, g11ardas y madrilleros, en: AGI,
28

Ibídem, México, 202, N. 7, exp. 4, fol. 2
Ibíde111.
30 lbíden1, México, 202, N. 7, exp. 1, fols. 80-81.
29

México, 202, N. 7, exp. 1, fols. 83-86.
32
Ibíde111, México, 87, R. 3, N. 44, exp. 1, fols.l-2 y México, 90, R. 2, N. 16, exp.
1, fol.1

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MARÍA LUISA RODRÍGUEZ-SALA

LA SANTA HERMANDAD Y SUS PERSONAJES
DURANTE LOS SIGLOS XVI Y XVII NOVOHISPANOS

Probablemente los últimos años del periodo de Cumplido hayan coincidido con el difícil estado en el cual el virrey José Sarmiento y Valladares, conde de Moctezuma y Tula, encontró al Reino a su arribo en
diciembre de 1696 y que no era mas que prolongación de lo que había
llevado al moún de 1692. Al año de su estancia fue capaz de enviar un
detallado informe del estado del Reino33. En él señala con atinada precisión que la causa del disturbio de unos años atrás no había sido solucionada y que las cosechas de maíz seguían siendo muy escasas desde
1692 debido a los malos temporales, a tal grado que no alcanzaba ni
para lo más necesario, las siembras de trigo tampoco habían resultado
convenientes con la consecuente elevación de los precios de ambos
granos. La carga de maíz llegó a costar hasta diez pesos, cuando su
costo normal era de un peso y medio y la de harina se elevó hasta 30
pesos. Los perjuicios fueron inmediatos, ya que al carecer, especialmente, los indígenas de sustento cotidiano se veían obligados a remontarse, por un lado, a los montes en búsqueda de alimentos naturales y,
por el otro a los lugares más poblados en donde pretendían vivir de la
caridad usual en esos sitios. En ambos casos, dejaron los pueblos y
haciendas desiertas y sin personal que cultivara las tierras de sembradío.
Se fomentó así un círculo vicioso, se dejó de cultivar la tierra, no se
pagaban tributos, se tenía hambre y necesidad de todo tipo y los robos
en poblados y despoblados se incrementaron. El virrey no dejó de
mencionar la abundancia de los malvivientes y vagamundos en las ciudades y los excesos de sus ataques a casas, comercios y hasta iglesias.
Curiosamente no recurrió, cuando menos no lo manifiesta así abiertamente a la Santa Hermandad, sino a la Sala del Crimen y reconoció que
sus tres alcaldes no podían asistir a las rondas que pidió se realizaran
por la ciudad de México y por ello recurrió también o los oidores de Manila y a otros ministros de justicio de esta ciudad; aquí, sin duda quedan comprendidos los dependientes de la Hermandad. Sus requerimientos tuvieron éxito y se logró capturar innumerables reos y aplicarles la justicia
de la manera más estricta; en menos de un año se condenaron a muerte
a 18 reos y otros muchos fueron enviados en destierro a presidios e
Islas Filipinas. Como precavida autoridad se ocupó al mismo tiempo de
buscar solución a la situación del campo, instó a los hacendados a contar con suficiente semilla y proporcionar alimento a sus trabajadores
para que no abandonaran las tierras. Pidió se enviara a las grandes ciudades toda la semilla posible, la adquirió a buenos precios y la almace-

nó en la Alhóndiga desde donde supervisó una adecuada distribución
para que no se llegara a la escasez. En la ciudad capital prestó atención
a los momentos en que se notara la carencia de pan y ordenó a los panaderos amasasen por lo manana y la tarde para que así los necesitados
tuvieran la oportunidad de ganar un poco de dinero durante el día y
hacerse del pan por la noche. Sus previsiones se vieron favorecidas por
una buena cosecha durante los siguientes meses, es tonta lo abundancia de
maíz nuevo que concurre poro wgror el precio de cinco pesos o que hoy ha btefodo.
Simultáneamente, tomó las medidas para que la explotación minera se
mantuviera e incrementara al contar los mineros grandes y pequeños
con adecuado suministro del azogue; hizo llegar un buen número de
quintales de Filipinas y tomó medidas para que no se parara la producción minera. Sin duda que la minería, era el motor de la riqueza novohispana, la Real Hacienda y el comercio dependían de la producción
minera y para evitar un colapso general, el virrey pidió ayuda al Tribunal del Consulado para proveer adecuadamente de azogue a esta ramo
de la economía; se buscó traer de Perú el que faltare y se carenaron los
navíos para que pudieran realizar los viajes necesarios.

En Lewis Haruce, Los virrryes españoles en América durante el gobiemo de la Casa de
A11stria, edic. de Lewis Haruce con la colaboración de Celso Rodríguez, Biblioteca de

779

Si bien las previsiones virreinales dieron frutos en los siguientes
años el desarrollo normal de la sociedad no dejó de contar con disturbios periódicos o permanentes que justificaron a lo largo del periodo
virreinal la existencia de instancias judiciales de control social que contribuyeran a asegurar una relativa estabilidad social y un clima de tranquilidad.
Es probable que a la no renovación del nombramiento de Cumplido, alguno de los siguientes virreyes, probabletnente Francisco Fernández de la Cueva Enríquez, duque de Alburquerque haya designado
sucesor en la persona de Juan Miguel Vértiz. No tenemos noticia de
la fecha de su nombramiento, pero sí que fue alcalde de la Santa Hermandad, probablemente desde 1704. Lo que sí está comprobado es
que era natural de Navarra y que obtuvo licencia para trasladarse a la
península de donde regresó a tierras novohispanas el 19 de junio de
1722. Para los años de 1726-1727 era guarda mayor del entonces ya
Tribunal de la Acordada en la ciudad de Mexico34• Sin duda fue Vértiz
uno de los últimos alcaldes de la Santa Hermandad, antes de que esta.
institución se transformara en el Tribunal de la Acordada.

33

Autores Españoles, Atlas, Madrid, 1976-78, 5 volúmenes, vol. 5, pp. 206-213

34

IbideflJ, México, 647, Tribunal de la Acordada y Contratación, 5472, N. 1, R. 24.

�780

MARÍA LUISA RODRÍGUEZ-SALA

La importancia de Ja Hermandad como instancia jurídica que pavimentó el camino para una reorganización y fortalecimiento del sistema
judicial a lo largo y ancho del territorio novohispano fue fundamental.
Conocer qué fue esa instancia y quienes sus principales ejecutores resuelve un punto de la historia social del Reino hasta ahora poco estudiado, mencionado, pero soslayado aún en los trabajos especializados
sobre historia jurídica novohispana. Consideramos que este trabajo,
primera parte de uno más amplio, en el cual analizamos el Tribunal
Real de 1a Acordada, contribuye al conocimiento de nuestras raíces
sociales y culturales.

RAÚL RANGEL FRÍAS, EL GOBERNADOR
Lic. Francisco Valdés Treviño
Universidad Autónoma de Nuevo León

L

a idea generalizada que se tenía sobre la personalidad del Lic.
Raúl Rangel Frías al inicio de la década de los 50, lo identificaba
como un pensador, un intelectual, un humanista, que dedicaba
su vida al noble y superior quehacer de la educación y la cultura. Quizás por ello algunos --0 muchos- se extrañaron que fuera postulado
candidato para ser Gobernador de Nuevo León.
En verdad lo que ocurría es que se olvidaba o se ignoraba que desde
joven manifestó su interés e inquietud por los asuntos públicos, por
ejemplo, al encabezar un movimiento de viril rechazo a la universidad
socialista y, aún más, también desde joven ya había conocido y asumido la responsabilidad de la función pública.
El Gral. Bonifacio Salinas Leal fue Gobernador del Estado de 1939
a 1943 postulado por el entonces Partido de la Revolución Mexicana.
Ese fue el último período de cuatro años para el titular del Poder Ejecutivo, antes de que se reformara la Constitución Local y se establecieran seis años de duración de cada período gubernamental. Pues bien, el
Gobernador Salinas Leal, desde el inicio de su gestión, nombró al Lic.
Raúl Rangel Frias, Jefe de Relaciones Públicas y Prensa del Gobierno
del Estado. Tenía 26 años. Ese fue su prim~r cargo en la Administración Pública.
En 1947 intentó -sin éxito- ser candidato del Partido Revolucionario Institucional a la Presidencia Municipal de Monterrey. El candidato
fue el Lic. Santos Cantú Salinas, quien contaba con el apoyo del entonces Gobernador, Lic. Arturo B. de Ja Garza. Sin embargo, Arturo B. de
la Garza no le guardó rencor alguno, tan fue así que posteriormente
tuvo el gran acierto de designarlo Rector de Ja Universidad de Nuevo

�782

FRANCISCO VALDÉS TREVIÑO

León, cargo que desempeñó de 1949 a 1955. Contaba con 36 años de
edad cuando inició aquel rectorado que fuera de excelencia.
Sus inicios en las actividades políticas no guardaban relación alguna
con su función como Rector. Mantuvo siempre una debida separación
entre sus acciones al frente de la Universidad y el ámbito político. En el
año de 1952 tuvieron lugar las elecciones presidenciales. En ese entonces fueron al domicilio del Lle. Rangel Frías los responsables de la
campaña del candidato del PRJ, don Adolfo Ruiz Cortines, a solicitarle
que, en su carácter de Rector, facilitara el Aula Magna de la Universidad para llevar a cabo en ella un acto de apoyo a la candidatura de don
Adolfo. El Lle. Rangel negó el permiso sosteniendo que ningún local
de la Universidad podía utilizarse para un acto de política electoral.
Aquello era inusitado; se consideró que si acaso el Lle. Rangel Frías
guardaba alguna aspiración política, mejor se olvidara de ello. Había
cometido un acto imperdonable al negarse a coadyuvar en la campaña
de quien, sin duda alguna, sería el próximo Presidente de México.
La historia registra aquella decisión como la prueba -ojalá no se olvidara- de que debe mantenerse la independencia de una institución
académica de los avatares de la política electoral.
No obstante, en marzo del 55, la Asamblea Estatal del PRI designó
al Lle. Raúl Rangel Frías candidato a Gobernador con la aprobación,
por supuesto, del Presidente Ruiz Cortines, aquél a quien había negado
el uso del Aula Magna de la Universidad para un acto de su campaña
como candidato.
Las campañas no eran tan costosas como las del presente pues, como se sabe y se padece, actualmente se estila una gran publicidad que
genera alúsimos gastos. Ya dijimos que en marzo de 1955 se le eligió
candidato y las elecciones fueron el 17 de julio del mismo año. Fueron
tres meses y medio de campaña.
Esto es, las campañas políticas tampoco eran tan largas como lo son
ahora y, además, las comunicaciones eran escasas y sumamente difíciles. Para visitar como candidato el sur del Estado, Rangel Frías tuvo
que hacerlo a lo largo de diez días pues desde Linares al sur no existían
carreteras y los traslados eran muy lentos; en el caso de Rayones, se
tuvieron que vencer muchas dificultades para visitarlo pues era necesario atravesar el río Pilón más de cuarenta ocasiones; algunos afirman
que el mínimo eran sesenta veces. Por todos aquellos rumbos del sur
había que cruzar ríos y recorrer caminos sinuosos de terracería.

RAÚL RANGEL FRÍAS, EL GOBERNADOR

783

Para aquella elección no se registró otro candidato. El Lic. Rangel
obtuvo 207,501 votos. La toma de posesión fue el 4 de octubre 1955
en el patio central del Palacio de Gobierno que se había declarado recinto oficial del Congreso del Estado, exclusivamente para ese efecto.
En todos los ramos de la administración, sea pública o privada, se
puede juzgar al Jefe según los colaboradores que seleccione. Ya como
Gobernador, Rangel Frías no designó necesaria y únicamente a quienes
le acompañaron en su vida académica. Realizó una feliz combinación
de personas muy experimentadas en la política y jóvenes con inquietudes e interés en ella. Entre los que tenían una gran experiencia política
se pueden mencionar los siguientes: al Prof. Manuel Flores lo designó
Oficial Mayor de Gobierno; a don Baudelio Salazar, Proveedor; al Lle.
Roberto Hinojosa, Secretario General de Gobierno, por mencionar los
más importantes. De entre los jóvenes podemos recordar al Ing. Noé
G. Elizondo, quien fue su Secretario Particular, y al Lic. Eduardo Segovia, designado Oficial Mayor del Congreso, cuando ambos contaban
con 24 años al recibir sus nombramientos, y Director Jurídico del Gobierno al Lle. Leopoldo González Sáenz, quien entonces tenía 31 años.
Aquella era la época en que se empezaron a reconocer los derechos
políticos de las mujeres. En octubre de 1953, el Presidente Ruiz Cortines presentó al Congreso un proyecto de reforma constitucional donde
se le otorgaban plenos derechos políticos a la mujer. Como se sabe,
esta reforma fue aprobada.
Raúl Rangel Frías reconoció la importancia de la intervención de esa
gran parte de nuestra población en los asuntos públicos. En su discurso de toma de posesión como Gobernador enalteció la participación de
la mujer en la política al afirmar lo siguiente: "Abrigo la más grande
estimación por la incorporación del esfuerzo femenil a nuestra vida
política, la cual habrá de beneficiarse con ella, en calidad humana, elevación de miras y generosidad de sentimientos". Acorde con esta idea,
había estimulado y apoyado la candidatura para Diputada Federal de la
Lle. Margarita García Flores, quien años antes había organizado la
Asociación de Profesionistas Universitarias. Ella fue la primera nuevoleonesa que desempeñó ese cargo de elección popular. En aquella Legislatura únicamente hubo cinco diputadas federales y Margarita era
una de ellas.
Desde su discurso de toma de posesión como Gobernador, enunció
sus acciones a realizar y metas pot alcanzar más importantes. No exagero al afirmar que las cumplió cabal y exitosamente. Es decir, cuando
asumió el cargo de titular del Poder Ejecutivo ya tema una clara visión

�784

FRANCISCO

RAÚL RANGEL FRÍAS. EL GOBERNADOR

VALDÉS TREVIÑO

de lo que debía hacer como gobernante pues conocía sobradamente
los problemas del Estado y ya había concebido y proyectado sus soluciones. Cumplió lo que dijo en su discurso de toma de posesión, particularmente sobre tres temas de suma importancia y verdaderamente
trascendentales para Nuevo León: el agua, la educación y las carreteras.
Ahora bien, para afrontar estos y los demás problemas de la Administración Pública Estatal, Rangel Frias requería de los indispensables
fondos económicos. Para ello tuvo una acertada imaginación y planeación a fm de diseñar y ejecutar una eficaz recaudación de recursos
suficientes que permitieran llevar a cabo las obras que consideró necesarias y, resulta obvio decirlo en el caso de Rangel Frías, esos recursos
fueron manejados con una pulcra y transparente honestidad. Su gestión
administrativa se inició con un presupuesto anual de 44 millones 721
mil pesos; al concluirla, el presupuesto era de 100 millones 535 mil
pesos; esto representó un incremento de un 124.8 %.
Problema del Agua
Desde el inicio de su gobierno puso especial énfasis en la esencial y
magna tarea de solucionar el problema del agua de Monterrey que en
aquel entonces era verdaderamente grave. En su discurso de inicio de
la gestión gubernamental lo señaló con énfasis, y declaró su compromiso como Gobernador de atacarlo y encontrar su solución tanto para su
tiempo como para el futuro inmediato. En relación a la grave escasez
del agua, aquel 4 de octubre de 1955 expresó: "Este problema, considerado con razón como el número uno de los que confronta nuestro
desarrollo social, no sólo por la magnitud de los recursos económicos
9ue exige, sino porque amenaza paralizar el avanzado programa de
industrialización mexicana que se realiza en Monterrey, demanda de
todos los buenos hijos de Nuevo León y de los regiomontanos en particular un esfuerzo gigantesco por realizar, a fm de salvar este duro
obstáculo que se interpone en la marcha ascendente de nuestro pueblo".
Se trajo agua de la Presa de la Boca ubicada en la entonces Villa de
Santiago y de los pozos profundos hechos en el municipio de Mina.
Recuerdo que en la Villa de Santiago los habitantes del lugar presentaron una protesta por considerar que al traerse el agua de la Presa a
Monterrey se afectaría su abastecimiento. A pesar de dichas protestas bastante comprensibles- el gobierno de Rangel Frías no desistió de su

785

empeño por resolver el problema de abasto de Monterrey, ni utilizó la
fuerza para doblegar el interés de quienes protestaban. De una manera
civilizada y políticamente oportuna les hizo ver, les explicó, 9ue el proyecto no les afectaría en ninguna forma sino al contrario, que también a
ellos beneficiaría, a tal grado que a la Villa de Santiago y a los poblados
de El Cercado y San Francisco se les dotaría de agua potable entubada
al secarse sus acequias. Una gota de agua no entró a Monterrey mientras no estuvo terminada la dotación de agua a los habitantes de dichos
lugares. El agua de la Presa de La Boca se destinó al uso de las industrias regiomontanas lo que propició su crecimiento y permitió contar
con excedentes para el uso doméstico.
Lo mismo sucedió en Mina por lo que se refiere al abastecimiento
de la población. El vital líquido no sería para el consumo exclusivo de
los regiomontanos. Con el agua extraída de los pozos profundos realizados en Mina no solamente se auxilió a los propios habitantes de ese
municipio sino también a los de Hidalgo, Gral. Escobedo y a diversas
colonias de San Nicolás y Guadalupe. Insisto, el Gobernador Rangel
Frías cumplía cabalmente lo que ofrecía a la población de Nuevo León;
este tema del agua es un claro ejemplo.
Cabe señalar 9ue al recibir en el área metropolitana de Monterrey el
agua traída de la presa de La Boca y de Mina se originó la imperiosa
necesidad de ampliar las instalaciones de más redes de agua y alcantarillado. Esto es, no bastaba traer el agua, se requerían en Monterrey las
obras para su distribución y desecho. Para ello, el gobierno del Estado
amplió las redes de agua en 97,407 kms. y las de alcantarillado en
39,708 kms; todo ello en beneficio de los habitantes de 54 colonias.
El esfuerzo realizado por el régimen del Lic. Rangel Frías para enfrentar la demanda creciente de agua en Monterrey fue muy exitoso.
Para tener una idea de lo trascendente que resultaron sus acciones
destinadas a solucionar este grave problema, citaré el siguiente dato: en
el período de más aguda crisis, registrado en 1957, Monterrey contaba
con 750 litros de agua por segundo; para 1961 disponía ya de 2,500
litros por segundo. Es decir, más del triple de agua.

Educación
El Lic. Rangel calificó a la educación, desde la escuela primaria hasta la
Universidad, como la más honrosa y la más antigua de las tradiciones
públicas de nuestro Estado. Expresamente, en su discurso de toma de
protesta, afirmó que el servicio de la educación y las obras relacionadas

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FRANCISCO VALDÉS TREVIÑO

con ella representaban para él la más amplia y elevada tarea del estadista.
Atendió a todos los niveles de la educación. Fue así como, por
ejemplo, en sus seis años de gobierno se construyeron 906 aulas para
educación primaria, es decir, se construyó únicamente para este nivel,
un aula cada tercer día de su administración. Por lo que se refiere a la
enseñanza secundaria, al inició de su gestión existían en Monterrey
cuatro secundarias, cuando la concluyó existían nueve y, además, para
satisfacer la demanda en los municipios aledaños a Monterrey, se construyeron una secundaria en Guadalupe, otra en San Nicolás y otra en
Santa Catarina. Igualmente, se construyeron nuevos edificios para secundarias ya existentes en Santiago, Llnares, Cerralvo y Cadereyta.
Por otra parte, se llevó la enseñanza secundaria a Dr. Arroyo, Galeana, Ciénega de Flores, Anáhuac y China, donde ni siquiera existía
ese ciclo escolar. Esa carencia significaba que los niños de dichos municipios, al terminar su escuela primaria, no tenían en sus lugares de
origen escuelas donde continuar su educación; tal situación orillaba a
los padres de familia a dejar sin mayor escolaridad a sus hijos o cambiar
su residencia a Monterrey con todas las grandes dificultades económicas que eso significaba.
El Lle. Rangel Frías reconoció el gran valor del servicio que el maestro presta a la sociedad. Fue tal dicho reconocimiento y valoración que
a lo largo de los seis años acordó aumentos en los salarios de los maestros que llegaron a representar casi un 100 por ciento al final del sexenio. Por ejemplo: un maestro de primaria ganaba en 1955, $519 pesos
al mes; en 1961, su sueldo ascendía a $934 pesos. Para tener una idea
de lo que representaban dichos aumentos recordemos que la inflación
en aquel entonces no alcanzaba los niveles que después ha conocido el
país.
Ciudad Universitaria

Y dentro del ámbito de la educación, naturalmente que un capítulo
sobresaliente es el relativo a nuestra Universidad. Cabe destacar que,
desde el principio de su mandato, expidió un decreto destinando a la
Universidad todos los fondos que le correspondían al Estado por la
aplicación de la Ley sobre Herencias y Legados. Por este concepto, de
enero de 1956 a julio de 1961, la Universidad recibió 9 millones 147
mil pesos, mismos que se destinaron íntegramente a la construcción de
la Ciudad Universitaria.

RAÚL RANGEL FRÍAS. EL GOBERNADOR

787

Cuando Rangel Frías asumió la gubematura del Estado, nuestra
Universidad tenía 7,831 alumnos; en 1961 eran 13,500, es decir, casi el
doble. Pues bien, la aportación del Gobierno a la Universidad para el
pago de nómina a maestros y empleados en J 955 era de 2 millones y
medio de pesos; cuando en 1961 concluyó su período como Gobernador, esa nómina ascendía a 8 millones de pesos. Esto es, se incrementó
en dos tantos más.
En septiembre de 1952, a petición del entonces Rector Rangel Frías, el Presidente de la República, Lle. Miguel Alemán Valdés, había
dictado un decreto cediendo 126 hectáreas de terreno para la Universidad pero con la condición de que la propia Universidad y el Gobierno
del Estado construyeran una nueva Ciudad Militar. Como es de comprenderse, esta condición resultaba sumamente difícil de que se llegara
a cumplir. Pues bien, en 1957, ya como Gobernador, el Lle. Rangel
consiguió que el Presidente don Adolfo Ruiz Cortines emitiera un Decreto, fechado el 18 de febrero de 1957, suprimiendo la obligación del
Gobierno del Estado y de la Universidad de construir una nueva Ciudad Militar a cambio de los terrenos cedidos. Además, cabe señalar que
los terrenos de Mederos, donde ahora se encuentran diversas Facultades y el Teatro Universitario, también fueron conseguidos por el Gobernador Rangel Frías para la Universidad.
Durante su mandato como Gobernador rápidamente se construyó
gran parte de la Ciudad Universitaria; se edificaron seis Facultades: las
de Derecho y Ciencias Sociales, Ingeniería Mecánica y Eléctrica, Arquitectura, Comercio y Administración, Filosofía y Letras, e Ingeniería
Civil, además, se construyó la Torre de la Rectoría, así como la Alberca olímpica y vestidores, la Plaza de la Rectoría, una pista de atletismo
con sus respectivas tribunas y el inicio del estadio universitario. Cabe
preguntarse, si el gobernador no hubiese sido Raúl Rangel Frías, ¿se
habría construido la Ciudad Universitaria? Y en caso de que la respuesta fuera afirmativa, ¿se habría construido con la misma rapidez? ¿habría
recibido el proyecto el gran impulso que le brindó Rangel Frias?
En el debido cumplimiento de sus funciones de Gobernador, nunca
se desprendió de su calidad de Maestro, cualidad que le era inseparable.
Propició y apoyó las Misiones Universitarias, las primeras que se efectuaron en la historia de nuestra máxima casa de estudios. Las llevaban a
cabo un grupo de jóvenes idealistas, estudiantes de dicha institución en
las áreas de medicina, odontología, agrononúa y leyes. Cumplían una
función de ayuda para las gentes del ·campo, a la vez que formativa y de
conocimiento de los problemas del campo a quienes las ejecutábamos.

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FRANCISCO V ALDÉS TREVIÑO

Carre teras

La obra de Rangel Frías en el ramo de carreteras respondió a las necesidades econórrúcas y sociales de su época; fueron carrúnos que favorecieron el desarrollo de diversas regiones del Estado. Podemos mencionar la carretera que desde entonces une a Sabinas Hidalgo con Villaldama, anunciada desde su discurso de toma de posesión; ella hizo posible la circulación de personas y productos entre la zona de la carretera
nacional en el entorno de Sabinas Hidalgo y la zona ganadera del norte.
Otra carretera más realizada durante su gestión fue la que favoreció
una mayor fluidez de relaciones comerciales entre los municipios de
Hidalgo y 1\1ina, por un lado, y los municipios de Abasolo, El Carmen,
Escobedo y Salinas Victoria, por otro.
Me parece que sobre todas las obras de comunicación terrestre que
llevó a cabo, la más importante es la carretera de Linares a Galeana y
San Roberto. Dicha carretera comunicó al norte y centro de Nuevo
León, e incluso a la zona fronteriza tamaulipeca y texana, con el sur de
nuestro Estado. Esa carretera cerró un anillo de comunicación entre
Monterrey, Linares, Galeana, San Roberto y Saltillo que desde entonces
permitió facilitar el traslado hacia el centro y occidente del país vía Matehuala y San Luis Potosí, y viceversa. Además, esa carretera LinaresGaleana significó una especie de estribo para que posteriormente se
hicieran los tramos complementarios hacia Ararnberri, Zaragoza, Dr.
Arroyo y l\,fier y Noriega.
Estas carreteras que he mencionado constituyen un verdadero
ejemplo de cómo Rangel Frías consideró a las vías de comunicación un
medio indispensable no sólo para facilitar el traslado de personas, sino
también corno un elemento importantismo para el desarrollo económico de las regiones.
Consideraciones Finales

Cuando asurrúó la pnmera magistratura del Estado, el Lic. Raúl Rangel
Frías no padeció el conflicto de conciliar los deberes y quehaceres del
intelectual con los del gobernante. Eso fue posible gracias a la sólida
unidad interior de su persona. Sin alardes y vanidades, me parece que la
obra de gobierno de Rangel Frías contribuyó señaladamente a construir
el Nuevo León moderno.
Los problemas los enfrentaba con decisión y firmeza. En las postrimerías de su gestión gubernamental, las Cámaras del sector privado

RAÚL RANGEL FRÍAS, EL GOBERNADOR

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publicaron un escrito dirigiéndole innobles e injustos ataques a los que
de inmediato les dio una respuesta pronta y contundente, demostrando
la falsedad de sus afirmaciones.
Alguna ocasión, las autoridades se vieron en la necesidad de incrementar las tarifas del transpC'rte urbano. Estudiantes universitarios se
rebelaron en contra de este aumento y secuestraron algunas unidades
de dicho transporte. Hicieron una marcha de protesta que culminó en
un mitin en el frente del Palacio de Gobierno. El Gobernador Rangel
Frías no dispuso que una comisión de los manifestantes fuera recibida
por alguno de sus colaboradores o que algún funcionario saliera a conversar con los estudiantes. Él rrúsmo salió de su despacho y bajó a
atenderlos en la escalinata exterior del Palacio, precisamente donde
tenía lugar el mitin. Les pidió el micrófono e inició su intervención
felicitándolos por su interés en los problemas sociales. En seguida, fue
exponiendo los argumentos que explicaban el aumento y los estudiantes dieron por concluido el rrútin, se retiraron ordenadamente, devolvieron en buen estado los carrúones secuestrados y el conflicto quedó
finiquitado.
Cabe señalar que el Lic. Rangel, habiendo profesado la religión católica, como Gobernador ejerció el poder poniendo en práctica el más
puro y riguroso laicismo. Jamás hizo ostentación de su creencia religiosa y supo practicar con especial cuidado el carácter laico que debe tener
un gobernante.
A lo largo de su vida se apreció una invariable conducta: su acción
siempre fue congruente con su pensarrúento. En el aula y en la tribuna,
con la pluma y en la función de servidor público, Raúl Rangel Frías fue
siempre coherente en la comprensión y la práctica del bien y de la verdad, de la virtud, la belleza y la justicia.
Su rrúsión fue siempre rrúsión de lucha. Se engaña quien piense que
por cultivar la inteligencia y practicar la reflexión rehuyó los enfrentamientos. Nunca los provocó pero tampoco los eludió. Su trabajo lo
hizo con toda modestia y vivió siempre con austeridad, como era su
persona.
Las acciones que llevó a cabo como Gobernador mejoraron sensiblemente las condiciones de vida de los nuevoleoneses. Sin embargo,
los hechos que aquí hemos citado pareciera que los va ocultando el
olvido, quizás porque Rangel Frías nunca acudió a las trampas de la
publicidad y el autoelogio.

�790

FRANCISCO VALDÉS TREVIÑO

No debe olvidarse lo trascendente que ha sucedido en nuestro pasado colectivo. Ello representa la parte más importante de la historia de
Nuevo León que constituye un verdadero patrimonio para nuestro
Estado. En ese patrimonio se cuenta, entre lo más valioso y apreciable,
el pensamiento y la obra de Raúl Rangel Frías.

QUINTA SECCIÓN

RESEÑAS
y

COMENTARIOS

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