<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="6046" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/6046?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-17T22:51:58-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="4787">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/56/6046/La_Moda_Elegante_Ilustrada._1891._Ano_50._No._1._Enero_6.pdf</src>
      <authentication>d4faa982f9973cbe0f9cc558df951b0b</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="175193">
                  <text>•
LA MODA ELE~ANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.
¡ Cuántas ardientes ·radas le serán dirigidas á través
¿Sentiría e humillada por su pequeña Julia? ¿El calor
•de los gemelos!
\,
de la vergü~nu encendería su rostro?
¡Qué rico y elegante es su vestido! Causará seguraNo podem s contestar.
·mente lit. admiración en la mayoría de los hombres, y
¿ Quién es paz de sorprender los misterios de un
Clcl:i\·
envidia en todas las mujeres.
corazón de m ·er? ¿Quién á través de la máscara puede
l~tó/on ¡ Qué ricas y brillantes son h,s ~-edras que tiemblan y
ver las contrae iones de un rostro? ¿ Quién puede adi,~.is te ~itihin en la diadema adosada en s negra cabellera!
vinar el color '~on que tiñe un cielo á través de una
t1ucn1
·- y n compren de que a.
Vlr -¡Pobre c1·
e 1a.'E s muy nina,
nube de nácar y arrebol?
)al
medida que las joyas se aglomeran_ SQ_bre una cabeza
JAVIER SoRAVILLA,
Jh.,-1
femenil, va perdiendo la frente su v1rgmal transparencia; pues cargarla de joyas es ~argarla de malos_ pensamientas ..... Ignora que una mu1er cargada de bnllantes
~eslumbra, pero no ciega; y que siempre brillará más
EXPLICACIÓN DEL FIGURIN ILUMINADO.
~,;or' la modestia que el soberbio ~eritelleo de esas chispas
¡j•
de carbono á que llamamos diamantes.
Celia está satisfecha, sentada en un sillón muelle y
Núm. 48.
elegantísimo, estilo Pompadour, y tiende su linda mano
Corresponde á las Sras. Susoritoras de la 1.• edición de lujo.
con encantador abandono para tomar un libro, forrado
ilo ,., t en t;afiléte, de encima de un velador.
-.Dias de moda-lee, abriéndole al azar.-Me aburren
y
de un modo soberano estos escritorcillos moralistas .....
Sin embargo, es curioso este artículo ..... Leamos hasta
que llegue la hora de almorzar ..... ,.Cada prenda, cada
adorno, publica una página de la azarosa existencia de
esas pobres mujeres. El vestido representa, v. gr., el
rompimiento de un matrimonio; el aderezo, la bancade ...,,._.. ..._ota de un poderos(?, la perdición tal vez de una familnng:ilina; ... No podrían vivir sin el derroche de muchas fortu·
tal pal':\ niña c;in la ruina de muchos millonarios, sin la locura de
~o~:ido; .!iJ?P
hombres ..... ¿Puede usted ahora, mi virtuosa
· }l~vc~o; vestido
meditar en ese cuadro, preocuparse de aquescubritn"
-505 ó, 5
· ? 5· ¡
t
Nu"M XI 1.1·r ·· · p¡· · tes competencias. i a presen arse esas mu. cx\)licnciJil"'cst:I.
' .,ego ·:i.s d e mo d a en Ios espectácu 1?S pu'bl"1cos
· cuya.
Núi\t. XLV.-A,n·.•rs,1 :
ulentas y despuntan por el lujo, ¿nosenbata ele franefa:· q.brif!O v :ón irrevocal;&gt;le de distinguirse de ellas
1-a,lidh 'de bnil,e· '.v t'e_:ii~·o;'bo ncantadoí-a y esa modesta sobriedad
., . '1X_rlr 9?rpi_iiod~~tcyciop~l,~ ·enen C0 ).1 la elegancia verdadera, y
lann.fraJéparamqns;fichu, v_es en á la buena perspectiva? ¡Ah!
:1- 1 .tl'('.."(¡et,.r;mi úií'í,::i.."-; ,'alffioha
!e"#,es seres en las pompas y en
,p:v-co: vestido ·cte ,·,milo füó" 'y 'bol\ to
¡¡
b
-/i 5·1t ·'
,} · '- ·, ·,. ·n
· -. ,~ ll _. ..:ontraste con e os, es uscar
'Nú,11, XLVI-Pliego de dibujos pam b ~
.
. ~uyn. ~xpl1cnc1ón cst.i en h. p:1g 5Jl
~ n las t~tleltes, el embelleciN un. XL\rH -A1t1c1·so: ,·esti1,,\os pa;~a niñ, te distmguido y el trato
Jovc~citrts; Vcit1&lt;lo d~ .~:ufo; µalc,tó con solap'm acoger y adoptar, para
&lt;.le ptcles, d~lantal tle casa; :t!mohatlóri.doble esas aristócratas de la
-----...._
·
(:a pota Y manguito &lt;le terc1opclo:-.R.,:r&amp;:a/ -!optan sm agravio á
(Croquis del urln iluminado, visto por det1(.)
-..Vestidos para miíM; abrigo p:ira Sc'lorn.s de' ' fi
\
~
· é".b.·-l; gorra para nii'fos pe::¡_ucños; a.cerico: tf1r¡ 11c 'ci:nes.
.
.
:-,~~: _.
.
.
· •~ ru·:i~tgllito: cál?,¡ut 9 pa"~n señora.,r.::....55~ ·ú. 562_¡ ... cn~ez y 1~ modestia.
1. Tra;e de calle.-Vt.:., ..... o de 1
. ,.~armero&gt; bro~
·J\'UM. XLVIú.-.pilmjo de tir~ de tap~cerla eJ1' . ~"" 2!.I~ peligro de ~a-/
chada, con argollas negra~ afel_Pa clt .~u1etas con luna.., ·co~orc_s, pnm borcbr cou c3tambrcs·finos sobre Cliorí:e't_dad lleganan
res color crema. Este vestido tieQ~, 'Uorma de una po. c:i.n:1mazo. · '
' · .,,.. .. •-·· ·,
i Ue1a!1tíil'ii. ~ - - Ion esa ajustada con pinzas y r~g'ida en el lado iz·'
~!-·126,; JG.3, ~quí, . aes
quierdo con varios pliegues agr~ados sobre un pliegue
•n,_rñnte"í'Ocle . , muje~
hueco, donde va la aber~ura ge la polonesa, que se
~rab:J..dcs de modas, eto.
Dclant~rodel..e sino abrocha con botones de p~delanteros, que van
Dl·s.'ylilb,t~és dp ~• toda forrados de terciopelo dél mismo color de la lana I se
D
,nu .(/Lt:parail
f
1
¡
d
b
.
; f ' :
Encijc:,S
al r-foo/wt,~::tsa- dobl~n para odrmdar unas s? apdas p edga a s so re unCpeto
• Ab:111rcas. 183, 387 y 555.
1
1
·Eri~Olturii. dC ~alzad
también p!ega o e muse ma e se a co or crema. uehiil,{O °Obrnlf'?i, 5fl. ..
. J!;óvolfüia. }mra'eamrs,
llo de terciopeio. La falda de detrás, .que es poco an~Q..}..áftfl,." 5-1-3. · · .
,
·-Envoltü.·a par:i"hll.~vo'I
cha por arriba, va plegada en medio, y en los lados for~&lt;:ñorns, 47v y 5i4.
~ 1t.:qllipf¡;ia_1·alli_ii&lt;heti~u_i ..ma un pliegue echado. Manga ancha por arriba, y abro. .
'
1
Jfsclav!ºª Eli}: .que II, :fo. 'lada por abajo con botones de plata. El borde de la
11 8 1
. : Q 8::':Prn._
s. (\•~as~ Ma1ttl'lda, 10nesa va adornado con una tira de piel de Mongolia
J!:sclavmássem1largas-, ll-l-. ···
·
¡ d ¡ ·
¡
,~.
Faldas y ~n::i.&amp;-Uás•.:! 7 42 ._ 17~ l";,.-Capotlta de terc1ope o e mismo co or del
623.
;
•· y 463, · · º ·• ' • ' ·
,, adorna~a con un penacho de plumas y un lazo
..._ ___ ~
· · -de terc1opelo.
~
}..a saria: 5 metros 50 centímetros de tela de
metro 20 centímetros de ancho.
~ aseo.-Se hace este vestido de pañp "'ja'·\ fondo de falda de tafetán cae un vestido
" ado por detrás con varios botones de
Cruzado y abrochado también por deel dibujo. Un pliegue doble hecho
{'&lt;z,_rma la quilla, cuya parte superior
"'l,do. El lado derecho del vestido
~liegues. El lado se separa y se
la espalda. Cuello alto, abro,:a al sesgo, sin costura de
~ sólo va estrechada con
~ el contorno del vestido
"'mbrero de fieltro del
,
-~tas de terciopelo y
0

.

INDICE

tros de paño.
"S de vigoña «nítatro hileras de
entre sí por
½ierto sobre
", solapa de
en la es·tdos he~uiertu;n

"

Las consultas que se nos dirijan en carta ano'm'm-a
que vengan firmadas por personas que no demuestrer-.
debidamente ser suscritoras, no serán contestadas.

J

Á UNA !GNORANTE.-Para la niña estará mejor un pa-·
Jetó con esclavina, color beige ó gris, largo hasta el em.t
piece de la bota; y en cuanto á su hechura, tenga._la
bondad de revisar los últimos números de nuestro peJ
riódico, donde hemos pu blicatj.o variados y bonitos modelos.
Sombrero redondo de fieltro ó de_castor, de un color¡
que armonice con el abrigo ó el traje.
)
Para fortalecer las piernas á la niña, debe darle, po~
mañana y noche, fricciones de ron superior ó de aceit5
de hígado de bacalao, poniéndola después una venda
de franela amarilla bien caliente, y envolviéndole amba~
piernas; y tamhién, para mayor comodidad, en vez d
la venda, un calzón ajustado.
La aconsejo, sin embargo, que no deje de consultar
con un médico para que la recete algún tónico.
Si quiere conservar los polvos en el cutis, éstos se
adhieren dándose vaselisa ó co!d cream.
Puede usar los de Guerlain, Pinaud, Pi ver, Lubin, etc

·

·'

.:

11

t

/'

:.-Corresponde(·
-1 es con él.
la á su prom ·
·~ completo
) 'legún su ¡ ·,
..,,-, --:vctura .,:,
,f s• -' •·....

l.,·•·•

Madrid,

6 de Ene..-o de 1891.

Año L.-Núm. 1.

SUMARIO .
TnTo.-Revista parisiense, por V. de Castclfido.-E.~plicación de
los grabados.-Cr6nica d~ Madrid, por el Marqués de Val\e-Alegre.-¿Cabeza 6 corazón? por D.ª Inés B.-L;u; dos virtudes, poesía, por D. José Jackson Veyan.-La Roca del Búfalo, por don.a
Faustina Sá(,z de Meigar.-Una madre, por R. Sánchez de Rojas.
-Correspondencia particular, por D.• Adela P.-Explieación
del figurín iluminado. - Sueltos.-Ad,·cnencia. -Anuncios,
GR.ABAOOS.-r. Vt'stido de baile.-2 á 6. Sombreros para niflas y
nin.os pequenos.-7. Sombrero Mistral.-8 y 9. Traje para ninas
de II á 13 allos.-10 y 11. Florero colgante.-1 z á 14. Camis:,s y
chambra para nin.as,-15 á 26. Trajes de baile para settoras y
sen.oritas.-27. Sombrt'ro de terciopelo negro.-28, Sombrero de
teatro para sen.ora~ de edad.-29. Sombrero de katro.-30. Traje
de calle.-31. Tr,.je marino para ninos de z á 4 anos.-32. Traje
marino para niftas de 9.ii ll anos.

REVISTA PARISIENSE.
SUMARIO,

Todo de astrakán.-La marta cibelina.-Los 1:ordados.-E! pafio t'n
l~s trajes de ceremonia.-Un vestido original.- Samsonnd, comt'd1a t'n tres actos, estrenada en el teatro de NoUVE:AUTÉs.-Sus

Á Da J. DE S.-He aquí la receta para hacer Puddiug
al 7erez, rico postre para estos días:
•
En una terrina de loza, que resista al fuegó, se ponen
pedacitos de pan tostado y empapado luego en Jerez
seco; se dejan así por espacio de doce ó veinte horas1
azucarándolos, y luego·se amasa hasta formar una pasta
bien compacta; se añade confitura de guindas, grosellas, fresas, pasas, etc., y un huevo entero bien batido;
se remueve todo, y se vierte en un molde bañado interiormente de caramelo, y se deja cocer al bJ.ño de
María, hasta que esté en punto, lo cual se conoce metiendo en la pasta una aguja larga de acero, y sacándola limpia y seca.
Este pudding se sirve frío .

toilett,s.

e:1~~.z-.,
•--..- ~- s en verdad un espectáculo curioso,
1'€\ ~ • y algunas veces divertido el entuITT \J~ · ')

~~
ffl"

siasmo, por no decir el atolondra-

~\~ miento, con que ciertas personas
1

siguen las modas. No reflexionan
en nada, no comparan ni raciociW
•
nan, no. escogei:i- el abrigo ó el vestido
~ ...
que me1or les sienta, smo que se dan
'
prisa á copiar lo que más han visto y lo que
y más nuevo les parece.
·
Así se explica que la chaqueta de astrakán haya venido á ser, en pocas semanas, el abrigo que más se lleva. No se puede dar un paso sin
tropezar con un número incalculable de estas
chaquetas. Legítimo ó imitado, bonito 6 feo, no
se ve otra cosa que astrakán, y si continúa esta
furia, no sabemos de dónde se sacarán las pieles
necesarias para satisfacerla.
Chaqueta, manguito, toque, todo -de astrakán 1
y hasta los cocheros llevan cuellos de astrakán.
\,,y~

•••
La única piel que rivaliza con el astrakán es
la marta cibelina, y se ha inventado un medio
ingenioso de emplearla: en tiritas de uno ó dos
centímetros I formando varías hileras en el borde
inferior de las faldas y en las esclavinas de los
abrigos. A un vestido de baile de terciopelo negro se le ponen dos tiras de esta preciosa piel
sobre la falda y en torno del escote. Los vestidos
de niños van adornados del mismo modo, sobre
terciopelo ó paño.

•

FONDO DE HISIOBIA

PERIODICO ESPECIAL DE SEÑORAS YSEÑORITAS, INDISPENSABLE EN TODA CASA DE FAMILIA
Administración: Alcalá, 23 1 Madrid.

-

1

FONDO DE HIST

I

---kí:f.'á AoELAIDA S. -Las manchas de vino en la ropa
blanca se quitan, después de bien lavada ésta, frotando
y exprimiendo sobre la mancha u,n. pedazo de limón, y
lu~go se deja recogida la ropa hasta el día siguiente, en
que se aclara y se tiende al sol.
La lec/te frita se hace así: en una cacerola se pone
un cuartillo de leche con azúcar y un palito de canela,
un pedazo de corteza de limón ó un trozo de vainilla;
poco á poco se va incorporando sémola fina ó fécula de
patata, hasta formar una masa clara; ésta se vierte después en una fuente, y cuando está bien fria, se corta en
pedazos y se fríen, rebozándolos con pan rayado y huevo. Se sirve espolvoreada de azúcar fina .

qur

.

/

AD.a SoFÍA M.-Las labores de malla se engoman,
antes de quitarlas del bastidor, cort agua muy clara de
goma arábiga¡ se ponen después al sol, y cuando están
secas se quitan del bastidor.
Tenga la bondad de revisar los números de nuestr
periódico, y encontrará, en los dibujo!:ó de encaje in
s
y bordado Richelieu, la explicación más clara . si ble
que puede darse por escrito; pero entienda gr:.iC especialmente el encaje inglés es c a ~ ~ í e Cjecutarlo
sin el auxilio de una R,t9i~~'-?,Ya.Aunque no c ~ o los resultados de esa medicina,
casi me atre~ á asegurar que será nociva.

Á MLLE. BEAUx YEux.-Para aclarar el color del cabello debe darse esa señorita, al tiempo de peinarse, con
té ó tila.
Para hacer crecer las pestañas no conozco otro me-dio que despuntarlas con cuidado en luna creciente.
Efectivamente, el mucho cabello es un inconveniente para hacerse el peinado á la griega. La manera de
ejecutarse es muy sencilla: se recoge todo el pelo despues de ondularlo en el centro de la cabeza. y se coloca en la forma que indica el grabado 31 de nuestro número del 14 de este mes.
Puede lavarse con agua templada, desliendo en ella
bicarbonato dP. sosa (próximamente, la cabida de una
peseta), y antes de lavarse ex1irpar las espinillas mayores con 1a llave de un reloj. Cuando se haya enjugado
bien la cara se frotan con agua de Colonia, y no hay
inconveniente en que después se dé polvos de arroz.
Los peines y cepillos quedan perfectamente limpios
frotándolos con agua caliente en la que s~brá desleído
un pedazo de potasa del tamaño de una f'
-- +lrándolos después en agua fría con una cuc!i
níaco.
"'
Sí¡ el color que dice está muy de r
de baile.
Basta con que esa señorita hj
cabeza y se ponga en pie.
El abrigo puede ser beige ó gr ·
favorece á las morenas.
~
Puede regalar á esa señora un
porcelana, dos .figuras, una lám
1.,erre d'eau, etc., etc.
;}
Es indispensable llevar algo d¡ 1 .: ~o hay inconveniente en
1'-,, puesto que no le favore
: l se el ofrecimiento de
J
1ombre de sus papás., .

/

I

Se varían bs adornos de los trajes hasta lo
infinito; los bordados ocupan un puesto principal
en estos adornos.
Describiré un vestido de paño Ofelia, guarnecido por delante con unos galones de bordado
sobre paño y guipur de acero. El corpiño, ce•
rrado bajo el brazo, forma una coraza adornada
con galones. Una aldeta larga de paño va añadida
en el borde de los delanteros y de los lados hasta
la espalda, cuya aldeta es de paño fruncido y va
adornada con unos cordoncillos largos de cuentas de acero. La espalda es completamente lisa.
En el b9rde de las mangas va un puño de guipur
de aceio (croquis núm. 1).
El paño sigue reinando como soberano de la
moda, y sus color~.s delicados y originales lo consagran como el teJtdo elegante por excelencia.
Se hacen vestidos de baile de paño color de
rosa, mezclado de muselina de seda · de paño
color de naranja, verde Nilo, blanco, ;te.
1.--Vestido de baile.

�LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.
LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMiLIAS_.
Se combina el paño con las telas más ricas y lujosas,
como se verá por el siguiente modelo de vestido de
convite (croquis núm. 2).
El delantal es de paño color de marfil, y va guarnecido de un bordado de oro y sedas marfil, con adornos
de pluma en su parte superior. Todo el delantero es de
forma Princesa, con berta de bordado bajo los brazos
figurando una chaquetilla,. La espalda es de brocado
color de marfil, con solapas anchas de terciopelo color
de esmeralda que se reu:1cn en la cintura. Mangas de

3

hecho de terciopelo color de rosa , con delantero de
falda y de corpiño de raso blanco, bordado de una mariposa de piedras de colores. Aldetas de corpiño abier"'!
tas con acuchillados sobre un volante de enlaje antiguo. Hom~reras de plumas negras, terminadas en un
lacito &lt;le raso blanco (croquis núm. 3).
Mlle. Lambach: Vestido de piel de seda verde agua
guarnecido de una lluvia de cuentas color de fuego e~
el borde de la falda, en los lados y en el corpiño La
falda, forrada de terciopelo verde, va montada e"a el

r

'b:m

tal j1

C3COt

llávé
· . kciioritr¡·
Nlh1 XI)

~.- .....

,-

· cuya e;\
Nú,1,i. xil

2 , 6.

i..:

bat:\ ele t
K..'\lill':i.'d~
., .,.,,,.,_,: Q

.-

Núm. 3.

ln.Tl:-i: tr:11.I f'rfl.'"'
j1:i.ico;· ~

Sombrero, para niñu y niño• peq11eñoa.

,-~, ¿ ~1.

minado en larguísima cola. En lo alto, el vestido concluía en corschllo debajo de los brazos, y un corpiño
plegado delineaba el escote. Todo esto parece muy
sencillo; pero lo que daba á este vestido una originalidad exquisita eran las mangas inéditas, muy altas de
hombros, formando como una cabeza Rruesa y terminadas en un puño largo á la rusa, que descendia hasta
la mano. Desde el hombro hasta el puño, la manga,

ti .'i H.

'Nthc ~
cuya~

NúM.X
jóvcnc
Uc pie\
•~npot:i,

~-,'cslido\
: éird;go\

\\

~~,~-

...o-~-;,-~o
~,

Núm. ,

· .y m:1ngU

·NuM. XLV
C'.OiOre!!,

c1ii.1ma1.

muselina de seda, con tirantes de terciopelo color de
esmeralda.

borde del corpiño, formando una solapa ancha ple2ada,
que llega hasta el borde de la falda (croquis núm. 4).
En el acto segundo.-1\llle. Sorel. Traje de visita de extraordinaria elegancia, hecho de paño color de palo de
rosa. La chaqueta se compone de dos partes muy distintas: la espalda, que es toda de paño liso, y los delanteros, de tela cachemira de varios colores. Chorrera de
encaje de Inglaterra. Mangas lisas de terciopelo color
de palo de rosa.-'Ioque igual, guarnecida de crisante•
mas color de rosa y de dos alas de gasa negra bordada
de azabache. -Manguito igual á la foque ( croquis número 5).
En el acto lercero.-Mlle. Mily-Meyer. Capa de /1,Jage.r.
Esta capa es de paño color punzó, y va montada con
pliegues gruesos y redondos en torno de un canesú de
p1samanería negra y oro. Puños, cuello y manguito de

•••
Los caprichos más raros están á la orden del día, y
conozco más de una señora del gran mundo que dibuj1.n ellas mismas sus trajes, á fin de no ir vestidas como
todas las demás.
Citaré, como ejemplo, una condesa de las más bellas
y elegantes de París, que lució días pasados en un banquete dado en su magnífico hotel un vestido confeccio•

I¡

,,-~

,i

·'

12 i 14.-Camiu, y chambra para nlñu.

10.- Florero colgante.
Vlaa, el d/b11jo 11

,7.-Sombrero ll1tral.

Nó.m. 4

forrada de raso encarnado, abriase en la sangría y dejaba ver el brazo.
Si á esto se añade un collar de perlas fabulosas, que
llegaba hasta la cintura, y la belleza, tan fina y aristocrática, de la Condesa, se tendrá la evocación
de un retrato antiguo: el retrato de alauna
reina del siglo xvr.
""

'

•••

Núm.

2.

n_ado con arreglo á sus propios dibujos: verdadera maravilla del arte de la costura.
Imagínense mis lectoras un vestido Princesa de felpa
encarnada, recto y envolvente como una funda, y ter-

Las novedades teatrales en esta semana de
Navidad, según siempre acontece, son bastante escasas. Se reducen á una comedia en
tres actos, de M. Paul Perrier, estrenada en el
teatro de NouvBAUTÍS y titulad1 Samsonnef,
que l\.a alcanzado un éxito muy lisonjero.
Es verdad que con intérpretes como Mily1\_Icyer, Brasseur, Guy, Germain y Mangé, dificilmente podría ser de otro modo.
. .
L~ ob~a abunda en situaciones cómicas y
ongmales. El rntenor de uo palco en la Ópera, el gabinete de tocador y el &lt;lucid son cuadros que han llamado mucho la atención, obt.!niendo aplausos.
Algunas loilelfes merecer\ particular mención.
'En el acto jrimero.-Mlle. Mily-Meyer. Traje de Ópera.

_,.,, ¡;-"'·'

~

j}-1

,~ J;

•

,' !f_.:r~
.

.

.. ;,

. . . l~;,.

·:~

~

•

Núm. 6.

ó,(1.',..
r·

).~~-

la misma ~pasamanería.-Cap::&gt;tita de terciopelo negro
bordada d'"e oro y guarnecida úe p!umas negras (croquis
número 6.)
V,
París,

r.ll

DB (ASTBLFIDO.

11,-Bordado del florero colpnte. Véa.re •I dll&gt;u}o 10.

de Fn lro de 1891.

---

8 y 9.-Traje para 1iñu de II t 13 años.
E1p1lda r d1lantero.

�11

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDI-CO DE LAS FAMILIAS.
LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

EXPLICACIÓN DE LOS GRABADOS.
Vestido de baile.-Núm. l.
Este vestido es de faya blanca y va adornado con un
cinfurón-faja de faya igual. Las hombreras, el corpiño y
la parte inferior de la falda van guarnecidos de tul.

Sombreros para niñas y niños pequeños.-Núms. 2 á 6.
Núm.

Cajelina para niiios de 2 á 3 alios.-Se hace
esta capelina de faya blanca. El fondo va ajaretado, y el
ala, que t"S ancha y encañonada, va bordada de seda.
Lazo de cinta de raso, y btidas de la misma cinta.
Núm. 3. S ombrero para niñas de 4 á 6 a,ios.-Estesombrero es de felpa blanca. ·EJ borde de los lados va levantado, y el centro por ·delante abarquillado. Lazo de cinta
y plumas azules.
Núm. 4. Capota para niilos de 2 á 3 a,ios.-Es de crespón blanco. El 'fondo va plegado. El ala , que se eleva
formando punta, va cubierta de un borde ancho de plumas blancas, apuntado en lo alto y por debajo con un
lazo de cinta blanca. Un lazo grande cubre el fondo.
Bavolef plegado y bordado.
Núm. 5. Capota para nii'ios de I á 2 años.-Es de crespón blanco de la China. El fondo tiene la forma de un
gorro de cristianar. Ba&amp;0let corto y plegado. Borde de
plumas blancas, y lazo de cinta color de rosa por encima.
Núm. 6. Sombrero para mitas de 5 á 7 a1los.-Este sombrero es de fieltro beige. Lazo de cinta azul pálido. Ramo
de plumas por delante y por detrás.
2.

Sombrero Mistral.-Núm. 7.
Sombrero redondo para señoritas, hecho de terciopelo verde obscuro. Por delante, lazo de terciopelo formando cresta y alas de un verde claro mosqueadas
de oro.
Traje para niñas de II á 13 años.-Núms. 8 y 9.
Este traje se hace de lana de cuadros. Falda plegada
por delante y abierta en el lado izquierdo sobre una
quilla de terciopelo bordado de oro. Peto y delantero
de chaquetilla recortada en forma de canesú en la espalda, de terciopelo, que pasa bajo una punta igualmente
de terciopelo. Manga abierta sobre una punta bordada
de terciopelo. Cuello de terciopelo.

Florero colgante.-Núms. 10 y 11.
Va cubierto de raso negro y adornado con bordados
y un lazo de cintas de faya.
La ejecución de las flores y de las hojas se hace al
punto plano Y.. punto gobelino; cada punto va representado de tamaño natural por nuestro dibujo 11.
Las hojas y los tallos son de verde té; de dos matices,
verde aceituna y marrón verdoso. El matiz más claro es
siempre de seda¡ el resto de lana. Los puntos auxiliares
van cubiertos de felpilla y de cordonadura de oro, ó de
hilo de seda con puntos de espina de seda fina que forman los contornos. La felpilla forma los dientes, que se
llenan de puntos ligeros y de cordonadura.
Un salpicado ejecutado al pasado con sedas de los
mismos colores del bordado termina este florero.
Camisas y chambra para niñas.-Núme. 12 a 14.
12. Chambra de nansuc, entredoses y encaje.
Los entredoses son de Valenciennes y alternan con los
bordados.
Nltm. 13. Camisa de percal con festón en el borde, y
bordado formando ramitos. Cinta pasada por la tela.
Lazo en el lado izquierdo.
Núm. 14. Camisa de percal con tablitas. Encaje en el
borde y entredós. Punto de bordado sobre las tablas.

N1lm.

Trajes de taile para señoras y señoritas.- Núms. 15 á 2f.
Para las explicaciones y patrones de estos trajes,
véase el anverso de la Hoja-Suplemento al presente nú mero.

Sombrero de terciopelo negro.-Núm. 27.
Fondo flexible. Alas ondeadas. Como adornos, plumas
ne~ras.

Sombrero de teatr.:, pira señoras de edad.-Núm. 28.
Para la explicación y patrones, véase el núm. V,
fig. 73 de la Hoja-Suplemento.

Sombrero de teatro.-Núm. 29.
Véase la explicación en el anverso de la Hoja.Suplemento.

Traje de calle.-Núm. 30.
Vestido de paño gris y terciopelo gris guarnecido de
galón de acero. fondo de falda de tafetán y falda de
paño, que se abre á cada lado sobre una quilla de terciopelo guarnecida de tres galones. El delantero forma
un pliegue grueso doble, y la parte de detrás cae en pliegues rectos. Corpiño de talle puntiagudo, terminado en
un galón. Espalda y lados de espalda, lados de delante y
delanteros con pinzas, que se cierran en medio. Tira de
terciopelo rodeada de galón, que figura en lo alto un
corselillo puntiagudo. Un tercer galón se pone en lo alto
de los delanteros. Cuello alto y manga de terciopelo.
Boa de pluma negra. Sombrero de fieltro negro, guarnecido de plumas negras.
1ela necesaria: 4 metros 25 centímetros de tafetán¡
4 metros de paño, y 4 metros de terciopelo.
Traje marino para niños de 2 á 4 años.-Núm. 31.
Véase la explicación en el anverso de la Hoja-Suplemento.
Traje marino para niñas de 9 á 11 años.-Núm. 32.
Para la explicación y patrones, véase el núm. I, figu•
ras 42 á 53 de la 'Hoja-Suplemento.

CRÓNICA DE MADRID.
SUMARIO.
La N0&lt;:hebuena y !as Pascuas -Cenas y banquetes.-Bailes de nil'los -La
boda del Conde de las Na rns.- Petieión de mano.-Otros matrimonios.El del \'izCQ nde de Rc,da.- LOS TEATROS.-E n el Ru L, La A/rkailll.
-J.,a Cu1trtntola .-Crispi110 t! la Coman.-En el ES PA!i: L, ¡Sit!mpre t n
ridícu 'al-En la C o llU:DIA, E f crimtn d t! /a cullt! d t! úg,m itas.-En LAR\,
S,1/(J.

h;';~

.::tí A corte no ha presentado en la Nochebuena

r:.~
~
r¡:;'ll'l; ,t

y en las Pascuas últimas el aspecto alegre, animado, bullicioso, de otros años.
l'
~f!
Ni el pueblo ni las clases elevadas se
han entregado á las expansiones propias
~
de la época¡ las calles no han ofrecido el
espectáculo habitual , no recorriéndolas tur~ ' bas numerosas ni escuchándcse el ruido de
~ --"' los cbonsdabidosfi instrumentos, ni )a arishtocra cia ha
ce 1e ra o 1a esta en sus pa 1ac1os y ote 1es con
cenas y saraos.
Los Duques de Fernán-Núñez, que regresaron de
largo viaje poco antes, no obsequiaron con el suntuoso
banquete de costumbre á sus relaciones de intimidad,
y sólo se verificaron reuniones culinarias en casa de Jos
tiamantes Condes de Agrela, de los Sres. Benítez de
Lugo, y de algún otro, todas de absoluta confianza.
Los teatros tampoco dieron funciones especiales, y
únicamente el de la Comedia estrenó una obra, de que
trataré después.
¿Qué puede ser lo que ha influido en tal falta de di·
versiones en la sociedad madrileña, antes pródiga de
ellas?
Sin duda el estado sanitario, tan poco satisfactorio
durante los últimos meses¡ sin duda las catástrofes ocurridas en familias que gozan de justo aprecio y de
grande consideración entre nosotros.
En pocos días han muerto la Condesa de Caltabuturo ¡ las Marquesas de Miraflores, del Vadillo y Viluma, y
estas desgracias han paralizado el movimiento social,
impidiendo que se realizaran los banquetes, las recepciones, los bailes con que siempre se ha festejado ,el
nacimiento del Redentor del mundo.

r-c;

...

~

Los niños son los únicos que han sacado-cual vulgarmente se dice-la tripa de mal año:, En varias partes se les obseqqió con 'drb:;les de Navidad, cargados de juguetes y gblosinas; y en el hotel
de los Condes de Casa-Valencia han bailado además en
dos fechas distintas.
El primer día de Pascua se juntaron únicamente los
más pequeños; el último-ó la última tarde de 1890se reunieron los más grandes, que después de entregarse al placer de la danza, hicieron los honores á una
espléndida merienda-bmc!t que dirían los que no saben
inglés ni castellano.
He ahí lo único que puede narrarse de lo plsado; de
lo futuro hay mucho que añadir.
Los optimistas se las prometen muy felices desde
aquí á lo que falta para el Carnaval-que llega muy
pronto:-el 8 de Febrero.
Asegúrase, pues, que los Marqueses de la Puente y Sotomayor cromperán el hielo», esto es, romperán la marcha, después de haber dado el 30 de Diciembre suntuoso
banquete en su hotel de la Castellana; se añade que la
Duquesa viuda de Bailén sólo aguarda .esto para abrir
también sus salones; y, en fin- siempre según los bitn
enterados-el Embajador de Francia, el de Alemania,
el de Austria, preparan ya magníficas fiestas en sus residencias respectivas.
¿ Quién sabe si á todas esas profecías se les podrá
aplicar aquellos versos de un antiguo poeta:
¡ Lástina .er;inde
Qu ~ no sea ve:d.id !anta bellcia !

•••

Las bodas son las que continúan abundando extraordinariamente en las diferentes clases y categorías de la
capital.
Veintidós hubo en una sola parroquia el 25 de Diciembre, y en el gran mundo son á proporción igualmente numerosas.
Ya se ha verificado la del simpático Conde de las Navas, escritor distinguido, con la Srta. D.a María Fesser·
en breve se celebrará la del Duque de Tarifa-en Se~
villa-con la hija de los Marqueses de Esquive!; el 4 de
Febrero será la del Vizconde de Roda con la hija menor
de los Marqueses de Castro-Serna, y, en fin, el 29 del
mes último ha sido pedida la mano de la bella señorita
D.a Irene Vaill~nt, hija del difunto Marqués de Yarayabo
y de la Condesa de Reparaz, para el hijo del rico capitalista y senador del reino-Sr. D. José Semprum.
Es satisfactorio-y consolador-que en este fi,i de siglo, tan materialista, tan escéptico, tan positivo, haya
todavía matrimonios de amor, cosa que llaman antiguallas y vejeces las gentes de cierta especie que tanto
abundan, por desgracia I en la actualidad,

•••
estos días

Antiguamente, en
se estrenaban en los
teatros de la corte multitud de obras festivas, de más
ó menos importancia literaria, pero que todas ofrecían
entretenimiento y solaz á los espectadores.
De algunos años á esta parte las empresas han va~
riada de sistema: sabiendo que de todos modos han
de obtener buenas entradas, por el número de forasteros que acuden á la capital, y por la costumbre de
concurrir la gente á todo género de espectáculos, éstos
se resienten de falta de novedades.
Sólo la Comedia ha ofrecido-y eso por la tarde-algún aliciente á la curiosidad: los restantes han con-

tinuado la serie de representaciones de las comedias ó
los dramas puestos en escena, sin tomarse el trabajo de
cambiar sus respectivos programas.
Pero tratemos del regio coliseo, para dar cuenta
luego de los demás.
El Conde de Michelena demuestra gran actividad en
la segunda parte de su campaña, y después de haber~
nos dado en la primera dos sparliltos nuevos-el Otel!o,
de Verdi, y la Cavalleria rusticana, de Mascagni-ha al ternado sus representaciones con las de La Africana,
La Cenerentola y CrispinJ e la Comare.
Las tres obras han alcanzado buen éxito , y en la de
Meyerbeer hemos visto á la lJellincioni en otro papel
muy distinto del de Santuzza: en el de Selika.
La distinguida artista no ha hecho olvidar á las que
la precedieron en él; pero ha demostrado gran talento
y suma pericia en la manera de sortear las dificultades
que ofrece aquella figura colosal.
Dijo muy-bien la romanza del segundo acto; estuvo
patética en el final del mismo, y en el dúo del cuarto
recordó la pasión con que interpretó la música de
Masca"gni.
·
Por último, en la escena_del manzanillo logró conmover á_ los oyentes, arrancandoles aplausos calorosos y
entusiastas.
La parte de Vasco de Gama fué el año pasado ocasión de una verdadera victoria para el tenor Lucigniani;
ahora ha conseguido otra no menos insigne , pues se ha
visto obligado á repetir el andantino ¡O!t paradisso! que
canta con excelente estilo y poderosa voz.
Nuestro. compatriota el barítono Tabuyo estuvo muy
afortunado perwnificando á Nelusko; y así en el acto
segundo como en el cuarto alcanzó los honores del
palco escénico.

•

La Cenerentola, de Rossini , no ha tenido peor suerte,
debiéndose especialmente á la Stahl, que ha hecho maravillas en el rondó; á Battistini, el más perfecto de los
Dandini que hemos conocido, y á Baldelli, que es un
verdadero D. Magnífico.
Un tenor español, el Sr. Bonora, se había encargado
de representar al Príncipe, por no haber en la compañía quien pudiese hacerlo¡ y no fuera justo mostrarse
severo con un joven que comienza su carrera y cuya
historia le hace interesante.
'
Esperamos que el tiempo y el estudio desarrollen sus
disposiciones, que en punto á voz son recomendables.
Crispinoe la Comare es un spartitto que, sin ser de mérito-relevante, ha tenido la fortuna de conseguir aceptación entre nosotros, sob re todo cu1ndo un caricato
tan eminente como B1ldel!i se, encarga del protagonista.
Ahora, como siempre, él ha sido el principal elemento
de éxito, pues dice y canta la parte del zapatero-médico
de manera incomparable.
Después es de justicia citar á la signori11a Paccini,
quien si como actriz deja bastante que desear; como
cantante es notable.
Su voz, ni muy extensa ni muy poderosa, es en cambio como pocas flexible, y ejecuta las más espinosas
jioriture con afinación extraordinaria.
En el vals que introduce al final de la ópera, ejecutó
prodigios de vocalización, entusiasmando al auditorio,•
que quiw oir de nue\'O la música del autor de Faust(I
y de Afireille.

•••
El teatro Español ha dado á conp~er, ántes de las
Pascuas, una nueva composición del Sr. Echegaray.
Titúlase ¡Siempre en ridículo! aludiendo á un marido
ultrajado por su mujer.
Sus descomunales dimensiones han contribuido á que
no haya tenido la acogida ruidosa de EL gran Galeoto 1
de Locura ó santidad, y de otras obras del célebre autor;
baste decir que comenzando á las nueve la primera representación, terminó cerca de las dos de la madrugada.
Después numerosos Cortes han disminuido su extensión; pero así y todo, no ha podido mantenerse muchos días en el cartel, á pesar de que los actores, y eri
particular la Guerrero y Ricardo Calvo, trabajaron con
gran interés para sacar la nave á puerto de salvación.

•••
Arriba aludí á la. comedia El crimen de la calle de Legamios, que por vía de aguinaldo sirvió á sus favoredores el Sr. Mario la tarde del 24 de Diciembre.
La hora y la ocasión en que se estrenó vedan la severidad y hasta exigencias de cierto orden.
Sin embargo, debe decirse que abunda en chistes
bastante atrevidos, tanto más lamentables, cuanto que
El Crimen de la calle de Leganitos ha pasado á ser _espectáculo nocturno.
La gracia de la Sra. Guerra y el desparpajo de Rosell
hicieron pasar algunas enormidades, que de otro modo
no habrían conseguido disculpa ni perdón.

•••
La que puede admitirse sin reservas, como el público
la aceptó con regocijo, es la lindísima pieza Sa/0 1 del
festivo poeta cómico Estremera.
Pocas veces ha ostenMl.do el distinguido autor igual
in~enio, habilidad y conocimi~nto de la escena.
Desde el principio hasta el fin Safo excitó la hilaridad
del público, que saboreó los chistes abundantes y delicados, el estilo siempre puro y castizo, las situaciones
graciosas del enredo y la naturalidad del desenlace.
Cuando se escriben tantas ridículas rapsodias; cuando
la crítica se ve obligada á condenar la mayoría de lo
que dan los teatros de segundo orden, es una satisfac ci!Sn para el crítico poder tributar elogios sin tasa á un

juguete que nada vulnera, y que cumple con las principales condiciones del género: entretener y deleitar.
Los actores todos trabajaron con amore, como si presintiesen que durante mucho tiempo habrán de desempeñar sus papeles respectivos, y lograr en ellos genérales aplausos y digna remuneración de sus esfuerzos para
complacer al auditorio.
EL MARQuts

DB VALLB-ALEGRB.

¿CABEZA Ó CORAZÓN?
( 1'0VELITA.)

f,~
✓,,,

-~, 'r.i' ~7. N un lujosisimo salón de un antiguo casti·~ ¡ ¡r .J J. ; llo, y sentado enfrente de la chimenea,

~

\ ".'\ r/;
~l

se hallaba el anciano Barón de la Cimera pasando revista á los periódicos de la
~
corte, mientras su hija Julia, de belleza
y elegancia irreprochables, se ocupaba en
~ . 1 estudiar al piano la sonata en do sostenido
.:"! ~
menor de Beethoven. La repetición ince, sante de los pasajes más difíciles de la célebre
)' sonata, así como la falta de gusto con que tocaba
la linda joven, hacían de aquella obra maestra de
Beethoven un verdadero ejercicio de piano I perdiendo
las modulaciones su armonía y la melodía su encanto á
fuerza de repeticiones y tropiezos.
Un tercer personaje, D.a Gertrudis, la institutriz de
Julia, estaba sentada en un taburete cerca de la chimehea y al lado opuesto que el Barón: D.a Gertrudis, á la
vez que con gran atención escuchaba los ejercicios de
la joven, terminaba un bordado que aquella misma mañana había empezado Julia.
-Vamos, hija, basta ya de estudio¡ ven aquí, y hablemos un poco-dijo el Barón, dejando en un velador
inmediato el periódico que acababa de leer.
-Perdone el Sr. Barón-dijo D.a Gertrudis;_-pero
aún falta media hora para terminar su estudio; no son
más que las once y media.....
·
-¡Vaya al diablo D.a Gertrudis y la exagerada rectitud y método que nos ha impuesto á todos, desde que
vino á esta casa!-pensó el Barón.
Y levantándose, dijo á la joven mientras salía malhumorado:
-Cuando acabes tu estudio baja á la estufa; allí te
espero ..... tengo que hablarte.
Y el pobre Barón salió con paso lento, murmurando
entre dientes.
Cuando hubo terminado Julia su hora de estudio, se
levantó con gravedad, y con paso lento bajó al precioso
invernadero que ocupaba la parte del parque que daba
al Mediodía.
El Barón la esperaba: después de abrazarla cariñosamente, se puso á pasear .silencioso y pensativo, corno
si buscase el modo de decir alguna cosa de importancia
y no supiera cómo empezar.
-Vamos hija mía, ya estamos solos¡ nadie nos escucha¡ ya s;bes que yo no sOy un padre tirano de esos
que pintan en el teatro, y quiero tener una confidencia
contioo, quiero que me abras tu corazón ..... Creo que
ya estás en edad de ir pensando en buscar un marido;
vamos, preséntame candidatos-dijo el Barón riéndose.
~Papá-dijo con severidad y tono grave la jovenen efecto, puedes confia·r en mí para la elección de
marido.
-Perfectamente, hija mía; déjate llevar de tu corazón, y dime cuál es el hombre que has escogido para
marido, mi querida Julia.
-:-Al contrario, papá; la razón es la que guiará todos
mis pasos, como dice muy bien D.a Gertrudis; además,
tanto mi gusto como mis sentimientos, y mi opin'ión
como los de ella, están conformes con la elección que
he hecho, y creo que tú también lo estarás cuando se~
pas que el preferido es el Conde de Valmoraza, nuestro
vecino.
Un rayo que hubiese caído al pobre Barón no le hubiera dejado tan petrificado como le dejó la confesión
de su hija, que al ver su emoción, sorprendióse desagradablemente, pues comprendió por el estupor de su padre que no era de su mismo parecer.
El Barón iba á responderá Julia, cuando abriéndose
ta puerta apareció el héroe de los pensamientos de
su hija.
Era éste de edad indefinible¡ su cara, cuya frescura
había desaparecido á pesar de todas las tinturas y aguas
de tocador hasta entonces inventadas, se veía surcada
por bastantes arrugas; los dientes, de una blancura irreprochable, y el cabello, de un negro azabache, demostraban perfectamente el buen gusto de la persona que
los había comprado y el elevado precio que debían haber costado.
Un traje de montar de una gran elegancia hacía re~
saltar la falta de flexibilidad en sus piernas y una ligera
curva en sus espaldas. En fin, su ancianidad era incontestable, así como también lo era su buen trato, su nobleza y su fortuna.
Saludó con una reverencia un tanto exagerada á Julia y alargó la mano al Barón, que la estrechó entre las
suYas aunque con alguna frialdad.
El éonde de Valmoraza dirigióse á Julia, y con una
segunda reverencia, la ofreció una preciosa camelia
blanca que llevaba en el ojal de su levita ..
Julia acogió con gravedad este homena1e de su adorador.
~SupOngo que habrán ustedes recibido esta mañana
las_piezas que ro mis1!1o he mat&lt;,1-do en el bosque-dijo
el Conde con aire de .1mportanc1a.
-Si, Conde-respondió Juliaj y volviéndose á su padre como para pedirle su consentimiento, continuó:-

1

1
~

Y yo esperO que tendremos el gusto de que nos acompañe usted á comer su parte .....
-Señorita, es tanta la felicidad que me proporciona
el estar cerca de usted, que no me atrevo á rehusar.....
-dijo el cortés caballero con un profundo saludo, que
más que serio patecía cómico.
Aquella tarde se habló mucho y de todo un poco. Sólo
el Barón no participaba de la conversación, y permanecía absorto, pensando en la elección de su hija.
Un nuevo personaje se presentó en el invernadero:
era un joven alto, esbelto, moreno, de hermosos ojos
negros¡ su traje no tan cuidado como el del Conde, pero
tampoco menos elegante que aquél¡ sus maneras distinguidas, y el conjunto, en fin, dejaban entrever en aquel
joven un hombre de buena sociedad, pero sin pretensiones. Llevaba en la mano un precioso ramo de gardenias, que presentó á Julia, diciendo:
-Mi madre las ha cogido en la estufa para usted, señorita; y si bien es verdad que aquí tiene usted otras
más hermosas, espero que por ser de ella se dignará
usted admitirlas. ¿ No es verdad?
-Con mucho gusto, Luis; ¡es usted muy amable!dijo Julia, mientras tomaba el ramo de manos del joven, yendo en seguida á colocarlo en un florero del
centro del salón.
Cuando volvió al invernadero, venía acompañada de
D.a Gertrudis 1 que hizo tan profundo saludo al Conde
como frío al arrogante joven, á quien dirigió una mirada
de desdén. Para Luis todo esto pasó desapercibido.
La tarde se pasó en conversar indiferentemente todos
nuestros personajes, hasta que ya próximo á obscurecer, uno nuevo se presentó en el invernadero: era el
general Labat, vecino también del castillo, y que por
su edad y enfermedades había tenido que pedir el reemplazo. Era amigo de la infancia del Barón, y esto le
había decidido á comprarse una casita de campo cerca
del castillo de la Cimera.
Cuando hubo saludado á Luis y al Conde, y sentádose
en el más blando de los sillones que allí había y que Julia se apresuró á ofrecerle, saludó á su amigo el Barón.
Con la llegada del General se dividieron en dos grupos, quedando el Conde y Julia en uno, Luis, el Barón
y el General en otro, y D.a Gertrudis sola mira-ndo á
hurtadillas y alternativamente á ambos grupos.
Aquel día se quedaron todos á comer en casa del Barón á instancias suyas, y la comida fué bastante animada, grfl.cias á las chistosas narraciones del General é incesantes aventuras que alternaba con sus hechos de
armas. Luis seguía con gran interés las relaciones del
General; en cuanto al Conde, parecía no fijar su atención en nada de lo que allí se haEllaba.
Al fin terminó la comida, y se disponían á tomar el
café en el salóq, cuando el Barón, cogiéndose del brazo
del General, le dijo:
-Soy muy desgraciado, E§teban; tengo que hablarte
y que pedirte un consejo.
·
-Bien, vamos á ver, cuéntame-dijo el General dirigiéndose á un rincón del salón, mientras Julia, el Conde
y LuiS iban hacia el piano escoltados por D.a Gertrudis.
Cuando estuvieron sentados, el Barón refirió al General sus proyectos de casar á su hija con un hombre que
la hi_s:iese feliz, la•influencia que en la casa ejercía doña
Gertrudis I la protección de ésta al Conde, y I por último, la elección de su hija á favor de éste.
-¿Cabe mayor cúmulo de desgracias? ¿Np es _p ara
desesperarse?
·-¡Vamos, amigo mío, ten calma y arreglemos la batalla!-dijo el General aspirando una bocanada de humo
de un magnífico habano;-¡no te apures así! Afortunadamente todo puede arreglarse ..... y no será la primera
vez que una mujer bonita cambie de opinión ..... y yo .m e
comprometo á conseguir que tu hija se deje llevar un
poco menos de los consejos de D.ª Gertrudis, y un poco
más de los impulsos de su corazón.
-¿Y entonces el Conde?
-Se ocupará un poco más de sus años y algo menos de su tocador.
-Querido Esteban, ¡qué favor más grande me haces! Pero ..... ¿lo conseguirás?
-Descuida y confía en mí; mañana empiezan las operaciones.
Levantóse el General después de haber dicho esto, y
dirigiéndose al piano donde estaban todos escuchando
á Luis una preciosa transcripción, detuvo á éste las manos, y con un ademán imperioso impuso silencio al auditorio, que se disponía á protestar de aquella repentina interrupción.
-Mañana doy un baile en mi magnífico hotel-dijo
subrayando estas palabras, pues siempre llamaba así
á su casita de campo.-¿ Quién quiere venir? El Barón
acaba de prometerme que Julia será de la partida; ¿y
ustedes, caballeros?
-Sí sí-respondieron á un tiempo el Conde y Luis.
-¡Bravo!-dijo el General;-ahora bien, yo soy viejo
y no puedo dedicarme á escribir á nuestros vecinos.
¿Tendrían ustedes la bondad de ir mañana temprano á
casa á hacer las invitaciones?
-Con mucho gusto, General-dijo Luis.
En cuanto al Conde, pidió se le dispensase si se retrasaba algo, pero se acostaba tarde ..... Sin embargo, en
cuanto se levantase iría á casa del General.
Todo quedó convenido, y á las diez de la noche se
despidieron los contertulios del Barón hasta el día siguiente en casa del General.
La casita en que habitaba éste había sido transformada en un palacio de hadas, gracias al buen gusto de
Luis y del General, que habían trabajado incesantemente
durante el día entero. El Conde fué tarde, y se limitó á
escribir con el Barón algunas cartas de invitación.
La noche llegó, y el efecto era sorprendente, encantador¡ el salón había sido convertido en salón de baile,
y el contraste más precioso de luces y flores se presen1

5

taba en aquel recinto de hadas en tan poco tiempo pre~
parado, El General no cabía en sí de gozo; sus padeci~
mientos habían desaparecido, y se encontraba hasta
más ágil y joven.
Los convidados fueron llegando, y el General, que
había rocrado á Luis le ayudase á hacer juntamente con
Julia los honores de su casa, se paseaba triunfante por
su salón, saludando cariñosamente á todos cuantos invitados iban llegando.
Luis estaba aquella noche desconocido; su frac le
sentaba admirablemente bien, y su aire distinguido de
ordinario se había centuplicado aquella noche. El Conde
también habia esmerado su toilette aquel día¡ en cuanto
á Julia, estaba radiante de hermosura.
Todos los invitados dieron la enhorabuena al General;
admiraron el buen gusto de los adornos, y éste se limitaba á decir con aire de orgullo:
-Todo, todo lo ha hecho mi querido vecino Luis.
El baile empezó al fin. La primera pareja formada fué
la de Julia con el Conde. Luis los contemplaba desde la
puerta del salón, y absorto los seguía en todos sus movimientos, cuando un golpecito en el hombro le sacó
de su abstracción: era el General.
-¡Qué linda está Julia esta noche!
-¡Oh! sí, es muy hermosa-replicó el joven.
-Es raro que entre tanto joven como hay por aquí,
y todos de buenas familias, no se sepa de ninguno que
la pretenda-insistió con intención el General.
-¡Oh, General! En cuestión de amor no es fácil que
haya quien arriesgue una derrota; ya veis también que
el Conde no la deja ni un momento ..... Además, yo creo
que Julia está enamorada del Conde ..... ó más bien de
su nombre ..... Ya usted ve que no es fácil la lucha con
semejante enemigo.
-¿ Y por qué no? Usted lo ve así porque no la quiere¡
pero si usted estuviese enamorado de ella, no sería yo
quien le aconsejara que se declarase en retirada.
Luis quedó absorto y no contestó; pero mirando á
Julia, pensaba para sí si sería posible que amase al
Conde; no, no p\lede amarle. ¡Oh!¡ qué feliz seria yo
con su amor!
-Amigo mío-dijo el General viendo el ensimismamiento en que había quedado Luis¡-ánirno y á la guerra. Ahora baile usted, baile usted mucho y con todo el
mundo; ahí tiene usted señoritas bien hermosas, diviértase usted mucho ..... ó aparente usted divertirse; y sobre todo, ni una mirada á Julia, ni una sola mirada.
Luis obedeció al General, y sin darse cuenta de lo
que hacía, bailó mucho y con gran admiración de todos,
que nunca le habían visto tan loco. Sólo una señorita
quedó sin que Luis la sacara á bailar aquella noche:
era Julia.
·Al terminar el baile, y mientras regresaban cada uno
de los invitados á sus casas, Julia se preguntaba:-¿Por
qué no me habrá invitado á bailar Luis? Y éste se decía
mientras:-¿ Amará Julia al Conde?
_,.
As_í pasa.ron algunos días, cuando en una hermosa
tarde de invierno, de esas en que el sol invita á pasear,
pr~sentóse el G.ener:al en casa del Barón de la Cim-!ra,
donde encontró al Conde 1 y propuso un paseo, que fué
admitido . .Sin rumbo fijo, excepción he~ha del General,
que obedecía á un plan preconcebido, se dirigieron hacia la granja de la madre de Luis, á cuya vista el milita,
propuso entrar á tomar algunas frutas: así se convino, y
·algunos minutos después estaban á la puerta de la
granja.
....
Fueron recibidos con exquisita amabilidad por doña
DQlores, madre de Luis, cuya bondad y buenas cualidades eran proverbiales en el país. Hízoles entrar en la
sala, y después de un rato _de reposo é informada del
motivo de su paseo, propúsoles dar una vuelta por la
huerta y el jardín. Admitida que fué la partida, se puso
la comitiva en marcha.
·
Como cien pasos habrían andado, cuando al borde de
un inmenso estanque que terminaba en una presa, se
encontraron á Luis, que dirigía los trabajos de una cuadrilla de operarios ocupados en arreglar la presa, que
la impetuosidad de la caída de las aguas había destrozado. Su traje era algo descuidado, pero elegante y hasta
artístico.
Sorprendido en sus trabajos de campo, quedó un poco
en suspenso; pero repuesto, se apresuró á saludará sus""'&gt;
visitantes con la mayor cortesía, y dejó que los operarios continuasen sin él los trabajos.
Julia estaba aquella tarde encantadora: su sombrero
de paja obscura hacía resaltar la blancura de su tez y
el dorado color de sus cabellos i su traje de paño, también obscuro, modelaba su busto de un modo admirable. Luis se quedó absorto contemplando la hermosura
de Julia, que bajó los ojos, mientras sus mejillas se cubrían de carmín; pero esta emoción de la joven duró lo
que dura un relámpago, recobrando en seguida su frialdad y gravedad ordinarias.
Ya se disponían todos á continuar su interrumpido
paseo, cuando de pronto, un grito de la madre de Luis
les hizo volverse hacia ella, que con gran espanto se
cubría la cara con las manos.
-¡Dios mio, que se ahoga! ¡que se ahoga!-dijo entre sollozos .
Todos se volvieron del lado del estanque, y vieron
con terror que un cuerpo luchaba por salir á la superficie.
La consternación fué general.
Luis, rápido como el rayo, se despojó de su americana y se precipitó en su socorro. Su pobre madre cayó
de rodillas, el rostro cubierto con las manos.
Julia estaba pálida y temblorosa, apretando el brazo
dél General, en que se apoyaba nerviosamente, mien·
tras éste trataba de tranquilizarla, asegurándola que
Luis era un buen nadador y que pronto saldría sano y
salvo, teniendo una buena acción más que añadir á la
muchas que en su vida había hecho.
El Barón trataba de consolará D.a Dolores, y el Con

�15

15 -Vestido de raso maravilloso.
Explicación en el anveraa de la Hoja-Supfemen'o.

17.- Veatldo de crespón de la China bordado.
Espalda.
VtASE EL DIBUJO 23.

Explic. y po.t., núm.///, Jiga. 61 a 69 de la

Hoja-Suplemento.
16.-Veatldo de raso Du11uesa.
Expllcaclón en el anuerao de la Hoja-Suplemento.

19.- Vestldo para aeñorltu.
Explicación en el anverso de la
Hoja-Suplemento.

Á

26.-TRAJES DE BAILE P A.RA SEÑORAS Y SEÑORITAS.

20.- Veatldo de tul con ramos de plumas.
Delantero.

21.-Vestido de terciopelo y raso,

V l!.ASJ? EL DIBUJO 26.

Hoja-8uplem811to.

Explicación en el anverso de la Hoia-Sup/emnto.
18.-Veafüfo de piel de aeda.

Expllcación en el anuer,o de la Hoja-8uplem1nto.

Explicación en el anverso de la

22.- Vestldo
dornado con tiras de plumas.
xp/icac/6n en el anverao de la
Hoja-811plemento,

23.-Vestido de crespón de la China bordado,
Delantero.
V!ASE 111. DIBUJO 17,

Explicación en el anverso de la Hofa-8upfemer.to.

24.-Vestido de terciopelo.
Explla. y pat., núm. JI, 'liga. 54 á 60 de la
Hoja-Suplemento.

25.- Vestido de crespón de la China.
Explico.clón en el anverso de fa
Hoia-8upfemento.

26.- Vestido de tul con ramos de plumas.
Espalda.
VitA'ilC EL DIBUJO 20.

Explicación en el anuereo de l!I. Hola-8up/e,nento.

�8

1r

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMÍLIAS.

buscaba frases elegantes para elogiar al valiente joven.
Dos ó tres obreros se disponían á arrojarse al agua,
cuando vieron un grupo, formado por Luis y el operario
caído, precipitarse en la presa; pero era ya tarde: el valiente joven salía á flote con la cara radiante de alegría;
había salvado de la muerte á aquel operario.
Llegado que hubieron á la orilla, depositó en la arena
á un pobre niño privado de sentido.
Su madre, el General y el Barón se precipitaron á
abrazará Luis. Julia lloraba, y el Conde continuaba buscando frases. de elogio para el joven, que no se ocupaba
más que de aquella criatura.
Era éste un niño de doce á catorce años~ que tenía
Luis para llevar piedras á los operarios, y que en un
momento de distracción, y en su deseo de ayudar, quiso
colocar él mismo •ma piedra gruesa en el murallón que
se estaba construyendo; ya inclinado sobre el agua, y á
punto de colocar la piedra, fué arrastrado por su peso
y cayó al abismo, donde, á no ser por el arrojo de Luis,
hubiera seguramente muerto.
El General, después de haber estrechado fuertemente
al joven contra su pecho, se volvió á Julia, y con tono
burlón, señalando al Conde, la dijo:
-No hubiera sido el Conde de Valmoraza quien nos
hiciese sentir estas emociones, ¿no es verdad, Julia?
¿A que hubiera dejado ahogarse á esa pobre criatura?
Laj0ven no contestó, pero bajó la cabeza, y cuando
la levantó, encontráronse sus ojos con la mirada de
Luis.
El joven se aproximó lentamente á Julia, y con motivo de hablar del pequeñuelo, encontraron ocasión de
hablar toda la tarde. ¡ Cuántos pensatnientos elevados!
¡Qué corazón tan grande y tan bueno!
Cuando volvieron á la carn fueron á ver al niño, que
D.a Dolores había dispuesto acostaran en una camita.
Luis se aproximó, y viendo que aun estaba abierta una
herida que se habia hecho en la cabeza con la piedra al
caer, se puso á curarla y vendársela ¡ en esta operación
era necesaria una ayuda, al menos a:d lo juzgó Julia,
que se apresuró á auxiliar á Luis en su tarea, ayudándole á poner compresas en la herida del pobre ni1io.
-¡Qué grupo más interesante!-pensó el General.
El pobre Conde, que no tenía ya puesto cerca del
lecho I y que por otra parte pensaba que sería necesario ponerse de rodillas en el suelo para estará la altura
de la camita donde yacía el enrermo, conversaba de co•
sas indiferen'ieS cOn el Barón, que no le escuchaba.
Terminada la tarde, regresaron cada cual á su casa,
todos pensativos, excepción hecha del General, que al
salir de casa de Luis había cogido á Julia del brazo y
no cesaba de h,.1.blar del héroe del día.
El Conde, siempre hablando con el Barón de modas
y diversiones, no ce~aba de mirar á Julia, que se ocupaba más de lo que el General la decía que de las ar~
dientes miradas del Conde.
..-.. -Aquella misma noche fué Luis á casa del Barón; allí
fué recordada la escena de.la tarde y repetidos los parabienes y enhorabuenas que todos le prodigaron.
Pasados estos primeros instantes, fuéronse al piano,
donde la joven se sentó sin darse cuenta, y dejando correr sus dedos sobre "el ·teclado, tocó aquella sonata que
al principio de nuestra narración la hemos oído tocar.
Pero lcon qllé exquisito gusto 1 ¡qué riqueza de expre'sión !
Cuando Julia hubo terminado el andante de la gráii.
sonata, Luis la dió las gracias. La había dicho tantas
Veces que era aquella melodía la que más le gustaba de
cuanta música se había escrito, que creyó le había sido
dedicada por la joven.
Julia alzó los ojos, medio veladás ·por las lágrimas.
Luis la había comprendido!
................................................. &gt;

···································· ···············

Peco tiempo después, el General I'ecibia en Madrid,
adonde sus dolencias le habían obligado á ir para con-:.
sultar con un afamado doctor, la siguiente carta:
,
e Querido General y amigo: A usted debo mi felicidad
toda. Usted ha sido.la única persona quC ha hecho des:.
aparecer de mi cabeza la locura mayor de las loc~uras,
demostrándome que á los diez y ocho años no se püede.
~---s.er sabia. ¡ Qué razón tenía usted, General!
»Sin su mediación y buen talento, hoy podría lucir un
escudo y una corona; pero ¿y la felicidad de que esfoy
rodeada? Esa hubiera huído siempre de mi lado.
»E.ducada con cariño por la buena de D.a Gertrudis,
me dejaba llevar de sus ideas, que, aunque buenas para
ella, no eran las mejores para mí. El estudio me había
hecho no ver más causa para mis actos que 'la fría razón
que para ellos hubiere, y usted, Genera!, me ha hecho
saber que esta teoría no es aplicable á todas las circuns•
tandas. Gracias, amigo mío¡ á usted debo saber que
tengo un corazón que siente y que es feliz, muy feliz,
gracias al general Labat.
»Venga usted, venga usted pronto á participar de
nuestra dicha, y á gozar de ella en el seno de esta familia que le quiere.
&gt;Papá y Luis me encargan insista á usted mucho ..... y
yo se lo ruego. ¿Valdrán mis súplicas?
._
»Su reconocida amiga,-7ulia.&gt;
INÉS

LAS DOS VIRTUDES.
Huyendo la cruda guerra
De un mundo torpe y traidor1
Llegan suspirando amor
Dos virtudes de la tierra
Hasta ei'trono del Señor.

B.

De la gloria celestial
Buscan el premio eternal.
Las dos salvaron el alma
Y alcanzaron igual palma,
Aunque en lucha desigual.
Luz se sonríe en la gloria:
De Fe en la triste victoria
Honda amargura se ve.
Oigamos la breve historia
Que hacen á Dios Luz y Fe.
LUZ.

De mis padres al calor
Crecí suspirando amor.
De ellos aprendí á rezar,
Y á sonreír y á esperar
En otro mundo mejor.
Cuidando flores preciosas
Nada turbaba la calma
De mis horas venturosas.
Era yo una flor con alma
Entre un puñado de rosas.
Oí con recelo hablar
Del vicio cobarde y ruin;
Pero I si acertó á pasar,
Nunca se atrevió á escalar
Las tapias de mi jardín.
Parejas de ruiseñores
Me contaban sus amores;
Pero ajena á la perfidia,
Vi sus nidos sin envidia
De los pijaros cantores.
Mi virtud cercada y fuerte,
Entre flores escondida,
No probó contraria suerte,
Y me sorprendió la muerte
Sin aborrecer la vida.

FE.
Hija del crimen traidor,
No encontré dulce calor:
¡Mi pobre madre querida
Dió el alma al prestarme vida,
Sin darme 'uó. be'so de amor!
Ni sonreí ni gocé,
Y mi existencia crucé

Ciegos de llanto los ojos;
Que así va, pisando abrojos,
Por este mundo la fe,
"'
Hermosa, por suerte impía,
Insultando mi agonía
Iban los vicios detrás,
Sin alcanzarme jamás,
Aunque el hambt'e me rendía.
Mi huérfana juventud
Sólo encontró ingratitud.
¡Pedía pan solamente,
V oro ofrecía la gente
En venta de mi virtud!
Allá, lejos, vi la palma
De 'mi martirio cruento,'
Y al correr ciega y sin calma,
Iba devorando el alma
Como mi único alimento.
El cansancio y el dolor
No humillaron mi valor,
Ni conocí amiga suerte
Hasta que me &lt;lió la muerte
El primer beso de amor.

...............................
············ ···············
Ambas la gloria han ganado;
Pero á Luz Dios no ha querido
Darle un lugar señalado,
Y á Fe la puso á su lado
Como un ángel escogido.
JOSÉ }ACKSON °VEYAN.

LA ROCA DEL BÚFALO.

·117!N
ffj

0~""''

la Moldavia existen todavía ruinas de un
•~l fl...liJJ -~• gran castillo, llamado Brofchteni, que fué
. ~
antiguamente inexpugnable, rodeadas de
bosques inmensos, en los cuales no ha pe~ netrado nunca el hacha del leñador. Si;
tuado en una de las siete montañas que
~
a~raviesan el país, surcando el valle por entre
.:'l
gigantescas rocas el caudaloso río Bistriza,
ue corre como una cinta de plata entre álas frondosos y gigantescos pinos. Centenares de
. barcos surcan diafiamente este río, dirigiéndose
hacia Galak, donde descargan sus mercancías en una
de las bahías más grandes de Europa, siguiendo des~
pués hasta Panamá, llev:indo materiales para el gran
canal.
. ·
Los aldeanos de este país son de aspecto arrogante,
esb~lt~s, ~e elevada estatura, cabellos negros, nariz
aguilena, OJOS obscuros, y van vestidos con blanquísimas

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS F AMILIÁS.

t

camisas bordadas y chalecos bordados con hilillo de ·
oro, gorras de piel en inviern.o, y en el buen tiempo anchos sombreros adornados con fiares.
Tienen una destreza y agilidad pasmosa, especialmente en el río, pues son nadadores excelentes, capaces de detener una embarcación después de sumergir
en el agua al que la guía, ó atraviesan corriendo por
debajo de las cataratas que forman las aguas al deseen•
der furiosas por entre las rocas.
Permanecen días enteros trabajando en el agua metidos hasta la cintura, sin que se menoscaben su gallardía y sus fuerzas, verdaderamente hercúleas; salen, y
siguen trabajando con los vestidos mojados, sin pensar
en cambiárselos, siempre dispuestos á \·olver al río •
cuando la necesidad lo dispone.
Las orillas del Bistriza son magníficas y de lo más
pintoresco que se conoce: montañas, altas rocas y bosques inmensos de una vegetación asombrosa las rodean ,.
surcando sus aguas embarcaciones de todas clases y de
todas las naciones, que llevan el genio de la civilización
y del progreso de los pueblos, el comercio y la comunicación de gustos y de ideas á los hombres de distintas·
razas que armonizan entre sí, unidos por los vínculos.
de la fraternidad y la simpatía.
Esto sucede en los tiempos presentes, cuando los.
castillos feudales están destruídos en las cimas de las.
montañas y !os barcos de vapor cruzan el Bistriza; en el
pasado, allá por el año 1538, no surcaban los barcos el
río, sólo humildes piraguas para el servicio de los habitantes del país, oyéndose en los bosques impenetrables
los gritos del combate, viéndose huir de sus pobres
moradas á las mujeres y á los niños, perseguidas por los.
turcos, que•hacían sangrientas carnicerías de las gentes
del país. El Sultán se ocupaba entonces en destruir la
Moldavia, á pesar ' de la resistencia que le oponía el
Príncipe soberano, encerrado entre los muros de su.
eastillo, último baluarte que le quedaba, pues ya le
habían tomado las tropas del Sultán la capital y lamayor parte de los pueblos.
Ante la resistencia que les oponían, quemaban y destruían todo el país, reduciéndole á la más extremada
miseria, llevándose cuanto había de útil, y asesinando á
las muJeres débiles y á los niños que no podían seguirles, sin perdón ni generosidad para nadie, sentimientos.
desconocidos para los turcos en aquella época calamitosa.
Ya no había ni granos en las casas, ni hierbas en los.
campos para mantener los ganados, ni alimentos para
las personas, viéndose el príncipe Petrea Rarech en el
caso de abandonar su castillo, donde estaba encerrad0,
con su escasa servidumbre, su · mujer y sus tres hijes,
teniendo que arrojarse al Bis.triza ó esconderse en los.
bosques antes que llegaran los turcos . y cercasen el
castillo.
Disfrazados los augustos niños como pobres aldeanos.
y al cuidado de algunos fieles servidores, se refugiaron
en una escondida fortaleza entre las rocas: el príncipe
se disponía á reunir su gente para hacer frente al Sul-·
tán, muriendo en la batalla si era preciso, pei:,o la prin-·
cesa Elena se negó á dejarle. clré donde 'tú vayas », le
dijo.
Llegaron á un sitio donde se había construido una
ermita debajo de una inmensa roca 'd esprendida de la
montaña, la cual, según tradición del país, la había arrojado el diablo para oponer un dique al Bisttiza, que ·
amenazaba sumergir aquellos bosque·s impenetrables.
La bella princesa Elena se refugió en este asilo, con el
ro·stro encendido por la vergüenza y las lágrimas en los.
ojos, lamentándose amargame'n te de su suerte.
El anciano ermitaño, de barba blanca y venerable aspecto, procuraba consolarla con reflexiones religiosas,
haciéndola comprender que Dios somete á rudas pruebas á sus criaturas para probar el temple de su alma.
-Todo está sujeto á cambios en esta vida, excepto•
la muerte-decía el monje.
-¡Ay! todos moriremos, y tú también, buen anciano-exclamaba la Princesa,
-Es posible.....:....contestaba el ermitaño cruzando los.
brazos con resignación.
De repente oyeron un ruido de caballos que corrían
por el pedregoso camino, apareciendo á poco en la entrada de la ermita el príncipe Rarech con algunos de
sus hombres; se detuvo unos instantes haciendo montar á Elena en la grupa de su caballo, y sin pronunciar
una palabra se dirige á galope hacia el río, haciend0,
seña al monje de que le siguen los turcos.
Apenas habían partido, se presentan los infieles en lo
alto del estrecho camino i el ermitaño corre á detenerlos, haciendo encabritarse los caballos.
·
-¿Dónde vais?-exclama.
-¡Buscamos á Rarech!. .... Su cabeza está pregonada;.
dan cien piezas de oro al que la presente, y si no nos
dices donde está, mueres ahora mismo, perro viejo .....
El anciano señaló un sendero que subía por las ro•
cas, al lado opuesto del camino que tomaron los Príncipes, por el que se arrojaron impetuosamente los turcos,
entrando en terrenos impenetrables; laberintos de árboles tan espesos, que no pudieron encontrar salida, teniendo á veces que trepar como gatos por las rocas,
buscando. inútilmente al Príncipe, llegando á la ermita
después de muchos días de fatiga, de hambre y de sed,
pagando su furia el po'bre anciano, al que desgarraron
los hábitos y le ataron desnudo á un tronco después de
azotarle, y se alejaron, llenándole de imprecaciones.
Pálido y angustiado, pero no muerto el pobre monje,
exclamaba elevando los ojos al cielo:
-¡Gracias, Dios mío! ..... Siquiera ellos se han salvado, y yo también¡ si no hay por aquí alguna buena alma
que me desate y la muerte corta mis días, hágase lavoluntad de Dios .....
El anciano bajó la cabeza con resignación, esperando
una muerte horrible con la calma del mártir.

En tanto los Príncipes corrían por aquellos bosques
ue rodean el río, terrenos impenetrables que sólo poatravesar los naturales del _país 1 que los conocían
.desde niños, ocupándose, como iban marchando, en borrar sus huellas para~que no pudieran seguirlos sus enemigos· trabajo doblemente penoso para ellos. Llegó un
mom;nto en que el caballo del Príncipe perdió sus fuerzas por la doble carga que llevaba, y no quiso marchar
mis, á pesar de é¡ue las espuelas se clavaban en sus
ijares.
.
Uno de los criados ofreció su caballo al Príncipe,
diciendo:
_ Alteza I yo me quedaré detrás con el caballo enfermo.
•
-¡ Pero estás perdido!. .... te cogerán.
..:.No importa, señor ..... salvaos pronto 1 pronto; un
minuto después será tarde.
El fiel ·criado arrancó á la Princesa de los brazos de
su esposo y l 1 co'.ocó en su caballo, desapareciendo antes de que pudieran darle.las gracia~. .
.
El Príncipe dejó las onl!as del Blstnza, subiendo á
unas empinadas rocas que parecen las torres de una
iglesia, donde todavía se conserva la tradición de la
huída del principe Rarech, y ~esde las ~ual~s .se ~escubre un horizonte inmenso, siendo fácil d1stmguir los
movimientos del enemigo, hallando fácil escondite entre
las gigantescas peñas de aquel desierto impenetrable.
Los cascos de los caballos se hundían en el musgo,
-que crecía profusamente entre la madera podrida de
)os troncos de los árboles que alfombraban la montaña
-y se deshacía como una esponja.
Di repente, cuando iban más eotrenidos el ~ríncipe
:y su esposa hablando de lo accidentado del pa1s, aparee~ un toro salvaje hundiendo sus astas _en el caballo,
haciéndole caer hacia atrás con su preciosa carga: se
1&gt;rep3.raba á embestir por segunda vez¡ pero Rarech de
un salto se pone delante de él y 1~ coge por las astas,
con unJ. fuerza gigantesca, retorciéndole el pescuezo
hasta que cayó pesadame~te. Entonces fué á sacará la
"Princcs1 que estaba deba Jo del caballo.
-¿Puedes andar?-la preguntó dulcemente, ·como si
nada hubiera pasado.
-¡Oh, sí! hasta el fin del ~undo-~ontest?,.
Pero la p1lidez de sus me11llas hactan tra~qón á sus
palabras desmintiéndola.
:.
. .
- Vamos á dejar los caballos-dlJO el. Pnnc1pe-que
-sólo nos sirven de estorbo; y para desonentar á los que
nos siguen, es necesario separarnos.
-¡ Dios mío !-exclamaba Elena.
.
.
_ Vo tengo que vol ver á la ciudad, á reo:gamzar mis
tropas ; no puedo ~uir como un cobarde, m abandonar
á los míos· el cammo es largo, pero ya llegaré atravesando los' bosques cuyas g:uari~as conozco perfectamente. Esteban, nuestro fiel serv1d~r, conoce en estos
alrededores una gruta muy escondida ~ue puede s_er•
virte de refuoio · quédate aquí hasta m1 vuelt;r; i quién
• vence
'
d or ......
'
sabe si volveré
La Princesa lloraba, rodeándole con su~, brazos.
-¡Seplíados!-decía-¡qué será de tt.......
.
-¡ Dios nos protegerá. ¿Oyes? A lo leJos se siente
ruido de caballos; nuest:os perseguidores nos buscan;
no podemos perder un mmuto. .
.
Abrazándola nuevamente, se internó e? la espesura
de la montaña, seguido de los pocos servidores que le
,quedab1n.
Entretanto, los turcos recorrían las orilla~ del río,
talando y quemando cuanto á su.paso se oponia. .
.
,tnsteza, comprendiendo
El ena le veía marchar con'd
¡·
reorga
ue su presencia le hubiera si o pe 1grosa para
•
°¿izar sus huestes dispersas, y para escond~rse en cas?.
•necesario h1sta poder hacer !rente al enemigo. Sus ~nTadas y sus señales de despedida se encont:aban '.1-un,
cuando Esteban se acercó respetuosamente á man~f~star á la Princesa. que debían alejarse de ~quell?s s1ttos
antes que llegara la noche y los sorprendiera sm haber
,encontrado albergue seguro.
.
En el sitio en que cayó muerto el toro salvaJe se en·
cuentra una roca muy alta y muy ancha, que aun hoy
,c0nserva el nombre de Roca del Búfalo, en recuerdo de
aquel acto vigoroso del Príncipe~ para llega·~·~ eJ'a n~
ha camino practicable, es preciso una agi i a. s~r
rlnd ente y conocer el terreno como lo conoc1a:1 ,os
~el p1ís; Por eso constituía para ella aquel paraJe un
~~epro.
.
Alrededor brotaban las hierbas aromáticas, que la
Princesa recogía con afán, aparándose ~1'! et tro!1co de
un árbol caído, sin dejar de mirar el s1tto por donde
desapareció su esposo.
.
E teb1n la hizo escuchar los gritos de los salvaJes,
,
que s recornan
los va¡¡ es b useándolos ' exhortándolad á
esconderse pronto en la gruta que estaba en lo a 1to e
la Roca del Búfalo.
d" El
á su
-Vas á jurarme, Esteban, una cosa- lJO ena
criado.
-Lo que quiera su Alteza-exclamó él.
·
-Deseo y me lo has de prometer por tu honor' no
dejarme ca~r viva en brazos de esos paganos qde n~s
1 ehm,ás
· mátame antes que toquen á uno so_o
Persic,uen
•
•prefiero la punta d e tu puna.
~ t en mi pee o
cabellos¡
sentir las minos de esos hombres en mis braz~~: E te- Ahora no es tiempo de pensar e~ esto- 1J0 sos
ban ·-no conocen el camino para subir hasta nosotr '
.
Y es' dificil nos encuentren.
-Tengo miedo-exclam 6 1a Pnnce sa estremecién#
dose.
Esteban la presentó un grueso C:ªYª d o, Y' apoyándose
d la
en él empezaron la difícil ascensión hasta 1O a1to e_
róca donde se hallaba la gruta s~lvadora., que acogieron con júbilo los dos viajeros fatiga.dos.
d d ro-¡Gracias á Dios'-exclamó Elena, cayen
e d
dihas, considerándo;e por fin en lugar seguro, rezan

lan

1

°

•

°

Y pidiendo tá Dios por la salvación de su desgraciado
esposo.
- Esteban no se atrevió á encender fuego por no llamar la atención de los turcos, que poblaban aquellos
valles, como bestias salvajes, destruyéndolo todo y buscando su rastro con afán.
La _Princesa no pedía más que agua, saludando con
alegria_ una fuente que brotaba 'cristalina y fresca entre
unas piedras cercanas á la gruta. Llegó la noche, y se
durmi0 profundamente, rendida por la fatiga, sobre un
lecho de musgo que la preparó Esteban.
El fiel criado, como un perro leal, se acostó atravesado en la t?ntrada de la gruta, para que nadie, sin pasar por encima de su cuerpo, pudiera entrar donde estaba la Princesa.
'--N'? dorn:iia, sin embargo, ESfoban; vigilaba, escuchando ~1 se~tta algún ruido en el silencio de la noche; pero
el silencio era profundo, teniendo algo de imponente en
aquellas soledades, sobre las rocas, en medio de la selva ~
negra, cuyas sombras los protegían de las miradas inquisitoriales de los turcos.
En cuanto amaneció, se puso Esteban á cazar en el
bosque, cogiendo algunas perdices, que preparó con
mucha destreza; después buscó un sitio á propósito
para encender lumbre sin que les denunciara la llama
ni el humo.
Le costó mucho trabajo hacer arder las ramas, húmedas por el rocío de la mañana, pero al fin lo consiguió;
y cuando, atraída por el chisporroteo y por el olor que
exh~laban las perdices asándose en la punta del puñal
de Esteban, se acercó la Princesa, ya pudo presentarla
un apetitoso desayuno.
-¡Esto me corresponde á mí!-exclamó Elena.-Tú
debes traer la caza, y yo la guiso.
Esteban se sonreía al contemplar á su señora comiendq.con gran apetito, alumbrada por los primeros
rayos d'r:l sol saliente, y protegida por una simple roca
de los enemigos de su patria.
Satisfecha la primera necesidad de nuestra frágil naturaleza, Elena volvió á su tristeza, llorando y recordando á su marido y á sus hijos, y á los pobres súbditos
de su pueblo, sometidos á tantas desgracias.
Esteban la llevó frambuesas en las anchas y frescas
hojas de los árboles, asombrándose la Princesa de encontrar tan buenas cosas en aquel desierto, y sobre
todo un manantial de agua tan riquísima, que la sirvió
de baño y de espejo, al propio tiempo que para apagar
su sed abrasadora.
Desde aquel sitio se veían las siete montañas que
atraviesan todo el país, y el río Bistriza corriendo á sus
pies entre selvas vírgenes, lo que formaba una perspectiva grandiosa, contrastando con la montaña donde estaba la altísima roca que les servía de refugio,
Toda la campiña se presentaba alumbrada por la luz
del sol, con una tranquilidad tan grande como si nunca
hubiera habido guerra; lo que hacía concebirá la Princesa lisonjeras esperanzas de salvación, creyendo que
el Príncipe y los suyos habrían escapado felizmente de
las tropas enemigas.
Elena arreo\ó su gruta con flores y plantas aromáticas, como hu'hiera hecho en los salones de su palacio,
cubriendo las paredes y el suelo, ocupándose también
en lavar su ropa en la fuente, poniéndola á secar sobre
los arbustos. Después colocaba al abrigo la leña que
Esteban cortaba, para que, secándose, le~ ~uera más
fácil encender lumbre. Con algunas ramas h1c1eron una
despensa donde guardar las provisiones, aves y frutas
muy sabrosas.
De lo que carecían era de pan; hubieran dado cualquier cosa por unas espigas de maíz, pero Esteban no
se atrevía á separarse de aquellos sitios I pues bajando
un poco las hubiera encontrado.
Pasado algún tiempo, su angustia era grande por no
tener noticias ningunas de su esposo, ni saber lo que sucedía en la ciudad; y suplicando á Esteban le P.ropuso
que bajase á las orillas del río, á lo cual el fiel cnado se
resistió al principio¡ pero al fin, por complacerla, :;_e decidió, marchándose una mañana, después de deJar el
fuego encendido.
Elena, que se había acostumbrado. á la soledad, no
tenía miedo de quedarse sola, poméndose á coger
frambuesas mientras el fiel criado que la guardaba de
todo peligr¿ iba á buscar noticias para calmar su ansiedad.
F AUSTINA SÁEZ DE MELGAR.

(Concluirá.)

UNA MADRE.

~-~~

con los pies d~scalz?s por uno de los
espesos bosques mmed1atos al valle de
Arán, en los Pirineos, y cuando cae postrada de cansancio, acurrúcase en Jecho
'i ~ _, -- de maleza ó en el hueco tronco de árbol
·zi'C• añoso, y grita .con voz estridente, antes
i de quedarse dormida:
-¡Parricida!
~....
Es una pobre loca, de brillantes ojos azules,
t mejillas demacradas, frente c_on hond~s arr~gas y
1 cabello rubio, largo, enmara nado¡ y viste miserables harapos.
.
.
La primera vez que Ja vi, en una excu~s1?n que hice
por aquel delicioso valle en el verano ultimo I contáronme su historia los honrados aldeanos de Arán.
-Es la madre Ana María-rge dijeron-y aqu.í la
conocemos por el apodo de la Loca.
-¿Pero es Joca?-pregunté.

'~.

~~

1
~

~

ORRE

9

-¿ Quién lo sabe? Gana la vida cogiendo hierbas
silvestres, que vende lue~ á los bQticarios de la ciudad ..... y también piedras, pedazos de mármol, que la
pagan á ruin precio los maestros- de obras.
-¡Infeliz! ¿Y no habita en poblado?
- Jamás ha dormido fuera del bosque, que es la frontera hispano.francesa.
-¿ Y por qué lleva esa vida miserable:'
-¡ Oh! Es una triste historia.
-Decídmela, os lo ruego.
-Escúchela usted, señor-me respondió un alde1no.
Y me contó la que voy á referir á mis amables lectoras.

•••
Santiago era uno de los más gallardos mozos de cierto
pueblo de la alta. montaña de Cataluña, pero mal sujeto,
haragán, cazador furtivo, contrabandista, y ¡quién sabe
si algo peor!
Y Ana María, hija de un honrado labrador, enamoróse de Santiago y se casó con él contra la voluntad de
su padre.
Tuvieron dos hijos, y vivían felices, al parecer, con
la escasa renta de la hijuela materna que el honrado
padre entregó á Ana i\Iaría en la misma noche de su
boda con Santiago, diciéndola así:
-Toma, hija, lo que te dejó tu madre al subir al
cielo"¡ pero ten presente que sólo el trabajo produce
abundancia y bienestar, y que yo soy pobre. Da estos
consejos á tu marido.
Ana María se los dió á Santiago I pero inútilmente:
al cabo de cinco años la hijuela materna había desaparecido, y aquel vago incorregible se echó la escopeta
al hombro para dedicarse al contraba·ndo y á la caza
furtiva, por no querer sujetarse á labrar la tierra coIJlo
la labraron sus padres.
Una tarde, Santiago dijo á su esposa:
-Esta noche pasará por aquí una partida de contrabandistas con riquísima carga de terciopelos y sedería ..... Me esperan en la plazoleta de la Cruz, y les
serviré de guía para que no tropiecen con los carabineros ..... ¡Adiós!
Ana Maria se quedó llorando, mientras llenaba de
besos las sonrosadas mejillas de sus hijos, uno de cuatro años y otro de siete meses.
Pero Santiago fué en aquella ocasión menos afortunado que en otras semejantes, ó tal vez menos diestro:
los carabineros sorprendieron á la partKla, la arrebataron la carga, y apresaron á dos contrabandistas, los
cuales, por despecho, den.unciaron á Srntiago; y éste,
que no quería rendirse, disparó su escopeta de dos cañones contra el denunciador y el carabinero que le perseguía,.dejándolos mal heridos.
Huyó en seguida al bosque, y alH permaneció oculto
diez días, los mismos que una pareja de carabineros y
otra de guardias civiles acecharon la casa donde moraba la pobre Ana María, esperando á que volviera su
marido.
·
Pero éste no volvió: su esposa, burlando la vigilancia de los centinelas, logró salir de la casa con los niños, llegar al bosque, y visitar las medrosas guaridas
de la montaña hasta que encontró en una de ellas á
Santiago.
-Escucha, Ana María-dijo el contrabandista á su
esposa, mostrándola un revólver de seis tiros-si los
carabineros creen que van á echarme la mano, este juguete basta para librarme de ellos.
Y él 1 cogiendo en brazos al niño mayor, y ella meciendo en los suyos al niño de siete mfSCS, dirigiéronse
á buen paso hacia la frontera, por sendas abruptas que
sólo Santiago conocía.
Una noche, aquella errante familia descansaba en recóndita cueva del bosque 1 cerca ya de territorio francés; Ana dormía, recostada en la húmeda pared de la
gruta é inclinándose sobre su hijo pequeño¡ el niño
mayor, echado en un montón de hojarasca, y apoyando
la cabeza en las rodillas de su padre, también dormía;
Santiago vigilaba, siempre alerta, calculando mentalmente el camino que debía salvar aún para librarse de
sus per~guidores.
-Para que Ana Ma.ría camine con más ligereza-murmurabá-llevaré al niño pequeño en los brazos y al
mayor en los hombros, y dentro de cuatro horas lle~aremos á la garganta de la Cola del lobo, donde empieza el territorio extranjero ..... ¡Ah, señores carabineros! Por esta vez se libra de vosotros el contrabandista
Santiago.
Y al concluir estas palabras, dió un beso á su hijo
mayor.
""
Pero de repente sus ojos relampaguearon, y apartando con brutal empuje al niño, arrastróse hasta la
boca de la gruta, y aplicó el oído á la tierra.
Sonaba rumor de herraduras de caballos, resbalando
en terreno l)edregoso y alfombrado de maleza.
Santiago oprimió un brazo de Ana Maria, quien despertó sobresaltada.
-¡Los carabineros!-la dijo al oído.
Ana María se estremeció ..... y el niño, que tenía en su
regazo, despertandóse también sobresaltado, lanzó primero un gemido y después rompió á llorar.
El momento era terrible, porque los carabineros y
los guardias civiles pasaban cerca de la gruta .
-¡Cállale! ¡cállale!-gritó Santiago con feroz energía, siempre al oído de su esposa.
La pobre madre besó al niño, y éste lloró Qlás reciamente.
Los carabineros, parados á corta distancia de la
cueva, escuchaban,
..
LoS vió Santiágo á través·del espeso ramaje que cubría la entrada de-sµ áscondite, y aplicó brutalmente su

r

�10

. LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

/

LA MODA ELEGANTE. PERIÓDICO DE "LAS FAM1L!AS.

•

ancha mano á la boquita sonrosada y húmeda de la pobre criatura.
Los soldados escucharon diez minutos, y diez minutos también aquella dura m1no reprimió los sollozos, y
aliento del niño ..... y cuando los carabineros espolearon .t sus cabalgaduras para seguir adelante, el niño estaba asfixiado.
¡ En vano la amorosa madre traspasaba su aliento á la
garganta y los pulmones de su hijo!
-¡En marcha!-gritó Santiago ferozmente, cargándose en los hon:ibros á su hijo mayor.-¡En marcha, y
pronto! Es preciso ganar la frontera antes que los carabineros y los civiles cierren el único paso de la Cola

del lobo.

Al amanecer llegó á aquel paso la fugitiva familia y
rué detenida por dos aduaneros franceses.
'
-(Tenéis algo que declarar? - preguntaron éstos á
Santiago.
-Nada - respondió el contrabandista:
Y entonces Ana María, acercándose á los funcionarios de la frontera y mostrándoles el cuerpecito inanimado de su hijo , exclamó:
•
-¡Yo sí! ¡Declaro que este hombre mi marido á
asesinado á su hijo!
'
'

29. - Somltrero de teatro.
ExpllcaclOn tn ti anu~r•o dt fa Hoja.-Supfemtnio.

...

.. Santiago
.. ··························
········· ····· ·······
fué condenado á presidio.
Ana Maria, loca, no se aleja mucho de la siniestra
cu e va donde pereció su inocente hijo.
R. SÁS"CHEZ DE ROJAS.

CORRESPONDENCTA PARTICULAR c,i.

"'
Sombrero d1 teatro para Hiroru dt edad.

28.

ExpJlc. M pat., lflÍm. V, jig. 73 d• lo. Ho}a-Supltmento.

SRA. D.a DARfA A.-Sobre la colcha azul obscuro eshrá bien el edredón de raso _granate, forrado de suralt
azul pálido y ribeteado en todo el rededor con un cordón de pasamanería de seda de ambos colores.
Me parece bien la idea de poner el escudo de 'armas
en el centro, bordado en m1tices, pues hará muy elegante.
27. Sombrero de terciopelo negro.

t

'
J,

'

., '¡.
"

A,J5RA. D.a J. V. DE P.-Zaragoza.-Para hacer los trajes
&lt;le sus niñas le aconsejo como hechura la figura 3.a del
figurín iluminado del 22 de Diciembre (1890) ; y puesto
que quiere que los trajes les sirvan también para primavera, hágalos de pañete fino, y suprima la piel, que es
adorno de rigoroso invierno, y ponga en su Jugar pasaminería negra.
Puede hacer también dichos trajes de p1ñete azul
porcelana, con pasamanería negra.

A UNA ENSIMISMADA.-Es bonito y de moda el color del
vestido que ha elegido y no veo inconveniente en que
cambie usted la chaqueta del que le indiqué por la del
traje verde¡ pero no le suprima la esclavina, porque es
elegante y se estila.
Puede llevar con ese traje manguito de piel de nutria
ó castor y guantes grises.
El sombrero hará más elegante todo gris.
Un abrigo propio y elegante para señora mayor es el
señalado con: el núm. 14 de nuestro número correspondiente al 6 de Noviembre de. 1890; y otro modelo que
puede también elegir es el grabado números 28 y 29 del
22 de Diciembre próximo pasado.
El escudo debe fijarlo con un punto ruso hecho del
color de las iniciales, pues Jo que indica abultaría y no
hada bien.
Se presenta primero á la persona que entra de visita,
á menos que sea un cabal!ero, pues en este caso se presenta primero á las señoras.
Despues de recibir un regalo, se debe dar las gracias,
en la primer visita que se hace, á la persona que lo ha
hecho. Es natural que la primera ocasión oportuna la
aproveche para corresponder, haciendo á su vez otro
regalo.
¡ El velo largo de que me habla no se lleva más que
con sombrero, y está todavía demasiado reciente el luto
para que use éste. Sieñ.to mucho no poderle dar la reCeta que me pide, pero ese embutido viene hecho del
extranjero y no conozco la manera de hacerlo.
SaA. MARQUESA DE A.- En la hoja de bordados de
nuestro número del 14 de Mayo 1890 hemos publicado
una guirnalda, señalada con el núm. 18, preciosa yá propósito para bordar las tiras que desea.
En cuanto al entredós de m11Ia, en nuestro número
del 30 de Junio (1890) encontrará uno muy bonito y elegante, señalado también con el núm. 18.
CoRoós BLEU.-Voy á darle la receta de los pastelitos
de almejas, que son excelentes.
Para diez pastelillos se pone en seco, en una cacerola, litro y medio de almejas, y se las da vueltas hasta
que las conchas se abran, y entonces se saca el interior; el agua que han soltado se pasa por un colador
fino, y se guarda, y las almejas se lavan en agua salada,
á fin de quitar bien los granos de arena, y se guardan
también con el jugo pasado ya por el colador.
Treinta minutos antes de la comida se ponen en una
cacerola 125 gramos de manteca fresca de vacas y una
cucharada grande de harina; se deja fundir moviéndola
con una espátula de madera, y se va echando medio
litro de leche muy caliente¡ se incorporan en seguida
tres cucharadas de salsa de tomate y otras tres del jugo
de las almejas; y por último, cinco ó seis minutos antes
31,- Traje marino para niño• da 2 a 4 años.
lo. Hofo.-Suplem•nto.

3 '.-TraJe de calle

Expllco.c/6n .,. •1 IVIU.'30 '•

I

32. Traje marino rara nlñu lle 9 i II añoa.
núm. I, figs. 42 d 68 11• lo. Hof«.-$11pl.,,,•nto.

Exp/lc. 11 paf.,

(1} Exclusivamente serán contestadu en uta C.0uapolflk,.&amp;i4 Parli&amp;1tlar
las consulw que, versando sobre asuntos propios de las secciones del perifl.
dicn, te sirvan diririrao, Ju Sel!,""-' SllSCl'Üo!'iu l 1.-s ediciones de !ni&lt;&gt;, y por
11in~n conce;,to lo serán lil.S eonsuhas que se bagan en cartas anónimas.

de servirse las almejas, se prueba si esta masa está suficientemente sazonada, y se le añaden dos yemas de
huevo desleídas en un poco de salsa .
Se rellena con esta masa el interior de unos pastelitos
hojaldrados, y se sirven en una fuente caliente.

A VIOLETA nLANCA.-Para los trajes de soirles y grandes banquetes se estilan tanto los cuerpos terminados
en punta como bajo un cinturón.
Se hacen éstos en muy variados estilos: género oriental, de crespón de la China con flecos p!ateados; cinturón, castellana, de pedrería, filigrana ó encaje bordado¡
marquesa, con tres hebillas, etc., etc.
Los flecos se estilan mucho; para los trajes de noche
se ponen de seda, mezclados de hilillos de oro, plata ó
perlas, y para los de paño, de lana del mismo color y
clase que el vestido.
Un sombrero de fieltro gris, con el fondo de terciopelo
verde guarnecido con un galón de oro, estaría muy bonito, adornándolo únicamente con plumas blancas y
verdes .
El abanico de plumas está cada día. más de moda lo
1
mismo que los abanicos de encaje¡ pero éstos no son
tan propios de señorita como el de pluma .
Á UNA CoNSECUESTE.-La sopa parmesana se hace así:
Se mezclan en una fuente honda 100 gramos de harina, 100 gramos de queso de Parma rallado, sal, nuez
moscada y cuatro huevos enteros¡ se a,laden algunas
cucharadas de leche hasta formar una p1sta algo clara;
se pasa por un colador sobre una cacerola con caldo
hirviendo; se deja cocer después diez ó doce minutos y
se sirve.
Se puede hacer un relleno exquisito con pies de cerdo, según voy á explicarlo:
Se deshuesan dos pies de cerdo, se sazonan y se hace
un picadillo con su carne , más carne de cerdo y trufas
cortadas; se mezcla todo, y se prepara un cuajo de
cerdo de forma cuadrada; se rellena con el picadillo~
se envuelve, se aplasta y se cose, y después de untarlo
con manteca, se pone á asar á fuego lento en las parri·11as durante un cuarto de hora.
Á UNA PROVJNCIANA,-Efectivamente; no me decía en
su carta que la pelliza era para cristianar, y por eso la
indiqué una para niño ya de corto.
Siendo así, haga el favor de ver el grabado 16, para
la pelliza, y el 17, para la capotita, de nuestro número
del 8 de Mayo último, y quedará complacida.
Puede hacerla en cachemir, como indica el f.,,.Jrín, ó
si la quiere más lujosa, en faya.

AF[CIONADA Á JEROGLÍFICOs.-Supongo que las guarniciones de enaguas á que se refiere son para enaguas
de color, de seda.
Sí; van picadas por los dos lados, y se colocan fruncidas ó plegadas, y sujetas por el centro, de manera
que formen una especie de rttcltt, y también en forma
de volantes con cabecilla.
Se ponen de varios anchos, según el número de volantes que lleve la enagua.

il

Después se ponen á cocer en almíbar de 16 grados,
donde se habrá echado media vaina de vainilla partida
en pedacitos, y después de dejarlas hervir durante
media hora se apartan.
Al dia siguiente se vuelve á poner á la lumbre el almíbar después de haber sacado las castañas, y se deja
reducir hasta que queda á 20 grados¡ entonces se vuelven á echar las castaiias, que den otro hervor, y se retiran.
Al tercero y cuarto día se repite esta operación hasta
que quede el tercero á 25 y el cuarto á 30 grados, cuidando que las castañas no se deshagan. Se escurren
entonces en un tamiz y se colocan en cartuchitos de
papel rizado.
ADELA P.

EXPLICACIÓN DEL FIGURÍN ILUMINADO.
Núm. l.
Corresponde i lu SrH. Sl/1crltoru de la L•, 2.• y 3.• edlol6n.

TRAJES

DE

BAILE

Y

DE •SOIRfE•.

1. 7 raje de tui azul pálido, sembrado de lunares de oro y
adornado con cbouquets• de botones de oro mezclados con
florecillas azules silvestres. -Faída de cola de faya azul,
adornada en todo el rededor con una r11clte de faya deshilada. Segunda falda, cubriendo la anterior; está drapeada por delante encima de la ruclte, y en la cintura,
como lo indica el figurín, y cada drapeado va sujeto con
un bouquet. Por detrás el tul forma dos quillas en cada
uno de los lados de la cola, que es de faya.-Cuerpo escotado en pico, drapeado por delante y sujeto en el
costado bajo un bouqud de flores; en la espalda el tul
forma draperie rodeando el escote¡ dos guirnaldas de
flores, una terminando debajo del hombro y otra atravesándolo para terminar en la espalda, adornan sobre ,el
delantero el costado derecho del cuerpo. -Peinado á
la griega, con esprit de flores en un lado.
2. Traje de terciopelo negro y crespón de la_
_Cltina rosa,
adornat/1) de bordados rojo y oro y j&gt;lumas negra.r. -Falda
de terciopelo de gran cola, adornada de bordados y
plumas; el costado izquierdo, sqbre el cual sube tibordado en forma de guirnalda, va adornado con una quilla
plegada, de crespón de la China I rosa; sobre el delantero el crespón forma draperie, también plegada, cayendo hasta el borde de la falda de terciopelo y cubriendo completamente el lado derecho, como lo indica
la espalda del figurín.-Cuerpo de terciopelo, formando
casaca recortada por delante y adornada con bordados,
abierta sobre dos tcltarpes cruzadas, de crespón de la
China ,dejando ver un vivo de terciopelo negro.-Cuello
Médicis de terciopelo bordado en el interior.-La parte
de detrás del traje es de forma Princesa en una pieza,
con las tres costuras de corpiño, por detrás, bordadas
con guirnaldas pequeñas. Mangas de crespón de Ja
China, drapeadas y sujetas con motivos del bordado.
Un grueso encañonado de terciopelo adorna los hombros.-En los cabellos, j&gt;ouf de plumas rosa.-Este traje
puede hacerse también en faya y crespón de la China,
ó en tul bordado reemplazando al crespón.

Á LA SRA. V. DE G.-El pavo lnifado se hace así:
Se pela, vacia y chamusca un pavo; se cortan las
patas, los alones y el pescuezo, dejándole la piel; se
deshuesa enteramente el pavo; se levantan las carnes
sin re'V'Cntar el pellejo I y se quitan los nervios de las
pechugas y los muslos.
Se hace un relleno con dos kilos de ternera bien
ACEITE OPHYR, Olores super0nos.
Par1 /1 conu,.,,c,611 y b,//u1 del f'elo
mondada y dos kilos de jamón sin corteza ni nervios¡ se
VINAGRE DETOCADORSuperiorátodos
pica y machaca perfectamente; se le añaden cuatro deAlltii i,t,co, TOll,co 1 S.lud1bl,
cilitros de caldo y una copa de buen Jerez, y se condiPOLVO DENTIFRICO StllNI dela Boca
Bl111que,
T COIIUl'YI ,, /Jent,dur,
menta con 60 gramos de sal, pimienta y nuez moscada.
Se hace un salpicón con 750 gramos de trufas bien
mondadas, 7 50 gramos de lengua á la escarlata y 7 50
muy apreciada paca el tocador y
gramos de tocino blanqueado (lavado en agua hirvienD
para los barios. Uoublgaa&amp;,
do), cortando todo esto en cuadraditos de tres cen.,típerfumista, París, 19 1 Faubourg St Hoaoré.
metros.
Se extiende en una mesa el pellejo del pavo, se cubre
Perfumería Afoott, V• LEC0NTE ET O•, 31 1 rue du Quatro
enteramente con una capa de relleno de tres centímeSeptembre, París. ( Viame los an11ncios.)
tros de grueso, y á su vez se cubre este relleno con la
mitad de la carne del pavo, de la que se habrán quitado
los nervios¡ se condimenta con sal, pimienta y nuez
Peifunuria exó&amp;a SENET, 35, rue du Quatre Septembre.
Parls. ( Vianu los anuncios.)
moscada,, y se vuelve á cubrir con salpicón; se extiende
sobre éste otra capa de relleno de tres centímetros, se
coloca la otra parte de la carne y del salpicón, y se cubre todo con el resto del relleno.
ADVERTENCIA.
Se dobla el pellejo hacia en medio para encerrar bien
el relleno y el salpicón, y después se ata para darle una
forma redonda y ovalada.
Los frecuentes abusos que vienen cometiéndose por
Se envuelve en una servilleta, que se ata fuertemenindividuos que falsamente se atribuyen el carácter de
te por los dos extremos¡ se atan dos bramantes á
representantes de esta Empresa en las provincias, nos
largo para sostener la servilleta, y se pone en una cace•
ponen en el caso de recordar nuevamente: 1 .0 , t¡ue no
rola cubierta, que se llena con mirepaix (se da este
respondemos mds t¡ue de a1utlla.r suscricio7:es t¡ue se ltayan
nombre en la gran cocina á un caldo de carne y hortaformalizado y satisfeclw en nuestras o/icma.r; 2_. 0 1 que_ el
lizas), hasta que rebase cuatro centímetros de la gapúblico debe acoger con la mayor reserva las instancias
lantina.
de personas que á la sombra del crédito de la Empresa,
Se cuece durante cuatro horas con hervor muy lento,
y atribuyéndose ~na representación que de ningún modo
se retira de la lumbre y se deja una hora en el caldo.
pueden justificar, abusan d~ su bu&lt;:na fe, y 3. 0 1 que
Se escurre, se quita la servilleta y se coloca el pa\'O
siendo en gran número los hbreros , impresores y dueen la mesa.
ños de establecimientos mercantiles que en todas las
Se lava la servilleta en agua caliente, se envuelve la
capitales y poblaciones importantes del Reino reciben
galantina otra vez, conservándole su forma y apretando
suscriciones á LA MooA ELEGANTE y á LA lLUSTRAc1óN
bien los dos extremos 1 se pone en prensa y se deja enESPAÑOLA y AMERICANA, correspondiendo con honradez
friar enteramente.
á la confianza que en ellos deposita el público, no nos
Se saca de la servilleta y se pone sobre una placa en
es posible estampar aquí una lista tan numerosa, ni es
la boca del horno durante cuatro minutos después de
tampoco necesario¡ porque conocido~ como son en
lo cual se enjuga bien con una servilleta para quitarle
sus respectivas localidade~ por el crédito que s_u comla grasa y se baña con glace de ave. Si se quiere, se
portamiento les haya gran1eado, nada es tan fácil, para
adorna con gelatina.
las personas que deseen suscribirse por medio de interEl niarr,m glace se hace así:
mediarios, como asesorarse Previamente de la ":esjonsaSe quita la cáscara á 40 castañas, y en seguida se les bilidad y garantía 9ue puede ofrecerles aquel d ,¡uten entreda un hervor en agua para quitarles la película interior
gan tu dinero.

I

EAU •HQUBIGANT

I"

f
1

�12

I!.A MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

~~,;~~~~~,~~.~~!~~~~

81

~~i.LGAJ~TA
!,R~R•ºSo~s-~l~Eª /
cierta de

de

N'IN'ON' DE LEN'CLOS

aparecen por el us.o del A.1rr1a B~ua Ex~IJCa {Eau
Brise Exotique) de la Pa,f"mtne Exohque, París,
35 rut "" 4 &amp;plem./,re, la cual embellece y blanqu~a la epidermis sin perjudicarla. Se la añade,
6 no, la Flor d, 'Alúarico9u, (Rmr d, Pl,h,),
polvo de arroz especial de la misma casa, que fo
tiene de cuatro colores: blanco, rosa, natural y
crema ó biu.
.Depósitos m Afadrid: Arlaza, Alcalá, _2.J, priudpol, izq.; Pauual, 1rmal, ~; Urq!'iola, Mayor I • Aguirrty AFolmo Prectados, I ,J en Barulo~a• Sra. Viuda de Lo/onl i .1/iios.
'

pecho..

Pasta, 1 f.;jarabc. t f. Todasfannacs.

-- - - - - - - - - - - - - - _ _ _

e A 8 EL Los

largos y espesos, por ncción del Extracfo ea.
pllar de los Benedictino• del Monte Majella,
gue destruye la caspa, detiene la caida de los cabellos, les_hace brotar con fortale.ia y retardas~
decolorac16n. E. SENRT, ADMINISTRADOR, ~J ,
rue du 4 Sefttemóre, París. -Depósito en Barcelona, Sra. Viuda de Lafont é Hijos.

. Refase de las arrugas, que no se atrevieron nunca á señalarse en su epidermis, y se conservó
Joven y ~ lla hasta más allá de sus 8o años, rompiendo una vez y otra su acta de nr.cimiento á le.
faz del tiempo, que en vano agitaba su guadaña delante de aquel rostro seductor sin poder mo,tificarle. -E:ste sec reto que la gran coqueta egoísta no quiso revelará ninguno de sus cor.temporáneos, ha sido descubierto por el doctor Leconte entre las hojas de un tomo de la Hi.sloria amoro.ra
tú las Galia.r, de Bussy-Rabutin, perteneciente á la biblioteca de Voltaire y actualmente propiedad
excl_usiva de la Perfumería ll'lnou {.Afai.ron LeconU), 31, rue du 4 Septembre 31, París.
Dicha casa entrega el secreto á sus elegantes clientes bajo el nombre de I ' éritaltle Eau tle
lllnoo y de D11be• de lllnoo, polvo de arroz que Ninon de Lenclos llamaba cla juventud en
una caju.-Es necesario exigir en la etiqueta el nombre y la dirección de la Casa, 'Para evitar las
falsific~c_iones.-La fa,:funurk Ninon expide á todas par~es su:. pros~ctos y {&gt;recios corrientes.
.DejJos1/o.r en .Afadrid: Pascual, Arenal, 2; Artaza, Alca/a, 2J, pral., izq.; Agu,rre )' AFolirn,, perfumería Orüntal, Preciados, I; Fedmºco Gros, pe,:fumería Urqu,ola, ./lfayor, 1; Romero y Vicente,
(Je,:fumería
Ing-laa, Ca"erade San
1/iunte Ferrer.
' :Jerúnimo,¡¡, yen Barcelona, Sra, Viuda de Lnfon/ i Htj"os, y

MANUAL DE LA MODA ELEGANTE

TI Sis

ESCRITO Y CONFECCIONADO
POR

•
•
LA REDACCION
DEL PERIODICO

CRONICAS. TOSES PERTINACES. CATARROa.

Cura c1ón por la EMULSION IIIAACHAIS.-lJ1,,.1rn 1o,lelcbor Cmia.
BUENOS-AY RES,Demarchi bot .-lf ONTEVIDEO, Las Casu. -!ti EX 1co.f 1n nea Wingaert.

Este excelenteCosméUco blanquea 111uaolza la vtel y la .preserva de cortaauras, Irrita-.
Cfonu,
dandolo
atcrc1opc1acto agradable. En cuanto a Jas mano:;, les da
soUdez f}tcazones.
y transparencia
á lasunuñas.
tltn le uets Nrrumert,,s .,ucursnlts Quepn.tlerr, Pt1rt., . nu rnmn en tort11s las buenas Pertumerl&lt;u

'

SUEÑOS Y REALIDADES
''" NAVARRETE
D. RAM ÓN D~:
La mejor recomendación de este ameno libro,
para nuestras lectoras, es maniíestar que está escrito por el distinguido cronista de salones y teatras El Marquis de Va/le-Alegr e.
Elegante volumen en s., mayo, francés, que
se vende,! 4 pesetas, en la Administración de
este periódico.

etc, etc.

~

....

FRANCISCO FERNÁNOEZ

~'

ESPECIALIDAD EN FLORES, BORDADOS,

-

N

EURI\LGIAS, jaqutcas, calambrrs m tl t!lómaf(I,
ltúttrismo, todas las enfermedades nerviosas «e calman
con las plldoras antineurálgic:as del DL•, Cronier.
3 francos; París, farmacia, 23, rue de la Monnaie.

3 Medallas en las Exposiciones de 1878 &amp; 1889

T. JONES

6

Ot

EXTRAaFINA

e,.

---

LA .iUVENIL

Polvos sin ninguna mezcla química, para et
cuidado de la cara, adherentes é invisibles.
CREMA IATIF

Se conserva en todo.s los clftnas; un ensay..&gt;
hari re!1'allar su superioridad. sobre los dcruas
üold-Cremas.
AGUA DE TOCADOR ,oNES

Tónica y refrescante, excclc.ote con tra las
ptcudaras dé los Insectos.
ELIXIR Y PASTA SAMOHTI

"l&gt;a el cUt\s \

,el-

POR

Preciosa novela original, con interesante argumento, cuadros de costumbres familiares, episodios muy dtamáticos, y brillando en todo el libro
la más profunda moralidad.
Un volumen en 8.o mayor francés, que se vende,
á 4 pesetas, en la Administración de este periódico, Madrid, calle de Alcalá, núm. 23,

SALON

PARIS

□!pósito en todas la buenas Perfumerías

DEL

POR

D. ANTONIO DE TRUEBA
Es una de las mejores obras literarias del
ilustre Antón el de los Cantare.r, moral, instructiva y amenísima.
Forma un elegante volumen en 8.0 mayor
francés I y se vende, á 4 pesetas, en la Administración de este periódico , Madrid,
calle de Alcalá, núm. 23.

Prooeedorra
de l4 Ren.t Caati de E1pallc.

I

111 Perfumes adoptado, pub iristoeracla Jarfsfense so1 :
Et KAltANGA
El IIIÉLATI
del Japón

El YLAltG-YLANG

de China

Et C/UMPACCA

I

de Manila
.H uisltl ujt 11 íor■, .. Estocla,

do Labore

''ª· JaJIIÍD, Ptlllti,ric.

GRAN CASA DE MODAS Y

OOBSÉ
Ptr/ttctón Nl la htchur• ,
tn los dtlalfts JI durad,/,..
~probado por totbs las
elegante, del mundo.
Vendidos hasta la fecha:
mis de un mi/Ión por ano.
Pedidos hechos por Comer•
OCIIO rlll .l llR.U lllll!IIAI.I.O
ciantes dt ledo el ruando.
Fabricantes : W. S. TBOIISON &amp; CO .• LTD, LONDOJI'.

Eztnr.dott •electos ile ' " Moda :

1•

BOUOUETCePARIS
CtFJRO ftlu P4MPAS
HELIÓTROPO Blanco
IXOAA de A FRICA
JAZMIN
JOCKEY-CLUB

,~ Yoduro de m':

RESEDÁ

IEW-YOU

CIE■A DEIITIFIICA DE RiGAUD fo rm1 un muci/1,0 untuo,o
boc.t. Pt'trlanel.t.drl•.

Madrid : Romero Vicente.
Barcelona : Conde Puerto y C'-.

. . ...... .

blaltenliij

AdOPlldH r,or 1/
Formu/1rlo of/c/1/ fr1nt:ú

•
·

y autorlzadu

•
1

f)Or 1/ Con•~o mtdlotl

ea a

da Su Petertbu,io.

1

eas

ParUcJpando de las propiedades del

NOVEDADES DIRIJIDA

40, Rue de .Provence, 40, PARIS
Vest1dos,Abrl¡ros,Sombreros, !toparla, Corsés y l'ertumorla esCOj!d&amp;.

Nuestro~ modelos sleado ejecutados y coufccclooados con el mas gran
cuJdado rogamos álas elegantes visiteo nuestro salony nosconuen su.s órdenes.

Vestidos desde 30 duros y sombreros desde S duros.

Se remiten muest,·u de teglctos en lodoslosgeuc rosyseejecul.aorápJdamcn te
los pedidos que venitan acomnafütdos de s1,1 Importancia

nico aprobado por
ACADIEMIA.tde
DICINA DIE~ .......

.Aiios de Exito.
t.. r.Be,au,x.Arta.

(C()l()res páliaos), Leucorrea (./fo res blanca,),

la Amenorrea (menstruaClón nula ó dirl-

Cil), la Tí.ta,
En fin , ofrecen

a los pracucos un atente
terapéutico de los mas enérgicos para esUmular el organismo y modJftcar las con su.
tuctooes Un!átlcas, débiles ó debllitadas.
N. B. - El Ioduro de b!erro impuro ó alterado es un medicamento tnflél é irritante.
C.Omo prueba de pureza y autenticidad de
las verdaderas l'ildoraa de Jlla.ncar4,
exsfjase nuestro sello d e ~
Plata reacuva. nuestra
firma adjunta y el sello

•1&amp; unwnae Fabricantes

F1rm1C,ut100 de Pe.ria, cal/e Bonaparte, 40
DEacoNFfEu: DE LAS FALSIFICACIONES

••

UQ&amp;Jan frap¡icla,

OMAS DULC

Anemia, Clorosis, Fiebres, Males de Estómago, Convalecencias

reconstituye la sangre, repara las fuerzas, despierta el apetito, falicita la dige;tión,
conviene en una palabra á todos los temperamentos débiles ó fatigados.
EL VINO DE BUGEAUD SE HALLA EN LAS PRINCIPALES FARMACIAS.

IGN-A LOE ,
OPOPON,\
OA ENTRE LAS RO
FAANGIPANNI
T •11,. OTa,1.1

&amp;offldee,.toia1partu
r lo, hr/uan,t'-4

Rcscn•ados todos los derechas de propiedad artística y Jiteraria.

1

X04o'

das que determina el gérmen escrorwoso
(tumores,01Jstruccioms1hum(H't1 tHos,etc.).
afecciones contra las cuales son impotentes
los sJmples ferruginosos; en la Cló1'o.._

Coda&amp; AUtu flore.

C~ra

~,#~

y del Bterro, estas Plldoras convienen especialmente en las enfermedades tao varia-

BLA!'.CHE D&amp; MIRE80URO

=
¡

J;be.ta.-:

NOVELAS I ETC., ETC.

i l l l ~ d e 1,i . ll81ll

fa,;,,.,

ene~-m,,

Núm. 2.

sueldos! ¡quince céntimos! ¡Todo el ~scapara~e! ¡Esco•
ged!-¡ A veinticinco sueldos el cone10 9uc baila, la ?ºvedad, el juguete del día!-¡A diez céntimos la cuest!ón
del divorcio, con el re trato de M. Naquet! ¡la cues~ón
de las mascotas! ¡Escoged! ¡escoged! ¡ No volváis á
vuest ras casas con las manos vacías! ¡Vuestras espo_sas
serian capaces de sacaro~ lo~ _01os;
to que no sería un buen prmc1p10 de
año!&gt;
y así, poco más ó menos, en todas
las barracas.
París no es ya una ciudad: es un
vasto campo de feria.
Todo el mundo compra, todo el
mundo da I pero todo el mundo se
queja. No se oye en los salones, lo
mismo que en las ~a_lles, más_que
una voz: -¡Qué fast1d1osos agumaldos ! ¡ Cuándo tendrán fin!,

•••

1 • semana de Ano Nue,·o.-Transformación_.dc
• Parls - Los ltrnuus.- Sus_pi:m,,ón de la .11.in
norm~l.-La moda e-n ,·~cm,nes.- Un trnJe de
r«epción.-Los ttalros_: Pa!a1&amp; Re.ya!. Un fr1Jc
MontJ'01l.-Cua\to to1{ttt,s elegnntts.-ldta.'I
suelta~.

La semana que acaba de transcu•
rrir es sin disputa la más oc1;1pada, la
más extraordinaria de l~s _cincuenta
dos en que el año se d1v1de.. .
y Desde los últimos días de Diciembre, desde ese momento e_n que las
tiendas y almacenes se acicalan, se
iluminan, exhibiendo todo lo más no•
table que durante el añ_o ha producido la industria del articulo de París, y cuando los bulevares, desd~ la
Magdalena á la Bastilla, han perdido
su fisonomía acostumbr_ada, hay que
reconocer que entra. c_terta pe rturbación en la vida pans1ense.
Todos van y vienen, observan, hablan interrogan ó responden, pero
nadi~ se para. Ca_da cual tiene s1;1s
ocupaciones parttculares, y _nadie
quiere ocuparse en asuntos a1enos.
Las calles están ates_tadas de gente
que se empuja, se pisa, se arras~ra
sin poder adelantar. Los carrua1cs
renun cian al trote• se ponen al paso
y hacen cola.
Las tiendas mudan d7 aspecto y
de destino: el ultramanno se hace
confitero, el almacen de novedades
vende juguetes, y Ja frutera re~m•
laza las legumbres con n~ranJ~S.
~o tratéis de buscar en las hbre_nas
un libro nuevo• una novela a ~a
moda: sólo hallaréis gruesos volumenes llenos de grabados dora~~s é
iluminados' el encanto ~e la nmez.
Nuestros paseos favoritos, donde
acostumbramos á circular lentamente como curiosos y observadores, se
hallan ocupados porbarracas~e madera, donde se ha instal~do la mdustria del articulo de Pans' de todos

•••

¡
1.

MADRID. - ES1:1.blecimiento tipolilognifico cSucesoz~s de Rivad

Año L

La verdad es que esta suspensión
de la vida normal parisiense se a~vierte e n todos los ramos de la actividad humana, en la moda tanto
como en los demás.
Sin embargo, faltaría á mi deber
de cronista de modas, si no diese en
esta revista, cuando menos, un mo•
delo-de traje de recepción.
TÍátase de un vestido de paño
verde agua, ajustado como una funda y ceñido desde el cuello hasta los
pies. En el borde inferior va un volante de muselin a de seda, del mismo color del paño, adornado con
unas presillitas de trencilla de oro
formando cabeza. Por detrás dos
caídas de faya verde agua, pendientes como las puntas de una faja. Cha•
qu etilla de paño bordado de oro,
formando toda la espalda del cor•
piño. Scmimanga de paño liso, y
manga ceñida bordada. Gola vuelta
de muselina de seda, que forma como
dos volantes en el cuello y termina
en punta sobre el pecho (croquis número 1).
Las señoras jóvenes, lo mismo que
las señoritas, pueden adoptar este
traje, que es tan elegante como ori•
ginal.
•

SUMARIO.

PJJJS

Aprobado 110•l1Acad,ml1

d•Mtdleln1d,P1tl1,

Y da A /1 dent1dur1 la bl1nc1,r1 y la nltidfz del m,rfl/.

IEITOIIIIA liGAllll, Ptrfum, la

·
\' d C telfido -Explicación de los grabaTv.no.~~~tad;~~~~:{!~:lu~id~), ~r D.• Faustina Sáez de_ Melp.r.~':tas á unii madre, por DA.• 11.Iaria ;el %lar ;injjs·~::dªt~li~:.~~~:
por D. J.}·. S.·mmattln y guiri:e-- er n,
r
•
timo baile, por o.• babel Cbe1x.-Cor_resp::mde11da particular. por o.• Adela. P.-:--Exphca_,, ci6n del figt11ín iluminado -f:.xphcac1ón de los
&gt;
grabe.do, contenidos en la H~,a-Suflemnito. Sueltos.-Jeroglífico.-,\ nu n~l~S,
.
G
008 _ 1 Sombrero d~ vn.:ta.-2. Salida de
y t~lli&gt;.-]. Bandejit:i. de rinoontl'll.Portaalmannque.-s. l.lavero,-6, Port:ipe•
:i-ódioos.-¡. Matinlt.-3. Camisa de_ dornm.Bon:lado sobre tul.-io y 1 !· Ca.pelma de tea3. Vestido par:,, mnas de 13 anos.14 •
1 .-Ve1&lt;tido para nillas de 10 anos:-16 Y
~
~
de
soirle.- 18. Vestido para mlla.i; _de
17
4 :ios.-l 9 . JJouil:tfte paia mllas de _2 a 3
inos.-:o. Capota de certmoniL- 21. TraJe .de
calle.-n. Tra¡e de reeepción.-23 Y. 24_. Salida
de teatro.- 2 s y 2 6. Le,·1t~ de 1nv1erno.2 Manga para ,·estidos de baile.- 28. ~ de
9. Corpifto de franela.-30 Mahr._le
de f,anela.- 3 1. Traje de :ro1rl~ para senoras~6,·enes.-p. Delantal peOL scnontas.-33. De n•
tal para senoras.

precios y para todos los gustos. La~ mujcr~s, l~s niñ~s,
los padres, invaden aquellas barracas al at~e hbre, interceptan la circulación y confunden sus gntos con los
de los vendedores.
.
-c¡Vean ustedes, se11orns y scño~es! la v1st~ no
cuesta dinero. Yo no vendo la mercanc1a: la doy.-,Tres

REVISTA PARISIENSE.

~,,._s DE Bl',t~

LILAS
LIRIO
MAGNOLIA
NEW-MOWN-HAY
OPOPONAX

MUNDO ELEGANTE

por

MARI-SANTA

de RIGAUD yC", de PARIS

•

'$,/P

DOÑA MARÍA DEL PILAR SINUÉS.

CO:SSlDERABLE NÚMERO DE PATRONES

CRÓNICAS -

l

Madrid, 14 de Enero de 1891.

i~-u y,

IIARCA Illt 1'.ÍBR!c.t

Para e/ Palfuelo

me:z:olada con agua, disipa

EL SOL DE INVIERNO

0 .!U tifrlcos, autl septlcos y tónicos, blanquean
lo.s dientes y rortela~cu las cuelas.
23, Bou-JeYard des Capucines, 23

ESTA CASA NO TIENE SUCURSALE~

EXTRACTOS
CONCENiRADOS

LUT .t.~TEl'lllLIQrE -

VICTORIAESENCIA

El pe1 filmo mas exquisito del mundo. -Grau surtido de extractos para el ¡iai'lueh.&gt;,
úc la misma calldatl.

SUMARIO.

~e-rfumería -Wictori;· .. 1

PECAS, LENTEJAS, TEZ ASOLEA.DA
SARPULLIDOS, TEZ BARROSA
~
ARRUGAS PRECOCES
~ º{&gt;19
EFLORESCENCIAS
~O
~
ROJECES ·
,.¡
,...~•
:t,~
c-º".se
&amp;
\10-'9\º
e,"-'

FABRICANTE DE PIRFUMIRIA INGLESA

APRESTOS PARA AMBAS COSAS

REMESAS A PROVINCIAS

LECHE ANTEFELI
pura

11

V TODA CLASE DE LABORES PARA COLEGIOS

CARMEN, 19, MADRID.

1,A. DEL

l ... AitlS

PARA TODA CLASE DE LABORES y BORDADOS -

SE PUBLICA EN LOS DIAS 6, 14, 22 Y 30 DE CADA MES
Administración: Alcalé, 23, Madrid.

Se reciben semanalmente las últimas novedades
del extranjero.

SE r~UITE ELC!TlLOG-0 , FrJKCO

Em. TERQUEM

~/§

'.9

MADRID, CALLE DB ALCALÁ, NÚM. 2 3.

19, 1•ue Sc1•if,e, 19

ARTÍSTICOS FIGURINES ILID,UNADOS -

POR SU ACTUAL PROPIETARIO

;..-o

6uarda-1l'b ros - GabaIIefes
11crta-dicC:orinrios

TRAZADOS AL TAMAÑO NATURAL_ MODELOS

CASA FUNDADA EN 1841

Diríjanse
los pedidos , con su importe, á. la Administración de este periódico, Madrid, Alcalá,
23,

P,·ir:ilegi«d«11 s. G. D . G.

PUBLICA LAS ÚLTIMAS MODAS DE PARÍS EN EXCELENTES GRADADOS -

--------------------.,------------'j,0 DE l'f.

5150 pesetas encuadernado en tela, con una bonita plancha

GIRATORIAS

PERIODICO ESPECIAL DE SEÑORAS YSEÑORITAS, INDISPcNSABLE EN TO0A CASA DE FAMILIA

En la Perfumeria Central de AGNEL, 16, Avenue de l'Opéra.

Estáalilustrado
minas
cromo. con numerosos grabados y figuras ; explicación gráfica del texto, y con varias lá-

Librerías

u

PATE AGNEL * AMIDALINA Y GLICERINA

Tratado de costura , bordados, flores artificiales, corte de prendas de vestir, labores de adorno
para señoras y señoritas; es un libro de tanta utilidad y tan excelente enseñan.za, que debía encontrarse en toda casa de familia.

Véndese, á 4 pesetas en rústica, y
dorada.

BRONqu1T1s

LEG

Sombrero de visita.

En materia de teatros poco podré
decir de nuevo á mis lectoras. La
semana de Año Nuevo ha sido,
como siempre, poco fecunda en novedades. Sólo en el Palais Royal se
ha estrenado una comedia en tres
actos titulada Un pnX .Afonlyon, que
ha obtenido un éxito mediano. Como
sucede siempre en este teatro, las
tol/ttte.r de las actrices encargadas
de la interpretación de la obra han
sido uno de los principales alicientes
de la representación. Paso á reseñarlas.
ACTO PRilorER0.-1'-flle. Piervat. Fal•
da de pekín color de rosa, enteramente recta y guarnecida de un
borde de plumas color de rosa. Chaqueta de paño color de piel de co~za
con solapas y bordado de trencilla
de color más obscuro en los delan•
teros y en torno de la aldeta ( cro.quis núm. 2 ).

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="56">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2985">
                <text>La Moda Elegante Ilustrada</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="479323">
                <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="162805">
            <text>La Moda Elegante Ilustrada</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="162807">
            <text>1891</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="53">
        <name>Año</name>
        <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="162808">
            <text>50</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="162809">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="162810">
            <text>Enero</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="162811">
            <text>6</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="100">
        <name>Periodicidad</name>
        <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="162812">
            <text>Semanal</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="162829">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752064&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="162806">
              <text>La Moda Elegante Ilustrada, 1891, Año 50, No 1, Enero 6</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="162813">
              <text>Flores Arenas, Francisco, 1801-1877 </text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="162814">
              <text>Moda</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="162815">
              <text>Ropa y vestido</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="162816">
              <text>Modales y costumbres</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="162817">
              <text>Carteles</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="162818">
              <text>Siglo XIX</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="162819">
              <text>España</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="162820">
              <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="162821">
              <text>Sucesores de Rivadeneyra</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="37">
          <name>Contributor</name>
          <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="162822">
              <text>Carlos, Abelardo de 1822-1885, Propietario</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="162823">
              <text>1891-01-06</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="162824">
              <text>Periódico</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="162825">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="162826">
              <text>2017246</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="162827">
              <text>Fondo Historia</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="162828">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="86">
          <name>Spatial Coverage</name>
          <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="162830">
              <text>Madrid, (España)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="162831">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="162832">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="15851">
      <name>Camisa</name>
    </tag>
    <tag tagId="15852">
      <name>Chamara para niños</name>
    </tag>
    <tag tagId="15853">
      <name>Sombrero de teatro</name>
    </tag>
    <tag tagId="15854">
      <name>Sombrero de terciopelo negro</name>
    </tag>
    <tag tagId="15850">
      <name>Sombrero Mistral</name>
    </tag>
    <tag tagId="15849">
      <name>Sombrero para niñas</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
