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LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

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La noche que siguió á la batalla de Waterloo,
en un campo y en el cieno que había ocasionado
la sangre, yacía un oficial inglés muerto en d sitio en que había caído. A su lado se encontraba
el cadáver de su mujer, que le había seguido
desde Inglatera y quizás había llegado á tiempo
de recoger su último aliento. Su hijo, acostado
entre ellos, dormía profundamente, y en medio

(F!Jr de mam:e.n:i ~lv~stre-E:-;:U":-.c".l~C~ntt::ida.)

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NINON DE LENCLOS

JJentifricos de Rigaud y cia

Reíase de las arrugas, tlue no se atrevieron nunca á señalarse en su epidermis, y se conservó
joven y ~ella hasta más al_á 'de sus So años, rompiendo una vez y otra su acta. de nacimiento á Ja,
faz del tiempo, que en vano agitaba su guadaña delante de aquel rostro seductor sin poder morti•
ficarle.-Este secreto que la gran coqueta egoísta no quiso revelar á ninguno de sus contemporá~
neos, ha sido descubierto por el doctor Leconte entre las hojas de un tomo de la Historia amorosa
de las ~alias, de Bussy-Rab,utin, perteneci7nte á la biblioteca de Voltaire y actualmente propiedad
excl?s1va de la Perf1111~er1a !Wlnon (Ma,son Ltconte), 31, rue du 4 Septembre, 31, París.
. Dicha casa entrega el secreto á sus elegantes clientes bajo el nombre de ' 'érltablc Enu dr.
11111011 y de D11he• de ll]non, polvo de arroz que Ninon de Lenclos llamaba &lt;la juventud en
una. caja~.-Es necesario exigi~ en la etiqueta el nombre y la dirección de la Casa, para evitar las
falstfic~c!ones.-La .farfumcne Mnon expide á todas partes sus prospectos y precios corrientes~
Dep~st!os _en Afadrid:_ Pascual, Arenal, f; Arlaza, Alcalá, 23, pral., izq.; Aguirre y i',folino, perfumerta Onmtal, Preciados_, ,!i}erfumerta de Urquiola, Mayor, I; Rome,:o y Vicente, perfumería
lngle~a, Carrera de San Jerommo,3, y e,i Barcelona, Sra. Viuda de Lafont e Hijos, y Vicente Ferrer.

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elcganle
parisiense
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que, humedecida por e! agua, forma un mucf•
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Admlnlstracl6n: Alcalll, 23, Madrid.

Madrid, 30 de Agosto de 1891.

Año L-Núm. 32.

SUMARIO.
Tu:.To.-Revista parisiense, por V. de Castelfido.-Explicación de los grabados.-Flor del Alba ( continuación),
por D.ª Isabel Cheix.-El Ermitano gris, por D.• Inés B.
-A Maria Tubau, poesía, por D. José Jackson Veyan.
-Un mal ensuei'lo, por D. Juan Péret de Silva.-Ex·
plicación del figurín iluminado -Explicación de los dibujos para bordados contenidos en la Hoja-Suplemento,
-Sueltos.-Correspondencia particular, por D.• Adela P.
-Ad\·ertencia.-Anuncios.
GRABADOS.-1 y z. Trajes de excursión,-~. Delantero de
un canesú bordado de ca.misa escotada.-4 y 33. Zapati~
Ha bordada.-5 y 6. Abrigo de excursión. - 7. Vestido
de encaje ncgro.-8 y 9. Traj1:s de playa.-1O. Abrigo pa·
ra ninosde 3 ai\Os.-11 . Peto de S1trah.-12. Vestido para
ninas de 5 anos.-13 y 14. Vestido para niftos pequeftos.
-15. Pelliza para ninos de :la. 3 anos.-16 y 17. Vestido
p11ra ninas de 4 á 5 anos.-18. Uouillctte para ninos pequenos.-19. Paletó para nii'las y nii\os.-2O. Vestido para
ninos des anos.-u. Delantal para ninos y ninas.-22
y 23. Bata de crespón,-24. Tn,je de playa - 25. Traje
p:ua sen oras jóvenes.-26. Traje para senoritas.-27. Delantero de un canesú bordado para camisa.-28. Almohadilla para costura.-z9. Manga para traje de soirte y teatro.-3O. Delantero de corpino -31 y F· Abrigo Mistral.
-34 a 37. Trajes Je paseo.-38. Vestido de lana de canutil\0.-39. Vestido de bengalina.

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de los horrores de la escena, sonreía como si-los

ángeles se ocuparan de inspirarle sueños placenteros.
¡Lo que es 1a niñez! Se parece al cielo en la
inocencia y a la Lierra en los dolores. Mientras
conservamos los hijos, ¡ qué bien , lo llenan todo!
Cuando los perdemos, ¡ qut! vacíos dejan!
Léase la historia de un rescate contada por un
padre:
COPIA.-&lt; Frederick Butcher, avecindado en 5
Birch Road, Crumpsall, cerca de Manchester,
Inglaterra, sincera y solemnemente declaro: l\'li
hija Catalina, que tiene ahora once años, siem•
pre babia sido delicada. Estaba delgada y pálida,
y parecía que un poco de aire frío la podía matar. Unas veces mejor, otras peor, nunca estaba
buena. Durante el verano de 1885 se quejaba de
que sentía un peso en el pecho y en el costado.
Tenía el vientre hinchado como si hubiera comido mucho, cuando apenas comía lo qu~ un pá.ja•
ro. Decía que tenía mal gusto de boca, y siempre
tenía las manos en los costados ó en la cabeza,
como si tratase de aliviar una presión. También tenía dolores en la espalda y le olía muy mal
el aliento. Siempre estaba cansada, y aunque por
naturaleza viv::i. é inteligente, se pasaba las horas
sin ocuparse de nada. Se puso tan débil que apenas se podía tener de pie. Su estado era muy alarmante, y mucho más cuando se presentó una tos
seca y 1profnnda. Mi mujer y yo temimos que
fuera tisis. En nuestra :msiedad consultamos á los
médicos, que nos dijeron qne, eíectivamente,
nuestra hija estaba tísica. En Pascua de 1885 me
fui con mi familia de Huntingdom á Manchester.
La pobre Catalina estaba muy débtl para venir
con nosotros, y se quedó con su abuela en Thorp,
una hacienda de Norfolk. La pobre criatura cada
vez estaba peor. Algún tiempo después, y con
gran sorp,csa nuestra, recibimos una carta de 1.i.
abuelita, que decía:
•
&lt;Catalina está mucho mejor. Come bien y duer•
&gt;me bien y el color de rosa empieza'. á presentarse
&gt;en sus mejillas.&gt; ¡Qué había pasado? Un mes
después tuvimos el gusto de ver á nuestra hija
con nosotros en la nueva casa de Manchester.
Mucho fué nuestro regocijo al ver el cambio ma•
ravilloso que se había operado. Ahora está una
muchacha hermosa y saludable, y no tiene más
enfermedades que las que pueden tener las demás
muchachas. ~A qué se debe este cambio? ¿Qui!
nos ha devuelto nuestr:i. hija, que estaba, al pare•
cer, á b.s puertas de la muerte? Lo diré con forn•
queza, pues no hay n:ida qne oculta,. Viendo el
estado lamcnt::i.ble en que se cncontrnba, y que nin•
guna de las medicinas que haLia tom11do había ata•
cado á la extraña enfermedad, su ::i.buelita dijo un
día: &lt;Me parece que será bueno darle á la mucha&gt;cha un.'.!. toma de mi botella del Jarabe de la Ma&gt;dre Seigcl.&gt; Esta medicina había dado mucho alivio á la almclita en una enfermedad complicada.
Se Je administró á ella é inmediatamente produjo
buen efecto. Desde luego empezó á dormir mejor
y á sentir más apetito, y un poco después la abuelita pudo escribirnos, como ya hemos dicho. Estoy
dispuesto á contestar cq.alquiera pregunta que se
me haga sobre este caso. Hago esta declaración
solemne creyendo ' en conciencia que es verdad.
De conformidad con lo que determina fa ley
de declaraciones de 1835.-(Firmado.)-F. BuT•
CHER. &gt;
A todos los que la presente vieren, Yo, s!r John
ame Harwood, Caballero, Mayor encargado de
{ a ciudad de Man'chester, Cond8.d'o ·J?~Jatino de
Lancaster, en la J&gt;arte del Reino lfñ1do de la
Gran Breta;ia é Irlanda qué se llaniá.Ii{glaierra,
certifico: Que el dia' de la fecha pareció per•
sonalmente ante mi Fredf!ríck Bufchei', avecin•
dado en 5 Birch Road, Crumpsall, declarante que
se nombra en la decla,ación que ántecede, persona conocida y que merece cn'.:dito, y declaró
solemne y sinceramente que es verdad todo lo
que contiene y todo lo que ::;:"e menciona en la
dicha declaración.
.. •
En fe y testimonio de lo cu:il; yo el
referido Mayor, he héchO ' que se
ponga el sello de la Mayoría de (Hoy
esta referida ciudad.
un
Fechado en Manchester á 26 de sello.)
Agosto del aiio 54 del reinado de
S.M. la Reina Victoria y 18go de la
Era del Señor.
(Firmado,)
J. J. HAR\\"OOD,
Mayor en cargado.
Si el lector se clirige á los Sres. A. J. White,
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J..4 reales; frasquito, S reales.

3 Medallas en las Exposiciones de 1878 &amp; 1889

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histerismo, todas las enfennedades nerviosas se calman
con las pl\doras antineucilgicas dei Ut•. Cronier ..
3· francos; París, farmacia, z3, ruede la Monna.ie.

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AG'U A "ª BOT.O T ,,;e,
•

Uu

De,Uf,;ooapeobadopoel,
_,,y~~
ACADEMIA.de
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de PARIS - Murca

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MADRID. - Establecimiento tipolitogrifico •Sucesores de Riv:i.der.eyra:,,
impre,¡orei do In ltco.l C-

SUMARIO.

Sencil\e:;i de los vestidos.-Variedad extraordinaria en los
adornos de los corpillos.-Petos y camisolines.-Un modelo original.-La moda de las cadenas largas.-Guardapalvos y esclavinas. ...:... Un traje de otono. - Casamientó
aristocrá.tico.-La lógica de la infancia.- Ni un pelo de
tonto.-Un viudo inconsolable.

Los vestidos son de una sencillez tal, que
poco ó nada puede decirse de ellos. Pero
en cambio hay materia para largas descripciones si hemos de dar cuenta de las
lindas guarniciones de guipur, de muselina de seda y de encaje con que se les
adorna.
Los modelos de estos delanteros de corpiños y chaquetas varían hasta lo infinito.
Los hay cuadrados, la1tgos, cortos¡ unos
forman punta¡ los otros quedan flotantes
con su parte inferior remetida.
Uno de ellos, por ejemplo, es de surali
azul celeste I y va montado con pliegues
muy finos sobre un canesú de guipur de
Génova. Un cinturón de piel claveteada de
acero sujeta el delantero en la cintura. La
prenda que le acompaña es una· chaqueta
larga de paño librea, con doble hilera de
botones y una cadena larga de oro, fijada
al cinturón, y de la cual penden varios objetos, como frascos, cajitas, etc., que se
colocan en el bolsillo izquierdo de la chaqueta. Esta moda es muy original, y sobre
todo muy cómoda.
.
Y ya que hablo de los clavos y puntitas
de acero brillantes y talladas en facetas,
haré observar que nunca se han visto tantas como ahora. En el cinturón suizo de
terciopelo 6 de piel, sobre· todo, producen·
un efecto admirable. Se ven también ves•
tidos enteros de lanilla 6 de paño acribl·
!lados de cuentecitas de acero.
Citaré, en este género, un precioso traje
de paño azul turquí, cuyo corpiño remetido
bajo la falda estaba todo cubierto de esas
cuentas, inclusas las mangas. Una tira es•
trecha de terciopelo negro salía del escote
y se ensanchaba por abajo formando cin-

&lt;&gt;
,;:'

- ••· ~~:~•l:, ;:
1 y 2,-Trajes de excursión.

�LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

314

375

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS_ )i'AMILib-S,

Abrigo de excursión.-Núms. 5 y 6.
turón suizo. Sobre el terciopelo brillaba un magnífico
bordado de flores de acero con corolas de turquesas.
El cuello y los puños eran igualmente de terci~pelo bordado. El traje era precioso y llamaba la atención de las
personas de buen gusto. '
Otro, casi del mismo género, .era de paño verde agua,
y estaba literalmente acribilladp de cuentas _de azabache, cuentas casi imperceptibles, y guarnecido de un
ligero vivo de, plumas verdes como el paño.

Esclavina de paño ligero gris, guarnecido de bordados de torzal negro. Se monta con bastante vuelo en el
borde de un canesú redondo guarnecido de bordados.
El vuelo de la espalda se pliega y se estrecha en la cin•
tura con un cinturón bordado que pasa por dos ojales
hechos debajo de los brazos y se abrocha bajo los delanteros flotantes. Un bordado adorna el borde de los
delanteros, y un pespunte termina el borde inferior.
Cuello alto enrollado y bordado. Hombreras redondas
y bordadas.
Tela necesaria: 2 metros de paño.

•••

Como decía al principio, los petos, camisolines y
chalecos disfrutan de los favores de la moda.
Continuemos, pues, las descripciones.
Delantero de corpiño de tafetán tornasolado, ªf!lª•
rillo y blanco I y con el reflejo aterciopelado del t_ngo
maduro que el viento agita en la llanura. Po~ e.ncu_na,
un volante de aplicación de Inglaterra ó de 1m1tac1ón
que va desde el cuello á la cintura y remonta sobre los
hombros.
Otro era de muselina de seda blanca con un ajaretado en medio del pecho. Por debajo, un volante de
punto de Venecia. Una cinta d~ raso blanco rodea la
cintura y viene á anudarse por delante para sostener la
parte inferior del peto.
.
·
Se hacen también preciosos ad9rnos de muselina de
seda tornasolada. Es un3. novedad que tiene mucha
aceptación,
.
•
1
Se llevan además simples delanteros planos, espeme
de pecheras, con pliegues echados y n~ cosidos. Una
simple chorrera de tela plegada constituye todo su
adorno.
Sigue ]levándose también el largo bullonad_o de suralt,
de muselina de seda, de crespón ó de bengahna rameada 1 el cual va dobladó y remetido como una camisa á
Ja marinera y montado sobre un canesú de guipur.
Pero hay tantos y tantos, que no es posible. describirlos todos.

l

•••

En el cementerio de Montparnasse:
Los parientes y amigos dan el pésame y dirigen palaActualmente las confecciones que más se ven son la bras de consuelo á un marido que acaba de asistir, según
chaqueta, la esclavina más ó menos larga, y la lexita costumbre parisiense, al entierro de su esposa.
larga llamada guardapolvo.
-¡Oh!-exclama aquél, entre lágrimas y sollozos.No hay nada más cómodo que esta prenda de en cas.
¡Ya
veo que no podré estar mucho tiempo viudo!
Se la hace de suralt 6 de raso maravilloso, más bien
negro que de color. La forma varia poco. Tenemos la
V. DE CASTBLFIDO,
levita clásica, fruncida ó ajustada en la espalda, con deParis, i4 de Agosto de 1891.
lanteros cruzados sin ajustar. Citaré un modelo de raso ,
maravilloso negro, forrado de suralt color de malva. Por
abajo una serie de plieguecitos forman cenefa. El cruce
del cue.rpo va formado por un cuello grande bordado
de azabache montado sobre alambre, y el cual atraviesa el pecho Para terminar en punta en la cadera izTrajes de excursión.-Núms. 1 y 2.
quierda. Las mangas, muy anchas y plegadas en lo alto,
van sujetas por abajo con un puño alto y abarquillado
Núm. 1. Vestido de crespón color de rosa antiguo, guarde pasamanería de azabaclie, como el cuello. .
necido de tul grueso negro y de cintas estrechas de terUn género más juvenil y más elegante, también ne- ciopelo. Fondo de falda de tafetán, y falda de crespón
erro recuerda la levita Directorio. Los delanteros van guarnecida de un volante de tul fruncido con cabeza, y
~ru~ados con solapas anchas, y una faja de seda ciñe el guarnecido de tres cintitas de terciopelo. Corpiño comtalle y cae sobre la izquierda.
.
puesto de espalda de una sola pieza, fruncida en la cinEste modelo es muy elegante y sale del género clási- tura, y delantero, también de una pieza, estrechado por
co, que es ordinariamente el del guardap&lt;;&gt;lvo.
un delantero de corselillo hecho de tul negro y abierto
Con esta confección alterna la esclavma corta de
en medio. La parte superior y la inferior del corselillo
paño rojo, que llega sólo hasta la cintura, y va cubierta van guarnecidas de tres cintas de terciopelo cerradas
en parte por una doble esclavina de muselina cltiffon en medio con unas escarapelas. Volante de tul fruncido
enteramente negra y recogida en los hombros con la- en la cintura, formando aldeta. El forro de los delantezos de raso negro.
ros va cerrado en medio y ajustado con pinzas. Cierre
invisible en los delanteros, de crespón. Cuello alto, pleTerminaré esta rápida enumeración de las escasas gado y cerrado con una escarapela de crespón. Manga
novedades del momento con la descripción de un ves- ajustada de crespón, y manga corta de tul fruncida en el
tido sumamente original, si bien de una sencillez ex- hombro y adornada con tres cintas de terciopelo. Unas
trema y que podrá servir de modelo para los primeros cintas de terciopelo cerradas con lazos terminan la
manga.-Capota de tul blanco bordado sobre viso de
trajes de otoño.
Trátase simplemente de un vestido de vigoña azul, seda color de maíz, con adornos de cinta del mismo
con tres vivos estrechos en el borde infeÍior de la falda . color.
Tela necesaria: 6 metros de crespón, de un metro
Enlo alto, el portalón de que ya he hablado, con boto•
nes aparentes, abertura muy cómoda, puesto qu_e su- 20 centímetros de ancho, y 2 metros 50 centímetros de
prime las antiguas aberturas de la falda y permite el tul, de un metro 40 centímetros de ancho.
Núm. 2. Vestido de pañete escocés color de malva y beige,
pasarla más fácilmente. El cuerpo, que va remetido en
adornado con botones de piel y cinta de color de malla falda, es una especie de camiseta enteramente recta,
sin otra costura que las de debajo de los brazos. Como va. Fondo de falda de tafetán, y falda de pañete con un
adorno, dos tirantes de piel con una hebilla cada uno volante ancho fruncido y formando cabeza. En los lados
en el pecho y reunidos á un cinturón, también de piel, del delantero una escarapela de cinta fija el volante.
cerrado igualmente con una hebilla. Las mangas son Cuerpo con aldetas añadidas en la cintura: se compone
rectas, anchas y van 'ajustadas con un puño alto (véase de espalda y lados de espalda, lados de delante y delanteros con pinzas, cruzados y abrochados de izquierel croquis).
da á derecha. El forro de los delanteros va cerrado en
medio. Cuello alto de cinta color de malva. La tela de
Los restos de la alta sociedad parisiense que prefie- este vestido se corta al sesgo.
ren la residencia de la capital á los placeres de las esSe necesitan: 9 metros de pañete, de un metro 20 cen~aciones balnearias, ó que se encuentran de tránsito en
tímetros de ancho.
París, se reunieron la semana pasada en la iglesia de
San Pedro del Gros-Caillac, donde se celebraba el caDelantero de un canesú bordado para camisa escotada.
samiento del conde Gastón Viette de la Rivagerie, subNúm. 3.
teniente de dragones, con Mlle. Laranja.
V~ase .el dibujo 6 d.e nuestro °:úmero anterior, y la
La joven desposada lucía un elegante vestido de raso
blanco de un gusto perfecto. Su madre, Mme. Laranja, exphcación de la camisa en la Ho;a-Suplemento al mismo
vestía ~n riquísimo traje de piel de seda color de oro número.
antiguo, todo bordado de brillantes.
Zapatilla bordada.-Núms. 4 y 33.
Las figs. 77 y 78 de la Hoja-Suplemento á nuestro• núLuisito, que se halla indispuesto, manifiesta por las
mero anterior corresponden á esta zapatilla.
medicinas la más viva repugnancia.
Se pasa á un pedazo de paño color masilla el dibujo
-Vamos, vida mía-le dice su mamá;-es preciso
de la pala por la fig. 77 y por el dibujo que representa
el 1bordado de la zapatilla. Se hace el bordado de la
que tomes esta poción.
rama con torzal de seda color masilla de varios matices,
-No puedo.
_ Se puede stempre lo que se quiere, hijo mio.
... al pasado y al punto anudado. Se cose sobre los arabes•
-¡Pues entonces, no quiero!
cos una trencilla de seda color masilla, y se hacen los
puntos entre los arabescos con seda masilla de varios
matices. El talón va ejecutado sobre una tira de paño
-¿ Cómo es el novio de tu hermana mayor?-le predel ancho necesario, con arreglo á la fig. 78, que repreguntaban á un niño de corta edad.-¿Es joven?
senta la mitad del dibujo. Se le borda con trencilla y
-¡Ya to creo! no le ha salido el pelo todavía.
puntos.

EXPLICACIÓN DE LOS GRABADOS.

•••

•••

I

•••

Vestido de encaje negro.-Núm. 7.
Falda Imperio de seda negra, sobre la cual va mon•
tada una falda de encaje ancha I y recogida por abajo
en forma de lambrequines. La parte de detrás cae recta.
Cuerpo sin pinzas, estirado en la espalda y en la cintura sobre un forro ajustado, abrochado en el centro
bajo un peto plegado en pliegues muy finos de crespón
color de paja. Paniers de encaje, terminados por detrás
bajo una rosácea de lo mismo. Cuello plegado de crespón, abrochado en la izquierda. Manga ancha de encaje,
sin adornos por abajo.-Toque de paja negra, adornada
con plumas color de paja y color de rosa y un encaje
crema.
Trajes de playa.-Núms. 8 y 9.
Núm. 8. Vestido de muselina color de azufre , salpicada
de ramos de lilas con hojas verdes. Adornos de tul
blanco bordado y pasamanería de oro y lila. Fondo de
falda de seda ligera, y falda de muselina, con volante
fruncido, de tul bordado. El cuerpo se compone de espalda de muselina de una sola pieza, y de un delantero
de camisa de tul, fruncido en el escote y estrechado con
un delantero escotado de pasamanería, que se abre en
medio y se fija con unas correas de pasamanería. Escote de la misma pasamanería. Forro de los delanteros,
escotado en redondo, ajustado con pinzas y cerrado en
medio. Cierre invisible en los delanteros de tul. Un volante de tul fruncido forma la aldeta. Manga ajustada
de muselina, y manga corta y bullonada de tul.-Sombrero blanco de paja de arroz, guarnecido de lilas.
Tela necesaria: 5 metros de seda ligera; 4 metros de
muselina, de un metro 20 centímetros de ancho, y 8 metros de volante de tul.
Núm. 9. Vestido de fular fondo crudo con ramos de rosas, guarnecido de tul blanco y cintas color ~e rosa.
Fondo de falda de tafetán y delantero de tul hso bordado por abajo. Falda de fular abierta en forma de levita. Cuerpo sin aldetas, compuesto de una espalda
ceñida de fular y un delantero fruncido,. de una pieza,
de tul liso. Unas cintas que salen de debaJo de los brazos atraviesan el delantero en forma de corselillo. Cinturón de lo mismo, cerrado en medio del delantero con
un lazo de cinta. Cuello alto cubierto con un rizado de
cinta. Cierre invisible en los delanteros de tul. Et forro
de los delanteros va cerrado en medio y ajustado con
pinzas.-Capota de pasamanería de oro con una rosa
grande por delante y varias plumas negras por detrás.
Tela necesaria para el vestido: 5 metros de tafetán¡
8 metros de fular, y 6 metros de tul liso.

4. - Zapatilla bi&gt;rdada.
Véase el dibujtJ 38.

3.- Delantero de un canesü bordado
para camisa escotada:
VéQSe el d."bujo 6 del número anterio,.

Abrigo para niños de 3 años.~úm. IO.
Es de lanilla escocesa, y va guarnecido de bordado
blanco. Se compone de un cuerpo de levita cortado al
sesgo, formado de pliegues gruesos, con espalda y delanteros sujetos en la cintura con un cinturón de la
misma tela escocesa. Delanteros abiertos en forma
de V sobre un peto al hilo, añadido á cada lado bajo
el borde de los delanteros. Manga ancha cortada al
hilo, y peto igual. Cuello á la marinera de tela escocesa,
guarnecido de un volante de bordado, que desciende
formando solapas sobre los delanteros.
Tela necesaria : 3 metros de lanilla escocesa I de un
metro 20 centímetros de ancho.
Peto de surah.-Núm. 11.
Se hace este peto de suralt crema. La parte superior
va abierta en forma de V y plegada sobre el pecho i la
inferior va dispuesta en pliegues sobre un forro llano
con costura en medio. Pechera plegada en tablitas y
añadida á cada lado bajo la abertura. Cuello alto cerrado en medio por detrás.
Vestido para niñas de 5 años.-Núm. 12.
Puede hacerse este vestido de velo de lana ó cache•
mir para la estación entrante. Nuestro modelo es de
batista azul pálido, y va guarnecido de bordado inglés.
Se compone de una fal-da terminada en un volante con
dos series de tablitas por enci¡na, y un cuerpo de cintura redonda con cinturón de cinta azul plegado y anudado por detrás. La espalda es ancha y va fruncida en
el canesú y en la cintura y abrochada en medio. El
delantero, de una sola pieza, va fruncido y escotado
en cuadro sobre µn canesú formado por un volante
bordado y un entredós. El mismo adorno en la espalda
y ~un entredós en la cintura. Lazos de cinta en los hombros. Manga corta hullonada, con volante de bordado .
Vestido para niños pequeños.-Núms. 13 y 14.
Este vestido, que se puede hacer de lanilla para el
otoño, e.s de bengalina blanca, y va adornado con un
volante de tul bordado y cintas lista~as. Delanteros
y espalda con mucho vuelo, fruncidos en el escote Y
sujetos en la cintura por un cinturón de cinta que forma
punta sobre el delantero. En la espalda, pliegue Watteau
añadido bajo un volante de tul, que se redondea en la
espalda en forma de esclavina y desciende figura~do
tirantes sobre el delantero. La parte inferior del abrig?
va guarnecido de un volante de tul que lleva por en~1ma un bordado de seda, el cual llega sólo hasta el phe~

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gue Watteau. Un torzal de cinta va puesto sobre la pe- Falda de paño azul marino, con delantal sujeto por un
gaddra del encaje, y un lazo flotante cae sobre el plie- lado con dos hebillas iguiiles á las de los .tirantes y el
gue:• Cuello alto, formado con.-tina
cabeza de volante cinturón.-Capelina de seda blanca· con rostrillo de mu1
encañonado y Cstrechado' con un collar de cinta, que ~setina.
se cierra en medio de la espalda con un lazo. Los de Delantero de un canesú bordado para camisa.
lanteros se cierran con corchetes. Manga recta con
Núm. 27.
fruncidos en la parte inferior formando volante.
Véase el dibujo 4 de nuestro número anterior, y la
Pelliza para niños de 2 á 3 años.-Núm)5,- --...
ex¡:ilicación e~n la Ho;a-Suplementoal mismo número.
Es de cachemir blanco. La falda va fruncida y mon~ ....
iada en el borde de un cuerpo ancho y frÚncido en la
Almohadilla para costura. -Núm. 28.
ciñtura, bajo un cinturón bordado como el borde de la
La fig. 39 de la Hoja-Suplemento á nuestro número anfalda. Manga recta, estrechada un poco por abajo con terior corresponde á este objeto.
entredós bordado sobre el cachemir. Esclavina mo- _ \La almohadilla va puesta sobre un pedazo de cartón
v~ble, "fruncida bajo un canesú estrecho, que va cu- mUy grueso, y cubierta, así como el borde exterior del
b1erto por un cuello adornado con un entredós bor- c.Írtón,defelparojaobscura. Elborde,quetiene 5cend~do como el borde de la esclavina. Capelina de linón tírhetros de alto, va cubierto de piel marrón , adornada
blanco ( ó de cachemir ) , adornada con un bordado blan- con un bordado que se ejecuta por la fig. 39 con seda
co y con rosáceas y bridas de raso azul.
roja é hilillos de oro. Se ponen en las esquinas unos
adornos de metal dorado.
Vestido para niñas de 4 á 5 años.-Núms. 16 y 17.
Manga para traje Je soirée y teatro.-Núm. 29.
Es de crespón de lana color de rosa, y va guarnecido
Es de gasa de seda azul. Sobre un fondo ·ajustado de
de tul blanco bordado y cintas de color de rosa. Falda
guarnecida de un entredós de tul. Cuerpo fruncido en seda, va dispuesta la manga de gasa, que es muy ancha
el escote I con delantero de una pieza y espalda cerra~ y va sujeta con un entr"edós de encaje de Chantilly neda en medio. Tirantes de cinta plegados en la espalda y gro ; anudado en el codo.
en el delantero y sujetando el vuelo del corpiño. En los
Delantero de corpiño. -Núm. 30.
hombros, lazos de tul bordado y cinta. Ma!lga recta terEs
de
muselina
de seda bordada. Los hombros contiminada en un puño alto de tul. C;iello alto de lo mismo.
Cinturón plegado de cinta, cerrado en medio de :a es- núan formando un cuello redondo, rodeado de varios
palda con una escarapela y .adornado· e¡t la it'qulerda volantitos. Bajo la chorrera se abrocha el delantero.
Lazos de cinta verde agua.
con un lazo flotante de cinta.
Abrigo Mistral. -Núms. 31 y 32.
Douillette para niños pequtiños.-Núm. 18.
Esclavina de paño ligero azul de Sevres, con un plieEs de bengalina blanca; pero se la puede hacer de
gue doble en el centro de la espalda,. Un volante recorcachemir ó vigoña para la estación próxima: El delantero se abrocha bajo unos fruncidos y unos lazos flo- tado de la misma tela va montado Sobre los hombros
tantes de cinta blan~a. Esclavina dC encaje de Sajonia, con una correa abrpchada. Cuello alto rizado de paño
recortado. Un lazo flotante de cinta cierra el cuello.
abierta en la espalaa y en el delantero. Encaje en la
Tela necesari'a: 2 metros 50 centímetros de paño.
falda.
Paletó para niñas y niños.-Núm. 19.
Trajes de paseo.-Núms. 34 á 37.
Es de paño blanco, y se· compone de una espalda ceNúms. 34 y 37 . Traje para selioras jóvenes. Vestido de
ñida con aldetas que se abren en medio y debajo efe los fular fondo crema con listas azules, guarnecido de guibrazos, y unos delanteros rectos, abiertos sobre un gur negra y cordoncillo de bordado de oro. Fondo de
peto adornado en medio con un pliegue redondo. El falda de seda ligera y falda de fular, cuyos ¡::años de
peto va cerrado en la izquierda con una tapa. Cuello detrás forman una especie de capucha árabe muy larga
grande vuelto que se abre Sobre un peto. Bolsillos en y los de delante una levita cerrada en medio, cuyas
las caderas. Mangas adornadas con carteras. Unos pes~ listas van dispuestas en V. La misma disposición tienen
puntes rodean el paletó, el cuello y las carteras de las los delanteros del corpiño, que van cerrados un poco
mangas y de los bolsillos.
hacia la derecha y guarnecidos de un cordoncillo doble
Tela necesaria: un metro 70 centímetros de pai"ío.
de bordado como el delantero de la falda. Cerca de la
cintura los cordoncillos se reunen en uno solo. Espalda
Vestido para niños de 5 años.-Núm. 20.
ceñida con costura en medio. Cuello alto de guipur.
Se hace este vestidito de lanilla azul Océano, y se le Volante de lo mismo montado con fruncidos en· la cinguarnece de sura!t azul claro y de un cinturón de piel. tura y formando aldetas. Manga bullonada, con manga
Su forma es la de una blusa compuesta de espalda ce- de debajo ajustada de guipur.
ñida, que da el vuelo de la falda, y delanteros abiertos
Núm. 35. Vestido defayagrue.ra color de moho, guarnesobre un peto largo añadido á cada lado bajo el borde cido de seda blanca, de muselina de seda blanca y de
de los delanteros, que llevan á cada lado una tabla an- pasamanería negra. Fondo de falda de tafetán y falda
cha. Un volantito plegado de sura!t va puesto bajo el en puntas, cuya parte inferior de delante 'se abre en las
borde de cada pliegue, y llega hasta la cintura. Cuello costuras sobre unos bullonados de seda blanca. Chaquevuelto guarnecido de un volantito y de un punto de ta de faya, cubierta de otra chaqueta de pasamanería
bordado de seda. Manga con cartera estrecha y votan- hecha por el mismo patrón. La chaqueta de faya se comtito de .rura!t.
pone de espalda y lados de espalda, lados de delante y
Tela necesaria: 2 metros de lanilla, de un metro 20 delanteros con pinzas, abiertos sobre un chaleco de
cei:itímetros de ancho, y 2 metros de surah.
seda blanca, que va abierto á su vez sobre una camisa
bullonada de muselina de seda blanca. Dos broches cieDelantal para niñas y niños.-Núm. 21.
rran el chaleco en la cintura. El chaleco y la camisa
Se hace este delantal de batista azul pálido, y se le se ponen sobre· unos delanteros de forro cerrados en
guarnece de bordados. Se compone de una falda abierta medio, ajustados con pinzas y añadidos á la chaqueta
por detrás y terminada en un volante fruncido con ca- por medio de las costuras de debajo de los brazos y de
beza bordada, de un cinturón rodeado de bordados, y los hombros. Centro de cuello plegado de muselina, y
un delantero y espalda anchos, ajaretados en redondo cuello alto y abierto de faya. Manga alta de hombros
por arriba y adornados con un volante fruncido puesto hecha de faya.
en forma de tirantes. Manga de codo con volante frunTela necesaria: 5 metros de tafetán; 16 metros de faya
cido, guarnecido de bordado. Cuello alto de bordado.
color de moho; 6 5 centímetros de faya blanca, y un meTela necesaria: 3 metros de batista, y 6 metros 50 tro 25 centímetros de muselina de seda.
centímetros de volante bordado.
Núm. 36. Vestido defular,fondo color de cuero de Cdrdoha estampado de verde. Fondo de falda de seda ligera
Bata de crespón,-Núms. 22 y 23.
vestido Princesa de fular, compuesto de espalda y
Se hace esta elegante bata de crespón de lana color ylados
de espalda que dan el vuelo necesario para la
de rosa. La espalda va sujeta con unos fruncidos en la falda,
y delantero derecho Princesa, que se pierde bajo
cintura, y los delanteros, que son rectos, se ajustan el delantero izquierdo, el cual cruza de izquierda á debajo una cinta anudada en el lado izquierdo. Cuello
y forma un centro de falda con varios pliegues
vuelto, adornado con un volante de encaje antiguo, que recha
por arriba. Un volante fruncido de guipur adorna el
se prolonga en el lado izquierdo formando conchas. cruce.
La parte superior del delantero derecho se do•
Manga ancha doblada sobre una manga de encaje an- bla y forma
solapa sobre un camisolín de fular, fruncido
tiguo.
en el escote y añadido sobre unos delanteros de forro
Traje de playa.-Núm. 24.
que se cierran en medio, se ajustan con pinzas y se
Manteleta de conchas de Santiago color crema, oro añaden al vestido en las coituras de debajo de los bray marrón, adornada con un volante muy alto, una gola zos y de los hombros. Pinzas de pecho y ·pinza que
y un fichú de encaje blanco. Pasamanerías oro y marrón marca el lado de delante y ajusta los delanteros de
completan los adornos de la manteleta. Vestido de fular forma Princesa. Cuello alto de fular. Manga alta de
claro con lunares, adornado con encaje negro en forma hombros.-Sombrero de crin negra, con alas encañode clti'coree y volante plegado del mismo encaje en el nadas y guarnecido de plumas color de piel de Córdoba
borde inferior de la falda, la cual se prolonga por de- y de cinta de terciopelo verde.
Tela necesaria: 5 metros de tafetán, y 16 metros de
trás formando una cola no muy larga.-Capelina de enfular.
caje blanco con corona de rosas té.
Vestido de lana de canutillo.-Núm. 38.
Traje para señoras jóvenes.-Núm. 25.
La
falda
de debajo, que es de satinete color de arena,
Vestido de crespón color habano claro, con delantero del cuerpo y de la falda, de crespón blanco crema. va guarnecida por delante de un volante plegado de
Cuello, puños y chaleco abierto, con aldetas de guipur lana del mismo color, de 20 centímetros de alto. La fali:rema. Unos galones de oro guarnecen las mangas y la da de encima va recortada en hojas ó correas por departe inferior. En las caderas se ponen unos paniers pe- lante, cuyas correas van forradas de tela igual y pespunteadas. Se pliega el borde superior de este delanqueños de crespón color habano, q~e forman _como bol·
sillos de la falda.-Sombrero de paJa guarnecido de mu- tero de falda, y se le une á la parte de detrás que va
fruncida en el borde superlor. El cuerpo, plegado por
selina blanca y marrón.
delante y por detrás, termina en un cinturón, que cuTraje para señoritas.-Núm. 26.
bre al mismo tiempo la pegadura de las correas pesCamisa rusa de seda azul, con cinturón y tirantes de punteadas que forman como una aldeta corta. Peto de
piel sujetos con hebillas. Chorrera de muselina blanca. .rurak, y cuello alto de lo mismo. Cuello vuelto de lana

f

I

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDI,CO DE LAS FAMILIAS.

recortado en correas que se prolongan para formar solapas, y mangas con bullonados que terminan en co~
rreas.
Vestido d• bengalina.-Núm. 39.
La fig. VU de la Hoja-Suplemento al número anterior
corresponde á este vestido.
Se corta para la falda de encima un pedazo entero
de bengalina gris por la fig. VH, que sólo representa la
mitad; se guarnece esta falda de una tira ancha de terciopelo gris obscuro, adornada· con un galón de plata
en sus dos bordes; se fija en el borde superior cada
cruz sobre un punto, y se cose esta falda sobre la falda
de debajo hecha de tafetán. El cuerpo liso, guarnecido
de un peto de terciopelo, es de bengalina. Su borde inferior va guarnecido de una aldeta de la misma tela.
Esta aldeta, el cuello, los delanteros y las mangas van
adornados con un galón de plata.

FLOR DEL ALBA.
(Con ti nuac i 6n.)

XIV.

(;J.•~ ,

·, =

tanto que el rumor de las oraciones que
á pocos pasos de ella se pronunciaban,
~
"'\ (¡) para endulzar los últimos instantes de
~ ~ ~C. aquella existencia que concluía, hacían
crispar los nervios de la molinera, su imaginación se empeñaba en vestir de risue~
ños colores el porvenir, cuyas puertas iba á
~
abrirle la muerte de su marido. ¡ Qué camn completo en el miserable destino que arras1t, traba un año hacía! ¡ Ya nadie· podía extrañar que
abandonara el molino, molesta prisión que maldecía sin cesar , ni tenía por qué temer que la detuviera
la Guardia civil; ,iba á ser viuda y libre, y si dejaba la
casa, bien justificado estaba el hecho con las penas que
aquellos muros podían recordarle!
¡Penas!. ... A este pensamiento una satánica sonrisa
se dibujó en los labios de Ramona. ¡ Gran pérdida, ~n
verdad, la de aquel viejo imbécil de tan exageradas
ideas respecto á la honradez! ¡ Gran lástima que la llorona se hubiese vuelto loca! ¿No era tonta desde que
nació?
¿Qué haría con Javierín, en la nueva existencia que
iba á emprender?
Verdad que estaba muy encariñado con ella, pero los
niños siempre son un estorbo, y más aquél, que venía
de mala cepa para que fuese nunca buen racimo: nada,
lo mejor era dejarle en el hospicio de Granada, que es
la casa de los que no tienen padres ni familia.
¡Oh! ¡Con qué horrible tranquilidad de ánimo aguzaba Ramona los oídos, á ver si cesaba el ruidoso estertor, única señal de vida que daba ya el infeliz molinero! ¡Qué absoluta falta de creencias y qué sobra de
impiedad revelaba su indiferente actitud! Desterrad
del corazón de la mujer los sentimientos religiosos, y
sólo quedará la amarga levadura de sus viciosas inclinaciones: he aquí por qué la ex saltimbamquis, olvidada
por completo de lo que debía al mísero que agonizaba,
sin experimentar por él, no ya afecto, sino al menos
caridad, ante el triste espectáculo que ofrece el fin de
una existencia, término de las humanas ambiciones,
pensara sólo en su loca pasión al dinero y saboreara
con delicia la idea de huir cnn el que tenía escondido.
Inconscientemente se acd-có dos veces á la cantarera, y hasta una de ellas, convencida de que nadie se
ocupaba de su persona, alargó la mano con intención
de tocar siquiera el envoltorio oculto en el agujero¡
pero se contuvo á tiempo, porque nunca juzgaba tomar
bastantes precauciones, y alejándose á pesar suyo de
aquel. sitio que la atraía como el imán al acero, se dejó
caer Junto al hogar, y tapándose la cara con las manos, adoptó un aire más propio de las circunstancias
que el que había tenido hasta entonces.
- ¡Cuándo estaré lejos!-decía entre si, olvidada de
que la mano de Dios llega á todas partes.
Repitiendo en tanto, sin comprender su terrible sentido, las frases que oía pronunciar , Javierín, arrodillado,
contenía los sollozos, y con los ojos hinchados de llorar,
esperaba tembloroso aquel suceso que no entendía y
qu1? sin embargo le espantaba: por una intuición mistenosa. ó acaso por la fuerza de.la costumbre, cuantas
veces·apartaba sus miradas del alterado semblante del
moribundo, seguía los movimientos de la molinera,
á quien veía perfectamente desde el sitio en que se hallaba¡ la intranquilidad de Ramona, sus inseguras vuelta~ en torno de la cantarera, todo despertaba un embnón de sospechas en aquella inteligencia donde la
malicia suplía á la edad. ¿Llegaría á descubrir lo que
acechaba hacía tanto tiempo?
De pronto el padre Diego dijo una palabra, á la que
respondieron como un eco los vecinos. Azorado, Javierín miró á su padre, y vió que ya el pecho no se levantaba á impulsos de la anhelosa respiración: también advirtió que tenía los ojos cerrados.
-(Está pae dormido?-preguntó muy quedito, temeroso de turbar el que juzgaba descanso.
-¡Está en el cielo, hijo mio!-respondió conmovido
el preguntado.
( En el cielo! Lo mismo decía Flor de su madre, y Javierín no había logrado verla nunca: ¿así su padre iba
también á desaparecer para siempre? Esta reflex~ón
como aguda saeta pasó el corazón del niño y le hizo
prorrumpir en amargos sollozos: el vecino le. to_mó en
brazos y le sacó del aposento, procurando consolarle
con tiernas caricias; Ramona , que ni se había movido
ni parecía darse cuenta de lo que sucedía, escuchaba
~N

Ws\ (~. ')

r!~

•

el llanto de la criatura con sorda irritación y si hubie
estado sola con él, habría desahogado s~ mal hum~~
abrumándole ,á .denuestos y golpes, pues resuelta á
apa~tarle de s1, 1mportábale ya nada el infeliz, á quien
hab1an e.nvenenado sus perversos mimos, y Je envolvía
en el odio que al resto de la familia profesaba: ta verdad es que sólo por contrariar á su marido y á Flor
aparentaba antes preferir al muchacho.
Aunque se esf?rzaba P?r representar lo mejor posible el papel de vmda afligida, la indiferencia que había
mostrado á Pedro durante su larga enfermedad, y sobre todo ~n los postreros momentos, inspiraba tanta
repugnanci~ y despre7io al padre Diego, que ni éste ni
los dos amigos del difunto molinero hacían el menor
caso _de Ramona: así,, debaj~ de las manos con que se
c~bna la cara, profena quedito la ex saltimbanquis terribles maldiciones, con que su amor propio herido
desahogaba la cólera 9-ue la abrasaba. ¡Cuánto hubiera
dad? po~ soltar las nendas á sus salvajes instintos, y
arroJ~r. v10l~ntamente de su casa á los intrusos que se
perm1t1an disponer como si estuvieran en la suya'
. Javi_ei:ín se había escapado de los brazos del c~mpas1vo v1e10 9-u~ trataba de consolarle, y fué á esconderse
en e.1 cuchttnl de la cocina. Dos sentimientos vivísimos
se disputaban. la posesión de su alma: el dolor de ver
_muerto á su pa~re, y el anhelo de~v:en'g irse de la que
Justamente consideraba -como causa de todas las desgracias que llovían sol_&gt;r~ ellos.
XV.

Empezab3: á alborear el día, tan triste y nebuloso
como despejado y alegre fué el anterior: venciendo la
repulsión que el dirigirse á la molinera Je causaba el
P.adre Diego hubo ~e ped~rle algunos objetos que ne~es1taba para cumpltr e! piadoso deber de amortajar el
cadáve~; y Ramona, bten á su pesar, tuvo que abandonar el rmcón del fuego y entrar en el aposento donde
pasó la noche el licenciado de Cuba. Ligero entonces
como uno de esos gnomos que se describen en las balaQ.as aleman~s, Javierín cruzó la cocina; llegó á la cantarera y ~etió resueltament~ la mano en el agujero:
estremec1?se al _palpar un obJeto, pero le asió, tirando
de ie1 con _mtenc1ón de sacarlo i.de pronto se arrepintió,
y Jo volvió á soltar para deshzarse de nuevo sin ser
n9tado y tornar á desaparecer en el cuchitril.
/ La molinera regresó á poco, y entregó al sacerdote
lqs objet?S pedido_s. Abrigaba la esperanza de que una
ve,z termmada •la ,lugubre tarea, abandonasen el molino
los ofic.ios~s q~ettanto la molestaban; pero se equiv0có,
pues si bten el padre Diego marchó temprano para
atender á su parroquia y disponer el entierro de Alba
que iba á hacerse aquella tarde, los dos amigos de Pe~
dro se quedaron á velarle y se sentaron á la puerta del
aposento, donde tendido en su cama, decentemente
vestido y alumbrado por los cuatro mecheros de un
· enorme velón de metal puesto á su cabecera descansaba' el pobre molinero de los trabajos de su ;ida en el
último y eterno sueño.
¡Qué suplicio para la ambiciosa mujer, hallarse frente
á frente de su tesoro, no tener sino que alargar la mano
para apoderarse de él, y estorbárselo la presencia de
los amigos de su marido! ¿No hubiera sido mejor guardar con tiempo la cartera en el arca? ¿Pero y si á los
civiles se les antojaba hacer un registro? Nada, lo seguro era no tocarle hasta el día que pudiera marcharse
de una vez.
Mientras con estas reflexiones y otras análogas el ce~
rebro de Ramona parecía un horno en combustión, los
amigos de Alba, siguiendo una piadosa costumbre po•
pular, rezaban tranquilamente en voz alta el rosario de
difuntos. ¡ Cuánto horror les habría causado si hubieran
podido penetrar los pensamientos de la ex saltimbanquis, y sorprender las palabras que palpitaban en sus
contraídos labios!
Continuaba avanzando el día, cubierto siempre el
cielo por un sudario de pardas nubes, y seguía también
la vela, así como la inmovilidad de la viuda. Nadie se
acordaba de que volaban las horas, y era necesario reparar con alimento las perdidas fuerzas¡ pues ni los vecinos, afectados del triste suceso, tenían apetito, ni Ramona quería darles ni un bocado de pan. En cuanto á
ella, bien se desquitaría del forzado ayuno cuando se
llevasen al muerto.
-¿Pero y Javierín?-dijo de pronto el que había consolado al niño con tanto interés.
-Se habrá dormido-repuso el otro suspirando¡¡ dichosa edad en que nada desvela! Déjelo dormir, que
harto le queda que sllfrir en el mundo.
Y al hablar así, dirigió una mirada á la molinera, que,
indiferente á la conversación, luchaba para no mostrar
la ira que sentía á través de la máscara de tristeza que
se había impuesto.
.
El reloj del tiempo, indiferente á todo, continuó marcando las horas, lentas como el dolor sin esperanza.
Por fin, cerca de las tres, aparecieron en lo alto ~e una
colina algunos hombres que rodeaban al padre Diego y
á'un acólito. Detrás venían dos enterradores con el hu milde ataúd de pino pintado de negro: levantáronse los
que velaban, y mientras el tío Bias acu~ía á la _Puerta,
su amigo, para disimular-.la desagradable impr~s1ón. que
experimentaba, se dirigió á la cantarera, y asió el Jarro
con intención de beber un sorbo de agua; pero aun no
lo había llegado á los labios, cuando oyó decir á su
compañero:
-¿No creía su mercé que Javierín dormía? Pues cátele por dónde asoma.
'1" señalaba otro sendero en opuesta dirección al que
el entierro traía.
-.i¡y es verdad!-repuso el buen hombre, tan sorprendido como si viera resucitar al muerto.-¿Pero por
qué viene entr.e civiles esa criatura?

. Ramona oyó estas palabras, y de un salto se puso en
pte. Desde el .fondo de. 13.¡ cocina se divisaba perfecta•
m~nte. el cammo, y miró hacia allí presa. de horrible
agitac_ión. En efe~to, el niño venía acompañado de tres
gu~rdias, Y e~ta mes pe rada visita aterró á la miserable
m1;1Jer, ala_rma~dola tqdavía más el rayo de infernal alegr!a que dummaba el ~ostro de su entenado, y hacía
bnllar como los de un tigre sus ojos, enrojecidos de llorar. _Helada la san~re en las venas, y tambaleándose, la
mohnera retrocedió, desencajada la faz erizado el cabello, zumbándole los oídos y creyend~ que le faltaba
el suelo bajo los pies.
'
. ¿~endrían á prenderla? ¿Habría descubierto algo Jav.ienn .Y dado el soplo á los civiles? ¿Qué hacer en tal
situación? El amigo del molinero, inmóvil y apoyado en
la cantarera, tapaba precisamente con su cuerpo el
hue.co doi:ide estaba la cartera de José Luis, y, por tanto, 1mpedia á Ramona apoderarse de ella, huir y esconders~, hasta ~segurarse de que sus perseguidores habían
p~rdido la pista. ¡ Oh, qué ansiosa rabia sentía contra el
h110 de su marido! ¡ Cuánto habría dado por hacer trizas
al ~uñeco qu.e la jugaba tan mala pasada! Porque no Je
cab1_a duda: imprudencias ó malicias del niño eran el
motivo de que viniesen los guardias y sufriera ella el
temor de que fuera su único porvenir-, primero la cárcel., ... despu_é s la galera.....
-.:--¡Mald~to seasl-barbotó, .t endiendo sus crispados
pu°:os hacia el hermano de 'Flor del Alba.
. .. , .
Sm ~a~e CUE:nta de sus actos, pero dominanclo hasta
la _avanc1a el miedo que le inspiraba la Guardia civil la
ex saltimbanquis co~tinuó en retroceder hasta llega'r á
la puerta q1;1e comumcaba con el huerto, y salió á él de
espaldas, dilatados los ojos, anhelante la respiración, y
hasta ~anchad~s los labios de rojiza espuma: era que,
en su 1mpote.nc1a ~e vengarse, se los mordía .desésperadamente, ir_isensible al dolor que esto le , producía.
Con el angustioso afán del que se ahoga, tendió la vista
en torno suyo, y se halló aislada entre árboles desnudos
de hojas)'." ~ierras recién labradas: verdad que no veía
ya á los civil.es, pero, según el paso que traían, debían
hallarse casi á las puertas del molino. ¿Qué hacer?
¿Dónde ocultarse?
Acaso por la centésima vez en un minuto se dirigía
esta pregu!1ta, sin encontrar respuesta favorable¡ cuando de súbito le asaltó una idea, y con ella el primer
destello de esperanza. Los mimbrales que crecían á la
orilla del río, allá junto á la presa, le ofrecían un asilo
q~e no dudó en aceptar. ¿A quién se le había de ocurri! buscar_la en aquella laguna fétida y casi impenetrable? Una ciega confianza en su estrella sucedió á la desesperación anterior. Si Javierín la había acusado (lo
que n? era segu~o), como por mucho-que buscasen los
gu~rdtas no hab1an de encontrar el cuerpo del delito, lo
me1or era esc~nderse para evitar preguntas y respuestas que la pudieran comprometer, y tornar cuando todos abandonasen la casa.
~esuelta, _P0r tant?, á desaparecerá toda costa, la ex
saltimbanqu~s se deshzó encorvada, sin separarse de los
bala~es de tierra¡ cuando llegó á un claro, se tendió y
contmuó arrastrándose hacia los mimbrales. Una vez en
ellos, sin arredrarla sus punzantes espinas cerró los
ojos, y se abrió paso hasta lo más áspero y e~marañado.
¡ Seguramen~e nadie había de adivinar su escondrijo!

377

t&lt;:_n.do de contener sus lágrimas, decía Antonio á su
amigo:
-En ti confío¡ cuida á Rosa- y á su pobre madre,
vela por ellas'. y si la escasez de trabajo, , si una enfermedad, que Dios no quiera, viniera á dificultar su vida
protégelas, cuídalas y escríbeme ..... Creo que basta de~
sertaría al saber su desgracia .....
- ~ierde cui~ado, Antonio-dijo Luis, cuyos ojos se
cubnan de lágnmas, y cuya garganta se negaba á articular las palabras que concebía su imaginación •.:......veJaré
por ellas, las cuidaré cuanto pueda, y si algun~ vez necesitasen apoyo, sólo en mí le encontrarán.
La,s trompeta~ ~esonaron en la plaza, y fué necesarid
sep~farse. Po~ ultima vez se abrazaron, y con los ojos
llenos de lágr_imas se separaron los dos amigos.
En una casita de cerca de la plaza Rosa también lloraba, vo'l.viendo la espalda á su madre para ocultarla el
d,o lor que oprimía su corazón en aquel mismo mo•
mento.
/ Al fin partieron los reclutas, dejando la aldea muda y
solitaria cual población muerta. El día aquel fué un día
de luto para Lobeira.
D~s d_ías más ta·rq~, A~~o,iio llegaba á la capital de la
provmcta, donde se le incorporó al batallón de cazadores de Ciudad-Rodrigo.

..................................................

. ........ ..... -................................... .

. Seis años _han pasado,. Antonio, cuya. bondad había
sido en seguida reconocida por todos sus jefes, era sargento, y tenía la cruz del Mérito Militar ganada en una
acci_ón contra los insurrectos de Cuba; y en la que se
babia portado como un valiente.
Una vez licenciado y de regreso en la Península se
dirigió á Lobeira.
'
En la ermita del camino le esperaba Luis pálido y
triste, más triste que el día en que se sep¡raron. Al
verse, ambos se precipitaron á abrazarse.
D~spués de cambiadas sus primeras impresiones preguntó Luis á Antonio con voz temblorosa:
'
-¿Y no me preguntas por Rosa?
-Generalmente, Luis, de la persona que más se
quiere es de la que se há.bla·.menos.
-¿Luego continúas qUeriéndola como antes?
-¿Me crees tan olvidadizo, Luis?
-No, pero podías haber cambiado de idea-contestó
. et interpelado con marcada amargura.
-H~Y cariños tan grandes; que Por nada del mundo
se borran¡ al contrario, et recuerdo los alimenta, y
créete que sólo la muerte podría borrar· mis dos cariños ;"el que tengo á Rosa y el que tengo· á mi querido
Luis- dijo Antonio, dándole un fuerte abrazo.
-Entonces os casaréis ahora.
-¡Oh! en seguida, á menos que Rosa .... :J&lt;
-¿Rosa? No acabes.
..,·'·
-A menos que no quisiera.
.. '1
-Te quiere más que nunca-dijo Luis ccln tono algo
seco.
.&gt;
\
-Parece como si te enfadaras, Luis.
-Sí, me .enfado, porque parece que ·dudas.
Y al decir esto, las mejillas del jov~n se cubrieron
de carmín, aunque no lo observaron los ojos de Antonio .
---:-Vamos-continuó-'t1"en á la granja, que mi m~dre
y m1 padre te esperan.
ISABEL CHRIX.
-¿ Está muy guapa ?-preguntó Antonio.
(Continuará.)
-;Quién?
-Rosa.
- ~a la verás- replicó Luis con sequedad.
EL ERMITAÑO GRIS.
Y sin cruzar más palabras, ambos se encaminaron á
la granja de los padres de Luis, donde se esperaba con
impaciencia al ex militar.
Después de la visita de la granja en la que se le hizo
una acogida cariñosísima, Antonio' propuso á Luis que
G:~✓
le acompañase á casa de su prometida.
el día 2 de Febrero de 18..... En la pequeña aldea ~e Lobeira la gente se apre. -No-contestó aquél¡-os estorbaría.
j i suraba á acudu á la plaza para decir adiós
Antonio quiso insistir.
~ \~ á lo~ quintos que ~quella mañana debían
-¿Pero es que quieres hacerme testigo de vuestra
~~ partir par~ la .capital de la provincia, en
felicidad? Tiempo hay. Además, tengo que ver qué tal
;
,t ... dond~ ~enan mcorporados á sus respec- ha~ podado las viñas en la montaña, y no puedo dejar
~
~ ~ tivos reg1m1entos.
de 1r.
,:=¡ :.
'
Las esc~nas conmovedoras eran infinitas,
-Luis ya no es el mismo-pensaba Antonio mien'
como lo son siempre los momentos en que ma- tras se alejaba, después de despedirse de su amigo.')t dres, padres y hermanos tienen que despedirse
¿P?r qué estará tan cambiado? ¿ Será que ya no me
tal vez para siempre, del hijo, del hermano que~
quiere tanto como antes? ¡Oh! no, no puedo creerlo.
rido ¡ acaso del único apoyo de su vejez, del único brazo ·
Pero b~en pronto se disipó la nube que cubría su
protector de su infancia.
frente mientras procuraba darse cuenta de la razón
Solos, separados de la multitud, dos jóvenes habla- que podía ha~er cambiado tanto á su hermano, como
ban: eran Antonio y Luis.
llamaban á Luis en la aldea. Sólo duró el tiempo que
Ambos de la misma edad, habían caído quintos aquel tardó en llegar á casa de Rosa y estrechar entre sus
año; pero Luis, que era hijo de un rico labrador, había manos la de la adorada niña.
sido redimido por su padre á metálico, mientras que
Pasado el primer momento, se puso á contemplarla.
Antonio, huérfano de un pobre bracero, tenía que par- E:staba más ~ermosa 9-ue nunca. Ya no era la niña gratir aquel día con los reclutas.
ciosa que dejó al partir; era la mujer de rasgos correcDesde niños se querían como hermanos, sin que ni la
tos, de ~ormas elegantes y movimientos graciosos.
diferencia de fortuna, ni la distinta educación que reciAntomo quedó admirado al ver su hermosura.
bieran, hubiese nunca dado margen á la menor discor-¿ Me encuentras muy cambiada?-le preguntó la
dia entre ambos.
linda joven.
Antonio estaba triste; nunca había dejado la aldea y
-Sí, muy cambiada¡ estás muchísimo más hermosaaunque sus padres habían muerto hacía bastante tie~dijo Antonio, con tono lastimero.
po, sentía alejarse de aquel lugar no menos que los que
-¡ Cualquiera diría que lo sientes !-replicó Rosa.
en aquel momento lloraban entre los brazos de sus ma-No, al contrario ..... pero temo que ya no me quiedres. Además, Antonio estaba enamorado: adoraba á ras tanto como antes.
una preciosa muchacha de diez y seis años, rubia y her, -¿Por qué dices eso? ¿No te prometí que te esperamosa como ninguna moza del pueblo.
na? Pues ya ve.s que he cumplido mi promesa-dijo
Ella también le amaba. El día antes, cuando Antonio Rosa con un tomllo tan zalamero y una mirada tan dulfué á despedirse de su adorada Rosa, que así se lla- ce, que el pobre muchacho creyó enloquecer de alemaba la niña, ésta le dijo entre sollozos:
gría y felicidad.
-Vete, vé tranquilo, puesto que nuestra suerte lo
Un mes más tarde, Rosa era mujer de Antonio.
quiere, y cree que sola con mi madre, _y siempre penEn Lobeira fué un acontecimiento la boda de ambos
sando en ti, esperaré tu regreso .....
jóvenes, y la alegría fué general.
Pero volvamos á la plaza, y veamos que antes de parPero Luis no asistió á la ceremonia¡ el día antes salió
tir, apretando nerviosamente la mano de Luis y tra- de Lobeira para Coruña, donde dijo que tenía un asunto

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1,

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19. -- Paletó para niñas y _niños.

18. - 0ouillette para niños pequeños.
10. -

-- , de 5 atoa.
20.- Vestido para ,u~o

Abrigo para niños de 3 años.

13

-~
de 4 á 5 años.
16 y 17. - Vestido para n1nas

14.-Vestido para niños pequeños.
y
Delantero y espalda.

Delantero y espalda. ·

- •
15. -Pelllt1-·nllio1de2á 3 ano•

21. - Delantal P• niñas y niños.

�380

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

urgente, el ,éuifie obligaba á abandonar la aldea por

~~~•.~ ~t~~~:~í·a·s~ .......... • .................. , . , .... .

············
.................. ················ ... .
Un año después, Rosa dió á luz unaJ&gt;reciosa niña,

ta;n

hermosa como su llladre. No poco trabajo costó que
Euis consintiese en ser el padrino.
·t La felicidad era _
c ompleta en aquella casa, y prome•
tfa,ser duradera, cuando un día se presentó Luis muy
t~iste á notificarles que tenía que partir para la guerra
que á la sazón soStenía España contra los moros de
A.friCa ,j que tant3: "gloria dió al general Prim. A pesar
de lillberse redimido del servicio militar, Uu oficio del
cbmandante•dél puerto le participaba que, habiéndose
I!'amado á lá.s armas, á los batallones de reserva, tenía
que presentai:-se en.._Corcuña· á los tres días, para embarcarse con dirección á Africa.
El sentimiento de amor patrio y él cariño que proíesabá á Luis hicieron pensar á Antonio en volver ~l también{á las filas, y así lo dij Oá Rosa, que temiendo por
su ,narido, le dijo Uorando: \
...:...No vayas, Antorliomío, no me abandones.
, -Rosa, soy esp"añol, y mi deber es acudir á donde
la P.?tria me necesite.
.
~ Pero tú estás casado, y además á ti no te llaman.
-No puedo olvidar que España necesita de sus hijo::t., y JlO ac;:udir sería una cobardía y una mala acción.
Ya ves que separarme de ti y de nuestra hija me causa
honda pena; pero no hay mérito en una acción si ésta
no cuesta algún sacrificio.
-¿Y si te matan, Antonio?-replicó Rosa sollozando.
-No lo esperes: ya estoy acostumbrado á entrar en
acción, y las balas no me tropiezan-contestó él con
una ligera sonrisa.-Además España quiere á sus hijos, y
velará por ti, por tu pobre madre y por mi hija querida.
Perdóname, Rosa mía, perdóname el dolor que te causo:
yo mismo sufriré mucho al alejarme de aquí¡ pero al
hacerlo, me siento empujado por una foerza superior
que me arrastra. Yo te quiero, te adoro más que nunca,
y sin embargo, no me puedo detener.
Rosa enjugó sus lágrimas.
-No tengo tu íuerza ni tu valor-dijo ;-pero mi cariño no ha de ser más egoísta' que el tuyo. ' No quiero
que nunca puedas creer que por un séntimiento mío
dejaste de cumplir con un deber para con tu patria.
Parte, y que Dios te proteja y te coñser\l"e para tu mujer y para tu hija.
.~
De Coruña partieron para Málá.ga, donde fueron inc.orporados al regimiento de Cantabria, que tanta gloria
diQ á España con el valor de sús·soldados.
Antonio había sido reconocido como sargento, y aun
en más .de una ocasión se le quiso dar el grado de ofi,eia,1¡ pero él rehusaba todas estas gracias, diciendo:
-Y? no he tomado el servicio por ambición, sino por
ba~·rme contra los enemigos de mi patria. Además podr an separarme de Luis, y no quiero dejarte aban-

do ado.

.

(:uando Luis supo esto le reprendió, diciéndole que
haPía hecho mal, puesto que hubiese asegurado su porvehir siendo oficial.
.L. No me convences: hemos venido juntos, hemos
conse¡uido servir en un mismo regimiento, y por tu
vafor has conseguido ser sargento Como yo; pues sigam0s i~uales '/ juntos, Luis.
Algunos d1as después, un encuentro inesperado con
los moros obli~ó al regimiento de Cantabria á batirse,
haciendo prodigios de valor. Entre los que más se distinguieron figuraban los dos 'sargentos Luis y Antonio.
Desgraciadamente, el General que mandaba la fuerza
cayó herido, y aquel regimiento de bravos españoles
tuvo que declararse en retirada.
Antonio y Luis, que eran los primeros siempre en los
at~ques, fueron los últimos en la retirada. En el momento e,i que nuestros soldados abandonaban sus posiciones, Luis, que seguía sosteniendo el fuego con el
enemigo, recibió un balazo en una pierna. Antonio, al
verle caer, se precipitó á levantarle.
¡Déjame, no te; expongas por mí: huye y déjamegritaba el herido en1'medio del estruendo del combate.
~¡Dejarte! ¡jarñ~ás! O te salvo, ó compartiré contigJ
Ja Suerte que te espere.
-¿ Pero no ves que se acercan? ¡Huye!
-No veo más sino que estás herido y que sufres, Luis.
-,¡Sálvate, por Dios! ¡Mira ·q ue · vienen; piensa en
que te matarán; piensa en Rosa y en tu hija l.....
-Ellas son quienes me dictan el deber I y yo debo
tratar de salvarte,
Y diciendo esto, abrazó á su amigo, y con él apoyado
en 'sus hombros emprendió la huída en medio del fuego
graneado de los moros. Per~ una nueva sorpresa les esperaba. Un pelotón de caballería árabe se ,puso en persecución de los que se habían heroicamente retrasado
en su retirada, y cercándolos, fueron hechos prisioneros
unos treinta soldados y nuestros dos sargentos.

,

.... ...............................................

En Lobeira se recibió con gran júbilo la noticia de la
terminación de la guerra, así como la de la restitución
de los prisioneros que el Gobierno marroquí hacía al
español.
Luis volvió, aun enfermo á consecuencia de las heridas. Desde los primeros días de su cautiverio le habían
separado de Antonio, y no había vuelto á oir h,ablar de
su amigo.
Rosa se deshacía en preguntas y c·onjeturas, é\ las que
Luis sólo podía contestarle que hasta el instante de su
captura no había Antonio sufrido herida ninguncr pero
no había medio de consolarla. De sus mejillas hab~a des,.
. aparecido para siempre el tinte sonrosado que tan encantador erecto causaba en aquel rostro de ángel¡ sus
lindos ojos se hallaban rodeados de un cerco violáceo,
producido por largas noches de insomnio, pasadas ver-

tiendo amargo llanto. En la aldea todo el mundo tomaba
parte en su dolor. En vano trataban de animarla hablándola de la esperanza.
-¡Yo no"teñdría· más consuelo que la vuelta de mi
Antonio amado !-contestaba siempre.
¿Habría muerto Antonio? Esta pregunta fué general
en Lobeira.
Pasó tiempo, mucho tiempo, y Antonio no venía. Un
día, al fin, la madre de Rosa, tratando de consolará su
afligida hija, la comunicó una idea que le había sugerido ·
la noche anterior, y era escribir al Ministerio de la Guerra preguntando por el sargento del regimiento de Cantabria.
Así lo hicieron; pero el tiempo pasaba y las noticias
no llegaban.
-¡(;&gt;h! no me contestarán-solía responder Rosa
cuando la preguntaban si había noticias del Ministerio.
Pero se engañaba. Un día vino una carta muy grande,
dirigida á la pobre infeliz, en la que, según informes, se
daba como cierta la muerte de Antonio, y pocos días
después recibía el acta de defunción de su marido.
Al leerla Rosa dió un grito horrible, y abrazando íuertemente á su hija, la cubrió de ardientes besos ..... pero
~ no lloraba. Las lágrimas se habían secado de sus ojos.
¡No.siempre las lágrimas son la expreSión del dolor!
El verano llegó, y con él las faenas del campo empezaron á animar la aldea. Luis veía apenas á Rosa, que
salía muy poco. Una tarde, sin embargo, en que el ex
sargento de Cantabria pasaba por delante de la casa de
la pobre viuda, y ésta estaba sentada á la puerta co•
siendo, mientras que su encantadora hija jugaba allí á
su lado, Rosa observó que Luis estaba triste y pensativo.
·
-Rosa-dijo éste con un tono grave y serio-vengo
á hablar con usted. 1Ten.go que confiarla un secreto y
hacerla una petición.
Ella le miró sorprendida.
-Si, Rosa, sí: tengo que revelarla el secreto de toda
mi vida; ese secreto que hubiese muerto conmigo, y que
hoy ya me es imposible continuat guardando en mi pecho. ¡Ah! ¡Si no hubiese sido por Antonio! ¡Cuántas
veces me hubiera arrodillado á sus pies y la hubiera
dicho cuánto era mi amor! Pero he obrado como leal
amigo, y no me pesa.
Mas hoy que, contra lo que esperábamos, la patria
desatiende á cuidados tan sagrados como son el sostenimiento de las viudas é hijos de los valientes que por
ella han sabido morir¡ hoy que veo á usted abandonada
y teniendo que trabajar para sostener su familia, recuerdo una promesa que cuarido Antonio íué á servir al
Rey me exigió le hiciese. Era ésta que velase por usted
y por su madre.
Las circunstancias han variado, ya lo sé; pero mi
amor no: usted está delicada, Rosa; piehse usted que
un día puede llegar en que el trabajo le sea más dificil
ó imposible. ¿ Cónio sostener á su buena madre y á su
hija querida? Yo la ofrezco mi pobre apoyo, yo la
ofrezco el amor de toda mi vida ..... ¿Podré atreverme á
suplicarla que no me encuentre indigno y acceda á ser ·
mi mujer?
-Luis-replicó Rosa con temblorosa voz y las mejillas rojas de rubor-no veo atrevimiento que pueda
ofe,nderme en modo alguno. Antonio ha muerto, y he
podido oir sus palabras sin que pudiesen ofenderme.
Sin embargo .....
....:..Por Dios, Rosa, yo se lo ruego¡ reflexione usted
bien, piense usted en los sufrimientos que me ha costado el callar, y el amor que este sacrificio representa.
-Sí, yo lo comprendo; pero ya soy vieja, no tengo
ningún atractivo, y en cambio debo atenderá mi madre
y á mi hija, á quienes con mi trabajo y mil apuros puedo
sostener apenas¡ por otra parte, el recuerdo de mi Antonio querido no se aparta de mí¡ ya usted ve, Luis, que
mi corazón está demasiado ocupado .....
-¿Luego usted rehusa á ser mi mujer? ¿Me rechaza
usted, Rosa?
-¡Luis, no diga usted que le rechazo!
-Sin embargo, bien claro me lo acaba usted de decir¡ ¡tal vez hasta me odie usted!
-¡Oh, no! ¿Por qué he de odiarle? ¡Odiará usted!
tan bueno, tan cariñoso para con nosotras! No, eso
nunca.
-Rosa, ya sabe usted que mi padre y mi madre serían muy felices de poder llamarla hija.
-Sí1 lo sé¡ pero usted olvida su pr0pio interés: al casarse conmigo tendrá que sostenernos á mi madre, á mi
hija y á mí... ..
-¡Oh! Rosa, tendré dos madres; su hija de usted
encontrará en mí un padre, y usted un corazón que la
adora.
-¿La quiere usted mucho? ¿La querrá usted como
á su propia hija?-preguntó Rosa con eíusión.
-Acaso más que si fuese hija mía.
Un mes después Rosa se casaba con Luis, haciéndole
la coníesión de que Antonio no estaba olvidado ..... pero
que le amaba.
En una de las noches de Diciembre más frias de
aquel año, una pobre anciana estaba haciendo calceta
cerca de la lumbre en una casita situada en las aíueras
de Lobeira. Era la madre de Rosa, que no había querido
aceptar la habitación que en la granja de Luis se la ha•
bía ofrecido.
Las nueve acababan de dar en el reloj de la iglesia,
y la. anciana disponíase á dejar su labor, cuando de
pronto se abrió la puerta y entró un hombre.
Al verle, la aldeana se levantó asustada, é iba á huir,
cuando con una voz que le era conocida, la preguntó el
recién venido:
-¿No me conoce usted? ¿Tan desfigurado estoy?
-No, no sé quién es usted-contestó la andana.

-¡ Sdy Antonio!
~
-¡Antonio·! ¡Antonio! ¡Oh Dios mío, qué desgradat
Y llevándose las manos á ·los ojos como para contener
las lágrimas que de ellos !;&gt;rotaban, se dejó caer en una
silla.
Antonio se precipitó, y cubriéndola de besos y abra:..
zándola, no dejaba de preguntarla:
-¿Y ahora me conoces?
Pero la madre de Rosa sólo contestaba con suspiros
y sollozos.
-¿Y Rosa, dónde está? ¿Y mi hija?
La anciana tampoco contestó á esta nueva pregunta.
-¡Dios mío, qué desgracia!-repetía sin cesar.
Antonio recorría la habitación á grandes pasos, y di•
rigiéndose á otra salita inmediata, preguntó de nuevo:
-¿Y Rosa, y mi hija? Quiero verlas, quiero abrazarlas.
.
-Antonio-dijo al fin la anciana-Rosa y la niña no
vi verí ya aquí.
-¿Rosa no vive aquí? ¿Qué ha ocurrido para que
ella se separe de su madre?
-¡Oh, Dios mío !-prorrumpió la anciana.-¡ Cuánto
me haces sufrir!
Y v0lviéndose hacia Antonio, que abatido se había
dejado caer sobre una silla, le dijo:
-¿Por qué nQbij.~ escrito en dos años que ha durado
tu ausencia de Lobeira?
-Porque no era posible ..... Pero ya hablaremos: ahora
dígame usted dónde éstá Rosa, que quiero abrazarla. _,,
-Te hemos creído muerto-continuó la aldeana;hemos hecho que dijesen misas por tu alma, y hasta
hace dos meses hemos llevado luto por ti.
-Bien; pues ya me tienen ustedes aquí. ¿A qué viene
decirme todo eso, si lo que yo quiero es ver á mi hija y
á mi mujer?
-¡Oh!-contestó la madre de Rosa-nunca me atreveré á decirte la verdad.
-¿Pero qué ha sucedido? Por favor, hable usted, dígame usted la verdad.
-Pues bien-prosiguió la anciana, después de titubear ;-creyéndote muerto, Rosa se ha vuelto á casar
con Luis.
Sólo un grito qesgarrador pudo proferir Antonio, á la
vez que su cuerpo desplomado caía al suelo.
Cuando los cuidados de la aldeana le hubieron vuelto
á la vida, se incorporó Antonio, y con su ayuda y grandes esíuerzos pudo sentarse en una silla. Pasado un gran
rato, prorrumpió en sollozos, entre los cuales sólo estas
palabras se podían comprender:
-¡Casada! ¡ Casada y con Luis!
De prOnto, y volviéndose bruscamente, preguntó:
-¿Le quiere mucho? ..... ¡Ah! pero ¿qué me importa?
es mía, y aunque íuese necesario matará la humanidad
entera yo r'eclamaré á mi Rosa, á mi único cariño, á la
felicidad de mi vida.....
•
1
Y volvió. á caer anodado por la fatiga y el dolor.
Cerca de un mes pasó en cama, y grac¡as á los cuidados de la.pobre vieja pudo sobievivir á aquella pena del
alma.
En el pueblo nadie conocía el regreso de Antonio á
Lobeira, sino la madre de Rosa .
El primer día que se levantó preguntó Pónde vivía sÚ
mujer, y aunque la anciana, temiendo µna desgracia,
no quería contestar á su pregllnta, la fué necesario satisfacerla.
•
l
Aquella noche salió Antonio á las oc.¡io, y envuelto
en una ca1_&gt;a. ciue le cubría c0rnpletan:iepte, acercóse,
como el cn!'"mal que teme s~r descubierto, á la granja
en que habitaban Luis y Rosa. Saltó umf tapia baja, y
cautelosamente se acercó •á _una ventana, por cuyas
rendijas se veía luz. Miró á traVés, y contempló una escena conmovedora.
Rosa, de pie y abrazada á una preciosa niña I la tenía
arrodillada en su camita, y jtlntando coll. las suyas las
manitas de la niña, la decía:
1
-Bieñ; ahora reza por 'tu pá.pá, que está en el cielo
al lado del buen Dios.
Y mientras esto decía, se enjugaba las lágrimas con
la punta del delantal.
.
.
Un sudor frío cubría la frehte de Antonio. Como si
hubiese cometido un crimen, echó á cdrrer en dirección al inmediato pueblo. ~unca más se Supo de él.

,

. ................................................. .

~~~;¡¿

.. i1 'dí·ª·

'i.~t;e·i;~ -~~;

;i·~~i~-~t~·
·1~-~~; -p~;
-~~ ·1;~
afueras del pueblo, y en la ermita del Cristo de la Piedad, ~abía un ermitaño con ' hábito gris: y cuya capucha, s1empr~ echada sobre l~ ~ara; evitaqa que se viese
al buen pemtente: algunas v1eJas del pueblo intentaron
interrogarle, pero inútilmente.
'
Desde aquel día, todos los niños del pu~blo que hasta
entonces acostumbraban á ir á jugar cerc"a de la ermita
huían de aquel punto, como si tuviesen · miedo del er~
mitaño.
•
Sólo. Maria Rosa, la hija de, Antonio, f?iUstaba de ir á
la ermita todas las tardes, donde el penitente la enseñaba los preceptos de la doctrina cristiaria y la colmaba
de caricias.
'
INÉS

A

B.

MARÍA' TUBAU,

OFRECIÉNDOLA UN RAMO DE FLORlS EN SU BENEFICIO.

Por tu ingenio y tu saber
Y tu frase encantadora,
Doctora llegaste á ser.
¡ Quiera Dios que la doctora
No me llame baclliller !

1

•

�381

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDlCO DE LAS FAMII;IAS.
En inspirada poesía
Justo aplauso te daría;
Mas no doy lo que no tengo ,
Y aquí me tienes que vengo
Con mis flores d Maria .•
Por ellas fui á la ribera:
Canté tu nombre no más;
Dije mi objeto cuál era,
Y, sin cortarlas siquiera,
Se me vinieron detrás.
Era muy alto el honor
De admirarte I y sin temor,
Obedeciendo al reclamo,
Formaron juntas un ramo
Entre suspiros de amor.
Mira en sus vivos colores
Los brillantes resplandores
De tu victoria completa.
¿ Qué puede dar un poeta,
Sino suspiros y flores?
JoSÉ JAt xsoN VEYÁN.
Valencia, 189 1.

UN M'AL ENSUEÑO.

,~&gt;?
~ A señá Juana, como se la llamaba en el país,
,'i'[~~ antigua doméstica de unos tenderos de

~

ultramarinos I había sido una linda morena I activa y honrada como pocas, dotada
de un excelente corazón, de'm asiado ex_celente quizá.
No conoció á sus padres, y la caridad
~ la educó: aprendió á leer y escribir con el
anciano párroco de su pueblo, quien además la
preparó piadosamente para la primera comunión,
y entre los sufrimientos propios y el desprecio de
tas gentes, con hambre y sed, con privaciones de toda
clase, Juana llegó al fin á ser una muchacha bien
educada.
Cuando pudo trabajar y ganarse honradamente la
vida, experimentó viva s..atisfacción en no ser una carga
para nadie : su salario e'n ·casa de los tendefos n0 excedía de quince pesetas al mes¡ pero tenía aseguradas
mesa y casa, y su señora, que la estimaba mucho, hacíala regalos de ropas desechadas por ella, y por consiguiente, Juana, que no gastaba un céptimo inútilmente,
había llegado á colocar algunas cantidades I fruto de sus
economías, en la Caja de Ahorros.
Pero andando el tiempo, un día la picó en el corazón
el diablillo del amor: el buen mozo Santiago, mayoral
de una casa de labranza, la hizo la corte y la pidió en
matrimonio á los tenderos, únicas personas que protegían á Juana, después de la muerte del buen cura de su
pueblo.
-¡Pero estás local-la dijo su señora, cuando supo
que trataba de casarse con aquel hombre.-¿Te cansas
ya, mi pobre Juana , de ser feliz á mi lado, en una casa
honrada y tranquila? ¿Quieres volverá caer en la miseria, en los sufrimientos antiguos ? Santiago sabe trabajar, es verdad; pero desgraciadamente se ca_nsa pron~o
del trabajo., y se entrega al juego y á la bebida, y deJa
en las tabernas todos sus jornales. ¡Pobre Juana! ¿Tú lo
quieres? Pues sea, hija mía; pero ten por entendido que
Santiago no te hará dichosa¡ cambias un paraíso por un
infierno.
Ella no hizo caso de estos consejos, porque ..... le
amaba: se efectuó el casamiento , aunque la señora no
quiso ser madrina¡ y como Santiago no tenía ahorros,
Juana tuvo que poner la casa y comprar ropas y mue-

Ar!:

tj

bles.

Al mes de su matrimonio, la antigua criada de los
tenderos de ultramarinos apenas guardaba ya un perro
ckz'co.

.•.

Repmdu.clúm, .t.'1LU1·rlile

30 de Agosto de 189 1

Alcala 23 _ MADRID

•

790

Nc32

ar modelo, que ganaba todos los meses el primer
premio.
-Si fuese usted rica-decía á Juana el maestro de su
hijo¡-si pudiese d~rle una carrera, estoy cierto de que
este muchacho sena el orgullo del pueblo.
1 Pero Juana era pobre, y Andrés tuVo que dedicarse
al traba10 del campo , y á la vez convertirse en protector de su madre contra la mala conducta de Santiago y
de Julián.

Mas ¡oh desgracia! á los veinte años cayó soldado, y
no tuvo más remedio que ir á servir al Rey. ¡ Cuánto
lloró la desdichada Juana! ¡ Cuántas veces se pregunta•
ba, deshecha en lágrimas, si había en el mundo otra
, madre más infeliz, otra esposa más digna de lástima!
Y en aquellos días de pená murió Santiago , víctima
de slls vicios, y la _v iuda sólo podía contar con su hijo
mayor, un vicioso como su padre .....

•••
El joven soldado escribía con frecuencia á su madre:
á los seis meses la anunció que era cabo, y al año, que
tenía yá los galones de sargento.
Un día Juana recibió carta de Andrés, fechada en Cádiz, manifestándola 9ue había determinado embarcarse
para Cuba; y desde entonces pasaron muchos meses
sin que recibiera otra ·carta de su hijo, mientras que los
periódicQs de Madrid, que el cura del pueblo la leía,
reseñaban los combqtes que casi diariamente se libraban entre las tropás españolas y los insurrectos cubanos.
,
¡Oh! Juana sentía constantemente inquietud mortal ,
angustia indefinible: veía á su hijo herido y ensangrentado al día siguiente de una sorpresa ó de un en• cuentro, y oía su voz, que la llamaba con a.yes dolorosos , pidiéndola auxilio I pidiéndola un poco de su amor
de madre.
'
Mas cuando se supo que la paz eta un hecho, y que
las,.t.ropas españolas régresarían pronto á la madre patria, Juana lloró m~s que anre:;, porque su Andrés no
hab_ía...vuelto á es,s;ribirla .....
-¡Ya nd tet1go ot'ro lugar de descanso que el sepul·
ero !~ xclamaba la iníeliz cQ.n el mayor desaliento, no
só16 pensando en sy. buen hijo Andrés, sino deplorando
amargamente· la ¡ervertia .,conducta de su otro hijo
Julián.

~

Éste, después' de larga ausencia, se presentó un día
en casa de su madre ..... para robarla el poco dinero que
aun guardaba en el fondo del cofre....:
Y la desdichada pasó la noche en el suelo , víctima de
la desesperación más violenta, llamando con grandes
voces á la muer't e ¡ y _al mismo tiempo, en los intervalos
de aquella desesperación, recordaba sus días felices y
luego todas las amarguras, todas las desolaciones de su
miserable existencia',

•••

'

Juana duerme.
~¡ día es magnífico; et sol brilla en un cielo sin nubes, inundando de fulgores el espacio, los campos, las
casas.
De repente se abre la puerta de la humilde vivienda
de Juana, y ésta ve entrar al cartero del pueblo, un viejo soldado de Africa , que saca de-. la., bolsa un ancho
pliego .....
¡ Dios mío! ¿por qué llora ese homl:ire al entregar
la carta á la desolada madre?
¡Ah! Porque esa carta lleva sobre de luto, y está sellada con lacre negro.
Juana lee en el sobre estas palabras: Ministerio de la
Guerra ..... ¡Entonces todo lo adivina, y lanza un grito
de terror!
El cartero baja la cabeza, y llora, porque él también
ha sido soldado y ha tenido una madre amantísima.
Y sin embargo, Juana tiene fuerzas para romper el
sobre, sacar la carta y leerla: anúnciala allí el Ministerio
de la Guerra que el alférez Andrés ha muerto en el
campo del honor .....
¡Ya no hay esperanza! ¡ Ya no vo11/erá á ver á su adorado hijo! Y Juana queda sin movimiento, como p.irafítica, ioif).tiendo en la garganta alguna cosa extraña que
la ahoga .

........... .............................. ......... .

Pero ¿ qué gritos son esos? ¿ qui .atlamaciones puePorque Santiago no había cambiado de usos y costumbres, á pesar del cariño que le manifestaba su mu- blan el aire 7 ¿qué voc~ de regocijo resuenan en la plaza del pueblo, y se acercan, y llegan hasta..Ja vivienda
jer y de los buenos consejos que le daba.
Como antes de casarse, aquel vicioso gastaba los jor- de la madre desolada?
Un hombre entra en -el apos-ento de Juana: lleva al
nales en los naipes y en la bebida, mientras su mujer
trabajaba rudamente para que no faltase pan y garban- cinto una espada, en las bocamangas del uniforme
las estrellas de teniente, y en el pecho una cruz
zos en su mod'estísimo hogar.
¡Tarea rudísima! ¡ Cuántas veces la pobre Ju3:na, ex- laureada.
Juana ..... ¿ ha despertado ya de su horrible sueño? .....
halando suspiros dolorosos, pensó en los consejos y en
Juana se frota los ojos, se levanta, se acerca á aquel
la predicción de su señora!
.
..
.
Al cabo de un año nació su pnmer h110, y Santiago hombre, se aleja de él y vuelve á acercarse .....
¿Es su hijo ? ¿es su Andrés ? ¡Ese rostro bronceado
no comprendió mejor los deberes de pad_~e que los _de
por el sol de los trópicos!.. ...
esposo; tal vez algún día la _madre y el hIJ&lt;? no ha~nan
-¡Madre mía! ¡Madre mía!-exclama el gallardo tetenido qué comer sin la candad de los vecmos, y smguniente, corriendo hacía ella con los brazos abiertos.
larmente de su antigua señora.
.
.
-¡Hijo de mi almal-respóndele Juana estrechándole
Santiago I con la hoz al brazo en _tiempo de siega y el
en apretado abrazo.
bieldo al hombro en los días de tnlla, marchaba á trabajar en casa de los labradores ricos, en las granjas, en . No podía la infeliz mujer dar crédito á sus ojos, ni siquiera á la voz de su corazón ..... ¿Dónde está el pliego
las eras rr.ás abundantes ¡ y aunque su trabajo durase
un mes, y bien retribuido, porque él era hombre que s3:- de luto? ¿dónde están sus lágrimas , su desesperación,
bía el oficio , siempre regresaba á su casa con los bols1- su horrorosa angustia?
- t Madre mía! ¡ Madre mía !-continuaba diciendo el
l1os vacíos, y si su Juana se quejaba amarg~mente, y
aun le reprendía por su mala conducta, el rmserable la teniente.
Y Juana, sin dejar de mirarle y abrazarle, se pasa una
pegaba.... .
• .
_
..
mano por la frente, como queriendo arrancarse una trisDiez años pasaron as1; diez anos de sufnm1entos '. de
torturas, y Juana tuvo otro hijo: el primogénito, Juhán, te pesadilla, y murmura:
-¡Ya estás aquí , hijo mío! ¡He tenido un mal ensuenaturaleza ingrata , vivo retrato de su padre, era perezoso y malo; Andrés , el segundo, parecíase á ella , y.. ño l ¡Perdóname!
era su consuelo, su dicha, su esperanza.
JUAN P~REZ DE SILVA,
Inteligente y estudioso I llegó á ser en breve un esco-

EXPLICACIÓN DEL FIGURIN ILUMINADO.
Núm. 32.
Correaponde a IH Señor-u Suaoritoru de la l." edición de luJ1.
TRAJE DE PASEO.

Vestido de crespón color de heliotropo, guarnecido
de terciopelo color de lavanda y de cordoncitos de pasamanería laminados de plata. Fondo de falda de seda
ligera y falda de crespón ribeteada de un bies ancho de
terciopelo subrayado con tres galones de pasamaner'ía.
En la derecha el terciopelo forma, una quilla que sólo
llega hasta más abajo de la cadera, donde termina en
punta. C~erpo sin aldetas, terminado en un cinturón de
terciopelo guarnecido como el bies de la falda. Sobre
el delantero, el cinturón forma una punta y rodea la
cintura en redondo por detrás. El cuerpo se compone de
espalda y lados de espalda, lados de delante y delanteros
plegados en los hombros y en la cintura y abiertos sobre un peto puntiagudo de terciopelo añadido sobre el
forro de los delanteros, que se cierra en medio y se
ajusta con pinzas. Cuello alto de terciopelo guarnecido
de dos galones que se anudan por delante. En el borde
de los delanteros plegados se pone un tirante formado
por dos cordones con un adorno en lo alto. Manga rec ..
ta, estrechada con una cartera alta de terciopelo rodeada de tres cordones cerrados con lazos.-Sombrero
Afercuri'o, de encaje de paja, con ala doblada por detrás.
Adornos de crespón y alas matizadas.
Tela necesaria: 5 metros de tafetán; 7 metros de crespón, de un metro 20 centímetros de ancho, y 3 metr0s
75 centíp.etros de terciopelo.

EXPLICACIÓN DE LOS DIBUJOS PARA BORDADOS

'

CONTENIDOS EN LA ~OJA-SUPLEM.ENTO,

Corresponde , las Sras. Suscrltoraa de la 1.• edición de lujo.
1. Volante b0rdado, para bajo de enaguas.-Se hace
al festón, bodoques, cordoncillo I plumetis y punto de
armas.
2. Encarnación, nombre para pañuelo.
3. Ceotío de almohadón, de aplicación y con bordado á realce y punto lanzado. - Se hace en seda, sobre raso, felpa ó paño.
4. L P, letras con adorno para pañuelo.
5. Motivo para guarnecer trajes de niños.
6. MD, enlace para pañuelo.
7. LR, enlace para pañuelo.
8. RQ, enlace, con adorno, para pañuelo.
9. AC, enlace, con adorno y corona condal, para
pañuelo.
10. Letras M á P , continuación de abecedario para
ropa de casa. (Véase la Hoja-Suplemento de los núms. 16,
17 y 22.)
11. BH, enlace para bordar á punto de cruz.
u bis. FG, enlace para bordará punto de cruz.
12. CI, enlace para pañuelo.
13. LL, enlace para pañuelo.
14. BR, enlace para pañuelo.
15. Elisa, nombre para pañuelo.
16. J osé, nombre para pañuelo.
17 . .Afaría, nombre para pañuelo.

NEC PLUR!BUS IMPAR .
Tal foé la divisa de Luis X lV, y es la única que puede convenir al famoso industrial de Roubaíx.
Y en eíecto: las cualidades del 'Jabón dd Congo son tan S(Uperiores á las de otros productos semejantes, que no admiten punto
de comparación.
.Jabonería Víctor Vaissier, París.
e encuentran en Paris efectuando compras de géneros de noComercio de San R:1fnel, de
y su esposo, hijos del dueño
del citado establecimiento.

vedad, para el acreditado
S
esta corte, O.a Avelina Fernández

La perfumería e•peelal á la l..ae&amp;elna, recomendada
por las notabilidades medicales de Paris, ha valido, en la Exposición Universal de 1878, á su inventor, M. E. COUDRAY,
13, rtu tf Enghim, en París, tas más altas recompensas: la Crm
de la Legión I la Medalla de Honor y de Oro.

l

adhmntes invisibles, exquisito

POLVOS OPHELI 8. perfume. Bea.bll'aa&amp;, per-.
fumista, Paris, Faubourg St Honoré, 19.
pa,a el tocador
los banas. Houblaraa~
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perfumista 1 París , 19 , Faubourg St Honoré.

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2

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París. ( Via11,se los anuncios J
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Septembre. ( Véanse los anu11-ciosJ

ET

Cie,

31,

rue du Quatre

�383

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

de agua en la que se ~a exprimido el jugo de un hmón, y
además el mismo limón partido en pedazos.
Se echa sobre la esponja
agua hirviendo, y se tiene así
durante 24 horas; pasado este
tiempo, se saca la esponja, se
aclara y se pasa por una disolución de sal de acederas,
para darle un bonito color de
paja.
A MARíA.-Las plantas de
salón prosperan mucho mezclando la tierra con pedacitos
de carbón vegetal.
Voy á darle la receta de
una pomada excelente que
cura las ampollas producidas
por el roce del calzado fuerte.
Jabón común. 50 gramos .
Sebo...... .. 50
Alcohol alcanforado...... 25
Vinagre...... 25
Todo esto se funde, y se
me:icla bien al bai"l.o de María.
ADELA P.

CELEBRIDAD PARISIENSE.
La primera condición para ase-:::{urarse de que un cuerpo está ga-

,,/

llardamente modelado es la perfección del corsé.
MMES. DE VERTUS s«urs lo saben á ciencia cierta, y por eso han
c~eado ~1 corsé irreprochable, flexible, hgero, hasta el punto de
parecer que no se lleva corsé
.cuando éste ha sido hecho y firmado por DE VE~TUS so:urs, porque no se asemeJa en nada á los
~orsés de otras marcas, en los cua1es el cuerpo esté. aprisionado en
una armadura rígida que compritnf: peligrosamente el organismo.
J,a casa 0EVERTUS,I2, rue Au_,,&amp;,, en París, es conocida y estimada en todo el mundo, porque
su~ corsés han ganado universal
i:enombre de obras magistrales.
Las telas de todas clases que se
~mple:m en la coníección de esos
.ccrsés, únicos por su elegancia,
;:,,on fabricadas especialmente para
la casa DE VERTUS, y las halle•
nas, no sólo tienen calidad supe•
.rior á las de otros corsés, sino que
.t!Stán cortadas singularmente para
dicha casa; es decir, cortadas de
manera que sean flexibles y finas,
y que conserven, no obstante, la
resistencia necesaria para que los
corsés con ellas fabricados no
pierdan nunca su forma.

_,.

_/
.ép;;;· '" .,,/

/

1/

30.-Delantero de corpiño.

ADVERTENCIA.

Los frecuentes abusos que
vienen cometiéndose por individuos que falsamente se
Exclusivamente serán conatribuyen el cará.cter de re•
testadas en este sitio las conpresentantes de esta Empresa
sultas que, sobre asuntos
en las provincias, nos ponen
propio~ de las secciones del
en el caso de recordar nuevaperiódico, se sirvan dirigirnos
mente: 1.0 1 que no respondemos
las Señoras Suscritoras á las
mds que de aquellas .ruscriciqnes
.ediciones de lujo, demostran·
que se /layan fonnalizado y sarlo esta circunstancia con et
hsfecho en nuestras oficinas;
envío de una faja del mismo
2.0 , que el público debe acoperiódico, ó por cualquier
ger con la mayor reserva las
otro medio.
instancias de personas que, á
Las consultas que se nos
la sombra del crédito de la
dirijan en carla andnima, 6
Empresa, y atribuyéndose
que vengan firmadas por per •
una representación que de
sonas que no demuestren deningún modo pueden justifi·
bidamente ser suscritoras, no
car, abusan de su buena fe, y
serán contestadas.
3. 0 , que siendo en gran núme ...
ro los libreros, impresores y
Á D.ª E. S. Y G.-Lo mejor
dueños de establecimientos
para lo que desea es el ron y
mercantiles que en todas las
quina, que se hace así:
capitales y poblaciones imporSe ponen en infusión, dutantes del Reino reciben susrante 48 horas, dos onzas de
criciones á LA MooA ELBGAN•
.quina Calysaya, en una boteTE y á LA !LUSTRACIÓN EsPAÑO•
lla llena de ron, y pasado ese
LA y AMERICANA, correspontiempo se filtra por papel de
diendo con honrade:i á la confiltrar, y se usa al tiempo de
fianza que en ellos deposita el
público, no nos es posible espeinarse.
tampar aquí una lista tan nuÁ M. G. -El cuadro á que
39.-\lestldo de bengallna.
merosa, ni es tampoco nece38.-Vestldo de lana de can11tlllo.
f;e refiere sólo debe estar en
sario; porque conocidos como
un despacho.
son en sus respectivas localidades, por el crédito que su
A UNA HACENnosA.-Voy á
diendo poco á poco harina, hasta que tenga la consiscomportamiento les haya granjeado, nada es tan fácil,
Liarle la receta de unos exquisitos Owiuelos de almendra,
tencia de una pasta¡ con una cuchara se hacen los bupara las personas que deseen suscribirse por medio de
que puede hacerlos para postre.
ñuelos, y se van friendo en aceite muy fuerte, y después
intermediarios, como asesorarse previamente de la responSe mondan y machacan 250 gramos de almendras, se espolvorean de azúcar, y se sirven.
sabilidad y garantia que puede ofrecerles aquel á (JUien en.que se mezclan con medio cuartillo_ de nata, 1? yemas
A UNA SuscR1TORA MODERNA. - Las esponjas quedan
tregan
su dinero.
batidas aparte y cuatro claras batidas á la meve; se
perfectamente limpias metiéndolas en una palangana
,añade el a:iúcar necesario, y todo junto se bate I y aña-

l'ORRESPONDENCIA PAR1'1COl,All.

27--Delantero de un canesú bardado

para camisa.
Ytiase el dibujo 4 del número anterior. •

:i:9.-langa para traje de toirte y teatro.

1

OLUCION
CUNAUD' ~;:a;~::; ~~;4
t•hurtna. -To• r ebelde, Bronqullb, Catarros
1

S

anllgos,Ti&amp;I• y enlermedade• (lel Pecho. p,._111.,

tua ■ MrJ:l&amp;nd, U,r.Gre11er-S1-luat1,J tNas f.. 4e \ui■tmu.

Decís, Señora, que os faltan muchas cos:is
9ar:i que volváis á ser

JOVEN Y BELLA

CALLIFLORE p!~ºQ~••~.t .~~~l~l!.

por el nue'"o modo de emplear estos poht&gt;S co~unican a_\ rostro una maravlllosa y
delicada belleza, y le dan un perfume de exqmslla suavidad. Ademas de ~u ~olor
blanco. de una pureza notable, hay cuatro maltees de nachel Y de Hosa. de5C!c el mas paltdo
hasta el mits subido. Cada cual hallara, pues, exactamente el color que conviene a su rostro.

PATE AGNEL * AMIDALINA YGLICERINA
,rnta-

Este excelente Cosmético blanqW:!a 11 suaviza la piel y la preserva dQ cortadura.,,
ctones. picazones, dando,e un .aterciopelado agradable. En cuanto a las manos, les da

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volverá la hermosa edad de diez y seis primaveras
y os defenderá contra las arrugas; su polvo de
JUTOt F/qr de Albirchigo dad. á vuestro cutis una
blancura diáfana que evocará á las_ rosas dcsv_a•
11ecidas de vuestro rostro; su Anti•Bolóos extlr•
pará los puntos negros que brotan en la narl~,
~in dejar la menor huella de ninguno; su SortJ/ ium espesará, alargará y dará nuevo color á
·•:ut:stras cejas y pestañas; su Pasta de los Pnlados destruirá los sabañones y las grietas, Y os deyolverá la mano lisa y mórbida, con las ven9:5
!óUavemente azuladas que antes, en vuestra pnmeraju\·entud, poseíais; y toda. est9: transfo~ación se efectuará naturalmente, sm recurrir á
ning:ím artificio.
El Catciíoeo de la Ptrfumerfa Exótica se remite,
•
JABON - POLVOS DE ARROZ,
gratis y frnÚco de porte, á quien Je pida.
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D:pJ.ritus m Afodrid: Artaza, Alcalá, 3.J, prm·
ACEITE,
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AGUA DE TOCADOR.
cipat , i:.q. : Pascual, Arma/, 2; ¡mfunurfa Vr•
quia/a, ,lfa¡,or, r; Agtfjrre y Afo/mo, Preciados, I,
J m Bam:loua, Sra. Viuda de Lafonl i Hijos.

IZOD'S Con!MEJORpri,il,gi,do

EL
DE TODOS
IIODS eo'aln co:s-ncc10MADO roa l\luavo v BSPJ:cw.
J'ROCIDIMII.NTO CIUlTiFICO.

La opini6n médica Je recomienda
para la salud. La opinión pública de
todo el mundo esta unánime en declarar
que ninguno le ll.\·entaja por su COnl•
fort, 111 herhura 1 H duracl611.lnmensa ,·enta en Europa, y tambiin
en la India y Colonias.- El nombre y
,. la marca de fabrica (A.neon) estam·
1: pados en el cors6 y tn la caja.-Escrl·
baseá IZOD'S 0011, las medidas, para
,.~ recibir el plitgo de dibujos.

- E. IZOD E HIJO
30 Milk Street,

London

)h~Ul'~M'Ull"', LIMDPORT. HINTS

I'erfumeria., 13, Itue d'Enghien, I'a.ris

·
co
'
"
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oom"'"""'",
E.

.~
34 á 37.-Trajes de pauo.

El

SUBLIME

s.
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AGUA.ue BOTOT

ón/co Denlffriooaprobador,orla

;;_.P~~

ACADEJIOA.4eMEDICINA ot°•~I./J
de P ARIB - .llorcii

�381

LA MODA ELEGANTE, .PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

CUANDO PENS!MOS EN J,l MUJER YEN LOS HIJOS.
Tonos hemos leído de gente que viaja expuesta á un frío intenso, que desean acostarse y
dormirse, y si lo hicieran se hel,irían y perecerían. &amp;,abiendo esto, resisten el deseo, y siguen
luchando con los inconvenientes, con Ja esperanza de que pronto llegar!n á algún sitio que
les ofrezca amparo y abrigo.
Es malo tener que hacer las co~as á la fuerza,
pero algunas YCces no hay más remedio. Un minero que se llama Joseph Sedgwick, y viv~ en 14,
Waterworks Roacf, Waterhe~d, Oldham, Inglaterra, cuenta una historia de Jo que á él le ha pasado, de este modo, Dice que tiene cincuenta y
dos años. Hasta hace tres años nunca tuve enfermedad alguna. Entonces empec~ i sentirme mal.
Al principio no sabía qué pensar. Comenzó por
faltarme el apetito y no tomar gusto á la comidn.
Todo el día tenía muy mal gusto dt: boca, y mucho peor por las maifanas, y constantemente se
me venían á la boca unas aguas desagradables y
lamiosas, Más adelante se me puso la pid seca y
ardiente, y las secreciones renales eran turbias y
de color rojo. Tenía mareos con dolores de cabeza, y una costra en la lengua que panda 1m p:dot:o de cuero.
Así se pasaron varios meses. Nunca estaba bueno, ni nunca estaba malo de meterme en la camn.
Más tarde empecé á sentir reumatismo en las
iernas, y mucbos dolores en los costados y en
a espalda. Esto me ponía tan malo que no podía
,lormir durante la noche. Me volvia y revolvía en
la cama sin poder descansn.
Luego una tos muy mala me hacía pedazos, y
escupia gran cantidad de flemas espesas. Por
esto me había puesto muy débil, y me costaba
mucho trabajo ir y venir á mis ocupaciones; pem
únía una familia que mantener y no había más
remedio. be cuando en cuando, tenía que dejar
el trabajo y meterme en la cama por algunos
días. Tomé todas las medicinas que lleg:aban ti
mi conocimiento, sin que ninguna p rodu1era ali •
vio permanente, y al fin fui á un medico que dijo
que todo procedía del estómago. Me dió medicamentos, y me visitó en mi casa treinta ó cuarenta
dias.
Viendo que cada vez estaba más débil, uno de
mis vecincs me aconsejó que probara t:I Jarabe
Curativo de la Madre Seigel. Mandé, pues, á la
botica de Cox, en \Vaterhead, por una botella.
PREVIO INFORME DE LA JIJNTA SUPERIOR FACULTATIVA DE SANIDAD
Tomada esta botella, me sentí bastante mejor, y
REOOMENDADOS POR LA REAL AOADEMIA DE MEDIOINA DE GRANADA
continuando unos quince días más, pude volver
á mi traba¡·o. Ahora estoy fuerte, y no he vuelto CURAN INMEDIATAMENTE como níngun otro remedio empleado hasta el día toda clase de
á estar ma o desde entonces.
Á todo el mundo le digo que una botella del
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del beneficio que ei:.ta medicina me ha reportado,
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3oven y bella hasta más allá de sus 8o años I rompiendo una vez y otra su acta de nacimiento á la
faz del tiempo, que en vano agitaba su guadaña delante de aquel rostro seductor sin poder morti fi carle.-Este secreto que la gran coqueta egoísta no quiso revelar á ninguno de sus contemporá~
n eos, ha s!do descubierto por _el doctor Leconte entre las hojas de un tomo de la Hirtoria amorosa
de las Cal,as, de Bussy-Rabutm, perteneciente á la biblioteca de Voltaire y actualmente propiedad
excl~siva de la P e ríume ría 1111100 (JJfairon úconu), 3r, rue du 4 Septembre, 3r, París.
Dicha casa entrega el secreto á sus elegantes clientes bajo el nombre de , .~rha h le Ea u d«ll'luon y de Duhe &amp;d e ~lnm1 , polvo de arrez que Ninon de Lenclos llamaba cla juventud en
una_ caja~.-Es necesario exigi~ en}a etique_ta el nombre y la dirección de la Casa, para e\•itar las
falsificac1ones.-La Pa,jumene Í\'mon expide á todas partes sus prospectos y precios corrientes.
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Resm.--ados todos l01 dCTC1:ho1 de propiedad anistica y literaria.
MADRID. - Establecimiento tipolitogrMico «Sucesores de Rivadeneyra:1,
lmPf"IOn- de la Rml. Or.a

Año L

Madrid, 6 de Septiembre de 1891.

NC,m. 33.

11

pone un cuellecito vuelto de la
misma tela, que cae sobre los
hombros, ó simplemente se forman unos fruncidos sob re un
cordón grueso.
Pero lo más particul ar de todo
son las capelinas grandes á la
Gyp que llevan ahora las niñas d e
todas edades.
Sabido es que la escritora que
ha hecho cé lebre el pseudónimo
de Gyp, lleva siempre, en todas
las estaciones, un somb rero gra.n·
de de estil o ccabriolet&gt;, arqueado sobre el rostro. Este sombr ero , que es el mismo qu e saca
miss Belyell, se ha hecho popu lar , merced al éxito de esta obra
escénica.
E l sombrero Gyp de nuestras
niñas su ele se r de muselina ó de
paja gruesa. El más lindo que
recuerdo haber obse rvado es un o
de paja gruesa amarilla, gua rnecido de una cinta de raso color
de rosa, cruzada en forma de X
sobre el ala con un encaje que
cae á todo el rededor del borde.
Imaginaos una preciosa niña rubia, co n cabellos ensortijados
que le acarician las mejillas, cuyo
rostro fresco , encantado r, se halla medio escondido bajo el ala
ancha de la capelina en cuestión.
Me aseguran que algunas mamás se han atrevido este verano
á ado ptar e! e gran cabriolet :o, im itando en esto á la célebre dama
ya aludida¡ pero )'O no he visto
ninguna.

tellido.- Explicación de los grabados.- La.
Sagn,da Tónica, JJO! D.•. t:m1lia de s:u,t'Jor del Alba (col)tmuacion), _por 0. Isabel Cheix - El An~l Guardián, por don
Joié de Siles.-La ~Jarcha de 1~ Anl()rchu,
por D.• Antonia Opisso.-~ Sie_rYa de Je•
sUs, poesía, por D. F. hurnbama, prt"sbl•
tero,- Las aparienc'as eopllan: ... •, P?r don
J lián Erardo.-Correspo11de_ncia f.8rhcular,
; r D.• Adela P._ E:,:plicac16n del figurín
.1 minado -Sueltos.-Saho de caballo p:e~~tado ~r la Srta. D.• 5?!edad Martín Y
Orth: de la Tabla.-Anunc1os.
.
GRABADOS.-1. Sombrero redondo.-2. Tm,e
jó\'enes de Is i 17 anos.-3. Peto de
:pón.- 4. Lazo de cabeu. para l~to.S y ó. Abanicos.- -7. Tira de bordado mglés
y plumetis.-8 a 11. Medias de _color.- 1!·
Taburete Pompa.dour.-13. Vcsudo d7 rec11Jir.-,4. Bata.-15. Adorno de corp1llo.16_ Conelillo para traje claro-17._ Sombrero de cr.caje.-18 y 19. DtshalJ,m de
crespón.-?o, Chorrera de gasa de seda.~ i. ,\domo de corpino para serioras ~e edad.
~:2. Traje de dcsposada.-23. Vcst!do para
nillas de 3 á 5 anos.-24 y 25. Vesudo para
ninas de 10 á 12 anos.-26. Dtlantal pa~
nillas de 2 a 4 aftOs.-27. Dela!Ltal P3;R 111·
nas de 6 á 8 anos. - 28 y 28 b1~. Tra¡es de
caza.--:g, ,o y 33 . Vestido de luto para
~orias.-) 1 y 3,. Traie de luto para scnoras.-3 ♦ y 35. Abrigo de luto.-36. Som•
brero de Jnio.-37. Capota de luto.-18.
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SUMARIO ,

La coque1erla en. ](15 ~ infanti!Cll.-G~
ciosas mujCTcllas. - t:l somb~ero _Gyp.
Tentativa abortada-Dos tra;es vistos en
Trouvi\le. _ Modelo• para el otollo. - Otro
modelo para \as próximas carrens. - En
i¡ué consi~te el ane de la moda. - Ideas
,uelw.

La moda actual trata á las niñas como ve rdade ras coque~as.
Como nosotras, llevan también
chaquetas largas á la moda, Y se
ven algunas con cuerpos de largas aldetas añadidas.
Citaré• en este género' un vest ido para niñas de ocho á nueve
años que vi en el Bosque la se•
man~ pasada. L a falda . era de
seda color de cala de abeJa&gt;_i con
tres plieguecitos de lencena en
el borde infe rior. E l cuerpo cortado al sesgo' sin costu~as y
adaptado sobre un fo rro aj ustado era de paño del mismo co lor
de '1a seda, y se abría sobre u_n
pe to cindesplegable:o de muselina de seda blanca. Una ald~ta
r ecortada en almenas' tambié n
de paño, iba añadida_ en torno
de la cintura. Cada hoJ~ de la al•
d eta ll evaba, como adorf!O, una
aplicación de pasa~anena calada. Así vestida, la mña á que_me
refiero tenia un aire de mu1e rcita su mamente gracioso.
.
Pero se puede también vestir
á las niñas, según su ed~d • co n
blusas escotadas y fruncidas en
la cintura, cuyas blusas, hechas
de batista de indiana, son muy
lindas. Alrededor del escote se

•••

1. - Sombrero redondo.

Y ahora hablemos de las mamás y de sus vestidos. Haré la
explicación d e dos trajes de una
elegante novedad, que han figurado en la playa de Trouvill e y
que servirán sin duda de modelos pa ra el otoño entrante.
Uno de ellos es de simple vigoña colo r de boj. La fa lda va
ribeteada po r debajo de un vivo
de paño blanco. E l corpiño, que
es de paño, sin fo rro , con pliegues redondos añadidos por delante y por detrás, deja ve r en tre
los pliegues un fondo de paño.
Viene á ser una blusa sin ballenas, ajustada con pinzas y dos laditos. Todos estos detalles desaparecen bajo los pliegues. Cuello blanco y manga de codo con
vivo blanco. Cinturón de pie l.
En cuan to al sombrero, es de
paja e rústica&gt;, ente ra'!lente calada, y va adornado con dos alas
negras y una banda plegada de
crespón blanco.
El otro modelo es de una confec ción más elegante y de una
forma más nueva I que interrumpe la monotonía de las faldas
completamente rectas y sin nin guna gua rnición ni adorno. La

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                <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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              <text>La Moda Elegante Ilustrada, 1891, Año 50, No 32, Agosto 30</text>
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              <text>Flores Arenas, Francisco, 1801-1877 </text>
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              <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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