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                  <text>�}JL 1'IOSAICO l\lEXICANO.- 'l'or,10 Vll.

265 '

JUICIO SOBRE LAS ARTES

EN EL SIGLO XV .
.,

RA este real mente un hom-

..

ramente que ninguna comunicacion
bre de prodigiosa ciencia, tenia con los íncubos, no le valió el
y que gozó de una inmen- vivir y morir en la comunicacion de
;.· .,,.
""- sa celcbrjdad en Europa, la iglesia romana, y d declararse eneen un siglo.en que se quemaban brujos. migo capital de la reforma de Lutero,
.Tacqucs Ga!tori lo coloca entre los contra los sarcasmos y cuentos de Paprimeros sabios de su época, ínter cla- blo Jovio, Delrio, Thevct y otros inrissima smrnli l1tminaria, y el docto genios de e:ntonces, á quienes rn vano
L 11,is Vi1:es le llama 1:enerandus do- se empeñaba en rebatir el célebr
11,inus Agrippa litteratum litteráro- Wier, llamado el piscinario, antiguo
rum~ue om1,iu11, 1niraculu11,, et amo- discípulo del buen Enrique Cornelio
rem bonorum; y con razon, porque el A gripa.
célebre T rinnegista de la esclarecida
Yolvia pues rste, si no mienten los
familia alemana de los Nettcs-húrn, escritos, por los años de 152D-época
llegó á profundizar con su incansable á que nos hace al caso referirnos-de
imaginacion todos los conocimientos la estudiosa y romántica Alemania,
humanos. Aunque en busca del la- cuna do tantos descubrimientos: babia
pis pltilosoplwru:m rarn vez dejaba de manttnido una misteriosa inteligenencontrar en su escrutinio un sistema cia con las simbólicas catedrales de
de cuya esplanacion no recabase el a- las orillas del Rhin, y comprendido
borrecimiento de sus contemporáneos los cuadros del Holherin y Alberto
y la perseeucion de los príncipes. De- Durcro: admiró en Francia las estabió tambien á su profunda e rndicion tuas de German Pilon, las porcelanas
el dictado de brujo, tan infamante en de Palissy, y las pinturas de Primá·
aquellos tiempos como apetecible en tico; y contemplaba su educacion ar·
nuestro siglo XIX; y aunque su po- Lística entre las maravillosas crcacio•
breza y conducta moral muestran cla- nes del r enacimiento, recorriendo la
'foM. V II.- XII.
l

�..

•

266

EL MOSAICO MEXIOANO.-'l'oMo VII.

EL MOSAICO MEXICANO.-Tor.io VII.

Italia y nuestra Espnffa, acoropaffa&lt;lo
siempre &lt;le .su perro negro y sus crisoles ( 1).
Y en esta ocasion comenzó á escdbir su docto y elocuente tratado que
tituló Decla11iatio invectiva de incertitudine et vanitate scientiarum, que
impreso el año de 1580 en Amberes,
juntamente con su oculta philosopltia,
le grangeó los honores de un calabozo en Bruselas. Imaginó pues, la fi.
losofia oculta que los astrólogos, herméticos y adivinos, vanamente intentaron profesar despues de su muerte;
pero se burló de su propio trabajo y
manifestó estar versadn en las ciencias, juzgándolas con una especie de
aparente severidad, fruto de su amor
á la paracloja. Esta manía, dominante hasta en sus mas serios tratados, en
su correspondencia con J uan Chapelain, médico de Francisco I , y en todos los pasos de su vida errante que
han llegado á nosotros, es el mas poderoso indicio, y así lo considerarémos siempre, de un escepticismo precoz en su época, nacido en un cráneo
demasiado perfecto y alimentado á despecho de supersticiosas creencias. De
(1) Cuenta Pablo Jovio, obispo de Nicera, que tenia Agripa un perro negro que
le daba razon de todo lo que en el mundo
pasaba: y que 6. la hora de su muerte, no
queriendo abjurar sus errores y heregías,
dlll&gt;pnes de quitar á su perro un collarín
que llevaba guarnecido de clavos formando inscripciones nigrominticas, le dijo tristemente apartándolo de sí: Abi, peraita bestia, qua me wtum perdidisti, y el animal se
precipitó en el Saóne sin que jamas so le
volviese á ver el pelo en la tierra. Sea de
este cuenio lo que quiera, Agripa no murió
en Leon sino en Grenoble el afio de 1535,
aprisionado por su escrito contra Luisa de
Soboya, madre del rey Francisco l.

aquí aquella tendencia á hablar y n
escribir con una libertad tan impropia
de aquella época, y á hacer mofa de
los ridículos principios que la civilizacion nos hi:to reconocer despues como graves errores, en medio de los
m::is ajustados y serios raciocinios de
su tenebrosa é incomparable filosofia.
He aquí como se espresa en su Declamatio de ince rtitudine scientiarum.
acerca de las bellas artes que tan solo
comprendió por teoría.
P intura, estatuaria, escultura en bajo relieve, alfarería y fund.icio1l.
" Prodigioso es en verdad el arte de
la pintura, aunque imite estrictamente
las obras de la naturaleza por medio
de la buena disposÍcion y direccion de
las lineas, y la aplicacion de los colores relativos de cada cosa, ú objeto.
Estimábase en tai:uo antiguamente la
pintura, que se la consideraba como
la primera entre las artes liberales;
porque no es m enos su libertad que su
poesía: así que dijo muy bien Horacio:
. ___ pictoribus atque poetis quidlibet
·audendi semper fuit cequa potestas.
De aquí nace el decir que la pintura es una poesía muda, y que la poe•
sía es una pintura coo voz. Tal es la
mutua union que entre ambas reina;
porque tanto los pintores como los
poetas fingen y crean sus fábulas y
sus historias, y r epresentan todas las
cosas: la luz, el resplandor, las sombras, las alturas, las profundidades,
los montes y las llanuras. Y de mas
recursos goza la pintura en cuanto á
que presentando de diversas maneras
una sola figura por medio de la óptica, y mudando su punto de vista ó el
lugar de los espectadores, seduce la

..

vista y la engafia, sin variar el objeto. Mayores son aun las ventajas que
lleva á la escultura ó estatuaria, puesto que contrahace el fuego, los rayos,
la luz, los relámpagos, el alba, la caída del sol, los crepúsculos, la noche,
las nubes, y hace hablar á sus fingidos seres un lenguage semejante a l de
las criaturas: .disminuye las demensiones de los cuerpos valiéndose de las
falsas medidas, y hace aparecer lo que
no ecsiate. En efecto, así nos lo atestiguan los di versos escritos sobre la
contienda suscitada entre Ceuxis y
Parrhasio, célebres pintores de la antigua Grecia, acerca del rango y preeminencias de su mérito. Presentó
Ceuxis un racimo de uvas, ejecutado
con trabajo tan prolijo, que engall.ados
los pájaros, fueron á picar la fruta; y
Parrhasio un cuadro, en el que figuró solamente un paño ó cortina, con
lo cual consiguió engañar á su antagonista; pues tal er a su verdad, que lodos los asistentes al certámen tomaron
la verdadera pintura por un velo con
que el pintor cubría su obra¡ de modo
qu e envanecido el de las uvas por el
hecho de los pája ros, dijo á su compañero en tono victorioso: Descubre tu
cuadro, y vea•mos lo qne lias pintado.
Llamóse por fin á engaño, y se vió
obligado á ceder á su rival el campo
y el lauro de la victoria. Ceuxis engafió á los pájaros, mas Panhasio
supo engañará un artista consumado.
CuPnta Plinio que en ocasion de unos
juegos públicos que celebraba Claudio Pulcro, colocaron un tejado pintado con tan maravilloso arte, que los
cuervos bajaron á posarse en él (2).
(2) "Habuit et scena ludís Claudii Pul-

267

El mismo autor refiere que, en el reinado do los triun viros, el aspecto de
un dragon pintado hizo cesar el canto
de las aves. T iene ademas de noble
la pintura, que en todas sus obras reina cierta inteligencia y cspresion oculta, revelada en la necesidad que espcrimentan los espectadores de ejercer
en ellas su crítica y observaciones,
como muy sabiamente nota Plutarco
en su discurso sobre la pintura. Y
aunque el arte, la industria y el ejercicio de eHa, sean cscelcntes y de grande utilidad para quien la profesa, su
principal estudio debe ser el de la naturalez; como el mas perfecto de todos."
Los tres hechos citados, y otros much os de cu ya autenticidad no queremos
dudar aun cuando nos sea permitido el
hacerlo, tan conocidos hasta ·por la
gente mas vulgar, prueban muy poco
ó nada, hablando de la pintura como
bella y noble arte. Nadie ignora lo
absurdo que es considerar a l pintor,
a l poeta que traza su pensamiento con
el pincel y los colores, al genio que
crea, que vierte su inspiracion en el
drama, en el poema de un hecho histórico ó posible, en la grandiosa descripcion de un hermoso paisage, variado como la fantasía-solemne y
sombrío, ó nsucfio y encantador, como la realidád; el considerar, repito,
á este ser privilegiado como mero copiante, como servil imitador de una
naturaleza en detalle, de una naturaleza prosaica y mezquina.
cri magnam admirationem picturae, quum
ad tegularum simililudínem corvi decepti
imagine advolarent.11 A5í es como lo refiere Plinio en el párrafo VII, libro XXX V
de su historia natural.

�268

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.

Triste juicio por cierto formaría yo · pa de Ncttes-hcim; trabajando con elede un pir:itor que se pasase las horas \I mentas hetrrogeneos en la formncion
ele su infr.cmida inspiracion, ocupado de su sistema, calumniado por unos,
en copiar un racimo de uvas con sus I perseguido por otros, y de todos aborgranos contados, un árbol hoja por reciclo; yQ le contemplo encerrado en
hoja, ó un zoquete de madera con to- su lóbrego estudio, rodeado de sus adas sus vetas y nudos.
paratos de alquimia y de misterios:is
Por lo &lt;lemas, al buen Cornelio A- inscripciones, sentado en el severo sigripa de Ncttes-heim, como á todos llon de cuern claveteado de su tiempo
los sabios de su época, educados en las ( que un sillon de cuero claveteado y
tésis teológicas de las universidades una mesa de nogal, forman un binode Paris y de Wittemberg, se le figu- mio que espresa el espíritu completo
raba que estos hechos (que realmeñte de una época:-Lutero y la palabra
no son mas que la prueba de una pa- simpátic~-) con su perro negro tenciencia y de una conformidad mas á dido á sus piés, registrando la nueva
propósito para ganar la bienaventu- Biblia con una sonrisa de hiel, y reranza que la gloria del artista) forma- rnh;iendo en el pensamiento á b luz
han la mas cumplida apología de este de la memoria los testos de los santos
divino arte,¡ y por eso insiste con tan padres, y los suyos, con el encono de
buena fe en la parte imitativa, al paso 11 la envidia que le causa el agustino.
que desprecia la filosófica de la crea- Y poco dcspt'.cs le veo en los cal~bo¡¡ion y del sentimiento.
zos de Francm, condenado por su idea
Cuando á despecho de las nue,'as diabólica y herética sobre el pecado
creencias que sellaron aquella grande origin:i.l, y despues, buscando en los
época de las revolucion,c., religiosas, sombríos clastruos de Roma la rrsoen que las desmedidas pretensiones y lucion del mas áspero sarcasmo conquizás el abuso de un poder colosal tra los pobres monges.
en la iglesia, se estrellaron contra el
Así que Agripa, ignorándose á sí
orgulloso carácter del agustino de Eis- mismo, hacia en los escritos que medileben, ,algun genio sobradamente atre- tab¡i. en su profesion de iconoclasta y
vido y ambicioso que prefiriendo ser de católico á la par, la prueba mas
doctor entre los prosélitos del antiguo patente de la necesidad de sacrificará
dogma, á catecúmeno del nuevo após- las ecsigencias de la gran revolucion
tol, se declaraba defensor del régimen general, sus creencias particulares de
papal y defénsor del catolicismo, sin filósofo y su poder de brujo.
consultar primero á su carácter indePor eso en sus razonamientos sobre
pendiente de filósofo y de maniático; las bellas artes, mezclaba á las polejos de prestar algun ausilio á la cau- bres ideas del silogismo mecánico á
saque abrazaba por mero capricho, que pretendia reducir el idealismo
su inconsecuencia la causaba mas da· que no comprendía en las formas del
fl.o que el que pudiera en su resolu- arte (únicas que no descifró), el resen·ion de enemigo.
timiento de religioso vejado por estas
Y esto le sucedió á Cornelio Agri- dos causas;-por la persecucion con-

EL MOSAICO MEXICANO.-TOMO VII.
tra sus cq·iivocadas doctrinas-por el
aguijan de un deseo mundano que no
le es lícito satisfacer.-Téngase bien
presente; verán que no me equivoco.
Lo primero lo demuestra 1a siguiente relacion que hace de un hecho insignificante al que parece consignar toda la utilidad de la pintura.
Dice así:-"Por lo &lt;lemas, llegué á
comprerider en Italia en cierta ocasion, que la pintura es de grande utilidad, y que su autoridad es de grande
peso: porque habiéndose formado un
ruidoso proceso en la corte de Roma
entre los frailes agustinos y los llamados canónigos regulares, sobre qué
hábito de las dos religiones llevaba
por estos mundos S. Agustin, esto es, si
llevaba escapulario negro sobre túnica
blanca, ó escapulario blanco sobre túnica negra; y no a pareciendo documento alguno ni escritura que aclarase este
enredo, convinieron los jueces en enviar las partes Iitigantes á los pinto·
res é imagineros, dando toda la fuerza de sentencia definitiva á la declaracion que estos hiciesen, previo el ecsámen de la imágenes y cuadros antiguos: Entonces casualmente hacia
ya largo tiempo que me ocupaba yo
con todo mi conato, aunque siempre
en vano, -en la investigacion del orí·
gen de las capuchas-y siguiendo el
ejemplo de los canónigos y agustinos,
recurrí á las pinturas en busca de lo
que ningun escrito me babia propor·
cionado. Y con esta determinacion
visité varios conventos, en cuyos claustros suelen frecuentemente hallarse representada la historia entera del antiguo y nuevo T estamento. Comencé
mi ecsámen con algun cuidado, mas
no encontré entre todos los pa_triarcas

269

de la antigua ley, ni en la nurnero$a
falange de profetas, levitas y sacerdotes, incluso Elias, á qnien los carmelitas denominan fundador de su órdcn,
una sola cabeza encapuzada. Volví
á buscar tl.e nuevo con mayor detenimiento; ví á Zncarías, Simon, S. Juan
Bautista, José, Jesucristo, los apósto-les, los escribas y fariseos, muchos
grandes sacerdotes, Caifas, H erodes,
Pilatos y otros muchos-y el resultado foé el mismo. Finalmente, dando por malogrado mi escrutinio, emprendí la tercera revista desde el pl'Í·
roer claustro; detúveme con el mayor
escrúpulo en los mas insignificantes
detalles de cada pintura-afortunadamente distinguí ácia el principio de
los pasos del nuevo Testamento al &lt;lia.hlo que tentando á Jesus en el desierto, asomaba por un rincon del cuadro
su lustrosa testuz engalanado con tan
caprichoso adorno.
Grande fué mi sati.sfaccion por tan
importante descubrimiento; y con razon-porque sifué el diablo el inventor de las capuchas, los frailes, ó la
tomaron. de tan perfecto tioo acomodándola cada religion á ;u color y
forma, ó la recibieron directamente de
aquel buen personage, conservándola
de allLen adelante po'r derecho hereditario.
Lo mas que prueba este hecho en
el cual pretende Agripa tan malignamente encontrar un origen ridículo y
vergonzoso de las capuchas, es que el
pintor que ejecutó aquel cuadro, atrevido y fantástico como la mayor parte de los pintores, estatuarios é imagineros de su tiempo empleados en la
decoracion de los templos, quiso dejar
en su obra un testimonio de su abor-

�270

EL MOSAICO MEXIOANO.-ToMo VII.

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.

recimiento al puntiagudo capuz del
hábito religioso-bastarda derivacion
dél albornoz arábigo. Fuera de que
el sapientísimo Trismegista, familiarizado en la interprctacion de las antiguas catedrales godogermánicas, no
debia prestar una fe tan candorosa al
menos ingenioso tal vez de cuantos
símbolos epigramáticos había descifradi,.
Prosigue ahora en su citado discurso ó Declam,atio invectiva de incertitudine et vanitate scientiarum, hablando de las &lt;lemas ártes, y dice:
"Aeompafian á la pintura, el bajo relieve, la escultura, la fundicion y el
g rabado: todas ellas ejercicios ingeniosos y atrevirlos que podrían comprenderse bajo el estenso nombre de
arquitectura.
Esto necesita alguna esplicacion.
Como hasta el siglo X.V puede decirse que las artes trabajaron en acumulacion en la fábrica de los monumentos, no se concebía la creacion de la
arquitectura separada de las creaciones de las demns artes que la embellecían. E I arquitecto era entonces
poeta, y para realizar su idea necesi•
taba del hermoso lenguage de las figuras--del mismo modo que nuestro
poeta moderno, el pÓeta de la elegancia y el de la sociedad, no concibe á
la hermosa de su corazon s ino r evestida de galas y velada en aromas y en
amor.
La estatuaria ó escultura forma sus
imágenes de piedra, madera, marfil,
&amp;c.; el bajo r elieve de yeso ó greda;
la fundicion se ejecuta en moldes de
bronce y otros metales, en los.cuales
,se esculpen de antemano las figuras;
el grabado se hace sobre mármoles y

..

piedras preciosas. Pomponio Gáurico escribió no ha mucho tiempo sobre
estas artes; pero es creible que tanto
ellas como la pintura hayan sido inventadas y fomentadas por los espíritus inmundos en obsequio del lujo y
de la vanidad, para despertar los deseos y engendrar la supersticion en el
corazon humano; y que los primeros
que á ellas se dedicaron, fÚeron los
que, segun el dicho de San Pablo, desfiguraron la gloria de Dios incorruptible, en la semej1:1nza del hombre corruptible, de las aves, de loscüadrúpe·
dos y reptiles; y contra la espresa probibicion de representar las grandezas
del cielo con las formas de las bajezas
de la tierra, introdujeron una idolatría
grosera y detestable á los ojos de aquel
Ser Supremo.
Porque segun espresa el Sabio: malditos son tanto el ídolo como el artífice; este por haberlo !techo, aquel porque siendo coi·ruptible, recibió el nombre y los atributos de Dios ____ La vanidad de las criaturas lia engendrado
en el ·mundo las artes ]Jara tentarnos
y para sorprendernos en el camino de
la vida; su invencion es corrupcion y
miseria. Por tanto, malos cristianos somos y mal sentido habemos sobre todas las &lt;lemas naciones, cuando
dejándonos sumergir en tal embrutecimiento de costumbres y manera de
vivir, no se halla cuadra ni dormitorio en nuestras casas, que no esté vestido con lúbricas y deshonestas pinturas que incitan á nuestras mugeres é
bijas á la lascivia; y con grave peligro de incurrir en la idolatría, adornamos tambien con imágenes y figuras nuestros templos, capillas y oratorios.

Y hé aquí la prueba ge lo segundo
que iba á demostrar.
Acusar á las bellas artes de ser el
resorte con que los malos espíritus
mueven á las criaturas á 11). impureza,
es un absurdo grosero, tan solo disimulable en quien ligado por votos á la
vida contemplativa y desbcupada de anacoreta, y soñando y meditando $Íempre un mundo que le olvida y aban~ona, solo ve en las bellas formas de
la inspiracion del hombre laborioso los
caprichosos disfraces del demonio.
Corn,elio Agripa de N etteS-heim
fué sin embargo uno de los mas privi-Iegiados talentos de su siglo¡ acaso
formado en otra época, hubiera juzgado sobre las bellas artes con admirable tino; pero incurrió en una contradiccion ecsagerada y violenta de las
doctrinas que él mismo se creaba. En
una palabra, e1 autor de la P kyromachia no vi via en ¡jl nivel de su sia lo·º J
probó del árbol vedado de la filosofia
oculta antes de tiempo, y cuando pudo
gustarle r,ómodamente, su fruto demasiado fuerte le había ya envenenado
las entraiias: semejante al gastrónomo
del banquete que se abrasa el paladar por anticiparse ·el goce de UD manjar escogido que luego no puede saborear.

P.

DE

M.

PEDRO EL GRANDE.

11
¡¡¡Jj
~'
,

EDRO el Grande, que to-

· n_ió las rie~das del impe·
. · ~ no de Rusia en 1689, em-

p,endi6 ,ofo,m" la na-

cion y elevarla al rango de los pue-

271

blos mas civilizados de Europa, para
lo cual atendió principalmente á la
marina. Queriendo él mismo nprcnder lá construccion de los navíos, dejó
su patria y pasó á Saardam, en Holanda, en cuyo lugar babia gran número de astilleros. Vestido con un
pol5re trage de piloto, se presentó á los
magistrados de dicha ciudad, y se hizo
inscribir entre los &lt;lemas carpinteros
con el nombre de Peter Michaeloff.
Al principio compró una barca para
la cual construyó un mástil. Tuvo
gran parte en la fabricacion de no na'Vío, que se llamó el San P edro, y que
envió para Arcángel, el primer puerto de sus estados. El Czar Pedro el
Grande estaba vestido como los &lt;lemas
obreros, usando el mismo alimento que
ellos, y trabajando en las frá~uas y de·
mas oficinas. Le llamaban el '/llaestro P edro (Peterbas). Al misrrfo tiem. po estudiaba la física con Vistin, y la
anatomía y cirujía con el rélelrre a-,
natómico Ruysch.
Todos estos trabajos no le hacian
perder de vista el gobierno de sus estados: la misma mano que empufiaba
la hacha y el compas, firmaba las le,
yes y los reglamentos de policía, y desde el taller dirigía sus órdenes al ejército.
El Czar P edro queria deber todo á
su propio mérito y no al privilegio de
su nacimiento. Al principio de su r einado creó la primera compaiiia de infantería que se vió e!J. Rusia, y nombró capitan de ella á un genoves llamado L efort, que despues fué su primer ministro, y que debió su elevacion
tan solo á su buena conducta y valor
militar.
Cuando Pedro el Grande se halla-

�.-

272

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.

• ba en Saardam, recibió los embajadores del rey de Inglaterrn. Estaba á
bordo de un gran navío holandes, al
cual los hizo condacir. Cuando llegaron estaba m la cofa en lo alto del
mastelero mayor. Los embajadores
que, como dice un autor contemporáneo, no estaban muy diestros en subir
por las escalas de cuerda. so escusaron¡
pero habiendo él insistido, tuvieron que
condescender con sus ideas. Figtíroseles, pues, con ricos trages y g,-andes
peinados á la Luis XIV, precisados ó
ir á encontrar al Czar por los aires.
Pedro los recibió con grande dignidad,
y conferenció con ellos como si estuviera en un ·salon de su palacio.

&lt;!'•d. para el 14oealco.)
TRADICIONES ACERCA DE B)lUJAS.

a

A creencia en brujas no fué des-·
vaneciéndose en Francia sino con mucha léntitud. Bajo el reinado de Cárlos VII dominaba casi generalmente.
En el proceso manuscrito de Juana d'
Are, que ecsistia en el último siglo en
la biblioteca de S. Victor {le Paris, so
dice que se preguntó repetidas veces
á aquella jóven heroina, si no babia
visto á las brujas, si no les babia hablado, y si no babia concurrido á su
frente y bajo sa árbol, cerca de su aldea de Domrems en Lorena. Se concebia comunmente á las brujas, ó como viejecillas disformes y horrorosas,
6 bien como mugeres h ermosas, sabias
en el arte de los encantos y de la adivinacion. Los lemosinas las llamaron f adas; y los pueblos de la Marca
fear, se suponía que habitaban en gru-

'tas y rocas. En las cercanías de Dora~ ·en la Baja Marca, hay muchas
rocas blancas llamadas por los del pais •
piedras hla11.tas, y que se creía que e·
ran la residencia de las brujas. En
Berri1 y á alguna distancia de Luroi,
hay una gruta que en un tiempo pasaba por babiuicion de l'llas. Cerca de
Sarbois Sf' ,e otra qnc.se llamaba el
sótano de las bru;as. En Perigord
hay otra caverna llamada Gluzeau,
que se suponia tuviese igual destino.
Se creia que tenia cinco á seis leguas
por bajo de tierra, y aun se asegura•
ba que corrion por ella hermosos ar•
royos, en medio de salas y aposentos
empedrados de mosaicos, con altares
'Y pinturas en diferentes sitios. Las
mismas tradicíones babia en el Li·
mossin, Angumois, Laintonge, Poi•
tou y casi toda la Bretafia.
Esto prueba que en donde quiera
ha pagado el hombre esto tributo de
su amor á lo maravilloso, y que nada
tienen que echar en cara á España los
cstrangeros en punto á est3s creencias
populares¡ y particularmente en el dia,
en que reinan en ellos mucho mas que
en nuestra-nacion, la fe en las_ tiradoras de naipes, las observaciones supersticiosas del número de convidados
en una mesa, do dias aciagos &amp; c. &amp;c.
(NOliclooo do amboo Mundos.)

PENSAMIENTOS DE NAPOLEON.

t Quereis contar vuestros amigos1
Aguardad á la desgracia.
En todas las revoluciones hay dos
especies de hombres: unos son los que
las hacen, y otros los que se aprovechan.

EL MOSAICO :\IEXICA:\0.-1'0:110 VH.

273

Q~E POR BIEN NO VENGA.

~

RINCIPIABA á despun• 1 fuese, mi historia se ncabaria antes cfo
her- empezarse, y todo estaba dicho, si na
'j~ ~ moso dia de Junio por los es que babia en In_ s_el va un bípedo ra•
..=?M aiios de mil seiscientos y cional, y qu_e part1c1p11~a por nat~ral
pico. El aspecto de la campana en consecuencia de la claridad ~tutma,
la provincia de Espana, teatro de los y del que trataré de dar una idea a•
sucesos que voy á referir á mis lecto• brenada.
res, era poco mas ó menos el nflsmo
Era un jóven buen mozo, segun se
que en lo actualidad¡ mucha naturali- verá despues, envuelto en una larga
dad, poco arte, abundancia de los pro- capa, con el ancho sombrero de casductos espontáneos de nuestra comun tor que entonces se usaba. A muy
madre la tierra, escasez de frutos be- poca distancia de él se hallaba atado
terogéneos y arrancados por el hom· á un árbol un brioso caballo con nbre á fuerza de trabajo y sudor. So- cos jaeces, segun el gusto de la épo•
mos los espanoles muy cor;isecuentes, ca, y pendiente del arzon un arma de
y siempre vemos las cosas bajo su ver· fuego corta y de an~ho cai'lon, cuyo •
dadero punto de vista¡ y ha.blando con nombre no recuerdo ahora. Si yo sitoda franqueza, ,,ale mas la amarga guiese el manuscrito de donde saco
bellota de silvestre encina con que nos esta relncion, pondria en boca del manregala próvida la naturaleza sin tener cebo un largo y sentido soliloquio, m
mas trabajo que apale:ir un árbol pa· lll cual contaba sus cuitas, sazonándora procurarse abundante provision, las con ayes y lamentos, diciendo cóque el mas sabroso melon de cuantos mo se llamaba, qué hacia allí, y conproduce la fértil huerta de V nlencia. cluia dándose al diablo de puro desesPero dejando esto aparte por no ser perado: pero salvo el respeto debido á
del caso, seguiré el hilo de mi cuento, nuestros mayores, opino que semejan•
6 mas bien lo empezaré diciendo que te modo de narrar no vale un bledo,
en la antedicha madrugada la luz que porque quita todo el mlor ó las peri•
de Oriente principiaba á salir, alum- pecias, y no se presta :í. las sorpresbs,
braba un espeso bosque situado en la cuadros y golpes imprevistos, que son
provincia de Córdoba. Ya se alean- en el dia lo mas sabroso que contienen
zará á mis lectores que no era el bos- las novelas, cuentos y consejas. Su·
que solo el alumbrado, porque si así primo, puea,,el soliloquio, y digo qu!
To•. v n .-x.11.
2,

m ~ 7,Ó tar la aurora de un

I

''

�274

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.
EL MOSAICO MEXICA 0 .-ToMo VII.

\

el jóven dejando atado su caballo tal
cual estaba, se fué deslizando con todo silencio hasta salir del bosque y
dar vista á un castillo, quinta, casa de
campo ó lo que el lector quiera, que
colocado en los límites de la selva, alzaba al cielo su denegrida y rninosa
frente, á entretenerse de nue"o en h:icer una patética dcscri pcion por el estilo que indica la frase señalada, y en
resumidas cuentas viene á decir que
la quinta era el ;olar conocidó de un
hidalgo andaluz de los de raza pura,
y que se desmoronaba en ruinas por
falta de l"cparacion que no podia proporcionar la escasa renta del propietario. Y ahora dirá el lector: iqué
ti-ene que ver el mancebo de Ja capa
con el solar del hidalgo de pura;-aza1
Paciencia, señor lector. Digo pues
de mi cuento, que el mancebo sin salir absolutamente del bosque, recorrió
con la vista el espacio descubierto que
delante de la quinta babia, y presenció la escena que voy á describir.
Aquí vuelve el autor del manuscrito en cuestion.
·
A poca distancia del castillo se hallaba un coche de los que en aquella
época había, formado de cuero y mimbres, y tirado por cuatro fuertes caballos. Junto á la puerta babia unos
cuaatos hombres al parecer criados y
hombres de armas, y salia de ella una
muger jóven desmelenada y llorosa,
que violentamente arrastraban al co.
che otros dos hombres.
¡Quién podrá describir, esclama aquí°el narrador que estracto, el tumulto de encontrados afectos que se movió en el pecho del mancebo al presenciar el espectáculo! Mordíase los
puños de pura rabia, temblaba como

un azogado, y de sus encendidos ojos
se desprendia lenta lágrima de descsperacion. Mas de una vez puso mano á uno de dos pistolete~ que ii la e intura llevaba y estuvo para cometer un
inútil asesinato; empero quiso su buena suerte que el coche arrancara escoltado de varios caballeros con tal
presteza, que vuelto en sí. el desconocido, miró con espantados ojos en derredor de sí, y no viendo nada, casi dudó de que fuese real y verdadero lo
que acababa de presenciar. Certificó sin embargo sus recuerdos encasquetando el sombrero con aire resuelto, montó apresuradamente á caballo,
y par~ó velozmente en opuesta direccion á la que lleraba &lt;:l coche.

..

IL
El monótono canto de la chicharra anunciaba la abrasada siesta de un
dia de verano, del mismo en que ha
empezado la historia qne tengo el trabajo de contar, y que está tomada de
un manuscrito contemporáneo. El
lector tendrá la bondad de suponer
que se encuentra en una venta de las
que hay en Andalucía, fementida y
desmantelada como las de Castilla, pero bien dadas sus paredes de blanco,
como alla se aco~tumbra, y algo menos asquerosa de lo que en el segundo reino se estila. En el estenso zaguan que servia á la vez de antesala
y de cocina, yacian durmiendo á pierna suelta cinco 6 seis hombres, no
siendo interrumpido el silencio que
reinaba masque por des:emplados ronquidos. Por tanto, nada podemos averio-uar en esta estancia, y se necesita
p;netrar mas adentro si algo hemos
de saber de lo que á nuestra historia

..

ata:ñc. Y en efecto, en una habitacion baja, cuya puerta da al zaguan,
se sienten de vez en cuando algunas
palabras; y supuesto que mejor ocasion
no se presenta, entremos y veamos.
En un sitial de nogal y cuero que ya
era antiguo el año de 1600, está sentada una jóven, que segun las apaden~
cias, es la misma que vió el mancebo
subir al coche por la mañana. Puesta la mano en una megilla y lanzando
lastimosos suspiros, levanta de cuando
en cuando sus húmedos ojos ácia un
caballero anciano de severo rostro que
pasea aprcsu radaménte la sala con
manifiestas scflales de enfado. El tercer personage que se presenta á la vista es un perro de gran tamai'lo, que
recostado á los piés ele la jóven, dirige sin cesar los ojos de ella al viejo y
del viejo á ella, como procurando inquirir la causa del mal humor del uno
y del llanto de la otra
_ Veamos á ver, esclarrió el viejo,
si yo consigo alguna vez ser obedecido en mi c¡¡sa. ¡Es mucha desgracía tener por enemigos á sus mismos
hijos, y hasta á su propia muger!
-Madre mial murmuró catre dientes.
- Y tcuándo? cuando ecsijo una
cosa que á todos ellos interesa tanto
como á mí. Cuando quiero hacer la
felicidad de mi hija.
-Mi felicidad ¡ah! esclamó la don-·
cella con voz mas clara.
- Vuestra felicidad, sí, seilora. Una hija dócil y obediente deberia saber
que á los veinte a:ños se tienen los caseos demasiado á la gineta para poder
conocer lo que conviene. Pero de todos modos ya lo he resuelto, y ya sabeis la suerte que os espera. No ha-

275

reís mi gusto, no os casareis con el
conde¡ pero las cuatro paredes de un
convento os robarán á la vista de vuestro imbécil amante.
-Ah! prorrumpió llorosa lajóven.
-Os he .dicho ya que dejeis eso
1 pla:ñir y ese gimoteo.
1 -tNi aun me será permitido quejarmei ·
-Quejaros! gritó el viejo muy encolerizado. ¡Quejaros porque se os
quiere hacer condesa: quejaros porque
se os impide ser muger de un rlestripaterrones! Callad, que no sé como
puedo contenerme.
-Pues bien, dijo la doncella que
sintió uno de los momentos de resolucion, de que hasta las personas mas
tímidas se ven acometidas en las grandes ·pesadumbres, matad me, haced lo
qus querais: nunca lograreis vuestro
gusto.
-Insolente!
Y el viejo se lanzó con gesto amenazador ácia la jóven. El perro dió
un ahullido lastimero, y simultáneamente se sintió en el zaguan un gran
ruido de gentes. La puerta de la habitacion se abrió, y el mancebo de los
pistoletes entró por ella pálido y desencajado. Advirtió el movimiento del
viejo, y acercándose JJrecipitadamente,
le asió del brazo, y dándole un fuerte
empujon, le desvió gran trecho de la
doncella. E l viejo sorprendido miró
á su agresor, y apenas le hubo reconocido, cuando sac~ rabioso la espada
y corrió á castigar su osadía. El perro que al entrar el mancebo babia saltado á él llenándole de caricias, fué
la primera vfctima del enojo paterna!, cayendo al suelo atravesado de
una cruel estocada, de qne tambien al-

I

�276

•

E t MOSAICO MEXICANO.- T oMo VII.

EL MOSAICO MEXIOANO.-ToMo
VIJ.
,,

to viajar en coche tan contra su voluntad, no ya desmelenada y. llorosa,
sino muy pien pPinada y-tilegre; y vive Dios que hubiera sido lástima el
hab!!rla metido monja, porque rostro
mas 1-íechicero y ojos mas parleros y
amorosos, no era fácil hallarlos. Lleva su blanca mano asida á la del mancebo de los pistoletes, que ya no está
pálido, rabioso ni descontento, sino ricamente vestido, desarmado, alegre y
sin seflales de herida alguna, y no es
por cierto menos bizarro y apuesto
que la doncella. Síguelos el viejo de
mal humor que ya conocemos, pero
tambicn ha sufrido una metamórfosis
completa: tif'ne la cara mas tranquila
y satisfecha del mundo, y mira con caIII.
rillosos ojos á la pareja anterior. Los
demas de In comitiva son parientes y
Asustado estoy yo mismo d.e lo que convielnelos de ambos secsos que no
acabo de referir, y mas de una vez he 1 conocemos ni nos hace falta conocer.
Una turba &lt;lP, populacho, criados y
tenido la tcntacion de alterar el manuscrit!) viejo que me sirve de origi- 1 aldeanos gritu de cuando en cuando
nal, quitándole la terrible escena de señalando á la doncella y al manc!:'bo:
-¡Vivan los novios!!
que he dado sucinta idea. Sin embarSolo echamos ele menos en la fiesta
go, no lo he hecho por respeto á la al perro que estaba en la vrnta, y tenverdad del caso, y porque al fin el re- go el srntímirnto de ttncr que anunsultado no es tan sombrío como cual- ciar al lector que fue la única vícti. ma de la cólera del virjo, y que mas
quiera podia creer.
j inocmte qne todos, por todos pagó.
El lector con su acostumbrada bon- No es la primera vez que tal sucede
dad tendrá el trabajo de suponer que 1 rn la tierra.
El citado manuscrito, minucioso
han pasado dos meses, y de trasladarse á la parte descubierta entre el bos- como escrito antiguo, se entretiene ahora rn relatar multit.irl de rcflecsio•
que y la quinta, donde una infausta
nrs filosóficas y morales, que omito
madrugada de un desdichado dia tu- porque son inaplicables al siglo pre•
vo principio nuestra histor.ia. El sol scnte. Da tambien una estensa reladespues de haber calentado la tierra cion' ele la boda; yo la suprimo porq.ue
como suele hacerlo en Andalucía du- no quirro proporcionar recuerdos trisrante las trece horas de un dia de A· tes para los casados, ni noticias pregosto, se dispone á abandonar el ho- maturas para las doncellas y solteros.
Dícrme tambien el director, homrizonte, y la brisa de la tarde principia á refrescar la abrasada atmósfera. bre quisquilloso, si los hay, que no he
Una bulliciosa y alegre turba de gen- puesto nombre á ninguno de los persotes sale del castillo á respirarla, y en- nagcs del cuento. El aviso llega tartre ellos vienen varios antiguos cono- de; con tieso la falta; pero digo con el
abate Vertodt: Ya está mi cuento a,
cidos nuestros.
En primer lugar es la reina de la cabado.-J. V ARELA.
fiesta la doncella que antes hemos vis-

canzó parte el jóven, que entonces desenvainó su acero. La doncella dió
un grito é hizo lo peor que podía hacer, que fué desmayarse. Varias gentes que se acercaron á la puerta des- .
pues que entró el mancebo, quisieron
en vano interp0nerse; el viejo habia
segundado, y el jóven que con la rspada en la mano no se defendía, cayó
tambien atravesado de otra estocada.
Entonces el viejo miró su obra, y no
pudiendo resistir al espectáculo de su
venganza, se asustó de lo que habia
hecho, y se desmayó tambien.

•

.E

277

_ _ _..,__, ...~t!iQ:!-F&lt;i•+••----

RIOS DE PIEDRAS.

da este nombre en Italia á
los torrentes qye aumenta considera. blemente en la primavera el deshielo
ó derretimienb de las nieves, y que
, quedan secos cuando los abrasadores
calores del estío hacen evaporar el
agua. No queda mas vestigio de su
corriente que un lecho de conchas y
algunas adelfas y acacias queill agua
no dejaba percibir. En la parte septentrional de Italia es donde principalmente se encuentran los rios de
piedras. Tambien los hay en Espafla: tal es el rio de Madrid, célebre á
causa de su magnífico puente, al que
segun el dicho do un escritor chistoso,
"solo le falta el agua."
POZOS DR FUEGO.

Ecsisten en la China muchos de esta clase con una profundidad hasta de
dos milpiés. Losde Ti&amp;-Peon-Tsing
y de Szutzschnan, en número de mas
de mil, producen á mas de agua salada, un aire inflamable que se conduce por un tubo de cafia (Mambú) y
·que se inflama á discrecion. Eri un
\'lllle vecino de Outh.ong-Salmae hay

cuatro pozos que arrojan cantidad espantosa de fuego.
MONTARAS HENDIDAS Ú HORADADAS.

Cerca de la Nueva-Zelanda se eleva un arco formado de una roca bajo
el cual pasan las olas del mar en la
marea alta. El Torghat en Noruega está horadado con una abertura de
500 toesas de longitud ¡¡obre 20 de altura; hay ciertos periodos del año en
que se percibe el sol al través de esta
bóveda. La Pausilipa cerca de Nápoles y la piedra Pertuisa eq el Jura,
presentan un espectáculo de la misma especie, bien que aquí el arte ha
concluido la obra de la naturaleza.
LA MUGER DE LOTH.

En medio -del mar Pacífico, entre
las Marianas y las Carolinas, se eleva una enorme roca llamada la Muger de Loth. Su figura es piramida~
350 piés por lo menos, forman su altura perpendicular. Las aguas se precipitan con un ruido espantoso en una
caverna abierta al través del lado qq.e
mira al Sud-este.
ROCA TEMBLANTE.

Es un pedrusco de 360 piés que se

�•
EL MOSAICO :M:EXICANO.-ToMo VII.
278

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.

ve en el Departamento de Tarn, y cu- hiendo dado ya tarde la sefial de qlle
ya forma irregular se aprocsima á la. le subiesen, se asficsió. La historia hade un huevo aplastado fijo sobre el es- ce mencion de ochenta erupciones de
tremo mas puntiagudo. Descansa en este volean.
el borde de una roca sobre la pendienTEMBLORES DE TIERRA.
te de una colina. Su peso está calc.uEl nombre de este fenómeno parelado en 600 quintales. Sin embargo
de ser esta una mole tan considerable, ce indicar bastante en lo que consiste.
basta la fuerza de un hombre para co- La mayo~ parte del tiempo estos temmunicarle un ·movimiento de vibra- blores son suaves; pero algunas veces
cion, y una vez que ha comenzado el arruinan casas, destruyen ciudades enbalanceo, se re_pite por siete ú ocho ve- teras, cambian la superficie!e la tierces de una manera sensible. Se pre- ra. Su sacudimiento es tan violento,
sume que esta roca temblorosa ha sido que á dos minutos solamente se debe
puesta en equilibrio por la mano del la ruina de la Calabria y de la Mehombre sobre la que le sirve de base¡ sina en 1783. Su duracion se suele
se dice que tal vez seria un símbolo prolongar á meses y años enteros, code la antigua religion de los Gaulas. mo sucedió en 1775. El temblor de
tierra de Lisboa fué sentido en Afri-'
ETNA.
ca, en Noruega, en la Groenlandia y
El Etna está en Sicilia¡ su total ai- en las islas occdentales.
ra es la de 9,970 piés. Su base tiene
40 leguas de.:ircunferencia. El mon- TERRE!S'OS l¡UE ESPERIMENTAN UNA
LOCOMOCION.
te en toda su cstension tiene tres temperaturas: primera, la de la caña .de
Pa.rte del monte Golima en el estaazúcar, donde efectivamente crece ,es- do de Venecia, se desgajó durante la
ta, el café, el índigo, el olivo, el na- noche y deslizándose con muchas haranjo: segunda, la de los cereales y de bitaciones, fueron arrastrados hasta el
las maderas, donde cerca de Temabli prócsimo valle. Al siguiente dia al
se elevañ altas montaña~ que habitan despertar los habitantes que nada hael puerco-espín, las cabras salvages, bian sentido, quedaron sorprendidos
los bueyes y las aves de rapiña: terce- al veriie en el fondo del valle, hasra, la de las nieves y hielos. Comien- ta que ecsaminando las inmediaciones,
zan á 6,500 piés sobre el nivel del descubrieron los vestigios de la admimar, y sucede no pocas veces que el rable revolucion que habían sufrido.
sol no puede penetrar por entre ellos
BOSQUES PETRIFICADOS.
en el estío. El cráter tiene una legua de circunferencia y 700 piés de
Sobre la márgen occidental del Miprofundidad. Un viagero frances, M. souri, algunas millas arriba de su con- •
Don villes, se descolgó por el borde del fluencia en el Y cllow-Stone, las pencráter con ayuda de cuerdas. En es- dientes y las cimas de las montafü1s
tos últimos tiempos un ingles se hizo presentan un notable fenómeno; la sudescolgar perpendicularmente, y ha- perficie está cubierta de troncos, de

27g

raices y de ramas de árboles petrificados.
llIELos POLARES.
Cerca del polo, la mar está cubierta de hielos inmensos, unos fijos, los
otros movibles. Estos últimos se d~sgajan form!\ndo enormes masas y causando un ruido espantoso, las que son
llevadas por las cor rientes hasta las latitudes mas meridionales. Es fácil conocer el riesgo que corren los buques
en medio de estas gigantescas moles
que'ruedan con una terrible fuerza de
impulsion, y que pueden, reuniéndose,
dejar aquellos encerrados. Este peligro es una de las causas principales
que han impedido á los navegantes el
poder llegar hasta el polo. Para po-

tre otros el baobal. Este árbol que
se produce en todo el Congo, llega á
dimensiones muy considerables, de
manera que veinte negros agarrados
unos de otros no pueden abarcarlo.
Aquellos habitantes estraen de sus frutos un alimento grosero pero sustancioso, Y en caso de hambre comen hasta las hojas. De su cáscara se forman
vasos bastante sólid9s¡ de la ceniza de
la madera hacen jabon; de la corteza
en fin, cuerdas Y telas ordinarias. Las
abejas procrean muy bien en cajas ó
colmenas colgadas de las ramas. Las
cavidades que se forman en el interior
del árbol, contienen suficiente cantidad de agua para saciar en un dia la
sed de muchos millares de hombres.·

der fo;rmar juicio de la eminencia de
dichos males, es necesario figurarse
que aquellos hielos son como unas
verdaderas islas. El mar de Baffin

E ntre Manaar y Tulocorin sobre
J
d I di
as coStas e ª In ·a, es donde se eje-

está muchas veces cerrado por montes que tienen 100 leguas de largo y
q1,1e conti~en montañas de hielo de
400 leguas de elevacion. Cuando estas enormes masas flotan al rededor de
un navio, nada tiene de estraño que
reuniéndose formen un muro impenetrable. Se han encontrado algunos
bloqueados en medio de los mares glaciales y llenos de cadávere_s conservados por el frio.
EL BAOBAL.
En nuestras comarcas donde causa
admiracion la vista de un árbol cuya
cima se eleva á 60 piés, no puede du' • darse del vigor y del poder que la naturaleza desplega en algunas de sus
producciones. iSe creería por ejemplo, que ecsisten árboles cuya circunferencia pasa de 90 piés? Tal es en-

PF.SCA DE

PERLAS.

cuta la pesca de perlas. La de Bahrein
importaba en el siglo XIV 300,000
ducados. Las perlas están en el fon~
do del mar. Dada la seña,l, los buzos
ausiliados de su campana, se zabullen.
Estos, como se deja conocer, corren
grandes riesgos, ya con los monstruos
marinos, ya á causa de las puntas de
las rocas contra las que pueden estrellarse, bien sea ellos 6 el frágil vaso
al abrigo del cual respiran. Algunos por no renovar oportunamente el
aire, mueren ahogados dentro del agua, ó vomitando sangre al salir. Todas las embarcaciones entran á la bahía
á una hora fija; se hai:en lotes que se
venden al mejor postor; en cuanto á
la adquisicion, se corre uo albur si las
'
perlas resultan de la primera calidadt
la gananeia es segura.

�I

•
. 280

•

..

EL MOSAICO MEXICANO.-TOMO Vll.

...

J

. EL MOSAICO .MEX1C.ANO.-To11l'O .VIL

281

'.
r

FIN .DE LA lSCLAVITUO- .EN FRANCIA.
PRINCIPIOS

del siglo X,

-,,

gilar E°r medio de agentes especia•

~f:;r!/

5

1:º~~!~~=

la Francia babia sido de:t;r:;~:~~:~!~s
• '¡ vastada, al Norte, por el muchas veces el hacerlas cultivar por
, . ·:e: pilla&lt;1e de Íos normandos, colonos. Estos fueron, mas de ~na
en ·el ·centro por" la guerra civil, al vez, pequeños propietari_os r~umdos
Mediodia por la irrupcion de los cor- ellos mismos, y esta mod1ficac1on d~
sarios sárracenos. Hubo en aquella Ja esclavitud, fácilmente se. propag?
época O'ran número de man timisiones entre individuos unidos por la comun~de escl~vos, pues creia~ los, dueños ó dad de nacion y de la creencia rehseñores que el mundo iba a ,acabarse giosa.
·
en el año de 1000.
Reasumiendo )o espuesto, ver_nos
El ·establecimiento de las ciudades que reducida en Francia la esclav_it?d
libres-y de los comu~es en e~ siglo doméstica tanto por las manum1s10XII, produjo una· mejora sensible en nes como por la simpli~idad ?e las cosla suerte de los esclavos. El hambre tumbres se fué estinO'llJendo 1gualmrn•
·y las cpid_emias tan '.recuentes_ ~n 1~ te en las' poblacione~ P?r la miseria de
edad media conrnrneron tamb1en a los tiempos, en los casullos por la conproducir la'manumision. . Una carta fraternidad militar, nacidas_una Y otra
del prior de Vaux, es~nta en ~ 091, de ]as guerras feudales, r_n1e1;!ras que
prueba que en aquella epoca hab1a ba- ]a esclavitud rural se estmgma prm•
Jado mucho el precio de los esclavo~. cipalmente por l_a infe?daci_on de los
La vida sencilla que los señores SI· alodios, que equivale a ~ec1r, q?e por
guieron despues de aquella época des- efecto de las circunstancias el mteres
astroza, influyó en favor de los es- del señor le guiaba á la supresion de
clavos: conocieron aquellos sérles me- las dos clases de la anügua esclavitud.
nos ajriesgados y m~~ pr?ductiva la Mas este gran _re~ultado _no t~ vo su deadopcion de los serv1c1os hb:es que el fi.nitivo cumplimiento su_io i:iorque de
trabajo forzado de la csclav1~u&lt;i: Se mucho tiempo atras hab1a s1d~ p_re~aarreglaron los oficios, y los s1Tv1entes redo· por los principios del cr1st1amsdomésticos comenzaron_ á de~em~e- mo reuniendo á todos los fieles por el
ñat parte de las ocupaciones mteno- gr;n vínculo-de la ig~ald~d dela~t.e
res de las casas.
de Dios. En las pred1cac1o~es dm•
Otra causa influyó ademas. en la gidas tanto á los hombres hb'res co·
completa estincion de la es~lav1tud, y mo á los esclavos se bacian constante.
fué la progr~siva destrucc1on de los mente recuerdos de aquella igualdad;
alodios, ó pequeñas 1-1ropiedades 1~-· . se presentaban las manumisiones como
bres que se enfeudaron á los gra~des actos meritorios para los pecado~es; y
propietarios y señores. En un tJer.n· ·era de esta manerera como deb1a el
po de peqrieñ~s guerras en ~u_e los cristianismo llenar su misi9n de carihombres escaseaban era casi 1mpo- dad.
sible que el señor pudiese hacer vi(Trad1:cidopara el Mooaieo.).

,.;,

...
,.

g

ACOBO Perkins; nació en cuI~des corporales y meJ}tafes en u~
Newbtiryport el 9 de Julio . . grado admirábte hasta los últimos diaa
de 1766: fué hijo de. Ma- de su vida, Era de· pers-picaz enten•
·
·
leo PerkiPs, descendiente dimiento, ciuclaf{apo industrioso, 'y esen tercera generacicn de ,una de las cele.n te padre cuidadoso que educó ~
primeras familias fundadoras de Ips• sus hijos en Ja estricta escuela d-e 4
wich, que es una de las ciudades mas doctrina presbiteriana. Jacobo maní•
antiguas del estado de Massacbusetts, festó desde. muy te~prano señales de
y que siempre ha sido notable desrle su un espíritu indagador; pues apte_s do
fundaciim porlalbngevidaddem uchos que aprendiera las letras del a)fitbeto,
de sus fiabitantes. Este grande hom- sucedió que cnc9ntráse e_n .s u ~nsa UI).
bre de que hablamos, murió de edad relox grande ~e bolsa, el que abriq
~"8.nzada, habiendo conservado sus fa. con mucho cuidado, y por mucho tiemr
'fo111. vu.-xn.
3
.,.·

.

.

�282

r

EL MOSAICO MEXICANO.--Tot1to VII.

po trató de a vel'jguar lo que en él causaba ruido: en este estado lo encontró
su madre, y se lo quitó enojada creyendo que Id habia descompuesto; pero
Perkins le pidió con instancia que se
1
lo volviera á dar cuando fuera mas
grande, porque 'quetia saber lo que
hacia r1,1ido: Tan· luego como -pudo
leer palabras de tres sílabas, fué enviado á fa escuela pública, en donde
estuvo hast¡ que cumplió doce ai'íos.
· · Sus condiscípn los hablaban de él como de un mttchachó muy vivo, y que
por su, habili&lt;l.id sobresatia en los juegos propios ve su edad. A los do.ce
afies lo pusieron en clase de aprendiz
en casa de Mr. D.,ivis, platero de Newburyport, para que aprendiera el arte
y secretos de este oficio. Aquí seco• nacieron sus grandes disposiciones para las artes mecánicas por· el desarrollo de sus talentos; sin emb:irgo, no tuvo allí oportunidad para' adquirir co-·
nacimientos, y sus adelantos tales cuales eran, no continuaron porque Mr.
Davis m~rió euan40 Perkios ·solo tenia tres aflos de aprendiznge. ' Este (ué UQ tiem¡i_o de prueba para
él, que era entoMes jó_yen de quince
afies, ansiando por conocimientos y
deseoso de.ir á la capital para instfuirse ~n su profesion; pero continuó en
casa de su maestro haciéndose c1;1rgo
de la tienda, y cumplió religiosamente esta deter01inacion: el establecimiento, que duró los años que le faltaban
de aprendizage, fué mas lucrativo de
lo que era en vida de Davis. Los rosarios de oro se veian entonces en el
cl!.ello de tod¡¡s las clases de mugeres
re.;;petables, desde la anciana encerrada con SIJ. Biblia y sus anteojos, hasta
la'risuefia y bulliciosa jóven de quin•

-EL MOSAICO MEXIOANO.-TOMO

ce años; por l.o que este artb:ulo tenía
una gran salida; el trabajo de sus ro•
sarios ~a de primer 6rcÍen; y-como la
probidad de estejóven tan afable y tan
fiel ni aun podia poñerse en duda, fre•
cuentaban ~u tienda todos los que te•
nian que comprar. Este fué muy
buen princípio, porque todo el mundo,
desde el rey Hieren, hasta la sencilla
vírgrn, alr.anzaron justamente, por la
habilidad de Perk,ins, la dicha de ver
sobre su seno un rosario de puro y
reluciente oro: desaprobaba el engaño,
mas particularmrnte en materias de adorno que en cualesquiera otras. En
este tiempo se usaban hebillas en los
zapatos por todas las clases y ~des,
y Perkins ponimfo tor!a su a1e1.ci,on
en la manufactura de ellao, pronto des•
cubrip un método del todo nuevo pa.ra
dorarlas y plateadas; por lo que dal:a
sus hebillas á menor precio del que
costaban otras de la misma_bondad y
hermosura.
D1m;rnte l.a antigua confed~racion,
cada estado tenia derecho para acu•
fiar su moneda; ~n el de Masslchu•
setts hahia una casa para este objeto,
en la que solo se sellaba moneda de
cobre con las armas de la república.
Este arte pereció por estar enire ellos
en SQ infancia, y con mucha dificul•
tad se podria encontrar un mecánico
con la instruccion necesaria para reparar esta falta. Despues de los nu•
merosos rnálos .resultados de otros, el
gobierno comisionó á Perkins cuando
solo tenia veinte y un aiios de edadi
y desempeftó su comision á satisfac•
cion der director de la· misma casa,
que lo era entonces · Ebenezer Han•
cock. A los veinte y cuatro afios in•
ventó una máquina, por la que ' con

J

.. .

una sola operacioñ se cortan y forman cabezas á los clavos.
Esta es una de las máquinas mas
económicas que se han visto; todos-los
q11e al principio dudaban de sus resultados, fueron al fin convenl'idos de la
grande utilidad de esta invencion; y
generalmente fué considerada comoel
fundamf'nto seguro de la fortuna y fama del inventor. Grandes ofertas le
hicieron porque cediera una parté de
la patente que le acordaron. Y en
efecto esta fué una máquina adrpira·
ble, pues rara vez ó nunca se lrnbian
visto en su país, tanta celeridad de movimiento, tanto poder .ae ejrcucion y
una combinacion tan grande de los
princ1p1os mecamcos. - Los · que pre, dijeron los sucesos de lainvencioQ., se
gloriaban de ver rrnlizadas sus congeturas; pero los que pensaron que las
grandes ventajas que de esto resultarian solo serian para el inventor, olvidaron que los malvados sirgan lo que
el indu.strioso siembra. Por este tiempo dos estrangeros aventureros sin
principios, y bajo la apariencia de
grandes riquezas, se asociaron con
Perkins para. establecer una fábrica,
y poner en acr.ion la máqt~ina en
grande. Los trabajos se comefizaron
felizmente, y continuaron correspoo·
dimdo á la espectacion pública por
uno ó dos afies, ad~uiriendo diaria·
mente un grado mas de perfecc-ion ba·
jo 13; superintendencia de Perkins, -el
que al fin descubrió que sus asociados
tmian muy poco dinero, menos honor,
y que su crédito rstaba perdido. El
establrcimi-ento fué Vf'ndido por ellos,
y Perkins abandonado repentinamrnte con la pérdida de todos sus penosos trabajoa, y de su propiedad que ha·

vn.

bia p;iesto m la compafiía. Esto no
fué todo: dejaron deudas por las que
Perkins era responsable, sin ningu•
nos~edios para su pago. Este desastre lo sumergió en la mas cstraordinaria inquietud: á pesar de esto, por
la asistencia de sus amigos se sobre•
puso á todas las dificultades, y se de•
dicó con mas vigor a su profesion,
emprendiendo con felicidad en casi to•
do, y manifestando que, rara vez hacia
in\•estigacioncs sin algun resultado
benéfico al público.
El mal de la falsi.6cacion,.de lqs bi•
lletes de banco lo sentían demasiado
en el comercio todas las clases del
pueblo. Perkíns fué llamado para
perseguir á los falsificadores, y corÍar
•de alguna manera esta drsgracia y ca•
lamidad. Nada era mas di.ficil que
impedir la.folsificacion por el descu~
·brim'iento de sus autores, los que pa·
saban con· mucha segurida&lt;l·de un lugar á otro . bastante distante m un
pais p·oco poblado; tmiendo m,uchísima facilidad de estmder los billetes
falsos, lo que hacia qtle no pudieran
ser esterrninados_p.or el terror de. -¡a
ley, ni por la vigil?,ncia de la policía:
. purst _ mvrntarse
.
, cosa
deb1a,
a 1guna
1
~ue sirviera' de nota aun al mas ignorante para distinguir en todo carn los
billetes buenos de los falsos. Esta
oue\'8 comision la drsempeñó con
jgual suceso, y co,nsiguió evitar el mal
que se sentia.
~
Perkins, careciendo de la instruecion prima;·ia, conoció que babia muchas cosas que él babia descu-bierto-por
sns esperimentos; pero no las.pudo per•
feccionar. Un hombre de genio sin
la luz del conocimiento, se parere á
Sanson cuando perdió la. viata; pero

'

.

, .

J

�1M

•

EL MOSAICO MEXICANO.-To110 VO.

~ MOSAICO MEXICANr&gt;.-To110 Vll.

mientras crece su cabello, en vano to- para comunicar con él. En medio de
cará los objetos en que quiere ejercer estas relaciones, amigos y paisanos, al
1u don sobrenatural. Cuando Per· no dió pábulo á su ambicion, nada te·
}dos era jóven, babia en su pais muy nia, despnes de haber removido sus
pocos libros buenos de historia natu- prironas dificultadra, que impidiera la
ral, y estos quizá no los podria arlcjui• corriente de sus pensamientos, nada
rir. En diversos colegios se daban que arruinara sus esperanzas ó qúe
lecciones; pero no conteo ian tanta iils• mortificaro. á su espíritu. Era cono•
truccion como las del dia, y sobre to- cido por todos, tenia relaciones con
do, estaban limitadas á los profesores muchos, eta rrsretado por los mas, y
y estudiantes. Las ciencias esactas se asociaba con los buenos: soslenia y
eran vistas con desprecio aun por mu• aumentaba impresiones íitil(&gt;S para la
chos hombres de talento. Cambió juventud; su nombre era familiar para
el gusto, y ahora hay un desmedido todos los nifios por su superior ioge·
deseo por este género de conocimien· nuidad. Los literatos del país E'Staban
tos en casi todas las profesiones; y aún entre sus mas adicto! admiradores y
en la nrdadera filosofia ha sido intro- amigos; y si no les tomaba su parecet
ducido para los cnidados comunes de en sus investigaciones, sacaba otras
muchas ventajas acaso de igual valor¡
la vida, con admirables sucesos.
El adelanto y progresos de una al• ellos eran los guardas de su fama; sus
ma grande, dependen en gran manera opiniones y amistades servian de escu•
del lugar en que la snertcdel hombre do á su reputocion, cuando era ataca•
lo coloca en sus primeros afios, y del da por los envidiosos y murmuradores.
Los últimos afios de su reaidmcia
que tiene entre los &lt;lemas hombres. El
en
New-Buryport y Boston el!tuvo o•
lugar del nacirrliento de Perkins era
cupado
en objetos tan numerosos y
bajo todos aspectos favorable á una alvarios,
que
seria imposible aun á él
ma como la suya. La soledad es el
mismo
dar
un
esacto detalle de ellos, y
alimento del pen!S.miento; en UD lu•
dificilmehte
se
formária un catálogo
g11r solitario hay proporcion suficien•
completo
de
las
invenciohes y mejote para una reflecsion constante y no
interrumpida. Tambien contribuia la ras que hizo. El método que descuciudad que prosperaba con una pobla· brió para ablandar y endurecer el ace•
cion de seis á setttientas almas. El ro segun convt'nga, produjo muy buepueblo en general era mny inteligtD· nos resultados, y abrió uh grande camte, y algunos de él, especialmente en po á sus trab:ijos, pue~ por él se tenia
laa profesiones, hombres de mucha e- que despues de haber berho con una
tudicion. El comun de los habitan- lámina de act'ro 10.000 buenas imte, era sobrio, virtuoso, religio!o, y &lt;le• presiones, podio, comprimiéndola fuer•
dicado, con industria en sus propias o- temente r.ontra otras láminas ablandadas y endurecidas rn seguida, obtecupaciones: no lo molt&gt;staban ni dis- nerse por este procedimitnto repetido
traian con preguntas vagas é ionece- muchas vt&gt;Ct'S, nuevas im prt&gt;siones
~riaa sobre i-us descubrimientos, sino succesivamcnte en hnrco y nline, y
,¡oe eeperabu eetuviera delabupado 1uscepublee de dar bellu-pruebu.

•

1 •

•

•

.,.

,

.

285

El rey de Siam no se sorprf'ndió ecsnminar las grandes leyes de la crea•
mall ni maniflstó mas incredulidad, cion. No es menos recomendable el
cuando se le dijo por el embajador ho• talento de los que inventaron el alam·
landes que en su pois el agnn á veces bique, los números y otros objetos
era tan fuerte, que podia llevarse to· m11y útiles en las artes, que los filó!O•
dos sus ell'fantes realfs, como los filó• fos: y tanto de estos como de los ill•
sofos _&lt;le Europa y A~érica, cuand~ IJ vPntorrs pn~de decirse: que l1an suJt·
Perkms sostuvo el pr1rnero In doctn· tado á su 1:olimtad el aire, el fuego y
na de la compresibilidad del agua: por la tierra.
mucho tiempo dudó ele In nntigua fi.
La sencillez era Ju nota caracteríslosofir, é hizo unu serie dHsperimen· tica di'! vestido y modales de P erkiDS.
tos antfs de aventurar su reputacion á Cuando ecsarninaba algun objeto, pauna nprobacion general. Su perse- recia estar en éxtasis: con su perseveverancia fué recompensada por una 11· rancia estaba cierto de rjecutar lo que
ni versal credulidad sobre este fenómc• hobio. emprendido: muchas vetes ll·
no. Este descubrimiento lo condujo bandonaba sus empresas por alguno
á la invmcion de su B.1thotneler, ins• á quien accidentalmente informaba de
trumento que, como indica su nombre, ellas, y probablemente conocía antes
sirve para medir la profundidad del de algun de~ubrimienlo las ventlljas
agna; y de su escandayo pe1frcciooa• de su iovcncioo, y aun la füonomía
do, que marca con precision la velo- de la criatura hija de sn grnio.
cidad con que un buque se mueve m
Siempre les manift-stnba á los artisel mismo elemento.
tas sus compafieros la mas dt licada
Todos los hombres que conocieron ateocion; y á pe:!ar de esto lo molesá Perkins, y que eran capaces de juz• taban para que ecsaminara y recoger de su mérito, no pudieron menos mendara sus invenciones: no rlrjaba
que coloc.1r sus potencias intelectna• &lt;le perder la pacirncia, y ordenaba
les entre las de primer órden; pero los que fStuviese cerrada la puerta, fn•
comunes observadores lo considera- rargaorlo á sus artc@aoos dijeran que
han frecuentemente como un hombre estaba l'nfermo 6 que babia salido.
estíipido y soberbio, que acababa de Era modrsto y tranquilo, y trnin en
formar su nombre por una tardía y nada sa propia &lt;:opacidad; jamas tomó
p:iciente bajeza¡ mas estos no lo cono- un tono de superioridad, ó manifl'stó
cian. Es cierto que era pacirnte y nlguon prrsuncion, purs sirmpre pro•
laborioso; ~ro no lo es mrnos q11t, me tia esperanzas, y no queria que se
poseia aquel divino impulso de espíri• tuviera una cosa por eierta porque él
tu qne no puede medirse ni analizar• lo babia dicho; srguo su juicio, 61 so•
se esactamente, aquel 7ioder que in- lo era UD aprmdiz en su profrsion, y
venta, combina y lo reduce todo fdiz- y algunas vecrs rlf"cia mo&lt;lwamrnte,
mente á un solo punto de visto; aqlle• que Inglatnra geria el teatro donde
llnfaGiilt&lt;ul drl alma que, abandonan- ha ria su carrera.
do todos las cosascomunes, p~rece diNo ecsi~tia hombre mas drsintererigirae1 como ai le fuera ordenado, á sado 6 _,nas pródi¡o de aua trabejoa

�286

•

EL MOSAICO MEXICANO.-To1110 VII.

por el bien público. Perkins necesi- zas; pero los contratiempos y vejaciotaba de un hombre para amigo y com- nes, eternos compañeros del genio,
pafif:lro, que como Franklin con sus destruyeron su fortuna. El universo
mácsimas sobre prad, ncia, frugali- todo posee un gran número de sus in·
dad, puntualidad en los compromisos vmcioncs, rfue han sido comprobadas
pecuniarios y todo lo de la filosofia e- prácticamente para asegurarle una
conómica de Poor R ichard, lo diri- perpetua reputacion. Cada hora es
girn: semejante sabiduría la hubiera testigo de nlgnn nuevo esfuerzo de
recompensado con su amistad, la pu• Perkins en el mundo de la invrncion.
reza de sus sentimif'ntos, la sinceridad En Jnglaterra construyó en union de
de su corazon, y con una inngotable los mnnufacturE'ros Martineau y Galloway unas máquinas para los buques
furnte de riqueza iotelt&gt;ctual.
Nunca se quejaba del despre&lt;"io del de vapor, fundadas sobre un procedimundo ó de su ingratitud, que rs tan miento nuevo é ingrnioso. La inven•
comun para con los hombres, que las cion mas prodigiosa de Perkins fué
mas 'l"eces no son apreciados como la aplicacion que rn 1824 hizo del
mf'rf'cm. En todas sus apuraciones vnpor á las máquinas &lt;le gurrra. En
y dificultades encontraba algun ami- los cai\oms de vapor l:i calilera era
go que lo protrgia, ,•inirndo cuando de hierro colado y de una sola pieza;
sus fondos rstaban crshausto3, para in- y con un con,umo poco considerable
terponer su nombre rn el banco y oli- de agua y de ra rbon de pif'd ra, obte•
viar á su espíritu del peso que lo opri- nia la rnorme prcsion de 20.000 pulmia: todo esto anmmtaba rn su alma gadas inglesas por pulgada cuadrada,
sus sf'ntirnientos drlicados, rralzaba f'I ó de 1400 atmosféricas. Un ca i\on
valor del servicio y estrechaba mas de á 4 que construyó segun este sis•
los Pncrrntos de la fraternidad: hs vi- terna, producía con una· libra de car•
cisitudfs de In fortuna le proporcio- bon de piedra )os mismos rPsultados
naron In oportunidad de desplegar sus que un cai\on del mismo calibre con
4 libras de pólvora. Este cafion ar•
talentos.
A:I prin~ipio de su carrera en In- rojabn 10 balas en el tiempo en que
glaterra fué recibido con rntusiasmo otro con pólvora solo arrojaba una.
por tndas las clases, invitándolo á qne Tambirn inventó un fusil servido por
continuase r, llí, en donde recibió ho- el vopor, que podía tirar 400 balas
nores y recompensas de un pueblo que por minuto. L1. fuerza de proyecle habia proporcionado una bPlla o- cion que obtrnia era tal, que las balas
portunidad para manifestar su grnio. atravesaban succfsirnmrnte 11 planPe. kins no tenia ninguna mira polí- chas de sabino de uno p1:lgada de
tica para fijarse en algun país, porque grueso, y á distancia una de otra de
siempre se consideró como ciudadano su espesor; y á una distancia de 100
del mundo. L1 ci1 ncia era su ocu- pasos se aplastaban contra unas lámipacion, b utilidJd su objeto. Cuan• nas de hierro. Era tal el entusiasmo
dJ estuvo rn Inglaterra se aumenta- por estos drscubrimir ntos, que se lle. ron prodigiosamente s11 falllj 1 tique- gó i concebir la esperanza de que

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.

•

•
construiria una máquina qne lanzara
de Douvres á CJlais una bala de
2000 libras. El duque de W ellington nombró una comision de ingrnieros y oficiales de artillería para ecsaminar este descubrimirnto: los esperimentos que Pcrkins hizo dt !ante del
duque, la comision y otros muchos oficiales de alto_rango, causaron mucha sorpresa y admiracion.
Este célE&gt;bre mecán ico tania una
bien formada y atlética figura, una
constitucion fuerte, y descen&lt;lia de una raza de hombres robustos y de mucha vida. H oy bs naciones mas remotas del lugar del nacimie~to de
Perkins, gozan el beneficio del trabajo &lt;le un hombre cuyo camino parn la
gloria lo hizo sin efusion de sangre,
y cuya elevacion no &lt;lió ningun ataque al corazon humano, ni causó á
los ojos de los mortales una sola lágrima.
(E.ulto para el Mosaico.)

281

Son dignos de elogio los hombres
fáciles, débilf's si ~e quierE', rn los por•
menores de la vida, pero que reservan
su firmeza para las grandes ocasiones.
H abiendo prC'guntado á uno de los
siete sabios cuál era la cosa mas difícil, rrspondió que el escogn birn lo
que cada uno time que hacer en el
momrnto actual.
tQuPTeis trn er paz con los hombres1
no les disputei~ las cua lidadrs de que
se jJctan. L1 mayor de todas las imprudencias es la de jactarse uno de algun11 cosa, y la mayor parte tambim
de !ns de~gracias de muchos hombres
proviene de esto.
H ay en la vida muchos cosas que
deben aventurarse, y muchas quedeben despreciarse.

m.

--

&amp;TBAC'l'JVO TEMDWI.

SONETO.

lrll.iM)l?lOfl'll~ll)
QUE DEBEN TENERSl: PRESENTES.

•

Es muy prudente llamará un testigo e1tando SP jurgn, y cuando se juega
aun ron un hermano.
Compadezco, decia un padre, á mis
hijos, porque tienen talt nto; porque si
fuesen tontos, harían fortuna como su
abuelo.
Empezad con reflecsion, seguid con
actividad, y perseverad, y no tendreis
que quejaros tanto de la fortuna.
Todo es grande en el templo del fa.
vor, menos las puertas que son tan bajas, que el que entra tiene que arrastrarte

,.
l. •

...

por el auelo.

La dulce b:ica que á gustar convida

Un humor entre perlas destilado,
Y Íl no envidiar aquel licor sagrado
Que á J úpiler minbtra el garzon de Ida,
Aman es, no toqueis, si (JIJ,lreis -r:ida:,
Porque entre un labio y otro colorado,
Amor está, de .;;u veneno armado,
Cual entre tlor y dor sierpe escondida.
No os engafien las rosas qne á la Aurora
Direis que aljofaradas y olorosas
Se le cayeron del purpúreo seno¡
Manzano~son de T.intalo y no r~as,
Que despnts huyen del que incitJn ora,
Y solo del amor queda el veneno.

GÓNGORA.

�288

EL l\lOSAICO MEXIOANO.-ToMo VII.

A MARIA MADRE DE DIOS:
Yo me siento ininortal y elevo el canto:
Escúchenme Je.; hombres y naciones¡
De mi lira las puras vibraciones
Los c:mtico~ repite de Salem.
Invoco á Dio.s, del mar de la~ edades
Alcen lus siglo; las hundidas frentes,
Diime el Sei'lor acentos elocuentes,
El Sei\or de los h jo, de Israel.
Héla junto ó. la cruz Virgen Maria,
La virgen del amor inmaculado,
El ensueño de oro del increado,
La j!lya de la tribu de David.
L a gala del e~celso lirmamento,
Alb~ nubi de encauto y de deli~i.i,
De coyo ~eno el ~ol de la justicia
Lució pua lo~ hijos de Cain.
¡Oh Virgen de dolor!jOh Virgen Santa!
Lloremos ¡ay! con tu horrida agoma,
10h Virgen de a.6iccion, Virl(en Maria!
Madre que llora al hijo de la cruz.
No miras ora al hacedor del mundo
J)ándole voz al mar y vida al viento,
No lo miras criando el firmamento,
No con ~u soplo prodnci r la luz.
La victima qne e,pira y tú q1Je llora~,
Ofrece ~olo el Gólgota somb·io,
¡~arca~mo y maldicion, pueblu judío,
u elincuente verdugo de t , Di()!,!
Y 1ú, beldad de amor y &lt;le ternura,
Mas pura que la lágrima del niffo,
Mucho mas que la nieve y el armiño
Y el primer rayo del primero sol.
¡,Por qué gime la reina de lo, reyes1
tPor qu6 ~e entrega á tormentO&gt;IO duelo
La hija de Dio~, la que domina el cielo
f el arcán~l inciensa :.in ce.ur1

Eras madre, Sei'lora: justo lloro,
Faltó ci tus ojos el luci~nte faro:
LCómo pinlar tu tris1e desamparo,
Cómo pintar tu adusta soledadl
Estcis como la pluma que se arranca
De ta ave que sabia al firmamento,
D1:bil jugnete de encontrado viento,
Madrt&gt; sin hijo, antorcha sin fulgor.
Unidos cual la voz y su sonido,
Unida como al illbol ,u ramaje,
Como la luz re.,bala en el celaje,
Tal reflejas la gracia del Seflor.
Y olvidó tu hijo ,u reciente escarnio,
, Y del verdugo e~clareciendo el nombre,
¡ Hé aqni tu madre, dijo: mira al hombre;
De lo alto de la cruz te mostró á tí,
Belleza de dolor y madre mia,
Astro ,te paz, prome~a de consuelo,
1 E,trella qne en la niebla mue.,tra al suelo
Puerto de sal ..acion, tierra feliz.
Tu bendicion derrama, Virgen pura,
Aquietando mis fér~idas pasiones,
Dispersa con tu luz lo~ nub1rrones
Que en el mundo me anuncian tempeslau,
De•ciende ba&lt;ta la lébrega rni,eria
1 Que heredé de Jo., padres de mi padre,
Porque tú, Vir¡¡en pura, eres mi madre,
11 Es mi e!!'ide tu m ,nto virginal.
Porqne tu noml:-re santo fu6 el arrnllo
Con que mi madre me durmió de nif!o,
Purq11e al ver 111 •emblaole con cariflo
11 Tie.,..bla mi desolado corazon.
· Porque eres laque ampara al de~ichado,
L~ qne sonrie al llanto del mendigo,
Rec11erJa qne Jlorab•s sin abrigo
1, O Virgen Santa, ií vi~ta del Tabor.
GutLU:RMO Pa1BT0,

•

�</text>
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                <text>El Mosaico mexicano ó colección de amenidades curiosas e instructivas. Del 1° de octubre de 1836 al 15 de marzo de 1837 la frecuencia de la revista fue quincenal, sin embargo, según indican el Diccionario Porrúa y Guillermo Prieto, de 1840 a 1842 fue semanal. En el primer tomo fungió como editor Isidro Rafael Gondra; del 2 al 7 el editor fue Ignacio Cumplido y el director Victoriano Roa. Cuando Ignacio Cumplido se hizo cargo de la edición, en abril de 1837, el contenido y la presentación de la revista sufrieron un cambio muy importante; los trabajos poéticos aumentaron a partir de ese año, pues se registra el ingreso de los integrantes de la Academia de San Juan de Letrán a la redacción de El Mosaico. Cabe destacar la calidad de la tipografía, los grabados en madera y las litografías, muchas de ellas procedentes del Portal de las Flores número 5. El Mosaico mexicano desapareció a mediados de 1842 debido a su alto costo y la imposibilidad de los suscriptores de adquirirla.</text>
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              <text>El Mosaico Mexicano ó colección de amenidades curiosas e instructivas, 1842, Tomo 7, No 12, Marzo 19</text>
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              <text>El Mosaico mexicano ó colección de amenidades curiosas e instructivas. Del 1° de octubre de 1836 al 15 de marzo de 1837 la frecuencia de la revista fue quincenal, sin embargo, según indican el Diccionario Porrúa y Guillermo Prieto, de 1840 a 1842 fue semanal. En el primer tomo fungió como editor Isidro Rafael Gondra; del 2 al 7 el editor fue Ignacio Cumplido y el director Victoriano Roa. Cuando Ignacio Cumplido se hizo cargo de la edición, en abril de 1837, el contenido y la presentación de la revista sufrieron un cambio muy importante; los trabajos poéticos aumentaron a partir de ese año, pues se registra el ingreso de los integrantes de la Academia de San Juan de Letrán a la redacción de El Mosaico. Cabe destacar la calidad de la tipografía, los grabados en madera y las litografías, muchas de ellas procedentes del Portal de las Flores número 5. El Mosaico mexicano desapareció a mediados de 1842 debido a su alto costo y la imposibilidad de los suscriptores de adquirirla.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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