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LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

SE C!llN ENVENF.NlDAS CON MI SINGRE.
Hay gente que tiene la aprensión de que lo
que se dice soóre el mérito y los efectos de las
medicinas populares, debe escucharse con cierta
desconfianza. Es decir, que la gente suele creer
q_ue los dueños de estas medicinas con frecuen~
Cla exageran to·s hechos reales, á fin-de crear una
demanda por lo que ellos tienen á la venta. A
nosotros nos parece que esto sucede muy rara
vez, pues las personas inteligentes que tienen
estas medicinas, saben que toda exageración
tiende á perjudicar la venta, más bien que á
aumentarla. El público tiene la seguridad de
formar una opinión exacta sobre el valor de un
artículo que se anuncia, y todo lo que se diga-de
falso se puede reconocer y denunciar. En esto,
como en otras muchas cosas, el camino derecho
es el mejor.
El lector no debe, pues, titubear en aceptar
como verdaderos, atestados como el que ponemos
á continuación.
(COPIA.)

SAPOLIO

ROYAL WINDSOR
EL CELEBRE REGENERADDRmosCABELLOS
l Teneis Canas 1
l Te neis Péliculas?

·

¡.

«(LIMPIA, FIJA Y DA ESPLENDOR)»

Teneis Cabellos dé·
bi es ó que se caen 1

ÚNICA · PASTA LEGÍTIMA PARÁ LA LIMPIEZA
LA

~AS BARATA Y

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Emplead el li.DYAL
W1NtSliR, este pro-

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Unicos agentes en España: Sres. Vilanova, Hermanos y C.a-Barcelona. .
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Depositarios en Madnd: Hijos de Carlos Ulzurrun, Imperial, 1; Angulo Ortiz Am1sola_, Postas, 28;
R. F. Chavarri, Atocha, 87; José Castellví, Botoneras, 5; José Palacios, Plaza del Príncipe Alfonso;
Rafael Sanjuán, Horno de la Mata, 15.

ducto, por excelente devuelve á
las canz.s E.l color
y la beldad m::.tur
rales Ce la juventud. Impide la.
caida de los cabellos, y hace desa. El el rolo regenerador
de los cabellos que haya tenido medalla.
Resultadcs inesperados. - Venta siempre en
aumento. - Exsij'.lBe sobre el frasco los palabras ROYAL WINDSOR.- Se halla en casa de
los peluqueros y perfumistas en frascos y
mE:dios frascos .

., Yo, Thirza Daniels, de Wraíton, cerca de
Barnstaple, Inglaterra, declaro solemne y sinceramente lo que sigue:
&gt;Siempre fuí fuerte y saludable hasta principio de 1879, en que empecé á !il,lfrir del estómago
DEPOSITO: 22, Rue de fEcf.iquier. 22, PARIS
y el hígado. En Julio del mismo año cogí un resfriado á consecuencia de haberme sentado sobre
la-hierba, ·y esto produjo ciática y reumatismo.
Tenía fuertes dolores en las caderas y piernas,
que parecía me cortaban con cuchillos. Me falPARA EL PAÑUELO
taba el apetito, y lo poco que comía me ocasionaba dolores en el estómago y en el pecho.
DE R10Au0 v
P.IUl.l'UAUIITJ..8 DI!. LA.JI conTJI:!!
Tenla mal gusto de boca y dolores en los costados y en la espalda, Al fin me puse tan mala,
da Esp•ii.a., Grao!• y Holanda
que mi hija mayor tuvo que dejar á sus amos y
de
ESENCIA : Lucrecia.
venir á cuidar de mi casa y de mis cuatro hijos.
Lilas de Fer s:ia.
Así pasaron algunos meses. Al principio, yo misEXTRACTO : Graciosa.
ma me curaba con friegas y cataplasmas. Luego
Feau d'Espa.gne.
mandé por el médico, que dijo tenía envenenaBouc;cuet Roya.J. __
da la sangre. Me puso ventosas y me dió mediciResedá
nas, Estuve en sus manos cinco meses, cada día
Muguet des Boiia,
más débil, y tan delgada como un esqueleto.
Cuando estaba acostada me daban dolores, que
JAB9NES Y POLVOS DE ARROZ
JABON - POLVOS DE ARROZ,
apenas podía resistir, y me volvía y revolvía
.A. LOS 2-0:8:1).;[QS 0:LOR:CO
sin poder encontrar una posición cómoda. AlACEITE,
ESENCIA,
AGUA DE TOCADOR.
8, 1't&amp;e 'f"ivit::tn,e, s, PARIS.
gunas veces me ponían en el suelo á ver si podía
estar mejor. Me puse tan mala, q_ue llamé un
médico de Braunton, que no consiguió aliviarme. Con una recomendación que el coronel Harding de Upcott dió á mi marido, estuve yendo
cuatro mesesá una institución benéfica de Barnstaple, y al cabo de ellos tuve que entrar en el
en 2 dias ó instantánea
hospital de la misma población, en donde me
cuidaban dos médicos. Convinieron en que tepara
los
CABELLOS
y la BARBA
nía ·ta sangre envenenada, y hablaron de hatintura Rublo dorado.
cer una operación en un muslo, que no se-lle¡mpld a la calda del Pelo
vó á cabo porque yo estaba demasiado débil.
y facilita su salida.
Me pusieron más ventQsas, y no dando resultado
Por Mayor : PARIS, 1, Boulevard Bjnne-Nouvelle
1
me aplicaron sanguijuelas, que, conforme se
En Yadrld: G. DE GUINEA, Carmen, l.
agarraban, se caían envenenadas con mi sangre.
Me encontraba tan triste en el hospital, que me
r.arecía que si no me llevaban pronto á casa, me
iba á morir, y ~mpezaron á hacer arreglos para llevarme. En cuanto me dió el aire me desCAFÉS, TÉS , TAPIOCA
t
mayé, y creyeron que me estaba muriendo.
Cuando llcgl\é á casa me encontraba muy mal,
(Flo,d,m•~•ornÍm1"·'"";~,.,,.a,) (
l- - - - - - - - - - - y mandé á mi marido que fuese á buscar á nuestro médico, Dijo· que vendría, aunque de nada
,ILC~:!_,
el más delicado deliciaMADRID-ESCORIAL
,~u o,,,"!f~'
.. rlr, °,',•,,Col
serviría, pues no podía hacer más que lo que ya
so de t_odo. s los perfumes, ,
Exigir la verdadern marca
ül,cenm, -. Tos rebelde, llronquitls, Catarros
11o'Mll'fRfUIIEJ¡y;
antigos,Tts11 y enfermedades del Pecho, f'1,111s.
había hecho. Pasaban días, y yo estaba tan mala
i~t- • ·/-.,,.~· y se ha consntmdo en muy breve
--•••••-v•-...,•---••
Caulllarchand, 13,r.Gm[u.S'-lum,J toduf.. deluimlricas.
que cuando me hablaban no tenía fuerzas para
aT11A e ~
tiempo el perfume prdedLilecto de! ___________________...:.__ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __
"Tesponder:EDtonces mi sobririo RoDert Daniels
~ . las damas elegantes e ·ondre~, 1
de Pontypridd mandó á decir que probara el
&lt;frrab.:.}.pp.W París y Nueva York.&gt;-- The .-/rTarabe Curativo de la Madre Seigel, que había
BLossoMa. gonaut.
~
o NA.
hecho curas admirables en el sitio~eii que él vi•
177
NrW.!2~.tlllllDOII
C O E,
P!h9~dbe9.t,P!tl~1t
vía. Fué, pues, mi marido á la tienda del señor
Por el nuevo modo de emplear estos polvos comunican al rostro una maravillosa y
OOMPl!il DE PERFDHETTfl ING!,ESA delicada
Farley, High Stréet; Barnstaple,. y compró una
belleza, y le dan un perfume. d~ exquis:!a suavidad. Ademas de su color
botella. Antes de acabar aquella botella ya porlía 177, NEW BOND ST., LONDRES
blanco. dq una pmwanotable,haycuatromatice~d~ HachelydeHosa. Ce:Sdc el rnáspáli .o
comer, y el alimento parecía que me hacía probasla)tmassub1do. Cada cual hallara, pues, exaetame11teel colol' que convieneá su rostro.
SE VENDE EN TODAS LAS PERFUMERiAS
vecho. Poco á poco fui recobrando las fuerzas, y
\
después de tomar catorce botellas me e'nconfraba
fuerte y saludable. Empecé á ponerme gruesa,
me abandonaron los dolores de los muslos y .4.e
Este excelénte Co~mético blanquea:vsumwzalapiel y la preserva d~cortaduraJ, ,rritacwnes. picazones, dandole un aterc1opelado agradable. En cuanto a las manos les da
las piernas, y desde entonces no he tenido ensolidez
y transparencia á las uñas. - Perfumeria AGNEL, 16, Avenue ~e l'Opéra'., Paris.
fermedad que se pueda 11:1:mar tal. Doy gracias á
Dios, que me dió á conocer el Jarabe de Seigel.
Le debo la vida y deseo que otros sepan lo que
yo digo. Lo considero una obra del Señor, y es- ·
toy dispuesta á contestar á cualquiera pregunta.
&gt;Hago esta declaración solemne creyendo en ·
conciencia que es verdad, de conformidad con.
96, Strand, Londres. -9, Boulevard des Capucines, París.
lo dispuesto en la ley de declaraciones de i:835.
-(Firmado.) THIRZA DANlELS.&gt;
ESPECIALIDADES PRINCIPALES:
,empleada con la
e Declarado• ante mí .en el Ayuntamiento de
FILIA. HELICTRoPE BLANc, TonEAnon ExQuts1T
Barnstaple, Condado de Devon, por la refÚida
• ESSENCE BOUQUET, etc.
t
Thirza Daniels el martes 21 de Octubre de 1 ~ .
FILIA,
EAu nE RIMMEL, LAVANnE AMBRtÉ.
PASTA OEHTARIA, VERDAOERO CARMIH DE U BOCA·
-(Firmado.) Rn. AsHTON, Mdyor enc0.1'gado de ·

NUEVOS PERFUMES
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Administración: Alcall, 23, Madrid.

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Tm:To.-Revista parisitnse, por

la ciudad CU Barmtap!e.&gt;

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Si el lector se dirige á los Sres, A. J. White,
Limitado, 155, calle di! Caspe,' Barce1ona, tendrán mucho gusto en enviarle gratuitamente un
folleto ilus~rad.:i que ~xplique las propfodades de
este remedio,
- · ~
El Jarabe curativo de la MadreSeigel está de
venta en todas las Farmacias. Precio del fras ..
co, 14 reales; frasquito, 8 reales.

,

SOLUCION CUNAUD

Preciosa novela original, con interesante argumento I cuadros de costumbres familiares, episo•
dios muy dramáticos, y brillando en todo el libro
la más profunda moralidad.
Un volumen en 8.omayor francés, que se vendE:,
á 4 pesetas, en la Administración de este periódico, Madrid, calle de Alcalá, núm. 23.

Extractos concentrados·

DE VENTA EN LA1 PRINCl?ALES PERFUMERÍAS. - MEDALLA DE DRD: EXPoSICIÓN D, BABi:ELDNA.

(

c~r~ Anamia, Clorosis, Fiebres, Males de Estómago, Convalecencias,
reconstit~ye la sangre, repara l.as fuerzas, despierta el apeti~o, falicita fa digestión,
conviene en una palabra a todos los temperamentos debiles ó fatigados.
EL VINO DE BUGEAUD SE HALLA EN LAS PRINCIPALES FARMACIAS.

l

La fiesta de Versalles en el ~e~it-Tria•
non, dada á beneficio de la suscnc1ón para
el monumento del célebre escult?r ve~sallés Houdon, ha tenido ~lgo de s~mbóhco.
Como el destino de Mana Antometa, empezó con un tiempo radiante, con un cielo
sin nubes, y terminó co.n una tempe~tad
espantosa. Todos los afic1.onados á la h1sto·
ria anecdótica han aplaudido esta resurrec·
ción del teatro donde el 19 de A~~sto de
78 5 cuatro días después de la pns1ón del
Card'enal de Roh 1n , la Reina represent~ba
el papel de Rosina en el Barbero de Sevzlla,
y el Conde de Artois. el futuro Carlos _X,
desempeñaba el de Figaro. L~ Apuesta imprevista de Sedainc, que ha sido representada en' el teatro &lt;lel Petit· Tri~non, es t.a
obra con que este precioso cohseo en ·miniatura fué inaugurado el . 1. 0 de Agosto
de 1780 . La Reina &lt;lesempeñab~ en ella el
pel de criada. El 19 de Septiembre del
~smo año, la regia actriz re~resentaba
con gran éxito, según los cromstas de la
corte en el Adivino de aldea, de Juan Jacobo R~usseau, el papel de Colette, el mis~o
en que el lunes pasado fué tan aplaudida
Mme Molé-Truffier.
. De· todo el Cuerpo diplomático, sólo .había sido invitado á la representación
de 1780 el Conde de Me~cy-Argent~.au, embajador de la Emperatnz de A.ustna,. pero
misteriosamente, asistiendo, d~ mcógmto en
el fondo de un palco. Las umcas personas
de la corte que figuraban entre !Qs espectadores, eran Mn:ie, Isabel y el Conde y la
Condesa de Artois. Todos los palcos y balcones estaban ocupados por la servidumbre del palac.iO Real. ·

•••

B:eservados todos los derechos de propiedad art!stica y literaria,

MADRID. - Establecimiento

tipolitográfico

«Sucesores de R,··-'
, .....eneyra•,

impreeore,i de la Real Cas,.,

Expl~:

SUMARIO,

Aguas para tocador:
Tintura Rubia: AGUA nE ono, LA MAs PERFECTA TINTunA RUBIA
Jabones extrafinos: FILIA.
HELioTaoPE BLANc' Lrr.As BLANcAs, v10LETT&amp;
DE NICE' etc.
.

·· TO NICO ·- NUTRITIVO

V: de Casto.lfido. -

NOm. 25.

•

El teatro del Petit-Trianon. - Una reina oomedia.nta. - .La
afición á las resu17ecc!ones~-:- Les fulares. - .,u cor¡nflo
Récamier y el cor pino a la i urge. - Los encaJes. - Chaquetas sin manias. - Dc:is. lf3:jes de nin~s. -A, prop6s110
de los banos.-Po!vos h1g1émcos y pohos oocwos.- ~xplicación del tdéfono.-Dos almuerzos valen una comida.

RIMMEL.

POR

Año L

REVISTA PARISIENSE.

-----------·--EL SOL DE INVIERNO
DOÑA MARÍA DEL PILAR SINUÉS.

NOVELAS, ETC., ETC,

11

de Sal\'1!..- La Calumnia, poesía (conunuac16n~, por don
José Jackson Veyan.-EI Medallón, por la Conde~a de
Campoblanco. - Correspondencia. pa~icular, por dona
Adela P.-Exp!icaci6n del figurín 1lummado.-S1_1eltos.Advertencia. -Soluci6n al ,;.alto de caballo publicado en
el núm. 21,-Anuncios.
GRABADOs.-1. Sombrero para senoritas.-2 Y 3; Adorno de
corp1n.o.-4 y 5. Marco bordado para fotografias.-6 á 1 2,
Capa, traje y accesorios de ballos de m~r.-13. Chaqll'"I~
con escla,•ina para senor,tas.-14. Matmit de percal es•
1.ampado.-15. Cuello para sel'loritas. - 16. Ador~o .de
corpiM abierto.-17 y 18 LJos cinturones.-19. Ve~t1tlo
para senoritas.-20. Esclavina.de armure de seda.- 2~ Y
22. Vestido para jóvenes de 13 a 15 anos:-23 }'. 24. Abn~
para nii')_as de 3 á 5 anos.-25 y 26. Tra1e ma.nno par.i. 111nos de 4 á 6 anos. - 27 y z.8. Vestid~ p.ua mnas de 6 á S.
anos.-29 Delantal para n1nas de 9 a 11 a~os.-30. Vestido de crespón para senoras - 31 Y 32. Chaqu.eta pa~a
jóvenes de 13 á 15 anos.-33 y 34. T:aje para ,mnos lle 6
á g anos.-3;. Traje de playa para m.nas de 3 a 4 al1os.3'i. Traje de campo para ninas de 7 a 8 anos.-37. Vestido de fular.-38 r 39 Casaca de seda rayada.-40. Ca!;aeadeencaje.

PATE AGNEL * AMIDALINA YGLICERINA

Odontalina

MS"drid, 6 de Julio de 1891.

ca.ción de los grabados.-Cr6niea de, M.adn~, po~ el Marqués de Vafle-Alegre.-Flor del Alba(oont1nuac16n), por
D.&amp; Isabel Cheix.-Cartas a una madre, po.r D,&amp; Maria
del Pilar Sinués.-¡ Discreción! por J?· L~1s Rodrigue.z

CALLIFLORE

El mejor dentrinco,
mas agradable y, sobre
todo, mas Higienico:
Aguad,Philippe

CRÓNICAS -

SUMARIO.

AGUA FIGARO,
LICOR FIGARO

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SE PUBLICA EN LOS DIAS 6, 14, 22 Y 30 DE CADA MES

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1.-Sombrero para señoritas .

�LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

2\lO

De la fiesta del Petit-Tria non , fiesta esencialmente
aristocrática, como es fácil de presumir, á las elegancias de la estación, la transición es natural.
El vestido de fular triunfa actualmente. Hay que confesar que este vestido es precioso cual ninguno, cómodo , ligero, y, sobre todo , que viste muy bien y no
cuesta démasiado caro.

Tenemos también el corpmo á. la Vierge, de cierre
invisible, fruncido en el escote y en 11 cintura y terminado bajo un cinturón suizo d~ terciopelo del mismo
color del fular.
·
Dígase lo que se quicr:i en rontrario, las mangas siguen llevándose altas de hombros y voluminosas por
arriba, sólo que se las ajusta mucho más que antes por
abajo. A veces se las termina en un entredós de en·
caje blanco 6 negro, que toma bien la forma del brazo
y pro·J uce muy buen efecto , á causa de su transparencia. Este puño &lt;le entredós puede tener de 15 á 30 cen·
tímetros, como un puño á la italian1.
Por otra parte , el encaje negro sigue estando muy de
molh, si bien un poco modificado, enriquecido de
hordados, desnaturalizado, por decirlo así, pero cons ervando su red transparente y sus ricos dibujos.
He visto tiltim1mente una pre ciosa chaqueta de pas:imancria de encaje negro. Sus delanteros, lujosamente
guarnecidos de un galón de azabache , se abrían sobre
un peto plegado de encaje. La aldeta, compuesta de
un volante de Chantilly , pasaba bajo dos faldones en
form:i de frac. Una e lluvia• de azabache, alternando
con un entredós ancho, de pasamanería de azabache,
caía sobre el encaje de trecho en trecho. En cuanto á
las mangas, hechas del mismo tejido del cuerpo de la
ch:iqueta, iban rebordadas de e cabochones • de azabache de todas dimensiones, más bien pequeños que
gruesos, y servían para acentuar el dibujo del encaje .

Guerlain está fabricado por un procedimien~o espe~ial
priviligiado en 18.-13, y exento de toda matena cáustica,
empleándose para la cara con extraordinario éxito.
Conocemos gran número de personas que no tratan
los barrillos, espinillas y las efervescencias que sa~en al
rostro, sinO por medio de un uso constante del Jabón
Sapoceti, de Guerlain ¡ es un medio seguro de conservar una tez lisa, reposada, y preservarse de todas las
afecciones cutáneas, que desconsuelan hasta á las me•
nos coquetas.

•••
Juan explica á Juana el mecanismo del teléfono.
-¿ Sabes, Juana, cómo funciona ese ingenioso instrumento ?
-No.
- Pues rio hay nada más sencillo: Se coge el aparato
con una mano y se habla con la otra.

•••

t,;- úm.

l.

Es verdad que hay fulares de todos los precios: entre el fular cuyos dibujos pertenecen exclusivamente á
algunas casas, y el que tienen al alcance de todo el
mundo los almacenes de novedades, hay diferencias
extraordinarias. Sea como quiera, esta tela es siempre
linda; más ó menos aristocrática, es, á pesar de todo,
elegante, y elegante sin pretensión.
Según ·el corte que se quier:i dará la falda, se hace un
fondo de falda ó se pone un forro . Con el vestido recto,
el fondo de falda es necesario, y con la falda-funda un
forro bastará.
Debo aconsejar á las personas gruesas que huyan &lt;le
los dibujos grandes y de los colores claros. Por el contrario, las señoras jóvenes y esbeltas y las señoritas
podrán escoger entre los caprichos con que la moda
exorna los nuevos fulares.

Se lle van no pocas chaquetas sin mangas , lo cual es
muy práctico.
Días pasados vi en la E x posición de pinturas del
Campo de Marte á la Princesa de S ..... que llevaba un
traje de sic:iliana negra, y una chaqueta de paño de
verano, ne~ro. sin mangas , dejando ver las mangas del
corpiño de siciliana. Una simple tira de plumas negras
en torno de las sisas, en el cuello Médicis y á lo largo
de los delanteros, comtituían el adorno de la chaqueta.
He aquí un lindo modelo de pañete gris , guarnecido
de trencillas de acero y oro ( croquis núm. 1 ) .
Los delanteros van muy abiertos sobre el cuerpo del
vestido, y una hilera de botoncitos planos de seda gris

/ ~=-1~
--

-

1

__

)

•••

Para señoritas, el corpiño Récamier tiene mucho
éxito. La espalda no lleva costura, va cortada al sesgo,
y las bandas plegadas se entrecruzan por delante. La
falda, larga y formando cola muy poco prolongada, va
sostenida por abajo con un volantito de ene.aje , un bu·

•••

•
••

NUm. ,.

l\onado de terci~pelo ó un rizado de fular. Una cinta
ancha, una de esas cintas de fantasía adamascadas, que
están -tan de moda, forma el cinturón, rodeando dos
veces el talle y terminando en largas caídas.
Las señoras jóvenes añaden al corpiño plegado un
corselillo de terciopelo ó de muselina de seda , ó bien
una aldeta plegada de fular 6 de muselina de seda negra, si el fular es ob!curo,

Parl1 , 2 de

Julio de

3.- ■ itad

DB ÜSTBLPIDO,

del cuello del adorno de corpiño.
Vlale el dibujo 2.

1891.

EXPLICACIÓN DE LOS GRABADOS.
SombrerJ para señoritas.-Núm. l.
Se compone este sombrero de un ala de paja de arl'bz
negra, doblada por detrás y guarnecida de un lazo de
cinta de terciopelo verde musgo. :F ondo formado con
lazos de cinta color de rosa , y adornado por delante
con un lazo de terciopelo color de musgo. Sobre el fon•
do van unas ramas verdes.""

Adorno de corpiño.-Núms._:2 y 3.
La fig. 36 de la Hoja-Suplemento al presente número
corresponde .á este obje10.
Este adorno se compone de dos piezas de delante y
un cuello recto, y se le hace de galoncillo de lana blanca, de cordQn rodeado de seda y de torzal de seda
blanco. Para ejecutar el cuello recto, representado por
e! dibujo 3 1 se pasa el dibujo á un pedazo de hule, se
fiJa sobre los contornos el galoncillo de lana, que tiene
medio centímetro de ·ancho y va dispuesto, como lo
exige el dibujo, bien en un pliegue , ó bien un poco
fruncido. Se reunen los galoncillos en los dibujos aisla•
dos por medio de costuras cruzadas hechas con seda.
Par,.1 reunir los dibujos, se hacen unas barretas para las
cuales se tiend:: varias veces una hebra de secÍa y se la
e~rolla con seda. Se fija en el ?orde exterior del galonc1l10 el cordón de seda, y se dispone en medio de cada
rosác~a un dibU:jo festoneado con seda gruesa en forma
e\e anillo. Las piezas de delante van fijadas sobre el cor•
phi'l. Se las ejecuta con arreglo á la fig. 36, como el
cuel'o, y se las reune con éste por medio de barretas.
Se pu eden adornar también las mangas con una tira de
bordado , que se ejecutará por la fig. 36.
Marco bordado para fotografías.-Núms. 4 y 5.

Para terminar, do3 deliciosos trajes infantiles vistos en
el Bosque la semana pasada.
Uno de ellos lo llevaba una niña de ocho años (ero·
quis núm. 2).
Consistía en una especie de dow'/lelle indesplegable,
de suralt color de musgo , con canesú de terciopelo
mordorado. La mism:i forma por delante y por detrás,
y mJngas largas plegadas como la dJwl/elle , y terminadas en un puño de terciopelo. -Sombrero grande de
paja color de tabaco, fl)rrado de tul verde musgo, y
guarnecido de cinta del mismo co:or.
El otro un niño, grue!.o bebé de dos años apenas ( ero•
quis núm. 3), iba vestido de una douilltlle de faya color
de rosa, guarnecida de guipur de 1rlanda. Delanteros
cruzados con dos hileras de botones, falda larga añadidl y solapas anchas guarnecidas de una hermosa guipur.

•

V.

La fig. 73 de la Hoja-Suplemento al presente número

adorna la chaqueta cerca de la cintura~ Las mangas son
las del vestido , qu e es de sttral, gris.-Acompaña á este
traj e un precioso so:nb rerito de paja marrón, guarnecido de lacitos de rarn celeste.

'

Luisito ha estado turbulento y desobediente todo el
día, por lo cual se ve castigado .á un pedazo de pan
para comer.
-Si es así, mamá-dice el rapazuelo sentándose tranquilamente á la mesa- dame otra vez de almorzar.

Entramos en la estación &lt;le lo&gt; baños, y mue.has lectoras nos confían sus inquietudes con motivo de esos
poi.vos terribles que dan al rostro, de repente, un color
aplomado, sin que nada pueda durante cierto tiempo
obviar este inconv eniente.
M. Guerlain, el célebre perfumista de la n tt de la
Paix , IS , ha compuesto mucho tie~po ha unos polvos
llamados polvos de Cypris qu e son inalterables, y pueden emplearse con toda seguridad durante · el tratamiento de las aguas termJles. Es una buena nueva que
hemos querido dar á nuestras lectoras pafa calmar sus
inquietudes.
.
Recordemos al mismo tiem po que el e Sapocet1 • de

corresponde á este objeto.
El marco va cubierto de felpa color de aceituna y
adornado con .u.n bordado que se ejecuta con seda color
de bronce é h1hllos de oro. Se pasa el dibujo de este
m1rco, con a~reglo á las indicaciones de la fig. 73, sobre
un fondo .de .henzo fino de color crema¡ se traza después el dibujo del adorno superior (véase el dibujo 5
que representa este bordado de tamaño natural ) y s~
fija el pedazQ sobre un hule. Se llenan los arabescos
con seda color de bronce claro, al punto de cadeneta
apretado. Las tres hojas van bordadas al punto de Janina, y los demá~ d.ibujos se bordan al pasado. Se tien~
de sobre estos ultimos puntos la hebra de la labor á
intervalos regulares, y se fijan las hebras con puntos
transversales. Se rodean todos los dibujos con hilos dobles de oro, que van rodeados á su vez al punto de festón hecho con seda aceituna. Se dispone la hebra exteri_or e~ presillas ó J?i~uill os reunidos unos con otros, ó
b_1en fijados en ~1 stt~o correspondiente. El borde exte•
n.or y el b~rd~ mtenor del bordado se terminan en una
hilera de p1qulllos. Después de terminar el bordado se
le des.prende del hule, y se recorta la tela que sobresale, as1 como el fondo entre el bordado. Se cose éste
sobre el fondo de felpa.

2. -Adorno de corpiño.
Véase el ditm}o 3.

6 á 12.-Capa, traje y acceaorlo1 de baños de mar.

Capa, traje y accesotios de baños de mar.
Núms. 6 á 12.
L1 capa es de tejido esponjoso. Su forma es la de
u~a pelliza: ancha ~ontada á un canesú, bajo una esclavina fruncida y suJ~ta en los hombros con unas correas
azules y un galonc1ll0 blanco. Como adorno una greca
de galón azul. El t.raje es de vi.goña azul, y ~e compone
de un pantalón suJeto por abajo con una cinta de goma
y. de una falda fr?ncida, montada en el borde de un cor:
piño-blusa fruncido por delante bajo un cuello de vi~oña color crema bordado de anclas azules. Peto de
1ersey azul y blanco. Manga corta adornada con un galón blanco., Cordonadura
anudada sobre el peto .-T res
dº'
gorras d e 1orma tterente, dos de ellas de tela imper•
mea:bie, y la otra de lana.- Zapatos de piel y tela p
encima.
or
Chaqueta_~on esclavina para señoritas.-Núm. 13.
Para la explicación y patrones, véase el núm. IX fi u•
r lS 49 á 55 de la Hoja-Suplemenlo.
' g
u

4. -

■arco

bordado para fbto1r1na.
YÑae~•f'dlbu/0'6,

•

5.- Bordado del maroo para toto¡rafla.
Vla11 ti dibujo 4.

291

�292

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIA.$.

Matinée de percal estampado.-Núm. 14.
Para la explicación y patrones, véase el núm. V, figuras 30 á 34 de la Hoja-Suplemento.
Cuello para señoritas.-Núm. 15.
La fig. V ( reducida á la ,o.• parte) de la Hoja-Suple•
mento del presente número corresponde á este objeto,
Este cuello se hace de surali negro, va forrado de
seda del mismo color y guarnecido en el borde exterior
con cuatro hileras de galón de oro. Se guarnecen los
ángulos de delante con tiras de tela de 14 centímetros
de ancho y 49 de largo, que van anudadas por delante.
La fig. V representa el patrón del cuello. Se guarnecen
los bordes de la abertura en el centro por detrás con
un pico de tela de 4 centímetros de ancho, que termina
en punta.
·
Adorno de corpiño abierto.-Núm. 16.
Es de tul bordado, y va guarnecido de un volante
bordado, que forma gola y chorrera sobre un peto bullonado.
Dos cinturones.-Núms. 17 y 18.
Núm. I7. -Este cinturón se hace de cinta de oro, de
4 centímetros de ancho; forma una punta por delante y
termina en tres placas de metal dorado.
Núm. r8. -Este cinturón se hace de cinta de seda
rayada encarnada y blanca, de 4 centímetros de ancho; va cerrada con tres placas de filigrana plateada.

•

Vestido para señoritas.-Núm. 19.
Este vestido se hace de percal encarnado con dibujos
negros¡ la falda de encima va adornada con dos volantes fruncidos, y guarnecida en la parte inferior con
tres hileras de trencilla negra; el borde superio~e la
falda va fruncido . Corpiño-blusa fruncido, con aldetas
remetidas bajo la falda; va completado con un cinturón
Médicis; éste va adornado con trencilla, como también
el cuello y los puños.
Esclavina de armure de seda.-NLlm. 20.
Esta esclavina se hace de seda armure negra, va forrada d~ suralt y guarnecida con aplicaciones de terciopelo negro y cuentas de acero. Su borde inferior va
recortado en forma de dientes y guarnecido de un fleco
de cuentas de acero y cuentas·negras. Se fijan en el escote dos tiras largas de seda armure y suralt, terminadas en puntas y adornadas con aplicaciones y flecos; se
frunce su borde superior y se las anuda por delante.

Vestido para jóvenes de 13 á 15 años.-Núms. 21 y 22.
Para la explicación y patrones, véase el núm. I, figuras I á 10 de la Hoja-Suplemento.
Abrigo para niñas de 3 á 5 años.-Núms. 23 y 24.
Para la explic.ación y patrones, véase el núm IV, figuras 24 á 29 de la Hoja-Suplemento.
Traje marino para niños de 4 á 6~años.-Núms. 25 y 26.
Pa.ra la explicación y patrones, véase el núm. XI, figuras 62 á 72 de la Hoja-Suplemento.
Vestido para niñas de 6 á 8 años.-Núms. 27 y 28.
Para la explicación y patrones, véase el núm. X, figuras 56 á 61 de la Hoja-Suplemento.
Delantal para niñas de 9 á II años.-Núm. 29.
Para la explicación y patrones, véase el núm. VI, figura 35 de la Hoja-Suplemento.
Vestido de crespón para señoras.-Núm. 30.
Este vestido se hace de crespón color crema. El fondo de falda, que es de satinete, va cubierto con crespón color crema y guarnecido en el borde inferior con
un volante plegado, de 30 centímetros de alto, cuyo
borde superior va cubierto con una cenefa estrecha y
bordada. El crespón va puesto de plano por delante y
fruncido por detrás. El corpiño, que es corto, va guarnecido en el borde inferior con una aldeta plegada; se
le complet-a con un chaleco adornado con bordado. El
cuello, recto, y las mangas van adornadas con bordado.
Chaqueta para jóvenes de 13 á 15 años.-Núms. 31 y 32.
Para la explicación y patrones, véase el núm. III, figuras 19 á 23 de la Hoja-Suplemento.
Traje para niños de 6 á 8 años.-Núm. 33 y 34.
Para la explicación y patrones, véase el número 11,
figs, 11 á 18 de la Hoja-Suplemento.
Traje de playa para niñas de 3 á 4 años.-Núm. 35.
Vestido de batista roja con lunares de color crudo.
Falda fruncida. Blusa con pliegues de lencería en lo
alto; su borde inferior va sujeto con una cinta de goma.
Cuello plegado de batista cruda. Manga recta y larga,
que cae sobre un puño, adornado con otro puño plegado de batista.-Sombrero de paja de color, adornado
con una cinta roja.

l
1

Traje de campo para niñas de 7 á 8 años.-Núm. 36.
Este traje es de satinete azul zafiro, estampado de
rojo. Corpiño plegado en el hombro por delante y en la
espalda, y sujeto con un cinturón encarnado. Chaleco y
cuello del mismo color. Manga recta y larga, que cae
sobre un puño encarnado.

7

Vestido de fular liso y fular rameado.-Núm. 37.
Para la explicación y patrones, véase el núm. VIlI,
figuras 37 á 48 ~e la Hoj"a-Suplemento.

Casaca de seda rayada.-Núms. 38 y 39.
Esta casaca se hace de seda rayada, y va forrada de
suralt y guarnecida de encaje. Se cose en el borde inferior de los delanteros un paño de tejido de encaje, de

50 centímetros de alto, plegado, y que lleva por encima
una cinta de 6 céntímetros de ancho. La espalda va
guarnecida de un pedazo de encaje plegado, para el
cual se emplea un encaje de 33 centímetros de alto y
se la adorna también con pasamanería de cuentas y
cascabeles. El cuello y las mangas van hechos de pasamanería bordada de azabache; estas últimas terminan
en un fleco de cuentas.
Casaca de encaje.-Núm. 40.
Las figs. I á IV ( reducidas á la 15.ª parte) de la HojaSuplemento al presente número corresponden á este
objeto.
Se cortan para esta casaca dos pedazos de seda negra, y suralt como forro, por cada una de las figs. I y IV
reducidas á la 15.ª parte. Se. corta el canesú de detrás
entero por la fig . II y dos pedazos de encaje por la
fig. IU. Se reune el canesú desde I hasta 2; se frunce la
manga desde la estrella hasta ta estrella y se la pega
al canesú desde 3 hasta 4; se fijan sobre el hombro los
cinco parajes marcados con una cruz. Se reune el
cuello, se le pega á la casaca desde 6 hasta 7 y se le
guarnece con un encaje plegado de 2 § centímetros de
ancho. Se dispone después un paño de tela de encaje
de 2 metros 40 centímetros de largo y 46 centímetros
de alto en pliegues que se dirigen hacia atrás, de modo
que quede en 68 centímetros de ancho, y se le cose
bajo un cinturón de cinta, que tiene 3 centímetros de
alto. Se cose éste por el interior del canesú á 5 centímetros de distancia del borde inferior.

CRÓNICA DE MADRID.
SUMARIO,

Las c:u:istrofes en el gran rnundo.-La Duguefa de Cro¡.-Maria Pereira de
Bu:-hental.-La Cond.-sa de Pera!ta.-El Duque de Baena -Lutos en Ju.
gar de galas.-El único asunto fau•to .-Las bodas -Entre dos primos.La de la sen.o,ita de Caro y el Sr. Femánde1: del Valle.-La de la hija del
Sr. Na,·arro Rodrigo.-LOS TEATROS: El d.-1 PalNCIPE ALFo;,::so-El
d ..J Jardín del Buen Retiro -Otro nuevo coliseo.-EI del Tivou -El de
Reco\etos.-El de F11:L1P1.-Los Circos.

~ A presente crónica no está destinada, como
,~~ otras veces, á dar cuenta de las fiestas y
7
1~ .J saraos del gran mundo.

Hoy no es posible consignar sino desgracias é infortunios.
Las dos semanas que acaban de transcurrir no han sido notables sino por las catástrofes ocurridas en varias familias de la
aristocracia.
Cada día ha bajado al sepulcro una dama hermosa ó ilustre; un personaje político ó un hombre del gran mundo :-un industrial poderoso; un artista
distinguido.
Si fuera á enumerar cuantos han desaparecido rápida
é inesperadamente de nuestro lado, ésta sería una necrología larguísima y dolorosa.
No es posible, empero, dejar de consagrar algunas
palabras, algunas líneas siquiera, á los arriba citados.
Ocupaban demasiado alto puesto en la sociedad y en
el aprecio público, para qu~ pase desapercibida la
muerte de personas tan egregias.
. La primera que debe figurar en este lamentable recuerdo es la Duquesa de Crol, que durante algunos
años llevó los títulos de Duquesa de Osuna, de Benavente, y otros igualmente gloriosos en nuestra historia.
No ha muchos que volvió á casarse con un opulento
magnate beJ.ga, el Duque de Crol, sin perder por esto
el cariño á nuestro país, al cual visitaba con frecuencia.
Leonor Salm-Salm, de origen austriaco, ha fallecido
en el extranjero, á consecuencia de una peritonitis, á
la edad de cuarenta y nueve años.
Su belleza competía con su talento, y se había hecho
querer en todas partes por las cualidades de su espíritu y de su carácter.
~/'! (i

•••

También era extranjera de nacimiento-aunque había
llegado á ser española de corazón por su larga residencia entre nosotros-María Pereira de Bushental.
¿Quién-grande como pequeño-no la conocía en
Madrid? ¿Quién-viejo como joven-no había oído, al
menos, hablar de ella?
Su hermosura, su gracia, su ingenio, llegaron á ser
populares.
En sus juventudes llamaba la atención por los atractivos, por la elegancia, por el lu~o.
En su ancianidad-porque ha muerto á los ochenta
años-por su afabilidad, su desinterés, su amor á nuestra patria.
Hace algún tiempo su salón era el más brillante, el
más concurrido de la corte.
Todas las noches se celebraban en él espléndidos
banquetes, seguidos de deliciosas tertulias, bien en su
hotel de la calle de Recoletos, bien en su anchuroso
· proscenio del teatro Real, en el que citaba á sus numerosos amigos.
Después la vejez trajo los consiguientes. achaques:
María-según la llamaban sus íntimos-cedió al Veloz
Club el abono que tuvo siempre; no apareció ya en
los bailes ni en .los paseos; Hmitándose á comer diariamente con media docena de personas de su mayor confianza.
Los veranos los pasaba en Biarritz, en una casita de
la Atalaya, que comprara poco ha: después, al regresar
á)vladrid, tornaba á su vida de retiro y de clausura.
Ha dos ó tres meses . apareció la enfermedad que la
ha llevado al sepulcro:-la gangre11a senil-soportada
·c on valor y resignación portentosas.

óperas tan diferentes como Lucia di Lantnzermoor, Lucrecia Borgia, La Traviata y¡¡¡ Los Hugonotes!!!, siendo
oídas con gran benevolencia por aquel auditorio indulgente, que· escucha un instante y se marcha á tomar el
fresco; que acude tarde y se retira temprano, ó al revés, que va á última hora para asistir al acto postrero.
Excus1do es decir que los artistas son tan modestos
como el precio de las butacas :-una peseta.
Sin embargo, fuera injusto no hacer mención de las
señoras Bois Gilbert y Petrolani, ni del bajo señor Boezo,
que se distinguen mucho entre sus compañeros.

...

'

También la agonía de la Condesa de Peralta-aya ~~e
fué del difunto rey D. Alfonso XU y despué~ d~ .su htJ?,
el Soberano actual-ha sido notable por el esp1ntu reltgioso y cristiano de la noble dama.
La que hasta poco ha se llamaba)a señora de Tacón,
gozaba del cariño y del respeto de todos los que se
aproximaban á ella.
.
Para la familia Real era objeto de la mayor consideración habiendo en todas ocasiones recibido singulares
pruebas del afecto con que la distinguían así la Reina
Regente como sus hijos todos.
No se habrá olvidado de seguro un rasgo reciente de
aquella augusta señora, al cumplir la virtuosa difunta
los ochenta años: .S. M. la envió un magnífico ramo con
ochenta camelias blancas, subiendo más tarde ella misma á felicitar á la egregia anciana.

•
••

Todos los coliseos estivales, cual se puede suponer,
han abierto sus puertas; y los sainetes, las zarzuelillas,
las piezas más ó menos ligeras hacen el gasto en los
programas.
Las lectoras no querrán que les hablemos de esas flores de un dt'a-ó de una noche-que pasarán sin dejar
memoria siquiera de su nombre.
Hagamos mención de Trafalgar, que verificó al cabo
su aparición en Apolo, y que ha obtenido un éxito más
de aparato escénico que de mérito literario.
No obstante, Javier de Burgos no es un cualquiera, y
hay trozos y escenas en su obra que recuerdan al autor
de Cádiz y de Los Valientes.
· Las señoras Górriz y Sofía Romero; los señores Romea
y GamerCi (?) son acreedores á mención especial entre
los que han dado á conocer la composición patriótica
del Sr. Burgos.

•••

Una de las figuras más conocidas de la aristocracia
moderna era. la del Duque de Baena, que sólo contaba
sesenta y cuatro años al expirar.
De gallarda presencia, de afable trato, de entendimiento cultísimo, conquistaba fácilmente al que por
primera vez le hablaba. ,
,
Militar en sus juventudes, ha ·muerto después de haber desempeñado la embajada de España en Roma.
Era por su familia Conde de Sevilla la Nueva y Vizconde de Mamblas¡ y por su enlace con una hija de los
Condes de Alta mira, Duque de Baena y de otros titulos,
cedidos á sus hijos D. Mariano y D. Francisco.

'

•
•·•

Sabíamos que los individuos se transportaban de un
punto á otro-por lejano que fuese-por ejemplo, de
Madrid á Manila ó á Pekín; pero hasta ahora ignorábamos que los teatros se trasladasen sin dificultad de un
barrio de la capital al opuesto .
Esto acaba de suceder con el titulado antes de cMaravillas• y del cTívoli • al presente.
Primitivamente estaba situado á lo último de la calle
de Fuencarral, vecino á la antigua puerta de Bilbao:
hoy existe en la calle de Felipe IV, frente por frente
del Museo de Bellas Artes.
Le doy el parabién por el cambio de domicilio, que
le asegura mayor y mejor parroquia en las noches del
estío.
Del Salón del Prado hasta allí sólo hay que andar
cuatro pasos, y los que se aburran en las sillas del famoso paseo, irán á buscar distracción en la vecindad,
donde la tropa que acaudilla el célebre Julio Ruiz hace
reir constantemente al auditorio.
Dos rivales tiene, empero, muy cerquita: Felipe, que
es una adyacencia del Jardín del Retiro, y el teatrillo
de Recoletos, fresco y ventilado como pocos.
Los espectadores suelen visitar los tres cada noche,
asistiendo aquí á una pieza, allá á otra, y acullá á la
tercera.
Háccnles terrible competencia á los tres otros espectáculos de novedad, en que el agua figura como elemento principal.
Ya he hablado del Circo de Colón y de sus nadadoras: pues bien, anoche se 1_:.a dado á conocer en el de
Parish una legión de r--~res que ejecutan toda clase
de travesuras sobre ~ "-lb.ido elemento.
Las opiniones está'.,1 divididas acerca del mérito-físi•
co, entiéndase bien-de las de la plaza de Alonso Martínez-autes de Santa Bárbara-y las de la plaza del

•••
Estas crueles é inesperadas pérdidas han hecho trocar las galas por los lutos, que lleva casi en totalidad la
grandeza española, obligando á suspender toda clase
de fiestas y recepciones.
Coincidiendo con el calor, la corte ha entrado en el
período del marasmo y de la atonía: no hay que esperar
ya placeres ni diversiones, y la emigración veraniega
comienza á alejar de Madrid numerosas é importantes
familias y personas.
La clausura del Parlamento, que no se halla tampoco
distante, acabará de imprimirá la capital la fisonomía
triste y desanimada de los días estivales.
Las bodas son, pues, los únicos acontecimientos de
las dos semanas últimas.
Dos primos hermanos, hijos de los Marqueses de Urquijo y de Cubas, se han unido con vínculos indisolubles
la semana anterior; ayer han contraído también matrimonio la Srta. de Caro, descendiente de los Marqueses de la Romana, con el joven mejicano Sr. Fernández
del Valle, quien ha recibido como regalo de su linda
esposa un título de Marqués de nueva creación, fundado en su propio apellido.
El 10 del corriente recibirán también la bendición
nupcial una graciosa hija del ex ministro Navarro Rodrigo-presidente ahora del Tribunal Mayor de Cuentas-y el distinguido ingeniero Sr. Arroyo.
Creo que este último enlace cerrará la serie hasta el 1
próximo otoño, en que se verificarán otros ya convenidos y arreglados.

Rey.

•••

(

Donde hay todavía concurrencia numerosa y basta n
te animación es en los espectáculos públicos.
El coliseo del Príncipe Alfonso, que tiene en el turno
impar abono considerable, es el centro de la gente elegante y de buen tono.
En sus palcos se ven cada noche damas hermosas é
ilustres; sportsmen y clubmen conocidos; hombres políticos importantes, y hasta notabilidades académicas.
Los artistas de la compañía de opereta italiana-recibidos fría, casi hostilmente en la primera representación- han acabado por imponerse al público, por ser
objeto de aplausos y de ovaciones frecuentes.
La verdad es que no mere ;en ni cet excl:s d' honneur
ni cetl' indtgnite: la verdad es que ni son dignos de censura ni de entusiasmo.
¡ Cuesta tan poco el oirlos ! ¡ Es tan módico el precio
de las localidades!
He ahí sin duda por qué los espectadores, severos al
principio, han sido indulgentes al fin, y se contentan
con lo que les dan por precio realmente insignificante.
Las obras antiguas, las operetas conocidas, han logrado mejor éxito que las nuevas: Donna Juanita, Boccacio, flatinz'tza, han sido más aplaudidas que C!tin-koka y que Un viaggio t'n A/frica.

;'
l

i:

•

.,., Aseguran éstos que las primeras son más bellas y elegantes: pretenden aquéllos que las últimas poseen cualidades de que las otras carecen.
Sea lo que fuere, lo positivo es que la competencia
excita la curiosidad, y que acaso el antiguo Circo de
Price se vea tan animado las demás noches como lo ha
estado hasta ahora los martes, ó sean las e noches de
moda•.
EL MARQUÉS DE V ALU ALEGRE.

i

J

FLOR DEL ALBA.
( Con t in uaci 6n .)

IV.

1empo se d es I'izo' rap1
o como siempre
t·
' 'd
·
aplicando el suave bálsamo del consuel~
sobre las heridas más profundas; la primer
sonrisa que se dibujó en el rostro del mo.
linero después de la muerte de su amada
~ compañera, fué al oir cómo el pequeño Ja,.
vierín balbuceaba algunas palabras en esa
l
charla encantadora de los niños, tan ininteli'
gible como el gorjear de los pájaros. Flor llegó
á cumplir los trece años y el huerfanito concluía
apenas el primer lustro, cuando un acontecimiento
imprevisto vino á trastornar aquel pacífico hogar, trayendo á él la ruina y la desolación.
Los negocios del viejo Alba, más prósperos cada día
le obligaban á ir á la feria de Granada, donde debí¡
realizar varias compras y ventas que habían de traerle
grandes ventajas. Marchó, pues, con mil encargos de sus
vecinos, prometiendo á Flor contarle cuanto viera de
notable en las carocas de la plaza de Vib-rambla y en la
famosa fiesta del Corpus, así como traerle un pañuelo
azul de rica seda, zarcillos de filigrana de oro, y dulces
de la feria¡ ofreció también volverá los ocho días, y se
ausentó con la tranquilidad del que no recela CJ.mbio
alguno en el itinerario que se propone seguir. ·
Pero transcurrieron los ocho.días y Pedro no pareció¡
•

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J ·:;_z

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•••
El que hace, empero, ruda competencia á la sala del
paseo de Recoletos, es el Jardín del Buen Retiro el
cual, gracias á la tempetatura tórriC:a que disfrutam'os
se ve lleno casi diariamente.
'
Martes y viernes son los festivales de la Sociedad de
Conciertos, cuya orquesta dirige con su reconocida
competencia el maestro D. Manuel Pérez-aquel á quien
en su primera juventud llamaban todos A1anolito · aquel
en fin, cuyo violín se dejaba escuchar en los' sarao~
del gran mundo.
Ahora el alegre mancebo es un hombre serio y formal¡ ahora durante el invierno alterna con Mancinelli
en la dirección de las masas musicales del teatro de la
plaza de Oriente, y el verano hace al~rde de su pericia
en las fiestas en plein air, que dicen los franceses.
Hasta hoy se han cantado en ·et teatro -veraniego

293

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO __DE LASº FAMILIAS.

Durante sus últimos días, María Bushental ha dado
ejemplos dignos de alabanza. .
. . .
.
Blasonaba de gran indiferencia en los prmc1p1~s rehgiosos, y, sin embargo, antes de mor_1r ha a~J1;1rado
sus errores 1 reconciliándose con la Iglesia y rec1b1endo
los sacrame ntos de modo re3.lmente edificante.

1

29.-Dela
•• 9

xplic. y pm
delaHo.

L

después otra sema~a, y luego un mes sin que cesara
tan extra'lla ausencia: la angustia de Flor no puede explicarse, y en vano procuraba averiguar la suerte que
habría cabido al autor de sus días: nadie le había visto
después de la feria¡ así el asombro era grande y la inquietud no menor.
Mes y medio transcurrió de este modo, y aunque nadie se atrevía á decirlo, la certidumbre de una desgracia misteriosa oprimía los corazones: sabíase qué el
molinero había llevado á Granada todas sus economías,
y era de temer que esto hubiese despertado alguna ambición de los que ~on capaces de llegar hasta el crimen.
Así, los vecinos de los caseríos más próximos, llenos de
lástima hacia los huérfanos, y deseosos de que no les
faltase pan; con una generosidad frecuente por dicha
en la pobre provincia de Almería, se impusieron la diaria obligación de ir á casa de Pedro y hacer por turno
el trabajo que éste hubiera debido desempeñar.
Precisamente un año antes del día que empieza este
relato, la reunión de gente en el molino era una tarde
bastante numerosa; el banco de material que adosado
al muro se extendía á ambos lados de la puerta, estaba
lleno de labradores y aldeanas, taciturnos ellos, y comentando ellas con volubilidad la misteriosa desaparición del viejo Alba, cuando á lo largo del camino se
dibujaron las siluetas de un hombre y una mujer, ,inetes ambos en andadoras mulas.
Las conversaciones se suspendieron, y despierto con
fuerza irresistible el aguijón de la curiosidad, las personas allí reunidas procuraron concentrar toda la actividad de sus sentidos en el de la vista, con el fin de detatallar perfectamente á los viajeros. Caminaban éstos
reposadamente, y á medida q~e disminuía la distancia,
notaban con asombro los vecmos que las mulas llevaban vistosos jaeces, en los cuales no se habían escaseado borlas y .madro~os de vivos colores: la cabalgadura de la mu1er tema. además como dos jamugas, y
para hacer blando el asiento se habían añadido un par
de almohadas, cuyos almidonados faralaes sobresalían
bajo el doble vuelo de los refajos azules que ostentaba
la viajera.
¿ Cómo pin~ar la estupefacción de las buenas gentes,
cuando un gnto ahogado de Flor del Alba les hizo reconocer en el que venía al mismo tío Pedro? Trémula,
palpitante y c;lesencajado el rostro por la emoción, la
niña tendía su rígido brazo para señalará los que llegaban, incapaz de moverse ni hablar: mientras Javierín
asustado del grito de su hermana, se abrazaba á ella, Y
a_lgunas mujeres acudía~ para suj~tar á la huérfana, por
s1 aquel estado cataléptico romp1a en convulsiones el
molinero llegaba con su compañera y se apeaba ~on
extraña tranquilidad, sin contestar apenas á los saludos
y preguntas que todos le dirigían.
¿P.ero era efectivamente el tío Pedro aquel hombre
que en mes y medio había envejecido diez años, de aspecto frío, indiferente con sus hijos, á quienes parecía
no ver, y que mostraba en el semblar.te una expresión
de singular atontamiento? Dirigió extrañas miradas hacia donde estaba Flor casi sin sentido, y murmuró con
acento de mal humor:
-¡Diablo de muchacha, ni que me viera venir del
otro mundo!
-Es que te ha creído mue!to, como te juzgábamos
todos, compadre-le respondió severamente el más antigu? de sus amigos, que había sido padrino de Jav1enn,
Pedro no contestó; tenía puestos los ojos y el alma
en la mujer que con él venía, y acudió solicito para
ayudarla á bajar de su cabalgadura, lo que ella hizo con
ligereza: una vez en el suelo, la empujó suavemente por
los hombros, y la presentó á sus vecmos con estas lacónicas frases:
-Mi mujer.
La sucesora de Eulalia miró fríamente á los que la
rodeaban, y, á pesar del asombro que se tradujo en todos los semblantes, comprendió bien que no era favorable la impresión que hacia: morena, huesosa, con el
cabello negro ligeramente rizado, la única facción no~
table eran los ojos, grandes y negros, pero de mirada
dura¡ un lunar muy pronunciado en el lado izquierdo de
la boca, cuyos labios tenían el rojo de la púrpura daba
un no sé qué de picante á la fisonomía, y hacía Í,rovocativa su sonrisa; no podía en rigor llamársela fea, pero
tampoco era hermosa, antes bien, terriblemente repulsiva: en cuanto á su edad, no era fácil precisarla pero
seguramente había cumplido cuarenta años.
'
Una vez hecha la presentación que pudiéramos llamar
oficial, el tío Pedro manifestaba honda turbación 1 y por
lo inquieto de su aspecto dejaba adivinar que habría
querido desaparecer aunque fuese en el centro de la
tierra: l3;s interrogadoras ~iradas ?e sus amigos; el aire
de desafio con que la recién vemda tomaba posesión
del hogar que le pertenecía; el estado de Flor, que
continuaba sin sentido, le producían extraño malestar
y volvía prudentemente los ojos, procurando leer en los
de su esposa la linea de conducta que debía seguir.
Esta situación violenta para todos la cortó resueltamente el padrino_de Javierín; tomó su montera, y al po- ~
nérsela, balbuceo algunas palabras de enhorabuena á
los nuevos esposos, iniciando así la despedida que siguieron los demás, no sin dirigir compasivas miradas al
grupo que formaban Javierín abrazado á su hermana
que parecía muerta, y la pobre vecina que acompañab~
á los niños en ausencia de su padre.
Una vez solos, Ramona, que éste era el nombre de la
mujer del molinero, rechazó sin cumplidos á la anciana,
levantó en sus robustos brazos á Flor, como si hubiera
sido una pluma, y dirigiéndose á Pedro, le dijo con el
tono de quien está acostumbrada á ser ciegamente obedecida:
-Anda delante y enséñame el camino; preciso es
hacer algo con esta chiquilla.

-Vaya, Petrola, muchas gracias, y hasta otro día¡ ya
ajustaremos cuentas despacio-murmuró el molillero,
todo aturdido al verse obligado á despedirá la anciana,
pues el desprecio que Ramona hacia de ella no daba
lugar á que permaneciera allí ni un momento más.
Arrojada tan de improviso del hogar que había guardado fielmente, la buena mujer dominó su dolorosa sorpresa y hasta su poco de ira, para replicar con aparente
indiferencia:
-Entre amigos honrados, cumplimientos excusados;
ya vendré por mi hatillo la semana que viene; buenas
tardes, vecino y la compañía.
Ramona, que llegaba al umbral, ni volvió la cabeza ni
se dignó responderle¡ la mujer penetró en la casa en
pos de ella, asió su mantón, se envolvió en él, tornó á
salir y emprendió con paso apresurado el camino de la
aldea; pero cuando estuvo segura de que no podía ser
vista I el falso edificio de su fortaleza vino á tierra en un
momento; echóse á llorar, y hondos suspiros brotaron
de sus labios¡ quería mucho á los pobres huérfanos, que
le recordaban sus nietos muertos hacía poco, y como
preveía que de aquel matrimonio iban á sobrevenir males sin cuento, no podía dominar su aflicción.

v.
¿Qué mal genio había influido en el destino del honrado Alba para darle tal compañera? ¿Quién era Ramona?
Difícilmente hubiera podido trazarse su árbol genealógico: hija de la casualidad, fué criada en el abandono
y la miseria, llegando á la juventud con .mio un sentimiento, la pasión al oro: él era el ídolo á quien lo
sacrificaba todo, y la constante preocupación de su espíritu aventurero; mas por una aberración fatal, desgraciadamente no tan rara como pudiera suponerse, su
holgazanería era igual á su ambición: así, jamás pudo
conseguir el ideal que perseguía, llegando en cambio
hasta abismo tan profundo, que para vivir tuvo que
reunirse á una compañía de saltimbanquis, y poner al
servicio de aquella tribu nómada sus servicios é inteligencia¡ vestirse de oropeles y colores vivos para llamar
la atención, hacer papeles de adivinadora, mujer salvaje, dócil magnetizada, cómica y bailarina, á fin de
atraer gente á la barraca en las ferias donde concurrían,
y llegar á ser en la ambulante compañía una de las artistas más difíciles de reemplazar.
Todo lo habría sufrido con gusto aquella mujer, si
al menos hubiese tenido dinero con la abundancia que
deseaba¡ pero mal pagada casi siempre, tratada por
sus amos con brutalidad sin limites, y precisada á fingir
de continuo para divertir á. un público grosero, amasó
tanta hiel en su corazón y devoró en secreto tantas hu~
millaciones, que si sus sentimientos hubieran sido visibles, habrían aterrado hasta á los más escépticos.
La segunda noche de feria en Granada, y después de
una alegre cena para solemnizar el último contrato, .Pedro, que debía marchar al día siguiente, fué con dos
amigos al teatro de los saltimbanquis¡ y como nunca
había visto nada semejante, quedó deslumbrado. Ramona, sobre todo, le pareció algo sobrenatural, ya en
los ejercicios de prestidigitación, ya en el canto y baile,
ya, en fin, en las múltiples galas de ingenio que lució
aquella noche en que se decidió el destino del molinero.
Diestra para adivinar los sentimientos que inspiraba,
y deslumbrada por el aspecto de labrador acomodado
que Alba tenia, la taimada mujer le hizo desde luego
blanco de sus tiros, y podemos afirmar que ni uno perdió: insinuante, graciosa, tímida unas veces y atrevida
otras, buscó sin aparentarlo una ocasión para que él
pudiese hablarla, y entonces representó el papel de
víctima, mejor que lo hacía en las tablas, conquistando
su voluntad de tal suerte, que ni un momento pudo dudar de la victoria.
¿A qué descender á detalles? Quince días después, el
molinero proponía una boda que era el objetivo de Ramona desde que le conoció: tuvo ella, sin embargo, habilidad para fingir repugnancias y hacerse rogar hasfa
aparentar que cedía á las ardientes súplicas del enamorado Pedro : por fin, traídos pronta y secretamente los
documentos precisos, la barraca de los ambulantes artistas se vistió de gala, y distribuidos convenientemente
los papeles de parientes y amigos cariñosos, verificóse
una boda que era asunto de fiesta y burla para los saltimbanquis, y debía ser para el molinero la tragedia de
su tranquilidad.
VI.

Ya hemos visto de qué manera se posesionó Ramona
de la vivienda conyugal¡ así, cuando después de tres
días pasados en un abatimiento y soñolencia que nada
bastaba á disipar, volvió Flor á la realidad de la vida,
halló á su madrastra tan dueña de todo, que parecía
haber habitado allí desde el día que nació. No intentó
siquiera la hija del molinero contrarrestar este dominio¡
comprendió lo inútil de la lucha, y se resignó desde
luego¡ pero las lágrimas que derramaba á solas decían
claramente cuán duro le era ver á otra mujer en el lugar de su adorada madre.
¿Comprendía Pedro los sufrimientos de su hija? ¿Sentía compasión por ella? Casi podemos afirmar que no,
según el despego con que la trataba y la indiferencia
q?-e parecía t~ner. ~e.cuanto le correspondía: pasábase
d1as enteros sm dmgule la palabra, y cuando se reunían
á la hora de comer, siempre hallaba ocasión de reprenderla, instigado por Ramo na, que aborrecía á su entenada desde el punto que la vió.
_¿ Qué causa podía tener _es7 odio, solapado pero ternble, como todos los sent1m1entos de la ex saltimbanquis? Muchas, y acaso la primera la perfecta hermosura

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bordado,
llonado.

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15.- Cuello para señorltu.

3-1. - Eapalda de la bluta del traje
para niños de 6 á 8 años.
Véase el dibujo 33,

32.- Eapalda de la chaqueta
para Jóvenes de 13 á 15 años.
Jllase el dibujo 31.

Núm.
centím
termina
Núm.
rayada e
cho;va
4

1

2-1.- Espalda del abrigo
para niñas de 3 á 5 años.

28.- Etpalda del Vettido
para niñat de 6 á 8 añoa.

Estev
negros;
tes frun
tres hile~
falda va
remetid~
Médicis;
el cuell

i

Véase 1tl dibujo 23

lllaH 1tl dibujo 27,

26.-Chaleco del traje marino
para niñot de 4 á 6 añot.
lléas1t el dibujo 25 .

22,- Delantero del veat:IH
parajdvenes de 13' 1511ea.
lllau el dibujo 21,

17,- Clnturdn.

Esta
rrada d

pelo ne
recorta
de cuen

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das en

L

.,

frunce s~
Vestid
Para
ras I á

13.- Chaqueta con esclavina para señoritas.
Explic. !I pat., núm. IX, figs, 49 á 55 de la Hola-Suplemento

14.-latiftl!ie de percal estampado.
Expllc. y pat., núm. 11, fifls, 30 á 34 de fa Ho/a•Buplemerrto.

Abr
Para
guras 2

Traje m

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ras 62 á

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alto; s'
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rojo.~
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cuello

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.,

Para
figuras,

Est
.rural,
ferior

21.-Yestldo para Jdvenet
de 13 á 15 añot. Etpalda.
VL.ss aL DIBUJO U,

19.-Yutldo para se6orlt11.

Eitpllc, y pat., núm l,fitJs. 1 á 10
de la Hoja.Suplemento.

23.-Abrlgo para nlñ11
de 3 á 5 añot. Delantero.
VfAS&amp; SL DIBUJO 2'4,

Explfc. y pat., núm. IV, fitJI, 24
deJa Hoja.Suplemento.

á 29

25.- Traje marino para niños
de 4 á 6 añot.
Explic. y pat., núm. XI, fitJs. 82 á 72
de la Hoja.-.Suplemento,

.-Delantal para niñaa
de 9 á 11 años.
/c. y pat., núm. YI, fitJ, 35

27.- Yutldo para niñ11
de 6 , 8 añoa. Delantero.
Vbu

de la Hoja.Suplemento.

1tL DIBUJO 28.

Expllc. y pat., núm . X, Jigs. 60 á 81
de la Hoja.Suplemento.

'

30.-Yestldo da creapdn
para señora,.

31. Chaqueta para Jdvenea
lle 13 á 15 años. Delantero.

33.- Trtje para niños de 6 á 8 añoa •
Delantero.

Vi.Asa EL DIBUJO 32.

Vbsa EL DIBUJO 3+

Exp/ic. y pat., núm. 111,JitJS, 19 á 23
de la Hoja.Suplemento.

Expllc. ¡¡ pat., 1túm, 11,Jifl!I, 11 á 18
de la Hoja-Suplemento,

20.- Eaclavlna de armure de seda.

�296

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

de la niña, el candor que reflejaba su rostro, que hacía
morir de envidia á la que jamás tuvo derecho para ostentar tan bendita aureola; la simpatía que inspiraba á
cuantos la conocían, y hasta la destreza angelical con
que soportaba las injusticias y el mal trato de su madrastra, y que ésta calificaba de hipocresía. El hecho es
que, alentada por la paciencia del molínero, y segura
del ascendiente que sobre éJ tenía, Ramo na se gozaba
en h_umillar á Flor de.continuo, hacíala trabajar sin descanso, no le permitía el descuido más leve, y como si
esto no fuera bastante, la abrumaba con insultos y palabras soeces, capaces de rasgar cuantos velos de inocencia envol~ieran aquel corazón de catorce años.
He aquí por qué las lágrimas de la hermosa niña co·
rríat,1. á mezclarse con la turbia corriente del Andarax;
la vuelta al ffiolino era casi siempre seguida de una es•
cena violenta, en que la pobre criatura apuraba tor·
mentas sinnúmero, y gracias cuando las huesosas ma•
nos .;le la arpía no dejaban dolorosas señales en sus
miembros rendidos de trabajar.
Javierín era el único que osaba luchar con aquella
voluntad de hierro que pesaba sobre todos: en su candidez, tenía audacias increíbles, que por un fenómeno
extraño, en vez de enojará Ramona, provocaban su
•risa¡ cuando la veía pegará Flor, la amenazaba tembloroso de rabia y con los ojos encendidos, plientras sus
rosados labios, contraídos por la cólera, repetían balbucientes todas las frases que oía á la madrastra y que
ésta acogía con estrepitosas carcajadas. Muchas veces
la intervención de aquel diminuto ser evitaba á la hija
del molinero una lluvia de insultos y golpes¡ Ramona,
quizá por espíritu de contradicción, se empeñaba en
apaciguar al huerfanito, y hasta llegaba á solicitar sus
caricias, que él le negaba siempre; pero entretanto dejaba tranquila á la aterrada niña.
Las circunstancias anormales que rodean á algunas
criaturas despiertan sus inteligencias antes de tiempo;
pero hacen brotar más cizaña que trigo en los mejores
corazones. Así sucedía á Javierín: la maldad de la esposa de su padre se infiltraba en su ser y le hacía experimentar anhelos de venganza y delirios de soberbia,
que, semejantes á las tormentas de verano, se deshacían en lluvia de lágrimas¡ sentíase capaz, á pesar de
su pequeñez, de exigir, como en la pena del Talión, ojo
por ojo y diente por diente á la extraña que tanto hacía
padecer á su !terma11ica ( único y grande amor de aquel
alma de niño ) ; y como velaba .estos sentimientos con
un disimulo superior á su edad, no juzgamos aventurado suponer que, si el destino le dejaba mucho tiempo
al lado de su madrastra, llegarían á perderse las buenas
semillas que Flor había procurado sembrar en su pecho,
y crecerían sólo en él malas hierbas de torcidos afectos
y perversas inclinaciones.
ISABEL CHEIX.
(Coritinuará.)

CARTAS A UNA MADRE.
XIU.

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1 .
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-~ rl,:=~N asreac1ones e1am11aqueson mev1ta-

i:;¡~ /~ • bles, el único medio de vivir en paz es el
m
j -~ ceder mucho y el de llevar consigo un
~ ~t profundo espíntu de conctliación y de pa~

ciencia, ten esto presente, querida Luisa,

t en tus relaciones con tu madre política, y
Y-"''-"'••,,.,.., no lo olvides, aunque la veas hostil, disgus;

gra~ia es siempre respetable , sobre todo para el que
alcanza una posición social ventajosa. Tuya y de tus hijas es ahora la ventaja 1 y tuya y de ellas la obliga:ción
de ceder y de perdonar.
En cuanto á tu marido, tiene tanto talento que pronto
se apercibirá de que tu conducta hacia su madre es 10'
que debe él desear en el fcndo de su alma¡ y es tan
bueno, que sabrá recompensar tu bondad con ese afecto
serio y profundo, cuya base son las altas cualidades del
alma. El marido no está siempre enamorado, pero las
nobles cualidades obtienen siempre en un hombre bien
nacido la estimación y el cariño.
Ahora, amiga mía, debes hacer economías para que
tu madre politica siga viviendo como hasta aquí, sin
padecer privaciones. Que las niiías aprendan á confeccionarse sus vestidos y su ropa blanca, que aprendan
también el gobierno de la casa, que dirijan la cocina
como la costura, y el dinero parecerá crecer en tu casa.
Trabajad, economizad, no hagáis deudas / y tendréis
siempre en vuestro hogar una paz profunda, bien que
va siendo ya muy raro en el hogar doméstico.
e Si alguno os dice"que podéis llegar á ricos, ó solamente vivirá vuestro gusto de otra manera que por el
trabajo y la economía, desconfiad de él; es un bribón
que os quiere enga'ñar. &gt;
Franklin es quien dice esto: Franklin, que llegó por
el trabajo y la economía, des'de la posición más humilde, ~
á los más altos cargos de sú país I y nunca se ha dicho
en las cosas prácticas de la vi!1a una verdad más exacta.
Una distinguida escritora añade que e la economía es la
pared maestra de una casa, y la que sostiene todo el
edificio.&gt;
Cuando tú llegues á la ancianidad, Dios I que tiene la.
llave de los corazones, te recompensará en tus hijas
cuantas virtudes hayas practicado y les hayas ofrecido
en ejemplo. Su buen sentido les dirá que si tú, no siendo
la madre de esa pobre y anciana señora, la has amparado y recogido en tu casa, ellas, que son tus hijas, tienen doble obligación de amarte, de cuidarte y de pagar
la deuda de esa virtud, y tu vejez será dichosa y rodeada de cariño.
Veo con mucha alegría que no me había engañado, y
que tus hijas pueden ya seguir el camino del bien, que
es el del trabajo. Laura, en los ratos que sus estudios y
sus cuidados domésticos le dejan libres, se dedica á
ensayos literarios, aprendienPo á traducir, ó, más bien,
á arreglar del francés y del inglés algunos pequeños
trabajos. Sin desanimarla en sus tareas, no permitas
que emplee en ellas más que los ratos perdidos. La literatura debe_ ser en la mujer una de sus ocupaciones,
pero no la única ó Ja primera¡ porque si, como es de
esperar, Laura crea un hogar y una familia, tu hija
tendrá que atender, ante todo, á sus deberes de esposa
y de madre, y sólo podrá cultivar las letras como solaz
de su espíritu y no como profesión.
Blanca me e~cribe, y me dice que ella se dedica al
dibujo y á la música, y que estudia con afán • para
cuando lleguen los d_í.-s matos &gt;, como la dice mamá. No
entristezcas el espíritu de tus hijas con presagios funestos I querida mía. Todo hace creer que los días malos
pasaron ya, porque Dios nos da á cada uno días de sol
y días sombríos; pero ¡amás son éstos más dolorosos
que lo que pueden soportar nuestras fuerzas. Casi perdida tu fortuna personal, perdida aquella belleza que
sostenía la frivolidad de tu pensamiento y tu constante
deseo de agradar, estoy segura de que ahora te dedicas
á tu familia y fijas en el hogar todo el interés de tu vida.
Piensa en tu excelente marido, tan afectuoso para tus
hijas, tan indulgente para ti, y haz de él tu único amigo
y el objeto primero de tu interés.
Blanca me habla de tu madre política, y me la describe así: c. Es una señora muy _flaca y muy triste. Papá
nos ha mandado que la llamemos abuelita, y yo no sé
ppr qué j pero mamá nos ha mandado que obedezcamos,
porque tampoco somos hijas de su actual marido, y sin
embargo, éste nos quiere como padre: tendremos que
obedecer. &gt;

' tada y displicente: triunfa de su pueril descontento con una conducta dulce, sincera, igual:
no se necesitan grandes esfuerzos para alcanzar
la victoria en un caso que no es extraño, porque
jamás las suegras y las nueras han vivido en armonía
eJl los primeros meses de intimidad, y, sin embargo,
muchas, aunque ahora te parezca imposible, han llegado á quererse tiernamente. ¿Qué es preciso para
MARÍA DEL PUAR StNUÉS.
triunfar de la malevolencia de esa pobre anciana? Moderación, responder poco ó nada á las inculpaciones,
cualquiera que sea su inoportunidad, aprovecharlas
cuando tienen un lado aceptable, y dejar ver francaDISCRECIÓN
mente que sabes apreciar la lección por amarga que sea
su envoltura.
(:\~""'
TuS hijas tomarán de esta noble y digna conducta un
.. . _· 7,r,:;. , ~ N una hermosa tarde de primavera el joven
saludable ejemplo, comprenderán que sabes vencerte,
¡¿sj ~m, '7. sjo-rtsman Baroncito de Versalegre subía
y admirarán tu fortaleza moral, tu dulzura y tu abnega•
~
la monumental escalera del hotel Azulás,
ción: en su amor y su estimación hallarás tu más dulce
Q ~t en la calle de Serrano, para acudir á la
recompensa, y seguirán por el sendero que les has in· cita que le había dado la señora de Azudicado, no sólo respetando y amando á esa pobre sef ' ~ lás, joven y hermosa viuda del riquísimo
ñora desposeída hoy de su fortuna, sino á ti también
~ banquero catalán del mismo apellido.
como justa recompensa de tu virtud.
¡Tenía el aspecto de hombre dichoso!DesCualquiera que sea la sinrazón de tu madre política,'
la copa del sombrero, reluciente como un tubo
no te quejes nunca de ella á tu marido; demuéstrale
chimenea barnizado, hasta la punta de sus zaque posees una alma elevada y que está muy lejos de
patos de charol, más brillantes que si fueran estoda vulgaridad. No agries contra la pobre señora el
pejos, aparentaba el chic más espléndido, irreprochaalma que le has arrebatado, sino hazle ver, por el conble: elegante nudo en la corbata, ramito de flores en el
trario, que en vez de perder un hijo, ha ganado una
ojal del smocking, retorcido bigote rubio, guantes amahija.
rillos finísimos, puños y cuello de inmaculada blan¡ Bienaventurados los que son dulces! dice la palabra
cura .....
evangélica; y en efecto, yo he visto el efecto producido
En la mañana de aquel mismo día, mientras galopaba
sobre; una suegra intratable por un pequeño objeto ofreen su fogoso caballo Ador:f por el paseo de carruajes del
cido por la esposa de su hijo: era una pequeñez, un ob- Retiro, al estribo izquierdo del landeau del banquero, la
jeto sin más valor que el representar esta dulce frase;
viudita de Azalás se había dignado dirigirle amables
¡ he pCnsado en ti!
sonrisas; y luego, al 5:epararse en la calle de Alcalá, díEra una cartera para guardar pañuelos, bordada y jole, mejor dicho, murmuró estas palabras:
perfumada. A veces una flor, una fruta ofrecidas con
-A la tarde ..... á las cinco ..... ¡estaré sola!
ternura y con gracia, han ganado un corazón rebelde.
Tres meses hacía ya que el Baroncito de Versalegre
Enseña á tus hijas, y aun más á Fernando, que cuanto obsequiaba en público á tan linda señora, tres meses
más desgraciada sea su abuela-y como á tal deben mi- que la rodeaba de todas las distinciones propias de una
rar á la madre de tu esposo- cuanto más pobre de
~orte asidua y amable¡ y él, que tenía la _pretensión de
bienes de fortuna, más miramientos se merece. La des- Juzgar de una mujer al primer golpe de vista, declaraba

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1t~
"°

7

I

297

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDl&lt;'.:O DE LAS FÁMILI-AS.

lealmente que la hermosa Catalina ( así se llamaba Ja
viudita) era un enigma indescifrable como una antigua
inscripción egipcia.
¡ Y había roto sus viejas relaciones con una bella señorita, Juana .de Marlés, también catalana I sólo por
complacerá Catalina, y eso que era la rica plebeya de
los cabellos de oro, segúIJ. se la nombr~ba en los círculos de la elegancia madrileña, por su espléndida cabellera veneciana!
-¡ Diantre ! - se decía el Baroncito. -La verdad es
que cada día se presenta más difícil esta hermosa mujer.
¡Y conmigo, nada menos; con un hombre que ha sido
amado largos meses por ]nanita de Marlés, la más linda
de la corte!
\
Y el Baroncito subió la escalera, opfimió el timbre de
la puerta de entrada, y dió su nombre y título al lacayo
de verde libre.a , que le preguntó con voz meliflua:
-¿ Qué desea el señor?
-Deseo ver á la señora de Azulás ..... Me espera .....
Soy Ernesto de Versalegre, barón .....

•
•
En efecto, la señora viuda de Azulás esperaba á Ernesto en una bellísima serre ó invernadero, que tenía
comunicación con la sala principal del palacio, aunque
oculta con magníficas plantas ornamentales.
La viudita estaba elegantemente vestida con graciosa toilette de crespón de la China, de color amarillento,
que armonizaba á la perfección con el tipo de su belle~
za, y aparecía reclinada indolentemente en mullido di•
ván, y bajo espeso toldo de plantas verdes y de anchas
hojas.
-¡ Que entre !-dijo al lacayo, cuando éste la anunció la visita del Baroncito de Versalegre i y en seguida
se dibujó en sus labios una sonrisa enigmática, adorable mezcla de placer y de temor, con un ligero tinte de
malicia.
·
El Baroncito entró, sombrero en mano, y saludó con
exquisita corrección y finura, sentándose enfrente de
la joven, en una silla de paja inglesa.
Naturalmente, se empezó á hablar del matinal paseo~
y luego la conversación giró sobre asunto de mayor intimidad.
-¡Aseguro á usted-decía Ernesto-que la amo con
locura, si, con locura!
-¿Dónde está la prueba ?-preguntóle sonriendo la
viuda de Azulás.
-; Dios mío! Si se me presenta ocasión.:... yo se la
daré bien cumplida.
-¿_Sería usted capaz de todo por mí?
-¡De todo!
-¿De la abnegación más absoluta?
-¡Lo juro!
-¿Luego podré contar con su auxilio en cualquier
circunstancia?
- ¡ En cualquiera, señora!
- Y si yo le prometiese un poco ..... ¡ sólo un poco!.. ...
de la felicidad que me está pidiendo hace tres meses,
¿sería usted tan reservado que no lo dejara comprender
ni á su misma sombra?
-¡ Ah, Catalina!-exclamó el joven, poniéndose una
mano en el pecho, al lado del corazón.
-¡Bah!-replicó la señora Azulás.-Hay ocasiones
en que no se dice nada, y se deja adivinar mucho, pero
mucho, aunque sea en falso ..... ¡Una reputación de mujer es cosa tan quebradiza! Y como las indiscreciones
se cometen con tanta frecuencia .....
-¡ Nunca yo, señora, nunca !-ex.clamó el Baroncito,
arrodillándose delante de Catalina.
La viuda le escuchaba con serenidad admirable, apoyando la cabeza en una mano y el brazo en el diván y
dirigiéndole miradas fascinadoras.
'
-¡Bravo, Ernesto, bravo!- exclamó.-¿Es así como
ha conquistado usted el corazón de Juanita de Marlés?
- ¡ Juan ita de Marlés ! - repitió el Barón levantándose
y volviendo á sentarse.-¡Juro á usted que apenas la
co~ozco..... Murmuraciones de salón ..... Nada formal,
seno .....
-Pues me habían afirmado lo contrario ..... Y hasta
me han referido la manera graciosa con que fué usted
desahuciado por esa linda señorita .....
Aquí se sublevó la vanidad del Baroncito de Versalegre.
-¿Yo desahuciado por ella?¡ Eso es demasiado fuerte! Sepa usted, señora, que fui yo quien .....
Y comprendiendo al punto que había dicho demasiado , se n¡ordió los la bias.
-¡Ah! ¿con que fué usted quien ..... ? ; Bueno, bueno!
Ernesto no respondió, y continuaba mordiéndose los
labios.
-_¿No puedo saber por qué, señor Barón? ¡Vamos!
Aqu1 nadie nos escucha ..... ¿Por qué, Barón, por qué
fué aquello?
-¡Señora, por favor!-dijo Ernesto, más colorado
que una cereza.-Hay cosas que no puede decir un
caballero .....
-¿Ni á mí? ¿Luego no tiene usted fe en mi dis ..
creción?
-¡Sí, señora! ¡La tengo!... .. Pero .....
-¿Pero ..... '. Entonces, ¿cóm&lt;;&gt; _he de creer en sus promesas, e~ ~u Juramento de aux1harme en cualquier circunstancia?
Y la viuda de Azulás, siempre con su enigmática sonrisa en los labios, se levantó del diván y fué á sentarse
cerca de la silla de paja inglesa donde estaba sentado
Ernesto.
. -¡ Pues bien!- le dijo con voz acariciadora. -Me he
JU~ado que _nunca, n1;1nca ¿entiende usted? le concederé
m1 amor, s_i no me dice exactamente por qué .....
..-¡Catal_rna! ¿Me promete usted absoluto silencio?dtJO á media voz el Barón, tomándola una mano, y oprimiéndose la entre las suyas.
.
-Sí-respondió la sirena.-Es un capricho estú·pido

••

l

1

el mío ..... ¡ lo comprendo! Pero ¿ qué se ha de hacer?
Las mujeres somos así, amigo mío: ¡ siempre curiosas!
¡Le llamaba su amigo!
·
-¡Bah! Esa confesión quedará perpetuamente sepultada entre nosotros dos ..... Y escuche usted: si consiento en aceptar el presente en prenda de que aceptaré lo futuro .... me parece que tengo algún derecho
para conocer lo pasado .....
El Barón e~pezaba _á perder la cabeza, y la coSa no
era para menos: la viuda estaba adorable sentada á
su lado, _envo~vié~dole en su mirada: dirigiéndole dulces sonnsas, rnchnándose levemente hacia él... .. hasta
rozar con su falda amarilla las trémulas manos del fasci•
nado joven.
-¿Por qué? ¿quiere usted saber por qué?-exclamó
vivamente Ernesto.
Catalina inclinó la cabeza.
-Pues bien: hacía diez y ocho meses que nuestras
relaciones durab~n ..... y Juanita se• cansó de mí, tanto
como yo de Juamta .... .
-¡Perfectamente! ¡ Diez y ocho meses de relaciones
platónicas!
-¡ Cabal! Y puesto que hemos llegado al capítulo de
las confidencias íntimas ..... ¡ Vuelvo á recomendar á usted discreción absoluta!
-¡Absoluta, amigo mío!
..:..Pues una tarde ..... ¿sabe usted, Catalina? ..... una
tarde conocí que aquella espléndida cabellera ·de oro,
cabellera veneciana, que el Tout-A1adrid admiraba .....
-¿Qué?-insistió la sirena, observando que Ernesto
callaba.
-A referirlo voy . ... Una tarde, estando Juanita sen•
tada en una butaca de su boudoi-r, tuve el capricho de
entrar sin ser anunciado por su doncella ..... Acerquéme
en silencio, y en el mismo instante en que yo me inclinaba para saludarla, ella hizo un brusco movimiento
para ver quién entraba ..... y su linda cabellera veneciana, enganchándose en el alfiler de mi corbata, dió la
vuelta alrededor de la cabeza. ¡La cabellera veneciana
era una peluca!

¿ Qué tu palidez me augura?
Habla.-Déjame callar:
Mejor te fuera ignorar
Que saber mi desventura.
-¿ Quién más amor te ofreció?
¿ Qu~én te brindó más riqueza?
¿ Quién más honor y nobleza
Pudiera darte que yo?
-Asesinándome estás
Dudando de mi amor santo:
¡Ve mi amargura, mi llanto,
Y no me preguntes más!
-¿ Aunque eso tu labio jure
Serás á su amor perjura? .....
-Es que la gente murmura
Y no quiero que murmure.
-Pues bien, si es cierto tu amor,
Huyamos juntos de aquí!
-¡Ay, Luis, tu amor gano así,
Pero así pierdo mi honor!
-¡Basta, pues, de afrenta vana!
Mas ¿qué recompensa espero?
Esto alcanza el caballero
Que desciende á una villana.
Parto de la guerra en pos;
La muerte será mi suerte.
¡ Ay de tí, si de mi muerte
Te pidiese cuenta Dios!&gt;
Dijo, y partió como el rayo:
Aurelia, inmóvil y muda,
De la triste verdad duda;
Y al volver de su desmayo,
Llora, suspira su enojo;
Tose 1 su pesar invoca,
Lleva el pañuelo á su boca
Y sale el pañuelo rojo.
¡ Tanto el corazón latió
Retorciéndose en el pecho,
Que en mil pedazos deshecho
A sus labios asomó!

•••

Y el barón Ernesto, recostándose en el -oriental diván, y riendo á carcajadas, intentó estrechar otra vez
la mano de la viudita, diciendo:
-¡ Curiosísima historia!¿ No es verdad?
.
-¡Curiosísima! - repitió la señora Azulás rettrándose.-Pero escuche usted el secreto que voy á confiarle: si Juanita de ~arlés tiene peluca, yo, caro amigo,
tengo dentadura postiza ..... ¡ y no quiero que cualquier
día se lo cuente usted á otra mujer!
Y prorrumpiendo en alegre carcajada, m?stró al Barón estupefacto dos hileras de nacarados dientes, que
merecían ser falsos y postizos ..... aunque no lo eran.
- ¡Se ha burlado usted de mí!-exclamó el Barón,
trémulo de ira,.golpeando su sombrero con las manos
y la alfombra con los pies.
-No, Barón, no, y en prueba de ello, continuaremos
~:;iendo los mejores amigos del mundo ..... ¡ pero nada
más!... .. He querido saber si era usted discreto, y ya lo
sé ..... Sin rencor, ¿ no es verdad?, ... , Y esté seguro de
que no abusaré de la confidencia que me .ha hecho: el
todo Madrid continuará creyendo que Juamta de Marl~s
tiene una hermosa y adorable cabellera de oro ..... sm
haberla comprado.
.
Y pocos instantes después, el Baroncito. de Versalegre bajaba la escalera monumental del pala;1? de1Az1;1lás.
Y como era amateur entusiasta de la mus1ca, ba1aba
cantando como cuando la subía poco antes¡ sólo que
ahora cadtaba ..... un De profundis.
LUIS RODRÍGUEZ DE SALVÁ.

LA CALUMNIA &lt;•J.
11.

Aurelia, joven y bel!a,
Pura ajena á. la perfidia,
Es n~tural que la envidia.
Hubo de fijarse en ella.
Su rara dicha envidiaron
Las que su virtud temieron i
Los que despreciados fueron
Guerra también la juraron.
Pero guerra emponzoñada
Que entre las sombras se encona;
Que á ella su virtud la abona,
y á él le defiende su espada.
Conspira toda Ja· aldea;
De su pasión se murmura,
y allá en su caverna obscura
La calumnia centellea. . .
Su puerta dice la env1d1a
Que se halla á deshora abierta:
¡Siempre ha de ballar una_p~erta
Por donde entrar la perfi4:11a.
Quiere á su amante de1ar
y teme su amor perder,
y empieza á palide_cer
y comienza á suspirar.
Cuando al doncel encontramos
Tal era la suerte air~da
De la virtud calummada.
Sus tristes quejas oigamos.
«-!·Por q·ué , Aurelia , dulce encanto,
Sales llorosa á la reja? . ~
Qué dolor causa tu que1a ·
~Qué pesar mueve tu llanto?
( )
1

JosÉ

JACKSON VEYAN.

{Continuar:í.)

EL MEDALLÓN.

e')_~~=,
-

~ XCLAMÓ

-

·

. át1co
. D . R oque, d espu és
asi e 1simp

{J~ ~ ~• de leer la carta que le hubo entregado su

~-

""1 • ') ayuda de cámara:
~
-¡Corre, Juan, corre á la estación del

!(.) ·

.

Norte! ..... En el tren de las siete y veinte
.•
llegará un amencano
..... un amigo
m10 .....
¡ Acompáñale hasta aquí!
-Me permito hacer observar al señorrespondió con sorna el_ muchacho-que no conozco al caballero amencano .....
- ¡ Pues debías conocerle r estúpido, porque es
amigo mío!. .... He aquí sus señas: alto, vei_nticinco años,
rubio, sin barba ni bigote, pelo corto, traJe negro .....
-Le conoceré señor, le conoceré.
-Bueno ..... Pu~s le preguntas si es D. Ricardo, y si
te contesta afirmativamente, le dices que estoy algo enfermo, y que vas á ponerte á sus órdenes .....
Julieta, hermana de D. Roque, preguntó á éste lo que
significaba aquello, y su hermano la contestó leyendo la
siguiente carta:
,Al Dr. D. Roque de X*••, miembro de la Real Academia de Medicina.
, Queridísimo amigo y colega: :Mi amigo D. Ricar_do .....
llegará á Madrid el miércoles, en el tren de las siete y
veinte, procedente de ~~rís, y l_lamado por un doloro~o
acontecimiento de fam1ha: su Joven hermano Francisco, qué viajaba por Italia, se enamoró de una señori~a
española, viajera también.con sus p~dres en aquel pa1s,
y de quien le separaron circunstancias que no hacen al
caso, por ahora; y habiendo cr~ído encontrarla en la
playa de Trouville, fué sorprendido por la marea, y habría muerto entre las olas, si algunos bravos pescadores no le hubieran salvado, con gran riesgo de su propia
vida. ¡ Pero qué inmensa desgracia, amigo mío! Cuando
el infeliz recobró el conocimiento, estaba loco, loco de
amor.
&gt;Nuestro embajador le recogió, y le puso en una excelente casa de salud, y los médicos que le asisten afirman que recobrará la razón si c_onsigue encontrará la
señorita española que vió en Italia y creyó ver en Trouville ..... , etc.,
- ¡ Amar un loco! ¡ Qué horror !-excla~ó Julieta.
-¿Qué te importa eso, muchacha?-d1JO D. Roque,
frotándose las manos.-El hermano de ese loco es un
buen partido ..... y te convi~ne. Le conocer?s .dentro de
uÍla hOra, y podrás estudiarle con detemmtento ..... á
menos que no quieras permanecer fiel hasta la muerte á
aquel excelente violinista.....
-;Roque, hermano mío!-exclamó Julieta con acento
de pena.
r,;

~

•••
Para que mis lectoras co~prendan esta alusión, es
preciso narrar sucesos an~~nores.
.
,
Julieta y su hermano, v1S1tando vanos pa1ses de Europa después de la muerte de su mad_re, hospedáronse
en Venecia en un hotel donde también se hospedaba
cierto personaje que había e:-ccitado vivamente la _curiosidad de todos sus convecinos: tocaba tan admirablemente el ,violín, y cantaba tristes romanzas con v_oz
tan dulcísima, que todos los balcones_ de las casas 10mediatas se poblaban de gente para oirle como en éxtasis.
~
.
.
Julieta habta sido fas&lt;;mada po.r aquef admirab!e y
desconocido músico: ella era también excelente artista,

Véase el nt'imero _anterior.

•

y pudo fácilmente retener la letra y la música de una
romanza que el extranjero cantaba con frecuencia, y
que empezaba con este amoroso apóst~ofe: O mia Berta,
r·clli dunque ti Ita rubato lagaiezzat ¿Quién te ha robado,
oh mi Berta, la alegria?
Cierta noche en que Julieta y su hermano salían del
teatro della Fenice, les rodeó una familia de mendigos,
entre los cuales había una linda niña que tocaba en un
mal violín la melodía favorita del extranjero O mia
Berta. ...
~
Era en la época del Carnaval, y pasabatf por alli numerosas máscaras, aunque ninguna se paraba á dar limosna á aquellos infelices¡ mas de pronto se acercó á
la niña un Pierrot, la quitó el violín, empezó á tQcar
magistralmente aquella misma romanza, y entre la muchedumbre que se reunió en breves momentos estalló
un huracán de aplausos al vibrar la postrera nota de la
melodía.
Entonces el enmascarado violinista se quitó el som•
brero, y pasó por delante de los que le aplaudían, pi·
diéndoles una limosna para la niña¡ m~s D. Roque, registrándose los bolsillos, dijo á su hermana que no tenia dinero suelto .....
Llegó el Pierrot ante Julieta, y miróla fijamente á través de la máscara; y entonces la hermana de D. Roque,
turba·da por la insistencia del violinista, arrancóse vivamente un rico medallón que tenía en el pecho, y le dejó
caer en el hondo sombrero del Pierrot, diciendo;
-Devolvédmele en el albergo del León de San Marcos, y le cambiaré por diez luises de oro.
El violinista la miró con más fijeza, sacó del bolsillo
diez luises de oro, arrojólos en el sombrero, cogió el
medallón, y apretándole sobre su pecho, entregó el
dinero á la niña mendiga, saludó respetuosamente á Ju•
lieta, y desapareció entre la muchedumbre que volvía á.
aplaudirle con entusiasmo.
Al día siguiente salieron de Venecia los dos herma-..
nos, y Julieta no volvió á oir hablar de su medallón, ni
del extraño y admirable violinista.

•••

Bautista, el ayuda de cámara de D. Roque, volvió á
casa acompañando al americano D. Ricardo: era éste
un hermoso joven, de cuyos ojos azules, claros, irradiába
un extraño brillo, y hechas las presentaciones correspondientes, el recién llegado se acercó al balcón, le
abrió, miró á la calle, y dijo después con alegria:
-¡ Han perdido mis huellas!
Y al ver sobre una mesa el violín de Julieta, le cogió,
se puso á accordarlo como hombre práctico en el arte,
y preguntó con volubilidad inconsciente:
-¿ Es vuestro, señorita?
- Y está á vuestra disposición. ¿Os gusta la música,
caballero?
-¡Mucho! La música es para mí la evocación del
pasado: ¡me habla de ella!
-¿ De ella ?-repitió Julieta.
-¡Escuchad, señorita!- respondió imperiosamente
el joven, tocando el violín.-¡ Escuchad! ¡ l!:s ella la que
canta! ¡Es ella que me llama!
- ¡ Dios mío, Dios mío !-murmuró Julieta estremeciéndose al oir las notas dulcísimas de la romanza O mía
Berta.
El americano continuó con voz triste:
-Las almas de los seres que hemos amado y que nos
precedieron en el eterno viaje hablan con nosotros por
medio de celestiales armonías: entonces los instrumentos de música, este violín, por ejemplo, tiene una voz
adorada que responde á nuestros pensamientos, que
llora con nuestras lágrimas, que se identifica en verdad
con nuestro corazón, con nuestra alma..... ¡ Escuchad,
señorita!. .... -prosiguió, tocando la romanza.-Esta melodía me habla de ella, me recuerda á mi amada .....
-Este hombre-dijo Julieta á su hermano, en voz
baja-no es tu amigo D. Ricardo, sino su hermano Francisco, el loco .....
-¡ Eso mismo creo!-respodió D. Roque muy tranquilamente.-¿ Se habrá escapado de la casa de salud?
-¡Pobre amada mía!-continuaba el joven.-Me dicen que ha muerto, y me engañan ..... ¡Yo la veo todos
los días, y oigo su voz cuando toco esaromanza!¿No os
he dicho todavía, señorita, por qué la amo y cómo la
he perdido? Pues voy á decíroslo ..... Nos encontramos
una vez, sólo una vez, enfrente de una miseria que amparar ..... y luego pasaron largos meses, buscándola yo
en Italia y en Francia ..... Un día fui á pasear por la orilla del mar, y andaba, andaba, siempre pensando en
ella: de repente la vi á lo lejos, y me hacía señas para
que la siguiese ..... Pafa obedecerla salté de escollo en
escollo, y por un fenómeno extraño, cuanto más me
acercaba á ella, más se alejaba ..... Yo seguía corriendo,
corriendo, y súbitamente oí un rumor siniestro que surgía del mar: las olas avanzaban. con la marea, rugiendo
y llenas de espuma, y en pocos mstantes me alcanzaron
me envolvieron, me arrojaron contra los arrecifes de I¡
costa .....
-¡No hay duda! ¡es el loco!-murmuró Julieta pensativa.
-No sé lo que ocurrió después, no sé nada: me dicen que unos bravos pescadores me recogieron, y que
no lograron salvar á mi amada, la cual fué arrastrada
por las olas. ¡ Quieren engañarme~¡ Mi amada se salvó
también, porque la veo y la oigo! ¿Vos misma, señorita
no habéis oído su voz mientras yo tocaba· el violín!
,
-Sí, sí-murmuró débilmente Julieta, no atreviéndose á contradecirá aquel desgraciado.
-Los hombres-continuó éste-celosos de mi felicidad, me encerraron en una casa de salud, aunque yo
nunca he estado enfermo, y en aquella casa he vivido
entre muchos infelices que han perdido la razón. ¡Me
decían que no encontraré á mi amada! ¡Ah! Les dejo
hablar sin conmoverme, porque ellos -son: los verdaderos locos ..... Anteayei me escapé de París, cogiendo an-

1'

�-

292

¡

296
Matinée
Para la explica
ras 30 á 34 de la

-

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.
LA MC\DA ELEGANTE, PERIÓDlCO DE LAS FAMILIAS.

de la niña, el candor que reflejaba su rostro, que hacía
morir de envidia á la que jamás tuvo derecho para ostentar tan bendita aureola¡ la simpatia que inspiraba á
cuantos la conocían, y hasta la destreza angelical con
que soportaba las injusticias y el mal trato de su madrastra, y que ésta calificaba de hipocresía. El hecho es
que, alentada por la paciencia del molinero, y segura
del ascendiente que sobre éJ tenía, Ramona se gozaba
en humillará Flor de.continuo, hacíala trabajar sin descanso, no le permitía el descuido más leve, y como si
esto no fuera bastante, la abrumaba con insultos y palabras soeces, capaces de rasgar cuantos velos de inocencia envolvieran aquel corazón de catorce años.
He aquí por qué las lágrimas de la hermosa niña corrían á mezclarse con la turbia corriente del Andarax;
la vuelta al rholino era casi siempre seguida de una escena violenta, en que la pobre criatura apuraba tormentos sinnúmero, y gracias cuando las huesosas manos de la arpía no dejaban dolorosas señales en sus
miembros rendidos de trabajar.
Javierín era el único que osaba luchar con aquella
voluntad de hierro que pesaba sobre todos: en su candidez, tenía audacias increíbles, que por un fenómeno
extraño, en vez de enojar á Ramona, provocaban su
•risaj cuando la veía pegará Flor, la amenazaba tembloroso de rabia y con los ojos encendidos, mientras sus
rosados labios, contraídos por la cólera, repetían balbucientes todas las frases que oía á la madrastra y que
ésta acogía con estrepitosas carcajadas. Muchas veces
la intervención de aquel diminuto ser evitaba á la hija
dei molinero una lluvia de insultos y golpes; Ramona,
quizá por espíritu de contradicción, se empeñaba en
apaciguar al huerfanito, y hasta llegaba á solicitar sus
caricias, que él le negaba siemprei pero entretanto dejaba tranquila á la aterrada niña.
Las circunstancias anormales que rodean á algunas
criaturas despiertan sus inteligencias antes de tiempo¡
pero hacen brotar más cizaña que trigo en los mejores
corazones. Así sucedía á Javierín: la maldad de la espos:i de su padre se infiltraba en su ser y le hacía expenmentar anhelos de venganza y delirios de soberbia,
que, semejántes á las tormentas de verano, se deshacían en lluvia de lágrimas¡ sentíase capaz, á pesar de
su pe.queñez, de exigir, como en la pena del Talión, ojo
por o¡o y die11te por diente á la extraña que tanto hacía
padecerá su hermam"ca (único y grande amor de aquel
alma de niño); y como velaba estos sentimientos con
un disimulo superior á su edad, no juzgamos aventurado suponer que, si el destino le dejaba mucho tiempo
al lado de su madrastra, llegarían á perderse las buenas
semillas 9ue Flor había procurado sembrar en su pecho,
y cr~cenan sólo en él malas hierbas de torcidos afectos
y perversas inclinaciones.

gracia es siempre respetable, sobre todo para el que
Cuell
~lcanza una posición. social ventajosa. Tuya y de tus hi- lealmente que la hermosa Catalina ( así se llamaba 1
La fig. V ( red
Jas es ahora la ventaJa, y tuya y de ellas la obligación yiudi~). era ui:i, e!1igma indescifrable como una antigu:
mscnpc1ón egipcia,
de ceder y de perdonar.
mento del presen
Este cuello se
¡ Y había roto sus viejas relaciones con una bella s _
En cuanto á tu marido, tiene tanto talento que pronto
seda del mismo
se apercibirá de que tu conducta hacia su madre es lcr ñorita 1 Juana .de .Marlés, también catalana, sólo pir
con cuatro hiler
complacerá Catalina, y eso que era la rica plebeya d
que debe él desear en el fcndo de su alma¡ y es tan
ángulos de dela
bueno, que sabrá recompensar tu bondad con ese afecto los cabellos de oro, según se la nombraba en los círcue
de ancho y 49 d
serio y profundo, cuya base son las altas cualidades del los de la el~gancia madrileña, por su espléndida cabe~
La fig. V repres
alma. El m~rido no e~tá sie~pre enamorado, pero las llera veneciana!
los bordes de la
-¡ Diantre ! - se decía el Baroncito. -La verdad e
nobles cuahdades obt.Ienen siempre en un hombre bien
un pico de tela
nacido la estimación y el cariño.
que cad~ día se presenta más difícil esta hermosa mujer~
en punta.
Ahora, amiga mía, debes hacer economías para que ¡ Y conmigo, nada menos i con un hombre que ha sido
tu madre política siga viviendo como hasta aquí, sin amado largos meses por Juanita de Marlés, la más linda
Adorn
padecer privaciones. Que las niñas aprendan á confec- de la corte!
Es de tul bor
Y el Baroncito subió la ~scalera, opíimió el timbre de
ciona_rse sus ve~tidos y su ropa blanca, que aprendan
bordado, que fo
la puerta ~e entrada, y d1ó su nombre y título al lacayo
también
el
gobierno
de
la
casa,
que
diriJan
la
cocina
llonado.
de verde hbrea, que le preguntó con voz meliflua:
como la costura, y el dinero parecerá crecer en tu casa.
-¿Qué desea el señor?
Dos
~rabajad, economizad, no hagáis deudas, y tendréis
-Deseo
ver á la señora de Azulás ..... Me espera .....
s1e~pre
en
vuestro
hogar
una
paz
profunda,
bien
que
Núm. r7.-Es
Soy Ernesto de Versalegre, barón .....
va siendo ya muy raro en el hogar doméstico.
4 centímetros d
"Si algll:no os dice que podéis llegar á ricos, ó solatermina en tres
ment~ v1v1r á vuestro gusto de otra manera que por el
Núm. I8.-E
En efecto, la señora viuda de Azulás esperaba á Ertrabajo y la economía, desconfiad de él· es un bribón nesto ~n u!la bellísima serr~ ó. invernadero, que tenía
rayada encarna
que os quiere engañar.&gt;
'
comumcac1ón con la sala principal del palacio aunque
cho; va cerrad
Franklin es quien dice esto: Franklin, que llegó por oculta con magníficas plantas ornamentales. '
Ves!
el trabajo y la economia, des'de la posición más humilde, ~
La. viudita estaba eleganten:iente vestida con gracioá los más altos cargos de su país, y nunca se ha dicho sa lot'lelle de crespón de la Chrna, de color amarillento
Este vestido
en las cosas prácticas de la vida una verdad más exacta.
negros¡ la falda
que armonizaba á la perfección con el tipo de su belle:
Una distinguida escritora añade que "'ª economía es la za, y aparecía reclinada indolentemente en mullido dites fruncidos,
pared
maestra
de
una
casa,
y
la
que
sostiene
todo
el
tres hileras de
vá?, y bajo espeso toldo de plantas verdes y de anchas
edificio.&gt;
hoJas.
falda va frunci
Cuando tú llegues á la ancianidad, Dios, que tiene la
remetidas bajo
-¡ Que entre! -dijo al lacayo, cuando éste la anunllave de los corazones, te recompensará en tus hijas ció l:t v!sita del Bar~ncito de Versalegre ¡ y en seguida
Médicis; éste v
cua~tas virtudes hayas practicado y les hayas ofrecido se d1bu1ó en sus labios una sonrisa enigmática, adorael cuello y los
en eJemplo. Su buen sentido 1.es dirá que si tú, no siendo
ble mezcla de placer y de temor, con un ligero tinte de
Esclavi
malicia.
la madre de ~sa pobre y anciana señora, la has ampaEsta ese la vi
rado y recog1~0 e? tu casa, ellas, que son tus hijas, tieEl ~~roncito en~ró, sombrero en mano, y saludó con
rrada d~ surah
nen doble obhgac~ón de amarte, de cuidarte y de pagar exqu1S1ta corrección y finura, sentándose enfrente de
pelo negro y
la deuda de esa virtud, y tu vejez será dichosa y rola joven, en una silla de paja inglesa.
deada de cariño.
recortado en C
Naturalmente, se empezó á hablar del matinal paseo
de cuentas de
Veo co~ mucha alegría qu~ no me había engañado, y y luego la conversación giró sobre asunto de mayor in:
cote dos tiras
timidad.
que tus h11as ~ueden ya segmr el camino del bien, que
das en puntas
t:s el d~I trabajo. Lau~a, en los ratos que sus estudios y
-¡Aseguro á usted-decía Ernesto-que la amo con
frunce su bord
sus cmdados domésticos le dejan libres, se dedica á
locura, sí, con locura!
ensayos
literarios,
aprendiendo
á traducir, ó, más bien,
-¿Dónde está la prueba?-preguntóle sonriendo la
Vestido para
á arr~glar ~el fran~és y del inglés algunos pequeños
viuda de Azulás.
Para la expli
trabajos. Sm desanimarla en sus tareas, no permitas
-¡ Dios mío ! Si se me presenta ocasión ..... yo se la
ras I á 10 de 1
que emplee en ellas más que los ratos perdidos. La li- daré bien cumplida.
teratura de~e:. ser en la ~ujer una de sus ocupaciones,
-tSería usted capaz de todo por mí?
Abrigo par
pero no la umca ó la primera¡ porque si, como es de
-¡De todo!
Para la expl
esperar, Laura crea un hogar y una familia, tu hija
-¿De la abnegación más absoluta?
guras 24 á 29
tendrá que atender, ante todo, á sus deberes de esposa
-¡Lo juro!
y de madre, y sólo podrá cultivar las letras como solaz
ISABEL Cmux.
Traje marino
-¿Luego
podré contar con su auxilio en cualquier
(Continuari.)
de su espíritu y no como profesión.
circunstancia?
Pa.ra la expl
Blanca
me
escribe,
y
me
dice
que
ella
se
dedica
al
¡
En
cualquiera,
señora!
ras 62 á. 72 de
dibujo y á la música, y que estudia con afán e para
- Y s~ ~o le prometiese un PC?Co ..... ¡ sólo un poco! .....
cuando lleguen los días malos &gt;, como la dice mamá. No de la fehc1dad que n1e está pidiendo hace tres meses
Vestido pa
CARTAS
UNA MADRE.
entristez:as el ~spíritu de tus hijas con presagios funes- ¿sería usted tan reservado que no lo dejara comprende;
Para la expl
tos, quenda m1a. Tod? hace creer que los días malos ni á su misma sombra?
ras56á61de
pasaron ya, porque Dios nos da á cada uno días de sol
XIII.
-¡ Ah, Catalina!-exclamó el joven, poniéndose una
Delantal
y días sombríos i pero ¡a más son éstos más dolorosos
mano en el pecho, al lado del corazón.
tJ-~.t
.
..
.
q~e lo que pueden soportar nuestras fuerzas. Casi perPara la exp
-¡Bah!-re.plicó la señora Azulás.-Hay ocasiones
N las relac,ones de fam,ha que son mevitadida t1;1 fort~na _personal , perdida aquella belleza que
gura 35 de la
en que no se dice nada, y se deja adivinar mucho, pero
':.-1 /~
• bles, el único medio de vivir en paz es el
sostema la fnvohdad de tu pensamiento y tu constante
Vestido
:\ -~ ceder mucho y el de llevar consigo un deseo d~ :igrad_ar, estoy segura de que ahora te dedicas mucho, aunque sea en falso ..... ¡Una reputación de mues cosa tan quebradiza! Y como las indiscreciones
~ ft p_rofu~do espíritu de conciliación y de pa- á. tu fam1ha y fiJas en eJ hogar todo el interés de tu vida. jer
Este vestid
se cometen con tanta frecuencia .....
~
c1enc1a: ten. esto presente, querida Luisa, P~~nsa en .tu excelente marido, tan afectuoso para tus
do de falda,
-¡ Nunca yo, señora, nunca !-exclamó el Baroncito
en tu~ relaciones con tu madre política, y h11as, tan mdulgente para ti, y haz de él tu único amigo
pón color ere
arrodillándose delante de Catalina.
'
no
lo
olvides,
aunque
la
veas
hostil,
disgusy
el
objeto
primero
de
tu
interés.
un volante p
La viuda le escuchaba con serenidad admirable, apoj
'
•
tada
y
displicente:
triunfa
de
su
pueril
desborde superi
~Jane~ me habla de tu madre política, y me la des- y~~d? la cabez_a en una mano y el brazo en el diván, y
,
contento con una conducta dulce, sincera, igual:
bordada. El c
cribe as,: "Es una señora muy flaca y muy triste. Papá d1ng1éndole miradas fascinadoras.
;,. no se necesitan grandes esfuerzos para alcanzar nos ha mandado que la llamemos abuelita, y yo no sé
fruncido por
-¡Bra!º• Ernesto, bravo!-exclamó.-¿Es así como
la victoria en un caso que no es extraño, porque
necido en el
por qué; pero mamá nos ha mandado que obedezcamos
ha conqm~tado usted el corazón de Juanita de l\farlés?
jamás
las
suegras
y
las
nueras
han
vivido
en
armonía
le completa c
porque tampoco somos hijas de su actual marido y
- ¡Juamta de l\-farlés ! - repitió el Barón levantándose
e_µ. los primeros meses de intimidad, y, sin embargo,
cuello, recto,
embargo, éste nos quiere como padre: tendrem~s que y vol viendo á sentarse.-¡ Juro á usted que apenas la
muchas, aunque a~ora te parezca imposible, han lle- obedecer. &gt;
Chaqueta par
co~ozco..... Murmuraciones de salón ..... Nada formal,
g~do á quererse herna'?ente. ¿ Qué es preciso para
seno.....
tnunfar de la malevolencia de esa pobre anciana? MoPara la ex
MARÍA DEL PILAR Smufs.
-Pues me habían afirmado lo contrario ..... Y hasta
deración, responder poco ó nada á las inculpaciones
guras 19 á 23
me han referido la manera graciosa con que fué usted
cualquie~a que sea su inoportunidad, aprovecharla~
Traje pa
desahuciado por esa linda señorita .....
cuando tienen un lado aceptable, y dejar ver francaDISCRECIÓN
Aquí se sublevó la vanidad del Baroncito de VersaPara la e
mente que sabes apreciar la lección por amarga que sea
legre.
su envoltura.
figs. 11 á 18
fl.~,;,,
-¿Yo desahuciado por ella?¡ Eso es demasiado fuerTus hijas tomarán de esta noble y digna conducta un
Traje de p
te! Sepa usted, señora, que fui yo quien .....
saludable ejemplo, comprenderán que sabes vencerte
N una hermosa tarde de primavera et joven
al punto que había dicho demasiaS'\ ¡"t¡') . ') .rport.sman Baroncito de Versalegre subía doY, secomprendiendo
Vestido d
Y. admirarán tu fortaleza ~ora!, tu dulzura y tu abnega~
ll}Ordió los la bias.
l.::., (i) la monumental escalera del hotel Azulás,
Falda frunci
c1ón: en su amor y su estimación hallarás tu más dulce
-¡Ah! ¿con que fué usted quien, .... ? ¡Bueno, bueno!
~l. en la calle de Serrano, para acudir á la
alto; su bord
recompensa, y seguirán por el sendero que les has in· cita que le había dado la señora de Azuf:rnesto no respondió, y continuaba mordiéndose los
Cuello plega
dicado, no sólo respetando y amando á esa pobre selabios.
lás, joven y hermosa viuda del riquísimo
que cae sob
ñora desposeída hoy de su fortuna, sino á ti también
!
banquero catalán del mismo apellido.
-_¿No puedo saber por qué, señor Barón? ¡Vamos!
como justa recompensa de tu virtud.
gado de bati
..
¡Tenia el aspecto de hombre dichoso' Des- Aqui nadie nos escucha ..... ¿ Por qué, Barón, por qué
con una cm
Cualquiera que sea la sinrazón de tu madre política
fué
aquello?
'
de la copa del sombrero, reluciente como u~ tubo
no te quejes nunca de ella á tu marido; demuéstral~
Traje de e
Y
de
chimenea
barnizado,
hasta
la
punta
de
sus
za-¡Señora,
por favor!-dijo Ernesto, más colorado
que posees una alma elevada y que está muy lejos de
patos de charol, más briJlantes que si fueran es- que una cereza.-Hay cosas que no puede decir un
Este traje
toda vulgaridad. No agries contra la pobre señora el
caballero .....
pejos, aparentaba el chic más espléndido, irreprocharojo. Corpiño
alm~ que le has arrebatado, sino hazle ver, por el conble: elegante nudo en la corbata, ramito de flores en el
-¿Ni á mí? ¿Luego no tiene usted fe en mi dis•
espalda, y suj
trano, que en vez de perder un hijo, ha ganado una
creción?
hija.
ojal del smoclling, retorcido bigote rubio , guantes amacuello del mi
-¡Sí, señora! ¡La tengo!. .... Pero .....
ríllos finísimos, puños y cuello de inmaculada blansobre un pu
¡ Bienaventurado.r los 911e son dttlcu ! dice la palabra
cura .....
-¿Pero ..... '. Entonces,¿ cóm? .he de creer en sus proevangélica;
y
en
efecto,
yo
he
visto
el
efecto
producido
Vestido
mesas, en su Juramento de aux1harme en cualquier cirEn la mañana de aquel mismo día, mientras galopaba
sobrfr una suegra intratable por un pequeño objeto ofrecunstancia?
en su fogoso caballo AdQ,j' por el paseo de carruajes del
Para la e.
cido por la esposa de su hijo: era una pequeñez, un obR:eti~o, al estribo izquierdo del landeau del banquero, la
. Y la viuda ~e Azulás, siempre con su enigmática sonfiguras 37 á
jeto ~n más valor que el representar esta dulce frase:
i he pensado en ti!
risa en los labios, se levantó del diván y fué á sentarse
v1ud!ta de Azulás se había dignado dirigirle amables
Cas
cerca de la silla de paja inglesa donde estaba sentado
Era una cartera para guardar pañuelos, bordada y sonrisas¡ y luego, al separarse en la calle de Alcalá, dí- Ernesto.
Esta casa
perfumada. A veces una flor, una fruta ofrecidas con jole, mejor dicho, murmuró estas palabras:
-A la tarde ..... á las cinco ..... ¡ estaré sola!
. -¡ Pues bien !-le dijo con voz acariciadora. -Me he
surak y gua
ternura y con gracia, han ganado un corazón rebelde.
Tres meses hacía ya que el Baroncito de Versalegre JU~ado que nunca, nunca ¿ entiende usted? Je concederé
ferior de los
Enseña á t_us hijas, y aun más á Fernando, que cuanto
m1 amor, s.i n~ me dice exactamente por qué .....
más desgraciada sea su abuela-y como á tal deben mi- obsequiaba en público á tan linda señora, tres meses
..-1 Catal_rna. ¿ Me promete usted absoluto silencio?rar á la madre de tu esposo-cuanto más pobre de que la rodeaba de todas las distinciones propias de una
á media voz el Barón, tomándola una mano, y opribienes de fortuna, más miramientos se merece. La des- ~orte asidua y amable; y él, que tenía la pretensión de d1Jo
Juzgar de una mujer al primer golpe de vista, declaraba m1éndosela entre las suyas.
-Sí-respondió la sirena.-Es un capricho estúpido

•
••

A

.li'I'.
1
ffi

l'"J~.-,.,.....,
;i..

►

sU:

¡..

I

·ffi~1¡?.

el mío ..... ¡lo comprendo! Pero ¿qué se ha de hacer ?
Las mujeres somos así, amigb mío: ¡ siempre curiosas!
¡Le llamaba su amigo!
-¡Bah! Esa confesión quedará perpetuamente sepultada entre nosotros dos ..... Y escuche usted: si consiento en aceptar el presente en prenda de que aceptaré lo futuro .... me parece que tengo algún derecho
para conocer lo pasado.. ...
El Barón empezaba á perder la cabeza I y la cosa no
era para menos: la viuda estaba ad_o rable, sentada á
su lado, envolviéndole en su mirada, dirigiéndole dulces sonrisas, inclinándose levemente hacia él.. ... hasta
rozar con su falda amarilla las trémulas manos del fascinado joven.
-¿Por qu é? ¿quiere usted saber por qué?-exclamó
vivamente Ernesto.
Catalina inclinó la cabeza.
-Pues bien: hacía diez y ocho meses que nuestras
relaciones duraban ..... y Juanita se' cansó de mí, tanto
como yo de Juanita .... .
-¡Perfectamente! ¡ Diez y ocho meses de relaciones
platónicas!
-¡ Cabal! Y puesto que hemos llegado al capítulo de
las confidencias íntimas ..... ¡Vuelvo á recomendar á usted discreción absoluta!
-¡Absoluta, amigo mío!
..:...pues una tarde ..... ¿sabe usted, Catalina? ..... una
tarde conocí que aquella espléndida cabellera de oro,
cabellera veneciana, que el Toul-A1adrid admiraba .....
-¿Qué?-insistió la sirena, observando que Ernesto
callaba.
-A referirlo voy.... Una tarde, estando Juanita sentada en una butaca de su b()udoir, tuve el capricho de
entrar sin ser anunciado por su doncella .... , Acerquéme
en silencio, y en el mismo instante en que yo me inclinaba para saludarla, ella hizo un brusco movimiento
para ver quién entraba ..... y su linda cabellera veneciana, enganchándose en el alfiler de mi corbata, dió la
vuelta alrededor de la cabeza. ¡ La cabellera veneciana
era una peluca!

¿ Qué tu palidez me augura?
Habla.-Déjame callar:
Mejor te fuera ignorar
Que saber mi desventura.
-¿Quién más amor te ofreció?
¿ Quién te brindó más riqueza ?
¿Q uién más honor y nobleza
Pudiera darte que yo ?
-Asesinándome estás
Dudando de mi amor santo:
¡Ve mi amargura, mi llanto,
Y no me preguntes más!
-¿Aunque eso tu labio jure
Serás á su amor perjura? .....
-Es que la gente murmura
Y no quiero que murmure.
-Pues bien, si es cierto tu amor,
Huyamos juntos de aquí!
-¡Ay, Luis , tu amor gano así,
Pero así pierdo mi honor!
-¡Basta, pues, de afrenta vana!
Mas ¿qué recompensa espero?
Esto alcanza el caballero
Que desciende á una villana.
Parto de la guerra en pos;
La muerte será mi suerte.
¡Ay de tí, si de mi muerte
Te pidiese cuenta Dios!&gt;
Dijo, y partió como el rayo:
Aurelia, inmóvil y muda,
De la triste verdad duda;
Y al volver de su desmayo,
Llora, suspira su enojo¡
Tose, su pesar invoca,
Lleva el pañuelo á su boca
Y sale el pañuelo rojo.
¡ Tanto el corazón latió
Retorciéndose en el pecho,
Que en mil pedazos deshecho
A sus labios asomó!

•••

Y el barón Ernesto, recostándose en el ·oriental di-

Jos.É jACKSON
(Continuari.)

VEYA.N.

297

y pudo fácilmente retener la letra y la música de una
romanza que el extranjero cantaba con frecuencia, y
que empezaba con este amoroso apóstrofe: O mia Berta,
ee/U: dunque ti ha rubalo la gaiezza? ¿ Quién te ha robado,
oh mi Berta, la alegría?
Cierta noche en que Julieta y su hermano salian del
teatro della Fenice, les rodeó una familia de mendigos,
entre los cuales había una linda niña que tocaba en un
mal violín la melodía favorita del extranjero O mia

Berta ....

Era en la época del Carnaval, y pasabart por allí numerosas máscaras, aunque ninguna se paraba á dar limosna á aquellos infelices; mas de pronto se acercó á
la niña un Pierrot, la quitó el violín, empezó á tQcar
magistralmente aquella misma romanza, y entre la muchedumbre que se reunió en breves momentos estalló
un huracán de aplausos al vibrar la postrera nota de la
melodía.
Entonces el enmascarado violinista se quitó el sombrero, y pasó por delante de los que le aplaudían, pidiéndoles una limosna para la niña; m¡¡s D. Roque, registrándose los bolsillos, dijo á su hermana que no tenía dinero suelto .....
Llegó el Pierrot ante Julieta, y miróla fijamente á través de la máscara; y entonces la hermana de D. Roque,
turbada por la insistencia del violinista, arrancóse vivamente un rico medallón que tenía en el pecho, y le dejó
caer en el hondo sombrero del Pierrot, diciendo:
-Devolvédmele en el albergo del León de San Marcos, y le cambiaré por diez luises de oro.
El violinista la miró con más fijeza, sacó del bolsillo
diez luises de oro, arrojólos en el sombrero, cogió el
medallón, y apretándole sobre su pecho, entregó el
dinero á la niña mendiga, saludó respetuosamente á Julieta, y desapareció entre la muchedumbre que volvía á
aplaudirle con entusiasmo.
Al día siguiente salieron dt Venecia los dos hermanos, y Julieta no volvió á oir hablar de su medallón, ni
del extraño y admirable violinista.

•••

Bautista, el ayuda de cámara de D. Roque, volvió á
casa acompañando al americano D. Ricardo: era éste
un hermoso joven, de cuyos ojos azules, claros, irradiaba
un extraño brillo, y hechas las presentaciones correspondientes, el recién llegado se acercó al balcón, le
abrió, miró á la calle, y dijo después con alegría:
-¡ Han perdido mis huellas!
Y al ver sobre una mesa el violín de Julieta, le cogió,
se puso á aceordarlo como hombre práctico en el arte,
y preguntó con volubilidad inconsciente:
-¿Es vuestro, señorita?
- Y está á vuestra disposición. ¿ Os gusta la música,
caballero?
-¡Muc ho! La música es para mí la evocación del
pasado: ¡me habla de ella!
-¿De e//a?-repitió Julieta.
-¡Escuchad, señorita!- respondió imperiosamente
el joven, tocando el violín.-¡ Escuchad! ¡ ~s ella la que
canta! ¡ Es ella que me llama!
-¡ Dios mío, Dios mío !-murmuró Julieta estremeciéndose al oir las notas dulcísimas de la romanza O mía

ván, y riendo á carcajadas I intentó estrechar otra vez
la mano de la viudita, diciendo:
-¡ Curiosísima historia! ¿ No es verdad?
EL MEDALLÓN.
-¡Curiosísima! - repitió la señora Azulás retirándose.-Pero escuche usted el secreto que voy á confiarle: si Juanita. de ~arlés tiene peluca, yo, caro amigo,
· áttco
· D . R oque, d espu és
"· ~ xcu&amp;1ó as1· e1stmp
tengo dentadura postiza ..... ¡ y no quiero que cualquier r-:\~,
día se lo cuente usted á otra mujer!
~ de leer la carta que le hubo entregado su
-; · ? ayuda de cámara:
Y prorrumpiendo en alegre carcajada, mostró al Ba- ~
Q ~
-¡Corre, Juan, corre á la estación del
rón estupefacto dos hileras de nacarados dientes, que
Norte!.. ... En el tren de las siete y veinte
merecían ser falsos y postizos ..... aunque no lo eran.
~ llegará un americano ..... un amigo mío .....
- ¡Se ha burlado usted de mí!-exclamó el Barón,
¡ Acompáñale hasta aquí!
trémulo de ira, golpeando su sombrero con las manos
~
-Me permito hacer observar al señory la alfombra con los pies.
pondió con sorna el muchacho-que no co-No, Barón, no, y en prueba de ello, continuaremos
zco al caballero americano .....
siendo los mejores amigos del mundo ..... ¡ pero nada
-¡ Pues debías conocerle f estúpido, porque es
más!. .... He querido saber si era usted discreto, y ya lo
sé ..... Sin rencor, ¿no es verdad?..... Y esté seguro de amigo mío!.. ... He aquí sus señas: alto 1 vei.nticinco años,
que no abusaré de la confidencia que me .ha hecho: el rubio, sin barba ni bigote, pelo corto, tra1e negro .....
-Le conoceré, señor, le conoceré.
todo Afadrid continuará creyendo que Juamta de Marl~s
-Bueno ..... Pues le preguntas si es D. Ricardo, y si Berta.
tiene una hermosa y adorable cabellera de oro ..... sm
te contesta afirmativamente, le dices que estoy algo enEl americano continuó con voz triste:
haberla comprado.
.
-Las almas de los seres que hemos amado y que nos
Y pocos instantes después, el Baronc1to. de Versa le- fermo, y que vas á ponerte á sus órdenes .....
Julieta, hermana de D. Roque, preguntó á éste lo que precedieron en el eterno viaje hablan con nosotros por
gre bajaba la escalera monumental del palacio de1Azulás.
Y como era amalettr entusiasta de la música, bajaba significaba aquello, y su hermano la contestó leyendo la medio de celestiales armonías: entonces los instrumentos de música, este violín, por ejemplo, tiene una voz
cantando como cuando la subía poco antes i sólo que siguiente carta:
"Al Dr. D. Roque de x•••, miembro de la Real Aca- adorada que responde á nuestros pensamientos, que
ahora can taba ..... un .De profundú.
demia de Medicina.
llora con nuestras lágrimas, que se identifica en verdad
Luis RooRÍGuEz oR SALvÁ,
, Queridísimo amigo. y colega: l\Ii amigo D. Ricar_do ..... con nuestro corazón, con nuestra alma ..... ¡ Escuchad,
llegará á Madrid el miércoles, en el tren de las siete y señorita! ..... -prosiguió, tocando la romanza.-Esta meveinte, procedente de París, y llamado por un doloroso lodfa me habla de ella, me recuerda á mi amada .....
LA CALUMNIA&lt;•&gt;.
acontecimiento de familia: su joven hermano Francis-Este hombre-dijo Julieta á su hermano, en voz
co, qué viajaba por Italia, se enamoró de una señorita baja-no es tu amigo D. Ricardo, sino su hermano Francisco, el loco .....
española, viajera también con sus padres en aquel país,
11.
y de quien le separaron circunstancias que no hacen al
-¡Eso mismo creo!-respodió D. Roque muy trancaso, por ahora; y habiendo creído encontrarla en la quilamente.-¿ Se habrá escapado de la casa de salud?
Aarelia, joven y bella,
playa de Trouville, fué sorprendido por la marea, y haPura ajena á la perfidia,
-¡Pobre amada mía!-continuaba el joven.-1\fe dibría muerto entre las olas, si algunos bravos pescado- cen que ha muerto, y me engañan ..... ¡Yo la veo todos
Es n;tural que la envidia.
res no le hubieran salvado, con gran riesgo de su propia los días, y oigo su voz cuando toco esa romanza!¿ No os
Hubo de fijarse en ella.
vida. ¡Pero qué inmensa desg1acia, amigo mío! Cuando he dicho todavía, señorita, por qué la amo y cómo la
Su rara dicha envidiaron
el infeliz recobró el conocimiento, estaba loco, loco de he perdido? Pues voy á decíroslo ..... Nos encontramos
Las que su virtud temieron¡
amor.
Los que despreciados fueron
una vez, sólo una vez, enfrente de una miseria que am&gt;Nuestro embajador le recogió, y le puso en una exGuerra también la juraron.
parar .. :.. y luego pa~aron larg?s ~eses, buscándola yo
celente casa de salud, y los médicos que le asisten afir- en Itaha y en Francia ..... Un d1a fu1 á pasear por la oriPero guerra emponzoñada
man que recobrará la razón si consigue encontrar á la lla del mar, y andaba, andaba, siempre pensando en
Que entre las sombras se encona¡
señorita española que vió en Italia y creyó ver en Trou- ella: de repente la vi á lo lejos I y me hacía señas para
Que á ella su virtud la abona,
ville ..... , etc.&gt;
y á él le defiende su espada.
que la siguiese ..... Pará obedecerla salté de escollo en
- ¡ Amar un loco! ¡ Qué horror !-exclamó Julieta.
Conspira toda la aldea¡
escollo, y por un fenómeno extraño, cuanto más me
-¿Qué te importa eso, muchacha?-dijo D. Roque, acercaba á ella, más se alejaba ..... Yo seguía corriendo,
De su pasión se murmura,
frotándose las manos.-EI hermano de ese loco es un corriendo, y súbitamente oí un rumor siniestro que sury allá en su caverna obscura
buen partido ..... y te conviene. Le conocerás dentro de gía del mar: las olas avanzaban con la marea, rugiendo
La calumnia centellea. . .
una hora, y podrás estudiarle con detenimiento ..... á
Su puerta dice la envidta
y llenas de espuma, y en pocos instantes me alcanzaron
menos que no quieras permanecer fiel hasta la muerte á me envolvieron, me arrojaron contra los arrecifes de 1~
Que se halla á deshora abierta:
costa .....
aquel excelente violinista .....
i Siempre ha de hallar una .P~erta
-¡Roque, hermano mío!-exclamó Julieta con acento
Por donde entrar la perfi~ta.
-:-¡No hay duda! ¡es el loco!-murmuró Julieta pende pena.
sativa.
Quiere á su amante deJar
y teme su amor perder,
-No sé lo que ocurrió después, no sé nada: me di•••
y empieza á palidC:cer
Para que mis lectoras comprendan esta alusión I es cen que unos bravos pescadores me recogieron y que
y comienza á suspirar.
no lograron salvar á mi amada, la cual fué arr~strada
preciso narrar sucesos anteriores.
Cuando al doncel encontramos
por las olas. ¡ Quieren engañarme~ ¡ Mi amada se salvó
Julieta y su hermano, visitando varios países de EuTal era Ja suerte air~da
ropa después de la muerte de su mad.re, hospedáronse también, porque la veo y la oigo! ¿Vos misma, señorita
'
De la virtud ca!umn.1ada.
en Venecia en un hotel donde también se hospedaba no habéis oído su voz mientras yo tocaba.el violín?
Sus tristes que1as oigamos.
-Sí, sí-murmuró débilmente Julieta, no atreviéncierto personaje que había e:xcitado vivamente la .curiosidad de todos sus convecinos: tocaba tan admira- dose á contradecirá aquel desaraciado.
-Los hombres-continuó é:te-celosos de mi feliblemente el violín, y cantaba tristes romanzas con voz
c-¿Por q·ué, Aur~lia, dulce encanto,
tan dulcísimá., que todos los balcones. de las casas in- cidad, me encerraron en una casa de salud, aunque yo
Slles llorosa á la reJa? .
mediatas se poblaban de gente para 01rle como en éx- nunca he estado enfermo, y en aquella casa he vivido
¿Qué dolor causa tu que1a?
entre muchos infelices que han perdido la razón. ¡Me
tasis.
¿Qué pesar mueve tu llanto?
1
Julieta babia sido fascinada por aquef admirable y decían que no encontraré á mi amada! ¡ Ah I Les dejo
desconocido músico: ella era también excelente artista, hablar sin conmoverme, porque ellos -son. los verdadenúmero anterior.
ros locos ..... Anteaye.c me escapé de París, cogiendo an-

ili•

W~

1

-,0V~1

•

�1
298

•

LA MODA ELEGANTE, PERIODICO DE LAS FAMILIAS.

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•-if~. . .,
'I~/- .

Pi:,~~ .:;J
,

?-!.-

35.-Traje de playa para niñas de 3 á 4 años.
36.- Traje de campo para niñas de 7 á 8 años.

37.- Vestido de fular llso y fular1rameado.
Explic. y pat., nUm. VIII, ftgs, 87 á 48 de la Hoja-Suplemento.

r•
'
l

38,-Casaca de aeda rayada. Espalda,
Véaae ,1 dibujo

ap,

39,- 0elantero de la canea de seda
· rayada,
Véase el dibu/o 38

40,- Casaoa de encaje .

•

•

�299

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.
tes la cartera de mi hermano .... , y vengo á España para
buscará mi amada ..... porque mi amada es española .....
-¡En buen negocio nos hemos metido, hermanita!murmuró D. Roque.
\
-¿No me protegeréis contra los que me persiguen?
¿ J?ejaréis que me lleven otra vez á aquella horrible casa?
Si me creen enfermo, ¿por qué no quieren que encuen~
tre á mi amada ?..... El amor es la dicha del corazón , y
también la salud para el enfermo: la salud vuelve, sí,
cuando apoyáis el brazo en la mujer qUe os ama, cuando
vuestros ojos se miran en los suyos, cuando vuestra
mano estrecha su mano, y se puede murmurar en su
oído: c¡Te adoro!&gt; ,,.,. ¿Me ampararéis , señorita ?
Y Juli eta , por cuya imaginación vagaban en tropel
recuerdos y pensamientos, le contestó con en ergía:
- ¡ Os lo prometo!

•••

En aquel in.stante se abrió la puerta de la estancia, y
dos caballeros se presentaron ante los asombrados inte rlocutores ¡ y el joven , -al verlós, lanzó un grito de esranto y cayó anonadado en una butaca.
. Eran aquéllos D. Ricardo y el médico de la casa de
salud, llegados en el mismo tren que condujo al loco y
,que habían perdido en la estación sus huellas.
El médico tomó el sombrero del joven, y con voz imperiosa dijo á éste:
-¡Seguidme!
El loco bajó humildemente la cabeza, saludó á don
Roque, inclinóse delante de Juli~ta, y entonces la dirigió estas palabras:
➔
-Vos , señorita, conocéis mi secreto: ejecutad en el
violín mi romanza, y ella vendrá¡ decidla entonces que
ta amo, que la amaré mientras viva ..... y para que comprenda que la habláis en mi nombre, tomad, señorita,
da·dle este medallón que ella me ha dado .....
-¡DioS mío!-exclariló Julieta.-¡Mi medallón!
-¿Cómo que es tu medallón?-preguntó D. Roque.-¿ El medallón que perdiste en Venecia r ·
La joven, sin contestarle, tuvo- una inspiración sublime: corrió al piano, y comenzó á cantar, acompañándose con gran delicadeza, su romanza favorita O mi"a
Berta,¿ clti ti Ita rubat.J la galezza?
El loco escuchaba, como si quisiera regislrar e1_1 el
fpndo de su memoria, y su emoción era más viva en
cada instante.
-¡Esa es mi letra! ¡esa es mi música!-murmuró.
-¿De quién, de quién?-preguntó anhelosamente
Julieta.
-¡Mías, mías! ..... Sí, son mías ..... ¿Y vos?.. .. Vos .... .
¡Ah! ¡Recuerdo!...".. Venecia ..... el teatro dellq, Fenice .... .
aquella familia de m.endigos ..... la niña que . tocaba .... .
rVos, vos sois la mujer que tanto he buscado!
· Julieta se volvió entonces hacia los dos caballeros,
que observaban la escena con la mayor ansiedad, y dijo
al médico:
-¿No habéis asegurado que si él amase y fuese am1do se salvaría?
-Sí, sí, señorita~exclamó conmovido el médico del
loco.
-Pues bien, señores: él ama ..... y también es amado,
porque le amo.
Dijo así la hermosa Julieta, y apoyándose dulcemente
en el brazo del enfermo, añadió:
-Quedad, Francisco, quedad con vuestra amada, y
110 os apartaréis de ella mientras viva.
CO~DESA DE CAMPOilLA~CO.

La vaselina blanca es excelente para los labios y el
cutis, así es que puede usarla en la seguridad de que le
dará buen resultado.
Para perfumar la ropa, polvos de iris y viole la, mezclados. - .- .,
Para el cabello es mejor la pomada de cualquier esencia, de Lubin.
Á UNA lNDECrSA.-Haga la prueba de lavarse con salvado y bicarbonato de sosa ( esto último, una cantidad
como pueda caber en una peseta ) disueltos en el agua;
lávese todos los días dos veces, y use después polvos
de arroz, de los más sencillos, pues debe suprimir los
que ahora usa. Esto le dará probablemente buen resultado.
A D.ª LuisA D.-Los colores más de moda son: bp'ge
gris, gris azul, blanco, matfil, verde Ofelia, azul SC:vres, naranja, rosa, limón veide, malva y todos los
tonos de la violeta.
Me han asegurado qué es muy bueno, para impedir
las canas, mojarse bien el cabello, dos veces por semana, con la loción así preparada:
Sulfato de hierro ..•...... . ... , . •
1 gramo.
Vino tinto......... . . . • . . . . . . . . . . 66
Se pone á cocer, y cU.ando ya está fría, se usa c omo
anteriormente he dicho.
ADELA P.

EltPLICACIÓN DEL FIGURÍN ILUMINADO.
Núm. 25.
Corresponde á las Sras. Susorltoras de la I .ª, 2.ª y 3.ª edición.

TRAJES

DE

CAsrno.

Cur~dos po, los ciga.,-illcs

ASMA YCATARRO
muy apcecia~apuael tocado,y
Houblg-t,
EAU D,HQUBIGANT
Parí!,
Esp1c. 2 francos la caJa.

.
para los banas.
19, Faubourg St Honoré.

perfumista,

ecomendar contra la TOS, la BRONQUITIS, la GRIPPE, etc.,
y

el Jarabc- la PaH,a de 1Wafé, de Delangrenier, de París,
R
es participar de la opinión de los médicos más eminentes.

Pe,fumería eXCtica SENET , 35 , rue du Quatre Septembre,
Paris. / Véanse los anuncios)
Perfumería Ninon , Ve LECONTE ET Cie, 31, rue du Quatre
Septembre. ( Véanse los a11u1tcios J

CARPETAS PARA «LA MODA•.
Con objeto de que las Sras. Suscritoras á LA MODA
ELEGANTE pl\e.dan conservar en buen estado los números de esta. Revista, sin que se deterioren al hojearlos, esta Administración ha hecho construir unas
carpetas especiales que, por su baratura, estén al
alcance de todas las señoras que nos favorecen con
su concurso.
Estas carpetas unen á su buen aspecto suficiente
solidez, y resultan muy á propósito para contener,
en forma cómoda y elegante, los números últimamente publicidos; su precio, 2 pesetas en Madrid,
3 en Provincías y 4 en América y el Extranjero, incluso los gastos de franqueo, certificado y de embalaje entre cartones.
Diríjanse IQs pedidos I acompañados de su impoTte,
. al -{\..P,ministrador de LA MODA ELEGANTE, Alcalá,
23, Madrid, ya directamente, ya por mediación de
los Sres. Corr~sponsales.

ADVERTENCIA ..
Rogamos á las Señoras Suscritoras cuyo
aboüo terminó en fin del pasado mes de
Junio y gusten de seguir favoreciéndonos,
que tengan la bondad de pasar desde luegp
á esta Adininistración el oportuno aviso
para la renovación de sus abonos, á fin de
que no sufran retrasos ó interrupciones en
el servicio ·del periódico.
Pararen.ovar ó reclamar, es muy conveniente acompañará la carta una de las fajas, impresas ó manuscritas, con que actualmente se hace el servicio.
EL ADMINISTRADOR.
SOLUCIÓN AL SALTO DE CABALLO
PUBLICADO EN EL

NÚM . 21 • •

,-

CORRESPONDENCIA PARTICULAR.
Exclusivamente serán contestadas en este sitio las
.consultas que, sobre asuntos propios de las secciones
.del periódico, se sirvan &lt;lirigirnos las Señoras Suscritocas á las ediciones de lu¡o, demostrando esta circunsitancia con e! envío de una faja del mismo periódico , ó
¡por cualquier otro medio.
Las consultas que se nos dirijan en carta anónima, 6
1.:1.ue vengan firmadas por personas que no demuestren
debidamente ser suscritor-1s . no serán contestadas.

.,

6 d.e Julio de 1891
•

[L~

i® [ID~ [[l~@~~TI'[ íl [l[!J)~¡J'[fü~[ID~
Al cala 23 _

MADRID

+~q'}-~4¿~¿,L~¿,6.Pertüd,

~/U~

~ ¿ r ~ 1b,/4¿ k v ~ ~.

f?liw.

Á D.a ISABEL M. DE L.-EI traje de cuya tela me en-vía muestra estará muy elegante adornado con bordados ó encajes crtmos; y para su hechura puede elegir
fa 2.ª figura del figurin iluminado de nuestro número
del 6 de Junio último, qúe es muy elegante.
La aconsejo que adorne el sombrero con crespón
amarillo y margaritas blancas, ·y así le hará bien con
todos los trajes, y también con el de la muestra, que
ti~ne dibujo1amarillo.
Á M. M.-Sí; debe poner, como dice, las iniciales
.enlazadas en los dos ángulos.
Á uNA SEÑORITA.-Esas cartas se contestan á los tres
meses.
El luto que indica se lleva un a-ño de rigor, y medio
de alivio; y es casi tan riguroso como el de padre, ó
.sea sin nada de azabache, seda, etc. Como único ador·no, se puede llevar crespón inglés ó crespón mate liso.
El papel de ese luto, para cartaS~ se usa inglés con
un borde negro no muy ancho, é iniciales pequeñitas,
enlazadas, también negras.
.Á.JNA ANTIGUA SUSCRITORA.-La fecha en las cartas se
pone un poco más al bies que usted la ha escrito.
Para limpiar los guantes con neufalina se ponen en !as
manos , y después de frotarlos con una muñequita bien
empapada en la neufalina se sacan y se dejan secar al aire.
El jamón en dulce no puede hacerse en cantidad
pequeña, pues es necesario un jamón entero. En breve
publicaremos la receta , pues nos la han pedido otras
~
.S.!l~crit9ras.
..
· ~. o,

•
&lt; u

I

(Croquis del figurín iluminado, visto de es¡.dda.)

r. Traje de gasa blanca con rayas y florecillas de raso
brocltado, adornado con encajes blancos. -Falda fruncida
de encaje blanco sobre transparente de gro de armar,
blanco. Polonesa de gasa, abierta por delante, y guarnecidos ambos lados con un volante de encaje. Cuerpo
mitad de encaje y mitad de gasa, abrochado con una
collerette de encaje; y el centro de detrás de la polonesa
es fruncido. Mangas de encaje drapeado, medio cubiertas con otra de gasa, como lo indica el figurin.
z. Traje de velutina rosa, adornado con guirnaldas de
&lt;cabocllons&gt; de azabaclie negro.-Traje género Imperio,
con larga cola fruncida, y ligeramente drapeado el delantero, que va adornado al borde con guirnaldas de
caboclwns , sujetas por flores de lis. Cuerpo liso escotado
por delante y adornado como la falda. Manga amplia
formando pliegues en el codo, y adornada en la parte
superior con caboclums. El talle va sujeto en un cinturón calado de azabache, abrochado por detrás y colgando sobre la falda. Los cabellos están recogidos con cordones de perlas doradas.
EL PEI N AD O.
El peinarse bi en es la cosa más sencilla cuan~o ~e tiene la cabellera completamente ondulada por lo-; pro ced1m1e ntos e n uso;
mas una mujer q ue te nga el cabell&lt;;i rizad.o naturalmente'. aunque sea poco 1 puede evitar el artifict0 de nzárselo, procediendo
d e este modo: se anudan los cabellos con un lazo m uy fino, su_ie tándolos, sin rigide z, algo más arriba de la parte posterio r de
la cabeza , ó sea á la griega.
E ste moño se rodea de una coroni ta de flores; y para los saraos, se aseg ura con peinecillos de concba 6 d e m etal fino , y
también se clava con largas horq uillas especiales .... ,
, .
Y no hay que olvidarse de pe rfumarlo con el aroma Tii p!e
E xtracto de los Príncipes del Co11Ko.....
J ab on ería Vícto r Vaissier, París.

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:!..
Como se arranca el hierro de una herid,
Su amor de las entrañas me arranqué,
'
Aunque sentí, al hacerlo, que la vida
Me ar.ranc:iba con él.
Del altar que la alcé en el alma mla
La voluntad su imagen arrojó,
Y la luz de la fe que en ella ardía
Ante el ara desierta se apagó.
Aun para combatir mi firme empeño
Viene á mi mente r;u visión tenaz .....
¡ Cuándo podré dormir con ese sueño
Donde acaba el soñar!!
BiCQVE R.

La han presentado la~ Sras. y Snas. D.ª María E~té\'aner..-D .• Mercedes
Salvat.-D.• Adelaida Iglesias Ramos. - D.ª R. Varela Menéndez de Limia.
- D." Ana Hidalgo.- D a E. l-"rancerí.
También hemos recibido solución al rnlto de caballo publicado en el mimero 14 por las Sras. y Srtas. D.• Maria. Jordán (Puerto-Rico).- D.ª Julia
Jalón de Ruiz.-D.ª J ulia Ruiz de Zelo.- D.• Angela r D.• Carlota Villademoros (Méjico).- D." Maria Gómez Daza de Benítez (Méjico).-Una Suscri~
tora zacatecana (M éjico).
Igualmente hemos recibido solución al salto de caballo publicad0 en el nümero 10 por n .• María Gómez Daza de Benítez LMéjic')).

�3CÜ'

I:&amp; ' MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

EL MISTERIO DE LAS SOMBRAS.
Una noche nebulosa del mes de No~iembre de
1886 un policía, en la parte affa de 18.C füai'd i:le
Nueva York, vió las sombras de dos personas

CABELLOS

ULTIMA ÑOVEDAD EN PERFUMES INGLESES ,

-C-RAll" APPLE
BLOSSOMS.
(Flor
mansana silvestrc......:Extraconcentrada.)

largos y espesos, por a'cci6n del 'Ei.t~áceo_-cn-·
pilar de los 1le11ecUctlaos del Monte MaJella,.
11ue destruye la caspa, detiene la caída de los cabellos, les hace brotar con fortaleza y retarda su
dec.otoraciób. E. f=ENET' Am.llNl&amp;TRADOR 1 35,
rue du 4 Seplembre, Paris.~Depósitos: en Madrid,
Aguirre y Molino, Preciados, 1, y en Barcelona.
Sra. Viuda de Lafont é Hijos.
·

de

qi.w pasaban rápidamente á través del trasparen-

te de la ventana de una casa, y luego desaparecían- como •si -las personas hubiesen- ido al- otro

e.xt~eqto de la habitación. El policía observaba
'lue esto ocurría uiia y otra vez, diez, veinte,
cmcuei:ita, cien veces ,con regu!Aridad ·como
una vez cada mtdio minuto. Esto Je lla~atia la

•

a\ención1 y seguía obs~rvando. Al principio se

Oecis, Señora, que os faltan muchas co:;o.s:
,, ra que volváis á ser.

presentaoan l!'l.s·sombtas a.e uh -hombre y de una
~~':~• después las
E_llljer,,:s, desp_ués de
un •tiotnbreyünTñfuJer. Siempre &lt;los Sombfiísy

~~-?º~

JOVEN y · BELLA .

up~_de-e~!l!S~~J~m_pre d~ la· i;:nisma mujer. No se
oía niifgún ruido. Poco después se publicó una
\ carta que explicó el misterio nocturno. Esta decía:
- cHacelfñ6s7:t'es- años~que mr salud',··cfueS iefu.:
pre había sido buena, empezó á quebrantarse.
La primera señal fué debilitarse 1a digestión con
los síntomas que acompañan á esta enfermedad
tan común. En vez de pasarse, como yo creía,
se puso peor. Fuí á ver al médico de la familia,
persona de mu·cba reputación, que me recetó
medicinas y estuvo atendiéndome algunos meses.
Durante 1a última parte de éstos venía á mi casa
casi todos los días, pues yo no podía sa.lir. Nin-:
guna de sus medicinas parecía que me hacía pro- 1
vecho. El hígado n.o funcion~ba, y había síntomas
aparentes de enfermedad de los riñones. Al cabo
de algún tiempo se apoderó d~ mí una postra- :
ción nerviosa muy grave. Hacía meses que no
do~fa bien, pern ahora no podía dormir absolutamente. Más de süú días es/uve sin comer
nada; la vista, el olor, el recuerdo solamente de
la comida, me hacían daño. Por Ja.s noches estaba. un poco de tiempo acostada en un cuarto á
media luz, á ver. si podía dormirm'e. Imposible.
Mi imaginacióll estaba en tal estadO, que me hada ver, en las labores de la alfombra y del _papel de
los paredu, taras horribles que me miraban y parecía que. se burlaban de mi desesperación, Creía
Primero entre los perfumes de moda en la actual
qµe me iba á volver loca, y no me atrevía á acer• temporapa tenemos el Orab Apple Blonomt, que es
carme á una ventana por miedo de no poder re• de una calidad y fragancia inmejorable.-London Coun
sistir la tentación de tirarme á la calle. Muchas 1ounral I Gauta de la OJrü d, Lo11drts).
nJJcMs mi marido y mi.s hifos me acompa,iaban pa- CORONA, Compañia. de Perfuru.eria
seando la habitación de un lado á otro ,ºcuando no
podia dormir 11i es/ar tra11quila en ningunr., posidón •. Estando en un estado tan terrible, medió

Pues pedidlas á la Pr:,fu,mria Exótica., rue du
4 Septtmbre, 35, m París, y quedaréis' satisfecha.
y encantada del resultado.
Su Brisa Exótica 1 en agua ó en .crema, os hará
volverá la hermosa edad de diez y seis primaverasy os defenderá contra las arrugas; su polyo de ,
arroz -Flor de Alóérchigo dará á vuestro cutis una..
blancura diáfana que evocará á las rosas desvanecidas de vuestro rostro; su Anti-Bolóos extirpará J_os puntos negros que b~otan e~ la narl~, .
sin de1ar la menor huella de nmguno, su Sorc,lium espesará, alargará y dará nuevo color á
vuestras cejas y pestañas; su Pasta tÚ los Prela1 dos destruirá los sabañones y las grietas, y os devolverá la mano lisa y mórbida, con las vCna_s:
suavemente azuladas que antes, en vuestra pnmera juventud, poseíais; y toda e~t3: transf~r;n~•:
ción se efectuará naturalmente, sm recurl'lt.- á. •
ningún artificio.
.
~--·
El Catálogo de la P¿ifumg:__i"a .Exóti~a-se rem_iter
gralis y fra,z.co ·de porte~ á quien le p1?a,
.
D.:pósilus m Aladrid: Artaza, A/cala, 23 ,_ fJl'IIZ-•
cipal, iu¡.; P_ascual, A(ma/, 2; .fJe,fumetia Urquiola, Afayor, 1; Agwrrey Afo/1110, Preo~dus, I,í' m Barcelona, Sra. Viuda de LajtJut e HIJOS.

MARI-SANTA

Imposible concebir oo~a mh delicada y rná~ deliciosa
que el perfume Crab Apple B\ouomt, que pupara la
Crown Perfumery lo, de Londres. 1iene el aroma de
la prima\·ern. y aun'lue !'I' le usara toda la vida, nunca
se cansaría de 1::1.-Ntw York ObstrV&lt;r.

THE 1.77,
CROWN
PERFUMERY
NE,v BOND STREET, L.ONDH.ES.

POR

D. ANTONIO DE TRUEBA

co.

Es una de las mejores obras literari¡is de)
ilustre Antón el de los Cantares, moral 1 instructiva y amenísima._
Forma un elegante volumen en S.o mayor
francés, y se vende, .á 4 pesetas, en la Administración de est~ periódico, Madrid,
calle de Alcalá, núm. 23.

Se vende en todns las Perf11mer1as.
á cono_cer el Jarabe Curativo. de la Madre Seigel
un·am,go-ínt;imo, que.lo habiá. tomado. Naturalmente dije.. &lt;i¡ue lo tomaría, all;llque no tenía la
menor espér~nza de que bici.eta pro·vecho en un
e.aso cbmo el mfo.,Aquell!t n·oclíe, tai'.de·,. tomé una
dosis y antes de la , mañana había dormido bien ' Reí ase de las arrugas, que no se atrevieron nunca á señalarse en su epidermis, y se conservó
u~a hor,a. 'Me acuerdo que me·~dormí á ' poéo 'de joven y bella hasta m,ás allá de sus 8o años, rompiendo una vez y otra su acta de n_acimiento á 1.a
dar las dós -y me desp·erté lá las -tres, pennane• faz del liempo, que en vano agitaba su guadaña delante de aquel rostro seductor sm poder mortrdendo •tranquila, aunqúe despiertS.; hasta por la ficarle.-Este secreto que la gran coqueta egoísta no quiso revelará ninguno de sus contemporámañalla. Desde entonces seguí tOmando con Í-e- n-?os, ha sido descubierto por el doctor Leconte entre las hojas de un tomo de la Historia amorosa
gularit:lad el Jarabe ·de la Madre Seigel.-EI efecto de lar Calias, de Bussy-Rabutin, perteneciente á la biblioteca de Vo1taire y actualmente propiedad
siguiente fué corregir la dig~stión, después de lo exclu:.iva de la Prrí111111•ría ~luu11 {lll.iison Leconte), 31, rue du 4 Septe:nbre, 31, ,París.
Dicha casa entrega el secreto á sus elegantes clientes bajo el nombre de , ~ri1ab_l&lt;" 1-:.n.11 1fo
cua,.I dormía com~ en la niñez. Mientras tomaba
esta·medicina noltomaba otra, ni he vU.1tro ·des- 1111u111 y de Dnhf"t de ~lmm, polvo de att8z que Ninon de Lenclos llam::iba o:la JUYentud en
un'l
caja&gt;.-Es necesario exigir en la etiqueta el nombre y 11 direccjóo de la Casa, p:.ira evitar las
pué."s á tomar :nioguna.. U,n día, no hace .mu Cho,
conté las botellas que habían venido de 1\botica falsific~c!ones.-La fa1:fumuU M1101Z expide á todas par~es sus prosp_ectos y i:1recios co_rrientcs,
.Depos1tos m Madrid: Pascual, Are11al, 2; Arla::a, Alca/a, 2.J, _pral.. i::q.; Agtarre y Afolmo, perdntante mi enfértnedád, y había cuarenla. Algunas se habían llenado varias. veces,: Además -de . fumeria Oriental, Preciados, 1;pe,:fu11uriade Urquiola, Mayor, 1; Romero y Vicente, perfumería
tas medicinas mi marido tuvo que pagar una Inglesa, Carrera t:k Sa,i 7erónilno,.J, y eñ Barcelo1ta, Sra. Viuda de La/Ó/l/ i Hijos, y Vicente Ferrer.
buep-a cuenta a,1 médJco. Tengo la seguridad de
'
que si no me hut-iera encontrado el Jarabe de la
Madre Seigel -estaria ahora en una·casa-de· lo-c-os·
ó me habrían enterrado.

NINON DE LENCLOS

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EURALGIAS, jaqutcas, calambns m d rstdmago,
húttn"smo, todas la~ enfermedades nen•iosis se calnian
COI\ las plldoras antineurá!gieas del Ot•. Cronier.
3 francos; Parls, farmacia, z3, me de la Monnaie.

N

3 Medallas en las Exposiciones de 1878 &amp; 1889

T. JON·ES
FABRICANTE DE PERFUM!RIA INGLESA
EXTRA-FINA

. R I1Y.C JY-r: EL

VICTORIA ESENCIA
El perfume mas exqu1s1Lo dd mundo. Grau surtido de cxlraclos para el pañuelo,
1c la misma calidad.
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11a1ll resaltar su supcriorida:1 soore los dcmas
i..:old-Cremas.
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Tónica y rcfrescaute, excelente co1Jtra las
plcudaras de los iuscctos.
ELIXIR Y PASTA SAIIIOHTI
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o~ ,it.:ntcs y fortelaf.!cn la,; c11cias.

96, Strand, Londres.-9, B::&gt;ulevard des Capucines, Paris.

(Firmado) F~AÑCES' HOLBR'OOK, ·

440, East 115th Street, Nueva York.&gt;
ESPECIALIDADES PRINCIPALES:
No hay que súpóner que el Jarabe Seige1 He"ne'
rrLrA. HELICTROPE nuNc, TonEADon ExQurs,T,
11
opio ú otro narcólico, pueS"no lo--tiene. En el
• :¡ssENC,:; BOUQUET' etc.
caso de esta señora, como en otros, rroduce
FIL!A, EAu DE nrMMEt, LAVANDE AMBRÉE.
tranquilidad atacando al veneno que la indiges- Aguas
tión ha ocasionado en la sangre. Este veneno en
Tintura
Rubia:
AGUA DE pno, LA MÁS PERFECTA TINTURA RUBIA.
el cerebro producía los sintomas descritos tan
gráficamente.
Jabones extrafinos: it~~c:~~:~TROP~ BLANC, LILAS BLANCAS, VIOLETTI!
Si el lector se dirige á los Sres. A. J. White,
DE VENTA EN LAI PRIMGl?AL1S PERFUMERÍAS.-MEDALLA DE ORO: IX?J~C ih Dé BAl!J:ELONA,
Limitado, 155, calle de Caspe, Barcelona, tendrÁn mucho gusto en enviarle gratuitamente un
follt:to ilustrado que explique las propiedades de e•o••••--••••••-••••-e
e~te n:medio.
Q
LA CASI\
. t
JM:ATÍAS LÓPEZ . )
Ei Jarabe curativo de la Madre Seigel está de
lt!ADRID,~ESCORIA.L"
&lt;
venta en todas las Farmacias. Precio del fras- G; fabric,,. • iempni fa.~ mismM eu,clentes clases de rH C)LHE
co, 14 rea.les; frasquito, 8.reales.
I que tll-nta. prodilec,:i,h JrOL'LD eutro l,u pcn;on ,¡¡ do bueu gu.~to. l

Extractos Conce trados·
para tocador:

1

1
•

p ¡ ~ •iernpro estos Chocobt.,., que"" encuentra.:, cu t.a·

• El marido y la hija de esta pobre medio loca, accm:• \1 dos los Comercios do lT!trn.nu,,rlno,¡ do E•pa.lí'L.
Oficinas: Palrña Alta, 8
paniindola alte:-rath·amente paseando de un lado á otro de Q
Depósito c;cntrnl: i\lontern,
fa habitación entre !a luz y la ventana, Produdan las sombras que llamaron la atención del policía, haci~ndole creer
que habla algo extrano ó irregular d1tntro de la casa.

t

25

1
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·---------------------·

23, Boulevard des Capucines, 23
•

COBSÉ

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ESENCIA :
EXTRACTO
-

EL SOL DE,,,,.INVIERNO
DOÑA MARÍA DEL PILAR SINUÉS.
Pl'"eCiosa novela original, con interesante argu
mento, cuadros d&lt;! costumbres familiares, episodios muy dramáticos, y brillando en todo el libro
h mis profunda m0ra!idad.
Un volumen en S.o m::iyor francés, que se vendt&gt;,
i 4p i;:se ta,;, en il\ A&lt;lmini:,1ración de este perió
ci.ico . \1-A&lt;~ri ,l. l"i:tl:e de Alci:tl :L núm. 23

-

-

Lucre;:.ia.
Lilas de l?ersia.
Graciosa .
Peau d'Es:i;:,agne.
E ouquet RoyaJ.,
Resedé..

Muguet des Bois .

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.A.

LOS

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Administración: Al calé, 23, Madrid.
11

Madrid, 14 de Julio de 1891.

SUMARIO.
Tnro.-Revista parisiense, por V. de Castellido -E;,,;plieaeiónde losgrabados.-Flor
del Alba (continuación), por D.• Isabel
Cheix.-Cada ur:o en su casa. .. ,., por don
Luciano de Burgos.- La Calumnia, poe~•a
(continuación), por D. José Jaekson Yeyan.
-El Hombre y la mujer, por A. Hem1ill.
-Mi prima, por D. Juan de Saavfdra.-Correspondencia particular, por D.• Adt:la P.
-E:-.:plicación del figurín iluminado.-Explieación de los dibujos para bordados contenidos en la Hoja-Suplemento,-Sueltos.Ad,·ertencias.- Solución al jerogllfic::i lid
núm. 23.-Jeroglílico.-Anuncios.
GR.-.SADOS.-1. Traje de desposada-2 á 5.
Traje, bata y gorros de banos de mar.-6
á 9. Soffibreros de veiano para nillos pc::quenos.-ro. Jaula adornada.-n á 14. Alfombri!la.-15. Encaje al erochet.-16. Cifraen!ao:ada para panuelos.-17 y 18. Camisa y pantalón para senoras.-19. Traje de
playa para ni nas de 5 á 6 anos.- 20 y i 1.
frajes para ninas y ninosde 5á ¡ at\os.-iz.
Vestido para nifias de 6á 7 anos.-23. Yéstidodc eam:ras.-24 y 25. Trajes de plara.
-i6. S::&gt;mbrero La ValliCre.- 27 y 28. Sombrero Sabina.-29. Trnje devisita.-30. Tmje de campo para jóvent&gt;s de 15á 16 anos.3 r. Esclavina parajo~encitas.-32 y 33. Vc ~tido para jovencitas de l4 anos.-3+ Sombrero de tul y paja.-35 y 36. Mantelela
Mistral.-37 y J8. Corpino de playa.-39 y
40. Traje de paseo.

REVISTA PARISIENSE.
SUMARIO,
Las mananas en el Bosque.-Cabalgatas.Ama.i:onas elegantes y amazonas ridículas.Cuestión de pern y ,·olt1men.-Modificaciond en el traje de mon1ar.-El Gran Premio.
-E,rposieión de elegancias.-¡ Hunah, Cla-

martl

Cuando el sol se digna asistir
á 1a fiesta, París es verdaderamente encantador en la estación
presente.
El Bosque está magnífico, de
una alegría y una esplendidez sin
igual. Por la mañana, desde las
nueve, es una continua cabalgata de amazonas y jinetes. Se les
ve llegar por grupos, con el semblante animado y hablando alegremente. Se les encuentra por
todos lados, en el Prado Catalán,
en la Cascada, en la Alameda de
las Acacias, hasta en el camino
de Suresne.
Todas las amazonas no ofrecen
un aspecto agradable, y hay algunas que no han debido mirarse
al espejo, pues habrían visto indudablemente lo ridículo de su
estampa.
Y.· no me refiero precisamente
á la edad, sino al volumen. Podría citar dos grandes damas muy
conocidas, que ya no son jóvenes, y que no obstante conservan
á caballo un.a verdadera elegancia, porque son delgadas y esbel~
tas¡ al paso que otras, diez años
más jóvenes, demasiado obesas
y pesadas, están á caballo abso•
lutamente ridículas.
Pero, en desquite, ¡cuántas seductoras amazonas, jóvenes delicadas, finas, elegantes, distinguidas!
Kn el traje de montar, las faldas son más largas que antes, sobresaliendo del estribo 25 ó 30
centímetros lo menos. Los corpiños son, por lo general, los mismos salvo dos excepciones.
U~a es el vestido de telajerser,

L-Traje de desposada.

Año L-Núm. 26.

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                <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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              <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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