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120

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

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11

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11

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sobre el lmvorte ele 1a factura.
Las expediciones son hechas libres
&lt;le todos gastos hasta la población
habitada por el cliente y contra reembolso, os decir, á pagar contra. recibo
de la mercancía; los cllenles no tienen pués que molestarse en 10 má-;
mlnlmo para recibir nuestr:is remesas.
todas las formalidades ele aduana
habiendo sido cumplidas por nuestras
casas ele rcexpedlclon.

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los grabados.-Cr6nica de _Madrid,. por _el Marqué!' de_ Valle·
Alegre.- Libro de memonas (0011tinuac16n), por Flav10.- El
Stalu,t Matrr, poe~la, por D. Maria.no Ramal\o.-La ,·endedora
de palmas, por D.• Jo~efa Pujo\ ~e ~ollado.-Com:~pon~enc1a
Particular, por D.• Adela P.-Exphcac16n del figurín iluminado.
-Sueltos.-.Anuncios.
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GRABADOS, - l y 2. Traje de amaiona.-3 á 7. Camisas de dorrmr l' de
vtstir.-8. Ce~to de laltor.-9. Corsé pa,a amazona.-10. Pantal~m
del traje de amazona-11. Franja para cortinas_.-,: Y 13._ Lev11a
para niftas de 10 i 12 aflos.-_14 y 15. ~bngo pa1a n111as de
12 a!\os.-16 y 17. Traje para n1ftas de 9 a II arios.-.18 Y 1 9Trajc para ni!\as de 11 á 13 aftos,----:20. Delantal para ni!\as d~ 9
á 11 aflos.-21. Vestido de cachermr con bordados.-22. Vtst~do
de fara.-23. Paletó para niflOs de 7 á 9 ~nos.-24 y 25. Abngo
para ninas rie 11 á 13 aflos.-26 y 27. Abngo para. mflas de S á 7
al"los.-28. Galón bordado para trajes de niflos,-29. Vestido ae
oespón de lana y seda.-30. Ma~telct~_para seflor~s de ttlad.31 á 37. Trajes de baile, cercmorna, visita y recepc1én.

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criado calcula.dor.-Las distracciones de un carmcc:ro.-To1nado
de un álbum,

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Tiene por base _e l Vino de Málaga
de primera calidad ; es de un gusto

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VI NO

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BUGEAU D

·

· - ~-~ ARfs ha celebrado alegremente la mii
"' carime con más entusiasmo que el
~ enterrado Carnaval. Se ha bailado
~ , ; á g:ande orquesta y cenado en toda
. r--.
la !mea.
~
'
Entre los bailes más brillantes de
f "•· e; ese día merece citarse el dado por
'S!',
l\1. y Mdie. Cauvet, en la Escuela _Central, donde abundaban los lindos y lujosos
trajes. Describiré algunos de ellos.
Un vestido de damasco blanco, larg'! -y
ceñido como el de la reina en Ruy-Blas. Una tira
de marta cibelina ribeteaba la falda y el escote
del corpiño, y un galón ancho de oro bord~do de
'cuentas de muchos colores rodeaba la cintura,
terminando en dos caídas.
Dos vestidos de faya blanca, enteramente rectos, con volante de muselina de seda en ~1- borde
de la falda. Corpiño de talle redondo apns1onado
en un cinturón de cinta blanca. En torno del escote, un volante ancho, igual al de la falda, c:e
sobre lo alto del brazo como una manga.
t:" i
Otro vestido de faya color de ma_íz, ligerament~
plateado. Corpiño-coraza, guarnecido de un fichu
plano de punto de Venecia formando punta por
delante y en la espalda. Una especie de _:_orsellllo
sin hombreras. Para completar el corpm_o, unos
galones de oro fino, dispuestos muy hábi~mente.
Muchos otros trajes merecerían también ser
descritos; pero me limitaré á_ decir que la fiesta
era de las más espléndidas, sm_ que taltase nada
para aumentar su brillo: profusión de fl?res, buffet provisto con abundancia, cena m~g~ufica, todo
ello realzado por la amabilidad exquisita con que
los anfitriones hacían los honores de la fiesta.

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maravillosas tozJetles; confecciones, carricks y cha-

f.- Traje de amazona. Delantero.
Vt."'"-"SI'.: LO$ DllHIIOS 2 V 10.
Explic. y pat., núm. f, jigs. 1 á 10 de la Hoja-Suplemento

Núm. 11.

�123
123

LA MODA ELE$ANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

quetas cada día más lujosas, cada dla más ricamente
bordadas, y de colores claros por lo general. Muchas
chaquetas de terciopelo, enteramente guarnecidas d e
pasamanería de azabache. Pero en medio de todas estas preciosidades no encuentro nada que señalar hasta
ahora, nada verdaderamente típico. s~ siguen llevando
1as modas de invierno , mientras llega el mes de Abril,
en que el concurso hípico proporcione á nuestras elegantes la ocasión de lanzar las primeras modas de pri-

'I

.·

trás, con larga cola redonda. Los delanteros van abiertos como una levita, desde la costura del hombro hasta
abajo, sobre un peto y una falda de crespón de la China
color de rosa pálido. Este vestido va adornado en el
cuello, en la cintura y en el borde con tres galoncitos
satinados; pero lo más lindo y lo verdaderamente nuevo es una 'cinta brochada de flores, de 30 ,c entímetros
de ancho, estilo Luis XV, que va puesta ~n forma de
chaquetilla sobre el delantero, con sola~as Robespierre
en lo alto, -y sujeta en las costuras de debajo de los brazos. Esta cinta va dispuesta en rosáceas en las caderas
y termina en largas caídas á lo largo de la cola. El modelo que acabo de desqibir es de una elegancia y una
riqueza extraordinarias; pero puede ejecutarse también
con una cinta más sencilla sobre un vestido negro ó de
tela obscura, lo cual será tan lindo como nuevo, pues lo
qu e constituye su originalidadad es la cinta.

•••

' '•

En materia de sombreros, se descubren diariamente
nueva s maravillas. Aparte &lt;k: algunos sombreros redondos, que son mucho más pequeños que antes, no se
ven más que toque.r, lo mismo para los sencillos paseos á
pie , que de noche en el teatro: toques de
paño y de terciopelo color de clavel, de
hoja de rosa, verde almendra , y de todos
los cblores igualmente suaves. Se las guarnec e de plumas negras de azabache ó de
lofóforo. Un poco más pequeñas que las
que antes se llevaban, se las pone más inclinadas hacia delante.
Entre todas estas toques se distingue una
verdaderamente adorable, y á propósito
para teatro ( croquis núm. 3).
Va formada de una banda plegada de
encaje antiguo color de pan tostado, con
ala salpicada de cuentas de coral color de
rosa. Por detrás se ponen unos ramos de
jacintos del mismo color, que guarnecen
casi todo el fondo del sombrero.

d: ,'. '

'\~

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

.

'

'

Nú-ws. 1 y2,

mavera¡ de donde sacaremos , durante algunos días
documentos interesantes, aguardando el Barnizado y eÍ
Gran Premio , época en que las modas de verano se deciden definitivamente.

•••
Por el_ momento h_ablaré de alguno~ trajes de baile y
de convite que servir~'\ para las próximas recepciones
de Pascua. Describire U'l ):raje de convite ( croquis número 1) : fal~a d~ faya co?tir de albaricoque, guarnecida
en el borde mfenor de una tira de brochado del mismo
color, con un volantito de seda lisa y dos tiras de plumas negras. Cola latga de brochado, que forma en el
lado derecho un pamer muy corto , de donde sale un
cinturón de terciopelo color de albaricoque , que rodea
la cintura. Corpiño de faya abi erto en cuadro y guarnecido de un canesú de brochado. Mangas de codo de
tela brochada. Rodete Imperio, con bandeletas de ;zabache y pluma negra, puestas muy atrás.
El croquis núm. 2 representa un vestido de baile de
un gusto exquisito. Es de bengalina color de maíz, ri •
camente bordada de oro, formando una quilla
larga sobre el
delantero. Un
volante de crespón bordado del
mismo tono forma lambrequín
en la parte inferior de la falda,
sujeto de trecho
en trecho con
rosáceas de terIr.JI cio pelo negro.
Cola larga de
crespón de la
China, ribeteada
de tres cintas estrechas de tercio pe lo neero.
N úm. 3.
Corpiño de faya
bordada de oro,
abierto en cuadro por delante y por detrás. Tirantes de
terciopelo negro y mangas cortas bullonadas y bordadas
de oro. Un cinturón ancho de faya va dispuesto al sesgo
sobre el delantero del corpiño y sujeto en el lado izquierdo con una hebilla de oro. Mariposa de oro y piedras preciosas en lo alto de la cabeza.
Se han llevado mucho este invierno los vestidos de
baile guarnecidos de pieles ¡ pero en la época en que
entramos, la pluma reemplazará perfectamente Jas
pieles.
Como traje de recepción debo señalar uno que es de
género completamente nuevo:
• Vestido de raso gris plata, de forma Princesa por de-

Se ha elogiado en todos tiempos
la gracia de la parisiense, la elegancia de su apostura , el encanto particular que se desprende de su persona. En el día hay parisienses doquiera hay lujo y elegancia , en todas
partes donde llegan las creaciones
de la moda de París.
Los hábiles artistas de nuestra capital son los que forman la parisiense, y saben transplantar_esta flor encantadora á todos los puntos del
globo.
Mme. Léoty (plaza de la Madcleinc, núm. 8), con sus admirables corsés , figura en el número de tan maravillosos artistas.
No hay duda que la moda Se impone, no sólo al corte
de nuestros vestidos y á los colores que llevamos, sino
que modifica además, según su voluntad, el talle y todo
el aspecto de nuestra persona, siendo el corsé el que
más contribuye á modificar el talle. Por eso Mme. Léoty
se ha aplicado á confeccionar esos corsés ligeros y elegantes que no tien en rival en el mundo. Las que no se
han probado sus corsés, no podrán comprender nunca
la diferencia que existe entre ellos y los corsés ordinarios.

•••

El señor entra presuroso de la calle, y dice á su
criado:
-Pronto, Juan, enciende un buen fuego en la sala,
que aguardo visitas .....
Juan, después de haber reflexionado:
-Está bien, señorito; pero hágame el favor de decirme para cuántas personas quiere el fuego.

Una mamá. rueg:1 al carnicero que pese á su niño.
-Con mucho gusto- responde el carnicero.
Y después de haber hecho la cuenta, dice distraído:
-Pesa trece libras y media ..... con hueso.
De un álbum:
•Habita, si quieres, al lado de tu enemigo, pero siempre lejos de tu ami go íntimo.»
Parí! , 16 de !\!arto i.le 189 1.

\7. DE CA.STELFIDO,

EXPLICACIÓN DE LOS GRABA!lOS.
Traje de amazona.-Núms. 1 y 2.
Para la explicación y patrones, véase el núm. I, figuras 1 á 10 de la H ,1ja-SuJ/emmio.
Camisas de dormir y de vestir.-Nú.ms. 3 á 7.
Núms. 3 y 4.- Esta camisa se hace de batista, va
adornada con bordado y dispuesta en forma de canesú
puntiagudo por delante, hecho de plieguecitos de lencería y rodeado de un volante fruncido adornado con
un calado hecho á la mano. El centro de la espalda va
plegado, y el volante rodea la sisa. Lazo de cinta en el
cuello, el cual va plegado, así como la parte inferior de
la manga.
Núm. 5.-Esta camisa de dormir se hace de batista y
va. adornada con bordado. Sobre los delanteros, abiertos en punta y adornados con entredoses , van montados sobre el pecho dos bullonados con cabeza, y la
parte inferior va sujeta con plieguecitos de lencería.
Bordado en el escote y en la parte inferior de las
mangas.

Núm.r. 6 y 7.-Esta camisa de vestir se hace de . batista y va adornada con bordado y escotada en redondo.
El delantero va guarnecido de plicguecitos dispuestos
en cuadros y rodeados por un lado con un encaje y por
el otro lado con un calado. La manga es de encaje.
Cesto de labor.-Núm. 8.
La r,arte interior de este cesto, que es de mimbre
dorado, va cubierta en cada mitad con una guarnición
triangular de felpa color de rosa antiguo y con un pedazo de paño gris verde, recortado en curvas en el
lado al sesgo y dispuesto en un pliegue largo. Se borda
sobre el paño una rama al pasado con sedas de diferentes colores y se le pone sobre la felpa. El borde superior de estos pedazos va cubierto con un cordón grueso
de seda color de Msa antiguo, dispuesto en los ángulos
en una r-:rtsuia. La parte exterior del cesto va guarnecida de pedazos de raso plegado color de rosa antiguo,
cordones de seda del mismo color y pompones .

•

Corsé para amazona.-Núm. 9.

Para la explicación y patrones , véase el núm III, figuras 13 á 19 de la Hoja-Suplunmio.
Pantalón del traje de amazona.-Núm. 10.
Para la explicación y patrones, véase el núm. II, figuras II y 12 de la Hoj a-Suplemento.
Franja para cortlnas.-Núm. 11.
Se borda esta franja sobre cañamazo crema sin dividir, con sedas de diíerentes colores , al pasado entrelazado. Cada punto va hecho sobre 6 hebras de altura.
Se ejecuta el marco de los dibujos del medio y la hilera
lle dientes del centro de la franja con seda marrón
obscuro. Se llenan los dibujos en forma de cintas con
seda color de rosa antiguo de cinco matices. El dibujo
del medio en forma de varilla va hecho con seda bronceada de tres matices. Los dibujos en forma de hojas
van hechos con seda color de aceituna de cinco matices. El fondo va bordado con seda blanca. Las tiras van
bordadas por la parte exterior de la hilera de dientes
obscuros con seda color de rosa antiguo claro, y por la
parte interior, con seda color de aceituna claro de tres
matices.
Levita para niñas de IO á 12 años.-Núms. 12 y 13.
Esta levita se hace de paño be(re , va guarnecida de
un adorno ele azabache de pasamanería color de nutria
y de un punto de bordado de seda del mismo color.
Delanteros cruzados, con delantero recto que forma un
centro de delante ancho, estrechado en la cintura con
un grupo de fruncidos. Espalda. y lados de espalda de
levita ordinaria que forma el vuelo para dos encañonados. Cuello vuelto y solapas adornadas con un punto de
bordado. Un adorno de azabache fija el cruce en la cadera izquierda. Manga de codo, con cartera recorriendo
el cuello.
1 da necesaria: 3 metros de paño.
Abrigo para niñas de 12 años.-Núms. 14 y 15.
Espalda y delanteros rectos, de paño fieltro, plegados
y sujetos con un cinturón d e piel, cerrado con una hebilla de plata. Los lados no van plegados. Una tapa de
debajo abrochada cierra el centro de los delanteros
entre los pliegues. Canesú ribeteado de un flequito de
seda. Este canesú forma un pliegue encañonado en
medio de cada hombro, y se desprende del cuerpo del
abrigo, de modo que forme una especie de e'Sclavir\ita
cuadrada. Cuello alto enrollado, y manga ribeteada de
fleco .
Tela necesaria: 3 metros 25 centímetros de paño, de
un metro 20 centímetros de ancho.
Traje para niñas de 9 á II años.-Núms. 16 y 17.
Este traje se hace de sura!t de cuadros colo,; maíz y
azul antiguo y de lana azul. Falda plegada y chaleco
plegado en la cintura bajo una hebilla alta de acero.
Encaje en la abertura del chaleco. Levita de lana, abierta
en todas las costuras. Manga muy ancha de .suralt, puesto
al sesgo; en la parte inferior, banda plegada y estrechada por encima bajo una abrazadera. Cuello recto, y peto
que se abrocha en la izquierda, así como el chaleco plegado.
Traje para niñas de II á 13 años.-Núms. 18 y 19.
Este traje se hace de lana gris brochada de lunares
d e terciopelo color de nutria. Falda abierta sobre un
d elantal estrecho de terciopelo color de nutria. El corpiño va plegado en forma de abanico, cuyos pliegues
van alternados con otros de terciopelo ; el todo descansa
sobre un corpiño alto de terciopelo abrochado en la izquierda. Cinturón de terciopelo cerrado por detrás
bajo una rosácea. Manga doblada en dos pliegues sobre
sí misma; tres cintas de terciop elo adornan la parte inferior y van apuntados de botones de oro.

8.- Cuto de labor.

9, - Corsé para amazona.
Expflc. y pat., nüm. 111, jiga. 13 d 19 de la
Hoja-Suplemento.

2.- Espalda del traje de amazona.
\ '!.ASt. &amp;L DI BUJO l.

Explic. 11 pat ., núm. I, fi(/a . 1 á 10 d6 la
Hoja-Suplemento.

, Delantal para niñas de 9 á II años.-Núm. 20.
Se hace este delantal de satinete blanco y se le adorna con tiras bordadas y entredoses bordados de 3 i y
2 centímetros de ancho, por los cuales se pasa una cinta
azul de un centímetro de ancho, cuyos extremos se
anudan. En los dos lados del delantal se ponen unas
tiras bordadas y fruncidas.
Vestido de cachemir con bordados.-Núm. 21.

Para la explicación y patrones , véase el núm. VI, figuras 35 á 43 de la Hoja-Suplemento.
Vestido de faya.-Núm. 22.
Véase la explicación en el reverso de la Hoja-Suple~

1o.-Pantalón del traJe de amazona.
\'t.\S'l IL DIBl,;JO !.

mento.

Paletó para niños de 7 á 9 años.-Núm. 23.
Para la explicación y patrones, véase el núm. VID,
figs. 48 á 5 l de la Hoja-Supltm!nfo.

11,-FranJa para cortlnH,

Exp/lc. 11 pat., nUm. 11, fig a. 11 !J 12 de la
Hoja-Sup/6mento.

�124

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

125

·LA ·MODA ELEG.A:NTE, PERIODICO DE .LAS F:AMILJAi,.

1

11

Abrigo para niñas de II á 13 años.-Núms. 24 y 25.
Para la explicación y patrones, véase el núm. V, figuras 26 á 34 de la Hoja-Suplemento.
Abrigo para niñas de 5 á 7 años.-Núms. 26 y 27.
Para la explicación y patrones, véase el núm. IV, figuras 20 á 25 de la Hoja-Suplemento.
Galón bordado para trajes de nlños.-Núm. 28.
Se ejecuta este galón al punto de cruz, con lana ó algodón de color, sobre lanilla ó satinete de color claro.
Vestido de crespón de lana y seda.-Núm. 29.
Se hace este vestido de crespón de lana y seda gris
claro, y va adornado con bordados de seda del mismo
color 'y plata y cenefas de plumas estrechas color gris
claro, Se compone de falda y vestido de encima ó polonesa. La falda es de tafetán fuerte ó de faya, y va cubierta en el borde inferior de crespón. El vestido de
encima, cerrado al sesgo por delante, va adornado con
cenefas de plumas en el escote y en el borde de delante
de la derecha, que cruza por encima. Se le guarnece de
bordados y se le dispone en varios pliegues en la cintura. Por detrás se dispone el vestido, por debajo de la
cintura, en dos pliegues huecos. Cuello recto y mangas
de seda gris, hendidas por abajo y adornadas con encaje.

Manteleta para señoras de edad.-Núm. 30.
Para la explicación y patrones, véase el núm. VII,
figs. 44 á 47 de la Hoja-Suplemento.
Trajes de baile, ceremonia, visita y re:}epción.
Núms. 31 á 37.
Núm. 31. Vestid.o de baile para sdioras ;óvenes.-Este
vestido se hace de crespón color de rosa y va guarnecido
de encaje blanco y encaje de oro. Fondo de falda de tafetán y falda lisa de crespón con pliegues en la parte superior del delantero. Corpíño de crespón con aldetitas
rodeadas de un cordón de oro, que termina en los
lados del delantero. El corpiño se compone de espalda
y lados de espalda y delantero que forman al de tas, delanteros abiertos en forma de V, como la espalda, que
se cierran en el centro y van ajustados con pinzas y
guarnecidos de un fichú de encaje cerrado con un volante alto de encaje. Este volante se pliega en forma de
fichú sobre la espalda y sobre el delantero, y cae sobre
una manga corta y bullonada de crespón. Un delantero
de corselillo, que termina en la izquierda sobre un vo•
lante de encaje en forma de conchas, va añadido sobre
los primeros delanteros y guarnecido de un cordón de
bordado; se le pliega en la cintura y va terminado con
un delantero de cinturón plegado de encaje, que forma
una caída corta en la izquierda. Boa de encaje. Peinado
de estilo griego, con rostrillo formado por estrellas de
brillantes.
Tela necesaria: 5 metros de tafetán, y r 5 metros de
crespón.
•
Núm. 32. Vestido de baile para sáiori:tas.-Este vestido
se hace de crespón blanco y va guarnecido de cordones de margaritas blancas, encaje blanco y tul blanco
bordado de lunares de plata. Fondo de falda de tafetán
y falda de crespón con banda plegada en lo alto. Corpiño-corselillo de crespón, con un cordón de margaritas en la cintura 1 y aldetita redonda cerrada con un
volante fruncido de encaje. El corselillo se compone de
una espalda ajustada con delantero al sesgo, sin pinzas
y plegado en lo alto. Un volante doble de encaje adorna
la parte superior del corselillo, y un tirante doble cerrado con bandas plegadas de tul de lunares, plegado,
atraviesa los volantes de encaje y va remetido en el
corselillo. Collar de margaritas. El forro de los delanteros se_cierra ~n el ce?tro y va ajustado con pinzas¡ el
corsehllo se cierra baJo el brazo izquierdo. l\fanga corta
y bullonada, de tul, estrechada con un brazalete de
margaritas.-Abanico de gasa bordada con varillaje de
concha.
1 ela necesaria: 5 metros de tafetán i u metros de
crespón, y 3 metros de tul con lunares.
~úm. 33. 1raje par(!Jovencitasde IJ á 14 mios.-Vestido
Pn~cesa, de bengalma beige y paño verde tallo, guarnecido de botones de plata. Falda postiza de terciopelo
verde, añadido en el centro de detrás y de delante sobre un ~ondo de falda de tafetán verde. El vestido figura
una levita, y se compone de espalda, que va abierta en
el centro sobre la falda, lados de espalda que forman
el vuelo para la falda, y delantero izquierdo con pinza
de pecho y pinza que indica el lado del delantero,
cuyo delantero pasa bajo el delantero derecho, que for?1ª _un cruce sesgado y plegado en lo alto. Una pinza
tndtca el l~do del delantero derecho y una pinza de
pe~ho le aJusta. Unos botones fijan el cruce, que va
abierto sobre la falda, y una hebilla sujeta la banda plegada. En las caderas, aldetas plegadas y añadidas de
paño yerde. l\!anga alta de hombros, plegada en lo alto,
del mismo pano. Cuello Médicis de paño y delantero de
cuello alto de bengalina, guarnecido de cuentas verdes
montadas con cuentas de plata.-Sombrero negro de
paja de arroz ~uarnecido de plumas negras.
. 1ela necesaria: '.1- metros de tafetáni un metro 75 centimetros de terciopelo; 8 metros de bengalina y un
metro 20 centrímetros de paño.
'
N~m. 34. 1raje de recepción para se/loras jóvenes.Vestido de paño color de madera muy clara y faya azul
antiguo de SCvres, guarnecido de botones labrados de
oro. Fondo de falda de tafetán y lados de falda semi~arg_a , de faya. Delantero Princesa de paño pleg~do en
la cmtura, que se estrecha y va abrochado en la derecha sobre un lado de corpiño de faya. Lados de delante
de faya, que forman una aldetita recortada en forma de
almena; espalda lisa con centro de paño, y lados de
faya, que forman el vuelo para la falda. La parte inferior
del delantero va guarnecida de un bordado de oro y de

seda azul. ~uello alto igualmente bordado. Manga semilarga, se~upagoda, de paño, y parte inferior de manga
de fa.ya ªJustada. El forro de los delanteros se cierra en
el centro y va ajustado con pinzas.
1ela necesaria: 5 metros de tafetán·'4 metros 25 centímetros de paño, y 11 metros de fay~.
Núm. 35. Tra;e de visita.-Vestido de bengalina gris
acero, guarnecido de guipur negra y de terciopelo
también negro. Delantal de bengalina con pliegues en
lo alto, guarnecido de un volante ancho montado con
un entredós plegado formaüo por el volante. Parte de
detrás de falda ancha, terminada en un volante de en~
caje. Corpiño de puntas, con cinturón puntiagudo de
guipur. Volante muy an\ho de bengalina, añadido en el
borde del corpiño y terminado en un volante de guipur. El corpiño se compone de la espalda y lados de
espalda, lados de delante y delantero de una sola pieza,
estrechado en la cintura con un grupo de pliegues y
cerrado en la izquierda bajo el brazo. Canesú de terciopelo añadido sobre el corpiño, que figura sobre la espalda una punta rodeada de guipur y forma un cuadro
por delante; una guipur igual adorna el delantero del
canesú y termina una manga alta de hombros y plegada. Cuello alto de terciopelo. El forro de los delanteros
se cierra en el centro y va ajustado con pinzas.-Capota bordada de cuentas gruesas imitando piedras preciosas con turbante pequeño de terciopelo color musgo, que forma nn lazo orejas sobre ün cubrepeineta de
flores.
lela necesari·a: 19 metros de bengalina, y 80 centímetros de terciopelo.
Núm. 36. Vestüio de ceremonia.-Este vestido se hace
de faya color de amatista, y va guarnecido de pasamanerías de oro y negras con fleco de seda negra bordada
de cuentas de oro. Fondo de falda de tafetán y falda de
faya con delantal recto, terminado en una pasamanería
y un fleco. Corpiño de puntas con cinturón alto de pasamanería, que principia debajo de los brazos y va
abierto en forma de V y terminado en un fleco. El corpiño se compone de la espalda y lados de espalda, lados
de delante y delanteros que se cierran en el centro y
van plegados en la cintura. Cuello Médicis de pasamanería con una pasamanería estrecha que cae sobre e1
borde del delantero. Manga de pasamanería con cresta
de pasamanería que sube sobre el hombro.-Capota
de bordado de oro, con turbante de terciopelo color de
lirio. Por delante, pájaro de las Indias en forma de penacho.
Tela necesaria: 5 metros de tafetán, y 16 metros de
faya.
Núm. 37. Vestido de vist'ta para sdioras jóvenes y señoritas.-Este vestido se hace de cachemir color de hoja
de ~osa, y va guarneci~o de b~rdados de galón negro
lammado de plata. Hebilla de cmturón de plata antigua.
Fondo de falda de tafetán y falda de cachemir rodeada
de bordados de galón. Delantero plegado en lo alto.
Corpiño con aldetitas redondas, compuesto de espalda
y lados de espalda, lados de delante y delanteros escotados en forma de corselillo con pinzas. Camisolín de
seda del mismo color fruncido en el escote y remetido
en el corselillo. Cinturón alto y plegado de seda, que se
pone en_la derecha y va abrochado en la izquierda con
una hebilla. Manga alta de hombros. Cuello alto con rizado de encaje de plata que forma un cuellecito Médicis. Bordado de galón sobre las aldetas en la parte superior del corselillo, en las mangas y ~n el cuello alto.
El f&lt;;&gt;rr~ de los .del~nteros se cierra en el centro y el
camisohn en la 1zquierda.-Sombrero de encaje negro
y J?lata, con turbante de galón de plata, que se pone
baJo el ala. Penacho de plumas.
. 1 e/a neeesaria: 5 m.etros de tafetán¡ 6 metros 50 centtmetros de cachemtr, de un metro 20 centímetros y
un metro 25 centímetros de seda.
'

CRÓNICA DE MADRID.
SUMARIO,

En la Embajada francesa.-Representa.ción dramática y función ecuestre.. En otras partes.-Banquetes y fivt: o'clock.-En la Legación de PortugalEn la de los Estados Unidos.-En la de Alemania..-Bodas.-La del 1.º.de
Abril.-Las de otros días.-TEATROS: En el REAL, G/i Ugonotti.Ta11nliauur.-Dos fiascos.-En el EsPAROL, el beneficio de MaríaGuerrero.-Entrt do'ora y cuento.-Co~u:01A.-Nada nuevo.-PRJNCESA.-Beneficiode Maria. Tubau.-ZARZU&amp;LA.-La Choza dt:l diablo.-La Guerra y
Ruiz de Arana enfermos.

~r1~
!

~ji.~)

la recepción en el Real Palacio fué el
acontecimiento de la anterior quincena,
~ .lf la fiesta dada en la Embajada de Francia
•
~G.i)
ha sido el de la última.
'Y La amable, la bondadosa Mme. Camben
tan querida y tan respetada entre la gentr;
madrileña, había hecho las invitaciones, mar•
cando en ellas que la hora de comenzar sería
e las diez de la noche tres precises.
~-:
En consecuencia, desde muy temprano comenzaron á poblarse los salones de la calle de Olózaga de cuanto encierra la capital de bello, elegante é
ilustre.
Es imposible imaginar concurrencia más escogida:
figuraba entre ella lo que llaman los franceses le dessus
dupanier, lo que por acá llamamos c:la crema, ó la nata
y flor de la sociedad aristocrática &gt;.
Si fuese cronista de un periódico diario, publicaría
los nombres de las que llamaban la atención por sus enc~ntos ó sus galas; pero no dispongo de espacio sufic1~nte para detenerme en tales pormenores, y he de limitarme á lo dichq, no siéndome lícito añadir más.
1

'" i(.j

7-i:

•••

El programa del espectáculo era variado é interesante: constaba de un monólogo- Un 11to1uieur en kabit

noir-que dijo con inteligencia el Vizconde d'Arlot, secretario dé la Embajada i del vaudeville titulado Les meprises de Lambinet, y de una representación del Ci·rco
colosal, en la que tomaron parte algunos jóvenes muy
conocidos en el gran mundo.
El clou de la soirie fué, empero, el vaudevi1le, ejecutado á la perfección por las Condesas Wodzicka y de
Scláfani, Mme. Belle, los Condes Wienewski y Wodzicki
y M. Labrouche.
Las actrices compitieron en hermosura y en gracia, y
los actores se mostraron verdaderos artistas, siendo objeto de generales y brillantes ovaciones, así en la declamación como en el canto.
La parodia de los ejercicios ecuestres tuvo un defecto: el de su prolongación, aunque .todos, ecuyers como
clowns, estuvieron acertados y oportunos. Hagamos, sin
embargo, mención especial de D. Rodrigo Figueroa, el
más joven de los hijos de los Marqueses de Villamejor,
que hizo una bailarina deliciosa.

•••
La Cu~resma es de antigua fecha la época de las grandes comidas; pero en la que se halla á punto de terminar se ha banqueteado más que nunca.
Los Marqueses de la Puente y Sotomayor¡ el digno
Ministro de Portugal, Conde de Casii.1-Riveiro; M. Camben, embajador de Francia; Sir Ciare Ford, que ·10 es
de Inglaterra; el de Austria, Conde Dubski; el Barón
Stumm, de Alemania, y Mr. Grubb, representante de
los Estados Unidos, han congregado varias veces en
sus respectivos alojamientos gran número de damas dist~nguidas y de personajes políticos, de literatos y artistas.
En todas esas diferentes mesas se ha hecho tanto
gasto de ingenio como de Champagne, y luego se han
formado agradables tertulias, alguna vez amenizadas
con la música.
No menos han abundado también las recepciones
vespertinas, siendo las más notables las de la Condesa
de Casa-Valencia, los lunes; las de la Marquesa de Linares, los jueves; y las de la señora de Laiglesia, los
sábados.
En todas se ha puesto á prueba el deber religioso del
ayuno, porque se servían té, chocolate, sandwiclts y
golosinas, para aquellos á quienes no obliga atí,n ó no
obliga ya el precepto.
Pero con la llegada de la Pascua va á cambiar enteramente el cuadro. Desde fines de mes se suspenderán los
five o' clock, comenzando de nuevo las reuniones noc turnas y las sauteries.
¿Se realizarán todas las anunciadas ?-¿ Quien puede
saberlo? -Allá va la lista, por si acaso.
Coh'llón magnífico en casa de los Marqueses de Sierra.Bullones: se han hecho muchos preparativos, entre ellos
poner en comunicación dos portales para la mayor comodidad de entrada y salida de carruajes.
El baile del Conde Dubski, tantas veces dispuesto y
nunca realizado, aunque no por falta de voluntad del
hábil diplomático austriaco.
Otro en la Embajada de Inglaterra, del cual hará los
honores la bella Mistress Carneggie, esposa de uno de
los agregados.
Recepción de la Baronesa Stumm, Ja bella consorte
del enviado del emperador Guillermo III.
Sauterie en casa de los Marqueses de la Puente y Sotomayor.
El embajador de Italia, Marqués Maffei, es el único
que no sigue el impulso general ni las huellas de su antecesor el Conde Tornielli.

•••
Las bodas abundarán tanto como los saraos durante
la primavera.
El 1. 0 de Abril debe verificarse la de la linda señorita
D.a Irene Vaillant, hija de los Marqueses de Yarayabo,
con el Sr. D. José Semprún, hijo del Senador del Reino
de este apellido.
En la misma familia habrá algo después otros dos
sucesos semejantes: la bella señorita D.ª Luisa se unirá
al opulento capitalista Sr. Gayo, y otro hermano menor
á una preciosa señorita vallisoletana.
El Marqués de Velada y la señorita de Jaraba, hijcl de
otro riquísimo Senador, recibirán las bendiciones hacia
fines del mes, emprendiendo en seguida c:el viaje de
boda , ; la de la señorita D.a Matilde Iranzo, cuya mano
ha pedido-y obtenido-recientemente el Sr. D. Fran•
cisco Chavarri, no se eíectuará hasta el mes de Octubre, para que el simpático novio termine antes sus estudios de ingeniero agrónomo.

•••

¡Ay! El teatro Real va á cerrar sus puertas, faltando
á la corte así aquel punto de reunión, tan brillante, tan
animado, tan concurrido, que presta vida y carácter al
gran mundo.
Parece, empero, que al coliseo del paseo de Recole•
tos vendrá otra compañía de ópera italiana, que si es
buena, si es siquiera aceptable, atraerá concurrencia
al vasto recinto donde en años ya lejanos se citaba y se
reunía la ltiglt lije.
De todas maneras, las representaciones del teatro
del Príncipe Alfonso no pueden tener nunca la impor~
tancia ni el prestigio de las de la plaza de Oriente, y
éstas habrán concluido cuando vea la luz la presente
Crónica.
Las últimas no han sido, sin embargo, afortunadas.
Ni G!i Ugonotti, de Meyerbeer, ni el 1 annllauser, de
Wagner, han conseguido la aprobación de los oyentes,
aunque la claque se haya despachado á su gusto.
La Tetrazzini es una artista distinguida, mas sus

fuerzas no son suficientes para las obras de los dos
maestros alemanes.
En 1 annltauser ha estado más feliz que en Los Hugonotes; pues la parte de V~lentina de Saint ~ris ofrece
dificultades que no ha podido vencer, á pesar d~ que el
público, por las simpatías con qu~ ':uent_a entre él l_a
.Diva, no le haya demostrado su opm1ón smo con el silencio.
. . .
.
Lo propio puede aplicarse al tenor Lucig,:nam, qmen
reemplazó á su compañero Durot por la ca1da que sufrió éste.
No obstante, casi restablecido el a~tista fr~~c.és, cantó
las dos últimas noches con mejor éxito el dificil Y escabroso papel.
.
.
La Stalh, la Paccini y Battistini son los ún~cos dignos
de alabanza en el desempeño de sus respecttva.s partes,
lo cual es extensivo al excelente baritono citado en
tercer lugar, por el modo como ha cantado la suya en
Tannliauser.
.
La temporada del regio coliseo no h:. sido de las mejores, por lo incompleto ~e la compama, y por haber
carecido de cantantes emmentes.
Sólo la Sembrich y Cotogni. merecen el nombre de
tales, y figurar en uno de los primeros teat:os de Eur_opa por su historia, sus antecedente~ y su 1mportanc1a.
Es de esperar que el Conde de ~1chelena hará grandes esfuerzos para que en la pr~xima ven~a!l á la sala
de Ja plaza de Oriente las celebndades _art1sticas á que
tienen derecho los que pagan altos prec10s por las loca~
lidades.

•••

En el Español continúa su robusta y p~ó~pera existencia la comedia del Sr. Echegaray, as1st1~n?o á_ las
representaciones concurrencia num.erosa y d1stmgu1da.
María Guerrero, creyendo que mngun'.1- _otra o?ra le
proporcionaría mejores resultados, ,la ehg1ó el saba?o
último para su beneficio, el cual llevó á la calle del Pnncipe á cuantos rinden culto á las letras y al arte.
Para aumentar el interés del espectáculo~ el Sr. Echegaray escribió una composición poética tit~lad~. Entre
dolora y cuento, qu.e la joven y _graciosa actnz d1J? co~
expresión é intehgen~ia, y vahó al autor Y á su mtér
prete aplausos y ovaciones.
_ .
Por último, en La Casa de camp, _la senonta Guerr~ro
obtuvo un nuevo triunfo, desempenando f la perfección
los diferentes tipos que figuran en esta ~neza,. ~s~renada
entre nosotros por la inolvidable Carolm~ Civih, Y que
desde entonces ha quedado en el repertono.

LIBRO DE MEMORIAS.
(Continuación.)
1

o de Diciembre.

~~~%- º'I'.

hemos inaugurado el famoso curso de
hteratura francesa.
f,¡)
Mama tenia el propósito ~e acom~a?ar1
r
~G1 f1 me, aunque noera necesario que hic1e~a
~ (a.) mi presentación, pues de é~ta se babia
encargado. la excelente D.ª S1mona; pe.ro
se levantó por la mañana con una fuerte Ja~
queca, y marché al colegio en compañía de
¡
i aya 1JlÍSS Lucy.
.
{(_;o;
¡Adoro á miss Lucy! Es una alma tan cándida,
~ que cuando salgo de casa c&lt;;&gt;n ella es igual que
si saliera sola: me contesta s1 la pregunto, pero
ella jamás me pregunta nada.
.
Mamá había dispuesto que engancharan la berlina, y
en pocos minutos llegamos al select college: una ancha
puerta con mampara encarnada y tarjetón de bronce;
un po;tero de gran librea azul o~scuro, con galones
amarillos, como el lacayo del Nuncio¡ un~ antesala espaciosa y bien amueblada, con dos espeJOS de cuerpo
entero y dos grandes ventanas q_ue la inundan_ de luz.
Pasamos al primer salón, y alh estaba D.a Simona en
grave conversación c~:m una señora alta y gruesa, ves•
tida de negro, que reta.....
_
..
D.a Simona me presentó á aquella senora, diciendo
con su vocecilla chillona:
-¡La señora de Peredas, Julieta querida!
.
¡ Qué desilusión, Dios ~ío! Yo que la supom~, por
lo mismo que era desgraciada, muy delgada, baJa, pálida, con grandes ojos tristes; _y en vez de todo esto
encuentro una señora alta, rolhza y alegre .... .
Alegre, sí, porque reía de bu~na gana ..... ¡Ah! se me
olvidaba: y vestía un lindo traJe de faya color malva,
con adornos de terciopelo.
·
¿Cómo se consolarán tan pronto· las viudas? Porque
he sabido luego que el fugitivo marido de la Sra. Peredas murió en Nueva York .... .
-¿La señorita Julieta?-me preguntó, dándome la
mano.
Hice un esfuerzo para contestarla con ama b'J'd
i i ad , y

J~G

~

continuó:
.
-La clase no ha empezado todavía, señonta i pero
si quiere. usted pasar, cr~o que encontrará en ella varias niñas que ya conoce. '
.
Abrió la puerta de la clase, y me encontré efectiva:
•*•
mente en presencia de unas veinte muchachas d~ m1
El teatro de la Comedia no ha encontrado. todavía lo
edad y casi todas amigas mías, que estaban reumdas
que persigue desde el principio_:-una obra importante en
tres ó cuatro grupos, hablando con muchas exclaque haga memorable su campana actual.
maciones y francas risas.
Pero como ésta se prolongará hasta fin~s de Mayo, es
Juana me había guardado un puesto á su lado, y las
posible que alcance aquello por que suspira..
dos
empezamos á charlar alegremente: contáb~me que
La Duquesa de A/tora, después de una vida ef1mera,
Herminia se casaría muy pronto, porque ya tema encaraunque honrosa, ha desaparecido del cartel¡ Y Ramón
gados sus trajes de novia, y uno de ellos, el de lacere:
Rossell, para su beneficio, ha hecho uso de algunos de
monia, al más famoso modisto de París, cuand? el rel.oJ
esos recursos que él sabe siempre encontrar, y que le
dió las tres solemnes campanadas que parecian d_ecirproporcionan honra y provecho.
nos :-¿Olvidáis, niñas frívolas, que os reunís aquí p~ra
Quizás, cerrado el teatro Real, en la segunda temporada sea el del Sr. Mario lQ que [uer~ otras veces::el aprender literatura francesa, y no para hablar de traJes
boda?
local donde se citen á la par los mtehgentes Y la lttgli deSilencio
súbito, porque en aquel instante entraba el
life.
catedrático.....
.
Este no era un anciano respetable, ni tampoco un JO•••
ven barbilampiño: tendría unos treinta años.
María Tubau ha sido declarada Doctora en ambos dereEn voz baja me preguntó Juana:
chos por autoridades taleS como Zorrill~, Campoamor
-¿ Qué te parece?
y Cánovas del Castillo, entre otros, e~ virtud de docu- No me parece mal-la respondí.
.
.
mento que lleva sus firmas, y que se le entregó la noche
Pareció me en verdad buen mozo, delgado, simpático
de su beneficio en lujoso estuche.
.
La distinguida actriz ejecutó aquella noch_e La Dama á primera vista¡ pero ¡tenia unos oj?s !. .. :. Ojos a~ules,
serios, inteligentes, francos, que le1an .s m audacia en
de las Canielias, siendo objeto de demostraciones entusiastas y de valiosos regalos..
. nuestros pensamientos, y que fulguraban con hermoso
.
.
No sé si como empresana habrá saca~o prov~cho, entusiasmo cuando hablaba.
Ante todo, nos dirigió un breve discurso de ~1env~mpero es indudable que cual actriz ha obtemdo glona.
nida, muy lindo y también muy respetuosC!, predisponte~•
do nuestro ánimo en su favor, y en seguida ~os anun~ió
En la calle de Joveilanos ha resucitado la antigua, la su propósito de hacer objeto de sus conferencias los p~mcipales poetas contemporáne?s, no sólo franceses, smo
leiítima, la buena zarzuela.
Después de haber puesto en esc~na el Sr. Berges, también españoles, y de anahzar algunas de su~ obras,
para que, si la ocasión se nos pres~n~aba, pudi~ramos
empresario y tenor á la par, las meJ~res obras_ del rehablar de ellos con verdadero conocimiento de c.ausa.
pertorio, ha estrenado La Choza. del d,ablo, c:Jeb1da. á la
Y entró después en el fondo de su conferencia, con
colaboración de D. Ramón Ramirez y del maestro Fervoz de hermoso timbre, clara, vibrante, que cautivó
nández Caballero.
por completo mi atención sin dejarla divagar de una
El éxito de la nueva obra ha sido completo: el libro
ha agradado casi tanto como la música, y la interpreta- idea á otra.
1
¡Es asombroso! ¡qué pronto se pasó.la.hora.Afirmo
ción fué digna de lo demás.
.
Es de celebrar el resultado, tanto por la _c osa en si, que me sentí molestada cuando el reloJ dtó la~ cuatr&lt;:&gt;,
como por si puede contribuir á desterrar el género bas- creyendo yo que todavía no eran las tres y cmco mitardo implantado en otras partes, con ofensa del buen nutos.
. .
Para empezar, }:&gt;esquejó admirable~ente 1as prmcigusto, de la moral y del arte .
Otro indicio existe de que se acerca la época de las
pales obras de Chateaubriand, Lamartme y Alfredo de
rehabilitaciones, y es que el antiguo Salón E_:slava, pro~- Musset.
.
cribiendo el género á que ha debido su tnste celebnSí, papá mío: también las de Alfredo d~ ~usset, ese
dad ha rebuscado en el repertorio antiguo obras como
poeta de quien ha dicho un profundo cnttco (no reLos'Novios de Teruel, El 7oven 1elémaco y Francfr~do,
cuerdo su nombre) que sus versos e: sólo se deben leer
en que se provocan la risa y el ~:men humor del pu?hco, por la noche cuando los niños estan acostados ..... ,
sin ofensa de las costumbres nt de otras cosas dignas
·1Bah! Los hombres como D. Ricardo, que tienen ojos
siempre de respeto y d~ consid~~ación.
de azul obscuro, casi negro, ~on muy originales, y tamTerminaré con una tnste noticia: la de las graves en- bién muy raros¡ apenas he visto otro al volver á casa,
fermedades que padecen la excelente característica se- á r,ie, con miss Lucy.
.
ñora Guerra y el notable actor Ruiz de Aran~ ..
Preguntaré á mi amiga Juana s1 conoce algunos más .....
No abundan tanto los artistas de sus condiciones que
no haya motivo para deplorar que puedan desaparecer
del mundo de los vivos dos que, en su género, han ob5 de Diciembre.
tenido justa fama, y cuya muerte se haría muy sensible,
Hoy
son
los
días
de
mamá.
no sólo por sus cualidades privadas, sino por su releLa .Baronesa de Va\leza ha venido de visita, con sus
vante mérito y dotes singulares.
dos hijas Luisa y Clara, ,amigas y condiscípul.as mías, y
EL MARQUÉS DE VALLE-ALEGRE,
la conversación ha reca1do sobre nuestra-primera conferencia.
i8 de Marzo de 1891.

•••

Mamá preguntó á la Baronesa, porque yo no 1a había
dicho nada.
.
-Esta niña-añadió mamá-que tanto se mcomodó
al principio con el curso d·e literatura francesa, par_ece
que está ahora tan contenta por ha~erle e.mprendido,
que no quiere referir d~ una vez la lmJ?resión que ha
experimentado en la pnmera conferencia..
.
Y la Baronesa 1 al oir estas frases, me miró sonnendo
de ~n modo tan particular.....
.
.
La señora Baronesa es fría, burlona y &lt;_1gresiv:a. siempre ..... pero ¿ por qué entonces me pareció fastidiosa y
antipática?
.
.
Dijo á mamá que conocía mucho á m1 profesor D. Ricardo.
d
á t ·
-Pertenece-añadió con voz acomI?~sa a- ~milia rica y honradísima, una de esas fam1ha~ á. la antigua
que existen aún en el corazón de las provmc1as, y que
parecen como. extravia?a~ cuando se encuentran en medio del torbellino madnleno .....
Repito la frase de la Baronesa, porque lo que es yo
nunca podré hacer frases por el e_stilo.
.
El padre de D. Ricardo es méd~co, aunq~e n? eJerce,
y miembro de no sé _cu_ánta_s sociedades -:1entificas, y
de varias ordenes d1stmgu1das de Espana y del extranjero.
.
-¡Un sabio!-dijo con énfasis la Baronesa-¡Una
lumbrera de nuestra época!
.
· A la buena señora le da por las frases altisonantes.1
Es viudo, y tiene tres hijos: el mayor, Juan, es también médico, y médico muy en moda, y e~tá ~~sado
con una mujer ·encantadora, no. bella, pero si espmtual,
y que viste con mucha elegancia ..
El segundo hijo es nuestro D. Ricardo, abogado, filó•
sofo y literato eminente.
.
-Ha escrito-continuó la Baronesa-vanas obras,
excelentes artículos en La Ilustración Espatiola y Amerz·cana ..... y algunas novelas que no deben leer las señoritas .... .
y esta,, última frase fué dicha por la Baronesa con
cierta sonrisa de misterio .....
Pero ¡ eso me asombra! ¡él, que parece tan formal,
tan serio, tan bueno!
¡Dios mío! ¿habrá dicho la Baronesa alguna necedad
insigne, como tiene por cost?.mbre?
.
El tercer hijo se llama Em1ho, y ha sahd_o d~ la Academia Militar de Toledo hace cuatro ó seis anos: hoy
es ayudante de un gen~rat,-y ~spera que pronto ascenderá á capitán, á comandante, á coronel... .. ¡ porque es
joven de mucho mérito!
'
No sé por qué, al oirla elogiar las bri_llantes cualidades
de ese joven oficial, he sospechado si la_.Baroll:esa ~eseará vivamente que haga la corte á SU: h11a y m1 amiga
y condiscípula Luisa, que adora los umforme~.....
¡Ah! no puedo olvidar que D. Ricardo escnbe novelas e: que no deben leer las muchachas,.
Pero ¿cómo ha de ser eso, cómo, si en las conferencias nos mira con el mayor respeto?
Me parece que ya estimo bastante menos á ese procaz literato y profesor hipócrita.

•
••

9 de DLiembre.

¡ Ya puedo decir que he hecho mi entrada en el mundo,
y una entrada solemne!
Ayer, fiest~ de _la Inmac17l~da Concepción, se tomaron
los dichos m1 amiga Hermima y su futuro esposo Carlos.
Espero que será feliz mi cariñosa amiga, y lo esperaría igualmente aunque no la debiera el feliz suceso de
haber ascendido con ocasión de su boda á la categoría de señorita .....
¡Ah! ¡qué difícil ha sido obtener el consentimiento
de mamá!
Me repetía sin cesar su fórmula sacramental: e:¡ Eres
muy niña todavía!, pero yo aparentaba entonces dolorosa expresión de víctima, sobre todo si estaba delante
mi papá, y acabó por decirme:
-Bueno¡ ya que tanto 1? deseas, irás ~ la boda de
Herminia¡ pero ten entendido que la reumón será poco
alegre, porque Carlos está de luto por su madre ..... No
se bailará.
Me han hecho un traje precioso, un encanto, y al verme anoche con mi primer corpiño de baile, un poco escotado y medio oculto el escote bajo un fouillis de
crespón _color de cielo, con cinta lisa ~n. mis cabell(?s
peinados á la _griega, con dos_ perlas d1mmutas en ~1s
orejas y un anto de oro en mi brazo derecho, parecta•
me que yo no era Ju)ieta, la m!sma Julieta del d1a an.terior sino una apanc1ón maravillosa, una hada, la remecita de Afab, como algunas veces me nombra mi buen
papá.
Y tenía anhelo de decirme:
-¡Oh! ¡qué hermosa soy! ¡Y qué feliz por ser her•
mosa!
Pero no me dije esto, por no parecerme ridícula y
tonta ..... Sólo que no pude vencer mi deseo de mirarme
en el espejo cien veces seguidas, y aun creo que me
dirigí sonrisas y besos .....
Si ese detestable D. Ricardo me hubiese visto así,. en
mi ambiente de cielo azul, tal vez habría comprendido
que no soy una ~olegiala; pe~o no estaba en aqu.ella
reunión casi nupcial, y fué lástima, porque me hubiera
divertido mucho con su presencia.
.
Mi doncella Carolina, que me ayudaba á vestir, preguntóme sonriente:
-¿Está satisfecha la señorita?
¡Que si yo estaba satisfecha! ¡qué pregunta!
-Sí-la contesté lacónicamente.
y no dije más, por temor d~ decir demas~ado; mas al
cabo de un minuto no pude menos de añadir: .
.
-¿E"s que hace alg~na -arruga_el cuerpo del vestido~
¡Yo sabía lo contrario! No hacia arrugas el cuerpo, m

�127

LA M()DA ELEGANTE, PERIÓDlCO DE LAS FAMILIAS.

LA MODA ELEG ANTE , PE RIÓDIC O D E LAS F A MILIAS.

126

27,- Abrigo para niños de 5 á 7 año s.
Es palda.
VF.,181 1:L DIB UJO l 6 .

Explic. y pat., núm. IV, figs. 20 á 25
de la Hoja -Suplemento.

25.- Abri110 para niñas
de 11 á 13 años. Espalda.
VhsE l!:L DIBUJO 14.

Expfic. y pat., nUm. V, figs. 26 á 34
de la Hoja - Suplemento.

12 y 13.- Levita para niñas de 10 á 12 año a.
Espalda y delantero.

16 y 17.- Traje para niñas de 9 á 11 añ os.
Delantero y espalda.

18 y 19.-Traje para niñas de 11 á 13 años.
Espalda y delant ero.

14 y 15.- Abrigo para niñas de 12 años.
Delante ro y e spald r .

28.- Gah:in bordado para trajea de niños.

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- niiP 4e 11 á 13 años .

24.-Abr1go P• , ..
Delantert23.-Pal etó para niño s de 7 á 9 años.
Exp/ic. !I pat., núm. VIII, jigs. 48 d 57 de l a

2 1.- Vestido de cachemi r con bo rdados.
Explfc. y pat., núm. Vf, jigs. 35 ci 43 de la Hoja-Suplemento.

22.- Vestido de faya.
Explicación en el reuerso de la Hoja- Suplemento

Hoja-Suplemento

.

V b St. JLDilll:"1025
at ,.,;111• figs.

Vbs1t IL ll!BUJO :7.

26

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dela

r,

1

26.- Abrigo para niñas de 5 á 7 años.
Dela ntero.

a 34

Exp/ic. y pat., núm. IV, figs. 20 á 25 de la
Hoja-Suplemento

30.- Manteleta para señora de edad.
29.- Veatido de cres pón de lana y seda.

Exp flc. y pat. , núm. VII, figs. 44 á 47 de la Hoja- Suplemento.

�128

el talle ni las mangas· pero la dirigí aquella pregunta
para q~e la doncella m~ regalara el oído .....
-¿Arrugas? ¡Oh, señorita! Est~ c_orpiño hace á la
señorita un talle de ninfa. ¡ La senonta está encantadora!
No sé lo que habría contestado á mi ~oncella, par~
darla gracias por sus afables P_alab~as, s1 entonces m1
mamá no hubiese entrado en m1 gabinete.
Dirigióme una mirada de inspección, y me dijo, besándome en la frente:
- He aquí una cabecita que tien~ mucha graci_a y
también mucha coquetería ..... Más vahera que estuviese
descansando en las almohadas .....
¡ Cómo indagan las mamás con una sola mirada hasta
los más secretos pensamientos de sus hijas!
Papá declara que la soirée ha sido muy bella y muy
fastidiosa; mamá dice que sobraron allí muc?~chas tontas y gomosos estúpidos; yo la encontré dehc1osa.
Los señores de la casa nos recibieron á la puerta del
primer salón, y cambiamos los saludos, las presentaciones y los cumplidos de rigor, y Herminia ~staba radiante de alegría I siempre al lado de su novio, que la
miraba á veces con tanta fijeza .....
Había allí muchos militares, todos con brillantes uniformes, y se ocupaban tn hacer visitas al comedor más
que en animar la reunión; los hombres civiles, muy empaquetados en frac negro y alto cuello blanco, les imitaban, por supuesto¡ los papás hablaban en voz baja,
entre vagas sonrisas y miradas lánguidas, llenas de sueño; las muchachas estábamos bien despiertas, hablábamos y reíamos, y á veces recibíamos curiosas felicitaciones de algún alférez ó de algún abogado sin pleitos.
Un joven de la última promoción de la Academia Militar de Toledo acercóse á mí, y me dijo con acento de
mucha convicción que envidiaba la suerte de su capitán Carlos, el futuro esposo de Herminia¡ acabando por
preguntarme si me agradaría vivir en una capital de
provincia, en Cuenca, por ejemplo, donde él está de
guarnición, más que en Madrid .....
Y como yo le respondiese firmemente: «No &gt;, retiróse
de mi lado.
¡Qué lástima, repito, que D. Ricardo no haya estado
en la soire'e!
FLAVIO.

(Continuará.)

EL STABAT MATER 1,J.
(Á

t

:MI SOBRINO

D,

BENJAMÍM BLANCO.)

«Estaba en honda agonía
Al pie de la cruz, llorosa,
La madre Virgen María,
Y de la cruz afrentosa
El Hijo muerto pendía.»
Gemía su alma doliente
De tanta angustia al rigor;
Y al ver al Hijo inocente,
Pasado el corazón siente
Por la espada del dolor.
¡ Cuán amargo sufrimiento
Aquella madre bendita
Tendría en ese momento,
Viendo al Hijo en el tormento
Que le dió gente precita.
Tal dolor y duelo tanto
¿ A quién no contristará?
Testigo de tal quebranto,
&lt;Quién al suyo amargo llanto
Doliente no mezclará?
Por redimir del pecado
Al hombre, en el mal perdido,
A su Jesús vió azotado,
Y de espinas coronado,
Y de un leño suspendido.
Del Hijo de tus entrañas
Desolado y moribundo,
Los pies taladrados bañas,
Y madre sola acompañas
A quien va á salvar al mundo!
Fuente de amor, Virgen pía,
Por esa pasión cruenta,
Por esa inmensa agonía,
En mi corazón alienta,
Piedad y amor, Madre mía.
A los que tu pena vemos
Danos, Señora, favor,
Para que participemos
De tan inmenso dolor
Y todos juntos lloremos.
Y las plegarias sentidas
De estas almas doloridas
Para que así satisfagas,
Fija, Señora, esas llagas,
Y ábrenos otras heridas:
Haz, Madre, que enternecido
En tanto martirio al verte,
En triste dolor sumido,
Llore, y adore rendido
Su santa pasión y muerte:
( 1) Las traduccionl'S que se han dado á lui en el &amp;manario Santo del doctor Rigual, en hu l,/ed,t,donu de La1·alle, y en otros libros de,·otos que he
podido consultar, carecen de la undón del texto; y t~mpooo me satisface la
versiór del scnor de Ola"ide. Sólo el in~pirado Zorrilla supo expresar el dolor
de Maria, 1·eniendo al castellano la primen estro'a en su magnífica obra
Maria al pit dt la au::, )' he tratado de oeguir su huella, copiando el sa¡;¡rado luto y comple1ando la 1·ersión como la inició el insigne poeta ca~telano -(No/a dtl autor.)

Y hasta que llegue el postrero
Soplo que anima mi vida,
Al pie del santo madero
El acompañarte quiero
En tu aflicción sin medida.
Virgen grande, generosa,
Postrado á tus plantas llego;
Benigna escucha amorosa,
Y siempre dulce, piadosa,
Acoge mi humilde ruego:
Y hasta el día en que fallezca
Permite, «vida y dulzura»,
Que en su pasión yo merezca
Meditar, y en tu amargura,
Y que contigo padezca:
Que en vivo amor encendido,
Y libre yo del pecado,
En aquel día temido
Sea por tí defendido,
Y por la cruz amparado.
Y cuando lo que es terreno
Convertido en polvo muera,
Raudo vuelo el alma adquiera
Para llegar á tu seno
En la celestial esfera.
Y el espíritu viviente
En esa mansión de luz,
Llegue al ser Omnipotente
Y le adore eternamente
Abrazado de la cruz.

feliz matrimonio? El nacimiento de Federico i)Or poco
cuesta la vida á su madre; quizá por eso, el cariño
y los cuidados de los esposos se concentraron más en
el hijo de su amor, cuya venida al mundo .tantas-angustias costara; y cuando á los seis años una de esas enfermedades peligrosísimas y comunes á la infancia pusiera en peligro su vida, los amantes padres creyeron
morir de dolor.
Cuando le presentamos á nuestros lectores Federico
tocaba ya á los postreros lím'ites de la convalecencia, y
ésta era causa de los temores del inquieto padre al
verle salir á la calle en un dia tan crudo.
El niño era hermoso sobre toda ponderación, rubio,
blanco, con la suave belleza que supo imprimirMurillo,
el pintor del cielo, á los ángeles que forman la corte de
sus incomparables Virgenes. Sus ensortija5fos cabellos,
sus rubias cejas, finamente dibujadas, servían de dosel
á unos rasgados ojos del más bello azul¡ un suave sonrosado se extendía por sus mejillasi dientes menudos y
blancos asomaban entre sus rojos labios, siempre entreabiertos por una sonrisa angelical; y como el niño
se hallase dotado de un carácter cariñoso en extremo,
en la casa todos le adoraban y sus caprichos eran órdenes que nadie se atrevía á desobedecer. Como se ve,
los dones del amor, de la bondad I de la riqueza y de
la hermosura se unían, para conyertir á la interesante
y dulce criatura en uno de los s·e res más felices de la
tierra.

11.

Apenas transcurrido un cuarto de hora de los sucesos
que acabamos de narrar, salía con estrépito la berlina
del palacio I llevando á madre é hijo sonrientes y dichosos, entretenidos en animada conversación.
-Mamá-preguntó el niño con afán-¿ dónde comLA VENDEDORA DE .PALMAS.
praremos la palma?
-En el atrio de San Sebastiánj allí hay muchas.
-¿Estás segura de queJas habrá tan tarde?
l.
-¡Ya lo creo, hijo mío! todas las que quieras¡ tranquilízate.
Guardó silencio el chiquitín, no volviendo á desplegar
,e o llores, hijo de mi vida; papá tiene razón;
los labios durante el tiempo que empleara el brioso
'l'i
no te conviene salir á la calle con un
';i [ ·
¿_. tiempo tan frío y lluvioso, convaleciente tronco en recorrer el trayecto que media desde la enIS{ (
aún como estás de tu última enfermedad trada de la calle de la Greda hasta la iglesia de San Se-dijo Margarita, besando con acendrada bastián, antes mencionada, deteniéndose en la puerta
ternura la rubia cabeza de su hijo, her•
del templo que da á la calle de las Huertas.
moso niño que contaba escasamente seis priNo se había equivocado Margarita¡ cierto que la misa
de bendición había empezado ya, pero quedaban mumaveras, y daba muestras del mayor dolor.
-¡No salir de casa el Domingo de Ramos!chas palmas en el atrio, y las voceaban sin descanso las
suspiró el pequeñuelo, viendo con tristeza á
pobres vendedoras, para llamar la atención de los fieles
través de los cristales del balcón, á muchos niños
rezagados.
que se encaminaban á los templos, ufanos y felices, osLa joven dama descendió del coche llevando á su hijo
tentando hermosas palmas.
de la mano; á intervalos, un frío glacial se dejaba sentir,
-Sería una imprudencia, mi pobre Federico-añadió y ella, con maternal solicitud, esforzábase en envolver
el padre con alguna gravedad;-luego te pondrías otra el frágil cuerpo del pequeñuelo con el rico gaban de
vez malo, y de nuevo sería preciso que guardaras
pieles, inquietándole más y más aquella intempestiva
cama.
salida.
-Todos son más felices que yo-añadió el niño-¡si
Y como deseaba cuanto antes penetrar en el templo
supieras, mamá, qué contento estaría pudiendo ir á la para preservar á su hijo de las inclemencias de la atbendición de las palmas, como los demás niños!
mósfera, fijó una rápida mirada en las numerosas venCruzaron con pena una rápida mirada los jóvenes es- dedoras, buscando la palma más bella para Federico.
posos viendo que les era imposible acceder á tan ino- Cuando se disponía á dirigirse á una mujer que tenía
cente capricho, y durante algunos momentos reinó el muchas en la mano, el niño tiró de ella con fuerza, demás completo silencio en la lujosa estancia.
signándole á una pobre niña I que sostenía una sola palY quién sabe el tiempo que hubieran permanecido
ma, hermosa y esbelta como ninguna, adornada con
encerrados en su penoso mutismo, si el niño, que no se cintas y flores. Era la última que quedaba á la gentil
apartaba del balcón I no dijera de repente con alegre
vendedora, que apenas contaría siete años de edad, ru•
sorpresa:
bia y blanca como Federico, y cuya admirable belleza
-Mira, papá; mira á Paquito, nuestro vecino de en- formaba raro contraste con los andrajos que vestía.
frente, cómo va también á la bendición de ramos con
Margarita, sonriéndose, se dirigió1á ella.
su hermana. ¡Qué contento está! ¡Cómo corre! ¡Qué
-¿Vendes esa palma, niña-preguntó con dulzura.
hermosa palma lleva!
Palideció la infantil vendedora, lanzó un suspiro, y
Una lágrima osciló en las sedosas y largas pestañas viendo que la estaba observando la anciana que tenía al
del mimado niño, y tanto pesar se retrataba en su exlado, contestó con débil voz:
presiva fisonomía, que la amante madre, incapaz de
-Sí, señora.
contenerse por más tiempo, exclamó como quien toma
Después apoyó por un momento su rubia cabeza sobre
una extrema resolución después de grandes vacila- el flexible tronco de la palma, como si experimentase
ciones:
amargo pesar, y una lágrima silenciosa rodó por sus
-Sea lo que tú quieras, hijo de mi alma, te amo de- pálidas mejillas.
.
La dama, sin fijarse en este detalle, sacó de su bolsimasiado para verte triste. Y añadió dirigiéndose á su
esposo:
llo una moneda de oro, y entregándola á la pequeña
-Amigo mío, hazme el favor de dar orden para que vendedora, dijo á Federico:
enganchen la berlina.
-Anda, hijo mío; coge la palma, y vamos.
El niño, al disponerse á obedecerá su madre, fijó su
-¿Vas á salir con una mañana tan desapacible?objetó éste con sorpresa.-Pero ¿y la salud del niño, inteligente mirada en el rostro de la vendedora, y al
Margarita?
verle inundado de lágrimas, detúvose un momento, Y
-Le abrigaré bien; además, como no vamos á pie .....
preguntó:
-Sin embargo, me parece una imprudencia.
-Mamá, ¿por qué Horade ese modo?
-En efecto- añadió Margarita con tierno interés -No puedo verle llorar, Luis, me es imposible.
-Lo comprendo-repuso el esposo;- á mí me pasa
¿qué tienes, pobre niña? ·
.
-¡Oh! no hagáis caso, señora-intervino la anciana·
lo mismo, y con todo, temo que nos arrepintamos de
que se hallaba á su lado, guardándose la moneda.haber accedido á este capricho.
La madre, por única respuesta I contentóse con de- María, que tiene muy buen gusto, se había enamorado
signar el niño á su marido, que trocada de repente su de esta palma; y como no habíamos logrado ve~de_rla
por ser muy cara, abrigó hasta este momento la ilusión
pena en la más bulliciosa alegria I daba saltos por la
de quedarse con ella. ¡ Cosas de niños! pero los pobres
habitación, como un pajarillo ávido de libertad, loco de
no podemos tener estos antojos I y menos ella, que ,es
dicha al ver conseguido su vehemente deseo.
-¡Qué feliz soy, mamá, y cuán buena eres!-decía huérfana I sola en el mundo, sin más amparo que el f!1 1º·
Me parece que $erá mucho mejor comprarla un vest1do,
el niño, radiante de ventura;-pero vámonos pronto; á
que buena falta le hace, eón el dinero que por la palma
poco que nos detengamos no llegaremos á. tiempo. ¿ Qué
esperas ?-repitió tirando del vestido á su madre.-¿ No
nos habéis dado.
.
Sonrióse Margarita con bondad, á tiempo que decia
nos vamos todavía? Te aseguro que si llegamos tarde
lloraré de veras.
Federico:
.
-Mamá, ya no quiero la palma; déjasela á la pobre,
No resistió más la amorosa madre; sonrió á su esposo
que está tan triste, y cómprame otra.
.
Y salió de la habitación, cediendo al impulso del antoEn aquel instante, una violenta ráfaga d~ helado vie~to
jadizo niño, que no dejaba de tirarle del vestido con
, dejó al descubierto la rubia cabeza del mño. Mar.garita,
infantil impaciencia.
Luis se quedó solo, mirando melancólicamente hacia olvidándolo todo , menos sus abrumadoras angmtias, en
tanto que el lacayo recogía del suelo el em~o)vado somla calle y moviendo la cabeza con visible descontento.
brero, arrastró al niño hacia el templo, diciendo algo
Pero ¿quién era capaz de negar nada á aquella adobruscamente á impulsos de su egoísmo maternal:
rable criatura, venida al mundo para ser el encanto del
MARIANO RAMALLO.

((,-.:.:..:..)!~:~'
i1 ,-;.

129

LA MODA ELEGANTE, J•ERIÓDICO DE LAS FAMILIAS_.

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

f

-Ven, Federico, ven¡ déjate de tonterías. ¡Qué día
tan horribl e! Dios quiera que no nos cueste caro.
María, á través de sus lágrimas, vió que desaparecía
por la ancha puerta del templo, abierta de par en par,
aquella palma, único objeto de sus infantiles ambiciones, y dejó caer la cabeza sobre el pecho con profundo
desaliento.
Entretanto la amplia nave de San Sebastián parecía
un bosque de movibles palmas: tantos eran los niños
que, á pesar de lo desapacible del día, habían acudido
á esa solemnidad religiosa, que no obstante ser como
el preludio de la pasión del Salvador, ostenta el cariz
animado y risueño que caracteriza á las fiestas patrimonio exclusivo de la infancia.
Margarita y Federico se colocaron en el ángulo más
abrigado del templo, y mientras el niño se extasiaba en
1a contemplación de la hermosa palma, la madre, en silencio, gozaba hasta lo increíble con la cándida alegría
de la adorable criatura.
De pronto, Margarita dijo á media voz, tomando entre
las suyas las manos del niño:
-¡Dios mío! (Te sientes malo, Federico? ¿Parece
que estás calenturiento, arrebatado.
-Algo de calor siento en las mejillas¡ pero no es nada,
mamá. Estoy bueno y contento; sólo me aflige una cosa.
-¿Cuál/
-El recuerdo de la pobre niña á quien he quitado su
palma. ¿ Has visto cómo lloraba la infeliz?
-No te acuerdes de ella, hijo mío, ahora que has logrado tu afán: los pobres, por desgracia, no se pueden
permitir el lujo de tener caprichos¡ y ademá.s, como
dijo muy bien la anciana, más falta que la palma le hace
á la pobre niña el vestidito que con el dinero que le he
dado la comprarán.
-Así será, mamá; pero me da pena recordarla.
Callaron ambos I y mientras duró la misa, la madr~ no
dejó de observar con creciente inquietud que por momentos se evidenciaban en el rostro de su hijo los síntomas de la calentura.
Esperó con verdadera impaciencia que la función terminara I y fueron de los primeros en salir, cuidando
Margarita de preservar el rostro de su hijo de las caricias del viento, casi escondiendo por completo su linda
cabecita rubia entre los pliegues de su flotante abrigo.
Así, y formando grupo encantador, llegaron al coche,
que continuaba parado junto á la puerta de San Sebastián que da á la calle de las Huertas; subieron al mismo., y como la palma, á causa de su altura, no cogiera
dentro, Federico, sin consentir que la llevara el lacayo,
quiso dejar bajo el cristal del ventanillo para sostenerla
él mismo fuera, junto al estribo, durante el trayecto.
En vano trató la madre de vencer aquella obstinación
pueril¡ el niño no transigía, y asomándose al ventanillo
vió á lo lejos á la pobre vendedora de palmas, colocada
fuera del atrio y á la esquina misma de la verja de San
Sebastián, junto á la plaza del Angel, en actitud triste
y pensativa.
Verla, y ocurrírsele á Federico una resolución generosa, fué obra de un momento, porque el dolor mudo
de la niña halló un eco en su corazón angelical. Las miradas de ambos se cruzaron con misteriosa simpatía, y
mientras María se despedía en silencio y desde lejos de
aquella palma, objeto de sus cándidas ambiciones, Federico hizo rápida seña de que se acercara, diciendo
en alta voz para que llegara á oídos de la afligida vendedora:
-Toma, pobre niña, toma la palma¡ no estés triste,
te la regalo.
María comprendió al momento la expresiva mímica
del niño¡ oyó sus palabras cariñosas, y exhalando un
grito de loca alegría, de un salto abandonó la acera
para acercarse á la berlina, que continuaba parada en
mitad del arroyo.
Tal era su impaciencia para aceptar la infantil oferta,
que antes de llegar á la portezuela del coche tenía ya el
brazo extendido para coger la palma; pero en aquel
momento, Margarita, hasta entonces ocupada en repartir limosnas á los pobres que se habían acercado á ella
por la acera apuesta, y que por tanto no se había enterado de la rápida escena, volvióse á su hijo con inquietud, le vió temblará impulsos de la fiebre, y nerviosa é
impaciente, olvidándolo todo menos su angustia maternal, dijo con imperioso acento al cochero:
-A casa, volando.
Cayó la fusta sobre el brioso tronco, y los caballos
arrancaron, sacando chispas del empedrado é imprimiendo un movimiento brusco de retroceso entre las
gentes de á pie.
Entonces pasó una cosa horrible, y tan rápida que los
testigos presenciales del hecho apenas pudieron darse
.cuenta de ella.
Precisamente cuando los caballos emprendieron su
rápido galope I María diera el primer paso en el arroyo,
Y en su loco afán por alcanzar la palma, nada oía, nada
veía¡ sólo existía para ella en el mundo aquel niño her•
moso y bueno I que inclinado fuera del coche, le ofrecía
con mano temblorosa la satisfacción de su inocente
deseo. Mas, cuando ya le faltaba poco para alcanzar la
,codiciada palma, imagen de la dudosa dicha humana,
1a pobre niña sufrió rudo golpe en su débil cuerpo,
cayó, y las ruedas de la berlina trituran, por decirlo así,
aquel pobre ser, que era en el mundo lo que una gota
de agua en el mar.
Muri~, sin tener tiempo de exhalar una queja; pero
la mult1tud que presenciara la escena dió un grito de
espanto,. grito que oyó Margarita, confuso, ahogado
por el nudo del coche, y cuando se abalanzó á la por~ezuela para enterarse de lo sucedido, en el preciso
mstante en que la berlina doblaba la esquina de la calle
,de San Sebastián, vió el espantoso grupo que formaba
el cu~rpo exánime de la niña, y los transeuntes que
acudieron á prestarle su inútil socorro.

La joven dama, presa de horrible espanto, llevóse
las manos á la cabeza con estupor, quiso gritar, la voz
s.e ahogó en su garganta, miró á su hijo, y al verle páhdo, demudado, con el terror retratado en sus delicadas facciones, puesto que no había perdido un solo detalle de la espantosa escena, sintió como si el mundo
entero se conjurara contra ella, y presa de convulsivos
sollozos, se desplomó sin fuerzas en los blandos almohadones de la lujosa berlina, mientras Federico, descolorido y trémulo, sostenía con fuerza convulsiva entre sus manos la hermosa palma I causa inocente de
tanta desventnra.
III.
Pocos minutos tardó la berlina en llegar al elegante
peristilo del hotel. Luis esperaba á su mujer é hijo al
pie de la escalera, y al verlos descender del coche pálidos y demudados:
-( Qué ocurre ?-preguntó con angustia.
-¡Oh! amigo mío, una desgracia horrible; nuestro
hijo viene ma!o ¡ por Dios, pronto, que vayan en busca
del doctor. Corre, no te detengas.
La noticia cayó como una bomba en aquella casa
antes tan tranquila y dichosa. Los criados iban y venían
con aturdimiento. Margarita lloraba con amargo desconsuelo I y su marido viendo el semblante desencajado del
niño, se reprochaba su debilidad por haber consentido
en tan imprudente salida.
A toda prisa colocar·o n á Federico en su cama, coquetamente adornada de azul y blanco, los matices
con que se engalana el cielo al declinar la tarde¡ y como
la calentura aumentaba en vez de ceder, el doctor,
después de examinarle detenidamente y hacer constar
que fué una imprudencia permitirle la salida, no pudo
contener un movimiento de cabeza poco tranquilizador al hacerce cargo de la inflamación de la garganta
de Federico, en la que asomaban algunas pintas blancas.
No tuvo necesidad el doctor de explicar el peligro
que amagaba á aquella frágil existencia¡ harto lo comprendían todo los aterrados padres, mudos y temblorosos, ei~tregados á crueles inquietudes.
.
Las horas de aquel funesto día pasaron entre angustias infinitas; el enfermo empeoraba en vez de mejorar,
y víctima de terrible desasosiego I sólo se calmaba algún
tanto al fijar su mirada, brillante por la calentura, en
la funesta palma, que se erguía gallarda y hermosa en
un ángulo de la habitación.
Llegó por fin la noche, fecunda siempre en tristes
presentimientos. Margarita quiso velar á su hijo, rogando antes á su esposo que descansara unas horas,
con objeto de relevarla al amanecer, cuando á ella le
venciera la fatiga, y dejando á su doncella que dormitara en la antecámara esperando sus órdenes, sentóse
junto á la cabecera del niño enfermo, contemplándole
con infinito amor.
Lentas, con uniformidad abrumadora, transcurrieron
las horas; poco á poco el cansancio, las violentas emociones de aquel nefasto día, la misma angustia que la
dominara, determinaron en la joven madre una especie de sopor parecido al sueño. Durante algún tiempo
esforzóse en combatir aquel anonadamiento que para:.
!izaba su voluntad¡ pero sus esfuerzos fueron inútiles,
al fin se cerraron sus ojos, perdió la conciencia de su
ser, y la bella cabeza de la joven madre buscó instintivamente un apoyo, en la blanda almohada sobre la
que descansaba la del pequeñuelo.
Entonces, la escena terrible que tuviera lugar en el
átrio de San Sebastián cobró extraordinario relieve en
la turbada mente de Margarita¡ vió á la infeliz vendedora de palmas, muerta en mitad del arroyo, y sintióse
inconscientemente culpable de aquella muerte por su
egoísmo maternal, ¡ al fin el más disculpable de los
egoísmos! y cuando por medio de ardientes súplicas
intentara desarmar la cólera celeste, vió en sueños á
su hijo, muerto en su camita azul y blanca, mientras su
alma hermosa, unida al alma de aquella pobre hija del
infortunio, se remontaba hacia las eternas mansiones
con el plácido y dulce vuelo de la paloma. En su misteriosa ascensión á los cielos, las cabezas de las dos
bellas criaturas se unían con simpatía infinita; confun•
díanse sus rubias y ensortijadas cabelleras i una misma
aureola iluminaba los angelicales rostros, y las blancas
y diminutas manos de Federico y María sostenían por
igual aquella palma, objeto predilecto de sus infantiles ambiciones. :Margarita en sueños seguía extasiada
aquella ascensión; miraba con arrobamiento aquellos
rostros, donde se retrataba la felicidad de los ángeles,
no sin secreta angustia, porque por momentos se ale•
jaban las rubias cabezas, sin dejar de sonreir. Poco á
poco reducíase su tamaño, pero nunca se obscurecía
la luz que las rodeaba, brillando siempre, por el contrario, con igual intensidad, y por fin ocultóse del todo el
interesante grupo detrás de una pequeña nube, perdida allá en el último confín del luminoso horizonte. La
pobre madre dió entonces un grito espantoso de desesperación, agitó un momento sus trémulos brazos en
et vacío, como si quisiera aún retener la fugitiva imagen, y despertó con sobresalto.
Su extraviada mirada vagó primero sin rumbo fijo;
luego se dió cuenta de que todo había sido una pesadilla¡ quiso sonreir para tranquilizarse á sí misma, pero
la sonrisa helóse en sus descoloridos labios I viendo al
niño con los ojos desmesuradamente abiertos, amoratado casi, que llevaba sus crispadas manos á la garganta
con desesperado ademán.
Vuelta á la realidad de la vida de un modo tan brusco,
Margarita, comprendiendo lo peligroso de la crisis que
atravesaba el niño, tiró de la campanilla loca de terror.
Todos acudieron en un momento, y por orden de Luis
un criado se lanzó á la calle en busca del doctor.
El socorro de la ciencia no llegó I por desgracia á

tiempo¡ el niño se asfixiaba por momentos: era impo•
sible de todo punto que por su oprimida garganta pasara la salvadora medicina.
De pronto, el agonizante niño, trémulo y sudoroso,
se incorporó en la cama, fijó la brillante mirada de sus
azules ojos en la joven madre, designándole con gesto
elocuente la palma que permanecía erguida en un ángulo de la habitación. Margarita comprendió al instante
el deseo supremo de su hijo, corrió á buscarla; el niño
la cogió con ansia infinita, la sostuvo un momento en
su mano trémula como si la ofreciera á un ser invisible,
y luego, mientras una sonrisa bondadosa, la sonrisa de
los ángeles, entreabría sus labios, desplomóse la desfallecida y rubia cabeza en la almohada, como una flor
tronchada por el huracán, exhalando el pobre niño con
un imperceptible suspiro el postrer aliento.
El sueño de Margarita se realizaba con pasmosa fidelidad: era indudable que el alma pura de su hijo iba á
reunirse con la no menos hermosa de la vendedora de
palmas, para remontarse unidas á los cielos, en busca de
la eterna palma de victoria, reservada por Dios á los
seres que no perdieron el hermoso cendal de la inocencia en nuestro corrompido y triste mundo.
Maria y Federico fueron en el mundo aves de paso,
flores de un día, que agostara el viento de la desventura
que á todos alcanza, lo mismo á los pobres que á los
poderosos.
Margarita, la triste madre, no volvió á experimentar
las sublimes alegrías de la maternidad, y la risueña estancia adornada con raso azul y blancos encajes, que
fuera el nido perfumado donde el joven matrimonio espiara la primera sonrisa del hijo de su amor I quedó para
siempre solitaria y triste. Se ajaron los encajes, palidecieron los tonos del raso I apagáronse los ecos de la infancia feliz que por allí pasara como una sombra fugitiva de ventura, y aquel suntuoso recinto revistió el
aspecto de una tumba, cuya quietud turbaba de vez en
cuando Margarita refugiándose en ella para llorar I reclinada la apenada cabeza sobre la pequeña almohada
donde su hijo durmiera el último sueño.
La palma que tinta alegría y dolor simbolizaba, no
salió jamás de aquella estancia donde la colocara el capricho de su infantil dueño: entre cristales ostentaba su
ajada belleza, recuerdo de más felices tiempos. Nunca
se renovaron las flores, hermosas y lozanas, que un día
la engalanaron; allí estaban aún, marchitas y secas,
como las alegrías del corazón maternal, y tan sólo todos
los años, el día del Domingo de Ramos, Margarita renovaba el lazo de negro crespón que eternamente flotara
sobre tanta ruina.
Aquel lazo era el símbolo de un dolor que en vano
buscara lenitivo en las fugitivas dichas de la tierra.
JosEPA PuJoL

DE

COLLADO.

Madrid, 1891.

CORRESPONDENCIA PARTICULAR
Exclusivamente serán contestadas en este sitio las
consultas que, sobre asuntos propios de las secciones
del periódico, se sirvan dirigirnos las Señoras Suscritoras á las ediciones de lujo, demostrando esta circunstancia con el envío de una faja del mismo periódico, ó
por cualquiera otro medio.
Las consultas que se nos dirijan en carta andnima, ó
que vengan firmadas por personas que no demuestren
debidamente ser suscritoras, no serán conte~tadas.

A L1Lí.-Una receta de excelente pasta jara blanquear
y suavizar las manos es la siguiente:

Se mezclan en un mortero: 350 gramos de miel,
160 gramos de harina de almendras amargas y 90 gramos de aceite de almendras amargas: se deslíen aparte
siete yemas de huevo en algunas cucharadas de aceite
de almendras, y esta diluición se va incorporando poco
á poco en la primera preparación, sin dejar de batirlo
para que salga fina la pasta; se añaden además 25 gramos
de bicarbonato de sosa disuelto en un poco de agua de
rosas, y se sigue batiendo la pasta durante media hora,
hasta que se desprenda del mortero, que es cuando está
en punto.
Si; esa señorita puede asistir al desposorio en traje
blanco.
Á uNA SuscRJTORA.-EI bordado Ricl1elítu es todo á fes ..
tón, siguiendo los contornos ~ue el dibujo indica; se
recorta después con sumo cuidado la tela, para que
forme el calado, y, por el contrario, se deja sin recortar la tupida que marca el mismo dibujo.
Á UNA BizcA.-Si le conviene aceptar las relaciones
no hay inconveniente en que conteste á su primer~
carta; y en caso contrario, no debe contestar, á no ser
que el joven sea un íntimo amigo de la casa.
Sí; tiene que terminar su carta en la forma que indica.
A u~A HIJA DE FAMILIA HACENDOSA.-Para la señorita de
quince años de?e. ele~ir el modelo que hemos publicado en el figunn dummado de nuestro número del 22
de Febrero de 1891, pues tanto su color como su hechura estarán de moda en la próxima temporada.
También se estilarán las lanas de medios colores,
beige, gris, pergamino, etc., con rayitas cuyo color forme contraste con el del fondo.
Para sacar el brillo á las camisolas venden unas planchas combadas, con las que se saca perfectamente: después de planchada la camisa con las planchas ordinarias, se frota repetidas veces con la combada, caliente,
y se obtiene así el brillo sin hacer uso de ninguna composición, que siempre es perjudicial.
Las jovencitas de doce á quince años llevan tres tira-

�LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

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31 á 37.- Trajet de baile I ceremonia, vialta y recepción.

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LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS .

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buzones gruesos, cogidos con un lazo, y las niñas de
cinco años, ó bien á bucles, como dic e, ó cortado en
melena.
Á FLOR DE JAZ!',tÍN. - No puedo decirle de qué se compone la tinta especial que hay para marcar ropa, pues
no la conozco; pero me permitiré aconsejarla que no
use dicha tinta, pues sin duda para que sea permanente tiene composiciones muy fuertes que rompen la
tela.
A UNA ALDEANA.-Aunque la niña tenga luto rigoroso,
esto no impide que el traje de primera comunión sea
blanco, pues para ese acto es indispensable, y no se

Con esta sustancia y un poco de agua se forma pasta,
y con ella se embadurna el mármol ; se deja secar, y
después se frota con un paño hasta que resulte bien
limpio.
ADELA P.

extremos, y los mismos adornos se repiten en el cuerpo.
Mangas de c;odo adornadas con horp.breras de terciopelo.
-Capotita con fondo bullonado de faya marrón, r.odeada de cuentas doradas y adornada con un ÓOU(JUef de
flor de espino, sin follaje.
INFORME PARISIENSE.

EXPLICACION DEL FIGURIN ILUMINADO.

'

Núm. 11.

Cor~osponde á las Sras. Suscritoras de la 1.• y 2.• edición.

falta por ello al rigor del luto. Así, pues, creo que
debe hacerlo como el grabado 13 de nuestro número
de 6 del corriente , que es sencillo y elegante. Paril, el
otro traje puede copiar la fig. 12 de nuestro núm~io ·
del 22 de Febrero último, y el cual puede hacer de la.na
ligera adornada de bordado mate.
Para .las niñas de .dos años, lo que más se lleva Son las
capelinas bonne-femme , como la del figurín iluminado
(tercera figura) de nuestro número del 6 de .Febrero de
este año , que puede hacerse¡ para luto, de siciliana
blanca con lazos de piel de seda negra.
Usando redecilla invisible se le desrizará menos el
fléquillo.
Pasados los tres primeros meses, puede contestar las
cartas de pésame.
A MAGDALENA B. - Voy á darle una receta para hacer
crema especial y exquisita.
· •
Se pone en una cacerola medio litro de• buen vino
blanco, azúcar y un trozo de corteza de liinón; se deja
cocer un rato , y se baten aparte ocho yeihas, á las que
se va incorporando poco á poco el virto, ya frío, sin
dejar de moverlo hasta que se mezcle •bien; se echa
después en un molde, y se pone á cocer, como el flan,
al baño de María.
La jalea de manzanas á que se refiere se hace así: se
prepara el almibar con una libra de azúcar y un litro de
agua, y cuando está en punto se añaden dos libras de
manzanas peladas y cortadas en pedazos, y un poco de
raspadura de limón ¡ se cuece todo hasta que tome la
consistencfa de una jalea, y se echa entonces en un
molde,. del cual no se vuelca hasta que, la jalea esté
completamente fria.
A UNA NAVARRA.-El quesito helado es una cantidad de
hclado·de cualquier clase: crema de café, fresa, vainiJ\a, ·etc ..... , con el que se llena un molde á propósito.
Después se coloca en hielo durante media hora, y sale
de la figura que tiene el molde ( una rosa, un quesito
pequeño, etc. ) , y completamente congelado.
No h;J.y ninguna diferencia entre el helado francés y
el español.
Á D.a JoAQt.:INA M. V.-No puedo aconsejarle nada que
-pueda suplir al corsé y que no tenga ninguna ballena,
pues lo más aceptable que hay-para estos casos es una
especie de cubrecorsé que llaman corsé de descanso , y
que es muy cómodo. pero también tiene algunas ballenas, aunque pocas. Pruebe á suplir éstas con cordones
cosidos entre las dos telas, si bien creo que s·erán insuficientes.
Como verá, ya hemos empezado á publicar modelos
de manteletas para primavera , que continuaremos.
A M. R.-El vestido negro de cuya tela me envía
muestra quedará muy elegante haciéndolo como el grabado núm. 12 de nuestro número del 6 de Febrero último, y poniéndole, por único adorno, el pechero y
borde de las mangas de encaje imitación de Chantilly, y
si acaso algo de pasamanería negra mate en el borde
del delantero.
La otra muestra que me envía no es á propósito para
viso, pues afearía su color el negro del encaje.
Á D.a Lu1sA. D.-Las manc!tas de grasa en el mármol
se quitan con una pasta, hecha con blanco de España y
bencina; las manchas de otra clase, con blanco de España y cloruro de cal.

TRAJES

DE

RECEPCIÓN Y

DE VISITA.

La Vd utina Fay se encuentra en todas las partes del mundo,
y en todas es igualmente apreciada.
En el calor del baile no se disipa , ni deja encarnado el rostro,

sino que , por el contrario , parece como que es una cualidad
natural del cutis, el cual, aun en aquella circunstancia, la conserva adherida, y la mirada más escudriñadora y maliciosa no
puede adi vinar su huella.
La Vduti,ta es de tres colores: blanca, rosa y Rache/, es decir , crema.
Según el color de la piel, su mayor ó menor brillo y la transparencia del cutis , se elige uno de esos tres matices , y á veces
dos; uno para el rostro visto á la luz del dla, y otro para cuando
se le ve con luz artificial.
Su manera de fabricación y el bismuto, que es la base de ella,
Je dan una cualidad preciosa entre todas, y es la de hacerla adherente, dejando en el cutis un ligero duvl!t , imperceptible y
suave, que no le mancha y que le presenta como signo encantador de la juYentud.
La Vilutína Fay serA. siempre objeto y ftn de numerosas visitas al establecimiento de su inventor M. Charles Fay, 9, rue &lt;Ü
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seca y quebradiza. Para evitar estos efectos es necesano emplear
con mucha constancia , en el rostro y en las manos, la maravillosa Cnma Simón , el Polvo di! arroz y Jabón Simón. Evítense
las falsificaciones extranjeras, exigiéndose en aquellos productos
la firma Simón.- Paris , nu de Provmce, 36.
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francos la CaJa.
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2

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Legión de Honor. EL AGUA DIVINA de E. COUDRAY, per•
fumista en París, 13, rue d 'Enghkn, es el producto por excelencia para conservar la juventud. También es el mejor preser•
vativo de la peste y del cólera morbo.
•

(Croquis óel ligurin iluminado, visto de espalda.)
I. Tra;e de veluüna gris obscuro con dibujo fantasía
(ojo de pavo real) .-Falda adornada al borde con un vo-

lante de tela lisa, drapeado y recogido de trecho en trecho por lazos de faya gris. La parte superior de la falda
se drapea ligeramcrite bajo dos paniers, y la parte de
detrás es de velutina lisa, y forma dos anchos pliegues
dobles. Cuerpo de la tela del dibujo, liso por detrás,
formando pauiers en las caderas, y abierto por delante
sobre un plastrón de tela li sa, que va rodeado de galón
de acero y de una draperie de faya lisa, la cual se pierde
en el hombro. Cuello recto adornado de pasamanería de
acero. !\langas ajustadas cubiertas de un tejido con perbs de acero y adornadas con un bullón muy fruncido
en la parte superior y con lazos grises colocados en el
hombro y en la pute inferior de la manga.
2 . Redingote de pa,io cóeige• , adornada con franjas de
terciopelo marró11. - Este traje es todo de una pieza; es

decir, falda unida al cuerpo, formando casaca , con pliegues por detrás. Los costados van adornados con tres
franjas de terciopelo marrón, bordadas con oro en los

Tisis

BRONQUITIS

ALIMENTO DE LOS NIÑOS.-Para robustecer li los niños,
las mujeres y personas débiles del pecho, del estómago, 6 que
padecen de clorosis ó de anemia, el mejor y más barato al·
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ln\'cnt.ido hace años el
Corsé-fajrr. de Salud, que ha
dado tan buenos resultados,
·! u~ DOS PALABRAS pueden hoy ofrecer los de
c. u:oat.u.•u, i. otros sistemas más moder•
nos I para disminuir el volumen del cuerpo y tener más agilidad.
Corsés para contrahechas, variedad en fa.
jas y cors&amp;s ,ara novia.
~P rPmitPn :i rirovincias y al extranjero.

CABELLOS

et

1--------·-------~-~

LAS DOS PALABRAS
F ABRIGA DE CORSÉS

22 a.eMarzo de 1891

LÓPEZ:

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Exigir la firma del inventor Baron LIEBIG de tinta azul en ta etiqueta.
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~'/.,Á.

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DEL Cu,
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LAIT .t.~TEPlllLIQt;t; -

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LA LECHE ANTEFÉLICA
pura O mezclada con agua, disipa

largos y espesos, por acción del ~xtrae,o eaPECAS, LENTEJAS. TEZ ASOLEADA
pllar de lo"' Uenedlc:.tlnus del Monte Majella
SARPULLIDOS, TEZ BARROSA
que destruye la caspa, detiene la caída de los ca~
~
ARRUGAS PRECOCES
bellos, les hace brotar con fortaleza y retarda su ~ º?
EFLORESCENCIAS
decoloración. E. SE!\ET, Am.nl\JSTRADOR 35
~,() o J.
ROJECES
..¡
~•
ru(d_u 4 s~ptu~ú,re, Paris.-Depósitos: en Madrid,'
~
C'o-ba
&amp;
-:(l\O ,
:Q,~
.Agmrr~ y Molino, Preciados, 1, y en Barcelona
o1
el"\,a el cUt\&lt;a \\1'l
v"Oº
Sra. \'mda de Lafont t Hijos.
C,.
-,¡,·~ 'P

IIARCA DEFÁDRIC4

COBSÉ
Pn/tcctón 01 la htchura,
m los dttallts y duradón.
.Ap,-obado por todas In
elegante$ del mundo.
Vendidos has ta la fecha:
mil~ de un mlllón pnr ano.
Pedidos hechos por Comerocm, 1-111.1UU$ \ltlfu 11,
ei-'lntes dt&gt; iodo t'I mundo.
Fabncanll"S W. S. TBOMSON &amp; CO. , LTD , L0ND0N

EL SOL DE INVIERNO
DOÑA MARÍA DEL PILAR S!NUÉS.
Preciosa novela original, con interesante argumento, cuadros de costumbres familiares, episo
dios muy dramáticos, y brillando en todo el libro
la más profunda moralidad.
Un volumen en 8.o mayor francés, que se vende,
á 4 pesetas, en la Administración de este perió•
dico, Madrid, calle de Alcalá, núm. 23.
4

�. 13]

LA MODA Ei-EGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

ABRASADO EN SU PUESTO.
Hace muchos años que se prendió fuego á un
vapor del lago Erie en América.. del Norte, estando á algunas millas de la costa. Hallando
imposible apagar el incendio, el práctico James
Hazard dirigió la proa á la tierra más cercana.
El calor era tan intenso, que todos los pasajeros se vieron precisados á correr á la proa;
pero el práctico permaneció heroicamente en su
puesto. En media hora estaba rodeado por el
fuego , sufriendo hofriblemente. Muchas veces no
se le veía por causa del humo; mas cuando el

--=-=--~

viento lo disipaba, volvfa á aparecer á la vista,

1

1

firme á la rueda, para qne el barco continuase á
rumbo. Veinte minutos más y ya está encallado
junto á la orilla, y todo el mundo salvo menos el
práctico. El pobre Hazard, mártir de su deber,
había muerto en el último momento. En empresas grandes ó. pequeñas, éstos son los hombres
que merecen respeto y- admiración. Vamos á dar
un ejemplo en menor escala.
Un inspector del tráfico de ferrocarriles, un
día, hace diez años, atendiendo á su trabajo se
cayó y se hizo daño de mucha consideración. La
impresión causó tal efecto sobre el sistema nervioso, que tuvo que estar bajo el cuidado de ftln
médico más de un mes, y todo un año después
los nervios se contraían y pegaban sacudidas,
como en el mal de San Vito. Como d estómago
está lleno de nervios, el apetito y la digestión
empezaron á sentir el efecto maléfico del daño
sufrido. Dice que estaba tan malo qne apenas
¡1odía llevar á la boca una taza de té, y tan débil,
que andaba con mucho trabajo y dificultad. •Estaba en estado de que me atacase la indigestión
y se hiciese crónica, y no tardé en sentirme víctima de este horroroso padecimiento. Dormía
mal, 1a piel estaba seca y ardiente I tenía mal
gusto en la boca y me sentía muy pesado de
cuerpo y espíritu. Nada de lo que hacían los médicos daba resultado, y un día un guarda de tren
me aconsejó que tomara el Jarabe Curativo de
la Madre Seigel. A la primeras tomas ya me sentía mejor, y en diez ó doce dias se acabaron los
dolores de cabeza, se me arreglaron los nervio~
y empecé á tomar gusto á las comidas. Tuve
constancia, y t:l jarabe me curó según él me había
dicho. Las medicinas me llegaron á costar diez
dutos, y me encuentro perfectamente bueno. Por
mucho que digan los médicos, no hay medio dt
desmentir los hechos. Estaba medio muerto, y
ahora estoy tan sano y tan fuerte como cualquiera, y lo que uno siente es lo que uno cree.»
Mr. Benjamín Benson es jefe de Estación en
Wemeth, Oldham (Inglaterra). Esta es la primera
autoridad de una estación de ferrocarril, y todos
los demás empleados son subalternos. A este
puesto sólo se llega por medio de buenos y con•
tinuados servicios en una Compañia, pues en·
vuelve mucha responsabilidad. Hace poco 9.ue ha
dicho Mr. Benson: &lt;He sufrido mucho tiempo
de indigestión crónica y no he podido aliviarme
hasta que he hallado el Jarabe Curativo de la
Madre Seigel. El alimento más simple me oca
sionaba gran dificultad, y casi tenía miedo de
sentarme á la mesa. He tenido ocasiones de levantarme durante la noche á andar de un lado
á otro, porque no podía ni dormir ni descansar.
Esta medicina me ha curado. También puedo
decir que mi hijo Jorge padecía de neuralgia y
gran debilidad nerviosa, debidas á la indigestión
crónica. Estuvo doce meses bajo el cuidado de
un médico, sin aliviarse; pero viendo lo que yo
había conseguido del Jarabe Curativo de la Madre Seigel, Jo tomó y se ha puesto bueno. Lo5
dos estamos ahora buenos y fuértes.»
Et.!RA_LG IAS, jaquecas, calambres m el estómago
·hutensmo, todas las enfermedades nerviosas se calma~
con las píldoras anti11eu~lgicas del Dr. Cronier,
3 francos; París, farmacia, 23, ruede la Monnaie.

N

NINON DE LEN.C LOS

PARIS

GRANDES ALMACENES DEL

Printemps
NOVEDADES

. Reiase de las arrugas, que no se atre!ieron nul"l:ca á. señalarse en su epidermis, y se conservó
Joven y bella hasta más allá de sus 8o anos, romp1eu-do una vez y otra su acta de m.cimiento á la
· faz del tiempo, que en vano agitaba su guadaña delante de aquel rostro seductor sin poder moru.:
ficarle.-~ste secreto. que la gra~ coqueta egoísta no quiso r~velar á. ninguno de s~ coctemporáneos, ha sido descubierto por el doctor Leconte entre las hoJaS de un tomo de la Htstoria amoro¡a
de las Galias, de Bussy-Rabutin, perteneciente á la biblioteca de Voltaire y actualmente propiedad
exclusiva de la Pt!rfumerín 11'.111011 (Maison L econte), 31, rue du 4 Septembre, 31, París.
Dicha casa entrega el secreto á sus elegantes clientes bajo el nombre de l'érltable Eau de
1111100 y de D11bd de !Wlnou, polvo de arroz que Ninon de Lenclos llamaba da juventud en
uba_ caja~.-Es necesario exigi7 en la etiqu~ta el nombre y la dirección de la Casa, :para evitar tas
fals1fic~c.1ones.-La ['atfumene .Ninon expide á todas par~es sua pros~ectos y 1_nec10s corrientes.
Depositas en Madrul: Pascual, Arma/, 2; Artaza, Alca/a, 23,pral., izq.; Aguzrre y Molino perfumería (!_riental, Preciados, 1,· Feden·co, G_ros,petfumería Urqutola, Mayor, 1,- Romero;: vicente,
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CONSIDERABLE NÚMERO DE PATRONES

CRÓNICAS- NOVELAS, ETC., ETC.

SE PUBLICA EN LOS DIAS 6, 14, 22 Y 30 DE CADA MES

Madrid, 30 de Marzo de 1891.

Administración: Alcalá, 23, Madrid.
11

Año L-Núm. 12.
11

SUMARIO.

ria cuanto se adelanta en edad,

y sobre todo cuando siente una
Revista parisiense, por V. de Cas.
telfido.-Exp\icaci6n de los grabados.-

acercarse la vejez. Pero esta coquetería no es la de los veinte
años; debe consistir en un cuidado minucioso de la persona, y en
un esmero de elegancia que nos
hagan simpáticas y agradables á
la vista.

de s-•.-Libro de memorias (con1inua•
ci6n ),' por _Flmiic.-En Sabado de Gloria,
por · L. Rutz de Salas. - Oiga, por dona
lnés, B. - Correspondencia particular, por
D.• Adela P. - Explicac1611 del figurín iluminado.-Explicación de los grabados con.
tenidos en la Hoja Suplemento-Suelto.•.
-Solución al jero1tlifico publicado en el número 8.-Jerog!ifico.-Anunclos.
GRABADOS.-!. Capota de teatro.- 2 á 6. Ta·
pete la~o.- 7. Peto de cinta.-8 y 9. Papelera.- 10 y 11 Cesto de labor.-12 á 15.
Guantes, látigos y lxm, de arnazona.-16.
Corpino Enrique II.-17. Levita de prima•
vera para ninas de ti a 13 anos.-18. Vestido para nif'ias de 3 á 5 anos.-19 y 20.
Chaqueta de ~no.-21 y n. Trajes de
primavera.- 23 !t. 25. Sombreros de primavera.-26 y ~7. Trnjes de cal!e.-28. Traje
para nil'las de 3 i 4 anos.-19. Traje para
nil'los de 7 á 8 ano~.-30 a 37. Trajes de
paseo, de teatro y de baile.

•••
He conocido una señora de
mucho talento, y que, sin embargo, á los sesenta años se vestía como una joven; llevaba sombrer_os azules 6 color de rosa, y
vestidos de muselina; teñíase el
cabello, se pintarrajeaba las mejillas de color de rosa, y acentuaba con lápiz rojo 6 negro los labios y los ojos. · '
No sólo estaba repugnante y
soberanamente ridícula, sino que
parecía veinte años más vieja de
lo que era en realidad, pues no
era posible calcular con exacti- '
tud la edad que escondía aquella
restauración poco artística.
Por el contrario, hay señoras
que han pasado apenas de los
cuarenta, y se empolvan el cabello, para disimular algunas canas
demasiado tempranas. Estas no
ocultan su edad, sino que la exageran j y sus ojos llenos de vida
el brillo y la tersura de su tez y 1~
viveza les prestan un encanto un
atractivo que las hace cien v~ces
más seductoras que muchas señoras jóvenes. El gran talento de
estas jóvenes viejas es el saber
vestirse.

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Modas de la edBd rnndura.-'Rl arte de vestirse á cierta cd:vl.- Una vieja ridicula y
un&lt;1.joven vieja -Tres modelos de e~,e arte
dificil. - Los ahrieos que convienen ;i todas
edades - Perdonen las jó,·enes.- Remedio
elicaz.-Percance de una nariz.

. Voy á reparar hoy _una injusticia que vengo cometiendo tiempo ha en estas crónicas, yá ocuparme muy particularmente de
las personas de cierta edad.
Es un error creer que la moda
no se ocupa nada más que de las
personas jóvenes, y dejamos arraigarse este error no dando 6 dando rara! veces modelos de trajes
para senoras de una &lt;edad seria»
Sin embargo, á esa edad, cuand~
ya no se poseen los encantos seductores de 1~ juventud, es cuand&lt;;i más necesidad hay de cuidados y de ata vio. No es posible ya
ataviarse con una fruslería, con
una ~or, con unos cuantos metros
de cmta, -6 con un pedazo de encaje. Hay que buscar refinamientos especiales de formas y de colores, arreglos difíciles de combinar.
¡Qué pocas señoras saben dejar de ser jóvenes y dará su peinado, á su traje, á su apostura
e~a calma, esa severidad que inspuan á la vez el respeto y la sim•
patía ! El mundo está lleno de
damas poco juiciosas que emplean afeites y tinturas para reernpl~zar el brillo y la frescura
de la Juventud, y se escotan más
de lo regular y toman un aire juvenil de cómlco efecto.
Estas obrarían con mucho más
acierto si tuviesen la discreción
de mostrar simplemente su edad
verdadera, dejar encanecer sus
cabellos y vestirse severamente
Es lícitQ redoblar de. coguet~~

•*•

l. -Capota d~ ieatro.

Citemos varios modelos de este
género particular.
Precio~o vestido de paño gris
yfaya hehotropo (croquis núm. 1).
Sobre la falda de faya, unas cintas de terciopelo más obscuro
~orma~ listas. Levita larga de pano, abierta sobre la falda de faya
y ribeteada á lo largo de los delanteros de un vivo ancho de terciopelo negro. Un peto de piel de
seda gris cubre el delantero del
corpiño, y forma transparente
bajo un segundo delantero de
faya heliotropo acuchillado. Mangas de paño, guarnecidas de faya
color de heliotropo. Una cinta de
terciopelo igual á las de la falda
rodea la cintura, desde las costuras de debajo de los brazos.Tocado de azabache, puesto de
plano sobre los cabellos, y rizado de terciopelo gris alrededor
del cuello.-Este es un traje de
recibir.
He aquí otro para visita 6 ceremonia ( croquis núm. 2 ).
Vestido de paño azulado, precioso color n.uevo que no se pa7

�</text>
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                <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752064&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>Flores Arenas, Francisco, 1801-1877 </text>
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              <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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              <text>Sucesores de Rivadeneyra</text>
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              <text>Carlos, Abelardo de 1822-1885, Propietario</text>
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              <text>Fondo Historia</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Abrigo para niñas</name>
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