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                  <text>24.0

EL MOSAICO MEXIOANO.-ToMo VII.

historia de tus valerosa(aventuras, y
de tus gloriosas cicatrict&gt;s, y ei al es.A uno que queria llevar al teatro á
cuchar tu barracion algunas lágrimas
una
señora casada, le dijo ,u marido
se mezclaren á mi sonrisa, siempre
el
sig,,iente
esta las aventajará, pues las descripciones de la guerra son agradables
EPIGRAMA.
despues que el peligro se ha pasado.
¡Ah! ¡cuán grande es la incertidumbre de los amantes cuando están seTe empeflas mucho en llevar
parados! cuando los ojos no pueden
A la comedia á mi esposa,
cspresar los sentimientos del corazonl
De un amigo t4Ué otra cosa
Muchas veces el ma(tierno y mas arMe
pudiera yo esperar?
diente se vuelve inconstante, y el amor
Mas no lo puedo aceptar
mas fiel tiene su marea como el mar.
Y te agradezco el favor.
U na que otra ocasion •• - ••• tcómo
habia yo de poderlo evitar'L __ ••• me
Otro dia tendré este honor
ponia á reflecsionar en si el amor poQue cede en mi beneficio,
dia cambiar de lenguage, lo mismo
Y reservo tu servicio
que varia sus tonos el pájaro en el
Para cuando esté de humor.
bosque ____ Mas ahora no quiero ya
saber si tus ojos se han cstraviado; bás[Copiado.]
tame que tu leal corazon no se haya
olvidado de mí.
Yo te doy la bienvenida, despues
de que has surcado los mares y los
rios, arrostrando los peligros en busca do renombre; despues de que has
SONETO.
aumentado los anales de la fama con
El lento murmurar de esa corriente,
nuevos hechos gloriosos, yo te doy la
El susurro apacible de las hoj&lt;\S,
bienvenida, ¡oh viagero! á tu Jeanie y Y de lu cara las megillas rojas,
á tu hogar!
Cautivan á mi pecho tiernamente.
Bastante parte de tu vida has dediBrilla la luna, y en quietud la gente
cado á buscarte un lugar en el libro Al su eilo dan pesares y congojas,
de la gloria; has humillado la altivez En la fuente el coral del labio m ojas,
Y bulle y salla de placer la fuente.
de la Francia, de la Holanda y de la
No se oyen ya los sones de la lira,
Espafia; bastantes lágrimas he derra- Ni el sencillo cantar de los pastorP..s,
mado por tí¡ ya no me volverás á a- Ni volar á la tórtola se mira:
Duermen hasta las piedras y la&amp; flores :
bandonar¡ ya no quiero -separarme de
Solo mi corazon gime y suspira,
mi Willie.
Adela ida divina, tus rigores.(•)
A . .A. F.
CASCA.LES.
Febrero de 1842.

..

A ADELAIDA.

-·-

(•) Improvisado.

.,.

��Et MOSAICO MEXICANO.-'l'oMo Vll.

241

''

IPmña IDm ffi(J)~ !Dftlil(J)lRftID(J)~~
''Nuefur..1. , ida es e! camino

.. . -· ..................... ,

Partimos cuando nacemos,
.\ndatnos mientras vivimos,

Y llegamos
Al punto que fenecemo•;
Asi que cuando morimos
Descansamos.,,
JORGE MANRIQ,

m

o;
1'

I.

UÉ calor! jamas ha abra·
sado tanto el sol de Gra' nadaj la cabeza me arde;
ese vergel es tan largo,
tan sin sombra __ - -Así esclamaba una
bella mora al subir las gradas de mármol que conducían al bosque de su
jardin, y al mismo tiempo levantaba
el velo que envolvia su rostro, y se
limpiaba con un delicadísimo lienzo
el copioso sudor de su tostada frente.
-iNo veis, sefiora, le decia una de
sus damas que la venia acompafiando,
como las flores se marchitan por es•
tar poco guarecidas de sus rayos, co•
mo el agua refulgente de aquellos es·
tanques de jaspe se seca con su calor,
como los colores que matizan las filj.
granadas celosías del palacio palide·
cen á su luz1-Dime, Zaida, ino te
parece que el amor es como el sol, que
hace crecer la hermosura y lueg~
marchita; que da el brillo de los dia·
mantes á las lágriipas, y luego l?s se•
ToM. vn.-x1.
1

ca; que sourosa las megillas y luego
las descolora7 ___ • Al decir esto, no ya
para enjugar el sudor, sino para res•
!afiar el llanto, cubría su bello sem•
blante con el pañuelo, y apoyándose
en uno de los jarronea de porcelana
que adornaban aquella entrada, mas
parecia una estatua sepulcral que un
ser animado y sensible. Zaida la acercaba una y otra vez un precioso
pomo de oro con· alcanfor, porque te·
mia que su sefiora sucumbiese al dolor yal cansai:cio.-Zaida, amiga mia,
cuánto te debo!.-_ .si quisieras dejar·
me sola un momento ____ mira, tu a·
mistad es mi único consuelo, tu voz
es para mí como lá brisa del mar pa·
ra el que se abrasa de ardorj pero ¡ay!
cuando la llama se ha levantado ya,
esa brisa no puede hacer mas que aumentarla- ___ La pobre Zaida, si bien
sentida del despego de su sei'iora, atendía mas al ageno alivio que al propio sentimiento, y poco cuidadosa de
las dulces palabras de su amiga, pro-

�242

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.

EL MOSAICO MEXIOANO.-ToMo VII.

243

/

curaba tan solo hallar motivo para no
obedecerla____ Mirad, señora, que estais muy cansada, muy decaida, ¡,no
fuera mejor que nos sentáramos en
un sofá de césp~d que está en la calle
de los laureles, ó que siguierais apo·
yada en mí hasta que el sudor que corre por vuestras megillas se hubiese
templado1-Ya sabes el carácter de
mi padre; si supiera que estábamos
en el jardin y nos sorprendiese á hora tan desusada....-Es imposible: se
quedó jugando al ajedrez junto á la
fuente del cisne en la sala dorada con
el hagib Aziz-Ben-Alí, y b1en sabeis que aunque se quemase todo el
palacio, no mudaría con precipitacion
un solo arfil. Sí, mas con todo, pudiera suspender la partida, mas vale
que te quedes; desde aquí,se ve la puerta del castillo, y á la menor novedad
puedes avisarme.-Estrechóla la mano con tal ternura, y con tanta espresion la miró al decir estas palabras,
que la discreta dama leyó todo lo que
pasaba en el corazon de su amiga, y
no pudo menos de acceder á sus súplicas.

partes, y parece que la naturaleza, admirada de la brillante y de la sublime
hermosura del sol andaluz, se para á
contemplarle.
La suntuosa alquería de Aben-Abdalla, llena de festines y de zambras
todo el dia, aquella rnansion del lujo
y de los placeres en donde no se da
treguas- al regocijo ni aun durante las
breves horas de la noche, solo en esos
momentos se mostraba muda, desierta, como si no tuviesen dueño sus salones, ni cultivadores sus jardines. Zulema en tanto, con paso veloz á par
que mal seguro, atraviesa las calles
de limoneros y naranjos, y esta vez
tan solo sus ojos animados no espresan pensamiento alguno; agítanse á
uno y otro lado maquinalmente, y allá de!ras de ellos se descubre una idea
fija invariable, así como las aguas al
moverse en los estanques impelidas
por el soplo de la mañana dejan siempre ver al traves de sus movibles olas
el pavimento de mármol y el musgo
que crece en su fondo. Al estremo
de una larga calle de cipreses hay 11n
óvalo plantado de robustos álamos vestidos de yedra, y en medio de él se eII.
leva un pabellon que tiene grabado
Cuando el sol de Agosto brilla des- sobre su entrada en caracteres arábide lo mas alto de los cielos, cuando gos de oro brillante, este lema:
su lumbre dora toda la ancha faz de
Morir gozando.
la Andalucía, lod habitadores de aqueEra aquel sitio el mas elevado de
llas bellas ciudades no se atreven á
dejar sus voluptuosas y fresquísimas toda la hacienda, y la vista que de a moradas, ni aun las aves osan des- llí se disfrutaba lo hiciera delicioso
prenderse de las ramas temiendo que aunque no füeia él en sí el conjunto de
las abrasen los rayos que pasan entre la riqueza y de la magnificencia olas hojas de los árboles, ó como si el riental.
aire les hubiera de faltar para sosteEste tetnplete formado por columnerlas en el vacío; un silencio igual nas de pórfido cuyos chapiteles y baal de la media noche reina por todas ses de bronce cincelado representaban

..,

•

\

.

mil peregrinos juegos de voluptuosas mente, como si cada una marcase una
uris, estaba cubierto por un techo de idea dolórosísima, se deslizaban una
concha embutido de nácar, al rededor tras otra sus lágrimas, y corriendo ar-•
y en medio de los arcos, sendas vi- dientes por las pálidas megillas del crisdrieras de colores dejaban entrar la tiano' van á, rociar los desnudos y deluz del sol modificada por mil iris 6 licados piés de la insensible mora .
La voz de su profeta llamando á
d~cubrian ~u horizonte de dilatados
los
creyentes en el Ílltimo dia, no la
jar&lt;iines: en torno se estendian almohubiera
quizá conmovi~o, y un suspihadones de terciopelo verde con franro
acongojado
que lanzó el cautivo,
jas de oro, intermediados por floreros
penetró
hasta
el
fondo de su pecho.de porcelana y por perfumadores de
t,Eres
tú1
le
dijo
con voz desmayada
plata. Un tapiz de brocado cubría el
pavimento, y en el centro un bafio de y débil: eres tú, Fadrique1-0sg-uaralabastro recibia los caños de agua daba el sueño; ¡feliz quien puede dorolorosa que le tributaban dos ánades mir, señora, mientras que todos velan!
¡feliz quien encuentra un lugar de rede oro.
Todo era placer al rededor de la frigerio cuando la naturaleza abrasa
bella vírgen, todo luto y' desconsuelo toclo lo que vive sobre la tierra!-tDoren lo íntimo de su corazon. Como si mir1 Fadrique, si yo pudiera dormir
no estuviera aquel aposento ecsamina· un solo momento. __ .si yo pudiera
do con una mirada, Zulema recorre dormir eternamentel-Y luego, afircon las suyas las paredes de aquel mando mas el tono de la voz, y como
pabellon, se revuelve con violencia, si ya estuviera del todo reportada á su
su tocado se descompone, el cabello estado natural, añadió.-Mas habrá
flota en torno al ímpetu de su mo- descansado en estos c~atro dias mi jarvimiento, y luego desesperada y ecs- dinero, cuando ni un solo ramo me ha
ánime cae sobre uno de aquellos co- oirecido.-Sefiora, yo sé que cualquiegines que la rodean, así como la er- ra que haya sido mi origen, al presenguida palma agitada por el huracan te por mi desgracia soy esclavo vuesen medio del desierto, sacude una y tro......cautivo de vuestro padre. Nunotra vez su ramage al rededor de sí, ca compré en balde su amargo pan ni
y al fin. tronchada por el pié, se des- un solo dia.-Yo no quiero reconvenir al cautivo, dijo corrida Zulema.....
ploma sobre la arena.
y luego a:riadió tiernamente, ¡,pero no
III.
tengo motivos !:Jara quejarme del caCruzados ambos brazos, la cabeza ballero1-El caballero, sefiora, ha reinclinada, la barba sobre ~l pecho y la gado con llanto estos dias las flores
vista fija en un solo objeto, contempla- que el cautivo debia cultivar para vuesba D. Fadrique de Carbajal el descui- tra boda.-Y iquién te ha dicho que
dado cuerpo de Zulema que yace so- la ptepares1-Q.uien pudiera saberlo
bre aquellos taburetes como un manto y no tenia Ínteres en callármelo.arrojado en el lecho en un 'instante Fadrique, cuando despues de la bata·
de entusiasmo 6 de cólera. Lenta- lla de los infantes me presentaron tu

..

�244

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.

cuerpo ensangrentado, el médico debia tambien saber tu suerte; él te prepiraba la mortaja, y yo te curaba; y
yo te decía que vivirias por mí, y yo
sola te dije la verdad. Cuando cautivo despues en la· Alambra _gemias
sin esperanza, tu comitre no te hablaba mas que de nuevas cadenas, yo so•
la te consolaba, yo sola te anunciaba
mejor fortuna, te decia qne serias pa·
ra mí, y yo sola te dije la verdad. Y
despues, Fadrique, despues cuando el
cautiverio de amor vino á aprisionarnos á ambos mas que el de tus hierros,
cuando abrasados ambos en lo íntimo
de nuestros corazones, desesperábamos de poder comunicarno~ mutuamente nuestros pensamientos, yo sola
te lo prometía, yo te enseñaba el Ieñguage de las flores,. yo te lisonjeaba
con la procsimidad de mejores días, y
yo sola, tú lo sabes, yo sola te dije la
verdad. ¡Ingrato, tantas pruebas no
han bastado ni aun á inspirarte confianza; todas ellas no han podido alcanzar el que siquiera me creyeses!
Arrojóse precipitado á los piés de
su amaJa D. F;'adrique, llevó enagenado su blanca mano á los labios, y
cuando intentaba desplegarlos para
justificarse y escuchar una y otra protesta de que era amada, el canto de
Zaida vino á interrumpirlos.-Es mi
padre, adios.-¡,Tengo un rivan ¡,Me
dejarás de amar1-No: primero morir, te lo juro, morfr gozando, dijo leyendo el rótulo ___.E~ta tarde dejaré
un ramo en la fuente del dragon, allí
vendré con el hagib.-Estas fueron
las últimas palabras que Zulema dijo
dirigiéndose ya azorada ácia donde
sonaba ta voz de su amiga.

IV.
Incomprensible fué para D. Fadri•
que el ramo que Zulema le dejó jun•
to á la fuente: era el caballero tan
diestro en descifrar aque1la especie de.
escritos, que ni el árabe mas galan
pudiera aventajarle. Pero en aquella ocasion se molestaba en vano dando vueltas á aquel conjunto de flores
sin poder entender el arcano que en
ellos se encerraba; unos cuantos boto·
nes de siempreviva le indicabaQ la
constancia de Z ulema. Y luego una
zarza rosa venia á recordarle su ma·
la ventura; el colchico le decia clara·
mente: Pas6 el tiempo de la felicidad;
pero puesta á su lado una retama, le
infundía alguna esperanza; queria luego con mas ahinco penetrar el sentido, y entre mil insignificantes flores
solo un cris6como significaba algo no
hacerse esperar. Conoció pues que
Zulema obligada á hacer aquel ramo
en presencia del hagib, habria puesto
en él mil cosas insignificantes solo por
condescender con su molesto acompa•
ñante¡ pero con todo, un eliotropo que
descollaba en medio, le gritaba con
muda voz: Yo te amo, y esto le consolaba.
Pero ¡ay! esto no basta, 'el tiempo
urge mas que nunca:; quizá al amane•
cer Zulema será de otro; las bodas se
van á celebrar en la madrugada, y yo
puedo hablarla! Si á lo menos pudiera
darla una cita; pero ¡,y qué mediosL..
En aquel momento vió pasara! anciano
padre de Zulema por una encrucijada:
una idea se le presentó, y no la babia
aun de todo punto reflecsionado, cuando ya estaba puesta en práctica. Cortó dos tallos de anagalida, y dirigién·

dose al viejo musulman, le dijo.- ·'Sefior, vuestra hija ha estado buscando
de estas flores para un medicament;
toda la tarde, y no ha podido hallar•
las; ofrecédsela pues, y advertirla en
mi nombre que aun mejor que llevar·
la al pecho es, segun la usanza de los
mios, beber ,,el agua que deja este vegetal despues de puesto al sereno por
dos horas en la ventana." Bien sabia
el mahometano que aquella flor significaba cita; pero el lenguage franco
del cristiano leº hizo abandonar esa
idea. Sin antecedente ninguno de la
pasion de su hija, sabiendo ademas·
cuán medicinal era aquella planta, é
ignorando que el cautivo supiese el
significado que pudiera tener, no dudó un punto en dársela á Zulema, y
referirla esactamente las palabras del
jardinero.

v.
No puedo mas, Fadrique mio, ya
lo ves: hace_cerca de doce horas que
caminamos sin dr.scansar, y luego es·
te sol.-Y como traes la cabeza descubierta, como te dejaste el turbante
deshecho en la ventana por donde escapaste; ..... ¿quieres que te lleve un rato1-No, mejor será que descansemos
un poco aquí á la sombra de este pe•
fiasco¡ ya les llevamos sin duda mucha ventaja, y si no saben el camw'o
que hemos tomado. __ . - Sí, aquí, mira cuan ffesco está este sitio, sentémo•
nos.-Quítate tu armadura, mi buen
Fadrique; ¡ay! como abrasa, parece
que acaba de salir de la fragua.-¡Si
vieras mi corazon, hermosa mia, si lo
vieras como ardel-Yo no sé como
estuviste tan cuidadoso de sustraer to•
do este hierro, ¡cómo pesa! lo ves? te

..

245

ha sofocado muchoJ tu cabello está to•
do mojado, tus megillas de color de
grana! ¡qué hermoso eres, cristiano
mio! t Dime; falta mucho para tu tierra1 allí seré esposa tuya, ¡,no es verdad1 y dí, tcómo me llamarás~ Isabel
tno es esto? y yo seré tu amiga, y tu
hermana, y vivirémos juntos, y para
siempre, porque ¿no me has dicho que
tu Alá lleva al paraíso unidos á los
esposos que son virtuosos1- Sí, querida mia, en la gloria está el colmo de
todos los bien~es.- t Y qué mayor bien
que tenerte así á mi lado1 en este momento no trocaria yo este poco de sombra y ese pefiasco altísimo inculto, por
todos los palacios de Granada; ipor
qué le miras con esa especie de horror1-Dos antepasados mios fueron
precipitados junto á Martos de una elevacion igual.- tY por qué1-Por
la venganza de un rey.-Pues qué
¡p.o me has dicho que Jesus prohibe
la venganza1-íAh! quién sabe adonde nos llevan las pasiones! pero mira, tqué polvareda es aquella?-Sin
duda 'algun ganado ____ no, que son
caballeros; si serán?___ _y moros sin
duda.-¡Ay de mí! huyamos, es tupadre, mira su turbante rojo. __ .Poniéndose precipitadamente las armas y corriendo ya, decía esto D. Fadrique.Somos perdidos, han cercado la montafia, no nos queda mas recurso que
trepar por ella. __ . Así comenzaron á
hacerlo: los moros dejados los caballos al pié, trepaban tambien tras ellos:
en vano D. Fadrique y su bella fugitiva, aglomerando cuantas piedras y
troncos les suministraba como armas
la desesperacion, las dejaban caer con
gran destrozo -de los contrarios. Una
nube de dardos los cubria, y el pobre

�246

EL MOSAICO .MEXICANO. -TOMO VII.

crístiano tuvo que desprenderse del da. El vestido de esta se desgarra en
escudo ,para que su amada se resguar- fin, y viene su cadáver vagando por•
dase. Cuanclo mas estrechába ya el el aire·como el de una paloma herida
cerro, una piedra disparada por mano de una flecha á reposar junto al de
de la-misma mora vino á herit en una aquel por' quie~ babia ta~tas veces jupierna y á derribar á su padre. Pa- rado morir gozando.
róse un momento la pelea con el soVI.
bresado que esto causó.-~ntrégate,
Esta montafi.a que está junto á Anla decia despues á Zulema, entrégate tequero, recibió por esta causa el nom·
á tu padre, hija desnaturaljzada, y él bre de La Peña de los enamorados, y
te perdonará; la sangre de ese peNo, nuestro grave historiador Mariana, a1
no la tuya, es la q1,1e necesita mi ven- indicar ligeramente este suceso, afia·
gan:ta. Negóse la amante granadi- de: "Constancia que se empleara mena, y renovóse con mas furia el asal- jor en otra hazafi.a, y les fuera bien- .
to. Apenas quedaban algunas varas · contada la muerte si la padecieran por
de terreno y~ cerca de la cumbre y la virtud y en defensa de la verdadera
junto al horrible despefi.adero á los relig~on, y no por satisfacer sus ape·
desgraciados, cuando D. Fadrique, he- titos desenfrenados."
rido -por J:Iiil partes, la dijo.-EntréR. DE T.
gate, amada de mi alma, y sálvate, yo
ya no puedo vivir,. t,qué me importa
morir ahora ó dentro de algunas horas, morir de flechazos ó de una cuTratándose en una tertulia de cuál
chillada1 - Si tú mueres, muramos
era el caminó por donde el sol volvía
juntos, morir gozando, dijo la mor~
de Poniente á Oriente para empezar to·
abrazándose con su amado, y precidos los dias su carrera, dijo una dama
pitándose con él en el abismo.
Una zarza vino á detenerla por la franc(lsa con mucho aire de satisfacvestidura y á ofrecer á su desalmado cion: '\Pues qué duda puede haber
padre el horrible espectácul? de una
en esoi Vuelve por el mismo cami•
hija que prefería morir con su amat;·
no· por donde fué de Oriente á Ponien·
te á vivir con él. Su cuerpo pendía
te."
"Si fuera así, le advirtió uno de
como el nido de una águila en un lugar enteramente inaccesible á todo so- los contertulios, le viéramos al volver
corro. En vano el moro al borde de como le vemos iil ir."-"¡Q.ué ~bjeaquel abismo, la llamaba y la_tendia u- cion tan simple!" replicó la dama aun
na y otra'banda de l?s turbantes¡ ninmas satisfecha que antes. ¡,Cómo lo
-gimo llegaba. Entretanto D. Fadríque
mas pesado por sus armas, se había hemos de ver cuando vuelve, si enton·
es de noche1
despPendido 'de los brazos de su dama
y terminado ·su mísera ecsistencia allá'
en el fondo, en el sitio mismo donde
poco ha reposaba en brazos de su ama·

EL MOSAICO MEXIOANO.-To.Mo Vll.

•

24.7

..,
r

ENTERRADOS VIVOS.

•

· N caballero frances con
quien conversábamos sobre el particular pocos
dias ha, nos refirió los siguientes casos tomados de las relacio-.
nes de médicos fidedignos. Es penoso publicarlos¡ pero deben conocerse
para ~vitar, si es posible, la repeticion
de otros de igual naturaleza.
La vida se suspende parcial y momentáneamente, con mas frecuencia
en la asfixia, histérico, letargo, hipocondría, convulsiones, síncope, catalepsia, pérdida escesiva de sangre, tétano, apoplegí~, epilepsia y éxtasis.
El canciller Bacon refiere ·que el
Dr. Scotto, llamado el sutil, fué enterrado vivo en Colonia, y que restableciéndose de su muerte aparente, secomió las manos,y rompió su cabeza en
el sepulcro.
Una sefi.ora fué enterrada en la iglesia de los frailes capuchinos de Tolosa,
con un anillo de diamanies en eldedo.
Un criado entró en la bóveda para robarse el anillo¡ y como el dedo estaba
hinchado y no podía sacar la joya, comenzó á cortárselo: la difunta dió un
grito muy fuerte, "t. el lad~on cayó sin
sentido. Rezafiatt 1'ós ·1railes sus ora·
ciones de la mañana, cuando oyeron

...

ces

..

.':,

..,

algunos quejidos, y encontraron á la
·señ.ora viva y al criado muerto¡ de ma·
nera que la mue,r~e tuv~ su presa, so•
lo se cambiaron las víctimas.
Habiendo muerto en el hospital de
la ciudad un portero de París, fué conducido con los otros muertos al mismo sepulcro. Volvió en sí á cosa de
las once de la noche, hizo pedazos la
sábana en que estaba envuelto, se dirigió 6:su casa, tocó la puerta, que al
principio no· se la querían abrir, y volvió á acostarse en su cama como ·si
nada hubiera sucedido.
En el año de 1756 se creyó muerta en París ~ una muger, y se puso el
cuerpo encima de alguna paja Y, con
una vela en los piés. Unos jóvenes
que estaban sentados al rededor del
cadáver, comenzarol;l á jugar, y tira•
ron la vela¡ se P.rendió la paja, y la difunta que estaba rodeada de llamas arrojó un grito penetrante¡ se le prestaron ausilios- á tiempo, y se restableció
de tal modo, que tuvo varios hijos despues de su resurreccion.
El abate Pr-evot, bien cónocido por
sus producciones literarias, fué acometido de un ataque apoplético el día
21 de rJoviembre de 1763, al pasar
por el bosque de Chantilly. Lo cic-

�•

EL MOSAICO MEXICANO.

r

248

ToMo Vil.

249

EL MOSAICO MEXIOANO.-'l'oMo VU.

yeron muerto, y lo condujeron á la ca- se, y recordando que le gustaba musa del magistrado municipal del pue- cho la música de timbales y las canciones que cantaban los timbaleros,
blor que dispuso se procediera á la aullamó á uno. La difunta comenzó á
topsía del cuerpo. Un grito muy agumoverse y á hablar al oir el instru•
do probó á los espectadores que el desme11to. Sobrevivió cuarenta afios á
graciado aun vivia: espiró de resultas
su muerte aparente.
de la herida.
Andres V esale, primer médico de
El Dr. Devaux, cirujano ~el hosCárlos V. y Felipe II., despues de apital de S. Cosme de Paris, tenia una
sistir en una enfermedad á un noble
criada que babia sido llevada tres veespafiol , creyó que babia muerto.
ces á enterrar: la última vez no volvió
en sí hasta el momento en que bajaba Consiguió permiso para ecsaminar el
€:l cajon al sepulcro. Habiendo muer- cuerpo, y apenas había introducido el
brsturi y abierto el pecho, cuando no•
to de nuevo, se conservó el cadáver
tó que le palpitaba el corazon. Los
por seis dias en la casa, para no tener
parientes del difunto Jo persiguieron
el trabajo de traerla por cuarta vez.
como culpable de asesinato y al inquiUn tal Mr. Rousseau de Rouen, se
sidor por el delito de profanacion. Hababia casado con una jóven de catorbiéndose interesado el rey en su favor,
ce anos, á quien dejó en entera salud
consiguió que no fuera condenado mas
al emprender un corto viage. Rabian
que á hacer un viage á la tierra Santa.
pasado pocos dias cuando se le avisó
En la sesion del 10 de Mayo de
que si no regresaba inmediatamente,
1827 de la academia real de medici·
encontraría enterrada á su muger: al
na, leyó M. Chantournelle una mellegar á la casa vió que se hadan los
moria sobre los inconvenientes que repreparativos del entierro. D espedasultaban de las inhumaciones violenzado por el dolor, previno que llevaran
tas. Con este motivo se su~citó una
el cajon á su cuarto para desclavarlo:
discusion, en la cual manifestó M. Descolocó el cuerp~ en una cama, y disgenettes que babia oido decir á M.
puso que se le hicieran veinte y cinco
Touret, ene.argado de trasladar los
incisiones. A la vigésima sesta, que
huesos del cementerio de los inocen·
probablemente fué mas profunda que tes, que se habian encontrado varios
lasdemas, esclamó la difunta: "Cuidaesqueletos en posturas que indicaban
do, que me han lastimado mucho." Se
que se habian movido despues de su
le prestaron en el acto toda clase de
entierro. Causó esto tanta sensacion
ausilios. Despues de este accidente,
á M. Touret, que en su testamento intuvo la sefl.ora veinte y seis hijos.
sertó un artículo relativo á su en·
La muger de Mr. Duhamel, céletierro.
bre abogado, fué colocada en una me(Tha family magazlne.-Trad. por T. y B. )
sa pan. ser enterrada, pues hacia 24
horas que no daba sefl.ales de vida.
El marido se opuso á ello, porque no
creyó que estuviera muerta, sino en
una especie de letargo: para cerciorar-

•

- -- - -

.•

·•~O-o-o~•~•--

LEVES DE LA

vrsr ON. -DrRECCION

DE LOS OBJETOS VISIBLES.

-

\

..

•

L percibir el ojo cualquier- Iros, se consigne lu estabilidad inva,
punto A de un objeto, ( la riable de los objetos.
p~nta de la pluma por
Causa de la vision directa.-Como

·
eJemplo) recibe los rayos
que la hacen visible con diferentes
grados de inclinacion; pero á pesar
de la diferencia de estos grados el ob•
l
Jeto solo se ve en la direccion del rayo c~ntral A B que es sirmpre perpendicular á la retina; siendo Ja superficie de esta retina de forma esférica,
y estos rayos perpendiculares á ella
deben invariablemente pasar por u~
punto que es el centro de la curva de
la retina, y que por lo mismo es cono•
cida bajo el nombre del centro de la
direccion visible. Este centro es ún
punto fijo en el ~umor vitrioso, y como nunca cambia de lugar por grande que sea la rotacion del ojo, es evidente que debe ser el mismo á cuyo
rededor gira el ojo cuando se mueve.
Por esta coincidencia de los dos cenToM. vu.-XI.
2

.

..

.

.....

los humores del ojo obran como un
lente convecso, los objetos se estampan en la retina en una posicion inversa. Hay muchas personas que no
pueden comprender que la inversion
de la imágen sea la que produzca la
vision direcu, y algunos de los antiguos filósofos creian que era uno de
los misterios de la naturaleza; pero
todo se esplica fácilmente apelando á
las leyes de la direccion visible. Debe t~nerse presente que los rayos de
la d1reccion visible se cruzan en el
punto 6 centro de dicha direccion los
de hi. parte baja de la pintura van 'á la
alta del objeto, y viceversa.

Facultad del ojo de percibir los ob•
jetos á diferentes distancias.-Los rayos que salen del ojo para los objetos
al leer un libro ú otra cosa, forman

�•

"'

250

EL MOSAICO MEXICANO.-To1,10 Vil.

un ángul~ mucho mayor que los que
caen sobre- el ojo al ver un paisage ú
objeto lejano, y como consecuencia de
esta diferencia en la incJinacion de los
rayos, la hay tambien tin , 101 grados
en que los divt&gt;rsos rayos se l'e\ib~
en un foco. Los rayos que salen desde el libro que tengo delante, por ejemplo, como forman un ángulo mayor,
se reunen mas pronto en un foc.o que
los que vienen del paisage, y por lo
mismo, si la retina recibiera el foco
de los rayos del libro, el foco de los
del paisage se formaría detras, y no se
veria mas que una imágen casi borrada; pero si ai'contrario se adaptara la
retina para recibir los focos de los rayos del paisage lejano, los del libro
no llegarian, y serian por lo mismo invisibles, Para obviar á estas dificultades, posee el ojo la facultad de ajustar sus diferentes partes á la distancia
de los diversos objetos que ve, de modo
que siempre los rayos visuales se reunan en un punto en la retina. Esto
se consigue ·con la alteracion de la
convecsidad de la córnea y el movimiento del lente cristalino ácercándo~
lo ó alejándolo de la pupila, aumentándose ó disminuyéndóse así el. eje
del ojo, y siendo mayor ó menor el
grado de convergencia conforme se
necesite. Estos hennosos movimientos casi se vuelven involuntarios poi:.
medio del uso, aunque se IJUeden ó no
hacer conforme se quiera. El lector
puede hacer la esperiencia fijanao la
vista en el libro y dejando repoáarla
en seguida'. , Verá las letras confusamente y como si tuviera la vista cansada, El estado de reposo es natural
en el ojo y mas comun en los présbitas como lo son generalmente los an-

•

i

BL MOSAICO MEXICANO.-'l'oM.O· VII.

h

cianos, porque emos notado que puede aistinguir fácilmente los objetos lejanos y no los inmediatos.
¿Por qúé, soio se ven los objetos sencill()&amp; OQn, ~mbos OJOS '!/ no repetidos?
-'Mucho tiempo 5'e ha perdido en esplicar este fenómeno; pero como vivimos en una época en que se recurre
á los hechos mas que á las teorías, es
fácil esplicarlo, Con el ausilio de los
músculos derechos del ojo podemos
dirigir el eje de cad~ ojo, de manera
que cuando se prolongan, se encuentran en cualquier punto á la distancia
de seis pulgadas. Escojamos para el
efec~o una vela enéendida en el estrerrio de una galería oscura, y dirijamos
los ojos ácia la luz. Se formará una
pintura de ella en la retina de ca."da
ojo; pero com9 las líneas de la direccion visible de cualquiera de los puntos correspon'cliente á las dos pinturas se reun,an en un punto verdadero
del objeto, los dos puntos pintados deben verse como uno solo, y la reunion
de puntos que forman la pintura de la
vela en un ojo, coinciden perfectamente con la reunion de los puntos que
forman la del otro.
Causas que produce?7, la vista lar·
ga.-Los viejos soncomunmente présbitas, quiere decir que pierden la facultad de fijar la vista á pequeñas distancias: esto sucede porque se aplasta
la córnea Y' pierde su figura el lente
cristalino, disminuyéndose '"la potencia de reftaccion aguda.
Causas que producen la vista corta.
-La vista corta proviene precisamente de lo contrario que la largá; de demasiada convecsidad de la córnea y
de la mucha densidad en la estructura del lente cristalino, por lo cual los

rayos visuales que salen ae los ,objetos cercanos se reunen en un foco antes ¡le Ilegar á la retina.' La Providencia ha puesto un remedio á estas
enfermedades inventando los anteojos,
que comenzaron á usarse en Holanda
á principios del siglo XIV. Po~ medio de estos instrumentos tan senc1llos,

se corrige la vista larga, con el uso qe
un lente convecso, que reune los rayos
en un foco sobre la retina; y tambi~n
la vista corta con un lente cóncavo
que esparce los rayos é impide que se
réunan algo antes 4e llegar á la retina.

'1

A es el ojo de un coito de vista. B, es una flecha que trata de ver, pero
sin c~nseguirlo, por la convergencia de l&lt;ls rayos visuales en C, antes que lleguen á la retina D.
,
. .
.
,
_
E es el mismo ojo situado en 1crual pos1c10n, para mamfestar como por me
dio de un lente cóncavo G, se ~pareen los rayos y la imágen de la flecha
G se reune en la retina H.
\

MOVIMIENTOS DEL OJO,

·. ' 'I ¡

Al observar con un telescopio nos
llama fa atencion la facilidad con ·que
se fija de un objeto en otro á la voluntad del hombre, y conocemos que sin
el ausilio de muchas ruedas y tuercas,
por las cuales se hacen los movimientos, seria completamente inútil el instrumento: lo mismo sucederia con el
ojo. Ya hemos manifestado que en
todas sus partes está admirablemente
dispuesto para producir la vision, y
ahora probarémos que tiene el aparato necesario para que sus · facultades
satisfagan constantemente nuestras necesidades y deseo~. El Dr. More, en

su antídoto c01ttra el ateismo, ha dicho que el ojo
de una estructura
tan perfecta, que el ateista debia haber
fijado su atencion en [!les maravi~as,
y sin mas dudas pasar de la admira·
cion de la obra á la del Supremo Ha·
cedor de ella; pero para dar mayor
fuerza al argumento, dice: que pudien·
do mover el hombre todo su cuerpo
ácia arriba y abajo y en todas direcciones, podia haber creído que ya tenia
lo suficiente; pero la naturaleza tambien ha añadido músculos á los ojos,
para que no les falte ninguna perfeccion, porque se ofrece á menudo que
movamos los ojos y no la cabeza, como cuando leemos, y al ver los objetos

es

�252

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo l'U.

que se ponen cerca de nosotros, y pa·

ra que esto se haga mas fácilmente, ha
proporcionado á este órgano seis músculos para moverlo ácia arriba, ácia
abajo, á qerecha, k izquierda, oblicua.
mente y al rededor: Despues de estas observaciones, pasarémos á hablar
de los pormenores ad~irables del aparato muscular por cuyo ·medio se
.mueve el ojo. - El ojo en su natural
posicion, está colocado en una concavidad huesosa llamada órbita, descansando en lecho de gordura tan suave
que permite fácilmente que se muev~
el ojo en todas direcciones. Cuatro
músculos derechos y dos oblicuos producen los movimientos.

EL MOSAICO MEXICANO.-To1tto .VII.
Núm. 2 . -El ~ea.tus deprimen,
oculi. El término latino significa el
músculo derecho que abaja el ojo. Sale
del hueso esferoidal desde el fin de la
cámara del ojo, y pasa ácia a15ajo y
adelante y por la capa esclerótica hasta el estremo de la bola del ojo: este
músculo está colocado en direccion
opuesta al attolens y por Io'mismo tiene un uso enteramente contrario. Sirve para voltear el ojo ácia abajo, y por
eso se le ha dado el nombre de hú11iilis.
Núm. 3.-El rectus adducens óéuli.-El término latino significa el músculo derecho que llama ácia dentro
la bola del ojo. Sale como el precedente desde el centro de la cámara del
ojo y pasando por el ángulo interior
de los párpados hasta la capa esclerótica por el lado inmediato á la nariz,
sirve para llamar e~ ojo ácia dentro.
Se le dió el nombre de bibitorius que
significa en latin el bebedor, porque
volteamos el ojo ácia adentro en el
acto de beber como para ecsaminar el
líquido.
,
Núm. 4.-El rectus abducens óculi
que significa el músculo derecho que

lllUSCULOS DE.R.ECHOS.

• Núm. 1.-El rect1ts attolem oculi.
-El t~rmino latino indica que es el
músculo con que se levanta rectamente el ojo. Este mút,culo sale de una
parte del hueso esfenoida! (Sphenoidal) desde el centro de la concavidad
del ojo, y pasa adelante y ácia arriba
d; la capa esclerótica en la punta de
la bola del ojo: sirve para voltear el
ojo ácia arriba como en los actos de
. devocion, y para espresar la ira, por
cuyo motivo fué llamado por los antiguos anatóºmicos superbus, que indica
una mirada severa.

La córnea con los cua#ro mi,sculos rectos del ojo, cuyos tendones se nutien con la capa escleTótica.
a, el Attolens: b, el Deprimens: c, el adductor: d, abductor.

l

263

impele la bola del ojo áda afuera.Sale desde la parte mas interior de la
órbita y avanza basta el· ángulo esterior de los párl?ados y ~a por la capa esclerótica, mtroduc1éndose por el
lado de la bola del ojo inmediata á la
sien: sirve pa.ra llamar el ojo ácia
fuera y para apartarlo de la nariz.
Nuestros abuelos le llamaban el · indignabu1~11.s, porque por medio de este músculo se echan esas miradas del
lado que espresan la cólera y el resentimiento.
Estos cuatro músculos protege?! y
rodean el nervio ÓJ?tico cuando entra
en la cámara del OJO, y al terminar se
convierten en cuatro tendones anchos
que resguardan la bola-del ojo y aumentan mucho su fuerza.

.

lllUSCULOS OBLICUOS,

Núm. 1.-0blicuw superior óculi,
que significa el músculo principal de
los lados del ojo. 'I'ambien se le llama L ongissim.us óculí por su tamafl.o comparado con el segundo músculo oblicuo, que por ser muy pequefl.o
es conocido bajo el nombre de brevissimus óculi.

Músculos del ojo vistos de lado en sus posiciones naturales.
a, b, c, d, los cuatro músculos derechos (a, está volteado ácia arriba para
que puedan verse los otros), e, es el músculo oblicuo, f el ncnio óptico (no se
pone el segundo músculo oblíc110, pero se infiere su situacion.)

�•

..

254

EL MOSAICO MEXIGANO.-To11110 VII.

EL MOSAICO MEXlOANO.-ToMo VII.

Este músculo es bajo muchos as- perfectamente el objeto deseado. Es•
pectos uno de los principal;s, y como to es precisamente Jo que sucede con
es una prueba admirable de la sabidu- el gran músculo oblicuo del ojo huría del Ciiador, ecsige teda nuestra mano. Cowper en su Myotomia Reatencion. Comienia en el fondo de formata, ha observado que cuando alla órbita que transmite el nervio óp- guno de los músculos derechos se contico: desde alli pasa al rededor de la trae' impele la bola del ojo ácia a·
.
bola del ojo oblicuamente hasta el can- dentro ·con igual fuerza, q_ue es precithus ó ángulo interior de los párpa- samente lo que -hace de un modo ad·
dos, en cuyo lado superior hay un a- ~irable el gran músculo oblicuo ayu·
nillo cartilaginoso llamado trochlea, dado de su compañero pequeño. La
por el que pasa como un cable por fuerza superior de los músculos dereuna polea, y volteando ácia atras si- chos hace su efecto rectamente, y por
gue entre el primer músculo derecho medio &lt;le un mecanismo muy sencillo
y la bola del ojo, y aumentando de an- y hermoso se duplica la potencia de
cho, pasa hasta la capa esclerótica de un músculo débil, y las ventajas que
la bola del ojo, cerca del abductor: debian resultar atendida ¡¡u posicion
cuando se mueve, hace girar el ojo al oblicua, sirven precisamente para con·
rededor de su eje ácia la nariz, y al tribulr á facilitar aquellos mismos IDO·
mismo tiempo lo impele ácia adelan- vimientos que podia creerse entorpe•
ceria.
te inclinando la pupila para abajo.
Núm. 2.-0blicuus inferior óculi,
· El sabio Dr. Peley, hablando d¡i un
ó
el
pequefl.o músculo sesgado del ojo.
múscu1o de la misma estructura que
-Sale
de la parte baja de la órbita in·
sirve en los animales para limpiar el
mediata
á la nariz, y pasando oblicuaojo del poivo y otras suciedades, hace
algunas observaciÓnes que ahora vie- mente y ácia airas en direccion trans•
nen al caso. Dice, despues de descri- versal, se desliza por debajo del depribir su mecanismo maravilloso, que un mens y se estiende en un tendon au•
músculo pasa pot un anillo y da vuel- cho por la parte posterior y esterior
ta al rededor como en una garrucha. de la esclerótica, que se h8:l la entre
Observa las ventajas que de ello re- el abducens y el nervio óptico. Sirve
sultan: un músculo sencillo con un para hacer girar el ojo al rededor de su
·1endon derecho, que son los-comunes, eje separándolo de la nariz, y al mishubiera sido suficiente si pudiera alar- mo tiempo para inclinarle ácia adegarse lo necesario; pero la contrac- lante y dirigir li,. pupila ácia arriba.

del Criador, que en el modo admirable con que ha colocado los miísculos
del ojo para que se muevan en todas
direcciones, conservando siempre el
paralelismo del ojo, que es necesario
para la verdadera vision, y para lo
cual está admirablemente adaptada la
forma, posicion y fuerza de cada músculo; pero lo qu_e debe notarse sobre todo es, el equilibrio esquisito de
todos los músculos, que resulta en parte por la igualdad de la fuerza, como
sucede con el adductor y el abductor,
y en parte por su otigen peculiar ó
la adicion de la troclea, como. se observa con el attolens y deprimens.
Por medio de este equilibrfo tan esacto
y curioso, no solo se evitan las contorsiones desarregladas· del oj1t, sino que
puede con la mayor prontitud fijarse
en cualquier objeto.
Considerando por lo mismo, dice
Ray, en S1J, sabiduría de Días manifestada en las obras de la Creacion,
que el ojo se compone de tantas partes diversas, que contribuyen todas á
producir la vision; que algunas son
absolutamente necesarias, otras muy
útiles y convenientes, iquién podrá dudar de que ,este órgano se destinó é
hizo precisamente para el objeto en
que se emplea1
(Thc family n,agazino.-Traducido para. el Mosaico por T. y B.)

cion necesaria para mover la memE~UILIBRIO DE LOS JllUSCULOS
brana sobre todo el ojo, ecsige un mús·
DEL OJO.
culo mas grande que el que podia saEsto lo esvlica muy bien Mr. Durlir derecho del estremo del ojo. Por
r
han
en su teología fisica: insertarélo mismo era necesario" que tuviera
'
mos
por
lo mismo alguna de sus obmayor tamaño y ocupara menos esservaciones.
pacio, que la cuerda del músculo forEn M.da se cono&lt;;e mas el ¡lesignio
mara un ángulo, con lo que se logra

¿QUE ES EDUCACION?

III

AREOE esta una pregun-

a, '- ta muy sencilla yfácil de

-.: résponder; pero' la mayor
.,:,, · parte de los que así piensan se verían apurados para datle una

..

255

solucion cor,recl&amp;. El hombre, en todQ país libre, necesita tres,,clases de
educacion: una que le habilite para el
oficio ó carrera que~haya d~ seguir,
esta es la educaciorÍ profesionál: otra
que le h.aga conocer S!,IS obligaciones
como hombre y ciudadano, y será la
educacian mo~al y política; y P,Or último, una que le enseñe sus deberes
ácia la Di-,inidad y el fin para que fué
criado , esto es educacion religiosa.
Ahora bien: lo mas útil para el hombre es aquello que tiende mas directa•
mente á promover sü felicidad, cosa
tan palpable, que hasta el repetirlo pa·
rece trivial. Sin embargo, se toma
genaralmente la voz útil en un sentido muy diverso, aplicándola, no á lo
que puede hacer al hombre verdaderamente dichoso, sino á aquello que
le proporciona dinero, y bajo este prin,
cipio se considera la educacion pro·
fesional como la mas necesaria, murmeyando del tiempo empleado en las
otras, especialmente si ocasionan la
menor distraccion en el estudio de lo
que se tiene por verdaderamenté útil,
esto es, lo que proporciona al hombre
los medios de subsistir. Pudiéramos
no obstante set. todos muy hábiles y
diestros en nuestras respectivas ptofesiones, sin dejar por eso de ser en ge•
neral ignorantes, miserables y perversos. Mientras nos hall'ásemos ocupados en nuestro trabajo, todo iria bien;
pero no siempre se puede trabajar.
Hay un tiempo que pasamos con nuestras familias, otro que dedicamos á la
sociedad de nuestros amigos y ~elaciones, y otro no menos importante que
empleamos con nosotros mismos. Si
no sabemos hacer buen uso de estos
diferentes periodos, somos en ;realidad

'

,

J

�256
,.
....

'

EL .MOSAI0O MEXlCANO.-=-'l'oMo VII.

251

EL MOSAICO M:EXlOANO.-ToMo VII.

seres nulos y despreciables, por ma.s
que seamos escelentes_ abogados, médicos, ingenieros, artesaaos, labradores ó cualquieta otra cosa á que nos
dediquemos. Lo que nos enseña, pues,
á empl~r bien el tiempo tanto en · la
sociedad como en el trabajo, no es la
educacion profesfonal, sino la general.
Esta 11$ la educación indispensable á
toda clase de pers·onas; la que enseña
al hombre en primer lugar sus deberes para con Dios y con sus semejantes, que forma sus principios y carácter acostumbrándole á pen~r en 'los
demas y no siempre en sí mismo: gue
le pone en estado de -ser ciudadano
honrado y buen patricio, inspirándole
respeto y obedien,cia á las leyes despues de haber prpcurado contribuir á
que estas sean én lo posible perfectas:
que le ensei'ia que un gobierno justo
y celoso no puede ni debe consultar
los intereses de un solo individuo ó
corporacion coñ preferencia á otra, sino atender al bienestar general; que
cada clase de la sociedad debe dar y
recibir, y__ que si los hombre~ íns'istiesen en obrar cada uno á su antojo, no
habria otra cosa que confusion y tiranía. Siendo pues, la ignorancia y modo vicioso de razonar la causa inmediata de los d~saciertos que se cometen en los negocios públicos y privados, aquello que nos ensei'ia á raciocinar con criterio, poniéndonos en guardia contra los ardides y sugestiones de
los sofistas y los escritores nial intencionados, debe considerarse como la
parte mas importante de la educacion
del .hombre, cuyas ventajas reconocerá cada vez que se halle en el caso de
hablar ó éscuchar; y finalmente~ todo
lo que contribuye á vigÓrizar su es-

píritu y dar á las ideas un giro mas
noble y bello, es un aumento de feli•
dan positiva, bien se halle solo ó en
sociedad. Por consecuencia, es utilí·
·simo el .aprender á adl!Jirar y amar
lo hermoso, bien sea en las obras del
Criador ó en las de los hombres, ora
se manifieste en las flores ó en los
campos, en 'las pei'ias ó en Jos bosques,
en los ríos ó en' el mar, bien se ostente en un bello edificiir una buena pintura, una música suave, armoniosa, ó
en los nobles pensamientos é imágenes gloriosas de la 'poesía. Hé aquí
la educacion que hará bu~no, juicioso
y feliz al pueblo. Obténgase esto, y
los fines de 1~ educacion profesional
no- se perderán jamas enteramente.
El buen sentido y rectitud de principios, ausilian eficazmente al hombre
en el buen desempeño de su profésion;
pero su habilidad en cualquiera de
ellas, no le harli mas honrado ni discreto; y no solo ·deben ser consideradas la bondad y discrecion como las
cm~lidades mas útiles y apreciables del
género humano, sino que son artícú·
·los de que nunca puede haber demasía. Ni la !!,bundancia ni la compe·
· tencia podrán disminÚir su :valor; por
la inversa, cuanto mas se generalicen,
tomarán mas estimacion, porque será
mayor el número dé' los _que sepan
apreciarlas.

I

ALU
desde el trono de mármoles y oro,
Ligero las auras y el éter surcando,
Y soles, y mundos, y estrellas dejando,
Envuelto entre nubes de blanco y carmin,
Un ángel del cielo desciende á la tierra,
De púrpura y lino su hermoso vestido,
Sus alas de plumas de esmalte bruñido,
Su rica diadema de perla y rubí.
Pulido de miembros, su tez transparente,
Su rostro nevado, nevado su cuello,
Brillantes sus ojos; casta!lo el cabello,
Delgada cintura, brevísimo el pié.
Flotando en las nubes su túnica rica,
Batiendo en el aire sus trémulas ala~,
Cercado de aromas, de luz y de galas,
El Dios de los cielos con gusto le ve.
Erase este ángel alado
Q.ue á la tierra descendía,
El ángel de Dios enviado
Para cuidar á·María.

I

{Semanario Pintore•co.)

Es preciso hacer la gueua á cinco
cosas: á las enfermedades def cuerpo,
á la ignorancia del espíritu, á las pa·
siones del corazon, á las sediciones de
las ciudades y á la discordia de las
[¡,.milias.-(Pitágoras.)

II.
En una noche de invierno

De aquellas negras y frias,
Y lóbregas, y sombrías,
En que b~ama el aquilon;
ToM. vn.-x1.
3

...

., ..
.• ,. •"'t

En que el rayo se desatá
Y horrísono retronando,
Va en las nubes arrojando
Al mundo una maldicion.
En una noche de aquellas

Que l;is viejas agorer~s
Oyen crujir las vidtieras
Con religioso temor:
Q.ue creen escuchar al diablo,
Y encienden cirios benditos,
Y entonan salmos á gritos
Confundidas de pavor.
En esa noche de invierno,
Una nula en pobre cuna,
Sil) ama ni gente alguna,
Abandonada gemia;
Se perdían sus lamentos
En la horrible tempestad,
Cual pierde la claridad
Ante el sol, dGbil bugia.
Y era la niña de sutil cabello,
De azules ojos y de blanca tez:
De Dios omnipotente fiel destello,
Henchida de hermosura y brillantez.

Las hebras mil de su melena de oro
Ondeaban sueltai¡ por su linda faz¡

�258

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.

Era el arcángel tétrico del lloro,
Que cruza el mundo rápido y fugaz.
Era el celage que risueiio vaga
Entre los pliegues de la noche umbría:
Era feliz ensueño, era una maga
La tierna y hermosísima_María.
Pero la niiia Maria
Miró el mundo sollozando,
Porque en esta tien:a impía
Es ley el nacer llorando.
Porqne en torno de un infante
Tambien las desdichas vuelan,
Y marchitan su semblante,
Y cabe á su cuna velan.
¡,Q.u6 de losniffos-Seria,
Si un ángel del alto ciélo
No cuidara con desvélo
Su ecsistencia aoche y dial
¡Pobres niffos! en la cuna
Llenos de pena y dolor,
Probaran todo el rigor
De la inconstante fortuna.

111.
Era una cuna, y en ella
Una tietna niffa habia,
Hermosa como la estrella
Que es precursora del dia.
Un ángel de luz vestido
Con un laud en la mano,
Miraba á. la nifla ufano,
La arrullaba embebecido.

Y luego el Jaud dejando,
Complacía á la criatura,
En torno de ella .volando
Con snavidad y dulzura.
Ya el aura mansa agitaba
Con sus alas de colores,
O ya en la cuna arrojaba
Adelfas, mirtos y flores.
La niiia que antes lloraba
Con el trueno y tempestad,
Ora risueffa wiraba
A la mágica beldad.
Las manos tiernas tendía
A la celeste vis1on,
Y el ángeLle sonreia
De amotbsa compasion.

Despues el ángel sentado
Abrió el labio de rubi,
Y del Jaud acompaffado,
Comenzó á cantar así:
" Si rugen los aquilones
Y si brama la tormenta,
Reposa, nii!a1 contenta,
No te asustes, niffa, no,
Que solo el feroz malvado
Teme la salia del cielo;
Tú no tiembles, que en el suelo
Eres ángel como yo.
Q.ue esa tu nítida frente,
~ tu pelo rizado,
Ese tu labio encarnado
Y tu rostro virginal,
Revelan, ó niffa bella,
Q.ue eres un soplo del cielo,
Q.ue custodia acá en el suelo,
Un arcá.ngel celestial.
Delira entre blandos sueños,
Vaga entre bosques y flores,
Respira gratos olores,
Pisa alfombras de rubí:
No temas surcar el mundo
Abandonada é inerme,
Delira, ni:ña, y te duerme,
Q.ue un ángel te vela aquí.
Un ángel que el Ser eterno
Te mandó, por-Su clemencia,
A que guarde tu inocencia,
Tu pureza y tu candor;
A que afanoso te guie
En la senda de la vida,
Q.ue se encuentra suspendida
Entre el crimen y el dolor.
Goza mis caricias,
Goza, niiia pura,
De paz y ventura,
Y sueiia un Eden,
Que yo con mis alas
En torno volando,
Daré beso blando
A tu casta sien."
Al son de tan magníficos cantares
El serafin sus párpados cerró,
Y esenta de cuidados y pesares'
La nifla, sonrienao se durmió.

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.
IV.

V.

Dejó María adormida
A la tierna edad muy lejos,
Dejó aquella dulce vida,
De inocencia circuida
Y de dorados reflejos.
Pasó el tiempo en que gozosa
Soñaba bellos jardines,
Y angélica, ruborosa,
Besaba la faz de rosa
De mágicos serafines.

Ayer era niña bella,
Hoy es jóven desgraciada,
Mafi~a l!ll la tumba helada
Ya tal vez reposará.

Aquellas flores benditas
Q.ue el ángel tiró á su cuna,
Yacen secas y marchitas,
Como las plantas malditas
Q.u~ arroja sucia laguna.
Aquel reir encantada,
Aquel mirar celestial,
Aquella tez nacarada,
Y aquella paz deseada
Sin zozobta crim~al.
Todo el tiempo se llevó
Entre sus garras impío,
Toda su pompa agostó.
Todas sus dichas hundió
En un vórtice bravío.
No oyes, ó María. .. el mundo rebramando
Te convida á su mágico festín,
Te llama y quiere que á. su infame bando
Dobles cobarde la cerviz al fin.
"Tengo farsas, te dice, y tengo halagos,
Tengo perlas y oro, y tengo amor,
Tengo praderas mil, y alegres lagos,
Y amantes, y mugeres sin rubor.
Tengo un alto lugar, jóven hermosa,
Q.ue darte entre mis fiestas Juego á tí(
Que esa Íánguida faz de nieve y rosa,
X esos hechizos lo merecen, sí.
Tú la reina serás de las mugere~,
Tú la reina serás de los festines,
Y entre amor y delicias y placeres,
A tus plantas verás mil paladines."
No escuches, María, la voz del mundo
Que zumba en tus oídos seductora,
Déjalo en el placer sucio é inmundo,
Que tambien para él sonará su hora.
Oye la voz del-ángel que le guarda,
Y gozoso meció tu pobre cuna,
Disipando la niebla triste y parda
En los días apacibles· de tu )una.

259

Mai'iana. .. sí, que los dias
V anse veloces huyendo,
Y la nada carcomiendo
Nuestra débil vanidad.
Mañana. . : letal silencio
Que turllarán los gusanD!',
Que surquen sus yertas manos
Y su amarillenta sien.
Mai'iana... el polvo, ceniza,
Pobre trage funerario....
El descanso del osario..•.
¡Oh, qué horror, qué horror, mi bien!
iMorir en tus quince abriles,
Morir, mi dulce María,
Bajar á la tumba fria
Y dejarme solo aquí1
Aquí en el desierto mundo,
Donde eres tú mi consuelo,
M.i único amor y mi anhelo,
Pues solo te adoro á tí.
Aquí de tedio cansado,
Con un horrible vacío,
Fijo el pensamiento mio
En tus encantos y amor.

VI.
Tú que del cielo, oh ángel, descendiste
A cuidar afanoso de María,•
Vela en su lecho solitario y triste
Cuando al lecho se allegue muerte impía.
Tú que regaste de olorosas flores

su débil cuna en su niñez tranquila,
Mitiga con tu aliento sus dolores,
Cuando la luz se apague en su pupila.
Si hincado velas con la faz llorosa,
En la lúgubre tumba de María,
Envuelto entre la niebla misteriosa,
Allí tu sombra encontrará á la mia.

México NiYVie.m/Jre 30 ~ 1841.
MANUEL P A YNO.

,

�EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo Vil.

260

POL1TICA INDUSTRl!L.
Trasformacion de las armadas guerreras en armadas pacificas.

Antes de 1635, los regimientos no
se componian sino de numerosas com•
pañías ó bandas de 500 á 2,000 hombres.
Bajo el reinado de Luis XIV, el
reclutamiento de tropas de línea se verificaba, ó por_aislamiento forzado, ó
por voluntario. Los batallones se reclutaban en cada provincia por medio
de sorteo y en proporcion con la poblacion. El tiempo del servicio fijado desde luego á seis años, se estendió
despues á ocho.
La formacion del cuerpo real del
genio data solamente en el año de
1758.
XIII.
En 1589, á tiempo del advenimienLa formacion de un cuerpo de esto
de Henrique IV al trono, las fuertado mayor, data en el reinado de Luis
zas
de la Francia no escedian de 8000
XIV: entonces los batallones, los eshombres.
cuadrones, las compañías se compuDe esta manera fué desarrollándosieron solamente de un número de
hombres determinado. En tiempo del se en Europa la.institucion de arma· ministerio de Louvois, fué cuando se das permanentes. Podria decirse que
reconoció la necesidad de proveer de se ha llevado al estremo y hasta el auna manera regular el reclutamiento buso, pues ,ue la progresion del gasde la armada. En 1668 se practicó to ha sido siempre en razon del au.
la primera leva de las milicias perpe- mento de fondos.
En nuestros dias, la Inglaterra h:a
tuas; la segunda y la tercera tuvieron
dado
una prueba de que el principal
lugar en 1701 y 1719, bajo los miniselemento
de la preponderancia polítiterios de Chimillard y de Leblanc.
ca
de
los
pueblos, no consiste tanto er
Pero estas milicias aun no estaban en
aquella época constituidas en regi- la fuerza militar, cuanto en la riquemientos; servian únicamente para re- za pública resultante de un buen sistema de crédito financiero.
clutar las tropas regladas.

A institucion de las arma.
das permanentes data en
el año de 1444; tuvo por
origen un tratado_ de a1ianza
concluido
con los cantones suizos por el delfin de Francia, hijo de
Cárlos VII.
La formacion de legiones, data en
el año de 1534, en el reinado de Francisco I; la de regimientos, en el de
1558, en el de Cárlos IX.
La organizacion de la infantería en
batallones y de la caballería en escuadrones, tuvo principio ~n el año
de 1635. Pertene;;e al reinado de Luis

~'1
iA~

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.
El desarmamiento europeo fuera seguramente una gran medida que reclama imperiosamente el interes de
todos los gobiernos. Sin duda alguna se habria ya llevado al cabo tan
grandiosa obra, si cada uno de ellos
hubiese reflecsionado que podia muy
bien obrar aisladamente y sin necesidad de que el desarmamiento fuese el
resultado de una convencion general.
iPor qué no podria la Francia tomar la iniciativa de una tal -medida?
· iPor qué no le será concedida la gloria de enseñar al mundo que en tiempo de paz una nacion de primer órden
no tiene necesidad del asentimiento de
sus rivales para reducir á justás proporciones su fuerza militar? Tan luego como ella d_iese el ejemplo de desarmamiento, pQr este solo hecho impondria á los otros gobiernos que tuviesen el mismo interes, la obligacion
de imitarla, porque todos los pueblos
sin escepcion, se componen de contribuyi¡ntes.
El estado que tienen al presente los
ejércitos permanentes, demanda imperiosamente la reforma. Se han ensayado varios medios en Francia con
tal objeto, pero siempre sin suceso.
Hé aquí el que voy yo á proponer.
Conciliar las ecsigencias de una
guerra posible y de una guerra durable; mejorar la institucion de los ejércitos permanentes, que no está en armenia con el estado político de la Europa, con la estension industrial del
siglo, con el progreso general de la
ciencia económica y con el desarrollo
iiniversal del poder financiero que rige los gobiernos modernos; reducir
considerablemente el gasto de los ejércitos de tierra; organizar el trabajo sin

261

desorganizar estos; erigir en nuestras
ciudades estatuas al trabajo; honrarlo
en nuestras leyes; establecerlo como
parte de pena en la imposicion de estas; consagrarlo por último, como un
principio en nuestras armadas.
Ciertamente que esto ecsige dificiles transiciones como son, pasar de la
holganza á la fatiga del trabajo, del
arte de destruir al de crear.
Segun concibo yo, la organizacion
de un regimiento se formaría en ciertas proporciones maduramente combinadas de operarios de todas las profesiones. En todos los regimientos se
tiene ya una tabla en la que son clasificados los soldados segun su profesion de que han sido estraidos; no falta mas que desarrollar este germen
fecundo.
Entonces cesarian !os inconvenientes de los ejércitos permanentes. Entonces el gobierno tendría siempre á
su disposicion para el tiempo de guerra una fuerza imponente, una masa de
hombres aguerridos, diestros en el manejo de las armas y endurecidos en la
fatiga del trabajo. Entonces la paz
no tendria que ofrecer anualmente ecsorbitantes tributos en el altar del temor. __ .del temor de la guerra! Entonces se ejecutarian por todas partes,
inmensos trabajos de terraplenes, construcciones, descuajos &amp;c., sin duda
con la economía que fuera la consecuencia de una disciplina severamente observada y de una legislacion escepcional; confiriendo á los gefes militares una autoridad imponente. Entonces acabaria de difundirse por todas partes el hábito de la sumision
t
'
1 del órden, de la prevision; los soldados volverian al lugar de ,su domici-

.I

�EL MOSAICO MEXICANO.-Touo VII.

262

263

EÍ. MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.
....,,-

"'

¡,Lo es á los industria les7
. Ella arranca sin piedad los operanos de los talleres, y paraliza los trabajos de utilidad pública.
tLo es á los sabios á los artistas á
los literatos1
'
'
Ved la triste posjcion en que se encontraban las ciencill!!, las artes y las
letras en tiempo de Napoleon: atended: ¡en tiempo de un NapoleonL __ _
tEs para el pueblo?
Este precisamente es á quien se inmola, á quien se sacrifica por querellas que en nada le atafíen· él es á
. se balea, se hiere se mutila·
(Trad. para el Mosaleo.)
quien
'
'
SUS casas son las que se incendian sus
h_abitaciones las que se destruyen'. sus
LA GUERRA.
riquezas las que se arrebatan, sus ciudades las que se arruinan.
•
A guerra destruye todo comert Y la dignidad nacional?
cio Y toda industria.
Jamas fuera insultada si desde Jue. Ella es la continuacion de la barbago se ocupase en la asociacion de 0 •
ne pagana Y de la esclavitud antigua.
perarios, si se abriesen caminos ca·
Ella retarda siempre los progresos
nales, esos caminos de fierro
dede las cit&gt;ncias, de las letras, de las arben embellecer y enriquecer nuestro
tes y la libertad de los pueblos.
globo; si se favoreciese particularmenLa guerra, ha dicho La Noue "es
te á la. agr~cultura, la industria y el
un remedio que abre mil llagas' por
comercio¡ s1 se fomentase, en fin, á los
curar una."
que producen y dan vida, como se im•
La guerra, ha escrito V oltaire, es
pul_saba por. algunos á los que des•
la cosa mas estúpida. "He aquí, ditruian y -hac1an morir.
ce, un punto de derecho que merece
. ¿Cual_ seria la nacion que se atreser ecsnminado. Está ¡nohibido el
v'.ese á insultar á la otra, si por me•matar; todo asesino es castigado, á
dio de nuestra industria, de nuestro co•
n,enos que no mate en grande y al
mercio, de nuestras ciencias, de nuesson de trompetas."
tras letras Y de nuestras artes, tuviéseSin embargo, al rededor de nosomos una verdadera superioridadi
tros no _se oye hablar sino de guerra,
La patria es el mundo entero. Tocomo s1 lo~ pueblos no debiesen prodos
los hombres, ha dicho Jesus so11.
c_urar asociarse y formar una santa ah
ermanos,
sea cual fuere el pais que
lianza y una familia de hermanos.
pertenezcan.
Pero i, á quién es provechosa la
(Tr 3 d. para •I Mo1&amp;ico.)
guerra?

lio con estas virtudes, en vez de la 0 •
ciosid_:id Y de todos los vicios que hoy
van a propagar. Entonces sin aumentar su presupuesto, podría en fin
la Francia realizar unas cuantas me'.
joras Y completar su sistema de caminos de comunicacion, sin los que su
comercio interior, fuente fecunda é inagotable d~ ~rosperidad nacional, jamas tendra srno una ecsistencia débil
lánguida Y febril. L os ejércitos per'.
manentes no pueden ser destruidos
pero sí reformados; tPOt qué pues, n~
se hará un ensayo?

LO&amp; NOOROS CABALIBTICOS

:F.1-~

..
11

---•Ca!ll~Eee&amp;812'11BJ'!HiCC:.•---

A los que no quieran dar crédito
alguno
á este número 1842, y que nos
. guido nos ha hecho cono·
-,:
objeten
que el mundo no ha sido des·
.
cer una serie de números
... IJ&gt;
truido
en
1840, como se pretende que
, ·
· cabalísticos de la mas
había sido predicho, les coi{testaré·
grande importancia.
mos: que se encuentra la mas compleTodos sabemos la que los antiguos
ta esactitud en las profecías, en el sen·
daban á los números, y que ciertas citido de haber anunciado que el afio de
fras eran col)sideradas como fatales y
1840 seria, como tan ingeniosamente
aciagas. Sin ir muy l&lt;&gt;jos, ¡,no ecsis•
lo decia Talleyrand, "el principio y
ten entre nosotros unas cuantas perso·
el fin." Y no tememos ser desmen·
nas que le tienen horror al número
tidos bajo este aspecto, pues que el a13, y que se guardarán muy bien de fio de 1840 ha sido sin disputa un a•
emprender cosa alguna el décimo ter• fio muy estraordinario. Por lentos
cio dia de cada mesi
que .sean los pasos de lo comwzarlo
Se acusará á estas gentes de débi- en aquel afio, pueden preverse prodiles, supersticiosas é ignorantes, y no
giosos sucesos para el de 1842.
sin razon, pues que conocemos persoEl matemático á quien somos deunas muy felices en negociaciones em·
dores de la comunicacion de este traprendidas en dia 13. Lo cierto es
bajo, da principio en el afio de 1794
que este número no ha producido
(caida de Robespierre), y pasando por
siempre los mismos efectos.
otras caidas de grande interes, llega á
Volviendo á nuestro número y á
una cuarta para el afío de 1842.
nuestro matemático, ecsiste tal conecSu procedimieóto es como sigue·
sion de hechos semejantes en una secoloca
el guarismo 1794, despues porie de sumas, que nos hemos quedado
ne
el
mismo
verticalmente, y sumanmaravillados cuando fueron sometido
uno
por
otro,
obtiene el número
dos á nuestro ecsámen
1815,
que
es
el
año
de la caida do
Lo mas singular es, que 1842 pa•
Napoleon.
Sumando
despues ei;te
rece ser un afio espantoso, en el que
eerá destruido y aniquilado cuanto guarismo por él mismo, produce el
h~y ecsiste, para reaparecer despues de 1830, año en que Cárlos X perdió
de algunos años ó de algunos siglos, su trono. Por otro igual procediC(?n una nueva vida. Al menos tal miento se llega á 1842, que segun las
es ~I anúncio que hacen todas las pro- reglas cabalísticas indica una cua !quiera caida para ese año.
fecías.

'

qu:

á

•··
.•

N n:iatemático muy distin-

�264

EL MOSAICO MEXIOANO.-To:.io VII.

quinta parte del precio de la materia
primera; no hace uso ni del peinado,
ni del hilado, ni del tejido; una máquina dispuesta al efecto, recibe la lana por un lado y la presenta por otro ya formado el paño, suave, ligero
y de consistenci · Jn solo día es has·
tante para producir la enorme cantidad de 500 á 600 metros, y la operacion es de tan poco co3to, que el paño
1794.-Caida de Robespierre.
cornun de buena calidad puede ven'&lt;11
O&gt;
derse á tres francos el metro, quedantdo como un 40 por 100 de utilidad.
Dcspues de la aplicacion del vapor
1815.-Caida de Napoleon.
á la maquinaria y de la invencion del
L")
Mull Jenny, fuentes inmensas de la
(X)
riqueza inglesa, ninguna otra presenta despues un porvenir mas halagüe1830.-Caida de Cárlos X.
flo que la de que tratamos. En efecoC'I)
to, este procedimiento no se limita úni(X)
c.1mente á la fabricacion del pafio, cuyo consumo anual asciende en Fran1842.-Caida indeterminada.
cia 6. 250,000,000, y cuya produccion
(Trad. para el Mosaico, del Almanaque profético,
ocupa mas de 400 fábricas; se estienplnioreaco y útil publicado en Pari1 en 1841.)
de tambien ú la manufactura d,e alfombras hechas de una mezcla de pelo de animales, á precio tan cómodo,
que hará su uso general. Se trabajan
tambien escelentes cobertores á precio
.~
'. N medio del brillante cua- muy cómodo; y en fin, el tejido nue~ dro de los progresos de vo recibe perfectamente el barniz, y
puede reemplazar al cuero para serlas máquinas y de los cavicio de carruages y del calzado.
" minos de fierro en InglaAsí es que las naciones vecinas se
terra, M. Sallandrouze ha publicado han alarmado con un procedimiento
en pocas palabras un procedimiento que debe producir una economfa de
un 60 por 100 sobre los procedimienque califica de revolucion industrial.
tos anteriores. Se han concedido breCreemos hacer un servicio á las in- vetes ó patentes en Italia, Alemania. y
teresantes fábricas de pafio ministrán- Rusia; muy pronto se formarán sociedoles algunos datos esactos acerca de dades para negociar con las ya establecidas en Francia. Muy en breve
la invencion de M. Sallandrouze.
podremos anunciar á nuestros lectoHasta la presente el pafio babia teres los progresos de un descubrimiennido que pasar por unas cuantas ma- to cuya importancia se hará conocer
nipulaciones. Rabia que cardar, pei- por las ligeras indicaciones que hemos
nar é hilar la lana; despues se proce- hecho, y cuyo feliz resultado será ~l
dia al tejido que no se efectuaba sino de poner á las clases pobres en pos1cion de poder vestirse de pafios sanos
con un recargo de gastos igual al vay menos groseros.
lor de la primera materia.
(Trad. para el Moeaic6,)
L.'\ nueva. invencion economiza una

Mus paro. que nuestros lectores puedan hacer por sí mismos este cálculo
tan sorprendente, y sin embargo tan
sencillo, vamos á poner estas cifras
de la manera que lo hace nuestro matemático, y obtendrémos los mismos
resultados que él.

PAÑO SIN HILADO NI TEJIDO.

..f•Ji., ':

�</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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