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                  <text>LA~ MODA ELEGANTE. PERIÓDICO DE LAS FAMILlAS.
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NOVEDAD .EN l•ERFUMES INGLESES

eRAB

¡Equ1r.a~}ctp• DE l~S FACULTATIVOS!
El fallcclm1ento de algun pariente ó amigo á

•

Ap p LE B L

o s s o Ms•

{Flor de mariz:anc :::ilvestrc-Extrz.concentrada. )

quien amamos tiernamente, es siempre ~na desgracia lamentable; pero la calamidad es _verda-

•

Tda~as ej

1

1

deramente terrible cuando los hechos . nos matlifit!stan qlle la pobre 'oícti'ma, ha sucumbido por
'haberse apelado á un !;istema de trataJ!\iento que
rio era á propó~ito para su enfermedad. Sin em-

.

EoiºN E&amp;
I

s

,

FABRICANTE DE PERFUMERIA INGLESA
EXTRA•FINA

VICTORIA ESENCIA

1

El perfume mas cxqutsilo del mundo. -

Grari ~urtido lle c:itractos para el vañuc!o,

bargo, hay casos en que el error de los médicos
se descubre antes de desaparecer la última esperanza, y er.estos casos algunas veces logra salvarse la vida del paciente. Como ejemplo de lo

uc la misma calidad.
L.A JUVENIL.

Polvos sin uing-uua mezcla química, para el
cuidado de la cara, 1d11Crcnlcs e invisibles.

dicho, pasamos á referir ciertos acontecimientos
CREIIIA IATIF
que estableceJ1 fa verdad de nuestra aseveración.
Se conserva cu todos los clima,;; un ensayo
Hace como dos años, una de las señoritas más
hará rc~altar su supc1·ioridad sobre los dt::ruas
bellas de Nueva e\.'01k, abandonada por los laculCold•Cremas.
AGUA DE TOCADOR IONES '
t.ntivos en un caso desesperado de tisis (pues este
Tónica y rcfrcscaute, cxculcult:: coulra las
era el nomDre que los médicos daban á la dolen•
plcudaras de los illSCClClS,
cia f se crcia condenada á morir. Los padres de la
ELIXIR Y PASTA SAIIIOHTI
enferma resolvieron llevarla á París, con la espe •
D..!111 ifrlcps, anti sépticos y lónic.oi!, blanq 11 can
ranza de que en la capital de Francia la Facultad
los dknlcs y forlclaccn las cnc1as.
descubriría algún remedio contra d mal que ame•
23, Boulevard des Capucines, 23
nazaba la vida de la joYen. No se realizó dicha csperan~a; pero, afortunadamPnte,. en París los
PARIS
amigos de la moribunda oye1on hablar de un
Oépósito en todas la buenas Perfumerías
nue\16 sistema de tratamiento adoptado primiti•
vamenk por los cShakers, del 1\lonte Lebanon,
en el E~tado de Nueva York, y empleado des•
pués por otras personas con un éxito extraordi•
Decis, Señora, que os faltan muchas co:::-.:::;
nario en muchos casos de dispepsia, A los padre;
paia que volváis á ser
de la infeliz les pareció que era posible que lo
que alligia á su hija podría ser tal vez la dolcnci.1
nombrada Dispepsia ó indigestión, y no l.1 Tisi,;
Pues pedidlas á la Pufumtria Exótica, nu de
que tanto temían, y abrigaban la confianza de
4 Septembre, 3.5, m París, y quedaréis salisfech:a.
que, en tal caso, seria practicable d salvar á la
y encantada del resultado.
desdichada joven.
Su Br-i:;a ExJtica, en agu1 ó en crema, os had
Apresuráronse·, pues, á obtener una cantidad
,•olver á la hermosa edad de diez y seis primaveras
de un medicamento inlitulado Jarabe Curativo de
y os defenderá &lt;:ont;a las arrugas; su polyo d.:
Sc:igel, y elaborado con el objt:to especial de cuarroz Flor de Alóerch,go dará á vuestro cutis Ull'l
rar la Dispepsia; la enferma tomó algunas dosb
b!.:t.ncura diáfana que evocará á las rosas desvade la medicina; y el resultado Je! nuevo trata•
fri;:iero entre los pcrfowes ele moda tn la actual
Imposible concebir coa rnás delicada y más deiicio:;a necid,.1s de vuestro rostro; su Anti-Bolbos extirmiento l'ué maravilloso. Hoy la joven, ya conva• temporllda
tenemos el Crab Appll Blossoms, que es
que el perfume Crab Apple Blossoms, que prepara l:i. pará los puntos negros que b~otan en la nari~.
leciente, vive felizmente y goza de una salud per- de una c1hda&lt;!
y fragancia inmejorable -Lmdou Court
Crown Perfumery Co., de Londres. Tieoe l'I aroma de sin dejar la menor huella de mnguno; su Sorafecta. Lo cierto es que, en este caso, los médico,; V,:mrnal (Gncrta dela D,rte de Londres',
la prima\·era, y aunque ~e .le u,;ara toda la vida, nunca lium espesará, alargará y dará nuevo color á.
habían lomado una enfermedad por otra, y cuan- COllON A, eomp.:lñin de Perrumería
se cansarla de '-1.-Nerv J ork Ohu,v,r.
vuestras cejas y pestañas; su Pasta de los Prelado se descubrió el origen·del mal y se apt:ló al
dJs destruirá los sabañones y las grietas, y os deverdadero remedio, los sintomas tísicos desapa•
voh·erá la mano lisa y mórbida, con las venas.
recieron inmediatamente. El caso que acabamo;;
1 ":/ 7, N E ,v BOND S 'I' ll J·~ E 'f, 1, ~ N D ll E s.
suwemente azuladas que antes, en vuestra pride citar no es el único de su clase. Hay millar =s
So \' (•nde ('11 toclns l:,s Perturuc1•1;t!..
merajuventud1 poseíais; y toda est9: transfor~ade desdichados que, en estos momentos, e s t á . u - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - ción
se eíectuará naturalmente, sm recurnr ñ
tomando medicinas para curar enfermedades dt:I
ningún artificio.
hígado, de los riñones y de los pulmones, dolcn
El Catálogo de la Pt!,fwmria ExJtica se remite,
cias provenientes de vapores miasmáticos, etc.,
.
al paso que en realidad no existen en mucho,;
largos y espesos, por acción del Extrac,o en.- gratis y_/rmteo de po;te, á quien le pi~a.
.Dep,mtvs e11. ftfadnd: Artaza, Alca/a, 23, Pr111casos tales afecciones, siendo la indigestión la
pilar de los 1te11Ntlctloos del Monte Majtlla,
C1j,11l,
á¡.;
Pa.rau,',
Arma!,
2;
;erfumeria
C,·.
verdadera causa de los síntomas que tanto terror
que destruye la caspa, detiene la caída de los ca- t¡flivla, ,Vá11or, 1; A_uuirre y 1lfolmo, Preciados,~·,
inspiran á los enfermos; y si éstos apelasen al
bellos, les hace. brotar con fortaleza y retarda su
verdadero'\istema de tratamiento, no tardarían
decoloración. E. SENET, ADMINISTRADOR, 35, y m Barcdona, Sra.~ Virtda de Lafo,it é Hjjos.
en curarse. No estará demáS el que recordemo
rue du 4 Septembrt, París.-Depósitos: en Madrid,
al lector que el Jarabe Curativo de _Seigel se ven
puril o mezclada con agua, disipa
Aguirre y Molino, Preciados, t, y en Barce]ona.
de por todos los Farmacéuticos y Expendedorc~
PECAS, LENTEJAS, TEZ ASOLEADA ~ Sra. Viuda de Lafont é Hijos.
de Medicinas, en el mundo entero, a~i como por
SARPULLIDOS, TEZ BARROSA
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los propietarios, A. J. ~ite, (LimitedJ, 3~
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1 fnbrtca. oi.empre h.~ 1uisma.. u:C&lt;'llrn11.ea '-'1= •10 rwcJU,H I dios muy dramáticos, y bnllando en todo el 1broeste remedio.
1 4 u;;~~~~:::i;~~o:i!~.1,""q1:,':%"c~:11~~~ :'t • la más profunda moralidad.
El Jarabe curativo de la Madre Seige) está &lt;le - - - - - - - - - - - - - - - - - - - , . dos !OJI Comcrcio,de t:1tr,iu,n1111os do •:-p,ir;~.
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1
j

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VINO

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BI·DI0Ki'!Tl\'0

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n.-.

ox..on:c:-..;

J'ivü:nue, 8, 1'.4Rffi:.

J

•

,

NINON DE LENCLOB .

Reiase de las arrugas, que no se atrevieron nunca á señalarse en su epidermis, Y .se. conservó
joven y bella hasta más allá de sus So años, rompiendo una vez y otra su acta de n_ac1m1ento á l.a
faz del tiempo, que en vano agitaba su guadaña delante. de aquel rost~o seductor sm poder mort1•
ficarle.-Este secreto que la gran coqueta egoísta no qwso r~velar á nmguno de su~ cm_nemporáneos ha sido descubierto por el doctor Leconte entre las hoJas de un tomo de la H1.rtona amorosa
de la; Galias, de Bussy•Rabutin, perteneciente á la biblioteca de Voltaire y actualmente p~opiedad
exclusiva de la l.,errumerín. ll'lnou (,l-faison L econlt), 31., rue du 4 Septem~r~ ,_31, Paris:
Dicha casa entrega el secreto á sus elegantes clientes baJO el nombre de I f"t·1•al,_lr. l~an de~
11111011 y de Duhet de ll'h1on, polvo de arrtiz que Ninon de Le~clos llamnba cla JUVcn~ud en
una caja•.-Es necesario exigir en la etiquct1. el nombre y la dirección de b. Casa, 1;ara evi_tar lRs
falsificaciones.-La Parfumerie J\inon expide :'i to:ias par~es sus prospectos y l?rcc1os co.mente!',
.Depósitos tn JJfadrid: Pascual, Arenal, 2; Arlaza, Alca/a, 2.J, pral.. izq.; Apnrrt y Afo/mo, jJ.'1 ·
fu merla Oriental, Preciados, I; perfumería d.t l'rquiola, 1lfayor, I; Rome,:o )'.. Vicmt.•, perfum:mr
/11glesa, Caffera de San Jerónimo,3, y en Baré~/01111, Sra. Viuda d: Lo/011/ t Hijos, y Vu:mte Ferrer.

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reconstituye la sangre, repara las fuerzas, despierta el apetito, falic1ta la d1gestion,
conviene en una palabra á todos los temperamentos débiles ó fatigados.

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'Y
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mlen-'q,n au uso para las facciones maa_ dellco.dll8. Retresm la piel, disimula. laa o.rrugas, da, á lo. tes 111. h\ancnra mate, suave. Y dile reta de la camella. y hace desaparecer como por encnnto todns las lmpufccclonee (pemi:;.
()ello..~roJeces, etc.) Para ha.lle b e:;pectaculo donde hay mucha lu~, pid3'o In CHARMERESSE CONCENTRE E y 80llillflcad:i.. en eatqclu.', muy n1lhercn10. j Gran novedad! - DU'SSER lnventof
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Resemados todos lo$ derechos de propiedad artlstica y literaria.

MADRID. - Es.tab!ecimiento tipolitogmfico ,Sucesores de Rivaclcn&lt;'yra,,
lmpre'!Ona d~ h. Roo.! CM&amp;.

•

SUMARIO,
TUTO.-Revista parisiense, por V. de Castelfido.-Explicaeión de los gra•
bados.-Dos cuadros (rontinuación), por D.• Salomé Núnez y Topete.Primera escapatoria. ( Última fase de una !una de miel), por D. Luciano
de Burgos.-Sor Natalia. ( tradición andaluza), pot la Co11desa de Cam.
poblanco,-Notas al aire, poesía, por D. José
Jackson Veyan.-Hombre aprovechado..... , por
D. Juan Pérez de Vilches.-Correspondencia
particular, por D.• Adela P.-Explicación del
figurín iluminado,-Explicación de los dibujvs
oara bordados contenidos en la Hoja,Suplemen•
to.-Sueltos.-Advertencia.-Anuncios.
GRAIMDOS.- r. Manteleta Je verano.-2 }" 3. Co,.
íre de mimbre con oobertor.-4. Enc;ijc al croche1.-5 y 6. Vestido de muselina de Jana.-7 Y
8, Cortina.-9. Gu1nte con puno gofrado.-10.
Traje para nillas de 7 á Sanos.-11. Vestido para
ninas de 4 á 5 anos - u y 13. Chaqueta de ves•
tir.-14. Traje de recibir para senoras jóvenes.
- 15. Tra,le de calle.- 16 y 17. Chaqueta Me.
dora.-18, y 19. Abrigo para nin,s de 12 anos.
-20. Cuello Fau,·ette.-21 y 22. Blusa para ni•
nos de 13 á 14 anos.-23. Traje par.¡. senoras
jó,·enes.-14. Sombrero Enrique Il.-25 y 26.
VC$tido para jó\'enes ile 14 ailos.-27 y 28. Le.
vita de ceremonia.-29 y 30. Manteleta de visi•
ta.-31 á 3;. Trajes de calle y de recepción.

tualidad, las modistas se cuidan apen1s del vestido de
encima, y se arreglan solamente de manera que resulte
un conjunto agradable, que no choque demasiado.
Por ejemplo: con un vestido de !teda' negra ó de tul,
se hará un fondo de seda tornaso/ada, con varios vo•
!antes de la misma tela I y un volante ancho de tul ne-

REVISTA PARISIENSE.
En qué consiste hoy la elcgancia.-Anomalfas de
la mod:i.-Las «costillas de caballo,.-Encajes
y guipures.-Capclinas de «bcbés».-Lutos y
medios lutos.-Dos uajes de luto para ninas y
ninos.-Un nue\'O modelo.-La ch,queta «fin de
siglo».-Ocurrencia de un rarisién.-Lo que
sabe un perro de Marsella.

No son las novedades propiamente
dichas las que constituyen hoy los
rasgos característicos de la moda;
antes bien I los refinamientos de to·
das clases, los pequeños detalles que
dan á 111 toilette una elegancia particular, una nota original cualquiera.
Así sucede que ahora que se lle. van casi todas las faldas lisas , sin
ningún adorno, son los fondos de
faldas los que han heredado todos
los refinamientos de la moda, sorprendiéndonos á veces por el lujo
de que son objeto. Bajo un vestido
de paño, sumamente modesto, de
falda enteramente recta, que arrastra un poco I vemos de repente,
cuando se recoge la falda, un elegante vestido de debajo, hecho de
seda del mismo color del paño y
guarnecido de un volante de encaje
y de una tira de terciopelo recortada en dientes. Con un vestido de
fular, no menos sencillo, se lleva un
fondo de falda de seda, guarnecido
de un volante de tul griego adornado con tres cintas de moaré negro.
No exageramos nada diciendo que
no se había visto jamás una riqueza
semejante en las faldas de debajo.
Es preciso que el lujo tenga su pretexto, y no pudiendo aliarse con las
exterioridades severas que ahora se
usan, ha ido á refugiarse en los pliegues de una falda casi invisible.
No siempre el fondo de falda es
del mismo color del vestido. Antes
este fondo era gris con un vestido
gris, beige con un vestido de este
color, y á veces negro cuando no se
podían igualar los colores. En la ac-

Año L-Nüm. 22.
11

11

SUMARIO,

lGN•A lOE.
OPOPONA
OR ENTRE LAS RO
FRANGIPANN I

EL

Madrid, 14 de Junio de 1891.

Administración: Alcall, 23, Madrid.

,

1

cura

SE PUBLICA EN LOS DIAS 6, H, 22 Y 30 DE CADA MES

gro listado de cintas de raso, que atenuará un poco el
brillo de la seda tornasolada.

•••
La te]a de canutillo que llaman e costilla de caballo,,
no sé por qué , y las vigoñas ligeramente chi11is, siguen
muy en boga. Esta e costilla de caballo• se ve hasta en los crespones. He
visto un vestido de este crespón co•
lor de tabaco muy elegante. Falda
larga cort3.da al sesgO, y corpiñochaqueta sobre un chaleco de seda
del mismo color, escotado en redondo por arriba. La escotadura iba
guarnecidJ de un rico canesú de
guipur de Venecia, recortado en
dientes largos y puntiagudos. Bajo
estas puntas, se veía otro pedazo de
guipur que cubría todo el chaleco y
prolongab.a"'sus dientes hasta el borde inferior de la aldeta. Unas solapas
ribetéadas de una puntilla de guipur
morena, como el canesú, adornaban
la abertura de la chaqueta.
Otro traje sumamente lindo ( ero•
quis núm. 1), visto en las carreras
de Longchamps de estos últimos
días; era de vigoña color de rosa
con venas negras que imitan las venas del mármol. Unos adornos de
azabache, muy elegantes y muy nuevos, formaban dibujos en el borde
de los volantes, y subían po, ...:éi...!;:lado del delantal. El corpiño terminaba en aldetas remetidas en la
falda, la cual iba ribeteada en torno
de la cintura de un cordoncillo de
azabache con rosáceas de lo mismo
en medio por detrás. Dos solapas de
faya color de rosa rodean la abertura del corpiño sobre un peto de guipur, dispuesto de plano y formando
camisolín.

•••
Se resucitan actualmente todos
)os antiguo~ encajes ó guipures, y se
inventan cien maneras á cual más
originales para utilizarlos. Con las
malinas, los valenciennes y los puntos de Inglaterra, se hacen especie
de marcos para los petos de muselina de seda blanca 6 de color. Estos petos, que son muy largos, van
montados con bastante vuelo en torno de un cuello recto, que se prolonga y guarnece con un rico volanle
de encaje.
Algunas veces el peto, montado
como un camisolín, va ajustado al
cuerpo con un cinturón por dentro
de la chaqueta. Un volante de encaje va puesto simplemente al través
por encima del pecho.
La guipur de Irlanda y la guipur
de Venecia son principalmente las
que se emplean para adornar lo's
más elegantes vestidos. Con los chales de blonda antigua y los volantes
anchos de e~caje de Chantilly, se
hacen esclavinas cortas muy lindas
y que visten admirablemente.

•••
1.-Mantelela de verano.

Pasemos á las capelinas de cbebés•1 que son este aifo encantadoras.

�LA MODA ELEGAKTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

25!

. LA MOD_A . ELE!}ANTE, PERIÓDICO DE LAS _·FAMILIAS.

•

He aquí una (croquis núm. 2). de muselina blanca aja- lutos rigorosos I y es la coquetería la que nos vale esta
moda.
retada sobre alambres, que le dan la forma de un somPara los mismos lutos ~e añaden al sombrero, al cabo
brero redondo. Dos volantes de encaje caen sobre el
de tres semanas,
contorno, y un penacho de plumas blancas se balancea
unas bridas anen lo alto del sombrero.
chas de muselina
El fondo de la otra capelina ( croquis núm. 3) va culisa bastante larbierto de un volante de encaje estirado. Dos volantes
gas, y con las cuacubren el ala, y otro va puesto por el revés y forma rosles se hace un lazo
trillo. Toda la capelina puede ir cubi~rta de muselina
grande debajo de
de seda color de rosa, formando traJJ,sparentc bajo el
la barba.
Finalmente,
puede decirse que
se llevi'. todo para
el luto: chaqueta,
levita, esclavina
y manteleta; lo
esencial. es saber
elegir sus modelos y darles el carácter de gravedad que ccrres•
ponde á cad:1 género de luto.
Cuando llega el
medio luto ó alivio de luto, entonces la imaginación tiene campo
libr.e , y se lleva
todo lo que es negro, por rico y
lujoso que sea.
i..,.
Vi noches pasadas en el teatro
una señora joven,
cuyo nombre aris tocrático y cuya
belleza son conocidos de todo el
mundo, que llevaba para fin de luto dó abuela el precioso sombrero que
representa nuestro croquis número 4. Era una capota
minúscula de cerda negra, que cubría !o alto de la cabeza por encima del rodete griego. Un cordoncito de
Núm. Iazabache centelleaba alrededor de esta especie de
platillo, y por delante un águila ó un ibis egipcio des•
plegaba sus alas de azabache, y levantaba su cabeza
encaje. Lazos de cinta de r:::rn color de rosa, y lazo
altiva
moldeada en una rc:d de las mismas cuentas. El
grande de la misma cinta sobre el for.do.
aspecto era raro, muy originªl y muy en armonía con
el peinado y con el rostro de la persona .
••

\

~,c.

255

Y recorre así la capital I comprando á su parn hasta
veintiocho ejemplares del mismo periódico, donde, como
era natural, la rectificación continuaba brillando por su
ausencia.
Se elogiaba delante de un natural de la CanebiCre la
inteligencia de un perro que va á buscar los periódicos
de su amo, sube la leche y el pan y presta otros servicios domésticos.
-Todo eso-dice el marsellés-son tortas y pan pintado, en comparación de lo que hace un perro que te•
nemos en Marsella ..... ¡ En seguida que observa que una
persona de la familia está enferma, corre en busca del
médico!
V. DE CASTELFIDO.

.

Par!s, 8 de Junio de 189l.

EXPLICACIÓN DE LOS GRABADOS.
Mante:eta de verar.o.-Núm. l.
Esta manteleta, muy cómoda para salir de noche en
el verano, y para los días en que el tiempo empieza á
refrescar, es de terciopelo verde e~meralda, y va guar-

l

\

2,-Cofre de mimbre con cobertor. Véasé el dibujo a.

3.-Dibujo del cobertor del cofre de mimbre.
Véase el dibujo 2

•

1

}
1

i

La. cuestión del luto, que es, por desgracia, de un :i.
actualidad constante, no ofrece gran recurso á la eró·
nica, pues se modifica muy poco ó nada.
Las leyes estrictas del luto
no varían; !o que
varían son los
caprichos de algunas coquetas,
que alivian el
luto todo lo que
pueden á su gusto ó á su fantasía.
No haremos
mención del luto
rigoroso, que es
",~!"!r..f!~.3 el mismo, con su vestido de cola y el
manto que envuelve todo el
vestido. Se ha
hablado tantas
L.
\ '·
veces de este
' -· .
traje y todo el
_," mundo lo cono·
ce tan bien; que
I\ú:n. 2.
nos ha parecido
superfh1.0 representarlo en un dibujo.
La única variación introducida recientemente consiste en suprimir el vestido Princesa para hacer una
simple falda de cola, acompañada de un corpiño-frac ó
de una chaqueta.
El crespón se lleva
más que nunca, y se
ven vestidos de cache•
mir completamente cubiertos de crespón en
el corpiño y en la falda.
Se hacen también chaquetas veladas de crespón para las personas
que no llevan el manto
reglamentario.
Cuando el luto está
un poco adelantado,
se puede adoptar la esclavina de seda cubierta de crespón. Algunos
ad.Drnos de bordados
hechos con el mismo
crespón dan más elegancia á esta prenda.
El sombrero clásico
va guarnecido del velo
J\úm. 3.
largo que llega hasta el
suelo. El rostrillo de
mu~elina blanca, que l,':stuvo por mucho tiempo reservado ,á las1-viudas, se ha adoptado ahora para todos los

I
\

,,'I;

'
-~•, '

4.-EncaJo al crochet.

•*•

Los nii'íos de ambos sexos necesitan también conformarse con ciertas reglas para el lutO.
He aquí dos tipos muy prácticos:
Para niños ( croquis núm. 5) el traje marino, hecho de
cheviota negra, y compuesto de camiseta y pantalón.
La camiseta de algodón es listada de blanco y negro, y
el cuello es de lan a blanca, sobre un cuello de cheviota
negra.-Gorra negra, con cinta y tira de crespón á manera de velillo I ó si se prefiere, una tira de crespón al rededor del brazo, como los militares.

•*•

La niña ( croquis núm. 6) lleva un vestido Imperio, de
vigoña negra, guarnecido de un bies
ancho de crespón.
El corpiilo va escotado sobre una camiseta de crespón
forrada de seda, y
las mangas rnn de
crespón plegado sobre una manga de
seda. En la cabeza
un lazo de crespón.

•••

He aquí, para terminar, un modelo
de traje de medio
luto enteramente
nuevo:
Vestid.o de pañete gris, guarnecido
de terciopelo de
matiz más obscuro.
La falda es redonda, y una entre levita y chaqueta larga, con doble hilera
de botones de nácar
gris, cae casi ha5.ta
el borde de la falda.
Las solapas de terciopelo son anchas
K úm . 5.
y llegan hasta los
hombros. Una cartera del mismo terciopelo gu1rnece el borde de la s
mangas (croquis núm. 7).
Esta es la chaqueta « fin de siglo&gt; ó chaqueta Ga11ac!te1 que con ambos nombres se la designa.

•*•

Ca lino había dirigido una rectificación á un periódico
que le habla tratado de una manera irreverente.
Al día siguiente, por la rna1lana, se precipita sobre
el primer kiosko que encuentra, compra el periódico, y
busca en vano la rectificación remitida.
-¡Vamos!-exclama suspirando.- Quizá's' seré más
afortunado en el kiosko siguiente.

6.-Vestido de muselina
de lana. Delantero.
Véase el dibujo 5.

7.-Cortina.
Véase el dibujo 8.
Núm. 6.

necida de felpa color de. rosa con pasamanería de oro y
azabache y encaje negro. No lleva forro. Se la puede
hacer igualmente de siciliana en vez de terciopelo, y
raso en lugar de felpa.

Cofre de mimbre con cobertor.-NLms. 2 y 3.
Este cofre, de mimbre, va guarnecido de una envoltura de dril listado. La parte interior va cubierta de
dril liso ligero. El interior de la tapadera lleva una bolsa
de piel negra. Para proteger contra el polvo los objetos
contenidos en el cofre, se emplea un cobertor de raso
de lana, cuyas extremidades se remeten cuando se cierra el cofre. Nuestro
modelo es de raso de
lana color masilla, y
tiene un metro 30 centímetros de largo por
82 centímetros de ancho. Se le adorna á todo el rededor con una
tira de raso marrón de
7 ½centímetros de ancho. Se bordan en medio las letras iniciales.
Cada ángulo va adornado con un bÓrdado,
que se ejecuta por el
dibujo 3, al punto cruzado y punto Renacimiento, con algodón encarnado, como las iniciales sobre cañamazo,
cuyos hilos se sacan.

9.-Guante con puño gofrado.

•

Encaje al crochet.
Núm. 4.
Se hace este encaje
con algodón crudo, en
sentido transversal. Sobre su borde superior
se hace una vuelta que
se ejecuta á lo largo.
Se hace una cadeneta
de 32 mallas.
I.ª vuelta.-Se pasan
las 15 mallas más pró·
Núm. 7.
ximas,-sobre la malla
s~guiente 2 mallas simples, separadas por 4 mallas al
ª.lre,-2 veces, alternando, 9 mallas al aire,-2 mallas
simples, separadas poi:. 4 mallas al aire sobre la 8.a malla
siguiente.
·· _.) ' '
5,-Vestldo de muselina de lana. Espalda.
Yéqse el dibujo 6.

�LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS ' FAM1L1AS.
z.ª vuelta.-15 mallas al aire,-2 veces, alternando, unidas á la malla del medio de las 9 mallas al aire más próximas de la vuelta anterior ,-9 mallas al aire uni~as
después á la 5.ª malla siguiente de las IS mallas al aue
más próximas.
3.ª vuelta.-2 veces, alternando, 2 mallas simples,_sepa•
radas por 4 mallas al aire so~re la malla del med_10 de
las 9 mallas al aire más próximas, -9 mallas ~¡ atre ,2 mallas simples, separadas por 4 mallas ~¡ aire sobre
la 5.ª malla siguiente de las 15 mallas al aire más pró -,,
ximas.
4.ª vuelta.-Como la 2.ª
5.ª vuelta.-8 mallas al aire,-2 veces S bridas dobles,
separadas por una malla al aire sobre la S·ª de las 9 mallas al aire más próximas,-después 5 bridas dobles, separadas cada una por una malla al. aire sobre la_ 5.a mana siguiente de las 15 mallas al aire más próximas,_7 bridas dobles, separadas cada una por u.na malla al aire
sobre la 5.ª malla siguiente,-una malla simple sobre las
15 mallas al aire de la 2.ª vuelta.
6.'z vuelta.-6 veces, alternando, 5 mallas al aire ,-una
malla simple sobre la malla ~l aire siguiente, hecha _sobre la brida doble más próxima,-luego una malla simple sobre la malla al aire siguiente, hecha sobre las
2 bridas más próximas,-3 veces, alternando, 5 mallas al
aire ,-una malla simple sobre la malla al aire siguiente
hecha sobre la brida doble más próxima. Se vuelve á
empezar otras 2 veces desde •.
7.ª vuelta.-15 mallas al aire,-2 mallas simples,separadas por 4 mallas al aire sobre las segundas 5 ma!las al
aire siguientes ,-2 veces, a1ternando, 9 mal_las al aire,2 mallas simples, separadas por 4 mallas al aire sobre las
terceras 5 mallas al aire siguientes. Se vuelve á empezar siempre desde la 2.ª á la 7.ª vuelta. Se hace luego,
pá.ra la vuelta que guarnece el borde superior, siempr_e
alternando, una malla simple sobre la curva más próxima de mallas al aire,-7 mallas al aire.

Vestido de muselina de lana.-Núms. 5 y 6.
La fig. VII de la Hoja-Supleme11,to á nuestro número
anterior corresponde á este vestido.
La falda, que es de satine te liso color crema, va cubierta de satinete crema con dibujos negros, cortada al
sesgo. Se corta la sobrefalda, entera, por la fig. VII, que
sólo representa la mitad. Se frunce la parte de delante,
desde el borde superior hasta la estrella, de modo que
quede en 4 centímetros de largo; se la pliega por arriba,
fijando cada 3 y 2 cruces sobre un punto, y se hace la
costura de detrás desde 9 hasta 10. Se dobla el paño hacia dentro en el borde superior de delante i se le fija sobre la falda, de manera que los pliegues de detrás vayan
cosidos sobre el borde superior de éste, y se pone la
parte de delante hasta los pliegues, que quedan flojos,
á 6 centímetros de distancia del borde superior de la
falda. Los pliegues van adornados con un lazo de terciopelo negro; se les abrocha con corchetes sobre la
espalda del corpiño. La falda va completada con un volante de la misma tela , de 24 centímetros de alto, formando en el borde superior una cabecita de 3 i centímetros de ancho. El corpiño, corto y terminado en
punta, va guarnecido de un peto que te:mina también
en punta, y adornado en su borde extenor con un encaje negro de 11 centímetros de ancho y unas cinta~ de
terciopelo negro. El escote va adornado con_ enca1e y
cintas de terciopelo. La manga va guarnecida en el
borde inferior y en la abertura con encaje y cintas de
terciopelo.
Cortina.-Núms. 7 y 8.
Esta cortina, á propósito para casas de caf!'lPº, es de
lienzo grueso crudo. El contorno va guarnecido de una
cenefa estrecha, que se hace de hilo crudo y lleva por
encima un dobladillo calado, de 3 centímetros de ancho.
Por encima de este dobladillo, y á 29 centímetros de
distancia del borde, se ejecuta una franja calada, para
la cual se sacan los hilos á una altura de 1 ! centímetro.
Se pasa pof los hilos que quedan, cruzándolos cuatro
á cuatro, una hebra de. algodón roja. Con el mismo algodón se hace una rueda en cada ángulo.
La cenefa, que se empleará también para el borde
superior, va ejecutada por el dibujo 8, que representa
la labor de dos tercios de su tamaño natural. Las cruces dobles y las cuatro plumas van hechas con algodón
blanco, y el enrejado interior de los arabescos con algodón encarnado.
Cenefa al crocliet.-Hilo grueso blanco.
I.ª vuelta.-A\ternando una malla simple, clavando el
crochet en la tela,-5 mallas al aire 1 bajo las cuales se
deja un intervalo suficiente.
z.ª vuelta.-Algodón ,::ncarnado. Alternando una malla
simple sobre la 3.ª de las 5 mallas al aire ,-un piquillo,
es decir, 5 mallas al aire, y en la primera una malla simple. En cada ángulo se aumenta un poco, á fin de que
la cenefa no forme arrugas.

Guante con puño gofrado.-Núm. 9.
Este guante, que es de piel, termina en un puño de
la misma piel gofrada.

Traje para niñas de 7 á 8 años.-Núm. IO.
Vestido de batista azul marino estampada de encarnado. Falda muy ancha, corta y fruncida por abajo en
el borde de un corpiño-blusa , el cual va plegado en medio por delante y por detrás. A cada lado de estos pliegues van unos tirantes encañonados en los hombros y
estrechados por abajo con un cinturón que forma punta. El vestido se abrocha en la espalda. Cuello recto,
hecho de la cenefa de la tela, y manga de codo con cartera de la misma cenefa.-Sombrero de la misma tela
del vestido, adornado con un lazo grande hecho de la
cenefa.

Vestido para niñas de 4 á 5 años.-Núm. 11.
Es de satinete azul antiguo. Vestido funda 1 adornado
por abajo con un volante fruncido. La e~palda va fruncida bajo una cinta anudada que forma cmtura. Los delanteros se abren sobre un peto de bordado crudo. El
lado derecho va plegado I y el izquierdo, fruncido ?ajo
un volante, sujeto en el hombro con un lazo de cmta.
Manga de bordado, con un bullonado sujeto con una
tira de la misma tela. Et vestido se abrocha en la espalda.-Sombrero redondo de gasa azul, plegado y ribeteado de un encaje crudo. El adorno se completa con
unas plumas azules.
Chaqueta de vestir.-Núms. 12 y 13.
Se hace esta chaqueta de diagonal granitado. Los delanteros van ajustados con una pinza, que desaparece
bajo un bordado negro de seda y azabache. Aldeta añadida y plegada por detrás con pliegues redondos, cuya
aldeta va rodeada de una guirnalda bordada. Cartera
bordada que figura un bolsillo. Punta bordada en la
espalda. 'cuello vuelto de faya de granitos, bordado en
parte. Manga de codo, bordada por: debajo.
.
Tela necesaria: 2 metros 20 centimetros de diagonal,
de un metro 30 centímetros de ancho.
Traje de recibir para señoras jóvenes.-Núm. 14.
Este vestido es de crespón gofrado color de lila de
Persia. Falda llana de crespón forrada de tafetán del
mismo color. La parte inferior va adornada con un volante de muselina de seda, festoneado con seda del
mismo color y recogido en pabellones bajo unas rosáceas
de cinta de terciopelo morado. Un paño de delante se
dobla sobre sí mismo y forma una especie de panier en
la izquierda, yendo después á reunirse con la parte de
detrás de la falda, que cae en pliegues rectos y forma
una cola corta. Corpiño-blusa enteramente pleg~do c_on
pliegues cosidos formando un canesú; l~ parte i~fenor
va remetida, y cae bullonada sobre un cmturón sutzo de
terciopelo, enlazado por detrás. Cuello plegado y abrochado por detrás como el corpiño. Manga semilarga,
plegada por encima y en la costura de la sangría del
brazo, y terminada bajo una cinta de terciopelo que se
anuda por encima.
Tela necesaria: 5 metros 50 centímetros de crespón,
de un metro 20 centímetros de ancho.
Traje de calle.-Núm. 15.

Es de cachemir color de ciruela. Fondo de falda de
tafetán, con un borde de pekín de seda color crema y
ciruela. Falda plegada por delante y cort~da por detrás
al sesgo. Los pliegues del delantal van sujetos con unas
correas de pekín. Corpiño de aldeta redonda, cuyos
delanteros flotan sobre un chaleco fruncido de crespón
de la China color crema, atravesado de unas barretas
de pekín. Manga de codo, adornada c?n un borde ~e
plumas color ciruela.- Sombrero de paJa negra y cnn
negra, adornado con terciopelo y plumas del color del
vestido.
Tela necesaria: un metro 60 centímetros de pekin, y
5 metros de cachemir, de un metro 30 centímetros de
ancho.
Chaqueta Medora.-Núms. 16 y 17.
Es de lanilla gris de canutillo, y se la guarnece de
solapas forradas de seda; se comp.9ne_ de un cue:po de
chaqueta ajustada I con aldetas anadidas en la cmtura.
Espalda y lados de espalda y de del:mte, delant~ros con
pinza y cruce con costura, que se fiJa con dos hileras de
botones. Manga alta de hombros, con cartera abrochada. La parte de detrás de la al~et~ va encañonad.a en la
cintura con botones en el nacimiento de los phegues.
Carteras de bolsillo en las caderas.
Tela necesaria: 2 metros de lanilla, y 75 centímetros
de seda.
Abrigo para niñas de 12 años.-Núms.18 Y19.
Se hace este abrigo de pañete beige, y se le guarnece
de unos bordados de aplicación. Se compone de un
cuerpo de paletó en dos partes, con falda a_ncha cruzada en la izquierda sobre el delantero, encanonada en
medio de la espalda y montada en el borde de un c&lt;;&gt;rpiño de espalda ceñida, y delanter?s cruzados en la izquierda. Manga de codo. Es~lavma mont~da en los
hombros, con fruncidos, y abierta en medio de la espalda y del delantero sobre un centro bordado. Por delante la abertura forma un pliegue abrochado en lo alto.
Cinturón bordado. Unos botones fijan también lo alto de
la abertura de la espalda. Cuello vuelto bordado.
Tela necesaria: 4 metros de pañete.
Cuello Fauvette.-Núm. 20.

Se compone de un volante de tu_! bordado y un cuello alto bullonado y ajaretado de cmta color de malva.
Un lazo flotante de la misma cinta cierra el cuello.
Blusa para niños de 13 á 14 años.-Núms. 21 y 22.
Se la hace de paño piloto, especie de franela azul ligera, y se la guarnece de bordados de ~eda blanca. Se
compone. de un delantero de paletó semilargo con cru~ce
doble, cerrado por medio de una tapa abro~hada. Espald.i recta, estrechada en el tal!! con un cm turón de
piel sujeto wn tres correas de pano y c~rrado con u~a
hebilla de plata antigua. Manga recta, suJeta en el puno
con unos piiegues cosidos y abrochados en el antebrazo.
Unas anclas van bordadas en el brazo izquierdo. En lo
alto del cruce camisa figurada de paño azul, añadida con
un punto de bordado de seda. El mismo p~nto adorna
el cuello á la marinera abierto sobre la camisa figurada,
y sujeto en el cruce con una cor~ata de suralt azul.
Tela necesaria: 2 metros de pano.
Traje para señoras jóvenes.-Núm. 23.
Vestido de recibir hecho de fular color de barro coc;ido I y guarnecido d~ guipur artística blanca. Fondo de

falda de tafetán, y falda ribeteada de una guipur que
sube por delante formando como una punta de lambrequín. Corpiño terminado en puntas, compuesto de espalda y lados de espalda, lad&lt;;&gt;s d~ delante_ y delanteros
con pinzas, cerrados en la 1zqmerda baJo u?- peto de
guipur escotado en forma de V sobre un fichu plegado
y cruzado de muselinc1; de seda color crema. Cuel~o Médicis, abierto, de gmpur. Manga recta con puno de
guipur.
,
Tela necesaria: 4 metros de tafetan, y 14 metros de
fular.
Sombrero Enrique 11.-Núm. 24.
Es de paja de arroz color de paja antigua, y va ribeteado de óvalos de paja. El fondo, aplastado, va rodeado
de una cinta anudada de terciopelo negro. Por delante,
lazo de galón de oro. Penacho de plumas blancas y amarillas.
Vestido para jóvenes de 14 años.-Núms. 25 y 26.
Es de lanilla beige, y va guarnecido de terciopelo ~olor madera. Se compone de una falda que cae encanonada con un dobladillo marcado por un vivo de terciopelo. Corpiño de aldetas plegadas, añadidas y abiertas
por delante y por _detrás. Esp~lda sin aldetas, terminada
en un centro de cmturón de cmta¡ lados de espalda y de
delante y delanteros abiertos con. una pi1:_za .. Cuello y
solapas de terciopelo. Peto de terciopelo anad1do sobre
el forro de los delanteros. Una guarnición de crespón
de la China beige dispuesto en conchas, cubre el peto.
Man11a alta de h~mbros 1 con cartera de terciopelo guarnecida de unos picos de crespón. Una cinta va puesta
en la cintura, por delante, y cae ei:i lazo flotante.
Tela necesaria: 6 metros de lamlla, de un metro 20
centímetros de ancho; un metro de crespón, y un metro 25 centímetros de terciopelo.
Levita de ceremonia.-Núms. 27 y 28.
Es de seda negra brochada, y va aju-stada con un&lt;;&gt;s
laditos y una pinza. La falda va plegada por detrás bajo
unos lazos flotantes de cinta listada y lisa. Tirantes de
encaje de Venec~a, terminado~ en punta por delante
bajo un lazo de cmta. Dos. encajes adornan el _centro y
cubren el cierre de la levita. Cuello alto y abierto, de
encaje, con los picos doblados. ~anga ancha y recta,
que cae sobre una manga de encaJ~Tela necesan·a: 6 metros 80 centimetros de seda, de
60 centímetros de ancho.
Manteleta de visita .-Núms. 29 y 30.
La espalda, plegada y sujeta con un lazo de cint~, es
de bengalina negra, y los delanteros son de la misma
tela, pero van velados por una . pasamanerí~ calada.
Manga y esclavina corta de _encaje . La esclav~na p~sa
bajo un cuello de pasamanena, que es la contmuac1ón
del delantero, el cual se abrocha ~on corchetes bajo
una guarnición de encaje, que contmúa_ la del cuello.
Las dos caídas de la manteleta van cubiertas por una
lluvia de azabache.
Tela necesaria: 2 metros de bengalina para el cuerpo,
y un metro 50 centímetros de encaje ancho para la
manga y la esclavina.
Trajes de calle y de recepción.-Núms. 31 á 37.
Núm. 3 1. Vestido de recepción, de pañete masilla y
pañete azul antiguo. Adornos de bordado de plata y
bez'ge. Fondo de falda de seda ligera y parte de detrás
de la falda de pañete color masilla. Delantal recto de
pañete azul antiguo, con delantero de corpiñ_o de una
sola pieza, ceñido al talle sobre unos acuchillados de
pañete beige adornados con bordados. Espalda ceñida
de paño azul, abierta sobre una punta de paño bordada . El delantal va rodeado de un bordado estrecho.
Faja plegada de seda beige. Manga del mismo color, bordada en la hoja de encima y adornada con un puño azul.
Cuello alto azul bordado. Cierre invisible en la izquierda, bajo el brazo. El forro de los delanteros va abrochado en medio con corchetes.
Tela necesaria: 2 metros 50 centímetros de pañete
azul, y 4 metros de pañete beige. Los bordados se ejecutan sobre la tela.
Núm. 32. Vestido de recepción, de bengalina Ofelia y
pekín de faya y terciopelo color Ofelia y color de pensamiento. Fondo de falda de tafetán, y falda cortada al
sesgo, de pekin, cuya parte inferior va guarnecida de
un volante fruncido de bengalina con cabeza. Espalda
Princesa de bengalina formando dos faldoncitos estrechos. Delantero de corpiño con pinzas y aldetas largas
añadidas en la cintura. Unas aldetas cortas recortadas
en almenas van añadidas en las caderas. La parte inferior del delantero se abre sobre la falda de pekín, la
cual sube en punta sobre el forro de los delanteros.
Una banda plegada de bengalina va añadida sobre el
delantero derecho, y se fija en la izquierda cerca del
hombro con una hebilla de plata. Cuello alto. Manga de
pekín cortada al sesgo.
Tela necesaria: 5 metros de tafetán; ro metros de pekín y 8 metros de bengalina.
Núm. 33. Sombrero Griego.-Capota de paja de Italia
cosida rodeada de dos bandeletas de cinta color de lirio reforcidas, la cual forma dos lacitos por delante y
po; detrás. Cubrepeineta de pedrería. Por delante, lazo
de encaje negro estrechado por el lazo de la bandeleta.
Núm. 34. Vestido de paseo.-Es de lanilla azul marino
con rayas amarillas. Adornos de bengalina de este último color. Fondo de falda de seda ligera, y falda de pekín un poco recogida en la cadera derecha y ribeteada
de un vivo de bengalina. Corpiño de talle redondo escotado sobre un camisolín blanco de bengalina que se
añade sobre el forro de los delanteros, el cual se cierra
en medio y se ajusta con pinzas. Cierre invisible en los
delanteros de lanilla. Delanteros plegados sobre el pecho, y espalda de una sola pieza. Un cinturón de cinta

LA M()D:A ELEGANTE, PERIÓDlCO DE LAS FAMILIAS.
va anudado en la derecha, y termina en dos caídas reunidas por medio de un lazo. Cuello ' alto y abierto de
bengalina. Manga corta semiancha, de la misma tela, y
manga ajustada de pekín con vivo de bengalina.-Sombrero de encaje negro, con corona de rosas.
Tela necesaria: 5 metros de seda ligera; 8 metros de
lanilla, de un metro 20 centímetros de ancho, y 3 metros de bengalina.
Núm. 35. Vestido de recepción, de lanilla fondo blanco
con florecillas encarnadas. Adornos de encaje blanco y
sura/J encarnado. Fondo de falda de tafetán y delantero
Princesa de lanilla, con guarnición de encaje en medio,
á partir del pecho. Pinzas de pecho, pinza que marca el
ladito y cierre invisible en la izquierda debajo del brazo. Una tira ancha y plegada de surak va puesta á cada
lado, y se reunen en medio del pecho para formar una
especie de chaquetilla escotada. Cuello alto ribeteado
de un encaje fruncido. Manga alta de hombros, plegada
por arriba y terminada en un volante de encaje.
Tela necesaria: 5 metros de tafetán, 7 metros de lanilla y 7 5 centímetros de suralt.
Núm. 36. Vestido para niñas pequeñas.-Este vestido
es de bengalina azul, y va guarnecido de bordado blanco. Falda adornada con tres pliegues y terminada en un
volante de bordado. Corpiño ancho, escotado en redondo y estrechado con una triple hilera de fruncidos
en la cintura. Espalda cerrada en medio y delantero de
una sola pieza. Manga recta con puño. Jockey de encaje.-Capelina de bengalina, con fondo flexible y ala ajaretada, guarnecida de encaje blanco y plumas azules.
Tela necesaria: 4 metros 50 centímetros de bengalina.
Núm. 37. Vestido para niñas de I2 años.-Este vestido
es de lanilla azul marino, y va guarnecido de suralt encarnado y galones de oro. Vestido Princesa, compuesto
de espalda y lados de espalda, que dan el vuelo para la
falda, y delantero de una pieza que se enlata en el lado
izquierdo sobre una quilla estrecha de surak, y se ajusta
con pinzas de pecho y una pinza que marca el ladito.
Forro de los delanteros cerrado e.n medio. Fichú llano
de suralt, guarnecido de galones de oro y abierto en
forma de V. Manga alta de hombros. Unos galones de
oro adornan la parte inferior de la falda.-Sombrero de
paja blanca, guarnecido de cintas encarnadas.
Tela 1zecest1ria: 5 metros de lanilla, y un metro de
surak.

DOS CUADROS.
(Co11ti11uaci6n

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111.

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~r!

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•

os tristes días que había pasado operaron

~ ~ en Fernando un notable cambio; la pali-

dez de su rostro era extrema.
Desde el momento en que la suerte le
~ fué adv.:ersaial juego, tratando de vencer•
~
la, sólo consiguió perder más aún; y él, el
hombre de mundo, atento siempre á las con~ veniencias sociales hasta en los detalles más
nimios, se aterró ante la idea de que la maledicencia se apoderase de su reputación. Y como además era verdad lo del arresto, motivado por las
mismas causas que expuso la de Ríos, es lo cierto que
no tiene conformidad, y que, dando á lo sucedido más
valor del que realmente tenía, considerábase el más desgraciado de los hombres.
Abstraído en esas consideraciones, ni percibió el ruido de un carruaje que se detenía frente al portal de la
casa, ni oyó siquiera que llamaban á la puerta.
-¡Fernando, Fernando!-gritaba afectuosamente Au rora desde la escalera.
-¡Aurora!-exclamó contrariadoj-¡no me faltaba
más que eso!
La juvenil imaginación de Aurora, sus generosos y
delicados impulsos, tan dispuestos á perdonar y á olvidar, no previeron los orgullosos sentimientos de Fernando. Viendo que él no salía á su encuentro, fué ella
á buscarle; pero no pasó del umbral de la puerta..... La
fisonomía de su marido daba espanto; tal era el enojo
que revelaba.
En vez de abrazarla, la cogió violentamente de una
mano, la hizo entrar, cerró la puerta, y con voz alterada
le preguntó:
-¿Por qué has venido ? ¿No recibiste mi carta ?
Ella, haciendo un gran esfuerzo para hablar, pues estaba aterrada, contestó:
- Sí, la recibí; pero ..... pensé que .....
Y sin dejarla concluir, repuso:
- Entonces, ¿porqué desobedeces mis órdenes? Has
de saber que con tu presencia vienes á aumentar mis
contratiempos.
De pálida que estaba ;pobre criatura! ~e puso lívida.
Nunca había visto en ese estado á su mando, desconociendo hasta la consideración debida á una mujer.
La fatalidad que los perseguía hizo decir á Aurora:
- Demasjado sé que mi presencia no te ha sido necesaria nunca; pero ahora he creído de mi deber ha•
liarme á tu lado, decirte que todo lo sé, que deploro tu
falta de franqueza, asegurarte que te perdono, y que si
te hace falta ..... mi ..... firma .... que .....
No pudo concluir de hablar; él se lo impidió con una
grosera exclamación. Más que un hombre parecia una
fiera.
-¡Tu perdón!-decía.-¿Lo he solicitado, por ventura? ~Has creído indudablemente que .... peligraba tu
capital? Tranquilízate; tengo con qué pagar mis deudas ..... Si te dije que no vinieras fué para poder sufrir
solo y q'ue no presenciaras estos disgustos ..... ;Te quejas

f

•

VI.

.

de mi falta de franqueza! _¿Crees que debo co'nfiarme á
la chiquilla que sólo es dichosa lejos de, mí, que no regresa al abandonado hogar sino para ofrecer insultante
compasión al que, por ser su marido y por los años que
le lleva, es su dueño y debe ser su consejero?
¡ Pobre Aurora! i Qué injusto fué Fernando con ella!
Y ella, á pesar de todo, le tenía afecto. ¡Qué decepción!
Sus ofertas, mal expresadas quizá, pero sinceras, ¡con
qué crueldad fueron recibidas!
El buen instinto le aconsejaba que se humillara, aunque ni hubiera soñado en ofenderle, y que procurase
tranquilizarle y convencerle á fuerza de cariñosas protestas; pero el orgullo pudo más, é bízola abandonar
aquella funesta habitación.
Se encerró en su gabinete, y en lo primero que pensó
fué en salir para Madrid cuanto antes y volver á casa de
su madre, donde siempre fué tratada con frenético
cariño.
Tan pronto se sentaba, como paseaba á lo largo de la
habitación, y lloraba ó rezaba, concluyendo por dejarse
caer rendida en un sofá y dormirse.
A las ocho la entregaron una carta de su marido, que
decía:
"'Ya que has venido, quédate unos días aquí. Considero inútil dar mayor fuerza á la maledicencia, y si ahora
te fueras se la daríamos.
»El asunto que me lleva á Granada me detendrá allí
pocos días.
&gt;Pero no quiero ausentarme sin pedirte mil perdones
por la escena de ayer¡ ¡me dejé llevar de la soberbia!
Deploro haberte hablado del modo que lo hice, por más
que convendrás conmigo en que tu inopinada presencia
debia contrariarme, mucho más después del desvío que
me has demostrado durante estos dos meses. ¡Eres muy
niña, y por más años que cumplas temo que seguirás
siéndolo, Aurora!
»Sí, la diferencia de edad que existe entre nosotros
impide que me consagres una verdadera ternura, que
al menos me haga acreedor á tu respeto y obediencia.
&gt;No me despido de ti, porque no quiero que te despierten, y mi ausencia será de pocos días, repito.-FERNANDO, »

Ella no tenia consuelo.
-Quiero salir de aquí-pensaba 1 poniendo toda el
alma en su madre.-¡ Qué mal me ha comprendido y me
ha tratado ese hombre! ¡ No tiene corazón! ¡ Que no le
tengo afecto, dice, cuando la indiierencia ha partido de
él, cuando él fué quien prefirió las casas ajenas á la suya
propia, y hoy me hace responsable de haberle abandonado!
A pesar de todo no desobedeció á su marido; se quedó en Sevilla, y, por no afligirla, nada dijo á su madre.
Y poco á poco, rehuyendo de todo pensamiento que
no fuera favorable á Fernando, se entregó por completo
á serias y tristes reflexiones. Las primeras pesadumbres
de la vida iban transformando su alma de tal modo, que
el mundo variaba de aspecto para ella.
-Si Fernando hubiese sido otro conmigo-pensaba
-yo hubiera logrado mitigar sus contrariedades, y ahora, en vez de estar separados estaríamos juntos, gozando de esa dulce intimidad que ambos desconocemos,
que él quizá deseara, que menosprecié antes, y que
ahora, al poner de mi parte todo lo que puedo por recuperarla, él rehuye. ¡Qué desesperación, mirar la vida á
través del llanto!
Una tarde, en el momento que iba á subir al carruaje 1
llegó una de sus mejores amigas, la esposa del comandante lllescas, que, enterada de la ausencia de Fernando, iba á convidarla á comer.
-Es usted muy amable; pero yo no me siento bien,
y además estoy tan triste, que no merezco otra compañía que la de mi sombra-dijo la pobrecilla.
Pero tanto rogó la una, que la otra concluyó por acepta r, más agradecida que forzada.
Antes de ir á casa de lllescas, dió un largo paseo por
aquellos pinforescos alrededores, y luego entró en una
iglesia, donde permaneció largo rato. Sintió allí que
Dios la iluminaba, que su alma, elevándose hasta Él, le
oía decir: cSé bondadosa como Raquel, prudente como
Rebeca, fiel como Sara ..... &gt;
¿Había sido realmente bondadosa ? ¿Trató de estudiar
el carácter de Fernando, de realizar sus aspiraciones y
hacerle más agradable la vida íntima que la del Casino?
¿ Convirtió su casa en santuario de paz y felicidad? ¿Había sido prudente, ó es que por prudencia entendiera
el entregarse á mundanas aspiraciones? ¿Y en cuanto á
fidelidad? ..... ¡Ah! respecto á eso nada tuvo que reprocharse.
Los sentimientos religiosos dieron nueva vida á su
espíritu. Y aquel corazón verdaderamente tierno hallábase inclinado á no pensar ni sentir más que para amar
más que nunca á su Fernando. Y haciéndose solidaria
de todos sus errores, se decía:
-Resulté ridícula y hasta poco noble. No debí hablarle en aquel sentido. Hasta el más santo de los hombres hubiera tomado mis palabras del mismo modo.
¡ Cuando se es desgraciado, se es tan susceptible! .....
Hice mal en abandonar mi casa, sobre todo cuando
comprendí que me echaba de menos. Pero aun es tiempo; yo le demostraré que soy una mujer, no una chiquilla, como él dice; he de conseguir probarle que
tengo mucho corazón y mucho juicio!
VII.

El tiempo que Aurora pasó en casa ?,e Illescas sirvió
también de verdadero bálsamo á las heridas de su alma,
que experimentó la misma dulce impresión que la de
li'ernando cuando iba allí durante su estancia en Biarritz.
Antes, hubiese quizá permanecido indiferente á la felicidad de aquel hogar; pero ahora que la veía bajo otro

p~isma, sentía nobilísima ed\l'idia, y aspiraba á esas
mismas verdaderas é íntimas satisfacciones. ;Y todo
esto cuando más la había ofendido su marido! El espíritu femenino ofrece más de un enigma de esa especie,
Y sobre todo, e el corazón tiene razones que la razón no
comprende&gt;,
Después de comer, y cuando los niños se hubieron
dormido, mientras lll&lt;:scas fumaba, las dos amigas estuvieron solas paseándose por el patio.
-Se me figura-dijo Aurora-que la conozco á usted
de toda la vida.....
Y sü espontáneo corazón habló sin reservas y· con
vehemencia.
-Usted no tiene que acusarse más que de un errordíjole la de Illescas, después de . oirla atentamente, y
abrazándola con cariño:-el de haber creído que el mayor tormento de Fernando en ese desagradable asui:i,to
del juego no era otro que el de desmerecer á los OJOS
de usted ..... El colmo de la habilidad, créame, Aurora,
hubiese sido aparentar que lo ignoraba usted todo, procurando, con disimulo, llegar á que lo refiriese de pe á
pa, y luego tratar de conseguir, también sin que él lo
advirtiera, que abandonase tan funesta afición.
De esos afectuosos y prudentes consejos, no queriendo ser menos que Aurora, pasó al terreno de las expansiones. Y confió á su amiga que su enlace, tan dichoso en la actualidad, fué al principio desgraciado.
¡Illescas optaba también por la compañía de los indiferentes!... .. Pero ella no se acobardó: estudió y cultivó el
carácter de su marido, y consiguió que hablara de todo
con ella; cuidó de no perder el encanto de la juventud¡
reunió en su casa cierto número de personas dignas é
inteligentes, y trató, en fin, de hacerle la existencia tan
sumamente agradable, que él concluyera por convencerse de que su casa era el sitio más ameno, y su mujer
la mejor de todas.
-¿Y son ustedes muy felices?-preguntó Aurora con
envidia.
-Mucho.
-¿ Cómo haría yo para poder decir lo mismo?
-Dando sin tasa; para el cariño no existen medidas ... _
Y no trate usted nunca de disculpar sus propias faltas
comparándolas con las de otras mujeres más culpa•
bles .....
-¿Cómo es posible que el corazón no se rebele,
después de prodigarse tanto, si no halla reciprocidad?
-Dios, al inspirar desinterés, da también abnegación.
Fernando la quiere á usted de veras¡ atráigalo, Aurora,
á la vida íntima; pero sin aparentes propósitos, y sobre
todo sin reconvenciones de ningún género. No es creíble que tan encantadora y adorable criatura deje de
salir airosa en su empeño.
Era ya hora de retirarse. El coche esperaba. Aurora
se despidió de sus amigos, pro~etiéndoles que no tardaría en volver, y entró en su casa bajo bien distintas
impresiones que había salido. Se acostó esperanzada y
tranquila.

Vlll.
Aurora iba á misa todos los días á pedir á Dios que la
iluminas~ para seguir los sanos consejos de su amiga.
Y una de esas mañanas, al regresar de la iglesia, pesarosa de que Fernando no le hubiera escrito ni una
sola vez, y esperando siempre que no regresaría sin hacerlo, se encontró, no con carta, sino con el mismo
Fernando, que acababa de llegar.
Su rostro se animó: latía con violencia su corazón, y
todo su ser se apresuraba á ir al encuentro del recién
venido, que la recibió diciendo:
-¿ Qué nuevo capricho es ese, Aurora? Son las doce
dadas; ¿ á qué hora pensabas almorzar?
Ella estrechó la mano que él le tendió con indiferen cia I y contestó:
- Vengo de misa.
-¿Es hoy día de fiesta? ¡Tan joven y 'ja beata! ¿Te
dedicas, sin duda, á implorar la conversión de este libertino?
Tanto sarcasmo la dejó atóIJ.ita. Sus ojos se llenaban
de lágrimas; la indignación se apoderaba de su alma.
Durante el almuerzo no hablaron; él, como de costumbre, leía, y ella callaba.
Al levantarse de la mesa acercóse á Fernando, y le
dió un beso en la frente. Él, al sentir tan cerca del suyo
aquel semblante tan ruboroso como bello, se emocionó;
pero en seguida, dejándose dominar por otros sentimientos menos nobles, dijo:
-Después de todo, no eres más que ·una niña.
-Eso, eso, una chiquilla, dices bien, y tú me educarás ..... ¿No es verdad que eres feliz á mi lado?
-Sí... .. hasta el día en que tengas el capricho de volver á dejarme solo.
-No, eso no volverá á suceder¡ nunca nos separaremos, y para mi ya no hay Madrid, ni Biarritz I ni nada:
no hay más que mi marido y..... nuestra casa.
Se expresaba alegre y apasionadamente¡ pero Fernando, volviendo á sus desconfianzas y susceptibilidades, creía hallar doblez en todo cuanto ella le decía, é
imaginando que se proponía vigilarlo, añadió irónicamente:
-Vas á ser una esposa modelo; pero yo no puedo
permitir que te encadenes así; y si, como creo, voy á
tomar no sé qué aguas que el médico me ha recetado,
te dejaré al lado de tu madre, en tu querido Madrid.
No reparó en que su mujer lloraba; y luego, variando
de tono y de conversación, preguntó:
-¿Qué has hecho durante mi ausencia?
-Salvo cuando he comido en casa de lllescas, 6 ellos
lo han hecho aquí, no he salido sino alguna que otra
vez á paseos retirados, y diariamente á la iglesia.
-¿Qué te parece la de lllescas ?
- Inmejorable.

�12 Y l3.- Chaqueta de vestir.
Delantéro y espalda.

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..,,.,,, ' ,,,,.

l 1.-Vestido para niñas de 4 á 5 años.

2i

y 22.-Blusa para niños de 13 á 14 Delantero y espalda.
anos.

25 y 26.- Vestido para jdvenes de 14 anos.
Espalda y delantero.

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261

LA MODA ELEGANTE, PERIÓD-J.CO DE LAS FAMILIAS.

260

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.
-Sí, vate mucho; su marido habla de ella hasta con
veneración.
-Si tú quisieras, iríamos ~uy á menud~ á verlos, y
yo tomaría ejemplo de esa mu1er tan supenor-repuso
Aurora con cariño.
-Creo que sois dos caracteres opuestos¡ ella es muy
humilde, y tú bastante fastuosa¡ pero, si puedes, harás
bien en ser su amiga; yo no me opongo ..... ; pero te advierto que ella, por su modesta posición y costumbres
no podrá frecuentar tu sociedad.
-Eso no, porque, si tú quieres, emp~zaremos nosotros por vivir más modesta y tranquilamente este

invierno.
-¿Con qué objeto? ..... ¿Con ..... el de hacer econo-

t

mías?
Aurora palideció, y recogió el dardo, pensand~ que
no había medio de lograr paz, que ya eran demasiadas
las ofensas que recibía, y decidió callar. . ·
Se fué á su gabinete. El piano estaba abierto¡ aquella
misma mañana había estudiado una sonata de Beethoven I para tocarla con su marido. Este se acercó á ella
para decirle:
-Siempre que no te aburra demasiado hablar de negocios, ¿quieres hacer el favor de oirme?
-Todo lo que puedas decirme, sea de lo que sea, es
de gran interés para mí-repuso con timidez.
-Lo gue vengo á pedirte me es sumamente penoso-dijo él con altivez, pero no sin alguna turbación
y hablando muy de prisa:-yo contaba saldar con la
renta de mi finca la deuda ..... esa ..... que he contraído .....
-¡Vender tu finca! ¡Oh! no, te lo ruego, no lo hagas.
¡ Recuerda que allí murió tu madre!
Fernando, mordiéndose los labios hasta hacerse sangre, permaneció callado un instante; luego siguió:
--.Es cosa decidida, por más que el resultado se demorará más de lo que espero y necesito ..... Sobre esa
hacienda, gravada ya, no encuentro quien me adelante sino una cantidad insuficiente; y el caso es que,
por el momento tan sólo, necesito dinero, y no quisiera
disponer de ..... lo tuyo sin tu .....
-Fernando, ¿es posible que puedas hablarme así?
¿Eso que llamas mío no es tuyo también ?
-Recuerda, Aurora, lo que me dijiste la otra noche .....
-Olvida lo que fué sólo una tontería; te juro que no
lo dije con más intención que con la de probarte mi cariño¡ no me expliqué bien I es indudable, y haces mal
en castigarme así. ....
---Mal se acomoda., es verdad, mi enojo con la necesidad de pedirte este favor; pero ¡así lo quiere la fatalidad! En fin, para terminar tan delicado asunto, dime
otra vez si me autorizas á deberte la suma de .....
-No quiero saber de qué cantidad se trata. No pro•
nuncies la palabra préstamo, me disuena, y, lo que es
peor, me hace mucho daño.
-Pues se trata-continuó él, esforzándose por aparecer sereno-de cien mil pesetas que el notario me ha
adelantado y que te reintegraré en cuanto venda la
finca.
-¡ No la vendas, te lo suplico!
-No hay más remedio. Y, para lo sucesivo, te aseguro que puedes vivir tranquila; porque, reducido á mi
sueldo, no volveré á hacer locuras impropias de todo
hombre, á más de formal, pobre; tu capital no correrá
peligro alguno.

SALOMÉ NúÑEZ

y

TOPETE.

(Conclui rá.)

PRIMERA ESCAPATORIA.

·u¡s
in

(úLTIMA FASE DE UNA LUNA

e~,

DL

MlEL.)

uno de los últimos días de Mayo, y llueve
tan copiosamente como debió de llover
cuando la imaginación del pueblo inventó
~ ~'( este refrán : En Abril, aguas mil.
·
El hermoso hotelito está envuelto en
- opaca niebla; las calles del jardín se ase~ l
mejan á charcos llenos de lodo; las flores de
~
.._
los verdes macizos se doblan sobre sus ramas¡
'
el ambiente es húmedo, pesado, frío, como el de
j' un día de invierno.
El Marqués de X*** empieza á aburrirse soberanamente, y la M1rquesa de X*** también¡ pero uno y
otro, exhalando su aburrimiento en un bostezo, no se
atreven á confesárselo.
Porque cada uno de los dos teme decir al otro:
-¿ Con que ya te fastidias á mi lado?
Y es muy natural ese temor y ese fastidio á los tres
meses de empalagosa luna de miel... ..
Mas lo que hace doloroso al aburrimiento es la idea
siguiente: á una hora de distancia del hotelito está la
populosa corte de España, resplandeciente de luz, con
cafés y teatros henchidos de gente, con animadas reuniones en que fermentan la alegría, el buen humor, la
vida mundana.
Y el Marqués piensa además en no sé cuál elegante
coliseo, donde se representa una obra cuyas principales escenas figuran en países llenos de sol y de auras
perfumadas, y poblados de preciosas bayaderas que
danzan voluptuosamente al compás de música dulce y
provocativa.
Y este pensamiento le seduce ..... •
El buen marido se acuerda de que vive en un jueves, y
justamente el jueves es el día en que se qtteda en casa la
Duquesa de Z***, duquesa auténtica en estos calamita•
sos tiempos de candentes cuestiones sociales y aristocráticas envidias, y por añadidura, duquesa que tiene mucha ii:ifh.\encia con algún Ministro, y que, por
-~,

~I ~
/

1

.}J¡ •• •

ende, reparte credenciales de diputados 4~Cortes .....
antes de reunirse los colegios electorales.
~
¡Excelente pretexto para una escapatoria á la corte,
y echar una can,1. al aire!
El plan de ataque empieza á desenvolverse de sobremesa, entre los postres y el café, de este modo:
-¿Sabes, adorada mía, que tengo absoluta necesidad
de ir esta noche á Madrid ?-dice con voz meliflua el
Marqués de X•** á su esposa.
Y ésta, dejando caer en el plato la fina taza que entonces acercaba á sus rojos labios, le pregunta estupefacta:
-¿Cómo? ¿por qué?
-Porque hoy, jueves, es el día de la Duquesa de zo•
y no puedo eximirme ¿sabes? si he de obtener su ap~yo
para mi candidatura ..... ¡ Acabaré por perder, con la vida
retirada que hago, todas mis relaciones en el mundo
oficial!
-¡Pero si llueve á cántaros! ¿cómo has de ponerte en
camino con este mal tiempo?
-¿A quién se lo dices? ¡Cuánto más grato sería pasar la velada contigo I juntos los dos en nuestro nido de
amor y de felicidad! Pero las exigencias sociales ..... mi
carrera ..... mi porvenir .....
-¿Yes indispensable?
-¡Cáspita! Júzgalo tú, querida mía: hace ya tres mes'es que no se me ve en Madrid, y las elecciones llegan
á toda prisa .....
~Comprendo que debo resignarme. ¿A qué hora volverás?
-A media noche, lo más tarde.
-¿Prometido, verdad?
-¡Te lo juro!
El marido da un beso á su mujer; la invita á sentarse
en una linda butaca cerca de la chimenea; pone á su
alcance, en un velador próximo, periódicos del día y
una novela nuevecita; regula cuidadosamente la luz de
la lámpara ..... y después de darla otro beso y un abrazo,
sale del comedor para vestirse.
¡ Con qué alegría se quita el ancho traje de campo, y
pide á su ayuda de cámara una camisa de fina batista
holandesa, el frac negro, la corbata blanca, el indispensable gt'bus! Y cuando se mira al espejo, mientras se
viste, observa con sobresalto que ha .envejecido.....
¡ Es claro! En Madrid se resiste más, por.que se tiene
mucho cuidado de la persona: no se lleva un traje ancho que favorezca el temprano desarrollo de la obesidad· ni se calza nadie con enormes zapatos de campo
que' acostumbren á los pies á dar torpes y vacilantes
pasos· ni se pasan ocho días sin rizarse el pelo y engomarse' las seductoras puntas del bigote .....
Y la razón es obvia: en Madrid se tiene presente en
cada momento que hay recepciones y soi-rées, y que es
preciso, para ir á ellas, ponerse el frac y la corbata
blanca, ni más ni menos que un buen soldado, aunque
esté ·con licencia en su pueblo, siente á veces absoluta
necesidad de vestir el abandonado uniforme.
Pensando en todo esto, el Marqués de X*** se hizo la
toilette más detenida, como si fuese remilgada y quisquillosa dama: peinóse delicadamente su larga cabellera á
lo artista, rizándosela en sortijillas hacia las sienes y en
gruesos bucles sobre la nuca; rizóse también el pobl~do
bigote, suavizándole después con fragante cosmético;
calzóse ajustada botina de charol inglés, sobre estirada
media de seda negra; etc., etc.
-¡Me he rejuvenecido más de diez años!-murmuraba sonriendo y mirando su imagen en tersa luna veneciana.-¡ Ah! ¡ Qué hermoso es quitarse uno de encima nada menos que dos lustros ..... y volver á abrir las
alas para volar por esos mundos de Dios!
Y bajó la escalera de su hotelito, de su ex nido de
amor, pensando en que llegaría al Veloz-Club hacia las
ocho y media de la noche.
-¡Valiente sorpresa-se decía-voy á dará misantiguos camaradas!
Y aunque á la puerta le esperaba ya su berlina azul,
se puso un ttlster, finisimo impermeable inglés, para
desafiar á la lluvia, que continuaba cayendo á cántaros.

•*•

Pero antes de salir, asaltóle un remordimiento; ¡sentía deseos de pasar aún algunos momentos al lado de su
mujer, y darla el beso de despedida!
La Marquesa estaba leyendo los periódicos que la había dado el Marqués, y en su semblante se retrataba
una triste expresión de pena; respondió melancólicamente al saludo de su marido, y preguntóle con voz débil, apartando su mirada de La Epoca, diario que entonces leía:
- ¿Ya ? ¿Decididamente vas á Madrid?
-Es necesario, querida mía ..... ¿No lo crees así ?.....
Pero te repito que volveré á las doce ..... ¡Si sólo quiero
saludar á la Duquesa!
-Pues si es necesario ..... ¿qué le hemos de hacer?
- Hasta luego, ¿ eh?
-Adiós, hasta luego-repitió la Marquesa, volviendo
á leer en el mismo periódico.
Ya salía el Marqués frotándose las manos¡ ya llegaba
al vestíbulo del hotelito; ya ponía la mano en la llave
del picaporte de la cancela, sin esperar un instante á
que el oficioso ayuda de cámara la abriera. ¡Tan vivo
deseo tenía de meterse y aislarse con sus proyectos en
el cómodo carruaje!
-¡Emilio, Emilio!-oyó de pronto que gritaba su
mujer, desde lo alto de la escalera.
-¡Vaya!-murmuró el Marqués-¡algún ataque de
nervios! j como si lo viera!
· .
-¡ Emilio, Emilio !-continuaba gntando la Marquesa.
-¿ Me llamas, querida mía ?- preguntóla el marido,
desde abajo.
-Sí... .. sube, sube corriendo
Y subió corriendo, es verdad; pero dispuesto á volverá bajar , y á .escape.

- ¡Mira, mira lo que anuncia La Epoca~e anoche!le dijo alegremente la Marquesa.
-¡Qué?
-,,.___
-Escucha: "'Por indisposición de la señora Duquesa.
de
se suspende hasta nuevo avis? la re~epc~ón
que debía celebrarse mañana en su anstocrática ,morada.&gt;
¡Cuadro! ¡ Adiós hermosos proyectos de una alegre·
velada! ¡ Adiós pérfidos deseos. de echa~ una cana al
aire! ¡Adiós primera escapat.ona de recién casado en
la última fase de la luna de miel!
Peró el Marqués comprendió en el acto que er~ necesario parecer estoi~~• porque la Marquesa le _miraba á.
hurtadillas para ad1vmar el efecto que le habia producido la noticia.
Y aparentando la más ingenua alegría, el contrariado,
marido sonrió quitóse el ulster y el sombrero, se arrancó los guante; y abrazó á su cara mitad, diciéndola con
voz dulcísima:
-¡ Qué fortuna! Imagínate cuán grande habría sido,
mi desventura si no hubieses leído á tiempo esa gace•
tilla:.... Me po~go en camino con este diluvio, para en-·
contrar cerrado el palacio de la Duquesa .....
Y por lo bajo decía el hipocritilla:
•
-¡ Maldito periódico! ¿Para cuándo son los extravi os
de la correspondencia en las oficinas de Correos?
Volvió á abrazar y besar con amoroso anhelo á su.
mujer, y en seguida se retiró á su gabinete, para quitarse el frac y la corbata blanca.
¡ Oh primera escapatoria frustrada! Hay dolores que
no puede describir la péñola más fina .....

z•••,

LucIANO DE BURGOS.

SOR N'ATALIA.

-¡

(TRADICIÓN ANDALUZA.)

~

1

0
- 1a prec. gran poeta José e.orn'llh
~ a escnto

ciosa leyenda Margarita la Tornera, q.ue
seguramente habrán leído nuestras ilustradas suscritoras en los poéticos y populares Cantos del Trovador; pero el famoso
autor de Una evast'ón y La Eva futura~
M. Villiers de L'Isle-Adam, que visitó en varias ocasiones nuestras provincias andaluzas,
ogió en Cádiz la interesante leyenda que á
ntinuación transcribimos, _la .cual es muy pa:ec1da, en el fondo 1 á la que sirvió de_asunto al msigne autor de Granada y Don Juan Tenorio.

-

~

l.

En otros tiempos, en Andalucía, en el ángulo de un
camino montuoso, quebrado, abrupto, se alzaba un monasterio de religiosas franciscanas de la Orden tercera.
Era un monasterio que, aun á la vista de otros conventos cercanos, porque aquella tierra ofrece al viajero
numerosas pruebas de la religiosidad de sus habitantes,
estaba protegido por la veneración popular, porque sin
duda la imponía una alta cruz de piedra sbbre el pórtico del templo, bajo un cim~alillo que to~aba á las oraciones tres veces en cada d1a; y no hab1a un labrador
en11a comarca que, al oir el argentino tañido de aquella
campana, no se arrodillase. devotamente! mirand~ af
monasterio, y rezase tres veces la salutación angéhca,
comenzando por estas hermosas palabras: "' El ángel del
Señor anunció á María ..... &gt;
Una larga capilla ojival, de la Edad Media, y cuya
puerta no se cerraba nunca, ni de día ni de noche, se
abría sobre tres peldaños marmóreos , y á lo largo del
camino, por un lado, se extendían los muros del monasterio.
Pero ¡ qué deliciosos alrededores! Había allí vastas
llanuras, árboles frondosos, a\fombras de verde musgo,
y por todas partes, cerca y leJos, la soledad, la augusta
soledad, y el largo camino cubierto de polvo.
Una noche, en el otoño, á la hora de maitines, veíase
á una monja de maravillosa belleza, y envuelta en níveos hábitos de novicia, arrodillada en el fondo del sagrado recinto.
y había delante de ella, en gótica hornacina abierta
en un pilar de la capilla, una imagen de la Virgen María, con los ojos medio cerrad~s, los brazos e?"tendidos
y las manos abiertas, muy abiertas, como s1 por ellas
resbalasen las gracias del empíreo; una imagen, en
suma, de la Madre celestial, en la actitud humilde y reverente de pronunciar estas dulces palabras: "'¡ He aquí
la esclava del Señor! &gt;
Por el lado del camino se oía subir, á través de los
vidrios de colores de las ventanas del templo, la voz.
fresca y sonora de un cantor de serenatas, acompañada
de los suaves acordes de una guitarra cordobesa.
Y las endechas lánguidas de aquella voz, henchidas
de pasión, de amor, de juventud, llegaban hasta la hermana Natalia ( que así se llams1,ba la novicia postrada
ante la imagen de la Virgen ), que murmuraba condesolado acento:
.-¡Oh Señora! Ya veis que lloro, y os suplico que no
apartéis de mí vuestra misericordia, porque me alejo
de aquí, de vos, Señora, que leéis en el fondo de mi
corazón y de mis pensamientos, con el alma desfallecida por la angustia.
&gt;¡Oh casta Reina del cielo! Dignaos tener piedad de
esta pobre pecadora, que abandona por un amor culpable el puerto de salvación, y se lanza á las encrespadas olas del piélago del mundo.
&gt;Esa voz que canta, que llega á perturbar la feliz serenidad de. mi. ~o~~iencia, esa voz , Señora, /
ma

&lt;:on ferviente anhelo: si no la respondo, el muere ..... ¿ Y
cómo rechazar sus amorosos transportes, largo tiempo
:sufridos sin esperanza y sin quejas? ¿Cómo negarme á
consolar á quien tanto me ama?
&gt;Vos sabéis, Señora, que era mi alegría venir aquí
todas las noches, postrarme ante vos, deciros que os
amo, que sois mi madre venerada; y ahora os ruego fervorosamente que .me perdonéis si os abandono.
&gt;Os dejo, Señora, mi velo de novicia y la llave de mi
celda; aquí los dejo, á vuestros pies; mas yo no puedo
máS ..... ¡ Esa voz me fascina, me atrae, me arrebata!
¡Adiós, Señora, adiós! &gt;
Y sor Natalia, tambaleándose, sin atreverse á levantar la mirada hacia el dulce rostro de la imagen, iluminado por la pálida luz de la lámpara .del santuario, deposhó el velo y la llave á los pies de la Virgen.
Y en seguida, ocultándose en la sombra de las altas
coh.¡mnas, llegó á la puerta de la iglesia, y la abrió pausadamente; bajó los tres peldaños de mármol, y hallóse
en el polvoriento camino, que se extendía hasta muy
lejos; la claridad de la luna llenaba de blanco resplandor la campiña, y apoyado en el tronco de un árbol
frondoso vió sor Natalia al cantor de las amantes
trovas.
-'jDon Juan!-gritó.
Y al punto el caballero, un joven arrogante y hermoso, de perfil dominador y miradas ardientes, avanzó
hacia ella, y la cubrió con su capa de grana el blanco
hábito.
-¡Oh Natalia!-exclamó el caballero.
Y alzándola en sus brazos como si fuese ligera pluma
de garza real, montó con ella en fogoso caballo, que
partió al galope hacia el feudal castillo, cuyas torres
aparecían á lo lejos destacándose entre el fulgor de la
luna y las sombras de la noche.

NOTAS AL AIRE.
EN EL ABANICO DE

Me causa la sombra enojos,
Y huyendo el negro capuz
Por tu nombre siento antojos:
¡ Con las luces de tus ojos
Sois tres luces , bella Luz!
¡ Si fuese, niña querida,
Mariposa del amor,
Buscando luz bendecida
Me pasaría la vida
Volando á tu alrededor.
EN EL DE LAURA.
Eres de gracia un portento,

Y tranquilo dejo aquí

Mi marchito pensamiento:
¡ Por mucho que luche el viento,
No ha de arrancarlo de tí!
La gloria más deseada
Logra mi firma ignorada,
Pues mi nombre queda ufano,
Prisionero de tu mano
Y esclavo de tu mirada.
EN EL DE MARÍA.
Dispuesto estoy á cantarte
En tu abanico galano,
Mas ¿cómo vas á arreglarte? .....
¿ Cómo, si no tienes mano
Casi para abanicarte?
Tan pequeña no se vió:
Más que mano, es monería.
Cuando te la estrecho yo,
Vamos, que me la pondría
Como dije del reló .
¡ Pero tanto me enamoras
Con la mano que atesoras,
Que fuera el dije mi pena
Y estaría á todas horas
A besos con la cadena!

JI.
Pasaron seis meses de fiestas, de amor, de delicias,
de alegres viajes por Italia, en Florencia, en Roma, en
Venecia, él gozoso y ella pensativa .....
¡Ay! El amor de aquel hombre, aunque la fascinaba
y la aturdía, no era, no, el que la inocencia de su corazón había esperado.
Súbitamente los dos amantes volvieron á Cádiz, y en
una hermosa mañana de sol esplendente y purísimo cielo, Natalia se encontró sola, sin su candor de niña inocente y sin anillo nupcial.
¡Don Juan, el pérfido amante, hastiado de ella, había
desaparecido!
·
La abandonada joven no se quejó: lanzó un profundo
suspiro, hizo pedazos el sombrío y sardónico billete
que la anunciaba su soledad, y resolvió no sobrevivirá
su afrenta y á su abandono.
En pocas horas distribuyó á los pobres el dinero y
las alhajas que poseía, y en el momento mismo de querer librarse del oprobio de su vida, asaltóla un pensamiento, un extraño pensamiento: ver otra vez, una sola
vez, y para eterna despedida, á la Virgen de su monasterio.
Y vestida de humilde penitente, pidiendo limosna,
mendigando un pedazo de pan duro por el largo y penoso camino, en una serena y estrellada noche llegó al
solitario monasterio, y paróse trémula, extenuada, calenturienta delante del sagrado pórtico de la iglesia.
¡Pobre sor Natalia! Acordábase de que en otra noche
tan serena y estrellada había salido de aquel templo en
busca de su pérfido amante; y pensaba además en que
las fieles religiOsas, sus antiguas compañeras, estarían
entonces, como en aquella misma noche, r~tiradas en
sus celdas, en ferviente oración de desagra".10s .....
Subió los tres peldaños de mármol, empujó la puerta
de la capilla, y miró: nadie, nadie; ¡ como en la noche
de su insensata fuga!
.
. .
¡Ah, Dios mío! Allá lejos, en el pilar del presb1teno,
en la ojival hornacina, resaltaba entre las sombras, á la
tenue luz de la lámpara del santuario, la imagen de la
Virgen.
.
Natalia entró arrodillóse, besó el pavimento, y avanzó por las blan~as !osas, siempre de rodillas, hacia su
celestial patrona.
..
,
Y al pie de la imagen, entre sollozos, d110 as1_: .
.- ¡ Oh Señora! i Soy indigna de vuestra m1sencordia !... ... Pero yo no sabía qué voz tent~dora m~ llamaba,
qué oproPio, qué abandono, qué mentida fal~.cia reserva
á los mortales el amor mundano ..... ¡Oh verguenza! Voy
á morir lejos del santo asilo donde rezan por los pecadores las religiosas que me tenían por .h~rmana suya;
¿y cuál de vuestras hijas, oh Madre del d1vmo amor, me
recibiríá ahora sin legítimo espanto?»

Y entonces, cayendo sus lágr_imas sobre los pies de
la imagen, Natalia dirigió una mirada suprema de despedida á la Virgen María.....
.
Y se estremeció con éxtasis repentmo , y después
con gozo inefable, porque los ojos dC:_ Ia Virgen la miraron amorosamente y los labios la d11eron con acento
dulcísimo:
"'Hija mía, ¿no te acuerdas ya? Tú, ~atalia, ~n~es de
abandonarnos me has confiado tu velo de novicia y la
llave de tu celda, y yo te reemplacé e:1 el. monasterio,
cumpliendo bajo tu velo todas las obhgac1ones de tus
votos ..... Vuelve á recobrar el depósito que me confiaste, y vuelve á entrar en tu celda, porque ninguna de
tus compañeras ha sabido tu ausencia ..... Yo amo á los
que me aman, y pido á Dios que perdone al pecador
arrepentido.&gt;
CONDESA DE CAMPOBLANCO.

LUZ.

JosÉ JACKSON VEYAN.

HOMBRE APROVECHADO .....
(APUNTES PARA UN CUENTO.)

f-.!:'-~,..,__&lt;7.'I.,

·-.. •~ ~NTRE las gentes de negocios de la plaza co-

~~I~. ') mercial de Barcelona, el bolsista D. Jaime

'ljilP1 (¡)
~~v· i.:., ~'l

Sañols pasaba por hombre de intachable
piobidad, y singularmente al verificarse
·(&lt;,;;
,,
las liquidaciones de fin de mes.
~- '
Y no era que inventase, con la inicia1&lt; 1
,.} tiva salvadora de hombre avezado á hacer
1
""'::'.
frente á los más escabrosos negocios, ciers apariencias de integridad honrada, excelente
ara él y algún tanto humillante para sus colegas;
no: era que, con tacto exquisito y mirada profunda, veía serenamente hasta los últimos límites del negocio que traía entre manos, y sabía conciliar la ilusión de
sus clientes con sus propios intereses; sabía, en suma,
que su papel, su firma, sin concederla más importancia
que la que correspondía á su casa de comercio, no había conocido nunca la deshonra comercial.
Y sin embargo, á pesar del prudente uso que hacía
de su firma, D. Jaime consideraba con secreta envidia,
al ajustar las cuentas anuales, los espléndidos balances de sus colegas, muy superioresalsuyo,sinque surgiese de su imaginación la malévola idea de sospechar
de la honradez de nadie.
Y casi todas las noches, si el día había sido poco fructuoso, solía decir á su complaciente mujer, con voz
llena de amargura:
-¡Ay, Casimira! Nunca saldremos de pobres, porque
nunca dejaremos de ser honrados.
Y Casimira, haciendo una mueca de disgusto, le contestaba en tono sentencioso:
-¿Quién te lo ha dicho? La honradez lleva aparejada la riqueza.
-Pues, hija mía-replicaba D. Jaime- . . hombre aprovechado, dice el refrán, vale por dos ..... &gt;
-¡Déjate de refranes! El mejor suele tener aplicación muy pocas veces á las circunstancias diarias de la
vida.
-¡Quiá! No lo creas-replicaba con temor el asendereado marido.-EI peor es, como ha dicho nuestro
paisano Maltús, "'un evangelio chico&gt;.

::n

•••

Pasaban años, y los inventarios y liquida~iones se repetían, deplorables todos: el buen comerciante no P?·
día decir, á fin de año, que tenía de sobra, en su caJa
de caudales y depósitos, ni siquiera un billete de mil
pesetas.
Y D. Jaime cambió en absoluto de carácter y de costumbres I transformándose en hipocondriaco, triste, áspero, él, que había sido tan alegre, bonachón y afable;
y andaba solitario por las calles d~ Barc&lt;?lona, con la
cabeza baja y la mirada fija en la tierra'. sm d~da _para
evitar que le saludasen sus coleg3:.s y am1gos,_a qmenes
no perdonaba la destreza que teman para enriquecerse.
Por eso I en sus meditac_iones noct?rnas, cuando le

dejaban libre las máximas y sentencias y aforismos que,
sobre la honradez de los hombres de negocios, ensartaba en larga retahila su mujer D.a Casimira, solía decir
el pobre hombre, entre suspiro y suspiro:
- ¡Pero cómo lo harán, señor, cómo lo harán!
Una noche de invierno, cuando pasaba por la Rambla
de las Flores para dirigirse á su casa, siempre so,lo y
cabizbajo, sus miradas se fijaron, naturalmente, en una
abultada cartera de tafilete negro que resaltaba sobre
la blanca nieve que alfombraba el pavimento de la calle¡
y la cogió, la guardó en un bolsillo y apresuró el paso,
resistiendo al vehemente deseo de abrirla hasta llegar
á su domicilio, donde inquieta le esperaba su mujer Casimira.
En presencia de su honrada esposa abrió la repleta
cartera: en un lado tenía ésta varios papeles llenos de
cifras y algunas apuntaciones rápidamente bosquejadas
con lápiz rojo; en otro ..... ¡oh!.. ... en otro, en un ancho
bolsillo escondido bajo la cubierta, había un grueso fajo
de billetes del Banco.
¡ Ni una tarjeta, ni siquiera una inicial que revelara el
nombre del propietario de la cartera!
Los dos esposos se miraron en silencio I y permanecieron largo rato como embargados por el más profundo
estupor; mas pronto la razón fría y serena recobró su
imperio, y D. Jaime declaró con voz firme:
-¡ Mañana llevaré esta cartera al Gobernador civil
de la provincia!
Casimir a, la honrada esposa, dirigió una mirada de
sublime admiración á D. Jaime, y éste, contando los billetes uno á uno, repetía, como si fuese un austero refrán, la misma frase:
-¡ Mañana llevaré todo esto al Gobernador civil!
Y seguía contando los billetes, primero con voz entera, diciendo, para que lo oyese Casimira: "' Uno, dos,
tres, cuatro ..... &gt;, y luego, pasando la cuenta de la segunda decena, con voz más baja: "'Veintiuno, veintidos,
veintitrés ..... &gt;
Mas á medida que la suma de los billetes se elevaba,
la voz de D. Jaime se hacía trémula, y en el semblante
de los dos esposos dibujábase una expresión de invencible tristeza.
Acabó de contar, y exclamó el buen hombre:
- ¡ Doscientos billetes de mil pesetas! ¡ Ave María Purísima! ¡Ochocientos mil reales!
Y veía D. Jaime con ardiente mirada toda aquella riqueza extendida sobre su mesa de despacho, considerando que no era suya, y que la honradez le obligaba á
depositar en manos de la autoridad civil hasta que se
presentase á reclamarla el legítimo dueño de la cartera.
Pero entonces llamó la atención de D. Jaime una de
las apuntaciones de lápiz rojo que había en los papeles
de la cartera.
Examinó la atentamente, y abriendo los ojos y la boca,
en actitud de niño embelesado por las apariciones de
una li'nterna mágica, &lt;lió un salto en la silla 1 abrazó á su
mujer y gritó:
-¡ Esto es la fortuna!

*
••

La noche fué horrible insomnio para la virtuosa Casimira, quien sentíase humillada y aun herida en el alma
por el sueño profundo y tranquilo de que disfrutó su
marido, cuyo estoicismo no comprendía en aquellas excepcionales circunstancias.
A las ocho de la mañana despertó á D. Jaime, y éste,
después de frotarse los ojos, recobró la memoria al fijar
su mirada en la cartera.
-¡Toma!-exclamó D. Jaime.-¡Pues no ha sido un
sueño! ¡Ahí está la apuntación!
-¡Vamos á ver!-dijo con agria voz Casimira.-¿Cuándo vas á entregar la cartera y el dinero?
-¡ Poco á poco, espos:i. mía, poco á poco! Entregaré
la cartera y el dinero, eso si; pero hoy no: hoy me lo
guardo todo.
-¡Jaime, por Dios!-dijo Casimira casi llorando.
-¿ Qué significa ese ruego, señora?-replicó el marido, con acento de severidad.-¿No sabe usted que
soy hombre honrado?
-¿Y entonces? ¡No comprendo!
-Pues compréndelo: mi retraso en entregar la cartera y el dinero i::io significa que yo quiera apropiarme
ni un céntimo; significa que ..... hombre aprovechado
vale por mil, no por uno .
-Explícate, Jaime .....
-Sigue con atención mis explicaciones, y comprenderás que no me aparto un ápice de la más estricta
probidad, en el sentido inteligente, por supuesto, de
la palabra ..... La Providencia me ha deparado el medio
de hacer una fortuna en pocas horas, y yo sería criminal I y además estúpido, si la hiciese un desaire.... Utilizando estos cuarenta mil duros, unidos á los que guardo en mi caja, sin absoluta certidumbre de poder entregarlos íntegros á la autoridad, hasta que los reclame
su dueño, yo sería un mal hombre y cometería una
acción deshonrosa; pero el caso no es así, gracias á
Dios: merced á las preciosas indicaciones de jugadas
de Bolsa infalibles que he encontrado en la cartera, hechas con lápiz rojo, y sin duda por un financiero habilísimo, puedo utilizar esa fortuna, junto con la mía, por
espacio de veinticuatro horas ..... Hecha la operación,
realizo; la cartera y los billetes, sin que falte uno, van
á poder de la autoridad¡ los beneficios, esposa mía, caerán directamente en mi caja ..... ¿Sabes?
Y exponiendo así, con franca ingenuidad, aquella
estratagema, D. Jaime lanzó una carcajada (porque su
mal humor había huido), y Doña Casimira le contestó
con una indulgente sonrisa.
·
-¡ Que digan ahora- exclamó el buen D. Jaime, cerrando la explicación-que hombre aprovechado no
vale ppr mil!
JUAN PÉREZ DE VILCHES,

�262

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

e

31 á-37.-Trajes de calle y de recepción.

�26&lt;1

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

CORRESPONDENCIA PARTICULAR.
Exclusivamente serán contestadas en este sitio las
consultas que, sobre asuntos propios de las secciones
del periódico, se sirvan dirigirnos las Señoras Suscritoras á las ediciones de lujo, demostrando esta circunstancia con el envío de una faja del mismo periódico ó
por cualquier otro medio.
'
Las consultas que se nos dirijan en carla anonima, 6
que vengan firmadas por personas que no demuestren
debidamente ser suscriroras, no serán contestadas.
Á D.a SoFÍA M.-Siento no poder ofrecerla 1 como hubiera deseado, la receta q.ue me pide¡ pero n i la conozco, ni la he oído nombrar.
Á. C. Q. S.-Siento no poderle dar la receta que me
pide, pues no la conozco. La daré en cambio otra para
excelente- agua de tocador, y poco costosa teniendo
jardín; pero la advierto que para extraer así, como de•
sea, la esencia de las flores, hace falta un pequeño
alambique.
Para obtener dos litros de agua de Faintj !Valer (que
así se llama), se echa en ti alambique cuatro litros de
agu1 de río, y cuando está casi en ebullición se añade:

\

Pétalos de rosas. . . . . . . . . . •
de jumín..........
de azahar.. . . • . . . . .
de tuberosa........
Madera de alcanfor........

200 gramos.
100
1 oo
100

250

Un poco después se añaden 40 gramos de ron de Jamaica y 2 gramos de esencia de néroli.
Se cierra el alambique, y se deja destilar veinticuatro
horas.
Para terminar, se mezclan, agitándolo, 2 gramos de álcali volátil, y después se guarda en frascos bien tapados.

,

Á RosA ENCARNADA Y RosA BLANCA.-Es muy bonita la
tela cuya muestra me envía, y puede quedarle un traje
elegantísimo y de alivio de luto adornándole con encaje
negro, y guiándose por la fig. 3 de la Revista jarisie1lse
de nuestro número del 6 de este mes, poniéndole, como
indica el figurín, volante y delanteros de encaje negro:
éste debe ser imitación de Chantilly.
Al novio desde luego tiene que hacerle un regalo,
por lo que usted me explica, y la duda consiste en si
debe regalar también á la novia: debe regalarle si es su
amiga, es decir, si la trataba usted antes de formalizarse el matrimonio con su pariente; mas si las relaciones datan de esta fecha, no está obligada.
Es costumbre regalar al novio una joya, abanico,
-sombrilla, etc., para. la novia; pero no en este caso,
pues cuando se trata de un pariente, el regalo debe
-ser á él.
Conviene advertirla que si le regala un objeto para
la casa (lo cual es muy usual), no por eso se regala á
1os dos.
'"
Creo que después de lo que le dejo dicho podrá re~okcr según el caso.

"'
'.,,..
.-;,·

1 .•

Á MARAVILLOSA.-Estará bonita la colcha tal como la
ha pensado; p_ero generalmente se bordan sobre faya,
raso, piel de seda ó suralt doble, porque es lástima
echar tanto trabajo en una colcha de lana.
Se estila más g:uarnecerlas de encaje, y los más á
propósito son Valenciennes ó g:uipur.
Puede usar chaqueta de encajes ó seda negra con
faldas de color, pues lo mismo éstas que las confecciones se llevarán este verano.

·~
....

..,,-,··

~

Á DOS FLORECILLA.s.-Para diario, las señoritas llevan
generalmente sombreros forma amazona, de paja negra, adornados con cintas, encajes y flores; y para vestir, de paja calada, color claro, adornados con crespón
y flores ó lazos.
No se lleva la capucha del impermeable puesta- en la
,cabeza. Para resguardar ésta se lleva paraguas. CoJ;l impermeable es necesario el sombrero.

Reprodudio11 lliteniile

LN780

J

14 de Junio de 1891
Nº22

la tela más á propósito es el cachemir liso, y cuanto al
manto, no debe ser de luto, y puede seguir usando el
que tenga por costumbre, poniéndose para vestir sombrero ó capota muy sencilla.
Lo mismo le digo en cu1n~o á los demás accesorios,
calzado, guantes, sombrilla, etc ..... , pues el hábito no
marca nada de esto, y sí únicamente la sencillez.
Sí¡ puede usar el abrigo de verano á que se refiere.
No es propio asistir á reuniones y teatros con hábi'to,
pues el llevarlo indica que se guarda recogimiento; pero
eso depende del ofrecimiento que se haya hecho; ni
puede usar la seda cruda, porque no es para hábito, y
éste no puede quitárselo.
Sin duda la plancha estaba demasiado caliente y por
eso se le ha estropeado la sábana.
Las camisas se marcan indistintamente con iniciales
ó con el nombre entero, á gusto de su dueña, pues ambas cosas se estilan.
Con el hábito del Carmen es indispensable usar CO·
rrea; el escudo es un imperdible de f-iligrama de plata
para hábito del Carmen, que lo hallará en cualquier
platería.
Todo parece indicar que las chaquetas largas se llevarán bastante titmpo; sin embargo, no se la recomiendo
para el hábito, pues no haría bien sobre ella la correa.
Á D.ª JosEFA T. DE D.-Para el traje de baile de esa
señorita debe elegir la muestra núm. 1, mejor que blanca
ó azul, pues el color paja está muy de moda; y en
cuanto á su hechura, elija la fig. 7 del figurín ihiminado
de nuestro número del 30 de Abril, modelo que puede
adornar con encaje muy fino, imitación de Chantilly,
para el volante y la berta que rodea el escote.
La muestra núm. 2 es más elegante que la núm. 3, y
resultará muy bien el vestido haciéndole como la figura
que me indica.
Si; puede llevar sombrero verde con traje blanco.
Á D.a JUANA M.-Debe ponerse el hule en el comedor
cubriendo todo el suelo, pues sólo alrededor de la mesa
no haría bien.
•

Á UNA CANARIA.-Las servilletas se marcan en el centro de uno de los lados, y las de té en el centro de la
servilleta.
Se ponen las iniciales del nombre y apellido del señor
de la casa, ó las del apellido de los cónyuges.
Precisamente en nuestro número del 22 de Mayo, es
decir, después de escrita su carta, hemos satisfecho su
tercera pregunta, publicando detalladamente modelos
para ropa de niños pequeños.

AMAPOLAS Y ESPIGAs.-En las quintas de verano, aun
cuando se den comidas de etiqueta, la mesa exige me•
nos seriedad. Por ejemplo: los manteles blancos pueden
cambiarse por las mantelerías de color, ó blancas con
guirnaldas de flores de colores; la cristalería blanca se
sustituye por cristalería de color; la vajilla seria, por
una de fantasía, con escenas campestres, pájaros, flores, etc.
Cuanto á los adornos, deben ser corbeilles de frutas, y
jarrones y guirnaldas de flores naturales.

A UNA MAMÁ JOVEN.-Para los niños de uno á tres años
nada hay tan bonito, en traje de vestir, como el de cachemir blanco bordado, y más adelant~, cuando venga
el calor, de sural, 6 fular, adornados de encaje y bordados.
Para el campo y la playa es muy útil la franela blanca
en trajes de diario, pues además-de ser muy elegante,
es higiénica, preservando al niño de la humedad y el
frío.
ADELA P.

EXPLICACIÓN DEL FIGURÍN ILUMINADO.
Núm. 22.
Corresponde

;i

2. Angulo y enlace de AS, para pañuelo de caballero. (Se borda sobre una ancha jareta y en algodón de
colores, al cordoncillo y punto de armas.)
3. Acerico colgaute para tocador. ( Se borda con
sedas argelinas, sobre fondo de raso.)
• 4. Ramo de florecillas, para cortinas de cuna. ( Se
borda, sobre muselina, al plumetis, cordoncillo y punto
de armas.)
6. EO, enlace para pañuelos.
7. NUV, enlace para pañuelos.
8. Ana, nombre para pañuelos.
9 y·to. Entredoses para sabanitas de cuna. (Véase
el núm. 16 del periódico.)
11, 12 y 19. Amalia, Joaqnitla y Catalina, nombres
plra pañuelos de señora.
13 y 17. Cipria110 y Julidn, nombres para pañuelos
de caballero.
14. E R, iniciales, estilo japonés, para pañuelos.
15. MH, enlace para camisas de señora.
16. l\1H, enlace para pañuelos.
18. LP, enlace, 'estilo japonés, para pañuelos.
20. I á L, contiouación de abecedario para ropa de
casa. (Véase la Ho.ja·Suplemento de los números 16 y 17.)
21. Volante de guipur Richelieu, para ropa de cama.

EL AR TE EN LA CIENCIA.
En nuestra !:poca, la cualidad de saber es casi inútil, por lo
general; pero encadenar el arte con fórmulas precisas es privi•
legio exclusivo de algunos I pocos, investigadores concienzudos.
t'ues tal progreso rea\iu diariamente el gran industrial fran•
cés, bien conocido de nuestros lectores, M. Vidor Vaúsür,
quien, sabiendo manejar con arte exquisito la gama de los perfumes, ha obtenido /,ouqu!ls de suavidad y delicadeza incompa•
rabies.
Las pastillas dt los jobouu extra, que se distinguen de las otras
marcas de la misma crih por 11udol/as de oro y de plata en cintas
de los colores del Congo, reunen y condensan con tan hábil artificio las esencias de 1r:oda, como Neroly, Almi=cle, Ilong.i/ang,
Ambar, Rosa, etc., que lo.; sentidos perciben con delicia los eílu•
vios de estos aromas tan finos, combinados en un perfume único,
especial, encantador, dd que tiene el secreto solamente el hábil
químico mencionado.
Las personas de la buena sociedad y las mujeres de búen
gusto, principalmente, h:m adoptado hace ya tiempo estos
Congo-ex/ro, de medalla de oro ó de plilta, articu!os que ~e encuentran de venta en todos los buenos establecimientos.
Cu,~dos po, los cigarrillos
francos la caJa,
ASM11Ay e11ATARRO Esp1c.
DE OH.O.
PIANOS
FOCKÉ, 1\IEDALLAS
Alquiler y venta. 83,
Viclor Hugo, 83, París,
2

Avmue

P ◄ ,1,·os d(J :,1·1•oz. E. COUDRAY, 31, rut d'Eng-ün, París
-Nueva creación, c:,pecialim:nte recomendada á la gente de
buen tono, que aprecia de una manera particular la finura y
suavidad de este delicioso perfume.
Medalla de Oro y cruz de la Legión de Honor en la Exposición Universal de París de 1878.

IN"'l muy
ap,eci•&lt;!•pacael tocado,y
H,
para los banos.
EAU D•HOUB[GFaubourg
St Honoré.
lloubtg-a■'9

perfumista, París,

19,

adhecentes invisibles, cxqwsito
perfume. Doubtgant, per•
OPHELIA
POLVOS
fumista, París, Faubourg St Honoré
1

SAVON ROYAL

19.

IVZOLETI SAVON

DE THRIDACE/11, !:,!,'1;:.;:;:-,1R1, VELOUTINE
El , •loo dol,le dl,re .. tlvo de ChaHalng fué objeto en 1864
de informe favorabilísimo en la Academia-O.e Medicina de París,
y desde aquella época se halla universalmente prescrito c:ontra
las digestiones j::lifíciles, la dispepsia y enfermedades del estómago. Devuelve el apetito y repara las fuerzas, facilitando la
asimilación de ~os alimentos. Desconfiese de las falsificaciones.
París, 6, Avenue Victoria, y en todas las farmacias.

las Señoras Suscritoras de la l.º edioJdn de lujo.

TRAJE DE CARRERAS.

Á UNA GoLOSA.-La fritura á que se refiere, llamada
vulgarmente rosas, es muy sencilla de hacer.
Se bate un cuarto de litro de harina con leche, hasta
que resulte una pasta clara, y se añade una pizca de
-sal y azúcar en polvo; se toma· un molde de mango largo en forma de corazón, rueda, etc., y se sumerge en
el ~ceite cuando está muy caliente, y después de sumergirle en la pasta, hasta tres cuartas partes del mismo molde, se vuelve á meter en el aceite, en donde las
rosas se sueltan solas.
Cuando están doradas se sacan, se espolvorean de
.azúcar, y se sirven.
Á CORAZÓN nE FUEGo.-Para el traje de cachemir blanco de esa jovencita de diez y seis años, la aconsejo la
fig. 9 del figurín iluminado de nuestro número del 30 ~e
Abril I y por único adorno aplicaciones de pasamane:1a
de oro en la mitad del cuerpo; y el corselete como m·
&lt;iica cJ figurín.
.
, .
Para el traje de alpaca, la fig. 5 del mismo figunn 1h:,ninado es muy á propósito, y puede adornarlo con ~1vos de terciopelo de un tono más obscuro que el traJe,
pero en h misma escala.

Vestido de crespón color de maíz, brochado, guarne•
cido de muselina de seda color de malva claro y galón
bordado. El vestido es de forma Princesa, y va abierto
á cada lado sobre un lado de falda de muselina color de
malva, plegada y cortada en medio por una quilla de ga·
Ión. Espalda y lados de espalda de crespón brochado,
dando el vuelo para la falda. Delantero cerrado en medio,
con pinzas, y lados de delante, y delantal recto añadido
y plegado en las caderas, de modo que figure un vestido
Princesa. El delantero va plegado en el pecho con un
broche y escotado sobre un cam:solin plegado de mu•
selina, añadido sobre el forro de los delanteros. Un galón va puesto en medio del delantero del camisolín, en
los hombros y en el cuello alto. Manga ajustada y abrochada, de crespón brochado, y bullón en lo alto de muselina de seda, con un brazalete de galón.-Capelina de
en.:aje de paja co!or de maíz, guarnecida de orquídeas.
Tela necesaria para el vestido: 6 metros de crespón
brochado, de un metro 20 centímetros de ancho, y 6
metros 50 centímetros de muselina.

Á UNA NAVARRA.-Las faldas ( como habrá tenido oca•
-sión de observar en los figurines de nuestro periódico)
-se usan muy lisas y adornadas en el borde.
Lea usted la Revista parisiense de este mismo número.
Á uNA ENsn11slIADA.-Puesto que quiere una forma
,elegante para el hábito, debe escogel la figura 5 d.el
Panorama iluminado de nuestro número del 30 de Abnl:

EXPLICACIÓN DE LOS DIBUJOS PARA BORDADOS
CO~TENIDOS EN LA HOJA·SUPLE'.\IENTO.
Corresponde á las Señoras Suscritorat de la 1.• y 2.• edición.
1 y 5. Curvas de pañuelo, con iniciales, para señora.
(Se bordan sobre muselina, al festón, punto de rosa,
cordoncillo: bodoques y plumetis.)

Pofumerio ú:Jtica SENWf, 35, rue du Quatre Septembre,
París. (Vianst ltJs ammcios.)

o~

P~:fu11uria Xi11on , Ve LECO~TE ET
Septembre. (l:·p11;.: los a11111ui.JSJ
·

'

31 rue du Quatre
'

ADVERTENCIA.
Los frecuentes abusos que vienen cometi¿ndosc por
individuos que falsamente se atribuyen el carácter de
representantes de esta Empresa en las provincias, nos
ponen eh el caso de recordar nuevamente: 1. 0 , que no
respondemos mds que de aquellas suscricioncs que se hayan
formalizado y satufecllo en 1lUts!ras o¡ictnas; 2. 0 , que el
público.. debe acoger con la mayor reserva las instancias de personas que, á la sombra del crédito de la Empresa, y atribuyéndose una representación que de ningún modo pueden justificar, abusan de su buena fe, y
3.0, que siendo en gran número los libreros, impresores
y dueños de establecimientos mercantiles que en todas
las capitales y poblaciones importantes del Reino reci.1:
ben suscriciones á LA MonA ELEGAUE y á LA ILUSTRACIÓN EsPAÑOLA y AMERICANA, correspondiendo con honradez á la confianza que en ellos deposita el público, no
nos es posible estampar áquí una füta tan numerosa, ni
es tampoco necesario; porque conocidos como son en
sus respectivas localidades, por el crédito que su comportamiento les haya granjeado, nada es tan fácil, para
las personas que deseen suscribirse por medio de intermediarios, como asesorarse previamente de la respo,uabilidad J' garantía que puede ofrecerles aquel á qu.ien entregan
su dinero.

�264

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.
1

UNA MUJER DE AUSTRIA.

1

Cerca de la aldea de Zillingdorf, en el Austria
inrerior, vive Maria Haas, mujer inteligente é industriosa, cuyo relato de sus sufrimientos físicos
y alivio final, según ella mi~a los cuenta, son
dignos de interés para las mujeres de cualquier
pafs. •Estaba empleada-dice ella-en las faenas y quehaceres de una gran hacienda de campo. El exceso de trabajo, siendo mayor de lo que
permitían mis fuerzas, trajeron sobre mi n!useas,
dolores de cabeza seguidos de un desfallecimiento

mortal y grandes vlmitos, con tal desarreglo del
estómago que me era imposible retener ni a1imento ni bebida alguna. Me vi obligada á guardar cama durante algunas semanas; pero encontrándome un poquito más aliviada por el des•
canso y tranquilidad que había tenido en ese
tiempo, traté de dedicarme nuevamente t\ mb
ocupaciones diarias, mas en breve me vi acometida de un dolor en el costado que á poco tiempo
pareció extenderse por todo el cuerpo, haciendo
saltar todos mis miembros. A esto se siguió una
tos y falta de respiración, hasta que, finalmente,
no podía ni aun sentarme á coser, teniendo que
hacer cama por segunda vez, y, á mi modo dtcrl!er, por la última. Todos mis amigos y parlen
tes me decían que casi había llegado mi últimi,
hora, y que no viviría más tiempo que hast;
cuando los árboles se cubriesen de hojas. Entonces sucedió que llegó á mis manos un folleto dtla Anciana Seigel. Lo leí atentamente, y mi que
rida madre, á ruegos míos, me compró un frase
del Jarabe Curativo de la Anciana Seigel, el cua
tomt: exactamente de conformidad con las in,,
trucciones, y no había aún tomado todo su con
tenido cuando principié á sentir un cambio po•
la me.i_oría. Mi última enfermedad principió e
3 de Junio de 1883, y continuó hasta el 9 d,
Ag_osto del mismo año, cuando comencé á toma:
el Jarabe. Muy pronto pude principiará hacer u1
poquito de trabajo ligero; la tos desapareció po
completo, sin que me molestase el respirar. Ahor.
estoy perfectamente curada I y ¡ ah I cuán feli,
soy! No tengo palabras suficientes con quepoder expresar m1 gratitud por haber tomado el
Jarabe Curativo de la Anciana SeigeL Ahora
debo decir á usted que los médicos de nuestri
comarca hicieron distribuir carteles de mano ~papeletas precaucionando á la gente contra la
medicina, diciéndoles que no les haría bien aJg,1no, y por lo tanto muchas personas fueron excitadas á que destrnyesen los folletos de la Anciana. Se,gel; pero ahora, en cualquiera. parte
donde se encuentra uno se conserva como una
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faz del liempo, que en vano agitaba su guadaña delante de aquel rostro seductor sin poder morti-ficarle.-Este secreto que la gran coqueta egoísta no quiso revelará ninguno de sus contemporán~os, ha sido descubierto por el doctor Leconte entre las hojas de un tomo de la Historia a,,1.orosa
(U las Ca/ias, de Bussy-Rabutin, perteneciente á la biblioteca de Voltaire y actualmente propiedad
exclusiva de la P,rf11111ería :1'11100 (Afaisoti Luonte), 31, rue du 4 Septembre, 31, París.
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SUMARIO.
TUTO.-Revista puisi,nse, por V. de Cu1elfido.- Expl11:aci6n de l0$grabados.-Cr6•
nica de Madrid, por el Muqués _de Valle•
Ale~.-Do. cuadros (conclus16n), por
Dº Salom~ Nónc:i: y Topcte.-PelucH
bbuicu, por o.• Emilia de_ s-:-,•.-Jaqu~•
matt, por D. J. Sanchcr. P1ne1ro,-Ham1d.ll, -por O. Luciano de Burgos.-Corres.
pondcncia pa.rt,cular, por J:?·" Adela P.-;L:cplicaci6n del fiprfo i\ummado.-Exph•
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aidos.r:n la Ht1ja•Suplemcnto.-Sueltos.-:Alhc1tcncia.- So!uc1ón al jero_g116co publ1¡;¡ado en el nllm. 20.-Jeroghfico.-AnunG ~ - 1 . Sombrero redondo.-2 r 3.
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i.a.Jlc;a.- 4 á 6. Pdos pam scnoru y sel\~
ritas.-, y g_ Dos gorros de b1.tw_,-9. Tra;c
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para tnje de ccremon1a.-19. Manga de' tt1idode fular,-20. 1'rajcdcpla1:a,-z1.Man1elcta deannure de ICday enca,c.-22, Man.
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Sombreros do ver.u10.-,6 y 27. Tra;cs de
\·i.si1a.-28 á 3$, t:011íeccione11- de ,·c,ano.

REVISTA PARISIENSE.
StUU,Jl.1O.
Suprnión de la primn,·cra.-Dc un extremo á
otro.-¡ Por fin 1-Traju ,·apor~sos.-Donde $C ,·en las no,·edadC6 del dia. - El ,·es•
tido i11durfriaM1. - retos de encaje ó de
Rllirur.-Smnbrcrn&amp; )' earo1as.-Mangas (!,:
fa.nwla.- Un lo~·en apro,·tthado.

Hemos entrado definitivamente en la estación que el almanaque francés, atrasado en esto
corno en otras muchas cosas,
persiste en ll~mar pri~av~r_a,
siendo en reahdad el pnnc1p10
del verano, puesto que aquí la
primavera es una prolonga~ión
del invierno, y pasamos casi repentinamente de los días tristes,
fríos y lluviosos, al calor sofocante de la insoportable canícula. En fin, nos hallamos en la estación de las flores y del poh-o,
de la verdura y de los preparativos de emigración. Nuestras
elegantes han podido, al fin, la
semana pasada, si bien arriesgándose á recibir algunos chaparrones, sacar á la Ju~ de un sol
intermitente sus vestidos claros:
seda de la China, crespones, muselinas y tul grueso, todas e~tas
telas ligeras y vaporosas dele1t.an
la vista en las brillantes reumones, tales como los viernes de la
Exposición de Bella~ Artes .del
Palacio de la Industria, las nías
de beneficencia, los casamientos aristocráticos y los paseos al
Campo de Marte, donde se ~a.Ha,
como es sabido, la Exposición
núm. 2-hay quien dice que es el
núm. 1.-Allí particularmente he
tenido ocasión de admirar verdaderas maravillas en materia de
modas. Era aquello un deslum-

.

"',,::;--..,¡,,

1.

So::ibrero redon!!:,.

íl

Año L

N~m. 23.

bramiento de damas elegantes,
de trajes de absoluta novedad y
sombreros muy originales de forma y de combinación de colores.
Los corseliltos y aldetas de tul
griego, guarnecidos de cintas cometas de diferentes colores, me
han parecido muy en boga. Se
adaptan estos corselillos á los
vestidos de fular, de seda lisa y
hasta de lanilla. En mi juicio, -es
un adorno precioso y de un efecto particular. Se guarnece de un
volante del mismo tul la parte inferior de la falda, pasando también varias cintas cometas por el
dobladillo de este volante.
Se llevan también muchas aldetas al sesgo, plegadas y flotantes como verdaderas esclavinas.
Esta forma se usa más bien con
lanillas listadas ó de cuadros, que
con telas lisas.
Pero el traje completamente
nuevo y que hará. furor este verano, es el vestido enteramente
ituies_/&gt;kgahle, hecho de lanilla lisa
gris perla ó beige, con dos canesús de guipur artística formando
chaquetilla Fígaro, cuadrada en
la espalda, lo mismo que en el delantero. La parte superior de la
manga es también indesplegable,
género Edad Media, sujeta con
una segunda manga ajustada y
muy larga, de tejido de oro rebordado de pedrería. Cuello de
raso negro y cinturón de cinta de
raso también negra. No es posible
dar una idea del porte elegante y
distinguido de este traje, cuyo dibujo publicaremos en breve.
En los trajes de batista y de esa
especie de surak crudo que ahora se llama pongee, he observado
multitud de adornos de guipur y
encaje antiguo, y de guipur salpicado de cabaclt011es de azabache. Esta última combinación se
presta á arreglos de una riqueza
jnaudita.
He visto, en este género, un
modelo encantador. Era un vestido de simple vigoña azul, liso,
con chaqueta, dos petos, carteras y cuello de guipur. Estos adornos realnban la sencillez de la
lanilla, y eran del mejor gusto.
En cuanto á las simples guipures, se las dispone de mil modos
distintos¡ unas veces formando
chaquetas enteras ó simplemente
los delanteros; otras puestas en
forrtla de volante llano en torno
de las caderas, ó alrededor del
cuello para caer en una guarnición de conchas á lo largo de los
delanteros. Los entredoses figuran, al través ó á lo largo, unas
listas anchas, negras ó blancas,
sobre una batista lisa ó un pangte. Finalmente, se hacen también unos petos largos con mu-

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                <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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              <text>La Moda Elegante Ilustrada, 1891, Año 50, No 22, Junio 14</text>
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              <text>Flores Arenas, Francisco, 1801-1877 </text>
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              <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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