<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="5458" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/5458?output=omeka-xml" accessDate="2026-06-10T17:52:39-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="4022">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5458/HUMANITAS._2011._Historia._0002015914.ocr.pdf</src>
      <authentication>b476832eba6dc720671435cc346bd0b9</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="146867">
                  <text>Humanitas
Universidad Autónoma de Nuevo León
Anuario del Centro de Estudios Humanísticos

Núm. 38 Vol. IV
Enero-Diciembre 2011

Jfistoria

UANL

0

�2

[ e: -~ .-· --- .~--- ~

J

H umanitas Historia 2011.

��. UANL
Dr. Jesús Áncer Rodríguez
Rector
Ing. Rogelio G. Garza Rivera
Secretario General
Dr. Ubaldo Ortiz Méndez
Secretario Académico
Lic. Rogelio Villarreal Elizondo
Secretario de Extensión y Cultura
Dr. Celso José Garza Acuña
Direct◊r de Publicaciones
Lic. Alfonso Rangel Guerra
Director del Centro de E studios Humanísticos
Editor responsable
Mtro. Francisco Ruíz Solís
Corrección de estilo y cuidado editorial
Lic. Adriana López Montemayor
Distribución nacio nal e internacional
Lic. Diana Guadalupe Tapia González
Administración
Human.itas, Año 38, N° 38,\'ol. IY HiskJria. Enero-D iciembre 2011. Fecha de publicación: 30 de mano de 2012. Revista anual
editada ). publicada por b Uruverstdad Autónoma de Nuevo Leó~ a m.vés del Cenero de Esrudtos Humanisticos. Do1D1cilio de la
publicación: Biblioteca Unrvers1taria Raúl Rangel J'ria..~, piso 1°. Av. Alfonso Reyes. No. 4000 Nte., Col. Regma, Monterrey, NuC\·O
León, México, C. P. 64440. Tel. + 52 81 83294000 ext. 6533. fiax: +52 81 83 29 40 00 ext. 6556. Tmpres• por la lmpren12
Universuaria., Uudad Umvers1ttn2 s/o, C.P. 66451, San Nicolás de los Gan-.a., Nuevo León~ MéXlcO. Fecha de termin2ción de
impresión 23 de mano de 2012.
TtraJC: 500 rjemplarcs.
Número de ReselVa de Derechos 21 uso t".Xclusivo del ótldo Hftma11iloJ ototgada por el 1nsuruto Nac1ona.l del Derecho de Aut0r.
04,2009.091o t231)2000~l02, de fecha 10 de sepüembre de 2009. Número de cenifiado de licitud de tirulo y comenido: 14,909, de
fecha 16 de agos,o de 2010. concedido ante la Comisión Glificadoa de Publicaoones y Revistas lluscra&lt;b.s de 12. Secreuria de
Gobernación. ISSN: 2007~1620. Regisuo de muca ante d Instituto ~fcxicano de la Propiedad Industrial: 1,169,990.
Las opuuooer. y contenidos cxpres2dos en los artículos son ccsponsabilidad exclusiva de los autores.
Prolubi&lt;b la reproducción t0tal o parcfa.l. en cualq wcr fomu o medio, del comen1do editorial de este número.
Impreso en México
Todos los derechos reservados
~ Copynght 2011
cch umanisri&lt;:os@mail.uanl.mx

�8

HU MANITAS
ANUARIO
CEN1RO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS DE~
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEON
Director Fundador
Agustín Basave Fernández del Valle
Director
Alfonso Rangel Guerra

Jefe de la Sección de Fifosof!a

FONDO
UNIVERSITARIO

ANUARIO
HUMANITAS 2011
Historia

Cuauhtémoc Cantú García

Jefe de la Sección de Letras
Alma Silvia Rodríguez Pérez
Jefe de la Sección de Ciencias Sociales
Ricardo Villarreal Arrambide

Jefe de la Sección de Historia
Israel Cavazos Garza

'11.UOTIC,\ tlNtW115n""''" o UANL

Israel Cavazos Garza
Coeditor

�,

INDICE

ENRIQUE KRAuzE, Narrar la vida

PABLO YANQUELEVICH,

9

La revista Po blación, Migración y Turismo

25
]Esús CANALES Rmz, Presencia de Cantabria en fa Nueva España del
Siglo XVI
47
VALENTINA GARZA MARriNEz, La tramapolítica en la conquista del Norte:
La creación del Nuevo Reino de Leóny supoblamiento
61

MIGUEL ÁNGEL GONZÁLEZ QUIROGA,

impacto en México
CARLos
L 1cía?

GoNZÁLEZ RODRÍGUEZ,

La separación de Texas y su
79

¿Realmente existió la Villa de Santa
95

ToMÁS MENDIRICHAGA CUEVA, Comentarios sobre elpasado de Monterrry

111
CARLos MoRÁN DE LA RosA, Proceso fundacional de los asentamientos de

Matehuala bajo las juridicciones del Nuevo Reino de León y Nueva Gahcia
121

�Luis RuBLó, Homencye bibliogréifico para el historiador Ernesto d~:;
Torre Vil/ar
ARTURO SoBERÓN MoRA,

Frqy Servando Teresa de Miery la secularización

· · I
de la cultura vzrretna
Juuo ZAMORA BÁTIZ,

157

Ideas socioeconómicas de Morelos

183

Narrar la vida

Enrique Krauze*
Academia Mexicana de la Historia

Reseñas y comentarios
ALFONSO RANGEL

GUERRA, El Dr. Si/vio Zavala cumplió

102 años de edad

207

Son elfuturo de la investigación en humanidades

209

Tm DISCIPLINAS LITERARIAS se disputan, como celosas hermanas, el
arte de narrar la vida: la historia, la novela y la biografía. No son las
únicas ni las más remotas. La tradición oral, las antiquísimas
escrituras, las baladas populares, las crónicas, son sus parientes
cercanas, pero sólo aquellas tres compiten por la atención
permanente del lector. Según "Google", la historia lleva la delantera
con 979 millones de entradas, seguida de lejos por la novela con
179 y por la biografía, que alcanza los 144. (La autobiografía, que
narra la vida propia y que merece una consideración aparte, tiene
sólo 21 .) La proporción, por supuesto, es engañosa: a diferencia de
la historia o la biografía, pocas novelas se titulan como tales, por lo
cual su frecuentación es seguramente mayor. Pero más allá de la
medición cibernética, hay entre las tres hermanas diferencias
penosas. La historia no sólo es la más antigua, respetada, arraigada,
sino también la más pródiga en ámbitos culturales y nacionales, en
especialidades y subgéneros y, por supuesto, en autores. La novela
* Historiador, ensayista y editor mexicano, director de la Editorial Cüo y de la
revista cultural Letras ubres.

9

�u

es la hermana sexy: joven (tiene apenas unos cuantos siglos),
conserva aún la frescura de los tiempos en que contaba las hazañas
de los caballeros andantes, y los ingenios de Cervantes. Los
novelistas son acaso más venerados que los poetas y dramaturgos.
La biografía, en cambio, es la hermana pobre y desangelada. Casi
tan vieja como la historia, alguna vez compitió con ella al tú por tú,
pero hace al menos dos siglos que vio pasar su momento de
esplendor. Ahora vive confinada en una rica habitación de la casa
de Occidente, el cuarto anglosajón, y hace tímidos paseos por los
barrios aledaños. Sus autores clásicos se cuentan con los dedos de
las manos. De hecho, se dice que sólo ha conocido dos etapas: su
"Viejo Testamento", presidido por Plutarco, el biógrafo del poder;
y su "Nuevo Testamento", oficiado por James Boswell, el biógrafo
del saber. La historia de su ascenso y decadencia parece una novela
del desencanto. Vale la pena esbozarla en una sumarísima biografía
de la biografía.

*
A la perdurable genealogía de nuestro padre Plutarco (46-120 d.C.),
griego en tiempos de dominación romana y autor de las célebres
Vidas paralelas, dediqué hace años un ensayo titulado "Plutarco entre
nosotros" (Travesía liberal, 2003). Allí recordé que el secreto de su
influencia está en su indagación moral, su búsqueda diferenciada
de la virtud en los hombres que actuaban en el escenario brutal de
la vida pública. El método que discurrió, como se sabe, fue la
comparación entre cincuenta personajes griegos y romanos:
"Mediante este método de las Vidas [...] adorno la mía con las
virtudes de aquellos varones [...] haciendo examen, para nuestro
provecho, de las más importantes y señaladas de sus acciones."
Plutarco estableció claramente su oficio como un quehacer distinto
al del historiador: "Escribo vidas, no historias." Una generación
más tarde, los despliegues y excesos del trono imperial inspiraron a
otro biógrafo, Suetonio (70-160 d.C.), cuya obra, Las vidas de los
césares, trascendió su tiempo e incluso ha llegado a nuestros días a
través de Roma, una exitosa serie de la televisión inglesa. En aquellos
retratos implacables, Suetonio no busca ya (porque manifiestamente
10

Enrique Krauze

no cree en e_ll?s) los rasgos admirables de sus personajes, sino sus
fr:~entes vicios, bajezas y pasiones. Es el creador de la biografía
critica.
. La Edad Media abandonó este tipo de biografía aristotélica e¡emplar o polémica, pero realista- para dar pie a una vertiente
digamos, platónica del género: la narración del vínculo entre el
hombre !, Dios. La ''bio~afía del poder" abrió paso a la ''biografía
del creer , en sus dos vanantes: la autobiografía de tensión interior
exp!atori~ y con~esional, tal como la practicó San Agustín, y l;
hagiografía. Las vidas eran ejemplares no por sus virtudes O frutos
terrenales, sino por la concordancia de ambos con el diseño divino.
El género viaj~ de maneras extrañas a través de los siglos. A partir
de_~ _Revo_luc1on Francesa, los estados nacionales, urgidos de una
re~on cívtc~ que legitimara su poder, adoptaron la hagiografía como
~etod~ ofi.~1~, haciendo un desfavor mayúsculo al prestigio de la
biografia clas1ca. Los héroes se convirtieron en santos laicos con
Sus vidas_ ~jemplares prodigadas en estampas, altares y relatos ~obre
su _d:~oc1?n, su fe y hasta su martirio, no en el nombre de Dios y la
religion s~o d~ la ~atria. Los regímenes totalitarios en el siglo XX
fuer~n aun mas le¡os: resucitaron a plenitud la hagiografía (y su
espe¡o, la demonología) para apuntalar la servidumbre del individuo
ante el Estado.
E_n _el Renacimiento, Plutarco fue muy leído. "Es nuestro
breviario"
·
. . .
, p roe1amo' Montaigne,
artífice de la moderna conciencia
mdi;71dual. También la era isabelina sintió su influjo. Shakespeare
llevo a P!ut~r~o ~ teatro en Julio César y Antonio y C/eopatra. Sus
dram_as histoncos Ingleses tienen un aire de biografía política y de
:nsenanza mo~al.. En Enrique IV, Parte II, un personaje llega al
xtremo de atnbwr a la biografía facultades taumatúrgicas:
'Hay una his~oria en _la vida de todos los hombres/ que perfila el
rostro_de los tiempos idos./ Sabiéndola observar, un hombre puede
profetizar... "
Así como la fama e influencia de Plutarco llegó hasta la Ilustración

'
11

�Enrique Kranze

la era de Boswell tuvo precursores desde la Antigüedad. Quizá quepa
remontar el origen de la biografía del saber a Diógenes Laer~10,
autor del siglo III que había escrito útiles compendios de la doctrina
de los pensadores cuya vida reseñaba, desde los presocráticos hasta
los escépticos de la época helenística, y confor~ó un corp~s
imprescindible en los estudios renacentistas. En la Ba¡a ~dad Medi_a,
Boccaccio escribió una vida de Dante y Petrarca emulo a Suetoruo
con sus Vidas de romanos ilustres. Ya en pleno Renacimiento, Giorgio
Vasari reunió las Vidas de los más excelentes arquitectos, pintoresy escultores
italianos (1542-1550). A partir del siglo XVII, el género floreció aún
más, ligado al desarrollo del espíritu científico. Uno de sus
exponentes fue el anticuario y arqueólogo inglés J ohn Aubrey (16_261697), quien con el mayor rigor empírico (confiando en lo visto
antes que en lo oído, y recogiendo con meticulosidad de entomólogo
los datos más personales), compuso las curiosísimas Vidas breves de
decenas de personajes, la mayor parte ingleses, colegas suyos en la
primera sociedad científica de Occidente, la Royal Society (1662):
Robert Hooke, creador del reloj de péndulo; Francis Potter, que
practicó por primera vez la transfusión de sangre; John Pell, que
inventó el signo de división en la aritmética, y varios más, como el
filósofo Hobbes, el químico Bayle, el astrónomo Halley. Aunque
esta narración de vidas prendió particularmente en Inglaterra, tuvo
artífices en otros países. Ejemplo al azar: en Holanda, maestra del
retratismo pictórico, dos contemporáneos de Spinoza, los ministros
protestantes Lucas y Colerus, escribieron sendas biografías del
impecable filósofo.
En la Ilustración, la biografía en todas sus variantes alcanzó su
cenit. Dejó su carácter plutarquiano e "inspiracional" y adoptó los
patrones racionales y empíricos de la época, aplicados a la conducta,
las motivaciones y las pasiones del hombre. Su epígrafe pudo haber
sido el primer verso del Essqy on man, de Alexander Pope: ''The
proper study of mankind is man." Había también en ella un sa~o
germen de individualismo democrático y, por tanto, de tolerancia,
que no pasó inadvertido a uno de los hombres emblemáticos del
siglo XVIII, el doctor Samuel Johnson, omnisciente autor del

12

Dictionary of the English Language (1755), de quien se decía que no
leía libros sino bibliotecas: "A todos nos impulsan los mismos
motivos, a todos nos decepcionan las mismas falacias, nos anima la
esperanza, el peligro nos obstruye y el deseo nos amarra: a todos
nos seduce el placer." Francia e Inglaterra se hermanaron -por una
vez- en la narración de vidas. Voltaire escribiría la biografía de Luis
XIV y -junto con Diderot- varios ensayos biográficos en la
Enryclopédie (1765). D'Alembert compuso sus "Encomios" de los
miembros de la Académie Frans;aise a la que pertenecía, textos que
Lytton Strachey -acaso el biógrafo más original de la primera mitad
del siglo XX- consideraba magistrales. Pero Inglaterra, quizá por su
orientación protestante, llevaba la delantera. En el arranque de su
asombroso sacerdocio intelectual, J ohnson narró la vida de su
desdichado amigo, el poeta Richard Savage, y en sus años de
madurez (aunque Johnson, en realidad, nació maduro) escribió sus
célebres Lives of the poets. En el periódico The Rambler que editó en
su juventud, había publicado tres ensayos sobre el género que
constituyen (aún ahora) una cartilla del arte biográfico. La biografía,
a su juicio, era el género humanístico por excelencia:
Ningún otro género vale más la pena que la biografía. Nada puede
ser más dulce o más útil, y nada puede encadenar un corazón de
modo más irresistible, o propagar más ampliamente asuntos
ejemplares sobre cualquier situación, que la biografía.
Un joven escocés llamado James Boswell (1740-1795) leyó esas
prescripciones y quedó convertido. Boswell no sólo siguió las
enseñanzas de su maestro: lo siguió a él, literalmente, paso a paso,
frase a frase, libro a libro, en reuniones, fiestas, conferencias,
diálogos, en casas, caminos y pubs, a lo largo de treinta y dos años,
al cabo de los cuales publicó su The Life of Samuel Johnson (1791),
acaso el mayor monumento biográfico en la historia:
No concibo modo más prefecto de escribir la biografía de alguien
que la de relatar todo lo importante en su vida, pero entretejiéndolo
con lo gue en privado escribió, dijo y pensó, de modo gue se pueda
imaginar a la persona, verla viva )' revivir con ella cada escena, tal

13

�EnriqHe Krauze

como sucedió en cada etapa de su vida [...]
Lo notable de aquel libro no era sólo ese acucioso rescate de la
vida cotidiana de Johnson acompañado del examen crítico de sus
obras O la publicación de sus cartas, sino algo más novedoso, que
Richard Holmes -quizá el más distinguido biógrafo inglés de nues_~o
tiempo- atribuye a la incipiente sensibilidad romántica: la conexi,on
emotiva con el personaje, la comprensión de su alma. Un so_lo
ejemplo, entre una infinidad, es la mención de la melancolía,
condición permanente en Johnson pero acentuada a raíz de la ~uerte
de su esposa, en 1752 0ohnson tenía 43 años), y comuru~ad~ a
Boswell por la versión de "su fiel sirviente negro", el jam_a1q~?,
Francis Barber, que fue su albacea: "Vivía en una graµ aflicc1on.
Más de un siglo después de publicada la obra, Lytton Strache~ se
asombraba de que un hombre como Boswell, "vago, lascivo,
alcohólico y esnob", hubiera podido alcanzar uno de los é~tos
intelectuales más grandes en la historia de la civilización. Lo explicaba
así: "Con persistencia increíble, había llevado a cabo la eno:me
tarea que se había propuesto hacía treinta años. Todo lo &lt;lemas se
había esfumado. Estaba exhausto hasta el límite, pero su obra estaba
ahí. Era la creación de su insaciable apetito de vivir, tan insaciable
que provocó su destrucción. La misma. fuerza que produj~ ~"vida
de Johnson precipitó a Boswell en la rwna y la desesperac1on. Al
releer esa biografía, se tiene la impresión de que la obra maestra del
doctor Johnson no fue su Diccionario, sus ensayos o sus biografías,
sino su propio personaje,Johnson, creado pacientemente por él para
ser objeto de la biografía que Boswell, mirándolo vivir, hilvanaba.
O que el verdadero genio no era tanto Johnson sino Boswell, el
ardiente y laborioso Boswell, que lo retrató con genialidad.
Anticuada y antigua, a lo largo del siglo XIX la biografía palideció
pero no se extinguió. Como sus músicos o poetas, todas la~ culturas
europeas dieron sus biógrafos nacionales, pero la cap~tal ~e la
biografía siguió siendo Inglaterra. No obstante, en la era v1cto~ana,
las biografías se contagiaron del aire de los tiempos: se volvieron
condescendientes, profusas, hipócritas, discretas. Al despuntar el

14

siglo XX la tendencia se corrigió. En Cambridge, el grupo literario
e intelectual de Bloomsbury produjo al menos un genio indisputado:
Lytton Strachey, que en sus Eminent Victorians retrató, con ironía
malévola y una prosa irresistible, a los personajes adorados por los
tiempos idos. (Uno de ellos era el general Gordon, que murió
destrozado en Sudán por las huestes delirantes del "Mahdi", una
suerte de Osama Bin Laden de fines del siglo XIX. La opinión
victoriana lo consideraba un héroe. Strachey, creador de la biografía
despectiva, reveló que era tan fanático como su teológico enemigo.)
Para el talante inglés, escribir biografía podía ser un pasatiempo
semejante al de pintar acuarela'.s o tocar el violonchelo. Por eso,
apenas sorprende que la novelista del grupo, Virginia Woolf, no
esquivara el género y aun ensayara con él nuevas formas, como
ocurrió en su obra Orlanda. Otro caso notable es el del famoso econorrüsta J.M. Keynes, que escribió unos elegantes ESStrys in biograpf(y,
entre los cuales sobresale un retrato de Isaac Newton, en el que
revela la inclinación absorbente de aquel pionero científico por la
alquimia.
Incitada por las nuevas corrientes psicoanalíticas, en la Europa
continental la biografía tuvo un pequeño repunte: quiso rastrear los
motivos y las causas de la conducta humana. ¡Y vaya que había
fenómenos nuevos que reclamaban explicación! Esa dilucidación
nunca llegó, pero la desconcertante autodestrucción de Europa en
la Primera Guerra; el malestar, la desesperanza, la exaltación, el
miedo del período de entreguerras, y la reincidencia en la barbarie
en la Segunda Guerra Mundial produjeron una suerte de repliegue o
exilio interno que favoreció el escape hacia la biografía. Ése fue el
caso de tres autores de ascendencia judía (nacidos en la década de
1880) que, desde su marginalidad y nostálgicos de una Belle Époque
que se desvaneció ante sus ojos, se dieron a la tarea de escrutar el
alma de figuras políticas y literarias del pasado: André Maurois,
Stefan Zweig y Emil Ludwig. Los tres fueron muy leídos en su
tiempo, pero no lo sobrevivieron.
En la segunda mitad del siglo XX, se acentuó el predominio
anglosajón en la biografía. Además del culto interior al género y de

15

�Enrique Kra"Z!

la notable vitalidad e inventiva con que se practica, Inglaterra ejerce
casi un imperialismo biográfico. Los mejores cultivadores de España
-con excepciones solitarias, como el doctor Gregorio Marañónson émulos de Boswell: Paul Preston (Franco, Juan Carlos), Ian
Gibson (Lorca, Machado), John H. Elliott (el Conde Duque de
Olivares). Por lo que respecta a la historia iberoamericana, la
tendencia no cambia, como atestigua la reciente biografía de Bolívar
escrita por John Lynch, o la vida de Borges por Edwin Williamson
(aunque de pronto nos hemos llevado una sorpresa mayúscula: Bioy
Casares convertido en el Boswell de Borges).
En el otro polo del mundo anglosajón, el género es
particularmente popular, lo cual no significa que haya recuperado
en absoluto su perdido lustre. En Estados Unidos, es verdad, hay
un "Biography Channel", acompañado por una revista ilustrada de
gran tiraje. Se publican biografías de políticos, artistas, escritores,
empresarios, deportistas, actores. La inmensa mayoría son meros
productos comerciales: narraciones ligeras, sensacionalistas,
colmadas de mentiras, chismes y nimiedades, subliteratura efímera.
Por fortuna, también se escriben biografías serias y sólidas, y existen
asimismo revistas especializadas en personajes históricos (como The
Abraham LincolnQuarter!Y), así como sitios de internet que enriquecen
el conocimiento de las personas.
Han pasado dos mil años y la biografía sigue viva, pero, a diferencia
de la historia y la novela, su panteón - como se ha visto- es
increíblemente reducido. Plutarco está olvidado; Boswell nunca ha
dejado de reimprimirse en Inglaterra (y curiosamente, ahora mismo
circula una nueva y magnífica versión española de l\figuel Martín.ezLage, editada por El Acantilado), pero sería engañoso pensar que
su "Nuevo Testamento" goza de buena salud. A despecho de su
popularidad, la biografía -hay que reconocerlo- es una rama
modesta del árbol intelectual de Occidente. Esta condición se
comprende mejor al examinar con mayor detenimiento su difícil relación
con sus poderosas hermanas: la novela y la historia. Frente a ellas hay
que entenderla, y salir también en su defensa, porgue el tipo de narración
que propone tiene sentido, y da sentido... a la vida.

16

*
La razón principal del ocaso de la biografía en el siglo X1X está en
el ascenso irresistible, en toda Europa, de su deslumbrante hermana,
la novela. El ideal de Boswell -hacer la historia universal de una
vida- podía alcanzarse con mayor plenitud por la vía de la
imaginación, cuya obvia ventaja residía, naturalmente, en la libertad.
Allí no había necesidad de someterse a restricciones de veracidad
fáctica, imprescindibles en toda biografía, pero muchas veces
inasequibles para el biógrafo. Allí la razón ilustrada y la pasión
romántica se acompañaban con una tensión creativa impensable
dentro de los límites y las formas cronológicas de la biografía. Para
colmo, los propios novelistas consagrados contribuyeron desde
entonces a demeritar la biografía. La sentían enferma de necrofilia,
una variante ampliada de la obituaria. (Había un grano de verdad:
en su juventud, Johnson se había especializado en escribir epitafios
en verso.) Los literatos resentían también lo que para ellos era una
"mórbida curiosidad" por lo privado, y temían que su veredicto
manchara sus reputaciones. Según recuerda Holmes, Kipling decretó
que la biografía era un género de "canibalismo humano". Wilde
decía que todo biógrafo era un Judas. Flaubert se preciaba de que
su única biografía fuera Madame Bovary y creía advertir una envidia
patética en los biógrafos. Se llegó a decir que "el biógrafo es un
novelista sin imaginación". Y Marcel Proust escribió un libro contra
Saint-Beuve, el biógrafo por excelencia de la literatura francesa del
XIX, acusándolo de pretender suplantar al autor, con una obra sobre
el autor.
A finales del siglo XlX, Marcel Schwob (1867-1905), excéntrico
cuentista francés, psicólogo, historiador, formuló en el prólogo a
sus Vidas imaginarias (1896) una especie de utopía para biógrafos
que tuvo efectos desalentadores. Schwob deslinda el género de toda
pretensión científica: "El arte está en oposición con las ideas
generales, no describe sino lo individual, no desea sino lo único. No
clasifica, desclasifica." Con ese criterio, descarta "las chismografías"
de Suetoru·o como meras " polermcas
' · rencorosas" , y, aunque enconua
·

17

�1I,

•

'

e

el "buen genio" de Plutarco, le reprocha su método: "Imaginó
'paralelos', ¡como si dos hombres propiamente descritos pudieran
parecerse!" Su autor preferido entre los clásicos, por su amor a la
minucia, era Diógenes Laercio. "El sentimiento de lo individual apuntaba Schwob- se ha desarrollado más en tiempos modernos."
Se refería a Boswell, cuya obra habría sido perfecta "si no hubiera
juzgado citar la correspondencia de J ohnson y las digresiones sobre
sus libros". Le parecía superior John Aubrey, aunque "el estilo de
este anticuario no esté a la altura de su concepción". Pero ¿en qué
consistía ese instinto biográfico que reclamaba Schwob? Para
ilustrarlo, curiosamente, no refería a un escritor sino a un pintor
japonés, Hokusai: "Esperaba llegar, cuando tuviera ciento diez años,
al ideal de su arte. En ese momento, decía, cualquier punto, cualquier
línea trazados por su pincel estarían vivos. Por vivos, entended
individuales." Hay que aclarar que a Schwob no le interesaba la
nariz de Cleopatra o la embriaguez de Alejandro Magno o la
enfermedad de Napoleón en Waterloo. Esos hechos individuales,
que modificaron o habrían podido modificar los acontecimientos,
le parecían importantes para la historia, no para la biografía. El
buen biógrafo debía buscar lo absolutamente único, irrepetible,
inexplicable: la bolsa de cuero llena de aceite que Aristóteles
acostumbraba llevar sobre el estómago (Diógenes Laercio), el
aburrimiento de Hobbes al combatir las moscas que se posaban
sobre su calva (Aubrey), las cáscaras secas de naranja que Johnson
solía conservar en sus bolsillos (Boswell). Así pues -concluía
Schwob, en el extremo opuesto a Plutarco- "el ideal del biógrafo
sería diferenciar infinitamente el aspecto de dos filósofos que
hubieran inventado aproximadamente la misma metafísica".
Borges decía que la lectura de las Vidas imaginarios de Schwob fue el
punto de partida de su narrativa fantástica. Lo cual es un dato revelador
sobre los límites de la biografía. El encuentro poético que pedía Schwob
-el milagro de aprehender la particularidad de una vida- sólo podía
alcanzarse a través de la literatura en estado puro. También de la pintura,
como en los retratos flamencos, en Velázquez o Goya. No hubo, nunca
habría, un Hokusai de la biografía.

18

Enrique Krauze

Pero había y hay una gloria particular en narrar una vida, en esa
"novela de la realidad" que es la biografía. Plutarco, biógrafo del
poder, había escrito: "Muchas veces una acción momentánea un
dicho agudo, una niñería sirven más para calibrar las costumbres
que las batallas en las que mueren miles de hombres." El doctor
Johnson, biógrafo del saber, había prescrito: "Mirar hacia lo
doméstico; exhibir los detalles nimios de todos los días, allí donde...
los hombres brillan unos sobre los otros por su prudencia y virtud."
Las costumbres y la virtud. El gusto por lo particular, característico
del biógrafo, no conduce a la revelación, pero ha sido siempre el
núcleo de un conocimiento que abona a la historia y a la moral. Un
saber y una sabiduría. Madamc Bovary y todas las vidas imaginarias
representan quizá más cumplidamente el tejido de la complejidad
humana, pero el doctor J ohnson y todas las vidas reales merecen
también un acercamiento propio.

*
":·· y al sentir el rechazo de su joven hermana cortejada por todos, la

biografía tuvo un episodio de locura: quiso hacer un pacto de sangre
con la filosofía para dar un golpe de Estado doméstico a su hermana
mayor, la historia."
Así habría narrado un novelista del XIX el drama de la biografía.
Pero los hechos son ciertos y el hombre que los llevó a cabo fue
también, como Boswell, un volcánico escocés: Thomas Carlyle. El
plan fracasó. Su filosofía de la historia, centrada en la teoría del
"héroe", resultó letal para el prestigio de la biografía.
En la superficie, On heroes, hero worship, and thc hcroic in history
(1841) parecería una reivindicación del género. En realidad era su
exacerbación irracional. "Los Grandes Hombres", escribió, "son los
textos inspirados -actuantes, hablantes- de ese divino libro de
revelaciones [...] que algunos llaman historia..." Carlyle pensó que
los"grandes h ombres,, eran las fuerzas motrices, nada menos que
las causas de la marcha histórica. "El culto de los héroes -apuntóes un hecho invaluable, el más consolador que ofrece el mundo

19

�émiq11e J...muze

hoy.[...] La más triste prueba de pequeñez que puede_dar_~ ho~~re
es la incredulidad en los grandes hombres." La denvac1on política
de esta terrible doctrina es bien conocida: Carlyle es un ancestro
del nazismo. Escribe Goebbels en su diario: "El Führer conoce el
libro [de Carlyle] muy bien: Le repetí algunos pasajes y lo
conmovieron hondamente." El culto carismático cobró decenas de
millones de víctimas; y en nuestro siglo, por lo visto, seguirá
cobrándolas. Pero su mera persistencia no avala la tesis ni el método
de Carlyle, el biógrafo que envenenó la biografía.
La hipótesis de su admirador Ralph Waldo Emerson era más
inocua y más sugerente. Sus "hombres representativos" no son
imperiosos sino sólo significativos, encarnaciones individuales de
la colectividad que la interpretan y le dan un rumbo. El componente
metafísico de esta idea es evidente, pero ¿cómo negar-por ejemploque Jean Sibelius representa el alma finlandesa? ¿O que Benito Juárez
-como pensó Justo Sierra- encarna una zona profunda del alma
mexicana? Hay, me parece, en la teoría emersoniana un núcleo de
verdad. ada más.
·Cómo terminó finalmente la relación entre las hermanas? La
~
d .•
novela siguió reinando indisputada. La historia condescen 10 a
convivir con la biografía. Para los espíritus serios y sensatos, la
indagación sobre "el papel del hombre en la historia" fue de nuevo
un tema propio de la filosofía de la causalidad histórica, inútil como
premisa de narración biográfica. Descartado el concepto del
"heroísmo", el estudio del liderazgo abrió un horizonte amplio para
la biografía. En la "biografía del poder" del siglo XX, Churchill no
fue un superhombre, fue un líder que, con clarividencia y valor,
incidió en el destino de Occidente. En el extremo opuesto estaban,
por supuesto, Hitler, Mao, Stalin, lideres también -que Carlyle habría
venerado-, pero que era preciso abordar con nuevas herramientas
teóricas de investigación, y con los archivos que se fueron abriendo
(y siguen abriéndose) al paso del tiempo. En esa renovación
constante del conocimiento, en ese carácter abierto que tiene la
biografía, ha visto Richard Holmes, con razón, su ventaja, acaso su
única ventaja, sobre la novela.

20

Por lo que respecta a la legitimidad de la "biografía del saber" y
su provecho como disciplina complementaria de la historia, Bertrand
Russell escribió una justificación que me parece perfecta: "Creo
que si los cien hombres de ciencia más capaces del siglo XVII
hubieran muerto en la infancia, la vida del hombre corriente en
todas las comunidades industriales actuales habría sido
completamente distinta de la que es. Y si Shakespeare y Milton no
hubieran existido, no creo que algún otro hubiera escrito sus obras."
" o hay historia, sólo biografía", proclamó Carlyle. La frase es
evidentemente falsa. También su inversa lo es.

*
Al salir de la casa de las tres hermanas, recuerdo, entre una galería
de autores incidentales o apologéticos, a los escasos oficiantes
genuinos de la biografía en México. Su solitario trabajo (que deslindo
de la autobiografía) merecería, a su vez, tratamiento histórico.
Aunque existieron antecedentes notables en los siglos ).,_7\TI y XVII,
quizá el primero fue el jesuita Juan Luis Maneiro, autor de las Vidas
de mexicanos i/11stres del siglo XVIII. Maneiro pudo haber dado inicio
a una tradición humanista clásica en la biografía, pero su propuesta
quedó trunca por la condición de exilado en la que escribía. La
estafeta fue retomada magistralmente, a mediados del siglo XIX,
por dos grandes autores que no pertenecen al panteón oficial: José
Fernando Ramírez (con su Vida de Motolinía) y sobre todo Joaquín
García Icazbalceta, autor de decenas de biografías puntualísimas
sobre personajes de la Conquista y el Virreinato y, sobre todo, de la
magistral Vida de Don I'r(!Y Juan de Z11márraga. En las décadas finales
del siglo XIX, Francisco Sosa realizó una obra profusa y no
despreciable, pero sesgada hacia las vidas ejemplares. Al comenzar
el XX, Justo Sierra escribió una gran biografía de Juárez sobre
premisas emersonianas -sosteniendo la "representatividad" de
Juárez como emblema del alma profunda y el destino liberal de
México. En respuesta, Francisco Bulnes publicó una vida polémica,
tan ácida como las de Strachey, pero desprovista de elegancia y
gracia. En la etapa moderna -y a riego de incurrir en omisiones-

21

�Enrique Krauze

creo que merecen citarse las biografías de José Fuentes Mares y tres
grandes obras, una por cada década: Sor Juana Inés de la Cruz o las
trampas de la fe de Octavio Paz (1983), el Hernán C01tés de José Luis
Martínez (1990) y la Vida de Fray Servando de Christopher
Domínguez Michael (2005).
Don Luis González (nuestro inolvidable doctor Johnson) advertía
a sus discípulos, en una remota clase de 1970: "Pocas veces se ve
un historiador metido a biógrafo." Conmigo sí se vio, y nunca le
pedí perdón por mi pecado. Con todo, quiero pensar que no habría
condenado el modesto credo biográfico que ahora desprendo de
mis lecturas y mi propio trabajo. Creo, con Plutarco, que la biografía
puede complementar el conocimiento de la historia y orientar la
vida moral. Creo también, con Suetonio, que puede ser ácida e
implacable, sobre todo con las personas del poder. Creo, con
Diógenes Laercio, que debe recrear sobre todo a las personas del
saber, en las que -como John Aubrey- la lente microscópica suele
distinguir rasgos esenciales: la buena voz, la panza prominente, la
miopía y hasta el estreñimiento. Creo, con Boswell, en la
frecuentación directa, curiosa, puntillosa, obsesiva, pero también
maliciosa y crítica, de las cartas, los diarios íntimos, las memorias,
los testimonios orales de los biografiados y, en condiciones ideales,
de los biografiados mismos. Creo que el buen estilo de una biografía
puede aproximarla un poco al ideal pictórico de Schwob. Creo en la
frase de Strachey: "La discreción no es la parte mejor de la biografía."
Hasta ahí mis clásicos, que leo y releo con anacrónica fascinación.
En cuanto a mi propia experiencia, quiero creer que existe la
imaginación biográfica. Radica, por un lado, en comprender los
motivos de los personajes y tratar de recrear sus pensamientos y
sentimientos. Y consiste, también, en ver las opciones vitales que
se abrían ante ellos cuando el pasado era presente. Esta
reconstitución imaginaria de la incertidumbre es acaso la operación
más difícil, y en ella fincan muchos críticos la supuesta limitación
ontológica de la biografía: describir una vida de la que se sabe de
antemano el desenlace. Pero, de ser cierta, esa objeción no sólo
desmentiría el género de la biografía, sino también el de la historia.

22

Sobre el lugar de la explicación en la biografía, pienso que la
irracionalidad y el azar juegan un papel central en la vida humana, y
por ello dudo que la conducta sea propiamente "explicable". Pero
creo también que es posible entrever el "sentido" de una existencia,
descubrir conexiones entre hechos remotos y presentes, dar con
ciertas claves ocultas (aun para el propio sujeto, o sobre todo para
el propio sujeto) que de pronto pueden aclarar, con una honrada,
pulcra, verosímil y evocadora narración, ese misterio, ese milagro
que es una vida, una vida humana.

23

�La revista Población, Migración,

Turismo

Pablo Yankelevich*
INAH

EN MÉXICO, EL SURGIMIENTO de la demografía como campo
disciplinario y de acción política se ubica a finales de la década de
1920. Sin embargo, fue en el marco de la crisis económica mundial,
cuando las preocupaciones sobre la cantidad y la calidad de la
población potenciaron reflexiones sobre las estrategias para hacer
realidad reclamos de justicia en una sociedad con enormes contrastes
sociales. Una sociedad en que la desigualdad era directamente
proporcional a las pertenencias étnicas de poblaciones distribuidas
de manera muy distinta en la nación que se pretendía gobernar.
Además, en aquel tiempo se descubrió la dimensión de fenómeno
emigratorio hacia Estados Unidos, y en consecuencia debieron
enfrentarse los problemas derivados de retornos masivos de
nacionales cuando las crisis en el vecino país redujeron los mercados
de trabajo. Por último, fueron los años en que se pretendió controlar
los flujos inmigratorios tratando de definir cánones de deseabilidad
en los extranjeros con intenciones de radicar en el país. En síntesis,
hacia comienzos de los treinta, las cuentas sobre los nacimientos,
• Investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

25

�'/

I

"4.,

1

()

las defunciones, los desplazamientos humanos, y el conjunto de
variables que impedían el crecimiento de la población, destrabaron
acciones gubernamentales como consecuencia de diagnósticos que,
a decir de Luis Astorga., convirtieron la resolución de los problemas
de la población en una auténtica "Razón demográfica de Estado".1
En primera instancia, esa razón se tradujo en normas jurídicas, y
quizá no haya mejor ejemplo de la densidad adquirida por estas
preocupaciones que tomar en cuenta el siguiente dato: recién en
1908 México expidió su primera ley de inmigración, después de
casi un siglo de intentar vanamente atraer extranjeros dispuestos a
poblar y civilizar estas tierras. Sin embargo, en las dos décadas
transcurridas entre 1926 y 1947, el país conoció dos leyes generales
de migración (1926 y 1930) y dos leyes generales de población (1936
y 1947). En sólo veinte años el furor legislativo superó con mucho a
todo lo realizado durante el siglq XIX ¿Por qué? Ese furor no fue
ajeno a una coyuntura internacional en donde la crisis derivada de la
Primera Guerra Mundial permitió en Europa renovar los marcos
conceptuales de la demografia, en un entorno en que la intervención
estatal comenzaba a erigirse en un canon del pensamiento económico
y político. En México, este clima de época fue interceptado por una
Revolución interesada en resolver una diversidad de problemas sociales
que comenzaron a ser pensados en términos poblacionales. Es decir, la
población se convirtió en motivo de particular observación, surgiendo
la idea de que rúnguna patria mexicana sería forjada sin un conocimiento
cabal de los orígenes, características y necesidades de los segmentos
que mal integraban la población nacional.
La instalación de estas preocupaciones en el seno del Estado
posrevolucionario y su cristalización en políticas gubernamentales, fue
resultado de evaluaciones que realizaron expertos y técnicos al amparo
de funcionarios interesados en enfrentar lo que se valoraba como la
causa de los grandes problemas nacionales. Tal fue el caso, por ejemplo,
del ingeniero agrónomo Juan de Dios Bojórquez, que hacia finales de
los años veinte se desempeñaba como el jefe del Departamento de
1

Luis Astorga, "La razón demográfica de Estado" en &amp;vista Mexicana de Sociología,
MéxicoNºl,UNAM, 1989,pp.193-210.

26

Pablo }á11kelwich

Estadística. Convencido de la necesidad de construir un sistema
nacional de información estadística, fue el responsable de enviar a dos
jóvenes mexicanos a Roma para formarse bajo la tutela del ya prestigiado
economista y demógrafo Conrado Gini. Fue así como Gilberto Loyo y
Errúlio Alanís se convirtieron en los primeros especialistas en cuestiones
de demografia y estadística que tuvo México. 2
Gilberto Loyo fue el principal responsable de introducir los
diagnósticos demográficos en el discurso político, convirtiendo los
estudios sobre la población en herramienta de planeación. Además,
fue fundador de cursos e instituciones académicas en que la demografía
comenzó a ser estudiada. Sus primeras investigaciones inspiraron las
propuestas poblacionales del Plan Sexenal de 1933, y dos años más
tarde publicó La política demogr4fica de México, investigación llevada a
cabo a solicitud del PNR con el fin de dotar de bases científicas al
programa revolucionario en cuestiones económicas y sociales. Esta obra
sirvió de soporte a una política de población que desde los años treinta
apostó por el natalismo, convencida de que la única manera de potenciar
el desarrollo económico era promover acciones que tendieran al
incremento cuantitativo y el mejoramiento cualitativo de la población.
Mientras Loyo participaba en el diseño de esta política, Manuel
Gamio, también formado en el extranjero, hacia lo mismo pero desde
el campo antropológico. Desde el siglo XIX, el robusto aporte indígena
en la composición étnica de la población, fue uno de los temas
recurrentes en todos los debates sobre la modernización del país. En
este sentido, las ideas y las acciones de Gamio articularon dos momentos
en la institucionalización de la antropología mexicana.; por un lado, la
un.pronta social darwinista del porfi.tiato tardío, y por otro, el culturalismo
de impronta boasiana que impregnó la obra de Gamio pero también la
de los otros fundadores de la antropología del México
3
posrevolucionario. El indigenismo de Gamio y sus compañeros de
2

Emilio Alanís, Vivir entre dos siglos, México, Edamex, 1990. 2: parte y "Prólogo",
Gilberto
Ú!Jo, Obras, México, Dirección General de Estadística, 1974, Vol. 1.
3
Mechthild Rutsch, ''Ramón Mena y Manuel Garruo, una mirada oblicua sobre
~a antropología mexicana de los años veinte del siglo pasado" en F.elaciones, 88,
Zamora, El Colegio de Michoacán, 2001, pp. 79-1 18.
_

27

�Pablo Yanke/,evich

ruta, Aguirre Beltrán, Antonio Caso, Othón de _Men~áb~, entre
otros tenía el objetivo de integrar a las comurudades indígenas a
'
.
una moderna sociedad nacional. Si el propósito era mcorporar para
acrecentar el mestizaje, resultaba imperativo desmontar las culturas
tradicionales de las comunidades indígenas. El nacionalismo que
propugnaba Gmnio ofrecía el paliativo de vindicar~ glorias _del p~a_do
indígena, pero en su matriz retomaba el paradigma liberal dectm~noruco
de transformar a un país atrasado en una nación moderna.4 S1 para el
argentino Juan B. Alberti gobernar era poblar las "~eshabitadas" llanuras
rioplatenses, para sus admiradores m~x1canos poblar er~
fundamentalmente des-indianizar. En 1944, Gilberto Loyo lo expreso
con toda claridad: "México es el primer país en que ha quedado
debidamente clarificado que trasformar al indio en un hombre cultural,
· ale a poblar"
política y económicamente moderno, eqwv
.5 .
En esta empresa, una de las mayores innovaciones fue el mtento de
reemplazar las categorías raciales por conceptos cul~rales en la
clasificación de los grupos humanos. Siguiendo a Boas, Gamio rechazaba
el determinismo genético entonces en boga en las ciencias sociales,
defendiendo la idea de que todos los núcleos humanos tenían los mismos
rasgos y capacidades, y que el desarrollo de esos rasgos y capacida~:5
eran resultado de las condiciones históricas y sociales de su producc1on
y no de leyes inmutables de la naturaleza.6 No desaparece la ide~ de
raza, pero sí lo hace la idea de razas superiores e inferiores. A partir_ de
esta premisa se funda la certeza de que la Revolución ha~ía conse~do
erradicar racismo. El mito del mestizaje pasó a ser la qumtaesenc1a del
espíritu nacional, camuflando conductas discriminatorias y racistas que
la antropología indigenista negó pero que la realidad obstinadamente
se encargó de recordar.7
David Brading, "Manuel Ganúo and O fficial Indigenismo in Mexico", en Bnlletin of Latín A1J1erican Research, Vol. 7, No. 1, 1988, pp. 75-89.
5 Gilberto Loyo, "Introducción", Historia de las doctrinas de población de Rene
Gonnard, México, Ed. América, 1945, p. 13.
6
Franz Boas, Cuestiones fundamentales de antropología cultural, Buenos Aires, Ed.
4

Solar-Hachette, 1964.
7
Alicia Castellanos "Antropología y racismo en México" en Desacatos, Nº 4,
CIESAS, México, verano de 2000, pp. 53-79.

28

Gamio fue un precursor de la antropología aplicada al
conocimiento de la realidad rural. El trabajo que coordinó sobre el
valle de Teotihuacan8 se enfocó al rescate del monumental sitio
arqueológico, pero también al conocimiento de las condiciones de
la población que habitaba esa región a comienzos de la década del
veinte. Además, fue pionero en estudiar la migración de mexicanos
a Estados Unidos; sus investigaciones de campo a fmales de los
veinte inauguraron indagaciones sobre las condiciones de vida y las
expectativas de los migrantes mexicanos.9
Desde los méritos otorgados por un saber académicamente
reconocido, Loyo y Gamio se convirtieron en funcionarios gubernamentales. Loyo sentó las bases de la moderna estadística nacional, diseñó
r coordinó la aplicación de los censos de población, y participó en la
elaboración de los principales indicadores estadísticos del país,
coronando su carrera con el nombramiento de secretario de &amp;onomía
en el gabinete del presidente Adolfo Ruiz Cortines. Por su parte, Manuel
Grurúo, entre otros cargos, se desempeñó como director general de
Población Rural de la 5;ecretaúa de Agricultura y Fomento, también fue
jefe del Departamento Demográfico de la Secretaría de Gobernación,
)' en 1942 asumió la Dirección del Instituto Indigenista Interamericano
puesto que desempeñó hasta su fallecimiento en 1960.
Estos expertos interactuaron con técnicos interesados en
cuestiones demográficas. Uno de los más sobresalientes fue Adolfo
Ruiz Cortines quien durante más de una década trabajó en el
Departamento de Estadística Nacional, convertido en 1933 en la
Dirección General de Estadística de la Secretaría de Economía. La
formación y el interés por la estadística de quien sería presidente de
México se derivaba de estudios de contabilidad en la primera década
del siglo, y de cursos de que tomó en 1925 con un joven profesor
recién llegado de la Universidad de Harvard: Daniel Cosío Villegas. 10
8

Manuel Camio, Lapoblación del Valle de Teotihuacan, México, SEP, 1922.
Manuel Camio, Número, procedencia y distribución geográfica de los inmigrantes
fllt&gt;-icanos m los Estados Unidos, México, Talleres Gráficos Editorial y Diario Oficial,
9

l930 r Mexica11 immigration to the United States; a st114Y ofhuman migra/ion and atfjustment, Nueva York, Dover Publicaáons, 1971.
10
Enrique Krauze, Lapresidencia imperial, México, Tusquets, 2002, p. 199.

29

�Pablo Yanke/evich

Ruiz Cortines fue un entusiasta promotor de los estudios estadísticos,
de los recuentos de población, vivienda y producción, y un insistente
defensor de la llamada política de población. Hacia 1932 observaba
que:
"Hoy todos se preocupan por orientar y organizar la econorrúa
política [...] que equivale a orientar y organizar la producción,
distribución y consumo de las cosas materiales de los hombres, y se
deja para después, sino es que la olvidan, la producción, distribución
y consumo de la vida humana. [... ] Sin dejar de reconocer la
necesidad de organizar la economía política queremos, deseamos
fervorosamente que ya que son integrales los planes económicos, lo
sean también los que al hombre se refiere, sobre todo en México
cuya heterogeneidad social es tangible. De alli, la insistencia en que se
implante [... ] una juiciosa política de población." 11

Por otra parte, uno de los funcionarios de más experiencia en
materia de población fue el michoacano Andrés Landa y Piña. En
1923, a los 26 años, ingresó como auxiliar en la sección de estadística
de la Secretaría de Gobernación, iniciando una larga carrera en la
administración pública que lo llevó a la jefatura del Departamento
Migratorio, cargo que ocupó desde finales de los años veinte hasta
comienzo de los cuarenta. Una década más tarde, se convirtió en el
director General de Población, y desde 1955 hasta su fallecimiento
en 1969 dirigió el Registro Nacional de Electores. 12
Landa y Piña tuvo como única formación un título de maestro
normalista. De manera autodidacta incursionó en la estadista y
más tarde en la demografía, para convertirse en una referencia
obligada en todo aquello que relacionado con las políticas de
migración. Este michoacano no fue un experto en el sentido de un
conocimiento validado en ámbitos académicos, en realidad fue un
técnico cuyo saber fue resultado de la experiencia acumulada en los
ámbitos donde se diseñaron políticas gue en ciertos momentos le
11

Adolfo Ruiz Cortines "La población y su política" en Crisol, Nº 44, agosto de

1932, pp. 72 y 73.
12

Vicente l\farín I turbe, ]1mgupeo en la historia, México, imprenta Arana, 1966, PP·

75-77.

30

correspondió poner en marcha. Landa y Piña sí estuvo rodeado de
expertos y a ellos escuchó apropiándose de conocimientos
producidos desde la antropología, la sociología y la demografía,
personalidades como Manuel Gamio, Othón de Mendizábal, Lucio
Mendieta y Núñez, Gonzalo Aguirre Beltrán y Gilberto Loyo fueron
a algunos de sus interlocutores.

Población, Migración, Turismo
Cuando el sexenio cardenista recorría sus últimos meses, comenzó
a circular una publicación preocupada por la política de población.
En agosto de 1940 apareció el primer número de Migración y
Pobfaci.ón, un mes más tarde en el nombre de la revista se agregó la
palabra "Turismo", y desde julio de 1941 un cambio en el orden de
las tres palabras jerarquizó la importancia de los fenómenos cuyo
estudio pretendía fomentar. La revista pasó a llamarse Población,
Migración, Turismo. Se trató de una publicación mensual, periodicidad
no siempre respetada. Se sabe que conoció dos épocas, la primera
llegó hasta 1948, la segunda fue inaugurada en 1953 y no hay registro
de su término.

Población no fue una revista oficial de la Secretaría de Gobernación
(SG) pero si una publicación oficialista. Durante los tres primeros meses,
Amado Juárez, de profesión militar fue su director y el periodista
Armando Villagrán fungía como subdirector. Desde enero de 1941,
Villagrán asumió la dirección que conservó durante toda la primera
época. Ya en la segunda etapa, la dirección quedó a cargo de Andrés
Landa y Piña, a la sazón director General de Población de la SG, mientras
que Villagrán volvió a desempeñarse como subdirector. Es evidente
la vinculación con las autoridades de la SG, puesto que los mismos
secretarios del ramo y los encargados de los asuntos de población,
de migración y turismo publicaron en sus páginas. De igual forma,
en la revista es posible encontrar notas e informaciones sobre
conYenciones de migración, sobre el Primer Congreso Demográfico
Latinoamericano organizado por la SG en octubre de 1943, al tiempo
que cualquier cambio en el personal jerárquico de la Dirección de
Población de la SG era motivo de comentarios y notas.

31

�Pab/Q Yankele1ich

A juzgar por la abultada publicidad de empresas privadas que
nutrió las páginas de Población, Migración, Turismo se podría inferir
que por lo menos desde 1942, la revista fue un emprendimiento no
sólo autofinanciado sino razonablemente lucrativo. Sin embargo,
en los primeros tiempos la SG auxilió este esfuerzo de manera directa
o bien sugiriendo el apoyo a empresarios, comerciantes e inclusive
refugiados políticos. Así por ejemplo, en el archivo de la Junta de
Auxilio a los Republicanos Españoles GARE) se encuentran
constancias de donativos y subscripciones a la revista en 1940 y
1941, apoyos que se realizaron "atendiendo indicaciones de la
Secretaría de Gobernación."13
El sesgo oficialista de la publicación dejaba espacio para
diagnósticos y propuestas que permitieran a sus editores: "alejarse
lo más posible de ese peligroso mal, tan profundamente arraigado
en nuestro ambiente, que se llama empirismo y que solo conduce a
la confusión, cuando a través de él se pretenden resolver problemas
tan complejos y trascendentales como lo es el de la población en
México". La revista aspiraba convertirse en un espacio de encuentro
y en tribuna «de los hombres de estudio que han dirigido sus
esfuerzos hacia el hoy casi inexplorado campo de la investigación
científica de la demografía mexicana." El diagnóstico no era otro
más que el elaborado por Loyo: "la escasez de la población en nuestro
país, el bajo nivel económico, higiénico y cultural de la grandes
masas que forman el pueblo mexicano; la aterradora cifra que alcanza
la mortalidad en los infantes y en los adultos y otras razones más de
grave importancia, hacen de nuestro problema demográfico uno de
los que requieren la más seria atención de parte no solo los gobiernos
revolucionarios, sino de todo el pueblo de México." La ciencia de la
población había llegado para quedarse, y la fe en ella justificaba el
nacimiento de la revista y el esfuerzo que ambicionaba realizar de
cara a la experiencia de "administraciones anteriores bien
intencionadas, aunque desgraciadamente mal informadas, con
13

Archivo Carlos Esplá. Actas de laJARE, 8 de mayo de 1941 (acta 46, libros III y
IV)yactasdel 14y 12dediciembrede 1940y8demayode 1941 (actas números 166y 182
respectivamente, libros I y II). http:/ /bib.cervantesvirrual.com/portal/ACE/

32

resultados prácticamente nulos por la carencia de bases científicas
sólidas, de datos verídicos, y en una palabra de conocimientos
exactos sobre la realidad demográfica". 14
La publicación nació para difundir los saberes demográficos
existentes bajo el convencimiento que de ellos dependía la
resolución del más grande de los problemas nacionales: su población.
La impronta de las reflexiones de Loyo es manifiesta en el espíritu
de la revista. El diagnóstico era inquietante: en México la población
era escasa, heterogénea y desigual en su distribución. "Somos 17
millones de hombres dispersos frente a 122 millones de
estadounidenses" alertaba Loyo, el problema demográfico de México
es "una cuestión de vida, de nacionalidad y de potencia, y no una
cuestión humanitaria o de simple colonización para explotar recursos
naturales; [. . . no] hay que poblar para tener más blancos o para
explotar los recursos naturales; [hay que] poblar para que México se
integre"_ 1s
Pocos años más tarde, Andrés Landa y Piña, en un editorial de la
revista recogía aquel diagnóstico, advirtiendo que la población era
"el máximo e inaplazable problema" de México. Había que actuar
por "la multiplicación de la natalidad, conservación y prolongación
de la vida, por la economía social y política, por la unificación de la
familia mexicana y por la subsistencia de ésta en su propio territorio".
Y había que hacerlo pronto, porque el pueblo mexicano se verá
expuesto al inevitable choque con la cultura y la raza sajona, "choque
en el cual se pondrá a prueba nuestra resistencia, y se comprometerá
por nueva vez la integridad del suelo patrio, y también la de nuestro
bagaje espiritual, que no es exclusivamente nuestro, sino de la raza
latinoamericana." 16
En la revista cristalizaron un núcleo de inquietudes gestadas
desde años atrás, y que de alguna manera había sintetizado Adolfo
14

Editorial, "Nuestra aportación a la solución de los problemas demográficos"

en,Htgración, Población, Nº 1, agosto de 1940, s.n.p.
: Gilbe~to Loyo, La_!º'~~ca den1ogr4fica de México, México, PNR, 1935, p.22.
Población, T11ri~o
Nº2J\ndres Landa y Pina, Esquema demográfico" en Mioración
b
)
,,,,, )

'

, México, septiembre de 1940, p. 16-17.

33

�Pablo Yankelevich

1 ' '

Ruiz Cortines en un artículo publicado en 1934 en la revista Crisol
y gue Población reprodujo en 1942. Para un Estado q~e proc~am~ba
su derecho a intervenir en la economía, resultaba unprescmdible
diseñar la política de población. Esta no podía reducirse a asuntos
de inmigración y emigración como había sucedido en el pasado,
"La política de población debe inspirarse en la resolución inmediata
de dos aspectos cardinales: la distribución conveniente de los
habitantes y el aumento de los mismos". Los resultados de las
primeras estadísticas exhibían la magnitud de las dificultades: México
en los años treinta tenía una densidad de 8.41 habitantes por
kilómetro cuadrado, Estados Unidos tenía más del doble. En el DF
esa densidad alcanzaba los 829 habitantes, pero en Tlaxcala era de
medio centenar. El 50% de los profesionistas vivían en la capital
del país, mientras que no había un médico en 800 municipios de los
2.248 que formaban la república". Transformar esta realidad
constituía el desafío que debían enfrentar los gobiernos
revolucionarios, había que aumentar la población, abandonar toda
apuesta por el inmigracionismo y concentrarse en el crecimiento
natural de la población." 17 Hacia 1935, Loyo había sentenciado:
"queremos que México inspire su política económica, social y educativa
en el binomio: potencia demográfica, potencia nacional." 18
En este clima de ideas surgió Población, Migración, Turismo.
En sus páginas es posible encontrar un auténtico inventario de
las preocupaciones en materia demográfica: migraciones internas,
inmigrantes extranjeros deseables e indeseables, salud pública,
colonización rural, refugiados españoles, mestizaje, "razas"
indígenas, miseria urbana, naturalización de extranjeros, repatriación
de mexicanos en Estados Unidos, registro y control de inmigrantes
y emigrantes. Por otro lado, la promoción al turismo ocupaba toda
una sección, en ella se daba cuenta de las actividades y programas
del Departamento de Turismo de la SG, y también se publicaron
17

Adolfo Ruiz Cortines "México y la política de población" en Población, Migración,
Turismo, México, agosto de 1942, p. 27 (Este texto originalmente se publicó en
Crisol, México, noviembre de 1934, pp. 265-271).
18
Gilberto Loyo, Lapolítica den,ogr4fica de lvléxico, México, PNR, 1935, p. 55.

34

artículos y reportajes sobre los atractivos naturales y culturales de
estados y ciudades de la república. Durante algún tiempo, la sección
se publicó también en inglés en consonancia con el engrosamiento
del flujo turístico norteamericano.19 Por lo general, la revista cerraba
con un apartado literario a cargo de Salvador Azuela, José Juan
Tablada y Rafael Solana, entre otras figuras de las letras nacionales.
El lúspanismo y la defensa del mestizaje fue un tema recurrente en
la vida de la revista. Desde el número inaugural y a lo largo de su
primera etapa, Población hizo gala de una apasionada hispanofilia
expuesta en sus vertientes más conservadoras: José Vasconcelos y
Nemesio García Naranjo entre otros, arremetieron contra la leyenda
negra de la conquista insistiendo en la necesaria conmemoración del
12 de octubre, en el reconocimiento a la empresa civilizatoria de Hemán
Cortés y en los beneficios del catolicismo.20 Por su parte, Armando
Villagrán, desde la dirección de la publicación, nunca escondió su
hispanismo y, convencido por sobre todas las cosas de que la mejor
inmigración era la española, lo mismo defendió a la antigua colonia
hispana que a los recién llegados refugiados republicanos. Siempre
consideró una injusticia la oferta del gobierno cardenista de otorgar,
sin requisito alguno, la nacionalidad mexicana a los refugiados y no
hacer lo mismo con los antiguos inmigrantes. En atención a esta
circunstancia, la revista realizó un interesante ejercicio organizando
una encuesta entre funcionarios e intelectuales con el propósito de
crear una corriente de opinión favorable a la naturalización del conjunto
de la colonia española.21 Las respuestas, siempre simpáticas a los
españoles, no se volcaron unánimemente a favor de la propuesta de
19

Dina Berger y Andrew Grant Word, Holidqy in Mexico. Critica/ reflections on
lol(rism and tourist encounters, Duke Urúversity Press, 2010.
20

Entre otros, véase José Vasconcelos "Inmig ración homogénea" y Nemesio
García Naranjo. "La lúdalguía española" en Migración, Población, TnriSRJo, Nº 5, México,
enero de 1941;José Vasconcelos, "Discurso día de la raza" y Nemesio García Naranjo
"Colón el primer inmigrante" en Población, Migración, Turis,110, Nº 12, México, octubre de 1941 y Nemesio García Naranjo; "la mexicarúzación de los esp añoles" en
Población, Migración, T,msmo, Nº 15, México, febrero de 1942.
21

"Editorial" Población, Migración, Turismo, Nº 14 México, enero 1942. Las respuesras

ª la encuesta pueden consultarse en los números de marzo y de abril-mayo 1942.
35

�Pt1bfo Ya11kelevich

Villagrán. En ese sentido, la. encuesta aporta datos sugerentes sobre la
problemática tensión entre inmigración y naturalización, as_unto _del
que también se ocupó la. revista como más ade~~e se me~c1o~ara.
El principal animador de este emprenduruento editorial fue
Andrés Landa y Piña, cuyos artículos estuvieron presentes en
prácticamente todos los números. En este sentido, la. publicación
permite seguir el recorrido de las preocupaciones del fundador del
Servicio Migratorio de México a lo largo de más de una década.
Manuel Garnio fue la autoridad científica durante su primera época.
Figuras como Gonzalo Aguirre Beltrán,José Vasconcelos, Nemesio
García Naranjo, Manuel Toussaint, Vito Alessio Robles, Rodolfo
Brito Fourrier, Antonio Caso, Jorge Prieto Laurens y Mauricio
Magdaleno, colaboraron con frecuencia en esa misma época,
mientras que en la segunda se advierte la presencia de los
antropólogos Juan Comas y Johanna Faulhaber. Junto_ a es~os
colaboradores se ubicó un ancho contingente de funcionarios
vinculados a distintos asuntos demográficos en la SG.
Se trató de una revista absolutamente doméstica. Salvo contadas
excepciones no hubo colaboradores extranjeros o que residieran en
el extranjero, ni artículos referidos a cuestiones internacionales. El
acontecer mundial se hizo presente en las inquietudes que despertó
la Segunda Guerra, y por supuesto el ingreso de México en ella a
finales mayo de 1942. De alguna manera, esta aproximación aldeana
a los problemas de población tuvo que ver con las propuestas de
aquellos que paradójicamente abogaban por la puesta en prácti~a
de métodos verdaderamente científicos. Entre ellos, el mismo Ganuo
que en el primer número de la revista dejó establecido que "no
puede haber ninguna política de población sino está basada en datos
e informaciones de estricta elaboración científica." Sin embargo,
en el caso mexicano, resultaba imposible atender los problemas de
población "aplicando métodos y tratamientos extranjeros",22 puesto
que "los elementos que constituyen nuestra población no son étnica
ni socialmente homogéneos" Para el patriarca del moderno
22

Manuel Gamio "Sugestiones sobre la política de población en México", en
Afigración, Población, T11risnio, Nº 1, agosto de 1940, s.n.p.

36

indigenismo, métodos y modelos extranjeros sólo eran aplicables a
naciones homogéneas en términos étnicos. México no era el caso,
puesto que su población es un "conjunto de agrupaciones que
difieren entre sí [...] y corresponden desde el punto de vista de la
evolución a las diversas etapas recorridas por la humanidad desde
hace millares de años hasta la fecha." En México, bajo la mirada de
Gamio, se hacían presentes las distintas etapas evolutivas de la
historia humana, desde el neolítico en donde ubicaba a los
lacandones, hasta ciertos sectores urbanos " y presentan
características de vida material y espiritual de la civilización moderna
de origen europeo".2.3 Todo el espectro evolutivo estaba presente y
por lo tanto, desde la jefatura del Departamento Demográfico, la
primera recomendación que hizo fue la de diseñar métodos
especiales para satisfacer las aspiraciones y necesidades de la
población, y por lo tanto alcanzar su mejoramiento cualitativo y
cuantitativo. La formulación de esos métodos presuponía la
obligación de conocer científicamente a la población. Sin ese
conocimiento se actuaría de manera empírica, como había sucedido
en el pasado, con resultados nulos y aún contraproducentes en el
combate a la. miseria y el atraso cultural.
Gamio encarnaba la figura del funcionario/ antropólogo, y en su
actuar entrelazaba los campos del saber académico y del poder
político. Era importante conocer el pasado puesto que de ello
dependían las posibilidades de transformar el presente desde la
gestión gubernamental. "Para poder gobernar sobre base lógica y
autorizada, había escrito en 1935, es indispensable conocer
previamente los antecedentes, la naturaleza y el funcionamiento de
la población que se va a gobernar." En realidad, se estaba gestando
una antropología de Estado obsesionada en aminorar la diversidad
étnica. Hacia 1916, Gamio había esbozado este plan en Forjando
Patria, y a ese plan volvía en 1935 cuando escribió: "Hoy, como
hace veinte años que iniciamos esta campaña nacionalista, creemos
que es de urgencia equilibrar la situación económica [... ], intensificar
23

Manuel Garnio, Las deficiencias de nuestro proceso demográfico" en Migración,

Poblaaó11, T11rismo, Nº 4, diciembre de 1940, pp. 8 y 55.

37

�Pablo Yankekvich

el mestizaje a fin de consumar la homogeneización racial; y sustituir
las deficientes características culturales de las masas por las de la
civilización moderna [ .. .] . En el momento actual debemos, antes
que nada, formar una verdadera nación." 24 En ese mismo año, y
desde la demografía, los exhortos de Loyo resultaban coincidentes
en el imperativo de "poblar a México para que la nacionalidad se
forme fuerte, y para que el Estado mexicano moderno no sea un
mito."25
Atender los asuntos demográficos era combatir los más
importantes problemas nacionales, y entre ellos ninguno más
acuciante que afianzar una nacionalidad y fortalecer un Estado. En
la génesis del nacionalismo revolucionario estas cuestiones fueron
cruciales, se insistía en ellas una y otra vez y se lo hacía desde un
diagnóstico de inferioridad civilizatoria. Frente a naciones fuertes y
modernas, México tenía que resistir y para hacerlo era necesario
incrementar la cantidad y calidad de sus habitantes. "Condenamos,
escribió Gamio, el nacionalismo conservador, imperialista y
guerrero."26 Era importante diferenciarse del nazi fascismo en ascenso
que con igual insistencia promovía el aumento de la población,
"Nosotros, indicó Loyo, estamos lejos del mesianismo racial". '1:1 Se
trababa de un nacionalismo defensivo, distanciado de cualquier
anhelo de expansión y de agresión, "con nuestras propuestas
queremos potenciar los recursos demográficos de un país débil,
pobre, despoblado, que sólo anhela asegurar su continuidad histórica
mediante la integración vigorosa de su nacionalidad y de su
econorrúa". 28

24

Manuel Gamio, Hacia un México Nuevo. Problemas S ocialei', México, s.p.i., 1935,
pp. 5 y 6.
25
Gilberto Loyo, Lapolítica demográfica de México, México, PNR, 1935, p.23.
u Manuel Gamio, Hacia u11 México Nuevo. Problemas Socialei', México, s.pi, 1935, p. 5.
27
Gilberto Loyo, Lapolítica dwográfica de México, México, PNR, 1935, p.14.
28
Gilberto Loyo, "Teorías cíclicas de la población y del optimum demográfico.
Esrudio introductorio" a Rene Gonnard, Historia de las doctrinas de la poblaciótl'
México, Ed. América, 1945, p. 11.

38

La voz de Landa y Piña
Nadie dejaba de valorar "el aumento de la población como una ingente
necesidad nacional" escribió Landa y Piña; sin embargo, había algunas
discrepancias respecto al procedimiento y a los medios para alcanzarla.
Sobre la estrategia indigenista el consenso era absoluto, Gamio marcaba
el rwnbo a seguir. Sin embargo, las diferencias se expresaban en relación
a la innúgración extranjera y a la emigración nacional. ¿Debía impedirse
el ingreso de extranjeros y la salida de emigrantes nacionales? ¿El
aumento de la población sería sólo resultado de la disminución de los
índices de mortalidad o, a esto se agregaría una controlada concurrencia
de innúgrantes extranjeros encargados de aportar calidad biológica y
cultural?
La formulación de estas preguntas tuvo lugar en un momento de
confluencia de dos procesos, por una parte, la decisión del presidente
Lázaro Cárdenas de desplegar una amplia solidaridad con los republicanos españoles tras su derrota en la Guerra Civil;29 y por otra, los
mtentos de echar a andar programas de colonización rural dirigidos a
los mexicanos repatriados de los Estados Unidos.30 ''Repatriación y
Asilo" fue el título de un sugerente artículo de Landa y Piña publicado
en enero de 1941, mostrando que en realidad, la apuesta natalista debía
ser auxiliada con aportes provenientes de inmigración extranjera y de
repatriación de mexicanos. Todos los recelos generados por las
adscripciones políticas e ideológicas de la inmigración republicana, se
terminaron diluyendo ante la posibilidad de una llegada masiva de
españoles, puesto que ellos "constituyen uno los factores raciales que
al fundirse con los nativos han formado el protoplasma de la
31
nacionalidad." En medio de la política migratoria más restrictiva
i, José Antonio Matesanz, Las Raíces del Exilio. México ante la Guerra Civil
Española, 1936-1939, México, El Colegio-de México-lJNAM, 1999; Clara E. Lida,
Inmigración y exilio. Reflexiones sobre el caso español, México, Siglo XXI Eds.,
l997 YCaleidoscopio del exilio. Actores, memoria, identidades, México, El Colegio
deMéxico,20IO.

JO Fernando Saúl A1anís Enciso,Que se queden allá. Elgobiemo de Méxicoy la repatriación
tk meximnos
en bstados Unidos (1934-1940), México, E l Colegio de San Luis, 2007.
31
_
Andrés Landa y Piña, "Repatriación y asilo" en Migración, Población, Turismo, Nº

:,, México, Enero de 1941, p. 65.

39

�Pablo ) ank.elevich

que conoció México, la llegada de estos españoles constituyó toda
una excepción. Se trataba de la inmigración más deseable que
arribaba al país por razones de índole política, y no como resultado
de una estrategia de selección de corrientes migratorias en las que
tanto insistía Landa y Piña. Esta oportunidad debía complementarse
con políticas de contención e inclusive prohibición de la salida de
mexicanos hacia Estados Unidos, una vez que se hubiesen satisfecho
las necesidades materiales de los potenciales emigrantes.
Desde estas posiciones, Landa y Piña advertía que el país debía
estar preparado para hacer frente a lo que suponía iba a suceder una
vez concluida la Segunda Guerra Mundial. Este experto en cuestiones
migratorias, supuso que el final de la guerra "producirá una especie de
dispersión, de huida, de afán de emigrar" hacia este continente.
"Estamos ante la Hora de América, porque las esperanzas de muchos
millones de seres humanos están puestas en nosotros." Aquello que
pensaba serían aluviones migratorios, fue valorado como una
oportunidad única de acrecentar la población nacional. Landa y Piña,
reafirmaba su credo: "he dicho repetidamente que soy partidario de la
inmigración seleccionada, y que pienso que ésta, como complemento
del crecimiento natural, puede contribuir a darle a México la fuerza
demográfica que le es indispensable." Llamaba a diseñar una política
de posguerra favorable a la inmigración, pero fundada en la más rigurosa
selección que atendiera tanto el número como la calidad de los
inmigrantes. "Seria imperdonable, señalaba, desaprovechar como ha
ocurrido en el pasado, una coyuntura tan propicia y tan excepcional
que seguramente no volverá a presentarse en mucho tiempo."32
Durante los años veinte y treinta, las políticas de inmigración de
México se asentaron sobre extendidos prejuicios hacia extranjeros
que por razones de "raza", costumbres y religiones fueron calificados
como "inconvenientes". 33 Con estas argumentaciones se excluyeron
Andrés Landa y Piña, "Política demográfica de post guerra" en Migración,
Población, Turismo, Nº 6, .México, febrero de 1941, pp. 72 y 73.
33
Pablo Yankelevich ¿Deseables o inconvenientes? Las Jrontera.s de la extranjería en
Aféxico posrevolucionario, México-1\fadrid, ENAH, Bonilla Artigas Eds.,
Iberoamericana/ Vervuert, 2011.

a negros, gitanos y judios entre un muy amplio universo inmigrantes
considerados "indeseables". Cuando la Segunda Guerra Mundial
adquirió su faceta más criminal y devastadora, México mantenía
una política de puertas cerradas inaugurada a mediados de la década
anterior. De hecho, el propio Landa y Piña se encargaba de recordar
que entre 1935 y 1939, el saldo migratorio arrojaba la exigua cifra
de poco más de dos mil inmigrantes: "irrecusables como son, estas
cifras demuestran que la política restrictiva, cada dia más severa, es
equivocada. " 34
En 1943, Landa y Piña, que por cierto había sido el responsable
de la implementación de esas políticas aunque sin compartirlas en
su totalidad, realizó un mea culpa reconociendo el error de valorar la
deseabilidad a partir de criterios raciales: "equivocadamente se
involucró el aspecto racial como indicativo de la asimilación
potencial de los extranjeros y de su deseabilidad migratoria [... )
fuimos demasiado lejos con el prejuicio." En su política de admisión,
México debía abandonar los criterios de nacionalidad, procedencia
Yorigen de los inmigrantes, "porque haciéndolo no tan solo
destruiremos las posibilidad de hacer un gran bien, sino que
traicionaremos los principios por los cuales hemos jurado bandera
en esta guerra." Sin lugar a dudas, las noticias sobre el exterminio
masivo de judios en la Europa ocupada por el ejército alemán,
estaban atrás de este reconocimiento. Las prohibiciones a la
inmigración fueron aplicadas a perseguidos judios del nazismo, y
como justificación se esgrimió que se trataba de seres
:'in~similables".35 Ahora, Landa y Piña escribía: "hacer del supuesto
Indice de asimilación potencial el patrón para ponderar y medir la
deseabilidad de los inmigrantes, sería error crnso y una equivocación
~sta vez imperdonable, porque la asimilación que se espera de los
Inmigrantes no es algo inherente a su naturaleza, sino el producto
de un proceso cuya ejecución corresponde al Estado." Landa y Piña

32

40

34
_

Andrés Landa y Piña, " Definición y calidad de la inmigración necesaria" en
Migración, Población, Turismo, Nº 9, México, mayo de 1941, p. 15
~ Daniela, Gleizer Salzman, "Exiliados incómodos''.·MéxicoJ' los refugiadosjudios del
naz¡smo (1933-1945) México, tesis de doctorado, El Colegio de México, 2007.

41

�¡

'J ; J.a,

r

formulada la más seria crítica al prohibiciorúsmo de la política
inmigratoria del carderúsmo y a su continuación en los primeros
años cuarenta. La responsabilidad de la "asimilación" correspondía
fundamentalmente al país de recepción. México en su opinión, no
preparaba rú alentaba la integración de los extranjeros, "peor aún,
se hace todo lo posible para no sacarlos de su condición y se les
.
. ., ))36
manuene en perpetua extraniena.
De esta forma, la revista sirvió para ventilar asuntos centrales
de la política de población, realizando observaciones de fondo sobre
conductas gubernamentales. Ya en 1941, Landa y Piña apuntó: "no
hay inmigrantes indeseables por naturaleza [... ]. Transitoriamente
pueden ser calificados así, siempre por razones eventuales de
carácter económico, social o político; jamás por su raza o procedencia. "37 Pero además, el prohibiciorúsmo se potenció bajo el argumento de que buena parte de la riqueza nacional estaba en manos
de extranjeros, como consecuencia de la liberalidad de la política
migratoria del Porfirio Díaz. Correspondía entonces a la Revolución
poner coto a esa conducta, y en resguardo de los intereses nacionales
reducir el ingreso de inmigrantes. De hecho, Ignacio García Téllez,
Secretario de Gobernación en el gabinete del General Cárdenas,
afirmó en un artículo que "entre los problemas generales de la
Revolución figura el de que no representando los elementos
extranjeros sino un poco más del 1% de la población, sean dueños
de la mayor parte de la riqueza del país."38 Hacia 1943, Roberto
Parra Gómez, Subdirector de Estadística Nacional, presentó un
estudio exhibiendo que el 53% de la riqueza nacional estaba en
manos de extranjeros. Parra Gómez realizó un ejercicio estadístico
y calculó el promedio de riqueza individual que correspondía a cada
extranjero por nacionalidad de acuerdo a los valores de capital
36 Andrés Landa y Piña, "Tesis Demográfica" en Población, lvíigración, Turismo, N"
28, México, octubre de 1943, pp. 64 y 65.
37 Andrés Landa y Piña, "Patronato de inmigrantes" en Migración, Población,
Turismo,Nº 12, México, octubre de 1941, p. 56.
38
Ignacio Garáa Téllez, "Problemas de Población" en Migración, Población, Turismo.
Nº 2, México, septiembre de 1940, p.12.

42

Pablo Ya11ke/e11ich

extranjero en la econonúa nacional. Así, por ejemplo, a cada inglés le
correspondió casi 200 mil dólares, a cada norteamericano poco menos
de 100 mil dólares, a los españoles algo más de cuatro mil dólares,
cifras gue eran contrastadas con los 192 dólares gue le asignó a cada
mexicano. El impacto de este argumento fue enorme y de manera
reiterada fue esgrimido para justificar prohibiciones y restricciones. Nadie
dudaba de la significación y peso del capital extranjero, pero pocos
objetaron la congruencia de un cálculo cuya única racionalidad era
legitimar el prohibiciorúsmo migratorio. Landa y Piña en un largo ensayo
corrigió cifras y advirtió inconsistencias. Una de ellas fue la siguiente:
"es verdad que más del 53 % de la riqueza nacional está en manos de
extranjeros, pero no lo es que esas manos correspondan rigurosamente
hablando a la población extranjera que reside en el país. Parte muy
sustanciosa de ese 53% no es propiedad de personas físicas, sino de
empresas con sede en el extranjero." Por otra parte, la circunstancia de
que algunos inmigrantes hubiesen podido acumular una gran fortuna,
"no debe ser motivo para rechazar a priori a toda inmigración", para
Landa y Piña ese rechazo "que frecuentemente es lo gue nos ocurre
frente a los extranjeros" sólo ponía de manifiesto un "lamentable
complejo deinferioridad." 39 El axioma que instaló Samuel Ramos en
s~ _intento por definir el ser mexicano, fue retomado por Landa y
Pma tratando de explicar que la relación con los extranjeros se
construía desde una posición de resistencia y de profunda
desconfianza, y gue esta peculiaridad encontraba manifestación en
las normas y los criterios con gue se conducía la política migratoria.
~n este sentido, el mejor ejemplo era el escaso número de
truni.grantes que optaban por la naturalización. En 108 años, es decir,
entre 1826 y 1934 algo más de doce mil extranjeros se habían
naturalizado. ¿Cómo debía interpretarse esta cifra? se preguntaba
La_nd_a Y Piña "¿es acaso, demostrativo de que los extranjeros no se
as1m1lan o de que deliberadamente desdeñan la nacionalidad
~~~cana? ¿O, es quizás que los requisitos para obtenerla son
difíciles de satisfacer?" El bajo índice de naturalización era la muestra
39

Andrés Landa y Piña, "Inmigrados e Inmigrantes" en Población, Migración,
Tunsmo, Nº 29-30, México, noviembre-diciembre de 1943, p.25.

43

�Pablo ) 'tmkelevirh

cabal de la nula importancia otorgada a una auténtica política de
inmigración, ya que la existente estaba "re~ida ?1ás por las
discrecionales determinaciones de los func10nanos que por
40
·
lega l
ord enarruentos
es."
.
Para Landa y Piña las páginas de Población, Migración, T unsmo
fueron una tribuna desde donde advirtió errores, criticó administraciones incluyendo en las que participó, al tiempo que trató de marcar
rumbo a la tan ansiada política de población. A seis años de la
fundación de la revista, volvía a insistir "los estadistas mexicanos
tienen que pensar y decidir sobre nuestro problema demográfico,
porque alrededor de este están todos los demás. Se trataba "de un
pueblo débil en un país débil", víctima de la miseria, "paí~ de
contrastes sociales y de heterogeneidades extrañas". Era imperioso
enfrentar esos problemas, puesto que "México se está desangrando,
41

sin que nadie lo evite."
.
Sin duda, las más lúcidas reflexiones de este técnico y funcionano
sobre asuntos de población, migración y turismo se encuentran en
la primera época de la revista. No se puede decir lo mismo de la
segunda época, aquella en la que asumió la direcc~ón de este
emprendimiento editorial al mismo tiempo que se remtegraba al
equipo de funcionarios de la SG, esta vez como director ~eneral de
Población. Entonces, a través de la revista habló la autoridad, Ylo
hizo contradiciendo una prédica sobre la que dejó constancia en
decenas de artículos. El Landa y Piña de los años cincuenta se
convirtió en el defensor de políticas que había combatido una
década antes. A finales de 1953, en un editorial esbozó los problemas
demográficos fundamentales a los que dedicaría todo su esfuerz~,, Y
entre ellos, el primero y fundamental era el: "aumento de la poblaaon
exclusivamente por el crecimiento natural, puesto que inmigración
deberá ser restringida lo más que fuere posible". Landa y Piña hacía
suyo un programa de fuertes restricciones a la inmigración, al tiempü

que proclamaba una política de "contraemigración" para detener el
flujo de trabajadores temporales a Estados Unidos. Ni rastros quedaba
de sus exhortos de aprovechar las oleadas migratorias que generaría
el final de Guerra Mundial, ) mucho menos sus propuestas de
abandonar de una vez por todas el prohibicionismo. Por el contrario,
éste se reforzaba ante la llegada de "migraciones ilegales y falsos
turistas."42 Desde entonces, en la revista ya no hubo espacio para
opiniones que distintas a las oficiales. El canon natalista, indigenista
y contrario a los aportes inmigratorios ya estaba firmemente
enraizado en los diagnósticos sobre los problemas demográficos.
Muestra de esa firmeza fue la segunda época de la publicación.
En síntesis

Población, Migración, T111ismo debe valorarse como la expresión de un
núcleo de preocupaciones sobre la realidad económica y social de
México. Sus páginas muestran el encuentro de científicos, técnicos,
intelectuales y funcionarios gubernamentales en un esfuerzo por dar a
conocer diversas aristas de Ja demografía nacional. A través de la revista
se difundieron e\~dencias estadísticas de la tan temida heterogeneidad
étnica, se presentaron resultados de investigaciones antropológicas en
comunidades indígenas, y sobre todo en su primera época, se esbozaron
críticas, sugerencias y cursos de acción en asuntos de población.
Este esfuerzo editorial surgió en un contexto signado por la
aparición de la demografía y por Ja institucionalización de la
antropología en México. Ambas disciplinas estuvieron muy atentas
a las tareas de fincar una nacionalidad y fortalecer un Estado en
sus capacidades y funciones. Conseguir estos objetivos dependía
de una labor de homogeneización desindianizadora, y también de
las posibilidades de contener el drenaje de población hacia Estados
Unidos, y de restringir la inmigración a sólo "razas asimilables." En
Población, Migración, Turismo hay un vasto repertorio de esta estrategia
que, más allá de la validez de las demostraciones estadísticas, cuando

--:; Andrés Landa y Piña, "Naruralizarlos o no" en Población, ,vfif,ració11, T11ris1J10, K'
15, Mexico, febrero de 1942, p.10.
.
41 Andrés Landa y Piña, "Pensemos en México" en Población, Migración, T11nsmo,
Nº 39, ;\.[éx.ico, mayo de 1945, pp.69 y 70.

44

42

Andrés Landa y Piña, "Problemas demográficos fundamentales" en Població11,
0
4, México, diciembre de 1954, pp.28 y 29.

.\Iígracio11, T1Jris1J10, (nueva época)

45

�las hubo, expresó sobre todo un robusto voluntarismo interesado
en modificar una realidad injusta e inequitativa.
Ese voluntarismo no alcanzó para transformar la realidad pero
sí fue muy útil para alimentar la mítica epopeya de un mestizo
victorioso en su lucha contra los peligros de la heterogeneidad. La
cantidad de población y esencialmente su calidad, fueron c_u~stiones
valoradas como el principal de los problemas. Haber engido a la
diferencia y a los diferentes en una amenaza a la nación y al Estado,
y haber depositado todas las expectativas en las bondad_e~ de un
mestizaje igualador sin resolver los problemas de fondo, qlllza pueda
ayuda a pensar la persistente vitalidad de la exclusión y el racismo
en el México de nuestros días.

Presencia de Cantabria en la Nueva
España del siglo XVI

Jesús Canales Ruiz*

CA.."ITABRIA HA SIDO UNA REGIÓN con una tasa de emigración muy grande,

a pesar de ser una región pequeña en extensión, 5.221 Kms. 2 y una
población de 600.000 habitantes. Primero con motivo de la
Reconquista, muchos cántabros participaron en ella y quedaron en
Andalucía y otros fueron llevados a colonizar dichas tierras. Con el
descubrimiento y conquista de América hubo participación cántabra
que fue creciendo con los años. Los siglos XVII, XVIII, la segunda
mitad del XIX y el primer cuarto del siglo XX, ya fue masiva
especialmente a México y Cuba En los siglos coloniales, fueron
muy poco los que regresaron y la mayoría fueron cargos militares o
administrativos; los pobres, por no poder, y las grandes fortunas
por decisión propia, quedaron allá, creando grandes sagas de familias
con poder económico y político. En los siglos XIX y XX nacieron
los llamados indianos, que, unos por las presiones políticas y otros
por añoranza, regresaron, construyeron sus casonas, escuelas y carreteras,
no sabemos si por filantropía o por vanidad. Algunos de ellos
emplearon sus ahorros para formar parte de las grandes empresas
* Centro de Estudios Montañeses. Cantabria. España.

46

47

�Jesús Canales Ruiz

industriales, incluso fuera de Cantabria. Hoy esta pequeña región
goza de bienestar y lo que eran parajes propicios para la emigración,
son hoy recreación para turistas españoles y extranjeros. Ya desde
los primeros años del descubrimiento, conquista y colonización de la
Nueva España, aparecen hombres nacidos u originarios de esta pequeña
región de España, que es Cantabria. Con motivo de la conquista y
colonización de Andalucía, fueron muchos los hombres de Cantabria
que participaron en dichas tareas, especialmente los segundones de
distinguidos linajes y quedaron como nuevos vecinos al ser mercedados
con tierras y cargos oficiales. En este pequeño trabajo damos a conocer
a dos de ellos, de primera hora en la conquista de México, que originarios
de Cantabria nacieron en Andalucía.
No cabe duda que las documentos nos acercan a la historia general
que está escrita y que recoge los avatares y hechos realizados por los
que biografiamos, pero la verdadera historia humana, la biografía, queda
mejor plasmada en la carta familiar, que sin ambages ni temor,
manifiestan sus carencias o sus satisfacciones, en la que los sentimientos
de añoranza, de soledad, de necesidad de tener a la persona amada
cerca y hacerla partícipe de penas y alegrías queda bien reflejada en
tinta. En la carta familiar, los ánimos a las esposas para que abandonen
el miedo a la mar y a lo desconocido es una constante, pues bien merece
ese sacrificio para compartir su bienestar con ellos.

Diego Hernández De Proaño

i,npulsaban fas noticias llagadas de España partiapándofe de su destituaón!'
Los lugartenientes y seguidores de Cortés habían explorado extensas
regiones en lo que hoy es el estado de Michoacán. Nuño Guzmán
abandonó la presidencia de la Audiencia de México y se dirigió a la
conquista de Nayarit, Jalisco, Colima, Zacatecas y San Luís de Potosí
el año 1529. Para ello formó un cuerpo de ejército compuesto por
300 españoles y unos 6.000 nativos como auxiliares. Vamos a seguir
la trayectoria de lo escrito por el mismo Nuño de Guzmán:

''Y desp11és acordé.formar dospartes de la gentey enviarpor su camino al veedor
(se refiere a Vasco de Quiroga) con el capitán Verdugo y el capitán Proaño de
gente de apiey algunos amigos a que salieran a la provincia de Mechoacán que
es otra que la de la Nueva Españay está cerca de la mar del sur, a donde havía
doce jornadas de andaduray de mal camino especialpara los caballosy casi lo
o'adan imposible. Y acorde q11efuese porque me dedan que hera poblada, para
que viese fo que era... porque a veces las osas no vistas se hacen másposibles que
foque son':
En carta de Guzmán a la Audiencia de México comunicaba la
conquista de Espíritu Santo.
"El domingo día del Espíritu Santo, después de oír misa y aber recibido el
Santo Sacramento, mepartíy llegado al río, mandépasaran e!fardqjey quedaran
con elfo los capitanes Verdugoy Barrios de a caballosy Vázguez con su gente de
apie.
Yo con todos los indios deguerra, elBeedory Cristóbal de Oñate con sus compañías
J' Proañoy capitán Villa/va . .. pasamos .el río,)' en medio del toméposesión por
Vuestra Mqjestad, poniéndole por nombre Espíritu Santo.
Pasado el ríoy acabado de tomarposesión de la tierra sepregonaron con trompetas
los nombresya dichos. Aquí se ha hecho tma iglesia m'!J buena que se llama
Santi Espiritusy partime a los p11eblns de Aguacatiány Jalisco y término de
Colima en m'!Jgrande servicio de Vuestra Mqjestad,y la ciudad de Composteld'.

Diego Hernández de Proaño (Diego Hernández de los Ríos) nació
en Écija, Sevilla, el año 1505, hijo de Juan Hernández de los Ríos,
perteneciente a la rama de los Mier de los Ríos originarios de Naveda,
Municipio de la Hermandad de Campóo de Suso, Cantabria, que se
trasladaron a Proaño, en el mismo municipio. Quizá formó parte de
la expedición de Nuño de Guzmán, lo que sí fue cierto es que
participó en la conquista de La Nueva Galicia ''por estar de la Nueva
Espa11a a fa parte que el reino de Galiaa está en España':
Las causas de esta aventura "hqy q11e buscarlas en el deseo de Nuño
de G11zmán, presidente de fa primera Audiencia de México y enemigo de
Cortés, por emular fas haza,ias de ése y adquirir méritos. También le

Beltrán Nuño de Guzmán puso a estas conquistas el pomposo
nombre de Conquista del Espíritu Santo de la Mayor España;
creemos que para diferenciar estas conquistas de las de Hernán
Cortés en la Nueva España.

48

49

�Jesús Canales Rniz

Pero la reina doña Juana, que gobernaba en España por ausencia
de su hijo el emperador Carlos V, no estuvo de acuerdo con tal
denominación y por Real Cédula dada en Ocaña el día 25 de enero
de 1531, ordenó que el reino conquistado se llamase Reíno de
Nueva Galicia y se fundara una ciudad con el nombre de Santiago
de Galicia de Compostela.
Para cumplir esta orden se fundó el asentamiento de Nayarit en
la actual ciudad de Tepic, que por la hostilidad de indígenas fue
cambiado a Compostela.
Hemos estudiado sucintamente su período militar y de conquistador que solía llevar aparejado el de encomendero y posterior
latifundista.
Vamos a conocer el hombre con poder y mando sobre los
indígenas a los que va a considerar como un simple botín militar; y
se comportará como un hombre déspota cruel e inhumano.
Tras la conquista verúan los premios a los protagonistas de la
victoria y vamos a conocerlo en boca del mismo Nuño de Guzmán:
En otra de las crónicas podemos leer: ''hizo elección de alcaldes)
regidores y alcalde mqyory capitán, el cual se llamó Diego de Proaño. . . dib
licencia que se hicieran esclavosy que cada vecino pudiera tener cierta cantidaÁ
para con que cogieran el oro".
Nuño de Guzmán, catalogado como el personaje más siniestro
de todos los conquistadores de México, que tiranizaban a los indio~
herraba cuantos indios podía encontrar.
En esta práctica se distinguieron Diego Hernández Proaño ,·
Pedro de Bobadilla, pródigos en la concesión de licencias para herrar
esclavos.
De Proaño el P. Beaumont escribió:

De esto ~omab~n oca~ión las mandonesy principalespara cometer en la cobranza
de los tnbutos znaudztas crueldadesy escorbitancias'~

La tardanza en pagar el tributo suponía la esclavitud de los
indígenas en las encomiendas, así testigos tan prestigiosos como el
P. Las Casas y el P. Beaumont nos dejaron los suficientes testimonios, que no por conocidos, nos impresionan menos.
Diego de Proaño además de los cargos políticos, recibe otras
mercedes en formas de grandes extensiones de tierra.
El año 1532 Cristóbal de Oñate le nombra encomendero de J alpa,
ocupando además los cargos de regidor y alcalde de Guadalajara de
Tecolán.

En los señalamientos del veedor Vasco de Quiroga se comenta:
"que los e~añoles cometían toda clase de excesosy crueldades de sus hijos.
Bobadilla llegó a mucha más crueldad soltando lebreles para
cazarlos como fieras. Con estas citas entiendo es suficiente para
conocer su comportamiento.
Diego Hernández de Proaño contrajo matrimonio con Ana de
Co~ral, rica heredera a quien se la cita como ''Señora de minas y
hact~ndas de beneficio" en Zacatecas, además de muchas tierras que le
de¡o su primer marido.
Después de haber sido absuelto por la Real Audiencia de México
gracias a la intervención de su tío el alguacil mayor de la ReaÍ
Audiencia y, una vez abandonado el ejército, Diego Hernández de
Proaño se radicó en Guadalajara, desde donde solicitó el
~ercenazgo de tierras a la Audiencia Real de Compostela que los
oidores Yalcaldes mayores concedieron el 20 de diciembre de 1554
en el paraje de Tayahua (Guadalajara) donde le mercenaron tres
caball_e~as,,
, unas 128,5 Has., de tierras
·
de cultivo de trigo, que se
convirtieron en un extenso latifundio con las haciendas de La
Cuenarde, ,vf.alpaso, El Salto y La Encarnación, un molino en la "ribera
del río que ahí pasa'~

'Jue estando los indios en sus tiaguisy mercados vendiendoy comprando con s111111
paz.i echaba gentey soldadospara que los acometierany mandaba aprehender•
Aunque su esposa era dueña de minas, se puede decir que Proaño
las indios m191 mozosy bien dispuestos a que los herrasen, metía en collera_, fue el descubridor del complejo minero de Fresnillo y el primero en
vendía.
pas_ar por el Real Minero en 1554. Como recuerdo de su descubridor

recibió el nombre de Cerro Proaño, que hoy explota J\,finera Proaño

so

51

�11

,

de Minera Fresnillo.
El campo minero estaba rodeado de un manantial junto al que
había un fresno. El año 1566 cuatro mineros zacatecanos
descubrieron otro cerro que lhmaron ''San Demetrio" con lo que se
formó un complejo minero que recibió el nombre de El Fresnillo,
pues dicho complejo rodeaba un manantial y un fresno.
Hoy a dicho yacimiento minero le explota la Minera de Proaño
del Real Minero de Fresnillo. Es la mina más rica en plata del mundo,
por tonelada de mineral se obtienen 750 gr., de plata, cuando lo
normal son 299 grs. El encomendero y hacendado Proaño y otros
de la zona, seguían maltratando a los indios, hasta que los indios
cansados del maltrato y las vejaciones encontraron un líder para
hacer frente a los españoles. Las rebeliones contra la dominación
española. fueron frecuentes pero de menor importancia, pero en 1540
tuvo lugar un encuentro que resultaría decisivo al estallar la guerra
llamada del Mixtón, llamada así por el cerro del mismo nombre
situado al Oeste del valle de Juchipila.
Proaño fue expulsado de Jalpa por los indios caxcanes al mando
de su cacique Petácatl,, con más de 10.000 hombres capitaneados
por el capitán Tamamaztle, quienes defendieron con su muerte la
libertad. Fueron necesarios dos años, la intervención directa del
mismo virrey Antonio de Mendoza ayudado por 30.000 aztecas y
tlaxcaltecas para someter a los caxcanos. Con lo que se dio un paso
importante para la pacificación de la Nueva Galicia.
A Diego Hernández de Proaño le cayó encima la venganza de
Nuño de Guzmán quien ordenó enjuiciarle, degollarle y perder todos
sus bienes, por considerarle el culpable de la rebelión.
Proaño apeló contra tal sentencia y por la intermediación y empeño
del capitán Cristóbal Oñate y algunos otros, como Alvarado,
Bracamonte y Juan de Samaniego, le fue admitida la apelación y
Proaño fue enviado a la ciudad de México por la influencia de su
tío, también llamado Diego Hernández Proaño, que había llegado a
México como alguacil mayor de su Real Audiencia el año 1528.
Diego Hernández de Proaño, El Mozo, se defendió argumentando
contra la política seguida ante los indios por el veedor Vasco de

52

Jesús Canales lvliz

Quiroga, que los defendía contra los abusos de los encomenderos
españoles, y así declaraba en su defensa:
"diciendo que el dicho licenciado les qttitaba sus esclavos que tenían habidosy
tenidos antiguamente, los unos heredados de lospasados o los otros compradospor
su haciendas: sobre esto algunas veces vio habfaralpresidentey oidores un Acuerdo
a q11e no se sabe e si (llamaron fa atención) a ello en secretoporque después vi.o que
el dicho licenciadoQuiroga poco apoco iba qflqjando de estos negocios".

Su hijo Diego Hernández de Proaño
Diego Hernández de los Ríos y su esposa Ana del Corral tuvieron:
a Francisco de Proaño, a Diego y Luis de los Ríos Proaño, quienes
recuperaron el apellido originario; en Zacatecas nos encontramos
por estas fechas a Pedro de los Ríos Proaño (¿hermano?). En la
documentación manejada solamente hemos encontrado citas
importantes sobre sus dos hijos Diego y Luis, especialmente de éste.
Luis de los Ríos Proaño, fue el mayor heredero, entre esa herencia
encontramos una mina en Zacatecas. Contrajo matrimonio con Isabel
de Tovar, nacida el año 1560, hija de Pedro de Tovar quien había
hecho la campaña de Atizona con Francisco Vázquez Coronado y
Francisco Ibarra, y de su esposa Francisca Guzmán. Se radicó en
Culiacán donde fue hacendero, ganadero y minero, siendo un
destacado mecenas de la zona.
Su hijo Hernando de los Ríos Tovar, nacido en 1581, fue
sacerdote jesuita, muerto en la masacre de los Tepehuanes.
Su hija Isabel se recluyó en el Convento de San Lorenzo,
falleciendo en 1625, siendo enterrada en la iglesia de San Lorenzo
de la calle Belisario Domínguez.
El año 1579 se le hizo merced de tierras con una extensión de
129 Kms., cuadrados en el Valle de Guanacatic, al Sur del estado
de Zacatecas, en el extremo norte de la Sierra de Morones.
El 18 de agosto de 1581, el toledano Hernando de Escobedo y
Marias García meten en la caja de Zacatecas una escritura de 200
pesos oro común para pagar 299 fanegas de sal del Peñol Blanco,
para la hacienda .Minas de don Luis de los Ríos Proaño.

53

�jesús Canales lvliz

El 1 de febrero de 1586, era vecino de Zacatecas, ciudad en la
que el día 3 de mayo de 1587, votó sobre la prohibición de elegir
alcaldes. En 1601 se radicó en el Cerro del Señor San Pedro y Minas
de Potosí, siendo fundador y poblador del pueblo de San Luis de
.Mezquitic el 3 de diciembre de 1587.
Aparece como socio de Diego de Huelva en la mina de Santo
Domingo en el cerro del Señor San Pedro y Minas de Potosí el 3 de
noviembre de 1593, año en el que trazaron cuadras, calles, y caminos
de San Luís Potosí, por lo que repartieron solares para viviendas e
ingenios o haciendas de beneficio de metales, recibiendo el suyo
Hernando de Escobedo el día 6 de abril. El año 1608, Luis de los
Ríos y su hijo Francisco contribuyeron a la construcción del templo
parroquial 50 pesos y 12 pesos respectivamente. Su hermano Diego
compró el 31 de agosto de 1586 al capitán Miguel Caldera las tierras
que hay entre Trujillo y el pueblo de .Mómax, desde Huejuguilla a la
Ciénaga Grande y desde el Tesorero al Tlaltenango, comprendiendo
el sitio del Llano, Estancia Vieja o Coyotes, dos sitios más arriba de
la Ciénaga. El año 1616 los descendientes de Luis de los Ríos
vendieron al capitán Juan de Escobedo y al capitán Juan Díez de
Infante, sus tierras.

Diego Hernández de Proaño, "el viejo"
El comendador Diego Hernández de Proaño, "El viejo", tío del
anterior, nació en Córdoba en el tercio final del siglo XV; era
originario de Cantabria, Hermandad de Campóo, donde sus
antepasados tenían "vasallos en Proaño, Paracuelles, Fresno y otros lugares
de Behetría" Qocalidades de Cantabria) Encontramos miembros de
la Casa de Los Ríos y del lugar de Proaño desde el siglo XII fuera de
Cantabria tal como, Fernando Gutiérrez de los Ríos "Rico Hombre de

Castillay Mqyordomo de! Emperador Alonso (Alfonso VII) en 1149 y en el
año 1449 a Juan de Proaño de los Ríos que reprimió con eficacia la
rebelión de los vecinos de Alcázar (Albacete) que no quería pasar a
ser una mera entidad administrativa. Con motivo del Juicio de
Residencia que se iba a hacer a Hernán Cortés, se designó como
juez pesquisador al licenciado Luis Ponce de León, quien embarcó

54

en San Lucar de Barrameda el día 2 de febrero de 1526, acompañado
del comendador y alguacil mayor Diego Hernández de Proaño, "y
un su herJtJano" para residenciar a Cortés y cómo primera medida
quitarle la vara del gobierno, le acompañaban unas cien personas
más, de las que fallecieron varias por la "modorra". Hernán Cortés
les recibió en Ixtacpalapan a orillas de la Laguna de México, el día de
San Juan; dio un banquete al que sobrevinieron vómitos, indisposición
~e l~s malignos echaron la culpa a las natillas, pero parece ser que el
licenciado a causa del sol y habiendo comido mucho y ''encharcase" de
bebidas heladas; otros como el comendador Proaño no experimentaron
novedad. Hemán Cortés no se libró de aparecer en algunos ambientes
de ser acusado de envenenar al pesquisaMr Ponce de León.
J. Torquemada en su Monarquía Indiana escribe:
"dec~an sus adversario: que había hecho atosigar a Luís Poncey a los demás que
con élmuneron determznose el Rq defundar Audienciapara esta N11eva España,
porqueya se creía, que ningún ministro solo sería poderosoparaproceder contra
elpoder de Don Femando (sic) Cortés'~

~a ~eal Audiencia se creó el 29 de noviembre de 1527, para
sust:1tutr a Cortés en el mando de la Nueva España.
El 12 de julio de 1530 se expiden en Madrid una nuevas
Ord~nanzas para la segunda Audiencia de México, pues la primera
t~rnunó su función cuando el presidente Nuño de Guzmán y los
oidores Juan Ortiz de .Matienzo y Diego Delgadillo, los demás habían
muerto, fueron destituidos.
Como presidente de la nueva Audiencia es nombrado D.
Seb u· , R ,
b.
as an am1rez, o 1spo de Santo Domingo, quien estuvo en el
cargo hasta la llegada del virrey Antonio de .Mendoza en el año
l535, Ydesde entonces la presidencia de la Audiencia recae en dicho
cargo. Los cuatro oidores fueron: Juan Salmerón, anteriormente
alcalde mayor de Panamá, Alonso Maldonado, Francisco Ceynos y
Vasco de Quiroga, quien después sería un famoso obispo.
Poco antes de morir Luis Ponce de León el día 20 de julio de 1526 a
sus 6~ años de edad, entregó la vara de alguacil mayor a Diego
Hernandez de Proaño.
55

�]esrís Canales Rniz

Así comunicaba Hernán Cortés esta entrega al emperador Carlos

V, en carta del 11 de septiembre de 1516: "El cargo de Alguacil Mayor
de esta Nueva España de que Vuestra Majestad mandó proveer a Diego
Hernández de Proaño se le entregó luego que entrego su provisión y comenzó a
usar de él". El año 1528 con López de Samaniego tuvo voto de
capitular y como tal puede verse en múltiples acuerdos.
En acuerdo del Cabildo de la ciudad de México de fecha de 18
de junio de 1529, bajo la presencia de Nuño de Guzmán y los muy
nobles señores Francisco Verduga, alcalde e Diego Hernández de
Proaño, alguacil mayor e el doctor Hojeda e Bernardino Vázquez
Tapia, entre otros acuerdos esta la concesión "de la laguna frontero al
Bolar que se dio al Comendador Proaño, la calle en medio el qua/ le dieron

sin perjuicio de tercero".
El Ayuntamiento de México nombró alférez real el año 1531 al
alguacil mayor Hernández de Proaño. En el regreso a la Nueva
España de Hemán Cortés, donde estuvo de 1528 al 1530, se hizo
pregonar como capitán general, y acompañado de un gran séquito
de españoles y mexicanos se trasladó a Tlaxcala.
Prevenido secretamente el comendador Diego Hernández Proaño
por el emperador Carlos V, se acercó a Tlaxcala para hacer saber a
Cortés que si llegaba a México antes que la nueva Audiencia, no se
presentase en México, pero ya lo habían pregonado los nuevos
oidores como se lo descubrió el comendador Proaño.

Los primeros comerciantes
Tras estos aventureros que encontraron en la guerra de conquista la
oportunidad de hacerse con un patrimonio gracias a las mercedes
recibidas, o bien los que revestidos de cierta autoridad oficial por
sus servicios fueron destinados a ordenar, vigilar y guardar los
derechos de la corona, ya conocían de oidas la riqueza de aquellas
nuevas tierras, lo que despertó en ellos, acuciados por la necesidad,
la ambición y el deseo de poder.
Los jóvenes veían una única posibilidad de salir de la miseria )'
de la dominación de los señores, y no era otra que pasar a las Indias.
Llegaron a la Nueva España jóvenes fogosos y ambiciosos con

56

el ansia natural de participar de aquel botín que se les ponía a su
alcance, pues acababan de vencer el peligro desconocido como era
una navegación y ya tenían la seguridad de estar ante un risueño
porverur.
Su ilusión era la riqueza, el hacer las Américas; unos encontraron
el bienestar, crearon una familia y quedaron allá para siempre, los
más dejaron allí la vida, muchos el sudor y las lágrimas y unos pocos
pudieron regresar y contar su aventura nada afortunada y contados
los que cumplieron su sueño de hacer las Américas y compartirlo
con su familia.
El hacer las Américas, el hacerse rico en poco tiempo, suponía
mucho riesgo y en siglo XVI esta posibilidad estaba en una pequeña
aldea de unos 200 vecinos, Acapulco, que gracias a su comercio
con China, creó un emporio de riqueza con el acarreo de bastimentas
procedentes del mito de la riqueza. Acapulco no era entonces la
actual ciudad bella e importante para el turismo, ni la travesía
Acapulco China, era un crucero de recreo. La aldea de Acapulco
era un villorrio insalubre con apenas doscientos vecinos, la travesía
u~a ~ventura muy peligrosa, a la que había que sortear el peligro
anadido que suponía la piratería inglesa para sus bienes e incluso
para su vida.
Dos jóvenes cántabros del Valle de Soba, con sus cartas a la
familia, escribirán la mejor crónica y su verdadera biografía.

Juan Zorrilla de la Concha
Juan Zorrilla de la Concha, nació a mediados del siglo XVI en la
pequeña aldea de Valcaba, perteneciente al Valle de Soba en
Cantabria.
Pasó a Indias, ya casado con Casilda, no hemos podido averiguar
su apellido, y le encontramos, gracias a su correspondencia, radicado
e~ Acapulco entre los años 1580-1590 y por el mismo sabemos que
hizo un viaje a China a comprar mercancía a gran escala. El día 12
de junio de 1589 escribió una carta fechada en San Juan de U!úa a
su hermano Pedro vecino de Espinosa de los Monteros, perteneciente a la provincia de Burgos, pero cercana a Baleaba donde, el

57

�1

,

Jesús Canales Rniz

año 1606, estaba censado su hermano Pedro como vecino. Y en
pocas palabras describe su biografía en la Nueva España: ''de cinco
años a esta parte son más de cien milpesos los que he perditÍfJ y pudiera sacar
de los que me han iievado ingleses y la mar'~ Cantidad que suponía una
fortuna y desde luego trabajo para hacerla.
Por otra carta fechada en México el 1O de febrero de 1589 y
escrita por Rodrigo de León a Catalina Hernández Ezquerra, esposa
de Cristóbal Sánchez Rozas que había viajado a China en la nao
Santa Ana que de regreso a Acapulco, a su regreso fue abordada por
los piratas ingleses: ''donde le tomaron toda su hacienda ingleses y no fue
poco ¾arle en la vida", a su paisano y compañero de viaje Juan Zorrilla
de la Concha.
A partir de ahora nos vamos a encontrar que aquel joven lleno
de vigor, ilusión y ganas de vivir, se ha venido abajo y es ahora un
hombre desilusionado y desafortunado; poco más que la resignación
le ha quedado y el deseo de vivir y poder regresar a Soba. No ha
sido su falta de ánimo y trabajo, son los inglesesy la mar los que le han
arrastrado a la nada y le hace exclamar:

''Ya est(()! tan cansado de estas partes que me parece temeridad tentar u1ás
la fortuna, pues Dios no se debe servir de ellay ver a la clara que cuanto más
trabqjo y más me desvelo por iievar algo más me lo va quitando por donde El
sabe, y así 'est(()! determinado de dar mano a esta tierras e ir a morir entre
barda/es ... para lo que resta de vida poco es menester'~
Juan Zorrilla es un hombre derrotado, quiere volver a su pequeña
aldea de Baleaba y su frase morir entre barda/es es muy sugerente por
significativa. (Bardal es maleza formada especialmente por zarzas).
En dicha carta se recogen otros detalles, como el envío de dinero
para misas para un difunto del Valle de Soba, etc.
Su deseo de regresar a Valle de Soba fue cumplido, pues se trasladó
a San Juan de U lúa desde Acapulco, para facilitar mejor el embarque
y le encontramos como vecino de Baleaba, junto a su hermano Pedro,
en el censo de población del año 1613.

58

Cristóbal Sánchez de Rozas
Cristóbal Sánchez de Rozas nació a mediados del siglo XVI en el
pueblo de Rozas, Municipio de Soba, Cantabria, pueblo en el que
contrajo matrimonio con Catalina Hernández Ezquerra.
Pasó a la Nueva España donde se dedicaría al comercio y así
embarcó en Acapulco el año 1587 en la nao Santa Ana con destino
a China, con el fin de comprar mercancías, iba acompañado de su
paisano Juan Zorrilla de la Concha.
Una carta escrita por Rodrigo León, puede ser natural de la
Hermandad de Campóo, Cantabria, fechada en México el 1O de
febrero de 1589 y dirigida a Catalina Hernández Ezquerra, le
comunica la noticia de la muerte de su esposo Cristóbal, a pesar de
sentirse mal al hacerlo:
"...mas como son cosas de Nuestro Señor hace, no hqy sino darlé muchasgracias,
y así suplico ay. se consuelefue Dios servido de que el señor Cristóbal Sánchez. de
Rozas que vos tiene,fuese a China en la nao SantaAna con Juan Zorrilla de la
Concha el cual no pudo embarcar (Cristóbal) en la dicha nao.y así no vino,y
vino elJuan Zorrilla, donde le tomaron toda su hacienda inglesesy así escapó de
esta el senor Cristóbal SáncheZJ y se embarcó otro año en la nao Mora, que
partió de China aprimero dejulio de (15)88 anos. Y llegó a Acapulco, puerto
de esta tierra, a 3 de febrero (1589), donde murieron en el viqje, por ser largo,
43personas. Entre las cuales murió el senor Cristóbal Sánchez de Rozas,y por
haberpocos día no he sabido la hacienda que traíd'.

Le comunica también que está realizando las gestiones pertinentes
para conocer si hizo testamento, y si es así, que se le envíen y le informen
sobre su muerte.
Rodrigo de León estima según noticias que tiene que ''valdrá lo
q11e traía más de diez milpesos, de a ocho reales peso". Por ello ruega a su
esposa Catalina Ezquerra que se haga de la certificación por la que
demuestre que es curadora de su hijo (¿Hernando Ezquerra de
Rozas?) "y darme poderpara que se cobre su hacienda, y saque de bienes de
difuntos Y ya que fue Dios servido de perder su marido. Es bien que se cobre
la hacienda". Sobre la muerte y la hacienda dejada por Cristóbal
Sánchez de Rozas, su paisano Juan Zorrilla de la Concha le comunica

59

�• I

por carta a su hermano Pedro que la hacienda de C~i~~óbal ''está en
poder de Hernando Pacheco, y antes que muriese me escnbzo que fuese su
albacea con dicho Pacheco". Por ello ruega a la viuda Catalina que le
envíe un poder para él y para Hernando Pacheco para poder enviarle
dichos dineros.
Estos son algunos de los primeros jóvenes d~l Vall~ ,de S~ba
emigrados a América y dedicados a la vida comercial; qruza ha sido
el Valle más pródigo en aportar emigración al Nuevo Mundo Y
también el que ha dejado más apellidos.
Los Rozas, especialmente en Argentina, han dado d~stacados
personajes después de la Independencia, y ?tros des~endientes de
los Sainz de la Peña, llegaron a la presidencia. En Chile, los Rozas
destacan en los acontecimientos de la Independencia, y su actual
presidente Manuel Piñera Echenique, lleva po,r parte de madre, el
Rozas como apellido heredado de aquellos proceres.
Hoy en México se admira un comercio como, "Gigante", levantado
por Ángel Losada Gómez nacido el año 1908 en Rozas, Valle de Sob_a,
que llegó a México con 15 años de edad y al ~e~te de su en_ipono
empresarial ha dejado a sus hijos; y podríamos anadir una ~arga lista de
destacados personajes en la vida social, política y comemal, tanto en
la Nueva España, como en el México bicentenario.
Cantabria, diciembre 201 O.

Fuente:
AGI: Indiferente General. 2065.

La trama política en la conquista del
norte: la creación del N uevo Reino de
León y su poblamiento
Valentina Garza Martínez·
CIESAS

LA HISTORIA SOBRE LA EXPANSIÓN COLONIAL en el norte de nuestro país
cuenta con una gran cantidad de literatura legada por destacados
investigadores sociales desde el siglo XIX. Esta historia ha sido
abordada a partir de diversas temáticas y enfoques. Así podemos
encontrar las narraciones sobre la vida de héroes y personajes
distinguidos, la fundación de pequeñas localidades o de espacios
mayores como provincias y gobernaciones, pero sin duda entre los
grandes temas que han apuntalado la historia del norte de México y
donde se concentra un gran número de trabajos se encuentran: la
guerra con los indios nómadas, la formación de las grandes haciendas
Yla minería de la plata. Estos tópicos han sido desarrollados desde
distintas perspectivas de la investigación, algunas de ellas tienen su
origen en el análisis tradicional de las instituciones, la economía y
la sociedad colonial, otras han incursionado en enfoques novedosos
como el de la demografía y la geografía histórica.
En este ensayo me propongo resaltar, a partir de la historia
política, algunos de los principales elementos que dieron origen a la
· Economista y Dra. en historia, profesora e investigadora en el Centro de
Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social.

60

61

�Valet1ti11a Garz.a Martinez,

gobernación del Nuevo Reino de León. Posiblemente la poütica
sea uno de los puntos de vista más antiguos de la disciplina histórica,
y en nuestro caso ha sido muy útil para entender y poder explicar el
contexto histórico en el que tuvo lugar la creación del Nuevo Remo
de León. La trama política en torno a este proyecto y el
comportamiento de los grupos que participaron en él aportaron los
elementos esenciales para el surgimiento y la caracterización de un
espacio mayor al que hemos denominado noreste novohispano.
Durante el siglo XVI la misión principal de la expansión hacia el
norte de la Nueva España fue descubrir y conquistar nuevos
territorios, dominar a otros grupos humanos y asumir el control de
los recursos naturales. La mayoría de las expediciones estuvieron
asociadas a operaciones militares organizadas por grupos de
particulares. Los preparativos de los viajes, la contratación de
hombres y los recursos económicos para los gastos corrían por cuenta
de los capitanes de las empresas. Estos personajes, al ser los
patrocinadores y organizadores de las exploraciones, determinaron,
en una primera etapa, su dirección y avance. Por tal motivo las
movilizaciones hacia el norte se caracterizaron por un gran
despliegue de violencia, no sólo contra la población aborigen, sino
entre los grupos de españoles que competían por adueñarse de los
territorios descubiertos.
Una de estas empresas privadas fue la que organizó el gobernador
de la provincia de Pánuco, Beltrán Nuño de Guzmán, enemigo de
Remando Cortés, a finales de la década de 1520. Partió rumbo al
occidente y llevó a cabo una de las expediciones más sangrientas
sometiendo a los indios de Jalisco y Sinaloa. En esos territorios
formó la gobernación de la Nueva Galicia en1531. Nuño de Guzmán
trató de unir a la Nueva Galicia con la provincia de Pánuco, pero
sus pretensiones no se realizaron. Su excesiva agresividad mermó
considerablemente su influencia política hacia 1536. Por su parte,
el gobierno español apoyó, durante esa época, el surgimiento de un
nuevo grupo político distinto al de la Nueva España. Ciertamente
en 1548 se le asignó a la Nueva Galicia su audiencia real, asentada.
un poco más tarde, en la ciudad de Guadalajara, y concediéndole

62

su propio obispado en 1550. A partir de entonces, los integrantes
de estos cuerpos colegiados, en conjunción con su gobierno,
estuvieron presentes en muchos de los proyectos de exploración
hacia el norte. Pero la carencia de recursos económicos y humanos
para sacar adelante los nuevos descubrimientos y conquistas,
favoreció el predominio del poderoso grupo novohispano. Este
estuvo centrado en la Ciudad de México y ejerció su dominio sobre
muchas de las fundaciones españoles hacia el norte, entre las que
destacó la ciudad de Zacatecas.
El descubrimiento de Zacatecas en 1548 quedó inscrito bajo la
jurisdicción de la Nueva Galicia, pero su débil gobierno no pudo
evitar la injerencia de la Nueva España y el dominio indiscutible de
los españoles de la Ciudad de México sobre Zacatecas y sus riquezas.
Al tener que ceder el usufructo económico de esas minas de plata,
Nueva Galicia perdió la oportunidad de sobreponerse a la poderosa
Influencia de la Nueva España. La rivalidad entre estas
gobernaciones, a la que más tarde se sumarian los casos de la Nueva
Vizcaya, el Nuevo Reino de León y Nuevo México, es una
característica distinguible en la historia de la conquista del norte,
como veremos a continuación.

!ª

En seis años Zacatecas produjo los recursos económicos y
humanos necesarios para patrocinar grandes proyectos de
exploración. Desde ese centro partió la expedición más famosa que
hubo rumbo al norte, respaldada por un cuantioso apoyo financiero
Ylogístico. Nos referimos a la que emprendiera el joven Francisco
de !barra en 1554, quien recibió de manos de su tío, Diego de !barra,
uno de los mineros más acaudalados de Zacatecas, el dinero
nec,e_sario para_ tal aventura. Esta empresa gozaba del respaldo
0
P ~aco del gobierno de la Nueva España, particularmente del virrey
Lws de Velasco, quien era suegro de Diego. Al iniciar sus campañas
los lb
·
·
'
arra tuvieron senos desacuerdos con las autoridades de la
Nue~a Galicia, pues los oidores de la Audiencia de Guadalajara
~o~s1deraban que los territorios descubiertos pertenecían a su
Junsdicción, toda vez que la famosa expedición había partido de
Zacatecas y fuera financiada con recursos de ese real minero.

63

�f "a/entina Gari,a Marti11ez

Inconforme con esa consideración y apoyándose en el gobierno
virreinal, la familia Ibarra consiguió, en 1562, la creación de un
gobierno independiente bajo el nombre de la Nueva Vizcaya, que
integraba, tanto a los territorios descubiertos, como a la mayoría de
las fundaciones realizadas durante los últimos ocho años. De esa
manera lograron desvincularse de cualquier compromiso con las
autoridades neo gallegas, lo que disgustó enormemente a sus
representantes.
El gobierno neo vizcaíno de Francisco de Ibarra siguió una
política de expansión y conquista por dos décadas, con la esperanza
de encontrar un lugar cuya riqueza fuera superior, o por lo menos
igual, a la de Zacatecas. No obstante no haberlo logrado, la empresa
de Ibarra puso en movimiento a un gran número de pobladores en
una vasta porción del inexplorado septentrión. Las huestes que lo
siguieron avanzaron en distintas direcciones: un grupo se desplazó
hacia las costas del Pacífico, otro siguió rumbo al norte, entre las
dos sierras, y un tercer grupo tomó la ruta hacia el este, en dirección
a las minas de Nieves y Mazapil, las cuales habían sido descubiertas
entre 1566 y 1568 por otros grupos de la Nueva Galicia.
La de Ibarra no fue la única corriente hacia el norte. Durante la
segunda mitad del siglo XVI, el grupo de la Nueva Galicia tuvo el
propósito de impulsar algunas expediciones que se organizaron
rumbo al noreste de las minas de Zacatecas para encontrar una
ruta de comunicación entre el "Mar del Norte" (como se le llamaba
entonces a la porción de mar que colindaba con las costas de las
provincias de Pánuco y La Florida) y las poblaciones fundadas bajo
su jurisdicción. Se buscaba una vía directa de comercio transatlántico
que no dependiera del comercio de la ciudad de México y Veracruz,
por estar bajo el control del grupo rival.
Aunque Nuño de Guzmán había desaparecido varias décadas
atrás, el interés en la provincia de Pánuco había vuelto a surgir
durante la segunda mitad del siglo XVI. Esa región se percibía como
una base para la expansión hacia tierras norteñas, con posibilidades
de vincular su espacio a una red de caminos comerciales por las
costas del Mar del Norte hasta La Florida. Así lo muestran las

64

expediciones de fray Pedro de Espinareda en 1566 y la de Francisco
Cano en 1568, enviadas al norte por el gobierno de la Nueva Galicia.
El fraile Espinareda fue uno de los primeros españoles en explorar
tierras hacia el noreste, buscando encontrar un camino para llegar
desde las minas de la Nueva Galicia hasta la provincia de Pánuco.
Después de varios años de trabajo entre las poblaciones aborígenes
del norte, consiguió información sobre posibles rutas hacia el mar;
los nativos le describieron la existencia de un gran lago alrededor
del cual vivían muchos indios y abundaba el oro. Alentado por estas
notici~s, salió de las minas San Martín a finales de 1566, pero después
de vanos días de camino sintió que había perdido el rumbo y decidió
regresar antes de alcanzar su objetivo. No se sabe si llegó a la laguna,
seguramente juzgó que se requeriría de un grupo de hombres más
numeroso y mejor preparado para realizar una exploración que
llevaría más tiempo del que se había imaginado. Así, al regresar a la
villa de Nombre de Dios, escribió a las autoridades de Guadalajara
recomendando poner atención en la pacificación y ocupación de la
región entre Pánuco y Zacatecas para, desde Pánuco, abrir una
comunicación directa entre España y la Nueva Galicia.
En 1568, un año después del reporte de fray Espinareda, fueron
descubiertas las minas de Mazapil, al noreste de San Martín, por
gente leal a las autoridades de la Nueva Galicia. En noviembre de
ese mismo año, el capitán Francisco Cano, teniente de alcalde mayor
de Mazapil, realizó, junto con dieciséis hombres más, un viaje hacia
el norte del cual dio constancia por escrito. El testimonio inició el 8
?e ?oviembre, cuando el grupo se topó con el gran lago que los
tndi?s habían mencionado a fray Espinareda, y se concluyó el 13 de
noviembre con el descubrimiento de un arroyo grande y un valle
que corría de este a oeste como quince leguas.
Existen elementos en la descripción del capitán Francisco Cano
que nos hacen proponer una ruta con mayores alcances de los que
se le han concedido hasta ahora a esta expedición. Es probable que
~os ex~lorador~s hayan llegado a la laguna de Parras (posteriormente
ºº?cicla como Mayrán) y no a la de Patos, como fue propuesto por
el historiador Vito Alessio Robles hace más de siete décadas. Y de

65

�11

w,1!

11

la gran laguna de Parras, en un recorrido de cinco o seis jornadas,
como lo declararon los exploradores, haber vislumbrado las cercarúas
de Monterrey al llegar a los terrenos que posteriormente fueron
conocidos como los valles de San Pedro y Santa Catarina.
Resultado de la información obtenida de estas incursiones, los
oidores de la Audiencia de Guadalajara informaban al rey, en 1569,
sobre diversos asuntos que incluían: la riqueza minera del reciente
descubrimiento de Mazapil; la distancia aproximada entre esas
minas, las de Zacatecas y el puerto de Pánuco; la existencia de una
gran laguna al norte de Mazapil, a la cual entraban dos ríos
caudalosos; y sobre todo, se destacaba la conveniencia de poblar el
río de Pánuco, "porque por ahí podrían venir de Castilla las cosas
necesarias a este Nuevo Reino de Galicia a mucho menos costa
que no por México".
Esta audaz idea fue retomada por el capitán portugués Luis de
Carvajal y de la Cueva en el último tercio del siglo XVI, quien
coincidentemente la elaboró desde la provincia de Pánuco, donde
Nuño de Guzmán había iniciado su proyecto cuarenta años atrás.
Así tuvo lugar la tercera y más importante expedición hacia el noreste
novohispano en el siglo XVI.
Desde el principio Carvajal contó con el apoyo del virrey Martín
Enríquez quien, en 1572, le encomendó la misión de descubrir el
mejor camino posible entre las minas de Mazapil y la provincia de
Pánuco. Carvajal reunió toda la información que se tenía hasta
entonces sobre las tierras al noreste de Zacatecas, e!1tre la que se
encontraba la experiencia que había tenido el capitán Juan Torres
de Lagunas, en 1569, al mando de una campaña militar con más de
sesenta soldados y trescientos indios amigos. Estos hombres habían
salido de las minas de Guanajuato en persecución de un grupo de
indios guachichiles, quienes habían atacado un poblado cercano Y
secuestrado a tres mujeres y un niño. En su rastreo penetraron las
desconocidas tierras del Gran Tunal y al cabo de casi cuatro meses
y luego de muchas dificultades, lograron llegar a las poblaciones de
Valles y Pánuco, donde fueron recibidos por la autoridad,
representada por el capitán Luis de Carvajal.

66

í 7alenhita Ga,z.a Martí11e-z.

No cabe duda que esa aventura fue un antecedente muy valioso
para la organización del viaje que emprendería el capitán Luis de
Carvajal en 1572. Para entonces se sabía que una gran sierra que
corría más de doscientas y hasta trescientas leguas, era la que
separaba las costas de Pánuco y La Florida, de las poblaciones
norteñas. Había que encontrar el mejor camino para cruzarla y
Carvajal debía hacer el recorrido completo Pánuco-Mazapil-Pánuco,
regresando por las costas al norte del río Pánuco, zona en la que
también ya se habían hecho importantes incursiones.
La expedición salió el 4 de agosto de 1572 del pueblo huasteco
de Tanchipa; estaba integrada por cuarenta hombres a caballo,
sesenta y cinco sirvientes, ciento ochenta indios flecheros,
doscientos treinta caballos y ciento veinte bestias de carga. Entre
los bastimentos se llevaban ciento cincuenta quintales de bizcocho,
procedentes de la ciudad de México. Carvajal y sus hombres
cruzaron El Gran Tunal para llegar a las minas de Zacatecas. El
viaje les llevó dos meses, la mitad del tiempo que hiciera el grupo
del capitán Torres de Lagunas.
Al llegar a Zacatecas, la expedición se detuvo más de veinte
días para abastecerse de alimento y conseguir caballos. De ahí
continuó a las minas de Mazapil en donde Carvajal se entrevistó
con algunos de sus pobladores para obtener información sobre las
tierras hacia el norte. En este punto se les unieron diez ó doce
soldados más. La expedición caminó de Mazapil hacia el norte,
atravesó la Si~rra Madre por donde años después serían fundados
Saltillo y Monterrey y de ahí regresó, siguiendo la misma serranía en
dirección sur, al punto de partida.
El capitán Luis de Carvajal volvió a la Villa de Valles con treinta
Ycinco soldados españoles, muchos criados y gente de servicio. El
viaje de la expedición había durado alrededor de un año, todos los
gastos habían sido sufragados por él, pero con la satisfacción de
haber cumplido con la misión de descubrir el camino entre las minas
del Mazapil y la provincia de Pánuco, por donde podrían circular
carros, carretas y carretones.
A partir de este logro Carvajal inició los preparativos para la

67

�r/afenti,,a Gar{_a ,\Jmtínez
fundación de una gobernación independiente y muy vasta que
incluyera Pánuco, algunos pueblos de la Huasteca, las minas de
Mazapil, llegara hasta La Florida y contarn con sus propios puertos.
Mientras esto sucedía, otros destacamentos hacia el norte
continuaban avanzando. Por un lado las huestes de Ibarra habían
tomado posesión del valle de Buena Esperanza al norte de las minas
de Mazapil en 1569. Al mismo tiempo, el gobierno de la ~eva
Galicia autorizaba expediciones como las del capitán Francisco
Cano para conquistar nuevas tierras, así se d_escubriero? l~s min~~
de Charcas en 1572. Ciertamente la acometida que mas rnterfuio
con los propósitos de Luis de Carvajal fue la que emprendió el
capitán Alberto del Canto al noreste de Mazapil, soldado afilia~o a
los grupos de francisco de !barra. Entre 1577 y 1578 y con e! titulo
de alcalde mayor otorgado por el gobierno de la Nueva Vizcaya,
Del Canto y sus hombres se establecieron en tierras donde Carvajal
había planeado llevar a cabo su proyecto de gobernación. ~-e esta
forma quedaron fundados los valles de Saltillo, Los Pmneos,
Extremadura y Coahuila. Bajo esta presión Carvajal viajó a España
para negociar con la corona su proyecto de conquista en 1578._~on
este propósito presentó documentación de sus méritos y serv1~1os,
acompañada de una pintura o mapa de las tierras y camrnos
descubiertos en su expedición de 1572-1573. Pasado un año de
haber llegado a España, Luis de Carvajal obtuvo el apoyo solicitado
y firmó con el rey Felipe II, en mayo de 1579, las capitulaciones
para descubrir y poblar desde

conquistar tierras en el Nuevo Mundo, pero en la práctica no todas
las empresas de conquista se suscribieron a este tipo de arreglo. Por
lo que los preparativos y la formalidad del proceso, que culminaron
en la capitulación del Nuevo Reino de León, constituyen un caso
excepcional en la historia de la conquista del norte que no debemos
perder de vista. Tampoco hay que ignorar que los territorios
concedidos al Nuevo Reino de León se traslaparon ostensiblemente
con las jurisdicciones de Nueva Galicia, Nueva Vizcaya y Nueva
España, situación muy común dentro del sistema político colonial,
caracterizado por un manejo perverso del poder pero eficiente en el
establecimiento de los contrapesos y limitaciones de la fuerza de
los conquistadores.
La aparición de Luis de Carvajal en el escenario de la conquista
del norte al mando de una corriente de expansión proveniente de la
Huasteca no fue bien acogida, toda vez que avivaba la competencia
por el control y la adjudicación de los descubrimientos y fundaciones
entre los grupos expedicionarios que por décadas habían estado
luchando por los mismos territorios. Desafortunadamente al regresar
a la Nueva España en 1580, Carvajal encontró que el virrey Martín
Enriquez, aliado primordial, había concluido su periodo de gobierno.
Así, tuvo que presentar sus títulos como gobernador y todas las
mercedes que le habían sido otorgadas en España, ante el nuevo
rirrey conde de la Coruña, Lorenzo Suárez de Mendoza.
Sin embargo, a finales de 1580 Carvajal pudo iniciar los trabajos
de colonización y tomar posesión de los territorios comprendidos
dentro de lo concedido a la jurisdicción del Nuevo Reino de León.
"el puerto de Ta111pico, rio Pánucoy en las minas de Mazapil, hasta los lí,niltJ Al principio no encontró resistencia, pues un número importante
de la N 11el'a Galiciay Nueva TTizca_ya,y de allí hacia el norte lo q11e está por de habitantes de las poblaciones de la Huasteca, Saltillo y Mazapil,
desc11brir de ttna mar a otra que no exceda de doscientas leg11as de latit11dy otra! se unieron a sus filas, integradas por las familias que desde la
doscientas de lo11git11d, que se llame e intitule el Nuet'O &amp;ino de León".
península entraron con Carvajal a la provincia de Pánuco, así como
otros hombres que de la ciudad de México se unieron al nuevo
La corona agregó a esta gobernación los pueblos huastecos de
proyecto aportando importantes recursos económicos y humanos.
Tampasquin, Tamotela, San I\-liguel, Jalpa y Sichu.
Al tiempo que Carvajal emprendía su campaña de conquista y
Respecto a este contrato cabe mencionar que las capitulacio~es
ocupación, el poblamiento norteño mostraba signos evidentes de
fueron licencias que la corona otorgó a particulares para descubrir Y
desorden y en consecuencia los descubrimientos se abandonaban

68

69

�Valentina Gal':z_a Martíne-z

con facilidad. La vida efímera de muchas fundaciones tenía que ver
con la actitud violenta de los grupos expedicionarios hacia la
población indígena, pues su cacería indiscriminada para la venta
como esclavos, era el objetivo principal de la mayoría de los soldados
que participaban en la conquista del norte. Esta postura depredadora
provocaba una respuesta igual de violenta por parte de los grupos
indígenas, cuyo blanco principal eran las poblaciones españolas
recién establecidas. En la década de 1570 asentamientos como el
de Charcas tuvieron que abandonarse por muchos años y Mazapil
estuvo a punto de desaparecer hacia 1573. Ante tales circunstancias,
en 1576, el visitador de Zacatecas Santiago del Riego llamaba la
atención sobre el abuso "que no vieron jamás españoles", por parte
de capitanes y soldados peninsulares, quienes hacían recorridos de
hasta ochocientos kilómetros "tierradentro" en busca de indios gue
capturar y someter.
Desde esa época las autoridades entendieron que las "entradas"
violentas y desorganizadas de los soldados afectaban los avances en la
colonización del norte. En la década de 1580 se empezó a difundir una
política de paz y negociación con los jefes indios, otorgándoles alimentos
y ropa. Por este medio se trató de cambiar la mala impresión de los
primeros contactos, mediante el "convencimiento" de los líderes
indígenas para colaborar con el nuevo sistema económico. Este modelo
se generalizó a partir de 1585 con la llegada a la Nueva España del
virrey Villamanrique, quien lo promovió fuertemente convirtiéndolo
en la política oficial de su gobierno.
De esta forma Luis de Carvajal encontró en el norte un ambiente
mezclado de fuertes fricciones entre las gobernaciones de la Nueva
España, Nueva Galicia y Nueva Vizcaya, confrontaciones entre
los "descubridores y pobladores", y una desgastante guerra con los
"naturales", pero sobre todo, su presencia coincidió con un cambio
sustancial en la operación y organización de la expansión hacia el
norte. El calendario político no favoreció a Carvajal, a quien se le
identificaba con personajes como el obispo Pedro Moya de
Contreras, famoso por sus opiniones conservadoras y favorecedoras
de la guerra a "sangre y fuego" contra los indos. Era bien sabido

70

que el arzobispo era partidario, por un lado, de la mano dura contra
los indios chichimecas alzados y por el otro, de dar mano larga a
s0ldados y aventureros que estuvieran dispuestos a entrar a
aprenderlos.
Dentro de las nuevas circunstancias el conquistador portugués
era un intruso y representaba una seria amenaza para los grupos
que dirigían la expansión hacia el norte. Su pretensión de abrir
puertos alternativos afectaba sensiblemente el camino real de
"tierradentro", el cual empezaba a tener una gran relevancia para
los comerciantes de la ciudad de México, en su control económico
de las poblaciones del norte. Los principales grupos políticos y
económicos de la Nueva España advirtieron las implicaciones del
proyecto y terminaron por derrotar a Carvajal, primero en un proceso
inquisitorial acusándolo de ser judío y, posteriormente, en un
proceso civil por mal gobierno imputándole la invasión de otras
jurisdicciones y de hacer esclavos a los indios.
Con sus acciones, Carvajal se ganó la enemistad de uno de los
encomenderos más importantes de la Huasteca, Francisco Barrón;
del encargado oficial de la política de paz en el norte, el capitán
Rodrigo del Río de Losa, de las autoridades de la Nueva España y
por supuesto del virrey, sin contar la animadversión que había
despe~do entre los alcaldes mayores de Mazapil Guan Morlete),
de Saltillo (Alberto del Canto) de Pánuco Guan González Jorge y
Juan de Villaseñor) y de Villa de Valles (Francisco Guerrero y Juan
del Trejo).
En 1586, el virrey Villamanrique, estando en la ciudad de México,
mandó llamar a Carvajal para que respondiera por todos los cargos
que se le hacían, mismos que incluso ya habían sido ventilados en
el Consejo de Indias. Al enterarse de la gravedad de los cargos,
Carvajal escapó de la ciudad de México y volvió al norte. Antes de
ll:gar a Saltillo, donde lo esperaban sus seguidores, se dirigió a la
ciudad de Guadalajara para pedir la protección de su audiencia y
levantar un informe de sus servicios al rey como gobernador del
Nuevo Reino de León; para ello recibió la ayuda de los oidores
Pedro de Altamirano y Nuño Núñez de Villavicencio. Era obvio

71

�Valentina Gmzri Martí11ez.

que Carvajal se preparaba para enfrentar a las autoridades de la
Nueva España con el apoyo de Guadalajara.
Posteriormente el virrey emitió una orden para que los soldados
que se manterúan en el Nuevo Reino de León al mando de Carvajal,
salieran de ahí so pena de muerte. A principios de 1587 la salida de
los soldados, con la consecuente falta de protección, orilló a las familias
que se habían quedado en las poblaciones de San Luis, La Cueva y
León a abandonar sus haciendas y labores, y refugiarse en Saltillo. A
pesar de estas circunstancias, en 1588 Carvajal logró llegar al valle de
Coahuila, donde refundó la villa de Almadén, lugar en el cual se
congregaron los soldados y familias que estaban dispuestos a seguirlo
en la nueva expedición que se preparaba al Nuevo México.
Aprovechando que Carvajal se encontraba en la villa del Nuevo
Almadén, fuera de la jurisdicción de la Nueva Galicia, el virrey
Villamanrique pidió al capitán del presidio de Mazapil, Alonso López
de Lois, futuro suegro del famoso capitán Francisco de Urdiñola, ir
a aprenderlo para llevarlo de nuevo a la ciudad de México. Esta vez
Carvajal no pudo escapar, de tal manera que para fines de 1588 y
principios de 1589 estaba preso en la cárcel de la corte, donde
enfrentaría un proceso civil. Antes de ser trasladado a su destino
por los soldados de Mazapil, Carvajal nombró a Gaspar Castaño de
Sosa como su lugarteniente, encargándole que durante su ausencia
siguiera los preparativos de la expedición. Carvajal ignoraba lo que
sus enemigos le tenían reservado: una acusación por judaizante,
que además se extendió a toda su familia.
En abril de 1589, los fiscales del Santo Oficio ordenaron trasladar
a Carvajal a las cárceles secretas de la Inquisición para interrogarlo
y someterlo a juicio por los cargos de hereje y de profesar la ley de
Moisés. También fueron encarcelados y juzgados sus sobrinos Luis
de Carvajal, Isabel Rodríguez de Andrada, Gaspar de Carvajal,
Catalina de León, Mariana Núñez de Carvajal y su hermana Francisca
Núñez de Carvajal. El proceso, que duró hasta febrero de 1590, fue
muy largo y penoso para toda la familia. Con gran amargura, el viejo
Carvajal expresaba haber sido traicionado por sus parientes y amigos.
No quiso saber más de su hermana y sus sobrinos. Durante el juicio

72

inquisitorial no se pudo comprobar que Carvajal profesara la religión
judía, pero se le sentenció por el delito de encubrimiento. Quedó
demostrado, de acuerdo con los datos que el mismo Carvajal
proporcionó a los inquisidores, que sus ascendientes eran familias
de cristianos nuevos y que algunos de ellos seguían siendo judíos.
El 24 de febrero de 1590 los señores inquisidores y consultores
sentenciaron a Carvajal a un destierro de seis años y la abjuración
de vehementi. El dictamen fue pronunciado en la iglesia catedral de
México, estando presentes: los inquisidores Bonilla y Santos García,
los consultores del Santo Oficio Pedro Farfán y Saavedra
Valderrama, el alcalde de la Real Audiencia Santiago del Riego, el
fiscal doctor Lobo Guerrero, Diego de !barra, Francisco de Velasco,
Rodrigo de Vivero, Rodrigo del Río de Losa, Santiago Gutiérrez
Altamirano, Juan Altamirano, y otros representantes eclesiásticos y
personas seglares que no fueron precisados. Es de notar que entre
los testigos se encontraban capitanes muy poderosos de la frontera
norte de la Nueva España.
El c_apitán Luis de Carvajal no pudo cumplir con la condena que
le ~e unpuesta, pues falleció en medio del proceso civil por mal
gobierno, en la ciudad de México antes de terminar el año de 1592.
Irónicamente para este gobernador ni las capitulaciones que firmó
con el rey lo pudieron salvar de un destino de cárcel y muerte.
El trágico final de Luis de Carvajal ha opacado las acciones que
duran~e una década emprendió como gobernador. Estas son poco
conocidas y existe un cierto grado de confusión respecto a las fechas
de sus viajes, así como de las fundaciones y descubrimientos que
llevó a cabo durante esa etapa. Es un hecho que se movía constantemente Y era raro que durara más de un año en un solo lugar. Durante
todo ese tiempo realizó por lo menos tres viajes entre la prov:incia
de P'anuco, la Huasteca y los valles del norte, donde fundó alrededor
de ~eis poblaciones. Estableció negocios mineros, reorganizó los
cabildos de Saltillo, Mazapil, Villa de Valles y Tampico. Combatió a
los lil
· dios de la Huasteca y de la costa de Tampico en campañas
m~y costosas y desgastantes, pero su reputación creció y logró que
mas hombres se le unieran. Organizó a sus seguidores para que

73

�11.

fl[j

fJ

'

•

exploraran las minas del valle de Coahuila e incluso inició los
preparativos para dirigirse al Nuevo México. Pers?nalmente r~alizó
un viaje de más de cien leguas hacia La Florida, saliendo de 1~ crndad
de León. Los más cercanos colaboradores fueron Diego de
Montemayor y Gaspar Castaño de Sosa, quienes se hicieron cargo
de mantener las operaciones de exploración hacia el norte y cuidar
de las nuevas fundaciones.
La persecución de Carvajal no fue el único evento en esa guerra
Al recibir la noticia de la sentencia de su jefe, el capitán Gaspar
Castaño de Sosa, no esperó más y emprendió la marcha rumbo al
Nuevo México en julio de 1590. Un número considerable de familias
se unió a esa empresa y dejó desierta la villa del Nuevo Almadén.
Durante casi ocho meses, este grupo exploró hacia el norte sin
encontrar la riqueza que tanto se añoraba. Por su parte, el sucesor
del virrey Villamanrique, Luis de Velasco, el mozo, concluyó la tarea
de "deshacer y desbaratar cantidad de gente", que quedó en la
gobernación del Nuevo Reino de León. Así, en octubre de 1590,
mandó al capitán del presidio de Mazapil, Juan Morlete, a apresar
al capitán Castaño de Sosa e impedir que siguiera avanzando e~ la
expedición al Nuevo México. En marzo de 1591 fue aprehendido
bajo el cargo de haber descubierto por cuenta propia y sin licencia
ni provisión del rey una tierra de indios de paz, y por haber hecho
"entradas" y capturas en ese lugar.
El fracaso de la empresa de Gaspar Castaño de Sosa puso fin al
único eslabón que quedaba del proyecto de Carvajal. No obstante
y desde otras regiones del norte, se integraron nuevos grupos para
participar en la conquista del Nuevo México, lo que llevó otra v~za
los bandos aspirantes a una feroz lucha, común en las iniciativas
expedicionarias hacia el norte. Para ese entonces el manejo que ~
gobierno hacía de la política de expansión septentrional habia
variado y su control era mayor.
En 1589 había dos competidores para esta empresa: el capitán
Francisco de Urdiñola, hombre muy allegado a Rodrigo del Río de
Losa y rico minero-hacendado de Mazapil, Saltillo, Parras y Río
Grande, y Juan Bautista de Lomas y Colmenares, dueño de las

74

C/a/entina Garz,a Martínez

minas de Nuestra Señora de las Nieves. En 1594 el gobierno español
favoreció a Francisco de Urdiñola y a finales de ese año, cuando se
encontraba en la Ciudad de México afinando los últimos detalles
para firmar el contrato de descubrimiento del Nuevo México con el
virrey Luis de Velasco, la Audiencia de México recibió un exhorto
de Guadalajara para que lo apresaran por los asesinatos de su esposa
Leonor López de Lois, del vizcaíno Domingo de Landaverde
(fundidor en sus ingenios), de un indio y de una esclava negra.
Los rumores sobre los crímenes de Francisco de Urdiñola y una
denuncia anónima llegaron hasta la Audiencia de Guadalajara a
finales del año de 1593. Sin embargo, las autoridades de esa instancia
no iniciaron las investigaciones ni el proceso judicial correspondiente
sino hasta octubre de 1594, justamente cuando Urdiñola arreglaba
los trámites para su empresa expedicionaria. Fue Juan Bautista de
Lomas y Colmenares, el otro competidor por la expedición al Nuevo
.México, quien presionó para que se investigara a Francisco de
Urdiñola en relación con los asesinatos mencionados, sirviéndose
de sus dos yernos: el doctor Valderrama, presidente de la Audiencia
de la Nueva España, y Nuño Núñez de Villavicencio, oidor de la de
Guadalajara.
Ante tales acusaciones, las pretensiones de conquistar el Nuevo
México quedaron descartadas para Urdiñola. Sin embargo, tanto las
autoridades de Guadalajara como Lomas y Colmenares no se salieron
d~l todo con la suya, pues no lograron confiscar los bienes del capitán
ll.l procesarlo directamente. El virrey Luis de Velasco impidió que
U:diñola fuera trasladado a Guadalajara y su caso fue seguido en la
Ciudad de México por el tribunal del Santo Oficio. La resolución
llevó a ese tribunal y a la Audiencia de Guadalajara a sostener un
largo litigio de competencia jurisdiccional y atribuciones, el cual
fue presentado ante el Consejo de Indias. Mientras llegaba la
r~spuesta a este conflicto, las averiguaciones sobre este asunto
siguieron adelante. Fueron dos investigaciones las que se llevaron a
cabo: una por parte de la Inquisición y la otra por parte de la
Audiencia de Guadalajara. Cabe mencionar que en los dos procesos
quedaron muchos puntos oscuros.

75

�Valentina Gar:z.a Mmtínez

La Inquisición dio a Francisco de Urdiñola un trato especial,
pues mientras se llevaba a cabo su proceso, no fue encarce~ado y
sólo se le pidió quedarse en la ciudad de México. Las autondades
pusieron al frente de las investigaciones al ~apitán Ju~ , Morlete,
familiar y notario del Santo Oficio en Mazapil. Este cap1tan ~r~ un
importante colaborador de Urdiñola, de manera que la parcialidad
en sus indagaciones fue notoria.
A fines de 1598 Urdiñola fue encontrado culpable de las muertes
de Landaverde de la esclava negra y del indio; igualmente, de los
'
.
asesinatos de Pedro Rodríguez, Francisco Sánchez y Fausuno
Gómez. Después de algunos regateos se le condenó a una multa de
3 000 ducados. De la muerte de su esposa no se le encontró culpable,
por lo que fue absuelto. A partir de esas resoluciones se dio por
concluido el proceso criminal contra Urdiñola en marzo de 1599.
La duración de 5 años del proceso contra Francisco de Urdiñola
le hizo perder la oportunidad de llevar a cabo la conquista de N~evo
México, pues en 1595 la empresa quedó en manos de Ju~ de Onate,
otro de los condiscípulos del capitán Rodrigo del Río y rueto de uno
de los descubridores y mineros más importantes de Zacatecas. Oñate
tuvo que sortear una serie de dificultades antes de emprende~ el
viaje al Nuevo México. Acosado por nuevos favoritos de_ las auto~dades reales, quienes pretendían como él conquistar esas tierras, Onat-e
fue obligado a someterse a tres inspecciones sucesivas. Estos
problemas lo detuvieron por casi tres años en las minas de Santa
Bárbara, de donde por fin sus huestes partieron en 1598.
Al quedar libre de los cargos de homicidio, Urdiñola volvió a su
hacienda de San Francisco de Patos, en el valle de Saltillo y a Sllí
negocios mineros en Mazapil. Durante su ausencia sucedió un evento
de gran importancia que no pudo evitar: la salida, en 1596, de un
grupo de familias de Saltillo comandadas por uno de los más cerca~OS
colaboradores de Carvajal, el capitán Diego de Montemayor, qweo
emprendió el repoblamiento de la provincia del Nuevo Reino ck
León. Los hombres que apoyaban a Urdiñola, encabezados por Juan
Morlete, trataron sin éxito de bloquear dicha iniciativa. En 1599, d
virrey conde de Monterrey autorizó la fundación de la ciudad de

76

Monterrey y nombró a Diego de Montemayor como gobernador de
la provincia del Nuevo Reino de León.
A principios del siglo XVII las iniciativas de conquista hacia el
norte comenzaron a despojarse de la visión mítica que había guiado
a las expediciones anteriores, para tomarse en una percepción más
realistas. La última de dichas expediciones fue la del Nuevo México,
cuyos resultados fueron desalentadores para quienes participaron
en ella, al encontrar que la gran ciudad de oro y plata que esperaban
descubrir no existía. Así se cerró una etapa del proceso de conquista
hacia el norte; en realidad ya no había proyectos de esa índole que
prometieran grandes riquezas.
Ciertamente las estrategias para la conquista del norte habían
cambiado, pues los nuevos proyectos se abocaron a explotar lo mejor
posible los recursos con que se contaba. De esa manera Francisco de
Urdiñola, Alberto del Canto, Diego de Montemayor y otros viejos
capitanes, quienes como ellos empezaron siendo soldados-aventureros,
se convirtieron en los labradores, mineros, funcionarios públicos y
latifundistas que habitaron el norte. Esta nueva faceta se reveló en los
hombres que repoblaron el Nuevo Reino de León a finales del siglo
XVI y las primeras décadas del XVIl.

Monterrey, Nuevo León, mayo t 7 de 2011.

77

�La separación de Texas y su impacto
en México: trece cápsulas
1

Miguel Ángel González Quiroga'

UANL

LA GUERRA ENTRE ESTADOS UNIDOS y MÉXICO y sus consecuencias
han ocupado mucha atención de los historiadores. Menos conocidas
son las secuelas que tuvo en México la pérdida de Texas, diez años
antes. Estos efectos se han relatado de manera aislada y fragmentaria
en diversos artículos y libros, pero es la creencia del autor que no
ha habido un intento serio por sistematizarlos en un mismo espacio.
El presente artículo es un modesto intento de enumerarlos y
explicarlos.
Al reflexionar sobre el tema, he descubierto trece consecuenciasnúmero poco afortunado-y no dudo que algunos lectores, conocedores
del tema, señalen aún más. Por lo pronto, sirva esto para iniciar una
discusión sobre el tema. Como lo dice el título, dichos efectos aparecen
en forma de cápsulas, algunas breves, otras no. La cápsula - dicho sea
de paso - evoca el acto de tomar medicina y tal vez constituye una
metáfora apropiada, ya que la pérdida de Texas se convirtió en una
· Profesor de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
El término "separación" es una expresión aséptica que no refleja lo que muchos
mexicanos describirían como un despojo criminal, pero trataré el tema con objetividad
YSln apasionamientos.
1

79

�Miguel Angel Go11zálezQuiroga

medicina muy amarga para el pueblo mexicano.
Las consecuencias de la separación texana se sintieron en la vida
interna de México en mayor o menor grado, pero algunas tuvieron
su origen en el interior del país, mientras otras provinieron del
extranjero y constituyeron amenazas para la integridad nacional. A
continuación presento los trece efectos de manera sucinta para que
el lector los observe en su conjunto. Esto va seguido por una
explicación más extensa.
La pérdida de Texas causó: 1) mayor inestabilidad; 2) el
fortalecimiento de la posición centralista en las disputas políticas;
3) desvío de recursos hacia la dudosa empresa de recuperar la
provincia perdida; 4) el fortalecimiento del militarismo y, de manera
concomitante, la militarización de la región fronteriza; 5) la creciente
desconfianza hacia extranjeros y la incubación de un sentimiento
nacionalista que se reforzaría con la guerra contra Estados Unidos
y posteriormente contra la intervención francesa; 6) la redacción
explícita en la constitución mexicana de que ningún presidente
estaba facultado para negociar territorio nacional; 7) un ejemplo
para otros movimientos separatistas en Yucatán, Nuevo México,
California y Sonora; 8) el aprendizaje, por parte del gobierno, de
cómo lidiar con nuevos movimientos separatistas.
Los efectos restantes provinieron de condiciones en el exterior.
9) la creciente dificultad para combatir a los indígenas hostiles en el
norte del país, que ahora utilizarían refugios en Texas y más allá
para estar fuera del alcance del ejército mexicano; 1O) la capacidad
que ahora tendría Texas como nación independiente para hacer la
paz con los indígenas y liberarlos para concentrar sus energías a
cometer depredaciones en México; 11) la amenaza que representaba
Texas con su capacidad para apoyar otros movimientos separatistas
en México; 12) la anexión de Texas a la unión americana que se
convirtió en el detonador de la guerra entre Estados Unidos 1·
México; y, por último, 13) la pérdida de Texas significó el inicio del
desmembramiento nacional.
Es bien sabido que una de las causas principales de la pérdida de
Texas fue la inestabilidad política de México. Lo paradójico, sin

80

embargo, es que la separación de Texas causó aún más inestabilidad.
Dos facciones políticas -centralistas y federalistas - utilizaron el
tema para atacarse mutuamente en un juego perverso que tenía
como centro la pregunta ª¿Quién es responsable de la pérdida de
Texas?". Los centralistas culparon la disensión y anarquía que provocó
la adopción de instituciones republicanas y federalistas como la
constitución de 1824. Los federalistas, a su vez, culparon a los
centralistas por la camisa de fuerza que impusieron al país y provocó la
salida de los texanos. Las disputas entre facciones rivales por el poder
se agudizaron después de la separación de Texas. En este ambiente
caldeado una postura flexible o suave con respecto a Texas no era
opción para los políticos mexicanos. En 1841 el gobierno de Anastasio
Bustamante cayó en parte debido a su falta de acciones para la
recuperación de Texas. 2 Los cambios en la presidencia fueron
vertiginosos. El período más inestable en la historia política de México
~ucedió a partir de 1836, y la pérdida de Texas contribuyó a dicha
tnestabilidad. 3
Relacionado con lo anterior, la pérdida de Texas fortaleció al partido
centralista durante no menos de una década. Los que sostienen esta
premisa afirman que Texas se perdió debido a la anarquía y violencia
generada durante una década por el sistema federalista/republicano
establecido a partir de 1824. Se consideró que el cambio al centralismo
evitaría la descomposición del país. Aunque Texas utilizó el cambio al
centralismo como pretexto para levantarse contra el gobierno mexicano,
la mayoría de los estados aceptaron la postura centralista porque estaban
cansados de la inestabilidad y violencia. La postura de la clase política
de Nuevo León era típica de otros estados. En su periódico oficial
reconoció que el federalismo no había funcionado y propuso un sistema
~~ lib,ertades esenciales bajo una estructura ordenada, porque la libertad
¡amas debe degenerar en licencia":' Se expresaron dos argumentos
1
3
.

DeLay, War ef a Thousand Deserts, p. 190.
La inestabilidad política r los constantes cambios de poder se encuentran en

dive~o~ textos. Gilberto Arguello presenta una explicación sucinta en "El primer
medio siglo de vida independiente", pp. 236-38.
'Gaceta Co11stitucional, 25 de jurúo de 1835, p. 3; Ver también Semanario Político 3
dediciembrede 1835,p.11.
'

81

�'

,,

adicionales: el pueblo mexicano no poseía el nivel edu~ativo
suficiente para sostener instituciones democráticas, y trescientos
años de autoritarismo español dejó a México mal prepara~o para
ser una república. 5 El ascenso del centralismo se refle¡a ~n la
elaboración de dos constituciones conservadoras durante el pe~o~o:
las Siete Leyes de 1835/1836 y las Bases Orgánicas de la Republica
Mexicana de 1843.6
La pérdida de Texas provocó un desvío masivo de recursos materiales y humanos - en un momento en que la teso~ería nacional
estaba vacía y el país tenía que recurrir a préstamos ~wnosos _d: los
ingleses o de los agiotistas locales. El hono_r ~ae1onal ex1g1a la
recuperación de la provincia perdida, pero los limitados recursos de
México simplemente eran insuficientes para una empresa de ese
tamaño. El gobierno nacional recurrió a los estados, pero estos
también carecían de hombres y recursos. Los archivos de
Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila están repletos de correspondencia del gobierno central exigiendo apoyo en la forma de hombr~s,
dinero y provisiones para proseguir la guerra contra Texas. Ba1o
presión intensa, el gobernador de Nuev~ León, Ju~n Nepomucen~
de la Garza Evia, explotó contra las autondades nacionales y rechazo
sus exigencias porque el estado no estaba en posibili~ades ,de
cumplirlas. Escribió al centro que los hombres de Nuevo Leon ten.tan
que seguir cumpliendo con sus labores del campo o la poblaci?_n_se
moriría de hambre. Los pocos disponibles se requerían en las milicias
locales para defender a la región contra las invasiones devastadoras
de los indígenas.~ Garza Evia no lo dijo, pero probablemente lo
pensó: el pueblo de su estado tenía más interés en cuidar a sus
familias que en pelear una guerra contra una provincia descarnada.
5

Gaceta Constitncional, 29 de enero de 1835, p. 3, 16 de abril de 1835, p. 2 )' 5de

noviembre de 1835, p. 3.
6
Vázquez, "Los primeros tropiezos", pp. 544-49.
. ,
&lt;t
7
La preocupación primordial del gobernador era la amenaza mdíge~a, como·
refleja en un escrito que se publicó en el periódico oficial: "Las frecuentes mcurs1~~
de las tribus salvajes en la frontera de este Departamento tocan ya al terrruno .
·
·
de sus morad ores ... "Se,nan(}f#
mas deplorable desolación en las vidas
e intereses
Político, 12 de mayo de 1836, p. 103.

82

Miguel Angel GonzálezQniroga

Inmersos en sus comunidades locales, la mayoría de los pobladores
norestenses desconocía la situación de Texas o lo consideraba como
u~ ~roblema ajeno y lejano. Su preocupación principal era la lucha
ruana para sobrevivir. 8
La separación texana tuvo otro efecto en México: fortaleció al
militaris?1~· La reconquista de Texas fue utilizada como pretexto para
darle pnondad a los gastos militares. Esto le dio mayor fuerza a una
casta d~ oficiales ~tares que, en palabras de Justo Sierra, se había
converttdo en un "mstrumento de ambiciones cínicas".9 Mariano Otero
~ refirió a ese grupo como el más ignorante y desmoralizado de la
tierra". '°. :-2s ambiciones políticas de la mayoría de los generales y su
propens1on por las pille.rías fue una de las principales causas de la
Inestabilidad del período. El predominio de los militares en el escenario
n~~ional se conjuntó con la pérdida de Texas para provocar la
~tarizaci~n de la_ región fronteriza. Octavio Herrera afirma que dos
anos despues de la mdependencia de Texas, el ejército nacional se había
convertido en la autoridad principal de la región fronteriza, estrangulando
la autonomía de los estados fronterizos. Generales como Vicente Filisola
Y~~o Arista prohibieron todo comercio con los texanos, lo que
s~co un duro golpe a la vida económica de los norestenses. Las
disposiciones militares llegaron al absurdo de prohibir a los dueños de
ranc~~s visitar sus propiedades en la margen izquierda del río Bravo.
Li militarización en los estados fronterizos tuvo otro resultado nocivo:
~uila, Nuevo León y Tamaulipas fueron inundados por personas
tnd~s~bles que habían desertado del ejército y se convirtieron en un
fast1dio para la población laboriosa del noreste.1 '
Des ~chiv~ General del Esta~o de_ ~uev_o León (en lo sucesivo AGENL), Fondo
11 pe denaas Federales, Seccton .Ministeoo de Guerra y Marina, Monterrey, carpeta
de,~l de agosto de 1836; Morado Madas, ''.Aspectos militares", 73; La problemática
du' JI, durante la guerra de Texas es discutida en González Quiroga, "Nuevo León
rante la mdependencia de Texas".

:}•.feyer YSherman, The Co11rse ef Alexican History, p. 346.
Otero, "Considerations", p. 232.

"I-1

16 d . errera, El norte de Tama11~ipas, 28, 29; Circular, num. 38 (1836), Exp. 6, folio 1,
~ Julio de 183~, Archivo Histórico del Municipio de Monterrey (en lo sucesivo
llii), Colecc1on Correspondencia.

83

�Mig11el Á11gel GonzálezQuiroga

!ª

Una quinta consecuencia que se resintió en México tras
con el ejemplo que significó para otras regiones rebeldes y la estrategia
separación de Texas fue una intensificación de 1~ d~sconfia~za h~c1a
del gobierno mexicano para manejarlas. En noviembre de 1836,
los extranjeros. Esto alimentó un incipiente sen11m1ento nac1onalis~
sólo unos meses después de San Jacinto, los residentes de la Alta
que, en algunos casos, rayaba en la xenofo~ia; un _notable ca?1?!º
California se levantaron contra el gobierno nacional. Al igual que
de rumbo para muchos mexicanos que hab1an terudo ~a opilllon
los texanos, los californios eran partidarios del federalismo y luchaban
muy favorable de Estados Unidos y su pueblo. Fr~nten_zos co~o
por mayor autonomía. Consecuentemente, se opusieron a la política
Bernardo Gutiérrez de Lara, Antonio Canales y Jose Maria Carva1al
arancelaria que asfixiaba el comercio de la región. Estaban cansados
elogiaban a las instituciones y los valores no_rte~ericanos pro~~:
de gobiernos militares enviados desde la Ciudad de México,
viendo la adopción de dichos valores. Carva¡al mcluso se con~o
insensibles a la problemática local. Sin embargo, a diferencia de
al protestantismo. Sin embargo, la pérdida de Texas produ¡o ,un
Texas, la revuelta californiana no fue dirigida por angloamericanos. 14
cambio: había angustia y enfado en algunos sectores. Alguno~ ~em1an
El año siguiente estallaron rebeliones contra el gobierno
la pérdida de más territorio, otros una .invasión_ y o~upac10~ por
centralista en Sonora y Nuevo México. El levantamiento de Sonora
Estados Unidos que conduciría a la pérdida de la 1den~dad nac10~
fue encabezado por José U rrea, tal vez el único general cuya actuación
y la imposición de una cultura extranjera. Al~os mexicanos ha~1an
en la guerra de Texas fue irreprochable. Los sonorenses deseaban
observado el trato que la población anglosa¡ona de Estado~ Uru~~s
mayor autonomía local y el apoyo del gobierno mexicano para
daba a los indígenas y a los africanos y pensaban que una mvasioo
combatir a los apaches, que estaban convirtiendo en páramo a una
· , de su re1ig1on
· , Y la
estadounidense significaría la destrucc10n
región antes floreciente. En Nuevo México las clases populares
esclavización del pueblo. Un periódico de Chihuahua vaticinó que propiciaron una revuelta en agosto de 1837. Como en el caso de
los mexicanos serían "vendidos como bestias" porque "su color no California, el gobierno central envió a un militar - el coronel Albino
. d ores,, .12
era tan blanco como el de los conqwsta
Pérez - para que gobernara a la provincia; pero él perdió literalmente
La pérdida de Texas y el temor a perder más territorio im~uls~on ~ cabeza cuando los rebeldes lo decapitaron al intentar sofocar la
un nuevo precepto en la constitución prohibiendo al poder e¡ecuuvo Insurrección. Yucatán es otro ejemplo de un estado separatista que
vender territorio nacional. El artículo 89 de las Bases Orgánicas de se inspiró en la experiencia texana. En su declaración de
1843 expresó de manera explícita que el presidente no estaba ind~pendencia de 1841, la elite política de Yucatán exigió al gobierno
autorizado para "[e]najenar, ceder, permutar o lúpotecar parte algu~ nacional el retorno al sistema federalista como condición para evitar
del territorio de la República". 13 Esto impidió al gobierno de Jose Su separación definitiva. Los yucatecos hicieron eco de la declaración
Joaquín Herrera recibir la visita de J ohn Slidell, emisario d~I ~exana del 7 de noviembre de 1835, que exigía el regreso al
presidente James K. Polk, quien llegó al ~aí_s en 184~ con el o~~º: tederalismo. 15
miento de comprar California y Nuevo Mexico. No solo era po~uca
.Cabe señalar que como en todas estas provincias de la periferia
mente inaceptable para Herrera negociar la venta de tierra mexicana, existían problemas internos que se exacerbaron con la imposición
era contrario a la ley.
del centralismo en 1835, el ejemplo de Texas fue un elemento
·
Dos efectos adicionales de la separación de Texas se relacionaJJ ad·tcional
en las revueltas; aunque en su mayoría no deseaban
separarse de México. Es de pensarse que como consecuencia de la
12 Frahm, "The Cross and the Compass", 95; Weber, The Mexicat1 Frontier, 26',
Meyer y Sherman, The Course of Mexican History, p. 334.
13 "Bases orgánicas de la República Mexicana".

84

:: Weber, The Mexica11 Fro11tier, p. 255.
Weber, The Mexicat1 Frontier, pp. 255-66.

85

�Mig11el Á11gel Go11zález QHiroga

pérdida de Texas, el gobierno mexicano utilizó u~a ~ombinación de
fuerza y negociación en sus tratos con las provmc1as reb~ldes. ~
California, por ejemplo, el emisario del gobierno Andrés Castillero hizo
uso de la diplomacia para desarmar una revuelta. Ofreció un mayor
grado de autononúa a la provincia y el gobierno de la Ciudad de México
permitió al gobernador rebelde, Juan Bautista Alvarado, conservar su
puesto. 16
La pérdida de Texas también tuvo una serie de secuelas emanadas
del exterior en forma de crecientes amenazas contra la integridad de b
nación. Dos de ellas se relacionan con las invasiones indígenas gue
asolaron al norte de México después de la Independencia, propiciadas
principalmente por partidas de comanches que provenían de una amplia
región del norte de Texas conocida como ''La Comanchería". Los lipanes
también participaban, aunque en menor grado. Antes de establec~r b
relación entre la separación de Texas y las invasiones indígenas, convi~ne
recordar lo que éstas significaron para la población del norte de México
La realidad de ese flagelo fue captada elocuentemente por el periódico

Siglo XIX:
La agricult11ra está abandonada porq11e el labrador es
Diariamente asaltado por los indios; el comercio está
paraliZfldO porque ha desaparecido la seguridad en los caminos;
los habitantes hl!Jen a b11scar un alberg11e al interior delpaís
después de haber visto quemados sus hogares, destrozados
sus rebaños, talados sus cantpos,y acaso lkran no sólo la
muerte, sino la deshonray la inhumana mutilación de sus
esposasy de sus hijas. No htl)' exageración en estos lúgubres
cuadros; la mitad de la República es dianamente regada con
la sangre de nuestros hmnanos, ks gemidos de las víctimas
lleganya a la capital de la República mezclados con el alarido
del salvaje. 17

es compleja y ha generado una bibliografía extensa.18 La desolación
que causaron a una amplia zona del país se agudizó con la separación
de Texas. El general Mariano Arista fue uno de los pocos militares
enviados del centro que entendió la problemática y realizó grandes
esfuerzos por combatir a los indígenas invasores. Sin embargo, reconoció
que aún si contara con recursos humanos y materiales, no podría seguirlos
hasta su lugar de origen porque tendria que buscarlos en Texas o cruzar
la provincia, que ya estaba bajo el control de angloamericanos.
Después de meses de denostar a los texanos por su apoyo al
movimiento federalista que estalló en el noreste en 1839 y Arista se
encargó de suprimir, el general se vio obligado a recurrir al gobierno
texano para buscar acuerdos que permitieran librar una guerra
conjunta contra los comanches. Envió a dos emisarios con una carta
personal para entrevistarse con Mirabeau B. Lamar, presidente de
la República de Texas. Lamar rechazó el escrito de Arista porque el
general mexicano no le reconocía dicha investidura. 19
. Otro impacto a la región noreste derivado de la pérdida de Texas
involucró a los indígenas. La condición de Texas como nación
independiente permitió acuerdos y tratados con diversas tribus, y a
su vez liberó - tanto a indígenas como a texanos - para realizar
ataques contra el norte de México. En 1836, Sam Houston, quien
había vivido varios años entre los cheroquis y que ahora encabezaba
:a lucha contra el gobierno mexicano, logró que varias tribus, incluso
os cheroquis, se mantuvieran neutrales en la guerra de los rebeldes
texanos contra México, circunstancia que le permitió enfocar todos
sus recursos y energías a combatir al ejército de Santa Anna. Más
tarde, como presidente de la República de Texas, firmó un tratado
de paz con la mayoría de las tribus comanches. Esto les abrió las

IR La obra ya citada de Isidro Vizcaya Canales, Tierra de G11erra Viva es un texto vital
para
La historia de estas incursiones de los indígenas al norte de México st el estudio de las incursiones indias en el noreste de México. Las obras de varios
hi oriadores de Estados Unidos en los últimos años reflejan la importancia del tema
dentr~ de la lústoriograffa norteamericana y, en especial, de la región fronteriza con
16
Weber The i'vlexica11 fro11tier, p. 260.
&amp;pana YMéxico, respectivamente. Tres ejemplos sobresalientes: Brooks, Captives &amp;
17
Citado ~n Vizcaya, Tierra de G11erra r'il'a, 264. La fecha del aróculo es del Züdt (;¡U::'1; DeLay, !Par ef a Tbo11sa,¡d Deserts-, y Hamalainen, The CoH1a11che Empire.

julio de 1852.

Nance,A_fter Sa11 Jacinto, p. 432.
86

87

�Miguel Angel GonzálezQ11irvga

puertas para cruzar Texas y realizar depredaciones en el norte de
México. El resultado fue un incremento masivo de incursiones y
20
más muerte y destrucción en los estados del noreste.
La separación de la provincia texana tuvo aún más efectos
nocivos para México, toda vez que como nación independiente
quedó en posibilidades de perjudicarlo en varios frentes. Durante la
década en que Texas fue nación independiente, le brindó ayuda a
Yucatán en sus pretensiones separatistas, invadió Nuevo México,
emprendió la expedición Mier contra el norte de México y permitió
que sus ciudadanos apoyaran el movimiento federalista en el noreste
contra el gobierno centralista.
Los yucatecos declararon su independencia en 1840 e inmediata·
mente concertaron una alianza con los texanos, a quienes pidieron
- y recibieron - apoyo para romper el bloqueo naval impuesto por
el gobierno mexicano. 21 Luego vino la invasión de Nuevo México
nacida de la ambición del presidente Lamar de extender el dominio
de Texas hasta el Pacífico: el 20 de junio de 1841, una nutrida
caravana de medio centenar de comerciantes y transportistas con
una escolta de 270 soldados partió con rumbo a Santa Fe. la
aventura resultó desastrosa: los texanos fueron capturados 1
obligados a marchar en calidad de prisioneros hasta la Ciudad de
México. 22 Sin embargo, la invasión texana indujo al gobierno de San1'
Anna a ordenar dos incursiones a Texas en 1842 que, aunque no
lograron recuperar la provincia perdida, sí acrecentaron la espi1'21
de violencia en la región fronteriza. La respuesta texana a esas
incursiones no tardó en llegar. En noviembre de ese mismo año, d
gobierno de Sam Houston armó una expedición de 750 hombres
para invadir el norte de México. Después de tomar Laredo, parte de
la tropa regresó a Texas y una partida de 300 hombres continuó~
expedición y puso a la Villa de :tviier bajo sitio. Derrotados por e
Del.ay, Warof a Thousand Deserts, p. 216.
Giles, "M:oore, Edwin Ward".
22 Alessio Robles, Coahuilay Texas, vol. 2,224; Andrés Reséndez analiza la f:
expedición desde la óptica de uno de sus protagonistas, el 'mexicotexano', J
Antonio Navarro. Ver Reséndez, A Texas Patriot.
21 '
21

88

gener~ Pedro de Ampuclia, los texanos fueron capturados y enviados
a la Cmdad de México para su encarcelamiento. Según Octavio
Herrera, la expeclición Mier "constituyó el acontecimiento bélico
más álgido de la guerra no declarada entre México y Texas ...."23
La participación de texanos en las guerras internas de México
forma parte de este cuadro de embates. En 1839 estalló la rebelión
federalista en el noreste, encabezada por el tamaulipeco Antonio
Canales Y otros caudillos de Coahuila y Nuevo León. Uno de los
primero. actos fue pedir apoyo al gobierno de Texas para el
le:antarruento. Aunque el gobierno de Lamar no respaldó el movi:ento públicamente, sí dio facilidades para que Canales,Juan Pablo
naya Y otros recabaran recursos y armas y reclutaran filibusteros
texanos para apoyarlos en la lucha contra el gobierno centralista. 24
Los líderes norestenses lograron recabar una cantidad importante
de ~ecursos ~ ,m~s de 200 voluntarios texanos encabezados por
oficiales del e¡erc1to que había combatido contra Santa Anna en la
gue~ra de independencia de Texas. 25 No obstante, la ayuda texana
fue ~suficie~te, e incluso fue aprovechada hábilmente por el general
Manano Ansta para denostar el movimien-to y combatir a los
federalistas, que finalmente sucumbieron en noviembre de 1840.
~u~da claro ~ue estos movimi~ntos fueron distracciones para el
g bierno mexicano que favorecieron a la República de Texas. El
movuniento fiederalista, según Joseph M. Nance, fue una tregua para
los texanos ante el asedio de un gobierno de México que invertía
tiempo Y recursos en combatir a rebeldes mexicanos en vez de a los
separatistas texanos.26
Una de las consecuencias más significativas de la separación de
· ·,
e que sirv10 como detonante para la guerra cuando Estados

Texas fu

: Herrera, Elnorte de Tamaulipas, 68; Ver también Fehrenbach, T R, Lone Star, p. 262.
enca:e,ssro Robles, _Coahuila y Texas, vol 2, 206-07. El gobierno efímero que
zo Manuel Mana de Llano en Nuevo León envió al generalJuao Pablo Anaya
conlaco .. , d
b
Ver V' rrusr~n e reca ar recursos materiales y humanos para la lucha federalista.
. azquez, 'La supuesta República del Río Grande" p 12
25 \'&lt;'ilki
, . .
Nao nson, Laredo a~d the Rio Grande_ Frontier, 162.
26
162_Zo ~e, AJterSan facmto, p. 172; Wilkinson, Laredo and the Rio Grande Frontier, p.
' rrilla, Flaquer y Herrera Pérez, Tamaulipas, p. 113.

89

�Miguel Ángel GonzálezQuiroga

Unidos anexó dicho territorio a la unión americana. Cabe destacar
que la anexión de Texas era un sueño de muchos texanos -entre
ellos Sam Houston - desde antes que la provincia se separara de
México. Sin embargo, las condiciones políticas prevalecientes en
Estados Unidos no favorecieron la incorporación hasta mediados
de la década de 1840. En la campaña presidencial de 1844, el
candidato James K. Polk declaró que la anexión de Texas sería una
de sus máximas prioridades. Cuando esto sucedió, el primero de
marzo de 1845, el gobierno mexicano lo consideró una agresióa
Más aún, había advertido que dicha acción sería considerada una
declaración de guerra. En consecuencia, el ministro mexicano Juan
N. Almonte pidió sus pasaportes y salió de Washington, acto que
constituyó un rompimiento de relaciones entre los dos países. la
cadena de sucesos que culminó en la guerra entre Estados Unidos y
México e incluyó la anexión de Texas a la unión americana se inició
con la independencia de Texas.27
El último efecto está íntimamente relacionado con el que
antecede: la pérdida de Texas fue el inicio del desmembramiento~
México porque alimentó el sueño norteamericano de devorar mas
territorio mexicano. No obstante, esto es sólo entendible en d
contexto del expansionismo territorial estadounidense. Texas fue
parte de un proceso que tuvo su inicio cuando Estados Unidos se
convirtió en país independiente y sus fundadores expresaron que Sil
destino consistía en ocupar todo el continente hasta llegar~
Océano Pacifico. Thomas Jefferson abiertamente expresó li
necesidad de construir un "imperio para la libertad".28 La adquisición
del vasto territorio de la Louisiana en 1803 y la Florida en 181~
precedieron a la anexión de Texas en 1845 y el resto del s~p.tentrióo
mexicano en 1848. Dicha expansión, a su vez, fue prop1c1ada ~
un crecimiento demográfico impresionante. Impulsados por UJll
inmigración europea desenfrenada, Estados Unidos duplicaba 511
población cada veinticinco años, mientras la población de México st
Vázquez, "De la difícil consútución de un Estado", 26-27; Meyer y Shermafi
The Course oJ Mexican History, p. 342.
28
Howe, What Hath God Wrought, p. 703.

mantenía casi estática. O sea que la nación vecina adquirió la capacidad
para habitar tierras que México nunca logró poblar. Esta realidad permite
sepultar el mito de que "alguien" perdió o entregó a Texas y al resto del
norte mexicano. La opinión popular es que fue Santa Anna, pero está
claro que México lo habria perdido sin él o a pesar de él.
Por último, esa expansión irrefrenable no sólo fue alimentada
por inmigrantes europeos que buscaban tierra y mercados, sino por
toda una doctrina esparcida en libros, revistas y periódicos a lo largo
Yancho de Estados Unidos: el Destino Manifiesto. Este conjunto
d~ ideas, que tenía como premisa la superioridad racial de los anglosaiones, sostenía que Estados Unidos tenía la misión providencial
de extender su sistema democrático así como sus instituciones y
valores por todo el continente. Uno de los pilares de la doctrina era
el protestantismo y la necesidad de llevar la verdadera religión a
México, un país cuya población estaba postrada en la ignorancia y
el atraso debido - según dicha doctrina - al oscurantismo del clero
católico. Finalmente, el ideal jeffersoniano fue actualizado por el
presidente esclavista Andrew Jackson, quien afirmó que los Estados
L'nidos tenían la obligación de "extender el área de la libertad".29 La
historiadora mexicana, Josefina Zoraida Vázquez, ha señalado
~orrectamente que los angloamericanos, a la vez que extendían el
area de la libertad, también extendían el de la esclavitud.
. ~orno se puede apreciar, la pérdida de Texas y todo lo que siguió
Significó para Estados Unidos el desenvolvimiento de un proceso lógico
de ~xpansión territorial, mientras que para México representó una larga
sene de problemas internos y amenazas externas que culminaron en el
desmembramiento de la nación.

27

90

29

Bowe, What Hath God Wrought, p. 703.

91

�Mig11el Angel Go11zález Quiroga

Bibliografía:

Howe, Darúel Walker. What Hath God Wrought. The Tran.iformation oj
America, 1815-1848. Oxford y New York: Oxford University Press,

Alessio Robles, Vito. Coahui/ay Texas desde la consumación de la independencia
hasta el Tratado de Paz de Guadalupe Hidalgo. Tomo 2. México: Talleres

2007.
1feyer, :tvlichael C. y William L. Sherman. The Co11rse oJ Mexican history. 3•
ed. Oxford y New York: Oxford Urúversity Press, 1987.

Gráficos de la Nación, 1946.
Arguello, Gilberto. ''El primer medio siglo de vida independiente (1~211867)". En México, un pueblo en la historia. Tomo 2. Coord. Enr19ue
Semo. México: Alianza Editorial Mexicana, 1989.
Brooks, James F. Captives &amp; Cousins: Slavery, Kinship, and Comm~niry in 1k
Southwest Borderlands. Chapel Hill: University of North Carolina Press,

Morado Macías, ''Aspectos militares: Tres guerras ensambladas (1835~848)"; En Martínez Cárdenas, Leticia, César Morado Macías y Jesús
Avila Avila, La G11erra México-Estados Unidos, su impacto en Nuevo León,
1835-1848. México: Senado de la República, LVIII Legislatura, 2003.
Nance, Joseph M. After San Jacinto, The Texas-Mexican Frontier, 1836-1841.
Austin: University of Texas Press, 1963.

2002.
DeLay, Brian. War ef a Thousand Deserts. Indian Raids and the U.S. -Mexiaa
War. New Haven y London: Yale University Press, 2008.
Fehrenbach, T. R LJJne S tar, A History ef Texas and the Texans. New York:
MacMillan Publishing Co., Inc., 1968.
Frahm, Sally. "The Cross and the Compass: Manifest Destiny, ReligioU5
Aspects of the Mexican-American War". Jo11rnal oJ Popular C11lture, Vii

35, Num. 2 (2001), pp. 83-99.
Frazier, Donald S. The United States and Mexico at War. New York: Sirn~

&amp; Schuster Macmillan, 1998.
González Quiroga, Miguel Ángel. ''Nuevo León durante la independe1t
cia de Texas (1835-1836)". Historia Mexicana, Vol. LVI, Num. 2 (Oci
Dic. 2006), pp. 427-470.

Otero, Mariano, "Considerations Relating to the Political and Social Sjtuation of the Mexican Republic in the Year 1847". En The Mexico Reader.
&amp;Is. Gilbert M. Joseph y Timothy J. Henderson. Durham: Duke University Press, 2002.
Reséndez, Andrés. A Texas Patriot on Tria/ in Mexico, José Antonio Navarro
and the Texan Santa Fe Expedition. Dallas: Southern Methodist Urúversity, 2005.
Vázquez, Josefina Zoraida. " De la dificil constitución de un Estado:
México, 1821-1852". En La Fundación del Estado mexicano, 1821-1855.
Coord. Josefina Zoraida Vázquez. México: Nueva Imagen, 1994.
- • "La supuesta República del Rio Grande". 2ª ed. Ciudad Victoria,
Tamaulipas: Instituto de Investigaciones Históricas, Universidad
Autónoma de Tamaulipas, 1995.

Hamalainen, Pekka. The Comanche Empire. New Haven and London: Yak
University Press, 2008.

MJ

Herrera Octavio. El norte de Tama11lipasy la coeformación de lafrontera
Estado; Unidos, 1835-1855. Ciudad Victoria: El Colegio de Tamauli~

- • "México y la guerra con Estados Unidos". En México al tiempo de
JU gtterra con Estados Unidos (1846-1848). Coord &amp; introducción de
Josefina Zoraida Vázquez. México: Secretaría de Relaciones Exteriores,
El Colegio de México y Fondo de Cultura Económica, 1997, pp. 17-

46.

2003.

92

93

�Vizcaya Canales, Isidro. Tierra de Guerra Viva. Invasión de los indígenas bárb11trJ1
al noreste de lvféxico, 1821-1885. Monterrey: Academia de Investigación
Humanística, A.C., 2001.
Weber, David J. The Mexican Frontier 1821-1846. The American Southutn
Under Mexico. Albuquerque: University of New Mexico Press, 1982.

¿Realmente existió la Villa de Santa
Lucía?

Wilkinson, Joseph B. Laredo and the Río Grande rrontier. Austin: Jenkins
Publishing Co., 1975.
Zorrilla, Juan Fidel, Maribel Miró Flaquer y Octavio Herrera Pérez.
Tamaulipas, una historia compartida I, 1810-1921. Ciudad Victoria.
Tamaulipas: Instituto de Investigaciones Históricas, Universidad
Autónoma de Tamaulipas, 1993.

Carlos González Rodriguez*
Cronista de San Pedro, Garza García, N. L.

Fuentes documentales:
Archivo General del Estado de Nuevo León, Fondo Dependencias
Federales, Sección :Ministerio de Guerra y Marina.
Co1110 nada es más hermoso que conocer la verdad,
nada es 111ás ve,gonzoso que aprobar la mentira
y tomarlapor verdad.

Archivo Histórico del Municipio de Monterrey, Colección Correspondencia.

D .
Fuentes de internet:
''Bases orgánicas de la República Mexicana, Acordadas por la Honor
able Junta Legislativa establecida conforme a decretos, sancionadas par
el Supremo Gobierno Provisional". En 500 Años de México en
Documentos. http://www.biblioteca.tv/artman2/ publish/ 1843_142,
Bases_org__nicas_de_la_Rep_blica_Mexicana_Acordadas_1155.shuni
Consultado el 1O de mayo de 2011 .

Gcerón

que la fuerza de la repetición hace que
todos crean que algo pasó, pero eso no significa que haya ocurrido.
En la historia de Nuevo León, específicamente la ciudad de
~I~nt~rrey, sucede algo similar: a fuerza de repetir lo que alguien
c:to O Jnterpretó mal, hemos creído en sucesos que tal vez ni pasaron.
)_ solo tenemos que remontamos 438 años de la historia de nuestra
ciudad para hacer válido este comentario.
ECIA FERNANDO DE LA RúA

Se ha escrito mucho sobre la fundación o fundaciones de la ciudad
Giles, .Marie, "Moore, Edwin Ward", en Texas Handbook Online, http:.
de Monterrey. La verdad es que Monterrey solo ha sido fundada por
www.tshaonline.org/handbook/online/ arrides/ fmo24. Consultado d elcap·t,
1
an n·1ego de Montemayor. Ello, como lo sabemos, ocurrió el
20 de abril de 2011.
2

ºde septiembre de 1596.

1

La confusión se presenta porque de

*Lic~nciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Guadalajara. Maestría

: gesuon educativa por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales. Cronista
e San Pedro Garza García, N.L Autor de doce libros.
Roe!, Santiago. Nuevo León, apl(nfes histón'cos. Acta de Fundación de Monterrey.
11
orno I. Segunda edición. .Monterrey, 1994.

94

95

�Carlos González Rodríguez

manera fácil nos hemos referido a las fundaciones de Monterrey, en
alusión a que antes de la llegada de la caravana del capitán Diego
de Montemayor con 12 familias procedentes de Saltillo, en el mismo
sitio -casi 15 años antes- el capitán Luis Carvajal y de la Cueva
fundó la Villa de San Luis (para algunos historiadores de efímera v
dudosa existencia). Pero no solo se habla de estas dos fundaciones
en el mismo sitio, para algunos, antes de éstas hubo una más en
1577 a tribuida al capitán Alberto de Canto, al parecer con el nombre
de Ojos de Santa Luda2 versión desconocida básicamente porque
no han sido encontrados documentos que la corroboren.
De Santa Lucía no hemos sabido de ninguna acta de fundación.
tampoco del establecimiento de su primer cabildo, nombre de alcalde
y regidores, clérigo que los acompañó en aquel suceso; circunstancia
que pone en razonable duda aquel acontecimiento.

da entre el gobernador de la Nueva Vizcaya, don Luis Valdez, y el
gobernador del Nuevo Reyno de León, don Martín de Zavala, en
4
1644. Ahí se mencionan la fundación de la Villa de Santa Lucía y
las Minas de San Gregorio por el capitán Alberto del Canto en 1577,
por comisión del gobernador de la Nueva Vizcaya, capitán Martín
López !barra. Pero eso es solo un decir, ya que está dentro de un
litigio en el cual es evidente que eso se refiere para inclinar la problemática
por invasión de límites territoriales y respecto a las minas de Almadén,
presuntamtente fundadas o descubiertas también por el capitán Del
Canto. El litigio tuvo sede en Parral, entonces capital de Nueva Vizcaya.5
Encontrar ese documento en 1951 por Wigberto Jiménez Moreno, dio
lugar a una llamada "El documento del Parral,'&gt;6 y con ella la versión
que hubo una fundación en 1577 por el capitán Alberto del Canto.
Pero no ha existido ninguna otra prueba en ese sentido.

Posibles orígenes de la versión de la Villa de Santa Lucía
Santa Lucía fue el nombre que se atribuyeron a unos manantiales
ubicados en lo que ahora conocemos como el centro histórico deb
ciudad de Monterrey. No tenemos noticia que haya existido alguna
Villa con el nombre de Santa Lucía. Sin embargo, en la fundación
de la Ciudad de Monterrey dice: "Cd. De Monterrey Ojos de Sanll
Lucía Valle de Extremadura Nuevo Reyno de León". Es evidente
que se refieren a una situación distinta a lo que es una fundaciórL
no se explican por qué agregan al nombre de Monterrey el de Sano
Lucía, y no especifican a que se refieren. Entendemos lo que es Ull
Valle en caso de Extremadura, sólo que no recuerda con lo que
posteriormente fue conocida así3 que en este caso es lo que
ubicamos actualmente como Coahuila. Tal parece que est~
agregados obedecen más que todo a ajustes políticos.
La versión que se ha difundido respecto a la fundación de b
Villa de Santa Lucía en el Valle de Extremadura, y que se atribull
al capitán Alberto del Canto, se destaca a través de un litigio que~

Comisión dudosa
En !os _años de 1575-1576 la situación política de la Nueva Vizcaya
era 1nc1erta, ya que su gobernador, don Francisco de Ibarra murió
por estos años en el pueblo de Pánuco, provincia de Chiametla,
lugar cercano a la costa del Pacífico, actual estado de Sinaloa. Hacia
all'a tema
, enfocado sus esfuerzos por aquellos años el citado
gobernador. A su muerte lo sustituye su hermano Juan de Ibarra,
solo que no asume la gubernatura pues fallece antes de llegar a
estas tierras: por lo tanto ellos no dan la tal comisión al capitán
Alberto del Canto.7
. No se deduce que el capitán !barra se haya aproximado a estas
llerras del Nuevo Reyno de León. Dicen que lo más próximo fue a
ocho leguas de las minas de Mazapil a occidente. 8 Por lo tanto se
· DocuJJJento del Parral Producciones Al Voleo El Troquel, S.
A'De1Hoyo, Eugeruo.
·Monterrey, México. 1992.
1
lbid.
'lbid.

2

Del Hoyo, Eugenio. Docun1e11to del Parral Producciones Al Voleo El Tro&lt;¡l)('. D'Uyot,J. Mecha. Don Francisco de !barra, la Nueva Vizcf!Ya. Prensa Universitaria
uke Durham, North Carolina. 1968.
S.A. Monterrey, México. 1992.
'lbid.
3
Roei Santiago. Nuevo León ap11ntes históricos. Tomo I. Monterrey, 1994.

96

97

�Carlos Gonzdlez RodrígPez

antoja difícil que el capitán del Canto haya recibido comisión de
Martín López de lbarra, en primer lugar por el tiempo tan linútado
que obra entre la muerte sucesión de don Francisco y don Juan de
Ibarra, año de 1576, y la comisión dada suponemos, no asumió ni
tiene facultades para otorgar comisiones de nuevos descubrimientos
y fundaciones como sería el caso de las fundaciones de Santa Lucía,
Minas de San Gregorio y las del Rosario (Almadén). No es cosa
fácil recorrer estas distancias tan largas y llenas obstáculos, y además
hacer fundaciones que para esos años ya estaban sujetas a las
"Ordenanzas para Nuevas Poblazones" expedidas por el rey Felipe
II en 1573 desde Segovia.9 No se requiere mucha información pan
detectar, en caso que sí hubiera habido intención de poblar y fundar,
no se siguieron en lo absoluto ninguno de aquellos requerimientos,
como sería el acta de fundación, el nombre de su primer alcalde~
cabildo y una serie más de formalidades. Suena raro que lo mencione
don Diego de Montemayor, en 1596, después que han transcurrido
casi 20 años, 10 y más si entre este lapso don Luis de Carvajal funda,
él sí con debida autoridad , la Villa de San Luis, la Villa de la Cueva
,
de León y la ciudad de León como cabecera del nuevo Reyno. El sí
rotundamente autorizado por la capitulación celebrada con el rcr
Felipe II en 1579, tan solo dos años después de la referida fundación
de 1577. Se antoja que hubo un afán de anticipación a la que ya se
sabía por algunos, como proyecto y después realización del capicin
Luis Carvajal y de la Cueva. Su posterior encarcelamiento por juicios
seguidos por la corte y por el tribunal de la inquisición no quedaban
muy claros; 11 su posterior exoneración -tardía, pues murió antes de
ello- dejó las cosas en confusión pero significativamente favorabk
para intereses de los gobernantes de la Nueva Galicia, la Nueva
9

Testimonio de las Constancias Relativas a la Fundación de Caderryta Jin,énezpPb/ia,IJ
por disposición del C. Gobernador Santiago T.,idaurri. Monterrey. Imprenta de Gobie~
a cargo de Viviano Flores. Monterrey. I863.
10
Roel, Santiago. Nuevo León, apuntes históricos. Acta de Fundación de Monrerret
Tomo 1. Segunda edición. Monterrey, 1994.
11
Del Hoyo, Eugenio. Documento del Parral Producciones Al Voleo El Troquel.
S.A. Monterrey, México. 1992.

98

Vizcaya y otros; cuyo interés manifiesto era ir a la conquista del
Nuevo México y la leyenda de las 7 ciudades. He señalado que para
que el capitán Carvajal hiciera la petición para la fundación del
Nuevo Reyno de León debe haber aportado información muy clara
al virrey y al rey respecto a esas tierras, en fechas anteriores a 1579;
el rey no iba a otorgar una capitulación a ciegas; sabía de antemano
a qué se referían.

A continuación se expresan algunas interrogantes con las que se
tratará de exponer mejor la situación y tratar de esclarecer por qué
no hubo Villa de Santa Luda.
Primero: ¿La información que existe sobre Santa Lucía es
suficiente para validar la fundación de la Villa de los Ojos de Santa
Lucía, minas de San Gregorio y las minas del Rosario (Almadén)
bastante dispersa entre sí?
Segundo: ¿Acaso hubo alguna anticipación a las tierras que serían
capituladas en 1579 o si todo fue una invención de don Luis de
Carvajal como algunos investigadores han afirmado?
Tercero: De los informes dados por estos personajes ¿qué es lo
que puede ser comprobado qué es lo que queda en el supuesto o
mera hipótesis y se ha dado por válida pese a carecer de un
documento que lo sustente?
Cuarto: ¿Qué validez puede tener respecto a esta búsqueda el
llamado documento del Parral?12
Estas interrogantes fueron planteadas eñ algunas mesas redondas
Ytalleres de trabajo ya hace algunos años. Los resultados para mis
dudas no eran muy alentadores, hay dentro de algunas
tnvestigaciones realizadas, denuestos y otros en contra don Luis de
Carvajal donde se le llama mentiroso y aventurero. 13
~e parecía muy exagerado para alguien que había logrado
capitular el Nuevo Reyno de león con el mismísimo rey Felipe II.
Los argumentos esgrimidos por aquellos no me parecían nada sólidos,
stn
embargo debía haber un interés muy fuerte por los antagonistas
12

lbid.

·¡

· Eugenio del Hoyo. Alberto del Cantoy la Fundación de la Villa de Santa Luda.
Tecnológico de Monterrey.

99

�Ct,rlos Gonzile-:z. Rodr{w1rz

de don Luis de Carvajal, y para a esta interrog:tnte, una razón pudier.i
ser que lo capitulado era de tan grandes proporcione~ 9ut
territorialmente caían dentro de ellas regiones, valles o provmc1as
muy apetecidas por personajes vecinos al territorio capitul~do; la
idea no está tan alejada de la verdad. Las minas del Rosano (hm
Monclova) estaban en el trayecto conocido para entonces al Nuevo
México y fabulosas ciudades de Oro y la Villa de Santa Lucía Y las
}\,finas de San Gregorio; eran el camino más corto para llegar al mar
desde las minas de Zacatecas y el 11azapil del Nuevo Reyno de Galicia.
Por otro lado, creo que los territorios de la capitulación que fueron
delimitados en 200 leguas por lado, abarcaban estos territorios. lna
situación legal y real ponía en riesgo las ambiciones y teóricamente
se detectaba un motivo. Lo interesante es cómo refuerzan la teona
respecto a estos intereses. La capitulación, lo sabemos, ~abla de
tierra por conquistar. 14 Ello justificaría, decía, que la pretendida Santa
Lucía, minas de San Gregorio y las del Refugio ya estaban
conquistadas, con lo que dejaría, en caso de ser cierto, sin materu
la capitulación en esas tierras y el camino corto y seguro entre d

Algunos historiadores han dicho que se nombró al Valle de
Extremadura al territorio que existe entre la ciudad de Saltillo y la
Ciudad de Monterrey, por parecerse mucho a la región de España
con el mismo nombre. ¿Cómo explican que el Valle que llevó este
nombre fue el existente desde Saltillo hacia el norte, tal y como se
conoce ahora al Estado de Coahuila? ¿A que se referían? ¿Hubo
otra Villa de Ojos de Santa Lucía? Con información tan ambigua
algunos historiadores hicieron un mar de conjeturas y tal vez
permitieron crecer la maleza de la historia, a que hace referencia
don Vito Alessio Robles, y que nos impide conocer la verdad de los
hechos que la conforman.

Conocer los escenarios
Tratando de crear un escenario imparcial buscaremos darle forma para
validar la fundación hecha por el capitán Alberto del Canto, respecto a
la Villa de los Ojos de Santa Lucía, en el Valle de Extremadura. Insistiré
que este nombre se repite aún en el Acta de Fundación del capitán
Diego de Montemayor, respecto a la fundación de la ciudad de
\lonterrey, en l 596.
mar y las 11inas de Zacatecas y Mazapil.
..
Otra interrogante es cómo pudieron enterarse de los fines del cap1tan
En un argumento que parece sólido, sólo resta encontrar la
Carvajal antes de 1577, o bien que solamente lo dijeron pero que no comisión dada por el capitán 1\.Iarún López de !barra, en dicho año.
aconteció tal fundación. Con la escasa documentación se habla de las Hasta ahora ni el mismo capitán López de !barra lo menciona en su
fundaciones de la Villa de San Luis, la Villa de la Cueva de León Yb Carta de Méritos 16 por lo que parece difícil que en tan poco tiempo
Ciudad de León; información que pareciera esfumarse con el paso de que se da entre la muerte de los hermanos Francisco y Juan de
los años. Por crónicas del capitán Alonso de León sabemos que el capitáll lbarra ocurrida en 1576, se dé todo ese proceso del nuevo gobernaDiego de Montemayor fue alcalde de la Ciudad de León, y que Gaspar dor, dando una comisión que no aparece al capitán Alberto del Canto.
Castaño de Sosa, lo fue de la Villa de San Luis que no se sabía más,1' 1 Por otro lado esto nos ayuda a ubicar al capitán Alberto del Canto
si a ello agregamos que algunos investigadores ponen en duda b dentro de los soldados de la 1 ueva Vizcaya y además de mucha
existencia de estas ciudades, se desvanecía la posibilidad de probar qit confianza, de otra forma cómo explicar que le den tan importante
la fundación de la Villa de Sant:2 Lucía, Valle de Extremadura no exiSW comisión. Ello nos ayuda también a descartarlo como personaje
en términos reales ni legales, nada hay que lo pruebe.
radicado en Mazapil, como lo han pretendido algunos investigadores.
Debemos suponer que estaba en Santa Lucía.
14 De León. Alonso; Chapa,Juan Bautista; Sánchez, Fernando. Historia de \N~
León con 110/iaas sobre Coahuila, Tamaufipas, Texas y Nuei•o ,\-1éx1co escrita e11 el'~
XI 'fl. Estudio preliminar de Israel Cavazos Garza Monterrey, l 980.
l'.i lbtd.

100

16Ló

pez de lbarra, Marón. Carta de Méritos. \rcl:úvo General de Indias. Audiencia
Guadalajara, 46 N 11.

101

�Carlos González Rodríguez

No es de los personajes de Mazapil, en primer lugar porque ese
lugar es de la jurisdicción de la Nueva Galicia, metida en problemas
de límites con la Nueva Vizcaya y la otra que conozco una nómina
de cofrades de las minas de MazapilP de esos años, y aparece don
Diego de Montemayor y su esposa; Francisco de Urdiñola, "el viejo",
y Francisco de Urdiñola "el mozo". Por cierto, algunos lústoriadores
niegan la existencia de Francisco de Urdiñola "el viejo", otros
aseguran que "el mozo" no existió. La lista señala a los dos, y a más
de cien miembros entre españoles e indios. En la lista no aparece el
capitán Alberto del Canto, lo cual confirma que no vivía en Mazapil
por estos años, o bien, no era tan importante para formar parte de
la cofradía. Lo que sí resulta más probable es que formara parte de
los ejércitos de la Nueva Vizcaya.
Nos queda sólo el obstáculo del tiempo tan limitado entre b
muerte de Francisco de !barra y el nombramiento, que debemos
suponer lo hubo para descubrir y fundar las ti.erras que conducían~
mar rumbo al este. Un argumento más podría ser y lo menciono
para abundar información, es el hecho que por años la Villa de
Nombre de Dios estaba en problemas de jurisdicción entre los reynos
de la Nueva Galicia y de la Nueva Vizcaya, ubicada ésta a muy
corta distancia de la Villa de Durango, residencia de Fray Pedro de
Espinareda, personaje que presumiblemente descubrió el camino
desde Nombre de Dios y la Villa de Pánuco. Sólo que el padre
Espinareda caminó hacia el norte y descubrió un gran lago, hasta ahí
llegó. A la postre se supo que no avanzó mucho pues el sitio fue conoado
como Laguna de Patos, hoy general Cepeda en Coahuila. Por lo tanto.
queremos esgrimir esto como argumento que cae por su propio peSO,
Lo señalo porque se habló de este viaje sin aclarar que nunca pasó~
Lagunas Patos. 18 De ser cierto, sería el padre Espirinareda y despues
Alberto del Canto, y no Carvajal, el que descubriría el camino corto.__
Sólo nos queda creer, pese a todo, que en efecto alguien conOCJO

estas tierras desde 1577, queda la duda si en efecto fue Alberto del
Canto; la falta de documentación probatoria hace difícil el tema.
Ojalá algún día aparezca la comisión dada por Martín López de
!barra en qué términos se otorgó.
Por otro lado podríamos probar que hubo alguien antes de Alberto
del Canto por estas tierras y que fue él quien bautizó los sitios,
descartando la fundación; creemos que sí, y al menos la Nueva
Extremadura es difícil atribuírsela al capitán Alberto del Canto,
porque si en efecto él nació en las Islas Azores, éstas están a más de
mil kilómetros de la costa de Portugal. Si también es cierto, como
afirmaron biógrafos, que se embarcó desde muy temprana edad, es
difícil que haya conocido la Extremadura de España, y menos para
bautizar con ese nombre al sitio que corre desde el Valle de Saltillo
al actual Monterrey. ¿Sería Martín López de !barra nativo de la
Extremadura Española? ¿Por qué fue bautizado así?
La Vizcaya española se encuentra al noreste de la península
española; difícil encontrar coincidencias. Algunos historiadores le
atribuyen el nombre de Santa Lucía a la santa cuyo festejo es el 13
· de diciembre, y además, que ese día fueron descubiertas las minas
de San Gregorio, a las que se le atribuye el nombre de San Gregorio
Mártir, patrono de Mazapil ¿Entonces? ¿Cómo es que Alberto del
Canto hace fundación con el nombre de San Gregorio si lo hace por
comisión del gobernador de la Nueva Vizcaya? No suena muy
congruente.

_Cabe la posibilidad que en efecto, los trabajos de exploración y
la i:nposición de nombre a los sitios que se exploraron los haya
realizado el capitán Alberto del Canto, de acuerdo a la información
rendida por algunos historiadores por comisión del gobernador de
la~ueva Vizcaya en 1577. Podríamos suponer que sus exploraciones
no tnteresaron al menos en aquel año a Martín López de !barra. Y a
ela llegada
. desde las Costas del Golfo por el este, en 1580 don Luis
arva¡al y de la Cueva a fundar como todos ya sabemos la Ciudad
17
Garza Martínez, Valentina; Pérez Zeballos, Juan Manuel. E/ real de Minas des,
Gregario de ,Wazapil 1568-1700, municipio de .Mazapil Zacatecas. Instituto Zacate~ de León, actual Cerralvo, y la Villa de la Cueva de León.
1

de Cultura Ramón López Velarde. 2004.
.
18
Lloyt,J. Mecham. Don Francisco de lbarra, fa Nueva Vizcqya. Prensa UniversitaJII
Duke Durham. North Carolina. 1968.
102

103

�Carlos González Rndríg11,·z

Presencia de don Luis Carvajal y de la Cueva en estas tierras
antes de 1580
Según crónicas del capitán Alonso de León, el capitán Luis Carvajal
y de la Cueva, partió a Saltillo donde presumiblemente se encontraba
el capitán Alberto del Canto y ahí convenció a los pobladores de
venir con él a fundar la Villa de San Luis, según el cronista de León,
el capitán Carvajal "lo supo acariciar con su buen trato y asi los
convenció de venir",19 lo demás lo sabemos. La Villa de San Luis se
fundó a la banda Norte de los Ojos de Santa Lucía, aquí sólo hemos
mencionado el supuesto caso que el capitán del Canto se entendió
porque así le convino con el capitán Carvajal. Respecto a lo
descubierto, por razón obvia que para 1580 la capitulación entre d
rey Felipe II y don Luis Carvajal y de La Cueva tiene vigencia desde
1579 y territorialmente la capitulación daba derechos de hasta 20J
leguas tierra adentro.
No se requiere ser un experto en geografía para saber que de acuerdo
a eso, Saltillo caía dentro de aquella jurisdicción del gobernador
Carvajal. Hasta ahí parece que todo encaja, pero aquel entendimiento
duró poco, el problema no se presentó entonces, existen constancias
suficientes para afirmar que el capitán del Canto servia a los intereses
del capitán Luis Carvajal y de la Cueva, ahí no hubo malos
entendidos ¿Entonces? Creo que los problemas comenzaron años
después cuando el capitán Luis de Carvajal fundó el y pobló ~
Almadén, él mismo así lo manifestó y buscó dentro del marco
geográfico de su capitulación ir a explorar el Nuevo México desde
Almadén al norte.
Hay muchas razones para creer que esta expedición que pensaba
realizar Carvajal fue el detonante para hundir en su contra una sene
de intrigas y traiciones. El resultado: acusado por el Santo Oficio
de ser judaizante,20 además de ser invasor de jurisdicción y ot:ral
acusaciones de las cuales, a la postre salió exonerado, por desgraCÍi
tarde, pues don Luis murió en la cárcel, se ha dicho que de trister.a

r tal vez

de las torturas infligidas, ya que el Santo Oficio no se
distinguía por sus buenos modales con los acusados.
Regresando a la fundación o fundaciones del capitán Alberto del
Canto de la Villa de Santa Lucía y las minas de San Gregorio, así
como las minas de Almadén, creemos difícil que el capitán del Canto
haya realizado físicamente las mismas, pues como lo señalé al
principio, no existe algún documento probatorio y en las cartas de
méritos, tanto del capitán Francisco de Ibarra que gobernó hasta
1575, como de su tío Martín López de !barra, tampoco hace mención
de haber dado comisión al capitán del Canto por fundar estas tierras.
Además no aparece ninguna reclamación en estos años, 1581 y
posteriores, respecto a los descubrimientos o fundaciones del capitán
del Canto, al contrario, algunos historiadores ubican al referido
capitán a las órdenes de Carvajal. Aquí cabe preguntar ¿y las
comisiones y el compromiso que suponemos tendría el capitán del
Canto con el capitán Martín López de !barra? ¿Simplemente lo
ignoró? ¿Hizo nuevas negociaciones con Carvajal? ¿Cuál fue el costo?
¿Se vendió al mejor postor? ¿Qué fue lo que realmente sucedió?
La llamada Maleza de la historia que menciona el reconocido
historiador don Vito Alessio Robles. Parece ser que fue abundante
en estos años, con el negativo resultado para la trayectoria del capitán
Lws de Carvajal, veamos por qué. Estas tierras no eran desconocidas
antes de 1580. Una carta de méritos y de información enviada desde
los _años 1572 y 73, cuando por comisión del virrey Enriquez, el
capitán Carvajal y de la Cueva descubre el camino corto entre la
Villa de Pánuco y las Minas de Zacatecas y el Mazapil 21 el
do~umento base que el capitán Luis Carvajal y de la Cueva, son de
vanas fechas. En 1573 ya da razón de estas tierras básicamente
para acreditar sus méritos y conocimientos de estos lugares y
con_seguir la capitulación ya muy conocida entre el rey Felipe II y el
capitán Luis Carvajal y de la Cueva, para este trabajo sólo expondré
una pequeña parte de estas cartas de méritos, porque el total forma
f&gt;atte de un trabajo más amplio sobre el mismo tema.22

19

Ibid.
Informaciones capitán Luis de Carvajal 1587. Archivo General de India.,
Guadalajara No. 47.
20

104

21

12

!bid.
!bid.

105

�Cados Gonz!lez Rodríguez

Este documento valiosísimo nos aclara muchas cosas, una de
ellas, la más importante, es que en aquella exposición del viaje d
capitán Carvajal nos describe antes de 1577 pormenores de esta
región, distancia aproximada en leguas entre Mazapil y Pánuco yd
camino a la Huasteca que parte de la llamada serranía de nuestn
Señora de los Remedios (San Gregario) con señalamiento también
de la distancia en leguas. Ahí con testimonio de testigos.23
El capitán Carvajal le explica al Virrey, y al rey por supuesto, b
geografía del sitio. Señala una serranía de aproximadamente 200
leguas ahí existente y sin duda se refiere a la Sierra Madre Oriental.
habla que corre paralela al Golfo cuando llega a Mazapil. El recorrer
estas tierras le llevó aproximadamente 10 meses, permanece en
Mazapil aproximadamente 15 días aprovechando para conseguir más
bastimentos. Habla de los encuentros que tuvo con los indios
chidúmecas, y algo que el mismo capitán destaca es que en el regreso
de Mazapil tomó al noreste y encontró una gran extensión de tiem
con nopalera de donde se obtiene la grana cochinilla, del fruto de
los nopales, al parecer con muchas perspectivas para hacer negocio.
También refiere que en su camino paralelo a la serranía anteí
mencionada, encontró un abra.
El informe lo destaca como una abertura en la serranía, lo cUJI
le permitió avanzar al noreste24 un camino nunca antes conocido.
Gracias a esa abertura o abra aventuramos a señalar que la probabk
ruta seguida en esos años fue primero hacia el este, partiendo dd
Mazapil, y cruzó esta zona que va de lo desértico a lo semidesérrico.
Muy probablemente pasó por Charcas, las actuales Venado.
Cedral, Matehuala, las Minas del Catorce, pues menciona aiguna5
minas un poco más al este. Tomó de nuevo rumbo al noreste donde
encontró la citada abertura ya en tierra del actual municipio de
Arteaga Coahuila, creo que al sitio se le conoce como la Angost:ul1
pero es un paso en la serranía, debe haber pasado por el Cerro de
Potosí, así es la ruta en la actualidad. En la descripción que hace de
aquel viaje señala que es un Valle de gran extensión de tierra rnU1
23
24

Ibid.
lbid.

fértiles, muchos arroyos y ricos manantiales, y los indios tienen
algunas sementeras, también agregó haber visto sierras donde seguro
se explotaran metales de buena ley.25
A través de otros documentos podemos decir con certeza que la
serranía que menciona ya en el camino de regreso, es la que a la
postre bautiza como la de Nuestra Señora de los Remedios (San
Gregorio). 26 Aparentemente don Luis de Carvajal sólo bautiza la
serranía como la de Nuestra Señora de los Remedios; sin embargo,
en las cartas de información y méritos que presentan en los años de
1585, al referirse a la fundación que hizo de la Villa de San Luis,
Ojos de Santa Lucía. Funda la Villa de San Luis pero no dice Villa
de Santa Lucía solo seguido de Ojos de Santa Lucía, lo cual me
inclina a creer que los Ojos de Agua son un referente nada más.
Señalarlos como villa fue algo posterior, lo más probable es que
haya sido después de despoblada la Villa de San Luis.
Igual sucede con la fundación de la ciudad de León, lo hace junto
al ahora conocido como parque "El Sabina!'' que sabemos se
encuentra en el gran manantial que existe ahí y forma una pequeña
laguna, muy similar a la del los Ojos de Agua que después fueron
co~ocidos generalmente como de Santa Lucía, sin embargo son
vanas en el sitio. Con es ta información que el mismo capitán Carvajal
onde, nos aclara que el sitio lo conoció antes de 1579. Para quienes
pensaron que Carvajal inventó las tierras capituladas, ahí está este
preciso y amplio documento de casi 300 fojas donde le informa al
rey que le han estado enviando pintura; y descripciones de las tierras
conquistadas por su majestad.27
Al analizar la descripción que hace de estas tierras de muchos
arroyos, ríos y manantiales, buscarnos cuáles serían estas tierras y
descartamos las de Coahuila, pues excepción hecha del actual Parras,
00
se encuentran fácilmente las tierras muy ricas por el cultivo que
menciona Carvajal, debe referirse al Valle central de nuestro estado
21

26

lbid.
lbid.

Z?

Domínguez, Margarita. Mo11terrry: origen y destino. Municipio de .Monterrey.

~-2009.

106

107

�Carlos González R.odríguez

que incluye al actual Monterrey, el cañón o Valle del Huajuco ¡
desde luego la ruta seguida por los municipios al este norte y que
corren paralelos a la serrarúa conocida también como Picachos
rumbo al noreste, donde fundaría la Villa de la Cueva de León yb
ciudad de León rumbo al este, si se sigue ese rumbo hacia el sureste,
se llega al mar entre los ríos Bravo y el de las Palmas.
Algunos historiadores se confunden y señalan que el río de las
Palmas probablemente sea el Bravo, aquí queda claro que el capitán
Carvajal sabía cuál era el Bravo así como ese nombre desde esos
años, y el de las Palmas ahora conocido como el Soto la Marina
Como vemos, queda claro que Carvajal sabía -y bien- de estas tierra.~
si las bautizó no se las hizo saber al rey, pero la toponimia no parece
ser producto de la casualidad. La Huasteca escrita "Guasteca" de
ahí proviene: Xilitla, San Luis Potosí fue de los territorios
conquistados por don Luis Carvajal, ahí en las inmediaciones existe
un cerro conocido como "la Silleta" llamado así porque parece Ull2
silla de montar ¿mucha coincidencia? ¿quién más podría haber dado
ese nombre? La Villa de San Luis, la Villa de la Cueva, Ciudad de
León ... Años después, cuando el capitán Carvajal envía su Cart2
de Méritos sobre las fundaciones y funcionanúentos de estas villas,
señala que aproximadamente a cinco leguas de la Villa de San Luis
existe una gran nopalera de la cual se puede extraer hasta mil arrobas
de la grana cochinilla. La información no señala en qué dirección se
encuentra esta nopalera, deducirnos que no es al sur pues está b
Loma Larga y lo que ahora conocemos como Valle Oriente, y de~
luego a mucho menos distancia de las cinco leguas. Se antoja tnll
probable que sea hacia el noreste, en dirección de la Villa de b
Cueva de León y la Ciudad de León.
Sobre la cochinilla, encontré que en España las nopaleras son
llamadas también Higueras.28 Tal vez sea coincidencia pero d
municipio de este nombre ubicado precisamente al noreste fue
conocido como Santa Teresa de las Higueras (igual puede ser llamado

Santa Teresa de las Nopaleras) ya que el citado municipio no se
distingue precisamente porque se dé el que aquí conocemos como
árbol de Higuera en forma abundante.29 En un excelente trabajo del
maestro Israel Cavazos sobre la jurisdicción de Monterrey en la
época virreinal, nos habla de las tierras mercedadas en el llamado
Valle de las Salinas consistente en cuarenta sitios de ganado menor
aJuan Núñez de Carvajal "Cogiendo las Higueras en medio". ¿Se
referirá el documento a aquellas nopaleras? A la postre estos sitios
fueron conocidos como Santa Teresa de las Higueras. El maestro
Cavazos advierte que el nombre no se debe a las higueras del fruto
delicado, si no a los nopales conocidos en España como Higueras
delndias y a sus frutos como Higos Chungos, hasta ahí el comentario
del maestro Israel Cavazos.
La información de esos documentos consultados en el archivo
de Indias en Sevilla, España, creo que antes no fueron conocidos,
me refiero cientos de años. Hace apenas unos cuantos, Guillermo
Garmendia Leal consultó la carta de méritos del año de 1583.3º
Samuel Temkin publicó en el 2005 un interesante ensayo sobre las
cartas de méritos de los años de 1572-1573 hasta 1579 un
'
antecedente que sin duda no conocíamos y que ahora nos sirve
para poner más en claro esa parte de nuestra historia.31
Consideraciones finales

Dentro de esta investigación es pertinente preguntamos si realmente
el llamado documento del Parral nos prueba que Alberto del Canto
fundó alguna Villa con el nombre de Santa Lucía. Cuando habla de
las minas de San Gregario ¿a cuántas minas y con qué nombre en
particular se conocieron? ¿Cómo fue el denunciar de las minas del
Rosario? Y finalmente ¿a cuál Valle de Extremadura se refiere si en
lo que actualmente se conoce como Coahuila y era el antiguo Valle
?i

lbid.

~ Garmendia Leal, Guillermo. ú¡is Carvajo/y de la C11eva de sus actividades en elNuevo
Cavazos Garza, Israel. "La jurisdicción de Monterrey en la época virteioal' ½no de León. Marzo 2008.
.
'
Humanitas. Universidad Autónoma de Nuevo León. Anuario del Centro de Estu@ 31 Temkin,
Samuel. ''El descubrimiento europeo del Valle". "Revista de Humanidades
Humanísticos. No. 37 Vol. IV Enero-diciembre 2010.
del Tecnológico de Monterrey. Otoño. No. 19. ITESM. México, 2005.
28

108

109

�de Extremadura se encuentran otros ojos de agua conocidos como
Santa Lucía? ¿Alberto del Canto conocía el territorio de Extremad~
en España? ¿y si el nombre fue por sugerencia de otra persona.
En fin son muchas las interrogantes y que como tales nos llenan
aún más de dudas de si realmente ocurrieron las llama~as
fundaciones por el capitán Alberto del Canto, esgrimidas 64 anos
después sin aportar más pruebas que el hecho de ap~ecer en un
expediente sobre litigio de límites, pero que prueba solo eso, que
aparece en un litigio.
~
,
No es difícil deducir que por esos anos don Marttn_ de Zavah
quiso hacer efectiva la capitulación de Luis de Carv~~al Y d_esdt
luego la explotación de las minas de Almadén~ y ~u~~dio lo mtsmo
que 60 años antes Almadén, caía bajo_ la jur1sdicc1on del N~evo
Reyno de León. La variante del esce~ano. fue que a don Martt.n~
Zavala no lo pudieron acusar de ser ¡udaizant~, a Gaspar C~s Lo
sí de ser esclavista y haber abandonado la Villa de Almaden.
'
· y_por supuesto
cierto
es que no querían que llegara al Nuevo M'extco
..
a la gran Quivira, otro sueño "guajiro" como la ?retendida fundacioo
de la Villa de los Ojos de Agu~ de Santa Lucia.
. .,
e st
Entre tanto seguiremos esperando que aparezca la com1s1~n ~u ·,
le dio al capitán Alberto del Canto; quién la firmó y en que ano. \i
a ser una gran noticia.

Comentarios sobre el pasado de
Monterrey

Tomás Mend.irichaga Cueva·
SNHGE

LIS ÜRDENANZAS DE NUEVAS POBLACIONES DE 1573 estipulaban que la
planta de la población, es decir sus plazas, calles y solares, se
trazarían "a cordel y regla, comenzando desde la plaza mayor y desde
allí sacando las calles ... " Al delinearse éstas, se debían conceder
los primeros solares a la iglesia y a las casas reales. Además, se
ordenaba que al terreno de la iglesia "ningún edificio se le arrime,
smo el perteneciente a su comodidad y ornato". Añadiendo: "Los
demás solares se repartan por suerte a los pobladores ... " y, los
predios gue quedaran, se concederían a los que "después fueren a
probar".

El fundador de la población debería conceder, a quienes quisieran
asentarse, "solares para edificar casas ... " Los terrenos se otorgarían
"según la calidad de las personas", quienes estaban obligadas a tener
"edificados los solares y poblada la casa".

Las ordenanzas advertían a los pobladores: "comiencen con
lllucho cuidado y valor a fundar sus casas y edificar de buenos
Cimientos y paredes . .. " Las viviendas debían construirse "de manera
·Miembro de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística.
110

111

�Tomás Mendilicbaga Cuel'a

...

que sirvan de defensa y fuerza contra los que quisieren estorbar o
infestar la población ... " Debían tener, además, patios y corrales,
"con la más anchura que fuera posible para salud y limpieza". Se
buscaba, por último, la uniformidad de las construcciones: "Procuren
cuanto fuere posible que los edificios sean de una forma por d
., »1
ornato d e la poblac1on .
El padrón de los primeros vecinos de Monterrey, que de~ió
levantarse, no se conoce, ni tampoco el reparto de solares. El crorusl2
Alonso de León afirma que Diego de Montemayor fundó la ciudad, d
20 de septiembre de 1596, con "doce compañeros ... amigos suyos".
quienes después trajeron a "sus mujeres, hijos y ganados ... " (Relaati
discurso segundo, capítulo X).
Unos años después, a principios del siglo XVII, el obispo Alonso
de la Mota y Escobar, en su Descripción Geogr4fica . .. , menciona "un
lugarcito de españoles de hasta veinte vecinos escasos, que llaman
la villa de Monterrey ... " Por su parte, fray Antonio Vázquez dt
Espinoza, en su Descripción de la Nueva España, redactada hacia 1622·
1630, se refiere al Nuevo Reino de León y alude a Monterrey cuando
dice que "hay en él una villa con 30 vecinos españoles ... " Se de~
aclarar que se llamaba "españoles", en general, a los nacidos ell
España y a sus descendientes nacidos en América; a estos úl~
también se les nombraba "criollos".

II
Respecto a la traza de la Ciudad de Nuestra Señora de Monte~
fundada en 1596 por Diego de Montemayor, sabemos que esU
"señaló primeramente sitio y solar para la Iglesia Mayor, que es ull
2
cuadra de la plaza, hacia la parte del norte leste (así dice) .. ."
Además de la ubicación de la iglesia, se conocen algunas merceoó
de solares otorgadas por el fundador a varios de los primeros vecinl'6
Mencionaremos las más antiguas que conocemos. El 28 ~

noviembre de 1596, el fundador de la población concede a su hijo
homónimo, Diego de Montemayor el Mozo, la merced de un solar
para casa y otro para huerta y viña, "en el monte de esta ciudad .. . a
manderecha, y el ojo de agua que sale en el nacimiento del monte . .. " 3
Aprincipios del siglo XVII, en los años 1603, 1604,1606,1611,
Juan Pérez de Lerma y su hijo Juan Pérez de Simancas reciben
mercedes de tierras, solares e indios, que fueron confirmadas en
1638 por el gobernador de Zavala. 4 El 2 de enero de 1604 Mateo
de Villafranca solicitó y obtuvo la merced de un solar, "a e;paldas"
de la casa de Diego de Montemayor, fundador de Monterrey, "la de
5
la plaza... " Un año después el 5 de enero de 1605, se les concede
a Pérez de Lerma y a su hijo otros dos sitios de casa y huertas en la
traza de la población. 6 Por último citaremos a Antonio Ferreira a
quien, el 1O de febrero de 1612, se le concedió un sitio para casa y
huerta, a lindes de Alonso Pérez y del padre Zamorano.~ Antonio
Ferreira es llamado a veces Antonio Pereyra. El cronista Alonso de
León menciona a un poblador "Llamado Pereyra", a quien los indios
asesinaron cerca de la villa de Cadereyta y "lo comieron en
barbacoa . .. " (Relación, discurso segundo, capítulo XIV).

III
El cronista de León afirma que, después de la fundación de
itonterrey, en 1596, y, "andando el tiempo", el capitán Diego
Rodríguez, justicia mayor del Nuevo Reino de León, decidió trasladar
h población hacia el sur, "por más comodidad". (Relación, discurso
5egundo, capítulos X y XI). Más adelante añade que en 1611 hubo
una inundación, "que derribó la nútad de las casas" de Monterrey,

- - -- -- -·Civil, volumen 8, años 1654-1659, expedientes 9, folio 14. Archivo Municipal

de Monterrey.
\ 'Civil, volumen 1, años 1598-1624, expediente 22. Archivo Municipal de
-lonterrey:
\f Civil, volumen 1, años 1598-1624, expediente 23. Archivo Municipal de

· onterrev.
Las Ordenanzas de Nuevas Poblaciones de 1573 en Pacheco y Cárdenas. C
de Dommentos ltJéditos delArchivo de Indias. Primera Serie. Madrid, 1864-1884. To de' Civil, .volumen 8, años 1654-1659, expediente 14, número 3. Archivo .Municipal
Monterrey.
VIII y XVI.
2 Actas delAyuntamiento de Monterrry. Monterrey, 1994. Volumen I (1596-1690). ~
'Civil, volumen 1, años 1598-1624, expediente 44. AMM.
1

112

113

�Tomás ,\fendí11rhaga C11eva

·-.
r

por lo que "resolvió el Justicia Mayor pasar a la parte del Sur, por
ser más alta que la del Norte ... " (Relación, mismo discurso y
capítulos). Es decir que, la traslación de la ciudad a su
emplazamiento definitivo, se llevó a cabo después de la inundación
de 1611. Sin embargo, el cronista no dice que se haya hecho la tra7.3
urbana.
La puebla de Montemayor, situada al norte del río Santa Lucía,
no fue abandonada. Una década después, en la descripción de
Monterrey llamada Vista de Ojos, que mandó redactar el gobernador
Zavala en 1626, se dice que algunas viviendas se localizaban "de b
otra parte" del río, como las de Domingo de Morales, Juan Pérez de
los Ríos y Francisco Martínez. Es probable que también las de Diego
González, Pedro Velada y otros pobladores estuvieran al norte del
río.
Citaremos dos viviendas ubicadas al norte del río Santa Lucía.
es decir en donde había fundado Diego de Montemayor la ciudad
de Monterrey en 1596. En la Vista de Ojos se menciona "una ca.11
con una sala grande", en donde vivían Diego González "con su
mujer e hija". Y en la misma Vista de Ojos, se alude a "un aposento'
ocupado por Pedro Velada, que colindaba con la casa de Gonzálei
Quizás sea ésta la misma propiedad que Diego González vendió,d
9 de agosto de 1629, a Alonso de Molina en 140 pesos en plat1
Eran unas casas de vivienda ubicadas "de la otra parte de los o¡~
de agua que llaman de Santa Lucía, que son las en que vivía d
capitán Pedro Velada ... con todo el sitio que tiene . . ." La fine~~
componía de "una sala, una cocina y unas paredes de otro aposentilla
sin cubrir ... " 9
Hay otra referencia a una vivienda ubicada al norte del río Sano
Lucía. Francisco Ramírez Piscina, en su testamento fechado 1
mediados de junio de 1650, declara entre sus bienes una casa ~
vivienda, "con el sitio y tierras que poseyó Domingo de Morales ....
que es la otra parte del arroyo que sale de los ojos (de agua)~

Santa Lucía . .." Ramírez Piscina había comprado dicha propiedad
r, además, una ranchería de indios, por 500 pesos, a los franciscanos
del convento de Monterrey, quienes habían heredado de Morales
las casas y los indios. 10

N
Cuando el gobernador Martín de Zavala tomó posesión de su cargo,
el 24 de agosto de 1626, el ayuntamiento regiomontano le entregó
un informe, fechado el 2 de agosto, en el que se afirmaba que el
Nuevo Reino de León tenía "muchos años" de estar poblado y "más
de cuarenta" de elegir cabildos. Añadía que en Monterrey había
más de cuarenta vecinos, veinticuatro de ellos casados y los demás
solteros, así como algunas viudas y otros vecinos que ~vían fuera
de la ciudad, en sus haciendas y estancias. En total eran más de
setenta vecinos. El informe del ayuntamiento al gobernador Zavala,
que se encuentra entre las Actas de Cabildo del Archivo Municipal
de Monterrey, ya lo tratamos más ampliamente en Humanitas, número
29, año 2002.

En una de sus primeras disposiciones, Zavala ordenó a su
secretario, el escribano Juan de Abrego, que redactara un documento
~bre el estado en que se encontraba la ciudad de Monterrey y el
numero de vecinos casados y casas que·había así como el orden de
sus calles, comercio y gobierno.

Al mencionado documento se le llamó Vista de ojos de las casas
\'Vecindario (de Monterrey) ... y está fechado el 7 de septiembre de

1626. 11

La Vista de Ojos demuestra que la población aun no había sido
trazada, pues se asentó que las casas estaban "distantes unas de
otras. •., sin orden ni contigüidad unas con otras, sin calles, policía
OJcomercio ni modo de él ... "

de ·protocolos, volumen 3, años 1650-1680, número 5, folio 9. Archim Municipal
Dr. José Eleuterio González Obras Completas. Tomo III. Monterrey, 1887, P· 61. Monterrey.
9
Protocolos, volumen 3, años 1599-164D, número 94, folios 115 yvuelta. ArchJll ~I la Vista de Ojos en Civil, volumen 2, años 1624-1629, expediente 2. Archivo
Municipal de Monterrey.
' liJUcipaJ de Monterrey.
8

114

115

�To111ás Mendirichaga C11eva

r

a los vecinos de Monterrey que, en el plazo de dos meses,
V
Nueve años después, a mediados de 1635, Juan de Taranco Vallejo, desmontaran sus solares pues, debido a su descuido, la ciudad "está
procurador del ayuntamiento regiomontano, afirmaba que la mayor partt toda ell~ montuosa ... " También ordenó a los dueños de tierras que,
de los vecinos de Monterrey vivían en sus haciendas y estancias y que, en el nusmo plazo, limpiaran y ensancharan los caminos a la villa de
por ese motivo, la ciudad "va en disminución y está montuosa . .." 12 En Saltillo, el valle de las Salinas (Salinas Victoria) y la hacienda de
18
realidad, la traza de la ciudad no existía y el mismo Zavala afirmaoo San Francisco (Apodaca).
que Monterrey "en lugar de ir a más iba a menos, y no había forma de
VI
calles ni plaza ni otras cosas convenientes a la ciudad y más (siendo
13
metrópoli, como la intitulan en la fundación de ella ... El cabildo deb A principios de febrero de 1660, el ayuntamiento regiomontano
ciudad coincidía al afumar que Monterrey estaba "ya eriaza y llena de conminó nuevamente a los vecinos de Monterrey a que tuvieran en
~ue~ estado y habitadas sus casas. Les ordenó, además, que tuvieran
mezquites y tan montuosa que no parecía población..."
Una década después de la entrada de Zavala con el título de limpias las acequias que cruzaban sus propiedades.19 Sin embargo,
gobernador, la "ciudad" de Monterrey estaba despoblada, pues en b b orden no fue cumplida por todos los vecinos.
A mediados de agosto del mismo año, el cabildo decidió cobrar
sesión de su cabildo, celebrada el 6 de febrero de 1636, se dijo qtx.
bs
mu!~: que se habían impuesto a quienes no habían cumplido su
debido al descuido de los vecinos, "está toda esta ciudad montuosa~
14
de tal modo, que apenas parece hay población en ella... " Es dai obligac1on de mantener limpias las acequias, "que están muy
que, cuatro décadas después de la fundación de Monterrey, ésta OÍ! boscosas y en cenegadas ... " Por su parte, el procurador del
parecía un pueblo abandonado que la capital del Nuevo Reino de León ayuntamient~, capitán Francisco Botella de Morales, afumaba que
En otra sesión, efectuada el 25 de noviembre de 1642, se afir!OO todos los vectnos y sus indios de encomienda debían acudir "a limpiar
que las casas del cabildo "se están cayendo" y debían restaurarse. Ydesmontar los mezquites y árboles con que esta dicha ciudad está
El gobernador Zavala responsabilizó al ayuntamiento regiomont~ ~fo~ada y cerrados los pasos de las entradas y salidas de ella",
del abandono en que se encontraba la ciudad, afumando que éso anadiendo que también debían mantener limpias las acequias y, para
"más parece solo monte que no población .. ." e impuso multas 1 evitar que las caballadas las destruyeran, construir puentes, como
quienes habían integrado los cabildos (alcaldes, regidores 1 antes se acostumbraba.20
procuradores), por su incuria en el gobierno de la ciudad. 16
vn
Por otra parte, el gobernador insistió frecuentemente~
Hemos
dicho
que
el
gobernador
y
el cabildo de Monterrey recordaron
ayuntamiento para que las calles y casas "estén limpias
con&amp;
·
l
ecuenaa a os vecinos que las Ordenanzas de Nuevas Poblaciones
desmontadas" y los caminos reales "desembarazados, anchos Y5'
7
estorbo ... "" En sesión del 21 de marzo de 1649, el cabildo ordei, de ~5 3 los obligaban a construir sus casas en la ciudad y a tenerlas
habitadas. Sin embargo, numerosos pobladores vivían en sus haciendas
r~
.
.
.
·
tancias, ubicadas algunas de ellas a vanas leguas de la ciudad.
12 Civil, volumen 7, años 1650-1654, expediente 15. AMM.
Zavala ratificó las medidas tomadas por el cabildo para que los
n i\1ismos ramos, tomo y expediente.
14

Actas del Ay1111tamie11to.. . , volumen I, p.74.
Actas .. .,volumen I, p. 112.
16
Actas ... ,volumen I, p. 131.
17
Actas.. . ,volumen I, p. 157.

1
'

116

18
9

Actas.. .,volumen I, pp. 158 y 159.
pp. 182 y 185.
Actas.. . ,volumen I, p. 184.

l! Actas... ,volumen I,

117

�Tolllás Mendirichaga C11eva

vecinos de Monterrey tuvieran su casa en la ciudad. A pesar de esto h
pobladores insistieron en su decisión de vivir en sus propiedades rústicas.
Es decir que el gobernador y el cabildo insistían en que se cumpliernn
las Ordenanzas de Nuevas Poblaciones, pero los pobladores tecúan sus
razones para no acatarlas.
Los pobladores alegaban que sus propiedades rurales habían sufrido
un grave quebranto debido a los ataques de los indios, las intensas
lluvias, las sequías e inundaciones. Dos de los más destacados pobladores, Blas de la Garza y Alonso de Treviño, afirmaban que, obligarlos a
vivir en Monterrey, ocasionaría la ruina de las fincas rústicas pues ést:lS
quedarían desamparadas. Por su parte, el cabildo regiomontano sugioo
al gobernador suspender las penas impuestas a quienes no habían acatllOJ
sus órdenes pues debido a la crítica situación en que vivían había d
riesgo de que se despoblara el Nuevo Reino de León.
Tal parece que la "ciudad" de Monterrey siguió siendo una poblacioo
abandonada. En sesión del 3 de enero de 1665, su cabildo ordenó a~
dueños de casas y solares que los descombraran "para poder andari
caballo, por ser tierra de guerra", pues era "ilustre y adorno" de b
21
población que estuviera "con la decencia y disposición debida ... "
A principios del citado año de 1665 Nicolás López Prieto, procurad(x
general de Monterrey, solicitó que se levantara una información "soblt
lo que conviene a la conservación de este Reyno". El cuestionario a
diez preguntas fue contestado por ocho testigos, quienes eran antigo1
pobladores del Reino. Los declarantes afumaron que el Nuevo ReÍ!II
de León tenía tres poblaciones: la ciudad de Monterrey y las villas a
Cerralvo y Cadereyta; un real de minas en el valle de las Salinas (S~
Victoria) y algunas labores y rancherías de indios. Así como cietll
cincuenta vecinos "españoles" casados, "poco más o menos .. . , aunqt
hay mucha gente soltera.. ." Los "españoles" citados eran, seguram
peninsulares y criollos.22
21

Los testigos de la información de 1665 estuvieron de acuerdo en
q_ue "las fronteras" más importantes de este Reino eran las dos villas
citadas, que tenían pequeñas guarniciones: la de Cerralvo con doce
solda~os Y un capitán Y la de Cadereyta con ocho soldados y su
capita~. Ambo~ destacamentos eran esenciales para la conservación
del Re~o, de~1do a que los pueblos indígenas que vivían en las
cercaruas de dichas poblaciones eran "muy belicosos".

Actas.. . ,volumen I , p. 257.

22 la información levantada en 1665 a solicitud de Nicolás López Prieto, pr

general de Monterrey, puede consultarSe en la obraAdas de/Ayuntamien/Q de M
editada en 1994 bajo la dirección de Israel Cavazos Garza, cronista de la ci
volumen I, pp. 262-292.

118

119

�Proceso fundacional de los
asentamientos de Matehuala bajo las
jurisdicciones del Nuevo Reino de León
y la Nueva Galicia (1591-1706)

Carlos Morán de la Rosa*
Investigador de histona regional

ya lo he tratado en otra ocasión, ahora intento ser
más convincente. Ya gue algunos matehualenses aún consideran
que su población nació a la mitad del siglo }-'VT. A pesar gue en 1996
-y aún antes-, durante un encuentro de historiadores en el Teatro
\faoue] José Othón de "La Ciudad de las Camelias", tanto eJ
hcenciado Rafael Montejano y Aguiñaga como el maestro Israel
Cavazos Garza nos hicieron reflexionar sobre lo ilógico de esa
propuesta.
k'\Qlil EL TEMA

Es muy probable que la primitiva Matehuala no se originó como
le ha llegado a creer, mediante un documento de fundación. Con
toda seguridad el primer asentamiento surgió de manera
CU:cunstancial, cuando ya se extinguía el siglo XVI, y formó parte de
un proceso fundacional que abarcó poco más de cien años. Por lo

-

-----

' • Investigador independiente. Realiza su trabajo con el apoyo de -egooación n-linera
Santa Maria de la Paz. Ha publicado varios libros de historia regional; especialista en
biltoria de rnineáa del norte potosino y en la producción arquitectónica de la ciudad de
~~ durante el porfiriato. Fue investigador del Centro 11'.AH, SI P, titular del Museo de
Othóo y colaborador del Archivo Histórico del Estado y del Museo Francisco Cossio.
Recibió el Premio BANA\IEX de J listoria Regional MeX1cana '~\tanasio G. Saravia".

121

�Carlos Morrín de la Rosa

-·

cual, est.a exposición tratará sobre la supuest.a act.a de fundación de
1550 y los procesos entorno a la ocupación del territorio ante b
expansión hispánica. De tal forma que el área de estudio _correspo~deci
al lugar que hoy concierne a la ciudad de Matehuala y sus mmediaoone5;
y en el tiempo irá de fines del siglo 1.'VT a principios de: },_'Vlll.
,
Otros investigadores que abordaron el tema relativo a los or1geoes
de .Matehuala la consideraron como un sólo asentamiento,
designándola indistintamente como paraje, labor, pueblo, villa_c
hacienda. A partir del año 1999 su servidor dio a conocer que nm
bien se trató de una trilogía, formada por:
1. Matehuala La Vieja. Así aparece registrada en lm
documentos. Asentamiento de indios originado a finales del sigL
XVI en el área que hoy corresponde al Ojo de Agua.
2. La hacienda o labor de Matehuala. Establecimiento
español cuyo espacio principal corresponde actualmente al tem¡ii
de San Salvador de Orta, frente a la presidencia municipal. fo:
nombrada desde el siglo xvrn como Valle de San Francisco~
Matehuala.
3. El pueblo de San Francisco de Matehuala. Co~
asentamiento de indios durante un prolongado periodo busco d
reconocimiento oficial. Fue hast.a el 1O de marzo de 1706 cuaooi
logró erigirse definitivamente en el sitio que hoy correspondei
barrio de El Pueblo, como se le llama comúnmente.

En el corazón de la guerra chichimeca
Para apreciar tales procesos, echémosle un vistazo al contexto hi5ló[Í)l
AJ momento del ingreso español la región era habit.ada por guachichll
y negritos. A su vez, a ambas parcialidades, junto con otras, se _les di,
el nombre genérico de guachichiles y a la amplia zona que habitaroO'
le denominó como La Guachichila. Al mismo tiempo, los guachichil
formaron parte de un numeroso contingente que recibió el nombiel
chichimeca, que ocupó un vasto territorio conocido como La Gii
Chichimeca, que iba desde San Juan del Río, en Querét.aro, ,
Durango, y desde Guadalajara hasta Saltillo, inserto en la extensa
que para su estudio se ha denominado como Aridoámerica.

122

En particular y de manera breve, sobre los habitantes de la zona
podemos decir que eran hábiles guerreros; cazadores-recolectores;
si bien no eran nómadas, si tenían ciclos de vida errante de acuerdo
alas estaciones del año, por lo cual eran excelentes conocedores de
su medio ambiente; y adoraban a los elementos naturales. Los
guachichiles se embadurnaban el cuerpo con pigmentos rojizos,
incluyendo la cabellera, la que complement.aban con un bonete en
forma puntiaguda, guardando cierta similitud con unas aves de
copete rojizo; precisamente, Guachichil significa gorrión. Y los
negritos recibieron esa denominación por su baja estatura y apariencia
racial similar a la gente de color.
Los descubrimientos de las minas de Zacatecas en 1546 y
'
' el
Guanajuato, en 1548, al norte de Nueva España, motivaron
ingreso hispánico a la región. Tal invasión y la actitud defensiva de
los nativos propiciaron La Guerra Chichimeca, conflicto que se
extendió por 40 años, cont.ados desde 1550. Esta pelea es considerada la más larga y cruel de toda la conquist.a española. Por su ubicación, el lugar donde hoy se sitúa Matehuala permaneció envuelto
en la zona más peligrosa de la guerra.
Cuando finalmente se logró la paz, ést.a no se alcanzó a través de
las armas sino por la labor de diplomacia y los "regalos de paz".
Este medio de pacificación, ideado y puesto en marcha
anteriormente, se aplicó de manera contundente a partir de 1590,
cuando ascendió al virreinato Luis de Velasco, hijo. A cambio de
llevar una vida sedentaria y de no hacer la guerra, los indios recibían
los "regalos de paz", los cuales consistían en: ropa, carne, semillas,
CUchiJlos, implementos para agricultura y ganadería, y hasta
lllat~riales de construcción. Otra estrategia empleada poco después,
¡&gt;arttcularmente en 1591, fue el traslado de habitantes del valle de
México, tlaxcaltecas especialmente, con el fin de establecerlos a
lllanera de ejemplo cerca de los poblados formados con chichimecas.
El capitán Miguel Caldera fue el responsable de dirigir las
operaciones de pacificación. En 1588 firmó la paz con los indios y
en l590, al concluir dichos trat.ados, por sus méritos Luis de Velasco
lo nombró justicia mayor de la frontera chichimeca. Caldera nació

123

�Carlos Morán de la Rosa

en ZacateC:as, fue hijo de español e india guachichil, es decir, mestizu
Desde muy pequeño tuvo contacto con la guerra, quizá por esa razoo
su influencia para pacificar la región fue decisiva. Por este mismo tiemp¡
-a finales del siglo }.'VI-, en la labor de pacificación de la regm
colaboraron los capitanes Francisco de Urdiñola,Juan de la Hija,Juan
Morlete, Pedro de Murga y Gabriel Ortiz de Fuenmayor. Tras el mistro
objetivo estuvieron los misioneros, especialmente franciscanos, quiere
desarrollaron una importante labor.
Ante la riqueza de las núnas descubiertas en La Gran Chichimea.
la avanzada de los colonizadores que ingresaron a la región, ademÍ5
de misioneros, soldados y mineros, estuvo formada por agricultoro.
ganaderos y artesanos. Pero la codicia despertada por los metab
preciosos también atrajo aventureros, forajidos y vagabundo1
quienes además buscaban refugio en la zona de guerra.
El ingreso a La Guachichila fue lento y por dos frentes. Partieoo;
de Zacatecas, en 1562 se establecieron las Reales Salinas del Peño
Blanco. El Real de Charcas nació en 1574, pero poco después iu
arrasado por los indios y finalmente volvió a fundarse en 1584.!J
otra entrada fue por el sur, después de 1562, cuando algunos hombm
en su afán de recobrar un ganado perdido salieron desde San Feli¡x
(Guanajuato) y llegaron, al parecer, hasta el valle de San Luis
También por el sur, pero hacia 1590, entraron dos frailes jesuitt
con el fin de evangelizar guachichiles. La incorporación de los inc!Kt
a la cultura de los conquistadores inició desde la difícil labor~
inculcarles la vida sedentaria. En esta tarea fue muy importantt
como ya se señaló, la participación de los núsioneros.

Matehuala, punto estratégico entre diferentes jurisdiccioOC!
Durante su primer siglo de vida, para su administración y gobiet!t
estuvo sujeta a varias demarcaciones, en ocasiones, dependieixk
de ~ás ?e una al ~smo tiempo. Esa si~a~ión se dio al princi!'
del virremato, especialmente por desconocumento tanto del tern~IJ
como de los limites exactos de las jurisdicciones que aquí conve
Después, la titularidad de su adscripción fue disputada por
importancia que alcanzó como punto estratégico. Matehuala

124

como es ahora, un sitio de apoyo para obras que se prolongaron al
norte. Como las núsiones, el comercio y la ganadería trashumante.
franciscanos, partiendo del convento de Charcas, teman aquí
en Matehuala, el punto de apoyo más importante para su labor
misionera Y de conversión que prolongaron hasta Texas. El trajín
de_mnumerables bestias de carga llevadas por comerciantes y
ameras, era cosa común del paisaje camelense. Mientras que el suelo
siempre fértil del Nuevo Reino de León atrajo a innumerables
ganaderos de ovejas. Los pastores recorrían ese territorio por largas
tem~oradas Yregresaban a su lugar de origen en tiempo de trasquila.
Ha~ia 1635, Antonio Leal entró a dicho reino procedente de
Hwchapan -lugar ubicado actualmente en el estado de Hidalgo-con 30 mil ovejas. Después muchos pastores siguieron su ejemplo,
V todos ellos, sin excepción, pisaron suelo camelense.
Para su administración y gobierno Matehuala dependió de los
productores de sal de Salinas, de Guadalajara (a través de Charcas),
de Nuevo León, Y de Cedros -un sitio cercano a Mazapil, en el
actual estado de Zacatecas-. También es probable que el lugar
que hoy corresponde a la cabecera camelense haya dependido de
~ueva Vizcaya. Este reino de Nueva España surgió en 1562 y llegó
aabarcar el territorio de los actuales estados de Chihuahua, Durango,
Sonora, Sinaloa Y parte de Nuevo México. Es importante tener
presente que la fundación de Nueva Vizcaya se dio en 1562. Junto
con Guadalcázar, Ciudad del Maíz y todos los pueblos huastecos,
una porción del territorio municipal de Matehuala estuvo integrado
en 1
,
tre 579 Y 1618, a la vasta Alcaldía Mayor de Valles.
Otras de las actividades económicas que se sumaron a la naciente
1
1atehuala fueron la agricultura y la minería. Ésta última a partir de
b~r~ducción de metales en el cerro de El Fraile, desde 1664. Dichas
actividades económicas contribuyeron para que Matehuala destacara
~i:u papel _de encrucijada entre el norte ~el actual estado de San
San Potosi con Zac~tecas, Nuevo Remo de León y Nuevo
tander, hoy Tamaulipas.
de Nueva Galicia, con sede en Guadalajara, fue uno de los reinos
Nueva España. Su territorio correspondía a los actuales estados

ws

125

�Carlos Jforá11 de la Rosa

de Zacatecas, Aguascalientes, Jalisco, Nayarit y parte noroeste de
SLP. Las autoridades de Santa María de las Charcas, sujetas a este
reino, tuvieron injerencia en los asuntos de Matehuala desde las
primeras décadas del siglo xvu. Solamente cuando dicho real casi se
despobló, alrededor de 1645, la sede de la Alcaldía Mayor de Charos
pasó al Real de Ramos, por tal razón, en esa época Matehuah
dependió de este último.
La proximidad entre el sur de Nuevo León y Matehuala propiaó
un acercamiento constante entre los pobladores de ambas
circunscripciones. Los sureños del reino llegaban con mayor facilidal
a Matehuala al momento que alguna dificultad se presentaba. Con
el afán de explorar la zona para localizar minas, convertir a los indios
a la fe católica y buscar un camino directo entre Matehuala, Cadereiu
y Río Blanco, en uevo León, el 21 de febrero de 1638 Juan de
Zúñiga y Alrnaraz, tomó posesión de la estancia de Matehuab
"desde la acequia para adelante", por instrucciones de Martín de
Zavala, gobernador de aquel reino. A partir de este mome~to
iniciaron entre los reinos de Nueva Galicia y Nuevo Leoo,
prolongados conflictos por Matehuala. La estancia de Mate~uab
estuvo bajo la jurisdicción neoleonesa, en lo político por espacio de
80 años, de 1638 a 1718. Y en lo militar de 1638 a 1754, abarcantlo
un periodo de 116 años.

Matehuala La Vieja y el supuesto origen de 1550
Para entender el proceso inicial de dicha comunidad es pertinentt
tener en cuenta que tiempo después de haberse formado, los
indígenas la abandonaron. Posteriormente, al intentar recongreg~
reiteradamente fueron expulsados por los españoles qut
aprovechando esa situación se asentaron en el lugar. A finales_dd
siglo XIX el historiador potosino Primo Feliciano Velázquez diot
conocer un documento sobre la fundación de Matehuala. Se rrataide un permiso para formar un pueblo indígena, con fecha del lOck
julio de 1550. Pero no era el original ya que, al estar bas~lt
deteriorado, en 1788 se realizó una copia avalada por Silvestre~
Portillo, alcalde de San Luis. Es decir, que a manos de Pruno

126

Feliciano no llegó el manuscrito original. Su título era Licencia para
poblary concesión de tierras a don Juan de Lefjay a los h11achichilesy negritos
dt San Francisco de Goathemala. Ojo, dice Goathemala; es la única
ocasión que un documento antiguo sobre Matehuala se presenta
con esa grafía.
Según ese documento el virrey Luis de Velasco, padre, aprobó
que Leija y los capitanes indígenas Francisco de León y Miguel
\fartín, --estos en representación de sus compañeros-, fundaran
su pueblo en el lugar donde ya estaban congregados, junto a un
manantial, en la jurisdicción de Nueva Vizcaya. Tal permiso se
otorgó después de la inspección realizada en el lugar por el alférez
real Bernabé Saí y Díaz. Se les concedieron 1O leguas de terreno.
Esta Licencia no aparece mencionada en ninguno de los trámites
realizados por los indios en el prolongado litigio que entablaron
con la intención de recuperar sus tierras. Para el año de su
elaboración, 1788, ya tenían más de cien años insistiendo en la
devolución de su poblado. Es a partir de la ejecución de la copia
cuando se promueve tal documento. ¿Por qué no se usó antes de
1788 como elemento importante en la defensa del asentamiento
0
nginal? Pues, simplemente porque no existía. Pero vamos a suponer
que estos papeles, importantísimos por contener la referencia sobre el
0
ngen y tenencia de su pueblo, hayan estado por ahí, traspapelados, lo
cual suena ilógico. Bueno, supongamos que ya existían para antes de
1"88 Ypermanecieron ocultos, y con 238 años de antigüedad desde el
supuesto primer asentamiento y repetidas expulsiones de los indios, ya
le encontraban muy deteriorados. En tal caso, es de suponer que el
maltrato del documento original dificultaba su lectura. Siguiendo con
clsupuesto, quizá al elaborar el duplicado a iniciativa de López Portillo
le suplieron las palabras ilegibles o faltantes. Es posible que dichos
faltantes hayan sido reemplazados con datos o nombres que les
lransmitió la tradición oral, es decir, a través de los testimonios pasados
1k generación en generación. Por tal razón, en él aparecen mezclados
acontecimientos y personajes de fines del siglo xv1 y de la segunda
nutad del ::-.'\'H. Eso generó un documento con alteraciones y cliferencias,
que, de haber existido, también se consideraría falso o apócrifo.

127

�l

....
,.

º'

Más bien considero que, tanto la tradición oral como b
documentación que tenían a la mano para 1788, les sirvió para ar1Il31
el acta apócrifa. Muy probablemente influidos por Silvestre López
Portillo. No creo que los indios le hayan visto la cara, era muy listo
y experimentado. Veamos cómo, con diferentes retazos, se configuró
la supuesta acta de 1550. Para empezar, tomaron un documento
que daba fe de un asentamiento probablemente erigido a fines del
XVI, quizá se trató del testimonio documental del origen de Matehuab
La Vieja, actualmente Ojo de Agua. Ante su deterioro, la fecha fue
completada. El año, que en realidad correspondía a la última década
del siglo XVI, pasó a ser 1550, por creer que la licencia era de h
época de Luis de Velasco, padre; pero para el 10 de julio de ese año
aún no tomaba posesión de su cargo. Además, recordemos que b
Guerra Chichimeca inició en 1550. En Nueva España gobernaron
dos virreyes con el nombre de Luis de Velasco, padre e hijo. FJ
primero gobernó de diciembre de 1550 a 1564 y el segundo lo hizo
en dos periodos, de 1590 a 1595 y de 1607 a 1611.
Pero hay más, Nueva Vizcaya fue fundada en 1562, como se
señaló líneas atrás. Por tal razón, Matehuala no pudo haber nacido
bajo su adscripción en 1550, simplemente porque Nueva Vizcayt
aún no existía. Ese mismo motivo es determinante para que Bernabé
Saí y Díaz no aparezca registrado entre los conquistadores y
pobladores de Nueva España durante la primera mitad del si~o
XVI. Posiblemente existió a finales de la misma centuria.
También se incluyeron los nombres de los antepasados indios
que la tradición tenia, en esa época, como fundadores. Los nombres
elegidos fueron: Francisco de León y Miguel Martín. Sólo que estos
personajes vivieron en la zona en la segunda mitad del siglo xv11,
como veremos más adelante. En caso de haber existido la LicenlÍ4
original o posible de fines del XVI, el nombre de Juan de Leija si
pudo haber estado incluida en ella, pero con el apellido De la Hija,
que es su forma antigua. Este personaje residió en la región
particularmente entre 1590 y 1601, cuando se desempeñó corno
capitán protector de los indígenas.
Es probable que en su afán por "corregir" el nombre de Matehuala.

128

Carios Morán de fa Rosa

López Portillo propuso escribir Goat~er:1ª~' que es la -~afia ~~gua d~
Guatemala. Este personaje no era ongmano de la region, naao y paso
sus primeros años de vida nada menos que en Guatemala. Ya para
1772 aparece relacionado a la comarca al vincularse con los
descubridores de las primeras vetas de Catorce. Ahí jugó un papel
preponderante como comisionado para organizar el naciente R~al. ~
partir de 1779. Elevados fueron los reconocimientos que rec1b10
por esa labor; hubo quien lo llegó a considerar su fundador.
Seguramente creyó que por su similitud ambos nombres tenían
~guna relación. Tal vez le motivaron en dicha "corrección", la
añoranza por su tierra natal y la inquietud de auxiliar a los indígenas
de Matehuala en su prolongado litigio. Posiblemente, haya influido
en su ánimo el recuerdo de las diferencias que tuvo, diez años antes,
con Sebastián Inchaurrandieta, el fundador de la mina Nuestra Señora
de la Paz, y con el suegro de este, Buenaventura de Medellin, el
personaje que trajo a Matehuala su legendario Cristo y reconstruyó
el templo de San Salvador de Orta.
También es pertinente considerar que en la documentación hasta
ahora localizada, el nombre completo del asentamiento -San
Francisco de Matehuala- surge desde 1682. En documentos
anteriores a ese año aparece sin el "San Francisco de", salvo en el
supuestamente fechado en 1550. Es decir, su denominación es de
hsegunda mitad del siglo XVII.
¿En tal caso, cuándo se fundó Matehuala? Es posible que al
firmarse la paz en 1588 Matehuala ya existía, pero como punto de
referencia por su situación estratégica. Posiblemente fue un puesto
de abastecimiento y distribución de los regalos de paz. Esto último
motivó a los negritos y guachichiles a congregarse en de 1590 en
derredor del manantial de Ojo de Agua. Así, en el periodo que va
de finales de 1591 a 1595 pudieron haber obtenido la Licencia que en caso de haber existido, fue alterada muchos años despuéspara la formación legal de Matehuala La Vieja como pueblo de
mdios.
Hay información que señala que los negritos y guachichiles de
Venado, Matehuala e Ipoa -este último lugar a 22 km. al sur de

129

�Carlos Monín de la Rosa

.....
....,

t:

Matehuala- fueron inducidos a asentarse al mismo tiempo. Vena&amp;i
nació en 1590, por lo que pudiera pensarse que Matehuala e I¡n
surgieron el mismo año. Salvo que en documentos de finales del 111
no se menciona a Ipoa. Además, fue recurrente que los indígenas
abandonaban sus tierras al no poder integrarse a la vida sedentam,
y con ello, después de un proceso de convencimiento por parte de
los españoles, regresaban de nueva cuenta a sus asentamientos
originales. Por ello, aunque Venado nació en 1590, los indígenas
pudieron haber sido inducidos a recongregarse ese año u otro y las
veces que llegó a ser necesario. Debido a esta confusión es difial
saber con exactitud el año a que se refiere tal información.
¿Entonces, por qué considero que Matehuala nació entre 1591)
1595? Porque en ese periodo coinciden actos y protagonistas deb
trama. Los indios ya estaban congregados como resultado de los
pactos de paz. Nueva Vizcaya ya estaba fundada. Juan de Leija yi
era capitán protector de indígenas. Y el virrey Luis de Velasco, hijo,
realizaba su primer periodo de gobierno, impulsando
sustancialmente la fundación de pueblos en La Gran Chichimea.
Así nació Matehuala La Vieja. Lamentablemente, al iniciar el sigw
xvn ya estaba despoblada. Los indios, desalentados, volvieron asu
vida errante. Por un lado, su capitán protector no cumplía con b
distribución de las provisiones prometidas. Y por otro, no contaroll
con un fraile de planta que los adoctrinara. Al parecer, parte de b
naturales se fueron a trabajar a la cosecha de la sal en las Reales
Salinas del Peñol Blanco, también pasaban temporadas en sus tiems
del sur de Nuevo León. Otros emigraron a Venado donde vivían
indios de su parcialidad.

como hacienda, se dio en 1615, y solamente se pudo producir al
estar el lugar despoblado.
A partir de esa época son recurrentes las menciones de la hacienda
de Matehuala. Como las originadas en la documentación de las misiones
frnnciscanas. La obra de los misioneros partió desde Charcas, en su
afán por evangelizar Nuevo Santander -hoy Tamaulipas- y el sur
del Nuevo Reino de León. Matehuala fue punto de apoyo fundamental
en las misiones que dieron origen a poblaciones como Arramberri y
Zarngoza, en Nuevo León, e Hidalgo, en Tamaulipas.
El obispo Juan Ruiz Colmenero nos proporcionó algunas pistas
sobre la hacienda de Matehuala a través de un informe que realizó
en 1648. Nos confirmó el nombre de su primer propietario, quien
-dijo- falleció en 1645. Indicó que en ella residían 20 indios que
trabajaban en el lugar y que contaba con una capilla muy modesta,
dedicada a Nuestra Señora de la Concepción.
Los dueños de la hacienda de Matehuala, de 1615 a 1706, fueron:
Miguel de Escorihuela; Antonio de Orpinel y Escorihuela; Francisco
de León; José de Espinosa y Nicolás de Alanis; Alonso Sánchez
\(uñiz --o López Muñiz, como se le cita en otros documentos-;
Diego de Medellin; Juan de Medellin; y Cayetano y/ o Juana de
\fedellin .

.Miguel de Escorihuela, fundador de la hacienda, era originario
del reino de Aragón, en España. También fue propietario de las
haciendas de San Juan y Vanegas y fundador de la de Illescas, que
hoy corresponde al territorio del municipio de Santo Domingo, SLP.
:\simismo, fue minero y dueño de haciendas de beneficio en Real
de Ramos y en varios distritos de Zacatecas. El gobierno del Nuevo
Reino de León le reconoció su amplia labor como pacificador y
La Hacienda de Matehuala
poblador de su territorio. Sirvió como eficaz colaborador de las
En la región las primeras concesiones otorgadas a españoles pall misiones.
sitios de ganado son de 1613. A dichas concesiones se les llaniai- Hijo del anterior fue Antonio de Orpinel y Escorihuela, ya
mercedes de tierras. Aunque hay indicios documentales que parad avecindado en la hacienda de Matehuala para 1626. Su obra como
caso de Matehuala ese suceso se generó en 1615. Ese año se oto!&amp;° militar y poblador en el Nuevo Reino también le fue reconocida. A
una merced de tierras a favor del capitán .Miguel de Escorihuela pl1 raíz de la anexión de Matehuala por las autoridades neoleonesas en
parte de Nueva Galicia. Es decir, que el origen legal de Matehuab. 1638, recibió el nombramiento de alcalde mayor de la misma.

130

131

�Carlos Aforán de fa Rosa

,t

Igualmente, destacó como colaborador del trabajo misionero.
Debido a los adeudos del capitán Miguel de Escorihuela ~
momento de su deceso sus bienes fueron embargados. La hacienda
de Matehuala entre ellos. Por lo cual, es difícil que su hijo Antonio
de Orpinel y Escorihuela haya tomado posesión real de la hacienda.
Pronto fue confiscada y vendida mediante subasta pública. Aunque
por alguna razón, que hasta ahora desconozco, con el paso del
tiempo la hacienda retornó a la familia de Antonio de Orpinel,
probablemente mediante litigio.
El capitán Francisco de León --originario de Francia- fue el
siguiente propietario de la hacienda, la cual adquirió mediante
subasta en julio de 1656. Dueño de haciendas de beneficio \' de
minas en áreas que hoy corresponden al estado de Zacatecas. Pio~ero
de los mineros de la zona por ser el primero en explotar una mina.
más allá de la etapa de exploración, en el actual distrito de La Paz.
Murió en su hacienda de fundición en Ojo de Agua, o Matehuala
La Vieja, a principios de 1673. Al carecer de descendencia Francisco
de León legó sus bienes a José de Espinosa y Nicolás de Alaní~
lújo y nieto de Jerónima de Grimaldo, su mujer. Entre los bienes
estaba la hacienda de Matehuala. Espinosa fue el responsable de
traspasar los legados al licenciado Alonso Sánchez -o López-Muñiz. Para 1682 ya eran propiedad del citado licenciado.
Después de Sánchez - o López- Muñiz, como propietario, le
sucedió el capitán Diego de Medellin, emparentado, indirectamente.
co_n el primer propietario de la hacienda. Era medio hermano de
Antonio de Orpinel y Escorihuela, lújos de la misma madre, pero
de diferente padre. Diego de Medellin fue papá de los hermanos
Juan y José de Medellin. De ambos hermanos, Juan resultó ser d
siguiente propietario, según se desprende de los trámites realizados
sobre sus propiedades, en 1706, a raíz de su deceso. Los hijos de
Juan de Medellin con María Trujillo fueron Juana y Cayetano de
Medellin; los dos, o uno de ellos, serían los siguientes dueños de b
hacienda. Por cierto, a Cayetano de Medellin se le llegó a considerar,
erróneamente, el fundador de Matehuala. Pero, desde hace tiem¡io
sabemos que vivió en la región ya muy aventajado el siglo xvrn.

132

El pueblo de San Francisco de Matehuala y su fundación
denegada
Los negritos y guachichiles regresaron a Matehuala tiempo después
de haber ingresado Miguel de Escorihuela. Él y los siguientes
propietarios de la hacienda les dieron cabida ante la necesidad de
mano de obra. También eran aceptados por el interés de servir en la
defensa de la hacienda, en caso de una incursión de indígenas
sublevados. Conforme pasaron los años se incorporaron al trabajo
de la zona, en las faenas agrícolas de la hacienda o en las carboneras
de Ipoa. También asistían a Venado, donde se asentaban otros
mdígenas de su parcialidad; a las Salinas del Peñol Blanco, a donde
acudían a trabajar regularmente; e incluso, al sur de Nuevo León.
Habían adecuado su tipo de vida errante a la forma de
comportamiento que les ofrecían los conquistadores.
Sin embargo, prevaleció siempre entre los indios el afán de
recuperar sus tierras y de volver a fundar formalmente su pueblo.
&amp;a aspiración se acentuó a finales del siglo xvn. De tal forma que
el 9 de abril de 1682 lograron la anhelada fundación. Estando
presentes en el puesto de Matehuala, al asentamiento que se habría
de fundar, le impusieron el nombre de Pueblo de San Francisco de
1fatehuala. La posesión, aprobada mediante real provisión, estuvo
a cargo del alcalde mayor de Charcas, el capitán Francisco de
lzaguirre. Mediante esta diligencia se otorgó -a 35 indios
chichimecos y sus familias- en propiedad comunitaria un lugar a
una legua, aproximadamente, al sur de Ojo de Agua. Es decir, en
bs inmediaciones de El Pueblo, como se ha abreviado su nombre
original con el paso del tiempo. Obviamente, la posesión se hizo
con la oposición de los propietarios de la hacienda. En el documento
el alcalde mayor de Charcas expresó lo siguiente:
[...]yo, en cumplimiento, cogí de las manos a los dichos indios chichimecos [. ..]y
les di posesión en una capilla mediana de adobes, blanqueada con tierra blanca
,:..¡y dentro de la capiila s11 altar [ ..] J' encima de la peana una imagen de
Nuestra Señora de la Limpia Concepción ~:..}y su corona de plata [..] J' un
baptisterio con su refay 1ma puerta medianaJ' un cementerio :...] cercado de

133

�Carlos \1orá11 de la Rosa

adobes : ..}y en el medio 11na cmz de madera ...,' y de allípasé con ellos a111
ta11q11e lleno de agua ... del o/º de agua principal ... 1y .:.. a 11na donde hqy unos árbolesf mtales de higuerasy duraznos, parrasy granados .•
y de allí a las casas de vivienda[... ]

Matías de Sustaita, vecino y minero de este puesto, fue designado
gobernador por el alcalde mayor de Charcas. Su primera ocupación
consistió en la distribución de lotes para labor y vivienda, así como
la formación de las calles y la plaza.
Entre los naturales solicitantes aparece 1\figuel Martín, uno de
los personajes que fue incluido junto con Juan de Leija en la supu~u
Licencia de 1550. De esta época era también el indígena Francisco
de León, que tomó su nombre de su padrino de bautismo, el capitán
francés propietario de la hacienda.
Sin embargo, Diego de Medellin, dueño de la hacienda en 1685,
ganó el litigio contra los indios del Pueblo de San Francisco v~
poco tiempo sus herederos los expulsaron, para luego derribar.slll
construcciones.
t

El pueblo y su fundación definitiva
I .,os indios insistieron durante mucho tiempo por la refundación y
con el nacimiento del siglo xvm tomó nuevo auge. Ante b
persistencia indígena, en marzo de 1705 la Real Audiencia de
Guadalajara expidió la licencia necesaria. Es decir, el pueblo estarú
bajo la jurisdicción de Nueva Galicia, a través de Charcas.
El 30 de octubre de ese año, los negritos de Matehuala,
acompañados de tlaxcaltecos ) de otros indios de la mislll1
parcialidad residentes en Venado, solicitaron al alcalde mavor de
Charcas la posesión del espacio donde tenían previsto leva~tar su
pueblo. El capitán Diego Fernández Sánchez de Zamora alcalde
mayor de Río Blanco, que también estuvo presente, cont~adijo b
entrega de tierras. Expresó que Charcas no podía otorgar la superfioc
que requerían porque estaba dentro de la jurisdicción del Nuevo
Reino de León. Ante la insistencia del alcalde de Charcas para qit
la ~ceptaran d~ su territorio los indios se negaron, tanto por la mab
calidad de la tterra, como por quedar fuera del área de regadío.
134

Poco después, el 1O de marzo de 1706, el capitán Fernando
Sánchez de Zamora les otorgó la ansiada posesión por cuenta del
\Juevo Reino, esa vez ante la oposición de Charcas. Reunidos en
Ojo de Agua, el capitán acató el mandamiento del gobernador de
\Juevo León, Gregario Salinas Varona. Al preguntarles dónde
querían que les dieran posesión, los indios contestaron que en el
Ojo de Agua, a legua y media de distancia, aproximadamente, en
~s cercanías del área que pretendieron en 1682, donde se ubica
hasta el día de hoy y que los matehualenses llaman comúnmente El
Pueblo. Al momento de lograr la posesión, con la contradicción de
M&gt;S Medellines dueños de la hacienda, el Pueblo de San Francisco
de :Matehuala quedó integrado por 49 indios negritos y sus
respectivas familias. El 25 de agosto siguiente el gobernador reinero
confirmó y aprobó la posesión y especificó los linderos de la naciente
población. Aunque, como era de esperarse, el litigio entre los dueños
de la hacienda y los indígenas se prolongó durante muchos años
más.
Con esto concluyo mi participación, con la inquietud de haberles
hecho reflexionar sobre el intrincado origen de Matehuala, que la
carencia de archivos, por los saqueos sufridos durante la Guerra de
Reforma y la Revolución, ha hecho más difícil reconstruir. El
destacado historiador potosino Rafael Montejano y Aguiñaga señaló
en noviembre del año 2000: "El verdadero origen de Matehuala
queda en el misterio". Es claro que él se refería a Matehuala La
·111·~gua, la que vio la luz en Ojo de Agua, que hoy sabemos gracias al trabajo de investigación- que su origen formal se dio
tntre 1591 y 1595 y no en 1550. Mientras que la hacienda de
\fatehuala nació en 1615. Y el Pueblo, con su fundación denegada,
se formó definitivamente en 1706.

135

�Carlos Monín de la Rosa

Bibliografia:

\A\'A MuÑIZ, Concepción, Matehuala una ciudad que agoniza, San Luis Potos~

BETANCOURT,Julio, "Notas Históricas", E/Estandarte, San Luis Potos~24
de abril de 1909, p. 4.
CAVAZOS GARZA, Israel, Diccionario Biogrijico de Nuevo León, tomo 11,
Monterrey, N. L., Universidad Autónoma de Nuevo León, Capilla
Alfonsina Biblioteca Universitaria, 1984.

_________, Matehuala Jurisdicción del Nuevo Reino de U,
(1638-1718), San Luis Potosí, Academia de Historia Potosina (Bibliott'CI

Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Instituto de Cultura y
Gobierno del Estado de San Luis Potosí, 1997.
R.t-.:GEL ToVÍAs, Juan Francisco, "Matehuala celebra su 445 aniversario.
Historiadores siguen en desacuerdo", en Pulso, San Luis Potosí, 10 de
julio de 2005, p.13B.
SE\OSIA11'; GAVARRE, Ángel, Intentos de Fundación de San Francisco de Matehuala,

Matehuala, SLP, 1950.

de Historia Potosina, Serie Cuadernos 20], 1972.
Cirilo, Docu1JJentos aclaratorios para establecer si pudo o no ser 1550d
año de fundación de Mateh11ala, Matehuala, SLP, Imp. Nuevo Día, 1950.

EsTRADA,

\'ELlzQUEZ, Primo Feliciano, Colección de documentos para la historia de San
Luis Potosí, tomo m, San Luis Potosí, Archivo Histórico del Estado de
San Luis Potosí, í987.

]Asso, Andrés, Matehuala y su Cristo, 3ª. ed., San Luis Potosi,
Academia de Historia Potosina [Biblioteca de Historia Potosina: Serie
Estudios 2], 1986.

ESTRADA,

AGUlÑAGA, Rafael, San Luis Potosí, la tierray el hotJJbre, 3'
ed., San Luis Potosí, Universidad Autónoma de San Luis Potosí, 199".
_ _ _ _ _ _ _ _ _, "Matehuala: una ciudad que agoniza", en
Entropía, suplemento dominical de El Sol de San Luis, San Luis Potosí.
24 de agosto de 1997, p.1 O.
_ _ _ _ _ _ _ _ _, "Matehuala y su apócrifo 440 aniversario".
Pulso, San Luis Potosí, 28 de junio de 1990, p. 3C.
MoNTEJAt'\10 Y

MoNROY CASTILLO, María Isabel y Tomás Calvillo Unna, Breve historiaJ
San Lt,is Potosí, México, El Colegio de México, Fondo de Cultu!l
Económica, [Sección de obras de historia, Serie: Breves historias de~
estados de la República Mexicana], 1997.
MoRÁN DE LA RosA, Carlos, Matehuala, orígenesy fundaciones, Matehuala.
SLP, H. Ayuntamiento de Matehuala, administración 1997-2000, 2tX~_ _ _ _ _ _ _ _, "La Paz, emporio minero potosino entre el valle
de Matehuala y la sierra de Catorce", ms., San Luis Potosí, NegociaciÓll
:Minera Santa María de la Paz y Anexas, 1999.

136

137

�Homenaje bibliográfico para el
historiador Ernesto de la Torre Villar

Luis Rubló*
AHH

_,

,.

(151 EN LA ADOLESCENCIA conocí al maestro Ernesto de la Torre Villar;

ra durante la juventud fue mi maestro en el Colegio de Historia de
h Facultad de Filosofía y Letras (UNAM). Más adelante tuve el
honor de participar, a su llamado, de esa generación de bibliógrafos,
los últimos investigadores del viejo Instituto Bibliográfico Mexicano
fundado a principios del siglo XX por el D r. Nicolás León y primeros
del Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la propia
Universidad Nacional Autónoma de México.
Llevamos una amistad tan cercana, según me daba igual trato
que a sus hijos José Miguel, Alejandro y Rodrigo y a la única mujer
de sus vástagos, Beatriz Esperanza, "La Chiquis" y junto a su
dulcísima cuánto erudita esposa, la maestra Esperanza Yarza de
De la Torre, autora de un excelente libro, Volcanes de México. Pasajes
'anécdotas compartimos, inolvidables, más aún cuando mucho nos
unió la afición por el deporte: las caminatas de veinte, cincuenta
lÍ!ótnetros, pasear a caballo y andar pueblos y ciudades de norte a
SUr Yde oriente a poniente, divertidos.
• Presidente de la Academia de la Hidalguense de la Historia.

139

�Luis &amp; blú

-·-

Don Ernesto no sólo fue un historiador de gabinete. Gustó del
viaje por cualquier medio, preferentemente a pie, para localizar rutas
históricas: los escenarios de las campañas militares de Hidalgo y
Morelos y de cómo anduvo Juárez con la República trashumante,o
de qué manera había tragado sus pueblos hospitales don Vasco de
Quiroga, son ejemplos. Y, francamente, creo fui su discípulo que en
ello le aprendió bastante, en tanto prosigo esas lecciones. Su
producción es enorme, así por los títulos de libros, folletos, ensayos
y artículos, como por la monumentalidad de algunas de sus
memorables piezas. El espíritu del historiador afanado en ser justo
por la apreciación; el escritor cuidadoso del lenguaje para trasmitir
el mensaje reclamado según su vocación; el investigador que no
puede permitirse dejar huecos y busca hasta hallar los documentos
que contribuyen a constatar y dar vida a un pasado, el que no puede
ser así nada más "pasado", sino experiencia útil para la vida.
"Nací en un pueblo de la sierra de Puebla, Tlatlauqui, el 24 de
abril de 1917", escribió él mismo en una nota curricular. Otra ocasión
reveló su ideario íntimo, en la entrevista que le hiciera, (la que publiqué
en 1965 en el célebre suplemento ya desaparecido, México en la
Cultura, el que no ha sido superado, tanto más por su gran liberalidad
}' por encima de 'mafias'). Murió el 7 de enero de 2009, muy cercano
a ajustar los 95 años. Fue abogado, egresado la antigua Escueb
Nacional de Jurisprudencia Facultad de Derecho (UNAM) y en el
Colegio de México hizo sus estudios de historia dar y ahí obtuvo el
grado de maestría. Después, becado, pasó a la Escuela de Altos
Estudios de la Universidad de La Sorbona, en París para doctorarseRegresó a México y en las instituciones donde comenzó sus estudios
profesionales: El Colegio de México y la Facultad de Filosofia !'
Letras, "me abrieron sus puertas", lo dijo, para la cátedra Yb
investigación, toda su vida. La última vez que lo vi, mayo de 2008.
muy delicado de salud, sin embargo lo encontré escribe y escribe.
(al parecer más bien dictaba), alrededor de la vida de personajes
mexicanos del siglo XII. Me contó de su proyecto para integrar u1I
sexto tomo de sus Lecturas Históricas Mexicanas, para con ello ceffll
una l:ústoria de la historiografía mexicana en el siglo XX. Leía Yleíi:

140

sí como lo_ fui a saludar -lo había hecho antes en igual forma, otros, de nus c~mpañeros de generación, o de otras de antes y de
despues, lo segu1an, porque fue maestro por excelencia, tanto como
un historiador guía.
1·

Esta oportunidad quiero rendir un tributo al querido maestro
por °:e~o de las siguientes páginas. Sentí muchísimo su partida y 1~
extranare, naturalmente; y creo, el mejor homenaje es leerlo, en tanto
nos dejó muchísimas páginas orientadoras, aleccionadoras y bellas.
Aquí tr_ato de recensiones a libros, los que me parecen
representativos. Hubiese deseado extenderme, para dar cuenta de
~yor núme~o_ de títulos. Cuando me invitaron para un homenaje
~~tum~, solicitaron de mí, al saber costumbre personal de señalar
tnlog_ias" o "pentateucos", libros los ms importantes de
determinados escritores de mi preferencia, cuando de ellos hago
homenaje: "pues háblanos según tu, de un pentateuco del maestro
De la Torr
·
. .e" ; est o es, escoger crnco
de sus libros para comentarlos:
hacer bibliografía de un bibliógrafo.
Cuando llegó el momento, claro, no sólo hablé de cinco libros
porque eso no es posible para su caso y las reseñas las hice oralmente:
~~ apuntes. Ahora aprovecho la oportunidad para expresar en
cedulas" lo que dije esa noche. Tales "cédulas" las acomodo u
orden º'. según el año de la primera edición de cada obra escogida.
El tnunfo de la República liberal 1857-1860. (Selección de
testunonios de la Guerra de Tres años, con un estudio preliminar y
notas), M'
· Fondo de Cultura Económica, 1960, LVI. 312 pp.
. exi~o,
Un histonador serio, un investigador escrupuloso, un maestro de
veras abnegado, don Ernesto supo por experiencia la necesidad de
teneralamano t extos, no "
.
escntos
por los vencedores", no los
st
pue os en duda por quisquillosos, ( luego califican de "historia
0fictal" lib
·
, ros aun as1, valiosos
y certeros; de ahí, cómo con la
ºPortunidad a su. alcance él mismo produjo libros reconocidos para
•edo d e consulta, d e estudi o y con una suma de documentos
l!refutables, los que muestran la verdad previamente narrada con
tanta _seneillez como con elegancia, la de alguien capacitado por el
estudio cotidiano, como por su sensibilidad a flor.

141

�ltlf

.,...

r

!'.J.•

ti

,,

Uno de esos textos preparados por él, es este: El hiunfa de la
República liberal 1857-1860; y vaya, cómo resultó acogido por
colegios de enseñanza media y superior, porque en tal periodo
tratado, se precisa conocer la verdad histórica aun con el realismo
más crudo y, derivado de ello, las consideraciones más prudentes,
más sensatas. Las sesenta y seis páginas preliminares constituyen
su estudio, tan profundo como debemos agradecerlo, tras un análisis
en relación con hechos, hombres y circunstancias que sacudieron a
México durante años de turbulencias cuando el país habla sufrido
ya, un considerable cercenamiento de su otrora dilatado territorio.
Y me detengo para transcribir siquiera dos párrafos, los que me
parecen corresponder a mi opinión al respecto: uno que pareciera
verdadero resumen --en verdad todo el estudio en su brevedad es
resumen de una etapa dificilísima de nuestra historia, en su
narración-, de lo escrito por el maestro; otro, por el que llama ala
consideración del partido que tuvo que sucumbir, pero que no par
ello perdió ni la dignidad de una presencia patriótica también, aunque
parezca equivocada, ni el derecho histórico a ser escuchado.
Aquí el primer párrafo referido:
"La tenacidad y el alto espíritu de sacrificio de (Santos) Degollado,
el pensamiento incorruptible de (Melchor) Ocampo, la inteligente
superioridad de (Miguel) Lerdo, el brío torrencial de (Guillermo)
Prieto, el valor y heroísmo de (Ignacio) Zaragoza, de (Leandroi
Valle, de Gesús) González Ortega, pero sobre todo la implacable
perseverancia de (Benito) Juárez que hizo suyas las palabras de Focio
tan caras a Ocampo: 'No es licito al ciudadano desesperar d~
salvación de la patria' representaron las virtudes que dieron a la causa
liberal el triunfo".

El segundo:
"Este ideario, como resulta más conveniente designarlo, lo he(ll()5
agrupado en torno a los temas centrales de la polémica que lf
establece durante los tres años de contienda, polémica que ganód
grupo reformista, sin negar por ello el alto valor que tiene la pllJIIU

142

úis R.nbló
de! mejor defensor de los conservadores, Clemente de Jesús Munguía,
quien espera hace tiempo un estudio que pueda aquilatar sus enormes
méritos".

Acerca de Munguía, el obispo de Michoacán, preparaba más allá
de una semblanza, don Ernesto de la Torre Villar y de ello me platicó,
entre otros detalles, la última oportunidad que tuve de charlar con
él -mayo de 2008-. Pero por mientras estas simples líneas
traslucen el sentimiento y el pensamiento de justicia de nuestro
autor.

La Constitución de Apatzingán y los creadores del Estado
Mexicano, México, Universidad Nacional Autónoma de México
~stituto de Investigaciones Históricas, 1964, 439 pp. (Publicació~
num. 92, serie documental, núm. 5).
Obra de jurista e historiador, La Constitución de Apatzingán y los
~ea~ores del Estado Mexicano, es título que destaca de la tensa
biblio~afía del Dr. De la forre Villar. Detiene su anal: en el proceso
en las ideas y acciones de hombres: letrados quienes mostraron
e
. .
onoc_1m1entos e ingenio, caudillos entonces indispensables,
agu~rndos, pero a la vez conscientes y orientados por u sanísimo
sentt?o _común, surgidos del bajo clero unos, del campo las ciudades
prov:tnc1anas, otros; y, sin embargo, de ninguna manera improvisados.
A ' lhi
. d
e stona or pone sobre la mesa los documentos: proyectos,
~s, apuntes, notas de aquellos hombres de la insurgencia; aquí
el Junsta deslinda doctrinas en derecho, pensamientos legistas del
exteno dl.
· d l
·
r Y e mtenor e a patria, la cual surgía; aquí se contempla
~o a paso, cómo, por último se produjo un notable documento, la
Primera Constitución política mexicana; y atendamos al maestro
De la Torre: no se trata tan sólo de un antecedente en el derecho
constitucional mexicano; pero muchísimo más, la primera
Con t' ·,
d e
s ituc10n en to a 1orma, porque entre los insurrectos fue
stu
e diada en un Congreso constituido y representativo, jurada
1ülemn
· da al ser publicada, y por ultimo considerada
en . e~ente, sanciona
Vigencia. En su contenido consagraba los derechos humanos:

}lll

143

�Lt,is Rubló

"La felicidad del pueblo y de cada uno de sus ciudadanos, -&lt;leda
su artículo 24---, consiste en el goce de la igualdad, seguridad,
propiedad y libertad. La íntegra conservación de estos derechos es
el objeto de la institución de los gobiernos, y el único fin de las
asociaciones políticas".

...

"' 1

r '

...
L-

~.-~
.....,
.......
...,
t

que surgía como genuino Estado entre los Estados del Mundo.

Lecturas históricas mexicanas, 5 vols. Selección, prefacio, notas
r tablas cronológicas, México, Empresas Editoriales, 1966-1971.
T. l. 764 pp. De textos prehispánicos y primeros cronistas de la
conquista, s. XVI a José Mariano Beristáin de Souza (1756), 76
2u_tores. T._ II. 761 p. De Fray Vicente de Santa María (1755?), a
\fi~el Salinas (1838), 71 autores; T. III. 768 p. De Nicolás León
1~;9), a Franc~co L. Urquizo (1891), 81 autores; T. rv. 766 p. De
Gildardo Magana (1891), a José Miguel Quintana y Gómez Daza,
1908), 75 autor es; T. V 818p. De Antonio Pérez Verclia (1876) a
Carlos J• s·1erra, (1933), 56 autores. 359 historiadores antologados
'
'
en total.
'

Yo creo, cómo este importante libro, arroja luz, tanto más para
apreciar una conciencia de seria responsabilidad de aquellos héroes,
Morelos, López Rayón, Quintana Roo, Vicente de Santa María,
Carlos María de Bustamante, José María Cos, José María Lceaga,
etc., quienes, además de reflejar ideas jurídicas "de Locke, Hume,
Paine, Burke, las de Montesquieu, Rousseau, Bentham, Jefferson,
las de Feijoo, Mariana, Suárez, Martínez Marina"; por propias
experiencias, reconocimiento a los problemas sociales de la Nueva
Investigadores e historiadores particularmente, pero asurusmo
España, la que de hecho fenecía y los pocos, pero dramática,
el lector en general , estaran
' por siempre
·
·
·
agrad ec1dos
por ciertos
trágicamente experimentales de la guerra de independencia, los
grandes empeños de don Ernesto, quien se propuso - y lo logrócondujo a establecer aquella Primera Carta Magna de 1814.
establecer
cuerpos documentales, verdaderos monumentos sólidos'
Don Ernesto, quien advierte a un tiempo, cómo el contenido de
en los cuales la historia mexicana resplandece de veras.
'
esa Constitución de Apatzingán se difundió una y varias veces,
Destacan tres, pero son varios más: Lecturas históricas mexicanas
demostrando con ello tal vigencia y reconocimiento, tiene esta
en_el que se congregan trescientos
·
·
.
.
'
cmcuenta
y nueve historiadores
conclusión:
bio-bibliografiados y con algún texto representativo (1966-1971)·
Testzmonzos
· hzstorzcos
· , · guadalupanos, conjunta códices, codicilos '
"La Constitución de Apatzingán. obra elaborada como las grandes
y auténticas epopeyas, entre el fragor de las batallas, cerca del vivac ~~mentos históricos,; tra~cionales, los más reputados en torn~
e~ho guad~upano , tremta y dos piezas (1982); e Instruccionesy
de los soldados, entre ásperas montañas y caudalosos ríos de bs
cálidas tierras michoacanas, es el fruto mejor de un pequeño grupa 1//em~nas de los vzrrryes novohispanos, la colección más completa que
·
de licenciados y canonistas henchidos de fe y de entusiasmo Pord Jamas
_ se h aya mtentado,
por la que se refleja todo carácter del
futuro de México, quienes sacrificando su vida y su bienestar, quisietfill penodo virreinal en el territorio otrora Nueva España (1991). Aparte
dejarnos la base primera de nuestra felicidad y grandeza. Con eS2 de sus muchos libros personales, según el historiador de tiempo más
obra que representa cuanto de mejor existía por ese momento eod que completo, todavía se dio a la tarea que espíritus emprendedores a
des arrollo político, y la cual como toda acción humana es imperfecu 1.1b1endas d 1 ali ' ·
·
'
.
e v osisuno 1nstrumental
que representan compilaciones
y perfectible, se rebela el noble anhelo de un pueblo que buscabl
SCtne¡antes, los hacen de modo benemérito para auxiliar a los demás
dar a sus ansias de libertad, un cauce civilizador, una forma 1· un mteres d
, d oles en ahorro de esfuerzo y tiempo. A tales
, . a os, , f_acilitan
contenido superiores..."
l'SJl~tus heroicos en los que cuentan, digamos: Juan Eusebio Hernández
1Daval
, Gareta, Icazbalceta, Genaro García, etc., agreguemos
cl
os, Joaqwn
Leyeras en ese documento, serenamente considerado, notarernOS.
nombre de Ernesto de la Torre Villar.
según expresara Morelos, los sentimientos de una nación: MéxiCO.
144

145

1(

�L11isivtbló

Ahora nada más me referiré a sus Lecturas históricas mexicanas. En
virtud de su atingencia y experiencia, don Ernesto convocó a estos
trescientos cincuenta y nueve, historiadores rigurosos, serios, de
todas las generaciones en los siglos de la historia nacional, "vencidos
y vencedores", de una corriente o de otra opuesta, de diferentes
latitudes provinciales, pero unidos genuinamente en torno a una
sola consideración: la verdad en la historia, dicha hasta donde esto
puede ser posible, con la más absoluta buena fe.
En este gran cuerpo historiográfico no pueden existir "historias
oficiales", ni parcialidades preferenciales. En su extenso estudio
De la Torre mismo se explica:

--.....

-t'

_,

bcristiada y el cardenismo~ y se perciben voces autorizadas de todos,
se palpa la verdad histórica de nuestra realidad mexicana en su
dramatismo y tragedias; en su realidad asimismo en la cultura, en
las artes; emergen personajes, los más representativos a los que nadie,
ru los opositores en ideas o gustos pudieran negar nunca.
Por supuesto, en una obra de esta magnitud, dada en cinco robustos
rolúmenes, (como cinco toneles de oro, según alguna vez lo dije);
todo un andamiaje perfectamente estructurado y seguramente para
hacerse, muy completo; c~be tener por hecha una profunda como
larga reflexión, principios de una filosofía de la historia mexicana,
el conocimiento de la misma, el reconocimiento a pensamientos y
sentimientos surgidos en siglos y conseguir, finalmente una armonía,
que a ello, al fin y al cabo, nos debe conducir la verdad verdadera e
histórica; pues de otra suerte, el engaño, la mentira disfrazada, la
tntolerancia para sólo escuchar nada más lo que nos gusta escuchar,
casi a capricho por razones políticas, religiosas, sociales, étnicas,
etc., es dar lugar a la antihistoria y destruir lo que por cruentos
esfuerzos logramos adquirir bien, finalmente. Y es cuando aquel
refrán que reza: el que no reconoce y sabe su historia, está condenado
a vivirla otra vez.

" ... A través de estas lecruras ofrecemos un panorama amplio del
desarrollo histórico de México, trazado por los mismos actores de
su historia y por los cultores de ella más sobresalientes. De esta
suerte las razones Intimas de los acontecimientos, la explicación de
los fenómenos más importantes, el planteamiento de los problemal
más radicales, y también su solución, nos son revelados por los
hombree que en ellos intervinieren. ¿Qué mejor manera de acercane
a la verdad, o por lo menos a su esclarecimiento, que el poder oír a
los propios testigos y actores, escuchar su voz, sentir la vibración de
sus impulsos, la violencia acelerada de sus pasiones, el brotar serene Excelente lección nos da el maestro de historia, aquí, para saber
de sus virtudes?".
de nuestra realidad y proseguir hacia adelante.

y adviene el gran acontecimiento: de veras escuchar a unos ya La Intervención francesa y el triunfo de la República.
los otros; ya la narración de los mensajeros de Moctezuma Ylos 1ntroducción, selección y notas), México, Fondo de Cultura
cronistas indígenas que siguieron de frente a Hernán Cortés, Bert)2i Económica, 1968, 449 pp.
Díaz del Castillo y entre estos últimos, un Fray Bartolomé d~ li . A la edición de El tnuefo de fa República liberal, se hizo indispensable
Casas; e tener los textos de antes de descubrimientos y conqwsw to~ar otro tomo y completar el análisis histórico y agregar demás
de las diversas civilizaciones prehispánicas, de las que exi5ten lestunonios, para seguir igual método, en relación con la siguiente etapa
suficientes documentos. Pero as luego se suceden las etapas, esa! étl la sangrienta evolución secular de nuestro país, con este título: L,
según estudiamos nuestra historia mexicana: la conquista, d ~lervenciónfrancesay el triuefo de fa &amp;pública. Este libro corrió igual suerte
virreinato, la etapa independentista o insurgente, el primer imperiu de aceptación en la preferencia de los lectores, en especial de los
la primera república, el primero y el segundo constitucionalis~ estu~osos y de los estudiantes, así los de educación media como
del siglo XIX, la guerra de tres años, la reforma, el segundo impe~ lllpenor. En todo, don Ernesto prosiguió sus métodos, reitero: así
el porfiriato, la revolución de 1910, el constitucionalismo de 191· ltlestudio introductivo, justo, sin rebuscamientos, comprensivo, lo

146

147

�Utis Rublú

........_

....

más objetivo posible, culminando, como siempre según su
costumbre, con un acopio de documentos de primera mano,
encontrados así en los papeles de archivo como en publicaciones
de tan añosas, raras, únicamente asequibles en repositorios, los que
corroboran sus juicios de historiador, pero permiten a un tiempo,
consultarlos por cualquier interesado. Exactamente es como si un
juez dictara una sentencia y exhibiera juntamente las pruebas por
las cuales procedió, en justicia, según la probidad de su conducta
Rico, riquísimo es este volumen, consecuentemente.
A las opiniones del autor, como esta por ejemplo: "la victoria se
obtuvo merced a un grar1 esfuerzo colectivo del que tuvieron plena
conciencia nuestros próceres. La autodeterminación, había costado
muchos sacrificios que no debían ser estériles, por ello había que
defender a todo trance ese principio, sellado con la sangre de la
nación entera... La República venció a sus enemigos del exterior,
gracias a que tras ella estuvo la nación entera, conducida por hombres
de calidad extraordinaria: estadistas, políticos, filósofos, educadores,
militares, poetas, pero no solos, sino acompasados por su pueblo
de donde arrancaban sus virtudes"; digo que a opiniones a como la
referida, se va/las pruebas en documentos: sí, lo dicho por estadistlS
y juristas como el presidente Juárez y el francés Julio &amp;.tbriel Favre;
sí filósofos y educadores como aquellos dos notables Ignacios
mexicanos: Altamirano y Ramírez, "El Nigromante"; sí militareS
como los generales Ramón Corona, Ignacio Mejía y Mariano
Escobedo; sí los poetas como, otra vez, el cantor del pueblo
mexicano en su tiempo, Fidel, don Guillermo Prieto, etc. Esas voces
se escucharán siempre.
Pero don Ernesto contempla todas las aristas de situación ta11
delicada: las relaciones entonces con Estados Unidos , Francia.
Inglaterra, España y las otras naciones europeas y las sudamericanas
Tiene estas frases relacionadas con el caso Estados Unidos:
" ... La política estadounidense, es verdad no fue definida sino
contradictoria, y no fue del todo franca y leal con México, al qtt
abandonó a su suerte. El Departamento de Estado, llevado en buetll
parte por William Seward, tuvo una actitud poco favorable ab
148

causa liberal_, estuvo sujeto a las presiones exteriores de una Europa
que se consideraba en lo político la directora del mundo..."
Momentos patéticos vividos entonces por México, sometido de
re~e~te, ya ni_ siqui~ra a un imperio mexicano encabezado por un
pnnc1pe ~u_str1aco, smo a tras mano, por el imperio de Napoleón III,
de no e~s~ la autorid~d moral de una República trashumante pero
-dramattcamente cierta que terminó, dramáticamente por
unponerse al final de cuentas.
Las páginas de este libro, así por cuanto hace al sabio estudio de
De la_ Torre Villar, como por los textos incluidos en su 'corpus',
constituyen una obra fundamental.
Mexicanos ilustres, 2 vols.; México, EditorialJUS, 1979, T. I. 229
pp.; T. II. 354 pp.

El 13 de marzo de 1970, ingresó don Ernesto a la Academia
~!exicana de la Lengua, correspondiente de la Real Española. Lo
hizo la lectura reglamentaria de un discurso y éste bajo el título
biografía en las letras históricas mexicanas. Creo hizo lo natural
ex~ctam~nte, en tanto a bien seguro él mismo, biógrafo, sintió ser
mas escntor, sintió mayor cercanía con el espíritu creador humano.
Queremos a De la Torre narrador, sí; está en sus libros de historia
rro más delicado, más elocuente, más artista incluso, cuando
ombre habla del hombre. Retrata. Sus trazos verbales equivalen
Plllcel~das finas, que traen la imagen del personaje tratado: el rostro,
las actitudes, los gestos y lo mejor: el espíritu reflejado lo mismo si
ese personaie,
· h ombre o muier,
• de hace siglos o contemporáneo
suvo
·
· ·
, , de pensamtento,
senturuento
o de acción, se hace notable y
rnucho m uy vivo.
·
A proveeh a el escritor
·
todo recurso físico o
rne~a_fís~co en equilibrio, De la Torre siempre permaneció en
equilibrio; Y si el héroe en trato es del remoto pasado, recrea el
ambiente segun
' la d ocumentac1on
· , y sus percepciones
•
entran en
1uego·
si
t
d
l
.
d
.
,
. .,
se rata e a gu1en e su propia epoca, se convierte
asimismo en un cronista. El biógrafo tiene a su disposición
~CUnstancias de todo tipo y entonces hay pasaje en sus semblanzas:
iease como
,
.
retrata a F ranc1sco
de la Maza en el entorno

el

149

�Luis R.ubló

angelopolitano de variada geomorfología, para explicar el gusto por
el barroco de su colega. Léase igualmente el estudio, porque eso es
también, consagrado al maestro Rafael Heliodoro Valle y
conoceremos íntimos pensamientos y sentimientos de un maestro
cabal. O del pasado, notables son los retratos dedicados ya a don
Vasco de Quiroga o a don Juan José de Eguiara y Eguren. Sí, el
escritor Ernesto de la torre Villar está espléndido en la biografía.
Con todo veo en estos tomos, la decisión del autor por dedicar al
género y nada más que al género, una obra, ¡bien hizo! Estos
volúmenes constituyen una obra de arte literario, deleita y su galería
impresiona. Pero si se juntaran tantísimos retratos, algunos magnos
el de Eguiara no está comprendido en este título, por ejemplo-,
otros quizá sólo bosquejados, tendríamos espléndidos volúmenes
magistrales. En sus prólogos, voy a decirlo, a antologías que entregó
para la Biblioteca del Estudiante Universitario, hay excelente
material; en discursos los cuales cumplieron con una finalidad de
parecer efímero, dentro de los cuales recordó a algún personaje
señero o si se piensa modesto pero revestido de interés.
Aquí quiero detenerme en un caso de excepción feliz, porque
apunta a otra obra maestra que nada más en un ingenio según el
suyo, pudo darse: el establecimiento de una obra colosal: Lednras
históricas mexicanas, en cinco robustos volúmenes (1966-1971 ), los
cuales abarcan nuestra historiografía desde tiempos prehispárúcoi
hasta los historiadores de México, nacidos durante la década de los
años treinta del pasado siglo, 360 autores que consideró
representativos y al simplemente establecer por cada quien, una
cédula, si en el intento no hay precisamente un retrato, la labor Po1
subjetiva, a veces establece ligero apunte, siquiera lineal, que retrata
a alguien; para el caso, amplía datos biográficos, bibliográficos Y
aun críticos por cada uno de quienes desfilan y son cédulas que
anteceden a los trozos seleccionados. Alguna vez, don Ernesto me
reveló queriéndolo o no, su labor por la que buscó justicia, preci~i~~
y objetividad, pese a tratarse de selecciones; y si, su trabajo reql.llOº·
no digamos conocimientos, lecturas, pero mucho más: el cuidado.
¡exacto!, para ser deveras justo. Y son biografías pequeñitas, pero 2

150

las que nada falta, en lo sustancial. Estos sus mexicanos ilustres, son
obra de lustre.

Breve historia del libro en México (1987) Tres ediciones: 1987,
1990 y la 3a., 1999, corregida y aumentada. México, U.N.A.M.,
Dirección General de Publicaciones y Fomento Editorial, 1999, 239

pp., ilus.
En el caso del maestro Ernesto de la Torre, un libro que trata del
libro como instrumento de civilización y cultura, es autobiográfico.
Acaso por eso, aún sin pretenderlo, lo inicia con una nota de la
mayor intimidad: su madre está presente, en tanto escribe: " ... en la
lectura se vive una vida interior más intensa y se satisface espíritu e
mtelecto, me impulsó desde niño a amar el libro, a entregarle vigilias
,, descansos, a penetrar en él como un espíritu penetra al ser amado.
~lucha de esa dedicación la debo a mi madre que la propicié con
alegría ... "
En una reconcentración desde su yo experimentado en lecturas,
análisis de libros, erudición amplísima, elaboró esta historia, si breve
muy suficiente, si para México, no sólo localizada pero con referentes
universales. Ahí cuentan los valores de nuestros antiguos códices,
nahuas, mayas, mixteco-zapotecas y tarascos, los prehispánicos y
los surgidos durante el encuentro de ambos mundos, sobrevivientes
v enriquecedores de la cultura, de la que De la torre no pierde el
hilo conductor ante los vestigios bibliográficos de otras tierras y
otros tiempos y al tratar de éstos igual como antecedente en la materia
se acuerda de "uno de los escritos fundamentales de la civilización
occidental, el Evangelio de San Juan, ese evangelio de amor, el gue
lllicia con una afirmación ontológica: "En el principio era el verbo";
'"tal enunciado arranca a nuestro autor más allá de reflexiones en
torno al verbo, alimento del libro. Pienso que esta obra, Breve histona
del libro en México, es guía fundamental en su orden. Conciso, sí,
elegante en el discurrir, lleva al lector al conocimiento y al
reconocimiento de autores y libros heroicos, casi todos; de editores
Ypublicistas, no menos heroicos; de bibliotecas públicas y algunas
Privadas y muy notables; de ex-libris y sellos de protección de una

151

�,,

•

f

L fis R"bló

propiedad; y, claro, de las monumentales bibliografías preparadas,
como recuentos civilizadores de la nación, siglo por siglo. Y las
reflexiones se acompañan por el arte de don Ernesto, para integrar
sus libros, con utilísimos índices, con bibliografías alrededor del
tema, no lo olvidemos, sólo el libro como objeto que abre las puertas
del entendimiento. Su Breve historia del libro en México, se dio entre
otros de su autor, anteriores o de aparición posterior, los que sin
embargo preparaba sin descanso. De hace muchísimo le conocí años cincuenta del siglo XX-, sus apuntes en torno a la Biblioteca
Palafoxiana de Puebla, en las páginas del Boletín Bibliográfico de la
Secretaría de Hacienda y Crédito Público y bastante más tarde otro
libro en el cual escribió excelentes páginas sobre la misma histórica
Biblioteca angelopolitana, "El Colegio de San Juan, centro de
formación de la cultura poblana" (2007); y entre ambos estudios,
claro, se hallan su edición de la Biblioteca Mexicana de Eguiaray Egurtn,
(1986) y la utilísima Histona de sabios novohispanos, con páginas del
propio primer bibliógrafo de México, con un brillante estudio: ]non
José de Eguiara y Eguren. El hombre y su tiempo, (1998), más muchos
ensayos y notas de su amplia bibliografía.
Pero esta su Breve historia sin dudarlo está entre sus libros
fundamentales, por ser en sí un resumen crítico, analítico en su
género. Para decirlo como lo dijera él: preciosa herencia espiritual,
eso representan los libros.

desarrollo, mismo que observamos en integridad en esta obra recia,
muy objetiva, muy científica: La Independencia de México.
Siquiera pretendo llamar la atención a anteriores logros, en
reierencia al tema del movimiento emancipador, sobre todo de
\léxico, por su orden de edición: 1. "Dos proyectos para la
Independencia de Hispanoamérica: James Workman y Aaron Burr",
de 1961, por dicho estudio hace notar dos circunstancias
unportantes: a) Se trataba más bien de intenciones expansionistas,
con el supuesto respeto a condiciones las más variadas en razas,
religiones, lenguas, costumbres, etc., por parte de los Estados
[nidos; y, b) Se advierten las influencias de pensamiento político,
de los Estados Unidos, su caso independentista y sus logros como
república, sobre las futuras naciones hispanoamericanas; 2. "La
Iglesia en México. De la Independencia a la Reforma': 1962; 3. "La
Independencia Mexicana", un texto breve, de 1962, publicado en
Buenos Aires por la Academia Nacional de la Historia, el que se
contempla como un programa, el que siguió con ejemplar cuidado,
hasta llegar al volumen que reseño ahora; 4. La Constitución de
Apatzingán )' los creadores del Estado Mexicano, 1964, obra por sí
fundamental, pero de la que recogió ideas precisas; S. Los
'Gnadal11pes'.J' fa Independenaa, 1966, igual, de esta obra también tomó
propios apuntes e ilustraciones documentales interesantísimos; 6.
Independencia mexicana, en tres volúmenes, 1982, un paso anterior a
su gran síntesis, generosamente enriquecido con documentalia a
La Independencia de México (Primera edición, Madrid, Editorial propósito. Posteriormente siguió con otras páginas, según lo obserfv[A.PFRE, 1992), 2a. ed., México, Fondo de Cultura Económica. 1·aremos.
1992, 304 pp.
Pero esta obra, surgida al calor de conmemoraciones y festejos
Catedrático universitario especializado en Independencia de por el 'V Centenario del Encuentro de Dos Mundos", está llamada
México, extendió sus cursos hacia estudios del tema, pero también ªser texto trascendental, fundamental, de consulta. Consiguió el
en Hispanoamérica; aún trató del caso, pero en relación con todo~ Dr. Ernesto de la Torre Villar, así lo creo, un libro clásico acerca del
Continente, incluidos Canadá, Estados Unidos, Brasil y los de~ 1erna y producido en la segunda mitad del siglo XX, con más
estados de esta parte del mundo. Su dinamismo, su perseveranc:P. ~acteristicas todavía: serenidad en sus juicios, consecuentemente
sus cuidados y rigor metódico, lo llevaron al conocimiento de IUstos; elegancia en sus expresiones, entonces, literariamente un
documentación impresionante, la que maneó obteniendo resultados. libro como pocos en la historiografía temática; documentado hasta
los que a la vista de su propia obra publicada, es notable un donde le fue posible al autor -y pudo muchísimo-, de modo que

152

153

�L11is RJ,b/ó

hay ahí toda prueba según su honesta interpretación de hechos,
acciones, conductas de los personajes que se mueven en la historia
que narró, después, bien se mira, de años y años de trabajo, de
esfuerzo.
En esta historia, hay ajustes, rectificaciones, confirmaciones,
reconsideraciones y todo ello, no sólo por la buena fe del autor; pro
con las probanzas documentales adjuntas, a su vez calificadas. Acaso
por eso en los apéndices del libro, tan útiles todos, el primero un
Pantheon, esto es; un monumento funerario dentro del cual caben
varias personalidades representativas, algunas bastante polémicas,
pero quienes integran una muy verdadera historia; y denomina el
maestro De la Torre Villar, así: "Breves semblanzas de los principales
actores en la Guerra de Independencia" y selecciona los nombres
bajo riguroso orden alfabético.

Temas de la Insurgencia, México, Universidad Nacional
Autónoma de México, Coordinación de Humanidades, 2000, 510

consumación del movimiento en 1821 y primeros pasos del México
ra independiente; figuras para quienes el maestro De la Jorre tuvo
más que simple atención, así porque a algunas de ellas les dedicó
;parte páginas dispuestas para otros libros en los que recoge a su
rez papeles, escritos, el ejemplo de Jadeo Simón Ortíz de Ayala, el
de Fray Servando Teresa de Mier; o bien, aquel grupo constituyente
de una sociedad secreta, la que hizo muchísimo por la Independencia
de México, 'Los Guadalupes', con aquella lista que impresiona
porque estuvieron aun nobles y descendientes de la nobleza
española, junto con patriotas criollos, quienes desde el nombre que
5e dieron: 'guadalupes', enunciaron un sentimiento nacional, una
dea de patria.
El maestro historiador es maestro en el arte de escribir, otra vez
~ digo. En este libro, aparte su acostumbrado escudriñamiento de
documentos en torno de los prohombres de nuestra Independencia
nacional: Hidalgo, en especial; pero también Morelos y Francisco
_la\1er Mina, bosqueja retratos los cuales, no obstante su brevedad,
pudieran ser semejantes a aquellas biografías amplias escritas en
relación con los personajes mencionados; vienen a la memoria, el
·Hidalgo, la vida del héroe" que escribiera don Luis Castillo Ledón;
·b vida de Morelos", tan celebrada, debida a la pluma de don Alfonso
Teja Zabre; y ese libro Javier Mina, héroe de Españay México, de Martín
luis Guzmán.

pp.
¿Por qué escojo este libro para comentarlo cuando menos un
poco? Porque reitera con singularidades el tema de especialización
de su autor; porque recoge ensayos del mayor interés, los cuales
habían permanecido en hemerografía muy especializada; porgue el
vigor con el que trata a ciertos personajes, refleja la propia
particularidad del que escribe, un maestro que sabe serlo y por_ello Las semblanzas de don Ernesto son pequeñas grandes obras,
trasmite lecciones humanamente ejemplares, y, porque es un libro rustas. Al cura de Dolores lo contempla: Hidalgo como un
bellamente escrito en última instancia y esto de 'última instancia', Te\'o]ucionario auténtico, esto es, el hombre que no sólo destruye
lo digo en razón de un remate, una culminación del arte de escribir, b anquilosado y negativo, sino que sienta las bases de un orden
exactamente. Para comenzar recoge aquel ensayo, mejorado, de b !Ocia] ms justo en un país que labra desde sus cimientos". De
mayor importancia en la historia independentista de Améric~ llorelos, expresa: ''Actitud prodigiosa de auténtico creador por la
revelador para comprensión: "Dos proyectos para la Independend2 CUal representa el paradigma del perfecto estadista! A más de infundir
de Hispanoamérica: James Workman y Aaron Burr", aparecido en bvida a una nación, se consagra a servirla ..." Y de Mina, aquel
1961; y, a un tiempo igualmente rescata para una bibliografía formal. K&gt;ven aguerrido venido de España a luchar por México: ''Amigo de
desde nuestra Universidad Nacional Autónoma de México, ot:fOS blibertad, recoge el sentido completo del liberalismo que tomó en
apuntes no menos trascendentes. Vemos cuadros en los que destacall F.spaña nombre", dice don Ernesto y, continúa, "Hace profesión
figuras egregias de nuestra insurgencia a partir de 181 O y hasta b de fe liberal y coordina el sentimiento de la patria con la

154

155

�universalidad de sus ideas al manifestar que él no lucha contra su
patria, ya que 'la patria no está circunscrita al lugar en que hemos
nacido, sino más propiamente la que pone a cubierto nuestros
derechos". Y es que :Mina había visto, primero, cómo España habfa
sido intervenida por Napoleón y luego no tan sólo la debilidad de la
monarquía española, sino la corrupta corte y el absolutismo
aberrante de Fernando VII.
Temas de la Insurgencia, es otro de los importantes libros en la
bibliografía y en la vida espléndidas de su autor.

Fray Servando Teresa de Mier y la
secularización de la cultura virreinal

***

Arturo Soberón Mora*
Así, bibliográficamente recensiones a libros representativos del
INAII
maestro Ernesto de la Torre Villar, honro su memoria.
:Mi gratitud a I Íll1JJanitas, el benemérito Anuario del Centro de
Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León
por el espacio brindado; me complace saber, además, cómo dicha
publicación fue en diferentes oportunidades, tribuna para (¡ Ai\oDO EN Jl' NIO DE 1795 fray Servando Teresa de Mier sale
investigaciones del propio maestro a quien recuerdo; y, de repente. desterrado para Europa, es todavía un religioso dominico de ideas
abrigo también para trabajos de este discípulo suyo, el que firma; 1 comportamiento ortodoxo. Su primera herejía, motivo de su
como discípulo soy, igualmente -aun fuera de aulas-, de otro defenestración, la había cometido apenas el 12 de diciembre del
mo anterior, al predicar el sermón para celebrar el aniversario de la
nuestros queridos maestros: el Prof. Israel Cavazos Garza.
l'trgen de Guadalupe. En aquel glorioso festejo el padre i\,1ier, además
de refrendar con su prédica la preferencia de la virgen por los
llllericanos, intentó birlar a los peninsulares la coartada histórica
de justificar la conquista y colonización de América con la temprana
prédica del evangelio en tierras americanas. La naturaleza del
lfgUmento con el que el fray Servando llevó a cabo su cometido, en
presencia del virrey y del arzobispo de México, calificado en su
'.llomento por el propio José María Luis Mora como "no el más
acertado",1 respondía a la intención del dominico -quizá no
lislumbrada por éste con la suficiente claridad- de llevar hasta sus
'Dirección de Estudios Históricos, l!\1AH.
· José '.\la.ría Luis Mora, Obras Co11ipletas, vol. 8, Iillian Bnseño, Laura Solares y
~ta Suárez (Invesugación, recopilación, selección y notas), México, Instituto Mora~EP, 1988, "Necrología del Dr. l\lier'', p. 175.

156

157

�Arl11m So/Jmj,,

últimas consecuencias el tono de rivalidad que se había dado en los
últimos años entre criollos y penínsulares en el marco de la
celebración de la Virgen del Tepeyac.2
La base argumental del referido sermón la sintetizó el propio
fray Servando en la siguiente cita de su correspondencia con el
cronista de Indias Juan Bautista l\luñoz:
Mi sen11ó11 se reduce a decir q11e la 1111agen de G11adal11pe había tenido rnllomd
cerrillo de Tepf()·act1c, lk1111ado por eso To11a11tzi11, o de 1111estra madre)' sniora,
desde q"e Q11etzalroh11at/ (q11e quiere decir Santo Tomás,_y los indios /fumar
taf!lbié11 Santo Tomé, como los de One11te) le había a111111ciado el f..l'angtli4
Q11izá los cristianos la escondieron delf11ror de los apóstatas, mando laf&gt;em.f!IJ'
m1el111mte H11e111ac rey de T11/a,y la tirgen ,¡pareciendo a]11a11 Diego en 15JI,
emió s11 a11tig11a illlag,;11 al obispo, ma11da11do reedificar/e SI( ten¡plo, etc., confa
a la tradición.

,\lora

que suscitó el sermón de marras, magnificado por el arzobispo I laro
con el fin de generar un ambiente de opinión favorable a su reacción
al mismo, igualmente desmedida, pocos de los numerosos familiares
conocidos del padre 1fier -temerosos de las consecuencias- se
atrevieron a dar la cara a su favor. Antes bien, la ocasión resultó
propicia para que antiguas rencillas y diferencias personales,
generadas) alimentadas por la ya entonces descollante personalidad,
controversial y provocadora del padre Mier -el contenido del sermón
pareciera carta de presentación-, abonaran en apoyo de la medida
arzobispal. Entre éstas últimas destaca la actitud mezquina del
provincial de la propia orden de los dominicos, quien prácticamente
dio el espaldarazo al edicto del arzobispo. 5
Decidida su suerte, fray Servando la asumió no como condenado,
smo como aquél al que le ha sido dada la oportunidad de poner a
prueba su entereza en las agitadas arenas de la vida. Partió para
España convencido de encontrar la forma v los recursos de
demostrar la injusticia de que había sido objeto, si~ sospechar siquiera
en esos momentos que el claustro dominico de México no volvería
más a ser su morada.
.

El arzobispo Alonso 0iuñez de Haro, hombre culto y de ~
olfato político, pero prejuiciado hacia los criollos, vio en el sermoo
del padre \lier una peligrosa blasfemia política, que el p~elado
convirtió en religiosa para lanzar contra su autor un fulminante
edicto en el que mandaba 1ncautar sus papeles } lo ponía bajo seguro
El accidentado y con frecuencia sufrido periplo que vivió Mier
resguardo en el aislado convento de las Caldas, en España, Por d por Europa y que se extendió por poco más de veinte años, le
desmedido plazo de diez años.4 Dado la proporción del escándalo permitió confirmarse en sus recelos antipeninsulares, enfrentando
sm ~regua las mil dificultades y escollos que opuso a sus gestiones
E.~cnbe d paJre "1.1eral crorustaJuan Bautista Muñoz en 1797: " .. .los sermo1ies&amp;:
Guadalupe en ~léxico 1- ..) se han conYerodo en disertaaones apologcocas co_nu:ib
españoles indianos, quc como no nacieron en esa creencia, y tienen mucho de rivaJiW
nacional, no cesan de objetamos las muchas dificultaJes que están saltando a la \1Sl1
Citado en "Cartas del Dr. f-1:,1,· St:1-Yando Teresa de ~úer al crorusta de Indias Dr.Jd1
Bauosta Munoz, sobre la tradición de Ntra. Sra. De Guadalupe d(; \léxico, escrita.~deik
Burgos, año de 1..,9..,", en Ernesto dL la Torre \rtllar, y Rarrnro r-,a\·arro di: ~
Te.rti111011ios hislórüosgl{a/41lupa11os i\léxico, Fondo de Cultura Lconomica, 1982, P. 758.

'lb1de111.
4

rrivindicadoras la burocracia real. Pero el prolongado exilio también

hbugó a revisar la percepción que tenía, como todo buen católico
~vohispano, del halo de justicia que podía ) debía emanar de la
tigura del monarca español, y de la solidaridad que podía esperar
tanto de sus hermanos de orden como de la jerarquía eclesiástica
en general. Los desengaños operaron en la febnl mente del dominico
-el cua] no fue ajeno a las ideas separatistas que )'ª circulaban en
\me.
nea por aquellos anos- como lentos pero seguros catalizadores

Fra, Servando nació en la ciudad de \fomerre} el 18 de octubrt de 1-63: T~
el hábito de la orden de los Predicadores , estudJó cn el colcgio de Porta Codi
Mexico. Rec1b10 el grado de doctor en teología. i\lunú en las habitaciones de pa]alJ&gt;
'\iacional, en donde el presidente Guadalupe \'ictona le había hecho su huésped,Ol Obr.

~ consccucn~ del sermón, así como el contexto en el que se dio, han sido amplia

ttmente analizadas por Edmundo O'Gorman cn l'rny Senwdo Teresa de Mier,
11
as Co ,ph'la.r. 1.1 1/eterodoxo G11,1d,1lllj)11110, TI., 1.dmundo O'C,orman estudio
i-tliminar1· selección di: textos), Méxtco, U, · \M, 1981, pp. 21-118.

182".

158
159

�''~aJ..IJ.

.,

t

z

..

¿

~

..,
e'!'.

_,

Arturo Soberó11 Mora

7

que lo llevarían, en su momento, a asumir posiciones radicales.
Hasta antes de su destierro, el padre Mier había alcanzado cierta
notoriedad en los círculos intelectuales novohispanos por lo ágil de
su discurso y señalada originalidad en sus razonarnientos.6 Es así
que en las circunstancias del arresto inicial al que fue sometido por
el arzobispo Haro en su celda del convento de Santo Domingo, así
como en su posterior destierro, no encontró mejor arma que el de la
palabra escrita. Ya desde su propia celda blandió la pluma en lances
infructuosos cargados de erudición canónica: ''A la mañana siguiente
envié con el mismo superior un escrito al provincial, en el que le
extractaba ocho Bulas pontificias sobre nuestros privilegios ... ", e
insiste, "repliqué con otro escrito [al prior del convento] en que le
pedía se sirviese declarar por escrito si mi prisión era de orden del
arzobispo, como me había enviado decir, o de la suya si lo fuese.
Respondió ... que no quería."7 A partir pues de este memorable
instante el padre Mier hizo de la escritura parte consustancial de su
existencia misma, primero para organizar su defensa ante los
tribunales e instituciones españolas y después para expresar su
abierto activismo a favor de la causa independentista de México Y
la América hispana. Para lo primero escribió numerosos memoriales
y representaciones, la mayoría de los cuales permanecen inédit~s 0
se han perdido debido al encono con el que fue perseguido,
persecución que alcanzó irremediablemente a sus papeles per~onales.
Para lo segundo, fray Servando produjo los escritos más ongmales
y consistentes emanados de su pensamiento político. De entre ésto,5
destacan las dos Cartas de un americano a El Español sobre su número XIX,
publicadas en Londres en 1811 y 1812, su Historia de la Revolud!n dt
Nueva España (1813), obra que con las cartas se consideran la primera
Eo el mes de noviembre de aquél 1794, fray Servando predicó el sermón que
conmemoraba el traslado de los restos de Hernán Cortés a su nueva morada en d
templo del Hospital de Jesús, sermón que le valió elevado crédito entre los asistentes
al acto. David Brading, Los orígenes del 11acio11alis1t10 mexicano, México, SEP-Setentas,
6

1973, pp. 64-65.

.

.. ,

,

)

7 Fray Servando Teresa de Mier, ;\,femonas, Anroruo Castro Leal (ediaoo y prologo'
México, Editorial Porrúa, 1988, vol. 1-102. (en adelante se citará solamenteAfembfllJf.
vol. y pág.)

160

historia del movimiento insurgente americano, y la Memoria Políticolns/ntctiva, enviada desde Filade!fia en agosto de 1821 a los Jefes Independientes
del Anáhuac (1821), documento en el que, en vísperas del
entronizamiento de Agustín de Iturbide, expresa un abierto rechazo a
la monarquía como forma de gobierno.
En 1817, estando preso en las cárceles de la Inquisición, el padre
~lier escribió sus Memorias, las que se componen de dos partes: la
primera titulada Apología del Doctor A1.ier, la segunda, Relación de lo
q11e sttcedió en

Europa al Doctor Don Servando Teresa de Mier, después que
fl(e trasladado allá por resultas de fo actuado contra él en México, desde julio
dt 1795 hasta octubre de 1805. Aun cuando estas Memorias pueden
considerarse parte de la intensión de autodefensa -si se tiene en
cuenta gue toda la primera parte está dedicada a demostrar, entre
otras cosas, gue en su famoso sermón no negó la tradición
aparicionista de la Virgen, a replicar en forma minuciosa los
argumentos del edicto que lo condenó, y referir las amañadas
circunstancias en las que éste se dio- su contenido y la forma en
que están redactadas, sobre todo la segunda parte, pueden verse
también como el rompimiento definitivo de fray Servando con las
formas discursivas del sermón. Éstas en nada servían en su
denodada autodefensa y en su interés por lograr nuevos horizontes
expresivos. Por ello en las páginas de las Memorias, Mier rebusca la
expresión elocuente y novedosa, tal cual lo intentaría por esos mismos
años Fernández de Llzardi, y recomendaba en sus trabajos Antonio
de Capmany: "La verdad misma, realzada con la novedad de la
expresión, y el calor del estilo, da más valor a la justicia de la causa,
1 gana los votos todos del auditorio."8
En sintonía con lo anterior, 1Iier intentó también contemporizar
con las modas literarias de la época al escribir unas Memorias. Sin
duda, el periodo que tocó vivir al padre Mier -con la Ilustración por
un lado y el romanticismo liberal por el otro como fronteras
limítrofes-, significado por la vocación autobiográfica de sus grandes
protagonistas empeñados en dejar constancia de su paso por este
'!_osé Gómez de la Cortina, Diccionario de Si11ó11i111os Castellanos, México, Imprenta
de\ icente García Torres, 1845, p. 181.

161

�Arturo Soberó11 ,\Jora

~

o,

'.

5. "

"

_.
~

.,

mundo, marcó su impronta en el nervioso ánimo de nuestro
una mueca cargada de ironía. Pero amén del tono jovial con el que
dominico. Si acaso 1\,1ier no leyó la mayoría de las Memorias o
fray Servando registra sus primeras impresiones españolas, el
autobiografías asequibles en su momento, si tuvo conocimiento de
itinerario que describirá más adelante le descubre un mundo cultural
las más populares, desde las disímbolas y con sabor a intriga cortesana
que intuía y al que sólo había tenido acceso parcial en su tranquilo
de La Rochefoucauld (1613-1680) y el duque de Saint-Simon (1675pero intelectualmente censurado universo novohispano.
1755), hasta la elegante autobiografía de Edward Gibbon (1737El primer encuentro significativo que tuvo Mier en esa dirección
1794) y las escandalosas Confesiones de Jean-Jacques Rousseau (1712- se verificó en Madrid con el cronista de Indias Juan Bautista Muñoz.
1778).
Después de haber sido encerrado en el monasterio de las Caldas de
'
En todo caso, y al margen quizá de frívolas modas literarias, el donde se fuga y es trasladado al convento de San Pablo de Burgos,
padre l\1ier creyó necesario dejar constancia escrita de su causa iray Servando es trasladado a Madrid. 10 En las Caldas y Burgos, el
personal, con sus dichas y desventuras, y expresar a través de ella, rudo trato que recibe de sus hermanos de orden, incrementan su
con un tono de desenfado y cierta vena satírica, las razones de su mdisposición hacia la burocracia eclesiástica y comienza a adquirir
condena, acompañadas de una alegre crónica de las vicisitudes de bcerteza -no explícita pero dibujada en sus comentarios- de que la
su deambular americano y europeo. Pero sobre todo ponderó llegado Iglesia católica no es la pretendida institución monolítica integrada
el momento de decir la "verdad franca" -como diría Gibbon- y de por hombres humanamente distintos pero en mancomunada misión
"instruir a la posteridad -afirma Mier- sobre la verdad de todo lo religiosa. Antes bien -parece decirnos- se trata de una más de las
ocurrido ... para que juzgue con su acostumbrada imparcialidad, se mnumerables corporaciones seculares, en la que caben, como en
aproveche y haga justicia a mi memoria". En el ocaso de la vida, cualquiera de ellas los más extraviados intereses personales y
cuando los hechos de los hombres ya no pueden alcanzarlo, fray dominios ideológicos. Es entonces cuando parece adivinarse una
Servando decide encomendarse al juicio de la historia " ... pues aerta tendencia secular en Mier. Sus hermanos de orden dejan de
esta apología ya no puede servirme en esta vida que naturalmente serlo para él en tanto su ordinariez intelectual y espiritual los reduce,
está cerca de su término."9 En ese momento el padre 1\,lier cuenta ª su vista, a la condición de simples cortesanos con hábito. La
con cincuenta y seis años de edad.
experiencia, sin embargo, lo prepara para el encuentro con el cronista

\fuñoz.
Radiografia de un heterodoxo

Dice Mier que desde su encierro de Burgos comenzó a tener
El telón europeo se abre para fray Servando con su arribo al puerto correspondencia con Muñoz, aseveración que pone en seria duda
de Cádiz y a partir de allí da inicio a la narración de la segunda parte &amp;!mundo O'Gorman, pero aún así, la influencia que tendrá aquél
de sus Memorias. El tono antisolemne que aquí utiliza, le permite sobre el pensamiento de fray Servando será defmitoria. 11 U nos años
mostrar otras facetas de su compleja personalidad. Su mirada se antes Muñoz había recibido el encargo del rey de redactar la historia
posa, de manera espontánea pero siempre crítica, sobre caracteres del Nuevo Mundo, para cuyo objeto se dio a la ingente tarea de
nativos y escenas de la vida cotidiana, y si bien su juicio se mantiene recopilar toda clase de materiales sobre asuntos americanos. En
alerta acerca de todo aquello que considera forma parte de las razones 1794, aprovechando el acopio que había logrado de ese género de
que lo han llevado hasta esos lejanos sitios, nunca deja de dirigirle

9

!bid. T. I- pp. 223-240.
Obras Completas. El H eterodoxo G11adalupano, T. III, Edmundo O'Gorman
'estudio preliminar y selección de textos), México, UNAM, 1981, pp. 59-88.

Memonas, T. 1-3.

162

163

�Artmv SohNrín Mora

fuentes documentales) bibliográficas, redactó una "l\1emoria sobre
De Madrid, Mier se dirige a pie al monasterio del Escorial para
las apariciones ) el culto de , uestra Señora de Guadalupe",!' que
entregar al rey sus documentos, en un nuevo e infructuoso intento
leyó aquel año en el seno de la Real ,\cademia de la I Iistoria de
por lograr la revisión de su sentencia. Vuelve a ser encerrado en
Madrid. ,\ la rensión de las obras de autores como .\lariano Burgos en donde perpetra otra evasión, que el padre i\Iier se solaza
Fernández de EcheYerría ) Veytia, Miguel Sánchez, Luis Becerra en describir en sus ,Me!llorias adornada con ribetes de vistoso
Tanco, el padre Francisco Plorencia, Carlos de Sigüenza y Góngora, dramatismo:
fra1 Bernardtno dt.. Sahagún y otros, Muñoz llegó a la conclusión de
&lt;-1ue hasta mediados dd siglo XVII no se había tenido noticia clar.i
Un golpe de rayo paralizó por cuatro horas mis potencias, sentidos.
Pues vamos a perderlo todo, e.lije yo ... y comencé a arbitrar los
de las apariciones de la Virgen de Guadalupe, por lo tanto no había
mee.Los de escapar ... Recurrí al reli!,&gt;1oso que me había ofrecido
forma de documentar los orígenes de la tradición aparicionista. La
sacar al principio ... me sugirió que podría descolgarme con el cordel
J\Iemoria de r.Iuñoz no serta publicada hasta 18l7, lo cual supone
que
formaba el catre de mi cama ... Con él atado de la ventana
&lt;-¡ue d padre .\fü:r no la conoció hasta esa fecha, sin embargo, dado
comencé a descolgarme en el punto de media noche, hora en que el
el sumo interés que tenía en la materia, nada impide suponer que
fraile cenúnela se retiraba con ocasión de los maitines; , rrúentras
pudiese haber consultado una copia manuscrita de la Memoria o
hubo ventanas en qué estribar, ba1é bien; pero después con el peso
que el propio cronista \Iuñoz, u otro personaje versado en el asunto,
del cuerpo las manos se me miaron, ) sin saber de mí, bajé más
refim:se a .\Iier los pormenores de su contenido, posibilidad nada
aprisa de lo que guisiera ... Acabé m1 volatería todo averiado ... y
remota pues como el propio .\1ier asentó en sus Afet1101ias, "Los
corrí hasta un cuarto de legua de Burgos, donde está el hospital de
europeos ni acá ni allá creen tal tradición [aparicionista]".13 L'na
los comendadores del rey, los cuales me ocultaron aquél día ... salí a
las ocho de la noche ... descansando de día, caminando de noche,
copia de la misma había sic.lo incorporada al expediente de ;\lier en
14
echándome
fuera del camino a cada ruido que oía, deba11éndome
aquellos días como prueba de descargo. Para el dominico, en última
con los perros que en batallones ocupan los pueblos; y tt:mblando
instancia, el juicio de .Muñoz era digno de todo crédito: "En España
de
los ladrones que capitaneados por ( :hafaldin desolaban a Castilla
sólo se trata con respeto a nuestro país de las minas de oro y plata.
la ,·ieja ... y tn1s pies y piernas se hincharon de manera que después
) por alguna rara casualidad se suele encontrar un hombre como
de dos noches de camino, tardé casi un día en andar una legua, hasta
'\Juñoz instruido en nuestras cosas." 15 Como quiera que sea, el pecado
llegar a un pueblo tres leguas distante de Torguemada, donde me
de la duda había sido inoculado en la mente del padre Mier, en su
puse a llorar. 16
ánimo la tradición apanc1onista se tambaleaba ame la certeza irrefutable
de los testimonios documentales; su ortodoxia comienza a mostrar
_Repuesto i\Iier de su osada fuga se traslada a Valladolid, "en
cuarteaduras y, en esos días de incertidumbre el destino está próximoª calidad de clérigo francés emigrado", sin embargo el furor de sus
ponerlo a prueba con prendas irresistibles: París, la llamada capital de
perseguidores le obliga a salir de i\fadrid, a donde se había dirigido,
la filosofía matcnalista, estaba al alcance de otra fuga.
1
con ayuda de algunos conocidos huye con identidad falsa para
\JcaJá de Henares. Sale ~Iier de Aragón e ingresa a ~aYarra protegido
ll l ,rnesto de la Torre \ illar , Ramiro :'\.avarro ck Anda, Teslimomo.r bulónfl1
por agentes encubiertos para finalmente ingresar a Francia un viernes
/!,11adal11pa11os, pp. 689-701.
de Dolores de 1801.
" Memorias, T. 1- p. 261.
14
lhid.1: I p. 251.
7
~ lhrd. T. II pp. 12- 1.,.
,; Jhid. T. 1- p. 270.
164

16'i

�Art11ro Soherón Mora

Fray Servando tuvo dos estancias en París muy cortas e irregulares
pero muy significatins, sobre todo la primera, que va desde el año
de su arribo en 1801 hasta su salida para Roma al año siguiente.
Regresa en 1814 para aparentemente retornar al cabo de unos meses
17
a Inglaterra, en donde había permanecido desde 1811.
Conocer la ciudad de París significó para fray Servando someterse a
un influjo secular inesperado. El primer impacto que resintió fue el ele
saberse religioso con hábito dominico en medio de una sociedad que
miraba con marcada sospecha a todo eclesiástico. Las Asambleas
revolucionarias, desde los convulsionados días de J\farat, Danton y
Robespierre, habían obligado al clero a prestar sucesiYos y
comprometedores juramentos, de los cuales sólo el de la Constituyente
podía ser aceptado por éste. Tal situación había llevado al clero francés
a un profundo proceso de polarización interna y descrédito social,
convirtiéndose sus miembros en individuos políticamente sospechosos
y en consecuencia perseguidos y con frecuencia ejecutados. 18 A esro
habría que agregar que si antes de la revolución el vestido marcaba las
diferencias sociales, a partir de la misma éste adquirió un significado
político insoslayable. 19 De tal suerte que si la elección de un determinado
atuendo pudiese verse asociado a una preferencia política, es fácil
imaginar la reacción ante la Yista de un hábito.
Para Mier este contexto le acarreo no escasas incomodidades,
pues atraído fuertemente por la "\ida cultural parisina, su condición
de religioso con hábito le embara7.aba asistir a los sitios públicos: ti
oficio por todaspartes me ceñía, -se queja- porque en r'rancia sería 1111 escándak
ver un clérigo en 1m teatro, en el paseo público, especialmente los días jestiros,
J aún en 1111 cefé.w Advertimos sin duda alguna que en todos esos

sitios fray Servando fue un asiduo concurrente en las estancias que
tuvo en París:
Es cosa muy ~otable en París porque es lugar de /,a concurrencia general, lo que
se llama Pala.is-royal fom,ado en el antig110 jardín del palacio del dr1q11e de
Orleans. _E: rm cuadro de galerías, con habitaciones encima de soberbiafachada,
Y en medio arboles,formando 1111 paseoy jardincitos deflores ... En s11s col11mna.s
se ponen todos los avisos de obra.s, novedades &amp;,y en sus tiendas... se vende lo
más p11lido en todo género aun de libros.21

,Los cafés parisin?s, por otro lado, parecen haber sido los refugios
mas frecuentes de Mier. A través de la prensa que estos establecimientos
porúan al alcance del público , podía estar al tanto de los acontecimientos
mundiales, muy particularmente de los sucesos americanos.
En medio de este perturbado e incómodo contexto fue recibido fray
Servando por el obispo Henri Gregoire, quien encabezaba al clero
constitucionalista francés y además era la cabeza visible del movimiento
ianse_~s~-22 Sensible Mier, dada su condición de convicto político y
edes1ast1~0, a doctrinas y posiciones políticas que le permitiesen exculpar
~- e~anaparse de su situación, su simpatía por el obispo Gregoire era
~'lta_ble. Sobre todo el horizonte histórico en el que se instalaba el
tanse~smo francés, el cual se refugiaba en las premisas de la Iglesia
pnrruuva para soslayar las prerrogativas de la llamada "monarquía
p-apa.1", eran puntos de gran atractivo para Mier. No así quizá o, por lo
menos no tan convincentemente, el combate a los jesuitas autodeclarados defensores del Papa-, que implicaba el asumir una
21

lbid. T. IJ p. 53.

jansenismo se ubican en el siglo ).,_'VII con la publicación
de la obra Ag11stin11s del teólogo católico flamenco Comelio Jansen la
· ·
n regali sta y galicana 9ue publicitaba
el obispo Gregoire se desprendía de' la
~=!amación ~ue hicie~on los obispos de Francia en 1682, según la cual, el poder
rtc=ral era mdep_endientc del poder espiritual. Además, los obispos podían
_ar las declaraoones del Papa en asunto de fe hasta 9ue un concilio general de la
5
l~e ia los confirmase infalibles. Los jesuitas, defensores naturales del Papa
llUtJu
1
.
.
,
eron e combate frontal hacia los autores 9ue simpatizaron con dicha postura
1!0s en
·
·
· h ard Herr, Espatiay la revo/Nció11 de/siglo &gt;.1 'JII,
E que~ron d e Janserustas.
Ric
.lena f·ernandez Me! (traducción), Madrid, Aguilar Ediciones, 1975, pp. 12-20.
!!Aun9ue los orígenes del

,- José Eleuteno González, Biografía del bme111érito 111e.-x:irano D. Semmdo J'ematk
,\Jier \oriega J Guerra, (ed1c1ón facsímil de la de 1876), '\uern León. Gob1crnodel
Estado-uA~L, 19.,8, pp. 329-366.
Pierre Goubert, Histona de Inmria, \1arta Carrera\' ~larga J.atorre ~traduccióo
Barcdona, t~Jitorial Crítica, 1987 , cap. Xl\.
19 Lynn Hunt, "l,a nda privada durante la Re,·olución l rancesa" en PlulipP'
Anes y Georges Duby (dirección), Histona de h ndaprimda, Franrn,co Pére7 Gutic:aez
y Beatriz García (traducción), T. 4, ;'\ladrid, Tau rus Ediciones, 1989, pp. 24 28.
.,, .\fe111orias, T. II p.30.

166

tn 1_~40
1t!SIO

167

�Art11m \oheró11 ,\lora

posición jansenista. Fray Servando venía de una sociedad, como la
novohispana, en donde la labor educativa desarrollada por los
ignacianos hasta antes de su expulsión en 1767 había dejado una
honda impresión. Una percepción similar observó en su visita a
Roma, lo que le llevó a ver con cierto respeto el ascendente
intelectual y pedagógico jesuita:
"Los jesuitas son en el mundo los agentes de Roma. Ellos le atraían
con el Colegio o Seminario romano y el Colegio GermánicoHungárico la más lucida juventud de Italia y Alemania ... no dejaban
de enseñar todavía, y componían casi toda la literatura de Roma.
Esta orden. _.profesa ... las Bellas Letras ... sin que las demás órdenes
les puedan competir, porque han abandonado las humanidades que
son el fundamento de escribir bien."23

Y reconoció igualmente la gran influencia que mantenían en el
medio burocrático eclesial: "casi todos los consultores de los
cardenales eran ex-jesuitas." A la sensación contradictoria que le
reportaba este antecedente, se sumaba el hecho de que varios de
los personajes de envergadura intelectual con los que había tenido
trato en su destierro eran o habían sido jesuitas, como el lingüista
Lorenzo Hervás ) Panduro, el historiador Juan Francisco Masdéu 0
el literato Pedro Montengón; y si esto no le incomodaba tanto como
el uso del hábito por lo menos le llevaba a cierta moderación.
La simpatía pues, que tuvo fray Servando por el obispo Gregoire,
no pasaba por alto la fama política que éste se había construido a
partir del papel protagónico que tuvo en la Asamblea actonal al
jurar la Constitución civil de 1791 que, entre otras cosas, delegaba
en la masa del electorado la elección de los obispos.24 "1\bogado
n ,\fe111onas, T II-105-106. En otro pasaje abunda en los reconocimientos: "Porotr.l
parte, sus costumbres son buenas, porque como el número de sus profesos es mm
corto, y sólo profesan en edad muy provecta, siendo todos los demás estudiancesque
sin darles razón ni otra ceremonia ponen en la calle cuando se les antoja, el número&lt;Jllf
queda es escogido."
~• Antes de la Constitución los obispos sólo eran electos por los sacerdotes.
David Brading, Los orf.~enes del 11aao11alismo 111e:..-icano, p. 83.

168

universal de los oprimidos", como le llama Brading, Gregoire
mpresionó a Jlvlier por su interés en la obra de Bartolomé de las
Casas a favor de los indios americanos, de cuya obra el segundo
editó una versión francesa en la que -como lo hiciese por razones
parecidas Francisco Javier Clavijero en su obra sobre la historia
mrigua de México- rechazaba las acusaciones de Paw, Robertson y
Raynal de haber sido Las Casas el introductor del esclavismo
1mericano.25 En suma, los principios republicanos que pregonaba
Gregoire, tanto para el Estado como para la Iglesia, fueron para Mier
elementos que coadyuvaron a moldear su mentalidad revolucionaria y
1 definir, en consecuencia, su actividad política a favor de la
Independencia de México y su transformación en una República.
El repudio de Mier por la autoridad papal, reforzado por las ideas
11nsenistas en general y la influencia del obispo Gregoire en
particular, seguramente lo impulsaron a su decisión de secularizarse,
¡iero también cabe pensar que, dada la ya señalada incomodidad
del hábito, esa decisión atendiese igualmente a razones menos
¡xilíticas y solemnes, como la dificultad misma que encontraba para
desplazarse socialmente -por lo menos en el ambiente europeo de
esos años- con entera libertad. Facilitar su defensa era un buen
ttgumento, pero ¿acaso no lo era también el poder asistir, sin padecer
miradas inquisitoriales, al teatro, a los cafés, los paseos públicos, al
Palais-royal, los cabarets o simplemente leer los almanaques de las
cortesanas?
Paradójicamente, la condición de fray Servando de religioso
regular extranjero y además teólogo versado, le permitió lograr una
relativamente rápida integración al ambiente de la sociedad parisina.
,\J poco tiempo de su estancia en la ciudad, después de hacerse
notar a través de una supuesta réplica al historiador Volney y habida

i,

Dice i\lier. "El obispo de Blois, Gregoire, mJ amigo , famoso defensor de los

lk'gros y pardos, sospechó la calumnia contra el obispo Casas, y en 1801 dio a luz en París
Sil elocuente apología sobre este particular", Escritos inéditos. 11-aJ· Sml(111do '/eresa de .\fiu;

J\L .\.fiqud I Verges} Hugo Díaz-Th0me (Imroducoón, nocas y ordenación de textos),
\léxico, INEI IRM 1985, "Idea de la Constitución dada a las .\méricas por los reyes de
F,1paru¡ antes de la IO\'asión del antiguo despotismo", p. 319.

169

�,t,111m Sohtm11 ,\lora

~

c.

e la escasez de sac&lt;.:rdotes pro\·ocada por el procc~o
cuenta ·d
· encargad a a n, 11.er la parroquia e.le Santo Tomas,
· l fue
revoluc1onano, e
c.l p , oficio que por lo menos
- en el centro e ans,
ubicada en esos ano~ .
, d
al tener que aprender prácticas
le reportó una expenenc1a no\ebosa, h,mbrado segu'n nos cuenta.
.
. .
1 q e esta a acosll.u.u
,
litúrgicas d1s1111tas a _as u
d s americanos con quienes
co faltaban trasterra o,
Por otra parte, tampo
'
_ s· , Rodríguez * con quien
.,
mo el cara9ueno imon
,
entablar re1ac1on, co
U
\1 tiempo que se
,
l
la enseñanza c.lel caste ano. ~
monto escue a para
~
de haber hecho -hasta el momento
ufana de tratar a Chateubnand )
1 /. E
fin \lier se
traducción e.le su obra /1/a a. n
,.
sin prueba alguna- una
.
i.
.
del momento conoce de
f
del ambiente uterano
'
mueve, se m orma
. d
. editorial y está al tanto de
cerca los \ ericuetos de la gran m ustna
. .d d no le impide
· 1ac10
· , n. Toda esa act1V1
l .d as políticas en circu
. a
. . le
as I e
dí de todo lo concerniente a su patna,
además mantenerse al a .
. , de los Estados l.Jnidos
.
b
la reciente cxpans1on
.
inqweta so remanera
. . . , de la Lwsiana a Francia
.
1·ada con la adqwsic1on
hacia el sur, impu s
-, . " h
esto su fuerte clayborne
rotet1co·
an pu ·
'
y consternad o, expresa P
. bl....
de Texas No tardarán
'
1
de nuestras po ac1ones
.
a sesenta eguas
. . internas del Oriente y
Ch o en hacerse dueños de las provincias
mu
,
al" 26
llegar hasta ~léxico por ra7.0n natur .

•
d la secularización
La lengua y l~s nesgos e a fra Servando su \'Úlculo permanente
La prensa } los libros fueron par
)
.
e.le acceso a otras
. 1.
al · al que las herramientas

con la patna e1ana,
tgu .
.
d .
dante \ ad,,accntt:.
l l
ec1ar su mun o circun
,
,
formas de entenc er a y apr
. .
d . fuentes constantl'5
No extraña por ello que la lengua haya_sic.l_o una e sus l . ctico.
.
l lano academ1co como en e pra
.
de escruuruo, tanto en e p
. d secular de 11ier se nutna
Debe ins1stme entonces que la ~ura a allí la constante atención
invariablemente e.le la palabra escrtta, de . 1
nes intelectuales
ue el dominico resen·aba en sus textos e me ag~c•o . desde los
q
. Su interés en el mismo iba .
a los asuntos del lengua1e.
- l en París y ¡jsboa.
temas gramat1ca1es -"Yo profesé la lengua
· espano

ª

. Ro J rigu
. ez fue pn:ceptor d t: Stmon Bolh-.U.. ( orno es bien conoc1Jo, Stmon
\lemonas, T. Il- P· 2?.

170

he meditado mucho sobre ella, he 11egado a fijar su prosod1a ... "-,2'
hasta aspectos relacionados con la más exacta y ordenac.la expresión
del pensamiento. lngwetudes gue, junto a las de la elocuencia, la
originalidad ) eJ \1gor expresivo, coincidían en J\1icr como parte de las
preocupaciones lingüísticas del penodo. A Mier le importaba igualmente
la puntualidad semantica de la expresion ) toe.lo aquello que las
diferentes lenguas, a traYés de su C\ olución histórica significaba para el
pensarrúento. Lengua ) sociedad, lengua ) política, lengua y literatura
eran para fray Servando atados constantes en su forma de ver y entender
el mundo. No resulta casual así que fuese el primero en señalar, en su
momento, los empeños de los estadounidenses por apoderarse
tempranamente del gentilicio americano, r por ese sólo acto dejar al resto
de las sociedades continentales como especies subalternas o sociedades
de arribada tardía, o de menor cuantía, a la tierra prometida.28
La palabra y la forma de asumirla es también acto político, i\Iier
rs perfectamente consciente de ello y lo señala tal cual, secamente,

rn aquellas acciones en que, a su jwcio ) bajo la imposición de la

kngua ajena, se violenta la trayectoria histórica de una sociedad.
Su amada República del Anáhuac o México, le ajusta bien para ejemplificarlo ) trae a colación la nomenclatura que los conquistadores
unpusieron a las poblaciones mexicanas, dice Mier:
.. .la hipocmía de los co11qmstadrm,s, iv,po111mdo a todos los ll(t¿,ares flomhrrs de
saflfos, com7rtió 1111estmgeogrqfla en cale11dono y 110 p11ede11 e11/011ar 1111?glÍ11 ca11to
filies/ras m11sas sm 111e-:zf-!ar las leta111as.
tsto h11biera sido tolerable efl htgam de 1111era Jimdadó11, col/lo en los Estados
Unidos;pero enln! 11osotro.r ha11 .1ido rarísimos,}' los 110111/Jrrs q11e le111a11 m, \!e.\.1co
lospHehlo.r e:-..plimha11 s11 situación topogrijica, srfSprod11ctos opasa¡e.r de SH historia.:!J
' Afirmación dd paJn: :\fo.:r en dos textos: (artt1 de despedid,, ,, los 111e."\1r,1110.r.
l'.Jtrita desde d Castillo de f. .f11a11 de L /tia por el U D. \emmdo Tmsr, de M,er "\onegr1 y
CNara., !mpreso en Puebla en la Imprenta l..tbc~al de D. Pt:drn Garmend1a, 1821, p.
~i·tn d ".\Iaruficsro ;ipologético del doctor dn, Sen andoTeresa de.: \fier" en / :.rmtos
~ito;_ l ·rtl} \enm,do 1'ere.rt1 de ,\lier, p. 137.

1 ""Sobre los nombres antiguos y modernos Jt: las Amcricas", en Fra, Servando
ettsa de: \Itt:r Obra.r ( .0111pleta.r. H - / LI for111acir111 de 1111 R.1:¡,11blic,1110,Ja1me Rodngucz
'l.ílntroducc1ón, recopilación,, nocas) ~fcXJco, e::--, \:\f, 1988.
"lbu/. p. 82.
.

171

�Art11ro Soberó11 Mora

~

lle'
(

,,e
,;

-;!

:::
.:;;

..,

Esta posición la defendió el padre Mier con invariable energía
hasta su vejez. Su Carta de despedida a los mexicanos, escrita cuando
estaba preso en los calabozos de San Juan de Ulúa en 1820, en
víspera de ser deportado a Europa, Mier la inicia con un exhorto a
los mexicanos para que se empeñasen en conservar el uso de la
letra x en la escritura de los nombres provenientes de la lengua
náhuatl y que no permitieran la sustitución por la letra j. Las razones
ortográficas que esgrimió la Real Academia de la Lengua española
al dar a conocer esos cambios en 1a octava edición de su Ortografía,
eran para 1'1ier inaceptables.30 O'Gorman señaló en su momento
que los motivos para rechazar tal medida, más que de índole
ortográfico, tenían que ver con una posición de orden nacionalista
con la que fray Servando, por partida doble, desconocía por un lado
las normas de la Academia de la Lengua española por su calidad de
extranjera31 e intentaba, por el otro, reivindicar el pasado indígena
señalando el agraYio que, a su juicio, sufrirían los nombres mexicanos
en su tradición fonética indígena original -empezando por el nombre
mismo de México-, al sustituir una letra por la otra. 32 En esos años
el jesuita Lorenzo Hervás y Panduro, después de varios encuentros

con los ce_nsores de_la Inquisición, publicaba su Catálogo de fas lenguas
~ las_ nacione~ ~onocidas y numeración, división y clase de éstas según la
di~ersidad de _idiomas y sus dialectos (1801), en la cual establecía una
pnmera clasificación de las lenguas amerindias, y que seguramente
fray Servando leyó con atención. 33 El reconocimiento académico
de las lenguas
indígenas americanas implicaba, de hecho, un
. .
reco~ocuruento político a esa tradición lingüística.
. Bien ~e confirma gue Mier compartía con la mayoría de los
literatos ilustrado~ de ~cios del siglo XIX, el concebir al lenguaje
corno ~a herratn1enta u:nprescindible para acceder y reproducir las
formas s1mples _Y co~p!ejas del pensamiento. Más aun, cada pueblo
hace del lengua¡e un idioma propio y distinto de los demás, el cual
responde a. una ~ormación histórica en particular y le asigna, en
consecuencia, caracter y personalidad. Estar al tanto de los orígenes
~ e~o_lución de las diferentes lenguas, formaba parte entonces de la
abilidad que debían desarrollar para su manejo más amplio v
acle
·
c_uad o. Mier no era a¡eno
a estas premisas, antes bien, lasJ
consideraba parte de su abono intelectual. En su accidentado tránsito
europeo tuvo infinidad de ocasiones de entrar en contacto con las
diferentes lenguas locales. Ve, escucha distintas lenguas los
dife~entes acentos d e una nusma,
·
' y
relaciona, saca conclusiones
ex?lica: tratándose de lenguas romances -nos dice-, el latín es el
0
ngen de todo, y en un arranque de erudición añade:

31' El argumento de la Academia es el siguiente: " ...para la escritura el sonido fuerte o
gutural de la x ... confundiéndose con el de laj y el de lag en las combinacionesge,g,, se
ignoraba, o dudaba a lo menos, con cual de estas tres letras se había de escribir una roz
como page o !}gote. La Academia, persuadida de que cada sonido debe tener un_ solo
signo que le represente, y que no debe haber signo que no corresponda a un sowdoo
C~mo la le~gua la~~~ era la lenguageneral en Espana, Italiay Francia,y estos
arriculación particular, ha reducido la xal sonido suave que áene en las Yoces ex(Jlll(I,
reznos es~umeron dzmdzdos en muchaspeq11e1ias soberanías, después de la invasión
exension, excita,; y que tuvo en su origen cuando la tomamos de los laános...y ha
de los, barbaros del Norte, fueron corrompiendo en cada una de diferente manera
trasladado a laJY a lagen sus casos respecávos las Yoces en que la xsonaba con la fueri;i
el latin,y adoptando muchos términos de los dominantes. 34
y aspereza gutural que provino de los árabes.", Ortografia de la úngua Castellana, compllfi/4
porla R.ealArade111ia cspa11ola, octava edición notablemente refonnada y corregida, Madrid,
h En sus Memorias el dominico no parece religioso, habla como
en la Imprenta Real, año de 1815, p. XIV-1..'V
1
i, "En el Diccionario de la última impresión escriben México -dice I\Iier- coa
ombre de mundo, uno de sus modelos es Alejandro de Humboldt
según he oido, y en la úláma de la Geografía quieren que se escriba con g como VOi
llla
.. , .obra de Hervás fue posteriormente de gran utilidad para las invesógaciones
de incierto origen. J\iosotros que lo sabemos, escribamos siempre México, sUl hact'l
Yoto de obediencia a los caprichos de una Academia extranjera." Carta dedespeÁÍM' ~sacas que llevaron a cabo Manuel Orozco y Berra y Francisco Pirnentel. Bárbara
dt \l~ntes, Len~uaspara unpasado, huellas de una nación. ÚJs estudios sobre /mguas indígenas
los mexicanos ... ,", Nota del Autor" s/p.
12 Edmundo O'Gorman, /-;,/pensa111ie11to político del Padre Mier, México, U01,-\,\I.
'¼ exico en ~I siglo XIX, México, Plaza y Valdés-Cooaculta-lNAH, 2002, pp. 48-56.
Memonas, T. II- p. 69.
1945, Prólogo.

172

173

�I,

.,

1

a quien trató y admira pero no corteja. Es ma~ bien un r~ferente
notable de un ámbito secular del que Mier se siente parte mtegral.
Por eso en sus observaciones, discurre y señala sin complejos. Su
experie~cia y vastos conocimientos le permiten sentirse investido
de autoridad intelectual y moral para marcar la pauta, entre otras
cosas en asuntos relacionados con la lengua castellana y sentencia:
"los :nadrileños son los que peor hablan el castellano." Pero por
otra parte su pretendido academicismo ~e ~eja arras~ar por acervos
rencores anti.peninsulares y entonces Mier mcurre visceralmente en
el estruendo verbal:

el lenguqje del pueblo madrileño anuncia lo que es, un pueblo el más gótico
de España. Una calle se lhma de arranca-culos, otra de tentetiezo, una ~
mqjaderitos anchos, otra de mqjadentos angostos. Uno vende leche,)' gnta
¿quién me compra esta leche o esta mierda?35
Los madrileños, con todo, no son los únicos destinatarios de sus
mordaces dicterios; los aragoneses hablan, según el dominico, muy
feo y golpeado. De tal suerte que en los sitios haci~ donde las
tribulaciones de su defensa legal lo llevan, se da un tiempo para
reparar en la lengua oral; en su prisión de Sevilla tuvo por carcelero
menor a un "tozudo a quien llamábamos rompiendas, -dice- ~orque,~J
viZfaÍnos por decir calzones rotos o rompidos, dicen calzones rompzendas.. ·
En lo que respecta al lenguaje escrito, las observaciones de Mier
no son menos punzantes que con el hablado. Critica, sobre todo, 1~
deficientes traducciones que en su momento se hacían en Espana
de los numerosos autores franceses e ingleses, principalmente, que
dominaban la escena cultural. Señala sobre todo el hecho de que, la
.. al
mayoría de las veces, lo~ traductores ~o respetaban el t~xto ~n~
y lo mutilaban o cambiaban el sentJ.do de su conterudo, s1 ac. 0
éste era desfavorable a algún aspecto de la cultura o la políll_ca
españolas.37 Así, Hugo Blair en su versión española, nos dice Mier
35

Ibid. T. IJ- p. 160.
lbid. T. II- p. 236.
r 1bid. T. II-pp.185-186..

36

174

Art11ro Soberón Afora

con sorna, tiene un discurso más florido que en su lengua materna.
Del ojo crítico de Mier tampoco escaparon los diccionarios,
herramienta indispensable para todo el que escribe; el que produjo
la Academia de la Lengua era "sumamente incompleto" y mucho
más -pensamos- si cambia la x por la j, "la correspondiente latina
muy mala".

De la monarquía a la república
La segunda estancia que tuvo el padre Mier en París en 1814, se dio
en un contexto político europeo y americano muy diferente y en
condiciones, para nuestro personaje, muy distintas en todos sentidos
ala primera: las tropas francesas habían invadido España en 1808,
orillando a Carlos IV a abdicar a favor de Fernando VII éste
'
abandona España y provoca, con ello, una crisis de legitimidad
política de grandes repercusiones, tanto para la península como para
sus posesiones ultramarinas. Producto de esos acontecimientos en
Nueva España cunde el nerviosismo entre los funcionarios; el v~rey
lturrigaray, tocado por la ambición, vacila en las decisiones políticas
1
' es depuesto por la oligarquía económica asociada a los intereses
peninsulares: la inconformidad criolla se profundiza. Dos años
después el cura Miguel Hidalgo y Costilla se apresta a encabezar el
movimiento insurgente mexicano, en forma casi paralela a la mayoría
de los levantamientos libertarios que se desataron en la América
española. Mientras tanto en España la Suprema Junta Gubernativa
del reino, en ausencia del rey, convoca a las Cortes "generales y
extraordinarias", a las que asisten por primera ocasión diputados
atnericanos, quedando instaladas en febrero de 1811.
En el mismo lapso, fray Servando había viajado a Roma y logrado
Su secularización de la orden dominica en 1803. En 1804 padece
nueva prisión en Madrid; escapa y vuelve a ser apresado en Cádiz.
Con su probada habilidad para embrollar a sus carceleros, se fuga
de su encierro en Cádiz para trasladarse a Portugal donde permanece
tres años fungiendo como secretario del cónsul español en Lisboa;
se desempeña, al igual que en París, como profesor de lengua
castellana, al tiempo que predica con éxito entre judíos y atiende a

175

�/1

•

Arturo Soberó11 Afora

los militares españoles presos de las tropas francesas. En
reconocimiento a su labor se le incorpora como capellán del ejército
español que combate a las fuerzas invasoras. Su experiencia castrense
no resulta afortunada y lo capturan los franceses, pero se fuga de
nueva cuenta. Hacia 1811 se traslada a Londres con el fin de "defender
por la prensa los derechos de su patria." ~e relacio~ con el ~po de
americanos que allí trabajan a favor de la msurgenc1a de sus paises de
origen. Su acercamiento al argentino Carlos Alvear le lleva a formar
parte brevemente de la logia que éste funda para agrupar a los amencanos
insurgentes. En las reuniones de ésta conoce a los ~ep:esen~tes de la
Junta Revolucionaria de Caracas, integrada por Stmon Bo~va~, Luis
López Méndez y Andrés Bello, entre otros.38 Lee con deterunuento a
Thomas Paine, se interesa por las tesis utilitaristas de Jeremy Bentham,
no es ajeno a las doctrinas del derecho de gentes de Vattel. En 1814 se
traslada a París por lapso de unos meses y retorna a Londres en donde
permanece hasta 1817. A partir de su ingreso a Portugal, Mier interrumpe
desafortunadamente y sin razón aparente el relato de sus Memonas.
Entretanto los hechos se suceden con gran rapidez, pero fray
Servando se da su tiempo para asistir en París a las tertulias del
obispo Gregoire con quien refrenda lazos de amistad y su vigente
adhesión a las ideas jansenistas que el obispo defendía. En e~ta
ocasión se hace acompañar por Lucas Alamán, quien trata a :Mier
con abierta simpatía, casi podría decirse con admiración. No es ?ara
. . de laRevo,ucton
'., . . • boel
menos Mier llega a París con su Hzstona
a¡
'
·
·
'
·
llegado
0
1
brazo, obra que Alamán tendría a a vista ~~ pnmer termlll . , de
el momento de escribir su propia vers1on de la revoluc1on
Independencia mexicana.39 De hecho, esta obra era el producto del
-18José R. Guzmán, "Fray Servando Teresa de Mier y la Sociedad lautaro", en.AnJJ

trabajo intelectual y del intenso activismo político -a favor no sólo
del movimiento insurgente de México, sino de todos los que se
debatían en aquellos años en los virreinatos americanos- que fray
Servando había estado desarrollando en su estancia en Londres.
Era también el producto de la relación que entabló en esta ciudad
con José Blanco White, uno de los más conspicuos personajes
españoles del periodo. Entre 181 Oy 1814 Blanco redactó en Londres
un periódico titulado El Espanol, publicación en la que hallaban
l'ecindad ideas y miradas políticas de origen aparentemente inconexo:
unas -haciéndose eco de las tesis románticas del periodo que tendían
a ideruizar el pasado histórico- hurgaban en la literatura medieval
en busca de la naturaleza española; otras, promovían formas de
gobierno de orden constitucionalista, caracterizadas por un ejecutivo
fuerte y, en otras más, Blanco se declaraba partidario radical de los
movirrúentos independentistas que en esos años libran las sociedades
americanas; escribe en El Español: "El pueblo de América ha estado
trescientos años en completa esclavitud .. .La razón, la filosofía ,
claman por la Independencia de América."40 A este periódico remite
fray Servando sus dos Cartas de un americano de 1811 y 1812, en las
que por vez primera hace pública su militancia a favor de la causa
insurgente, y niega los orígenes jacobinos que se imputan a ésta.
Finalmente, la Histona ... del padre Mier es, asimismo, el trabajo
en el que se perfila en su simpatía por el régimen constitucionalista,
rsi bien aun vacila en decidir entre la forma de gobierno republicana
0
monárquica, en los años siguientes su definición por la república
no dejaría lugar a dudas. 41
Instalado nuevamente en Londres, fray Servando reactiva sus
relaciones con el grupo de americanos insurgentes; conoce a

de/Instituto Nacirmal de Antropolo/}a eHistoria, 7ª. Época, (1) 49, México, 1969, P· z~s..
, 9 AJamán elogió sin reservas la obra de fray Servando: "Esta obra, ~crita con e!eganoa,
«i Cfr. Marcelino Menendez Pelayo, Historia de /Qs heterodoxos españoles. Regalismoy
Ydispuesta con mucho artificio, será siempre apreciable por la mulotud de nooaas ~ tllCicfupedia, Arturo Farinelli (Prólogo), México, Editorial Porrúa, 1983, p. 355.
11
. d e qu~ se ocupa, de1aou"
contiene y por el talento con que el autor trata las
. mateoas
.
Estos conceptos los dejó asentados por vez primera el padre tvlier en su Hisroria de
aparte de todo lo que es hijo de las circunstanCJ.aS y obra del espirm~ de parod0 que bP.tvolt,dón de l~11eva España y en el ManifiestoApo/Qg/tico, en los cuales se haáa eco de las
reinaba en el momento." Lucas Alamán, Hisroria de ~éxico, desde /Qs p,~9:eros 111~'111~ lleas que al respecto había expresado el abate de Pradt, el cual sugería que la Nueva
queprepararon su Independencia e11 elaño de 1808 hasta la pocaprese11te, (edioon facsunil
F,IJ&gt;aña debía convertirse en una monarquía constitucional. Fray Servando Teresa de
de 1849), México, FCE-Instituto Cultural Helénico, 1985, T. I, p. 269.
lfier, Obras Co111pletas. W La ForrnacÍQf/ de l(fl Rep11blicano. Introducción.
176

177

�.Jrl11ro .\ohmJ11 Mora

Francisco Javier :Mina y se embarca con este en 1817 hacia los
Estados Unidos. En la nave que los transporta viaja también el
caraqueño Juan German Roscio (1763-1821), quien ese mismo año
publicaría en Filadelfia El trimif'o de la libe1tad sobre el de.rpotúmo. En
esta obra, Roscio entablaría un combate ideológico frontal contra qwenes
utilizaban la religión católica como soporte de opresión en las naciones
americanas. \cudiendo a los textos de las Sagradas Escrituras y de 105
padres de la Iglesia, Roscio construyó los argumentos que le llevaron a
replicar la teología que justificaba la conquista y do~nación de un~
pueblos por otros.42 Ya podrá adivinarse que las tesis del caraqueno
fueron de gran atractivo para Mier, quien para esos años no le eran
totalmente ajenas ideas parecidas.
Como se sabe el comandante realista Joaquín J\rredondo malogró
los planes de "t\,1ina y el padre Mier terminó confinado en ~s ~árceles
del Santo Oficio de México, sometido al embargo de su biblioteca)
papeles personales.41 Al ser restaurada la Constitución española e~ 1820
queda suprimida la Inquisición, entonces fray Servando es remmJo a
España después de tres años de encierro, pero en su escala en la I fabana
logra fugarse por enésima ocasión con ayuda de sus amigos amencanos
v se traslada a Filadelfia. En febrero de 1822 regresa a México para
~erse apresado nuevamente por el capitán del castillo de San Juan de
Clúa, último reducto de las fuerzas realistas. [jbcrado finalmente del
que sería su último encierro, se incorpora a la \ida política de la
emergente nación.
..
En los escasos ocho meses que esturn en Filadelfia, Mier pubhco
uno de sus textos mas importantes, la Mem01iapolítico-mstmcti1't1 (182l
· · en
} 1822). Se trata de un firme) extenso alegato a favor del rl'gim
· por la monarqu1a.
- Fn
republicano y su consecuente repudio
, este
·
texto Mier, c,omo Rosc10 ) otros intelectuales americanos hicieron
. . 1·is tas· dt
en su momento, de la mano de las arengas const1tuc10na

Thomas Paine, acude al ejemplo de las Sagradas Escrituras para
demostrar la inviabilidad histórica de la monarquía. 44 La fuerza de
las ideas conjugada con el resorte de la inconformidad social suele
ser a~tíc.loto poderoso contra ambiciones personales o e.le grupo:
lturb1de se coronó en julio de 1822, pero obligado por el
hantarniento de Santa-Anna en Veracruz } el rechazo social deja
el poder en diciembre de 1823.
Con la caída de Iturbide, Mier se incotpora a los traba¡os del Congreso
constituyente y en los debates que se llevaron a cabo en su seno insistiría
en su posición federalista, misma que había dejado clara en la Memona
Polítú:o-I11sh'11cti1'tl. Habían transcurrido veintinueve años desde la fecha
de su destierro y finalmente había logrado el reconocimiento de sus
contemporáneos a su dedicación por la libertad que ahora daba micio,
pero no ciertamente una cabal comprensión a sus ideas. Quizá por ello
!U muerte en 1827 "señala el comienzo -&lt;liria Alfonso Reyes- de una
luga convulsión nacional".45

La vida del padre Mier puede verse como un acto en continua
tculari7:ación en el que la Virgen de Guadalupe se transforma de acto

de fe en argumento, en palabra. "Con L\.fier no concluye, ciertamente -

afuma O'Gorman- la historia guadalupana y mucho menos la devoción
2

la imagen, pero sí su capítulo novohispano."46 l\fier -si se quiere mirar
ik esta otra forma mostró el rumbo de las prioridades nacionales. La
Virgen de Guadalupe seguiría siendo parte sustancial del alma nacional,
~ los intereses de la patria le antecedían.

"Dr. ~en-ando Teresa de :\ller, Me111ont1 Polilico-lnslmctim, (edición facsímil de la
8
Juan C,erman Rosc10, / :I tn111ifo de la libertad sohre el de.rpotismo, Donungo .\hlutU
:. 22J \fanuel Cal,·tllo (Prólogo , \Iexico, Banco '\;actonal de .\léxico, 1986.
(Prologo, cronologia y b1bliografia), Caracas, Bi~liotcca Aracu_c~o, 19%. . únJ"'
Alfonso Reyes, "Prólogo a Frar Servando", en O/Jras (on,p/etas, T. JV, :\.féxico,
1
• Los contenidos de la biblioteca fueron publicados por Cnsona Gomez,
fondo de Cultura Económica, 1980, p. 555.
r Re1·olurió11: libros prohibtdfls por lt1 lnq111.arw11 dr M,Z,-ico (1790-1819), \fadrid ~fcxJCO, "'I-ray Servando TLresa de \lier, Obrt1s Con,nleta.r. El l leterodo:,:o G11adahmt1 o TI
11
~120.
r
'.I'
'
· '
Trama Consejo de la Crórúca dt:I DI&lt;, 2009, pt1ss1111.

~

1.

178

179

�Arl11ro Soberón Mora

Universidad Autónoma de Nuevo León, 1996.

Bibliografía:
Fray Servando Teresa de l\lier, Obras Completas. ElHeterodoxo Guadal,¡pano,
T. III, Edmundo O'Gorman (estudio preliminar y selección de textos),
México, UNAfvf, 1981.

Alamán, Lucas: Historia de México, desde losprimeros movimientos queprepararon
su lndependencta ~n _el ano de 1808 hasta fa época presente, (edición facsímil de
la de 1849), Mexico, Fondo de Cultura Económica-Instituto Cultural
Helénico, 1985, 5 vols.

Obras Completas. El Heterodoxo Guadalupano, T.I., Edmundo O'Gorman
(estudio preliminar y selección de textos),México, UNAM, 1981.

Brading, !?avid, LJJs orígenes del nacionalismo mexicano, Soledad Loaeza
(traducnon), México, SEP, 1973. (Sep-Setentas no. 82)

Memonas, Antonio Castro Leal (edición y prólogo), México, Editorial
Porrúa, 1988.
Obras Completas. La formación de un &amp;-publicano. T. rv, Jaime E. Rodríguez
O. (Introducción, recopilación, edición y notas), México, UNAl\1, 1988.
Carta de despedida a /os mexicanos. Escrita desde el Casti/lo de S. Juan de Ulúa por
el D. D. Servando Teresa de Mier Noriegay Guerra. Impreso en Puebla en la
Imprenta Liberal de D. Pedro Garmendia, 1821.
Dr. Servando Tcresa de 1\rfier. 1\tfemoria Político-lnstmctiva, (edición facsímil de

la de 1822) Manuel Calvillo (Prólogo), México, Banco Nacional de
México, 1986.
Escritos inéditos. Fr(f} Servando Teresa de J\,Iier, J. M. :Miguel I Verges y Hugo
Díaz-Thome (Introducción, notas y ordenación de textos), México,
INEHRM 1985.
.
González,José Eleuterio, Biografía del Benemérito mexicano D. Servando Tema
de Mier Noriega y Gtterra, UANL, 1978, edición facsímil de la de
1fonterrey, Juan Peña editor, 1876.
Ortogrqfla de la Lengua Castellana, compuesta por la Real Academia Española.
octava edición notablemente reformada y corregida, Madrid, en la
Imprenta Real, año de 1815.

Gómez de la Cortina, José. Diccionario de Sinónimos Castellanos México
Imprenta de Vicente García Torres, 1845.
'
'
Guzman
, Jose, ft-,
n "F
ray Servando Teresa de Mier y la Sociedad Lautaro"
en,A_nales del Instituto Nacional de Antropología eHistoria, 7ª. Época (1) 49'
Mexico, 1969, pp. 275-288.
'
'
Goubert,_ :ierre, Historia de Francia, Marta Carrera y Marga Latorre
(traducc1on), Barcelona, Editorial Crítica, 1987.
Herr, Richard, Españay la revolución del siglo XVIII, Elena Fernández Mel
(traducción), Madrid, Aguilar Ediciones, 1975.
:~, Lynn, "La vida priva~a d~~te la ~ev?lución Francesa" en Philippe
P' es Y Ge_~rges Duby (~ecc1on), Hzstona de la vida privada, Francisco
erez. Gutierrez y Beatnz García (traducción), T. 4, Madrid, Taurus
e,:,,
=c1ones, 1989, pp. 21-51.
Men~odez ~elayo, Marcelino, Historia de los heterodoxos espanoks. Regalismoy
Enaclopedza, Arturo Farinelli (Prólogo), México, Editorial Porrúa, 1983.
Mora, Jose, Mana
, L ws.
. Obras Completas, vol. 8, Lillian Briseño, Laura
So!ares YLaura Suárez (Investigación, recopilación, selección y notas),
Mextco, Instituto Mora-SEP, 1988.
O'Gorman, Edmundo, El pensamiento político del Padre Mier México
DNAM, 1945.
'
'

Aguilar Zapata, Gerardo Bibliotecas antiguas de Nuevo León, .Monterrey,

180

181

�"Fray Servando Teresa de Mier", en Obras Completas, T.
Reyes, Alconso
i,
'
,
.
433 442
rv, México, Fondo de Cultura Econonuca, 1980, P· - ·
. Juan German, El triun'iJ
de la libertad sobre el despotismo,B"Domingo
Rosc10,
1'
bli

Miliani (Prólogo, cronología y bibliografía), Caracas,
Ayacucho, 1996.

1 oteca

Torre Vtllar, Ernesto de 1a y Ramiro Navarro de Anda, Testimonios históriros
guadalupanos, México, Fondo de Cultura Económica, 1982.

Ideas socioeconómicas de Morelos

Julio Zamora Bátiz*
SMGE

Introducción
WAIENTABLE ES QUE LA CONMEMORACIÓN del Bicentenario de

la lucha
insurgente por hacer a México una nación libre y soberana se haya
limitado a juegos luminosos y mojigangas. No se difundieron las
1ustificadas razones para tan larga y cruenta guerra y menos se
popularizaron los atinados y visionarios argumentos de los caudillos
que encabezaron.
Examinar, aunque sea brevemente, el ideario socioeconómico
de .Morelos es ejercicio de reafirmación nacionalista y de reiteración
del compromiso con las clases populares que debe tener la acción
de gobierno en nuestro país, cuestiones que hoy deben ser objeto
de cuidadoso análisis por los mexicanos ante una crisis que nos
agobia ya por un cuarto de siglo.
Morelos es, sin duda, el primer estadista de México; su esfuerzo
por organizar el nuevo país al tiempo que conduce la guerra de
• Presidente de laJunta Directiva de la Sociedad Mexicana de Geografia y Estadística
Economics (Williams College
1
1A, USA) y estudios de doctorado en economía (University of Texas, Austin,
tJc. en economía (UNAM), Master in Development

-'SA).

182

183

�Julio Zamora Bótiz

independencia, es comparable solamente al des~ro~~do por Juárez
al consolidar la república conjuntando la Const1tuc1on del 57 Ylas
Leyes de Reforma y por Calles al estructurar la administración del

,t_

.:,

país que surge de la Revolución.
_
, _
No se puede entender el actuar polític~, _soc1~ y econorruco de
Morelos, tan importante como su gesta militar, s1 no se conoce la
situación económica de la Nueva España al iniciarse la Guerra de
Independencia. Para valorar adecuadamente la visi~naria la~or de
Morelos conviene extender un poco el análisis a los pnmeros anos de
la vida ~dependiente. Se pueden así entender el confli~o ~etonador
la lucha independentista, así como la génesis de la peculiar alianza que
formalizó la independencia.
Es en este contexto amplio que se agiganta la figura de Morelos,
estadista e ideólogo del México que busca la justicia y la libertad.

un nuevo enfoque en las relaciones con las colonias, tratando de
promover la industria, reduciendo las atribuciones de los gremios y
aplicando --con retraso respecto a Europa- una política mercantilista.
Es por ello que en 1778 expiden la Cédula de Libre Comercio, que
unplicó daños a los grandes comerciantes de la Ciudad de México y
\'eracruz y que fue un incentivo para los comerciantes de las demás
provincias de la Nueva España. Por otra parte el nuevo enfoque
económico intentaba facilitar el incremento de la producción
doméstica y la llegada de productos no españoles en navíos de otras
naciones. Esta ruptura de las cadenas económicas tradicionales
generó problemas y no fueron sustituidas fácilmente, lo que detonó
una serie de años con una economía en crisis, que llegó a su punto
más bajo cuando entre 1808 y 1809 la sequía afectó los cultivos del
Bajío, granero de la Nueva España.

Concepción colonial de la economía novohispana
·
· d de1 XVIII_, las·
Durante los siglos XV1 y XVll y la pnmera
nuta

Factores económicos de la lucha de independencia
El resultado de esto fue que en América se presentó una lucha

colonias españolas fueron regidas estrictamente, mediante
, li enbase
disposiciones detalladas que se elaboraban en 1a metropo
a dos principios: la exclusividad de España en todo tipo de contactos
con las regiones dominadas y la necesidad de obtener metales

política y económica entre los peninsulares, que deseaban mantener
añejos privilegios, y los criollos que veían la oportunidad de
llncularse con otras economías y desarrollarse ajenos a las estructuras hispanas.

preciosos en la máxima cuantía posible.
_
.
_
Por ello se deba protección a la minería, fuente de nqueza mmedia~
que servía para adquirir en Europa los bienes que España no producia,
perpetuándose así el carácter rural y el atr~s~ tecnológico _de su
economía, que se reflejaba en el modo de administrar sus colonias.
, de ,sus
El régimen español mantuvo cerradas las econorruas
"territorios de ultramar" a las relaciones normales con otros pais~
v funcionalmente cada colonia era una extensión de la econorrllª
1
·
que
española lo que dotó de enorme influencia a los comerciantes,
- · 1es }~ que
actuaban' como enlace entre ambas porciones terntona
· · ·a1mente a quienes
además cumplían funciones de prestam1stas,
1n1ci
_
,
1
,
m1J1ero~
adquirían mercancías y luego a los product~res ag~1~0 as )
aóa
Hacia finales del siglo XV1II los cambios políticos en Esp
.
, de 1os B orbones, que im
. pulsaron
colocaron en el trono a la dinastla

El malestar de los criollos ante las ventajas otorgadas a los
~sulares se acentuó en 1804; el gobierno español demandó grandes
!Umas de las colonias para financiar la guerra contra Napoleón; una de
a5 disposiciones fue que se pagaran de inmediato las deudas pendientes
ton la Iglesia católica (el más grande prestamista del continente)
llciuyendo los intereses, y que estas sumas se remitieran al rey de
t.lpaña. Muchos productores y pequeños comerciante tuvieron que
render parte de sus posesiones o adquirir créditos usurarios con
~culares para poder cumplir ésta disposición.
~l disminuir y encarecerse el crédito la producción bajó
~s1blemente, el valor de los inmuebles disminuyó y muchos de
os beneficiarios incipientes de las nuevas reglas económicas vieron
'.l!alogrados sus avances de los años inmediatamente anteriores.
Esta situación es el origen -junto con problemas de relaciones

184

SUS

185

�]Hlio Za,nora Bdtiz

entre clases sociales- de los afanes independentistas de los criollos.
Al respecto Romeo Flores Caballero afirma: "el gobierno españoi
hasta entonces considerado factor unificador, se convertía en factor
discordante, cuya política e incapacidad económica provocaba la

hubo quienes pretendían simplemente la liberación del control
español mante~endo la estructura socioeconómica prevaleciente y
otros que empiezan a delinear un nuevo esquema.

. La guerra de independencia se alargó por la incapacidad de los
ms~~entes p~a tri~far militarmente y por el enorme esfuerzo que
realizo el gobierno virreinal para mantenerse en el poder. Para ello
criollos. Juan Antonio Montenegro, clérigo menor de Guad~a~ara Y lffi~uso préstamos forzosos a las comunidades y elevó las alcabalas
estudiante de derecho en el Colegio de San Idelfonso, orgaruzo tres vtn~utos diversos, lo que aumentó el malestar de los criollos y la
grupos -ajenos entre sí- para impulsar un proyecto de levantamiento iglesia católica.
militar y la implantación de un congreso que gobern~ra de acuerd~
Las _batallas destruyeron los sistemas económicos regionales;
a normas democráticas. La conspiración fue denunciada y fracaso, encarecieron los precios por la inseguridad y costos adicionales de los
salvando la vida su dirigente por el apoyo de uno de sus maestros. caminos :' sobre todo, fueron pretexto para que el gobierno,
Eventualmente Montenegro fue firmante del Acta de Independencia empo~reado por las exacciones de la metrópoli y los costos de guerra,

división entre sus vasallos".
En 1793 se descubrió una conspiración independentista de

de 1821 como diputado por Jalisco.
El autor del esquema jurídico propuesto por éste fue -todos los
datos circunstanciales lo indican- el Lic. Francisco Primo de Ver~ad,
q uien en 1808 con Fray Melchor de Talamantes y Juan Francisco
'
·
de la
Azcárate encabezó
el infructuoso esfuerzo del Ayuntamiento
Ciudad de :México para, en nombre del pueblo "fuente y origen ~e
la soberanía", crear un gobierno independiente de la Espana

mpusiera a los poblados y a grupos sociales una serie de tributos
~cionales y la obligación de sostener cuerpos armados, lo gue a su
rez propició que los militares expoliasen a los vecinos, iniciando así la
ros_tumbre que caracterizó el siglo XIX mexicano y dio origen a los
cacicazgos que aún perduran en ciertas zonas del país.

?nce año~ después concluyó la lucha, cuando los insurgentes
ll'Clbteron el mesperado apoyo de los criollos ricos de la Ciudad de
\(' .
.
.
conquistada por el imperio francés.
. .
· extco, q~e aband~naron al gobierno de los perunsulares para impedir
Las conspiraciones de los criollos continuaron. Tra1c10nado en ,pie se pusiera en vigor en México la liberar Constitución de Cádiz de
Querétaro uno de estos grupos, :Miguel Hidalgo inició la lucha l8t2, gue acababa de revivir el coronel Riego en España.
armada por la independencia. Sin embargo debemos señalar ~ue la En realidad estos criollos tuvieron éxito: la estructura económica
·
1os mmeros
ie m
· 'l
revuelta de Hidalgo, apoyada en las masas campes111as,
.
. antuvo meo ume después de la independencia; continuó el
y los sirvientes citadinos, no fue del total agrado de los cnoll~s: lhismo entre ricos y pobres. Las diferencias de los comerciantes y
.
muchos de ellos se mantuvteron
en el b and o realista porque tarnbten ~atenientes fuertes, vinculados con el alto clero y apoyados en
· econom1cos
' ·
sentían amenazados sus pn·vilegios
por las demandas militares criollos, se acentúan en contra de los militares mestizos
·
· f;o de .los
populares. De ahí que Lucas Alamán haya escnto: " e l trmn
lis campesinos y los comerciantes de provincia. Aquellos busc~
·
· la mayor ca1am1·da d que h u b.1ese podido
insurgentes hubiera
sido
~ el gobierno sea fuerte para que les garantice la conservación de
caer sobre el país".
~ ventajas y estos pretenden que las libertades económicas abran
· ·,
·al
Aún entre los criollos insurgentes hubo divisiones; una parte_se dpaso a una recompos1c1on
soc1 , que beneficiaría a los pequeños
unió a los planteamientos de las clases desposeídas y otros mantentan illlpresarios y a los campesinos v artesanos.
.
.
d e su grupo,
contacto con los comerciantes
y terrateruentes
-~ Por ello se lleva al terreno ~tar la lucha política entre los
procuraron siempre moderar los postulados insurgentes. En reali
~darios de mantener el status quo y quienes buscaban cambios

186

187

�julio Zamqra Bátiz

para atender a las necesidades de la mayoría. Se inician así las
interminables guerras civiles, que caracterizan el primer medio siglo
de vida independiente. Quienes piensan que un gobierno fuerte
asegura sus privilegios se agrupan en el bando conservador, que
inicialmente se identifica por proponer un imperio mexicano y luego
una república centralista. Los partidarios de la apertura económica
defienden la república federal, que sería consecuente con la libertad de
comercio, la eliminación de privilegios gremiales y haría posible, según
su punto de vista, el desarrollo de los pequeños empresarios y de las
regiones que hasta entonces veían afectadas sus proyecciones por el
predominio de la Ciudad de México, de los consulados y gremios y del
clero.
En el alineamiento de los grupos sociales ante la rebelión
insurgente están las semillas de la gran discusión de México que
domina el siglo XIX, repercute aún y genera los grandes males del
país: El militarismo, que fue liquidado hasta mediados del siglo XX;
el caciquismo, que perdura en las zonas más atrasadas y en grupos
sociales muy delimitados; y los privilegios económicos que han
renacido a iniciarse el siglo XXI por la política económica entreguiSra
y neoliberal.
Criollos ricos y peninsulares -funcionarios grandes comerciantes,
clérigos de alto rango- conformaban el bando realista. Después
fueron imperialistas -con Iturbide y Maximiliano- centralistas ru
discutirse la estructura legal del nuevo Estado y conservadores ru
fortalecerse la legislación y la economía. Posteriormente respaldaron
al porfiriato y hoy son promotores del neoliberalismo.
.
Esta gran división -derecha e izquierda, centralistas y federalistas,
conservadores y liberales- continúa aún hoy en México. Durante
los primeros años de la República independiente la discusió~ se
centra en la organización administrativa; hacia la mitad del siglo
XIX se disiente en cuanto a las relaciones de las clases sociales 1
su posición respecto al Estado; pero en el fondo siempre se trata de
resolver, desde enfoques contrarios y excluyentes, el problema de
la estructura y funcionamiento de la economía y su impacto en d

diseño sociopolítico del país.

188

~ comercio :xterior de los primeros años de la independencia
~tiene el patron de la era colonial. 90% de Jas importaciones son
bienes de
consumo,
especialmente textiles y del SO al 90º/Ío d e 1a
.,
.
expo~aon consiste en plata acuñada. Hacia mediados del siglo XIX
se empiezan a exportar sistemáticamente henequén, café, caucho, cobre
)·plomo.
. La minería fue siempre actividad relevante. Aún durante los
inestables tie_mpos de la República decimonónica la producción de
metales preaosos ayudó a la sobrevivencia de los mexicanos y sus
gobiernos. Los derechos que pagaban Jas minas ayudaban eficazmente
alos poderes locales y la exportación de plata acuñada era vital para los
ingres,os del aparato fiscal nacional. En la época colonial se sosterúan,
ademas, los aparatos administrativos de Cuba, Puerto Rico, Dominicana,
Venezuela y Filipinas.
La producción de plata novohispana equivalía al 66% de la
producción mundial. Con la guerra de independencia las minas fueron
abando~das, se inundaron y se dejó de trabajarlas, por lo que bajó la
producaon. En 1810 se produjeron 24 millones de pesos de plata,
~ro al consumarse la liberación mexicana apenas se producían 6
millones.
En cuanto a la agricultura, la guerra de independencia lesionó
~era~ente l?s cultivos de la_ zona más productiva, el Bajío, tanto
po los mcendios y falta de cult1vo como por la pérdida de jornaleros
que c~nstituyeron la base del ejército insurgente. Al sur los efecto;
negauvos fueron menores, debido a que la agricultura de
iutoconsumo ah'i pred omrnante
·
se repuso fácilmente de los
esporádicos combates que hubo en la zona.
Consumada la independencia la agricultura mantuvo los niveles
lecnl'
·
1 ·
.
0
L_
ogicos co amales y las relac10nes de trabajo continuaron a
uase, de "a casillar" a los peones d e los ranchos y haciendas, aunque
dnumero de estos decreció a lo largo del primer medio siglo de
fldependencia, al ser más costeable para los patrones el emplear
~tnaleros.
En general las técnicas de trabajo en el campo fueron las más
rudiinentarias disponibles en España, como el arado andaluz, y lo

189

�./11/io h

(

mismo puede decirse de la expiar.ación pesquera ) del trabajo ganadero.
Durante la colonia y en el siglo XIX fue frecuente la invasión de
las tierras comunales con dos propósitos; los hacendados codiciaban
los recursos naturales de las comunidades indígenas y al dejarlos
sin tierra aseguraban mano de obra barata para sus propios cultivos.
Vale la pena anotar que en el norte del territorio novohispano se
desarrolló una actividad pecuaria notable, en tanto que en el centro
la ganadería porcina fue creciendo usando el tributo que en maíz
pagaban los grupos indígenas.
La industria de transformación de la 1ueva España era artesanal,
organizada en gremios que restringían severamente la competencia;
la de mayor \·alor de producción era la manufactura del tabaco, una
industria del Estado que lo procesaba en "estancos" que daba
ocupación a miles de personas. Existían algunos obrajes textiles,
productores de hilos y telas ele algodón ) lana, que conocieron su
mayor auge entre 1790 y 181 O, como beneficiarios de incentivos
estatales, pero que no pudieron florecer porque el librecambio de
esas mismas reformas borbónicas posibilitó la entrada de géneros
inglest.:s y norteamericanos, a más del creciente contrabando; para
mas problema, estos obrajes dependían en gran medida de la
importación &lt;le algodón en rama, la cual se dificultó y encareció por
la guerra de independencia.

m101ü Rí11·,.
"\.

por su parte, había crecido en ese lapso de 3.2 mill
22 .
"Junca en la his · h .
.
ones ª
millones.
tona a sido el ingreso per cápita de llf, .
cercano al d 1
,
i v exico tan
J ..
e os paises desarrollados como lo era en 1800 E d '1
uc 1950 (unidad
.
.
· ,n o ares
que se mane1a en el estudio que citamos) el in
d
cada morador de la Nueva España era el 370,0 d l
al
greso e
·
e que canzaban en
prome d to. los ingleses y el 44º~o d e l correspondiente
. , a los
norteamencanos.
lll&amp;fflo Ptt Caplta
llJ S A. Dolares de 1950)
Año
Mex1co Br.isil
1800
-3
ó2

18~'i
l8o0

So
~9

-2
;7

1910

132

9-t

111Porttn1aJe cp.lt t i dato dt Mé\tco

•• (a)

Remo
190

118
-g

323

o-1
J,10
rqir~ de

•• (a)

Eü.A
105

3-

~•&lt;a)
-t-1

r .t

370

17
13

350

20
1t

807

ló

1035

13

..

la. e1tra,. ~ lo,, &lt;&gt;1ro-, pal~

,,,,eEn 1845 el
1 ingreso
, . promecrJO d e los mexicanos en vísperas de la
,. rra con os I st d
T , ·d
~
~ a os vnt os llegaba apenas al 17º'o de] u
Jgraban los ingleses y al 20º, d 1
9 e
norte . .
,
º e que correspondía a los
. , americanos. J:-,n 1860 los mexicanos lograban un in reso
~nt_e al 13º'o del ~er cápita inglés y 14º'o del norteamefc~o.
,1
,
e_c1r, desde el ongen de nuestra vida independiente hem
110 perc.liendo en
1 ·,
1 ·
os
Producto Interno Bruto
d&lt;:sarr 11 1
. re_ ~c1on a a r1que;,;a por habitante de los países
Quizá precise mas esta imagen de la economía del México que · 0 ac. os, s1tuac1on qu , s
.
no,.,.
.
e e con fiirma 'al exarrunar
los datos del
nacía una comparación con nuestros tradicionales paradigmas, los ·1-,,eso nacional.
países desarrollados, la que podemos realizar mediante las cifras
agregadas de la producción total de bienes y sen·icios, que los l11grtso nadonaJ
economistas resumimos en el Producto Interno Bruto ) 9uc son Q; S A Dól.ire:- de 1&lt;&gt;.50)
Año
'-k~l(-0
resultado de un interesante trabajo del historiador norteamericano
Bra~d
ºo(a)
Remo
o o (.l)
Et,,\
01.s)

J ohn H. Coatsworth.
,\l alborear el siglo XIX la pablación de la 1 ueva España ascendía
a 6 millones de personas, superior a la norteamericana de esas fechas,
que era de 5.2 millones. En 1910 la nación vecina rondaba los IIIJ
millones de habitmtes y \léxico apenas registraba 15.2 millones. Brasa

190

eq;~

18()()

.ns

18-l~

.tlO
3&lt;&gt;2
200o

18oO

1910

0

1&lt;&gt;8

, 10
ii8
2 120

221
&amp;2
50

8 'ilO

&lt;l l

3o55o

200~
o 203

191

21

-

&amp;'i8

'i l

qQ3

8

5
5

10 900
9'i 201

2

-1

�:,¡

..

11

En 1800 la productividad mexicana era la mitad de la norte~ericana, como se aprecia al comparar las cifras del producto Ya~~ar
la estructura ocupacional y productiva. El 80% de la poblac1on de
cada país era rural y producía el 40% del prod~cto bruto: pero en
los Estados Unidos el valor total de éste ascendía a 858 millones de
dólares y la Nueva España apenas producía 438 millones.
_
A partir de esas cifras las diferencias se a~o~dan en los anos
siguientes, como efecto de la baja productividad y del atraso
tecnológico que padecemos, situaciones que ~ún hoy no hemos
logrado superar y que, pese a su importancia, nun~a han sido
enfocadas como prioridad ni del Estado ni de los partrcul~es.
En 1800 México generaba 438 millones de dólares, Brasil apenas
producía 198 millones, el Reino ?nido lle~ba a 2 094 ~on~s (~ s~
que México tenía un ingreso nacional eqmvalente al 211/o del mgles) 1
los Estados Unidos registraban 858 millones de dólares, lo que nos
colocaba en un envidiable 51 % del producto norteamericano.

Aspectos sociales de la Guerra de Independencia

?

Ignacio Lucas Atamán Escal~da, ese_ ~te_ligen~e tribuno de ::
burguesía criolla, resum10 el caracter re1v1ndicatono y social de
lucha por la independencia cuando afirmó: «No fue ~a guerra de
nación a nación ... fue sí un levantamiento del proletanado contra la
propiedad y la civilización».
, .
En efecto, durante la larga lucha, ayuna de recursos y prodiga e_0
sacrificios personales, que se desarrolla entre 181 Oy 1820, la mayona
de los soldados y dirigentes insurgentes proceden de los g~upos
sociales desposeídos. Salvo excepciones, más bien escasas, de criollos
.
l' .
el
c engosPudientes -hacendados, mineros, comerciantes,
.
l eros agnco
, l as y. los
movimiento insurgente se finca en los ¡orna
· dios d el Sur Y1o s mineros
mineros del Bajío, los negros, mulatos e 10
e indios del centro norte de nuestro territorio.
,
Los criollos acomodados, que en 1808 manifestaron simpauas
.
d
lA
. to de la
Por el movimiento separatlsta plantea o por e yuntam1en
·
d
den·
Ciudad de México no apoyan en esta etapa la guerra d e 10 epen
'
.
d ~
cia. Más aún, f10ancian ampliamente el esfuerzo guerrero e

192

}lflio Zamora Bátrz

realistas y aportan a él sus más eficientes y sanguinarios militares.
La rebelión d~ las masas que detona el Grito de Dolores y que
~lor~l~s conv~erte en ejército y administración con ideología y
propos1tos sociales y plenamente libertarios, no puede ser aceptada
por los comerciantes, mineros, burócratas y clérigos que aspiraban
J desplazar a los peninsulares para mantener sus propios privilegios
emcrementar su participación en el poder económico y político.
Sin embargo la alianza entre criollos acomodados y peninsulares
estimó en 1820 que convenía a sus intereses apoyar la independencia,
porque creyeron que así evitarían que se aplicara en México la
constitución liberal que España había puesto en vigor. De ese
enfoque político y económico surgen la idea de los Tratados de
Córdoba, el afán de cooptación que implica el Ejército de las Tres
Garantías y, finalmente, el imperio efímero y el partido centralista/
conservador, que pervive en la derecha mexicana.
Aún en el bando insurgente existe una dicotomía de clases. Por
una parte luchan en él los pobres, que actúan en función de afanes
abertarios, de oportunidades y justicia que quizá no explican, pero
que se reflejan en sus proclamas y acciones. Por otra se incorporan
bs criollos pobres o de clase media, ilustrados y por ello activistas
de las ideas libertarias, cuya influencia crece a medida que el éxito
P'drece acercarse y cuyo momento cumbre es el Congreso de Anáhuac.
Morelos, hombre que vivió toda su vida de agricultor, comerciante
,cura de pueblo en íntimo contacto con los pobres, es quien mejor
representa sus afanes. Quintana Roo, Cos y los diputados de
\patzingán son el epítome de la presencia criolla entre los
insurgentes, que se radicaliza al contacto con las realidades que
1
iven en el campo cerca de las batallas.

Es así que las proclamas insurgentes pasan de reivindicar en

18
10-11 el trono para un Fernando VII liberado de la prisión
~ª~cesa, a hablar en 1813 de la «reconquista» del imperio mexicano
1SuniJando la guerra en curso con la lucha española contra los moros
•recordando el imperio azteca- hasta llegar en 1814, bajo el influjo
.k Morelos, a definir la guerra como el primer paso para constituir
llla

nueva Nación, libre y justa.

193

�j fflio Zamora Báhz

~

Q:'

&lt;
C'.

l

,r

,;_

.....

"·
....

~

-;

....
.....

...

"

Pensamiento socioeconómico de Morelos

"sea quien fuere, aunque resulte ser mi Padre".

Siempre se citan «Los Sentinúentos de la Nacióm&gt; cuando de referirse
a la ideología de Morelos se trata. Es un texto político clásico, en lo
substancial válido en nuestros días, especialmente ahora que el
neoliberalismo minimiza el concepto de soberarúa, ahonda las diferencias
económicas y hace caso omiso de los compromisos sociales.
Poco conocida es, en cambio, la abundante producción de decretos,
cartas y proclamas que Morelos realizó al tiempo que conducía a los
ejércitos y organizaba el nuevo gobierno y las cuales contienen ~uchas
e importantes ideas sobre la igualdad de oportunidades, el ~aneio de la
hacienda pública y, sobre todo, la justicia social que debe unperar en

Antes que convocara Morelos al Congreso Constitucional de
Chilpancingo, la Suprema Junta Nacional Gubernativa de América
que encabezaba Ignacio Rayón esbozó un texto de "elementos
constitucionales" y lo envió a Morelos para recabar su opinión. El
7
de noviembre de 1812 la respuesta decía "En cuanto al punto Sº
de nuestra Constitución, por lo respectivo a la soberanía del Sr. D.
Fernando VII. Como es pública y notoria la suerte que le ha cabido
aeste gr~n~~m:,º hom?re, es necesario excluirlo para dar al público
bConsutuc1on . Con esta y algunas pocas observaciones más logró
Morelos que Rayón abandonara el proyecto.

México.
Es interesante señalar que hay dos etapas en las exposiciones
ideológicas de Morelos. Al principio de su actividad militar se
presenta y actúa como "el teniente de Hidalgo" y en m~cho apega
sus textos a los pronunciamientos del iniciador de la lucha msurgente.
Poco a poco aparece en las cartas, proclamas y oficios de M?relos una
expresión muy propia: fija un propósito de total independenaa respecto
a España, abandonando el pretexto de conservar en el trono a Fer~ando
· , por 1a situacion
·
· ' de 1as comurudades
VII; enfatiza su preocupacion
..
indígenas, los peones, los esclavos y plantea una organizacion
democrática para regir la nueva nación y sus ejércitos.
, .
Morelos tiene una personalidad vigorosa, austera en lo econonuco Y
1 -s comodidades inflexible en el cumplimiento de las leyes, reglamentos
Ja
'
.
lan
y acuerdos. Las fuerzas armadas que él o sus lugarteruentes contro
no expolian las poblaciones, no roban las haciendas, no abusan de la
fuerza ante los vencidos. Pero cuando los realistas emprenden
venganzas y fusilan prisioneros y rehenes, la respuesta es inmediata Y

Tiene pues congruencia que meses después "Los Sentimientos
de la Nación» se inicien con la reafirmación de la total independencia
de «América» respecto a España y cualquier otro gobierno, para
procla~ar ~nseguida que la soberanía dimana del pueblo,
revolucionaria premisa que contradice frontalmente la concepción
europea del «derecho divino» de los reyes.
La división de poderes que se anuncia corresponde a la necesidad
de equilibrar las funciones peculiares con la capacidad para ejercerlas
1
~s también un planteamiento avanzado, que se adelanta a otros
pa!ses que esos años luchaban por su independencia.
La igualdad de todos ante la ley es propuesta básica de la

democracia.
· La ¡usttcia
· · social se propone con la afirmación de que
bs leyes deben «moderar la opulencia y la indigencia y de tal suerte
1

umeme el jornal del pobre».

Ninguna proclama anterior en toda América contiene el concepto
de equidad fiscal que propone «que se quite la infinidad de tributos
?echos e imposiciones que nos agobian y se señale a cada individu;
en especie.
un cinco por ciento de semillas y demás efectos u otra carga igual,
Nunca se acusó a Morelos de malversar los relativamente igera, que no oprima tanto...».
.,
.,
evero L ,
d .
cuantiosos fondos que maneio; por ello tuvo aceptac1on su s
a v1spera e mstalar el Congreso en Chilpancingo Morelos
·
lo
en
ton~ ,
Q ·
R
trato a los que incurrían en robos y saqueos. Por eiemp
erso con mntana oo y resumió en unas palabras el concepto
deN
·
,
septiembre de 1812 ordenó que se fusilara a los soldados al mando
ac1on que tenía: «Quiero que tenga un gobierno dimanado del
.
de Valerio Trujano que hubiesen robado más de un peso Y que se ·~ebl0 Y sosteru·do por el pueblo.... que todos somos iguales
pues
sometiera a prisión a los que hubieran sustraído menos de esa suma. del tn.tsmo origen procedemos; que no haya privilegios ni abolengos;

194

195

�]11/io Zamora Bátiz

que no es racional, ni humano, ni debido, que haya esclavos, pues el
color de la cara no cambia el del corazón ni el del pensamiento;
que se eduque a los hijos del labrador y del barretero como a los del
más rico hacendado; que todo el que se queje con justicia, tenga un
tribunal que lo escuche, que lo ampare y lo defienda contra el fuerte

-....
&lt;"

y el arbitrario».
Hoy en día este concepto igualitario -que destaca la importancia
que Morelos otorgaba a la educación como factor de equidad socialse encuentra vigente en los arúculos constitucionales.
Antes y después de la ingente tarea de organizar, proteger y hacer
respetar al Congreso de Anáhuac y posteriormente en su empeño
de dar vigencia a sus mandatos, Morelos expresa constantemente
sus ideas de igualdad social, su preocupación por mantener una
economía fuerte, su propósito de financiar al ejército y al aparato
gubernamental sin injusticia ni gravosos cobros a los pobladores)'
su especial interés en proteger a los indígenas y los agricultores.
Morelos se incorporó a la lucha insurgente el 20 de octubre de
1810. Un mes después, el 16 y el 17 de noviembre, emite en El
Aguacatillo - localidad cercana a Acapulco- dos bandos de alto
contenido social y económico. Ordena la desaparición de los
términos indios, mulatos y castas, mandando que todos sean
conocidos como «americanos», principio de igualdad que aun hoy
no respetamos, pues muchas son las ocasiones en que los indígenas

otra
. d e Comurudad
.
. casta o .grupo
, étnico. La desaparición delas Ca¡as
libera a l~s Indígenas de la explotación de quienes las administraban
)' se ~anifiesta ya el interés de Morelos por dar a los indígenas la
capacidad para usufructuar sus tierras de labor.
D esde el punto de vista social, Morelos se adelanta a los
defensores de los derechos humanos, cuando ordena 1a liberación
de los presos, apercibiéndolos que si delinquen nuevamente serán
castigados con severidad.
Pocos meses después, en abril de 1811, nuevamente manifiesta
~lor~los. s~ ~,reocupación por el problema agrario, al ordenar que
1os ¡usttcias que recauden rentas deben entregar las tierras a los
pueblos para su cultivo «sin que puedan arrendarse, pues su goce
ha de ser de los naturales».
En otro documento Morelos señala que las tierras propiedad de
los europeos ~abrán de repartirse, lo mismo que el dinero, los
ganados Y semillas, de manera que «no se enriquezca a nadie en lo
part:J.cular Y todos queden socorridos».
~n otras proclamas señala a «los justicias» la obligación de poner

adi

· ·, d
spos1c10n e los labradores recursos suficientes para que trabajen
en b1en de la comunidad.

Ordena que se inutilicen &lt;&lt;las haciendas grandes, cuyos laboríos
jl'ase~ de dos leguas... porque el beneficio positivo de la agricultura
tonstSte en que muchos se dediquen con separación a beneficiar un
corto t~rreno que puedan asistir con su trabajo e industria que el
son discriminados.
d l
'
Consciente de los problemas económicos que agobiaban a las benefi
. Clo mayor e a agricultura no se logra en caso de que un solo
· ,
di te
clases más pobres y del control que sobre ellos se e1erc1a me an !)'articular tenga mucha extensión de tierras infrucúferas... Lo mejor
las deudas, Morelos declara que quien deba cualquier cantidad ª : que cada_ uno_ trabaje con libertad y beneficio suyo y del público...
los europeos no está obligado a pagarla, en tanto los españoles mo prop1etano de un terreno limitado».
Una vez más Morelos se adelanta, visionario, a las demandas
deberán de inmediato cumplir sus obligaciones.
.
Afirma el «teniente de Hidalgo» que nadie pagará tributo ni habra iue 100 años después llevarían a miles de campesinos a la
R
b d
zapata, que expresó el pensamiento
esclavos y que los indígenas percibirán los reales de sus tierras como Levolución
.
, enea eza os por
Jtlc dill . d
.
~u o rn ependenttsta con el lema "La tierra para quien la
propias y que estas no habrán de venderse.
.
En estos párrafos se contiene toda una revolución econótnJd!· 'Taba¡a". Estas disposiciones son un claro antecedente de la lucha
el repar t o agrano,
· h oy desVlttuado
·
Los pobres ya no estarán obligados a la servidumbre y prestaciones :ior
~
por las reformas al arúculo
-'
constitucional.
que en la legislación española deri.Yaban de su pertenencia a una u

196

197

�í

f

]11/io Zamora Báliz

Es de hacer notar que la Constitución de Apatzingán no contiene
dictados que reflejen la constante preocupación de Morelos por la
cuestión agraria, lo que es atribuible a la diferencia de enfoq~es entre
los grupos sociales insurgentes que ya mencioné antes. ~s diputados
son criollos intelectuales y concentran sus afanes en las libertades y sus
expresiones jurídicas. Morelos, que convivió intensamente con el ~ueblo,
sabe de la urgencia de respaldar jurídicamente los derechos de ~te a la
tierra y sus frutos y responde a ella con disposiciones que ngen en
tanto el 'generalísimo' no se convierte en 'Siervo de la Nación" y somete
su autoridad a la del Congreso.
En julio de 1811 Morelos se preocupa por acuñar moneda de cobre,
advirtiendo que al triunfo de las armas insurgentes pagaría la m_on~da
que resellara para substituir la de plata u oro que faltaba en los temtonos
que dominaba. En el mismo tenor de organizar fi~c~en:e su gobierno,
para los gastos de sus ejércitos Morelos solicita pres_tamos a las
organizaciones comunales y a los ricos 'americanos', a q~enes ofr~e
cubrir un interés del 6%. En otra oportunidad prohibe la mtroducaon
en sus territorios de moneda de plata emitida por los españoles Yla
salida del numerario acuñado por los insurgentes.
Uno de los pagos mas resistidos por el pueblo era ~l ?e las
·
obvenciones parroqwales,
que Morelos limiºta, en ,,rLVS
sent1m1entos
.
de la Nación", a ser pagadas de acuerdo a la devoción, medida g~e
· lo despues,
sienta precedente para que Melchor Ocampo, medio s1g
las elimine.
Morelos simplificó el régimen fiscal y lo abarató ~ar_a 1os
contribuyentes. Eliminó alcabalas, estancos y tributos, restnngiendo
el ingreso del gobierno a una contribución directa del 5% sob~e las
rentas y el impuesto de importación de mercancías extran1eras.
Mantuvo, sin embargo, el estanco de naipes para financiar el ga:to
militar, encareciendo el juego, vicio que absorbe recursos que podrían
invertirse o destinarse a mejorar el nivel de vida.
En múltiples documentos Morelos expresa su preocupación par
los pueblos indígenas y, sobre todo en los primeros meses de su
. conqmstados
.
, Ysus
lucha hace referencias a los remos
por c ortes
lugadenientes como antecedentes de la libertad de los mexicanos,

198

llegando incluso a hablar de «recobrar el ejercicio de la soberanía
usurpada».
El afán democrático de Morelos se patentiza desde que en 1813
fija el mecanismo para elegir al vocal que representará a cada
intendencia en el Congreso Nacional. Otorga un voto a cada persona
para que elijan a una terna, de la que se designará a un vocal en
cada pueblo o parroquia y en los pueblos indígenas - a los que
denomina repúblicas- para que a su vez ellos elijan al diputado que
representará a la intendencia.
También es notable su invitación a que todo mexicano asista a
las sesiones del Congreso y, sobre todo, su proclama de que todo
poblador de México tiene derecho a presentar iniciativas de ley y
proyectos '~ue ilustren al gobierno. "
En lo administrativo Morelos siempre se preocupó por estructurar
un gobierno que efectivamente sirviera al pueblo. Entre los .
principios que propuso al Congreso de Chilpancingo para formular
la Constitución, señaló que los funcionarios no deben esperar mas
que una cómoda y decente subsistencia, desterrando los lujos
superfluos y cumpliendo con honradez sus encargos. Evidentemente
hemos olvidado esta lección.
Concibiendo integralmente la independencia, Morelos rechaza
el ejercicio del patronato real en materia eclesiástica en junio de
1813, afirmando "La regencia de España no manda sino en su casa"
r precisa el alcance jurídico de la guerra que efectúa: la soberanía,
cuando faltan los reyes, solo reside en la Nación. 'Toda nación es
libre y está autorizada a formar la clase de gobierno que le
convenga. " Ergo, el patronato eclesiástico corresponde al gobierno
de la nueva república, que nunca lo pudo ejercer al amparo de la
Constitución aprobada en Apatzingán.
.Atento siempre a las necesidades del pueblo y apreciando que
el estado de guerra propiciaba el encarecimiento de los artículos de
Primera necesidad, Morelos manda que los víveres 'y demás
necesarios " se vendan a precios que fija: manteca a un real la libra,
maíz a dos reales el almud, arroz pilado a media libra, tortillas a
doce por medio, jabón a un real, cigarros a un real, panela a un real

199

�lJ

}lflio ZaJJJora Bátiz

y velas «al corriente». Hoy se ignoran totalmente las_ nec~sidades
populares y no se aplican leyes que dan autoridad al E!ecutlvo para
fijar precios máximos a los artículos de primera necesidad.

Consideraciones finales
Durante la colonia, el Estado, la corona española, controlaba a la
sociedad y la economía en el marco de los intereses que la apoyaban.
A finales del siglo XVIII hubo un cambio en éste enfoque. Se pre~ende
desarrollar la industria y cambia la correlación social entre el gobierno
y la iglesia, a la par que se abre relativamente la ec_on~mía a la
competencia internacional en perjuicio de las clases mas vmculadas
al poder virreinal y dando ímpetu a los grupos emergentes de
burgueses provincianos.
.
.
.
Se origina así la guerra de independencia, por las diferencias_ ~e
intereses económicos, pero sus promotores no previeron la explosion
popular que vuelve incontrolable por 11 años el levantamien~o- de
los desposeídos, el cual finalmente es cooptado_ por las e_lit~s
coloniales al avizorar en España cambios que consideran pequdiciales a sus posiciones.
.
Si bien la enumeración de acciones, decisiones y declaraciones
de Morelos en materias económicas y sociales ha resultado
·
desordenada -por lo cual me disculpo- ello se de b e en cierta
medida
a la abundancia de disposiciones, que provoca que los mismos temas
·
se traten una y otra vez, en formas ligeramente dist1ntas,
pero que,
expresan siempre los mismos ideales y preocupaciones de Jose
María I\1orelos y Pavón, a lo largo de centenares de documentos
que han sido reunidos de muy diversas fuentes.
El ideario y el programa de acción de Morelos son netamente
· ·
de. ,la
populares, responden a las necesidades, cultura y asp1raciones
gente que lo seguía con lealtad y entusiasmo. Son tambien
nacionalistas, como puede apreciarse al analizar el esfuerzo que
.
.
s~
hace el 'generalísimo' por orgamzar el Estado mexicano.
esencialmente democráticos, como se constata cuando 11orel~s se
desprende de sus bien ganados títulos militares y adminisrrat1YOS,
.
.,
después de
para pedir humildemente ser «Siervo
de la Nac1on»,

200

organizar un congreso mediante procesos electorales democráticos

sin parangón en América.
Las ideas y acuerdos de Morelos no pudieron regir plenamente
porque le faltó la capacidad militar y económica para hacer triunfar
su causa. Imposible fue, aún para su brillante talento militar y
sensibilidad política, superar los objetivos límites que imponían la
estructura económica de la Nueva España y su concomitante
superestructura sociopolítica.
Pareciera que no hemos aprendido de la historia y que por ello, como
sentenció Jorge Santayana, estamos condenados a repetirla. Es claro
que la lucha aún no termina. Ante nuevas circunstancias de la econorrúa
mundial, singularmente la globalización v sus secuelas financieras r
comerciales, así como la unipolaridad política, debemos aceptar ajuste~
en las formas de operar la economía, pero nunca abandonar la firme
concepción de soberanía que Morelos planteó, ni las ideas de democracia
r justicia social que subyacen en sus proclamas y sus decisiones.
No podemos, ni debemos abandonar los principios de igualdad y
la responsabilidad del Estado de promover el desarrollo con justicia,
q_ue Morelos expusiera con tanto patriotismo. Los cuales son, por
cierto, disposiciones constitucionales como los artículos 3 25 26
'
,
,
2"1, 28 y otros.
)

Por eso, la batalla continúa. Seguirá hasta que se atiendan las
demandas de los mexicanos.

Bibliografía:
ALBA, Francisco. La población de México: evolución y dile111as. México: El
Colegio de México, 1977.
BUSTAMANTE, Carlos Maria de. Tres estudios sobre DonJosé María More/os
J' Pavón. México: Biblioteca Nacional de México, UNMf., 1963.
Bl'STMfANTE, Carlos .María de. "Don José María 1Iorelos y Pavón.
Elogio histórico. 1822". La avispa de Chilpancingo. 1821-1823. Facsimilares.
México: Manuel Porrúa, S.A., librería, 1980.

201

�}Nlio Zamora Bátiz

CÁMARA DE SENADORES. El Congreso de Anáhuac 1813. México:
Cámara de Senadores, 1963.
CAMPILLO SÁENZ,José. "Los recursos naturales no renovables",en
México, 50 atios de &amp;volución. México: Fondo de Cultura Económica,

1960.

TEJA ZABRE Alfi
T 7:"J d, l,f"
, •
'
onso. v taa e Lnorelos. Mexico: UNAM, 1959.
SEMO' Enrique. H..zstona
· d,el capitalismo en México Me'xi· Edi rial.
1981.
.
co.
to
Era,
SIERRA, ~~los J. Inmortalidad de More/os. México: Secretaría d H .enda y Credito Público, 1965.
e ac1

CARDOZO, Ciro. "Las industrias de transformación (1821-1880)", en
México en el siglo XIX (1821-1910). México: Editorial Nueva Imagen,

1983.
CASTRO A.RANDA, Hugo. «.México en 1790, el censo condenado».
México: Foro Nacional de Colegios de Profesionistas, Fed.Gral., A.C.,

VILLORO, Luis. Elproceso ideológico de la revolución de indeñend,en . ;,. ·f , . . .
UNAM, 1981.
r
cta. .lv. exico.
ZAMORA BÁTIZ Juli La

del

n

1988.
COATSWORTH, John H. "Características generales de la economía
mexicana en el siglo XIX", en Enst!JOS sobre el desarrollo económico de lvléxuo
y América Latina (1500-1975), compilador E. Florescano. México: Fondo
de Cultura Económica, 1979.
FLORES CABALLERO, Romeo. La contrarrevol11ció11 en la independencia.
1\tféxico: El Colegio de México, 1969.

LEMOINE VILLICAÑA, Ernesto. More/os, su vida revolucionaria a traréI
de s11s escritosy de otros testimonios de la época. México: UNA..M, 1965
LEMOINE VILLICAÑA, Ernesto. More/os y la revolución de 1810. 3'
edición. México: UNAM, 1990.
ORTIZ ESCAl'v1ILLA, Juan. GuerraJ' gobierno. Los p11eblosy la indepe11den·
cia de México. 5 evilla-. lnsti tu to Mora, El Colegio de México, Universidad
Internacional de Andalucía, Universidad de Sevilla, 1997.
SECRETARÍA DE EDUCACIÓN PÚBLICA. "Morelos. Documentos
inéditos y poco conocidos". Tomos I y II. Colección de doc11me11tos dtl
Museo Nacional de Arqueología, Historiay Etnogrcifía. México: SEP, 1927.

202

..

. ' , º:
reatiuad economtca durante elprocesofundacional
Estado mexicano. Mexico: Fundación Alternativa, A.C., 1998.

203

�Reseñas y comentarios

�El Dr. Silvio Zavala cumplió 102 años

de edad

Alfonso Rangel Guerra

El Dr. Silvio Zavala Vallado cumplió el pasado 7 de febrero de
2011 la edad de 102 años. Nació en esa fecha en el año de 1909 en
la Ciudad de Mérida, Yucatán. Su grado de Doctor en Derecho lo
recibió en el año de 1933 en la Universidad Central de Madrid,
España. En aquellos años se desempeñó en el Centro de Estudios
Históricos de la Capital Española de 1933 a 1936. Dirigió la
Biblioteca Histórica Mexicana de Obras Inéditas y también estuvo
al frente del Centro de Estudios Históricos.
En el año de 1956 el Gobierno de México lo nombró subdelegado
permanente en la UNESCO, cargo que cubrió durante siete años
hasta 1963. En ese tiempo fue también miembro del Consejo
Ejecutivo de la UNESCO, y vicepresidente del Organismo. De
regreso a su país, dirigió El Colegio de México, y tres años más
tarde regresó a la Ciudad de París como Embajador de México en
Francia, representación que desempeñó durante nueve años, hasta
1975.
Ha dirigido la Academia Mexicana de la Historia y también El
Colegio Nacional. Su permanente actividad como investigador de
h Historia de México se tradujo en una gran cantidad de obras de la

207

�especialidad y durante el transcurso de su trabajo como lústoriador
ha recibido varias distinciones y reconocimientos, como el Premio
Nacional de Letras (1969); la Medalla V asco de Quiroga (1986); el Premio
Rafael Heliodoro Valle (1988); la UNESCO le otorgó la Medalla de
Plata "Aristóteles" (1989); la Medalla Efigio Ancona, y ya con 84 años
de edad, en 1993, el Premio Principe de Asturias, que le entregó ese
año el rey de España.
El Dr. Silvio Zavala es núembro de varias Acadenúas e Institutos
entre los que se pueden mencionar los de Argentina, Clúle, Uruguay,
Brasil, Costa Rica, Guatemala, y Honduras.
Su obra publicada es numerosa: más de cien libros y más de medio
millar de artículos y ensayos sobre la lústoria del México colonial.
Entre sus libros, merecen mencionarse:
Instituciones Juridicas en la Conquista deAmén·ca (1935); de ese mismo
año, La encomienda indiana; La Utopía de Tomás Moro en la Nueva Espatia
y otros estudios (1937); Fuentes para la historia del trabqjo en la Nueva
España (1940, 5 Volúmenes); Ideario de Vasco de Quiroga (1941).
Ensqyos sobre la Colonización Española de América (1944); La filosofta
política en la conquista de América; Ordenanzas de trabqjo en la Nueva
España. Siglos XVI y XVII; Síntesis de la historia del pueblo mexica110
(1947); América en el espíritu francés del siglo XVIII (1949); Historia
Universal moderna y contemporánea (1949); Historia universaL Antigüedad
y Edad Media, y Aproximaciones a la Historia de México (1953); El
nuevo mundo en los intercambios mundiales postcolombinos (1961); La defensa
de los derechos del hombre en América Latina. Siglos XVI-XVIII (1963);
Los esclavos indios en la Nueva España (1968); Frt91Alonso de la Veracrut
Pnmer maestro de derecho agrario en la incipiente Universidad de México
1553-1555 (1981); El servicio personal de los indios en la Nueva España.
1576-1599 (1987, tres volúmenes).
Felicitamos ampliamente al Dr. Silvio Zavala por su frucrifera
vida y por el enriquecimiento que ha dado al pensanúento histórico
mexicano.

Son el futuro de la investigación en
humanidades*

El hecho de no encontrar conceptos sólidos --o P

d
osmo ernos. uan .º se abla de arte y belleza, llevó a Valeria Salas
10vest:1gar, desde la estética una pieza de mu' .
a qu,erer
1b
.
. '
s1ea contemporanea
Para e a orar su tesis de licenciatura en filosofía h
.d d
títul
· d
Y umaru a es El
o tentatlvo e la tesis de Valeria es "El valor de la b 11
.l
exp · ·
,.
e eza en a
enenc1a estetlca posmoderna" y está b asad a en la o b ra de Arthur
e· Danto.
d

e

h

"S

pos o~ conceptos. de ~~lleza y arte que se adecuen a la visión
llamm~ erna Y_~ la s1tuac10n que vive el arte en esos momentos. Me
a a atenc10n este problema; siento que hay una carencia de
conceptos de arte y be11eza para poder hacer una estética sólid
no he encontr d " di' l
.
a que
E
a o '. ¡o a estudiante del noveno semestre.
so . ~ t~nto, Edwtn Cantú, estudiante del quinto semestre de
c10 ogia, luego de recibir su curso de verano "Calid d
l
· ,,
a en a
derno
colab crac~: con :l do~tor José María Infante, continuará con la
orac1on un ano mas en esta línea de mvest1gac1on.
.
. .,
* Publicado originalment
T ,r'da rr ·
• •
e en, v t umversztana, Luis Salazar, 31 de agosto de

))¡ 1.

208

209

�r

..,

El joven recuerda que el maestro Infante le comentaba que
existen muchos indicadores de la democracia investigadas por
instituciones extranjeras. Pero cuando éstas se aplican al caso
mexicano, es donde se encuentran las diferencias.
"En los resultados México no es democrático. A lo que le tira la
investigación es a encontrar indicadores reales de la democracia
tomando el caso mexicano", expuso Edwin.
En ambos casos se trata de estudiantes de la Facultad de Filosofía
y Letras (FFyL), quienes gracias al proyecto de becas del Centro de
Estudios Humanísticos (CEH) del ciclo 2011-2012 continuarán con
el anhelo de producir investigación. Además de Valeria y Edwin,
otros doce estudiantes recibieron la beca que consiste en un apoyo
de 900 pesos mensuales.
El 17 de agosto, en el auditorio de la FFyL, la directora de la
Facultad de Filosofía y Letras, María Luisa Martínez, comentó que
en ediciones anteriores han tenido la fortuna de que los becarios
publiquen libros, actualmente en circulación.
El director del CEH, Alfonso Rangel Guerra, manifestó que en
esta quinta anualidad del programa han recogido los frutos de una
actividad tan importante, difícil y compleja como es la investigación.

Filosofia y hwnanidades:
Valeria Salas Carrillo
José Alberto Benavides Vázquez
Historia y hwnanidades:
Oziel Quirino Rodríguez Serna
Jaime Sánchez Macedo
Letras mexicanas:
Óscar David López Cabello
Ricardo Moneada de la Cruz
Sociología:
Edwin Javier Cantú Rivera
Eduardo Erniliano Sánche; Garza

Becarios del Centro de Estudios Humanísticos, anualidad
agosto 2011-julio 2012:
Bibliotecología y ciencias de la información:
José de Jesús Sánchez Escobedo
Ivonne Elizabeth Rodríguez Tovar.
Ciencias del Lenguaje:
Sofía Fernández López,
María Fernanda Cepeda Garza
Educación:
Johanna Lizbeth Valencia Castro
Pablo Martín Contreras Alvarado

210

211

�Normas de publicación:

1.- El Anuario Humanitas recibe contribuciones de excelencia académica
y de investigación en los campos de filosofía, historia, textos sobre literatura,
lingüística y ciencias sociales.
2.- Se reciben trabajos originales e inéditos. Se respeta la estructura
fundamental de cada contribución o ensayo, sin embargo se sugiere: a)
marcar los apartados con subtítulos; b) en caso de la utilización de referencias
numéricas, utilizar el sistema decimal; c) las citas textuales deberán manejarse
con comillas y no con cursivas; d) toda cita breve debe mantenerse en el
párrafo donde se produzca la referencia; en el caso de citas mayores a 4
lineas, deberán colocarse a bando, a un espacio, sin comillas y sin cursivas.
3.-Todo trabajo debe presentarse en formato electrónico Word. Las
referencias se consignarán en nota de pie de página y en su caso, también
las fuentes, para facilitar la lectura seguida del texto.
4.- Se aceptan ensayos, investigaciones y contribuciones con una extensión
máxima de 20 cuartillas, en el tipo o fuente Times New Roman de 12
puntos a espacio y medio para el cuerpo del texto, y de 9 puntos para las
referencias bibliográficas. Queda a criterio del Consejo Editorial aprobar
colaboraciones con características diversas a lo aquí establecido.
5.- El consejo de cada área de Humanitas tendrá en todo momento el
derecho a someter a dictamen las contribuciones recibidas para su
publicación y comunicará al autor sobre el procedimiento y su resultado.
6.- Las contribuciones se reciben por correo electrónico, por escrito Y
con copia electrónica, por entrega personal, vía mensajería, o servicio postal
7.- Debe anexarse a cada trabajo una referencia breve académicobiográfica del autor, dirección postal y correo electrónico.

~

:tlj¡
\;'.-.....
~

Humanitas Historia se terminó de rmpnrrur
.
. . en
el mes de marzo de 2012, en los talleres
de la Imprenta Universitaria de la
Universidad Autónoma de Nuevo Le,on.
El tir-aje fue de 500 ejemplares.

�!
~

~

(

~
~

L.

~s,.

'

1

~

~
&lt;'

...
;;

.,

...

-

1

!
1

1
1

l

l
!

���</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="305">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3234">
                <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="479096">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="146526">
            <text>Humanitas</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="146528">
            <text>2011</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="52">
        <name>Volumen</name>
        <description>Volumen de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="146529">
            <text>4</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="146530">
            <text>38</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="146531">
            <text>Enero- Diciembre</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="146532">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="100">
        <name>Periodicidad</name>
        <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="146533">
            <text>Anual</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="146551">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="146527">
              <text>Humanitas, Sección Historia, 2011, Vol 4, No 38, Enero- Diciembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="146534">
              <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="146535">
              <text>Ciencias Sociales</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="146536">
              <text>Filosofía</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="146537">
              <text>Historia</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="146538">
              <text>Letras</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="146539">
              <text>Humanidades</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="146540">
              <text>Publicaciones periódicas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="146541">
              <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="146542">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="37">
          <name>Contributor</name>
          <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="146543">
              <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="146544">
              <text>Rodríguez, Alma Silvia</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="146545">
              <text>01/01/2011</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="146546">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="146547">
              <text>tex/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="146548">
              <text>2015914</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="146549">
              <text>Fondo Universitario</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="146550">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="86">
          <name>Spatial Coverage</name>
          <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="146552">
              <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="146553">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="146554">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="14552">
      <name>Cantabria</name>
    </tag>
    <tag tagId="14554">
      <name>Ernesto de la Torres Villar</name>
    </tag>
    <tag tagId="14541">
      <name>Fray Servando Teresa de Mier</name>
    </tag>
    <tag tagId="8209">
      <name>Matehuala</name>
    </tag>
    <tag tagId="1352">
      <name>Monterrey</name>
    </tag>
    <tag tagId="13693">
      <name>Nuevo Reino de León</name>
    </tag>
    <tag tagId="14508">
      <name>Texas</name>
    </tag>
    <tag tagId="14553">
      <name>Villa de Santa Lucía</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
