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                  <text>•

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ffSCBI~

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EN MEX!CO, se recibe en la librerfa Mexícana1 sita en la
esquina de los portales de Mercaderes y Agustmos.
- - EN las alacenas de D. Antonio y de D. Cristóbal
de la Torre, frente á dicha libreria.
__,_ EN la imp.renta de este periódico, calle de los Rebeldes N. 2.

EL

.~
MOSA1co
~fdt~W®/
ó

,

FUERA. DE MEXICO.
J!N PUEBLA, • ••• . •• •• .. • . ••• • • • •
EN ATLISCO, .. . .. . .............
EN JALAPA,................ . ....
EN VERA CRUZ,.................
EN ORIZA VA, • • .. .. .. .. •• • . •• .. •
EN OAJAC~,.. .• .. . . .. ..•. •• . . . ..
En TEHUANTEPEC. •. .•••. . . ..
E~ Q.UERETARO, . ...... .. .••••

D. Josl Mariano Ccutill,ro.
D. Joaquin Ramiru Espa1ia.
Stñort• Ella• I Hijo•.
D. Jo,l Vida!.
D. Manutl dt S,gura.
DD• JMua"'r'c,1g,-'.'."ncCioa/Jfz~dairr.tMrrota.
fi,.

COLEtCJON. DE AMENIDADES
CUBIOS,I.S

• ........ll'!IIVAS.

"

~= i~ur¿t~tTiE-ALLENDE:: I ::1::'J.S"tJ:PsaZ::ri::
D. Manuel Mtdina.

Elf ZACATECAS,.... .. .. .. . . . .. D. Juan F. Escandon.
EN AGUASCA Lll:NTES,....... .. D. J. Si,:tn Irigoytn.
EN SAN LUIS POTOSI,.. . ........ D . .l11ldrls Ban-oeta.
EN MORELIA, .. .. ..... . ...... .. , D. Vicmte Soaa.
EN DURANGO, . •• .. •••••. •. .... • D. Ma,mel Santa JJiar,'a.
EN GUADALAJARA, ........... . . D. llfanuel Per,, Vallejo.
EN MONTERREY, •• .. .. . . . • . • .. D. P,dro Josl JJioralt1.
EN IL SALTILLO, .. • . •• . . • • • . • . . D. F.d11ardo Gonza/e:z.
EN•• FRESNILLO,....... . ..... D. Franrisco L. de Larreq.
E• TOLUCA, ........ ... •• • . •. . • . 1). Josf H•rrera.
J!:• CHIHUAHUA, ............ . ... D. Jo1I Maria Iritoven.
l:K ALAQUINES [dtpartamenlod•
San Luif .Potosl],..... .. . . .. . .. D. Marc,ano Zárale.
1!:.11 TEPIC, ... . .. .. . . • . .. .• . • .. • • • D . .llntonio Santa Maria.
EK SALVATIERRA, ............ . R. P. Fr. Mucio Valdo~inoa.
En CIUDAD VICTORIA [departa-¡ D. Manuel Sauceda.
mento dt Tamaul1pa1], ••• . .•• •
En ACAPULCO • • .. . . .. . . . . . • . .. . D. Jo1I Brarho.
En 1L Pun.To Dlt MATAMOROS D. J Jo, l Lopez.
D. Jo,I Toribio &lt;k .llruo#O [tdit,r
En u HABANA, ••••.••••••. •· •••
dtl Diario d, aquella ciudad.]
En GU.~TEMALA. . . . .• .•.• .• . . • D. Juan .llt1tonio Martines.
En ~UESALTENANGO. •• •. • • • D. Man.,el Martinez,

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.

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13-Q,q

ll~ ~1.
~,~.,.,.

NOVIEMBRE 28 DE 1840 .

..

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ií@[MJ@

aw .

J&amp;C,,c¡

llmil~U@®o

-

LO I M P ~ Y P 'OBLIOA IGNACIO e
Calle de loalabü!eaNo.2.

EN México, pagado al tiempo de la entrega de ca-

f
f

..

da nQmero, $0 2 rs.
Fuera de México, franco de porte, por trimestre

~.~~.~~-$~

.,

�,

♦

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo IV.

MATERIAS QUE CONTIENE ESTE CUADERNO.

DE LA LIBERTAD DE LA MAR.

De la libertad de la mar (con un grabado) • • , • • • ' •
Penaamúfato iuelto •
• • • •
L,. arcu 6 ~ (con una estampa)

• • •
• , •

LiJ.tratura mexicana.-Ella y il (poesía).

• •

.

. 47~

• • 477
•

•

• 480

Jorge Brcnnn, contra-maestre de la mar&amp;ia de lo, E~-Unúlo,.
Raigo e,criJ,o por un camarada c:orsario ( con una estampa). ,
,Análi,i., de la cabeza de un ~timttre (con UDa viñeta).

'

'

. 484
• 486

Pmiamientol n,elLN •

, 488

A mi madre (poesía) , • •

• 489

,.t.., ,.·.·.ji
\·•
.'
1

• •

PfflBamiento suelJ.o
• • • •
• •
El hip6érita CtUtigado.-Cuento oriental •

-- ~~ia)lvria.
-.,~
~~
(C.Oncluirá)
,._! '1 -IM. .l•a ~
• ....
!
; 1 • • •• ;:: ~
'i

1

•

481

~
,.

• 487

• 492

.

.11

~

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•~,

~

.

• 493

•

•
A cuestion de la libertad de la
mar, es decir, del derecho que tienen
todas las naciones á navegar libremen.
te en toda su estcnsion, sin encontrarse sometidas al imperio de ningun po,
der privilegiado, fué al principio del
XVII siglo, ~ objeto de una gran contienda política entre la república holandcsa, y las coronas do España y de
Portugal, investidas, muchos años ha.
bia, del monopolio comercial en am.
bas Indias. Entre los jurisconsultos
que intervinieron en este debate, nin.
guno pareció mas fundado ni mas ndmirable quo Grocio, quien baj6 á In arcna, no para defender solamente los
intereses de su patria, sino pnra hacer
valer la causa sagrada del g(,nero hu.
mano. La fuerza &lt;le In opinion púb!i.
ca, era quizá entonces una fuerza mas
segura por ~¡ misma, y mas respetada
de los gobiernos, que lo es hoy, á pe.
sn.r de que muchas personas juzgan
que ha llegado {i su mas alto grado de
crédito. . Menos violentada entonces
por In 'energía de las pasiones políticas, la opinion juzgaba con calma y
ToM. n-xxr
1

mag,:stad In~ causas que se le somctian; y un soberano no creta haberlo
hecho todo con solo rewlir los cjérci.
tos necesarios para poner en cjecucion
sus proyectos, sino 1¡ue le era necesa.
rio demostrar con razones, mas 6 me.
nos sólidas, la justicia y derecho de lo.
accion que se proponía ejecutar.
'
El alegnto de Grocio en favor de la
libertad de navegar, está escrito en la.
tin, y dirigido á "los príncipes y á 1M
puehl.o8 libres dtl mundo cristiano. El
autor en su dedicatoria á los augustos
poderes comienza combatiendo el er.
ror funesto de aquellos que piensan que
Jo justo y lo injusto no ecsisten por su
1
naturaleza, sino solo en virtud de las
convenciones que se hacen. Recuerda que Dios, criador del universo y pa•
dre del género humano, no ha dividi.
do á los hombres en especies diforen.
tc,q, como lo ha hecho respecto de los
animales, sino que los ha reducido á
una sola, á fin de que no lleva.sen to.
dos mas que un solo nombre, para lo
cual les di6 un orlgt:n comun, la palo..
l)ra, y todog lo!t dcmas medios de co.

I

•

.,.

,.

I

�1

,¡. •

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo IV.

.

municacion, para que p~dieran com.
prender que todos juntos constituyen
una sociedad y una sola familia: que
su Providencio. habin escrito tambien
en el fondo dcnuestros corazones, cier.
tas leyes que nadie podia cscusarse de
leer, y á cuya observancia están obli.
gados los mismos·sol.wranos. Que dos
poderes delegados por Dios sqbre la
tierra, á saber, la conciencia, y la opinion pública, estaban encar&amp;ra&lt;los de
perseguir á los culpables, y que anto
este tribunal sagrado era libre al ofcn.
dido poder presClltar á aquel que habia
:;;ido vencido por la fuerza, el cual no
podia ser difinitivamcnte castigado sobre 1a tierra, sino por la 1·eprooacion
unánime de todos los hombres de bien.
Así es, que ante este tribunal augusto
de la opinion, presentaba á nombre de
• su pais á la corona de España.
La cucstion que dcbia juzgarse era
esta.-La inmensa estcnsion del O.
ceano ¿puede ser la dependencia de un
reino particular? ¿Tiene un pueblo el
derecho de impedir ú los dcmas el co.
merciar y comunicarse entre sí como
. les agrade1 Por último ¡,una injusticia
llega á ser un derecho por el soló mo.
tivo de que se ha estado cometiendo
por un tie1ppo muy dilatado?

.

..

Este era en efecto, el fondo de la
cuestion de los dos pueblos. Despues
_de hacer laesposicion sumaria: "Prín"cipes, dice Grocio, y vosotros pue"blos, estudiad la cuestion. Si nues.
"tra demanda es injusta, bien sabeis
"cual ha sido para nosotros vuestt-a
"autorid,ad; si, la vuestra cspecialmen.
"te, porque sois nuestros mas inme.
"diatos vecinos: haced conocer vues·
"tra sentencii,11 y· nosotros la acatare.

,

'

'

"mos. Si hemos obrado mal, no rehu"samos ni vuestra cólera, ni el odio
"del genero humano; pero si por el
"contrario es bueno nuestro derecho,
"decida vuestra equidad y vuestra re''ligion lo que deba hacerse. Los pue"blos civiN.zados veían anteriormente
"como un crlmcn digno de eterna in"ÍUmia, atacará mano armada una na.
"cion que consentía en llamar árbitros
"pam decidir sus cuestiones, y los que
"rehusaban suscribir á tau equitnti.
"vas condiciones, cmn considerados,
"no como los enemigos de un solo po.
"der, sino como enemigos comunes
"del genero humo.no. Las naciones
"mas ilustres no conocían' nada mas
"glorioso y magnífico, que poner fre.
"no á la insolencia de los unos, y sos·
"tener la debilidad é inocencia de los
"otros. iPluguiese á Dios, que esta
"fuera todavía la costu111bre entre no·
"sotros, y que los hombres no conside·
"rasen nada de lo que concierne al gé"nero humano, como si les fuera cs"traño! Así viviriamos en el mundo
"con mas tranquilidad que la que hoy
"disfrutamos."
Establecido este principio, sigue la
discusion particular de los diversos
puntos en litigio; pero compone un
pormenor en que no convendrá por
ahora detenernos. El jurisconsulto
holand6s muestra, que segun el derecho de gentes, á todos les es permitido navegar ácia al rumbo que quieran.
Djos rode6 los continentes y las islas
con las aguas del Oceano, á fin de que
todos lograsen de sus ventajas; y las
corrientes de aire que soplan sobre las
mares en todas direcciones, muestran
demasiado que su Providencia ha que.

..
. .,

OSAICO M

------------- ------·

•

rido que todos los pueblos pudieran ir
A consecuencia de esta sabia con.
Y venir para eomunical'se entre si. Es sulta, en la cual se establece á Ja faz
sin duda uno de los mas grandes be. de todas las naciones civilizadas el de.
nefieios de la naturaleza, el de haber recho que tienen los holandeses á sos.
mezclado por el Oceano á todas las na. tener sus pretensiones con las armas,
ciones, Y el de haberle dividido sus do. el gran Pensionario de Rotterdam, a.
nes de una manera capaz de hacer in. bri6 á sus computriotas la aren~ terri•
dispensable el comercio. Asi es, que ble de los combates: "~farchad aho.
los mas célebres jurisconsultos rchu- "ra, les dice, ¡ó nacion, siempre vic.
san á los soberanos el derecho de im. "tori~ en tierra y en mar! y comba.
pedir á los estraños que visiten á sus "tid con valor, no solo -por vuestra li.
súbditos, Y que éstos vayan á visitnr á "bertnd, sino por la del género hu.
los estraños. Todos lc:¡s hombres tic. "mano." ·
nen el derecho de transitar sobre la
He aquí con qué gravedad, con qué
tierra, Y este derecho se halla eonsa. profunda i1¡tcligcncia de la justicia, y
~ado por la autoridad de la historia. con qué respeto al género humano
oisés hace. la guerra á los a1nor1·cos, dcberian tratarse todas ]as cuestiones
·
'
porque querian impedirle el que pasa. políticas! Ahr entonces no se veria
ro. por su pais, Y los cristianos hacen en el tiempo en que vivimos el fre.
1~ guerra á los sarracenos, porque po. cuente csp¡:ctácnlo, ó mejor diremos,
man_trabas á sus peregrinaciones por el atroz y detestable espectáculo, de
la Tierra-Santa. ¡Cuán culpables no hombres que se asesinan mutuamente'
serán, pue~, l~s que quieren impedir sin conocer ni el derecho ni la autor/
las comumcac1ones entre los pueblos ,! dad que los obliga ii darse la muerte!
que no les ~bcdeccn, y especialmente El sentimiento de un buen derecho y
;~ un cam100 que no_les corresponde! de la santa mancomunidad del género
9
• salteadores y piratas se han he.
humano, darian fuerzas al mas débil y
cho dignos de odi
d
• •
'
o para to o el gene. un sentimiento contrario privaría de
ro humano, es precisamente porque se ellas aun al mas fuerte. Entonces vi.
oponen á la seguridad, y á la libertad viriamos en el mundo como d=·o. l
1
delas comumcaciones
·
'
de unos pueblos Grocio, con mas tranquilidad
que""lo.
con
Así es, que los portugue. que hoy disfrutamos.- A. P .
ses no tienen derecho alguno ni sobre
la üerra de las Indias, ni sobre la mar
Pensamiento suelto.
que separa á é.,tas de la Eul'opa, ni
tampoco sobre el comercio, orígen de
las relaciones que se han abierto in.
Los jueces que estravian el cspíri.
distintamente con todos los hombres: tu de la verdadera justicia, co.stigan .
carecen por Jo mismo de justicia al al que les dice la verdad, y salvan al
querer impedir el comercio de los ho. que les engaña, por torpe que sen su
lnndeses, los cuales tienen derecho á mentira,
mantenerlo 6 por la paz, 6 por la
guerra•

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º~·

..

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lf. ,..

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Jo, d;.,...,. á,bol.., qoc no ,. p,odri

"'°"" ,...,. , "" ,,.

por la nobleza 6 la gracia de su a:,pec. bol escogido p!!ra un acto tan aolem.
to, y la elegancia de su follnge se bus. ne) paso. sin duda do quinientos oños.
can con empeño pam embc:lleccr los El sycomoro que se encuentra á la
parques y los jardines, no hay ningu. entrada del pueblo do Trons (Fran•
nos que rcum1n tnntas \"Cntnjas como cia) fué medido en 18:H por el coro.
los orces: crecen en efocto muy bre• ncl l3cautcmpg; y tiene 26 y medio
ve, se ocomodan lí toda csposicion, no piés de circÚnfcrcncia:
demandan ni cuidados ni cultivo, y re.
A pesar de las grandes dimcn io•
sistcn pcñl·ctnmcntc á las intcmpel"ics ncs que puede ad,¡uim el tronco 11del
de las cstnciones.
sycomoro, la carpintería no hace nin.
El arce, falso plátano 6 11ycomoro, gl!n uso de él, cacepto ~ra aquellb
es uno de aqu&lt;:Ilos que prosentau es. piczru¡ que demandan fuerza, 6 para
tns cunlidadcs en el mns Bito grado: las que deben quedar CSP,UCl&lt;las al ai.
no solo se logra en el sucio mas este· re y á las variaciones de 11cquedad y
ril, sino que no teme las calores, y humedad. E;¡ muy conveniente su
soporta las mas larga.5 secas, sin que modera para las obras de cbanisteria,
parezca sufrir, y sin despoja~ de sus porque no está sujeta li desgajarse 6
hoja.e¡, cualidades que lo hacen infini• hendirse; por otra parte•, es muy lige.
ta mente prccio,;o en las comarcas me· rn, sonora y brillautc, lo que hace que
•ridioualcs.
los guitarreros la cmplt.-cn de profe.
Tiene otra ventaja todavia mayor, rcncia para la construccion de sua
y es la de resistir lí la violencia y á la instrumentos.
continuncion de los vientos, de modo
que debe dárselo preferencia sobre las
demns e.~pccies cuando se trata de a•
brignr una casa 6 un tierno plantío.
• Generalmente los arces vh-ca mu·
cho tiempo, pero el sycomoro parece
ser todavia el que llega á una edad
mas ;~anzada. Ecsistc uno en el pais
de los Grisones, bajo el cual los pri.
meros confederados juraron en 1424,
dar la libertad á su ¡&gt;3is. Si se admi.
te que tenia entonces cien años (pues

..... J.

..

Las hojas del sycomoro, así como
las del plátano oriental, se cubren al.
gunas v~es, durante las calores del
.estlo, de un jugo e.~tra,·asndo, reunido
en grumos blancos y azucarado.&lt;;, que
las nvcjas recogen con avidez; pero es
muy poco abundante para qu~ los hom.
bres se tonicn el trabajo de cosecharlo.
No sucede as! con la azúcar que ce.
siste en la savia y que puede estrac~
se por la cvnporacion. Mr. Dufourt
de ~fontreux, en una memoria presen •

...
•

r

•

•

..

•

�•

la América del Norte, entre 42 y 45•
., canton de Vaud, hnco ver que la fa· de latitud, y ei1 comun en la Nueva
bricacion de esta azúcar poilia en eicr. lnglaterra, la Nueva Escocia, el Alto
tos casos ser muy provt:ehosa. JUna Canadli, al Qc.&lt;1te del E!!tado de Ncw• muger ayudada de algunos niños; pue- y orlé, y en el Norte de la Pensy\va.
de en una cstacion sacar de un millar nin. El arce ntgro crece en los clide pies de sycomoroa, cerca de cien mas un poco mas calientes: se le en, libras de nzúcar,suponicndocada tron- cuentra con abundancia en el valle del
co de ocho á nueve pulgadas i:lc diá· Ohío, y cerca de los grandes rioe del
metro; pero tomanilo árboles de doble Qc9{e do !os Estados-Unidos. En
diámetro, tales como son ordinaria. cuanto ú las diferencias entro estas dos
mente á la edad de ycinte y cinco a. cspeciei,, son tan poco importantes,
ños, In cantidad de nzíicar cosechada que muchos botánicos no II\S conside1
podria csceder de dos mil libra.,. Es. ran sino como simples variedades.
ta esplotacion en albrunoa .cantones PP· Ambas están diseminadas en los Es·
ores, donde abunda el sycomoro, y en tado~Unidos en tanta abundancia,
que el combustiblo está barato, tendria que pueden cstraer una cantidad de
la gran ventnja de- que casi no ecsigc az(1car mns que suficiente para el conningun cnpital. Una hacha, un tala. sumo anual; pero en los puntos don· '
dro, algunas cubetas, rnrias media!! de son fúciles IM comunicaciones, se
cañas de madera de sauco, y dos ca]. hallan mas ventajas en hacer U!!O de
derns de cobre, comp&lt;?nen todo el u· la azúcar de cafia: así es que lejos de
tensilio. Cómo el procedimiento es estenderse la fabricacion, ántes bien
de lo ma.'l sencillo, causa admiracion ha d1smin11ido hace algunos años, á
que no se hubiera procurado hncl·rlo medida que han ido siendo mas nuen grande en la época del bloqueo con- merosos y econ(,micos \os medios de
tinental, siendo tanto mas cstraño, trai,portc. Hoy se thbrica muy poca
cuanto que en la colonia dd Canadá azúcar de arce, y eso solo en las reuse
hace mucho tiem¡lO, azúcar niones que se forman para un desmonde diversas especies do nrc~. Por lo te, y la muy ncc~ria para las nece·
domas, la savia en los arce~ america· sidades de la pequeña colonia, que en
sus principios permanece enteramcn.
DO!!, es mas rica en principios azuca.
te aislada y en el caso de proveerse
rados, que en los do Europa.
Las especies de que se sáca azúcar por sí misma.
1

saca;

Un ingenio se compone comunmenen el Canadá y en los Estados-Uní•
d~, son el arce cu a:ruazr, propiamen'!. tc de tres ñ cuatrocientos piés de arces,
te dicho, el arce 11egro y el rojo, ó ar. y no ecsige ma!! que el trabajo de dos
ee de Virginia, Esto último no da mas hombres. El producto de cada pié varla

t

1

.

•

'

1

considerablemente, SCi,oUD los lug11re1.
En el Canadá el producto medio es do
El arce de a:rucar (acer &amp;acchari- cuatro libras; en otros es de cinco á
nun, de los botánicos) se encuentra en seis, y en algunos cantones muy limi-

que una mitad de azúcar, por una can.
tidad igual de savia.

tados, osced&lt;• do este número y- a.:-;:d ti 1
- - -- se asegura haberse visto que ~n solo ce e
a ovnporacion por medio de
tron di' ¡
un fuego muy aetivo se ..
co v iasta Lreinta libra.. de azú. cu1'dado, y cuando el ' lt' =puma
con
r.
cor ha tomado
ca
Ord'
•
una consistencia de · be
mnnamentc en todo Febrcr ,
Jara , se cuela
en los primeros días do Marzo seooº por ~na tela ~ lana para separarle
cupan de la fabricacion de la ~zu'ca : :us impureza.q; cntoncea ee le somete
· r• u un =, d h
cstncsln(&gt;pocaenquolnsavia t
. - -,.-no errnr, y cuando ad.
· •
enraen qwerolacons·.i ·
movimiento, no o~btantc que ln tierra
. •
:" encia Conveniente, l'le
aun C-lltá car d d .
vierte en !ns lom1as.
ga
e nieve, Y á pesar
La azúcar d
de ser necesario que pasen toda\'ia dos de este . od .e arce, que se logra
meaes
¡
m 0 , llene la nparienci
para que as hojas comiencen ti co mas 6 men • d l
a, po.
nacer. Dcspu d,
¡'
OS,
e a nz(ícar bruta
es • e escogerse un lu. que se snca de la caña·
gar centra\ con rclacion á los árboles &lt;loln q d bl
' pero rcfinán.
que v á
I
ue a anca.
•
_an csp otarse, se levanta allí
La madera del arce de ,
.
un teJado para el abrigo de las calde- un grano fino y muy unid~--uearl'étienod
ras y lue"o seoc
• pu I D o.
•
o
upan en 110radar los se couvenümtemcnt,. oíirec
fl •
troncos.
d
~
se oso!! y como morados E e Fre OJOS
.
Po
ecr ·d
•
• n rancia
r m , 10 e un t::tladro de cerca se SIITen ~ s veces de ella para las
de n11cvc !meas de diámetro, se hacen
de ebanii;tena: en los Estadosú
cada
árbol
dos
agugeros
ú
d
·s+n...
.
U
nidos,
como es muy c omun, se l0
d
.
· , 1 .....,c1a
e cuatro 6 cinco pulgadas uno de o· emplea en la carpioteria. El año 1828
tro, y de pié y medio arriba del suc. vi en New-íork un paquebot cuya
lo. Estos ngugcros se practican por cámara, que tenia un ancho de mas
el
d' lado del tronco qu.. mira al l\led'10- de cuarenta piés, estaba comple1amenY son un poco oblicuos, para fa. te guarne:ida de arce pulido y barni.
cihtar mas el descenso del jugo: el zado. S1 Gullivert hubiera dcsper·
barreno solo penetra media pulg:idn, tado una mañana en esta elegante saporquc la c-.spericncia ha demostrado lo, hobria crcldose encerrado en la al.
que á ~ta profundidad so encuentra moha~illa de una hermosa dama de
una comente de savia mas abundan. Brobdirlgnac.
te. A cada agugcro se acomoda un
Aun cuando la madera del arce no
media caña de madera de sauco, pa~ se empl~nra mas que en hacer leña,
~ que conduzca el líquido ti una vasi. ~ erccen_a todaviíl, ser honrosamente
J~ que se pone _al pié del árbol, pues citada: urn_g una o"-1 ma~era da un fucsm esta prccaue1on se dcrramari:i. por go mas brillante, mas vivo ni mas du.
b

ª

º~':1;¡

•

1

•

•

!~•

.

.,.

todo el t~onco. (Vense el grabado.) ¡I ;:ble: el. cnrbon que, se ~ace con sus
Recogido el licor cada dos dias
I mas d, lgl!dw, es el meJor que seco.
' se noce y en fi
•
sollléte a l hcrvor rnmcdiatnrnenll·
.
'
n, aun sus cenizas, en ra.
'pues I zon de la gro
'd d
en caso de dilacion se formentnria
.
n canti n de potasa que
dando entonces sino una cantid d , no ; contienen, son consideradas por las facscaaa do malísi~a azúcar ~- muy ¡' dbricnntes como muy supenores á las
•
pro.
e las demas maderas.
1

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EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo IV.

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La de\. arce rojo es de un uso monos general, porque la ntacan los
gusanos y so pudre con prontitud: los
ebanistas dicen que so trabaja con difi.
cultad, pero la aprecian mucho los ar.
merO!I para cajas de fusil, escogiendo d~
preferencia una variedad, cuyas fibras
leñosas, en lugar do ser longitudinales,
están dispuestas en forma de eses. Las
cajas de fusil, hechas ~on arce rojo, son
no solo muy elegantes, sino que reu.
nen tambien la ligereza á la solidez,
ventajas que no logran las demas ma.
doras matlzo.das.
El arce rojo ha recibido este nombre del color que presenta el tegido
aelular de su corteza: hacíendo hervir
este tegido, se obtiene un color purpurino, al que añadiéndole un poco de
vitriolo verde, se convierte en azul oscuro. En el Canadá se sirven de él
en lugar de añil para el tinte negro.
A mas de las especies de arce de
q~ hemos hablado, la América tiene
todavía otros seis: se cuentnn doce en
Europa, siete en diversas comarcas
,de la Asia, y seis muy hermosos, que
solo son propios del Japon. Esta· fa.
mi\ia ae compone hoy de 37 especies
distintas.-(Traducido por V. R., del

,.

.Almacen pint.oresco.)

• LITERATURA MEXICANA.
-©--

·••a'-~•Yo vi una imágen preciosa,
Vi la imágen de mi dueño,
Que por no turbar su sueño
Se acercaba silenciosa.
Yo vi una lágrima bella
Reclinada en su mejilla,
Y que alli temblando brilla
Como refulgente estrella.

•

Y o vi su mano halagüeña
Buscar y tomar la min,
Y purisima alegria
Inundó mi alma ri~ueña.
Entonces lleno de gozo
Entre mis brazos la estrecho;
Pero i11y! en su ticroo pecho
No bailó lugar mi alborozo.
Entristecida me mirn,
Con su semblante me hiere,
Y la voz ·que salir quiere
Entre sus labios espira.
t"Y qué tienes
bella amigo?
Díme, dime,
tu dolor •••• "
J\las no responde á mi acento
Y abrasa en vivo tormento
A mi solícito amor.
"¿Por qué lloras
mi adorada?
Habla presto,
habla, si. , , • "
Y en aquella faz hermosa
No muestra el color de rosa
Que en otro tiempo le vi.
11Yo. no me quieres, infame,
Ella dice, y luego calla,
Porque ni palabras halla,
Para su intenso penar.
Satisfacerla deseo;
Mis voces tan solo espera,
Y asi le juro: "antes muera
Que d~jarte yo de amar."
Despues que estas espresiones
Dije á mi linda querida,
De amor, puro, enardecida
Palpitante la sentl.
11Mas ni una carta, replica,
Ingrato, tú no concibes
Que una letra que me escribes
Es un cielo para mí.
«yo confieso, tierna amante,
Que es justísima tu queja,
Mas en tal instante deja
Esa bárbara afliccion.
Tuya ha sido mi eosistencia,
Tuyo mi afecto primero,
Tuyo este amor verdadero,
Y tuyo mi corazon."- V. C. Q.
[Nutt1a--York, Enero15 de 1840.]

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�EL MOSÁ.100 MEXICANO.-ToMo IV.,

481

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"ªª .....,

Contra-maestre de la marina de los Estados-Unidos.

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GEO...,GE BROWN

_

RASGO ESCRITO POR UN CAMARADA.CORSARIO,
___,

aquí el retrato de Jorge Brown,
contra-maestre de lamarinadc guerra
de los Estados-Unidos. Una muestra
perfecta de un verdadero marino a.
mericano; y tal cual ninguno probó el
grog, 6 reinó en el pasamano do una
embarcacion.
Lector, mira en esta pintura la cu~
bicrta de una corbeta de guerra, con
parte de la jarcia del palo mayor, dos
cabillas para amarrar cabos y "número
seis" 6 "la niña del artillero" que
mas de un joven marinero besó con.
tra su voluntad. Es una robusta y
• fornida moza; una mediana pieza de
vekte y cuatro; no una de aquellll$
carronadas de boca ancha como la de
un perro dogo, tan solo propias para
batirse de cerca, sino uno de aquellos
lebreles de mucho alcance. Ved sus
palanquines de retenida, sus bragas,
con cuanta gracia adornan sus gua!.
deras tostadas por el sol; y á nuestro
amigo Browo, con una mano en la
cintura y la otra d~nzando con
mucha familiaridad sobre la ya des.
crita joven.

pintar sobre el lienzo, sentados en una
silla poltrona, con aspecto maravillosamente grave, la roa.no derecha cogiendo un volumen de rica encuadernacion.
No asi mi camarada, que está grabado en una tabla en el alcázar de su
buque, COI\ su mano sobre un tomo,
que e11 alta voz proclama en cualquier
parte el honor y la gloria de su pais.
Observese á este hombte del tope has.
ta la sobrequilla (*): véase su fi.
sonomía y dígase, si se puede personificar mejor el género humano!
Se le ve vei1tído de invierno en día
de revista: sombrero negro bien cha.
rolado, con una profusion de cintas,
y encajado en lo posterior de la cabe.
~• y un rizo liso y lustroso, la va.
nidad del marino, cae sobre sus cejas
baroniles, su camisa es del algodon
blanco mas fino, ménos el pecho y
cuello que son de mahon azul, guar.
necidos de cinta blanca, y en las pun.
tas bordadas estrellas de algodon blan.
co¡ en la parte posterior del cuello
hay tambicn bordada un ancla; y aba.
. Los que viven en tierra, cuando en. jo enmedio de la pechera se ven es.
,. .riquecen bastante para pensar en ha. tampadas las letras inici11,les del nom.
cerse de retrato3 de fainiliJJ., se hacen
t•) De alto abajo.
ToM. 1v-xx1
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482

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Los pantalones son únicos en su especie, de paño _azul. sin costura en la
parte de afuera, muy plegados en de.
redor de la c.intura,. y tan ajustados
sobre las caderas como la piel misma,
y asegurados &lt;letras con un lazo de
cinta: por las piernas bastante anchos
para d3,.r entrada al fresco, y no es.
torbar los movimientos; y de tirantes
¡cqmo es eso! ¡Un marinero tan so.
lo es puesto en el patíbulo, cuando ha
cometido un delito, y desprecia el su,
getar sus bragas con tirantes como
despreciaria un corsé!
La cadenilla que veis colgada de
su cuello, es de plata maciza: es su
collar, la insignia de su oficio. Nin•
gun lord corregidor de Londres tuvo
nunca roa~ vanidad de su cadena, que
Jorge Brown de la suya y del remat.e
que de ella pende. Véase cotpo cae
sobre su dedo pulgar; colgando desde
la braga del cañon hasta la cuña, en

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figura de un tubo de plata encorvado.
Ese es su pi.to; su armonica; su silbo
de pll!ltor; con el que atrae las ovejas,
sacandolas del ocioso redil: el lugar
en que los marineros cuelgan sus harnacas; con el cual toca sonatas sin
goma, ni tienen paralelo, masque ellas
misma.~, en este ni en otro mundo.
M1í.~ica, diferente de la de Orfeo, que
no llevará ácia él las piedras retozonas, por la razon sencilla de que en
un buque de guerra solo se hallarán
las santas pi.edras del lastre. Este pito, amigos mios, infunde .mas sobresaliente espíritu, con su melodía encantadora, que el violin de Paganini,
i,e entiende ¡cuando hay un cabo (una
cuerda) en la verga mayor, y la lancha está al costado del buque con un
cargamento de Monongahcla! Déjense ti un ~ado todos los instrumentos
músicos con que se divierten los pue- •
blos sencillos; y venga la clara nota
del silbido de un contra-maestre, cuando llama á toda la tripulacion para subir á tomar rizos, interrumpiendo el
profundo sueño de un pobre diablo de
marinero que tal cosa no soñaba.
Ninguna de las mudanzas ordina•
rías de In fortuna puede inducir jamas
á un contra-maestre á separarse de su
pito y su cadena: uno y otro mira.
dos como
., cosas' sagradas. Pasando el
otro dia por una casa de empeño, en
la calle de Chatanz, ví un pito colgado de un gancho en la ventana: las
láorimas
se me saltaron á los ojos. ,
o
¡Pobre hombre! ¡Qué terrible deb~
de haber· sitio ei apuro, que obligó á
su legitimo dueño á deshacerse de esa '
alhaja!
.Me complazco en considerar una

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•
EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo
IV.

EL MOSAICO MEXICANO.-'foMo IV.

bre de nuestro heroe G. B. (George
Brown) como una precnucion anticipada para avisará cualesquier• píc11.
ros, 'que aquella prenda es de un hom.
bre que tiene nombre. Un poco mas
abajo, y oculto á las miradas vulgares,
está el númc\·o de su saco de ropa y
de·su 'hamaca. La chaqueta azul, es
cierto que no es tan ~na como podría
ser, ni es matematicamente mas apro.
piada que lo es· por lo comun el vestuario del gobierno; pero la brillantez
de este, echa una sombm sobre estos
menudos defectos, al paso que las dos
anclas cruzadas que están bordadas
sobre las mangas con hilo do plata y
de oro, aseguran enteramente á los
ojos del cohtra-maestre, el primor 'Y
lujo del vestuario.

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r

pintura como ésta, de un verdadero
marino de buque de guerra; un mari.
no amerieano, sano y robusto. Uno
cuyo solo aspecto indica un deseo de
empresas, una firmeza de resolucion,
- una íntrépida osadia que fijaria la ad.
miracion de cualquier hombre. El
marinero americano, no sé parece al
de ningun otro país. Nunca se olvi.
da del orgullo de su país natal. No es
sugeto lisongero, adulador,. sicofanta,
sino que siempre es hombre. Es ver.
dad que se quita el sombrero, y se a.
li;;a el pelo ·con los dedos, cuando habla con algun superior en ocasion importante; pero este es el hábito de la
disciplina; y como hombre sensible,
que conoce la necesidad de la autori.
dad militar, cede de su republicanis.
}110 todo lo que para aquella es nece.
sario; pero al hacerlo así, no violenta
sus sentimientos de hombre libre.
Yo prefiero á la minuciosa, automática disciplina que tanto se ponde.
ra de otras escuadras el orgullo nacio.
nal, los sentimientos elevados, las pre.
rogativas peculiares del marino ameri.
cano. En la guerra no pelea la ba.
talla de su amo sino la suya propia;
él se reconoce por una de las partes
componentes de su nacion. Del mismo modo pele6 su padre ántes que él;
y el doble respeto á su pais y sus ma.
yores, le 11ace mas que igual para
un enemigo, á quien no fortalezcan
tan nobles sentimientos. ¡,De qué cla.
, se de la sociedad sacan sus marineros
,
. las demas naciones? De la mas ~n-P-'. ·· ferior, de la mas indigente, aquella
, ,, - ' IÍ la que si se le dá á escoger entre el
e·
hambre de su oficio, ó el mar, prefie.
re por lo comun este último. Y aquí
;

, .

i.

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488

' orte-A,méríca) ¡,súcede lo mis.
(en N
mo7 No. El pan se consigue en este
dichoso p::1.is á mucho menos costo, de
un modo menos trabajoso y peligroso
y con mas comodidad, que buscándo.
le en el nur. ¡,Qué es pues lo que induce á los hijos de l09 labradores, ar.
tesanos y comerciantes, jóvenes por
lo comun, de buena moi:alidad y edu.
cucion; á dejar las comodidades de su
casa, y embarcarse en la marina QJer.
cante 6 de guerrn7 El amor á las a.
venturas, una verdadera propensioo
americana, una grata esperanza, que
impele y dirige á nuestros paisanos
ácia todo el mundo, para proporcionarse por medio de algun lance afor.
tunado, al andar flotando con la ma.
rea de los negocios humanos la adqui.
-sicion de fama ó de fortuna. Por es.
to se encuctra entre los de la profe.
sion del mar, á muchos de una educa.
cion superior, que aunque chasqueados en sus anticipadas y quijotescas
esperanzas, toclavia prosiguen en la
dura ocupacion de sus prim'eros años,
contentándose C!ill un mantenimiento
que adquirirían mas fácilmente, aun.
que no con tanto honor; pero sin lograr siempre de sus conciudadanos,
aquella honrosa consideraciou á la
que eminentemente tienen derecho.

~

Tales son los hombres, que ponen
la situacion de lo~ marinos america.
nos en una altura dificil de alcanzar
para los estrangeros; y esta es la cla.
se á que pertenece el original del res
trato que está á la vista. 1\-fuchacho
y hombre, ha vestido la chaqueta azul
por espacio de veinte y cinco años.
Nunca sus piés han estado amarrados •
ni sus manos para un castigo. Desde

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484

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EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo-lV.

su entrada al servicio á bol'do de la
Gallarda Constitucion, en la que como
destinado á llevar cartuchos á las bate.
rías se acreditó por su agilidad, fué as.
cendiendogradualmente, desde limpiar
el tornillo de punte.ría, hasta acicala.
dor de armas blancas; desde capitan
de un cañon ha$ta gayiero de proa;
hasta que el siguiente escalon lo pro.
moviél al derecho de llevar la cadena
y el pito: En todos sus destinos hizo
su deber como hombre. El no es uno
de aquellos envidiosos, que si ven as.
cendido algun sugeto de mérito que se
adelantit á ellos, murmuran y juran
que s~ arruina el servicio; 6 que si algun dellgraciado vá cayendo de mal
en peor, le ponen mas r esbaladizo el
camino, para que mas á prisa se ar.
ruine. No, jamas su corazon i!-brig6
semejantes miserias. Sus ahorros no
se enmóhecieron en su arca, cuando
hubo algun compañero necesitado; y
lo que aun es mas virtud en un marinero, lo diré para concluir su elogio,
nunca acudieron á él para que presta.
se su chaqueta de abrigo en una guar.
dia lluviosa, que se viese habet'la negado.
.
,
Lo último que se ha s_ab1do de el,
es que ha entrado en el dique_ del hospital para reparar algunas . ligeras a.
verías; del cual, segun se d1c_e, saldrá
con toda la cligmdad de un bien carenado primer con¡ra-maestre.

(Del Naval Magazine.)

EL MOSAICO MEXICAl".{O.-ToMo IV.
SUEÑO.

de la cabeza de un Petimetre.

.YER

Todo el beléboro no cura
Do ta.l cabeza lo.locura. '

me encontré en una reu.
nion de curiosos, donde uno de tantos
espuso muchas observaciones dignas
de atenciou, recientemente hechas en
la anatomía del cuerpo humano. Otro
de los tertulianos nos comunicó igual·
mente varios descubrimientos mara·
villosos que él habia logrado hacer en
la misma materia, con el ·ausilio de
lentes muy delicados. Esto dió lugar
á una multitud de observaciones no
comunes, y suministró materia de con.
versacion para el resto del dia.
Las diversas opiniones que entonces se esternar~n, ofrecieron á mi imaginacion muchas ideas nuevas que,
acumulándose á las antiguas, se apo·
deraroo de mi fantasia toda la noche
pasada, y produjeron el mas estravu.
gante

. Me parecia que babia sido convida.
do para asistir á In disecci~n de la ca.
beza de un petimetre y del corazon de
una coqueta, que se ve~an en aquel
momento colocad9s en una mesa que
estaba delante. Un facultativo abri6
la primera con mucho primor. Al
principio, y vista superficialmente, nos
· habia parecido igual á cualquiera otra
cabeza; pero Juego que le aplicamos
nuestros lentes, hicimos un descubrimiento muy singular, á saber: que los
que considerábamos sesos-, no eran en
realidad tales, sino una mezcla de ingredientes estraños aglomerados en so
forma y consistencia, y estivados con
admirable arte en las varias cavidades
del craneo. Desuerte que asi como,
segun nos dice Homero, la sangre de
los dioses no es verdadera sangre, sino
una cosa parecida; asi nosotros averi.
guamos que los sesos de un petimetre
no son verdaderos sesos sino una cosa
que se les asemeja.
La glándula pineal, que es en donde muchos de nuestros filó~fos mo·
darnos suponen que tiene el alma su
asiento, trascendía á esencias y perfu.
mes. Forrada la glándula en una sus.
tancia córnea, y labrada ésta en mi·
llares deLcaritas 6 espejuelos, imper·
ceptibles al ojo desnudo, deducimos
que, si por ventura babia· ecsistido un
alma allí, débia haberse mantenido en
éstasis, contemplando sus propias bellezas.
En eJ sincipucio observamos un gran
antro ó cavidad atestada de listones,
cadenas, chilillos, cuellos postizos, es·
puelas, anillos, guantes, &amp;c., amasa·
d95 de tal modo, que estas diversas

•

485

partes constituyentes no podian distinguirse con 'la vista natural. Otra
cavidad semejante estaba rellena de
billetitos, epístolas amorosas, novelas,
tonadas del dia, cartones de baile, y
otros chismes del mismo género. En
una tercera encontramos una cigarrera' llena de pajillas moradas, y unos
polvos que hicieron estornudar á to~
dos los presentes. Babia otras cavi.
dades ocupadas con efectos de igual
na.turaleza; pero seria fastidioso para .
el lector darle un inventario prolijo
de ellos.
Sin embargo, no debo omitir dos
cavidades singularmente grandes que ·
babia á los lados del cráneo. La del
derecho llena de ficciones, lisonjas,
falsedades, votos, juramentos y prome.
sas; la del i,zc¡uierdo llena de refranes;
maldiciones y reniegos. De cada una
de ellas salia un canal para la .raiz de
la lengua, desde donde corrían en un
caño comun hasta la punta de ella.
Descwirimos asimismo varios ca.
mini tos que conducian de las orejas al
cerebro, y nos esmeramos en seguirlos por todas sus r.inuosidades.-Yen.
do por uno de ellos, dimos con un le.
gajo de canciones, instrumentos de m6.
sica, y un surtido de frases de idiomas
estrang~roR. Otro remataba en unas
vegigas infladas de viento y espuma
de jabon. Pero el mas aného de todos conducia á una gran cavidad del
cráneo, desde donde salía otra vez pa·
ra la lengua. Esta cavidad estaba lle.
na de una especie de sustancia espon.
josa, llamada por los facultativos fran.
ceses gerigonza, y en buen ·castellano
necedad.
El pellejo de la frente era en estro1 .

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�486

• EL MOSAiCO MEXICANO.-To1110 IV. •·

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y cinco años de edad, y que durante
mo duro y grueso; y lo que mas nos
su vida comía y bebía como la demas
:sorprendió fué que ni con la vista n~aente vestía muy bien, hablaba recio,
ttural, ni ·con ayuda de nuestros vi· t&gt;
'
se reía á menudo, y babia quedado
,drios, pudimo11 descubrir bajo de Gl un
bien en varios bailes y reuniones. ltem
-solo veso de sangre; de donde conmus, que en cierto ch-culo de señoras
cluimos que el propietario de ella de·
)bíó haber estado privado, cuando vi- lo tuvieron por hombre de i~genio.
,via, de la facultad de avergonzarse, ó.. Fué segado en la flor de su edad al
golpe de un tosco machete, por haber;por mejor dooir, de todo pudor.
lo sorprendido un rústico grosero ha·
El hueso cribiforme estaba en par.
ciendo ciertas caricias á su muger.
· tes carcomido. Debo hacer aquí es·
Luego que hubimos ecsaminado
pecial men&lt;?ion de aquel músculo pecompletamente esta cabeza en todos
queño, que no en todas las disecciosus aposentos, divisiones y subdivisio·
nes se encuentra, y sirve para reco•
nes, y diversas especies de amueblager las narices áci¡¡. arriba cuando el
do; volvimos á colocar los sesos tales
dueño de ellas quiere
, espresar el me- como eran en su antigua posada, y la
nosprecio quo siente al ver una cosa
guardamos envuelta en un pedazo de
que no le ag1·atla, 6 escuchar algo que
· paño de Sedan, para que previamente
no entiende. No creo necesario re.
preparada se llevase al gran reperto· cardar al docto lccto1', que este mús·
rio de disecciones. Nuestro faculta·
, culo es el que ejecuta aquel movimie~tivo nos aseguró prestaba mas facilito de que hablan con tanta frecuencia
dad que ninguna otra en su prepara·
los poetas latinos cuando dicen de un
cion; pues había observado que varios
hombre, "arrem¡¡.ngó las narices 6 hitubitos que atravesaban el cerebro cszo rinoeeronte."
•
t¡¡.ban atacados de cierta sustancia
No encontramos cosa notable en mercurial, que él juzgaba puro azo}os.ojos, salvo qu~ los musculi amatogue.rii, ó en lenguage vulgar, los múscu,
(En el número siguiente daremos el análisis del
los que sirven para ojear estaban gas. ~razon de una coqueta, de que hablaeste articulo.)
tados y deteriorados á fuerza de uso;
y por el contrario el ele-vator, destina.
Pensamiento suelto.
do á levantar los ojos al cielo, parecía
Un hombre que no ha cu_ltivado ?u
~o haber ejercido jamas sus funciones. espíritu, no tiene otros medios de disSolamente he referido los descubri- tinguirse en el ~undo qu~ su fausto,
mientos nuevos que pudimos hacer en su pompa, su luJO y su fat~dad: no sa.
está operacion, pasando por alto todo hiendo como emplear el tiempo, á to.
', cuanto es comun á J¡¡.s demas cabezas. das partes lleva su displicencia, s~ necedad y su presencia incómoda; s10mPues en efecto el cráneo, la_cara y, to- pre cargado de sí mismo, ~e hace
da su forma esterior, en nada se dife- molesto y pesado á los de~as, y su_
(
renciaban de las de los otros hombres, esteril conversacion recae siempre so-·
Se nos informó que el sugeto á quien bre pequeñeces indignas de ocupar á
un ente racional.
babia pertenecido pasó de los treinta
•

•

..

POCRI
©l!!J~!ro'ii'@ ©li3D!i!ro'ii'A~.

-'----==-•jii!'!ii-c-==---

mABIA

anterio;mente en la ciudad
de Sakermika, sobre el Ganges, un a.
nacoreta que tenia hecho voto de un
eterno silencio, y que gozaba de una
gran reputacion de 'Santidad. Vivía
de la caridad, y lo mismo sus discípulos, ·Y ocupaba con ellos un pequeño
convento en las ce:rcanías de un templo. Recibia comunmente limosna en
la puerta de un piadoso banque.ro, que
tenia al santo hombre un gran respe·
to. El ¡¡.nacoreta había tenido frecµen.
tes ocasiones de ver á la hija del han.
qucro, j6ven de 'una hermosura estraordinaria. Sus encantos,· hicieron
en él tal impresion, que no siendo ya
dueño de sí, solo pensó en los medids
de que se serviría para poseer el objeto de sus deseos, sin levantar el velo
á su hipocresía.
Habiendo, por fin, ~magrnado un
plan, cuyo suceso le pareció ·induda.
ble, se presentó, como de ordinario,
en casa del banquero, y recibjó su Ji.
mosna habitual, de las manos de la be·
lla jóven. Al alejarse gritó en voz al.
ta, para que el padre pudiera oírlo:
"¡Ay! ¡ay! ¡qué desgraci_a , si tal cosa
sucediera!" Imaginó que esta esclamacion, y la rotura del voto que ha.
bia hecho de guardar silencio, no de·
jaria de escitar la curiosidad del bao·
quero. En efecto, siguió éste al ana·
cereta hasta su celda, y le preguntó

era

admirado cuál
la causa de que hu.
hiera interrul!lpido su silencio. ~ pues de a]gunJs momentos de una fin•
gida vacilacion, respondió el anaco·
reta con aire muy melancólico: "Es
vuestro misn10 interes, amigo mio, el
que me hace violar mis mas solemnes
obligacfones: he leido sobre las faeciones de vuestra hija, el anuncio de una
gl'an desgracia para vos. Si se casa,
así vos, como vuestra mugcr y demas
hijos, perecerán indubitablemente. Es•
ta conviccion me ha hecho p!·oferir las
esél::imaciones que me habeis oido.
No hay otro medio de evitar el mal
de que estais hmenazndos, si no es el
de que sacrifiqueis á vuestra hija. Co.
locadla, durante la noche, en una gran
c¡¡.nasta forrada de cuero, y bien cu.
biomi., ponedle una lámpara, y dirigid
esta ofrenda á la Divinidad que preside al Gangcs." El banquero confian.
do en el consejo de este abominable
hipócrita, volvió á su casa poseido de
la afliccion mas cruel, y cuando llegó
la noche, se resolvió á cumplir lo que
le había prescrito.
Por su parte el anacoreta ordenó á
sus discípulos que fueran al rio, y que
en caso de que descubrieran una ca.
nasta sobre la cual deb~a estar colo.
cada una lámpara, la s¡icasen á la ri-·
bera, y se la llevaran secreta{Ilente,
prohibiéndoles de un11 manera esp~

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�488

EL MOSAICO MEXICANO.-'l'o.110 IV.

el que pretendieran saber su conteni.
do. l:uéronse, pues, al rio, y se pu. sieron en acecho del objeto que les habia encargado su maestro.

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..
r,

Entretanto, un rajepout, que se pa·
seaba por lo orilla del rio, descubri6
aquella luz flotante, y e~cit6 su cm·iosidad. Con ayuda de sus criados lle.
v6 á tierra la canasta antes que la corriente la condujera al sitio donde la
esperaban los discípulJs; y al abrirla
fué grande su gozo y su sorpresa al
encontrarse con la muchacha, á quien
condujo á su habitacion, situada á la
orilla del mismo do. Allí supo de ella
todo cuanto habia pasado, y resolvió
castigar al hipócrita. En consecuencia ¡puso en lugar 9e la señorita un
gran mono, de un natural muy mal·
vado, y cerrando la canasta la abandonó á la corriente como antes. Tomáronla los discípulos del ascético, y'
arreglándose á las instrucciones de su
maestro, la llevaron al convento sin
abrir. El anacoreta · mandó que la
pusieran en su celda, y lea dijo despues que iba á descansar, advirtiéndoles que no se acerc!lran por mas
ruido que oyeran, pue.s era su inten•
cion consagrar la noche á misterios
solemnes' y de grande importancia.
Obedecieron y fueron á dormir. Hallándose el ascético en libertad de cumplir sus designios, cerró la puerta de
la celda, y abrió con aprésuramiento
la canasta. Al punto el mono se lanzó sobre él, y comenzó á morderlo y
á arañarlo d~ la manera mas cruel.
El desdichado pedia á gritos socorro,
pero inútilmente: sus discípulos se acordaban demasiado de sus 'prevenciones,
y no pensaron moverse. • Por ú,ltimo,

con gran trabajo, y despues de haber
perdido la nariz y parte de las orejas,
logró salir de su celda y dar Ja alarma·
á los &lt;lemas habitantes del convento,
quienes se presentaron á desembarazarlo de las garras de su salvageagre.
sor. Divulgósé el secreto, y el dia
siguiente andaba ya en boca de todos
los habitantes de la ciudad. El ba,n•
quero dió su hija al que la habia salvado, y el acético se creyó feliz en es.
capar, sin otra desgracia, de una ciudad donde sus culpables intrigas lo habían hecho objeto del desprecio universal.
PENSAMIENTOS SUELTOS.

E scitar todos los ciudadanos al trabajo, ocuparlos útilmente y perseguir
é infamar la ociosidad, es y debe ser
uno de los primeros cuidados de todo
buen gobierno.
En una sociedad bien arreglada ¡,de
cuantos tormentos y afrentas se libran
los hombres si son veridicos y siguen
la macsima de no parecer sino lo que
son realmente7
Cuando la vara de la justici\ se coloca en manos impuras, no es la sa.
lud, siuo la ruina de la sociedad.
Las mugeres cortesanas desean á
sus amantes todos los bienes, menos
el juicio y la sabiduria.
El buey que trabaja, es ciertamente un animal mas apreciable 6 mas
útil que el rico 6 el grande ociosos.
La vida social consiste en una accion continua. Los hombres que nada hacen en obsequio de la sociedad,'.
son unos cadáveres capaces de inficionar á los vivos:

. . . Si enel no ser
Hay un recuerdo de ayer,
Y ,una -vida cor,¡,o aquí
Detras de e3e firmamento
Conságrame 11,n pensamifflto
Comq el f{ll,e teng_o de tí.
Z ORRILLA.

je

t7ANTO es cierto que crudos sinsabores
Son el néctar amargo,
Q.ue apum en cáliz de mentidas flores
Mísera h vmanidad, gaje esclusivo
Y caudal efectivo
De nuestro débil ser! ;Entre dolores
Pisa el hombre el umbral de la ecsistencia;
Un beso de dolor abre sus ojos,
La voz primera de sus labios rojos
Acento es de dolor, y S L1 inocencia
Padece sin gozar. Corren los años;
Sin juicio, ni esperiencia,
Presa inerme de férvidas pasiones,
Se precipita en tormentoso mundo,
Y halla por donde quier dolor profundo
Y lutos y tormentos y aflicciones;
Q.ue en toda la carrera de la vida
.Son los placeres va,,o-as ilusiones,
R eal solo el dolor . . . . Mas ¡ayme triste!
¿Cuál entre todos á la par que justo
Es mas fiero y horrible,
Que la desconsolad::,., la terrible,
La lúgubre borfündad? Ora los males
R ompen un eslabon de la cadena
Q.ue enlaza unos con otros á los seres;
L os vínculos sociales
Ora disuelven, y la aguda pena
Ocupando el lugat do los placeres,
Sumerge en un abismo á los n1ortalas.
Si ecsiste, empero, el nudo conque el cielo
Uniera al ser con el no ser; si al hombre
De Madre el santo, el amoroso n·ombre
.Es dado pronunciar, corto es su d uelo,
Soportable de su alma la amargum,
De remeruo capaz su des'°entm-n.
l\las, si aquel se desata, ¡,dó c¡,nsu~!o

ToM. 1v-x x 1

·,

Hallará el infeliz? ¿0 6 mlhl temu:U,
Mas incesante afan, mas tierno celo?
¿Domle otra J,Jadre encontrará? Nattu-a
Relacion mas estrecha no ha formado;
Ni al corazon es dado
Otro afecto seJ1tir mas delicioso•
Ni el idionut ha inventado
'
N"ombre tan armonioso
Como el nombre de JIIadre venturoso.
Aislado, solo sobre la ancha esfera
El huérfano infeliz se considera:
En vano en derredor los ojos vuelve;
No encuentra las miradas seductoras
Q.ue otro tiempo á las suyas respondían:
En vano mueve el labio; ya no escucha,
Las voces ya no escucha encantadoras
Q.ue sus o[dos dulcemente herían.
T riste y errante y solitario vaga
Cuando el sol en oriente resplande&lt;;e,
Cua11do el sol en ocaso desparece,
Su frente vela y su e~plendor ªpl\ga.
Y o tambien disfruté ¡sagrados cielos!
De ese placer sunvfaimo, indecible,
Encanto ü1defu¡ible
Del amor de una .'l!adre; de esa dicha
Q.ue no conoce igual sobre la t.iilrra,
De ese Océarió insondable de venturas,
De esas delicias inefables, pw-ns,
A otro afecto negadas, y que encierm
De :Madre el dulce nombre. Mis sentidos,
Mi alma, mi corazon, todo gozaba;
Y mi vida pasaba
Si no libre de males, á lo menos
En bienhechora paz .. .. ¡Desventm-ndo!!
Ese tiempo dichoso
Fr.é para no ,·olver . • . • Dins sereno.,,

3
}

'1-

...

.

I'

t

•

�Baña el postrer sudor J;u noble frente,
lloras de amor; :&amp;adonde I-J\béis volado?
La yn quebrada vista en tomo gira
1Por qué ni hundirme en eternal dolenr.ia,
Y por ta úJtima vez á sn hijo mire.:
No os Uev-asteí,; t11mbien
ec,;isl.ellcia •
Sin tino, sin alient.o corro al lecho¡
Q.ue yn no precio, y q11e el ~)or aÍl'tltlo,
811 mano helada por In muerte horriblt,
De su cólera en 11\Q,CStra; me ha dejado?
Cont.ra mi triste corazon estrecho¡
•. Pre11mte de dolor, fat.al herencia;
Y la mie. convul,m sobre el 111yo
Bárhnro don, mil veces mnldec:do,
Busca
y espera y. .... halla ln terrible,
tG.ué sirve!! ya, i LOdo lo lié· penlido,
La ClltJ!lDlOl!ll verdad.• , .. ¡_Ay! aquel pecho,
Perdirndo el solo ser q ne mo. entendía,
Jnsgo111hle ITUUlllntial de amores,
El soto, que en et mundo yo adoralia,
Dejndo hahia de lntir. • . •.• •
El solo, que en el mundo 100 quena?
Si p¡1.;ó del scpul~·o el lindt1 osc:1110
Ab,-.orlo, e~cnado,
AqucUa á quien mi vida cJn,,agraha,
Fija la torva vista
Aquella que mi ,·ida cmbelh;cfa,
En el ser q1ie há un momento respiraba,
Por quien tranquilo, alegre, soportaba
Y de quien era ct111.I de nadie amado
Trahi\jos y ·di:;gll-"tOS y dolores;
Y 'á quien como 6. ninguno idotlltni.ba,
Si ya no cc,;iste ¡o.yme! de mis e.mores
Yerto, inmóvil quedé. ...• secos los 11jos,
Et l;erno, el dj;;?o, el adorado objeto, •
Y de ~orpresa y de dolor sellado
tO.ué me importa vi~ir1 Ansío.o enante•
El lábio que bá un momento pronunciaba
Tms la glorin corria y lo• bonorell,
Aquel nombre divino, •
Porque mi honor y gloria suyo! eran;
Dulce, cual la esperañza al desgraciado;
Y mil! dins r,n:,nbn y mis instantes
Grato, como el de pe.tria al peregrino,
Al tmbajo 1na.,; lmprobo entre~O,
1
Snnto como el de Dios. ..• • Una, otta hora
Poroue t.ranquilos y dich0c,os fueran
Anunciaba la fúnebre crunpana;
Sus ·instantes, sus dins ..•. ;Desgraciado!!
Y cabe el lecho do mi bien yacía,
tA q11ién cons.1gt,,-~ hoy, á quien, el fruto
De tres lu,trosde ufan1 .. ,. Un giro ¡ay u-iste! Sumido en la ngonia.,
St,ml correr ln noche aterradora,
Al den-edor d•ll sol In tierra ha dado
Q.ue, á mi dolor tirana,
De.de el momento infando, math'.Ulado,
Pa~ó larga, tristí,ima•. • .. La aUTOra
E~ que mi .,ra.fre, mi adorad'\ J,ledrt
Allí me sorprendió: del nue'&lt;'O día
En la tumb'.\ se hund:ó .• • . Em la noche:
Vi ~in placer el resplandor divino,
Densa mon~l\ de agrupad,,s n,ibes
Ví sin dolor morir en el ocaso
Las llnnu= celestes ocult.ab,,;
Del ~o! los rayos; y la norhe oscura
El vcnd., 1 bmm,b'.\,
Con su man10 cubr:ó otra vez al mundo,
Y á h luz d:I rdámP.--igo sombrlo,
Y me' encontt ó otra vez, el cuerpo 1!150,
El l.órriJo , acio
Eclipsada del alma la htz p1u·a,
Negro, amen:i.z.ador se pre:ientab:,,.
Turhllda la razon, y en un profundo,
En•once; foé cuando con golpe implo
Estancado oceáno de ama«?ura
Ln de:1C11rn1d'.\ muerte
X6.uf111go el corezon. , . • , Alcé la frente. •• •
Romp:ó mi co.'t\ZO,l, Cruel dolencia
Miré en tomo de mi....• hnlteme !&lt;Olo. • • ••
El ser minndo,bnb"a.
¡Cuál sonó esta f)l\labra en mis oidos!
De aquella cuyo amor inestingvible
Y
cdl eco trisús'mo y doliente
Abrió m:S ojos á la luz del dia,
Respo'1d'ó amargamente .
Y q ,1e en fiera., terrible,
Allá en el fondo del rasgado seno,
Congojosa agonía;
.
Q.ue al placer denegado,
·
De In vid'.\, del mundo, ¡ay! de fü hijo
Sin porvenir, sin esperttnza, helad?,
Para nunca tornu se des-perlia.
Indócil con s,,s penn,i relucl111ba,
Ansin mor111l 1:\ oprime de repenre:
Y engañarse t sí mismo pt'etendia
(Al ,·ecordvlo hiéle.se mi san:,o-rt)
Y la triste verdad aun no crei:1. ,
Su lábio lmlbuc;ente
Pero iq~ fué de mi ellMlde á la lUJJlba
,A prommcinr mi nombre en ttlde upiraf

Cita

..

..

•

•

,,

Los restos adorados de mi .Mtidre
Ví conducir? Cuando la yerta losa
Vl cerradá traa ello•? •• .• Aun retumba
En mí débil oído la espantosa
La hígubre plegaria
'
E" "'mpiltrno }Id% 11911( rtpoBa;
y toda-ria escucho el golpe; horrible
Con que, al cncr, la piedl'a funeraria
Me partió el corazon•. . . . ;Hora terrible!
Pem,é que iba á morir: la férrea m11no
De un poder superior, irresistible,
·
Eoca~enó mis piés: en vano, en vt1no
Hablaba la razon; naturaleza
Con ~ito sobrehumano
Acallab:l su '&lt;'OZ¡ y mis miradas
V a.,&lt;&gt;as, incierta:., anhelo.ntes eran
Y dentro el pecho el cora:r;o,1 ~~ia
Y un ¡o.y! doliente su penar decía. , . , .
MM Dio,; oyó mi ruego
Víó _de un _misero hué~funo el quebl'anto,
Y d,ó :i mi.; ojos llanto,
Y al fin, al fin lloré: si, Uo,é fu~o;
Fuego q•te mis mejillas ahrasabñ·
Pero bálsamo dul~
'
Q.ue de mi alm, las penas nlivlnbn
Como aJivia benéfico rocío
'
La t.ierrn\ flor que marchitó el e..tio.
Y por última vez una mirada
Triste como la muer~, pll\·orosa
Cual In confusa iden de la nndn
Fijé en el atahud, y con ar.ento'
Q.ue inspirar puecle solo el sentimiento
Despechado clamé: ¡Ah! ;perra siempre;
l Parn Bitm¡m jtuntl1, 6 l1fadu mio! , , • •
Y repitiendo tan sngrado nombre,
DI el postrer Tale á su ceniza fria.

¿Es aquesto verdad? ¡Cielos! ¿es cierto
&amp;.ue no hny ya nada para mi en el mundo
Mas que penar sin fin, dolor profundo

Y misera horfandad?
tEs, pues, verdad que pasaré la vida
S'.'1 tener Yª. q,úe~ me ame como enantes,
Sm tener quien mis p:1.Sos vacilante..,
Dirijo. por piedad?
¿~ual ~ngero V&amp;.,"lll'é en mi patri:11
S~ obJelo mis ojos, hora inciertos,
¿Giraran en sus órbitas, cubiertos
De un velo de dolor?

11l0 á su .llamtt;
en se adormirá eo penoa
Calma de maldicion1
¿Adónd e e~µln, adónde, aquellos dias
En que á mfam,Jes Jueg&lt;1$ me entn•!?nba7
1¿Do lns dichM de '}tte á,i!e.'l blason.1bn
f Mi 'nrdie11té ju,·entndl

!

i .

¿Q.t,é, fe hicieron del nmor lis glorias1
jj ¡Ay!
tO.ué la iíJ.'id del pl,1c..,r bnllante y kdn1

¡Todo hn ncabado, ayme, solo me q lleda. • ••'
, , E..e negro a(llhud.
En él •' gllarda; redacido á pol'&lt;'O,
me amó }' amé sobre la tierra:
El d~spojo mort.al en él ,e ene:, ;-ra
•
' De la que el se,· m~ d;ó.

CtU\!)I.O

De la que en medio de vi11d,·:i y !~to,
. D.i ta_ que en m1d:o de ¡-ol~·e1.a y duelo,
Por cmeo lustros oo•1 fen·ien•e snhelo
j .
Cum¡,1ó •u alu m:,'on.
In.sp1róme tf/4 h primer mirada,
La \'oz _de ula dic:ó mi voz prim"ra,
y el pruner paso que en el rnuntlo diera
Tambicn tU~ guió.

,

i

..

'

..

•

f
e

'

.

EUa, al abrir:;e el ju'l'enil teatro
:\lis ímpetu~ frenando y mis 1,.-:Síoncs
Me trazó con su ejemplo y sus leCC:o~ea
•
La senda del honor.

- ..

E/In en h sO&lt;'icdad me dió un 1Lsiento
De Cll!Ulto yo goza.ha tUa e--.
..0~,, .....
•, '
Cuando llorah:,, yo ::ambien lloraba. ...
¡Oh mi único sol••'

"

=·

..

.•

Tierna amiga, prudenie con~jtm
Jlladre digna, mi bien, mi amor,
gloria;
Fanal de mi ec.si.,tencia transitonn
¿Adónde, adónde esta:?

n:i

~

.

•

¿Adonde?. · " ¡Guay de ti, desvenluradol
Hijo de ln amargura y lo,i d~lorcs;
·
, Solo eT eco respon&lt;Jc á tus ele.mores,
Xl\die escucho tu ,·oz.
¡:Nadie! Una tumba, un nombre, tmamemorin,
Es lo que de tila en,-ste mundo dura:
Su cuerpo aqul descC\llsa; su ahna pura .
Vol\-ió al seno de Dios.

•

.

..

�1 sen
.,
ventura illdeficicnte,
cgaifa en alcgria,
oz.üás eternamente.
allá por él, 6 •
lli su án¡;d tutelt\l'..

Junto ~I uono del Sei,
n dulce, envidiable cal
0 á ª" Criado

Pide al SuprtJJ1o Ha
le conceda propiC!o
cner por guia al honor!
Desconocer siempre el
y para $ufrir, rnlor.
116

célica bélle
una mirnda;
ria y eM~en:t
plaris su,,
dengeno ~

humana
10

·

y
paz ctcrnn y en sabrosa calm:t,
De 10:~ustos durmiendo.el s11ei10 blando
y lo.~ pa,¡ndos mn!es o!v,dantlo,
En el seno de Dios de,,,ca¡1se tu alma.

será un a

de 11..--derfl s:n e
tasiado el comz
En CS'.\ mágica altura
Doridc jamas mu~re ti dh,
Donde r.cim la l· z pum,
Donde nunca su nin o,c11ra
Es:.iende,la noche impía;

~

..

Do ni lllly m.,ñana~ ni nyer,
Ni atormentA l:1 memoria,
Ni hay duda en lo que ha de ser,
Sino que todo&lt;~ plncer,.
. Paz, amor, delicias, gloria;

,.
y

.. ,..'

'

Puede un amigo leal
Suplir la falta de un padre:
Al cariño fraternal
Suple el lazo conyu1?81;
~11Lli nad11 suple i una Mal.rt.
México, Ago,to 2 de · 1s.10.-Jost Maña

Verás, 6 ~Jadrc querida!

Coronndll tu e¡¡pcnmzn;
y satisfecho., y circuida
De inefable bienandama,
Vivirás etern1 vida.

,·
,.. ,.

-®-

Alll tu virtud sublime
Condi!!Tlo recibirá
El pre':nio, que c.scrito est(l, .
Q.uc aq,1el que en el m1mdo gune,
Alli. arriba c.inlati.
Llena de pl~cer-dinno
y IU"l'Ohada en santo amor,

Bcndeeiris i.u dcs:ino
y unirá, tu trir¡¡¡ al trino,
Q.ue el ingd c..~1:1 al Seño,·.
Mas si te es licito iilll
Hacer memoria del suelo,
Si un pcn,amien:o de llqul

'

RL

¡¡Adios, 11lma de mi
Rompió el dolor mi la
Recibe la despedjda,
Q.uc mi mano agradec
Grabó sobre tu atalmd;

,

Condenado á muerte Focion por a~s
. eladanos, hizo llamar á su.. h1JO
conc1u
ántes de beber el veneno; y le d110:"Amado hijo mio, yo te encargo que
.
á la patria con tanto celo
sirvas
d como
.
d lo ha hecho· oh·idan o s1emtu pal
una muc;tc injusta fu{; el
pre e q
. . ,,
premio de sus serv1c1os,

r:e

"

orígen de la agua es una co•
el mismo que teninn los dos gases que
sa tan singular, que si no estuviera
se habian encerrado en el vaso,
testificado por repetidas espcriencias,
Ademas, si se somete esta agua á
apenas podríamos darle fe. No hay co.
ciertas esperiencias que los qutmicos
sas que nos parezcan mas contrarias
han inventado, se descompone inme.
que la agua y el fuego, y sin embargo,
diatamente, la alianza que unia las rno.
de este último elemento es ele donde la
léculas de ambas especies, queda ro.
agua saca su origen. Cuando qucre~os
ta, y en lugar do agua se obtiene por
ahuyentar la humedad, nuestra prime.
una parte gqs ocsfgeno, y por la otra
ra idea es hacer fuego, y ápesar de todo,
gas hidrógeno. Así es que se puede
no po&lt;lemoshacerdel fuego lo que hace.
destruir la agua, y se le puede volver
·mos de la agua. Esta es el resultado de
á formar. Estos conocimientos sobre
la combustion del hidrógeno; y uno de
la verdadera naturaleza de la agua,
los mas curiosos fenómenos que hay en
son uno de los mas hermosos dcscu.
la naturaleza, es decir, la llama, da uno
brimicntos del XVIII siglo: se llegó á
de los mas hermosos product~s que hay
este resultado investigando qué espeen el mundo, es decir, la agua. Bas.
.cie de hollin producia el gas hidróge.
ti¡ mezclar el hidrégcno con el ocsí- no cuando se le qucrnn, y se rccono.
geno, determinar sus molfoulas por In
ció con sorpresa que en lugar de ho.
calor 6 la presion, fi que contraigan
llin solo depositaba agua ca su resfrío.
alianza. unas con otras, y al punto lo:1
Hasta entonces todo el mundo estaba
dos gases se trasforman: sus molécu.
de acuerdo en considerar la egua co•
· las se juntan y condensan, y se forma
mo un elemcn to primitivo.
·la agua. Haciendo esta operacion en
Así se forma continuamente la agua,
un vaso cerrado, se percibe que amSiempre que vénmos una llama, po.
bos gases despucs de una fuerto deto.
demos estar seguros que de ella se es.
i nacioo y una viva iluminacion, desaparce en el aire una corriente de va.
• parecen, sin dejar en su lugar otra co.
por acuoso, y casi todos los manan.
sa que un vacío y una corta caotid~d
tiales de fuego que hay sobre la tier•
• ~ de agua en el fo~do dél vaso, la cual
ra, no son otra cosa que manantiales
'
no babia poco antes. Si se recoge esde agua. Aquellos son sin duda los
• ta agua y se pesa, no tardará en obmas maravillosos. Si los antiguos,
servarse. que su peso es esactamente
que poetizaron en 1u mitología todos

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los fenómenos del mundo fi ico, hubieron conocido el de la produccion
de la agua, que toma su nucimiento en
el aire con la brillantez del relámpago, no es dudoso que en lugar de mirará Neptuno como hermano de Jú·
piter, lo habrian visto como su hijo, y
no lo hubieran hecho nacer en medio
.de !(¡s rayos y los relámpagos. ~a
. g&gt;rodoccion de la agua sobro la tierra
habría sido en efecto uno de los actos
mas magníficos de la cosmogonin, si
1iubicra realmente verificádose por el
fuego, así como lo han supuesto algunos sábios modernos.

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EL MOSAICO MEXICANO.-'1'01110 IV

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por esto asegurar que así se formaría
el Oceano; pero es incontestable que,
si por de:igracin nuestra, la atmósfera
que nos rodea llegase por una causa
'cualquiera, á llenarse de hidrógeno, la
revolucion que. acabarnos de detallar
acaecería indefectiblemente. Ocurririo. entonces en grande igual fenómeno al de la esplosion del fierro pardo
en las minas.

La agua es para los hombres el ){.
quido ¡&gt;9r escclencio.: si nos pusiéramos á enumerar todos los servicios
que le ha hecho, jamas acabaríamos:
Represcntémonos la tierra privada diremos solamente, que esos líquidos
' &lt;iel Oceano y enteramente seca en to- tan diversos y tan numerosos, que la
da t. su este~sion: representémonos al especie humo.na posee, podrian desamismo tiempo en rededor de esta ticr· parrcer sin que esta desapareciera al
ra una atm6sfcra compuesta, casi úni. 1 mismo tiempo, al paso que si desnpacamente, de gas ocsígeno, y todavia 1 rece la agua, este suceso seria para tomas estensa que la que ahora envuel. dos los hnbito.ntes una señal de muerve nuestro globo; supongamos por úl. te. La agua es para los hombres, asi
• timo, que un cometa compuesto de gas como para los animo.les y los plantas,
hidrógeno, atraviesa esta o.tm.'.isfera y uno de los alimentos principales del
• ae mezcla con ella: en este caso se for- cuerpo: no nos es menos necesario bemo.ria en lo alto una tempestad, cuya ber que comer, y cual~uiere. que sea
señal seria un trueno; en aquel acto l la bebida de que hagamos uso, es lliemcomenzaria la combinacion de los dos pre la agua lo que constituye su fon.
gases, y un espantoso incendio en. do. Las caidas de agua hocen mover
volverla por un momento al universo. nuestros molinos, y nuestras diversas
Estinguido el fuego, se advcrtiria que 1 mectínicas: las corrientes de agua trasel cometa de hidrógeno había desa- portan, sin nin~ esfuerzo de nues·
parecido, así como una parte de la at. tra ~ rte, asilas personas corno las rner·
m6sfera del planeta, y que torrentes caderías: el vapor de la agua, por me• de lluvias se precipitaban sobre la tier- dio de un artificio admirable, pone en
ra, los cuales reuniéndose en los huc. juego nuestras manufacturas, nuestros
cos y hondonadas, formarían un ocea. _buques y nuestros coches, remplazando
no, donde antes no había ni uno. señal una parte de nuestros anímales domés.
de él. Esto seria lo único qye que. tlcos. No hay agente alguno sobre la
dara de los dos gases, que reunidos en tlerrn, cuyos usos sean mas multiplirededor del planeta se estendio.n á lo cados y numerosos.

~ada es mas admirable q:e-:;-me---N
caol8m() po 1 11 p
otemos do paso cuán útil es ra
tredene re cua a rovidcncia en. nosotros, que las sales disuel•n- epa!
.
as aguas corril'utes sobre la agua de In
...., n a
tierra y riega
.
rnnr no !K·an 8IISCe tibl
fi . '
contmuamente la super. de volatilizarse al mismo t '
p es
c1e de los campos con llmias bcnéfi. a
temRO que la
cas. Bajo esta rel!),cion puede com. /u~ que las contiene; si lo füeran la
pararae 1 1 bo ~
uv1a que cae sobre nuestros ca •
b.
e g O 11 una especie de 11lam. v
mpos
ique: el Oceano es la caldera; las par. • . por consecuencia los arroyos y 1~
tes el d d
~os que recorren, y aun los
i. •
cva as e la atmósfera son el re. llale
.
manan.
ingerante
Cil
s mismos, producidos por las lll..
; Y por I timo, los continen.' filtracion d 1
tes surcados por los cauces de los tor. ves dd s:lo e a _agu~ pluvial al tra.
rentes _Y, de los rios, son una especie saladas n ' scn~n indudablemente
de rec1p1ente que vuelven á t
I
d, y ~ podr1amos procuramos
.
raer a agua u lee smo po
d'
o.gua evaporada á la caldera' de d
pi' d
r me ios muy com.
de I h b' h
'
on.
ica os y costosos N
a a Jo. echo salir la e,a ro. .
bie
,
•
olemos tam.
y en efecto, hiriendo los
d;:¡ sea~;:an necesario es que el Occano
0
sobre las aguas d 1
//
, porque una masa de
ten estas
e a mar, se convier. tun con!lidcrablc abando d lí a~a
en vapor, se mezclan á la J' ma en . ,
na a si m1S.
capas de airo inmediatas
l s
y ~uc1adu á coda instante por
por efecto de la ligcrez? scrode e,:dan aun~ mlultitud de materias vegetales y
P uc1 n
n1ma c.1 que ali'
d
por 1a calor, hasta las zo -.
.
.
i se pu reo, acabarla
nas supcrio- nccesmiamcnt
res de la atmósfera· allí se li . •
.
e por corromperse si no
•
rc1; r1an se contuviera o.1!!'11
fi ,
reunen. en gotitas muy fi
fc '
., na sa1: gurcmonos el
dé nubes, 1
nas en ormo. estado de la tier ra si el O
Y uego ayudando á su c
•rar d
ccano en lu.
densacion las circunstancias meton. ; sane se~ un_ estanque pcrfcctamenrolúgicas, se precipitan I
eo.
.º y hmp10, fuera una vasta char.
lluvia sobre la tierra Las aguas en ;a feuda y estancada! Acabemos, en
que pa-sa cu las azot~as :c qu~ vemos I n, por notar cuán necesario era que
bre la tierra; esta se , on cce so. ~s aguas dulces fues&lt;'.U corrientes, pues
sistema de pendientes :ompone di~ un s1 se ha~l~ran estancadas no tardarían
· my comp 1ca. en adquirir mal
t
l'.
•
gus o y ia1tar por con•
das, por las cuales co . 1
rren ns aguas secuencia á su oh· t
L
como sobro las azotea"- y .
á
.
1 fi
~e o.
as ciénegas
.,, ~an re· son e ruto de nu , t
matar en canales d 1'
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es ra torpeza: hace
on, e se reunen en mucho t1cmpO
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mucha cantidad á la
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que os geógrafos han
cede en las can~les dernlancro que su. o ~ervado que todos los lagos sin des.
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as casas. To• ll!!Ue
son siem
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as aquellas canales d ·
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os: esta regla
na gran cisterna 6
cr~man en u.
e lo naturaleza es sabia. y hennosa
grande estan u: es mas bien en un y ~estifica claramente la vigilancia in:
es el Oceano \ de. ~¡°esto! al sol, que finita con que la Providencia ha disrncntc 1
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e se e eva nueva. puesto todas las cosas sobre l ti'
a agua para volverá
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a erra
rando .
&lt; caer, u·
para mayor ventaja de los sé
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s1emprc este admirable moví
la habitan
res que
miento.
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La reunion de los hombres en ciu-

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EL .MOSAICO MEXICANO.-ToMo IV.
dades cstensas, demanda de su parte
cuidados muy especiales con rclacion
á la cantidad de agua qmi les conviene: la naturaleza, en la distribucion de
sus aguas no ha hecho ningun arreglo
particular que tenf,ra por objeto el servicio de las ciudades: los hombres han
quedado en este punto abandonado,; á
:su propia industria. Estn es una de
las mas c,;enciales al bienc:,tar y aun
ti la ecsistencia de las poblaciones.
Una ciudad tiene tanta necesidad de
riego como un jardín, y este consu_m_o
de acrun sin el cual no pued&lt;'n v1v1r
o
'
.
las plantas, es todavia mas ncce11ano
n los hombres que á los dcmns sércs.
La agua no solo le,i es indispensable
para su bebida, sino tambicn para mantener su asco, y para una multitud de
fabricncioncs. Así, pu&lt;'s, se puede fi.
jar este principio g?neral: "qn~ el_ crecimiento do una Ciudad está bm1tado
ú la cantidad de agua que puede pro.
curarse." Huy cicrtas,..:iudades que
por razone!! políticas se edificaron en
las alturas ó en lugares absolutamente
áridos; ¡iero si estas ciudades subsis.
ten, es porque encierr~n cosas que ~o
pueden abandonarse sm grandes pcr.
didas: pero cualquiei:a que sea _su in.
dustria, y las &lt;lemas c1rcunstan~1ai¡ que
las favorezcan, puede predecirse que
no se dcscmbolverán mas allá de _su
estado actual, y que por el contrar10,
se irán disminuyendo como otras mu.
chas que no son ya mas que pu:1blos
medianos.
Si uno. nacion se organizara repen.
tinamente diciendo: busquemos los lugares donde ha de situarse la capital,
las ciudades de segundo órdcn, los
pueblos y las cabañas; seria tal vez
posible dctermin~r sobre su territo_rio
las diversas Jocahdades que conven~an
á estos establecimientos, con relac1on
á la agua. Pero en lo general las ciudades no son desde su orígen, lo _que
han llegado i1 ser despucs; se com1en.
za por un pueblo edificado á la _orilla
de la agua, y se acaba por una cmdad

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que se redondea, quedando solo algu.
nos cuarteles á la imncdiacion do la
agua: entonces es cuando los habitantes llaman la industria en su socorw.
• El procedimiento massencilloymas
habitualmente seguido en los lugares de
mediana opulencia, cvnsiste cu cm-ar
pozos, en los cuales cldl,l. habitante,
sin necesidad de cmprnn&lt;ler un largo
vio.ge, puede tomar lu atiua que necesita. Pero los pozo:,¡ tienen muchos
defectos: por lo comun la agua que
comprend_en e¡¡ de mala cali&lt;la~ é_ im.
propia para todos los usos: casi swm.
pre se csca:séa durante: las calores, que
es cuando mas necesidad se tiene de ,
ella• por otra parte, solo se le encuen. ·
tra una "ran profundidad, y deman.
da. para s~carla un trabajo de bra.
zos demasiado incúmodo. En una
ciudad bien ordenada, los pozo;¡ de·
ben ser in~ignificantcs: las corrien.
tes de arrua naturales no deben poner.
se directamente ú contribucion solo en
las fuentes de aguas vivas, repartidas
en c:.da cuartel, y diseminadas has!a
en lo interior de las casas, es donde
los habitantes puoocn e~1contron;e_eu
estado Uc tomar, sin mnguna fatiga
de su parte, toda la agua que reclaman sus necesidades. En los luga.
rea donde están situadas las ciu&lt;la.
des, conviene que el arte ,scp~ corregir la natumlcza, que ord~nnriamcnte
no hace saltar los manantiales que su
mano establece, sino en puntos muy
distantCl:I entre sí, y es necesario ha·
cerlo3 sa:tnr á cada paso. Una ciudad
no es verdaderamente civilizado, sino
cuando las a,,cruasvivas abundan en ella;
y los mas hermosos monumentos que
puede ofrecer á la admiracion de l_~s
estrangero~, son sus fuentes. Elogie·
mos, pues, á aquellos príncipes, q~~ en
lugar de construir fastuosos y estenles
monumentos en las ciudades don~e
han querido consagrar su memoria,
solo las han enriquecido con un chorro mas de a!!t.la al pié de sus estatuas
adornadas d~ una sencilla inscripcion.

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lam■il•••.,

E sTE Calendario contiene loe siguientes artículos:
Notas crD110lógicas y épocas M"11Jlu de la \ La ~sla4.
Np{¡Mica mexicana.
~ El arco iris.
1A t1U'Ve.
'\ La..• /J,mt.lJ,u ó culd,ras de agua.
El t:ienio.
'\ El ¡:rani::o.
El calor de la primatiera.
~ IA niebla.
• f
El caNto de las at1e3,
~ 1A rscarc,\a y el hielo.
•
La lluvia.
'\ El cielo tll lá.s nocu5 de invi.erno.
L as Funcione, rel,igümu están recogidas en un artículo, y ordenadas por

meses, cuyo método presenta mas facilidad para registrarlas.
Sigue un Plano de la ciudad de Guadalajara, con 11na ligerareseñade
la historia antigua de Jalisco, y varias notas estadísticas, relativas á este
Departamento.
Se da una idea de la obra del Desagüe de _'llféxico, sus costos, medidas,
elevacion de unas lagunlll! sobre otras, y situacion del Salto de Tul a, representado por un finísimo grabado.
Se da asimismo una idea general de las Tribus hdrbaras que habitan
las fronteras de los Departamentos internos de la república, y en especial
de ~as parcialidades que viven diseminadas en las fronteras de Tejas, con
nueve grabados finos que demue~tran los trages de cada parcialidad. Estas
noticias están seguidas de un cálculo aprocsimado de su poblacion, y de
dos canciones puestas con caracteres de música, que acostumbran los Táncahues é Iguanéa.
·
Concluye con una coleccion do pensamientos sueltos de interes comun.
Se espende dentro y fuera de esta capital, en los lugares designados en el
aviso para recibir las suscricione~ al Mosaico.

•

~ Hay ejtmplaree encuadernadoe en ,éneu,. rtalzacio::1 de vnrioe colorea, y ron un hut&gt;co para la d~.
dicatorlaque ~usten J)l?Oer los Jnteruatlos, Ja cual ,e h(H°ü en la imrrtt1ta donde et publica de letru doradu. Con ea.te requisito impon a el ejemplar etis realee, y ~rn tfedicatoria cuatro rcnh:,.

CoN solo los grabados y litografias · suscribiéndose á una obra tan útil.que se poseen actualmente, y los 1: Luego que se concl uya la reimprenuevos pedidos que de ambas cosas )/ sion del tomo primero, se hará la de
se han hecho á Europa y los Esta- j tres cuadernos que faltan para comdos-Unidos, para embellecer y dar ¡j p1°•ar el segundo, á fin de reponerclaridad á producciones muy intcre- JS á las per.sonas que los pidan, y
santes sobre todas materias, puede que puedan los individuos que guscontinuar saliendo dicho periódico, ; ten, tomar la r.oleccion completa de
por el esp acio de
11 todo el periúdico.-AI fin ele! tomo
J
ltrOinco ailos á lo menos. · cuarto, que es el que hoy se está puEsta advertencia asegura su conti- blican~o, se d°:á ~orno en_el tercenuacion y sucesivas mejoras, á las 11 ro, la lista de_ se1~or!tas y seuores que
personas que han hon rado al editor, ,, se han suscnto ulttmamente.

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EN MEXICO, se recibe en la libreria Mexicana, sita en la
esquina de los portales de Mercaderes y Agustmos.

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las alacenas de D. Antonio y de D. Cristóbal
ae la Torre, frente á dicha libreria.
- - - EN la imprenta de este periódico, caH,e de los Rebeldes N. 2.

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FUERA. DE lllE.XICO.
Elf PUEBLA1.. •. .• •• . . .•.... ••... D, Jo,t Mari4"0 Castilliro,
Es ATLISCo, . ....•..•••••...... D. Joa([UinRamiru.E,paiia.
EJC JALAPA, •••. , ••••. ,.......... Stih1re.t Elia• l! B.ijo1.

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EN VERA.CRUZ, ••••.••. ····-- ··.
EN ORIZA.V A, ••••• ••• • • .• . • •. •. .
EN OAJAC&gt;., •• ...... •• •• •••• •••••
En TEHUANTEPEC. •• •. • . • • . . •
EN QUERETARO, ••.•••••••••••
EN GUANAJUATO, ...............
E!f S. MIGUEL DE AIJ.,t-:.Nm: .•
EN ZACATECAS,....... .. . . . .. . .
EN AGUASCALIENTE8, .• •. .•.••
EN SAN LUIS l'OTOSI,.... .. .. .. •
EN MORELIA, .... •. ......... ... •
EN DURANOO, .•• •••••••• •• •••••
EN GUADALAJAR.\, ..••..•••••.•
EN MONT.ERREY, ••• • . .• .• . ••••
EK J:L SALTlLLO, ..... , .........
KN 11:L l&lt;'RESNlLLO, ... . .. •• •••••
EN 'l'OLUCA,.. ••. .... • . ... . •••••
Elf CHIRUAHU .\, . •.•••.• -, •••••

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D. Josl Jlidal.

D. Manutl de Segura.
D. Juq1i Ignacio ~'ig~irret1rr~ta.

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D.' Marecfüio Cal.zada.
D • .Afa11ud Mtdiña.

D. R11per/o Ca,mpu.ia.no.

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D. Ptdro Josl de Sautlo.
D. Juan 1'. &amp;amdo11.

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D. J. Si:tlo Irigoyt11.
D. .D.11drl, lJarroeta.
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D. Vietntt So,a.
D. Mi»u1el Sa1lfa i'laria.
JJ, Manuel Pero Vallejo.
D. Pedro Josl Mora/u.
D. Eduardo Go1u:altz.
D. Frcn1ei,co L, dt LaN'tlt.
D. Josf Herrera.
D.Jc,tMarialriccytn.
EN/J.AQ.UINE S[ d~par:amentode!D M
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z,
Sa11 Luis PoloríJ, . ••••••••••••• 5 • arc1ono arate.

EN TEPIC, ................. , •• .. • D . .D.ntt1nio Santa. Maria.
EN SALVATIERRA, ...•.••• . •••• R. P. Fr. Mucio Voldo11inoa.
En CIUDAD VICTO.RIA ldeparJa- l D. Manud Sauctdo.
m,..n¡r, de Tamaul1pM], •.• . •.•• 5
:En ACAPULCO .. • .... •• ....... .• D. Josi Bta.t:11.0.
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En :&amp;L PUIUI.TO Dit MATAMOROS JJ. J. Jod LDpu..
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En u. HADAN.A, •••• ,.··,.·· •• • • • l
del Diario (U ll(JUella tiudod,}
En GU1TEMALA.... •• ... • ..... D . .1ÜA11- .lln_tonio Ma.rtin,z,
En Q.UE.SALTENANGO •• . •••.. D. Mantt~I Mortinn.

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\ Fuera de México, franco de porte, por trimestre

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L~elantado y en plata,- - - - - - - - - $3

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                <text>El Mosaico mexicano ó colección de amenidades curiosas e instructivas. Del 1° de octubre de 1836 al 15 de marzo de 1837 la frecuencia de la revista fue quincenal, sin embargo, según indican el Diccionario Porrúa y Guillermo Prieto, de 1840 a 1842 fue semanal. En el primer tomo fungió como editor Isidro Rafael Gondra; del 2 al 7 el editor fue Ignacio Cumplido y el director Victoriano Roa. Cuando Ignacio Cumplido se hizo cargo de la edición, en abril de 1837, el contenido y la presentación de la revista sufrieron un cambio muy importante; los trabajos poéticos aumentaron a partir de ese año, pues se registra el ingreso de los integrantes de la Academia de San Juan de Letrán a la redacción de El Mosaico. Cabe destacar la calidad de la tipografía, los grabados en madera y las litografías, muchas de ellas procedentes del Portal de las Flores número 5. El Mosaico mexicano desapareció a mediados de 1842 debido a su alto costo y la imposibilidad de los suscriptores de adquirirla.</text>
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              <text>El Mosaico Mexicano ó colección de amenidades curiosas e instructivas, 1840, Tomo 4, No 21, Noviembre 28</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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