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•

St:SCRICIO:N

~ iF~:níl@WJ©~..

-.. 11.--

'

EN MEXlCO, se recibe en In lihrorta Mexicano, sito en
la esquina de los portales de Mercaderes y Agustinos..
- - EN las alacenas .de D. Antonio y de D. Cristóbal de la Torre, frente 1i dicha libreria.
- - - EN la imprenta de este periódji;o, calle de los
. Rebeldes N. 2.
·
FUER,\ DE lUÉXICO,
F.,c rCF.BL.\, • • . • . • . • . • •• . • . • • • D. Jo1l M11riano C.UtiUero.
E~ ATLISGO, ........... • ••• • • • • D. Joa,¡uln Ramlru EtpaAa.
r:11JAl,ArA, ·•••·•·••·••• ....... StáaruEli,ui Ilijo,.
f:X n:nAcnuz........... ... . . . . D. Jo,l r;da/.
F.'&lt; ORl?aV A,..... . ... . • . ... . • D. J,lar.url r1t
E1&lt; OAJ.\CA., ..................... D. Juan lrmrclo.,r;mrrn,rn111.
E" ~UEllETARO,.. •••. .... . .... D. Jaw¡•tin dt llalltr.
E,c Ot'A~AJUATO, .............. D. R,¡prrto Can,pus:m,o,
F.M s. ~IIOUEL DE ALU:rrn~ .• D. p,,froJotf dt Sau11u.
E1&lt; ZAC'ATECAS, ........ •••• .. D. J1:a11 :,.•. E1cr,t,d,m.
F.,c AOIJASCALlr.~•n:s,.. ....... :V. J. Siztn lró&amp;0/1"'·
F.,: P.\N tl!IS fO'fO,-1 •. _. •• .. D, .1,,,1,1, Jlarrotta.
E~ -MORF.L1', . • .. . ..... ......... D. Vi&lt;,.,, So,a.
•:s l&gt;U R,\'.'\00, .. ,.,., - . • . . • •
D. Munud San/,¡ HaritJ.
¡.;,. Ol'At&gt;ALAJAHA, ..... ,.. •
D. 8t111rutl Ptrta l"ullr}o.
1
\ le:,c MO:i"Tf:UREY, ... .. ,. . ,. ... D. Prdro J ntf Mora/u,
1:~ si. ~ALTILLO,........... •• . D. J,;duardo íl•11•altr.
t:,. ~L FRP,l!~ILLO, .... , . •• •• .. . .b. Fri;11claco L. dt Larrt••
&gt;;~ TOLUCA,.. ...... ... .. • .. . .. D. J o,l H«rtra,
t:~ Cllllll'.,HC.\, ........... .., .• D,Jo,IJfMia Irl&amp;O!JtK.
F.~ .11.AQlll~t:'! [d•portam,n1odr 1 V. ,1arciaM 7.6rat,.
S~n T.uia P•loal), ............. 1
E" TEPIC, . .................. ... D, ,?Hla,.io San•n Mario.
•E&lt; SU.VAT!t~Rlt.\, ........... JL :I'. Fr. !dueio l'al@~inoa.
F.n CIUDAD VICTOl!I, (drpana• t D, Munu~l Saucrdo.
nw,ro de Tam4ulipw], ....... S
•
F.n ACA PULCO .. • • •• .. • • • • • • .. • 1). Jf&gt;lt Braclto.
F.o 11:I, PnllTO l&gt;E :11\TA){OROS D. J.Jo# Lop&lt;•·
'
~ D. Jo,I Toribio dt .flr4~o.. ( ,d/tA,r
En u HABA:',A, ·•• • " .......... , i
dtl Diario dt 119'-tlla ci"dcul.]

s,,.,,,._

---'EJl!"l·

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EN ;\léxico, pagacfo ul ticmpó de la entrega de
cada nQmcro, • - - - - - - - - - 80 2 rs.
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MOSAICO-~~~&amp;W®,
-~-==Ó

===----

COLECCION
DE AMENIDADES
. . .
.
CURIOS.U

..

á 1■s,avaw1v.a 1•
• JD.8'41(

N. 13.
~~~ ·

OCTURE 3 DE 1840.
~

ii@IMJ@

uw.

~e41

mIJ~~©®o

�•

•

•
EL MOSAICO MEXICANO.-Too10 lV.

,

281

IBDIG ■
DE LAS

MATERIAS QUE CONTIENE ESTE CUADERNO.
D . .Anümio L eiva ( con su re~
trato) • • .

• •

pág. 281

Descripci°" de un 11&amp;0nstruo biceps, del Departamento de

Orfgen de la brújula •

•

• 282

Oajaca, por D. Juan Nepo-

Mácsimas . . • • .

• • 286

muceno Bolaños , catedrático
de.fisiología en el Instituto de

P ensamientos de un suicida (poe-

sía con una viñeta) .

• • 287

Singulares errores tipográficos • 288
/"ul,io {novela improvisada por
Napoleon) • .

..

ciencias y artes del mismo De-

p artamento (con una estampa .
litográfica) • • • • • • 300

• 289

❖~---~r¡.----.,.,.,....,.,._.,,,..~._-,,,.,.,______ ❖

EL

22?

CUADERNO

11)~

&amp;IIWICPJl!tlt&gt; ~lll~a~

DE LA iEIMPRESION DEL TOMO I DEL MOSAICO,
Q,ue tambien se publica hoy.

limáéstrl;) 3.e escuela 3.e Coube-ron. \ ConcluJe.)
· "Re~efia bio~rán.ca de D. José "Flores.
'El d.erecb.o lle ~entes \ eon "Una. -viñeta).
Cuallratu.ra.del círeulo.
l:1n encuentro en l\er\in. Escena militar \Con una.
~iii~ta)·
, .1\. Ún olho \l)Oesia).
Calor central o.e \a tierra.\Concluir~.) .

mNO

de los mas famosos guerreros que ha producido nuestra Espaiia, fué el célebre D. Antonio L eiva. Nacido en 1480 en un pueblo
de Navarra, pasú por todos los grados de l a milicia hasta llegar al de
general &lt;le los ejércitos del cmpera.jlor. Durante las guerras que éste
áOl!tuvo en Italia, batió á Donnivet,
delante &lt;le Milán; tomó á Valencia
del Po, y se d istinguió 11oblemente
en la batalla de Bobecq.
Pero la accion mas notable de la
distinguida carrera militar de Le iToM. rv.-:x:nr
1

•

va, fué la defensa de la plaza de Pa•
vía, sitiada por Francisco I, rey de • ·
Francia, habiendo coronado el écsi•
to de aquella misma jornada, la pri•
sion del mismo rey francés, debida á,
una vigorosa salida que con sus tropas hizo Lefra de la plaza.
Nombrado gobernador &lt;l~l Milanesado, arroj,, á Sforcia de la capital; tomó á Casal, hizo prisionero al
conde d e San Paul, y consolidó la
dominacion espaiiola en aquellas re,.
giones. Posteriormente siguió al empe1·ador en la espedicion ahAfrico,

�•
282

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo lV:

y aun se atreviú á aconsejarle que se
amparase de la Provenza, y que él
se comprometía á conducirle de victoria en victoria hasta la misma capital de F1·ancia, sin pedir en cambio otra recompensa que la de que

EL ~OSAIOO MEXICANO.-ToMo IY.
ple,de Hannon, el viage de Eudoxio,

su cuerpo fuese sepultado en el panteon real de S. Dionisia.
Este célebre general, colmadó de
honores y de riquezas, falleció en
1536, y s~ memoria será siempre de
grato recuerdo para los amantes de
las glorias españolas.

...

A brújula ó compas de mar, es- tamhien que los griegos en tiempo del
te instrumento tan inclispcnsal.il9,.J&gt;lU'a filósofo Thales, seis siglos ántes de
lá navcgacion de alta mar, és
in- nuc,,ha , c,ra, conocían tambien esta
vencion de que somos deudores á la piedra y 'su virtud de atraccion sobre
edad media. La aguja de marcar por el fierro; pero hay mucha diferencia
su propiedad de dirigirse siempre ácia entre con·occr la propiedad atractiva
los polos del mundo, guia las embar- del imán y hacerlo servir al progreso
caciones del uño al otro hemisferio, de la navegacion: entre uno y otro
é indica . .lo&amp; marinos una ruta cier- media la distancia de la materia al arta al tra~s de todos los mares. De- te, y lo segundo es sin duda la obra
biéndose á ella los inmensos progre- del génio.
La brújula por'tosca que se le quiesos de la náutica en los tiempos 0101·a
:,uponer, fuG ciertamente descono• demos, es necesario colocar el uso qel
nocida
de los pueblos antiguos. Inimán en la navegacion, entre los mas
útilf:oente
se buscará alguna mcncion,
grandes descubrimientos hcc.hos por el
algun
indicio
de ella, en el geógrafo
génio del hombre.
Tólomco,
en
Strabon,
que habla frcAquellos ~ue han prete11dio pcrsua-,
GUünlemeute
tle
navegacion,
y en Plidir que los antiguos pudieran :s~rvirse
uio
cuyas
minuciosas
indagaciones
ade la bríjula en sus viaglls á Thule,
brazaro,
1
todos
las
ramas
del
árbol
al rededor del A(l'ica y á la Iutlia, han
asentado uria suposicion que no está encyclopGdico de su tiempo: tampoautorizad;¡. por niugun testimonio his- co se encuentra nada que se refietórico. Es verdad que los Tyrios co- ra á la brújula en \Q: relacion que hanocian el imán, al cual daban el nom- ce Herodoto del viage al rededor del
bre de piedra herculeami: es cierto Africa por la flotilla de Nécos. Péri-

una

bla de ella, es el moage Guiot de Pro-

la Biblia, Plutarco, Polibio, Diodoro vins, muerto ácia el año de 1200, el

..¡,.,.,,..,..,,.,,"""""""~.,.~~,.,.,...,..,,,.~~❖

•

283

de Sicilia, en fin, ningun monumento
~e la antigüedad hace ver que la bi:(,Jula fuera conocida de los pilotos féni.
cios, griegos, romanos, ó cartagéaeses.
Vemos por el contrario rjue en la au.
sencia de esa guia inapreciable, las
embarcaciones se hallaban .obligadas
á seguir las riberas, y que esta nave.
gacion~;siempre á la vista de las cóstas,
hacia los viages dilatados y t enosos.
Si el marinero se aventqraba á entrar
ea alta mar, esto era siempre en tiempo bonancible, y semejantes empresas
no podian ser dichosas sino cuando el
sol ó la visibilidad de una estrella po.
lar, ayudaban alternativamente á con.
ducir el bajél en medio de las ondas.
Segun la hipótesis muy plausible de
Formey, se advertiria mucho ántcs de
que se hiciera uso de este descubrimiento en la marina, que una aguja
tocada á la piedra imán suspendida,
nadando sobre el agua ·en medio de un
corcho, dirige la punta ácia el norte,
Y el primer empleo de semejante des.
cubrimiento seria acaso sorprendente á los crédulos presentándoseles 00 _
mo obra de la múgia. Es sin duda
á la casualidad á quien se debe el conocimiento de la propiedad atractiva
del imán, y atendido el lento desarro.
llo de las ciencias, es probable que se
hayan hécho muchas esperiencias, y
que hayan transcurrido muchos años
algw1os siglos quizá, entre este descu-'
brimiento y la invencion del compas
de mar.
Como quiera que sea1 ·ningub escritor anterior al XII siglo hace' mencion
de la btújula. El ptimer alltór que na-

cual en su Biblfa da á la brújula el
nombre de marinette; que era el que
§e le daba catqnt'les comunmente en
las costas de la Mancha y del Oceano: los marinetps del Mediterráneo la
denominaban calamita, (*) porque su
forma, dice el almirante Thevenard
. bastante á la de una ra-'
se asem~¡aba
na verde. Pero en esta época de oscuridad, la brújula se hallaba distante
del grado de perfeycion que ha reci.' ,
bido del génio Y de la csperiencia en ·
los siglos siguientes: era entonces un
instrumento impei:fceto, una aguja tocada al imán y adaptada á un pedazo
~C. corcho 6 á cualquiera otro cuerpo
hgero, que la hacia flotar en un vaso
de agua, Los marinos no se sfrvieron en un principio de ella mas que
para navegar en las noches oscuras y 1
en los tiempos nebu!osos. N O se marcaban entonces mas que ocho rumbos,
Y_ 1~ brújula no los ind,icaba con pre.
cis10n como ahora: tampoco estaba a .
compañada de una rosa de e,npas.
L os napolitanos, los franceses, los
portugueses y los ingleses, reclaman
el honor de la ~nvencion de li¡ brújula: cada pueblo es libre para entablar
semejante preten¡,ion; pero nincruno
puede legitimar sus derechos poi:"mo.
numentos auténticos ni dar noticia alguna de su autor, que es absolutamen.
te de~conocido. Algunos es¡ritores
entusiastas del pais de Confucw, ban
procurado dar el mérito de esta inven.
cion á los chinos, porque la brújula
les era conocida desde el sialo XIII
&lt;:&gt;
'
segun manifiesta el célebre viagero
(•; 'Especie de 'Zapo.

••

�•
284

••

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo IV.

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo IV.

veneciano Marco Polo, en la relacion lidad; de manera, que moviéndose con
del viage que hizo en 1271, á Cam- libertad, pudiera seguir sin obstáculo la
balu, el Pekín actual. Pero es proba. tendeneia que conduce al imán ácia el
ble que este descubrimiento les haya polo: adaptó al ege una rosa de comsido transmitido do Europa, porque pas, á la cual dió diez y seis r umbos
la br(1jula estaba entre ellos -en el mis- 6 aires de viento, designando el Sepmo grado de impcrfcccion que entre tentrion con una flor de lis, ornato que
los occidentales; siendo este todavia se hallaba en el escudo de armas de
el estado en que lo encontraron, dos la casad~ Anjou, reinante entonces en
siglos y medio despues, los primeros Núpoles.
Es dificil señalar con preci!ion lo.
navegantes europeos que arribaron á
la China. Haciendo á un lado toda época &lt;lb esta verdadera creacion de
vanidad nncional, parece que los fran. la brújula por Gioja: comunmente se
ceses han sido de los primel'Os en a- le coloca en el año de '1302. ¡No es
yudarse del imán en· la nnvegacion. verdaderamente singular que el invenAlgunos autores presumen que nues- tor de un instrumento inmortal, haya
tros marineros lo empicaron desde el sido en alguna manera privado, por la
siglo IX y que se sirvieron de él para indiferencia de sus contemporáneos, de
la flotn de la primera cruzada en 1006. la gloria que se adquirió por su aforEs cierto que no se halla dato alguno tunado g6nio1 Se ignoran las circunsde la edad media que sirva de apoyo tancias que lo condugeron al imporá esta suposicion; pero tambicn lo es tnntc dcscubrimiento que hizo; no ccque los marinos bretones conocían la sistc ninguna noticia sobre su persobrújula ántcs del siglo XIII, y que su na, y ni se sa,be siquiera cual era su
uso era conocido en Francia en el profesion. Flavio Gioja ha participareinado de San L,uis, como lo persua- do de la suerte de otro!! muchos hom.
de el tAmoniolf H . Bertius, escri- bres superiores que han pertenecido al
número de los bienhechores del génetor contemporlinoo.
Lu brújula, como los relojes, como ro humano, perfeccionando las cienJu pólvora, y como to1as las grandes cias ó creando las artes, y cuya histoinvenciones, permaneció largo tiempo ria ha quedado sepultada en el polvo
en la infancia, pues hasta principios de los siglos.
T ranscurrieron no obstante muchos
del siglo XIV, no fué cuando recibió
este instrumento las m~joras que cen- años, antes que los marinos sacaran
tiplicaron su utilidad, y las cuales fue. un provecho sensible del precioso tra- ;
ron del:.das al ingénio de Flavio Gio- bajo de Gioja. ¡Tales han sido siemja, ciudadano de Amalfi, á quien se ha pre los efectos de la tendencia del es'reputado en consecuencia por la pos- píritu humano á los errores de su interidad como el creador del compas de fancia y ú los usos de sus padres! ¡Tan.
mar, Gioja colocó horizontalmente so- to a!! es propio de su naturaleza flucbre un ege una agujá. de fierro tocada al tuar largo tiempo en la incertidumbre,
imán, dejándole la mas completa mpvi. ántes de lanzarse resueltamente en el

•

campo ilimitado de los progr~s! Es
verdad que unos navegantes de Ma,'yorcaarribaron á las Canarias en 1344;
pero los antiguos habinn tambien descubierto las islas afortunadas sin el ausilio del im~n. Sin embargo, los Dieppeses debieron hacer uso de la obra
de Gioja, si es positivo, como refieren
sus anales, que se establecieron en la
costa de Malagueta, ·en Guinea, desde
1354, ó diez años despues, segun el
padre Labat. Puede decirse otro tan.
to de los hermanos Zeni, venecianos
al servicio del Norte, que hallaron la
Groenlandia en 1380, cuatrocientos
años despues de su descubrimiento por
los Scandinavos, y del normando Juan
Betlencour, que reconoció las Cana.
1·ias y se estableció en ellas en 1402.
Como á la mitad del siglo XV, los
portugueses perfeccionaron la· br6jula
de Gioja, dándole otras ventajas que
la de la simple derrota. Ellos hallaron para suspenderla el método que
se sigue actualmente, y dividieron la
rosa del compas en treinta y dos partes ó rumbos de viento, teniendo cada
una once grados y un cuarto, y for.
mando el total los 360 grados del círculo del horizonte. Llevada así la brújula á su perfeccion, destruyó el mundo de los antiguos y abrió el universo
á la navegacion. Entonces los pilotos
se arrojaron á la inmensidad de las
ondas, y las naves recorrieron el oceano guiados por la aguja de marear.
' Los portugueses surcaron las aguas
de las Canarias, doblaron el CaboBlanco en 1440, y tocaron en el Cabo-Verde en 1445. Gonzalo Vello,
descubrió las Azores en 1448; el Congo fué visitado en 1484, y Bartolomé

285

Diaz, arrebatado por la tempestad, alcanzó en 1486, la punta meridional
del Africa CJUe denominó el promontorio de las .tormentas, y que Juan II,
rey de Portugal, bautizó con el nom.
bre de Cabo de Buena-Esperanza.
Esto no era sin embargo, mas que
él preludio de los grandes descubrimientos que la navegacion iba á ha.
cer con el ausi1io de la brújula. Cristobal Colon, despues de haber caminado largo tiempo de repulsa en rópuIsa, ejecutando á travcs del occano Atlántico un viage de inmortal memo.
ria, descubre lu América en 1492 y
da un nuevo mundo al cetro de la España . ,
Este golpe de génio que lega á la
Europa tocio un hemisferio, tuvo todavía otro resultado, cual füé el observar la declinacion de la aguja de marcar, cuya virtud directiva se debilita
considerablemente entre los trópicos,
y viene á ser casi nula ~ajo la l'tnea. •
Esta declinacion del imán, segun el
lugar del globo donde está colocado,
era entonces aóli&gt;Docida:'y es indu.
dable, á dc.;pecho de las pretensiones
de Sebastian Cabot y de muchos historiadores ingleses, que Cristobal Co.
Ion descubrió ántes que ninguno este
fenómeno magnético, tan importante
para la navegacion. El ilustre Genoves atravesó los mares del trópico; y
siendo imposible quo navegando de
Europa á las Antillas, dcie de percibir el marino mas comun la declina.
cion de la brújula, no puede suponer.
se de ningun modo, que o-ilon, ese vasto génio que lo observaba todo, dejara
de percibir un fenómeno tan patente.
Otro marino célebre apareció sobre

•

•

r

J

�•

•
286

EL MOSAICO 1\1EXICANO.- To1110 IV.
EL MOSAICO"MEXIOANO.-To11to IV.

•

la escena y agrnndú el universo maMACSIJUA.S.
terial, retirando sus límites úcia d Oriente, como Colon lo habia hecho ácia el occidente. Vasco de Gama par-La mentira manifiesta una alma
te de las aguas de Tajo en 1497, ·y d~bil, un talento limitado, un carácter
descubre el paso de las Indias por el vicioso,
Cabo de Buena- Esperanza.
- Un desgraciado es una cosa sa.
Gama, segun Gerúnirno Osorio, ha- grada.
lló la brújula en uso en los mares de
-Debe-cuidarse mucho de las pela India: todos los pil~tos del pais se
queñas querellas; renovadas á monudo
servian de ella en sus buques; pero era
forman. las grandes antipatías.
una'múquina tan informe como lama-Las conv&lt;;;rsaciones libres anun.
rinelte del tiempo de las cruzadas, sin
otra diferencia que la de estar dividí. cian una moral corrompida.
da en doce partes como el compas ja-El que no ama mas que á si mis.
pones. iDe dónde les vendría un ins- mo, no es amado de nadie.
trumento que los pueblos de la ludia
- Frecuenta la compañía de los
no conocían en la antigüedad? Es ve.
~mbrcs
de bien, y lo serás.
rosimil que lo recibieron de los g"noveses 6 de los VC11ecianos, que comer-El que es amigo de todos no lo
ciaban con ellos por el Egipto y el es de n¡¡die.
J\far Rojo.
-Los matrimonios que se hacen
El ejemplo de la feliz audácia de por interé!'!, son un manantial ae di.
• Cristobal Colon y de Vasco de Gama, visiones y de querellas.
electrizó la marin;i. Los holandeses,
-Se cree que la felicidad suprema
los franceses, los ingleses, rivalizaron
se
disfruta en las clases mas elevadas;
con los es~ñoles y los portugueses en
es un error.
esplorar los mares. Mílgallanes en
1520, emprendió el primero, dar la
-La costumbre. es el moderador
vuelta al mundo y probó de' este mo. principal de las acciones humanas; hado la esfericidad del globo. Los via. gamos, pues, por contraer y conserges de circunnavegacion se han suc- va1· buenas costumbres.
cedido en seguida, y por el socorro
( Traducido para el lJiosaico por
de la brújula, el arte Iifiµtico ha llega- J. R.)
do á no tener mas límites que los hielos de los 1os polos.- Verusi¡wr.
-Tres muchos y tres pocos son per(Fra11ce JJiarüi,ma.-Traducido pa.
niciosos
al hombre: mucho hablar y
ra el Mosaico).
poco saber: mucho gastar y poco tener; mucho presumir y poco valer.

287

PENSMDENTOS DE UN SUICIDA.
•
1.

E NrnEr.'rA está la tarde

Con nubes ceniciontas,
Y el sol al ·eclipsarse,
Arroja luz siniestra.
Silenciosas las aves
Ya duermen en la selva;
Ni un can¡&gt;, ni una voz
Se escucha en la pradera;
Ni silban los pastores,
Ni un pájaro gorgea.
Las sombras de la noche
D escienden de las sierras,
Los prados y los bosques
Cubrienclo de tristeza.
Entre gmpos de nubes
Opacas y ligeras
Brilla con débil rayo
L a solitaria estrella.
Relámpago fugaz
Con su luz macilenta
La palidez derrama
Sobre toda la tierra,
Y se escuchan los écos
Del rayo que resuena
Con pavorosa voz.
El huracán se acerca;
Sacuden con estruendo
Los montes su cimera;

•

( Prorerbio español.)

..

•

Desgarrada la encina
Acia los valles rueda,
Y el ahullido lejano
Se escucha de las fieras~. , •
¡Oh noche, triste noche,
Como eres grata y bella
Para el que con pesar
La vida sobrelleva!
Si un rayo abrasador
Del cielo descendiera,
Y con golpe mortal
Hiriera. mi cabeza,
Y yo quedara inmóvil,
Y duro como piedra ••••
¡Oh instante venturoso,
Qué tér mino pusieras
A tantos sinsabores,
i}. tan a.margas penas!
Pasar en un momento
Como sombra ligera,
Sin que la tierra escuche
Ni o! llanto ni las quejas
Del que 'triste la vida
Apenas sobrelleva • • ••
Morir •••• y para siempre
Dejar tantas escena.se
Que el corazon contristan
Y de pesares 1lenan, • ••

I

�•
288

EL MOSAICO l\1EXICANO.-'l'oMo IV.

y soportar audaz
y con frente.~erena
El olvido del mupdo
Que á la virtud condena,
Cuaudo débil y flaca
Alguna vez tropieza,
y que al vicio y al crímen
l\Ion11mentos eleva. •••
N 9 es .-ida, e:; una muerto
Atroz, horrible y lentá
La que consume al hombre
Con s u letal tristezA. • ·
N O hallar una alma sola
Que simpatice tiE!rna.
Con un pecho que sufre
La pantosa. tormenta
De tQdas las pasiones. ••·
Hallar solo disgusto
Donde todos encu~ntran
Turbulenta alegria
Q,ue su pecho enagena, • • •
ven ¡ó muerte! y tu golpe
Descarga en mi cabeza.
No mire mas del dia
La aurora que risueüa
Derrame su esplendor
Sobre toda la ti.erra• • • •
Dijo, y el rayo su frente,
Con lívida luz cubriera,
Desplomándose á su lado .• ••
Lo ve, y pavoroso tiembla,
En triste desmayo gime,
y lúgul,re horror lo cerca.
Entre tanto, el huracán
Sus álas agita y vue)a,
Disipando con su soplo
Los vapores y la niebla.
l\Iil luceros en el cielo
Con luf pura centellean,
Y la luna entre ellos gira,
Cándida, luciente· y bella.
Alza el mísero los ojos;

EL MOSAICO l\1EXICANO.-'foru:o IV.

Tan bello cuadro contempla,
Y lágrimas de dolor
So\lre sus mejillas ruedan;
Y ofrece á Dios para expiar
Sus errores y blasfemias,
Una vida en que el dolor
Cual buitre feroz se ceba.
·.1,1 Pueda el triste en su pesar
Encontrar quien se conduela,
Al verlo, que solitario,
Pasa cu:il sombra en la tierra.

11. A.
SINGULARES

E1Tores tipog1:{1.fl.cos.
L a biblia, uno de los primeros li.
"'ºs que se han escrito é impreso,. ea
el que mas frecuentemente ha debido
ser en el que se haoldeslizado m3:5
errores. gn Inglaterra hay una ~u~hcada en 1717 conoci&lt;ln por los b1blio.
manos bajo el nomb;c de Biblia vinapre, porque en el capítulo XX d~ ~S.
Luea~, la pnníbola -.:~neyard (_la vrna)
se intitula parábola vwegar (vma~e).
-En Alemania, la muger de un 1m.
prcsor se mtrodujo una º&lt;K:he ~o ~l
taller en ocasion en que e lmpnm1a
una ~ueva edicion de la biblia, y que.
riendo probablemente v~ngarse d~ alguna altercacion domést.Ica, altero ~e
una manera tan graciosa la scnte?cm
de obediencia conyugal pronunciada
contra Eva, en el vers. XVI del ca~.
III del Génesis; quitando las dos primeras letras de la palabra herr (el que
manda) y substituyendo la sílaba ~;
dr manera que en lugar de t11 marido
será qu.ien t,e mande; el man_dato d~
Dios venia á s8r este: tu marido ser&lt;:
tu loco. Algunos ejemplares &lt;le cst~ biblia han sido comprados por las mtcrcsa&lt;las á un precio ecshorbitante.

(illagasin P illoresque.)

289

•

I

ll1

p1imer aüo despu;s ele la ¡¡ tiplicaba para aesempeiiar los difeelevacion de Bonaparte al trono im- rentes papeles, y ninguno tenia neperial, solia p_asar en la habitacion 11 cesidad de fingir un tenor que seu·
dt! la. emperatnz Josefiná, las noches j tia realmente, y que él se complacía
que no empleaba en el despacho de 11 en ver pintado en el seml&gt;lante de
los n~oc_ios público~. ArrojándoRc I las personas que lo rodeaban. En
én un sofa permanec1a absorto en m1 1 nada Ji,, ,·ariado h relacion, como lo
profundo silencio que nadie so_ at1e- 1 pueden atestiguar los que tienen cóvia á. interrumpir. Algunas ,c,.e~, 1 pia ele ella. Es curioso comparar el
al contrario, daba rienda !j,Uelta á. isu e~tilo ele la novela con el que usaba
imaginacion ardiente y á. su amor N apoleon en algunas de sus cartas á
por lo maravilloso, ó para hablar con Josefina.
mas propiedad, á su deseo dti proclu&lt;·ir c1cc10, que era nna de sus pasiones mn, fuertes, y contaba pequeiias
"En la ciudad de Roma apareció
novelas, qq&amp;erminaban siempre de de repente un ser misterioso que
un modo te,n"ble y de acuerdo con pretendía descubrir los a1·canos de
la propension natural de sus ideas. lo futuro, y cuyo origen estaba enGustaban de concurrirá esta, rela- vuelto en tanta oscuridad, que aun
ciones las damas do servicio, y á una su secso era motivo de duda y disdo ellas soy deudor &lt;le la siguiente cusion. Algunos al referir sus estrano..-cla, escrita casi con las mismas üas profeclas, le atribuían las facciopalabras de Napoloon. "Jamas se nes y forma de tina muger, mientras
.presentó el emperador (me &lt;lecia la que otros ju~tificaban su terror pinla seiiora en una carta) bajo un pun- tándolo corno un monstruo.
to de vista mas intel'esante. InspiEste oráculo escogió para su morado por el .lfgumento, reco1ria el rada, un palacio an-uinadoele los su. : salon con palBs apresurados, variaba burbios de Roma, á donde las ilusiola eatonacion -&lt;le su voz segun el ca- nes de la supersticion lo protegian
rácter de los personages que figw-a- de la curiosidad popular. Ninguno
ban en la escena, parecia que'se mul- sabia la época de la llegada de este
ToM. 1v.-xr1I
2

••uo.

�290

EL MOSAICO MEXICANO.-'l'oMo IV.

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo IV.

291

,

'

•sér estraordinario, y todo lo que tenia relacion con su ecsistencia, per;
manecia sepultado e(el mas profundo misterio. No se hablaba en Roma
mas que de la Sibila, bajo c1:1yo nom·
bre era conocido g~ne~almente. Todos deseaban consultar al oráculo;
pero pocos se atrevian á pasar el umbral de su habitacion. Al acercarse
al palacio la mayor parte de los curiosos, esperimentaban un terror qu~
solo podian atribuirá ,un fatal presentimiento, y huían despavoridos
como si una mano invisible lel! prohibiera la entrada.

iEstaba ya bajo la influencia de un
poder misterioso? Pocos momentos
despues levantaron la cortina los dos
amigos, y sacando sus espadas, penetraron en el santuario. Una muger se les aprocsimó, era jóven y aun
hermosa; pero· su aspecto repelía
todo ecsámen: la fria inmovilidad de
la muerte combinada singularmente
con· algunos movim~entos convulsivos, formaban la espresion de su semblant~. iCómo encontrar palabras
p¡.ra pintar ú describir esos séres sobrenaturales que habitan sin duda
regiones en que es desconocido el
Camilo, jóven romano de una· fa. lenguage humano1 Julio se eatre•
milia noble, resolvió esplorar la gua- meció y volvió los ojos, Camilo bajó
rida de la Sibila, y suplicó, á Julio los suyos, y la Sibila les preguntó
su amigo predilecto, que lo acompa- cuál era el objeto de su visita. Cañase en la empresa. Julio que era milo fué quien dió la respuesta. Mas
de un carácter tímido y supersticio- la Sibila.no escuchaba sus palabras,
so no quería acceder á la peticion toda BU atencion la fijaba en Julio,
de Camilo. No era el temor de al- estaba agitada, temblaba, alargaba
gun peligro desconocido lo que cau- una de sus manos, como para aposaba semejante indecision; pero se derarse de él, y retrocedió de repenestremecia al pensar que iba á des- te. Camilo volvió á suplicar que se
correrse el velo que ocultaba lo futu- les instruyera en los secretos de BU
ro. Cedió, sin embargo, á las ins- destino. Consintió la Sibila, y Julio
tancias de su amigo, y en el dia pre- los dejó solos. Despues de una pefijado se encaminaron juntos al pala- queña conferencia se incorporó Ca•
cio fatal: la puerta se abrió como por milo con su amigo, que estaba suencanto y entraron inmediatamente. mergido en la mas profunda mediHabían recorrido por mucho tiem- tacion. "Entra, le dijo, anímate, porpo las habitaciones ·solitarias, hasta que yo no he sabido nada demasiaque llegaron á una galería dividida do funesto, la Sibila me ha asegura•
por una cortina negra que contenía do que me casaré con tu hermana
la siguiente inscripcion: "Si deseais Juliana (en lo que ya estaban concorwcer '1f11Stro destino, pa.Jad del. otro venidos), y únicamente añadió, que
lado de esta cortina,· pero preparaos un ligero accidente retei1aria por al•
'
de antemano por medio de la oraci.on." gun tiempo nuestro enlact1.
1ulio sintió la agitaciort ¡;nas violen- Julio pasó á su vez la cortina mis•
ta, y se anodilló invohmtariamente. teriosa. Permanecía Camilo en la

•

galería, cuando oyó un grito espan- seos. Camilo recordó repentinamen~
toso y al reconocer la voz de su ami- te la funesta profe.cía, yesclamó: "Se
go, voló en su ausilio. Julio estaba ha cumplido el1}ronústico de la Siarrodillado delante de la Sibila, que bila." Est~ paÍábras produjeron en
sacudienilo un talisman sobre su ca-. el ánimo de Julio la impresion mas
beza había pronunciado las siguien· estraordinana. De_vorado por la metes palabras. "Amor sin límites! Sa- lancolía, se encerró desde este mocril~¡io! Asesinato!" Camilo sobre- mento en -su cuarto y huía de la socog¡cto de horror, se acercó ácia la ciedad. Admitia únicamente en Sil
profetiza pálido é inmóvil, Julio no compañía á un monge venerable que
se podia tener en pié, y no contestó fué en o~ro 'tiempo su tutor, y tenia
á las preguntas de su amígo, mas con él largas y secretas conversacioque repitiendo la terrible prediccion. nes. Camilo ya no insistía en entrar
Amor sin límites! Sacrilegio! Asesi- á la habitacion de su amigo, porque
nato! (Estas palabras las pronunció notaba que á Julio le era molesta su
Bonaparte en tono lúgubre y senti- presencia.
mental).
Llegó, en fin, el dia tan deseado, y
Al fin logró Camilo conducirá Ju- Camilo y Juliana, se juraron eterno
lio á su casa, Y.regresó inmediata- amor al pié de los altares. Julio 110
mente al palacio de la Sibila, con la asistió á la ceremonia, porque babia
resolucion de interrogarla y obligar- abandonado el techo paterno, y fuela á que hiciera una esplicacion de ron ineficaces todas las providencias
su pronóstico; inas el palacio estaba tomadas para descubrir el lugar de
desierto, la coi;tina y la inscripcion su retiro. El marqués estaba deshabian desaparecido, y no encontró esperado, y áun no babia pasado
ninguna huella de la mágica.
un mes, cuando recibió la siguiente
Pasaron varias semanas, entretan- carta.
to: se fijó dia para el casamiénto, y
"Querido padre.-Son inútiles to•
Julio iba recobrando la tranquilidad. dos vuestrps esfue1·zos para descuCamilo evitaba las ocasiones .d~ ha- brir mi paradero. Mi resolucion es
blarle acerca de la prediccion, con- irrevocable, y nada podrá cambiarla.
fiado en que la terrible conferencia Disponed de vuestras riquezas. Ju.se borraria gradualmente de su me- lio ha muerto para el mundo. Sienmoria. El marqués de Cosmo, pa- to separarme de vuestro lado; pero
dre de Julio, cayó de su caballo la debo huir de un destino horroroso.
.víspera del casamiento, y aunque no Adios, olvidad al desgraciado- Jurecibió golpe de consideracion, füé li.o."
· necesario dilatar la boda.
Esta carta fué entregada por un
. Julio, swermana y Camilo; ro- estrangero que partió sin esperar res. deaban la cama del marqués, deplo- puesta: el marques ecsaminó al frairando este contratiempo, que se opo- le, que solo podria darle noticia de
pia por entonces al logro de sus de- su hijo fugitivo; p.e ro de nada sirvie-

�292

EL MOSAICO ME¼.ICANO.-'foMo lV.

\
.
ron las súplicas y las amen_azas para y comenzaba á disminuirse la fuerpersuadirlo ó ·intirpidarlo. Contes- za de los tormentos que habia sufritó que no ignoraba ~ designios de do, · La idea de su sacrificio no se
Julio, y que los ha~ia contrariado por presentó á su imaginacion para t11rmucho tiempo; pero que b,abia nota- barl'o ó entrist~cerlo. Pero.en la nocto que estaba firmemeni~ resuelto, che del dia solemne en que renunció
y se cony~nciú a\ cabp F).ue er~ de su al mundo, al retirarse á su cel~a, se
de.h er ausiliarlo para que pusiera en le acercó uno de los frailes, y ¡preplantas.u proyecto: que sabia cuál era tándole la ma no, le dijo enternecido~
el lugar de 1¡u retiro; pero que nada "Hermano, es para siempre." Las
seria capaz de ind~cirlo á descubrir palabras para siompre, aterrorizaron
unos ¡¡ecretos que se le babian confia- á J u1io. ¡Grande es el poder de una
palabra sobre un~ imaginacion dédo bajo el secreto de la confesion.
Julio se babia dirigido á Nápoles, bil y supersticiosa! Julio conoció
y embarcádose desde allí para Mesi- por primera vez todo el tamaño de
na, á fin de entrar en un monasterio su sacrificio, y se creía como muerde domínicos que le recomendó su to para el mundo. 'Se puso melanconfesor. La piedad del padre Am- .cólico, y parecía que lo abrnmaba el
brosio, prelado del con veuto, era muy peso de la ecsistencia.
sincera, y su e!lpíritu demasiado ilus- · El padre Ambrosió observaba comtrado para que sacase partido de la padecido la situacion de est~ jóven;
imaginacion desarreglada de uu jó- bast¡iba q11e fuera d~sgraciado para
ven, y en vano suplicó Julio que le que tomase el interés mas vivo en su
dispensaran del noviciado. Tuvo suerte, y pensó que la ocu pacion
que someterse á esta prueba; pero seria el mejor remedio para desterRU resolucion ,era inalterable ; se ha- rar de . su pecho la negra melancollaba bajo la infl.uen'cia de una ilusion lía que lo atormentaba. Julio era
funesta, y creía.que únicamente po- elocuente , y Ambrosio lo nombró
dría evitar su destino abrazando la predicador del conrnnto. Su repu)Vida monástica. Lii. imágen de la Si- tacion se difundió inmediatamente, ·
bila lo perseguia por todas partes, y y de todas partes iban á escucharcon frecuencia resonaban e1) susoidos lo. Era j 6ven y bennoso, y el misteaquella; horre·n das palab1:as: ¡ Amor rio en que estaba envuelta su suerlímites! ¡ Sacrilegio! Asesinat,0! te, añadia nuevo encanto á sus pala;El claustro le parecia el único asilo bra?· ' Se aprocsimaba el tiempo de
que lo libertaria del amor y del cri- la. celebracion i1e una fiesta de pri- •
men., ¡Jóven desventurado! como si roer órden, á que debia concurrir el
las parede~, los votos, ó la regla de rey de N ápoles con toda su corte. '· ·
un monasterio pudiesen contrariar Julio fué comisionado.ra pronun- . ·
ciar el panegírico de ~nto Tomas, •' :
los decretos del destino!
Terminó el año del noviciado. Ju- patron del convento, y se hicieron ·-'
lio pronunció los votos: se creía feliz preparativos magníficos para solem~

in

EL MOSAICO MEXIOANO.-To11ro IV.
nizar debidamente la funcion. Llegó el dia de la fiesta . .Una multitud
inmensa llenaba la iglesia. Julio trataba de abrirse paso para acercarse
al púlpito, cuando en medio de sus
esfuerzos· se le cayó la capilla, quedando descubierto su rostro. , En
el mismo acto oyó una voz suave esclamar: ¡Dios mio, que hermoso es!
Agitado y sorprendido, volteó la cabeza involuntariamente, y vió á una
muger que fijaba la vista en 61 con
la espresion mas penetrante. Este
momento decidió de la suerte futura de estos dos sé res. Julio dijo el
sermon algo distraido; y luego qúe
se hubo ~esocupado, corrió á encerrarse en su celda, mas no para entregarse á sus acostumbradas meditaciones. Perseguido por la imágen
de la bella desconocida, esperimentaba sensaciones nuevas para él: inquieto y desgraciado, ya no encontraba reposo, y sin embargo le parecia que solo babia comenzado á ecsistir desde que escuchó aquella voz
angelical qte resonaba hasta lo mas
profundo de su corazon. No se atrevií). á pensar en lo futuro. ¡Ay! ide
qué le hubiera servido~ Su destino
era irrevocable. ·Todas las mañanas
al celebrar la misa, veía en un mismo lugar á una 'dama cubierta con
un velo: la conocia; y aunque no tenia valor pará aliriÍentar el deseo de
contemplar sus facciones, no apartaba la vista de ella; observaba todos
sus mo,,imientos, y percibia, por decirlo así, l¡sta lo~ mas ténues latidos
de su corazon. Sin ánimo bastante
para libertarse de unacontemplacion
tan peligrosa, temia analizar sus sen-

293

saciones, que'le "l_Splicaban la realidad. Toda su vida estaba' concentráda_en estob,cortos m~rnentos; el
resto del tiempo e,ra pari;i él un vacio. Deseaba huir. "Si mañana se
presenta en la iglesia, se decia á sí
mismo, no volve!·é á pon~r. los pies
en ella." Consolado con esta resolucio_n, se creyó salvo, y estaba un
poco tranq.uilo . El día siguiente
fué Julio á la iglesia mas temprano que de costumbre.. No vino la
descooocida; y cuando hubo partido .
la congregacion, se acercó el mónge
al sitio consabido, y viií el libro de
oraciones que hal.,ia dejado la dama. .
Lo cogió, lo aurió, _y leyó en la primera hoja el nombre de Teresa. Ahora á l? menos ya podia llamarla por
su nombre, y repetir una y mil veces
esta palabra adorada. ¡Teresa, Teresa! esclamaba en voz baja, temiendo ser oido, á pesar de hallarse sola
la iglesia. Desde la aus~ncia de Teresa, Julio no tenia escrúpulo en permanecer en el templo: los dias y las
semanas se succedian entre tanto, y
la da:ma no volvía.
Teresa, que era esposa de un anciano, que le servia de padre, encontraba el reposo en el cumplimiento
de sus obligaciones, y ni aun sóñaba
que hubiera otra especie de felicidad
distinta de la que se babia imaginado. Vió á Julio, y perdió el sosiego para siempre. La primera paeicn fuerte que se apodera de unii
alma tan ardiente como la de Teresa, debe decidir de la suerte ae la
vida. Ella adoraba á Julio. Hasta
este mome!)tO crítico, babia sido su
marido el coJJfidente de sus mas se,

�294

•

EI.; MOSAICO MEXIOANO.-ToMo lV.

cretos pensamientos; pero no le habló de Julio. Esta reserva le era
penosa, pues la 1·ep~ba como un
crimen. Conoció qcM debia evitar
un peligro, y se abstuvo de oír misa.
Creyendo calmar la agitl(on de su
alma, quiso recurrir á li.&amp;mfesion,
y se dirigió á la iglesia de los domínicos á la hora en que sabia que Julio estaba ocupado. Se aprocsimó al
confesonario, y an'odillada humildemente, refirió. lo que babia padecido
desde el dia de la fiesta de Sapto Tomas; el gozo que esperimentaba en
verá Julio todos los dias; el remor. dimiento consiguiente á este paso;
el valor con que refrenaba su inclinacion, aunque conocia que la iba abandonando su fortaleza. "iQ.ué es
lo que debo hacer1 Tened piedad de
una miserable PE:cadora." Las lágrimas corrian á torrentes por sus me.
jillas, y era estraordinaria su agitacion. Ape~as babia cesado de hablar, cuando una voz amenazante
pronunció estas palabras: "¡Muger
desgraciada, qué sacrilegio!" Julio
(porque era el mismo á quien el hado condujo á recibirestadeclaracion)
se arrojó fuera del confesonario. Teresa, que permanecía arrodillada, lo
contuvo; y cogiéndolo del manto, le
suplicó que se retractara de su anatema; primero, en nombre de su salvacion, y despues en el de su amor.
Julio la rechazaba muy débilmente.
¡Teresa, Teresa! esclamó al fin, huid
de este lugar; pronto me abandonará mi resolucion. Al oír estas palabras, se arrojó Teresa en sus brazos,
y lo estrechaba contra su pecho. "Dime, le decia, sí, dime que soy ama-

da antes que me separe de tu lado!
Julio, vencido por la violencia de
u pasion, correspondió por un momento á sus caricias; pero recordando de pronto la terrible profecía, se
decidió á alejarse de Teresa para
siempre; y sin mas esplicacion la obligó á hacer igual juramento. Entregada ella á su amor, apenas fijaba la atencion en el sentido de sus
palabras, y convino en todo lo que
se le ecsigia, Porque en efecto, iqué
le importaba á ella su lenguage1 Se
contentaba con ser correspondida, y
estaba cierta de volver á ver á. su
amante.
Julio se ~~tremeció al considerar
su imprudencia; mas era demasiad(?
tarde para huir del peligro. Y a estaba despedazado por este amor sin
límites, y ya se babia cometido el sacrilegio. tNo babia declarado su amor dentro de las paredes mismas
del templo en que acababa de pronunciar el voto de santidad1 Y sin
embargo habia jurado huir de Teresa. ¡Estraña inconsistelcia del corazon h1,1mano! Lo que debia haber
sido su castigo, fué su consuelo; pero en esta lucha penoaa el desventurado Julio solo veía desgracias en el
porvenir. Teresa estaba menos aterrorizada, porque al fin era muger:
Julio le babia confesado su amor, y
se encontraba con bastante fortaleza
para -arrostrar los otros males que
pudieran sobrevenirle. ¡Con qué satisfaccion no recordaba su corta entrevista! U na hol'a; en c&lt;¡npañia de
su amante, tenia para ella mas atractivos y recuerdos, que el resto de su
vida.

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo IV.
¡cuál no seria su desesperacion al leer
su contenido! "Huid, muger-imprudente, le deci'tJ'ulio, y no insulteis
este santuario con vuestra presencia.
Olvidad~acontecimiento, cuyo recuerdo r el tormento de mi vida.
¡Nunca o e amado, y jamás os volveré á ver!
·
Esta resolucion despedazó el corazon de Teresa: podia haber luchado contra su conciencia; pero sus
remordimientos·eran menos agudos
que laa terriQles palabras. ¡ Nunca os he amado: .Jamás os volveré á
ver! Fué atacada de una fiebre vioUna anciana y su hijo, recibían lenta que la puso al bordé del sepulcomuumente las limosnas de Tere- cro: el nombre de Julio salia á mesa en las puertas del convento. El nudo de sus lábios; pero el amor lo
pequeño Cárlos la acompañaba á la protejia aun en medio del delirio de
iglesia, le llevaba su libfo de oracio- su amada; no fué descubierto s11 senes, y solia rezar á su lado. Julio creto, y ella solo repetia de tiempo
no tuvo valor para acercarse á. Te- en tiempo, con voz apagada: "Nunresa, y suplicó á. Cá.rlos que dijera ca te he amado.''
Y Julio, entretanto, tpodia recoá su ama que el padre.Julio la espe•
raria en el confesonario á las siete brar su tranquilidad ó sofocar sus rede la noche. ¡Con qué abatimiento mordimientos1 No: sus penas eran
é inquietud no pasó Julio este dia estremadas. Despues de haber diterrible, y cuán grnnde no era su a- cho á Teresa que nunca la babia agitacion al pensar que iba á encon- mado, se abandonó enteramente á su
trarse á solas· con Teresa! No se frenética pasion. Le parecía suficreía con las fuerzas necesarias pa- ciente el sacrificio; tan terrible fué
ra despedirse, y le pareció mas con- el esfuerzo qu~ hizo para escribir
veniente escribir una carta, y encar- aquella carta malhadada. ¡Oh Te- ·
gó á. Cárlos que la entregara á su sa! si supieras lo que padece el desama. Al recibir Teresa el primer venturado Julio, olvidarias tu propio
recado, se conmovió estraordinaria- dolor al contemplar la vehemencia
• mente. "iQ.ué es lo que me quiere1 del suyo. Julio estaba devorado por
se decia á sí misma: ¡éramos tan fe- la inquietud mas viva: en tres meses
lices!" No dejó por eso de presen- no babia recibido noticia alguna de
tarse en la iglesia á la hora señala- Teresa: el tiempo aumentaba la vioda. Cárlos puso en sus manos la car- lencia de su amor, en vez de.dismi•
ta, que abrió con sobresalto; pero nuirla, y huía de la so~iedad con mas
Olvidó su promesa de huir de Julio, y regresó á la iglesia para verlo
y hablarle, y él por su parte se desentendió igualmente de su jw·amento. Estaba agobiado pdl' la viólencia de su pasion; y cuando .contemplaba á Teresa, el universo desapa·
recia de su vi~ta. Temian conversar juntos. Sentía Julio los remordimientos mas agudos cuando se alejaba de Teresa; pero una de sus miradas aumentaba elfatal e~canto que
cautivaba su alma. Al fin se resolvió á hablarla, y á decirle el último
adios.

�.

'

EL ~OSAICO MEXlCANO.-ToMo IV.

ÉL MOSAICO MEXIOANO.-ToMo IV.
empeño que ante&lt;1. 'Bajo el pretesto de enfermeaad, obtuvo del padre
Ambrosio una licenciJ para no asistir á los ejercicios de la comun~dad,
y se encerraba en su ce!ó recorria por la noche el cero te ·o ele los
hermanos, acrecentando fatal morvidez de sus penas, sin tener bastante energía para ahogar su pasion, ni
para entregarse á ella. Anonadado
por la •intensidad de su dolor, que
secaba la fuente de la vida, no podia
recordar lo presente con satislaccion,
'ni el porvenir con.esperanza.
· A la enfermedad larga y molesta
de Ter~sa: succedióse un estado de
debilidad no menos alarmante. Cre'yó ella que se aéercaba su fin, y quiso cumplir con los últimos deberes
de la religion. Su marido, que la
,amaba tiernamente, estaba cpnvencido de que algun pesar oculto la precipitaba en el sepulcro; pero respetando su secreto, nada le dijo sobre
el particular, y únicamente suplicó
al padre Ambrosio ( que era muy apreciado por sus virtudes) que visitara á Teresa. Ambrosio prometió
acceder á su peticion; mas una circunstancia imprevista iJr)pidió que
cumpli~ra su compromiso. Previo¿
á Julio que fuera en su l ugar á la casa del Sr. Vivaldi, marido de Teresa, á' llevar el consuelo á una muger
mqribunda. ¡Ay! Julio, víctima tarobien de la desesperacion, ijolo podía
ofrecer lágrimas y sollozos, en vez
de consuelo. Queria ecsimirse de
esta comision; pel'O insistió el prelado en que había de desempeñarla, y
tuvo que presentarse en la casa de
VivaTdi. Fué conducido á un cuar-

to, escasaipente alumbrado, adonde
varios amigos afligidos rodt:aban la
cama de la enferma. Lo dejaron solo con ella. Agitado por un sentimiento indefinible, permaneció inmóvil y-pensativp: ~¡Santo padre!
dijo la muger, itendrá.el cielo piedad de úna miserabl"'1" Aun no babia acabado de pronunciar estas palabras, cuando cayó Julio arrodillado cle1ante de la cama. ¡'feresa, Teresa! esclamó él, anégado en llanto.
i Quién se atreverá á pintar las sensaciones que esperimentaban estos
dos séres desgraciados? Era inútil
toda esp1icacion •••.••••..•....••
Se amaban mútuamente. Julio refirió todo lo que babia padecido por
ella, y se ac.usó de ser autor de los
males de Ter;,sa. "Perdóname, Teresa; sí perdóname; Julio es tuyo para siempre." Estas palabras la reanimaron. No podía hablar; pero veía
á Julio, oía su voz y apretaba su mano ·e ntre las suyas: morir así, le parecía mas dulce que la vida. Julio
la estrechaba en sus brazos, y hubiera prolongado su ecsistencia á costa
de la suya. "Tú vivirás, le ilecia,
tu amante está contigo. Teresa mia,
háblame; ¡,no estoy aquí para escucharte~" El sonido de su voz daba
nuevas fuerzas á Teresa. "Julio, yo
te amo, te amo mas que á mí misma.''
Estas palabras volvian la vida á Julio, por decirlo !lSÍ. ¡,Qué necesidad
tenia ella de hacer mas esplicaciones1 Volaron con rapidez estos momentos; y la certeza de volverse á
ver, les dió valor para separarse. Teresa recobró la salud. Julio la visitaba todos los días, y una deliciosa

int~midad reinaba ·entre ellos: él olviaó aus escrúpu\?s y remordimiento~, P.ensando soro en Teresa. Observaba con el mas tierno interés los
ptpgJ:e~os ele su re:itableépniento: no
8~ ¡¡.tr~via á afligirla, porque conocía
que de, e1 dependia su vida; y considerf&gt; cpmo un ~eber este pretesto.para continuar sus relaciones. ·
:O.o~ /li\os ñabi'an transéurrido desdeI}a ~ali&lt;la di¡ Julio de Roma; y en
el s~~und9 aniversario de la fatal
:r.rrd1c&lt;;jQ_fl de, la Sibila, se puso triste y: a~,at1&lt;1.o: Nunca le había hecho
T~resa.,pffgpnt~s indiscretas; pero
año,r,a ie~e~ba conocer la causa de
s~,p;i.eia,npolia, l?ara totnar parte en
S~B¡ pe9,as., J uJ10 le contó su entrevista,
• 'con 1la•'Sibila y su fuga de la ca¡le ~u p.aqre. · Durante esta relac1pn, 11}1 inquietµd volvió á acometer1!.) con .~ yor fuerza, y esclamó aterrop~ado:, (,.mor! ¡ Sacrilegio! ¡ Asesinato!
La
palabra a'IM'I' esparcía un
UI
t': ·
encaµto .,unesto en el corazon de Ter~~a; y cuando Julio repitió ¡ sacrile~!f'! /p,?.e,sf:nf,tol ella contestaba dulc~m,~nt~ .amor, p.ensando calmar así
l~ ~~i~cion de su alm~ porque amar
'-;fi!,,p!Ú'a. .~lla ,el supremo.bien. J~ho, 1,qipe11do al~nas.veces por la v1vi¡~a afl su 'pasion, arroj¡lba á Teresa 1üna :n,irada. q.!1e le .hacia bajar los
ojo~. Es~ ,percipia los latidos del
CQ~z.on de s~ fl-m&amp;nte y el desórden
1ii"~s sentidos, y un silencio peligroso su'ccedia (1 tan vivas emocio-

s,

n~!!-

.

.

. ':se cpq~ideraban felices, porque
sp~ fahas aun DQ eran públicas. Julio
~ ,µsentó del convento para desemFMar uµa p1n:pision que le h.abia confiado .el padre Ambrosfo. No tuvo
v~lor para aespedirse de 'teresa, y
li 8jlcribió una cartll, prometiéndole
vol~er cuanto antes . .Fero d~tenido
pQr -causas imprevistas, se demoró
mas de un mes en Mesina. 'A su regres&lt;&gt;encontr6 á Teresa en una azotea que caía á la orilla del mar, pen. sando en su amor. Nunca le babia

ToM. 1v.-xrh

· 3

297

parecido tan bermosa¡y seductora; la
contemplaba enagen~do, y no pudiendo resistir al tleseo de dirigirle
la palabra y deJ)Ílt11u voz, le habló:
ella lo viú y se.arrójó en sus brazos.
En el delirio.de su_J&gt;asion correspondió Julio~-ncip10 átodos sus sentimientos
retro~diendo aterrorizadó,
sobre sus rodillas con
las manos encrucijadas, los ojos fijosy hecho ,P.reaa de la agitacion mas
espantosa. Su mortal palidez, y la
espresion salvage de su fisonomía,
asustaron á Teresa, que no se atre,·ia á acercarse, y que por la primera vez l14' participaba de la ecsaltacion de su amor. ·•Teresa, le dijo al
fin con voz aterradora, es necesario
separarnos: no sabes todo lo que tienes que temer." Ella apenas com~-e~dia el sentido de sus palabras~
notaba su agitacion, y trató de calmarla; pero él la repelió bruscamen•
te. Temolaba la infeliz, y se quedó
inmóvii, porque conocía la ternura
del amor, y no sus desvaríos. Julio,
inquieto c~m su silencio, se levantó
con violencia, y le dijo: "Mañana se
decidirá mi suerte," y se alejó, sin
aguardar respuesta. Al otro dia,recibió Teresa el siguiente billete: "Teresa, no os veré mas1 soy desgraciado en yuestra j&gt;resencia, y conozco
que no po~éili comprender lo que
-siento. Debeis ser mia; mas ha dt
ser con vuestro libre consentimiento. Ayer me separé de vuestros brazos, porque .no me jurasteis eterno
amor. Pensadlo sériarnente: nos vamos á perder. Sí, T~resa, la perdicion eterna. ¡Qué terribles son estas·
palabras; aun en vuestros brazos se
interponen entre mí y la felicidadf
Hemos perdido la paz y el consuelo; la muerte es nuestro único refugio, si acaso lo hay para nosotros: Si
deseais verme mañana, ya sabeis la
condicion; enviad á Cárlos á 1a igle-'
sía. Si trae vuestro libro de oraciones, eso indicará que renunciais á
Julio; si lo contrario, sereis mia paral,

�298

EL l\IOSAICO MEXICANO.-ToMo IV.

EL MOSAICO MEXWANO.-To110 IV.

aiempro. Estai.última palabra pertenece á la eternidad. tCómo es que
me atrevo ú. pronum;iarla1 Adios."

dosele, dijo con voz adolorida. "Ju•
lio, soy tuya para aiempre."••H•••
(B&lt;&gt;naparte hizo aquí """ larga
pau,a).
·
Llegó a su c::ilmo "'la afliccion de
"Despedazado Julio por el remor•
Teresa al leer el contenido de la dimiento, rilaba tétrico y feroz aun
carta. Lns p:i.labras pe~··
11, eterna
en presencia de Teresa;_ las tiernu
le parecían un terrible
t a."] u- caricias que ella le prodigaba ya no
lio oramos tan felices;
qué no tenian el poder de endulzar aus pe.te 'ha~ contentado con nuestra suer- nas. El amor de Teresa se aumente1" No sabia 1¡uo resolver: 110 ver- tú al contrario con el sacrificio quelo, era para ella imposihle, Y t-in em- habia hecho. Se lamentaba en seba1'go e~clamó con re~ignac)on: "¡Oh creto de la mudanza de Julio; pero
Julio! tu htl:! pue.,;to e n mis mano:1 sin quejarse y se lisongeaba ~e h_a•
tu destin,,: yo debo ~acrificarme por cerio feliz, y de que todo lo olv1dana,
salvarte." Encarg(, á Cárlos q~e escepto á ella. Julio en vez de corllanra á la igle:,iia !\lt libro de oracio- responder á su pasion, la acusaba de
ne.-;, y él lo puso on el parage acos- ser la causa de su desve,ntura . ."Tu
tumbrado.
me has se'ducido , y me has perA pesar de la ~iolcn~ia, de su Pª; elido ú. no ser por tí, mi alma aun
sion no se resolvia J uho a posel;!r I cons~rvaria su pureza. Sus visitas
Ter~sa sin su voluntad. La debili- ya no eran frecuentes, y al An cesadad y la desgracia lo hab~an hecbho ron del todo. Teresa solicitaba vercruel y queria que cargara so re lo asistía á la iglesia muy á menuolla t~da la responsabilidad del crí- · d~ y lo escribia diariamente¡ pero
meo. Estaba sola la iglesia, cuan.do ~u~ cart,.as 88 laa devolvían sin abrirJ úlio vió entrar al muchacho y deJar Jaa, y Julio se encerraba enª'! cel~a.
el libro en el asiento. Fuera de sí, Importaba. á Teresa hablar a Jul!º•
se adelantó, lo cogió, y previno á para confiarle 11n secreto, ¡desgrac1aCárlos que lo devolviera á su ~ma. da! el terrible secreto de que pronPermaneció inmóvil pormucbottem- to iba ó. ser rnadre! ¡Cuál seria su
po on el lugar en que babia espera- suerte si él peniatia en abandonardo la docision de su s~orte.. ~ eco- la1 Sabiendo que ~ulio ~ba á celebrando al fin su energia, r~p1~w dos brar la misa et dom!º'º inmediato,
ú tres vcocs. "¡Yo la verc, si, debo I resolvió no desperd1c1ar esta ~porverla!"
tunidad, de que no solo depend1a 1u
Cárlos fué y presentó el libro á vida.
.
. · ' dole, que el padre JuToda su atenc1on
durante
loa· dos
T cresa, d1c1en
•
,1
r 1 emiab:i.. lnesplicable fué dias que precedieron a a ent~eV18ta,
1~\5;0~ion de Torosa, conoció que los empleó en hacer pteptrat1v s p~Julio volveria, y Jo esperó en la azo- ra 1~ _fuga que proy~ci: a..
tea. en que antes se babian habla- tuac100 ~~l mooas~no . on11 as e
do. Al cabo llegú Julio, triste y aba- mar, facilitaba la e;cucion del protido y con paso ttémulo. Vió Tere- yocto, y n~ pensó. er~s~ E:'1
fu.
salo que pa.s:i.ba en su alma, y so es- nesta'l ~nsec~~n~1as m ac1a
º?·
trerneció al pensar en las consccuen- de ha~1~ ~e dmgtr sus pasos. ~uho
cias de esta entrevista. Se babia ro- lo dec1dma con(orme le rarec1era,
vestido de firmeza para desechar á porque á esce_pc1_on de Juho, todo lo
su amante¡ pero al verle tan dosgra- demas era 1?d1íerente.
.
ciado solo trató de consolar1o, .Ya,no
H abta al,quilado un barqu1chue:
vacilaba ni temblaba, y aproc:s1man• lo, y arregladolo todo con tanta pru

1ªti

id

!e

dencia que nadie sospechaba 1u de-

mentos son precisos, cesad de per-

siguio. Llegó al fin el dia tao aohe- seguir á un miserable que nunca os
lado, y Teresa 88 aprocsim" al altar podrá l1acer feliz. Toresa,yo 08 amo,
cubierta con un velo uegro. Julio . y sin n&gt;s la Yida es para mí una carno la reconoció; ma.s. ella observaba ga insoportable; pero aun entre vuestodoa 1ua movimiento•~ cuando se tros b ~ asufro los tormentós del
hubo dispersado la concurrencia, ee remo
to que envenenan toocultó detrás de una columna, por dos nu
plJce¡es. Tú has visto
donde había de pasar Julio al regre- mi descsperacion. ¡Cuántas veces
aar á los claustros. Al acercarse, notó no te la h(! cebado en cara! PerdóTeresa que estaba mas abatido que namc, adorada Terei.a, es justo que
nunca, tenia los brazos éruzados so- yo mismu mo castigue, renuncio 11 ti,
bre el pecho, lo. cabeza inclinada ácia y este sacrificio será una espiacion
delante y caminaba con los pasos tar- do mi crimen." Dejó de hablár sodíos de un criminal. Teresa lo con- focado casi por la violencia de su dotemplaba con el dolor mas profun- lor. Tere!la trató de consolarlo y le
do, y hubiera sacrificado su propia , prometia una felicidad duradera pavida por volverlo el reposo¡ pero ya ralo futuro. ••Julio, si rnlo se trano vacilaba¡ el inocente á quien iba tára do mi ~uerte, no hubiera soliciá dnr á luz, le reclamaba un padre. tadoe8taentrevista, yo tampoco temo
Se acercó á Julio, y prorrumpió á ,. la muerte; pero la. prenda de nuesgrito herido en las siguientes pala- [ tro amor que llevo en el seno, me
braa. "Deteneos, ea preciso que os oc~ije que os vea, Yenid pues, partáhable, de beis escucharme. No os 9e- mosl Jodo está preparado para nucsjaré ir hasta que me hayais dado la tra fuga." Entregado Julio á la mas
llave del jardín del convento. Es ne- cruel desesperacion, se dejaba conc.-esario ~ '11le la d6is, Julio queri- qucir por Teresa. D~ro de poco,
do, mi vila 110 ~ la única que ae• r ya se habrán u11ido los os amanpende Be vos." A e~tas palabras, ,· tes dl?!!graciados. l&gt;ero -de9prendié ncreyó J olio que un fantasma cspan- · do3e Julio de repente del brazo de
toso se babia interpuesto entre los ·; Teresa. ¡No! esclamó con YOZ aterdos. "Miserable, que es lo que dices. raclora. ¡Jamas! y le sepultó un puHuye, hµye de este lugar.» Pero üal en el pec~o.
Teresa arrojándose ó. sus piés, le aso( Al pro111111Ciar e.mu palabra, se
guraba que no se levo.ntaria ha,ta aproc,imn el emperador á Josefi,na, é
que no hubiera accedido á sus rut:- lti:::o 11n mocimicnlo como para sacar
gos. Fueron vanos todos )oij esfuer- una daga. P ué tan completa la iluzoa de Julio para alejarse, y p111eci:1 si&lt;m, que las dam as dieron u,i grito
que Teresa se babia revestido ele I' sobrecogidas de ltorror. Botia]Jartc
fuerzas sobrenaturales. "Júrame que cu.al w, trágit:o consumado, cunt¡nuó
á media noche me esperarás en la 11 su relar.ion romo si no hubiera notado
puerta del jardín." Aun no acaba- el iferto que l,ahia pm,111rido ).
.
ba de hablar, cuando oyó Julio un 11 "Ella cayó, salpicando á J ulio con
•· ruido ligero, y le diú la llave. A me- su ~angre. lnm,Jvil y fuera de fl cqndia noche, dijo, al retirarse de'su ama- ¡t tÓmpJ(¡ por largo tiempo á su víctída. T e resa se halló puntual á la cita: ma. Comenzaba tÍ ra)·ar et dia, y
la noche estaba oscura y temia lla- la~ campanas Jcl convcuto lh ah:in
mar á. Julio por no s~r descubierta, al oficio matutino. Julio le,·nntó los
á poco rato oyó algunos pasos¡ eran restos inanimados de la j ú,·rn desloa de Julio, que le dijo al acercar- graciada que lo hahia amado tan nr- ·
se. "¡,Q.ué es lo que quieres1 Los mo- diente mente, y los arrojó al mar. Se

!

¡

..

�300

..

EL MOSAICO MEXlCANO.-ToMó IV.

precipitó á la iglesia en estado de
frenesí, y los religiosos sospecharon
su crímen al verlo eon el puñal en
la mano y los vestidos ensangrentados. No opuso 'l'_~tencia, y no volvió á saberse de éb (tapratriz
suplicó á Napoleon, q
lr!1 cual
babia sido el paradero
ulio. E l
contestó).
"Los secretos del clauitro son impenetrables."
La relacion de Julio no es ficticia del todo. Antes de la revolucion
francesa, acaeció una cosa parecida
en un convento de Lyon. Los pormenores de la catástrofe llegaron á
noticia de N apoleon y de ellos formó

el p.rgumento de esta no~~la : ,·V.arias_veces le he ofc!o 1·eferir ani~otas mteresantes en un cuarto débilmente al'!-W.9 rado para producir mayor efect(WCuando leo á Julio, es.pel'imentoifuas satisfaccion que éualquiera otro, porque recuerdo las áíferentes modulaciones de su voz, ¡;u
accion, su mirada, y el gesto con que
acompañaba su relacion. Puedo asegurar que•en ningun caso son mas
adecuadas las palabras de Eschines.
"¡Q.ué diriaís, si vos mismo lo hubierais escuchado!"
'
(Ttaducido de la ff11sio¡¡ iri¡g-Íúa,

por José T&lt;JT'nel y BMilla.)

◊.,..,,..,,..,,,~~l\l"\l'\l'V\l~..r~.,.,,,..,,..,..~~t

.-o• D, ;Juan Ncpomali,-• 11..ail. ., ()aae:lrático de •F'fsiolosfa ea ·.,1
cle Cicac,la• T arcea del mi•mo Depurtamcato,

r

Iinadi¡..-

---===::&gt;e
..-~..
11&lt;====--•
os productos de las combinacio.
nes que la naturaleza emplea para la
reproduccion de las especies, no siempre son idénticos, ni aun S('mejantes.
Muchas veces se desvían del tipo or.
dinario y comun, sin que por esto sean
menos efectivas y regulares las leyes
de la maestra universal. No parece
sino que esta quiere ostentar el poder
de sus recursos, burlándose de las cla,sificacioncs con que los naturalistas
han creído asegurarla sometiéndola á
ll\lS claves cosmológicas: Las apren.

siones' vulgares cstráviáh.dó e1 rrlc~cinio, reciben aguellas.«Uvcrgendas_ cbmo una Aberracúm de lás.'l~yes haturales: tal es la ipea que gcneral~ente
se tiene de los monstruos¡•idca qne no
abrigará el que esté il'uciado pa1i1• lo
menos, en el conocimiento de !as
ccsidades ( misteriosas para twfotros) á
que están sometidos los cleiventos.dn
sus afinidades químicas.
Los monstruos- no son rii eontra:_náturales, ni contrahechos, sinó1muy're- '
guiares y precisos en el plan general

~c-

V1!la de frenle .

�•

301
iectamentescmtjl~perounidas por
8US partea laterale1r;esto es, bácia el ter.
cloAuperior l a • n. el lugar ~ que
corresponden llJS e ~ pero separa.
das las ~ras, 6 l,Q que es lo mismo,
los ~ ~ o s restantes. De aqui re)t6 p
ente dicho animal con
cuatro oj dos orejas, tres remolinos
de pelo en el lllbrar á que correspondian los cue~os, dos bocas, una co.
mo en el estado regular, y otra en que
se vefadividida la mandibula inferior, 19
·mismo que en el labio leporino doble.
Esto presentaba el aspecto de tres bocas, y otras tantas lenguas, por estar
una de ellas dividida en dos porciones
fan simétricas, que daban Wla idea
perfecta de que oran dos. En cuanto
á los ojos es de notar, que el izquier.
do y el derecho de cada cabeza esta.
han unidos, tocándose por sus ángu.
los estempe, y situ11dos cerca de la
union de )as dos cabe:r.ns, correspondiendo puntualmente la union de di.
chos ángul09, á la ltnca de conjun.
cion. Estos ojos estaban cubiertos con
una. tela 6 membrana transparente y
delgada, Bemejante á las falsas membranias que se forman en algunas in.
flamaciones de los ojo9. Quitadas que
fueron .aquellas, aparecieron los dos
globoa oculares como en el estado or.
dioario. Loa otJOs dos que corrcspon.
dian , Ju partes laterales de la cabe.
za doble, estaban perfectamente sanos,
es y vivos, y eran de los que ha.
cia 1110 para ver, dirigiéndolos á todas

panes.

Cuando gritaba, se oian dos sonidos
bastante ~ptibles, y su grito era semejMte al de todos los chivos de su

édad.
Mamaba con ambos bocas, pero con
cabezas, dos cuellos y cuatro manos, hace
D1enclon de un ternero bicipite, y de un cabrito montés, con la misma monstruosidad,
· En el tomo 3.0 de las mismas cartas (la
ux.) refiere descrlptivamente la forma y
dimensiones de una criatura humana hallada en el vientre de una cabn,. Véase su
narracion (pág. 389) por ser bastante cu-

riosa.

•

•

'

�•

'Í

•
302

EL MOSAIQO MEXICANO.-T9Jl(o

lf.

EL MOSAICO MBXICANO.-ToMo IV.

mas facilidad por la que tenia dividi- sp todo alimento, y ,e n ~ ~r.de:del IJUS•
da. A.si que, por medi? de una ma- mo ¡0 observé, que el OJO 1zqwerdo ,de
madera de cuero se alimentaba per- la ~abeza del mismo Indo; ~ba lián·
fectamente por la boca doble, como_ va guido y algq opaco: la cara con-espoodicho; mas los movimientos de succ1on dien'te á este, ID!lll fria que la derecha;
los ejecutaba nu solo cpn. la boc_a con y uµo ú otro quejido q,ue daba ~ra seque mamaba, sino al ml8fllo tiempo _guido de una violenta · convulsioq de
con las otras dos, aunque en vago. los miemb(~.
Despues que acababa de m~m_ar, se laEn la nocb,e se hizo mucho mM,~ mia los Jábios, y este mov1m1ent~ era table ~a falta de transpa¡!}ncia eJl e l 0J?
bien particular, pues que á llll mismo izquierdo, y comparativamente la vitiempo, y con una velocidad asombro· veza y movilidad del d,e;ecpo.
.
'sa, escondía y ~sornaba las tres_ lenA las ~:liez de la 11,0(lh~ co~~~
g1,1as, coroo ,si todas ellas se moviesen algun~ ~paciones, volv1 ~ry1S1taTl11,
por un resorte.
,
pero ,m~ reflecsioo~s SI} haUarOG del
La union de las dos cabezas-no cor- todo interesadas, al observar que la
respondía esactamepte á la _pai:te m~- cabeza afíadida había ,nµerto; -al paao
dia del cuello. Quiero decir, a l8:-m1- q1,1e la propia ecsistia con ~ida, Ast
tad de la primera vértebra cervical, me ¡0 pc:~adió el cerram~nta,c~Se ..conocía bien que una de las cabe- vérico del párpad9 re,spectivo, la 1!1zas era la de aquel cuerro, y que I:i, movil~dad del ojo al_ tiempo {lll abnrotra era adicional 6 parásita ~e la pn- selo ¡&gt;Qt largo espac10,,h¡. tela ente~a Esto producia una desigualdad mente opac¡1 que. cubria el ~ecmento
roer •
, u falta convecso en toda su es~ns1on; pero
en el peso; resultaba de aqm 1&lt;1 •
de equilibrio, y de consiguiente la m- ,qu~ sin emba~ permi~i~ o~rv.ar la
clinacion del cuello, al lado elf que se grande dilatac1on _de la r.uplla aun a.
hallaba unida la cabeza supernumeta;- cer&lt;mn&amp;lé una vela de ' b~na ~uz á
•
ria. Por esta causa se paral¡a con ~ - cuatro pulgadas' de distil.~c1a,
La Jenguá correspondiente al Indo
ficultad, y siempre apoyando e~ ~ueipo sobre alguna cosa que le res1S_liera. muerto, estaba fria, inmóvil Y aban~oLa postura mas cómoda que terua era nada á'9U pró'piá· gra"1!dad. Un grito
la de estar echada oon las cuatro p~- muy débil que Je pude escuchar al vol:
tas dobladas, á la manera que lo ven- tearln, no fué mas que dé una
fican todos los chivos, y las cabe~s pi&gt;t mahera qtre qnedé convencido de
descansando sobre ,Ja parte supei:ior que habla muerto una ~e las -cabezas.
del espinaso, El cuerpo, las oreJ_as, Muy breve ' sigtti6 Ja misma suerte la
' las piernas y pezuñ¡¡s en_nª?3: se dife- restante, y al dia siguiente prooedí á
renciaban de los &lt;lemas md1v1duos qe la ins~~ apató,;nica ~l,monstno.
ltrinoipié- mis indagac1óaes por el
i.u especie.
Si es,te fenómeno era rar-0_en ~o es-, ivientre, y halláique 110 teni~ ®atró e11terior; tc;&gt;davia era mas admira_b(e en t6magos como to.dos los BDlfflllles 1.'Usu estructura interna. Doce d1as ~c- mfadores, sinb dO'll1liúy irandes res.
cistió vivo ea mi poder;. pero á lo~ diez pecto de SJl ,edad. 11Hallé '°f ~Jes
le noté un caimiento é mapetenc1~ue intemniilu bastante _nof!ibles JI(&gt;~ au
no Qabia mostrado eli lo~ dias:ant6111o- diferente-:grbsor_ En el i11DQ. las tripas
res. Las cscreciones intestma)es ~e tenian 'talisulileza•qué no1esci!&lt;Uan de l
, paso ~~
•· · la, P~1·":
n" .se
diámetro- del entbrchaHo mas ~
· ~¡iprimieron al
.
liizo abundante, Desile el p,r~cipio de Ull!J. .vihuelm de s~te ú rdeJillS; Y.en
Je había obsérvado pa:i))iía,c ion ~n a.l oo- el~etro-eran--tie un ta!!1~~~Ju.c~º81~ n
J'.,1¡.s,).(¡meras, es"""'"• '\'&amp;c1118
razon; pero desfJ):l\'lS se s,e nti_tmuregu..," / 1 , i c._t'. J.. , l
h ~f01t ~ so- .
cbo mas fuerte. El und6cimo dí~_rchp~ en l¡i., 'aie:&amp;ª~~e t ~ ,SU\10u6•..:f'p' ~
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3

lo una pe()'J.leña poreioh contenia suemaño que dcbia tenerlos un chivo de
ro, de coneiguiente sus paredes internas se tocaban, al paso que las segun. su edad. No as! el aparato reprodw;.
das ~Rteman gasea, y una materia tor, pues éste, en lo esterior no presencaseosa de olor ácido semejante al de taba otra cosa que los órganos secsuala lecbe Córtada. Es de notar que es- les femeninos, . y aun en lo interior se
tas dos pOJ&lt;Ciones de intestinos, no ea. dejaban ver la vagina, el útero, las
ta!Jan confundidos, sino separados en trompas falopianas &amp;c. Mas en la fo.
sus distritos respectivos, ocupM&lt;Jo la sa ihaca i~uierda, se percibían con
bastante claridad los órganos de la
delgáda uná estenaion como de dos
propagacion
pertenecientes al secso
¡,wlgadas cúbicas en el Indo izquierdo
debajo del buzo. lfe propuse ver si masculino. Es de advertir, que este
se comunicaban estps dos tubos intes. último aparato sccsual no recibía batinales, y hallé, E¡ue ácia la parte me. zos sanguíneos de las partes inmediadia del último intestino norma), se a. tas, sino directamente del corazon.
bria un agujero que daba principio á Un ramo anormal de la aorta aunque
un conducto estr(:lcho que á poca dis. casi obliterado se dirigia ácia aquel sitio, y poco óntes de su terminacion se
tancia estaba obliterado y e ra continuaeion del volúmen de tripas delga. dlvidia y subdividia perdiéndose en
una multitud de anastomo~es.
da~ de que he hablado. A primera vis.
En el coraz&amp;n y sus principales tron.
ta, ere! que era la arteria venal que se
dirigía ácia su origen; pero siguiendo cos vasculares, no le hallé de notable
icon el escalpelo el supuesto bazo san. mas que el referido ramo y una dila.
tacion aneurismñtica á la salida de la
guineo, me desengañé de que lo que esaorta.
He atribuido á esta mala con.
taba disecando era un apéndice de tri.
formaeion arterial la intensa palpita.
r:,a semejante al vermicular del ciego. cion
de corazon que le noté en todos
Por el otro estremo del tubo se eoniu.
nicaba despues de muchas circumho- los dial que estuvo viva en mi poder.
Le hallé dos cerebros ó sesos, sepaluciones, con el segundo estómago, a.
traTesando ántes un cuerpo glandulo. rados por una lámina huesosa que for.
so como de media pulgada de magai. maba un tabique del grueso -de un pa.
tud que tenia fuertes adherencias con pe! comun. Dos cerebelos sumamen.
la pared interna del vientre. As! que, te pequeños, en proporcion, y el prin.
sucedía necesariamente que del muy cipio de dos médulas ábl&lt;mgadas, que
poco alimento que entraba en aquelltts á poca distancia se introducían en un
tripas no salia el residuó; pero ni el conducto vertebral comun, pero con.
quilo se separaba, porque no habia ha. servando su neurilema particular, y a .
planándose por la parte en que se to.
zos lacteos ni mesenterio.
caban, por manera que unidas tenian
Al hígado estaba unido por su par.
la forma cilindrica, pero separadas o.
te superior ó cara convecsa1 una porfrecia cada una de ellas una cara plan!!,
eion de su miama sustancia y de. la fi_
Del sistema nervioso nada digo, por
gura de·una lengua humana, que formaba otra adicion considerable, resul. que me seria imposible dar una idea
tando esta entraña de 11n tamaño es. de sus complicaciones, conecsiones,
traordinario. La veginilla de la yilis separaciones, y (permítaseme una éspresion que aunque grosera da una.
naa'a ofreció de notable. '
idea de lo que quiero significar) de la.
En el lado correspondiente tenia
multitud de enredos en que se estrados ha'ZOB: uno del ta.maño regular, y
viara á cada instante el escalpelo del_ a.
otro de la cuarta parte del primero;
natómico mas diestro, y de vist.a mas
pero de la misma figura y estructura.
perspjcaz. Digo con verdad que me
Tenia dos riñones de la forma y ta.
quedé sin entenderlo, y no pude for.

,

�t

1

'
304

EL MOSAICO MEXICAN0,-1To1to IV-i

mar qtra idea, sino que alli ecsistian sábios juistas, mor.alistall, y fil{¡j¡ofos-·
dos sistema, nerviosos, que aunque porque á ellos pertene~ mqs cl,i~ta,.
confundidos en lo ostensible, eran bien mente hablar de estos i;non..'itrups, qlW&lt;
difet_entes entre sí, y que cada uno era segun me parece, son muy inferiores,
el influentc esclusivo en sus respectivos á aquellos.en dos .relaciones 6 ~ Q aparatos. Esto es, supuse que el mis- rias. He aquí cuale/l som primeritJ
terioso claboratorio de la quimica vi- Los monstruos fisicos, cm.oo llevo di-,
viente destinado á la multiplicacion, re. cho, no son responsables df} 1;,u sepa,ra1
cibió, y puso por su parte, los elemen. cion del órden comun. Segun~a1 nQ
tos propios para el desarrollo de dos dañan á la sociedad con s1,1 .~Stfflvio ti.,
i11dividuos de secso diferente, mas por sico. Véase ahora si estas dos oitcuns
una de tantas causas que hasta hoy tancias son aplical:&gt;les á los segundos.1
están foern de nuestro alcance, la poHe concluido este a¡tículo que' ihtencia que pone en accion aquella química., y que da á los órganos al com. tenté reducir á menos lí'neás; pero ~I
ponerlos, la facultad de sentir y de mo- mismo tiempo no quise ort1itir cosa a.1.
versecontrayéndose1 segun la profunda guna que me pareciese digna ele sa.
espresion del médico de V aldegrace berse, principalmente, cuando eS~'S in·
efectuó combinaciones precisas• . •• re. dagaciones y descubtllttlentós ptiedt!n
guiares....necesarias en fin, si se a(ien. resolver algunos problemas fiso16gico~.
deá las leyes establecidas para el munLas autoridades de esta capiia11, . y
do fisico. De estas combiuaciones1re. aun casi todos sus habitantes vieron In
sultaron á su vez, accion.es y reacciones cabrita en el discurso de los doce dias
diferentea; pero que cada una de ellas que vivió. ' 1,fis trabajos anatómicos
tendía á hacer efectivas las afinidades los presenció el primer dia, entre otr¡¡s
de su clase, y he aqui que uno de los personas, el capitan retirado y c;ontraindividuos siguió su marcha pfogresi· lor del hospital militar, D. Pedro CN
va hasta su natural desarrollo, al paso "ero; y en el seg4ndo cuando me ocuqui~ el otro ó por la negacion, 6 por la pal;&gt;a en este interesante e~tudio, se. ¡¡¡e
influencia de aquella causa retardaba presentó el Sr. canónigo y superintex¡.
tanto mi:l.S su desenvolvimiento fisico, dente del hospital do San qqsme y S¡,.n
cuanto mas se alejaba del momento de Damian, Lic. D. Ignacio Morales. á
la concepcion, i,Qué resultó de aqui1 Lo fJUÍen le mostré algt¡nas de l~!? piezas
q4e natur~lmente debía resultar; que anatómicas q~ ,babia separado,. y que
uno de los dos séres prevaleció, y el aun conservo en mi corto muséo, lo
ptro se hizo parásito del primero, aun- mismo que el .monstruo de que ¡¡e .l:\a
que de una misma época. Todo esto hablado.
se efectuó bajo ~eyes eternas y seguras;
Se acompaña un diseño ó dibujo(*)
tan seguras como las de la atraccion,
en que se representa al monstruo ui.ceps,
la gravedad, la inercia &amp;c. aunque las
visto bajo dos aspectos, é imitado con
de esta fisica sutíl, nos hayan sido des.
la fidelidad posible. No me parece fueconocidas, ¡,Dónde está, pues, esta pre- ra del caso advertir que el tamaño de
tendida cmztranaturalidad de los mons.
su cuerpo es el mismo de todos los ebitruos fisicos? Por otra parte: ¿són ellos vos recien nacidos.
responsables de irregularidades que no
Oajaca,Julio
19 de 1840.-J.N.B.
pudieron evitar? Entonces ¿qué dire.
,
mos de los monstruos morales, poli.
ticos &amp;c.? Y o nada diré, aunque estos
(•) , He¡:hop1&gt;r eljóven José Francii¡~p
tienen tambien alguna relacion con la Bone~uí, habil artista d~ .esta ca pitar
facultad que profeso. Por mi parte,
dejo el campo ( como es debido) á los
°'¡,-:- :,---==Mt==---:-:-k

.

1L BELLO SECSO.

-·Entre la multitud de remedios que la necesidad, el deseo de lucrar y el de hacer bien, han inventado para desterrar las enfermedades de la boca, se ha recomendado por sus singulares efectos el

•
•

@k11'1',()&amp;ak fº" ta. §.u,i1;a, Je

•1

f41:mácw, CU. ti. M11&amp;ano, 1 J ~

POR EL DOCTOR WRIGHT.
Se vende en frasquitos de todos tamaños en la Librería Mexicana, sita en la esquina de los portales de Mercaderes y Agustinos: dándose á los interesados un método impreso de la manera de usarlo, y
en el que mas por menor se detallan sus virtudes para emblanquecer y afirmar la dentadura, encarnar las encías y quitar toda enfermedad y mal olor de la boca.

suscribiéndose á una obra tan ~til.Luego que se concluya la re1mpresion del tomo primero, se hará la de
tres cuadernos que faltan para completar el segundo, á .fin de reponer10s á las person~s qu~ los pidan, y
que pueda'(! ll)S md1v1«ltios que gusten, tomar la coleccion completa de
todo el perródrco.-Al fin del tomo
07"0iuco años i lo menos. cuarto, que es él que hoy se está puEsta advertencia asegura su conti- blican~o, se da:.á ~omo en_el tercenuacion y sucesivas mejoras, á las ro, la lista de. sen,or)tas y senores que
personas que han honrado al editor, . se han suscnto ulamamente.

CoNsolo·los grabados y litografias
que se poseen actualmente, y los
nuevos pedidos que de ambas cosas
se han hecho á Europa y los Estados-U nidos, para embellecer y dar /¡
claridad á producciones muy interesantes sobre todas materias, puede
contiauar saliendo dicho periódico,
por el espacio de

¡

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                <text>El Mosaico mexicano ó colección de amenidades curiosas e instructivas. Del 1° de octubre de 1836 al 15 de marzo de 1837 la frecuencia de la revista fue quincenal, sin embargo, según indican el Diccionario Porrúa y Guillermo Prieto, de 1840 a 1842 fue semanal. En el primer tomo fungió como editor Isidro Rafael Gondra; del 2 al 7 el editor fue Ignacio Cumplido y el director Victoriano Roa. Cuando Ignacio Cumplido se hizo cargo de la edición, en abril de 1837, el contenido y la presentación de la revista sufrieron un cambio muy importante; los trabajos poéticos aumentaron a partir de ese año, pues se registra el ingreso de los integrantes de la Academia de San Juan de Letrán a la redacción de El Mosaico. Cabe destacar la calidad de la tipografía, los grabados en madera y las litografías, muchas de ellas procedentes del Portal de las Flores número 5. El Mosaico mexicano desapareció a mediados de 1842 debido a su alto costo y la imposibilidad de los suscriptores de adquirirla.</text>
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              <text>El Mosaico Mexicano ó colección de amenidades curiosas e instructivas, 1840, Tomo 4, No 13, Octubre 3</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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