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EN MEXICO, se recibe en la libreria Mexicana, sita en la
esquina de los portales de Mercaderes y Agustmos.

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las alacenas de D. Antonio y de D. Cristóbal
ae la Torre, frente á dicha libreria.
- - - EN la imprenta de este periódico, caH,e de los Rebeldes N. 2.

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FUERA. DE lllE.XICO.
Elf PUEBLA1.. •. .• •• . . .•.... ••... D, Jo,t Mari4"0 Castilliro,
Es ATLISCo, . ....•..•••••...... D. Joa([UinRamiru.E,paiia.
EJC JALAPA, •••. , ••••. ,.......... Stih1re.t Elia• l! B.ijo1.

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EN VERA.CRUZ, ••••.••. ····-- ··.
EN ORIZA.V A, ••••• ••• • • .• . • •. •. .
EN OAJAC&gt;., •• ...... •• •• •••• •••••
En TEHUANTEPEC. •• •. • . • • . . •
EN QUERETARO, ••.•••••••••••
EN GUANAJUATO, ...............
E!f S. MIGUEL DE AIJ.,t-:.Nm: .•
EN ZACATECAS,....... .. . . . .. . .
EN AGUASCALIENTE8, .• •. .•.••
EN SAN LUIS l'OTOSI,.... .. .. .. •
EN MORELIA, .... •. ......... ... •
EN DURANOO, .•• •••••••• •• •••••
EN GUADALAJAR.\, ..••..•••••.•
EN MONT.ERREY, ••• • . .• .• . ••••
EK J:L SALTlLLO, ..... , .........
KN 11:L l&lt;'RESNlLLO, ... . .. •• •••••
EN 'l'OLUCA,.. ••. .... • . ... . •••••
Elf CHIRUAHU .\, . •.•••.• -, •••••

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D. Josl Jlidal.

D. Manutl de Segura.
D. Juq1i Ignacio ~'ig~irret1rr~ta.

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D.' Marecfüio Cal.zada.
D • .Afa11ud Mtdiña.

D. R11per/o Ca,mpu.ia.no.

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D. Ptdro Josl de Sautlo.
D. Juan 1'. &amp;amdo11.

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D. J. Si:tlo Irigoyt11.
D. .D.11drl, lJarroeta.
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D. Vietntt So,a.
D. Mi»u1el Sa1lfa i'laria.
JJ, Manuel Pero Vallejo.
D. Pedro Josl Mora/u.
D. Eduardo Go1u:altz.
D. Frcn1ei,co L, dt LaN'tlt.
D. Josf Herrera.
D.Jc,tMarialriccytn.
EN/J.AQ.UINE S[ d~par:amentode!D M
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Sa11 Luis PoloríJ, . ••••••••••••• 5 • arc1ono arate.

EN TEPIC, ................. , •• .. • D . .D.ntt1nio Santa. Maria.
EN SALVATIERRA, ...•.••• . •••• R. P. Fr. Mucio Voldo11inoa.
En CIUDAD VICTO.RIA ldeparJa- l D. Manud Sauctdo.
m,..n¡r, de Tamaul1pM], •.• . •.•• 5
:En ACAPULCO .. • .... •• ....... .• D. Josi Bta.t:11.0.
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En :&amp;L PUIUI.TO Dit MATAMOROS JJ. J. Jod LDpu..
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i D. Jo1( Toribio de .Rra.1:oza. [ech1or
En u. HADAN.A, •••• ,.··,.·· •• • • • l
del Diario (U ll(JUella tiudod,}
En GU1TEMALA.... •• ... • ..... D . .1ÜA11- .lln_tonio Ma.rtin,z,
En Q.UE.SALTENANGO •• . •••.. D. Mantt~I Mortinn.

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E:N México, pagado al tiempo de la entrega de cada número, - - $0 11 rs.
\ Fuera de México, franco de porte, por trimestre

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L~elantado y en plata,- - - - - - - - - $3

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�EL MOSAICO MEXICANO.-'roMo VI.

~'\:D"a~~~
DEL CONVENTO DE URSULINAS DE BURGOS, EN CASTILLA.
- --caui11ooii
UR GOS es la antigua me- nació la grande unidad que despues
trópoli de los castellanos;! de tantos siglos de combates, de trabaBurgos es la patria del jos y despedazamientos, debian reuCid; es en Burgos donde nirse en un solo cuerpo los miembros
VI.-J:VlI.
1

;,r,

1'0ll.

�386

EL MOSAICO MEXIOANO.-ToMo VI.
EL MOSAICO MEXIGANO.-To1,rn

largo tiempo divididos de la penínsuBurgos babia sido el teatro y el
lo ibérica.
premio de las primeras luchas¡ ella
Arrojado, de puesto en puesto el fué la capital del nuevo imperio y la
cristianismo por la irrupcion de los residencia de los nuevos reyes.-La
moros de Africa, se refugió á las mon- guerra se habia encendido en nombre
ta fías de Asturias como á su último del cristianismo; el cristianismo se enasilo.-Pelayo y-sus compañeros, des- cargó de adornar la ciudad del vence•
pues de haber defendido valientemen- dor; la catedral de Burgos se edificó
te el santo tesoro co~fiado á su valor, con :magnificencia sobre las ruinas de
á su fé, le legaron intacto á sus hijos, la mezquita vencida, y la Espafia saludó á su metrópoli en la imponente
que lo trasmitieron á los suyos tal co- Basílica. Se agruparon á su derredor
mo lo habían recibido de sus padres. templos y monasterios, y los levitas
-Su fidelidad, su constancia, fueron del Crucificado se engrandecieron -y
recompensii.das.-Llegó época en que reinaron á la sombra de sus naves venerandas. - Pero pasaron ya estos
despues de esta1: tanto tiempo encerra- tiempos.-En vano se buscaría en la
dos en sus rocas, descendiesen de ellas Buraos de hoy dia, la Burgos de los
con el carácter de conquistadores.- antiguos tiempos.-Los cláustros esLos califas, sus vecinos, esperimenta- tán desiertos, los templos amenazan
ron la fuerza de su brazo, y el isli- ruina, y la catedral decaida¡ mas sie~pre magestuosa, levanta por en medio
mismo tuvo que ceder el lugar á la de todos estos sagrados escombros su
Cruz triunfante.-Estas brillantes con• frente melancólica y desolada.-Los
quis~s fueron la obra de generales, castillos de los viejos condes ya no ecque. poco á poco usurparon Jog dere- sisten, las murallas, los bastiones, testigos de tantos asaltos gloriosos, han
chos del señor fe':icfal, y llegaron á caído piedra á piedra con el transcurhacer de un mando precario, una au- so de los siglos, y yacen bajo las yertoridad sólida, independiente.-Afir- bas crecidas de la soledad de cuarenman los historiadores, que estos pri- ta mil habitantes que poblaron la pameros establecimientos tuvieron una tria del Cid y de Fernando Gonzalez.
- Sobreviven apenas de ocho á nu,eve
forma enteramente republicana: los mil que andan errantes como sombras
pueblos nombraban dos jueces, uno en aquellas estrechas y tortuosas cacivil y el otro militar, á los que esta- lles.-Ya no hay ni comercio ni inban sometidos los negocios de la co- dustria, ni fiestas¡ el sueño y la muerte se dejan ver por todas partes.-Sin
munidad.-Mas la usurpacion se si- embargo, aun en el estado en que esgue por lo regular al dei:.echo¡ estos tá Burgos, es uno de los lugares mas
jueces electos se hicieron hereditarios imponentes que tiene la España; sus
en la persona del valeroso Fernando venerables puertas se abren como !;is
Gonialez, primer conde de Castilla, de un santuario¡ á presencia de estos
monumentos se quita uno el sombrecuyo viznieto tomó el título de rey ácia ro con una religiosa melancolía.-Es ·
la mitad del siglo XI, en el mismo a- una reina destronada; pero aun es re.i~.
fio en que nació el Cid, y se hizo na; á falta de la corona que ha perditronco comun de todos los príncipes do la auréola de sus grandes recuerdo~ brilla al derredor de su cabeza cuque desde entonces gobernaron las mo- bierta, y demanda respeto.
(Magasin Pittoreaque)
narquías españolas.

v1:

387

EL LIGO DE Ll HECHICE&amp;\.
· N una de las estremidades pero satisfecho su gusto, vol vian á cuJ

de la Irlanda, de esta isla brir el estanque con una ancha p~edra
consagrada á este uso. ¡Tal era el res=---.."""-., lago de Killarney. Ha- peto y .el terror que les inspiraba una
ce algunos siglos que en el mismo lu- antigua tradicion! Aunque la pjedra
gar se miraba un hermoso valle, ador- era muy pesada en la apariencia, ponado con grandes árboles de espeso día fácilmente levantarse por los brafollage, y esmaltado de flores. tCó - zos mas débiles, y sin hacer mu~ho
mo, pues, se ha verificado esta meta- esfuerz¿. Al salir el Sol, jamas sus
rayos debian tocar la superficie de las
mórfosis1·
aguas
del estanque, pues en caso conHé aquí el prodigio.
En medio de este valle saltaba un trario, el valle se vería amenazado de
chorro de agua, por una cavidad po- una espantosa catástrofé: tal era la proco profunda, y se abría despues su fecía .de la hechicera. Esta fué una
cauce al traves de una arena de oro: muger caprichosa y colérica, quien
en seguida giraba sobre un declive yendo un día á apagar su sed en aquesuave para ir á caer en un estanque llas.,cristalinas aguas, las tocó con su
de mármol blanco, donde esta agua vara, y las sometió por consiguiente
tranquila y apacible parecia durmien- al maleficio de sus encantos.
Entre las numerosas muchachas
te. Dia y noche caía aquel pequeño
que
de todas partes concurrían á la
raudal en el estanque sin que jamas
escediera de sus bordes, ni se derra- fuente de la bechic.era, cantando las
mara una gota. iPor dónde, pues, se melodiosas y agradables cantinelas del
escurriria1 Nadie podía decirlo; pe- país, se distinguía Norab, la blanca
ro sí estaban en la creencia de que una Norah, cuyos cabellos rufiios flotaban
fuente semejante, que sin cesar vertia en bucles, bajo una corona de floagua en el estanque, sin que llegara res del campo. Las jóvenes la·admiá derramarse, era sin duda una fuen- raban, y sus compañeras la amaban
tanto, que le perdonaban su hermosute encantada. Se le visitaba con frecuencia, como ra. La casa en que había nacido, y
un objeto de curiosidad. Las jóvenes que habitaba todavía con sus ancianos.
de los pueblos inmediatos iban allí á padres, aunque rústica y sencilla, no
beber una agua clara como el cristal; er~ por eso la menos ?legante de todo
"' 1

' ...
'

...

¿ pintorezca, se descubre el

�388

EL MOSAICO .MEXICANO.-ToMo VI.

el pueblo; y esta elegancia le venia,
no de la riqueza seguramente, sino de
un aséo esquisito, debido á lo~ cuidados de Norah: aun el jardincillo que
Ja rodeaba parecía mas verde, y las
flores mas frescas, porque Norah las
c11Itfraba con sus bonitas manos.

,.

-

di ria que eres una criatura bajada del
cielo, que habiendo tomado una forma
terrestre, has conservado todo el enc.anto de tu orígen."
"¡Cuán bellas son las margaritas
en la yerba! ¡Cuán frescas y graciosas parecen! pero una sola da idea de toCuando iba á la fuente, tenia el ma- das las demas. Mientras que las heryor cuidado en vol ver á cubrir el es- mosas m"'hachas del valle revQlotoan
tanque con la piedra, segun la costum-. como mariposas al re~etlpr cleJa fuenbre gcner!K del país; y cantando, bai- te, apenas podrá concebirse-que haya
lando y riendo, vplvia á su. casa, sin otra que á todas las eoli¡sa, y es la
llevar consigo el menor pesar, ni la encantadora N orab."
mas leve dcsazon que pudiera alejar
Sus ancianos padres no aprobaron
de sus párpados el sueifo.
esto amor. Las historias del jóven solTanta felicidad, tanta inocencia, no dado, en las cuales se revelaban las
podra durar mucho tiempo: el amor fatigas de las campañas y el peligro
debía perturl5arlas. Se presentó en el de los combates, no tenian encantos
pueblo un jóven soldado, con a'rmadu- para ellos. Norah, por el contrario,
ra de acero, que amaba los combates gustaba de oirlas. Aquellos reconviy gustaba referirlos. No pasó mu- nieron á su hija y le prohibieron que
cho tiempo sin que agradara á Norah: no escuchara al que las conl{lba, ordeel corazon de esta muchacha no pudo nándole, ademas, que no lo volviese á
defenderse de los atractivos de nquel, ver.
y ambos se apasionaron. Cuando de•
Anegada en lágrimas prometió oclinaba la tarde, cuando el sol se iba bedecer.
ocultando tras de las elevadas montaP ara evitar el encuentro de su afías, y sonaba en fin, la hora de ir á mante, tomó aquella tarde un camino
la fuente, no iba ya sola Norah. Al cstraviado, al irse á la fuente del vaprincipio Owall la seguia de lejos, lle. Quitó la piedra y tornó asiento
despues un poco mas cerca, y por úl- en el bordo del estanque, dejando cortimo se encontraba lado á lado con rer abundantemente sus lágrimas. Paella. Algunas veces se sentaban á la só la hora sin que pudiese ver á 0orilla del camino para descansar, y wall. ... el dia se iba estinguiendo, y
Owall le decia entónces con una voz ya desdo lo alto del ciclo, dejaban caer
conmovida:
las estrellas su claridad.
"Cuando pasas, mi bien, por aquí,
Repentinamente se presenta Owall.
con ese tu aire modesto y dulce, todas
Ah! no vengais aquí, esclam6 Norah:
las bocas enmudecen: ninguna mira- yo no debo veros mas. ¡Por qué no
da se dirige á otro punto que á tí, por- me habré vuelto al pueblo! Entónces
que etes respetable y celestial."
no hubiera temblado con vuestra pre"Sin adornos estudiados, sin orgu- sencia¡ pero seguiré llorando, porque
llo, tu so4 sencillez te embellece. Se
vos me habeis cnseí'iado á llorar.

..

..

EL MOSAICO MEXICANO.-Toato-VI.
-No hables de ese modo, Norah:
ven, tomemos juntos el camino del
pueblo.
-Jamás, jamás! respondió ella con
vivac1dad. Yo que siempre he cumplido con religiosidad mi palabra, la
violo en este momento, siendo vos la
causa. Juré á mi pndre no volveros
á ver, y sin embargo, os estoy mfran- ·
do!

•

Al decir estas palabras, andaba con
agitacion; pero Owall no se apartó de
ella, y tomándole una mano, la estrechó entre las suyas. "Sí crees, le dijo,
que ha sido culpa tuya el verme, es á
lo menos involuntaria: tus padres ignoran nuerno encuentro; mas si por
casualidad lo saben, vive sin cuidado,
pues hay demasiada indulgencia en el
corazon paternal. i Y por qué no se
han de ablandar1 ¡;Por qué no han
de consentir en nuestra union1 ¡,Será acaso el temor de que te separes y
te pierdan para siempre1 Pero ese
temór es vano, porque yo juro vivir
en compañía de todos y trabajar para
todos. t,Qué no haré por tí, dulce
Norah, siendo tan queridaá mi cora·
zon1 . .. Mas ¡ay de míl ya es necesario separarno$.... estamos ya cerca
de la casa. Concédeme siquiera una
sonrisa que me acompaiie y me encante hasta nueva ocasion en que pueda pedirte otra. t,Consientes en ello,
NoraM No me niegues esa despedida adorable.
Norah no se la negó.
En aquel momento la jóven abrió
la puerta, volvió el rostro ácia Owall
y le otorgó una nueva sonrisa, metiéndose al fin avergonzada y temblando. Retircíse en seguida á su cuarto,
donde el sueño vino á buscarla, en

389

medio de los mas dulces pensamientos. Creía sofiar haber obtenido el
consentimiento de sus padres, y su.
imaginacion daba alcance á sus deseos. Ya Norah se veía al pié de los
altares, donde despues de naber hecho
en voz alta la confesion de su amor,
no tenia ya necesidad alguna en adelante de ocultar sus sentimientos.
Despues de haberse mecido toda la
noche en estas imágenes risueí'ias, despierta, y repentiname se escapa de su
pecho un grito de terror. Lánzase
inmediatamente fuera de la cama. "¡ La
fuente! ¡la fuente! Olvidé ponerle la
piedra! Pero apenes comienza á apuntar el dia, y podré llegar á tiempo."
Ya estaba en el valle, y corría casi
sin aliento, gritando siempre: ¡La fuente! ¡la fuente! En aquel instante percibió un tinte de oro sobre las cimas
de las montaflas. t,Es el crepGsculo,
ó es el Sol1 se preguntaba á sí misma. No, no puede ser: yo llegaré á
tiempo de poner la piedra.

Habiendo dado algunos pasos Ínas,
se detuvo repentinamente 'y-permaneció inmóvil. Llevó una mano á su
frente en actitud desesperada, y la otra
la estendió seffalando la fuente. Al
ver aquella, sobrecogida de un mortal
estupor, se hubiera dicho que era una
estátua, pero que por un prodigio inaudito, llevaba en su rostro de mármol
las impresiones del dolor.-.Ayl que
era el Sol el que iba apareciendo puro y sin nubes: sus rayos caían directamente sobre la agua de la fuente, y
la derramaba en abundancia, &lt;:&lt;&gt;ii cierta especie de furor, difundiéndose al
fin en el valle como un impetuoso torrente. Se hubiera dicho que la agua
amontonada y cautiva por tantos si-

.,
·....• l

...&lt;I'
:

..

..

"Í

�390

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VI.

==~====================~

gloe, se escapaba impaciente bu.."Cando cado un refugio momentáneo: de con-

libertad.

siguiente se abismaron antes que la
Los lugarefios se precipitaban en suya, Ja cual fué Ja última que S4l sumultitud y en desórden, no sabiendo merg10. ¡Oh mi único amor, miadode qué lado huir. Entre tanto, nada rada Norah! dijo OwaJI, besando 1a
podia sacar á la pobre Norah de su frente pálida de su amante: ¡qué no
horrorosa inmovilidad, ni la voz de pueda yo elevarte sobre los aires! tNo
los hon:ibres espantados, ni el mugido habrá ya vida para nosotros1 Y Node las olas furiosas. Su dedo indica- rah le respondia: ¡Mi padre! ¡mi maba. siempre la fuente; pero parecía no dre! yo los he matado!
comprende9 el peligro que la amenaAbrazados estrechamente estos dos
zaba, porque las olas llegaban ya á
amantes, aguardaron su destino inevisus pies. Su gesto tenia alguna cosa
table! Las aguas iban siempre sude maquinal. Owall que acudió en
biendo, Ja isla fué minorándose, á poaquel momento, corrió ácia ella, y la co rato no ocupaban ya mas que un
levantó en sus brazos. Vol viendo ella punto, y despues ninguno.
en sí de su sorpresa: ¡Salva, le dijo, á
AJ aspecto de estas dos vícrimlll! flomis padres! vé á su socorro y déjame tantes, se aplacó la cólera en el coramorir pues soy la culpada. Pero 0- zon de la hechicera, y la inundacion
wall, ligero y ágil con tan dulce car- se detuvo; pero el valle no ha vuelto
ga, subió rápidamente sobre una de á parecer, pues ha quedado en el fonlas montal'ias que rodeaban el valle, do del lago de Killarney.
pues no había otro camino practicaSe asegura que á cada aniversable. ¡Vano refugio! Las ondas Jos
rio de este fúnebre acontecimiento,
seguían donde quiera con horrible esuna áve negra desconocida, única quitrépito, y parecian impelidas por la
zá en el universo, va con la luz mavenganza. Mientras mas subia Owall,
tinal á sacudir sus áJas, en el lugar
mas se elevaban las aguas, yalllegar
dónde las olas se tragaron á Owall y
aquel á la cima, se detuvo, puso en
á la bella Norah. Los graznidos de
tierra á su amante, y estendió la vista
la áve sobre el punto que sirvió de seen su rededor.
pulcro á estos amantes, han llegado· á
¡Cielos! ¡que espectáculo tan horser como una especie de epitafio vivo
rible se presentó á sus ojos! El va- anual.
lle IMQiia desaparecido bajo las aguas:
(Trad. por V. a.,
el pequefio espacio en que se encon•
traban, no formaba ya mas que una
PENSAIIIENTOS SUELTOS.
isla perdida en mitad de un lago tan
El hombre débil sigue en paz el
inmenso como la mar, y aun aquel
torrente del siglo: el hombre fuerte lu- ·
espacio, se iba poco á poco disminu- cha contra Ja corriente.
yendo. Las cimas de las demas mon•
taft.as parecían tambien islas esparciUn ingenio superficial flota sobre
das sobre el lago¡ pero menos altas la ciencia, como el aceite sobre el a•
que aquella en que Owall habia busgua sin jamas mezclarse con ella.

�•

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VI.

391

•

1111JCll&amp;lt&amp;

(Fragmentos de una correspondencia particular.)
][.

que le dá el príncipe de los poetas latinos(º), i¡ue por haber sido patria
de Tito Livio, de Paladio, de Galiléo
y de Petrarca, y por conservar en su
plaza de San Antonio, la 11rimera estátua de bronce ·que fundieron los modernos (t). Aquí, como en casi todas
las ciudades antiguas y populosas de
Italia, abundan considerablemente las
pinturas, 1as esculturas antiguas y modernas, y en general las obras maestras del arte; no es estral'io por consiguiente, que nos resolviéramos á detenernos en esta ciudad, y que nos moviera á prolongar nuestra permanencia en ella el placer con que descubríamos cada dia alguna cosa nueva
para nosotros, y digna de nuestra a-

- - - - • O quise dejar ~'\ Italia sin
visitar á Venecia, ciudad de poéticos
y misteriosos recuerdos, país de amor
y de poesía en mi concepto¡ pero "de
un amor que mata, y de una poesía que
desencanta," segun la opinion de mi
compal'iero de viaje, filósofo algo mas
que severo, aunque dotado del espíritu de tolerancia propio de un carácter
formado por la virtud y el conocimiento del mundo. Salimos, pues, de V erona en donde nos entristecía sin cesar el recuerdo de aquel célebre congreso que celebraron los soberanos del
Norte de Europa para cohonestar uno
de los mayores atentados que ha cometido la tiranía contra la libertad de
(**) El testimonio de Tito Livio que nalos pueblos (•): entramos en Pádua
ció
en Pádua, y el de Virgilio, que dice fué
no menos célebre por la antigüedad
( *) En el año de 1822 se celebró el co11g,-eso de Yero11a, en el cual determinaron los
sobeninos del Norte de Europa, ahogar y estinguir enteramente el gérmen de libertad que
~ manifestó p0r entónces en España, en Italia, en Polonia y en otros paises. Bien sabidos son los desgraciados resultados que produjo aquel congreso.

:

fundada esta ciudad p0r Antenor, prueban
que Pádua ecsistia doce siglos antes de la era
cristiana.
(f) Esta estátua reprensenta al famoso
Condollitrt Guatamelata, y fué fundida por
Donalello, que nació en Florencia el año de
1363, y murió en 1466. Fué el primer fundidor
moderno que empezó á desterrar la b6.rba·
ra escultura de los godos.

�\..

392

EL MOSAICO MEXICANO.- T 0M0 IV.

EL MOSAICO MEXICANO.-TOMO VI.

nado. "No estoy impuesto todavía
tencion. Uno de los establecimientos
"(continuó el bibliotecario) en los porque mas ocupaban la mia, era la bi"menores de ese suceso, porque aun es
blioteca pública compuesta de setenta
"muy recient'e; (•) solo he sabido que
mil volúmenes, y confiada al cuidado
"Periani (asi se ijamaba el comisiode un bibliotecario tan sábio como
"nado) se quitó la vida en un acceso
modesto y complaciente. (t) En una
"de desesperacion amorosa, Yiéndose
de nuestras frecuentes conversaciones
''desdeilado de una griega que es hoy
tratamos de la literatura griega, y le
"célebre ea Trieste por su hcrmosumanifesté la estrafieza que me causa"ra y las circunstancias estraordinaba no ver en aquella tan rica biblioteca ningun manuscrito griego moder- "rias que se cuentan do su vida."No me hito mucha impresion esta
no, hallándose Pádua, por decirlo así,
á las puertas de Grecia. "No es V . respuesta por el pronto, y así fué que
"(me contestó el bibliotecario) el pri- durante la travesía de Pádua á Vene"mero que advierte esa falta; pero de- cia, apenas hablamos mi amigo y yo
''seando remediarla, he conseguido del de aquel acontecimiento, bien que no
"gobierno la autorizacion necesaria contribuía poco á escitar otras ideas
"para adquirir todos los manuscritos en nuestraJmaginacion el aspecto sin"de esa especie que ofrezcan algun in· gular que iba ofreciendo ánuestra vis"teres, y ya poseería la biblioteca una ta. el pais que recorríamos, á medida
"coleccion bastante numerosa, si no qÚe nos acercábamos á la costa del
"hubiésemos tenido la desgracia do Adriático. Pronto tuvimos el gusto
"perder repentinamente y de un modo de descubrir nquellas lagunas de agua
"lastimoso la persona que comisioné verdosa y estancada que parecen con. •'
"para _qu,e recorriese la Grecia y reco- fundirse .con el mar, y forman el vas"giese manuscritos y códices griegos tísimo lago en que se halla fundada
''antiguos y modernos. Sin embargo, Venecia; y no bien percibieron nues"pocos días antes de morir, me envió tros ojos aquella ciudad histórica y
"desde Trieste, á donde acababa de misteriosa, cuando empezó mi fánta"llegar , un legajo que estoy ecsami- sía á r ecrearse en las góndolas dora"nando actualmente, y en el que no das, en las venecianas de ojos negros, •
"he descubierto hasta abora mas que en las barcarolas nocturnas, en los
"algunas canciones populares, y otras cantos religiosos de los monges arme"que pueden pasar por himnos guer- nios, y en todo lo que puede divinizar
"reros, porque á esto creo se reduce las cosas de la tierra. Así, hallándo"toda la literatura de los griegos mo- se mi espíritu tan favorablemente dis"demos, á lo menos la que tenian has- puesto á embellecer las impresiones
''ta el momento de su emancipacion." producidas por los objetos que me ro-'.
Aunque esta noticia escitó mi curiosi- deaban, puedo asegurar que dificil-

....

dad literaria, quise antes saber cual
(*) Véanse los periódicos italianos y frnnhabia sido el trágico fin del comisio- uses de A bril de 1630, en los cuales se hnlla
impresa la relacion del suicidio dc.8lberlo Pe(t) El canónigo Gaélono BiQschi de Lri-

rino.

nani.

..
393

~ente habrá esperimentado ningun escitaba en mi corazon los .
mismos av10gero sensaciones mas agradables f¡
ectos que las situaciones mas patétique las que sm
· t'10' m1• corazon rniencas de un drama. __ _
t~as_ permanecí en Venecia· y yo n 0
•
·
'
hse s1me ~uivoco,
pero me parece
que
~y Oc8Slones en que las recuerdos
e1ercen mas poderío en el alma que
----Apenas empecé á tratará allos sucesos reales y las cosas verdadegun~
personas de Venecia, y á conras. Tal vez si hubiera yo encontracumr á los teatros, a· los casinos
• yá
d~ al Dux por las calles de aquella
cmdad; si h. ub"iera yo visto
• cspuestas á otras reuniones públicas, cuando noté
quedno se .hablaba mas que de ,,,,
,_ grie.
la espectac1on pública en la balaustrada del palacio de San ,.,,.
•
las ca- ga e Trieste, cuyas aventuras, s umamarcos
mente desfiguradas, segun ví des ues
bezas de las víctimas que sacrificaban
e~an
por aquellos dias el asunto ~av0
los terribles inquisidores do estádo á
nto de todas las ~onversac1ones
.
e·
l~ _conservacion de un sistema d~
tl'ibanla como un fenómeno de h.ermoI·
huca peculiar de aquellos tiempos y
sura, de talento y de delicad
de aquella
república&gt; no hub·lera yo amoreza en
"d
' ~ para encarecer mas su mérisentJ o mas que los efectos del horror
to, cornan de boca en boca los nomdel mi~o y de la amargura; mi alUU:
~res
de la~ personas que habian ido
se hubiera ahogado en ,m mar de sane V enec1a y otros puntos á Trie
gre"! destruccion, y no habría podido con l l b'
ste,
so o e o ~eto de conocerla. El
considerar á la naturaleza humana sirecuerdo de lo que me babia refi "d
no en toda su miseria y en toda su feal- en Pád
1 . •
en o
. ua e ~1bhotecario, respecto de
da~. Pero muy otros eran los senti- 1
a griega, vmo repentinamente á fomientos que entónces me
. b
A ll
anuna an. mentar la ecsaltacion de mis ideas y
que os magestuosos edificios· aquel
suntuoso .templo de San Má reos,
' en hacerme abrazar el proyecto de aumentar ~1 número de aquellos viaged onde brillan á porfia la ele
.
.
. .
ganc1a
ros ~n~s1a~tas, ademas do que comY el luJo bizantino; aquel pala- plac11\ mfin1to á mi gusto la
,
esperancio. ucal, tantas veces ensangrentado
za
de
ver
un
pais
nuevo
para
m'
,, y tan
y siempre silencioso, como el serrall~ •
mteresante como es la Uir·ia. s·lil perde Constantinopla; aquellas dos mil d
~r _un momento comuniqué mi procalles estrechas, tortuosas y sombrías,
pos1to á mi amigo, pero acostumbracomo la política del gobierno antio-uo
do este
·
V
•
b
. á no ceder tan fi"'a.c1·1m
ente al
enec1ano; aquella plaza de San Márentusiasmo, quiso mas bien permanec01, donde sin cesar resuenan1-.ro
de
y mesas
cer en Venecia y esperar mi regreso
am_or y de venganza; aquel arsenal
para que continuásemos despues junm_arítuno que aun parece esperar el
tos. nuestro viage. A la m......
·"'·
.
tnbuto del mundo, y dictar leyes á los guiente emprendí yo el · na sirruo, en un
mares conocidos; todo finalmente, tobuque de vapor que en poco mas de
do cu~to yo veía estaba para mí lletre~ horas me condujo al puerto de
. no de vida, de en&lt;:anto, de poesía, y Tneste.
T OM. vr.-xv-11.
2

-------,.-

n.

,.J

~

{,o.

g_n:f

�394

EL MOSAICO MEXICANO.-ToM.o VI.

Esta ciudad que en otro tiempo fué
la capital de la Iliria y el principal
puerto de la Austria, se engrandece de
dia en dia por las franquicias y liber·
tades que en ella se conceden al comercio, y puede decirse que es el pun,
-to de, reunion de todas las naciones del
mundo civilizado, El interes y la
esperanza producen allí escenas que
solamente podrá comprender el que
esté bien versado en el estudio delcorazon humano. Es una sensacion dificil de es_p1icar la que se siente al ver
discurrir po,r aquellas calles al ruso
dando el brazo al anglo---americano; á
un portugqés conduciendo en su ca_rruage á un turco; á un catalán esmerándose en obsequiar á una griega, y
á los soldados austriacos deponiendo
su gravedad nacional en los saraos de
los marineros sicilianos.
____ Quiso la casualidad que me
alojase en la misma posada en que vivía Mr. Davrillé des Essards, coronel
frances tan aprecia.ble por su bello carácter como por su vasta y esquisita
instruccion, y á quien habia yo tenido
el gusto de tratar en Madrid y en París pocos años antes. Hallábase en
Trieste de paso para Grecia á donde
lo arrastraba el deseo de visitar un
pueblo cuya historia le habia inspirado siempre particular interes. Esta
circunstancia tan favorable ámi intento, hizo que empezase yo á tener noticias ciertas de la célebre griega, pues
Mr. des Essards la conocia, y era uno
de sus mas ecsaltados panegiristas."Esta V. en una ciudad (me dijo Mr.
"des Essards) en donde abundan hoy
"tanto los griegos, que puede hacerse
" un estudio formal de ellos sin nece''sidad de ir á buscarlos á su patria,

EL MOSAICO MEXICANO.-Toz,rn VI.

"porque es una ¿acion tan apegada á
''sus usos y costumbres, que Ue,,an la
"Grecia entera -á donde quiera que
"van. Sin salir de Trieste puede V.
"ver las danzas ae los-griegos, susma·
"trimonios, sus entierros, sus diversio"n~ pvblicas y domésti_cas, sus ceremo"nias religiosas, en una palabra, puede
"V. creerse en medio de Aténas ó de
"Corinto. Yo no continuaría mi viage
"si no me propusiera estudiar la topo"grafia de ese país tan rico de encanta"dores recuerdos, y ecsaminar por mí
"mismo los resultados de un gobierno
"quf. los gabinetes europeos se han vis"to obligados á amoldar al estado so"cial de la Gtecia _emancipada.. _- •.
"Por las tardes se reunen casi todos los
"griegos de esta ciudad en el campo in"mediato al fuerte que destruyeron mis
"compatrio~ en 1813: allí se entre"gan á toda la efosion de alegria y de
"contento que naturalme¡rle les inspi"ra la idea de verse libres y dueños
"de sus acciones, y es muy probable
"que encontrémos entre ellos á E u,:cléa, la bella griega que tanto desea
"V. conocer, y que es la causa de que
"tenga yo 1a satisfaccion de hallarme
"con V. en Trieste."-No fué necesario que Mr. des E ssards me instara ni
una sola vez para que yo admitiese
su oferta: en la tarde de aquel mismo
dia que era precisamente un domi~go,
nos dirigimos al sitio que me habja
indicado, y en él vimos la escena ffil\8
graciosa y pintoresca que puede ro'rjarse la fantasía. Una · multitud de
griegos de ambos secsos, y de todu
edades y condiciones, repartidos en
diferentes grupos, buscaban en las danzas y en los placeres campestres, el
descanso de las fatigas del dia, y el

,...

remedo de los regocijos pálrios. Unos bailaban la rornr.ka, otros la alba·
11,esa, otros cantaban canciones flacionales, y todos sin escepcion, contribuían á la alegríageneral.-"Vea V. •
"aquí (me decía !\ir. des Essards) el"
"carácter de esta Aacion. . Los anti"g~os griegqs se abondonaban con un
"ardor increíble á la celebracion de
"sus fiestas: en los dia:i feriados, las
"poblaciones enteras se precipitaban
"en los placeres, y observaban esta
" práctica como una l ey sagrada. Los
"griegos creían adorar á sus dioses,
"y en rigor no adoraban mas que al
"deleite, verdadera divinidad, diversi"ficada de mil modos, que había des"tronado á las otras, y que presidia
"en todas las ceremonias religiosas.
" Los griegos actuales, no son menos
"dados á las fiestas, ni las celebran
"con menos esactitud, aunque éstas
"hayan cambiado de carácter. __ . Las
"pompas esteriores-del paganismo di"fundian en ellas cierto encanto mis"terioso que se introducía hasta en lo
"interior de las familias, y dejaba á la
"imaginacion llena de ideas nobles,
"halagüefias y grandiosas. Todas las
"instituciones de la Grecia propendían
"á escitar y desarrollar la sensibili"dad del hombre; por eso tenia en
"ellas una parté tan principal el bello
"secso. Homero pinta los cielos y la
''tierra conmovidos, y á los dioses y á
"los héroes en guerra abierta por la
"hermosura de ReleM ( 1): Apolo dis"para sus saetas y difunde la peste en
"el campo de los griegos por vengar
"á la hija de Chryseis: el rapto de
''Briséa es el motivo de la cólera de
''Aquiles y el argumento de toda la
( 1)

lli!Ul,

All,eneo.

395

"Iliada: las sangrientas guerras d~l
"Peloponeso y de Megara fueron oca"sionadas por la bella Simoétha (2):
"la guerra de. los tebanos, llamada sa"grada, y que duró diez afies conse"cutivos, se originó por la hermosa
" Tlteano ( 3 ): Megis.ta cauRó otra
"guerra semejante: dos mugeres, 0 "limpia y E1¿rídice, encendieron la
"discordia entre lós Thcsprotas ( 4. ):
"un suefio de una muger levanta al
"Asia contra la Grecia (5): Atosa ar"ma á Dario y á Xerxes, y las corte"sanas de Corinto escitan el entusias"mo bélico de toda la Grecia (6): la
"hermosura de .Artu11isa aumenta el
"precio de la victoria de Themísto"cles en Salamina (7): otra muger en•
"tra en la conspiracion de Armodio,
"y Atenas le erige una estátua (8) .. .
"En todos los grandes sucesos . de la
'!Grecia hallará V. la presencia y la
"influencia de las mugeres. Estos sé"res delicados y débiles, despues de
"brillar en el telltro del heroísmo, rei"nan en las escuelas. de la filosofia.
"La bella Aspa4ia la ensef'la á Socra"tes-, muestra á Pericles los principios
"mas elevados ae la política&gt;y abre al
"público una escuela de placeres yde
"elocuencia. La hermosa Hipareta
"dirige el compás de Euclides, y la
"voluptuosa Leo11cio dicta á Epicuro
"el código de los deleites. Todo es
"sublime, dulce y noble en la historía
"de Grecia;_todo participa de esa ele(2) Arislophan. Acharo.
(3) Athen. l. 13 Muson. ph.
(4) Ath~n.l 13 Muson ph. Douri, da
Samos.
(5) Herodot.
...
(6) Athen.
(7) Plutarq.
(~) Meursius. Pisisl. Cecrop.

.

'

..

,._

�396

EL MOSAICO MEXICANO.-To11rn VI.

"vacion moral que no consiste en la
"servil sujecion á pueriles preocupa"ciones, sino en el vuelo de pasiones
"generosas. Los legisladores griegos
"lejos de comprimir estos poderosísi"mos resortes, procuraron darles una
"direccion brillante y útil. El trato
"de las mugeres, su insaciable deseo
"de agradar, su sensibilidad inesplica''ble, sus afectos violentos 6 vagos, to"do sirvió de instrument6 á la políti"ca y á lá moral: endulzáronse las
"costumbres: dejó el valor de ser fe"roz': dieron entrada los corazones á
"los sentimientos tiernos: la necesidad
"de agradar se hizo comun á los hom''bres y á los objetos: y las tinieblas
''de la. preocupacion y de la barbárie
"se disiparon al apuntar la aurora
"de la sensibilidad del buen gusto.
"De aquí nacieron las artes; y el cul"to que se tributaba á la belleza, im"primi6 la imágen de esta en todas
"las producciones del ingenio. El go''bierno griego, lejos de afearla, como
"lo hizo nuestra bárbara y gótica Eu"ropa, con leyes ridículas y necias, divi"nizó su imperio y la generalizó cuan''to pudo. Esta es la razon porque en
"las figuras griegas se advierte desde
"luego la espresion de la dulzura, de
"la sensibilidad y de la nobleza, al pa"so que en las fisonomías bárbaras so"Jo se descubren pasiones mezquinas y
"sombrías____ Pero tqué mas1 Fije
"V. la atencion en las danzas que te"nemos delante, y en los cantos que
"estamos oyendo¡ vea V. esos pasos y
"esas actitudes tan graciosas ejecuta"das al compás de una cancion de
"montaña, cantada en coro por mas de
"veinte voces femeninas, y cuyo estri"billo repiten todo.s los c.oncurrentes;

y

"repáre V. en la harmonia tan suave
"y patética ql\e resulta de esta acción
"simultánea, de esta poesía que se in"troduce en el alma por los sentidos
"del oido y de la vista, y dígame V.
"francamente si son comparables con
"ésto los lánguidos y frios bailes de
"nuestros paises civilizados." ___ _
El placer con que escuchaba yo á
Mr. des Essards, era igual al entusiasrño'"con que él se esplicaba, y no
hubiera terminado tan pronto sus reflecsiones, si no nos hubiesen obligado á interrumpirlas algunos griegos
que estaban cerca de nosotros, los cuales dirigíendo la vista ácia la ciudad,
repitieron varias veces el nombre de
Eucléa.-"Por fin va V. á verla (me
"dijo Mr. des Essards) y yo tendré el
"gusto de proporcionar á V. la satis"faccion que tanto desea, porque no
"podrá V. menos de sentirla, y muy
"grande, cuando trate á esa muger
"verdaderamente encantadora."-En
efecto, á poca distancia ví venir á E ucléa apoyada en el brazo de un ingles,
á quien mi amigo y yo habíamos conocido en Suiza, y acompafiada de
otras personas que formaban una coolÍtiva bastante numerosa. Suspendiéronse las danzas; varias jóvenes griegas corrieron ácia ella para saludarla, y todos manifestaron el gusto que
les .:ausaba su presencia. Yo quedé
absorto al ver á E ucléa, y bien convencido de qu~ los elogios que habi¡i
oido hacer de su hermosura eran muy
inferiores á la realidad. Su rostro y
su talle me parecieron el tipo de la
belleza ideal, y en sus facciones víanimadas por todo el fuego de la vida
las formas divinas que nos presentan
los modelos de la es~ultura griega.

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VI.

391

Mr. des Essards me sacó de la espe- pudiese hacerlo por entónces, se decie de arrobamiento en que me hallaba, para presentarme á Eucléa, y confieso que en aquel instante .sentí una
sensacion indefinible, causada por el
contento de ver cumplido mi deseo, y
al mismo tiempo, por el temor de que
no pudiera yo esplicarme con Eucléa,
si acaso esta no hablaba mas idioma
que el suyo: pero ¡cuál fué el alivio
que sintió mi corazon cuando la oí dirigirme la palabra en francesL ____ _
Aquella primera conversacion aunque
reducida á asuntos generales, fué mas
que suficiente para hac~rme formar
de Eucléa el concepto que he conservado hasta el dia de hoy. Despues,
cuando ya la traté con alguna intimidad, y que pude conocer á fondo su
carácter, no estrañé que hubiese habido un hombre capaz de darse la
muerte por ella. _______ _

terminó, de acuerdo con su esposa, á
probar antes fortuna dedicándose al
comercio. A este fin se convino con
el due!'io de un buque marsellés que
casualmente se hallaba en R ethymo,
y dajando á su familia al cuidado de
sus parientes y amigos, se hizo á la
vela para Esmirna. En 1820 regresó á Cápdia á participar á su esposa
.el feliz resultado de su determinacion,
pues en menos de siete años había logrado reunir un moderado capital, visitar los principales puertos de Europa, y adquirir una infinidad de conocimientos que le sirvíerón para educar
á Eucléa, Narsés se complacía al
considerar cada vez mas cercano el
momento de su libertad, pues solo aguardaba á vender su mezquino patrimonio y aprovechar la llegada de
un buque que se dirigiese á Cefalonia·directamente, ó á la isla de Céri-•
go, cuando faltó poco para que vieJIU.
ra d,isipadas todas sus esperanzas, y
E ucléa nació el a!'io de 1813 en la perdido todo su trabajo. La tiranía
isla de Cándia, llamada antiguamente del gotierno turco había condenado á
Creta, célebre por sus cien ciudades, los infelices griegos de Cándia á no
su laberinto, su minotauro, y por otras poder ausentarse ninguno del lugar
muchas de las maravillas con que los de su resp~ctivo domicilio, y mucho
griegos sabían embellecer la historia. menos de la isla, sin licencia particuDemetrio Narsés, padre de Eucléa, lar, que solo se obtenía mediante el
era uno de los montafíeses menos po- pago de una contribucion graduada
bres de la serrania de Sphakia; pero por el brutal Bajá, segun su capricho.
dotado de una alma grande y de pa- P or lo comun nunca ecsigía este mesiones nobles y fuertes, no podia lle- nos de veinte y cinco pesos por persovar en paciencia las vejaciones y el na, cuando la licencia era para dentro
horrible despotismo del gobierno oto- de la isla; ni menos de ciento cuando
mano. Por mucho tiempo estuvo pro- era para fuera, debiendo pagársele esyectando abandonar su df'.sgraciada pa- tas cantidades en moneda corriente, ó
tria, y trasladarse á Cefalonia con to- el doble de ellas en frutos del pais.
da su familia; pero como sus cortos Los griegos de Cándia eludian estos
bienes no eran i:u.ficientes para que pagos siempre que les era posible, y

�..

399

0

398

EL MOSAICO MEXICANO.-T0Mo VI.

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VI.

muchos se amparaban del pabellon
ingles que por aquel tiempo protegia
la translacion clandestina de ellos á
las islas J 6nicas; pero aun estos mismos actos de desesperacion servían de
pábulo á la rapacidad del Bajá, por•
que en semejantes casos se apoderaba
de todos los bienes del pr6fugo, y así
es que el mismo Bajá incitaba muchas veces á la desobediencia por medio de mil rateras astucias, á los griegos candiotas que poseían en la isla
algunos bienes. Narsés había pagado
la cuota que se le impuso, al ausentarse de Cándia; pero á su regreso ya
gobernaba la isla otro Bajá ma.s feroz
que el primero y mucho mas fecundo
en arterías para satisfacer su insacia•
bi.e codicia. Narsés cometi6 la imprudencia de enviar una corta limosna en enoneda de oro al convento de
San Eleuterio, situado cerca de Ca• néa, y esto bast6 para que el Bajáecsigiese de nuevo á Narsés una cantidad cscesiva, dando por pretes~o. que
el anterior gobernador no habia graduado convenientemente la primera
cuota. Era imposible á Narsés pa·
gar lo que se le pedía, porque conociendo ya el carácter tµrco, babia
dejado todo su dinero en una casa de
comercio de T.rieste, y solo llevó consigo la cantidad necesaria para los
gastos de su emigracion. Muy pronto se vió obligado á huir de su propia casa para librarse de los tormentos que sabia le esperaban si llegaba
á caer en manos del Bajá, y á internarse en lo mas áspero de aquellas
montañas, que al fin tuvo que abandonar del mismo modo, por haberse visto precisado á dar muerte en defensa
d e su propia vicla, á uno de los agen·

tes secretos que emplc6 aquel tirano
para que lo condujesen á su presencia
vivo ó muerto. Creyéndose perdido
sin remedio por este incidente, se re•
fugió á bordo de un buque maltés, y
llegó á Patrás en Diciembre de 1820.
Ant~s de éstos sucesos había solicita·
do Narsés la pro\eccion del gobierno británico, y no le había sido dificil
conseguirla, porque afortunadamente
el cónsul ingles que r esidía entonces
en Cándia, Mr. W. A. Onslow, era
sumamente ilustrado, enemigo irreconciliable de toda especie de tirania,
y por consiguiente defensor acérrimo
de la causa de los griegos. En el tiempo que trató á N arsés, pudo apreciar
las bellas cualidades que lo distinguian
del resto de sus compatriotas, y desde
entodces le dispensó constantemente
su amistad y proteccion. Cuando llegó á noticia del Bajá la fuga de Nar·
sés, mandó apresar y encerrar en la fortaleza de Rethymo á toda aquella des·
graciada familia, y viendo el tirano la
rara hermosura de Eucléa, aunque
apenas contaba esta ocho afios de edad,
determinó venderla á un comerciante
de Esmima dedicado al tráfico de esclavos en Constantinopla. Así hubiera sucedido, á no interponer Mr. Onslow su mediacion, reclamando enérgicamente al Bajá la familia entera de
Narsés, como súbdita,del gobierno de
las islas Jónicas; pero aunque logró
aquel virtuoso y apreciable cónsul que
Eucléa y su madre no fuesen vendi·
das, no pudo librarlas de los padecimientos que csperimentaron en su prision, sujetas al trato mas bárbaro y
cruel, y á todas las privaciones mas
capaces de hacer aborrecible la vida;
hastn. que cansado Mr. Onslow de la¡

,

•

.

.,..

.•

artificiosas y traidoras lentitudes con
que el Bajá intentaba prolongar el
asunto, mandó aprocsimar á la costa
dos bergantines de guerra ingleses
que se hallaban anclados en la isla de
Stan-Dia, y fij6 cuarenta y ocho horas para que se le entregase la familia de Narsés. Intimidado el Bajá
con esta medida, puso por fin en libertad á Eucléa, á su madre, á ana
hermana de ésta, y á un hermano de
Narsés, jóven de diez y ocho años de
edad; todos en el roas deplorable esta·
do de miseria, desnudez y abatimiento.
Mr. Onslow cuidó de toda la familia
con un esmero paternal, y embarcándola en un buque ingles, la hizo conducir á C efnlonia, recomendada á la
respetable casa de comercio francesa
de los Sres. Andrieux, W olf y com•
pañía, con quienes tenia Narsés relaciones de intereses y de amistad.
Mientras esto pasaba en Cándia,
Narsés volaba á alistarse bajo el es•
tandarte de la Cruz que tremoló en el
monasterio del monte Erimanto el venerable Germano$, arzobispo de ~atrás, elegido por el cielo para dar prin•
cipio á la grande obra de la regeneracion de la Grecia en Marzo de 1821
(•).
( Concluirá.)
(*) "El dia 6 de Abril del mismo año,
"llegó el arzobispo é hizo alto delante Je Pa"tris, con sus tropas armadas de escopetas,
"puñales atados§. la punta de unas estaca!,
"palos, hondas, y hasta hoces y otros instru·
"mentoi de labrnnza, Al dia siguiente hizo
"su entrada en la ciudad, y publicó una pro"clama reducida á estas palabras.-Gloria 4
"Jc~ucrislo Di.o• y hombre; paz á lo1 cristia,,
''nos; proteccion y amistad á loa c6nsults dt
"las potencial estrangera1, y guerra á los tur•
"co,."- (Historia del levantamiento de los
griegos, por D. M. M. R. y C.-Barcelona.1627.)

LOS OJOS DE DELIA.
.,
~

us ojos, Delia divina,
Convierten en un momento,
En ternura y rendimiento
La altivez y los enojos.
El corazon que en dureza
Compita con el diamante,
Cera se YUelve al instante,
Que así lo quieren tus ojos.
Poder tan irresistible
Te dan, que si dado fuera,
Que en un punto se reuniera
El de los mas grandes reyes,
Siempre tu poder seria
Mayor en las voluntades,
Mas amplias tus facultades,
Mas soberanas tus leyes.

..

Tu mirada menos viva,
Tu roas lánguida mirada,
E.s suficiente, es sobrada
Para causar una muerte.
Pues cual penetrante dardo
Infiere tan honda herida,
Que al punto queda rendida
El alma mas dura y fuel'te.
Al ver ¡oh Delia! los triunfos
Que alcanzan tus ojos bellos,
tPodrá dudarse que en ellos
Oculto se encuentta .A.moti
Del atractivo que encierran
De su gracia incomparable,
Es seguro, es indudable
Qae se aprovecha el traidor.

s.

�400

EL :MOSAICO MEXICANO.-1'oMo VI.

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo.lV

ESTUDIOS MORALES.
'

co·NSEJOS AlAS 'MADRES D_
EFAMILIA.
A educacion de las mugeres suele tener por objeto su entendimiento, cuan•
do debiera aplicarse al corazon porque no saben mas-que lo que
el corazon las ensefia. De aqu{ provienen sus grandes virtudes como sus
grandes estravfos. Si 'Se cultivase el
corazon, quedarían solo las virtudes, y
en vezdemugeres tendríamos ángeles.
A este vi~io de la educacion debe
realmente atribuirse las mayores desgracias de las mugeres. La ternura
maternal, por ejemplo, está llena de
ecepciones, cuyo único orígen es el
frio .egoísmo, y que suelen atribuirse
al amor. Ilustrad el alma de esta po·
bre madre, y haréis que emanen sus
mayores goces del sentimiento mismo
que la despedaza.
.
Envejece una muger y los hombres
la abandonan; pero tiene hijos, los cuida, los educa, y su alma
rejuvenece, por decirlo as{, al lado de aquellas
almas tiernas que han nacido para amarla. H ay sin embargo una época
sefialada por la naturaleza y el evangelio, en que los hijos deben separarse de su madre, el jóven para tomar
muger, y la jóven para seguir á su
marido. El nido _paternal ya no es

se

.

bastante capaz¡ los pájaros vuelan y
la nidada se dispersa; necesita el águila de otras rocas, la paloma de otras
sombras, y á todos son precisos otros
amores.
Entonces es cuando la pobre madre
mira finalizada su taréa, ve su aislamiento, el vacio que la aguarda en lo
porvenir, y no sabe qué hacer ya de
su vida. Esta es ciertamente una enfermedad profunda del alma que aun
no han señalado los moralistas. Este sentimiento que la devora y que no.
tione nombre; este sentimiento que la
contrista al considerar á su hija disfrutando una felicidad en la que ella
no entra para nada, no puede ser celos, ni egoísmo, ni pesar de lo pasado,
y sin embargo tiene la apa-riencia de
todo esto. Sabida es la historia de
aquella madre j6ven, ángel por sus
virtudes y caridad y muger encantadora, que corrió á meterse en un cláustro por no presenciar la felicidad de
sus dos hijas recien casadas, y cuya
educacion babia dirigido ella misma.
"¡Qué! decía, IJlle arrebatarán estraños el afecto de mis hijas1 ¡Veinte
ailos de desvelo y de ternura quedan
borrados por unos instantes de delirio! .... Vedme ya sola: mis h ijas me

olvidan, el mundo se rie de mis penas,
y yo misma no me atrevo á preguntar
á mi corazon, porque mis sentimientos se parecen á los de la envidia y me
asustan. tPodré tener yo celos de
mis hijas'l" - Pregunta terrible es esta, que puede hacerse casi á todas las
madres en el momento fatal en que
llega un marido á separarlas de sus
hijas; dejémos que las almas indiferentes acusen á la naturaleza de una
monctruosidad, cuya causa está toda
en nuestra educacion. Hemos seña·
lado el mal y conviene aplicar el remedio. El mal consiste en creer que
la mision de una madre termina cuando un estrafio la quita los cuidados
que dedicaba á su hija; el remedio es
el descubrimiento de la verdader¡t mision de la abuela; es decir, de las satisfacciones que puede proporcionar y
de todo el bien que puede hacer.

401

Pero este mal que tantodeplorais y
que tan fácil os hubiera sido prevenir,
no es mas que una efervescencia fugitiva¡ pronto la madre recobrará á su
hija, y la hallará dichosa ó desdichada; pero como quiera que sea, la r ecobrará para consolarla, ilustrarla y amarla. Las consuelos y el amor son
la vida del corazon maternal.

'Lejos, pues, de convertirse la madre en un sér inútil y pasivo despues
de casados sus hiios, llega á ser el ángel tutelar de su nueva familia. ])escuidada de los encantos pue aun pueden haberla quedado, libre del c.uidado de su casa, y dcsempefiada para
con el mundo y sus frivolidades, se
encuentra en medio de los suyos á
quienes enriquece con los tesoros de
su espericncia. Solo ella conoce debida1nente los atentos desvelos y cuidadosas previsiones. Ella sola posee
Es indudable que el matrimonio a- aquella bondad incansable, aquel tacfloja, á lo menos en la apariencia, los to delicado que tiene orígcn en el avínculos tan dulces que unen para
mor, y que sabe comprender y adivisiempre á una hija con su madre, y nar todos los dolores. Vedla junto á
tqué remedio tiene1 ¡Pobres madres! la cama de su hija en los primeros
antes de qflejaros á la naturaleza, pre- meses do su preñez, como prevee los
guntáos lo que habeis hecho para pre- accidentes que la amenazan, sus doloparar esta mudanza tan completa en
res é incomodidades! ¡Qué de tierla ecsistencia de úna débil criatura. nas confidencias, qué de ecshortos conAyer era todavía vuestra hija una jó- solatorios! Llegan en fin, los priven tímida que no pensaba mas que
meros dolores que ahuyenta11 aljóven
en su madre, hoy es una muger que
esposo y atan á la madre con el lecho
dá la felicidad, y cuyos caprichos dj. ·
de su hija. Es cierto que hay allí otra
viniza el amor. La doncella obedemuger, una asistenta que aguarda al
cía, la muger manda; y en esta r ápirecien nacido y le maneja con indifeda transicion de· la inocencia á la vorencia; pero la abuela ¡con qué alboluptuosidad, y de la sumision al imperozo no recibe á la inocente criatura!
rio, os asombrais de que el delirio de
¡cómo la fomenta y abriga! ¡cómo fija
los sentidos, la vanidad, el orgullo, y
en ella la vista incesantemente! Ella
sobre todo el amor, hayan producido
es dos veces su madre, y acaba de resus efectos.
•
cobrar
las emociones de su juventud
ToM. v1-xv11.
3

�EL MOSAICO MEXICANO.-To.Mo VI.

402

403

EL MOSAICO MEXIOANO.-ToMo VI.
ser el alma de una nueva sociedad.
No esperimenta mas que un pesar, y
es el de no poder multiplicar sus cuidados cuanto quisiera, pues su vida es
mas grata á proporcion del mayor
número de hijos que tiene. Cada nueva familia que se forma la reclama y
desea tenerla en su compañía, pues
donde quiera que vá lleva en pos des(
la fuerza moral y los consuelos. Así
es como las familias que siguen fielmente las leyes de la naturaleza, encuentran en sí mismas sus placeres su
gloria, su instruccion y apoyo. T~o
está encadenado en el mundo- moral
, como en el mundo fisico, y la abuela
no solo es la alegría de la infancia sino
tambien su constructora. Ella 'hace
que las hijas se parezcan á su madre
y que los hijos lleven al matrimoni~
las virtudes que han visto practicadas
bajo el techo materno.
Cuando el inmortal R ichardson se
propuso trazar en el carácter de Enriqqeta el tipo ideal de la muger perfecta, le dió por maestra á madama
B erley su abuela, advirtiendo tambien
que la madre de Miss Byron, ya muerta, babia sido una escelente muger.
De este modo quiso darnos á entender
aquel admirable ingenio, que la abuela es una ~egunda madre, y que su influencia vivificadora puede ejercer sobre dos generaciones sucesivas. Sobre este punto solia decir madama
Campan que de todas las jóvenes
confiadas á su cuidado, la mejor educada lo había ~ido por su abuela. No
porque aquella amable criatura, que
apenas contaba
once aflos de edad) fue.
se mny mstruida; sabia cuando mas le·
er y escribir; pero llamaba laatencion
por su piedad I sumision y dulzura,

y las alegrías de la maternidad. Ved- intimidan á una madre j6ven disua·
la ya ocupada toda con el tierno sér, diéndola el dar de mamar á la criatu·
admirando su suefio, comprendiendo ra. Se cree suplir á esta falta con be·
sus menores vagidos, adivinando to- bidas, y como estas la sacian en algun
dos sus instintos y previendo todas sus modo, tiene menos ánsia por mamar,
necesidades. La j6ven madre, fatiga- y su accion ocasiona dolores mas vi•
da y falta de esperiencia, apenas se a- vos. Aquí es donde la esperieneia de
treve á tocar á la frágil criatura: pero la abuela es muy provechosa. Ella
,, cuando la abuela se levanta alboroza- manifiesta li su hija que la leche es
da, la acerca al pecho maternal, la a· el enemigo mas cruel de las muge
plica á aquel manantial de vida y res, que los medios artificiales para
vuelve á la presencia de su bija á un desocupar los pechos son insuficien·
esposo lleno de temor, de ternura y de tes, arriesgados y acarrean males insatisfaccion; cuanilo entusiasmada de terminables: Je dice que el tormento
júbilo echa su bendicion á aquellos que causa la leche á las madres es ·
tres séres queridos, se olvidan todos una próvida accion de la naturaleza
los dolores, y como en los primeros para obligarlas á dar de mamará me·
dias del mundo la familia se santifica nudo á la criatura; que la digestion en
y alegra ante Dios.
esta es pronta, para precisarla á renoSíguense los cuidados necesarios var con frecuencia su alimento: armo·
para la salud rle la madre y la vida de nía admirable, que dispone que las
la cri:itura, mis;on de prudencia y de necesidades de la criatura constituyan
aplicacion que ecsige una larga espe• la salud de la madre, y que la salud
riencia, ayudada de mucho amor, y de ésta sea la prosperidad de aquella.
que una hija recien casa.da no puede Ella le señnla, en fin, la felicidad en
aprender sino de su madre.
el cumplimiento de sus deberes, resulNo hay muger que junto á la cuna tando de todas sus advertencias esta
de su hijo no se entregue sin cesar á gran leccion, á saber: que ásí la espe•
todo género de inquietudes, y áquien riencia como la virtud, nos conducen
el mas ligero accidente no cause ca• siempre á la naturaleza.
!entura y no asuste el menor grito;
Tal es la mision casi di\·ina de una
pero no sucede esto con la abuela. Es· abuela: para cumplirla ha dotado Dios
ta se asusta menos porque tiene mas á la muger en su edad adelantada de
esperiencia; conoce los síntomas, sabe tanto valor y sensibilidad; y tanto cuansecretos para aplacarlos, y ademas sa· to es desgraciada la muger que perdibe agu_ardar y tener paciencia: siendo do el"brillo de su juventud se empef1a
cosa digna de notarse que en los ma· en conseguir los vanos homenages que
les de la i~fancia, la natur~lez~ invo- 1huyen de ella. nos encanta aquella que
ca mas bien nuestra pac1enc1a que hermosa todavía, se nos presenta ronuestros remedios. La paciencia es el '\ deada de sus hijos y sus nietos. De
verdadero médico de los niflos.
este modo la muger desde los cuarenCitémos otro caso. Sucede muchas ta y cinco á los sesenta años, lejos de
veces que los dolores de la lactancia marchitarse en el abandono, llega á

'

I

..

.

que si no es la primera virtud de una
muger, es acaso la cualidad que mas
influye en su dicha. No establecerémos como principio que la educacion
que dé una abuela sea mejor que la
que dé una madre; pero si no es mejor puede suplirla, inspirarla y aun
dirigirla en todos los cuidados que ecsige lo infancia y juventud, cuidados
gratos que previenen los peligros y
conducen á la virtud por la senda del
placer y del ejemplo; cuidados encantadores que todas las mugeres conocen y cuyo atractivo y secreto no es
dado comprender á ningun hombre.
No entrarémos en pormenores sobre
esta parte de la educacion. Juan Jacobo Rousseau lo ha dicho todo; pero
no dejarémos de repetir que un cora•
zon de muger, un corazon de madre
es lo que hay mas enérgico, desinte·
resado y atractivo sobre la tierra, y
que es capaz de soportarlo todo, menos el verse reducido á la impotencia
y al olvido, menos el aislamiento, el
abandono y la indiferencia.
De todo lo dicho deben inferirse
dos cosas: primera, que las mugeres
no son desgraciadas cuando envejecen, sino porque desconocen su doble
mision de madre y de abuela: segunda, que la sociedad desquiciada hasta
sus cimientos, no puede restablecerse
sino por las familias, no puede mo·
ralizarse sino por la influencia mater-

nal.
(Semanario Pintore,co.)

PENSAMIENTO SUELTO.

La vida es como el fuego¡ empieza.
por dar humo, y concluye por damos
ceniza.

•

�.

,

EL MOSAlCO MEXICANO.-ToMo VL

EL MOSAICO MEXlCANO.-ToMo VI.

404

barril de heces de lúpulo, yerba que con los desdichados náufragos dentro
se emplea para hacer cerveza. Lle- de él, á una espesa enramada poco
garon por fin á una inmensa roca don- distante de la orilla. Así que le dede echaron pié á tierra con la espe- positaron en tierra, la primera operaranza de hallar ostras y agua fresca; cion fué el despojarlos enteramente de
pero se engañaron, y desesperados ya sus vestidos empezanao por el ca pitan
se entregaron de nuevo á las olas, es- y oficiales superiores. Juan Baxter
perando que la muerte pondría luego el contramaestre trató de ocultar un
fm á su horrible padecer. Por la ma- medallon que contenia cabello de una
ñana, los que se hallaban en el bote tia suya, habiendo entregado todo lo
largo notaron que sus compañeros y demas sin resistencia alguna, pero irla pinaza en que iban habian desapa- ritados los salvages de esta tentativa, le
recÍdo. Nada se ha v11elto á saber de maltrataron cruelmente, hicieron pedaestos infelices! .... , P ersistia aun el zos el medallon así como los relojes
capitan en llegar á la bahía de More- y cronómetros, y se distribuyeron enton, mas viendo que el viento y la cor- tre sí las piezas de las máquinas para
Tiente eran contrarios, y que sus com- colgárselas de las narices ú orejas, y
pañeros de infortunio se hallaban re- las ropas de que habian despojado á
&lt;lucidos al estremo de echarse de es- sus cautivos, tirándoles en seguida á
paldas con ia boca abierta para reci- le cara los desperdicios de los pescabir el rocío de la mañana y aliviar dos con que acaban de hacer su comiasí su abrasadora sed, resolvió diri- da. Los salvages despues de detenergirse á la costa mas prócsima. Mul- los dos dias, los internaron en los bostiplicábanse los males que afligian á ques abandonándolos allí con el fin
aquellos desgraciados, pues muy bien de q~e cayeran en manos de otras trisabia el capitan que todas aquellas is- bus que ejecutasen con ellos n uevas
las eran habitadas por feroces salva- crueldades. El capitan les suplicó
ges; pero resueltos á arrostrar la muer- que aceptacen los servicios de la míte en cualquiera forma que se presen- sera tripulacion por algun tiempo mas,
tase, se acercaron á tierra, y poco des- persuadido de que todo cambio de duepues fué arrastrado el bote por la cor- fio entre aquellos bárbaros habia neriente á un sitio llamado bahia blan- cesariamente de ser por lo peor; pero
oa. Hallábanse entonces á unas 30 sin atender á sus ruegos les hicieron
leguas de la apetecida bahía . de Mo- caminar delante de ellos golpeándoreton, donde hay uno de los principa- los sin piedad, hasta que llegaron otras
les establecimientos franceses para el tribus, cada una de las cuales se apocastigo de los criminales contumaces. deró de uno de los prisioneros, condeAl tocar en tierra percibiéron una nándole á acarrear troncos de árbogran multitud de salvages enteramen- les y otros trabajos penosos. Elisa
te desnudos que se,dirigian á la costa, Frazer, siendo la única muger que haevidentemente regocijados de la presa bia entre ellos, no cupo en suerte á
que iban á hacer. Rodearon el bote, ninguna de las tribus, probablemente
y levantándole en hombros le llevaron porque no la consideraron útil, atendi-

r

.TRACTAMOS de un pe- dáronse los camarotes y bodega, deriódico ingles reciente, la siguiente
narracion relativa al naufragio del
llel buque Sterling Castle, que pereció
en Mayo de 1835, y cuyos pormenores ha dado ahora ante el lord corregidor la viuda del capitan, que le
_acompañaba entonces, y la cual despues de /¿aber salvado 1nilagrosamente la vida, y pennanecido algun tiempo en una isla liabitada por salvages,
acaba de 1·egresar á su patrfa.

· El dia 16 de Mayo de 1835 salió
el Sterling Castle de Sidney (1) para
Singapur (2). El 23 al llegar cerca
del estrecho de Torres encalló el 'buque en un arrecife de coral, recibiendo un choque tan espantoso, que los
dos marineros que manejaban el timan
quedaron muertos en el acto. Eran
las nueve de la noche y la tempestad
iba en aumento. Hallábanse á bordo 18 hombres, dos niños y la esposa
del capitan Frazer en un periodo muy
avanzado de embarazo. Los repetidos y furiosos golpes de mar hacían
pedazos el navío por instantes: inun(1) Poblacion principal de las colonias
inglesas en la costa oriental de la Nueva Holanda, log. E. 150 por el meridiano de Madrid lat. S . 33.0

(2) Poblacion mercante en la costa meridional del imperio de los Bu-manes al Sur del
Asia.

jando inútiles todas la provisiones.
Cuando cesó la tormenta cortó la tri- ,
pulacion los mástiles, con. la esperanza de que aligerado el buque se desembarazarfa tal vez, pero en vano.
Determinaron entoµces salvarse si era
posible en los botes. El carpintero,
el cocinero y su ayudante, un sobrino
del capitan y tres marineros, se metieron en la pinaza ó bote menor; y el capitan con su muger, el piloto y el con- tramaestre, los dos niños y el resto de
la tripulacion entraron en el bote largo. Cuatro dias despues la desventurada Elisa Frazer parió un nifio,
en ocasion en que habiéndose llenado
el bote de agua se _hallaba m~tida en
ella hasta la cintura. El niño nació
vivo, pero despues de dar algunas boqueadas se ahogó, y el piloto envolviéndole en un trozo de su camisa que
se arrancó de la espalda, le arrojó al
mar. La infeliz madre afortunadamente para ella permfilleció en un estado de insensibilidad aun mucho tiempo despues que su hijo babia sido sepultado en las olas, é ignoró por entonces que babia ecsistido algunos instantes. Por muchos dias hicieron los
· náufragos los mayores esfuerzos paTa
entrar en la bahía de Moreton, advirtiendo que todo este tiempo estuvieron
sin mas provisiones que uri pequeño

405

,,.

. .. !

:.; _.

. ~--

�406

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VI.

do su estado de debilidad y langnidez¡
quedó pues sola mientras so disponía
do los hombres, pero su marido halló
un momento para decirla que permaneciesc en aquel mismo sitio, y qúe él
procuraria verla dentro de algunas
horas. Aquella noch e durmió sobre
una pena: á la mafiana siguiente despues de tender la vista ó. su derredor
sin ver á persona viviente, resolvió seguir algunas huellas bumnnas que
descubriera, y despues de haber andado un corto trecho vió Yenir ácia ella
una multitud de mugeres. Como estaba enteramente desnuda y el color
de su tez presentase un notable contraste con el de las negras, la obligaron estas á teiiirse el cuerpo con el
jugo de ciertas yerbas, por cuyo medio quedó casi del mismo color que
las islenas: pintáronle ademas varias
figuras ó roas bien mamarrachos imi•
tando pájaros, plantas y otros objetos
como acostumbran hacerlo aquellos
salvages para adornar su rostro, pecho, brazos y piernas. Le arrancaron el cabello, y habiéndole cubierto
la cabeza con una especie de goma,
pegaron sobre ella plumas de papagayo y otras aves. Una de las negras
que tenia dos niños, la obligó á que
diese el pecho á uno de ellos á pesar
del fuerte trabajo á qu e la habian sujetado, y si el niño lloraba golpeaban
á la infeliz E lisa por la impaciencia
de aquel. Al cabo ele cuatro días Yió
á su esposo por 1n primera vez desde
que fueron separados; venia arrastrando un pesado lefio, y parecía rendido
de fatiga. Preguntóle ella por qué
no habia procurado hacerla saber donde se hallaba; apenas tuvo el tiempo
de responder que no se babia atrevido

á buscarla, cuando repentinamente se
aparecieron los salvages. Uno de ellos
habiéndolos visto juntos, arremetió con
una lanza alcapitan que un minuto despues era cadáver! ... Su esposa searrojó sobro él gritando: ¡Jcsus mio! no
puedo ya sufrir mas. . ... arrancó la
lanza clel pecho de Frazer, y viendo
que era ya tarde, cayó sin sentido á su
lado, y permaneció ecsánime por mu•
chas horas. Al volver en sí se halló
en medio de los salvages á quienes se
veía obligada á servir, pero nuncasupo qué habia sido del cuerpo de su esposo. Poco tiempo despues de esta
catástrofe, el contramaestre al saber
que su capítan había sido asesinado,
formó en un momento de desesperacion el propósito ele vengarle, á. pesar
de bailarse amarrado y ecshausto con
el trabajo y maltratamiento; pero su
plan fué descubierto y el castigo que
sufrió, terrible. L:l viuda acababa de
encender una hoguera por órden de
la tribu, y en ella metieron los sah-ages las piernas y brazos del desgraciado contramaestre, que fueron consumidos en las llamas, mientras él,
con la violencia de sus contorsiones
abrió para el resto de su cuerpo un
sepulcro en la arena donde se hallaba embutida la hoguera. Pasados dos
días de este suceso, un jóven de gallarda presencia llamado J. Mayor,
tambien asesinado. El capitan
Frazer que conocía las costumbres de
los salvageS"de aquellas islas, le habia pronosticado que estos le habían
de cortar la cabeza para colocarla por
adorno en la proa de sus canoas. Es
fama que el salvage que intenta ejecutar este hecho, sonríe en el rostro de su
víctima algunos momentos antes de

EL MOSAICO MEXICANO.-To:Mo VI.

¡

fu!

. .

)

4.01

darle el golpe mortal. Un día que ~a- voluntariamente comprometerse á salvar á la desgraciada señora y demas
yor estaba trabajando, se llegó á él el
personas que la acompañaban. Ofregefe de su tribu, sonriéndose placenteciéronse muchos á pa1tir inmediataramente, y le dió una palmada en el
mente, y conducidos por un presidahombro. En el mismo instante recibió
rio que había permanecido durante alel infeliz Mayor, un golpe en la nuca
gunos años entre los salvages, y que
que le dejó sin sentido. Cayó al suepropuso el plan que debía adoptarse,
lo, y los salvages comenzaron desde
se
consiguió libertar á los detenidos.
luego á cortarle la cabeza, lo cual
Todos los que sobrevivieron, dice Eliejecutaron con pedernales muy cortantes y otros instrumentos análogos. sa Frazer, salieron de la isla. Inútil
Comiéronse luego parte del cuerpo, y es afiadir que el gobernacl,or, el comiembalsamando la cabeza con ciertas sario, y en general todos los indivigomas de estraordinaria eficacia, la fi- duos empleados por el gobierno en el
jaron en la proa de una de sus canoas. establecimiento frances, trataron á la
El resto de la tripulacion, nada espe- viuda con la mayor atencion y afabiraba sino la muerte: dos marineros lo- lidad así como á sus compafieros de
graron robar una canoa é intentaron infortunio, circunstancia que la primera recordó en su narracion con esatravesar un lago interior, pero se
ahogaron ambos, escapando así tal presiones de la mas viva gratitud.
El capitan del paquebote Medittrvez á una muerte mas penosa. Un
raneo, en el rual llegó la viuda Franegro llamado José que había sido
zer á Liverpool, dice se hallaba en
despensero del buque, al caer con el
Sidney cuando llegó allí esta sefiora
resto de la tripulacion en ruanos de
despues de su cautiverio, y que los
los snlvages, fué despojado com~ topormenores de su desastre causaron
dos de sus vestidos, pero observando
en aquel punto la mas vivaimpresion.
ellos que era de su mismo color, fué
El presidario á cuya sagacidad y estratado con mas benignidad que sus
traordinarios esfuerzos debió aquella
compafieros, permitiéndole vagar lisu libertad, obtuvo del gobernador el
bremente por la isla. Este hombre
perdon, y una recompensa de 30 guique estaba siempre espiando la ocant&gt;as (unos 3,000 rs.)
sion de efectuar su escape, aseguró á
Indagó el lord corregidor el estaElisa Frazer que si lo lograba, la pri- do en que se bailaba la seiiora Framera que procuraría salvar seria á zer; el capitan contestó que no poseía
su sefiora. Consiguió por~ fin ro- absolutamente nada: hasta los vestidos
bar una canoa, con la cual á fuerza que llevaba le habían sido facilitados
de remo llegó á la .bahía de Moreton por la esposa del gobernador: ademas
é informó al gobernador del estableci- babia quedado coja, imposibilitada de
miento, y de los horribles sucesos de un brazo y cas'isin vista, áconsecuenque habia sido testigo en la bahía cia del mal trato que babia esperimenblanca. El gobernador al oir el tris- tado. ·Se acaba de abrir en Lóndres
te relato propuso á los individuos mi- una suscricion á su favor,
(Semanario Piotoreaco.)
litares que allí se hallaban, si querían

...

�I

408

EL MOSAICO MEXICANO.-

a

IÑO, que tranquilo duermes
Sobre esa losa de hielo,
Teniendo por capa el cielo
Y á la tierra por colchon,
¡,Qué sueños, dime, resbalan
Por esa cándida frente?
¡,Díme si tu pecho siente,
Si late tu corazon?

El agua en fievados copos
Desciende sobre la tierra,
Mientras su vista se encierra
Para el mundo engañ~dor;
Y en tanto yo descansando
Sobre el fusil homicida,
Fijo mi mente afligida
En el mundo y el amor.

.....

l
1

Brilla: el relámpago ardiente
Entre tenebrosa nube,
Al zénit opaco sube
De airado trueno el crugir;
Y al resplandor moribundo
De la fugitiva Luna
La paz que meció tu cuna
Se ve en tus labios reir.

.

¡Ah! venturoso mil veces
El que tranquilo reposa,
Y encuentra blanda la losa
Donde reclina su faz:
El que las guerras ignora,
Que ~un de pasiones no sabe,

'1'01\10

VI.

Y alienta el aroma suave
De la inocencia y la paz!!
Tú duermes cuando yo velo,
Sonríes mientras suspiro,
É ignoras ¡ay! que deliro,
Pues no aprendiste á querer:
Mas guárdate que algun día
No sufras, niño, lo mismo,
Y ábra á tus piés el abismo
La mano de una muger.
Iráse entónces bien lejos
De tus párpados el sueño
La mágica voz de un dueño
En tu interior sonará;
Y esa placentera calma
Que ora gozas inocente,
Será el vapor de un torrente
Que el viento disipará _____

-----------------------Así un centinela hablaba
En noche lluviosa y fria
Y á un huerfanito miraba
Que en una puerta dormía
Y falto de abrigo estaba.
Movió el fusil con ruido
Y el huérfano despertó
De espanto sobrecogido,
Abrió 1os ojos, miró ___ Dejémosle; se ha dormido.

C. Di.u.

.

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                <text>El Mosaico mexicano ó colección de amenidades curiosas e instructivas. Del 1° de octubre de 1836 al 15 de marzo de 1837 la frecuencia de la revista fue quincenal, sin embargo, según indican el Diccionario Porrúa y Guillermo Prieto, de 1840 a 1842 fue semanal. En el primer tomo fungió como editor Isidro Rafael Gondra; del 2 al 7 el editor fue Ignacio Cumplido y el director Victoriano Roa. Cuando Ignacio Cumplido se hizo cargo de la edición, en abril de 1837, el contenido y la presentación de la revista sufrieron un cambio muy importante; los trabajos poéticos aumentaron a partir de ese año, pues se registra el ingreso de los integrantes de la Academia de San Juan de Letrán a la redacción de El Mosaico. Cabe destacar la calidad de la tipografía, los grabados en madera y las litografías, muchas de ellas procedentes del Portal de las Flores número 5. El Mosaico mexicano desapareció a mediados de 1842 debido a su alto costo y la imposibilidad de los suscriptores de adquirirla.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753460&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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              <text>El Mosaico Mexicano ó colección de amenidades curiosas e instructivas, 1841, Tomo 6, No 17, Octubre 23</text>
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              <text>El Mosaico mexicano ó colección de amenidades curiosas e instructivas. Del 1° de octubre de 1836 al 15 de marzo de 1837 la frecuencia de la revista fue quincenal, sin embargo, según indican el Diccionario Porrúa y Guillermo Prieto, de 1840 a 1842 fue semanal. En el primer tomo fungió como editor Isidro Rafael Gondra; del 2 al 7 el editor fue Ignacio Cumplido y el director Victoriano Roa. Cuando Ignacio Cumplido se hizo cargo de la edición, en abril de 1837, el contenido y la presentación de la revista sufrieron un cambio muy importante; los trabajos poéticos aumentaron a partir de ese año, pues se registra el ingreso de los integrantes de la Academia de San Juan de Letrán a la redacción de El Mosaico. Cabe destacar la calidad de la tipografía, los grabados en madera y las litografías, muchas de ellas procedentes del Portal de las Flores número 5. El Mosaico mexicano desapareció a mediados de 1842 debido a su alto costo y la imposibilidad de los suscriptores de adquirirla.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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