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PRESUP UESTO PARA EL AlitO FISCAL DE 1913-1914,

Número
de las
partid a,

Cuota
diaria fija

Departam ento forán eo.
Biblioteca ·'Romero R ubio,''
en Tacubaya.
8814 U o bibliotecario .. . ... $ l 50
8815 Alumbrado, $10 me nsuales . .. . . . . . . . . . . .. .
8816 11ncuadernación, com pra de libros y gastos
menores ..... . . .. . .. . .

Asignación
anual

547 50
120 00
365 00

SECCIÓN CXXXI.
Gastos gen erales de Instt·ucci6n
P ública.

8 17 Para el pago de la anualidad que conforme a
las escrituras respecti~
vas debe hacerse por la
r eadq uisición del edificio conocido con el nom bre de Hospicio de Pobres y Casa de Maternidad e Infancia .... . $
8818 Para reparación de edificios de ensenanza universitaria, especial y
normal, y de lai-. oficinas
Je la. Secretaría. y con·
tiouación de las obras
pendientes en los mismos locales e instalación y gastos de luz
eléctrica en los que lo
nece~iten .. .. . . . .... .
8819 Para adquisición y adaptación de edi:fü:ios de
propiedad federal des
tinados a escuela~ primarias . .. . . . .. . . . . . . . .
8820 Para la adquisición y
construcción deedificios
déstinados a ensenanza
u ni versitaria,es pecial y
normal ..... . ........ .
8821 Para muebles, instru-

Sumas
parciales

54,000 00

•

60,000

ºº

100,000 00

100,000 00

1.032 50

�,..

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.

169

LA FISIOLOGIA VEGETAL.

m

L conocimiento de la orga•
nizacion de las plantas, y
de las leyes y fenómenos
de S!J vegetacion, es una
ciencia tan n ueva como útil y curiosa.
Es un ramo de la historia natural,
susceptible todavía de mucha perfec•
cion, y en el que, por lo mismo, se
pueden hacer descubrimientos muy
interesantes por los que desean con•
tribuir de algun modo al progreso in•
telectual do nuestro siglo. La fisiología vegetal es la base de la Fitolo•
gia, de la Terdadera botánica, 6 cien•
cía de las plantas. Los sistemas y
métodos botánicos, las clasificaciones,
divisiones y subdivisiones de los vegetales en clases y órdenes, en familias y tribus, en géneros y especies,
en variedades y subvariedades &amp;e, suponen sin duda un conocimiento de
las formas, y por decirlo así, de la fi.
sooomía de las plantas¡ pero ecsarninados á fondo, tales sistemas no son
la verdadera ciencia, sino medios mas
ó menos eficaces para adquirirla y
propagarla. De los sistemas de botánica mas acreditados, el de Tournefort casi po se funda sino en la configuracion de las llores, carácter en
verdad interesante, pero que no es siToM v11.-v111.
1

no un rasgo de la organizacion de las
plantas. E 1sistema de Linneo ecsige
un conocimiento mas estenso de la estructura orgánica de los vegetales, como que está fundado sobre el número
y diversa insercion de los órganos
florales. El método natural de Jussieu se apoya en un conocimiento mas
vasto de la coofiguracion de las plantas, y de sus analogías orgánicas y fi.
sonómicas: Gaertner ha fundado su
sistema en la carpologia ó conocimiento de los frutos¡ otros, en fin,
han procurado clasificar las plantas
segun el número, forma y organizacion de los cotyledones; y del mismo
modo se podrían ensayar nuevos métodos botánicos, fundados en la con·
testura y configuracion de otros órga·
nos. A fuerza de ecsaminar y aplicar estos métodos, de compararlos, y
de clasificar las plantas segun ellos,
se 11cga á adquirir un conocimiento
mas ó menos esacto de las formas de
los vegetales, de la organizacion de
las flores, frutos, semillas y cotyledones, y á comprender un cierto número de fenómenos vitales que pertenecen á la fisiología vegetal, como la
floracion, fecundacion, germinacion
&amp;c.¡ pero tales fenómenos no son ~i-

�170

'

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.

no una parle muy pequella de cuan- cion, de la materia bruta ó inorgánitos nos presenta la vida vegetal, y cu- ca; esta accion sorprendente qne lejos
yas causas y resultados nos esplica la de someterse á las leyes generales dtl
fisiología de las plantas, penetrando la materia, las contraría y resiste, desen su organizacion, estudiando la vi- arrollando la organízacion; la vida
da y sus fenómenos, la vegetacion, que, en su curso regular, no decae si•
sus leyes y accidentes desde las plan- no por grados hasta ceder al poder
tas cuya estructura es mas complica- destructor de la naturaleza que desda, hasta aquellas en las que la vida compone los cuerpos para reconstruirno se descubre sino por movimientos, los bajo otras formas; la vida, en fin,
y otro~ fenómenos apenas percepti- cuyos fenómenos se pueden percibir
bles; desde los vegetales llenos de vi- y esplicarse hasta éierto punto, pero
gor y lozanía, hasta aquellos que han que en sí es imcomprensible, se precomenzado á desorganizarse, ó que senta en los animales mas complicano han conservado sino las formas de da que en las plantas; no solamente
su organizacion, petrificiíndose, ó tras- porque la organizacion vegetal sea
formándose en fósi les por otros me- mas sencilla que la de los animales,
dios. Solamente penetrando así en sino porque en estos, y principalmenla conleslura interior de los vegetales, te en el hombre, los fenómenos puradisecando sus órganos, analizándolos, mente vitales se modifican por la senecsaminando las funciones vitales á sibilidad y por el instinto, por la moque están destinados y observando la ralidad y por la inteligencia. La fiaccion y rnaccion de ellos enlre sí y siología vegetal es, pues, menos dificon las materias estrafias con que es- cil y menos complicada que la.fisiolotán en contacto; solamente por estos gía zoológica. No presenta por lo
medios, decimos, se puede formar so- menos aquellas dificultades que habre las plantas y su vegetacion una cen retraer del estudio de una ciencia
idea tan esacta como es posible, y a- al que no ha sido dotado de una granplicar estos conocimientos al cultivo de capacidad, de un gran poder intede los vegetales, y á los usos econó- lectual y de una reminiscencia prodimicos de ellos; único nspecto bajo el giosa. • P ero sencilla como es, resque la botánica se puede considerar pectivamente hablando, la fisiologi11.
como una ciencia práctica y de utili- vegetal presenta un objeto demasiado
dad incalculable.
vasto para ocupar la inteligencia, feLa vida y sus resuhados, las cau- nómenos bastante curiosos y admirasas que la producen y las que la des- bles para escitar y sostener la atentruyen, los instrumentos de que se sir- cion de un hombre estudioso, observe la naturaleza para conservarla, y vador y reflecsivo, y misterios que el
los fenómenos que la revelan, tales espíritu humano no comprenderá quison los ol.,jetos de la fisiología. La zá jamas; pero que la ciencia esclarevida, esta accion peculiar de los seres ce y hace menos incomprensibles caorgánicos, que los hace nacer sacán- da dia. La fisiología de las plantas
dolos, por una admirable transforma- es por otra parte la ciencia mas ame-

t!L MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.
na y asequible para el hombre que
estudia á la naturaleza en la soledad,
y que lejos del tumulto del mundo y .
tl.e la lucha atroz de las pasiones adora á su Criador, contemplando sus?bras prodigiosas. No es necesano
un vasto teatro de observacion, ni un
grande acopio de materiales é i~tr~mentos para iniciarse en una c1enc1a
para cuyo estudio la naturaleza nos
presenta por todas partes objetos dignos de set ecsaminados y fenómenos
cuya observacion es instructiva y a•
gradable. En los terrenos menos fértiles de la república se encuentran
mulútud de plantas, cuya organizacion podemos estudiar profundamente. ¡Qué no habrá, pues, que observar y que admirar con placer y con
asombro en los terrenos mas fértiles,
en los climas mas suaves, y en esas
regioi;ies litorales de nuestro pais, cuya vegetacion es tan variada, tan pintoresca , y bajo todos aspectos tan
magnífica! ¡:Dichosos aquellos que
pueden estudiar los vegeta les ali í donde la naturaleza se presenta con todas sus galas, y con toda su pompa y
lozanía; allí donde el cocotero, el datilera y .tantos palmeros elegantes, rodeados de papayos, descuellan tan airosos entre bosques de cidros, de toronjos y de fragantes chirimollos; allí
donde el tamarindo y la cafia fistola
mezclan sus flores y follaje con el tabachin y otras acacias tan hermosas;
en donde el Jalapa enlaza sus sonrosadas flores con las cerúleas pasionarias, en donde en fin, la pifia sazona
para el hombre sus frutos oloros.os!
Magnífica es sin duda la vegetac1on
en esas regiones tan bellas y fecundas; pero fuera de ellas y en todas

171

partes, siempre es admi_rable. La
ciencia encuentra maravillas de que
asombrarse en donde el eomun de los
hombres no ve sino cosas vulgares
que desprecia.
Lo primero que sorprende al est~diar los vegetales (no aisladamente, sino en conjunto y bajo todas las relaciones que los ügÍm), es la fecundidad
de medios, de modificaciones y recursos de que ha usado la naturaleza e~
la formacion de las plantas, y la uniformidad de plan y de designio.
La naturaleza ha variado y modificado de una manera prodigiosa la
configuracion y fisonomía de las plantas, poniéndolas siempre en relacion
con su estructura orgánica. Desde
las criptogamas mas imperceptibles
basta el magestuoso cedro del Líbano
hay una variedad, y una combinacion
de formas sorprendente. Los hongos
en nada se parecen por su forma á
los magníficos palmeros. El zacatlascali (cuscuta) compuesto de tallos
sar,nentosos, ramosos y casi capilares,
en nada se parecen al plátano (mu.ssa) cuyas hojas son tan espléndidas.
En los hongos, en esas masas vegetales porosas y homogéneas no hay ni
ramas, ni hojas, ni flores, ni el verdor
que embellece á la mayor parte de
las plantas. Los cactos no se asemejan á las demas plantas sino por sus
flores; por lo demas, la mayor parte
de sus especies no tienen ni ramas,
ni hojas, y algunas aun, ni troncos.
Entre ellos las biznagas son unas masas vegetales de formas mas ó menos
esféricas, ó un conjunto de globos que
tienen una raiz comun. Los nopales
no tienen hoias
ó son siempre aborti-•
,
l
vas. Algunos cactos no se forman 51

�172

EL MOSAICO AIEXIOANO.-Tor,w '111.

no de un tallo trígono, otros son tetrádiferencian mucho de aquellos por su
gonos, otros cilíndricos y acanalados;
configuracion. A este grupo de planpocos hay que presenten hojas batas pertenecen la higuera, el ~oral y
jo la forma do membranas carnosas,
el arthocarpo ó árbol del pan. Los
ondeadas y llenas de i;ecortes. Las
palmeros son notables por la elevasiemprevivas se asemejan algo á los
cion de su tallo cilíndrico, esbelto y
cactos por lo grueso, carnoso y jugo•
comunmentc desnudo, que remata en
so de sus órganos; pero en ellas las
un cogollo de hojas elegantes. Corformas están ya mas desarrolladás,
responden á esta familia el datilera,
principalment~ las hojas y los tallos.
el cocotero y el palmero cuyas hojas
Las hay notables por su belleza, cose abren como abanico. Descuella
mo la Josefina emperatriz, dedicada á
entre todos la gigantesca palma de ceIa ilustre princesa que cultivó y prora, que habita sobre la cumbre de los
tegió la ciencia de las plantas. Los
Andes. Es parecido á las palmeros
ágaves son singulares por sus hojas
el papayo, ó melon zapote, por la eleradicales, gruesas y carnosas, por la
vacion y forma de su tronco; por la
manera con que estas hojas se enrocontestura y forma de su fruto y flollan en el centro para cubrir el tallo,
res, y la configuracion de su follage,
y por la elegancia con que este tallo,
han hecho que se agregue á la.s cuse levanta de en medio de una roseta
curhitas tan conocidas por sus tallos
de hojas, cubriéndose su estremidad
ásperos, sus hojas alternas, recortadas,
superior de flores que le dan la forma
sus flores comunmente unixesuales y
de un candelabro hermoso, como se
las guias de que están provistas para
ve en el maguey, ó ágave mexicano
asirse de otras plantas. La calabaza
al tiempo en que florece. L os Aloes
y el chayote son de esta familia, y se
tienen algunos rasgos fisonómicos paaprocsiman á ella la granadita y las
r ecidos á los ágaves; pero su organihermosas pasionarias. Entre estas úlzacion está ya mas desenvuelta· sus
timas se coloca la na,poleona, dedica. son tambien carnosas gruesas
'
h OJas
da al hombre inmortal, que en medio
' á las' de la pompa de sus triunfos, estendia
y su tallo y flores algo parecidas
del ágave. La sávila es un aloe. El
su brazo poderoso para proteger las
aloe arborescente es el mas hermoso.
ciencias, y para honrar el genio y los
Los eufórbeos tienen por tipo al E11r
talentos. Al lado de unas plantas tan
pho1 hia antiquorum, planta crasa y
hermosas, colocaremos, como un conparecida á algunos cactos, es en ciertraste en la variada forma de los vegeto modo; un gran tallo polígono sin
tales, á los solanos, 6 plantas tristes.
hojas y sin ramas, y cuyo fruto se paTodas ellas son notables por sus tarece á una biznaga. El perico, planllos y h ojas vellosas, oscur~, y cota que creemos indígena de nuestro
mo cubiertas de polvo, y por sus flopais, es un euf6rbeo. Las urticeas, ú
res en forma de rodaja. Son de esta
ortigas se parecen algo á los eufórfamilia el tomate, el chile ó pimiento,
beos por el jugo lechoso que la mael tabaco, y el florifundio cuyas granyor parte de ellas producen¡ pero se
des hojas y cuyas hermosas flores

~L MOSAICO MEXIOANO.-TOMO

vu.

173

blancas y olorosas, se i~c1inan con las demas que hemos bosquejado; su
triste languidez ácia la llerra. Las tallo es cilíndrico, recto, nudoso alguleguminosas, parecidas todas por sus nas veces hueco; sus hojas largas, an•
hojas y frutos, pero por lo demas muy chas y puntiagudas están como en•
diferentes son unas veces pequefias, vueltas por su base á la parte nudosa
como el rijo! y la lenteja; per? algu- de los tallos. En al~nas, las flores
nas veces adquieren mas elevac1on, co- forman en el estremo superior del ta·
·
. Corres.
mo el campeche (Haematozylon cam- llo una panoja muy airosa.
ponden
á
esta
familia
el
ma1z,
el tn.
m), y el árbol que produce el
pee/¡ianu
Pertenecen á esta. nume- go la cafia de azúcar, y el bambú,
cascalote•
ll
1i:n1a tan elegante y tan esbelta. La.s
rosa fiami'lia las acacias·, entre e .as
~UPULIFERAS
tienen una configurason hermosas el tabachin, el ta~nn. notable po;r el viaor
0
•y robustez
d
caftafistola. A las legummosas c1on
c:r~esponden tambien las admirables que manifiestan en sus ra1ces ramosensitivas. Muchas leguminosas son sas y rastreras, en su tronco _grueso y
enredaderas, como el caracol indígena en sus nudosos y prolongados brazos.
de nuestro pais (paseolus cacacolla) y Pertenecen á esta seccion de plan_ta3
. os, cuyo fruto está adherido
los preciosos cuamecates. Los co~1- 1os encm
á
una
media
esfera, á que se ha dado
J'EROS son notables por la elevac1on
el
nombre
de
cúpula. Loa coNVOL·
y consistencia de sus troncos, por la
BULOS
tienen
uúa peculiar fisonomía,
forma piramidal de sus copas, por sus
y
se
caracterizan
principalmente por
hojas casi siempre agudas Y por ~ ~su
tallo
rastrero
y
que por lo comun
gura de sus frutos comunmente conise
enrosca
espiralmente
sobre los árcos. El pino, el cedro, el cipres y el
ahuehuete, son coníferos. Contrastan boles· por sus hojas alternas, recortacon la forma de estas plantas aquellos das y' comunmente puntiagudas, y por
árboles cuya flor es una candelilla. sus flores en forma de campana.
unas plantas útiles de nuestro pa1s
El gentil olmo, el álamo de plateadas hojas, el temblador (populus tre- ;on de esta familia, como e_l camo~e,
mula) y los liquidambaces que abun- el mechoacan, el zacatlascali y la Ja·
dan en el Departamen:o de Veracr~z, lapa.
Hemos disei'iado ligeramente los
son de este grupo. Las MALVAS tienen tambien formas que les son pecu- principales rasgos fisonómicos de alliares, y que se modifican mucho en gunos grupos de plantas, como una
uef1a muestra de la variedad de
las especies desde la humilde althea
ra:1mas
y modificaciones que la natuhasta el útil algodonero. En todas
raleza
ha empleado en la configu~aellas las hojas están cubiertas de
cion
de
los vegetales. Pero la ~10.:
los suaves. Pertenecen á esta farruha
logía
vegotal
no se limita ~ ecsammar
el árbol que da el cacao, la he~osa
la
forma
de
las
plantas, smo que Jll:·
moteutroma, y el hoahah, el ~1gante
etrando en su organizacion, ecsam1de la vegetacion, cuya longevidad es
. .
La configuracion de las :a la contestura interior délos frutos
prod1g1osa.
y semillas, de las raices, troncos, raORAMI!fEAS es muy diferente de todas

f

A!·

?~-

�174

..

tt MOSAICO

MEXÍCA'NO.-'I'oMo Vli.

mas, yemas, flores y demas órganos
mas ó menos necesarios á la vegeta.cion. La ciencia esplica tambien la in•
fluencia que ejercen sobre las plantas
la luz y la electricidad, el calor, el frio
y todos los meteoros. Esplica tam•
bien mas ó menos satisfactoriamente
la irritabilidad y el suel'io de las plantas, las transformaciones á que están
sujetas alguna11 de ellas, las aparicio.
nos espontáneas de algunos vegetales
y otros muchos fenómenos sumamente interesantes y curiosos:
Hemos dicho al principio que la fi.
siología vegetal es una ciencia nueva¡
porque esceptuando las observacionés
admirables de Theofrastro y uno que
otro de los antiguos, los demas en na•
da pueden compararse á los modernos
por sus conocimientos de la organiza•
cion de las plantas. En el punto de
progreso á que la fisiología vegetal
ha llegado en nuestro siglo, admira
la propiedad, esactitud y minuciosidad
con que se disecan las plantas anatómicamente y se describen sus fibras,
vasos, tejidos, membranas, glándulas
&amp;c. La perfeccion del microscopio,
y _sobre todo los admirables adelantos
del disel'io y la litografia, del grabado
y del arte de iluminar los grabados y
litografias, han contribuido poderosamente á los progresos de la fisiología
vegetal, siendo maravillosa la perfeccion con que se di.aefian en el día los
órganos vegetales, aun los mas delicados y pequefios.
Los progresos de la fisiología vege•
tal están íntimamente ligados con los
adelantos de la jardinería, de la horticultura, y aun de la agricultura propiamente dicha. Un gran número de
prácticas agrícolas demasiado absur-

das han desaparecido del cultivo desde que sus principios ó teorías se han
podido fijar de un ~odo cierto apo·
yándose en el conocimiento de la or•
ganfzacion de l~s plantas. Sin este
conocimiento, los grandes cultivos de
semillas, los plantíos de bosques ó ar•
bolados, la poda y corte de los árboles silvestres, la poda é ingerto de los
frutales, la aclimatacion de plantas ec·
sóticas, el cultivo de vegetales de her•
mosas flores, y en fin, todas las ope·
raciones agrarias mas importantes no
son smo rutinas, que comunmente no
dap. por resultado sino errores, pérdi•
das de mucha consideracion, y sobre
todo, languidez y desaliento para las
empresas agrícolas, que bieri dirigidas debían ser demasiado productivas.
Cuando al cultivar las plantall por espeeulacion ó por agrado procure uno
darse á sí mismo la r~on del método
y operaciones del cultivo, advertirá á
cada paso que la ciencia de la organizacion vegetal tiene aplicaciones prácticas tan útiles como curiosas y frecuentes. Si se trata de formnr bos•
ques, bastará la inspeccion de una se•
milla para conocer por ella si la espe·
cie de árbol que se trata de propagar
es de aquellos que adquieren grandes
dimensiones y que dan una madera
consistente. Se sabe que en lo general las plantas cuya semilla no tiene
dos cotyledones, no dan lo que se lla·
ma propiamente madera, sino tallos
huecos ó porosos, ó formados algunas
veces de una especie de estopa endurecida: que la semilla de los árboles
que han de adquirir grande elevacion,
diámetro y consistencia, está encerrada casi siempre bajo una cubierta
muy endurecida, y que el gérmen de

EL MOSAICO MEXICANO.-'l'oMo Vil.
dichas plantas se presenta dentro de
la semilla tan desarrollado, que á la
vista natural se manifiesta en ét la
planta en miniatura. Si se trata de
formar variedades de plantas,. di! .fru•
tos ó de flores, se cultivan mezcladas
ó inmediatas entre sí muchas especies
de un mismo género; pues se sabe que
la mezcla del polen de especies diferentes, produce variedades. Si se procura conservar una variedad determinada, se prefiere el ingerto á cualquier
otro método de propagacion, pues es
bien sabido que la propagacion por
semilla hace volver una variedad á la
especie que la ha producido. ;Por el
contrario, cuando hay interes en que
una especie de planta no degenere,
se le propaga por semilla, y se cuida de no cultivarla inmediata y mezciada con otras especies diferentes.
Para preservar de deterioro las semillas, y principalmente los gérmenes,
S3 les guarda bajo una temperatura
fria, en la oscuridad y en un lugar
seco, porque se sabe que la luz, el calor y la ~umedad aceleran la germinacion. El conocimiento de la forma
y organizacion de la raíz en cada especie de plantas es esencial para dirigir con acierto su cultivo. Si la raíz
(como en el trigo) es clébil y cubierta
de otras raíces que por su pequefiez y
tenuidad se llaman capilares, la planta ecsige un terreno esponjoso, suave,
húmedo y muy pulverizado. Si la
raiz es profundizante, como en el vetabel, el terreno debe tambien ser de
fondo¡ en un terreno superficial la raiz
nunca podria desarrollarse¡ por este
motivo el fresno y el nogal ecsigen
terrenos de mucho cuerpo. Si la raíz
es rastrera y vigorosa, como en el en•

175

cino, se iutroducirá por si sola en un
terreno duro y compacto. Cuando alguno&amp; vegetales se cultivan (como la
papa) para aprovechar sus raíces y no
sus frutos, las labores no se dirigen ·á
arropar el tallo (lo que ha ria desarrollar la planta con esceso) sino á suavisar el terreno hasta mucha profun,didad parll que la raíz y no la planta, ·
se desarrolle. L&amp;-verdadera teoría so~
bre el cultivo del maiz está fundada
principalmente en la cualidad que tienen las gramíneas de arrojar raíces
por los nudos de sus tallos, cuando aquellos,nudos se cubren con la tierra.
La poda es una de 1as· operaciones
mas importantes en el cultiYo de· los
árboles frutales 6 de bosque. Tan
perjudicial es el dejará una planta las
ramas y chupones que la perjudican,
como el mutilarlas sin discrecion y.sin
objeto. Cada especie de árbol tiene
una forma, por decirlo así, normal, y
que no varia sino por causas que son
accidentales. La poda se debe dirigir
principalmente á conservar en cada
árbol el tipo de configuracion que pertenece á su especie, suprimiendo las
ramas que dan al mismo árbol una
manifiesta deformidad. Por )a poda
se deben suprimir tambien las ramas
secas 6 enfermas, principalmente si se
hallan gangrenadas, y los chupones
que estenuan y consumen al árbol de
que brotan. El podador debe cortar
tambien con circunspeccion las ramas
que no producen mas que hojas y·ma•
deras, cuando se trata de árboles frutales¡ y debe guardarse de tocar la flecha ó rama central de todo árbol, pues
la mutilacion de ella le dará una deformidad que ppr ningun medio puede
remediarse. La supresion de los ta-

'

�'

116

EL MOSAICO MEXICANO,...:_TóMo VII.

llos es útil y algunas veces necesaria
en c1ertas plantas, principalmente en
~quellas que se cultivan por aprovechar s~s raices solamente, y mas aun,
en 1as plantas bulbosas, como la cebolla y ajo, cuyo tallo se puede quebrar
para -que la accion vital se concentre
en el bulbo; otras veces conviep.e conservar los bulbos c6~ el tallo para evitar que germinen. Por este motivo
se ven.den siempre las cebollas con el
tallo ó rabo, como se d~ce comunmen•
te, y habria sido perju~icial á los que
comercian con esta planta el obligarlos (como se propuso alguna vez por
medida de policía) á vender sin tallo
las cebollas. Cuando se trata de calcular con aprocsimacion la abundan•
cia ó escasez de frutos, es útil inspeccionar atentamente las yemas de los á rboles. Las que tienen una figura muy
ovalada no contienen sino hojas; las
yemas frutales presentan una forma
mas redonda y abultada. El ecsámen
de las yemas induce_ tambien á conocer si un árbol podrá ó no soportar un
grado de frio consiilerable, segun que
sus yemas se presentan enteramente á
descubierto, ó envueltas en una espe•
cie de algodones, ó cubiertas con es•
camas masó menos duras. La utilidad del ingerto es demasiado conocida; su verdadera teoría se funda únicamente en la analogía orgánica de las
plantas, y conocimiento del periodo en
que florecen. Cuando se estudie con
mas generalidad la organizacion de
los vegetales, cesará la estravagancia
de querer ingertar árboles absolutamente desemejantes y sin ninguna analogía. Cesarán tambien otras preocupaciones, como la de creer que enterrando un árbol por sus ramas, estas

se convierten en raices, y las raíces en
tronco y ramas. El colot de los fru· ,
tos se debe com\ffimente á la accion de
la luz sobre ellos, así observamos que
los jaspes de caril)Ín no se ven en el
durazno, sino por el lado en que la luz
ha reflejad_o vivamente sobre el fruto.
Este es uno de los muchos motivos por
que, conviene esponer las plantas, especialmente lás frutales, á una luz muy
viva. Otras veces conviene preservar·
las de la luz (como se hace con la lechuga y el repollo) para que adquie·
ran la blancura y la jugosidad que las
hace tan gustosas. Los estambres de
las flores se trasforman en pétalos
cuando un cultivo muy esmerado ha•
ce á la planta ecsuberante y vigorosa.
Tal es la causa que produce las flores
dobles que muchas veces se venden á
un precio muy subido. Si recogiéra·
mos las jícamas ó dálias silvestres, las
hortensias que se dan en nuestras montañas, los cactos hermosísimos y otra
multitud de plantas de adorno que
nuestro suelo produce espontáneamen·
te; y si cultiváramos con esmero estas
plantas en los jardines, tendríamos una gran variedad de flores dobles in·
dígenas, que C.'lmbiariamos al estrangero por otras igualmente curiosas
que introduce á la república. Otro
tanto decimos de los f rutos. El famo·
so melon frances llamado chantalowp
que hemoi; cultivado, no escederia en
mérito á los de Jamai y Cajetitlan en
l~s márgenes del hermoso lago de
Chapala, si el cultivo estuviera allí
tan adelantado como en Francia. ' Las
ligeras observaciones que acabamos
de presentar están muy al alcance de
los hombres estudiosos; pero ni estas,
ni otras muchas que espondremos en

tL M0SA-100 M~XICAN0.-ToMo Vll.

171'
r·

otra vez, se han generalizado, pu~ veLA CODICl 'A DE U N CASE RO H ACE
LA DI CHA DE UNÁ MUGER. ,
mos por ¡0 comun que la· rutill'~ co~trar.ía unos hechos que la espenenc1a
N o habiendo podido pagar una po•
y la teoría: han comprobado hace"ffiu· bre frutera la renta de su pequeña ha•
c ho tiempo. P ara conocer el verda· bitacion el dia señalado, el cáser? sa·
dero estado de la instrucciqn agrícola có á -remate ~us muebles, negando ~us
en nuestro _pais, conviene no alucinar· oídos á los gritos.de la compasi!m, Lo
se por lo que se ve en l-0s vergeles y poco que ellá¿_enia, apén5:s podía basjardines de México y otras ciudades tar para cubrir s11 deuda y las costa~
cultas. E s necesario viajar con aten· de la venta, y por consiguiente se iba
cion observar con cuidado las prácti• á ver reaucida á. la mendiguez. Iricon•
cas 'tas rutinas, los errores, la igno· solable pues y bafiada en lágrimas,
'
. .
.
rancia, y aun la ·superst1c1on que re1· prese~ciaba la venta Ú sus muebles;
na todavía en la mayor parte de los pero aun subió de pú~to su.dolor, cuan·
agricultores; es preciso vivir algun do vió que iban á pregonar un cua•
tiempo en las campiñas, introducirse dro,todo ahumado o.e pié y medio de
en las h uertecillas y sembrados, pene· alto que estimaba ella mucho por ha·
trar hasta las chozas del pobre prole- ber pasado en su familia de padres á
tario, y hacerse el confidente de sus er• h ijos. Un pintor, sin embargo, que le
rores y miserias. Entonces el atraso había ecsaminado, ofreció por él rea)
de la agricultura se conoce palpable- y medio; pero un ~urioso que e_ntenmente y la ignorancia se ve cas~á lo vi- dia la materia tan bien como el pmtor,
vo. Algun din la atencion de los hom· le pujó á un peso. El pintor creyá
que para espantar al a~cionado y_qu.ibres benéficos se fijará con interes y tarle las ganas de la pmtura, no tema
c9n ternura en esa juventud del campo, mas que pujar un poco :tltg _de uú
que vegeta en la soledad como pla~t~ golpe, y así subió á una gumea: el otro
silvestre, á la que Dios protege y v1v1- hizo como que lo pensaba un poco, y
luego gritó: "Veinte y cinco_ guineas."
fica, pero que el hombre se h a desde- - "Cincuenta," repuso el pmtor.-El
ñado de cultivar la y dirigirla.
corazon de la buena muger palpitaba
Deseamos que estas reflecsiones, tan de alegría viendo que solo el cuadrO'
defectuosas como son, esciten la curio- producía ya para i:agar su r~~ta y las
sidad de los hombres estudiosos y los costas· mas redoblo su regocIJO cuan·
cÍo oyó al aficionado of:;cer p~r él
inclinen á dedicarse á una ciencia tan doscientas guineas; y iqmen podra des•
útil tan amena: que estimulen tambien cribir toda la estesmon de su _gozo
' sabios á propagar sus conoc1-. cuando vi6 que de precio_en_precio pt!·
á los
mientos sobre la maravillosa organi• jó el aficionado hasta se1sc1,en,tas gu1, _
neasi Baste decir que llego a sn e.olzacion de las plantas, y sobre los fe.
mo. El pintor entónces dijo mtty ape·
nómenos de la vegetacion, siempre ad- sadumbrado al comprador :- "Usted
mirables y algunas veces sorprenden- tiene 1a fortuna d~ ser mas rico que Y&lt;?,
porque de otro modo no se llevana
tes.
E scrito para el Mosaico.
el cuadro, ó le hubiera c?s~ado á V,
mil guineas. " Era un ongmal de Ra
fael.
2
Tol1. vp.-vui.

...

.'

.,

1

-

�178

EL MOSAICO MEXICANO.

To1110 VII.

''

AVE BLANCA DE CUCHARA.
~--==-- -

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,;l.

Platalea Leueo1·od1·a •- L.inneo.

INGUN'organo se modi- del , lt.

fica ~to, ni contribuye
mas a variar la fisonomía
~;
~: de I
á'
co. p
os p Jaros, que el pirid arece que la naturaleza ha que~ agotar en este miembro tod
var1ed d
•
ª su
.
a ' ur:nend'o en la misma ti .
lia natural las furmas ma dife anuE t
s
rentes
so parecerá estraflo á algunos d.
nuestros
lectores·' pero es ~m
. embarg e
··
positivo que hay la afinidad m ' ?
ma entre las aves cuch
asl _ínt'.·
..
aras y as c1
guefias, á pesar de que a' .
. t
primera visa se nota una gran diferen .
el remate cónico y .
c1~ entre
pico puntiagudo

~~

,

i·

est u/roo, y la_ forma a11chil, chata V
d en ida que tiene el mismo ór~an~
1
e estos· y p l
&lt;&gt;
much '
or o cua ' aunque no con
b
a razon, se les ha dado el nom~e que_ llevan. Es tan peque~ 1
d1ferenc
na a
. ia que se observa entre ellos que s1 prescindiéramos de la r
'
del ·
,orma
rn pico, y del mayor tamaffo de la tel J a que une J.os dedos delanteros de
as aves cu~haras, no encontrariam
otros caracteres disímbolos pa
os
d
bl
ra poer esta ecer una distincion ge é .
El • d
n nea.
. pico e las aves cucharas es
porc1onalmento un poco m l proque el de las ci ..
as argo
gueiias, Yenteramente

EL ~OSAICO ME~ICANO.-TOMO

vn.

179

las orillas de los grandes rios, y sí á
derecho, aplaslado para arriba y aba·
menudo en una grande estension de
jo, ancho, flecsible, y cubierto en su
costa. De vez en cuando visitan la
base con una membrana. Se estiende
lnglaterra. Son mas chicós que el
ácia la cstremidad formando un óvalo
ganso silvestre, pues no tienen mas
mas ancho que el resto del pico, y re·
que dos piés y seis ú ocho pulgadas
dondo en la punta: las narices son u.os
desde la estremidad del pico hasta la
hendiduras estrechas y ovaladas, que
la punta de la cola: el pico tiene seis
se hallan en la membrana al princiy siete pulgada3, y uno y media par
pio de la mandíbula superior, algo ala parte mas ancha. Estcndidas sus
canalada en ambos lados por unas aalas, miden cuatro piés. Tien~ la pluberturas longitudinales, y que termima de un color blanco claro, y una
na en una especie de garabato ó ganmancha amarilla en el pecho de los
cho pequef!.o. Las mandíbulas están
mayores, que se estiende por ambos
acanaladas por la parte de adentro, le•
lados ácia arriba en forma de collar,
vantados los estremos de ellas, y adory se une por airas. Las plumas lar·
nados de una hilera de dientes agudos
gas y delgadas que forman Ja cresta,
y salidos. Cuando el pájaro ha llele caen gracio~amente ácia atras. Tiegado á su entero desarrollo, tiene los
ne ribeteados de amarillo los ojos, y
carrillos desnudos, y un mechon de
la estrem1dad del pico, lo mismo que
plumas largas y delgadas que forman
el pescuezo. Lo &lt;lemas del pico es
una cresta en la parte posterior de la
negro, y con unas sombras azulesj1Jncabeza: la lengua es escesivamcnte
to á las dos hendiduras laterales: los
corta, triangular y puntiaguda, y el
piés y piernas son enteramente ne·
pescuezo lo puede dilatar en forma de
gros. Las hembras son mas pequebolsa: las piernas son largas, y cubierñas que los machos, y es lo único en
tas de unas escamas reticulares: tiene
que se distinguen en la apariencia:
cuatro dedos¡ los tres delanteros están
los pájaros pequefios tienen negros
unidos por una telilla que les llega
los caf!.ones de las plumas de las alas,
hasta la estremidad, y el de atras des·
de color blanco sucio las partes que
cansa casi todo en la tierra: las uñas
carecen de plumas, y sin cresta ni
son cortas, delgadas, y algo curvas y
manchas en el pecho. Las aves cu'
puntiagudas. La ave cuchara blancharas habitan comunmente en los
ca es la única que habita en el antitulares inmediatos á las bocas de los
guo continente: lo mismo que todos
rios, haciendo sus nidos en los árbolos pájaros de esta clase, emigra ales altos ó en los matorrales. Las
nualmente. En Noviembre se aleja
hembras ponen por lo comun tres ó
del Norte de Europa, y particular·
cuatro huevos blancos¡ se reunen, pero
mente de la Holanda, adonde regresa
no en grandes bandadas, y se alimenen verano por el mes de Abril. Dutan con pescados, y otros _animales perante el invierno se dirige ácia el Aqueños acuátilcs ó anfibios. Con los
frica, llegando el Cabo de Buena Espicos remueven el lodo en bu~ca de su
peranza. R ara vez se encuentrnn en
pres1; y los tubérculos que tienen por
el interior del pais, esceptuando en

...

�180

EL MOSAICO l\tEXICANO.-ToMo VII.

la p:ute interior de las mandíbulas les
sirven para retener los animales mas
resbaladizos, y para hacer pedazos los
conchas ó- escamas de &lt;]Ue están cubiertos. Su configuracion interior es
casi la misma que la de. las cigüefias,
- y admirablemente adaptada para recibir esta clase de alimento. No tienen YOZ particular, pues la laringe
baja carece de los músculos que forman el sonido, y sola se les oye golpear con fuerza y á menudo sus mandíbulas, cuando están coléricos 6 aaustados. ' Se domestica perfectamente en el estado de cautividad, viviendo en paz y concordia con los demas
habitantes de los-corrales, y mostrando rara vez síntomas de enojo ó deseo
de mudar de condicion. Se alimenta con toda clase de sobras de la comida.
(Tho Family Magazine. )-Trad. para el Mosaico.

TODO SIRVE DE ALGO.
Nada hay inútil en este mundo, me
decia en una ocasion mi tío el canónigo, y si otros casos no lo probaran,
David nos suministraría un cumplido
ejemplo.
Preguntábale un dia este santo poeta al Seiior, wara qué había criado
los mosquitos y las aralias, que no
sirven mas que de estorbo1 "Yo te haré ver lo contrario," le respondió una
voz de entre las nubes.
Y cndo horas y viniendo dias, aconteció que el tal poeta, bajando del monte Hachila, cayó en la tentacion de
introducirse en la tienda del rey Saul,
con ánimo de Jrnrtarle su armadura
y su capa, (y es de notar la mala YÍ·
d~ qe los pocias &lt;le aquel tiempo, que

se andaban por los montes usurpando
alhajas); purs como iba dí"ciendo, el
tal sefior David tuvo ese mal pensamiento; y no es eso lo peor, sino que
lo llevó á cabo, que JlO parece sino
que habia vendido candela en Madrid,
segun lo fino que era el rapaz; pero
cuando d tal trataba de escapar á
tientas con su robo, se le en redó un
pié entre las piernas de Abuer, quo
estaba dormido junto al lecho mism o
de Saul; el lance era apretadillo para
el ratero, porque al menor movimiento suyo podia despertar Abuer, que lo
hubiera perdido indefectiblemente.
P ero Dios permitió que un mosquito picase t&gt;ntonces ligeramente al
dormido siervo; mi hombre entonces,
sin despertarse, se rascó una pierna
contra otra, dió una media vuelta, y
dejó libre al jóven David, que tomó
luego las de Villadiego, dando gracias
á Dios de que hubiese criado los mosquitos.

El señor Saul, que no aguantaba
chanzas, persiguió como todo el mundo sabe al pobre poetilla, hasta que lo
obligó á retirarse al desierto; y aun
alü, acosado de cerca, tuvo que meterse en una caverna. Dios envió entonces una araña, y estendió su débil
tela rn la estrecha grieta que daba entrada al asilo del futuro rey de J udá.'
"Si hubiera entrado por aquí, esta
telaraña se hubiera roto:" dijo Saul
mirando con ~onrisa la gruta, y pasó
adelante.
David entonces hundió su frente en
el polvo, y esclamó:
"Me has confundido, Señor, porque
todas tus criaturas son admirables y
el mas pequefl.o de los insectos que' tú
criaste es útil en la tierra; bendito tú,
ó Jehová, porque tus obras son la justicia y tus palabras la verdad."
(Sem,nJrio ¡&gt;in1orosco.)

•• J

,.

�EL :MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.

~~ ESPUES de la .marcha

5r:1 l)Wi.

d~l marquesj ya_ ~l prín·, g ; ~ cipe no se maneJo como
9'¡. ·~ · un incó&lt;mito
· forma su
"
J
casa de honor, nombra para su gran
escudero al marques de Eragny-Duval de F erol, y Laurent Dufont, el oficial que le reconoció, con·~ois-Fermé, son los gentiles-hombres de su
cámara, Rhodez su page. Se esta·
blecen horas de audiencia, dias de recepcion. M.' de Ranché, intendente
de la Martinica, el gobernador particular de la isla; un cierto Martín Ponisable ( 1), que todo lo manej!1ba
siempre á fuerza de dinero, creyó a,
• partar las dificultades abriendo su bolsa. El príncipe le miró con cierta:
sonrisa de desprecio, y le volvió la espalda.
Al siguiente día de este suceso a-

181

apareció una carrcio11¡ que transcribo
íntegra porque manifiesta el _espíritu
del siglo, y es adémas histórica. Dice así (2):
Cuando Martín cierto dia
Fué al príncipe á saludar,
Lo hubo aqueste de mirar
Con indiferencia fria.
A Eragni preguntó en fin:
tQuién .es aqueste villano~
Es un hombre, líomb-re muy hombro,
'l'ilin tin tin tin
Concluye su nombre:
Es un gentilL,hombre,
Se llama M~rtin.
"1 ~ ot , T

Es aquí gobernador,
Guapo entre los comerciantes,
Hace bien ~on sus marchantes
El papel de ~ran señor: •
Charla fumando su .pipa,
( l) El nombre de este individuo tlene un Y ·charla sin son ni· tron~
orlgen bastante singular. Su pl!drc era ,ir- Se cree de su su y· fi fi,
landes, y se había establecido en la Guada-

lupe en un lugar llamado el Puente de Arena. Este Martín fué soldado en el regimiento del conde de. •. , y habiéndose hallado en
una batalla en que su coronel acababa de ser
herido, le sacó de entre la multitud cargado
sobre sus espald.lS. Este fué el orígen de su
fortuna.

7

(2) Con suma desconfianza ofrecemos á
nuestros lectores la siguiente imperfoctísima
traduccion, por estar lleno el original de pro•
vincialisrnos que no SJl hallan en el Diccionario, y por la irregularidad del metro, que se
hizo sin duda pam una música que ni remo,
to.mente conocemos.

'

�r

182

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.

y su su su y su fi fi,
Le dan, claro es, suficiencia
Para aparentar gtan ciencia.
Aunque Martín se confiesa,

y aunque de Martín desciende,
. Su sang,e á mucho lo asciende,
Porque es su sangre i~landesa.
Es á qujen el gran Lava!
Hizo servir de eaballo,
Cuando la ar, .ar, ar,
Cuando la ti, ti, ti,
Cuando la ary, la ti, la artillería
Le puso enfermo en memorable dia.
"Los mios han puesto el pec}lo

Y han tenido el alto honor,
De verter toda su sangre
Solo por vuestro provecho.
Bajo_las banderas de Est
Háse visto á Martin siete
Hecho un ra ra ra ra,
H echo un yo yo yo yo,
Hecho un rayo, un 1;,ucifer, •
El polvo humilde morder."
Entonces gentil muy garboso
Sus miradas se inclinaban,
y las puertas se cerraban)
Viendo su cabeza de oso.
Todo el pueblo consternado
De mirarlo así mojado,
Esclan;ia: ja, ja, ja, ja;
Esclama: la, la, la, la, la;
Clama ja, clama la con complacenc!a,
y venganza clamó por su Escelenc1a.
El duque de Penthievre tenia, como todos saben, considerables capitales en la Martinica, provenientes de
los bienes de la duquesa su esposa.
Estos capitales estaban confiados á un
hombre encargado de hacerles producir, cuyo nombre era Liewain. Go-

zaba de reputacion, de prudencia y
probidad. Hábia resistidp con firmeza á todas las instigaciones del marques de C ... lus, y su resistencia babia dado á co_nocer todo lo que era
capaz de descubrir. Mas despues de
media hora de oonversacion secreta
do Liewain con el jóven príncipe, puso á disposicion de este la caja Y el
cajero. Esta circunstanci~ confirmó
á toda la isla en la persuas1on en que
ya estaba. El a~ando_no de todas l_as
riquezas quo tema biJJO su custo~a,
puestas en manos de unjóven de vemte aftos de edad, manifestaba que este
le habría dado pruebas inequívocas de
su mision, y el arribo del príncipe de
Módena á la Martinica tomó á los ojos de hombres pensadores del ~ais un
carácter político de la mas alta importancia. ,
Los jesuitas estaban muy ufanos
con motivo á la preferencia que el
príncipe habia dado á su conven:º·
Los domínicos reclamaron y obtuvieron el propio honor. Renaud se trasladó á su casa, y esta gracia cost~ á los
hermanos de Santo Domingo mii cuatrocientos escudos. Diariamente se
servia una espléndida mesa de treinta
cubiertos para el prín;ipc ~enaud y
los gentiles-hombres á q~ie~es gustase convidar. Comía en publico al son
de sonatas; su clase de vida, en fin, era regia.
Jamas había presentado San Pedro
una semejante perspectiva: todo- era alegría, y aun licencia¡ y la falta absoluta de gobierno desde que el marqu~s de c. . . lus se habia retirado á
Fuerte-Real, daba á todo el pais un
aspecto que los hombres previsores no
podian ver sin alarmarse.

EL· MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.

)83

Sin embargo, el príncipe ~eno.ud
puso el cordon azul, lo que no tenia
esperaba con impaciencia el regreso
derecho á hacer como príncipe herede un buque mercante que Liewain,
ditario de l\Jódena. Hizo echar un
el encargado de negocios del duque
fuerte galope, •sin llevar estribos, ni
de Penthievre, cufiad,o del príncípe
pobre deM. Ranché, intendente do la
de Módena, ha~ia enviado á-Europa.
isla, que vestia media de seda blanca,
Semejante retsrdo pareci.a hacerse inun elegante vestido bordado, y una pesoportablo al príncipe; estaba inquieto
luca blanca como una escarcha. En
y ¡¿ manifestaba á las· claras, lo que
el mismo dia, viendo que M. Ranché
daba á entender que no le agitaba el
se servia= en la mesa de un mondatemor de sor conocido. El marques
dientes, le envió un lacayo para dede C..., lus babia igualmente despacirlo que aquel era_un acto de mala
chado un enviado: era un ingeniero
crianzá¡ 1y en el momento, haciendo
nombrado Desriviere. Habían ya
saltar el tapon de una botella de vino•
transe;urrido seis meses y este no parechampaña, inundó al infeliz con una
cía. Los partidos tenían igual incantidad de espuma, que sin embriaquietud; perQ la del príncipe tenia un
garle
le recordó é hizo ver, que es
carácter particular de seguridad en
preciso evitar el mezclarse en los juetodo lo concerniente á su persona. El
marques do C. .. , testigo de la calma gos de los príncipes¡ que esk,s son
chanzas que por lo regular producen
del príncipe, acobó por persuadirse
completamente acerca de la identidad lágrima.s, y siempre disiustos y desavenencias. Mas al traves de esta ade la persona, y quiso entrará su gracia; pero el príncipe se mantuvo inec- berracion de juicio y de conducta, brisorable. Un dia (era la funcion de llaba una viva luz de inteligencia que
Corpus) estaba enfermo y sufriendo revelaba al hombre ostraordinario. •
mucho; M. de C ... prohibió el que No tenia todavía veinte afios, y una
se disparasen cafl.onazos, y todas las sola mirada, una sola palabra suya
maftanas enviaba á su ayudante de bastaban para imponer á cuantos le
campo á tomar informes acerca de la rodeaban, como lo habría hecho un
salud del príncipe Renaud. Pero na- príncipe en su edad madura, en meda de esto doblegó al vengativo italia- dio de su corte y en la plenitud de su
no. Habiendo sabido algunos dias poder. Jóven en su modo de vivir,
despucs que el gobernador general ba- en medio de las fruslerías que parebia llegado hasta la sacristía (1 ) con cían ocuparle, jamas dejaba un aire
el objeto de tomar noticias acerca de de dignidad que reprimia toda licensu persona: Creerá que soy alguna cia, aun de parte de aquellas gentes
reliquia~ dijo el príncipe, y fué cuan- que vivian con él en la mayor familiaridad. Noble en sus modales, Ji.
to ocurrió.
beral
sin ser pródigo, se comportó
Pasado un poco de tiempo, se persiempre
como un verdadero príncipe,
mitió este cosas que acabaron de contanto
en
su
conducta como en sus pafirmar en la colonia su carácter. Se
labras. Tenia rasgos de una esmera( 1) Estaba en el convento de dominicos.
da educación, pero que parecia habia

�184

EL MOSAICO MEXICANO.-Tol'lrn VII.

sido abandonada; hablaba bien mal el
frances, el aleman, y lo que es mas
singular, el italiano; sabia un poco de
latin y de griego, aunque cq_n imperfeccion. No obstante, poseia talentos,
dibujaba bien, era buen músico, manéjaba con destreza las armas y montaba perfectamente á caballo: todo es.
to reunido á un gran discernimiento,
á un talento despejado, á una fuerza
1
de comprension y de carácter no comunes le· daban un mérito mayor del
qué p;diera ecsigirse; y baj.o este disfraz tenia todavía otras cualidades que
'acababan de formar de él un hombre
cstraordionrio.
E stando en Cul--de Sac-Mnrin, se
hallaba un dia en un terreno persiguiendo á una gallinaza que huia delante de él, cuando se le presentó el
cura del mismo Cul--de Sac-Marin
en clase de suplicante. Esta visita
le desagradaba, pero procuró disimularlo.

grada siento el temor que á ,wesencia
de este hombre!
Es un ,hecho que jamas un jóven
de veinte afios' hizo mejor el papel de
príncipe, lo que me hacia repeiir con
todos los naturales del pais que le estuvieron viendo cerca de un ai'Io:
-Este hombre (1) es verdaderamente el príncipe hereditarío de Módena.

La paz con la Inglatterra atraia pasageros á la isla; y el príncipe Renaud, en vez de temerles como hasta
entonces, parecia por el contrario, desearlos con ansia. Tuvo un dio. noticia de que unos cuantos viageros de
importancia habian desembarcado; les
convido á un gran banquete, que les
di6 sin manifestar el mas ligero temor de.ser desmentido. Uno de los
estrangeros, interrogado por M. el
marques de C. .. lus, le refiríó que
habia visto al príncipe de Módena en
Venecia hacia dos aflos, durante el
carnaval, en el momento en que el
príncipe hacia pagar con treinta mil
francos, espejos que babia roto por diversion.

-tQué es lo que quereis, señor
cura1
--Socorros, sefior, para mi pobre
iglesia.
-Acababa de enmascararse, pro- ¿En qué puedo serviros'/
--Señor, está aquella para caer, y siguió el viagero, y por ésto fué que
no tuve tiempo de observarle¡ pero tiedígnese V. A. reedificarla.
ne tcdo el aire y talante de la perso- Señor cu ra, yo no puedo edificar
na q~e veo ahora: y supuesto que el
en terrenos del rey de Francia.
príncipe tenia la locura de romper vi--Suplico, pues, solamente á V. A. drios en valor de treinta mil francos,
que ponga la primera piedra.
pudo haber tambi~n tenido la de pa..
- Sefíor cura: cuando yo pongo la sar á la Martinica.
primer piedra de un edificio, pongo
(1) Madama la duquesa de Penthievre
tambien la última ___ • sabedlo.

Y mirando al cura con altivez, le
dejó enteramente consternado.
- En verdad, decia el pobre cura,
que ni cuando elevo la hostia consa-

era hija del duque de M6dena, el cual habia
casado con la señorita de Valois, hija de M.
el regente. La hija de madama la duquesa
de Pent.hievre viuda, es madre del rey Luis
Felipe. Este príncipe hereditario de Módena, seria, puc~, till nhutlo del rey dP Frnnriá.

EL MOSAICO MEXIOANO.-To110 VII.

,..

185

El viagero tenia razon.
bras. Desriviere regresó al fin, á los
Mas los enviados· no regresaban: el
quince dias de la salida del príncipe.
invierno ( 1) es1aba encima. DisgusEn Paris se habian burlado de aquel
tado el príncipe con una tan. larga esy de su príncipe. Se atribuyó á on
pera, y con las molestias que le cauprincipio de ignorancia, y habinn si•
saba el clima de las colonias, se redo desatendidas las razones que daba
solvió á partir. No se le instó á que
el ingeniero para disculpar á M. de
permaneciese; ya se habia comenzado
C . .. de no haberle hecho prender y
á sentir que su residencia costaba de- conducir á Paris.
masiadament.e cara. Un dia reunió
Mas aun el mismo Desriviere no
á todos los de su servidumbre, agreestaba del todo convencido de que no
gando á ella un médico del rey en la
fuese el príncipe de Módena el que
colonia llamado Garnier, y un limoshabia estado en la Martinica. H abia
nero; y bacicn¡lo fletar el navio Raél visto á' la duquesa. de Penthievre
fael, de Bur4eos, dajó la Martinica, (3): cuando la habia hablado del príndespues de siete mes~ de mansion m
cipe, se babia sonreido de un modo
ella. En el momento de entrar al bu- particular¡ y aquella sonrisa, decia el
que.hizo enarbolar el pabellon almiingeniero, contenia mas bien lágrirante (2). Todos los caliones del mas que burla.
fuenc le saludaron. Partió el 10 de
parece á mí? le habia preSeptiembre del mismo afio 1748, ha- guntado la duquesa.
ciéndose á la vela con di rcccion á
-Perfectamente, madama
Burdeos.
-Es desgraciado. __ . ; pues que es
La víspera de su marcha babia te- preciso que muera.
nido una muy peregrina conversacion
Y Desriviere, que observaba á la
con todos sus partidarios que dejaba
duquesa, vió que los oj os se le llenaen la colonia, siendo de los primeros
ban de lágrimas.
M. de Nadan, M. de luinché y otras
El enviado de Liewain, el hombre
muchas autoridades.
de la confianza de l\I. de P entbievre,
-Cualesquiera sucesos, /es decia,
estaba tambicn de vuelta. Se le baque os sobrevengan, llevadlos en pa.bia igualmente tratado de loco en caciencia po.r algunos momentos, por asa del duque, y por todos los oficiales
mor á mi persona; que la adhesion
del servicio de la cámara. Pero su
que.me habeis ma nifestado se deje ver
relacion, unida á 1a de Desriviere,
aun en este último caso, si fuere necedieron materia á un comentario muy
sario. Estad seguros por otra parte,
célebre.
que no os quedaréis sin recompensa.
A Vempo que el mensagero de
Muy pronto d~p~es de su partida
vieron descifradas sus últimas pala- Liewain saüa de casa del duque, se
encontró al paso con un ayuda de cá( 1) Estncion de lns lluvias.
mara, que le dijo le siguiese al ins(2) Probablemente hizo esto por gnlnntante. Le hizo pasar por oscuros corteria ácia su hermana, que era grno almiran-

- tse

te de Frnncin.

ToM. vn -v111

•

3

(3)

Abuela del rey actual.

�186

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo Vil.

era un tártaro:( l) de la compai'iía
de Noille.
·
Una tal asercion contribuyó, mas
que las ;elaciones de los enviados; que
regresaron mas convencidos que ~u~ndo marcharon á fortificar la op1mon
'
.
y adhesion que ya se tenían por el JÓven pr(ncip!l·
al cielo.
- tCómo pudierá ser, se &lt;iecia, Y
Viendo entrar al mensagero de con mucha razon, que un tártaro tuLiewain, hiz9 la duquesa un gesto al viese un cútis tan blanco, megillas tan
ayuda de cámara, y quedó sola con llenas y sonrosadas, educacion tan esaquel Por el término de una h?ra merada modales tan finos, y unas maque duró esta audien~ia, q11e él m se nos cu;a hermosura f,llusaria envidia
había imaginado, le hizo la duquesa u- á uná mugex1 ¡No, no ·es un tárta·
na multitud de preguntas con la espre- rol Y no siéndolo, es el príncipe_de
sion del mas vivo interes. Ella estaMódena.
ba muy inmutada; y el mismo _ayuda
Sin duda qµe la consecuencia no es ,
de cámara, conduciendo al enviado al
. muy lógica; tampoco yo la doy como
tiempo de salir, le refirió que hacia mia sino como de unas personas fasquince dias que lloraba mucho en el cin~das que todo lo referían á sí mishotel de Penthievre.
mas y ásu manera de ver; yo diré so·
Pero lo que ministró mas certidum- lamente, que esta es una de aquellas
bre y es un hecho in°;egable es, que historias maravillosas que se pueden
Liewain conservó su puesto, Y que presentará los espíritus para que proel duque de Penthievre no le hizo nuncien su juicio.
(S. C.)
cargo sino de la mitad del din_ero
(l) Se dnba el nombre de tá~taros á los
dado de su caja, el que montaba á ciendomésticos que servinn á los oficiales en=to cincuenta mil francos.
pafia en tiempo de guerra.
tY por qué se retardaba tanto librar en América la ó!den para reduLA DÁHA DE LENGUAS.
cir á prision á ese hombre que osaba
Una seitora decia: ''yo quisiera dar
tomar el nombre de un príncipe sobe,
1 .
rano del hermano de un príncipe al á mi hijo una tintura de lengua atma,
pres;nte de la familia _real de Fran- otra tintura del griego, otra tintura de
ciai Vamos pronto i Juzgar con ar· historia otra tintura de gcografia, otra
reglo á unos suceaos tan singulares tintura de pintura; otra tintura de comercio &amp;c: pero yo no sé que maestro
en sus consecueecias y resultados.
El ministro que había espedido la tomarle." ~"Pues, seftora," dijo el que
órden para prender al aventurero que la escuchaba, "yo creo que para eso no
.
"
tomaba el nombre de un príncipe de hay como tomar un maestro tintorero.
la casa real, dijo atolondradamente al
gobernador general, que este hombre

187

redores y por 11olitarias, espaciosas Y
tristes salas; abrieron en fin u~a ~quefia pueria, y el enviado ~e Liewam
se encontró én la presencia de la duquesa de Pentbievre. Estaba de r?·
dillas ante un reclinatorio, y parec1a
no poder dejar la oracion que dirigía

\

MÁOUINA DE TRILLAR, DE PATENTE.
1STAS máquinas son muy
f,
~ útiles para los cultivado"__.,_ ,, ', res de trigo, pues ahorran
....,__,,Ull..,j mucho tiempo y trabajo.
El grabado representa una do ellas.
Está construida por el principio del
movimiento continuo giratorio. El
suelo sobre que descansan los caballos
da de vueltas y está construido con dos
cadenas de hierro (iguales á las que

I

se usan en las máquinrui de cardar),
que mueven una rueda dentada ácia
adelante y corren por encima de una
polea que está atras, con atravesafios
de palo del tamaf'io y grueso conveniente, unidos á cada eslabon chato de
la cadena por medio de pernos y tuercas. El piso está sostenido por unos
cilindros que antes no se habian aplicado á las máquinas movidas por ca-

�EL MOSAICO MEXICANO.-TOMO

188

vn.

Antes de su invencion se usaban u·
·'quina . de. trillar está
ballos. La ma
nas planchas que llamaban sagradas,
construida del modo s1gmcntc..
.
laa cuales se daban fuertes golpes
El cilindro es de hierro fundido: lle;:ra convocar a los fieles al templo'.
ne una rueda en cada estremo: es de
desde un principio se usaba la cere
una sola pieza de 16 pulgadas de _anmonia de bendecirlas¡ poco despues se
desde 16 á 30 de largo: los d1enh
c º• Y
·
, fian- adoptó la de bautizarlas, que aun se
tes tambien son de hierro y estan a
usa en nuestros días.
.
zados en sus respectivos lugares por
En 610 eran tan poco conoc1das_l~s
medio de tuercas para que se puedan
ue sitiando á Sens el eJerlazar cuando se descompongan. campªnas, q
· · d.
reemp
l
. de cito
. d e Clotario, asustados los sitia
o
.
•roda la máquina oc11pa e espacio
es de tan espantoso repique, dice ~n
•, Y medio de ancho y nuecuatro pies
d
:utor levantaron el sitio y emprendieed'o
de
largo.
Pesa
cerca
e1
1
ve y ro
ron 1~ fuga. La mayor campana_que
mil libras y puede adaptarse par~ e
se conoce es la de un convento situa.
n(1mero de caballos que se qmera,
do en Moscou, la que aseguran tiene
.
comparativamente con poc~s gastos.
un
piés
de
circunferencia,
ta
cuaren
Y
Se sacan cien fanegas de tr~go -en un
y pesa l4000 quintales.
día por medio de esta máquina. Las
máquinas de trillar de patente, se ma·
••&amp; •• 11
nufacturan en Waterford y Búffalo_e~
el estado de Nueva-york y ZancmROBERTO BL SABIO,
lle en el d e1 Ohío, y en varios puntos
.
de los Estados del Este y del Med10Este principe, hijo de Hugo Cape-

iliL

l

as

El hombre sabio hace sus ocur .
· . pero con la dilo mismo que e l necio,
.
d
que
este
las da. á conocerl
fcrencia e
á todo el mundo, y él las ignora, y e
sabio las conoce, pero sabe ocultarlas.
Una verbosidad inocente y un carácter bullicioso se· encuentr~n á menudo en un hombre de gemo¡ y nos enfiamos mucho al equivocar la gra;3'edad con la grandeza, la tºs?pope·
ya con la ciencia y el magisteno con
la erudicion.

lo fué uno de los hombres mns nota -

bl,es de su tiempo. R ehusó el trono
de Italia y la corona imperial, por no
empcf\ar á la Francia en una gu_crra
.
Aun se cantan en las 1glerumosa.
'd á
. de aquel reino himnos deb1 os
sias
.
A,
musa que datan del XI s1g1o.
e1
~:ben s~s reyes la humilde ~ostumb~e
de lavar los piés á doce pobres el d1_a
de Juéves Santo, y de hac_erlos servir
en la mesa por los príncipes y grandes se!'l.ores. Era tan estremada ~u
compasion respecto á los desgracia(Tbe Farnlly M&amp;guioe.)-Trad. para el ?,109aico.
dos, que no estorbaba que le robasen.
. d
1a mita
U no de ellos le cortó un dia
d'
.
CAMPANAS.
de una franja de oro, y se ispom~. pa·
Las primeras campanas se intr~u- raqu1'tar le la otra·· "retiraos, le d1JO el
geron en Francia en 550 en el remaey; lo que llevais debe bastaros, Jo
do de Childeverto y Clotario, hijo de rque' resta podrá socorrer á otro."
Clodoveo.

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.

O es nuestro prop6sito al
escribir el presente artículo, declamar hueca y
•
pomposamente contra ese
mal que corroe las sociedades modernas, ni desatarnos en denuestos y ultrajes contra las desdichadas víctimas
que hace. Queremos solo sefialar
donde está el mal; indicarlo como se
sei'lala á un viagero el precipicio en
que puede deslizarse; procurar, que se
corte de raii, y poner coto á esos &lt;leplorables atentados que afligen.profundamente al hombre sensato y hu-

mano.
Tampoco darémos nosotros el consejo de que á semejanza de los pueblos antiguos, se deje insepulto el
cuerpo del suicida, y que su nombre
sea cubierto de horror y de vilipendio.
Anacronismo fuera esto en el siglo
actual, y barbarie en nosotros el proponerlo. V etterémos una lágrima sobre la tumba del que acaba su ecsistencia; mas levantarémos un grito de
ecsecracion eterna contra ese manantial, contra esa sentina que inspiró al
infeliz la idea de su horrendo atentado.
No es solo en Madrid, sino tarobien en las provincias donde cunde esa plaga destructora, ese azote mortífero. Al mismo tiempo que los pe-

189

riódicos de la capital han anunciado
dos ó tres suicidios, los de las provincias refieren tambien varios casos. En
uno de nuestros números anteriores
copiamos del Dia'l"io de Set7illa la
narracion de tres delitos de esta clase,
perpetrados en dos dias. Otros diversos ejemplos pudiéramos citar en apoyo de nuestro aserto; mas esto, ademas de ser prolijo, nos distraeria de
nuestro objeto principal, que es el de
procurar con nuestras razones la estirpacion de crímenes que tan hondamente lastiman la índole de los
pueblos.

Preténdese por algunos con sobrada candidez 6 sobrada mala fe, que la
nueva escuela denominada romántica
es la productora de los suicidios. Citan arteramente varios ejemplos en su
apoyo, y aferrados en esta idea no tienen reparo en cundirla, en proclamarla. • Nosotros recb~zamos enérgicamente tan absurda inculpacion,
iPreconízase por ventura en la literatura moderna el delito, el crímen, la
perversidadL ___ se cohonesta?_ __ _
se ensalza1____ No: se dice: "Ved este escollo, salvadlo si no quereis perecer." t Y la mision del poeta en el
siglo presente es predicar la desmoralizacion, estimular al crímen1. __ ¡Error!. __ • El poeta presenta cuadros

�190

EL MOSAICO MEXIOANO.-ToMo VII.

EL MOSAICO MEXlCANO.-ToMo Vll.

veces fué la mas productiva y útil de
un sembrado.
El influjo de la literatura en las
costumbres, lo repetimos, e~ útil y provechoso El que no considere en un
drama sino su apariencia, el que no
vislumbre el efecto moral oculto detras de las palabras, será porq~e s~
entendimiento limitado no concibe sino lo que ve. Levántese en buen:Jiora un grito de acusacion contra ~quel
que elogie conocidamente el crimen,
que le preconice, y que por el contrario ridiculice los principios eternos de
verdad y justicia¡ porque un hombre
sea malo, no debe deducirse que todos
lo sean generalmente.
Algunos pretenden, y en nuestra opinion sin fundamento,, ~ue las r~vueltas y convulsiones poht1cas ocasiona~
ciales.
tambien los atentados que combatiNo negarémos que alguna vez un mos. Citan en apoyo de su aseveraingenio estraviado produce efecto_s o- cion casos de hombres, que creyendo
puestos á lo que se propuso esc1tar. perdido el partido á que perten~ian,
Goethe al publicar su novela Wer- se han dado la muerte. Estos eJemther ó las pasiones, no pudo ~reveer plos aislados y raros nada prueban¡
que seria el instrume?t? _de cien crí- nosotros somos de opinion de que las
menes, pintando el suicidio con colo- guerras civiles no contribuyen absores halagüefios, con tintas seductoras; lutamente nada al suicidio. Pero hay
abrió un dique á las pa~iones cuando personas que no habiendo podido sase propuso cerrarlo; obcecado en doc- lir nunca de la medianía, de la oscu•
trinas erróneas, dió un golpe mortal ridad en que la suerte los colocara,
á la moralidad de su patria; raro fué buscan un medio, una ~oyuntura de
el dia en que algun infeliz ofuscado tener alguna celebridad. Un suicidio
no vertió su sangre para lograr aque- con circunstancias estraordinarias, con
lla dicha ficticia, descrita por el autor los adminículos de carta y pistola, ó
en un momento de error, y dictada. veneno, es lo que conciben y ponen
por sus ideas irreligiosa~. ~osotros en práctica. ¡lnsensatosL -- No conmaldecimos al que contnbuyo al cri· sideran que aquella celebridad efímemen y á la desmoralizacion; mas por- ra la compran á costa de un crímen
que una vez una semilla buena haya espantoso; que hoy se _repite_ su nomdado un fruto malo, no debemos re- bre entre la risa de los 1mbéc1les y las
chazar esa misma semilla, que otras maldiciones de los hombres sensatos,

.
ternbles
y h orrorosos , cargados de negros coloridos, palpitantes y aterrad?·
res, n.'l
ra decir al que los ve: "Seguid
ru
si quercis una senda tan espantosa.
Si fuera cual se pretende el oríge?
del suicidio, á saber, el gusto de _la _literatura moderna, nosotros arroJanamos la pluma y abjurariamos nuestras doctrinas literarias, diciendo: "No
queremos pertenecer á un~ escuela,
cuya bandera es la corrupc1on, cuyas
Premisas están ensangrentadas,1cuyos
,,
frutos son crímenes espantosos. - - - ~
Mas por fortuna no es as~ calurru:ua·
das por algunos, la mayoría haceJu~ticia á las intenciones del poeta, Y siue este su marcha gloriosa entre los
:plausos del pueblo, ~tre l~ _bendiciones de los hombres Justos e impar-

y mafiana en el eterno sueilo de la
tumba, (no hay quien arroje una flor
sobre eúa, ni quien vierta una lágrima á su memoria; ni hay quien dirija
una plegaria por su descanso al Eterno, ni quien recuerde un nombre desconocido en las páginas del libro de
la gloria¡ pero en cambio escrito indeleblemente en el asqueroso volúmen
del crímen. Y con vuestra imprudencia corrompeis la sociedad, harto
corrompida por desgracia, y con la
sangre que verteis calais el velo que
encubre sus defectos, y mostrais el espectáculo horroroso de esa misma sociedad en esqueleto, despojada de lo
bueno que aun le resta, y del falso
brillo y afectada magnificencia que la
rodea.
Pero se nos dirá: si no es ahí donde e:stá el orígen del mal, t,dónde podemos hallarloL ___ Nosotros vamos á
responder, y poniendo el dedo en la
llaga abierta, no nos queremos cuidar
de los quejidos del enfermo, si estos
han de producir su curacion. iQuereis saber de donde procede, donde tiene sufuenteelsuicidio~---- Nosotros
os lo vamos á decir con vos fuerte, con
ánimo resuelto. En el ateísmo, en la
falta de religion.
Es una verdad eterna y probada
que un pueblo sin religion no puede
sostenerse, porque la religion es como
el punta1'1}ue sostiene un edificio destruido ____ quitad ese puntal, y el edificio social vendrá abajo entre los gritos de los que perezcan, y las maldiciones de los que sobrevivan. Por fortuna, en un pais altamente católico como el nuestro, aun no han cundido esas tendendas irreligiosas que son la
plaga de las sociedades.
0

191

Mas por desgracia el aliento de la
víbora ha atraído á varios incautos, y
el dogma del materialismo ha hecho
algunos prosélitos. Hé aquí el orígen del mal. El infeliz que se suicida cree que despues de este mundo no
hay otro¡ obcecado en sus doctrinas de
maldicion, se arranca una vida que
cree suya, cuando solo es de la sociedad que le sostiene, y del Omnipotente que le crió; no tiene por crímen asesinar su ecsistencia, é ignora que no
siendo esta suya, es tan grave delito
quitársela, como despojar de ella á otro hombre. Y sin cuidarse de si su
ejemplo puede ser ó no pernicioso á
la sociedad, á sus hermanos, solo q uiere libertarse de un peso que le agobia,
descansar de este cansancio que llaman vida, para dormir en un suefío
que llaman la muerte! .... ¡Y áesto llaman filosofía 11 1 A esto decimos nosotros estupidez; á esto apellidamos_
corrupcion.
Los apóstoles de esas doctrinas se
reirán tal vez de nosotros, y ridiculizarán nuestras palabras. No impor·
ta; siempre nos quedará la satisfaccion
de haber contribuido al bien de la humanidad, y cooperado con nuestros
esfuerzos á que la escuela del ateísmo
no haga nuevos é incautos prosélitos.
Sepan estos que huyendo quizá de la
justicia de la tierra, van á dar con la
del cielo, mas inflecsible y mas pura
que aquella, y sobre todo, mas duradera, eterna. Un desvarío amoroso,
una pérdida en el juego suelen producir un suicidio. Causas tan despreciables son el móvil de esa máquina social, que rueda sobre un eje frágil, que roto una vez no hay mano
que pueda componerlo. Lo hemos

�192

EL, MOSAICO MEXICANO.-ToMo

dicho ántes, y no nos cansarémos de
repetirlo nunca: esa sangre que se vier- te es ei riego de un campo de maldi• cion: frutos sazonados con sangre, SO·
lo pueden producir delitos; y delitos
frecuentes é impunes acarrean la ruina de las sociedades. Rotos los vínculos que unen al hombre con la religion, se relajan los de la vida; y de
aquí la disolucion social, el crímen y
el sacrilegio. Si filosofía llaman á
esa escuela de ateismo y conupcion,
nosotros rechazamos esa filosofía: si
la civilizacion tiene por esencia el suicidio, el crímen, nosotros la maldecimos: por último, si la ilustracion es esa que los ateos proclaman¡ si esos
son los adelantos de la edad presente,
nosotros no queremos esa ilustracion
ni esos adelantos, y m¡rcamos con el
sello de la irreligion y el vilipendio,
con esa marca que no borran los a. i'i.os, que se conserva al traves de los
siglos, á ~los sostenedores de tan perniciosas ideas.
Pero al hablar así, no se crea que
lo hacemos con personas determinadas: nuestra guerra es á las doctrinas,
no á los individuos. Queremos arr~car esa máscara de filosofía, ese
manto de hipocresía; y mo~trando donde está el dafío, escarnecerle, y demostrar su falsedad para que todos se
aparten d~ él. Nosotros deploramos
como el que mas esas recientes víctimas que 'hace entre nosotros el espíritu de irreligion. Vertemos una lágrima sobre la tumba que encierra
sus restos, y una flor sobre su losa;
mas damos una maldicion al crímen
·al delito que abrió aquel sepulcro.
nuestro lamento es el lamento de la
sociedad entera. __ _ nuestra flor la

Y

vti.

compasion de aquella .• _ nuestra maldicion la de todos los hombres sensatos.
( Gaceta de Madrid.)
AGESILAO.

Agesilao, rey de Lacedemonia y
uno de los mas grandes príncipes que
tuvo jamas la Grecia, parecía olvidar
en el seno de la familia toda la grand~za del trono, entregándose á las tiernas caricias de un hijo pequeño que
tenia; y la Grecia veía con asombro
á este monarca, terror de los enemigos de Esparta, correr en su caballito
de caña para divertir al heredero de
su corona. Uno de tantos graciosos
contra la voluntad de Dios füé un dia
testigo de esta escena, ridícula á los
ojos de una alma vulgar, y se rió de
ella en presencia de Agesilao. "Amigo mio," le dijo este príncipe, "cállate
por ahora, y aguarda hasta que i,eas
padre para burlarte de los que lo son."
RllS.PUESTas AGUDA!.

No en vano se dijo que una recompensa desproporcionada al mérito es una injuria. Un soldado muy valiente
perdió los dos brazos en una batalla, y
su coronel le ofreció un duró· "sin duda creeis, mi coronel" le dijo el soldado
"que yo rio he perdido mas que un pa:
de guan!~s?''.-Otro .soldado, granadero del eJer~1to del mariscal de Sajonia fué cogido robando, y le condenaron á ser ahorcado: lo que había robado vald;ria todo lo mas seis pesetas,
y el mariscal viéndole conducir al suP!icio, ~e dijo: "Hombre, debes de ser
bien m_1serable para arriesgar la vida
por seis pesetas:-"Vuestra admiracion sí que es estraña, mi general, "respondió el soldado:" ¡,pues no la estoy
arriesgando todos los dias por diez cuartos11'-Esta respuesta le valió la vida
~e que le hizo gracia el mariscal.

•

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                <text>El Mosaico mexicano ó colección de amenidades curiosas e instructivas. Del 1° de octubre de 1836 al 15 de marzo de 1837 la frecuencia de la revista fue quincenal, sin embargo, según indican el Diccionario Porrúa y Guillermo Prieto, de 1840 a 1842 fue semanal. En el primer tomo fungió como editor Isidro Rafael Gondra; del 2 al 7 el editor fue Ignacio Cumplido y el director Victoriano Roa. Cuando Ignacio Cumplido se hizo cargo de la edición, en abril de 1837, el contenido y la presentación de la revista sufrieron un cambio muy importante; los trabajos poéticos aumentaron a partir de ese año, pues se registra el ingreso de los integrantes de la Academia de San Juan de Letrán a la redacción de El Mosaico. Cabe destacar la calidad de la tipografía, los grabados en madera y las litografías, muchas de ellas procedentes del Portal de las Flores número 5. El Mosaico mexicano desapareció a mediados de 1842 debido a su alto costo y la imposibilidad de los suscriptores de adquirirla.</text>
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              <text>El Mosaico Mexicano ó colección de amenidades curiosas e instructivas, 1842, Tomo 7, No 8, Febrero 19</text>
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              <text>El Mosaico mexicano ó colección de amenidades curiosas e instructivas. Del 1° de octubre de 1836 al 15 de marzo de 1837 la frecuencia de la revista fue quincenal, sin embargo, según indican el Diccionario Porrúa y Guillermo Prieto, de 1840 a 1842 fue semanal. En el primer tomo fungió como editor Isidro Rafael Gondra; del 2 al 7 el editor fue Ignacio Cumplido y el director Victoriano Roa. Cuando Ignacio Cumplido se hizo cargo de la edición, en abril de 1837, el contenido y la presentación de la revista sufrieron un cambio muy importante; los trabajos poéticos aumentaron a partir de ese año, pues se registra el ingreso de los integrantes de la Academia de San Juan de Letrán a la redacción de El Mosaico. Cabe destacar la calidad de la tipografía, los grabados en madera y las litografías, muchas de ellas procedentes del Portal de las Flores número 5. El Mosaico mexicano desapareció a mediados de 1842 debido a su alto costo y la imposibilidad de los suscriptores de adquirirla.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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