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                  <text>ISSN 2007-1620

Humanitas
Universidad Autónoma de Nuevo León
Anuario del Centro de Estudios Humanísticos

Año 38. Núm. 38. Vol. I
Enero-Diciembre 2011

Pi(osofia .

���HUMANITAS

De.Je ú Ancer Rodóguez
Rector

ANUARIO

lag. Rogelio G. Garza Rivera

ecrewio General

CE TRO DE E TUDJO HUMANÍSTICO D LA
IVERSIDAD UTÓ

De. Ubaldo Ortiz Méndez
ecrewio cadémico

o

DE UEV LEÓ

Director tmdador

Lle. Rogelio Villarreal Elizondo
ecretario de Extensión y Cultura

gu tín Basave Fernández del

Dr. Celso Jo é Garza cuña
Director de Publicaciones

al.le

Director
Alfon o Rangel Guerra

Uc. Alfonso Rangel Guerra
Director del Centro de studios Humanísticos
Editor respon ablt:

Jefa de la Sección de Filosofía
Cuauhtémoc

Mtro. Franci co Ruiz olí
Corrección de estilo y cuidado editorial

antú García

Jefe de lo ecció11 de Letras
Alma ilvia Rodríguez Pérez

Lic. Juan Jo é Muñoz Mendoza/ Lic. lauclio Tamez Garza
Diseño

Jefe de la ección de Ciencias Sociales
Ricardo Villarreal Arrambid

Lic. Adriana Lópcz Momemayor
Di~tribución nacional e internacional

"11°"'º

Hum•nlru , i\ño 38, • 38. \"ol t. fí""JiM, hn&lt;t&lt;&gt;-Diacmbrt20I I, l'ech• dt r•bliuoón:
:!Ock 2012. Rcritu anU&amp;l.
cJir&gt;da T pubi,ada ror la t.:ru,...,,.Jad •\ur,ónomo de MJ&lt;YO León, • u,né, d&lt;i Ccnno de Esruc!,o, HUlllll1imco&lt;. Dooucilio d&lt;
la pubhcmán: B1b!Jotcu l rn,-.,,.,,.,u Raul lungd I· riu. pim I', •\,·. \lfuruo R&lt;f&lt;&gt;, •. &lt;&gt;- ~1,00 l', « , Col. R&lt;gin&amp;. Mootcrt&lt;r.
"""'" lzón.
&lt;:P.
1 Td + 52 1 329.¡uoo '"''· 6533. l'n: +52 1 83 ]!,}
Oll Clll 6556. Imp..,., p&lt;&gt;t ll
lmr=,. l."ru"C"IIIN. Ciudad \;w,'CfflllUU •In. P. 66451, •n '-•&lt;olu
Gun. Nuevo Lc&lt;&gt;n, Mtxiro i'tcha do,

""&gt;ICO,

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dt unprc 1hn: •go to 27 de: 21.l 1::t
Tiro¡••
500 c,cm¡,i.ut&lt;I
l'.umerodc
R,:ocn·• de Dcr«ho&lt; al 1ü0&lt;1du,wo del niulo fu,.,.,,..,.,.oc¡¡a,J., por el lnnuutc&gt; '-adoaaldd Dcm:ho de ,\uU)l'l
21Jll94J91012392000- l02.dc fcdu 10 de Scpucmbrc dc,2009. 1'.ummidc ccn1íi&lt;&gt;&lt;lodc bcirod de undoy«&gt;nttrudn, 14.9&lt;/9,
d&lt; fcchs 16 d&lt; ago.10 dt aJIO, conadído llll&lt; h, Comn1lm C.~fic■do" d&lt; Pubbc:ad&lt;&gt;n&lt;&gt;y RrVUU&gt; llunnid&gt;s de h, Scuctltia
de Gobcm.Ki&lt;'&gt;n. L&gt;S. , 211U--16ZO. R&lt;v-uod.: mamt an« d ln,unno Mt11COO(ld&lt; l.t Prop,&lt;d■d lodust.ml: 1,169,990.
fO'.[ruD.laón

La~ optniOnn )" con1cnido... c.'J;,pttttdo. en los 1n.icub ton ft'1il'On 1buKLd excl~~,,. de lm auwttt.
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Todol k&gt;s dcrtch0&lt; rc,tn•do,
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Jefa de la Secdón de Historia
Israel Cavazo Garza

�ANUARIO
HUMANITAS 2011

Filosofía

Cuauhtémoc Cantú García
Coed.itor

�ÍNDICE

Rafael Enrique Aguilera Portales, Sentido, función y actualidad

de la .filosofía política en las dmocracias contemporáneas
9
Enrique Aguayo, Adolfo Sánchez Vázquez, in 111emonofJ1

83

Mauricio Beuchot, Hertr1e11é11tica analógi.ca y ontología o metafísica

97
Jacob Buganza, Ética, evoludóny libertad. Ap,mtes para tma disct1siór,

115
Matilde Isabel Garda Losada, El desenvolvimiento de la.filosefia

existencial en México: la filosofía existencial en Ag11Stí11 Basave
Femández del Valle
137
Jorge Ignacio Ibarra !barra, Un nota sobre el estado de guerray la

posibilidad de la constmcción de un orden moral en la filosefia de H"me
159

�. J' énez Cruz IAfilosofta política y el derecho o través del
Sergio
un
,
173

cine ronte111poráneo
Ro elio López Sánchez, Cristian Alejanru:o Mer~_a do
º : , ez Añuntes y rejle:xiones en tomo al pensa1111ento politzco de
.n.o ngu . ' .,,
197
Car/ chmztl

Re eñas y comentario

Sentido, función y actualidad de la
filosofia política en las democracias
contemporáneas
Rafael Enrique Aguilera Portale

Valeria Sala Carrillo La a entura d 1 peo ar: Femando
avater.

217

Esto gente no qukrt /Jllctm ca,¡,o del gobimto,
sino dtl Depnrtomwlo de le1,g11ay lilerolura.
lrvin Howe, Soriali.rm andAnmira

Introducción
h • n DA, R1 H '\RD R Rn' o ·nruYE uno de los p nsad r
norteamericano contemporáneo má preocupado obre el
presente y futuro d la filo ofta en eJ nue o cante to cultural
un int lectual que ha tratado de formular un djagnó tico critico
• reíl xivo
bre u enrido, función • po ibilidad de u
per i encia. n la actualidad, la e cesiva acad mización,

• El pre ente trabajo constituye una reelaboración de un pequeño fragmento del
libro titulado Democra1=ia, liberali. mo polfrico y derecho h11ma110 en la Teoría
Poli11ca de Richard Rorty que publiqué n la Editorial Dykin on, (Madrid) en la
colección Filo olia del Der cho y derecho humano del Instituto de derecho
humano "Bartolomé de la casas" d la Uni er idad Cario III de Madrid.
•• Coordinador del Depanamento de Fil lia del Derecho del entro de
In e liga iones Jurídicas y riminológicas de la ni ver idad Autónoma de uevo
León, Profesor titular de teoría política y juddicn de la Facultad de Derecho y
Criminología. miembro del i ema acional de Lnve tigadore ( O ACYT).

9

�l&lt;i, ,uf E111i,¡11r Aguik,,, P"11,,t..

11

rofesi nalización y e pecialización de la Filo o fía I ha conducido
~ nuestra disciplina humaní rica hacia un callejón sin salida, un
camino sin r torno o una e pecie de torre de marfil dentro y
fue.ta de la universidad. En est entido, podemos valuar la
posición filo ófica que adopta Rort:y de de diver as l ctura e
interpretacion . Por un lado, podemo verlo com un profeta
apocalíptico de la muerte d la filos fía general y e ·~ cíficamente de la filo ofia analítica contemporánea. , especialmente
d u disolución académica en una cultura po tfilo ófica. Por
otro lado pod m obser arlo como un reformador crítico de la
filosofía no dema iado lejo de la po ición filo ófica de farx en
la 11décima tesis sobre Feuerbach 2 donde afirma: 'Los filósofas se

e tablecer entre la filo ofía con re p cto a otro mod de saber
como el lit ratio, artí rico o científico? ¿ tamo llegando a la
disolución y conversión d la filo ofia en un nuevo género cultural
~orno la critica cultural? ¿Puede ofr c r Rorty una pr puesta
mteresante para la función qu deb ocupar la filo ofía en l
momento actual? ¿Qu, po ición ocupa la fil ffa en una cultura
post-m tafisica, post-tra cend ntal y p st-po iti a com la actual?

1. Decon trucción de la tradición epistemológica
cartesiana-lockeana-kantiana
"Captar la propia época con el pensamiento
a la humanidad l que la res lucí · n de dilema e
para la ciencia ."
Rorry, R, I'ilosojloy fut11ro

han /i111itad? de interpretar el 1111mdo de diversos modos- de lo que se trata
es de transformarlo". La interrogante que inm diatamente no
asaltan on: ¿Cóm concibe Rorty el papel de la filo ofía? ¿Cuál
eria su función e pecífica en el contexto d pen amiento
postmoderno? ¿Qu , rol ocupa. l filósofo ~ro_fesion~ dentro de
la conver ación cultural d occidente? ¿Que diferenaa podemos
1 En la actualidad, la filosofia e encuentra in titucionalizada en lo
i temas
educativo , aunqu débilm nte, y e considerada un modo de conocimiento m~s que
un modo de abiduría o actitud vital. Esta disciplina ha incrementado lo medio de
indaga ión e investigación sobre muchas temática humanas. P ro la •filosofía
profe ional ' no creó nada (al contrario, de cierta forma, des-.c~eó muchas o as),
implemente procesó e interpretó la finitud de una man~ra de~ermmada. El desamparo
queda oculto o camuflado debajo de las forro profe 10~ahzadas ~e füos~fa_r tanto
en la filo ofia analítica como, por ejemplo, en los e 1ud1os de los especiali ta en
ieczsche". La fragilidad intrín eca a todo filo ofar (a todo ivir) queda di frazada
en una manera aparentemente firme, egura y técnica de' dominar lo asuntos" Y
"con truir argumento "; pero ni iquiera a I con igue la filo ofia e conder su
desamparo original.
1 Por tanto, de a uerdo con la famo a Undécima I i obre Feuerba h la filo ofia
e ha dedicado a e ntemplar la realidad y la necesidad actual radica en la tran formación radical de la realidad. La filosofía de la praxi marxi ta pretende eliminar la
ideologla desvelando la verdaderas rela ione de producción. De esta forma, el
pensamiento práctico es nece ariamente revolucionario . . n~ ~lo _ofí_a r_eal debe er
materiali ta, explicar las cosa por I mi mas y, por tanto mc1dtr d1a.le~t1cam~nt~ en
ellas -pue to que el p n amiento no e má qu otro acto de la acuv1dad practJcoproducti a. Vid. MARX, Karl, Tesis obre Feuerbach y 01ros e crito ·filo ójico ,
Méx._ico. Ed. Grija lbo, l 970, pp. 9-12.

ue tro tiempo e caracteriza por un malestar ea la culrura en
general Yd un modo específico ea la filo ofía. 3 En el momento
presente, la filosofía no e tá viviendo u m jores momento . La
experiencia de la modernidad ha ignificado que l hombr e ha
encontrado enteramente a olas en u propio escenario exi tencial
e decir que ivimos un momento de nihili mo ab oluto, radicaÍ
Y decadente.
uestra civilización4 nos ha conducido hacia un
? .I NK.IEL~UT.A.: La~errotadelpensamiento. Barcelona.Anagrama. l9 7.
m ~uda, el 1glo XX ~onsotuye un acontecimi nlo moral ingular pues Jo hecho
que dieron pon n de reheve la enorme capacidad de destrucción, barbarie y crueldad
de la q_ue~ capaz~! erhumaoo. El totalitarismo e presóy plasmó la fórmula de "todo
es posible . G~enuca,Auschwitz, Gulag e Hiro huna iguen iendo los símbolos trágico
de~ .humaru~d ~errotada, ~ indicia. ~vidida. El otro, el diferente, el extra.J~ero,
el exiliado, el 1nnu~te el JUdio ha e cnto la historia moral d Occidente. Vid.,
ZAMBRANO, Mana, La agonía de Europa, Buen Aires, Ed. udamericana, 1945·
GRAY, John.Perro_s de
Barcelona, Paidó , 2000, p. 215. Véase también GLOVER,
Jona~an. Hum~~idad e inhumanidad Una historia moral del iglo XX. (trad. Marco
Aureh~ Ga~ru), Madrid, C.átedra, 2001; FOSTER, Ricardo, "Despu · d Auscbwitz:
la perst tenc1a de la barbarie", en Cririca y o :pecha (lo claroscuro de la cultura
mod~rna), México Paidó 2003;
HUMUCLER. H. "Forma de Olvido", Penª'!11ento d~ los confm , nºI. 1995; BENJAM Walter. "Experi n ia y pobreza" n
Discursos mter111mpidos /, (trad. J. Aguirre), Madrid, Tauru ¡ 973.

P'1/ª

l1

�l f¡

,,

nihili roo que podemos expre ar como _experien_ci~_de ~d_ad,
desnudez, incon istencia e incoherencia. n nihilismo ~ebil
can ino que nos invad por todo lado en nue tras octedades
materialistas de con umo de ma as. ue tra cultura moderna se
expre a a rravés de la potencia tecnológica má in~en a ~ue ha
dejado al hombre cont mporáneo ante u~a 1tuac10~ de
indig ncia y pobreza, una situación de desarr'.11-go y carenc1~ de
entido en la vida. La filo ofía parece sumergida en una cun~ a
enfermedad una cri is peculiar p ro al mismo tiempo se exhibe
egura y omnipotente como si e di pu iera a vivir su eterna
juventud. obr e te a pecto, incluso p demos encontrar una
cierta similitud, re pecto de la culrora y la filo ofía, co~ la tenas
ofistica del iglo a.C. o las ciudades europea del siglo VIII
gobernadas por filósofo ilustrado_ . . .
,
La idea de que eJti te una d1sc1plina autonoma ~amada
"/;/, ,r; ' distinta de la relio-ión y la ciencia, con capaodad de
J'' OSO1•ª ,
t,.
emitir juicios e interpretacione obre amba posee un ongen
muy reciente. Cuando Descarte y Hobbe atacaban "lo filosofía
de /as escuelas'' no pensaban que ellos estaban sustituyénd_ol~ por
una filo ofia nueva y mejor, una mejor teoría del conoc~e~~o
ino que aportaban una contnbuc1on
0 una mejor metafísica
intelectual aliosa que nos ayuda a descifrar el univer o humano
y fí ico. En e te p riodo histórico, no se disp ~a de una idea d
la Jilosofta" roi roa n el sentido en que ~ entiende actualmen~e
y como po teriormente e con agró en el siglo
como materia
académica autónoma e indep ndi nte.
La filo ofia hi tóricamente e caracterizó por ser una
búsqueda de la verdad (metafísica) y, posteriorm_ente, por una
bú queda de cert za (episte1JJologia). En est s ntido d sde u
inicio ustituyó a la religión, la creencia popular y la co rumbre
como una garantía permanente
egura de valores
epist mológicos metañsic y moral s. La filo~ofi~ comenzó a
perder u interés por lo eterno y sagrado con Gtordiano Bruno Y
Francis Bacon, que fueron lo primero filó ofo que tornaron

12

conciencia de la pérdida de este interé . Incluso mirando bacia
atrás vemo a De cartes Hobbe como ''iniciadores de la filosofía
moderna" 5 aunque ello pen aban que u función cultural
·con i tía en liberar la filo ofía de otros abetes, la cuestión que
Locke denominó "la guerra entre ciencia)' teología" 6 Hobbes,
De carte , Copémico, Giordiano Bruno y Galileo luchaban para
con eguir un mundo intelectual má eguro y fiable., e decir,
tratar de emancipar a la filo ofía , la ciencia del excesivo poder
de la religión. La filo ofía ' la ciencia se habían convertido en
e te periodo en escla a subordinada de la teología. La
cosmovisión imperante era la religiosa por encima de cualquier
otra. La religión había constituido la fuente primordial de
con?cimi~nto la Iglesia tenía uficient 011toritas como para
realizar mtromisiones ilegítima en cualquier ámbito del
j HOBBE
Thoma leviatán, o la materia, forma y poder de una república
~cle~iásticaycivil, trad. Manuel ánchez arto, F. C. E., México, 1940 (original en
mgles 1651 ); MACPHERSO . C. B., La teoría política del individ11ali mo po esivo:
de Hobbe a locke, Barcelona, Fontanella 1970.
~ La s~par~ción entre lgle ia y Estado ayudó a generar un proce O de
des~e?crat1zac1ón del E tado, e te acontecimiento histórico supu o un momento
~ec1s1v~ en la ~o~ernidad política y jurídica occidental. El pluralismo político,
1deológ1co Y rehg10 o, fundado en el principio de la tolerancia como "valor de
convivencia política" ha encontrado u reconocimiento formal y material en la
construcción del Estado democrático de Der cho. Vid. GAR ÍA-PELAYO, Manuel
El re'.no de D~os, arquetipo político. Madrid, Revi ta de Occidente, 1959. Véa ~
también E CAMEZ eba tián, "El retomo de la tolerancia como retomo de lo
polít_ico: Libera_Lismo, plurali mo y comunitari mo contemporáneo ", en Rafael del
Ág~1la, Seb~tJán E_ cám_ez, José Tudela eds.), Democracia, tolerancia y educación
civ!cª: Madnd: Umver 1dad_ Autónoma de Madrid 2008, pp. I 6-21 O.
?1o_rdano ~i:uno ~~ el eJemplo más claro y vivo de un hombre que pagó con su
propia vida su di 1denc1a mtelectual. Acusado de herejía por ta Inquisición y encarcelad
!'°r ésta, durante lo ocho años que pennaneció en pri ió~ e negó a retractarse de sus
ideas. Mantuvo firmes us convicciones. y justo ame de escuchar la sentencia final
res_.pondía a los jueces qoe le condenaron a muerte: Tal vez pronunciái la entencia con
mas temor del que •o experimento al recibirla. orría el año 1600 cuando Giordano
B~o U'aS r~hazar a u confesor fue quemado vi o en ]a plaza romana de Campo di
F1on. ParadóJ1camente, cuatro iglos más tarde fue elevada una estatua en el mi mo
lugar, que reza: Por el iglo )O.~ por él adniinado. Galileo seria otro di idente histórico.
fume defensor de la doctrina copemicana y la concepción heliocéntrica del universo no
dudó en enfrentarse y cuestionar el poder de la Iglesia.
'

13

�Rotar/ l◄ nnq111: g11ilrm J&gt;,,rt11kr

conocirni nto human . ~ to intelectuale no se veían a sí mi mo corno p n adore que e taban proporcionando ' sistemas
filosóficos' p cífico in com constructore del florecí~ nto
de la inv tigación en mat roática astronomía y mecáruca, e
decir como liberad re de la vida cultural y ci náfica occid ntal.
Por ejemplo pen emo. olam me como I paradigma
ari totélico-ptolemaico que funcionó durante cat rce i os y
fu u rituido, po teriorm nte, por w1 nuevo paradigma ci ntífico
má encillo expLicativo y simpl como 1ro del astronómico
copernican . l Cosmo ari t télic consi áa en un i tema
cerrado finito , te l ' gicam nte ord nado. Dicho i. tema có mico
e taba impul ad por un rn tor inm ' vil qu proporcionaba un
movimiemo et rn y p rmanente. La tierra era una fera (figura
ge métrica perfecta) que cupaba el centro del uni er o •
alrededor de la cual giraban t dos lo astr .
Por tanto, la nergía d lo fil · ofi e dirigía a la demarcación
de la actividad fil sófica · científica con re pecto a la religi · n.
cuando ganó la batalla de la cularización en la investigación,
el conocimient · la unh·er idade 9 pudo plam ar la demarcación entre filo fía y c1 ocia. Po. teri rm nte, la epi temología
kantiana impu la m d rna di tincióo: fil . ofia ciencia, una
d marcad' n qu lle ó a imp ner e gracia a la idea de que 1
núcl o n urálgico de la filo ofia estaba constituido por la ' 1teorla
~ El cambi de paradigma ptol maico por el copemicano e produjo ntre otra
co . por la reduc ión d peque:ñas discrepancia que lo su ore de Tolomeo
tenían hacia u modelo teóri o, ya que la prediccion
lo álculo no eran del
todo e actos y preci o . La astronomía llego a un punto de cri i donde e podía ver
una ex.acerbación de la complejidad de la astr; n mia que suc día cada ez m
rápido con re pecto a la e actitud de esta. KUH • T. , La e lructura de la
revolucione cientifica • FC , México 197!, pp. 11 -11 · KUHN , T. la Revolución
Copernicana, Ariel Barcelona., 197 .
9 La religí n había ido el elemento definitorio de la identidad personal. ocial Y
pohtica durante toda la Edad Media (par11digmo 1eocémrico); pero el nuevo contexto
politico exigía el re onocim.i nt de aquello que profesaban otras religiones di tintas
(paradi ma u111ropocé11rrico). La Reforma supuso un claro avance en el de arrollo
r nocim1ento de I libertade de conciencia. pen amiento y libertad de culto Y
confe ión.

14

del conocimiento no una teoría di tinta d la ciencias particulares
y concreta .
n la modernidad surgió un nuevo e píritu d cambi y pro
o,
de o v dad 9u pr pició el paso hacia la revolución científica del
iglo XVI 1 el nacimiento de la ciencia modema 11 con u nueva
metodología científica. Tras el d clive del Imperio Romano la Iglesia
ocupó el vacío de poder dejado por el imperio , y de de e momem
ejerci · una upremacía política y un control id ológico espiritual
obre el pen amiento europeo. Durant la Edad M dia, el clero
monopolizó el saber e erigió a i mismo como el guardián d lo
divino ' trascendente, en t entid , no p rmitió al pu blo el acc o
directo hacia el conocimi nto ni hacia ningún texto agrado o
profano. La Iglesia romana tenía tanto poder que inclu Th ma
Hobbes en 1651 lar trató como elfantasma delfin,1do Itnperi() ro1JJa1101
coronado sobt? su tumbo. 12 En cierto entido la lgle ia tuv má
der
que el imperio; abía qu el poder de la plwna era ma or que el de
la e pada, o Jo que lo mi mo, el poder d la ideas ma or que el
de 1a fuerza; por e ta razón, r ultaba tan p ligro a ta cosroovi ióo
que defendía la nueva e tirpe d librepen adore .
10 KANT, l. Die Metáphy, ik der Si1te11 (trad.
t. Kant. l. Metaf,sica d, las
co.fn1mbre.s, trad. Cast. A. ortina y J. Conill. Tecn , 19 4, (2" ed), p. 2 O; En base a
esia distinción, Kant di tinguirá más tarde entre uso de la raz n pura o te rica (ámbito

de investigación científica y filo fica y el ámbito del uso de la razón práctica el ámbito
de la inv ligación moral y juri.dica). Con últese la magnífica obra del fil fo alemán
neokantíano HAB RM , J. El di curso d. la mod midad Tauros Madrid, 19 3.
11 El nacimiento de la ciencia moderna upuso una gran revolución intelectual que
sentó 1 bases de la cien ia de hoy n dia. Lo logro y avllJl de la astron mía lo
e ·perimentos en el vaclo y las conqui tas del cálculo, lo grande tem y I idea
centra.les d aquella revolu ión. denotaron un cambio ustancial en la vi ión que tenía
de nuestro mundo: el rechazo de la concepción herm tica del saber, los modelo d la
filosofla mecánica, la nueva imagen de Dios y la introdu ción d la dimensión temporal
en la con idera. i n de I h hos natural • entre ottas son lo un ejemplo. Y sobre
todo la concepción de ciencia como un proyecto colectivo d inad a conoc r el
mundo, a intervenir en él y a convertirse en una fuerza unificadora de la hist ria del
hombre.
11 Vid HOBB
, Thoma Lev1a16n. o la mmeria,forma y poder de una república
ecl iástica y civil. trad. armel ánchez arto, Fondo Cultura Econ •mica éxico
(onginal eningl 1651 ).

15

�o obstante, la modernidad no e tuvo exenta d grande
baño d sangre n toda Europa, durante más de un iglo, tuvieron
lugar masacr s matanza , guerra de religión. 13 in duda
ta
fue una época d enorme impunidad brutalidad asesinato . La
modernidad ha consi tido en un proce o paulatino de
racionalización · ecularización 9ue consolidó la distinción entre
las normas po itivas 9ue eran impue tas por lo obernantes y
la normas provenientes de la r gulación tradicional de carácter
predominantem nt religio o-moral. 14
" le gui.ta pensar que la per pectiva filo ófica que ugier
una
exten ión natural del pr ce o de ecularización que empezó en el
Renacimient y e aceleró en el siglo XVID. La secularizad ' n ha
incrementado la felicidad humana." 15

Immanuel Kant consiguió tran formar la concepción antigua
de filo ofía en la idea de la di ciplina 'metzo.r básica" una di ciplina
con un fuerte carácter de fundamento e decir, la concepción
antigua de filo ofía cuy centro gravitaba en torno a la metafí ica
como "reina de la ciencia ' 16 que se ocupaba el lugar de lo
má univer al y meno material. La filo ofía e convirtió de este
modo en ''saber primero•~ no n el s ntido de lo má alto, sino en
el ntido de 'subyacente" que tien que pr uponer toda
di ciplina.

1' Vid.
GUILERA PORTALE , Rafael Enrique , ''Origen. evolución y
con titución del principio de tolerancia en el Estado Constitucional" en Teoría
polÍlica yjuridica conlemporánea (Problemas actual ), Mé ico Editorial Porrúa.
200 • pp. 161-1 6.
14 Vid. DEL AGUILA, Rafael, La enda del mal: política y razón de E todo,
Madrid, Taurus 2000.
1~ R RTY, R., Filosojia y futuro , Op. cit ... p.14.
•~ Vid. KA T, Emmanuel. Critica a la razón pura, (traducci n, prólogo, notas
e indice de Pedro Riba , Alfaguara, Madrid, 1978; Véa e tambi n HOTTOI G..
Hi toria de la filo ofia del Re11acímie1110 a La po tmodernidad, Cátedra, Madrid,

1999.

16

La bi toria d l pen amiento ha situado a Kant como un
hombre que trataba de dar r pue ta a la pregunta cogno citiva
fundamental: éCómo e po ible nu tro conocimiento? Kant trató
d establecer la di tinción1 entre un uso teórico y un uso práctico
d la razón, ante la pregunta ¿Qué pu do conocer del mundo?
(u o teórico de la raz 'n) ¿ ómo deb actuar en el mundo? (uso
práctico de la razón). La filo ofía práctica o m jor dicho la
filosofía moral política y jurídica, no con tituyen un saber
d ctrinario, ideológico o programático, ino un aber crítico y
aut 'nomo obre lo fundamento de nue tro comp rtamiento y
acción humana en el mundo.
De pué de Kant, la teoría del conocimiento -alcanzó gran
credibilidad, pre tigio y re petabilidad. 1 hegelianismo produjo
una imagen de la filosofia como di ciplina qu de alguna manera
completaba • ub urnía a la demá di ciplina en vez de servirle
de fundamento y cimiento. demá , hizo a la filo ofía demasiado
popular intere ante e importante. Con el pen amiento hegeliano
no encontramos ante un m delo ab oluti ta d desarrollo lineal17 KANT, l. Die Metaph ik der Sil/en (trad. Cast. A. Cortina y J. onill Metafisica
de la costumbre , Tecnos 1994, (21 ed. . La metafi ica de la o tumbre e en
~ea!i~ad una doctrina general de lo deberes donde di lingue entre do tipo : debere
JUnd1co (Derecho) y deberes de la virtud (Moral), para Kant "metafl ica" ignifica
"conocimiento a priori", es decir, un conocimiento derivado de la razón pura e
independiente de la experiencia y todo elemento ensible. Véase también
HABERMA , J. El di curso de la modernidad, Tauros, Madrid, 1983.
11 Hegel se plantea el mismo problema en toda u-filo afia: ¿ ómo reconciliar lo
universal con lo particular? ¿Cómo conciliar lo ideale de la ilustración con lo
egoísmos particulare que le hacen caer? ¿ ómo conciliar el yo con el no-yo?
¿Cómo superar la tensión entre el er y Deber er, entre ética y polltica, entre lo
finito y lo infinito? La obra má importante de Hegel,La Fenomenología del Espíritu
1807) muestra la trayectoria hi tórica que recorre el espíritu uoi ersal Ja humanidad.
hasta qu llega a la plena autoconciencia de I mismo. Hegel habla de esp(ritu un
concepto muy utilizado en su filo ofia: el er humano e e piritu, pero el ser
hum~o e producto de la ociedad., la hi toria y la cultura: y como tal hay que
verlo mtegrado en un todo mayor. que Hegel denomina el espiritu universal. El
"espíritu 1111iver af' no un fantasma o una enl lequia abstracta, sino resultado y
slote is del "e plritu 11bjetivo" (conciencia} y "espíri/11 objeth'o •· cultura) en el
devenir hi tórico, o ea: la urna de toda la manife tacione human
u vida
idea , cultura .
'

�dialéctico• dond cada mom nto d la hi toria d la filo ofía
r ulta nec ariam nte gen rado por c1 ant rior en un proc o
d op , ición de e ta forma, la filo o fía e con ertía n
autoconciencia del 'Espíritu ab oluto'.
Tras el ideali m alemán urgió la filo ofía p itivista. n
ci rto entido la filosofía analítica con tituye una variant
radicalizada de la filo ofía racionalista kantiana, una ariante
que e caracteriza principalm nte por con id r~~ la repre ntación
lingüística prioritaria en lugar de la repre entac1on mental, y como
la filo ofía del lenguaje más qu la crítica tra c nd ntal o
psicología constituy la disciplina principal que indaga sobre lo
· ·
" .19
'fundamento de1 conoc1m1ento
egún Rorty, la imaginación de uropa e dejó dominar por
la fantasía de una concepción carte iana de verdad basada en
la bú queda de c rteza indubitable 20 una conc pción d verdad
1Q Richard Rorty ha propuesto uperar e ta dicotomía tradicional, que impu o
Dilthey en el siglo XIX, entre Ciencias del e plr!tu y iencia ~e la naturaleza_ una
distinción má p dagógica y didáctica que func1onal y ~cad _mica. El_ pensanuento
de Rorty ob erva, inclu o la ciencia como un géner? htera_no, y la hte~tur~ Y las
arte como inve tigaciones en pie de igualdad. 1 acudtmo a la b1st?na, lo
pensadores, cientifi o arti tas del ~enacimi _nto veían el Universo desd_e ~,ferent:8
prismas, enriqueciendo u percepción del mismo, ªP?rtando nueva v1 10ne mas
creati as. Leomardo da Vinci, De carte , Pascal, Gahleo. ~epler n_o er~ ho~bre
de ciencias. ni de letras. Todo ello dominaban toda las matenas con igual mtens1dad
enl ndiendo que el aber e integral, univ rsal y to~te. id., RORTY, Ric_h3:'"d,
Conringencia, ironía y olidaridad (trad. de A. E. mnott , Barc~lona, Pa1d? .
1991 • Ensayo obre Heidegger y otro pen adores com mporaneo . E cr1tos
filo ófico 2 (trad. d J. igil Rubio). BLUME GER, H .• Un en ayo obre la
metáfora, Madrid, Penin ula. La rea/idade en qu vivimo . B:ircelona, _1992,
Paidó . 1999.AGUlLERA PORTALES, Rafa l, 'Utopía liberal irom taa comJenzo
del iglo XXI" en JARA, alvador y Á C~EZ _BE TTEZ, R~bert~ (comp.)
Visione del futuro. Con ejo E tata] de la 1enc1a y Tecnolog1a M1choac n,
Universidad de alermo (Italia y Uni ersidad Mi hoa ana México).
~ te lip ¡ mo carte iano nos condu e a quedamo
lo en el pe~ien~o puro,
formal y va fo ha ido fuertemente riticado por pen d res.po ~ ~ores. S1~und
Freudponeenevidenciaqueooexi teunyoautónom . Elyop 1cologi _ocart l~~es
una ficci n. entelequia o fanta ía. El psicoanáli is n obliga a revisar ~ta v1 160
demasiado consciente del ujeto humano. a trav ' de su noci , n de inconsc, nte. Para
Freud, iodo to contenido del incoo ciente determinan y condicionan nue tra
personalidad. De te modo, el hombre e un gran desconocido d í mi mo.

identificada con la id a de evidencia entendida como claridad y
di tinción. Todo lo pi temólo o mod roo soñaban alcanzar
una filo ofía primera y fundacional má firme qu la ci ocia que
irvi s para ju tificar todo nue tro con cimiento del mundo
exterior. Richard Bern rein, p nsador también in crito en la
tradición pragmati ta ha denominado e ta vi ión la ''ansiedad
cartesiana". En te entido lapo tmodernidad decon trucci nista
no afirma que toda la filo afia ha quedado atrapada en la
"metafisica de la presencio" el ''logocenlrislllo' .

El falibili m egún Richard B ro tein, no ólo con titu e una
doctrina epi temológica, ino que c n tituye un conjunto de virtud
prácticas qu deben s r f; mentad
d arrollada en una ociedad
democrática y critica. na actitud falibilista preci ad la imaginación
para formular nu vas hipóte i y conj tura , meterla a una
riguro a v rificación y criticas pura por parte d la comunidad d
investigadores. El falibilismo necesita una alta tolerancia a la
incertidumbre y el valor d r visar, modificar, y abandonar nu trru
creen~a , má _ cara cuando esta han ido refutadas. Popp r
denorrun oa dad abi rta a la práctica de e te falibili m .
"El falibili mo e la creencia de que cualquier reivindicación de
conocimi nt o, en g neraJ cualqui r r ivindicación &lt;le validezincluidas la reivindicacion, m rale y política - e p siblc de
análisi , m dificación · crítica permanente." 21

o ob tant , e t ueñ ha id tan antigu como La &amp;pública
de Platón, y, en e te ntido, p demos tar d acuerdo con
Dewey y Freud que ob ervan como d bajo de la religión y el
21

-~ER TEI • Richard. El abuso del mal (la com,pción de la polittca 1, la
re/ig1_on de de el I 1-9). Bu no Aires, Katz editore , 2006, p.55; Véase tambié~ u
trabaJ~ BERN :"EIN, R.J.: Beyond Objetivism and Relativism, Uoi ersity of Penoyl anta Press. Filadelfia, 1~8~. En te texto Richard Bem tein desarrolla la idea qu
un_ fan~m~ recorre la tradic1 n filo ófica qu
n i t en la con epción de que no
e~, te nmgun apoyo para nu tro er, naturaleza, e decir, no e.xi te un fundamento
fiJo para nuestros conocimiento con la consecuencia de qu no podemo e capar de
la fuerzas de la o curidad, eJ cao intelectual y moral. Bemtein ha denominado a e te
fantasma "an iedad cartesiana".

19

�f

,I

plat ni mo subyacen lo mi mo impulso primordiale , un
intento con tant de búsqueda de 1 ab olut y lo trascendente.

2. Epistemología, hermenéutica

edificación

, .

ta pretensión epi temológica, egún Rorty, e ~onde el ~ropos1to
de convertir a la fil
fia una di ciplina fundaaonal y pnmera ~e
todo el conocimiento humano. A e ta concepción de filo ofía
si t mática ubyace una concepción antrop. lógica c~~ún
compartida por di tinta corrientes de pen arruento platoruco,
kantiao , analíric
positivi ta que con iste en ver: 'que el hombre
· La i,"d ea d que nue tra
tiene 11na esmcio- a aber- desCJ1bnr· esencias.
tarea principal e reflejar con exactitud, en nuestra propia _e e~~!

de vidrio, el universo qu no rodea, es el complemento a la idea._
sta concepción apiencial y teorética del hombre ha re~orndo
toda la hi toria del pen amiento filo ófico ) científico ocode~t:11ri tótele en su Metafísica había establecido la concepc1on
antropológica de qu el hombre por naturaleza desea saber. 23 El :r
humano nace con el impulso natural de con cer, con un empuJe
originario hacia el aber, in el cual inclu o podemo morirno .
La misma etimología de la palabra fil ofía, el a1JJante, el que gusta
de, el perteneciente al conocimiento. La filosofía nace. del ~ i~, _del
hambre del ap tito de conocimiento. En e te sentido, hi toncam nte la filosofía e ha traducido por amor a la sabid11tia.
Para ri tótele , la fe}jcidad, re id en la función natural
propia del er humano: u inteligencia. De este modo, la felicidad
se encu otra en el ej rcicio de la intelig ncia teórica,24 e to e : en
12

RORTY. R.. Lajilosofia y el pejo de lo naturaleza, Madri~ Cátedra, 1989, P·

323~ ARI TÓTELE , Ética a icómaco, Ed. Gredo , Madrid, 1_99~ X. , 1178 PP·
2• En griego theorein. de donde procede nuestro lénnino te01ía, 1gmfica \'er, obsen,ar,
contemplar, quien elabora una teoría con igue una "visión·•d lasco as~ su~ el
e tad de ignorancia en el que estaba anteriorme_nte. P'.1"1Ari.stóteles, 1~ fehc1~ad ~ ida
teórica O contemplativa (bio theoretikot) o ex1 tenc1a dedicada a la mvest1gac16n Y,a
teorizar. Véase el excelente y completo trabajo de RU RUFrNO alvador, la razon
con/ra /afiierza. las directric del pensamiento político deAristóte_les. Tecnos, Barcelona,
2005: JAEGER., WERNER: Paideia. lo ideal de la cultura gnega, Fondo de ultura
Económica, México 2000 (decimocuarta edición).

20

la contemplación compren ión del conocimiento. La vida
contemplativa e convierte en la parte esencial de la vida humana.
La felicidad reside en la bu ca del conocimiento y de la vida teórica.
El hombre necesita aber, por9ue le duele u ignorancia· y en
este sentido filo ofar se convierte en una función biológica vital
como el re pirar. El aber por tanto, no con tituye un lujo 0
capricho, sino una nece idad ineludible y urgente que a egura
nuestra upervivencia, un imperativo vital que no aporta
seguridad, entido , orientación existencial. n este entido la
'
filosofía consiste en una actividad teorética 25 por excelencia,
con titutivameme nece aria al intelecto. La filo ofía con cituye
una reflexión crítica y autónoma, una voluntad cogno citiva
in aciable, aventura intelectual por excelencia que po ee una
mi ión esclarecedora y orientativa obre la realidad.
o ob tante, decir, hoy en dia, qu todo el mundo por
naturaleza desea saber puede resultar una apreciación d masiado
gratuita y contradictoria, porque en la realidad podemo
comprobar cómo la gente no de ea aber ni quiere conocer. o
querernos saber lo que no abemo , no queremo aber de qué
vamos a vivir, o d qué modo vamo a morir o cuál el e tado
de nue tra alud&gt; cómo va la economía o la política, o j un
meteorito a a acabar con la vida en el planeta Tierra o si el final
del mundo e pa ado mañana. Como decía i tzsche:
"El hombre sólo quiere la verdad en análo
ntido limitado.
De ea la con ecuencia agradabl d la verdad, aquella qu
con ervan la vida; e indiferent al conocimiento puro y carente
de con ecuencia , y está hostilm nte predi pue to contra la
ls El hombre e tá menestero o del pensar. Lo má critico y riesgo o de nuestra
época e que no otro no pensamo aún obre todo, cuando vemo como el e tado
del ~undo e toma cada vez má critico. complejo y problemático. Por tanto. el
déficit no e tá en el obrar(praxis), ino en el pen ar(teoria). El hombre hasta ahora
ha tran fonnado dema iado el mundo, y no preci amente para bien; pero ha pensado
muy poco. El pensar primario e radical fundacional y en cierta medida lo que
hace falta en una era de vacío, desierto y nihili mo. Vid. H ID GG R
Ser ,
tiempo. Fondo de ultura Económica México, 1 O.
' ·

21

�,,erdad

que puedan ser p rjudiciale y destructivas. ' 26

Por consiguiente, la propue ta r rtyana pr rende uperar ~ _ra
imag n clásica de lo
r humanos d d . e_ta e n~epaon
antropol · gica teleológica termini ta y encJali ~ -qu
o
hi. tóricamente Platón y ri rót le , una concepc1on tmag n
d 1 r humano qu ha perdurad ha. ta nuestros día . na
e ne pción antropológica qu fundam nta la e ne pción
e enciali ta de la filosofía com una actividad fundam ntalment
epi t rnológica. Por canto, l intento d uperar e t enfoqu
pi t mológico y e enciali ta pr vi n de la hcnnenéutica. 27
La herm néutica filo ófica d
adamer no de emb ca en una
t oría del m · tod de la e mpren i •n, ino n una t orla de la
exp riencia humana n el mundo 28 qu _reí~dica fo~ma de
verdad que tran ci nden el ámbito de la c1enaa ) qu ll n n un
carácter pre-ci ntífic . La pregunta p r la p ibilidad del vmtehm
qu da reducida en Gadam r a l pregunta p r lo q11e aro11tece en la

d

1:"'Pº

práctica d la compr nsión.

,fi LETZ HE, F.: Verdad }' mentira en el en/ido x1ramoral. Madrid. lianza
Ed. 19 7, p. 73 En p ición a la concepción aristotélica podr~~o ~e _pond~r a
Ari tótele . dí ¡ nclolc que el hombr no está program do enenca m b1ológ1camente paro el onoc,miento. o exi t ninguna in lina í6~ n:i1ural hacia el conocimiento. Pero, por upu to, e to no quita que el conoc1m1ento sea uno_d lo
m Jore y mayore logro de nue tra e-. lución. uno de lo má ~u~lm,e Y
maravillo O de nu tra herencia cultural occid ntal. o obstante, v1 amo una
época de pobreza cultural. en la cual el aber ocupa poco lugar . lo aloram_o
realmente poco. IORA : Adió. a la filo ofla y otros texws. Alianza. Madr'.d.
19 4: JORA : Breviario de lapo lredwnbre (trad. F. a ater. Tauro , Madnd,
20 l.
- 7 El u O y e ·pan i6n del término se debe en gran parte al trabaJO de Gad8:"1er Y
u obra fundamcnt.al. 1h11h and Alethoá. G darner deja claro qu la h nn néuuca no
e un m todo. ni una di ciplina para con guir la v rdad. Vid. GADAM R, erdad
y 1étodo 11. alamanca. Edítonal igueme. 1992.
:it1 El uso de e t ténnino e debe en gran medida a la bra de H. G. Gadamer Ysu
importante obra Tnith ond Metli, en la cual deja la.ro que la hermenéutica no.e un
m todo para con eguir la rdad. Vid. G DAM R H. G., Verdad y merado.
FundametllOS d1?11na/len11 •niuticaftl()SÓjica, !amanea. iguern , 1977: RRARJ
Maurízio. la h rmemfotíca, (trad. J é Lu1 Berna! , Tauru , 1999, Mé ico.
22

Rorty e apropia del término hen11ené11tica, no dice: no
el
nombre de una di ciplina, ni d un m · todo para lograr los
re ultado qu la epi cem logia no pudo alcanzar, ni de un
programa de inve tigación. Por el contrario, la hermenéutica
una e. pr ión de la esp ranza, d que el e pacio culrural que ha
dejado la muerte d la epi t mología no sea ll nad -que nue tra
cultura e convierta en una donde a no
i nta la exi encia de
apremio confrontación"29

En u fama o libro Philosopf?y and the fin-or oj . Tat11re (19 9)
propone el intento d ofrecerno una nue a de cripción del
hombre que intenta uperar la imagen clá ica dentro de otra
concepción má abierta, flexibl
contingente. • t libro
conti ne una de la mayare crítica epi tem lógica v
re olucionarias actuales que e han realizad a la fil ofí~
p süiví ta y analítica contemporán a.
La filo ofia istemática se ha centtad hi tóricam nte n la
pi temología concebida c m una indagación uni er al d J
conocimi nto humano le ·timada n los fundamentos últim y
absoluto (id a en Platón, e ncia n Ari rótele impre i n .
en Hume, principio del en enclimi n o en
nt ... ). La filo afia
si temática e tá construida obre 1 •upuesto epist mológicos
de una concepción de v rdad e mo corr ponclencia, la
conc pci · n d un ujeto cogno cent tra cend mal qu pr vi ne
de Platón y D e rtes ha ta Kant y Heg l. ·
"La filosofia que renuncie a su mon polio algo ·1éril de la
~e ~ ne d la realidad última y ab. oluta hallará :u e mpen. aci · n
ilumrnand la. fuerza morale. qu muev n al énero humano \'
e na:ibuyend a la , piración humana de llegar a e nseguir un~
felicidad más rd nada inteligeot _' lO

~. fr. RORTY, Richard, Pl,ilo ophy and the Mirror o/ a/tire, Prin eton nivers1ty Press, 1979, p. 315.
· 0 fr. DEWEY, John. La reconstrocci611 de /afilo ojia, Bueno
irc •ed. Plan taAgo lini. 1993, p. 6 l.

23

�ropone superar e ta filos fía
En est aspecto, R or ty P
.
,.
fil
f edificante que aspue a mantener
si tematica con una oso ia
b . l
.,
ltural de género ante que a de cu nr a
una conver ae1on cu
, d
verdad. Para ello la filosofía debe adoptar el ~e_to. ~
,
•
31 frente a los planteamientos de una di c1plin
hermeneuuco
. ·
nfi
centrada en la teoría del con cimiento. La h~rmeneutlt~ c~ d
. , de confianza de que el e pac10 cultura e¡a o po
1a expre 100
·
ali
·
la epistemología erá llenado por un conver ac1on mo creaovo,

gur:

imaginativo e ilimitado.

· ·
es un deseo de
El de eo de una te ría del conoc1m1ento
,
d
. ..
un deseo de encontrar fun amento " a 1 que
con tr1cc1on •
b¡' e tos
ne que no 00 dejen extraviarno , o
p d er agarrar e, armaz
d
.
ngan a sí mismos repr sentaciooes que no se pue an
que se imp
'
,,,2
negar.

confrontados por la mente, o la reglas que constriñen la
inve tigaci ' o, n comunes a todo discur o, al roen a todo
discurso que ver e sobre un tema determinado."33

Tradicionalm nte, la epi t mología ha avanzado parti ndo de
la upo ición d que t das la aportacion a un discurso cieotífico
determinado son conmen urable . La hermenéutica, en cambio,
e combativa hacia este tipo d presupu to racional cogno cirivo.
Eo este a pecto por conn1ensurable" 34 e entiend un conjunto
de r gla neutras, superiore y obj tiva que n informan d
cómo p dríamo llegar a un acuerdo o olución cuando se produce
un conflicto entre dos paradigmas, di cur os o ocabulario . n
est entido, la inconmensurabilidad de paradigmas científico
significa la intraducibilidad d vocabularios o léxicos distinto .

"La idea dominante de la epistemología es que para

r raci nal,
para ser plenamente humano, para hacer lo que debemos, hem
d er capace de llegar a un acuerdo con orro ere humano .
Con truir una epistemología e ene ntrar la má.xima cantidad d
terreno que se tiene en común con lo o os. La upo ici · o de
que se pu de construir una epi t ro logía es la uposición de qu
e e terreno ex.i te. " 35

Ro tv n pre enta la herrn néutica comó ucesora y heredera
r .
.
.
acu·vi dad que ocupa el
le 'tima de la epi tem logia, como una
.
v! cultural ocupado en un momento_a~terior por la filosofía
centrada en el conocimiento epi temologico.
"La herm néurica e una expresión de e peranza de que el e pacio
1 al de· ad por el abandono de la epistemología no llegue a
cu~
l
cl
mh~~ooK
llenar e ,, que oue rra cultura ea una c tura
..
.
iente la· exigencia de constricción y confron~,oon. La .~dea :e
armazón neutro y permanente cuya estr11ct11ra pue e
que un
b' .
an a er
m trar la filo afia e \a idea de que I o 1et1vo que v
.. .
· , d lo comprendido no es ólo
El fenómeno de la comprens1on e mterpreta~ton . e d I spiritu. "El fenómeno
un problema e ~~cilico 1::;:~;::1
d~~~e~e~:~:ias ~uemana al mundo, sino
Jl

?¡

0

~;!

d lau:;i~~e~e~:nv:d~z propia dentro de la ciencia. y se resist~ a c~alquier in~ento
que
~
1 en un método cientifico. La presente investtgactón toma ~te en
de tran . orm~ o
dentro de la ciencia moderna frente a la preten tón de
e ta re 1s1enc1a, que e afirma . . 'fi .. cr.. G DAMER, Hans-georg. Verdad y
universalidad de \a metodolog1a c1enti tea. :/'·
método. Editorial igueme, alamanca 1 77' pp. 23-24.
.
287
i: fr. RORTY, R.: La filo ojia y el
pejo de la nawraleza, ... Op. c,t., p.
.

Alguna vece e ha im.agjnado este terreno común en el ser
en opo kión al devenir, en la forma qu orientan la investigación.
Otra vece e ha imaginado dentro de nosotro (idea del método
paro entender nuestros mentes) y la concepción de lenguaje que
)) fr. RORTY, R.: La filo ofia y el e pejo .... Op. cit., p. 2 4.
La epistemología procede desde la pre unción de que todas las contribucione
de su di curso on conmensurable • mientras la hermenéutica funciona en sentido
opue to, pue para mantener el e pacio cultural abierto e nece ario la
inconmensurabilidad de léxico , vocabulario y discursos. Vid. , BERNSTEIN Rfohard, "Inconmensurabilidad y alteridad a revi ión" en en DEUT CH, Elio1 (ed. ,
Cultura y Modr1rnidad (Per. pectivas filosóficas de Oriente y Occidente), Barcelona,
Kairos, pp.91-11 O.
Js fr. RORTY R.: La filo ojia y el espejo ... Op .cit., p. 28 .
.14

25

24

�1111

1utu. 1 !. roff.

proporcionaba un e quema univer al y básico d t do contenido.
n e te sentido, in inuar que no existe e te terreno común parece
poner en peligro la propia racionalidad.
.
.
Los tratamiento holi ta, antifundamentali ta y pragmatista
del conocimiento que encontramo n Dewe ', ittgen tein,
Quine, ellar , Da id.son son peligro o para muchos filósofos
porgue abandonan la bú gu da d conocimiento y, por tanto,
incurren o un fu rte "relal'ivis1110 epistemológico". 3'' .. ta concepción
del conocimiento pon en peligro la idea tradicional del filó ofo
como guardián de la racionalidad, buscador de esencias eterna
e inmutable que det nta el tribunal uperior de la verdad, la
racionalidad y la objetividad.
Por e ta raz · n, Rorty defiende que tenemo que uperar la
idea de que la filo afia tiene una preten ión epi cemológica como
ciencia primera fundacional de la totalidad del conocimient
humano. Esta preten ión proYien de la concepción
antropológica tradicionaP' que deb er superada por una visión
l6 El relati i mo upone d fender que no hay verdades metafísicas ab olutas Y
trascendente , pues la verdad o la falsedad no son independientes de las circunstancias
o contexto en la que son reconocidas como tales.
n Esta concepción antropológica occidental arranca del pensamiento de Platón que
di lingue entre el alma y el cuerpo. El alma está encerrada en la cárcel del cuerpo. u
pensamiento, pue , se aproxima a la concepción propia mantenida por el orfismo según
la cual el alma esta prisionera del cuerpo y contan1inada por el mi mo, por lo qu debe
purificarse para volver a u modo divino. egún Platón, el alma es la parte divina,
in.material, eterna y manda sobre e.l cuerpo, que e la parte humana. actuando como un
auriga que dirige un carro con do caballos ( "mito del carro alado"). El alma racional es
la verdadera esen ia del r humano, por eso el ejercicio de la raz n es su mAs noble tarea.
"Mientras ten gamo el cuerpo y esté nuestra alma mezclada con emejante mal, jamás
alcruuaremo de manera uficiente lo que decíamos. Y decimos que !oque declamo e
la verdad. En efecto, son un intin las preocupacione que nos procura el cuerpo por
ulpa de u necesaria alimentación· y encima, sin ataca alguna enfennedad no impide
la caz.a de la \'erdad. o llena de amores, de deseo , de temore , de irnág ne de todas
clases, de un montón de naderías, d tal manera que, como dice. por culpa uya no nos
posible tener nunca un pensamiento ensato [... ]. i no e po ible conocer nada d
una manera pura juntamente con I cuerpo, una de d : o e del tod punto impo ibl
adquirirelsaber.o 'loespo iblecuandohayamosmu rto,pue e entone cuandoel
alma queda ola en si mi ma, parada del cuerpo y no ante .' fi'. PLATO , Fedón
adrid, Gredo ·.

26

contingente, nominali ta y xistencial de hombr y del
conocimiento humano: "el hombre tiene esencia a saber, descubrir

. '.
esencias

"La hermenéutica no nece ita un nuevo paradigma
ep· temológic , lo mi moque l p n arrúento p lítico liberal n
necesita un ·nuevo paradi a de la oberanía. La h rm oéutica
e , má bien, lo que no queda cuando dejamo de ser
pistem lógico ." 38

La epistemología tradicional contiene la e peranza de alcanzar
un acuerdo o c n en o intersubjetiva como una prueba definitiva
de que existe un fundamento común. in embargo, la hermenéutica cree en la e peraoza de encontrar acuerdos en la medida que
perdure la conver ación no la bú gueda de fundam ntos comune :
"La hermenéutica ve las relacione entre varios discur o com
relacione entre ramale de una conver ación po ible, una
conversación que no presuponga una matriz di ciplinar que
unifique a los hablante , pero en la que nunca
pierda la
e peranza de acuerdo mientra dure la conver ación." 39
La teoría boli tas 40 parecen dar autorización a todo el mundo
para que construya u propio mundo- u propio paradigma, u
3 Cfr. RORTY, R.: laj/losojia y el espejo de la naturaleza. Madrid,
átedra,
1989, p. 296.
39 RORTY, R.: la filo ofio y el espejo de lo no111raleza, Madrid, átedra, 19 9,
p. 289.
◄o in embargo, el contexto ha cambiado, la interdi ciplinariedad y la n1:c sidad
de una vi íón holista urge ante la situación de incomunicación y falta de dialogo
provocado por la filo ofia po itivista. En el campo de la filo olla, la e e iva fe
po itivi ta en el ideal de la ciencia hizo tratar de r du ir toda la filo ofia a problema
lingilí ticos, e confió d masiado en que la filo ofia analítica iba a ser la qu re olvie e
de forma definitiva y ab oluta todo lo problemas filo ófi os. El cientitici mo
p~rt~ de una vi ión de uperioridad de la ciencia con el resto de aberes y conoc1m1ento . Vid. FrNKIELKRAUT, ., la derrota del pen amiento. Barcelona
Anagrama, 1987. FOUCAULT, M., El orden del discur. o. Barcelona. Tu que
1975.

27

�. ¡ue
. go linoiiísticov lu o éste e de lice progre ivamente
propio
o1,
'
.
,
.
.
La
concepción
de
como
la
ep1stemologia
en u meen r.
, es
. v1'tal y fundamental para la cultura conremporanea
necesana,
, t
confunde do funciones que puede desempeñar el filo o o.

. ,

;i

3. La muerte d e la filos ofla·· e·crepúsculo o reconvers1on.

Todos los filósafas llevamos dentro de nosotros
algo de sacerdote asa/a
Richard Rorty, Filosofíay futuro

La filo ofía no ha renunciado nunca a su papel ~-erm_en~u~co;
iempre lo ha asumido· pero, xiste una cierta ten ion dialec~ca
entre do tendenciru en l eno de la filo ofía conte1:11poranea:
los l giti.madores y los anticipadore , entre lo consolidadores y
lo decon tructore entre lo enamorado del can ~o y la belleza
de las sirenas del pasado y lo intérpretes perunaces de un
pre ente complejo y desafiante. Esta. do posicion~, confor~an
do actitudes distinta ante el problema de la func1on específica
que puede desempeñar la filosofía. La filo ofía de d es:e punto
de vi ta puede desempeñar dos papele : 1) la filo__ofta con:o
intermediaria ocrática entre varios discur o (jrmcion herme11eutica); y 2) La filosofía como supervi ora o inspectora cultural
(función epistm1ológica) .
.,
obre e te punto Rorty defiende una deco~st:'ucc1on o
di olución de la filo ofia42 como actividad hermeneutJ.ca a favor
•• E tamos creando un abismo de vacio e incompr n ióa mutu~ e~tre dos ~pos,
una hostilidad y de agrado que provienen de la falta de enten~1m1ento rec1p~o~o.
Actualmente e preciso tender un puente entre amba culturas ~1 o~ quere~os etr
e ca ar algunas de nuestra mejore posibilidade de conocm_uento_ urnver~~ y
BER TEl Richard la ree ·tn1cturaci611 de la teoria soc,al ypo/,11ca,
ho ,suco. . 19 3
BE ' TEIN Richard The new Con. tellaríon: rhe ethiF.. E.. Mé'lco.
· 1•
'
.
'
•
J' p
1 91
cal-pnlitical liorizon modernity- po tmodernity: Cam?ndge.
res~a en ~a
•~ La fiJosofia analltica y postivista ha convertido la ima~en e
ºS?
.
.
.
'fi
d
.
una
filosofia
antimetafis1ca,
antirrománt1ca
materiapropiadeuneqwpoc1enti co,es ecir:
. .
, d . ifi d
y umamente profi ional donde la metaft ica y la hteratura carec1an e ign ica o

'.P.

Vid

:o ?m
.ª

2

de una cultura po t-filo ófica. La hermenéutica no proporciona
herramientas de compren ión e interpretación pertinente en un
mundo cultural sumamente caótico y complejo. n e te sentido,
impatiza con la idea de cultura como "conversación", más que
e tructura levantada obre uno cimientos epistemológico sólidos,
permanente y estables. Por e t.a razón, plantea la contingmda de lo.
jlosojia como un producto cultural má que difumina y diluye en
un enorme collage cultural. egún Rorty ería mejor evitar concebir
la filo ofia como una "disciplina atadén,ica'~ 43 qu tiene unos '])roblemas
centrales" "contenidos esmciales" que podemo abordar y una 'Jtmción
social" que de mpeñar en la sociedad. Por el contrario prefiere
di olverla dentro de una conversación cultural caótica y d orientada
de discursos diferente y plural . La filo ofia en e te entido deja
de er "investigación" en un entido epistemológico profundo para
convertirse en diplomática protocolaria de intercambio y urbanidad.
El anarqui mo epist mológico d Feyerabend ha defendido
la concepción de de la existencia de un pluralismo metodológico 44
a lo largo de la historia de la ciencia. Por tanto, no exi te un
método único en la ciencia, ino muchos método distintos y
aleatorio . Rorty extiende e te planteamiento tanto a la humanidades como a la ciencia afirmando que no existe un m ' todo
único y e pecial que proporcione entido a la totalidad del
conocimiento humano. En este entido, concib la ciencia y la
filo ofia no como de cubrimiento, sino como con trucción ocial
no muy cliferentes a otro modo de di cur o d conocimi nto.
cognitivo y epi temológico. n este ntido, afirma: .. o tengo la menor duda de que
dentro de treinta añ I
tudio culturales serán una moda tan ieja como el lo fue el
po itivismo lógico treinta año despué de su triunfo." fr. RORTY, R., "'La fuerza
inspirada de las grand obras literarias" en Forjar 1111 país. El pensamiento de izquierdas
en lo E. todo Unidos del iglo XX. Barcelona. Paidó , 1999, p. 112.
1
• Vid. VEGA GONZÁLEZ, .: "'La función de la filosofia en el neopragmatismo
de Richard Rorty'' en Reví ta Española de Esh1dio Americano , Vol. 7, nº 12 19 6,
pp. 27-56.
~ FEYERABE O, PauJ la cienéia en 11110 ociedad libre (trad. . Elena igl
XX!, 19 2; FEYERAB D Paul, ¿Por qué no Pfató11? Madrid. Tecn , 19 5:
FEYERABEND, Paul.Adió a la razón, (trad. J. R de Rivera). Madrid. Tecno 1989.

29

�La ciencia · la filo ofia on con trucaon intelectual producto
de ci rta c munidade profesionales y epistémicas. Igualmente
Rorty comulga y impatiza con el planteamiento po onodemo de
Feyerabend y L ·otard que con id ra que no ha· régimen de
pr~posicione ni un 'nero d discur o que goc de una autoridad
universal, objetiva y uperi r. P r tanto no exi te un metalenguaj
que pueda decidir en favor de uno de lo juegos o géneros de cli cur o.
lo largo de toda la tradición occidental la historia de la
fil ofía ha pa ado por la uc ión de tre paradigma di tint .
La filosofía en su evolución y de arrollo ha pa ado de er
metafí ica (jilosojia del sery, lu go e convirtió en epistemología
(jilosojia de la 111e11te), po t riorm nt , en filo. ofía analítica (jilosofia
del lenguaje) ·, últimamente se ha producido una diá pora o
di per ión de la filo ofía con Ja cri i de la modemidad. 45 E te
último periodo viene d finido, egún Rorty, por el pap l que
adquiere la cótica literaria dentro d una cultura po t-filo ófica.
La filosofía como up n · or cultural de e ta conversación de
géneros de di curso acomet la función qu e idencifica actualmeot
con la epist m lo 'a. La idea de in pector cultural que conoce l
fundament común de codos y cada uno de lo discur o d
c nocimienco perpetúa la concepción d 1 filó ofo-r platórúco46
~ "La idea de modernidad surge al mismo tiempo que la de progre o, y está
indisolublemente unida a ella. Desde un punto de vista semántico lo moderno se identifica
con lo nu voy presupone. con ello, un principio revolucionario de ruptura; de crítica,
renovación y cambio. La rnod midad e una edad hi tórica de transformacion Y
quebrantamientos; es consustancial con la ri is. Modernidad, crisis y progreso n los
ténnin de la ecuaci n que distmgue a nue tro tiempo." Cfr. UBLRAT . Eduardo
·'Transfonnaci n de la cultura moderna" en Metam ,fosis de la cultura moderna.
Barcelona,Anthropo, 1991. pp. 127-139. Véa también HNKlELKRAUT,A. La
derrota del pensamiento. Anagrama, Barcelona, 19 7.
J6 La figura del fil · ofo-rey inspiró la olución definitiva en la República de Plat n
para alcanzar un modelo poUtico d Estado justo. E ta figura sigue permeando el papel
de la filosofia con r pecto a lo di tinto género de di urso. El mundo verdadero
con ¡ te en el mundo de I ideas. Platón di tingue entre do tipos de conocimiento: el
conocimiento intelectual (ep~teme) que versa bre I idea , un conocimiento profundo
y estable; y el con imienro nsible (do.xa). un conocimiento inauténtico, engañoso Y
ficticio, que provi n d lo ntidos y d la realidad cambiante del mundo n ible. La
opini n (doxa) está ujeta al deseo y la creen ia de I ujet • y por tanto e un
conocimiento ubjetivo.

3

que conoce el contexto último (fam10J'. esendas mente lengu(fje).
ta
segunda función corr ponde fidedignamente a la imagen d la
filo ofía ntendida como epistemología o m ta.ciencia.
La filo ofía, de de e ta per pecti a, puede desemp ñar un
pap lb rmenéutico má adecuado nece ario y vital al contexto
social, politico y cultural contemporáneo. La filo ofía como
up rvi ora o in pectora cultural (ftmció11 episte,11okJgica) parece qu
tá comenzaad una crisi irrever ible y definitiva en la cultura
occidental. La filo ofía, egún Rorty, debería bajar e d u
pede tal d arrogancia y ob rbia intelectual y comenzar a ver
a sí misma como un género d di cur ·o má entre otro .
En este aspecto, Rorty parte de su crítica a la id a d
conocimiento como r pres ntación exacta neutra y obj tiva,
entendiendo que cierto proce o cierta repre entacione son
"básicas" }' ''ptivilegiadas': por tanto, ''ti nen carácter de fimdof!lento •:
gún nuestro _autor, esta concepción equí oca , engaño a, puc
no podemo ai lar elemento básico a n er qu bus9uem un
conocimiento previo a toda la e tructura, dentr d la cual ocurren
esto elemento . uestra elección &lt;le elem nt dictada por nu tra
compren ióo d la práctica, en ez de que la práctica e té
'legjtimada" por una recon trucción racional" a partir d
elemento .».r
La h rmenéutica pragmatista rortyana e tá construida ·obr
la metáfora fundacional de 'conversació!I c11/t11ral" d nde no exi t
una estructura epi t mológica previa que 1 g1t1me un
d terminad cooocim.i nto privilegiado. En te eotido, la,
virtude que d bem privilegiar on la virtude morale en
opo ición a la virtude intel ctuales n definitin, ]a virtude
d prudencia (pronesis),4f&gt; ante que· la virtude epi temol' gica ..
7

ROR~Y. R.:_la filo ofiu y el e pejo del 11ah1raleza, Op. ir .. p. 290.
La d h~rac16n fonna parte de la prud n ia (prónesis) como la principal virtud
m~ral Ypolít1ca de la ciudadanía. En el libro exto d la Ética a Nicómaco, donde
Anstótele_ de arrolla de modo má o meno i temáti o un análi is de la phron si
0 pru_denc1a, apar:ce el ifonino 'polltica' como inónimo de la ex pre ión 'prudencia
pollt1ca'. Para An tótele , la política es, bre todo, obrar prudencial, obrar en un
:

31

�La idea de fondo con i te n ir avanzando progresivamente hacia
una cultura po t-filo ófica entendida como conver ación cultural
abierta y permanente, má que una estructura epi témica
levantada obre uno fundamentos ólido del con cimiento.
Lo filó ofo que e tán dentro de Ja corriente principal
(episte11Jología) con tituyen lo filó ofos qu Ror denomina
'sistemáticos ', mientras que lo filósofo periféricos que igueo la
concepción hermenéutica lo denomina "edificatorios". Lo
filó ofo edificatorio han aportado mayore beneficios para el
de arrollo de la ociedad democrática, qu lo filósofo
sistemático . En e ta linea D wey Wittgen tein y Heidegger
con titu en tre ejemplos claro de pensadore edificatorios y
periférico que han t nido un notable impacto e influencia social.
La filo ofía estaría enmarcada com un di curso edificatorio
dentro del amplio campo de crítica de la cultura de nuestro
tiempo un género cultural que se in cribe entre vario di cur o .
''Lo único en que yo quisiera in istir
en que el interé moral
del filósofo ha de er qu e mantenga la con er ación del
Occidente, más qu el exigir un lugar, dentro de esa conver ación,
para los problema tradicionales de la fil ofía m derna." 4Q
n e te a pect la filosofía con i te en una acti idad
edificadora cread ra de nu vas metáfora y di cur os que debe
abandonar definiti ament el carácter de di ciplina istémica de
aber orientada a la cr ación de uo vocabulario final
conmen urable uoiver alm nt . Rort:y, iguiendo el pen amiento
d Dewey con idera qu el cometid de la filo fía con u
problema y u:, tema iempre proviene de la ten i oes,
conflict y pre ione d la vida per onal y comunitaria. n
con ecuencia, la filo ofía cien la función de proporcionar nueva
1

'aquí' y 'ahora'. Jaro qu también hay necesidad de un obrar prudencial en la ida
cotidiana del ciudadano particular. pero cuando hay que poner un ejemplo el nombre
que aparece e el de Pericle , modelo de prudente en el gobierno de lapo/is. Véase
RU R Fl O, al ad r, La razón comra la fuerza. 1As directrices del pensamiento
po/ftico de Aristotele . Tecno Barcelona, 200 .
•~ lbíd., p. 3 5.

32

concepciones del mundo a partir de una re lución práctica de
lo problema vital .
El progre o filo ófico se produce siempre que encontramo un
modo de integrar la vi iones el mundo y la nuevas intuicione
moral que heredaroo de nue ttos antepa. ado con nuevas
teorías científica , o nueva teorías in tituciones ciopolíticas, o
con otra novedade ". 50

Por llo, Rorty utiliza el término edificación para referirs a este
proyecto de encontrar nueva forma d hablar que eao má
intere ante ugerenr y provecho a . Este intento de edificación
de nosotto mi mo
de lo demá con i te en la actividad
hermenéutica de e tablecer conexione entr nue tra cultura con
otra cultura . La creación e imaginación humana on más
importantes que el conocinúeot . Pero, pu de consi tir también en
la actividad poédca de elaborar nuevas meta , palabra o disciplinas.
La ironía rortyana51 implica redescribimo continuamente a partir
de la concepción de la libertad como contingencia, e d cir, qu nos
convertimo en otra per ona progresivamente, que no
trasforrnamo de forma constante que no rehace111os a no otro
mi mos al leer más, hablar má , escribir má .
En e te aspecto, Rorty con idera a F ucault como un
prototipo de filó ofo eclificante,52 no is temático que hu e de lo

'° RORTY, R., verdad

progreso .. . p.16.
El concepto de ironía es un ténnino clave en el pensamiento rortyano, ntendiéndolo
c~":1º la capac_i~d d someter a dudas radicales y pennanentes el léxico último que
~tH~ co11d1anamente. En e te sentido, la ironía expresa la relación qu tiene el
md1V1du con los val
o sea, con un léxico propio heredado. La capacidad individual
de red ripción personal. E ta tiene un gran alcance porque renueva la identidad pernal, lo valores, las ''palabras primitiv ". el lé ico antiguo. De este modo cada
i~dj iduo puede crearse a í mismo, puede renacer por í mi mo, y crearse de fonna
sunbólica. uando la capacidad redescriptiva aplica a otro, llega a redefinir su identidad
Ycambia la jerarquía de valor puede volverse cruel y producir sufrimiento. La ironla
constituye un ejercicio fundamentalmente individual.
52 Vid. , RORTY, C11idar La libertad, Madrid,Trotla. 2005 p. 3.
11

33

�TfupurrJJl(l

I IIJ.f6/ti1

grande sistema de pensamiento en favor d l análisi
tu.dios
d tallados y pro echosos sobre la cultura de la locura, de la
prisión, lo ho pitales, las escuelas, tcétera. n intelectual que
profundiza más que otros en campos in~s~tados y gener~ ~
conocimiento provechoso para otros especialistas, aunque critica
su posicionamiento político re pecto de la instituciones liberales.
"Esta propuesta vaga diletante de Rorty acerca del filósofo
edificador re ulta poco meno que utópica, pues lo presenta como
un sabelotodo que hace análisi crítico literario en la mañana,
hi toria a la tarde, crítica política por la noche ... Preferimos el
viejo ideal socrático según el cual la mera retórica y poder de la
palabras, a í como la e\-"entual contingencia de su éxita, no es lo
que ha de prevalecer.' 53

En esta linea, Rorty considera la filosofía corno una actividad
d creación privada de la misma forma que la literatura, la pintura
o la poesía. El filósofo no tiene ninguna función acial o pública,
no contribuy con ninguna fuente de legitimación democrática
ni social ino que su papel se reduce a mera redescripción
personal en la esfera privada. La filosofía como critica social no
es nece aria, ni útil, pues, para ello ) a existen otros aberes corno
la sociología, la novela, el psicoanáli i , los documentos
etnográficos el periódico e decir, cualquier narrativa que no
pro ea de alternativas para criticar y revisar la sociedad.

53 Cfr. GOMEZ. Ricardo J., ' Filosofia postmoderna: sobre muertes anunciadas
y otros menesteres' en UDLER, O. y AISHTAT. F., (ed. El filosofar hoy.
Buenos Aires, Ed. Biblo , 2003, pp, 77-91 p. 5.

34

4. Disolución de la filosofia en una cultura postmoderna
' 1odio a la filosofia
s iempre ·ospecho o"
Ciaran: El crep,ís(lf/o delpensamimlo

Todas esta definiciones están abocada hacia una deconstrucción
de la filo afia en favor de una verdadera "cztltura postfilosrfftca". En
opo ición al fracaso de la filosofía i témica, opone una nueva
concepción de filo afia diluida en una nueva cultura, que edifica y
no constituye un área profesional especializada de investigación, ni
tampoco una temática particular, o un método peculiar, único y
original. En este a pecto nos asaltan inmediatamente m.un rosas
pregunta como: ¿Cómo la filosofía periférica y edificatoria puede
sustituir a la filosofia si temática? ¿Qué papel juega la filo afia en
una cultura post-meta.tisica? ¿Cómo la nueva filosofia puede coordinar
la diferentes voce de la conversación cultural? ¿Qué función
concreta pued desemp ñar en una cultura po t-filo ófica?
Desde mucha po icione , e ha acusado en numero a
ocasiones a Richard Rorty de er un defensor claro del discur o
acerca de la "111uerle de la filusofta'. Ante dicha acu ación, Rorty
iempre ha alegado que la filosofía no e tá llegando a su fin,
igual que la religión no llegó a su fin con la Ilustración, ·no lo
que murió n ese momento fue un plant amiento concreto y
específico de religión. Por tanto, nue tro momento actual e
caracteriza por una crisi del modelo traclicional d fiJosofía. 54
s- o ob tante, la situación intelectual e tá profundam nte deteriorada por un
enconado y profundo po itivismo, un positivi moque e encuentra afortunadamente
en retirada. producto de un radical proceso de positi ación gener¡il del conocimiento
que provoca, en primer lugar, ttn abandono y de crédito de la filosofla, en egundo
lugar, una confu ión y desorientación de la misma ciencia que no encuentra su
posición o lugar en el conjunto del aber. En t rcer lugar, un pérdida del sentido total
del mundo, con una fuene ausencia de vida intelectual y reducción simplista del
~abe~ ª -~era técni~a instrum~tal. Véa e~GUlLERA PORTALES, Rafael Enrique,
Po 1b1hdad, ent1do y actualidad de la Filo oíla del Derecho ' en Teoría política v
Jurídica contemporánea (Problemas actuales), México, Editorial Porrúa, 2008. •

35

�Ru/atl I mu¡11

encontramo en un proceso revolucionari o cambio hacia
un nue O paradigma, que apena estamo e hozando o
imaginando que (lO acabamos de ati bar con claridad uficiente,
e decir, una nueva concepción de filo ofía.
0

na de la aspiracione más profunda de lo pensadore_ desde
Hegel -incluyendo a Kierkegaard, ieczsche, farx Freud Heidegger,
ittgen te.in, Foucault y Derrida - ha sido ' poner fin" a la filosofia
l• ..] Rort\' e coloca dentro d esta tradición dándole otro e go
irónico ai' ignificado d " fin de la filo afia". Esto ~~~a también a
comprender lo que e puede U~ u cripto~ 1~mo, el cual
emplea irónicamente para fines de impacto retonco.

tan

unque, Rorty argumenta que hablar del 'Jinal de lajilosojla" re ulta
fácil, huero, simple estéril como hablar del 'Jinal de la novela'~

La expre ión filo fía al igual que noYela, abarca actualmente co as
tan diferente que todo el mundo abe que ' la muerte de la novela"
00 , ignifica nada má que ''la muerte d~ un det ,rminado tipo ~~'
novela' . En entido similar los anuncio de ji11 de la .filosofia
normalmente ignifican •~¡fin de la construcción de deter111i11ados sistemas
filosó.ftcos'' o filo o femas como " 1 fin de la escolástica", ''.~ ~ d:l
em irismo", "el fin del cartesianism ''56 o "el fin del pos1t1vismo .
En pre urnen, la filo ofia sufre también ciertas crisis y rupturas de
paradigmas interno que permiten u evolución y desarro~o._ P r
tanto, ninguna definición d filo ofía" puede abarcar 1~ di un~o
sistemas d p nsarniento de Caroap Rawls, ittgenstem, Dernda
o Haberma.
El neopragmatismo r rtyano con idera que la filo ofía n~_tiene
un núcleo temático fijo, ni un contenido perenne y e table~' que
.?
ss Cfr. BERN TE , Richard, ··¿cuál es la djferencia que marca una d1'fierenc1a.
Gadamer Habennas y Rorty" en Perfiles filosóficos , México, iglo XXI 1991 , p. 101.
. fr. ·RORTY, R., • Habermas, Derrida y las funciones de la filosofia' en Verdad Y
Progreso. E critos Filo 6jico 3, Barcelona, Paidós, ~P· 3_53-354.
s1 Vid VEGA GONZÁLEZ. .: "Filo ofia e h1 tona de la filo olia en el penamiento de Richard Rorty" en Pen amiento, 182, 1990.

36

lr.lflkm J&gt;tJt1uh

pueda et de cubierto, sino má bien, consi te en un producto
cultural que puede englobar el re to d lo di curso plurales
cambiante de tipo ocial, político attí tico, religioso. En te
entido, Rorty e tá defendiendo la conting ncia relatividad de
la filosofia como un género cultural má , quepo ee una cierta
capacidad de relación y urbanidad con eJ resto de discurso 0
producto culturales.
La conting ncia y di olución d la filo ofía pret nde poner
fin a la pe ada carga y responsabilidad del hombre de bu car la
verdad a travé de un discur o final, último y definitivo. La
con truccione filosófica con tituy n un discur o culrural más
dentro de otros di curso , a vece surgidas bajo determinadas
nece idade casuales
contingente de una comunidad
epi témica concreta a la que pertenecen los distinto filó ofos.
La filo ofía no es una e pecie d aber natural, dotado de un
método propio único ydiferente para resolver determinado r
e pecífico probl ma .~8 Por tanto, no exi ten problema
autónomos y específicos qu la filo ofia t nga que de velar 0
de ocultar. Tampoco exi te un campo determinado de
inve tigación filo 'fica. El di cur o filo ófico con tituye tan ólo
uo producto de diferentes voce que forma parte del e pacio
cultural de la conver ación plural de ccidente.
" ería mejor evitar concebir Ja filo ofía como una "disciplina"
qu tiene "problemas centrale " o una " función ocia! '. ería
mejor, también evitar la idea d que la reflexión filo ófica cien
un punto de partida nacuraJ." 59

En e te a pecto, Rorty critica la filo ofia, aut rigida en juez
de la cultura, el saber y el conocimiento en general. La epi temolH VEGA
GO ZÁLEZ, erafin '·La funci n de la Filo ofla en el
neopragmatismo de Richard Rorty" en Rel'ista española ele E tudios Americano ,
vol. 7, n°12. pp. 27-56.
59
Cfr. RORTY. R.. Co111i11gencia, ironía • olidaridad, Barcelona.. Paidós, 1991
p. 101.

3

�logía como núcleo de la filosofía con ritu e un proyect~ e téril,
trasnochado y fraca ado. La filo ofía debe renunciar a la
a piración d pr sidir el infalibl tribunal ~e la razón pura.60 En
e ta lin a d be ser más mode ta humilde para entrar en la
conver ación cultural de ccidente como un género o di curso

'aceptable" por la comunidad epist · mica es d ctr un constructo
ocial intersubjeti o.

' La filo ofia, en definiri a, dejará de er investigacion en su acepción
metafí ico-epi temológica para convertir ·e en intercambio, una
cue tión de ''diplomada" y "urbanidad' _63

cultural.
"La filo o fía moral toma la forma d una respue ta a la pregunta
¿quiéne amos "nosotros"? ¿Cómo U gamo a ser lo que orno ?
y ¿qué podríamo llegar a er? Ante q~e la respue ta a la pregunta:
·qué re la deben determinar mis acaooes? n otra palabra : la
kosofia moral t ma la forma de una narraci · n histórica y de
una especulación utópica antes qu la de una búsqueda de
• . . genera1es.,, 61
pnnctp10

Richard Rorty e pre enta a í mismo como el filó ofo d la
conver ación cultural abierta, libre y edificante.62 Por tanto, lo
importante con i te en que la con ersación c~tural de . cci~ente
prosiga de fi rma indefinida ilimitada hacia toda direc~1ones
de una manera rica, fecunda y apa ionada. En este sentido el
quehac r fil sófico deb c ntrar e en la bú queda de un conse~~o
ínter ubjeti o, 0 a, intentar con guir dentro de 1~ con ~r aaon
cultural un con en o comunitario lo má amplio posible, no
olvidando nunca que lo tJerdadero" con tituye una función de lo

r,0 KA T, Em.manuel. Critica a la razón pura, (traducción, pról~go _nota e
índice de Pedro Ribas Alfaguara, adrid. 1978; HOTTOI • G.. H, ·1oria de la
filo ·ofla del Renacimiento a la po tmodernidad, áted~, Madrid, 1999.
6 1 RORTY Contingencia. ironía y olidaridad, Op. c11 ••• p. 7 ·
6l El conversacionalismo rortyano no bu ca alcanzar acuerdos o con en o
intersubjetivos re pecto a verdade última y finales sino enriquecer Y ~di~car a
los ujetos que partkipan del proceso di cu ivo apo~~do nue . as de_ npcio~e ,
interpretacione y ,ocabularios innovadore . Est~ a_ct.lVldad del~ber~h a no v_1ene
regulada por ninguna preten ión normativa. sólo el Ju_1c10 prudencial 1rve al caracter
ilimitado d la con er a i n. Rorty piensa que lo unportante e alcan_zar nuevas
de cripciones sobre no otro mi mos antes que acer~amo a ~na pr~te~s1osa verd~d
última. Vid. RORTY. R., El pragmatismo, una ver. ,ón (an11autor1tarismo en epi temologia y éti a). Barcelona. riel Filosofia. 2000.

38

Todo lo que denominamos cultura conforma un juego del
1 nguaje y práctica
ciale variadas y plurale interrelacionadas.
La fí ica, la poesía, la literatura, la filo ofía, la novela, la hi toria
forman parte de lo qu d nominamo cultura, no encontrarno
ante una actividad única, continua r in fi ura o la que la
divi ione on ólo in titucionale y p dagó ica . En e te aspecto,
Richard Rorty se autode cribía en la niver idad de Standford
como profesor de humanidades, en lugar de profi sor de Filo ofía,
queriendo pon r así de manifiesto qu la hurnanidade
conforman un todo integral,64 no esgado donde tod lo g · nero
y di curs entran en conver ación, interrelación y dialo o. n
todo común, donde no exi ten ni jerarquía de abere
diferenciado , ni cánon pree tablecido ni diferencia radicales
J VEGA
GO ZÁLEZ, .: "Filo ofia e hi toria de la filo ofia en el pensamiento de Richard Rorty'' en Pensamiento. 182, 1990, p. J 7.
• 64 El pensamiento de Rorty ve. incluso, la ciencia como un género literario, y la
hterarura y la artes como inve tigacione en pie de igualdad. i acudimo a la
hi toria lo pen adores. científico , artista del Renacimiento veían el Univer o
desde diferente pri mas. enriqueciendo su percepción del mi rno, aportando nuevas
visione más creativas. Leomardo da Vinci. De carte , Pascal, Galileo. Kepler no
eran hombres de cienci , ni d letras. Todo ellos d mfoaban todas la rn terias con
igual inten idad entendiendo que el saberes integral unive~ ytotalizante. RORTY,
Richard. Con1i11ge11cia, ironía y olidoridad (trad. de . E. innott), Barcelona
Paidós. 199 J. Ensayo obre Heidegger r 01ro pen. adore contemporáneo ~
E criro filo 6fico 2 (trad. de J. Vigil Rubio . BLUME G R. 11., Un ensayo
sobre la metáfora, Madrid. Penin ula. La realidades en que viv1mo. . Barcel na
19 2, Paidó, 19 9. AGUILERA PORTALE Rafael, "Utopía liberal ironi ta a
comienzos del iglo XXI' en JARA, alvador y · CHEZ BE ITEZ. Robeno
(comp.) Vi ion delf11t11ro, Con ejo e tata) d la ciencia y Tecnología Michoacán,
Un.iver idad de alermo Italia), Universidad Michoacana (Mé i ).
6

39

�entre los di tinto· géneros o di cur o . Incluso en el ámbito
docente Ror , de deña ser calificad de profi or de filo ofía '
pta por un término tan vag · g nerico com profe .. r de
humanidade . ta actitud tiene gue ver con u fu rt enoca al
e. ce de pr fesionalización y e pecialización que ha alcanzado
la fil ofía, una e p cie de colásri.ca del igl XIV que ha ido
recuperada p r el gremio profe i naJ.
"E. ra e peci de e colá tica es inevitable cuando un gremio
profe ional .ól ha de er ce p n abl ante sí mi m l• .. J P r
e ra razón, de de que n lo tiempo de Kant la filo fía fue
profesionalizada lo filó ofo han emplead aJ meno la mitad
de u tiemp en explicar p r qué lo problem de su colega
6"
ran imples problema. aparent

n definitiva, se pu de interpretar e te ge to como i Rorty
qui i ra dar una l cci · n de humildad a la filo ofía. n mi opinión,
e equiYoca de objetivo, tal vez debería arremeter con má
inten idad e ntra el paradigma de ab r triunfante y h gemónico:
la tecnociencia,: d jar que el conocimiento filo ófico e recupere
de u maltr cha y pobr ituación actual n el eno de las ciencia
aciales \' humanidade .
Por ~tro lad , Rorty prec níza una c nv r aci · n cultural
abierta y libre ntre tod lo géner . : di cur o d l c n cimi nto; no b tance srn conver ación igualitaria • libre parece
una utopía rortyana, no s • pr duce n la actualidad. El paradigma
de c nacimiento triunfante y h g mónico 1 conforma la ciencia,
un rn do d c nocimí nto que e impon de gradad.amente aJ
re. to de lo. di cur o . mi ntra la p ición d la ftl s fia manti ne
una p ición frá ·1 pobr y cundaria.

ciert que la filo ofía no e insp ctora o ju z imparcial de
la con er ación cultural· pero como ciencia fundacional de rod
lo sab re o ciencia madre, ocupa una po ición privilegiada capaz
e orientar ' coordinar una conversación cultural interdi ciplinaria y tran di ciplinaria. n e te upu to Rorty ha tratado de
bloqu ar cualquier u er ncia que prop n a nerar nue o
cimi nto para un nuey tip de fil ofía o pro rama de
in tigación filo ófica. lnclu o cuand elabora la diferent
di tincione entre filo ofía si temática \' edificante cenera] o
periférica, normal y an rmal, familiar y ~o familiar n realidad
e tá empleando u o r t • rico para curarno de la e peranza
cr ncia de que la filo ofía tien que r ' con tructi a".66
lnclu o, L ·otard tiene una po ición má radical guc Rorty
cuand plant a un relari. i mo epi temológic de una pluralidad
de di cu.r
de aber d con ctado enrre í. En ciert
ntido
a ume qu la ciencia bjetivadora
hunde n cierto contexto
diferent y cau al . n la investigación como en la vida domina
la cultura d la pluralidad y la div r idad. Lo ju go de lenguaj
on diferente , p ro no ti nen por qué car en lucha con tant
nrr j_ a heter geneidad de discur o no re ulta tan ab oluta
y en cierta medida, xi te un aca cer ocietari común en el
'
cual
ncuentran lo di cur o n u origen. t\.d má , los camp
de racionalidad no e tán completam nte dividido , . in que
ti nen c rre pon&lt;lencia entr í. L gén ro d di cur o no n
i la , in qu exl ten intercambio .
n mucha oca ion s, Rorty e ha autodefinido de "lwh11ia110
J
'
' ,J
,,47
"e
1zg111eruos
, en cuanto defiend la inc nmensurabilidad e
intraducibilidad de paradigma cienúficos· s a, qu n exi te
un meta vocabulario ahí tórico que no permita decidir, qu ·
TEI , Richard., Perfil~ filo ófl o ·. Op. cir .. 19 1, p. 1OO.
. La estn,cnira de I revolucione 1entificas trad. Agu tín
Contin, F. C. E., Mé ico, 2000. 19 9) ¿Qué on las revoluciones cie111ificas? y
otro ensayos, (trad. J. Romo Feitó) Barcelona. Paidó . f KIELKRAUT. A.: lo
der/'Ota del pensamiento. Barcelona, nagrama. 19 7; FOUC AULT. M., El orden
del di cur o, Barcelona. Tusque . 1975.
'6

RTY. R.. "Filo ofia analítica y fil ofia tran fonnativa" en Filowjia y
fi1turo, edi a. Barcelona. 2 2. p. H. E cierto que la tilo ofia e lá controlada por

depanamento universitario que de d u actitud gremial y c rporativa han generado
una práctica e colá tica en nue tro tiempo. E te exce o de profe ionalizacióo ha
realizado much daño a la propia fi1 ofia.

4

41

BER

KUHN. T

41

�lvr ilé! hlmq11 A uikru Portn!. .r

ll

t oria O di cur os on mejores, uno d otro y cuál d ello
legir. Con ello, no propone una co~ce_pción ~oli. ta de ~~rmas
cultural donde no exi te di contt.nUJdad m de conexi n de
di cursos frent al r lativi mo radical d Lyotard sino una
interpr tación difu a qu uper , la. di tincion s tradicional
entre ciencia y no ciencia, entre objeti o y ubjetivo, entr hecho
y valor. El pragmati mo torryano ob erva la ci ~cia c?mo un
g ' nero lit rario, por un lado, y n entido contrano la lit ~atura
y las arte como inve tigacione n pie de igualdad ~~n la 1:°ve tigacione cientlfica . Por con iguiente, Rorty e ta mcurnendo
n un fuerte relativi mo epi ternológico al afirmar que todo lo
di cur O on iguale y qu , en con ecuencia no pod mo
tablecer criterio claro y preci o de demarcación entre ello .
part de una concepción de cultura que denomina humanidad
que trata de extender a toda la acti: idade humana . E~ _e st
asp cto, pi na en 1 conjunto de la cultura como_u_n~ actmdad
única coo.únua y in fi ura , en la cual la di lSlon
on
meram nte in titucionale , académica y p dagógica , e decir,
anecdótica y ca uales. Por tanto no e isten di curso su tancialmente definido y di6 renciad
ntre la religión, la ci ncia,
Ja filo ofía. ~ do e to género. de di cur
pued n entrar en
pi de igualdad en la gran conversación cul~al. . . . .
in embargo, d contexto ha cambiado, la mt rdisc1plinanedad
y la nece idad de una vi ión holi ta urge ant la ituación ~e
incomunicación y falta de dialogo provocado por la hegemorua
de la filo ofía a~alitica y po iti i ta en nu tra univer idade .
En el campo d la filo ofía y la ciencia. aciales, la exce iva
creencia positivi ta en el modelo y mét do cienófico hizo tratar
de reducir toda la filo ofía a problemas r embrollo lingüí rico ,
d e te modo,
confió dema iado n qu la filo ofía analítica
iba a er la que re olvie e de forma definitiva y ab oluta todo
Jo problema filo ófico . El cienti mo con iste en una po ición
Paul Feyerabend, desde su anarquismo epi temológico (''a'.1yth!ng goes "), ha
insistido en la negación de un método único y común para todas las c1enc1as. Yde~e esta
perspectiva., Rorty e tiende el planteamiento de Feyerabend tanto a I humarudades

42

ideológica que valora la conquí ta d la ci ncia m d rna e n
uperioridad a la realizacion d otro aber , conocuru nto . .
En e te entido, Rorty e encuadra dentro d I movirni nto
p tmoderno que intenta d con truir la larga tradición filo, ' fica
occidental,69 una tradición qu fomentó la divi ión dá ica d gén r ·
p ro una divi ión pedagógica contingente y ca ual que d cidió
Parménid
Plat ' n y, po teri rmente se c nvirti , en canónica
in titucional.
En t entido considero importante manten r la di tincion
., • ..,o
. .
genencas entre el conoarruent filo ófico y el literario ntre el
conocimi nto científico el lit ra.rio, qu no e r duc ólo a u 0
del lenguaj , ino a apreciacion di tinta de Ja realidad que
e nforman un aber e pecífico y determinado. A lo pen. adore
decon truccionista Je gu taría ver todo l saber reducido a di tinto
u º. o ~odo d empleo del l nguaje. in embargo, no todo I nguaje
~ lit~o ' debemo diferenciar l di tinto modo d ] aguaje e
mten~one d 1 fil m
n te ntido, sabem qu xi re
un di cur o argumentati o (leng11qje filosófico) y otro di cur o
narrativo o expresivo (leng11qje literario). Por ta razón deberíamo
re petar e ta demarcacione I no ólo por su importancia
com~ a las cien i~ ~finnando que n e i re un m todo especial qu dé ntido a la
totahda~ d~I con~1m1ento. En este sentid , n habla de la cien ia y la filosofia no como
d ubrnmento, mo como constru ción epistémica, no muy diferente a otros modo de
construcción y di curso intelectual. Ea e ta vi ión comciden Rorty, Feyerabend y
Lyotard en cuant? que n_o hay régimen de propo icion ni un gén ro de discurso qu
goce de una_ autondad universal. o e iste un metalenguaj que pueda decidir en fa\'or d
uno de lo Juegos o de uno de lo género . F YERAB O, Paul. La ciencia en una
ociedadlibre(trad.A.Elena), igloXXI, 19 2, F YERABE D, P.,Adió a/arazón
(trad. J. R. de Rivera), Madnd, Tecno , 19 9.
·
f&gt;9~d., DERRIDA, J. 1A deconstn,cción en las frontera:_ d /afilo ofia, Barcelona,
lce-Pa1dó , 19 9. CULLER, Jonalhan, On de o, truclion: Theory and Critici m
afie, Stmcturali. m, ( omell University, Pres , liba a ew York, 19 2.
0
' T~IEBA~T. Carl~s, "Filo otia y literatura: de la retórica
la poéti a" en
l egoria, (Rew ta de Filo afia Moral y Política), Madrid, entro up rior de Inve tiga ion
ientífica • nº 11, 19 5, pp. 1-107.
71
.
~G_LJ~LE~A PORTALE , Rafael . " El problema epi temológico de la
mterd1sc1phnanedad entre lo di tinto g nero de di cur o'' en 01 era Romero.
Caleb comp.)Lafilo ofia expuesta, México, Edicione Jayo 2005. 3 - - 1,

43

�epistemológica, sino pedagógica y didáctica a fin de no caer en
una interpretación difu a y diluida de todo el conocimiento. En
e te ca o i o exi te para la e trategia decon truccionista
rortyana una da ificación d género de discur podemo llamar
metáfora o ficciones a lo lenguaje científico y mala novelas
a cierto tratados filosófico .
La propue tas deconstruccionista 72 de Derrida, Paul de Man
y Rorty son muy cercanas en este aspecto. stos autores otorgan
mucha importancia a l s pr ce os d significación literaria y, en
ci rta medida realizan una critica de la tradición filo ófica bajo
la o pecha de que la filo ofía se reduce sólo a un g, nero literario.
La e trategia decon trucci ni ta rortyana plantea un holi mo
indiferenciado y difuminado de lo di ersos géneros de discurso,
mientras la estrategia crítico-discursiva de Habermas plantea un
holismo diferenciador claro y preci o, donde cada di cur o opera
bre ámbito diver o de de funciones distintas.
En este aspecto Haberma ha ido enorm mente cótico contra
la nivelación de lo géneros entre filosofia y literatura73 practicada
por la deconstrucción. Y en este sentido defiende un holismo
dife enciad r que se da en los díver o discur os, mientras que en el
lenguaje ordinario del mundo de vida las pr ten iooe de validez
(verdad, corrección, autenticidad) se encuentran mezcladas e
induerenciadas. Habermas, a diferencia del intento uniformador de
discursos de Rorl); que incluye todo en el mismo cajón de astte
trata de diferenciar lo discurso a partir de sus pr tension de validez
· funcione del lenguaje pragmáticamentereinterpretadas. Haberma
apunta la xisteocia d arios niveles ámbito del lenguaje para la
determinación d

ignificado.

12 DERRIDA J., La deconsm,cción en las fronteras de lafilosofia, Barcelon~
Ice-Paidó , 19 9. CULLER, Jonathan. 011 deconstruction : Theory a11d Criticism
a/ter Structz1ralism, Comell Univer ity, Press lthaca ew York, 1982· RORTY.
Richard. Phi/osophy and the Mirror of ature. Princeton. Princeton Univer ity

Pre s. 1979.
n HA BERMA • J.. El di cur o filo ófico de la modernidad. Madrid. Tauru ,
1988.
44

"De hecho, el neopragmatismo y el deconstruccionismo serían

programa filosóficos que, paradójicamente, subordinan la
filo o6a -el estatuto de su ignilicados- a las fuerzas ignificadoras

de otro lenguaje .""'~

En definitiva, Rorty pretende la defunción y disolución de la
filosofía como di ciplina, con la finalidad de que se convierta en
un _guardia de tráfico que regule la conver ación cultural
o~c1dental._ En_ e te aspecto, píen o que la filo ofía, má que
mngun~ c1~nc~a, constitu e aquella parte de la cultura que
pr~p~r':ono ongen y nacimi nto al re to de las ciencias di cur 0
epi te~co , por lo que _pue_d: _mejor que nadie interrelacionar y
upervi ar a todas. n rru op101on, e puede interpretar la posición
Yataque_~ la filoso~a de Rorty como el intento de proporcionar
una lecaon de humildad a la filo ofía erigida en tribunal infalible
de la razón pura y práctica; p ro creo que e equivoca de diana.
Tal vez com o "kuhnian o de 12qwer
· · d a " debiera arremeter con
más _dureza e intensidad contra el paradigma científico triunfante
Yde¡ar_ que la filosofía e recupere de su débil po ición actual e~
el
de la humanidade . Y en concreto, Ia Filoso fi a
p con¡unto
..
olittca Y foralº? co~ i te ólo en una d cripción d principio
que nos a ~ re~, mo un dilucidar conceptualmente quiénes
ornos y. hacta donde queremos dirigirno . En e ta linea, Rorty
e consaent_ d la_ enorme identificación que e ha producido
entre filosofla y epi t mología desde la modernidad: ''La idea
actuales_ d lo que significa ser un filó ofo, están tan vinculada
con el mt nto kantiano de hacer conmensurable toda la
preteosione _de _conoc~ento, gue e difíciJ imaginar qué podría
er la filo ofia 10 la epistemología.' ' 5
,. T~EBA~, Cario
'Filosofla y literatura: de la retórica a la poética" en
lsegona, (Re1·1 ta de Filosojla Moral y Política' Madrid
¡
º11 19 5
1-107,p. 5.
'I•
•
,n ,
,pp.

n RORTY. R.. La filo ojia 'el espejo de la naturaleza, op. cit .. p. 323.

45

�0 obstante Rorty coincide con L 'Otard en u d nuncia d
'
.
.
la metanarrativas.-6 mbo pieo an que los sistema de totalidad
v unidad no ti nen cabida en la cultura po tmoderna. La pluralidad
~. la diversidad d juegos del lenguaj impo ibilitan un
peo. amiento global y unitario in caer en 1~ no talgia de
legitimacione perdida y ob oleta . n e t enado, re~bazan la
concepción d lo frankfurtiano crítico que con 1derao
sociedad como una t talidad. Como afirma el pr fi sor Rubio
Carracedo: "Todo parece indicar que no ballamo ante una
opción, má bien moral que epi temológica: i la filo ofía es la
re pon able d nuestro males se hace preciso liberamos de la
r flexión filo ófica tradicional. ¿ ómo? De enmascarándola a
fondo ha ta di ol erla com tal, para re mplazarla p r un
etoocentri mo aut cornplaci nte y romántic qu nos permita
reconciliarno con nue tra cultura y ac ptarla como un todo. quí
e revela el talante ''epicúre " d l tho rortyano en abierto
contra te con el ceptici mo militante de F ucault o u actitud
ambigua e irresoluta re pecto al futuro d la (po t)modernidad."""'
En e te entido existe un punto de vi ta coincidente entre
Rorty, Putnam, Heidegger Gadamer y Foucault acerca de la
literatura como preten ión y ignificación c gno citi a. La
literatura no pr porciona c mpren ión r c nocimiento d la realidad·
no ofrec una comprensión significativa y detallada al d cribir y
analizar nuevos contexto y ituacione Incluso no ólo exi te una
función pL t mológica ino 'rica y política n la literatura qu
con titu •e un razonami neo práctico moral prh·ilegiado obre
nue tras vida .
travé de ella podemo c nfrontar diferente
manera d enfrentamie-nto al problema moral d "cómo vivir'. Por
con iguiente, e to pen ad re comparten la idea d que tenemo

!ª

""LYOTARD. Jean-Francoí La condición postmoderna. Madrid. Cátedra, 1 84.
n RUBIO ARRA EOO. J., Ed11cació11 moral. po. tmodernidad y democracia,
Madrid. Trotta, 1996. pp. l 02; éase también para ampliar AGUILERA PORTALE •
Rafael Enrique, 'Biopolítica, Cuerpo , Di ur. os de Poder en Michel Fouca11lt " en
OCHOA anto , Miguel Gabriel, (Coord.), Cuerpo y modernidad Arte y biopolítica,
cole ción el jardín de Epicuro, Ed. Plaza y Valdez. Madrid, pafia, 2011.

46

que uperar la vi ión de la literatura como un di cur o fa.1 y
fanta io o o un discurso de fingimiento n afirmativo.
n t contexto d p n amiento Ror
e ha atrevido a
radicalizar u p ición atribuyendo mayor imp rtancia ,
ignificación a la literatura que a la filo, ofía. La literatura tendría
una función pública y política en la creación y eneraci · n de
valores," mientra la filo ofía e r plegaria a un e pacio pri ado
(ironi ta) de relativizar antigu léxico y poner fin al confort
metafí ico occidental que pre upone que el individuo e tá
vinculado necesariamente a una realidad supraindlvidual y
trascendent (razó11, h11111anidad Dios).
n definitiva la literatura u tituy el pap I otorgad
tradicionalmente a la filo ofia quedando ' ta relegada a un pap l
de egund plan . Rorty quier crear una cultura p tfil ófica y
po tmoderna en la que no exi tirían un s p r naj llamado
'Jilósofas ~ n dicha cultura, no xisrirían ningún tipo d e p ciali ta
ni mét do e p ciale ni "prohlentas especiales '. Y la filo ofía e
reduciría a crítica d la cultura, en una e peci de revuelto lit rario,
histórico, amropológico r político. La fil fía, por tamo con. tituy
una con ttucción cultural 79 que urge d la comunidad hi t •ric • La literatura como razonamiento moral fa orecea la apertura y amplia ión de 1
capacidades imaginativas a nivel moral, ya que no pennite en ibilizarno ame las
~feren ias qu~ hay entre I hombr • así como profundizar en la compresión d l
d1v~rsas nece 1dades qu conlleva al desarrollo d la empatía y la solidaridad para la
meJora d las condiciones d nu tras vidas. Vid., A EN J. Manuel, literatura vfilo. ofia.
Madrid, iote is. 1995.
"I La ftlosofia m que un discurso ra ional y teórico
una actirud vital, vocacional,
~rsonal, una actividad que trata de proporcionarn mayor otido y igniti aci n a
nivel personal y colectivo, sobre tOdo frente a la ituaci n actual de incertidwnbre
perpleJídad Y nihilismo. El hombre, durante igl • ha creado iempre nu vo di
:
nuevo absoluto nu vas con epci n . En te ntído, una a ertada y mod rada do is
de escepticismo puede ayudamo como terapia filosófica contra cualquier tipo d
fundamenrali mo de tipo ideológíco,jurídico, político, religioso. Todos lo totalitari m
fun~entali mo • fanati m a I largo de la hi toria, han urgido con esta preten ¡ ~
racional de querer atraparlo todo c n la idea y concepto . id.. OUILERA
PORTALE , Rafael Enrique, .. Po ibilidad, entid y actualidad de la Filo fia del
Derecho" en Teoría política y jurídica contemporánea {Problemas a tual ). México
Editorial Porrúa, 200 , pp.12-37.
'

47

�Kn ,u/ l:rm,¡,, /1•11ilm.1 J&gt;,,r1,i/,:s

epi ténúca que forman lo filósofo , y resultado de cambiantes
y contingentes ca ualidades a lo largo de la historia. Mientra la
única preocupación moral del filó ofo debe reducirse a continuar
la conver ación cultural occidental, n lugar de averiguar qué
aportaciones específica y creadoras puede añadir al diálogo
interdisciplinario. 80

objetivo que no permitan decidir quién tiene validez o prioridad
en un determinado momento.
te relativismo epi temológico
rortyano puede conducirnos hacia una mayor indiferencia y una
pérdida de interés completo por el conocimiento humano.

" u vena estetizante adopta frecuentemente un tono neoepicúreo y autocomplaciente qu le lleva a ridiculizar con
cierta de lealtad el 'e píritu de eriedad' con que los
filó ofo tienden abordar las cue tione de 'verdad',
racionalidad' 'objetividad', en ez de adoptar el realismo
gozoso d los 'poeta fuertes'. unque su 'esteticismo'
gozoso se revela a la po tre, como una apología del
'liberalismo hurgué po tmodemo' " 81

"La filosofia avanza no
haciéndose más rigurosa,
ino v lviéndo e más imaginaciva '

La filo fía no puede er una disciplina coop raúva que
pretende llegar a una conmen uración universal, ino tan ólo
una simple crítica literaria de la cultura po tmodema. n este
entido, Rorty e tá defendiendo un relativismo episternológico82
donde todos lo abere tienen eJ mismo valor ? no exi ten criterio
!O) La interdi cplinaricdad y la nece idad de una visión holi ta surge ante la
ituación de incomunicación y falta de dialogo provocado por la filo ofia po itivista.
El cientismo parte de una visión de superioridad de la ciencia con el re to de saberes.
Desgraciadamente, ltemo pasado del cientificismo positivista académico a un
relativi mopragmati takuhnianoyanarqui moepistemológicodel "anythinggo "
(todo vale). Deberiamo uperar e ta ituación para acerca.roo a una práctica
interdi c1plinar.
*1 RUBIO CAR.RACEDO, L Educación moral, po tmodernidady demacra ia,
Op. cit ...• pp.102.
~ gún Paul Feyerabend no existen criterio universal de racionalidad científica,
todo lo contrario. son diferentes e irracionales y no iguen un patrón determinado a
priori. El conocimiento humano siempre es usceptible de errore lo cual no lleva a
establecer que no ltay verdad absolutas. sino una cadena de errores una historia de la
irracionalidad. "La ciencia es mucho más mejante al mito de lo que cualquier filosofia
científica tá di pu ta a reconocer". Cfr. FEYERABE D, P., Against Method Third
dition. Ve~o. London 19 1. (trad. a t. Trmado contra el método p. 2 9.). Vid.,
FEY ERABE D. P., dió a la razón. (trad. J. R, de Rivera . Madrid. Tecn , 19 9.

48

5. La función actual de la filosofia: futuro y democracia

Rony:

erdad progmo

En eJ contexto filo ófico norteamericano del siglo ""
podemo
explicar el enorme. radicalismo antimetafísico, antifilosófico, y
anti pi temológico ronyano si tratamo de comprender la imagen
d la formación filosófica positiva y analítica que recibió como
estudiante univer itario. ue tro pen·ador sufrió una fuerte
decepción y de ilusión personal con re pecto a la filoso&amp; entendida
ólo como aber met.acientí.fico y epistemológico. Rorty observó
como la disciplina filo ófica había degenerado en los últimos tiempo
en un ex.ce o de positivi mo científico, acadetnici mo y especialización profesional en las universidade norteamericanas.
La corriente filo ófica que imperaba hegemónicamente a
principios de siglo en Estado
nido era la filo ofia analítica y
positivista de Ayer, Carnap Hempel, Tar ki, \1 hitebead,
Reichenbach y u tin. E to pensador hicieron que la filosofía
se volviese analítica, antimetafísica, antiromántica y sumamente
profe ional. 3 n con ecuencia, Rorty considera un desperdicio
La profe ionalización de la filo ofüJ ha cau ado egún Rorty mayor mal que
bien pue a supue to un proce o de e pecialización que ha olvídado en el camino
su carácter integral y talante como di ciplina humanista. En e te a pecto, Rorty no
recuerda como en los a~os e enta en la Facultades de filo ofia ya no se leía a Platón
a Santo Toma o De cartes. Vid. RORTY, R., "De pué de la filo ofia, la democracia" en Cuidar de la libertad op. cit. publicada también en BORRADOR!, G,
Conversacione filo ófica, onna, Bogotá, 1 96, pp. 155-174.
13

49

�d la int ligencia humana limit. r a problema puntual y
e pecifico obre lógica, 1 nguaj y ci ncia, de d una metodologfa ba ada en I cruras r c m ndada y ej rcici s int lectual
de lógica e im·e ti ación del lenguaj . Por con iguient
ha
potenciado una exc iva pro6 ionalización y acad mización n
nue tra unh·er idad
un ci rro talento para l análi i y la
re olución de problema lógico y analítico esp cifico de de
una frialdad ci ntífica una acti ·idad que no ha re ert1do in
embargo n d arrollar al meno un poco de talento para la
imaginación, la en ibilidad y la fantasía. El anti-historicismo
fundam ntal d la filo ofía analítica propició la vi ión de cómo
la filosofía debía convertir e en una actividad ci ntífica
' [... ) lo filó ofos analítico han allado má radicalmente
p ci amenc la m ta qu má int n arnent e p raban alcanzar:
la &lt;le querer lle,·ar nue tra di ciplina al camino seguro de una
ci ncia. Al final mostraré, in embargo, que aquello filó ofo
analítico qu no contribu, eron a socavar la exigencia científicas
d su movimiento hicieron una aportación duradera y valiosa a la
filo oña." 4

El efi cto que tu ·o el papel pr dominante de la filo ofía
analítica n to ámbito con, i tió n marginar di criminar
materia tan importante como la hi toria de la filo oña, estética
filo ofía del e píritu, ética, filo ofia política y jurídica en lo
programa de tudio filo ófico . Las Llamada "áreas nucleares ,
de la especialidad que ho e tán en primer plano en las facultade
d filosofía norteamericanas on: teoría del conocimiento, lógica,
met elogia epi remología teoría de la cien ia filo ofía del
lenguaje. n e te sentido, lo filósofos no analíticos mue tran
un carnp má. amplio de po icionamient metafilo 'fic que
lo. filósofo analítico , e decir, mue tran má inquietud por otro
RORTY. R., "Filosofia analltica y tilo ofla tran. formati a en Filosofio y
futuro. Gedi a, Barcelona, 200l. p. 56.

5

camp
rama d l conocirni nto, qu o on ' lo la ciencia.
c ncraste entre filo ofía analítica n analítica equi al al
contra t ntr la polarizad · n ntr una cultura ci ntífica
cultura lit raria ntre una ulrura e p rim ntal } cultura
humaní ·c
d ámbit
· tint . lo 'dur "yl ''bland '.
La rna, or'
fil ' oE . annanalitico ~ antip iti-d ta
e tán di pue t
mcnud d ....,.....,.,,,., d difuminar 1 límit
ntr fil afia, hi t ria intel tual, hi. t ria p lítica, literatura,
crítica lit raria , critica cultural. ◄ n te , pect , Rort:y dcfi nde
una di ciplina humani ta que e té en buena 6 rma pr p rcion
ungir hacia la literatura como fuente &lt;le in piracióo · una ma ' r
e p ranza hacia un nuevo modo d fil
far. ◄ n e te entid
nu tr autor tá más pr cupado p r 1pap 1&lt;l 1
fia n
1ámbit de la cultura n ral qu del ·al r int no propi de
la filo fia c mo di ciplina académica ·pecífica. 5 -- n primer
lugar, p . tul qu l ilo fia el lec d un encialism plat ' nic
qu d b mo • up rar en fa ·or d un funci nali m pra
y humani ta. La filo ofía ri ne p c qu
r c n la
midad el
c nocimient .' la perman ocia . o cambio í tiene que ver
mucho con el futuro la e p ranza 1a imaginaci · n; pero . br
todo la filo ofía pre up n la con tataci • n perman nt d qu
iempre ha al o má n la vida qu
tá por d cubrir.
analít:ic mu tran un gama má amplia de
1ci nrunient m taftlo · · fico que 1 61ó Íi analitic . . P r
h blancl n términ
g n ralc , 1 c nlra t entre la fiJ . fia
··
ana.li ·
quival má o men al contra. te que
idad

1R
ha h
tudi

..

.

na

i

la

f

entus
·

uando

RT .
Barcel n . Paid • 1

1

de izquierdas en 101 fütadm

4.

51

�R;,t, I

c. tablece C.P. now entre cultura científica y cultura lit raria,
deor, el concrru e entre &lt;li cur o "duro" "blando" o "técnic "
o "e ·ponjoso."86

En e t
mido, R rty e nstata cóm última.mente la filosoña
en I ➔ tado Urud . de América e tá realizando una revoluci · n
d paradigma, caminando pr gre.1 am nt del p sitivi m lógic 1
nalicico hacia p 1c1onami nt
e mo la decoo trucc1 ' n
po. tmoderna, e d cir d I cientifici mo po itivista e. cesivam ntc
académico al r l. t:ivism pragmati ta mucho m, humani ta qu
pat ncia l . di curso de gén o. n te entido exist un cr fond
person.-tl n torno a ta actitud filo ófica,Junger Habermas apunta
rambién ·ta decepción fil · fica per onal del joven Rorty:
''El uasfon&lt;lo exi cenc1al del neopragma · mo d Rorty e tá
e n tiruido por la rebelión frent a las falsas prom
d una fil 6a
que., c n lo t órico, prct ocle poder &lt;lar at1 acción a a cesidad
tan e. téñcai; c m moral En u m ment la metañsica bu caba
iniciamos en el ejercicio de una purificad ra conc mplación de lo
bueno )' lo bello. Pe cl j ven Rorty que
nrusiasmó con Platón
J\ri tótele y Tomás de quino, pa a por la d loro a e.'&lt;PC-Dencia de
compr lY.ir qu aquel contacr a la Yez extasian.te y rec nciliador
con la realidad de lo extraordinario que prometía la te ria, n el
' RORTY, R., "Filo ofia analiuca y lilo ofla eran formativa"' en Filo ofia &gt;
faturo. Gedi Barcelona. 2002, p. 5. En u libro n w Las do cultura y la
revolución ci ntifica ( 1959) expre a la unión Ínterdisciplinar no e natural y re ulta
siempre ombigua y problemática. Las ciencias no e con tnuyen de de una continuum de lo real. sino desde la di continuidad de lo punto de v1 ta raciona le que
estatu en lo objeto · teórico diferenciale . En un polo t nemo los c1entífic en
entulo puro en el otro lo humani ·ta . con un distanciamiento exi tente entre la
· cultura científica" y la "cultura human! tica" e ha producido p r tanto, una
ruptura y paración de la cienci natarale y I ciencia
iale o rn rale , con
el c n iguiente de pre ligio de e ta última. Hab nnas e prop ne uperar dicha
rup ura elabora una teoría del n cimiento c mo la te ria d la oc1 dad. Vid.
G ILERA PORT L , Rafael, '' El problema epi temol6gico de la
interdi. cipLinariedad enlre I di 1into géneros de di cu o" en Olvera Romero,
Caleb (comp.) lafilosojia . p11e. ta, Ediciones Jayo 2005, 35-51.

52

mej r d I casos sólo pu d alcanzar e m diante las forma má
ólida. de oración pero no p r ,ia filo ófica.''

La e. c i a confianza po itivi ta n 1 ideal de la ciencia y,
con ecuenternente, l llamado giro lingüí rico ' trató de reducir
la filo o.fía a una t, cnica aclaratoria d re lución de problemas
de lógica epi temo! gía y lengua·e. n
moro nto e lle ó a
creer qu la filo ofía analítica iba a r el modelo qu r olvi se
de forma definitiva abs luta todo I problemas filo ófic a
rravé de la construcción de un lenguaje lógico perfecto.
n
ello e alb rgaba la e peranza de qu 1 s filósofo llegu n a er
capa.ce , mediante la inv tigacióo pacient
cooperativa de
añadir má ladrillo al inm n o edifici d l conocimiento humano.
'Lo que distingue la filo o fía analítica de otras iniciativa filo ófica
del. iglo •
la idead que e e giro (giro lingüí rico), junto con
el u o d una lógica imbólica moderna, hac posible o a1 meno
facilita, e m·ertir la fil . ofía en una disciplina científica."

En término nietz cheano p driamo ecir que l ca o de
lo ídolo 9 e mayor, cuanto ma ·or e. la cr encia • confianza
qu ·e d po ita en ello .
ob tante, e ta d cepción o d ilusión
de la filo fía que . ufrió Rony per onalmente no de carca rJa
.,HABERM , J.: "El giro pragmático de Rorty" (Trad. Per Fabra) en R vi ta
lsegoria aº 17, 1995. pp. 5-36, p.5; Véa e igualmente ea HA.BERMA • J0rgen "El
giro pragmático de Richard Rorty" en RORTY Y HABERMA , Sobre la 1•erdad:
¿1•alidez 1miver al o justificación?, Madrid, Amorronu d11ore • 2007, p. 81.
RORTY. R.. "Filo ofia analítica y filosofla tran fonnativa" en Filo ofia y
futuro. Gedi a. Barcelona, 2002. p. 57.
1problema fundam ntal de la civilización occidental, para ietzsche, consiste
en u decad n ia y u oihili mo. dado qu lo valor más alto de la ci iliza i n
occidental han perdido su vigencia condenando al h mbre a I de nudez y la intemperie
más radical y absoluta. Portan to. e preci o uperar e e nihilismo débil y decadente
con u:oa bú queda de metas que puedan redimir a la humanidad como un todo hacia
nuevas promesas de futuro. Vid., AGUILERA P RT. LE Rafael Eoriqu , "El
horiz nte político en el nsamieoto de i
h "en a tilla, Ant nio (coord. ,
'ierz. che y el espíriru de ligereza, Méxi o, Ed. Plaza y ald · , 2007.

53

�llll.it

m JJ

1Jo

/J 11

como una actividad intelectual valiosa, universal e
interdisciplinaria. El pragmati mo ironi ta rortyano gira o torno
al papel que juega la filosofía dentro del nuevo contexto cultural,
qué función ocupa é ta ante la pérdida de su antiguo papel
epistemológico y cómo e dilu e en una amplia conver ación
cultural donde e mezclan difi rente voc · género de discur o.
" fieottas l filó ofos no estemos dispuestos a aceptar una cierta
desprofesionalización, a adoptar cierta de preocupación respecto
a la cue tión de cuándo hacemos filo ofía cuándo no, la filosofía
no desempeñará el papel modesto; no oh taote esencial que
Dewe le asignó, y en consecuencia también fraca ará en tomar
en erio d tiempo. Debemo dejar de pr cuparnos por la pureza
de nuestra disciplina y de hacer autoescenificaciones, no solo en
la forma pompo a en que sabían e ceoificarse Hegel y Marx,
sino incluso en la forma meno e pectacular en que lo hicieron
Russell y Hu serl."90
Los profesore d filosofia, según Rorty, se encuentran ante tres
tentaciones que debemos de evitar: en primer lugar, el impulso
revolucionario que ve la filosofia más como una h namienta para
producir cambio sociales y político , pero no corno un medio de
integración o reconciliación: el egundo impulso e colástico de
retirar y per!Th'll1 cer dentro d lo límites d la propia disciphna y
el impul o chauvinista d mirarno al ombligo de d nuestra
apiencia originaria , fundacional. Esta tre t ntacione han de er
superadas si queremos ver un papel relevante de la filo ofia en el
nuevo contexto cultural.

RORTY. R., Filo ofla y futuro, Gedi a, Barcelona, 2002, p. 27. Rorty quiere
dar una lección de humildad a la filosofia con mayú cula y reducir e ta a m ra
coord1oadora protocolaria y diplomática de lo di tinto g nero de di curso. V a e
para ampliar 'Concepto, entido y utilidad de la Filo ofla del Derecho".

54

R ure.ll

1mq11

l('J11~m Pt11tuli. r

" ue tra función es ervir como hon t s intermediarios ntre
la generacione , entr lo diferente ámbitos del acontecer culrutal
y entre la tradicion ."91
Históricamente, 1punto d partida de la fil
fía ha ido el
intento d refugiar e en un mundo córn do d idea , e encia y
valo~ _trascendent y confortable dond nada cambfa; por
cons1gw nte de lo que se trata
gún Rorty, e de tratar de
comenza: a tom~- .º erio nuestra identidad, c ntingencia,
temporalidad y dirigir nue tra speranza. hacia el futuro de
nuestro pequ ño mundo.

'La filo ofia
arro ó la función de demo trar la e.'{.Í cencia d
una realidad era c ndente, ab oluta o íntima y de cubrir al hombre
la natural za y las característica de e a realidad última v má
levada. En con cu ncia, ha o ten.id que ella e ncuen.cra en
po e i · n de ~ ó~gano ~~l conocimiento má elevad que el qu
em~lean la cr~nc1a p s1t1va y la exp riencia práctica corrí nt ;
. ostiene también que está rev tida d una dignidad , de una
importancia superiore preten ión e ta que e indiscutible ¡ la
filo ofía lleva, en efecto, al h mbre a la demo tración v a la
intuició~ ~e una realidad que está más allá de la que alcan~an la
vida cot.I&lt;liana y la ciencias e p cale .' 9~

~n e te a p cto, Rorc:y tá r alizand un llamamiento h n to
Y _mcero para que teconozcamo nue rra finitud e hi. toricidad,
~si corno para qu abandonemo el faJ o "cot1melo 111etofísiro
interesado" que tá in talad en el en de nue tra cul ura
filo ófica contemporán a. ' , Jo d pués d haber renunciado a
la e peranza de alcanzar l conocimient de lo t rn , lo filó fo
comenzar n a proy ctar imágene de futur .' 93 En e r
ntid
:'. RORTY. R., Filosofia y futuro, Gedi a, Bar el na, 2002, p. 24.
· ~ _WEY. John. La reconstn1cció11 de /afilo ojia, Bu n Aire d. PlanetaAgo llru 1993, p. .
'
vi RORTY, R., Filo. ojio y /11t11ro, Gedi a Barcelona, 2002, p. 15.

55

�Pnrmks

admitir la e
práctica
ciale que nos han
conf rmado com ere human n ignifica nece ariamente
admitir la arbicrancdad en nue tras vidas ino asumir un e tilo meno
ab oluto y radical qm.: puede reg nerarnos d forma continua y
paulatina hacia otras forma de exi tencia y convivencia.
"La labor moral del filó ofo o del crítico cultural e defender el
caráct r abj no de la conver. ación human, contra todas aquella
t ntaci ne. y am naza reate que bu. can la cerrazón -mantener
abi rto el " pacio cultural que ha dejado la muerte de la
epi te mol gía.'· 4

Por canto ante la ra,·e iruación que vive la filo ofía, much
nos eguimo preguntando: ¿qu · pued hac r la ilo ofía en uo
mundo cada vez má fragmentado y dividido?, ·cabe r &lt;lucir la
función d la filo ofia a imple lucha contra el confi rt metafísico?,
¿cual e la mi ión o el papel de la filosofía en un mundo
globalizado?, ¿cómo ncontrar la lla\·c o un punto d referencia
a un mundo cada vez má escmdido y roto?, ¿quiéne pueden
alumbrar umidamenk un nuem rumbo?¿ ómo. ñalary pred cir
lo qu vendrá y acontecerá? El problema de entido no \'1..1 lve
a a ttar, 1 s mido el la hi cort,, e1 sentido de la política, 1
ntido de la ciudadanía, el entido de la filo ofía:
En te a. eco, picn o que la filo ofia, má que cualquier
otro m:ro p
e una po ición úmca para poder ac rcar e
compr ndcr y r lacionar la pluralidad de di. cur os y géneros de
c nocmucnto :istentcs. o e traca, por tanto, d volv r a una
vi ión unitaria de la modernidad &lt;J; ni al tribunal último de la
BF.Rl TE ,Richard. ..¿cual e ladif renciaquemarcaunadiferencia?Gadamer,
Habcnnas &gt;Rort) ·· en Perfile. filfüóf,co • México. iglo ' l, 1991, p. 104.
'"'El iro lingilí uco de In filo fia realizado hace un siglo e reveló ca i tan
fundamentali ta {fil fla analítica y po itivi ta). como el giro epistemológico d la
modernidad (fil . fia raci nali ta.
an • • Ldbn.iz. Pascal) e n la filo fia de la
e n ii!:ncia. n en ntram en un m m nt d en rucijada red finición d I paradigma
que d be ocupar la fil fia en el momento ctual. Vid., LYOTARD, Jean-Franc i •
¿Porquéfilo ojar'/. Barcel na.Paid 1 9.

56

razón teórica. o práctica, in de interc nectar y acercar diferentes
gén r de cliscur o. n e ca lío a, pien o que la filo offa como
di cur o autónomo difer ociado puede englobar el re to de
discur o plurale cambiante d áp . ocial, poütico, artístic ,
religio o de d u po tc10n pecifica. n e t a pecto con idero
que Rorty está d cartando la enorm función m ral ocial
poütica qu la fil afia cien dentro d una conver ación cultural
plural y abjerra de los di tintos én r d dJ cur o.
' El . entido falta, &gt;e e ta car ocia la que de encadena todas las
forma )' toda la figuras deJ de eo, la impaciencia y la v; Juntad
carte iana , la fru traci · n humeana la iosati facción kantiana, la
agitación fichteana, la d dicha hegeliana, la fi br ni tzscheana, la
angu tia kJ rkegardíana la hi t ria marxiana, el ila11 b
owano,
la int nción hu erliana [... )'

P r c n igu1 nte R rty incurr en una

ne pci · o
reduccioni ta d l e ne pto d filo ofía d e n cu neta
gravcm nte perjudiciale . unque tambi · n, deb m afumar que
pe e a u contradiccion y ambi al ncia nu ero p n ador
sigu aportando num ro a. id~ y ugerencias critica que no
permic n reflexi nar ac rea de la situación actual de la filo ofía
y obre t do d la nec idad cada v z má ur eme de una
educación cfrica • moral pr funda que p rmita m jorar nu tra
ociedad. in mbargo debid a te carácter reci nt d
fragmentación, la fil ofía, a difi r ncia de tro m delo d
conocimi nto, i e g zand d un carác er únic y di, cinto para
poder interrelacionar diver o éner
di cur
culturale .

"La filo o "ía con cimiento del 'niver o [ ... ] i: 1á qu leer la
fil ofía, hay que d leerla; es decir, peo ar cada frase, romperla
en vocabl l- .. ] tirar de cab za d otro d ella. de c nd r a u
JEA -L

anc '. El oMdo de /afilo ofia. Madrid,

35.

57

rena Líbr , 20 , p.

�/ [u

r itnJ

11/. I

'/ti

entraña significativa[... ] La lectura horizontal (el impl patinar"
mental) deb ser sustituida por la lectura vertical, la inmersión en
el pequeño abi moque e cada palabra, fértil buceo in escafandra

[... ]" Q
El tra fondo del neopragmatismo de Rorty, según Habermas,
consi te en una revuelta contra la fal as premisas de la filosofia, 98
una filo afia que ha pretendido históricamente er capaz de satisfacer
las necesidades e tétieas y morale al atisfacer la teóricas, una
filosofía que adoleáa de nn intelectualismo moral propio y que qui.ere
contemplar la visión del bien en la belleza; pero pese a su posición
Rorty cree que !.a filo ofia todavía tiene alguna misión actual.

7. Filosofia, democracia y liberalismo político
Ciado la libe,-tady la
verdad Je c1iidará a sí misma
Richard Rorty, For;ar n11estro país

n este sentido, Rorty e acerca a pensadores como Popper
91 ORTEGA Y GASSET, J. El tema de m1e.srro tiempo Alianza Editorial, Madrid,
1982, p. 67. El filósofo español José Ortega y Gasset inició una tarea de renovación
filosófica imponante para el mundo hispanoamericano despertando numerosas
vocacion filosófica , Xabier Zubiri, Maria Zambrano, José Lui Aranguren Julián
Marias, Tierno Galván, José Gaos, Luis Reca ens Siches, Garcla Máynez Javier
Xiraux, Jiménez Azúa. Como dice ietzsche: los fil6sofos del futuro: búho del
trabajo, inclu o en pleno día. '"El intelecto e esencialmente afán de capturar el todo
como tal todo. Por eso mismo, este afán de bu car el ab oluto no lleva a reconocer
nuestra incomplerud y defi iencia. Es el echar de menos lo q11e no omos,
reconocernos incompletos y manco . El mundo no explica a i mismo; al contrario,
cuando no encontramo leóricamente ante él nos es dado como problema. Porque
e to es filosofar: buscar el mundo u integridad, complerarlo en Universo, y a la
parle con lr11/r/e 1111 todo donde se aloje y descanse. "Cfr. ORTEGA Y GA ET, J.:
¿Qué es filo ofía? Alianza Editorial, Madrid 1982, p. 82.
98 HABERMAS, Jürgen "el giro pragmático de Richard Rony" en RORTY y
HA BERMA , Sobre la 1•erdad: ¿validez u11íl'er al o justificacíón?, Madrid,
Amorrortu Edito re , 2007, p. 81.

5

Oakeshott, Kolakowski, ozick, que afirman que el intento de
fundar una t oría politica 99 con teorías abarcadoras de la
naruraleza y el hombre ha producido má daño que bien a la
humanidad. "La filosofía no debe ser p usada constituyendo un
fundamento de la política ni tampoco e mo un arma politica." 100
o ob tante, entre lo pensadores que rn.á han influido n u
pen amiento político ha ido John Rawls a través de la con ttucción
de una teoria política alejada de todo vestigio filosófico. in duda,
John Rawls ha contribuido positivamente a in istir que en las
sociedades democráticas, en las que no existe un bien común y único,
sino que lo central con jste en el pluralismo ideológico, religio o y
político. na concepción política de justicia no puede deri ar d
una conc pción religiosa, moral o política particular de vida bu na.
En este entido, lo pensad re c munitari tas se quivocan en tratar
de fundar una. comunidad política unificada p r un ord n moral
objetivo. La teoría de la justicia tiene un irnportant papel que cumplir
en e e fu rzo, porque, como eñala Ari t ' tele : "la participación
en una comprensión común de justicia e lo que con tituye una polis
(ciudad- stado) .100 De e ta forma podemo reconoc runa visión
del ciudadano ari totélica como zoón politikó11 in asumir
nece ariamente una concepción política esencial.i. ta, organici ta
biol gicista y teleológica a.ri totélica.
La teoría política debe a pirar a ofrecer una hegemonía d
valores, proporcionar un ideal orientativo determinado d
ciudadanía dentro del plurali mo político e ideológico caracterí tico de la d mocracia. Y tratar de moderar la difer nt
interpretaciones del ideal democrático de libertad e igualdad para
99Michael Oakeshott sostiene que la flosofía política cop tituye una fonna de
investigación puramente explicativa y se burla de la opinión de que pueda entrañar
recomendaciones prácticas e insiste en que el filósofo no es un teórico. Cuando un
teórico se inmiscuye en cue tienes metafísicas ólo e interesa sobre la
caracterlsticas generales y permanentes de la totalidad de la experiencia y de precia
lo acontecimiento concretos y particulare como la polítlca. es decir. cuanto má
filosófica e vuelve más e aleja de la polftica real.
100 RORTY, Pragmatismo y política (trad. Rafael Del Águila), Paidó . Barc lona.
1998, p. 17 .

59

�Ru/tr, I huiqlf,, lr.mlcrn Port.iles

a rudarno a ampliar y consolidar la democracia de de la praxi , o
ea, profundizando en ella y extendiéndola a todas su pcicticas
posible . En e te sentido egún Ra" Is el objetivo de la teoría
política consiste en proponer "una concepción política de justicia
que no ólo pueda proporcionar fundamento público a la justificación
de las in titucione política , sociales y económica , sino que
contribuya también a asegurar la e tabilidad de una generación a la
siguiente[... ]."101
o importante para Rawl , consiste en la creación de una
unidad ocia!. Una unidad social que no se puede alcanzar obre
el valor de lo fines de la vida, pero sí sobre un consenso
superpuesto de de una concepción razonable de justicia. Y en
e te sentido, la tarea de la filo ofía es proporcionar elementos de
aglutinación ocial que permitan un con enso acerca de los
valore mínimo que debemos utilizar en una democracia liberal.
" ólo una sociedad sin política -es decir una sociedad en mano
de tirano que impiden que, ea general, se produzcan cambios
sociales y culrurale - a no necesita de la filosofía." 162

· En ociedades libre y democrática la filosofía ocupará un
º ARl TÓTELE : Política. Madrid. Gredas. 1994, Libro l, cap.2. 1253 a15.
Aristóteles traduce el concepto de poli:; por autarquía o autosuficiencia (todo aquello
que e necesita para vivir bien). El hombre es por naturaleza un animal político (zoon
politikon). de aquí. que aislado no es auto uficiente y, portan to, no se basta a sí mi mo.
La comunidad polftica es concebida como algo natural. no artificial ni conven ional. J/id,
RUS RUFINO. Salvador, La razón contra la fuerza. Las directrices del pensamiento
politico de Aristóteles. Tecnos, Barcel&lt;ma. 2005. Históricamente, se dio una tran ición
del concepto de "ciudadano'· poliré. griego al ctves latino, del zoón politikón al homo
lega/is, como afinna Pocock. El ciudadano romano un sujeto de derecho en terreno
familiar, económico,judiciaJ, religioso (C01pus luris Civilis). La república era definida
por icerón como asociación de hombres unidos por an ordenamiento jurídico; pero
aunque encontremos las raíces de la ciudadanía en Grecia y Roma, el concepto actual de
ciudadano proviene con mayor fuerza d la modernidad y, más concretameme, de las
revolucione inglesa francesa y americana. Vid MA.RSCHALL, Th. H., Citit:Jenship
and Social Class. J 950, (trad. casi. MARSCHALL, Th. H, y Bonomore, T. Ciudadanía
y clase ocia/, (trad. Pepa Linares), AJianza Editorial Madrid, 199 .
to! Cfr. RAWLS, J., El liberalismo politlco, Barcelona,
rltica, 1996, p. 127.
11

60

puesto de relevancia e importancia política obresaliente pue to
que los vocabularios se hacen antiguo y obsoletos y, por tanto,
deben ser renovado conúnuamente. La tarea actual que
desempeña la filo ofia sería de redescripción y renovación del
léxico político liberal antiguo por un léxico nuevo.
"En ociedades libres, en cambio, siempre rui.brá una necesidad de
u servicios, pues estas sociedades nunca dejan de cambiar y por
eso nunca dejan de de ga tar y hacer in ervibles los viejo

-vocabulario " 103
Es probable que la vieja idea de Platón del filósofo-re que
pusiera en práctica algunos plane cuidado amente pen ados ea
un cuento de hadas in.ventado por la ari cocracia terrateniente
ateniense. 1114 En e te caso
mos con cientes de que existe una
e idente desconexión entre teoría y praxi , en cuanto a u
pla mación ' realización práctica de ciertas vi iooe teórica,.
Pero si ob ervamos toda la revolucione política a lo largo de
la historia verificamo como é ta han surgido de plane
racionale , idea , sueño , emocione , pa ione , qu evidenciaron
en su momento la nece idad de un cambio de rumbo. Por tanto
no podemos obviar que las idea filosóficas han ejercido y ejercer
un notable influjo en Ja historia produciendo acontecimiento
hi. tórico , político y social relevantes. La historia mue tra la
conexión e implicación profunda que e.xi te entre la di tintas
formulaciones filo óficas como el movimiento intelectual de la
Ilu tración y su realización ociopolitica e hi tórica c ncreta en
acontecimiento como la Revolución gloriosa ittgle.ra (1688), la
Revol11ción francesa {1789) ' en la Revoh1ció11 americana (177 6). 105
Cfr. RORTY, R. Filo ojia y futuro, Barcelona, Gedisa, 2002, p. J7.
Cfr. RORTY, R., Filo ojia y futuro, Gedi a, Barcelona, 2002, p.17.
ios LEWI • ian, ews and Sociery in the Greek Poli (Srudie in the Histary of
Greece 011d Rome). The Univer ity of onh Carolina Pre s. Chapel Hill, 1996.
VERNANT, Jean-Pierre, y Pierre VlDAL- AQUET, Myth and lragedy in ancient
Greece, trad. Ing. Janet Lloyd, ueva York, Zone Books, 1980. BLOOM. Allan,
The Republic of Platon, ueva York Basic Book • 196 .
mi

i11,1

61

�En con ecuencia, no p demo negar que la con truccion
t ónca
int l ctuale han ej rcido una influencia histórica real
y e ncr ta obr la r alidad • ciop lítica.
1 · o ob tante el pragmatismo rorty no con idera qu d bemo
de char el niv l de ab tracci ' n y • peculación alcanzad por
la teoría. política clá ica ) contemporán a , porqu e t
int nto de querer ju cificar y fundamentar la actitude y
po icionamiento polític c n rituy una tarea inútil y e t 'ril.
· ·
,.
&gt;106
"de nganchar de la práctica produc al uanaaon teonca .
Hilan· Putnam ha d finido 1 pragmati roo c m "la pn111ada
del p1mto. de irista del s11.1eto actit•o" ,o~ donde la práctica con titu •e
un compon nt fundamental y d ci ivo para cualqu.i r teoría.
n e te ntido la práctica e alúa c n tantement
la t orla.
Dewey al igual que Iarx n u L 11décin1a tesis sobre eyerbach
a. urnió la primacía d 1 práctico ) la tran. fi rmación ocial. 1
pragmati mo y üb rali mo p licic de D w y c n tiru ·e una
r puesta práctica a la formulaci n . te' ricas que realizamo .
E t rec nocirni mo
la principal virtud de 1 miembro d
una oci dad lib ral, • qu la cultur de a ci dad d b ría
ten r com obj tiv-o curarn de "nue tra profunda nece idad
m rafí ica."H
adrid. hanza. 1979. (e. original;
niver tt · of Pen ylvania Pre . In . 1971);
con últese u otro trabajo BER TEI R. J., la re tnicturacion de la teoría
ocialypolirica.Mé I o Fond d ulruraEc n'mtca. 19 3;HABERMA .Jürgen.
"D recbo natural y revolución" incluido en ·u Teoría y praxi . Estudios defilosofla
ocia/. Madrid. Tecn , 1997 (38 d. ).
11,.. Cfr. R RT . R.: Pragmati mo ·polí,ica, Barcelona, Paidós, 19
, p. 47. En
ta línea, podemo ob ervar e ta rnterrelación entre teoría y praxi en la propia
bi toria politica occidental La historia no demu tra ta cone ión e implicación
por ejemplo. entre la llu trac16n como mo imicnto intelectual y polílic~cultural
con sus re pectivas realizacion oci poliúca a tra\é de la Re,·ofución Fran a
( 17 9) y en la Re1·ol11: ión americana ( 1776) toda I revolu ione liberale e
Independ nti tas de la Aml!rica e paftola y portugue a. Rorty apoyándo e en
Dewe.
1' Htlary Putnam e
onsiderada en la a tualidad e mo una d~ la filó fa má
imp rtante. de la tradición pragmática norteamericana qu defiende el pragmatismo
como una fonna de pen amiento que basada en la 1gu1ente t is o po tulado . n
Praxis ami Act1011) Pen ylvania:

62

Por e ta razón R rty con id ra I xce de t oría com
principal mal ndémico dt: la i1.9uierda nort amencana. La
izqui rda d b de prender e d lo pr upue t fil , fico ,
acom t r una acción p litica má inclu iva · real.
ng d
propu tas br cómo 11 Yar a cabo e ta tran ición. La prim ra
s qu la izqui rda d bería e ne der una moratoria a la te ria \'
deb ría de pr nder · de 1 hábit filo. ófic . La egunda ·
que la izquierda deb ria pon r en acción l que queda de ou tro
orgullo e tad unid n e."1otl
Pero por otro lado, en la realidad no podem n gar qu la
con truccion s teórica ejercen un influjo práctico ) tan ibl
s bre la realidad ocíopolític . La hi tort humana :rá
fuertemente intlu.ida p r un d arrollo e impacto fuert &lt;l c n cimiento hum no
n e t a p cto con id r que guimo
nece itando una fundam ntación · ar mentaci · n t - rica qu
legitim y ju tifiqu nue tra m titucion p litica ·. 1 ' u tra
in tituci ne política preci an ad lec n d un ado roa, r d
legitimidad. La Legalidad p r í mt ma no ba ·ta
no , vü.:n
acompañada d legitimidad moral · l itimación democráti a.
·n te ntid la filo o a política, m ral , jurídica pre nde
ervir d in tancia fundamentad ra d nuestra in tiruci ne
política . Per , e ta p ición intelectual no nen nada que ver
c n la bú qu da d un fundam nto firme, tra cen&lt;l me n
human o una c ne. i ' n con la naturalcz. última la nrdad un
p der n humano tra cendental.
m titucion política · no
con tiruy n ej mplific cion concr ta d ·erd des ideal
·mo
instrum nto práctic qu iff n para articular, orgaruz, r y
primer lugar, antie cepticismo qu
stien que la duda requiere di! j~tificaci · n
com de creencia. por otro lad . falibt lismo: 1
m
una garantía ab oluta y cierta de nu Lr ono
l
g r.
pragmati mo co
la dicotomia fundamental
último.
la p
ae
c1al para la filo ofi
l Hilary. lfonl.
und Lije.
bri
a
arvard niven,ny P
1 Jr.
RTY. R.; Co
encía ironía .l o/iJun a . arce lona, Paidós, 1 91
p. 65.

63

�Iv, // rmt¡u

pla mar una det rminada conc pc100
libertad. .. n · te entid , e n id r qu
rortyana de e munjdad lib ral c ntin
democrática ntenclida e m e. pcrim nt
n ce anarnente e n una fundamemac1 'n
áen e m funci · n la ori n aci · n cial

p litica d ju uc1a '
la e ne pci · n p lítica
nt
la conc pci · n
n on in mpatibl
t · rica aut críáca, que
y política.

r

"La fil

fia no pucd t rminar mi mra n terminen l
cultural · y e m l r t del mundo, vo e p ro qu e.
continúen. hn consccu ·ncia, i mpr habrá nte c¡u

cambi
cambi
in entará
fu i n I Yl j c n 1 nu ,. . Plat · n intentó unir las cualidad
m:i adecuada d I di e. de H ·í d c n la pr pi dad
má ad cuad de la geom tría axiomáuca. O , •e · hiz el e fuecz
&lt;l urur a He 1con Darwrn . .\nner Baier ioc nta unir a Hume
f--fardct Tayl r e n Freud. '""

Hab ·rma en , u e oda cial ctítica 111 h. tratad d
una unidad entr e ría y praxi . D
i l am H
pr clamad la rc.:ahzaci · n hi e • ric. d 1 . 1dc I d
}j re. d n u an obra la I· 11on1mologfo d I 'J/&gt;Íri/11. •n e. t
Hab rma n de e n e 1a dificultadc intrín, e qu
1 int nt de t nd r pu nte. ntr teoría y praxi . u

cli eñar
1 había
razón
entid
e nll \

°Cfr. R

RTY, R.: Fmjúr un pc1i . El pen um11:fll0 ,¡, • izq · d, er, lru E.1tad11
nido. del .uglo XX.
ona, Paid , 1999, p. 6. R
Y. R.. '"Filo ofTa
anahti
fil tia tran
u, a"' en Filo o ,a fuwro. Ge
, Barcelona, 2002,
p. 72.

1
nte d sarr liada por H rkheim r, Marcuse,
la e
a, bárbara e inhumana ,ivida durante 1
undí .
por tant , que la te ría e · ·
·uftad
1mient ant e
y humano
·e•· in
n la hi l ria de la humanidad Vid. Me
illcu
\ocia/ de Hahcrmm , d Tecn . 1adnd, 1 7 ; M
.. La
teoría crítica de la oc1t•clucl de Hahem,a . d. Tecno
d, 1
1

críáca compr n iva d
ciedad e m un pr ecto umam ne
ambici
ne t pun
ívam nce critic cuand
cue ti na l precen ·o
d inspirad · n kanáana
e m Hab rma qu tratan d ene ncrar un puot d v-i ta que
r ncima
la p litica para
··
antizar la
11
idad d l
m crátic .
or , cr
qu
o
•ril, porque nu
dem ra
U
en un ún.ic ·
·
p ible ntre
r t
útil
argumem qu n
an cont
die
cntid
n
po.ible derivar una fil ofía p líúca uni er ali ta d la
fil
fia d J Jenguaj e mo int ntan
erma . a
bú qu dad una fundam n ·
ad lib rnl y
dem crática en · ·e una c ' m d
"da d
úemp . Para
roa rnrere ant
ntar la
ciedad d m
· lib ral p r
· valor mtern }
d jaro d d carla d '1'mda111enlos filosóficos" 11 ·1 p rqu d tarla
de fundam e
er y
r un rd o n. turaJ
a la con rontaci ' n
· d • l ' ·co
de u pragmaci m
e nv r aci nali ta una ci dad liberaJ e aquella que . e limita

bj ti

prioritario e n I en lab rar un marco teórico que.: pu da n ·ir
d orí ma 1· n para el t 61 c1m1 nt d un modelo p lícic
democrático y liber 1. u pr y et pret nd de arr Uar una te ría
11

,u/n'il }' rt.i

11

e

~

•

·

Habennas re ·

dizac1 n d la
cntal. pu to

·

muni ativa com
·
ialogar.

~~
~

d
n

e

e

-

•

d
egu
del e
para

64

'

'

• J., ( 1 4) Falmzitiit rmd ellung. 8Nrei e zur Di lr.ur. th ort
d•mokrati. chenRech. tuats. Trad. ·pañ I Fa tu:idad •i-al,dez.
bre el d rec/1 y I E lado demoaó11co d, d rec/&gt;0 i:n t ·rmiflo d teoría d, /
adricL Trotta, 19

6

�a Uamar nrdad" al re ultado d combate int I ctual y
acad 'mico ea cual
, 1 r ultado obtenid .
e pr enta má: m d rado al re. pecto
0 ob tan te, Rawl
qu Haberma y con ell
al ja d l marco univ r ali ta e in i t
1
n I marc "situatio11a/ ' 114 d u te ría d la Ju ricia. Ra-.. 1 , de
ta fi rma
ac rea al cont ruali m rortyano; pero sin caer
n una cruzada anti-t 'rica, anti-metafí ica antifil ófica.
Rawl y Haberma han de tacad
lo
lem ne s
proc dimen cale 115 que favorecen la prioridad de la ju ticia obr
el bien, o com la cu tione d ju ricia ( "lo que e.r bffmo para
todos ) e tán eparada d aquell
precepto ético
concepc1on del bien particular ( "lo q11e es bueno para 111i opara

nosotros ")
Para R r • n hay nada n la naturaleza del 1 nguaj qu
pueda rvtr de ba para ju tificar la uperioridad de nu era
in titucion política y jurídica com la democracia lo d r ch
humano , la divi ión d poder . . . Y obre te punto, in i t
mucho en el pro recto ab urdo de tratar con ctar racionalidad r
d m cracia d sde la per p cciva del e\'olucioni mo cultural,
c mo si la d m cracia fue la olución raci nal al probl ma d

la conviv ncia humana. Y la onc paon p
ra
11
qu otr pu blo Uamado ' uraci nal
' c.
ad ptarán la d m cracia cuand d jan de er ''i"acionales". ◄ n
d fond , lo que
. tá d bati nd nad ti n qu v r e n la
raci nalidad ino qu
rrat d un cu ti · n d ere ncia.
compartida . La acción d m rááca n requi r d una e ria
de la v rdad · n don c m inc ndicionalidad
·alid z
univ r al in má. bien una Yariedad de práctica } movimiento
pra máti o d tinad a p r uadir a la ntc 9u • mplí u
camp d compromi o c n l d má de fi rma u p d mo
e n truir una comunid u má inclu iva. E ta
la raz · o p r la
qu r ulta falaz , téril uplantar 1 acci · n p lítica )' ciaJ I r
int nt d fundamentación t ' ric d 1 d r ch human ,11 •
la. lib nade pública y la d m era ia.
P r
ta razón, el pra
· m r rryan
importancia a lo
abul
partido para a
de
lo d r cho humano qu
enro ofi cicaclo. d la
t oría políti
jurídic c nt mporán a uni\er ali_ ta
racionali ta .
rdad r canuno por t nt , no e n j t
encontrar argum mo qu ju ti 1quen la r, cionalid d y la
Ro
ne 118
d ir, q
huma ·
e con
no ot
vida
europe
n tra
d
i
re
c
arte
11 1 Ro

ruc1urali
· · ta de L
referencia cultural privilegi

1'

RA L • J.. A Theory of Ju ti e, Oxford, 1972; Trad. Ca t. Teoría de la
ju t1cia. M.d. González). é ico. F E, 1993 p. 175. Ra I evoluciona hacia una
1: oria Politica de laju ticia que toma en cu nta el "plurali mo ocial razonable'' d
la soci dad cont mp ránea hacia u gunda gran obra RAWL , J., El liberalismo
político, Barcelona, rltica, 1996. En e te entido. e produce un giro político de u
pen amiento hacia un gundo Rawl . En di ha ociedades plurales e preci o y
nece ario una oncepción políti a de JU licia que u l nte el r gimen politico y
e n titu ional.
115Rawl en su obra El l,beralúmo polhico pre
entr Las nocion de bien y la idea de justi ia. qu n t rmino lib raJ , podemo
entender como el contra te entre I funbito pri ado y ámbit público, la e fera ética
y la e fera política. 1id RAWL , J.• El libera/i mo politico, A. D ménech (trad.),
Barcelona. rítica. 1 96, pp.165 y . RAWL . John, ··Ju rice Fairn : Political, n t Metaphy ical", Phi/o ophv and Publi Affair , 1990 14, 1. pp. 223-251.
éa e también eba tián E CÁMEZ
A ··El Estad de la vinud. obre la
noción de tolerancia n el liberali mo politi o d John Ra 1 ", 1 egoria, núm. 31,
diciembre 2004, pp. 7-7 .
11 •

66

río.

pee
c1
h
m

·

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h
I
s

I

1 ·

i
·

~p~cl

prom ve
humano . V
retórica a la
Madrid, 'JC, nº 11.

El hombre
o
·en
pr
un
e
,y
uhura que
la vid • la
tnocéntricn
rogrc. d
y antiprogrcsiva.
torga la vida. en

e

q

o

ul

y

~

.

dere h
literatura: d la
moral _ política).
d

7.

6i

�univet. alidad de lo der cho human y la democracia, ino
crear • d arrollar un ethos democrático en nue tro contexto
políti.c particularc . n ethos democrático qu impulse acoY
una m Yilización de pa iones y entimi nto , una multiplicación
de pcictica institucione y juegos de lenguaje.
lucho r órico lib ral obvian e t tipo de refl xión
proc dimentali ta, 118 pue part n de una e ne pción metafí ica
que e n id ra al individu e rn previo a la ciedad, po e dor
de derech naturale , uj to racional auto uficiente, aislado de
la relacione ociale , un uj to c n tituid p r un p der
lenguaje cultura que con tru re socialmente. En e te aspecto,
Rorty comhat
t tipo d liberalism político qu bu ca una
ju tificaci ' n racional y univer al • con idera qu la in tituci ne
dem crática on má e table i puede pr bar e que fueron
le idas por indi iduo raci nale bajo el velo d ignorancia
awl ) o n una ituaci ' n de comunicación no di tor i nada
(Hab rma ). l t órico polític lib ral e tá bligado a bajar al
terreno de la práctica cotidiana , 1 pr blema de la
dem cracia para con truir una ciudadanía democrática má
inclu jva • t lerante.
Por t.ant , el d acuerd entr Rorty, Habermas y Rawl e n i t
en una diferencia má teórica (búsqueda d fundamento ) que
política (proyecto mod m ); 119 pu arnb pen adore comparten
el pr yect politic d la llu tración, la cultura d I derecho
humano y la dem cracia; pero di ieoten drásticamente n la vi ión
que tienen d c , mo el b roo. realizar }' alcanzar dicho proyecto
mod rn . J\l re p eta, Rorty afirma que: "la diferencia entre
11 A UILERA PORTALE , Rafael, "Ciudadanía. democracia y
iedad civil en la
Te ria Política ontemporánea" en MARIÑEZ. Freddy cd.), Cíencia Políhca en la
actunliclad, México L1musa. 2009,pp.37-67: éasetarnbién RI MALOO ADO.
Manuel, Sueño y mentira del ecol.ogismo. aturaleza. socíedad. democracia. Madrid:
iglo l. 200 .
11 Vid BER
VILLALlBRE, odesto, Debateentomoalapa tmod midad.
Madrid, dil rial int i , 199 . Rorty, R.: Forjar un país. E/pe mniemode izquierdas
en lo. Estada Unidos del iglo XX, Barc lona, Paid 1999.

6

Haberma yyo n rien cons cuencias en la práctica: ambo renern
la misma utopías en mente y amb n e mpc; metem en el
mism tipo d política democrática." 120
Para Jünger Habermas, t nemo que cons rvar al meno un
eje eguro para no aband nar la critica racional tk las i11stitJ1ci.011es
existentes, 121 c n iderand qu t d l qu aband ne e te nfoque
irracionali ta · relativi ta por u de echa la nocione que
· han utilizad para ju ti.ficar las diver
r forma d la hi toria
de la dern cracía occidentale de d la Ilu traci , o ha ta
nue tt días. n con cuencia, t d intento de abandonar a
p r pectiva rmiversalista con ticuye una traición a la e peranza
cial que han ido nudeare en la p lítica democrática lib raL
n e t aspecto Rawl ocupa una po ición intermeclia entr
Hab rma
R rty.
Rorty pr h.tbe cualquier intent de emprender una critica d
la forma de vida en u conjunto.
igue una lectura int re ada y
t r i er ada d l
ittgen tein d lo jue
del l nguaj ,
Jyidándo de cómo e t rn tr , u d aprobaci , n · repul a al
c ajunto de vida c nacida en ran Bretaña. .. o e te entido
p dem calificar la p ición de R rty de sumamente con ervadora. in una t orización global , tructural no pu d n concebir,
l:?O Vid. RORTY Richard· universalidad. y verdad" en RORTY y HABERM
obre la W!rdad: ¿va/id - 1mirer al oju tificación 1 • adrid morr nu edil re,
2007, p. 30.
,n 1 Teoría ocial critica de Haberma e n i te en el permanente fuerz en
nue 1ro tiempo de de enmascarar la realidad y liberar al hom re de la alienación
1dc lógica, politica y ec n mica a la que ha id
metido. La nueva forma
ideología d nu ero tiempo on utile , an nima y anesté ica, tras I pretendida
ra ionalidad leen rática
uIta un 1 t ma de poder mvi ible que uIta al hombre
uverdaderanarumleza. inanatemizarelprogr t ni o-cientifico,ene ea pee!,
considero que una liberad n pro r ~iva de la oci dad ex.ig un cieno progre o
e munica1ivo, es d cir, un progr o moral hacia una Visión politica deliberntiva.
Vid., HABERM , Jürgcn: Problema · ele le ilima ión en el capitalismo tardío,
(trad. ca t. de J. L. tcheverry) Bu n
ire . m rrortu. 1975: La reconstrucción
d I mareriali. mo hi tóri ·o, (trad. cast. de J. icofá MitillZ y R. García otarelo)
Madrid, Tauru 19 1; la nec idad de rel'i. ió11 de izquierda. adrid. Tecno ,
1991.

69

�J funld,r. !,

f Ú(I

O

comprender e interpretar el conflicto de inter
plurales que
urgen en una sociedad compleja. La lógica d intere es exige un
tipo de crítica social política más general.
í de esta forma,
rupo o da e oprimida muj re proletariado, inmigrante ,
minorías étnica , pueblo colonizado , ... no se pueden ntender
in una compren ión t órica de u propja ubicación en un i t ma
social y político má amplio. Todas e tas luchas plurales y
parcial s no podrían percibir e en un interé esp cifico por la
emancipación. Por con iguiente es falso contraponer intere e
locale a la totalidad gl bal. En este entido d b mo buscar
una base racional que pueda articular la pluralidad de intere es
ocial s contrapue tos. orno diría Rawl apelando a un
sentimiento de justicia más amplio 122 y univer al que todos lo
ciudadano poseen y una concepción política de justicia que no
aglutine ocialmen te a todos para impuL ar un modelo de tado
social o de bienestar.
egún Richard Rorty no nec itamos una crítica d la
ociedad liberal" lo que nec itamo son más sociedade
democráticas ley s liberale en vigencia más movimiento
pragmáticos que amplíen nue tra olidaridad formas de
inclusj 'n frente a otro , e decir, s ciedade democrática y leye
efecti a que regulen lo. mecanismo de interacción ocial y
generen cauces de participación y realización política. n este
. entido no plant a que l pen amiento filo ófico eur peo igue
dominado por la noción marxista de 'ideología", 123 y p r la noción
romántica del filó ofo e mo la per ona qu p netra detrás d las
apariencia de la institucion s ociale para llegar a su verdadera
realidad. Rorty de e nfía ampliamente de amba nociones y
concepa n qu pr vienen del p nsamiento cial europ o.
Vid., RALw John., El liberalismo polltico A. Dom nech (trad.), Barcelona
ritica, 1996. RALw John, 'Ju tice a Faüne : Political. not Metaphy ical". en
Phi/o ophy and Public Ajfair. . 1990. El enfoque contractuali ta rawl iano in iste
en el proceso de delib ración pública de todo Estado con titu ional.
111 Vid.. MUGUERZA, Javier: ·Laaltemati ad I di enso" en Elfimdamenrode
derechos humano . adrid, Debate, 19 9.
122

RI1111cl 1•nriq11

Jr!,flllem f&gt;r,rt,1

'!

in embar o Ror • e mue tra ciego e in nuo al pen ar qu
las oci dade liberal
la leye liberale urgen e pontáneamente a través de un mí.rumo conver aci nal. lgualm nte la
ima en de la ociedad que e pone Rorty elud 1 conflicto y el
clisen o como fi rma d m jora cial y política. La clave de la
ampliación, exten ión y desarrollo d la clero erada lib ral •e
debe a la crítica de las in titucion
ocial exi tente . 1 o
ob tante, el di en o la objeción de conciencia, la des b diencia
ci il con titu en forma política de participación r
tran formación cial 124 • política, a la v 7 que con titu ·en la
encia de toda democracia. La di idencia p lítica con tiro ·e
una virtud pública por exc lencia para la democracia. Hoy en
dia, definimo democracia liberal como dem cracia plurali ta y
toda democracia plurali ta admite la diferencia lo di en o y
la oposición como la fuerza que activa, desarrolla mejora la
propia democracia. En este entido, tanto Rawl como Haberma
hacen una defen a de la de obedi ncia civil, como una vía
alternativa de participación política en la ida pública y como
manifestacion s política de perfeccionamient del i tema
democrático. La de obediencia civil constüuye una forma
democrática d lucha para el recon cimient d determinad
libertad pública
derecho fundam ntal .125 ,l ' n
ero "
etnocéntrico r r ano en oca i n elude omit l pluralismo
politic y el conflicto r al exi tente en la. ociedad lib rale ,
desde una autocomplaciencia bobalicona d 'qu bi n no va" a
la dem cr cías rica del tlántic
orte, qu pu de equivaler a
expre ione como ' qué uert h roo t nido de n ser africano
•~~ Vid., AGUlLERA PORTAL • Rafael Enrique. 'La
n tituci n y la
de bediencia éivil como proce o en la defen a de los derechos fundam nial ., n
Criterio jurídico Uni ersidad Javeriana. antiago de Cali. olombia. vol. VI, 2006,
pp.93-115.
m v;d. E TÉ EZ AR
JO J. A., la co11stítució11 como µrote .10 .l la
de obedie11cia cwil fadrid, Trolla, 1994: MA LEM
A, J. .. Concepto y
1ustiflcac16n de la de obediencia civil. d. Ariel, Barcel na, 1990: P · REZ, Jo é
Antonio, Manual prá tico para la de obediencia cfrif, Pamiela. avarra. 1 94.

�Rr!f,1el hm,¡ur

Nlot1'1.I

o as1at1co ', expre ione in duda xenófobas r raci ta que
esconden un profundo etnoceotrismo europeo y norteamericano.
in duda, la mayor parte de los teórico políticos liberales
han construido categoría , hlpótesis figura intelectuales que
pret nden fundamentar la democracia en muchos caso ,
categorías ociopolíticas como contrato ocíal" que han ervido
hi tóricamente para fundamentar un modo de legitimación
democrática de nuestras institucione política . Eo esa línea,
mucho lib tale ban defendido concepcione como contrato ocial,
estado d naturaleza, derechos naturales, Estad social o de
biene tar. Toda estas idea son pre upuestos teóricos ficticio ,
concepcione metafísicas que tratan de fundamentar la democracia
liberal. Por upuesto no exi t el indi idu como previo a la
ociedad, ni poseedor de der cho naturaJe aislado de la relacione
sociale de poder y de toda interacción social. Tampoco exi te en
lo plam amiento liberales neo-contractualista actuale de Rawls
y Ha berma ,126 ni el velo d ignorancia, ni la posición original o
situación comunicativa no distorsionada.
to constructo
intelectuale constituyen fórmulas metafí ica provi ionales e
hipocé is p lítica imaginativa que tratan de hacer explicable y
ju tificable un modelo idóneo de dem cracia radical. n cierta
medida, podemo admitir que estas concepcione adolecen d una
fu rte dosi de raci nali mo ilustrado; pero con tituyen fórmula
prácticas y funcional s a la hora de tratar de construir un sistema
oci -político.
En re entido, pod mo e tar de acuerdo con Rorty que
debemo abandonar una cierta concepción antropológica
fuertemente racionali ta, individuali ta y solipsi ta que presupone
Para ampliar, puede consultar e la abundante literatura critica: ÜARGARELLA,
R., las teorías de laj11stic,a de pué de Rawls, Barcelona, Paidó 1999; V PARIJ ,
P., ¿ Que e una ociedad justa?, Barcelona, Ariel, 1 93. VALLESPI , F. Nueva
reorías del contrato ocia/: J. Rawls, R. ozick, J. Buchanan Madrid, Editorial.
19 5; KYMLICKA. W., Filosofta politica contemporánea, Barcelona, riel 19 5;
SAHUl MALDO ADO. lejanclro. Razón y e pacio público. Arendt. Habermas
y Rawls México Edicione Coyoacán. 2002.
12 •

2

J11"'1v PorttJlr.r

el valor de autonomía política qu propone el ilumini mo
moderno. El individuo cootemporáne no es precisamente reflexivo
ni crítico, ni racional. El rnovimi ne ilu trado e ha quivocado en
proponer una época libre de ignorancia y estupidez humana.~27 La
modernidad ha sido un producto que ha urgido a través de metanarraciooes: u.na emancipación de la humanidad realizada a tra '
de una racionalidad triunfante 128 y una visión teleología del e píritu
cercana al idealismo e hi torici mo. Lo sistemas de t talidad o de
unidad ya no tienen una razón de ser en la cultura postmodema.
Hoy por hoy, e te modelo de racionalidad uniforme ., homogénea
moderna ha ido fuertemente cuestionado· no obstante, est h cho
no upone que debamos rechazar el universalismo ético y político
ino particularizarlo en una sociedad global, c ncretarlo tratar de
articular o reconciliar lo universal c n lo particular.
La propuesta pragmática de Rorty de eparar el liberalismo
político ilu trado del racionalismo ilu trad c n titu ·e un intento
difícil, arduo y contradictorio. En e t a pecto píen a que
deberíamos desprenderno del racionalismo ilu trado residual
una herencia moderna d l movimiento ilu trado que no nos
permite de pegar hacia una cultura lib ral p erizada. Por lo cual,
Rorty comparte y intoniza c n la ideol gía po tmoderna de la
o pecha 129 y e acerca n este a pecto hacia otros autores como
Derrida, Foucault, attimo y L 1otard, que llevada a u máxima
radicalidad temen que cualquier principio universal esconda
preten ione totalitaria e imperialista , y que todo intento de
Cfr. RORTY, R., ·'Filó ofo . noveli ta y comparacione interculturale :
Heidegger, Kundera y Dickens" en DE T H. Eliol (ed.), C11/1t1ray Modernidad
(Per pectiva filosóficas de Oriente y Occidente). Barcelona, Kairos. pp. 19-37,
p.35.
128 Vid., THlEBAUT, Cario • la herencia ética de la 1/11 /ración. Barcelona,
Crítica, 1991.
129
ietzsche y Heidegger son precursores de la postmodernídad porque en
ambos desaparece la idea de fundamento. La modernidad ha e tado regida por esta
idea de bú queda de fundamento. Igualmente ambos pensadore e mueven en el
horizonte del nihilismo conectado a la ausencia de fundamento y, en último lugar,
ambos desechan la idea de subjetividad e historia.
121

73

�Jl!i

•

r

fundamentación con tiru un intento d in tauración de la
metafi ica e ncialista ' obj ti a.
'"'n e te entido, e acerca a la tradición d pen ador s
comunirari. ta c mo Alasda.ir Macln r :fichael andel, Charle
Taylor, Robert B llah. E to au re rechazan igualment el
racionali mo iodi~-iduali ta de la Ilu tración y la idea de d recho
ahist, rico p r , a ciID reacia d l pragmati ta como Rorty,
pr tenden cue ti nar la in tituci o y la culru.ra d l lib ralism
político actual. Para alguno d é to pen adore e ca
in titucion no breYivirían al oca o d la ju tificación fil ófica
que la Ilu tración había proporcionado. 130 Rorry, sin mbarg
in i t y de taca qu e po ible una d m cracia lib ral in
ju tificacion filo ófica . Como bu n pragroati ta, e tá col cando
la política n el primer plan , mientra ubica a la filo afia en un
gundo plano. u intento pragmático rortyan con iste en liberar
la cultura política de lo malentendid filo ófico e imponer
límit a la ju tificaci, n teórica. De e te m do, tendríamo una
política d pojada de toda con xión crítica y teórica.
l pragmati mo rortyano insi t mucho en la di rinción entre
la metafí ica ilu trada r praxi d mocrática. n cierto ntido
pad cernos un norm la tr metafí ic del racionali mo
ilu trado, pero, por un lado no r ulta can fácil d shacerno de
sta metafi ica p lítica ilu trada cuando e ta impregna y contagia
nu tras c ncepcione de ciudadanía, dem cracia y
tado de
131
der cho. , por tro lado la Ilu tración como m vimiento
uo GUILER PORT LE , Rafael Enrique, "El debate iu filo ófico
contemporáo en tomo a la ciudadanía entre liberal , comuoitari ta y republicano "en Anuario de Derecho Univer idad de Alcalá de Henare • niversidad
lcalá de Henares. adrid, _006, pp. 6-44.
mEn 1944, Adorno y Horkheimer publicaron en colaboración u gran obra la
Dialéctica de la llu: tración. donde analizan el concept de ..razón ilu trada". La
tesis central de ta obra e presa como la dinámica de la ra ionalidad moderna aboca
irremi iblemente hacia una autodestruccion como la que e expresó en uschwitz,
una •·nueva uerte de barbarie". ADO O, T. W. Y HORKHEIM R, .: Dialéc11ca
del/Luminismo, Buenos Aires, ur. 1947. La Ilustración cr yó d ubrir en la hi toria
humana. la historia del progr so llevada p r un pr greso moral técnico ilimitado.
La razón lejo de Jíb rar a lo hombre de todo dominio y de todo dogma ba
4

lvya I f:.nnq11

político p sibilica una reo vación y r visi ' n con cante de léxico
y prácti a lingüí tica y polícica . Por con iguience c n l
modernidad ilu erada no
ncontramos om defi nd
Hab rma , ante un pro cero incompler e in cabado, m n
concluid .
n c ns cu ncia, xi t una t ndencia c mún en auc r
c m R rty D leuz D rrida y Foucault debid a la influ ncia
d I pen ami nto ni tz ch an cuan pr t n n mcluir t &lt;la 1
hi t ria del p n ami nt n el mi m cajón d
l t ni rn ,
te logia tradicional, llu tración). Para e t
e ca mani~ caci n c inciden en una "nsión transcendmte"
parecida a la del pen amiento platónico enciali t .
a pece , 1 pragmati m d Pumam ba atacado ta isión de
cómo xi t una t ría etic e n truida d gmáricarn ne p r
ad lantado qu o t l ra I plurali m ni la difi r ncia. Por canto
para Putnam
n c ari v 1 et al an val r ilu . trad d la
e l rancia 133 qu pr up n l re p to hacia 1 particulanda I y
di ersidad d la tradición ccid ntal.
o ob tant R rty de i te del léxico y herencia ilu trad qu
con id ra caduco · plantea una rede cripci ' n e ré ·c d I
conducido a I oc1edad actual a nu v y m sofisticadas fi rm de: domm i n,
bajo oue o dogmas y mito . rtega Gas t opinaba qu con el "siglo e/. /a.1
luces" el hombre tenla la lillpr ión de haber cons guido por tin ver laro y
comprobar la extinción de la ignorancia. e percibe rodeado d tinieblas y ·cundad.
y ant
nue
ituación. la que ufri ron aqu lla per ona del iglo \lll y la
que bo no e familiar. "falto de uel finne no . entimo caer en el vacío". Y
pa eam d a á para all nu tro "per. anal ~frir" y, onfundido • frustrado }-.
en cierta m dida, d carriad , vivimo "la de
n de · perdimient ", u ·¡mand
por la luz erdadera. Vid. V LT IRE· Cándido o el optimi.\mo. Ed. Bruguera.
Bareelona. 19 7: UBI T , E.: la i/us/rac,ón in uj1cíente, Tauros. 1adr1ll, 19 l .
,:rz Haberm dice que toda pretensión de validez del habla tiene un momento
trascendent de \'alidez uni ersal que hace e·tallar tod prov1nc1am mo, adem de
u rol estratégico en una discusión determinada por un contexto. Vid..
HUI
ALDO ADO, lejandro. Razón e pacio público. Arenclt, Hahermm ~· Ra"'/5,
Mé ico. dicione oyoacán, 2002.
AM. Hilary, La Re olución France a y el holocau to:¡ Pued la ética
er ah· tórica?" en DE T H. Eli t erl.). u/tura y modernidad (Persp ·ctiva
filo óficas de Oriente y Occidente}, Barcelona, Kair . 2001 , pp. 237-2-3. p.24 .
75

�11111a1

h'A&gt;J u

liberalismo político a travé de la culrura liberal poetizada. En
mi opinión soy ese' pt:ico de que una culrura poetizada y romántica
logre convencer a los nazi ultraderecbista , marxista ortodoxo ,
integrista o fundamentalistas religio os del privilegio moral de la
libertad e igualda~ sin acudir a estrategias de persuasión, reflexión
critica argumentación racionale . El fundamentali mo encuentra
demasiado cerca de no otro , demasiado ce.tea de nuestra cultura
occidental y nuestra tradición, aunque hayamo alcanzado ciertos
niru de plurali mo político y democrático en nue tra ociedades.

8. Ideología, política y persuasión en la sociedad
contemporánea
n referencia al análisi de las ideologías, Rorty se in cribe en la
corriente política postmoderna que defiende el ' fin de la
ideologías", que suele concebir las ideologías como algo umamente
irracional o excesivamente racional n e te enrido, no creo que el
fin de las ideologías con iga aglutinamos a todo en un acuerdo o
con en o democrático. Lo acuerdo o con enso políticos suelen
girar en tomo a uno valore político y éticos uperiores que regulan
nu tta conveniencia democrática que constiruyen una fuente
ide lógica del propio Estado. Por tanto, esta ideología postmoderna
del 'fin de las ideologías" 134 no conduce a una mayor apatía e
indifer ocia política y una creciente de politización de la sociedad.
"~ En la a tualidad existe una ideología postmodema y tecnocrática que mantien
la idea de que no existe una distinción entre partido de izquierda y derecha. Esta
ideologia de la de aparición de la ideologia modernas no deja de er una nueva
ideología má , que in duda puede ser cuestionada. Bajo una cierta visión tecnócrata
y po tmodema de la politice se ha pretendido pronunciar el fin de la ideologias. En
este entido, con idero que el concepto marxi ta de id ología iguesiendo útil para
desenma carar formas de dominación actuales. Marx entendía el concepto como
falsa conciencia. invertida o deformada de la realidad que no impide una correcta
interpretación de la mi ma. Desde te concepto podemos desenmascarar los
in ter ses de dominación que subyacen en la condición humana. Vid. EAGLETO
Terry: /deologia. Una intmducción. Barcelona, Paidó , 1997: Vid. HABERM
J., Cien ia y técnica como ideologfa, Tecnos, Madrid, 1968; HABERMAS. Co110ci'miento e interés, Ecl Taurus. Madrid, 1968.

6

/{,¡/,ir/ b1,,q11, le_lllÍtm A,rtali ·

La política busca un e pacio público 135 donde la libertad apar ce

como elección en la contingencia, un ámbito decisivo y privilegiado
que determina nuestra existencia comurúwia y per onal. La política
está conformada por un conjunto de relacione e interaccione d
poder a era é de la cuales e deciden cómo se producen, distribuyen
y consumen lo bienes materiales y simbólico productos de la
cooperación ocial. Las actividade de bú queda de consen o y
promoción de confianza mediante la comunicación son
componentes e enciale de la política. E ta acti idad dialógica
con tituye una caracterí rica esencial de lo sistemas democrático .
El debate ) la in tirucionalización de la discu ión con rituyen el eje
central de toda política democrática. La técnica del discurso crítico
fue desarrollada por los griego para la práctica del gobierno de la
ciudad -E tado; pero hasta la fecha actual sigue siendo la mejor
técnica p lítica por excelencia. La política surge como un producto
de la deliberación pública, 136 dood todo los actores político
(político medio d comunicación organizacione , ciudadano)
establecen interacciones y relacione reáproca entre í r el debat
de ideas sigue ·endo un referente fundamental para la creación d
un espacio público. Por tanto, la diversidad, e1 plurali mo y la
tolerancia son con u tanciales e impre cindibles a la vida
democrática. La política como actividad ocial está hecha de
palabra . La palabra e ncuentra el centro de t da actividad
dialógica y discur iva. La argumentación 137 con titu e un
componente esencial del proc o político.

m MAESTRE. Agapito, La escntura de la política, Centro de Estudio de Política
Comparada.. México, 2000, p. 33. En este trabajo aborda la falta de exactitud de lo
politico, quizá no como carencia, sino como rica e irredu tibie íngularidad qu no
remite al concepto de akribeia política utilizado por Aristótele en u Política cuando
aborda la faltad regularidad y preci ióo de lo saberes que se ocupan del.as cu tiooe
prácticas como la filo ofia y ciencia política y el Derecho político.
116 HABERMA , J., La i11&lt;:l11sión del otro, E.lwdios de reoría polhica Barcelona.,
Paidó . 1999.
m MAJO E, Giandomenico, Evidencia, argumentación · persuasión en la
fonnula ión de políticas (estudio introductorio de LuisF.Aguilar), México. F E. 2005.

.,
1

�1

•1

Rorty ha in i ciclo mucho en tratar de sup rar la dicotomía
tradicional entr form racionales e irracional de per uasión,
diálogo ocrático r u tión hipnótica, entr lavado d cerebro
y medio publicitario . En e te a pecto, Ror ' s in crib dentro
de la corriente po tmoderna de pen amient que afirma que n
hay di tinción entre di curso e ideología forma racionale e
irracionale . n otra po 1c1on
ncuentra Haberma que no
está di puest a difuminar la línea de eparación entre
conocimiento e inter' ,1· comunicación e ideolo 'a, pr tensione
de valid z univer al r di tor ión c municati,,a. o b tante,
R rt}, radicalizando u 110 ofía de la ospecha de. confía
abiertamente de noci ne. c mo: ' razón" u 'obligación moral
univer al" 'preten ión de validez univer al", vocabulario que
no ayuda a estudiar ' explicar el fenóm no moral político.
Rorty está partiendo d una concepción ru tz cheana y
h ideggeriana del hombre el mundo y el conocimiento. Tanto
en iecz che c mo en Heidegger ob ervamo que somos sere
practic ante que reóric y la. noción d desinter ' intelectual
con tituy por í mi ma Ullil forma culta de int r · una forma
r ncoro a de malicia in rrum nt de aquéllo que on cobarde
para vivir. Por tanto t do peo amiento e "ideológico"y constituye
una má arra de lucha vial ncia r dominio. 1 ietz che tá
d enmascarando t d el eclificio int lectual de Occidente. Las
concepcione teórica no on más que racionalizacione
inter e oculto . 139 Como d cía
engaño a de pa ione
, Jilrgen. Conocimienro e interés, Madrid, Tauru , 1982.
La aclitud d ietzsche hacia el conocimiento y la verdad con i te en una
a titud de ospecha, es d cir, desenmascaramiento del conocimiento como un modo
de engañ e ilu i n. 1conocimiento e fundamenta n el no aber, que arraiga en lo
in tinto . en el in n cierne. el d eo y la pasione más pod ro as. porqu el
nhelo por el conocimiento arraiga en la creencia de una po ible verdad, donde la
v rdad no e más que una cn.-cncia convencional begemonica y dominante la verdad
con tituye un con tructo ocial inventado que esconde iertas pa ione . Vid.,
GUIL RA PORTALE , Rafael Enrique, "El horizonte politico en el pen amiento
de I ietz.sche" en a tilla. Antoni (coord.). , iet= che y el e. pírih1 de Ji ereza.
Madrid, d. Plaza y ald . . 2007.
ll'I

ietz che: El hombre ólo qui re la v rdad en ahál go ntid
lirnicado. Desea la con ecuencia , gradabJ d la verdad,
aqu llas que con ervan la vida;
indiferenc al conocimi aro
puro y carente d con cu ocia , y está ho tilmente predi pue t
contra la v rdad que puedan er perjudiciale d tructiva ." 140
í mismo, tanto
rty como i tz. ch , no exíst po ibilidad
de di tinguir un con cimien o verdad r (episteme)y un n 1m1 nt
aparente (doxa). Todo conocimiento con tiruye un con cimient
de apariencias, un intent de dobl gar y humillar e hacia al no
humano qu e ha impue to históricamente a era é d la moral de
escla o cri tiana. n con cu ncia, debaj del pragmati mo
rortyano ubyace la concepción ni tz chcana s br "c , mo I mund
verdad ro acabó convirtiéndos en fábula." 141 ~ n con ccuencia, para
Rorl)', no exi te nada má allá d lo condicionado r exp rimental d
la vida humana: lo ere human no pu d n a.ber nada. , n e te
entido la filo ofia pued con iderarse coro una bú qu da u· ril
del incondicionado, l infinito, lo tra cendem· y l ublim un
inclinación humana natural de bú u da d l ab. luto
nt al
devenir la e nringencia de la r pia vida.
Rorry igu de cerca I di cur o pi cem lógico d ocault
Lyotard cuando critica el conc pto de ideo! gfa. 1 c ne pro de
id ol 'a pr upone la distinción o diferencia cradici na1 entr epistem
1 NIETZ
HE, F.: Verdad y mentira en el se1111do e:ctramoral 1adrid, lianza
Editorial.19 7,p. 13. oquerem saberloquenosabemo .noqu rt:mo saberdequé
vamos a vivir, o de qué modo vamo a morir. o cuál es el estado de nuestra salud, cómo
va la economía o la política, o i un metoorfo va a a bar con la \ida en el planeta Tierra.
o si el final del mundo pasado mañana.
141 La tarea d l filósofo ietzsche
emincntement critica, mostrar más que d mostrar
la fal dad de toque i mpre ha tenido por verdad absoluta e indi uúble. EJ hornb
aspira a un mundo en d nde tod fuera perman nte y eguro. bu ·ca fundamento ·
sólido seguro y firme en el qu apoyarse. y d pre ia el d -.enir la conlin •encia de
la vida. De aquf viene el cansan io de viV1r, el desprecio al mbio. 1h robre bu otro
mundo, inventa OlrO mundo (mundo verdadero cel tial bre I mundo . nsibl aparent ).
Vid. l TZS HE.Eccehomo. adricL Edicion Busma, {lrad. F. J. arret ro M reno ;
KAUFMA , aher, 'ietzJche. Phi/o opher. P. ycholo •i11 cmd Ali hrist, Princeton
and L nd n, Princeton University Pre . l 950; DEL UZ
. Niet:.sche y lafilosojia,
Barc lona.An grama. 1

79

�H.cr úcl f ,llrit]Jlt'

11 tw,1mi lJ J lo 1Jjl.

y doxa, conocimiento auténtic y conocimiento aparente y engañoso.
Este concepto o noción no no irve para nada en la construcción
de una s ciedad democrática. 142 En este entido, exi te una
vinculación e interrelación mutua entre la relacione de p der
(u o di ciplinarios) y los discur o de aber (epi témico ),
aunque no existe sub unción del poder por el aber ni vicever a:
ambo on autónomos y co-relativos. Lo discur o de verdad
(di cur o epistémico ) en el campo in titucional forman parte
d l control ocial con titución de los individuos (u os
disciplinarios). 1 concepto de poder de Foucault presta mucha
atención a us dimensione producti a en la medida en que
actúa a travé de acciones para vi ionarnos a no otro mismo
en lo di tinto discur os de saber como la criminología,
sexología, medicina, psicología, sociología ... El poder, por tanto,
circula a ttavé de las prácticas in titucionales lo discurso de
la vida cotidiana. El poder con titu e una estrategia relacional,
ante qu un foco in titucional. El poder no encarna el mal, ino
que con tituye una fuerza generadora, creadora productiva.
Por con iguieme, podemos e tar de acuerdo con ietzsche
F ucault obre cómo el poder e tá en toda partes, y todo
c n cimiento humano incluye cierto poder ínter e ; pero e to
no significa que debamo renunciar al concepto de ideología
como concepto indi pen able para la hi toria del pensamient ,
pue igue iendo un in trumento pertinente para desenma carar
y evidenciar lo intere es ocultos.
Inclu o, Haberma de enma caró n su libro Conocimiento e
interés. 143 la visión positivi ta de la ciencias ociales ynaturale cuando
afumó que el conocimiento nunca n utro, objetivo, ni puro, ino
que e halla regido invariablemente por algún tip de inter, qu l
•.e FOU AULT,M., Elorrlendeldiscur. o, Barcelona Tusquets, 1975. Lo di tinto
di cursos de saber se originan por las di tintas prácticas de poder y del micropoder,

tale como el saber sobre la criminalidad, la infancia, el crecimiento demográfico la
frecuencia estad! tica ... El objetivo de estos saberes no orienta hacia el estAblecimi nto de verdades cientificas, sino hacia la legitimación del ejercicio del poder.
143 HABERMA . Jürgen. Conocimiento e interes.
adrid, Tauru 19 2.

8

1,111/m, Pmt11k.r

condiciona ocialmente. En e te aspecto Habermas disiente d la
Po ición epi t mológica de ietz che cuando contempla cómo ha
psicologizado excesivament la conexión de conocimiento e inter ' ,
negando la fu rza de la reflexión de de los m dio de la reflexión
misma. 1.w En re umen al negar t do intento de reflexión la filosofia
carece de función ocial específica. La verdad tanto en ietzsch
como en Rorty e tá ometida a pul iones, pasione y afect human
y ól puede er planteada en el ámbito de e tas pasion no en el
ámbito de la racionalidad.
'La fuerza del término ideología r ide en u capacidad para
discriminar entre aquella lucha de poder que on de alguna
manera centrale a toda forma de vida ocíal y aquella que no lo

on.'

i ◄s

o ob tante, a diferencia de Rorty, podemo con iderar qu el
conc pto manci ta de ideología i e iendo útil para d enmascarar
nuevas formas de d minación actual . Marx entendía el concepto
coro fal a conciencia, inv rtida o deformada de la r alidad que
no impide una correcta interpretación de la misma. Indudablemente,
hoy en día, iguen exi tiendo nueva forma má ofi ticadas de
dominación ocial política. Por tanto, de de e te concepto podemos
de enmascarar los inter
de dominación que ubyacen en la
condici, n humana.
Lo pen adores frankfi rtiano han defendido que el hombre
moderno e encuentra alienado en u propia ali nación
(reduplicación de la alienación) ,1 46 es decir, inmer o en la
I-M RORTY, R . "Un filósofo pragmático" en Revista de Occidente. Madrid, Marzo,
2000, nº 226, pp.142-153.
14' EAGLETO , Terry, ldeología. Una introducción, Barcelona, Paidó • 1997,
p.27.
1* Como afinna el profesor Juan Cado VELA CO ARROYO: " u teoría crítica
manifiesta do aspectos básico de su teoría social: tanto a la hora de e tablecer un
adecuado diagnó tico de las patología sociales de la modernidad como en el momento
de ofrecer urur terapia oportuna, mediante la propuesta democrática de un ámbito de

81

�1111 ,

111:

11/i Jn/it1

irracionalidad de una ociedad patológica. Y para salir d e ta crisis
social y p r onal sólo po eemos la reflexión crítica como in trumento
gue no ayuda a poner de manifiesto esta alienación. En este sentido
• necesitamo una crítica de la razón in trumental. El progre o
científico-técnico ha legitimado la explotación o dominación de la
sociedad y l.a naturaleza. sta dominación e ha convertido en una
dominación más sutil, anónima y racional. Hoy en día, la ciencia y
la técrúca constituyen las nuevas fuentes ideológicas del capitali mo
avanzado, la nuevas verdades incuestionable y dominantes. 14 La
ciencia y la técnica en la actualip,ad avalan nuestros mod lo de
crecimiento político y económico. Para Habermas es nece aria una
critica racional de la ociedad actual y de las instituciones políticas
exí tentes. Y abandonar e ta perspectiva política 'univecsalista" nos
conduce a traicionar las e peranzas ociales gue on vitales en una
sociedad democrática.
in embargo, Rorty está de cartando todo intento de emprender
una crítica de las formas de vida acruale y de la sociedad liberal
actual. En e te sentido muestra una enorme irresponsabilidad moral
y política. La teoría política crítica de Habermas e propone, por el
contrario construir un aber acerca de la soci dad gue trat d arrojar
la luz a la racionalidad de los procesos ociales, desenma carando, a
u vez, lo que existe de irracional en ellos. El papel hermenéutico
de la teoría crítica reconoce qu una soci dad emancipada será
aquella en la cual los sere humano controlen acti amente us
propios destinos, gracias a una amplia comprensión de las
circun tancias sociale y política .
comunicación y discusión libre de coacciones. 'Cfr. VELASCO ARROYO, Juan Carlos,
·'Estudio preliminar'' en Habermas, J., la i11c/11sió11 del otro (Estudios de teoría po/itica).
Paidó Barcelona, 1999, p. 13. Véase también WlITHNOW, R., HUNTER, J. D.,
BERGERS , A., KURZWEIL, E., Análisis cultural, (la obra de Peter L. Berge,;
Mat}' Douglas, Michel Foucault y Jiinger Habermas), Barcelona. Paídós. 1988.
1• 1 Habermas, en su trabajo Ciencia y técnica como ideologla publicado en 1968, y
dedicado a Marcuse revisa y e amina las concepciones de Marcu e, Horkheimer, y
Adorno acerca de la ciencia y la técnica. El punto de partida de u reflexión es la
completa irracionalidad y alienación en la que se halla umida la sociedad contemporánea,
por un exceso racional tecnológico y económico. Vid. HABERMAS, J., Ciencia y
técnica como ideologia, Tecnos. Madrid, 19 9.
82

Adolfo Sánchez Vázquez, in m emoriam

Enrique Aguayo

léxico, D. F.

Introducción
oo Y om:. JE ·o J,.A BR. de un intelectual se lo
mantiene vigente; a su vez, el mejor modo de homenajear a un
pensador es leyéndolo detenidamente. Éste e nuestro objeti o:
con e te pequeno texto sobre lo concepto de filo ofía y d
valor, extraído de tre libro de dolfo ánchez ázquez, lo
recordamo y homenajeamo .
xp ndremo tre tópicos: I. Biobibliografía del autor; II. u
concepción de la filo ofia; ID. u idea obre el ·alor. Añaclimo
una breve conclu ión.
LO E TLDI

l. Biobi bliografia
Ad lfo ánchez ázquez nació n Algeciras Cádiz, paña el
17 de eptiembre de 1915. Inició su e tudio de filo ofía en la
niversidad entra! de Iadrid y lo e ncluy · en la niver idad

• niversidad La alle. Coordmaci6n ditoriaJ.

3

�1:.nm¡ur A 1m u

Jls11n11111/aJ I tlo.ro 111

r acional utónoma de México, pue en 1939, durante la Guerra
ivil, emigró a 1éxico.
impatizó, de de joven, con los movimiento revolucionario
socialistas que lo llevaron a e tudiar y aceptar el pensamiento de
Carlos arx. Pero Sánchez ázquez no e limitó a repetir y a difundir
el marxismo sino que lo llevó a ámbito no considerados por Marx,
como el arte y la ética. Por ello, nue tro autor es neomarxista.
De su exten a y profunda producción bibliogcifica de tacamo :
Las ideas estéticas de Marx, 1965, La filosufta de la Praxis, 1967, Ética,
1969, Estética y marxismo, 1970, Del socialismo científico al socialismo
tttópico, 197 5, Fi/JJsofta y cimmstancias, 1997, F.emerdos y refle.,v:iones del
exilio, 1997, Poesía, 2005 , tica y política, 2007.
Atendiendo a e o libros, nos parece que la aportaciones
enriquecedora de ánchez Vázquez a la filosofía marxista están
en la estética, en la ética y en su peculiar vi ión de la filosofía de
la pra.x:is. De de luego su poesía refleja aspecto de sus más
íntimo p nsamiento y sentimientos.
Falleció el viernes 8 de julio de 2011.

11. Concepto de filoso.ia
Desglo e en dos ubtemas de las nociones de filo ofía: 1. marxi ta
y 2. sanchezvazqueziana.
1. Noción marxista de la Jiloso.ia
uestro autor tiene una noción marxi ta de la filo ofía que ' e
concib a í mi mano ólo como interpretación del mundo, sino
como elemento del proceso de su trao formación". 1
. Tal idea viene, sin lugar a dudas, de la décimo primera
tesis de Marx contra Feuerbach: Los filósofos no hao hecho
más que interpretar el mundo d diver a maneras, pero de lo
que e trata e de transjormado". 2

B. ánchez Vázquez no niega la interpretación, pues de ella
se sigue la explicación racional del mundo. Inclu o, la filosofía
marxista revela ' teóricamente lo que la praxj es, eñaJa las
condiciones que hacen po ible el tráosit0 de la teoría a la práctica,
y asegura la unidad íntima d una y otra". 3
C. lá aún: lo propio de la actitud filo ófica es el 'plano
reflexivo". 4
2. Noción sanchezvazqueziana de la filosoJia
Basado en lo antedicho, nuestro autor propone su propia
"concepción filosófica inmanentista r racionalista del mundo y
del hombre en la que se eliminen in tancia o factore
extramundano o uprahumanos, e irracionales". 5
se concepto tiene do tema del filo ofar: el mundo y el
hombre.
. Respecto del mundo, nuestro autor no acepta lo
extramundano o suprahumano porque e irracional. E o
e.xtramundano o uprahumano es el ámbito de lo inmaterial o
e piritual que, a u vez es irracional porque l hombre no tiene
la po ibilidad de explicado cabalm nte ya qu no es objeto de
experiencia humana, s decir al o que t d y cada uno de 1
sere humano puedan experimentar y v rificar de algún modo.
1 aspecto o dimen ión inmanenti, ta e refiere a lo que
permanece dentro del mundo y por ende, puede ser explicad
racionalmente pue e verificable de algún modo.
B. La "conc pción filosófica del hombre [e ] una i ión total
de éste como er ocial histórico y cr ador' .6
a). En efecto tres peculiaridades del ser humano son la
mencionada en ese concepto. studiada cada una n u
p culiaridades propia , in desgajarla del hombre concreto o
/bid., pp. 29-30. un;iva aue tra.
' !bid., p. 34.
5 Ética, p. 26 .
6 !bid., p. 27.

J

de la pra:c.is, p. 29.
! Cfr., idem, p. 30. ánchez Vazquez cita a C. Marx "Tesis obre Feuerbacb·, en C.
Marx. y F. Engel lo ideología alemafla tr. W. Roce , Montevideo, EPU, 1959, p. 635.
1 Filosofia

84

85

�H mm , hlflrotn

sea, in universalizarla y convertirla en abstracción, es tarea
exclusiva de la filosofía.
b). La visión inmanente del hombre significa que éste existe y
actúa (praxis) dentro del mundo y pueden ser explicado , él y su
hac r, in recurrir a eres up riore extramundanos.

111. Filosofia del valor
También llamada axiología. (de axios, en griego valor), la filosofía
del valor e una di ciplina que e pecula obre el valor en cuanto
tal. La e tudiaremo en cuatro temas: 1. ubicación de la filos fía
del valor en la obra de dolfo ánchez Vázquez; 2. e encia del
valor, según el marxismo; 3. descripción de alor; 4. postura
axiológica de oue ero autor.

1. Ubicación de la filosofía del valor en la obra
sanchezvazqueziana
Al exponer sus cavilaciones éticas, e ocupa d 1 valor, Juego la
ax:i.ología e ubica en la ética.
El motivo e claro: ''t do acto moral entraña la necesidad de
elegir entre varios actos posibles". Ante de elegir mene ter e
conocer diversos valore de entt lo qu se escogerá y, de pué
e preferirá alguno de llos. ada má se prefiere lo valio o. í,
'tener que elegir upone, pues que preferimos lo má valio o a
lo meno valioso moralm m ' .

2. El valor según el marxismo
Al re pecto, e tudi mo do tema : 1. esencia del valor; 2. u
relatividad y objetividad.
2.1. E encia del valor
El término 'valor' [... ] pro iene de la economía". 9 Esto no
/bid., p. 113.
/dem.
9 lbid. p. 116.

1

6

ignifica, de de luego, que lo filó ofo no ha)ran hablado del
contenido del alor, i.e. que no tratarán lo valores específicos
como la ju ricia, la honestidad etc. Lo qu nuestro filó. ofo
quiere decir e qu el vocablo "valor" lo importa la filosofía de
la econorrúa.
ue Marx el qu al analizar el valor económico e tudió,
así.mi mo, "los ra go e enciale del valor en general destacando
"su ignificación social, humana".
ánchez Vázquez pre enta en apretada ínte j el examen
marxista del valor "con re p cto a un objeto económico como la
mercancía".
É ta, de cualquier tipo e útil porque satisfac n ce idade
humana . De allí que posea un valor de uso. Pero e útil porque
tiene algunas propiedade sen ible o materiale --que satisfarán
las carencia humanas- y en la cuales se encu ntra
"potencialmente" l valor que e hará presente o exi tirá 'cuando
el objeto e u ado' .
Como puede vers , l valor incluye una doble relación:
a). Con la propiedades materiaJe del obje_to ( in ella el valor
de u o no exi tiria potencial ni efectivamente); b). on el ujeto
que lo usa o consume ( in él tampoco exi tiria el valor ni pot ncial
ni efectivamente, aunqu no por ello 1 objeto dejaría de tener
una exi tencia efectiva como tal objeto material).
i el objeto que tien valor de u e [inter]carobiado, e
convierte en mercancía, con lo cual, ahora, tiene do Yalor ,
independientes entre í: el de uso y el de cambio. · te ólo lo
tiene la co a si cumple tr exigencia·: a). Qu sea re ultado del
trabajo humano; b). Que e lo equipare a otros productos· y c).
Que e dé "en una relaciones sociale [...] trazada en la propi dad
privada obre los medio de producción .
La ind p ndencia de lo valore d uso y cambio e parcial: el
egundo e independiente de la capacidad que tenga el obj to
para atisfacer nece idade humana . in embargo, ólo e posibL
canjear biene útile por otro

7

�I1111

El valor de cambio puede er ocultado ya que en una sociedad
d mercado e produce para vender, no para atisfacer necesidades
reale humana . n consecuencia, la co a pierde su significación
humana, con lo cual 'el p oducto del trabaj humano e vuelve un
fetiche" porque e ajeno al hombre.
e to arx -dice ánchez
Vázquez- lo denomina 'fetichismo de 1a mercancía".
nue tro entender, larx denomina fetiche a e e tipo de
mercancía por dos motivos: a) es artificial en el eotido de no
ati facer n ce idade bá ica · reales del hombre. b) Su
pr ductor convierte en objeto de adoración el beneficio que le
va a reportar la venta de sa mercancías: dinero (fetiche). Por
e o mucho pr ductore fabrican co a para vender, sin
importarle 1a nece idade que colmarán con e os objetos. á
aún: crean nece idade (ficticia , de de luego) para vender más.
De t do lo anterior ánchez
ázquez obtien do
condu ione :
a) el valor de cambio -como el d u o- ólo lo po ee el objeto en
su relación con el hombre como una propiedad humana o ocia!
uya, aungue e ta propiedad valio a no e pre ente en el objeto (en la
mercancía) con la claridad , ttan parencia con gue se da en ella el
valor de u o; b) gu el ,-alor de cambio-e roo el de uso- no exi te,
por tanto, en si sino en relación con la propiedades narurale , fisica ,
del objet gue I oporta. y en relaci · n también con un ujeto -el
hombre ocia!- sin el cual tal objeto no existiría potencial ni
efectivamente, como objeto vali o. 10

2.2. Rel.atil'l'dad JI objetividad del valor

A. Relatividad
Tanto el valor d cambio como l de u o oo relativos aJ hombre.
a) El de u o por cuanto la co a valiosa ati face alguna nece idad
humana. Dado que pued er utilizado por mucho hombre , el
valor de u o tiene denotación ocia!: me e útil a mí y a ti; a él y
al de más allá ...
b) Con base en el valor de u o e fija el valor de cambio. , te
se realiza por una unidad de intercambio: el dinero. Establecer
una cantidad d dinero, como in trumento de cambio para adquirir
un valor de uso depende de la deci ión de propietario d l objeto
con valor de u o y e quien eñala la cantidad de dinero que, a u
juicio, vale dicho objeto. Por e to, el valor de cambio a no e
tan claro y tran pareme como el de uso.

B. Oqjetividad del valor
El objeto o c a tiene en sí, algo qu lo hace alioso • pod r er
usado cambiado: u propiedade naturale , fí ica ".
Tal objeto igualmente e relaciona con 'el hombre ocia!"
en cuanto al valor: allí donde hay un ser humano, lo objeto a
su alrededor on valio os; no ha hombre, ha co as, p ro no
vatio as. i eo e e mi m lugar hay animales, hay cosa pero in
valor porque el animal no es libre, no prefi.er ni escog . Tan
sólo e atraído por lo inmediato (instinto) para colmar u
n ce idades. uego el valor e únicamente para el hombre.

3. Descripción de vafor
ue tro filó ofo de cribe e1 valor d l iguiente modo:

De la palabra inmediata anterior
xtraemos, fácilmente, do
peculiaridad del valor: e relativo y objetivo.
10 /bid., pp. 116-11 . De otro modo en Ideas
téticas de Marx pp. 92-94; 187188; 193-194. Cita El Capital, tr. Wence lao Roce, Ed. F.C.E., México, 1 1959, r . 1,
pp. 3-6 y 47. Fetiche viene del franc fétiche, derivado del latínfactici11s, • artificial ficticio". A u vez,facriciu · deriva de/acere, "hacer' . De modo que el primer
significado de fetiche es artificial, despué hacer ídolo algo o alguien.

88

el valor 110 lo poseen los objetos de por si, sino q11e iftos lo adq11ieren gradas o
s11 rtladó11 ro11 ti hombre como ser social. Pero los objetos o su t'eZJ sólo
p11edm ser valiosos mondo están dotados efectiva111ente de dertas propiedades
objelit•os. 11

11

/bid.• p. 118. Cur iva del autor.

9

�/ fo 'lfllll

1 /

,fq

Id

Para examinar la definición, la dividiremos en dos partes.
Iniciaremos por el objeto que po e propiedades objetivas y
seguiremos con la atribución d valor que el hombre 1 confier
a ciertos obj to .

. El oijeto, para ser valioso, debe poseer algunas propiedades
El vocablo 'objeto" (también llamado por ánchez ázquez
"bien" y co a") alude a la r alidad considerada en su doble
a p cto de natural y humana. quélla lo conforma todo lo que
no es creación del hombre: minerales, vegetales, etc. La realidad
humana -dice el autor- son las obra de arte un código de justicia,
un tratado de zoología una silla, una máquina, etc.
Para que el obj to sea valio o debe, en primer lugar, po eer
'propiedades reale " que le sean inherent . sas propiedades
' u tentan el valor' y 'sólo on valiosa potencialmente". Para
que dicha propi dades adquieran, n egundo lugar valor el
hombre ocial debe relacionar e con el objeto que las tiene. 12
uestro autor enfatiza el aspecto acial d I hombre porque
nada más lo concibe viví ndo y realizando diversas actividades
n relación con otro . De modo que -en lo valioso- algo vale
para mi y para ti. Pueden variar la nece idades circunstancia ,
etc., pero lo que val para mí también es valioso para los demá .

B.

I hombre le atrib19·e 11alor a ciertos o/jetos

Cuando el objeto e relaciona "con el hombre ocial con u
intere es o necesidade ' se actualiza 1 valor. 13 í, el objeto
poseerá do tipos de propiedades: a) la oaturale , que ti ne en
I mi mo· y b) las "humanas' que le confiere l hombre cuando
e relaciona con el objeto, al er ' c ntemplado, utilizado o
cambiado por él'. Por eso una co a "vale no como objeto en í,
ino para el hombre".14

ánchez Vázquez hablad l hombre ocial porque con idera
que el individuo e por e encía, un r ocial". sto e así porque
el hombre, de de que nace, encuentra dentro de una sociedad
a la que no puede e capar: de lo padres, del medio escolar, de
lo amigos, de las co tumbre y tradicione arraigadas del ámbito
profesional d lo m dio ma ivo de difusión (cine, ', pr n a,
radio, etc.), etc.". 15 Ademá mucha de us accione a ctan a
los demá miembr de la comun.idad. 16
El ejemplo qu da nuestro filó ofo, para apoyar u definición
de valor, e con un mineral: la plata. u propiedade natural
son brillo blancura, maleabilidad y ductibilidad' . obr é ta
aparecen las propiedades vali a cuando se r laciona con el
hombr quien la "human.iza ' al conferirle belleza (propiedad
estética), u arla con alguna finalidad como cubierto para comer,
c nicero (propiedad práctico-utilitaria) o ·i la u a como
instrumento de intercambio (propiedad económica). 1'

4. Postura axiológica de A dolfo Sánchez Vázquez
Para él lo alores no on ni subjetivos ni obj tivo, , , ino que
"po een una objetividad peculiar".' Por o denominam s u
p sición axiológica con l nombre 'objetividad". eamo lo qu
die de aquéllas, para luego exponer u po tura.

11/¿jetivis,no ~iológico
•
De do modo pu d er llamada e ta po tura: ubjetivismo o
psicologismo. Este último apelativo deri a d con iderar I val r
corno resultado d e tado p íquico o vivencia del ujeto.
Los defen ores d 1 subjeti i mo afirman que la. co a valen
"porque yo -coro ujet empírico, individual- la d . eo, y en
e te caso sería mi deseo, necesidad o ioteré lo que ~e 1confiere
/bid., p. 62.
Cji·.. ibid. p. 59.
11 yr., ibid., p. 114-115. Cursiva del autor.
18 lbid., p. 123.
11

Cfr. ibíd.. pp. 113 y 11 .
13 Cfr .. ibíd., p. 11 .
1• !bid., p. 115. Cur iva del autor.
12

16

90

91

�JI11t11t111 1 , 1 '/o.rr, u,

su valor". De allí que algo vale "porque lo deseamo o lo
nece itamo "; porque la pre encia del objeto nos afecta de algún
modo. . gr.: Esto e bello [...] en cuanto que me afecta en
cierta forma, al suscitar e en mí una reacción placentera
de sin ceresada".
Sánch z Vázquez considera que el ubjetivismo axiológico
tiene tesis rescatables y rechazables.
a. Acepta la afirmación de que 'no hay objeto valioso de
por sí, al margen de toda relación con un u jeto valorizante".
b, Empero, el subjetivismo "yerra al de carear por completo
las propiedade del objeto -ya sean las naturale o las creadas
por el hombre- que pueden provocar La actitud valorativa del
sujeto". Este aserto lo fundamenta en un hecho de experiencia
cotidiana: "¿Cómo podría explicar e que distintos objeto
usciten diver as actitudes valorativas en un mismo ujeto,
aunque ello no quiera decir qu la relación sujeto-objeto tenga
un carácter estrictamente individual?'
La respuesta es clara: la co a posee, en sí, algunas propiedades
que provocan diver as actitudes en un mismo individuo. Dichas
propiedade llaman su atención a la vez que causan sus
valoraciones. ánchez ázquez recalca, en la pregunta, que la
relación del hombre con el objeto no sólo es individual ino
social en virtud de que iempre se encuentra en una época
determinada, una sociedad en la que hay ciertas relaciones, con
una cultura, norma , criterio , valore , etc., ya e tablecido .
u conclu ión obre e ta primera tesis axiológica e la
evidencia "de la existencia de propiedades objetivas distintas
[que] c ntribuyen a de pertar reaccione diversa en el mismo
sujeto". 19
B. Objetivismo axiológjco
Sus partidario afirman la existencia de "objetos valiosos en sí

(es decir, al margen del ujeto)".
19

El objetivismo axiol 'gico (de idealistas alemanes como fax
cheler y ikolai Hartmann) e define en dos tesis esenciale : a)
'Separación radical entre valor y realidad, o independencia de
lo valore re pecto de los bienes en que e encarnan". E ta
tesis pued exponer e en ei puntos:
1. Los valores con títuyen un reino propio, ubsi tente por sí
mismo. on absolutos, inmutables e incondicionado .
2. Los valores se hallan en una relación p culiar con las ca as
reales valiosa que llamamos bienes. En lo bienes se encarna
determinado valor: en las cosa útiles, la utilidad; en la cosas
bella , la belleza, y en lo actos buenos d lo hombre , la bondad.
3. Los valores on independiente de lo bienes en lo que e
encarnan. s decir, no necesitan para existir que e encamen en
la cosas reales.
4. Los bienes dependen del valor que encarnan. ólo on
valioso en la medida en que soportan o plasman un valor.
S. Los valores son inmutables; no cambian con el tiempo ni
de una ociedad a otra. Los biene en que lo valore e realizan
cambian de una época a otra; on objeto reales, y como tale ,
condicionados, variable y relativos.
6. Lo valore no tienen una exi tencia real; u modo de exi tir
es -a la manera de la ideas platónica - ideal.
Esto último explica el id ali mo objetivo axiológico: la belleza,
la utilidad ... , exi ten en í mi mo e independiente de cualquier
objeto útil, bello ... E el mundo de la ideas, en este ca o de lo
valor , de Platón.
b. on independi nte lo valore 'de to.do ujeto". uestro
autor de compone e ta t i en su cuatro ra go
enciale .
• Los valore existen en sí y por í al margen de toda relación
con el hombr como sujeto qu pueda conocerlo , aprehenderlos
o valorar lo biene n que e ncarnan. on pue , valore en í,
y no para el hombre.

!bid., pp. l t 9-120.

-92

93

�Emit¡ur A

• Como entidades absolutas e independientes, no nece. itan
ser pu tos en relación con lo hombres, de la misma manera
que tampoco nece itan relacionar e con la cosa (encarnarse
en biene ).
• El hombre puede mantener diver as relacione e n lo
valore : conociéndolos -es decir, percibiéndolo o captándolo ; produciendo los biene n que se encarnan ( bra de arte, obj to
útiles, acto. bueno , acto jurídicos etc.). Pero lo valore exi ten
en sí, al margen de las relacione qu lo
re humano puedan
mantener con ello .
• Pueden ariar históricam nte las forma de relacionar e los
hombre con lo valore (las forma de aprehenderlos o de
realizarlos); pu d n inclu o er ciego para percibirlos en una
época dada. in embargo, ni la ignorancia de un valor ni lo
cambios hi tórico. en u conocimi nto o u realización afectan
en nada a la xi tencia de lo valore , ya que é to exi t n de un
modo intemporal, ab oluto e incondicionado.
C. La axiologín oijetiva pec11liar de Adolfo

ánchez T/ázq11ez
Él con idera que 1objetivi mo reci 'n de crito cae en el ab urdo
porque epara al ujeto del objeto o bien.
Por ejemplo: ·qu' sentido tendría la .olidaridad, la lealtad o
la amistad como valores si no xi ti ran lo ujeto human
que pueden r olidarios, leales o ami o ? ¿Qué solidaridad p dría
existir -aunque fuera idealmente- i no exi rieran lo ujeto
que han de practicarla y us acto
lidari ?
ue tro filó fo dice que todo val r iempre está en relaci 'n
con algún ujeto. iá aún:
El hecho de que ni siquiera podamo imaginar un valor que no
exija e a relación o d que no podamo concebirlo al margen de
ella ¿no es una prueba de qu carece d
mido hablar de un valor
existente en í y por ~ que no exijan ce ariament
r pu sto en
relación con l hombre, como fuente y fundamento d ellos?
Los valore id ale ólo existen coro cr aci , n o invención

94

11m1J

del hombre, por eso no on indiferente a u realización. Tal
creación se da a la par de la pr ducción de bienes (obj tos, co, a )
que los encarnen o "para apreciar la co a r ale conforme a
ello ".20
E p culiar la t i axiológica de nu ero filó fo por cuanro
toma en cuenta tanto al objeto, en u caracterí rica natural
fí ica qu lo hacen valio o corno al ujet u hombre cial que
se relaciona c n I objeto para hacerlo valio o. no que falt y
no ha valor.

Conclusión
La concepción de La filo ofía de dolfo áncbez Vázquez e
práctica porque sólo considera lo po itivo
ea lo pu to allí:
el mundo fí ico y el hombre concreto. · te al ingr ar en aqu '1
le confiere un rasgo humano: val r; al entrar en J mund , el
hombre lo hace valio o. En e te entido, ánchez Vázquez da
un pa o adelante de Martín Heidegg r para qui n el Dasein
(hombre) está arrojado en el mundo. También coloca adelante
d Jean-Paul artre para qui n e ab urd haber nacido y
absurdo tener que morir. cept mos, in discutir ambas tesi . .
ue tro autor las d~ hac : l hombr
tá arr jado en I mund ,
al cual, por u ola pre encia, lo hace vallo o por ende, tar en
el mundo no e ab urdo. D aquí
igue qu el entid de la
vida e coov rtir n vaLio o l qu no r dea. Lueg , l valor l
da sentido a la vida.

~ Jbid..

pp. 120-122.

95

�TlH111,

11/f,IJ

1 '(}&lt;O/i,I

Bibliografía:
ánchez Vázquez, Adolfo, Filowfía de la praxis, . XXl, ditotes,
de C. V., México 2003.
_ _, 'Ética, col. 'Ttatados }' manuales", s/n Ed. Grijalbo,
Iéx.ico, 1984.
_ __, Las ideas estéticas de Marx, Ed. ~ra, México, 1980.

. .,

Hermenéutica analógica y ontología o
metafisica
Mauricio Beuchot
f

Introducción
Co, 1 CTE, TE DE J
EC !DAD que tiene la hermenéutica de una
metafí ica, me doy a la tarea de reflexionar us condicione . Un
poco parodiando lo que decía Kant, eso de las condiciones de
po ibilidad para toda metafísica futura. Y es que tendrá que ser
una metafi ica que haya pasado por las saludables cri is recientes:
la de ietzsche, que exige una metafísica que acoja el devenir y
dé cuenta de él; la de Heidegger esto es, que rebase la ontoteología; y otras más, como la del positivismo lógico, etc.
Por otra parte, la eterna pugna en la hermenéutica se ha dado
entre el entido literal y el entido alegórico. La ontología, que
trata de decir el er, el cual según algtrnos sólo e puede mostrar,
ha de u ar lenguajes que puedan significar lo que no se puede
significar. Por e o ha de usar tanto el sentido literal como el
s ntido alegórico, y quizá en una mediación analógica, que
poderno llamar lenguaje imbólico. E o nos daría una ontología
en el re quicio, una ontología analógica.
• Profesor de la

96

AM.

97

�l llllll/I! i/,1; l fi

Esto erá po ible p r una hermenéutica analógica, también;
ella erá la condición de po ibilidad para una ontología analógica.
s preci o abrir un poco el e pectro de la discu ión actuaL que
ya se halla muy entrampada en la polémica entre univoci tas y
equivoci ta , que n , alen a ningún lado. e requiere una opción
nueva, que nos abra el camino hacia un entorno analógico, que
ha ido dejado de lado ya por mucho tiempo y es conveniente
recuperarlo.

La ontología puede u ar un lenguaje simbólico.• Tendrá que
hacerlo con mucha discreción, inclu o delicadeza, para no perder
su amarre con la objetividad. Pero e la ha acostumbrado a usar
un lenguaje dizqu cienáfico, y e o la ha matado casi, de aridez.
E que la ontología tiene que decir algo al hombre, y no hay
in trumento mejor para ello que el símbolo.
En efecto, el símbolo es lo rná cargado de sentido, y, por lo
mismo, también de referencia. o habíamo quedado en una
ontología referencialista, la de la modernidad, que acaba
muriendo por d ma iado rígida, por inanición de sentido. Pero
ahora no hemos pa ado a una ontología in rd reacia, con olo
sentido, y e o también la mata, por explosión, por difusión,
dilución de sentido y falta de referencia. Tanto la falta de entido
como la falta de referencia matan a la ontología.
l demasiado entido y la demasiada r ferencia dejan al
hombre en el desconocimiento. ría como el caso de Dio , que
d suyo reba a el conocimiento humano. Por o se necesita que
el írnbolo atenúe tanta cogno cibilidad, para poder adecuárnoslo.
Algo parecido ocurre con el er, r con lo entes, que tienen
d masiada lumino idad, y tienen que ser acondicionados
(tematizado) por el símbolo.

Aun a I, c n esa disminución de cogno cibilidad qu hace
del r el imbolo, é te cien mucha ignificación. focha carga
de ignificado. Por e o puede recoger bastante de la
ignificatividad que tien n el er y lo ent . e comprende por
qué Tomá decía que el et, 1actus essend1~ ólo se puede conocer
por lo ente , indirectamente.
De hecho, el írnbolo no hace c nocer, no hace pa ar,
tran gredir, lo qu
no pone como cerca.
hac r ba,ar d
plano de lo fenoménico para acced r al de lo nouménic
o
hace pasar de lo nt aJ ser, al acltlS essend;.
un rito d p o,
de iniciación, d tran gre ión d lo dad y efímero.
sí como en la religion s el símbolo hace pa ar d lo . n ibl
a lo uprasensible, así en la filo ofía hace pasar de lo empírico a
lo trascend ntal, y en ontología d lo empírico- n ibl a lo
trascendental-univer al; de lo particular a lo cat gorial ), obre
todo, a lo tran -categorial o tra cendental. o empuja a 1 conceptos má generale (cat gorías y tr cendentale,). Del orden
categorial, qu e ya mu alto no conduce al orden tra cend ntal
de lo conceptos tra cendental , que son los má universale
d todo . Ha ta alli llega nue tra reducción, re olución o análisi .
La función principal del únbolo la de unir, comunicar. Por
e o puede comunicarn
o conectarno con I uoiv r al y
tra c ndental.
la a tucia d la razón, de la qu hablaba Heg 1:
cuando el individuo actúa pen ando que cumpl u inter e
particulare en realidad e tá cumpliendo lo del g ·n ro humano. 2
P n ando ati facer lo particular, e tá llevando a cabo la obra de
lo univer al.
í, l símbolo, aun cuando ti ne carácter particular y
pert n ce a lo coocr t
n a particularidad y c ncreci · n no
pr nta lo universal y ab tr cto. R aliza una obra d ab tracci, n,
a partir d las cosa particulare r concreta , obtiene lo uni Ter. al

1 M. Beucbot, Herme11éutica analógica, símbolo yomologia. Toluca: Universidad
Autónoma del Estado de México 201 O.

2 G.
. F. Hegel. Filosofia de la hi. torio unil'erwl, Madrid: R vi ·ta de O cident •
1974 (4a. ed.) p. 92.

Hacia una ontología analógica

9

99

�l lumm11t11. I r!UJo

y abstracto, que es el análi i espectral (por a j decir) que efectúa
de la realidad. os dice cuále on los con tiruti os más básicos
de todo lo que existe.
obre codo, el hombre e el ímbolo del er (por e o Heidegger
lo puso como el er-ahí el Dasein). El hombre e el análogo del
er, su ícono. Por eso es visto como el rnicroco mo . E el ente
que simboliza el er, no el ente al que se reduce el er. Es el
botón de muestra que tiene al ser, para hacer e con ciente de sí
mi mo.
la rn táfora del er en funciones de metonimia, porque
en la parte no muestra el todo. n e ente e congregan todo lo
entes, y en u er todo muestran u er. Él nos exhibe lo del ente y
lo del ser. Y lo reúne y congrega en un olo ente, corno su er.

La equivocidad radical de lo aparente
La señal o prueba de que la realidad no es unívoca, de que padece
cierta equivocidad, es la proliferación de ontologías negativas, que
se niegan a hablar del ser, que se abstienen de mencionarlo. Pero
eso e dema iado, es mucha equivocidad. Por eso hace falta
reducir esa equivocidad, llegar a la analogía (sin pretender
alcanzar la univocidad).
e necesita una ontología que recupere el devenir, que
reconozca el proce o el fteri. (Como quería ietz che.) Pero no
puede ser una ontología dema iado negativa, equí oca; por
upuesto que tampoco unívoca, porque ahí no cabe má que lo
fijo estable; tiene que er analógica, pero que no incluya un
movimiento tan difuso, en la equivocidad, de modo que todo se
diluya.
sí como el hombre es el símbolo del er, por er análogo e
ícono de todo lo entes, así el ser es un concepto simbólico
representante de todo lo que existe. El ser e símbolo de los
entes y el hombre que es un ente, es el único ente que alcanza
a ser símbolo del ser por etlo de los demá entes. Y por ser el
que es consciente de er. Ente prototipico, mue tra del ser,
experiencia del existir, acceso al actus essendi, ólo indirecto y

100

\ f,mmu, limr/)(JJ

tJ

reflejo. (Por ello Tomás decía que el exi tir sólo e puede conocer
indirectamente, por r flexión obre él, tras. la experiencia atenta
de nuestra propia exi rencia.)
Hay una experiencia analógica en la experiencia del existir.
Es una experiencia ontológica, al modo como J. B. Lotz llama
experiencia tra cendental a la del conoc r, obre todo la del
conocer el conocer, la de la epistemología o teoría del
conocimiento. 3 De m do emejante la experiencia del exi tir
cuando e con ciente
bi o llevada, e una experiencia
ontoJógica propiamente dicha.
e una e,-q,eriencia analógica,
de la analogía pue ta en práctica, por la que e conoce el er, que
es análogo. Experiencia profunda del er, como la llamó Lui
Cencillo 4 y que aquí se nos presenta como ab tracción
penetrativa que cala hondo en lo emes en busca del ser, algo
que aritain llegó a considerar una intuición del ser que, por
fuerza, tendría que ser una intuición abstractiva de t do modo .
Con arreglo a esca sirobolicidad del er, la ontol gía pu de usar
la metáfora. iertamente usa la. metonimia, pero é, ta tiene mucho
de explicativa y de uni er atizadora. Pero también u a de la
metáfora, ya que hay cosas que sólo así pueden decirse. La m táfora
es una de la formas de la analogía; y el ser, que e analógico mucha
veces tendrá que decirse con esa voz analógica qu
la m táfora.

La unidad analógica oculta de lo real
El ser, que es analógico, e dice p r analogía con el ente, con lo
emes, en los cuales e una propiedad, la d exi tir.
vece u
aaalogicidad e quedará n analogía metafórica, sin alcanzar esa
analogía metonímica que se da en la phró11esis. El er e parece al
ente sólo de manera metafórica, o sólo de man.era metafórica el
ente no remite al ser.
J. B. Lotz, la experiencia zrascende11tal, Madrid: BAC. 1982.
• l. Cencillo, Experiencia profunda del e,: (Bases para una ontología de la
relevancia) , Madrid: Gredo , 1959.
1

1 1

�\l,11ma1J B,11d10/

Por e o e posible hacer ontología a partir de la poesía. En el
poema se encuentra sedimentado un depósito de experiencia del
ser. Por eso es preciso explorar en la poesía, que el filó ofo sepa
acar el contenido ontológico depositado en el fondo de la poe ía.
Tiene, claro está, que elaborarlo, pero allí encuentra mucho
material en estado bruto.
Ya que ha que hacer una ontología ignificativa para el
hombre, por supue to que para el hombre de hoy. Esto lo puede
lograr orientando la ontología hacia la antropología filosófica o
filo ofía del hombre. De hecho lo má lo rado o acabado de la
ontología es la ontología de la per ona, que es lo más perfecto
en el orden del ente. Y esto se aprovecha en la antropología
filo ófica, la cual desarrolla este núcleo ontológico. Eso
conceptos ontológico sirven para dar estructura expre ión a
la experiencia de las co a humanas.
erdaderamente, la ano: pología filosófica sirve de material a la
ontología, en cuanto le pre ta apo o para muchas reflexione obre
la exi tencia (como decía san Alberto Magno, esse 1ive11tibus est vi1 1ere) 5
y a u vez, la ontología aporta la categorías y concep os para
vertebrar e a reflexión. Asimismo la lleva a sus más hondas raíces,
y con ello e cumple lo que deda Heide er, que la ontología e a
la vez, lo más profundo lo más elevad para nosotro .
El mismo Heidegger vinculó la ontol gía con la hermenéutica
al decir que la ontología era una hermenéutica de la facticidad. 6
Ciertamente es una hermenéutica, o por lo meno e basa en
ella. Pero ha, que tener cuidado con las berro néutica unívoca
la equívoca , que no harán ino dañar a la ontología. Una
hermenéutica unívoca por lo rígida llevará a una ontología
unívoca, e clerótica y anquilosada que e de lo que e acusó a la

r

r

1 L. B. Geiger, "La vie, acte essentiel de l'ame; 1 esse, acte del 'essence d'apre
Albert le Grand''. en Études d'histoire !illéroire et doctrina/e, Montréal: Tn titul

d' Études Médiévale - Pari : Vrin, 1962, p. 50.
• M. Heid gger, Ontología. Hermenéutica de /afaclicidad, Madrid: Alianza
1999.

102

ontología de la modernidad. Pero una hermenéutica equivoca
llevará a una' omología quí •oca, ambigua, d masiado
fragmentada ydi uelta, como es 1a que e tamos viendo en mucho
ámbitos de lapo modernidad. Hace falta una h rm n ' utica
analógica, que propicie una ontología analógica, entr la do
anteriore , como mediación que no ten a la tr ch z d la
unívoca moderna, pero tamp c la apertura d me urada de la
equívoca po moderna.

Ontología y dialéctica: re catar el devenir
E , ademá una ontología dialéctica. sí ha tratado de er la de
Eduardo icol,"' pero también y otras. Pero é ta, aunqu
acompaña a la analogía,
una dialéctica extraña, diferente. o
e la dialéctica hegeliana, qu e cierra en í misma que lleva los
opue to a la reconciliación, que concluye en una íncesis qu
los rea ume y upera. o. quí no hay e a intesis ni e a
reconciliación. s una dialéctica in síntesis, abierta y fragmentada (o fracturada como la llama Ricoeur). Es una dialéctica
que e tablece entre lo
pue to , un equílibri frágil, una
conciliación efímera p ro suficiente.
En ella lo opue to no llegan a una síntesis, pero viven en la
ten ión, exi ten por su stiramiento, y e o pre. erva d movimiento,
el devenir, el fteri. in embargo, se ll an a un punto d
conciliación, no completa ru plena, pero . í capaz de hacer qu
convi an, que haya entre ello coexi tencia pacífica, y que aun
entre ello mismos, a p ar de su opo ición (oh paradoja), e
ayuden y promu van.
Y el símbolo mi mo es algo muy analógico y dialéctico.
Analógico porqu , gún d cía ya Kant, el ímbolo sólo se conoce
por analogía, d manera analógica , con alcance analógico. D
modo que la analogía e su propio limite. Dial ' ctico, porqu
apro echa a di ten ión, inclu o e a paradoja, Je aca provecho
7 J. González. La metafísica dialéctica de Eduardo
19 l.

103

icol, México: U AM.

�I

a la antinomia. egún decía el propio Kant, e llega a antinomias,
tanto en la razón pura como en la razón práctica. Pero nos queda
el símbolo la razón imbólica, que tiene como uyo romper la
paradoja, re quebrajar la antinomia; y, a í, ale al er y lo atrapa.
Kierkegaard habla del tedio del hastío, que de embocó en la
náusea de artre, como aquello que carece de entido. Por e o
hemos de buscar símbolos para nuestra ontología y ontología
para nuestros símbolos. Porque el símbolo hace superar la
angustia, la que nos sobreviene ante la nada, a í la nada misma
puede er atrapada en concepto. Ha I aquí una cautela. Lo que
mejor nos manifie ta la exi tencia., y nos previene contra la nada,
e el amor.
í como Platón y Lévinas han dicho que hay que
trascender el er, la e encia, e ir al bien, unir el valor al er (a
pe ar de la crítica que Heidegger hacía a ietzsche, de haber
cambiado la ontol gía en axiología o, por lo meno de haberla
contaminado).
El símbolo
lugar de encuentro de diálogo, que e otra de
las experiencia privilegiadas del exi tir del er. sí la ontología
dejaría de er tan esencialista, por adquirir un matiz ex:i tencial,
de verdad. E encia y existencia, ente y ser, tal es la verdadera
diferencia analógica. Diferencia ontológica e verdad, pero, obre
todo, diferencia analógica, p rque en una ontología univoca (o
equívoca) no e da, e pierde. En cambio la analogía e la que la
conserva o la recupera la que brinda esa di posición e la
hermenéutica y la ontología de la diferencia. Porque la diferencia
c mo }'ª lo dijo Foucault, no e puede conocer en sí mi ma, e
tiene que con cer por la mediación de la emejanza, de la
analogía.
N hacer ontología, no hay que quedar en el entido literal,
hay que pasar al alegórico. o hay que tenerle miedo a la alegoría,
p ro í tener cuidado con ella. Lo que supera el peligro de la
mera alegorización es el símbolo la simbolicidad. La alegoría es
metáfora continuada, metáfora continua· necesita el otro polo
que la detiene: la metonimia. l ímb lo algo analógico, tiene

104

.\fmmttv B 11d I

l,

como do caras la m táfora y la metonimia. on los e ti.los de la
ontología. La metáfora la abre, la expande. La metonimia pone
límite a la metáfora, impide que se de parrame, que e despeñe;
y la metáfora distiende a la metonimia, evita que e anquilo e.
La metonimia va a la referencia· la metáfora al entido. Por
e o la ontología que a pira a referirse a la realidad, tiende a la
metonimia. Pero i va a ella demasiado, e rigidiza· se vuelve
dura y fría, e eca, e vacía d contenido. Por e o hay que
expandirla e iluminarla con la metáfora, para que muestre el
entido. in embarg , no hay que exa erar n ninguna de las dos,
metorurrua metáfora, sino guardar un equilibrio (equilibrio
difícil, débil, frágil, pero suficiente).
La metonimia va de los efecto a las causa ; explica. También
va de la parte al todo; universaliza. t oc; explica lo particular con
l univer al. La metáfora no hace comprender el traslado de las
palabra de un sentido hacia otro. Por e o hemos menester de las
do ; porque la metonimia, sin la metáfora, e queda en lo fáctico;
pero la metáfora, sin la metonimia, e queda en 1a pura interpr ración. Y la ontología es las do co a : interpretación y hechos,
hermenéutica de la facticidad. 1 o
ni mero hecho ni sólo
interpretación e hecho interpret.ado, interpretación que no hace
comprender los hecho . De ahí la uperación de las lecturas
parciale e incompleta de la fra. e de 1 'ietz che: " o hay hecho ,
ólo interpretacione ".
Jo hay hecho . ólo interpretacione . ' ésta e otra má ",
añade. ietz che, burlándo e. 8 Con ello declara u interpretación
com otra interpr tación. con ello también la declara un hecho.
ituación paradójica con la paradoja que he mencionado, de
una dialéctica inconclusa pero que une lo opue to y lo hace
convil.'ir, e mo aquí a la metáfora y la metonimia hermana
rivale (o hermano : Dioni o y polo). 1. 1 0 en endran nada nuevo
F. ietzsche, 'achgelas ene Fragmente, 1 [50]. en Werke Kritische
Geo;amtau gabe, hrsg. G Colli und M. Montinari, Berlin - 1ew York: Walter de
Gruyter, 1967 ., VIII, 1. 299. 1
1

�l l;n.

mu/aJ

I 1/a

ru s1.metizan, pero í se concilian en el limite, hacen la coi11cidentia
oppositorttni (de Cusa), y colaboran, se ayudan mutuamente.
Por eso hace falta una ontología analógica, que conjunte al
limite m táfora • metonimia. in la rigidez de la metonimia, que
llegaría a rigor mortis, ni la flojedad d la metáfora, que llegaría a
ser disper ión sin cauce. fejor algo intermedio, analógico. (fal
vez eso quiera decir una ciencia jovial, una gaya ciencia, nombre
antinómico.) En ella no se discµte si no hay hechos ino ólo
interpretacione , pues e sabe que hay hecho interpretados, que
siempre van los dos junto : los hechos y la interpretacione .
Puros hechos, no· tampoco puras interpretaciones; en ambos
casos la ontología se muere; en uno, por inanición, en otro, por
los exceso .
Leyendo m tafóricamente la metonimia es como desconstruimos ( egún quería Derrida) la oncología. Y si leemos
metonímicamente la metáfora, también. Haciendo coincidir el
momento metonímico y el momento metafórico de la ontología
e como en verdad podemos de construirla, incluso mejor que
lo derridianos, pues conservará en una cierta dialéctica, su cara
metafórica y su cara metonímica, sin qu desaparezcan; sólo
mitigándola un poco haciendo un poco que la una sea la otra, y
con ello llegarán a comprenderse y a aprov charse mejor la una
d la otra, y la una a la otra se ayudarán de mejor manera, erán
paradoja, má allá de la opinión (para-doxa).

Habitar en el horizonte
na ontología así, habita en el vacío, vive en el vértigo· pero no
e cae. e da en la fractura del yo y el mundo, en el ínter ricio.
P ro no e derrumba, porque la analogía e equilibrio, proporción.
A í como lo camino eran tierra d nadie, lugar de nadie; ahora
tenemos tiempo que no es de nadie, tiempo acio, que hay que
llenar de algo, entretenerlo. Por e o en nue tra posmodernidad
todo es di ertimieoto diversión, desvío. Pérdida, inclu o, para
no pensar en que ya el camino (y el tiempo) estaba perdido.

106

linmrio 13 'JJ,h&amp;t

"

Tiempo perdido, el nuestro, ni siquiera nue tro. de nadie, que
tenemos que hacer tiempo recuperado, por la ontología del í
lill.SffiO.

Por eso tantos posmoderno han hablado de Proust, han
recurrido a él, para recup rar el tiempo para recuperar el camino.
i queremo recoger el camino, como las hormigas, renemos que
reconstruir nuestros símbolo y darle simbolicidad a la ontología.
t ietz che d cía que sólo el arte da sentido por e o qu ría una
metafi ica de artista. Heidegger y adamer dijeron que el arte
e imbólico,9 que tiene una capacidad de r unir, d convocar,
de hac r que las subjetividades coincidan, no por mera
coincidencia, sino por objetividad (reflejada en la
intersubjetividad). Por eso hay que hacer ontología simbólica ()
no nece ariamente simbología ontológica), si quererno. que la
ontología tenga esa capacidad d convocatoria como la que tiene
el arte.
egúo Derrida, la metafí ica, la ontología, es la mitología
blanca, la occidental. Trata de cumplir la donación de entido
que hacían los mito . Por eso Gusdorf die que la metafí ica es
la mitología segunda así como el mito fue la primera metafí ica.
Ahora hay que hacer que la oncología sea mitología egunda,
qu r cup r esa fu rza o capacidad de dar sentido. E lo que
en el fondo, bu caba Heidegoer: el sentido del r no u mera
refer ocia· pero e a búsqueda era propia de la t ología, como
sancionó tanl y Ro en. tu
ha vinculado la filosofía y, por lo tanto, la ontología con la
melancolía. Ari tótel s decía qu la m lancolía era un desarreglo
de la m nte, del cerebro, que exaltaba La fantasía y producía una
fuert n cesidad de placeres. Por e. o e pensaba que la remediaba
la filo afia qu
rganizaba el conocimi nto · apartaba de lo
' M. Heidegger, "El origen de la obra de arte", en el mi mo. Arte y poesia,
México: FCE, 195 , pp. 40 ss.; H.-G Gadamer, La actualidad de lo bello. El arte
como juego, ímbolo yjiesra. Barcelona: Paidós, 199 (reimpr.). pp. 3 .
'º . Rosen, The Que tion ofBeing A Rel'er. al ofHeidegger. ew Haven and
Londoo: YaJe University Pre 1993, p. 211.

107

�J Í14PIUIIIÍ(I.(

/

i/nfQ/lt1

deleites terreno . Esto uena a nue tra posmodernidad, con
exacerbada imaginación y con un hedonismo galopante como
lema.
la depresión con angustia, que caracteriza nuestra época,
a la ez muy suicida y muy temerosa de la muerte. Pues la
melancolía se asociaba al miedo a la muerte a la angustia frente
a la nada. Pero también era afán de estudiar, como la representa
Durero. era, además de locura, genialidad. Corno en el Quijote,
loco y genio, melancólico. De él dijo Foucault que había sido el
último análogo. 11 Ser analógico, hfürido, mitad genio, mitad loco,
mezclaba la fanta ía y la realidad, la fábula y el mundo.
Por eso necesitamo la ontología. Gabriel Marcel dijo una vez
que, sin ontología, la filosofía era una fábula contada por un idiota,
según el título de una comedia de Shakespeare. Sin pies ni cabeza,
carente de coherencia. El propio Aristóteles decía que la filosofia
curaba la melancolía, mitigaba su delirio lo ajustaba a la realidad, al
mundo. Porque la filosofia quita el deseo de placere y acomoda la
depre ión. Que es lo que se necesita en este tiempo de posmodernidad, tan dado a los placeres y a la depresión.
E s la ontología la que levanta de eso, la que orienta al hombre,
pues le da un mapa de la realidad, le proporciona un itinerario. Y
con ello le muestra el sendero, le señala el camino, esto es, le da
un sentido.
Por e o se necesita la ontología para construir la ética, y, por
consiguiente, para desplegar la política. Porque, en su aplicación
como antropología filo sófica, corno filosofía del hombre, la
ontología le da elemento al ser humano para todas esa con trucciones. Y la ontología e coloca al lado a la hermenéutica, porque
la ayuda a construir, para que le sirva de peón, para que le
suministre el apoyo que nece ita.
Hemos hablado de que la ontología tiene que recuperar el
devenir, el Jieri el movimiento. E s lo que pedía ietzsche.
ue tra ontología analógica puede h acerlo, pue la analogía fue
11

M. Foucault., Laspalabrasy lasco as. México: iglo XXI, 1978 ( lOa. ed.) p.

53.

108

pensada para dar cuenta de lo vivo, de lo orgánico. El univocismo
e pura estaticidad fijeza· no puede abordar el movimiento· el
equivocismo e puro devenir sín freno tampoco puede ervir.
La analogía r coge el devenir pero tambjén la fijeza· sujeta el
devenir con la fijeza, pue el devenir olo es inexistente al igual
que la fijeza ola.
1 í corno Heidegger gui o unir el er y el tiempo, e to es,
señalar al ser su tiempo, su historia, su temporalidad o
historicidad, así renemo gue eñalar al tiempo u ser u
condición de posibilidad su sustento por no decir su fundamento.
A i, la ~encia es condición limitante de la existencia; la substancia
lo e de la relación. Aunque deseemos una on ologia existencial,
no una' existencialista", en el mal cntido de negar lo esencial,
la esencia. unque de ecmos una ontología relacional, no una
relativista en sentido exce ivo, pu niega la ub tancia, y la
r !ación no puede darse, inicialmente, en otra cosa que no ean
substancia ; la relación, en primera instancia, relaciona
substancia ; ~a despué podrá, a partir de ella , r lacionar otras
relaciones. Pero no ha relacione (externa verdaderas
relaciones, como aquellas por las que pelearon Moore y Rus el,
contra el hegelianismo inglé ) ino entre substancia , o que no
partan d las substancia .
Cuando la ontología a ume el tiempo (la historia), comienza
a dar cuenta de lo humano. Deja de er puramente ab tracta e
ilumina lo concreto. Es el uni er al concr to del que hablaron
Hegel ~as irer Whitehead y Han
rs von Balthasar. 12 Y e que
la ontol gía es lo rná universal ' abstracto, pero radicado en lo
má particular · concreto, que es el ente individual como el
individuo humano. El . er humano está inrner o en el mundo de
la vida, allí tiene su contexto, ' allí es donde adquiere sentido
(pue ya tiene dada u referencia). Por e o la ontología tiene que
apuntar hacia allá, tiene que llegar a e e ámbito de ·entido en el
1' E.-M. Faber, "El unil-er ale concremm en Ballhasar", en Proyecto (C E
Bueno Aire , X/3 1998), pp 223 ss.

109

�J /11111,m1t.u l 1'h1

t.1

que el hombre puede mover e, habitar vivir, re pirar.
El símbolo tiene una parte de ente otra de igno. na parte
ontológica y otra parte hermenéutica. Por eso aquí e conjuntan
la ontología y la hermenéutica. ca o coinciden, quizá hasta e
mezclan. Allí se reúnen la ubstancia y la relación, en el símbolo,
pues su parte de ente e ub tancial y u parte de signo es
relacional. ( egundidad y terceridad, según Peirce.) Preci amente
el signo es relación (de ignificac::ión). En la ignificación ponía
Peirce la categoría de la relación.
Y es que ubstancia y relación on opuestos, e contradicen y
pelean. Y a veces la sub tancia devora a la relación, en las
ontología univocistas, y a veces la relación devora a la
substancia, en las ontologías equivoci tas. Pero i de aparece la
ubstancia desaparece la relación- por ello tienen que aprender
a coexistir, a velar la una por la otra, a ayudarse mutuamente.
ada má relacional que la analogía, que es una relación de
relaciones. Destaca la relación, pero mantiene la substancia. E
preponderantemente relación, pero que no acaba del todo con la
substancia. Ante bi n, reconoce que nece ita de ella, la reconoce
a ella misma. Y la do conviven y coexi ten. dan apoyo mutuo.
Hay e encia o naturaleza , no tan rígida p ro tampoco tan
blanda como quiere attimo. 13
También interviene la noción de causa de causalidad (noción
que también rechaza Vatúmo · quiere una ontología sin
estructuras, sin esencia ni causa ). o cau a uni oca , p ro
tampoco equívocas. on causas analógica . Tienen una cau alidad
dife{enciada, una cau ación múltiple. Pero hay una linea causal,
una cau alidad que re ulta uficiente. au alidad material
cau alidad formal, cau alidad eficiente y cau alidad final. La
materia e sustrato o receptáculo; la forma
e trucrura o
determinación. El eficiente e el que pone en acto hace la obra.
la finalidad es lo que mueve la cau ación. s la que hace que
u G. attímo, "Po modernidad, tecnología, ontología", en ihili mo y
emancipación. Ética, política, derecho, Barcelona: Paídó . 2004 pp. 19-37.

110

las causas ean causa . 1o causa el ser, sino el ser cau al, de
causa; no causa el gue sean pero cau a el que an causa . I la ,
una teleología, un propósito una intencionalidad. E tan
importante y decisiva la causalidad final qu de ella depende el
dinami mo que e pone eo ejercicio al causar.

Conclusión
Llegamos, así a una ontología colocada en el precipicio, habitant
del horizonte, que vi\~e en la mediación. Pero no se cae, no se
derrumba al vacío. Da cuenta del movimiento del devenir del
'
fieri; pero no e queda, como para Bergsoo · Whitehead, en el
olo mover e, en el puro hacerse, sin sustancia. Conjunta u tancia
y relación, esencia y existencia. También tiene causa , que on
los principios del er, alguno como elemento uyos, otros como
términos de su trayectoria.
En e te viaje de la ontología el hombre-microcosmo aprende
a leer el libro del mundo a interpretarlo con lo do entido ,
literal y alegórico, mediados dialécncamente como eo tído
simbólico (o 1cónico paradigmático). Viaje dificil, porque tiene
que vivir a la intemperie, dejar e afectar por las cosas, adquirir
experiencia profunda del er. Y en codo ello I re guarda el
símbolo, que e la guarida semántica frente a la r alidad. E sentido
de lo analógico. Y es lo que nos puede amparar frente a la crud za
de lo univoco y la ambigua di persión de lo equfroco.
e trata de una ontología analógica, que e acompañada y
hasta preparada por una hermenéutica analógica. e ha creído
que la hermenéutica tiene la obligación de debtluar a Ja oo tología,
por la carga de nihili moque hereda de ietzscbe y H eidegger.
Pero esto no tiene gue er así. Antes bien, la hermenéutica puede
favorec r a la ontología o metafísica, con tal que asuma u la bor
de m diadora entre la fenomenología y la ontología. D e e ca
manera podrá una hermeneutica analógica propiciar una ontol gía
analógica que re ulte intere ante para el hombre de hoy, in el
univoci roo de la modernidad pero también in el equivocismo

111

�•\lt111rit11) Hmr. ,r1/

de la posmodernidad. na ontología nueva, ayudada por una
hermenéutica diferente. En todo ca o, habrá que hacer un
e fuerzo para ir má allá de la pugna entre estos do extremos,
que ya resulta poco interesante, y hay que buscar nuevos
derroteros.

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,

Etica, evolución y libertad. Apuntes
para una discusión•

Jacob Buganza
1

1. 8'\Y DO PROBLEt.L FU1 D :\ffi, iT,
a lo que se enfrenta el
filó ofo al con iderar el hecho de la evolución en el campo de la
ética. El primero e el de la ética evolutiva, que con idera que lo
moral debe er una continuación, tal vez má compleja de lo
mecani mos con los cuales e explica la evoluci 'n d las especie.·
en te ca o se ha ostenido como mecani mo evoluti,;o
acep ado casi univer alrnente, el darwini mo. El egundo
problema e de corte antropológico-étic , y consi te en
alvaguardar la lib rtad del h mbre como fundamento del actuar
moral; una antropología reduccioni ta no p rmite o tener la
libertad como con tituti o ontológico del hombre y por lo tanto,
derrumba a la moral y, con iguientemente, a la ética.
E,;identemente lo do problema e tán emparentado
íntimamente, ' en e te trabajo e verá la continuidad que hay
entre uno y otro.

•Doctoren lilosofla. ln titulo de Filo ofía. Universidad era ruzana.

114

115

�•

2. f uñoz Rubio, 9uien ha dedicado aria de sus inve tigacione
a la ética evolutiva, afirma que: ' na con ecuencia inmediata
de po rular una naruraleza humana acorde con lo principio de
la teoría de la evolución e el de la formulación de una nueva
teoría ética, la cual e impone de de el momento en que la teoría
evolutiva traca continuamente sobr supervjv ncia y extinción,
vida r muerte, éxito reproducti o e inadaptaciooe ".2 i e plantea
que la teoría de la evolución permea toda manife tación
ontológica, incluyendo aquella e fera que con ideramo
genuinamente humana , e concluye que lo único que re ta al
hombr e una ética evolutiva que, al final, e autode truye. En
efecto, la cue tión que plantea la ética naturalista alimentada
por la noción de evolución biológica (ética evolutiva) es la
iguient : la dimen ión moral, ¿es una dimensión má del bagaje
biológico del hombr ? Lo alores ético y las accione que los
manifi tan,¿ on el resultado de la evolución biológica? obre
e tas pr gunca pueden Y rter e, al menos, tre posici ne generale . La primera afirma que on irrel vante para la ética lo
resultados de la biología evolutiva; la segunda o tiene que la
et1ca
una rama d la biología; la tercera con, idera qu : los
resultad s de la biología e olutiva d b n tomar en cuenta, mas
no n d t rminant s para la ' cica, qu mantien u autonomía.'
3. nte de entrar al terreno qu plant an la cu tione de rsúa,
hay qu detener e un moment a reflexionar sobre lo que on la
moral y la ética. La ética a má allá d la moralidad, pu e ta
última puede e tar upeditada al devenir, al movimiento, y puede
hablar d ella en entid volurivo, como e fecalcará má
adelant [n. 7]. n cambio la ética busca el fundamento de lo
1 Agradezco profundamente al profe or Julio Muí'loz Rubio el que haya leído
previamente e te trabajo.
z Muñoz Rubio, Julio, ·'La ética sociobiológica: ideologla de la enajenación
humana", en: Lud11 1/ali , IV/26, 2006. p. 251.
1 Ursúa, icanor, ·• onocimiento y ética: una relación nece aria de de un punto
de ista naturali ca··, en: Ludu Vitali · Xl /25, (2006 , p. 267.

11 6

moral,4 la base o oporte t órico-práctico que funge como raíz
del fenómeno moral, el cual para existir, tequi re de un ujeto
capaz de autodeterminar e Oo cual lleva a la egunda d la
interr gantes planteada al inicio de e te trabaj ). Evidentemente
la cue tione prov niente de la biología evolucioni ta o la
ociobiología, así como de otras di ciplina , tienen un impacto
mayúsculo en e tas cue rione pue conllevan inclu o, la duda
en la capacidad humana para alcanzar la fundamentación de la
moral e decir, para lograr hac r ética. Empero el término
"capacidad" puede emplear e en do sentidos. apacidad" pude
er una potencia humana, potencia qu se refiere a que el hombre
puede o no reflexionar sobre lo fundamento de la moralidad ,
obre i pu de o no inda ar sus ba es, etcétera. " apacidad'
también puede ignificar que el hombr ea apto para alcanzar,
en alguna oca ión, un fundamento último para la moralidad. i
se da lo segundo, lo primero también debe darse nec sariament
pues no podría alcanzar e el fundamento último de la m ralidad
si no tuviera el hombre la capacidad de elevar a tale cumbres.
Alcanzar e ta cumbre significa, imple y llanamente acceder
al conocimiento de lo que iempre debe hacerse con independencia de la ituación, d l lugar y el tiempo e decir al conocimiento objeti o del fundamento ético del actuar moral, que e
el actuar que puede calificar e o valorar como bueno o malo
~ Una cosa e la normatividad moral, como código de conducta e tablecido , de
una forma u otra, lo que da lugar a una cultura e pecífica, y otra e el ejercicio ético.
uelen tomar e como inónimo lo concepto de normas éticas y normas moral e .
ma pueden distin_guirse en uanto que las egunda on las que, de/a 10, s iguen
en una cultura, mientras que las normas éticas, i e que hubiera alguna. rfa una
formalidad_, lo cual no equivale a o tener que no pueda contener alguna materiaHdad,
al menos virtual, como acontece con el principio que afinna que debe hacer e el bien
Yevitar el mal. Luca puede apoyar e ta idea. pues e cribe: 'fai ten, ciertamente
~uch~ difer~ncia_ en la valoración d lo que e bueno o malo. condicionadas por 1~
Situ~ciones hi tóncas y por la cultura. Pero que hay una diferencia profunda entre
el bien Yel mal, ~ntre ju ricia e inju licia entre accione que se deben hacer y otras
que se deben evitar, e un dato fundamental' . Lucas, Ramón, Horizonte vertical
BA , Madrid, 200 p. 163.
'

11

�f /11/DII/IÚ( J

de acuerdo con la norma moral a cimentada. l esfuerzo de
muchos filósofo moral s ha brindado corno r ultado cliver a
teoría.s acerca d tal fundamento: hay quiene han propue to
mat rialm nte como criterio objetivo 1 alor de la per ona; hay
qui n ha considerado que lo bueno
halla en la intención del
agente qu obra d acuerdo con lo que debe hacer e; también e
han propuesto j rarquía o éticas materiales d lo valores
obj tivos indepencliente de la experiencia etcét ra. Por tanto,
la capacidad humana para acc der a un conocimiento de te
tipo está má que probada, conocimiento qu es específicamente
filosófico con el cual pu de estar de acuerdo o no, pero ya
implica otra cue tión. D no set por 1 e tudio de lo
fundamento , la filo ofía hace tiempo debió er ab orbida por
otro tipo d cli ciplina . En el ca o de la ética, hace tiempo que
debió absorbida p r la biología; pero como el conocimiento
filosófico que implica a la ética, e genuino en cuanto estudio de
lo fundamento , e igue qu no pu d er ab orbido por otra.S
di ciplina . Por lo tanto so tenerno que la ética mantiene u
autonomía con respecto a otra di ciplina , lo cual no cancela lo
que digan estas otra , pues e tudian algún a pect del hombre que
s en quien e da el fenómeno moral. Por ello, la ética debe e tar
abierta a los re ultado de la biología, pero no e diluye en ella.
4. Por u parte, yala sitúa también con tino el problema de la
ética evoluci: a o naturalista [n. 2]. E crib que 'La cue tión de
i el comportamiento ético e tá biológicamente dete~rninado
puede de doblarse n lo do problema igui nt s: 1) ¿Está
determinada por la naturaleza biológica del er humano la
capacidad para la ética -la tendencia a juzgar la accione
humana como buena o mala-?· y 2) ¿están determinado
biológicamente lo si tema o código de normas ética aceptadas
por lo ere humanos?". 5
evidente que la primera pregunta

j

Ayala, Franci co, La namraleza inacabada. alvat, Barcelona, 1989, p. 246.

11

Jarob lJ a,,,

d

es más fundamental qu la egunda, pue lo códigos o norma
depend n d i eJ er humano bi lógicamente está det rm.inado
en cuanto a su capacidad para actuar moralmente. Ayala o tiene,
con respecto a la primera cue tión, que el r humano un er
ético por u naturaleza biológica; juzga como bueno o malo
alguno acto como con ecu ocia de u ' emin nr " capacidad
intelectual, que "incluy • la conci ocia de í mi ma" y el p nsamiento abstracto" [n. 5]. on re p cto a la egunda pr gunta,
o cien yala que la norma con la cuales ju7.ga el comportamient on producto de la e,·olución, p ro no biológica, ino
cultural. El argumento para o tener la dj tinción ntre la
evolución biológica y la olución cultural lo brinda clararnent
Ayala: "La norma morale on independientes de e to comportamiento [ e refiere a lo "comportamiento humano biológicamente d t rminados'1 en tant que algunas pueden no
favorecer - dificultar- la uperviviencia y reproducci · n del
inclividuo y us g ne - up rvi encia y repr duccióo que on
objeti o de la evolución biológica" 6 [nn. 3 y 7: e p cíficam nte
la di tinción de cheler].
5. dentrémono con ma or profundidad al prim r problema
9u se refier a la ética e olutiva [n. 1]. Con re pecto a lo
mecani mos evolutivo y su relación con la norma morale ,
parece que e ta última han guid camino que di tan d las
propue tas darwinista tale como la upervivencia d l más apto
o la_ guerra de la biósfera (fhoma Huxl y ha ugerido ya d de
el siglo XIX, esta po kión). 'Porque la evoluci , n haya eguido
un determinado camino no
sigu qu e a trayectoria a
moralmente buena o d eable. La ju tificación de la norma
ética a partir de la volución bi 1'gica, o de cualquier proc o
natural, ólo pued eguir mediante la intr ducción d juicio
de valor, preferencia humanas p r uno u otr obj to o proce

6

!bid. p. 247.

11 9

�La naturaleza biológica es, en í mi ma moralmente neutra".~
En efecto, una co a e la evolución y lo proce o que la explican
y otra la evolución de las norma morale (objeto de la ociol?~ª
propiam nr , y que en la filo ofía ha adquirido, en la tradioon
de chel r, el nombre de "jerarquía dominante' [n. 7]), que e
de prenden d la constitución g nuinamente humana que se ha
denominado inteligencia. De acuerdo c n la sociobiología, seria
posibl explicar la norma moral a partir de la ba e biológica,
especialmente en la relación que e e tablece entre el ser humano
y lo anímale . El programa d la sociobiologia consist~, en
resumen, en ' De cubrir la ba e biológica del comportam1ento
acial humano a partir de la inve tigación del comportamiento
acial de lo anímale ".
o pu de negar e que hay una cierta
continuidad entre los anímale y el h mbre· e má los clá ico
veían al hombre como una e pecie animal lo cual e tá acorde
con lo de cubrimientos actuale d la biología ' la genética. En
te sentido pu de .aceptar e que ha una base biológica para
varias de la norma motale , como la que protege la vida de
cada individuo humano. E ta norma tiene una base biológica (e
inclu o ontológica) que e. asienta en la tendencia natural a
mantener la e}Ú tencia e decir a mantener el acto de er. E ta
tendencia a mantener el actru essendi no e exclu iva del hombre,
ino que la compart con lo viviente en gen ral. Pero no puede
aceptar e que toda la norma m ral
ean continuidad_ de la
pura biología, pue to qu el hombre no ólo puede explicar e
mediante tal per pecti a, ino que requiere vislumbrar e de de
otros ángulo , que podrían denominar e ultra biológico , es decir,
que e tán má allá de la biología. n este encido, la evoluc~ón
de la norma morales debe relacionar e con un paulatino
Jbid. p. 256.
• Jbid. p. 257. Ene to término lo explica Barriga:

. .
.
urge la Soc1ob1ologtaco~o
ciencia que tntenta establecerse estudiando las base biológicas de la conducta social
tanto animal como humana··, Barriga Jiménez il erío," ociobiologia evolutiva: la
socialización: ¿proyecto inútil?' . en: E h1dio de p icologia, o. 1O ( 1982), PI04.
1

120

esclarecimiento de la naturaleza humana fundamento próximo
de la dimen ión moral. Lo qu ucede es que i aceptan lo
po tulado de la oci biología que pretenden explicar la
dimensión moral a partir del comportamiento animal, entonce
no hay manera d fundamentar el acto propio de la libertad que
es la deci i , n. De de lo postulado de la ociobiología el comportamiento humano
reduciría a una capa up rpue ta má
sofi ticada colocada sobre la animalidad, con lo cual la elección
ería una mera ilu ión pues lo que ucedería realmente e que
dicho comportamiento estaría determinado biológicament por
diver os mecanismo , entre ello genético que harían superflua
la manife tación po terior de ati facción o insati facción peronal en tomo a lo act realizado pue no erían otra cosa
que acto motivado por pulsione biológicamente determinada .
Barriga cribe que 'La ociobiología infra alora el legado cultural en l hombre al re alt'l! u determini mo genético. Y, in
duda, todo nue tras proyecto humanitario , profe ional e
inclu o familiare pu den entirse re quebrajado p r el
planteamiento hipotétic de la ociobi logía". 9 Para librar el
ob táculo, hay que recurrir a la capacidad genuinamente
humana cuyo fundament último no pued
r lo material, pue
entonce la p ición ociobi lógica t ndría razón en u
afumacione .
La pregunta obre el fundamento último de la capacidade
genuinamente humanas puede aclarar e mediante un análi is de
lo acto que e denominan ' genuin s ' en el er humano. ue tra
tesis e qu las capacidade genuinamente humana son la que
fundamentan la dimen ión moral. on genuina en cuant que
el ser humano es el único ente cuy actos pueden er calificado
moralmente. Las capacid.ade qu hacen p ibl la dimensión
moral son las que e engloban con el término inteligencia'. o
ínte i , la inteligencia s el fundamento de la dimen ione
propiamente humana dond e a ienta la m ralidad. Alguno
Ibídem.

12 1

�I ,

Jm;/, 1311• mz.11

de esto acto o capacidade enuino que referimos on la
formación de concepto unjyersale la volición de biene
intangibles y la libre elección de los biene que conduce~ al
perfeccionamiento del hombre en cuanto hombre ~~ue ena la
perfección moral, pu en lo que converge la perfecoon de todo
los hombre no e en un bi n re tringido como er músico o
pintor, ino en el bien moral). .. n pri~er lugar, la for~ció~ de
concepto univer ale exig una capacidad que vaya mas alla de
lo particular; implica la interrogante por la naturaleza d l
pen amiento. obre e ta última cue tión se puede resolver el
problema del fundamento último de la capacid_ade_ hu1:1ana :
i el pen amiento e material, entone la . oc10b1~logia Y_ 1
determini mo tendrían la razón; i el pen amiento es mmatenal,
ntonce el fundamento bu cado no puede er ino ultramaterial,
pue lo m nos no da I má . Ha ta l rnom neo, y hasta dond
lo conocimiento de quien esto escribe llegan, no hay una
demo tracién fehacient de la rnat rialidad del pen amiento
humano. o e ha podido d mo erar dónde e "localizan" lo
concepto ; J que se ha podido e determinar qué zona_ d 1
cerebro on estimulada al realizar una actividad denommada
intelectual' . o rechaza que eJ cer bro e condición necesaria
para el pen amiento, mas no par ce uficiente. En s~gundo lugar,
la volición de bienes intangible es un h cho eYtdente: el er
humano quiere objeto no tangible , coro la ju ticia el amor,
etcétera. La quer ocia de tale objet , mo trado mucha v ce
como ideal
y con. tructo del entendimiento humano,
d mue tta iguahnente la exi tencia de algo ultramaterial ~n el
hombre. Por último, la libertad no puede dar e s10 la
ultramaterialidad· el argum nto puede r el que igue: l material
puede determinar al menos tocá ticamente, mi~~tta qu . la
libertad humana e capa a dicho cálculo d probabilidade . 1 el
hombre estuviera determinado por el istema limbico, entonces
I cálculo estocástico tendría t da la razóo de er, pu n habría
más que recuperar las variable para determinar, probabilística-

menee, lo que un sujeto 'elige" (utilizando con reserva este
último término). Un ejemplo puede aclarar la vi ión estocá cica
del a unto: un observador extern podría determinar de acuerdo
con el cálculo de probabilidade , qué haría un individuo ituado
fuera de u ca a en cierta circunstancia , con cierto medio a
u disp ición, etcétera. En cambio, lo cierto es que, para
no otro , par ce impo ible d terminar mediante el cálculo de
probabilidad , qué elegirá un agente libre: puede reingre ar a u
casa y ofrecer como penitencia u hambre, o bien alir corriendo
al aeropuerto y embarcar e en un viaje al extranjer . erfa
superfluo continuar. En definitiva, no hay manera ele d t rminar,
en el ca o humano, la elección que el agente pued llevar a cabo.

122

6. fichael Ru e divide la evolución, para u e cudio, en tr _
comp nemes di tinto , aunque relacionados: 1 hecho de la
evolución la enda que é ta iguió y lo mecani mo o cau as qu
' empujan" a lo viviente por tal nda a tra és del tiemp . De
acu rdo con él, lo primero do comp neme no son adecuado
para comenzar a plantear Ja discu ión entre evolución ética.
Pensamos qu no lo son porque la ética hodierna no pone en duda
la evolución y tamp co di cute la enda qu é ta ha eguido puc
no implica fi rzo amente a la lib rtad d la inr ligencia, p r lo que
no tiene injerencia directa. n cambio, el tercer el mento í es
importante: ' qui parece que exist n má, esperanzas de encontrar
las afirmaciones que, colectivamente forman un si tema ético
u tantivo ba ado en la ev lución''.'º Lo , pen amo porque lo
mecani mos biológicos podrian ervir, de acuerdo con alguno como
fundamento d I actuar moral del hombre. En otra palabras, que el
actuar m ral no ria otra co a que una mera continuaci 'n de lo
mecani mos puramente biológicos. Esto in1plica en el fi ndo un
problema antrop lógico rnayú culo. n efecto, una ca a
la
evolución como teoría científica y otra aplicarla a todos lo
10 Ruse Mi hael, Tomándo ea Dan1•i11 en erio (traducción de Margarita Vicedo ,
alvat, Barcelona, 1987. p. 91.

123

�fenómen humano , incluido el moral, que ería un mero co11ti11uu111 de lo que e prop ne en la e fera biológica. plicar los
mecani m s por lo cuales se explica la e olución de la especie
al ca o moral como un co11tin11111n, implica una antropología
filo · fica de cuño reduccioni ta. Ahora bien, una t oría evoluti a,
en cuanto qu brinda argumento para explicar lo m cani mos
de la evoluci · n e la datwini ta, cu o ello di tintivo e la
selección natural" o " upervivencia del má apto" l cual
implica la lucha por la vida. 1 darwini rno e introduce en el
campo de la filo ofía moral al e n id rar que el hombre e un
ente puramente biológico y, por ello, e deja guiar por la fuerzas
evolutiva e ·pre ada en lo m cani roo antedichos, sólo que,
parece, de un m do má ofi ticado. Es lo que en varios ca os
acantee en el darwini m ocial penceriano, pue e sigue que
'Al nivel u tantivo [el autor entiende por ello una suerte de
ética general] la moralidad debe er dirigida hacia la producción
protección de aquello sere que constituyen la da e más
elevada '. 11 También eapr cía en~ illiam Graharn umner, quien
bu ca las guía morale en l
mecanismo centrale de la
lección natural, justificando la posición en término del "mundo
orgánico": "De e ta forma, cl éxito in traba de lo que triunfan
e con id rado una co a moralment buena. De forma anál ga,
la con cuenda de astro as de la vida para lo qu pierden
n e n id rada , en el p or d lo ca , una maldad n ce aria;
en el mejor de ell , una limpieza aludabl de la specie humana.
Y todo e da por correcto en I nombr d la e oluci · n,
.
f
,,,,
e pccialment u tado pre ent y la exp ctatlva utura -.
•n otra palabra , una ' tica olutiva que considere que lo m raJ
deb
guir lo m cani. m con 1 que e explica la volución
cancela elimina la moralidad mi rna. fá adelante Ru e explica
lo que él con idera el núd o del dan ini mo ocia! a prop, ito

de umner: ' n la lucha de la vida por la existencia, sin
interferencia activa, alguno ere humano tendrán éxito y otros
erán dejado de lado probablemente per cerán. El darwini mo
ocial mantiene gue
correcto y apr piado que e to uceda. E
más no otros mismo debe:áamo pemútir (y quizá potenciar) qu
ocurra tal lucha, porque así la naturaleza''. 13 Por un lado, tal parece
que al decir ' sin interferencia activa" ugiere qu n hay que poner
mano a la obra para que lo débil perezcan, para que la lucha por
la exi tencia continúe ejerciendo y potencie u criba; rna , por otro
lado, parece que algun s danvi.ni ta ociaJes o tendrían que el
hombre activamente, debe participar del pr ce evolutivo como
ucede actualmente con la manipulación genética qu potencia el
proc o biológico-evolutivo a dimensione ante insosp cbada .14

7. La te is d

fichael Ru e en torn al mecani mo evolucionista
de la moralidad e la iguiente. Plantea, primero, gue la moralidad
evoluciona, y toma como ejemplo el ca o del "altruismo" de la
cebras, trabajado ya por Al&amp;ed Ru sel Wallace (code cubridor
de la selección natural). lato que esta afirmación no e clara
porque puede referir e a dos realidades. La primera es la moral
como conjunto de norma. que permiten dirigir y calificar un
acto humano como buen o maJ ; con e ta r ferencia, la te i
no tiene ninguna objeción pue e con tata a menudo que la
costumbre , uno de cuyo asp cto e la moral, evoluci nan.
fendonam anteriorment que en ética ha adquirido el nombre
de "jerarquía dominant " [n. 5).
cudriñaod má en e to
último ha ', como dice Max cbeler, jerarquía d minante en
la diversas ép ca : la jerarquía dominante en e tética e denomina
'e tilo" y la jerarquía dominante de la regla práctica e
denornma
· mor aJ .1s La egunda es la moral como algo que apar ce
lbid. pp. 104-105.
f. Buganza Jacob," ue tione filo óficas acerca del darwini mo·•, en: Stoa.
Revista de filo ofia, 1/ 1. Ln titulo de Filo otia. Uni ver idad Veracruzana, (20 t O).
• 1' Cf. cheler Max Ética. Nuevo ensayo defundamemación de 1111 perso11a/i mo
erico (traducción de Hilario Rodríguez), aparró • Madrid, 2001, p. 70.
13

14

" Jbid. p. 96. De acuerdo con Ruse. "El darwini mo ocial (aunque n con e te
nombre parece di frutar de un renacimiento''. p. 1 O.
I? /bid pp. 99-1OO.

124

125

�1111,

IU

S

li/,

en el hombre con un oporte biológico, ea dond s sugiere que
se da un cierto contim111m entre la animalidad la humanidad [n.
6]. Aquí e necesario matizar la afirmación, pue , por un lado, la
ética no puede ne ar que, debido a que el hombre es un ente
vívieat , tiene como parte fundamental de su er lo biológico.
1 h mbr
un ente biológico y, por ello, lo qu acaece en ese
aspecto no puede permanecer sin motivar una cierta inclinación
con respecto a lo acto humanos. Pero, por otro lado, no puede
reducirse la e t ra moral a lo purament biol ' gico, pues s corr
el riesgo de eliminar el libre arbitrio, con lo cual la moralidad y,
por consiguiente, la · cica, desaparecen, como rná adelante
discutir mos. Lo que e llama moral sería el modo de llamar a
imple impul o biológicos y no algo que pueda calificar e como
bueno o malo moralmente pu , como in i t Muñoz Rubio,
elimina la po ibilidad de que 1 hornbr pueda definir u
intencione y re ponsabilidad s a partir de su conciencia. L6 to
en razón de que Ruse die qu ' • lógico suponer que la elección
natural pro oqu lo que lo biólogo denominan altrllismo [... ]
El mecani mo qu genera las interaccione de cooperación entr los ere humanos e denomina a/frl(ismo recíproco [... ] La
caracteri cica distintiva rná importante [del altrui mo recíproco,
qu también pu de ocurrir entre humanos y lo mi mbro de
otras p ci -] e la que, aunqu e pr ta ayuda, de uno u otro
modo e e tán anticipando la comp n aciones". 1 in embargo,
t davía no e llega al meollo d 1asunto.
éste arriba cuando
e cribe Ru qu la acción e tá configurada por un lenguaje especial: ' ! lenguaje de lru reglas epigenética , la inrerm diarias entre
1 gene y el pen amiento y acción humana ' .18 n e te . enrid ,
"La volución ha adoptado una olución int rmedia dotándonos
con e glas pi n ' cica que no inclinarán hacia las acciones que
Cf. Muñoz Rubio, Julio. · La ética ociobiológica" an. ciL. p. 253.
Ruse, Mi hael, Op. cit. pp. 287 y 2 9.
lk [bid. p. 291. A pesar de esto, Ru e también pre upone la libenad, pero titubea
al momento de" ituarla •. Cf. pp. 341-346.
1•

11

126

on (~~~e no lo~ pam s) altmirtasen el ntido biológico". 19 Esta
soluaon 10termedia es la moralidad. 20 De e ta suerte la evolución
ha dotad~ al hombre d la moralidad, moralidad que se expresa en
el lengua¡e de las regla epi néticas que pr vocan que é te actúe
de una man~ra de otra. Para comprender mejor u peo amiento,
expone lo 1gwente do ejempl

?

o e trata ólo de que no no apetezca ir a la cama c n nue tro
herm~o . o hermana [se refier a copular con ello ]. Tenemos
el entlmlento de que no debemos tener relacione sexualc con
ello~ o ellas. Ten~mos una tendencia tan grande a copular en
part1cular con cas1 t dos los miembro, del exo opuesto con lo
que nos encontramos que nec itarnos (biológicamente) algo muy
fuerte para refrenarnos. La moralidad cumple esa función. O
un modo ernejante, a la vista de nue tm inclinación g neral a
comp rtar~os ~e- un modo egoí ta, la moralidad (mecliada por
la regla ep1genet:1ca ) ha tenido que de arrollarse para reconducir
Yfortalecer la voluntad, dado que no es biológicamente ventaja 0
ayudar y co perar. o movemos por altruismo g miino y no
metafórico. 21
l

Pero continúa Ru e a quien, para no e r in¡u
· · to , bay que
citar nuevamente:
Lo crucial de la p ición darwinista e qu nuestro entido moral
e una adaptación biológica [... ] La elección natural no ha
dotado de las regla epig néticas que o proporcionan el entido
de la obligación a cau a de u vnlor adaptati 0 ,22
~ n otra palabra , se actúa conforme al d b r, e acnía bien
moralmente, porqu La evolución a í lo indica. E to con tituy
" lbid. p. 292.
Cf. !bid. p. 292.
11 lbid. p. 292.
'.!l !bid. p. 293.
20

127

�ll11'11c

o l

un r duccioni rno, pue reduc , preci amente lo moral a lo
biológico. Pero al reducir el problema a lo purarnent biológico,
no explica cómo e que el hombr puede actuar p r el deb ro
por el bien honesto má que recurriendo a una ' entidad ' como
' la elección natural". La reglas epigenéticas han ido colocadas,
por d cirlo a í, por la evolución.
on é ta la que ' Ejercen
influencia obre el pen amiento · 1a c nducta d lo hombres -e ra
ez en el ámbito ocial y moral-" .23 E ta te is concuerda con la
pr pue ta d la ciobi 1 gía y la p icología evolutiva pues ~o
opinan qu ' ue tra conducta ' las normas morale qu 1a ngen
tán det rminada por nuestro er biológico 'e encial",
e pecíficamente por lo g n , que re, ponden a lo principio
evolutivo de la elección natural". 24 Pu de ace?tarse, al parecer,
que lo gen s j rzan un 'e trecho control" obr la conducta de
lo animal , y los hombre pertenecen a tal género. Por e o, puede
decirs que mucho de los acto que realiza el hombre son in tintivos,
y eguramente e to último re ponde a lo genético.25 Pero de ahí a
afirmar qu todo lo que el ~ombre realiza está mediado por las r~!
epigenética (como la entlende Ruse), hay un trecho muy amplio.
lo es porqu a nue tro juicio los acto genuinamente morales ~o
on determinado por la carga genética, sino que hay algo especial
en ello y e el hecho d er realizado libremente. o e niega que
ha •a regla epig nética entendida como linea generale_ o
directrices que inclinen hacia un lado u otro al hombre a ~ealiz~
cierto acto , pue tale regla con tituyen parte del patrunoruo
genético del h mbre mediado por u interacción con 1ambiente. 27
u /bid p. 294.

Muñoz Rubio, Julio "La ética ociobiológica", art. cit. p. 252.
~s f. Ru e Michael Op. cit. pp. 295 y 299.
.
,6 Darwin ya plantea, en El origen del hombre. que el er humano ólo tiene una
diferencia de grado con re pecto a otro mamíferos uperiore : C~. Buganza. Jacob,
art cit. E 10 e identemente, lleva a una antropología reducc1om ta.
'ri Muñoz.Rubio. Julio. "Una crítica a la ociobiologla y a u reivindicación de la
e ca ez. ta amoralidad y la coerción en la conducta exual humana" en: Bláz.quez
onna y flo~ . Javier (ed .), Cien ia, tecnología y género en lberoamérica.
AMI
Plaza y Valdé , México, 2005, p. 406.
1•

128

/m b H" t111"'t1

Pero no pueden er determinante , pue de lo contrario
cae
en un det rmini mo biológico in alvable para u tentar el bien y
1 mal morale , consecuentemente la ética.
8. Contra la ética evolucioni ta y la ociobiología, Muñoz Rubio
brinda do argumento . o relación a la ética evolucionista
pretende que El origen de todos lo val re es natural y que
todos van guiado por el in tinto de upervivencia · la nece idad
de la reproducción [de tal manera que] u tra a la ética el
elemento ubjetivo, de truye cualquier intento de re tituir al er
humano una e fera propia d construcción de u vida, en particular de u normas de convivencia". 28 En relación e pecíficamente a la ociobiología De carta móvile de conducta que
pongan el acento en lo ubjetivo o que con tru •an una realidad
autónoma con re pecto a la realidad enética '. 29 Por otro lado
arguye c ntra la ciobiol gía la mu • e n cicla falacia naturali ta
de foore, la cual considera que no e posible deducir el deber
ser a partir d 1 er. E ta falacia e vuelve clarividente en e te
cante to, pue c mo explica ~Iuñoz Rubio ' o es lo mi mo 1a
corni ión de e ta falacia en un contexto en el cual lo ere
humano pueden modificar u conductas a uno en el qu no
tienen ninguna po ibilidad de hacerlo"·J&lt;• en otro términos si
la tesi de la oci biología fueran cierta e igue que lo que de
hecho e da en el er es lo qu debe hacer e, lo cual de taj elimina
la moral entendida como la norma a la qu puede ometer e
o n el hombre· ' pued ometer e a dla debido a u libertad.
9. Para tratar el eguado probl ma qu s r fiere e pecíficamente a la antr p logía filo ófica en u relación con la ética a
travé de la libertad [n. 1], con ideramo portuno 1n1c1ar con
las palabras que e crib r úa apoyándo e en Kanit cheider: "La
2 Mui\oz Rubio Julio, ··La ética ociobiológica", art. cit. p. 253.
~, /bid. p. 253.
)-0 /bid. p. 254.

129

�ll

euca, como el conocimiento humano, ti n n un oporte
biológico-evoluti
y no exi ten tan olo como di ciplinas
de criptiva , ino qu implican también una función críticonormativa. En lo que atañe a la ética, el u trato fisiológico de la
decisión moral debe radicar con toda probabilidad en el si tema
límbico d nde se itúan lo inlúbidore y estimuladore
genéticamente d t rminad que repre entan la ba e d la d cisión
ética. En el si tema limbico entontramo el mento motivadore
congénito que dirigen nu tra ori ntacion e piriruale I nuestro
fundamentos ético ".31

1O. Hay q~e analizar frase por fra e lo que escrib r úa. Primero,
afuma que la ética, como parte del conocirrúento human , tien
un oporte biológico-evolutivo. n efecto, no puede negar qu
el conocimiento ri ne un oporte biológico. Pero hay que
distinguir entre conocimiento en orial y conocimiento
intelectual. En ambo hay un oporte biológico, pues para que
e dé el conocimi nto en orial e r quieren lo. órgano
en oriale mientras que para el conocimiento int 1 ctual e
requiere, n ce ariamente, del c rebr el cual ha ido producto
d la ev lución bi l 'gica. in embargo, en el ca o del c nocimiento intelectual el cerebro no pa a d er un opone, c mo
dice el propio r úa. Tí n , pue un op rt biológico-evolutiYo,
rna la biol ·a ola no p rmit explicar algun acto peculiar s
d I hombre c mo la reflexi · n con la cual el hombr vuelve
obre í mi ·m , lo cual e impo ibl mar rialment hablando,
pue la mat ria n pued volver obr í mi ma; o bien el con cimiento de
ncia un.iver ale post rem la cual
aplican a
tod lo individuo qu &lt;;omparten tal e ncial [n. 5].32
to
Ursúa icanor, art. cit. p. 268.
ctualizand el argumento tradicional (ari totélico. en cuanto que el alma e
todas la co ), cribe Lucas: "la inteligencia humana puede conocerla naruralez.a,
la enc1a, de todo lo cu rpo • por tanto e necesario que no tenga ninguna de ella
en la propia naturaleza, porque tal naturaleza impediría el conocimiento de_la
demás. Por tanto, para que la inteligencia conozca u objeto propio debe estar hbre
11

hace que la de cripción de la ética n su funci ' a crítico-normativa
ea irrelevante en la argum ntación de r úa. Está pu
d
má . Segundo al con iderar rsúa que todo elconocinúeoto humano
e resultado del soport biol ' gico-evolutivo, no le queda má qu
concluir lo que de facto e cribe: qu la ética cien un ustrato en el
i tema limbico que
parte de la tructura cerebral, la cual
"g tiona' la re pue ta fi iológicas a 1 s e tírnulo ernoci nale
El i terna limbico, como dice rsúa, e la ede d lo inhibidor
y timuladore genéticamente determinado que representan la bas
de la deci ión ética'. Los términos citado no hacen má qu
explicitar la incongruencia de la po tuta, pu utiliza los término
"genéticamente determinado " y d cisión' en el mismo plano con
lo que la contradicción se vuelv fragante. En efecto lo que e tá
"determinado' no puede 'decidirse : o e e tá det minado para
algo o no. i e e tá determinado no hay decisión; i hay d ci ión,
no e e tá determinad . o pueden acompañar e, en l mi m nivel,
lo dos concepto . Ahora bi n el concepto antropológico que re ulta
er bas de la ,rica es la hb rtad cuyo acto principal es la 'deci ión"
o ' elección' . i l hombre no puede decidir, entonces no es libre ,,
v,
por lo tanto no puede haber ética. Por e o, la conclusión de rsúa
igu · lo n cuanto a u forma, no en cuanto al cont nido, pue
a ienta que "En el . i tema límbico encontramo elem nto
m ti ad res con énitos que dirigen nuestra orí ntaciones
pirituale y nue tro fundament ético . D acuerdo con la
antropología que su tenta u visión, habría que decir implement
qu el modo en qu acnía un individuo tá det rminado por 1 s
' lement rn ti adore congérúto ", qu darían razón del actuar
human . La ética queda de más en tal conclu ión.
11 . Hem dicho qu la ética no e tá completamente parada
de lo biológico [n. 3] per confundir un y otr plano pu d

1i

130

de toda materia. i e tu,iera um rgida en la materia, erla pri ionera de ta
particularidad de u materia; coooceria lamente bajo un a pecto determinado como
en lo entido , in poder llegar al univer al''. Op. cit., p. 123 .

131

�re ultar p co pro echo o no sólo de de el punto de vi ta teórico,
sino también de de el práctico, pue la normatividad, a pesar de
que rsúa intenta alvaguardarla e diluye ha ta desaparecer
debido a que no e puede normar lo que e tá determinado. 1á
bien ólo re taria de cubrir la leye que gobiernan el comportamiento humano. De de el punto de vi ta práctico "dar razón"
del actuar "moral" de un individuo e reduciría a explicar qué
sucedi · limbicamente. in embargo resulta moderado asumir
que, en efecto, lo biológico juega un papel muy importante en el
acruar auténticamente humano. rsúa apunta que 'En nue tro
cerebro se encuentran preprogramados programas que influyen en
nue era percepci · n, en nuestro pensamiento y en nuestro comportamjento ético". De tacando lo último, parece razonable
admitir que lo biológico inff11_ye en el comportamiento ético· pero
e di tinto afumar que algo 'influ a" a que "determine'. on
diferente ub tancialmente, pues el primero predispone ' el
egundo dispone definitivamente. n efecto, lo biológico influye
en I actuar metal, mas no lo dispone definitivamente.
ucediera esto último entonce ucede lo antedicho [n. 10}.
12. Parce que yala puede ayudarno , nuevamente, a e clarecer
el problema dd comportamient moral del hombre. Él considera
que hay tr condicione que, en conjunto, e vuel en uficientes
para hablar de e te comportamient . n primer lugar, la capacidad
d an icipar la con ecuencia de la acciones propia ; en
eguado, La capacidad de hacer juicios de valor; finalmente, la
capacidad de e co er entre lineas de acción alternati a . stas
tres capacidades, de acuerdo con yala, on con ecuencia de la
capacidad intelectuaJ del er humano. egún este autor la
capacidad para anticipar la con ecuencia resulta 'esencial" para
el comportamiento ético; parece que ólo i el ag nte e tá dotado
d la capacidad d aber qué puede suceder con us actos e que
pu d alabar e o vituperar e su acruar. egún Ayala ''La elección
na rural e timuló la capacidad intelectual de nue tro antepa ado

132

bípedos porgue una mayor inteligencia facilitaba la percepción
de los útile como tales y, por tanto, u construcción y empleo
con la con iguiente mejora de la supervivencia y la reproducción
. l'ogicas
. " .33 Con respecto a la capacidad de hacer juicio de
b10
valor, o valoración encillamente, con idera yala que con i te
en 'Ver en ciert objeto o actos algo má de eable que en
otros' . La capacidad para hacer juicio de valor depende, a su
vez, de la capacidad ab tractiva. Por último, la capacidad para
elegir entre distintas acciones, que no son otra co a que opciones
o alternativas. La clave d e ta capacidad está en la 'elección",
que remite irremediablemente al libre albedrío. ''La tre
condiciones nec aria para que exi ta el comportamiento ético
son manife tación de una aptitudes intelectual avanzada , y
yo &lt;liria -e cribe yala- que el objeti o de la elección natural
fue el de arrollo de tale aptirude ". 34

13. En efecto, la tre capacidade que yaJa atribu e al hombre
y que lo dotan de condiciones uficiente para hablar de moralidad
on, ciertamente, elementales. demá , es cierto que tales
capacidades on con ecuencia de la capacidad intelectiva del
hombre. Con re pecto a la capacidad de anticipar la
con ecuencias d La accione , e cierto qu al hombre perten ce
tal potencialidad· in embargo, no es condición nece aria para
hablar de moralidad n t do lo ca o po ible , pue el agent
en realidad, ólo puede proyectar un aproximado de la
con ecu ncia que se a ecinan de actuar d cierta manera. Pero
re ulta valioso que como bien re cata yala, el ag nte moral
puede en cierto modo anricipar lo que ucederá s.i actúa en cierta
línea, como aquel que aprieta el gatillo y di para a una persona:
puede prever qu , apretado el gatillo la bala impactará al tr y,
a í, causarle una le ión e indu o la muerte. Por otr lado parece
innegable que el juicio práctic o alorativo que trae a colación
33

3"

Ayala Franci co, Op. cit. p. 248.
/bid. p. 249.

133

�H"

11

ala e fundamental para hablar d l acto moral, en cuanto es la
conclusión de la delib ración y
vuelve un con ejo para la
oluntad, que puede o no guir el juicio práctico. demá , la
libertad, que yala explica con el acto de elección, e también
piedra angular d la ética. in embargo, la xplicación d
yala
paree que tra tabilla al agregar el siguiente texto: "El excepcional
de arrollo d 1 cer bro ha dotado al r humano de los pod re
intel ctual que hacen p sible 'la ab tracción y la conciencia de
sí, e decir, la obj ti ación dd ujeto pensante, la capacidad d
un individuo para verse como objeto' .35 yala exige al cer bro
acto que, por definición, sobr pa an las capacidades de lo material, como la ab tracción y la e ncieocia de sí, p r lo antedicho
[o. 10]. Hay e ntradicción ntre el acto de ab traer, la conciencia
• el libr arbitri con r pecto a . er acto exclusivo d l cer br ,
que e un · rgano material, pue lo material e d t rmina de
acuerdo con algo del mismo género.

ino que ti ne un con titutivo ultrabioló ico; iv) n e t
con ritutivo ultrabiológico ti.ene u a idero, propiament , .la e fera
moral, en cuanto implica la libertad humana encendida como
principio de autodeterminación; v) la capacidades que entran
en juego al momento d actuar moralm nte no e tán, n último
análisis determinadas; v,) la m ral, y con iguientemente la ética
también, no responden, n cesariament al plano biológico
aunque tal plano puede influir ma no determinar el actuar
mmal.
'

14. De lo anterior pued concluirs que para mantener una po tura
equilibrada frente a tos probl ma , hay qu recup rar aquello
que la ciencia , p cialment la bi logía, hao propuesto para
comprender al hombr . Per hay qu intentar darle u ju ta
proporci · n, y sto
tarea de la filo ofía n su rama de
antropol gía y ética por mencionar la má preclara . n fecto,
una antropología filo ófica (n unidimen ional) que no reduzca
la libertad a puro proc o biológico (fí ico-químico ), que la
vol erían innece aria, pu de guir su tentando 1 principio de
indeterminación human , principio bá ico de la ética. En re umen,
pued decir e: z) d de el punto de i ta de la · rica, e verdad
que la moral evoluciona, ma e ta afirmación roza ólo el
problema; il) la ' tica tiene u ba e en lo bi lógico pero
r motamente, en cuant qu lo biológico e parte d la naturaleza
humana· üz) la naturaleza humana no e reduc a lo biológic ,

" !bid. p. 251.

134

135

�Bibliografia:
yala, ranci co, La nafllraleza inacabada, alvat, Barcelona, 1989.
Barriga Jim' nez, ilverio ' ocio biología evolutiva: la ocialización:
¿proyecto inútil?" en: Es/lidios de Psico/agía, o. l O, (1982).

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existencial en México: la filosofia
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un punto de vista naturalista", en: l.J1d11s Vita/is, 'IV /25, (2 6).

1 6

Matilde I abel García Lo ada·
I ET

o

PR P , ' EM

I , 'DA , R El

o•r

'OL\'I~IJE

ro del pen ar

filo ófico de gu tín Basave Fernández del alle en relación a
la filo offa existencial, indagación 9ue se enmarca en nue tra
inve tigación de la recepción y desarrollo de esa corriente del
pensar filosófico europeo, en féxico.
través d nue tra indagación a piramo a m trar en el
desenvolvimiento del filosofar de
gusán Basave Fernández
del Valle I la pre encía de l1llil. filo ofar exi tencial.
· Doctora en filo ofía. lnv tigadora - miembro de la carrera del Investigador
Científico y Tecnológico del on ejo acional de In e rigaciones Científica y
Técnica . (Conicet) Bueno Aire , Argentina.
1 Agustín Ba ave Femández del Valle nació en Guadalajara - Jali co- México el
3 de agosto de 1923 y falleció en Monterrey. uevo León, México el 14 de enero
de 2006. e licenció en Leyes por la Univer idad Autónoma de uevo León,
Estudió Humanidades en la Uní ersidad Hi panoamericana de anta María de la
Rábida Huelva, España; se doctoró en leye por la niver idad Compluten e de
Madrid, y e ha doctorado en Filo ofia por la Universidad de Yucatán. Ha
profesado en las cátedras de metafisica y antropología filo ófi a en universidade
mexicana y en la Academia mtemacional de Filo ofia de Liechten tein. Ha sido
miembro fundador de la ociedad Mexicana de Filo ·ofia y Miembro de la Academia
Mexicana de la Lengua; rector emérito de la Urnver ídad Regiomontana y profe or
emérito de la Universidad Autónoma de uevo León. Monterrey, México.

137

�J/111111/,:Jf.lo

W

El método qu eguimo en nue tra indagación es el que resulta
de la correlación de dos criterios: el hi tórico genético y el sistemático.
esto e. así, porque se considera a un pensar en su
desea olvu:niento. En efecco, el criterio histórico-genético analiza
al pensamiento d de un punto de vista dinámico es decir, desde la
perspectiva de un pensar en de arrollo. El criterio si temático,
atiende a la unidad, virtual, latente, de la obra de un autor o autor .
nidad, que en el de pliegue del pensar de un autor no siempre es
explícita. Hay que relacionar ambos cdteá s, integrarlos.
simismo nue tra investigación se centra en l análisis de la
fuentes primarias e decir, en el análi i de la obra misma de
gustín Ba ave Fernández del alle, en cuya indagación
conrinuamo ahondando. 2
A propó ito de proponerno mostrar la pre encia de un
filo ofar exi t ncial en gusún Basave Fernández del Valle,
también e nue tro interé , el delinear lo rasgo de la Jilosofta
existencial positiva 3 de nue tro amor, prolífico filó ofo mexicano.
llo, no ha de permitir dar razón de la inclusión de Agustín
Ba ave Fernández del Valle entre los autores repte entantes del
de envolvinúento de la filosofía xistencial en México.
Autor polifacético y prolifico, de entre u vasta producción, por u referencia a
nuestro fine , seleccionamo : Existencia/is/a y exislenciali mo. Ed. Atlántida.
Colección Oro. Bs. A . Argentina, 1958. 179 pp. Tratado de meJafisica .Teoría de
la habencia. Prólogo de I mael Qui le . Ed. Limu a. México, 19 2,444 pp. Vocación
y e tilo de México . Fundamento de la mexicanidad. Ed. Umusa. México, 19 9,
1050 pp. Tratado de Filosojia. Amor a la sabiduría como propedéut'.ca de alvaci~~Limusa, oriega Editore . México 1996, 293 pp. ¿Qué e la poes.1a? lntroducc1on
filo ótica a la po tica. Ed. Fondo de Cu hura Económica. México 2002. 361 pp.
J Cf. Matilde 1 bel Garcia Losada. La filo ofia como compromiso y proped u.tica
de alvación en Agu ,n Basave. pp. 259-26 . En "Vida y pensamiento del Dr.
Agustln Basave Femández del Valle". Edición de Homenaje: o_m~iladore . lf~n o
Rangel Guerra et al. la. ed. 2007. C ntro de Estudio Humarustlco . Universidad
Autónoma de ue o León, Monterrey. México. pp. 259-26 .
3 Agu tln Ba ave Fcmández del Valle. Tratado de Filo olía. Amor a la abiduria
como proped utica d alvación. Limu a. oriega Editore . México 1996, 293
pp. f. p. 22. Ténga e en cuenta que e trata de una filosoíla 'e istcncial. no
exi tenciali ta" egún nue tro autor lo ha e clarecido a travé de u Obra . Cf. Op.
Cit. pp.21 y iguiente .

138

. ltmldt l1t1hd ( ,,m1il L.;11.itlM

En principio, no interesa destacar lo igui nte:
gusán
Basave considera que "todo auténticofilósofa forja Hna filosofía , la
encarna". 4 Lo que indica la índole existencial de upen amiento
filo ófico.
Es decir, que en gu án Basave, el filó ofo, n cuanto filó ofo
que desarrolla un filosofar exi tencial de envuelve un filo ofar
que éJ rni mo de pliega de un modo original, y Jo realiza en el
existir, lo encama en u existencia.
A imismo, en Basave Fernández del Valle, todo auténtico filosofar
es 1111 esjl(erzo má&gt;..·imo de co11gr11encia y de ltiZJ' 5 y de congruencia del
pen amiento con la vida misma.

Es decir que en el filosofar de gustín Basave Fernández del
Valle, el mismo filosofar e encarna en la exi tencia del filó ofo en
su búsqueda y a piración a la t'et'dad e.,,"&lt;Ístenda:. to , el filo ofar de
Agu tín Ba ave encarna en la mi ma existencia en y de de la
aspiración a la verdad, no meramente peo ada sino c~mo verdad
existendaL decir, como verdad realizada en la exi tencia.
Considcremo que I filo ofar en Basav implica encamar la
verdad a la que e a pira. e trata, entone , de un filo ofar
encarnado, e inclu o, entrmlado existencial.
imismo cabe resaltar que, en Agu tín Basave ernández
del alle aparece, el e ne pto de j11ego &lt;, i bien no hay en u
filo ofía un de arrollo de e ta cuestión. En gu tío Basave
aparece vislumbrada la cue tión del ju o como juego
existencial. Esto e , qu el exi ten e en tamo que tal j uega la

libertad que él conto existente es.
Téngas en cuenta que el j11ego ha ido r conocido como
existencian·o, e decir, como uno de los caractere del er de la
exi tencia humana como lo . on . gr., la hl toricidad la
temporalidad - por fartín Heid
er, y ante gu él ha llegado a
◄ Agustín Bas ve Femández d I Valle. Tratado de Filosofía. data cit. Cf. p. 2 2.
s Agu tln Ba av Femández del Valle. Op. cit cf. p. 22.
~ Agu tín Basave Femándezdel VaJle. Tratado de Filo otia. Amor a la sabiduría

como propedéutica de al ación. Limu ·a,
pp. Cf. p. 2 2.

139

oriega Editore . Mé ico, 1996. 293

�¡

rec n cer el juego como existenciario el filó ofo argentino arlo
strada. 7
Dice gu tín Ba ave, en mi filosofar n1ej11ego;8 gustín Ba ave
desennielve un fil ofar en que él mi mo sejttega. E to es en u
filo ofar reconoce que
juega él mi mo· se ju ga de d la
libertad qu él como existente e . Y la libertad que el exi tente
e la juega, en el juego que e u exi tir; la exi tencia humana
mi ma advierte, pre enta un carácter de juego.
imi mo, reconoce que la filo ofla existencial pide testimonios
a diferencia de la filo ofía clásica que ha pedido pruebas.
Hemo analizad
n un medulo o e tudi anterior la
vinculad · n entre co11//icción y verdad existencial 9 hemos eñalado
que la convicción encuentra expresión en la verdad exi tencial a
la que el fil · ofo com filó ofo comprometido aspira.
i convicción es aquello qu e vi e y aquello con lo cual e
convive· 10 entonce a esta altura de nue tro análi i podemo
~ ( J 94-1970) Aporte a la e tructura del Dasein que destacamo , y con el que el
filósofo argentino e ha adelantado a u mae tro, quien llega aljuegoen las obras del
"Ultimo Heidegger": El concepto de juego de empeña un papel importante en ¿Was
hei t D nken?. (195 )· en el en ayo obre "La co a.. ( Das Ding ; en orrrage und
uf: atze • 1954 · y en , Der atz vom Grund ( 1957) (trad. española : El principio
derazón.19 8). te filo oforepresentante dela filo ofiaexi tencialenlaArgentina, llega al juego n u obra El juego exi tencial. Cario A trada ha aportado el
juego como exi tenc1ario del Dasein en El juego e istencial: 193 ; obra que e
prol ngaen ljuegometali ico· 1942. f.Matildel abelGarcíaLosada La Filo fía
Ex_i tencial n la Argentina. u introductore . Ed. Plu
ltra, Bueno Aire • L999.
152 pp. en e pecíal , Cap. l.
Cf. Agu tín Ba ave Femández del Vall . Tratado de Filo ojia; data cit. p. 91.
f. Matilde Isabel García L ada. " onvicci6n y Verdad xi tencial'·. En:
Revi ta de la ociedad Argentina de Filo ojia; año
III n" 19 2009; pp. 231-243.
6rdoba Ar encina.
1 'Convicción", del latín "con icti -oni ·•. De u acepcione destacamo : (de
convivo}''el a to de vivir con intimidad, familiaridad"; 2•. de con inco, con ici,
convictum ..convenc1rruento, prueba, demo tra ión deci I a". Y también del griego
"sugkratew": '"conten~ junto gobernar, retener el aliento"; y ..eglcrateia" ="dominio
d si, que tiene de i mismo la fuerza y la persistencia interior''. f. antiago egura
unguía. uevo diccionario latín-e pruJol y de las voce derivad . Universidad de
Dcu to. Bilbao, spaf\a, 2001 . f. eba tián Yana. Diccionario griego-espaf\ol.
Barcelona. E paña. d . opena. 19 . con interesante de arrollo .

14

pregunrarno cuále on Ja conviccione gue u tentan el
filo ofar ex.i tencial de gu tío Ba ave fernández del Valle.
Conviccione que encuentran en u filo ofat exi tencial una
adecuada vía de expre jón y ustento teórico .
Digamo , en principio Jo iguiente: Él ha vivido y convivido
con la vivencia del filosofar como compromi o· Y en cuanto
filó ofo e ha abid , e ha saboreado filó ofo· e decir ha vivido
con la vivencia del compromi o. De ahí gue con id remo que
ha tenido la vivencia de í mi mo como filó ofo comprometido
r ha convivido con ella.
En tant ha vivido y convivido con La vivencia del filo ofar
como compromi o podemos a everar que su filo ofar e
entrañado y vivido como compromi o, vivencia con la cual ha
con-vivido, ha ido com•1i:ción en él.
imi mo, reconoce re pecto de Ja cue tión de Dio que
é ta e una cuestión para ser vivida. Dio , en el p nsamiento de
A. Basave Fernández del alle es vivencia; e d cir, un algo o
mejor un alguien que e vive· y vivencia con la cual e con ·ve
e decir que Dio es convicción. Ha reconocido la posibilidad de
vivir y convivir con la vivencia de un Dios vi
un Dios viviente
que inhabita en cada quien en cada exi tente.
E e Dio vivo el que como vívido; un filo o far aJ que reconoce
como vía adecuada para el de envol imient teórico de u
conviccione . 1 Dios vívido el Dio vivo e de nvuelto
teóricamente como er undamentant
Fundamento.
Llegado a este punto cab gu n detengamo a con id rar la
concepción antropo-metafi ica de gu tin Ba av Fernánd z del
Valle.
Ténga e en cuenta que su m taff ica está centrada en el hombr ,
o mejor i quer m la p r on~ de ahi qu su m tafísica ea
antropo ófica.
El ex.i tent es un er afin a k; diiino. El exi tente que e un s r
capaz de Dio , e un exi tente deiforme. Ahora bi n, el exi tent
deiforme en su juego existencial ;11ega la libertad que él, como
existente, es.
141

�\l,,t¡/tfe 1s btl (

abe advertir, egún ya hemo eñalad qu el tema del juego
exi tencial si bien no ha sido desarrollado por Agu tín Ba ave, e tá
indicado; y a tra és del desenvolvimi nto de su pen amiento, nu tto
filó fo ofr ce elem nto. mcttacion para su despliegue
El existente e un ser deif011ne un er afin a lo divino y un ser
axiotrópico, rientad hacia lo valore }' hacia Dio - el Val r de los
valor -. u axiotropi mo, e d cir, u orientación a l s ·valor
es
tamb~ ' n teotropisn10, rientación á Dio .
n e axiottopi mo qu
e también teottopi mo el existent juega la lib rtad que él como
exist nte e , y la ju ga en la dimensión ertical con el er
Fundamentante o Fundamento.
En e t entido pu de decir qu la filo fia del autor nos ofrece
lementos como para eñalar que el jt,ego de la libertad qu el existente
juega en la dimensión v, rtical con el er Fundamentante, lo juega
en y de d u a piración al Fundamento la cual aspiración no es
iempre sabida, saboreada (del latín sapere) por el exi tente en cuanto
él es un existente deiform . Y el exi tente, la libertad qu él es, la
j11ega con un tú, en la dim nsión horizontal, d I juego existencial.
En e te punto corre ponde preguntarse ¿ uál e en el filo ofar
de Agu tín Ba av,e ernández del Valle el temple de ánimo desde el
cual e de nvuelv la exi tencia como libertad orientada hacia los
val re , y hacia Dio ? e decir lib rtad a."&lt;.iotrópica y teotrópica.
R pondemo : el temple de ánimo d d el cual e de envuelve u
fil far e la •peranza. trata de la e peranza en el orden filo ó.fico,
en tanto ten,ple arúmico ( timn111tig) po itivo.
i al exi tir, si a la ida, como qu hacer corresponde la
e peranza a la .ínte i exi tencial p r parte d 1 filó ofo, d u
., 1a esperanza. 11
er y quebac r filo ofante corre pon d tam bten
11 La e peranza, considerada filo ficam nte, corresponde a un ámbito, a una región
media entre la esperan1Jl "natural" y la "sobrenatural". Hacem n tar que la esperanza,
ntendida filo · ficamente. no exig la trnnSici n a un plano teológico. La esperanza.
objeto legítimo de consid ración filo ófica, a ume un ignificado especial en la
confrontación con las formas nihilistas de la fil fia. Cf. Otto Friedrich. Filosofia de /.a
esperanza. Bueno Aires, Argentina, 1962. ompañía General Fabril editora. 224 J&gt;!'·
título original alemán: eue Geborgenheit, 1955, erlag W. Koblhammer). Cf. Agustín
Basave Fermmdez del Vall . Tratado de Filo ofia; data cit. cf. p. 284 Ysiguiente .

142

nrrra l 111ad11

Cab ad ertir que la esperanza - entendida fil óficam nce e para Gabriel Marc l - cuyo pen amiento ha a umid Agu tín
Ba av - "la in talación de la xistencia o un tiempo abierto
opue to, al tienipo cerrado de la d esp ración' .12 La esp ranza e
"un impul o hacia la trascendencia" 13 y en tal entido libera e
salvadora (del lat. liberare). 1
jda esperanzada, exist ncia e peranzada , vida xi tencia
creadora; e decir, vida, exi tencia, cuya uc sióo temporal
halla abierta· a la novedad.

E p rar, e

'istir ea un tiempo ahierto a lo nue o,
lo creativo-creador.

15

abierto a

e ha de tener n cuenta la indi oluble conexión m tafí ica
existente entre la esp ranza y la lib rtad. ólo pu de esp rar una
existencia libre.

In talado en u libertad el hombre, el exi tente cr ati,·ocreador y esperanzado confía en la cr atividad d un Tú ab oluto
que activam nte yace en el fondo mismo de lo real -en tanto
realidad última- y e e existente e peranzado entrevé c mo
po ibilidad la uperación de u deficiencia.
La zona de la speranza -ent ndida filo . óficamente- en
cuanto corre pond a una r gión m dia entre la e p ranza natural
y la e peranza obr natural,
también, c particip de la zona
d la plegaria.
Según farce~ 'la zona de la esperanza es también la zona de la

plegaria'.
Gabriel Marcel. f ~forno Viator. Prolegomene a une metaphy ique de
1' e pérance (Pari l 944). Traducción e pañol a: Prolegómeno para 111,a metafísica
de la esperanza (19 4) p. 71. 1~.Ed. en español. Ed. ova, Bs.A .1954. 275 pp.
f. Agu tln Basave Femández del Valle: Tratado de Filosofia; data cit. pp. 22- 23,
2 1 y iguiente .
11 Gabriel Marce!. Cf. Etre et
oir. Parí 1935. f. p. 115.( ontinuación del
Jou.mal metaphisique)
1• Cf. Op cit. p. 110.
• 15 Gabriel Marce!. Cf Horno Viator. Prolégomen
a une metaphy ique de
1espérance (París 1 44 . Traducción spañola: Prolegómenos para una metafi. ica
de la esperanza (1954). 11 .Ed. en español. Ed. ova, 1954, 275 pp. cf. p. 72.
12

143

�1-l1rmt111/t1s

f i

í

dvi 'rtase que en Agustín Basave Fernández del Valle,
ue abreva en el pen amiento de Gabriel [arcel, la esperanza
ntendida filo óficamente está íntimamente relacionada con la
e peranza obrenatural que tiene como objeto a Di
y con el
16
ámbito de la plegaria.
i la zona de la e peranza, e tambjén para 1farc l la zona de
la plegaria e porque arcel se abre a lo religio o, en y desde el
reconocimiento de la índol precaria del existente. El existente
un ser precario. '"' n y d de u condición precaria acaso, el
existeot , sabiéndolo o sin saberlo, (del latín ''sapere": ' aborear')
inroca llama, eleva u plegaria.
Llegado a e te punto, cab re altar que, en de de La
e peranza entendida filo óficamente, el existente se de envuelve
eo u axiotropi mo; es decir, en u a piración a lo valore .
El filó ofo y el existente encarnado en él, de envuel e su
filo ofar existencial, eo , de de el reconocimiento de que el
filo o far e ha de ordenar, a e clarecer un mejor vivir, una mejor
exi tencia.
orre ponde una pregunta: ¿El filosofar, por i ólo puede
su tentar conceptualmente conforme el filo ofar de . Basave,
una bú queda inqui itiva, que en cuanto tal e un e fuerzo de
congruencia , de luz, de congruencia del pen amiento con la
vida, con el exi tir?
Re pondemo : l filosofar egún . Ba ave Fernández del
alle, i bien puede u tentar conceptualmente una bú queda
inquisitiva e in uficiente para ati facer el anhelo del exi tente
como er capaz de Dio como er afín a lo divino. Por ello es
que gustín Basave Femández del alle en el límite del filo ofar,
un filosofar que no salva (liberal), s abre al ámbito religio o. En
1~
Cf. Pedro Laío Entralgo. La e pera y la esperanza. Historia y teoría del
e perar humano .Ed. Alianza Universidad. Madrid, Espana. 601 pp. 1ª. ed. 1956.
11 f. antiago e gura Munguía. uevo diccionario latín- e pa,iol y de/~ voc~s
derfrad .Universidad d Deusto, Bilbao Espana, 200\. Con desarrollo de mteres.

Asimi mo. f. ReaJ cademia Espanola. Diccionario de la Lengua E pañola. 22ª.
edición. Madrid, España 2001.

144

.\ lr1J1/d1 l1a 1cl Cinrfo Jmr1tÍi1

d

gu tío, para quien
''la filosofia promete la razón pero salva a poqt1ísin1os''; 18 a aquello a
lo que la filosofía no libera e a los que la mi ma filosofía se
abre, queda abierta. Y la filosofía que e en gu tin Ba av ,
en eñanza preparatoria para la alvación pero no e salvífica,
e to, sigue, o si queremo ha eguido a an

entonce e abre, dialoga con La religión, en cuyo ámbito el
exi rente asume una actitud abierta, de diálo o invoca a Dio ,
reconociéndolo como u tento, invoca al Dios Vivo; al Dio
que no hace vivir.
De de una actitud religio a y con su apertura a la religión el
existente, que corn filó ofo saborea que la filo ofía promete la
razón, pero salva, libera a poquísimo , según ha eñalado an
gu tín aborea, al Dio vivo, vivi nte, como u tento en de de
una actitud de apertura, en la cual el exi t nte evoca mvoca,
al Dio vi o.
Y el ex.i tente que saborea, abiéndolo o sin aberlo, al Dio
vi,~o e quien lo invoca.
lo invoca también en de de la
plegaria, en y de de su condición precaria.
Con ideramo importante apuntar lo iguiente: hay una
relación entre el existent en tanto el "'ª u plegaria, en tanto
orante y su condición de existente precario.
l existente
un ser "precario". In is tamo en ello. n y
de de la condición de u existencia precaria, e decir: aca o in
aberlo o sabiéndolo l exi tent llama, invoca, eleva u

plegaria".
Consideremo el vocablo "precario" desde u etimología. El
vocablo "precarios" - a- un, ('prex')" -del latín- e un adjetivo,
que entre sus acepciones reconoce la iguiente : "obtenido con
ruegos / dado concedido por benez·olencia." demá , otra d u
acepcione que de tacamo e 'precan"o poco seg11ro inestable,
pasajero". on sinónimos de "precario': 'frágil", ' ttan itorio".
f. . gu tin. De Ordine, 11, 16. '·Philosohia rationem promittit t vix
pauci imo liberal'' Cf. Obras Completas. Ed. Bilingüe. Ed. Biblioteca deAutore
Cri tiano . Madrid, E parla. 19 .

145

�\ la11ldt l.,11 1d C,,mw I.J' "d"

Por otra parte apunterno. que el nombre el ustantivo latino
"precatio- onis" (precory (fem). ignifica 'ruego sríplica, plega,ia". 19
Consideramos rele ante re altar la r laciórr, del existente,
como existente preca,io y su carácter de ser un xistent invocante.
El existente, insistimo n ello sabiéndolo o sin aberlo, e el
sujeto de la plegaria.
Agustín Basave Fernández del Valle quien ha reconocido en
gustín de Hipona motivo de incitación para de envolver su
pensamiento, también como an gu tin ha buscado al er
Fundameotante por todas la ía po ibles. Y e e er
Fundamentante, a quien también llama, Dio , o Fundamento e
le muestra como no accesible por una única vía, de allí la
in egración que propone d diferente vías.
Téngase en cuenta que ha sido san gustín, filósofo, quien
en y de de un modo intimista de _d esarrollar u pen amiento
exi tencial, también ha reconocido que Dio , la erdad, no es
accesible por un único modo, el que ha emprendido u bú queda
por todas las vía posible .
De ahí que en la Plegaria a Dios" de sus Soliloq11ios Agustín
de Hipona, a í e exprese:

" ; fide te inveniunt qui ad te refir¡j1mt,_fide111 da; si 11irt11te, 11irt11ie1JJ;
si srientia, scientiam '. 20
Y eJ filo ofar de gu tín Ba av
abre en el limite de la
filosofía también al arte. Y así el ex.i t me como capaz de Dio ,
como er afín a lo divino, rec noce al er undamentante como
belleza.
En cuanto abierto el filo

far e abr en

gu tín Basave a la

19 Cf. Cf. antiago egura Munguía.
ue1·0 diccionario latín- español y de las
voces derivadas .Universidad de Deusto, Bilbao, España, 2001. Con de arrollo de
interé . Asimi mo. f. Real Academia spañola. Diccionario de la Lengua E pañola.
22ª. edición. Madrid, E ·paña ,2001.
?ll Augustinus. oliloquia ( íl, 5): " i con la fe llegan a tí, los que te buscan, no
me niegues la fe; i con la irtud, dame la virtud, si con la ciencia, dame la ciencia"
f. Agusún ( an Obra:. completas. Edición Bilingüe, (Promovida por la Federación
Agustiniana E pañola). B.A.C. Madrid, España, 19 8.

146

poe ía él a ume la visión integradora del filó ofo argentino,
Vicente Fatone 21 a quien tiene pre ente. 22 El filosofar , el poetizar,
considera Agustín Basave son compl mentario y com'ergente .
De lo desarrollado, surge que este filosofat e un filosofar
abierto e integrador.
ttavé de u filosofar integra, o mejor, ha integrado la filosofía
a la religión, al arte, y a la poesía. Y esto es a í, en virtud de que
el filosofar e insuficiente para satisfacer la necesidad apienciaJ
del existente. De ahi que, en límite de la filosofía, el filo ofar se
abra a otro ámbitos.

Y el filosofar se abre· a otro ámbito distintos de la mi ma
filosofía para aquellos a quiene la filosofía no Libera, n alva.
En efecto, a aquellos a quienes la filo o fía no salva, no Libera e
para los que la mi ma filosofía se abre e ofrece, en su limite,
como abierta e integrable a otro ámbitos distintos de ella.
El autor, muestra principalmente la relación de la filo ofia
con la poe ía - y el ámbito de la religión, que e el ámbito de !.a
invocación, de la plegaria.
El exi tente como libre vocación otant - , , ya n el ámbito de
la religión y por qué no de la rrústica 23- voca e invoca llama v llama
'
.
en y desde su lib rtad y desde u existir, su existir precario, en u
insuficiencia y carencia, a e e Tú, en e] cual desean a en último
término la esperanza del existent . Esperanza que despliega el
existente en cuanto humo viato,; hombre en vía· hombre, existente
en camino, y que camina en po de un Tú; al que reconoce y abe,
en y de de la filo oBa, la poe ía, el arte la religión y también la
mí rica, a las que ha integrado el autor.
]t 1903-1968) Es una figura representativa de la filo olia de la e&gt;.i tencia en la
Argentina. f. Matilde I abe) García Losada. La filo afia e.xi tencia/ en la Argentina. Su i11tl'Oductores. Ed. Plus Ultra B . As. 1999 152 pp.
~ Cf Agustin Ba ave Femández del Valle. ¿Qué es /u poesía? lmrodi1cl'ión
filo ófica a la poética. Ed. Fondo de ultura Económica. México. 2002. 361 pp. En
especial pp. 328 -329 en que e refiere a Vicente Fatone.
23 La integración de la filosofía a la mística no ha ido desarrollada por Ba ave
Femándezdel Volle, quien ugiereelementos para su de envolvimiento.

147

�1F,1111.11,t.

r,w~t;,1

existente y el filó ofo enc:ru:nado en él, voca e invoca. Y
voca e invoca al Tu, al que sabe, en y desde la integración de su
saber que es también sabor (de sapere). Uo Tú al que el existente y el
filó ofo encamado en él, en y de de la esperanza, abe saborea) como
sustento. 2~
gustín Basa e Fernández del Valle, que ha desenvuelto un
filosofar existencial integrador, abierto, se ha abierto en el limite de
la filosofía, al arte, a la poe ía a la religión y a la rrústica Y en esa
aperru.ra ha reconocido al Ser Fundatnentante o Fundamento, como
Tú, como su tento.
Agustín de Hipona, fuente en la cual ha abrevado
gu tín
Ba ave, invoca, o mejor, oca e invoca. Agu tín de Hipona en y
de de u necesidad apiencial, invoca eleva u plegaria a Dios, Y
es que Agustín de Hipona, en y de de u necesidad sapiencial aspira
a la Verdad, al saboreo del 11aJJ1plex11s T7eritatis" ('abrazo de la Verdad").
Y ,mca e inv ca abedor de la integración de lo real y; en y desde su
'Vi ·ón de O tia", 2S en la que e pacentiza su nece idad sapiencial.
o y desde _u ' isión de Ostia' , en la que se no mue tra la
nece idad sapiencial de an gu tín, el mae tto de Hipona, desde
u necesidad apiencial, e ha abierto, en el limite de la filo ofía,
a otr ámbito di tinto de ella: al ámbito de la religión ' de la
mí cica a los qu considera integrables a la mi ma filo ofía, de de
u reconocimiento de la integridad de lo real.
:1 4 Ténga e en cuenta la anonimia y polionimia de la realidad última: todos los
nombres y ningún nombre es el nombre de la realidad ultima. Así, la realidad última
e abida como ustento ...
~ Augu tinus. Confessiones, IX. 23-24 in fine)" ... vita apientia est"."Et dum
loquimur et inhiamu illi, attingimus eam modice toto ictu cordis". (Confesioneslibro lX/ ap.X ,23-24:-nacemos notar que lo número arábigos indican el marginal de los párrafos: •· .. .e la vida la abidurfa". "Y mientras hablábamos y
uspirábamos por ella, llegamo a tocarla un poco con todo el ímpetu de nuestro
corazón" El re aliado en ba tardílla es nue tro. u "Visión de Ostia' permite hablar
en Agustín de un momento "mlslico", e to es un momento "que incluye misterio o
razón oculta'" Cf. Díccionano de la lengua espai'iola. Rea/Academia Española. 21'
ed. Madrid 19 2, 22•. ed. Madrid 2001. aa Aguscin, Obras Completas. Edfoión
Bilingüe. (Promovida por la Federación Agustiniana Española Ed. Biblioteca de
Autore Cri tianos. Madrid, España 198 .

148

Asimismo nos interesa resaltar que en el autor el filosofar es
conipro111iso. Véase aquí otra caracteci tica que pertenece al
filo ofar existencial: la cue tión del filosofar como compromiso.
Advierte que la cuestión del filosofar como compromi o es uno
de los aporte de la filo ofía existencial a la filosofía, aunque
esta cuestión ha sido insuficientemente desarrollada.
Hemos señalado y destacamos que Agustín Basave ha vivido
y convivido con la vivencia del filo ofar como compromiso· Y
en tanto filó ofo se ha abido, e ha saboread() como filósofo
comprometido; es decir, ha vivido con la vivencia del compromiso
y ha con-vivido con ella. De alú que consideremo gue ha tenido
la vivencia de sí mismo como filó ofo comprometido y ha
convivido con esa vivencia.
En tanto ha vivido y convivido con la vivencia del filosofar
como compromiso podemo afirmar que el filo o far entrañado y
vivido como compromiso ha sido convicción en él. El filosofar es
compromiso y el filósofo es un comprometido, que como tal juega
su libertad, se juega a si mismo de manera integral, como
existente entero integro en el desarrollo de u quehacer filo ófico.
También corresponde enalar que el filosofar de envuelto
como un esfuerzo máximo de congruencia y de luz, congruencia
del pensamiento con la vida es un filosofar que e tá al servicio
del ex.i tir, y de uo mejor existir. E decir no sólo e trata de
encarnar el pensamiento en el exi tir, de de la bú queda y
aspiración a la verdad exúte11cial, la verdad no meramente pensada
sino realizada en la existencia; sino qu también e a pira a que
esa verdad esté al servicio de un mejor vivir, de una mejor
existencia.
Y a f el filosofar aunado al vivir, es, ha sido para Agu tín
Basave Fernández del Valle, un vivir entusiasmadan1e11te lo que se
filo ofa. En tal entido dice:
ado pues de 'til'Íry despuésfilosofar · sino de12vir m profimdidadfilosofando
y filosofar en profimdidad viviendo ent11nasmadamentelo qt1e sefilosofa. Esto
es, en elgentil decir de nna voz espa11ola, elgra11 111ote heráldicoJ' co11,pron1endo

149

�11

t sl

de mifilnsofta (Pedro Caba).

26

í el filo ofar e desenvuelve aunado, hecho uno con el vivir.
trata de un filo ofar, unido al vivir, en y desde la esperanza, n
ara de de plegar una m j r existencia.
Consideramo importante r altar lo qu reconocemo en el
filo o far de . Ba a e como convicciones qu es po ible dilucidar como
tales en el desenvolvimiento de u pensamiento filosófico existencial.
on ellas: la convicción del filo ofar como co,,,promiso y del filó ofo
como comprom ti.do a pensar como exi tente entero, integro·
comprometido a p nsar con probidad En el filo ofar, Dio , vívido
y encarnado, e vivencia con la cual el existente vive y convive,
abi 'ndolo (o sin ab rlo) D ahí que e Dio vivo que inhabita n
cada
n, n cada existente, ea co11vicdón en Agu tín Basave.
-. n él reconoabL asimi mo el de envolvimi nto de un filo ofar
exi tencial, enc.'lrnado vívido qu ha aspirado a aunar a u exist ocia;
un filo ofar desde el vivir. desd un exi tir ncarnado y un filo ofar

qui

para 1,ivir y para m jor VMr.
abe a la luz de u obra, qu hemo analizado con insistencia,27
con iderar que ha tenido la vivencia, como filó ofo de un pen ar
encamado y má aún entrañad .
p demos d cir que la índole encarnada del pen ar, y má aún,
el entrañamiento 2 del pen ar y má aún del filo ofar, ha sido vhido
!b Agustín Basave Femandez del Valle. Tratado de Filosofia. Amor a la sabiduría
como propedéu¡jca de alvación. Limusa oriega México, 1996. 293 pp. Cf. p. 117.
11 Matilde Isabel García Lo da La filo
fia como compromiso y propedéutica de
salvación en Agustín Basave. pp. 259-26 . En: Vida y pensamien10 del Dr. Agustín
Basave Femández del Valle. Edición de Homenaje: CompiladoresAlfonso Rangel Guerra
ei alii. Ja. ed. 2007. Centro de Estudios Humanístico . Uni rsidad Autónoma de
uevo Le n, Monterrey, México. pp.259-26 . 366 pp.
.
%1 Etimología de "entrañado". De "entraña' (del lat 'interanea· neutro pi. del adJ
··¡nteraneus'=intemo); "entrañar'·: tr. •·introducir en lo más hondo. llevar denll'O de i"':
d signa metafóricamente "lo más oculto y escondid~·; ~•10 ~n~9 has~ lo.~
íntimo del coraz n . f. Coromin J. Pascual, J. D1cc1011ar10 Critico Ehmolog,co
Castellano e Hi -pánico.lª. ed. 19 O; 3ª reimpresión 1991. egura Munguía, antiago.
ue o Diccionario Laún-Español y de las Voce Deri adas. Univen;idad d Deusto,
Bilbao, E paña, 2001 .

15

\lotil. , babel arri11 l ..1Jti11!.1

por nuestro autor, ha sido viv ncía con la cual ha vivido , con
la cual ha con-vivido. el entraiia111iento del p n ar del filo ofar
con el cual ha vivido y con-vivido ha id entonces, en tal medida
co1111icción en él.

E rele ante d tenem
en ere lo que

a considerar la relación que existe
. Basave denomina integralismo n;etafisiro antroposójico

J' s1, filosofza existencial positit·a.
osotro con ideram que te modo de filo ofar e lo que
no permit reconocer en él un filosofar exi tendal. El filo ofar
e existencial en cuanto actitud filo ófica y también como

pensamiento.
La actitud y el pen amiento de Agustín Ba ave on
exi tenciale .
e filo ofar exi tencial e de emruel e de de
una acritud exi tencial, vívida en cuanto el filó.ofo se incluye a
i mi mo n la cue tione que plantea.
Y de. d una actitud exi tencial ha d envuelto un filo. ofar
exi t ncial, un pensam.iento existencial de _e go propio. n el
cual e reconocible, la influencia de gu tío de Hipona, de
Martín H idegger y de Gabriel Marce!.
en el des nvolvimi nto de su filo ofar existencial, de u
filo ofía exi tencial po itiva d sarrolla u pensamiento d un
modo int grador, integral.
e fil ofar que e dese-nvu lve
principalmente en la veta metafi ica tiene como centro al
hombre. De ahí, que Agu tín Basav con idere a su pensami nto
filo ó.fico como integrali mo metafí ico antropo ófic . 29
Cabe a e ta altura de nue tro análisi t ner n cuenta 1
igui nte.
Lo real -la totalidad de cuanto exi ce-, e funda en el er
Fundamentante o Fundamento. La dimensión horizontal y la
clim n ión vertical d 1 real
ordenan, y se int gran , quien
integra la totalidad de cuanto exi te e el exi tente el e&gt;.istente
deiforme, segó.o eñala con in i tencia . Basavc a trav' del

2'l

Agustín Ba ave Femández del alle. Tratado de Filo ofia .. .; data cit. p. 2 3.

151

�11111,

11 IIIJ

11

11

de envolvimiento de su pen amiento filosófico. Existente
deiforme que en cuanto tiende al valor, e decir, en cuanto es un
existente axiotrópico tiende como aspiración máxima, al Valor
de los valore , al Ser Fundamentante o Fundamento.
Y es el existente deiforme, quien integra las dimensiones
horizontal vertical de lo real. La rnetafisica del autor, centrada en
el hombre, en el existente, , egún ya hemos señalado antropo ofia,
metafísica antroposófica. Y esa rnetafisica antropo ófica, en 01anto
centrada en el exi tente, de envuelve, mue tra al exi tente como
integrador de las dimensione horizontal y vertical de lo real, en
tanto como ex.i tente axiotrópico, a pira a los valores; y en y desd u
necesidad sapie11cia aspira al valor de los valore , al er Fundamentante
o Fundamento. piración al valor de lo valor s en y desde la cual
el exi tente se muestra e patentiza como lo que metafisicamente
es, existente deiforme.
Queremos destacar que la integración de lo real, que el e._'&lt;..istente,
con idera A. Basave, de eovuel~e abiéndolo o sin saberlo, es decir,
saboreándolo o sin saborearlo, esta integración, la integración de lo
real, la de arrolla y u tema conceptualmente a travé del despliegue
de u filo ofar exi tencial.
remarcamo : desenvuelve su tenta
conceptualmente la integración de lo real en y de de u filosofar
existencial. lo de envuelve en y desde u sér de hombre •~ntero •~
'fotegro'~ 30
Es decir que tambi 'n a travé del sustento teórico, conceptual
qu ofrece u filo ofar, para de arrollar la integnºdad de lo real, e
reconoce que este d pliegue del pensar re p eta de la integración
de lo real e a,ma c n la integridad, la probidad del filósofo.
Entonces, a propó ito de e "te tema, aparece corno el "testimonio '31
10Agustin Basave Fem!ndez del Valle. Cf. Tratada de Filosofla ... data cit. pp.
282 y SS.
31 Con iderarno importante analizar la etimología del vocablo ~testimonio". del
latín te timonium- .i (n) de "testi - testis (m): te tigo·'y del verbo 'te tor-ari, atus
um tran . ''Declarar corno te tigo, manife tar. demostrar". De entre su diver as
acepcione por u referencia a nuestros fines eleccionamo también la siguiente
acepción del término: "Prueba argumento, justificación y comprobación de la

152

.\ 1,llildl' /s11brl &lt;,,Jli.1d IJ1ltíiÍ.1

de las convicciones que ha sustentado en y desde u fil sofar exist ncial.
La filosofía existencial pide testimonios a diferencia de la
'
'
filosofía clá ica que ha pedido pmebas. El filó ofo que ha
reconocido en la filosofía existencial una adecuada vía de
expresión teórica de us convicciones, a través del
desenvolvimiento de su filosofar - un filosofar existencial- ha
de envuelto lo qu ha sido convicción en él · de lo cual su filosofar
e testimonio. Y testimonio de la verdad exi tencial a la que ha
aspirado y gue ha aunado a u existir.
esta alrura de nue tro análisi corresponde detenemos
en mostrar que la filosofía exi tendal po itiva de Agustín Basave
Fernández del Valle e proyecta en el orden práctico como
filosofia de la cultura.
Y esa proyección práctica del filo ofar existencial a ume la
forma de una filo ofar acerca de México. Como una proyección
de u filo ofía, desenvuelve la búsqueda de los fundamentos de
la mexicanidad, o si queremos, una filo ofía de la mexicanidad.
.. ¡ interé de nue tro filó ofo por de envolver una filo ofía
de la mexicanidad lo encontramo fundamentado en que
Ba ave ve en el filosofar ' 11111 imprescindible 111e11ester de 11bicación y
a11toposesió11'82 • de de su impre cindible mene ter, necesidad de
ubicación y auto po esión nos ofrece, en cuanto filó ofo
mexicano, su filo ofía de lo mexicano, del hombre r de la cultura
proyección práctica de u filo ofía existencial po itiva.
Para Agu tín Ba ave es posibl forjar una ' filo ofla con estilo
nacional", en u caso 'una filo o fía univer aJmen te válida
con truida por nacionales con el inconfundible sello o estilo
mexicano" Y lo e , en cuanto considera Basave que ' un filósofo
mexicano (en su ca o) concreto puede elaborar una verdad
verdad o certeza de alguna co a". ótese que quien e testigo, quien te 1imonia
manifiesta, muestra, demue tra. Aqu!, en el contexto de nuestra indagación, nos
interesa Lamo tración teórica y vivida de la verdad. Cf. con de arrollas de interé .
Santiago Segura Mungula. uevo diccionario etimológico latín -español y de la
1•oces deri11ada . Universidad de Deusto, Bilbao, España 2001.
12 Agustín Basave Femández del Valle. Tratado de Filo ojia ... data cit. pp. 282 .

153

�\ !an7d, Lrab I Gam,1 I n. ª" ,1

universal desde una circunstancia concretament mexicana y
sobre otros hombre igualmente mexicanos". 33
Cabe eñalar que frente a la cuestión de lapo ibilidad y entido
de una filo ofía iberoamericana A. Basave Feroández del Valle
a ume una actitud dialogal, que bu ca establecer un equilibrio
respecto de la visione , regionali ta universalista extremas
defendida en dicha cuestión.
La temática de la mexicanidad aparece en gustío Basave
d sarrollada como un e tilo colectivo de vida, como "una ver ión
de lo humano", como' un modo de ser en lo universal".
De de e ta vi ión despliega su filo ofía d lo mexicano, del
hombre y de la cultura mexicano , o si se quiere, u filosofía de
la mexicanidad.
Digamos que la filosofía de la mexicanida.d es la proyección
en el plano práctico de la metafísica que u tenta . Ba ave
Femández del alle y a la cual ratifica.
En e ta filo ofía de la cultura e reconoce al existente como
deiforme, ser afín a lo divino y er axiotrópico, esto e , orientado
hacia los valores entre los que re altan los valore de Jo heroico,
de la verdad y la belleza· valore , entre lo cuale e reconoce al
er Fundamentante q undamento como el alor de los valores.
La filo ofia de la cultura que d envuelve desde un filosofar
integrador, reconoce como sujeto de la cultura al exi tente
deiforme, que se de envu lve de de la libertad qu e en u
a piración a lo valore y en últim término, en su aspiración
saboreada, o no sabida o no, al er Fuodamentante o Fundamento.
El filo ofar exi tencial de gustín Ba ave Fernánd z del Valle
que a ume la forma d un filosofar para vivir y para un u1'!)or
vivi1; se ordena a la exi t ocia, tiene como centro al existente
que es libertad, libertad deiforme, e de envuelve bajo el temple
de la e peranza , se de arrolla como juego; el juego e.,yistencial de

un existente deiforme que juega su libertad con otro existente
igualment deiforme en su aspiración - abida o no, degustada
o no- a un er Fundamentante o Funda.mento, 9ue en y desde la
filosofía xistencial que , abre a otro ámbitos di tintos de la
mi ma filo o fía, e reconocido no ólo com er Fundamentant ,
sino también como Amor, como u teoto. 34
... 1 .filo ofar exi tencial qu nue tro autor ha de nvuelto a
travé del desarrollo de u filosofar un filo ofar probo, aJ que
ha desplegado desd el haber encarnado el pen amiento en su
propio existir e no ofrec como l de pliegue teórico de lo
que ha sido en nu tro filó ofo convicción.
gustín Ba av ofrec en el de envolvimiento de u
pensamiento un filo ofar exi tencial que e el de en olvimiento
teórico de lo que ha sido convicción n él.
i la filosofía exi tenciaJ a pira a la verdad no meramente
pensada, sino a la verdad realizada en la existencia la erdad
existencia, dicha verdad se aúna, e hace una con la existencia y
e a dicho aunamiento, o si qu remos,
a la verdad existencial,
como xpr ión del aunami nto en el existente del p n amiento
filosófico y de su xi tir, a lo que aspira el filós fo. Y, es a la
verdad exi tencial, encarnada, ntrañada, h cha una con la propia
existencia a lo que ha a pirad I autor, 9uien ha r conocido en
la filo ofia exi tencial una vía ad cuada de e)..'J)resión teórica de
lo que ha ido convicción en él. Conviccione que ha d arrollado
teóricamente a tra é de u filosofar exi tenciaJ; de de su filo ofar
existencial un filo ofar den o comprometido ) probo.
Con id ramo d suma importancia u de arroll
y
ugerencia en cuanto a desenvolver el filo ofar existencial en
tanto ablert .
de env lverlo abierto e integrad a la religión y a.ca o a la mí rica- al arte y a la p esía.
eguir el de envolvimiento de La filosofía exi tencial n u

Agustín Basave Fernández del Valle. Vocación)' estilo de México. Fu11damentos

"'Téngase en cuenta la anonimia y polionimia de la realidad última; e decir,
todo los nombre y ningún nombre es el nombre de la realidad última: uslento,
Amor, er Fundamentante.

r

ll

de fa mexicanidad. Ed. Limusa, Mé ico, 19 9, 1050 pp. Cf. pp .. 39 y 111 Y fine

con desarrollos de interé .

154

�nl)J

,

pen amiento filo 'fico de no ha po ibilitado ahondar en u
metafísica antrop sófica centrada en el hombre, que e no
ofrece c mo una fuente de incitación inagotable.
El filo ofar exi tencial de gustín Ba ave Fernández del Valle,
en tanto de envuelto, en de de el temple de la esperanza, se
no ha mo trado como un filosofar abierto y enriquecido en u
po ibilidad de que el filo ofar e integr a la religión - y también
a la mí tica- al arte y a la poesía.
En y de de el reconocimiento de la integridad de lo real, ha
de plegado un filosofar exi tencial abierto a otro ámbitos
di tintos de la misma filo ofía, un fil ofar exi tendal de e gos
propios que ha de envuelto desde el reconocimiento del existente
com libertad-creativa -creadora que e despliega como ser
fundamentado en el Ser undamentante o Fundamento dimen ióo vertical de juego existencial - abiéndolo o in aberlo
(e decir saboreándolo o sin saborearlo). e e te er Fundamentado
al que aspira el filo ofo el que en tanto rec nocido como Su teoto
es u tentado teóricamente a travé del de envolvimiento del
fil ofar exi ceocial. El er Fundamentame en tanto reconocido
coro
u tento funda al exi tente, que en tanto existente
deiforme, de envuelve u libertad creativa creadora y la
de envu !ve n ólo en la dimen ión ertical, in también en la
dimen ión boriz ntal del juego existencial con un tú.
El exi tente, que e en su er mismo libertad,;úega la libertad
que es • la jue a,
juega en la dimen ión horiz ntal del jüego
existencial - con un tú - en minú cula.
1 filo ofar exi tencial del autor e no mue tra com el
tesli11Joflio del juerr de la libertad que el filós fo ha desenvuelto
en rant libertad cr ativa -creadora-amaot y libertad ere ente
ha de envuelto en u doble dimensi · n horizontal y vertical en
u a piraci · n al Fundamento, al ustento.
el filó ofo en y desde el desenvolvimi nto de u filo otar
existencial ha de arrollado un filosofar que es a jmi mo el s11stento
teórico, especulativo de ese u tento, de e e undamento al

156

\lutild, Isabel (,111 1w l.bs.,da

que ha aspirado en u búsqueda de la verdad existencia. Y que ha
reconocido y saboreado en desde el desarrollo de su filosofar
existencial abierto e integrador.
Desde su filo ofar existencial un filo ofar existencial e
integrador, Agu tín Basave ernández del alle ha contribuido
a dar profundización hondura a la filo ofía en México, y, en }
de de México, a la filosofía uni ersal.
A través de nue era indagación hemos mo trado en el
de en olvimiento del filosofar de Agustín Ba ave Fernández del
alle la presencia de un filosofar exi tencial.
Lo reconocemos como un representante de la filosofía
existencial en México, ha asumido esta corriente del pensamiento
filo ófico europeo y la ha de envuelto con se go propios. La
pre encia, en el filo ofar de gu tío Basave Fernández del Valle,
de un filo ofar exi tencial e mue tra de la a unción y
desenvolvimiento en México, de e a corriente del pen amiento
filosófico europeo.

15

�Un nota sobre el estado de guerra y la
posibilidad de la construcción de un
orden moral en la filosofia de Hume

Jorge Ignacio Ibaua lbarra'

L

Introducción
L\ fil ALID1\D DEL PRESENTE TRABAJ e realizar una aproximación
aJ problema de la guerra como estado de anulación del pacto
social y la posibilidad de la continuación de un orden moral
ante una ituación de ,anarguia ocial y política. Revi aremo a
continuación parte del obra del filó ofo inglé Hume al re pecto
con la finalidad de dar cuente de alguno argumentos que pre enta
en cuanto a una moral ba ada en la experiencia orientada hacia
una univer alidad que pueda zanjar las diferencias entre sujeto
y poder alcanzar un umbral de orden po ible, veremos en e to
comentario , como el inglé trata de alguna manera dar una
posibilidad a La tolerancia y la felicidad de lo. e e humano
aún en situacione de de trucci' n como lo e la guerra.
Concluimos anotando como la guea:a sigue siendo un horizonte
indeseado para cualquier tentativa de orden pero que e de eable
en cambio persi tir en anhelo de la bú queda de tal orden ioduso
en tal estado de confrontación.
*Profesor investigador de la Facultad de Filo oíl a y Letras de la

159

A L.

�l l11mair/la1 f

I

IO

1. El planteamiento moral en David Hume y su cótica por
parte de Kant
La investigación sobre la moral, la disciplina de las costumbre
públicas y privadas, tiene como eje en Hum la utilidad o la
comprobación de lo atisfactorio como un re ultado de una
práctica que ha re ultado exito a o b né:fica para quien la práctica
y para quien la recibe. La motivación de Hume al escribir u
obra obr el tema, ha sido la per ecución de una razón fundamental para circun cribir el tema de la felicidad humana como
central en la existencia del hombre y dilucidar cual es su razón
para er considerado como tal e decir como feliz. Existe en la
palabras de Hume un gu to por la calidez o la proximidad de lo
corpóreo, la consideración de que nuestro juicio morales e
inspiran en una razón inconvertible o punto máximo: el cuerpo,
la ensibilidad, a í por ejemplo, a la pregunta de donde encontrar
el fundamento de lo agradable y de agradable, Hum responde
con imágene tomadas de la campiña: "Aun en el caso de que
recomendamo un animal o una planta como útil o b néfico,
clamo un aplau o y una rec mendación adecuada a su naturaleza.
í como por otra parte, la refl xión sobre la perniciosa influencia
de cualqujera de to sere inferior nos inspira siempre
sentimientos de aversión. El ojo se del ita ante el paisaje de lo
crigale y de la viña ubérrimas, lo caballo que pacen, lo
rebaño que pa tan, pero hu
la vi ra ante la zarzas y
carnbron s, guarida de lobo y serpiente ' 1 El referent último
es entonce la percepción agradable o de agradable con ello
Hum
plantea el a unto de la moral de d un hedoni moque
atravie a por la consideración de la utilidad. A fin de cuenta
dice Hume, coda la accione loables on vista si rnpre de de
su utilidad pública en su rechazo o aceptación de u.
consecu ncia 2 La utilidad moral cue tionada profundam nte por

1

!

Hume, David. Jnve ligación obre la moral. Argentina, Lo ada, 2004, p. 36.
Op Cit. p. 3 .

160

j 01 '( Jg,n,;ao Jhum, l bam1
Kant, quien esgrime argumentos basado en la pr tensión de
objetividad racional, véase por ejemplo su posrura respecto a la
tesis humeana obre la impo ibilidad de la cau a, que por otra
parte e aplicable a la cuestión de la moral aquí tratada por lo
cual la reví aremo brevemente en lo que sigue. En dicha cuestión
Kant cree demostrar que efectivamente es posible hablar de una
cau alidad desde un punto d visea trascendental con lo cual se
brinda una certeza a la razón y se upera el escepticismo del
inglés, por lo cual concluye de la siguiente manera: Pero resultó
de mi inve tigacione que lo objeto con 1 s cuales e tamos en
relación en la experiencia, no on de ninguna manera cosas en sí,
ino mero fenómenos, y que aún cuando en las co a en sí
mi ma no e puede ver inclu o e impo ible comprender como,
pu to A, debe er contradictorio no poner B, que es totalmente
diferente de (la nece idad de conexión entre A como causa r
B como efecto), en cambio puede er perfectamente concebible
que, como fi nómeno , d ben e tar de un cierto modo (e.g. en
cuanto a las relaciones de tiempo) nece ariamente en contacto
en una experiencia no pueden er eparado sin contradecir
aquella conexión mediante la cual e posible la experiencia en la
que ellos son objetos r únicamente cogno cibl para no otro ."
3
l éxito que Kant dice anotar e con e ta demostración de la
primacía del principio d la realidad objetiva obre la exp ti ocia conlleva a la demostración de la incapacidad d l empiri mo
para explicar una exp ciencia en su totalidad, labor concedida a
la operación del ent ndimiento puro. j bien ant reconoc
alguna dificultad en cuanto a la aplicación de tales objetos a la
realidad, se encuentra plenamente convencido de que su hallazgo
reditúa en un triunfo d finitivo obr Hume y los adversario de
la razón pura. fás aún que este objeto puro puede llevar e hasta
lo deseos má particulares y concreto de la vida cotidiana. un

3 Kant, Emmanuel. Crítica de la razón práctica. México, F. .E.2005, p.63.

161

M-

M

�1111111111 I,

J

J&amp;,Y/ Ig1111a11 fh trm lbt11r.1

T !J.J 1,1

y cuando peo amos en la practicidad de la vida que engancha las
deci ione de la voluntad del ujeto a fines tangibles e ta dice
Kant, se encuentra bajo 1a clir cción de una objetividad pura
que e refiere a un mundo fuera de la experiencia pero que in
embargo se concretiza en la voluntad práctica Así en urna, de
una manera cond osada que podemo resumir el principal argumento que Kant e grime contra la filo ofia de Hume.
El famo o principio de Hume, por otra parte, de la causalidad
visto de de esta perspectiva kantiana podría quedar refutado de
esta manera, sin embargo para no otros el plantea.miento de la
causalidad, importante para el tema que nos ocupa, ofrece
a pecto problemáticos que deb n desarrollar e aún.
el ca o
de la percepción ingenua o la vi ión del objeto sin experiencia
anterior condición die Hume en todo ca o hipotética. En Kant
eocontramo que aún en e e ca o contaríamo con un marco de
referencia pr exi tente bien categorial que nos permitiría ajustar
la experiencia po ible . La suce ión en el tiempo y lo ad •acente,
do condicione que Hume marca como fundamentales para la
con trucción de una idea de cau alidad deben complementar e
con la condición de una experiencia previa la cual posfüilita la
seguridad para afirmar qu un suce o se rep tirá de la_mi roa
forma. Para Kant ta última condición no e necesaria pue
como s mencionado todo encuentra olución en el ámbito de
la razón pura. Remarcaremo aquí el factor experiencia como lo
ha tratado Hume al principi de su tratado de la natutaleza del
hombre 5 en la cual efectúa una distinción entre la percepciones
imple y la percepciones complejas. La primeras d~ce el inglé
son aquellas que n admiten paración 1 la compleJa aquella
que la admitenGLa cu stióo para Hume al hacer ta clistinci?~•
e d mostrar cómo la experiencia es fundamental para la creac1on
de ideas incluso en aquello ca os donde no tenemo una
4 ídem. p. 65.
. .
.
s Hume. David. Tratado de la Na1uraleza Humana. Me,uco. PoITUa, 2005.
6 Ídem. p. 17.

162

experiencia previa. Y aquí upon mo gue la eliminación de esta
condición en Kant tiene como con ecuencia una anulación del
mundo real al meno provisionalrnen e; no así para Hume, que
e apega a una realidad ineludible. El punto de partida es entonce
para Hume, esta exterioridad, y de ahí la explicación de que exi te
una manera de añadir a la experiencia nuevo objeto no pre entes
aun, partiendo de la percepción má elemental.
Puesto que al tener nosotros una idea imple de un objeto
(para Hume, indudablemente exi ten objeto equivalentes a una
idea, o bien impre iones simples que tienen como cor elato una
idea imple) y el conjunto de las mi ma componen las
impre ione complejas así como la ideas compleja , e motivo
para pensar que si alguien no posee la impresión de un objeto
que nunca ha visto (Hume ejemplifica con los colore , en este
caso el ca o de un color que nunca e ha vi to) podrá e tablecer
una idea de tal color gradas a la información recibida del re to
de lo colores·. sí mismo en la idea que urgirian ante nosotro
como de ciudades o mundo c n caracterí cica nunca ant
percibida por lo entidos, podrían er recreadas por la conexión
entre do idea preexi tente .
La conexión, o puente, entre dos ideas originada en la
experiencia contiene una po ibilidad que hemo de e tablee r
como problemática en el entendido de que puede originars o
no. Decir por ejemplo gue entre do colore existente , de los
cual.e tenemo 1a una e&gt;..7Jeriencia previa, derivamo un tercero
no existente, e también una posibilidad y ¿que nos da garantía
de que se e tablecerá de una manera adecuada? pue puede
considerar e gue e ta "creación puede tener un carácter
especifico que no e ubica dentro de la dirección o características
de lo dos colore experimentados y conocido . ¿D bemo pen ar
con Hume que la e:x-periencia no brinda entonces una uerte de
dirección predeterminada? En todo caso para nu e tra
• lbíd. p. 19.

163

�Tfo

,•,i •

Jk

investigación es patente que la cue ción no debe permanecer en
la puta especulación teórica obre el conocimiento, an es bien,
la reflexión se hace con vista a la mejor dilucidación del
probJema moral Aquí por ejemplo, e po ible entrever que la
consecuencias del pen amiento de Hume en tal entido, avanzan
hacia a la construcción o bien la elaboración de una moral que tiene
como objetivo el e."&lt;l)licar la raíz o razón de la felicidad y el bien. En
contra punto con el filósofo de l onisberg, Hume avanza en el
entido de la explicación de Jas co as en sí, fuera de la causas, o
bien la cau alidad. Al igual que en el problema de la ideas, nos
situamos ante la consideración d que exi te algo, un elemento o
condición que no impele al juicio moral en tal o cual sentido.

2. El utilitarismo de Hume y su idenúficación con un
principio de exterioridad
Dice Hume por tanto, que la moralidad e ante todo una inve tigación obre el placer o displacer qu encontramos en la cosas
del mundo. El rechazo a las consideraciones metafísica es más
que patente cuando establ ce que e trata d una cuestión que
ma qu cocar el lado puramente ubjetivo o re.ligio o es una
cue tíón que debe abordar e de de el punto de vista del intelecto
o bien la razón. orno ilu ·trado Hume a ume claramente una
postura a fa,ror de La legitimidad de la razón en la tarea de
e."&lt;Plicarnos el por qué del bien o del mal, o aquello que podamos
llamar felicidad. ún y cuando esta posrura que denota una fume
convicción en el poder de la razón y u posibilidad para dar al
hombre una ba e firme pu da ser cuestionada desde la crítica de
a razón partir de u ujeción a condiciones concretas que
relativizan el acto moral. En térnúno humeanos la moral debe
ocupar e casi exclu ivamente de estudiar conducta determinadas
y e pecíficas o bien hábho que tienen consecuencrns r ales tanto
para el individuo que las práctica corno para aquello con los
cuale convive 8 De nue o la ob rvación patente, o bien la

exclusión de la razón anterior a los hechos. na acción es buena
o mala, porque e agradable o desagradable, eguo Hume. Dentro
de las ideas centrale de su inve tigación dirige su atención
hacia la búsqueda de un método para definir las experiencias
que pod rnos juzgar como agradable o de agradables. En e te
punto la reflexión bumeana e enfoca en el método una manera
eficaz de juzgar lo objeto . sí apunta: 'Para lograr e te fin
trataremo de seguir un método muy imple: aoalizaremo la
complicación de cualidades mentale que constituye lo que en
la vida diaria llamamo mérüo personal; consideraremos los
atributo de espíritu que hacen a un hombre objeto de la e tima
y el afecto o de odio y de precio, todo hábito o entimiento o
facultad, que, referido a una per ona implica alabanza o censura
y puede integrar un panegírico o bien una átira de su carácter y
co tumbre " 9 En dicha operación e nece ario dice el inglés,
utilizar Ja razón para evaluar La conducta pero aún lo que es
necesario e la introspección corrH? una manera de experimentar
en ment propia lo agradable y lo rechazable o bien de los atributos
aprobatorio o reprobatorios de cada caso. 10 El filó ofo dice
Hume experimenta en un ca o particular si su conducta será
blanco de comentario calificados como aprobatorios tanto si
ello provienen de amigos como de enemigo , si con ergen en
unanimidad serán tomados como agradables. De tal manera que
si eguimo el método planteado por Hume tenemo d caso de
un hombre que se ha suicidado trataremos de experimentar en
carne propia como si fuéramos el uicida y despué ondear la
opinione posibles que sobre no otros recaerían. í el con en o
hacia una acción en un' entido u otro conlleva definir a tal acción
como agradable ella misma.
La 'epi temología de la moral" así planteada, nos posibilitaría
la reformulación de nuestro juicio (mucho de ellos planteados
por la costumbre, al decir de Hume) así como de posibilitar la
9

M

Hume, David. Jnve.~tigación sobre la moral. Argentina, Losada, 2004, p. 27 .

164

ibíd. pp. 29-31.
idem lnfra.

10

165

�Hkt/lQl/1/(

111'10 lll

elaboración d nu vo juicio ante nu os hechos u obj to de
juicio . Para Hume, p r otra parte, innegabl el hecho de que
exi ten accion o conductas qu merecen nu srra atención in
lugar a dudas como el patriotismo o la olidaridad, conducta
die el inglé que nadie duda en calificar como agradable II El
entido común prevalece aún n Hum , no hay una intención
velada por destruir la cr encias fundada en siglo o bien que la
tradición proporciona a tra ré d la literatura filo ófi.ca como
literaria, en e te punto la po ición d Hume permanece fiel a un
spíritu filo ófico ilu trado amante del ord n y la ju ricia. Pero
in embargo su consideración d que algo 'puede r alabado en
término de u b nevol ncia n est mom nto bien puede er
rechazado má tarde por ser consid rado fu nte de vicio (el
ejemplo predilecto aquí el lujo de lo corte anos y del r ,) lo
cual nos lleva a c n iderar que Hum pi n a n un relativismo
moral. Un relativi mo moral p ro in embargo como hemo
dicho, todavía matizado por la pr ocupación por el con en o
público. ¿Qué implica un cambio d punto de vi ta obre La moral
según us con ecuencias? La con ecuencia más inmediata e la
negación de una moral fundamentada en la identidad del acto
moral, una negación de aquello que e p dría identificar como
lo p rmanente a todas luce .
La i~ación hipotética que Hum plant a para argum otar a
fa or de una moral d e te rip se refiere a lo entido como
una fuente d agrado y d a rado, p r ello una ociedad como la
de lo cuentos fantá rico o br el orig n de la humanidad
dibujan una felicidad p rfi eta debido a la au encía de todo dolor
0 de agrado. 12 encillamente, la bondad e ncontraria p r doquier
in nec sidad de yugo o normatividad. 1 e tado real no lleva
dice Hume a tener pr cisament lo contrario: una eri de leye
o r gla confeccionada para la mejor con ivencia emr lo
hombre , pue urge in duda el afán d difer ncia opo ición
11

11

!bid. p. 34.
Jbld. p. 47.

entre lo hombr s. Planteando igualmem un e tado opu to al
anterior, imaginado en la literatura mitológica o bi n como tado
de excepción la guerra o la anulación de toda conviv ocia humana
implica que en el inicio olam nt
podía e nfiar 1 hombr a
su propio poder igualmente i de un tado civilizad , el hombr
ha pa ado a un tado al aje caracterizad p r la vi 1 ncia y la
brutalidad,' 3 la norma o la leyes , a no funcionarían. Lo
tad
hipotético de Hume ir en n todo ca
para ilustrar los
extr mo de la conducta humana en lo cuale, p demo n a ·ar
la utilidad o inutilidad de la moral para manten r al hombre en
convivencia y alejado del dolor.
El factor de exterioridad e patente en la fil ofía moral de
Hume al con iderar que el camino de la independencia total del
er humano e imposible a principio de cuentas por ncontrar e
in erto en una red de relacioo s acial s qu impiden e ta
incomunicación. Igualmente una situación de pod r ilimitado
entre los eres humano , en la cual un ser humano sea más fu rte
que otro por la naturaleza tal podría er el ca o de lo hombre
sobre las mujeres o bien en un caso má radical el de lo hombr
sobre los animales o bien el de alguno hombres sobre alguno
hombres como el ca o d lo europe contemporáneo de Hume
sobre lo aborígene d distintas parces del mundo, re ulta
impo ible problemática como ituación normal. De la primera
iruación dice Hume, tenemos que la ociabilidad t impone y
e impo ible evadirla ¿Quién podría plant ar una xi tencia
in nec itar de lo demás? O bien ¿Quién podría plantear e una
exi tencia ai lada? Para lo e ntemporáne . partidario, d la
filo ofía budi ta o la meditación d influencia oriental, la
autonomía total del mundo xt ri r r u1ta ] camin
num y
único para la felicidad humana. in d t n rno a plant ar la
veracidad o coher ocia de d ctrina de e t tipo, pod mo
comentar sin embargo que en la · poca de Hume corno en la
nue tra obran l argum nto tanto venido d la filo ofia como
13

166

ídem lnfra.

167

�1!11m11

/tJ');t'

de la imaginería popular a favor de una independencia total del
hombre.
Por r.ra parte, el egundo punto, e to e el referente a una
naturaleza que dispon de hombre ab olutamente upeciore
que ola por e mpasión o auroconttol se detienen ante el débil,
implica también un ab urdo, pue , podemo decir, ¿Qué impedirá
que lo p clero o no se de truyan entre sí? bien ¿Podrá este
dominio incont table refrenarse a í mi m ? De ser a í ¿Qué
razón ene ntraría para hacerlo de esa manera? Hume di pone de
tal manera u argumento que fácilmente a entimo con él que
lo actos orale deben encontrarse n relación directa con el
con n o o rusenso de oue tr congéneres y de ninguna maneta
bablamo de moral en un ámbit de puro egoí mo.

3. La guerra como principio ético moral en Hume
Ha ta el m meneo podemo emr sacar do conclu iones de lo
antes con iderado:
a. E evidente que la moral e refiere a una exterioridad
material al cr generada por lo polo placer/ displacer, en que
l bll,eno será identificado con el placer y lo malo con el displacer.
Por eUo toda moral deb ustentar e en una reflexión sobre las
consecuencia d l acto . i e to es a í decimo qu ola tiene
moral aquel acto verificable bajo la p r p cti.va de los sentido .
b. inguna moral puede dejar fuera la exterioridad e to e , la
realidad de que no ene ntramos en relaóón con otro
la
felicidad no puede er un asunto exclu ivamente nue tro.
El ca o del estado de felicidad absoluta o d guerra ab oluta
platean la direccione que pu de tornar la moralidad: u
desaparición por la felicidad o u de aparici ' n por u inutilidad.
El primer ca o e por mucho lejano por no decir que impo ible
en u r · alización ¿pero que del egundo? La guerra con u
ecu la de de trucción r .alvaji mo e una ituación que . e
plantea de continuo n la humanidad al meno ha r.a ahora, y
tenemos obradas razone que e mantendrá de esa forma durante

168

lgnam, 1/iurrtJ lbarm

mucho tiempo má . Al parecer Hum considera que exi te una
naturaleza humana proclive a la inju ricia, el dolor y la inequidad,
por ello nos e dado más hablar de guerra que de felicidad, más
bien esr.a última e la excepción.
Ahora bien, no interesa explorar aquí cual es el concepto de
guerra en Hume, o más precisamente el significado ético -moral de
guerra, para ello hemos de considerar que la filo ofía del ingle
considera este fenómeno como una ituación puramente hipotética
y le sirve para ilu trar su utilitari mo. o otro , consideramos que
se encuentra por dilucidar lo que u reflexión sobre la mi ma puede
ofrecer a una teoría ética en el pen amiento de Gille. Del uze.
El estado de guerra permite, dice Hume, un cierto nivel de
entendimiento o bien un mínimo de moral, así entonces: 'La
naturaleza humana no puede uh i tir de ningún modo in Ja
a ociación de lo individuo , y esta asociación no podría
efectuarse jamá i no se re p tasen la leye de la equidad de
la ju ricia. El d orden la confusi , n, y la guerra de todo contra
todos son la con ecuencia necesarias de una conducta tan
licenciosa ' 14 Hume ha di cutido ya que la ju ricia , las leye. se
consideran nece aria para la convivencia humana, son pr dueto
de la nece idad, para no caer en la "de neración' o la
destrucción mutua. on loable toda la acciones que e di.ri en
mantener un rden entre l
eres humanos aún y cuando este
requiere variación egún la circun tanda 15 Lo diferente
contexto exigen moralidades determinadas, de acu rdo a la
utilidad pública. La guerra entonce será aquel e tado donde tal
utilidad pública ha di minuido o de aparecido el seguimieoto
de norma o leye deja de cobrar sentido al uno y no
umergirno en la anonúa.
La upervivencia d un orden implica un cierto apego a la
moralidad un mínimo de entendimiento dice Hum y en ello
igue p rfectamente la ética socrática, pues ejemplo dice el inglés:
lbid. p. 64.
u !bid. pp. 65-66.

1'

l69

�IJ1111w,

I ,t. rq 1

" ún en la sociedades e tablecida sobre lo principios má
inmorale y más d tructores de lo intere e d la ociedad
general on necesaria ciertas regla que lo miembros de la
ociedad observan impul ados como por una especie de fal 0
honor y también por egoí mo. e ha hecho notar frecuentemente
que los ladrones y los pirata no podrían mantener sus perniciosa
confi deracione ino e tablecieran una nueva ju ricia di tributiva
entre ellos y no volviesen a hacer uso de las leye d equidad
que han violado para el resto de la humaoidad" 16 Por u parte
Gille Llpovestky ha establecido el término ' ' cica minimalista'
para acordar el e tado de la
ociedad
indu triale
contemporánea qu e caracteriza por un u o re tringido de la
normatividad moral a favor del egoísmo y el placer del ujeto;1'
igualmente, en nue tra ociedade e notable el rechazo a todo
aquello que implique 'dolor1' o bien acrificio dice el francé ,
aún más lo qu priva es este de eo de no estar sujeto a ningún
control moral o cultural. La ob ervación sociológica puede
ejemplifica.roo obre una t ndencia particular y su expre ión en
el tiempo nos muestra p r lo demás un a pecto particular que
puede tomar la conducta humana cuando obte viene un cambio
drá tico es por llo que ob rvamo en el análisis de Llpovetsky
sólo aquello qu puede ubicar e justamente como univer al en
cuanto a conducta o comportami oto humano, la caracterí ricas
especiale
e pecífica que puede reve tir e te cambio lo cual
e claram nte coyunrural. La ética indolora o moral mínima on
producto in duda d sociedade en las cuale ha dejado d tener
vigencia de algún modo el conjunto de norma qu regulaban .
orientaban la ida d lo uíetos. tra ociedad por el contrario
perpetúan e t conjunto manteniéndolo firm mente, inclu o con
el uso de la füerza.
Para tod ca o el efect de la ausencia de rec nocimiento de la
norma produce e a situaci , n de mínimo moral que Hum ilu tra
J&amp;
17

Ídem. lnfra.
Lipoveslky, Gille . Le crepúscu/e du devoir. France, Gallimard 2000.

170

}un't l?,n,mo lborm lb, 1111

con la guerra. Per la guerra no podrá er entendida olamente como
aquel evento en el cual e dan profusamente la de trucción y la
mortandad, sino también aquel uceso que e encuentra esparcido
en toda sociedad humana manifestado aderná. en las accion
particulares de lo ujetos. Ll vado a la guerra en d entido bélico o
bien por condiciones de otro tipo el hombre se encuentra enfrentado
con una ituación en la cual pierde la referencia m ral
provi ionalmente. Hume no ahonda en tal ituación ino la hace
ver pteci amente como algo pa ajero, algo que ha de uced r pronto.
in embarg si no detenemo en e e momenb , pod mos entrever
que la importancia que el asunto guarda para el planteamiento d
una reflexión profunda obre la posibilidad de tabl e r un entid
adecuado a una situación caótica.

Conclusión: es posible el orden moral en la guerra
En tal sentido e que concluimos que la gu rra en Hum

e
encuentra e tablecida como una situación provi ional en la cual
quedan anulada las ventaja de una utilidad bien público a
fayor de una reformulación de la definición de tales v ntaja . La
guerra ademá pensamos, d be ser extrapolada a ituacione. más
amplias que el caso bélico y ntendida n todo caso como
situaciones que implican la violencia en mucha e ' pre ione . ' l
utilitari mo de Hume incluy un fundamentación a priori para
centrar u atención en el cont xt n el cual e dan la accione
o e ta toman entido como buena o mala -. El e aflicto o guerra
upondrá también que e p r igue una condición que permita
r e rablecer de nuevo lo marco en lo cuale eran Yálido lo
argumentos o bi n crear uno nueYo
ada ociedad, die Hum
elabora su definición del mal o del bien en la ba e d lo 9u es útil
para todos en dicha oci dad, si e t e a í, la utilidad debe r
proví ta también de una mudanza, una variabilidad conforme a
nuevas condicione a las cuale ella adapta. Pr ci amente en e te
entido comrien insertar en e ca conclusión la ob n--aciones de
Kau d.1· re p cto a la ética en el capitalismo:
on el d arrollo

171

�1l

de la ocicdad mucho más que la intensidad cambia el ámbito
dentro d J cual actúan lo instinto sociale . La ética tradicional
ve en la ley moral que regula la accione entre lo hombre .
om part del individuo · no de la ciedad, omite por completo
el hecho de qu la le moral no regula la relación del hombre
coro otro hombre in de lo hombre e n lo h mbre de su
mi ma ciedad." 18 La vi ión materiali ta de arr lla el entido
de c ntext n un entid e pacial ame que imen o o interior.
En el mi mo pa aje, K.au tky eñala e ' mo cierto perro de lo
barrio de on tantin pla atacaban a lo perro intruso in
de truirse ello mi mo . La borda también, generalmente us
miembro on fiero y despiadados hacia' afuera" con lo u jeto
d la otra horda tal y c mo podem encontrarlo en el relato
de Thomas de Quincy bre lo tártaro .19 La validez del acuerdo
cial o bien la n rma moral e encontraría dispue ta lo para
quien pertenece a la sociedad. La cu rión que Ka.u tky introduce
en el razonamien euco el espacio, motiv pasado por alto por
Hume, qui n c n ·&lt;lera la guerra entre nacione como un pacto que
deja de tener vigencia al encontrar sin utilidad el mismo. Lo que
suc de entonce
que la utilidad no pu de fijarse por much tiemp&lt;\
inclu o pod mo
ten r qu tanto la hordas como las nacione si
a pode11
no ncuemran raz •n para detener u d minio obre
l tro i no hay una efi ctiva razón para hacerlo. La reflexión de
Hum rá válida n un mundo como el nu tro donde ene nrram
un límite a la ambici ne y el poder, pero en una ituación de guerra
ilimitada h ta la arúquilacióo o el d minio total e lo que no plantea
dificultade de otr tipo. o queda por tanto sostenerno en la
esperanza de un agotami nto de las part en disputa, y añadir con
Hume, qu la refi rmulaci · n d lo int r e e llev a cabo lo má
pront po ib'e.

La filosofia política y el derecho a
través del cine contemporáneo
Sergio Jiménez Cruz
I--l
( nkunte11k r11u11do s, pirro. lodo, u tJ librt para ludJtJr.
El c!L1b de la lucha (1999)

Algumu frif,¡¡na/11 n/JTftumeriranosJ'&lt;I han
rtro1"xido .J nplir,liÍIJ kgaln1enlt e.rt podrr inqlfisilorial
dtl dnt11141ógm o (. .. ) un i11ttrrog11lorio 1NOstroria
/11.r inq11irt11du, rurilario11ts y an1itdoder dtl inmlpado,
b, pu, rl ro,,trorio. la sorp,r1ll, !,, sf!,1,rid,ui,
la inq1ttbro1ttub/, indi¡¡zarió11 dt
1111

J.

mrJ«tflt 11t1Js11do por error.

•.psicin, Lo mimo d. J áne, 195,

A1hnü1110 ton1idtrll11101 fllÍ (OrtuplD
tMIO "ti dmirrollo dt! diu11m,
tro1udüripli11,1r" en /11 ,YJn • rgmda de
/a Ílll'l!1/Í!/Jrion e11 ti ar/,, /a dtnda, l,1
tmwlogta )' la rontienát1.

Basnrab,

ic:olescu, i\lanijntD of
Tr,mdiscipli11únl]. 2002

Todos drhm mMO(tf que un j11iáo 1obrr '4 btlkza
!11 ti (l(ai n nu'-,!la ti n¡,ís ligpu intrris,
es parrinl, J' 110 M 1111 Jllido del gusto.
l. l&lt;.aot, Critira drlj11Írio

1. Un enfoque inte.rdisciplinar
1 Kau Lk.y. Karl. Élica &gt; co11cepc1ó11 materialista de la hi torio.
éxico.
uademo del Pasad y del pre ente, 19 O, pp. 103-104.
1 De Quincey. Th más. la rebe/ió11 de lo, tártar()S. Mé ico grupo editorial
Mileni.

1 2

1 PRETE DE..\!O PO

'L\R QL. _ El ARTE

lruve.rsidad Hispalen e( edila, • paña),

173

el derecho y la política

�l I.11

,WJIIIIJ

l lo o

están desvinculado , como en otrora hiciera el po itivi mo inclusive la filo ofía de la ciencia erificacionista del iglo XX,
no hallamo en un erio aprieto ya que a continuación,
mo traremo que tal a everación e má bien una falacia y que
tal independencia s, propiam nte, má conceptual que real.
La acción humana, u imbricación causal y ca ual de de el
punto de vi ta p lítico-jurídico adquiere el status de experimento
mental cuando exploramos cierta obra fílmica cuya. metáforas
teatrales scripts, banda onora y performance abordan
experiencialmente la complejidad de la acción libre y us
consecuencia en obra meritorias, como El Efecto mariposa (2004)
o Destino fatal.· 11: 14. La punición y la re pon abilidad on
tratada o relación al determinismo lo agravante o atenuante
que supone el conocimi nto de un delito a realizar, como en
linoriry Report (2002). La desigualdad y la injusticia social no
e capan a la problemática d las ár a económicamente
deprivada n Bra il y los re ultado h roicos por alir de la
pri ión de las favela y la delincuencia, aspecto crudamente
tratado en Ciudad de Dios, (2002). De de otro punto de vi ta,
icol no alerta de una ciencia moderna qu inventa un
metarrrelato jurídico-científico que ju tífica y legitima una
práctica legales aberrante contraria a la libertad del ciudadano. •
n drama exi tencial bien reflejado en Gattaca (1997), a
colación de lo progre os de la ciencia genética. Con todo, obra
del pa ado como Los niiios del Brasil (1978) ya han alertado obre
los rie go d a ociar de forma cau al la identidad del Yó y lo
genes e má , tal noción e torna peligro a cuando predice
nu tra accione futura y, bajo criterios eug né ico ju tífica
la e terilización forzo a de poblacion como práctica preventiva.
Tal ituación e de crita en TomorrOJJ/ 's Children (1934), una
violencia jurídica en plena regla, que r 1 ga a los meno
Cruz, ., La Filosofia en el cine de ciencia ficción, Ph. Doctoral,
ED, Madrid. 2010, p.344-362. Véa e también Jim nez ruz, S., E tética
cinematográfica y Cognición, ltsimagical, Al merla, 201 O.
1 Jiménez

174

favor ciclo social y económicamente a u desaparición y cuanto
meno , inhib la e casa libertad que la ocie&lt;lad le otorga: la d
repr ducir libremente. En otro ca o el trabaj d cum ntali ta
e hace co de la pri ación de terrenos comunale y la privatizaci, n
que implica la acción obre terreno públicos baj la expl tación d
las multinacionale como en el ca o de la perca del ilo bi n de crita
en el docum atal crítico Le ca11chemar de Dami11, La Pesadilla de
DanJJin (2004), de Hubert auper que analiza ocio- conómicam nte
la géne is de la pobreza de lo centroafrican ; probl mática qu
también e profundizada en Pla11eta en vento (2 1 ) re pecto a la
venta de terrenos agrícolas a empre a, extranjera , n st ca o,
Da woo re p cto a ladaga car, quien ya a ti ba el n gocio
alimentario en tiempo futuro d uperpoblación • ca ez de
recuro.
orno podemo ob ervar la obra filmica no n ajena a la
filo ofía política r a la legitimación d d t rminada regula ion s
jurídica en ara de un mayor control ocial y autoritarismo en
contra del individuo ( éa Hijos de los hombres, 2 6). n ta
linea, la abundante producción d obra futuri ta no consi t
en má qu una excu a para cue ti nar la I gitimación del p der
político, donde la e capatoria hacia un futuro próxim de carga
al director d 1film de la cen ura in titucional para expre ar su
idea , y del la tre de lo políticament incorr cto. · n este context ,
la soci dad se pre ta al análi i d la ob ranía &lt;l las democracia
moderna y la reflexión en torno a la Ju. ricia. bra, utópica ,
como Mi11ority Report (2002), ~hrenbeit 451 (1966),
Robot
(2004), nos p rmiten comparar y analizar críticam nr la
influencia de la tecnología y la con mía n nue tro estad d
derecho acru.al · la incidencia el •stado de Biene taro We(fare.

ro.

2. La legitimación del poder tra é del cine
Cada fil1J1 convi rte lo encubi rt n r al y present · d vela una
probl mática diferente con una interpretación también p culiar,
una formad mirar e interpretar el mundo que mue tra la filo o fía

175

�del dir ctor y el guioni ta. n e ta linea cabe de tacar Ágora
(2 9), de A.menazar, que aborda el tema del fundamentali_ mo
religio en el mundo antiguo, o L.os Borgia (2006), gue descnben
históricam nte la práctica que faguia elo acon ejaba en su
obra el Príncipe. rente a la obra hi tórica, la ficción ci orifica de
Los Visitantes M (2 9), refl ja, en igual forma las práctica
maquiavélica de uno alienígena cierna iado human en u
lucha por el p der, centrada en el per onaje de Ana cu a
metáfora reptiliana connota a uno lidere político con los
en cimiento humarútari de un lagarto pero e o sí muy a tuto .
De de otra p r pectiva La G11e"a de los mundos (1953), de H. .
ell tanto el film clá ico como el remake del (2005), y la erie
B (2008), apelan a la teoría de la evolución de Darwin y la
selección natural para parodiar el conflicto armamentí rico entre e p cíes en un hábitat compartido, como también sucede en
k li11e (2010) o Monstruoso (2008), donde con una técnica de
ha11d ca111 evoca una vi ión reali ta realizada a tra é de un vídeo
domé rico. Tale en oñacione fílmica , o mejor, tales pe adilla
apuntan a una vi ión naturalista del poder legitima_do por la
fuerza, en una linea sofí rica a prefigurada por alicles en el
Gorgias de Platón. ran part de la ficción fílmica apunta a la
crueldad del má fuerte como legitimación del status político de
una civilización. in embargo, ha que eñalar que de entona en
e ta per pectiva la obra de ene Roddenberry tartrek T
(1966-1969) 1ª temporada, quien analiza ari~ up~est~s: una
ociedad fatalmente organizada por la máqwna , sm libertad,
(El retorno de los Archo11s, 1ª cap. 21). La ociedad de los Orgian,
regulada con unos criterios ciale no-violento , a pe ar del
con cimient científico-tecnológico: (Tentativo de alvamento 1\
cap. 26); o La conciencia del~ (la, cap.13)
l conflicto por el poder y la interpretaci ne política
divergente n e tán reñida con una emotiva pue ta en escena,
coro aparece en 13 Rosas (2 7) que, ademá , r trata. el papel
de la mujer en el bando r publicano. En otras ocas1on
la

176

de cripción narrativa de los hecho obre la revolución cubana ,
como Che Guevara (2008) pone de manifie to los últimos intento
del marxismo de imponer la dictadura del proletariado. Aunque,
frente al totalitari mo, por el contrario El h1mdiffliento de cribe la
agonía d Hitler y el i tema nazi.
Tanto en la recreación hi tórica del pa ado como en la creación
fantá tica del futuro la práctica de lo valore democráticos es
cuestionada. sí por ejemplo n Distrito 9 (20 9), la humanidad
y la compa ión con lo sere diferent mu tran l intere es
oculto de una p eudo-democracia y la carencia d e crúpulo
ante lo d recho humano . En e te film, en udáfrica, reducen
a un campo de concentración a lo no-humano , simplemente
porque no on per ona . D e te m do e hac más fácil ejercer
la vi lencia obre los inferi r y bre u cría , n nue tro ca o
alienígena venido a meno que han perdido la fuent ener ética
de su na e y que tra vagar depauperado han retomado a un
e tado de barbari . Ante ello, el propio protag ni ta, un periodi ta
que e humano, deja d erlo era un contagio y empieza a s r
tratado com un puro objeto in derecho naturale . n taljil111,
bajo la metáfora de los alienígena venidos a Jlle11os el racismo , la
deshumanización del Apartheid en udáfrica aflora como una
problemática tangible. La fealdad de un alii!nígena bípedo emicru táceo repre cota la imagen dí cor ionada d un er humano,
a ojo de lo que p een el pod r político, que ya n e tal ino
que, perdida u identidad como humano, y pue to qu ha d caído
en u derecho naturale ' político , a no es un ciudadano ino
un objeto de e plotación comercial , como tal, con tale ojo es
vi to c rno un animal. Por l que e tratado jurídicamente como
un obje o tal y como uced en Gia.diator, (2 O ). Distrito 9 (2009)
con una impre ionante pue ta en e cena , dramati mo y una
ubr pticia reflexión ntre mi eria cial y carencia de control
en la fuerte ener ética , no reenvía a otro d clá ico : La
lisió11(19 6), donde Ja probl mática del Padre la a a y l
pre upue to cri tian
del derecho natural aparecen en un

1 7

�conflicto personal entre la necesidad de u ar la violencia y la
opción pacifi ta para defender la ju ricia. Tale opciones dibujan
un dilema que, nuevamente, e tematizada en Gandhi (19 2),
donde la fuerza de la paz puede construir una nación.
En Distrito 9 de una forma mu ' interesante, el director plantea
un cambio de per pectiva política en el personaje que, al igual
que el protagonista de La Metamo,fosis de Kafka, empieza a sentir
como son tratados los extranjero -aliení nas. o hallamos en
un alegato contra la xenofobia y el raci tno que incide sobre el
sentimiento de empatía. El in: entido de nue tra política pública,
su carácter p icopático y patológico y la militarización, de nuevo,
aparece criticado en lti111át11t11 a la Tierra cu 'ª producción en
blanco , negro, de 1951, cue tiona el armamentismo y la
animalidad de nue tra política global, muy lejo del remake d
2008. En e ta línea antib licista, obse.rvamo una refl xión moral
sobre el absurdo de la 11 1 en la obra de A. icol el eñor de lo
Guerra, que se incardina en un mundo posterior a la caída del
muro de Berlín. Por el contrario ]FK (1991) intenta retratar el
marco del crimen del pr idente norteamericano como una
ituación d crisi de las democracias moderna-, donde lo
presidente reb ld
on condenado y a e inados.
o ólo ht.s obrru de ciencia ficci · n o la filmografía reciente
afrontan e ta problemáticas. a Metrópolis d . Lang de crib n
la deshumanización del trabajador, como l hace C. Chaplin en
Tiet11pos Moder11os o bajo la megalomanía del Gran Dictador.
También Espartc,co (1960) muestra con cierto optimi mo el éxito de
lo di idente anarqui ta c ntra el imperiali m Romano un
precur orhistóric fllmico d P. K.rotopkin, genialmente in rpretado
p r Kirk Douglas. ta expl ración del anarqui mo ya de arrollado
p r Bak7lilin aflora nuevamente en .ftlms como El Clt1b de la I.J1cha
(1999), en la cual un protagonista perturbado lucha contra el istema
aniquilando los centro del poder financiero. llí'edchmen (2 9), por
el contrario de cribe la mirada po tmoderna, can ada, de 1 héroe
épicos que han perdido el deseo d luchar.

178

La lucha de lo nuevos movimiento de izquierda también
son reflejado en Ghosf in the he// (1995), y tand okme Coniplex
(2002), que profundiza en la figura del hacker frente a la jacuzzas,
o también la poliédrica obra The 1at,ix (1999) muestra un alegato
contra un mundo que e ha vuelto ficticio y alienado, tal y como
ucede al protagoni ta en el Sho1» de Trt(fna11 (199 ). orno
propue ta política, el hacker es idealizado prefigura modelo
políticos parecidos en el mundo de la ficción al activi ta de
Wikileaks Julian
sange, un e tereotipo que e descrito
ancicipatoriament en Hackers Piratas informáticos.
La ociedad d J conocimi nto y la información parecen un
arma con iderable, la única que po een lo rebeld . Per la
informática e cierne como un peligro como aparece en Wa1Ga111es
(1983), o ]11egos de guerra, donde la 3ª Guerra mundial e producida
por un error en el ord nadar central. l conflicto bélico fue un
clásico durante la IIGM, durante la guerra fría, como en la obra
de . Kubrick Teléfono &amp;jo Vó/a111os hacia A1osc1í (1964) y, en la
actualidad tematizada en la superproducción Peor/ Harbor (2001,)
y en la última de Jam s Camer n, A11a/ar (2 9), que ap la a un
ecologismo new age, donde los extraterrestre encarnan lo valore
de lo indio ma ac~ad
por la conquista de lo anglosaj nes
puritano en el contin nte nort americano. ¿Tienen, pues, alguna
solución lo clásico problema ético-político como la guerra,
la violencia, la injusticia y la opre ión dictatorial? Alrededor de
ta cuestión El setior de los moscas (199 ) reflexiona en un curio
experiment psicológico, que también e tratado en clru ico com
El experimento (2001 ), donde los role de amo y e clav s on
permutado o también en el clásico de Kubrick Lo 11ara11ja
Mecánica (1971).

r

De de e ta óptica ci l 'gica d los D recho Human
no
podemos olvidar Ci11dad de Dios, un clásico sobr la ociedad d
las favela en Bra il, o el pai aje hindú de ltm,dog lillio11aire
(2008)
in olvidar la impactante
olidaria Amar
peligrosa11m1te(2003) de Ang lina Joli , y también la dictadura

r

19

�H '"' •mi, r ,/o O/JJ

islami ta de Irán reflejada en Persépolis (2 07).
Con una problemática má concreta,
icol, en el eñor de
la Guerra (2 05), muestra un intere ante e irónico guión que
describe el tráfico d arma pero que úmidamente alude a su
cau antes último al final del film.
bra también relacionada
con Dialllantes de angre (20 8) la Pesadilla de Darwi11 (2004),
que describe la vigencia del imperio Colonial en África en el
iglo
La teoría de la con piración' hunde u raíce en la llamada
filosofía de la o pecha, del siglo XIX, con F. ietz che, K. Marx,
y en el siglo
, . Freud. En e ta linea cabe destacar El día que
Nietz!che Uoró (2 07), donde el director repre enta el ch que
entre la mentalidad individualista del filó ofo frente a lo criterio
pequeño-hurgue e de Bruno Br uer, en cu 10 film aparece la
metodología de una filo ofía 9ue e cudriña lo motivo oculto .
como diría el peo ador vitalista: C11ando el ,mmdo verdadero se
J)J(e/ve 1111a fáb11la. o iempre la di ertación obre lo Derech
Humanos y la democracia tiene que er dramática. na elección
adecuada de capítulo de lo it1,pso11 (1989-2007), 011th Park
(1997), utura111a (1999) American Dad (2005), y Padre de fav,i/io
(1999) de de un en foque humorí tico, rememora la liberación
de la mujer • las e tructura democráticas, los problemas del
n oliberali mo económic la política y la interrelación ocial.
n tra ocasione el género de ficción científica apela al
conflicto entre i tema democrátic
absoluti tas, como La
Gllerra de las Galaxias (1977), o la erie Andrómeda (2 -2 05).
En ouo ca os, la exploraci ' n de nuevo modelos utópico )'
di t, pico dispara la imaginación de lo posible y lo ímpo ible en
Sliders (1995-2000) y Más allá del límite (1995-1998). A vece la
descripción de los totalitarismos e dramática, como en Lo lista
de chi11dler (1993), el pianista (2002), Gladialor (2 O), La vida es
bella (1997)
la producción e pañola El ni,io con el pija1110 dt
rayas (2 ). La lista de obra e inabarcable pero podem s
atender a la influ ncia d una política reaccionaria, como Ca1JJi110

1O

(2 08), o surreali ta El laberinto del fa1mo (2 6) para de cribir
la brutalidad de acción repre iva del franqui mo, a veces
fantasio a como en el eñor de los Anillos (2 1).

3. Temáticas políticas a través de la cinematograffa
Las temática inducida a través de las obra oo di pare : lvftllion Do/lar baby (2 4) · Q11iero ser como Bechka111 (20 2) apue tan
por un modelo de mujer auto uficient , en tanto equivalentes
en igualdad laboral y conómica. En otra oca ione la apue ta
consi t en una liberación de los arguetipo machi tas y la
igualdad exual, como en Sexo en N11eva York (2008). La cue tión
relativa al maltrato adquiere relevancia en Antoma (1995) y Solas
(2000), donde la mujer de crita entendida como objeto, iendo
un tema también tratado en Un B11rka por Amor (2009)y Persépolis
(2007). De mayor actualidad Los hombres qHe no amaba11 a las n11!Jeres
(2009) describe una ociedad occidental su ca que , no ob tante'
apela a lo malo trato,. La problemática interracial aumenta en
o sin mi h!Ja (199 ), y la temática ocial y hµmana fr ntc a la
maternidad
interpretada de forma diferente n Juno (2007) en
una joven adole cente o existencialm nte, en la protagoni ta de
La l'ida sin mí (2 2). in olvidar el clásico Thelma J' Lmse (1991)
para mo trar el de pertar d la autonomía , la independencia
femenina que, en e te film ti.en un de enlace trágico, quizá el
del precio de la libertad , la reafirrnación ho til contra el ,,arón.
Otro de lo reto de la cinematografía e afrontar la uperación
de prejuicios, que, en Plata Quemada (2 O) u pon una reflexión
del cine argentino obre la tendencias exuale . Ea otra obras
dramática como R.ojo Amanecer. pr ducción m xicana d J rg
Fons, 1989, describe la Matanza de Tlatelolco en Ciudad de
1éxico 196
in olvidar en e ta línea la obra de . Ripstein,
Jaime Humberto Hermosillo que implicaron la apertura ante
obras p ütica controYertidas como La Tarea (1990) o la Sombra

del Caudillo (196 )
Inclu o en

con una afianzada cea ura in titucional en

1 1

�JI /L171t11ult1, 11 ,r0 111

la época del 111ccarthismo, en la obra 11, dos tres, (1961) de Billy
ilder,
muestra una sátira política frente a la guerra. fría. n
ocasiones apreciarnos intento d mo trar lo derroteros de la
política, como ConspiraC)' Theory, (1997), qu con una. genial
interpretación de Mel Gib on no adentra en la experiencia de
los !K- ltra, una temática ya tratada n el Candidato Manchutia,
(1961), obra censurada a poco de e trenarse por su analogía
con la muerte de J.F. Kennedy, y en el mnake má moderno d
2004, El mensajero del Miedo.
Con má frecuencia, ante la multiculturalidad como un hecho,
los valores humanos, la solidaridad aparecen reflejado
brillantemente al retratar una oci dad mulriculturaJ y racista
como Gran Torino (2008).
dit rencia d h,mican Histo,y X
(1998) que conducía el problema d la xenofobia a un callejón
siri salida, la obra de Clint Ea two d ofr ce un retrato trágico
pero esperanzador d gran poder axiológico, que upone una
apue ta por la tolerancia. quí el protagoni ta e cuestiona el
entido de la vida con aJenúa, al igual que ugiere en su última
producción Hereaftero Más allá de la 11ida (2010). La conflictividad
ocial también emerge en Celda 211(2009), pero abre una puerta
olidaria en Cadena de favores (2000) y E11 b11sca de la felicidad
(2 6) o también la e pañola Planta 4" (2003).
De de una perspectiva difer ote, la obra magi tralMarAdentro
(2004) plantea la muerte el derecho a una muerte ju ta, como
una opción juridicam ate aceptable cuando la vida no met ce la
pena er vivida. En otro ca os como La Isla (2005), la muerte
no e una opción sino el destino de lo ujetos qu .i.rven de
miembro de repue tos para los eres origina.le , de donde e
han extraído una copia o don, propiamente lo ere vivo que
viven en la isla. De ma or profundidad en sus diálogos E/ sexto
Día (2000) combina acci' n n, rgica con la pr blemática d 1 u o
d la genética y la terapia genética en torno a la noción de
identidad d l ser humano y la noción cristiana de persona. unque
e en Gatacca (1997) donde la eugene ia afronta temas legales y

182

,\ 'J?O /llll I{ '\

n,z

existenciale má profund , gue ya en clá ico como ],fez Dredd
(199 5) y oylen Gree11 (197 3) ugi ten la utanasia programada
desde el
tado.
on re pecto a la punición y el castigo, la p na de muert y la
cadena perpetua destacan n obra como La lllilla Verde (1999),
qu plantea el sin nti.do d la pena de muerte, y Cadena Perpetua
(1994), gu d cribe las deficiencia d un i tema qu no
reinserta ocialmente. 1 amor r la relaciones humana , la
eparación o el di orcio on otr s de lo tópico Hollywoodense
gu ya no retratan a familia clásica fi lizment ca atlas, sino a
héroes individuales qu tienen la custodia los fine de emana.
bajo un ambiente d ~ pación y ho tilidad ¿ uál e l significado
del amor humano? E ta e quizá la t mática má caracteri ti.ca
del cine que o cila d de interpr tacione opuesta . D . de 1
amor romántico de Titanir (1997) El Diario de Toa (2004),
pa amos a la dificultades de la vida familiar en Famify 111a11 (2
)
y La últinia ca11tió11 (2010). En Minori!)• Report (2002) y Señales del
jitt11ro (2009) lo protagonista aron s han p rdido a , us familia
en uceso trágico . n otras ocasione el amor e propue to
como esperanza de una vida mejor, Pretor lf/0111an (1990) en
realidad una ver ión para adulto del cuento de la cenicienta y el
príncipe azul. n una obra , la conflictividad d role y exo
cuestiona la viabilidad d I matrimonio como en La Guerra de los
Rose (1989) o Lunas de Hiel (1992) de Roman Polansky, donde
la ruptura e la única alida. o b. tant , la normalización de
la familia ree tructuradas parece r la temática más reciente,
en un clima d conciliación y acuerdo pot y para lo hijo en las
obra Los Visitantes (2 09). Una conciliación jurídica qu no par ce
er siempre ecuánim ya qu l s hombres, ajenos a la cu todia
compartida, vagan p r lo fil111s como la mbra de lo que fuer n
-padre - qu
n la obra cinematográfica. , muestran a er
enajenado o de e p rada . n otra , la des p ración .aboca a
la viol ncia de 'nero , , en particular, al homicidio, como en la
intrigante Ventana Secreta. D de una interpr tación no 'ª

183

�llw.11a

,IP!

f'llOJfl m

psicoanalítica sino p icologi ta, Ongen (2010) aborda el tema de
los recuerdos y la con trucción de la identidad de la pareja.
Aunque, de una forma encilla El Diario de Ana rank (1959)
desvela lo miedo y enti.mientos, lo afectos de una adolescente
sin futuro en un mundo que no e merece. Los dilema éticojurídico aparecen con frecuencia en 7 almas (2008), y 1entes
criminales (2 05), planteando problema relativos a la educación
y la convivencia ciudadana. En otro ca o , El jorobado de otre
Da1!le (1996) apela al rechazo social del ser diferente y Salvar al
soldado Ryan (1998) el verdadero significado de la guerra.
En igual forma, la cuestiones ex.istenciale , como el sentido
de la vida humana, adquieren un sentido e piritual en S11pemum,
el regreso (2 6), donde el uperhér e adquiere el rol de alvador
cristiano. En otra obra , in alvadore ni profeta la
cinematografía de f. Haneke de cubre las mi e.ria de la vida
normal de la hurgue ía alemana en toda su crudeza en las obra
El séptimo continente (1989), El tiempo del ubo (2003) 1m1!J Games
(1997) o I video de Ben'!} (1992),ftlms que sugieren el sin entido
que a había analizado la Escuela de Frankfurt. Frente a la
seriedad del enfoque expresionista alemán, sin olvidar a W
Herzog, con Teniente Corrupto (2009) en una trama de corrupción
policial, o Invencible (2001). La cinematografía cubana apela a la
hi t ria en 638 maneras de matar a Castro (2 06). Por el contrario
la upervivencia en alvaje (2003) de Jean an Claude, significa
una apuesta por la valentía la lucha. n otro extremo, i Valle
lnclán había dibujado lo e perpentos del iglo XIX, el cinismo
má descarado aparece en las produccione de antiago egura
como To"enle (1998) que de una forma maleducada y grote ca,
dibuja el antihéroe más cínico y amoral pero que, en un enti.do
más profundo, apuesta por una de confianza frente a la norma y
una reafirmación anárquica, ánica e individualista. s decir,
frente a una regulación dond la ociedad civil no e ve
id orificada, la conducta anómica, la opción a- ocial de sálvese
q11im p11eda, parece la única alternativa frente a las colas del paro

184

de España y a lo alojamiento gratuitos de la cárcel.
i pretendemo , de una forma más amplia investigar la
relevancia filosófica del derecho y la política en ciertos fthns, es
posible distinguir una erie de tratamiento de los probl mas
jurídico , la actitude dvica y la democracia, , e pertinente
considerar una erie de temáticas recurrente :
a) Uto pía 7 di to pía
b) La noción de ciudadanía y democracia
c) El papel de la educación
d) Libertad y alienación de las libertade ci iles
e) La idea de progre o ilustrada y el escepticismo
posa:nod rno
f) Filo ofía de la técnica la intuición de futuros alternativos
g) El concepto de ser humano y el d recho natural:
h) ambi en lo role sexuales del hombre y la mujer y
cambio en el concepto de conciencia e identidad
i) Problema ético , políticos jurídico , ecológico
j) Modelo democrático versu¡ totalitario : Fundamento de
la democracia, legitimidad r totalitarismo
k) Poder y imulacro: las nueva forma de gobierno
1) ¿Globalizadón económica o imperiali mo neo-colonial?: la
Cri is de la obei:anía nacional y la globalización
m) Eugene ia r raci mo
n) Mujer y discriminación socioeconómica
o) uperpoblación r regímene aut ritario
p) Progreso en genética y dilema jurídico :

n e ta línea proponemo un listado de obras significativa
ademá de la ya e mentada .

4. Análisi de la filmog rafia política
n ínte i hemo ob ervado como el derecho no es ajeno a u
interpretación cial y artística. De e te modo,
ora Lt,tero

185

�1 J fllJlfllaI

~• 111 1

(2003) o Galileo (1969) se posicionan en la influencia de
posiciones dogmática fundamentalista y us efecto l gale y
ociales, en e te ca o, la violencia fundamentalista cri tiana, el
negocio de las bulas del aticano o la condena de Galileo
re pectivamente. Como abemos, la filó ofa Hipatia, notable
astrónoma y política, consejera de reste fue víctima de la
conjura y condena de Sao Círilo quien destruyó gran parte de la
biblioteca de Al jandría, y condenó a lapidación y
descuartizamiento por asebeia es decir impiedad, una condena
que también reflejaría con maestría R. Ro sellini en la obra

Sócrates, (1971)

'

Las producciones bi panas 13 Rosas (2007) y El laberinto del
fauno (2006) no son nada neutrale y realizan una interpretación
vivencial de la represión de la libertades civiles y la tortura en
el marco de la Dictadura e pañola. También, de marcado
contenido hi tórico-político Che G11evara pretende hi torizar el
pasado vivo del nacimiento del régimen cubano. En esta _línea
JFK (1991) de liv r tone, escudriña lo orlgene del cr~en
del presidente John. F Kennedy sin arrojar una luz compromenda
dentro d una maraña de dato .contradictorios. En una óptica
critica contra el nazismo .resulta oh io que gran parte de lo
productore norteamericano ean de etnia hebrea lo cual
explicita su lucha en contra del antisemiti roo, ya ea en La Lista
de Schlinder (1993) el pia11ista (20 2) La vida es bella (1997), el
Gran Dictador (1940)
Tiempos Modernos (1936) de C. Chaplin.
De hecho la censura contra el autor de Mein Kamp aparece incluso
en M11tallte X IV (2011 ), donde en tal film d ficción e realiza
una manifi ta t rgi •ersación d la historia en u interpretación
del bloqueo a Cuba, una crítica implícita al racismo y al
ami emitism , baj la metáfora d la mutacione , y de forma
imilar, re alta un manifie to complejo de uperioridad del pueblo
judío que e e c nd de f rma ubrepticia aludiendo
indi.rectamen e a lo eres uperiore pero difer □ t s,
decir el
pueblo hebreo metaforizado en lo M.11/antes X. En una línea más

186

~teresante de reflexión sobre el derecho natural _ la igualdad
mna~ A11mica11 History X (1998) y Gran Tori110 (2008) apuntan a
un discurso humanizador y critico como ya lo hiciera La Afisió11
(19 6) hace una década o Gladialor (2000).
En e te contexto resulta intere ante que la crínca al modelo
democrático y us in ufici ncia aparecen veladas,
probablemente fruto de la censu.raínscirucional y lo policicament
c?rrecto, que da carta blanca para censurar el nazi mo y los
s~tema totalitarios pero que e restrictivo resp cto a lo
sistemas democráticos. Bajo tal tónica Distrito 9 (2 09) en una
metáfora alienígena encuentra el di fraz perfecto para manife car
el incumplimiento de lo Derecho Humano en udáfrica. n
igual forma El club de la lt1cba (1999) elude las referencias al
anarquismo y al marxismo y a imi mo, apela aJ propósito de la
locura para intentar justificar la acciones anti-sistema. Por lo cual
la reacción de lo movimiento anti-globalización d p nderíao,
implícitamente, de una e quizofrenia individuali ta má qu d
un de aju te económico de la propiedad privada en ti mpo d
apropiación y robo a mano de multinacionale y banco , qu
actúan de forma aparentemente legal y hone ta pero no, por
ello de una forma bienintencionada o ju ta. Sigui ndo e ta tónica
del enma caramiento, la obra de Fritz ang, 1etrópolis (1927) s
incardina en un futuro robótica donde lo proletario on tratado
como co a , en clara alu ión al si tema oviécico y al capitali mo
monopoli ta. n otros caso , la erie Los 1isitantes (20 9) realiza
un e tudio p icológico brillante de la lid r p eud -demócrata
Ana, que raya en la ps.icopatología y la m galomanía, como antañ
Jo hicieran los lídere hi tórico reale (Stalin, Mao,) y de taca
por • u car ncia de escrúpulo para utilizar la ma carada
democrática, que oculta bajo el control de los mas -media uno
propó ito totalitario . derná de la metáfora alierúg na para
describir la intrigas palaci gas con frecuencia, 1 cine histórico
explora la di ociación entre ética y política, con una
fundamentada in piración en / pti11cipe de J\faquiavelo tal y

17

�corno aparece en la producción española Los Borgia (2006), que
frente a la erie B, producción de 2011, recoge los aspectos
amorale de la conducta de la familia, sin el filtro puritano que
caracteriza a la producción oorteamericana. En oca iones en tal
cine, en vez de hablar de autores anarquista prohibido por el
vi ceral anticomuni mo, como fijail Bakunin, Piort Kropotkin,
o lo ocialista utópico como Charles Fourier u Robert wen,
es mejor, retrotraemo a un momento donde no exi cían tale
ideología , como el mundo romano, pero en el cual los
movimiento sociale contra el imperiali mo eran intenso corno
en el clásico Espartaco (1960), donde para el director, sin aludir a
principio de izquierdas apela a una liberación del pueblo bajo
la acción de un líder carismático. Con idéntico perfil, pero situado
en el futuro, The 1atrix (1999) dibuja un mundo postmoderno
in pirado en Jean Baudrilla:rd donde el pe o del cambio e
intensifica en una per ona eo. La interpretación individuali ca
de la ociedad no deja cabida para el análisi de las condicione
cio-económica que generan la desigualdad, ni la importancia
de la acción solidaria del grup frente al individuo. D e una forma
má e piritual, en El ·e,ior de los Anillos (2001) el problema político
es temati.zado de de un enfoque religio o, en la medida en que el
anillo del poder, en clara alusión al anillo de Gizes 9ue aparece
en La Rep1íblica de Platón, e una entación irre oluble para el
individuo que exige una persona e pecial para cambiar el estado
de depravadón y de fealdad moral, ejemplificada en sere
horrendo p r fuera y por dentro 9ue per onifican e ta saga
épica. En otra ocasiones una invasión tan de humanizada como
la acaecida en lrak e dificil representar de forma realista. E más
fácil recurrir a ere amorfo y frio, como lo de Slgli11e (2 10) o
1011stmoso (2 8) para mo trar la de azón de un pueblo invadido.
1á reciente la metáfora de una especie lejana e precisa para criticar
la ilegitima colonización de colono sobre el pueblo indio, como
Avatar (2009), en un alegato anti-etnocentri ta y ecologi ta.
. . n otras oca iones, lejo de la metáfora e afronta con tono

documentalista hi tórico la dramática realidad ya hablemos de
El seiior de la guerra (2005), Hotel Rwanda (2004), Diamantes de
angre (2006) Amar peligrosamente (2003), o Persépolis, donde se
escenifican lo efectos trágicos, má que e investigan la cau a .
En otra oca ione las produccione muestran cómo se infligen
los derechos humano d una forma descriptiva, ya sea en Ciudad
de Dios (2002) o l111ndog Millionaire (2008). En oca iones nos
alertan obre lo riesgos futuros de privación de libertades civile
bajo manipulación científica y técnica y la con ecuente
subver ión, como en War Gan;es (1983), Hacktrs (1995), Piratas
informáticos, 1984 (1984), Fahrenheit 451 (1966), o Brave ew World
(1980), sin olvidar E/ bo111 de Tmman (199 ). n otra
producciones no alertan sobre lo riesgos de la energía atómica,
como Teléfo110 Rojo, Volamos hacia foscú (1964) de tanley
Kubrick, o ltimafllm a la tierra (1951). De de un punto de vista
juódico 'Tomorro1JJs Children': Los niños del mañana (1934) expresa
lo riesgos de la legitimación científica de la eugenesia y su
aplicación jurídica aplicada en U A, en má de 24 e tados
durante el primer tercio de siglo un claro precur or del tan
criticado nazi mo alemán, en tierra norteamericana y en u.o
periodo anterior.
demá de lo films analizados en conveniente profundizar
en otro que, por razón de e pacio no podem profundizar o al
meaos parafra ear, sino implemente aludir. i atendemo a la
temática , no debemos obviar obre:

Golpes de estado
*Títol 1mifo11ne Missing (Film) Títol Mi ing [Enregi trament
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Guerra fría
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*Missing, nited tate of merica: Polygra.m Filmed
ntertainment, 1982.
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Media, DL 201 O. .
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Film, 2 05.
*The iege, nited tate of America: olurnbia Pictur , 1998.
Die Verlorene Ehre der Kathan·na Bft(fJJ, D utschland: Bio kop
Film cop. 1975.
Terrorismo
*El Lobo, L Hospitalet d Llobregat: Filmax 20 4.
GAL, fadrid: fundo Ficción, c p. 2006.
Conspiracione
*The Comtant gardener, Germany: Potboiler Production , 20 S.
*The Manchurian candidate nited tate f America:
nit d
ti
cop. 1962.
*Rising s1111, nited tates of America: Twentieth Century ox
1993.
"'The ieg , nited tate f America: Columbia Pictures 199 .
i atendemo estrictamente a cue tiones jurídica más qu
políticas es conveniente no pre cindir del iguiente material
cin rnatográfico:

Problema judicial.e
Intolerancia (1916), El chico (1920), La huelga (1924) Lo pasión
de ]11a,1a de Arco (1928), M. I vampiro de Dusseldoif(1931),

191

�l T11,11

,la

F-71,,

~ d

Sca,jace el te"or del hampa (1932), Sqy 1111 fugitivo (1932), El secreto
de vivir (1936)
uria (1936) El joven Iincoln (1938), Es,neralda,
la z!ngara (1939), El forastero (1940), El as1111to del día (1942),
IVilson (1944), Ladrón de bicidetas(194 ) , Las ag11as bajan negras
(1948), Uamad a c11akjuierpuerta (1948), La costilla de Adán (1949)
Drat11a en presidio (1950), Yo confieso (1952), LA furia de los j11stos
(1955), 1ás allá de la duda (1956) Doce hombres sin piedad (1957),
Falso mlpable (1957), Senderos de gloria (1957), Testigo de cargo
(1957) Chicago, ario 30 (1958), El pisito (1958), ,Quiero vivir!
(195 ), Anatomía de un asesinato (1959), Impulso criminal (1959),
El sargento negro (1960), La herencia del viento (1960), El hombre de
Alcatraz (1961), ¿Vencedores o vencidos? Eljuido de uremberg (1961),
El cabo del terror (1962), I IJOtllbre que mató a Liberty Va/anee (1962),
El proceso (1962), Matar 1m mise,ior (1962), Rebelión a bordo (1962),
alvatore Gi11/iano (1962), El infierno del odio (1963) El verdugo
(1963), Reyy Patria (1964), na mestión de honor (1965), En bandeja
de plata (1966) La batalla de Argel (1966), La jauría h11111ana (1966),
Un hon1bre para la eternidad (1966), A sangre fria (1967) Los
malvados de Firecreek (196 7), Detenido en espera de j11ido (1971), Johmry
cogió su f11sil (1971), La naranja mecánica (1971), Perros de paja
(1971), accoy Vanzetti (1971), lj1'ezde la horca (1972), Proceso a
un estudiante acusado de homicidio (1972), Elj11ev el asesino (1975),
Taxi Driver (1976), Queridísimos verdugos (1977), El expreso de
medianoche (197 ), El cn·fl/en de Cuenca (1979), Justicia para todos
(1979) Kramer contra Kramer (1979), Desaparecido (1981) Blade
R.tmner (1982), El smtido de la vida (1982),l..a balada de araya,na
(1982), Veredicto final (1982), Losjueces de la ley (1983) Stico (1984),
Al filo de la sospecha (1985), / señor de las t11oscas (19 9),l..a coja de
mtísica (1989) El prado (1990), Las cartas deAl011 (1990),Matri111011io
de com enúnda (1990) ,Pres11nto inocente (1990) ,La estrategia del caracol
(1993),Philadelphia (1993), La n111erley la doncella (1994), El corredor
de la 11111erte (1995), Pena de muerte (1995), El escá11dafo de Larry
Ffy11t (1996),En el nombre del hijo (1996), Esperanza fmstrada (1997)
Acción civil (1998), Antz/Hormigas (1998), Regreso al paraíso

(1998),Subjudice (1998), La viuda de Saint-Pierre (1999), Las normas
de la casa ~e la sidra (1999),Lo espalda del mundo (2000), La tt1adrilla
(2001), Unico testigo (1985).
5. A modo de síntesis
Hemo rec rridos los principales hitos cinematográfico del iglo
y comienzo del XXI para mostrar la relación entre la
producción cinematográfica y el derecho y la política no con la
intención de realizar un análisis exhaustivo de cada una de las
obras, sino con el ánimo de mostrar el panora.ma de problemáticas legales políticas que impregnan los jihm citados y no son
ajenos al arte. Invitamos al lector a inve rigar y xcraer sus propias
conclu ione a partir de tan vasto material sobre el cual es
necesario una inve tigación d sde múltiples enfoque }' per pectiva enriquecedora , canto jurídica como política y filosófica .
na metodología per pectivista que, por cierto hubiera ido del
agrado d
rtega y a set y que tamp co hubiera disgustado a
una interpretación del sjgnificado textual y i ual, como la
propue ta en el círculo hermenéutico por Henry Gadamer.

1

192

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195

�Apuntes y reflexiones en torno al pensamiento político de Carl Schmitt

Rogelio López Sánchez ·
Cristian Alejandro Mercado Rodclguez ··

L

Introducción
o DE LO TF...r. PRlNCTPALES acerca de lo que se trata lo político
es la e encia de lo político, así como su fundamentación y
elementos.
pesar d esto, cuando e intenta dar respuesta a
estas interrogante se le da una importancia mayor a otra ciencias
que a la misma ciencia política, es decir, e evocan elementos de
lo que e vale lo político pero no la verdadera e encia de esta.
Por e o, uno de los trabajo más importantes de la época del
siglo 7 ha ido el elaborado por Carl Schmitt su planteamientos en torno a la cuestiones referida, con antelación. ab
mencionar que este ilu tre pen ador era un fu rte segwdor del
estatalismo, el cual era concebido como un modelo fuerte de
gobierno en eJ que la autoridad máxima tomaba las decisiones
en los casos más extremos:

· Profesor de derechos fundamentales en la Facultad de Derecho y Criminología,
de la Uni er idad Autónoma de uevo León.
·• Asi tente de Cátedra de filo ofia del derecho en la Facultad de Derecho y
Criminología, de la Universidad Autónoma de uevo León.

197

�11NIHl/lu/&lt;11 1i/lJ.tU 10

La época de la escatalidad esta ya arribando a su fin: sobre esto
no correspond derrochar palabras. Con ella desaparece la
e tructura integra de concepto relativos al e tado erigida por
una ciencia dd der cho d I e tado e internacional de carácter
euro céntrico, en el cur o de un trabajo conceptual de cuatro
siglo . El estado como modelo de la unidad política, el estado
c m titular del ma xtraordinario d todo lo monopolio ,
ó ea el m nopolio de la decisión política, esa brillante creación
del formalismo europeo y del racionali mo occidental, esta por
er destronado. Per us conc ptos perduran y on ahora vistos
como clá icos i bien el termino clá ico suena ho meno

chmitt r aliza una tipología sobre el
cado: ubernativo
legi lativo, jurídico adrnini trativo. El .. tado d normalidad
e genera por m dio de la deci ión d I soberano y la leye quedan
contenida com una impl herramienta en 1a cual 1 oberano
puede basar su criterio para manten r un margen de estabilidad
o como mejor lo diría chrnitt un tado d neutralización.
La n rmalidad e la plena vi encia del E tado de Dcr ' cho y en
general de cualquier orden jurídico. Ello upon , desde el punto
de vi ta Legal, el funcionamiento normal de las in titucione. , y,
de de el punto de vista empírico, la exi teocia d paz interna y
e terna. La normalidad implica la ob ervación de la Legalidad
una soci dad en la qu imp ra el orden, en cuanto l1a funciona
de acuerdo a lo que las Leyes pre crib n. 2

equivoco y ambi alente, pór no decir irónico. 1

En su teoría afuma el pensador alemán, que lo político precede
a lo estatal, tomando al Estado como la institución máxima en
la cual repo a la sob ranía, para poder tener un orden
institucionalizado y desicioni ta y crear con esto un estado de
normalidad o neutralización de los conflicto suscitado por la
diferentes lucha de clase . Por tanto, de pué de e ta definición
lo único que queda, es resaltar a la soberanía estatal, lo cual,
para nue tro autor s aquello que hace que el E tado se enaltezca
por encima de todas la demá in titucione , es decir, la capacidad
tener el poder supremo sin restricción ni intervención tal cual
eíamos en lo Estados dictatoriale , poder que e le otorga al
oberano para que éste pueda tomar decisiones que lleven al
E tado a una n rmalidad en la que no exista el plurali mo de
idea y no se gen r n conflictos interno que puedan ll var a
una lucha interna de clases y debilitar a í al L viatán.
Pero el riesgo qu e corre al dar a una sola per ona el poder
total de d clarar la normas y dar decreto con carácter de orden,
e otorgar el calificativo de autocrático al Estado, en el que lo
único que e logra e enfurecer al Leviatán. Por tanto lo que
chrnitt bu ca en el stado es generar un estado de normalidad.

1 SCHMITI

Carl, El concepto de lo político, Mé ico. Folios Editorial, 1984, p. 4.

198

Pero como puede verse, el a pecto negativo de esta fac ta
re ide en qu el poder e centraliza, a que e imposibJ que
pueda influir de manera contundent en codo lo asp cto
sociale , porque lo social reba a en complejidad a lo estatal.
unque haciendo alusión a la idea de chmitt, j le quitáramo
esa capacidad al stado r e callera en un populi mo (a lo que
Sdunitt conoce como
tado 1 gi lativo), el E tado obtendría
una verdadera 'omrúpr , encia' pero con sto, emp zaría a perder
su verdadero p der de d cisión, y e emp zaría a c n ertir poco
a poco en un in aumento para el juego de 1 ínter e pri ad
de la diferente e fera política..
Otra de las críticas lanzada por el di tinguido pr fesor al mán
es que la probl mática del Estado y el juego de la diferente
esfi ras de lo p lítica, convertida en un mero in trumento para
llenar todo lo intere e privados d e to . E to _e &lt;lesarr lla
principalmente en lo partido político o lo parlam ntos en lo
que lo incere e privados no p rrniten ue e logre el verdad ro
fin de e to , qu con iste en tratar de llegar a un acu rdo para el
1

HMITT. Car!, Teología política, Bueno Aire Editorial truhan &amp; Cía. p. 25.

l99

�JI

llt11

I

bienestar mismo del Estado, sino que terminan por impon r u
propia regla para beneficiar e, lacerando por con iguiente al
tado con e ta deci ione . com diría el mimo chmitt, en
los partid p lítico com en el parlamento, ya no e da un
ejercicio del dialogo y argumentación, i no que hay negociación
para pod r tomar J nece ario para u bien.
simi mo, dentro del concepto de normalidad al que hacía
alu ión chmitt, también ex.i te l conc pto de
tado de
exc paon.
e tado de excepci 'n es "aquella e entualidad o
contingencia que no e ta de crita ni previ ta por el orden jurídico
vigente y que puede definirse como un ca o d nece idad
extrema de peligro para Ja existencia del cado", 3 la excepción
e má int r ant que la norma. a norma no prevé nada, la
excepción todo, confirma tanto la norma como u exi tencia,
qu deriva olo d la excepción- en la excepció~ el poder d la
vida real rompe la corteza de un mecanismo que e torp por
recepción. 4
uando e to ocurre ( cado de excepción), e evid nte qu
tado ub ist el der cho pa a a egundo término.
Como quiera qu el e tad excepcional ea siempre cosa distinta
de la anarquía y del caos en enndo jurídico siempre sub i te un
orden aunque e te orden no
jurídico. La existencia del E cado
deja en e te punto acreditada , u uperioridad obre la validez de
la norma jurídica. La deci i 'o e lib ra de t da las traba
normativa
e coma ab oluca, en encido propio. Ante un caso
xcepcional, el E tado uspeod el Derecho p r virtud d l
der cho de la pr pia e n ervación. Lo dos lemeot qu
integran el concepto d orden jurídico
enfr ota el uno con el
otro y pon n d manifi to u independencia conceptual. i en
lo ca
normales cabe reducir al mínimo el elem nto aut 'nomo
de la deci ión, e la o rma la que en el ca o de excepción se
aniquila. in embargo [ ... ] ambo elem nto - la normas la

mientras el

deci ión- permaoec n demr del marco del D recho. 5

Como o tiene el Profi r Lui
ro Tapia: ' ara qu una
ituación ea calificada de excepcional, no ba ta con qu e
pre ence un ca o no previ to por el ordenamiento in tituci na!.
demá
n ce ario que e de en un contexto d una lucha por
el poder d tal magnitud que ea capaz de agrupar a lo op n nces
en enemig o amigo '. 6 Dicha dialéctica amigo-enemigo la
encontram s pre ente en lo texto de chmitt y u teoría del
d ci ionismo p lítico.

l. Deci ioni mo chmittiano
l concepto de legalidad que concede chmin fu c ncedida
por l violento que fu u ida en la madurez, en la republica de
\; imar donde la I galidad ap n logro contener Ja continua
gu rra int rna y la conflictividad ubyacente d ' tas. P restos
motivo
chmitt . 1 nta u te ría n ba e a te mi mo mi do v
al trauma cau ado iendo la ha principal para su t nrar ¡l
decisioni mo en la oberanía, y a i cambiar el conc peo de
1 lidad p r uno más fuerte, que e el d legitimidad del p der.
n e te eotido la leye on emanada por el p der sob rano
para con ervar el e tad d norm lidad ante m nd nado, p ro
cuando e. ta ti n n una verdadera coercitividad pueden llegar a
r tomada como una verdad ra herramienta deci ioni ta. Pero
aquí hay una gran cli crepancia entre lo qu e el d ci ioni mor
llegar a un acuerdo d la fundamentación de la ley. fucha aurore
llegan incluso a pen ar que el deci i ni rno e. aquel que finaliza
un rema, pero e to no e a í I deci ioni. mo n
ba a en
fundameotacione lógica,, jno que lo, pre upue. t
de
racionalidad r univer alidad de la I y oo remplando p r la
deci ión particular &lt;l una Y Juntad que se ·pre a dando órdenes
24.
ritica de chrnill al liberali mo ", Revista Es111dio

s
3 ídem, pp.16-17.
• ídem, p. l .

.

6

Público.

,

201

�Jf:JJW. Jni/,l; / I

f'

especificas. Las decisioo s e di ringuen así de las leye . Mientra
las leyes, en tanto norma univer ales valen en tiempos normale ,
la decisione en tanto mandato e pecífico , ordenes, medias
o decreto , on lo in ttumento jurídico del e tado de
excepción.
El hecho de qu una decisión haya sido adoptada por la in tancia
competente hace a esa decisión relativamente, y, en ocasione ,
absolutamente independiente de la razón de u contenido y corta
en ec cualquier di cusión obre i e o n dudo a. En un in tan te
la deci ión e hace independiente y adquiere valor propio [... ].
ormativam nte con idera, la decisión nace de la nada. La fuerza
jurídica de la decisión es harto di tinta del resultado.'

Otro punto primordial para lograr entender el desarrollo de

e ta teoría es aber cuál e el fin del deci ioni mo y porque e
tan importante poderlo encontrar en una ola per ona ... 1
decisioni mo ba ado en una per ona significaría que ella ería la
encargada de 11 nar lo hueco de lo politice. Pero a los ojo de
un critico de la t oda totalitaria o dictatoriale como la que
maneja chmitt, e p dría pensar que lo E tados e tán aba ados
en la má pura de la fuerza , del temor en ez del consenso,
además que la falta de Estado es la legitimidad inviable para
nue tra época8• continuación, baremo una breve ínte i en
torno a la tipología de Estado egún el mismo pen ador alemán.

11. Los Estados de Schrnitt
chmitt divide a los -i stado en 4 diferente tipo de acuerdo
con su role con respecto a lo político y u poder oberano:
gubernativo, legi lativo, jurídico, administrativo. Al primero que
haremo mención,
el scado gub rnativo.
7 FLAX, Javier la democracia atrapada, una crítica de/ de.sicioni mo. México,
Editorial Biblo , 2002, p. 79.
CHMJTT, arl Ob. Cit., pp. 87- 8.

202

Ro rúu I .Aprz

lm,d.Jtz..

Cnrllan ll.7andro \I mido Rodrigu

El EsttJdo G,,bemativo e 1a modalidad de organización e tata! donde
la obe~anía con erva su atributo de poder indiv· ible y concreto,
u cepa ble d encarnar una autoridad per onal , o el caso más
puro el jefe de gobierno e , a la vez el legi lador supremo y
co~3:°dante en jefi del ejército· la ultima fueot de 1a legalidad ,,
el ulttmo fundament de la legalidad.''
·

E te primer E tado es el " •stado clásico Europeo", que al
parecer, e el más uúlizado por chmitt como modelo de lo
corr~cro en lo políti~~- . basa según él, en la legalidad (norma )
del 1stema y su legmrrudad (autoridad), lo cual ignilica que la
'legalidad denota el a pecto formal de la ley, esto e la n rma
que _no configuran el orden jurídico; mientras qu 1a legitimidad
rerrute a la deci ión de la voluntad qu e u tenta la validez de
la norma en su poder (lo que ·e ha llamado el entido político
de la ley)". 10
l segundo E tado enunciado p r chmitt e el Estado
Legislativo que su principal caract riza es diviclir el poder soberano
en dos: la capacidad legi lativa por un lado y la parte coacuva
por la otra. u tro país se encuentra n este tipo d E tado, el
u_ de la teoría chmittianas no ayudaría a lle ar al iguieme
ruvel al paí como crió.ca constructivista. A imi mo, chmitt alega
que ~st modelo trata de reprimir lo qu es la legitimidad a la
legalidad, encerrando a í el espíritu del Leviatán, por meclio de
estas d limitacione tan ab tracta que d jan d masiado huecos
en la soberanía que el juez debe de llenar con us decisione~.
Pero el tipo de modelo que ha dado má auge entorno a la
evolución política e la d mocracia, que en los último tiemp 5
empezó . u a enso ~acia a su principios de igual, liderazgo y
paternalismo p ro sm ca r en un conflicto ma. or para e te
9 ERRA O Gómez. Enrique, Consenso y conflicto chmitt, Arendty defimción
de lo político. México. epcom, 199 , p. 26.
10 Ídem ., p. 28.

203

�lw11dlo l .6f1 •\ linche- ,(. ris/11111 All ,111dro \1r1r,1du Rvdni,11

modelo ''la legalidad consiste en la adecuación a una ley vigente
o a una deci ión gubernamental, la legitimidad va rna allá del
ordenamiento jurídico vigente eñalando u correspondencia con
un sistema de valore sociale o moralidad pública".' 1
El tercer e el Estado j11risdiccional que e caracteriza en que
"la labor del gobierno queda sup ditada a un juez que actúa en
nombre del derecho". 12 Finalmente, el cuarto, es · el Estado
ad111inistralivo, en el cual egún chmitt "la burocracia puede llegar
a convertir e en la elite política, con u propia autoridad y
legitimidad, capaz de tomar las decisione política ."13 E te es el
modelo que ma critica hace chmitt porque r duce implemente
al
tado en un benefactor al ervicio de los intere e públicos.
Pierde totalmente su fuerza empieza a verse en La impo ibilidad
de convertirse en este benefactor por la mismas regla que on
impue ta por los privado , que on ahora lo reguladore de lo
político.

111. La teoría constitucional de Carl Schmitt
chmitt puede jactar e de ser uno de lo pionero eo tratar de
de arrollar lo que es la Teoría Con titucional, en virtud del cual
el poder oberano e autolimita ' otorga a los ciudadano
d recho ubjetivo . Por otra parte en ntido material, e refiere
a cierto elemento u tanciale . Con e to puede d cir e qu
chrnitt con su d ci ioni mo, ponía com única constitución al
oberano y al pueblo en el que recaería el p derío, del mismo
soberano, para crear el tado de excepción erfa sung). Pero
hi tóricamente, abemo que los principale nemigos de e te
tipo de gobierno (autoritario), iernpre ha ido la burguesía y
que, conform con el crecimiento de u riqueza y el debilitamiento del poder oberano cau ada por la di tintas guerras
11 AGUILERA PORTAL E , Rafael Enrique, Teoría política del E tado constiwcional. Mé ico, Porrúa, 2011 p. 3.
12 ERRAN O Gómez, Enrique, Ob. Cit .. p. 27.
13 Loe. Cit.

204

entablada para p der con rvar el e tado de normalidad, e ha
visto a recurrir al oberano a pre tamo hechos por parte de lo
hurgue e a cambio de conce ione hasta un punto en que la
hurgue ía tuyo tanto pod r como para hacer que el re o oberano
tomara medida y e ba ara en una constitución, creando un
parlamento y e o conformaría un debilitamiento del poder
oberano, pero la apertura también al humani mo y a la grande
teoría corno el
tado de Derech que e lo qu no rige
actualmente.
La con titucióo no e , pue , cosa ab oluta por cuanto que no
urge de í misma. Tampoco vale por su ju ticia normativa o por
virtud de u cerrada sistemática. o e da a í mi ma, sino que e
dada por la unidad p lítica concreta.
hablar e tal vez po ible
decir que una onsticución e tablece p r í mi ma sin qu la
rnreza de esca expresión ch que en _eguida. P ro una con titución
ue e da a sI mi roa es un ab urd manifie to. La con titucióo
vale p r vfrtud de 1, v Juntad p litica xi. tendal que la da. Toda
e p ci de norma jurídica también la norma con ricucional,
presupon una tal Yoluntad c mo exi tente. Toda ley, como
regulación normativa, r también la Ley con titucional necesita
para u validez un último términ , una deci ión política previa
adoptada por un poder o autoridad existente. Toda unidad poütica
existente tiene u valor y u razón de xi cencia no en la ju ticia o
convivencia de normas, si no en u ex.i tencia rnisma. 14

IV. El pensamiento político de Carl Schmitt en torno a su
dialéctica amigo-enemigo
Mientra que lo político queda reducido implemente a la
manera de tratar con lo demás e tado ob ran , como llegar
a acu rdo con ello , e ahi donde e de ata una d la teoría de
mayor interé de chmitt, la de amigo-enemigo. E ta teoría trata
de reducir a do lo tipos de relación política que hay con lo
" CHMIIT Carl. Ob. Cit., p. 25.

-?

:,

�l l11J11a11J/ns I lu ,, o

demás e tado oberanos: o son amigo , o e convierten en enemigo . on esta teoría e ju tifica el concepto de conflicto,
porque egún Schmitt, mi otra se trate de liminar el conflicto
e tratara d bu car un fin último, Ld un biene tar n general,
y por ende se creara un camino hacia lo que se definiría como lo
ju to. sí seria fácil crear un camino antagónico con las per onas qu no comparten nuestro mi mo ideal hacia lo que es justo
0 verdadero a nuestro ojos, y bu caríamo erradicarlo por
cualqui r m dio, porque é tos representarían a nuestros enemigos que van en contra de nuestros principios. Aquí e donde e
enmarca lo má polémico de e ta teoría, en la posibilidad de una
guerra, para tratar de erradicar fi icamente ese mal.
Pero definamos un poco más qué e el enemigo de la teoría
de chmitt· un enemigo no es cualquier adver ario privado, o
por aqu I individuo que intamos desagrado, sino que debe de
ser un "conjunto organizado de hombres que se opone de manera
combativa a otro conjunto de hombres igualmente organizado" 15
Y no nada más esto se nece ita, ademá que ea de manera pública
y que la po ibilidad de eliminación o erradicación ea de manera
definiti: a. sto da la po ibilidad utilizar la fuerza y la violencia
como v rdadera herramientas de pacificación".
n migo e oJo un conjunto de hombre que al menos
virtualmente, o sea dentro de una po ibilidad real, combat y e
contrapone a otro agrupamiento semejante. Enemigo es solo 1
enemigo público, puesto que todo lo que e refiere a emejante
agrupamiento y en partículas a un pueblo integro, por el mero
hecho de serlo e convierte en público. El enemigo es el ho tis,
no el inimicu en entido amplio' 16

Gracias a esta distincione , y má e pecifico, al poder definir
al enemigo como aquel que bu ca conjunto de hombre
1$

l&lt;.i, •e/in l .óp,:z \muhr:¡ .&lt;.m11a11 A/9,mdro .\lnmdo /{i;dn

organizado qu pret nden la aniquilación fí ica de otr grup
de hombre , da como posibilidad de la guerra. Entonces s podría
decir que la guerra e l fin último d la p lítica de pacificación.
P ro para poder declarar la guerra s ti oe que recon c r la
exi tencia de otro Estados, quien tambi ' n tien n su obe.ranía,
p ro se pueden llegar a acuerdos exístenciale para obrevivir •
sobrellevar el conflicto, porqu hay que reconocer qu la
existencia de otro estado que me apoye, eria benéfico, pero
in j tir en u aniquilami nto ignificaría perjudicarme in
r tribución.

1 único órgano que ti n la facultad para tomar la deci ión
de guerra e I stado (ius belli).

La guerra no e sino la pro ecución d la politica con otros medio,.
La guerra es mero instrument de la p lítica. Y ciertamente La

guerra es también o; lo que ocurre e que u ignificación para
el conocimiento de la e encia de lo poüti.co no se agota con e a
proposición. Y a í
mira más atentamenc , tampoco para
Oau ewitz es la guerra una má entr lo diYer os in, rrumento
de la política, ino que constitu~•e la ultima ratio de la agrupación
egún amigo y en núgo . La guerra po. e su propia gramática
(sus propias r glas técnico militares), pero la política e y sigue
siendo su cerebro; la guerra no po ee u lógica propia w

En la clicotorrúa de las relacione del Estado entre ami$oenernigo, si e analiza de una manera verdadera el autor olo
denota claramente quien e el enemigo el cual e da de una
manera muy uperflua ) recaerá únicament como amigo aquel
que no e enemigo. sto trae consigo un conflicto que
n Jo
que e ba a principalmente e te autor, e decir, no recae en la
po ibilidad de la amistad para llegar a mejore cammo y a una

ERRANO GÓMEZ, Enrique, Ob. Cit., p. 56.
O, Jo é, El concepto de lo polltico. 3• ed. Folio Editorial, 1984, p.XJV.

16 ARI

206

11

27

�l l1111111mtn1 1ilo.ro¡111

moralización internacional que de de nuestro punto de vi ta es
imposible, pues siempre nos enfrentaremos ideológicamente con
otra per ona . Además Schmitt enmarca con qué intensidad puede
existir la enemi tad, y en qué medida deberían de tomarse para
eliminar ese conflicto, aunque según él, el método más factible es la
eliminación física, per no analiza hasta que punto hacerlo.
V. Crítica al pensamiento político liberal
egún chmitt, el libera.ti mo corrompe todo el equilibrio del
conflicto por que empieza por negar la categoría amigo enemigo.
Tratando de crear relaciones única y una paz basada en la
igualdad de lo hombres. Pero lo único que hace es elevar el
verdadero termino amigo enemigo, a los conceptos bien y mal, y
conceptualizar el término de lo justo. Y lo ju tos discriminarían
a los que no pueden compartir su causa porque para ello , lo que
es justo, para los otros no lo es, entonces, los que no van con
nue tra causa, e vuelven la magnánima repre entación del mal
y e ju tifica cualquier tipo de iniquidad y de violencia para
elinúnar ese mal y llegar a lo ju to y verdadero.
Uno de lo principales crítico al liberalismo e el propio Carl
Schmitt, por que el liberalismo niega de manera contundente la
existencia del conflicto, alegando la igualdad de los hombres,
tratando de crear un gobierno en el que todo los individuos
ean iguales, pero alcanzar esto e verdaderamente impo ibl ,
sino que e ta on aspiraciones o fines último de realización y
no punto de partida como lo con agran muchas 'declaraciones
de Derecho Humano ' inspiradas en el liberalismo político.
El iglo pasado fue uno de lo m.á angóentos en todos lo
términos, y estas guerras fueron justificadas por el hecho de llegar a
un bienestar mundial mayor, e as matanza de gran envergadura
nos llevarían al mejoramiento del mundo y a una paz mundial. La
imposibilidad de los stado por solventar las necesidades de una
buena comunicación y el aber llevar de mejore maneras la
relaciones con lo demás Estado han desatado todas estas crisis. La

20

Ro lio Vtf' -. .\ f11(/J

, .m/ia11

lli:¡rmdn., \len-ud11 R1,d11~11,.z

falca de criterio y de control obre el mismo por su debilitamiento
ante lo social, únicamente nos llevaría a uno enfrentamientos aun
más grande , pero abanderados bajo el mástil de la libre competencia.
El liberali mo toma como iguale a todos los hombre in
jerarquizacione , en la que la razón pura gobierne y no exista la
nece idad de un mando i no únicamente leyes por encima de la
razón humana. A lo que la democracia se divide en do grupo
en el demos y en lo gobernante a lo que le da la capacidad de
gobernar por medio del contrato social. monee , e genera la
premisa de que la democracia trata a lo igual como igual, y a lo
de igual de forma de igual. n nuestra época es imposible lle ar
a una igualdad de persona a per ona. litemos una definición
más clara de la igualdad que nos daría el liberali mo político
con un ejemplo del ·a conocido libera.ti mo económico.
El liberali mo económico li.b rala barrera del mercado para
una Libre competencia un mejor intercambio de biene y
facilidade de negociación entre Estado . lo único a lo que
lleva el liberali mo económico actualmente e a la de igualdad,
p r qu can solo b neficia a aquellos que ti nen la capacidad
para realizar e a verdadera competencia. 1 poder d 1 stado
entonce e convierte en un mero instrumento de los intereses
privado por que ea a det riorad la ima en d 1 gran leviatán.
ctualmente la forma de gobierno que ha logrado romper todas
la barr ras es la democracia que ha tenido un gran aug en el
desarrollo d l presente siglo mediado del anterior, por lo
concepto d igualdad qu da, el gobierno del pueblo y para el
pueblo. monee lo atractivo de e te rn delo
q11e los actores sociales
y políticos represmten las reglas del juego democrático el cual, es lo base del
podery lo obediencia o los /~es q11e proviene •Je sttstenta en el acuerdo como
también en q11e acaten las decisio11e1 política, porque lo sociedades i11stit11ciones
deben someterse o/ mandato de representación político. 18
18 AGUILERA PORTAL E , RAFAEL ENRJQ E, "Legitimidad del poder, democracia y vici itude de la gobernabilidad en Mé leo··_ En AGUlLERA
PORTALE , Rafael Enrique. La tra11Sformaciones del derecho, el Esrado y la
polÍlica en el m,e~·o contexto global. Oficio Ediciones, 201 O, p. 16 .

209

�llf , 1 /¡¡¡

J ÚOJfHa

Para qu se cumpla la función específica del stado lib ral
éste debe otorgar protección a lo individuos, una esfera de
protección erdadera, inviolable ya que el Estado actual, tiene
como función, procurar el bien del mi mo. Entonce ahí es donde
el poder del leviatán e empieza a limitar por que ahora tiene
que ejercer u poder, pero sin violar lo derecho que el mi mo
concedió. Es decir, e ahí donde el Leviatán se empieza a
convertir ya no en una gran Institución que instaura el orden, si
no en un mero instrumento de negociación, tanto en lo político,
como en u organización. Uno de lo principale autore que
Inspiraron a chmitt fue Thorna Hobbe , inclu ive el mi mo
chmitt lo afumaba, tomando las idea de Hobbe de un ser
maligno en bu ca de atisfacer us propia necesidade expondré
lo siguiente acerca de la divi ión de poderes.
La divi ión de p deres e eneró con el fin de crear un
equilibrio de los tre poder ~ que ninguno tuvie e má poder
que el otro ino que cada uno
quedara en su jurisdicción.
Pero si tomamos la idea del hombr como un ser maligno y al
Leviatán (Estado) como un ser magnánimo qu iempre buscar,a
salir y volverse a imponer como el máximo jerarca, afirmaría
que habría una lucha interna entre e o podere para poder ganar
aun ma poder y el Leviatán se empezaría a liberar de las atadura
que lo envuelven. Durante años sea querido llegar a un estado
de paz, pero ahora que e tamos en aras de eso, e empieza a
extrañar a la anteriore forma de gobierno.

Reflexiones finales
En México, la democracia e aco tumbra a identificar legitimidad
con el proceso formal democrático, en e pecial con la eficiencia
y eficacia de la in titucione pública y lo distinto órgan s
que conforman el tado, la legitimidad en t ca o, e refiere a
la aceptación del poder p ro no a una cualidad de ju ricia.
En México lo que ha generado el deterioro de la instituciones
y por ende u poca eficacia e : la corrupción de lo sistemas.

21 0

RI/ du, 1Á/'"' 1,mrh,-z.. n t1on 1/r:¡,mdm \fm.rdo Rodri~ur.._

Como diría el rnismo chmitt, en el parlamento no ha , di cu ión,
pero si negociación y aju tes de intereses entre los partidos que
tienen repre enración parlamentaria. En su libro, sobre el
parlamentarismo menciona: Los partido se relacionan entr sí
como podero os grupo de poder ocial y económico, calculando
los mutuos intere e y us posibilidades de alcanzar el poder r
llevando a cabo desde e ta ba e fáctica comprorni o y
coaliciones. 19
Esto ha generado en la población una cierta desconfianza en
las diferentes in tiruciones, además de que la corrupción del
sistema genera una polarización tremenda en la sociedad v no
cumple con su factor de benefactor social, qu es para lo, que
e tá constituido, ino que e benefactor de intere es privado .
La de igualdad proviene fundamentalmente de una mala pé ima
di tribución d lo recurso y bienes fruto de la cooperación
ocial. 20
Es por eso que e nece aria la búsqueda de solucione.
alternativas a las vici itude de La gobemabilidad democrática
en México, ya que e to proviene de un análisi de múltiples
factore como la reforma democrática de la in titucione el
fortalecimiento de la ociedad civil, la po ibilidad de ejercicio
de d recho y libertade públicas, el desarrollo amplio de una
cultura política y la formación de políticas pública que generen
una ciudadanía ocia) como igualdad de oportunidade
económica frente a la enorm
desigualdades soci ecooórnica .21

SCHlMTT. Carl. Sobre el Par/omentari mo. 1990, p. 25
AGUILERA PORTALE , Rafael Enrique, Ob. Cit .. p. 179.
21 jdem. p. 16 .
,q

20

211

�JI

t,

i1

GUILERA PORTALES, Rafael Enrique, Li d11dadaníay laparticipadó,,
política m el Estado de111ocrático, México, Porrúa, 2010.

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212

213

�RESEÑAS Y COMENTARIOS

�La aventura de pensar: Fernando
Savater
Valeria Salas Caróllo*

Fernando Fernández-Savater Martín nació en San Sebast:ián, España,
el 21 de junio de 1947, estudió filosofla en la Universidad
Complutense de Madrid, y se ha destacado como activista, escritor
de novelas y obras de teatro, y periodista, oficio del gue dice
"clisfrutar más". 1 Su tendencia filosófica es "vit'llista e ilustrada"!
él mismo se considera kjano al filósofo académico y más bien se ve
a sí mismo como un "filósofo de compañía'',3 cuyas influencias más
notables son Spinoza, Nietzsche y Gorao.
El libro La avent11ra de pensar surgió de una serie televisiva de
divulgación filosófica, en la que Savater emprende un viaje a través
de la historia de la filosofia a partir de una exégesis del pensamiento
de veintiséis figuras, desde Platón hasta Foucault, para establecer la
diferencia entre el filósofo clásico y el contemporáneo, y as~ mientras
el filósofo de la aoágüedad só/tJjilosqfaba, es decir, hacía de "la filosofia
una forma de vida",4 el filósofo actual "es un profesor que enseña a
*Becaria del CEH, estudiante del Colegio de Filosofia y Humanidades, FFL, UANL.
1
Http://www.savater.org/biografia.htm
1
Ibídem.
1
Ibídem.
• Femando Savater. la aventura del pensar. Debolsillo. España,2009. p. 10.

217

�otros profesores".5 Por la fuerza de pensamiento de los filósofo
antiguos, Savater eñala que durante siglos hubo siempre alguna
figura que desempeñó un papel pontifical en la filo ofia,6 pero que
"tras la muerte de Sartre ya no ha habido má papas." 7
En LA avent11ra de pe11sar aparecen Platón y Aristóteles como
los primeros exponentes del pensamiento filo ófico. Platón, dice
Savater, era un filó ofo de conciencia y exigencia política por lo
que "no buscaba una mera reflexión sobre el mundo",8 sino una
reflexión que "permitiera mejorar la convivencia y la organización
de los seres humanos." 9 Como muestra de e ta conciencia
política están lo viajes a iracusa y su intención de influir en
Dioniso Il en aras de acabar con la tiranía. De Aristóteles, exalta
Savater su ' espíritu práctico" 10 que propone a la felicidad como
finalidad de la vida humana 11 a través de la virtud, que e "lo que
aumenta nuestra fortaleza y por lo tanto nuestra capacidad de
ser felices", 12 por eso su ética es "una reflexión sobre la acción
hum.ana" 13 y no una mera ética del deber. Por todo lo anterior el
autor considera que la importancia de esto filósofos es tal que
"todos los hombre o omos platónicos o aristotélicos", 14 como
Tomás de quino, uno de los grandes gigantes del pen amiento
occidental",15 al que e tiene por santo/ 6 con aportacione que
d la mano del Estagirita, intentaron probar racionalmente la
existencia de Dio ;1' un Tomá que "entendía que no e podía

renunciar a Ari tótele sino que ólo había que corregirlo y
depurarlo' 18 y cu a gran tarea con i tió en la tentativa de
conciliar fe y razón. avater continúa por la modernidad época
de manifiesto interés político y ético, repre entada en gran parte
por filósofos como Hobbe y su temor ante la idea d que 'el
hombre es como un lobo para el hombre'\ 19 y d u propuesta de
E tado como freno para los apetito violento que vuelven al
er humano peligro o para la sociedad,20 o com pinaza, CU}a
visión armónica del universo se refleja en una sociedad
políticamente regulada,21 o un Locke pionero de los derechos
h11tnanol2 y base del liberalismo político,23 que advierte que lo
hombres " aben que han nacido todos iguale "24 y cuyo objetivo
al crear el Estado, fue 'garantizar ciertos derecho personal s
que ya exi tían en el estado de naturaleza". 25 En e te recorrido
hi tórico- filosófico también pone de reli ve la figura de Hegel,
que no concibe la eticidad "má que en el eno de un . . tado",26
mientras Leibniz afirma que lo óptimo ería la unificación del
Estado con la religión. 27 Pero al U gar a Kant}' Hume nuestro
autor s ñala cómo la organización acial ya no ocupa un lugar
central, pues lo fundamental para el primero e la ética del deber
er a travé de una conducta que e debe adecuar a una máxima
racional que se pre enea como imp rativo car g ' rico",2 en tant
para Hume la motivación del comportamiento e reduce a "la
impatía que s ntimos por nuestro emejantes".~9 De René

~

Ibídem.
Ibídem .
' Ibídem.
Ibídem . p. l .
9 /bídem.
'º Ibídem . p. 30.
11 Ibídem. p. 36.
11 Ibídem .
13 Ibídem.
1• Ibídem. p. 29.
15 Ibídem. p. 53.
16 Ibídem . p. 43.
" Ibídem. p. 4 .

ibídem.
Ibídem. p. 55 .
io Ibídem . p. 56.
11 Ibídem. p. 9 .
~ Ibídem. p. 91.
2J Ibídem. p. 84.
1• Ibídem. p. 88.
Ibídem.
-u. Ibídem. p. 14 .
::1 Ibídem. p. 107.
2 Ibídem. p. 137.
29 Ibídem . p. 123.
11

6

19

,s

218

21 9

�1J,m ,IR!f,u I h ~l,i

Descarte Savater de taca u visión moral que e di ringue por
er un brar del hombre como con ecuencia del conocimiento
ordenado de la ciencia metafí ica , fí ica , mecánica
médica.
nseguida, a la ép ca contemporánea la aborda Savater desde
do figura cu as notas caracteri ricas on el tono emocional y
el e piritual de u filo ofía : chopenhauer 1 Kierkegaard; del
primero resalta u manera de e cribir 'vigoro a lúcida" 31 pieza
clave del interés filosófico literario con que se leen sus textos/?
y de Kierkegaard admira su lenguaje que oscila "entre la ética
que le atormentaba, la estética que le tentaba y la religión que le
prometía alvación."33 En contraste de cribe a per onaje como
arx hasta oucault, como prolifero repre entante de una
época ignada por el cambio, l4 y ubraya la participación de e to
filó ofo en otra disciplina y campo vitales. Por esto afuma
que el pensamiento marxista e podria reducir a una frase: 'lo
filó ofo no han hecho más que interpretar el mundo· de lo que
ahora se trata e de transformatlo'',35 y con idera nue tro autor
que la labor de [arx como peri di ta fue fundamental en el
de arrollo de o idea de transición. imilare en u v r atilidad
presenta a i tzsch , filó! go y Bergs n, literato; o Dewey,
qu influyó 'no olarnente en la filo afia, sin en general en la
vida cial'',3&lt;' debido a u actitud progre ista en el campo de la
educación, y a ~ ittge tein filó ofo formado también en la
ciencias matemática .
1 filó ofo que avater con idera vital para la época
contemporánea, e un estimulador de la rejlexió11 r que además
Ibídem. p. 75.
Ibídem.
12 Ibídem.
n lbldem. p. 166.
.M Ibídem. p. 173.
" Ibídem.

cultive la literatura el peri di rno, y e involucre en asumo de
interés sociológicos económico ,38 figura que el autor encu ntra
repre entada en Foucaulc a quien de cribe como ' ran e critor
un e tili ta ingular, un finísimo minucia o analista de idea }'
detalle profund ' 39 e to a má de activi ta político
comprometido con las nue as problemáticas del sigl
· cuya
actitud filo ófica e la de un eterno preguntar e ' seguro -dice
avarer- de que no encontraré nunca la re puesta'' 40 pero ante
tal p simismo Foucault Jo mi mo que a, a ter insi ten en que
'e o no quiere decir que debamos r nunciar a plantear la
pregunta" ,41 lo que equivale a pro eguir in fin la aiie11t11ro de p 1uar.

30
11

· Ibídem .

Ibídem. p. 204.
n Ibídem. p. 294.

3•

39

Ibídem.

"8

lbldem.

u fbldem.

220

221

�Normas de publicación:
1.- El Anuario Hu111anitas recibe contribuci ne de excelencia
académica y de investigación en los campos de filo o fía, historia, textos
sobre literatura, lingüística y ciencias sociales.

2.- e reciben trabajos originales e inéditos. e respeta la estructura
fundamental de cada contribución o ensayo, sin embargo se ugiere: a)
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caso de citas mayores a 4 líneas, deberán colocarse a bando, a un espacio,
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fú1111anitas Filosofia se terminó de imprimir en
eJ mes de agosto de 2012, en lo talleres
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                <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>Humanitas, Sección Filosofía, 2011, Vol 1, No 38, Enero- Diciembre</text>
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              <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
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              <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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          <name>Publisher</name>
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              <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Adolfo Sánchez Vázquez</name>
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      <name>Democracias contemporáneas</name>
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      <name>Etica</name>
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      <name>Filosofía existencial</name>
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      <name>Filosofía política</name>
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      <name>Hermenéutica analógica</name>
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      <name>Metafísica</name>
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      <name>Ontología</name>
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