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MBJ:ICO. DQm'-o~ de D.iciembre de 1888.
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UN PRE.QJ(}S,Q TALISMAN ~

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mar;

Pur-

•

.... .

1

h~fV:idero ,de ¡¡~uas, imp9nen~e; ?1ªs al
-Es cierto, respondió él int~rpeladd
poco rato todo hab1¡i desa¡:,1trec1dp; al- narrador.
gun¡¡ que otra tabia ó pequeño p,ilo flo-¿Cuál es V\lestro nombre y apellims·ro1;tr.1. VlilRDADERA.,
taba por la superficie del Mediterráneo. do? conti¡stó el pasajero con avidez.
I
A las dos hqr¡¡.s de esta terrible ca,
-Enrique Estéban, contestó el inteEn una de las no.ches de Diciembre tástro(e, producids por él chqque de rrogado.
de, f830 ul¡ l)orroroso incén·4¡0 ilurr¡i),.a- un gran buque de vapor que pas•ó «pot
-Aguardadme un momento añadió
ba fa popt1l.o sa crndad de ,l.óndres· colo- ojq» al hermoso bergantín, ya habla el paSajero. Y pasando apresm'.afü1menJ
sale$ Uamas dev01'ábañ, una dé Ja~ man- amanecido, y al poco tiempo, pása'l¡:!\ te al camarote de popa, al cabo de un
zanasélela grancliosa calle Regent Street' otro vapor por el sitio dél siniestro, J m.9mento volvió cen un pañ?elo en la'
columnas de denso llumb se elevaba~ por los fragmentos esparcidos por el mano l acompafiado cte um1 Jóven coimponentes, brillandó entre ellas cente- "mar conocieron sus tripulantes que eran, mo de unos veinticinco años.
'
lleantes' chispas que se perdían por el efecto de alg,m n11;ufragi~. Aigunós ma-¿Es este el pafiuelo? dijo el Pf\~ajeespaclo, las bombas de vapor de la clu- rmeros y un pasaJero rru;aban con av1- ro, mostrándoselo al náufrago,
dad ib~n llegando precipitadamente pa- dez por si dessl\odan algun náufrago,,
-e Estas son mis iniciales y las cora_ éombatir el voraz elemento, el que ó fragmentos .que_mtere$1lrles -¡,ud1eran, n?zc;:o por estar barqadas por mi pobre
ahm.e ntado por un fuerte vienfo Nbrte á cuyo fin d1smmuyeron la iuerza de madr:e, que ya dejó. de existir.
en pocos momentos· ilabia tomado gran'. la máquina; cuando un marinero que
-":Entónces (continuó el pasajero) quidiosas proporciones.
miraba con un anteojo, dijo con robu¡;,, tad el forro del escapulario y mirad si enUn jóYen español que pasaba cerca ta·voz:
contrais debajo de él una imágen del
del sirúcstro, atraído tal vez por la cu-¡Un náufrago á «estribor,• si nome Corazon de Jesus con el nombre de Cariosidad, se paró frente una de las casas engaño! Y cogiendo el instrumento óp- rolin~ Nater.
en combustion oyendo unos gritos in- tito el contramaestre, repuso:
1E'.n efecto, descocido el forro, enco;nfantiles, lastimosos y casi exbalados por
-Efectivamente. Y dirigiéndose alth tró, cual lo l)al,ía dicho sir Charles Nala de~esperacion, ¡c¡.ue c\.ec~¡¡;1i.: "¡Mamá! monel,_dijo:
·•
tei, Entpnces, cogiendo éste l¡i mano del
¡Mai;i)á mia!" El jóyen e¡;pectador vlen-;-¡:r1~?n{j.il á ~estribor.•
.
.p.áufr,agoJ· lo pre¡,11ntó á su hij11 dioién·
&lt;lo 9.ue salían de una habjtacion del
Y P.í\.9if;11qp proa ei buque , hác1a e¡! ,el.o~:
.
cu{(r,~o entresuelo, dijo á u¡\. ,agente de J?l\ntp mp1ca,do, ; al _poco . tu:mpo ,ecn.a- ; -Carolma, 3;quf tienes al intrépido
poÍlcía que tenia al 1adoi
ron el óote al agua, y sacaron á un hom- jóven que te salvó la vida, con imrti-¿No. oye V. los lamento_s de .~sa in-, bre de median.a edad, medio desnudo, -nénté riesgo de la~úya; dale, como le'
feliz criatura?
'
puesto que iba én mangas de camisa,¡ doy yo, las gracias más expresiva~.
-No íne obliga á tanto mi deber de al que despues de mudarle ia ropa, que • r· La&lt; jóvén, colorada como la estarlaexponer mi vida; repuso con inglesa, facilitó el pasajero, caballero de alguna. t;,i., le dió las gracias del modo más Mi!\:caJina el "po\izonte."
·
edad y qué habia tomado mucho il).te-: ·turnio, irtádiando su bello semblante de
-Pero ¿y la caridad ó fila,ntropía lle ~és pot e1 náufrago, c'olocáronle en u~ai }l~gría y gnttitud.
que tanto se jactan vdes?
litera ~el camarote de proa.
. . Afectallo, Nater, opulento banquei;o,
-'Pr¡.mern es el número uno, repuso
Impacientes estaban todos los . in4t~i- 1 .¡lirigi~ndose á Enrique Je dijo:
con flema el interpelado.
duos que conducía el buque salv,ador,¡
-Nadahabeisperdidoconel naufragio
Y haciendo el jóv.en un gestp de dis-, para saber lo acontecido en la cat~- ~del «Barcino;• sabré recompensará quien
gusto, se quitó el paletó, y trepó im- trofe pel naufragio, formando cada cu~I 1 tanto le debo.
p:tvido sobre los escombros, pen;!iéndo-. mi,l comentarios. Despues de haberi,e
Al poco tiempo encontrábase Enrique
se en la· den~idad del humq; y á los po- trascurrido unas dos horas, repuesl:Q el en casa de Nater colocado con un gran
cos momentos de impaciencia de los és-1 que se había salvado y reuniéndose en sueldo, teniéndole en ella· como un indipectadores, apr;treció, llevando en bra- el camarote el capitan, piloto y mari- viduo de su familia, y colmado de atenzos á una niña como dé unos. cinco neros libres de servicio, así como los ciones.
años, á la que había tapado la cara con pasajeros; suplicaron al náufrago les 1
Asl es como recompensa Dios á los
su pañuelo de bolsillo, para que no Ja refiriese lo acontecido, el que tomando amantes devotos de las benditas almas
sofocara 'e l humo, y casi asmdado, sofo- la palabra dijo:
'"
del Purgatorio.
M. DE E.
cado por el calor y chamuscados su
-Ante todo, debo, como efectúo con
vestido y cabello, depositóla en poder suma gratitud, dar las más expresivas1
del agente.
gracias á todos ustedes, por habef!I\€1
Los que se hallaron presentes tribu- librado (despues de Dios) de una muertaron mil elogios al bravo, jóven, él que te segura; el Sefíor, que siempre premia
huyendo d~ los aplausos, desapareció con largueza las buenas obras, no de[Romance hijtódco mexicano,)
de la escena, con un amigo suyo que jará de continuar sus santas bendici.BI
¡e le Juntó, y que le dijo:
nes por la caridad que habeis tenido y
DON GA.STON DE PER-A.LTA.,
-¿Estás herido, Enrique?
ten'eis conmigo.
Está la ciudad de fteata
-No, gracias á Dios.
Hace unos díez años, continuó, que
Viatieado ropas de gala
-Pues ¿qué es lo que llevas envuel• vivo en Barcelona, en donde me dediY alegre lanzando al viento
•
to en la mano?
qué ál comercio, en el qlle reuní un
El olamqr de sus campana.a.
-Para tí, que eres medio incrédulo, Je capital de unos ·seis· mil duros, &lt;;on muFlotan luciendo color0il1
Eu fas torree elevad!I.I!,
eontestó el jóven, nada; para mi, mu- chísimos trabajos, pero con honra~ez,
Pendones y gallardetes,
cho; un escapulario de las almas del mal está que lo diga, invirtiendo dicha
Ban&lt;lerolas y oriflamas.
Purgatorio, que al sacar á la niña de la suma en seda en rania y otros efec~qs,
Ostentan ricas laborea
cama el onde estaba, le ví colgado en la los que embarqué en el bergantín «BarLas vajilla« einoolsdas.
eabecera, el que movido por el viento, cino• de la matrícula de la expresada
Entre cori\li,!)s
seda
f!otaha sobre su4beza~ cual ,si f),ierl!!~. ciudad, cuyo buque fué embestido, allá•
E'tr tn;tG()Uc
U tlti.nátf.
paloma ó salvador talisman, y no quise á 1as tres de la madrugada, por off;f,
Brilla el sol entre cristales
(JUe ardiese, pues me parecía que me pe- b?qu~ de gran porte, pasándolo "por
Y &lt;le la. bruñida plata
dla proteccion, y me lo he traído para OJO• mstantáneamente, pocó más ó méArranca vivo ref10jo
no apartarme jamás de él.
nos en el lugar donde me salváisteis·
Quejneg-a eutre las guirnaldas
-¡Qué µiajadería! ¡Qué supersticiosos al encuentro violento de ambos buques'
Da flores y de laureles
sois los católicos!
f~ lanzado .á gran distancia en el
Que onnan suntuosa;¡ faohadas.
-¡Qué incrédulos sois todos los que crrcunstanc1/l. á la que debo sin duda
Atraviesan de eoutiuo
Por las call08 y las plazas,
profes:,.is esas ideas! repuso Enrique; que el remolino que formardn las agua~
Deslumbrantes dfl riq11eza,
pero, continuó, perdemos un tiempo pre- al sumergirse el bei;gantin, no me \raNnmérosas caba.lgatas.
cioso; quiero descansar un poco, pues gaseen su ;abismo el mar, en el q"Ue
En
ilónfli;ia mu ;hednmbre
nos olvidamos que partimos mañana pa- perdí toda rui fortUllll, y perecieron sin
Alegre-el
pueblo se ar,arta
ra Italfa.. Despidiéronse los dos amigos duda curu,ta gente llevaba el ,BarciCuando- á na&lt;l\ instante llegan,
para reunirse de nuevo al siguiente dia no.» Al salir á ,flote» clamé con toda
Con gran lujo eng.ilauadas,
en el vapor que les había de conducir. mi alma, á las bendita5"!alm~s del
Las carroz,.is· gue couduc"n
II
gatorio Y á la Santísima Virgen del
A cabaUei.·os y (¡, damas.
Unos veinte aflos se han trascurrido Cármen, de' quienes soy muy devoto· y
Alzan l'llmor ~•t;uenclo~o
descle la e&amp;cena que acabamos de des- al propio tiempo tropecé, entre, las m':c1s
Po¡ to,las,partes las salyas,
cribir, cuando pasaba por delante de la espesas tinieblas, con una peguefia "taY aréab1¡,:e~, mosq.neto.nes,
elegante linterna del hermoso muelle bla, á la que me así fuertemente.
Y cohetes-y bombarrlas,
de Barcelona el velero bergantín «Bar-l"or_cietto, repuso un marínero, tan
Por?,ue ,M.éxico celel?,ra,
Alegre en es_a mañana.1 .
cino,» dirigiendo su rumbo hácia Fran- pequej'í(i., que es imposible os pudiera
Como remedio á sus males,
cia; .un viento fresco de popa henchía sostener.
·
Ya cróóícos, la llegada. '
sus blancas velas, Y cual alegre «ga-Es posüivo, continuó el náufrago,
Del noble marqnés dé Fa.lees,
viota» surcaba veloz las azuladas aguas Jo que atribuyo á la divina ProvidenDe don Gaston de Peralta,
del mar.
ci,a que daba una fuerza grande á aqiiel '
A quien man¡la el gran Felipe
Allá á la caida de la tarde encon- exigu9 fragmento, por un milagro .paDe virrey (¡,Nueva. Espada.
trábase frente á Pa\3.mós; el cielo se ha- tente; péro Jo que me llamaba particubía nublado, Y un viento Norte sopla- Jarmente .la atencion, no obstante mi
El nuevo virey co~ooo
ba réciamente. En el saltillo de popa siti:!lcion apm;ada, era ver mi escapuQue está la ciudad. tiubada;
encontrábanse el capitan Y uno de .los lar10 de las almas, que tengo en mucba
Sabe q,J? qqiere.ta.Au4iencia,
A la que todo aco\.&gt;al'da 1
pasajeros que conducía el buque.
estir,na, por haberme sac:1da libre de
Segnir por la ■endá oi\cura
-Capitan, viento fresco corre, peto muchos \a1we~, en el espacio de veinte
En .que ~l rencor y la saíla
la. mar no está muy gmesa, dijq el pa- años, y que po \ISO más que cuando haPusiérón á los oitlores·
saJero.
g0 algun viaje, el que ·estaba sobre la
De 'Mexioo, pór desgracfa.
-Efectivamente, el «Golfo ele Leon" tabla y ·pen.qía Jie mi cuello, del que saSabe qne én -pri,iiónes gimé
contestó el ca pitan, est1!rá «pícado:• lía un pálido destello de Juz, y que , sin
Y espera en últhna éstaóllia
pero no hay que. temer nada. Dios me- embargo. de la fuérte mareada que baU na sent~ueia ·de muerte, diante, mañana tarde 6 tempr¡¡no .atra- rría la t'aQfita de continuo, nunca' se
Que la Au!liou~ia lti wepara.,
caremos~ en el muelle de Mars~lla.
quitó de su sitio,' hásbi el momento que
El rico marq ,,é11 del Valle,
-¡Ese maldito Golfo, es tan traidor! me salvásteis.
Caya nobleza ~s tan alta
que le temo.
·'
El acento triste con que hacia La reQ\la ?ifé.xieq sólq mira
-Con este buque, y con la gente que lacio~ el salv~do, JU figura siplpáti,ca y
Más 11lto que él, su monarca.
Desde gu,i cr!IZP, la. flota
llevamos, respondió el ca pitan1 no se el atfioroso mocfo eón _que hablaba de
Del Golfo las verdes aguas,
debe temer nada; á más d.e que el vien- las ben,ditas almas-del ,Purgatorio, y so·
Supo el virrey el trastorno
to calmará dentro de poco, y la mar bre tod,9, su precaria situacion interesó
Que en México ocasionaba
es de «fondo.»
·
á todos los oyentes, y deseando ver el
De
los hiJos de Cortés
-Pues algo más tran,quilizado, me escapulario que tantos beneficios Je haLa
persecnclon
extraíla,
voy á descansar, añadió el 'pasajero.
bía prestado, le dijo el contramaestre: '
Y
cómo
siguió
la
Au&lt;liencia,
-Hasta mañana, amigo, contestó el
capfü;n.
-¿y no podríamos ver ese escapulaMás que el procaso 1ft, trama
rio que en tanta estµna teneis?
Que hizo subir al cad )so
Vino la noche; una «cerrazon• comA
Alo11~0 Gouzález .A ;ila,
pleta cubría el buque, el que se halla-¿Por qué i;io? contestó el interrogaY á Gil su hermano, (,ne nnnoa
ba en mectio del expresado Golfo; á do, Y sacándoselo del pecho, despues
Tomó en el asunto cartas.
cuatro metros de distancia nada se per- de haberlo besado dev.otamente, se lo en- 1
Por eso viene dispuesto
cibia desde bordo; serian las cuatrq · de tregó al qúe se· lo había pedido. E'.ste,
A obrar con prudencia tanta.,
la madrugada, tanto la tripulacion 00 • despues de haberlo visto, lo paM al
Que al órd~n la Au&lt;liencia vuelva
mo los pasajeros reposaban en sus li- que tenia al 1ado, hasta que llegó al
Y la ciudad á la calma,
teras, si exceptuamos dos marineros pasajero á quien tantas simpatías le haQue al marqués le •obran brioa
Y la. opinion le acompaíla,
que estaban de guardia y el piloto. bía inspirado el náufrago, "f ilespues de
Y cuando el rey, que no ignora
Cuando dte improviso aparece sobre cu- haberlo examin¡tdo, mudando de coloLo que en la colonia pasa,
bierta el 'p asajero que no hacía mucho res su rostro, dijo conmovido al dueño
Le ha nombrado, es ¡iorq ue fía
estaba en conversacion con el capitan. del escapulario:
En
don Gaston de Peralta..
·-Buenas noches, señdres, dijo éste.
-¿Cómo lo habeis obtenido? Quizá
II
-¿Qué es eso? le preguntaron los que ni os pertenezca, dispensadme os lo
EL ?,U.E.QUÉS DEL VALLE,
se encontraban de vela, ¿qué os acon, diga.
.
Las tiniel)las de la noche
te.ce que venís casi desnudo?
· ,,
-'.feneis razon, repuso el sal'vado; es
En que se envuelve el pa,Jaoio,
-¿Qué quereis- que os d.iga1 .n o pue- una peg_ueña historia su adquisicion; ps
Rasga lejana, tí incierta
Rojiza luz que en la mano,
do .d escansar, una fuerza oculta lne ha 11: referiré, ,a unqii~ suscintamente. HaEn un triste fil,rolillo,
obligado á dejar el camarote y á ré,;pÍ- cia como unos vem,te años me encon,
Lleva un hombre, que cruzando
rar el aire libre.
traba en Lóndres; un horrible incendio
Rápidamente, atraviesa
Al irle á contestar el piloto, un bu!- devoraba un edificio, calle Regent Street,
Por corredores y patios.
to monstruoso aparece á la vista .de y tuve la suerte lle salvar á una pobre
De aquella luz al reflejo
los que se encontraban sobre cubierta, niña de entre lo.s llamas; un escapulario
Se descubre un embozado
y casi al mismo tiempo un furioso cho- colgaba de la cabecera de la cama,
Qae, cual sombra misteriosa,
que y horrendo golpe hace estremecer donde estaba circunvalado de llamas
Signe del otro los pasos.
el buque violentamente y caer al sue- (miéntráS hablaba, el rostro del pasajero
Tranquilos y silencioso&amp;,
Jo á los que sobre cubierta estaban; á se notaba sumamente conmovido) que lo
Sin que les marquen el alto
los pocos instantes el «Barcino• se hun- iban á reducir á cenizas, y lo cogí.. ..
U gh1res nl alabarderos,
día con un¡;¡ precipitacion. vertiginósa,
Y sin dejarle acabar le interrumpió
Centinelas ni laimijos,
Llegan á la riéa ealanei&amp;
sin dar lugar absolutamente á nada, el pasajero:
Donde agnarda 1 acomRa~a.do
desapareciendo repentinamente. Al efec- Y tapásteis la cara de la nifta con
El noble marqulla de Faloea
µarlo produje¡ un olea.Je esp11J1toso y un vuc:stro paAuelo.

Et Visitador Muñtz.

Lac(o, opaco, sqciQ,y i¡ip}lre;,
De BU diestro secrntario,
l
· 1
Nariz aguzada y corva,
Al caballero enculnerto
'
'
Ojos par&lt;los que recogen
Que se _descubre en llegando
. Tras de las tn(lidas cejas
Y á qmen don Gastan recibe
Reflejos &amp;iempfe traidor!lfl;
Oon c\a r:ts m ue~tras ele agrado.
1.
Pausa.do anda:r cauteloso,
-Marqués ele! Valle, le dice
.como hiena que en la noche
¡Sabeis que el rencor insano'
. .A.l insepulto cadáver
Qne da aliento á los oidores
Temerosa reconoce.
Que de venganza están á vidQs
Y como de todo11 teme
Va:!. ocasio1\ar que os sentencien
Mat de todos se supone,
Muy pronto á m1ierte?
Y de la negra ropilla
r
-¡Yillanos!
1
Bajo los pliegues escon&lt;le
Jam{is en mi nohle sangre
'rempladá cota de malla,
Hubo traidores.
Cápaz de em'\)otár los golpes
'
-Sois vástago
De florentinos puñalas
De noble tronco y r-0 quiero
O toleclanos estoques.
Por eso mismo salvaros.
A muerte tambien la .A.u;],iencia.
V
Conñenó á Luis, vuestro hermaT\G'
L.A.S PRISIONES,
Revisaré las sentencias,
'
i
Una noche én que trinquila
Don Luie, saldrá desterrado,
Duerme
la
ciudad,
se
notan
Se confiseará,n sus bienes
'
Doquiera siniestros grupos
Servit-á eú Orán aiez año~
De
mal
disfrazada
tropa,
A su co•~, y á la corte
Qqe cruzand9 por las calles
Marcharei~ vos entre tanto;
Y aptovechando las sombras,
Si ali~ el rey os da la, muerte;
Sin ser de ua¡lie gentidos,
ltec1b1dla cual ¡mstia.uQ,
Se ·•eparan, 11.e colocan
Que él R;1,brá si s¡¡;cri fica
Tocloij 11n tlJversos p11ntos, u
.Á.l hijo del esforzádo
Y á un mismo tiempo, á una hora
Capita.n que dió á üaatilla
Ooll.venicfa, todo&amp; ellos
··
Un ~eino comp. J"ilgaJo;
ünll"fli!to'8-oanes
ée
á.rroj;i,n
.'
Mas yo no qu,iero que caiga
Para iiaaár de tlaa casa.s , ,
:J?or ~at¡oba. en \l) suelo indiano,
,Eú. qu:e ,tranqú.Hos rep@B&amp;!l
Esa sangre, que es la mian;ia
A ~9,911Jos qui¡ Muñoz•
Que ar\J.tó con noble e11tusiasmo
, •· 1• !
Fieqljá mandará. la h.orca., ,
En las venas de aquel héroe
];'a.ra.,probar
al
m9r¡a~.e11o
• - , (
1
,Qu,e bl~o de ;eyes v¡¡;saflos ;
' r
Cómo cuida de la honra
' ¡
Qll,II Hevaran st1s tributos
Del trono y cómo.es a¡dieto
Al trono &lt;le S¡i,n F~rnando.
1
A la sagrada persQµa.,.,,
-Gracias, ,señor, lo que 9,~ ·debe
Por toila@ J!&amp;~téit se eicnéhán
Mi casa, no ha rle olvi&lt;\arlo.
Los g.olpef que se redoblan;
-Dejad, marqués, los cumpli(l.os
r L
Aquí lfl1,m;a.ml0' á una. ptierta,
' ' .A.11!
Qu,a no pretend,o obligaro~,
ílérribando l!t'otl'á'. ''
Que cumplo con mi eoncien0ia.
rr
Y
&lt;!6
ofen' la11ma1dfoionea,
,. ¡
Y 011 eito la satisfago.
•
'/
De c:orehetes y de ~olldws[,
) ¡
Volvió don Ga•tinel roatro
. ¡
Y
los
llantos
de1oil
·nillili,
,
, 1
Y dijo ÍI 11.n secretario:
,:Y el ge)llit de- las. esp()sa&amp;;" , .
~Ordenad que á los oidores
~r.fllan ,traft (le las vjlnt11n11;9 , ,
'
Lleven al punto recado
Rt15pl3¡n&lt;l!miente,s.
~to11.c!111i1 :
QnEl el real servicio exige
Con &lt;JJ1&lt;a,r,ecoire l¡i~ WªJ!"
t
Que se lleguen á palacio
La sp)th1q"s,ea,, elllp,~ño~a., ...
Ahora mismo, y que basta verlts
De.euqonti:.~r á lfS que l}qlj1l&amp;,
En este 1alon agaardo.
'Y á los balcones s~ a~pm¡,,n, .
III
1
Trémql~~ y ·acongoJaL!os,
•
LOS OIDORES.
,
Los vecmos, qué (Ye toifa.'
'
Aquella espa.ntooa Bla,rnía~
Pasó una hora y de la puerta
El triste motivo igtibrliií.
Las tosc:.s hojas crujieron,
Apénas cárce~s tiene
Y uno tras otro e~a estancia.
La Audiencia; donde recojan
Los oidores en silencio
A fantos oomo,efa,uoohe ·
Entraron, yen su. sGmblante
En la ci udacl s~ aprisiona,.
Pintóse ~ terrible efecto
Eri\la el sol y,~d¡wja
Que en sus ánimos causaba
~[ira la gente co11 howfa .,.
El inesperado enenentro
.A.fliccion, que ~e .co1¡dµe.fn
Del marqués del Valle, libre,
A las osr.uras ma.zmo,ras
Onondo le juzgaban preso.
Más vfotim¡ts,, .sin qi¡e ,á 11a¡lie
Calló el virrey esperando
Se permita ni una sola
Y callarou con empeño
Palabra bab.lar coa aquellos
l¡os oidores, dauclo maestras
Que sus casas abandonan.
De extraño desasosiego.
Toflo es ~onfuaion y asombro,
Ji&gt;or fin, tra• un largo rato,
Todo es temor y zozobras,
ndaz rom¡¡.ien.do el silencio,
Y miéntraa tanto Pn la Audiencia
09 vo~ tréll)n!A, y ~.orhl:'Ja,
• .A.legre·Muüoz"!!ll goza· • ...
" ·
:ibl.6 el licenc1ll.do Cey'no"B.
1
Y
recorre
íí
cada
instante
, ~ o pueileu hll.blar los j neces
Los. apuntes en que constan
'
I1&gt; jo, cuando se halla el reo
Los sentenciados, buscando,
;
En lih~rtarl, c,ano á mano
Con
¡i,nsiedad rencorosa,
don el virrey &lt;lepartienrlo.
Si ,is1¡arij,n todos en lista
-Pero el virrey puecl~ y qniere,
Como están en su memoria.
Dijo el de Ealces, y advierto
Q,¡e aunq11e dirá pocas cosa•
VI
A tO(lO dará remeclio;
LA.S EJECUCIONES,
Revisadas las sentencias
No transcurre maoho tiempo
PonJ?o fi.n-á los procesos;
Sin
que el pueblo estremecidn
Don Luis aahlrá dosterrado
Coinience á ver cómo pasan
Y el Marqné• marchará al puerto
Las víctimas al suplicio.
De Ven r..;.z á en1barcarse
U aas veces en sileUJli"o,
Para la corte, y espAro
Otra.a e.o.u pompa y mi.do,
•
Qae uno de vcsotros vaya
Anunciando
e1
pregonero
e\, cmstodiarle, sabiendo
En cada esquina y á gritos
Q 10 con su vida're;1ponde .
Los nombres de los cµlpa.bles,
De numplir con PSte acuerdo.
Su 6rímen y su castigo;
--N&lt;&gt; aclmitiré tal ;,ncargo,
Mostrando como escarmiento
Dí.h un oidor, ni aun teniendo
De
tan funesto delito
Todo el oro de las .ludias
Que
aguardan la misma suerte
Promettdo como i-iremio.
Y aquel patíbulo mismo
-Tiene muchos partidario•,
A auantoa le cometieren
A~regó otro oidor, y hay rieligo
Y á cuantos le ha,u cometido.
De qite salg&lt;&gt;n al camino
A~í sucum beu Oñate,
Para libertar al preso:
Y Victoria y los &lt;los ricos
-Pues yo tampoco admitiera.,
Peclro y Baltasar Quesada;
Agregó á este tiempo Ceyno8 1
Arias,
Góme1,, ValdeRpipo,
Q1te es comision peligrosa
Albornoz, Ruiz Castañeda,
Y desacertado empeño.
Oáceres, Soto, Garrido
-Yo me eocargaré.&lt;le t0&lt;lp,
Y
otros mil de los que na,ue·
Repnso el virrey colérir.o;
Hacer la clefenea quiso.
Y mirad cómo;-Marqtiés,
Tal terror al pueblo infunde
¡Ofrecéis cnal caballero
Aquel proceder inicuo,
Ir á España y present~.ros
Qué están las calles desierta.■,
A nuestro monarcaT-Ofrezco
Y
están. los templos vacios,
Cumplir cuanto se me ordene,
Y dentro de los hogares
Aun.que· conozca que en ello
Las mujeres y los niflos
Me va la vida.
Rezan y lloran temblando;-:\fe , basta,
Miéntras los hombres sin bríos
Repuso el virrey, y acepto
En
los sótanos se ocultan,
V uestta palabra.
Y
escapa,n
con gran isigilo
Señorea,
Buscando en tierras distante■
El ~a,rqnés !aldrá cl1) México,
Los más ,aparta,los ·sitio~.
Corno he mandado, y vosotroa
Cunde hasta el ayuntamiento
Libres soiR en el momento
El
terr_or, y del peligro
De retirares, si os place,
Espantados
los alcalde~,
Que estais ya perrlienclo el tiempo
Acuerclan en el cabildo
Del descanso y no es pruclencia
Hacer solemnes festejos
Roba.r la.a horas al sueño.
Q110 den al recien veuiclo .
IV
Muestras de que sn presencia.
EL VISITADOR MUñOZ.
Es causa de regocijo
Y de que todos le tienen
Quejas, informes, intrigas
El más profuuclo cariñll,
Tramadas por los oülores,
Y organizan cabalgatas,
.Producen c,ula momento
A mascaradas y circos,
Más coufusion en la corte.
Poniendo en pfa,1,a,s y callea
BI Tirrey en tanto calla,
Festones y farolillos;
Pues torio esto clesconoce,
Y muchas veces sucede
Y en vista de su ailencio
Que cruza entre aquel bullicio
El monarca,.¡ fin supone
El cortejo que conduce
Que eu la nolonia caminan
Las víctimas al patíbulo.
Los nl)goclos en clesórden;
Muñoz
con indiferencia
Y por buscar el remedio
Sigue siell'.!.pre retrafclo,
.A tanto mal, juzga ent6nces
Que ni la zambra' le alegra,
Oportuno y acertado
Ni
le µerturt)a ei gentlo,
:Manclar tre.~ visit11,dores.
Pues bien de '),quellos festejos
Eran éstos, don Alonso
Juzga el oculto motivo,
De Muñoz, que fiero esconde,
Y einb~r~an todo su tiempo
Tras 1:m ceño.que horroriza,
Las causas y .los esoritos.
Un corazon qne en el molde
''
Dlil Satanás fué vach1do
VII
Por perverso y por innoble;
DON MARTÍN ClOETÉS,
Jarava y Canillo, lleras
Rabioso queda Mniloz
Que haJo el aspecto rle hombres
De
qué 'á Au rencor escapa
Ocultan todo el veneno
El noble Marqués del Valle,
De ms instintos fernces.
Que ha saliclo para España.,
Jarava murió en el viaje
Mucho halagó su deseo
Y M.uíloz al fin hallóse
Victima
tan encumbrada
En México df1ndo espanto
Y
siente
no haberle hallado
Hasta á los mismos oidores.
Al alcance &lt;le su rabia.
Er.. Mnñoz alto, seco,
Pero si al Marqués protege
Oon un semblante de bronce
L:t
sombra de su monarca,
En donde nunca asomaban
Mniíoz
en México encuentra,
Sllá secretas •nociones.
Para
saciar
su venganza,
Cenicienta y triste barba
A
don
Marth1;
'&amp;l hermano
üon poco 11\illo y mai corte,
Del
Marqués,
á
qu!et1 1! faltan
Pelo que oae e11 los hombros_
/
I

••

•

cANP9, Qi.. ni.i~1YóiA
.J.

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1

!

f

Los legítimos blasones
Negados á grey bastarda,
Fué en cambio el hijo mimado
De Hernau Cortés y la indiana,
Doña Marina Malvnche,
Como la historia la llama.
Don Marti.n lleva en su rostro
Señal!ls de las dos raza~,
La triste melancolía
De la gente americana,
Y del capi tan ibero
La penetuante mirada.
Preso en palacio y cargado
De cadenas, sufre y calla,
1...,,_
Y del iojµsto proceso
.,.
El fal\o sereno aguarda.
En vano oiaores y jaeces
Le intenogan, que ~i alcanzan
Alguna re2puesta, es sólo
· Una,negativa franca.
De aquella inútil faena
Terrible Muñoz se cansa,
Y á sus feroces ipstinto,
Hallandp oca~iop tan íllara
Da rienda suelta, s~ñando
.En la más dulce venganza.
Y p,ueato que el a:cusado
Se obstiua en negar ó calla,
Es ~uerza que en. el tormento
Se Je saqnen las palabras.
Y á toJ"mento le conclenan
Y una noche en UI\a. sala
Escondicla de palaoio, i
Donde la queja a,ngnst ada.
Se extingue envneltaenlas sombras
Y entre los muros se apaga,
Al noble Martin desnn&lt;lan
Y en daJ"o po_tro le atan,
Sirvié11do.le de veNlugo~
Juan Navarro y Pedro Baca.
Cruje el terrible instrnm0nto
A cada v.uelta forzada
De la rueda, y los cordeles
Nervios y car'nes ctcsgarr¡¡,u,
Y una y otra y tres y cuatro
Y seis, y ;nada se alcanza¡
Don Martín signe callando,
Jadeau~e 11n aliento·exbala,
Está lívido su r,ostro,
El sador,su cuerpo baña,
Vuelve inciertos por doquiera
Los ojos como dos ascuas,
Y tle sus cárdenos labios
Blanca espuma. se derrama,
En medio ele aquel silencio
Se escucha la voz cascada
Del escril&gt;auo qne inquiere
Y que á cada vuelta exclama:
-Se le l!monesta que diga
La verdad, si tiene gana
De no ver en tal trabajo
Y dolor su cuerpo y alma.
-Pues que tanto se res_iste,
Agrega Muñoz con rabia,
Seor escribano, que sufra
Luego el tormento del agu11.
No bien la borriMe sentencia
.Fué por Muñoz pronunciacla,
Ouando apareció el verdugo
Cou escndiJla• y jarras.
A don Martiu se aproxima
Y con espantosa calma
Una varilla de hierro
-StrviéUttuí•e--(1~-¡,illau ....J: 7

-

Cual si faE'rán de un ca&lt;láver,
Las ma,n díbulas a¡,arta;
Ex t'eu&lt;le &lt;lespues la toca,
Burdo lienzo q 11e se a !apta
Cubriendo las secas fauces
Hasta tocar la garganta,
Y por fuera con tal arte
Doblado, quenen las ventanas
De la nariz penetranrlo
Dos puntas, J.Jevan el a.gua
Y hacen más fiero el tormento
Y más horribles las ansias.
Y"' en tal estado, el verdugo
El extremo &lt;!e un,. cafü,
Hueca,, en los labios coloca
A la víctima y derrama
Por &amp;lla, mu lo, impasible,
Una tras otra, seis jarras
En cada una reqnirienclo
Al reo, á carrro de m aT,na,
A q¡te la i•eritacl dec,are,
Si no quiere en pena ta1ita
Mirarse; mas como ad vierten
Que don Martín se desmaya,
Y que peligra sn villa,
- Y comoen aquella estancia
Se encuentra coma testigo,
Pues así la ley Jo manda,
El obispo de la Puebla
Al que tambien acompaña
Don Francisco de V e:asco,
Porque el reo en esa causa
. ,Es cual ellos caballero
·ne Santiago, se declara
Que se suspende el tormento,
Hasta la entrante semana:
A ver si entre tanto el reo
Oonjieaa lo que a.hora calla.
Qultan1e al punto la toca;
Del llvido cuello •partan
La tosca. argolla de hierro
Qué contra el potro le clava;
Sueltan de los yertos miembros
L~s cuerdas ensangrentadas
Y e.xánime, agouizante,
De allí á don Martin sep!1,ran
En tan lastimoso estado,
Que, cuando ·á poco le mandan
Desterrado para siempre
Salir de la Nueva España,
Tan humi&gt;llado se encuentra
Y en salud fan quebrantada
Que ántes &lt;le cumplir tres meses
El último aliento exhala.
VIII
LA SORPRESA.,
Ya Hmites no conoce
Mnñoz en su tirauía,
Desde la Audiencia á la pleb6
Con su voluntad domina;
Se estremecen si Je nombran
Y tiem blau cuando le miran;
Qae nadie tiene seguras
Ni la hacienda ;ni la vi&lt;la;
Siguen las confiscaciones
En nómbre ele la justicia,
Y los patío1,1los signen
Devorando nuevas víetimaR,
Mníloz, que con nadie trata,
Fiero y triste se reiira
A una celcla qne ya tiene
En Santo Domingo lista,
A pasar Semana Santa
Entre les frailes, que en miRa
Se turban cuando él asiste,
Y qne en sus cautos vacilan
Y toñas las ceremonias
Trastornan, cnanclo en su silla
Y bajo dosel bordado
Les clava Muñoz la vista.
Una mañana,, en la celda,,
Aunque es muy entrado el día,
Duerme Mnñoz, cuando llegan
A su puerta, de visita,,
Tres caballeros que exigen
Que al punto se les reciba,
Forque asuntos de importano!a

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de

11a•

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Vienen á tratar. No avisan
Los pajes, pues ya conocen
Del visitador las iras,
Y aguardan loa caballeros
Más ele dos horas seguidas.
Oonaigneu por ftn la entrada,
Y con mucha cortesía
.Al visitador saludan
Que al mirarles, ni se quita
La gorra ni ·se levanta
De la amplia y cómoda silla.
Por su salud Je preguntan,
Y él, con forzada sonrisa,
-Fuera mejor, les conte11ta,
Sin importunas visitas.'
Quedan todos silenciosos,
Jifas uno con faz altiva
Avanza un paso, y sacanclo
De un pliegue de la ropilla
Un pergamino, le dice
.Al otro que se aproxima,:
-Dad cuenta del contenido
Desde la fecha á. la firma
. De esta cérlula, que importa
Hoy mismo mirar cumplida.
Al oir tales palabras
Tiembla Muñoz y ya iba
.A levantarse furioso
Cuando el otro con tranquila
V 01. la lectura comienza,
Y l\fuñoz con la faz lfvida
iiPspPtuoso se descubre;
En pié se pone y se inclina,
Porque manda el soberano,
En esa cédula misma,
Que á Puga y á Villanueva
[Los que allí presentes mira]
Obedezca y reconozca,
Y dando fin sn visita
El gobierno les entregue
Y regrese á. la península.
Terrni nada la lectura
Dijo Puga:-Nos presciaa
Que eRtaprovision se cumpla,
Y advierto á su aefloria
Que en el plazo ele tres horas,
Improrrogables y fijas,
Deberá salir de México
Para em barcarae.
-Permita,
Repuso Mnñor. humilde,
Que á. loa oficios asista.
-Cumpla lo qu8 se Je orden•
Y mue cómo replica
.A. lo que del rey en nombre
.A. buen tiempo se Je avisa .
Salieron sin saludarle
Los tres &lt;le la comitiva;
Quedóse Mnñoz temblando,
Con la faz descolorida;
Y despues, cuando á buscarle
Loa frailea para la misa
Vinieron &amp;m saber nada,
Ya cerca. del medio dia,
Vieron la. cama.deshecha,
Y tlebajo de las silla■
Los-papelea rlestrozadoa;
La celda. estaba vacla,
Pues Muñoz para escaparse
Ganó la falsa salida
Del con,ento, temeroso,
Y huyó á pié por la garita
Llevando sólo á. Carrillo
Por compañero y por gnfa.

IX
LA JUSTICIA DEL REY.

Refieren las tradiciones
Que andan en boca del pueblo,
Que al llegar frente al monarca
El vi•itaclor de México,
.Alzó Felipe segunelo
.Altivo el rostro severo
Y mirando fijamente
A llfuñoz, con torvo ceño,
-T~ envié :. las In&lt;liaa, le &lt;lice,
.A ¡robernar como bueno
)fo á. de~truir.-Y el monarca
Pasó ele largo; al momento
J~n nn 8itial se desploma.
.Mu!!oz._.su rostro.cubriendo
Con las mano$; y asi queda
Inmóvil por tanto tiempo
Que al fin un lacayo viene
A hablarle, y al ver que quieto
Rigue y •in oir, le mueve,
s;ente rfgido aquel cuerpo
Y con espanto conoce
Que ya Muñoz está muerto.
JUAN DE Dros PEZ.A

Po------ _

Y VICENTE RIVA P.AL.ACIO.

Madama de Warrens.
UXA PÁGINA DEL «RAFAEL• DE LAMARTINE.

•

--

emparrad
· el cualRousseaubizo sus
prim
(li es
: la alcoba en que
su
iU&gt; ·nTr. ,se to eó con sus prime•
r
tm.oélim~s: el pa
donde el discípµlo se ilóriabif de d cender á los traliajos C&lt;&gt;fPprA;es,q1.ás h mildes, para ser"ll'ir á sulamahte en la p rsona de su protector4;J.~ .!=aStaños diseminados, á cuya
sombta.,tli'!})-tábanse juntos á hablar de
Dios, mettfanab con risas locas y caricias ínfantiles estas teologías festivas:
sus dos furmiüi'tan bien acomodadas en
'tbd!i.~stt p¡\i.si,:jq,a ·~
esta naturaleza
agreste como efl&lt;5S/t~ esto tiene para
los poetas, los filósofos y .IDs amantes, un
atractivo oculto, pero profundo, de que
no puede uno darse cuenta al mismo
tiempo que cede á él. Para los poetas,
es la primera página de esa alma que fué
un poema: para los filósofos, la cuna de
un:3- revo)ucion: para los amantes, el nido
de_un pnmer amor . . . ..... . ....... , , .

.. ;,N;s· á~t~iti~~~; . a.~·~~~. ~~- .~~~~¿;,
sentándonos en el lomo del sendero, hácia el medio dia, para leer una ó dos páginas de las «Confesiones,• á fin de identificarnos con el lugar." . . ... . ........ .

..:ir~¡;~~ -~~j~~ -~~~~;;t~a.~~~i ·si·~;. ii~~
biese hallado á este niño errante en los
caminos: si no le hubiese abierto las
puertas de su casa y de su corazon, este génio sensible y paciente se hubiera
apagado en el cieno. Tal encuentro se
parece á una casualidad: pero esta mujer fué la predestinacion de ese grande
hombre bajo la forma de su primera
amante. Esta mujer le salvó, le cultivó, etc."
Hé aquí cómo se expresa Mr. de Lamartine con respecto á Madama de Warens y á. este episodio de la vida deRousseau. Naturalesque losqueno tengan anteceden tes, leyendo las anteriores líneas en
el «Rafael,• quieran acudir á ese libro
que se llama «Confesiones,• donde creerán hallar un idilio melancólico y puro
como los de Gésner. Guardaos de hacerlo así. Este libro es una manada de víboras que esparcirán su veneno sobre las
creencias más santas, sobre los más nobles afectos de vuestro corazon. Al lado de unos cuantos buenos sentimientos
hallareis la miseria del hombre en su
más repugnante deformidad: una sucesion de escenas que ofenden al pudor:
una série de pensamientos que ofenden
á Dios y á la sociedad.
En cuanto á Madama de Warens, ¿sabeis lo que es esa mujer que nos presenta Mr. de Lamartine como un modelo de proteccion y de amor? A mi juicio
no puede ser la personificacion del amor:
es la personificacion de la lujuria: es la
personificacion del vicio. La mujer que
había sido y era la querida de Claudia
Anet el botánico, la querida de un peluquero, la que por un espíritu de egoísmo, acaso de incontinencia, inicia al jóven Rousseau en los misterios del placer, no puede ser llamada, con permiso
de Mr. de Lamartine, la virgen de los
primeros amores. Es cierto que educó
al filósoto, que formó y cultivó su corazon. ¡Es cierto! Los frutos del árbol correspondieron al cultivo.
El autor de "Rafael" tacha de ingrato á. Rousseau por la pintura de Madama de Warens que nos ha dejado en sus
confesiones, y toma sobre sí el árdua empresa de rehabilitarla á los ojos del mundo, empresa muy singular ciertamente.
Peto ¿á. quié"n hemos· de creer? ¿A Róusseau, que refiere su propia vida, y que
á.ntes bien debe haber tratado de atenuar las sombras del cuadro, ó á. Mr.
de Lamartine que se ha forjado de Madama de Warens un sér á su modo'
adornándolo con las galas que le sujiere su fantasía?
Sensible. es que Mr. de Lamartine se
haya dejado extraviar á tal extremo:
sensible que nos qtriera presentar como
un tipo de sentimiento y de belleza, lo
que nQ puede ser sino un tipo de deformidad moral. ¿No había leido acaso las
«confesiones• al escribir su obra? Es
claro que sí, puesto que las combate en
lo relativo á. este episodio de la vida
de Rousseau. Las había leido y las leyó precisamente en compañía de Antonina, en el teatro mismo de los amores de Madama de Warens. ¿Pero cómo
Mr. de Lamutine puso tal libro en manos de una jóven tan pura? Es cierto
que Antonina era filósofa¡ mas por ventura, ¿las escenas de las «Confesiones•
no harán sonrojarse á. toda jóven que
abrigue el sentimiento de su propia dignidad, aún cuando esta jóven no sea
religiosa?
Lo expuesto nos obliga á repetir lo
que dijimos al principio de este articulo. «Es indudable que los más sobresalientes poetas nacen predestinados á cometer los más grandes errores. Su imaginacion les arrastra fuera de las sendas comunes de la vida, se remonta con
ellos hácia los cielos y á veces los despena desde muy alto.•

Es indudable que los más sobresalientes poetas, nacen predestinados á comet er los más grandes errores. Su imag-inacion les arrastra fuera de las sendas
comunes de la vida, se remonta con ellos
hácia los cielos, y á veces los despena
desde muy alto.
Sirva esto de introduccion, para que
no se crea que Mr. de Lamartine, á pesar de haber sido una de las notabilidades literarias de la Francia, no
está sujeto á errar: y sirva además, para demostrar hasta cierto punto que,
siendo la imaginacion una de las principales dotes que constituyen al poeta, y
estando dicha facultad tan dispuesta á
estraviarle, porque rara vez se une un
juicio sólido á una imaginacion demasiado viva, no siempre se necesita rayar
á igual altura del autor para conocer
los defectos de la obra. Esto disculpe los
renglones que siguen.
No pretendemos hacer un juicio cr!tico:de «Rafael.&gt; Mucho se ha escrito en
pro y en contra de esta novela, en que
campea la más elevada metafisica, y cuyas escenas distan mucho de parecerse
á las escenas de la vida real. En efecto,
desde que abrimos las primeras páginas
de esta obra, nos ocurre la reflexion de
que muchos hombres, la mayoría de
ellos, dotados de un corazon ardiente
como Rnfael, llegan á viejos sin haber
en su vida encontrado una mujer suspirando, como Antonina, en medio de los
bosques. A las mujeres de la ciudad, se
las encuentra en sus casas, en los templos, en los teatros, en los paseos, etc.,
etc., y á las del campo, orden.ando, hilando, etc. Las unas en lo general son
vanas y superficiales; las otras ignoran•
tes y bastas. Tal es el mundo de hoy¡ y
sospechamos que Jo mismo sucedería en
tiempo de Teócrito. Sin embargo, hay
una sensibilidad tan exquisita, una elevacion tal de pensamiento en las páginas
de «Rafael,• que dígase cuanto se quiera, y haciendo á un lado los defectos de
que pueda adolecer su forma, necesario
es confesar que es un hermoso libro. Pero nos hemos alejado de la cuestion; porque, lo r epetimos, no ha sido nuestro
ánimo el ocuparnos de la obra, sino de
uno de sus episodios.
En el capitulo LDí. refiere Lamartine
(todo el mundo sabe que Lamartine y
Rafael soi. una misma persona,) que ántes de dejará Chambery, visitó en compan.ía de Antonina la casa que habitaron
Juan Jacobo Rousseau y Madama de
Warens. Nuestros viajerosse exaltan ála
vista de aquel asilo de dos amantes célebres. Oigamos cómo se expresa el autor:
":El lugar en que nació este amor¡ el

Que nuestras cost.as baila, de ligeras
N~os mercantes se verá poblada;
Oiráse de la.s máqa.ioas, henchidas
De lo ageno trocljlo por Jo propio
Con voluntad concorde, el fuerte grito
Retumbando en las cóncavas montall.ae.
Ved ya cuál cruzan el inmenao va.11.t
Y 1os pra&lt;loa amenos; ved cuál su bWn
.A las enhiestas cumbres, cná.l penetran
El seno de los montea, cuál del rio
Se lanzan á través en curso férvido.
De natura, del arte y de la industria,
Mercurio activo volará, llevando
De ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo
El preciado te11oro á los mortales.
No más atado el yugo ponderoso
Al cuello habrá de ser de tardos bueyes,
Que otra reja abrirá los graneles surcos,
Y otro será. el arado, otra la esteva.
Ni más el arador de sus !abares
Hacinará. con pena el fruto cierto,
Que gentil segadora. en bellos haces
Recogerá las mieses opulentas.
Ve pr~sa, madre Patria., á ia discordia
Cargada de cadenas, y la turba
De ruindades exánime á tus plantas.
Mira en tus campos el mortal beleño,
Que ánimo y fuerzas y vigor enerva,
Doquier marchito, y la frondosa oliva
Regalando á tus hijos fresca sombra,
Oye. 1Qué grato en el taller se escuaha
De a.ligeros volantes el ruido!
¡Qué bello sube el humo &lt;le las fábricas
Al cielo en gruesas nubes! ¡Oh mil veces
Venturoso trabajo!
Yya que hubieren
Los vicios terminado, almas virtudes
Tornarán á vivir entre los hombres;
En sus tronos augustos la jasticiá
Y la verdad excelsa. con luz pura.
De nuevo brillsr~n; del fiero Ma.rte
No habrá á qu1,·u ~usteel bárbaro ejercicio
De sanguinarias lides contra hermanos;
La. amable paz y la concordia santa
Habrán grata manida en tocio pecho;
.A. la feliz progenie que suceda.
Darán los cielos abundosos meses;
Y tít, Patria, &lt;lepa.esto el torvo cel!o
De propios y de extraflos enemigos,
Dejarás loa pesares que hoy te 'afligen
Entre miI'toa y rosas ohidados.
¡Ouánto gozo habrá entónces en el mundo!
¡Qué dichosos, amigos, de esta Patria,
Que tanto amarnos, correrá.u los dias!
¡! cuán hermoso al declinar la. tarde
Ha.brá. de ser en el hogar paterno,
.Tanto á. la amada. esposa y caros hijos,
Disfrutar las delicias que regala
Trae largo trabajar dnlce reposo!
O en el disanto, cabe la. onda pura,
Bajo las frondas del ameno prado,
¡Con qué placer los fatigados miembro■
Cobrarán su vigor en grata ftestal
LOh si pluguiese al cielo que mis días
Los bienhadados años alcanzaran
Qu~teesperan ¡oh Patria! .A.unquelasmuaas
Nunca han sido conmigo da.clivosas,
Pugnara. por lograr el don celeste
De sn diviua inspiracion, y entónces
Fuera en mi senectud consuelo santo,
La sien ceñida de laa.rel, ta. dicha
Decir al mondo en numeroso canto!

ODA AL TRABAJO.
(Á. MIS .AMIGOS.)

Yaen el cielo presagian los creptisca.los
La bella, la.z del dia; ya amanece
Tras las riscosas eurn bres de los montes,
Y de nocturna soledad los signos
Disipa la maflaua; es ya la hora
De acudir al reclamo con que invita
El trabajo al placer de sus festines:
La. blanda esclavitud del torpe sueño
Romped, caros amigos. ¡Por acaso
No para. todos amanece el diaf
'l ea el &lt;lia feliz con que comienza
De otro siglo de oro el curso plácido
Que no Saturno regirá. Más grande
Qae el áurea edad del fabuloso nflmen
Nuestro siglo hade ser, queeumáa ventura
Y en equidad mayor y paz bendita
Gobernará á los hombres el trabajo.
Si amorosa cual ántes no es la tierra
Que sin cultivo ~azonadaa pomas
Nos prodigue doquier si la.a encinas
No manan dulce miel, ni leche c!mdida
Ha de ser el caa.dal de nueatros ríos;
De la madre comun el blando seno,
Por el sudor del hombre fecundado,
Derramará sin ftn de bien seguro
Y dones positivos ancha vena.
Nuestro mal de presente fenecido
Pronto ~erá, y eotónces, madre Patria,
Para ti empezará. de venturosos
Y ricos años prolongada serie.
Y_a no ha.brá quien se urroje en quilla. frágil,
Sm estrella ni ruta, al oceano
Qae agitan la ambicion, la artera ma!ía.,
El torpe dolo, la rüin falsía;
.A ese túmido mar donde han hallado
Claros varones y plebeyas ge~tes,
En vez &lt;le honor excelso y a.Ita gloria,
Y tras de recia tempeRtacl, segura
Muerte en el seno del hinchado piélago;
Pero sí la llanur11a del .Atlante

Á.JllJlROSIO RAMilE:i.

San Luís Potosi, 1º de Noviembre de
1888.

•

EL REVOLVER.
(Traducido para.SI Tiempo.)
(La escena representa una reunion pública, en Paris.)
El presidente.-Ciudadanos, se abre
la sesion. Recomiendo á ustedes 1a calma propia de las deliberaciones del pueblo. Además, prevengo á la asa¡blea
que estoy de¡::idid? á l_evant~r la t~pa ..
de los sesos al pnmero que mtent unpedirme que llene mis deberes de presidente. (¡Muy bien! 1muy bien!)
Un ciudadano.-Pido la palabrJ.
Otro ciudadano.-1Yo tambien! ·
Ciudadano 1°, sacando de la bolsa un
revólver y apuntando al presiJente.¿Qtriere el presidente darme la palabra?
Ciudadano 2°, haciendo lamismaoperacion.-¿Y á mí tambien?
El presidente.-No sé qué hacer.
Ciudadano 1°.-La suerte decidirá por
medio de las arn¡fls. (Dispara y falla.)
Ciudadano 2°.-A mí me toca. (Dispara, y hiere al presidente en el pecho.)
El presidente, cayendo.-Usted eene
la palabra. (Muere.)
Ciudadano 2°.-Ciudadanos, seré breve; no me ocuparé de ciertas personalidades que son el baldon de nuestro
país. (Se oye un disparo. El orador recibe una bala en la cabeza.) Ustedes no
impedirán ..... .
Ciudadano 3°.-Sí, se le impedirá á
usted. (Hace fuego por segunda vez con
el revólver y le mata.) Se ha hecho justicia. (Aplausos en gran número debancos. Gritos de "¡bien apuntado! ¡bien
apuntado!")
Varios ciudadanos.-Es escandaloso
que no se pueda decir una palabra sin
recibir tiros de revólver.
(Mezcolanza general. Treinta tiros estallan á la vez. La sala comienza. á. tapüarse de cadáveres.)
Un anarquista, tomando un cartucho
de dinamita y lanzándolo.-As! se acabará más pronto!
(Todo salta. Un guardian de la paz
aparece lentamente sobre los escombros.)
El guardian de la paz, mirando los
cadá.veres.-1Al primero que se mueva,
Je arresto!

Aquel se casa con la dote que le lleva
su mujer, vendiéndose ést.i tal como una
mercancía; y esta es la más grande corrap•
cion de la ¡\igni&lt;la.cl 4111 hombre.
.
A.que! otro se óasa con e¡ nombre q1le llevase. mnJer, llama.ndoá. esto nobleza; y creeria.J¡acer un mal casa.miento, si escogiese
pol"'compañera á aquella que no tuviese
otra nobleza que la. sangre de Jeauoristo.
Toda. esta. clase de hombres son dignos
de. la mayor compasion, porque no tienen
entendimiento, Y porque no está en ellos
el e~pi.rit11 de Cristo.
1.A./tónde está el hombre, ¡oh Dios mio!
que se case por hacer vuestra voluntad
por enriquecerá. su patria. con buenos ciu'.
da.danos, por aumentar el número de loa
fieles de la Iglesia, y el número de los escogidos en el cielot
No os admireis de los escándalos que
asuelan y destruyen el mundo; porque los
hombres, cuando se casan, tieoen 11u pensamiento separado de Dios.
Yo miro al rl'ldedor de mf, y no veo otra
cosa qna infidelidad y libertinaje: porgue
los hombres se casan, como si sólo constasen ele carne.
Yo miro por encima de mf, y veo que
Óristo ha hecho con su sangre nn Sacra.mento del .natrimonio, y digo: ¡desgraciado
del mondo por cansa do! aacrilegiol
Yo he visto el aposento de los esposos
que no temen á Dios; y viendo so. lujo y su
elegancia. mundana, he comprendido que
sólo el placer tiene allí en morada, y que no
conocen otra cosa.
Yo he visto "¡ aposento de loa esposos
cristianos. .A.11! todo es simple. modesto,
grave y austero: la. imágen de Oris~o está
colocada. cerca de su lecho, como un testigo
de quienes no temen sus miradas, y ne juzgado que el deber habita en a9uel la.gar:
El orgullo, el e~oismo y la ambici&amp;n han
apartado al matrimonio de sn vetdadero
ftn; y disminuido el número de los hijos en
las familias, han disminuido el número de¡
cristianos en la Iglesia, y el de los escogidos en el cielo.
·
Las pasiones ma.lae del eoraaen y láa in- '
clinacion011 depravi.das de la carn_e •e ha,11.
dado la mano: ha.n hecho, nn pacto.e-..tre¡'
sí, y ha.n jurado favorece~se inó.taamente.
El hombre ha ha!Ja~o el medio de aa,tjsfa-¡
ce.r los apetitos d&lt;isarreglado1i. de so. ~ue¡:po, sin d~sordenar ni descomponer 108 cálc1:1I~s culpables de su ambicion y de 10.:.co-.
dima. Esta es la. cansa_ de haber~e lleni~do 1
el santuario de las fam1has de ptostltu?1on¡
y de pecados.
·
.
Esposos, sed fieles á la mnjer qa.e Dios¡
os ha dado; porque no hay más q11e ·una
verdad, una. fé, un bautismo y Ulla Iglesia.
Esposas, sed fieles á vuestros marido•;
porque no hay más que un Dios y un Orís-.
to, el cual ha muerto por todos y á todos '
ha ri&lt;limido.
Esposo~, ama.el á. Tnestras esposas, porque Oristo ama á su Iglesia; y tratadla.s
con pudor, con modestia y con temor de
Dios.
.Acordaos que 1a nflion del hombre y de la.
majer 1igoitica la. union de Cristo y d°í so.
lgleA, y no querías que rep.-esente la.
union de Satanás con la iglesia de los perversos.
Haaced que vuestro .amor sea. casto y
puro, y que la modestia acompañe toda.s
vuestras accionca.
Guardaos de abrir el coazon de vuestra
mujer al vicio, y su cuerpo al pecado; porque el hombre qa.e profana el oorazon de
su 68posa y mnncha su cuerpo, hallará. en
ella. la infielelidad.
Marchad en la presencia de Dios, y no
pecareis; antes bien guardareis vuestra
alma en pa.z, y TIIestro cuerpo en castidad.
Los esposos libertinos comunican á sus
hijoR una. sangre pobre, y una carne llena.
de molicie; y los hijos expían en sus cuer-

A LOS ESPOSOS.
El matrimonio es el principio de la. sociedad, y la. familia es el punto céntrico del
E8tado. El matrimonio produce la familia,
ésta produce la ciudad, de ésta proce&lt;le
el Estado; esta es toda la genealogia &lt;le Ja,
sociedad.
Los padres virtuosos hacen las familias
virtuosas; éstAs hacen las poblaciones sá.•
bias y florecientes; y las poblaciones donde
reina el santo temor de Dios, forman los
Estados durables y bien constituidos.
Loa padres viciosos hacen las familias corrompidas; de éstas vienen las ciudades sin
costumbres y sin probidad; y las ciudades
d_on&lt;le reina el libertina,je forman los reinos
sm gloria y aiu porvenir.
Pocas personas comprenden estas cosas;
y por esto los malos matrimonios corrompen el Estado, destruyen la Iglesia y disreinuyen_ el número de los escogidos.
Oaa1 todos se buscan á si mismos en el
matrimonio, y por esto ¡nachos se pierden.
Este se casa con el cuerpo de su mujer;
él ama la. regularidad de sus facciones, el
color de su rostro, el fuego de sus miradas,
ó Ja, dulzura de sus sonrisas: y todo esto es
una locura inconcebibl~, porque el tiempo
borra el color del rostro, desfigura las facciones, oscurece y apaga las miradas, y
ahoga las sonrisa~, y el hombre no hall
otra cosa en la mujer que lo sednjo. El
lleva entóuces á otra. parte 11u corazon y su
amor, y esta es la cansa Jle los grandes 08·
cándalos que ocurren y !lll ven tao. frecuentemente en el mundo,

pos los vicios de ea.e t,adztss~

Por el contrario, los esposos virtuosos y
temerosos de Dios, dejan á. su prosteridad
una sangre pura y abundante, y nna carne
fuerte y ~a.na; y la bendicion del Señor penetra hastá los huesos de los hijos que han
sido concebidos en el temor santo de Dios.

JU hombre del paracaídas.
El profesor Baldwin, aereonauta norte a nericano, está llamando la atencion
en Lóndres con sus ascenciones y principalmente con sns ~escensos en paracaídas.
Una de estas últimas tardes habla
atrawo cerca de unos cien mil espectadores en Alexandre Palace.
Baldwin debía elevarse á una altura
de 3,000 metros y dejarse caer desde
alll con su aparato.
Parece que efectivamente habla alcanzado los 3,000 metros, cuando dejó
el globo para precipitarse en el espacio.
Tardó tres minutos cinc11enta. segundos
en llegar al suelo.
Este descenso produjo un efecto terrible en la multitud, que quedó helada
de espanto al ver deseen.irse durante
dos ó tres segundos el cuerpo de Baldwin, recorriendo unos doscientos ó trescientos metros, hecho un ovillo, complelamente inactivo y sin abrir el paracaidas.
-¡Baja muerto! exclamaban todos.
Y se pensaba en la rotura de un vaso,
por virtud de la presion atmosfé1 ica, en
un ataque apoplético ó en la asfixia.
De pronto Baldwin se destacó en el
aire en linea vertical á la tierra; poco
á poco se fué abriendo su paraca1das y
continuó descendiendo con tanta elegancia como rapidez, hasta caer en el sitlo
de donde ha b!a partido, en medio del
pueblo que le sal u daba con frenéticos
¡hurras!

.

--

. 1

-

- - ---·.

•

1

Concurso .tloronáutico.
en su armario, porque lo creo indtspensable
El úl.t imo concur~o de aeronautas verificado
para poder aefen&lt;ler las pGrsooas y las cosas d capa y espada, si no quiere estarse á en Parn~, Ita ofrecido un espectáculo 01 iginal
CQ.mple_t.a~~ote nuevo en el moderno spo 1•t.
la cqpa&lt;$ que lo tachen de hombre qne v~ y ¡;.lis
coniliciones del ooncllrl!o eran lftJI side capa cai&lt;la . .A. éstol! se les paeell:l llamar gu1e.ntes:
1~ Los ¡¡;lobos debían llevar llM cantidad
personas de capa parda, que no saben de·
en proporcion á sn capacidad.
fe11iur BU capa y que están expuestos á que do2'.lastre
Cada aeronaut~ clebla om~lear 10 kilo•
se los consirlere como fáe,iiPs &lt;le convertirse do lastre
por carla 100 metros cúbicos.
en capa de maldades y plcaros.
3~ En el mismo instante de la Ralida. y .-.eLas ca.pds dieron mncho juego cuando J?un laR corrientes atmosféricas, el jurado debút .señnlnr la. ~iudad á la cual los a.e1·eonautaa
Esqnilache 11.Ui mandó cortar, y era porque tcUia.n
quo nrr1bar.
entónces la capa era prenda indispensable,
4~ El primer premio se otargaría n.l nereo ...
lo mismo para. el caballero que para el es- nautn. que toca~e tierra en el punto más próxitudiante, para el soldado que para. el pe- mo á la ciudad indicada.
Oc_ho globos tom~ron parte en el conourao.
chero.
pnrtiendo con un mtervalo próximamente de
No hace mucho tiempo, y tomando este 80
segundos.
pasaje de la historia por asunto, se estrenó
Soplaba viento Nordeste, y el jurado desi¡runa zar1.uela titulada Jlfantos y capas y 011 ná la pec¡uef1a cindad do Chevrense.
pnmeros &lt;1ue dcsapn.rccieron en los n.ila que se pintaba el devotisimo forvor que r~sLos
f_ueron: Ln France, J!arceau v File- Vit,,
los españoles hau tenido siempre á su abri- Engmémlole8
Ta7isman, Guyane, Víctor Htt'IJO
go favorito.
Jean Oousin y Ai·e11ir.
'
L!1s más pequeños so elevaron con mayor
Los caballeros de los tiempos en que se
ruaba por el Praclo de San Fermiu y las rap1dPz.
El primer premio fue otorgado á Mr. Ooverbenas, estaban en todo su apogeo y se clard,
qne montaba el globo llamado Víctor
representaban los autos sacramentales; ha.- Hugo y q11e tomó tiera á 10 kilómel;ros de
clan constante neo de la capa, para. rondar ~hevreuse; e~ segundo premio lo obtuvo monJ?arto1s: d~l Guya,~e qne cayó ñ une.
las rejas ele sus adoradas y ocultarse en- s1.eur
d!•tanc111, &lt;le 15 k1lómetro, y 8,000 metro• do
vueltos en su alto embozo de la ronda de cltclui._ciutlntl;
el. tercero Pile- Vite, que á pesar
pa.n y huevo que acndia. á averiguar el ma- de la 11uprudeuc1a. de su aeronaut.a, l\Ir. Mantador dal caballero que aparecía atravesa- got. ~ne se elevó á. demasiada. altu1·n, tuvo la
hnbilulad de alcanzar un buon puesto en el
do de una estocada al pié de la misma. re- C0UCUrR0,
ja. Si la. capa no hubiese existido, el asesiLos demás, &lt;'nveron por el orclen si~niente·
no de Villamediana no hubiera dado tanto .El Avenir á. 161{i16metros, 600 metros; Le ,TeOM
que escribir, porque se hubiera deecubier Oousin. á 17 kilómetros, 700 metroij; el Marceau, t. 24 kilómetros, y el Talisnum, 6. 20 kito al pa.nto, y sin la ámplia. capa ni Don lómetros
de Chevreuse.
Juan Tenorio ni Don Luis Mfjía, hubieran
po&lt;lido realizar todas sus famosas haza!las.
El chispero cortejó á la manola, tanto
l'lfOTIOlAS VABIAS.
requebrándola corno alfombrando con su
capa. el sitio donde aquella había. de poner
De color de sau,:rre uoscla las Aiguientes notf ..
los diminutos piés calzados de raso; los ciaR
un periórtico de Nueva York:
chorizos y polacos riñeron en la plaza de
:Mr._Peter Howe y sn etSPORa, opulentos sexa.San Juan, terciándose la capa ó echándo- genano~ref:;identesen Winonn. Illinois han eido
s~la al hombro, y en la misll'.la épor.a 110 hi- Meainados por un tal Charles Burkllardt. homvicioRo y vengativo1 el cual no podía. toler&amp;r
01eron célebres la1 ca.pa11 &lt;lo Pepe Hillo y la. bre
que una hija suya estuviera áeervicio de loe doa
tan desastrada y rota. de don Ramon de la ancianos. E_l asesino, al verse descubierto, se
Oruz, y en cuya boca el autor de Pan '!/ to- degolló con una navaja de afeitar. Cuando cometió ambos crímenes estaba, como de costum1"01 pone la. ~élebre redondilla:
bre. borracho.
~~orge Cooper, vecino de Portland, Conne•Esta capa qne me tapa
trnnt, celoso de su nmjer, 111, mató hendiéndole
tan pobre~ rafda está,
el cráneo eón .u na hacha miéntras dormía. -Su.e
qué sólo porque se va
hijos d~scubrieron el asesinato y dieron parte á
1e conoce que es . . capa.
. la. policía.
-Una pobre mujer, que hnbfa per&lt;lido á ab.
Lfl&amp; misterios, los amores, lo,11 enredos 1 ,ñ laritlo en la. ex¡:&gt;losion de la mina. de TittsburJr,
que las ca.pas han ca.bierto, constituyeron lta.ueas, se volvió loca de pe!at',y:hnciendo nn,r.
ee quem6_con cuatro de suseinco hijos, Una
el g~nero de comedias que atín hoy siguen pira
muchacha. do nueve años, la. mayorcita de Ja
.lla.má.ndose d,e capa y eapada.
familia, logró esc;apar con vida, aunque no ei.D.
En milchos lugares la capa es prenda in- leaiqnes1 del fuego.
dispensable en toda. ceremonia, aun cuan-· -Una irlandesa de pelo en pecho á quien hae1 ~or un ,lavltnd.ero el.tino establecido en
tlo los rayos del sol cauicolat abrasen como¡ cia.
Obica¡ro, castigó ciertas dema,fos de éste atrael fuego, y gran ntimero de alcaldes no se vesándole el cráneo de un balazo. El chino
oreeian &lt;loo autoridad suficiente si carecie- ' muerto y la. irlandesa presajurnnclo que está
sen del baston con borlas y de la capa. con- dispueijtB á haterot.ro tanto con quien se atreva
á tocarle~] peJo do la ro¡,~.
siatorial.
-Dos obreros de una fábricadelozada TrenPor la capa se puede conocer á las per- ton tuvieron una di,;iputn. en la misma fábrica
sonas lo mismo. qa.e por sa.s caras, á.un por cneRtionea de "honor," que termin6 diRp&amp;cuando muchas veces debajo de una mala rnndo el uno al otro tres balazos, qne tionen al
l1erido l\pnnto de muerte. El otro, fresce como
capa se esconde un buen bebedor.
una lechuga, se exores.a como la irJnn&lt;lesn. del
En Rns tiempos, la capa que usó Fer11án- cmm anterior~ Lacnestion de ºhonra," á que ae
&lt;1ez y Goozález y la capota ele aMhÓ cuello rofiere, consiste 011 quejul{ando Rmbos en una
de piel de Luis ele Eguilaz, se hicieron cé- rifa, bnce tiPmpo, el unó se consideró defraqdacln por el otro. trabátH.lose una.pelea, que pdr
lehrea, y todo el mundo oonoce la trágica. entQnces
terminó sin efnsion de enng-re.
historia. de Oapa rota.
-Pat"kin,rhnm, el aReRino de su muier, preao
La capa todo lo tapa, dice un refran es- en la cárcel do las Turnhna, fu~ sentenci•do por
pañol, y el notable escritor franc&lt;ls :Mr. eljuczSmytb, "ií ser col,:-ado del pescuozo ha1ta que. muera'' el 4 de Enero próximo.
Ohenier, dice:
Consolez la douleur, secoure:: l'iniligcnee;
Da1WJ son. asile obscur cherchez l'advm·sité
Et de votre 1nan.tea11, couvres sa 1iudiU.

LA CAPA.
(po un periódico espaliol.)
Onanclo el Guaclarrama env!a entre sus
heladas ráfagas ele aire, las pnlmonfas y
resfriados á los habitantes de Madrid, se
bace de todo punto necesario sacudir la capa y buscar asilo entre sus ondulantes
pliegues y a.teroiopelados embozos.
Desde la capa. u.e José hasta la ºªl'ª de
Frascuelo llena de dibujos y trencillas, hay
un abismo de capas.
Sin contar las de los trajes grie~os, poraue eran más bien mantos que cabrían pudorosos las abiertas túnioas, las capas han
representado un lacidisimo papel en todas
las historias, y en particular en la española.
Dejando tambien !l. 11n lado, ó mejor dioho, arriba, la capa del cielo porque no eon•
viene llegar por ahora á aemejant.es alturas, haré constar que tampoco es á la capa
de coro, ni á la. pluvial á. la que me quiero
referir en uso de mi perfecto derecho y por
aquello de cada uno p1Lede hacer de su oapa
un sayo, sino á. la capa, vulgo pañosa, que
tettiendo su origen en las fábricas de Béjar,
Tarasa ó Segovia, se luce en España desde
qne los nublados y briosos dias de Noviem bre dejan helado al más ardoroso de los
hombres.
~oy la capa sufre un11 dolorosa postergacion, debido á que las modas inglesas
qa.e con gasto hemos ido aceptando, pros. c,rihen su uso por -de los pardesús, levitones, carri7's y 1nontecl'istos.
Sic. embar~o, todo ospafiol tiene sn capa

DE TIJERA.

1

Los Couci\ios se han ocupado de esta
prenda en ocasiones diferentes, y en particular el de Toledo en 1324, que condenó las
capas talares de los clérigos, y el de .An•
gera en 1365, que defendió el vestido ele capas cerradas como se hacia.o entonces, P•·
ro ordenando qnc fuesen iga.ales por todos
lados.
Loa uniformes con que lucharon, bebieron y enamoraron los eo\rlados que formaban los tercios de Flandes, teman la amplia capa de vivo color, como distintivo
importante: hoy la mayoría de loa uniformes españoles signen esta tradicion, y es
verdaderamente visto~o contemplar for.
mado al escnadr0n de la Escolta real con
aua blancas capas y los plumeros ftotando por el aire, y á. loa de h6.sares envueltos en
sus capas azules.
Ea Francia los oficiales de infantería no,
usaron la capa hasta que una órden del 28
de Abril de 1821 lo permitió.
Hoy de los de infantería sólo la concervan loa cuerpos de .A.frica, zuavos y turcos.
Los de caba.llerta, todos.
En estos tiempos, la. 6.nica. capa que nos
preocupa ea la del torer0, de brillantes colores, con la que lucha loa domingo, por la
tarde y fiestas de guardar.
Esta capa, segun los inteligentes, es la
que da ó quita la fama á los toreros; con la
que se libra.u de las astas del toro. Bien
manejada. hace convertir el redondel en nn
estanco; mal llevada, en un hospital.
Las capas de más airoso corte son las
mala.gueflas y 10h sarcasme de la. suerte! el
qne mejor capas-ha hecho ha ■ido Pepe (á)
el Gallego.
Todas las capaa aocial,a la han lucido:
hoy la lleva el que no tiene otro abrigo.
])e capa y gorra suele ir mucha gente á
muchos sitiosi defender la capa, es la cosa
más natural &lt; el ma.ndo, lo mismo que no
lo es el no tener uno má, que la capa i,n el
hombro, desafiando constantemente y o'&gt;ligando á. otros á quitarae la capa . .A.un cuando tambieu sucede que á los que cuentan
á diario ha.zall.as ta.lee hay que tirarle, de
la capa.
En los desTenturados tiempos que corren
la capa espall.ola que tanta fama logró en
otros mejores, no nos sirve más qa.e en primavera.
Para empenarla.

I.as tranvias del l"orvenir.
:Mr. Tompaon, un ingeniero americano
que se ha dedicado á. la especialidad de laR
montailas rusas, acaba de lanzar la. idea
'le sustituir con monta.ilas rusas á los tran,·fas como medio de Jooomocion en las ciudades.
La idea no 011 nneva, pero habla tropezado hasta. ahora con la dificultad ele quepara. recorrer distancias largas habla q u.e
obligará los viajeros á que sa.biesen á una
altura considerable.
Para. salvar esta difica.ltad Mr. Tompson
ha adoptado un sistema mixto. De distancia en dist&amp;ncia, cuando el wa¡on, agotada
la velocidad &lt;le su marcha., no pudiese subir el pendiente se le engancharía. á. un cable de traccion movido por máquinas fijas,
y una .-ez en la altura, se le volverla á dejar suelto.
La vía será aérea, &lt;loble, con inclinaciou
contrp.ria en cada, sentido. El costo de explotacion es insignificante .Y el de cong.
truccion no es exagerado. El 6.nico inconveniente es que un traoTfa-mootaña-rnsa
necesita estaciones fijas. No puede detener•
se á volnntad del viajero, no por fa.Ita de
medios mecánicos, sino porque con estas
paradas el wagon perderla toda. so. velocidad y por consi¡,ruiente sn fue1 za.
lfo Lónclres, Nueva York y demás graneles cinilaclea que tiene ferrocarriles metropolitanos y donde los viajeros tienen que
recorrer &lt;listancias muy largas, este inconveniente no existe. Este nuevo sistema de
locomocion en perspectiva ea muy rápiclo,
y en l:l.s gran&lt;les pendientes, ofrece grandes ventajas para su constrnccion.

'

....;.

EJ en.pitan convidaba. todoA los días á co~,
4espucs del ejercicio, á los oficiales de su coni-

pañfa.
El capitán nl ORistenteque servfa á ni mcoa:,-

-Antes de lle\".3.rte la. sopera prejrunta. 1iem·
pre {, estos señores si quieren más sopa.

-Está bien, n1i capitán.

Al dia. siguiente:
El a~istente.-¡Alguno de estos señores, qnitre más sopa1
El

oo~itan.-Yo repetir~.

Et asiste,ite.-Pues no queda.

Un eRtndiante haciendo el amor:

-No hay nada tan cle\Jcioso como la salida del

sol en un día de primavera.
-Pero, hombre á In. hora que el sol se levanta e~tar/1. uRted toda"'fa durmiendo.

El estudiante picado.

1A que hora piensa ust-ed, señora, que me
ncucsto'f

Un oficial á los pitls de una bella:
Seiiorita, si quiere u,ted hacerme feliz con
un sí, dé!ilO usted prisa, yo se lo suplico. No dispODl!?O más que de catorce minutos para e~tar
arrodillado á sus piés rrenemos ejercicio do batallan á las doce en ponto.
Un enfermo á sn notario:

-Le he llamado t\ usted para hacer testa-

mc11to.
-¡Caramba! Pues no ha tenido ]a precaucion

de traer papel •ellndo ... Pero no importa, porque

hay tiempo. Casualmente he encontraaonhorn.
mismo al médico y mo ha dicho que aún vivir,
asted un par du días.

En la Puerta del Sol á las doct' del dia:
-i911é sol tan abrasador!
-..t,;Rto no es nadn., hom bre-repUoa un andaluz.-ERto no es sol ni cosa qne se le paN.'ze&amp;.

¡Si hubiera usted estado en Africa! Allí hae•
sol en todas partes ...... ménoa á la sombra.
Conchita acaba ,le llc¡rar de Biarritz:
-¡,Qué tal te ha ido1 ¡,Te ha gustado1-le pre-

eunta una amiga.

-¡Oh_! aquello es delicios&lt;&gt;: la• aires que alll
se respuan son mny ¡mnR.
-Concbita: nire ha i;ido filf',m pre masculino.
-Tienes razón/mnjer; ¡qu6 aturdida soy!; he
querido decir que allí se respiran muy bueno,
aires masculinoa.
En la playa.
-Bañero, cstea!íe no me prueban tnnbieneo-

mo el pasado los ba!ioe.
-Puede consistir en quecomoba. lloTido t8.Jlto se habrá desalado algo el agua del mar.

Un enfermo do mal de piedra á eu m6dico:
-¡Le parece á usted, doctor, que podré bañarme en el mnrT
-¡Ya lo creo!-Figóresensted, Junapiedra en

el Océano! ....

Un l1ombr8 entra. en untranvfa, y muy pronto
deja conocer que e15tá borracho.
Armn. pend,ncin. con los viajeros y escandaliza de tal modo qne el con,luctor se decide á

echarlo.

Pero un eacerclote anciano interviene en ol
asunto, y haciéndole re:flexionee consigne ca.1mnr al revoltoso, quien permanece tTanquilo el
resto del viaje.
Al terminar éste. el individuo en cuestion
estrecha. ]n. mano del sacerdote y mirando con
aire &lt;lo compasion ft los otros viajeros, ]e dicet

-Usted o.l ménos sabe Jo que es estar borracho.
Reflexfon de un cochero que lleva seis horaa
ele pescante:

-Si esto es vivir, no mo divierte. Quisiera
morirme para ir siquiera. una vez dentro del

coche.
Se criticaba á un viejo que so había enamorada.
-Ra enloqnecido-deefl&gt; un joven.
-Yo te compadezco.

-Yo le admiro: es un rosal que echa florea

en medio del invierno.

Se ahogó un borracho en una tinnja do vino.
Lloraba su viuda; pero un amigo la consolaba
diciéndola:
-No hay qne compadecerle, se!iora. Lo.muerte Ju. &amp;ido para él un baño de placer.
La madre y el niño vuelven de paseo.

-Oye, 'l'ibnrcio-Je dice aquella al padre de

]A. criatura.-Tongo quedarte una

buena noticia.

El niño ha empezado á hablar y en o! Retiro ha
pronunciado la.primero palabra.

-iDo veras?
-Al detenernos ante Jajnula de los mono•••
mostró •orprendido y exclamó el angelito ...•
-Qu6L ..
-¡Papá!
Unn. artis ta de un teatro por horns se excnsó
de trabajar por enferma.

La empresa le envió el médico para que ccr-

tific:\l'a.

-Doctor-dijo fa tiple ni vcrle,-cstoy mny
ron.la, acn.bo de perderá 1ni pobre madre, y este

golpo cruel....
·
Habla olvidado la clesdielinda que seis meses
ántes empleó el mismo pretexto para dejar de
trabe,iar,

•

'l

1

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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