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LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

LA H ISTORIA DEL GUARDABOSQUE.

Kanangad,1Japon

P ocos hay en Inglaterra que sean naturalmente
tan fue rtes y saludables como James Braddock.
E s guardabosque y vive en Jepson's Clough1 Adlington cerca de Macclesfield; es robusto y hasta
h ace do'"s años podemos decir que no habí~ estado
m alo en los sesenta años de su ,·ida.. Un día del
verano de 1887 estaba en su casa, y en el curso de
la conversación que se suscitó, Braddock contó
lo siguiente, que imprimimos porque ha de interesar á otros muchos. Dijo:
-. - Puede que usted haya oído hablar de mi
enfermedad, y en este caso no viene á nada volverla á contar.
&gt;-He oído hablar de ella en Manchester - le
contesté-pero me gustaría que usted mismo me
la contase.
:o-Bien-dijo James;-pues se la contaré. La

RIGAUD y C", Perlum1"

•

Pmeedores de la Rea l Casa deh paiia
8, rue V ivie nne, PARIS

El Agua de Kananga es la loclbn

más
rcrrescan tc, la que m:i.,; vlgorlza la piel y
blanquea el ~utls,perfumánuoJo dellcnJamente.

Extracto de Kananga
Suavl-.lmo y arlsloc rálko
perfumo para el pañuo:o.

Aceite de Kananga

TCSOl'O ¡fo la cabdlcra. que
abt·i\lanla, l11ce crecer
he contado muchas veces y siempre ha servido
y c:..:ya calda proviene.
de beneficio á alguien. Este verano hace dos años
que me puse muy malo de indigestión. Qué malo
Jabon de Kananga
estaba y cómo me curé es cosa que sabe todo el
El mu ~rato y
mundo por estas cercanías. l\luchos han venido á
uut uosO,COUSC' l'Va
verme y á hablarme de ella. Empecé á notar una
al culls su
n acarada
sensación de tristeza, y perdí el apetito de manetransparencia.
ra que no podía comer nada sino á la fuerza, y
luego se me quedaba en el estómago como una
Loc/dn uegetat de Kananga
pesa. An tes el al imento roe ponía en estado de
limpia la cabeza. al&gt;rll!anta el cabello y
sufrir el trabajo y la fatiga, pero ahora no me
evfla su calda, ton1Ucáudolo.
hacía provecho alguno. Tenía mal gusto de boca
y mirándome al espejo veía que la piel y los ojo;
'Madr id : Romero Vic ente.
habían tomado un color amarillo, y la gente deBarcelona : Conde Puerto y C'-.
cía que estaba muy bilioso, que tenía mal de hígado y que la sangre estaba t-nvenenada. Y así lo
creía yo, pues me dolían la cabeza, los brazos y
las piernas como si se hubiera apoderado de mí
una calentura. Tomaba píldoras y otras cien medicinas, que me aliviaban un día ó dos, dejándome luego ta_n malo como a1;1tes. Poco después empecé á senurme falto de ahento, y tenía que sentarme á descansar, mientras que otras veces ' I
--'.
podía andar todo el día sin cansarme ni pararme
h
' v,l
á respirar una vez siquiera. No podía explicarme
.r-J}'_k/J
''"'""•"'""'
qué me pasaba ni qué había producido este es~- OS
tado, pero cada vez estaba peor y de esto no me
cabía duda. El corazón me palpit11.ba y se me debilitaba, y esto me daba miedo más que el estado
del estómago, pues no sabía entonces que In inPREVIO INFORME DE LA JUNTA SUPERIOR FACULTATIVA DE SANIDAD
digestión era la verdadera causa de todo ello. La
gente me decía que estaba enfermo del corazón
REOOMENDADOS
POR LA REAL AOADEMIA DE MEDIOINA DE GRANADA
y podía quedarme muerto repentinamente, Puede
usted presumir que esto me llenaba de miedo, CIJRAN INMEDIATAMENTE como ningun otro remedio empleado hasta el dia toda clase de
creyendo que no me q,uedaba más que hacer en
este mundo. Asi segu1amos, y ni los médicos ni
los amigos parecían entender lo que á mí me pasaba. Un día me sentí tan raro que casi me da VÓMITOS Y DIARREAS; DE LOS TÍSICOS, DE LOS VIEJOS, [DE LOS NIÑOS,
miedo de pensarlo. No podía respirar. Me sentía
ahogar como si una mano fuerte me tuviera cogido por el cuello, y estaba seguro de que me
VÓMITOS DE LAS EMBARAZADAS Y DE LOS NIÑOS,
morfa. La gente me echaba aire y me da.ha aguar•
diente, y al poco rato me repuse, quedando muy
débil y con un sudor frío. Después el estómago
se me puso peor, y temía volverá sentir que me
PIROXIS CON ERUPTOS FÉTmos,
ahogaba, pues si esto pasaba creía que me moempleada con la
riría. Entonces un día, leyendo un periódico en- REUMATISMO Y AFECCIONES HÚMEDAS DE LA PIEL.
contré un caso como el mío que había curado el
N iD.gu.n. rem edio a l can zó de l os m édi cos y del público tanto fa vor
Jarabe Curativo de la Madre Seigel. Me pareciéi por sus b u.en.os r es1.1ltados,. q ue son. l a admir aci 6:o. d e l os enfe rm os.,2
PASTA DENTARIA, VERDADERO CARMIN DE LA BOCA
que el precio no me arruinaría y comprt una bo- =i.i:ngu:o.o tan. v e rdad con::i.o :o.u.estr os INALTERABLES Y XAR.A.VILLOSOD
tella. Las primeras tomas me hicieron provecho.
., § ~ \,\~ \\,~ 'I~§ ~~
~~~\~
No lo crt!eria usted ni yo tampoco, pero así fué.
Al cabo de unos días, podían ser catorce 1 el es- Cuidada C(ln las falsificaciones ó imitaciones porque no darán al mismo resultado. Eligir la rúbrica y marca da garanlia
tóma.go empezó á funciona.r, me llevaba el aliDe venta en todas las farmacias y droguerias de Espa ffa y Ultramar.-Yivas Perez, Almeria
mento y me empezaron á volver las fuerzas.
•- tNo se volvió usted á sentir ahogando~
•-No, señor. Las palpitaciones dt:I corazón
no volvieron á molestarme más, y los ojos y la
piel dejaron de estar ama.rillos; y, para abreviar,
CAFÉS , TÉS , TAPIOCA
'
después de dos botellas del Jara be de la Madre
96, Strand , Londres. - 9 , Boulevard des Capucines I Par ís.
Seigel estaba tan bueno como había estado en
ESPECIALIDADES PRINCIPALES:
toda mi vida. De qué se compone esta medicina
concentrados·• ESSENCE
FILIA , HEL10TR0PE BLANc, ToBEADoR Exqmsrr,
no lo sé , pero estoy seguro de que no es como
MADRID - ESCOR I AL
t Extractos
,
BOUQUET, etc.
ninguna otra. Si no hubiera visto a.que! periódico
Ex igir la v e .,dad c r:\ m:H'c a
y no me hubiera inducido á probarlo, creo que •1a7Q--••~--~•Q••o••• Aguas para tocador: FILIA, EA u DE BIMMEL , r.A v ANDE AMBRÉE.
ahora estaría enterrado hace muchos meses t11n
cierto como ahora estoy hablando con usted. Se 1- - - - - - - - - - - - - - - - - - - Tintura Rubia: AGUA DE oRo , LA MAs PEBFEcTA TINTURA RUBIA.
lo digo á todo el mundo y lo seguiré hachmdo
Jabones extrafinos: i'i''itc:~~:iTROPE BLANC, LILAS BLANCAS , VIOLETTE
mientras pueda hacer uso de la lengua. &gt;
DE mu EN LA S PRINCIPALES PERFUMERiAS. -N ED ALLA DE ORO: HPüSJClÓH D, BAl!CELDNA.
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co, I-4 reales; frasqllit o, 8 reales.
sumamente nu tritivo, que recetan ya a los
blanco, de una rcurc1.anotable, hay cuatro matices de Rachel y de Hosa, desde el más páUclo
niños. a las l)Crsonas de edad 6 aucmtcas y
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Potvos nE A8Roz· ·
siguientes

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Los

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e

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NINON DE LENCLOS

Reiase de las arrugas, que no se atrevieron nunca á señalarse en su epidermis, y se conservó
joven y bella hasta más allá de sus 8o años, rompiendo una vez y otra su acta de nncimiento á l_a
faz del tiempo, que en vano agitaba su guadaña delante de aquel rostro seductor sin poder mortl.•
ficarle.-Este secreto que la gran coqueta egoísta no quiso revelará ninguno de sus contemporán eos, ha sido descubierto por el doctor Leconte entre las hojas de un tomo de la Historia am_orosa
de las (JaHas, de Bussy-Rab.utin., perteneciente á la biblioteca de Voltaire y actualmente p~op1edad
exclusiva de la P e rrume r1a l\lnon (Afaison Leco,i/e), 31, rue du 4 Septembre, 31, Pan s.
Dicha casa entrega el secreto á sus elegantes clientes bajo el nombre de ' 'é rlfa ble IEao d•
ll"hteu y de Dube&amp; d e lllnon, polvo de arraz qu~ Ninon de Lenclos llamaba cla juven~ud en
una caja•.-Es necesario exigir en la etiqueta el nombre y la dirección de la Casa, para ev1_tar las
falsificaciones.- La Patfumeril Ninon expide á todas partes sus prospectos y precios comentes.
Depósitos m Madrid: Pascual, Arma/, 2,· Arlar:a, Alcalá, 23, pral., ir:q.; Aguirre y Mo/i110, pu;f unuría Oriental, Preciados , I;perfunuria de Urquiola, Afayor, I; Ro11,ero y Vumte, ptrfununa
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Madrid, 22 de Agosto de 1891.

Administración : Alcalfl, 23, Madrid.
11

----==~

DE REAL

SOLUCIDN CUNAUD • g;;¾1:z:: \:;''

PERIOOICOESPECIAL DESEÑORAS YSEÑORITAS, INDISPC:NSABLEEN TOQA CASA DE FAMILIA

Año L-Núrn . 31.
11

SUMARIO .
T w::u o.-Revi,ta pari:s.iense, p~r V. de Castelfido.-Explic-1ci6n de los grab¡ados.-Flor del Alba (continuacion), por
D.ª Isabel Cheb::.-Dos coronas, por la Condesa de Campoblan«&gt;.-Hojas de pensamiento, por E. Flores.-Un retra:o
s i carbón, por D. Julián G. de Oman.a.-Resucitada , por
D.ª Em ilia de s.n• -Cantares, por D.• Milagro F.r Lechu~ y Montalbo.-Oichas perdidas, por D. 1 Fau$lina Saez
de Ml'igar.-Correspondcncia particular, por D.• Adela P.Explicaci6n del figurín iluminado.-Sueltos.-Solución al
salto de caballo publicado en el núm. 28.-Anuncios.
GRABADOS. - I A 3. Trajes de playa. - 4 á 7. Camisas ,scotadas
con canesós borcfados.-8. P,ina.dor.-9. Camisa para ~e!'loras.
- ro y 11. Corsé !)ara personas gruesns.- 12 y 13. Corsé para
personas deigadas-14. Peinador.-15. Pantalón para senoras
groesas.-16. Camisa de dormir con canesú.-17. Panta\bn
para senoras.- 18. Enagua de crespón de algod6u.-19. Corpin.o de debajo. -20. Camisa !ldomadaoon bordados.- 21. Capota de tul negro.-21 y 23. Vestido 'para nin.as de I ? anos.24 y 25. Vt."Stido para jovencitas de 14 anos. - 26. Sombrero
de paja.-27. Vestido para niJl.as de u á 14 al':os. - 28. \'es•
t ido paraj6,·encitas de 15 á 17 an.os.-29. Traje de campo.30. T raje de casino. - 31. Abrigo de viaje para jovencitas de
l2 á 14 allos. - p. Traje de playa.- 33 y 34. Manteleta de
,.,erano.- 35 y 36. Manteleta de entretiempo. -37. Vestido de
bwga!ina y encaje.- 38. Vestido de tafetán y lanilla.- 39.
V estido de sarga li&lt;a r sarga broch.1da. - 40. Sombrero de tul
negro. -4,.1. Capota de paja.-42 y 43. Rata Duquesa.

•

REVISTA P ARISIENSE.
S UM AR I O .

La canfcula.-T e!as ad kcc.- La muselina, el percal, los CN!S·
pont:S de algodón.- Los vestidos de cintura redonda y los
trajes de chaque1a.- Petos y chalecos.- Trajes infantiles La última novedad en Fombreros.-Una esclnina original.1Qué carrera hemos hecho !-Cumplimientos de un yerno.

-")
1~

· '¡pJ5!cfüé'
~-.
~- N

¡~

calo r tórrido n os abruma. París

~~- vive en un estado d e soñolencia

y de abatimiento, y no sé, eh
ve:_dad, qu~ decir pa r a de~e~ penar concienzu damente m1 m 1y,.... sión de cronista de modas .
)
P.ara luchar con esta temperatura
tropical , no tiene nada de extr año
_ que la mayoría de las señoras adopten
,. el pe r cal, y la muselina. Paso e n silen cio
el satine te, e l céfir o y t odos esos tejid os
d e algodón , lige r os, si se quiere, pe r o de masiado comunes.
Lo que sí preconizaré son esos lindos cr esp ones cuyos dibujos y colores so n de un gust o perfecto. Lo ideal en esa clase de vestidos
es que n o tengan el aspecto de vestidos de
algodón, sino de lanillas sedosas y brillantes.
Hay también batistas t ranspa rentes, cuyos colores y dibujos son absolutamente parecidos
á los del fular. No será preciso lavar estas ba•
tist as; son gene ralmente ta n obscu r as, que
durarán t oda la tem por ada sin lavado.
L as disposiciones, esas telas con cenefas más
6 menos anc has tejidas, que imitan el bordado
á la mano, est án más de moda que nunca. H e
visto, entre otras, sobre fondo azul marin&lt;;&gt; ,
una cenefa de botones d e oro y de margantas, d e u n efecto delicioso; otr as compuest as
d e ramas de glicina y de lilas I de rosas diminutas, d e muguetes, etc.1 etc. Se llevan tam•
bién las d isposiciones compu estas de las clásicas pastill as, grandes y pequeñas, azules,
c olor d e rosa 6 paja sobre fondo n egro. El
éxito d e estas telas se compr en de 1 p orque vist en á las mi l mar avillas.
L o q ue prefieren much as elegantes so n los
crespones d e algodón, d e u na variedad de dibujos y colo r es extr aordinaria. Van bordad os
de lunar es 6 flo r ecillas caladas 6 list ad as. L os
más lindos son los más cl aros.
,
.

•••

á 3. - Trajes de playa •

�,
362

i.A MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

Todos los vestidos de las telas á que me refiero se
hacen de cintura redonda, cuando están destinados á
señoritas ó señoras jóvenes. En el borde de la falda, uno
ó v.arios volantes; el cuerpo va remetido en el cinturón,
y un canesú de bordado blanco ó de guipur guarnece
lo alto del cuerpo. En torno de la cintura, una cinta enrollada una ó dos veces, y terminada en un lazo japonés con caídas muy cortas. Este lazo grande es una de
las novedades del día, siendo menos vulgar que esos
eternos lazos flotantes que llegan hasta el borde de la
falda y que son más incómodos que bonitos.
Por lo demás, como ya hice notar en una de mis anteriores, se llevan las cintas de todos modos, y constituyen los más dignos adornos de la actualidad.
Y ya que hablo de los cuerpos de cintura redonda,
adoptados por las señoras jóvenes y delgadas, las que
no son ni lo uno ni lo otro deb en estar perplejas, y acusarme tal vez de
parcialidad.
Tranquilícense:
les diré, en dos
palabras, que no
hay más que una
forma que les
convenga: la
chaqueta. Una •
persona que no
es ya joven ni
delgada debe
adoptar constantemente la
chaqueta¡ y nótese bien que .no
hay nada más
cómodo, porque
esa forma exime
de la confección.
Se hace la chaqueta de una infinidad de formas: larga, corta,
plegada, almenada ó recortada f t
en puntas. Lo
importante es
NUm. , .
que los delanteros se abran sobre un peto ó un chaleco. La camiseta suelta ó bullonada, género garibaldino, es demasiado négligé para calle.
Sólo puede llevarse en el campo ó en casa. Pero hay infinidad de modelos de distinta forma, y que sientan muy
bien. Se emplea, para hac~rlos, la muselina de seda, el
suralt, el crespón, la muselina estampada, etc., etc.

•••

Nada nuevo tengo que decir relativamente á las niñas
y niiios. Las primeras continúan llevando blusas, y los
segundos trajes á la marinera. El pantalón largo y muy
ancho sobre el pie se hace de franela blanca ó de dril
y la camisa se abre sobre un verdadero chaleco de al~
godón, igual al que usan los malllrinos.

•••
Los sombreros de nuestras elegantes son obras maestras en miniatura, deliciosas invenciones que embellecen á las menos favorecidas de la Naturaleza.
Véase un modelo de los más seductores, formado de
tres barretas de zarza-rosa, dispuestas á la griega. Por
detrás, una plumita negra en forma de penacho. Bridas
de cinta de terciopelo negro ( croquis núm. r ).

•••

Entre_ las co~fecciones q_ue acaban de crearse para
la estación, ab_ng~ para vano~ usos, para coche ó viaje,
he notado la s1gmente esclavina (croquis núm. 2), que
forma un pliegue de albornoz en medio de la espalda.
Nada más que este
pliegue, que no es
nada en sí, basta
para variar el aspecto de la prenda
y destruir la impresión de vulgaridad
que producen todas
esas esclavinas uniformes.

•••

No obstante los
rigores de la estación, que no consienten la opresión
tiránica del corsé,
nuestras elegantes
se someten confiadas á artistas como
Mme. Léoty, que
posee el particular
secreto de sostener
el talle sin oprimirle, de darle soltura
y esbeltez sin martirizarlo. Los brocados que en otro
tiempo servían para
hacer vestidos de
corte, l\fme. Léoty
los desgarra sin misericordia para confeccionar esos maravillosos corsés que todos admiran: sin contar que Ja
casa Léoty posee un surtido de sedas espléndidas de
fabricación y dibujos exclusivos, entre otras los r;sos
de puro estilo Luis XVI, de fondo color de carne, con

magníficas rosas té anudadas en forma de guirnaldas
con lacitos de cinta.
Pero la riqueza de las telas no seria nada, si, como ya
he dicho, el corte y la confección de los corsés &lt;le madame Léoty, 8 1 plaza de la Madeleine, no fuesen la perfección misma.

•••

Un asesino recibe la primera visita de un célebre abogado que le han nombrado de oficio.
Al verse, ambos lanzan un grito de sorpresa.
-No me equivoco-exclama el asesino;-es mi abo·
gado de hace veinticinco años en policía correccional.
-¡Ah! - replica el abogado;-¡mi primer cliente!
¡qué casualidad! ..... Yo debutaba .....
- Y yo también.
A lo cual el asesino añade con expansión:
- ¡ Qué carrera hemos hecho desde entonces!... ..
En baños de mar:
-Mira, Luis-dice coqueteando Mme. F ..... á su yerno- cómo esas olas me acarician.
Luis con desenfado:
-Todo el mundo sabe que el agua del mar tiene
mal gusto.
V. DE CASTELF IDO.

EXPLICACIÓN DE LOS GRABADOS.
Trajes de playa para señoras y señoritas.-Núms. 1 á 3.
Traje para suioras.- Vestido de bengalina color
crema y color café claro. La parte de detrás. que es
de color café, forma una especie de capa que participa
del pliegue Watteau y del peplo romano. Esta capa va
fruncida en el escote y pegada á un cuello Médicis, y
cae hasta el borde del vestido formando pliegues anchos. Por delante va recogida y sujeta en medio de un
delantal liso color crema. El cuerpo va adornado con
un rizado de encaje color crema figurando una chaquetilla. El mismo encaje adorna las sisas y el cuello Médicis.-Capelina de muselina de seda color crema, guarnecida de encaje y cintas color café.
2. Traje para sálorilas.-Se hace este traje de fular
escocés verde reseda y beige y muselina de seda be,ge.
La falda, enteramente plana y lisa, es de fular escocés.
El cuerpo, de la misma tela, va adornado, á cada lado
de un peto liso, con unas bandas plegadas de muselina
de seda I que terminan en puntas en la cintura, la cual
va rodeada de una faja de la misma muselina plegada.
Las bandas van guarnecidas de un fleco estrecho de
los colores del fular. Mangas de muselina de seda, anchas y bullonadas por arriba y estrechas por abajo,
donde van abrochadas con unos botoncitos de seda
co 1or reseda.-Sombrero redondo de paja de Italia, cubierto de muselina de seda y adornado con plumas
negras.
3. Troje marino.-Vestido de velo azul y velo blanco,
compuesto de una falda de velo azul, con un delantal
estrecho de velo blanco guarnecido de galoncillos azules, y una chaqueta de velo azul. Esta chaqueta se abre
sobre una camiseta de crespón blanco bordado de azul,
que va remetida por abajo y cae sobre unos paniers
plegados de velo azul que rodean las caderas y cruzan
por delante. Por encima de la chaqueta va un cuellopeto de velo blanco listado de galoncillos azules, con
solapas anchas de velo azul ribeteadas de tres galoncillos blancos y terminadas en un lazo de corbata. Mangas de codo con carteras anchas guarnecidas de galoncillos blancos.-Sombrero canotier de paja azul.
I.

Dos camisas escotadas con canesús bordados.
Núms. 4 á 7.
Para las explicación es y patrones, véanse los números II y Ill, figs. 5 á 12 de la Hoja-Suplemento.
Peinador.-Núm. 8.
Para la explicación y patrones, véase el núm. V, figuras 20 á 24 de la Hoja-Suplemento.
Camisa para señoras.-Núm. 9.
Para la explicación y patrones, véase el núm. XV,
fig. 76 de la Hoja·.Suplemen/o.
Corsé para personas gruesas.-Núms. IO y 11.
Para la explicación y patrones, véase el núm VI, figuras 25 á 36 de la Hoja-Suplemento.
Corsé para personas delgadas.-Núms. 12 y 13.
Para la explicación y patrones, véase el número X,
figs. 50 á 59 de la Hoja-Suplemento.
Peinador.-Núm. 14.
Véase la explicación en el reverso de la Hoja-Suple•
mento.
Pantalón para señoras gruesas.-Núm. 15.
Para la explicación y patrones, véase el núm. XIV,
figuras 74 y 75 de la Hoj'a-Suplemento.
Camisa de dormir con canesú.-Núm. 16.
Para la explicación y patrones, véase el núm. XII,
figuras 64 á 68 de la Hoja-Suplemenlo.
Pantalón para señoras.-Núm.17.
Para la explicación y patrones, véase el número VII,
figs. 37 y 38 de la Hoja-Suplemento.
Enagua de crespón de algodón.-Núm.18.
Véase la explicación en el ,.eDtrso de la Hoja-Suple•
mento.

363

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

Corpiño de debajo.-Núm. 19.
Para la explicación y Patrones, véase el número XI,
figs. 60 á 63 de la Hoja-Supl,mento.
Camisa adornada con bordados.-Núm. 20.
Para la explicación y patrones, véase el núm. XIII, figu•
ras 69 á 73 de la Hoja-Suplemento.
Capota de tul negro.-Núm. 21.
Esta capota es de tul negro con fondo calado, ala y
peineta de azabache. Por delante I pouf de tul formando
penacho, y lazo de terciopelo negro. Bridas del mismo
terciopelo. Rosas color de maíz puestas debajo del rodete griego.
Vestido para niñas de 12 años.-Núms. 22 y 23.
Este vestido es de lanilla de canutillo color de cor•
cho', y va guarnecido de terciopelo ofelia .Y st1ral, beiJ¡e.
Falda formando pliegues gruesos con lados plano$. La
falda va guarnecida de pespuntes. Corpiño con delan•
tero terminado en un cinturón puntiagudo de terciopelo y aldetas llanas abiertas en medio. En medio del
delantero, chorrera doble de suralt, formada por un de•
lantero bullonado. Delantero de chaquetilla de terciopelo, ailadido á los primeros delanteros y guarnecido
de una solapa ancha de terciopelo. Cuello alto del mismo terciopelo, abierto sobre un centro estrecho de
surah. Lazo flotante de cinta de terciopelo ofelia, puesto en el lado derecho. Manga recta de lanilla, doblada
sobre un puño de terciopelo.
Tela necesada: 4 metros de lanilla, de un metro 20
centímetros de ancho; un metro de suralt., y un metro
75 centímetros de terciopelo.
Vestido para jovencitas de 14 años.- Núms. 24 y 25.
Es de bengalina turquesa y va guarnecido de un
bordado blanco y de un rizado de encaje negro. Falda
abierta en el lado izquierdo sobre una quilla de bordado. Corpiño de cintura redonda , compuesto de una
espalda recta y un delantero cruzado de izquierda á
derecha sobre un lado de bordado, que se reune á la
quilla de la falda. Cuello alto con rizado de encaje.
Manga ajustada, con man~a corta de bordado ribeteada
de un rizado. Cinturón plegado de bengalina I cerrado
con un lazo en el lado derecho.
Tela necesaria: 8 metros de bengalina.

4.- Camlsa ucotada con canesli bordado.
V&amp;.\SE EL DIBUJO 5.
Exp.'ic. g pat. núm. 11, jigs. S ci 9 de la Hoja-Suplemento.

6.-Cam\,a escotada con caneaú boNlado.
VjASE I.L DIBUJO 7.
Expfic. y pat., núm. f/1, figll. 10 á 12 de la Hoja-Suplemento.

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5.-F11Un de la camlaa ucotada núm. 4.

8.-Pelnador.
Expl/c. 11 pat., núm. V, jiga. 20 ci 24
de fa Hoja-Suplemento.

9. - Camlu para señoras.
Expfic. 11 pat., mim. XV, fig. 76 di la Hoja-Suplemento.

Sombrero de paja.-Núm. 26.
Se hace este sombrero de paja natural, y se le adorna
con una barba de punto de Inglaterra formando un lazo
por delante. Sobre el fondo van echadas unas flores
blancas de terciopelo. Por detrás I lazo de raso crema y
bridas de la misma cinta.
Vestido para niñas de 12 á 14 años.-Núm. 27.
Para la explicación y patrones, véase el núm. IV, fi.
guras 13 á 19 de la Hoja-Suplemento.
Vestido para jóvenes de 15 á 17 años.-Núm. 28.
Para la explicación y patrones, véase el número IX,
figs. 40 á 49 de la Hoja-Suplemento.

10 J 11.·-Coraé para peraonu aruuu.
Delantero y espalda.
Explfc. y pat., núm. VI, jiga. 25 ci 36 de la Hoja-Suplemento.
7.-t:enefa de la camisa ucotada núm. 6.

12 y 13.-Cora, para personu delgadas.
Espalda y delantero.
Exp/ic. !I pat., nlÍm . X, ffga. 50 á 59 de la Hoja.Suplemento.

Traje de campo.-Núm. 29.
Vestido de velo color de rosa de Oriente, guarnecido
de pekín de seda encarnada y color de rosa. Fondo de
falda de tafetán y falda de velo terminada en un volante
de pekín al sesgo, montado con una cabeza fruncida.
Corpiño con aldetas de pekín añadidas en la cintura.
Peto de velo liso dispuesto en forma de chaleco, sobre
el cual va abierto el corpiño que irá adornado con un
cuello y unas· solapas anchas de pekín, las cuales llegan
hasta la cintura, donde se fijan con una hebilla de plata.
Cuello alto de velo, y manga semilarga con carteras de
pekín.
Tela necesaria: 5 metros de tafetán¡ 6 metros de velo,
y 4 metros de pekín.
Traje de caslno.-Núm. 30.
. Vestido de fular blanco brochado de verde, guarne•
c1do de muselina de seda azul y cintas verdes y de
moaré. Fondo de falda de tafetán, con delantero plegado de muselina, guarnecido de tres cintas que forman entredoses sobre el dobladillo. Falda de fular semilarga, abierta en forma de levita. Cuerpo terminado en
pun(as, compuesto de espalda de una sola pieza, con
es~ote figurando una V! lados de delante y delanteros
abiertos sobre una camisa de muselina plegada y escotada I la cual va guarnecida como el delantero de la
f~lda y añadida sobre el forro de los delanteros, que se
cierra en medio y se ajusta con pinzas. Manga de mu•
selina plegada terminada en el codo con un brazalete
de cinta.
!eia necesaria: 5 metros de tafetán 1 5 metros de mu•
sehna de seda y 11 metros de fular.

15 -Pantalón para aeioras grueau.
Expfic. 11 pat., núm. XIY,jfgs. 74 y 76 de fa
Hoja.Suplemento.

Expfic, 11 pat., núm. XII, ftga. 64 d 88 dt! la
Hoja-8upfemento.

17.- Pantaldn para aeñoraa.
Explie. g pat., núm. VII, fifl•• 37 r, 38
de la Hoja-Suplemento•

JUé es esto?-murmuró más acongo-:,,

mala.
dijo al oí~o una vecina-que tu hijo
'1 el premio de honor en Aritmética.
.. ó la pobre vi_1;1da ! ¡ qu~ lágrimas tan
~ron sus me11llas, lágnmaside dicha
'ras, lágrimas que borraban las deÍ
!
l después de un año de sufrimiento
lbrar alrededor de la frente una ráiría, de clarísima esperanza.

Abrigo de viaje para jovencitas de 13 á 14 años.-Núm. 31.
Se hace este abrigo de paila ligero color de nutria
con cuadritos color e.rema. Su forma es la de una levita.
plegada por delante y ajustada por detrás, con cinturón
de terciopelo, manga de codo y una esclavina fruncida
Y pegada á un canesú de terciopelo recortado en punta.
por delante y en la espalda. Un fleco de bolas ribetea el
canesú. Cuello de terciopelo color de nutria. Esta esclavina es independiente del cuerpo dél abrigo.
Traje de playa.-Núm. 32.
Vestido de crespón color de maíz, con galones de
oro y seda negra tejidos en el crespón y formando cenefa. Fon~? de falda de tafetán I y falda de crespón con
galo?es teJtdos. Cuerpo de cintura redondo, rodeado de
un cinturón compuesto de varios galones de la tela. Espalda de una sola pieza, estrechada en la cintura con
varios pliegues. Delanteros estrechados del mismo modo

18.-Camlaa de dormir con canesú.

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14.-P1i1ador.
f/ f'fffr.a tl1 la Hoja--&amp;1,tu,1fttA

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todos los concurrentes, entre
,'sos de la Marcha Real y los aplau.
á los alumnos premiados I y sirt~ "' ue llevaba en su brazo las dos co-

~ muchacho no se encaminaba hacia

18.-Eaag1&amp; da oreapdn d1 algo•~-.'\. de su madr~? ¿ A dónde quería di-

, Expllaa,lón ,n ,1 """º••la
HoJa-lJ•pl,_,nto.

rtonces fehz Pascuala?
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20.-C111le• .. or,uda 001
f,,rpl# f p«t., nl,n. XIII, lg1 tJ~d 1'~_,,.-8upl1MMt¡,.

�L·A MODA ELEGANTE, PElUÓDlCO DE LAS FAMILIA'S.

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.
queta con que los desengaños destruyen el ídolo que sin amedrentarle el mal humor que la poseía; desveláocupa un corazón! Aunque enamorado de su mujer, el base por consolar al pobre enfermo y aliviarle en cuanto
molinero empezó á ver claro respecto á. ella: recordó le era posible, y en esto ocupaba los breves ratos que
los extremos de ternura con que supo cegarle, y los no vivía unido á las faldas de Ramona. ·
-¡Vete, chiquillo, veteó te mato!-vociferaba ella
comparaba con su esquiva indiferencia y el mal disimulado desprecio que le mostraba desde que estaban ca- algunas veces que la cólera la ahogaba.
Pero Javierin, seguro de que el dicho no llegaría á
sados. Pensaba también con amargura en la antipatía
que siempre manifestaba á su entenada, la odiosidad hecho, se negaba desvergonzadamente á obedecer, y
con que la perseguía ( odiosidad de que había hecho respondía con muecas de mono:
-No quiero, no retequiero ..... tienes que mimarme á
participar á él mismo) y la crueldad con que la castigaba. Espantábale además la codicia de dinero que re- la fuerza, ¿sabes? á la fuerza .... .
¿Qué pensamientos germinaban en aquel cerebro invelaba siempre¡ sus quejas y dicterios cuando él no le
Manteleta de verano.-Núms. 33 y 34.
daba todo }o que quería; y como el terreno era tan res- fantil para trazarle tal linea de conducta ? Ni una vez
Se hace esta manteleta de encaje negro. Va formada
baladizo, ~uando llegaba á comparar la modesta virtud había intentado ver á su hermana, ni se le oía pronunde un volante de encaje, dispuesto con mucho vuelo en de su primera mujer con el descaro y la soberbia de la ciar su nombre¡ diríase que la tenía olvidada. Cuando
el hombro, bajo una pasamanería de azabache forman- segunda, sentía el hielo de la muerte en el corazón, y escuchaba á Raniona maldecirla é insultarla como causa
do hombrera. Por delante y por detrás, la manteleta se aterrado por la obscuridad que rodeaba cuanto perte- primera de la enfermedad de su padre, permanecía
abre en punta, rodeada de una pasamanería que sigue necía á Ramona, hallábase .dispuesto á juzgarla severa- mudo, indiferente, cual si no se tratara de la criatura á
el cruce de delante y termina en un adorno de azamente. De- allí á temerla culpable, no había más que un quien mostró siempre tanto cariño: sólo el que le hu·biese observado co.n atencióp, habría visto arder una
bache.
paso, ¡ y al fin el mísero lo dió !
Cuando después de maduras reflexiones logró atar chispa sombría en sus pupilas de niño¡ pero como la ex
' Manteleta de entretiempo.-Num,. 35 y 36. •
todos los cabos, se horrorizó de la suerte que se había saltimbanquis tenía demasiado ocupada la imaginación
Es de paño amazona morado claro. Su forma es la buscado: vióse enfermo, anciano, abandonado y sin con sus propios asuntos para tomarse la pena de repade una esclavina ancha, que llega hasta media falda y honra, pues en su casa quedaría siempre la mancha ?e rar en su entenado, la silenciosa cólera de Javierín pava montada sobre un canesú redondo de forro de seda aquel robo; y como sola causa de tantos males, la muJer faba inadvertida para ella.
del color del paño. Cuello abarquillado, abierto por deTam{)oco se fijó nunca en la mirada tenaz con que el
á quien había sacrificado hasta la felicidad de sus hijos:
trás y salpicado de cabochones de azabache, así como
hijo de Alba espiaba todas sus acciones, por insignifientonces, . más que la calentura, le consumió el remortodo el abrigo. El cuello va montado bajo una cinta de
cantes que fueran; presente unas veces y escondido
dimiento.
terciopelo morado, terminada en cocas en los hombros.
-¿Qué he hecho, Dios mío, qué he hecho?-excla- otras, la acechaba con tal constancia, que habría admi,
Lazo por delante y por detrás.
rada á quien hubiera podido comprenderla: por más
mó desde el fondo de su humillada conciencia.-¡Ay!
Tela necesaria: 2 metros 20 centímetros de paño.
¡Señor, castigadme, pero perdonad á mis hijos!
recelosa que fuese la mujer del molinero, por más que
Por uno de esos fenómenos que tan fácilmente cam- desconfiase hasta de su misma sombra, ¿cómo sospechar
Vestido' d~ henga'ina y encá.Jé:.:.:.Núni. 37.
bian los sentimientos de las-criaturas, á la ciega pasión de un ser tan pequeño que aun no había cumplido s1ete
Véase la explicación en el reverso de la Hoja-Supleque le había inspirado Ramona sucedió un aborreci- años?
mento.
miento frío, implacable, que le llevaba al borde de la
Y, sin embargo, no tenia Ramona enemigo más endesesperación. Llegó hasta imponerle su presencia el carnizado que aquel arrapiezo, escaso de estatura, pero
Vestido de tafetán y lanilla. -N úm. 38.
mayor de los tormentos, y como por orgullo encerraba grande de espíritu. La memoria de Flor, desfigurada y
Para la explicación y patrones, véase el núm. I, figuen sí lo que sufría, cuantas lágrimas hubiera debido de- retorciéndose en las convulsiones de la epilepsia; su saras I á 4 de la Hoja-Suplemento.
rramar caían como gotas de hirviente plomo en su la- lida de la casa paterna, expulsada por el honrado Pedro,
cerado corazón.
y perdida la razón; la vista, en fin, de su padre consuVestido de sarga lisa y sarga brochada.-Núm. 39.
Hundido en aquel lecho , verdadero potro de martimiéndose en el lecho, abandonado casi siempre por la
Véase la explicación en el anverso de la Hoja-Suplerio; cerrados casi siempre los ojos para no verá la com- indig~a m.~ jer que había elegido, _~ran otros tan¡os aguimento.
pañera que eligió en hora menguada, oía sin embargo jones que le impulsaban á perseverar en la obra emSombrero de tul negro.-Núm. 40.
sus imprecaciones, sus despreciativas palabras y todos
prendida; pero ¿cuál era esta obra~
los insultos que la cólera dictaba á la ex saltimbanquis,
Indicios vagos para cualquiera, mas sospechosos para
Es de tul negro, salpicado de cuentas de az1.bache.
El fondo va cubierto de tul plegado, y el ala la consti- siempre que se acercaba al enfermo; apuraba la amar- Javierin , le habían hecho adquirir la certeza de quién
tuye un galón mezclado de oro y azabache. Penachos gura de aquel cáliz como justa expiación de la falta era la verdadera autora del robo, y se dedicaba paciencometida, é invocaba á la muerte para concluir de
temente á espiarla, seguro de que tarde ó temprano
de plumas, sostenidos por unas cocas de tul y adornaella misma vendería su secreto.
dos al pie con un ramo de caléndulas. Bridas de cinta una vez.
En tal estado sorprendió un día al pobre molinero la
¡Qué lejos estaba de pensar la ex saltimbanquis, cuan•
de terciopelo negro.
visita lle! párroco de Alharia, que habiendo sabido por do creía al niño rendido en profundo sueño, que sus
Capota de paJa.-Núm. 41.
un vecino la aflictiva situación del viejo Alba, se apre- ojos de Argos seguían cuantos pasos daba! Para no dorEsta capotita es de paja encaje. Un lazo grande de suraba á verle. ¡ Cuánto alivio sintió aquel triste cora- mirse tenía. ocasiones en que se pellizcaba cruelmente,
terciopelo negro por delante, y por detrás una rama de zón desolado confiando sus angustias al varón justo que
hasta arrancarse lágrimas de dolor¡ pero sufría y velatan bien sabia comprende~-!as, como aplicarlas suaves
fuschias forman sus adornos. Bridas de cinta de tercioba, rindiéndose sólo cuando la mujer de su padre se re•
consuelos! Desde· entonces el padre Diego, como le lla• tiraba á descansar.
pelo negro.
ma}?an cariñosamente sus feligreses, consagró á, Pedro
Por extraña que parezca tal obstinación, no lo es
Bata Duquesa.-Núms. 42 Y .43.~ ,
todo el tiempo que le dejaban libre sus ocupaciones, y tratándose de un niño como Javierín, en ~uyo corazón
Es de crespón de la China color de maíz, y va guar- aunque al principio tuvo que luchar con la descarada había sembrado R'amo"ria una malicia superior á su edad,
necida de encaje blanco, cordón de cuentas bl~ncas, oposición que le hacía Ramona, su firmeza y prudente anhelos de venganza que le desasosegaban continua•
cintas color de maíz y bordados de seda. El delantero dulzu·ra triunfaron~de ella, y pudo dedicarse á disponerle
mente, rebeldía indomable y cuantas perversas inclina- '
Princesa se frunce en el pecho y en la cintura, y va el alma para la terrible cuenta que bien pronto debía dones pueden dar perniciosos frutos. Así, por una conacompañado de lados de delante y espalda de colum- dar al Supremo Juez.
secuencia lógica debía ser la primera en cosecharlos.
nas. El centro de la espalda forma una espCcie de manto
No consistía el relativo reposo en que la ex saltimbanEntretanto, se agravaba la enfermedad de Pedro, y el
de córte, montado con pliegues en el esc;ote y figurando
quis dejaba á su marido en que hubiera cambiado la
padre Diego, de acuerdo con él, dispuso administrarle
un.i espalda Watteau bordada'. en medio de los plie_gues. · dur~za de. su condición, sino á las. circunstancias en el Santo Viático: ni uno ni otro se cuidaron de preveUn cinturón de cinta rodea la bata, ijsando bajo los que ella misma se hallaba y que pod1an compararse á la nir esta determinación á la molinera, que de seguro se
pliegues de la espalda. Canesú de ene je, plegado so- situación de un alacrán rodeado de fuego: faltábale, sin habría opuesto¡ pero en cambio el buen párroco se im•
bre el pecho con adornos de ·c uentas. azo de cint3; en e~barg.o, el .valor qu? muestra este ani!"al, cuando puso el deber de avisará cuantos amigos tenia Alba en
1
el pecho y chorrera de encaje, que reu e los dos lazos..! .., viendo 1mpos1ble la huida, vuelve contra st la venenosa los pueblos y caseríos próximos; y como, á pesar de
el ldel p~cho y el de la cintura. Un bordado rodea ·'e.1• uña¡ el afán de Ramona consistía, sobre todo, en vivir, que su desatinado casamiento había resfriado mucho la
borde inferior de la bata, que va estrechándose, excep- y después en escaparse con el tesoro que guardaba fiel- simpatía y veneración que todos le profesaban, aun instuándO la cola ; sobre un vOlante de encaje fruncido, mente el agujero de la cantarera: pero ¿ cómo realizar
piraba entrañable afecto, al que se unía sincera compaqufremonta á cada lado en el bOrde de fos delantet'os. la fuga, que era toda su esperanza?
sión, ~en vista de la gravedad del caso, ni un vecino se
La.'H.i.ta se cierra en medio del delantero; el canesú en
Conforme á los deseos manifestados por José Luis al
creyó 'dispensado de acompañar al Rey del cielo en su
la izquierda. Un cbrdón de cuentas ribetea'la bata. Cue- cabo del puesto, los civiles no registraron el molino, ni visita al moribundo.
llo encañonado de encaje, con un collar de cinta 3nu- dieron indicios de sospechar de los que en él vivían,
La víspera del triste día en que Flor del Alba considado en medio de la espalda. Manga de encaje, bullo- pero á cualquier parte que fuese la mujer de Pedro, es- guió
burlar la cariñosa vigilancia de su madrina, era el
nada por medio de cordones de cuentas, y terminada taba segura de encontrar una pareja de guardias que la designado para la solemne ceremonia y cual no fué la
en un vol.ante de encaje.
saludaba con cierta risita burlona de muy mal agüero.
Tela necesaria: 15 metros d~ crespón.
Evidentemente la vigilaban¡ pero ¿por qllé no la pren- sorpr~sa de la ex saltimbanquis cuando el eco de una
dían si sospechaban en ella? Ignoraba la miserable que campanilla repercutido por monte~ y valles vino á sa•
la ancianidad y honradez de su marido y la niñez de Ja- carla de la abstracción en que estaba, sentada en el
vierin
habían despertado la compasión del r~b!do, y poyo de 'piedra, á la entrada del molino: levantó azo·
FLOR DEL ALBA.
que -por él permanecía la ·espada de la justicia· sUspen- rada los ojos, y vió venir por el camino muchos homdida sobre !iu cabeza, abstenién·do's·é-de'·tierir hasta que bres, algunos de ellos con faroles, y el resto formando
(Continuación.)
pudiera hacerlo sin castigar inocentes: desesperábase ordenada procesión y con las cabezas descubiertas: en
por adivinar el enigma que se ocultaba á su penetra- medio de .todo·s venía el padre Diego, y su vista despejó
XII.
ción. v ~".!.Lt&gt;~;:_!::~Ja incertidumbr,e,"el temor, losan- E:n conjunto la incógnita, haciendo comprenderá la mi:
•
,
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. - ., ..~.d 1de realizarlo, exalta- lmera de· qué se trataba. ¡Iban á administrar á su man~
., d e 1mo1'"'"
para_ personas
delgadas.-Nums. 12 ies 'pasiones • •Cómo
se do! Con un brusco movimiento de bestia brava acorrauÉ h a bºta s1ºdo d e Ios mora dores
·
.
,
por los cazadores, Ramona trató de huir de .Afutl
u ¡_1..:{ ,. desde el aciago día en que Flor se v0 1a exphcac1ón y patrones, véase el qo aquella noche de su lada
á quien nada se oculta, y se entró presurosa en la casa,
L
loca?
.. ·
á 59 de la Hoja-Suplemento.
ps!
.
continuando hasta el huerto, y una vez en él, aun t~tó
~ Razón tenía José 1:,~is al temer qu
Peinador.-Núm. l4.
J hablanl-dec1a con re•
de buscar donde ocultarse. ¿Qué causa tenía este súb1to
J - robo de su cartera hmese de muertl
.
I
......-. · viejo Pedro. Atormentq,do de~O.~ su.; la exphcación en el reverso de la o horas enteras, subir y miedo? Una muy sencilla: además de los amigos del enfermo, del sac;erdote y del acólito que tañía la campá•
trimonio por graves penas, el bocho~I!'
?,ada~ Y va.Hes, hast~ volnilla, había visto dos guardias civiles, que echados los
creer que su hija fuese cómplice de un Pantalón para señoras gruesas.-Nú~baJsiem_pre un horizonte tricornios á la espalda y el arma al brazo, venían uno á
-:C
I
R
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de
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ba
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ar~u.
¡
tncormos
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la
Guardia
y
o coo/10 e OJO
&lt;?r s, Y ª am ;;a la explicación y patrones véase e 1 1
á'
\ cada lado del padre Diego, dando escolta de honor al
e,· .nombre de haberv.t, . arroJado de su casa" c;
de la Hi. . -Su leme~to
as .. os ,p Jaros, y cuánto Verbo Divino: era la pareja que vigilaba aquellos co~74
t '!" _*de perder el juicio, fueron el golpe de~
Y 75
o¡a :P
·
:raspasar aquellas cumbres
tornos, que habiendo encontrad9 á la comitiva, for·
dado ..,,.á ¡i.quella quebi:antada naturaleza: alguno~ Camisa de dormir con canesú.-Núm¡
raba naturalmente parte de ella . .
dé'spués Je so~revi~ieron recia,s calenturas¡ rindi9r la explicación y patrones, véase ¿
,Mientras la madrastra p_rocuraba esconderse, sin reel ,lecho, y nCl.&amp;volv1ó á lev~ntar~e. En sus largas ht:.A á 68 de la Ho a-Suplemento.
L
flexionar cuánto tenía de sospechosa esta conducta,
de soledad, pues Ramona le ~~andonaba á veces a,
'1
~
,
enteros, pensaba mucho, y á fuerza de pensar I la l~z. Pantalon para senoras.-Num.17,que formaba la resignada Javierín at lado de su padre, y obedeciendo órdenes
suyas, cubría up.a mesita que junto á la cama se hallaba
Ja verdad iluminab8; poco á poco su turbado e_sp1~1, explicación y patrones, véase el .se veía morir de día en día con un paño blanco, y colocaba sobre él una cruz de
1
., que permanecía en aquel
1Imposible que ~ niña fue_ra ~ulpable. ¿No la hab1a vi; 38 de la Hoja-Suplemento.
él medio muerta sólo áe ~1,,r que la acusa~an co~
,
,
,
J.e arrastra el forzado su madera: ¡ humildísimo altar para todo un Dios, pero el
cómplice en el rob~? Pero s1 éste se cometió, ¿qu;nagua de crespon de algodon.-Num_:.hJegre, y ésta era Javie- único que en su pobreza podían ofrecerle! Luego se
a~rodilló, y la ~moción que sentía llenó de lágrimas s111
era el autor del dehto?
la explicación en el reverso de la&gt; con , su madrastra como~ OJOS: ¡pobre criatura, no había vuelto á llorar desde que
¡Cuán horrible es el lento, pero seguro trabajo de '
)artaba ni un punto de.ella, se separó de Flor!

y abiertos sobre un peto atravesado de galones, el cual
va añadido sobre el forro de los delanteros. En el escote, gola de seda negra deshilachada. Un volante de la
misma seda deshilachada se pone j&gt;Ot el revés del borde
inferior de la falda. Manga cortada' al sesgo de la parte
tejida de galones.-Capelina formada de un volante de
crespón color de maíz, con fondo flexible de muselina
de seda color crema bordada de florecillas. Por delante,
ramo de violetas de terciopelo.
Tela necesaria: 5 metros de tafetán, y 7 metros de
crespón, de un metro 20 centímetros de ancho.

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El argentino sonido d~ la campanilla se aproximaba
cada vez más, .Y un suspiro de consuelo dilató los labios
del pobre moribundo. ¡ Aquella visita confirmaba el perdón, que tan lleno de arrepentimiento había solicitado!
A.1 llegar al umbral del molino, cesó de tocar Ja cam~
pamlla¡ los hombres entraron lentamente y se arrodillaron, n_uentras los que llevaban faroles, rodeando al padre Diego, penetrabar;i en el reducido aposento donde
oculta la cabeza entre las ropas de la cama s~llozab¡
Jayierín, l_leno de amarguísima pena; en cambio Pedro,
rejuvenecido y transfigurado por la fe y la alegría incorporado en el lecho y cruzadas las manos aguardaba
en un _éxtasis de reconocimiento profundo' y humilde
adoración.
La sagrada ceremonia, que llenaba de inefable consuelo el corazón del viejo Alt:,a, se verificó reposadamente, y durante ella el mohnero respondió con voz
entera á las preguntas del sacerdote, repitiendo á la
par .de é~te las frases de ritual: poco después, la campan~lla v1~raba de nuevo, y s_us ecos se debilitaban por
la d1stanc1a. El Padre Celestial volvía al santuario dejando fortalecido para la suprema batalla al hijo 'pródigo que le olvidó largo tiempo.
En.tre la nume7osa .comitiva que acompañaba al Rey
del cielo en el m1steno de su amor, hubo dos antiguos
amig~s de Pedro,. que lastim~dos. de la soledad en que
le vetan, y más aun, de la aplicación de Javierín, se instala7o_n á la cabecera del lecho, resueltos á acompañar
al viejo Alba hasta que exhalase el último suspiro· pero
Dios había dispuesto no someter á larga prueba su
b!-lena vol_u~tad; así, apenas hacía una hora que recibiera los ultimos sacramentos , el pobre molinero entró
en la agonía.
El padre Diego, que volvió apresuradamente, le halló
tan otro, que, á él mismo le parecía imposible fuese el
que, lleno de fervoroso amor, acababa de dejar; auxiliado por los buenos vecinos, veló y oró á sU cabecera 1
mientras Ramona, con el instintivo horror á. la muerte
que bullía en el fondo de su sangre egipcia, no se atrevía á pasar el umbral del aposento, y vagaba inquieta
por la cocina, hecha vigilante centinela del tesoro
robado .
ISABEL CHEIX.
(Continuará.)

DOS CORONAS.

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( ARTÍCULO PARA NIÑOS DESOBEDIENTRS. )

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uno de los pintorescos puertos del Can-

~ 1' ..h. • tábrico he conocido á la familia Basre-

ll.::a} ~ gui, que se componía del bravo pescador
f( Roque, su mujer Pascuala ! el hijo único
~
de ambos, Julio, muchacho de diez años,
"\ que prefería la libertad del campo y de la
~
playa á la quietud y grave compostura que se
debe observar en los bancos de la escuela.
Julio, mal escolar, salia de casa en las primes horas de la mañana, corría por el bosque
umbroso y las anchas praderas, ya buscando nidos de jilgueros y verderones, ya sorprendiendo alguna
liebre que huía velozmente cuando el muchacho creía
aprisionarla; gozaba en subirá la cumbre de las rocas
que se inclinan sobre el mar, y sentábase en el picacho
más saliente para aspirar con delicia durante largas
horas el perfume rudo de los campos, mezclado con
las emanaciones salinas del Océano, en aquella bravía
y sorprendente costa cantábrica que aparece siempre
ceñida por blanquísimo encaje de espuma.
Uno de los más grandes placeres de Julio era también
embarcarse, á hurtadillas de su padre, en las lanchas
de los pescadores del puerto, que ~maban con en~usiasmo al chicuelo por su rostro gentil, su encantadora
alegría y su valor y serenidad en los angustiosos momentos en que una racha del Norte ponía en peligro
la frágil embarcación de los pescadores.
,
Estas escapatorias de la escuela, que se repellan
con frecuencia hacíanle temer, y con razón, el mal recibimiento que le aguardaba en la.modesta vivienda·~e
sus padres: Julio, cuando no pod1a entrar en c~sa sm
que le vieran, presentábase con la cabeza baJa,_ las
manos en los ojos I y las piernas trémulas, y arrojado
del aposento por la mirada severa del buen Roque,
marchaba á refugiarse en la obscura alcoba donde tenía su lecho.
¡Ah! Julio, aunque su padre le impusie~a_el castigo
de no cenar contaba con el amor y la sol1c1tud de su
madre: su madre, sí, la piadosa Pascual a, iba á la obscura alcoba para llevarle el beso que perdona y un
plato de pescado con un pedazo de pan, que le servía
de sabrosa cena.
Y entonces, respondiendo á las súplicas de su mad!e,
que tenia el pecho oprimid~ por el d~lor y los OJOS
hinchados por el · llanto, Juho promet1a eni:n,endarse
desde el siguiente día, y asistir con puntuahdad á la
clase .....
Pero cuando el alba surgía de las tinieblas de la no•
che con un cielo azul y purísimo! sol esplendoroso,
auras perfumadas, avecillas que gor1ea~an en los árboles y blancas gaviotas que volaban en hbe_rtad so~re la
tersa y brillante superficie del Océano, Juho se olv1dab.a
de su promesa, y corría otra vez al bosque, á las cohnas, á la playa.

1~

1

1

•·*-

Una tarde de Julio, al regresar á casa después de
anochecido, esperábale s01"presa dolorosa: su p~dre
yacía postrado en el lecho, y su madre, de rodillas
á la cabecera lloraba con acerbo llanto.
'

.

Roqu_~ estab.a moribundo, y reconociendo los pasos
de s_u hiJo, abrió lentamente 'los ojos y llamóle con voz
exptrante:
"'
'
-¡.Julio, ven aqui!
Juh&lt;;&gt; se acercó al lecho con timidez, quizá más sorprendido que ap~nado, porque su imaginación infantil
Y volu~le º? se fiJa?.ª en la idea tremenda de la muerte.
-HtjO mio-le dtJO Roque, poniendo su callosa mano
sobre la cabeza dfl muchacho- hijo mío, Dios me
llama á su augusta presencia, y en estos momentos supremos no puedo regañarte por haber faltado también
hoy~ la escuela, á f&gt;esar de tus promesas de ayer .....
Juho lloraba á lá~ima viva, y el moribundo contemplábale con exprestOn de inmenso cariño y de consola•
dora esperanza.
/
-Vas á quedar solo con tu santa madre-continuó
Roque¡-)' aunque hemos vivido en la pobreza, desde
a.hora seréis r:nás. pobres todavía ..... Escúchame, Julio:
s1 me amas, st quieres que muera tranquilo en el seno
del Señor, prométeme que te enmendarás que no harás sufrir á tu madre.
'
. -¡Oh, padre i:n,ío!-contestó Julio, cayendo de rodlllas ante ~¡ monbun~o.-¡ Lo prometo! ¡ lo juro!
-Que Dios te bend1g~, si cumples tu promesa y juramento, como te bendice tu padre en el último instante de su vida.
Y murmurando el anciano la bendición sacramental
consuelo dulcísimo para las almas cristianas durmiós~
para siempre en el seno del Señor.
'
Pasaron algunos meses.
El viej? maestro ~el pueblo estaba agradablemente
sor~rend1do de la asiduidad y aplicación de Julio: desde
el d1a de la muerte de Roque, el pobre huérfano abandonó sus escapadas al bosque y á la playa, y fué el
alumno m~s constante y estudioso del colegio.
i_ Ah! Jubo, además de su firme propósito de cumplir
el Juramento que prestó en manos de su padre moribundo, se~tia en su cora_zón un ardiente deseo, un pode~oso estimulo que le impulsaba al estudio y al trabaJo: recordaba que, como eran tan pobres la cruz de
madera q.ue protegía al sepulcro de ROque ~o tenia en
los brazos ni siquiera una corona .....
E,1 experimentad_o maestro, sin embargo, apenas
cre1a en la conversión del más vagabundo de sus discípu~os, y se la explicó e~ los primeros días por la impresión dolorosa que habta hecho en el corazón de Julio
la muerte de su padre; más cuando volvió la primavera, y los campos se engalanaron con hermosas flores
y los árboles guardaron entre sus nudosas ramas los
nidos de)ilguero_s y verderones, Julio continuaba sien~º estud1ant_e as1~uo y aplicado, no sólo para ganar el
tiempo perdido, smo con el afán nobilísimo de conquistar el primer puesto en la clase.
Y el maestro, qu~ le quería de veras, sentíase orgu!loso. de_ la conversión del muchacho, y felicitaba á la
mfehz vrnda tanto como antes le había compadecido.
~recisamente en una mañana de Julio, primer aniversano de la muerte de Roque, se celebraron los exámenes en el colegio, y al día siguiente se verificaría la
distribució~ de ~re~ios, concurriendo al acto la Junta
de Instrucción publica de la provincia, presidida por el
Gobernador civil.
Julio rogó á su madre que le acompañase al solemne
acto, y Pascua la rehusaba acceder á su ruego, por no
presentarse en una fiesta pública con los lutos de la
viudez¡ mas insisti~n';lo aquél con doble empeño, la
amante madre consmttó en acompañarle.
-¿Por qué tendrá ese deseo-pensaba Pascuala-si
no ha de ganar ningún premio ?
Y llegando el día del solemne concurso, la madre de
Julio fué á ocultarse en el ángulo más obscuro del salón

~K-

De pronto se levantó el maestro, y exclamó&gt; con voz
grave y sonora:
-¡ Julio Basregui !
-¡ Qué escucho!- murmuró casi acongojada la pobre
viuda.-¡El nombre de mi hijo!
•
El nombre de su hijo, sí: Julio estaba allí, eh el estrado presidencial, humilde y sonriente, inclinalldo la cabeza ante el Gobernador civil, quien le ceñía Jas sienes
con verde corona de laurel y hermósas cint/is rojas y
amarillas, diciéndole:
-A Julio Basregui, premio de honor en Gramática
castellana.
,
Y cuando el muchacho se dirigía en busca de su madre, entre los aplausos de los concurrentes al a'.cto para
ofrecerla su conquistada corona, otra vez el an'ciano
maestro gritó con sonoro acento:
-¡Julio Basregui!
-¡Dios mío! ¿qué es esto?-murmuró más acongojada la viuda Pascuala.
-Esto es-18: dijo al oí~o una vecina-que tu hijo
ha ganado también el premio de honor en Aritmética.
¡Oh! ¡ cuánto lloró la pobre viuda! ¡ qué lágrimas tan
frescas y dulces regaron sus mejillas, lágrimas!de dicha
lágrimas consoladoras, lágrimas que borraban las deÍ
dolor y la amargura!
Y por vez primera después de un año de sufrimiento
y angustias, sintió vibrar alrededor de la frente una rá•
faga de vida, de alegría, de clarísima esperanza.

•••
Salieron de la escuela todos los concurrentes, entre
los acordes majestuosos de la Marcha Real y los aplausos que se tribut~ban á los alumnos premiados, y sirígularmente á Juho, que llevaba en su brazo las dos coronas de honor.
Mas ¿por qué el muchacho no se encaminaba hacia
la modesta vivienda de su madr~? ¿A dónde quería dirigir los p~sos de la entonces fehz Pascuala?

365

-Ven, madre, ven-decía Julio, empujando suavemente á la viuda hacia las afueras del pueblo.
Y'pocos minutos después, madreé hijo llegaron á la
puerta de hierro del camposanto, de aquel camposanto
que guardaba las cenizas de Roque.
Entraron allí, acercárom,e á la veneranda tumba, oraron por el descanso del que dormía el sueño eterno
bajo la égida salvadora de la cruz, y en seguida, Julio,
entregando á Pascuala sus dos coronas, la dijo cq,n firme
acento:
-Empiezo á cumplir mi juramento, madre mía: de•
posita estas coronas en los brazos de la cruz de madera
que profege la sepultura de mi honrado padre.

··············••,•··················
.......... ·······
Julio es hoy un escritor insigne, y su anciana madre,

que vive aún, llorará de alegría al leer estas líneas de
su afectuosa amiga
CONDESA DR CAMPOBLANCO.

HOJAS DE PENSAMIENTO.

t·~1

(NOVBLtTA:)

jardín estaba desierto, con su hermoso
verdor, sus árboles, sus flores I sus aveci~ Has dormidas en la enramada.
~'(
Era una hen;nosa noche de verano, y
paseaban por las angostas y enarenadas
sendas, entre alfombras de blando césped
y canastillos de laureles y mirto, Carmen y
Ramiro, los dos enamorados.
De pronto se inclinó el joven hacia una maceta,
ortó dos pensamientos: prendió uno en la rubia cabellera de su amada, y se puso el otro en el
ojal de la levita.
Y poco después, ~uando, vplví&lt;\1)~á la. cercana casa,
llamados con voz áspe·ra por la madre de Carmen el
joven halló_ modo de ocultarse .~etrás de un árbol, aPoyar sus labios en la _frente puris1ma de la gentil niña, y
murmurar con apasionado acento:
-¡Te amo! ¡Te amo!
Carmen sintió en seguida algo suave, fresco y perfumado que se ceñía á su garganta: la humilde flor el delicado pensamiento que se había desprendido d~ la levita de Ramiro; y éste, á su vez, recogió el pensamiento
de Carmen.
- Volvamos-dijo la niña-que madre me llama.
-¿~asta cuándo?-preguntó el joven con indefinible
angustia.
-¡Oh, no sé!-respondió la niña.-¡Adiós ..... hasta
que Dios quiera!
Carmen amaba á Ramiro, quien la adoraba y sus padres la habían prometido á otro hombre..... '
La niña entró en su gabinete, se arrodilló ante un
crucifijo, y aquel pensamiento, aquella Jínda flor de su
amado, que representaba esperanzas dulcísimas y también crueles angustias, la impedía orar· y entonces
a~riendo su libro de misa, depositó la flor' entre las pá~
g1~as y confió su amor á la custodia y protección de
Dios.
-

11
175

L

•••
En _la noche siguiente Ramiro se dirigió, como en la
anterior, á los alrededores de la viiia en que Carmen
habitaba: los árboles se estremecían bajo el soplo del
viento, y las ventanas de la casa aparecían envueltas en
obscuridad profunda. ¡ Carmen no estaba allí!
¿No le había dicho ¡Adiós! la contrariada niña?
Una lágrima brotó de los ojos de Ramiro, y el infeliz
amante, regresando á su morada, resignóse al sufrimiento de ver disipadas las más dulces ilusiones de su
vida, las más gratas esperanzas de su ventura.
Todavía en las tardes siguientes contempló de lejos
las torrecillas de la casa, los árboles del parque, las pa•
lomas que volaban por encima del tejado y se posaban
luego en las salientes cornisas y molduras de los balcones; y siempre regresaba á su casa lleno de mortal desaliento.
Un día, desapareció del país.

•••

Carmen, casada con otro hombre, era virtuosa honradísima; pero no olvidaba, no podía olvidar.
'
¡ Olvidar! Toda la vida estamos ocupados en eso mismo, en olvidar; y también toda la vida se nos aparecen
de pronto, como relámpagos de luz brillantísima las
memorias de lo pasado, aquel pasado que anheláb~mos
olvid{lr para siempre, borrar de nuestra mente y de
nuestro corazón.
Carmen no olvidaba, no podía olvidar· pero guardaba
sus penas bajo una f~ente siempre ters~, como un lago
que aparece tranqmlo en la superficie y esconde la
muerte en su seno.
Y todas las noches, al recogerse, abría su libro de
misa, contemplaba el seco pensamiento, y pedía á Dios
que la protegiera en su amor,
Una noche, cuando sañuda tempestad estallaba en el
espacio, anunciáronla que estaba sola en el mundo: su
marido había muerto en un desafío .....
¡ Cuán .largas horas pasó Carmen, vestida de negro,
en las angostas y enarenadas sendas de su jardín en
aquellas sendas que había recorrido tantas veces ~on
su amado Ramiro! Y al retirarse á su villa, cuando las
s?mbras de .la noche l~enaban el frondoso parque, diri•
g1e~do al cielo una triste mirada, formulaba esta plegaria:
-¡Dios mío! ¡Decidme dónde está Ramiro!
Luego, la obstinación de su pensamiento en aquel
hombre la llenaba de siniestras ideas la mente y de lúgubres presagios el-apenadó corazón.
'

�366

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LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

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LA MODA ·ELEGANTE, -PERIÓDI,CO DE LAS -FAMILtAS.

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21.- Capota de tul negro.
24 y 25.- VeaUdo para Jovencitu de 14 añot.
22 y 23.-Veatido para ni ñaa de 12 años. De lantero y espalda.

Delantero y espalda.

27.- Veatido para niñat de 12 A 14 años.
Exp/lc. /1 pat., n11m. I V, jiga, 13 á 19 de la Ho;a..Supl emento.

26. - Sombrero de paja.

28.-Vestldo para Jóvenes de 15 á 17 años.
E.,kc. y pat., nUm, IX, jig11, 40 á 49 de fa Hoja-Sup lemento.

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29.-TraJe de campo.

30.-":'raje de caaino.

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31.- Allrlgo dt vlaJI ~•Jovenc itas de 13, 14 años.

32.-TraJe de playa.

33 y 34.- ■ Hteleta de verano. hf&amp;lda y delantero.

�368

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

..

LA MODA ELEGANTE,
PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.
,
-¡ Dios mío !-murmuraba entonces, con fe ingenua
y sencilla palabra.-¡Dios mío! ¿No he puesto mi amor
bajo tu protección y salvaguardia?
¿Pero había muerto el amor c¡n el corazón de Ramiro?
¡Ah! Pues ella también moriría; moriría, sí, estrechando en sus manos el libro de misa y la hoja de pensamiento.

•••

Llegó el otoño, la estación melancólica que da color
sombrío á las esperanzas más dulces y nieblas de tristeza infinita ~ las ilusiones más halagüeñas.
Ramiro estaba en su cuarto, solo y pensativo, y tenía
delante de su vaga mirada un recuerdo del día anterior;
la imagen de Lázaro resucitado por Jesucristo: aquel
muerto qlle se levantaba del sepulcro á la voz del amor,
había impresionado hondamente al joven, que perma•
neció largo tiempo en muda contemplación ante la ya•
cente fi11ura esculpida en un bajo relieve de antigua
iglesia {'donde la casualidad, más que la devoción, le
hubo conducido.
El sol penetraba por rasgadas ventanas ojivales, inun•
dando de brillantes colores el sagrado recinto, y que•
brando sus rayos en el cadáver de piedra, que parecía
animarse y acudir al llamamiento del Maestro .....
Este recuerdo le perseguía, le atormentaba sin cesar;
y ; qué sionificaba aquel recuerdo?
A los Pensamientos de muerte sucedieron los del
amor y ambos se unían y encadenaban: Ramiro sacó
de su' mesa de despacho una cajita blanca, y de ella
tomó cartas perfumadas, retratos de mujeres, rizos ne•
gros y rubios ..... ¡memorias de amores tan efimeros
como engañosos!
Todo su pasado era mentira, todo estaba envuelto en
inmensa amargura como en tupido velo fúnebre, y el
joven, ahogaTid? impreca~iones de ira, lanzó al fuego
aquellas memonas de su vida.
Mas un sobre diminuto y amarillento cayó fuera de la
chimenea: Ramiro le cogió, le abrió, y sacó un pensa•
:niento seco y descolorido .....
-¡Carmen!-exclamó.-¡Carmen! ¡He aquí la ima•
gen de Lázaro resucitado, que vuelve á presentarse
:i.nte mis ojos!
·
:
¿ Cómo no había pensado en ella, en la niña púdica,
en la esposa honrada I en la Carmen que tanto amó y
qu~ tanto le amaba?
¡No sabía que Carmen era libre! Y sin embargo, pa·
recióle desde aquel momento que le llamaba, que el
pensamiento de la joven llegaba, por misterioso modo,
á. acariciar sus propios pensamientos.
-¡Oh! ¡Bendita seas!-exclamó Ramiro.
Y partió en la. noche del mismo día para el pueblo
,donde Carmen habitaba. ·

•••

Las hojas amarillentas caían de los árboles, las mon•
tañas tenían sus cumbres ce1\idas de corona de nieves,
las densas nieblas.,..precursoras del invierno inundaban
tos valles y las colinas.
Y Raniiro, ·cuandd llegó al jardín de la villa de Car•
men, vió á su amada de rodillas al pie del mismo árbol
que había sido te~tigo d,e sµ despedida, de su primero
y último bes?· ~e amor.
.
Y corrió hacia ella con el corazón palpitante de ale•
crría y los ojos arrasados en dulces lágrimas, y arrodi·
Üándose i su lado, presentóla el pensamiento que en
aquel inolvidable instante de la despedida se despren•
dió de Im/ cabellos de la niña.
Y Carmen 1 temblorosa de emoción, abrió su libro de
misa, toltló el pensamiento qu~ su amado le ofrecía,
depositólo sobre el otro pensamiento que ella guardaba
entre las hojas del libro, y dejó caer su mano en las ma•
nos trémulas de Ramiro, exclamando:
- ¡ Gí-acias, Dios mío, porque habéis guardado y pro•
tegido mi amor!
E. FLORES.

UN RETRATO AL CARBÓN.

il¡~,

(HIRTORIETA.)

J•••• """' ~•

,O.

.. , ""'dea,Agosto,
•
~~· ~ · • sada en una hermosaxmañana
C?ff el álbum bajo el brazo y la caja de lá·
~
ptces y carbones en la mano.
Era en Oviedo, la histórica ciudad de
Fruela y Alfonso II el Casto, y vagaba al
,~~~ acaso por el camino de Mieres, sabiendo que
'&lt; {
pronto encontraría en la comarca ~lgún lindo
"l)
paisaje ó ruinas célebres, puntos de vista encan•
t. tadores para estudiarlos y copiarlos en su álbum.
T
Al cabo de una hora de camino, á través de un
bosque de encinas y castaños, llegó á la orilla de un río
que descendía rumoroso por estrecho valle, descri•
biendo en aquel sitio una curva er-tre arbustos y espa•
dañas, una de esas graciosas curvas que tanto regoci•
jan á los paisajistas.
,
..
.
_. Delicioso!- exclamo Em1ho, contemplando el pai•
saje.~¡Delicioso! ·Aqui tengo soberbio estudio, mullida
alfombra de césped si quiero descansar, y agua crista•
tina que convida á beberla ..... á f~lta de un vaso de sidra ..... ¡ Lástima que no haya podido encontrar el hote•
lito donde habita mi maestro!
Sentóse el joven en la fresca hierba, frente al río, y
los rayos del sol, escudriñando el espeso follaje de en•
cinas y castaños, y pas_ando por los ~u ecos q_ue trazaba
en las copas el vientecillo de la manana1 ca1an de sos•
layo sobre la corriente límpida de las aguas, que res•
plandecían y centell~aban. .
Emilio abrió su ca1a y su al bum, tomó un carbón y
empezó á dibujar, cuando vió á una aldeana que llevaba

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un lío de ropa, y la cual I sin preocuparse del artista,
arrodillóse en la misma ribera del ,riachue)o, dejó la
carga en el césped, levantóse las ,mangas del vestido
hasta el codo, sacó un pedazo de jabón moreno y co•
menzó á lavar una camisa.
,
Aquella muchacha I vista de perfil, co\Tlo entonces
podía verla Emilio, ostentaba facciones niuy regulares,
y además tenía blancos y redondos brazos I bien tor·
neada garganta y talle esbelto y fle~ible, á juígar por
sus movimientos: era, en suma, una' figura excel_ente
para el cuadrito que el pintor empezaba á bosquejar en
una hoja de su álbum.
-¡Hola, niña!-se atrevió á decir Emilio, sin mo•
verse de su asiento. - ¿ Quiere usted volver la cabeza
para mirarme? .....
-¿Para mirarle, caballero? ..... ¿Por qué?
-Porque voy á hacer su retrato.
-Pues no, señor, no quiero-respondió sonriendo la
aldeana.-¿ Pues no ve usted que tengo mucha ropa que
lavar, y es imposible perder un minuto? ¡ Me reñirían
en casa si tardase en volver!
-¡Yo se lo ruego por favor, hermosa niña! ¡No re•
huse usted esa gracia á un paisano!.. ... Porque supongo
que usted será de Asturias, á juzgar por su gracioso
dengue y sus frescas mejillas, ¿eh ?
-Sí, señor: soy de Oviedo.
-¡ Ah! Pues justo, paisana mía; porque también yo
soy de Oviedo ..... Vamos, ¿consiente usted?
-¿Y me dará el retrato?
-¡Prometido!
-Bueno, consiento-respondió la muchacha.
Y Emilio se mordió los labios, porque aquella pro•
mesa se le había escapado demasiado pronto ..... Mas
como poseía en alto grado el arte especial y envidiable
del retratista, con pocos rasgos de lápiz trazó en el pa•
pel, con habilidad y exactitud prodigiosas, las lindas
facciones de la muchacha.
Y en seguida, sin que ésta lo observase, copió el re·
trato en otra hoja, le arrancó del álbum, y se le pre•
sentó á la aldeana, diciéndola:
-Se acabó, niña ..... Ahí está lo prometido.
-¿Ya?-dijo la muchacha. con algún pesar, levantán·
&lt;lose y corriendo hacia Emilio.-¡PUes si "apenas ha tar•
dado usted media hora! ¡ A ver, á ver! ¡Oh, Dios mío!
¡ Qué bien está! ¡ Si soy yo misma! ¡Gracias, caballero,
gracias! .
Y volviendo al punto á la orilla del río, con el retrato
en la mano, contemplándole satisfecha, la aldeana con•
tinuó lavando la ropa, y se retiró con el lío después de
concluida su faena.
-Adiós, caballero, y otra vez gracias-dijo al mar~
charse,
-Adiós, mi lindo modelo-contestóla el pintor.

•••

Era mediodía cuando Emilio pensó en que, si podía
beber agua fresca y cristalina del ria, no contaba con
un pedazo de pan que llevarse á la boca.
-¡ Diantre !-murmuraba.-Si pudiese encontrar por
estos alrededores un mal almuerzo, para no volver á
Oviedo hasta la noche ..... Porque esta viSta es deliciosa,
y no quisiera dejarla sin terminar mi estudio .....
Y al llegar á este punto de su monólogo 1 sintió detrás
de él una voz que decía:
-Que sea en hora buen\ , joven¡ le felicito muy de
veras, porque está muy.bien hecho ese bosquejo.
-¿Le parece bien?-contestó el artista sin dejar el
trabajo, suponiendo que le hablaba algún transeunte
inoportuno.
-No sólo me parece bien, sino que le admiro.
-¿ Es usted aficionado á la pintura?-preguntó Emilio
sin volver la cabeza.
-Un poco-le respondió su interlocutor-un poco .....
Y soltó una sonora carcajada.
Einilio se volvió airado para contestar severamente
á aquel atrevido, y dejó caer el lápiz y el álbum al reco•
nocerle.
-¡Mi maestro!-exclamó.-¡Mi querido maestro
-Abrázame I hombre, abrázame.
Y maestro y discípulo se abrazaron cariñosamente.
-¡Oh 1 querido profesor! ¿Y usted me dirige esos
elogios ? ¿A quién debo sino á usted mismo, sólo á us~
ted 1 mis progresos en el arte ?
-No es eso, Emilio: si debes algo á mis lecciones,
debes más á tu aplicación. ¡ No he tenido, no, muchos
discípulos como tú!
-¡Maestro, por Dios!-interrumpió Emilio I más ru•
borizado que una doncella al oir la primera declaración
de amor.-Pero ¿ cómo le encuentro aquí, habiéndole
buscado varias veces, y siempre en vano, en la capital?
-Porque habito cerca de aquí, en mi casita de cam•
po ..... La crtsualidad, amigo mío I la casualidad, que
sabe hacer bien las cosas ..... Vamos, sigue tu estudio .....
-No, maestro: le seguiré otro día, pues ahora tengo
la dicha de estar hablando con usted .....
· Y mientras Emilio sacaba la petaca y ofrecía un ex•
celente habano á su antiguo profesor, éste hojeaba pausadamente el álbum artístico de su discípulo.
-¡Qué veo!-exclamó de repente el maestro.-¿Quién
te ha permitido hacer este retrato?
El retrato que entonces contemplaba el maestro era
el de la gentil lavandera.
-Pues el mismo original.
-¿Te burlas, Emilio?
-¡Nunca, maestro! ¿La conoce usted? Es una mu•
chacha lindísima, ¿verdad?
-¿Te parece asi?-preguntó el maestro con extraño
acento.
-¡Ya lo creo! ¡Encantadora! Apenas hace veinte
minutos estaba ahí, en la orilla del río, lavando ropa.
¡ Me lo pregunta usted de un modo tan extraño! .... .
-¡ Cuando pienso en ello, mi querido Emilio!. .... En
fin, ¿ has almorzado?

-¡Ah, querido maestro !-exclamó el joven con regocijo.-Precisamente cuando usted ha llegado aquí esta•
ba"'"yo pensando en que el cielo me enviase un par de
perdices estofadas.... .
-Pues te ha enviado á mí-contestó sonriendo e,
m&lt;lestro.-¿ Quieres acompañarme? No te daré perdicés.
estofadas ..... pero no te quejarás. ¿Vamos?
...;_Vamos, maestro, vamos.
Y el profesor y su discípulo, cogidos del brazo, se di·
rigieron con paso rápido á una casita cercana, oculta
entre los árboles del bosque.

ciano, al ofrecérsela al doctor Deck, le dijo que aquella
tlor mist1rfiosa era más qella y'olorosa que todas las flo'l'es de los oasis del desiertó. ,
Mas el doctor, escuchando el pomposo elogio de' la
planta, que por único adOfo....ó tenía dos botones abrása•
dos por \el_sol y amari~lesn~os ~or 1a· atció~,del tiem'Po,
sonnóse con gesto de msreduhdad complaciente. •~·•
¡Oh prodigio! El anciano .cogió unas gotas de agua
-en ~u escudilla de madera, r~g.ó la marchita plant~, y
ver1ficóse, como por arte mag1co, una transformación
maravillosa: la flor, al contacto de aquellas gotas se
estremecía y se agitaba; su tallo, antes , doblado,' se
tornó rígido y fuerte¡ sus botones se irifla'i-on I se entre.abrieron ; se ensancharon, Ysus pétalos aterciopela1dos
y diáfanos,. . se desenvolvían magníficos,· formando Una
&lt;lo ble corolá'. llena de frescura y elegancia. ¡Diríase Que
-era una flor fantástica recogida ,en un verjel encantado!
Y poco á poco, en el cáliz de aquella espléndida corola, como en un seno rejuvenecido, apareció la Pre•
ciosa semilla de la flor resucitada, semílla que' guardaba
con celoso cuidado por espacio de cincuenta siglo$, y
quizás ¡ay! para siempre estéril.
:
¿En qué tierra depositarla para su cultivo?¿ qué rayos
de sol la fecundarían? ¿qué auras benéficas ,fara tibias
cómo el ambiente de un oasis, ora frescas tomo el 'soplo de los céfiros matinalés,')podí:ian desarrollarla y Per•
fumarla con su fragancia exquisita?
{ '
Y luego, después de efímera vida, la flor resucitada
empezó á marchitarse; el talló se doblaba 1 y su corteza
-se ponía amarillenta¡ los pélalos se obscurecían y se
replegaban; la corola se reducía lentamente, volviendo
á sumergirse en su misterioso letargo, en su apariencia
r:e muerte.
.
~
r
¡Qué cuadro! ¡qué transformación! ~gué imagen tan
exacta de la hermosura riente de la vida y de la té·
trie.! soledad del sepulcro! A los pocoS~ITlinutos sólo
quedúon"' los dos botones de la Jilor de resurrección, aos
botó¡:íés amarillentos, secos I abrasados por el sol afri•
cano desde hace tal vez cinco mil años.

•••
-¡ Catalina !-gritó el maestro, cuando hubieron lle•

gado á una plazoleta de rosales que servía de atrio y
vestíbulo á la casita.
-Voy, papá-contestó en el interior de la casa una
voz ;irgentina.
Y á poco apareció en el umbral la gentil figura de
Catalina. ¡ Era la hermosa lavandera retratada por
Emilio!
j
¡ Qué encarnado ~e puso su lindo rostro cuando la.
jovell reconoció al pintor!
-Pon un cubierto más ..... para este convidado .....
- ¿Sabes, papá? ..... -murmuró la niña.
-Sí, ya sé; ¿pues no he de saber que es inútil presentártele? Pero en ¡cambio ignoras que tu retrato es
obra de mi predile~to discípulo Emilio X***, uno de
nuestros pintores más distinguidos.
-Pero, querido maestro, no exagere usted, por fa.
vor ..... - interrumpió Emilio.-:-El retrato de esta seña•
rita es un bosquejo, un croquis, un sencillo croquis sin
importancia de ninguna clase ..... Pero si usted lo per•
mite, volveré un día próximo ..... y entonces empezaré
un retrato de verdad. :...
-¡Sí, papá, sí!-gritó Catalina.
-¿ Necesitas acaso mi permiso, Emilio ?-respondió
el maestro.-Aquí sl!rás bien recibido todos los días.
Y Emilio, en la éppca que fijaron los tres de común
acuerdo, empezó el retrato de Catalina.
¡ Qué feliz era el joven artista contemplando á su
g·usto á la hermosa aldeanita ! Y no se apresuraba, en
verdad, para concluir su obra: habitualmente empleaba
diez sesiones en hacer un buen retrato al óleo¡ pero
en aquella ocasión pasaron doce, quince, veinte sesio•
nes, y el pintor no c,o ncluía el retrato de Catalina.
Siempre tenía qu~ hacer algún retoque, dar nuevas
pinceladas, iluminar un poco más la mirada, dulcificar
más todavía la sonrisa ..... buscar pretextos, en fin 1 para.
permanecer días y días en aquella casa, donde su maes•
trole trataba como á hijo querido y la hija de su maes•
tro le inspiraba una pasión avasalladora.
Y sucedió lo que debía suceder: de sesión en sesión
y de retoque en retdque, el joven artista empezó á ha•
cer el retrato de la señorita Catalina, y terminó el de
la Sra. D.a Catalina de X•**, esposa del pintor Emilio
de X***.
juLIÁN G. DE 0MAÑA.

-1·
i

(MEMORIAS

DE

UNA

FLOR.)

ONOCÉ1s la flor resucitada, la Jilor de resu•
rrección? Sin duda la habéis visto retratada
en algún lindo paravenf, ó en lujosa pantalla de chimenea, ó quizá en el centro
~~ de fino transparente ó de pamuau decora•
tivo; y digo que solamente la habéis visto
retratada, porque no existe sino un ejemplar
de flor tan maravillosa, y ese está en poder
un sabio naturalista que se ha impuesto la difí•
j cil empresa de cultivarla y reproducirla.
Es una flor bellísima, sorprendente, in compara•
ble: tiene el tamaño de la peonía, los pétalos aterciopelados y brillantes del tulipán, los colores de la rosa
de Alejandría y del jacinto amarillo en caprichosa com•
binación, el aroma penetrante y embriagador del nardo
y de los claveles murcianos¡ flor extraña, á la vez prodigio y misterio, y cuya imagen se encuentra esculpida
en las piedras tumulares de las sacerdotisas de !sis y
Osiris, en las necrópolis de Egipto.
¿Qué es la Resucitada? ¿ De dónde viene? No se pa•
rece á ninguna planta, ni se la conoce género, ni tiene
descendencia; tipo único en el mundo, es un ejemplar
aislado, un individuo absolutamente único en la cienci~¡
carece de antepasados, y á pesar de los prodigios de
investigación que está realizando su docto poseedor
para averiguar la manera de reproducirla y popularizarla, es casi seguro que carecerá de hijos .....
r&gt;

•••
La historia de la Jilor de rtsurrecclón se parece á una
leyenda de hadas, un ensueño oriental, un cuento de
las .Afil y una nocltes.
El doctor Deck, ilustre sabio y viajero intrépido, visitaba hace algunos años el .Alto Egipto, explorando el
desierto, para encontrar las opulentas minas de esme·
raldas que explotaron los Faraones y Ptolomeos, fama•
sas minas que produjeron la brillante pedrería de Cleopatra.
Durante su viaje, el doctor Deck curó de grave en•
fermedad á un anciano egipcio, y éste, no teniendo di·
nero para pagarle, y deseando ofrecerle una muestra
de su agradecimiento 1 le dió un tesoro que no habrían
podido presentarle todos los reyes del universo: este
tesoro era una planta.
·
Una planta que parecía una cebolla, fea, seca, em•
polvada, cogida en un viejo sepulcro, en el seno momificado de una sacerdotisa C:gipda; y el agradecido al}-

•••

...

"

Eri el templo del amor
He de alzar un mausoleo
Para ·enterrar el querer
Que, ~in yo querer, te tengo.

.

•'

, Esta vida está compuesta
D~,_.ddlores-y placeres: ·~ .~
Placeres; para los hciinbres ·
Dó1or, par{las mujeres. '
~-;,

~

.

Las lágrimas de sus ojos
Marchitaron su belleza
Y ahora q\le vuelve a ~irarla
Dice ..... que la encuentra fea .....
La vida le pesa

A quien no es~dichoso;
Para seres felices que se aman
¡ La vida es un soplo!
MILAGRO

F.

LECHUGA y

MoÑTALBO.

DICHAS PERDIDAS.
~~;

~-.r~

h

(La esperan:m es un sueno de felici •
dad, ~u realización un despertar dichoso,
su pérdida es la muerte.}

.

'

~,1-1~1::,
ARIETA era una bella joven, hija de unos
1

"!/¡ "' ,11
man·neros de Valencia 1 que habitaban
",1 ~ ", ~ 1' 1 ·'Lf en ' e IG rao,' muy cerca del pmtores~o
·
•
~
·
Cabañil, donde la conocimos un verano
""
(;: ~ qÚe'.pasalTlos en aquella hermosa playa.
Todas las tardes se veta á la pobre rriu•
chacha sentada en Jas rocas más altas del
.
cabo de Francia 1 con los ojos fijos en el hol'i•
zonte, agitándose convulsivamente cuando algU.n
buque se distinguía en lontanapza. Según se iba
.
a~ercando al put:rto ; bajab:a la&lt;infeliz muy desP;i.·
c10 hacia la playa sin perderle de vista ni un minuto.
•
El doctor Deck, que recibió con \legría la extraña Allí, al pie de las olas se arrOdillaba, sin.cuidarse de que
'ofrencli· del _anciano egipcio, llevó consigo la flor ex• las ~guas la. az?taban, el rostro y mojaban sus pobr~s
traordiñaria á ·AJemania:1/y repitió cien veces, ante las vestidos de mdiana.: ... Con las manos elevadas al cielo
Academias y en la corte, el experimento de aquel an• y el cabello ~n désorden ca),'endo l)Or la espalda, excla•
maba en actitud de súplica y con un acento tiernísimO:
ciano, y en todas ellas,.Ja planta misteriosa, la flor afri•
-¡Pedro! ..... ¡Pedro!..... ¿Eres tú? ¡Dios mio!.. ... ¡De•
·cana, el símbolo de la e!etnidad encontrado en el seno
virginal de la sacerdotisa de Isis, resucitó espléndidi y volvédmele con bien!. .... ¡San Vicente Ferrer, intercede
por mí... .. que ya no puedo .más!
bellísima. al contacto de algunas gotas de agua.
Después de estas palabras caía en abstracción pro•
Deck, cuando murió en r$73, legó la Flor de resu•
funda, hasta que desaparecía por distinto derrotero ó
rrección á su discípulo y amigo L~mes, quien renovó,
siempre con éxito feliz, el maravilloso exp"erimento; y llegaba al puerto el buque que había llamado sú. aten•
á pesar de toda Su ciencia, de sus concienzudas inves- ción, llevando á su ánimo un desengaño más ,Jmes no
,,;
tigaciones, de su estudio incesante de los órganos deli• era el que esperaba.
' Concluía muchas veces por quedarse dormida sobre
ca'átsinÍos é invisibles de la flor, Deck y Lames no lo•
graron penetrar el profundo misterio qt.le la envuelve la arena, li:más bien aletargada, sin sentir que las olas
la salpicaban Con su bkmca espuma.
como un velo, ímpenetr.a.ble: ,en sus manos, lo mismo
Los marineros la cogían en brazos, y con el mayor
que en las del anciano egipcio, la Flor de resUrrección
respeto la llevaban á una pobre cabaña que la servía
renacía y moría.
Y uno y otro sabio, en cada experimento, desalenta• de asilo.
T~dos en el Grao la prodigaban las mayores atenciodos y tristes, con el desaliento y la tristeza del hombre
nes, partían con ella su pobre alimento, y la querían
docto que se reconoce illrpotente ante los profundos
como á una hermana.
arcanos de la Naturaléza ~ rep·etían amargamente:
Me impresionó tanto aquella desventurada, que pro•
-¡No adelantamos un paso! ¡No descifraremos nunca
este enigma incomprensiple, pOrque nada hay en el in· curé indagar los detalles de su histor}a, y he ªQJJÍ el
origen de su pacífica y singular locura, .O más bien· su
mensa campo de la botánica que se parezca á flor tan
monomanía reducida á uperar siempre la vuelta "'del
maravillosa!
amado de su alma.
.
Era una débil existencia sostenida por la esperanza. -,
Mari eta amaba á Pedro casi desde la infancia; eran ·
Poco tiempo ha, el doctísimo autor del libro El Alma
vecinos, y se habían criado juntos, siendo novios desde
de las Plantas, Arholdo Boscowitz, ha escrito una bella
niños, alentado y aprobado su cariño por los padres de
página sobre la Re.fucilada.
r -.
o:Es indudable (áiOe) que los antiguos tebanos y car• ambos, que miraban aquel inocente y puro amor como
una felicidad.
~ t,
tagineses conocieron la Jilor de r'esurrección, porque
El era un apuesto y gentil manCebo, inteligente y
ésta aparece esculpida con perfecta semejanza en los
templos y en las necrópolis egipcias; y lo extraño es hbnrado¡ _ella una joven muy bella,·morena, con cabello
que el recuerdo de esa flor maravillosa se conservaba y ojos negros fOmO el azabache, con .~lma ardiente y
· todavía en lo'"s países de Oriente., en los primeros siglos apasio~ada, como lo son en general todas las valencianas.
Su boda estába decretada por laS ,dos familias para el
.de la Edad Media: testigos sean, en nu,estra época, los
mausoleos de los cruzados que pelearon en Jafa y en día en ' que Maíieta cumpliera los veinte años y P~dro :
Ptolemaida, y las tumbas de los caballeros del Santo volviese de un viaje al-Brasil · que había emprendido el
Sepulcro, que fueron trasladadas desde Jerusalén á buque mercante en que servía cóino contiamaestre.
Mateo no tenía más hija que'Mariet~¡ 'e n ella había ·
Malta;ty que aun existen. En varios monumentos de esa
puesto todas sus espÚanzas de felicid:i.d, mucho más
clase está gr~bada una flor mística, la Jilor de resurrec·
cuando murió su mujer, cifrandor en su amada hija to•
clón, como emblema de eterno amor y de consoladora
dos los afectos tiernos de su alma.
esperanza en la divina misericordia.&gt;
Lo propio les sucedía ·á los ancianos padres de Pe·¿Quién podrá señalar con líneas precisas el misterio
dro¡ era su'único hijo 1 amaba á Maí-1éta, y·esto bastaba
de esa planta, única en el mundo?
,
para: que la consider~sen ya,.comci de la familia.
/Hoy' sale de su hondo sepulcro, después de ~illares
'• Por su parte, la joven, que era un ángel de dulzura y
de añ~s, para resucitar bajo unas gotas, de ag4a, _en•
treabnr su espléndida corola, y ostentar algunos ms• de~bondad ,! distribúía su tiémpo ·y .sus a:.t~nciones entre
tan tes sus pétalos rojos y amarillos, como si quisiera una y Otra familia,' la suya y la de su adorado, asistie'ndo
decir al mundo actual I á los hombres de cier1;cia del r- con, el rriaybr eSinC!ro y con igúal cariño á su padre que
á loS de su novio.
_·
cercano siglo xx:
,
, Durante el largo invierno se reunían alrededor d,el
-¡Aquí me · tenéis, tal como yo era: en tiempo de
hogar: los v'iejós se ocupaban en tejer las redes que.les
Sesostris y de los Faraones! ¡Estudiadme, sabios!
servían para la pesca, y Marieta recosía la ropa de sus
EMILIA DE s.•0
futu.rós suegros, y preparaba la qul!' debía llenar su ca•
nastilla de boda.
Sü's conVersaciones se reducían siempre á un mismo
tema, á la _á&gt;reparación de su boda, y á que todo estu•
CANTARES.
viera• diSpuest:o·~·para cuando llegase Pedro del Brasil,
,.,,._
I' ,,.
. qlle e('pobÍe estaría luchando constantemente con las
. Con lágrima~ helformado,
~ • alás én medio de los rigores de un mar embravecido,
Madr·e ; un befmoSo collar,
· ,··sOñandÓ tamb?én con aquel dichÓso himeneo, .en el que
Y Lo "epgarzo ·co·n mis beso~·····
cifraba todas ·sus espe_ranzas de dichas futuras.
·
-(Qué bien ~n, tu c~ello está!
Mari eta, ~aniniá.da poé _li esper~nza _de su próxima fe.
,,
-• - - ,·
licida"d no toro.iba part~ en las d1vers1ones de sus com•
pañ&lt;:,t a~ y Jm}g'a.r~¡ jarhás)ba .i l~s bailes que se or~an!·
Quise tanta' en .P oco tiempo,
ziiban los Qomfogos en ef Ca banal I y los Jóveqes man•
Que mi corazón ·gaSté, t
nirós.y'peicadoi;es del Grao, que· sabían sus :amores; la
Y ahora porque nÓ quiero
sall!,9-~l?a~.J=ºmo á. Ja pr;J;~t~,9.a de su COf!l-Pa.ñ.~fO Pedrq";
Dicen que no sé querer.
el contramaestre·d~í-~Ql---~'f.~':"~: .. .. \ _·- ·• , . . -· .. ,

••

RESUCITADA.

1

369

El buque debía Jlegar á Valencia en el mes de Mayo.
y Marieta tenía ya todo dispuesto en su modesto hogar:
la primorosa canastilla de la ropa blanca, atada con
cintas de colores, los vestidos de novia, y 1as aves y
embuchados que debían servir para la comida de boda.
Las flores de su jardín estaban en todo su e~lendor:
Mari eta las cuidaba con afán; era un jardinillo pequeño
que rodeaba su alquería del Cabañal, había sido plantado por su amante antes de marcharse, y ya estaba en
flor, sin que Pedro hubiera vuelto. ~
,
Fresca como las azucenas que cultivaba con tanto es•
mero la gentil Marieta, y modesta como las fragantes y
humildes violetas que la rodeaban, parecía una flbr tan
bella como sus hermanas, y adornada con el !roma
bendito de la virtud y la purísima esencia del Primer
amor.
¡
La primavera pasó, llegó el otoño, secando con sus
ardientes rayos las preciosas flores del jardinillo de los
dos amantes;"las hojas cayeron marchitas 'dé los árbo•
les, arrastráp.dolas el vendaval; pasó el otoño y él in•
vierno, sin que la desolada familia recibiera noticias de
Pedro.
t
Los colores sonrosados de la salud y de la felicidad
desaparecieron de las mejillas de Marieta: sus ne~ros
ojo~ vagaban errantes con melancólica tristeza, y ~ada
tarB.e, cuando al volver de la playa, su paseo cotidif!.nO,
enlontraba á los ancianos acurrucados junto al hogar,
exclamaba llorando amargamente:
t
-¡Nadie! ¡Pedro no viene! ¡El San Vicente Jierrer se
ha pel°dido! ..... ¿Y habrá pereCido en el mar? ¡PObre
Pedro de mi alma!
1
V presa de convulsivos sollozos, sin poder conteller
la Pena que la embargaba, iba á encerrarse en su cJar•
to1 ocultando sus lágrimas y su dolor á los ancianos, que
no sufrjan menos que ella.
Mateo subía diatiamente á Valencia, á pedir noticias
en la caSa Consignataria, volviendo siempre cabizbajo
y triste. Nadi~ le _daba razón; se ignoraba el paradero
del San Vicente Perrer, buque mercante que pertenecía
á una Compañía particular, que había salido para el Bra•
sil hacía dos ajío&amp;_; ,y _se le esperaba inútilmente.
Varias Repúblicas.iil,meric~nas estaban en guerra con
el Brasil, y muchos buques piratas recorrían las aguas
de Río de Janeiro, no siendo extraño que hubiera sido
apresado por unos ó por otros.
Pasaron aún otros dos años, y los pobres viejos fue•
ron muriendo de pesar uno tras otro. Sólo Marieta,
animada por la esperanza, preciosa flor del alma que no
se marchita nunca, que está siempre verde como el !au•
re!, ostentando sus lozanas hojas, conservó su vida. Dió
piadosa sepultura á sus padres, colocó flores en su tum•
ba: todas las de su jardinillo las dedicaba á este piadoso
deber, distribuyéndolas entre el altar de San Vicente
Ferrer, que tenía en su cuarto, y las tumbas de los po·
bres viejos.
Las tardes, ya lo hemos dicho, las pasaba en su roca
predilecta, con los ojos fijos en el horizonte, contero•
piando el mar y esperando el buque, que no llegaba
nunca.
Han pasado diez años. Pedro no ha vuelto, ni volverá, y, sin embargo, aun la esperanza sostiene aquella:
frágil existencia. Su cuerpo lánguido y marchito ha perdido toda su lozanía, la belleza física ha desaparecido: y
parece, más pien que una forma humana, un estjueleto
animado por un espíritu vigoroso que lucha con la ma·
teria. El amor y la esperanza, esos dos septimientos
tan bellos, son el eje sobre que gira su miserable má·
quina de huesos, porque la carne ha desaparecido¡ la
piel, tostada por el sol y el aire del mar, y los cabellos
flotando'por la espalda, son los únicos signos que pre•
señta' la forma humana.
.~ En,Nalencia la conocen por la loca del Cabañal, y,
sin. embaÍgq, no está loca¡ el espíritu se refleja animado
y vivO 'en~sus ñegros ojos: está monomaniaca nada más;
tódo lo .sllj)edita á una idea, y no ve más que aquéllo.
No tiene acción, ni voluntad, y todo lo que hace uno y
otro sJía' invariablemente es bajar á la playa á esperar
la llegada ,del San Vicente, que ha de conducir á su
amado· Pedro.
•~.,
La esperanza, esa flor inmarchitable que nos ofrec:
la dicha, es el hilo invisible y misterioso que sostiene la
frágil 'ex.istencia de la infortunada Marieta.

................................................

Hace poco he sabido·qu~ la encontraron muerta una'
mañana en las rocas donde acostumbraba á sentarse.
¡Infeliz! La 7sP:~ranza la s«;&gt;stuv? sin duda hasta aquel
momepto: cuando la perd1? ,. v1ó sus dichas perdidas y
se entregó en brazos de la muerte.

F AUSTINA SÁEZ

DE MELGAR.

CORRESPONDENCIA PARTICULAR.
Exclusivamente serái;i contestadas en este sitio 13':
consultas que, sobre asuntos~propios de las secciones
del periódico, se sirvan dirigirnós las Señoras Suscrii:o•
ras á las ediciones de ·lujO, de"mostrando esta circuns•
tancia con e! envío di:: ~ina faji .del mismo periódico, 6
por cualquier otro meoio.
·
Las consultas que se nos dirijan en carta anónima ó
que vengan firmadas 1por persoñas que no demuest;en
debidamente ser suscritonrs,
no Serán
contestadas.
.
1
Á UNA PREGUNTONA.-Siento no poderla complacer en
la •receta que me,,pide, porque es necesario, para -ha•
cerla ,' tfaér de París la levadura.
•
.
A'una hermana de la Caridad puede regalársele: un
crucifijo, una imagen, uñós jarrones d~ flores para el
altai;.,. etc.
•
Sí¡ á ese señor puede regalarle lo que indica en su
carta.

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39 - Vutldo de aarga 11de
la Hoja..Suplffll fflto.
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ª""''°

�371

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

r

Á UNA HERMANA MAYOR.-Voy á darle, según desea, la
&lt;eceta para dar color y brillo á los pisos de madera.
En una cacerola fina, para que cueza pronto, se
mezclan cuatro litros de lejía fuerte, 500 gramos de
.cera amarilla, 50 gramos de jabón blanco y otros 50 de
.cola fuerte, todo cortado en pedacitos muy pequeños.
Se pone esta mezcla al baño de María, y se mueve
.constantemente para que se mezcle bien; cuando todo
está fundido, y un poco antes de empezar á cocer, se
.-etira del fuego, se echa en una cazuela grande, y se sigue batiendo¡ se añaden 25 gramos de sal tártara, y
.cuando la mezcla está tibia, se le echa infusión de cort~za de nueces, en más ó menos cantidad, según el
tmte más ó menos obscuro que se quiera dar al piso¡ se
bate más, hasta que esté completamente frío.
Se extiende con una brocha en el suelo, y cuando
está casi seco, se frota con el cepillo.
La infusión de corteza de nueces se hace dejando secar la cáscara verde que cubre la nuez, y macerándola
en agua por espacio de veinticuatro hor~s ¡ después se
cuela, y se guarda el agua, que es la que sirve para la
ceceta anterior.
A UNA ANTIGUA SusCRITORA.-Las camisolas de caballero se almidonan de este modo:
Se pone en una palangana la cantidad necesaria para
Jas camisas que se han de almidonar, y se deslíe en un
poco de agua fría, de manera que forme una pasta muy
espesa; entonces se echa agua hirviendo, y se moja tres
ó cuatro veces una bujía de esperma¡ se deja enfriar, y
se mojan las camisolas.
Después de planchar la camisa, se le saca el brillo
con la plancha combada.
Á UNA EusKARA.-EI traje de cuya tela me envía muestra puede hacerse como la fig. 4 de la Revista Parisiense
de nuestro número del 14 de este mes, poniendo la
blusa de surali blanco adornada de encaje.
El sombrero debe ser negro.
Á FLORECILLA AZUL.-El peinado á la griega se lleva
mucho con el rodete atravesado por una horquilla de
más ó menos valor: para que haga gracioso, es preciso
que el cabello no sea muy abundante, y que los costados vayan ondulados, algunos rizos sobre la frente, y
dejando ésta descubierta lo más posible.
Sí¡ se llevarán mucho las cintas de terciopelo dispuestas de mil maneras, así en franjas y círculos alrededor de las faldas, como en lazos, caídas, c!toux, etc.
Á UNA GouRMETTE.-Los llamados picltones en compota
se hacen así:
Se escogen dos buenos pichones, se les corta el pescuezo, se atan, y se les echa agua hirviendo, dejándolos en ella un cuarto de hora, y después se secan y se
les echa jugo de limón; se pone en una cacerola un
cuarterón de manteca, en la que se dora una cucharada
de harina, y se añaden dos vasos de caldo, dos cucharadas de vino de Madera, pimienta, un .diente de ajo,
un ramillete surtido (perejil, tomillo y laurel ), un cuarterón de jamón y diez ckampignons medianos¡ se colocan allí los pichones, y se dejan cocerá fuego lento durante dos horas; se cuecen aparte 12 cebollitas pequeñas, y media hora antes de servirse los pichones se
ponen á cocer con ellos¡ cuando ya están en punto, se
saca el ramillete surtido y el jamón, y se espesa la salsa
con una yema de huevo y dos cucharadas de nata, sirviéndolos con los cltamjignons y las cebollitas colocadas
alrededor.
A EusA.-Voy á darle una exquisita receta para hacer magdalenas. Se pone en una cazuela nueva 125 gramos de azúcar y cuatro huevos, y se bate muy bien
hasta que forme liga¡ se mezcla entonces á la masa 125
gramos de harina de flor, tamizada, y 125 gramos de
manteca de vacas, bie.n batida aparte; después que todo
está bien mezclado, se echa en la masa unas gotas de
a2:ua de azahar, y se va llenando los moldes ( que antes
se untan con manteca). pero dejando sin llenar la tercera parte de ellos, para que no rebose la masa cuando
suba: por último, se cuecen cuando el agua está suave.
Á D.ª ERNESTINA DE J.-El bronce dorado quedará
perfectamente limpio fregándolo con un cepillo en agua
caliente y jabón, á ta cual se le ha echado una cucharada de amoníaco.
ADBLA P.

Decís, Señora, qut! o:,; faltan muchas co:;:i.s
para que volváis á St!r

ll~ ~®rnJ~ [i[®~~1í[ íl ílJl]~1í~illJ~
Alcala 23 _

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~~¿~ g~ 1.5A/.t/4 la g,uávga,uj

N~ 31

Núm. 31.
Correaponde á las Señoras Suaorltoras de la 1.a. y 2.• edlohin .
TRAJES DE

EXCURSIÓN.

sino por aquel polvo maravilloso, adherente, invisible, impalpable, que se llama Vdutina Fay, el cual ha obtenido una 11udalla en la gran Exposición Ioternacional de Londres.
La Velutina Fay no es un afeite, aunque imprima diáfana
blancura al rostro: está adicionada con bismuto pulverizado, y
esto la da superioridad incontestable sobre los demás polvos de
arroz, porque purifica y á la vez entona el tejido dermal. Basta
con e~crióir á .Al. Charlu Fay, 9, rtu de la Paix, París, y la caja de
vdutma Fay llegará inmediatamente á la dirt!cción que se pida.
LAS • MERVEILLEUSES ,.

Después de las sangrientas escenas de la Revolución francesa,
las modas parisienses fueron notables por su elegancia y su ligereza; y nunca las fiesf.as íntimas tuvieron tanto brillo, tan
graciosa apariencia como en aquellos días.
Tal es la opinión de todos los historiadores: sólo faltó á las
,mrvúlleuus del Directorio, para complemento de su elegancia,
el perfume exquisito del 7abón del Cong-o.
Jaboneria Viclor Vaissur, París.
Cm~dos por los ciganil10t1
ASMA YCATARRO Esptc.
francos la
l

e&amp;Ja.

2

Exposición Universal de 1878: Medalla de Oro, Cruz de la
Legión de Honor. EL AGUA DIVINA de E. COUDRAY, perfumi_sta en París, 13, rue d' En,rllkn, es el producto por excelen?1a para conservar la juventud. También es el mejor preservativo de la peste y del cólera morbo.

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las mujeres y personas débiles del pecho, del estómago, ó que
padecen de clorosis 6 de anemia, el mejor y más barato almuerzo esel R..I.CA.IIOIJT de los AIIA.Blll:8, de Delaa,rrPnler~ de París. Depósitos en las farmacias del mundo entero

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ET

Septembre. (Via,w: los a111mcios. )

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SOLUCIÓN AL SALTO DE CABALLO
PUBLICADO EN EL NÚM. 28.

(Croquis del ligurín iluminado, visto de espalda.)

I. Traje de fular azul obscuro con ramos amarillos y
de fular azul liso.-Falda lisa por delante y plegada en
abanico por detrás, guarnecida en el borde con galón
amarillo rizado, que sube también separando el delantero. Cuerpo de fular rameado, lisü por la espalda y
fruncido por delante y en el cuello I y sujeto á la cintura
bajo un cinturón de galón amarillo. Este cuerpo va
abrochado por el centro de delante; pero hay que tener
cuidado de casar bien los ramos, á fin de que el cierre
quede lo más disimulado posible. Las aldetas van plegadas en los costados y forman dos pliegues dobles por
detrás. Mangas al bies, y cuello Médicis arrollado.-Sombrero de paja azul, adornado con cintas escocesas y
cerezas.
2. Traje de lana color tierra y cbeige&gt;, adornado con /Ji/eras de • cabocltonS&gt; de azabac/Je negro.-El delantero y
los costados de la falda van cortactos en almenas, terminando en las aberturas con hileras de cabocltons. Estas almenas se abren sobre un ancho bies de terciopelo
color café, puesto en la falda de armar. Cuerpo liso,
cortado en almenas en todo alrededor, adornado también, como la falda, con cabockons, y abrochado en el
lado izquierdo bajo una fila de cabocltollS. Mangas amplias en el hombro. Cuello recto, vuelto por detrás.Sombrero-toque de paja amarilla, adornado con alas fantasía y lazos de crespón gris.

LAS FLORES.
Son del amor el lenguaje,
De las bodas el meosaje
Del matrimonio la prenda,
De la gratitud la ofrenda,
De la gloria el homenaje.
Quien no guste de las flores •.
¿ A qué tendrá aspiración?
Quien no admlre sus colores
Y se arrobe en aus olores••
¿ Qué tendrá en el corai6n?
) , 2011.RILLA.

INFORMES PARISIENSES.

La brisa salina y aun la acción de las aguas del mar, Uegan á
curtir, á ennegrecer, digámoslo así, el cutis más lino, más
blanco, más delicado. Es necesario, por lo tanto, arreglarse de
manera que siempre, aun en la temporada de baños, el cutis
permanezca blanco y suave, y nada más fácil que lograrlo así
con el auxilio de la ·Vdutina Fay: esos cutis fascinadores por
su belleza y frescura, que aparecen sin ningún velo, sin gasa
que les proteja, no son tan puros, tan suaves, tan nacarados

La han presentado las Sras. y Srtas. D.ª Balbina Salvat.-D.• Pepita He•
rni.iz Ruybal.-D.• Mercedes Gamero.-D.• Ana Hidalgo.-D.a. Adclaida
Iglesias Ramos.-D ... Maria Coco y Delgado.-D.• Maria Salvi. y Varela.D." Consuelo Olmedo.-D.• Maria Rubio Frcsc.-D.• J. Varcla Menéndczde Limia.-D... Angeles Sa\ndor de Espaf!ol.-D.• Eloir.a Francerí.-Dofla
Rosario y o.a. Carmen de Artillano.
También hemos recibido solución al salto de caballo publicado en el número 21 por las Sras. y Srtas. D.• Julia Jalón de Rui~.-o.• Natalia ,.
D.• Juana Echevarria y Maisonnave ( Puerto-Rico ).-D.• Leopoldina Vaidés y Rodríguez.- D.1 Angela y D.• Carlota Villademoros ( México }.-Don
Virginio Rodríguez V. de U.

E

CABELLOS

96, Strand , Londres.-9. B:mlevarl1 de~ Canucines, Paris.

largos y espesos, por acción del E:s.tra .. co cnESPECIALIDADES PRINCIPALES:
pllar dti lo!!\ lle11edlc111uis del l\Jonte Majella,
que
destruye la caspa, detiene la caída de los cal'ucs pedid\3.s i la P¿rfumeria Exó/icfl, _,-ue du Extractos concentrados· · FILIA . eEcmTROPE nLANc, ToREAnon ExqmsIT,
•
ESSENC~
BOUQUET,
otc.
bellos,
les hace brotar con fortaleza y retarda su
Stptembre,
35,
m Par,s, y quedaréis satisfecha
4
decoloración. E. SENET, ADMINISTRADOR, 35,
y encantada dd resu\t'ldo.
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volverá la hermosa edad de diez y seis primaveras Tintura Rubia: AGUA nE oRo, LA MAs PERFECTA TINTURA nunIA.
y os defenderá contra las arrugas; su polyo de Jabones extrafinos· Fn.tA. HELIOTROPE nLANc, Lll.As nLANcAs, vroLETTE Sra. Viuda de Lafont é Hijos.
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nrroz Flor de Albirclügo dará á vuestro cutis una
blancura diáfana que evocará á las. rosas desv_aDE VENTA EN LAS PRINCIPALES PERFUMERÍAS.-MEDALLA DE ORO: EXPOSICIÓN O, BARJ:ELDNA.
nccidas de vuestro rostro; su Anti-Bolbos exlirpará los puntos negros que b~otan en la narl~,
&lt;AJUSTA COMO UN GUANTE.•
::,in dejar la menor huella de nmguno; su SorciTHOl'.l.:'.C:SONºS
SUVE·FITTING/ium espes_ará, alarga!.á y dará nuevo color á
vuestras ceJas y pest!mas; su Pas~a de los Prelados destruirá los sabauones y las grietas, y os devolverá la mano lisa y mórbida, con las vena_s
11ARC,\ DE J'ÁBRIC4
suavemente azuladas que antes, en vuestra pnpura o mezclada con agua, disipa
merajuventud, poseíais; y tods est9: transfor~aCOBSÉ
ción se efectuará naturalmente, stn recurnr á
PECAS, LENTEJAS . TEZ ASOLEADA
P~,1~cc10n ni la luchura,
ningún artificio.
m los drtalln:, duración.
SARPULLIDOS, TEZ BARROSA
El Catálooo de laPerf"meria Exótica se remite,
.A¡wobcrdo por todas las
..,()
ARRUGAS PRECOCES
elegantes
del
mundo.
gratis y fra:ico de porte, á quien le pi~a.
.
º&lt;&gt;
EFLORESCEN'CI.\S

JOVEN Y BELLA

22 a.eA9osto de 1891

l

EXPLICACIÓN DEL FIGURÍN ILUMINADO.

D.:pósitos m Aladrid: Arlaza, A/cala, 2.J ,, prm•
cifall, izq.: Pascual, Arenal, 2; ¡mfumt(lª Urquiola, 1llayor, I; Agwrrey A/olmo, P:ec1&lt;;.do$, I,
y m Barcc/011a, Sra. Viudd de Lafont e llJJOS.

Vendidos hasta la fecha:
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La noche que siguió á la batalla de Waterloo,
en un campo y en el cieno que había ocasionado
la sangre, yacía un oficial inglés muerto en d sitio en que había caído. A su lado se encontraba
el cadáver de su mujer, que le había seguido
desde Inglatera y quizás había llegado á tiempo
de recoger su último aliento. Su hijo, acostado
entre ellos, dormía profundamente, y en medio

(F!Jr de mam:e.n:i ~lv~stre-E:-;:U":-.c".l~C~ntt::ida.)

'

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que el perfume Crab Appte Blosso.ns ,·que prepara 1
Crown Perfumery Ca., de Londres. 1 iene ti nroma ¿
la primavera, y aunque se le u~ra toda la vida, nunc
se cansada de él.-Nr.,, York Olmrvrr.

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temporada tenemoS el Crab Appla Blossoms, que es
de una calidad y fragancia inmejorable.-Lindon Court
'fournal (Gaata de la Corle de Londns'.

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lumen del cuerpo y tener más agilidad.
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jas y corsés !)ara novia.
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NINON DE LENCLOS

JJentifricos de Rigaud y cia

Reíase de las arrugas, tlue no se atrevieron nunca á señalarse en su epidermis, y se conservó
joven y ~ella hasta más al_á 'de sus So años, rompiendo una vez y otra su acta. de nacimiento á Ja,
faz del tiempo, que en vano agitaba su guadaña delante de aquel rostro seductor sin poder morti•
ficarle.-Este secreto que la gran coqueta egoísta no quiso revelar á ninguno de sus contemporá~
neos, ha sido descubierto por el doctor Leconte entre las hojas de un tomo de la Historia amorosa
de las ~alias, de Bussy-Rab,utin, perteneci7nte á la biblioteca de Voltaire y actualmente propiedad
excl?s1va de la Perf1111~er1a !Wlnon (Ma,son Ltconte), 31, rue du 4 Septembre, 31, París.
. Dicha casa entrega el secreto á sus elegantes clientes bajo el nombre de ' 'érltablc Enu dr.
11111011 y de D11he• de ll]non, polvo de arroz que Ninon de Lenclos llamaba &lt;la juventud en
una. caja~.-Es necesario exigi~ en la etiqueta el nombre y la dirección de la Casa, para evitar las
falstfic~c!ones.-La .farfumcne Mnon expide á todas partes sus prospectos y precios corrientes~
Dep~st!os _en Afadrid:_ Pascual, Arenal, f; Arlaza, Alcalá, 23, pral., izq.; Aguirre y i',folino, perfumerta Onmtal, Preciados_, ,!i}erfumerta de Urquiola, Mayor, I; Rome,:o y Vicente, perfumería
lngle~a, Carrera de San Jerommo,3, y e,i Barcelona, Sra. Viuda de Lafont e Hijos, y Vicente Ferrer.

'

La geneª
ralidad de
!os polvos
dentífricos rayan
el esmalte
de la den•
tadurayla
sociedad
elcganle
parisiense
no emplea
hoy mas
quo los
; ·--;,;.
dos produetos si\...
guientes .:
1ºLaCltEMADENTIFKICAdelUOA.trD
que, humedecida por e! agua, forma un mucf•
J¡¡go untuoso muy agradable, limpia los die11fes
con la suavidad de un lienzo fie:dble dii.ndoles
la blancura del ·marfil, y los preserva del sarro
y de la cá.ries. ,
'2° La DENTOlUNA :a.J:OAVD, e.llxir que
se emplea al mismo tiempo que la crema y
pcrl\miando deliciosamente la boea, refrc!':ca
el aliento, disipa la Irritación de las paredes
bucales en los fumadores, activa Ja ctrculaelon
sangulnca en las encías y les da el color sonrosado natural á la sétlnd, previniendo la cár1cs.
Es un calrnante excelente en los dolores de
muelas más violentos.

Admlnlstracl6n: Alcalll, 23, Madrid.

Madrid, 30 de Agosto de 1891.

Año L-Núm. 32.

SUMARIO.
Tu:.To.-Revista parisiense, por V. de Castelfido.-Explicación de los grabados.-Flor del Alba ( continuación),
por D.ª Isabel Cheix.-El Ermitano gris, por D.• Inés B.
-A Maria Tubau, poesía, por D. José Jackson Veyan.
-Un mal ensuei'lo, por D. Juan Péret de Silva.-Ex·
plicación del figurín iluminado -Explicación de los dibujos para bordados contenidos en la Hoja-Suplemento,
-Sueltos.-Correspondencia particular, por D.• Adela P.
-Ad\·ertencia.-Anuncios.
GRABADOS.-1 y z. Trajes de excursión,-~. Delantero de
un canesú bordado de ca.misa escotada.-4 y 33. Zapati~
Ha bordada.-5 y 6. Abrigo de excursión. - 7. Vestido
de encaje ncgro.-8 y 9. Traj1:s de playa.-1O. Abrigo pa·
ra ninosde 3 ai\Os.-11 . Peto de S1trah.-12. Vestido para
ninas de 5 anos.-13 y 14. Vestido para niftos pequeftos.
-15. Pelliza para ninos de :la. 3 anos.-16 y 17. Vestido
p11ra ninas de 4 á 5 anos.-18. Uouillctte para ninos pequenos.-19. Paletó para nii'las y nii\os.-2O. Vestido para
ninos des anos.-u. Delantal para ninos y ninas.-22
y 23. Bata de crespón,-24. Tn,je de playa - 25. Traje
p:ua sen oras jóvenes.-26. Traje para senoritas.-27. Delantero de un canesú bordado para camisa.-28. Almohadilla para costura.-z9. Manga para traje de soirte y teatro.-3O. Delantero de corpino -31 y F· Abrigo Mistral.
-34 a 37. Trajes Je paseo.-38. Vestido de lana de canutil\0.-39. Vestido de bengalina.

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(1 l!.:~:~:=~r=,~~t';~=:::•dcq~\:r,c::cutntrnu cu~~· !
&lt;J
Ofici:ias: Palma Alta, 8
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Dept',~ito 1:cnlt&gt;:11: :Uontcr.:t, 2:5,

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ror. D. JOSÉ FERN.4NDEZ BflEMÓN.

De .;•enta, en las oficinas de LA ILUSTRACIÓN
y ANERICANA, Alcalá, 23, ftfadrid.

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REVISTA PARISIENSE.

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VERDADERA

LA

T. J·ON ES
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de los horrores de la escena, sonreía como si-los

ángeles se ocuparan de inspirarle sueños placenteros.
¡Lo que es 1a niñez! Se parece al cielo en la
inocencia y a la Lierra en los dolores. Mientras
conservamos los hijos, ¡ qué bien , lo llenan todo!
Cuando los perdemos, ¡ qut! vacíos dejan!
Léase la historia de un rescate contada por un
padre:
COPIA.-&lt; Frederick Butcher, avecindado en 5
Birch Road, Crumpsall, cerca de Manchester,
Inglaterra, sincera y solemnemente declaro: l\'li
hija Catalina, que tiene ahora once años, siem•
pre babia sido delicada. Estaba delgada y pálida,
y parecía que un poco de aire frío la podía matar. Unas veces mejor, otras peor, nunca estaba
buena. Durante el verano de 1885 se quejaba de
que sentía un peso en el pecho y en el costado.
Tenía el vientre hinchado como si hubiera comido mucho, cuando apenas comía lo qu~ un pá.ja•
ro. Decía que tenía mal gusto de boca, y siempre
tenía las manos en los costados ó en la cabeza,
como si tratase de aliviar una presión. También tenía dolores en la espalda y le olía muy mal
el aliento. Siempre estaba cansada, y aunque por
naturaleza viv::i. é inteligente, se pasaba las horas
sin ocuparse de nada. Se puso tan débil que apenas se podía tener de pie. Su estado era muy alarmante, y mucho más cuando se presentó una tos
seca y 1profnnda. Mi mujer y yo temimos que
fuera tisis. En nuestra :msiedad consultamos á los
médicos, que nos dijeron qne, eíectivamente,
nuestra hija estaba tísica. En Pascua de 1885 me
fui con mi familia de Huntingdom á Manchester.
La pobre Catalina estaba muy débtl para venir
con nosotros, y se quedó con su abuela en Thorp,
una hacienda de Norfolk. La pobre criatura cada
vez estaba peor. Algún tiempo después, y con
gran sorp,csa nuestra, recibimos una carta de 1.i.
abuelita, que decía:
•
&lt;Catalina está mucho mejor. Come bien y duer•
&gt;me bien y el color de rosa empieza'. á presentarse
&gt;en sus mejillas.&gt; ¡Qué había pasado? Un mes
después tuvimos el gusto de ver á nuestra hija
con nosotros en la nueva casa de Manchester.
Mucho fué nuestro regocijo al ver el cambio ma•
ravilloso que se había operado. Ahora está una
muchacha hermosa y saludable, y no tiene más
enfermedades que las que pueden tener las demás
muchachas. ~A qué se debe este cambio? ¿Qui!
nos ha devuelto nuestr:i. hija, que estaba, al pare•
cer, á b.s puertas de la muerte? Lo diré con forn•
queza, pues no hay n:ida qne oculta,. Viendo el
estado lamcnt::i.ble en que se cncontrnba, y que nin•
guna de las medicinas que haLia tom11do había ata•
cado á la extraña enfermedad, su ::i.buelita dijo un
día: &lt;Me parece que será bueno darle á la mucha&gt;cha un.'.!. toma de mi botella del Jarabe de la Ma&gt;dre Seigcl.&gt; Esta medicina había dado mucho alivio á la almclita en una enfermedad complicada.
Se Je administró á ella é inmediatamente produjo
buen efecto. Desde luego empezó á dormir mejor
y á sentir más apetito, y un poco después la abuelita pudo escribirnos, como ya hemos dicho. Estoy
dispuesto á contestar cq.alquiera pregunta que se
me haga sobre este caso. Hago esta declaración
solemne creyendo ' en conciencia que es verdad.
De conformidad con lo que determina fa ley
de declaraciones de 1835.-(Firmado.)-F. BuT•
CHER. &gt;
A todos los que la presente vieren, Yo, s!r John
ame Harwood, Caballero, Mayor encargado de
{ a ciudad de Man'chester, Cond8.d'o ·J?~Jatino de
Lancaster, en la J&gt;arte del Reino lfñ1do de la
Gran Breta;ia é Irlanda qué se llaniá.Ii{glaierra,
certifico: Que el dia' de la fecha pareció per•
sonalmente ante mi Fredf!ríck Bufchei', avecin•
dado en 5 Birch Road, Crumpsall, declarante que
se nombra en la decla,ación que ántecede, persona conocida y que merece cn'.:dito, y declaró
solemne y sinceramente que es verdad todo lo
que contiene y todo lo que ::;:"e menciona en la
dicha declaración.
.. •
En fe y testimonio de lo cu:il; yo el
referido Mayor, he héchO ' que se
ponga el sello de la Mayoría de (Hoy
esta referida ciudad.
un
Fechado en Manchester á 26 de sello.)
Agosto del aiio 54 del reinado de
S.M. la Reina Victoria y 18go de la
Era del Señor.
(Firmado,)
J. J. HAR\\"OOD,
Mayor en cargado.
Si el lector se clirige á los Sres. A. J. White,
Limitado, 155 1 calle de Caspe, Barcelona, tendrán mucho gusto en enviarle gratuitamente un
foUeto ilustrado que explique las propiedades de
este remedio. "El Jarabe Curativo de la l\fadre Seigel está de
venta en todas las Farmacias. Precio del frasco,
J..4 reales; frasquito, S reales.

3 Medallas en las Exposiciones de 1878 &amp; 1889

EURALGIAS, jaquecas, calambus tn. el tstómago,
histerismo, todas las enfennedades nerviosas se calman
con las pl\doras antineucilgicas dei Ut•. Cronier ..
3· francos; París, farmacia, z3, ruede la Monna.ie.

N

AG'U A "ª BOT.O T ,,;e,
•

Uu

De,Uf,;ooapeobadopoel,
_,,y~~
ACADEMIA.de
MEDICINA-;:: 'C'/tJA
de PARIS - Murca

PATE EPILATOIRE DUSSER

l"rlv11eglt1dn en 1836, destruye hnst..'\ lns ralees el vello del roatro de !ns damas (Barbu, Blgole, etc.), aln nlngu~ pelliro pnrn el cutis, nun el mas del!cndo. 50 años de éxito, de nlta!! recomJ}(!nsns en las E:r, os!cionea
Jc,1 t1tulos de a~tecedor de vnrfas familias relnnntca y los miles de t~stlmonlos, de Jos cuales vnrlos emnnnn de :1lto~ personages del cuerpo medJcnl, gnrnntlznn la eficncltL y la escelcnto cn\lclnd de esta prcpnraclon.
Se vende en C8JaS, parn la blrba y las meJl\lns, y en 1/2 CBjas ¡,ara el bigote ligero. - LE PILIVOFIE destrnye el vello loq1111lo de los brazos, volVléDdo\os oon su empleo blancos fino¡ y puros como,
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el marm'll.- DUSSER., Inventor. 1, R.UE JEAN-JACQUES-ROUSSEA U, PAR.XS. (E,1 América, en todas las Perfum'erias)
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MADRID. - Establecimiento tipolitogrifico •Sucesores de Riv:i.der.eyra:,,
impre,¡orei do In ltco.l C-

SUMARIO.

Sencil\e:;i de los vestidos.-Variedad extraordinaria en los
adornos de los corpillos.-Petos y camisolines.-Un modelo original.-La moda de las cadenas largas.-Guardapalvos y esclavinas. ...:... Un traje de otono. - Casamientó
aristocrá.tico.-La lógica de la infancia.- Ni un pelo de
tonto.-Un viudo inconsolable.

Los vestidos son de una sencillez tal, que
poco ó nada puede decirse de ellos. Pero
en cambio hay materia para largas descripciones si hemos de dar cuenta de las
lindas guarniciones de guipur, de muselina de seda y de encaje con que se les
adorna.
Los modelos de estos delanteros de corpiños y chaquetas varían hasta lo infinito.
Los hay cuadrados, la1tgos, cortos¡ unos
forman punta¡ los otros quedan flotantes
con su parte inferior remetida.
Uno de ellos, por ejemplo, es de surali
azul celeste I y va montado con pliegues
muy finos sobre un canesú de guipur de
Génova. Un cinturón de piel claveteada de
acero sujeta el delantero en la cintura. La
prenda que le acompaña es una· chaqueta
larga de paño librea, con doble hilera de
botones y una cadena larga de oro, fijada
al cinturón, y de la cual penden varios objetos, como frascos, cajitas, etc., que se
colocan en el bolsillo izquierdo de la chaqueta. Esta moda es muy original, y sobre
todo muy cómoda.
.
Y ya que hablo de los clavos y puntitas
de acero brillantes y talladas en facetas,
haré observar que nunca se han visto tantas como ahora. En el cinturón suizo de
terciopelo 6 de piel, sobre· todo, producen·
un efecto admirable. Se ven también ves•
tidos enteros de lanilla 6 de paño acribl·
!lados de cuentecitas de acero.
Citaré, en este género, un precioso traje
de paño azul turquí, cuyo corpiño remetido
bajo la falda estaba todo cubierto de esas
cuentas, inclusas las mangas. Una tira es•
trecha de terciopelo negro salía del escote
y se ensanchaba por abajo formando cin-

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1 y 2,-Trajes de excursión.

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                <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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