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MOSAitO
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TOMO 111.
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EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo Ill.

369

...

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DE

ORIGEN Y PROGRESOS

..

LAS

MATERIAS QUE CONTIENE ESTE CUADERNO.
' la América Meridional (con una
Origen y progresos df las artes
ljtografia) . . . . . • .
usuales •
369
Cmisejos á l,as Señoritas
373 Causa célelrre.-Peligro de la se·
Buzos estraordinarios.
374 rnejaf}za
Decision imparcial.
'
376
El vestido de luto •
Utilidad de la imprenta
!,b,
El Orangutan (con una estampa) 377 Modo de imponer silencio á un
au'ditorio .
**** (Poesía que refiere un acon·
Cria del gatiado de cerda y cum.
tecimiento verdadero), por I&gt;.
cimi de sus enfermedades (con
J. G. de la c.
380
una viñeta)
El puente natural de Iconm1zo en

DE LAS ARTES USUALES.

.L

382
383
388
389

390

NOVELITAS
POR J\L .lUTOR DEL EVANGELIO
EN 'l'RWNf'O.

STA preciosa coleccion de
• anécdotas y cuentos morales,
de recreacion y utilidad para toda
clase de personas, y en su mayor
parte para nií\os de ambos se~s,
se. halla de venta en la imfrenta de ¡
la c~lle de los Rebeldes No. 2, y en,
la librería M exicana, sita en la
HAN~ LLEGADO
esquina de los portales de MercaA 'LA 11\IPRENTA DE LA CALLE DE LOS REBELDES deres y Agustinos; constando de
\
die-..1 y seis piezas, y se darii en el
./
··No,2,
equitativo precio de 12 pesos cada
coleccion. Tambien se espenden
ejemp!ares sueltos, á 4, ó, 6, 8 y 10
ycc~~~t~
~o~~s'!n~u!L~!~J!C~~a reales.

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\ holanpesa, con~~iendo' (Cada uno los núme" !"°ti que se han pu~Iica90 cada aiio.

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· f!( el nwderad.Q pecio e cada coleccion.

~~mA.&amp;SS originales y traducidas,
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U , 108&amp; 10A.QU1N FESAUO.

EL

(@~ffl@it~~@
6 sea:

el Libro de los l)estinos,
~m-, ejemplares se hallan ele

$\U/1.W venta en esta imprenta:

l

halla de venta en esta imprenta al cómodo pre- el precio de cada uno es el de 8
cio de 14 reales el ejemplar. Consta de ll!l. volú- reales, y por docena se h:u-á una 'fl,
rebaja considerable,
f
men en 12vo. mayor, encuadernado en pasta fina .

SE

1

---------------'------------ --"--'--•

1 ,.

arte de ~acer pan, segun nos
enseña la Escritura sagrada, hablando de Abraham, es uno de los mas
antiguos. Cuando el grano estaba
todavia en leche, se comia sin nin•
guna rreparaclon anterior, y eitando seco se le martajaba por medio
de un mortero: el efecto de este utensilio era mas bien mondar que moler, de modo que entre el mortero y
el molino, no babia mucha distancia
que salvar. El molino grosero que
se usaba en tiempo de los patriarcas,
se acostumbra todavia en el Oriente,
y se componía de dos piedras circulares: la faz interior de la muela de
encima., era cóncava para poderla
ajustar á la faz convecsa de la muela inferior. En la superior estaba
colocada una pi~za vertical de ma•
dera, y en su est,:emidad un atravesaño. Arrodilladas dos mugeres una
frente de otra, daban con I,i, m:ano
izquierda á la muela trnperior, un
movimienw ,d e rota.cion, mientras
que con la derecha echaban grano
por un agujero practicado en la misma piedra. La harina que salia por
• las orillas, se cernia en arnerns de
junco, y cuando no estaba bien molido el grano, se sometia á nueva operacion.
Esta especie de· molino era dt1 una
TO'M, 111.-XI,

-

l

)&lt; • (

í

construccion tan iacil, que solian en1•
plearlo aun aquellos que teni~n co•
nocimiento de otros mas perfectos.
A principios del i'.1ltimo siglo se des•
enterró en Y orkhire, un p~ de antiguas muelaa 1·omanas, semejantes
á las que acabamos de describir, y
cuyo diámetro era de veinte pulgadas. Sin embargo, 110 debe presumirse que los antiguos desconocian
los moliQds movidos por agua, porque su descripcion la encontramos
en Paladio y oll Vitruve1 y tambien
sabemos que se conocian en Roma
molinos movidos por bueyes. L a
costumbre de· e mplear esclavos en
este trabajo, estaba mas estend,i da
entre los romanos, que en ninguna •
otra parte; pero poco á poco se fné
estinguiendo á consecuencia Je las
ventajas que proporcionaban otros
apar~tos construidos en mas grande
escala. En los archivos romanos se
t&gt;ncuentran ºmuchas Ordenanzas re•
lativas á los molinos y á los esclavos,
las cuales estaban todavia vigentes
en tiempo de Teodosio.

.

Los molinos de agm. públicos, tu•
vieron lugar en los reinados de Ar•
cadio y de H onorio. Estaban edi~do~ sobre los acueductos que lleva•
ban la agua á la ciudad; y los flotan•
tes fueron inventados por Belisario,

.

�370

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo 111.

cuando lo sitió en Roma Vitiges, el los pies, como un refinamiento de luaño 536. Dada diversa direccion á jo. Los mas antiguos documentos
las aguas que alimentabau los acue- relativos á la preparacion de la manductos, hubo en la ciudad una esca- tequilla, sea cual fuere esta sustansez, no solo &lt;le agua, sino tambien cia, se encuentran en Horódoto; pede pan. El general romano, focun- ro este no la describe, y es probable
do en espedientes de todo géuern~ que no la conociera en to&lt;los sus depropuso á los habitantes anclar bartalles, porque solo se limita á decircos en el rio, y suspenderlos con ruenos que se agitaba la leche hasta que
das que pudieran ser n:ovidas por la
se separaba bien la parte mas gracorriente. En efecto, se construyeron
sosa. Strabon cuenta que la mantede este mo&lt;lo muchos molinos, y aunquilla eataba en uso entre los etioque pesados y lentos en sus operapes, pero no describe ni su naturaleciones, llenaron, sin embargo, su obza ni sus aplicaciones. Sabemoa por
jeto hasta que se levantv el sitio.
Plutarco, qu~ una sefiora espartana,
Tal vez se creerá que la idea de emhaciendo una visita á Berenice, muplear el aire como fuorza motriz, huger de Dajotaro, á la sazon que la
biera debido presentarse por sí mis- una estaba petfumadacon ungüento,
ma, á la imagiuacion de los antiguos;
y la otra con mantequilla, manifessupuesto que usaban ya de velas pataron abie1tamente el disgusto que
ra la navegacion;_pem no se encuenuna ~ otra se causaban. Esto nos
tra vestígio alguno de que hubieran
hace comprender la asercion &lt;le Hiempleado aquel elemento. Algunos púcrates, quien asegura que la manescritores son de opinion que los mo- tequilla obraba como medicamento,
linos de viento se introdujeron en
y nosotros creemos que seria como
Europa por las Cruzadas, cuando
emético. No hay, pues, necesidad de
volvieron del Oriente; ))ero es muy
insistir mas sobre este punto, porque
vernsímil que ya 11e conocieran an- está suficientemente probado, que ni
tes de ellas, y poi· consiguiente, no
los griegos, ni los romanos se sersomos de parecer que pueda reclavian de aquella sustancia para los umarse en favot· de estas estrailas essos de la cocina, sino que la empleapediciones, la gloria de haber hecho
ban como pomada ó remedio, y no
semejante servicio á la humanidad. como un alimento.
La preparacion del pan, por unos
El uso de la carne pare&lt;'e no ser
procedimientos tan sencillos como
anterior al diluvio, á pesar de que
naturales, nos recuerda la de la manantes de esta época se dividian los
tequil:a. Se habla de ei,ta en la Esanimales en p1tros é impuros. Lo
critura; pero creemos que no se pacierto es que este alimento no era de •
recía á la que hoy conocemos con esuso diario, y solo se hacia cocer carte nombre. Los críticos mas célene cuando babia algun convidado.
bres piensan que era U1íJ&amp; crema esDe aquí es que la observancia de Ju
pesa; servíanse de ella para untarse
diferentes prohibiciones de Moiaes,

EL MOSAICO :M:EXICANO.-To)ío IU.
fué mas penosa para los judios primitivos r¡ue para sus descendientes:
les prohibía comer carne de cabrito
cocido en leche de su madre, porque
esta costumbre se hallaba estendida
entre los idólatn1s, cuyo mal ejemplo
quería evitar.
Cuando se matab¡t un animal, correspondia al dueiío de la casa pl"epararlo, aunque fuera príncipe ó rey.
El número de los manjares era entonces tan ,·ariado, como lo es hoy:
en el Oriente habia el uso casi comun de guisar las langostas, y todavia ecsiste en algunas oomarcas, pero no se miran ya como un manjar
suculento. En el último siglo, cier.
to viagero manifestó á. un árabe la
admiracion que le causaba ver comer aquello11 honorosos insectos; pero éste le respondió, con alguna apariencia de razon, que era una singular delicadeza la de un~ persona,
que no dudando tragarse una ostn
tuviera repugnancia á otro alimento
cualquiera que fuese.
Entre los griegos se comian muchas clases de pan; y la profesion de
panadero era tan con~iderad!, que
Platon miraba á uno de estos hombres como digno de ser citado por él.
El pan, mas apreciado en aquella
época, se amasaba con cierta cantidad de granos de adormidera para
realzar su sabor: otro se hacia con
harina, miel y aceite; y otro con harina y agua hirviendo, y sazonado con pimienta, canela, azafran y
queso.
Los peces lograban en laa mesas
de los antiguos, un distinguido Jugar,
y eran el principal alimento q.e 10II

371

griegos en sus espediciones navales
y militares. Los epicureos recomendaban su cocimiento en agua salada;
pero ignoramos si esta recomenda-·
cion fné acogida por sus sucesores.
Los manjares que usaban los griegos, en nada diferían de los que acostumbraban los romanos. Algunos
de los de aquellos, muy deseados por
los últimos, han perdido su reputacion, como por ejemplo, el caracol
sin concha. La comida de Plinio
consistía en una to1ta hecha éon cebada, lechuga, dos huevos, tres caracoles sin concha, y una cantidad suficiente de vino. Los romanos tenian la costumbre de sacar los ojos á
las gallinas, tenerlas en un cuarto oscuro y privarlas de alimento ant.is
de destinarlas á la mesa. Esta costumbre tuvo imitadores en estos últimos tiempos, pero hoy se sabe ya
que hace la carne insalubre . El
modo con que mataban los cerdos,
era atravesancloles el cuerpo con un
hierro encendido.
Muchos manjares antiguos conservaron su reputacion basta los tiempos modernos. En el reinado de
Guillermo el Conqui11tador, era el
Pª'"º uno de los platos mas esquisitos, y solo se servia en las mesas S\lntuoaas. Cocíase sin quitarle las plumas; despues se le arrancaban y vc,lvia á c11brírsele con ellas cuidadosamente; se le lavaba el pico y la cr~ata, y se le abria la cola en forma de
abanico. En este estado se presentaba á la espectaciofl de los convidados. Muchas invenciones de este género se acostumbraban para dar variedad 'á los festines, qt,ie eran los n,c,-

�~t-MOSAIOO MEXICANO.

ToMo III.

gocios mas /mportantes Je los granEl modo de comer variaba mas
des seiiores, en los instantes que no
~ue los manjares. En los prime1·os
dedicaban á la caza v á Ja guerra.
t1~mpos de la historia del pueblo de
La familia Percy, en Inglaterra,
Dios, par~ce que -se comía, sentado
con~erva ~n libro de gastos, pertecada uno a su mesa pa11icular, al ~o, n'!ciente a .un conde de No'rthumcio de los héróes de Homero; pero
berl~nd, q!1e vivia en el reynado de
mas tarde la costumbre pérsica de
Enrique VII, Y cada partida está allí
comer acostado, se adoptó generalreferida c?n una precision, que en
mente. Acercábanse tres camas á
nuestros d1as causaria vergüenza al
la mesa, por los tres lados de ella
mayordomo mas ejercitado. La r,aq~edando el otro libre para que lo~
sa de estos condes !ia sido siempre
cnados pudieran an·imaree á ,serviruna de las mas rica¡¡ y liberales de Inla: los convidados se acostaban so- •
glaterra: consi~tia entonces en cienbre su lado izquierdo, teniendo el
t~ sesenta y seis personas, comprenrostrn, vu~lt0 ácia la mesa, y apoyadidas en este número la familia del doR los prns en el bordo interior de
conde,
caballeros, los criados y s~~ respec~ivas camas. En esta polas fam,has de estos: ademas hab'
d' .
,
1a s1c10n com1an con la mano derecha
.1anament':l mesa franca hasta para sin servirse de trinchador ni de cu~
cmcueuta convidados. De aquel li- cham, porque se les presentaba tobro aparece, que de~de la mitad del
do cortado en pedacitos, y aun el pan
estio ha~ta San Mig~el, los indivi- estaba rebanado del propio modo padoos de la familia comian carne fres- ra ~ue pudieran mojarlo en las salca y salada todo lo dem'ls del año. sas.
Este régimen era tanto mas peor
La costumbre d~ comer acostado
cuanto que no hacianJ uso de legum-'
prevaleci0 er,tre los griegos y los mb_res que merezcan la pena de meumanos, Y est~s últimos la propagacion~rse. Las papas no se conocieron en los pa1se.s sometidos á su doron s_mo hasta un siglo despues, y en
minio, siend? esta la razon porque
el ~emado siguiente, cua~do la reina
estaba tan generalmente estendida
quiso_ comerlas en ensala&lt;la, fué neen la Judea, cuando vino el Salvacesario mandarlas buscar hasta Flandor. Solo se acostaban al cenar, que
des. Una partida del libro dice así·
era su comida principal en el dia: el
"P
, ar,i el d!lsayuno de mi amo, un.
desayuno era ligero, y consistia en
cantaro de cerve¡a y otro de vino;
frutas y vino. A medio dia tomados pedazos de pes'cado salado, seis
ban alguna cosa en pié y siu rodeararenques colorados, cuatro blancos
se de la mesa; pero para la cena se
! paraª! viernes un pedazo ele bue; hacian los mas grandes pr~parativos.
0 una pierna de carnero cocidos."
Los defüctos de éste género de ali- Se ac~staban el dueiio de la casa y
mento, no podían haberse compen- l~s miembro~ de la familia que tesado con el ean, porque entonces la lllan alguna edad; pero los niños toInglaterra no era un pais agrícola.
maban asiento al pié de la mésá. En

!~s

EL MOSAICO MEXlCANO.~ToMo In.

.,

seguida se iba presentando á cada
persona, agua para lavarse las manos y toballa para enjugárselas, cuya ceremonia ncr 1a creemos sin objeto. Si babia convidados estraños,
tenia cada uno de estos la obligacion ·
de llevar consigo una servilleta para
su servicio durante la cena, y si les
agradaba mucho alguna cosa, la envolvian y enviaban á su casa. El arte de trinchar una ave 6 un cordero,
se aprenclia ordi1,1ariamente en las
e$cuelas establecidas con solo este
objeto. Los que se ocupaban en servir platos tenian gusto en demostrar
su destreza, cuando habia lmnquetes solemnes trinchaban al son de la
música y llevando el compas.
E I órclen que anteriormente se ob,servaba en Inglaterra, era muy particular, y en alguna manera patriarcal. Toda la familia, comprendidos
en ella los siel'vos, se 5entaban á nna
misma mesa; y la distincion ¡le! rango de cada persona, se indicaba con
la elevacion de _las diferenteS' partes
de la mesa, ó por el salero, que era
muy grandEi, de una construccion curiosa, y que se colocaba en determinado lugar para seí1alar los límites.
Lá hora de las principales comiaas ha sido vária, segun las épocas,
el gusto y el clima. Los griegos y
los romanos comian mas !emprano
que losjudios: los primeros lo hacian
á las tre;i de la tarde en invierno, y
á las cuatro en verano; pero la regla
general era esperar á que pasara el
mayor calor del dia. Esta variacion
. en las horas de comer, ba depEindido
de los caprichos de la moda. En el
principio las gentes de tono ,mo.stra-

y

\

373

han su superioridad, comiendo primero q!1e las demas: se bañaban una
hora antes, l1aciendo préviamente algun ejercicio, los muchachos azotan- '
do un poste, los jóvenes jugando á
la barra, y los viejos pasealido á pié
ó á caballo. 1!ales eran las ideas de
buen tono que reinaban en Inglatérra. "Entre nosotros, dice un antiguo escritor, la nobleza y las gentes
distinguidas, comen á las once de la
mañana; los comerciantes á medio
dia, y cenan á las seis, y los labradores comen poco despues de las doce,
y cenan á las siete de la noche."
(Concluirá.)
'

CONSEJOS A LAS SEÑORrTAS.

La que tiene los 9jos azules no
necesita afectar languidez; la que los
tiene negros, puede escusar el andarlos gniiiando; la que tiene bonitas piernas no está obligada á vestirse como las bailarinas; la que tiene
hermosos dientes, 110 debe reirse sin
ocasio~; y la que los tiene grandes y
mal puestos debe contentarse con
una. ligera sonrisa; la que tiene bien
formados los brazos y las manos, puede, si gusta, aprender á tocar el har•
pa, pero debe estar todo el dia como
las imágenes del rey David; la que,
tiene buen cuerpo y ~aila con gracia, no lo haga con frecuencia; y la
que no sobresalga e1i esta habilidad,
estése sentada en el sarao: la qne
cante bien no se escuse, y la que
canta mal, hágalo sin titubear cuando se lo pidán, pues son muy pocos
los que saben distingnir de música
y todos comprenden el deseo de complacer, en fin, la que reciba una propuesta de matrimonio, acéptela y no
tendrá lugar de arrepentirse.

•

�374

EL

MOSAICO MEXICANO.-ToMo III.

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo Ilf.

.L

•

Doctor Joel Langewt, dice algunas horas bajo del agua, y muhaber visto en Tronningholm, donde rió en 1672, de edad de 75 aiios."
la r eina de Suecia tiene un magnífiBarmead, de vuelta de sn viage a"e
co palacio, á un jardinero de edad la Gotia occidental á Stokolmo, rede sesenta y cinco años, el cual ha- feria un hecho todavía mas increicia nlgun tiempo que andando im- ble. Decía que habiéndose hallado
prudentemente sobre el yelo para ir casualmenta en el acto de pl'onunal socorro de un hombre que se abociarse una oracion fúnebre, con motigaba, se hundió él mismo, y cayó en
vo de la muerte de un viejo'llamado
un lugar que tendría doce varas d~
Lorenzo Jo11a, de la aldea de Boness,
agua, donde permaneció en pié diez
aseguró el cura á la reunion, que
y seis horas, hasta que se le pudo
aquel hombre, cuando tenia diez y
descubrir. Añade Langelot, que hasiete años, babia caído en el agua, de
biéndolo interrogado sobre aquel acdonde se le sacó dos semanas descidente, le contestó : que la frialpues, y costó mucho tl'abajo reanidad de la agua endureció todos sus marlo.
miembros, perdiendo en seguida el
Estos hechos, bien averiguados,
conocimiento hasta que sintió que lo harán menos increíbles los que cuenestiraban bruscamente de la cabeza:
tan diferentes autores. Leemos, por
que luego que salió de la agua, arro- ejemplo, en Heródoto, que un tai
jó por la boca una porcion de aire, y
Seylias, nadaba fácilmente en la mar
se le dijo que á este fué debido el
dos leguas bajo del agua, sin que se
que no se hubiera sofocado.
le viera salir á la superficie para resTirasio, guarda de la biblioteca
pirar nuevo aire. Didi&lt;&gt;n, sobrenomde Stokolmo, dá noticia de 11n hecho,
bado Rousseav gozaba de la misma
todavia mas sorprendente, acaecido
facultad, y perseguía á los peces ená fines del últil!.lo siglo. "Una mutre dos aguas. Se abogó, sin embarger, dice, de la provincia de Dalia,
go en la Meuse, y el cirujano que lo
en Suecia, llamada Margarita Laraabrió, nos dá la solucion de este prodotter, cayó ti·es veces en el agua, dublema, diciendo en su relacion, que
rante todo el curso de su vida: la
babia descubierto en el tabique de
primera vez (siendo todavía júven) las dos aurículas wna abertura traupermaneció tres dias sumergida en ·oersal negligentemente valuulada.
una profundidad considerable, y las
Por sorprendente que sea la bis- .
otras dos, aunque se le socorrió con toria del famoso buzo siciliano, llaprontitud, no dejó por eso de pasar
mado Cola., Poi~, lo es menoa to•

I

davia que la de otro buzo espaüol
nombrado Francisco de la Vega, natural de L ierganos, pueblo del arzobispado de Burgos. Alosquinceaüos
de su edad, lo enviaron sus padres
á Bilbao para que aprendiera el oficio de carpintero, y habiendo p; rmanecido allí dos años, salió á. bañarse la víspera del dia de San Juan.
(1674)en compaiiíade otros j óvenes,
Despues de haberse todos desnudado, y amontonado sus vestidos en la
ribera, entraron al agua: los compaüeros de Vega vieron que éste nadó
hasta una gran distancia, y .que luego
se sumergió totalmente. Pasado mucho tiempo, y viendo que no salia,
desesperaron de volverlo á ver, creyendo que se habria abogado, por lo
que inmediatamente dieron aviso á
su maestro, y éste é. sus padres. En
1679, varios pescadores de la mar de
Cádiz vieron nadar sobre las aguas
una figura parecida á un hombre, la
cual sumergiéndose con frecuencia,
dilataba mucho en volver á salir á
la superficie. La mañana siguiente
la vieron de nuern, y entonces publicaron por todas partes aquel t\straordinario descubrimiento, el cual
fijó la atencion pública, y escitó el
deseo de hacerse de aquel objeto.
Armados los pescadores de redes, y
usando de mil astusias, lograron coger el monstruo, y era pl'ecisamente el jóven que había desaparecido
1674. Hallábase como embrutecido,
y no respondia á ninguna de las preguntas que se le hicieron. La palabra Lierganos que únicamente pudo
pronunciar, recordó la historia de

Francisco &lt;le la Vega.

375

No nos detendrémos en referir las
ideas estravagantes á que dió origen esta aventura: solo dirémos que
un religioso de San Francisco llamado Fray Juan &amp;sendi, se encargó de llevar á Vega á casa d" sus
padres, y que efectivamente lo condujo el aiio siguiente. Un cuarto de
legua antes de llegar á Lierganos,
mandó al jóven que se adelantára, y
lo gniára á su casa, lo que verificó, y
yendo directamente á la en que vi,oia su madre, quien lo reconoció al
momento, y lo mismo sus dos hermanos; pero Francisco no manifestó
señal alguna de sensibilidaá ni de
admiracion. Vivió nueve años con
su familia, siempre con eljuício turbado, y sin pronunciar otras palabras
que tabaco, pan, vino, y aun estas no
seguidas, sino alternativamente. Solia desempeñar algunos encargos,
que solo consistían en llevar paquetes ó emboltorios de una casa á otra,
y lo hacia muy bien; pero al cabo de
nueve años desapareció segunda vez,
sin que jamas se volviera á tener noticia de él.
Todos estos hechos prueban, que
aunque no es comnn al hombre vivir mucho tiempo dentro del agua,
porque cuantos caen en ella perecen, si no se socorr~n á tiempo, hay,
sin embargo, disposiciones particulares que confieren al hombre la facultad de vivir en este elemento.
Tal vez no se creerá dificil que haya
personas que al sumergirse en el
agua, á consecuencia de alguna desgracia, conserven bastante presencia
de espíritu para no perder la cabeza, y saber detener la respiracion á
\

ti

•

'

�Eh MOSAICO MEXICANO.-ToMo 111.

376

fin de no sofocarse con el agna que
bruscamente pasa entonces en los
bronquios. Es tambien probable q1Je
todos los hombres po&lt;lrian gozar de
este privilegio, si como dice Buffon,
se tuviera cuidado luego que n¡¡.cen,
de meterles por cierto tiempo en el
agua, sacarlos á respirar, volverlos á
sumergir, y' continuar en esta alternativa, á fin de impedir así la. obliteracioó del agujero, oval, y conservarles por consiguiente, en toda: su
integridad, el mecanismo de la circnlacion, segun como oLra ·en el feto,
mientras que este se halla rodeado
de laa aguas en el seno de la madre.
No se puede dar otra razon satisfactoria, con respecto á los fenómenos precedentes, sino suponiendo en
las personas de que s~ trata, abierto
todavia el agujero oval, y por co~siguiente que la respiracion no tenia
ya lugar mientras estaban sumidas
en el agua: que entonces la circulacion obraba ·como en el feto, esto es,
de uno á otro ventrículo del corazou,
sin que la masa de la sangre pasára
por el pulmon, segun sucede en el
adulto. Este mecanismo, poco ordina1;0 en el hombre, y que suponemos aquí, salva perfectarnent.e toda
dificultad, y aun se encuentra confirmado con ·1a observacion que hemos referido, relativa á Didion: tenia esté abierlo el-agujero oval, porque de él habla .el cirujano que lo
reconoció cuando dijo haber des&lt;;ubierto en el tabique de ambas aurículas una abertura transversal, neglige,,temente valvulada.
( ilfusee des familles.)

DECISION l!lfPARCIAL.

En Inglaterra ·se ha suscitado la
impertinente cuestion _d e saber si la
reina Victoria., en su doble cualidad.
de reina y esposa, estará obligada en
conciencia á obedecer á su marido.
Durante este ridículo debate se pre•
sentó en un colegio de seiioritao, co•
mo asunto de discusion, la proposi•
cion siguiente estendida en términos
mas latos: iEs conforme á la sana fi.
losofia la ceremonia del matrimonio
en que la muger ofrece obediencia á
su marido7 Todas las educandas votaron por la negativa, y solo sostuvieron la opinion contraria la directora. y ª'! ayudanta, solteronas respetables, y que no habiendo quizá per•
dido todavia la esperanza de casarse, trataban de conciliarse la benevo•
lencia de los hombres que pudieran
inclinarse á conducirlas al altar.
UTILIDAD DE LA IMPRENTA.

En 1217 el precio de una biblia
pequeña manuscrita con límpieza,
era de 30 libras esterlinas, suma equivalente cuan&lt;lo menos á :!00 libras de la moneda actual. En el dia
se obtiene una hermosa biblia perfectamente impresa por unos cuantos chelines. Se refiere que los dos
arcos del puente de Lóndre!! solo
costaron 25 libras, es decir, cinco libras menos de lo que much~s años
despues valia una. biblia. Estos l1e-•
chos suministran un curioso comen- _
tario sobre las alteraciones y ventajas que ha producido la maravillosa
invencion qe la prensa en todos loe
paises donde se ha generalizado 6Q

uso.

'.

,

�EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo 111.

377

•· ,,
)(

11

E L ORANG-UTAl"\íG.

OS monos son los animales que mediatos entre sí, sus orejas son anpor su forma, por sus inclinaciones chas y se desprenden de la cabeza,
y por algunas de sus costumbres o- su nariz no sobresale apenas, y úni1
frecen mayor semejanza con la es- camente consiste en las dos ventapecie humana. Paro entre las di- nas colocadas á cierta dista~cia de
versas razas de aquellos, hay una que la boca que se prolonga ácia la pardifiere .de las otras, y de tal modo se .te superior de la cabeza: los lábios
asemeja al hombre, que falta muy sou delgados, y la. lengua. suave.
poco para inclinarnos á la opinion de
El rostro comunmente c11rece de
los que han dicho que servian de es- vello y solo tiene sobre la cabeza una
calon entre el negro y el irraci_onaL especie de melena por el estilo de
Estos animales que tan raros han 1111estros cabellos. Su dentadura. es
llegado á hacerse, y que úoicamen- absolutamente como la del hombre,
te se encuentran hoy.en los bosques porque cuenta el mismo número de
de la isla de Borneo ó en algunos si- dientes, muelas y colmillos: las matios del interior del Africa, son tan nos y los piés son largos y estrechos:
montaraces que ningunos datos com- las piernas arrugadas y con poca grapletos ni positivos nos ofrece la cien- cia: los brazos tienen una longitud
cia en cuanto á ellos; y lo único que desproporcionada y alcanzan hasta
acerca del particular ae sabe, es el mas abajo ele las rodillas; el vientre
producto de las observaciones ejecu- es grueso y rollizo. Finalmente, totadas en algunos individuos jóvenes da la superficie del cuerpo está cude aquella especie que han podido l,ietta de un vello largo, suave, rizacogerse y conservaroe durante algun do y nada espeso.
tiempo. Estos hecho&amp; unidos á las
No ea de creer, empero, que carelaciones de varios viageros, han mina siempre como los hombres, esbastado para fijar la opinion sobre los to es en él una actitud mas bien que
puntos mas importantes.
una costumbre. Si se le ecsamina
Cuando el Orangutan se halla en con atencion, se observará que su
sumayorrobustez,tepdrádeestaturn organizacion está espresamente discomo unos 5 á. 6 piés: en su fisono- puesta para vivir sobre los árboles,
mía se advierte una espresion de gra- y todos los viageros convienen en
vedad y tristeza, que le es peculiar, que sube á ellos con una estrema ra. y que nada tiene ni del hombre ni pidez. Aquellos brazos largos y mus- ·
del mono: Sus ojos están muy in• cul050s; aquellos dedos nervudos y
TOM, 111,-Xl,

..
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2

I

�378

EL MOSAICO MEX.ICANO.-ToAto III.

guarnecidos de negras uüas, parecen formados á propúsito para asirse á las ramas: los pies ladeados ácia
dentro, de modo c¡ue las plantas pueden unirse, están dispuestos para apoyarse en el tronco de un árbol. Pero esta configuracion tan favorable
para trepar, le es muy noci,'i para
caminar. Nh pueden sostenerse de
pié por mucho tiempo sin el apoyo
de un palo, y aurl asi tienen que torcer los pio2, de n'lódo que solo el la~
do de fuera el que estriban sobre
el suelo. Cuando por no tener en
que apoyarse. tienen que valerse de
las manos, caminan en cuutro pies
como los demas anímale$, ú mas bien
como los &lt;lemas monos, pero siempre con lentitud; s11s brazos )e sirven mas bien de muletas que de patas, y se asegura q'u e en este movi~iento &gt;se apoyan sobre los -puüos
cerrados.
Con tantos puntos ele semejanza
con el hombre, puede fácilmente concebirse qu·e en su origen se le apellidaria el lwmbrc salcage. Sin embargo, se diferencía por señales bastante 11otables. Sus ojos están muy
pr6csimos, la freute es muy pequeña, la punta de la barba no sobresale, la nariz apenas ccsiste, la boca
es dilatada y resalta del conjunto del
· rostro, los m11slos son cortos, los brazos largos, los pulgares pequeños,
los pies y manos largos y estrech9s.
En cuanto al interior son aun mas
notables las diferencias. E l hombre solo tiene doce costillas, el Orangutan tiene trece, las véi:febras del
cuello son mas cortas, los huesos del
vacío mas unidos, las caderas mas lisas, y los riñones mas redondos.

es

EL MOSAICO

Aun cuando el cerebro es igual en
estructura a l del hombre, el Orangutan nunca piensa, obra sin reflecsion,
y aun pudiera decirse sin aquella inteligencia de instinto que distingue
.i los otros animales. A pesar de que
su lengua y todos los órganos de·Ja
voz son 1oil mismos que en el hombre, el Orangutan no babia; dá algunos chilli&lt;los estraf1os y agudos, ú un
gruflidu rápido y bronco semejante
al ruido de una siflrra cuando divide
un leiio seéo. Pudiera decirse que
la naturaleza al dotarle de 6rganos
parecidos á los nuestros, le ha prohibido su uso para confundir á los llamados filúsofos que pretenden que
nuestl'a inteligencia y nuestra animacion son solo el resultado de nuestra
organizacion mate1ial.
Los Orangutanes como los demas
animales, q11e no se alimentan de la
caza, y que carecen de armas defensivas viven en cuadrillas. Su sustento consiste en frutas, raices, yerbas aromáticas y huevos. La carne
les repugna, y aun aquellos que han
llegado á domesticarse no han manifestado aficion sino á manjares dulces. Son tan en estremo montara-'
ces, que al mas pequeño ruido se avalanzan y trepan á la cima de los árboles mas elevados con una asombrosa rapidez: es casi imposibl~ cogerlos vivos, se resisten basta la muerte, y su fuerza ea tan prodigiosa que
diez hombres no bastarian para dominar á un Orangutan que se halla~e en todo su vigor. Ellos mismos
se forman una especie de cabaña en
los -árboles, sobre la,s rocas, y al efec~o eligen los .sitips mas solitarios

e

MEXIOANO.-ToMo III.

intransitables. D ícese q~e ~e le~ ha
visto reunirse en cuadriliasi'J a&amp;a&lt;;ar
á palos á los elefantes.
1,
Han tenido en eu coropaiiia algunos niños que ha siclo muy dificil vólver á recobrarlos. Los conducen de
rama en rama con una precaucion y
destreza que sorprendén. Un negrito que permaneció entre ellos por
espacio de un afio, ningun daiío recibió en todo ª'luel tiempo.•Pero no
es tan peligroso á los niños como á
las mugeres el hallarlos: se apoderan de ellas y las hacen ser vir á sus
placeres; este hecho e~tá d~clarado
por todú8 los viageros y reconocido
por los naturalistas. Un autor digno de crédito asegura hl\ber hablado
~on una negra que habia permanecido tres años en p&lt;&gt;&lt;;ler de- aq1,1el\os
animales; no solo no habia sid&lt;? mal,tratada, sino que la babiau surtido
en abundancia de cuanto necesitaba
para su sustento.
El carácter del Orangutan solo
con la edad, parece hacerse indómito, pues en las casas de fieras ee han
visto algunos de corta edad, que han
llegado casi á domesticarse. Buffon, á
quien no puede dejar de citarse hablando de historia natural, tuvo ocasion de observar uno de muy cerca.
"Su aspecto, dice, era bastante triste, su paso grave, sus movimientos
comedidos, su n atural agradable y
rnuy distinto del de los demas i;nonos; no tenia ni la impaciencia de los
magots, ni la malignidad de los babuin¿s, ni la estravag;¡.ncia de los macacos •••• A este mono bastaba la
,· palabra para hacerle 9brar; para el

379

los &lt;lemas monos el azote., pues solo
obedecen á fuerza de castigos. Y o
ví aquel ~nimal presentar su mano
pai:a acompailar basta la puerta á las
p~rsonas que le visitaban, pararse
con ellos gravemente y como de compaüía, sentarse á la mesa, desdoblar
la servilleta, limpiarse los lábios y
servitse de la ~ucbara y el tenedor
para llevar manjares á la boca, poner por si mism&lt;t la bel,ida en un vaso, tocarle co11 otro para lQs brindis,
l~vautarse por m;1a ~i¡.za y una salvilla, ponerla sobre la. mesa, poner afÚCar y servirse el té, esperar que
se ewriase pa,ra beberlo, y todo sin
mas instigacion que las señas ó la _
voz de su amo,, y á veces pQr si mismo. A n~die hacia daño; se aceicaba ,eon cierta circunspeccion y como
pidiendo le acariciasen. L e gustaban en estremo los dulces, así es que
todos le obst'quiaban con ellos: y coIDQ padecía una tos frecuente y se
hallaba afectado del pecho, esta gran
cantidad de confituras contribuyó sin
&lt;luQa ~ abreviar su vida. En .Paris
viú solo un verano, y el invierno siguiente murió en Lqndres. No comia apenas; pero las frutas maduras
y eecaa las preferia á los demas alimentos. Bebía vino pero en corta
cantidad, y lo trocaba gustoso por leche, té ú otros licores suaves."

Al ver desplegarse en el Orangutan tanta intelige ncia y aun pudiera
decirse tanta agudeza en su juventud, parecia nat1,1ral esperar que la
demostrase mucho mayor cuando llegase á ser adulto, pero justamente
¡mcede lo con,t,rario. Si se e.csamibabuiDO 416 necesa.iio el palp, y•para nan las modificacione11 orgánicas que

•

•

1

J

�380

I

EL MOSAICO MEXICANO.-TOMo ID.

esperimenta un Orangutan al pasar
de la juventud á la edad adulta, inclinarán á juzgar que su inteligencia ha debido debilitarse. El Orangutan jóven presenta una frente que
resalta, redonda, elev11da, es decir,
un gran desarrollo de las pa1tes anteriores del cerebro: pero estas partes no tardan en aplomarse, deprimirse y ;-educin&lt;e á las proporciones
que ofrecen las .demas especies del
, mono. Los Orangutanes presentan
este singular fenómeno q1Je á medida que se desarrollan sus fuerzas fisicas se debilitan las intelectuales,
comosÚa naturaleza no hubiese que1ido dejar todos los recursod de la
inteligencia á un animal que se hallase dotado de una parte de la destreza det hombre. Sea lo que quiera, este aserto no puede mirarse sino como una conjetura; porque nadie hasta el dia ha tenido ocasion de
observar á los Orangutanes en lo interior de los bosques que habitan, y
que lo que Jlamanos una indómita aficion á las selvas, no es, por lo visto, sino el amor de la independencia
que solo puede considerarse como
una prueba de falta de inteligencia.
Sin embargo, esta cuestion queda sin
decidir como tantas otras concernientes á este animal, y probablemente
no llegará á resolverse, porque la
raza se hace cada vez mas rara y mas
dificil de estudiar.

EsTE sitio silencioso
Q.ue hoy causa me,ancolía,
Fué en otro tiempo dichoso,
El verjel mas deleitoso
De toda esta serranía.

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo III.

Este sitio en que hoy los ojos
Entristecidos descubren
Solo malezas y abrojos,
Y marchitados despojos
Q.ue el árida tierra encubren,

A esa fuente se acercaba,
Y en las huellas que estampaba
Su pié, mil flores nacian.

Era alfombra de tomillo
Y de flores pabellon
Del mas esmaltado brillo.
Era del amor sencillo
La venturosa mansion.

¡Y ya no ecsiste la hermosa!
¡Y ya no ecsiste el jardin!
¡Y pasó como una rosa
Q.ue apenas luce pomposa
Cuando ya llega á su fin!

Aquí todo era contento,
Todo suspiros y amores,
Y perfumaban el viento
Las doncellas con su aliento,
Y con su aroma las flores.

Y a las fuentes se secaron
Q.ue cristalinas corrian:
Y éste sitio abandonaron
Los que tanto la admiraron
Y que ansiosos la seguian.

.............. ............

De su voz el dulce acento
Para siempre enmudeció:
¡Ay! tambien en un momento
Cesó su duro tormento,
Y ya todo se acabó.

Porque las serranas bellas
Aquí á bailar se juntaban
A la luz de las estrellas;
Y tal vez hubo una entre ellas
A quien ellas envidiaban.
Yo la ví. ¡Cuán hermosa era!
¡Cuán dulcisíma su voz!
No mas bella y lisongera
Parece en la primavera
La clavellina precoz.
Pálido era su semblante
Como su lábio tambien:
¡Ah! la palidez constante
Es indicio en una amante
De que sabe sentir bien.
Era negro su cabello
Y moreno su color,
Y era celestial su cuello •••
Nunca conjunto mas bello
Pudo inventar el amor.
Aquí el alivio buscaba
De las penas que la herían:

•

De sus ojos celestiales
Y a se oscureció la luz,

Y sus gracias virginales
Como despojos mortales
Ampára esa sola cruz.

.............. ... .........
Y no fa}ta una serrana
Q.ue refiera con dolor,
Q.ue en ésta fuente cercana,
Al apuntar la mañana,
Se oyen gemidos de amor (11).
(•) El único mérito que puede tener esta
composicion consiste en referir un acaecimiento verdadero. La persona de quien se
habla en ella (María de S0 ), perttneció á
una familia distinguida, y desde muy tierna edad, se vió destinada por sus ambiciosos padres, á ser esposa de un hombre á
quien ella pot instinto natural aborrecía, y
esta circunstazieia fué el principio de todas

...

381

DEMENCIA CONFIRMADA,

Un habitante de Boston se ha que,
re1lado contra uno de los periodistas
de la misma ciudad que le llamó loco, y pide una reparacion de 20.000
pesos. El periodista dice que la mayor prueba que puede dar de que
no tiene sus sentidos cabales, es que
le pide tan gruesa suma, y todos los
periodistas convendrán en que es loco rematado.
sus desgracias. La muerte de su padre las
aumen16 en gran manera; porque su madre,
muger de carácter altanero y despótico,
y ambiciosa de honores, de bienes de fortuna y de brillo en la sociedad, veía frustrados todos sus proyectos en la repugnancia que manifestó constantemente su hija
al enlace qne se le proponia. El cruel trato que esta esperimentaba en su propia casa,
y que llegó á escitar la indignacion públic 1, hizo que la marquesa de la Celada, prima de la infeliz María, movida de compasion, se la llevase á Vivir consigo á una
casa de campo bastante retirada ~ la capital. .am, hubiera podido aquella hermosa jóven pasar dias menos azarosos, si la
desgracia, á que el cielo la destinó desde la
cuna, no hubiese hecho que se enamorase
profundamente de un hombre que no poclia
unirse á ella, porque era casado. &amp;te, d0tado de un carácter no menos fogoso que el
de María, fomentó aquella pasion, porque
llegó á esperimentarla él mismo con igual
violencia, y tal vez.procedió mal; pero¡.qué
hubiera hecho cualquiera otro hombre sen. siblc en igual caso1.... . María supo sacrificarse con heroicidad en las aras de la
constancia y de la resignacion. El violento estado en que vivia le atrajo una tisis
:maligna, ( enfermedad propia de las personas que saben amar) que puso fin á los padecimientos de aquella desgraciada jóven
el mismo dia en que cumplía veinte affos
de edad.

�382

EL MOSA lCO MEXIO.ANO.-ToMo IIl.

ti ,~i,11
'

,,1~~,, wi ~1i1,,,~,

E1¡1 la .lmerica Meridional,

. R A el 10 de Junio de 1774:
una hermosa mafiana brillaba sobre
las blancas cimrur de lM cordillerlll!,
y se esparcía con lentitud en los profundos valles que rodean estas montauu gigaotescas. Dos jóvenes, cuyos trages anunciaban ser franceses
distinguidos, seguían ron dificultad
una iienda estrecha, ahondada en la
roca, ayudándose algunas veces de
los brazos de sus criados, y otras de
los hombros de sus guias. En efecto, el lado que contenía la senda era
en algunas partes tan pegajoso y profundo, q•1e los víageros solo podían
segwir so, camino cargados por otros
hombres. Las subidas eran tambien
tan dificiles, que los natnrale¡¡ ejercitados;ipenas podian mantenerse en
ellas para prestar los hombros y brazos, á fin de que sirvieran de escala.
"Vayan al diablo los viages, la
América y las cordilleraa, esclamó
Julio di, Chamilly, sentándose sobre
una piedra para cobrar aliento: todavia las montañas de la Suiza y de
la. Italia, pueden admirarse desde
Uba silla. de posta, desde una orde!ia, ó desde la puerta de una ermita; pero estas son verdaderas montaüas de salvages. ¡No hay en ellas
un rostro humano, un sendero practicable, ni una sola choza! Solo se
ven serpientes, cocodrilos, tigres ne-

gros y osos de frente blanca. Demos gracias al capitan de l'Anfitrite
por habernbs recomendado este pa-

seo."
- "¡Cómo ha de ser!, le respondió
Cárlos Je Estival, no sin reírse de la
desesp~racion de su amigo: es necesario su(~ir algo para dar la vuelta
al mundo. Sin embargo, iºº será un
placer contar despues nuestros peligros, y hacer estremecer con ellos á
las muchachas de Versailles y de
Trianon1 Ten, Julio, por cierto, que
los tigres negros, y los osos de frente blanca, te conquistarán mas corazones que tus verso~."
Por último, la pequefia comitiva
llegó á los famosos puentes de Icononzo; y cuando desde aquella altura, que pisaron temblando los dos jóvenes, pasearon su vista sobre la escena imponente que los rodeaba, se
estinguió en ellos toda frivolidad, y
fueron sobrecogidos de una admiracion tímida y de un terror respetuoso, en presencia de aquella gigantesca y salvage naturaleza.
Figúrese el lector unas elevadÍAimas peiías que pll.Tecen talladas á. pico en mul·hos centenares de varu,
y á cuyo pié mugen y saltan anchoe
y espumo8os torrentes que se deeprenden de alturas prodigiosas, todas cubiertas de nieve, y formando

Puente de

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�EL MOSAICO MEXICANO.-Tollío 111.

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conos inaccesibles, de mas de mil y
doscientos pies: en otras partes se
presentanhendidurasprofundas, por
las cuales se precipitan con estrépito aquellos rios, casi sin bordos, iguales en todo á los mares que atraviesan la América: mas allá se ve un
enorme boa que se arrastra s~bte las
rocas desnudas, ó se enrosca entre
los arbustos, mientras que un mono
burlon se balancea ele las ramas, y
los pericos mezclan sus silbidos agudos al espantoso rumor de las aguas.
Los puentes de Icononzo, no son
la obra dei'hombre: la naturaleza los
ha producido caprichosamente sobr'e
dos rocas perpendiculares, en la forma que demuestra la estampa que
acompañamos: la industria humana
no ha tenido allí otro participio que
el de haber fijado en el puente superior un débil balaustrado que proteje al viagero en el caso de acometerle algun vértigo; y á la verdad que
pocos hombres pasan este puente sin
que se les doblen las rodillas y sin
que se les deslumbren los ojos con
la blancura de las nieves.
El puent11 superior tiene cuarenta y siete y medio pies de largo, y
cuarenta y uno y medio de ancho:
el centro, en su menor espesor, no
escede de ocho pies. El puente inférior se halla sesenta pies mas abajo: ·está formado de tres rocas, dispuestas de modo que la d11 enmedio
viene á ser la clave, y en ella hay un
agugero de 90 pies cuathados. Se
supone que estas rocas se desprenderian de las cimas mas elevadas, durante algun temblor de tierra, y que
al caer se detuvieron allí. La ele-

vacion del puente superior sobre el
valle, es de trescientos cincuent'a.
pies.
El torrente que corre en el fondor
por entre las hendiduras de las ro'
cas, cae con lúgubre rwdo en unir.
caverna tan oscura, que áun en pleno
diu es necesario arrojar algun combustible convertido én, llamas, para
de:séubrir sus paredes, y solo antónces es cuando se ven revóloteat en
las sombras grandes aves; cuyO's tristes graznidos completan él húrror de
aquel cuadro.
Cárlos de Estival 'y Julio de Chamilly, apoyados @ el balaustrado,
miraban con espanto el abismo, y ambo's estaban tan pálidos, como si vieran algun espectro nocturno .
0

•

1

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"¡AM, dijo Cárlos con una v,oz ¡llterada, y volviendo á ob;o lado la cabeza: el que se viera obligado á pre-

cipitarse en est~ abismo, recibir.iq., sin
duda, la muerte mr¡,s hm-rrr,osa!"
El año siguiente vólvieron a Francia los dos amigos, y &amp;.l contar sus
aventuras en los salones de la jóven
reina, fueron oidos con admiracion.
Pasados algunos áiios e11tálló la
revolucion de 89, y atraídos po-r influencias de familia y de posicion,
Cárlos y Julio abrazaron partidos opuestos. El primero babia sido voluntario en la espedicion de América, y cuando volvió á Francia se arrojó con ardor en el gran movimiento popular, combatió en la Bastilla
y en las Tullcrias, y luego entró al
servicio de los ejércitos de la república. Julio era oficial de guardias
de corps, habia cintareado al p.ueblo,

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388

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384

EL M08AICO MEXIOANO.-ToMo Ill.

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo IlI,

pisado la cucarda nacional en aquel persecuciones, cuando Chamilly pa•
imprudente festín, que fué el último dre cayó en su poder.
Es necesario haber respirado el
del reinado, y despnes de algunos
aire
abrasador de aquella época, pameses emigró con su ,familia.
ra
poder
comprender el modo inflecAmbos amigos perma~ecieron
silje
y
atroz
con que se satisfacían
siempre separados desde el princilos
ódios
políticos,
y como se olvidapio de la revolucion, y cada uno igban
todas
las
relaciones
de la sangre
noraba la parte que el otro,\1abia tenido en la lucha; pero enmedio de y de la amistad.
Estival asistió fríamente á la ejeaquel\as calamidades públicas recorcucion
de aquel viejo marqués, que '
daban todavia su amistad y se amatanto
lo
babia estimado y tratado cobá.n con ternura..
mo
á
su
hijo. La mañana siguienLa continu.acion de la guerra y la
te
encontró
Julio el cadáver de su
diferencia de sus opiniones, debían
padre
traspasado
de balas y al lado
alguna vez poner al uno frente del
&lt;le
veinte
de
los
suyos.
.
otro y hacer germinar f:n ambos la
"
.
Y
a
se
deja
entender
que
desde
enrábia de los partidos, que se alimentonces
debió
ecsistir
un
ódio
mortal
ta de la amistad pasada para qonverentre ambos amigos: así es que mutj.rla en ódio.
,
En efecto, llegaron á encontrarse chllS veces encontró Estival colgados
en "vendee, precisamente en la épo- de los árboles á sus soldados en comca en que las p'asiones estaban mas pañia de un perro; y otras halló Juecsaltadas, y-en que los dos partidos lio despedazadas aun las mugeres de
trataban á sus prisioneros con la ma- sus partidarios: estos hechos atroces
yor impiedad. Los soldados del ca- se consideraban por ambas partes,
pitan Estival habían sido conduci- como preludios de una venganza to·
dos por un traidor á una emboscada, davia mas completa y mas estudiaaa.
Las acciones mas activas y tenadonde los partidarios de los dos marqueses de Cbamil\y, padre é hijo, ces, se daban siempre por Chamilly,
sacrificaron las tres cuartas pa1tes. especialmente cuando iba entre sus
Esta füé la fatal ocasiou que propor- contrarios el homicida de su padre¡
cionó á los •amigos el que vplvierau y como hasta entonces babian per- ·
manecido iguales las hostilidades, eá verse.
Estival babia escapado con suma ra ya probable que tocára. sn tumo
dificultad de aquel lazo, y juró ;en- al jóven marqués.
No tardó, pues, en suceder: hizo
gar á sus pobres compaí1eros; así es
prisionero
á Estival, y lo guardó cui•
que por largo tiempo se ocupó en
dadosamenteparainmolarlo
ásu venescaramuzas con los contrarios, en
ganza.
V
éamos
como.
las que pei-dia y mataba gente antes
El 10 de Junio de 1794, hacia ude lograr su venganza. Entre tanto, se iba envenenando su ódio, ya na hermosa mañana, igual en todo á
con pérdidas nuevas ya co~ inútiles la del 10 de Junio de 1774, que co-

..

mo se ha dicho al principio, "brillaba sobre las blancas cimas de las cordilleras, y se esparcia con lentitud en
los profurvJos valles que rodean estas montañas gigantescas.''
Un buque ingles, salido de las cos•
tas de la Bretaña, con direcci~n á las
colonias, babia tocado en uu punto
inmedi¡i.to á los puentes de Icononzo; y he aquí que aquellos mi.,mos
viageros que visitaron estas espantosas soledades el 10 de Junio de
74, pisaban de nuevo sus escabrosos
seuderos.-iirán á admirar todavía
aquella curiosidad natural1
Iban delante algunos criados de
librea, armad06 con pistolas y cuchillos de caza: seguía luego un hombre vestido á la francesa, el cual acompailaba á otro, envuelto en una
capa.
Este, que llevaba la cabeza inclinada sobre el pecho, como si estuviera sumergido en pensamientos sombríos, siguió maquinalmente á su
compañero hasta la mitad del puente superior, y allí Jo distrajo repentinamente de au delirio, el movimiento brusco de uno de los criados, quien
quitándole la capa de los hombros,
dejó ver un hombre vestido con el
uniforme de la república, y atados á
• la espalda sus dos brazos. L evan_tó
entonces la cabeza, y el pai.,age severo y grandioso que se presentó á
su vista, pareció fijar poderosamente su atencion, y despertar en él ideas confusas.
"L Reconoces este lugad le dijo
con una voz irónica y amarga el hombred el vestido aristocrático."
A estas palabras, y al motal de a~
TOl\t, n1 ....:...x1.
g

quella voz, d hombre atado, que se
babia enternecido á la vista de unas
montañas, llenas para él, de dulces
y puros recuerdos, se estremeció hor•
rorizado, y con un acento desdeñoso y profundam(mte resentido: "Si,
le dijo: vuelvo á encontrar este sitio
tal como lo d~jé hace veinte afios, y
no encuentro otra diforencia que en
el que me acompañaba aquella vez,
el cual era entonces mi amigo, y hoy
es un traidor, un cobarde!"
-"¡,Conque lo rcconoces1 Tanto
mejor. De ese mod? ite acordarás
tambien de las palabras que pronunciaste sobre este puente hace veinte afios1 El que se viera obligado, decías tú, á 1mxipitarsc en este abismo,
recibiria, sin duda, la muerte mas horrorosa . ••. Mira, pues,· si tengo memoria, y si lo que un amigo me ha
dicho una vez he sabido conservarlo."
Mientras que Chamilly hablaba
con su estilo sardónico, y con la misma lentitud que un asesino sume á.
su gusto el puñal en una víctima indefensa, el rostro de Estival iba em•
palideciendo por grados.
"A lo menos, •• •• tu padre, •• ,SU•

frió la muerte de un soldado, le dijo
al marqués con una voz interrumpi•
da. Pero poco importa: no soy yo
quien pedirá gracia á un emigrado,
á. un traidor. Dí á tus criados que
se aparten, y que no manchen con
sus viles manos á un soldado de 111.
repúbfüia."
Y ayudándose con los codos para
subir sobre el débil balaustrado-, pa•
s6 sus piernas, una despues de otra,
y asomó la cabeza ácia el abismo ...•
Pero- iuvCJlunt&amp;riamento 1·etl'occdiú

'

..

.

�EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo III.

386

..

l guno ••• •(f eras tú el que me 11a-

estremeciéndose, y cubierto- de un
sudor frio.
- "¿ Tienes miedo, ciudadano 1"
dijo Chamilly, ace1·cándose al balaustrado, y haciendo una seila á s4s criados que permanecían á la entrada
del puente. "Cuando uno se mete
á republicano, debe sel'lo has~a el fin:
vamos, ánimo! y á imitacion de tus
hermanos los sans-culottes, af1ade un
nombre romano al J;uyo de bautismó:
por ejemplo, el de Curcio. tQ,ué dices1, • • •¿Te parece á propósito1"
-"Julio, respondi0 Estival, cou
voz baja y alterada!,ambossomos soldados, y hemos hecho fren\e á las balas, á la m~tralla y á las bayonetas,
pero por nuestra antigua amistad te
juró, que esta muerte me causa mucho honor."
-"Acuérdate de mi pa&lt;,lre. Va..
mos, despacha, antes que venga al-

mabas cobarde1"
Los ojos de Cárlos brillaron entonces de furor: miró segunda vez el
abismo, y paseó des pues sus ojos por
aquellas rocas agudas y estrepitosas
cascad~; y aunque se le erizaron
tos cabe11os é inflamó el rostro, gritó
con uua ecsaltacion espantosa: "¡Viva lá república!" y se lanzó á la profundidad.
Julio Jo vió caer sobre el pico de
una roca, situada á doscientos pies
del puente, y saltar de allí otros ciento y cincuenta basta el fondo del torrente. Entonces dirigió una Ronri. sa al abismo; recogió sus criados, se
puso á bordo del buque inglei,, y volvió á entrar en V endee para irá caer
algunos meses despues bajo el sable
de los dragones republicanos.
( Jlilwee dufamille,s.)

~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ _ , . ~.,..,...,..,.,,~

'

PELIGRO DE LA SEMEJANZA.

.RA

Martín Guerra natural del 11
pueblo de Artigues, en Vizcaya, y
casó en 153'4 con una muchacha, poco roas ó menos de su edaB, y de una
fami)ia que tenia relaoionlll! de pa•
rentesco con la suya. Go~abatt ambos de una fortuna hone~ta, v.ivi~ron
juntos diez ,añós, sin esp~rinientar•
lWlgun contrati..~mp9, y Jqyierop l.lº

hijo. en su ~atcimonio. Resen~do
un d1a Ma1tm de los malos tratamten~
tos que recibía de su padre, á causa
de haberle ocultado un poco de trigo, se ausentó de su casa, y para no
volv,er á ella muy breve, se determinó á viajar. Salió en efecto de
su pueblo, y no se supo de su paradero en mas de ocho aflos.

•

EL MOSAICO MEXfCA'NO.-To~{o Iir.
Tres 6 cuatro despues de su partida, se presentó ep su pueblo una
persona, cuyo verdadero nombre era
Arnault de Tilh, natural de la aldea
de Sagias, y tuvo la idea de hacerse
pasar por Ma1tin Guc1Ta, Al intento se presentó inmediatamente á la
familia de éste, y á la de su padre,
y como la semejanza era tan petfecta, ambas quedaron engaiiadas: la
mugar de Guerra lo recibió como su
verdadero marido, y lo reconocieron como tal las cuatro hermanas de
aquel, todos .los parientes de su muger, y su propio tio. El hombre era
descarado, y tenia la firmeza necesaria para sostener una impostura.
Rabia conocido á Martin Guerra en.
sua viages, y sabido de él hasta los
mas pequeños pormenores relativos
á. su familia; aun los mismos luuaº
reños se engañaban con él, no solo
por la semejanza de su persona con
la de Martín Guerra, sino por las particulares que les recordaba, con respecto á varios acontecimientos pertenecientes al pueblo. Resuelto, pues,
á contrahacer al verdadero marido
para procurarse un establecimiento
y algunos bienes, y creyendo que ó
no volveria Guerra, ó que en caso
de hacerlo, se le reputarin como un
impostor, se decidió, por fin, á llevar las cosas _á todo su término.
Considerado como el marido legítimo, vivió como casado con la mu,gerpor el espacio de tres años; y sin
esperimentar la menor contradiccion
gozó de los bienes y aun vendió
muchas heredades; pero .habiéndose
desavenido con •el tio en defensa de
intereses, conoció éste su en·or, y

387

en consecuencia todos los &lt;lemas advirtieron la supe[che1-Ía del pretendido Mf!.rtin Guerra. Los mas prócsimos parientes persuadieron á la
muger ( que segun toda apariencia
era muy fácil de persuadir) de que
el que se decía su marido era un im- ,
postor, y la obligaron á quejarse
en justicia ante et juez de Rieux, á
quien únicamente pidió locondenára por el crímen de falsedad, á la
multa de dos mil libras y á la satisfaccion de todos los gastos, daños é
interese;, cuyo monto debia aplicarse á. la quejosa.
El supuesto m¡¡.rido contestó ef¡ta
queja con invectivas, acusando á los
parientes de su muger de haberla
apremiado y compulsado para deponer en su contra por razon de intereses, y pidiendo á su vez que se pu.siera á aquella en un lugar seguro,
donde estuviera al abrigo de las sugestiones de sus parientes; que por
lo relativo á él, se le absolviera y se
c.ondenára á sus contrarios en la
tisfaccion de dafios é intereses.
Sufrió en seguida un largo interrogatorio, de que saliú éon lucimiento: ecsaminada con separacion la muger, convinieron perfectamente todas
sus respuestas con las que produjo
el marido; Jo que obligó á los jueces
á decre el secuestro de aquella, segun babia pedido el supuesto Guerra, y aun se permitió á éste publicar
un monitorio para obtener revelaciones de los que habían sobornado á su
muger. Se oyeron mas de ciento cincuenta testigos, de los cuales, una
part.e lo reconocia por Martin Guerra, el mayor número ¡¡ostenia que éra

sa-

�'

388

E L f\1OS·AtOO MEXICANO.-ToMo nt.

Arnault de Tilh, y los demas depo- lear en la batalla de San Lorenzo,
.nentes no se inclinaban ni á uno ni á delante de San Q.uintin, donde per•
otro. Por último, el juez de Rieux, dió una pierna.
Cuando el recien llegado supo lo
persuadido de que aquel hombre no
era el verdadero Ma1tin Guen·a, ter- que habia pasado en su ausencia, se
minó la cuestion condenándoloáper- presentó al Parlamento, quien ordeder la cabeza, y que despues se des- nó nuevo interrogatorio, y la confrontacion con el acusado. Este, mas
cuartizára su cuerpo.
Arnault de Tilh apeló al Parla- firme que el otro en sus respuestas,
mento de Tolosa, el cual quiso co- llevó el atrevimiento hasta tratar al
menzar de nuevo el proceso, á fin de marido de impostor, sobomado por
ecsaminar este pegocio con mucha su tio. Siguió el careo con las herma·
madurez y circunspeccion. Dió prin- nas, la muger, y los principales tes•
cipio interrogando separadamente al tigos, y todos únamimemente recomarido y á su muger, y en esta se- nocieron al que acabaha de llegar
g1111do. vez volvi.í á triunfar el des- por el v-erdadero l\Iartin Guena. De
caro de aquel. Oi&lt;los de nuevo los este modo se le hizo anojar la mástestigos, sfl encontraron divididos co- cara á. Arnault de Tilb.
Por decreto de 12 de Septiembre
mo en la primera informacion: unos
deciau sí, otro:1 no, y los demas ni sí de 1560, se condenú á Tilh á. perder
ni no. No podía ciertamente ser mas la cabeza frente á. la casa de Ma1tin
perfecto el papel que 'filh represen- Guerra, cuyo nombre, bienes y fataba, y ninguno otro, que no fuera milia habia usurpado. Lo confesó
el verdadero Martin 9uerra, hubiera todo, y murió arrepentido.
podido responder con tanto acierto
[ll-Iwee desfamilles.]
á toda clase de preguntas, ni dar razon de tantas circunstancias y pormenores sobre que era interrogado,
lo que confundía á los jueces, á los
LA costumbre de manifestarse con
parientes, y aun á su misma muger.
seí1ales este1iores la pérdida de alHallábanse las cosas en este esta- gun pa1iente, parece haber ecsistido, y la causa del acusado iba á pre- do en todos tiempos y lugares; pero
valecer, cuandorepehtiuamente, yen los colores del luto han variado setiempo qne menos se espe~a, com- gun los putblos y los siglos. En la
antigüedad los egipcios lo llevaban
pareció el verdadero Marttn Guerra, amarillo, y los etiopes gris: en Roque se llegaba de España con una ma, lo mismo que en Esparta, lasmupierna de maderá, fruto '}Ue babia geres so vestian de hlanco: en la esacado ele sus viages: allí servia de dad media, y hasta el fin del siglo
lacayo al Cardenal de Burgos, y des- XV usaron el hlanco las mugeres de
Castilla: en China y en el reino de
pues pas.í con el mismo destino á las Siam es tambien el hlanco el color
úrdenes de su hermano, quien lo lle- funerario: entre los turcoR lo son el
v.'."i á F landes, y se viú obligado &amp;pe• azúl y el violeta: en F rancia y en la

--

EL VESTIDO DE LUTO.

EL MOSAICO MEXlCANO.:._ToMo Ill
mayor parte de las naciones de Europa, ha prevalecido el negro: este
era el que los hombres llevaban antiguamente en Grecia y Roma. De
todos los colorns, parece incuestionable que el negro es el que mas
conviene para el vestido de lúto.
Los orientales y griegos se cortaban los cabellos para demoatrar el
sentimiento r¡ue les producía la pérdida de las personas que les interesaban. El primer act,&gt; de piedad filial con que señaló Orestes su regreso á Argos, fué el de cortar sus cabellos sobre el sepulcro de Agamenon. Los romanos por el contrario,
se dejaban crecer la barba y los cabellos.
Entre los judios, las demostraciones luctuosas eran todavia mas notabl.?s. En la muerte de sus pa1ientes no solo S&lt;' arrancaban los cabellos, sino que rasgaban tambien sus
ve~tidos, ~ustiluyéndolos con sacos ó
silicios de color oscuro ó negro; estaban, ademas, obligados á. guardar
el ayuno, y á comer y dormir sohre
la tierr.1; andaban con los píes desnudos, y no les era lícito calentarse
al fuego, cuidarse la barba ni las uñas, y mucho menos hacer uso del
baño. Como la nat11raleza no hahria
podiuo soportar por mucho tiempo
semejantes austeridades, la duracion
del luto era muy corta: no dcbia pasar nunca de treinta días; pero regularmente era de siete, y de menos algunas veces, si se ha de juzgar por
e$tas palabras del Eclesiástico: "vestid el luto, segun el mérito del difunto, durante un dia ó dos, para poneTos a.1 ab1igo de la maledicencia; y
porr¡ue la tristeza acelera la muerte,
y la afliccion del espíritu debilita el
vigor del ánimo."
Entre los romanos se prolongaba
el luto hasta diez meses. Durante
este tiempo no podia una viuda contraer matrimonio, sin atraerse la nota de infamia. Los niños, cuya edad
no escedia de t res años, no imponían

389

á. aus parientes el deber de vesti'tse
de luto por su muerte; pero los que
fallecian desde tres basta diez años,
merecían tantos dias de luto cuantos
años habían contado d~ vida. Despues de la batalla de Canas que dejó tantos vacíos en las familias de Ro-'
ma, el senado, impaciente·de borrar
111 memoria de tan gran desastre, redujo á treinta dias la duracion del
luto.
Los modernos lo visten mucho mas
tiempo que los romanos. Aunqueen Francia ha sido abreviada su duracion, lo lleva una viuda trece meses, y un viudo solo seis. tQ.ué razon habrá para esta diferencia7 tSe•
rá acaso, que un marido no rlebe 11fligirse tanto de la pé1·dida de su muger, como ésta debe hacerlo de la de
su espoijo1 Q.ui1.á esta discordancia
se apoya en la legislacion que no impide al viudo voh-erse á casar cuan•
do le agrade, al paso que una vin&lt;la
no p11ede practicarlo sino despues
que han pasado diez meses.
Por lo demas, el peri,,do del luto
se arregla en el dia segun los grados
ele parentesco, ó la importancia del
difunto. Se divide en diferentes épocas, y se modifica en proporcion
que se acerca á su término. Algunas personas lo hacen estensivo á sus
habitaciones y carruages, tarizando
aquelllll! con paños negros, y haciendo cubrir en estos, el lugar de los vidrios con recortes de telas oscuras.
( Le lVIosaique.)
MODO DE IMPONER SILENC I O A UN
AUDITORIO.

En el teatro Olímpico de N ewYork, la entrada al pú.tio cuesta una
peseta: cuanuo los espectadores esI tán muy alborotados, el empresario
se presenta y dice: caballeros, si no
cesa este ruido, desde maí,an¡\ suhiré á. dos pesetas los billetes de entrada al pátio. Est11, admonioion sur-te siempre efecto.

�..
OBSEQUIO A LOS SUSCRITOaES DEL MOSAICO,
392

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo 111.

pinela, perifollo, &amp;c., sin olvidar
nunca la sal , porque no hay cosa
mas esencial que este condimento en
cuanto se dá de comer á los anima•
. les. Cuando clejan la comida de so•
bra, 6 van perdiendo sensiblemente
el apetito, ya no tardan en reunir las
condiciones dé una perfecta ileba, ó
, por mejor clecir, ba llegado á su último término.-3° La estacion mas
á propósito para esta ceba, es aque11a en que mas abundan los alimen·
tos con que ha de hacerse en cada
parte.-4~ La últimacondicion que
se requiere para perfeccionarla, es
el de tener á los cerdos en un esta•
do de limpieza y quietud que los es•
cite al sueño, porque se equivocan
los que piensan que este animal se
complace en la inmundicia, pues está
probado que se crian mejor en po•
cilgas anchas y aseadas, que en estrechas é inmundas.
Eafermechules ••e pa•eee■, Y remediM para eararla,,.

P1010.-C uanclo el cerdo sacude
frecuentemente las orejas, se rasca
contra 1~ paredes y los palos, se re•
vuelca y tiene las cerdas erizadas,
son síntomas de que está infestado
de piojos.-Tómense dos cuartillos
de ceniza de leña nueva, y pón•
gañse en uno 6 dos cuartillos ,&lt;le
agua: estiéndase al cerdo sobre nn
banco, y lávese con esta legía, rascándole con una almohaza usada hasta dejarlo limpio de aquellos anima•
les.
LEPRA.-Primer periodo.- Sed:
falta de fuerzas y de apetito: calor,
dureza é insensibilidad en la pjel, es·
tup6r, debilidad en sus movimientos,
palidez en la membrana de la nariz,

y lacsitud en el hocico.-Se sepa•
raráu los enfe1mós en pocilgas ám•
plias y ventiladas, secas y co¿1 ef piso
en pendiente: baños de rio: alimen•
to sano y bien preparado: ejercicio
moderado y evitar la escesiva conti•
nuacion de comidas lacsantes y ar•
dientes.
Segundo periodo.-Ampollas en la
lengua: llenas de un líquido transpa,
rente: arranque fácil de las cerdas:
elevacion del pecho: hinchazon de
la piel que cul:íre el esternon: paso
lento é irregulat: cola caida: orina
clara: materia fecál albiua, liquida y
fétida: circulacion lenta y diminu•
cion de calor.-En este segundo pe•
riodo suele curarse la enfermedad
con el aumento de alimentos sólidos
y líquidos, en los que se mezclarán
disoluciones de hierro y la sal co•
mun, que es muy á propósito para
promove1· la digestion.-Los alemanes usan de un sencillo preservativo, y es el de poner en el gamellon
donde comen los cerdos, una .bola
de hierro tomada de orin.
Tercer verwdo.- Pa.rálisis en el
cuarto trasero: aspereza y dureza en
la piel: caida de la cerda, cuya raiz
está sanguinolenta: deyecciones pÚ·
tridas: postracion total: fetidez: hinchazon: tumores vermínosos y edema en las patas, en las teta&amp; y el
vientre: falta de calor y crecimiento
de las vegigas de la lengua.-Cuan•
do el animal llega á este periodo de
s 11 enfermedad, debe matarse, y no
hacerse uso alguno de su carne.
Otras muchas enfermedades padecen los cerdos, así internas como estemas, cuya esplicacion nos parece
superflua, porque ó ecsigen los mis•
mos cuidados que las dichas, ó son
tan graves que vale mas que curarlas
acabarcon ellos.

)"IN

..

10

la Hesperia del domingo
del corriente, hemos leido el siguien•
te editorial.
"Recomendamos á nuestros lecto•
res, y principalmente á los que per•
tenecen á la clase militar, un cuadernito que con el título de Cartilla
moral militar ha publicado el Sr. co•
ronel D. José Gomez de la Cortina.
A&lt;lemas de lo importante y útil del
asunto, que es nada menos que for.
mar la parte moral del soldado, que
tanto puede y de1?e influir en el buen
estado y disciplina de los ejércitos,
se hace elogiable esta obrita por los
rectos principios que inculca, prove•
chosos á todas las clases ele la socie•
dad, estilo sencillo y propio para el
ohjeto, y lenguage castizo en que está redactada.-De agradecer es al Sr.
Cortina ')Ue haya ocupado su tie m•
po en tan loable tarea, cuyos resultados no podrán menos de sor los
mejores, si se sabe hacer de ellos el
uso conveniente."
Abundando en las mismas ideas
de los editores de dicho periódico, y
convencidos de aquillla célebre mácsima del marqués de San Felipe,
en que con tanta esactitud esclama:
"Desgraciada la nacion en donde se
le enseria al soldado lo que puede ha•
cer, antes de enseñarle lo que es jus•
to que haga," nos hemos resuelto
á ob~equiar á nuestros suscritores
con un ejemplar que recibirán con
este número, de la mencionada Car·
tilla. De este modo, satisfaciendo
nuestros deseos de estender mas y
m:is los conocimientos útiles en cual•

quiera línea, lograremos igualmente
que se difunda la moralidad tan necesaria en nuestra naciente república, no solo en la clase militar sino en
todas las del estado.
Si 1$&gt;s seilores editores de los periódicos mexicanos, á todos los que
nos dirigimos, se sirviesen manifestar su juicio sobre esta Cartilla, ó
analizar su contenido, nuestros deseos qu~darian completamente satisfechos.
Por lo &lt;lemas, tqué poclriamos a.
gregar á. lo que han dicho sobre el
mérito de estos preciosos elementos,
algunos p eriodistas de la república,
puest()rque á la importancia de las
materias en que está distribuida la
Cartilla, bastará su lectura para hacerla acreedora al aprecio con que
generalmente ha sido recibida1
Los siete artículos que compren•
de, dan la idea mas esacta y adecuada del ejército, de su modo de obrar,
de la subordinacion que debe obser•
var, de las virtudes militares, de las
obligaciones del gobierno para cort
el ejército, de la desercion y de los
duelos ó desafios. La obra concluye co.n algunas reflecsiones sobre es•
te últmio punto, tomadas del Censor,
periódico de incontestable mérito,
que se publicaba en Madrid el año
de 1821. Por otra parte, las rela•
ciones amistosas que nos unen con
su autor podrian acaso disminuir la
imparcialidad de nuestro elogio, si su
mérito literario y científico fuese capaz de recibir el mas ligero aumento
de nuestra humilde recomendacion.

~-------------------------♦

�w

íi)

éc'l

- ....e e -

EN lVIEXlCO, se recibe en la librería Mexicana, sita en
la esquina de los portales de l\Iercaderes y Agustinos.
0 - - - EN las alacenas de D. Antonio y de D. Cristóbal de la Torre, frente á dicb líbrería.
- - - EN la imprenta de es~ periódico, calle de los
9
Rebeldes N. 2.

MOSAICO
. - - - - - 6 · - - - --

FUERA DE 1u:Éx1co.

(4)

Es PUEBLA, . .. .. .. .. .. .. . . . . . . .
Es A'rLISCO, . . .......•.........
Es JALAPA,............... .. .. ..
EN VER.\CRUZ, .................
EN ORIZA VA, ..... .· .............

9
9
,

• E:1 0!.JACA, .. . . • . . . • . . . .. . . . . . . .

®

Es QUERETARO, ...............

(i!)

EN OUANAJUATO, .. . ..... .. . ...

®

Es"zACATECAS, .......... : .. . . •
Es Af,UASCALIENTES, ..... , ...
Es SAX LUIS POTOSI,...........
Es Jl!ORELB, ...... , . . . . . • . . . .. .
EN DUlUNGO¡ ........ ... ..... ·,.
Es GUADALAJAR.\, . .... , . . . . . . .
E~ MONTERREY, •........, . . . .
Es EL $ALTILLO,....... . .......
l:s ••FRES;'.'!JLLO,.... .. . . .. . . .
EN TOLUCA,............... .. . . .
Es CHIHUAHUA,................
E!I AJ;,AQUIÑES [depar1ame11tode
Sa" L1'i• Potosi}, ...•......... •
EN TEPIC,...... .. . . . . . . . .. . . . . . . D. .-1ntom·o Santa )!aria.
E:&lt; SALV.\TIERRA, ... .......• .. R. P. Fr. Mucio Valdooi'1o,,
,
,
l D. José 1'oribio de .'1.r,uo,a [tditor
Ew u HAB.\NA, · · · · · · · · .. · · · · · · • l dt l Diario de agutlla ciudad.)

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mmii11am1 wi ,,i,awmwi1

1). Jo,t Mariano Caltilltro.
D. Joaquín Ramiro, E,paña.
Señorea E/u,1 i Hijo,.
D. hsi 1'idal,
D. Mamut de S,gura.
D. Juun Ignacio .,'Jgui,-r,1t,rr1to.
D. Joa,¡ui,i de Haller.
D. Ruptrto Campv.zano,
D. Juan F. Erca11do,;,
D. J. /Sirio Irigoy,11.
D.•1ndré• Barrv,ta.
D. Vicmte Sosa.
D. Manuel Sa11ta Maria.
D .•Ua11uel Percz Valltjo.
D. l'edro Josi Mora/e,,
D. Eduardo Gonzale:.
D. Francisco L. de Larrca.
D. Jo•é Jlerrtta.
D. José Maria Irigoytn.
D . .ruarc,ano
.,
·
z.ara te.

CURIOSAS

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lC INS'l'Pi.'tJ'CTIV'.AS.
Jl9.C4(

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! E N México, pagado al tiempo de la entrega de
! cada número,
$0 2 rs.
F uera de México, franco de porte, por trimesS tre adelantado y en plata, - - - - - - $3 4 rs.
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Jlij.00,.,

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                <text>El Mosaico mexicano ó colección de amenidades curiosas e instructivas. Del 1° de octubre de 1836 al 15 de marzo de 1837 la frecuencia de la revista fue quincenal, sin embargo, según indican el Diccionario Porrúa y Guillermo Prieto, de 1840 a 1842 fue semanal. En el primer tomo fungió como editor Isidro Rafael Gondra; del 2 al 7 el editor fue Ignacio Cumplido y el director Victoriano Roa. Cuando Ignacio Cumplido se hizo cargo de la edición, en abril de 1837, el contenido y la presentación de la revista sufrieron un cambio muy importante; los trabajos poéticos aumentaron a partir de ese año, pues se registra el ingreso de los integrantes de la Academia de San Juan de Letrán a la redacción de El Mosaico. Cabe destacar la calidad de la tipografía, los grabados en madera y las litografías, muchas de ellas procedentes del Portal de las Flores número 5. El Mosaico mexicano desapareció a mediados de 1842 debido a su alto costo y la imposibilidad de los suscriptores de adquirirla.</text>
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              <text>El Mosaico Mexicano ó colección de amenidades curiosas e instructivas, 1840, Tomo 3, No 11, Mayo 23</text>
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              <text>El Mosaico mexicano ó colección de amenidades curiosas e instructivas. Del 1° de octubre de 1836 al 15 de marzo de 1837 la frecuencia de la revista fue quincenal, sin embargo, según indican el Diccionario Porrúa y Guillermo Prieto, de 1840 a 1842 fue semanal. En el primer tomo fungió como editor Isidro Rafael Gondra; del 2 al 7 el editor fue Ignacio Cumplido y el director Victoriano Roa. Cuando Ignacio Cumplido se hizo cargo de la edición, en abril de 1837, el contenido y la presentación de la revista sufrieron un cambio muy importante; los trabajos poéticos aumentaron a partir de ese año, pues se registra el ingreso de los integrantes de la Academia de San Juan de Letrán a la redacción de El Mosaico. Cabe destacar la calidad de la tipografía, los grabados en madera y las litografías, muchas de ellas procedentes del Portal de las Flores número 5. El Mosaico mexicano desapareció a mediados de 1842 debido a su alto costo y la imposibilidad de los suscriptores de adquirirla.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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