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LA MODA ELEGANTE, .PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

CUANDO PENS!MOS EN J,l MUJER YEN LOS HIJOS.
Tonos hemos leído de gente que viaja expuesta á un frío intenso, que desean acostarse y
dormirse, y si lo hicieran se hel,irían y perecerían. &amp;,abiendo esto, resisten el deseo, y siguen
luchando con los inconvenientes, con Ja esperanza de que pronto llegar!n á algún sitio que
les ofrezca amparo y abrigo.
Es malo tener que hacer las co~as á la fuerza,
pero algunas YCces no hay más remedio. Un minero que se llama Joseph Sedgwick, y viv~ en 14,
Waterworks Roacf, Waterhe~d, Oldham, Inglaterra, cuenta una historia de Jo que á él le ha pasado, de este modo, Dice que tiene cincuenta y
dos años. Hasta hace tres años nunca tuve enfermedad alguna. Entonces empec~ i sentirme mal.
Al principio no sabía qué pensar. Comenzó por
faltarme el apetito y no tomar gusto á la comidn.
Todo el día tenía muy mal gusto dt: boca, y mucho peor por las maifanas, y constantemente se
me venían á la boca unas aguas desagradables y
lamiosas, Más adelante se me puso la pid seca y
ardiente, y las secreciones renales eran turbias y
de color rojo. Tenía mareos con dolores de cabeza, y una costra en la lengua que panda 1m p:dot:o de cuero.
Así se pasaron varios meses. Nunca estaba bueno, ni nunca estaba malo de meterme en la camn.
Más tarde empecé á sentir reumatismo en las
iernas, y mucbos dolores en los costados y en
a espalda. Esto me ponía tan malo que no podía
,lormir durante la noche. Me volvia y revolvía en
la cama sin poder descansn.
Luego una tos muy mala me hacía pedazos, y
escupia gran cantidad de flemas espesas. Por
esto me había puesto muy débil, y me costaba
mucho trabajo ir y venir á mis ocupaciones; pem
únía una familia que mantener y no había más
remedio. be cuando en cuando, tenía que dejar
el trabajo y meterme en la cama por algunos
días. Tomé todas las medicinas que lleg:aban ti
mi conocimiento, sin que ninguna p rodu1era ali •
vio permanente, y al fin fui á un medico que dijo
que todo procedía del estómago. Me dió medicamentos, y me visitó en mi casa treinta ó cuarenta
dias.
Viendo que cada vez estaba más débil, uno de
mis vecincs me aconsejó que probara t:I Jarabe
Curativo de la Madre Seigel. Mandé, pues, á la
botica de Cox, en \Vaterhead, por una botella.
PREVIO INFORME DE LA JIJNTA SUPERIOR FACULTATIVA DE SANIDAD
Tomada esta botella, me sentí bastante mejor, y
REOOMENDADOS POR LA REAL AOADEMIA DE MEDIOINA DE GRANADA
continuando unos quince días más, pude volver
á mi traba¡·o. Ahora estoy fuerte, y no he vuelto CURAN INMEDIATAMENTE como níngun otro remedio empleado hasta el día toda clase de
á estar ma o desde entonces.
Á todo el mundo le digo que una botella del
Jarabe de Seigel me hizo más provecho que todas las medicinas que me habían dado los médi- VÓMITOS Y DIARREAS; DE LOS TISICOS, DE LOS VIEJOS, DE LOS NIÑOS,
cos antes. Si yo hubiera conocido antes el Jarabe,
m e hubiera ahorrado tres años de padecimientos,
además de las pérdidas materiales á consecuen cia de no pode r trabajar. Estoy m uy reconocido
VÓMITOS DE LAS EMBARAZADAS Y DE LOS NIÑOS,
del beneficio que ei:.ta medicina me ha reportado,
y desearla que otros supiesen sus bondades.
Mr. Robert Jessop, Misionero, t, Thompson
PIROXIS CON ERUPTOS FÉTIDOS,
Street, Bradford, dice: Muchos años he sufrido
indigestión y reumatismo, y el Jarabe de Seigel
me ha dado mejor resultado que ninguno de los REUMATISMO Y AFECCIONES HÚMEDAS DE LA PIEL.
otros medicamentos que he usado. Lo he tomado
N in.gun re:cned.io a l canzó de l os :cn6dico11 y del p úblico tanto :favor
más de diez años, y lo conservo en casa como p or s u s bue n os resultados:, que son l a adn"l.iraci6n de l oa enfe r mos¡¡·
ningu
no t an v erd a d coro.o nuestros JlV'ALTEKABLES Y XAKAVILLOSO
medicina de familia. Lo he recomendado á más
de cien personas, y lo he oído alabará muchas.
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Si el lector se di rige á los Sres. A. J. White,
L imitado, 155, calle de CaspC, Barcelona, ten- Cuidadoconlas falsificaciones 6 imitaciones parque no darán al misma resultado. Exigir la rúbrica y marca de garantla
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3oven y bella hasta más allá de sus 8o años I rompiendo una vez y otra su acta de nacimiento á la
faz del tiempo, que en vano agitaba su guadaña delante de aquel rostro seductor sin poder morti fi carle.-Este secreto que la gran coqueta egoísta no quiso revelar á ninguno de sus contemporá~
n eos, ha s!do descubierto por _el doctor Leconte entre las hojas de un tomo de la Hirtoria amorosa
de las Cal,as, de Bussy-Rabutm, perteneciente á la biblioteca de Voltaire y actualmente propiedad
excl~siva de la P e ríume ría 1111100 (JJfairon úconu), 3r, rue du 4 Septembre, 3r, París.
Dicha casa entrega el secreto á sus elegantes clientes bajo el nombre de , .~rha h le Ea u d«ll'luon y de Duhe &amp;d e ~lnm1 , polvo de arrez que Ninon de Lenclos llamaba cla juventud en
una_ caja~.-Es necesario exigi~ en}a etique_ta el nombre y la dirección de la Casa, para e\•itar las
falsificac1ones.-La Pa,jumene Í\'mon expide á todas partes sus prospectos y precios corrientes.
Dep1silos _m Afadrid:_Pascual, Arma/, f ,· Arla::a,_ Alcalá, 23, pral., i=q.; A,fuirre y JJfoliM, perf umer,a Omnlal, Preaado~, !;feifununa de Urt¡u,ola, Afa;•or, r; Romero y Vicente, perfumería
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MADRID. - Establecimiento tipolitogrMico «Sucesores de Rivadeneyra:1,
lmPf"IOn- de la Rml. Or.a

Año L

Madrid, 6 de Septiembre de 1891.

NC,m. 33.

11

pone un cuellecito vuelto de la
misma tela, que cae sobre los
hombros, ó simplemente se forman unos fruncidos sob re un
cordón grueso.
Pero lo más particul ar de todo
son las capelinas grandes á la
Gyp que llevan ahora las niñas d e
todas edades.
Sabido es que la escritora que
ha hecho cé lebre el pseudónimo
de Gyp, lleva siempre, en todas
las estaciones, un somb rero gra.n·
de de estil o ccabriolet&gt;, arqueado sobre el rostro. Este sombr ero , que es el mismo qu e saca
miss Belyell, se ha hecho popu lar , merced al éxito de esta obra
escénica.
E l sombrero Gyp de nuestras
niñas su ele se r de muselina ó de
paja gruesa. El más lindo que
recuerdo haber obse rvado es un o
de paja gruesa amarilla, gua rnecido de una cinta de raso color
de rosa, cruzada en forma de X
sobre el ala con un encaje que
cae á todo el rededor del borde.
Imaginaos una preciosa niña rubia, co n cabellos ensortijados
que le acarician las mejillas, cuyo
rostro fresco , encantado r, se halla medio escondido bajo el ala
ancha de la capelina en cuestión.
Me aseguran que algunas mamás se han atrevido este verano
á ado ptar e! e gran cabriolet :o, im itando en esto á la célebre dama
ya aludida¡ pero )'O no he visto
ninguna.

tellido.- Explicación de los grabados.- La.
Sagn,da Tónica, JJO! D.•. t:m1lia de s:u,t'Jor del Alba (col)tmuacion), _por 0. Isabel Cheix - El An~l Guardián, por don
Joié de Siles.-La ~Jarcha de 1~ Anl()rchu,
por D.• Antonia Opisso.-~ Sie_rYa de Je•
sUs, poesía, por D. F. hurnbama, prt"sbl•
tero,- Las aparienc'as eopllan: ... •, P?r don
J lián Erardo.-Correspo11de_ncia f.8rhcular,
; r D.• Adela P._ E:,:plicac16n del figurín
.1 minado -Sueltos.-Saho de caballo p:e~~tado ~r la Srta. D.• 5?!edad Martín Y
Orth: de la Tabla.-Anunc1os.
.
GRABADOS.-1. Sombrero redondo.-2. Tm,e
jó\'enes de Is i 17 anos.-3. Peto de
:pón.- 4. Lazo de cabeu. para l~to.S y ó. Abanicos.- -7. Tira de bordado mglés
y plumetis.-8 a 11. Medias de _color.- 1!·
Taburete Pompa.dour.-13. Vcsudo d7 rec11Jir.-,4. Bata.-15. Adorno de corp1llo.16_ Conelillo para traje claro-17._ Sombrero de cr.caje.-18 y 19. DtshalJ,m de
crespón.-?o, Chorrera de gasa de seda.~ i. ,\domo de corpino para serioras ~e edad.
~:2. Traje de dcsposada.-23. Vcst!do para
nillas de 3 á 5 anos.-24 y 25. Vesudo para
ninas de 10 á 12 anos.-26. Dtlantal pa~
nillas de 2 a 4 aftOs.-27. Dela!Ltal P3;R 111·
nas de 6 á 8 anos. - 28 y 28 b1~. Tra¡es de
caza.--:g, ,o y 33 . Vestido de luto para
~orias.-) 1 y 3,. Traie de luto para scnoras.-3 ♦ y 35. Abrigo de luto.-36. Som•
brero de Jnio.-37. Capota de luto.-18.
V C'sti,fo de rec.epctón.

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INDISPOSICIONES DEL TUBO DIGESTIVO,

CATARROS Y ÚLCERAS DEL ESTÓMAGO,

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fUBLICA LAS ÚLTIMAS MODAS DE P ARÍS EN EXCELENTES GRABADOS

SUMARIO ,

La coque1erla en. ](15 ~ infanti!Cll.-G~
ciosas mujCTcllas. - t:l somb~ero _Gyp.
Tentativa abortada-Dos tra;es vistos en
Trouvi\le. _ Modelo• para el otollo. - Otro
modelo para \as próximas carrens. - En
i¡ué consi~te el ane de la moda. - Ideas
,uelw.

La moda actual trata á las niñas como ve rdade ras coque~as.
Como nosotras, llevan también
chaquetas largas á la moda, Y se
ven algunas con cuerpos de largas aldetas añadidas.
Citaré• en este género' un vest ido para niñas de ocho á nueve
años que vi en el Bosque la se•
man~ pasada. L a falda . era de
seda color de cala de abeJa&gt;_i con
tres plieguecitos de lencena en
el borde infe rior. E l cuerpo cortado al sesgo' sin costu~as y
adaptado sobre un fo rro aj ustado era de paño del mismo co lor
de '1a seda, y se abría sobre u_n
pe to cindesplegable:o de muselina de seda blanca. Una ald~ta
r ecortada en almenas' tambié n
de paño, iba añadida_ en torno
de la cintura. Cada hoJ~ de la al•
d eta ll evaba, como adorf!O, una
aplicación de pasa~anena calada. Así vestida, la mña á que_me
refiero tenia un aire de mu1e rcita su mamente gracioso.
.
Pero se puede también vestir
á las niñas, según su ed~d • co n
blusas escotadas y fruncidas en
la cintura, cuyas blusas, hechas
de batista de indiana, son muy
lindas. Alrededor del escote se

•••

1. - Sombrero redondo.

Y ahora hablemos de las mamás y de sus vestidos. Haré la
explicación d e dos trajes de una
elegante novedad, que han figurado en la playa de Trouvill e y
que servirán sin duda de modelos pa ra el otoño entrante.
Uno de ellos es de simple vigoña colo r de boj. La fa lda va
ribeteada po r debajo de un vivo
de paño blanco. E l corpiño, que
es de paño, sin fo rro , con pliegues redondos añadidos por delante y por detrás, deja ve r en tre
los pliegues un fondo de paño.
Viene á ser una blusa sin ballenas, ajustada con pinzas y dos laditos. Todos estos detalles desaparecen bajo los pliegues. Cuello blanco y manga de codo con
vivo blanco. Cinturón de pie l.
En cuan to al sombrero, es de
paja e rústica&gt;, ente ra'!lente calada, y va adornado con dos alas
negras y una banda plegada de
crespón blanco.
El otro modelo es de una confec ción más elegante y de una
forma más nueva I que interrumpe la monotonía de las faldas
completamente rectas y sin nin guna gua rnición ni adorno. La

�LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

386

falda es de seda de canutillo color de "seta,., ese lindo color tostado amarillento de la seta ü hongo. Por
encima de la falda va una estola de crespón de la China
del mismo color I que es de una pieza desde el canesú
hasta el borde de la falda. El vuelo, sujeto en la cintura,
forma conchas en las caderas y á lo largo del delantal.
Por detrM, la disposición es la misma. Un galón bordado de oro y de trencilla fina negra rodea el canesú y
sirve de cintur~n. Las mangas son de seda de canutillo,
como la falda.-EI sombrero e~ del género llamado Jolie
.Permitre. Es de paja gruesa color de moho y va forrado
de seda color de rosa bajo el ala levantada y arqueada.
Una corona de margaritas matizadas forma diadema
bajo el arqueo del sombrero, ' y una guirnalda de las
mismas flores se extiende sobre todo el contorno del
ala y se confunde con unos lacitos de cinta de raso
color de rosa.
Estos soqibreritos, hechos de casi nada, son los que
triunfan por el momento. Se les guarnece sobre todo
de blanco. Una corona de cinta de raso rizada y dos
lazos, puestos uno en el borde del ala por delante y el
otro por detrás, constituyen los adornos.

•••
Ni aun los excesivos calores que hemos atravesado
han podido desterrar las mangas largas. Es verdad que
nos han hecho todas las concesiones posibles. SonJargas, pero son transparentes hacia el puño, y suelen
hacerse de telas ligeras. y terminadas. en puños de ca·
misa. Así, en un vestido de fular, el puño alto es de tul
negro punto de espíritu bullonado, con intervalos llanos
formados por una cinta cometa negra, pasada por las
mallas del tul. En la sangría, varias escarapelas de cinta
cometa. Sobre la mano, el mitón se redondea, como la
manga Edad Afedia, y este mitón se compone de tul
negro y cinta cometa.
Con un vestido de gasa negra brochada de florecillas,
Ta manga, forrada hasta medio brazo, continúa con
unos bullonados de gasa sin forrar y unos entredoses
de pasamanería de azabache todo calado I de un dibujo
muy claro:

•*• ;

Voy á describir, para terminar, u.n precioso traje que
se destina á las primeras carreras de caballos de la
tCmporada de otoño.
Vestido de piel de seda color de e hongo » bordado
de azabache. Falda un poco larga, rodeada de un rico
bordado~ Corpiño llano, abrochado bajo el brazo izquierdo con un adorno compuesto de bieses sobrepuestos, que se disponen de modo que formen una
chaquetilla por delante y un cinturón muy ancho por
detrás. Una faja de surah sale de las costuras de debajo
de los brazos y corta la línea un poco monótona de la
falda. Las mangas van bordadas como lo indica la figura
siguiente.

Gustamos de las alabanzas que nos engañan 1 pero nos
enfadimos cuando somos engañados.
La alegría sobre la tierra se siembra sólo en un
surco abierto por el trabajo ó por el dolor.
La mujer debe ser instruida, pero no sabia.
¡ Ah, si los hombres supiesen qué poco espacio se
necesita para alojar la felicidad, y cuán poco cuesta
amueblar este alojamiento!

V.
París,

1. 0

DE CASTELFIDO.

de Sept iemb:-c de 1S9t.

EXPLICACIÓN DE LOS GRABADOS.
Sombrero redondo.-Núm. 1.

Es de paja de arroz, con ala de paja de fantasía. Unas
bridas de cinta verde tornasolada y de cinta amarilla
rodea la copa. Por detrás, ramo de rosas matizadas y
penacho de encaje negrp sostenido con alambres.
Una rosa descansa sobre el rodete, y va puesta por
detrás, bajo el encañonado del ala.
Traje para jóvenes deJ5 á 17 años.-Núm. 2.
Para la explicación y patrones I véase el número XI,
figs. 5 ¡ á 6 3 de la Hoja-Suplemento.

Péto de crespón.-Núm. 3.
Se toma para hacer este peto un pedazo de crespón
liso color de paja, que tenga 40 centímetros de largo
por 60 de ancho, y se le dispone en medio en pliegues
estrec-hos, fijándolo después. en el borde1 inferior y en
medio sobre una cinta de seda color de paja. Se recorta
el escote del peto y se le guarnece con un cuello en pie
hecho de crespón plegado y cerrado por detrás. El borde inferior del peto va cubierto de un pedazo de crespón que forma el cinturón, fruncido tres veces en medio y en los lados, y adornado con cabochones pequeños de azabache. El peto y el cuello van adornados con
cabochones iguales.
Lazo de cabeza para luto.-Núm. 4.

Este tocado, que forma punta, va ribeteado de una
cinta de latón¡ se le cubre de siete bieses de crespón
inglés, y se le completa con un lazo grande del mismo
crespón. ·
Abanicos.-Núms. 5 y 6.
Ntím. 5. El varillaje de este abanico, que es de madera negra recortad:i. y calada, representa flores y hojas
pintadas de oro y plata. El país es de gasa negra, adornada de una aplicación de encaje negro y flores pintadas. Se completa el abanico con una cordonadura de
seda y una borla.
Nltnt. 6. Este abanico , montado en madera negra, v:i.
adornado con aplicaciones de oro y cubierto de gasa
negra brochada de color.
Tira de bordad() ingl~s y plumctis.-Núm. 7.

Se ejecuta esta labor al plumetis y bordado inglés con
algodón blanco. Se la emplea en enaguas, corpiños1 etc.
Medias de color.-Núms. 8 á 11.
Nz1m. 8. Media de hilo de Escocia listada de negro 1
amarillo y encarnado.
Nltm.9. Media de algodón negro, adornada sobre el
empeine con un bordado de seda amarilla.
Núm. IO. Media de hilo de Escocia azul pálido con
!istas rojas y blancas.
Núm. Ir. Media de seda negra, adornada con hileras
al sesgo hechas con seda color de lila.
Taburete Pompadour. - Núm. 12.

'

Excusado es decir que se puede variar este modelo
según el gusto y las necesidades de cada cual, y que en
vc-z de piel de _seda se le puede hacer de paño ó de
vigoña'., reemplizando el bordado de azabache con un
simple bordad() de trencilla ó de seda.
El gran arte
nnterias de modas es saber apropiarse
lo 'qtl.e es lindo y nuevo, modificando su carácter, simplificándolo ó enriqueciéndolo según las circunstancias.

en

••• •

Ideas sueltas.
La amistad es el más perfecto sentimiento del hombre, porque es el m~s puro y el más profundo.
No se debe conocer el mal, sino p1ra huir de él 1 y el
bien I para buscarle.

Este taburete, que es de madera dorada, tiene 40
centímetros de altura. Se cubre el asiento con un pe•
daza bordado, de 35 centímetros en cuadro , forrado de
raso color de fresa, cuyo pedazo cubre el punto de partida de un bullonado estrecho, que se hace de felpa color de fresa y felpa color de aceituna. Se cubre el borde
del asiento de felpa igual bullonada, sobre la cual se
cxbiende, cruzándola I una cordonadura de seda de los
colores de la felpa. Los ángulos del taburete van ador·
nades con presillas de cordón, cascabeles y borlas de
lana y seda del mismo color. Se ejecuta el bordado so•
bre paño crema, en el cual se aplican, en los ángulos,
unos pedazos de felpa azul y fresa. Se borda con seda
azul, fresa y bronce de varios matices, y con Jentejue •
las de oro, al pasado y puntos de fantasía. Se cosen sobre los dibujos aislados unos cordones de oro de diferentes gruesos, y se rodean todos los dibujos de un cor·
dón grueso de oro. Se recorta el fondo de paño entre
los arabescos y la tela que sobresale del borde anterior
del bordado.
Vestido de rccibir.-~Júm. 13.

Para la explicación y patrones, véase el núm. VIII, figuras 36 á 45 de la Hoja-Suplemento.

Bata.-tlúm. 14.
Para la explicación y patrones, véase el núm III, figuras 24ah y 25 de la floja-Suplemento.
Adorno de corpiño.-Núm. 15.

Se le hace de tul bordado, y se compone de una gola
formada de un volante de tul rizado, con lazo de tul que
forma tres cocas. Un volante dispueHo en conchas forma chorrera, saliendo de la coca del medio y llegando
hasta más abajo de la -c,inturai

Corselillo para traje claro.-Núm. 16.
Es de piel de seda. El borde superior del delantero y
de la espalda se recortan en dientes redondos, los cuales van ribeteados de un cordón de cuentas de azabache. Aldeta dentada. El delantero ,·a adornado con un
bordado de seda y cuentas.
Sombrero de encaje.-Núm.17.

Su forma es la de una capelina de encaje negro frun•
cido. Fondo de e¡1ca'.je de oro. Por detrás, penacho de
plt.imaS negras y color de maíz .

Deshabillé de crespón.-Núms. 18 y 19.
Se le hace de crespón de la China color de maíz y
crespón del mismo color, bordado de seda plateada.
Espalda lados de espalda y de delante y ,delanteros de
crespón 'bordado. Los delanteros se pliegan en el escote se entallan en forma de chaqueta cuadrada I y se
ab~en sobre una camisa de crespón liso fruncida en el
escote, cerrada en medio y sujeta en la cintura con un
cinturón de pasamanería de oro, que pasa bajo la chaqueta y sale por una abertura hecha en las costuras de
los laditos. Cuello alto de pasamanería. Manga plegada,
de crespón liso, con cartera de crespón bordado y vo•
!ante de crespón liso.
;
Tela necesart"a: 6 metros de crespón.-Los bordados
se ejecutan sobre l.í telá.

5 y &amp;.-Abanicos.
3.-Peto da crespón.

Chorrera de .gasa de seda.-Núm. 20.
Se emplea para hacer esta chorrera un pedazo de
gasa de seda bordada color de rosa, que tiene 10 centímetros de ancho por 70 de largo. Se juntan estos lados rectos, se le frunce de modo que quede reducido
á 40 centímetros de largo, y se le fija sobre una tira de
gasa puesta doble, de 3 centímetros de ancho. Los
fruncidos van abiertos con un rizado de la misma gasa,
puesta doble, de 5 centímetros de ancho, y dispuesta
en plieguecitos huecos.
Adorno de corpiño para señoras de edad . ....:..Núm. 21.
Bajo un cuello de pasamane,!"ía se pone una punta de
encaje plegado y sujeto ·en los lados con unaS puntadas.
Volante de encaje en las mangas.

4.-Lazo de cabeza para luto.

Traje de despo_sada.-Núm. 22.

Para la explicación y patrones, véase el núm. II, figuras 15 á 23 de la Hoja-Suplemento.
Vestido para niñas de 3 á 5 años.-Núm. 23.
Para la explicación y patrones, véas~ el núm. XIl,
figuras 64 á 67 de !a Hoja-Suplemento.
Vestido para niñas de IO á 12 años.-Núms. 24° y 25.
Para la explicación y pa.tro.nes, véase el número X,
figs. 50 á 56 de la Hoja-Suplemento.
Delantal para niñas de 2 á 4 años.-Núm. 26.
Para la explicación y patrones, véase el núm. IV, figu•
ras 26 á 30 de la Hoja-Suplemento.
Delantal para niñas de 6 á 8 años.-Núm. 27.
Para la explicación y patrones, véase el número VI,
figs. 33 y 34 de la Hoja-Suplemento.
·
Trajes de caza.-Núms. 28 y 28 bis.

El t'raje de amazona es una especie de uniforme que
sigue poco las numerosas fluctuaciones de la moda y
es casi siempre el mismo. Cuanto "más sencillo, es rdás
correcto. Toda exageración ó excentricidad da un sello de mal gusto á la mejor amazona.
Es verdad que esta severidad no se exige más que
para paseo; en el campo' y para caza la fáritasía está
permitida.
El traje de amazona debe ser excesivamente ajustado: pero q~e no emba~ace los movimientos, y la falda
exige particular atención; de be ser hecho á medida y
probado á caba!lo tan cuidadosamente como un cuerpo.
La Emperatnz de Austria es la primera que ha llevado la amazona húngara, forma Princesa, hecha de
tela de _punto grueso, negra y azul obscuro. Una gran
perfección de formas es indispensable para esta clase
de amazona, que modela el cuerpo como un guante.
La última forma para los cuerpos de amazona son
con aldetas pequeñas redondas, ligeramente abiertas
por delante, para dejar ~libre el movimiento de las ca•
&lt;leras, y cerradas por una doble fila de botones hasta el
cuello, ó bien una sola hílera en el centro y abierta con
solapas sobre un chaleco con cuello recto de tela 1 y
corbata regata. Los cuerpos de otras formas son lisos
con pequeñas aldetas por detrás forma frac. Como teji:
do_. se emplea con preferencia el diagonal negro, azul y
gns en tonos obscuros.
.Este invierno será de gran moda el color marrón nutna.
El paño no se emplea más que para ios trajes de caza,
c~omo el que representa nuestro grabado ( fig. núm. 28 ).
l• alda de muletó n negro, especie de p:iño muy fuerte,
que escurre muy bien las zarzas.
Chaqueta ó casaca de caza de paño rojo con aldeta~
redondas, y por delante cruzando el pecho finos alamares negros. Cuello y corbata de batista blanca sobre un
plastrón almidonado, cerrado con un solo botón grande
de oro.
Botas altas de charol negro ó de piel de gamuza gris.
Guantes m~squetero de gamuza amarilla ó gris, y en iJ.
mano un s/1,ck reemplazando el látigo.-Sombrerito se•
mialto de fielto negro. Esta clase de sombrero lo han
ad&lt;;&gt;ptado las elegantes , y los llevan de fieltro gris negroó avellana. Este último color es el preferido.
Para campo, este sombrero se reemplaza por el som·
brero de fieltro flexible con hendidura en el centro ó
por el c~1:,otier de paja.
Las nmas llevan la amazona como'las señoras, negras,

13.- vestido de recibir.
á 45 de la Hoja-8upfemento.

Expfíc. !I pat,, núm. VI//, jigs. 36

14.-Bata.
Expfic. 11 pat, núm. lff, figs. 24ab !j 25 de la Hoja-Suplemento,

�azules ó grises, y cuerpo con tres pliegues delante y detrás sujeto con cinturón de cuero.
.
Nuestra fig. 28 bis re~resenta ~n senctllo y cómodo
traje de caza. Es de terc1~pelo. gns. La fald~ toda plegada cae sobre unas polainas 1gua1~s al traJe. El plastrón del cuerpo va sujeto con dos hileras de botones de
plata vieja. En el cinturón, que es de cuero negro, va
colgada una pequeña cartuchera.-Sombrero _de ~eltro
g:ris con un ala de pluma adornando el lado 1z9u1erdo.
Zapatos de piel de vaca ó gamuza. :Morral pendtent~ de
una correa que cruza el cuerpo, y escopeta de senara
con porta-escopeta sujeta con una hebilla de acero.
Vestido de luto para señoritas.-Núms. 29, 30 Y 33.
Para la explicación y patrones, véase el núm. I, figu•
ras {á 14 de la Hoja-Suplemento.
/
Traje de luto para señoras.-Núms. 31 y 32.
1 Véase la explicación en el anverso de la Hoja-Suplemento.
Abrigo de lu)ó.-Núms. 34 y 35.
Para la explicación y patrones, véase el número IX,
figs. 46 á 49 de la Hoja-Suplemento.
Sombrero de luto :-Núm. 36. ·

Se corta de tul fuerte un borde de sombrero r~dondo que tenga 4 j centímetros de ancho en medio
por delante y 3 centímétros por detrás¡ se le_ rod.ea de
una cinta de latón, y se guarnece su borde mfenor de
crespón inglés. Se le forra de tafetán. Se reune el cenho de delante y el de detrás por medio de una cinta de
latón cubierta de crespón, y se guarnece la parte exterior del borde de crespón plegado, El centro del sombrero va adornado por delante con unos bullonados de
crespón, y p9r detrás con un lazo grande de crespón.
Capota de luto.-Núm. 37.

El casco de esta capota va cubierto primero de lani·
Jla negra muy ligera. Se .guarnece el borde de delante
con una tira de crespón mglés puesta al sesgo. El exterior va cubierto de cuatro bieses estrechos. Se unen á
éstos cinco bieses anchos de crespón, cuya pegadura
va cubierta en medio con una correa de crespón, y en
su borde inferior con un velo de crespón qüe termina
en un dobladillo ancho. Las bridas van formadas por un
bies de crespón de 3 centímetros de ancho, puesto en
el borde inferior de la capota y cerrado por delante
bajo un lazo.

Austria Maximiliano I, abuelo de nuestro glorioso Carlos V v'eneró también la Sagrada Túnica en el año t s.12.
Per'o como la exposición verificada en 1844 motivó
polémicas violentas, porque el escepticism.o de nues·
tra época, y singularmente el parti?o heresiarca de los
Hermanos de religión libre, se atrevieron á negar la autenticidad de la veneranda reliquia, el actual Prelado
de Tréveris, sabio y prudente, ha adoptado todo género de precauciones para responder, en caso ne~e.sario, á los ataques de la impiedad: nombró una com1~ión
de obispos y escritores eclesiásticos de profunda. ciencia 2.~ciados al burgomaestre ó alcalde de la crndad,
y á'tres arqueólogos eminentes, en Jun~o de 1890, para
que examinasen y compulsasen los códices y docun:ientos que se guardan en el archivo de la catedral rel.attvos
á la Sagrada Túnica, y examinasen después conctenzu•
damente la mismc;l Sagrada Túnica; y este doble examen, que duró catorce días, produjo 'los resultados más
importantes, para admitir de modo indubitable la autenticidad de la reliquia.
Ésta aparece compuesta de tres telas , un a sobre
otra; la superior, una especie de cubierta de la ver.dadera Sagrada Túnica, es de seda adamascada, muy nea,
y bastante injuriada por el tiempo; el fondo es moreno
obscuro, aunque debió de ser en su origen dC; c~lor
rojo ó púrpura, y obsérvanse en él algunos d1bu1os,
casi borrados, que representan aves orientales; los arqueólogos de la Comisión han reconocido con entera
certeza que este forro ó cubierta es una telr1. que data
del siglo v de la era cristiana, y demuestra indudablemente que ya en aquellos lejanos días se creyó necesario proteger con ella la Sagrada Túnica.
Esta Sagrada Túnica es de un tejido de lino, sin cos•
tura, de un color gris amarillento; pero indefinible, como
el de todas las telas antiquísimas, y tiene la forma de
una larga camisa ( 1m ,60) , sin cuello y sin mangas i h~biendo certificado los arqueólogos que se remonta, sm
duda ninguna, á la época de Jesucristo.
Esta Sagrada Túnica está sujeta con largas puntadas
á otra tela de seda, muy semejante al crépe de China,
que forma nueva cubierta ó forro interior, protegiéndola, y que también corresponde á la más remota ·antigüedad.
.
.
. .
El Obispo de Trévens ha dispuesto que la exposición
dure hasta el 10 de Octubre, para que puedan examinar
la Sagrada Túnica los arqueólogos extranjeros que lo
• soliciten.

Vestido de recepción.-Núm . 38.
Véase la explicación en el reverso de ht Hoja-Suple·
mento.

LA SAGRADA TÚNICA.
( APUNTES HISTÓRICOS.)

~ os periódicos más notables de Europa, sin

excluir los de España, publican estos días
interesante descripción de las solemnidat'Í des religiosas que se celebran en Tréve•
· ris con motivo de haber sido expuesta á
la pública veneración, en la catedral de
aquella antiquísima y pintoresca ciudad de
los Príncipes Electores de Alemania, la Sagrada Túnica de Nuestro Señor Jesucristo.
La Efl7Ca y El Imparcial han dado noticia de
aquella exposición en estos ó parecidos términos:
e Hoy ( día 20 de ~gosto ) se han ina~g;urado la.s fiestas
:religiosas, exponiendo la Sagrada Tumca ante mnumerable concurrencia de fieles que llenaban las anchas na\res de la iglesia; á las nueve, después de ejecutar un
'p recioso himno la capilla de canto y música, el arzobispo monseñor Korum, celebró misa pontifical, y luego d~sde el altar mayor, pronunció una elocuente plátic'a en la que declaró que la Sagrada Túnica es símbolo
de 1~ unidad de la Iglesia, y que la veneración pública
á esa preciosi reliquia es confirmación de la fe, de la
esperanza y de la caridad cristianas¡ á mediodía empe•
zaron á llegar peregrinos de varias comarcas de Alemania Suiza, Austria y aun Francia, calculándose que
se han' arrodillado ante la Sagrada Túnica, sólo en este
día I más de 50.000 católicos.» .
.
.
Voy á referiros los ªl?untes_ h1s~óncos que he podido
adquirir, no sin larga investigación, acerca de la Sagrada Túnica actualment~ expu~s~a en l~ catedral_ de
Tréveris , y la cual es I segun trad1c1ón no interrumpida,
la túnica inconsútil de Jesucristo, aquella que los soldados jugaron á la suerte en el monte Calvario, después
de la crucifixión.
,

I

.Ir.

•••

La Sagrada Túnica no ha sido expuesta desde el año
1 s44 y entonces, que no había caminos de hierro, venerá;onla más de millón y medio de peregrinos de toda
Europa.
· La exposición que ahora se hace es uno .de los efectos que ha producido
última l~cha rel~gio~a en Alemania: durante el pe nodo antenor, el Gobierno protestante no la hubiera tolerado¡ pero en el Congreso
Católico que se efectuó en Tréveris en I 88.7, el Obispo
de Luxemburgo se hizo intérprete de los votos de
las poblaciones católicas pidiendo la exposición de la
Santa Túnica, y en este año , no sólo el Gobierno del
emperador Guillermo II ha otorgado el permiso pedido,
sino que el mismo joven Emperador, después de dirigir
las grandes maniobras militares que se preparan en
_a quella comarca, asistirá, según se susurra, con su
aliado el Emperador de Austria, á la exposición de la
Santa Túnica.
Recordaré á este propósito que otro emper~dor de

!ª

la época de la invasión de ios persas, llevándola á Jaffa,
donde la recogió la emperatriz Helena, madre del emperador Constantino.
.
Por último, la emperatnz Irene se la regaló al emperador Carlomagno, quien la donó, en_el ano 800, almonasterio (hoy parroquia) de. Argenteuil, donde era abadesa una de sus hijas la prmcesa Teofrasta.
Desde entonces, y á. pesa~ d~ las i~pías.revoluciones
que se han sucedido ei:i Fran~ta '. la 1gles1a de Argenteuil cons erva tan preciosa rehqma.
E MJLIA DE 5....
Agosto 189 1.

FLOR DEL ALBA.
(Con t i n uaci 6 n.)

XVI.

a~-·
.., ·
ili'.:.N
i¿~~

.

tanto, la pequeña fuerza, c.ompuesta de

'7. dos números y un cabo I camma!1do acele-

mlD'). ·~

radamente , adelantaban al entierro y llegaban al molino. Inmóvil en la puerta
como una estatua , el tío Bias les vió en~ trar, mientras el otro ~ecino I no men?s
%(~~ ·asombrado que su campanero, permaneció
~ l
junto á la cantar~r.a, en la misma actitud 9ue
'
le dejara Ramona. Rapido como. 1;1-na ex halación,
Javierín se lanzó hacia aquel sitio., arrastrando
tras sí al cabo , y señalando el agu1ero , barbotó
casi sin ali ento:
-¡Ahí! ..... ¡ahí!.....
.
Sobrecogido de espanto, el vecmo se apartó con tal
prisa, que el jarro y un cán t'3.r? posados. al alcance de
su mano , vinieron á .tierra, haciéndose mil pedazos. En
tanto, el cabo introdujo el brazo en el prof~nd.o huec?,
palpó el mismo objeto que antes hallara Javierm , le asió
y le sacó fuera: era un envoltorio hecho en un pañuelo
de seda amarillo, muy usado , y que en una de sus puntas tenía el nombre de Ramona, mal bordado, pero
perfectamente le~ible. Con los ojo_s ~orno carbunclos
seguía Javierín ávidamente los ,mov!m1entos del cabo, y
le vió deshacer el paquete , apareciendo la cartenl robada á José Luis, con el dinero que el"'e x sargento.h~bía
declarado tener en ella ..'..,¡ encontrándose también,
•
•
para que no fuera posible poner en .d.t!d~ )ª. iden~idad
A la exposición de 1844 acudieron peregrinos de to·
del dueño, la última cartp. que su famiha dmgió al licendos los países limítrofes, y además de Alsacia y Lorena, ciado y que éste había guardado allí.
de Suiza, Baviera, Austria y aun de Cataluña, y la fe de
:M ientras con tal hallazgo adquiría el cabo la p:ueba
los católicos se robusteció en presencia de tan admiradel hecho denunciado por Javierín, los dos guardias no
ble prodigio.
estaban ociosos: después de preguntar sigilosamente a:l
Entre otros, fué notabilísimo el caso de la joven contío Bias y á su compañ~ro y recibir respu~sta afirmade,a Dro&amp;te-Vischering.
tiva de ambos convencidos de que la molmera no esEsta señorita, que apenas tenia diez y nueve años,
taba lejos , pr~cticaban en toda la casa un minucioso
hacía tres que estaba casi baldada, y sólo podía moregistro¡ pero Javierín, distr~ído un instante por lasaverse con muletas y llevada por dos personas; de esta tisfacción de no haberse equivocado, empezaba á senmanera, y con grandísimo trabajo y riesgo, se la hizo tir extraño azoramiento y recorría con ansiosas miradas
subir al presbiterio, detrás del altar mayor, donde es- la dilatada cocina; de pronto reparó que la puerta del
taba..suspendida, en ancho bastidor de cristales , la Sa• huerto estaba abierta, y adivinó por intuición que la
grada Túnica¡ abierto el bastidor por el Prelado, la ladrona se escapaba. Así, mirando con tanta rabia como
Condesa puso las manos en la reliquia, y casi al punto,
pena hacia el aposento donde yacía su padre, exhaló
sintiendo que sus piernas recobraban las fuerzas perestas palabras con un grito triste como un sollozo:
didas, arrojó las muletas, y exclamó: c ¡Ya estoy cu-¡Ay, la lechuza voló l.....
rada! »
Algo de ello sospechaban los guardias mientras conY en efecto, salió de la iglesia-catedral completamen- tinuaban con actividad las pesquisas, que, como puede
te curada, dejando las muletas, como exvoto, ante la suponerse no debían obtener resultado.
1
Sagrada Túnica.
Llegaba en tanto el entierro, y sus lúgubres c~remo·
Hízose hermana de la Caridad, y vive todavía, y disnias tornaban á arrancar llanto copioso al desvalido
fruta de excelente salud.
niño, que refugiado e!1 un rincón de 1.a cocina, solo enEn recuerdo de esta milagrosa curación , toda la notre tanta gente y partido de pena el tierno corazón, ol•
bleza católica de Westfalia, en la que ocupa preferente vidaba casi del todo á su madrastra , para no ocuparse
rango la familir1. de los condes Droste-Vischering, ha
más que de la negra y estrecha caja donde unos homformado una guardia de honor para velar ante la Sa- bres desconocidos encerraban á su padre y se dispo·
grada Tunica durante la exposición de la reliquia en la
nían á llevárselo.
catedral.
Cuando después de rezar un responso iba ~l padre
Concurso innumuahle de p eregrinos acude diaria- Diego á salir acompañando el cadáver de su amigo y femente á Tréveris: Luxemburgo, Metz, Strasburgo, Ma- ligrés, tomó la mano del niño y le impulsó suavemente
guncia, Friburgo, Aquisgrán, Colonia, !\Iunster, casi to· para que le siguiera: ¿no era, en justicia, el primer dodas las principales poblaciones de Alemania envían allí liente? Obedeció Javierín , y marchó á su lado con la
centenares de fieles¡ de Bélgica, Holanda, Suiza, Ba- cabeza baja y conteniendo los sollozos, mientras los
viera, Austria, van también millares de católicos; In- guardias, adquirida la convicción de que la viuda había
glaterra, Fran~ia é Italia toman parte igualmente en las desaparecido, abandonaban el molino y cerraban la
peregrinaciones, y hasta de los Estados Unidos de la puerta , dispuestos á emprender una batida en regla por
América del Norte se espera en breve una procesión de
todas las cercanías.
2.000 fieles.
¡ Qué acceso de risa nerviosa, producido parte por el
frío y parte por la alegría de haber burlado á sus per••
1
Una modesta iglesia de Francia, la parroqui a de Ar- seguidores, contrajo de pronto las facciones de ~am&lt;;&gt;genteuil, posee también otro vestido de Jesu9risto, y na é hizo entumecer su cuerpo! Desde su escondite vió
los Obispos de Tréveris y de Versalles (á cuya diócesis salir á los guardias y tomar precisamente el camino que
costeaba el sitio donde ella estaba¡ por algunos mi·
pertenece Argenteuil) han sometido á la suprema aut-0nutos fué tal su espanto , que contu vo hasta la respiriclad pontificia de León XIII, presentando un0 y otro
ración, temerosa de que la descubrieran; mas ellos, sin
prelado los documentos fehacientes, la cuestióh importante de decidir cuál de las dos es la Sagrada Túnica: sospechar que se hallara tan cerca la culpable á quien
perseguían, pasaron rozando los mimbrales y dirigiendo
el Papa, compulsados los documentos, ha resuelto declarar que las dos reliquias son auténticas, co,rrespon- ; miradas · investig3:doras á todos lados, menos á aquel
diendo una al ve"Stido llamado sadin ó túnica interior, y donde estaba la viuda.
Mas de repente la ex saltimbanquis tuvo que hacer esotra al pepluni ó capa que todavía usan en Palestina las
fuerzos sobrehumanos para no lanzar un ronco grito de
gentes del pueblo.
La túnica de Argenteuil es de pelo de camello, tejida rabia: acababa de divisar el envoltorio del pañuelo amarillo, que por demasiado voluminoso para guardarlo en
á mano¡ mide la longitud de 1m,45 por 1m ,15 de anchura,
y su forma es parecida á una dalmática de diácono; le los bolsillos del uniforme , llevaba el cabo en la mano:
faltan la manga izquierda y otros pedazos, regalados ¡ luego el robo se había des cubierto! ..... ¡ Así le arreba·
por los Obispos de Versalles á varias iglesias , .y el últi· taban, no sólo el dinero quitado á José Luis , sino todas
las economías de que pacientemente despojó á su mari·
mo al papa Pío IX, á petición suya.
do! .. ... ¿Y era esto posible ?..... ¿Cómo habrían descuSegún San Gregario de Tours, que fl oreció en el sibierto el agujero donde ella juzgaba tan seguro el fruto
glo v1, la túnica de Argenteuil fué rescatada por los discípulos de Jesucristo y ~stondida más tarde en una po- de su rapiña ? ¡ Ah! ¡Javierín sin duda!. .... ¡Maldito cien
mi\1ones de veces!
blación de Galacia; y según Fregenario, cronista del
Mientras rápidas como el relámpago cruzaban estas
siglQ 1x., u_n judío.ll~mad~ Simón la salvó del saqueo en

•

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389

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDlCO DE LAS FAM:_íLIAS,

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

388

ideas por s~ trastornado cerebro, los guardias se alejab~n despac1?, hasta llegará perderse completamente de
vista. El honzonte est~ba libre, y sin embargo Ramona
no se apresuraba á de¡ar los mimbrales· á su de
'ó h b'
·
·
sesperac1 n a 1a sucedido un abatimiento profundo y casi
le_ asaltaban deseos de dejarse morir a!lí de hamb're y de
fr.io; aunque lograra e~c~parse, ¿qué hacía ya sin dinero
m esperanzas de adqumrlo?
Per&lt;;&gt; en criatura~ del temple de la ex saltimbanquis
estas 1de~s no pod1an ser duraderas, y la reacción llegó
pr~mto: impl~cables anhelos de venganza fueron sus
p:imeros agu11ones, y se juró á sí misma no descansar
m una hora hasta hallar medio de apoderarse de Javierín
y hacerle pagar lo q_ue con ell&lt;l: habí~ hecho. Mas para
log.rar este nuevo afan de su ex1stenc1a, lo primero era
salir de aquel cenagal, proveerse de ropa en el molino
y aprov~char la noche en alejarse para siempre de sus
persegmdores.
Al tratar de poner por obra el proyecto, vió con terror que la empresa no ,era tan fácil como había creído¡
pues cuantos más esfuerzos hacía por sacar los pies del
fang?, más bl~ndamente se le hundían. Para mayor angustia la neblina espesaba, se había levantado furiosa
ventisca y empezaba á caer una nevada sumamente copios~. La rnoliner~ no necesitó reflexionar mucho para
considerarse perdida , y el terror á la muerte la dió alientos para luchar, hasta que destrozadas las ropas, desgarradas las carnes y ll~~ando por los ojos toda la rabia
de que se hallaba poseida, pudo escapar de los mimbrales .donde e~tuvo á pu~to de hallar cenagosa tumba.
¿ Quién habna reconocido en aquel montón de sangrientos harapos que destilaban fango álasoberbia mujer d~ Pedro Alba? Silenciosa como una muerta, que
era signo en ella del colmo de la desesperación, Ramona, ocultándose como cuando salió, volvió á ganar el
huerto, y una vez en él, poco le costó forzar -la puerta
que comunicaba con la cocina. Dueña , por tanto, de la
que fué su morada, y relativamente tranquila, pues no
sin razón juzgaba que donde menos podian buscarla era
allí, la ex saltimbanquis, como hambrienta furia, se
arrojó á recoger lo que algún valor tenía, destrozando al
paso cuanto hallaba¡ arrebatadamente cambió de ropa,
hizo un lío de las prendas que podía llevar, y como mujer precavida , revolvió cuantos escondrijos acostumbraba tener con dinero, llegando hasta recoger el que
bajo un falso remiendo había puesto en uno de los ángulos del colchón donde espiró su marido. Durante esta
faena, verificada entre dos luces y con cuantas condiciones podían hacerla repulsiva, ni una fibra del corazón de aquella mujer se estremeció, ni un recuerdo de
piedad ni gratitud dedicó al honrado molinero que la
salvó de la miserable condición en que se hallaba; sólo
se entreabrían sus labios para exhalar sordas maldiciones, cual pestilentes vapores de la lepra de su alma.
El día acababa rápidamente. Ramona miró en torno
de sí, y un pensamiento infernal brotó del exceso mismo de su odio: sacó al huerto el lío de ropa que había
hecho , subió al pajar y tornó á poco con un enorme
brazado de paja, púsolo en el hogar, amontonó encima
la leña que halló á mano; después acercó sillas, mesas
y cuanto juzgó _.~ue podía servir de combustible¡ tomó
de la chimenea una tira de papel de mistos, la encendió
y arrojó en aquel enofme montón de paja y madera. En
seguida, riendo á carcajadas con verdadera ri~a de demonio, abrió las ventanas para establecer cornentes de
aire, salió al huerto, cogió su lío, lanzó á la casa una
postrera maldición y se alejó despacio, tornando la cara
para averiguar si el fuego prendía¡ mas C?mo la nevada
arreciaba dióse prisa y se mtern? .en la. sierra: un.a .vez
allí, estaba segura de burlar la v1gtlanc1a de los civiles.
Media hora después, el incendio, avivado por el furioso temporal, tenía convertido el molino en inmensq haz
de llamas, tanto más difíciles de extinguir, cuantQ qu.e
la situación aislada de la casa y la crudeza de tan hornble noche impidieron que se advirtiera el siniestro hasta
que sólo fué un montón de ruinas.
XVII.

Al emprender Flor del Alba su de~atinada carrera,
hízolo con tales bríos, que en breve t~empo puso g.ran
distancia entre ella y la choza U.e su atnbulada !nadr.ma¡
pero como hacía meses enteros qu~ pert?anec1a qmeta
y enc errada, pronto sintió cansa!1c10, y sm darse c~enta
de ello empezó á aflojar la velocidad que llevaba. coi:i·
tinuaba sin embargo, mirando alrededor suyo, Y creta
distin cr uir sombras que la amenazaban, dánd?le .tale7
vision~s nu evos alientos, cuando ya desfallecida iba a
rendirse.
· d
- ¡Vete Ramona, vete!-gritaba estremeqén ose Y
con las ma~os tendidas para rechazar el f~ntasma evo·
cado por sus con fusos recuerdos ;-¡vete, bien sabes que
no fui yo!.....
•
y 1ra huir d e la odiosa madrastra cerrab~ los OJOS y
p . ' t a ba adelante , sin reparar
en los mil obstácu·
se prec1pi
.
los que encontraba en su cammo.
b .
Mas la pobre criatura no era de piedra.' y al ca
J~deante y fati&lt;ratla llegó á detenerse prec1samednted on·
•
'
·t·
e lavaba la tar e e ve•
llas del Andarax ' en e1 s 1 10 qu
1 lecfor p ero no era ¡·aci·¡
rano en qu e la pr esent_am~~!ún el ~ambio que había
reconocer aquel paraje, "" .6 . ·,n'ormes
grupos de
de la estac1 n. 1'
•
o b ra d o Ia cm d eza
staba del lozano ropaje
secas ram a~ era to~o lo d~e r:ta nieve cubría los álaqu e com o n ea vestldura
P h •a~ los desnudos zarz amos y en ga lanab_a de ~or:!J'o
las lluvias, arrastraba
les; ade más, el no , .en.,ro
p itas confusa mezcla
en su rev.u elta c~,rnente ~~~~~º~~fiado ~I paso; desliz~de las ca1das hop s que
murmullo qu e nada tema
base negr?: es pumO'&gt; O, co::ido que las piedras de lavar
de tranqmhz~d or, Y tfa~ crd es~asamente dos palmos
esta ban cubiertas, a tan
para que las aguas rebasaran e 1 cauce.

f'

º¿r

°

lndifer~nte al peligro, Flor del Alba miró un momento
el sombno ~nemigo que mugía á su espalda, y tornó á
volver los OJOS al camino, que era de donde más daños
recelaba su turbada imaginación. Cortábanse entretanto
las nubes¡ cesaba un poco la nevada, y de la escasa luz
de la lun~, en su cuarto creciente, hería un rayo la
masa ~e alamas y troncos entrelazados, produciendo
fantásticas sombras que oscilaban y se movían á impulsos del vendaval. Temblando de miedo la pobre demente no ~partaba la v~sta de ellas, p~es á cada momen~o tem1a que apareciera el terrible enemigo, su soberbia madrastra: resuelta á evitar que se apoderase de
ella, Y ~eme_rosa hast~ de su contacto, cuando juzgaba
que ve1a agitarse algun matorral, retrocedía instintivame!1te, ar:ortando así la distancia que la separaba de la
traidora nbera.
D; pronto se estreme~i~ de pies á cabeza, y aguzó
el 01do: acababa de percibir un clamor confuso de voces y ladrido~ de p~rros. ¿ Quién es capaz de comprender las desatmadas ideas que estos rumores produjeron
en aquel cere?ro desvanecido y enfermo? Como Ramona era la cnatura que más terror le inspiraba en el
mundo, creyó desde lu_ego que era ella la que venía, y
que co~ ?~Jeto de llevarsela traía gente que la ayudase
en la dif1cli tarea de obligarla á ir. ¡ Pero no lograrían
que tornase al molino! ¡ ella correría tanto que no llegarían á alcanzarla!
Pensando así, retrocedió con viveza¡ no se atrevía á
volverse _por no perder de vis1a el camino, y, en efecto,
pronto vió confirmado el motivo de su miedo: un grupo
de figuras, á las que el susto r la distancia daban enorn:i~s proporciones, corría cañida abajo, en dirección ~l
sitio donde se hallaba. Ya no 1-.abía duda, la perseguían
para entregarla otra vez á su rru.drastra. ¡ No, y mil veces
no! La ,desesperación le hizo e..::hal~r _un grito tan ronco
y.salvaJ~, q_~e no parecía prod1cid~ pc;:ir la gargant.i. de
una débil nma, y tornó á anda1 hacia atrás con vertiginosa rapidez. De pronto le falt~ la tierra, y cayó de espaldas, lanzando un segundo gtlto, que más pareció sollozo de agonía.
José Luis, que había oído el primero, llegaba en alas
de su amorosa inquietud: dos r.erros que le precedían
parados al borde de la ribera, ladraban furiosamente'.
Temblando por la suerte de lt pobre loca, el mozo
miró con afán, y entre la obsclra masa líquida vió un
bulto casi cubierto de agua, ¡:ero detenido entre los
juncos. Sin reflexionar ni un m&gt;meno, tiró la escopeta
y se arrojó al río . .
ISABEL CHEIX .

(Cor.cluitit..)

EL ÁNGEL GUARDIÁN.
~r.r~
~ ·\¿

muerte?
-¡A muerte!
Esta sentencia,pronunciada ha un ins~.&amp;I.~ tante por los padinos en acento ronco y
~ triste, aun en susoídos zumbaba.
Iba á batirse, i. morir quizás. Y ¿-con
quién? y ¿ por qué?
Con Feliciano, su, más leal amigo, aquel
que le había abierto co :las puertas de su cara•
zón las de su casa.
I
Y reñía con él, i qué Jbrror ! , por haberle robado no dinero, el dinero puele devolverse ó perdonars~, sino ese tesoro que, petlido una vez, no se recobra¡ si acaso, se rescata con )angre.
-¿A muerte?
-¡A muerte!
,
Era cosa resuelta. No permija el ultrajado honor de
un esposo que el desafio aque&gt;',fuera un duelo de mojiganga una comedia de coba&lt;Jes, en que representan
ante c~atro amigos el papel d: valientes. Los enemigos
irían al campo á la hora convalida¡ se cargarían las pistolas· se cruzarían las balas; al vez no volvería alguno.
-{Si yo fuera ese!-penS, Gerardo, sintiendo que
un frío intenso le penetrabó de pronto todo su ser 1
como afilada hoja de acero.
y se levantó de su sillón, 4mde había permanecido
desde que recibió el fatal u!fmatum de labios de sus
emisarios.
,
Empezó á pasearse por su l espacho, Tema entumecidos los miembros, congest ,nados los pulmones y la
cabeza.
-¿Miedo?-se preg~ntó akabo de un rato de reflexión.-No, no lo conoc1 nu.nc,.
.
y se &lt;lió un golpe enérg1coen el pecho, como s1 tratara de convencerse de su fo_cal_eza.
.
-Pero ¿y si me mata?-andló, pasado un mstante.
La idea espantosa de la tue~te, que jamás había
c
do siquitra por su perra.miento, fué clavándose
e~u:: cerebro poco á poco. 1uería expulsarla de allí,
reducirla á vana quimera, figLárse\3: com~ una de esas
horribles pesadillas que tant cons1s~encia toman e.n
sueños, pero que, al despe~tr, su misma monstruosidad irrealizable provoca la nS'.
Se ahogaba.
.
•
.
Abrió el balcón, y encen_di6un_c1garn 11 o.
La noche caminaba hacia 1 mitad , ~e su curso. Er.a
·
Sentíase en el ro~ro la tibia atmósfera, hpnmavera.
d fl
eramente impregnada de ar.mas e ores.
g En !a calle se oían carcaJ~ªti· en los jalcon~s de
otras casas, también abiertos,:ta ta asomJ asdmuJeres,
acaso alguna novia que espcaba á ~u a ora o.
y En el cielo, de un azul suve, bnllaban con fulgor
dulcísimo las estrellas.
.
_. Qué hermosa es la v1da!,- exclamó .Gerardo.
Ér~le imposible apartar de u alma la imagen aterradora de la muerte.
. .
.
~
Adelantándose al tiempo ~ a la temida catástro e,
~

~

veíase ya atravesado el pecho de un balazo, tendido en
tierra, rodeado de los médicos que le sondaban la herida y meneaban la cabeza diciendo:
-¡Mortal!
Gerardo, ante esta fúnebre perspectiva, experimentó
un sacudimiento tremendo en las entrañas.
Su memoria dió un salto atrás, rapidísimo, hundiéndose en su vida de niño, deteniéndose en todos los con..
flictos en que se había enredado su existencia.
Entonces sus ojos se anegaron en lágrimas.
-¡Madre! ¡madre mía!-sollozó.-¿Por qué n_¡,e has
abandonado?

•••
Dejó el balcón, y con tembloroso paso dirigióse á urr
lado de su gabinete I aposento ornado con artístico
gusto. En uno de S\IS ángulo3, formando desplegado
abanico, agrupábanse multitud de fotografías, todas ellas
reproducciones de mujeres; pero no aparecía allí la de
su madre. Eran figuras que recordaban á Gerardo amis•
tades y amores, fugaces pasatiempos de un día.
El santo afecto maternal, lo mismo que el retrato de
la persona que lo había simbolizado en vida, habían
sido pospuestos, yacían debajo de aquella brillante galería de frívolas formas femeninas.
Buscó con febril mano y no poco remordimiento de
entre las fotografías profanas la sagrada materna. Hallóla al fin, empolvada, opaca, casi borrosa, como en el
recuerdo de Gerardo había estado el será quien repre•
sentaba.
Lievósela el hijo á los labios, y la cubrió de besos.
.De pronto, al contemplarla, al mirarla fijamente, lanzó
un grito. Los rasgos de aquella cara eran iguales á los
de una mujer, un ángel que en los trances más apurados de su existencia se le había aparecido.
-¿Cómo puede ser esto?-pens6 Gerardo, preocupadísimo en extremo.
Y empezó á profundizar en los recónditos pliegues de
su últimamente obscurecida conciencia.
De entre las tinieblas Qe su pasado, mil escenas surgieron de repente¡ escenas que marcaban la historia de
su vida.
En primer término veía la muerte de su madre.
Era él muy pequeñito. Nunca conoció á su padre. Angela, la pobre Angela, la autora de sus días, había sido
la única persona que cuidó de su infancia, que arrulló
su sueño con cantos, que derramó bálsamo de amor
en las peligrosas enfermedades de su niñez desmeora.1
da. 1- Perdióla á los cinco años, y perdióla sin darse
cuenta de lo que perdía. El era un muchacho traviesísimo, lleno de ese egoísmo de ciertos niños, quizás de
todos, que sólo dispensan atención á sus juegos, á los
placeres, sin duda inocentes, que les ofrece el mundo.
No entraba, no podía entrar entonces en la tierna
mente del distraído rapaz esa cosa tan grande ese suceso tan incomprensible: la muerte de una mad;e. Veía
sí, siempre á la buena señora pálida y taciturna, end;.
ble y lastimera. Pero del mal que padecía no se daba él
noticia. Jamás cortaba el hilo de sus sueños de niño la
S?specha de que aquella angelical mujer pudiera faltarle, dejarle solo en la tierra. Prestábala, en su fantasía
inexperta r cándida, una eternidad protectora, favorable á sus dichas.
-! Pobre hijo mío! - oíale, sin embargo, decir de
continuo.
Y tomábale e_Ila en brazos, y sus besos venían acompañados de llanto.
Una noche fué despertado Gerardo por la mujer que
asistía á su madre.
-· Ven conmigo-le dijo.
-¿A dónde?-replicó el niño asustado. -Tengo
sueño.
- Seguirás durmiendo en casa de la vecina.
· La vecina tenía una niña muy bella, con quien jugaba
Gerardo.
Dejóse trasportar éste por la asistenta. Algo se extrañó de ver á la vecina de pie á aquella hora, que era
avanzada. Pero, como le acostaran en la misma casa
de su amiguita, su linda compañera de juegos quedóse
tranquilo, y continuó su interrumpido sueño. '
Varios días pasó en aquella casa sin ver á su madre.
Al fin preguntó por ella.
-Ha ido á un viaje muy largo-le contestaron.
-¡Ay! ¡qué largo!-suspiraba ahora Gerardo.-De
él no ha vuelto nunca.

•••
Maquinalmente había paseado durante dos horas por
su aposento. El reloj, colocado sobre una mesa marcaba el tiempo, segundo á segundo, con metáli¿o traqueteo. No pare_cían correr, sino volar sus agujas. En la
calle, en el barno, en todo Madrid, reinaba silencio absoluto; dijérase una villa muerta, mas era una villa cansada, ~u mida en reposo.
-¡!odos duermen!-murmuró Gerardo.-¡Qué feliz
es quien puede entregarse al sueño!
. El_vela~a. Extraordinaria lucidez había adquirido su
mtehgencia. Como en un espe)o i~eal, se reflejaban en
aquellos momentos los más ms1gmficantes episodios de
su vida. No había sido ésta muy ejemplar. Dueño él, desde que tuvo edad, de la fortuna heredada de su madre
muy temprano dió rienda suelta al caprichoso corceÍ
d_e sus pasione.s. Había b(!rdeado muchos abismos; pero
siempre, al baJar la pendiente de las acciones infames
una salvadora visión habíasele aparecido, ce lestial fan~
t~~m:l que consideraba Gerardo como su ángel guardian.
Creía en él sin vacilación alguna.
--:.Sí, lo he visto descender por el espacio-se decía
el h1JO de Angela ¡-lo he sentido asirme de un brazo
arrancarme al borde de todo precipicio. ¿Por qué n~
me ha salvado ahora?

�LA MODA ELEGANTE , PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

390

'

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMIL1AS.

391

,

20.- Charrera de gua
de aeda.
18 '/ 19.- 1,uhablllé de crespón. Delantero y espalda,
25.- Etpalda del vutldo
11ar• nli .. de 10 á 12 dot.

,-.,.•.,..''••C

16.-Corullllo para traje claro.

Véase el dibujo 24.

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17...Sombrero de encaje •

.;~;~·,r,g.·7-.,
-".:í'

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/'-'I&lt;

-.:.· "#:.

·~':_

?{::"

~,]}~i-~ ·. -22.- Traje de des po sada.

23.- Vesti do para niñas de 3

t

2.$.-Vest ido para niñas de 10 t 12 años. Delantero.
años .

Exp/ic. y pat., núm. 11, jigs. 15 á 23 de la

Cxplic. y ~at., núm. XII, figs. 84 87 de la,

Hoja-Suplemento.

Hoja-Suplemento.

VL\.Sit El. ll!BUJO 25.

[xpflc. y pat., núm. X, liga. 60 á 58 de la
Hoja.-Suplemento.

26.- Dalantal para niñas da 2 á 4 tios.
Expflc. y pat., nllm. IV, jigs. 26 Í ~
de la Ho/a -Suptemento,

27.- Delantal para niñas de 6 á 8 años.
Ex;.lic. y pat., núm. VI, figs. 83 y 34de la Hoja-Suplemento,

28 y 28 bls,- TraJea de caza.

21. - Adorna de corpiño para seioru •e••••·

�392

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMJ:UAS.

Y ahondando en su conciencia, descubría que, á medida que había ido avanzando en años, la aparición
bienhechora habíasele mostrado más confusa , más lejana, mis tardía en venir en su ayuda.
En tres horas fatales de su vida había. estado á punto
de cometer crímenes. ¿Quién pudo disuadirle de estafará un infeliz , de seducirá una huérfana, de matará
un enémigo ? Aquella celestial sombra , aquel ángel,
oculto á sus miradas mientras él seguía el recto camino, y presente á sus ojos, cuando por la senda de la virtud, ó por las cumbres del honor había flaqueado su
entereza.
-¡Oh! ya no puedo dudarlo - dijo Gerardo.-1\fi ángel guardián ha sido el alma de mi madre. Leve, descolorida, imperceptible, como jirón de nubecilla flotante
en remoto horizonte, era la huella que el paso de tan
santa mujer por el mundo había dejado en mi memoria.
¡Desdichado el hombre que olvida á su madre! ¡Desdichado aquel que no la toma por modelo vivo, aun después de muerta! Decir madre, es como decir: gloria,
santidad, hermosura. ¿Por qué ahora , como cuando
niño, no la evoqué en una de las sencillas plegarias
que aprendí de sus labios, hechizado con la miel de
sus besos?
Y Gerardo , ya hombre maduro, en cuyos ojos las lágrimas tiempp hacía que no asomaban, y en cuyo corazón los nobles sentimientos últimamente habían dejado
de tener abrigo, cayó de rodillas, reclinó la frente sobre
el respaldo de una butaca, apretó e l viejo retrato de su
madre contra su boca, y oró, oró, oró hasta que .....

•••

Vinieron por é~ los padrinos.
- ¡ Valor !-le dijeron, viéndole algo abatido.
¿Valor? No lo necesitaba. Habíase apoderado de su
espíritu una resignación inmensa. Sentíase reo , abrumábale su traición, no le dejaba respirar aire de esperanza su culpa, ya aceptada por él en todas sus terribles consecuencias. No le impulsaba á la defensa de su
vida ni siquiera el aguijón de una pasión loca por la
mujer causante del conflicto. Un capricho habíale hecho delincuente. Quien le desafiaba era un hombre
honrado, justamente ofendido por él, que en este punto
se había puesto al nivel del más bajo de los miserables.
-Dejaré que me mate-fué pensando Gerardo por
el camino.-¿No sería villanía, sobre haberle deshonrado, asesinarle ?
Y el asesinato de su amigo y rival presentábase al
ánimo de Gerardo como cosa muy factible. No había
empleado sus días Feliciano En el manejo de otras armas que las que conquistan la paz, la dicha, la prosperidad de un hogar modesto. Dedicado á la industria,
dueño de una fábrica, compartía su corazón y su inteli•
gencia entre los rudos combates del trabajo y las mansas delicias de la familia.
¡Ah! no era Feliciano hombre que se batía en duelo
por vanagloria muadana. Honda y ancha debía haber
sido la herida para trocar su natural pacífico en rencoroso.
-Si me ha desafiado ha sido por no asesinarmededucía Gerardo, terminando los anteriores razonamientos.
Llegaron al campo. Los testigos midiero.n el terreno.
El lance había de verificarse á quince pasos, avanzando.
Eligióse, á la suerte, el sitio y las pistolas.
-¡ En guardia !-gritó una voz.
Y sonaron tres palmadas.
Se oyó un disparo, luego otro , después un tercero.
Inmediatamente vióse á Gerardo caer para atrás, con
una mano sobre el corazón, de donde brotaba un torrente de sangre.
Acudieron en su socorro padrinos y médicos.
-¡No tiene salvación!-murmuraron en acento desesperado.
Pero Gerardo moría sonriendo, con los ojos fijos allá,
en un punto lejano del cielo.
Un áncrel, su ángel guardián, el espíritu de su madre,
le llamaba á través del infinito espacio, diciéndole en
angélica voz:
-Ven, ven con tu madre. Yo te salvaré, hijo mío.
JosÉ

DE SILES,

LA 11ARCHA DE LAS ANTORCHAS.
( NOV E LA

CORTA .)

l.
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,.. ~., s preciso, mi querida Carmen , que apren9
7.' das á la perfección L a Afarc/Ja .de las An\ i · 1 /ore/tas. Carlos es un filarmónico consu-

19 \~

mado, y ha tenido sie~pre gran predilección por esa hermosa pieza d e Meye rbee r.
~ Conque á ver si por ese lado echas el an1tJ'~~- ~- zuelo. ¡ Es mi sobrino tan impresi~~able !
'1" : 1 Seria, y melomano consuma.d1~1mo también ; pero ¡ cómo me molestaba á . m1 . 01r su nombre si no antipático, más que md1fe rente! Es
t verdad que mi buena tía opinaba todo lo contrario, y juzgaba á su sobrino como á dechad~ d e las más
exquisitas perfeccion es¡ pero com~ ro m iraba e l candidato bajo un prism~ totalm_ente dts_tm~o , y e mpe zaba,
por ari adidura á sentir la fatiga cons1gme ntc al e xamen
de un largo ddsfile de aspirantes, si no á mi mano, á la
herencia de mi tía , abandonando toda esperanz~ y tC?da
risueüa ilusi ón, consideré á Carlos, no cua l d eb1a , smo
como á un prcten~iente más;
y hacía mal en Juzgarle ast.
.
Carlos, aunque joven, gozaba de una reputa~tón envidiable por su talento y por sus costumbres, aJustadas
~

'f,~

1

-

~

~

siempre á la moral más depurada¡ era además catedrático de la Universidad de Villarrica, y heredero forzQSO
de los bienes que poseía mi tía. Esta última circunstancia era la que alentaba las ambiciones de mi generosa
bienhechora, la cual, ante la idea de que á su muerte
me viese obligada á dejar aquel dulce y sosegado retiro, desfallecía su ánimo agobiado por profunda aflicción. Y esto, que era por lo demás plausible, disculpaba para mí en parte sus afanes casamenteros, y me
obligaba á transigir con lo que en mi fuero interno consideraba como caprichosa imposición.
Por contentarla, pues , me senté al piano, poniéndome á estudiar con verdadero entusiasmo La Afarclta de
las Antorchas, estimulada por el apremiante afán de
ver si por medio de la música , que, según proverbio
vulgar, hasta á las fieras domesti ca, conseguía fijar la
atención de aquel candidato extra que iba á ser nuestro huésped.
Ocupábamos mi tía y yo una bonita quinta de las deliciosas afueras de Villarrica , y que, á pesar de su modesta sencillez, habíamos bautizado con el pomposo
nombre de Vtlla Luisa , nombre que llevaba mi bondadosa allegada y otros individuos de la familia.
Rodeaban la casa, de moderna construcción in glesa,
unos jardines cuidados con regular esmero, qu e contribuían de una manera notable á embellecer nuestro
solitario retiro, el cual no hubiéramos cambiado mi tía y
yo por el más espléndido sitio Real. No es que tuviesen
asiento en nuestra casa todas las comodidades, ya que
en ella sólo había lo justo, lo indispensable y preciso
para vivilj/:On una decorosa modestia; era que, debido
á esta misma circunstancia, el afecto que nos profesábamos nos había aproximado más, y nuestro cariño,
nuestras esperanzas y nuestras ilusiones embellecían y
hermoseaban cuanto acertábamos á mirar.
Como he dicho ya, apenas mi tía me indicó su deseo
de que estudiara La Afarcha de las Anlorcltas, me senté
al piano, y en él estaba , concentrada mi atención toda
al papel que ante mis ojos tenía, cuando se abrió la
puerta del gabinete, entrando mi tía acompañada de
un desconocido.
No¡ lo que es como los otros , no era; con sólo verle,
descubriase en él al hombre ..... ¡pues! al hombre ..... hombre, esto es I serio sin antipática afectación, elegante,
distinguido, superior.
-Carlos Miranda-me dijo mi tía presentándome al
recién llegado.
- ¿No me recuerdas ya?-me preguntó Carlos viniendo hacia mi.
-Apenas-contesté¡-estás tan cambiado .....
- Y tú también- afirmó, estrechándome la mano
con gran afectuosidad ;- sin embargo, en cuanto he entrado te he reconocido. Nos separamos cuando tú eras
un capullito muy tierno ,¡ delicado, yo un mozo con
pretensiones de hombre¡ los años te han convertido á
ti en flor de belleza peregrina, á mi en hombre bastante
feo y antipático¡ pero como á pesar de la metamorfosis
algo guardamos de aquello, mil años que hubiesen transcurrido no hubieran sido suficientes para dejarte al
cabo de ellos de reconocer.
Instalado en nuestra quinta, no una semana, como
eran sus propósitos, sino un mes pasó en nuestra compañía, mes de recuerdos inolvidables, de días que tuvieron los esplendores de la gloria, y de noches más
brillantes que el más sereno y esplendoroso día. Pero
ese mes excepcional y hermoso tocó fatalmente á su
término¡ Septiembre expiraba, y la proximidad de la
apertura de clases llamaba á Carlos á ocupar su puesto
en la Universidad de la vecina capital.
El día antes del indicado para su marcha anochecía,
cuando Carlos y yo nos encontramos paseando por el
jardín. Aun cuando en mi inex periencia no había conseguido definir qué linaje de afectos nuestro huésped
me había infundido, ello era, sin embargo, que los presentía mucho más sin ceros y afectuosos que los que por
mi parte había logrado inspirarle , idea que se mitigó
un tanto cuando Carlos, saliéndome al encuentro, con
su cortesía y amabilidad habituales:
- Celebro el encuentro - me dijo ;-pues como mañana tendré el sentimiento de dejaros, antes de partir
deseo hablarte.
Las brillantes espe ranzas que tales palabras me hicieron concebir desvaneciéronse al tiempo mismo de
acariciarlas , ya que la ignorada nueva que Carlos deseaba comunicarme, ni mi enemigo · más acérrimo la
hubiera elegido con tacto más acerado y cruel.
Si: Carlos me participó, radiante de satisfacción , que
en cuanto llegase á Villarrica había decidido contraer
matrimonio con mi prima Enriqueta, á la cual, por motivos más que justificados, distinguí siempre con mi
mayor aversión. Enriqu eta era el punto negro de mi
dicha, el obstáculo treme ndo é insuperable que de continuo y á traición surgía en medio del camino de mi
felicidad.
La decepción que sentí fué , pues , terrible, imponderable. En tanto, e l ruiseñor cantaba o culto entre e l
espeso foll aje , las estrell as brilla ban c omo discos diamantinos suspendidos en un manto de zafiros, las plantas e xubera nt es de pe rfume embalsamaban dulceme nte
el ambiente, y Carlos, e ntusia smá ndose por instan tes,
cada ve z n:e hablaba con mayor calor d e sus esper anzas de glona, de su s su eños d e fe licidad.
- Pe ro no creas-me dijo con ace nto que me supo
á traidora agresión ;-en medio d e mi di cha no me he
olvidado d e ti. l\li tia está por de más achacosa, y como
la mue rte puede sorprenderla de un mom ento á otro .....
Yo no c ontesté, pero rompí á llorar inconsolable.
- ¡Oh! no llores , pob re niña - me dijo ; - es preciso
se r prácticos y preocupa rnos, más qu e del prese nte, de l
porvenir. Persu adido, pu es, de esta necesida d co n Enriqueta hemos convenido que, en cuanto mi tí~ deje de
existir, te vengas á vivir con nosotros; partiremos pan

y choza, y siendo nosotros no del todo malos, y tú un
dechado de perfecciones, todavía puede ser nuestra
casa un espejo de felicidad. ¿Qué te parece la idea?
-Otro día hablaremos de ello - le dije ;-ahora estoy
vivamente conmovida, y no acertaría qué contestar.
-Pues piénsalo bien-insistió Carlos;- no es el amigo, es el hermano quien te ha hecho la proposición,
-Lo .sé; adiós-repuse, temiendo que la pena me
delatase á sus ojos.
-¿ Vas á dejarme ya ?-me preguntó.
-Sí, siento un poco de frío.
-Entonces, si te retiras , voy á pedirte un favor.
-¿ Qué deseas ?
-Oirte por última vez L a'' Marcha de las Anlorcltaf.
La tocas mejor que ella.
·
El cumplido debió estimarlo é l insuperable ; yo lo estimé, en cambio, de pésimo y detesta bl e gusto , y por
no manifestárselo así, me apresuré á entrar en la habitación.
Me senté al piano. Carlos á mi lado, y mi tía , que nos
vió entrar, sentóse en el hueco de un a ventana , contemplando desde allí la perspectiva pavorosamente melancólica que en aquella hora ante sus ojos se extendía.
Yo hice por tocar¡ mas , contra mis buenos deseos,
las brillantes notas de la hermosa composi ción de l\feyerbeer brotaban bajo mis dedos apagadas y tristes,
como ecos de una marcha fúnebre ejecutada por quien
lleva una herida recién abierta en medio de su corazón.
Cuando hube terminado , en vez de dedicarme algunas palabras de elogio como solía hacerlo otras veces,
Carlos se apresuró á preguntarme:
-¿Qué has decidido ?
-No insistas-le contesté.
-Es .preciso-observó-mi indicación , Carmen; además de mis buenos deseos, obedece á otro móvil que á
tu buen sentido dejo el adivinar.
Con efecto, no me costó gran esfuerzo medir todo el
alcance de su indicación.
Carlos tenía un hermano, bastante más joven que él,.
oficial de la Armada, y arreglar entre ambos una boda
era su constante preocupación. Sin embago , yo est\mé
como una profanación á mis aspiraciones tal idea , y falta
de palabras que expresaran todq lo que en aquel instante sentía, abandoné el piano, Qirigiéndome á mi tia, á
la que sorprendí leyendo atentamente una carta que
una criada le había acabado de e ntregar.
-¿ Qué noticias hay, mi querida tía ?- la pregunté.
-Estupendas-me contestó, mirándome á través de
sus lentes con gran atención.
-¿ De qué se trata ?-insistí.
-Nada menos que de una boda. Enriqueta me participa que se casa con un señor D. Manuel Salazar, comandante de artillería. Buen lote le va á caer, porque lo que
es la chica es una nulidad como no hay otra. ¡Qué hombre~;! Luego dirán .....
A las palabras de mi tía sucedió un instante de elocuentísimo silencio, revelador de lo tremendo de nuestra impresión. Carlos me miró con expresión sombría;
yo no me atreví á corresponderá su expresiva mirada.
Sin embargo, por el acento de su voz comprendí que
debía ser muy viva su emoción.
- ¿De qué Enriqueta está usted hablando?-preguntó á mi tía.
-De mi sobrina¡ ¿de qué otra podría yo hablar?contestó la buena señora, en tanto le presentaba la
carta.
Carlos la leyó atentamente , y aunque era muy grande
su serenidad y probada su presencia de ánimo, su rostro se cubrió sin embargo de horrible palidez. Devolvió
luego el funesto escrito á mi tía , y recogiendo su sombrero, que había dejado encima del piano:
-Adiós- dijo.
Y sin añadir palabra, bajó al jardín.
Mi tía supuso que había ido á dar un paseo, pero no
fué así. Aquellas lacónicas palabras fu eron su despedida. El joven catedrático había dejado para siempre
nuestra solitaria mansión.
El desencanto· de la bondadosa anciana no tuvo límites, no tanto por la decepción que en sus planes matrimoniales entre Carlos y yo había sufrido, como por la
injustificable despedida de éste I qué en manera alguna
conseguía justificar. Preocupábala · asimismo grandemente el cambio que en mi carácter se había operado,
y que presintiendo la causa , sólo conseguía aumentar
su animosidad.
Un día, como observara que con predilección á cu¡;i.ntas formaban mi repertorio, tocaba si empre la misma
pieza, me dijo:
-Oye, Carmen, ¿por qué to cas siempre esta AfarchaJ
Está ya algo pasada de moda.
-Si, ¡pero es tan he rmosa! - la con testé.
- Otras piezas hay que' lo son tanto ó más que ésta,
y sin embargo no te merecen igual p refe rencia.
-¡La he tocado tanto!
- Sobre todo cuando estuvo con nosotros aquel ingrato. ¡ Cuán cierto es que todos los sabios ti enen una
ve na de loco! Bien burló mis cálculos e l gran hipocritón,
y tus esperanzas también; porque, fu era rubores y fingimientos , niña: tú amabas á mi sobrin o; es inútil que lo
niegues: hay cosas que no pue den pe rma nece r ocultas
y que fl otan sie mpre e n la su perfi cie po r más que se las
prt:tenda sofocar.
- ; Si yo no pretendo sofoca r nada, tía! ¿Lo has adivinado ? Enton ces ¿á qué nega r ?
- ¡ Con qu e no me e nga ñé! H arto lo pr esentía; pero
no te descorazones ni abatas . ¿Que h:i. burl ado tus esperanzas un catedrático ? l\Iej or j cap az soy de dar c on un
partido loco por ti. T engo en Indias un sobrino que
debe ser á estas horas archimillona rio : mañana mismo
le escribo, y tú verás.
-¡Pero , t ía!.. ...
- Y además otra idea se me ha ocurrido también.

\

1

[

�395

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.
. -;-¿De modo que, usted no sabe dónde vive ese infe11z. -p:eguntó el caballero, cuando la portera acabó su
charla tncoherente.
-Escuche usted- contestó la habladora. - ahora
,ecue:do que el Sr. Juan me dijo que iba á t~mar una
guardilla en el Pacífico ..... ¡Cabal! ¡ En el Pacifico l
El caballero no esperó más: deslizó un duro en la callosa m~no de la portera, entró en la berlina y dijo con
voz recia á. su cochero:
'
-¡Al barrio del Pacífico, Bautista!
-¿Calle? .....
-Anda, que ya preguntaremos.
Y preguntando, efectivamente, en tabernas y tiendas
encontró la morada de Juan.
'
Era una guardilla, y en miserable jergón estaba acostado un hombre que parecía un fantasma una especie

de esqueleto.
~¡Juan, Juan!-gritó el caballero.

'

. ~ aquel esqueleto, al oirle, exclamó con acento de
1d1ota:
-¡He robado un billete de mil pesetas! ¡He robado
un blllete de mil pesetas!
-¡No, no le has robado!-gritó el caballero golpeándose el pecho.-_¡ No 1~ has robado!.. ... y en cambio )'O
te he robado á h la dicha y hasta la vida. ~ Me conoces,
Juan, me conoces?
Juan no pudo contestar, porque en aquel momento
rendía su alma á Dios.
-¡Hija ~ía!-exclamó el Conde, pues ~1 era, abrazando á Amta.-¿Me perdonas, hija mía, me perdonas?
Ayer encontr~ el billete de mil pesetas, aquel billete
q~f tu pobre padre confesó haberme robado ..... ¡Ay de
m1. Le encontré escondido entre los papeles de una
ca_rpeta, y desde entonces sólo he tenido el pensamiento de correr en busca de Juan, pedirle perdón y
pagarle con creces el daño que le he causado. ¡A)I!
í ~leg_o tarde, demasiado tarde! ¡ Malditas sean las apanenc1as engañosas!
-¡ Padre mio!-gimió Anita, abrazando el cadáver de
su padre.
-¡ Perdóname !-volvió á decir el Conde, estrechando
en sus brazos á la niña, y besándola en la frente.

para una señorita es el glad de color malva verde
agua, palo ros~, .P~rgamino, etc., que se dobla 'en tres
veces, Y lleva m1ciales muy pequeñas. La mejor manera_ de perfumarlo es echar polvos de iris entre todos los
phegues_, Y c~rrar herméticamente la caja.
_El traJe gns claro puede combinarse con suralt del
mismo color y encajes blancos.
~apota de encaje blanco y corona de rosas.
A CELtNA.-L_os trajes de otoño se adornarán mucho
con pasamanena y sulaclu. Estos adornos cubrirán casi
~odo el de_lantero de la falda, y las mangas llevarán punos también cnbiertos, 6 figurando un jockey en el
hombro.
Le aco!lsejo, para vestir, zapato bajo de tafilete ne•
gro, media negra ó de color obscuro, con rayas ó cuadros escoceses.
La sombrilla blanca, roja, azul marino 6 carmelita,
con puño de madera y muletilla de oro cincelado, y
ta~bién,. haciendo Juego con el tra1e, con puño de
lapislázuh, bola de agata ó cabeza de perro esculpida
(verdade ra obra de arte), con collar de plata y el nombre grabad~. Esto es muy nuevo y original.
Son también d~ mucho vestir las de crespón de China,
con grandes manposas cal~das, de encaje de oro, mang_o de mar_fil ~on incrustaciones estilo japonés, y muleulla de Sa3oma con figuritas fantasía.
Para casino los abanicos que más se llevan son los de
ga~a, con ligeras guirnaldas de flores, y en cada varilla
gu1rnaldas también de miosotis 6 violetas.
Los de ~luma~ blancas,_con varillaje de concha obs·
cura ó rubia y cifra de brillantes, se llevan únicamente
para baile.
ADELA P.

EXPLICACIÓN DEL FIGURÍN ILUMINADO.
Núm. 33.
Corresponde á las Sras. Suscritoru de la

TR,\JES

plastrón liso con cuello alto y adornado de sotdaclle. Un
cinturón en pico sujeta los delanteros. Mangas amplias,
adornadas con sou/ac/tt en la parte inferior.-Sombrero
Canolier, de paja azul marino, adornado con alas rojas
y beige.
2. Traie de pa,io amazona beige I terciopelo pekini mor·
doré y pasamanería del mismo color.-Falda lisa por delante y plegada en abanico por detrás, adornada con tres
bieses sobrepuestos guarnecidos de pasamanería de
seda mordori. Chaqueta ajustada, de paño, con V de
terciopelo en la espalda, y con vueltas anchas en los
faldones, que se cruzan por debajo del talle sobre un
plisside paño; el delantero es de terciopelo, y el faldón, de paño, formando dos lengüetas, que suben hasta
el _pecho, bordeadas de pasamanería. Mangas muy am•
phas en los ho,mbros, con vueltas de terciopelo.
Sombrero de paja fantasía, adornado con lazos de
fay~ y rayas de raso, y rodeado de una guirnalda de geranio rosa.
3. Traje de crespón verde pdlido.--Es de forma Prince•
sa, formando casaca por delante y adornada al borde
con bieses sujetos con aplicaciones de pasamanería
negros, que suben formando tirantes.
'
La falda va igualmente adornada con bieses.
Las mangas y el plastrón van cubiertos con aplicaciones de pasamanería y caboclums de azabache.
Capota con ala de crin, calada, y el fondo formado
por lazos de fa.ya verde y violetas de Parma.
LA PERFECCIÓN.
LRS señoras, únic!lS personas competentes en artículos de
períumería, conce,lt:n sus preferencias, hace largo tiempo ¡\
los r.:nombrados J11/Jo1u1 ád ümgo.
'
Una de esas elegantes damas se expresaba el otro día de este
modo: c Preténdese que la -perfección no existe, y yo creo, no
obstante, que en perlumerla, por lo menos no hay n:1da tan
perfecto como el Jabón del Conf!o.&gt;
'
Jabooer!a Vidor Vairsiu, en P;trís.

1.•, 2.• y 3.• edio16n.

y CA'''A
por lo, la
cigamlloe
l)
.1. RR(J Cu'!-dos
Esp1c. 2 írancos
AQM.A
TIAU
D'HQUBIG f\l NT muy
apreciada para el tocador y
Ú
para los baños. llo•lllsaa'9
e&amp;lL

DI! KXCl'RSIÓ!i.

•••

peñumista, Paris, 19, Faubourg St Honoré.

También Juan habrá. perdonado al Conde, que vela
sin cesar por los tres hijos de aquel hombre pundonoroso y desdichado: Víctor y Carlitas siguen una carre~a científica á expensas c.lel Conde, y la hermosa
Amta .....
Anita, á_ quien dotó el Conde con cien mil pesetas,
está en v1speras de casarst: ..... con el mismo Conde
.de
jULlÁN ERARDO.

ecomendar contra la TOS. la BRONQUlTIS, la GRIPPE, etc.,

el ~11;rahe y la ••.•~la de NaílP;. ~e Oelangrenier, de París
R
es part1c1par de la op1món de los médlcos más eminentes.
Pe,funuri'a

z.••·

(Cro1uis del ligu1ín ilu:i:.i,ado, vi'ito de c~p:i.lJa.)

Traje de lana azul marino, adr.Jr1tado con s:mtac/1c de
piata,para ni,las de 10 á I:! a,ios.-Falda lisa por delante
y plegada por detrás, adornada con un volante fruncido
y bordeado por tres hileras de soutaclte de plau. Cuerpocasaca, con faldones formando volante, adornado de
sNtlac/1e: los delanteros, forrados de seda roja, quedan
abiertos sobre dos ccltarpt:s cruzadas, que dejan ver un

PRISCIPIA E:O,: L.\. c.Vó!LLA

fumería Oriuztat, Preciados, I: perfumería de Urquiola, Alayor, , ; Romero;' lícmte, pe,funuri"a \
Inglesa, Carrera (U Sa,i Jer6,timo,3, y m Barcdona, Sra. Viuda de La/011t é I/ijqs, y Vicmte Fernr.

l~

PASTA DENTjfRICA

SOLEDAD MARTÍN

1.

Reíase de las arrugas, que no se atrevieron nunca 9. señalarse en su epidermis, y se conservó
joven¡ bella basta más allá de sus So años, rompiendo una vez y otra su acta de nacimiento á la
fai de tiempo, que en vano agitaba su guadaña delante de aquel rostro seductor sin poder mortificarle.-Este secreto que la gran coqueta egoísta no quiso revelar á ninguno de sus contemporáneos, ha sido descubierto por el doctor Leconte entre las hojas de un tomo de la Historia amorosa
de las Calias, de Bussy-Rabutin, perteneciente á la biblioteca de Voltaire y actualmente propiedad
exclm;iva de la ..rrfumería 1'ihlon (.ttais,m Luonte), 31, rue du 4 Septembre, 3t, París.
Dicha casa entrega el secreto á sus elegantes clientes bajo el nombre de , ~r11ol,lc Enn dr
l\lnon y de Dub .. , de 1'11100, polvo de arroz que Ninon de Lenclos lfamaba «la juventud en
un:1 caja,.-Es necesario exigir en le. etiqueta el nombre y la dirección de la Casa, para evitar las
fabificaciones.-La Pa,f_umeYU J',,i11011 expide á todas partes sus prospectos y precios corrientes.
Depósitos m Mad,-id: Pauual, Arma/, 2; Arta::a, Alcalá, 2.J, pral., i=q.: A,r;ufrre y ,1fo/i110, per-

~n,eua,a0~~!.=v.1~¿1a,~,fJtw.

1

Y ORTIZ DF: LA TABLA,

NINON DE LENCLOS

o/~~~?07~¿,,~,d,_/h¿~tZ,«...7"v,~J

du Quatre Septembre1

SALTO DE CABALLO

Á Jo&gt;..(1uu11TA.-Como hace tiempo no se usa casi para
nada la mantilla, no hay formas nuevas de colocarla y
se sigue poniendo recogida al cuello, y dejando lucir
hastante el peinado.
Creo que el delantal para esa señorita debe hacerlo
de batista de color con flores, y cuanto á su hechura,
.debe ser como los de té. Delantal cortito, con peto
fruncido, sujeto en los hombros con tirantes de cinta
&lt;le raso &lt;lel color de las flores, terminados éstos en los
hombros con dos lazos, y la cintura anudada detrás con
las mismas cintas de los tirantes.
Á RosiTA.-EI requesón es muy sencillo de hacer. Se
pone al fuego medio litro de leche gruesa, y cuando
está tibia se le echa un pedacito de cuajo desleído en
.un poco de leche; se aparta, y se pone entrC? ceniza caliente, y con la misma ceniza se cubre también la tapa·
dera· cuando h leche está cuajada, se echa en un ces-tito de mimbre ~los hay á propósito), y se oprime bien
con una cuchara, y después de bien escurrido, se sirve,
.espolvoreándolo antes con azúcar.
A l'1'A fo:-.:oRANTE,-El papel de cartas más elegante

MADRID

ntt!

PRESE~TADO POR LA SRTA. D.

Exclusivamente serán contestadas en este sitio las
,eon~ultas que, sobre asuntos propios de las secciones
,del periódico, se sirvan dirigirnos las Señoras Suscritoras á las ediciones de lujo, demostrando esta circunstancia con el envío de una faja del mismo periódico, ó
¡1or cualquier otro medio.
Las consultas que se nos dirijan en cada anónima, 6
.que vengan firmadas por personas que no demuestren
debidamente ser suscritoras, no serán contestadas.

Al cala .85 _

:-:1,:NET, 35,

11•111••riM

Perft~nuria /l'útflll, Ve LECO);TE ET c;e, 31 1 rue du Quatr-o
Septembrc. (VO:anu los anunci...is.)

CORRESPONDEi\CI.-\ PARTICULAR.

6 d.e Setiembre de 1891

txllficrt

París. ( V,ia11~&lt;' lo~

/
1

sC:11 . 1 Y T(RXtS• ES LA 56.

'o 1:- &amp; l.
q, :o,\.cll de Pe"' Ú .t"\

...._v-o.,_,c°' de todu :r"kl Q'/
0
9 ou11.nta, ftorce ..,._,. 1,,, ~

Q.

4 eXh&amp;lan fraaancia 9

AROMAS DULCES
OPOPONAX LOXOTIS 1
RANGIPANNI PSIDIUM ¡
Y JUL OTR.\S

(

.;&gt; ~e11e1i&lt;l1111n fofo~¡,;;.rtu ~ /,
~4': porlod'rr/11111i,fa, ~,:;
v Dro:,1um&gt;« 0~

~º'"'

bond suee\ \)

�i.A MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

nrnz MKSES DE smnnmos EN UN IIOSPITll,.

ULTIMA NOVEDAll EN PERFUMES INGLESES

CRAB APPLE BLOSSOMS.

HACE mucho tiempo que se viene diciendo qt:c

los médicos echan drogas que conocen poco en

lrlor de manzana S1ivesue-Extraconcentrada.)

cuerpos.'l,Ue conocen menos. Esto tiene de verdad y de mentira al mismo tiempo. Hay abogados buenos y malos, como hay médicos buenos

y malos. La_dificultad con los señores médicos

como profesión es que están muy unidos, y que

suelen tener muy buena opinión de sí mismos
No les gusta que los derroten en su trabajo per
sanas extrañas , que no han estudiado Medicina.
Con la falta de éxi to pagan muchas veces d
rehusar aprender, á menos que el maestro esté

Decís 1 Señora, que os., faltan muchas co::;nS'
para que volváis á ser
,

JOVEN Y BELLA

Pues pedidlas á la Petfumería Exótica, rue du
4 Septembre, 35, m París, y quedaréis satisfechay encantada del resultado.
Su Brisa Exótica, en agua 6 en crema, os hará
volver á la hermos~ edad de diez y seis primaverasy os defenderá contra las arrugas; su polvo de
arroz ,Flor de A lóérchig o dará á vuestro cutis unablancura diáfana que evocará á las rosas desva-necides de vuestro rostro; su Anti-Bolbos exfü..
pará los puntos negros que brotan en la nariz,
sin dejar la menor huella de ninguno; su Sorcilium espesará, alargará y dará nuevo color :i
vuestras cejas y pestañas; su Pasta de los Prelados destruirá los sabañones y las grietas, y os devolverá la mano lisa y mórbida, con las venas,
suavemente azuladas que antes, en vuestra pri-merajuventud, poseíais; y toda esta transformación se efectuará naturalmente, sin recurrir á'
ningún artificio.
El Catálog o de la Perfumería Exótica se remite,
gratis y Jra,ICo de porte, á quien le pida.
•D epósitos mAfadrid: Artaza, Alcalá, 23, priw

marcado con el sello del contraste.
El Dr. Brown Sequard, eminente médico de
París, establece este hecho perfectamente, cuan:
do dice: «La Facultad eslá tan envuelta en su
propia confianza y orgullo, que rermite á personas extrañas que recojan los diamantes de las
verdades científicas. ~ Vamos á dar un ejemplo
muy interesante, que demuestra esta importante
verdad.
El vapor Concordia, de la línea Donaldson, salió de Glasgow para Baltimore, América, en 1887,
llevando á bordo como fogonero á uno que se
cipa! , izq.¡ Pasma/ , Arenal, 2; ; eifumeria Urllamaba Richard W ade. Había ido catorce años
quiola, Mayor, I; Aguirrey Jlfolmo, Preciados, Ir
en varios buques de la carrera de América, China
y m Barcelona, Sra. Viuda de Lafont é Hijos.
y la India. A pesar dt:l trabajo fuerte y aniquilador, se había conservado robusto y saludable. En
el viaje de que nos ocupamos, empezó á sentirse
débil y enfermo por la primera vez. Le faltaba el
apetito, se sentia pesado, le daba flato, tenía mal
gusto de boca , estreñimiento é irregularidades.
PARA BL PAlvUELO
Algunas veces, durante el trabajo, le daban mareos, que atribuía al calor de los hornos. FreDE RIGAUD y
l'BRJ'UlUllTA.8 DK LAS C0WrJ&gt;:8
cuentemente sentía fatigas y le parecía que iba á
vomitar, todo esto acompañado de dolores de
de España, Grecia y ll:olanda
cabeza. Durante el viaje se puso peor, y cuando
el buque llegó á Halifax, tuvo que quedarse en
ISENCIA : Lucrecia.
Lilas de Fcrsia.
el hospital Victoria, yéndose el buque sin él. El
EXTRACTO : Graqi.osa-.
médico residente le dió unos polvos para parar
l?eau
d'Espa.gne.
el vómito, y al día siguiente, el médico principal
Eouc;ruet Royal,
Primero entre los perfumes de moda en la actual
Imposi ble concebir corn más delicada Y más deliciosa
le recetó una medicina que había de tomar cada
Reseda..
tenemos el Crab Apple Blossoms, que es
que el perfume Crab Apple Blosaoms, que prt'para la
cuatro horas. Antes de dos días Wade se había temporada
Muguet des Beis.
de una calidad y fragancia inmejorable.-Londo11 Dmn.
Crown Perfumery to., de Londres. 1 it:ne el aroma de
puesto tan malo, que fué preciso dejar de tomar Yournal / Gauta di la DJrtt di Londr,-s 1.
ia prima\·era, y aun11ue !'e le usara toda la \'ida, nunca
polvos y medicina. Pasó un mes, y el pobre fo- CORONA., Compañia de Pf'&gt;rfumerÍ:I
se cansaría di' él.-Ntw York Obstrvrr.
JAB9NES Y POLVOS DE ARROZ
gonero cada vez estaba peor.
.A- LOS ll&amp;rSI\d:OB OLOR:C:::l
En esto se presentó otro médico, que había de
ser el principal durante cinco meses. Recetó nue1-,7, N•~,v BOND STUEET, LONDUES.
Se vende "'r. tod:,s lns Perfumerías.
vas medicinas, que no dieron gran resultado.
Todo este tiempo, el Sr. Wade sufría mucho; no
digería nada, vomitando todo lo que comía. Tenía muchos dolores de vientre, la garganta muy
3 Medallas en las Exposiciones de 1878 &amp; 1889
ardiente, flato y dolores de cabeza. El enfermo
tomaba una bebida cada cuatro horas, unos pollargos y espesos, por acción del E:s.tracto en•
vos después de cada comida, para ayudar la dipilar de los lleuedlcUmt8 del l\fonte Majella,
POR
gestión, una píldora purgante todas las noches, y
que destruye la caspa, detiene la caída de los cados píldoras atemperantes todas las noches para
bellos, les hace brotar con fortaleza y retarda su
FABRICANTE DE PERFUMERIA INGLESA
evitar los sudores fríos. Si las medicinas habíar. D. ANTONIO DE TRUEBA decoloración. E. SENET, ADMINISTRADOR, 35,
EXTRA-FINA
de curar, Wade se figuraba que las estaba torue du 4 Septembre, París.-Depósitos: en Madrid,
mando en cantidad suficiente. Todo lo contrario.
VICTORIA ESENCIA
Aguirre y Molino, Preciados, 1, y en Barcelon~
Es
una
de
las
mejores
obras
literarias
del
El perfume mas e:s:qulsllo del mundo. Se presentó pleuresía, y después de sacarle del
Sra. Viuda de Lafont é Hijos.
Gran surtido de cxti·aclos para el pañuclu,
costado derecho noventa onza.s de materia, los mé• ilustre Antón el de los Cantares, moral, ins•
1.10
la rmsma calidad.
dicos le dijeron que se moría infaliblemente. Pa- tructiva y amenisima.
LA .rUVENIL
saron otros cinco meses, y se cambiaron de nue•AJUSTA COMO UN GUANTE.•
Polvos sln ninguna mezcla química, para et
Forma un elegante volumen en s.o mayo,
vo los médicos principales. El nuevo médico le
THO~SONºS
cuh.lado de la cara, adherentes é invisibles.
6LtVE·FITTIP16di6 una bebida que Wade decía le hacía temblar francés, y se vende, á. 4 pesetas, en la Ad·
CREIIIA IATIF
como la hoja del arbol.
ministración
de
este
periódico,
Madrid,
Se conserva en todo::; los climas; un ensay.l
En este estado la sangre escocesa de W ade se
harfi.
resaltar
su superioridad. so ore los domas
dió á conocer. Se obstinó en no tomar más me- calle de Alcalá., núm. 23.
MAR~ DE FÁDRICJ.
L:old-Cremas.
dicinas, diciendo á los médicos que si se había
.....,
AGUA DE TOCADOR JONES
de morir, lo mismo era tomarlas que no tomarlas.
C O B S -'-1
Tónica y refrescante. ex:cclente coulra las
Para entonces, un vaso de leche que tomara se le
Ptr/et
ci6n
m
la
huhuni,
plcudaras
de los iusectos.
agriaba en el estómago, en donde permanecía a-o•-••----••-•--•••••-e
(]
LA CASA
l
mlosdetalluyduraci/in
ELIXIR Y PASTA SAIIIOHTI
días y días. Nuestro amigo estaba como un barco
~.A.TÍ.AS LÓFEZ
•
.áp-obado por todas las
D~ulifricos,antlsépticosy tónicos,blanquean
perdido sobre un bajo haciéndose pedazos. Dejae\e¡¡antes del mundo.
¡
n!ADRID-ESCORIAL
•
Vendidos hasta la fecha:
os &lt;11 en t es Y ror te Ja&lt;:!en las encías.
remos que dé á conocer lo demás de su experien- ti fnbri"" ~lemPl'll IM mismas e:ioolentes ,:!ases de
mas de un millón por atto.
23, Boulevard des Capucines, 23
tant.a._predilecclón goum cutre lt&gt;!! pcrsoru,a do bu~n J:"ll!lt-0, I
cia en las palabras que empleó al comunicarlas á ,.I quePid&amp;nse
eiempre e3UNI Chocolates, que IMl l!Ilonentn,.11 en t.,. I
Pedidos hechos por Comer•
PARIS
~ doa IOII ComerciOll de Ultn.mariDOB do E•p.-.f\~.
la prensa.
ocno Plll)IF.IIUJUllU.I,"
ciantes de todo el r.,nutlo.
Oépósito
en
todas
la buenas Perfumerias
Oficinas: Palma Alta, 8
1 Fabricantes:
« Cuando las cosas habían llegado á este estado, 'i
W. S. TH0MS0N &amp; C0., LTD., L0ND0N. 11-.,.;..,,_,__,_,.;¡,.;¡,.;¡_,;;;¡;;,;,_,;;;,;;;¡;_,;.,.i
Dep ◄'•sito Central: i\lontera, 2;;
1
se presentó en el hospital una señora á quien no t
había visto nunca, y estuvo hablando conmigo.
Ella ha sido un ángel de misericordia, y sin ella
no estaría yo ahora vivo. Me habló de una medicina llamada Jarabe curativo de la Madre Seigel,
y al día siguiente me trajo un::i. botella. Empecé á
,OR
96, Strand, Londres.-9, Boulevard des Capucines, París.
tomarla sin preguntará los médicos, y unos cuanESPECIALIDADES PRINCIPALES:
DOÑA MARÍA DEL PILAR SINUÉS.
tos días después me había lwantado de la cama y
0
gueria almorr,ar huevos co,t jamón. Desde entonPreciosa novela original, con int~r.esante a~gu- Extractos concentrados: ~~ifNc~E~~1JTQi:.;, !~~NC, TOREADOn EXQUISIT,
ces, siguiendo con el gran remedio de la Madre
cuadros de costumbres familiares, eptSO• Aguas para tocador·
Seigel, fui mejorando, y pronto pude salir del mento,
dios muy dramáticos, y brillando en todo el libro T'
Fll.lA, EAU DE RIMMEL, t.AVANDE AMBRÉE.
hospital y volver á Glasgow. Ahora me siento
,
1
m ura Rubia: AGUA DE ORO, LA MÁS PERFECTA TINTURA RUBIA.
como si perteneciera á otro mundo, y no tengo la más profunda moralidad.
Un volumen en 8.o mayor frances, que se vende, Jabo
HELIOTR
enfermedad alguna.&gt;
á_4pesetas,. en la Administració? de este perló-neS extra fi nOS.. FILIA
DE NICE, etc,
OPE BLANC, LILAS BLANCAS, VIOLETTE
Los hechos que han precedido se han contado
1
DE VENTA EN LAl PRINCIPALES PERFUMERÍAS. - MEDALLA DE ORO : EXPilSICIÓN D: BARt[LONA,
con calma é imparcialidad, y el.lector formará de d1co I M adnd, call~ de Alcalá, num. 23.
ellos la opinión que le merezcan. No creemos
prudente publicar nombres, aunque el Sr. Wade
nos los ha dado. Su dirección es: 244, Stobcross
Street, Glasgow, Escocia, adonde puedt! ·escribírsele.
EL REDACTOR.
Si el lector se &lt;lirige á lo::. Sres. A. J. White,
Limitado, 155, ca!le de Caspe, ll.i.rce\ona, tenddn mucho gusto en enviarle gratuitamente un
folleto ilustrado que explique las propiedades de
este remedio.
El Jarabe CuraliYo de la l\ln.dre Seigel está de
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14 reales; frasquito, 8 reales.

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PUBLICA LAS ÚLTIMAS MODAS DE PARÍS EN EXCELENTES GRABADOS-ARTÍSTICOS FIGURINES ILUMINAC'OS-CONSIDERABLE NÚMERO DE PATRONES
TRAZADOS AL TAMAÑO NATURAL-MODELOS PARA TODA CLASE DE LABORES Y BORDADOS-CRÓNICAS-NOVELAS, ETC., ETC.

NUEVOS PERFUMES

SE PUBLICA EN LOS DIAS 6, 14, 22 Y 30 DE CADA MES

C''

SUMARIO.

CABELLOS

T. JON ES

.

1

rHrC;JLI.TE )

________.,.,__________

E. R I M: M: E L.

EL SOL DE INVIERNO

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.

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C~ra

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l

EURALGIAS, jaqiucas. calambns m d tslómalJO
húttrúmo, todas las enfermedades nerviosas se calman
con las pfldoras antineurilgicas del D1•. Cl'onier.
3 francos; Pads, farmacia, z3, ruede la Monnaie.

N

An1a1mia, Clorosis, Fiebres, Males de Estómago, Convalecencias

reconst1t~ye la sangre, repara I_as fuerzas, despierta el apetito, falicita la dige~tión.
conviene en una palabra a todos los temperamentos débiles ó fatigados.
EL VINO DE BUGEAU~ SE lslALa...A EN L~S PRINCIPALES FARMACIAS.

=~~~.~!t~L4:1''-'~¡;11_1;_19..,i_
ª ancora ma • suave .Y creta de la camelia. y hace desaparecer como -po encanto todo, Jaa tmperfeccionea (PflC&amp;llt
Bue.J .•J,-1'ouueau,~,• J.~arfa1.U1.l■,rie&amp;,11totuluhrfu'i.uiui. Madrid: ■ ELCHofo':~l~~~r!?r.~fJ::Zfi't~Y a¡&gt;1111i~flcadUa. en1", tuche, muy adherente.¡ Gran novedad[ - DUSSEB lnV11ntof'
,
,
ra. 11 H, rq11 D 11.eM:. Bar,elona: VICEITE fERRER,te,01it1.,ia, 7t1luPer!'lmeriasC1Laront;a.

patl.0&amp;~r0Jecea, eto.) Para be.lle 6 eiipectaculo donde bay mucha luz plcbae la CHAAM

Reservad0&amp; todos lo&amp; cferecbos de propiedad artística y literaria..

.

MADRID. - Establecimie).to tipolitográfico «Sucesores de Rivadcneyra:o,
l~re11 de b Rt):U e-

Año L-NOm. 34.

11

THE CROWN PERFUMERY C O.
MARI-SANTA

Madrid, 14 de Septiembre de 1891.

Administración: Alcall, 23, Madrid.

\

TuTo.-Revista parisiense, por V. de CastelfidoExplicación de los grabados.-Flor del Alba (conclusión), por D.• Isabel Cheix.-Cartas á una madre, por D.• Maria del Pilar Sinués.-Rosa de amor,
por D. Luciano de Burgos.-La Marcha de las antor.
chas (conclusión), por D.• Antonia Opisso.-Hermana de la Caridad, por D. Ricardo M. de Bretón.
-En mi abanico, poesía, por D. José Jackson Veyan.-Correspconden&lt;:ia particular, por D.• Adela P.
-Explicación del figurín iluminado.-Explicaci?n
de los dibujos para bordados contenidos en la HoJaSuplemento.-Sueltos.-Anuncios.
GRABADOS.-!. Traje de soirü y teatro para senoritas.
-2. Traje de soirlt y tt'atro para senoras.-3. Saco
de teatro para panuclos.-4 á 6, Puntos para. fondo
de tapiceria.-7. Pantalla de mano.-8. Ca1a para
corbatas.- 9 á 11. Panuelos de bolsillo para senoras.
-u. Volante /bordado sobre tu\).-13. DtshabiJlé.-14 y 15. Vestido para jo\'encitas de 13 anos.
-16. Chaqueta de excursión.-17. Traje de cal!e.18 y 19.-Abrigo de entretie~po--2?·. Chaqueta de
,·iaje.-21. Corpino para vestido de v1aJe.-22 Y i3.
Chaqueta de otono.-~4 y 25. Trajes de amazona.26. Traje de paseo.-27. Traje para ninas de 6 á 8
allos.-28. Traje para ninas de 5 á 7 anos.-29_ Y 30.
Vestido para ninas de 7 anos;-31 y 32. Vesudo de
calle.-33. Traje de paseo para senoritas.

REVISTA PARISIENSE.
SUMARIO.

É:sc::tsez de novedades.-Siguen los trajes de ,·erano.Un modelofii.cil demodificar.-Lachaqueta TartroLenccría de color.-Las carreras de Trouville.-Notabilidades aristocráticas.-Si conocería á su portero ..... -Reclamo eficaz.-¡Qué mala suerte!- Manera
de morderse la nariz.

La crónica de 1a moda se compone
en ]a actualidad de cosas bien insigni·
ficantes. Apenas se vislumbra u1:1a novedad en el campo de la elegancia.
Los crespones de algodón_ ligeros, las
muselinas los fulares, las hndas gasas
de seda b;ochadas siguen á la orden del
día. ¿Pero quién se atreve ya; á emplear
esas telas si consulta el honzonte cargado de n'ubes del equinoccio?
Todos los vestidos, ó casi todos, v~n
forrados de seda ó de algodón, se~un
la importancia del gasto_ que se qmere
hacer lo cual les permite afrontar los
cambi6s de temperatura.
.
He visto últimamente un ve~ttdo d_e
crespón color de rosa con ramitos g_n·
ses sombreados, guarnecido de una tira
de guipar rusa. El cll:erpo, plegado .Y
cruzado, iba todo cubierto de este gui·
pur. Otra tira rodeab!, la falda. Una
cinta de gro blanco cenia el talle_.
Puede decirse que todos ó casi todos
Jos vestidos son de cintur~ redonda.' y
la manera de hacerlos vana hasta lo infinito,
.
d
ct·
Para un vestido de batista e 1a 1.º ia
az'11 marino con lunares blancos, c1tar.é
una linda combinación, q~e puede aphcarse muy bien á un vestido de lana.
En el borde de ta falda iba un volante
fru,ncido con cabecita' todo ello sostenido por un 1 forro de tafetán az~I. El
cuerpo' fruncido en la_espalda' sm laditos era :muy lindo por delante. Consistía 'en un peto un poco flojo, dispues~o
en pliegues de acordeón, el cual ca1a
ligeramente sobfe un cinturón d~ galón
bordado de lunares azules. Tenia este
cuerPo una gracia Y, u_n aba~dono del
mejor efecto. Las mangas, a1ustadas y

1,-TraJe de solrée y teatro ptra o6orjtas,

i :_ '. ,

.2.-Traje de solrée y teatro para seiioras.

�</text>
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                <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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              <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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