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                  <text>21

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

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doa.-Crónica de MM.lrid, por El ldiuqu~ de Valle-Alqre.-El Ultimo
baile (conclusi6n), por D.• Isabel Cheiic.-Jug:ir por tabla, por D.ª Antonia
Opu.50.-La Aba.de-.a de Fontevro.ult, por I• Condesa de Ca.mpoblanco.Amor del alma, J)IX"§Ía, por U. L. Bernal y Puga.-Correspondencia pa.rti•
eu!ar, por D.• Adela P.-Explica.eión del figurln i\uminado.-Sueltos.-Ad·
"·crtencia..-Salto d~ eaballo tledicado á la SnL D.• Carmen de Andl'es, por
D. l¡na.clo J o.sé de Inaa (de Zani~t:a).-Anuncios.
GuBAOOS.-1. Eacla,·ína Enrique U.-,. Cuello de encaje.-3. Cinturón de
uabache.-4. Bata pan. ninns peqneftos.- 5. Toqiu Mercuiio.-6. Falda d\l
lanilla y tereiopelo.-7. Matinlt de fr.lnela.-8. Falda Je lana bro&lt;:hada.9· Camisa de donnir para seftoras..- 10. Cami.sa de dormir ¡nra. se11orit1s.11. Pantalla para chimene;i.-1 a y 13. Cor-pino con peto y cuello bordado.
-14. Sombrero Torreli.-15 a 17. Vestido para jovencitas de 12 á 14 anos.
-18. Traje de Yisita.-19 y lO. Vcst'.do para jó,·cnes de 14 á 16 allos.21. Cinturón do picl.-22 y 23. Salida de baile.-24. Salida de baile y
tcatro.-25. Delantal de menaje.-26. Delantal ¡-Ara pint¡¡,r ó delantal de
menaje.-27. Cofia para s:nora de edad.-211. Co6a de maft•na..-29 á 33·
J oyas de aza.ba.che.-34. Adorno para eorpinos (cuello y pelo).-35 y 36.
Tra]ede pis~.-3/ y 38. Traje de con,·i1c.

REVISTA PARISIENSE.

PASTA DENTARIA, VERDADERO CARMIN DE LA BOCA

SU hl.ARIO.

rARIS: Barmelln, 24, r. d'Engbien

Tem porada de visitas.- Si¡;u~ el furor tic\ pano.-Trajes de baile.-A brigos
y ccmfeocioncs.- Salidas de baile y tcatro.-Tcntativ• para reformar los
nstidos.-Las rubias deMronadas por las morenas.-El triunfo del pelo
nerro.-Teatro del VAUD&amp;VILLS; Madamt Mo11godi11.- Lo• cord~.- El
colmo de la distra.ceión.-Un piropo mal dirigido.

2:~m~ESPUÍ
S
,

de las fiestas de Navidad, que han
dado pretexto á la instalación en los sa:?1) ~ Iones de magníficos árboles cargados de
1
J/ juguetes¡ después de las fatigas y de las
,. c..&amp; emociones del día de Año Nuevo I henos
éc.;;:
aquí en pleno período de visitas. Así, me
ocuparé hoy principalmente de las toilellu
que responden á estas necesidades.
El paño sigue estando en boga más que nunca.
Voy á describir un vestido de visita, hecho de
paño color de dalia. El delantero I ligeramente .
plegado y recogido, deja ver un borde interior de terciopelo negro, guarnecido de un fleco de azabache.
Como adorno I sobre el corpiño. una especie de chaqueta de pasamanería negra y oro , que se abre sobre
los delanteros y en medio de la espalda. Las mangas
son bullonadas por arriba y van terminadas en mangas
ajustadas.-La capota que acompaña á este traje es de
terciopelo Cleopatra, con adornos de pajaritos y bridas
de terciopelo negro. (Croquis núm. 1.)
La aplicación más nueva y original del paño, según
he indicado anteriormente I son los ves":.idos de baile .
Se han inventado colores de una finura y distinción extraordinarias.
Citaré un vestido de paño color de alga marina I que
vi en una de las últimas recepiones del Elíseo. El vestido, de paño blanco I era enteramente recto é iba
abierto sobre un delantal de raso blanco. El corpiño,
muy escotado, iba plegado por delante y en la espalda.
Cinturón de terciopelo verde. Las mangas, que eran
bullonadas, llegaban hasta el codo. No es posible imaginar nada más elegante que este vestido , que iba real•
zado por un magnífico collar de perlas con broche de
diamantes.
Otro vestido de baile, muy elegante tambi~n, era de
paño color de banana, con un delantero de falda bordado todo de flores de azabache;" que se reunen formando guirnalda por abajo. Corpiño plegado y bordado
como la falda. Mangas largas de terciopelo negro, atra •
vesadas de cordoncillos finos de azabache puestos al
sesgo.

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Afecciones
escrofulosas
'
Gastralgia, Hastío de alimentos,

modo muy especial á los convalecientes, á los niños débiles, á las
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Males de estómago, Consun ción .

-

litados por la edad y las enfermedades.

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R~rvados todos los derechos de propiedad a:rtlstica y literaria.

MADRID. - EstD.blecimiento
tipolitográlico «Suceso....
.
••, do R'1vad eneyra&gt;,
impr.orade 1-1 Ra1 e-.

I

ETC . . ETC.

Año L.-Núm. 3.

Madrid, 22 de Enero de 1891.
11

SUMARIO.

~~

,:rónico-

NOVELAS

SE PUBLICA EN LOS DIAS 6, 14, 22 Y 30 DE CADA MES

largos Y espesos, por RCción del Exlraefo enpllur de los Dc 11 edlctlooa del Monte Majella,
~u~des truye la caspa, detiene la caída de los cad e ºi5• 1es. hace brotar con fortaleza y retarda sui
eco oración. E. SENET' AmdINISTRADOR
Íue du 4 Seft_tem/Jre, París. -De_eósito en B~rJi:,.
ona, Sra. Viuda de Lafont é Hijos.

tt;

DESCONFI ES E DE LAS FALSIFICACIONES

PERIODICO ESPECIAL DE SEÑORAS YSEÑORITAS, INDISPENSABLE EN TODA CASA OC fAMILIA

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El mas ,;rato y
unluo.so,cons&lt;'rva
al cú.lls su
nacarada
trausparcucJa.

·,

.

)

F.arm1clutloo de Peri,, ~afie Bonapa.rte 40

Tesoro do la cabdlcrJ. que
abrlllanla, }u.ce crecer
Y c1,1ya caída prcvtene,

-;

'

•

•••

Pero volvamos á lOS-- trajes de visita.
He aquí uno muy lindo, que va acompai'5.ado de su
correspondiente croquis, 11úm. 2,

I.- Esclavh1a Eartq1t 11.

�26

La falda es de s·e da brochada color de palo de rosa,
y va adornada de una tira de piel de marta cibelina,
zorro azul , castor natural 6 skungs. Tres tiras de terciopelo .bajan formando entrepaños por delante y en los
lados de la falda. El c,o rpiño es precioso. El delantero

//

/4
I

·:/%~ /

, I!
/$

1

•••

rantez, sin apariencia exagerada, se necesita un cor!k!!
especial , y á mi juicio no .hay ninguno que llene por
completo las circunStancias requ eridas como los corsés
de Mme. L éoty , s,. plaza de la Madele!n~. Estoy seguro
que ninguna de mts bellas lectoras restst1rá al deseo de

•••

'

Lo que es cierto y está desd e ahora fuera de duda,
pues lo practican ya muchas señoras tan bellas como
elegantes , es la moda del pelo negro.

'

T {
,.

medios de cada cual. Si no se pueden adoptar las pieles
de lujo y los ricos bordados, se tendrán siempre abri·
gos preciosos hechos de paño , con tal de que el corte
sea irreprochable y la forma elegante.

27

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS,

A pesar de todas las tentativas en contrario, los vestidos siguen llevándose ceñidos, con una cola poco prolongada. Para la estación próxima se nos promete pam'ers y volantes. Habrá que aguardar sin duda, para
imponer estas formas á lo Luis XV, los tejidos ligeros,
las muselinas y los crespones de la China.
Esto no obstante , algunas señ'oras jóvenes se propon en añadir paniers á sus vestidos d e baile. La cosa no
es todavía segura.

2
A

~

sf

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

3.- Cinturón de azabache.
2.-Cuello de enoaJe.
E,pfic •.IJ pat., núm. V, ftg, 28 de fa Hoja-Suplemento. :

5.- Toque Merccrio.

Núm.

1.

es de piel de seda color de palo de rosa, y va cerrado
con botones de imitación de cuentas y montado sobre
un canesú de terciopelo negro bordado de azabache.
Chaquetilla de piel de seda atravesada de cordoncillos
de azabache. Espalda de brocado formando una serie
de hojas separadas. Las mangas son de terciopelo negro bordado de azabache y bu llanadas , como las mangas Luis XIII, con un puñito en el borde inferior.·c apota pequeña de terciopelo color de palo de rosa,
con rostrillo de cuentas gruesas de azabache y adorno
de encaje y cuentas.
Los adornos de encaje ofrecen una de las novedades
más interesantes del momento. Mariposas de alas trans•
parentes y ligeras, y otros adornos por el estilo , se destacan de los sombreros de terciopelo ó de paño.

•*•

Los abrigos no ofrecen ya novedad notable.
Por lo general, lo que se lleva son chaquetas ó paletós y pellizas largas.

N úm. 4 .

probar las perfecciones de estos corsés maravillosos.
Pueden escoger entre los magníficos brocados Luis XVI
ó el simple dril. El corte es siempre el mismo, y su resultado igualmente perfecto.

•••

NUm. 3.

Sabido es que, en esta materia, lo que la Naturaleza ha dispuesto se tiene hoy muy poco en
cuenta, anteponiéndole lo que agrada ó lo que
está de moda.
Ahora bien: durante muchos años ha estado de
moda ser rubia: al principio, de color de lino ,
después de color de zanahoria, y últimamente de
color de caoba.
De la caoba hemos pasado al ébano. No salimos
de la carpintería.
Como siempre, aconsejaré á mis discretas lectoras que conserven el color que la madre Naturaleza les ha dado, y es lo mejor que pueden
hacer.

9.- Camisa de dormir para señcrls.

~~
. . . i'íf';

.~.

Núm.

2.

La gran moda consiste en combinar el paño con el
forro y con los adornos más ricos y lujosos.
Las salidas de baile y teatro suelen ser de paño rojo,
color de naranja ó verde mar, y van forradas de piel de
cordero de China, ó bien de seda.
Se hfren unas batas de paño color de rosa ó color
de trigo, forradas enteramente de piel blanca, con u.n
ribete de marta cibelina que sobresale de los bordes
de· delante.
Todas estas elegancias tienen la ventaja de p'.&gt;der
modificarse y simplificarse con arreglo al gµ~to y á los

El último estreno que registran los anales teatrales de París es Afadame M ongodin, comedia en
dos actos puesta en escena en el teatro del Vau•
deville. Aunque insignificante en el fondo, la comedia nueva abunda en chistes de buen género,
é hizo reir mucho al numeroso público que asistió
al estreno.
Damos, como de costumbre, los croquis de los
principales trajes estrenados en esta obra.
AcTo PRIMERO.-Mme. Grassot. Vestido de ben1,?alina color de mosto y raso de flores amarillas.
Galones de oro dispuestos en ángulos en el peto
y en la falda. Escarcela de bengalina negra. Capota
del color del vestido. (Croquis núm. 3.)
Mlle. Caron. - Vestid() de campo, hecho de
crespón de la China azul pálido •b ordado. Volante
de encaje moreno, dispuesto en forma de lambrequín en la parte inferior de la falda. Corpiñochaqueta con guarnición y aldeta de encaje.Sombrero cubierto de encaje. ( Croquis núm. 4.)
AcTo SEGUNDo.-Mlle. C. Caron. Vestido-funda con
cola ligeramente plegada en el corpiño. Este vestido es
de paño y va enteramente bordado de acero. Ribete de
plumas amarillas en el borde de la falda. Mancras muy
altas de hombro, hechas de brocado blanco.º- Toque
blanco bordado de acero y oro. (Croquis núm. 5.)

•••
El corsé es una de las prendas más importantes con
los corpiños tan ajustados que la moda nos impone.
Para 9.ue nuestro talle tenga la esbeltez y flexibilidad
nec.esanas; para que el pecho quede en su sitio, sin ti-

NUm. 5.

El colffio de la distracción.
Un alcalde dirige al novio la pregunta usual:
· - Julio Ernesto Hanler: ¿consiente usted en tomar
por esposa á Mlle. Victorina Eugenia Lamour, aquí
presente ?
Prolongado silencio .
Al cabo de algunos minutos , y como despertándose
de un sueño:
- Dispense usted, Sr. Alcalde-exclama el joven;¿ me decía usted algo ?

., ~ .

~

-. .

.

�28

LA MODA' ELEGANTE;-, PERlODÍCO ' DÉ LAS 1 FÍU,ULIAs:

-¡Ah! ¡ qué bonito soinbrero lleva esa señora!-dice
al pasar un caballero queriendo echar un piropo.
La señora, replicando:
-Serí,1 más natural haber dicho: «¡ Qué bonita se-

ñora la que lleva ese sombrero!&gt;
V.

DE CASTELFIDO.

Pañs, 17 de Enero de 1891,

EXPLICACIÓN DE LOS GRABADO~.
Esclavina Enrique 11.-Núm. f.

11'
1

1

11

'Este elegante abrigo, última creación de uno de los
pri,,ncipales sastres \de París, es de terciopelo azul antiguo, y va casi todo cubierto de estrellas grandes de pasamanería de oro. Unas hombreras de piel encajan en
un canesú de bordado de oro, cuyas puntas, bordadas
de cuentas, forman estola· doble sobre la esclavina, la
cual va ribeteada á todo el rededor de una tira de piel.
Este abrigo va forrado de raso color de oro antiguo.
Cuello de encaje.-Núm. 2.
Para la explicación y patrones, véase el núm. V,
fig. "28 de la Hoja-S1tflemenlo.
Cinturón de azabache.-Núm. 3.
Este cinturón, hecho de azabache no tallado, forma
una punta por delante. Se la cierra en el lado con una
hebilla_
Bata para niños pequeños.-Núm. 4.
Esta bata se hace de franela color de rosa, El borde
va festoneado por delante. La parte inferior y la vuelta
de la capucha van bordadas. 'Cordonadura de seda color de rosa.
Toque Mercurio.-Núm. 5.
Esta toque se hace de terciopelo color de violeta.
Fondo plegado y ala enrollada y plegada en el centro.
Por delante, mochuelo de azabache negro. Por detrás,
penacho color de malva con punta color de violeta. Bridas de terciopelo color de violeta, anudadas en el lado.
Falda de lanilla y terciopelo.-Núm. 6.
Se hace esta falda de lanilla beige con rayas color de
nutria formando cuadritos, y se la guarnece de cintas
de terciopelo color de nutria,

,,

·Malinée de franela,-Núm, 7.
Es de franela verde antiguo , estampada de listas color crema con lunares verdes. Peto plegado en forma de
blusa, de crespón color crema. Cinturón de terciopelo
verde, cruzado por delante sobre la blusa. Puños de
terciopelo verde. Cuello Médicis de encaje, rodeado de
terciopelo.
Falda de lana brochada,-Núm_ 8.
Se hace esta falda de lana violeta brochada de seda
del mismo color de dos matices. Va adornada con golpes de pasamanería de seda de los mismos colores.
Camisa de dormir para señoras.- Núm. 9.
Esta camisa es de nansuc blanco bordado de lunares.
Va cruzada y cerrada por delante bajo un volante festoneado y bordado. Otro volante igual adorna el borde
inferior de las mangas y lleva por encima un bullón.
Camisa de dormir para señoritas.-Núm. 10.
Esta camisa I que es de batista y va adornada con
encajes I lleva un peto plegado y guarnecido de encaje,
bajo el cual se cierra la camisa. Cuello plano, rodeado
de un encaje. Manga ancha por arriba, adornada con
una cartera ribeteada de encaje.
Pantalla para chimenea.-Núm. 11.
Esta pantalla, de forma de abanico, que tiene 87 cen•
tímetros de alto, es de bambú color marrón barnizado
y va guarnecida de un fondo de madera cubierto de ho:
jas de palmera. La parte de delante va adornada con
unos pedazos de raso ~olor rojo antiguo y gris azul, dis•
puestos sobre una hoJa de cartón. Se fiJa en las costuras de unión un cordoncillo de oro, sujeto con puntos
transversales hechos con seda. Se borda sobre el raso
una rama de rosas amarillas y un pájaro, al pasado, con
sedas de color. Se ribetea el pedazo de raso con dos ti·
ras de felpa color rojo antiguo, sujetas á intervalos regulares con trencilla de oro,
Corpiño con peto y cuello bordado.-Núms. 12 y 13.
Las figs. 58 y 59 de la Hoja-Suplemento al presente número corresponden á este objeto.
Se hace este corpiño de paño color de rosa antiguo
y va gua,,rnecido de un peto y un cuello de seda crud¡
bordada. Se le cierra bajo el peto. Se cubre el forro de
delante. con paño fruncido en el hombro y dispuesto
~o~ abaJo, ~ ambos lados del peto, en varios pliegues ding1dos hacia delante. Una cmta formando cinturón en
el borde inferior del corpiño, va terminada en el l~do
izquierdo con un lazo. Las mangas, muy fruncidas van
abrochadas en el borde inferior.
'
Par;¡. ejec~ta~ el peto se pasa primero la fig. 58 ( véase
además el d1hUJO 12 que representa la continuación de
esta figura) sobre un fondo que tenga las dimensiones
necesarias. Se llenan los dibujos aislados con torzal de
seda color de rosa antiguo al punto de encaje y con
ruedecitas al punto de zurcido. Se tiende, para las barretas, la hebra de labor yendo y viniendo, y se la cu•
bre festoneando. Se hacen para los tallos y las ramas
unas costuras cruzadas, cuyos hilos van reunidos en
medio con una hebra de seda. Se rodean todos los di•
bujos con un cordón retorcido de seda color de rosa

antiguo é. hi~i~los de oro, cuyo cordón va fijado con
puntadas mvistbles. Se hace el cuello del mismo modo
con arreglo á la fig. 59.
'
Sombrero Torrell.-Núm. 14.
Este sombrero se hace de terciopelo marrón. Ala doblada de terciopelo color de esmeralda. l'or delante
grupo de plum~s color de rosa y penacho negro. Laz~
y bridas de cinta de terciopelo marrón.
Vestido para Jovencitas de 12 á 14 años.-Núms. 15 á 17.
Pac;a la explicación y patrones, véase el núm. VII,
.figs, 30 á 42 de la Hofa-.S'up!emento.
Traje de vlsita ...:_Núm. 18.
Para la explicación y patrones, véase el núm. IX, figu•
ras 47 á 53 de la Ho;a-Sup!emento.
Vestido para jóvenes de 14 á 16 años,-Núms. 19 y 20,
Para la explicación y patrones, véase el núm. II I figuras 1 1 á 2 1 de la Hofa-Suplemenlo.
.
Cinturón de piel.-Núm. 21,
Este cinturón, de piel amarilla, es alto por delante
y va adornado con una hebilla de acero que forma u~
torzal doble.

'
Salida de baile.-Núms.
22 y 23.
Para la explicación y dibujo, véase el núm. III, figuras 22 á 24 de la Hofa-Suplemenlo. •
Salida de baile y teatro.-Núm. '24.
Para la explicación y patrones, véase el núm. Vlli,
figs. 43 á 46 de la Hoja-Suplemento.
Delantal de m~naje.-Núm. 25.
Para la explicación y patrones, véase el núm. IV, figuras 25 á 27 de la Ho¡a-Suflemento.
Delantal para pintar ó delantal de menaje.-Núm. 26.
Para la explicación y patrones, véase el núm. X figu•
ras 54 á 57 de la Hofa-Sup!tmenlo.
'
Cofia para señora de edad.-Núm. 27.
Se hace esta cofia de tul negro y se la guarnece con
lazos de cinta y encaje negro dispuesto en espirales.
Cofia de mañana.-Núm. 28.
Esta cofia, que va adornada con cintas estrechas azul
pálido, se compone de tiras de gasa bordada azules y
blancas, de i o centímetros de ancho.
•
Joyas de azabache.-Núms, 29 á 33.
Se componen estas joyas de una cadena de reloj de
una diadema con broche I un collar y un brazalete. 'son
de azabache tallado,
Adorno para corpiños (cuello y peto).-Núm. 34.
El centro va adornado con entredoses y plieguecitos
de lencería; la parte inferior va plegada bajo un lazo
hecho de plieguecitos y encaje.
Traje de paseo,-Núms. 35 y 36.
Para la explicación y patrones I véase el núm. J I figuras r á 10 de la H oja-Suplemento.
Traje de convite,-Núms. 37 y 38.
Véase la explicación en t:I an'Derso de la Hofa-Suple·
mento.

CRÓNICA DE MADRID.
SUMARIO.

P rini:Jp:o de animació~.-EI baile de los sen.ores de Salvany-EJ de la Em,
ba¡ada f'.al!cesa.-S1~c la abundancia de matrimonios.-E] d~I Conde de
San Luis y la. se~oma de Fontanar.-Otros realizados - Uno descom•
puesto.-8~11quetes."7EI de l:l: Embajada de Alcmania, -TEATROS.-En
el REAL, Lindad, c,,a,r.c:tn:t:.-ll Pni/ .tta.-En el ESPA:s"OL El Pró/o
de u11 drama.-En_ el de la Cox1ou, Lo1 Bombones.-En et' de la Pair
CISA, GturrJ en ilempo Je frar.-En el de LAli.A, El Citló n.

~-g,..1

Í,.....~ ~- 1 AoRm renace, Madrid se anima á pesar de
;/¡ ~ Wl las .catástrofes repetidas que 'afligen á la

~~ 1

(~ '/!; sociedad. ,
Cada d1a fallece una dama ilustre un
r ~ personaje célebre, u_nj~ven distinguido, y
11,,4,,,J las columnas de los penód1cos vienen llenas
~
de anuncios mortuorios.
No quiero afligir el ánimo de las lectoras
con noticias dolorosas y tristes I siendo mi misión
"
entretenerlas y recrearlas¡ así, haré lo que han
comenzado á hacer_ya algunas familias: -procurar distraerlas de lúgubres pensamientos.
Los que han abierto la marcha son los señores de
Sal~any, á quienes c~rresponde la gloria y el honor
d_e maugurar la estación de los placeres y las diversiones.
. ~on m.?tivo de ser el domi.ngo 11 «los días• de su Jind1s1m! h1Ja Hortensia,_ o~gamzaron una fiesta brillante y
magn~fica, á la que as1st1ó numerosa y escogida concurrencia.
Todo foé en ella digno del buen gusto y de la riqueza
de los anfitriones: la casa estaba convertida en un verdadero jardín, en el que las flores animadas alternaban
con las de penetrante aroma¡ en que torrentes de luz se
quebraban sobre los aderezos de las damas.
Desde poco después de las diez se bailó sin tregua
apenas, como no fuese para visitar el comedor donde
se sirvi~ primero un btif/e/exquisito, y después u~a cena
e~plénd,da i poniendo término á todo un cotillón maravilloso, en el que hubo derroche de ricos juguetes y regalos pr-0cedentes de la repostería de Viena la cual
~

'

29

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

tiene el privilegio de surtir de objetos de novedad y va•
lor á los que celebran saraos, que añtes tenían necesidad de encargarlos á París y á Alemania, por no en•
contrarios en nuestra capital.

•••
El noble y simpático representante de Francia quiso
contribuir al movimiento del grart mundo, convocándole
para el jueves en los salones de la calle de Olózaga.
Pero el fallecimiento tan doloroso como inesperado
del Sr. Alonsb Martínez, de quien era amigo particular,
le ·obligó á aplazarlo para la noche siguiente.
•
El mismo día se recibía 'otra noticia infausta: la de la
muerte de una Princesa de la familia Imperial de Austria nuevo motivo de suspensión de la fiesta y de de•
jarla para fecha aun indeterminada.
·
Véase, pues , cómo la fatalidad viene á destruir en
189r I como en 1890, los más agradables proyecto~, y
cómo camina á su término la temporada de Carnaval
sin ser posible realizarlos.
La gente aficionada á divertirse habla I empero, de
' otras varias reuniones: se atribuye á la Duquesa viuda
de Bailén la intención de . celebrar dos.;· igual número
darán , Deo volente, los Marqueses de .la Puente y Sotomayor, y otras tantas los de Monteagudo.
En fin I los más optimistas sueñan con algún bail~ en
el palacio de la calle de Santa Isabel.
I

I

•••
Es sabido que la señora de Baüer acaba de petder
una hermana , Mme. Cahen d'Anvers, en París: tan triste
causa la impedirá abrir sus salones con objeto de festejar el matrimonio de su hija, señalado siempre para el
2 de Febrero. •
Ya se han firmado los esponsales, .siendo testigos de
la linda novia fos Sres. D. Alejandro Llorente y D. Juan
Valera; y del novio, los Marqueses de Corvera y de las
Almenas,
El 2 del próximo mes se unirán también con eternos
lazos la bella hija del Conde de Balazote y el joven
Conde de San Luis, saliendo el propio día para Valencia, donde el futuro esposo ejercerá las funcione~ de
ayudante de campo de su tío, el general Sartorius.
Ya se han casado la señorita D.a Clara Rivera, hija
.del distinguido ingeniero de este nombre I con el señor
René Mombrun, sobrino del conocido hombre de negocios M. Villars; y el 4, según se ha dicho ya, se verificará el consorcio del Vizconde .de Roda y la hija menor de los Marqueses de Castro-Serna.
Por último, ha salido para Sevilla, donde tendrá efecto
su enlace con la señorita D.a María Medina I pertene•
ciente á la familiatde los Marqueses de Esquive), el Duque de Tarifa, hijo de la Duquesa de Medinaceli.
Toda la sociedad cortesana ha enviado ricos presentes y elegantes recuerdos al joven ingeniero agrónomo.
Entretanto, sólo se habla en los círculos aristocráticos de otra boda descompuesta en el último momento,
es decir I cuando se hallaba próxima á consumarse.
La discreción veda indicar siquiera los motivos de tan
inesperado y triste suceso.

•••
Si no se baila mucho en Madrid, al menos se come
bastante.
Después de las comidas de Pascua han venido las diplomáticas: ya han ba11t¡ueleado el honorable sir Ciare
Ford, embajador de Inglaterra; el Conde Dubski, que
lo es de Austria, y el Barón Stumm, de Alemania; y á
sus mesas respectivas fueron convocados los Ministros
de la Corona, los individuos del Cuerpo diplomático
extranjero, los jefes superiores de Palacio, los hombres
políticos importantes. .
Después les llegará el turno á las damas hermosas, á
los sporlsmeu ilustres y á los artistas y literatos.
También los Marqueses de la Puente y Sotomayor
han dado dos espléndidas comidas de veinticuatro cubiertos, en las que ha preponderado lo que se llama
vulgarmente «°el mundo oficial&gt;.

'

.

·\

\

;m

•••

Ningún éxito grande ni rµidoso en las otras escenas
matritenses: el antiguo Coi:;,cal de la Pacheca, hábil[!l~nte
dirigido por Ricardo Calvo, digno hermano del difunto
Rafael, lucha con más denuedo que fortuna con la ad•
versidad.
Ultimamente nos ha ofrecido El Prólogo de 1m drama,
que parece ser en realidad prólogo de una nueva obra
del autor de¡ Siempre en ridtcu/o !
El público acudió nu'm eroso la noche del estreno,
aunque luego ha brillado por su ausencia en los palcos
y butacas del teatro de )a calle del Príncipe.
Casi á la par se estrenaba en su vecino-el de la Co-•
media-una de D. Mariano Pina Domínguez, bajo el
título de Los Bombones.
¿ Es original? ¿ es traducida ?-No lo podré decir: si se
atiende á que el fecundo autor salió á las tablas llamado por el público I es licito suponer lo primero¡ si,
por el contrario, se examina el carácter de la obra, sus
personajes, su índole especial, debe presumirse que ha
nacido á orillas del Sena.
El Sr. Pina es habilísimo para estas transformaciones,
v la última no es superior ni inferior á varias de las que
forman su vasto repertorio.
Abundan en ella los chistes, las situaciones cómicas,
los quid pro qtto, y todo esto ha contribuído á que los
espectadores la hayan recibido favorablemente ..
Pero la ejecución, excelente por parte de Juha Mar•
tínez, Mario, Rosell y Mendiguchía, ha entrado por mu•
cho en la benevolencia y el aplauso.

•••

Las lectoras sabrán, ó no sabrán, aunque la prensa se
ha ocupado en ello, que entre Ceferino Palencia y Emilio
Mario hay ó ha habido pleito por el derecho de traducción de la comedia alemana Militares y paisanos, que
antes había representado en Barcelona la compañía dirigida por el primero, con el título de Guerra en tiempo
de paz.
.
.
No puedo decir si los tribunales han fallado, m en favor de quién: lo único para mí positivo es que en el
coliseo de la calle del Marqués de la Ensenada se ha
puesto en escena la semana anterior la obra referida, y
que su desempeño ha sido admirable.
Sin embargo, acordábame allí del joven actor Ortega,
que en Afililares y paisanos se dió á conocer, y cuyas
facultades y cuyo talento no utiliza de modo conveniente el Sr. Mario.

•••

Lara, siempre infatigable, ha presentado un nuevo
juguete-E/ Ciclón-del S!. Sánche~ _Pastor, que no ha
obtenido de los oyentes m de la cntlca el aplauso que
otras composiciones del mismo aventajado poeta.
El color de la obrilla es de un verde bastante subido; el asunto carece de novedad, y los tipos de v!ejos libertinos que en él aparecen son de carácter odioso y repulsivo.
Pero en la Corredera de San Pablo las victorias son
mis ,frecuentes que los desastres, y pronto har~ olvidar
un triunfo ruidoso la casi derrota que ha sufndo esta
composición, aunque no sus intérpretes, quienes, según
costumbre, fueron escuchados con deleite y aplaudidos
con entusiasmo.
~L MARQUÉS DB VALLE-ALBGRB.

JI\ de Enero de 1891.

EL ÚLTIMO BAILE.

•••
Ahora, de vuelta &lt;le los salones, veamos IÓ que sucede en los teatros.
Y no sucede en realidad nada de grande importancia.
Si el año no es fecundo en placeres de sociedad, tampoco lo es en acontecimientos teatrales de importancia.
La compañía del regio coliseo no es de las más nota•
bles que han actuado en él I y las medianías abundan
mucho más que las notabilidades.
Una de éstas-el barítono Cotogni-ha pasado por la
sala de la plaza de Oriente con la rapidez del meteoro.
Seis noches se ha dejado oir en ella: cuatro en IL Barbiere y dos en Linda di. C/Jamozmix, obteniendo en ambas
óperas lisonjeros y brillantes triunfos.
Compromisos anteriores le llaman al teatro italiano
de San Petersburgo I y ha marchado á cumplirlos, dejando á los filarmónicos inconsolables por su partida.
Stagno es otro de los pocos cantantes di carie/Lo con
que cuenta la empresa del regio coliseo. Mas hasta el
presente sólo le hemos oído en Cavalleria rusticana y en
Il Barbiere.
El cartel anuncia que pronto interpretará Roberto il
Diavolo -su caballo de batalla-y no sabré decir si Gti
Ugono!li., aunque probablemente Raul será Lucigniani.
Mientras, se ha d ado una nueva representación de
Il Prefetta, que no ha satisfecho enteramente al auditorio.
Los recuerdos de la Nantier Didier y de la Pasqua han
perjudicado á la Stalh I quien no posee facultades suficientes para la parte colosal de Fides: otro tanto puede
decirse del tenor Durot, el cual sin embargo ha sido un
Juan de Leyde concienzudo é inteligente.

~

Donde na se necesitaba ll(!splegar grandes facultades,
ha dicho su parte con senti¡niento dramático y expre •
sión profunda.
·
El Conde de Michelena n.ns promete para el resto de
su campaña dos óperas españolas, una de ellas-Ji·e11e
de Olra,1/0, letra del Sr. Ec.hegaray-cantada en castellano; y la otra, Raqml,
la lengua del Tasso y de
Ariosto; en fin, Edgar, spa.rtilto de Pucini I maestro desconocido para el vulgo de Jos filarmónicos.

(Conclusión.)

·
. d
I
ñ
•·11
tanto reiase á carca1a as e compa ero
fJ:;i· -~ -@N
• del
Baroncito, y mezclaba sus risas con
~ l 1 · ~ chistes de gusto dudoso.
1\~ ~t
-¿De modo que te bates. en retirada?

F.).~¡

1~

-dijo al fin.
-Todo menos eso-respondió Tormoy;
-dentro de cinco minutos vuelvo á invitarla,
~
y verás cómo acepta.
•
-Entonces, ¿la has flechado?
-Hay más de un motivo para suponerlo-contestó con insoportable fatuidad.
,
-Pues ten cuidado, porque Urcell no puede comprenderse entre los hombres de carácter pacífico.
-¿ Y qué importa? Las dificultades son espuelas del
capricho, y en último c~so, no es tan difícil b~scar
motivo para una provocación, y como consecuencia de
ella un duelo, que sirve para darnos cierta respetabilidad con las mujeres.
,
Rosa sintió que toda la sangre la a~u1a al corazón;
¡así sds imprudencias podían ser un peligro para el pa•
dre de su hija, el esposo amado de su alma! A,turd1da
y temblando permaneció algunos insta~tes sin entender
Jo que hablaban· después oyó nuevas nsas y otros nombres de señoras' y señoritas barajados y revueltos con
anécdotas, que eran ofensas para el decoro d_e las aludidas. Celebraban ambos amigos aquellos chistes que
hubieran debido abrasarles las lenguas¡ mientras se ale, jaban despacio, para.continuar en los salones la doble
tarea de galantear y jugar con la honra de cuantas personas pudieran.

~

.

~

itt~-

Apenas la eS.()OSa de Urcelt sintió que estaba sola,
respiró libremente, y las lágrimas que la vergüenza y la
cólera habíaa agolpado á sus ojos descendieron á raudale~ por las 11\eji·H~s: ansiaba volver al salón, buscar á
su marido, que ya d!!bía. haber llegado I y tornu con él
á su casa -para evitarse e1 suplicio de encontrar entre la
elegante ~ a al mi.ser.a.ble á quien despre.ciaba t~nt_o
como aborrecí~¡ pero ¿cómo ofrecerá la ávida cunos1dad del mundo )m semblante demudado y cubierto de
lágrimas? Prefiri~ esperar, y se dejó caer de nuevo en
el b3.nco de césped, renegando de los bailes en general
y--de aquél patt-icularmente. Ya no le parecían desatinados los.cansejost&lt;1e Luisa; antes empezaba á creer que
el camino emprendido por&lt; su amiga era el mejor para
conservar la paz y la dicha en el matrimonio.
~ :..
De nuevo oyó rúido de pasos y prestó atención; pero
de pronto retrocedió asustada y deseosa de ocultarse,
aunque fuese en el centro de la tierra. Una p~reja acababa de entrar en la serre, lánguidamente apóyada la
dama en el brazo del caballero, y sosteniendo con un
movimiento lleno de graéia la larga cola de su traje de
faya rosa pálido. Como antes no podía creer á sus oídos
la esposa de Urcell, no podía ahora creer á sus ojos:
aquella mujer, que tenía inflexiones de voz tan dulces y
miradas tan suaves, desplegaba este arsenal de coquetería femeni'na, contra ..... el ogro ..... el tirano ..... ¡ el ce•
lo.so Enrique 1
-¿Qué es esto, Dios mío!-se dijo estupefacta la
pobre Rosa¡-¿cómo la amiga que me muestra tal cariño y tan airada parece con las exigencias de mi espo·
so, tiene estas deferencias ha.cia él?
Quedó un momento pensativa.
-¡Ah, ya comprendo !-prosiguió en su monólogo
mental ·-sin duda aboga por mi causa y le ruega que no
me pri;e de estas brillantes fiestas. ¡Trabajo inútil! Soy
yo la que en adelante lo pensaré mucho antes de asistir
á ellas.
-Creí que la había visto entrar en la serre-decía entonces la de Rojas mirando á un lado y otro ;-pero sin
duda me he equivocado y debe hallarse en el salón.
Enrique no respondió; desagradábale la ausencia de
su esposa y le contrariaba la compañía de la Condesa, á
quien no podía sufrir.
-¡Encantadora criatura! -añadió la dama;- bien
puede usted creer que Rosa ha sido esta noche la reina
del salón: le falta, sin embargo, el aplomo que da la
costumbre de frecuentarlos; como la trae usted tan de
tarde en tarde, la aturde el ruido, las galanterías y hasta
el perfume de lisonja que parece flotar de continuo en
torno de ella.
Enrique asintió en silencio á este discursito; pero la
Condesa no se dió por vencida.
- Yo me permito aconsejarla algunas veée.$ por más
que su viva i.maginació.n no necesite consejqs-:-prosiguió con lentitud estudiada ;-pero cuando se tiene la
felicidad en casa, es arriesgado buscarla en otra parte.
-¡ Quédense las fiestas- añadió con un élocuente
suspiro-para las almas que recorren solitarias el árido
desierto de la vida; para las que han perdido sus más
gratas ilusiones y necesitan el torbellino del mundo si
han de aturdirse y olvidar!
Rosa estaba en el limbo. ¿Cómo se atrevía la Condesa
á mentir con tal descaro? ¿Cuándo le había aconsejado
el reposo del hogar? ¿ Qué se proponía con aquella conversación?
En tanto, la de Rojas, que parecía luchar con una
idea, concluyó por decir sonriendo:
-¿Qué piensa usted? ¿Continúa aborreciéndome porque hace seis años no correspondí á los sentimientos
que me manifestó? La verdad es que mi poca experiencia de la vida dió lugar á que me juzgara usted mal:
quizá. le parecí coqueta I voluntariosa y llena de defectos I cuando sólo era una chiquilla ansiosa de la libertad
que me ofrecía mi reciente viudez. La equivocación dió
á nuestros destinos diferente rumbo, y crea que. lo he
deplorado más de una vez.
Inclinó la cabeza y dejó escapar un se~undo suspiro,
ac;aso· más triste que el anterior. Enrique estaba violento¡ comprendía todo lo ridículo de su mutismo, y, sin
embargo, no hallaba qué re~ponder al cúmulo de mentiras que ensartaba la de Rojas. No había olvidado que
fué p.o r algún tiempo juguete de aquella coqueta, y le
parecían despreciables sus palabras de tardío arrepentimiento: si le hubiese dicho lo que pensaba, la noble señora se habría creído insultada horriblemente. Resuelto
á concluir de una vez, modeló ligera sonrisa, y saludó
con respeto á su compañera, al par que la decía:
-La vida es regularmente una serie de equivocacio•
nes: ¿Gustáis, Condesa, que volvamos al salón? Rosa
Q.ebe estar cansada de esperarme.
-Volved solo-repuso despechada la de Rojas¡siento un poco de cansancio todavía.
Desenlazó el brazo del de su caballero y se dejó caer
en un banco rústico I mientras él tornaba á saludarla
ceremoniosamente y se alejaba en busca de su esposa.
-¡Estúpido insoportable!-murmuró Ia dama cuando
estuvo segura que no podía oirla.-¡Desprecia mi amistá.d! ¿Prefiere tenerme por enemiga? Pues que se guarde,
porque puedo destruir la paz y la felicidad de su existencia. ¡ Yo le prometo que, aconsejada por mí, no ha de
conocer en breve á su querida Rosa!
Y satisfecha de tal resolución se levantó, dirigiéndose
lentamente al salón de baile, donde juzgaba fácil empezar la guerra que se proponía hacer.
¿ Cuál era la situación de ánimo de Rosa durante esta
escena? Difícilmente podríamos explicarla: había i~norado hasta entonces el antiguo conocimiento de Ennque
con la de Rojas, y aunque la conducta de él la tranquilizaba, sentía hervir en su pecho una amarga levadura
de odio contra la amiga desleal. Además, el bochorno
de que la considerase aquella mujer como una niña, de
quien se podía hacer lo que se quisiera, la enfurecía, y
1

m:ezclándQse. á todo ciega cólera, al comprender lo que
era la comedia de' mundo vista entre bastidores, tenía
que hacer heroicgs, esfuerzos. par_a no llorar.
.
Al fin.logró domi}tar la excitación de sus nervios, y se
apresuró á, salir Jle Ja serre, entrando nueva_ment&lt;? en el
salón: s..u..- úhico d.eseo era hallar pronto a Enrique y
rnarchar de aquel éírculo odioso que la oprimía como
una serpiente deJuego.
La primera pe,tsona á quien vió dirigi~se á ella I sonriente, respetuoso y con un apresuramiento perfectamente visible, flté el barón de Tormoy¡ pero Rosa 1 que
había vivido diez años en una. hora y sabía á qué atenerse respecto á los galanteadores de salón y á la a~istad de cierta ciase de personas I supo adoptar expresión
tan indiferente~y hacerse de tal modo la. distraída, qu.e
sorprendido el caballero no halló ocasión ~e ap~ox1·
marse á ella, y, fu~ioso de su derrota,_ la vió a)eJarse
sin parecer que hab1a notado su presencia, aproximarse
á Enrique, hablar algunos momentos con él I tomar su
brazo y salir ambos del salón.
.
,
Y era tiempo: Rosa se ahogaba I y m aun podta con•
~~star á las preguntas de rn marido: cuando se instalaron en el coche y la portezuela s.e cerró tras ellos,
rompió á llorar con tal vehemencia, que Urcell hubo de
renunciar á explicación de ninguna clase. Por fin se ~almó y pudieron entenderse. Rosa confesó á su mando
que se hallaba en la serre, y, á pesar suyo, había escu•
chado la conversación que tuvo lugar entre él y la Condesa y Enrique, en vez de sentirlo, se alegró sinceramenfe I pues tales fueron los descargos que dió d~ su
conducta, que la joven quedó satisfecha y en~an~ada.
En cuanto á las confidencias que oyó á los ba1lannes,
guardó un secreto inviolable I y seguramente fué lo
jor que pudo hacer. Era suficiente para un desengano
que ella supiera á qué atenerse.
A pesar de que el trayecto era corto, bastó para disi•
par hasta la más ligera nube en el cielo del feliz matrimonio, que llegó á su casa mucho antes de la hora que,
según los cáltulos de sus criados, debían volver.
Consecuencia de ello fué que al llamar no obtuvieron respuesta I y sólo despu~s de repetidos aldabazos,
un soñoliento palafranero se decidió á abrir la cochera.
Resuelto Urcell á ave{'iguar la causa del descuido de sus
sirvientes, no quiso que se llamara más á la puerta, sino
que aprovechó una escalera de servicio, y valido de la
doble llave que siempre llevaba consigo, penetró en la
casa acompañado sólo de su esposa, pues había prohibido que les siguieran.
La pieza donde desembocaba la escalera estaba á obscuras; Enrique torno á cerrar y se aventuró con Rosa
por estrechos pasillos, sumidos tamoién en profundas ti~
nieblas. Por fin, vieron en dirección del comedor varios reflejos de luz I y oyeron confusa mezcla de gritos,
cantos y carcajadas Sin duda los criados I creyéndose
libres hasta el día de la presencia de sus dueños, se
entregaban á las delicias de una cena que por las tra•
zas debía estar convertida en tumultosa bacanal. Previendo que tal escena no debía Rosa presenciarla,
Enrique rogó á su mujer que se retirase I y ella, atur•
dida, temblorosa, y comprendiendo demasiado tarde
que Luisa tenía razón en ponderar los peIJmcios que
traen ciertas ausencias, se dirigió á sus habitaciones,
mientras Enrique iba á presentarse en la fiesta de la
servidumbre como la sombra de Macbeth.
Pero un grito agudo, uno de esos gritos que revelan
desgracias horribles, paralizó su mano en el momento
que la ponía sobre el botón de la puerta de cristales
que daba paso al comedor. La voz de Rosa I desencajada y ronca por el espanto I vibraba como un toque de
somatén,
-¡Fuego! ¡fuego!
Loco de angustia, Urcell corrió hacia. donde sonaban
tan desgarradores acentos, mientras los sirvientes, asustados, salian en tropel cuantos e~taban en disposición
de moverse, pues algunos dorm1an ya el vergonzoso
sueño de la embriaguez.
¿Qué había pasado? Al llegar Rosa frente á J3¡, habitación donde dormía su niña, la pareció. demasiado vivo
el hilo de luz que salía por debajo de la pu_e(ta, y ate•
rrada sin saber por qué, la empujó con violencia.
¡Horror! la palmatoria dejada sobre una mesa de noche pot la impru.dente nodriza al marcharse para toma.r su puesto en el festín de los criados, se hallaba demasiado cerca.. de la cuna, y como la vela se había
consumido, las pavesas de ella prendieron en la colga•
dura de encaje, convirtiéndola en un haz de llamas. El
amoc de madre llevado hasta el delirio inspiró á Rosa
valor suficiente para correr y arrebatar del lecho ardiendo á la inocente criatura I medio asfixiada ya por el
humo: sólo después de tenerla entre sus brazos cruelmente lacerados, pudo romper el nudo que la estre•
éhaba la garganta, y lanzar las angustiosas voces de
¡fuego! que pu!::i.eron en a_larma la_ casa enter_a.
Durante media hora remó ternble confusión; afortu·
nadamente el celo de los servidores, excitado por el
temor de las reconvenciones que merecían, hizo prodigios y se pudieron atajar los daños del voraz elemento
que parecía querer acabar con la suntuosa morada.
Rosa fué conducida á sus habitaciones privada de sentido, pero sin haber soltado de sus brazos á la niña salvada milagrosamente.
.
La luz del nuevo día trajo la calma que todqs neces1·
taban: en gracia de su..compqrtamiento para apagar el
fuego, Urcell perdonó á los servidores el abuso de la
cena, pero despidió inmediatamente á lo~ que por su
estado no pudieron tomar parte en la peligrosa tarea.
El ver sonreir á la niña fué la medicina más eficaz para
la madre, que soportó heroicamente l~s grandes dolores producidos por las quemaduras sufndas. .
.
Cuando Luisa vino á visitarla, halló á Enrique Junto
al lecho de su esposa, entretenidos los dos en jugar con
la frágil criatura I á quien el valor de Rosa libró de una

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' -:'.•-;. \
16.- Vcatido para jovencltn
de 12 á 14 año,. Eapalda.
V i.AH 1.1. D!Dt'J O 15.
Expllc. Y pat., núm. VII, figs . 80 ci 81
dt la Hcfo,-8upl emento.

14.- Sombrero Torreli.

22.-Sallda de balta. Espalda.

'

23.- Sallda de ba:Je. Delantero.
V1\Ass. 11. DIBUJO :u.
Exp/ic. 11 ¡;at., núm. 111, figs. 22 ci 2f. de la
Ho/a-8uplu,ento.

VL\51. 1.1. DIBl.iJO 2~.

Cxpllc. 11 po.t., 111,

E•plic. !I

fir,s, 2l ci 24 de la Hoja-Suplemento.

12i1.- Sallda de baile y teatro.
pat., núm. VIII, figs • .f3 á ,(6 de la Hoja-Supt,mu,to,

17. - Ctraqueta para jo11aacitu
de 12 t 14- año,. Espalda.
V b .SE 1.1. l)IIICJO · 15.

E11plic.11 pat., nUM. VII, figs. 88 ci 12 tle la
Hoja-S11plemento .

15.-Veatlio parajovencltu de 12 á 14 años.
Delantero.
Vi.u.SS LOS DIBUJOS 16 Y 17
E~pllc, 11 pat., núm. VII, '(iga. 30 li 42 de la Ho/a.-8up/cmento.
0

19.-Vutldo para JOvenas de 14 á 16 aiioa.
Espalda.
ViAss. at. DIBUJO 20.
Expll c. y pat., mim. JI, firJ•• 11 á 21 d• la.

Hofa.-811ptem,.,to

20.- Veatldo parajóvenea de 14 i 16 añoa.
Delantero.
25.-Delantal de m•n•Je
Exp/Jc. 1 pat., IIÚM, l'I, figS, 26 ci 27 d, la Hoja-811pl1m,nto.

\'KA!II l.l. DIBUJO IQ.

EJtpllc, !I pa.t., nU.n. 11, fig1. 11 ci 21 d• la Hq/a-811ple•uto.

26.-Delantal para1pintar:6 de\anta(de menaje.
Expl/c, g pat., 11úin. X, jiga. U á 61

«e la Ho}a-Suplune.nto.

�82

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

Encerrada en su cuarto, esperaba impaciente el mo·
mento oportuno para presentarse en escena._
Entretanto, gracias á la habilidad culinaria de la ex•
perta cocinera, salía de la cocina un tufillo fan apetitoso, que perfumaba gratamente todas las dependencias
inmediatas, estimulando el apetito de los alegres mora•
dores del caserón.
Atraído por_ellos, recogió el buen clérigo su breviario, y fascinado po_r los insitantes olores, fuése, pasito á
paso, en busca de su origen de partida.
Apenas D. Jaime y sg -hijo se quedaron solos, anuncióle aquél que el motivo de haberle llamado con tanta
urgencia á su lado no era otro que el tener qu~ comunicarle una nueva sumamente trascendental, bien que,
dada su extrema gravedad, apenas si alcanzaba cómo
planteársela.
-¿Tan extraordinario es lo qu~ tiene usted que decirme?-le preguntó Ju\ián con recelosa inquietud.
-Precisamente extraordinariQ no, pero sorprendente
sí, como lo que más.
·
-Entonces, venga pronto esa nueva. Estoy ávido de
emociones fuertes. En el mar, ya se ve I todo sabe á .....
agua.
.
.
-Pues á vino va á saberte lo que vas á 0lr, y á vmo
malo, por añadidura¡ verás qué pronto se te sube á la
cabeza. Supongo que no habráS dado al olvido á tu priISABEL CHEIX.
ma Mercedes.
- Y supones bien. ¿ Dónde está Merceditas?
-Por ahí debe andar.
-¿Sigue bien?
JUGAR POR TABLA.
-Perfectamente: parece que no se encuentra del
todo mal en su nuevo estado.
-¿En su nuevo estado?-repitió Julián con verdadero estupor.
QUEL día amaneció para los aburridos mot,.."?..
radores del solar de los Vargas con sem-¿Te asombras? ¡Qué le vamos á hacer! En es~e viblante risueño y de alegre solemnidad.
llorrio, toditos sus vecinos vivimos hechos unos 1gnok
~
APena"s los primeros rayos del sol ilurantones, bien que felices en medio de nuestra primi·.
:"\ minaron el mterior de los vastos salones,
tiva sencillez. Aquí tus doctrinas fin de siglo, como decís
~
mostráronse éstos rientes y brillantes, y ahora, no harían prosélitos¡ difícilmente lograrías verlas
.,. tan remozados como alegre vejete que desimplantadas. Cuando dos muchachos se gustan y se
quieren, se casan, y asunto concluido. La solución tiene
...
cubriese ante sí la perspectiva de una segun).,.._ da y venturosa Juventud. En el ancho comedor
poco de nueva, pero hasta hoy nadie ha dado con otra
elbu/fei mostraba lujosa vajilla de plata, JJn tanto mejor.
oxiááda por el transcurso de los años, y cuya
- Y ¿quién es mi nuevo primo?-preguntó Julián,
opacidad contrastaba abiertamente con los reflejos.de
procurando disimular su disgusto.
iris que brotaban de las copas y botellas de cristal, dis-Ahí está el toque-repuso D. Jaime con enfática
afectación.
puestas en correcto orden de batalla. Espirales de aromáticas frutas adornaban esbeltos jla/eaux, saturando
-Será algún perdido-objetó con amarga ironía el
con su estimulante perfume las habitaciones contiguas
oficial.
- Cuidado con echarme motes - repuso entonces
al comedor.
.
La cocinera, cuchillo en ristre, y semejante á nuevo
Vargas con arrogante brío.-Tu nuevo priino soy yo.
ángel exterminador, penetró en los modestos y tranqui~
Hubo un instante de elocuente silencio, durante el
los dominios de h volatería, efectuando en ellos san~ cual tanto se demudó el rostro del oficial, que, lleno de
inquietud, se apresuró su padre á preguntarle:
grienta hecatombe.
~
-¿Te pones malo?
En los salones, los criados descubrían espejos y lám~
Julián movió negativamente la cabeza, abandonó repuas· desenfundaban los severos muebles, sencillos y
antíc~ados ya, pero de elegancia sumamente aristo- sueltamente su sitio, y, presa de horrible malestar, echó
á andar por la habitación.
crática · adornaban con vistosas flores los jarros y tibores · 'cambiaban muebles y cuadros de una parte á
-Parece que la noticia no ha sido muy de tu agraotra, Ydando rienda suelta á la curiosidad que les es- do-dijo entonces D. Jaime con afabilidad.
-Naturalmente, me desagrada en extremo su eleccocía, aquellos buenos fámulos comentaban á su manera
la inesperada vuelta del señorito. Porque, fuerza es
ción.
-¿Por qué?
consignarlo, aquel incesante movimiento, aquellos pre-Porque Mercedes es demasiado niña para un hom•
parativos excepcionales se llevaban á efecto para celebre de la edad de usted.
brar cumplidamente el regreso de Julián, hijo único de
D. Jaime, dueño y señ9r del noble solar.
-Esto no es ningún inconveniente, modestia aparte¡
A eso de las nueve de.la mañana, el párroco de la vilo que sólo patentiza es mi buen gusto. Además, que
lla penetraba en la casa, correspondiendo de esta suerte
no soy yo tan viejo¡ por fuera podrán asomar alg_unas
á la amable invitación de Vargas, de ir á pasar con él arrugas indiscretas¡ en cambio, por dentro está m1 cotodo .el día.
razón en plena juventud. Yo, bien lo sabes, destinaba á
Recibióle D. Jaime con bondadosa afectuosidad, y en Mercedes para esposa tuya, seguro de que ninguna otra
tarito que ambos se desayunaban en un cenador del jar- mujer reunía mejores condiciones para labrar tu felicidín, Mercedes, la sobrina de Vargas, se multiplicaba dad. Mil veces te aconsejé que atendieras á mis aspira~
dandO(órdene~ y disposiciones á los criados para que el cienes¡ sin embargo, súplicas y consejos se estrellaron
arreglo quedase terminado con la debida oportunidad.
de continuo contra el blindaje de tus elegantes teorías.
Cerciorada de que nada le quedaba que hacer, retiróse
A mis paternales observaciones contestabas siempre
a su tocador, dispuesta á derrochar todos los recursos con estudiadas evasivas, á mis autorizados consejos con
de su ingenio (que e~a. ";!UY delicado y_peregrino) para irónicos argumentos, y, finalmente, á mi irrevocable
convertirse en una d1vmidad. Se excedió un poco en la ulfimdlum con la más rotunda negativa. Entretanto, tu
química¡ pero ..... lo recordaba bien, á él le gustaban
prima había cumplido ya sus veinticinco 1 y esta persuamucho las mujeres embadurnadas con artístic;! habili- siva circunstancia me impuso el deber de preocuparme
dad, estimando el detalle como rasgo de soberana dis- seriamente por su porvenir. Una tarde regresábamos
tinción. Ciñóse- luego un elegantísimo traje de seda los dos de nuestra cotidiana excursión á la granja veverde mar, segura de que tenía que serle altamente cina, y hablando de los pájaros que charlan sus amores
simpático ese color. Se dejó el peinado un poco bajo:
allá arriba, y de las flores que enamoran á las maripoJulián tenía horror á las que solía llamar gorras de
sas, caimos en la cuenta de que también los dos algo
pelo, y persuadida de que su tocado resultaba correctí- nos podíamos decir. Consecuencia de aquella casual
simo, abrió el piano, y preludió algunas de las piezas conversación fué nuestra boda, que se efectuó á las dos
pr~dilectas de su primo; pero sus dedos, tan flexibles
semanas, uniéndonos para siempre en ese lazo indisosiempre, se negaban rebeldes á obedecerla. Lo que in- luble que las gentes sencillas llamamos santo, y que tú,
tentaba tocar no le resultaba; las melodías brotaban
acuérdate bien, en una de tus cartas me decías: e. La
obscuras y apagadas, como arrancadas á una caja inarpoesía y santidad de ese lazo que usted se empeña en
mónica. Persuadida de que estaba algo nerviosilla, dejó
considerar como origen de todas las prosperidades,
el piano y se puso á leer. Pero ¿qué era aquello, Dios dura menos que el reinado de la flor de qu.e nos habla
bendito! ¡ Cuánta sosería y cuánta sandez! ¡ Lo que se
el poeta¡ lo que sí nos demuestra una no interrumpida
escribe hoy! pensó¡ y cerró el libro para no quedarse
experiencia es que, apagadas las antorchas del himedormida. Abandonada la lectura, recurrió al recurso
neo, las sombras se obscurecen cada vez más, y que del
extremo de todo aquel que se aburre y se fastidia: pa- lazo apenas si queda más que el férreo eslabón de pesearse por la habitación.
•
sada cadena que aprisiona cruelmente á dos desgraciados.&gt; Como á hombre experimentado, quizás tus observaciones se apoyaban en un fondo de indiscutible razón;
éon puntualidad ordenancista, á la hora señalada enpero ello es, querido Julián, que hasta hoy no tengo de
qué ni por qué arrepentirme¡ si algo me impone y me
traba Julián en su casa, luciendo ufano su uniforme de
ocasiona ratos de melancolía, es la felicidad que á todas
teniente de navío.
horas disfruto.
Al verle aparecer, abrazóle su padre con viva efu.
sión · saludóle bondadosamente el clérigo; sus antiguos
Conoces ya el secreto que tanto me apuraba. reveservÍdores le prodigaron toda suerte de agasajos, y Lu- larte; supongo que no te pesará el que te lo haya. revelado.
ceró, un bravo terranova y el más antiguo guardián de
la casa, de un salto se le colgó en el cuello, demostrán-Al contrario si es usted feliz, ¿qué más puedo yo
dole. con ~xpresivas manifestaciones su fidelidad .Y. me- _ ambicionar ?-co¿testó vagamente el oficial, añadiendo
jor memoria.
luego:-¿ Dónde está mi madrastra? Ansío vivamente
Sólo Mercedes no salió á "Su encuentro.
saludarla.
muerte cruel; hablaron largo rato de todo lo acaecido,
y la Marque.sa del Pinar no pudo meno~ de asombrars.e
al escuchar la antipatía que su amiga mostraba á las diversiones que tanto le agradaban el día ~nterior¡ disp?níase ya á manifestárselo, cuando Urcell hubo de sahr,
y entonces su amiga se confió enteramente á ella, refiriendo completa la histqria de aquell~ noche tan fecunda en acontecimientos.
'
-Después de oirte-la dijo Luisa gravemente-no
me extraña la modificación que han sufrido tus gustos.
Pero por no ser aficionada 4, los placeres del mundo, no
vayas á caer en el i:;xtremo ·opuesto y llegues á hacerte
escéptica: verdad que. abunda más lo _malo que lo bueno¡
pero yo, que conozco la sociedad un poco más que tú,
,puedo afirmarte que ni todos los hombre!:¡ son como el
Barón de Tormoy, ni todas las mujeres cual la Cqndesa
de Rojas.
-Me. felicito por ello- repuso la joven con una
sonrisa hechicera ¡-pero no pienso estudiar más este
asunto, y como prueba, te digo que ya no tienes que
aguza,r el ingenio para convencerme de que· es preferible la calma del hogar al torbellino de la vida elegante.
Sí, hermana-añadió con una emoción que alteraba ligeramente su voz-el baile de la Embajada rusa será,
yo te lo juro,. mi 1í!limo baile.

~,~,._
1
&lt;/

•••

33

LA MODA ELl".'GA NTE, PERI ÓDICO DE CAS FAMILIAS.

-Motes, ni á mí ni á ella debes colgar;Jos. Tu prima..
es mi esposa, y madre, entiéndelo bien~ madre la debes.
llamar.

.~.

'

Sentados en la terraza, c~ya balaustrada tapiza frondosa madreselva, Julián y Mercedes con,templan silenciosos la bella perspectiva que se desarrolla á su vista.
Extiéndcnse ante ellos soberbios sotos, bosques dilatados y frondosos jardines; brisa sutil como enamorada
caricia de los vientQs silba e,ntre el espeso follaje de los.
árboles, arrancando á sus hojas notas misteriosas que
vibran como inspiradas y dulces melodías. Los pájaros.
que hienden los aires anegados por el vivo oleaje de luz
brillan como diminutas avecillas de cristal suspendidas
fantásticamente en el luminoso vacío, divisándose á lo
lejos cual flotante y opalina cinta el ~ar siempre agitado é inquieto, despidiendo de su movible y argentada
superficie reflejos deslumbradores y brillantes.
Pero como quiera que la bella perspectiva no fuese
suficiente para borrar del fondo de sus respectivos pensamientos las sombras que en ellos fluctuaban, l\fercedes, mujer al fin, decidió poner término á aquel violento silencio, y. dirigiéndose á su primo con gran in genuidad, le preguntó:
-¿Qué tal le ha ido á usted en ese viaje?
-¿Te obliga acaso tu nuevo estado á darme más respetuoso tratamiento? Sea , pero cuenta ~ue en ello note he de imitar.
-No, y pues que te disgusta, continuaré tuteándo te. Tú si que me deberías mayor respeto. Casi soy tu.
madre .... .
-Casi ..... pero no lo eres. No te creí tan olvidadiza.
-¿No? Pues, hijo, mi boda ha sido obra tuya.¿Quién
sino tú me ha casado?
-¿ Yo ó tus impaciencias? Pero ¡ qué remedio! ¡ Lo
hecho, hecho está! Dime, sin embargo-añadió Julián
fuertemente emocionado:-¿te has acordado de mí alguna vez?
-Más de una-contestó Mercedes deshojando una
madreselva.-A tí en cambio te fué muy fácil darme al
olvido: ¡ya se ve, cuando se navega! .....
-¡Oh, sí! cuando se navega son tantas las distracciones y sorpresas, que apenas si sabe ~no dónde está.
¡ Mar y cielo de continuo; de continuo cielo y mar! Dos.
abismos inmensos é· inabarcables invitándonos á monótono y triste ' soliloquio, alejando de nuestra memoria
el recuerdo de la tierra, comó de la mente del que ha
cegado la idea de la luz. Pero, así y todo, yo me acordaba de tí, quizá con más vehemencia é intensidad de lo
que por mi mal creía, ya que al verte de nuevo, y al
convencerme de que para siempre te he perdido, siento
algo como un desmoronamiento interno que sepulta
entre sus ruinas todos mis sueños de felicidad.
-¿Sabes, querido primo, que si tu padre te oyese se
felicitaría poco de tu regreso?
-Lo supongo; pero los recuerdos nacen con tal
vigor y fuerza en mi memoria, que temo enloquecer.
¡Todo, todo lo recuerdo ahora! Aquellas alegres tardes.
estivales que correteando como chicuelos alocados n&lt;&gt;
parábamos hasta perdernos en el corazón d~l. bosque;
nuestras excursiones á la playa y nuestras visitas á las.
quintas y granjas vecinas. ¿Te acuerdas de las batidas.
que dábamos al cerezo de la huerta grande?
-¡Cómo olvidarlo!
-Sube, sube, solías decirme tú; y yo subía, y en un
cerrar y abrir de ojos dejaba el árbol despojado de la
hermosa y regalada fruta.
-Como que toda iba á parar al fondo de mi som-.
brero que hacia las veces de cesta-repuso Mercedes.
-Si, por tí me subía¡ nada tan natural como mi agasajo-exclamó Julián besando apasionadamente á su
prima.
Levantóse resueltamente Mercedes, y el oficial se
arrojó á sus pies.
-Perdóname-le dijo¡-sé que mi amor es un crimen que aborrecen los hombres y maldice Dios, y sin
embargo te amo. Para poner á salvo nuestro deber,
pondré entre ambos una barrera infranqueable, embarcándome hoy mismo en el crucero que está alistado
para hacerse á la mar con rumbo á Fernando Póo: ya
jimás nos volveremos á ver.
En aquel instante D. Jaime y el cura penetraron en
la terraza.
-¡Bravo!-exclamó D. Jaime.-¿Apenas hace una
hora que estás entre nosotros, y ya andas de rodillas á
los pies de mi mujer? ¿ Qué significan tales devociones,
caballero oficial?·
t
-¡Perdón, padre mío!-gimió Julián lleno de rubor.
Volvióse entonces el de Vargas al sacerdote, el cual,
acosado sin duda por las exigencias de su estómago, no
se cansaba de consultar el reloj para contar los minutos
que podían faltar para llegar á la hora de comer, y golpeándole suavemente en el hombro con gran jovialidad,
le dijo :
-Señor cura, tengo el gusto de presentarle dos pri mos que vuestra reverencia cuidará de convertir en esposos. Vaya preparando la estola y los latines, pues
quiero que la ceremonia se celebre sin dilación.
-¿ Qué quiere decir esto?-preguntó lleno de asombro el oficial.
-Quiere decir-replicó su padre-que sin ser autor
me he visto precisado á forjar una comedia para obligarte á abrir tu corazón á la verdad.
-¡ Mercedes !-exclamó el oficial ebrio de \'entura.-Dime que no es esto un sueño, que no soy víctima
de fascinadora alucinación
Mercedes sonrió entre ruborosa y contenta, dejando
adivinar á su primo un mundo de dulces promesas, de
deslumbradora felicidad. Don Jaime en tanto aseguraba
á su hijo que todo estal;&gt;a dispuesto para la celeb,:ación
de la -ceremonia. ¿Verdad, señor cura?-dijo radiante
de contento.

t

Epernon y Conde de Valflor fué promovida a_l rango de
grari priora, cuyos deberes cumplió con fi~ehdad hasta
el fallecimiento de la abadesa Luisa Francisca de Montemar; y apenas llegó á Versalles, á la sazón cort.e de
Luis XV la noticia del triste suceso, las cuatro Pnnce•
sas de F;ancia I que guardaban recuerdos dulcísimos de
su virtuosa maestra, suplicaron al Rey su padre que la
nombrara abadesa de Fontevrault.
La primera parte ·de la profecía hec_ha por 1~ Setlora
Luisa Francisca de l\fontemar cumphóse al pie de la
letra: el 14 de Mayo de 1765 se recibió en la Real _Abadía, con grandes muestras de júbilo, c.:I nombramtent,?
de Julia Gilberta de Antín y de Montemar para suceder
en la silla abacial á aquella ilustre Sá'iora.
Comunicaron á la vez el nombramiento cu~tr~ cartas
LA ABADESA DE FONTEVRAULT.
de las agradecidas Princesas, una bula J?Ont1fic1a ~ un
(HISTORIA F.N SIETE JORNADAS.)
rescripto del Obispo de Orl~ans; y reun~do el cap1~ulo
en el amplio coro de la iglesia, la gran pnora, que e1ercía además el cargo de ca'ficiller, dió á la nueva aba•
24 DE ENERO DE 1742.
desa oficial posesión de la cruz, sede, sellos y celda
1
.._, ;.(y!'";,
.
abaciales.
_
y refiere una escritora de la época que las alumnas
~~ 75 1/.:...J ONTEVRAULT, la Real abadía, está de so•
de las clases de la abadía, y entre ellas las hijas de la
1, • Y, (0 lemne fiesta .
primera nobleza _de Frai:icia y España, vistiéronse de
'- ( :¡x ;G
Las catorce campanas de sus góticas
1 1 O 1 torres tocan á vuelta, girando en sus ejes pastorcillas y recitaron diálogos en verso en honor de
.
""'-'-"""'~") ~
de bronce; doradas carrozas de corte se la Señora.
y añade la misma escritora que c. gustó mucho a toda
detienen delante del ancho vestíbulo de
la puerta principal; fogosos ~orce les y ~!an- /a corle de Francia un AuJo sacramental de D. Pedro Calcas hacaneas, ricamente enJaezados, piafan derón de la Barca c. que ejecutaron con much~ aplomo&gt;
impacientes en el patio; muchedumbre innume- · las pensionistas españolas, y entre ellas :•la h1Ja ~e P&lt;:&gt;rq.:;·:'. rabie se agrupa en apretadas filas ante el severo tocarrero la sobrina del Duque de Osuna y la metecita
J edificio, para presenciar desde lejos la brillante del Cond~ de Valflor, hija del hermano mayor de la
abadesa&gt;,
fiesta.
Y mientras tanto muchos caballeros y damas de la
3 DE SEPTIEMBRE DE l 767.
,corte, éstas ricame~te ataviadas y aquéllos en traje .de
Dos años transcurrieron, y la nueva Abadesa los congala, rodean á la Seíiora Abadesa, á la soberana de cmcuenta y dos monasterios cistercienses, á la que, como sagró á defender con noble energía y palm? ~ p~lmo, en
la de Santa María la Real de las Huelgas, cerca de Bur- el palacio de Versalles, los derechos y .pnvdeg1os que
gos, y únicas en t_oda la .c~istiandad, extiende su pode- había jurado defender al tomar posesión de la sede
río y ejerce autondad civil sobre más de setenta pue- abacial.
Porque viento de reformas y trastornos sopla?a ya
blos feudatarios suyos desde el siglo xm.
¡ c'uán lejos aquellos días en que Alfonso Vlll de Cas- sobre Francia, y en todas las esferas. de la s~c1edad,
tiÍla y su mujer Leonor de Inglaterra fundaba!' el célebre hasta en el palacio de los Reyes, palpitaba la 1dea de
.
.
monasterio, del que fueron abadesas, sucediéndose por próximas y radicales innovaciones.
Noble-s y plebeyos persegu_ían á las comunidades reliespacio de cuatro siglos, reinas como D.ª Leonor de
Aragón y D.a Urraca de Portugal, y pri~cesa_s como giosas: los Duques de Chat11lon, los Co~des de MontD.ª Elvira de Navarra y O.a Ana de Austna, meta del soreau I cuyos antepa_sado_s colmaron de plad~sos dones
al monasterio y á la iglesia de Fontevrault, 1untábanse
emperador Carlos V! ¡ Cuán lejos a9uellos dí.as en que
el bienaventurado Roberto de Arbnsel escog1a en valle con los astutos aldeanos del país, para. ar:ancar uno. á
obscuro silvestre e un sitio rodeado de espinas para uno, jirón á jirón I los derechos de. la m~1gne abad1a,
mal defendida (abandonada ya, meJor dicho) por los
las esposas de Jesucristo•, y echaba los cimientos de la
mismos reyes.
.
.
abadía de Fontevrault!
y á pesar de todo, la valerosa J~lia Gilberta de Antm
A las chozas de ramaje, á las celdas abiertas en la
y de Montemar I después de dos anos de rudo c_ombate,
roca y defendidas por valla d~ punzantes abr?jos 1 han
regresó á su abadía tan triunfante como podia espe:sucedido magnífico monasteno y suntuosa 1gles1a i y
aquel luoar la selva de Fontevrault, es c. jardín de lirios
rarlo.
.
b ·¡¡ t
¡Ah! Las apariencias eran todav1a a1~o n ~n es: no
{dice un°cr¿nista del siglo xv1), d~mde las doncellas de
se habían desvanecido por completo a, empuje del hufamilias ilustres se consagran á D10s&gt;,
racán revolucionario, y toda la comarca celebró la vuelta
¡Oh, sí! Por las calles de flores y laureles del regio
monasterio han pasado también, como en las Huelgas, de la santa Abadesa.
Oid cómo describe aquella escritora los festejos de
egregias reinas y princesas de la sangre: Leonor de
Guiena y Ana de Bretaña, antes esposa de Carlos VHl entonces:
•• d
cLos oficiales de la Real abadía y Uf!ª. &lt;:om1llva .e
y de Luis Xll; Juana de Orleans, duquesa de Valois,
cuarenta
caballeros
de
la
comarca
se
dmg1er_on
el d1a
acompañada de su joven hijo, que ha?ía de ser 1 an&lt;.iando el tiempo, Francisco I de Francia, el vencido y anterior á la ciudad de Saumur, para pre.senc~ar el homenaje y los grandes ~on~res que deb1a tnbutar
prisionero en Pavía, el rival de Carlos I d~ España; la
bella Margarita de Navarra, esposa de Ennque IV, ~ la Senescal á la Sá'iora Juha Gil berta, como a?adesa pr!mada de cincuenta y dos conventos y autondad supredulce, gentil y desventur~da María Estuardo, de quten
escribía su abuela Antometa de Borbón al famoso Du- ma de setenta pueblos.
&gt;Los guardias del pre~ostazgo la acompañaban tamque de Guisa: c. Es la. má_s linda y la más buena de todas
bién, según su deber¡ uméronse á ellos doce arcabucelas mujeres que habéis visto.&gt;
..
ros y seis músicos, que tocaba:1 trom1:etas, flauta~ y
En aquel día de Ener~ de 1742 la n?blez11 el pueblo
se agrupaba1;1 en la igl~s1_a y en el atno ?e ~ ontevr~ult oboes· á la entrada de la población, el Senescal la d1nporque una Joven novicia (¡apenas tema diez y. s_tete gió u~a arenga, y la felicitó por el buen resultado de
años!) se presentaba en la reja del coro para. rec1b1r el sus gestiones en Versalles.
&gt;Continuó la comitiva hasta Fontevrault.
blanco velo de esposa de Jesús¡ y esa noyicia d~scen•
•Todos los criados de la abadía estaban en armas,
día de una familia reinante en el mundo anstocráhco de
Francia y de España, desde muchas generaciones ante• con casacas nuevas y sombreros galoneados de _oro, y al
riores, por su talento y su hermosura, más que por su frente de ellos se alzaba el estandarte de la Senora, llevado por el suizo de la iglesia y rodeado de otra com~
virtud.
. D
pañía de arcabuceros.
.
Julia Gilberta, hija de monseñor Luis Anhn, _ uque
,Cantóse el Je Dettm, y después hubo espléndido ban_de Epernon y Conde de yalflor, gr~nde de Espana por
el rey D. Felipe V, era meta de Lms XlV y de la [unes- quete de cincuenta y nueve cubiertos,_c_on cuatro servtc,:os muy escogidos y abundantes, y visita á los demás
tamente célebre Marquesa de Montespan, y sobnna de
_
Ja insigne Gabriela de R~chechouart .Y de Montemar, conventos de la población.
&gt;A las cinco y media de la ta:de, la Seno_ra entró por
también grande de Espana por el mismo rey D. Fela puerta principal del monasteno, acompaná:1dol11: hasta
lipe V.
·- ¡ f
el atrio los religiosos, las tropas y más. ~e diez mil pery al recibir el blanco velo con que la cmó a rente,
después de cortarla los dorados rizos_de su &lt;:abe llera, sonas¡ cuando su coche y los de su _com1ttva_atrave~aron
por los tres anchos patios, la. Se!tora se situó baJ? ~n
la virtuosa abadesa de Fontevrault, Senara Luisa Franrico palio de tisú de oro, sostenido por ocho religiocisca de Monte mar, díjola con dulzura, entre dos besos
sas, y entró en la iglesia; cantóse otra vez el Te .D_mni,
y dos lágrimas:
..
•
y en seguida entraron todos en la ~11:la de la comunidad,
-Tú serás mi sucesora, h1Ja m1a¡ pero ¡qué desgray la Se,'iora abrazó y besó á las religiosas, que entonces
ciada!
y la voz pública, circulando de boca e~ bo~a aquella eran ochenta y cuatro¡ por últi1!1o, después de esta
ceremonia /wnorable y onerosa ( dice con franqueza la
frase profética, empezó á designar á Juha Gilbert~ de
cronista), Ja Sáiora se retiró á la celda abacial para
Antín como heredera de la cruz y el báculo abaciales
descansar.&gt;
.
·de Fontevrault.
Añadiremos que el monasteno regaló ?~henta y cua14 DE )fAYO DE 1765.
tro trajes completos, uno por cada rehg1osa, á otros
tantos pobres de solemnidad, y éstos además fueron
Julia Gilberta de Antín, cumplid_o su noviciado de dos, obsequiados con suculenta comida.
.
años, pronunció los votos de castidad, pobreza y obee.Tan hermosos principios (concluye la cromsta) a~un:
diencia, ba'.jo clausura monac~l, hasta su muerte.
cian un porvenir glorioso, y tengo el deber de deJar a
Pocos meses más tarde, bnllan~o en. la 01:&gt;scura sole- los siglos futuros la relación de los altos hechos que
dad del claustro por su virtud, su mtehg~~c1a y su celo han de acontecer.&gt;
religioso, fué nombrada maestra de nov1c1as¡ y cuando
¡ Y acontecieron!
el rey Luis XV, á quien inspiraba más.confianza la .ª~aPero ¡ay! debía cumplirse esta s~gunda parte del pro·
día de Fontevrault, e el jardín de las cien ~ores cnsti?-- nóstico de la abadesa Luisa Francisca:
nas &gt;, que los sombríos bosquecillos de ~nanón, envió
-¡Serás desgraciada, hija mía!
a11i á sus cuatro hijas, sucesivamente, Juha fué la maesCoNDESA DE C.utPOBLANco.
tra de las jóvenes princesas.
.
. ..
(Concluinl..)
Pasaron siete años, y la humilde h11a del Duque de

-Ciertísimo-afirmó el interpelado;-todo lo hemos
-convenido de antemano, todo, hasta la hora de comer.
Esta llegó al fin, y el buen cura comió opí_paramentt:.
Don Jaime optó por lo liquido, y no hubo vmo que dejase de saborear. Los primos, en ca_'?bio, si 1:1º probaron
bocado, se miraron mucho, se d1Jeron mtl adorables
tonterías. Luego sí¡ según. charlaron al otro día los pájaros que anidaban en el ·'hueco de la ventana de su
&lt;:u uto, en cuanto se quedaron solos los dos primos, se
"Comieron á besos.
ANTONIA OPISSO.
'

~J

:I

AMOR DEL ALMA.
Una encendida rosa, fresca y pura,
Aquel ángel me dió,
y al dejarla en mis manos, estas frases
Me dijo á media voz;
e Mira esa flor: es símbolo del fuego
. De nuestro inmenso amor,
Y en el beso ainoroso que la he dado
Te expreso mi pasión.
No la profanes si á olvidar lle~ares
Que has jurado ante Dios
Amarme hasta lacmuerte, que en la rosa
Llevas mi corazón.
Consérvala tan sólo mientras haya
Cariño entre los dos,
Y arrójala muy lejos de tu lado
Si olvidas este amor.&gt;
Y los años pasaron ..... Murió Elena,
Pero guardo_la flor;
.
Que si viveñ las almas, habrá siempre
Cariño entre los dos.
.
L . BERNAL y PuGA.
Santander.

CORRESPONDENCIA PARTICULAR &lt;•i.
A V10LETA.-Las dos telas de que !Pe remite D?u:stras no son de última moda, pero puecle. usarlas ~m incurrir en ridículo; y los ~domos que meJor _les sientan
son: á la lisa, pasamane na mate, negra! y a la de r;;i.mos, encajes de Chantilly y algo de terc~opelo ntgro~
Para la época que quiere ~a~:r el t:a1e de boda las
telas más á propósito son la sic1hana, p1el de ~eda ó fa ya
buena, adornándolo con encajes y lazos de cmta de piel
de seda del núm. 5.
.
Respecto al abrigo aun no. puedo precisar 1? que se
estilará en la primavera próxima; pero ya pubhcaremos
los modelos con la anticipación debida.
Lo general es hacerse dos ó tres trajes de seda, y
otros tantos de lana¡ mas en esto n_a~a fijo puede decirse, porque dependerá de la posición social de los
contrayentes.
A UNA PENSATIVA.-Como complemento á la contesta•
ción que tuve el gusto de di:igirla en nuestro número
anterior, creo oportuno mamfestarla que para .adornar
las paredes del comedor lo más rico s.on los ~ap1ces con
escenas campestres de caza, etc.; y si se quiere menos
lujo, se ponen medallones de roble con grupos de aves,
y platos antiguos ó pintados.
.
Sobre la chimenea se coloca un reloJ de bronce I y á
los costados, grandes lámparas ó candelabros.
.
En las antesalas por regla general se ponen d1v~mes
cubiertos ·con telas orientales, porliers de la misma
clase de tela, y una ó dos mesitas, con platos de bronce
para tarjetas.
Á D.a M. DBL P. P.-El manto para luto riguroso se
hace de una tela llamada vuela, que tiene vara y media
de ancho y dos franjas en cada uno
sus borde~.
Dicho manto se lleva con un velo de granadina ?e
seda mate, y ·recogido con los brazos ro:mando pliegues, de modo que no cubra más que la cmtura.
Á D.a PrLAR P. DE R.-Sí; siguen llevándose los abrigos de felpa, y aun más los de astrakán, ó con adornos
de éste en mangas vueltas, etc.
Tal es lo más elegante, aunque ti~ne _la desven!aja,
para las gruesas, de abultar un poco; asi es que s1 no
quiere por eso la felpa ó el astrakán I puede hac~rsele
de paño, como el modelo 22 y 23 de nuestro numero
del 30 de Diciembre próximo pasado ..
SRA. D.ª D. V.-No es elegante para primera comunión el traje negro con velo blanco, p9rque á aquel acto
se debe ir toda de blanco, símbolo de la pureza que ha
de tener el alma en tan solemnes momentos.
Así, la aconsejo que se guíe por el grab~do 12 de
nuestro número del 14 de Marzo del pasado ano, que es
muy sencillo y elegante, ya que no pu_ede esperar á la
época en que acostumbramos á publicar nuevos modelos.
.
Sin embargo, estando de luto, puede esto servirle de
legitimo pretexto para que lleve el traje tal y como usted lo describe.
Á RosA TÉ.-No puede ser que esa señorita v~ya á la
iglesia como dice I pues tiene que ser_ todo el tra1&lt;: blan·
co, ó se hace indispensable la man hila negra, bien de
encaje ó de Chantilly, que es más ~e moda y elegante.
Estará mejor la colcha de encaJe con viso de oro
viejo, como la siller_ía.
..
Lea mi contestación A ttna recten Casada, en nuestro
número del 14 de Noviembre de 1890, y verá la manera
de arreglar un salón lujoso.
No me parece mal el traje de la Edad Media que ha.
elegido, y puede ponerle mangas de terci~pelo en un
color que vaya bien con el tornasol del vestido.
Puesto que no le parece á propósito el traje de
AdrianaAngot, puede copiar con el traje negro d~ raso
el disfraz de Estudian/a publicado en nuestro numero
del 14 del mes corriente.
AD.a MARTINA DE A.-Generalmente lleva las arras el
padre del novio, y constituyen, por l~ tanto, uno de los
primeros regalos que hace el esposo a su esposa.

ctr

(i) Exclusivamente serán oontestada.s en esta Owr-ts,Pondeit;cia Particu~ar
tas consultas que, versando sobre asuntos- propios de las. ~ones d~l penó•
dico. 1111 sirvan diriirimo~ lu 5en,of1UI; Suscritoras á las ed1emnefl di" .1ta10, Y por
ningún oonceplo lo serán las consultas que se bagan c:i cartas an6n11n.:i.s.

�LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

3!

1
'1

29 á 33,-Joyas de azabache.

•

36.-Traje de paseo. Espalda.
Vt,.s1. EL DIBUJO 35-

y pat:, núm. 1, ftgs, 1 a 10
de 1a ·Hoja"-$uplemento:, ..

fxp//~.
.. _,

J

•

•
•

•

'
35,-Traje de pauo. Delantero..
VEASJ: 1:1, DLBUJO 36.

Expllc. ll pat., núm. l,figs. 1 ci 10 de ta Ho/a-8upiem,nto.

37 Y38. -Tr~Je de convite.
Delantero y Espalda.
Hofa-Suplemento.

Expllcacfón en el anoel'lo de la

j

�LA MODA ELEGANTE, PERIODICO DE LAS FAMILIAS.
IXFORME PARISIENSE,

Á usA M,\DRB DE FAMIUA.-Para el traje gris y azul de
-su hija , el sombrero debe ser de fieltro gris con lazos
y plumas grises, pues de este modo hará más distin-

Fay, el célebre inventor de la l'ehLlina &lt;\ue lleva su nombre,
ha dotado de un poh·o de arroz especialísimo A las persona:.
elegantes.
Su manera de fabricarlo y el bismuto que le sir\'C de base le
dan una cualidad preciosa entre todas: hacerle adherente á la
piel, de modo que deja en el rostro un du'l.'d ligero, imperceptible, que parece el signo encantador de la juventud.
Y este tluvel no es como las ridículas manchas que aíean el
rostro, cuando se hace uso de otros polvos, sino impalpable y
suave cual el polen de una flor invisible que brotase en las me•
iillas de sus hermanas en belleza, las muJeres hermosas.
La l'elutina no se a1tera ni aun á través de los mares, y es
blanca, rosa y crema (matiz llamado Rackel); de modo que ~gún
el color del cutis, y su mayor ó menor brillo y transparencia, st:
escoge t'elutina de cualquiera de esos tres matices.
Vtlndese en caja blanca, roja y verde, y es preciso desconfiar
de las íalsificaciones y exigir en la caja el sello del inventor, sus
iniciales enlazadas y la dirección, 9, ru: d.! la Paix, París.

guido.
Para baile, las enaguas de nansouk, inundadas de en.cajes, son las que hacen mejor: se ponen hasta seis volantes guarnecidos de Valenciennes, verdadero ó imitación, y por detrás los volantes suben hasta más arriba
y van recogidos en una jareta con cabecilla, por donde
pasa una cinta de seda blanca, anudada.
El sombrero Cleopatra es de gran novedad, y se llama
así porque lleva un pájaro parecido al que forma parte
de las insignias de Cleopatra. Es de pasamanería de
oro, bordada de piedras de varios colores, y este pájaro,
.que forma el fondo del sombrero, reposa en un bullonado de terciopelo.
Es un sombrero lindísimo y muy nuevo.
Sobre el traje malva, amatista y heliotropo, las plumas verde obscuro son de mucho efecto y de perfecta
armonía.
Las plumas blancas y de colores claros, combinadas
con el traje, se llevan más que nunca en vestidos de
baile.

------

GARANTÍA.
Todo se ha imitai!o, la etiqueta, el titulo, el color, hasta ta
ícrma de este célebre producto; y á pesar de un proceso vida•
rioso, el público todavía corre el riesgo de ser engañado por las
apariencias.
Recordemos, por lo tanto, i nuestros lectores que el 0111,fll
t'tlra, cuyo perfume y finura no admiten comparación con otros
productos, y aun le desafían, debe estar ceñido por una cinta
m11arilla y rt&gt;j,1 y sellado con_ una medalla de oro ó plata, acuñada con el nombre de Jl Vulor Vafrú.-r, creador y único propietario de este cosmético sin .rival.
De venta en todas las buenas casas.

Á UNA BcRLONA.-Para animar un poco el vestido negro puede adornarlo con tul bordado de perlas de azabache, y el escote del cuerpo con pasamanería y encaje. Las mangas no deben pasar del codo, pues la
manga larga no hace bien con traje escotado.
Medias de seda negra.
En los cabellos, una floró un prendido de brillantes.
Los guantes deben ser de piel de Suecia, muy claros.
Las medias de seda ó borra se lavarán en agua de
salvado templada, y sin jabón.

•

ACEITE OPHYR, Olores superfinos.
P1r1 11 conUrt'ICldn 1 bellllll del Pelo

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Antlset,co,

s1,nq11t1 y conun11 11 Dentiaura

Á l\lARIPOSA.-Las señoritas no llevan alhajas de valor:
sólo les está permitido so rtijas sumamente sencillas, un
collar, medallón, una cruz con cadena de oro al cuello,
un brazalete porle-bon/Jeur 6 un arito liso. En ninguna
ocasión deben usar brillantes.
Para la loilelle de baile, color malva y adorno y ruclrt
de muselina de seda gris perla. La ruclie va adornada de
trecho en trecho con bouquets de
violetas ó con lazos de cintas color
malva.
ADELA P.
DEDICADO_;.

TOll•CO f S,/11a1ble

POLVO DENTIFRICO Sil" "la loto

(Croquis óel figur:111 iluminado, visto de espalda.)

de encaje, la cual da más elegancia al traje. Mangas de
seda fantasía, adornadas con un j'ocke}' muy largo de
seda azulada.

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apced•&lt;:• para el tocador y
para los banas. Hoaltlsaa~
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Quatre Septembre. París. ( Yta#St los

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lle la 1.•y 2.· edlclOn de llljo.

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[íla[®~~V[ íl ílaM~lf~á\@~

Alcala 23_ MADRID

~ ~ g fj,,~=~,k~ aJf-ck ~ff,,,,ÁL..,,,9a,Ud
~ ¿ o/'° :;uu1a,;,,,,/J;,,_¿¿,, ~ ~,.;,,

1. Traje de pa,iele color anle, bor·
dado de oro ó perlas negras, )' guarnecido de pluma ntgra. - Falda dra•
peada á la inglesa, con el delantero
adornado de perlas de azabache, lo
cual es sumamente nuevo. El borde
del delantero va guarnecido de plu•
ma negra, y la parte de detrás, plegada en abanico. Chaqueta ajustada,
con plastrón bordado de perlas, formando chaleco Luis XV; este chaleco se abrocha en medio, y los delanteros de la chaqueta cruzan por
encima, guarnecidos de pluma negra. Mangas muy amplias, adornadas
de bordados y de pluma. en la parte
inferior. Sombrero de fieltro, ador·
nado con una draperie de terciopelo,
y cubriendo el fondo dos maripo•as de azabache y un penacho de
plumas.
2. Traj'e de piel de seda gris, az_u•
lado y seda fantasía, con lunares rojos
,en forma dealmendras.-Este traje es
de forma Princesa. El delantero dra¡,eado en la parte superior se abro·
cha en el costado izquierdo bajo un
bies de seda, y la falda, en este mismo lado izquierdo, forma una especie de quilla que se destaca sobre la
seda fantasía. El cuerpo es liso por
detrás, y termina en dos aldetas cuadradas que caen sobre la falda plegada en abanico; por delante es drapeado, y se abre sobre un chale_co
de seda fantasía, terminado en cuello Médicis, dejando ver un plastrón
muy pequeño de la otra tela, que
puede reemplazarse por una cascada

PIUXCIP!A lt" L.\ CA,,ILL.\ :,,:(')l. 1 \' TliR)lUfA IN L.\ 240.

Los frecuentes abusos que vienen
cometiéndose por individuos que
falsamente se atribuyen el carácter
de representantes de esta Empresa
en las provincias, nos ponen en el
caso de recordar nuevamente: 1.0 ,
r¡ue 1U) respondemos mds que de aque•
/las suscn·cio1tes que se hayan forma•
/izado y satisfecho en nueslras ofi.cinas; 2.0, que el público debe acoger
con la mayor reserva las instancias
de personas que, á la sombra del
crédito de la Empresa, y atribuyéndose una representación que de ningún modo pueden justificar, abusan
de su buena fe, y 3.0 , que siendo en
gran número los libreros I impresores y duei'i.os de establecimientos
mercantiles que en todas las capitales y poblaciones importantes del
Reino reciben suscriciones á LA
MODA ELEGANTE y á LA !LUSTRACIÓN
EsPAMOLA y AMERICANA' correspondiendo con honradez á la confianza
que en ellos deposita el público I no
nos es posible estampar aquí una
lista tan numerosa, ni es tampoco
necesario¡ porque conocidos como
son en sus respectivas localidades
por el crédito que su comporta•
miento les haya granjeado, nada es
tan fácil, para las personas que
deseen suscribirse por medio de in~
termediarios I como asesorarse ;re·
rJiammle de la responsabilidad y garant{a que putd4 ofrecerles aquel d
quien eniregan su dinero.

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�36

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

NINON DE LENCLOS

Decís, Señora, que os faltan muchas cosas
para que volváis á ser

JOVEN Y . BELLA

Pues p~didlas á la Perfu11uria Exótica, rue du
,f, Stptem6re; 35;m París, y quedaréis satisfecha
y encantada del resultado. '

Su Bris'"tl~ótua, en agua 6 en crema, os hará

. Reíase de las arrugas, que no se atre~ieron nunca á señalarse en su epidermis, y se conserv(
Joven y bella hasta más allá de sus So anos, rJ&gt;mpiendo una vez y otra su acta de m.cimiento á J~
faz del tiempo, que en vano agitaba su guadaña delante de aquel rostro seductor sin poder morti- ·
ficarle.-E_ste secreto que la gran coqueta egoísta no quiso revelará ninguno de sus cor.temponi neos, ha s!do descubierto por. el doctor L~conte entre las hojas de un tomo de la Historia amoroso
de las Ca!,as, de Bussy-Rabutm, pertenecient~ á la biblioteca de Voltaire y actualmente propiedao
excl_usiva de la PerlHmería ll'h1on (.Afaison .Luonlt), 31, rue du 4 Septembre, 31, París.
D1cha casa entrega el secreto á sus elegantes clientes bajo el nombre de \ 'érflable Ea11 ,11•
1111100. y de D!ibe&amp; d4: llh~o_n, polvo_de arroz que Ninon de Lenclos llamaba ,la juventud en
una. CaJa~.-Es necesano ex1g1~ en la etlqu~ta el nombre y la dirección de la Casa, rara evitar lat
fals1fic!c.10nes.-La .faifumeru Mnon expide á todas partes su:; prospectos y rrecms corrientCl&gt;.
.Dtp~s1/os _m Madrid:_ Pauual, Artttf]l, 2; Arlaza, Alcalá, 2.J, pral., izq.; Agu:rrt y Moli1to, ptr•
fumer,a {!_ru,tlal, PrtcUJdos, I; Fedtru:o, G_ros,peifumería Ur,¡uiola, Afayor, r; Romero y Vicmlt,
f':_,fumena I,,%1.:sa, Carrera de San J'erommo, ..J, y eH Barcelona, Sra. Viuda de .La/011/ i /l1j1s . .1
11

•

.,.,¡,, •f~rrer

volverá la hermos·a edad de-diez y seis primaveras
y os defenderá .contra las arrugas; su polvo dt:
arroz Flor de Albérchigo dará á vuestro cutis una
blancura diáfana que evocará á las rosas desvanecidas de vuestro rostro; su Anti-Bolbos extirpará los puntos negros que brotan en la nariz,
sin dejar la menor huella de ninguno; su Sorcilium espesará, alargará y dará nue.vo color á
vuestras cejas y pestañas; su Pasta de los Prelados destruirá los sabañones y las grietas, y os de,
volverá Ja mano lisa y mórbida, con las vena~

CABELLOS
largQs y espesos, por acción del Extracto c apilar de 108 Benedlellno ■ del Monte Majella,
que destruye la caspa, detiene la caída de los ca.
bellos, les hace brotar con fortaleza y retarda su
decoloración. E. SENRT, Am.lINISTRADOR 35
rut dtt 4 &amp;¡,ttmón, Paris.-Depósito en B~rce!
lona, Sra. Viuda de Lafont é Hijos.

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llamada.

E(!RA_LGIAS, jaquecas, calamhrts tn tl a tOn,a¡;o,
k1stensm1J. todas las enfermedades nFrviosas st• calman
con las píldoras anlineunilgieas del Ot•. Cronicr.
3 francos ; París, farmacia , 23 , ruede la Monnaie.

PARA EL TOCADOR

Conserva constantemente la F!IJ!iSC'011.A de la
JVVEN'I'Vl) y preserva de la PES'I'E y del 00:t.E:1!,,A KOBl!O.

P.UUS

Tisis

4 ■■■

Partldpando de las propiedades del l'odo
y del ••erro, estas Plldoras convienen es-pectalmente en las enfermedades tan variadas que determina el gérmen escrotuloso

{tumore1,ob8truccione11 humore, /)"io,,etc.),

atecctones contra las cuales son impotentes
los simples ferruginosos; en la Olóro■b
(col&lt;we, J)áltd:o.s),Leuoorrea (Jtore1 lllQnca,),
la Ameaorrea tmen1truación nula d 4S1'cll),la Túu,
'.
En fin. orrecen a. los practtcos un agente
terapeuuco de los mas enérgicos para esUmular el organismo y modificar las conslltuctones llnfáttcas, déblles 6 debilitadas.
N. B. - El Iod.uro de bierro impuro 6 alterado es un medicamento infiél é irritante.
Como· t,rueba de pureza y autenticidad de
las verdaderas Pil4oraa de Blalloard,
eufJasenuestrosello d e ~
plata reactiva, nuestra
flrma adjunta y el sello

EXPOSICIÓN
de toda clase de muebles, Precios excepcionales.
PLAZA DE BILBAO, 6, BAJO DERECHA, IADRJO.

3ULU. DE ZDGASTI.

BRON~UlTIS

CRCNICAS, TOSES PERTINACE"S. CATARROS.

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:9u::mos.AYRt:5. Demarchi h••••).Jo;,; r i:: vJ01::0,La&amp; Cases. •11E!: 1co,l an Den Willgaert.

a """ a

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" t'f º
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e .-..1gaUi y 1111
v
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J pr,miadas tn nrias Exposiciones

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•ºº··"' ~1,Á- DEL Cu
~-~ ~\;,~
-----J&gt;✓,
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LAIT UUJ&gt;IIELJQtE -

LA LECHE ANTEFÉLICA.
pura o mezclada con agua, disipa

Anamia, Clorosis, Fiebres, Ma.les de Estómago, Convalecencia.s

reconstit~ye la sangre, repara las fuerzas, despierta el apetito, falicita la dige~tión,
conviene en una p¡¡.labra á todos los temperamentos débiles ó fatigados.
EL VINO DE BUGE4Ui&gt; SE HALLA EN LAS PRINCIPALES FARMACIAS.

BI VINAGRE Superior de Tocador fi!~;Eiii;:~ AGUA de BOTOT
Rei;en•ailoi todos los derechos Je propiedad arrfstic:i

r liter.iria,

La piel de zorto ha aumentado
mucho de precio en estos últimos
años, merced á la moda, que ha
adoptado el zorro azul y hasta el
negro ó blanco. El precio de estas
últimas pieles es todavía más su•
bido que el de la marta; pero no
hay nada más elegante que el zorro azul.
Las pieles de marmota, de oso,
de lince, de lobo, y sobre todo de
petit gris, son objeto de un co·
mercio muy importante. Sólo de
pet# gris se hace un tráfico anual
entre China y Europa de más de
quince millones de pieles.
Una de las pieles más de moda
en la actualidad, y también de las
más caras, es la nutria. Las señoras la emplean en la ornamentación de sus vestidos y confecciones de invierno. Los diamantes y las piedras de color, principalmente la turquesa y el zafiro,
se armonizan admirablemente
con esta piel, sirviendo de broches de abrigos, de botones de
casacas, etc. De este modo se
obtienen combinaciones de un
lujo y una elegancia incompa•
rabies.

CORSETERAS Dlt LA RllAL CASA

EL SOL DE INVIERNO

Cl:lra

Turo.-Re\'ista parisiense, por V. de Castclfido.-Exr,licaci6n de los graba.
dos.-La Abadesa de Fonte\·rault (conclusión), por la Condesa de Campoblanco.- El beso de hielo, por D.&amp; Salomé Nútlez y Topete.- Un misterio,
por D.• Inés B.-La Coqueta., poesía, por D. J. F. Sanmartín y Aguirre.Corrcspondencia particular, por D.• Adela P.
-Explicación del figurín ilumihado.-Ex•
plica.ción de los dibujos para borda.dos con•
tenidos en la Hoja-Suplemento.-Sueltos.Anuncios.
GRA8ADOS.- I. Sombrero de \'isita.-2. Lam•
brequin de chimenea 6 cortinaje -3 y 4. Dos
-eolchas de cuna 6 cubrepiés (croch~t).-5.
Matinü tle franda.-6. Adorno de corpino.
-7. Traje de convitc.-8y 9. Tnijc para leatro.-10. Abrigo escocés para nittas de 6 :i
8 an.os.-11. Corpii\o de franela.-12. Falda
de cheviota.-13. Falda de pano.- l .. y 1 5.
Sombrero para seMritas.-16 :i I8. Trajes
de máscaras para senoras y senoritas.-19.
Traje para senoras jó,•enes.-20 y 21 . Abri•
go para ninas de 10 á u aMs.-u y 23Abrigo para jovencitas de 13 á i S aflos.24 Chaqueta de ,·isita.-25 y 26. Vestido de
recibir.-27 y 28. Abrigo para niMs de S á
7 aflos.-29. Vestido Grunaway Fara ninas
de 4 á 6 atl.os.-30 y 31. Vestido para jóvenes de 14 al'los.-32 á 36. Trajes de ma=ras para ninas y 11,1nos.

PECAS, LENTEJAS, TEZ ASOLEA.DA
SARPULLIDOS, TEZ BARROSA
~
ARRUGAS PRECOCES
tJ&gt;.
~ o~
EFLORESCENCIAS
..,0,(, ~
19
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ROJECES
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C!Q.IJ
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único Dentffricoaprobadopor/a

ACADEMIA. de MEDICINA.
de P ARIS - Marca

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MADRID.- E51ablccimiei:¡to tipolitográfico •SUQeSOn:s de Rh·adencyias,
UQpre110r-ea de 1" llml

e--.

REVISTA PARISIENSE.
SUMARIO.
Un aftO excepcional para d comercio de picles.-lmportancia de este comerciu.-Las
_pieles más de moda.- La marta I el zt,rro
azul, la nutria.- Los mil.os i la moda del
día.- Mujercitas y hombrecitos.- Un modelo de traJe dd palmar.- L 'Obstadt , ca•
media en tres actos, por A\fon~o Daudet.TDtlttfts est:rcna.tlas.
0

El frío excepcional que ha se•
ñalado este invierno desde su
principio, ha favorecido, no sólo
á los patinadores, sino en mucha
mayor escala al comercio de pieles. ¿ Cómo luchar con semejante
temperatura sin envolverse en
pieles desde los pies á la cabeza 1
desde la piel del carnero, mejor
6 peor teñida, hasta la piel de nutria?
Sabido es que las pieles proceden1 en su gran mayoría, del Norte, donde cazan los animales de
manera que la piel quede intacta, procurando para ello herirlos
siempre en la cabeza. La marta
se cotiza como la reina de las
pieles, y su precio sirve de base
al de todas las demás. La marta
no tiene color uniforme, propia•
mente dicho, y varia desde el
negro al marrón claro, rojizo y
amarillento. Con todo, mientras
más obscura es, más se la estima
y mayor es su precio.
Algunos abrigos de marta cibelina valen hasta 100.000 fran•
cos. Adelina Patti usa en invierno
una pelliza de marta valorada en
más de 60.000 francos, la cual le
fué regalada en San Petersburgo
por los admiradores de ~u talen~
to, que la costearon por medio
de una suscrición.
La marta es la piel que se ofrece por regla general en las ca•
nastillas de bodas, y esta piel está

Año L-Núm. 4.

que fué muy admirado en el banquete dado por el Prehoy más de moda que nunca como adorno de vestidos.
sidente de la República en honor del Príncipe heredero
En efecto, nuestras elegantes vuelven á las costumbres
de las castellanas de la Edad Media, que adornaban el • y de la Princesa real de Dinamarca.
Las mejores pieles de marta proceden de Olkman y
delantero y la orla de sus vestidos con tiras de pieles.
de Oldam, y las ordinarias de Nerchinsk y de las islas
Así, Mme. Carnet llevaba un elegantísimo traje de terSaghallen. Evalúase en más de 50.000 pieles el prociopelo· color de rubí, guarnecido de marta cibelina,
ducto anual de la caza de marta
en Siberia. La causa del precio
considerable de un abrigo de esta
piel es que, siendo la marta tn
animal sumamente pequeño y
utilizándose sólo una parte de él,
hay que emplear á veces hasta
ochenta y cien pieles para un
ábrigó .

PERFUMISTAS EN PARIS

La.gene•
ralidad de
Jos polvos
dentifrt•AJUSTA COMO UN GUANTE.•
cos rayan
T~O~SON'S
Invent.tdo
hace
años
el
el
esmalte
Slt.VHITTl~Gde la den•
Corséfn.ja dt Salud, que ha
tadurayla.
dado tan buenos resultados,
sociedad
eleganteÁIJSDOSPALABR!S pueden hoy ofrecer los de
parisiense
:UARCA DE FÁBRICA,
c. Boaf.il.1114- l.
otros sistemas mas moderno emplea
para disminuir el VO·
hoy m.is
COBS:É lumen del cuerponos,
y
tener
mas
agilidad.
que
los
Pt1fuuó11 m la J1uhurn,
\--~:;;::_;
uos proCorsés para contrahechas, variedad en fa.
l1l los drtnlüs y duraálm .
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elegantes del mundo.
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Ytndidos ha~ta la fe-ch:
que, humedecida por el agua, forma un muclmlls r1c un millón pnr an,,.
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&lt;&gt;!:JIU l' MI.IH. US \lf.l&gt;AI.I.••
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Fabrican1es: W. S. TBOMSON &amp;. CO. , LTD, LONDCN.
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rosado natural a la salud, previniendo la caries.
ctone,, f)teazones, dandolc uu_atcrciopclaáo agradable. En cuanto á Jas mano;, les da
I
un calmante excelente en los dolores de ~
solldez y transparencia á las unas.
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dico, Madrid, calle de Alcalá, núm. 23Madrid: Romero Vicente.
Barcelona ; Conde P11ert.o y c1•.

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CRÓNICAS- NOVELAS, ETC., ETC.

SE PUBLICA EN LOS DIAS 6, 14, 22 Y 30 DE CADA MES
Administración; Alcal.fl, 23, Madrid.

aprobado por

CONSIDERABLE NÚMERO DE PATRONES

Déposito en todas la buenas Perfumerías

PARIS
tJnlco

ARTÍSTICOS FIGURINES ILUMINADOS -

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.......................

"J'i!t
.,
.': ;.
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!.-Sombrero de visita.

A muchas personas graves les
parece ridícula la manera como
hoy vestimos á los niños. Yo . no
soy de este parecer; primero,
porque es necesario que la moda
varíe, sin lo cual no tendría razón
de ser; y segundo, porque cuan•
do se trata de la turba infantil,
deben proscribirse las palabras
feo y ridículo; todo en estos seres
diminutos es lindo, gracioso, ele•
gante, hasta lo exagerado y estrambótico.
Es cierto que en la actualidad
los más preciosos bebes van ves•
tidos de largo como mujercitas,
y que al verlos por detrás con
sus vestidos largos, sus anchas
esclavinas y sus capelinas enormes, que les llegan hasta los hombros, se pregunta una si son niñas
ó son enanas; pero así y todo,
están siempre encantadores, y
tal vez más á causa de la singularidad de la vestimenta.

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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Bata para niños pequeños</name>
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