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                  <text>Humanitas
Anuario del Centro de Estudios Humanísticos
de la Universidad Autónoma de Nuevo León

2009

Año 36 Vol. 111

Letras

UANL ®

��FONDO

UNIVERSITARIO

�HU MANITAS
ANUARIO
Rector
' ncer Rodríguez

ecretario de Exten ión y Cultura
Rogeh Villarreal Elizondo

E. TTR D
TUDI H
L'i I\ R IDAD
TÓ O

1A Í TI o D ~ L\
DE 'CE\'OI

Director F1111dador
J-\gu tln
, Ba ave f ernánd d l
t:z e a11e
D,rector

Centr d E tudio Humaní rico
i\lfon. o Rangel uerra

RangeJ Guerra

Jefe de la

ecció11 mJe llOSO_iltl
·, ,Ir.
Cuauhtémo
antú' arda

Jefi

de la eaió11 de Letras
Alma 1"J Vla
· Re dríguez Pérez

JefaRide la

de ( imtia'.S oaa,es
.. ,
cardo Villarrc:al rrambide

nuario rlti111m1itas s una publicación trunestral de humarudadl!s editada ¡,or la
ntvtr idad utónorna di: , 1 uevo León, a travé · del entro de E tudio~
Humaní ucos. ,crtifica&lt;lo dt: Licitud &lt;le Tíru1o , onrcrudo numero 04-200
09\012392000 102. )liana: r..difiao Je Ll 13ibliotct:a L ru\'Cl:sitarm ''Raúl Ran!,&gt;el frías·•.
av1.:n1Ja Alfonso Reye · 4l)(l() te. Primer piso, .P. 64440., lonterrcy, . 1- r 1cxicc
Tdefono y fa. (81 1 83 29 40 66. Dorn1cilio d ctróruco: cest/mn,a@tnailuo11l111
par1a&lt;lo po. tal o. 138, uc. l: &lt;l. Cntn:rsttana. 'an 1cola de lo. . rLa, ·. \.
~ léxico. F.di íón:

Fr.mCt!.CO

Ruv ni.is. Portada Cindua Pérez.

f'Ccto11

¡,,fe dt' lt1

etao11 de• I ,u,ona
, .. , .
L rae} Ca,·a'o
• '·
arza

�ANUARIO
HUMANITAS 2009
Letras

�ÍNDICE

JOSÉ J AVIER

VILLARREA.L, Entorno

9

ELVIAE. SALIN,\S HINOJOSA J UANA GARZA DE LA GAnZA, Fantasía y

terror el I.igeia de Edgar Allan Poe

23

LINo GARCÍA, En torno a Ja poesía en Don Quijote de la Mancha.
ll-1615
45
D IETER Ü ELKER,

Aproximación a la poesía de

NeczabuaJcóyotl

65
El manifiesto vanguardista como

A LEJANDRO D EL B OSQUE,

expresión ideológica. Dos casos: Martín Fierro y el estridentismo

93
MINERVA MARGARITA VILI.ARREAL,

¿Y para qué poetas en tiempos

de miseria? México y la poesía como valor
DORA G ONZÁLEZ CORTINA,

Algunas constantes del estilo literario

de Jotge Ibargüengoitia

ALMA Srr.VIA R ODRÍGUEZ

111

115
PÉREZ~ ELBA GPE. R ODRÍGUEZ P ÉREZ,

Léxico afectivo y aprendizaje

123

�lr ~

•

1

G ZMÁN SEP 'LVEDA, Balas de Plata de Élmer Mendoza y el
capital social degradado por el efecto del narcotráfico
139

NoRA

MARTHA E. GARCÍA SEPÚLVEDA,

Cambio de código del humarúsmo

151

LI
E VII.LANUEVA LóPEZ La Celesti11cr. Obra vital de la literatura
DlA .
'
169
española

ENTORNO

n problema de crítica literaria regional
181

VícroR BARRERA ENDERLE,

José Javier Villarreal
GABRIELA RlVERos EuzoNDo, Destierros
PATRICIA

L.

CERDA,

Jo

195

É GREGOR10 JR. ALVARADO PÉREZ,

iolencia urbana y lenguaje mediático desde la teoría del cultivo

Por un instante están hs 110111bres habitados.
Octavio Paz

205
RESE - A

219

Y COMENTARJOS

Discur O de ingre o del Lic. Alfonso Rangel Guerra a la Academia
·
d e Ia Lengua
221
Iexicana.
GABRIELA RlvERos,

tes

MI

proxímacíon s a Sólido AZfild R Lipe fon223

ERVA MARGARITA VILLARREAL,

identidad

Ornar Lara:

eña de
231

MARro A.Lo so MARTíNEz CORDERO, Cuerpo y silencio

241

Mo SERRAT MoRONE AVI - A, "De la Hibris moderna a la
Phronesis postmoderna", I oloquío Internacional: Filo ofía,
Educación y Humanidade
243

I
porque sólo así se consigue la más alta
concentración. Aún más extremo. Con lo ojos cerrados, el cuerpo
tumbado y la lengua pegada al paladar intentar detener la corriente
de pensamiento, el fluido que antecede en.marca y continúa a la
obra de arte; aquello que se alcanzó y aquello que, sólo a través de
lo alcanzado, sabemo que no se alcanzó. Pero esta experiencia nos
afecta, deja su huella, y sus consecuencias pueden aparecer en
cualquier momento y en cualquier dirección. Esto viene a formar
parte de nuestra educación sentimental, de nuestro estar en el
mundo, de cómo nos acercamos o alejamo , de e e grado de
comprorrúso que es la comprensión; quizá ese tú en mí que potencia
la piedad y expresa el lenguaje amoroso. Las leyes de amor on
precisas e inflexibles. E tá la comunión que obliga a la
ttan formación- no importa la flecha o el blanco, no importa la
naturaleza de los amante ; tanto en el cielo como en la cierra el

E

PO 1c1ó

DE REPO o,

9

�H ,1;, ,,, ,,,,

l

alma auhela con cguir y constituir el encuentro, llenar el vacío que
el nombre evoca: 1a fu ión consciente de sus partes, de su ser único
en dos, de ser dos en uno. La senhal, esa grieta que abre el nombre
y no permite atisbar al otro; ese otro que no revela; aquello que,
en su ocultamiento y aparente distancia nos presenta. E1 decir,
quizá, del poema lírico.

Il
Dejar de pensar; no pensar. bandonarse en un estado donde no
haya más conciencia, donde la nada nos envuelva y proteja. En esa
paradójica superficie de la no conciencia, donde pretendemos estar,
ir a la deriva; abandono que se opone a la dinámica del rapto. Aquí
la acedia se confunde con su opuesto, pero el gesto termina por
emerger y la contemplación pinta su raya, impone el vacío de u
cuerpo, ese bostezo de la melancolía que e la gruta el laberinto del
pensar que impone u dosi de tristeza, de incompletud, su saber de
la muerte. Imposible no padecer el nocturno y barroco -no
renacentista- locus amoem,s donde, al decir de Góngora, habita
Polifemo; pero también la caída, junto con Ro alba, de esa
cabalgadura que zigzaguea por las escarpadas pendientes
calderooiaoas de La vida es s11etio. Pero aún, y a pesar de esto, siempre
amenaza un hilillo de luz, un haz que se convierte en rayo; rayo que
siempre uena, crece y se desborda en trueno y no obliga a apretar
los párpado , a fruncir el ceño y a ten, ar la mand.Jbulas. Pareciera
que fuéramos víctimas del acontecimiento, de lo inesperado que
obliga - indefectiblemente- al reconocimiento. Dice alvatore
Qua imodo, en versión de Manuel Durán:

Cada hombre está solo sobre el corazón de la tiem1
traspasado por 1111 rqyo de sol·
y anochece de pronto.
Siempre -y esto es un don- estamo a merced del rapto rígido
como éxtasi . Suspeo ión que antecede y potencia esa poiesis que
tiene como objeto el asalto de la realidad, el enfrentamiento con

10

ella; la condición desde la cual es po ible percibir el ritmo de las
co a , su incesante movimiento, su danza y música de
transformación. s vivir en el peligro, no aceptar el dictado
axiológíco de una determinada moral, escapar de la convención y
exponerno a lo que es en una uerte de repercu ión de reflujo, que
no implica en un ahora que no desdeña, sino al contrario, la memoria
de un pa ado que no ce a de transfigurarse, de inventar e a sí misma
y labrar la geografía de un futuro. e trata de que todo poema es una
"zona de transformación", como advirtiera Gottfried Benn; que el
lector, su lector, deberá habitar. Leer un poema erá estar en situación
de rie go, a la orilla misma del abismo, junto al crucificado, y no
tener certeza de que esta tarde se estará en el paraíso. Borges, por
otro camino, habla de la literatura como una forma de felicidad.
Ahonda. La poesía no e tá en los libros, tampoco en el e pacio
hechizado de la biblioteca; la belleza no acecha permanentemente;
la poesía se da -dice Borg - en e extraño y singular momento en
9ue el lector y el libro e encuentran. El encuentro parece ser el eje
de esta rotación; uerte de e tricta danza como lo entendiera Valéry.
Y la música es una constelación cambiante, un caos donde cualquier
movimiento o alteración tienen su estricta causa. Ponemos orden y
contamos las sílabas, dividimos lo ver os por el preciso filo de la
cesura; llegamo a la pausa y volvemos, regresamo a la siguiente
línea que no hace avanzar; paradójico regreso el del verso que no
?bliga al movimiento hacia delante. Tenemos lo acentos como eje
unprescindible para el compá melódico y. a partir de ellos, dibuíar
el patrón rítmico. Pero esta armazón no está antes ni despué del
lenguaje poético, de e a otra lengua qu rebasa y borra los limite ;
ya que el silencio, origen y destino del verso, viene a er parte de lo
expresado, de ese otro lenguaj que urge ante la desconfianza, como
Paz afirmara, y la in uficiencia del lenguaje heredado. El ritmo le
pertenece, por él se desarrolla. 1 poema no e un proyecto, es un
hecho con umado que, como todo hecho o acontecimiento de vida ,
no acaba y gracia a la memoria, al recuerdo que radicali7.a a sus
agentes, lo proyecta a una eternidad gue nos hace sujetos proclive
a lo grandioso, a lo íntimo de lo grandioso. De ahí el ritmo épico

11

�I

con c.iu . iemprt: s ha cantado lo e ti&lt;lian , cuando en verdad lo
cocidiano ha ido cantado. ice Minam to no , lune ·uki, en v r ión
de Aurelio • iam

iev¡pre so11 rerdes
los pinos,
pero llega

la pri11Javera
J' el color de los pinos

es 1111 poco

111ás

verde.

m
Estamo a punto, no falta tan p co, } emp zamo a imaginar lo
contorno, , la inuosidade d una grafía que de taca n un cuadro
curo, en una pizarra desprovi ta de márgenes. P ro no
erdad,
sro no a í, no haJ clibujo algun , no hay ti mpo. ucede, e tamo
iluminadoc;, o bien, curecido. , rod ado. de ombra y cu rpo
que e ag1tan, n ac1one qu no tra pa an, certez que no
'Ulneran \ una nece idad, una terca razón que obliga a la xpies1on.
La grafia. adquiere u rango de e ir ografía y la pizarra se Yu k
espacio ) la expr .ión movimiento- e tamo · m ne ante el canto;
camo que danza en un ball l v:i t . 1 íd } e cuchado en Ln tempestad
hake penana, en la fuga ovidiana que d ti ne en el centro mismo
de la fábula al wronar u transformación, p ro también, obre todo,
en la formulación, en la &lt;luda imaginativa que funda u centro
múltiple n 1 no c ntro d la Co111edia; e a lección de per pecri\'a
qu ahora, tudo. lo
pejo. lar rales no advienen: 'lo obj t en
1 • pejo e. tán má c rea de lo gue par e n '. V mo ólo aqu llo
gue no 1meresa, que no falta; enmn e no vemo n
emos n
lo objeto. que creemo. \' r; in embargo,
trata de un refl jo de
no otro mismo. ; reducimos la realidad (e a co a tan compl ja) a
12

/c1

WI

un e pejo qu nos devuel e nue tra propia imagen y no vemos
levancam una pared que no aí la y protege; habitamo un mundo
de reflejo , de apariencias. Pero lo objetos e tán ahí de doblando
u carácter de eres· tan cerca que al rozarlo e produc una m Jodía
un hálito que lo de nuda todo a partir del mi terio, de la orpre a,
de la inocencia conseguida con base a la xperieocia; a 'música
callada (e a) cena qu recrea y enamora"; al decir de an Juan de la
Cruz. l leoguaj , de de la respiración e vuel e intraducible r a
la vez revelatorio, ya que nos pre enta en el mi t río que no rodea
y con rituye. quí una de la Tóces de Antonio Porchia e impone
en u rotunda apiencia incue ti nabl : ' Quien n llena su mundo
de fanta~mas, se queda olo'. l fanta ma s la pr encia de l
au ente; aquello que no e tá pero que e hac pr ente, e vuelve
pre nt n la proximidad d su imagen, en u. tremenda
con ecuencias que la vi ión otorga a aquél qu ufr la xperi ncia
de contemplar en el otro que no deja de er el otro, pero qu
ahora, por la potencia de u aparición,
l otro en mi, n quien
cont mpla. Aquí la frontera entr el ujeto y el objeto e difumina;
e tamos ante la irrupción del milagro n la parcela más clara de lo
epifánic · s un de pronto qu no orprende y ante el cual no
rendimo . La b U za e in tala y la po ibilidad de la imagen poética
de pliega u p tencias en la imantación qu
crea en l cruce d
mirada ; a que lo qu e tá en ju go n es la relación d I uj to con
u bj t , in que
trata d la impronta, d la hi toria por
pre entar e entre d
ujeto que s miran y e reconocen' com
reza uno de lo verso d · Pi d.ra de ol", de Octa,io Paz; ólo que
en e cruce de miradas en esa imantación, n e e úbitamente,
da la comprensión e implicación d l bello , úruco; d aquell que
no hac mem rabie el in tant que lo d ti ne. [i terio o camin
del univer o amoro o vuelto vi ión, aura. ubra 10:
la imagen
poética, I fanta ma o ombra qu también nos e a no otro como
una au ncia r cobrada del todo pad cicla.
o v mo ;
contemplamo .
La xp ición, la vuln rabilidad on extrema, · e ramo a la
intemperi r en ituación de e cuchar de d jat
r por a r alidad
1

13

�que manifi ta su lado metafísico, u mirada ) hambre de
reconocimiento, de sorpr nders en ese fino y delicado escrutinio
que la muda de objeto en sujeto, que le da nombre y poder de
nominación; ese juego de claroscuro y e a yuxtapo icióo de
u tanda qu , al decir de Junichiro Tanizaki, conforman la belleza.
Pero también e e cruce de mirada , esa singularidad cuya
nominación, tanto en el tiempo como o el espacio, tá t osada
por el amor y coronada por el eros. i\ca o se trate del lenguaje p ético,
d l cuerpo del poema, del len.guaje encarnado o, como reza la Biblia,
del verbo hecho carne, de Lázaro vuelto d I paí de los muertos, de
la penumbra, de las sombra . De e e viaje a los infierno tan
socorrido ) necesarío por la literatura de todos los tiempos.

IV
La dema iada Luz no permite percibir las lámpara que e han
encendído, lo to tras y contornos, los accidentes, las texturas y
ra gos expre.ivo . La, co as sólo son co a , aún no alcanzan u
carácter único, singular- aún no han jdo cocadas por el sumo
enamoramiento que la revele. on deseos, ausencias, no presencia ;
mero catálogo en reposo. La luz nos encandila y no vemo más allá
de lo aparente. o ha~ duda, lo aprendid no cierra el paso. Urge
desaprender ir contra lo aprendido, integrarnos al fondo de las cosa.,
no habitar en lo aparente problemati.zru:no con la . up rfici , con
el rasgo definitivo (distintivo) de la co a , con la forma en us
potencia y consecuencias. La sombra, el claroscuro nos otorga la
gracia de la vi ión, de ir más allá; pero no tenemos conciencia. o
hay e cucha, posible de ti.nata.rio; no no alcanzamo. a oír, pero
decimos nos decimos en la emoción d La expre ión donde aún no
hay lo expre ado, en e e monólog que • urge por deber, porque í
que alienta la sustancia lírica en su manifestación ingobernable
mcuestionable, sin para qué. Y esto que e a expresando en una
voluntad ina ible p ro sumamente r conocible, es el recuerdo, un
recuerdo que no emana -ciertament - de lugar alguno. E ter cuerdo
exige lugar en el tono de la expresión y lo funda, lo ofrenda, no, lo
entrega en una comunión donde la certeza de p rtenencia no repara

14

en grados. E tamo de frente a lo au ente en una presentificación
que subraya el vacío, el despojamiento, la falta, la pérdida de lo no
recobrado, pero sí presente. El poema nos coloca en el no centro
nómada de la orfandad. o importa dónde nos , icuemo , si mpre
estaremo a mitad de todo y a la deriva. eremos, después de 1a
experiencia. de lectura, náufragos en una playa qu aparece y
desaparece ince autemente, y las cosas, los pecio del naufragio,
serán lo ser s que nos acompañarán en nue tra i la, en nue ·tta
doble condición d exilio.
La distancia ha ido trastocada y anulada, 1a perspectiva es muy
otra; convivimos con lo au ente en su sesgo de eternidad. Es un
rostro el que nos ve. ornos nosotros contemplando ese ro tro que
no ve)' en el cruce de mirada suc de "lo improbable probable'', al
decir de Y es Bonnefoy. El hallazgo no es el re-conocimiento, sino
el conocimiento, la revelación, el diálogo que e busca en un pasado
presente de naturaleza inédita }' tran gresora; condición epifánica
del encuentro. Roberto Juarroz afirma que "todo a.mor
primer
amor". E tostro percibido es el objeto del ujeto; pero ese objeto
tambi 'n ve y e vuelve u jeto. La mirada es el lazo, el campo
magnético, la fuerza física r sentimental que revela el lado no vi ible
de lo seres, pero no por e o inexistente, menos real. La obra artística,
ya ea figurati a o abstracta, , ólo está constituida por seres, por
singularida&lt;le . Por eso, má. que s r un objeto acabado, la obra de
art e una exp .ciencia de vida un suceso, un accidente.
V

El tiempo es una convención que emana de lo recordado, de lo
pronunciado o contemplado en un extrañamiento que b.rota desde
la composición misma. Tener en cuenta e anhelo de Garcila o de
la Vega de que "ojalá se vie e 1 poema y no e leyese". Lo escribe
en la pnmera mitad del iglo :\'l. É ta -la composición- es inmediata,
surge junto con...
realiza en e e alud expr ivo que no dibuja
grafía alguna; rompe el . ilencio , , en u agudeza, en su deseada
decantación vuelv a él tran formado en imagen, en lago po 'tico·
9ue es d cir, pres ocia de lo ausente, aquello que vemo y nos ve

15

�/!.,

/ni. I

&lt;-Jue escuchamos y no escucha. La imagen _iene de _una
interiorización de lo exterior que va nuevament hacia lo xterior y
lo detien , lo . orpr nde siempre en la exclamación que es el lenguaje
poético, la pausa que ant cede a la acción; es tiempo no tiempo
desdoblado en una con telación de asombro , de irrupciones, de
quiebres a la linea recta. Revelacione que nos salen al paso al doblar
la esquina. Es una red de acontecimientos, una narra.ti a de lo
di continuo y único, de la per onalida.d 9ue nos reviste de un carácter
primigenio; ver el mundo desde el primer clia in renunciar, por ello,
a Ja experiencia de lo vivido y padecido con antelación. in esta
memoria di puesta al asombro oo hay descubrimiento; podrá haber
in ención, en ese caso no estamos en el lenguaje poético sino que
no hayamos detrás del habla, en una convención que enmascara y
traduce. Por I tanto, siendo riguro o : engaña. Lo que se expre a
en el lenguaie poético no se puede decir a través del habla. El poeta,
al decir de Patrick üskind, escribe de aquelJo que no abe; por lo
tanto no hay tesi ni comprobación; hay asombro, compenecracióu,
implicación, descubrimiento. Y agrega que por eso hay novelas,
poemas, cuentos, obras dramáticas; de no ser así ólo habría
publicaciones. Dice Antonio Gamoneda: sólo al leerlo sé Jo qu
pienso, y entonces e está en situación de aprender, de aprehenderse
por medio de esa ensibilidad que permite el conocimiento poético,
esa sensibilización del pensamiento que apela a los entidos, a e a
erótica: amorosa irisación d la inteligencia. El poema es su cuerpo·
el lenguaje, su carne que ba resucitado del habla. Hay
compenetración. Vemos lo leído. Hay implicación, pero no
explicación. Hay comprensión, pe.ro no traducción; sin embargo,
irremediablemente -al decir de Juan de Yepe - sabemo en ese no
saber 'toda ciencia trascendiendo". Por otra parte, per en la misma
orilla, el tiempo esa convención que nos esclaviza, ese producto al
alcance de la u, ura, y que no e encuentra como tal en el poema,
tiene realmente poco de pesar entre nosotro . . G. ebald, en su
novela Austerlitz, nos dice lo sigwente por boca de su personaje del
mismo nombre: "hasta que se sincronizaron los horarios de
ferrocarril, lo relojes de Lllte o Lüttich no iban de acuerdo con los

16

de Gante o Amberes, y sólo desde su armonización hacia mediados
del XIX reinó el tiempo en el mundo de una forma indiscutida." El
poema la obra, viene a ser la perenne cliscusión, la defen a, iempre
apasionada, de lo informe, de aquello que atesoramo in detenerlo;
de e e espacio privado, de ese tiempo propio. eguimos pues en la
mi ma orilla: la otra, la de Rimbaud, la que cabalga junto con el
Quijote, precisamente en esas hora cuando éste no cabalga; cuando
Cervantes encuentra, en esos rato de atenta lectura, rodeado de
un ilencio propiciadot, las «dulce prendas por su mal halladas".
Volvemo a Borges, a ese milagro del libro y su lector. O a ese
infatigable nadador de Ortega y Gasset gue es el lector de novelas
cuando cierra el libro, saca la cabeza deJ agua y jala, con
desesperación, la bocanada de aire. Vuelve a la uperficie, a e e
otro lado de la realidad. Situaciones estrictamente cotidianas no
exentas de cierto riesgo, las de encararnos con el milagro, con
nosotros mismos.
Se ha escrito que la poesía es lo más particular, Lo má intimo;
aquello que e ~capa y e opone a Lo universal y cosmopolita. Uo
poema no puede traducirse. Pessoa escribió que nada que pueda
traducirse mereció ser escrito. Villaurrutia se quejaba amargamente
de la imposibilidad de traducir un poern.a y decía que lo único que
se cons guía era una fruta desprovi ta d sabor alguno. El poeta
vendría a ser el habitante de ese espacio cerrado el sujeto que le
canta alo má próximo, aquello que le es más cercano. Dante escribe
de Florencia, Joyce de Duhlín y ópez Velarde, vencido por "una
íntima tristeza reaccionaria" del terruño perdido, de su Jerez
.inalcanzable del que salió a los nueve año ; exactamente la edad
t]ue tenía Dante cuando vio a Beatriz por vez primera. Y Jerez.
Dublín y Florencia son imágene , fantasmas, .ficciones insustituibles
de Ramón López Velarde, de James Joyce, de Dante Alighieri y de
todos sus lectores, los del siglo xrv, los del XX, los del XXI y lo de
los siglos que el optimismo alcance. Escribimos de frente a lo
ausente; sin embargo, el vacío e puebla con la respiración de quien
lee. Leer un poema será traducir un universo que nos interpela y
condiciona en el esfu rzo que presupone la exposición que se lleva

J7

�/ ll

J •·

/11

J

a cabo en la extrema experiencia que supone la. lectura de un texto.
Paradóiicamente al enfrentarnos al espacio cerrado, a la lectura de
un poema que no admite traducción alguna, lo únicos sujeto
jmplicados y traducido somos los lectores, los verdadero y únicos
agentes del poema. J\uden tenía razón: lo único que se puede traducir
de un poema es u imaginario y éste viene a completarse sólo con la
colaboración activa de su lector. La poe ía es tan íntima y particular
como el ujeto que la lee; aquel que, al decir de Lezama Llma, e tá
destinado a leer e e poema y no otro. Cada libro bu ca a su lector y
establece su propio tiempo de encuentro. ¿Qué más intimo y
particular que el pozo del patio, la textura del papel con que se
envuelven lo riñones en la carrucería o la mirada aguda y eficaz del
sastre a la hora de pa ar el hilo por eJ ojo de la aguja? ¿ o son
acaso, éstas -paradójicamente-, huellas de lo más trascendente y
universal? Dante, Joyce y López Velarde, aún en traducción -los
do primeros-, nos siguen hablando. At nder o no es una decisión
eminentetnente íntima y personal.

VI
o hay referente está por crear e, y la sonoridad conduce: puebla.
o hay acuerdo ni contrato comunicativo. La emisión pertenece a
lo silvestre; lo in memoria crea la memoria. na memona que nace
y es al pronunciarse. Reconoce en la atención, en la minuciosidad,
en esa ob ervadón que danza en la quietud de lo contemplado.
Dice José Carlo Becerra en su poema "El pequeño Cé ar" de R.elaci611
de lo.r hechos-.

Te detuviste a desear aquello q11e mirabas,
te detr1viste a inventar aq11ello que mirabas.
La observación puede llevar al padecimiento; entonces sufrimos
lo observado con minuciosidad, con arrobo y disposición de
comunión. EJ exttanamiento es la ru tancia, la per pectiva que nos
somete a lo memorable de la mimesi que implica un reconocimiento,
un atar cabos, un egwr lo patrones, un liberarse de la conciencia

!8

/oJr. /ut ,~ l

: .,._

de la mu_e1:e y uponer que se avanza por medio d las semejanzas,
del dormruo de Ja técnica y los materiales que marca la diferencia
abismal que hay entre la imitación y la copia; pero también está la
purga, el sacrificio de la catar is: la llama -iniciación, goce o dolorque ~~es~po~e- la experiencia de la retórica amorosa. Hay una
reflexion unpliata en la obra poética desde el campo semántico de
1~ poético que es el otro lenguaje que cada poema, en su ser único
e rrrepetible, segrega· el lenguaje se ha convertido en acto, en instante
gue ha creado su propio tiempo frente al concepto que desconoce
ese acontecimiento en aras de una atemporalidad, de una respue ta
que va má allá de lo inmediato y e evapora en u irrealidad que
vendría a ser ~ idea ~ue iempre lo precede y condena. FJ concepto
nunca e e1 ob¡eto, s100 lo que está en su lugar. Hay una evocación,
per~ no una presentificación. El lenguaje poético al er acto, e
t~alidad que e uma a la realidad. El poema -dice José Lezama
T~- _crea lo inexistente. Lo que e tá antes, durante y de pués es el
rrusteno, no el amor o el oruo; el mi. terio que ubrava la vitalidad
del pasado· la avia que otorga su tancia al presente,y la promesa
de u~ futuro d~l todo consecuente. La ola vu lve a la playa, de gasta
s~ ~rilla; se repite, pero no es la misma. La oímo , pero cada una es
distmta Y vuelve; vuelve una y otra vez a la orilla y la cambia, la
transforma. Cada ola es única y nos recuerda a la anterior en el
momento justo que la reconocemos. La sonoridad nos invita a la
aventura. Prolongamos un sorudo que siempre vuelve; que nos hace
volver a un origen. El ritmo nos lle a conduce la almoclia, eJ himno
0 1a ?da. Al final ese ritmo, con sus acentos y compa es melóruco ,
ha cifrado un mapa iliscursivo 'sobre la móvil página deJ aire." A
veces la hoja es la memoria, el poder de retención y el paso fume
del cuerpo a través de una habitación iluminada por la llamas _
como las ola nunca iguale - de la chim nea, o la vorágine
conte~plativa de un extático tran currir por el laberinto de un jardín.
!mpostb~e no citar en extenso esa aparición y de aparición que
tamos rn~ocando de Esplendor del El ,nono gramático, de Octavio
Paz; e. e viaje de los entido e a honda y estiva se:xualidad del
Jengua¡e Y su múltiples consecuencia . Dice Paz: "AJ reflejarse en

19

�la pared, e os movimientos inventan una pantomima en la que festín
y ritual . e de. cuartiza a una víctima y se e pareen us partes en un
e pacio que cambia continuamente de forma y dirección como las
estrofas de uo poema que una voz despliega sobre la móvil página
del aire. Las llamas crecen }' el muro e agita con violencia corno
una arboleda golpeada por l viento. El cuerpo de E pi ndor e
renierce, se de gaja y se repart en una, dos, tre , cuatro, cinco,
eis, iete, ocho, nueve, diez porcionc -hasta desvanecerse
enteramente. El cuarto e tá totalmente iluminado. El hombre se
levanta y camina de un lado para otro, ligeramente encorvado y
como i habla e a sola . u sombra inclinada parece buscar en la
superfici del muro-ljsa, parpadeante y desierta: agua vacía-lo. r, stos
de la desaparecida.'
Ese-amo muy cerca de los límites, tan peligrosamente como
advirtiera Roberto Juarroz cuando asentara que no hay nada más
real que la experiencia poética; y e to e estar del lado de lo complejo,
por encillo y simple. In isto, es habitar el árbol desde la raíz,
penetrar en u semilla a la hora que gustamos del fruto o conquistar
esa inocencia que sólo se gana con la experiencia. El poema, nos
recuerda Borges, e tan inexplicable y real como el abor de una
fruta o la proximidad de una mujer.
VIl
E l presente y el futuro pasarán, sólo el pasado "permanece y dura"
-al decir de Francisco d Quevedo- en ese in tante memorable que
es la huella de lo eterno.

vw
El lenguaj poético implica lo eterno, lo que no desaparee , sino
que permanece en un no tiempo 9ue es pasado presente. Eclosión,
choque, enfrentamiento. Tambi, n combu, tión, fusión.

Lo expresado es el reflejo de la expres.ión, el fruto que cuelga &lt;lel
árbol aunque el fruto justifique al árbol y el árbol a la sombra, y la
sombra a1 follaje, y el follaje a la raíz que lo so ' tiene y alimenta; y
todo esto tenga sentido si un ave se posá o no, o si un rayo Jo t:raspa a
en un día de tormenta, con lluvia o in ella. Habría que mencionar
que si s trata de un descampado, llueve, la vacas -que no estaban,
pero que ahora están- se guarecerán bajo la copa de los árboles,
al rededor de su tronco. Y esto, visto a la distancia desde Ja ventanilla
de un auto o, más cerca, dentro del mismo paisaje, desde la altura
de una illa de montar, es una imagen poética, un detenimiento, un
mirar con suma y consciente minuciosidad. De ser así el
involucramiento, que es la pertenencia, eJ arraigo, será la mi ma
desde el auto o el caballo. Somos habitantes del pasado ea la medida
que somos accidentes de una voluntad de belleza, de una esperanza
de mañana.

r

XI
La obra de arte se nos ha vuelto un estar una experiencia de vida.
La promesa se define y alcanza en el padecimiento, pero la cura y la
redención siempre amenazan, y todo e to dentro de la más íntima
de las historias posibles: la de todo nosotro , 1a de cada uno de
no otros.
El po ta francés Jean Follain

}~en escribe. Traducción de la traducción. juego de espejos de un
~co ro tro que todos oos empeñamo en escribir y con el cual
quiero terminar.

lba ca111inando por 11t1 sendero congelado
en s11 bolsillo las llaves de hierro

IX
El habla iempre surge de una necesidad; el lenguaje poético de un
rendimiento, de un vencimiento ante la expresión.

20

cribió el poema La mú ica de

las esferas" que fue traducido al inglé por Czeslaw Milo z y Robert
H~ss que, a su vez, fue traducido aJ español por Martha Fabela y

tintineaban

J

C011

la punta de

SIi

21

zapato

�tocó dish-aídamente el cilindro
de 1111a vieja lata
q11e por 11tJos seg1mdos ,vdó et1 s11 frío
danzó por 1m i11stante J' paró
btfio 11n cielo co1tzplet11mente es/re/lado.

FANTASÍA Y TERROR

EN LIGEIA, DE EDGAR ALLAN

PoE
Elvia E. Salina Hinojosa
Juana Garza de la Garza

Introducción

fa.. LA HI TORIA DE LA LETRAS norteamericanas e una tradición muy
arraigada la e ploración de l s distintos campo dentro de Ja
literatura, abarcando temática tan variada que van de lo amoroso
a lo cómico, de lo trivial a lo profundo, de lo realista a lo fantá rico,
de lo plácido aJ terror, al misterio.
Uno de lo autores norteam ricano más fecundo en ternas
fantásticos y terroríficos es Edgar Allan Poe. Algunos de us cuentos
-particularmente el titulado Lgeia-, on objeto del presente ensayo
con el c;ual rendimos homenaje al mae tto del género del misterio y
creador de la noveJa detectivesca. Celebramos a í el b1centcnano
de su natalicio: retomando su obra y profundizando en el empleo
9ue dicho autor hace de lo fantástico, para esclarecer i el terror
está empleado de una manera técnicamente correcta.
Realizaremos primeramente un estudio sobre la Literatura
fantástica y sobre los géneros que se acercan a ella, con el propó ito
de ubicar el cuento mencionado dentro d una de las divi. ione ele
e ta misma literatura. simismo, abordaremos la temática del terror
en lo fantástico extraño.
22

23

�Continuaremos con un tudio panoráuúco sobr la obra narrativa
de dgar ,\llan Poe, de tacando sobre todo us Historias
extraordít1arias y la clasificación de las misma . simi mo
expondremo alguna de la premi as teórica que el propio Poe
concibió para la elaboración de us narraciones, lo que ervirá para
aclarar el análisi de las mj, ma .
En otro apartado reali¿aremos un minucio, o análisis del cuento
Ligeia, eo donde determinaremos i el relato es fantástico o no y
compro baremo. l p rqué de dicha afirmación o negación, poni ndo
e pecial cuidado en lo · difcrent s elementos con que el autor de
dicha obra se auxilia para lograr el e6 cto d eado.
Para concluir realizaremos un estudio obre I tratami nto del
terror qu
hac n el texto, presentando una gráfica de la intensidad
dramática ob ervada a lo largo del relato, lo que nos servirá de
apoyo para demostrar si el terror fue tratado -a nuc tr juici~ de
la manera más correcta, esto es, si se lograron los efecto pretendidos
en la relación autor-lector.
Desarrollo
l. El terror en lo fantástico-extraño

1. Lo fantá tico
Partiendo de la idead c¡ue la literatura e comunicación, la expresión
de lo que puede ser, porqu toma la realidad y la cambia por medio
de la ficción estética, uno de los género en que se divide este arte
la llamada literatura fantá tica.
Lo fantástico se define como 'una percepción particular de
acontecimiento extraños". 1 unque egún Borges, las -ficcione
fantásticas, "vieja · como el miedo",2 aparee n desde i mpre, por
lo que on anteriores a las letra ; est g 'nero alcanza u verdadero
1

Todorm, Tzvetan. l11trodllrnó11 a la literalftrafa11táslúa. (Colección Trabajo Crioco

Editorial Tiempo Contemporáneo. 2' 1 edición. Bueno Aire , l 974. p. 111.
2 Borg
Jorge Luis; ilvtna (k:.unpo; et al .41tt1/ogfiuie la lilera/urafa11tástica. ( k'CdÓíl
Piragua /. Editonal ucwnérica. Tercera edióón. Argem:i.na., 1967. p. 7.
/

24

de arrollo en el iglo XIX y logra u perfección a principio del
en que la literatura fantástica e enriquece y e divide en una infinidad
de ubgéneros, que abarcan variedade tan distintas entre í como
lo relato de terror, los propiamente fantá rico y mucho más.
u popularidad ha ido en creciente aumento, a tal grado que en
lo últimos año "lo fantástico ha tra cendido su condición
minoritaria para hacer e accesible al hombre d la calle, u
popularidad e manifie ta a tra é de todos los medíos de
comunicación -novelas relato , revi tas, publicacione -, etc. " 3
El primero en enunciar la concepción de lo fantástico es el .filósofo
Vladimir oloviov. "En el verdadero &lt;:ampo de lo fantá tico, existe
iempre la posibilidad xterior y formal de una explicación imple
de lo fenómenos, pero aJ mismo tiempo, esta explicación carece
por completo de probabilidad interna". 4
Lo fantástico urge cuando el lector se encuentra en un mundo
claro y ólido, en el cual se iente seguro· de pronto sobreviene un
suceso extraño aterrador, inexplicable; y se experimenta una
ensación de estremecimiento provocada por el conflicto entre lo
real y lo po ible pues es así como al surgir un acontecimiento que
no e puede explicar por las leyes del mundo familiar se Jlega a lo
fantástico. Pero al presentarse dicho acontecinuento el lector debe
elegir una de la do, posible oluciones para obtener una
explicación: o e trata de una ilusión de los entidos y la leye del
mundo siguen siendo lo que , oo; o el uceso se produjo realmente y
se integra a una realidad que e tá regida por la leye que e
de conocen. Lo fantá tico es "la vacilación experimentada por un
·er que no conoce má que la leye naturales, frente a un
acontecimiento aparentemente obrenaturaJ". 5

2. Cla ificación
Lo fantá tico se itúa, iguiendo a Todorm~ eo el "lúnite de do
/ A.A11tología de lo literat11raJantásliet1 e.rpmiok,. Recopilada por José Lms Guamer.
Eunorial Burguera. Barcelona, 1969, p .8.
'Todorov, Tzvetan. Op. Cit. p. 35.

' lhíd., p. 34.

25

�,

.

géneros: lo maravilloso y lo extraño".6
S consideran dentro del género fantástico-maravillo o lo relato
que e presentan como fantá ricos y terminan con la aceptación de
lo sobrenatural. oo los gue más e acercan a lo fantástico puro. AJ
final de dichos relatos no e encuentra ninguna explicación real para
ello ; por lo tanto, es necesario admitir nuevas I yes de la naturaleza
para explicar e te fenómeno, lo que produce un estado de angustia
en el lector. El estado angustioso s forma n el individuo debido a
' una erie de situaciones que e presentan como nebulosa ,
amenazantes, pero sin una ba e concreta".Por el contrario pertenecen al género fantástico-extraño los relatos
que parecen obrenaturales, pero que finalmente reciben una
explicación natural, es decir, la leye de la realidad quedan intactas
y permiten explicar los fenómenos de cr:itos.
Lo extraño sólo cumple una de las condiciones de lo fantástico, la
descripción de cierras reacciones en particular la del miedo; esto tiene
relación olamente con lo entimientos de las personas, pero no se
alude algún acontecimiento material que d a:ffe la razón, por lo que el
miedo no pasa a tran formarse en angustia, ino que queda como tal.

3. Narrativa de terror
Al definir el miedo como "una perturbación ansío a del ánimo por
un riesgo o mal que realmente e anuncia, o que e fija en la
imaginación", 8 e aprecia que "el miedo e demasiado formal,
demasiado serio como género (...) El miedo se deja sentir como
demasiado importante como para permitir que se juegue con él".9 Por
esta razón, y entendiendo qu miedo r terror e presuponen, al hablar
de la literatura fantástica-extraña s debe aclarar qu "el arte fantástico
debe introducir terrores imaginario en el seno del mundo real' .10
6

!bid., p. 33.

, ovoa,JuanCarlos.Afprincipiofae e/11,iedo. Ediciones Roca. México, 1978. p. 94.
8 Jbíd., p. 93.
'1 García Gómez,Juan José. 'La oovela gótica". Cóthedra, Revista de la Famltad tk
Fifosujiay L.etms de k, UA1 IL. FFL, fonterrey, o. 2 enero-marzo, 1975. p. 11.
w Vax, Louis. ArteJ literahm1 fantásticas. Traducida de la segunda edición por Juan
l\ [enno. Eclitorial "C niversitana de Buenos Aires. 2'. edición. Argentina, 197 l. p. 6.

26

El terror es tan prinútivo como el tiempo y el espacio, pasa de
generación en generación y prevalece en 1a interioridad d los
hombres y de las mujeres de hoy; es la primera ensación humana
duradera gue , pre enta cuando lo personaje de determinados
textos se enfrentan a "situacione inexplicable que rompen con u
cotidianeidad recurren a la escala curio idad-duda-rniedo-terror
en el desarrollo de la función argumental". 11

r

La narrativa del terror es una de las ramificacione de la novela
gótica que exige del autor del lector una reglamentación lúdica
que ambo deben eguir para alcanzar el fin propuesto; en e te caso,
la finalidad del autor al escribir u.o relato de terror será lle ar al
lect?r por toda la gama de en, aciones que de emboqu n
precisamente en eso: en terror.
. Para lograr esto, todo escritor debe partir de la intención de lograr
cierto efecto, para lo cual el autor 'inventará lo incidente
combinándolo de la manera que mejor lo ayuden a lograr e1 efect~
preconcebido (...). En la práctica (...) el efecto logrado depende, en
Suma, de epi odios o de atmósferas que e capan originalmente a su
dominio lo cual ólo se impone a posteriori' . 12
Por otra parte, este tipo de obras literarias exige lo que se llama
"e fu
·d ,, u
erzo so teru o , que no e iodispen able en la novela común,
pero gue en la narrativa de terror adquiere una gran importancia.
Al e tudiar la sorpresa como factor literario, o lo argumentos,
se ve cómo la literatura a tran formando lo lectore y en
con. ecuencia, cómo éstos exigen una continua tran formación de

1a Uteratura. Par-a que la otpre a del argumento ea eficaz deb
estar preparada, atenuada.

También es necesario tomar en cuenta el ambiente o atmósE ra
~ue debe er propicio al terr r, a í como 1a enumeración de elemento '
tantá, tico .
Cabe agregar que "lo fantá tico implica una integración del lector
:~ García Gómez,JuanJosé. Op. Cit. p. 6.
:oe, Edgar Afian. Ens,ryo.ry crfliras. Traducción, inuoducción y notas de Julio
Co~tazar. hao.za ¼irorial. /
'!bid., p. 44.

1/

ed. Madrid, 1973. p. 33.

27

�1

con el mundo de lo per onajes; e define por la percepción ambigua
que el propjo lector tiene de los acontecimientos relatados. Hay
que advertir de -inmediato que con ello no tenemo presente tal o
cual lector particular, real, sino una 'función' de lector, implícita al
texto (a í como también está implícita la función del narrador)". 14

II. Un maestro en el género del misterio: Edgar Allan Poe
1. Historias extraordinaria
De los e critores norteamericano del iglo XIX, Edgar AJlan Poe
es uno de lo, más controvertidos. E te escritor po tromántico,
nacido en Baltimore en una familia de comediantes, quedó huérfano
a la edad de tres año , por lo que fue recogido por un rico agricultor
del e tado d ' irginia. Todos esto acontecimientos tuvieron gran
influencia en u vida, tanto personal como de escritor.
u obra, aunque mur vasta,
resume a varios poemas algunos
ensayos de crítica, una novela titulada Aventuras de Artur Gordon
Pytn v la Histo,ias extraordinarias.
- S~ colección de cuento llamada Historias extraordinarias e tá
compue ta por sesenta y iete relatos que en un principio se
agruparon en do volúmenes; el primero de ello se tituló allaciones
de lo grotesco J' ro arabesco (1840) y el egundo arraciones (1845). El
título de Historias extraordinarias le fue dado por Baudelair en la
traducción que hizo al francés de los principale relatos de lo do
olúmenes anteriormente señalado .
Algunos e. tudiosos de Poe han coincidido en dividir sus
narraci nes corta en ocho grupos: cu ntos de terror de lo
sobrenatural, de lo metafísico, analítico , de anticipación y
retro pección, de pai aje, de lo grate co y satíricos. in mbargo, la
mayoría d us crítico coinciden en aceptar una visión más general.
Iarco Cunliffe dice al respecto que u obra de cuentos se divide
en dos clase.: "los d horror y los de raciocinio' .15 En la primera

categoria se encuentran relatos como Elgato negro, L-! caída de la Casa de
Ushe,; Iigeia y otros; en la segunda: El escarabtfio de oro, La carta robada,
etc. Pero hay alguno relato como El doble asesinato de la ralle 1Um-g11e
donde se mezclan la do categotias: lo macabro y Jo metódico.
Lo cuento metódicos dieron lugar a la creación d un nuevo
género: el policial o detective co, que ha tenido gran aceptación en
I mundo entero.
2. Poe y u teoóa del cuento
Poe manífe tó a través d su ensayos , u prefer ncia por el género
cuentí tico, sobre el que de arrolló una teoría muy patticular e
llltere ante: primeramente opina que el cuento breve da oportunidad
al _autor de desarrollar con plenitud su propósito , pues por u
Ollsma cortedad hace que durante la lectura del relato "el alma del
lector esté sometida a la voluntad de aquél". 16

Otro de los asp ctos de su teoría consiste en la afirmación de
que un cuento d, la intención para alcanzar cierto efecto· para
con, eguir eso el autor "inventará lo incidentes, combinándolos de
la manera que mejor la ayuden a lograr el efecto preconcebido" .iil tercer punto &lt;l su doctrina propone la declinación de todo
propó ito estético del cuento, pues opina que "la belleza es territorio
del poema" 18 defendiendo los cuentos efecti. tas gue del itan a los
lectore.

3. Recursos utilizados por Poe en sus cuento
En cuanto a la temática de su. relato , en ello predomina. la idea

&lt;le " .
.
d . .
extravagancia, , eu o c1enc1a, horror y muerte reencarnación
fa n ta.s1a- (...)"- 19 to d o e to umdo
· a la melancolía
,
, protunda
' .
'
qu se
perc'.be en sus cuentos, así como una gran dese peración t¡ue se
refle¡a a través d Jo mi mo y las perver 'ione de la mente anormal·

-- -- - - - -

Todorov, Tzvetan. Op Gt. p. 41.
Cunliffc, Marcus. L, literat11m de hs EsklfÍIJs Uttidos. Traducción de Victori110 Pércz..
(ColecaonDemo l1 'led).EditoaalGuarania. /1 / ed. [éxico,1956. p.64.

"' Poe, Edgar Allan. Op. Cit. p. 33.
'lhídet,1.
"/bidem.
,~ 7.
d 13 ~ardoya, Concha. H i.rtona de la litera/Jfrfl 11ortea111tricrmu. E&lt;limrial Labor. /. /
e · arcelona, 1956. p. 134.

28

29

14

15

�,. I

l(}

ademá de un humori mo gr-ot , co y terrorífico.
Los personaje de Poe son sombríos, aislado de lo. demás por
barreras psíquica,; ofrecen pocos elementos para su caracterización
y no hay otra forma conocerlo ino en el desarrollo de los
acontecimientos. El er humano se convierte en 'un medio que
recibe estímulos y trasmite su conciencia d ellos) aberrante en el
más de lo ca o ''. 20 La mayoría d u héroes o heroínas son de alto
linaje, ari tocráticos, eruditos y cultos, pero todo -o u mayoría-están condenados pues inclusi e los personaje femeninos están
destinados a la locura, a lapo esíón d moníaca ... y aún cuando
algunas de ellas sean hermosas las de cribe como cadáv. res como
eres humano obre los que ' se hubiese ve tia.o polvo de mármol,
lisas, blanca , monumentales, un poco horripilantes' .21 Llega a un
grado de de humanización de lo per onajes que culmirui en una
sexualidad anormal, porque ello, aman, pero su amor no es común,
sino que se itúa en planos de angelismo o satanismo.
Rl ambiente en que se sitúan su relato son lugares extraños,
con decoraciones complicadas y luce débile y e peluznantes
utilizando lo lúgubre de manera continua. Varia de sus narraciones
lrua ubica en lugares habitados por fantasmas, en valles lleno de
sombras, de espíritus } espectros terroríficos.
El ambiente de sus cuentos es 'un mundo en el que oímo la
o curidad, saboreamo la muerte, sentimos lo onidos y colore , vemos
lo invisible, tocamos lo no existente r abrazamos lo incorpóreo". 22
Con frecuencia, Poe fue duramente criticado por la simbología
presentada en u obras, pues él adaptó los símbolos literarios, que
sin duda "son tomados necesariamente del mundo objetivo, o tienen
su simulación en él"P a u acritud mental innata, lo que hizo que

.,, 1f:o.-well, D. E. . La ,w11('/o 11orteo1J1ericana. J1,fo11do ínlekrt11al Traducido por Rafael
!\hreles. .di tonal Pax-México. Pñmera edioón en cspaiiol. léxico, 1976. p. 87.
i , Cunliffe Iatcu . Op. Cit. p. 65.
Z2. Dauwea Za bel, Mortoo. Historia de la literatura 11orteamerica110. Desde los orígenes
ha.rto el día. Jlfs maeslros, tradicio11e.r · probk,no.r. Editonal Lozada. / 1 / ed. Buenos
Aires, 1950. p. 93.
21 faxwell, D. E . . Op. Cit. p. 89.

3ll

(

• f

r

estos e tornaran extremadamente exóticos, pues sus infortunada
circun taocias personale lo hicieron proyectt'lrse dentro de dichos
ímbolos.
orno motivo literarios se d be destacar la belleza, el misterio,
el terror, la fantasía. Hay en el escritor una serie de motivos
recurrentes como son: la catalepsia, lo enterrados en vída, lo
obrenatural, lo oculto, la muerte el vampirismo.
Además de utilizar todo los recur o anteriormente
mencionados, Poe afirma que la t 'cnica para escribir u cuento
era redactando todo en función de la última linea, a la vez que
e forzándose por explorar el subcon ciente de los per onaje que
maneja, utiliza un estilo tan e c-rupulosamente artístico, de un
lenguaje tan refinado, que algunos de su textos son consid rados
"\Terdaderos poemas en prosa" 24 pero empleando siempre un tono
misterioso y morbo o, muy parecido al de los escritores romántico ;
a la vez que un método narrativo que desea impre ionar
emocionalmente al lector, má que narrar una acción.

III. Fantasía y terror en Ligeia
l. Estructura externa
El relato cuestionado se inicia con una cita que el autor refiere «y
allí dentro está la voluntad gue no muere. ¿Quién conoce los
misterio de la voluntad en toda u fuerza? Porque Dios no s ino
una gran voluntad que llena todas la co a con el carácter de us
designios. El hombre no se rinde a los ángeles, ni totalmente a la
muerte, ino por la flaqueza de su débil voluntad . Joseph
Glanville". 25
El texto está e crito en prosa, con la intercalación d un p ema:
"¡ fua! ¡ s noche de fiesta!
Zarcloya, Concha. Op. Cit. p. 134.
Poe, Edga.r Allan. Historia.r extraordiJ1onas. Editorial Burguera. Edición especial.
España, 1973. p.47.
24

..?S

31

�En e to. último años de olado (... )

_)' s11 protago11ista, s11 héroe, el Gmano (. ic) Co11q11istador ( ic)".u.
D . taca la casez &lt;le diálog en el cu nto, pue en él ólo e
aprecian do int rvencion . dialogadas; todo el r to
ba a en la
narración, la cual manifie ta en uo solo bloque, o tiene capí ulo ·
ni indicac1one de blanco~ que indiquen una divi.si ' n de la bra.

2. Estructura interna
Ugeia e un cuento con argumenlo fuera de lo normal, pue to que
crata de un hombre -el narrad r de pmnera per ona- qu recuerda
(aunque duda de , us recuerd s) una ép ca de u vida. Primero evoca
a u primera e, po a llamada Ligeia, el amor tan esp cial que joúeron
uno por el otro, la úbita nfennedad &lt;le u mujer y u lucha contra
la muerte, ant la cual ucumb .
Lu go relata u egundo matrimonio con J,ady Rowena Trcvacion
, u corta vi.da de casado c n ella pues al poc&lt;. tiempo la mu1cr
~mpieza a manifestar una rara" enfermedad: e ombras percibe
suce o extraño , ha ~ta que una noche en que ella stá grave, ·1
·\ e" una ombra t¡ue atravie a la habitación y "p ne" una, gota.
roja en l va o qu o ti n la muj r en us mano ; después &lt;ll'
esto mucre'.
Pero lu o-o e d stncadena una erie de hecho durant la v lación
b
de la "difunta", que por \ aria \·ecc. ,,ud •e a la vida para luego
retornar a u tado de muen ; hasta que al final de la narración
Lad\ Row na e k, anta y al quitar-e la. \'enda mortuoria',
apa;ecen lo ''ojo lle L1geia ' en Yez d lo u ·os: "Abrió lo oio
(... )¿Podría equlY carme? ~ to on los ojos negro , lo magnífico~
Je mt amada' .v
om pod mu. apreciar, el cuento no ofrece un tema mu~
exLravagante, lleno de alu ion de l rrot, de muerte r dt: hecho

010. (. .. )

fantá tlCOS.
on re p cto a 1

per ona1c , é to"

papel protagónico dentro de la narración, predominand I de Ligeia
per onaj que no s conoce por la acción, ino a travé de lo
recuerdo del per onaj ma colino. lla e d crita de manera muy
completa por el narrador tanto ñs1ca como psicológicamente: "El
carácter de mi amada, u xtraordinaria cultura, u ingular y plácida
belleza (... ). u imponente erenidad y anchura (. ..) y luego aquella
cabellera negra como ala de cuervo (...); y los grandes ojos".:'.s
Del
gundo per onaje Lad · Rowena Trevanion nada
conocemos a través de la descripción; tampoco se menciona en lo
escasí irnos diálogos que se presentan en la obra. ólo a oma a travé
de la narración que hace el per onaje masculino.
Otro de los personajes es el hombre que narra la historia; obre él
tampoco ha alusion que permitan conocerlo a que e de conoce
su nombre y lamente , e intuye u forma de er y us sentimientos a
travé de u comportamiento a lo largo de todo el relato.
El cuanto a la topografía, ésta se da en vario plano :
En primer término e tá. el lugar de de el cual el personaje narrador
cuenta u experiencias: es un espacio indefinido, pue to que en
ningún m mento nos permite aber dónde ubicarlo.
n egundo plano e el itio que e pre enta en la primera parte
de u recuerdos: "La conocí (...) en cierta ciudad antigua va ta y
ruinosa ituada a las orilla del Rin".29
Pero dentro de la retro peccióo se da un cambio de lugar lo que
ocurre de pué de la muerte de Ligeia: ''Yo (...) no pude ufrir la
soledad de mi morada en aquella de tartalada y ombría ciudad de
~- orilla del Rin (...). d9uió y re tauré un poco una abadía (...)
situada n una de la parte más primitiva y meno frecuentada
de la hermo a Inglaterra".',(}
La cronografía también e variada:
Primeramente e presenta el tiempo n que el narrador e tá
relatando u hi toria, lo que lógicamente ucede en l momento
pre ente:
o puedo, en verdad, recordar cómo ni cuánd ni siquiera

n tre. y todo ocupan un
;'l!

]J,

/bid., Pássim.

Ih,d. p. 47.
1
"' Jb:w.,p
.56.

:!&lt;,

!bid., pp. 5 55.

r: lbíd., p. 64

32

33

�1Ú

con precisión, dónde, por primera ve:t conocí a Lady Lig ia";31 este
tiempo actual e Logra captar fácilmente a travé _del primer verbo
de la narración, pero luego se aprecia que, casi a continuación el
narrador u, a el verbo en tro tiempo, lo que indica un cambio
temporal, pue por medio del vocablo "conocí" el narrador no ubica
en un plano totalmente distinto, ya que él rrúsmo dice que: 'desde
entonces han transcurrido Largos año y mi memoria e ba debilitado
a causa d los mucho ufrimientos' :12 Estos cambios de tiempo,
realizado a tra: és del u o de los verbos, continúan manifestándose
en codo el relato lo que hace que el lector viva intensos salto del
presente al pa ado vice ersa. 'He hablado antes de la cultura de
Ligeia: era inmensa, algo que nunca había vi to ante en una mujer'&gt;.33
Dentro de las rerrospeccione narrativas ob ervamo un tiempo más
definido en la segunda parte de la hi tocia, cuando comi nzan a
desencadenarse lo acontecimiento que no tienen explicación normal
dentro de la obra: "Hacia fines del segundo me del matrimonio, Lady
Rowena (...). na noche hacia lo últimos del m de eptiembre (...).
La tercera noche iguiente (.. .)". 34 Sin &lt;luda, llama la atención que el
único tiempo plenamente objetivo e manifieste en la parte del relato
l¡ue está escrita con base en la objetividad
En Ligeia hay moti os literarios muy claram nte delimitable
como son, entre otros: e1 amor, pero un amor un tanto " anormal"·.
"Fácilmente comprendía que en un pecho como el uy 1 amor no
podía reinar con pasión ordinaria". 35 Otro de lo motivos que ,e
aprecian es el del ab urdo: " urgen en mí, como un recuerdo 9ue
nunca conocí (...) '. 36 También se aprecia como motivo literario la
fantasía, a la cual hasta el propio narrador hace alusión: "Quizá
debido a mí acalorada fantasía".r

lbíd., p. 47.
Ibídem.
33 lbíd., p. 52.
3-1 Ibíd., Pássi111.
3' /bid., p. 33.
l6 lbíd., p. 48.
~ Ibíd., p. 50.
31

.ii

\ufll ,

H

/«r&lt;

En cuanto a lo motivos dominantes del cuento, uno de ello e
claramente perceptible: el que e refiere a lo ojos de Ligeia, relacionados
con el color negro, lo que llegan a convertirse n elemento ob esionante:
"¡Aquello ojo ! ¡Podria ser que en aquellos ojos de mi amada (...). 1
tono de sus pupilas era de la más profunda negrura(. ..). ¡La expresión
de lo ojos de Ligeia (...)".38 El otro se refiere a la obsesión necrofilica
manifestada a través de todo el cuento.
Es conveniente mencionar el papel tan importante que juega el
narrador en la obra, ya que contribuye al logro del objetivo del
cuento: el texto comienza con una primera persona claramente
delineada. Este e tilo narrativo e sostiene a lo largo de toda la
obra: ' o puedo ocultar lo que noté (...) Miré con ojos inquieto
(--:) De pué mi ojos se po a.ron (...) o temblé ni me moví (...)
gnte con todas mis fuerza (. ..)".39
Desde el punto de vi ta del narrador, éste a ume una actitud
deficiente, pues continuamente está poniendo en duda la veracidad de
su afirmacione : "Creo que la conocí por primera vez (. ..). Podría ser
9u~ en aquello ojo. de mi amada (...). ~ aunque también pude haber
sonado lo que v,i (.. .). eria ya la media noche, o tal vez má, temprano
0 mfu tarde". 40 E te es un recur o que p rmite al lector la duda continua
de lo que está leyendo, por lo que atrae má u atención ·obre la obra.
Como recur o del lenguaje J autor emplea además de los
cambio del verbos mencionados con anterioridad una erie de
comparacione un tanto mágicas y llamativas: "Era igual que el
re plandor d un sueño de opio (...); aquella cabellera negra como
ala de cuervo (... ). Defüantes yj iones (... ) revolot aban, como
ombras, ante rni". 41 A imismo utiliza también abundantes
adjetiv~~ione , en forma ya imple ya compu ta: "plácida Ligeia
(...), ~álida mano (...), cerúlea blancura (. ..). Cabellera n gra (...)
reluc1ent , abundante, uaturalm nte rizada (...). quellas pupjja
e pl ndoro as, grandes, divinas (.. .)". 42 Hasta llegar a convertirse
lbíd., PtÍ.Is-iw.
Tbíd., Páss-im.
~ lbíd., Páss1111.
H Tbíd., Pás11111.
~2 lb-id., Pás.rim.
38

'9

34

r ,u.,.º

35

�L.

1/

en una erie de beromosísimas aposiciones: ' (... ) hacia Ligeia, 1a
amada la augusta, La hermosa, la sepultada' .43
Otros recursos utilizado por el autor en el desarrollo del presente
relato son: El con tante usd de intenextos, claramente dirigido, al
lector con el propósito de introducirlo en un mundo 9ue no es suyo
pero que e lo debe de apropiar para sentir al personaje, al narrador
y, finalmente, al autor. Tal es el ca o del epígrafe que atribuye al
e critor, filó ofi y clérigo inglés Jo eph Glanvill. Pero el mismo
Poe aclara luego que dicho epígrafe es de su creación.
Tras una basta amplitud de sonido, ocultaremos nue tra
ignorancia de muchas cosa del e píritu.
"éQuién conoce los misterios de la voluntad en toda su fuerza?
«El hombre no e rinde a los ángeles, ni totalmente a la muerte,
sino por la flaqueza de su débil volumad". 44
La descripción de lugares y de personajes e un elemento muy
importante en esta narración, puesto que por meclio de ella el autor
e adentra en el ambiente del texto narrativo: :Aquella destartalada
y sombría ciudad de las orilla del Rio (...). La lóbrega y desolada
grandeza del edificio, eJ aspecto casi salvaje de aquella propiedad
(...). La habitación situada en una elevada torre de la encastillada
abadía (...) era pentagonal (...) de forma que cuando los rayo del
ol o de la luna la atravesaban, caían con siniestro fulgor sobre lo
objeto del interior (...). En cada uno de los ángulos de la estancia
e alzaba un gigantesco arcófago". 45
Pero todo los recursos anteriormente mencionados tienen u
objetivo en función de la última parte del relato, sin la cual no tendría
razón de ser la complejidad de argumentos utilizados por el autor,
pues su impacto es total: "-¡Aquí e tán, por fin! -grité con todas
mis fuerzas-. ¿Aca o podía yo engañarme? ¿Podría equivocarme?
Ésto on los ojo negros. Los magníficos ojo de mi amor perdido,
de mi amada. ¡T ,as ojo de Lady Lgcia!". 46

EJ aspecto "terror" e maneja n relación a la acción del relato. El
te ·to comienza con una supuesta cita de Jos ph Glanville, lo cual
es un hecho normal pero a medida que transcurre 1a lectura de la
misma, provoca ci rta curiosidad en el lector: "Y allí dentro e tá 1a
voluntad que no muere. ¿Quién conoce lo misterios de la voluntad
en toda su fuerza? Porque Dios no es sino una gran voluntad que
IJena toda· las cosas con el carácter de u designios. El hombre no
e rinde a los ángeles, ni totalmente a Ja muerte, sino por la flaqueza
de u débil voluntad". 4~ Esta curiosidad se mantiene estacionaria, y
hasta puede decirse que disminuye en buena parte de la narración.
es sino hasta mucho más adelante cuando la curio idad se
transforma en duda, que aparece cuando el personaje masculino evoca
sus conversaciones con Ligeia: "Mi cerebro giraba cuando yo escuchaba,
lleno de asombro, aquella melodía más que mortal y unas aspiraciones
Y afirmaciones que Ja mortalidad jamás había conocido' .18 Pero esta
duela es más bien de carácter fiJosófico, una disertación manejada con
gran elocuencia por parte del autor, quien en un momento dado pone
en boca de JJgeia la mayor duda de 1a humanidad: ¿es posible vencer a
!a muerte? En todo este apartado la intensidad dramática se presenta a
tln nivel mu}' bajo, por lo que se puede catalogar como casi nula.
Es durante la evocación d su se6rundo matrimonio por parre del
personaje masculino, cuando empiezan fas primera manifestaciones
de una narración de misterio, pues al referir, e a Lady Rowena:
"llilblaba de ruidos y de movimientos dentro y fuera de la habitación
} de la t rre",4 9 por lo que J miedo comienza a revelarse de forma
sistemática a tra é de accione inexplicable , U gando un momento
que ocurren hechos maravillo os: "Llaman mi atención do,
circunstancias verdaderamente alarmante . Acababa de notar que
a~gún obj to palpable aunque invisible, había rozado mi cuerpo; y
vi extenderse sobre la dorada alfombra (...) una sombra'',51) lo cual

e?

1/Jíd., p. 47.

!bid., p. 53.
'' lbíd., p. 59.
:iO !bid., p. 60.
48

36

e '

3. Tratamiento del terror

I" T

lbíd., p. 58.
-1-1 lbíd., Pá.rsim.
45 lbíd. Pássim.
46 /híd., p. 64.
43

,

37

�1

0

es inexplicable desde el punto de vista racional.
El pa o del miedo al terror se apr cía perfectamente en el
momento n que él está velando el cadáver d u segunda e po a:
" ería va la medianoche (...) cuando un sollozo, uavc, quedo, pero
muy claro, me sobrecogió (...) ·sentí que procedía del lecho (... )
·· » .Sl f".Sto
'
mortuorio. Presté más atención presa de1terror upcrst1c1oso
constituye el primer anticlímax d la narración.
Enseguida
pre enta otro elemento fantástico-maravilloso, al
de cubrir c¡ue "cierto matiz de coloración muy débil y ca i
imperceptible e había extendido obre las mejillas y enillas de los
párpados de mi mujer", 52 r forzado por una expresión en la que e
manifi sta un terror cada vez má intenso: " tacado por un
inexplicable panto para el que no ex.i ten palabras que puedan
describirlo, sentí que mi corazón dejaba de latir, y que mis miembros
acababan de tensar e paralizándo e totalmente". 51
A partir de este momento, empiezan a mezclarse los elementos
fantástico con el terror. Todo esto ucede en la narración de las
continua muerte y resurrecciones de Lady Rowena, l que es
totalmente inexplicable e increíble. l narrador lo dice con una
palabra muy simples: '¿Para qué de cribir (...) los indecibles
horrore. de a 1uella noche? (...). Hasta muy cerca del amanecer,
hubo de r petirse constantemente aquel horrendo drama de
reviv:ificación"~ 54 para dar un final e ·trcmcccdor al cuento, un clima."
total, cuando dice: ' -sto on los ojos negros, los magníficos ojos

...
Jntensidad dram ática

Obra fisica

lbíd., p. 61.
lb,d., pp. 61 -62.
' 1 lb1d., p. 62.
1 Ihíd., p. 63.

'1
,2

I

IIJ,O,

{

(

(

,..,

de mi amor perdido, de mi amada. ¡Los ojos de Lady Ligeia!".55
Con ba e en el estudio del relato detectamos que, i bien la gráfica
del tratamient ideal de la intensidad dramática es la anterior.
La gráfica de intensidad dramática obre el tratamiento del terror
en Ligeia es Ja iguient :

Intensidad dramática

Obra fisica

Conclusiones:
Cuando un lector toma en ·us manos una obra literaria fantá rica
presupone en ella dos elementos: lo ab urdo y lo contradictorio.
D entro de los límit de la literatura fantá rica se encuentran lo
extraño y lo maravillo o.

El género fantá rico es ricamente ariado; en él se ubica la
narrativa de terror, la cual ha sido explotada por diferentes autore
en todas la épocas y lo más diversos lugares. no de los grandes
maestros del género de misterio es l norteamericano Edgar A11an
Poe, quien en su, Historias extraordi11arias pre enta vario cuento
que e consideran obras maestra de t rror y de misterio.
_ A través d us nsayos y crítica Poe dio Ja premisa de lo que
el consideraba guc debe er un buen cuento de terror destacando
la imp rtancia que tienen el ambiente, los per onaje, , el lenguaje,
para lograr el efecto deseado y recorrer con éxito la e cala curiosidadduda-rniedo-terror.

---

»

38

., '

lbíd. , p. 64.

39

�I

•

El relato Ligeia de Poe, se ubica d ntro del género fantásticomaravilloso, pues los acontecimiento que en él se narran son
inexplicable desde el punt de YÍ ta de la realidad cotidiana y no
tienen justificación alguna.
__
En el análi 1 del cuento cuestionado, apreciamos que Poe utiliza,
a lo largo de toda su narración varios recurso -tanto de lenguaje
como semántico - que le permiten lograr un gran efectivi mo en el
lector. Destaca sobre todo su estilo de prosa, pue emplea un lenguaje
lír.ico que adorna el horror del cuento, lo que hace que triunfe la
belleza sobre el mal.
!aneja con gran d treza sus personajes, las situaciones, pero
sobre todo eJ ambiente, pues , te es elemento básico para la
compenetración del lector con la obra, al ir inttoducién&lt;lolo poc a
poco, en el mundo que él creó para el desarrollo d su historia.
special atención merece el tratamiento que el autor hac del
tiempo. En T.igeia e te recur o , e emplea con gran sobriedad a travé
del uso de lo erbos.
Al realizar un estudio sobre el tratamiento del terror dentro de
una obra narrativa, s necesario situarla en la escala curiosidadduda-miedo-terror, así como mantener al lector en un ascendente
estado de ten ión para culminar en el máximo grado d intensidad
dramática de la obra que se pretenda explorar.
AJ analizar el tratamiento del terror en la narración anteriormente
citada, encontramo. que ésta n u inicio, induce al lector a sentir
cierta curio idad obre el tema, pero dicha curiosidad no va ea
aumento, ino que en un momento dado se estanca y decae. De pué
llega un momento en que el lector manifiesta ci rtas dudas por el
planteamiento filosófico gue e hac n us per onaje o que se
pres man por meclio de interte, to · dichas duda se manifie tan
tanto en lo pcr ·om1jes corno en el lector.
mediación del cuento se pre entan ci rto, acto, que pmvocao
el urgimiento del elemento 'miedo , el cual e va tratando
gradualmente ha ta qu , casi para terminar el relato, e e tniedo se
trasforma en terror. Para llegar a la culminación de la cala
mencionada, el autor utilizó lo elementos apropiados· ntre lo

40

más destacados se encuentran: ambiente lóbrego y sombrío,
personajes adecuados al relato elementos fantásticos, el lenguaje
empleado en el texto.
La narrativa del terror exige como requisito el esfuerzo sostenido
a lo largo de toda la obra. Intento fallido en las primeras páginas del
relato, pues no se mantiene el ascenso de intensidad dramática. Pero
en la eguada mitad del cuento, sí se cumple esta premisa del
esfuerzo sostenido, ya que los últimos do a pectas -miedo y terrorson manejados de forma magistral.
Esta misma temática la retoma Poe en varia de sus narraciones
con algunas variantes. Así, en lo textos titulado Morelia Berenice,'
E/eonora, también predomina la obsesión necrofílica. En todos esto
cuento Poe utiliza la mi ma técnica: los sitúa dentro del ámbito de
lo fantástico, emplea descripciones lúgubres, personajes
deshumanizados, un extraño vampirismo, el terror de crito en forma
poética, muy poca realidad objetiva, una gran magia en la expresión.
Todos estos elementos hacen que Poe sea considerado una gran
figura de la literatura no sólo norteamericana, sino universal
A do siglos de su nacimiento, Poe igue despertando nuestra
curio idad de lectores, nuestra avidez por descubrir en sus cuentos
el misterio de la belleza de lo indescifrable, la calidez en la aparente
frialdad con que maneja us textos. u
arradones extraordinarias
no conmueven por el ufrimiento que manifiestan, porque no
compenetramos con el espíritu del autor: e píritu de trabajo arduo,
de lucha con tante por mostrar us idea en torno a la fantasía y al
terror. I...igeia es una clara mue tta de su maestría.

41

�/ I J/1 !

;, 1

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\

43

�EN TORNO A LA POESÍA EN DON
Q UIJOTE DE LA MANCHA. 11- 1615

Lino García'

Es

d Miguel de Cervante aaveclra
in primero separar los dos concepto - ervantes/Poe ía; ya que el
uno e tan misterioso como el primero. Podemos decir también qu
el autor se formaba de su arte de poetizar, el hombre &amp;ente al mi cerio
de la poesía; de la vida misma, la ilu ión y tal vez el fanta ma que
po eía el verso cervantino. Bien e sabido que ervante oñaba
ser el gran poeta al modo de Lopc &lt;le Vega, de Góngora, y de
Quevedo, lo tres contemporáneos del Príncipe de los Ingenios. El
destino, quien dirige nue tras pasos temporale , decretó que aunque
Cenrantes no fuese el gran poeta en u ver os, lo ería en su obra
magistral ''Don Quijote de la Mancha", pue la novela e en sí un
e tudio verdadero en la ilusión que nos entretiene la lectura del
manchego Hidalgo. Fuese como fuese, ligue! de Cervanr
aavedra
fue autor de unos de lo más bello -versos dentro de su obra
prominente, dentro de su novela de caballería; \ er, o &lt;-Jue en este
estudio s analizarán.
\LGo DIFÍOL HABLAR DE LA PO · ÍJ\

El soneto iguiente tiene como tema el amor o la queja amorosa
1

-- --- - - - ruversidad de Te1as-Pan Amencan, en Ec.linburg.

.¡_5

�l

del amante, en este caso el caballero del bosque. Encontramos
antítesis en la tercera estrofa "blanda cera/ diamante duro". Y en la
última estrofa el amante declara u amor eterno. La rima e : a, b, b,
a, ; a. b, b, a, ; e, d, , · e, e, d.
Dadn,e, set7ora, l(tJ tér111i110 que siga,
ro11.fom1e r1 v11estra volrmtad cortado,
q"e será de la 111ía así estimttdo,
que por101J1rís un pnnlo de él desdiga.

Si g11Jláis q11e callando n,i fatiga
111uera, ro11tudn1eya por acabado;
si qneréis que os la c1111t1te en des11sado
111odo, haré qlfe el mismo 11111or la diga.
A pmeba de ro11tra1ios esloy hecho,
de blanda rem_)' de diamante duro,
_y a las l9•es de runor el fllt11fl qJllSto.

Blat1do C/l(JI es ofimte, efre-zro el perho:
C11taUad o il1,prit11id lo q11e os dé g11sto,
q11e de g1tardtzrla eterna111enltlj11ro. 2

Esta e una glosa que don Lorenzo hijo de don Diego de
fuanda, lee de sus propio para impresionar a don Quijot de u
d streza en e! arte de poetizar. Jlacc juego con los tiempos, y se
refier a (¡ue todo puede ser, fue, y será, I termina pregw:itándose r
elaborando en el temor de lo que será. e refiere a la "fortuna''
como ente personificado, y e dirige a ella, ya que expte a tales
sentimiento como: " iglos ha ya que m ves, / fortuna puesto a tus
pies / vuél eme a ser venturoso,/ que erá mi er dichoso /s1 mi
"fue' toma e a es". Lamento el pasar del tiempo, que pasando, no
hay nada que lo detenga, indicando que "corre el tiempo.. '. Los
1 i\figuel

de Cervantes, D011Q11f¡otede !tJ,,Ianrho, Edición Alfaguara, RAE, 2005.

/il (. , ,

versos son de una glosa con ocho sílabas, , alternan las estrofas en
cuatro versos y diez ver os.
¡ i ,ne 'J11e" tomase a •~s•~
sin esperar más "será",
o viniese el tiempoya
de lo q11e será desp11és ... !

AJfin, como todo pasa, bien q11e v,e dio
Jortl(na, 1(11 tie111po 110 escasa,
y nunca me le J1olvió,
ni ab1111dtz11te ni por tasa.
Siglos haya q11e 711e 11es,
fart11na, p11esto a t11s pies:
vuélve11Je a ser venturoso,
q11e será mi ser dichoso
si 11ti _'/J1e'1 tornase a "es'1
o q,tiero otro gus/&lt;1 o gloria,
otra pa/1110 o vet1ci1nie11to,
otro tril{fifo otra vidoria,
sino el volver al contmto
q11e espesar e11 mi 11mnoriu.

Si !tí me v11elves a allá,
fort11na, tMJJplado está
todo el 1igor de miJ11ego,
y IJJÓS si este bim es l11ego,
sin esperar 111ás será.
Cosas imposibles pido,
p11es 11ol11er el /Í{'fJl_PO a ser

desp11és q11e 11110 vez ha sido,
110 hqy m la fierra poder
q"e a tanto se hq)'a extendido.
Con-e el liettpo, 1111elvaJ' va

p.635.

46

47

�1/

n:

I

,

ligero,y no wlnrá,
J' e,raría el q11e pidiese,
o el q1te el tiempoya se fuese
o ,,i,liese el lien;po_ya.

v¡,,¡,. 1!11 perpleja iida,
ya esperando, ya tmliendo,
es 11111erte nJt!)' ronocida.
y es mucho mqor 11Jt1rie11do
b11srar al dolor salida.
A 111í meJ11era interés
acabar, 111ris no lo es,
p11es, ron discurso 1mjor,
me da la vitki el /ef/Jor
de lo q11e será desp11és. 3

• I on to iguieote e típico de la época, con us catorce versos,
y once silaba. . "Amor' se r fiere a cupido y 'Chipr " a la i la
consagrada a su madre, la dio a nu ". Elogia al amor que puede,
porque e. el amor que facilita la entrada, siendo tan poderoso en í.
Al fin e tan grande el amor de ello que pide la muerte, un sepulcro,
)' sólo queda una m moria. La rima e de: a, b, b, a ; a, b b, a ;c, d,
e,; c, d e,
El 111111v ro11;pe la doncella bem10sa
q11e de Pim1t10 abrió elgallardo pecho;
parte el. lflJOr de Cbiprr )' ,,a dmcho
a ,,er la qHiehra es/n!chfly prodigiosa.
Habla el silencio allí. porq11e tm osa
la 1·oz entrar por ta11 estrerho estrecho;
las lla111as si, q11e t1n1or suele de hecho
facílitar la 111t1s dificil cosa.

l _,,

Salió el deseo de con,pás,y elpaso
de la impmdente virgen solicita
por su g11s-to s11 muerte. Ved qué histona:
q11e a entrafJJbos en 1111 punto, ¡oh extraño caso!
los mata, los encr,brey res11cita
11na espada, 11t1 sep11lcro, 1111a memoria. 4

La copla siguiente es de verso que alternan con ocho sílabas, y
la primera e trofa tiene solamente tre ver o , siguiendo una de
iete ver os, y la última cuenta con diez ver o . Quien habla primero
es el dios Cupido, alabándo e de lo poderoso que es. De pués habla
el interé , indicando lo podero o gue es ya que todo mundo obra
por él. ale después la poe ía, ya que lo amante utilizan la poesía
en u amore . Al fin sale la liberalidad, alabando el dar, ya que al
hacer esto demue tro u amor.
C,tpido
Yo Sf!Y el dios poderoso
e11 el airey en la tierra
y en el ancho mar 1111doso
)' en Ct1at1to el abis1110 encierra
en s11 báratro espantoso.
unca conod q11é es miedo;
todo CJ(anto qrliero p11edo
a11t1q11e q11iera lo imposible
y e,1 todo lo que posihle
1J1ando, q11ito, po11goy vedo.

El Interés
5~ q11ien p11ede IJJÓS q11e Amor,
y es A11Jor el q11e 111e guía;
Sf!Y tk la estirpe m'!}or
que el cielo en la tierra cria
más conociday 111ayor.

Jb!d pp. 685-686.

48

&lt;,

49

�1 ,

i

S'!Y el foterés, en quien

pocos snele11 obrar bien,
y obrar sin mí es gnm milagro;
J' cual Si!)' te n1e ronsagro,
por siemprejamás, amén.
La Poesía
En d"lrísi1JJos conceptos,
la duldsi!lla Poesía,
altos, gravesy discretos,
setlora, el alma te envía
em111elta en/7-e n1il sonetos.
si acaso 110 te iJJJ_porhma
mi po,jia, t11.fortuna,
de otras muchas envidiada,
se-rá por tJJÍ levantada
sobre el cerco de la hma.
La Liberalidad
Llaman Liberalidad
al dar q11e el e:x:tremo hrtye
de la prodigalidad
y del contrario, q11e arg11 e
libia_y jlrja 110/1111tad.
l\1asyo, por le engrandecer.
de hf!Y más prodiga he de ser:
q11e a11nq11e es vírio, es 1icio honrado
y de pecho enamorado,
que en el dar se echa de ve,: 5

acrificio en prueba de su amor hacia ella .
la epuJtura Durandarte in u corazón.

pp. 703-704.

Dentro del teatro iniciado por los duques aparece la figura de
.Merlín, llamado l Encantador per onaje legendario de las novela
de caballerías del ciclo bretón. e pre enta allí, llamándo e hijo del
cliablo; pero se excu a diciendo que realment s bueno tierno
amable y no como lo pintan. Pretende dar el remedio para
de encantar a la bella Dulcinea del Toboso, dando así la penitencia
que debe de hacer ancho para el de encantamiento de Dulcinea,
dándose tres mil tresciento azotes en arnba po adera . "Ciencia
zoroá trica " e refiere a al reformador de la religión de persa y de
u filo offa mística. Lo ver o on de onc ílaba m nma.
Yo sqy lvierlí11 aq11el q11e las historias
dicen que t11ve por 111i padnt al diablo
mentira autorizada de los tie111pos,
príncipe de la 111ágicay lll0narca
.J' archivo de la ciencia zoroástrica,
émfl.lo a las edades a los siglos
q11e solapar pntenden las hazr,ña
de los anda11tes bravos caballeros,
a q11ie11yo t111ie ¡ tengo gra11 canño.
Y p"esto q11e es de los enca11tadores,
de los magos o lllágicos ronli11110

6

50

veía en

"!Oh m mi pri1110 1\tlontesi11os!
Lo postrero que os rogaba,
que Citandoyo fuere m11erto
y mi ánima ª"ancada,
que llevéis ,ni corazón
adonde Belmna estaba,
sacándomela delpecho,
ya con p111ial, ya con daga". 6

El caballero Durandarte quien está epultado en la Cueva de
fontesino , habla dirigiéndose al anciano Montesinos, exclamando
que su corazón muerto e lo llevase a su reina y amada B lerma,
pues a ella le pertenece. Era costumbre de los cabalier s enamorado
entregarse por completo a sus damas, ofreciendo todo tipo de
5

en verdad

p. 726.

51

�lfm.

1• .

I

1

~,

d11ra lo condicióJ1, ásperoy fuerte,
la nlÍa eJ tierno, blanday a1110,wa,
)' amiga de hacer bie11 a lodos genteJ.
B,1 laJ cavernaJ lóbregas de Dite,

donde estaba 111i ahna entretenido
en Jimnar ciertos rombos)' caracteres,
llegó la voz doliente de la bella
y .fin par Dtt/rinea del Toboso.
Sr¡pe s11 e11ca11lan1ient{) y s11 desgracia,
y s11 transfom1adó11 de gentil datna
en rtistita aldeana; condoli111e,
)' encerrando ,ni espíritu en el hueco
de esta espantosaJ•ftera 11otot11ía,
desp11é.r de haber re1JJ1elto cim 111il lt'bros
de esta ciencia ende111omaday torpe,
ve11go a dar el ret11edio que convime
a /amat7o, dolo,~ a 11Jal tamaiio.

r, (

de s11 desgracia han sido los autores,

y a esto es mi venida , ,nis señores.

La dama Altisidora e enamora. de don Quijote d la :rvfancha y le
hace el poema siguiente. Es un romance de cuatro ersos cada estrofa,
de los cuales t:ienediez y nueve , y cada verso goza de ocho sílabas. En
el primer verso de la primera estrofa,Altisidora se refiere con : 'tú" al
mismo don Quijote, pu~ le llama 'caballero el má valiente/ que ha
producido fa ancha"; mientras que ella misma. se refiere como : " ... una
triste doncella ... ". ómo pucliese Altisidora cambiar su destino por el
de Dulcinea, a quien don Quijote ha entregado u corazón. igue,
entonce , Alti idora a describirse a sí mi ma con la e peranza de que el
caballero andante le escuche le brinde amor.
Romance de Altisidora
¡Oh tri, que eJlás en ftl lecho,
et1tre sábanas de holanda,
drmmimdo a piema fefldído
de la noche a la 111a,ia11ti.

¡Oh f¡j glmi-0.1 honor de cuantos vistm
las tJÍnicas de acero)' de diamante,
l11zy farol . senderv , norte)' guía
de t1q11e/llJs q11e, defando el torpe s11e1io
y las ociosas pl11111as, se acw,odan
a 11.rar el tjército intolerable
de las snngne11t'as_y pesadas amias!
A li digo, ¡oh 11aró11 como 1e debe
p01ja,nás alobado!, a ti valiente
ju11/a1m:11tey discreto don Qt1j¡ote1
de /p 1'1a11cha esplendor, de Espa,ia estrella,
que pam recobrar SIi estado p,i,no
la sin par Dulci11ea del toboso
e.r 111e11ester q11e Sancho !11 ese11dero
se di tre,cmil azotesy tmcientos
et1 a111btJJ Sl(S valientes posaderas,
al aire desct1biertns , de modo,
q11e /e est11ezan, /e tJ/lldlf/lell J' le mfade11.
l' en esto se reS11el11en todos c11anto.r

Caballero el 11,ás valiente
qtte ha prod11cido la Mancha
n,ás honestoy ,nás bendito
qmf el oro fino de Arabia!

Oye a 11110 triste doncella
bien creciday mal lograda,
q11e en la l-11z de tia dos soles
.re siente abrazar el alf!Ja.

Trí b11scas tus avent11ras
J' C!Jenas desdichas hallas,
das lasJetidt11J' niegas

el remedio de sanarlas.
pp. 823-824.

52

7

53

�I

Dime, t10/eroso joren,
q11e Dios prospere t11s a11sios.
si te criaste en lo Ubio
o e11 los 111onto17as de Jaca,
si sierpes te dieron leche,
si o dicho J11ero11 tus amas
la aspl'litZfl de las se/ros
, el ho"or de las ,no11tmias.
•\Jtf)' bien puede D11lci11eo,
doncella rollizaJ' sana,
pre.darse de q11e ha rendido

o 11110 tigre;'fiera brava.
Por es/o seráJa111osa
desde Henares o.faraq111,
desdt el Ttyo a Ala11za11ares.
desde Pw,erga has/a Ar/onza.

Troi-ára111eJ'O po,- ella
diem e11t1111a 11110 S"!JO
de ltu 111ás gqyados fllÍas,
q11e de oro le adaman frmyas.

¡Oh, r¡mé11 se 11iem en t11s hra;;;ps
o, SÍ 110, JllllfO (I h, Cal/la,
rascándose la raheZfl

y 111atá11dose k1 caspa!
.\ lucho pidoy no Sf!J' digna
de q1erred /f/11 mi&lt;1!tult1:
los pies q11isiera traerle,
que a uno ÍJ1111Jilde esto le basta.

¡Oh , qui de rosas k diera,
qm· de esrorpi11e.r tb plata,
q1té dt c{/lzas de do111t1sco.
q11é de lm-remelos de f-lola11do!

l ,,

TJJ

¡Q11éfi11ísiv1as perlas,
rada mol co1110 1111t1 agalla,
q11e a no tener compa,ieras
&lt;las solas&gt; J11era11 llamados!

o 111ires de /11 Tarprya
,:ste i11ce11dio q1te 111e abraza
1 erón 111a11chego del ,mmdo,
11i Je avives ro11 /11 satia.
üia S'!'J, /111/rela tierna;
,m edad de q11ince no pasa:
mtorce tetJgo y tres ,,,eses,
le_¡11ro en Dios y e11 111i ánimo.

No S(!)' r1:11ca1 ni sq;• 'OJº•
11i le11go 11ado de ma11m.;
ros cabellos, como lirios,
qne, e11 pie, pfJr el s11clo ª"aslmn;
y 011nq11e es mi boro ag,11ileña
)' k1 11an'z algo chola,
ser n1is dientes de !oporios
1111 belleza al rielo ensalza.
.\11 vo:ziya ves, si n,e umrhas,
q11e a la qm es más d11/ce i¡¡1ok1,
_1 soy de disposición
algo mmo.r q11e "'ediana.

E.rtos_y olms gracias ,mas
so11 despojos de lt1 a!Jal,a,
de esta casr, Sf?Y doncella
J' Ailisidora U1e llo111a11. 8

En los erso iguiente el m.Ln.10 don Quijote expr a u.
'entim.iento por medio de la , iguientes forma poética . Hace una
pp. 884-886.

54

�11.

·, ¡,

L r,

j

comparación entre las doncellas que aspiran a ser casadas, y de lo
caballero andantes, dándono una lección de amor, y de que aunque
los caballeros u hombres en general gozan con las mujeres de libre
rumbo, al fin llegan a casarse con la honestas. Son unos versos
clidácticos con el propó ito de enseñarnos una lección en el e coger
del amor verdadero y fiel. Termina con la afirmación de que u
Dulcinea del Toboso está bien esculpida en su alma para er borrada.
La estructura e de cuatro verso , con ocho sílabas cada verso sin
ninguna aparente rima.

1/i: &lt;

las it11ágenes 110 dtJa
bien i11,presas en el alma.
Pinhtra sobre pintura
ni se muestra ni señala,
y do hl.!J primera belleza,
la segunda no hace baza.

Dulcinea del Toboso
del alma en la tabla rasa
tengo pintada de modo
q11e es íviposible horrar/a

Suelen las.fuerz.as de 0111or
sacar de q11icio a las al111as,
tomando por i11slmn1e11to
la ociosidod duCt1idada.
Suele el cocer_&gt;, el labrar
)' el estor sientpre oc11padt1
ser antídoto al 1et1eno
de las a111orosas ansias.

JT[Í) ( ,

La ji1weza en los amantes
es la parte más preciada,
por q111'en hace amor lllilagros
y " s-í 111is1110 los leva11ta. 9

1

Las doncellas recogidas
que aspiran a ser casadas,
la bo11estidod es la dote
J' voz de SlfS alabanzas.

in embargo ya pesar de las in istencias de Altisidora expresándole
amor a don Quijote, y del rechazo de ella por él a causa de su lealtad

ª

u dama Dulcinea del Toboso, la determinada
u in istencía m &lt;liante lo siguiente verso .
Canción Dokrosa de Altisidora

ús andantes caballeros
J' los q1fe 1:11 la corte andan
re-qttiébran.re con las libres.
con las honestas se casan.

Escucha, //la/ caballero,
detén un poco /a.r riendas,
no f atíg11es las ijadas
de /11 mal regida bestia.

Hqy tlfnores tk levante,
q11e entre huéspedes se tratan,
que llega.11 presto al p011ienle,
porq11e en elpartir.re acaban.

.Mira, falso, q11e 110 ht!Jes
de alg1111a serpiente fiera,
sino de una corderilla
que estás fllt!J lqos de ov9a.

El amor recién venido,
que h'!] lkgóy se va //J(Jlia11a,
9

56

pp. 884-886.
5,

ti idora sigue en

�JI l'l, .tn//J.í J..,t,

J

T,í has burlado, mons/r110 horrendo,
la más hermosa doncella
que Diana vio en sus montes,
qm Venus 1t1iró e11 sus selvas.

menos tus pasatiempos,
en olvidos IIISJim1ezas.

e11

Cmel T/ireno, J11gifit'() Eneas,
Ba,Tabás te aco11,patie, allá te ave11gas.

Cruel Vire110, fugitivo Emas,
Barrabás te acompmle, allá te avengas.

Sean temido porfalso
desde Setil/a a Marrhe11a,
desde Granada hasta Loja,
de Londres a Inglaterra.

Tú llevas, ¡llevar impío!,
en las garras de t11s cerras
las enlraiias de 11na h11milde,
COf/JO enamorada tierna.

SiJitglares al reinado,
los cientos o la primero,
los reyes hl!Jan de li,
ases ni sietes 110 veas.

Uet1aste tres tocadores
y 11nas ligas de rmos piernas
que al mármolparo se igJ1alan
en lisas, blancay negras.

Si te corta-res los callos,
sangre las heridas t1ierta11,
y qtlédenle los raigones
si le sacaras las mm/as.

I..Jevaste dos mil snspiros,
que a ser de fnego pudieran
abrasar a dos mil T ff!JOS,
si dos mi/Trqya.s h11biera.

Cmel Vireno, fi,gitivo E11em,
Barrabás te aco1JJpane, allá te ave11gas.

10

Cmel I /ircno, fugitivo Eneas,
Barrabás te acompa,ie, allá te avengas.
De ese Sancho tt, ese11dero
las entrañas sean tan tercas
y ton d11ras, qne no salga
de s11 encanto D11/cinea.
De la c11lpa qffe !ti tienes
lkt e la Inste la pena,
q11e;11sto por pecadores
tal vez.pagan en mi tierra.
1

En los iguiente, verso que forman una copla, don Qmjote canta
sus amor mediante unos . u piros y quejas amorosa que siente por
u Dulcinea del Tobo o. e dirige al «amor" al cual personifica y
exclama así: 1\mor, cuando yo pienso/ en el mal que (tú) me da terrible
Yfuerte ... ". queja de cómo el Amor lo ha llevado a este paso, usando
ciertos imágenes del. mar para anunciar u tormento, y así exclama:
"..que es pueno en e t mar de mi tormento ... '. En la tercera estrofa,
u a el antíte i para reforzar la idea, y así mezcla el. vivir con la muerte' ,
terminando con el verso qu concluye toda u pena: "! Oh condición
no oída/ la que conmigo muerte vida trata.''

Ttí 111ás finas aventuras

e11 desvenlllras se v11elvan,
10

58

pp. 896-897.

59

�I 1• ,,,111111,,, l .,Jr~

Amor C11ando yo pienso
en el 11tal q11e v,e da.r terribley fi1erte,
11qy corriendo a la nmérle,
pensando así acabar ,ni mal ÍnUJenso·
11,a.s en llegando al paso
q11e es p11erto fJ11 este ,,,ar rk mi tor,nento,
tanta alegtia siento,
que la vida se eifuerz.a , y 110 le paso.

Asi el 1rivir me n,ata,
qt1e la. 11111erte 1Jte torna a dar la vida.
¡Oh condición no oída
la que conmigo muertey vida trata! 11
Un mancebo hermoso vestido a lo romano y al on de una harpa
canta los siguientes versos en honor de Altisidora1 quien siente un
amor profundo por don Quijote de la {ancha, y así entonces dice
lo siguiente. Va a cantar la belleza de .Altisidora enamorada doncella
de nuestro caballero andante. Le acusa haber muerto ella a causa
d la crueldad del caballeo andante, quien en escenas previas, había
prometido lealtad a su Dulcinea del Toboso, fiel y amante caballero
que siempre fue, y sin ningún amor hacia ninguna otra dama excepto
a su Dulcinea.

1JJas con la le11g¡1a muerta y Jiio en /a boca
pienso 111over la voz a ti debida.
libre ,11i alma de s11 eslrecha roca,
por e estigio lago cot1d11rido,
celebrándole irá, y aquel sonido
hará parar las aguas del olttido. 12

Los sjguient v r os son los nuevo pitafio que Sans_ón
Carrasco puse en la sepultura de don Quijote de Ja lancha, digo
nuevos, porque hubo otro de la primera parte de la novela. o
interesante on los últimos dos versos que determinan y enaltecen
la hi toria, y mi ión de don Quijote la cual fu enderezar tuertos,
creyéndolo el mundo ''loco" en cntido patológico pero en realidad
era su locura más bien de actuar en un mundo lleno de múltiples
realidades dentro de las cuales el caballero manchego a vece, se
nos presentaba como "cuerdo" y a veces como "loco", y así entonces
los versos que terminan con: «morir cuerdo r vivir loco".

Yace aquí ei hida/¡,o fuerte
q11e a tanto e.-&lt;hw10 llegó

de ,,aliente, que se advierte
que la. mHerte no tri1111fo
tk s11 vida con s11 muerte.

EtJ tanto que en sí 1111elve AJtisidora
11111erta por la eme/dad de don Q11fiote,

y

T11vo a todo 1111mdo en poro,
fue el espantqoJ' el coco
del 1111mdo, en tal l'f!}U1Jf11ra,
q11e acreditó 111 tent11ra
morir merdo y vit•ir loco. 13

la11to que en la corle encantadora
se 1J1:S-tirro11 las da,nas de picote,
y e11 tanto que a s11s dueiias mi se1iora
vistiert de b"!Jela y de anascote,
cantaré SIi bellezay Sll desgracia,
con m9orplectro ljlle el cantor de Tracio.
e11

Y a11n 110 se me figura que 111e toca
at¡l(este oficio solat11e11te en vida,

Los verso siguiente fueron pronunciados por Cicle Hamete
Benengeli, supu to autor Arabe de la obra Don Quijote de la Mancha
12

11

pp. 981-983.

13

60

p. l 067.
p. 107 l.

61

�t-b,111

11 t.1

J

r.

" al darle fin a u novela exclama, explicando que nadie en el futuro
podrá coger la pluma y e cribir la tercera parte de esta novela, ya
que te destino se le debe olamente a él. Folloncicos significa
cobardes, y así, entonces bien nos lo dice en los versos siguientes.

1/fl (,11~ I.

Bibliografia:
Alborg, J.L., Cemmtes, Madrid, Gredos, 1966.
Blecua, J.M., Sobre la Poesía de la Edad de Oro,._Madrid, Gredos, 1970 .

¡ Tate, late, ( midado, &lt;!JO•• )folloncicos! / De t1it1g11na sea tocada ( la plullla con qfle

escribir la tercera pc,rte), / Porq11e es/a e,npresa, b11en rry/ para mí estabag11ardadt1.
¡Tate, tate, Jollonricos!
De 11i11g11110 eso locada,
porq11e esta en¡presa, buen rry,
para ,ní estaba guardada. H

Bien, ntonces, podemos ver como ííguel de Cervantes
aavedra, aunque nunca realizar su sueño de ser poeta al nivel de
Lope de ega, bien poetizó en manera prominente, usando la
estructura de su obra magi tral Don QNijote de la Mancha en la cual
colocó sus poemas adecuados según el tópico del argumento,
probando a í u grao maestría en el arte de poetizar. Pudo utilizar
Cervantes, y lo hizo con gran talento, todos los géneros poético
prominentes de la época en la cual ·vivió para así demo ·tramo vario
y grandes temas que se presentan en la poesía de su obra magi tral.

Cervantes, Miguel de, Don Quijote de la Mancha, RAE,
Edición Alfaguara, Madrid, 2005.
Claube, Joseph f., «La poe ía lírica de Cervante ", Ho111e11aje a Inmla.
~ladrid, 1948, pp. 151-187.
Diego Gerardo de,' Cervantes y la Poesía", Revista de Fiwlogía
Espmlola, CXII, enero-diciembre, no., 1-4, 1948, pp. 213-236.
lllades, Gustavo y Iffland, James, El Qujjote dusde A,11érica,
México, 2006.

Lacarta, fanucl, Diccionario del Quijote, ; diciooe
Madrid, 1994.

olegio de

Aldcraban,

Lacarra, Manuel, Biogrqftc, razonada, Ediciones Sílex, Madrid, 2005.
Maán Diego, Pouía Erpanola, bt11dio.r de Hispanófila,
Carolina, 1971.

niversity of

orth

Marte! José y Hymen, Alpern, Die-z. Co111edias del SigkJ de Oro, I larper &amp;
Row, ew York, 1968.
Pércz alera, Jo é Eduardo, Una ueva LectJ1ra del Qufjote,
Lniver.idad Iberoamericana, Mexico City, D.F., 1994.
Wardropper, Bruce W , Spanish Poetry oj tbe Golden Agc, [rvington Publisbers, 1971, ew York.

'~p. l 105.
62

63

�APROXIMACIÓN A LA POESÍA DE
NETZAHUALCÓYOTL
Dieter Oelker*

Co1110 .ri fr1cra11 jlom,
los ca11/os son ""estro atat!Ío, oh, anngos:
ron ellos ve11i111os a l'izir e11 la tierra.
{Nezalmalttfyotl,
"Lo cantos on nuestro atavío''.)

Presentación

E.' ESTA OPORTUNIDAD DESEO COMPARTIR con ustedes mi fa cinación
por la poesía de los pueblos naguas, especialmente por la de los
mexica o aztecas que a la llegada de los españoles dominaban 1
altiplano central de féxko. Para ello le ofreceré la lectura de
algunos poema de etzah11alctfyot/, el h11ry tlatoani que gobernó Texcoco
entre 1431 y 1472. {í objetivo es avanzar en la comprensión de
eso textos y aproximarme a la poética implícita en ello . En otras
palabras, me propongo examinar 1a estructura significativa de esas
composicione y explicarla como 'documentos de una intención
operativa, rastros de una intención" (Eco 1962: 346).
Claro está que al acercarnos a esta poe ía debemos hacerlo
•L rúversidad de Concepción

65

�11 ,,, 1

'~

/

l

.,. J

plenamente consciente de las limitaciones que implica reflexionar
sobre textos:
a. Transvasados - así León-Portilla - 1 desde la oralidad )' la
escritura pictográfica, ideográfica y parcialmente fonética a la grafía
alfabética occidental,
b. Traducidos e interpretados, es decir - como lo señala Vierecksubordinados al dominio de la lengua española,2 y leídos a la luz de
los esquemas culturales europeos.
Cada uno de e to acto ignifica, no obstante el sfuerzo - como
ubraya Garibay (1958: 25) - por e expresar en términos más
congruente al carácte.r del idioma [náhuatl] las ideas contenidas
bajo su velo", otras tanta intervenciones en los enunciados nahuas
y los modos de su enunciación. Y lo mismo se produce inevitablemente como consecuencia de la utilización de categorías y procedimientos elaborados en la traclición europea de lo estuclios literario
De ahí que &lt;lebrunos e tar persuadidos de que e ta conceptuación,
conjuntamente con el trans ase y 1a traducción, no pueden dejar de
producir algún efecto en la (re)construcción de lo intentado, es decir,
del sentido conjunto y total de los poema•.

León-Porrilla 1997.
2 iereck, 2000.
J Consúltese Pomar, Juan Bautista de, "Relación de Juan Baunsta Pomar
(Tezcoco, 1582)", e peciahneore los Párrafo 5 y 6, en: Garibay 2000: I, t.53. 1
Ixtlilxóchitl, Fernando de Al.va (1575-1648), «Relación de la venida &lt;le los españoló
y prumpio de la ley evangélica", especia1rm:me el párrafo 112, en: Sahagún 1985: 840
1

66

11

/J.

Apena unos versos quedan, pues, de la obra de 1etzah1lalcefyotl,
pero nada d Texcoco, ciudad que bajo su regencia llegó a con tituirse
en 'un modelo de gobierno virtude y cuJrura para lo antiguo
pueblo . indígenas de la altiplanicie" (Martínez 1990: 38), y de us
descendiente . sólo sobrevivieron la conqui ta y la evangelización
lo que terminaron por someterse a los dictámenes del vencedor.
Ante este hecho de la total de trucción de su realidad acontecida
.
'
unos Cillcuenta años despué de su muerte, admira que el regente
afirme en uno de us poema , como anticipando esa aniquilación
de los suyos, de su mundo y de u obra que:
"vendrá tiempo que serán deshechos
y destrozado tus vasallos,
quedando todas tus co as
en las nieblas del olvido ( ...)
entonces serán las afliccione
'
Jas miserias y per ecuciones
que padecerán tus hijos y nieto ". (p. 222)

1

Sin embargo, igualmente enfatiza en otra de sus compo iciones
que:

La poesía de Netzahualcóyotl
La composiciones poéticas de Tetzph11alcqyo1/ - se conservan treinca
y ei poema que e pueden atribuir con certeza a u autoría - son
a.caso lo vestigio más .importantes del sabio gobernante de T11Xcoc().
Lo demá , sus palacios obra de ingeniería, jardines templos J
escuelas, fue arrasado por los conqui tadore militares y religiosos.
Y otro tanto sucedió con sus archivos que fueron destruidos en su
mayor parte por Cortés y u. aliados tlaxcalteras en 1520, y los pocos
'libros pintado ' que entonces ·e habían salvado, los ordenó quemar
el Obi po Zumárraga en 1528. 3

T

«dejaré pintada una obra de arte,
oy poeta y mi canto vivirá en la tierra:
con mi canto seré recordado
'
oh mis oyentes". (p. 208)
t o hallamos aquí ante dos a ertos que atraviesan y marcan 1a
obr~ de etz,ah11akóyot/, y que el poeta desarrolla y profundiza a
traves de cada uno d u composiciones poéticas,

. • . Pº: una parte

la afirmación que se refiere a la anticipada
e
de la "niebla del olvido'', por lo que destaca la
condíc1on temporal del la exi teucia hwnana y lo peligros que la
pe~ 1:~cia

~ alvo Otra indicación, Jo texto de 1,'e'ZfltJ11au.vyol
"
L
'--'
¡se citan siguiendo a Martíoez,
1990.

67

�[I

1l,;ruatt,1,11 1,efru.•

amenazan, y por otta parte, su certeza de que "con mi canto eré
.recordado", que evidencia su convicción del carácter atemporal de

"¿Eres tú verdadero (tienes raíz)?
ólo quien todas la cosas domina,
el Dador de la Vida.
¿Es esto verdad?
¿Aca o no lo e , como dicen?'' (p. 191)

" o acabarán mis flores,
no acabarán mis cantos:
yo los elevo: soy un cantor".(p. 184)

"¿Es que acaso se vive de verdad en la cierra?
¡ o por siempre en la tierra,
sólo por breve tiempo aquí!"(p. 186)

Por eso se interroga una

otra vez en sus poemas

"la región de los muertos, el lugar de la
incierta existencia" (p. 224):
•

Por el má allá,

"¿ un se vive allá
en el Remo del ivüsterio?" (p. 217)
"¿En el itio de lo Misterioso aun
habrá de ser asi?" (p. 183)

•

Por la verdad, por si "hay algo acaso que en pie perdure''

68

).,

(Gacibay 2000: II, 108):

la creación poética:

Los pensadores mexicas perciben la realidad en que viven y su
propia condición en ella como frágil e inconsi tente, signada por la
transformación y el cambio. Impulsados por esta "honda experiencia
de la fugacidad uni ersal de la cosas", los sabio-, sacerdote y
poetas, se preocupan de manera persistente - según lo señala Miguel
León-Portilla en su libro La Filosofía Táhuatl estudiada en s11s f11entes por "encontrar un fundamento del mundo y del hombre" (LeónPortilla 1979: 61). Tetzah11alcóyotl participa intensamente de esta
bú queda, por lo que su poesía se constituye en el testimonio de un
siempre renovado esfuerzo por hallar para los seres humano algún
cimiento donde apoyarse en su precariedad:

f

. •

Y por el er humano y , us po ibilidade existenciales «en
(p.201) donde "la amargura predice el destino" (p

□erra prestada"

198):

.
' Alguien ha de er cesar
el dolor, la angu tia del mundo?' (p. 202)

La creación artística, la poe ía y el arte, bu ca responder a estas
mterrogantes para lo cual debe avanzar a través de la apariencia de
la co as hasta alcanzar su realidad real. Porque, como escribe Paul
~esthei.m en su libro Ideas_fimda1J1et1tales el arte prehispánico en México
para el _hombre creador artístico del .M ' xico antiguo (...) la realidad
es, ~l nuto: lo que considera real en el fenómeno es su cualidad
l1lltlca. La apariencia física no e sino disfraz, fachada tras la cual se
esconde la verdadera naturaleza. Penetrar ha ta ella, detectarla
hacerla pr sente e el , entido del pen amiento y de la misión d J
arte" (1957: 27). Claro está que sta meta sólo se alcanza _ en
comprensión de los mexicas - cuando el artista fes] capaz e adiestra,
es hábil·, dialoga con su co.razon,
, encu ntm
. las co as con' u mente"
"[cuan do sJ entendido, [lleva) Dio en su corazón diviniza con su'
corazón
a las cosas " . "[ cuan d o ] h umaruza(r)
·
,
el querer de la
gente 'lcuando] hace vivir a las co, as, Ja crea." (León-Porrilla 1978·

m~

.

La concepción nahua de la creación poética

El Pensarmento
.
nahua perece tensar e entre dos polos entre
~retéot~ el dios dual, masculino y femenino "que habia enge~drado
0 ~oses, al mundo } a lo hombre. " (Caso I 993: 18), r cJ
CC!JJandhuac, el orbe, má específicamente el tlaltícpac, la tierra: ••e1

69

�1lit,

ml

l ,._

orden de lo fenoménico lo que no está fundado en si mismo, lo que
es transitorio y deberá terminar" (León-Portilla. 1979: 390 ):
"¡Oh, tú con flores
pintas las co as,
Dador de la Vida:
con cantos tu
las metes en tinte
las matizas de colores:
a todo lo que ha de vivir en la tierral
( ...)
¡ ólo en tu pmtura
hemos vivido aquí en la tierra! (p. 203)
"Como una pintura
nos iremos borrando,
como una flor hemos de secamos
sobre la tierra,
cual ropaje de pluma
del quetzal, del zacuán,
del azulejo, iremos pereciendo.
Iremos a su casa. 5 (p. 204)

in embargo, aquello dos polos en verdad no on sino aspecto.
complementarios de una mi ma realidad regida por un im,puls~
creador que en u profusión e inten idad siempre apunta mas allá
de la forma alcanzada, que por e o destruye para recrearla
transformada en la dialéctica de un devenir eterno. Por eso de taca
Paul estheim en su libro LA calavera, que "la forma del fenómeno
cambia· puede ser y es destruida, y está sujeta, como todo acaecer,
a aquel dinami mo que es uno de lo principios rectore de la
concepción del mundo mesoamericana; pero lo que se conserva e
la fuerza vital a la cual el fenómeno debe su existencia: no puede
perecer, tampoco puede desaparecer- una otra vez vuelve a resurgir
en forma distinta" (1992: 26 s):

r

" í, es verdad que nadie
ha de agotar tu riqueza,
tu flores, oh Arbitro upremo .. .' (p. 182)

Ante el trasfondo de sta v:i ión azteca de la realidad, no deja de
llamar la at nción como la duaJjdad, la nergía creadora de O,mtéotl
"tú con flores / pintas las cosas", y eJ orden aparencia! del ilallfrpac,
'como una pintura/ no iremos borrando", se reitera en do idea
claves para nuestro propósito de estudiar la poética náhuatl. os
referimos, por una parte, a la idea de personalidad de los mexicas,
que ellos enuncian mecliante el difrasismo, 6 in ixtü: in yoi/otl, y por
otra., al conc pto de poesía zi1 xochitl, in c11icatl.
Í1I ixtii, in yol/otL Los componentes de esta locución significan
literalmente ro tro y corazón, pero connotan forma y energía. En
conjunto, ambos términos sugieren la idea &lt;le per onalidad que los
aztecas entendían constituida por la fuerza vital que resid en el
corazón, pero sometida a lo principios que deben regir 1
pen amiento y la conducta: el de arrollo de la fortaleza y el control
sobre sí mi rno, la práctica de las convenciones }' la rectitud y l
ejercicio de la introspección, el conocimiento de sí mismo y de lo
que se debe llegar a seL La realización de estas normas di ciplinantes
sucede en el ujeto como un "diálogo con el propio corazón", como
un proce o que significa darle una forma al impul o vital proceso
que le confiere a los seres humanos un rostro, un relieve espiritual
inconfundible su identidad. in embargo,., la meta última. de este
esfuerzo perman nte con iste en alcanzar una cada vez mayor
apertura hacia "quien todas las cosas domina,/ el Dador de la Vida"
(p. 191 ), para de esta manera poseer un yolteot4 un ' corazón
endiosado".
El otro difrasisrno que mencionamos, in xochitl, in ct1icatl significa
a la Jetra&gt; flor y canto, peto "tiene como sentido metafórico él de
Poesía, expre'ión artística y, en última palabra imbolismo' (León-

-------6

5 Azulejo:

Ave de color azul que úra a verdoso y negro (RAE 1992: 1, s.v.).

70

Garibay defin el difrasi, mo como un "procedimiento que consiste en aparear

dos m táfora · que junta · dan el medio simbólico pata expresar un solo pensamiento" (Garibay 2000a; 67).

71

�l&gt;

Portilla 1999: 126). En cuanto flor, la poesía integra el mundo &lt;le
las formas y es tan sólo uno de lo rostros fugaces de la energía
divina que todo lo crea. in embargo, en su significación de canto
que también ha sido definido como "el soplo de la criatura
respondiendo al soplo creador"/ ella participa de esa inagotable
fuerza creadora, pero que sólo adquiere consi tencia para los nahua
cuando el poeta es "entendido [porque lleva] Dios en el corazón".
xpresión de esta consolidación de la energía divina y creadora es
la obra artística, la composición poética, que se articula como
declaración de un corazón po esionado pox la divinidad.
En con ecuencia, la energía. Ometéot'1 define la realidad
permanente, )' de ella on parte el corazón (in yollot~ y el canto (in
micatl). La forma, en cambio, en que se manifiesta la energía,
corre pande a la dimensión de la apariencia fugaz. ella pertenecen
el rostro (i11 ixtli) y la flor (in xocbit~:
"Un breve instante en esta forma
es la mansión de las flores del canto." (p. 194)

Lo expuesto explica por qué los pen adores mexicas distinguen
claramente entre dos fases complementarias en el proceso de
creación poética, entre la inspiración, gracias a la cual "encuentra
[el artista] las cosas con u mente', las "hace vivir (...), las crea",
"diviniza con su corazón las cosas", y la ejecución de la obra. La
inspiración supone que la divinidad se pose ione del corazón del
poeta,8 para lo cual debe prepararse - como lo señaláramos antes -a
través de un riguroso proceso de formación:

' Canto. ''El canto es el ímbolo de la palab.ra que liga la potencia creadora a su
creación, en ramo que ésta reconoce su independencia de criatura y la. expresa eo d
gozo, la adoración o la implo.ración. Es el soplo de la c.riat:w:a respondiendo al.soplil
del cteadoL" (Chevalier / Gheebrant 1999: s.v. osotros subrayamos).
8 ~rúa lo afirma López Austm, el corazón "cubre los campos de la vitalidad'. d
conocimiento, la. tendencia y la afección. A este órgano pertenecen en forma exclusiva
la referencias a la memo.ria, al hábito, a la afición, a la voluntad, a la dirección de la
acción ya la emoción." (1996: t, 207).

72

r 1

"Dentro de ti vive, dentro de ti e cribe, crea el uto.r de la Vida"
(Garibay 2000: 1 83)
- apoderamiento que le permite "div:iniza(r) con u corazón las
cosas", es decir, descubri.r y exponerlas en su origen divino, en u
verdadera naturaleza. Porque, como escribe Westheim, "el arte
[náhuatl] no se conforma con reproducir Ja apariencia de las cosas
[ru] puede aceptarla como norma y criterio" (1957: 27).
Para realizar este propósito el poeta debe valerse en la fase de la
eiecución de la obra de "un lenguaje de signos y símbolos basados
en el mito' (Westheim 1957: 27) es decir, de los procedimiento
artístico - como escribe Fray Diego de Durán en el siglo XVI - de
''unas metáforas tan oscura que apenas hay quien Jas entienda,(...)
[pero que] después [deJ platicar y conferido, on admirable
sentencias' (1951: II, 233). in embargo, la utilización de e te
lenguaje figurado siempre constituye un riesgo, porque:"Del interior
del cielo vienen, las bellas flores, los bellos canto .
Los afea nuestro anhelo nuestra inventiva los hecha a perder."
(León-Portilla 1978: 153)9
Veamos un ejemplo una compo ición de
"Con flores veteadas de oro ... "

etzah11alaf&gt;•atl, el poema

«Con flore negras veteadas de oro
entrelaza el bello canto.
Con él vienes a engalanar a la gente,
ní cantor: con variadas flores revistes a la gente.
Gozad, oh príncipes.
¿ ca o así se vive ahora
r asís vive allá en el . itio del mi terio?
¿ :un alli hay placer?

- - -- - - -- -

~ Sorprende observar que

Platón escribe ea el Ion. que "un poeta es un ser
luminoso y alado, y no se da invención alguna hasta que llega a estar mspir-ado"
(S34c), y en el Fedro afuma que ' su habilidad no le basL'lfá para hacerlo poet.a"
(24Se). Aristóteles, por su parte, anota en la Poética, que el talento de un poeta se
lllamfiesta en su capacidad de "hacer buenas metáfo.ra. " (1459a 6-7), y escuer.ameote
ca la Retórica, que "la poe ía es una cosa inspirada" (1408b).

�1f "

.,·

1

l&gt;itJ

¡ Ah solamente aquí en la tierra:
con flores se da uno a conocer,
con flores se manifiesta uno,
oh amigo mío!

Engalánate con tus flores,
flores de color de luciente guacamayo
brillantes como el sol; con flores del cuervo
engalanétnono en la ti.erra,
aqui, pero sólo aquí.
ólo un breve instante sea así:
por muy breve tiempo e tienen en préstamo
sus flores.
Ya son llevadas a u casa
y al lugar de los sin cuerpo, también su casa,
y no con eso así han de perecer
nuestra amargura, nuestra tristeza." (p. 174)

Todo indica que esta composición debe haber formado parte.de
alguno de esos «diálogo de flor y canto", corno los llama LeonPortilla,w en los que los sabios y poetas de la nobleza nahua .e
reunían para leer sus creaciones y reflexionar sobre el sentido ~~ la
poesía y el arte. Por eso se articula en el texto una voz que se dirige
a sí misma "tó, poeta", "engalánate con tus t1ores" que apela a los
nobles, "gozad oh príncipes", y que finalmente se incluye_ en :'
llamado que dirige a sus interlocutores, "enga.Lmémonos en la tierra ·
Claramente el énfasis está puesto en el o lo receptores del texto,
hecho que a~ se intensifica por la secuencia de forma interrogativas
que conforman la segunda estrofa del poema.
, ,
.
E1 tema en cuanto "denominador estructural comun (RimmooKenan 1985: 404) del poema son las flores que en su recurrencia
van desplegando los sentidos de la compo ición. Sin embargo - Y
ello es, como lo observan Karttunen y Lockhart (1983: 16), _ua
rasgo propio de la poesía azteca - e1 poema " no esta, cons trUidO
sobre la base de una jerarquía lineal, es decir, no tiene una linea de

111

V éase la respectJva explicaaón eo León-Portilla l 978: 121 s -

74

desarrollo lógico (...). Al contrario, es como si los ver os estuvieran
dispuestos a1r dedor de un cen.tr - [en nuestro ca o, la flor] - con el
cual se enlazan directamente de modo emejante en vez de
relacionarse unos con otros".
En una primera lectura literal de la composición, la flores e
constituyen en el adorno con que no regala, aunque ea tan ólo
por breve tiempo el Dador de la ida para embellecer y realzar
nuestra existencia y perrrútirno gozar de 1a vida . on flores de un
color luciente,
las "flores negras veteada de oro' , en reminiscencia del
zacuán, que es "a e de pluma fina, dorada y negra" ( ahagún 1985:
•

963, s.v.)
las "flores del cuervo", de las que ahagún destaca que "son
hermosas (...) metaladas de colorado, amarillo y blanco, son de suave
olor y confortan el corazón (...). Alguna on negras" (Sahagún 1985:
Libro XI, 7: 233) y
•
las "flores color de luciente guacamayo", ave esta última
que en palabra de Garibay (2000: II, LXXIII) ''recuerda[n] la luz
del sol y también la sangre de la que el sol se alimenta."
Obviamente, esta última observación que nos advierte obre el
significado de uno de los elementos comparativo utilizados para
destacar el color y tal vez el significado de la flor, hace necesario
que realicemo una segunda lectura pero ahora fígural del poema.
e trata, pues, de avanzar de de el sentido inmediato a la sigruficación
simbólica del texto, símbolo que Paul Ricoeur (2004: 18) define
como ''un signo de grado compuesro donde el enti.do, no conforme
con designar un objeto cualquiera designa otro sentido que no
podría alcanzarse sino en esa y por esa traslación"'. En la palabra
flor operan por consiguiente dos sentido , el literal, que denota su
l'a referida condición vegetal y el evocado, c.¡ue significa poetna, y
en su complementan edad con el canto~ "con flores negras veteadas
de oro / entrelaza el bello canto" - poesía in xochitl, in micatl, es
decir, forma sostenida por la inspiración.
En relación a u significado figura!, detengámonos en primer lugar
en 1 color de las flores que son negras aunque "veteadas de oro",

�r

n

S.

J

,,,

«flore de cuervo" o 'color de luciente guacamaya, brillantes como
el sol". e trata, pue , d flores que para los azteca imbolizan
sabiduría, en la combinación de los colore negro-rojo, y que en la
relación negro-dorado remiten a O,netéot4 a la suprema dualidad." 11
Por eso estimamos que etzf1hualcóyotl comparte la antes enunciada
concepción de la creación artística, egún la cual la poesía e halla
signada por su origen divino, hecho que por lo demás destaca
explícitamente en otro de us poemas, cuando afirma que las flores
- tanto en su acepción literal como figurada
"La inventa el Dador de la Vida,
las ha hecho descender
el Inventor de i mi mo,
flore placenteras,

con e to vuestro disgusto se clisipa."(p. 172)
La alusión al guacamayo y su comparación con el sol para destacar
el color tojo y brillante de las flores introduce una nueva significación
én el poema. Amba, menciones se relacionan ntre sí, no sólo por
su referencia a una cualidad fí ica, sino porque es convicción de lo
nahua que la almas de lo muertos en la guerra o en la pi dra de
los sacrificios van con el sol y lo acompañan desde el amanecer
hasta el mediodía. Desde allí "bajan en forma d aves a beber miel
en las flores. Y cuando han cumplido cuatro años en este ejercicio,
se tru can totalmente en aves o mariposas". (Garibay 2000: I, 108).
Estas flores y av s son todas roja , anaranjadas y doradas en atención
a que todo el complejo simboliza al sol y a los guerreros caído o
sacrificado, que lo acompañan. 12
Obviamente e ta asociación de la flores en u notación
e piritual con el guacamayo y con e1 sol, apela a relacionar la poe ía
:Miguel León-Portilla anma que la yuxtaposición de los colore negro ) rojo.
oscundad y !uz. "evoca la idea del saber que obrepasa la compren ión ordinaria"
1979: 342). Por u parte, Ganbay eiiala que lo~ colores negro y oro son "los colores
de 1a dualidad' (2000: 11, LTilll).
12 Para est1 temática consúlte. e Sahagún Libro lll: Apéndice ID, 1-5 y Libro VI:
CTX, 8.
11

76

&gt; ,-

con el acrificio. "[Ella] e un su tituto de acrificio" escribe Garibav
en su Histona de la literatura 11áh11atl, y "su cantar comienza ya entr~
ello a er 'sacrificio d alabanza' " (Ga.ribay 2000: 162). Por eso
leemo en otro de lo poema de 1 etzaht1alcóyotL·
"Comienzo a cantar:
elevo a 1a altura el canto
de aquel por quien todo vive.
Canto festivo ha llegado:
viene a alcanzar
al urno Arbitro." (p. 194)

A travé del sacrificio pien an lo nahuas cumplir con su cometido
de corresponder al sacrificio de lo dio es que se sangraron para
darles vida a los primeros ere humanos. 13 Igualmente cumplen
con ello su misión de colaborar con la di inida&lt;l solar en su lucha
diaria contra lo poderes de la noche, ofreciéndole en alimento sus
corazone , es decir, su energía vital para, de esta man ra, evitar que
se produzca el catacli mo anunciado en 1a L yenda de los soles:

~I qllit1to Sol:

4-Movedor. Se lfa111a tJJÍ porq11e vr, sig11ie11do su
Según dicen los vi'!}os. en ésta ¿edad; hahrá terremotos,
ha11Jbre general con que acabare,nos. 14
s11 signo

Caftllno, se 11a moviendo.

e trata, pues, de hacer frente , de evitar esta catástrofe, para lo
cual es nec sario vigorizar al Sol mediante la ofrenda de lo más
precio o que poseen los seres humano,, la sangre y lo corazones,
qu~ ,_oa lo, depositarios de la fuer;r.a vital. in mbargo, no es esta
la _uruca concepción del sacrificio, sino má bien la que resulta de la
remterpretación e pecíficament mexica de la tradición cultural de

uv-e~se "His tona- d e México", Párrafos 124 v- 125, en: Historia de los Mex uanos.

fü~ ~~usculos del 1glo xvr.

[éxico, Ed. Porrúa, 1996, p. 106.

~tamos el texto egún aparece en Ganbay" ernejanza de algunos conceptos
filoso!Jcos
de raS
i_ , cul
.J
,'
turas hin&lt;lu. y na'hua tl'' , en: C11duenu;.r
,w1et1ra110.r. XV111, 2
Mexico
: , 1959, p.133.s. v·ease tam b"'
1en "Lo so1e o edades gue hao existido", en:'

l..con-Ponilla 1978: 7 s .

77

�T)

lo. toltecas. Porque para esto el sacrificio consi tia en sup rar la
condición humana corpora~ encauzar la energía ital de los seres
humano a la. purificación espiritual de l corazones y ofrendar este
proceso de perfeccionami nto expr ado en poesía y canto a la divinidad.
adie duda. de que se deben sacrificar corazones, sólo que:
a. no , los que adherían a la concepción azteca dominante,
definida por H11itz/lopchtli, el Sol Guerrero, estaban cierto que debían
ofrecerse literalmente corazones palpitante a lo dio e propósito para el cual ·e in tituyen las 'guerras floridas" cuya
finalidad es - y en ello reside su justificación teológica -obtener las
victimas para lo sacrificios, mientras que:
b. Otros, lo que vivían en la tradición tolteca de Q11efZfJlcóatl el
sabio gobernante y gran acerdote de Tula, que "nunca quiso
l acrificar hombres], porque quería mucho a su pueblo que eran lo
toltecas, (Anal s de Cuauhtitlán en: León-Portilla 1978: 40), y que
de pués se tran forma n "dios d la vida ... [y] benefactor constante
de la humanidad ... [que le] enseñó al hombre la ciencia" (Ca ·o
1993: 39), - a quienes vivían en esta tradición sólo e le p rmitía
elevar corazone endiosados a la deidad.
retZf1h11alc4Yot/ participa de sta egunda concepción para la cual
"el canto en lo poetas era un sacrificio al sol, como lo era el de lo
corazones adquiridos en eJ campo de batalla" (Garibay 2000:1, 132).
Y tal como sucede en la ofrenda de los corazones la poe fa 'e
constituy , en corr spondencia con l sacrificio de los dioses, en
una respue ta a la divinidad. Porque i a "las flore que embriagan
(...) las inventa el Dador de la Vida" (p. 172) para alegrarno , para
que con ellas ''vuestro disgusto se disipe", el poeta náhua.tl, el «pájaro
cascabel", como se le llama metafóricamente en el Diálogo de flor
y canto, 15
Garibay (2000: ll, CX\'111) descdbe al cq_yo/Jotutl, "pájaro cascabel". como "un
ave de canto intermirente y muy ·onnro" 'afirma c.1ue "evoca a los grande reyes,
poeta ". ahagú.n, por su parte. e'll.--phca que «canta muy bien'', [J que pe re o] St'
llama cO)•oltotot/, 9uc quiere decir ave que canta como cascabel" ([jbro XL 2: 127). En
2000: ll, XXJ , afuma Garibay que el "pájaro cascabel" nene a ser ''emblema &lt;ld
poera" Las e&lt;:trofas del ·'Diálogo de flor y canto" que cttamo· a continm1.c1óo
pertenecen a la traducción de León-Porrilla incluida en 1978: 153 ss.
15

~

1

r

"(...) el poeta
de pliega sus caneas preciosos
uno a uno los entrega al Dador de la Vida.
Le respond el pájaro cascabel.
oda cantando, ofrece flores.
uesrras flores ofrece.
llá escucho sus voces,
en verdad el Dador de la Vida responde,
responde al pájaro cascabel.
(León-Portilla 1978: 154)

Conjuntamente con la aves a las que siempre aparecen asociadas,
las flor s son - en su sígnificadón simbólica - ''por un lado, Ja
expresión del dina.mi, mo de la vida y, por otro, de la agi rada fugacidad
del tiempo que desemboca en la muerte. Por una parce, son las
encargadas de expresar el placer, la felicidad, la abundancia, la
fertilidad y, por otra, ellas simbolizan, a través de los combatientes,
las armas y la sangre, toda la realidad de la guerra y de la muerte"
(Sautron-Chompré 2004: 339). Es por eso, por el permanente
aprenúo que deviene del carácter dual de la exi tencia y que no le
permite pensar en la vida sin pensar en la muerte, realidad
inexcut;able que las flores le hacen pre ente, es por eso que
,\etzahualcefJ'ofl se interroga:
"¿Acaso así se Yive aho.ra
y así se vive allá en el itio del nústerio?
¿Aun allí bay placer?",

e responde:
"¡Ah, solamente aquí en la tierra
con flores se da uno a conocer,
con flores e manifiesta uno oh amigo mío!",

E invita a lo otros y a sí mi mo:

79

�"Engalánate con tu flore ,
flores de color de luciente guacamaya
brillantes como el sol;
con flores de cuervo
engalanémonos en la tietra,
aquí, pero sólo aquí."
Estos versos - su llamado a engalanarse - nos remiten en primer
término al sentido literal de la flores y destacan, aludiendo a u
función decorativa, el encanto de u hermo ura. in embargo, por
el sólo hecho de esta referencia a su perfección, se trasciende el
ignificado inmediato y material de la belleza y se lo proyecta hacia
su significación simbólico-espitjtual. Porque no nos olvidemos que
en su origen "lo bellos canto ólo vienen / de u casa, d dentro
del cielo" (León-Portilla 1978: L08), por lo cual eo la tierra, la
hermosura no es sino una manifestación sensible de la divinidad.
En consecuencia, si bien e, cierto que los nahuas gusraban adornarst
con flore - ahagún anota aJ resp cto que, por ejemplo, la "flore
del cuervo", in cacalo:i,:ocbít!. "eran reservadas antiguamente para lo
señores' (1985: XI, VII: 233) - ellas también aparecen a ociadas al
principio creador supremo y por eso al acrificio. Es a í como en la
fiesta qu e celebraba en honor a Tezcotlipoco, - egún el antes citado
Sahagún, "la principal de todas la fiestas" - el joven que ería
inmolado y que representaba aJ dios, 'andaba por todo el pueblo
muy ataviado, con flore en la mano" (1985: ll, T: 1-2), porque
engalanarse con flores ignifica adamar e, divinizarse y ofrendarse
en remini cencia y actualización del sacrificio de los diose para
crear 1a vida en el universo. Sin embargo, además de e te primer
sentido que hallamos en el llamado a ataviars con flor s, ¿gue
significa esa otra afirmación egün la cual sólo con ella no
manifestamos y nos clamo a conocer en la tierra?
Lo supuesto para manifestarse y darse a conocer en el mundo
azteca son la sabiduáa it1 tJamalilit-ii, 1 el valor, i11 tiacoal¿yotl Ambai
cualidade encuentran su máxima expr sión en el sacrifici de la.
flores del corazón, inyolloxoc/J'itl, flores ésta que pueden ser - como
hemo visto antes - tanto las obra del poeta como los corazone
80

palpitantes de los guerreros muertos. 16 Ello explica, por qué establece
.\etzahnakóyotl en sus poemas una clara equivalencia entre las flores
r la gloria:
"Por muy breve tiempo e tienen en pré t-amo sus .flores Das de
Aquel por quien vivimos] (p. 174) "Por muy breve tiempo se tiene
presrada la gloria de Aquel por quien todo vive' (León-Portilla
1978: 126), y entre las flores y la "muerte .florida a la ob idiana",
1a muerte en combate o en sacrificio. ,-

"¡Ah, solamente aquí eo la tierra:
con flores se da uno a conocer".
"La muerte al filo de obsidiana
la muerte en la guerra.
Con la muerte en guerra
os daréis a conocer''.

(p. 212.

osotros . ubrayamos)

En consecuencia, el símbolo de la flor alberga y expresa, junto
con la vida y la muerte, e decir, el anudamiento existencial del
vivir y el morir, la pregunta por el sentido de la vida y de la muerte,
por el ¿para qué vivimos y morimos? problema al que se contesta
con la pregunta por la calidad de la vida y - muy e pecialmeme "por el género de muerte que [se J había tenido" (Caso 1942: 127).
Pensamo que esta interrogante encuentra su respue ta para los
nahua en el anhelo de rebasar la condición corpórea y material;
a. A travé de un proceso de superación espiritual - de un
progresivo "endiosanúento del corazón' - en el que cada nuevo
"•Pomar anota al respecto que "esforzábanse los oobles y aun los plebeyos, si oo
eran para la guerra, para valer por ser sabio , componer cantos en que introducían
por vía de historia, muchos sucesos pró peros yadversos yhechos notables de los
reyes Ypersonas ilustras y de valer. Y el que llegaba al punto de esta que en ellos
c?mpooíau ... "Relacióo de Juan Bamista Pomar (Tezcow 1582), 0 168, en:
Gariba" 2000: I, 190.
1
-Ganbay, 2000: 1 142.

81

�J / 111

HIia&gt;

1d, ,r

nivel alcanzado supone metafóricamente la muerte de la condición
superada, o
b, Mediante la aniquilación del cuerpo en la "muerte florida",
gracias a .la cual se llega directamente al cielo "donde vive el sor'
( ahagún 111 111: 2).
Sólo se da a conocer quien se sacrifica sea corporalmente o de
manera espiritual quien ofrenda - ahí está otra vez la significación
plural del símbolo - flores del corazón, quien se diviniza en la ofrenda
que eleva a los dioses, a Ometéot4 el dios dual.
El poema "Con flores negras veteadas de oro..." termina con la
estrofa:
''Por muy breve tiempo
sé tienen en préstamo
sus flores.
Ya son llevadas a su casa
y al lugar de los sin cuerpo,
también su casa,
y no con eso así han de perecer
nuestra amargura,
nuestra tristeza' .

individual intensifica el temor ante la muerte y la vehemencia con
9ue se pregunta por el "lugar de los sin cuerpo". En rnanto a e to
último es posible distinguir en la re puesta de lo sabios y poetas
aztecas - según lo señala León-Portilla (1979: 203 ss) - tres diferentes
corrientes de pensamiento:

l. Uuna primera, conforme a la cu.al sólo se existe aquí en la
tierra r que por eso hay que disfrutar de la vida - consecuencia que
recuerda el tópico clá ico del carpe die,11, del 'gozar el @',
2. La segunda, que postula una vida - aunque ignota - en el más
allá, por lo que se sufre de un creciente miedo ante lo incierto y
desconocido en un temple que lleva a rememorar la disposición de
ánimo correspondiente al tópico clásico del ubi s11nt,, del '¿dónde
, ;::,,
esta.o. , y

3. Una tercera en cuyo concepto no es aquí en la tierra sino en
otra parte donde se halla la felicidad - concepción que nos evoca el
otro tópico clásico del contefltptt, t111mdz~ del &lt;desprecio del mundo'.

Netzabualcr!Jotl combina en la postura que él asume ante el
q11ma1nican, el lugar del cómo ( e vive si hay vida ah(),1. 8 las primeras
do visiones que señalamos. Porque si, por una parte, en plena

conciencia de que:
Claramente se explicita en esta zona del te,xto la angustia que
atraviesa toda la composición, por la certeza que se tiene del carácter
efímero de la vida:

"Lo de esta vida es prestado,
que en un instante lo hemos de dejar" (p. 222)

Se pregunta:

''Por muy breve tiempo
se tienen en préstamo
sus flores.
Ya son llevadas a su casa."

"¿Cómo he de irme y perderme
en la Región de los foertos?'' (p. 224)
. Por otra parte Uama - justamente por eso - a vivir y gozar de 1a

Y por no saber nada sobre el más allá, el "lugar de los sin cuerpo":

vida:
"¡En buen tiempo vinimos a vivir,
hemos venido en tiempo primaveral!
¡Instante brevísimo, oh amigo !
¡Aun así tan breve, que se v:iva!" (p. 210)

"¿ caso a í se vive ahora
y así se vive allá en el iúo del Misterio?"

La conciencia de la brevedad de la vida en su conformación

-----13

82

¡

.

11 q11P1101mcaH,

d

., _ ,
e qt1ent11m, como, y ca11, 'lugar'. (León-Porrilla L979: 387: s:v.)

83

�.

o iremos,

Lo digo yo,

ª} ...

,

1

¡gozaos.

en cuya oscuridad impenetrable se pierde la forma individual:

f!Z,ah11t1cqyot/" (p. 186)
"(...) us flores.

Ante el conocimiento de u finitud y la incertidumbre del después
de la muerte, el po ta responde con la invitación a disfrutar de todo
aquello que se puede llegar a tener aunque en préstamo, de la flor y
el canto, la fama y la gloria, la dicha y la felicidad:
"Realidades preciosas haces llover,
de ti proviene tu felicidad, ¡
Dador de la Vida!" 19

e trata, pues, de aceptar "la ley de las flores, la ley del canto" (p.
200), de admitir que sólo se permanece por un:
"Breve instante a tu lado
oh, Por guíen todo vive:
verdaderamente
tú marcas el destino del hombre
¿puede haber 9uien se sienta
sin dicha en la tierra?" (p. 194)

Porque mantener e y permanecer, aunque sea tan sólo "por un
breve instante" al lado del O,mtéotl, significa vivir y significa
"encüosarse", participar del flujo creador y - en una máxima
intensificación de la vida - confundirse con él en el sacrificio. Y ya
dijimos que ello se logra a travé de la ofrenda de las flores del
corazón, del saber inscrito en los códice y en las obra de creacióo
artística - "libro de pinturas es tu corazón / has venido a cantar" (p.
179) - o en la sangre derramada por el filo de la obsidiana.
in embargo, esto no le basta a ret-z.ah11alcefyoti,
• Primero, porque fundirse con el eterno fluir de la energía
creadora significa aceptar la muerte como parte de la vida que
continúa, esa fase que el hombre desconoce completamente, pero
1"etzalJ11akfjotl no sólo a.finna que la dicha y la felicidad pertenecen al Dador d.:
la Vida sino también la flor y el can to (p. 180) y la fama y la gloria (p. 206).
19

84

Ya son llevadas a su e-asa
y ílO con e o así han de perecer nuestra amargura,
nue tra tristeza."
• Y luego, porque lo que le aflige es justamente la pérdida de su
conformación singular, irrepetible, única, privación diametralmente
opue ta a su ardiente deseo de conser arla
eo su individualidad:
"Me siento ebrio,
lloro,

r de

vivir para siempre

sufro cuando sé,
digo y recuerdo:
¡Ojalá nunca muriera yo,

ojalá jamás pereciera!
¿En dónde no hay muerte?
¿En dónde es la vicroria?
Allá fuera yo ...
¡Ojalá tJUe nunca muriera yo,
ojalá que jamá pereciera!

(Garibay ,2000: U, 137)

Netz.ah11alcóyotl se re iste a dejar d er el yo que ahora es. Por eso
se_r~bela contra la concepción vigente en u entorno cultural, que
pmrilegia la permanencia del principio de 1a vida que actúa en el
cosmos y en la comunidad por sobre las an ias de inmortalidad
personal.
"Orgullo. a de sí misma
se levanta la ciudad de México-Tenocbtitlán.
quí nadie teme la muerte en la guerra.
Esta es nuestra gloria.
E. te e tu mandato.
¡Ob Dador de Ja \'ida!
¿Quién podrá sitiar a Tenochtitlán?

85

�~Quién podrá conmover lo cimienros del cielo... ?"
(León-Portilla 197 : 13 )
Los nahuas conciben a la exi t ncia en el mundo como la
r petición indefinida d l mi mo ritmo que oh ervan enla naturaleza:
nacimiento, muerte renacer. Pero - en su in ten. o anhelo de
persistencia per onal y eterna - 'etzah11alaf_yotl n e resigna a perder
u actual conformación individual y única en la germinación,
impetuosa y permanente, d la fuerza infirúta de la divinidad.
Conclusión
Recapitul mos. AJ iniciar e ta expo ición ñalé que perseguía
l propó ito de precisar la estructura ignificati.va de los poema de
·etz,ah"alcef;•otly avanzar hacia la formulación de la poética implícita
en esta poesía. En relación a lo primero ob ervamo, la importancia
fundamental que tiene el contraste entre fugacidad y permanencia,
tanto en el poema "Con flore n gra veteadas de oro... " como en
cada uno de lo textos que hemos aducido para u mejor
comprensión.
El soporte temático-simbólico de sta poe ía es la flor, concepto
en el cual ha.llamo diferentes capa, emiológkas, cada una pota.dora
de una ignificación dual. E tos estrato desean an uno obre el
otro, de tal manera que el nivel de significación u tentado ólo
puede alcanzar. e por traslación desd el estrato sostenedor. La.
cada vez nueva. capas mantienen latente la significación de lru
anteriore , lo cual explica la alta complejidad del entid imbólico
que va alcaru:ando la flor. E te hecho hace comprensible, ademál
la. ambigüedad_que 1e es consustancial al . imbolismo nahua y que
también deteraunan su re pect:ivo entorno textualc,.
Consecuentemente, el símbo/.o de la jlor que e d . arrolla en esta
poesía ignifica para L etzah11alcqrotf.
a. Forma: bellera, terrenal y fugaz, y, por o, poema y sacrificio,
a la Ye7 que
b. Energía: belleza di ina y eterna y, por eso, po ía }
eodiosami nto, significa

86

c. Certeza de finitud que e eJ motivo de la angustia y del llamado
a gozar de los bienes de la ida, a la vez que
d. lncert:idumbre sobre el más allá, origen de esa anguutiosa
e peranza qu aun es acr c ntada por la duda en re pecto a la
concepciones de mundo vigentes en u entorno cultural:
"¿ .. esto verdad?
¿ ca o no lo es como clic n?
Todo lo que es verdadero
die o que no es verdadero.
El Dador de la Vida.
ólo se muestra arbitrario". (p. 191)

1gnifica, también, un ardiente deseo de permanencia, de no
perder -com anotamo. hace un momento - el yo que ahora es, su
incfüidualidad, su especial modo de ser.
El únbolo de la flor acumula todos esto ignificado ·, y si bi n
puede pre•:alecer uno obre los otros, ninguno se desactiva cuando
·e enuncia alguno de ello en particular. Ello explica su reiteración
en la poc ía azteca, que . upuestamentc resentiría el alor de esta
composiciones, pero que en verdad no, on. ino la manifestación de
una cada vez renovada bú queda de algún medio que pre enga contra
la creciente ansiedad de vivir n una realidad, donde:
"solamente . e vi ne a vivir
la angustia y el dolor
de los que en el mundo \'ÍVen",
aquí, al lado de la gente." (p. 202)

EL significado de cada nueva composición poética se . edim nte
en la anterior, y tod poema e el resultado de una cada vez reno ada
indagación metafísica realizada por lo sabio j poetas mexicas. Ello
explica la complejidad del ímbolo y de lo texto que . e tejen en
torno a '), que por so terminan constitu, éndose en lo que LeónPortilla (1979: 258) ha denominado un "enjambre de símbolo ' .
La poética implicita en e tos texto e articula conforme a esa

8

�I"

búsqueda de un fundamento sobre el cual se puedan apoyar los
seres en el mundo con truir e su realidad. fectivamenre, la
función de la poesía consiste en descubrir, más allá de la apariencia,
de la fugacidad de la formas exteriore , u fondo oculto el mundo
real y permanente que las sostiene. Pero para ello es necesario gue
el poeta "divinice con u corazón a las cosas' 1, es decir, que las
tran patente para evidenciar en ellas u su tancia djvi.na.

r

"Con colore. de ave dorada,
de rojinegra y de roja luciente

matizas

tus

cantos". (p. 195)

El medio para lograr est propó ito e el "corazón endiosado'',
un corazón abierto al conocimiento del mW1do a la vez que ejercitado
en la introspección.
La poesía tiene su origen en el diálogo del poeta con su ''corazón
endiosado", proceso de formación en la reflexión y el saber. El
resultado de esta actividad es el hallazgo que el principio creador
universal late en la vida de su propio cora~ón. Los poemas surgen
desde la embriaguez de este encuentro, )' cada uno de ellos buscajunto con la certeza de que ste e el fondo real }' permanente de la
existencia - la angustia que sienten los individuo ante la esencial
volubilidad de este fundamento, su inconstancia y condición
mudadiza.

vienen en darse en pré tamo
los cantos y las flores del dios". (p. 180)

Y porque la fuerza creadora, el principio vital inagotable, se
transparenta a través de las formas que va adoptando la poesía,
formas que en las flores revelan la inconsistencia y fugacidad de su
condición, es que nace en et-:zah11alcefyotl ese inten o anhelo de
permanencia, ele no dejar de tener lo que ahota tiene ni de dejar de
ser lo que ahora es:
"Hasta ahora es feliz mi corazón:
oig ese canto, veo una flor:
¡que jamás se marchiten en la tierra!" (p.173)

"Tú ólo reparte
flores que embriagan,

flores preciosas.
Tú eres cantor''. (p. 179)
Consecuentemente, en lo que e refiere a la. naturaleza, la poesía
es divina por su origen y su participación en la energía creadora
univer al, y humana n lo que atañe a los proceditniento de lo
que se vale el poeta para darles forma y consistencia a los poeJ1ll\! •
En relación a esto último sabemos de su esencial fragilidad, pue:
"por breve tiempo

88

89

�t

,

•

l

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91

�EL MANIFIE STO VANGUARDISTA
COMO EXPRESIÓN IDEOLÓGICA.

Dos cAsos: MARTÍN FIERRO Y EL
ESTRIDENTISMO
Alejandro del Bosque
.t-.fARx y ENGELS SON LOS PRL\!EROS en utilizar el término vanguardia,
en un sentido político, en el siglo XIX. Sin embargo, es Lenin quien
emplea apropiadamente el término cuando afirma que "al educar a

los trabajadores del partido, el marxismo educa a la vanguardia del
proletariado". (Schwartz 33) Esto es primordial para entender el
carácter ideológico que subyace en las Yanguarclias del siglo XX, y
particularmente en los manifiestos europeos r latinoamericanos. Lo
ideológico entendido en su acepción más amplia; es decir, una
postura que no se conscnñe a Jo político o en hacer de la literatura
un proyectil político. J,0 ideológico, en los manifiestos vanguardistas
latinoamericanos, visto como la expresión de un compromiso
estético; en donde se demanda una renovación literaria.
Centrémonos en las propuestas ideológicas de dos manifiestos
lannoamericanos: Actt,c,I ,Vú111. 1 (de Méx.ico) y Martín Fierro (de
\rgentina). El manifiest0Act11a/J\:1ím. 1 o estridentista, proclamado
por Manuel Maples .Arce, en 1921; y el martinfierrista, que llevaba
la firma de Oliverio Gjrondo, en 1924. Luís Leal ha detectado cierta
familiaridad entre estri&lt;lentismo } martinfierrismo:

93

�Debido a q11e el eslridentún10 en Méxiro se desarrolla al mi.filio
tie,npo que PI ultrai.rmo o martinftenismo en Argenti,na (. . .) 11olare111os
q11e exislen algunos p1mtos m común mtre las dos esmeías. En el prólo¡p
al '7ndice df' la nueva poesfa americana", de 1925 (. . .) los prinripio.r
estéticos expuestos por Borge.r corresponden a los de los estn"den6stos;
mnbas esmelas dan gran 1,1¡podancia a la ,nettifora; a la 011Ji.rio11 dt
las frases medianeras, de los nexos gramaticales, los atfjetivos imítiles,
de lo orna111entaf,· al 11so de versos e imágmes sueltos; al predomi11io del
verbo actirn sobre el intransítiuo. (Leal 106).
Aguí cabrían dos observaciones: a) Lo principios estéticos de
Borge fueron enunciados en el manifiesto: Ultraísmo, en 1921,
anterior al de "Af01tít1 Fierro. Sin embargo, ultraísmo y martinfi.erri mo
han sido emparentados por la historia literaria debido a que coinciden
en los mismo presupuestos e réticos, y a que Borge colabonba
en la misma revista que Girondo: lvlarlin fiqrro. mbas escuelas,
ultrai ta (o martinfierrista) y la stridentista, nacen entonces en 1921,
y culminan en 1927; b) Lo principio estéticos de Borge , señalados
por Leal se aprecian más en la obra poética de los e tridentista ·
que en el manifiesto de éstos, donde se aluden vagamente. E to es
porque Leal se concr ta a explicar la influencia d una escuela en
otra, pero no entre un mao.ifiesto r otro. o iempre lo 9ue se
proponga en un manifiesto vanguardista e verá íntegramente
reflejado en la producción poética de esa escuela. Lo anterior no,
jmpel a abondar en aquello elementos e. tructurales 9u se
ob ervan entre lo do manifiestos, dada su contemporaneidad, con
base en ·u. propuesta.is ideológica :
1. Presencia de una voz colecti a. Aunque los dos manifiestos
lle,·an la firma de un solo escritor (Girondo, enAlt11tín Fierro; y Maplcs
Arce, en Acta T/Írn. 1), parecen representar a una comunidad literaria
qu e ha adheddo a ellos por convicción propia. De de e ta
per pectiva, la ,·oz de Girondo "representaría" a otros e cntores
que colaboraron en la revista, como Jorge Luis Borges, Leopoldo
farecbal, Eduardo González Lanuza, entre otros. Asimi mo, la voz

94

de Maples Arce estaría secundada por Germán List Arzubide,
Arqueles Vela, Salvador Gallardo. in embargo, uingún manifiesto
obliga e1ernamente a sus miembros a cumplimentarlo. Como se sabe,
Borges fue un respetable disidente del ultraísmo. Él comparte sus

razones:
Estqy arrepentido de esa participación m CSClfelas literarias. H(t)I
creo en ellas. Son fartllas de publicidad o conveniencias para la
historia de In literat11ra. Aa11almenfe no profeso ninguna estética. Creo
que cada te,na ilnpone s11 estética al poema, es decir, recibo algo (puede
ser un argtf111ento, p11ede ser tmaJáb11la, p11ede ser uagavm1te 11n poema),
] a contintfación, ese tema me dice có7110 quiere ser tratado. Desco,ifio de
1111a estética preliminar, sobre todo de 1111a est#ica previa. Hqy, cuandfJ
pienso en esas escuelas, pienso que fueron 11n ;i1ego y, a veces, 1m ;i1ego
hecho para la publiddad, nada 1JJás. o obstante tengo 1m bmm rec11erdo
de aq11eílos mr1igos, pero no de mmtras arbitrarias teorías. (Schwartz
50)
110

De las dos e, cuelas, el estridentismo fue quien mantuvo una
mayor unidad coercitiva entre sus miembros. De hecho, uno de sus
tntegrantes, L t Azurbide, se preocupó por preservar las memoria
del movimiento, en 1926. Pero, ruptura, como la de Borges conduce
a preguntamos: ¿[ lasta qué punto la voz colectiva de un manifiesto
e tan representativa de un~ generación de escritores? La pregunta
obedece al innegable protagonismo de esa voz colectiva. La
personalidad literaria del firmante e impone en la elaboración
estili tica del manifiesto. i bien Girondo parece guardar cierta
distancia con el u jeto de su proclama, L'l revista /\ fa11i11 Fierro, al
referir e a é re en tercera persona (confiriéndole categoría de
personaje), u oz Jjteraria, inconfundible, s uperpone al inicio
del manifiesto: Frente a la i11,pc-nnet1hiiidad hipopotá111ica del honorable

p,íblico. (112)
Quien haya leído la. poesía de Girando, reconocerá de inmediato,
en la adjetit,ación jnesperada, us proezas sintácticas. Es el estilo
de un autor el que dibuja la personalidad del manifiesto, y al núsmo

95

�tiempo se erige como líder literario de u impatizantes. E
improbable qu Borge se haya sentido identificado con taJ estile~
pues procuraba la mesura del epíteto. in embargo 1a nece idad de
forjar y fortalecer una id ntidad grupal exigió, n su momento, una
adhe. ión sin cortapi a. .
Maples Arce, a diferencia de Girondo, no disfraza
protagonismo:

u

Jfe co111plaZfO etJ p1irticipar a mi m1111erosa clientela fo11ogr4/ica dt
estolist(l.f potenciales, críticos desrrados, y biliosos, roídos por todas /l1J
llagas lacerantes de la 1iCJa literatura agonizante_y apestada ... (16
El e tilo es el manifiesto. El lenguaje exhibjcionista de Maple.
Arce proyecta un afán de parecer novedoso y sorprendente; un
imperioso deseo de er, como el nombre de u manifiesto, Act11ül. A
diferencia de Martín fierro, en donde sus integrantes conservaron
una autonomía literaria pese al 1ndiv1dualisrno de Girondo, h
miembros del estridentismo fueron émulo, o seguidores leales de
Maples rce· de tal forma que terminaron "eclip ado " dentro Y
fuera del manifiesto por la voz autorizada de su líder moral. ¿\'oz
colectiva o voz tutelar? Quizá amba a la vez. Piénse e en otros
manifiesto europeos en donde el estilo son. u jerarca.: Apollinaire.
Marinetti, Tzara. Lo nue tJ:os no fueron la excepción. Girondo '
í\faples Arce rinden un culto a su per onalidad tal y como lo hizo
Huidobro en 1\To11 Ser11id111 ( 1914), en donde el protagoru ta de u
manifie to e él mismo, desdoblado en la figura de un poeta que st
resi te a im.itar a la natural za.

2. Pronunciamiento inicial en contra de convenciones ociale
Otro punto en común entre los do manifie to
la actitud
iconocla ta con que comienza su redacción. Tanto Girondo corno
Maples \rce dinamitan los cánone. h.i ráticos que regían durantt
su tiempo. Vanguardia e ruptura } e. compromiso estético, ~ero
no ha} comprorni o estético . tn previa ruptura. De aht, b

96

awmosidad de ambos escritores por fu tigar lo que con ideran
decadente.
Girondo se pronuncia, en los primeros ei parágrafos, contra la
re istencia al cambio: Frente a la impert11eabilidad hipopotámica del
ho11orable príbliro; contra el e tancamiento intelectual: Frente a la

f11neraria solemnidad del historiador y del catedrático q11e mo111ifica todo
c11a11to toctr, contra el decadenti mo literario de u época: Frente al
recetario qlle inspira las e/11cubraciones de n11estros 111áJ ''bellos espínt11s"y a
la afidón al anacronis,110J' al mimetismo q11e de!l111estran; y contra el elogio
de la ignorancia: Frente a la incapacidad de contev¡plar la vida sin escalar
las estanterías de las bibliotecas (112-113)- entre otras.
Por u parre, faple Arce, "en nombre de la vanguarclia actualista
de léxico" se mue tra irreYerente al incurrir en clicterios contra
héroes nacionales, venerados por inercia popular; o contra calle
populares de la ciudad de f éxico que llevan nombres de santos;
una doble afrenta:

.\lt,era el C11ra Hidalgo, Abtl.Jo San Rafael San Ldzmv, Esquina, Se
prohíbe fijar anuncios. (162)

E1 escritor estridenti.sta. no olvida, en otro manifiesto, la figura
de guien venciera a los france e en desigual batalla:

CAGLBJONOS: Prinmv: n la estat11a del Gral Zaragoza, bra1111cón
111sole11te de zar?Jiela. .. (171)
¿Por qué la preferencia de Maple Arce de pronunciarse
particularmente en contra de Hidalgo y Zaragoza? Borges diría que
es arbitraria. er moderno es erigirse contra lo canónico. La elección
e aleatoria. El objetivo es perturbar. n ambo casos Girondo v
~
.
.
,
,
' faples Arce lo consiguen. De¡an preparado el terreno para exponer
u principios vanguarcli t.as.

3. Declaración de un principio vagguardista rector. Asentado el
pronunciamiento inicial, prosigue la enunciación de los principios

9

�f/r,

I

que caracterizan a cada manifiesto. Sin mbargo, iempre hay un
principio que sobresale entre todo , y que constituye la columna
vertebral del discurso. A veces, lo autores ofrecen marcas enfáticas
al lector con el propó ito de destacar el principio vertebral de su
manifiesto. Girando emplea la mayúscula :

Martín Fierro siente la necesidad imprescindible de definirse J tk
llamar a e11antos son capaces de percibir q11e nos hallamos en presencia
de 1ma TUEVA SE SIBILIDAD )' de 11na
UEfíl
COMPRE 1SIÓ 7, q11e, alponernos de aCJ1erdo co11 nosotros !llis111os,
nos desc11bre n11evos panora!llas i11sospechadosJ' mm1os medios)' jo1711tJS
de e&gt;.presión. (113).
Pero esa nueva sensibilidad y esa nueva comprensión (que
requieren "nuevos medios y formas de expresión") no se explicitan
en el parágrafo. ¿A qué tipo de sensibilidad y comprensión se refiere
Girando? ¿A qué clase de medios y formas de expre ión alude d
e critor ultraísta?
El principio rector ha quedado expuesto, pero demanda .u
reafirmación. De ahí que los ub ecuences enunciado sean
necesarios para ampliar , enriquecer la propuesta ideológica
marrinfierrista ele modo integral. Más adelante, el lector se percata
de que los nuevos medio de expresión (renovación estética)
depend n de asumir en forma tran parente un compromiso estético:

Martín l-'1erro acepta las consemencias y las responsabilidades de localiZf,rsr.
porq11e sabe qtte de ello depende s11 salud... (113); de que los nuevo
medios se expresan con 1111 acento co1tfm1porá11eo; de que e expresan
con un estilo propio y autosuficiente: Mar/in I'-ierro tiene Je en n11es/rlJ
fonética, Ptl nuestra zisión, en 1111estros 111odales, ett nuestro oído, en 11m.r/rd
capacidad digesh·va y de asú11ilació11 (113-114).
in embargo, el manifiesto no precisa cuále deben ser los nuevos
medios expresivos. Por eso se recurre a manifiestos "hermano "
como el Ultraísmo, de Borge , para comprender que esa nueva
sensibilidad tiene nombr y apellido: El 11ltraís1J10 lo apadrind

98

"
i11iríalnmlfe el gran pwsista sevillano Rqfae/ Cansinos Asséns ... (105); el
ultraí mo como una respuesta acérrima al n1benia11is1110 J' anecdotis111o
ngmtes (103). Recurrir también a Borges para reconocer los nuevo.
medios expre ivos n los iguientes principios:

1. &amp;ducción de la IJ,ica a s11 ele111ento primordial.- la 111et4fora. 2.
Tachad11ra de las frases f/Jedianeras, los nexos J' los arjjetivos imíft!es.
3. Aboliriófl de los trebejos orna111entales, el conjesionalismo, la
drc,mstanciación, las prédicas J' la neb11losidod rebuscada. 4. Sí11tesis
de drJs o más i111ágenes en tina, q11e ensancha de ese 111odo JI( famltad de
.rugerencia': (105).
i\faples Arce, en lugar de introducir el principjo rector de pué
del pronunciamjento inicial (como lo hace Girando) lo rraslada al
cuarto parágrafo. En éste propone una estética moderna · urbana:

Es necesario exal!at en todos los tonos estridentes de nuestro diapasón
estridentista, la belleza act11alista de las máqHinas, de los p11entes
ghm¡jcos recientemente extmdidos sobre las vertientes por l!IIÍsct1!os de
acero, el h111110 de las fábrica,r, las emociones C11bistas de los grandes
~asatlá11ticos con h1l!l1eantes chin1eneas de rqjo J negro (.. .) el régtinen
md11strialista de las grandes ci,idades palpitantes, las h!uzas (sic) ªZflles
de ks obreros explosivos e11 esta hora u11oc1011a11te J' ron111ovida; toda
esta belleza del siglo ( . .) (164)
El e tridenti mo e un canto a e a belleza actuali ·ta. -- quivalclría
a una especie de ''nueva cnsibilidad". AJ igual que irondo, faples
:\rce emplea marcas enfáticas: la reiteración deJ nombre del
maoifie to: tonos estridentes y diapa.ró11 est,ideniista; las imágene
OSlen iblemence actuale gue aparecen en la · fra . es larga : . .. los
P11entes gímnicos recie11/e171enfe exte11didos sobre las 11ertimtt1s por 1111ísmlos de
acero.•.· los error s ortográfico, intencionales: ... las bl11zas ªZflles de
l!Js obreros.
·

El principio de la belleza actual e antecede en los primero

99

�1,,

parágrafo . La aprehensión de esa belleza depende de asimilar que

la verdad es una proyección interior: La verdad, 110 acontece ni s11cetk
n1111ca jffera de t1osotros ... y de que La verdad estética es tan sólo un estado
de emoción ... ; de aceptar que no debemos i111itar a la Natttraleza, sino
estudiar s11s leyes, y comportarnos en elfondo co,110 ella:, y de satisfacer una
J11nriót1 espitit11al en 1m momento determinado. (162-163).
Aunque la propuestas estéticas de Girando y Maple Arce
poseen rasgos di tintivo , concuerdan en un propósito: la exigencia
ideológica de una renovación poética en el marco de una nueva
época.

4. Incorporación de proclamas de otros manifiestos. Hay
manifiestos europeos, como el de Marinetti, cuyo aliento
modernizante alcanza a Girondo y Maple Arce por igual. Ambos
poeta latinoamericanos parafrasean una frase célebre del escritor
futurísta; hoy, umamente desgastada: Un a11to1JJóvil en movimiento, es

más bello que la Victotio de Samotracia (163):
Girando:
.. .11n b11en HISPA..'JO-SUIZO es una obra de arte 1m1chísimo

más pe,facta que una silla de manos de la época de L11is XV. (113)

.

r

una contrarucción; en el parágrafo cuarto incorpora la proclama
futurísta ya mencionada, pero luego rechaza el futurisrno en el
parágrafo doce: oda de retrospección. Nada de fi11t1tis1110 (. . .) Hagamos
ach1alisn10. (167). Es comprensible que el escritor estridentista desee
marcar una distancia con el futurismo para diferenciarse de éste, y
moldear una personalidad propia. Pero es ab. urdo pretender negar
lo que se es. Y el rnanifie to de Maples t\r.ce e , como e sabe, la
Yersión mexicana del futurismo.

Hay manifiestos, como el de Hwdobm ( ron Ser11ia111), que han
dejado huella en los de nue tros autore . Schwartz comparte este
pensamiento. Cuando Girondo se pronuncia contra el mimetismo
de los "más bellos espíritu "de su época, está evocando I principio
de Huidobro: Ton sen•ia111. 'o be de ser 111 esclavo, madre 1'\Jahm1; seré fu
ª"'º (73). Cuando Iaple rce afuma que Tosohvs b11sca111os Ir, verdad
en Id realidad pensada,)' no en la realidad pensada (163), recuerda aquello
de X1111ca hm1os creado fl'alidadespropias (72). Otro regi tro huidobrian
en .Maples Arce e presenta cuando éste exhorta a Hacer poesfa p11ra,

sffprinmndo todo elet11e11to e.Ytraiio J' desnaturalizado (desrripdó11 anécdota,
perspectiva). (167) Como se abe, Huidobro desde11a el lenguaje
descriptivo y anecdótico que atrofia lo poético. in embargo, a
diferencia del critor chileno, Iaples Arce extiende el concepto
de pureza y lo traslada al ámbito pictórico:

Maples Arce:

C11ánta 11,qyor)' más honda emoción he logrado vivir en 1m recorte tÍI
pen·ódico arbitrario y sugerente, que en todos los organille,ismos pseub
líricos)' bo11Jbones ,nelódicos, para recitales de changa"º gratis a las
se,lon"tas ... (163)
¿Escasez de originalidad al adoptar la proclama extranjera? En
defensa de ambo podría decirse que en su des o de er "modernos''
buscaron adaptarla a sus circunstancias sociales· Girondo para
desacralizar el concepto anquilosado de arte; y Maples Arce, para
cuestionar la poesía almibarada d u tiempo a la que todavía e le
rendía tributo.
De los dos manifiestos, es el de faple Arce el que incurre en

100

S11primir en pit1t11ra toda s11gestión 111mtal_l' postizo literah1rismo,
lotJ opklt(dido por 11uestra crítica b,ifa (. . .) U11 mte llttet'O (. . .) requiere
llna sinta...'\.is 111reva· de aq11í siendo posiliva la aserción de Braq11e: el
pintor piema et1 colores, ded11zro la 11eresidad de N11a n,1e11a sintaxis
rolorística. (167).
5. El humor como un utensilio ideológico. Girondo y faples
Atce transgreden la solemnidad ceremoniosa que caracteri7.aba a
los discursos ancestrales al vigorizar los canales de expresión de su
rnarufie tos. no de esos canales, 1 humor, e, usado para transmitir
u ideología literaria. El humor de Gir ndo e vierte en • us epítetos
In. 0 pechados: .. . lo li11pem1eahilidad bipopolá!llica del honorable público

lfJ l

�(112); en u~ , ímilc. agresivos: ,1 ,n11eslro nacionalismo i11telect11al

hinchando valores falsos q11e al pri111erpit1chazo se desit1Jla11 co1110 thcmchitor.
en su sarcasmo: ... la incapacidad de co11te11¡plar la vida sin escalar !tu
estanterías de la.r bibliotecas (113)- en lo desplazamiento conceptuales
(típjcos de Giroodo) que traslucen la befa del autor: 1Vfartín rirrro,

r

cdtico, sabe que 1111(1 locomotora t10 e.r co11¡-parahle a 1ma manzana y el hecho
de q11e todo el ,mmdo ampare 1111a locon1otora coJJ 11t1a 1J1at1za11a, ' a(g111101
opten por la foco111otora, rectijica para él la sospecha de q11e hqy f1111tÍJos ,,,ás
negros de lo q11e se cree. (114)
El humor de fapJe
ce recurre al auxilio de numet·oso
adverbios: En 11011Jbre de la vangt1ardia act11c,lista de A1é.xico, sit1cera111enk
horrorizp.da de todas lfJ.S placas notariales (.. .) de mi i11sffslit11ible categoría
presentís/a equiláteramente convencida 'e11Jine11te111et1/e revo/ncionaria, nlie11/rtJJ
qffe todo el 11u111do q11e está fttera del eje se contempla tfférica,mnlt
ató11ito ... (162)' de neologismos irónico: ... todas esas poe111atizncio11eJ
entt1siasta111ente aplmdidas e11 charlotadas literarias, e11 q11e solo se j11s~jira
el refltjo cartonario de alg11t1os literafNripedos •~rpecimen" 163-164); y de
exhortaciones exce iva : ¡Chopi11 a la silla eléctrica! He aquí 11na
afir111ación bigienista_y detersoria. )á /Qs_f11t11ristas a11ti-selenegr4ficos pidieron
;" /e/ras de molde el asesinato del daro de !11t10... (164 ); entre otros
a pectos.
El humor incisivo de Girondo y faples Arce es vigente en tanto
siempre existirá un aparato literari anquilosado contra el cual
manifestar, e.

6. Apología de la modernidad del siglo XX. En el manifiesto de
Girondo se vanagloria tenuemente la modernidad del siglo X..'\; e to
&lt;lebido quizá a la naturaleza ultraísta que se limitó a reconocer lo.
vientos progresi ta , pero sin desbordar-e hasta el punto de
idolatrados, como sí acontece con faples ce. Lo anterior e:x:pliOI
el mpleo cautelo o de signo. moderno en el manifiesto
martinfierrista. Girondo reconoce el automóvil hispano- uáo corno
una bra de arte más peifécta q11e 1111a silla de 111a11os de la época de ]JJIJ
XT r, pero hasta ahí. alora artí ricamente un baúl itmovatio11, un
marconigrama o una rotativa, p ro sin exaltad .. Admite el u 0

102

cun&lt;liano de 1111 deHt(frico s11eco, de unos toallas de Fronda_¡• de 1111 jabón
i11glis, porque es co a del sentido común.

La modernidad de los e tridentistas, valga el pJeona mo, es
e tridente. Es, valga Ja hipérbole, excesivamente estridente. J
manifiesto stá bombardeado por sjgnos que traducen una obse ión

por ero por parecer "actual": .. . telffeno.r_J' diálogos pe,ji1mados q11e se
M1'tlnat1 al desgaire por hilos co11d11ctores (162); "la belleza actuali ta de
las máquina '', "los músculo &lt;le acero", "el humo de las fábricas'',
"muelles efer scente · congestionado " (164); .. .accesorios de
a11/0111ó1i/es, refocciom.r Hqynes, llantas, acunJl(ladores y dínamos, chasis,
ue11u1riticos, k/a...,.:ons, b1y1a.r, !t1bricr111tes, gasolina (165). Por si no bastara
con esto, la última palabra d I ruscur o es otro igno de la modernidad
tecnológica: .. .me il11tJJit10 Cll la 111ara1illosa i11cat1descmcia de mis nervios
rléchicos (168). Debido a este abuso e, tridenti ta, lo que empieza

sienJo novedoso termina en fastidio.

7. Po tura critica ante el pasado literario. Ya hemo, señalado la
animadversión que de pertaba en Borges la vigencia, en su tiempo,
Je una literatura rubeniana ,v anecdótica. Girondo, in embargo' se
muestra má ecuánime en cuanto al legado poético de Rubén Darío:

.. .el mo1rimie11to de independencia iniciado en el idioma, por R.r1bé11
Darío, 110 significa q11e habremos de remmciar, 11i 11J11cho 111enos ji,yan1os
desconocer q11e todas las mononas nos serrimos de 1111 de11t[fiico SI/eco,
di- 111/ll.í toallas tÍ9 Francia y de 1111 ;abón mg/i.r (113).
La propuesta moderna de Girondo e conciliadora, en este
sentido. Hay, cuan&lt;lo mucho, una crítica velada a los "bellos
e, pintus' anacrónicos y miméticos pues no menciona nombres y
apellidos. Sin embargo en sus manife, taciones pública , el
martínfierrismo arremetió contra Leopoldo Lugones que tuvo el
''desliz' de "haber defenrudo en tu iastament la métrica r 1a rjma'
se~ chwartz. T..o irónico es cómo d pué en 1937 Borges resarce
la t-igura poética de Lugone al "di orciar " de Ja stética ultraísta.
La oscilación de Jas postura e téti.cas de Girondo y Borge desvela

103

�f:

la divergencia ideológica qu ubyace en un manifiesto. in embargo,
e , innegable la po tura equilibrada de Girondo n Martín Pierro:
valora el pa ado literario (modemi mo), pero condena su eterna
prolongación (anacroni. mo).
Para lo e tri dentistas el pasado literario e una e pecie de apéndice
que urge extirpar. Todo lo que lo antec de es caduco inoperante.
La con igna: ¡ hopit1 a la .rilla eléchim! certifica la defunción del
romanticismo. Explica el porc.1ué de la liqwdación, en la memoria
literaria del recuerdo poético de escritore como Manuel Acuña,
cuyo nombre e sugerido: Perpet11en1os n11estro crillietl en el 111ela11rolir""!

trasnochado de los ' od11mos",)'proclo111ell10s, si11rrónica111ente, la oristomma
de lo gasolina. (164) Explica el desprecio por las aportacionc
simboli ta de Enrique González l\fartínez: Axito a todos los poetas,
pintores_)' e.rmltoresjóvenes de ,\,fo..ico (. . .) o todos Í!ls que"º han ido o lomtr
los platos e11 los festines ct1linarios de _flriq11e Conzále-z. Martíne:v partJ
hacer arte con el estilitidio de s11s 111emtn1odo11es ii1telect11ales ... (168). t o
hay tregua pues, para el pa ado literario.
ta sube timación
e. tridentista e revertirá con el tiempo. El gmp Conten¡porá,uof
menospreciará su herencia poética. Lo mirarán como un corchete
curioso d l iglo ' , del cual puede prescindir la literatura sin verse
a~ ctada. in embargo, si obviamos la actitud oberbia de lo
e ttidencista ·, podríamos reconocer su contribución a oxigenar la
alicaída poesía de e a época.

8. Posición ideológica ante lo nacional. En lo. do man.ifie tos,
el compromi o estético no excluye lo nací nal· má bien lo incorpora
Girondo abe de la importancia discursiva d la historia; ella es b
que con truye el entimicnto nacional, moldea nuestra idea de país.
De ahi u pronunciamiento contra la funeraria
lemnidad dd
hi toriador", qui na veces posee una apreciación estrecha &lt;le los
acontecimiento, socialc . Giron&lt;lo abe qu la proyección de esa
hi toria, y por ende del . en cimiento naciona~ depende básicamenre
de la formación académica de las per ona . De ahí u
pronunciamiento contra el catedrático, que al igual que l historiadoL
"momifica todo cuanto toca '. t\simi mo Gitondo reprueba un

104

mcionali mo mal entendido, insuflado en valore. endebles que al
primer pinchazo se de inflan como chanchito ". Ya ea porque on
valores propios so tenidos o la hipocresía ocial o porque son
valores ajeno que imposta.o el rostro nacional. Se trata, insinúa
Girondo, de amplificar la e tructura de valores nacionales: reconocer
lo propio y 1 ajeno en su ju ta medida: Aif.artín Fierro cree en la

i11,portancia del aporte i11tekct110/ de ÁHJérica, previ.Q tijeretazo a todo cordón
t1111bilira/. (113).
La posición moderada de Girando respecto a lo nacional Oo cual
no lo convierte en un patriota empedernido) se pre erva en su
manifiesto. Pero fuera de éste, su producción poética se balancea
hacia un desenfadado cosmopolitismo. Lo anterior sugeriría una
mconsistencia entre el discurso del manifiesto y el di curso poético.
Borge lo explicaría de otro modo: sucede que un escrüor evoluciona
us modos expre ivos. Tan evoluciona que Borge di, crepó de las
escuelas vanguardista , y escribió una obra como Fervor de Buenos
Aires (1923), provista de un aliento local.

El consabido cosmopolitismo de Giroodo queda reafirmado por
la _contienda uscitada entre dos grupo, literario : Florido (Oliverio
G1r~ndo y partidario europeizantes) y Boedo (Roberto Marianí y
seguidores nacionalista ). Los nombres de los grupos correspondían
a lo. de &lt;los calles argentinas: una (Florida) untuosa, y 1a otra
(Boedo), proletaria. La pugna estaba centrada en la crítica de Boedo
hacia el grupo Florida por el nulo compromi o ocial de é te con el

país.

El manifiesto ,, fartín Fierro ya anticipaba la renuencia de Girondo
a abordar el terna político. Para él, el compromi o estético podrá
IIlt~ar lo ocial pero jamá upeditar e a éste. Hacerlo significaría
9UJzá, desviar sus pre, upuesto literario.. in embargo, sab mo
que eJ ultraí mo no fue una e.cuela ajena a lo vaivenes políticos
argentinos. De hecho, el futuro de Martín Fierro dependió, como
apunta Schwartz, de eso nexos:

L rettisto defó de p11blicarse por t11otivos políticos, c11011r/Q s1, director
se t1egó a as111nir 11110 11i11c11/aa"ó11 partidaria, rechazando apoyar al
entonces candidato t1 la preside11cia del país, Hipólito }'ngf!)-en. (102)
105

�Ju.

t,l i•

A esto habría que agregar una diferencia interna: Borge s1
apoyaba a higo ren por lo que las diferencias internas se agudizaron.
La po ición crítica de Maple .Arce campea entre el vapuleo de
lo nacional y el elogio de lo universal. us proclama son ca i
anarqui tas. ¿Razones? Desafía la idolatría popular hacia per onajes
hi tóricos como el cura figuel Hidalgo; anatematiza a la clase
burguesa reY:i riéndola con un epíteto injurio o: AJ fin, los tramim
han sido redimidos del dicterio de prosaicos, etJ qHe prestigiosamente los había
llalon·zado la b11rguesía ven/ruda con hijas casaderas por tantos mios de

retardarismo sucesivo e intra11sigencia 111elancólica de archivos cronológicos.
(164 ); repudia una literaru.ra nacional "putrefacta", cuyos "gérmenes''
hay que exterminar, o una "vieja literatura agonizante y ape rada''
que ha provocado "llagas lacerantes" (167).
En medio de todo esto urge una aporía estridentista. Fuera del
di curso de este manifi sto lo estridentistas so tienen u
compromiso con la ReYolución 1exicana. Aseguran ser el
movimiento estético que la incorpora. ¿E creíble? En el manifie to.
como 'ª e explicó, se perfila una ruptura con lo nacional. í existen,
de pronto alu iones a la da e obrera, pero no para defenderla sino
para decorar el discur o e tridenti ta: .. .las bl11zas (sic) ªZflÍes de 101
obreros e:&gt;,.,p/osivos etJ esta hora emocio11a11te )' cot1111ouida... (164); í existe,
de pronto, un interé por fusionar Literatura y revolución, pero sólo
en la lid de la. palabra ; esto se aprecia en el manifiesto número 4:
HéMOJ LET /1 TADO E I A RA1AS CO TRA r.L
AG IACT-IIRUSMO UTElv.J.RJO E TAJÉXJ O (174).

ros

El compromiso estético con lo revolucionario es de forma y no
de fondo. Es frívolo y fatuo. Arenga contra Jo nacional (dentro del
manifie to), defiende la cau a obrera (fuera del manifiesto) y
encomia lo universal (dentro del manifiesto). A esto habría que
recordar que lo contenidos poéticos de l s e tridentista están muy
alejados de ese compromi o revoluc10nario. •n medio de esta
1mpree1sione ideológica,, lo prevaleciente e. el llamado de fa ple
Arce:

106

Cosmopoliticémono.r. Ya no es posihle fe11erse en cap_í111~os
com•encional.es de arte nacio11aL Las noticias se expanden por telegrcifos;
sobre los rascacielos, esos /Jlaravil/osos rascacielos lan vit11perados por
todo el IJJHndo, hqJ' nubes droJJJedatias, J' entre sus ttjidos 111uscttlares se
connme1,e el ascensor eléctrico. (166) •

Al igual que los ultraísta , los estridentista ufriero~ el e cozor
de lo político. Quizá con más incertidumbre porque de1aron de . er
apoyados, en Jalapa, por el gobernador de Veracruz (el general
Heriberto Jara):

,L de/general en 1927 significó ta1nbié11 elfin del 1II011i1niento
La cazua
..
stridentista. ·Con lo qlie pasó a la historia siendo el rínico n1ov11mento
ede vanguar.d.'
A.,,,,;..;c,,.u Latina q11e contó con apoyo militar! (161)
za en ru,,.,.

El posible conflicto ideológico no descansa en que una estética
e proclame nacionalista o cosmopolita, sino en la ese~~ª
. entre 1o dicho (manifie to) y lo creado (producc1on
congruencta
cli
poética). obre todo si con ideramos que las e cuelas v~ar stas
olían respaldarse (por no decir legitimar e) en sus manifiesto .

9. Actitud "manifestocentrista". Spengler adjudica~a la
decadencia de Occidente a su tendencia "eurocentrista", cultivada
a lo largo de lo siglos. Parafraseando a pengler, se podría afir~
. de la dos vanguardias que no ocupan es debida,
que la d ecad enc1a
d
en parte, al "manifestocentrismo" _qu~ se ob enTaba en ~llas des _e
. . . La vanguardias enveiec1eron porque no rmraron
un pnnc1p10.
,
l mas
al
.
alla, de I, rrusmas.
u s manifiesto fueron el espejo a traves de cu
.
se deleitaron, y ucumbieron siguiendo la enseñanza d_e_ i are1s~.
Los martinfierristas y lo estridentistas no fueron la excepc1?n. Martin
. nene
.
Gitondo
F.zero
una ac tl.tud ('manife tocentri ta" cuando
.
,
. lo

instala como protagonista absoluto en forma r~tterada: el~ q~~
se define a sí mismo: Martín Fierro siente la necestdad de defimrse .. . , el
s quien está en el escaparate literario: Martín Fierro acepta las
·n .J de lioca/i'&gt;'arse
co11sec11e11cias y las responsabwaaues
"\: , porque sabe que de ello
107

�•

l

depende m salud... : él es quien orienta lo moderno: 1v1artín Fierro sabe
q"e "todo es n11e110 brgo el sol" si todo se mira con unas p,¡pilas aclltales ... ;
él es quien sabe lo que es verdaderam nte artí rico, él es quien tiene
fi en sí mismo (en u fonética, en sus m dale., en su oído, te): él
es artista v crítico a la vez; y sobre todo, él . abe percibir lo auténtico
porque . ;be apreciar e: Martín herro sólo aprecia a kJs negros) a les
blancos q11e son realmente negros o blancos y 110 pretenden en lo más lllÍ11imo
cambiar de color. (114)
El estridenti ta no disimula su "manife tocentrism " porque
incluso lo predica; . e ve a í mismo como la íntesis de todo· lo
movimiento de vanguardia:
Ya nada de creacionismo, dadaí mo, paroxi mo, expre.ioni mo,
sintetismo, imaginismo, cubi mo orfi mo etcétera, etcétera, de
' ismo '' má o m nos teorizados y eficiente . Hagamo una ínte is
quinta-e encial y depuradora de toda las tendencia florecida en
el plano máximo de nuestra moderna exaltación iluminad~}'
epatance, no ólo por un fal de eo conciliatorio -sincreri mo- -mo
por una rigurosa con\'Ícción estética y de urgencia spíritual. (165)
Mapl~ Arce se cita a sí mi mo dentro del manifiesto en un acto
de suprema vanidad:

(i\f.M.A. frade 111ark) es 1ma preparaci011 tllaratilÍ()sa; en /lei11llJ
cJ(afro horas exterminó todos los gérmenes de la literat1m1 p1ttrejadaJ
s11 !{SO es agradabilísi11Jo )' henéfico. (164)
10. El medio es el manifiesto. e sabe que la comunicación efectiva
con un público determinado depende de la. condiciones favorabl
en qu e ll ve a cabo. Girondo eligió u revista para divulgar d
marufie to en gentina, y faple Arce optó por ,,ario muros ~
Puebla. La pregunta: ¿ uál de los dos fue má. leído? parecería ob,~a.
Podríamos suponer que el de Girando dado su distribución periódu:a
y nacional. Pero, ¿a qué tipo de público aspiraba llegar Giroodo?

108

¿ ólo al letrado o int lectual? El lenguaje, característico de Girondo,
no e. precisamente popular. La clave puede indagarse en el tono
apelati:rn utilizado. EJ único momento n que Afartí11 fierro se dirige
a un público Octor) n particular s al final del manifiesto:
¿.fo1patiZf1 usted con 1Uartín ~Fierro?
¡Colabore 11sted ro11 1\lartí11 Pierro!
¡S11srrib11se 11sted a 2\tlartí11 T7ierro! (114)
Girondo presupone que la autode cripción pre\na de la revi ta
e· suficiente para qu el público se tntere e en adquirirla, y de paso,
encerarse de su propuesta estética. Ese público es naturalmente
literario. Lo que ignifica, imaginando el grado de analfabeti. mo de
esa época, que I impacto del manific ·to ultraí. ta fue menor.
umcmos a esto el carácter cosmopolita (no popular) de la mavorfa
de lo, artículos publicados en la revista. in pretender ser cr~eles,
es posible que el pueblo argentino recuerde más al popular personaje
gaucho fartín Fierro que a la revista que tomó e1 nombre prestado;
mucho meno al manifiesto.
La po ibilidades de penetración popular del manifie to
e trideotista fueron exiguas, La nación re ultante de una cruenta
guerra ciyi] Yivfa apenas su reacomodo social. T..o "triunfadore "
de la Revolución Mexicana eran. en su mayoría. ignorant . Y fueron
ellos los que dieron continuidad a unos ideales de justicia ) libertad
apa'.entemente exito'os. En el marco de e te contexto, ¿quién
Jed1caría u tiempo en leer \' aprehend r 1a honduras e téticas de
~tapie. Arce publicadas en. provincia? o nos imag1namo. a un
pueblo recién desgarrado por el conflicto bélico, } todavía escindido
t:n los años veint por la rebatingas de poder, . olidarizándose con
el nacience movimiento e tri&lt;lentista. El lenguaje retórico de I\1aples
\rce Y los desplante. que tiene hacia ese público on dos razone
· uficientes para ahuyentarlo:

Haga,nos ach1alismo(. .. ) ¿QHé el ptÍblico 110 tiene reamos
intelectuales para pmetrar el prodigio de nlfestra fo1711idable estética

IOIJ

�dinámica? .1'119 bien. Que se quede en la p()rtcria o q11e se resigne al
MUdeviile. 1 '11estro egoís1110 es ya superlativo; 1111estr.a com,icció11,
inquehnmtable. (161)
1

E cierto que en otro momento de su discurso, faples Arce
conmina al co mopolitismo. Pero queda claro que a quien e dirige
aquí no es a ese público que después meno. precia, por la sencilla
causa de que ese público Qnfiéra e pueblo) no Lo sabe 'valorar·. E.
evidente gue el sector íncelecrual es su auditorio real, y qu.izá sólo
un fragmento de esa población.
¿Qué habrá visto el general Jara en los estridentistas .al punto de
subvencionar su mo,-imiento? ¿ Habrá encontrado en eUos la
plataforma estética. de su campaña política? ¿Habrá sospechado L,
longeva existencia del estridentismo?
El medio es e] manifiesto. Lo que hoy e lee mañana se conserva
o e desecha, cual periódico. Los manifiestos martinfierrista y
esttidentista han sido preservados por la memoria literaria como un
registro ele una época que descba una reno ación estética integral.
A la otra memoria, la popular, habria qué preguntarle. ¿Habria qué
preguntarle!"

¿Y PARA QUÉ POETAS EN
TIEMPOS DE MISERIA?
MÉXICO Y LA POESÍA COMO
VALOR
Minerva Margarita Vtllarceal
a José Rmilio A mores
y sus felices noventa años.

mientras el aire en su regazo lleve
perfumes y armonías,
mientras haya en el mundo primavera,
habrtí poesía!
Rim.tis. Gustavo Adolfo Béquer

Bibliografia:
Leal, Lui . 1...o.r 11a11g11ardi.r,no1 en la .A11Jirica Litina. Ed. Óscar Collazos.
Ediciones Península, Barcelona., l 979.
Schwartz, Jorge. Las t'fl!Jf,lltlfdios k11it1oa111edca11as. Texlos prog,rallltiticosy crítiWCatcd ra, \fadrid, 1991.

1 to

.\. principios de 2009, del 13 al 17 de matzo, se celebró en París el
Salón del Libro. Una feria internacional con un sinfín de propuesta
eclitoriales. México er-a el país invitado. El pabellón de México,
poblado de bandera de colores intensos, ofrecía ediciones de
Conaculta, que es 1a casa editora del estado, del Fondo de Cultura
~conómica, de Era, de Ediciones Sin ombre. El centralismo como
e¡ercicio cultural no sólo se evidenció en la forma como se
seleccionaron a los participante . i no que negó la tradición poética
al privilegiar a la narrativa como género «activo" en su carrera
comercial; r en una nación como Francia, que ha hecho tradición
de su festejo: La Primavera de los Poetas, el negrito en el arroz más
notorio fue, evidentemente, la casi nula participación de poetas en
111

�\11.1,,.

nue tro listado oficial. parecieron Tomás egovia, Eisa Cross, Pura
López Colomé y Homero Aridjis ante .la vasta suma de narradores:
Carlos Fuentes, Elena Poniatowska, Cario Monsiváis, Daniel ada,
Héctor fanjarr z, nuestro David Toscana, .Ana arda Bergua,
farjo Bellaún, fargo Glantz, armen Boullosa, Jorge Volpi, etc.,
etc.
Los eventos en lo que participó mayoritariam nte la poesía, y
má , la poesía &lt;le los estados, fueron promovido por la editorial
Écrits des Forges, desde Québec, anadá. Es e L'l editorial, a través
de quien fuera ·u director, Gas ton Bellemare, presidente del Festival
Internacional de Poesía Troi Ríviéres, CJtiien se preocupó por llevar
a la audiencia francófona materiales de los poetas del interior de la
república mexicana. Resulta so pechoso en estos tiempos en los
que la viol ncia y la ingobcrnabilidad brillan ea nuestro país, que
oficialmente se promueva más el entr tenimiento, las historia que
dicen de otros, las anécdotas en la que nos sumergimos para
distraemos, y no la poesía, que es e1 arte que nos implica porque
implica al lector con su entorno más inmediato. fientra que n la
novela , omos espectadores en la poe ía omos protagonistas. Y digo
que resulta sospechoso este ejercicio guiado del consumo literario
porque nada mejoraría má al paí ' que el acce o a un nivel superior
de cultura en el cual el lector tuviera un mayor grado de compromiso.
El francés en Canadá es w1.a lengua que ha sido devaluada por el
mercado anglófono y la poesía un arle que relega el mercado
editorial.¿ o es entonces una suma de marginalidades coincidente
que una editorial de Canadá, en Québec donde se habla francés, se
preocupe por extender su catálogo hacia poetas mexicanos, a quienes
traduce y promueve?
El mundo e está desviando de su origen al negar el orig n de u
creación, pue la poesia es la palabra, la v·oz con la que fa divínida&lt;l
hizo al univer o, el opJo, el hálito que se filtra por la piel humana.
Está más allá de los poetas. La po sía nombra, }' al nombrar hace
que xista aquello para lo cual no tenemos nombre. l ..a poesía es lo
inefable dicho. Lo inefable dicho de uno mismo, del lector.
in embargo, n los inicio. de esta primavera el aire en u regazo,

más que perfumes y armonías ve caer muertos, ve correr ·angre, ve,
por ejemplo, cómo el joven poeta tabasqueño Álvaro Solis, de 35
años, en la ciudad de Puebla, donde trabaja dando clases de
preparatoria y talleres para .la SOGE 1, fue aprehendido este 14 de
marzo por tres agentes de la policía, golpeado junto a do amigos
periodistas, injuriado, ecuesrrado en una camioneta y arrojado en
la carretera lejos de la ciudad. E to le pudo haber pasado a
cualquiera, es el clima inarmónico y hostil que respiramo hoy, pero
le pa ó a uno de lo talentos jóvenes de la poesía mexicana, al autor
de También sqy un fantasma, Solisón Cantalao, Los días y s11s designios y
Ríos de la 11oche osC11ra. quien ha obtenido reconocimientos importantes
como el premio nacional de poesía José Carlos Becerra de Tabasco, el
premio Amado ervo, el Clemencia lsaura 2007, y en ese mismo año
el premio nacional de poesía joven Gurierre de Cecina.
El poeta es la mala conciencia de u tiempo, escribió aint-John
Petse· y lo dijo seguramente bajo la influencia de Rilke, quien
atribuyó a lo ángeles el sino de lo terrible. Andarse por las nubes
nada tiene que ver con andarse por las rama . Quien viaja hacia las
alturas de la imaginación sabe que no puede titubear al volver a la
tierra, baja directo, como una flecha al blanco. Entonce incomoda,
conflictúa, se vuelve "mala conciencia" porque apunta y seña.la lo
desviado de un camino, la pérdida del valor absoluto, la &amp;agilidad
en la que ha caído lo real.
Ya bien cantó Hólderlin que lo irreal exi te, sí, existe, allí a donde
vuela la imaginación de los poeta para nutrirse y poder solventar al
ser cuando la realidad lo debilita o lo despoja de sí.
Al apartarse del origen el hombre pierde esencia, ya no puede
quererse porque e ha alejado de la palabra que e la semilla de la
creación. El hálito de lo sagrado es vulnerado al máximo, como si
no deshiciéramos de lo divino y saliéramos arrepentidos de no saber,
de sólo desear, de ólo comprar, de sólo anhelar un plano donde las
comodidade y lo vicios parecen llenarlo todo.
Movemos en el plano de la apariencia es apetecible también para
lo, poetas, que se enamoran de todo y no quieren renunciar pero
habitar sólo en este plano es quedarse en el vacío, y lo que es más

11 2

l13

�lamentabl : er re poosables de su perpetuación. Como eñala este
gran poema de Roberto Ju.arroz: "El vado de la mano cerrada es
mayor que el de la mano abierta". Habitar la apariencia es cerrar la
mano, egoistarnos, plasmamos en la vitrina dond no deleitamos
sin contemplar.
os hemos apartado del ejercicio de la contemplación como nos
hemos alejado del rezo. Hemos cambjado lo más por lo meno . Pero
habría que subrayar que la poesía antes que conocimiento es acción,
es apertura e ingreso activo en las zonas imperceptibles del ser. Y
esas áreas permanecen vedadas si no potenciamos su ejercicio..\sl
mientras la espiritualidad se aleja lo que parece fácil se convierte ea
drama del infierno. !vfientra. despojamos a la vida diaria de la poesía,
mientras la in tituciones se cierran a u verdad, la vida se
empobre&lt;;e. Y pareciera que hoy vivimos mejor que hace 30 años.
pero no he escuchado a ningún niño que de memoria sepa
" 1argarita, está linda la mar', del ejemplar Rubén Darío que en lm
libros de texto aprendíamos, donde una princesa e capaz de lanzarse
a las estrellas para hacerse decorar un prendedor sólo con el poder
de su imaginación.
Vedada la imaginación el ser se cierra en un círculo. Cerrado el
círculo el hombre necesita algo que no sabe qué es. La angu tia
crece y la droga prolifera.

Ar..GUNASCONSTANTESDEL
ESTILO LITERARIO DE JORGE
1

IBARGÜENGOITIA
Dora González Cortina

ESCRITOR tan controvertido en el campo de la
recepción tan singular en su manera de decir la cosas como el
que ahora nos ocupa es necesario realizar la relectura de u variada
obra. Cultivador de la dramaturgia, de la narración y del periodismo
(crónica y critica) dejó el color de su pluma impregnado en los tres
género y aunque también escribió cuentos al parecer no tuvo mucha
fortuna en ellos. El conocido autor guanajuaten e tuvo el mérito y
fortuna, a veces caminan juncos, de ganar en do años consecutivos
el Premio Casa de las Américas de Cuba, primero por su obra
dramática de carácter histórico E/ atentado (1963) y luego por su
Primera novela Los relámpagos de agosto de terna revolucionario al
año iguie:nte.

P\RA HABLAR DE

I

r

Precisamente e ros títulos sirven como tal para la edición critica
que Conaculta el Fondo de ultura Económica realizaron en el
2002 en la cual , e incluyen interesantes y críticos artículos -pe e al
peso del carácter autobiográfico de éstos- firmados por autores y
ensayista como García Ponce, Pitol, Carballido, Leñero y los propios
coordmadores de esta edición Juan Villoro y Víctor Díaz t\rciniega
entre otros.

114

115

�(

Esta obra viene a ·er un complemento sólido para le lectura de
Ibargüengoitia ya que incluye además de la obras mencionadas f
lo comentario críticos de más de veinte de sus lectores o amigos,
una completa cronología de su \·ida y de su quehacer literario.
El talento y la disciplina convierten al ser humano en artista. Si
falta w10 de estos elementos el hecho no se da, por ello la discusión
de si el artista nace o se hace ha quedado atrás. Ibargüengoitia
contaba con ambo y por eso se convirtió en uno de los escritores
mexicanos más conocidos de , u tiempo aunque algunos de us
críticos se hayan limitado a decir que sus obras tienen carácter
humorista e inclu o lo aproximaran con el caricaturista Quezada.
o obstante el lector erio ha de reconocer que lejos de provocar la
risotada, sus obras sirven de ruptura con la mitificación que e ba hecho
de la guerra de independencia y de la revolución de 191 O por parte de
Lo gobernantes e inclll o de otros escritores que centran su mirada en
héroes ficticios para estar dentro del presupuesto oficial.
El estilo de Ibargüengoitia ha sido muy criticado porque su novela
y su teatro resultan una parodia que no busca enmascarar y respetar
lo que La historia narra con fervor patriótico en un país que se volvió
me tizo gracias a otro que ra lo padecía y cuyo saqueo provocó mi
pobreza que cerca ya de cinco sjglo de la conquista española no ha
podido reponerse.
Por ahora enfocaremos sólo cinco de sus obras, las ya
mencionadas y tres más: Estas ruinas que ves (1975) Dos crimene~
(1979) y u última obra, Los pasos de López (1982). Esta última es
de carácter hi. tórico y nos permite verificar que pese a la crítJ.ca
negativa por su irreverente mfrada a nuestro pa ado histórico
Ibargüengoitia fue fiel ha ta el final de sus días a su intención Je
mirar la realidad sin ofuscarse en embellecerla o exaltada
1maginativamente. Al morir joven (1928 -1983) por un desgrac..i:i&lt;l0
accidente aéreo nos deja ignorantes a , us lectores y a su público si
con el paso de los años llegaría a ·os tener esa mirada irónica, objetiva
y fria de su mundo.
En E/ atentado el autor maneja dos hilos conductores: la historia
y la ficción. Lo, diálogos presentan un realismo extraordinario donde

116

{ r,

•

se muestran las caras d l poder -motor manipulador del pensar y
sentir de la gente joven y sencilla- forcejeando entre sí por ganarse
la umisión popular: política contra clero. En el Primer acto sucede
la explosión en los sanitarios de la Cámara de Diputados quienes e
siemen altamente ofendidos y de ean castigar mediante el rigor de
la ley a cualquiera sospecho o o no, para demostrar el poder
policíaco. •sa misma ley que fue reformada en la Cámara para que
Ignacio Borge , expresidente con ertido en agricultor pudiera ocupar
de nuevo la. silla que id.al Sánchcz osa llamarla: ''1\fadre generosa,
esposa preclara y fid lísima amante inagotable, te me vas de la vida.
¡Qué seco y duro oy sin ti!"' Las fuerza mencionadas presionan }'
dan con eJ ejecutor de e e acto fallido puesto que sólo cau ó algunos
desperfecto , Juan Valdivia, a quien a través de tortura intentan
obligarlo a declarar que el obispo le ordenó hacerlo. En el egundo
acto, José Pereyra, amigo de Valdivia y del padre Ramírez, su
confesor, da muerte a Borges después de egrur1o do días con esa
determinación que da la necesidad de hacer algo nece ario en bien
Je la justicia. Se cierra este Acto con los funerales de Borge y el
concento y agradecimiento de Vid.al ánchez hacia Pepe cuyo futuro
trágico le e total.mente indiferente. En el Tercer acto se desarrolla
el íuício donde lo te tigos, sobre todo los &lt;l.iputados quedan muy
mal parados y 1 acusador involucra a la madre Conchita porque
está contra el clero y quiere más culpables. La sentencia prevista
desde el principio fu la pena de umert conmutada para la abadesa
por veint años de descierro en las l las !arias a solicitud d 1
pre id me Vida} ánchez en consideración a u sexo. La torpe
pregunta reiterativa para todos los testigos por parte del defensor
"Díganos, ¿notó usted un brillo de sinceridad en su mirada?" puso
en videncia su ineptitud medianamente salvada por su opinión en
la participación final de que se encontraban frente a un tiranicida y
no frente a un asesino. El acto se cierta con La ejecución de Pepe y
la alianza entre el pre idente y el obispo, apareciendo el mandato
de Cristo: maos lo unos a los otros.

1

E/ alentado. LoJ relámpagos de agosf(). P.dición críllca. p.32.

117

�''
El re umen anterior de la historia del texto deja al margen lo
aciertos dramático de la pluma de lbargüengoitia por lo cual re ulta
justo mencionarlos: la proyección de imágenes como fondo, el juego
de luz-o curidad para marcar la importancia
ucesión de varia
e tampa en el escenario, el tono irónico de alguno personaje , la
inocencia fingida de otros, la malicia opaca ele alguno que esconden
su juego, la acotacione de reacciones ant discursos prefabricado.
como aplauso bravos, mú ica de orquesta, etc. son complemento
que dotan la obra de vivacidad y fuego emocional matizados de un
realismo ba. ado en un hecho de nuestra historia que siempre fascinó
a Ibargüengoitia según afirma en la relación de us Libro : el
asesmato del general Álvaro Obregón. 2
Durante la preparación de El atentado explica el autor que leyó
mucho sobre la revolución m xicana lo c1ue derivaría su interés en
producir ~ u primera novela: Los rekiv¡pagos de agosto de I.a cua.l reconoce
que no es histórica ino libre ca que es consciente de man jar
mejor la espada que la pluma. De de el prólogo el autor la califica
de Iemoria · y el protagoni, ta-narrador es el generalJosé Guadalupe
rroyo quien dedica la obra a ·u e posa !atilde. Otra vez
encontramos el lenguaje coloquial la anécdota abrosa e hinente
porque no habíamos acostumbrado al. respeto irrestricto de los
caudillos revolucionarios marcado por la historia oficial, el vaivén
del azar que como lo antiguos dio . griego ayuda en una Y
perjudica en otras, la ·ínceri&lt;lad medida para aceptar con parsimonia
lo. reveses d la fortuna, la ob. e. ión por a cender y trn. cender \'
ese era fondo que con t:ituye el rencor evidenciado en la v nganza
por quien obstaculiza el éxito de Ja empresa sea cual fuere . u índole.
son muestras del conocimiento que tiene Ibargüengoit:ia no sólo del
mexicano sino de la naturaleza humana. ntre l.a risa y el llanto .e
manifiesta la vida pero cada indi,riduo quiere ·er útil para sí mismo
y los suyos sacándole la Y-1.ielta al martirio. Lo p r onaje de
Ibargüengoitia no son dJscretos, e. belto educado , bienaventurado n.i presto al , acrificio, pero e difícil e inútil repetir los lugares

r

r

1

Op11s.ril. p. 425.

118

comunes de calificar us obras como parodias, caricaturas en
palabras o humorísticas porque ería descon cer e1 planteamiento
que como artre se hace el propio autor: Porgué se e cribe, cómo e
escribe, para quién e escribe. e dice que en la guerra y en el amor
todo se val.e y así se actuó en ]o tiempos revolucionarios y e actúa
en los espacios político : Muerlo el rey viva el rey. El escepticismo
reflejado en las obras de nuestro escritor es suscitado no sólo por
lectura previa , ba e de todo autor, sino por la lectura crítica de su
espacio ) d u tiempo. Pareciera escribir como diciendo i no les
gu.ta ni modo si les queda el saco, pónganselo o simplemente, yo
no niego la realidad. En esta novela la anécdota sal.pica de humor
todo el espacio narrativo y el general José Guadalupe royo comete
errores, aprovecha lo aprovechable, estuvo a punto de ser fu ilado,
se exilia a ao Antonio y a los ocho años de ausencia regresa en
compañía de do compatriotas, Trenza y Camaleón único
supervrv1ent de l.a Revolución del 29, investidos de heroí mo
gracia a las vueltas de la política y del.a vida como se da a conocer
a los lectores a través del epílogo. Con mucha claridad el autor
mue. tra cómo lo ofendidos e cobran la humillación en cuanto
ocupan un puesto clave n el poder gubernamental ) también la
manera en gue los deudores de un favor pagan su agradecimiento
en cuanto se da la oportunidad. De la mano con lo literario podemo
afirmar que nadie es totalmente bueno ni totalm nte mal.o.
Pasamos ahora a otra obra difícil de clasificar dado , us
aproximaciones al relato, la anécdota, novela breve, autobiografía,
crónica, etc. Esta obra recibió el Premio Internacional de ovela
'México' l 975. El texto es un pretexto para encumbrar la provincia
de Cuévan por parte del protagonista y narrador, Francisco
Aldebarán. Después de vivir en la capital r gresa a su lugar de origen
contratad como profesor de literatura. La añoranza lo envuelve y
se emociona al conocer a Gloria de quien se ha rumorado padece
una enfermedad del corazón que le imposibilita tener orga mos.
Francisco lo toma en serio y todo el tiempo padece el aber que una
mujer tan bonita y valiente como ella que e opuso a la autoridad
paterna para defender u libertad a los vemtiún años, no pueda er

119

�¡)

amada ni casarse. Al final se entera que eso era falso y comprende
que perdió la oportunidad de conquistarla ya que estaba a punto de
casarse con Rocafuerte. u. amigos Paco Malangón., -ienten
envidia de E pinaza desde que dijo que no necesitaba fotos
pornográficas porque él y su esposa (Sarita) ya habían recorrido
toda la gama de la experiencia sexual. La, visitas a re t.1.urantes, la
compra de churros -los mejore del mundo- sus pa eo nocturnos,
fie:,:;tas, a istencia a conferencias, cine, etc. terminaban invariablemente en la cantina de su preferencia o en el café Flor de Cuevano
donde se daban cita lo amigos, las amigas y los pretendientes o tn
la casa de uno de ellos donde tomaban la última copita del día. El
hilo conductor d e ta narración es [a irania con que se describe lo
mejor que han hecho lo cuevanenses, el aspecto geográfico de
Cuévano con su &lt;lualidad de tiempo seco o inundaciones y la.
acciones del protagonista y su, amigos. También retoma, u pasado
bistócico y la fuer7,a de u economía, las minas de plata. Esto lo
trata en el inicio de la obra y menciona algunos de los cuevanen e,
distinguido . Como tra, fon&lt;lo transita la mentira creída por cl
narrador a pies juntillas la cual caerá en el final como los castillo·
que e construyen en el aire. Pransisco Aldebarán es un hombre
simpático según su propia opinión y debemos creerlo puesto gue la
esposa de Espinoza con él se enreda. La liviandad de esta mujer es
tal que la malas lengua, dicen qu no usa ropa ini-erior. Elfa también
engaña a su marido con 1alangón quien en la ocasión que aquél los
de cubre huye por una ventana y se la, tima un tobillo. El título ale
precisamente de las vistas que ofrece Cué-rano desde arriba o cuando
alguien llega al pueblo natal y expresa: ' En féxico no soy nadie, en
Cuévano, en cambjo, hasta los perros me conocen." 3 El narrador
condnúa:"También pueden verse a lo leja las ruinas: mina
inundadas, haciendas de beneficio abandonadas, iglesia destruida:
pueblos fanca mas ... " 4 Cabe elogiar las ediciones consultada, por
el acierto de utilizar fotografías y pinturas pertenecientes al Archivo
de Joy l.aville, su e posa, ahora u viuda.
~ lbargüengoiúa. Jorge.

Eslas ruillflS qffe /'l'S, Ed. Joaquín fortiz, :mus. p.11,

' Op11s cit. p.12.

120

( ,

Estas minas que ves se filma en 1978 bajo la dirección de Jnlián
Pa, tor, el guión de Jorge Patiño. producción de onacine y actúan:
Pedro Armendáriz J r., Fernando Luján, Guillermo Orea, Blanca
Guerra, Adriana Walrer, Roberto Cabo y Víctor Junco.
En h novela Do crímenes el protagoni.sta-narrador relata una
historia de género policiaco y para nuestro gusto my bien hecha.
Comienza con una fiesta en que la pareja formada por Marco
González y la Chamuca invitan a sus amigos para celebrar su quinto
aniversario de unión libre. De .repente llega otro amigo no invitado
que pide permiso de pasar la nocbe con ellos, farws acepta y en la.
mañana siguiente la pareja se va al trabajo quedándose E odio
;\.!cocer dormido. Después Estefaruta 1a port ra del edificio donde
VIvíala pareja le comunica por teléfono que unos hombres la hicieron
abrir su casa y se llevaron a vodio. La pareja inocente pero temerosa
de sufrir represalias por sus ideas contraria al istema imperante
deciden huir, ella a ca a de su prima en Jerez y Marcos a Iuérdago
a ver a su tío Ramón arragona para peditle dinero. C:uando él llega
a Muérdago u prima Amalia Tarragona finge no conocerlo y luego
cuando él le pide ver a su tío ella le niega la entrada argumentando
yue ha estado muy enfermo. Para fortuna de Marcos, clon Pepe
Lira, boticario y muy amigo de Ramón le ofrece la. cena, su casa y
llevarlo por la mañana a casa de su tío cuando no se encuentre
Amalia. Ramón, contento de ver aJ sobrino ahora con barbas, jorongo
r botas argentinas Lo apoya en un proy cto inventado por {arcos.
La sucesión de anécdotas se da de l.llla manera intrigosa conforme
al género y poco a poco se renuevan los afectos entre Ramón y
Marcos. Éste abierto a la aventura no sólo acepta el filtreo de la
Prima Amalia sino también el de la. ruja de su prima Lucero pese a
su gran querencia, la Charnuca. En lo último capítulo , e da la
polifrmia porgue a rafa del deceso del tio Ramón como suele suceder
en estos casos y más cuando ei médico tiene dudas de i fue por
causas naturales cada personaje involucrado explica lo que sucedió
el día anterior o la últimas hora antes de la defunción. A don Pepe
le toca narrar los últimos acontecimientos) el egundo crimen que
se comete erróneamente en contra de otra per ona. La 6caón

�recorre cada capítulo de la mano de medias verdades por9ue L,
hechura del hombre se mece entre el bien}' el mal r no e tarea &lt;le
la literatura llegar a verdades profundas, sin embargo el autor que
no ocupa tuvo valor de denunciar las corruptelas burocráucas r
policíacas que sufren parcialmente los ricos y en u rotal.id.ad h,
pobres. La clase media es la 9ue sigue sosteniendo este país con su
trabajo, su tesón y sus deudas. Los demás no, ya sea por egoísmo o
ambición o por padecer el desempleo y la miseria. *"_¿Está u ted
seguro? _preguntó el gerente. Por cien peso más me enseñó el
registro." 5 "_Haberlo dicho antes don Pepe -dijo Majorro, yo creo
que la primera parte, que es la que me corresponde a mí, se puede
arreglar, sobre todo sabiendo que hay dinero su6cieme para pagar
comisiones. Ya ve u ted lo gue es eso. H 2y mucha gente complicada.
Hay que pagarles para que guarden discreción. ,~Usted qué opi□a,
licenciado? _Yo veo obstáculos -dijo antana -pero ninguno es
infranqueable." (El subrayado es nuestro). Dos crín,enes, es llevada a
la pantalla gtandc en 1993, dirección y guión de Roberto Sneider I"
producdón del In tituto de Cinematografía y el Pondo de Fomento
a la alidad Cinematográfica. ctorcs: Damián Alcázar,José Carlos
Ruiz y Margarita Isabel, entr otros.&lt;•
La última novela de lbargüengoitia es la titulada Los pasos dt
Lcípezde la cual opina Adolfo Castañón: "La novela de Iba.rgüengoit.J.i
difunde lo que - de Lucas Alamfo a Franci co Bulne - la historia
ya sabía: que los padres de la patria fueron hombres impmvisados.
guiados por la buena fe, de ·encaminados por la necedad, aprendices
de brujo iempre rebasados por la fortuna. La no ela se lee como
una de esas reconstrucciones, tan caras a Pío Baroja, a los Dumas n
a Próspero l\Ierimée, donde . in pausa la acción sucede a la acción."oincidimos con esta opjnión y agregamos gue nuestro autor supo
irnpreguar sus obras de una ironía no tan suti.J lo cual parece haber
molestado a algunos sobte todo en el tiempo de aparición &lt;le su
obras. En Los pasos de Ljpe-z. se vuelve al inicio al tomar un tema
" Ibargücng01úa,.Jorge. Dosc,i,,.m1es. Joaquín i\íornz, p. 205.
'' Op11s.nl. p. l 90.
' lbarguengo1t1a,Jorge. F./ alm/ad(}. 1..o.r ri:ltí111pago.r de r1gosto. p. 164.

122

LÉXICO AFECTIVO Y
APRENDIZAJE

Alma Silvia Rodríguez Pérez
E lba Guadalupe Rodríguez Pérez
El rr:c11erdo etemo ql(l deja l(h maestro e,r t111estra mente,
se debe 110 sólo a stt aparienciaftsica, 11i al tono de su 110-v
11i a su mirada, mr1! covocinlimto que tenía de la matena.
S11 evocación illlperuedera .re debe a /,1 ·,om1fnicació11 afectiva·;
que se logró f1fl un mommto detert11inado,
y q11e prowcó en 1111estra vida 1mo lraniforn1ació11.
Elba Guadalupe Rodríguez-Pérez

fa A\'t\NCe MÁS IMPORTANTE re.la.cionado con el aprendizaje fue llevado
ª cabo a finales del siglo pa ado cuando la educación se encontró
con la eurociencia (Wolfe, 2001). Esta última explica cómo el
cerebro, a través de &lt;&lt;redes neurales», lanza a todo er humano a un
Proceso cognoscltlvo extraordinario continuo al codificar
d
,
'
escocüficar, organizar, almacenar, recordar y evocar la información
externa captada por los órganos sensoriales, que se almacenó en la
~e111on·a a largo plazo llenando nuestro «mundo interno». Este
'almacén" conforma un bagaje experiencial, el cual nos configura,
conforma y transforma de tal manera que cada ser humano va a
poseer una identidad propia e individual que nunca llega a término,
123

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porque el de arrollo cognitivo termina cuando se agota la "ida.
Por eso faturana (2003) proclama gue "los seres ,rivos somos
sistemas dinámicos en continuo cambio estructural interno el cual
es modulado por las interacciones con los demás seres vivos r el
medio ambiente". Más delante eJ neuropsicólogo Joseph Ledoux,
autor del libro El cerebro emocional, confirma lo anterior cuando dice
gue "los procesos mentales, donde e apoyan la conducta y el
comportamiento humano, conforman el marco donde se adquiere
la conciencia experiencial", lo cual se ha podido evidenciar por el
avance de Ja neurociencia. Ledoux afuma: "podemo conseguir
una vi ta extraordinaria y ventajo a de este misterioso
"rompecabezas" que es el terreno mental, al poderlo ahora escudriñar
dentro del í tema nervioso cerebral".
También Bailey Kandel y Kausik (2004), y Kensinger y Corking
(2003), afuman que el engranaje neural de las experiencia captadas
por el er humano son guía del aprendizaje conductual, proceso
conocido como cognición. 1faturana (1995), desde un punto de
vi ta meramente biológico, nos dice que "la v:icla e un fenómeno
cognitivo".
La ciencia educativa siempre ha luchado por que los alumnos
aprendan a aprender a umiendo la premisa de que al ser humano
e le pueden "introducir" en la mente, de manera fácil, conocimientos
que vienen del exterior. Durante décadas e ha hablado de gue una
determinada técnica didáctica era excelente porque los alumno
mostraban una gran capacidad para memorizar concepto,, para
re olver problemas, para aber más que los demás. Y nos engaruuno
al seguir utilizando un sinnúmero de paradigmas: aprendizaje por
elaboración de mapas conceptuales, por resolución de problemas 0
a través de grupos colaborativo . tos modelos, como lo demuestra
la experiencia, nos han servido para sobrevivir pero no para
sobre alir en el mundo, porque están ba ado. en la Uamada cola
cognitio,z (en español, "cognición fría"), cognición in emoción.
Sin embargo, los esfuerzos por lograr aprender a aprender
continuaron, y n 1986 aparece en el mundo de la educación la
teoría triárqlli,a de la it1teligencia de Robert J. Stenberg (Stenberg, 1984).

124

en donde se habla de que la conducta inteligente surge de un
equilibrio entre capacidades analíticas creadoras y prácticas. Esta
capacidades funcionan para permitir que grupos de estudiante
logren el éxito dentro de contextos socíoculturale particulares, en
donde yano se mide como talla inteligencia (coeficiente intelectual),
ino que e trata de que el e tudiante vea ei mundo y su mundo
Interno para lograr e1 éxito en la vida, por eso este autor dice que:
"la actividad mental dirigida con el propósito de adaptación al
entorno del mundo real e relevante en la vida de uno mismo".
Este tipo de aprendizaje es fundamental porque el estudiante debe
saber qué tipo de capacidades po ee para poder ser exitoso en la
vida. De modo gue si poseía tal nto analítico el estudiante podría
evaluar, analizar, comparar y contrastar información. i su
inteligencia e dirigía a la creación, entonce e te estudiante podría
dedicar e a la investigación, a inventar, a crear y a todo tipo de
tentativa creadora . i su talento eran las cuestiones prácticas
entonce podría aplicar lo que había aprendido.
A mediados de los años ochenta aparece Gregory Bat son (Vis ser,
2003) e inicia una etapa nueva en la educación al declarar que los
.erel! humano al aprender tenemos que eran formarnos, e decir,
sufru un cambio interno tan fuerte que podría hacer variar hasta
nuestra herencia genética; por e o dice qlle sólo hay aprendizaje si
desarrollamos una capacidad más allá de lo límite hereclado . í,
e.te investigador da ifica los tipos de aprendizaje según la calidad
de e as tran formacione : si el individuo no logra un "cambio
interno", entonces sólo se trata de un acopio de información, sin
transformación; pero cuando se desencadenan cambio personale
profundos, aún en ausencia de nueva información, ·e puede decir
que el aprendiz ha llegado a adquirir una ruta de perfección didáctica.
Así Bate on (Visser, 2003; Gara); 2004), inicia su teoría educativa
diciéndonos que , i no existe un cambio interno en la per, ona ,
realmente no se está logrando el aprendizaje. En este momento de
la hi toria educativa . ólo e hablaba de cognición co/d o cold cogt1itio11
(esta es una cognición en la que la persona e excesivamente crítica
r tiende a sobre-analizar us pensamientos).

125

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Léln.f

Poco de pués surgen Reuven Feuerstein y Donald Meichembaum
oguez, 2002); el primero afuma que el profesor actúa como
mediador del aprendizaje, siendo a la vez canalizador, seleccionador
y pre entador de la información. Feuer tein centra su atención en
la "tran ferencia" del aprendizaje· para logar ésta e debía facilitar
al alumno la tran misión de proce amiento de pen amiento
relacionado con a pecto de su vida en general, no sólo académicos,
para que llegara a generalizar e te aprendizaje con cualquier situación
que e le pre entara en su vida.
Por otro lado, el psiquiatra Donald Meichembautn (1997), utilizó
estrategia de entrenamiento conductual cognitivo para el control
de lo procesos de pensamiento a través del "lenguaje interior".
Usó e te tipo de aprendizaje e pecialmente en pacientes con
esquizofrerua; para e te investigador canadiense, la utilización del
lenguaje interior ervía como regulador del pensamiento y de la
conducta en general, porque consideraba que el lenguaje verbal
con tituye un vehículo para conformar las estructuras cognitiva
En este tipo de aprendizaje el mae tro sirve de modelo, porque
mientras ejecuta una acción, formula su pensamiento en voz alta, Y
después el alumno realiza su trabajo con la guía verbal del mae tro;
en el momento de efectuar u tarea nuevamente, el aprendiz ahora
se auto-in truye, hasta que la in trucción se vuelve menos explicita
v entonce, se dice que el alumno logró el autocontrol mental. Al
final las auto instrucciones implícita van a manifestar el control
mental. Estos do inve tigadores empezaron a e tudiar el proceso
de la metacognición lo que fue un gran avance en el conocimiento
del proce o cognitivo } el aprendizaje.
Pero e con Humberto Maturana (2 03 1984) con quien se inicia
la era del aprendizaje ba ado en la cognición y el "amor" vi to este
último como una emoción-relación/ conducta tran mitida a través
del lenguaje no hablado, sino 'vivido'' por el maestro de tal manera
que el alumno se irá "transformando en la convivencia"; e to impliai
la exi tencia de un maestro instruido en e ta emoción y que quiera
tran mitir lo bueno de u 'yo interno", teniendo entendido de que
si e intran igente, iracundo o perezoso, el e tudiante captatll

126

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1

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1

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1

internamente esto. defi eros no como algo externo, ino como un
modo de ser en el vivir 1 Iaturana, 2003). Por el contrario, sj el
maestro es generoso, cujdadoso en su quehacer) alegre, transformará
el comportamiento de los seres Vl\~o a u alrededor; por so
Maturaoa (2003), llega a esta conclusión:
si de generación en generación vamos educando a nuestros
hijos a través de relaciones de amor, emoción que ya estaría
presente en el primer linaje humano encontrarfamo respuesta
para un gran cambio en nuestro entorno. La educación deb
e tar c mrac.la en la conducción de esta particular emoción r sí
ella e transmitida de linaje en linaje lograríamos mejorar no
sólo la misma e&lt;lucación, sino a la sociedad en su conjunto
(.Maturana, 20 3).
De ahí que este proce o de aprendizaje e conocido como
~dom/t111ización o aprmdiz.aje social (Garay, 2004). laturana (2003),
pien a c¡ue e te aprendizaje odal se logra con el lenguaje, a trav ,
de una conYersación afectiva"; puede er hablada, escrita o gestual
(comunicación no verbal), porque él e tá convencido de que "el
hablar tiene con ecuencia,, ningún hablar es inocente. r na palabra
de ternura e también una caricia. Una expresión verbal de odio,
puede herir hasta lo más profundo } duele má. que un palo bien
dado''. i el lenguaje tiende a la afectividad a la emoción entonces
exi ·te una coherencia entre lenguaje, emocione y aprendizaje. Con
~faturana (Bach y Darder 2002), se inicia el e tilo d aprendizaje
que toma en cuenta las emocion , dando pa o al afecto ) a la
\'lflculación emocional en comunión con el otro.
De pu , de Maturana (2003), aparece en 1 mundo del manejo
dt la emociones Howard Gardner ( ardncr, 2005), yuien labora
5u IM,1a de 1í1telige11cias mríltip!es, la cual, al intercalarla en la educación,
no clice que el proceso de aprendizaje no sólo depende del
conocimiento y la capacidad intelectual de los estudiante , sino el
la manera en que controlan sus emocione · y de aquellos gue e tén
alrededor habilidades a las cuale Uamó: li1teligenat1 inte,perso11al, que
1

127

�~ería b capacidad para comprender la intenctonc , motivacio_n_e r
des os de otra. per onas, e i11telf~u1ria i11traper.ro11rll, 9ue e ha~1hdad
m&lt;.:.ntal para auto conocernos, apr ciar nuc. tro. sentun~cnto:,
temore. y morivacionc . ,uando e refien: a us alumnos, l,ardni.:r
(2005), afirma:
de. eo ,¡ue mi. oino

compr ndan el mundo, p m no
. impk.mcnt p0rque I mw1Jo fa. cma y la mente humma t:!cunosa. Des O qut' ellos le comprLndan para que dlo · lo po, l--;m
v In hagan meior. EJ conocimi oto no e · lo nusmo c.1u~ lo moral,
pero •e nece itan para evitar errore , mo,cmo. n dJrc~c1one~
pro&lt;lu nva. . na parte importante &lt;le la comprcns1on lk
·
nosoLros nusmos
es .·ab l'r t¡ u1· e,.,1e • somo v, l que ¡1odemm

hacer. La man&lt;.:rn dt auto-conocerno interiormcnle no.
permitirá como . t'rc. hum.mos, comprender a&lt;.¡uclio que no.
puede at erar, tanto para b1 n como para mal".
Por fin aparece D·micl Goleman ( 19%), quien propo~e un
mmlelo Je aprend1za1e basán&lt;lose en la distinción de la~ h_ab11it.fade.
puramcnt cognitiv, s y las aptitu&lt;lc. personales, y ultimamt:ntc
también la. oc1ale ( ,olcman, 19%). El aprendizaje &lt;&gt;lo. puc~k
adquirir ·e "vi\ 1cnJo" ituacion1.- rdaciona&lt;las ce n xpe~1t'nc::1
emoti 'ª·. Procurar una ,•ida . ocia! ,mpetcntc, lo cual 11nphc:i
percibir el c. tado interior Je las pcrs&lt;:nas, a. í com~ compre,~~ r_ ~
enumi nto. ~ pen. amiemn. (empaua), leer las cnale · cn1.o_c1on,uc
no ,erbah.:s, e ·cuchar con absoluta reccptiYidad y armornz_ar con
él conoce como intclit•cncia
emocional ·
1a pcrs,ina , es ll) l1ue
l",
I

social.
.
¡\ finale!-i del iglo . - · apan.:ce la ncurocicnc1a, que em~11:z;1 ~
csmdiar el cerebro a profund1da&lt;l a mn·l'.s ck aparato sofi uod~, ·
apan:ctendo nuevos término · relac10na&lt;lo on el proceso Cohrnttl ·o
\' la mam:ra en que trabaja el cen:hro cuamlo se pone co cont'.tct0
~on &lt;liver os estímulos sln. onale. cargado d emocton- tern~10t:omo r1:ftm1,1 ,1(edim, t1 rrhro t 11H1áo11t1I. 11m111Jri&lt;1 e111orro11al, f&gt;{J/eH,1"_aon
·
• J es
on11i11011 mlunlr
mmv11r1/, e.,:periu,ria
en1orio11a¡, 11pre11d"IZJl/1· , 111oaor1&lt;1,

l'.!X

inglés: hot f0Jllitin11J, 111ídeo del (!ferio, prorcso di 1'tJ/orr,rirí11 (en ingl1:s:
11¡,¡m11st1~, dt&gt;.rpertar et11odo11,1/ 1l·n ingJ¿s: am11Ja~. Csms c11nocu,ue~1to
dan la pauta ·ienáfica para abcr por 9ué c. importame e&lt;lu ar
romando en cuenta la emocione:-. ¿Realment el . er humano
p11 ~ecd un .r1stn1111 ll/i:rtiro? r\ ·í lo ere&lt;. Dalgleish 2fl04). basándose
en lo" avances de la neurociencia, la cual ha mo rraJo llU~ zona
del cerebro cst'.!n l'ncargadas dd pr()ce u emocional ,. cu~les
e ·tru_c~ura. Ct rebralcs est:in encargada d&lt;. Jcd&lt;lir si un· ,i,p111
,dyw~rr una carga o una role11ai1 1111,ao11a/. Fddman-Barrct (2(1117),
1m·es11gadora ognith·a, sl' atreve a decir lJUl' lo. ·t:res humanos
rO~e~mos un .ris1t:111a 11(t'ftir11, d cual e tá ~n argado Je manejar
i:mocronc., a tran~s Je varias estructuras cert'brales l'llCargada. dt:
Jarks un \ alnr posinvo o negarivo a lo. est11nulos l'nsoriak.
entrames ) tran. timnarlos t'n i-.,pnimcid.r &lt;f/i'rtim.r, l'stas . L' guanlin
en un rmlm 1(/ •r/11•0, tJUt: e. un itio Je alm:1cc:naje JL" mmrirmcs
I,tlóradas (memoria emocional). E. decir. al atran.'sar ht anu:~dab
Ct.·rl·br:1I c.·ro \ afores van :t t:r la propieJad básica de la e.'\-pt!Ít'/Jt1(1
de la 1•1110ao11, \ un componente fundamt:ntal para la respue. ta
&lt;:11

"ª

unocional (Feldman-Barn·t, 2007. 2006, 20 l).

Pnr e. o es de vital 1mportanc1a cduc.1r en la· Cmllciones tanto a
como a los alumnos, para tJUC L'll un procc. 0 de
intcrn~~:ición o intro -pección, a~ ud.tdu · i:¡uizás p&lt;,r per. onas
&lt;: ·pec'.alizada en d área Je la psict&gt;logia, lleguen a conocer su h:1krajc
emocional o u rt'lltm c!f'1t/if'(J. ,\si, Da, i&lt;lson (2110-1-), afimu yue ".,j
(JUcremo. ser genuinamente fdices hay lJUe urifo-:ar el aebro''.
Poryue 1a ·ogruc1on
• • • cornpn:ndc :lLJuello, pnice. os 1TI1.:n1alcs donde
e ªPº) an las con&lt;luct1. r comportamientos humanos, unido ..t la.
circun. rancias 9uc conform~m el marco ·n d t!UL' d individuo va a
lomar conciencia de lo· ucc. o Je u existencia ) tran ·formarlos
c-n Pl'º_-amien1os (L.-Doux, Wll ); B ·rndgt, 21l113). llna parte Je ki_
nll'c:mr mos co~rni1h·os cons1s1l' en la ,tprd1c11. ic'&gt;n de: lo. . uce 11
~ 1V· rcnor, en «fl'CogLD&gt; fas c.xpl·ricnci:t · captada. durante fo , iJa
1 ·1.:r humano, las cualc &lt;l1.:bcn primero . i:r dettlflifirad11s pam
dl' puc lo~rrar qul' c:s1c apr ndizaje md1/ict1do lle, e al humbre a un
cornpoi tJmientn de:eado. De. pué· ·t: utilizan las '•mcrnorra ···

!ºe; m.1t.stros

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contcxtc del entorno y p1.:rson,1 ,t:
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po ºÍ[l. \ 'OS ' a\t.rstvo&lt;;/negacnos, e.e r

h•Jfiiucos I nn pJacenr eros lauguu·e, 200 l. Lel oux. 2000; lla.'-;ter
1 ~Iurr;t), 21102; Hechara,
Damasio ) Damas10, 2003; Bcrridge,
2 3).

llna vez ljllC d hombre plrcibc cuak¡uicr e 1ímulo . cnsonal, el
tcm.1 cogrúri, o-emoc1on:tl conduce aJ st:r humano a dcadir sus
accione;;s, tales como: dirigir la atención, tfectuar den iones, ebcuar
comp1irtarrú ·ntos, dcciuir de. tJdo de ánimo ( ch1mmack, 01 ·hi y
D1cner, 20112), y comandar las rrnís importantes &lt;limensiont.: de 1a
emodé,n c.¡ue on: la intensidad) la valencia \ parur de e 'ro, Klaus
chcrer (200~) iJcó un modelo de d,mo la n1Lnrt: evalúa un 1i,¡,111 y
lo dcnnnlin1'&gt; Pmrao de d.1l'q11eo de l'{J/rm1rió11 semt11t1al de 11111l1i11i,d (en
tn,l?le.; A¡,pmisal ur prore.rs qj' 1111t!tí11i,•d Hm ndlll rhl'Cki1{!!J. 1~:te
tm~ rigaclor afirma que hay cuatro mom1.:ntos unportam s (Jllt' un
. r humano experimenta cuando se pone ln contacto con un i11p11t
en.orial llllt.: Uc,·a emocion. Primero ti cu hro Jk·va a cabo un
,uuli ·1 d1. la rtlrl'a11da &lt;ld , tunulo situación; . ehrundo, viene d
proc o de t'l'Oll1miót1 ti,· k1 "'1'li1,1do11 e.le! rnJi\'i&lt;luo con d e 1imulo o
situación; tercero, nuc. tr:1 1nt•nrc mide la capaciJad de control para
IIJrr,11/,,r (en inglé : ropi11jJ una ckternú1L'lda situacil'rn,
bien analiza
111 recurso. Ji ·porublc para realizar fa rar . xigida p01 la siruacic"m;
.¡J fin:.il considera la sig11f/icc111at1 personal que posee la 1tu·1ciún para
t'i individuo, 1.k: de la per ·pc:ctl,-a de las norma sociales ) culturales
tn h que srá m erta la pcr ona ( cha1..:r 2004).
, 1 el

proclso cognilin-, se lle,·a a cabo ·mir ligado a la valoración
Je un c:tímulo, '-e denominada 'fJ/d mg11lio11 1cognición fría), pno
CUaadn d i11¡,111 es valorad{) l1u1erL Jccir ljUt: nene endosado con
Un;¡ em, •ciém, y por eso ahora la cognicion se considera cnmo hnt
• 1111,(111 (cognición calit.:nre . 'in embar~o. no hay procvo cognitivo
tn cmocic',n, ni emoc1on ·m cogruc1on.) f '.st es muy 1mportanrc en
educacií)O p&lt;m¡ue e ta c..lunostrado yut: b cogruci6n unida a la
ttnoa,jn e respon:abk Je c.¡uc una per. una &lt;lctcnr • una fijacic'.m
lliernon rica pntenre y p r ene.le d recuerdo c.k b experiencia vivic..la
e.~ casi tmpo. ible yuc yue se olvic.le). Por eso las emociones L
tereJ:1n crimo auténucas artífice. &lt;lel pwccso e&lt; •~ni1fro-cmoc1onal
hurnann ,, chaefer, Colle1e, Philipp11t, Van der Lin&lt;len, Laurey,

! 1

�/ 1l"lu

Delfi.ore, Degueldere, faquet, Luxen, alrnon). De ahí que ylwester
(2003) afirme que "hay que considerar la relación cogniciónemoción como los bloques del edificio de la mente, de la memoria
v de los rasgos de la personalidad".
, Como lo escribimos anteriormente, el proceso cognitivoemocional e fundamenta en la valoración o evaluación, comandada
por la amígdala (Haifa, 2004), la cual valora los estímulos senso~ales
moldeando la memoria emocional, y ocurre el proce o emocional
(Marinier ) Laird, 2006; Marinier, 2006). La mayoría de las veces
los pasos del proceso cognitivo-emocional requieren que la persona
esté consciente, y por tanto el proceso es deliberado, pero en otraS.
e mconsciente y comandado por la memoria implícita ( cberer,
2004). Por eso Feldman-Barret (2006), nos dice que la valoración

Pero si un estímulo se repite hay una correlación de estas
dimensione dentro de la valencia. Un estímulo aversivo (el paso
de una uña en el pizarrón) típicamente es displacentero, pero
cuando se repite, como la valencia es negativa, la reproducción de
1a acción se vuelve más intensa.

El proceso de valoración Guzgar si algo e útil o perjudicial)
proporciona al er humano un modo e pecial de relacionar e con
los demá, y con I medio ambiente de manera individual; así cada
per ona crea su propia experiencia afectivas. y por ende también
el rentm del afecto (Feldman-Barret, 2008), o por decirlo de otra
manera, "el corazón de almacenaje de emociones" hace a cada
individuo único en el mundo. La experiencia emocional forma parte
del curso de la vida mi ma, porque las emociones se conforman, se
almacenan
e pueden re-conformar durante la vida del ser
humano, en conjunción con modificaciones neuro.fisiológicas, lo que
conduce a lo, seres humanos a conformar u propio J'º interno o su
se!f, y con e te centro emocional, la disposición para actuar de una
manera particular (Feldman-Barret 2006; Russel, 2003).
Según Russel, el centro emocional tiene también un significado
afectivo, porque puede impactar y cambiar el estado homeostático
del individuo, los estados de ánimo, la motivación, la empatía, la
meta-experiencia emocional, y por último, afecta la regulación de la
tmoción, porque todas las vivencias experienciales-emocionales
neoden a agruparse de acuerdo a su valencia, por eso si educamos
con objetos o estímuJos emocionales cargado de positi\·Ísmo, todos
lo procesos cognitivo se ampJjficarán (ver figura o. 1).

r

(oppraisa~
es el bloque del edificio básico, e invariante de la vid 1
emocional, gue deriva de la capacidad de la mente humana
para concatenar procesos de evaluación o de juicios entre algo
que podría ser positivo o negativo para l ser humano. ~ vtth
emocional deriva en gran parte de la valoración (forma slfllple
de análisis de significado, en términos de lo cual el ser buffiltllO
codifica el ambiente y determina i algo es bueno o malo,
benéfico o dañino, placentero o displacentero, agradable 0
aversivo).
os significado, en el proceso de valoración dan lugar a que un
objeto o experiencia posean un valor positivo o negativo, y esto.es
- uaw,ma,
'-- · que no es_:solo
lo que Feldman- Barret (2006) denomma
una propiedad bá ica de la experiencia emocional ino tamb1e~ d
componente fundamental del ntídeo del efecto (core ajfec~. Para expli~
este efecto de ,alencia, Ander on, Christoff, Stappen, Pant 17,
Ghahremi, Glover, Gabrieli y . obel (2003), lo relacionan con b
· ·
·
l o: s1· una persona 0 bsen1
intensidad y no ponen el sigmente
eiemp
,
.
(cuerpo mu tilado) este
,
un e nmulo
negativo
se grnba roa's en. b
memoria y con mayor intensidad que una e cena positiva (un perrito'

132

133

�Ir. ,

De pertar (aurosal) alto(excitado, agitado)

Baja valencia
(negativa)

"confort "

"muerte "

Alta valencia
(po itiva)

Bajo despertar (activando, calmando)
.
No. l. La experiencias afectn--as pueden er descritas en dos dimensione-: la
Figura
.. /
. vel
Yalcncia que se refiera a la manera como e valora UO evento posttJVO negatIYO,
despertar (aro11sa4, que refleja i un evento es e.xcitad?/ agitado o calmado/ activad~:
Las palabras dencro del círculo indican una \·alenc1a aproX1IDada Vlos grados
aro11saf (Kensinger, 2004).

Como podemos er, la emociones son fenómen~s que no pueden
reducirse a un componente unitario o celular, smo que son de
naturaleza compuesta u orga11ísmica podríamos decir que son el
re ultado emergente de la acción de múltiples elemen~~
con tituyente que la caracterizan como tale ·. Tienen 1~ fu~cto:
de "informar" acerca de cómo pueden ser apreciadas la s1tuac10ne.
de la vida ( cherer, 2004; Ekman y Davidson, 1994). La
experiencias emocionales inconscientes no sólo nos infor~~n
respecto a una situación presente en torno a un objeto de em~cton,
sino que además on producto de una con tr~c~~ón lingüí tica, 1~
cual les da el carácter de "experiencia afectiva ( cherer, 2004,
rtony, Clore, &amp; ollin . 1996).
El conocimiento de experiencia de e111odón es fundamental en la
134

compren ión de la conilición humana porque el centro afectivo es
una ventana que e puede activar conscientemente o
inconscientemente, influenciando para bien o parn mal la cognición
y la salud mental de la persona . Y tambi, n la manera de
cornportarno en la vida ocial, porque lo ser
humanos
re pondemo emocionalmente a las palabra , a las expresiones
facial , a lo. ge to del cu rpo, a m inuacione ac rea del xo, la
etnia acerca de 1a orientación exual de alguien información hacia
la ho til.idad o cooperación, y toda ariedad de otros estímulos
ociale (Bargh, Chaiken, Govender, &amp; Pratto, 1992). Para concluir,
Iaturana (1995) dice que

la historia depende de nuestras emocione y de eos. La hi toria
que construyan nuestro hijos será aquella que urja de sus
deseos y emociones, e decir, de lo que quieran hacer. De ahí
que el nivel má importante a nivel educacional sea
precisamente el nivel emocional. El ni,.,e} emocional es el nivel
formador de la persona. De hecho todos podemo aprender a
usar in trumentos y cualquier actividad manipulativa porque,
en definitiva, todos los ser humano amos igualmente
mteligente . o e cierto que haya pet ona má inteligente
que otras. La diferencia está en la emociones, en lo que uno
quiere.

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Bnu:

138

r

BALAS DE PLATA DE ELMER
MEN DOZA Y EL CAPITAL SOCIAL
DEGRADADO POR EL EFECTO DEL

N ARCOTRÁFICO
ora Guzmán Sepúlveda *
B.,JL·IS DJ ,

PuT;,J G

ó

l.1 EL \ÑO

2008 eJ

Tercer Premio Tus9uets

Editores de ovela, en eUa u autor, Élmer fendoza, examina las
consecuencias de la fodernidad en la regíón del norte de México,
en &lt;londe el narcotráfico se erige como protagonista que extiende
su· tentácuJo a través de las distintas capas sociales,) trasciende a
la región norteña trasminando la zona fronteriza. i revisamos
e tadísticas redentes:
Un total de 10 mil 20 personas han s.ido e¡ecutadas en México
de de que Felipe Calderón asumjó la Presidenci.a de la República
Jebido a la disputa que mantienen los ilistintos cárteles &lt;le la droga
asentados en el País. Datos del Grupo .Reforma indican que en
diciembre de 2006 se registraron 94 ejecuciones; en 2007, se
reponaron 2 mil 275 muerte adjudicadas al narcotráfico; e□ 2008,
se contabilizaron 5 mil 207 muertes violentas, y del primero de enero
de este año hasta ayer se registraron 2 mil 444 homicidios atribuible
al crimen organizado. ()iménez: 2009)

- -- - - - - • Di,,1 ión de Humarudad~ v Ciencias oc1alesTecaoló~c0 de Monterre,, Cam·

pu Monterrey.

139

�a

Titulares en los peri ' dicos como ''Triplican narcotraficante la
cuota de jecuciones", "Pelea narco, mutilan a nu ve per ooas",
«Rastrean lavado de lo Arellano" '"Ven en corrupción ·aporte dd
narco", " raigan a alcaldes vinculados con el narco" son frases
asidua en las páginas de los periódico cada mañana.
La literatura m :-::icana hace presencia para roo trnr la
descomposición social de un E tado para algunos fallido por la falta
de solidez, congruencia y actuación d u instituciones, y mostrar
a trav ' de us textos a una sociedad que ha sido rebasada por el
poder del narcotráfico, así escritores de diferente, ámbito de la
República fexicana recon. truyen esta problemárica 9ue e ha
convertido en una amenaza constante a 1a seguridad nacional.
Balils de PlatrJ e. una novela negra, novela neopolicíaca, donde
narcotraficante· políticos y policías se entremezclan se asocian 1·
:e destruren en un ambiente de violencia y corrupción. La
estructura del texto lleva implícito un cu stionamiento, ¿quién de
esta colectividades e el culpable del deterioro social?
El propósito de mi en ayo . examinar el capital social y el papel
de la ciudadanía como víctimas o cómplices del desmoron.,'UllÍento
de las estructuras ociales.
La no eJa será analizada bajo la óptica sociológica in dejar a un
hido el estudio narratológico que hicieron de Balas dePlata una noYela
reconocida por la crítica r valorada en el nu vo género de la
narconovela.
EJ orte de [éxico es una región próspera en donde podemos
hablar d desarrollo y progre ·o, pero también simultáneamente de
pobreza, violencia intrafamiliar, narcotráfico, migración y corrupción
judicial. Ba!.as de plata expresa la crisis de la modernidad en donde
no todo es auge, crecimiento y éxito, sino es una entidad matizada
por los claroscuro de las a imetrfas económica , y sociales.
na frase carg-ada de ironía marca el ton d la novela que e
inicia con la fra e: "La modernidad de una ciudad e mide por la!
armas gue truenan en u calles", esta frase inaugural e pa ea Por
toda la narración alimentando lo uce os de la historia guc se narra.
La de Édgar «.E l Zurdo» Mendieta, policía, que busca desenredar el

141)

asesinato del Lic. Bruno Canizal
Agricultura.

hijo de un ex ecrecario de

Aunque nunca se menciona El Cártel de Sinaloa, la acción
principal se ubica en las calles de Culiacán, por lo que esta
organización criminal teje el subsuelo de la novela. Se nombran
como r alema calle y colonia, conocidas en la que aparecen
"encobijado ", asesinatos atribuidos al narcotráfico y que on
mediatizados por el periodi ta Daniel Quiroz en el noticiero
"Vigilant
octurno, ".

El cartel de inaloa es una de la organizaciones de
narcotraficantes más grandes del mundo, con presencia en más de
36 paí es ' con un fuerte poder en udamérica. e dedica
principalmente a la distribución de marihuana, cocaína colombiana
Yheroína del udeste asiático, aunque también produce su propias
anfetaminas, opio y marihuana.
Los elementos que bordan la no ela son los corrido , la
camioneta lobo y las Hurnmer con vidrio ahumado , las alianza
entre narcotraficante y políticos, los rezo a Malverde la violencia
Y la tortura, la figura inconfundible de los guardaespaldas. Los
asesinatos en donde eliminar a la per. ona e una práctica cotidiana
cosificando a la personas corno i fueran objetos de echables.
En e ta novela además, resalta la pre encia de nuevo per onaje ,
la narca. hija o amante de importantes narcotraficantes, ellas
~bién desafían a la ju rica, son autoritaria y muy seguras de sí
mismas una de ellas es ospechosa de la muerte de su amante del
Lic. Canizales se llama amantha, el di curso de fendoz; va
urientado a subrayar la frivolidad y el vacío de estas mujeres, de
ella e dice que "era alta., de medidas perfectas aunque un poco
excedida de caderas; se rumoraba 9ue había invertido una fortuna
en cirujanos plá ricos, peto que ni lo bra ileños habían logrado
arreglarla" (82)
. El material con el que trabaja esta novela es gestado a partir de
la llnaginación y de lo recur os mediático . ¿Quiénes on realmente
los narcotraficantes? ¿Logra el lector ahondar en su mundo interior?
La caracterización de los personajes n Balas de plata es en ba e a

141

�arquetipos que part n de la prensa, de las noticias de la televi ión,
del cine e incluso de los narcocotrido , po iblemente en entre\.istas
exploratorias por parte del autor, el tema no le e ajeno ya estaba
presente desde su primera novela El asesi110 solitario, eo laque el autor
hizo gala de una exploración detallada y puntual, ahondando en lo
que su personaje llamó "el drenaje profundo"
El sociólogo Luis Astorga apunta «El volumen de los capitales,
la complejidad de las transacciones financieras y la diver idad ele
los campos de inversión del dinero del tráfico de drogas, sugieren
una gran capacidad de organización, de ad.ministración y de compra,
y sometimiento de conciencias". (2004: 33)
En este sentido e que quiero abordar el tema del capital acial
el concepto capital seria aquí el valor que ignifica tener relaciones,
conocer a personas que facilitan el camino.
Distintos sociólogos han definido las implicaciones del capital
social I entre los que de tacan: James S. Coleman, Pierre Bourdieu,
Robert D. Putnam, entre otros. Todos coinciden en algunos
elementos implicados en el concepto: confianza, reciprocidad, redes
sociales, normas comunes de comportamiento, compromiso ocia!,
entido de pe.rtenencia. Al igual que otras formas de capital, el
1 Una

de las interpretaciones más completas sobre el capital social lo da Piem
Bourdieu en torno al concepto "El capital social e el conjunto de recursos accuaks
o potenciales ligado a la posesión de una red duradera de relaciones más o cnenoS
institucionali:zadas de ínter- conocimiento y de inter-reconocimieoto, o en otllll
térrruoo , a la perteneocta a uo grupo, como con1unto de agentes que no s~lo
dotados de propiedade comunes sino también que oo unidos por "relacionó
permanentes e útile . El volumen del capital social que posee un agente parttcul.r
depende entonces del tamaño de la red de relaciones que puede efecl:lvam~tt
movilizar y del volumen del capital (económico, culrural o simbólico) dispürnblt
por cada uno de lo miembros de la red.[ ... ]La utilidad que procure la pertenenoJ
a un grupo es la base de la solidaridad que lo hace posibles. La existencia de una~
de relaciones no es dato natural[...], ino el producto de un trabajo dein tauraaoa
y de mantenimiento indispensable para producir y reproducir relacione durader:isr
útiles, capaces de procurar provecho materiales pimbólicos [.. -1, la red es el produ&lt;10
de estrategias de inversión social concientemente o inconscientemente orientad:&amp;!
hacia la in.stirución o la reproducción de relacione ociales directamente utilizable.\
a corto o largo plazo" Pierre Bourd.íeu. Le capital social, Attes de la RtcherdJt 11
Scienm Sociales, 1980, nº L pp. 2-3. (Traducción Anne Fouquet)

·°!

142

capital ocial es productivo y hace posible el logro de cierto fines
que erian inalcanzables en su ausencia.
La novela muestra e, tructuras en donde se da e ta confiabilidad
&gt;
expresada en alianzas, por ejemplo el Ingeniero Canizales, posible
candidato a la presidencia, 'a la grande" se muestra aliado con
empresarios y amigos del gobierno, protegido por el abogado icolás
Beltrán, y por el comandante de la policía Briseño. La credibilidad se
da porque en base a una serie de redes aciales aben que lograrán un
objetivo, así para qu se dé el capital ocial e necesaria 1a confianza, a
\"ece determinada ésta por el ometimi.ento de conciencias.
La estructura del capital ocial genera reciprocidad, intercambio,
rnrnplirmeta , obtener ganancia y resultados. Otros condicionantes
son la interacciones la interdependencia, la generación de ciertos
vínculos, así como la coordinación y estos elementos se perciben
en Balas de plata al tener un inter' en el capital material, así como
alguno, de lo personaje buscan también en el capital político.
Putnam advierte que el capital social favorece la coop ración y aquí
ésta se da en po d una ganancia de capital material y de
reconocimiento por el grupo.
Colemao señal.a que:
"[... ] el capital socíal se define por su función.
entidad, sino una variedad de cüsúntas entidades
característi.cas en común: todas consisten de algún
estructura , ocial r facilitan cierta acciones de lo
están dentro de la e. tructura' (1990:302).

o es una sola
que tienen dos
aspecto de una
individuos c1ue

s~ el crimen organizado e una eslructura compuesta por varias
enridade que tienen diferente roles y que facilitan 1a con ecución
de sus fines y esa interdependencia es la que ha logrado resultado
tncontrolabJe por el E ta&lt;lo ación. El político e aprovecha de
las redes sociales poderosas del narcotráfico, el policía compensa
u bajo salario con la, ganancia de é t , el desempleado adquiere
trabajo si se involucra en la ilegalidad, el narcotráfico financia b
c:¡mpaña del político, así es una cadena en donde cada rol va
propiciando cierta acciones de los indh i&lt;luos que retribuyen
finalmente a todo los que están dentro de la estructura.
143

�1 . ,,_,,,.

El narcotráfico valora e identifica ciertos recurso de la policía,
de la política, de la empresa, como información potencial, relaciones
de autoridad, normas coercitivas, organizaci, n ocial, por eso se
alía con estas entidades para poder sumar capitales.
El capital social implica un condicionante: tener un interé y
podemo ver el rédito obtenido en los imperios creado por los
distintos cárteles, esta ituación se ve ejemplificada en la novela
por farcelo Valdés propietario de automóviles, casas, avione ,
guardias, de él e dice que "con poco hacía temblar medio paí ~hasta el estado del tiempo se le consultaba "(36) La normas
coercitiva dentro de la red social son empleadas porque generan
una conducta entre lo narcos, hay una serie de reglamentaciones
que a la larga retribuyen en beneficios comune .
La novela dibuja con claridad las redes sociales que en e te ca o
en lugar de ser productoras de desarrollo social, su intencionalidad
es la antípoda, su resultado es de tructi o y degenerativo de ámbitos
muy diferente , de de la alud pública ha ta la ética.
La novela desentraña la rnoralJdad de los personajes, así como
del sistema político, y la confusión de valores expresados en la
justificación de la hija de Valdés, Samantha la 'narcojunior", quien
le dice al detective:
Te busqué por dos asuntos, .Mendieta, primero re p~ta a mi padre,
cabrón; es uno &lt;le los hombres más importantes de e, te pais; d
presidente, u ecretano y cuanto Iamb1scón anda con ellos e k
cuadran, si no fuera por él millones de gente estarían desempleada.~
muriéndo e de hambre; ¿9uiéo ere tú para fastidiado en u casa.'
Un inmundo poli muerto de hambre (83)
Las redes sociales e expre an en complicidad entre
narcotraficantes y policías frase. como ' 1i papá los tiene compra·
do ". (84) son comunes en el discur o de la nov la, la corrupción
es un comportamiento obligado, le dice amantha a i fend.ieta ''d
procurador nos pasó el teléfono &lt;le tu jefe que a su ve7 nos dio d
tuyo; más o menos calculamos tu preao, prefieres fadrid, Pan.\
ueva York o efi ctivo" (85).
144

O el propio papá del licencia.do an.izales a quien el asesmato de
su hijo le entorpece, le en, ucia su carrera. política, y con un aire de
anismo le dice al detective fend.ieta: "hablaré con el procurador
dd estado para que suspenda la inve tigación} pueda usted dedicarse
a otro ca o" (7 I)
Por toda la novela se ejemplifican situaciones de deshonestidad,
en donde pareciera qu es el modus VJvendi de] ciudadano es el
fraude, el engaño el oborno, la corruptela, comportamientos
arraigado a W1a cultura que , olapa, deja pasar, aporta, e conforma
}' no cu stiona. La corrupción e el hilo que teje la trama de Balas de
Plata, situadone, hiperbólica que ubrayan la descomposición de
las personas. obresaJ una escena de la Poliáa Federal de Caminos
haciendo a,rtidoping a los conductores de camione , y la contraparte
t el Chapo
bitia, un ex policía que aparece vendiendo a lo
chofere ampolletas de orines sanos como antídoto para vitar las
multas o detencione "[... ] no le vayas a dar en la madte a ni riñón,
~cuántas dosi está. vendiendo al día? Poca,, arer vendí cincuenta
I' &lt;los. [ .. .J los hijos están en la escuela y son un costal sin fondo''

(93)
La novela de l\Iendoza ironiza el papel de la policía, frente a un
agente ju to como l\[endieta quien tiene interés por re olver el caso,
pero se pre entan coto, de poder dentro de la misma organización
que impiden .realizar u encomienda hasta obligarlo a suspender el
caso y darle carpetazo.

La ciudadanía es muy débil porqu us derechos no son respet.idos, la administración de la justicia es casi nula la legaLidad no se
cumple, la di criminación, el derecho a la vida, a la integridad
fi ica v a la seguridad e tán llcU entes de las calles d Culiacán, por
tjemplo una muier qu vio un asesinato comenta:
"¿ sted fue la que llamó a la ¡efatura? 1 i loca, alu Juego la traen a
una en sui; vuelta 9ue termina por no tener ru para los camiones

para ir a declarar, en este país la justicrn e ·ta en manos de los
uelincuentes ) mientra u tedes, los del Gobierno, se hagan de la
\1 ta gorda, vamo a seguir igual" (160)

145

�La novela nos mue tra una sociedad cuyas organizaciooes sociales
articulan a su miembro pero con obj tivos obscutos, Élmer
f endoza profundiza en el lado gris del capital social construido
por el narcotráfico mexicano, sus paradojas e dan en grupm como
éste, o como la mafia Üaillilla o el kukus klan quienes producen
efectos destructivos en la sociedad de la cual forman parte.
Observamo un desgaste social ocasionado por el lazo entre 1a
organización del narcotráfico la institución política, en donde el
capital acial es vert brador creaod , en ste caso, redes sociales
9ue no dignifican el espíritu democrático, o.í la a piraci · n de ¡ustici.1
obligada para el poder judicial.
Las redes sociale gestan valores e .ideología en Balas de plata se
muestra la otra cara de la moneda, la redes ·on de ttuctivas y afectan
y deterioran 1a dinámica social. En el texto de Élmer ,fendoza se
observa en los ant:ivalores gestados en las relaciones familiares y en
las relaciones de pareja, die la mamá d l licenciado asesinado
refiriéndose a su esposo el candidato «a la grande", a la presidencia":
"[...] estoy egura de que él lo mandó matar, es un desgraciado, un
monstruo que ha de arder en el infierno. u boca se retorcía de
odio. ¿Qué le hace pensar que fue él? porque jamás ha tenido
escrúpulos y desaprobaba la vida de mi muchacho; su ambición no
tiene limites, ¿sabe de quién se ha rodeado?, de la e caria de su
partido, lo miró con ojos secos". [72]
La organización &lt;le! narcotráfico trasciende los límites nacionales
. se detonan problemáticas y retos sociale generados por la sociedaJ
global. Varias veces se menciona en la novela el estado de izona.
las bala de plata fueron vendidas allá, hay ramificacione del crimen
organizado y el e fado nacional pareciera gue e debilita por la
eficacia y capacidad de esto tejido sociale globales.
•1 mismo título de la obra no remite a la av nturas d I héroe
americano "El llanero olitario' , o a la metáfora en inglés Si/rfr
Bl1/let. in embargo el texto subvierte el igrúficado original y son
ahora lo. narcotraficantes los héroe. de los corridos, de la épica
popular, esta inversión e paralela a la pen,ersión &lt;lel capital acial
146

fas redes entre organ.izaciones crean espacios de identidad y
1-alore culturales e ideológicos así corno se com ntó anteriormente
e pacios de acción política. l narcotraficante mayor, el capo, se
convierte en un padrino protector, es la figura paternalista,
autoritaria, patrimonial, que ocupa 1 espacio político no
in¡;titucional, como lo refleja en esta cita:
ecios se la pasan criticándono pero bien que viven de nosotros;
hice crecer este lupanar, levanté barrios enteros y creé más fuentes
de trabajo que cualquier gobierno; no permitiré que lo olviden; era
un rancho polvoriento cuando empecé y miren hasta donde llega"
p. 178.
''¡

La novela recurre a una erie de elementos asociados con la figura
del narcotraficante que articulados unos con otro crean la identidad:
su mtísica, su vestimenta, su religiosidad sus automóviles, su armas,
sus consumos, las páginas de Balas de plata nos confrontan con este
imaginario con la identidad de un anti.hér e construido no sólo por
sus accion s sino por la in fluencia mediática.
A9ui cabe preguntamos ¿qué papel juega 1a narconov la en el
espacio de ]a Literatura mexicana contemporánea?
La narrativa d l narcotráfico se inició como una literatura
marginal, en l 963 aparece la primera novela Diario de litl narcofrajirante
de Pedro errano 01iginario también de Sinaloa, Jas primeras obras
sobre el tema on muy tegionale , representativas &lt;le la problemática
gestada en el norte, onora .inaloa, Chihuahua Baja California, e
trataba de una literatura contestataria, asociada a la iz9u.ierda,
desafiando la versión oficial. En 1976 aparece Tierra Blanca de
leónida Alfaro, otro sinaloen e y aJ decir de la jnvestigadora
ausualiana Djaoa Palave.icb, eJ primer narco hild1111g.sro111an
mcx.icano. Con el paso del tiempo hay un desplazamiento del margen
31centro.

En lo años noventa las editoriales trasnacionale empiezan a
promover esta literatura porque se dan cuenta que la narconarraciva
es objeto de consumo. Alfaguara, Tusguets y Planeta, empie%an a
difundir eJ ubnmndo del narcotráfico.
147

�En el 2002 el español rturo Pérez-Reverte publica l-L1 reinr1 dtl
sm; autor que ha afirmado que la inspiración para est'l novela le
vino al escuchar lo corrido de Los Tigres &lt;lel arte, en particular
«Camelia la Texana». J\ su vez, Los Tigres d I arte corre pondieron
creando un corrido titulado 'La r ina d I ur', basado en la no\'eh.
También Pérez Reverte afirmó que Élmer Mendoza es u amigo y
u maestro "la reina del sur nació de las canúnas del narcocorrido
v de las no elas, de Élmer M ndoza"
' Poco a poco, esta avalancha mediática ha contribuido a mar
una literatura ' 1bestsele1ia11a" construida a partir de estereotipo,, de
lugares comunes, pareciera gue lalverde, los corrido , la Humm

E ta literatura peligra porque en lugar de mostrar la oscuridad se
convierte en una gesta que no profuniliza en la dimen ión ética
que conlleva el fenómeno. Peligra, porque en lugar de oscurecer
ilumina el desorden con la heroicidad del mito, con el glamour de
las botas de piel de avestruz, con el ritmo de los narcocorridos.
Thoma Hobbes en u &lt;&lt;l..eviatán» (1651) expre ó que la función
central e insustituible de las estructuras políticas es impedir el
retorno al «Estado de naturaleza&gt;&gt;, es decir, a la guerra de todo
contra todos, esta guerra, esta violencia, esta injusticia, este caos
son tareas pendientes en el lenguaje de la literatura mexicana
contemporánea que ahonda en el narcotráfico.

r las Ak 47

son indispensables.
¿Cómo narrar el narcotráfico? Hasta hoy se ha dado un realismo
exacerbado, un costumbrismo, un regionalismo, pero no se ha logrado
compenetrar en el entretejido, n la complejidad del narco distinto.
autores lo han esbozado, Federico Campbell, Gabriel Trujillo ~luñoz.
Élmer Mendoza, LuL Humberto Crosthwaite,Juan José Rodrígue7,
Eduardo ntonio Parra, Luis Felipe G. Lomeli, pero basta hO\
faltaría ahondar en su condición existencial.
El tema se ha comercializado, se ha gastado, nos falta todaYÍa b
gran novela. Reconocemos los aportes narrativo de Élmer
Men&lt;loza, un rescate de la oralidad, la captura de un cli curso
marginal, la eficiencia de un ritmo desplazado en diálogos paralel~~.
en cuestionamiento , en frase telegráficas, en regionalismo, c1J/abu
en un humor corrosivo. Un discur o preparado para guc el lector
vaya atando los cabos de las distinta líneas de investigación. Y
también una crítica al capital social, a la ambición y al poder que
corrompen el tejido social.
_,
Sin embargo, eJ caos, el de orden, el delirio, la degeneracto~
social, la per ecución, el miedo, la clausura, la represión, 10dav13
no uenen voz en la füeratura mexicana del narcotráfico, hasta ahora
no han podido er encarnados. Faltaría ahondar en la psique de 5tli
protagonistas y de sus víctima , en u soberbia y u dolor, en 5u
re entimiento y , u cobardía, dibujar u fantasmas, decir lo impnr
nunciable, desconcertar al lector, perturbarlo, quizás amenazarlo.

148

Referencias
Astorga A, Luis A. (2004). MitohJgía del narcotraficante en México
Plaza y Valdés.

Iéxico,

Bourdieu, Pierre. (1980). Le capital social, Actes de la R.echerche en Sciences
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Decouverce, París.
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CAMBIO DE CÓDIGO DEL
HUMANISMO

Martha E. García Sepúlveda

Sólo e:-..isle ai,iltzaaón ª"té111ica alli do11de el ho111brr
ha aislado la idea del co11oa1111e11to en su p11rrza ol?Jeliva,
y consm•ado y desarrollado í1111t11a111e11te el smtido de In
verdad.
J.11antam, 1936.
Lo 11t'f"dad sie111pre hll sidó
1111 co11cepto dif1cJ/
para el bomlm caído.

Hughes, 2009.

~Cr• \J

F u ESE, 'f 1 \ DEL HUMA. 1 MO? ¿Porqué se han postergado las
humanidades en la educación superior, proponiéndolas como e pecialización? ¿Qué fundamenta un humanismo integral? ¿Qué
con ecuencia tiene en la planeación de licenciaturas?
Después de una acentuada tendencia positivista en la educación
supenor, se ha prornoYido la necesidad de retomar la Humanidades
Y re,·italizarla , como solución a la crisis de valores de la ociedad
en general y de los profe ionista en particular. La Dra. Raquel
Giazman (1993) afirmó "sj la Educación upenor no vuelve a las
liumanidade , va al fraca o ... " 1
1
Raquel Glazmao.Cumm/11111 htisico 111m•mít11rio (Conferencia). México: hcultad
de f·ilosofía y Letras de la A
1993.

LSO

151

�(

En realidad no deja de haber áreas de humanidades, posgrados
en humanidades, misión humanística en lo c1mic11/a. universitario.,
congresos de humanidades ... como una galaxia expresiva que no se
cuestiona en la academia. El humanismo actual está inmerso en la
complejidad y ambigüedad.
Aunque toda palabra es polisémica y su sentido depende del
contexto, siempre hay una tradición que sienta la base epistemológica; por esta razón tendríamos que decodificar primero hrmNJIIÍSm&amp;
y htttlltmidades, desde fuentes de autoridad.
Después de ofrecer algunas definiciones y registrar claves de
contextualización, proponemos contestar las preguntas del micio,
desde los resultados de la decodificación de rasgos del h11111a11ismrr,
luego podrán incorporase rasgo de sentido provenientes de los
contextos en que se forjan distinto estilos de humanismos.• o
tratamos de describir todos los sentidos e .integrarlos en una red de
ignificado, ino de diferenciar dos paradigmas educativos que
subyacen en la formulación de las h1J111atlidades y que en términos de
Semiótica, identifican dos códigos o sistemas de reglas
con encionalizados de naturaleza distinta, bajo un mismo término.
Se trata de un cambio de código: del paradigma de humanismo
universalista o perennialista al paradigma de humanismo deb
postmodernidad (mejor difundido como h11manidades en d sector
educativo). Y en el intermedio todo un elenco de humanismos
racionalistas , anti-humanismos ,r nuevos humanismos.
E te cambio de código es una evidencia que permite percararse
de la naturaleza enciclopédica del ignificado y de ·u
condicionamiento pragmático, sin descuidar la r d de rasgos
conceptuales de la tradición educativa; retomando así el Yieio
precepto retórico de Santo Tomás, referido a que antes de hablar de
un asunto, hay que definir el entido de lo. términos. in duda qUt
la tarea decodificadora es parte del proceso de comprensión, pero
conceptualizar sobre b111na11i.rmo ería parcial si se pone al margen b
teoría de la universidad, la historia del humanismo , la teor1a
curricular.
J. D. Wilson centraba la calidad de la educación en calidad dt'

152

gestión, calidad del profesorado y calidad de las tareas. 2 La presencia
de un h11111anisn10 po.rt111oderno en educación deja huelfa. en el olvido de
los pilares educativos que
IBSCO ha recorda&lt;lo, no se pondera el
valor perenne del ser, del saber y del hacer, y por calidad llega a entenderse
.ólo la atisfacción de indicadore o estándares conducentes a
certificación; sin embargo, ambos humani mos - el postmoderno y el
propuesto por
ESCO- coexi.sten en la actualidad.
Por otra parte al no exi tir UJJa filosofía educativa orientadora
en las univer jdades pública , se promueve una misión que las
normas de calidad requieren en la admini, tración de instituciones,
misión que puede quedarse en los documentos.
Al director y al equipo ge tor on a 91-úenes compete en primera
1n,tancia la realización de un proyecto educativo de calidad, con la
imprescindible profesionalización educativa en la tarea de la
pbtneacióo. El trabajo docente está influido por decisiones adoptadas
a ruvel superior; si bien es cierto que la interpretación y adecuación
son condicionada · por la destreza y habilidad del profesor, quien
también requiere de capacitación y ad cripción a la filosofía y
didáctica universitarias.

La misión humanista de la universidad es intrín eca, no tendría
que cuestionarse si tuviera como eje la dignificación de la persona,

la búsqueda de 1a verdad y el servicio en primer plano, puesto que
el fin de la educación no puede ser otro que el fin del hombre. La
filosofía educativa ramiza las decisiones curriculares, las funcione
de difusión de conocimiento, docencia, investigación y extensión
cultural. Como expresa lbáñez: "si se dedica la univer ·idad a
proporcionar diplomas utilitarios ) utilizables, la formación
dialéctica cultural, crítica, reflexiva, semántica, necesaria para bacer
progresar una sociedad no se hará en ninguna parte.'· 3

Hay en nue tra sociedad } en el mundo actual una sensible
rltmanda de que los profe ionista de las ciencia naturales, exactas
r de ciencias sociales tengan una per pectiva humanista, reflejada
en su traba¡o.
1

John \Vilson. Cómo valorar la cali&lt;lac.l de la enseñanza. México: Paidós, I 988.
losé . Tbáiiez. Ilaaa
famlllrió11 h1111kmírlico. fadricl: ílerder, 1989, p 110.

""ª

153

�La ciencia, la!' teoría. actuak:., la tecnología y bs r mpetcnciru
:on lacmrcs importantes en d de:arrollo de un humani m &gt; autt·nuco,
pero para yue iodo lo man e. :m·an al hombn:'.., e m:ccsaria b actnud
g m:rada no por un condic1onamierno, ino por una formación •
onv1cc1ón, pro) ccrión de una perspectiva a o tropo. ófica en la
plru1L~ac1&lt;1n ) progmmacic'm. La fil )sofia ducativa de las univc1. idatles
publica e. un filtro urricular que c. pua su &lt;le, arrollo,
El ,;ociólugo Pedro , lorand · ,&lt; urt, proft:. or de la Pontificia
Llm er,;idad Caté&gt;lica d • Clule, expr ·a &lt;.JUC "la un" er. idaJ corre el
ne go de perder su \'Oca 10n humanista cu, n&lt;lo 1
rit río. dt
acn:d1mc1on, rcn&lt;lirmcnto y calidad hactn ¡ue Jé lo 1111 mo estudtar

en uak1uier urn, ersitlad y con cuak¡ui r profe. r". 1
De ahí 4ue H:ngamo. L', t &gt;. reto·: t:valuar la naturaleza Jel
hum,1111smn po ·Lm0tkrno (anti humaru ta, po t-rac1onalisra t
irra ionalista) frente al humanr_ m per nne ) adaptar. e :1 lo
·- tandare · de certificación ) cali ti&lt;l, en ba:e a una plancación con
su ten to admini. trariYo, ·pi ·tcmolÚ!;ICll, filo ófico-cJuc;lli o,
psicopnl::tgúgico ) didáctico, no scku11entL: pragm,'Ítico.
El propos110 no es 1.:.-pnncr una ii.lu, ofia educa.á,·a uni,·er. uana,
sino clarificar yue ha Je l J111,,,111iw10.r a h111111J111s111os:. :wn a n1vd
doetoml, la. humani ladc. pul·dcn yucJar n una ·ulnir:1 gc:ncml
t¡uc ddat, e.u 'ncia de t11rrímla bá&lt;,i os en hc1.:nciarura . Colocar la
e ·presic'in l 11111imidc1des en lo rubro. Je .ilguna. liccnc1atur,1 1
promover 1:1 intcrdi. ciplinaricdad o ciertas a. ignatur•. humant u
en Los planc Je e tuJio d 1:1. licenciaturas, no la, conv1crt
automáücamente Ln .·pre 1c,n de un humani mo autC•nrjco.
C imo c. presa Baz ln:sch Parada: 'e. puc muy importantt: ~
rcngamo una idc,l cl:tra de I qu • 'l' &lt;.JLÚere decir pe &gt;r h11111,1f1JJIIM
h:to e. tanto n :í importante cuam I e te término c. mu) :m1bigut
d:i&lt;lo I hecho J 4ue istcn tnU\ &lt;.fü·ersas , aun contr.1dKtooa5
manera. Je pcn. ar 4uc afuman ser humam 1.a .''

1 ( .. mnt:n l•.kn:1 \111la. / ,t11miffm1u1,/, esfriar, de hHffllll/lJ/IIIJ y 110 111dwrrii1 ~
Entn\·i r;1 al ,,cj,,11 ,gi,, prc,h:. c1r e tnYt:sngador Pedro :\lorandé (,outt. (l'i dctnaJ21'
Jl' 211119). '/.mrl. \\'t'b. lmp:/ /\\ W\\.zentt.or~. Rt-cupaad(l d 13 de llla) o Je iMl9
Ju.- n E. Ba;,dre ch P. r:ul.1. ( ó1111, b,Mr ,; .,.,,tm1 la fn1111úao11 l111111a111sliJ fil
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p l nes Je:-! c,u:ur "del
umarn. mo cenrra 1
1 .
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que t•n la anualidad caben ha· l b , tos n a ex1 lmcia on lo
1 e . ru ro de huma111dade .
La palabra 'h
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reducir las cosas a la verdad, reintegrando a la plenitud de u fuente
original la esp ranzas de justicia y las no talgia de comunión,
suscitando a í una fuerza cultural y temporal fraterna, capaz de acruar
sobre la hi toria y de servir a los hombres.
ota la necesidad de
una sana filosofía ocial y una sana filosofía de la historia moderna.
Los hw11ani tas trabajarían en la u titución del régim n inhumano,
por un régimen de civilización caracterizado por un humani mo
integral, una nu va civilización cristiana s cuJar.
Lo hombres que po een conviccione metafLicas o religiosas
difer nte. y ha, ta opuesta entre sí -lo materiali ta , idealista ,
agnó tico , cristianos y judíos, mu ulmanes y budi ta - podrían
converger hacia la, mismas condusion s y participar de la mi. ma
«filo ofía» d mocrática práctica, ietnpre que reconozcan
análogam nte, aunque por razone muy diferentes la verdad y la
inteligencia, la dignidad humana, la libertad, el amor fraternal r el
valor ab oluto del bien moral.
Don Alfonso Reyes asevera en 1949: «hoy el humanismo no es,
pues, un cuerpo determinado de conocimiento , ni tampoco una
escuela. ~Jás que como un contenido e pecífico e enti nde como
una orientación. La orientación está n poner aJ servicio del bien
humano todo nue. tro saber y todas nuestras actividades. Para
adquirir esta orientación no hace falta er especialista en runguna
ciencia o técnica det rminada pero i registrar , us saldo . I uego e
necesario cont'lf con una topografía general del saber y fijar su sitio
a cada noción. Por lo demá , toda disciplina particular, por ser
disciplina, ej rcita la e trategia del conocimiento, robustece la aptitud
de investigación y no estorba, antes ayuda, aJ viaje por el océano de
la humanidades." Y termina "... ta función del humanismo . ólo
puede plenamente ejercerse y ó]o fructifica sobre el u lo de la
libertad: el uelo seguro, ) no ó]o la libertad política - lo cual e
obvio r ni siguiera admitimo discutirlo por no agraviar a quien nos
lea o nos escuche rebajándolo a nivel de la deficiencia mental-, sino
también la Libertad de espíritu del inteJecto n el má amplio y
cabal entido." ~

La filosofía educativa de la

niver idad Iberoamericana define
al humani mo en 1994 como "el desarrollo integral de los
dinamismos fundamentale del hombr : creatividad, criticidad,
libertad, solidaridad, integración afectiva conciencia de la
incondicionalidad e ilimitación del horizonte de nuestro actuar." 8
Con id ra que el humani mo e refleja en una actitHd caracterizada
por el pensamiento ordenado y critico; la clara expresión oral y
escrita; el planteamiento y la olución del cuestionamiento básico
del hombre en el mundo ( u origen, destino y naturaleza)· la
conciencia histórica· la experiencia estética· la cooperación social
re ponsable y la congruencia entre pen amiento y conducta. 9
En re umen, el J111manis1110 perenne, como sistema educativo,
concierne a una filo ofía práctica, fundada en el juicio, en la
formación integral del hombre y en la coherencia de vida; se expresa
en la actitud y el comportamiento. El humani mo tiene una ba e
epistemológica r curricular que hay que recuperar, pue ahí se
su tentan las habilidades básicas, la interdisciplinariedad, el juicio,
la formación crítica, la comprensión, la argumentación, la
interpretación, el compromiso en la olución de problemas, lo
principio , la formación del carácter, la coherencia de vida, los
valores n acción. En la formación humanística está la tradición o
fuente de lo que ahora se conocen como competencias básicas y de
solución de proble111as, aunque ahora el discurso constituyente se erige
desde un código de innovación, el cual tiene us aportes, como el
desarrollo psicopedagógico, estratégico y tecnológico.
El h11111anis1110, no está recluido en l pa ado, por esto se califica
de 1mú'ersalista y perenne. En teoría curricular se le denomina modelo
academicista y e una ba e formativa para discernir po iciones en la
cultura, incluida la ciencia, y enriquecer Ja aplicación del saber
actual en la comprensión y solución cle problema . El hu.mani mo
auténtico e tá dirigido a la acción, pero la docencia e inve tigación
tienen un sentido di tinto pues e t.án comprometida con el hombre
y con la ociedad. demá no e tá reñido con los aportes de las

r

8
7

Alfonso Reyes. Obras Co11,pletas. T X,'( _ México: f,CE, 19 7 9, pp.479-480.

156

Juan E. Bazdresch. Op. Cit., p.14.

"Tbid.

157

�ciencia humana y sociales.
Una nueva cultura , una nueva civilización requieren de este
humarusmo universalista secular, que e pcrsonalista, comunitario,
pluralista y teísta. Las maestrías y doctorado en bumarudades eo la
acrualidad portan disciplina sobre lo humano, pero no garantizan
una actitud humanista. e han postergado porque en la licenciatura
no e han valorado las habilidades básica , la verdad y el fundamento
filo ófico del humani mo· ahora sólo se alude a habilid,1des
transversales, y su desarrollo no tiene mas que un fin práctico.
La educación integral es parte del código del humani mo
universalista y sólo puede ser bien entendida desde ese marco, ya
que es el único que e centra en la formación de la per ona y oo
exclusivamente en habilidade y conocimientos para la profesión.
En el humanismo integral notamo cuatro rasgo fundamentalei:
tiene como punto de partida el conocimiento y de arrollo de la
persona; es mediado por profesores, padre y directivo ; relaciona
los objetivos educativos a las necesidade del entamo social y tiene
una perspectiva comprensiva, integral, en lo procesos de en eñanzaaprendizaje.10
..
La trascendencia de un proyecto humanístico en la planeac1on
de licenciaturas es que generaría mayor pertinencia en el aprendizaje,
más conciencia de la rrúsión docente y un entido más coherente
entre lo que orno y hacemos en el ejercicio profe ional. Todo ello
redundaría en una educación con principios, en que se re peta la
dignidad de la persona y se compromete en la realización de una
sociedad más justa.
Por otro lado, a fines del siglo _/
cobra gran irnpul o la
pos/modernidad, movimiento artístico y cultural caracterizado por _su
oposición al racionalismo, por el individualismo y la falta de compro~lL'iO
social Dese tabiliza la percepción racional o t ológica de la realidad,
la estructura antropológica qu dio Dios al hombre y a la mujer, Ycl
orden del universo tal y como fue establecido por Dios.
La modernidad ofrecía do per pectivas importantes: la razón
io Martha E. García . Lo Ed11cacw11 i11tegr11l e11 el Jig!tJ XXI, Conferencia prescnraili
en la njversidad La alle, 1oncerrey, 25 de abril de 2008. (1 nédita)

158

ilustrada y 1a emancipación de ataduras tradicional , así como el
progre o ilimitado )' la fe en la ciencia.
La po modernidad tiene también do. caras: hay una ruptura
abierta con la modemidad, a la 9ue con idera decadente y subestima
1a formación humaoistica; por otra parte, regenera la utopía, a fayor
de un bumarúsmo po t-ideológico o planetario que promue,Te la
libertad, igualdad, fraternidad y solidaridad. La egunda vertiente
de lapo tmodernidad desemboca en el neocon ervadurismo social
!. la religio idad ecléctica de la 7'-.1e1v A ge.
El principio básico e que toda realidad es una con ttucción
social, la verdad y la realidad no tienen un contenido estable y
objetivo, no existen. La realidad vendría a ser un texto que hay que
interpretar, y toda las interpretacione tienen un valor equivalente.
i no hay nada "dado", entonces las norma y estructuras sociales,
política , jurídicas y espiriruale pueden ser deconstruidas y
reconstruidas a voluntad egún la tran formacione ociales del
momento.
Entre los filó ofo postmodemistas más influyentes podemos
citar a igmund Freud, Frederic ietzche Michel Foucault, Herbert
Marcuse,Jean-Paul anre,Jürgen Habermas,Jean-Frans:oi Lyotard,
Richard Rorty, Jacques Derrida, 1Iichel Onfra, , entre otros.
La postmodernidad desconstruye también los abusos de la
modernidad, e decir, el racionali mo, el institucionalismo, el formalismo,
el autoritarismo el marxismo, también impulsa la apo tasía occidental
má allá de la modernidad y anuncia el pragmatismo.
La postmodero.idad exalta la oberanía arbitraria del 10dividuo v
u derecho a elegir. La ética mundial posunoderna celebra la~
diferencias, la di,rer idad d opciones la diversidad cultural la
libertad cultural la diver idad sexual (di tintas orientacione
sexuales), como lo que promueve Obama vía legal, a través del
movmliento LGTB. Esta 'celebración" de hecho e la de la
"liberación" del hombre y de la mujer de la condiciones de existencia
en la que Dios los ha situado.
En el siglo XX hubo cuatro grande manifie tos y dedaracione
humanista : el Manifiesto humanista L el Manifiesto humanista 11, la

159

�1 r:

Declaració11 lm1t1anisll1 semlor y la Dedaración de interdependenda. Todos
ellos de corte postmoderno.
El 1\/Ítmifiesto h111na11ista 1 apareció en 1933, tras la depre ión
mundial, firmado por 34 humanistas americanos -entre ellos, el
filósofo John Dewey-: reflexionaba sobre lo retos de aquella época,
recomendando, en primer lugar una forma de humanismo religioso
no teísta como alternativa a las religiones de la éporn y, en segundo
lugar una planificación nacional de índole económica , acial. 11
El Manifiesto htm,ani.rta l1 fue publicado en 1973 para resolver los
problemas que habían emergido en la escena mundial. Defendía e!
derecho al control de la natalidad, al aborto, aJ divorcio, a la libertad
sexual y a la eutanasia. Pretendía protege los derechos de las
minorías, abogaba por la tolerancia de estilos de vida alternari,'o \'
la negociación de las diferencias por procedimi ntos pacificos,
asimismo deploraba lo antagonismo raciales, religiosos y de cL1se~
sociales; a!Ümismo, permitió cohabitar el humanismo naturalista Y
el humanismo teligio o liberal. E1 Manifiesto era humanista respecto
al panorama gue se abría ante la Humanidad. lndicaba los beneficios
de la ciencia y la tecnología para el biene tar humano y predecía
gue el siglo XXI llegaría a ser la cent11ria del hu111anis1110. 12
El Janijiesto hun1anista ll fue suscrito por muchos Líderes del
pensamiento } de la acción a nivel internacional: Andrei Sakharo\'
-notorio disidente ov:iético-, Julian Huxley -primer presidente de
la nesco-, idney Hook, Betty Friedan, unnar Myrdal, Jacqu~
fonod, Francis Crick Margaret Knigth, James Farmer, Allan
Guttmacher Ritchie Calder y . Philip Randolph, entre otros.
Defendieron los derechos humanos a escala universal y dejaron
abierta la cuestión sobre los sistemas económicos alternativo , n
T,a Declaración hJJttumista .rec"lar fue publicada en 1980, porque el
Ma11ijiesto b11nHmista II había sido sometido a duro ataques por parn:
cademia Internacional de Hurnaru mo. Al1111ffeesto 2000: 11n l/a11101nie11l0 11 firr«
h11111,;111s1t10 pla!letario. (1999). http:// www.geocities.com/ pedroJ.geo
maoifiesto.htm. Recuperado el 3 de junio del 2009.
11

dt 11111111evo
lbui.
u Ibid.

12

160

de lo fundamentalismos religioso y de las fuerzas política de la
derecha en Estados Unido . luchas de e as críticas ostenían que
el humanismo ecular era una religión. En consecuencia, la enseñanza
del humanismo secular en las escu las, argüían, violaba la. sepru:-ación
entre Iglesia y Est-ado y establecía una nueva religión. La Declaración
respondía gue el humanismo ecular expresaba un conjunto de
valores morale y un punto de vista filosófico y científico no tcista,
que no podían hacerse eguivalentes con Ja fe religiosa. So tenía
que la enseñanza del punto de ví ta del humani mo ecular no
\10Jaba el principio d separación, defendía la idea democrática de
que el Estado secular debería s r neutral, in ponerse ni a favor ni
en contra de la religión. l-t
En 1988, la Academia Internacional de Humanismo ofreció un
cuarto documento, una Declaración de i11terdependenda, haciendo un
llamamiento a favor de una nueva ética global )' de la construcción
de una comunidad mundial, que era cada vez más nece ·aria a la
\'Ísta de las nuevas organizaciones globales que se estaban
desarrollando con rapidez. 15

En el 2000 se expuso el _'i.1a11ifiesto de 11t11JHe10 h111t1anis1110 plcmelario,
que pre enta una perspectiva, pos-posmoderna. cepta los mejores
\'alotes de la modernidad, pero intenta trascender la negatividad
d.el posmodernismo mirando hacia la era ele la información y lo gue
significa para el futuro de la humanidad. 16
1

Todos e tos manifiestos tienen en común la dimensión existencial
terrena, del hombre; no se fundan en un i tema filosófico metafísico'
'
gnoscológico y ético, sino gue má bien expre an &lt;-¡ue el humanismo
es una actitud.
El ámbito educativo ha sido influido por este contexto y viene a
ofrecer una visión heterogénea del hombre, de de las disciplina
humanas } sociales, ju nficada u difu ión sólo por la novedad.
Est_o lleva implícito la pérdida de entido de la educación y la pérdida
de 1denticlad del hombre.

- ------lhirl.
''lbul.
'" lbid.
11

161

�Para concretar csle cambio c.k código, en sta t,ibla e comp;1ran

Conclu ión

algunos ra~gos ,mporcamc. :
H umanismo

r

Human

nni\"cr alisla

smo

Autocunot ,mu:nlu

Solo st'tjUJbl,- rar.1 lo &lt;jlf&lt;: •• 1111' r~
por d a.\unt,' o p!U ~,s 'Iº" .:,tu,hw

, ,·nndo ua ct:rnl, ut, ,Id

¡,,tt:ol11¡:1a

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·J rac.u1nah~mo, mu ;¡u"&gt;l:fllL \1e1&lt;.tnu
lt-,r u,mo apus1.1sia.
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1·1 Pro l'.C1•&gt; tll" muchn, .J,,ctnr.1du.
;lctu,,!t-, (mmulldos d, IINm111mI1,-/dJ

d~ ltcl"ll&lt;'l&gt;tllrJS ,k_ _ _ _ ..1
l___L_ _ _ _-----1..._aún
_ __

1..a ge tión académica admini trau,·a uenc grnndcs responsabilidades.
En ésra rccat. la planjficación de mnovacioncs, de estrat gia" dt·
ejccucion de tst1ndare •.. y de pmmocic&gt;n de proyectos, t:ntrt: estos,
de un pro 't'/10 h111111111ishm i se desea c¡u la un.iver 1&lt;lad publica llc\·t.:
d sdlo de 'humani ·tica ·, e n cohercncia, in&lt;lcpu1&lt;licntcmcntc.: de
la existencia Je hcenc.iaturn o posgrados con tal denominación.
P,,Jría t.:. perar e que lo aca&lt;lem1co. (k: bs c1enc1as humanas
rechacen lo. prejuicio contra la filo, ofía humani ·rn, a la que Foucault
t¡uiso dimmar. P:1ra Fournult d hombrt: nace con las cien ,a, del
hombrt, sólo a inicio del . iglo XL . , l.1 acadt mia univLr. Ílana
1

involucrada en las cieoctas . oc1ales r descubre la tradición sapicn□al
rn torno al hombre ) retstabkcl'. d ,·alor Jcl lengua; como
1n trumcnto de Jemosrración, poJra e\laluar ) enn9u cc.-r on su!-aportc. la. pr:ic11cas profcs1onaks, denrro y fuera de la umver ida&lt;l.
Dilthev nos· inhibic; al rdt.nrse ;1 In tie11dt1s del espíri/11 y e, idcnciar
&lt;¡ue lo específico de Ua es el proyccro hoy demandado por ·dgar
lorin: /(I C1J11,Pn:11rirí11.
Esta tarea es import;1nte para ljUC la. &lt;lcm:i. ;Ír a ud
conocimiento acojan la formacic'&gt;n humanística con pertinencia •
por comicciún, ya en currículum bá ico o general~ o bien, planeando
c. tratégicamentc la. habilidaJc tran ,, r alcs. La uniH~r. idad
pública Jebe forjar en c.:l curriculum real I perfü humani. tico yue
ostenu tn su Jocumtnto. &lt;le difu. i,'m.

r,._ rambicn una tarea d I úrea Je ciencia· : ciale., e:pecia.lmcntc
&lt;ld arta &lt;le la ciencia &lt;.:&lt;lucativa ) de u cu ·r¡)O. aca&lt;l~mico:, d
problema e.Id . clarcc1micnto &lt;le lo filtros del diseño curricular) la
n.-alización Jt un pr ycct&lt;, de didá tica uni e r itaria congruente
C(ln la vi. ión filosófica ,\' pstcopt.Jagógica qut de.sea promover, así
como de las e trategtas para lograr e e t.ipo de Jid:ictica. En un
1ic1npo en yut la rnltda&lt;l cducati\'a también e definl' en el ámbito
lntc.:rnacionaJ por la capacitacii,n y profcsionaliz·ición d la dncencfa,
no ·&lt;'&gt;lo por la In\ e ugación, la gcsd&lt;'m lon•n1 puede cooperar
con la gestión adm101strati\·a para la m ·jora continua.

16::1

�T •

.,

La capacitación del profesorado no ólo n u disciplina, tno en
la planeación y desarrollo curricular es un proyecto que motivará d
interés del profesorndo por cómo hace su trabajo y dará más cnndo
al para qué de su acción edm;ativa. Tras la difu ión de estándares
in.tetnacionales d I docente de calidad, cabe proyectar el tipo de
didáctica humaní rica, pue no puede entenderse una universidad
humarústica sin una docencia humfillÍstica.
i no se potencia la dignidad de la persona hwnana y u dimensión
tra cendente po.r la acción, la moral y la ética se obvian o e
transgreden; la · decisiones que e toman en la universidad _deben
tener sustento adn1inistratiJJo (dirigida al bjen común), referente
disciplinar, democrático, justo y ético.
El radica]j roo po tmoderno e típula que el individuo, para ejercer
su derecho a elegir, debe liberar e de todo marco normativo, ya ca
semántico, ontológico, político, moral, social, cultural o religioso.
Esta supuesta «liberación" se convierte en un imperativo de la nueva
ética. Pasa p9 · la desestabüb.aci ' n y la d con trucción (dos palabrru·
clave de la postmodemidad) de las definiciones claras, del cootcrudo
del lenguaje, de las tradiciones, del ser, de la. instruccione,~ del
conocimiento objetivo, de la razón de la v rdad, de la autondad,
de la naturaleza, del crecimiento, de la identidad, de todo lo c.¡ue se
considera universal. Tal es el caso de la perspectiva de género que
se ha instaurado en alguna univer idades r que no es una defen~a
de los derechos de la mujer, como pudiera creerse.
La existencia de un curso de ética en el C11mátl111t1 n parece cr
congruente en un estilo humani ta . i no e vive honesta Y
respetuosamente en la relación laboral, comunitaria y doce~te.
Los postmodemi, tas piensan que el humanismo no e un s1stem 3
hi tórico filo ·ófico, sino óJo una actitud y que no se pueden
· · , del
descubrir esencias; tampoco se reconoce l a tra d 1c10n
pensamiento occidental, se piensa que el debate a favor de un nuevo
humanismo apenas inicia. Hoy, al humani mo contracultural Je ~1
posmodernidad se enfrenta el humanismo planet'lri.o (2000), m:u
progresi ta, pe.ro que también se nmarca en idea. ele la
posmodernidad; al mismo tiempo, aparecen en educación los

\ / w/,,

¡'

¡

4

I

tl

planteamientos dela
ESCO, que sin autodenominarse h11n1anirtico
ni 11niversalista, lo proyecta. iLa universidad pública es el escenatio de un pluralismo ideológico
yde novedades del pensamiento, pero como motor responsable del
sistema educativo -al menos eso debe ser-, incardinado a la EP y
a su Programa sectorial, tiene el comprorrúso de planear las
directrices de la educación integral a través del sistema; esto no se
puede efectuar sin una visión humaní ti.ca universa]jsta, que evite
la fragmentación, confusión y el shock de 1a persona, porque no sabe
cómo encarar los cambios y lo ambientes de conveniencia. Sólo
esta perspectiva humanista universalista puede actuar como
e trategia homeostáti.ca que realice el voto que don Alfonso Reyes
hizo al fundarse la niver idad del orte, para lograr una ociedad
humani, ta. Realidad utópica, en proyecto.

Los docentes e investigadores somo importantes agentes del
humanismo, al asumir nuestra misión y vocación. Así, un sociólogo,
Pedro forandé, investigador de la Univer idad Católica de Chile
expresa:

Nosotros hemos apre11dido de 1111-estros profesores por su calidad h11n1ana,
"º por lo que nos tra11st11itiero11. .Los saberes puede q11e estén en los libros. En
cambio esa sabid111ia encamada en lo experiencia es lo IÍnico q11e nos permite
etttender el s-ignificado de todas las cosas. 13

171

. acques D (Comp). LA ednracirJIJ encierra 1111 leroro. Madrid: Editorial Sancillana.
Ediciones U
CO, 1997.
'· Entrevista a Pedro Morandé Courr. Op. Gt.

164

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167

�LA CELESTINA:

ÜBRA VITAL DE

LA LITERATURA ESPAÑOLA

Lilia E. Villanue a López'

o ARTJSTH debe aquilatarse &lt;le acuerdo con las
caracterísljcas de la época qu la ha aflorado, producido,
acondicionado. De e ·ta suerte, la creación intelectiva Ueva
mexcusablemente la impronta d u Liempo: así en d cosmo literano
el poema de Mío Cid, la floración poética de la época de Don Juan
el egundo, y, fundamentalmente el tema que nos ocupa LII
Celesli11a, obra L]UC pu de domjc1harse en el pórtico del segundo
Renacimiento español.
acida bajo el reinado de ]os Reye Católicos, época d fijación
d la lengua, pre cnta en su texto admirablt: las ilikreme direccione
o modal1dade idiornáticru } el panorama social mhereotL al cruce
de la Edad 1edia: la magia, la upers11c1on, el fatah. mo, Jt; un lado
}' el neoplatonismo y el senndo jocundo y a las veces sereno de la
vida &lt;lel otro, ínsito del Renacirruento pl'runsular
AJ aparecer el amor tras el acendrado ascetismo del MedJeYO, d
L1\ OBRA UTF.ll\RI \

...

• Origina.na &lt;le alullo, oahu1la. RL~1&lt;leute en .\lonterre\ desde :.u juvcntuJ.
Profesora por la E cuela orinal Miguel I·. '.\fani11c1. y l .1cenctada en Lc::tras por la
Facultad Je Filosofía , Letra:. de la C.'\. .L l\lurió en Momerre,, '\,.L. el S de
nm 1embrc Je 2008.

�1'

conflicto entre cristiani. mo y sensualidad, entre mandato y castigo,
s dio así marg n a la solución trágka que entraña La Celesfimr. el
cipo Tristán y el cipo "Cárcel de Amor", de Diego de an Pedro,
antecedentes éticos de esa creación plurisecular.
En el reinado de Fernando e Isabel tiene, pues asiento, desarrollo e
irradiación posterior h má versátil, la má. discutida, la más honda y
p rturbadora obra literaria española, que hizo exclamar al padre de
Don Quijote: obra en opini-0t1 di-1i-11a / si enmbriera JJ1tÍS kJ h11111a-110/.
La época del nuevo reinado (1474--L504), además de la eclo ión
poética tan vasta y d lo vagidos de la dramaturgia españoJa, tienen
vida nueva asombrosos acaecimientos que ponen aún en azoro a
lo hombre de nuestro días: la jntroducción de la .imprenta en la
Península, pues ésta surge el año de iniciación del glorioso reinado
(1474), y el primer libro impre,o Les /robes en la borde la f/erge María,
es fruto de un certamen poético de Valencia· la meditación sobre el
propio idioma -como instrumento político, cultural ~
evangelizadora de las nueva, tierras descubierta y próxjmas a
conquistar e-, representada por el hw.nani t'l andaluz Elio .Antonio
de ebrija -el cbrisense-; la rendición de Granada con u postrer
reyezuelo moro, lograda por la bue tes &lt;le Santa Fe con lo monarcas
a la cabeza en los días invernales de 1492, y para el coronamiento
del nuevo milagro; Ja llegada a la d sconocida América p r las naves
del aln:rirante.
Tal e, el fondo social, político y cultural en que surge de L1
Celestina, obra de a. ombro.
La aparición de este libro dramático trae aparejados una serie de
problemas, desde el bibliográfico hasta el moral, cuya última palabra,
a nuestro modesto juicio, ha sido pontificada por don farcelino
Menéndez y Pelayo, sabio d toda erudición española.
El primero de ellos, el bibliográfico, tradicionalmente tratado
por los críticos y e tudioso , tiene sus particularidades, &lt;le las yue
debemos de hablar.
La primera edición conocida e la burgalesa, de 1499, cuyo único
ejemplar conoci&lt;lo y cu todiado carece de la Lapa o portada.
impresión prínceps que probablemente llevó el nombre de Co111rdit1

170

de Cafisto )' 1\!Jefibea y consta de dieciséis acto o auctos, como e
decía en aquel entonces. Pero nos parece lógico suponer que hubo
una edición o ediaooes anteriores. Si hemo de hablar de una, se
situaría en 1492, año de la sumisión de Granada (acordémonos de
aquel parlamento en las páginas de L.a Celestincr. ' ¿Qué dirías Ji f!Jtfses
decir: ganada es Cra11ada, la p11e11te es llevada?' o bien en 1497, do
año, ante de L-t edición conocida por primigenia.
Aparece después la edición hispanen e, la de 1501, en la 9 ue
figura el mismo número d actos y contiene una carta prólogo en
que se atribuye la primern estancia del ejemplar a cierto «antiguo
autor" y unos v rsos acrósticos que re · elan el nombre de su creador.
Vjene a continuación la impresión sevillana de 1502, en la que
aparece reformado el titulo de la obra inmortal. e llamará desde
entonce, 'f no por mucho tiempo Tra..~icomedia de Calistoy 1\fe!ibeo, y
entrañará cinco partes más, int rpoladas esto es veintiún estancia .
egún ciertos críticos, fueron agregada por el mismo autor; a juicio
de otros, son de diferente factura.
En las ediciones posteriores a 1519 llevará el rubro de La
Celestino, empleado de d dicha fecha aún en las traducciones
italiana y en las reimprc iones españolas... iguen todavía algunas
vjci itudes bibliográfica del pasmoso libro. Bástenos decir al
respecto y para concluir este punto, gue en el siglo XVI alcanzó
hasta 76 edicione española .
¿Cómo se explica tan notoria versatilidad en esa obra de la alta
tra c ndencia en la, letra españolas? El ilustre don Ramón
Menéndez Pidal, cuyos ben méritos estudios han fijado la
hi toriografía literaria hispánica ha resudtu con acierto el problema
de e. te libro y de mucho que aparecieron en la cuna de la imprenta
Yque llevan el nombre de incunable , por haber visto la luz en los
año iniciales del arre de imprimir.
Desde la introducción de la imprenta-147~ y ha ta los primero.
años de la decimo exta centuria, tuvo &lt;.1ue operarse inev1tablemente
un periodo de confusión muy conforme a este inicio, en el que los
lectores, amanuenses e impresores al catar o verter la obra haáan
enmienda a u sabor, de acuerdo con su sentir confesional o u

171

�l

•..

r.:

grado de elevación cultural deformando el ejemplar prístino y
definitivo. Algo de esto acaeció con La Celestina y con otra
creaciones que ahora merced a 1a critica científica moderna, son
enjuiciada n us múJtiples problemas.
¿Su autor? El bachiller Fernando de Rojas, judío conver o, nacido
en la Puebla de Montalbán hacia 1465, estudiante en alamanca,
corregidor n Talavera de la Reina, donde murió: infancia toledana,
juventud universitaria, saboreando en las aulas el sabor del
Renacimiento, }' plenitud con preocupaciones jurídicas y el erv1ao
de la ciudad.
A Marcelino fenéndez y Pelayo, Julio Cejador y Frauca, fanuel
Ser.rano y áenz Valle Lersundi, Castro Guisasola y duardo Juliá
1'1artínez, se deben los esclar cedor s estudios básico ele La
Celestina y de u autor, Fernando de Rojas.
Existe otro problema anexo a ese libro: el dramatismo o forffill
novelesca de la obra genial. Aunque por su desmesura no tenga
carácter e cénico y sólo en nuestros días el Teatro Español de Álvaro
Custodio lo haya hecho convencionalmente, los parlamentos, la
viveza o crudeza de la acción y el profundo sentido de conflicto v
contra ces hacen de esta creación un verdadero drama y un punto
capital en la historia del teatro hispánico r universal.
Desde luego en el texto del libro encontramo evidencias de
que la Comedia, Traticomedia o La Celesh-,1a se compuso pensando en
que un grupo de interlocutores parlamentarían trozos
correspondientes, sentados en rueda, recitando ---como decimos- Y
adoptando un timbre de voz un gesto. w1a intensidad adecuada a
los actos y palabras de los personajes:

Si quieres
leyC1Jdo a Calisto ,nover los t?)etJfes,
m111pre. q11e sepas hablar entre dientes

finge, leyendo mil artes y modos,
pregunta _y responde por boca de todos,
llorando y ,~yendo en tiempo J' razón.
~sta estrofa es del editor sevillano Alonso de Proaza, que realizó
las lillpresiones de 1501 y 1502.
o aparece clara la localización de La Celestina. Se ha supuesto
el desarrollo del drama en Salamanca, evilla, Toledo. En la obra
aparece un río navegable llevando en sus aguas pequeño navíos.
¿Sería, acaso, Sevilla? lguien, en aquellas épocas, señalaba
consternado por el miedo, la casa de la zurcidora de voluntades la
maléfica tía Celestina.
'
. Lo más lógico es que el bachiller Rojas pensó en una ciudad
ideal tal como lo han hecho Balzac, Galdó y Pérez Ayala.
La trama. de la fübula dramática e declara en castiza lengua en
el texto de la obra y puede servir de epígrafe a su desarrollo y trágico
desenlace.
Dejemos la palabra al escritor renacentista·

'

~ah"sto fue de noble linqje, de claro genio, de gentil disposición, de
lmda enanza, dotado de 11mchas. gracias, de estado mediano. Ftte preso
en e~ a11tor de lv[elibea, tJ111jer moza de alta J' serenísima sangre,
snbh,nada en próspero estado, una sola heredera de s11 padre Pleberio
)' de m madre Alisa Htf!)' antada.
~or .ro'.ic~·tt,d del ptmgi,do Calisto reunido el casto propósito de ella
{lntervzmmdo Celestino 111ala )' asft,ta ,mfier. ron dos sirvientes del
vencido Ca/isto, engañados y por esta tornados des/gafes, presa s,,
.fidelidad con an'Zf,(elo de codiciay de deleit.e), vinieron los a,11antcs.J' los
que les IIN"nistraron, en amargo desastrado fin. Para co111ienzo de lo

a veces con gr¡zo, esperanza y pasión;
Ctial disptfso la adversa forhma htgar oporttmo, donde a la presencia
a veces airado co11 9-a11 turbación;
de Calisto, se presentó la deseada A1elibea.

172

173

�I

El primer chispazo de aquella honda pasión prendió en un lance
casual. El lugar; la huerta florida de felibea.
Para ganar e el afecto de la mujer impar, el deslumbrado galán
aconsejado por su criado empronio se vale de una vieja barbuda
que se llama Celestina, hechicera, a tuta, sagaz en cuanta maldades
hay, upersticio a codiciosa y bebedora, eo quien han clavado sus
garras los siete pecados capitales.
sí, escuchándola luego la incauta Ielibea podrá expresar con
azoro:
To 11Je maravillo qt1e un solo 111aestro de vicios dicm q11e basta para
corromper 1111 gran p11eb/o.

. ..

Valiéndose de insospechable artilugio, la Celestina se presenta
inopinadamente en casa de la codiciosa Melibea. Al quedarse sola
con ella trata de captarse su simpatía con alabanzas, antes de
declararle el verdadero objeto de la visita. Los términos vago.,
deliberadamente ambiguos, que emplea antes de exponer
resueltamente su embajada, causan confu ión, aunque no recelo,
eo el ánimo de lelibea.
o bien ha acabado de manifestar aquella su pen amiento.
cuando, la doncella replica con la más profunda indignación, con
amenazas coléricas.
En tanto que dura la enojosa escena, la astuta Cele, tina no replica
sino entre dientes disculpándo e luego con ser sólo mensajera. L3
doncella -sangre joven y ardorosa- prosigue con invectiva. rápidas,
centelleantes. La Celestina ni e amilana por ello ni pierde su
confianza en la vjctoria final. En efecto, en la segunda entrevista, la
tercerona logra que lelibea conceda una cita al fervoro,o !
vulnerado galán. Así la pérfida enredadora ha logrado taimadamente
el triunfo del amor que ella misma describe como:

encendido, 11na agradable llaga, 1m sabroso veneno, mu1 dula
amarg,,ra, 11n11 deleitabk dolencia, 11n alegre tormento, 1111a d11/ce.7
fiera herida, 11n11 blanda rn11erte.
rm fi11go

174

I

La ptimera entrevista entre Catisto y Melibea se limita a la
declaración de amor, y a la prome a que ella le concede de tener
libre entrada en la ca a la noche siguiente.
Pármeno y empro.ni.o, criado de Calisto, qu desde el póncipio
estaban de acuerdo con la ele ·tina para compartirse las ganancias
que ésta le sacara a su señor le piden u parre a la vieja· lla e
excusa de dársela, tiñen y acaban los criado por matar a la ruin
embaucadora, y ello son, a la vez, prendido y ajusticiado .
Dos amigas y protegidas de Celestina, mozas del partido con
ribetes rufianescos, vengan su muerte en la persona del rendido y
J'ª compensado Calisto, flor de enamorados.
La última entrevista de lo apa ionado jóvenes, en el perfumado
jarclin de Melibea, testigo de blanda delicia , está revestida de
admirable poe ía, digna de antologarse en nuestra lengua, mas de
súbito va a tener patético desenlace esta febril trama de amor.
Dos pajes de Cali to, que vigilan n Ja calle son asaltados por
enemigos y dan voces.

Calisto.- Se1iora, Socia es aq11el q11e da voces. Dija111e ir a valer/e,

no le maten, que 110 está sino 11n pqjecito con él. Da1J1e presto 11Ji capa,
que está debajo de ti.

Melibea.- ¡Oh histe de mi ve11t11ra! .,'_Jo rayas allá sin ft1s comzas,

tórnate a armat:

Cali, to.- Sni&lt;Jra lo que

110

hace espada)' capa] corazóJI, fl&lt;J lo

hacen corazas, y tapacete J' cobardía.
Calisto, al de cender por una escala que ha colgado del muro de
la huerta, pone el pie en el vacío, cae y se ma.ta. .e 1elibea, con grandes
mue tra de dolor, e retira a su aposento. ingún consuelo basta a
calmarle el clímax del dolor. rinalmente, en u de esperación, se
175

�f

1'/u

,

f

Ir

t

arranca la vida arrojándose desde lo alto de una torre o azotea de sa
casa.
Así, la Trai-co111edia de Calisto y A1.elíbea, de de el punto de vista
técnico de la dramaturgia del siglo X I, está labrada con pritnor í
fervore de ará.fice que cuida con dilección hasta el último destello
de la joya.

J li&lt; l

1 !1/J1111:

,.,

l

,,p. ·

de Leonis entre los libros profanos.

Ha quedado probado por el conocimiento de diversos
docwnentos biográficos el origen de Fernando de Roja . Ya Ramiro
de faetzá fijó la atención de Ja simiente judaica que se encuentra
presente en la obra.
La raíz de La Celestina se encuentra evidentemente en lo
lamentos de Pleberio, el padre de la enamorada doncella:

* * *
¡Oh a111or, amor! ¡Que no pen-sé que tenías fuerza ni poder de t11atar a
Marcelino Menéndez y Pelayo afirmó en su estudio sobre La Ceiestim1
que los orígenes de esta obra inmortal son literarios y no populares.
Esta ase eración nos lleva a considerar las fuentes de la
Tragicomedia y la cultura renacentista del judío conver o creador de
la novela dramática. Su autor escanció obre el libro todo su saber

y todo su sentir.

.
.
don Manuel Serrano y Sáenz, profesor de l:a. ruvers1dad de
Zaragoza y al malogrado catedrático Castro Guisa ola, debe~o la
información de la librería de Roja y los autores clásicos medie\tales
y contemporáneos del bachiller cuyo influjo se advierte en la
discutida producción del Quinientos.
Una relación bastante larga y acaso tediosa, aunque no pedante, se
ha sendereado en las páginas de Agatón, Anacarsis, Demóstenes,
Di' medes, E quines, Hecatón, Osocrátes, Xenofonte, Periandro,
Peristrato, Pitaco, Platón., ócrate , Solón, Teofrastro, Xenócraces_ r
Zenón entre los griego . Aprovechó obras de Vtrgilio, Oviclio, Persio,
Terencio, Séneca, el pseudo éneca y Boecio, entre los latinos; _de
Petrarca y Bocaccio entre los italianos, y Alfonso X, Arcipreste de Hua,
,
, - el 1arqués de
Pedro López de Ayala, Juan de Mena, H e.man
unez,
.
Santillana, Baena, Juan Rodtiguez del Padrón, Burgos, Quirós, ~ex.ta.
CarvajaJe , Arcipreste de Talavera, el To tado, Gómez fann~ue,
Rodríguez ora,Juan de la Encina, Cortan.a, Diego de Quiñones, Diego
de an Pedro y icolás de úñez.
.
Es, a la ez, muy extensa la influencia de los libros bíblicos.
singularmente del Génesis, ]11eces, Apóstoles)' Epístolas, así como de
Orígenes y San Pedro Crirólogo entre los libros eclesiá tico , } el Tns,·1aA
176

tus s1getos.' Herida fi,e de ti mi juventud, enviedio de tus brazos pasé;

¿cómo me soltaste para no dar la paga de la huída de 111i vefez? Bien

pensé que de t11s brazos me había librado cuando los ct1aret1ta a1los
toqué, cuando fui contento con mi C01!)111gal conlj&gt;a1iera, cuando me vi
con elfmto que me corlaste el día de hqy. Topensé q11e tomabas en los

hijos la venganza de los padres.
La influencia de esta obra fue general y u huella quedó estampada
ea la multitud de producciones, ya con influencia de conjunto ya
con reminiscencia de frases.

* * *

Lo original de la obra de Rojas reposa entre dos tonalidades díver as
del sentimiento: en lo lírico, pa ión amorosa, idilio y tragedia de
Calisto y Ielibea, y la tonalidad sombría y sini tra del cosmos r
magia. negra que preside la figura de Celestina. Esta dualidad de
ternas fundamentales, abiamente armonizada es el que pre ta a
esra obra, a pe ar de las múltiples in.fluencia y fuentes de inspiración
que en ella sean han descubierto, una in ub tituible personalidad.
Al inicio del drama pronto llegan a entretejerse, y presenciamos cómo
el mandato de lo tenebroso acaba por arrastrar y someter a su fatídico
embaimiento la pura esencia lírica de la pasión de lo dos enamorados.

177

�J

:ro

De. de el momento en que Celestina ha prendido en el alma de
lo rruincebos el amor de los adolescente ad9ui.ere un matiz fatal
que aprisiona cada vez más a las víctima en el ruedo tenebro o de
u inexorable hechizo.

El a111or -dice el académico Jía1111el de ,Uo11toliú- mca11to de la
pn111a1Jet-a de 1111estra vida, pm-o efl11vio del anhelo de bellezfl del cora~n
lm111a110, ráfaga ron.fortadüra del aliento creadür qt1e Dios i11s1tJla en
1111eslra alma, se lranifom,a allí rápidamente en 1m poder i11perso1111/
todo poderoso, en el genio del mal, en una divinidad q11e se ali,m11ftl en
la sangre de s11s víctimas, e,¡ ,m instm,nento diabólico de la fatalid,1tl.
e11 1111a fimza i11co11trastable, ante la c11al se doblegan todüs los i11sti11to1,
toda.r fas aspiracionesy anhelos del hombre q11e arrastra et1 s11 lor/Jellino
de vida o la razón, a la rút11d, al senlltJ1iento del honor )' de l1
dignidad, J' convierte a la criafltra h11ma1ta et1 11t1 uúserablej11g,11ete sir,
inteligencia ni vo/1111/ad q11e meda al abismo poseída de 11110 embriaguez
sie11pre en a11mento, hasta el i11sla11/e de anonadarse trágicame11te en
la muerte.

[ Jlld

l

1 /" rn

/

;,.

inexorable que, por serlo, hemos de desearlo para salir de la atroz
angu tia que nos embarga.
Todo lo 9ue a.l inicio es en los do mancebos candor, ingenuidad,
juego infantil, ensueño, arrobamiento, no tarda en convertirse a.l
conjuro de la fuerza satánica del ortilegio en que se ven envueltos
ineluctablemente, en embriaguez sin limites, vértigo enloquecedor,
ed rabiosa de posesión, furia de goce, existencia briosa del instinto,
anhelo desenfrenado de anonadar e en el abismo sin fondo del amor.
E1 idilio de Cali to y Melibea, que a.l comenzar dama por un
marco de paisajes plenilunare y por una or9ue ta de gorjas de
ruiseñores, acaba por naufragar en las tinieblas del mundo trágico
en que el amor y la muerte se entrelazan en el ósculo de la nada.
Lo trágico, lo pesirni ta, lo amargo, hacen con La Celestina u
entrada olemne en las letras española , y ya nunca lo desalojarán,
sino que eguirán siendo huéspedes, que transformados y di frazados
en otras formas volveremos a encontrar en el escenario de la novela
picaresca.

La figura d Cele tina con todo el Y:ivo y repul ivo realismo con
que e tá trazada, tiene la. trascendencia atractiva de un símbolo
univer a.l; aparece como el in trumeoto demoniaco de un genio
maléfico que envu lve con u tentáculos y empuja al abi mo,
cuando así lo acomoda, a las criaturas má sen atas y candorosas.
La pura jmpresión de la idilica inocencia que no produce el primtr
diálogo de Calisto ) J\f elibea, bien pronto se entenebrece y no
tardamos en advertir en la expre ión de u amor, el ordo murmullo
de una lejana ola amenazadora qu se va acercando rápidamente
para arrollarlos en un incontenibl turbjóo.
El ambiente de la tragedia, iniciándose entre una rosada claridad
de amanecer blando y acariciador e a. cargando de dramática
fatalidad, y el autor ab elevarla. paulatinamente con tanta habilidad
que el fin desa trado que arra tra a todos los per onajes de la obra.
no comprende, anles bien, produce corno una ensacióo de
liberación, e pirirua.l, como algo ya pr ntido, com un de tino

178

-~

179

�U

PROBLEMA DE CRÍTICA

LITERARIA REGIO AL

Víctor B arrera Enderle

l.. r:RJ \CIÓ.· DE TE E · AYO. upone un aleo grado de prO\'Ocaaon:
;cxtste la literatura nuevoleonesa? Y 1 la re ·pue t:a e. afirmauva:
~t:sto unplica, entonce , la ex1srenc1a de una dimen 1On enoca? 1
somo genero ·o ) otorgam
enda afirmac1one entonces no
ademramo · a un mar de cue ti namiento. nece ario , aunque
peligro o ( obre todo para la rutina académica. Pnmeramenre
dtbemo dejar de lado las aproximaciones irunanentJ tas que ha ta
ahora e han realizado ·obre el tema: e C\·1dente que e han
producido y :e iguen produciendo obra hcerarias en . uc,·o León
pero e. e no e el problema, o no lo e cornplt tamcn te. Porque lo
que hay detrá de todo , to e. un cue uonamiento má profundo (,·
má arriesgado): ¿eXJ te un campo literario local? ¿Quien cJcfinc el
valor lnerano de dicha produccione ? Y aún más: ¿re pecto a cuál
paradigma con truimo e os valore literario ?
E e, tdente que. para abordar una literatura regional, e mene. ter
hacerlo de.de una per pectiva comparau ta (o, al menos, con
a4..t.ino elemento de literatura comparacJa): hablar de literatura en
L1tinoamer1ca implica va una cierra noción Je literatura comparada
Pero ex1 te un problema nada menor: la comparación no puede
1

181

�' ' ,, ' ,

1.,,r •

realizarse en términos equitativo (como añora cierta tendencia
crítica metropolitana), y menos aún en las literaturas
latinoamericanas. Ciertamente una literatura regional cobra
ignificado en función de su relación con el centro productor de
valores literarios Oéa e capital o centro cultural). in embargo, esa
relación dista mucho de et horizontal. La significación se establece,
de esta manera, en forma negativa. La producción regional es una
porción menor (a vece olvidada, ignorada o, de plano, ilenciada)
de una totalidad que se pretende homogénea. hora bien, ¿qué e
esa totalidad? O peor todavía: ¿puede hablarse, en el campo literario,
de un término tan peligrosamente plano como totalidad? i y no.
Píen o que sí para referirme a un corpus textual realizado dentro
del espacio geopolítico de la nación; y creo que no para el uso
regularizador de totalidad: la producción literaria de una nación jamá
será homogénea, pues no es ninguna e encia ni sustancia de algo
tan sospechoso como el" er nacional". Es cierto que los estudio
modernos de la .Literatura (donde nace por cierto la historiografía
Literaria) han estado ligados al concepto de nación y lo han utilizado
:indi tintamente como una herramienta básica para la da ificación,
la ordenación y la canonb:ación d los campos Literarios. La nación,
o mejor: el E tado-nación, ha ido la división fundamental para la
clasificación y difusión del fenómeno literario en Occidente. Y el
hecho, nada forruito de que en América Latina no exista una
d finición clara para el uso de metodologías comparatistas evidencia
una erie de problemas pendientes en nue tra historiografía literaria.
mucho. de los cuales tienen necesariamente que ver con la relación
entre literatura y nación. n hecho impo ible de olvidar: las naciones
v las literaturas de Hispanoamérica nacieron al mismo tiempo. Hace
~ o s años, la crítica chilena Ana Pizarro denunció la nece, i~ad
de reflexionar sobre las tres posibles direcciones que la perspect1va
comparatista latinoamericana debía tener en cuanto: primeramente,
la relación entre América latina y la Europa occid ntal; luego, la
relación entre las literaturas nacionale al interior mismo de
Latinoamérica; y, finalmente, el intento de categorización de la
heterogeneidad de dichas literatura nacionale . E to implica, desde

182

luego, una revisión doble: hacia adentro y hacia afuera. Implica,
finalmente, la pue ta en duda de la literatura latinoamericana corno
totalidad homogénea. Esta perspectiva viene a dar al traste con el
enfoque tradicionaJ de los estudio literario , ba. ado en término
negativo de "influencia". Pizarro añade: 'Por otra parte podemo
observar que esta aproximación ubyace en un tipo de análisis má
o menos tradicional en nue tra critica. e trata de aquel en donde
se con ideraba los fenómenos propios de nuestra literatura &lt;le de
una perspectiva dominada por un eurocemrismo proyectado muchas
veces desde nue t:ra mi ma periferia.'' 1

r

La con olidación de la relación 'esencial" entre literatura
nación se da en el siglo L~'TII. Y detrá · de e ta relación ubyace
otro término igualment conflictivo: la modernidad o el pensamiento
ilustrado. La modernidad es, en muchas maneras, la expresión de
un deseo contradictorio de autononúa que abarca todos lo. ámbitos
de la producción humana. La literatura no ería desde luego la
excepción. Pero, antes de eguir por este camino, sería preciso hacer
una pequeña digresión.
¿Cuándo . urge la ob esjón por las literaturas nacione ? La
pregunta encierra una preocupación mayor. Hablar de literatura
nacional implica, nece ariamente, mentar el problema de la lengua
nacional. La pregunta tendría que er refonnula&lt;la: ¿dónde comienza
la preocupación por 1a lengua nacionales? Sin duda, con Dante e
inicia la reflexión sobre el problema de las lenguas vulgares. Antes
de él, el soporte cultural d Occjdente se reducía a.l dominio del
latin y u hegemorúa en los pueblo. de la Europa medie,·al. Dante
fue el primero en cue tionar la posjbilidad d la existencia de valore
literarios en lenguas no clásicas. AJ hacerlo, puso obre la mesa la
di cusión obre la representación literaria. ¿Podría una literatura
,.,1.ilgar reflejar el espíritu de las nuevas naciones tal como en su
momento hicieron el griego y el !aún con sus re 'pecti'vo pueblos?
' o habiendo encontrado a nadie que antes de no otro haya
tratado la doctrina del idioma vulgar y como vemos c_flle tal idioma
1

Ana Pizarro: "Hiswna y cornparaasmo", en Dr oslrtJS ¡· ra11íbales, , anaago de
htle: Editorial L'rnver 1dad de anúago, 1994, p. 14.

�11

r,;,. ,. •11

L.1:1,..,

es necesario a casi todo (puesto que en él no sólo se esfuerzan los
varones, sino también las mujeres y los niños en cuanto se lo permite
su naturaleza), y gueriendo dilucidar un poco el conocirrúento de
aguellos que como ciegos vagan por la plazas confundiendo una
cosa con otra, trataremos, con la ayuda del cielo, de beneficiar un
poco e11.diorna vu1gar... »2
El beneficio que busca el vate de Florencia no es otro sino
demostrar la capacidades expresivas de Jas lenguas vulgares, y al
hacerlo posibilitar y legitimar la expresión literaria nacional. Dante,
no lo olvidemos, es un desterrado. El exilio obliga una reflexión
sobre el suelo propio y la cultura nativa. El deseo de legitimar el
habla local corre ponde con la necesidad de dotar de valor literario
a la lengua nativa. Esa estrategia se repetirá a lo largo de lo
siguientes siglos y, conforme vayan surgiendo las nuevas naciones
europeas, la lucha será clara: vencer al latín como lengua de
expresión soporte de la cultura. o son, pues hechos ai lados Y
fortuitos la redacción de gramática de lenguas vulgares. Pienso,
para el caso hi pánico, en la gramática de ebrija y su fuerte c~a
política: sostener un imperio naciente a través de un có,d1?o
excluyente: el idioma castellano fijado en reglas y en la log1ca
gramatical. La lengua se convierte, durante esta etapa del desarrollo
de la cultura occidental, en el principal instrumento político e
ideológico. Con ella se cimientan las nuevas identidades colectivas.
Y en ella se pretende fijar los caracteres de un pueblo, de una raza...
de un país. on lo primeros atisbos de la modernidad y ya exi ten
en ello una fuerte dosis de exclusión. Una equivalencia peligrosa
principia: lengua = civilización. La cultura se medirá, de ahora en
adelante, a tra és de los valores (estético , religiosos literarios, etc.)
del idioma nativo. A mayor antigüedad, mayor rigueza; a mayor

r

••

riqueza, mayor capital simbólico.
Do acontecirrúentos vinieron a consolidar este proceso: el
"descubrimiento" y la conguísta de América. En muchos sentido ,

z Dante Alighteci: Trotado de la lengua vulgar, traducción de Hidelberto Yilkgas.
féxico: ecretari.i. de Educación Pública, 1986, p. 77.

184

la conquista comenzó con el descubrimiento. Colón tlOfllbró lo disímil
del nuevo mundo y le "otorgó" el orden de la grafía, el peso de la
letra: con ella legitimó su acción y la dotó de valor hi tórico. A la
vi_ol~ncia de la conquista siguió la justificación discursiva: el /ogos
eliminaba (o pretendía eliminar) el entimiento de culpa. o otro
fue el argumento de epúlveda contra la defensa humanitaria de
Battolomé de la Casas. Los indios, al no poseer esencialmente la
Lengua Materna (cede de la fe y ustancia de la palabra de los .reyes
ausentes), carecían de alma: lapo terior adquisición del idioma sólo
los convertía en súbditos de segunda mano. Eran llanamente los
otros que los conquistadores necesitaban para set ellos mismos Qa
garantía del valor histórico de su empresa). El espacio colonial se
construyó, de esta manera, para garantizar 1a supremacía de la
Península. En pocas palabras: la Colonia nació subordinada porque
en ella se trasplantaron los valores metropolitanos y se impusieron
como naturales y orgánicos. El simple hecho de nacer en la Indias
Occidentales significaba ya una desventaja (en lo político, en lo
racial -sin excluir a los criollos-, en lo económico y en lo estético).
La Colonia es un espacio desvirtuado, regido por el orden de la letra
Ypor la violencia de la fuetza que lo protege. Alli, la lengua actúa
como un factor excluyente de lo local. Con ella se imponen los
valores y la creencia de los dominadore (su fe en la 'hazaña
civilizadora y humanirarja"). A ttavés de la lógica gramatical del
lenguaje hegemónico se ordena el espacio subordinado.
Es una dominación lingüística asegurada con la violencia física.
•:ho~a bien, traslademos esa peculiaridad al campo literano. ¿Qué
s~fiea producir valores füerario en un ámbito controlado y
rtgilado como el espacio colonial? ¿Es posible la reflexión en un
m~dio donde la critica (en cualquiera de sus manifestaóone) está
abiertamente prohibida? De allí la necesidad de atender las
particularidades de la formación de Jo si temas culturales
ht panoamericanos. Vuelvo con Ana Pizarra: "E por esto que dac,la
nuestra conformación histórico-social, pensamos gue' el análisis
comparativo en nuestro caso debería orientarse a formas
estructurales y concretamente a Jas formas de apropiación que un

185

�continente de formación económica dependiente genera en su
recepción de las literatura metropolitanas."3
o es posible pues hablar de una historiografía de la
literatura latinoamericana sin reflexionar en las particularidades de
su objeto de estudio. Pasar por alto los procesos de producción en
nue tto medio equivale a prolongar lo juicios basados en los
términos de inmanencia, influencia y dependencia esténca. · o es
posible, tampoco, aislar la práctica historiográfica de las otras dos
disciplinas paralelas: la teoría y la critica: las tres conforman un
triángulo y un equilibrio de fuerzas Qa teoría in crítica es falsa
pretensión científica; la crítica in teoría es una impre, ión
privilegiada; y las dos sin la historiografía son meras especulaciones
filosóficas). De e ta manera, en ayar un acercamiento historiográfico
aJ campo literario reqaier de una mirada múltiple. Y revisar el
proceso de producción de una literatura regional supone casi un
trabajo de arqueología. ¿Por qné? Por una sencilla razón; la Literatura
regional, como producto ubvalorado desde el centro, es material
de archiv no de tradición (se le mira, cuando se le llega a leer,
como documento, nunca como monumento). La creación literaria
no ha ocupado aquí un lugar determinante en la configuracióo del
capital simbólico, y cuando lo ha hecho, ha sido pronto "absorbido''
por una tradición mayor que, frecuentemente, tiende a la
bomogenización: la literatura nacional sí, entre lo que el centro
hegemónico "importa" y lo que queda ''olvidado" en los medio_ de
difusión locales (diarios, revistas, ediciones ocasionales) sobrev1ene
una nebulosa que afecta todo acercamiento críticb.
De esta manera, tenemo un problema nada menor: la
interpretación de una formación discusiva ilenóada por otras voces
dominadoras. El problema ofrece, de iguaJ manera, la pos1"bili'd ~ d
de una egunda lectura: ¿qué esperfilllos obtener con un esrudio
como éste? ¿t\ca o confiamos en de cubrir una mina de valores
literarios injustamente marginados? Es difícil ensayar una respoe sta
única. Pero se me ocurre pensar que la critica regional puede ser un

3

Obra atada, p. 26.

18'6

instrumento valioso no sólo para el entorno en el cuaJ realiza su
estudio (el de su objeto), sino para la literatura nacional toda. En la
medida que e aplique una lectura mucho más horizontal de la
producción literaria de un país, se hará evidente su heterogeneidad
y la necesidad de una representación más honesta v mucho más
amplia. De no ser así, la reproducción de los lug~.res comunes
continuará oscureciendo nuestra de por si difícil tarea.
Pero la cuestión va má allá de la simple definición de su
objeto: la crítica regional debe evitar abusar del discurso
reivindicativo, de no ser así, se corre el ríe go de caer en la apología
barata en la perorata del cronista de pueblo, cuya función es mucho
más cercana al turismo que a la reflexión analítica. Es cierto, el
estudioso o la estudiosa de las literaturas regionales e encontrara a
~en~do_ con "injusticias", con olvido poco casuales y
silenaarruentos de plano impuestos, sin embargo, el solo intento
pot acercarse a esas producciones e , en sí, una forma de vindicación.
Por tanto, la preguntas que subyacen a este proceso tendrán que
ver necesariamente con la producción de valores literarios con el
gusto de una época y de una clase social y con el dorrúnio de un
sistetna lingüístico. Y en dichos cuesti.onamiento resultará evidente
en la mayoría de lo casos, que las regiones latinoamericana;
(apartadas de las capitales nacionales) no poseen de primera mano
~I paradigma de literariedad que la grandes capitales empiezan a
un.portar a partir de la segunda mitad del iglo XIX. En esos espacios
urbanos el naciente desarrollo capitalista había fomentado el
desarrollo de la subjetividad burguesa, la cuaJ se expresaba ahora a
través del llamado 'buen gusto" y la "alta cultura". Dichas
etpre iones legitimaban un olo sistema literario: el de las "bella
lttras'', es decir, aquellos género donde se privilegia el "lirismo'~
de un humanismo moderno (la poesía y la crónica urbana) que
pro:7ocaba la sensación de estar habitando cualquier de las grandes
capuales europeas.

. Es por ello que, al largo de estas págínas, la premisa continuará
siendo el análisi comparativo entre lo c~mpos litera.ríos del centro
1·de la región que comprende al estado de uevo León. 'na primera

187

�1[,

comparación obligaría un cuestionamiento bá ico: ¿cómo explicar
lo desarrollos diversos. incluso contrarios, entre e os dos procesos
de producción literaria? Primeramente, me parece oportuno traer
aquí alguna nociones da es pata el desarrollo de este trabajo.
Dos términos on básicos en esta in·vestigación: el de producción y
el de proceso. Con el primero pretendo acentuar las relacione
implicadas en la creación de los textos literario . Hablo de prod11aió11
para implicar una serie más amplia de relaciones y trabajo
socialmente regulados, con ello pretendo cubrir un área mayor que
la estrictamente inmanente de la creación individual, provocada
por la inspiración y otro artilugios igualmente sospecho. os .. En
cuanto al concepto de proceso, lo utilizo aquí com una. diversidad
de estrategjas para la producción, acumulación y di tribución de
valores literarios dentro de lo que Pierre Bourdi u denominó como
el campo lit ratio. Esta producción de capital simbólico cobra su
dimensión valorati a principalmente en relación con el Estadonación aunque en una etapa posterior dirigjrá sus esfuerzos a la
conquista de una autonomía de u espacio de enunciación. Des~e
luego, esta autonomía tiene como istema de base la comparac1on
'negativa" con otros campos literarios hegemónicos, de los cuales
ella apropiará sus valores y paradigmas modernos.
hora bien, en el caso que no ocupa, esto es, en el desarrollo ~e
la crítica literaria regional n el México del iglo XIX, es nece ano
hacer alguna precisiones. Ante que nada, sería importante señalar
que la relación entr el naciente campo literario meKicano _Y la
consolidación del ideario liberal son dos procesos afJne
sobremanera. La preocupación por una literatura nacional no urge
en México sino ha ta la derrota del eguodo Imperio en 1867 (e. to,
.. an
desde luego, no quiere decir que ante de esa fecha no eX1st1er_
esfuerzos por dotar de un valor nacional a la producción literartll,
.in embargo, tale acciones carecieron de continuidad y programa).
E Ignacio Manuel .Alramirano quien pone en práctica en ese mismo
año de 1867, la perspectiva hetderiana de la nación moderna qu~
une esencialmente n un todo homogéneo al pueblo, a la lengua~
a la literatura. Dicha e trategia fundía cliscursivamente al proyecto

188

de Estado-nación liberal con la futura producción literaria e to a
través de un proceso hegemónico que se legitima discur ivamente
por medio de la apropiación del adjetivo "nacional". Como sabemo ,
el iglo XIX mexicano es, básicamente, un periodo de lucha por
imponer una esencia y dotar de sentido a la nación , la cual fue , en
la mayoria de las veces, una proyección del Estado, particularmente
del proyecto de nación que la fracción liberal estaba tratando de
definir desde 1824. El liberalismo político, cuya búsqueda podríamos
definir someramente como el intento por otorgar una autonomía de
acción y expresión al recién creado sujeto nacional, requería con
urgencia de un liberalismo literario gue fundara las bases (esto es,
que creara un origen diáfano y heroico) pata la construcción y el
reconocimiento de la nuevas identidades. Ahora bien, el liberalismo
literario no produjo, durante los primeros cuarenta años de vida
independiente, una obra sistemática (a pesar, claro, de grandes
e fuerzos, como la cadernia de Letrán), fue, en cambio, la
bjstoriografía la que dotó de un entido heroko a las gesta
formadoras de la moderna nación mexicana. La, obras de Fray
ervando Teresa de Mier de Lorenzo de Zavala y de José María
Luis Mora (por citar los ejemplos más excelsos) cubrieron las
necesidades ficcionales de lo nuevos ciudadanos .indep ndientes.
Esta particularidad del campo literario mexicana obliga a una
mirada más atenta. ¿Cómo e intenta mexicanizar a la literatura?
~Cuáles on los aportes del liberalismo literario mexicano en ese
sentido? Como es posible advertir, he preferido hablar aquí de
liberalismo literario mexicano y no de romanticismo mexicano,
porque considero, primeramente, que, en la formación de los
campos artísticos locale , la literatura cumplió una función diversa,
incluso contraria, a la que ejercía en los campos metropolitanos. En
Francia, por ejemplo, la literatura romántica (o liberali ta, como la
llatna Víctor Hugo) vendría a completar las reformas políticas
Iniciadas con la Revolución, sería, pues, la cons cuencia de las
libertades políticas. En nuestro caso, la literatura debía proyectar
esas libertades todavía inexistentes. Pero hay algo má todavía,
durante el proceso de concreción de la literatura nacional que con

189

�' l

tanto ahínco dirige Ignacio Iaouel Altamirano, se encu ntra la
experiencia negati a de lo primeros embate del imperialismo
moderno. México padece, en menos de veinte año, dos invasione.
afrento a por parte de dos nacione que hasta entonce e habían
tenido por modelos de civilidad: Estados nidos y Francia. ¿Cómo
demostrar, ante los ojos imperiale del invasor, la cualidade , la.
diferencias y el valor de las letra nacionales? La gran e trategia
aquí es el proceso de difere11ciatió11 que Altamirano impone en todo
el país. Lo fundamental e remarcar las diferencia que no de~en
en el panorama literario mundial. De de la primera de las Revistas
literarias de ~México (1868) de Altamirano ha ta los magno proyectos
colectivos, como el periódico literario E/ Renaciviiento o La Ilr1.rtradón
potos-ina, el objetivo era e1 mismo: alentar la producción literaria de
corte nacionali ta. La crítica, por tanto, debía ser una forma de
estímulo, y no la imposición de un juicio autonómico.
.
En el a pecto regional, esta per pccti a mantendrá su hegemorua
hasta la primera décadas del iglo XIX. uevo León, cuya
participación militar en la recuperación de la república, fue ejemplar,
con truyó sus valores literario con base en un regionalismo esencial
que privilegiaba lo a pectos preceptivos de la le~a Y_ la literatura
y los enlazaba con los principio dvicos y nac1ona~scas_ ~ue la
República Liberal comenzaba a difundir. La consolidac_10~ del
Estado liberal s1gnificó la subordinación (política, econom1ca r
cultural) de las regiones, que durante los año de crisis habían
de arrollado identidades regionales y alternativa a la. del centro
(en nuestro caso, nadie representa mejor este momento que Sanria_g&lt;&gt;
idaurri). Ahora comenzaba un proceso de verricalidad valoraova
que se sustentaría en el adjetivo de lo _nacional.
. . . mi
orno va be eñalado en otras ocasione , el hecho de 101c1ar
in estiga~ión en el año de 1876 responde básicamente,ª la
publicación de la biografía del Padre Mier, compilada y editada ~r
Jo é Eleuterio González (Gonzalitos). Allí principia la produccioo
·
· loeale . G011za11tos
,. " coloca" a fr a), ervando
de valore literario,
como el centro de la e encialidad ouevoleone a, pero lo hace coll
re pecto a u relación con lo nacional. El Padre fier no funge aqtl'

190

como un proceso diferenciador ino como una e trategia de
vinculación. Las letra locales intentan, de esta manera, responder
a la demandas de Altamirano y u grupo y hacer notar su presencia
en al ámbito de la literatura nacional.

El problema e que, en ese proceso, el campo literario se
constituye con elementos "pre-modernos", como 1a oratoria, la oda
y el di curso cívico, lo cual otorga a la literatura una función
patriótica de corte pedagógica que sólo garantizará la situación
subordinada del fenómeno literario en la sociedad regional. Mientras
que en el centro ucede un proceso contrario. La re ponsabilidad
nacional que Altamirano le había otorgado a la producción literaria
era ahora trocada por un fuerte proceso de asimilació11 con los campos
metropolitanos, proce o que comúnmente denominamos como
n,odernismo y que podríamos definir como una fuerte lucha por
conquistar la autonomía del quehacer literario. La modernidad
literaria exige una mayor -y muy sospechosa- independencia entre
los procesos creativos y las contingencias ociale . El moderni mo
confirma la hegemonía de los centros productore de valores
literarios upranacional , lo cual obliga a los escritores locales a
autodefinirse como sujeto atta ados y faltos de una educación
estética universal. Por tanto, ellos procurarán dedicar e a compl tar
e a educación alternativa por medio de su lecturas heterodoxa, e
extra-lingüística . in embargo, esta perspectiva e concentraba ólo
en la capital de la república dejando a la regiones en la inercia del
liberalismo literario.
Ahora bien, lo intere ante del caso de uevo León es que la
región produjo, en ese periodo, una modernidad material de no
poca importancia. Pero lo hizo desde u condición subordinada. El
Porfiriato, a travé del gobierno designado de Bernardo Reyes facilitó
el de arrollo de una plutocracia local, la cual, como ya he eñalado
en otros momento , impu o un paradigma valórico de corte
con ervador. En consecuencia, nevo León careció de un
moderni mo literario, y u critica literaria re pondió necesariamente
a la función de legitimar los gusto ) valore de la ellte económica.
La gran función que la crítica le otorgó a la literatura fue la

191

�t,,.,,"

l ,,.

educación, la b11ena ed11cación. Y la gran figura no fue el literato, sino
el maestro. Un breve ejemplo nos ayudará a aclarar este punto. En
sus célebre Ap1mtes para el estucüo de nuestras letras, Rafael Garza
Cantú, al describir Ja actividad literaria. del maestro Serafín Peña,
enumera inconscientemente las virtudes que debe tener todo literato
local: ''El profesor Serafín Peña no sólo es un educador, un autor
didáctico sin segundo [...] para la niñez y para la escuela primaria;
sino que es un escritor de primer orden ... " La jerarquía de esta
descripción es clara, primero son las virtudes pedagógicas, luego
la literarias pero ¿qué querrá decir cuando describe al profe or
Peña como 'un escritor de primer orden"? Vuelvo con Garza Cantú,
para guien Serafín Peña es un poeta "cuyas facultade se mostraron
osten, ibles siempre que la ocasión fue propicia y su modestia
refinada [...] le permitieron decir algo en elogio de los grandes sucesos
de la historia, o de nuestros progresos industriales o literarios.. .''
(478) De nuevo, son los temas, de corte nacionalista y regionalista,
los que otorgan la calidad poética a este escritor que, por cierto,
escribe "literatura", sólo cuando la ocasión es propicia, cumpliendo
un deber cívico y no desempeñando una vocación literaria. A este
breve ejemplo voy a añadir otro del mismo Gru:za Cantú, pues si~
duda él fue un crítico epónimo de su tiempo y quien más se ocupn
por historiografiar nuestra producción local. Cuando examina ~
11tique Goroztieta, uno de los poco poetas de nuestro siglo XL'\
con pretensiones literarias de corte moderno, Garza Guzmán expone
a todas luce su criterio valórico. Comentando un poema algo
vanguardista de Goroztieta, dice: ''.Algún critico podría adver~
que sufre la sintaxis en cien.a estrofa, o que la prosodia deja de ~egir
en cualquiera otra; pero convendrá en que la inspfración se mantiene
arrebatada y ardiente del primer verso al último..." (348) Obviame~te
que ese crítico que sugiere tan perspicaz y ducho en materias
gramatical e no es otro sino él mi mo. que ha nota.do Jas infracoon~
que el poeta comente contra los buenos gusto locales, y, 5111
embargo, lo perdona por la ¡inspiración!, y por el contenido del
poema. La sintaxis, la prosodia~ son elementos fundamentales par
la crítica local que e basa en la preceptiva y en 1a gramática. E sta5

192

estrategia garantizan, por un lado, Ja enseñanza clara y directa de
la literatura (no olvidemos que e] propio Garza. Cantú fue autor de
una preceptiva literaria. que tuvo muchísimo éxito en su tiempo), ypor otro el control sobre el campo literario.
Desde luego, estos procesos gramatizadores de la enseñanza
literaria no impidieron la aparición de "sujetos modernos
ade!antados", como Felipe Guerra Castro o Rafael Lozano, quienes
tuvieron que enfrentar la adversidad del medio para imponer sus
gustos y valores. También es importante hacer notar que est-a
configuración del campo literario local no sólo funcionó de manera
negativa, sino que sirvió como contrapeso para la forrnaóón de
autore tan fundamentales pata la literatura mexicana como Alfonso
Reyes. Re?'es accedió al mundo literario a través del mecüo local, r
graaas a el entró muy prónto en contacto con la producción clásica
castellana, que el liberalismo mexicano, había silenciado. El factor
local ayudó sobre mauer-a a la construcción del sujeto moderno en
Reyes, obre todo durante u estancia en ·léxico. Reyes adquiere
en la cmdad de México, el capital simbólico suficiente para entender
a la vocación literaria como una profesión: una ética ante la vida.
'erá a través de la confrontación negativa con la vida literaria local
co~o Reyes definirá esa vocación y ese destino. Luego, durante, su
exif10 español, recuperará esa formación primaria de corte
tradicionalista, la cual le ayudará a acercarse a Góngora y rescatarlo
del olvido impuesto en ambos lados del tlántico.
A í, en este proceso de mi investigación, estoy ceno:ándome en
esaS figuras marginales del espacio literario local v en la forma en
é te contri~uy a la configura&lt;~ión del campo literario nacional.
oJo en la medida en que las relactones entre estos dos espacios e
~'llelvan más horizontales, será posible el desarrollo de una crítica
liter-arfa local. En e te momento, me encuentro en Ja revisión del
~o~texto de enunci-ación de las obras y las per ofüilidade d estos
su¡etos modernos adelantados". Me jmeresa en particular destacar
los, VI.O.cu
- l os y ruptura que estas obra y estos autores establecen
entre los dos campos literarios confrontados. La li ta de autores
Parte con dos escritores del cambio de siglo: Rafael Lozano aldaña

i~e

193

�/1,r

1,,

en la critica literaria y Felipe Guerra Castro en la poesía y la narrativa.
Lozano es el primero en ensa ·ar, a la hora de ejercer la crítica
literaria, criterio, alternativo, a los gustos regionales; y au nque
escribe desde el espacio condicionado del prólogo (sobretodo en el
que realiza para la obra de Garza Cancú: Compendio de Historia
Universa~, ya e perceptible una interpretación intrínseca del
fenómeno literario. Con Guerra Castro se evidencian los procesos
de marginación que el campo literario local ejerce sobre los gu tos
y La conducta moderna (como dato complementario agrego que
nuestro autor fue un ferviente opo itor al régimen reyista, esto es
un rebelde que rechaza la imposición del gobierno central Yla
subordinación cuJtural de la región). El escándalo, el recba7.o a la
bohemia Qa conducta más nociva para esa era de industrialización),
el estigma y la condena (:¡, habría que añadir, la secreta admiraci~n).
Pero también hay que agregar: la expcriment.ación formal y temaaca
en la poesía, y la práctica del género narrativo representativo d~ la
modernidad: la novela. El historiado!' literario Héctor Gonzalez
describe así su formación como escritor: "Desde muy joven dio a
conocer su inclinaciones literarias, la que cultivó con cariño, pue
para ello fue disciplinado y estudioso.' (2l3) Una vo:ación
concretada, nada menos. A stos nombre agrego dos IJguras
extranjera que vinieron a vital.izar la vida literaria nuevoleonesa:
fax Henriquez reña y Ricardo Arenales. 1\.mbos trabajar~n en
importantes proyecto literario·. El primero en el Montcn-ry .l\ eu,s, Y
el colombiano en la Revista Conte11¡poránea (1909).
Y a&lt;lernás de la ya señalada formación crítica de Alfonso Reve~
(expuesta con precisión en su temprana correspondencia con Pedro
Henríquez reña, durante las vacaciones y la visitas de AJfons_o a
Monterrey), estaría la edición regiomontana del Arief del ensay15rn
uruguayo José Enriqu Rodó en 1908, llevada a cabo por Reye Y
Henríquez llreña.
Considero qu en la medida.en que esto, elementos ean revisa_dos
y puesto de nuevo en circulación, la crítica litetaria Local estru:a en
condición de crear una hi toria crítica de la literatura nuevoleonesa.

DESTIERROS

Gabriela Riveros E lizondo*

u MOMENTO AJE o Ar.os ESPECTADORES, reinó el silencio dentro
del silencio. El director alzó los brazos.
POR

Accidentes

El 111ensqje
,\ d~ntro del cuarto oscuro Helena frota un cerillo. Su rostro claro y
ave¡entado, su cabello de leona entrecano se iluminan. Enciende el
cino. Acerca el cerillo a su rostro pata apagarlo.
Y brillan sus ojos de lechuza,
estanque de arena y sombras.
Helena sopla y un hilillo de humo se eleva entre la escasa luz
c_obriza. El olor a fósforo quemado se esparce por el cuarto. En un
ancón, envuelto en una cobija Alberto, u hijo, ronca con los ojos
entreabiertos.
Helena e hinca frente a imágenes y estatuillas. Se persigna tre
veces, murmura con los párpados cerrados, los dedos entrelazados.
"'lic. en letras españoJas por el ITE M, escritora.

194

195

�(, b,

Te ruego por mi niña, por mijita, para que vuelva pronto, por ella,
Maripaz, mi chiquita, mi bolita de algodón, por lo que más quiera ,
mi eñor, por favor. que ya no tarde.
El dolor es una caricia perversa que sacude el estanque de arena
y sombra , la voz entrecortada por el recuerdo de su hija.
Tocan a la puerta.
Helena frunc l ceño y vuel e su cabeza.
Y brillan , u ojo de lechuza.
veces Helena descubre su mirada va ta.
Cae la noche sobre el desierto. La luna generosa y blanda palpita
obre la llanura. El cielo azul inten o resplandece atrás del lomerío
lejano. Una estrella relumbra en el horizonte.
La brisa de polvo y grillo merodea por los cuarto de adobe, e
int roa n el corral con chiva y gallina. , se fütra chillando por lo.
huecos entre ventanas muros y techos de Lámina.
En medio de la oscuridad, del ca cabelear lejano de vtboras que
no e ven, Marina arrastra las sandalia de caucho sobre la arena.
Ha caminado toda la tarde con la niña atada a su espalda con el
rebozo. Una punzada en la cinmra, un calambre en la espalda le
impiden ya levantar lo pies del suelo. La lengua pegada al paladar
sedienta y amarga. Iarina fija u mirada en el cuart de adobe que
d pide una lucecilla.
Un paso. Y otro paso.
.
.
Una punzada y el aliento qu falta. La niña siempre silenciosa. )
en cada pa o su cuerpecito golpeand la espalda dolorida. La tensión
en el rebozo polvoriento.
Y esa ventana relumbrosa.
Ráfagas heladas, cansancio que cega.
Toca a la puerta.
.
.
.
. ada
La puerta cruje; ensegwda un tunelillo se tiende ntre la rrur
de amba mujeres. Helena la deja pasar. acude un tap te, l ay~da
a descolgar a la niña dormida en su espalda, 1a acomodan ahí. Marina
.
aca dos monedas de et.neo
pe os d e su morra1y las pone •obre la
mesa.

196

1.

Rlr= I

md&lt;&gt;

Córima tortía.

Córima.
Helena le sirve agua, le da unas tortillas dura . Marina las ostiene
frente a su boca y la come con de esperación. Helena se lúnca
frente al cirio y las estatuilla ; prosigue con us rezos.
El silencio del cuarto e entrelaza al crujir de la tortillas gue se
di ue!Yen entre lo diente de Marina. Helena, con los párpados
cerrados, mueve us labios.
Marina la contempla, s acomoda junto a u niña y se queda
dormida.
Antes del amanecer f arina de pierta. Escucha lo grillos, los
ronquidos de Alberto, 1a re piración pe ada de Helena. En silencio
se pone de pie se acomoda la faldas, se amarra las sandalias y
coloca a la niña dormida en su rebozo.
Helena duerme recostada sobre su lado derecho.
Marina de pje detrá de ella, junto al catre desvencijado.
-Helena ...
Helena despierta y se vuelve. us ojos de ámbar asoman desde
la oscuridad. El tunelillo entre las miradas se tiende de nuevo r e
prolonga durante unos instantes. r farina e acerca a su oído y
susurra ...
Helena la contempla pa ruada. onríe a la imagen que u mente
le devuelve. Marina recoge su morral, se dirige a la puerta y ale.
En medio de la oscuridad y el sonido de lo pa os que se alejan,
Helena se sienta en el catre y frota us párpados, vuelve su mirada
amarilla hacia arriba.
e mece.
El cirio e ha apagado.
Y en el vaivén, el catre cruje.
A lo lejo, , el cielo ya destila la claridad del día.

197

�JI ,,

t

J '!l1J

(.

.

(

El traslado

Mamá se puso muy mal, Julia ... Ven.re lo má pronto posible ...
Los doctore todavía no saben bien qué es ...

Parpadeas, Julia.

Y tú eres la única hija mujer, la que viv lejos, siempre corriendo
de vuelta al pueblo.

Un llano espolvoreado de yucas y pita_ as de cactus y magueyes
regados por el azar del desierto se ostienen más allá de tu frontera,
de tu párpado sereno, de esa ventana del auto siempre cerrada, a
veces para huir del aire que hierve, a veces por co tumbre.
Parpadeas, Julia. Vislumbras un llano que inunda cu mirada. Una
lágrima ancha y tibia escapa y recorre tu mejilla derecha. ecas con
tu mano el rostro, presionas con el índice el lagrimal. Otra brota ~or
el ojo izquierdo. Tu cabello oscuro, corto y despeinado por l~ pnsa
del viaje. Tus ojos enorme parpadean rápido, quizá para evitar el
llanto.
Y para qué evitarlo, Julia.
.
El desierto te envuelve en velos de silencio y claridad. Ba¡a un
poco el vidrio del auto. El viento apresurado te ensordece y ern tu
rostro. Aprieta los párpados, inhalas ese aire hirviente. Exp!!aS.
Los abre . Cierras el vidrio y te recoges.
La vastedad de planicies de arena y polvo luminoso se extienden
hasta el horizonte. avegas como amonite en el antiguo M.ar de
·
-- 1
Tetis, navegas fiel al cammo
trazado por e1 asb.uto.
~, l~. en d
0
parpadeo, que no dura sino un instante, se entrecorta esa ~s10n. E
la lejanía divisas hileras de montañas azuladas y sombr1as por fa
distancia, como si alguien las hubiera colocado alú para enmarcar
este desierto. Para que los rayos del sol que caen por la tarde
encuentren un lecho en el cual penetrar a las escasas nubes ~ue,
· d en sl.illllSa
plateadas, lumino as y coronadas de mamey, se tten
sobre u rugosos y enorme cuerpos.
,
Pero Julia, el dolor es una punzada que hiere dentro del estomago,
detrá de la nuca, a un lado de la memoria,
es el aliento sereno que no vuelve
y esa angustia que te carcome lenta y perenne,
perforando el vaivén de rus días y tus noches hasta volcarlo rodo
en un abismo, en una de esas grietas que cargas dentro.

198

El dolor es el silencio que pe1fora y arde en su mudez.
El dolor es una au encia,
es el tiempo que se detiene de súbito y nos aplasta con su inercia.
¿Quién eres tú, Julia, navegando en este mar prehistórico hoy
desolado?
1 o maltrate las señales. 1 o deje piedras en el pavimento. Altura
libre 5.5m. 110 km/hr. Paradero de emergencia a 500 m.
Trailers que rebasan con su cajas doble
us nombres de
empre as multinacionales, el mismo travecto desde ru infancia con
.
'
mejores pavimentos, con doble carril.

r

Papá y mamá al frente los vidrios abajo y el aire caliente del
desierto oreando nuestro sudor, las gotas que resbalan por la espalda,
:\Iarcelo )' yo discutiendo para delimitar nuestro territorio obre el
asiento trasero, mitad y mitad. famá: Marcelo se está pasando con
el codo, ¿falta mucho para llegar? o me gustan esos sandwiches,
quiero fritos, una carretera remendada y roída por el desierto, por el
descuido del gobierno por la miseria que avanza como una sarna
implacable obre la piel de nue tros pueblos. Tolvaneras y vados,
remolinos de arena, la firma del diablo, zonas de silencio en medio
del silencio má profundo y algunos crucifijo con flores de plástico,
papi ¿por qué ponen esa cruces alú?, aerolitos y cuarzos, polvo y
más polvo, a veces tienen jugo de naranja en Bermejillo, a veces,
pero papá no se detiene nunca y por .las noches las estrellas brillan
Palpitantes contenidas tras ese manto claro que e el cielo a punto
de estallar, de desbordarse sobre el llano.
Cuarenta años de recorrer el mismo camino. La luminosidad
reflejada por el polvo y el cielo cohabitan esa inmensidad. A vece
se asoman crucifijos al pie del camino, aviso de muerte precoces,
ª veces caballos flacos o diminutos caseríos desteñido .

199

�11

Vla, 11

1

Ir,.,

El desierto nos concibe desolados
suspendidos en una mudez absoluta,
serenidad qu nos aman a,
en ese tiempo que es otro,
nos arrebata, nos vuelve invisibles,
perdidos de nosotros mismos.
Parpadeas Julia, y ese acto se convierte en Ja única forma de
corroborar que vives, que estás aquí avanzando sobre la carretera a
Chihuahua, en medio de un desierto que se extiende más allá del
paisaje, má allá de tu memoria, tendido sobre la cresta de tu
monotonía citadina de e ta angu tia que hoy guardas dentro, con
temor a que el resplandor de la mañana lo encandile, a que se escurra
entre tus dedos y arda sobre esa piel interna donde habitan los
recuerdos, tu infancia, tu origen, con miedo a que el dolor mismo te
haga de pertar y entonces, tú seas el único testigo de cómo ese
concierto de voces que hoy te conforma se desmorone frente al
má vertiginoso silencio.
Introduces el di co en una e pecie de reflejo involuntario. El
Réquiem de fozart, uno de tu predilectos. ecesita silenciarte
bajo esa música y esas voces. CD 01.
Y el lejano batir de las campanas de una catedral gótica llega
hasta tu desierto.
Pausado.
Como una premonición que avanza tras de ti.
La música germina en e e contrapunto sereno,
melodía rriste que brota Dio sabe de dónde y te toca esa llaga
que arde.

( .,.:/tri

Il .,..t, /

I

,11 ¡,

La rnú ica te desnuda, te de uella.
o hay nada que puedas hacer contra eso.
lo sabes bien, desde niña.
urge la voz de tu madre, con esa claridad de los recuerdos que
asombra y permite revivir un instante. Observa el juego util de
luz y sombras en. u rostro, el movimiento de su labios al hablar, te
acercas casj hasta tocarla ... MejiJJas tersas con lunar, los diminutos
poro de la nariz, el iri, verde y miel, las pe tafias siempre agitadas
en su continuo parpadeo. Inhalas su aliento sua e, olor de antaño v
de infancia, de tardes apacibles, cálidas en el vaivén de aquell~
mecedora, la terraza con u chicharras y aquella canción de cuna r
el cielo con su furia de oro y fuego despidiendo el día. Vfalumbras
el brillo de 1a luz en sus manos las diminutas grietas de la piel.
Acercas tu dedo índice para tocarla,
Pero ese intento, esfuma su presencia,
una burbuja qu se rompe.
La vida o.o puede ser. la misma sin ella.
Un estallido se expande dentro de tu pecho... Ya no puedes
recordar con exactitud, la forma de su nariz, la comisura de sus
labios ...
Y el desierto siempre inmutabl ,
esbozos de montaña descansan a Jo lejos,
fantasmas.
La carretera nace bajo el cofre de tu auto y se extiende en línea
recta ha. ta internar e en eJ horizonte.

Julia ¿Por qué te gusta tanto esa música compuesta para velar a
un muerto?
La idea pasa cerca de ti, como un susurro junto a la oreja y te
estremeces.

Parpadeas: zona de tolvaneras. Algunos cuartos de adobe junto
a la carr tera. Restaurant El Porvenir. Tome Coca Cola. e venden
dátiles, pistache . rucifijos grises con flores polvorientas a ornan
a la orilla de la carretera. e venden fósile . Matorrales disperso ,
trozos de llanta regados, un par de caballos -flacos mordisquean la
Uanura. Tránsito lento carril derecho. Los trailero fuman, sel Yantan
el pantalón jalándolo por detrás.

200

:mt

&amp;q11ie1J1 aeternaJJJ dona ets, Domine,
Et lux pe,pett,a l11ceat ets.

�l .,

r

I •r,,

r .. , ,

Caseríos. Alcanzas a vislumbrar su interior. El carro ce protege,
prolonga ru. guarida. Pasa a unos cuantos metros de los cinco
cuartos y de los ocho trailers. Cada uno con u historia personal,
sus palabras, su destino.
Un escalofrío te recorre.
La música se aleja.
Julia, eres vulnerable, u.na ponchadura de llanta, cualquier cosa.
Tu cuerpo adentro de esos cuartos, fotograña instantánea que te
crispa los nervios. Alientos de alcohol y diente manchados. Mirada
obscenas. Unos dedos te tocan. Rostros relucientes y cabellos tieso
por la gra a de días. Carcajadas y vientres enormes. ñas larga y
negras por las co, tra, . na mano sobre tu nalga está rebuena,
güecita, no se míasu te que no muerdo fuerte. Forografía instantánea.
Eres Julia, pero a quién le importa si eres Juana o Meche o ilvia
o Ana, podrías ser lo que ellos quieran. Tu casa queda lejos,
e condida en una ciudad de tantas, en una colorúa recóndita sobre
una montaña de todas Jas que conforman este país. Tu calle: un
punto diminuto casi imperceptible entre el laberinto de hilos (j □e
entretejen las ciudades. Y antiago tan lejos tus hijos Adrián
Paula y tu madre recostada, moribunda y todo tan ajeno a este
desierto estéril en donde u.no podría buscar eternamente la salida Y
en ese intento volver siempre al punto de donde se parte.
El desierto, su calor, no lame el entendimiento.
Y tu madre.
El viento quemado por los año por tanta luz; arde la piel r la
mirada,
exalta lo ánimos de esos guerrero y de sus víctima . Quizá con
el machete, con un palo para defender e un pene erguido, uñas que
arañan la tierra.
Y esa cápsula tuya avanzando sobre la carretera a Chihuahua.
Prolongacjón de tu mundillo, el aire acondicionado, las cubas, lo
fagots, las soprano el refresco acomodado, los asientos tersos.
Confutatis maledictis.
El miedo aleja la tri tcza de tu párpado pesado . Una imag~o
dulce, que no sabes de dónde viene, aparece sutil en tu memor1a.

y

202

r

Percibes la uave brisa del continuo movimiento de las siete faldas
de una mujer tarahumara que recorre este desierto lumino o tendido
bajo el horizonte infinito.

El inmenso contraste de las percusiones v los tenores contra el
acallado murmullo de sopranos }' violines t~ estremece.
Cna tercera. imagen e obtepone: la mancha lejana y acuosa sobre
el pavimento. Y in hacerlo con ciente, crees que e un espejismo,
como siempre.

Y e~as mejillas de sol y polvo de la niña que la acompaña, el
~ov1~ento de us también siete faldas. Dos engranajes que giran y
gt.ran Juntos para impedir gue el tiempo se estanque en ese pueblo.
El auto de adelante pisa el freno súbitamente; gira dos o tres
vece patinando sobre el diesel.
El desierro brillante e paraliza, los músculos de tu cuello se
contraen, tus ojos se agrandan.
Una pipa enorme de gasolina e acerca. Cachalote sereno
navegando sobre el sopor deJ medio día.

E1 murmullo de Jos baritonos languidece y e aparta de ese tambor
recreado en tus sienc , en tu pecho, tus rodillas cosquillean. Pisas el
freno, una y otra vez.
udos en el estómago, cosquilleo en los brazos, tus ojos enormes
y fijos en la defen a,
en eJ nombre de antiago,

en el cabello de Adrián sobre su frente adolescente ,
en los deditos de Paula niña,
en tu propio horror,
en aquel Pedro de antaño,
en el murmullo del Requiero,

en el brillo extraño de la mirada de aquella ruña de siete faldas.
Giras y giras.
Esa niña podrías ser tú, Julia, ¿o no?
Tu pie sobre eJ freno, los chillidos de los caucho silencian el
mutmullo de los coros y violines.
Aaaaameeen.
Y tu auto y el desierto sólo }' los hombres del caserío.

203

�[l

"l llliUJ

l

h

o puedes escapar.
El trailer cambia las luces. Un claxon sonoro y desesperado se
eleva obre el llano.
o encuentra más asidero que la muerte.
Giran las siete falda en círculos enorme que te arrojan al Yacio,
al silencio.
Abres la puerta. Presionas J botón rojo para liberarte.
Rueda en el aire.
El trailer, la pipa, el auto de adelante y el tuyo en una carambola.
na fogata enorme alimenta e te infierno.
La llamas crepitan, algunos cuerpo se arra tran entre llamas y
polvo.
Die n que no hay quien vigile lo cuerpos acíos.
Y e~e enorme anhelo de volar.
Extiende tus brazos y el aleteo cruje en este aire apretado.
Dicen que tú fuiste la menor de los rarámuri .
Y todo se con ume lentamente bajo el batir d ráfagas luminosas.
Y ese aire ardiente que deforma el paisaje,
como si todo esto sucedie e tras un cristal.
ombra pardas salen de los cuartos de adobe y corren hacia el
accidente.
o habrá hi toria.

unca hubo historia.

Arriba en el cielo, tra un velo de humo, un a e olitaria extiende
u ala y planea serena.

VIOLENCIA URBANA Y LENGUAJE
MEDIÁTICO DESDE LA TEORÍA DEL
CULTIVO

Patricia L. Cerda Pérez
José Gregorio Jr. Alvarado Pérez*"'

Coi EL TRA CUR o DEL TIEMPO, el fenómeno de la violencia
intrafamiliar en Monterrey y lo municipio de conforman su Área
.Metropolitana se ha agudizado. Esto ha provocado la creación de
ambiente hostiles y socialmente riesgosos en los que las familia
regiomontana tienen que de arrollarse. La presencia de e te
fenómeno e sitúa en zonas geográfica en las que convergen otros
fenómenos sociales como pandilleri mo y suicidio.

Adicionalmente, la comunidad nuevoleonesa está inmersa en
esquemas informativo donde la violencia mediática acentúa el
ambiente de tensión y an iedad entre la ciudadania.
La situación de vioJencia intrafamiliar y la expo ición a lo
contenidos violentos de lo medios de comunicación, e tá
provocando un nuevo padecuniento denominado "Síndrome de
Atribuciones" 1 trastorno en el cual, quiene lo sufren atribuyen a

* Profesora y coordinadora del Centro de lnve ngaaón Para la Comunicación de
la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la U L.
,;q_Estudiante de la maesa:ía en ciencias de 1a comunicación, colaborndor del Centro
de Investigación Para la Comunicación,
1
Cerda, P. (2008) r"iole11ciaJ' Fanrilia: Estudio Psícosocial fexico: UA L.
204

205

�1111mm

a1

J.,Jr,1,

causas ajenas a su realidad familiar los problemas que se presentan
en el interior de sus hogares. Con ello, se crea un efecto de tercera
persona en el que se magnifican las situaciones de violencia externa
-aquellas de índole informativo-, para minimizar la presencia de
violencia doméstica como una forma de autoprotección a las
problemáticas familiares.
En Monterrey y u Asea Metropolitana en el año 2006 un 75 por
ciento de las agresiones iotrafamiliare denunciadas penalmente ante
la Procuraduría General de Justicia del Gobierno de uevo León,
fueron de carácter físico, y e cometieron en u gran mayoría en
contra de la mujeres -90 por ciento-, un 8 por ciento contra los
adultos mayores y sólo un 2 por ciento en contra de los hombre .
En e ta zonas de alto riesgo, la mujer enfrenta esquemas de
abandono domiciliarios por parte del cónyuge; de cambios de casa
por parte de ella debido a maltratos; de angu tia y temor den~o de
sus propio hogares; de miedo que le mantiene prácticamente a1 lada
en el interior de su casa y, le impid por de confianza hablar
.
2
nuevamente de los ucesos violento por lo que transita.
La asimilación de la violencia y su arraigo en la cultura de la
víctimas e, una tendencia que se manifiesta en la mayoría de quienes
sufren agresiones intrafamil.iares, pues un 55.6 por ciento d~ las
persona violentada afirma haber sufrido de maltrato desde _cmco
años atrás, lo que demuestra que este tipo de problema~ emp1eza_a
formar parte de la vida cotidiana de las familia que sufren violenaa
doméstica y que están inserida en la sociedad de Monterrey Y u
Área Metropolitana.
A lo anterior, debe añadirse el hecho de que la mayoría de las
íctimas de violencia intrafamiliar se encuentran expuestas
diariamente a los contenidos noticiosos violentos que trasmiten los
medios de comunicación. 3 Esto hace que el -impacto que cau, an
noticias ajenas a u problemááca se maximiza, mientras que los
,\lvarado, J. (2008). "Encuesta y resultado : Análisis 2006- 2008". En P. Cerda;
I "iolenciay Hi111ili11: Estudio Psicosociol (pág. 116). féxico: A L.
' Alvarado, J. (2008). «Encuestas y resultados: Análisis 2006 - 2008". En P.
Cerda; Viole11cioyFmni/ia:Est11dioPsicosotial(pág. 116). México: UA L.
2

206

,

,I

r

conflictos internos en su propio núcleo familiar se minimizan. Este
fenómeno se analiza a continuación.

La tcotia del cultivo
La teoría del cultivo propuesta por George Gerbner dice c¡ue la telev:i ión
tiene un efecto sobre la creencia y actitude de los tel videntes,
ofreciéndoles as~ una visión diferente de u propia realidad. 4
Sin embargo, el mundo representado en 1a pantalla difier
completamente de la realidad n sí misma. 'e muestra un mundo
más violento de lo que es en verdad sumado a las repre entaciones
de los roles sociales, étnicos · culturales, entre otros, yue se
encuentran altamente estereotipados. Entonces, e as percepcionc
cultivadas por la televisión, no representan a la realidad n í, sino
que la distorsionan.
Aunque, el autor, no afume gue la televisión despierte actitudes
violentas en la, persona , por el contrario, cree que su consumo
constante favorece el desarroUo de actitudes violenta v anti aciales.
Todo esto, conlleva a lograr en la persona, una concepción pe imi ta
}' paranoica del mundo, que Gerbner denomina como e1 '1Wea11 World
Syndrome '.5
También, xi ten aquellas personas que diariamente viv n
experiencias paralelas o similares a las violentas que se oh, ervan
por la televi ióo, el entorno que b rodea, es un ntorno violento
de ante mano; entonces, en estas personas e observa un efecto
doble o 'The Do11ble Dose l::.ffict'. Esa violencia es magnificada por la
televisión y la persona tiende a asumir que la violencia es mayor a
lo que vive diariamente, porgue de esa manera lo ve en la televisión
y a.sí lo cree.
Específicamente, la premisa de esta teoría ostiene que los
televidentes buscan un patrón de solución de problemas ba ado en
la intervención externa de héroes o xpettos gue no tienen una
relación directa con el problema ru la, víctima .

- ~-Cerda, P. (2008). r íoll'1Jdt1)
--

- --

h1v1ilia: Ls111d10 Psuo.roru,I. :\féxico: L1 NL.
' Infoamerica (2009). Perfü biográfico y Academtco Je George Gerbner. \'ersion
electrónica: Disponiblt en: hup://www;mfoamenca.org. teona/gecbner1 .btm

�1l11"1a111t1J / tr '

Según el istema de competencias de kinner6 la percepción es
una variable central en e] funcionamiento psicológico humano.1-lide
las expectativas que el individuo tiene acerca de la capacidad de
controlar los a pectos de su vida, y no permite ubicar a las personas
en dos extremos: control interno y control externo.
Una persona tiene percepcione de control interno cuando
atribuye la cau a de u éxito y fracaso a í mismo. Por otro lado,
ti.ene percepciones de control externo cuando atribuye la causa de
sus triunfos y derrota a factores fuera de sí mismo, como la buena
o mala uerte, el de tino o la influencia de otras personas o entidades
(la sociedad los medios de comunicación, entre otras).
E tos cultivos se vinculan con la inten idad de la expo ición al
medio y con el tiempo de consumo; es decir que: a mayor tiempo de
con umo mayor será la coincidencia entte la concepción que se
tiene del mundo real , la reptesentación del mismo, en la televisión.

Método
Con el objetivo de conocer y analizar las condiciones en las que viven
las familias que sufren o han sufrido algún caso de violencia doméstica,
se efectuó un estudio denominado Violencia y Gudad~que forma parte
de una inve tigación longitudinal que analiza la conexión entr los
fenómeno de violencia íntrafamiliar, pandilleásmo y uicidio.
Como parte d la metodología se desarrolló, entre otras técnicas,
una entrevista dirigida y planificada con un cuestionario que se aplicó
d manera uniforme en hogare donde se denunció violencia
intrafamiliar durante los años 2006 2007 ante la Procuraduría
General de Justicia de uevo León; además también se aplicó una
escala de actitud para evaluar el medio ambiente en que viven y
otra de autoevaluación de grados depresivos denominada 'E cala
Zung,, para correlacionar las respuestas dadas p r las familias en
relación a u estado anímico, su medio ambiente y la exposición a
los medios de comunicación.
Boeree, G. (1998) Teona de la personalidad de kinner. Versión elecrróoica.
Disponible en: http:/ / webspace.ship.edu/ cgboer/ skmneresp.html
" Cerda, P. (2009), r'iolemiaJ' Ciudad. México: AJ. L.
6

208

Participantes
El número de víctin1as de violencia imrafamiliar que interpusieron una
denuncia ante la autoridades pertinentes del Estado de uevo León,
durante el año 2006 fue de l0,647 casos y en 200? fue de 10,762; de
estos se seleccionó un total de 400 caso. para cada año, mediante el
criterio de selección aleatoria simple. E tos con la finalidad de e tablecer
el perfil y las condiciones en la viven las familias que reportaron
violencia dom' stica en el interior de u hogares.

Procedimiento
El e tudio denominado Violmcio_y C'i11dad parte de una continuidad
al e tudio Violencia y Familia. 8 El citado análisis se concretó a
~etectar la ubicación geográfica de 1a · zona que en Monterrey y u
Atea M tropoli tana en las que convergen lo fenómenos de violencia
intrafamiliar, uicidio y panclillerismo durante el año 2006.
u tentados en lo anterior e procedió a la elaboración de un
estudio longitudinal en el que se investiga la pre. encía de estas rres
problemáticas sociales durante el año 2007, su interrelación, desplazami nto y u concentración.
e implementaron un total de nueye técnicas propi✓,1s de la
investigación social, de índole cuantitativa y cualitativa,
desarrolladas bajo un esquema no experimental. e analizaron r
clasificaron un total de 10 mil 647) 10 mil 762 casos de violenci~
intrafamiliar u citados en los años 2006 r 2007 respecrivam nte.
Dato que fueron proporcionados por la Procuraduria General de
Justicia del
tado de luevo León.
Ademá s identificaron 197 suicidio. acaecido durante 2006 y
204 durante 2007; además de mil 600 pandilla y mil 907 pandillas
operante en fonterrey y u área metropolitana durante lo años
de estudio.
Esto fenómenos fueron ubicados geográficamente, por calle,
colonia y coordenada del plano del · rea Metropolítana de
_\fonterrey; analizando mil 747 colonia. en el año 2006 y mil 688
en 1 año 2007.
"Cerda, P. (2008). T"iok11daJ I 'a/111110: F.st11din Ps,cosonal. i\Iexico: LA.'\JL.

209

�~demás e aphc:iron encut· ras comparativa y Je tendencia
cntr la victima· l}Ul denunciaron nolencia ·n su. hogarc durnnre
lo. años 20 y 2( O , -no y 40 1 uc ·tionarios re p ctl\'amcntr.

r,

F.I squema ck anális1 sL su tcnta b, jo la tccmca de cvoluciún
de grupl s "cohortes· para t:xruninar la situación 1.:conúmico social:
lugare. de ori~cn~ caractt'rí. ucas eme ionaJes dL c. to grupos y
Lvalua ión de las accione , r · put: ta jurídicas proporc1onad.1s ;t
dlos por partL d 1(, &gt;b1cmo del 1~ tadt&gt; de 1 ut ,·o Leún.
Como part(; de la encue ta dcsarrollacb L in trumento una e cala
le actitud para l)Ue lo entrc--L tado. valoraran su medi ambiencc,
en In correspnnd1entc a las condicione fí ·ica · de . u olnnia.
serv1c1os publicos \ medio· mformati, o .. \ í mi mo, durante amhos
años t: uulv.o la Lcala de \utoe,•aluacit"&gt;n dt: Zung instrumt:nto
J med1cion anímica estandarizado ~ urnver almente aceptado.
J e tu&lt;lio incluyo la realizac1é&gt;0 de entrevj ta. a funcionarios dc
la admimstrac10n Jcl Gobierno del l ' tado dL • ue, o León, a. í e m&lt;i
a p nod.1 ca con amplia trayectoria t.n los meilin de 1nfnrmacié,n;
con la finalidad de conl ccr lo. programa'- de mlen en 100 de la
autondade \ la forma n que la pren&lt;:a aborda tema. v1ncul.1do.
on \ 1olcnc1a intrn familiar, pandilkrismo ) swcidt .
l .as mras técni a· utilizada · fueron el análi 1s c.k conteru&lt;ln cnn
d pmp6:..ito dt: e nocer las 1 n&lt;l ncias inform:ltl\ as 9ue . e Jan cn
los medio. de: comunicac1on localt.: . . Un e: tud1u de asociación ,
cmulaciún t:n los grupo· tk p.mdilkros en In mw1icipio: dd E. t.1do
dL L ue,·o Ltón )' la re, 1 1011 de un modelo de mcnciún c.l sa rrolbdo
baJO el enfo4uc &lt;le análist · de 1:1 comunic, ci{&gt;n bi-dircccional entre
d l,nb1'- roo • 1uninp,11 de an 1colá · d lo. n1rza r la ciud, d:rnfa.

viokncta intrafamilfar tienen acceso.

De pu· d an,t. ¡·izar 1a· re puesta emiti la . J
•
•
('
L□
CllCUC ta
,L ene . u rteton , mkncia intrafami'-ar
u, .n sus h oo-:u s 'n
.
c.¡ue (i urantc eJ año JOOó el - (
t-,•
•
e contro
co
.:,.
ct&lt;.:oto le lo hogares
·man
n por lo meno. un:1 tele, is1ó1Y el -o 6
epcor de radio; ólo d 36.9 pr:r
cuenta con un
v apena
18 I
L • a prcn ·a e ·cnta
. .
un . uenta ron acce o a la rt:d.
En esto mi mos ruhro ' cn
. e.1 ..tno
~ _I
?
_
O,'
se cncont reí ue 9'&gt; 1
por ciento de los cntrevisradr,
e ucnta con re 1,,, 1 1 0 . . 11
~.
•
l
·
.
.. • o LO su 101,an:s
por c1cnt) con radio -~ s
.
•
.
~ ·,
pe .• d
.
' ·- prn ciento 'dyut1;rt.; con n:gulandad el
no ico , apro ·1madamcotc: eJ 26.7 ticn'- ·crvic1·&lt;l U·'e 1Ot\.rllct.

a

(1 11

l por
,en~o ;-;;u~~c1:cc;

re

Rubro
Re puc ta
2006
• A ce o a radio
l. 0 ab / o onte t • 0%

2.
3.

B. A

e o

70.6%
29.4%

o

abe/ o cont tó

3.

c.

o

D. cce o a periódico
l.
abe/

_ 111

3.

0%
75.6%
24.4%

cce o a Internet
o abe/ o conte t •

medio d comunicación

2007
6%

81%
14%

T.

Oº'u
18.t°'o
J. 9°tí,

conte tó

2.

F n la actualidad, lo mt:dio inf rmativo locak tienden a incluir
material violento n mayor cantida&lt;l dcmro d ·u programacion
diaria, por lo cual re ulta imcrc ·:tme analizar ·uales on los medin ,
la frecuencia ) los contcnid&lt; . violento , lo quL' las n nm:1 de

cu

Tabla 1. Acce o a medí s

Re ultado'

iol n ia

p11r

0%
36.9%
63.1%

o

Soto

92.J~,o
3.0%
5.9%
26.7%
63.3%

5.9%
53.5%

40.6%

· 1;t. nct1m, de , iolcncia intrafamiliar
, En . u ma) nna,
~ntre, tstada dur:tnrc d año 21 )(, declararon l)UC r~ urrian p&lt; r 1
meno un a Hz
· .. c1J a ter -cr &lt;lta
, :do medio, de c1&gt;muruca 1·.' . &gt; . 0

(() 1

r ,. 1

n a tna te ad dc rnamcmr e mformado

211

'

• 011 mast\'a
rt:oistnnd
un ., l .. 8 por
t-t
•

�11

ciento· en este mismo ámbito durante el 2007 se encontró que el
76.2 por dento de los agredidos era asiduo a los medios diariamente.
Como reflejan los números la población del estado de uevo León
se encuentran constantemente expuesto a los contenidos violento
transmitidos a través de los medios de comunicación., lo que provoca
un efecto en su estado de árumo; durante el año 2006 un 58 por ciento
de las víctimas entrevistadas afirmaba este hecho; mientras que durante
2007 el 65.3 por ciento admitió este mismo hecho.
Tabla 2. ¿Con qué frecuencia tiene usted noticias de lo que acontece en su
municipio,Estado ypais a través deJos medios de información masiva como

•

(

•

' ..,

11.,

• h

/)

:abla 3. ~s n~ticia que usted lee, escucha o ve en los diversos medios de
informacion, ¿influyen en u estado de ánimo?
Respuesta

2006

l. Sí
2. No

3.

2007
65.30%
32.70%
2%

58%
o contestó

39%
3%

Gráfica 4. Influencia delas noticias

radio, prensa o TV?

Respuesta
1. Diariamente
2. Cada tercer dfa
3. Una vez por semana
4. Nunca
S. No sé /
o contestó

2006
2.50%
81.88%
10.00%
1.88%
3.75%

2007
76.2%
10.9%
7.9%
4.0%
1.0%

Gráfica 2. Frecuencia de exposición a los medios

S1

No

Nocoolato

la Tal como l~ evidencia~ ~os datos ~enci~nados anteriormente,
gran mayor1a de las victuna.s de v10lencia intrafamili.ar tienen
acceso
a un 0 o varios
·
. .
me d"10s de comunicación masiva

d:

[)J;ll llllllálf~

, .-irer~ l'11Ht!7¡1()(
1ha

&gt;1«11.11t.1

212

Nlllll'l

~nnci~almente a la televisión, y están pendientes diariamente
s noticias recientes que e generan con tantemente.
L~ teoría del cultivo menciona que la sobre exposición a los
medios d
· ·,
., .
.
~ comurucaaon crea una vers1on distorsionada de realidad
:flue~~rnda principalmente por los contenidos violentos
ansm1.t:J.dos cada vez con más regularidad en los medios locales
del estado de uevo León.

213

�J(,,n. •ml,1.• l ¿f/'

r
{

Respecto a este tema, tenemos que las noticias relacionadas con
el narcotráfico son las que causan más impacto entre la víctimas
entre entrevistadas, pues obtuvieron un 64.82 por ciento en 2006 y
51.6 por ciento en 2007; en segundo lugar de impacto e encuentran
los contenidos 9ue abordan el terna de la violencia familiar coo un
24.83 y 22.8 por ciento; tan sólo un S. 9 por ciento afirma que la
violencia transmitida en lo medios no le causa impacto alguno.
Tabla 4. ¿Qué tipo de hechos y noticias le impactan más eo Jas informacione
relacionadas con la seguridad ciudadana?

2006
64.82%
1.38%
24.83%
2.76%
2.07%
4.14%

Respuesta
1. Violencia del narcotráfico
2. Violencia entre pandillas
3. Violencia intrafamiliar
5. Asaltos y robos
6. Ninguna
7. No aplica/ no contestó

2007
51.6%
7.9%
22.8%
5.9%
5.9%
5.9%

En el estudjo V iolenciay Citidud e analiza como eJ fenómeno de
la presencia de pandillas en el estado de uevo León e ha
incrementado, así cotno el conocimiento de u existencia y operación
por parte de la ciudadanía; este hecho ha provocado un efecto
negativo en la conducta de la población debido a la violencia yue
estas producen en la calles.
Para las víctimas que sufrieron violencia intrafarniliar durante el
año 2006, la mayoría de las persona afirmaban, en un 38.75 por
ciento, 9ue la violencia generada por las pandillas no les producía
ningún efecto, el 26.57 por ciento declaro sentir depresión por este
problema y el 21.55 ansiedad y miedo.
En el año siguiente, 2007, de quien s sufrieron agresiones
domé ricas el 40.6 por ciento declaró 9ue la vioJencia generada Pº~
!a · pandillas le producía una ensación de inseguridad, el 21.8 afirmo
sentir ansiedad y miedo, }' solamente un 5 por ciento de los
entrevistados no se veía afectado por esta problemática.

214

I

! '

Tabla S." La violencia de las paodillas en su colonia o calle, ¿Qué le produce o

ttansmne?
Respuesta
2006
1. Angustia
0.63%
2. Depresión
26.57%
3. Ansiedad y miedo
21.55%
4. o me afecta
38.75%
5. Torna violento al propio ambiente 0.00%
6. Inseguridad
*
7. Otra
*
8. No sé / No contestó
12.50%

2007
7.90%

*

21.80%
5.00%

*

40.60%
7.90%
16.80%

*Variables no consideradas en encuesta 2006. * *Variables no consideradas en
encuesta 2007.

Análisis del estado anímico
Tal com_o. se mencionó anteriormente, como parte del estudio de
fas condic1ones en las que viven las familia que sufren de vi'olencía
se llevó a cabo la aplicación de la Escala de Autoevaluación d;
Zung. reconoo·d a Internacionalmente
·
como instrumento para medir
el grado de depresión r que e empleó con la finalidad de determinar
el e~tado de las víctimas de violencia intrafamiliar en fonteri·ev y
su Area Metropolitana.
· ·
. De las per ona agredidas entrevistadas en 2006 el 82.5 por
ctenro cuenta coo un diagnóstico de depresión normal ,
a
. d
proX1.rna amente el 15.63 por ciento con un grado de depresión
leve. Para 2007. esta tendencia cambio pues sólo un 43.3 por ciento
d~ las víctima se encuentra en un grado de depre ·ión normal r el
m.tsmo porcentaje de los ntrevi tados se encuentra en la categoría
de depresión leve.
Este hecho refleja que las victimas de violencia intrafamiliar no
presentan cuadros depresivos graves o severos, esto aunado a que
se en cuentran expuesto a constantemente a los contenido
·.
violentos presentados en los medio de comunicación, videncia el
hecho de que quienes sufren violencia doméstica le dan una mayor

215

�importan ·ta o le provoca un mayor tmpact
fuera Je su hogar s.
Tabla 6.

la .imaci 'n vivida

cala de autoe alua ión de Zung.

r el de

depre ión
1. ormal (Menor 50)
2_Depre ión 1 ve (Menor 60)
3. Depr ión moderada (Menor 70)
4. Depre ión e era (Ma or a 70)

2006
82.50%
15.63%
1.25%
0.62%

2007
89.1%
10.9%
0%
0%

Gráfica 6. R ultado de la e cala de autocvaluación de Zung.

•zoo

los medro. Je comunicaci&lt;'in para d tinir su realitlad social y ali\'i:.1r
la ten ión p1.: rs&lt; mal.

-\1 analizar lo re ulm&lt;los qu arroja la cncue ta aplicada :1 la
\'ÍC'tima de ,·iolcncía domé ·1ica, nos damu cuerna &lt;-Jtlt: .1 la ma) ona
dl' la· pcr ona · le causa un mayor impactu la. nmicu:-; relacionadas
con el narcotráfico, quc ·i bien &lt;.\ un factor &lt;-ILK torna \ iolenro su
ambiente, no □&lt;.·ne rdación dírccta con el fcnomen&lt;, que v1n·n en
el interior de su hog-.ues.

'
c!-,rún el conct:pto d&lt;. índrome de J\tribuc1onc. analizado en
Vtolt:ncia y Familia: f stud10 Psico ocia! (20118) S&lt;. .1firrn;1 &lt;-¡uc las
víctima de violcncia intr.tfamifütr atribuyen a lo.· su &lt;.'. o ele: . u
entorno má importancia &lt;-¡ue al ¡,rohkma yue succdt en d 1mcrior
de su núcleo familiar, man.ifc tanJo Je t:sra forma una conducta d&lt;.'
control cxtcrn en la yuc quicnc. ufrcn agr ·sionc. consideran a
e o fact1&gt;re · ajeno. a ello.' como cau ·anre. Je ..·u prnhkmática.
De e ta forma ocurre un cfi cw &lt;le rcrc ·ra p ·r ona en la yut· la.
vícuma · de \ iolt:ncia intrafamili:1r bu ·can una , utoprorcccic'rn
minimizando u propia sirnaci6n y m:th'T1ific:1nJo htchos ajcnm, :i
ello .
L

Al analizar e to. datos c.lcsde d punto &lt;le vi .. t;l ele l. cmí. del
Cultiw, dt erbner e puede concluir que c. ·i. te una rd.1cit,n lirect.t
entre la expo. ICH&gt;n a lo contenidos \ iolentos transmitidos en lo
m ·dios\ la , 1s1on de 1a re1liJad por pant.· &lt;k 1a víctima &lt;le, iol 'nci:i
mtrafom1liar.
Aparentemente c,;ta r 1:icit'm prm·oca o crea una harrera que cubre
la ansiedaJ ,\' medio hacia el interior de la familia; in cmhar •o, taJ .\
como lo r fltjan los re ultadm de la evaluación tld t.:. rado anímico
pucd colaborar a fo a. im1l.tcion &lt;le! fenc'mieno de l:t violc.:nci:t como
pan&lt;. de: la culrnm y de la \'J(la cotidiana de: bs , íctima .
L Le hecho, a . u vez, pnn oca quc las \'Íctima de vio) neta
tnt1,tfanuhar acepten la agn: iones r c1hida ·, puc', en u vi 1011
d1storsion:1Ja de la re,11.JdaJ estas son comunes. l .n &lt;-¡uc impide d
de arrollo de patrum:s Je deprc:s1011.

.

f er.wa

ormal

.
.
en la víctima
I .,¡ • indromc de amhuaoncs:
el cu lti\:·o mediácico
.

Je violencia Jomé. tJca

.
. •,
s descnta
De pué. de aplicar la. técnica. de tm esugac1_on ant .·
, ntrÓ
.
d
or la lllli ma e enco
d . analb.ar lo re ulta&lt;lo arro¡a o p
•
'liz:i
)qut: ex1.
. • Le un a r ra
'-ción med1át1ca en la enti&lt;l dt: qu la gente uu ..
216

217

�Bibliografia:
Boeree, G. (1998) Teoría de la personalidad. ersión electrónica.
Disponible en: http:/ /webspace.ship.edu/ cgboer/ sklnnercsp.httnl
1\Jvarado,J. (2008). "Encuestas, resultados: Análisi, 2006 - 2008". En
P. Cerda, r/iolenáa_y F-anlilia: EsiJ1dio Ps-icosocial, (pp. 115 - 154). 1féxtco:
L:11.iv rsidad Autónoma de J: uevo León.
Infoamerica (2009) Perfil biográfico y Académico de George Gerbncr.
Versión electrónica: Disponible en: http://www.infoamerica.org/
teoría/ gerbner 1_hllll
Cerda, P. (2009). Viu/e11ria_)' Ciudad. Léxico: ni ersidad utó□oma de
uevo León.
Cerda, P. (2008) T~iolenday familia: bt11dio Psü-osocia/. Méxtco: CniversidaJ
Autónoma de uevo León.

RESEÑAS Y COMENTARIOS

218

�DISCURSO DE INGRESO A LA ACADEMIA
MEXICANA DE LA LENGUA, DEL

Lrc.

ALFONSO llANGEL G UERRA

.

(

...

...

El 23 de abril de 2009, el Lic. Alfonso Rangd Guerra, director del
Ct:ntro de Estudios Humanísticos, presentó :rnte la Academia
~lexicana de la Lengua su discurso de ingreso como miembro
correspondit·ntc. El átulo de ese trabajo fue: / .o p/rdida de la 111,111.rio11
dorada. Sotas a 1111 oltidado poe111a de 1/fo11so R!'.)'es.

El poema comentado se ócub "'\oche de Consejo'' y fue escmo
en el mes de abril de 1913; cient la ptculiaridad de ser lo primero
\.jue escribió Alfonso Reyes después dc la muerte de su padre, el &lt;J
de febrero de ese año de 19 IJ lo último gue escribi6 en México,
antes &lt;lt parúr a Veracruz y de ahí a Europa para ocupar el cargo de
Segundo Secretario de b legación de ~léxico en París. Su ausmcia
dd país fut de once años.

r

El poema mencionado se ocupa del castigo sufrido, por una falta
cometida por Alfonso Re\cs, pri-dndolo de su padre al morir ésrc
acribillado :tntt' P·11:lc10 '\ac1onal t'n b ft:cha ya mmctonada. Todo
esto se cuenta en "1\ocht de Conscio" de manera encubierta. porque
ahí as1 Jec;carg6, en pam:. la culpabiüda&lt;l yut sentía Reyes por habt.:r
omitido un planteamiento {ttte, t:n pnnc1p10, &lt;lebió conocer (el
gl·neraJ Reves), puo nunca se tu,·o la n·rteza de la reacci&lt;in tJue

221

�hubiera tenido el padre de Reres, y que en teoría pudo evitar fa
tragedia. Esta interpretación de un poema en el qu no había
reparado la crítica literaria, se expone en el mencionado discur o de
ingreso, aportándose ademá la cart.a que Reyes envió a fartín Lw,
Guzmán 40 años de pués de la muerte del padre y la respuesta
recibida, confirmando y dando testimonio de que así había ocurrido
el acontecimiento que recordaba Alfonso Reye . E ta carta y la
respue ta otorgaron a Alfonso Reye el testimonio hi tórico que
antes se o tenia sólo en la memoria per onal y que como Alfon o
Reye dijo en la carta que envió a fartín Lu.i Guzmán: "e.
conveniente que todo e epa, aunque ea despué de mi muerte".
El discur o de Alfonso Rangel Guerra, fue contestado por Adolfo
Castañón, miembro de número de la cademia y ambos texto, , e
recogerán próximamente en la edición que habitualmente hace de
e tos discursos la Academia fexicana de la Lengua.

APROXIMACIÓN A SóLJDO AzUL DE
FELIPE MONTES

Gabriela Riveros

Los atJJorosos andat1 co11,o locos
porq11e están solos, sol.os, .ro/os,
imipre se esta,¡ •endo,
sie11¡pre, hacia algrma pa,te.
Espera11,
e.rpm111 t1ada, pero esperan.
Saben q11e 1111t1ra b,111 de e11contra1:
El afllor es lo prorroga p,:rpehm,
sie,npre rl paso sig11te11/c, el otro, el otro.
(Los a111orosos, Jaime abine )

"º

Hacia ?~es _del 2003 , e publica ólido Az.11! de F lipe ~fontes en la
Colecc1on Arido Reino del Conarte y el CON,\CULTr\. É ta obra
es una o~ra fundacional para el resto de la producción literaria del
autor regiomontano, es la semilla de de la cual germinan el re to de
u. obras, el campo fértil de de el cual f'elipe inaugura su obra

222

223

�,

t,,

.

I

m1

~

literaria: ese gran proyecto de palabras y lenguaje , de forma de
contemplar y de incidir en la vida mi ma; es decir, de vivir en, para
y desde la poesía. ólido Azul es una obra que precede a todas la
demá (fue ideada por lo meno unos 15 año ante de u
publicación ... ). E la obra 'madre" en cuyo eno fue concebido
"El igilante", "El Enrabiado", "El Evangelio del 1 iño Fidencio",
entre otras ... porque gran parte de la obra de fonte e encuentra
e hozada de de su página . Sólido AZftl como un enorme agujero
negro apresando uni ersos literario , hi tocias y obre todo, lenguaje.
a punto de estallar para así poblar el firmamento de la narrativa
norteña. De ahí us otras obras: "Casa 1 atal", libro de poe ía con
el que el autor inicia sus publicaciones, una especie de otáculo que
lo de tina y no advierte: el autor, ante que escritor, noveli ta,
tallerista maestro o amigo, e poeta apasionado de la palabra r
ferviente ad.mirador d u natal fonterrey. ''Víctimas de la noche",
e el título de aquella opera rock llevada a e cena en el uditorio
Luis Elizondo en el año de 1993, "El Vigilante", no-vela voraz que
no deYela una ciudad de contra tes y un personaje entrañable "El
Enrabiado", furia de lenguajes y de límite para los cuerpos, la
fantasía, el horror, el realismo de carnada y la violencia y "El
vangelio del 1 1iño Fidencio" novelad largo aliento basada en la
figura del personaje real. Sólido AZf,I no presenta una obra
transformada, un uo.iv-erso que se expande y se contrae a voluntad
de un e critor ambicioso, voraz, ob e, ionado por las palabra que
lo habitan y las que lo rondan, por atraparla y ometerlas para
hacerfa uyas en e ta reinvenc1on qu upone el arte de la literatura.
Recuerdo haber preguntado hace años, al autor , obre el
ignificado de Sólido AZftl y e r firió aJ color azul del cielo cuando
el día está a punto de m rir, a ese azul intenso que perece sobre el
filo de las montañas nuestra n el ocaso y que dura sólo un instante.
'' óLido Azul'", es una e pecie de cristalización de explorar los limite,
del cuerpo ) la mente, de los hilos interno del lenguaje ) la.
emocione estt.tados al máximo, iempre a punto de estallar, de
romperse, de de moronar ante el vértigo que nos proYoca el
contemplar nu stros abi mos.

224

' El Vigilante", '' l Enrabiado ) " ólido zul" son obra
herma~ada por la absoluta olcdad de us protagoni, ta , habitantes
de un tune! que nos recuerda al de Ernesto ábato, por la recreación
de lo tradicionales ambientes regiomontanos n los que se plasman
co tum~re., conver aciones, formas de emparentarse, ocializar,
de c~rteJar, de comer, de dormir, de jugar ... cuadros que parecen
extra1do, de la memoria de cualquier hab1tant de Monterre,. El
,erro de la iJJa, hipinquc, las .Mitra., la kermé · del Regio, la coÍonia
061 pado, la Maria Luisa, los bailes d . ecundana, la a\·enida,, Jo
hogare , la Fundidora. En " ólido zul" aparece ya ese amor
de mesurado, esa devoción que carga cI autor por la ciudad Je
Monterrey, e pacio en donde e desarrolla ha ta ho, roda la obra
del autor.
·'

. Sól~do 4Zftl escapa a la:: categorías tradicionale. de los géneros
literanos, deambula ntr las frontera de la novela el cuento v la
poe fa. E crita con aire de poema épico, de saga, cantar de ge, ta,
d enorme po ma fundacional... " ólido Azul" úene a ser [o 11uc
7
"I
E ·a "
. ...a net a para lo romanos, una saga épica de viajes externo e
mtemo por héroes -aquí antihéroes anónimos) ca i impcrceptibl s
(como lo on un peatón o una anacahuita), que ngrandecen \ dan
cntido al origen de un pueblo, de ste "Reino", de · u~stro,
Padre ". u. personajes e tran, forman con, tantemente, son lo
otro , 1 sin nombre, ujeto, ab tractos con nombre de usta.nti\'O
Ja, victimas de la noche, h marginado , la flora ) la fauna,
insectos, héroe de microhi torias que conforman la cotidianeidad.
E cnta n un tono general de desencanto, de ·esperan%a, ironía \'
soledad; de inestabilidad tremenda. ' o hav en la obra asider~
irunu~bJe, vamos tras la mirada deJ protagoci ta, cu todiado, por
lengua¡e, que recogen y reim entan la novela, pre uroso entre un
marasm de tiempos, espacios delirio ) aoh lo yue se de doblan
Y se empalman. La realidad ·e transforma por el &lt;l seo, por fas
posibilidade (JUe no. brinda la imaginación frente a cada decis16n
Ycada rostro, frente a la enajenación que ·uponc el anonunato \ la
cxa perante olcdad de un r eatón, de un de empleado, de un ¡ma
de casa, un vagabundo, un niño de la calle, de un namorado.
¿

[o;

¿

225

�1

gui la trama r 1a anécdota quedan en segundo plano. La acción
está supeditada al lenguaje. SólidoAZftl e' la historia de la no historia.
Hay racimos de llllágenes, olores, sensaciones, onidos, recuerdos:
un magi tral derroche de lenguaje. El lenguaje subvierte a la ci~dad,
al amor, al poeta.Sólido Az!1/ sigue en esta línea al "Poeta en ueva
York" de Federico García Lorca. Lo proceso ele escritura y lectura
se tran forman entonces en los de la poesía. Felipe condensa,
reelabora, reinventa su mundo interior, la criptografía que lo
con forma, lo. ríos subterráneo que lo habitan -como esas imágene
que se nos r velan (r belan) en la transición entre la vigilia y el
Slleño, cuando estamo a punto de dormir y nos muestran escena
enterradas en nuestra memoria. quí el autor pretende llevar todo
a la literatura r la literatura a todo.
ólido AZfd está estructurada en 4 capítulos. En el primero aparece
el protagonista masculino, errante, peatón sin nombre que busca
trabajo, víctima de la ciudad, del torbellino y de su desmesurado
anhelo de comunicar e con Claudia, de amarla. En el segundo
capítulo imperan ciudad y poe ía, su ritmo, su transformación
constante, la fusión de los hogares. El tercer capítulo no. pre enta
la muerte e.le arios (pareja de Silvia que presentó al protagonista Y
a laudia). El cuerpo de éste, , u único amigo, e digerido ~~r la
casa que compro con esfuerzo en el Obj pado. El cuarto y ~tuno
capítulo es el de la poe ía por excelencia. I lay una especie de
evolución que va del primer al cuarto capítulo. Inicia la novela con
imágenc tradicionales de los regiomontanos, las familia5 ~le clase
media, las calles, la ami tad, el día, el trabajo, el a. talto, la
cotidiam:.idacl hasta llegar al cuarto capítulo en donde .e explora la
noche, la poesía, los marginados, el horror y la violencia, e. a otra
cara &lt;le una mi ma ciudad. Finalmente, llega el amanecer ) su
reencuentro con Claudia.
'ó/ido Azrll igue también estructuras que no, remiten a l_a ~e
viaje simbólico, e] de liscs, Telémaco o irgilio, a la del peaton 51
nombre, el protagonista gu deambula entre la fronteras ~e ~
ciudad interna } el acoso de los paisaje agresores de la metropoh,
protagonista preso entr la gestación permanente de una ciudad

¡°

226

person~je qu. se desdo~la, e estira, nos devora y no integra a u
~emona antigua, tan aJena a las po ibilidade · de la paJabra, tan
a1ena aJ orden racional.
PrevaJ~c~n en la novela también estructuras oníricas, de pesadillas
con_ u Iogic~ prop_ia para hilvanar hechos. E. tructuras gue nos
r m1ten a 1a mfanaa Y al orden primigenio, a imágenes fugaces,
creadas )' r~creada por nuestra imaginación al soñar dormjdos y
despierto srn importar si e tas corresponden a la realidad exterrn;.
La novela crea u propio universo con sus leyes que lo rigen dotad
de coherencia interna. La obra, por lo tanto, exige un Iect~r activo
gue reconstruya e interprete los hechos.
Quizá lo más orprendente, la médula de e ta obra de Felipe sea
la genial propu sta d~ lenguaje. u poesía arrebata~ transgrede y
colma nuestra percepción tradicional de 1a literatura, de esta ciudad
nuestra, de 1a vida rrusma. El lenguaje poético con sus ritmos v u
musicalidad de las palabras. demás el texto recoge -en su afár; de
tran formar la _realidad- corridos, argot de pandilla , lenguaje
P?pular, coloquial, calaveras, rezos, letanías, rimas... os permite
nslumbrar vestigios de historias populares, levenda urbanas
cree~~ias, c~ismes, anécdotas y recuerdos, (aunque no aparece;
explíe1tos sino sutilmente sugeridos). Mediante recursos literario
como eJ contraste, la hipérboI , la alegoría, Ja metáfora, Monte da
cuerpo a Jo innombrable, a ac.1uellas sensaciones, luces lenues
fantasía , olores, angustias o emociones sutiles de las que ;
conforma nu tro .interior.
To qwsiera terminar esta presentación ·in referirme, aun9ue sea

de m~era gen~ral a dos per onajes fundamenrales para 1a obra:
Claudia y la Crudad de fonterrcy. El primero, Claudia, es una
~spccie d personaje ímbolo (al igual gue la ciudad), una abstracción
1
nalcanzabJ anhelada por el protagoni ta. veces s meja una pieza
de rompecabezas interno del mismo. Al igual que la ciudad, , 00
ent~s mutables, en con tan te transformación, inacabados "¿ Y si
mana.na oy de otra manera?" (p. 100). Poco e cuchamos las voce ·
de ella, no iempre es igual físjcament ni en su comportamiento,
muta con la ciudad, se fuga a cada in tant . Claudia es una especie

227

�de anzuelo de amor ternura, esperanza, belleza, placer y paz; e el
símbolo de todo aquello que aJ protagoni ta le ha sido arrebatado
de de su infancía. u amor por Claudia lo redime, le da sentido a su
existencia, lo humaniza. E un ideal. El segundo, la ciudad de
Monterrey, ciudad-personaje con afán de progres , spacio que
domestica a sus habitante mediante el calor y la sed de empleo,
impul a los afanes deJ ciudadano, su carencia , la necesidad de
ganar má dinero, de amar, de ser como los otro , las alcantarillas,
el asfalto, la contaminación, la violencia. Ciudad que guarec a la
poesía la imaginación como una manera d r crearla sobre,ivirla.
Ciudad fantástica y de ensueño, ciudad conspirada por Reinaldo
Arenas en su magnífica n vela "El mundo alucinante" a la cual no.
remite" ólido Azul" en recorrido y aventuras (por ejemplo, cuando
el protagoni ta recorre 1a ciudad saltando por las azotea y calles
del Ionterrey nocturno en busca de Claudia u amada). Al igual
que en" 1 igilante", la ciudad es w1a geografía íntima y personal,
un entretejido de rutas alterna que no conducen a la ciudad propia.
Lo que percibimo de la ciudad aparece como ombras, ecos, luces ...
como i ésta vida fuese el eco de otra, &lt;le algo que ucede en otra
dimensión ajena a las palabras y a nuestra lógica racional.
Las historias emanadas por la ciudad, las voce que brotan del
texto son parte ele una memoria colectiva guarecida en ese grao
cuerpo que es La Ciudad, ella bosteza, e acomoda y entre su,
movimientos brotao fragmento de la historia. Hacia el final Je la
novela vemo inclu o como La Ciudad mi ma es el universo entero,
ahí e da cabida para cielo, infierno y purgatorio de las almas errantes
quienes aun tra la muerte, se incorporan a las entraña, de la ciudad
m1 ma.
Sólido AZ!li de Felipe i\lonte se yergue airosa obre los campo
de la palabra y la imaginación, geografía donde el autor siembra Y
cosecha desde hace tiempo, con esmero y abundancia, una ólida
obra literaria. Esta obra pre enta una magistral pt puesta e tética
de lo lenguajes que en los albores del siglo LXI se reinventan para
dar cabida a nuevas formas de concebir la Literatura. ' ólido .Azul''
es entonces, un d safio para lo procesos de lectura y de e critur:i

r

que hoy conforman los lcngua¡·e d la
e nueva narrati\ra mexicana.
Bibliogra.fia:
Arenas, Reinaldo. El 11111ndo alucinante. Tusquet:, editores, 1990.
García Lorca, Federico. Poela en_, T11eva ) órk. Aguilar.
Monte , r-elipe. 1::../ ~t10, Casa natal. 1996.

y

228

Montes, Felipe. Catedrales. Vestigios, 1998.
.Montes, Felipe. El T?ig¡lante. Plaza &amp; Jaoés, 200 l.
\lomes Felipe. El enrabiado. fondadori, 2003.
Montes, Felipe. Sólido ªZ!''-

co

1

ARTE, 2003 _

i\fontes, Felipe. El Emngelio del "t\iiio Fidencio. 2008.
Sábato, Ernesto. El T,íne/. Editorial Reí, 1991.

229

�ÜMAR

LARA:

SEÑAS DE IDENTIDAD

Minerva Margarita Villarreal

¡la poesíap,,ra quépuedt servir ti110 paro enco11h'ar.re'?
Ornar Lara

Cuando Ornar Lata define Ja identidad entramos en un terreno
quebradizo, o mejor dicho, quebrantado. Y digo "define" por
continuar su juego, un juego donde la ironía gana porque,
efectivamente, la identidad no puede ser definida, sa.!Yo por los
procedimientos de la teoría antropológica o del psicoanálisis,
siempre pobres para abarcar lo ingobernable. Identidad es el título
del tercer poema de /J rgmnmlos del dú,, ontolog,a perso11,1/ (1973-2005)
9ue pertenece a la sección "Nueva Imperial/Valdivia: 1963-1973",
donde La.ra recoge poemas breves y conrundentes, nutridos por la
nostalgia y el dolor, restregados en las faldas de la vida, llorados en
la cárcel, con las visitas de los hijos niños, o gozados antes, en la
playa, rendido "frente a una mujer / embarazada hace ya mucho
tiempo". Son poemas tempranos y definitivos, que nacieron en sus
primeros libros, en los que el yo lírico atra,71esa las estaciones, desde
el verano con su libertad oceárnca donde el amor se lee como la
entrega, hasta el invierno de una "ciudad perdida" en la cual: "Ha

231

�mucho no . t. lec ' ... ) / lo libro~ anl.icron en piras fantást.ica / y
ant1.:. toda letra escrtta / los habitant s ba1an la , L ta / lkn&lt;&gt; de
confusión \ de vergüenn''.
o quiero e ·tablee r analogía ni paraleli mo. ·ntr1.:. d allá }
entonce · del Chile de la dictadura que padecio nuc tro p eta) cuya
tragedia canta,~ nue. tro ho · en 1éxico. que m golpe militar golp~
todo lo. dtas y . in pira funeraria ednoriale ha generado tal vac10
&lt;le lectura qu má pareciera regir la humillante ignorancia que la
confu 1ón y la , ergüenza entre su habitan e .
C mar Lara es un po ta que por . upuesto no define porque las
Jcfinicione no un materia para la poe ía, . alvo que la metáfora
imphcita acrue en función dt. . acara la luz "una realidad inabarcable
para la raz · n''. 1 Lara presenta la idena&lt;la&lt;l, ·u i&lt;lenadad,_, n lo
t -rminos qu Lui. ernuda, el gran p et.a del amor, tablec1 . ~n :'
poema '' 1 d hombrL puJ.11:: ra decir", d J.,0s placeres prolHb~do.::
"1 jberta&lt;l no cono7co • mo la libertad de e tar preso t.n alguien •
ondcn:a en 1ctl' ycr.-o. la terca n6 rme&lt;lad qu lo ac &gt; a: como
buen poeta L¡m: e da cuenta de su íntoma } nombra .ti cúmulo
Jcl proce. o:

Identidad

el espacio 1·odo que me hiert:,
rableT&lt;J mi, méritm. Je . olt'dt1d,
&lt;'&lt;Jll

efide11cic1 111s puntos 1·11l11erohle.\

y. mal que me pe., e.
a III menor descuido me encierro en ti,
me huyo.

d I poema "Tr~b le:'', en el yu Jorge ( ,mU~n
ubra 'ª "Tanto mi tiempo fue ruyo / uc en m1 para 1empre esca::
¡\ diferencia

-1,

de si rru rno ~nt l~ po:íhili&lt;lad de &lt;lc:-prendt:r ·e le: la pt.:r &lt;1na amada,
un pe_rd~r la JClt-nu&lt;lad en beneficio dircct , d la lowra tiuc la propia

nada mcJta: en ara e te .. mc- hu ·o'' in1pl1c•1 un ( lt:·l1'bcra &lt;l e&gt; t·nc1erro
·
un r cog r l hacia una ntrega ab. olma en llu1en se ama, un poners:
en :an11110 Jd amor com una emerg nria ante d pa&lt;lecimicnto Jd
vac10 en d qul· ·a ha momdc
del tiue ha ido dciuna.
Por u,ta razón es yue digo al principio llllC e. tamo cntr:mJo t:n
un terreno quebrantado. Porque nuc ·tro poeta sub\·ienc d térmtno
al se mer rlo a un pa. ajt 1n1uno. us señas de idcn1id:1d
corresponden al irrefrenable &lt;leseo que opera en la intimidad cuando
~par ·ce otro, d cr amado, hacia el cual el yo lírico "hun:".
n
llllÜ\ 1duo g1.:_
ncmlment · huye de algo, no huye ha ia algo, ·) n11:no
se huye: hacia al!-,ttt1&lt;:n. h . ta \ ioleniaci&lt;,n del \'crbo, t:.'le \ ole, rse
h~rcndo, implica un ambiu de oriemaciún mu} i1-,mificatÍ\'f I pnryue
ntre e otra lecturn del amor, en la cual . e da d :-de la falta, por la
carencia, lo que no t nene; . e partc dd propio fracaso al au.emar,;c
dt: í para alcarv.ar 1c. radio arnom o. D ·srn manera la palabr.1 en
cue. lton crece como una l:ímpara yuc se t·nCJL·nJe en la noche o. ura
~ · c. ta época, porque no · mo. lo que enala nue. rro carnt·l Je
idc:n11dad, , mo ayudlo t¡ut· nos obliga y nutre, aquello llUt· nos oriJla
)' lJUC generalm1.:01c desconocemo .
_ Veamos e. t.1 - palabras de \faría z ~1mb1ano yuc permitl'n
,1. lurnhrar el hallazgo yue tra consigo e. te pocmn: 'La poc:ia
permanece en lu agrado } por ello rt:4u1L"re exige. e tado de
permanentL s.1crifi1.:io. El sacrilicio c. la. ii1rma prnrn. •r;l Je c;1praci(,n
&lt;le la reali&lt;lad. ,\fo tratándo. e u&lt;:: la poesía, la captación e un
adentra.miento, una penetración en lo ruJ:n fa informe. La pnc:si:1
no es ~u~rem~L'lÚ\'a prinwrÍ.'l.mente, pue ro yuc es acc16n amt-. yue

Frec11e1110 con obstinada ml'la11colía

calculo

I • 1_110 tl' tgo. me huyo", 1 donde la hui&lt;la :ignificarfa un perdcLl'

-

1:onocurucnto .

1

l ,_I poema "ldenri&lt;la&lt;l" pnncipía con una acci&lt;',n t¡LI(: 1.:mprcnde
conunuamente la primera per. ona con enfermiza obsrin,1ción, c.

Liria Zambrano. \t,,,;,, l,rm/rr{II/Ot:n ( Jcigi:m: . [éx.ico, I :dicione •l Eyuilibn ia,

19R , pp. 3 y 4.
l Luí
. ernuda. L,1 wlidad el deseo.
Tezontle, 1980 p. 73.

' Jorgl (,u1U1:n . .. . Q11, mr. 11 dt1rm lt1 mill: Huen, s \tres, FJ11onal · ud:uni:ncanJ.
fé ·icu, PooJo de

ultura EconomicJ,

19(lt). p. lO."

~ \lana l u1mhrann

o¡,. 111•• p. 'i 1.
2H

�L

decir, con terquedad hacia el vacío que aquí aparece físicamente en
cuanto espacio. Pero su empeño s resultado de una atracción. El
a.cío es ll.illl presencia, un sitio que seduce, y en éste asume el yo
poético el padecimiento que da cuenta d un autosacrificio al señalar
que allí establece su 'méritos de oledad", que fmalmcnte lo
conducirán al premeditado conocimiento de los puntos débíle de
la persona amada en quien, aunque le pese, se recogerá.
¿Porqué Ornar Lara circunscribe la identidad a ese o, cmo terreno
del vínculo amaro o? ¿ o e~ tamos ante un hallazgo que babria que
celebrar cuando nombra la identidad no como la seña y rasgos
con lo que u ualmente se "identifica" a un individuo ino con su
incontenible circunstancia íntima?
Lara no de uelve la palabra como revelación, la recarga de
sentido, la potencia, nos ofrece u realidad más profunda, porque lo
que menos importa en esta acepción del término identidad es el
nombre. donde escapa el nombre, eso es lo que somos. Cuando
entramos en otro cuando alguien no llena, eso nos da vida. o
constituimos a partir de un lazo, pero creemo que somos únicos r
autónomo , independiente,, y con la prestancia de la suficiencia
vamos por eJ mundo.
Con esta claridad anúnica que no niega ni renuncia, sino que . e
vale del agudo y sospechoso conocimknto del síntoma hasta
nombrarlo como la vida misma, sólo re ta s guir, seguir, gozar Y
padecer, porque Ornar Lara asume, a lo largo de su obra, el riesgo.
O se abisma la desesperación en el vacío, o calma el hambre extrema
su voracidad, como resume 'El ef esesperado " :
Opto a mejor vida, como todos.
Miemras wwo.
remato mis tesoros por u,1 plato de lenteja
que, genera/me/lle. devoro
con voluptuosidad.

La, lenteja . on el símbolo del objeto anhelado, el signo del amor,
al que se conoce en materia (se le come) lo suficiente como para
saber que podrá no ser el mejor bocadillo, pero es devorado con

234

sensual deleite. Po.r lenteja aquí e rematan tesoros, ¿no estaremos
hablando_ de una riqueza mayor, un bien entrañable corno pudiera
ser el platillo preparado por la madre en e a jofancic'l donde se forma
el paladar?
Así, a la mujer amada e la asocia con el alimento, se la con umc.
Pero n e ta oscilación entre el despojo al que obliga e1 vado y e]
va~ia~ento_ de la entrega amorosa eJ hambre se recrudece )
evidencia accione. de un delo alimenticio feroz en el plano amatorio.
Herir, abrir, engullir, escarbar, hartar on verbos que Ornar Lara
concilia con fecundar, desplazar, regenerar en ese poema titulado
" erpientes", di idido en diez epigramas de amor, en el cual ta
serpiente coral e analogía del er femenino. La crpiente engull y
fecunda a un tiempo, regenera u piel con I cuerpo del amado lu go
que éste inhabilitó su veneno y gue fue tragado por ella.
¿ o sintetiza este erotismo antropófago la primitiva esencia del
amor, su lucha ciega y mayúscula por , ublimar el acto de la
penetración hacía un sentido de trascender en la unidad? ¿Qué busca
Ornar Lara bajando a tropezones por las ari tas de la cordillera que
es el cuerpo de la amada: la abuela, 1a madre la serpiente coral gue
acecha enroscada r hambrienta cuando meno se la espera?
Ahora entremos en la segunda ección del libro: "J ,una/Bucare t/
Madrid: l 974-1984", observemos su 'Paisaje'', que se arriesga en
el exilio y la visión de 1a sangre derramada:

S orpre.rivm11et1te el delo se p11so de 1111 color a11tm1tyado
)' e11 las 1111bes se fim11aro11 espaaos C0HI0 gnetas
con 1(11 fando ªZf'I intenso.

Más tarde todo pareció arder
y sobre los cerros 11egros h11.rta ento11ces imisibles
vimos caer 11na ceniza rqjd.
Lo que vuelve a lo, cerros visibl~ es la sangre hecha ceniza
puesto que é ·ca ya e pasado e muerte. E importante señalar aquí
cómo el poema inicia con un adverbio que implica wi cambio

2J5

�inesperado, el cual trae consigo la tragedia, advertida a través de lo ·
colores del cielo que .repentinamente varían y acentúan tonalidades
como premomc10n.
te poema pre enta el cuadro de un
desconcierto ante lo inenarrable. Y su tono y su contrastes
cromáticos nos exponen a lo siniestro.
Ornar Lara es un poeta viajero, un barquero que navega en un
mar interior hacia la, regiones oscuras de la sangre, alli donde su
«semejante secreto" le espera, porque podrá haber escapado de la
represión milita.r pero nunca de sí mismo, a meno que se huya hacia
el amor. Aunque el amor aquí es un arúmal desesperado. De hecho,
la única e, capatoria posible e hacia el adentro de este encierro
amoroso, que culmina en el encuentro erótico como prueba mayor
del milagro de estar vivo.
El amor es su e ntro, y la urna, el ajuste de cuentas, es siempre
personal, identita.rio y sin alida. i se huye hacia el amor es porque
la carga de sí mismo, del que está dentro de sí, pesa demasiado, es
pesadwnbre pu.ra y " urge a deshora / como un ahogado que hubiera
decidido / salir a superficie después de mucho tiempo".
En la poética lariana rigen varias obsesiones. Una de ellas es el
tiempo cíclico. Éste se evidencia a través de la reiteración utilizada
al terminar poema que más que cerrar se abren indefinidamente.
También establece corre pondencias con el ir y volver del viaje,
con la vinculación del espacio exterior con el espacio íntimo, e
incluso con la uperposición de ambo planos, en beneficio siempre
del interno. Porque lo cíclico puede girar a su vez concéotricrunente
y ejercer una fuerza especular donde lo que está afuera llama desde
adentro. Así el ejercicio de escucha de nuestro poeta es capaz de
introyectar lo inaudito y alumbrar al cuerpo como mundo interior,
por medio de una percepción aguda del universo que lo rodea, de
u naturaleza: 'el onido de la música a través de los tilo / se
confunde/ con el e tallido certero/ en los hue os / en la sangre".
La sangre es una metáfora recurrente que anuncia la sed infinita
del poeta y su circulación revela el ritmo onoro de los mantos
acuíferos que e táo iempre presentes en su obra, así como la
circularidad d los ciclo vitales, y se convierte en una imagen

236

deto-~adora. ~n "La estación edienta", e e poema dave de la última
ecc10n del libro: 'Porrocaliu·· 1985-2005", en el cual la d etrota se
presenta amarga Y ho til ante la imposibilidad del mundo . oñado.
Este p~ema es triste como principio activo del fin, y participa de la
congoJa de César Vallejo y su dolor goteante y lumín;
~
,
.
..LLL.Llco que
ac_ompaoara, ª. Omar Lara en esa encomiable empre a, única en toda
Hispanoamenca, que e su revista Trilce, heroicamente sostenida
desde 1964. Veamo la última estrofa del poema:
Entonces
adónde dirigir la mirada
sino al pájaro mordaz de la memoria
que escribe en la sangre
y se ahoga en la sangre.
Y se ahoga.

Aguí no por a~a es la muerte 5 ino por sangre porgue la tristeza
lle,Ta a tal apagamiento que la escritura no puede sino obedecer a la
mordaz memoria y termina ebria en la inmersión. Abandonada en
esa fuente, ebria hasta morir. Pero antes ya el despliegue del agua,
el caudal galopante del río, el mar como sinónimo deJ infinito, la
humedad del cuerpo y la secreción genital, el vino que no debe
faltar a la mesa Y el vino como el cáliz del é:&amp;:tasis en cuan to
co_nsagr~cióo del lazo erótico, ·e han hecho pre entes. Líquida
existenc1a, a la sangre del cuerpo se la escucha v esta extraña
capacidad auditiva de atreverse a penetrar en la cirCLtlación interna
de ~na manera ubica a nuestro poeta n un plano mítico, como si
habilitara en_ s~ J~nguaje una función ritual anee ttal, propia del
mundo prehlsparuco, aparentemente asimilado y desaparecido.
Pero no, 1a sangre nos da cuenta de que los n01nbres mapuches
fermanecen, son espacios entrañables, como en "Esto cielos":
Fuera de un memorable viaje a Valparaí o / mis abuelos no tm,jeron
Otro cielo que el de
ohualhue". En el lenguaje de Ornar Lata
' Co~o Phlebas el Ferucio, persona1e aludido en el canto IV "Muerte por agua"
de~,
baldí~, de!· . Elior., en P()eSÍtJS renmdo.r 1909/ 1962. lnttoduccióo r
traducaon de Jose l\.fana Valverde, Alianza Editorial., Madnd, ] 978, p. 89.

~e:'"ª

237

�r lu11

11,I,,

1

aparecen como e a mmen a peña· vigilantes del clamor &lt;le la.
olas, e tárico , lo nombre del origen. ocholgüc, e e lugar
privilegiado de la co 'ta chilena donde "somo también nosrnro. el
infinito / y la arena donde el infinito / a ·rece de. can a .. ", don&lt;lt
e funde o e re 1goa. Y aquí t:n e te punto, habría que destacar

"ª·

qut: el llamado de los nombre congrega una
ta geografía
entimental que e exu nde por ti no akfü1a, los cerro de Impenal,
la ordillera de lo · Andes "a menos d un millón de kilómetro de

di tancia / debajo de tu blusa de lana''.
Y en el egundo apanado del libro e una · UaYe de la memoria"
que abre un torrente de imágene. donde el ayer teje u potencia
para arraigar e para no cle1ar e morir en el eno mi mo &lt;le la
catá troft... ' Hablo de Ltús Ü) arzún, del río Valdlvia, te." e. uo
poema largo, d1vid1do eo cuarro parte., impecable y glorioso, en el
qm.; d río, de haber Stdo fuente de insp1rac1ón, motor de. vida de
haber sedua&lt;lo a primera vi ta con u ··ondulante cola" n lo.
per unaj1.: que fotjaron la po '. ía chilena, mas que como te tigo
pre cncia~ termina u a&lt;lo por el crimen, pue lo que acarrea on
' cuerpo in vida de quiene La tuderon, cuerpos / que un día fuimo.
tú\ yo". Pa amo de alú a la calle del Perú, ha ta la e tación de
Portocal.Ju, que dará nombre a la tercera v última parte dd volumen.
¿Dónde queda este Lugar, c1ue e , de qué árbole.- esta h1.:cho, qué

En e te punto h.,bna que considerar
.
que cst
propuestas poética
, ·
· amos not una &lt;le lns
ma m1 portantcs &lt;le la
1
contemp ránea En la
. d _
' poe rn 11 panoamencana
.
·
pocSra e ( &gt;mar Lara s
1
~fana Zambrano expresó en u e J
. . e cu~p e el ueño que
metáfora del e razón '
.
. x 1austJH&gt; traba¡o en torno a la
, · na c1enc1a labora se
d entro de su cerrada c 'd &lt;l
•
creta ) oscuramente,
avt a en el e m t
. .
mteriondad le guarda
1'
c o espac10 intimo que la
, en e ramo aco
l
diástole c lebran u r tl.
mpasat o dond1. s1 tole V
u nano y me n t
.
ceguera de . u amo p
1
, u ono son al dictado de la
. ues e amor e ciego
voz línea) lárica pronuncia . . d d , y,. rn romper muros, e ta
.
u , er a es ma. h u
identidad e todo aquell
'
on a·, como que la
0 guc e ·capa al
b
e capam . d nuestro .
nom re como no. otros
er, cargado de \ ad
h .
atracción genuina e impura del dios de lo, . º', para wrno en la
nos hace lentamente s
º1º· \ endado cuya flecha
angrar.

a,·cs obrevuelan u agua , qué color lo detona?
e adelanta la presc:ncta d Punocaliu, palabra de re onancia mmana
9ue encalla cum un gran barco anaranjado en el vtc:nto lapislázuli que
acanda la co tancra y que en su extrañeza pareciera fundir la belleza
del puerto la flor nath"a de Chile y lo fruto del exilio.
E.. tos años que tra1eron consigo la nece 1dad dt voh·cr al orig n,
de revisitarlo , enr19ucccrlo, lo hacen crecer de manera colos;LI.
porque la creación de ( )mar Lara ~ su lenguaje, 9ue de. &lt;l&lt;. un
princ1p1 íluve ''amadra&lt;lo" por la uerrn, tra c1e::nde fronkra ' ubr
todo indica que la nque1.a dd •1aje e matcri.tli1.a en d volver, Y
qut: el ,ent1&lt;lo mayor dd regre.o e trascender la fronteras dd
cutrp : "R ·incido en alett:o ciego, / en b fuc:rza bruia Je 1us
entrañas / remc1dn".

238

259

�CUERPO y SILENCIO

M ario Alonso Martíncz Corde ro

El catcdr:ÍIK&lt;&gt; C,arlos &lt; &gt;riega Diaz dL· la l m, crsidad i\:ac1nnal
\ut1'1noma Dt• ~lt'.'·xico, nos prcsenrn un :1vanct." dl" ,u invcsti~ación:
'l"L·:11ro y pl'dagogía, LHU T11l'lodol11gia para la formaci1',11 tk· dorcnti..·.-;.
f&gt;t·nsar la pránica para rr.msformarl.1.

" l~l Clll l"f)(&gt; ha apH·ndidr, a callar" mcm iona el prntL'stJr &lt;:mJos &lt; &gt;rtq,:a
l&gt;iaz, pues mcd1,1nre una -,ene dl· condicion:uml·nros tJUe dcsdt· l.1
primaria hemos \ t.'nido aceptando, nos hcmos ad.1ptado ,1 las
nt·ccsidades dl" una rultura oprl':-ora tiuc 1111 pnmitl' cahida a l:i
cxprcsi{,n corpnral dl·ntro dl' la coud1.111idad. El dncl'Jlll' exige: a Mis
:1lumn1 ,s tllll' sc sienten dt·reclutos \ yue no Sl muevan &lt;le .;us
h,mcos, se le ha ht·chu crn·r al ser humano, '-!lll' el cm:rpo cs un
estorbo p:ira el aprcnchzaje \ para la \ 1&lt;la co11dian.1.
Pero es con el cuerpo con d yut• nos rnon•mos, con t l &lt;.Jlll' \'l'lllll'-,
con d t¡ut· st·ntimns } con el t¡ut· extsttmo::.. Y el Jon·ntt· ck·ht r1:1
tt·ncr una mejor compren'-ll&gt;n di.: aqucll.1s cu.1lid.1dcs (JllC 1.•I cm:rpo
¡x-rmitt· c::-.pl'nml'ntar. Tencn11 &gt;S te ida un,1 sc:rie de lt'l'OJC,b c111 id1an:is
del uso dd cuerpo, ttUl' .;on en cn.lllas por medio dl' fa ob~cnac1on,
~1111 cosas t¡m: 110 St' ell'-l'llan l'n las t·scudas, sino CJlll' so11
conocimienros L'a'il instmm o:; L!Ul' dt·:.Jrroll.unos por medio ctl' la

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�. . , n d e o tro . seres humanos. p ro también
conv1\cnc1a e 1m1rac1
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'XÍ ten téc,úca excra-couwanas
c.1uc. deben - er ntrcnadas, estan
e , . - on las que se apr n len p r m d10 d I teatro, la danza. el
tecrucas s
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l)sicodrama \ el deporte, que permJtcn al , cr humano xpc.
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J10 1ogtco,
lntrc•nar e c.n e ·as ntras
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"DE LA HJBRJS MODERNA A LA

com¡)arttmo con, todos lo. sl.'.rc
s n ac1ones yuc. como 11llmano
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\Í"\Os, e a experjenc1a intima \ silencio as yue olo por medto de

PHRONE 'L PO MODERNA",

mov1m1ento corporales podemn. e,prcsar.
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1 cuerpo cupa un espacio &lt;.JUC está habitado por a

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humJrndadcs \' las c1cnc1a . oc1 al c.. , un cuerpo conceptual que se
e timula sólo en teona \ qm: se l1a com u, tid &gt;e n un cu
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TERN CIO AL FILO OFÍA,
y HUMANIDADE

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1 ·ncia \ por medio de wia eJucac1ón Jrnárruca, 9ue inclu~a e
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cntrenarn1cn t o &lt;l e la · te' cn.icas cxtra-cotid1anas l e cu rpo, c.
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podemo. Lihrarnos de toda. esa. capas de conceptos que hacen ca ar
al cuerpo.

P'-' agc

COLOQ IO

Mont ·errat Morone Aviñ a

1=

El Dr. fario Teodoro Ramirez present6 alguna &lt;le sus rcllcxiones
en torno a la cue non de como c.r humanistas l'n d siglo :\Xl,
desde una postura e nuca hacia lo lluc arc:nta en con1ra de lo hum,1no,
\ Je aqueno contra lo que el humano :Hent,l.

El Dr. Ramfrez pro1 one un nm:n, ignifica&lt;lo Jd humanismo,
como capac1Jad dt: abrir"e hacJ,1 lo sc,bn:humano, hacia un de. úno
valía suplnor. ~ egún Ramrrlz, durante la época moderna hub1&gt; un
"descalabro" 'n d humanismo, ·I lo denumma rt:tomando d t • rmino
de la hih,fr gnega, que es una &lt;le ·proporción de lo humano, el colmo
dt: lo , 1c10. , una d1ticul1ad para con1 rola1·. e, b perdiJa de la me ura
de la ju ta proporción. En fin, una rehelion contra el ümitc.

r

Durante la modt.rnidad sucede una Je tnicción Ul' fa sacraLldad.
~e puede llamar como un,1 rei\ md1caci11n dt: lo humano pue. ) a no
e Otos o los dio c. lns tfue act1í:1n t·n la rlü.toria: t· el hum;tnn
9u1en transforma. fJ . uj to posee toda capac1dad, ·e "endio a ', y
esto no . 1gmfica sin emhargo que s rechace lo dinno, . in , yue el

hombre mi mu lo reemplaza.
Alumna dc:l ( olcgio Jt· rilosofía r HumaniJadc:~ dl· 1,i F.1t:ultad de hloso/1.1
Luras. l .\ 'J y l?1:cana Jd Ccnrrn Jt· Estudio. 1rumanisticos.

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,.,.

,1

I

r. '

Pero trunbién esto tiene sus consecuencias, pues la modernidad
se caracteriza por ser inclividualizante e inclividualista: hay una
negación de la otredad, del otro ser humano, del mundo, del pasado.
Según el Dr. Ranúrez, para superar clichas consecuencias se debe
comenzar, en primer lugar, entendiendo 1a existencia como co- e&gt;.isteflcia.
La modernidad se caracteriza por la disyunción entre individualismo
y colectivismo, la cuestión es definir si cabe la posibilidad de una
armonía entre ambos. Para Ramírez la existencia es predicado
substancial, elyo, es un atributo de la existencia, aquello "de lo que
participo". El ser es en to1mít1, la existencia, compartida, por lo que
debe prevalecer un respeto hacia lo otro, ya sea humano o no (debe
haber hu11Jildad antropológica).
En segundo lugar, el Dr. Rarnírez señaló la necesidad de
reintegrar lo sagrado al pensamiento. La existencia no es «existencia
sin más" pues debe crear un vínculo con Jo divino en el pensamiento,
fuera de las religiones dogmáticas, pues según Ramírez, éstas
conducen al ateísmo reduciendo lo sagrado, sectarizándolo, abusando
de él para ejercer dominio, haciendo de éste un medio de control.
Solo por medio del pensamiento se logrará una autosuperación en
la que lo sagrado sea considerado como dimensión última.
En tercer lugar, Ramírez propone un humanis1110 pl11ralista, en el
que se reconozcan las distintas formas de existir, no sólo de lo
humano sino también de lo natural. Así también señala la necesidad
de un nuevo naturalismo que responda a 1a ruptura entre lo humano
y la naturaleza que se dio en la modernidad, que lo vuelva a vincular.
El nuevo humanismo debe ser ''descentralizado" de lo humano:
no debe ser ni antropocentrista ni emocentrista.
En la posmodernidad se ha de comprender que el inclividuo no
tiene una existencia solitaria, sino que está entramada con el mundo
y coo los otros. La racionalidad debe llevar al respeto de lo otro.
Así, en oposición a la hibris desmesurada de la modernidad, el
Dr. Ramírez propone la phrones-is, la cual implica sensatez, prudencia
y buen juicio, para recuperar el sentido del equilibrio en La
posmodernidad.

244

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EL MES DE

OV:IE.\IBRE DE

2009,

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DF LA L\fPREi\T \ l;. 11\'ERSTTARIA DE U
U1,nvcRSIDAD ALTóNOMA DE 1 LEvo

EL TIRAJE

Fl.,'E DE

LEó1'..

500 ~JE~IPLARES.

���Contenido·

• José Javít&gt;r Vil.Larreal, E"""7ra.
• Elví.a E. Saliuas Jlinojosa,Juaw Garza de b ~ fimJasíaJ krrorm "l~" de Edg,zr A1ia,, Pot.
• Lino G.traa. E.n lbnro a la poesía tn Don Qm;ote de la M,md,a. ll-1615.
• Dieter Odker, 1¡m,xillkldón a la poeñi, de rlZfJl,NtJk'liyolL
• Alejandro dd Bosque, El manffiuto n111gNlmiista (1JfJIO o..presui,r itkDf4tjtl1. Dos ,a.ros: Martín Fierro ti e.tlridenli.rmo.
• Minerva f:ugarita Vtllam-al, ¿Y para qflip«tas m títmpos 1k rni.tma? Mé.-..iro_1 la potsia «11110 1tJÚJr.
• Dora GouZ:Ílez Coruna,A~ ,?»Ulanll!.I tkl r.tlilo litnuño de ]o'l! lbarg¡JrnJ!!)ilia.
• Alma Silvia Rodrígnez Pfu-.z, Elba Gpe. Rodríguez Péixz, Uxiro ~«til'IJ apm,Ji~c.
• Nora Guzmán Sep1ilveda, "Balas tk Plala" de Élmtr M ~ y el ,apitaJ Joda/ dtgrad.ido por ti ef,,,..ki mi narrolrájiro..
• Martha E. Gan:ú Sepúlve&lt;la, Cambto de aid,g, dd bNmmtisma.
• Lidia E. Villanueva Lópe;,., Li Ceksltna: Obro i,/aJ de la litemJura espaiiola.
• Víctor Barrern b1derle, Un probkma tk ,Tilir,, liln-aria rejonal.
• Gabriel.¡ Rivero~ Elizondo, D~s.
• Patricia l. Cerda, José Gregorio Jr. Alvar2do Pé.re7., l 'iolenda urb11M_Y ln,guqe mediálrro desde la ktJri,J dd t:1'/Jim.

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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