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                  <text>--- - P,oh.-Q··-Jaoe

.. .~ -

1&amp;

¡

..,._ _ _ ,,......,. .lo

1

�EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VJ.
553

,t ma,;.,." d, lodo, lo, qoíe,a qoo,,a, "' moy p,ob,bJe q0e
tiempos, y ecsiste en todo las primeras pasiones y los feoómey en todas partes. El rui- nos de la naturaleza diesen orfgen á
do del trueno y del mar, la música ( l ), y que no e~sistieodo to-

el monnollo de lo, moyo,, el qoe d"ía dfaJ.,,,, olguno o,ganí,ado, e,.
fonn,u Jo, úbole, "'cudido, po, el p,...,., lo, homb,e, ,., '"'"'cione,
.;,.,., el movimí,oto en fin de lo, po, molfo de g,iro, y de sonido, (2).
mfamo, cue,po, celeste,, wn mo,;ea
En Ch;n,, en do0de ,e ""ha ha"' l, grnn e,eala de la ,.,.,.,,,,., cfa moobo hempo de eMe modo, hobo
quetien, aj "p,&lt;io po, •-ion, al "" s,bfo qoe nota,do l, dffe,encla que
tiempo po, medida, y á lo, mondo, habfa '"'" la, "'&gt;n•nr., eel.,.., y lo,
po, inMnnn,nto,.
Ohofüdo, qoe daba cl pneblo en lo,
La ,no,¡.,. fué ven,""' d..a, la • - de la d;,;¡,¡dad, y ma,tfrizado,
..., ,.,.. . ••Hgüo!ad. e,. el arte .,, oído, on ru¡oello, canto, ,.,,.,,.,.
po, """'"'' y la cleneia de lo, ,a. q0e abanJonabon al'""º el &gt;itmo y
ce,dote, y oabios. c,..,,ufa la, cfo. lo ontoo,cion, ,. po,o áiov.,,¡ga, 1.,
dade, con An6on y la, d..,,.,,. con l,ye, m;,;.,.,_ No "'hiendo cómo daJo,ué. P,esidia á la, festívidade, •~ ,ia p&lt;íncipío ni la b,,e en que apoligio.., y á Jo, juego, del cfrco; á lo ,...,,, ,..,Jrió ;, á la ori 11, del ,;.
gue,,a y á la, a,ambloo, paoíB~ al .,.,,do, y toma, po, b,,e lo, ,ooido,
foro y al hogar doméstico. En ÜÁN- que por espacio de tres días oyese al
TICO entooab, la m6,íea la, alab,n · pon,,,.,¡,ol. P,,a qn, Jo, dío,e,
,., de lo, dio..., en filMNo la,,;,. Je füesen p,opkio,, p,,6 ocho dio, en
todo, y p,o,n, de lo, hé,""'; en O. º"cío, y 1mti6 el noveno. I-Iabien.
DA, Poan los plac.,., de lo vida do- do ll.,.do la caída do lo tan!, ._,,
m'-"iea y lo, J,&amp;o,., del campo.
de ,na cohoa, ,a "'ºgi6 •guanlarulo
La mO,íea, eobierta de velo, y JI~ á ,,. ., manif"1am Ja vol..,,d de
na de mi•o,io,, fué eo.,;de"""' o," los di°"', '"'"'º al princípia,eJ c,e.
0&lt;íge, «&gt;mo hija del cielo, y cada na- P"'•lo, ,iJb,ndo el riento en on .,..
cion do
la, anúg,.,
algun, hi,- &amp;v,,.¡ inru•liato á •~ ÍOn,ó el •ig. toria
particular
sobre tatia
su descubrimiento, atribuyendo ttnas á Hernies, otras
á Ol'féo, y otras á Tebalcaio. Como
(IJ Lacé~, Poet. m11.1.

~

~ox. vr.-x1:rv.

l

(2) Ltsueur.

�EL MOSAICO MEXICANO,-ToMo Vi.
G54

,

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VI.

I

de Jeho'l"á en ti templo de
t 'se á la mañana alabanzas compai'i.ándose con liras,
no de ut. lDcsperoºde los pajaritos, y J~rusal~~nas timbales, trompas y
siguien_te a gorg:e ellos repetia ince- ¡ s~~tros,
~tas 'sagradas.
.
observo que uno . Al tercer dia se 1¡ cien trompta en Aten:ll!, ae ten ta por
santcmcnte
Rom y .
sabia música
1 ut, 11u.del torrente de don- d En
h ralo á quien no postró á a on
d0 é inclinan- es on ' . .__,
s su reputacion
prcc1aw. roa l'dad de emperade nace e1 r uido .111gra , 'l,ió entre N
1 eron ª
d su oído en la tierra, perc1
d, l de músico que su cua 1 '
o
.
roducian las aguas . 1
.
los ruidos que p
1 b' roo el mis- dor.
1 bárbaros invadie. despeñándose en e a IS
ñ Pero pronto os .
Les imno
fuerte acompa ª
. t Occidente.
roo sonido gra~e de. otros que vi-1 ron el Onc~ e yl destruir los monudo de una mulut~ ndo al primero y portaba poco : r los templos: lo que
braban dacompana
' L Fuera de 11 mentos y saqu
bar con los limonía con e
ll
h elaban era aca
forman o ar
1
~abio
para
e
os
an
bre
todo con los
levanto e 1 poeta~ y so
sí de alcgna se d' . '·'-d cuando hi- bros, os
.1,
riencia les babia
· á la n·m1..... ,
, .
pues a espe
'da
dar gracms,
un trozo de roca mus1~os;
naciones venc1 s
riendo su baculo en fi to Hallada ensen:ido que las. tras quedase alformó el acorde per ~ . l
- ,ica serian temibles m1cn
od I ley hJZo a mu.
. . de ella.
(le este ro o a
'
estendió rápi- gun vest1g10
1-a es tomaron esta
muchos progresos y s~l s del OrienLas hordas sa v ~ta con espantosa
damcnte entre los pue o
\ empresa por su cu
t cantab.-i fué
te y en las Gaulas (3).
músi- actividad. Todo cuan o daba el anLos caldéos tenían una ~ran
o muerto¡ todo cuanto rccor .
escitapatnaAylos canca trescientos setcn.ta ,,_músicos,
1 diascuy
del tiguo espIendor, de la do
'
rrespond1a u os
ba u amor fue quema .
.
número co - ban al rey en sus paOlimpo T erpandro, T1moteo
año. acompana
tando sus ala- tos e
ed'. 6 una ptsada salmoen la guerra, can
Tirtéo, suc 1
.
de su

l

·na

!

I

~

'""'
Y ¡.,a,'"''"'"ª''"""
a,banzas !
de los tolomeos no era

!ia-_, ,1ica,.1~,,
'"'º ' -v el hombre tuvo que su m
M """""'

jo el remado , . solo el arte de mus .' . d bárbaro el vencedor, deE ipto la mus1ca
.
la· y sien o
'd
San
en g
. tar los sonidos, smo
'
l tambicn el venc1 o.
componer y eJCCU esí astronomía y bia
o San Gerónimo y otros pa·
que abrazaba la po a, úsicos eran Agustm,
l . habian sah-ado alLo· sacerdotes m
d es de la Ig eSJa
.
baile.
ges
del
estado,
r
de la melopea nnt.Jgua,
1 Primeros persona
. gunos trozos
rad~-

se:

~

o,

d, inmen,a, pmoguto- •

iéndola de la, pilib,a.sag .

a..

que goza~
l d echo de juzgar al recogd
'ándola la ignorancia - e
Y
vas, temande ermuerte y negarl e pero espoJ
bellas cualidades, le hizo perrey despues e s:do el himno de las sus mas ácter magcstuoso y su herla sepultura can
mil levitas der su car .
El arte antiguo se
imprecaciones. Cuatro h b eos las mosura antigua.
músicos cantaban entre los e r
.
'adores antiguos ase(3) Algunos h~;' del mundo 2140, haguran
que desde
a o eacuelas de música
bian iost.ituido
lose beudos
en las Gaulas.

aniquiló. .
b, rbaros no te~
La música de los a .
nía
. ni melodía ni ritmo, DI armo • '
ma
era una sucesion de notas como ~-.

rastradas al acaso y sin direccion simultánea con sola la entonacion. Esta música, si tal puede llamarse un
conjunto monstruoso de sonidos, duró
hasta fines del siglo X Los esfuerzos de San Ambrosio y San Grcgorio
hasta dicha época, disminuidos con
las concesiones que hubieron de hacer
á los bárbaros, no produjeron ningun
resultado.

555
!.±

tisfizo por mucho tiempo á los mus1cos el nuevo descubrimiento: sus oidos se resistían á la rudeza de aquella
armonía. que en adelante quedó proscrita y del todo ab:mdonada¡ y buscaron por su parte otra, reconociendo
que las sucesior,es de notas de tres y
seis gl'lldos de intervalo, las terceras y
sestas, eran mucho mas armoniosas
Ácia el siglo neveno, los monges que las primeras. Dejándose despues
que estudiaban á los antiguos filóso- conocer la necesidad de la m elodía, y
fos los comentaron é interpretaron de aumentándose el talento de los commil modos, y cada uno crió su siste- positorrs y ejecutores, hicieron uso de
ma, sus ideas y su clave¡ comprendien- las notas d~ ·tráuilo, glosas y otros
do cada uno mal lo que leía, lo inter- artificios armónicos. Uts leyes múpretó todavía peor¡ y al cabo de infi- sicas se hicieron claras y precisas¡ y
nitas dudas, mezclando la música que en el momento ea que se creía haber
se conocia con la que se creía adi vi- imitado el arte antiguo, se acababa de
nar, se hizo gama sin gama, y una crear un arte nuevo: el contrapunto.
entonacion sin entonacion. Aunque
La nuevn ciencia música, que comdivididas las notas por los mismos in- pUC$1a solamente de la armonía conterralos que las nuestras, en vez de SODlUJte y de giros melódicos y armóestar sujetas á las leyes inmutalilesJe nicos, parecia por la calma é indccila naturaleza, se clasificaron arbitra- sion de sus formas mas análoga al
riamente; se estableció como princi- misticismo católico, estuvo á pique de
pio que cada nota de una gama po- verse ahogada por los ribetes y adordia servir de furulamento á la I11isma, nos ridículos. Cada cantor, ansioso
y que á la tónica, nota en que desean. de sobresalir, improvisaba notas que
sa el tono, sustituyese cualquiera otra no estaban en su parte, y en vez de
que se eligiera. En cuanto al ritmo, buscar la originalidad del pensamienni se pensó siquiera en él.
ta y la pureza del estilo, no trataron
los
músicos sino de amontonar en sus
H abiendo leido en alguna parte que
composiciones
iinitaci&lt;mes, cá1W11es y
las notas de á cuatro y cinco grados
/11.gás
unas
tras
otras, contándose con
diatónicos, la cuarta y la quinta estaagradar
á
la
-vista
descuidándoae enteiban en perfecta armonía, se las emramente
del
oído,
y
el maestro de capleó simultánea y sucesivamente, y
pilla
que
compuso
el
Cá1W11 e11igsáesta fué la primera armonía conocida
en aquellos sigl~, y la única mirada tico, el mas dificil de adivina.r fué procorno buena. S.e usaba de ella en to- clamado por el mayor músico de su
"'das las grandes solemnidades, y su tiempo. Esto duró hasta el siglo XVI,
éjecucion costaba el doble q11D la mú- en que apareciéndose Gudimel y Paeica ordinaria. Sin embargo, no sa- lestrina, y apoyárulosc en la verdadera entonaciOfl, sacudieron todo aquel

..

,,. .

,.

�556

I

EL MOSAICO MEXIOANO.-TOMO VI.

fárrago escolástico, se sirvieron de la
música de sus antecesores como de
medio solamenté, y compusieron obras
á las que se ha podido tal vez igua,ea eer
lar, pero jamas esceder.
Entonces se verificó en la música ~ I alguna tregua á mi penar agudo
una revolucion asombrosa y que no
Conceder quiere el hado:
tiene ejemplo en ningÜn otro arte.
Si el dolor ce311 de oprimir sa~udo
L os trobadores de la Provenza y PiEl cuello quebrantado,
cardía habian difundido hacia tiempo
Aun cuando me ahogue el llanto
por Europa una música que por su
En seguida, cantar quiero entre tanto.
melodía y armonía, su forma y estilo,
se diferenciaba esencialmente delcon- Cantaré la bondad y aun los favores
tra punto; y sea que influyese esta en
De Doris, quien virt¡¡osa
los músicos italianos, sea casualidad,
Jamas será insensible á los dolores
sea imposibilidad de sobrepujar en su
De una alma pesarosa,
estilo á los dos grandes maestros del siNi un corazon doliente,
glo XVI, Claudio Monteverde escribió
Sin l101·ar sus desgracias juntamente.
en compas de Madrigal la disonancia
sin preparacion, y esta innovacion tan:'
Y o solo me labré mi desventura,
bella como atrevida, echó abajo toda
Pues qui.se sin recelo
la teoría del contrapunto, y creó . el
]fomentar, no un amor, una locura,
elemento de la música moderna.
Pretendiendo en un vuelo
En breve la música profana, hasta
Mi ridículo intento
entonces menospreciada, tomó un ráAlcanzar con la mano el fuma'!!ento;
pido vuelo. Cada soberano quiso tener su música de palacio, su ópera:
¡Mas ay, cuánto tendré que arrepentirme
multiplicáronse por todas partes los
De mi loco deseo,
conciertos y los teatros. Las cortes
Si, Doris, sí, yo debo confundirme
de Italia, España, Saboya, Inglaterra
Al ver que un de-vaneo
y Francia, dieron en todas sus funcioMe impulsara .••• ¡oh dolor)
nes intermedios de músicn, de los que
A querei:.conquistar tu fino amor.
es el mas célebre el de Enrique III
en las bodas del duque de Joyeuse.
Los músicos de talento abandonaron ¿Q.ué mas pudiste hacer que oir bondadosa " si• ' nMi osado pensamiento
poco á poco, aun en lo eclesiástico, el
Sin
ofenderte?
y antes cariñosa
contrapunto, mirado hasta entonces
En vez de un NO ..• ¡oh tormento!
como el arte sagrado¡ y Cavalli, LuiCon decencia y sin ceño
lli y Haendel prepararon entre ,otros,
Hacerme
comprender que tenias dueño?
con sil genio la senda de Gluck, Paesiello y Mozart, y estos á los repre¿Dónde se vió muger mas admirable,
septantes del arte actual.

·

(Copiado.)

Ni jóven mas virtuosa1

.,,

557

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo IV.
¡Yo ví que de mi suerte lamentable
A par que congojosa,
Participaste tanto,
Que apenas reprimir pudiste el llanto!

t Y debo ecsigi.r fuas7 • · . de ni.ngun modo;
¡Mas por última vez,
Quiero hacerte presente todo, todo,
Y humillado á tus piés, •
_Llorar arrepentido

Y el corazon me dice
No vivirá sin .verte,
Y mi muerte es mi bien, mi bien la muerte,

I
¿Q.ué deberé' hacer? •• ¿y esto pr~gunto? •..
¡A Dios, Doris querida: •• !
La razon ha triunfado en este punto:
e Se me ofrece la vida
Si escucho la razon
Y no atiendo á la ~oz del cor,azon;

El error que ofuscaba-mi s~ntido!
Pero no es esta sola la qu.e me hace
Jamas mi labio vertirá las frases

E vitar tu pres_encia;

Que el comzon no sienti

Hay otra, sí, mas fuerte, que me place,

De ingrata, insensible; pues tú no ha~

Y causará mi ausencia, .

Mas de ser consecuente
A l impulso se'creto

Aunque me ahogue el dolor

Y es:ésta, no t~rbar tufino amor;

Q.ue te dijo, amarás.• • 1Hé alU el objeto!
En fin, te amaré siempre, sí, Jo juro;

LY por qué, si ese objeto fortunado
Que otro m ereció ser,
La virtud, de quien•eres fiel dechado1
Habia yo de ofender
Con mi queja infructuosa,

Mas, licito mi amor,
Será c°iial ese cielo, siempre puro.
¡Lamentaré mi error;

Mi llanto sin consuelo
Descenderá en torrentes hasta el suelo!

Agraviando á una virgen tan bondosa?
Mas si la ausencia af fin cura mi herida,
No Doris, no, tampoco estoy cel?so
Del dichoso mortal
A.quien hará feliz y venturoso
Tu mano virginal;

Y de himeneo los lazos
Cuna le harán en _tus amantes brazos.
Tampoco creas ¡oh Doris) que mi ausencia
Sea desden 6 desvío;
Pero el alma está herida, y tu presencia
¡Para _tormento mio!
Es agudo puñal
Con que el amor me hirió•••. ¡suerte fatal!
Esta será la causa que me impida
Mirarte ¡ay infelice!

La razon dice que huya, y me da vida;

¿Una gracia. .•. ,¡oh Dios san.to!'
Podré esp~rar de t.í, Doris querida?
¿Enjugado mi llanto,

·

Podré. de tu beldad
' Esperar, no ya amor, piira amistad?
M. I,.

�558

EL MOSAICO MEXICAN().~ToMo VI.

recto y uniforme al gusto de entonces,
,L admirable arte de escri, bir, ó sea Caligrafia en con 11 grados de inclinacion y una
,; voz griega, es el que en demostracion de trazos de pluma: en
:3 España se halla en gra- él se ve sujeta la letra á las rigorosas
do superior comparado con las de- r~glas por la aplicacion de la geomemas naciones cultas, y esta gloria na- tría asegurando de un modo firme y
die nos la puede hoy disputar. Los esta'bte su carácter. No hubo, pues,
datos que hemos adquirido y el ecsá- dl\da que dicho tratado no fuese un
men que acabamos de hacer de las verdadero arte, por comprender un
obras que mas se han distinguido ~n conjunto de r eglas, aunq~~ difusas,
la materia., desde el autor D. Claud10 por las cuales podía adqumrse esa~Aznar de Polanco, basta el último tamente la forma de sus alfabetos ~mnuestro contemporáneo D. José Fran- núsculo y mayúsculo: pero se adviercisco de lturzaeta, ambos inclusive, te al mismo tiempo, que sobre ~er sus
. . ·os nada filosóficos, olihgaban
.
nos prueban con indecible gozo los pr10c1p1
al
discípulo á delinear l~s fi_~ras misprogresos que de uno en otro autor
han sucedido. Sobre todo, reconoce- mas de la escritura, comc1d1endo de
mos la superioridad de este último, por diversas maneras con las de aquella
haberse separado del camino que los ciencia que de antemano debi~n ~o~uidando con este e1erc1c10
otros seguian y consumad.o una com- marse; y d eSC
pleta y acertada revolucion, tanto en el trazo natural de pluma hasta mas anuestra letra en particular, como en delante, inutilizaban la enseñanza la
las de la Europa en general; inven- multitud de r eglas difíciles y fuera de
tando ademas un arte de rasguear Y propósito en que fundaba la base de
adornar la escritura. Pasarémos, pues, su a rte. Estos inconvenientes fueron.
1
al ecsámen de los autores mas distin- sin duda la causa de que pocos e siguiesen.
guidos, empezando csm el citado PoEn una palabra: eta indispensable
lanco, hasta nuestro, días.
para aprender, segun el arte de est_e
autor, que los nifios fuesen uno~ ?eoPOLANCO.
En 111-9 publicó este autor su arte metras antes de empezar á escnb1~1 6
de escribir la letra bastarda espafiola, que el maestro les infundiese esta cien,
presentando un carácter bastante cor- cia por UI) esfuerzo sobrenatural; pero

II

EL MOSAICO MEXIOANO.-ToMo VI.

aun dado este caso, aunque quimérico, no tan esactos los progresos por falta
t,qué se sacaria de tal laborinto? Servi- de dicha circunstancia). No obstan,
rían solo para confundirlos roas y mas, te, con la observancia de sus precep•
malgastar el tiempo mas precioso.
tos generales, con la de sus buenos
Posteriormente recibió varias altera- modelos, y la ejecucion de una porciones, y caminando insensiblemente á cion de planas que recomendaba á la
su ruina, tocó al fin al mismo borde de vez, consiguió que el escrito tomara
su precipicio: pero como quiera que una nueva forma, y apareciese en las
aparecen de tiempo en tifmpo genios escuelas un hermoso carácter. Mas
reformadores, que con su talento, estu- á pesar de esto estnvo nuevamenteesdio y estraordinario gusto ponen las puesto á su corrupcion por el tratado
cosas en su punto verdadero, vemos del Sr. Anduaga, cuyo método aunque
por fortuna, que en nuestra escritura escelente por su 6rden, daba de radino han faltado hombres que con sus cales y derivadas un carácter curvodesvelos han hecho revivir al mori- redondo 6 arqueado pesado, y de un
bundo carácter espafiol. Segun las trazo de pluma que nada tenia de esobservaciones que vamos á hacer so- pafiol, careciendo tambien de colecbre los autores con la detencion que cion ó modelos para su ensei'íanza:
requiere esta materia, verémos que los tampoco se estendió esta doctrina, aunque mas han sobresalido desde la épo" que sus prosélitos trabajaron para geca de dicho Polanco, son P alomares, neralizarla.

Torío

é

Iturzaeta.

PALOMARES.
Este famoso autor, el primero de
estos tres, emprendió la reforma, cifiéndose solo á poner nuestro maltratado ca.rácter en su verdadero punto
de vista, dándole una configuracion
hermosa y uniforme: creó la posicion
de la pluma, la de los brazos &amp;c., y
haciendo de esta manera aparecer esactamente el trazo espafiol, que pocos
le conocían en aquel tiempo, presentó
su coleccion de muestras enteramente
reformada y de un gusto esquisito, acompafiada de una instruccion impresa titulada Arte de escribir (llamamos
instruccion, porque careciend~ como
carece de reglas para la formacion de
su letra, no puede ser arte, y por cons.iguiente debieron ser algo lentos y

•

..

&amp;59

TORIO.
El segundo fué el célebre D. Torcuato Torío de la Riva y Hertero: este autor tomó por tipo ó base el carácter de Palomares, y man~ó cqn tanto
acierto eq su mejora y ejecucion, que
publicó su tratado en el afio 1798 acompafl.ando una coleccion de baatardo espafl.ol, y otra porcion de caracteres europeos y adornos del m!lyor
gusto y correccion, habiendo puesto
especial empefio en la construccion de
un.a letra, á la que dió la forma aun
mas regular, de posicion mas cur.siva
con 25 grados de inclinaoion: supri,m.ió con oportunidad varios accidentas
y trazos, é hizo desaparecer. en parte
los decantad.os, pero perjudiciales, cabeceados de dicho ~alomares: en una
palabra, di6 á su nacion tal forma dQ

�560

.

EL MOSAICO MEXIOANO.-ToMo Vl

su carácter con tal brillo y magestad,
que es la admiracion de todos. Al
mismo tiempo publicó otra coleccion
colosal ó de grandes muestras del mismo carácter, de tamal'lo de marca imperial para decorar las escuelas como
ITURZAETA.
El tercero es nuestro comtemporá- propio adorno de ellas.
Posteriormente reformando su méneo y actual autor Iturzaeta, discípulo y colaborador del segundo: este ge- todo de ensel'lanza y aumentando sus
nio emprendedor y atrevido, satisfe- muestras, di6 otra coleccion con el
cho de sus largas y no interrumpidas nombre de ampliada, y quedó así en
tareas caligráficas, dió en 1827 su Ar- su mayor grado de perfeccion.
No contento todavía este autor, dió
te de escribir la letra bastarda espafioá
luz
asímismo en 1833 la gran cola, y una coleccion de la misma letra,
leccion
general de los caracteres euprecedida de un método filosófico de
ropeos
de
52 láminas de medio pliesu ensefianza: en su Arte suprimió
go
de
marca
mayor, ecsornada con la
todavía otros muchos trazos y acciGramatocosmfo,
orlas, caprichos y
dentes como inútiles y perjudiciales:
adornos¡ acompai'iando por primera
proscribió enteramente los cabeceados
vez en Europa un compendio de arte
de Palomares, los palotes y 'varias forgeneral de Caligra6a (aunque esto no
mas de letras, y presentó sus cuatro
ecsist~)reformando, mejorando, creanejercicios radicales como base de su
do reglas, cortes de pluma, posiciones
arte: dió 28 grados de caído: creó nuede es~, de los brazos, &amp;c. &amp;c., y úlva posicion de pluma combinando con
timamente, es inventor de otro arte
estos grados, y dejó el trazo con un
que es el ornamento de la escritura,
claro-oscuro hermoso y proporcionacon el título de Gramatocosmía unído, en razon de cinco por diez, que
'Versal, 6 arte de adornar por reglas
da á su letra cierta armonía, vivacila escritura en general.
dad y movimiento: modificó y perfecDe suerte, que desde 1a publicacion
cionó todavía el carácter en un grado
de las obras de dicho autor, dó quiera
su~lativo: clasificó en tres su ligado: descubrió la configuracion geomé- se ven escritos de un estraordinario
mérito: así vemos que una regular letrica de las letras, dividiendo en cuatra no contenta facilmente hoy; pues
tro clases las dos que antes se conoes tal ya el gusto que se ha estendido
cian: creó en su consecuencia nueva
distancia de rect~lta á semi-curva; en esta materia, que la mejor garandistinguió como esencia en tres las tía de un amanuense 6 empleado jócurvas de las letras regulares, clasifi- ven, es 1a posesion del carácter de ltur.
cando en primeras, segundas y terce- zaeta.
Por lo tanto, no podemos menos de
ras, y fijándonos por primera vez las
reglas de su forrnacion, por un 6rden recomendar á los sefiores maestros y
directores tie la juventud, la conservasencillo y sólido de á tres tiempos cada una de las cur~as¡ presentó en fin cion de nuestra sin par letra nacional,

,

..

letra, que parecia imposible avanzar
un paso en la perfeccion en que entonces todos la rcconocian¡ enriqueció
nuestras escuelas y se hizo inmortal.

4,

•

w""

-'
...

'

-

1

..,

...

�EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VI.
sumamente superior en ve!)tajas y her·
mosura á cuantas se conocen en Europa: así prueba dicho lturzaeta en
sus obras (cargando con mayor fuerza -con respecto á la ingles~, que ha·
ce sus impotentes ensayos para su introducción), y quien las lea ·con al- ·
guna reflecsion, se convencerá como
nosotros, si aun· no lo estuviese, de esta verdad. En donde domina la española con su esplendor, no podrá
medrar ni mucho menos señorear la
inglesa. Dirémos, pues, con este autqr: que nuestra letra nacional al. fin
ha de ser la universal.
Estas ventajas, debidas á este espafi.ol, han motivado que nuestro sabio

561

gobierno haya premiado con varias
reales órdenes recomendando sus obras, y Jíltimamente·con la de 1de E~ero de 1835, que manda se enseñe en
todas las escuelas y &lt;lemas establecimientós de instruccion primaria del
reino, por el Arte de escribir la letra
bastarda española, y coleccion ampliada de la misma letra de Iturzaeta. Estas reales órdenes son otros tantbs documentos de gloria pára est~ autor.
¡Loor eterno á los genios, que sacrificando su reposo é intereses, consagran su talento en obsequio y pro•
vecho de su patria!-J. S.
(Semanario pintoresco.)

TUMBA DE NAPOLEON
----••■
--1:lK--HM. .

' me hablarán de
, 1L 19 de Abril de 1821, dia drán á mi ~ncuentro;

•i _; i

en que los amigos de Napoleon le creian en . me. ""' ::l jor estado de sal\ld, él
les anunció su prócsimo fin. No 'os
hagais ilusion, les , dijo; aunque hoy
esté menos enfermo, no dejo por eso
de conocer que toco en mi último término. Cuando yo haya muerto, ten. drá cada uno de vosotros el dulce consuelo de volver á Europa, Ve_reis los
unos á vuestros parientes, los otros á
vuestros amigos, y yo encontraré á
mis valientes en los Campos-Eliseos.
Sí, continuó levantando la voz, Kleber, Desaix, Bessieres, Duroe, Ney,
Murat, Massena, Berthier,· todos sal-

' f,. \ ~

ToM. n.~xx1v.

,

.-

2

las campat'las que hemos hecho juntos; yo les referiré los últimos acontecimientos de mi vida. Despidiédome despues, ellos se volverán loe.os de
entusiasmo y de gloria. Platicarémos de nuestras guerras con los Escipiones, los Césares, los Annibales,
los Federicos. ¿Habrá un placer como éste?. __.A roer , añadió son•
riéndose, que allá abajo no infunda
temor la reunion de tantos guerreros."
Despues de estas palabras, entró el
Dr. Arnolt, cirujano del 20. 0 r egimiento, el único á quien Napoleon,
cediendo á las instancias de su médico Antommarchi, quiso admitir para

�r

562

...

que diese consejo cerca de su persona. do que me llegue ninguna noticia ni
El emperador le recibió con suma be- papel de Europa. Mi muger y mi hinevolencia, conversó con él acerca de jo ya no han vivido para mí. Por el
sus padecimientos, y súbitamente ,mu- espacio de seis afio,s. me babers tenido
dando de conversacion, le dijo con to- en las torturas del secreto. Me hano sério y animado: "Esto és hecho, beis dado por habitacion cn esta isla
doctor, el golpe está dado; yo toco en inhospitalaria el sitio menos propio
el término efe mi ecsistencia; voy á 1 para ser habitado; aquel en el que el
entregar mi cadáver ála tieua. Acer- clima mortífero del trópico se hace
caos, Bertrand, traducid al si;ñor lo sentir mas. Ha sido necesario encerque vais á oír; es una séríe de ultra- rarme entre cuatro paredes1 en un aijes,· digno:; de la mano que me los re malsano, á mí que recorria á cabaprodiga; atendedj y no omitais una so- llo toda la Europa! Vosotros. me hala palabra." Luego continuó en estos beis asesinado lentamente en detall,
términos:
con premeditacion, y el infa~e Hud"Yo vine á sentarme en el hoaar son ha sido el ejecutor de las grandes
del p·ieelo británico: pcdia una fiel acciones de vuestros ministros. V ehospitalidad, y contra todos los dere- sotros acabaréis como la soberbia Vechos mas sagrados que hay sobre la necia; y yo muriendo sobre esta hortierra, $e me ha correspondido con rible roca, privado de los mios y caprisiones. Muy diferente acogida ha- reciendo de todo, lego el oprobio y el
bría tenido de Alejandro; el empera- horror de mi muerte, :í la familia reidor frances me habría tratado con mas nante d,e Ing.laterr.al • . ."
copsideracioncs; eÍ mismo rey de PruDesde este dia el estado del enfersia habria sido mas generoso. Pero mo fué siempre empeorando. El 2
estaba reserva:lo á la Ino-laterra el de Mayo sobrevino el delirio á la fiesorprender y arrastra~ á l;s reyes, y bre, y ·sin embargo, pare~ia dueño de
ofrecer al mundo el-espectáculo de su pcnsamien¡o; al menos lo dirigía
cuatro grandes potencias enéarniza- ácia los objetos de sus mas tiernas adas sobré un solo hombre. Vurstro fecciones. Hablaba de la- Francia,
ministerio es el que ha elegido esta de su hijo, de sus compañeros de arespantosa roca donde en menos de tres mas Steingel, Desaix, Massena: esclaaños se consume la vida de los euro- mó: "1Ab! la victoria se decide! va•
peos, por poner fin á la mia con un mos! corred! dad la cal'gal son nuesasesir.ato. i Y cuál ha sido el trato tros!" Este era el principio de una a- ·
que he racibido despues de haberme gonía que duró tres dias; pero que tu·
desterrado á esta roca1 No ha habi- vo todavía sus intervalos de suavidad.
do maldad, no ha habido dureza con
· El 5 de Mayo de 1821, á las seis
·que no os hayais complaéido en ator- menos once minutos de la tarde, Namentarme. Las mas sencillas comu- poleon había ya cesado de ecsistir.
nicaciones de familia, aquellas de que Algunas horas despues del fallecino se priva á pel'Sona alguna, á mí se miento, el Dr. Antommarchi hizo al
me han ne~ado. No habe.is permiti- ilustre difunto~ vestido provisional.

563

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo
- VI.

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VI.

\

'!l.º Deseo que mis cenizas repoLos ejecutorés testamentarios, el general Bertrand, M. de Montholon y ''sen sobre las márgenes del Sena, en
M. Marchand, tomaron desde luego &lt;(inedio de ese pueblo frances á quien
conocimiento de dos coc,licílos que de• "tanto he· amado.
bian ser abiert.os inmediatamente des"2.º Leg-~ á los condes' Bertrand,
pues de la muerte de-I emperador. El "Montholon, y á Marchand, las alhauno era relativo á las gratificaciones "jas, plata labrada, porcelana, mueque concedia sobre su pequeña arca á "bles, libros, armas, y generaliflente
todas las peri.onas de su servicio, y á 1 "todo lo que me pertenece en la isla
las lim.osnas que distribuía entre los ; "de Santa Helena.
pobres de Santa Helena; el otro esta"Este codicilo está todo él escrito
ba concebido en estps terminas:
"de mi puño, y signado y sellado con
"mis armas.
Ahril 26, 1821.-LoNowoo».
"Este es un codicilo de rni testa7Jlento.

(Sellb.)

NAPOLEON."

MONTANER y· ALMODIA.
.1

(coNCLUYE.)

v.
RES semanas se habían
cumplido desde que el ejército catalanhabia plan• ,_
tado sus reales al frente de
Arcas, y no babia adelantado nada, antes al contrario, su situacion estaba llena de zozobra. D eferiruda la ciudad por
una guarnicíon numerosa, habíase reunido á su alrededor un ejercito compuesto de los restos del de los infieles,
igual en número á los catalanes, á quienes incomodaban sin cesar1 ya atacan·

R

do su campamento ya interceptando
sus convoyes. El conde Guillen ,conoció muy pronto que solo un esfuerzo estraordinario, podría sacarle airoso desu empeño. R esolvió, pues, amagar un asalto general con todo el tiparato posible, y este ardid surtió el efecto que se habia propuesto. El gobernador de la pÍaza llamó dentro de sus
muros á los- sarracenos de afuera, y
entonces el número de los defensores
subió al doble del de los catalanes.
Todo el pais á un radio inmenso al
rededor de la plaza, habia sido ~s.ola-

•

�564 ·

EL MOSAICO MEXlOANO.-ToMo VI.

do, y no. ofr~cia recursos de ninguna
especie. Incendiados los bosques, los
pueblos demolido;, talados los campos,
apenas se hallaba forrage para la caballería, ni l!¡!ña suficiente para el uso
de las tropas. Los. víveres ademas escaseaban tanto en el campo español,
que apenas habia lo necesario para dos
semanas, y no quedaba ma!I, alternativa que levantar el sitio ó penetrar en
' la plaza á viva.fuerza. Guillen reunió los gefes del ejército; espuso la situacion apurada en que se halla~an, y
su resolucion de embestir la ciudad¡
añadiendo que mejor queria perecer
peleando que ser la befa, y escarnio,
no solo de susenemígos, sino tambien
de los generales del ejército cruzado.
Los gefes aplaudieron, y juraron triunfar ó morir con el conde;· y en fin se
resolvió dar el asalto dentro de tres
días.
La actividad que reinaba en ef campo español al despuntar la aurora del
dia señalado para el ataque, advirtió
de su riesgo á los sitiados. Los muros se cubrieron de guer~eros, que con
ademanes feroaes y mostrando sus c1mitarras desnudas, insultaban á los catalanes, que en ordenadas columnas
marchaban al asalto. El-conde Guillen despachó un cuerpo de caballería,
que.sobrepujando infinitos peligros logró incendiar una puerta. V anos fueron los esfuerzos de los sitiados para
impedir el progreso de las llamas: el
calor escesivo y los torbellinos de espeso humo que el viento arrojaba sobre la muralla, les impedía acercarse
á ella, mientras que los sitiadores aprovechandose de esta ventaja trabajaban con gran actividad en el g lácis,
arreglando el puente que debía echar-

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VI.

665

1

sé al traves del foso, así que }¡¡, estincion de las llamas permitiera la entrada. Una cpmpañía de ballesteros
escogidos, colocados . delante de la
puer!a, contenia á los sitiados á larga
distancia, mientras el conde Guillen,
al frente de la caballería, aguardaba
con ansia el tan deseado m,omento de
penetrar en la ciudad enemiga.
Por fin cesó el incendio, echóse el
puente, y al son de la corneta guerrera el conde y sus soldados penetraron á escape en el recinto. Entonce~
principió un sangriento comba'te. Cerca de veinte mil musulmanes hiibían
acudido á defender la entrada¡ y esa
multitud inmens;i, ya avanzando, ya
retrocediendo, formaba una masa compacta que era imposible penetrar. Apenas habia logrado el conde introducir en la ciudad cien ginetes; los infieles alentados acudian á la puerta para
cerrar el paso á los &lt;lemas, y desde
las dos torres que se elevaban á losJados de la entrada, arrojaban sobre el
pu,ente, mezcladas con una lluvia de
.saetas, piedras, vigas, pez derretida, y
en fin, cuanto la rabia Y, la desesperacion llegaron á sugerirles.
Despues de un largo_combate lograron por fin impedir el paso de la caballería. Los catalanes desesperados
al ver el peligro de su s-oberano, se arr-ojaron de sus caballos, y saltando sobre aquel monton humeante, quisieron
recuperar el terreno perdido; pero sus
esfuerzos fueron inútiles. Guillen y
su reducida tropa, cansados d~ combatir y acosados pór tantos enemigos,
fueron todos aprisionados.
Pero ínterin se peleaba todavía en
la ciudad y en la puerta, aquel guerrero inc§gnito que había sido recono-

cido por el valiente Strauberg, á quien
Guillen habia confiado el mando de
una division, conoció que la pue~ta no
podría ganarse en tanto que estuviesen
posesionados los defensores de las dos
torres¡ y calculando que estos por acudir al combate habían abando~ado
las murallas en los puestos mas distantes, formó de súbito su plan, y armandose de escalas, corrió con su divisiorr
á asaltar el otro estremo de la ciudad.
En vano acudieron los sitiados á la
defensa. Strauberg sube el primero,
y destrozando cuanta encuentra al paso, aguarda que sus soldados le sigan '
y se apoderen del muro; trepa en seguida por un monton de piedras eno~mes que los sitiados habían reunido para arrojarlas sobre los cristianos,
y sirviéndole de escala, sube á una torre, inmola á todos sus defensores, y arrancan&lt;lo de las en$angrentadas almenas el estandarte del profeta, lo arroja
al foso y enarbola en su lugar las
triunfantes barras de Catalul'ia.
Al distinguir aquella ensel'ia de gloria tremolando en el punto más elevado y fuerte de la ciudad, los espaffoles
cobran nuevo brio, y embistep la puerta con redoblado furor. Los musulmanes acuden en tropel para reconquistar su muralla; pero Strauberg les
sale al encuent~o, y el combate prin_cipia de nuevo dentro del recinto, hasta
que al fin, desembarazado el puente, el
ejército cristiano inundó la ciudad, pasando á cuchillo todos sus defensores.
Guillen, arrancado de las garras
de la muerte, puesto en libertad, y en
fin, triunfante cuando menos lo esperaba, Gu,illen apenas podia creer sus
sentidos. Derramaba lágrimas de go-

.

,

"'

zo, abrazaba á sus,soldados con lamaror efusjon de ternura, y sabiendo que
al caballero incógnito es á quien se
debiq tan inesperado triunfo, le estrecha en SlJS brazos, le apellida su·salvador, le insta que se descubra el ros.
tro, y acompaffando los ademanes á
las palabras, va á levantarle l¡i visera.
Strauherg retrocede un pasrr, y ecshalando un profundo suspiro, hace una ....
reverencia al _cónde· y le dice:·,"Pispensadm~, señor, q1,1e os r.ecuerae el
privilegio que me acordasteis al alistarme en vuestras banderas. iQuereis
que os !1iga quien sóyl SabedlQ, pues.
Yo sóy un infeliz desterrado, sin patria, sin nombre y sin amigos¡ y mi
obj~to, mi único anhelo al venir á Palestina, ha sido el lograr una m'uerte
gloriosa, peleandq contra los enemigos
de la fé. Nada mas puedo deciros."
"Oa equivocais, amigo, contestó el
conde; "vos no,sois nada de lo que decís, Vos sois un héree in_vencible;
vuestra patria desde hoy es Cerdefia;
vuestros amigos somos yo y mis ;asallos todos¡ y vuestro nombre y categoría desde ahora son estps:" y levantando la voz y dirigiéndola á sus batallones, continuó: "Catalanes, sed testig~s
de lo que digo: este caballero, quien
quiera que $ea, será de hoy mas el caballero del Águila, y general de los
ej ércitos de Cerdeña y Urgel." Un
grito de aprobacion respnó entre los
soldados del conde, y éste prosiguió
hablando con el incógnito: '"~a veis,
amigo, que no somos desagradecidos.
Ya es hora de deciros que no·ignoro
quien sois, pues hace tiempo que os
reconocí por Strauberg, :YDO dudo que
el motivo que os obligó á guardar el
incógnito, no fué otro que la _,amistad

J

�566

EL MOSAIC&lt;? MEXICANO.-TOMO TI.

que· profesasteis en otro tiempo al traidor é ingrato Montaner. A vos os
confiero ahora el rango que él ocupó,
y ademas el título de caballero del Águila, pues no hallo 0:ro mas adecua•
do para el que tuvo h audacia de enarbolar mi pendon sobre la tórre mas
elevada de Arcas. Si aun no estais
s_atisfecho, pedid lo que querais, que
os juro sobre mi honor concedéroslo."
'
"Ad mito,
. sellor, repuso Strauberg,
los honores que habeis tenido á bien
_concederlll'e; y ya que me ofreceis o•
torgarme otra gracia, pídoos de nuevo
poder guardar el incógnito hasta que
las circunstancias me permitan manifestaros quien soy."
El conde cumplió su palabra, aunque con alguna repugnancia, y se resignó á aguardar con paciencia hasta
que Strauberg quisiera declararle los
importantes motivos que sin duda le obligaban á seguir tan estralla conducta. Pocos dias despues entregó la
cittdad de Arcas á los cruzados, y .se
embarcó con su ejército para regresar
~Espafia.

sabia ocultar la envidia, los celos y
aun el ten;ior que le causaban las hazallas del estrangero.
Paseábase éste por uná espesa arboledtt pocos rli:is d'E'spnes de su llegada á Puigcerdá, -cuando se presentó
delante de él un soldado de estatura
gigantPsca, armado de punta en blanco, y sin alzarse la visera le entregó
una carta. Tomóla Straulíerg y leyó en ella estas palabras:
"Caballero, si deseais saber cosas
«que os interesan en alto grado, escu"cliad al portador de este pliego; pero
"de ningun modo le interrumpais has"ta que concluya."
Strauberg quiso reconocer la letra;
pero á pesar ·de sus conjeturas, no pudo atinar de quien fuese. Por fin, dirigiéndose al portador y ecsaminándolo de piés á cabeza, "Amigo," le
dijo, "quien quiera que seais, podeis
desde ahora principiará decirme cuanto se os ocurra, que yo prometo no
interrumpiros. Tampoco ecsijo que
me digais quien sois, ni que os descubrais el rostro; pues esta es una prerogativa de los entes misteriosos, que
TI.
como vos y yo, no les conviene dejarse ver de nadie."
Treinta dias hacia desde que el conEn s~guida penetraron los dos en
de regresó á Puigcerdá, y á pesar de lo mas enmarañado del bosque, y sensus diligencias Y de los premios ere- tados sobre el verde césped, tuvieron
cidos que ofreció á cualquiera que-le una largá conversacion, la que segii n
indicase el paradero ó descubriese el los ademanes de ambos, debía versar
11adáver de su amada hija, nada habia -sobre algun punto muy interesante.
logrado saber sobre ella, á punto de
Desde aquel dia, Strauberg buscó
ordenar al cabo que la corte se vistie- con ahinco una ocasion de hablar á
se de luto. Afligido sobre manera, , solas con el conde; pero el dolor de
m s1qu1era se acordó mas del caballe- 1 éste por la pérdida de su hija, y la vi•
ro del Águila, quien continuaba esci- 11 gilancia de Lanuza, que notando el
tando la ~urios~dad de todos; pero con ansia de Strauberg no se apartaba jamas particularidad de Lmuza, que no I mas del soberano, hicieron que se pa-

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VI.

1•

'

•

!j

..

saran mas de tres semanas sin que pu•
diese conseguir su int~nto.
El conde Guillen por su parte, cada dia mas apesadumbrado por la misteriosa desáparicion de Almadia,, no
dudando de su muerte, había como ya
se ha dicho, mandado &lt;l_ue su corte se
vistiera de lulo, y reunido en palacio
á todos los nobles para celebrar el fu.
neral con la correspondiente solemnidad. Las paredes todas estaban cubiertas de bayetas negras, las ventanas perrnanecian cerradas, y de trecho en trecho se habian colocado en
los salones y corredores, blandones
amarillos que despedian una luz pálida como los rostros de todos los concurrentes. - En el salon principal,
sentado sobre un trono de terciopelo
negro, se veia el conde Guillen, rpdeado de nobles á quienes dirigía la
palabra, mientras las lágrimas bajaban hilo á hijo por su afligido semblante.
"Ya -veis," decía, "fieles vasallos
nuestros, la horrenda calamidad con
que el cielo ha querido castigar mis
pecados. Nuestra amada hija Almodía ha desaparecido, sin que podamos
averiguar si ha muerto naturalmente,
ó si ha sido víctima de alguna infame intriga. Tributemos los homenages debidos á la memoria de sus virtudes, y despues no cesemos hasta descubrir y vengar su muerte. Y vos,
amado Lanuza, á quien en premio de
vuestra .fidelidad, valor y talento había yo destinado la mano de mi hija;
vos, digo, estais mas que nadie interesado en que se descubra el asesino de
Almadia, yyo confío en vuestro celo."
"Setlor," contestó Lanuza en tóno
afligido, "yo creo que nadie sino loa

567

amigos de Montaner han cometido este delito horroroso; y si vos me autorizais ilimitadamente, yo me prometo
descubrirlo todo en breve tiempo."
"Autorizado estais," replicó el conde en voz fuerte; y despues de un roo- ·
rqento ¡,.ñadió: "¡,En qué fundais vuestras sospechas contra los amigos de
MontanerZ"
"tEn qué, señor'/ yo os lo diré.
&lt;Juando vos estabais ¡,.usente, solicitando el permiso del ·conde de Barcelona para marchar á la Tierra Santa,
Montaner arrebató á la princesa y la
arrastró hasta la Cueva del Lobo. Allí le siguieron mis valientes y fiel~s
guardias, y á pesar de su resistencia
lo aprisionaron, salvando así el honor
de vuestra hija. Montaner pagó 'sus
críménes con su cabeza¡ pero al mismo tiempo desapareció Alrnodia. Sellor, si los amigos del traidor no le hubiesen fa.vorecido, él no lograra arre•
batar á la princesa. Estos amigos
mil,mo$, no lo dudeis, señor, son los
que han inmolado vuestra hija en venganza de Montaner."
"Mentís, villano, mentís!" gritó U·
na voz de trueno que salió de en medio de los concurrentes. Todos volvieron la vista ~zorados: y abriendo
paso salió de entre ellos el caballero
del Águila, único que usando de su
privilegio habia acudido á palacio cubierto con su armadura. Erguiendo
la c~beza que coronaba un negro penacho, se encató con Lanuza, y con
voz que la rabia ahogaba, repitió:
"Mentís, infame villano;" y luego a•
iladió dirigiéndose al conde: "Señor,
permitid al que- os salvó la vida en
Arcas, al que á pesar suyo hicisteis
general de vuestro ejército, permitid-

-,

�568
,.1

l·

:8L MOSAICO :MEXICANO.-TOM&lt;;&gt; VI.

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMd Vl

le os suplico, que una vez -por lo menos os hable con franqueza. ,Ni Montaner arrebató nunca á la princesa, ni
ésta ha muerto á manos de sus amigos. No, señor, vuestra hija :V\ve
aun ____,,
·

"i Mi hija vive?" interrumpió el
· conde saltando de su asiento. "tDónde está mi hijaL ___ Decidlo al punto: tdónde está AJmodia?"
,
"Sosegaos,.sefior, ui;i momento y lo
sabréis todo. . El desdichado Montaner amaba á vuestra hija, y ella le
correspondía. Lanuza la amaba tam,
bien,. y para lograr su mano os _Jre~suadió que Montaner conspiraba contra vos ___ - Y vos le creísteis, y vos
condenasteis á muert~ al mas fiel de
vuestros vasallos, al infeliz Montaner
que os acababa de asegurar en las sienes la vacilante corona, derrotando á
los infieles bajo los muros de Bellevert. Los guardias de vuestro infame privado sorprendieron á Montaner y Almodia en la Cueva del Lobo, pero·aquello no era.mas que una
cita, y si de alguna violencia usó
Montaner, fué solo en el momento
que•ahogó entre sus manos á la loba
feroz que iba á despedazar á vuestra
,hija. Lanuza ,mandó asesinar á su
rival, bajo el pretesto de que vos le
habíais declarado traidor; y Almodia,
por no quedar á ID!lrced del tirano ínterin vos estabais ausente, se refugió
en el convento de Vallsegol. Allí la
encontraréis, y ella podrá deciros por
qué no os participó su retiro cuando
regresasteis de Palestina, aunq~e _yo
creo fué de temor que la entregaseis
por esposa á ese vil asesino á quien
aborrece. Conde Guillen, ya lo sabeis todo: ahora delante de vos y con

vuestro permiso, reto á duelo de muer·
te á ese v.il impostor á quien llamais
Lanuza. Y vos," continuó hablando
con éste eñ tono algo irónico, "vos
que en un tiempo rehusasteis batiros
con Montaner bajo el pretesto de que
no era noble, espero que no os desdeñaréis de medir vuestra lanza cori la
del caballero de1 Águila, general de
los ejércitos de Cerdefia y Urgel.11 • ,
Calló Süauberg, y Lanuza con o•
jo13 espantados, le miraba aun como
aguardando á que hablase de nuevo.
Por fin, sobreponiéndose al furor que
embargaba en aquel momento sus sentidos, contestó:
"Os conozco, traidor Strauberg, os
conozco, y sé que sois uno de los
cómplices de Montaner. Admito el
duelo que me ofreceis, aunque sé muy
bien que n_o sois otra cosa sino un villano mal nacido; pero al fin, acostumbrado estoy á tender por tierra nobles de vuestra alcurnia; y cuando yo
os mande al inñerno á reuniros con
Montaner, podréis alabaros de haber
perecido á manos de un noble, cuando. él fué degollado por un plebeyo ____ ,,
"¡Silencio!" gritó el conde temiendo un conflicto entre sus nobles, que
ya se dividian en bandos. "Silencio,
y retírense todos: y vosotros, Strauberg y Lanuza, preparaos para combatir dentro de tres diás."
El palacio quedó desierto en un instante, y el conde dió órden para arreglar el palenque, despachando al mismo tiempo á su hijo al convento de
V!',llsegol en busca de Almodia.

vn.
Al amanecer del día destinado pa·ra el combate, veíase á los habitantes

•
·,

J

..

de Puigcerdá l:iullir como un hormiguero al rededor del palenque. Di=
vididos en corros, todos discurrian sobre el resultado probable del Juicio
de Dios, inc1inándose unos á favor,dc
Strauberg, otros á favor de Lanuz,a.
Pero en donde se disputabl!- con mas
cal.ar, era efi Ull grupo de cuatro personas colocodo cerca de la entrada de
la barrera, y cercado de un número
inmenso de oyentes, que con el mayor interes escuchaban los pareceres
de los cuatro interlocutores.
Uno de ellos, por una ancha cicatriz que le desfiguraba el rostro, podia fácilmente reconocerse por Fonseca; otro que se sostenia sc,bre una muleta, era Rius, que babia perdido una pierna en el asalto de Arcas.
Los otros eran qos oficiales de la guardia de Lanuza,
"Apostaría el ojo derecho," decia
uno de éstos, "que el señor Strauberg,
áliás caballero del Águíla, se halla arrepentido de haber desafiado á Lanuza; pero á buen seguro que tarde llegó el arrepentimiento, si acaso."
"Strauberg, amigo mio," contestó
Fonseca, "Strauberg, wmo le llamais
vos, no se arrepiente de haber llamado al combate, no digo á Lanuza, I?e·
ro ni al mismo B ernardo del Carpio.
¡Qué poco conoceis al caballero del"
Águila! Si le hubierais visto en Pa-·
lestina dispersar él solo un escuadron
de enemigos, dejando la mitad sobre
el campo: si le hubierais visto en el
asalto ,d e Jerusalen, adelantarse á to·
dos los cruiados y derribar los infieles á centenares; si en fin le hubieseis
visto en la batalla de Ascalon, rechazar con solo nuestra caballería que no
pasaba de tres mil hombres, á mas de
ToM. v1.-xx1v.

·-,

.

•"

3

569

ochenta mil ginetes sarracenos; ó eñ
la toma de Arcas, trepando poi aquellas torres como un ángel estermina·
dor, arrojando sobre los musuimanes.
las mismas pellas que ellos habian a·
montonado pata destruirnos ánosotros¡
tal vez si esto hubieseis' visto, tendríais
ae ét inejoi: opinion.')
"Y vos," repuso el oficial, "si hubieseis presenciado el modo con que
Lanuza derribaba los moros en la bata·
lla de Bellevert; si vierais como de un
,5010 tajo cortó el pescuezo del ~ab~Uo •
de Arrai, y luego de otro re;es hizo
volar por' el aire lá cabeza de éste; si
vietais como de una estocada pasó el.
escudo y la coraza de Alb~hal, y e11
fin sí vierais. - - -"
"Todo-lo vimos tan bien como vos,"
añadió Rius; "y yo creo que así Lanuza como el caballero del Aguila, son
los dos campeones mas valientes que
he visto, esceptuando Tancredo y el
desgraci;do Montaner, que cuando me•
nos eran sus iguales."
Así iban discutiendo los caballeros,
cuando oyeron isus espaldas ruido de
trompetas. 'l"odos se volvieron. Era
Lanilza, que montado en un soberbi~
caballo negro, cubiertas sus armas con
una sobrevesta de terciopelo verde bor· '
dada de plata, manejando con gracia
un e~cudo enorm~, en el que se veia
un sol radiante con el lema, siempre el
rnisnio; y empufiando una pesada lanza entró en el palenque precedido de
un rey de armas que le abrió la barrera, y al son de los béiicos instrumentos que le habían acompañado. Casi
al mismo tiempo entraba por el opuesto lado el caballerao del Águila, sobre
un fogoso caballo blanco cuyas crines
barrian la arena, cubierto con la mis-

.,

'

.

�,
570

EL MOSAICO MEXICANO.- ToMo VI.

ma armadura con que venció en Arcas ostentando en su escudo ricamen'
.
te labrado
estas palabras que nadie
comprendió:
muerto te 'mata.
Los jueces dividen el terreno¡ los
dos combatientes bajan las lanzas, y al
sonido de los clarines vuelan á encontrarse. T errible fué el chpque. Strauberg salió de la silk, y á pesar ele sus
esfuerzos iba á caer: Lanuza había
caido ya; la lanza de Straubcrg babia
l1endido su escudo, y penetrando por
la coraza, quedó al romperse el mortífero hierro en su pecho. Strauberg
vuela sobre él con la espada desnuda,
diciéndole con voz atronadora: " Un
muerto te mata, infame impostor: YO
soy MoNTANER! .... Confiefaal instante tus viles intrigas, ó te arranco la
vida que te queda."
Montaner descubrió entonces sa rostro, y un grito general de a legría resonó en todos los habitantes del palenque. Aquel rostro jóven y agraciado
que pocos aflos atrás se deleitaban todos en mirar, no era ya tan bello, poro ahora en cambio era mas magestuoso. El conde Guillen estaba como
fuera de sí, y los nobles que le rodeaban no osaban desplegar los labios. Lanuza con los ojos encendidos, echando
espuma de rabia, y esforzándose en
desenvainar su espada, ecshalaba ahullidos é imprecaciones qae los clamo·
res del populacho ah ogaban; y repetía
los epítetos de traidor y villano. P ero
Montaner, tan generoso como valiente, "vive" le dice, "detractor miserable¡ tus remordimientos serán tu m~yor castigo: y si aun te qu_edan sentimientos de honor, no será poco lo qu~
padezcas al acordarte que debes la vida á quien tú quisiste asesinar. Yo estoy satisfecho con ha berte venc1'do. ,,

U,,

EL MOSAICO MEXICANO. - To1110 VI.

"¡Ah! perro villano" contestó Lmu-

ga, amante, esposa¡ y levantándola en
sus brazos la lleva como en el triu~o
hasta la sala del trono.

hizo como que vrndia á Lanuza un
secreto que este ya poseía, ofreciendo
entregarle á Montaner con tal que se
Alli el concurso admirado deja que
le dejara obrar á él solo: entonces La..aquellos tres sé res felices se entreguen
nuza le confió el mando de sus guará solas- á la dicha de·que no gozaran
dias, y Ramon despues de m eter un
sus pechos tantos aflos había: el conpape1ito por debajo de la puerta de
de sin reprenderá su hija ni aun acorAlmodia, avisando á esta el peligro de
darse de que por tanto tiempo babia
su amante, salió en busca de Montapermanecido oculta en el convento, le
ner cuando este tenia tiempo de hatoma la mano y uniéndola á la de
berse puesto en salvo. Ramon espeMontaner alzó los ojos inundados en
raba poder avisar á su amo al siguienlágrimas de gozo, y les dijo:
te din, pero habiendo encontrado la
"Hijos mios, vosotros os amais y
loba, sus soldados quisieron seguirla,
yo me complazco en uniros. Sed
y así cayó Montaner én sus manos.
felices como yo lo fuí con mi, esposa¡ .
Siguiendo las órdenes de Lanuza que
y tú, Montaner, sigue como hasta a creyó atormentar mas á su víctima
quí siendo la mas fuerte columna de
haciéndole perecer á manos de su fiel
m isEstados."
criado, este fué quien se introdujo con
Los jóvenes se arrojan á los piés
Montaner en el bosque. Allí esperadel conde regándolos con sus lágriba poder salvar á su amo y manifesmas¡ pero él los levanta y los condutarle cuanto pasaba; pero al tiempo
ce al pié del altar donde el ministro
mismo de ir á hablar creyó descubrir
del Sefíor recibió sus juramentos. Guientre los matorrales á dos de sus solllen quiso qt1e Montaner y Almodia
rlados que estaban acechando. Despermaneciesen en el palacio, y ellos
envainó la espada y haciendo ademan
consintieron g ustosos.
de herir á Montaner le arrastró a l
iQuién podrá describir el contento
fondo de un torrente y le dijo al llede los dos amantes al ver al fin colgar allí: "Si quereis salvar vuestra
mados sus votos1 Entonces escuchó
~·ida y la de Almodia, huid con &amp;1 maAlmodia de boca de aquel héroe las
yor sigilo y ausentaos de los Estados
hazanas que le habian conducido á
del conde Guillen •. _." y pareciéntanta felicidad; y Montaner supo por
dole oir á los espías de Lanuza, salió
la de Almodia, que á Ramon á quien
del torrente sin poderse esplicar mas.
en un tiempo creyeron traidor, eran
Montaner
aun cuando no supo de quién
deudores de tanta ventura. R amoa
recibía el aviso, resolvió seguirlo y se
fué en efecto quien participó á Lanuza la cita de los dos amantes¡ pero la unió de incognito al ejército del concausa fué que habiéndose estraviado de cuando este partió á Palestina¡ y
una carta y caido- en manos de Lanu- •Ramon despues de haber participado
za, aquel criado fiel sin tener tiempo á Lanuza la muertede Montaner, quiso avisará Almodia; pero no halló
ni oportunidad para participar sus proocasion
oportuna, h asta que habiéndoyectos á ninguno de los dos jóvenes,
la seguido á la arruinada h ermita de

. za con nna infernal; sonrisa "á tu

traicion y bajezas, y ú las de tu criado Ramon que se encargó de degollarte, es á quien debes la vida. Basta
para mi satisfoccion el haber causado
·tu martirio y el de Almodia, de esa
miserable rapaza á quien sin duda engendró Satanas. ¡Maldicion sobre tí
y sobre ella!" Y desnudando el puña l
que traía pendiente de la cintura, se lo
clavó .en la garganta hasta el pomo.
La sangre 3alió á negros borbotones
de su herida, salpicando á Montaner,
y ántes de ecsbalar el alma, crimin~I,
todavía rrpitió por dos veces el gnto
de maldicion.
El conde Guillen bajó de su aseinto y se dirio-ió á Montaner con los bra"' "¡Adm1rable
.
zos ábiertos:
maneeb o! "
le dice abrazándole; "perdona los errores á que pudo conducirme la ciega
confiaóza que tenia en ese hombre. Yo
repararé en lo futuro los males ~ue__tc
he causado¡ y si la mano de m1 h1Ja
puede en algun modo premiar tu constancia desde ahora te la concedo."
~Mo~tan er queria postrarse á los
piés del conde, pero Guillen no l~
permitió. Mezc lados entre la multitud entusiasmada que hacia resonar
el aire con frenéticas aclamaciones,
negaron al palacio en donde les aguardaba un delicioso recibimiento. Almodia y su hermano acababan de llegar.
La tímida doncella no se atreve en
presencia de su padre á entregarse á
los trasportes de su corazon¡ pero
Montaner no puede resistir al ímpetu
de su pasion fogosa. Abraza á Almodia la estrecha contra su pechoJ la
.
llama 'con los dulces epílet0,5 de anu-

·'

..

571

r

•

�EL MOSAICO .MEXICANO.-ToMo VI.
la vírgen de Nuria, la sacó junto con
Ines de entre los escombros de la bóveda que el rayo d,esplomó. Así que
las dos jovenes recobraron los sentidos que perdierpn al golpe de las ruinas, Almodia enterada de todo, suplicó á Ramon que las condujera al convento de Vallsegol donde permaneció
oculta hasta el regreso de su padre.
Ramon fué quien á pesar del incognito reconoúó á Mon.taner; y temiendo ~ colera de éste, ínterin no estuviera enterado de todo, se ·presentó á
él en el bosque cubiértc&gt; de su armadura, le entregó el pliego cerrado, y
le enteró de todos los ~ucesos antes de
descubrirse. En P,ago de su fidelidad,
Ramon reGibió en el ejército un grado distinguido, y continuó siendo el
mejor amigo de Montane_r.
El valiente. Strauberg, el amigo del
jóven general á quien tanto se asemejaba, había perecido en el asalto de
Je.rusalen.
R R.

573

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VI.

PALACIO

---

Del empe1·ador del Mogol.

Segun refiere el abate Raynal en
su Historia fifosófica y pofitica de los:
establecimientos de Tos europeos en las
dos Indias, el palacio del emperador
del Mogol, contenía inmensas é ines·
· timables riquezas antes de la invasion
de K oulican en la India. La sala
del trono estaba cubierta de láminas
de oro 1f el techo sembrado de diamantes. Doce columnas de oro ma·
cizn, guarnecidas de perlas y pi.edras
preciosas formaban tres. lados del trono, cuyo docel era, sobre todo, digno
de atencion. R epresentaba la figura
-0e un pavo-real, que estendiendo su
cola y sus álas, cubría al monarca
con su sombra. Los diamantes, !os
rubíes, las esmeraldas, todas las piedras vreciosas de que estaba compues•
to este prodigio del arte, representaban al natural los colores de esta herNoTA.-La parte histórica de esta
novela, en lo que concierne á la espe- mosa ave.
(Trad. para el Mosaico.
dicion del conde Guillen, y sus hazaiias en Palestina, está sacada fielmenMORAL PRIVADA.
te de los anales de Cataluña, de Don
Felieu de la Peña y Farell. No saEs una gran desgracia no tener nabemos como se llama hoy dia la ciu- da que desear y mil cosas que temer~
dad de Arcas, y así la nombramos del esta es la d.esgracia del rico.
modo que lo hace aquel autor.
Los gobernantes sou C'omo los cuerpos celestes que tienen mucho brillo
y poco reposo.
El ser dichoso consiste en poder
todo le&gt; que se quiere; y el ser•grande
en querer todo lo que se puede.
La vida es un suei'io del que nos
despierta la muerte, El nacimiento
no es mas que el primer paso ácia el
sepulcro. ·
( Cop.}

r 1

--

-~·-

i~1·
· ~.,·¡:,¡. ACIDA
la muger para labrar la felicidad del hom·
~ :~, t~

~ '- ~·,. bre, el hombre sin embar·
:.:~
,;.; go ha solido ser su tirano,
y en vez de mirarla como compañera,
la ha tratado como esclava; pero en
castigo ha destruido tambien sa propia
felicidad, envileciendo al ser que debia procurársela; y solo cuando le ha
dado en la sociedad el lugar que le
corresponde, ha podido sentir aquellas
dulces emociones que le hacen la ecsistencia amable en medio de los tra·
bajos que le cercan.
Quien no ve en la muger mas que
su belleza, quien solo la considera co·
mo un instru_mento de sensuales placeres, ese no conoce mas que la mitad
de un sér capaz de inspirar mas n~bles sensaciones, y merece vivir entregado á ese desasosiego continuo que

atormenta al que c_orre tras una dicha
que le huye, porque la busca donde
jamas ecsrste. La ambicion, lasober-.
bia, la codicia, si se apoderan del corazon del hombre, le destrozan miserablemente, y su alma no puede hallar descanso, sino cuando consigue
refugiarse en los brazos del amor.
Mas por amor solo entendemos aqu~l afecto puro que tiene orígen en
la idea sublime que hemos formado
del Qbjeto amado; aquel mirarlec.omo
el único sin el cual nuestra ecsistencia no es posible; aqueléstasis que á su
lado nos enagena y nos lleva á contemplarle como la deidad que proteje
nuestra vida, y es merecedora de nuestras adoraciones. Entonces desaparece el mundo á nuestrns ojos, se suspenden las penas, y olvidándonos de
la maldicion celeste que pesó sobre la

,

•

�EL MOSAICO MEXICANO.-To110 VI.
574

575

EL MOSAICO MEXICANO.-To.Mo VI.

especie humana, nos creemos transportados al Eden donde, á no ser por su
culpa, disfrutaban de bienaventuranza
eterna nuestros primeros padres.
La naturaleza humana está dotada
de varios afectos cuyo conjunto forma
su perfeccion; pero Dios al formarla
no quiso reunirlos todos en una misroa criatura. Hubiérala hecho demasiado perfecta, y no ecsistiera ninguna diferencia entre los ángeles y
ella. Distribuyó las diversas cualidades que quería conceder á los habitantes de la tie-rra en dos distintos séres¡ y haciendo por lo tanto de cada uno de ellos un sér imperfecto, los obligó á 9ue foesen necesarios el uno pa·
ra el otro. No se envanezca, pues, tanto el hombre, cuando en su orgullo se
compara con la muger y le dice: "yo
soy tu señor." Este señor nada seria
sin la compaffera á quien desprecia.
Al hombre conc~ó el Sér Supremo todas las calidades que constituyen
el poder¡ pero nególe la~ que cogendran el amor, sin el cual la socidead
no ecsistiria. Con su poder el hombre no seria mas que un instrumento
de destruccion, y acaba ria por destruirse á sí propio: con su hechizo, la muger es el vehículo de la sociabilidad,
es el lazo que une á los humanos. Oponiendo la dulzura á la fuerza, la
muger conserva esa feliz armonía que
forma las sociedades, y es la condicion
primera de su ecsistencia.
Por desgracia la parte que le cupo
al hombre en los dones del Criador,
la ha emplado contra sí y contra
su compañera inseparable. El genio
de la doroinacion se apoderó de él desde luego, y _el ansia de abu~r de la j
fuerza ha sido por mucho tiempo el

único afecto que al parecer ha reinado
en su corazon de bronce. La muger foé la primera víctima de su
injusticia¡ y desde muy antiguo la
encontrámos por donde quiera esclava.El Orient~, cuna del género humano
y de la sociedad, dió el ejemplo de la
opresion al secso débil; y tales raíces
ha echado allí tan fatal sistema, que
aun permanece inalterable despues de
tantós siglos y al tra ves de tantas revoluciones: esclava es la muger todavía en el Oriente; y solo en las regioncs occidentales, es donde emancipada
ha logrado colocarse al fin en el lugar
que le corresponde. •
"Has nacido para ser esclava del
hombre y para servirle (dice la ley de
los orientales): si rie, tú has de reir¡ si
llora, has de llorar; si está ausente tu
esposo, debes ponerte los peores vestidos y vivir en continua tristeza; y si
muere, solo serás honrada quemándote con su cadáver en una misma pir.a."
Y no bastando todavía tan grande humillacion, Heva el desprecio hasta considcrar como viles rebaB.os á las mugeres, que vendidas y compradas en
horrible mercado, se amontonan luego en el harem, donde yacen á disposicion de su dueí'io que baja á escojerlas con la misma indiferencia
eon que puede elegir en su cuadra el
caballo que ha de pasearle.
Pero una eterna maldicion ha caido
sobre esos pueblos. Allí donde la
muger es esclava, tambien el hombre
lo es: el despotismo y la degradacion
es la suerte de esas regiones, donde la
p~rte mas hermosa de la especie humana se ha visto despojada de sus legítii:nos derec~os. La inspiracion del
geruo no los mflama tampoco¡ porque

el genio está muerto donde la muger
no le alienta con sus miradas; y muertos los orientales para el amor, lo están tambien para la civilizacion.
Menos injustos fueron los pueblos
de Grecia y Roma¡ y ~i entre ellos la
muger no estuvo del todo emancipada, con todo fué su suerte mucho mas
llevadera. Todavía continuó, es cierto, la preocupacion de que la muger
es un sér de especie inferior al hombre¡ todavía se la tuvo reducida á una
triste dependencia¡ y encerrada en lo
interior de la casa, no salia á alegrar
la sociedad con su hermosura y hechizo. Mas estimósela lo bastante
para no venderla como vil mercancía,
para unirse á ella con nudo estrecho
y á veces indisoluble, para contentarse con una sola esposa, y no amontonar en un serrallo infelices instrumentos de lascivia. Consideróse ya
á la muger como á la compaflera del
hombre, pero sujeta á él; y si no inspiraba adoracion y entusiasmo, se le
concedia al menos respeto.
Así es que la suerte de estas naciones fué muy diferente de la que les
cupo á los orientales. Brilló en ellas
la antorcha de la libertad, aunque fué
una libertad imperfecta y mal entendida¡ y la civilizacion llegó á mucha mayor altura, sin em'bargo de que
al fin se detuvo tambien el movimienlo progresivo que debia llevarla á la
perfeccion.
Equivocada como lo era tan generalmente la idea que debia tenerse de
esta hermosa mitad de la especie humana, cegada la fuente del verdadero
conocimiento en este punto, era menester nada menos que la interven-

Jt

-

cion divina para remediar el daflo que
habian hecho los siglos. Solo Dios
que criara la muger dotándola de tan
preciosas prendas, podia restituirla á
su verdadero sér, y tal fué el ef!)cto
que produjo el cristianismo. El cris•
tianismo vino á destruir toda especie
de escla,·itud: acabó con la doméstica,
oprobio de los antiguos tiempos, y dió
principio á la eroancipacion de las
mugeres.
De entonces, la que por tantos siglos habia permanecido abatida, quedó
di vinizada. Vino a ser el objeto de
las adoraciones del hombre, y pasó
desde el harem al altar. De esclava
se convirtió en sefiora¡ y el dulce imperio que ejerció sobre los corazones,
templó la ferocidad de una época bien
triste por otro lado para los pueblos.
La muger entonces se confundió con
la religion: el culto simultáneo de una y otra formó el principal carácter
de la caballería, de aqueUa inst!tucion
tan llena de gloriosos recuerdos; y así como la religion era espiritual, pura y sublime, así el amor vino é tener las mismas calidades, despojándose de los afectos sensuales que un tiempo le dominaron esclusivamente. Acaso rayó en ecsageracion aquel espiritualismo del amor¡ pero esta misma
ecsageracion produjo virtudes y heroismo, y purificó una sociedad donde tantas malas pasiones se agitaban.
Ha cedido á la verdad tan noble
entusia$mo, y el amor no es ya en el
dia una religion para el hombre¡ pero despues de haber sido elevada la
muger á tanta altura, no ha podido ya
descender al envilecimiento, y ha quedado igual al hombre. Querida y
respetada, se ostenta á la par de su

�,·

576

SECRilTARÍA m', INSTRUCCIÓN PÚBLICA.

EL MOSAICO MEXICANO,-TOMO Vl.

compat'lero para dar vida á la sociefines, si no iguales, no menos impor•
dad, que sin ella no podríamos conce!antes y honrosos.
bir ahora. Ella anima nuestras reuDe todos modos, fclicit6monos de esniones, embellece nuestros paseos, ente dichoso cambio que en todas las na•
canta nuestros hogares, alivia nuesciones modernas ha esperimentado la
tras penas, participa de nuestras alesuerte de las mugeres. A él debegrías, y tal vez sube al trono á labrar
mos este movimiento progresivo que
la prosperidad y gloria de las nacionos encamina á la perfectibilidad en
nes. Ni la lira de los poetas, ni el
todo; ó por lo menos es una de las sepincel de Ap61es, ni aun el compas
fl.ales mas positivas de nuestra supe•
de los geómetras, son agenos de su
rioridad sobre los antiguos y sobre las
secso; con ellos la hemos visto dispunaciones donde todavía la muger es
tar la palma al hombre que lJ&lt;'lrecia
esclava. El valor, el genio y el enhaber vinculado en sí la gloria de la
tusiasmo que producen los heróicos
sabiduría. Emancipada la muger, no
hechos, que inspiran las obras granfalta quien pretende admitirla tamdes,
no perecerá en nosotros, porque
bien á todos los derechos políticos, y
la
muger
nos mira, nos acompafl.a y
desea verla sentada en el estrado del
nos nmma.
jurisconsulto, ó en el sillon del mi(Semanario Pincoreaco.)
nistro, ó tal vez mandando ejércitos y
ganando batallas. Con todo, no es
eso para lo que ha sido formada: los
¡.mplos que se citan para apoyar semejantes pretensiones, son escepciones brillantes que nada prueban. Ha
Un caballerito elegante que babia
habido mugeres varoniles, como han
ecsistido hombres afeminados¡ pero disipado sus cuantiosos bienes, no hacada secso tiene marcadas sus ocupa. llando otro recurso que el de casarse,
ciones por su misma naturaleza. Las
se decidió á pedir á un hacendado ride la muger son importantes, útiles,
co la hija única que tenia, por coger
dirigidas todas á nuestra felicidad: bastante tiene con ellas, sin necesidad de su gran dote; y un amigo juicioso le
usurpar las que no le corresponden. dijo: .Mira, ese pensamiento no es de
Así como el hombre se degrada cuan- mi opinion: te conozco muy bien, y
do toma la rueca, la muger se degra- veo que en cuatro dias te comerás la
da tambien cuando quiere tomar la
hacienda, las joyas, el dinero, el ara- espada. Porque ni la rueca ni la esdo, los carneros y los bueyes.-Es
pada son viles de por sí, sino por caer
en manos de quien no debe manejar- verdad, responde, y despues de comilas. Conténtese, pues, la muger con dos los bueyes y los carneros. ____ _
haber recobrado su dignidad perdida, i4Ué haré1-Claro está, repone el a•
y crea que no es inferior al hombre migo, comerciar con los cuernos.
porque el cielo la haya destinado á

EL JOVEN DISIPADOR.

(Copiado.)

Cuota
diaria fija

Número

de las
partidas

8794 Un encarga.do d ~1 de par-

ta.mento de ca.nJe ... .. $

603
Sumas
parciales

Asignación
anual

2 75

1.003 75

3 00

6,570 00

2 50

3,650 00

1 80
2 20

3,942 00
1,606 00

3 30
2 50

1,204 50
912 50
6.57 00

9,818 50

Departamento Diurno.
8795 Seis dependientes de libros a $1,095. • · · · · · -~
, escri'b'ien t es pr1 .
8796 Cuatro
meros, a. $912.50. • · · ·
8797 Seis escribientes segundos, a $657. • · ;. · · · · ·
8798 Dos vigilantes, a. $803. ·

15,768 00

Departamento Nocturno.
8799
i:,800
8801
8802

un oficial, jefe • • · : · · · · $
Un escribiente primero.
Un escribiente segund~.
Tres dependiente~ de IJ.
bros, a $730 • • · · · · · · ·

1 80
2 00

2,190 00

----

4 964 00

730
401
365
401
l ,82~

3,723 00

Servidumbre de los Departamentos Diurno Y Nocturno.
8803
8804
B805
8806
8807

Un conserje• • · · · · · · · · $ 2 00
Un portero . • • · · · · · · · · 1 10
Un jardinero • • ·: · · · · · · l 00
Un jefe de mozo~.•·· ··· 1 10
Cinco mozos, a $065 . . . . 1 00

00
50
00
50
00

-----

Gasto.t de los DepMtarnentos
Diu1·no Y Nocturno.
8¡.08 De oficio y teléfo~o, · · · $
8809 Para.compra. de libros Y

su bscl'ipciones Y encuadernaciones .. • • · · ·
· es. en el
8810 Para. reparac-o~
edificio de la B1bhotl'ca.
8811 Para compra Y reparación de artículos de I?'?·
biliario, enseres y uttles ..... • · · · · · · · · · · · ·
8812 Para alumbrado, ~uerza
motriz Y calefacción ...
8813 Para. uniformes de la
servidmbre . .. · · · · · · · · ·

1.200 00
10,000 00
5,000 00

1 500 00
1,500 00
374 00

19,574 00
BOLETIN-39,

�60-!

PRESUP UESTO PARA EL AlitO FISCAL DE 1913-1914,

Número
de las
partid a,

Cuota
diaria fija

Departam ento forán eo.
Biblioteca ·'Romero R ubio,''
en Tacubaya.
8814 U o bibliotecario .. . ... $ l 50
8815 Alumbrado, $10 me nsuales . .. . . . . . . . . . . .. .
8816 11ncuadernación, com pra de libros y gastos
menores ..... . . .. . .. . .

Asignación
anual

547 50
120 00
365 00

SECCIÓN CXXXI.
Gastos gen erales de Instt·ucci6n
P ública.

8 17 Para el pago de la anualidad que conforme a
las escrituras respecti~
vas debe hacerse por la
r eadq uisición del edificio conocido con el nom bre de Hospicio de Pobres y Casa de Maternidad e Infancia .... . $
8818 Para reparación de edificios de ensenanza universitaria, especial y
normal, y de lai-. oficinas
Je la. Secretaría. y con·
tiouación de las obras
pendientes en los mismos locales e instalación y gastos de luz
eléctrica en los que lo
nece~iten .. .. . . . .... .
8819 Para adquisición y adaptación de edi:fü:ios de
propiedad federal des
tinados a escuela~ primarias . .. . . . .. . . . . . . . .
8820 Para la adquisición y
construcción deedificios
déstinados a ensenanza
u ni versitaria,es pecial y
normal ..... . ........ .
8821 Para muebles, instru-

Sumas
parciales

54,000 00

•

60,000

ºº

100,000 00

100,000 00

1.032 50

�</text>
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                <text>El Mosaico mexicano ó colección de amenidades curiosas e instructivas. Del 1° de octubre de 1836 al 15 de marzo de 1837 la frecuencia de la revista fue quincenal, sin embargo, según indican el Diccionario Porrúa y Guillermo Prieto, de 1840 a 1842 fue semanal. En el primer tomo fungió como editor Isidro Rafael Gondra; del 2 al 7 el editor fue Ignacio Cumplido y el director Victoriano Roa. Cuando Ignacio Cumplido se hizo cargo de la edición, en abril de 1837, el contenido y la presentación de la revista sufrieron un cambio muy importante; los trabajos poéticos aumentaron a partir de ese año, pues se registra el ingreso de los integrantes de la Academia de San Juan de Letrán a la redacción de El Mosaico. Cabe destacar la calidad de la tipografía, los grabados en madera y las litografías, muchas de ellas procedentes del Portal de las Flores número 5. El Mosaico mexicano desapareció a mediados de 1842 debido a su alto costo y la imposibilidad de los suscriptores de adquirirla.</text>
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              <text>El Mosaico Mexicano ó colección de amenidades curiosas e instructivas, 1842, Tomo 6, No 24, Diciembre 11</text>
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              <text>El Mosaico mexicano ó colección de amenidades curiosas e instructivas. Del 1° de octubre de 1836 al 15 de marzo de 1837 la frecuencia de la revista fue quincenal, sin embargo, según indican el Diccionario Porrúa y Guillermo Prieto, de 1840 a 1842 fue semanal. En el primer tomo fungió como editor Isidro Rafael Gondra; del 2 al 7 el editor fue Ignacio Cumplido y el director Victoriano Roa. Cuando Ignacio Cumplido se hizo cargo de la edición, en abril de 1837, el contenido y la presentación de la revista sufrieron un cambio muy importante; los trabajos poéticos aumentaron a partir de ese año, pues se registra el ingreso de los integrantes de la Academia de San Juan de Letrán a la redacción de El Mosaico. Cabe destacar la calidad de la tipografía, los grabados en madera y las litografías, muchas de ellas procedentes del Portal de las Flores número 5. El Mosaico mexicano desapareció a mediados de 1842 debido a su alto costo y la imposibilidad de los suscriptores de adquirirla.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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