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                  <text>L A MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LA S FAMILI AS.

468

OOul IU11(J000000::l0::0:JOOOOCOCO
HACE RECORDAR LA TURBONADA.
')EN América la gran turbonada del mes de Marzo de 1888 por poco destruye la ciudad de Nueva
York. Nunca se habla visto cosa por el estilo. La
nieve paralizó por completo el movimiento local.
Ni caballo ni vehículo podía transitar. Todos los
alambres eléctricos estaban inutilizados, y duran•

ULTL\fA N O VE D A D

Faris

EN P E R FU M ES ING L ESE S

CRAB APPLE
BLOSSOMS.
l1'lor
manaana
de

lllvutrc-Extracoocentrada.)

AMO

te dos 6 tres días la gente de Boston mandaba
sus telegramas á Nueva York por Londres, utili·
zando los cables transatlánticos; asi que, de bien·
do recorrer cien leguas, recorrieron dos mil, y cruzaron dos veces el Océano.
Un acontecimiento que ha hecho recordar esto
al que escribe, ocurrió hace poco aquí, en Inglaterra. Dejemos al interesado que cuente su hh.10ALMA C ENES DE LA
ria. Dice: e He padecido toda mi vida deindigt!:.·
tiones. Tenia mal gusto de boca, dolor despu~:.
de la comida, poco apetito, acidez en el estóma•
go, la lengua con sarro y la boca constantementt:
llena de un fluido acuoso. Todo lo que comía, po,
ligero que fuera, me hacia da11o y me daba dolores. Sentía el pecho oprimido, dolores de costado
,: mucha desanimación. De cuando en cuando
catálogo
iba á ver al médico, quien me daba Jllt!dicinas
que
acaba de salir á luz.
que me servían de poco. El médico decfa qm: se
1
había desarreglado la cubierta del estóma~o y se
catálogo
había inflamado la membrana mucosa. En 1887
y
nomenme mandaron de Nueva York un folleto que trataba de una medicina que se llama Jarabe curaCondiciones de
t ivo de la Madre Seigel, y de las curas i::xtrAOrdinarias que había eíectuado; así que me procuré un
enoio; y
gratis á
poco y en seguida me sentí mejor. Con cuatro
asz
botellas más estaba comr,letamente curado, y
desde entonces no he vue to á. sentir la indigestión. Habiendo;practicado como herbolario muy
chos años, estaba acostumbrado á curar la crit.ipela y otras eníennedades, y con frecuencia
Pídase nuestro Catálogo general.
venía á consultarme la gente de la comarca. Después de mi cura, tanto roe impresionó el mt:ritc
del Jarabe de Seigel, que procuré una buena cantidad, y lo recomendaba á todos los eníermos, viniendo por él de todas partes. Puedo decir que
Imposible conCf'birc-:r mhdelicada y má• deliciosa
los domingos se me llenaba la casa de mineros dt:
Primno f'f!tre lM perlumf'S de moda C!fl la actalU
que el perfume Cra b Apple B\ouomt, que prrpanl la
Coal Pit Heath y de otras partes. No he oído de tempo~ tentcmos el Cra b Apple Blonomt, que et
Crown Perfumtt}' \.. o , de Londr,s. l iene d aroma de
VINO 0• CHASSAING
t:l más que alabanzas y relatos de las curas eít:c- d.- una calidad y Friarneia inmejo•able.-U11d&lt;1n O,un
la primavera, y aunoue i;e le usara toda la vida, nunca
BI•D IGKliTJ\"O
t aadas, y la íama de esta medicina se ha ex.tt:n• 1oul'1fnl, Gnuta ,fr la Corll de Uttdr,sl .
se cansa.ria d, ~1.-New YorA: Obu1'"Dl1',
Prescrito desdo 25 añoa
dido por toda la parte occidental de Inglaterra, COU.0:'i' •'- • C o m p :1íu n ,lt• P &lt;-rfum erí n
sin m.ás anuncio que decirse unos á otros los beContra las AFfECCIONlS de las Vias DlQtStlVJS
neficio$ que les ha reportado. Deseo que todo el
177 , N E'V B O N D ST R EET, L_O N DR ES.
PAR/S 1 51 A,enue Victoria, 6, PA RIS
mundo sepa esto, y celebraré que al darle publiSe v e nd e en t odas lns P erf111ner ms.
Tas TODH u.JI PRl!IIOIP..U,H l'..\1111.i.OU.S
cidad, otros que sufran, como yo, puedan beneficiarse.•
JULU. DI ZUGASTI.
La carta de que hemos extractado lo que antecede está firmada: Moses Godwin, Old Sodbury
FÁBRICA DE CORSÉS
(Sodbury), Glos., Inglaterra, y íechada 9 de Abril
PERFUMISTAS EN PARIS
de 1891. El que la escribe es labrador.
DUlS DR JCU.\ J. DE ZUGlSTI
El lector notará que, si bien el depósito princiLa gene•
COUff&amp;llAS DI. U. R&amp;AL CASA
pal para la venta del Jarabe de la Madre Seigel,
raUdad de
los polvos
J prt11i&amp;d&amp;1 n. 11ri11 l1posicim1
como todo el mundo i&gt;abe, está en Londrt:s, por
dentifrt•
una extraña coincidencia. los primeros informes
cos rayan
que de él tuvo Mr. Godwin llegaron de América,
el esmalte
Inventado hace años el
á mil leguai&gt;de distancia, lo que hace recordar la
de la den..
Corséfafa de Salud, que ha
turbonada arriba mencionada, y también que la
taduray la
dado tan buenos resultados,
sociedad
fama y utilidad de este medicamento i&gt;e extienden
elegante
á todos los países civilizados.
1 LAS DOS?ALAH:AS pueden hoy ofrecer los de
parisiense
Mr. Benjamin Edgcrton, comerciante de comes·
o. B.oaf~ i.. otros sistemas mis moderno empica
tibles, Platt Lane, Whixall, Whitchurch, Salop.
boy más
nos, para disminuir el vo•
dice: ,Vh·icndo con l\tr. Roberts, Fcns Woo&lt;l
QUO los
dos pro- lumen del cuerpo y tener más agilidad.
Farro, empecé á. sentir una pesadez en el costado
Corsés para contrahechas, variedad en fa·
'"
duetos f:l·
y noté mal gusto de boca, con el estómago des~
gutentes: jas y corsés rara novia.
arregh1.do é incomodidad después de las comidas.
t•La c&amp;EHADE NTZrlUC.&amp;., JUG-4.UD
Se remiten á provincias y al extranjero.
No tenia apetito, y cuando me sentaba á la mt:sa
que, humedecida por el agua. forma un muc1no podía tocar fa comida. En la cabeza sentía
Wgo untuoso muy agradable-, limpia los dientes
dolores y ruidos qne no me dejaban dormir. No con la suavidad de un lienzo nextble d.indoles
la blancura del roarm, y los preserva del sarro
podía hacer trabnJOS fuertes, y sólo me ocupaba
en los más ligeros de la hacienda. Desput:s de y de la cárles.
La DEJfTOIUll'A JUOAVD, elixir que
Reíase de las arrugas, que no se atrevieron nunca á. señalarse en su epidennis, y se conse,'"VÓ
arreglar un ,·alfo.do, me parecía 9ue me iba á des • se2°emplea
al mismo tiempo que la Crem a y
mayar y tcnb. que sentarme, sint1l:ndome tan aba• perrumando deliclosamcntc la boca, refrc.'-ca joven y bella hasta más allá de sus So años , rompiendo una vez y otra su acta de nacimiento i la
tido, que me tlab:in gan:isde llorar. Habiendo i&gt;ido el allento, disipa la Irritación de las paredes faz del tiempo, que en vano agitaba S"J gua.daña delante de aquel rostro seducto r sin poder mortisiempre fucile, no me acomodaba el verme redu- bucales en los fumadores, acUva la circulaclon ficarle.-Este secreto que la gran coqueta egoísta no quiso revelará ninguno de sus contemporá..
cido á. tal e."&lt;tn.:mo de debilidad. Tomé medicinas sanguioca en las eucias y les da el color sou- n eos, ha sido descubierto por el d0ctor Leconte entre las hojas de un tomo de la Historia amoroso
natural a la salnd, previniendo la cárlcs.
y vi á un médico; pero, aunque me alivió algo, rosado
Es un calmante cxcclcnLe en los dolores dB de las Galüu, de Bussy-Rabutin, perteneciente á la biblioteca de Vo1taire y actualmente propiedad
l uego me !-ic:ntí p~or que antes. Así pasé m:\s de m uelas más violentos.
exclusiva de la P e rfonaerí a l\"lno n (ftfai!on Leconte), 31, roe du 4 Septembre, 31, París.
un año, cuando 1ma criada que vino á. vivir á casa
Dicha casa entrega el secretoá sus elegantes clientes bajo el nombre de , •érltable Eau lle
Madrid : Romero Vicente.
de Mr. Robc:rt;; mé hnhló de una medicina llamada
lllnon y de Dube&amp; d e ll"lnon , polvo de arroz que Ninon de Lenclos llamaba cla juventud en
Barcelona : Conde P uerto y cia.
Jarabe de fo :Xbdrc S.::igel. Había oldo hablar de
una caja•.-Es necesario exigir en la etiqueta el nombre y la dirección de la Casa, -para evitar las
ella en el tren :'l :m caballero que la alababa mufalsificaciones.-La Pa,f__unurie .A'inon expide á todas partes sus prospectos y -precios corrientes.
cho, y decidí tom:u·lR. Después de tomar dos boJ)ep~sitos _en /lfadrid:_ Pascual, Armal, f ,· Arlaza,_Alcalá, 2.J, pral., izq.; Aguirre y .Molino, pe("
tellas, el alimento me hacía provecho y cobré
fumena Omntal, Prmado~, ! ; perfumena de Urquwla, Afayor, 1; Romtríl ,. Vicmte, perfumeruJ
íuenas, y siguiendo con el Jarabe me puse bueno
1nglesa, Carrera de San Jenmimo,.J, y m Barulona, Sra. Viuda de Lajo,it e Hips, y Vicmle Ferrer.
,OR
del todo y no he vuelto á estar malo desde t:n•
DOÑA
MARlA
DEL
PILAR
SINUÉS.
tonces.,.
B R ON Q U ITI S C R'JN I CA S , T OSFS P::RT IN A C [6, C AT A RROS.
Si el lector se dirige á los Sres. A. J . White,
Curación peri, EMUL"ll O N M !lRCHAIS,-),1,wmo,lelchor Carcia.
Limitado, 155, calle de l,asr,e, Barcelona, ten•
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Buirnos-AYRl:'.S.Demuchi b •.-llo~Tl:'.VIUl:'.O,LasCase1.-llt:!~ICO,lauDenWingaert..
drán m?-cho gusto en en".iar e gratu.it8:mente un mento, cuadros de costumbres familiares, episofolleto tlus~rado que exphque las propiedades de dios muy dram!ticos, y brillando en todo el libro
este remedio. "
la mis proíunda moralidad
El Jarabe curativo de la_Madre ~eigel está. de
Un volumen en 8.o mayo; francés, que se vende,
venta en todas l~ Farmacias. Precio del frasco, A 4 pesetas, en la Administración de este peri~
14 reates. Frasqwto, 8 reales.
ciico, Madrid, calle de Alcalá, núm. 21,
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Pidas enuestro
de las novedades
de invierno
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que contiene un sin
número de graba.dos extensas
claturas de nuestros tejidos, encierra. al
mismo tiempo, las
le remitimos
quien
nos le pida. por carta tranqueada,
;;omo las muestras de las telas que comprenden los inmensos variados surtidos
de nuestros almacenes.

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MADRID.
Reservados todos los dcred1os de propiedad artlstica y literaria.

Admlnlstracl6n: Alcalá, 23, Madrid.

SUMARIO.
T IUTO.-Revi~ta pariiiense, por V. de Castelfido.-E;,i:plic1u::i6n de
los grabados.-Ciutas á una madre, por O.• Marfa del Pilar Si•
n11~.-Mari1 (oontinuaci6n), por D." Salomi! Noflu. y Topet,.
- El _Club de los soher~, por J. Siles.-Por seguirá 1u novia, por
D. Ricardo M. de Bre1on.-En1re amigas, poesla, por D. José
Jacb;on yeyan.-Correspondencia particular, por o.• Adela p.Exphcac16'n de los figurines il11minados.-Explicaci6n de 101 dibujo&amp; para bordados oontenidos en la Hoja-Suplemen10.--Sneltos.Anuncios.
GR,1,BADOS.-J. Traje de luto.-2 A 4. Cabecera de butaca.-s. Guante de cau _para hombrtt.-6. SombttTO de fieltro para senorilas.7 Y 8. TraJe de ceremonia.- 9. Cuerpo para ,·estido de recibir.to. Chaqueta de pano.- 11. Traje de calle.- n á 14. Capotas de
luto,- 15. Vestido de luto rigoroso.- 16. Abrigo para senoras jó•
,·enes.-17. Cuello de muselina de seda bordada..-18. Manga
pana ,-estido de baile.-19 y 20. Abri¡¡o pan ninas de 10 anos.21 y 2~. Abrigo lar¡¡o para scftorns.-23 i 27. Sombreros para }1hen~, 01_11as y n1ll.os -.28. T1aje pan ninas de 5 ;, 7 2r1os.-29. Traje
para n1nas de 6 á 8 2no~ - 30. Traje para nill.as de 6 á 7 anos.

REVISTA PARISIENSE.
SUMARIO.
Mod.u de d1dtt11UT:.-Capric-hos de una am,ricana..-Mil ochocien•
tos botones en un ,·eHido.-Tres dt&amp;hal,il/Js elc¡¡an"11.- Más SO•
bre las esclavina.•.- L~ cuerpos de piel bordados.-Dh·isión del
trabajo aplicada á los ,·iajes.- Un marido tolerante.-Nue,-aspropiedades del calor.-Franquua de un reincid,nte.

fl~
·,&lt; ~ '

esta época de cacerías, de excursiones de todos géneros, la franela
(J ha llegado á adoptarse por muchas
Q
de nuestras elegantes del gran munt&lt;)
do como tela de transición, y prin' cipalmente como medida higiénica
~N

;J~ ·~ . i

ITT \ ""\ .

tt

ffl~

¡

')l '- _

contra la humedad del campo en oto-

ño. La Princesa de Gales es la que ha
p u esto la franela á la moda.
~
He aquí un traje visto en el clláleau de
N •.. , y tanto más distinguido, cuanto que la
que lo llevaba era sumamente linda: camiseta de
fra n ela con cuello vuelto abrochado con dos boton e s¡ corbata de hombre, con nudo á la mari·
nera ¡ falda de franela color de rosa de dos matic es , y cinturón de gro, bajo el cual iba remetida
la c amiseta. A todo esto, la Princesa de Gales
ai1 ad e 1 para salir, un chaquetón estilo de sastre,
d el c olo r de la falda, que permanece abierto y
p e rmit e ver la camiseta y la corbata; y última•
m e nte, como tocado, un sombrero canotier. Pero
este últim o d etalle deja que desear, y se resiente
d e su origen inglés, como si dijéramos, extrava•
gante.

Esta.blttimiento tipolito¡¡r.'úico cSucesore. de Rh-adeneyra-.,
I U , p - ,W la Rfal e,...._

•••

No lo r ecomendaré á mis lectoras, ni tampoco
e se o tro capr icho de una americana, de que nos
h ablan los periódicos, que se ha mandado hacer
un t raje donde se cuentan, al decirde_los mism o s noticieros, basta 1.800 botones de diferentes
form as y tamaiios. Hay 120 en cada manga, 330
e n el delantero y el cuello, y 1.250 en la falda.
Parece ser que esta buena americana había en·
c a rgado á su costurera que adornase el vestido
c o n 2 .000 botones; pero su deseo no ha podido
c umplirse. Lo c?al, ~espués de todo, no hubiera
sido ni más bonito m más feo.

En una

SOLO PaOPIETARIO :

tA

PERIÓDICO ESPECIAL DE SEÑORAS YSEÑORITAS, INDISPENSABLE EN TODA CASA DE FAMILIA

LAS DOS PALABRAS

NINON DE LENCLOS

1

.,,

•••

de mis crónicas anteriores he hablado
de los preciosos vestidos de casa para _clláleaux é
invitaciones campestres; pero no he dicho nada
d e e sos deliciosos deskabiiles que se llevan en la
i nt imidad doméstica. De todos los trajes femeninos no h ay ninguno, á mi parecer, más s?scep·
tibie de exquisita elegancia que los vestidos á
que m e refiero, para los cuales no hay nada dem!s iado rico, lujoso ni refinado. Nuestra c!'quetena
s e desqu ita del trolleur de sar~a ó ~e v.1goña en•
volviéndose en esos desltabi/les casi regios.
¿No es, en verdad, digno de una reina de la
gracia y la belleza ese vestido de eó!ica ! color de
p aja , q ue representa nuestro _cróquis num. 1?
E n la espalda, un ancho phegue Watteau¡ por
delante, u n a guarnición de encaje, en forma de
conchas, suelta, desarrollándose naturalmente

1

Madrid, 30 de Octubre de 1891 .

/1

Año L

N C. m. 40.

�1

\
1

t

4i0

Esclavina larga, con canesú de crespón en punta por
delante y por detrás. Los hombr~s son bastante a)tos
hasta el borde de la falda, mientras que en los hombros
para disimular la manga del vest1do, que es frunc1da.
cae sobre un bullonado de eólica, y forma por detrás
Tres bieses de crespón, como los de la falda, adornan
una gola. Un galón doble de azabache forma ti~antes,
la esclavina y van dispuestos del mismo modo.
cinturón y brazalete, y un volante ancho de enea Je flota
Capota hecha enteramente de crespón, con un. bulloen el borde de la manga. Todo el vestido va forrado de
nado de lo mismo por delante y por detrás, Y b1es de
faya color de paja, -J la falda de debajo es de velo blancrespón blanco que sobresale á todo el rededor.-Velo
co y va plegada en pliegues de acordeón sobre un forro
largo de crespón .
de faya color de paja.
Cabecera de butaca (punto de Hungria).-Núms. 2 á 4.
Las esclavinas propiamente dichas se llevan más que
Esta cabecera, que tiene 48 centímetros en cuadro,
nunca; pero se les hace de tantos géneros, q.ue .nuestros grabados darán, mejor que todas las Jescnpc1ones, sin contar el fleco, se compone de un cuadro bordado
sobre cañamazo color crema, dividido con algodón
una idea de estas novedades.
La última que ha salido á luz es la esclavina e Carabi- y seda de diferentes colores. La cabecera va bordada
nero -. , hecha de paño be#re, y que cae en redondo, en- de tafetán.
Para hacer el bordado se ejecuta primero sobre el
teramente recta, con el cuello y las correas de pasama:iJÍ
nería, y van guarnecidas de botones á lo largo de los cañamazo el punto que rodea los dibujos aislados con
seda marrón, y se llenan estos dibujos con hileras he•
.~._:. __ ...... ,.,..,..._...I}
delanteros.
chas con algodón color de oro antiguo y cardenillo y
---........_
Para teatro y para salir en carruaje se hacen muchos color de oro antiguo y fresa de dos matices, al punto
plano ó punto de Hungría en sentido contrario. Cada
vestidos de paño blanco, muy sencillos, y guarnecidos,
e
para soirces 4 de un peto bullonado de guipur antigua punto se hace sobre 4 hebras de altura. Se ejecuta lue\\
go el fondo con algodón verde obscuro al punto de Gosobre transparente de muselina de color.
.
.
Pero la últim1 creación de la moda es el corpiño a1us- belinos, haciendo cada punto sobre 2 hebras de altura
y una hebra de anchura. Para el galón que guarnece los
lados transversales, se bordan las hileras rectas con algodón marrón sobre 3 hileras de ancho y dos de alto.
!
La hilera de dientes va hecha al punto recto sobre
2 hebras de altura. Se llena el fondo al punto plano, ali 1
ternativamente, con los colores empleados en el borda1
do anterior.
Se pasa á una tira de paño verde, de 10 centímetros de
/
1
ancho, la cenefa representada de tamaño natural por
el dibujo 3. Para et contorno de las hojas se cosen unas
hebras de algodón color de oro antiguo con puntos de
festón espaciados, hechos con seda marrón. Se fijan en
las hileras rectas del galón unas hebras de algodón
igual, cosidas con puntos hechos con seda, y se ejecutan entre las hileras unas costuras cruzadas con seda
azul claro y oro antiguo, entre las cuales se hacen unos
.$
puntos aislados con seda color de fresa y unos puntos
anudados con seda marrón. Las venas y los tallos de
las hojas van bordados con seda color de oro antiguo y
color de fresa, al punto de espina y punto de cadeneta.
Para hacer el fleco, se deshilacha la tela necesaria, se
Núm. l.
◊
cruzan las hebras de ocho en ocho, se las reune en un
Otro modelo, de una riqueza sin igual, destinado á
nudo, y se hace, á un centímetro más abajo de este
una joven desposada, es de un aspecto más severo.
nudo, una hilera de nudos iguales, encontrados.
Consiste en un vestido Princesa de brocado color de
Guant
e de caza para hombres (punto de aguja).-Núm. 5.
heliotropo. Los delanteros van guarnecidos de solapas
anchas de terciopelo del mismo color, bordado de cuenSe labra este guante con lana marrón suave, y se te
tas finas de acero. Túnica larga de crespón, sobre transforra de piel en la palma de la mano hasta la extremi•
parente ó viso de raso, y mangas de un corte raro, tamdad de los dedos.
bién de crespón. Canesú, cuello y brazalete de tercioPara hacer el guante de la mano derecha se principia
pelo bordado. Una cinta de raso sirve para sujetar el
desde el borde inferior, montando 60 mallas, sobre las
vestido en la cintura, y cae en lazo flotante. La cola
cuales se labra en círculo.-Borde: 30 vueltas de una
del vestido va forrada de raso algodonado y capitonaiabor de canutillo, alternando siempre 2 mallas al deredo, lo cual la sostiene y le da cierta majestad. l\Iuch~s
cho, - z mallas al revés. Después se hacen, para la mavestidos de desposada se forran de este modo (croquis
no, 46 vueltas al derecho, pero en la 22.ª vuelta, después
de haber labrado las 16 primeras mallas, se dejan las
núm. 2).
Para una joven Duquesa acaba de crearse otro delimallas restantes sin hacer. Se montan 16 nuevas mallas
cioso deshabille (croquis núm. 3) que voy tambitn á t1do de piel bordada de acero, como los que llevaban sobre las 16 mallas labradas anteriormente; se cierran
describir: vestido de crespón de la China color de cielo,
en círculo la_s 32 mallas, y se labran, para el pulgar, 42
los guerreros de los tiempos primitivos.
bordado de acero y oro. Unas florecillas van bordadas
vueltas en ClíCulo. En la 8." vuelta se mengua una masobre el fondo, y un enrejado del mismo bordado forp
lla en los dos lados de las 16 nuevas mallas montadas, y
orla. Por detrás, un pliegue \Vatteau desciende J8 rD. Cosme, de regreso de un viaje á Italia, se alaba
luego otras 3 veces después de 3 vueltas de intervalo;
mando cola. Un corsekllo va enlazado en med:o por dede haber visitado completamente á Roma en dos días.
-se termina el pulgar en punta en las 8 últimas vueltas.
lante, y completamente cubierto de bordado.
- No es posible-le dice uno de sus amigos.
Se levantan 16 mallas sobre las 16 nuevamente monta ~
-Sí; le diré cómo nos arreglábamos: mi mujer vi- das, que forman las primeras m~llas de la vuelta I y se
•
sitaba las iglesias, mi hija las ruinas romanas y yo
la mano labrando en circulo sobre estas maPodría. citar muchos otros modelos por el estilo, á recorría las fondas y cafés. Por la noche nos reunia- completa
llas y sobre las que se han dejado libres anteriormente,
cJal más seductores, todos ellos perfumados de helio- mos, y cada cual comunicaba sus impresiones á los después de lo cual se levantan para el índice las 9 pri~
otros dos.
meras mallas y (después de haber montado 5 nuevas
mallas ) las 9 mallas últimas de la vuelta anterior sobre
Un marido que yo conozco, excelente si los hay, no unas agujas e.speciales. Se labran sobre estas mallas 34
deja perder una ocasión de elogiar el mérito de su cara vue ltas, haciendo unas menguadas en las 8 últimas
vueltas, á fin de que el dedo termine en punta. Para hamitad.
- Mi mujer-decía días pasados-es tan buena, tan cer el dedo del mE:dio, se levantan sobre unas agujas las
indulgente para todo el mundo, que cuando habla mal 8 mallas más próximas de la parte exterior de la mano
y las 8 mallas más próximas de la parte interior, monde alguien no cree una palabra de lo que dice.
tando 3 nuevas mallas entre estas mallas y levantando
3 mallas en los lados de mallas todavía libres de las maEl profesor de Física pregunta á un alumno:
llas levantadas nuevamente para el dedo anterior, - se
-¿Cuáles son las propiedades del calor?
labran sobre todas estas mallas 42 vueltas, terminando
- El calot dilata los cuerpos, los alarga, los agranda;
el dedo én punta con las 8 últimas. El cuarto dedo tiene
y el fria los condensa, los contrasta, los reduce de ta2 mallas menos que el dedo del medio y el mismo largo
maño.
que el índice. Para el dedo pequeño se levantan 3 ma-Cite usted un ejemplo.
llas sobre las mallas montadas nuevamente para el dedo
EL AtuMNo.-Si, señor; en la estación de los calores,
anterior. Se labran sobre estas mallas y sobre todas las
los días alargan, y cuando hace frío disminuyen.
mall~s que están en la aguja 29 vueltas en círculo, y se
termma el dedo en punta con las 6 últimas vueltas.
Un reincidente comparece ante el tribunal de policía
Sombrero de fieltro para señoritas.-Núm. 6.
correccional.
Este
sombrero, de fieltro gris, es de copa alta, re~
Aguardando el interrogatorio, se inclina al oído del
donda en lo alto. El ala es estrecha por delante y forma
gu:i.rdia municipal, y le dice:
-¡Qué bien se conserva el Presidente; no pasan días un borde ancho por detrás. Se adorna el sombrero con
cinta otomana gris, de 8 centímetros de ancho, dis•
por él, desde hace diez años que nos conocemos!
puesta por delante en unas hojas cosidas. Una cinta
V. DE CASTELPIDO.
igual rodea la copa, que va adornada además por delante con una hebilla de nácar.

añade una esclavina de encaje antiguo 6 de guipur antigua.
Se va generalizando, en cuanto esta clase ~e pren~as
puede generalizarse, la moda de esta~ esclavinas, ba1as
de hombros, con hombreras de terc1opelo y de ~asamanería, que se ponen sobre las confecciones lo mismo
que sobre los vestidos de recibir. Es más bien un adorno que una confección.

•••

~.

471

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMii.IAS.

LA MODA ELE3ANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS,

r.

'

•••

\_~¡,'
V¡i

9.- Cuerpo para vea ti do de recibi r.

2.-Cabecera de buhca (punto de Hungrla).
Vean!B lo! dibujos 3 11 ~.

/¡ !

:'\,=

•••

••

EXPLICACIÓN DE LOS GRABADOS.
Traje de luto.-Núm. l.
Núm.

i.

tropo ó de violeta , forrados de seda c~mo un abrigo, es
decir, con las costuras vueltas, y tan hndos por el revés
como por el derecho.
Algunas veces, cuando los adornos lo permiten, se

Falda larga de cachemir negro, de cola cuadrada
?,dorna~a cor_i tres bieses de crespón inglés puestos á.
igual d1~tanc1a uno de otro. Cuerpo muy ajustado, de
cachemir negro, adornado con tres bieses de crespón
puestos en forma de corselillo. El tercero ribetea el
cuerpo, que termina en punta por delante y por detrás.

Traje de ceremonia.- Núms. 7 y 8.
Este traje es de piel de seda y terciopelo azul antiguo. Falda parisiense , sobre la cual cae una punta estrecha de terciopelo, adornada en la derecha con un
fleco de cuentas azules. Un bies ancho de terciopelo
rodea la parte inferior de la falda, y va adornado en sus
dos lados con un bordado de seda y cuentas del mismo
color. Cuerpo de aldeta puntiaguda por delante y por
detrás, abroc_hado en medio con corchetes bajo una
punta de terciopelo y un fleco de cuentas. Cinturón de
terciopelo, terminado por detrás en una escarapela.

6.- Sombrero de fieltro para aeñorltu.

10.-Chaqueta de paño.

�I
LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

472

473

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.
Bordado y fleco por delante. Manga de terciopelo abierta sobre un bordado.

Cuerpo para vestido de recibir.-Núm. 9.
Es de pekín color de oro y negro con aldetas largas
terminadas en punta por delante. La espalda, lisa, es
muy ajustada. El delantero se abre sobre un peto plegado de gasa color de maiz formando lazo Robespierre
en lo alto, cuyo lazo va adornado con una coca de encaje. Cinturón plegado de la misma gasa. Manga ancha
y semilarga, adornada con un volante ancho de encaje
de Brujas, plegado en la sangría.
Chaqueta de paño.-Núm. 10.

Se hace esta chaqueta de paño verde y se la guarnece
de un bordado negro puesto sobre el cuello vuelto, las
solapas, el borde del delantero y alrededor de cada lengüeta de la aldeta añadida. Manga bastante alta de hombros I guarnecida por abajo de una cartera bordada del
mismo modo que el cuello y las solapas.

1
\

Traje de calle.-Núm. 11.

Vestido de paño azul de rey. Falda recta, recortada
por abajo en dientes agudos y puntas de almenas alternadas con borde claveteado de pastillas de nácar, cuyas
puntas caen sobre una tira ancha de terciopelo azul. El
cuerpo-frac es muy ajustado, y termina en una aldeta
larga que cruza por detrás. Los lados van claveteados
de pastillas de nácar, y dejan descubierta una aldeta
plegada de terciopelo azul añadida bajo el frac. El delantero va adornado con una chaquetilla de terciopelo azul,
que deja ver un peto de paño liso en forma de V I terminando el cuerpo en una punta enlazada. Cuello recto
de terciopelo. )i[anga ajustada por abajo, adornada con
pastillas de nácar en la costura interior I y terminada en
un puño de terciopelo entreabierto por encima.
Capotas de luto.-Núms. 12 á 14.

Ntim. I2. Esta capota es de crespón inglés. La copa
va formada por cuatro pliegues huecos sobrepuestos
en círculo. El borde consiste en un torzal doble de
crespón, formando un lazo c. cresta de gallo • por delante. Bridas y velo largo, puestos bajo un lacito de
crespón.
Núm. I3. Es de crespón inglés estirado, y va ribeteada de un torzal de crespón formando un lacito por
delante. La copa va adornada con cuatro hileras espaciadas de cuentas de azabache mate. Una rosácea grande adorna la parte superior. Bridas formadas de un bies
de crespón y anudadas con un lazo doble bajo la barba.
Núm. I 4. Esta capota es de crespón y va adornada
con dos bieses dobles de lo mismo, uno de los cuales
forma borde. Un lazo compuesto de varias cocas adorna
la parte delantera, y otro, puesto por detrás, sostiene el
velo largo. Bridas formadas de un bies de crespón y
anudadas bajo la barba.
Vestido de luto riguroso.-Núm. 15.
Este vestido, á pesar de ser de riguroso luto, es muy
elegante. La falda de media cola es toda de crespón, y
va cortada al sesgo de una sola pieza. El cuerpo, terminado en punta por delante y por detrás, forma fichú
plegado y cruzado por delante sobre un peto de crespón. Cuello en pie cubierto de crespón y guarnecido
de un rizado estrecho que sobresale por arriba. Velo
largo de crespón, fruncido en el borde inferior del cuello y flotante en forma de pliegue Wateau hasta el borde
de la falda.
Abrigo para señoras jóvenes.-Núm. 16.
Este abrigo es de paño listado gris claro y gris obscuro, cuyas tiras forman V en medio de la tela. Cuerpo
de levita, compuesto de espalda y lados de espalda que
dan el vuelo de la falda y delanteros, con un cruce añadido en medio, que se abrocha en la derecha y se pierde
en la izquierda bajo el delantero izquiefdo. Una pinza
marca el lado de delante. En medio de la espalda y del
delantero las listas figuran unas V. Esclavina corta
abierta sobre la espalda y el delantero, con volante de
paño liso encañonado en los hombros, y dispuesto en
conchas á lo largo de las aberturas. Tres pespuntes
adornan los volantes. Cuello alto ribeteado de pluma
negra. Una tira de pluma igual ribetea la esclavina y el
borde inferior del abrigo. Manga de codo.-Toque Maria Estuardo, de terciopelo negro con ramo de plumas
blancas.
Tela necesaria para el abrigo: 5 metros 25 centímetros
de paño listado, y 75 centímetros de paño liso.
Cuello de muselina de seda bordada.-Núm. 17.
La espalda tiene la misma forma y aspecto que el delantero, excepto que el volante sigue todo el contorno
inferior. Los bullonados van separados entre si por un
entredós estrecho, por el cual se pasan unas cintas cometa terminadas en lazos flotantes. Cuello recto que
desaparece bajo una gola de muselina bordada.
Manga para vestido de baile. -Núm. 18.
Esta manga es de tul bordado, y va montada sobre un
rizado de raso, que cae sobre el brazo y va sujeto con
una cinta anudada en el hombro.
Abrigo para niñas de 10 años.- Núms. 19 y 20.
Cuerpo de pelliza de lana labrada fondo beige, abierto en medio del delantero, plegado en medio de la espalda y ajustado en la cintura con un cinturón fijado
por dentro. Canesú de terciopelo mordorado y esclavina corta escotada_, alta de hombros y montada con bastante vuelo. Un bies de terciopelo rodea la esclavina.
Cuello alto y enrollado de terciopelo.
Tela uecesaria: 2 metros de paño, y un metro 30 centímetros de terciopelo.

seda y oro, de estilo, como dicen los tapiceros e~ su ar:
gol: todas las señoras no tienen mc~ios m.atenales ni
Este elegante abrigo es de paño color habano, y va habilidad para llegar á. esta perfección. No se hace,
adornado con pasamanería de cuentás negras de refle- pues, tapicería más que en los grandes_ almacenes de
jos metálicos y fleco de cuentas de color. Canesú y París, únicos en el mundo para este _objeto, dond~ lecuello de crespón de la China color crema I y forro de giones de obreras mueren de angustia y de necesidad
seda del mismo color.
sobre los grandes bastidores. Estas obras de ha_das se
Sombrero redondo de fieltro gris claro, adornado con venden después á precios fabulosos, sólo accesibles á
torzal y cocas de terciopelo verde musgo y con dos alas los monarcas I á los príncipes, á los opulentos de la
y varias plumas de cotorra.
tierra.
En realidad, la mujer no tr~baja ya en las grandes
Sombreros para jóvenes, niñas y niños.
capitales, y yo te encargo, Lmsa, con el más grand_e
Núms. 23 á 27.
empeño, que, á pesar de oir que la c~stura y ~~ bastiNúm. 23.-I . .Nilia de 5 a,ios. Sombrero de fieltrb beige dor han pasado de moda, hagas trabajar. á. tus h1j.as con
claro, ribeteado de una cinta de terciopelo mordorado
la aguja todos los ratos que otro~ estud~os más 1mpo_rque forma lazo por delante, y de un penacho de plumas tantes les dejen libres. Un traba Jo seguido, 1;1-n tra?ajo
beige obscuro, puesto también por delante.
.
serio y constante 1 un trabajo manu~I_, humilde si se
Núm. 24.-2. Niii.a de 8 aiios. Sombrero de fieltrO gris, quiere, pero útil á. la casa, á la .fam1h_a, á los pobres,
cuya copa va rodeada de un rizado de crespón azul y deja el espíritu lleno de una satisfacción sana, y á la
guarnecida por detrás de un lazo grande y unas plumas conciencia una dulce tranquilidad.
del mismo color.
¡ Encontramos la vida corta y la empleamos tan mal!
Núm. 25.-J. Nbio de un a17o. Sombrero de fieltro afel- ¿Qué hace una joven, una hija de familia que no sabe
pado blanco, adornado con cintas de raso y plumas ni la han enseñado á trabajar? Se levanta tarde, da alcolor crema.
gunas vueltas por su cuarto, va al espejo, se alisa el caNúm. 26.-¡. . .Nüia de I2 a1los. Sombrero de fieltro
bello, va al comedor, hojea después un libro que no
negro, con lazos de cinta de terciopelo color de carde- lee, sale con su madre, visitan algunas tiendas y connillo y plumas negras.
versan con los comerciantes: las horas pasan de mosNúm. 27.-5. 7ovm de IS á Il a,..ios. Sombrero de fiel- trador en mostrador, ó contemplando los e:caparates
tro color habano obscuro, adornado con lazos grandes de los joyeros, donde brillan las más ricas alhajas: vuelve
de terciopelo azul marino puestos en el lado derecho, á casa, habla en familia de lo que ha visto; vuelta á ves plumas de pato azules y blancas, y plumas de color de tirse,. porque es la hora de las visitas: las novedades del
cobre puestas por detrás y en el lado izquierdo.
día, el prójimo y sus flaquezas, la moda, la murmuración, ocupan esas bellas y tranquilas horas de la tarde
Traje para niñas de 5 a 7 años.-Núm. 28.
tan propicias á un trabajo asiduo. Esta joven, como su
Vestido de crespón de lana color de níquel. Falda madre, vuelven fatigadas, con la cabeza y el estómago
corta fruncida en el borde de un cotpiño ajaretado, con iguá.lmente huecos: la comida espera; pero la criada,
cabeza fijada á un canesú de marah'out rizado que desabandonada á sí misma, ha dejado unas cosas crudas, ha
ciende por el lado derecho formando galón. El canesú quemado otras; oye reconvenciones duras, responde á
tiene la misma forma en la espalda, y el vestido se cie- ellas con insolencias, y el pobre esposo, el triste padre,
rra por detrás. Cuello de niarabout. El mismo adorno en
tiene, además de un alimento incomible, el infierno en
el borde de la falda. Cinturón de piel. Manga ancha, que su casa: el enfado se pasa ó se olvida. Xuevo arreglo
cae sobre un puño guarnecido de marabout.-Sombrero del traje; á ver una ó dos piezas á un teatro por horas;
de fieltro gris, adornado con plumas grises y color de
á casa después, con el estómago vacío porque no seco·
rosa. Lazo de cinta de terciopelo gris.
mió la detestable comida; las señoras, malcontentas, con
los nervios irritados, disgustadas de una manera inconsTraje para niñas de 6 á 8 años.-N~m. 29.
ciente de sí mismas, de su vida indolente, inútil, vacía,
Este traje es de paño gris. Falda fruncida en el borde tropiezan en todo, vuelven á regañar, y se acuestan
de un corpiño de forro, muy poco ajustado, sobre el con la obsesión de mil pensamientos tristes. La madre
cual se monta un chaleco plegado de sura!t azul, sujeto dice:
-¡Mi hija no se casará nunca!
en la cintura con un cinturón plegado de surall, que se
La hija llora porque ningún hombre repara en ella; y
abrocha en el lado izquierdo, así como el chaleco. Casaca con al de tas añadidas, excepto la de la espalda, el padre suspira, diciéndose que no tiene paz, ni hogar,
ni amor, ni simpatía, ni nada, en fin, de lo que es preque es de una pieza y se abre en medio y en los lados,
sujetos con unos tréboles de pasamanería. Solapas y ciso para poder vivir.
cuello vuelto. l\Ianga Q.e codo, con adornos de pasama- •
La descripción de este triste día conviene á todos los
nería.-Sombrero de fieltro gris, guarnecido de tercio· días sin trabajo. Que no comprendan nunca tus hijas,
querida Luisa, que pueden pasar un solo día sin ocupelo azul y plumas grises con puntas azules.
parse de las modestas labores domésticas, y eso aunque
Traje para niñas de 6 á 7 años.-Núm. 30.
el cultivo del arte las ocupe la mejor parte de su tiempo: el exceso del trabajo no mata ni enerva como la
Vestido de paño ligero color de tabaco, con falda
fruncida y adornada con un borde de tercio.pelo color ociosidad. Nunca ganará bastante la mujer si desatiende
de tabaco y un galón por encima. Tirantes de galón el cuidado de su hogar y de su familia: el trabajo es la
sobre un canesú de terciopelo, en el borde del cual va ley primera de la vida, y la economía y el cuidado de
fruncido el corpiño con cabeza fijada con un galón. los suyos, el más noble goce de la mujer. Conozco una
Cinturón de piel. Manga ancha y recta, fruncida un joven artista de gran talento, que pasa el día dando
lecciones de música, y todas las horas de la velada
poco más abajo del hombro con un galón. Puño alto de
componiendo los trajes usados de dos hermanitas meterciopelo.
nores, zurciendo la ropa blanca de su casa para que
dure todo lo posible, y á veces planchando hasta las
dos de la mañana¡ y todo esto alegremente, sin quejarse, porque su madre le ha dicho desde que era muy
CARTAS
UNA MADRE.
pequeña que~¡ trabajo es, á. la vez que un auxiliar generoso, el amigo más fiel de las horas solitarias de la
XVI.
mujer.
Abrigo largo para señoras.-Núms. 21 y 22.

A

f)~..,r,,,

·, , @L ilustre escritor Mr. Legouvé, que es un
-QE:\ f~ . ,j amigo fiel de las mujeres, escribió en una
m lV a,lt detículolas mejores
revistas de Europa un armuy notable, vituperando la vida
ociosa de las mujeres de nuestros días.
;
Voy á. copiar una pequeña parte, que te

~

1 ~

_ ,., s~_rvirá de mucho para la dirección de tus
hijas.
·
« Hoy-dice el escritor citado-la aguja ha
,¡ pasado de moda en la sociedad rica: se ha relegado con las antiguallas. Las señoras jóvenes del
mundo elegante no trabajan, y yo conozco muchas
que ni dedal tienen. ¿Es acaso por preferencia de ocupaciones más serias? ¿porque se dediquen al estudio ó
á la lectura? No: lo que las ocupa sobre todo es la frivolidad y la charlatanería. Jamás las mujeres del gran
mundo /ta,i conversado menos y !tan !tablado niát: esto
entretiene y hace pasar el tiempo, lo que es muy agradable y muy socorrido, cuando se desdeña todo esfuerzo y todo trabajo, signo triste que distingue nuestra sociedad actual.
•¿Para qué ocuparse en hacer lo que se vende hecho? he oído preguntar á algunas señoras. ¡ Ni la aguja
ni la máquina sirven ya para nada!
,¡La aguja! yo quisiera inspirará todas las mujeres el
afecto hacia esta fiel amiga que distrae sus horas solitarias y que las evita las mil degradantes tentaciones de
una degradante ociosidad!•
Confesemos, Luisa, que estas verdades ~on duras,
pero se apoyan en un gran fondo de observación: ya no
trabaja la mujer. Los grandes comercios venden confeccionados los trajes y la ropa blanca¡ ya no se hace media: ¡qué antigualla! El crochet ha pasado de moda; el
bordado en blanco, trabajo elegante I delicado y costoso, se tiene por pesado y aburrido, ¡ y luego se vende
tan barato! En cuanto á la tapicería, se la quiere excepcionalmente bella y refinada, artística, con toques de
, ..:'t'

SINuts.

MARÍA.

~

""

~

MARÍA DEL PILAR

(Continuación.)

~,.

~11 c_orazón latía con fuerza: ¡ tal era la emo~' , ·l c1ón que lo embargaba cuando subí en la
'~ destartalada calesa, cuando vi al honrado
Juan el cochero, y cuando mis ojos con~ G- ~") templaron la costa!.. ... La casa tenía el
. asl?ecto de fiesta; ¡pero cómo ha envejecido mi abuelo! Su andar es lento y dificil, la
mano con que estrechaba la mía temblaba
continuamei:ite, y la voz I por más que fuera alegre, 7ra fatigosa. He reiterado mis súplicas para
que viva con nosotros; le he dicho que disfrutará
en Ma~rid de una vid~ tranquila y de todo género de
comodidades¡ que dedicaré muchas horas á estar en su
querida compañía, y q.ue mi ternura, estoy cierta, Je
compensará del sacrificio que hiciera al dejar su antigua
morada.
Pero él sacude la cabeza, y me dice sonriendo:
-¿Cr~es ~ú que_ los árboles viejos puedan trasplant~rse? M1 ex1st~ncia está pendiente de un hilo, y este
hilo se rompena mucho antes, si yo dijese adiós á todo
l~_que me rodea. Tú eres !o que más amo en el mundo,
hiJa del alma, y por eso mismo no quiero entristecerte
con el espectáculo de mis últimos días.
He experin:i,enta~o cierto disgusto al volver á verá
algunos de mis amigos, porque me han recibido con
bastante frialdad.
-I;o que va del dicho al hecho-dirán:-María, que
ofrec1a á su abuelo pasar todos los veranos aquí 1 se ha
1,.q;¡--,,,;:

; -4"
~(

¡';) -

vuelto tan c_ortes~na, que quince días en su país le parece demasiado tiempo.
¡Me culpan por la soledad en que vive mi abuelo y
yo ~o pu~do defenderme, puesto que no puedo acu;ar
á m1 Ennque querido!
A veces, cu~ndo estoy sola en el gran salón, cuando
escucho el ruido de los vacilantes pasos de abuelito
que_pase_a por el jardín, y reina á mi alrededor comple:
t~ stlenc10, _me pongo á pensar en que esta soledad, si
bien algo tns~e, no es dolorosa, que es más sana y más
fecunda tam~1én q~e la febril agitación de mi nueva y
mundana existencia. Y aquí hubiera yo podido pasar
t~da la vida, c,_uizá ~o exenta de alguna pena; pero hubiera consegmdo, sm esforzarme mucho dominar mis
ensueños, en medio de esta tranquila y li~itada atmósfera. Pu~s qué, ¿ mi di::ber no estaba aquí, al lado de
este anciana que no tiene en el mundo más que á su
María?
Él es quien me ha alejado de esta casa· es su amor
que ha realizado una unión por la que de a~temano sus:
pirab~ mi alma ..... Y_ obedecí con alegria; ¡ quiero tanto
á ~nnque ! ¡lo quena tanto desde que le conocí! Ahora
mt deber me coloca al lado de mi ma:-ido, y si él no
puede resolverse á consagrar á mi abuelo, como ofreció, parte del año, debo acatar su deseo y no permitir
que nadie le culpe.

hacia las nobles empresas y las buenas obras, y en
donde el placer no es el único afán que ocupa, dirige y
absorbe la vida. Contrajo, por mediación del buen sacerdote, nuevas relaciones, entre las cuales había encontrado su medio ambiente, y trató de llevar á Enrique á esos salones donde era ella tan bien recibida.
Pero él los halló demasiado graves y aburridos; y esto
fué causa de que su mujer hubiera de resignarse á no ver
sino rara vez á las distinguidas personas con quienes
tanto había simpatizado. ¿Podía, debía separar su vida
de la de su joven y amado marido, que necesitaba de
su sana influencia?
Los niños de Luisa fueron al menos una gran distracción para ella¡ más aún, una felicidad y un consuelo. Se
preguntaba cómo podía su cuñada prescindir de contemplar esa espontánea alegria, esas infantiles monadas, ese bonito lenguaje que los niños rese¡van para
los que se ocupan mucho de ellos. No era madre aún,
y todas las ternuras que guardaba en su corazón se
dirigían á esos pequeños seres, que pagaban sus mimos con mil encantadoras monerías. Los llevaba á dar
largos paseos, y esos días eran de fiesta para la pobre
miss Stanton, que aprovechaba tan inesperada libertad
para irá verá su hermana, que estaba casada con un
comisionista.
Esa inglesa, tan bondadosa como amante I era excelente criatura; llevaba con admirable paciencia el peso
Vi!lngarcia, Diciembr&lt;-.
de sus bien cumplidos y penosos deberes, sin hallar la
L~ desgracia que he experimentado prolonga mi es• más mínima compensación. Luisa era dura y cruel con
ella, y su alma oprimida apenas se atrevía á dilatarse al
tanc1a en esta casa, poblada ya para mí de fúnebres
recuerdos ..... ¡~H querido abuelo murió en mis brazos la calor de la simpatía que le demostraba l\Iaría.
Esta era demasiado buena para ver sin pesar el triste
semana pasada! ¡Bendito sea Dios, que me ha permitido
cuidarle durante su enfermedad y recibir su último sus- espectáculo de esa vida sin sol... .. Buscó el modo de
piro! A pesar de la inmensa pena que me agobia, siento simpatizar con tan desolado espíritu, y no tuvo mucho
que esa muerte me ha fortificado, elevando mis pensa- que pensar para hallarlo.
-Miss Stanton-díjole un día-yo quisiera conocer
mientos y mis aspiraciones.
á su hermana de usted.
-Créeme-me dijo con débil· voz una hora antes de
La mirada de la pobre joven brilló de súbito¡ luego
expirar ;-cuando se ha procurado cumplir con todos
movió tristemente la cabeza, y contestó:
los dt:beres, no es triste morir ..... Cbnfío humildemente
-La señora me ha prohibido que lleve allí á los nien recibir en la otra vida el premio á mi larga jornada
ños ..... Y eso que en casa de Katy no hallarían sino bueen ésta .....
nos ejemplos, y serían tan bien recibidos como agasa¡Querido abuelito! Deja tras sí hermosos recuerdos;
ha hecho mucho bien¡ ha sido fiel á todas las grandes jados.
Enjugó rápidamente una lágrima, y i\Iaría le tendió
causas, y su nombre era sinónimo de honradez ..... ¡Pero
qué vacío se nota en esta casa, que él tanto animaba la mano.
-Pues bien, querida miss Stanton, iremos juntas en
con su incansable actividad! ¡ Me parece que estoy en
una tumba, y que una herida, que sangrará siempre, se cuanto obtenga usted permiso para ir.
El día de salida de la joven, esa felicidad que Luisa
ha abierto en mi corazón!
Enrique ha estado muy cariñoso conmigo durante es- le concedía una vez al mes, y cuya bendita perspectiva
era lo único que iluminaba las horas sombrías de tristos tristes días. Sin embargo, quiere aliviar la pena que
teza y humillación á que se veía sujeta; ese dia I pues,
siento, y me obliga á regresará Madrid. Yo hubiese querido respirar durante algún tiempo esta tranquila atmós- era precisamente el siguiente.
Enrique tenía cita con un amigo. Maria mandó busfera, en la que se apaga hasta el eco del ruido muncar un coche y en él llevó á la institutriz.
danal.
¡Qué cambio tan radical SI! operó en miss Stanton en
cuanto hubo traspasado los umbrales de aquella casa!
IX.
Sin darse quizá cuenta, irguió la cabeza, y una pasajera,
pero dulce sensación de independencia reanimó la espontaneidad, casi extinguida, de la alegría propia á su
El invierno se deslizó lentamente para María, que
hubiera llevado mejor su duelo, si hubiese podido llo- edad. Maria no la había visto nunca así: le refirió varios
rarla en el sitio donde podían comprenderlo, puesto episodios de su infancia, alegres y encantadores todos;
que todos conocieron y respetaron á aquel excelente hacíale mil preguntas sobre cuanto veía, sin timidez
ninguna; y cuando al entrar en la calle de Velázquez excaballero que á todos hizo mucho bien. Pero el luto era
una anomalía en la bulliciosa morada de los de Sando· clamó con aire de triunfo: «¡Esa es la casa de mi herval; y el mismo Enrique, tra_nscurri?os los primeros mana!•, María pudo apreciar la íntima satisfacción que
meses, dió á entender á su mujer, quizá á pesar suyo, la pobre muchacha experimentaba al poder llevarla á
aquel tranquilo hogar que era casi suyo.
que sus lágrimas le importunaban un poc?·
.
Los hijos de Luisa no hubieran visto en esa humilde
Gabriel seguía trabajando mucho, "j Lmsa pe?1a á su
hermano que la acompañara, y á Ennque le vema como morada más que un edificante cuadro de familia; y bajo
de perlas esa excusa pa~a eludirse de g~ardar el mismo el punto de vista de la educación, no tenían nada que
envidiar á la que ella daba á sus hijos; éstos, si acaso,
riguroso luto que su muJer. Esta se C?ns1derab_a dolorosamente herida; sin embargo, quena demasiado á su hubieran envidiado á los otros 1 pues tenían una madre
marido para dejarle comprender el pesar qu~ le causa- que se ocupara de ellos.
La alegría que las dos hermanas experimentaron al
ba; pero se decía con ama_rgura_: «¡Q~é d1stmt~mente
sentimos las mujeres!... .. ¡ S1 hubiera_ sido él quien _hu- verse fué realmente conmovedora. La mayor hacía mil
biese perdido á una persona q~er~da, yo me hubiera tiernas y solícitas preguntas á la pobre Betsy: le arreglaba el cabello con cariño, y le ofrecía diversas sorpreidentificado por completo á su afltcc~ón.1 &gt;
••
Su corazón era de esos que sólo cifran la ~ehc1d~d en sas, regalándole una cinta, un cuello ó un par de guantes. La presencia de María contuvo algo, sin duda, las
el cariño¡ así es que se asombrab~, aunque sm queJarse,
de que su marido, que la amab:i smceramente, ~uscara expansiones de Betsy; ¡pero qué orgullosa estaba ésta
con tan ardoroso afán distracciones que no pod1a com- de presentar su familia á una señora tan buena y complaciente!
partir con ella.
.
.
-Ha hecho usted una verdadera caridad á la pobre
Estaba celosa en la más delicada ac_epc1ón_ d_e la palabra• absolutamente consagrada á Ennque, v1via áy1da Betsy-dijo Katy conmovida.-Dar un poco de alegría
de su~ pensamientos, de sus pro rectos, de. su ~resen- y de afecto á un corazón tan necesitado de ambos bie. Pe O el mundo y sus convencionales ex1genc1as, las nes, ¿ no es la mejor limosna?
Maria pasó una hora muy agradable; se interesó mu~~f~cio~es de artistas, y los círculos, ese gran ~scollo _de
cho por ese joven matrimonio que no se arredraba ni
1 ida de familia alejaban constantemente al1oven pmt~~ que ni vislU1ribrar sabía, _á. travé~ de la dulzura Y se- ante el trabajo ni ante las privaciones; reflexionó con
renidad de su mujer' esos mil pequeños t~rmentos que, detenimiento sobre ese otro rincón del mundo que no
renovándose sin cesar, demostraban á l\Iana_, á despecho conocía· el de la mujer de la clase media, laboriosa,
modest;, conforme siempre coll: su humilde suerte. La
, ¡·1c1·da·'u, que su corazón
es demasiado
.
recc1ones
· grande
d
d e su 1e
reducida habitación era una tacita de plata, y no care
1
.
·
n,·camente
las
rncomp
etas
a
e
para sen t,ir u
cía de ciertos detalles de buen gusto, de esos que pueeste mundo.
. .
1\1 ·
d 'ó den tenerse en Madrid á poco precio y pagándolos á
Durante ese interminable rnv1erno • u ana no se eJ
plazos: plantas comunes, cuidadas con esmero, en malguna
y
sus
amigos,
ó
más
bien
sus
conover en parte a
•
d ¡
t • cetas muy acicaladas; cortinas de bonitas y baratas te.
la abandonaron algo. No era e as q':1e e!l re
las· suelo de madera muy encerado¡ algunos buenos li~~~ º:•los primeros que llegan los tesoros de su mtehge~,,,_ 1 d
corazón. entre cuantos la rodeaban hab1a br~s; un piano de lance, cuya de~afinación ponía ne~cia Y e ?u con suficiente penetración y alteza de mi- vioso al marido, pero en el que, sm embargo, éste soha
mu1eres
,
-t d A •
pocasara
las piezas más en boga.
saber apreciar lo que vaha su amn a . SI es tocar
Katy se apresuró á preparar el té; y de antem~no ter~se ~odos esos frecuentaban con más gus~o l_a c_asa de
nía preparados los sabrosos muffins, y además diversas
q d 1 b dora y alegre Luisa. La provmciamta esa,
la es um ra
neras raves que era tan devota como viandas, cuya sola vista tran~_portab?- ~ las dos hermanas
de aspecto y maañia dl un sa~erdote á los barrios m~s á los tiempoi. en que eran nmas y viv1an con sus padres
para ir en compde non en la frívola sociedad en que v1• en el campo. Los pequ~ñuelos escuchaban. muy atentos
P?br~s, e st a~~ decir que no inspirara cierto interés Y tan animada conversación. En pleno Madnd, populoso
v1a. do. es esde admirarla - es hacer constar que no la y bullanguero, ¿no tenía alg? de sobrenatural esa ca~ita
tan bien arreglada y tranquila, donde no hallamos srno
que epran
•
encantadores ejemplos? .
.
_.
enten~ían. _
ue existen en ~Iadrid, y en no
María no hubiera quendo sahr de ese sitio¡ pero no
Mana ~o ignora_ba ~s esco idos donde se herma~a
escaso nu!11ero • dctrc~ frecuen~e trato, con la simpatta quería turbar por más tiempo tan dulce intimidad. Dió
la elegancia que a e
4

á los niños los juguetes y dulces que compró par~ ellos,
y dejó á miss Stanton gozando del afecto que alh la demostraban y de la libertad de tan bendito día.
Al subir al coche dió un suspiro.
-¡C\lán fácil le sería á Luisa-exclamó para sí-dar
calor á esa pobre alma, helada en un rincón de aquella
lujosa casa! ¡Pobre Betsy !
SALOMÉ NúÑEZ y TOPETE.

(Continuani.)

EL CLUB DE LOS SOLTEROS.

0~~~N
.......

.

una ciudad extranjera existía una so-

J¿~ ~ 7. ciedad casi secreta que había desperta-

m \ '\. Jtt elegante.
do curiosidad grandísima entre el mundo

1 r,
1

•~

¿Dónde se reunía? ¿Conspiraba contra
el Gobierno? Sólo su titulo 1 El Club de los
~
.
solteros, indicaba que allí no se admitía como
~
-..
socios más que á hombres no casados.
·
La sociedad, pues (y esto es lo cierto), se comY ponía de célibes con sus puntas y ribetes de Tenorios, pero de célibes recalcitrantes. Tenía por
objeto manifestar á sus individuos cuántas ventajas encierra el celibato, y cuántas desventajas el matrimonio.
El presidente, que se llamaba Héctor I y el vicepresidente, que tenia por nombre Aquiles, eran los más
empedernidos solterones.
El primero era un guapo mozo, con no más de treinta
años de edad, y tenía por divisa: Amará todas las mujeres Oonzlas. Gustándole ésta por su roja boca de granada, adorando á aquélla por sus mejillas aterciopeladas, muriéndose de amor por una joven de cabellos de
oro, ó apasionándose locamente de otra por su talle
de palmera, á todas, á todas juraba amor eterno j pero
en cuanto tocaban á casaca, ¡hasta luego!
El vicepresidente Aquiles, teniente de navío y amigo
intimo de Héctor, desdeñaba, por el contrario, á todas
las mujeres. Le aburrían, le fastidiaban I no podía comprender que un hombre se enamorara de alguna.
Muy próspera vivió la sociedad durante algún tiem
po; afluían á ella que era un gusto los socios. Pero no
se puede jugar con fuego impunemente, sin concluir por
abrasarse, y pronto la mayoría de aquellos veleidosos
mariposuelos del matrimonio se quemaron las alas en
los ojos de alguna linda hija de Eva.
A pesar de los esfuerzos de los dos fundadores, la
sociedad fué disolviéndose poco á poco, sin que ningún
nuevo recluta viniera á reemplazar á los desertores. Al
fin un día, ¡ día nefasto! Héctor y Aquiles se encontraron solos.
No se desanimaron por ello, permaneciendo firmes
en la lucha como dos valientes. La sociedad continuó
compuesta de ellos dos solos, que salvaban el honor de
la misma, abrazado cada cual á su bandera, ya amando
uno á todas las mujeres, ya desdeñando el otro á todas.
Poco tiempo después, el teniente de navío tuvo que
partir para un largo viaje, permaneciendo cuatro años
ausente.
4

Una contrariedad grandísima le aguardaba á su regreso.
Su presidente, su amigo, Héctor, en fin, había faltado, haciendo traición á la fe jurada.
¡ Se había casado!
Después de muchas vacilaciones, de muchos cálculos,
de muchas luchas consigo mismo, Aquiles fué á ver á.
su amigo Héctor para saber por sus propios labios qué
motivos tan poderosos le habían determinado á renegar de todos sus antiguos principios.
Fué introducido Aquiles en un elegante gabinetito, de
estilo morisco 1 donde el dueño de la casa, extendido
blandamente en un sillón, fumaba cigarrillo tras cigarrillo.
Concluidas las primeras efusiones de la amistad, Aquiles abordó inmediatamente la cuestión principal.
-¿Te has casado?
-Sí, hombre, sí. Desde hace tres años.
-Y eres desgraciado, ¿no es eso?-preguntó Aquiles
con acento compasivo.
-Por el contrario, soy muy dichoso.
-Parece increíble ..... ¿Es posible que tú, enemigo
encarnizado del matrimonio, tú, cuyas teorías escandalosas sobre este asunto ponían los pelos de punta, te
hayas casado?
-No estaba antes en lo cierto-repuso fríamente
Héctor I á quien el furor de su amigo y antiguo compañero de soltería divertía en extremo.
-Esto no tiene sentido común ..... No me dices la
verdad.
-Toma un cigarro-replicó el otro sonriendo-y escúchame. Voy á contarte la historia de mi matrimonio.
Héctor dió una chupada á su tabaco, se instaló cómodamente en su sillón, y comenzó de esta manera:
-Después que te marchaste, de repente, me fué
contraria la fortuna. A pesar de lo que reza el proverbio: ajortunado en ti j1ttgo, desgraciado en amores, siéndolo yo en amores, lo fui también en el juego. Primeramente perdí 150.000 pesetas; mi padre se enfadó conmigo, y declaró que en adelante no pagaría ninguna de
mis deudas¡ para obtener algún dinero, lo pedí prestado á usureros, y perdí una suma casi igual á la primera.
Hallábame, pues, sin un cuarto, desesperado, acosado
por mis acreedores, cuando una mañana recibí carta
de mi padre I escrita en tono seco, invitándome á ir á
su casa.
Acudí inmediatamente. A bocajarro me anunció que

'

�l
LA MODA ELEGANTE, PERIODICO DE LAS FAMILIAS.

473

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

J

18, -

■ anga

para vestido de baile.

17. - C111110 de muulina de seda bor.1ada.

I·

,
13.-Capota de luto.

12.-Capota de luto.

HI y 20, - Abrigo para nlñH de 10 aloa.

14.- Capota de luto.

Eapalda y delantero,

22.-Dtlantero del abrl10 largo para aeiioru.
Vtias. el dibujo 2/,

15.-Vutldo de ll.1to rlgoroso,

16.-Abrlgo para aeñoru J6vent1,

21,-Abrigo largo para 11ioru. Eapalda. Véase el di/,ujo 22.

�476

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDlCO DE LAS FAMILIAS.

mis acreedores habían ido á verle I exiaiéndole que pagara mis deudas.
""
-¿Y qué has hecho?-le pregunté con ansia.
-Me he negado-respondió mi padre.-Y te prevengo que esos caballeritos mañana 6 pasado van á
meterte en la cárcel... ..
Tú comprendes, amigo Aquiles, que esta noticia no
me causó mucho regocijo.
-¡Padre!- repliqué yo.-;_ Y dejarás que tu hijo sea
preso?
-Pues bien, pagaré-dijo él, plantándose delante de
mí;-pero con una condición.
- Juro desde luego cumplirla-respondí vivamente.
- Que has de casarte.
-¡Jamás!
-Entonces irás á la cárcel.
En suma, no deseando estar á la sombra, preferí las
cadenas del matrimonio á las de un calabozo .....
-¡ Cobarde!-gruñó Aquiles.
- ..... Y ocho dias después fui presentado á la señorita
Sabina de Montes. A pesar de mi proyecto de hacerme
odioso á ella, le fui sin embargo muy agradable. Era, y
!o es., á la verdad muy )inda; con ojm; negros llenos de
infinita ternura, protegidos de finas y arqueadas cejas,
muy acentuadas, que le daban cierto aspecto de reso•
lución y malicia; con una nariz, de ventanillas algo di•
)atadas, de un dibujo admirable, y además ..... además .....
En fin, que la encontré encantadora.
Aquiles lanzó un nuevo gruñido, al cual Héctor no
prestó ninguna atención.
-Habiendo tenido la costumbre de hacer la corte á
todas las mujeres, también se la hice á ésta. Me mostré
con ella afectuo~o, fingiendo un extremado cansancio
del mundo y de las aventuras galantes. Traté de desci•
frar en sus hermosos ojos negros sus deseos más íntimos; ya no hablé sino de poesía, no comprendiendo
más que el matrimonio de las almas.
No me fué difícil, como podrás comprender, agradar
á esta noble y honrada doncella. Se concertó la boda,
fijándola pai.i una fecha muy próxima, pues mi padre
me había declarado que no pagaría mis deudas sino
después d~ nuestro enlace, y yo tenía miedo de que alguno de mis ingle.res me promoviera un conflicto.
Llegó el día de la boda.
Deseaba casi que no hubiera llegado. En breve iba
yo á ser un hombre muerto, enterrado en vida.
En la iglesia, los amigos, de quienes tanto me había
burlado por su inconsecuencia, vinieron á estrecharme
las manos con una sonrisa irónica en los labios.
Nos arro_dillamos para recibir la bendición nupcial.
-¿Consiente usted en tomar por esposa-me dijo el
sacerdote-á la señorita Sabina de Montes?
Hubo un silencio.
-¡No!-respondí con voz firme.
Fué u!l esc_ándalo, un alboroto indescriptible¡ se desm~yó mi novia, su madre también perdió el sentido, y
m1 padre se lanzó sobre mí, llenándome de maldiciones.
Pero me escapé sin escuchará nadie.
Explicábase, en medio de todo, mi negativa: mi padre había saldado todas mis deudas aquella misma mañana. Un amigo acababa de decírmelo al entrar en la
iglesia.
Trascurrieron tres meses. Yo había vuelto á mi exis·
tencia habitual, y ya no oía hablar á nadie de mi frustrad;_¡. boda, cuando un día me anunció un criado que
una Joven deseaba hablarme. La hice introducir inmediatamente en mi gabinete, y ~cuál no sería mi sorpresa
al ver delante de mí á Sabina de Montes, un poco más
delgada, un poco más pálida, pero siempre hechicera?
- Caballero-me dijo con voz trémula de emociónusted me ha· deshonrado.
Quise hacer un ademán negativo.
- Sí, señor¡ en la afrenta que me hizo usted sufrir,
las personas que asistían á la ceremonia nupcial han
creíQo comprender que yo era indigna de llevar su
nombre.
-Señorita, ¿quién puede creer eso?
Y la expliqué las causas de haber renunciado á su
mano.
-l{éctor-repuso en voz más baja-todos huyen de
mí¡ la afrenta que usted me ha hecho ha caído sobre
toda mi familia ..... Vengo á suplicarle que repare el mal
que me ha ocasionado. ¡ No querrá usted verme morir
de pena á los diez y ocho años!
-De ningún modo, señorita. ¿ Qué tengo que hacer ?-le interrumpí sumamente impresionado.-Ordene, que obedeceré.
-Volverá pedir mi mano á mis padres, y se la conc_ederán de nuevo merced á mis súplicas, y en la iglesia ..... puesto que usted no me quiere, yo diré no, delante de todos ..... y de este modo volveré á rescatar mi
prestigio.
Lleno de remordimientos ante la desesperación causada por mi negativa, la prometí hacer lo que me
pedía.
Y á la verdad, ~e lo confieso, no sé por qué, pero durante esta entrevista sentí deseos de que en la iglesia
al ser preguntad~. Sabina si me tomaba por esposo;
contestase afirmativamente.
Al día siguiente hice mi petición de mano, exponiendo mil excusas. Un mes más tarde volvíamos á la iglesia.
Cuando se me hizo la sacramental pregunta, contesté
con un sí formidable, que debió de oirse hasta en la
&lt;:alle.
Luego el sacerdote se dirigió á mi supuesta novia.
-Señorita, ¿acepta usted por esposo al Sr. D. Héctor
Buenavida?
Antes de responder, Sabina me miró con unos ojos
tan dulces, tan puros ..... Estaba tan arrebatadora con
su vestido blanco, semejante á vaporosa nube, que yo
sobrecogido por profundo pesar, al contemplarla ta~

bella y tan amorosa, no pude impedir que una lágrima,
b~otando de mi corazón, fuera á desbordárseme por los
OJOS.
En seguida, Sabina, con voz no menos vibrante que
la mía, respondió:
-Sí, señor¡ si, señor.
Necesité apelará todas mis fuerzas para contener un
grito de alegria.

•••

-En suma- dijo Aquiles suspirando-de El Club de
los solteros nadie más que yo queda.
-Y ya ves-repuso su amigo-una sociedad no la
hace un solo hombre. ¿ Quieres entrar en otro nuevo
Club!
-¿En cuál?
.
-~ne) de los casados. Yo te presentaré á una amiga
de m1 m_:1Jer, que también es encantadora, y que suele
acampanamos algunos ratos.
No bien había pronunciado estas últimas palabras,
cuando se abrió la puerta del gabinete y apareció la
esposa de Héctor, seguida de una deliciosa joven.
-A propósito-exclamó Héctor.-Hablábamos del
rey ~e Roma, y ve por dónde asoma. Sólo que en esta
ocasión no es rey, sino reina.
Y adelantándose hacia las dos mujeres, se las presentó á su amigo.
-¿Hablaban ustedes de mí?-preguntó algo ruborosa
la joven compañera y amiga de la esposa de Héctor. •
-Sí-respondió Hector.-Este amigo mío piensa casarse, y anda buscando esposa. Yo le decía que nadie
mejor que usted podía hacerle dichoso. ¿ No es verdad,
Aquiles?
Aquiles se mordió los labios. Miró á su amigo y miró
á la joven.
-Por mi parte-dijo al fin-lo sería mucho si esa señorita .....
-¡Por Dios! despacio, señor Aquiles-prorrumpió la
joven en una deliciosa carcajada.-¿Me va usted á pedir
la mano aquí mismo?
Aquiles estaba aturdidísimo. No sabía lo que le
pasaba.
Su amigo Héctor se lo llevó á un rincón.
-¿Qué te parece ?-le dijo.
-Hechicera.
-¿Te casarías con ella?
Aquiles guardó silencio.
-Veo que sí-prosiguió H~ctor.-Cuando un hombre, en cuestiones de amor, calla, es que ama. Por ahí
empecé yo. Y desengáñate, no es tan fiero el león como
le pintan; no es tan malo el matrimonio como nos lo
imaginamos los solteros.
-¿Vas á hacer.me el panegírico del matrimonio?
-No¡ por mucho que yo le alabe, nunca podré contar las dulzuras que encierra. Cuando seas esposo de
ese ángel, me lo dirás.

······················ ....... ················· ·····

Y de este modo terminó el famoso Club de los sol/eros:
casándose, á pesar de sus protestas de celibato eterno,
todos sus socios.
J. S1LES.

~I

POR SEGUIR

#.
;,;; f
'.f

A SU

NOVIA.

UAN rec1'b'1ó por l
añ
ma ana una carta d e
Lucrecia, que decía así:
&lt;I ¡ No es usted el hombre que he soñado!
Joven, amable, ilustrado, lo concedo; pero
-vi
sin fuego en el corazón, sin vigorosa iniG ~ dativa en el espíritu. No daré mi mano
sino al hombre que desee, busque y lleve á
cabo alguna aventura romántica, porque aborrezco la prosa pedestre de la vida ordinaria, y
~
adoro los viajes, las bruscas transiciones, las es. cenas que salen del molde conocido y ya muy
gastado, las cosas misteriosas, lo inédito, lo mara vi•
lloso .....
&gt;i Adiós, Juan! Soy huérfana,.rica 'y mayor de edad .....
Mañana saldré para ..... ¡qué sé yo para dónde!-Lu•
crecia.&gt;
Y Juan, que adoraba á su prometida Lucrecia, creyó
que la infeliz muchacha había perdido la cabeza, y corrió inmediatamente á su casa.
-La señorita ha marchado anteanoche-le contestó
el portero-despidiéndose para tres ó cuatro años .....
Dios mediante.
-¿Pero á dónde va?-preguntó Juan.
-¡No lo sé, caballero!
¿A dónde iba? Salió en el expreso de Portugal, em•
barcóse en Lisboa, y navegaba con rumbo á Nueva
York ..... en busca de aventuras. ¡Lucrecía hacía honor
á su palabra!
Pero Juan, pasadas las primeras horas de su asom•
bro, empezó á pensar en el asunto: en su interior decía
que no era gran cosa ver frustrada su boda con aquella
muchacha histérica y extravagante, que alimentaba su
corazón con esperanzas é ilusiones tan quiméricas y
vanas; pero el amor, el ciego amor, le empujaba hacia
la bella fugitiva, y el enamorado mancebo llegó á considerarse, en efecto, como un ente prosaico, insignifi.
cante, casi vulgar, que no podía inspirar sentimientos
apasionados á una mujer tan inteligente, ilustrada y distinguida como Lucrecia .....
Sí: Lucrecia tenía razón¡ un carácter privilegiado
debe salir del molde ordinario de la vida, y abjurar de
un sistema social que no ofrece más distracciones que
el teatro, la música, el sport. ....
Y Juan, pasados ocho días, hizo su maleta, y partió

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

inmediatamente para Lisboa, con propósito decidido
de hallará su amada y llegar á ser el héroe de un hecho brillante y extraordinario _que le trans~or1:1ase por
completo ante la mirada capnchosa y ant0Jad1za de la
excéntrica viajera.

•••

Juan no tardó en encontrar las huellas de Lucr:ecia,
pero á tan larga distancia, que pront~ las perdió de
nuevo: visitó varias ciudades de Amén ca, y supo que
su amada había estado en la Habana, en Nueva York,
en San Francisco de California; recibió sucesivamente
noticias de su paso por el archipiélago de la Sonda, por
Macao, por el Indostán, por el Tibet, y estuvo á punto
de alcanzarla en la isla de Ceilán; mientras la buscaba
en Madagascar, ella entraba en Zanziba!, y Juan recorrió inútilmente la costa oriental de Afnca hasta PortSaid, donde supo que su amada había sali_do el día anterior para Siria y Palestina, con propósito de pasar
después á Grecia y por último á Italia.
La intrépida Lucrecia corría como un huracán de un
continente á otro, cruzaba por los mares, escalaba las
montañas, pasaba caudalosos ríos, caminaba con tanta
seguridad y firmeza por los precipicios del Himalay;¡ y
las arenosas llanuras del Sahara, como por los jardines.
del Buen Retiro, los boulevards de París y las anchas aceras del Broadway de Nueva York.
Después de muchos meses dirigíase á Roma, bien
convencida de que Juan había perdido en absoluto sus
huellas antes de salir de la costa africana ..... y después
de visitar el país de los fieros sannitas, y Anagni, la patria de León XIII 1 descansó una noche en la pintoresca
Velletri, donde un posadero la contó la novela de aquella reina de España que fué cautivada por el terrible
bandido Gasparone (quien se envanecía de ser primo del
cardenal Antonelli), en el bosque enmarañado que se
extiende al Norte de la población, entre el monte Artemisia y el lago de Nemi.
La crónica está indecisa todavía sobre el modo con
que el legendario bandido se portó con su Real prisionera¡ pero las personas mejor informadas aseguran que
Gasparone dió pruebas en tal ocasión de una caballerosidad soberbia, digna de los héroes de las Cruzadas,
mostrando más galantería que rapacidad, porque dió
libertad á la Reina sin exigirla el menor rescate, después de colmarla de honores y gentilezas propias del
cortesano más rendido y caballeroso.
Pues ¿qué más quería la señorita Lucrecia? Oir la
historia ó novela que refirió el posadero, y sentir vivísimos deseos de emprender el camino del monte Artemisia para dirigirse á la ciudad de los Césares y de los
Papas, todo fué uno.
-Pero, señorita-la dijo el buen hombre-¡si ese camino está infestado de briganti !
-¿Qué importa? Usted me enviará el equipaje por
el ferrocarril á Roma I y _creo que nadie me robará la
ropa que llevo puesta.
-Es que los c/1icos de Vampa no dejan pasar ni á una
mosca sin echarla el quién vive .....
-¿Ha dicho usted Vampa?
-Sí, señorita; Vampa, Vampa 11.. ...
_-¡Ah! ¡qué dicha! Conozco ese nombre por haberle
leido en la novela El Conde de l,fcnle-Cri.tlo.
-¡Justamente! Pues el Vampa de hoy es el sucesor
de aquel Vampa. que retrató Alejandro Dumas.
-_¡ Me alegro! Maña~;,i, partiré para Roma, y quiero .....
¿entiende usted? ..... quiero atravesar el bosque Artemisia ..... Con que tenga usted preparado el coche para las
seis de la mañana.
. Y. como todas las observaciones del posadero fueron
mútiles, Lucrecia emprendió el viaje á la hora indicada
acompañándola dos guardias que pagó espléndidamen~
te, con los cuales pensaba sostener un sitio en toda regla, encerrada en su coche de camino, si la asaltaban
en el bosque, como era probable, los bn"ganfi de Vampa II.

•••

Ei:1 dos horas los caballos subieron la cuesta de Velletn al. monte Artemisia, entrando en seguida en Ja
profundidad del bosque, y Lucrecia contemplaba las
bellezas de aquel paraje: encinas y castaños gieantescos ~anqueaban el camino¡ la umbría era más densa á
medida que se avanzaba¡ enormes peñascos, unos escuetos y angulosos, otros cubiertos de musgo, formaban altas montañas, estrechas gargantas y medrosos.
desfiladeros.
L~crecia, sacando la cabeza por la ventanilla del carrua1e y acariciando con su mano derecha un precioso
revólver y un puñalito cincelado que llevaba en la cintura, lanzó miradas investigadoras á lo largo del camino
Y á l~s roc_as c~rcanas, mientras los dos guardias, inmóviles, s1lenc1osos, sentados en el carruaje enfrente
de ella, y con \a ~scopeta al lado, observaban curiosamente los movimientos de la viajera.
De pronto resonaron dos tiros, y al punto dos gallar•
dos mocetones, e~ e_l traje tradicional de los bandidos
rom~nos, se prec1p1taron hacia la portezuela del carruaJe .
-¡Ah, tunantes!-gritó Lucrecia echando mano á su
revólver.
Y antes que lograra sacarle, los dos guardias la sujetaron el brazo, exclamando fieramente:
No ?S mováis, _excelencia, ó sois muerta!
- , Traidores, t!a1dores! -gritó la joven. -¿Con que
me ,v~nde_n los mismos guardias que debían defenderme. 1 Traidores! ¡Yo me vengaré 1
Ycomo intenta~e sacar el puñ;lito con la mano iz9u1erda, los guardias la desarmaron fácilmente y el más
Joven de los do_s _handidos, acercándose á la p~rtezuela
del coche y qu1tandose el sombrero la dijo con el mayor respeto, pero con voz firme y r~cia:
-No temáis, excelencia: ningún daño se os hará, lo

-!

{uro pir. la ~a~ta .Afadomza' si pagáis el debido rescae ...... ~1s pns1onera de! capitán Vampa.
- 1 Miserables !-continuaba gimiendo Lucrecia.-·Yo
me vengaré de todos vosotros! Llevadme inmedi~tamente ante vuestro capitán, y le diré que es un ·¡
cobarde raptor de 1:1ujeres I y que le desprecio. vi ' un
-Como lo dese~1s, excelencia ..... Bajad del coche, y
dentro _de pocos m1nutos estaréis en presencia de nuestro capitán.
Y mientras Lucrecia se apeaba ' uno de los bandidos
gntó:
-¡Eh! ¡camaradas!
Y ª! ~unto salieron otros diez bandidos, que rodearon
á la v1_a1era y á los dos guardias traidores, y todos emprendieron la marcha hacia el interior del bosque.

•••
El brzganle que dirigía la marcha, p.irándose ante una
roca después de unos dote minutos de camino apoyó
la culata d~ su escopeta en un ángulo de la pi~dra, y
ésta se_ abnó como p~r e~canto, dejando franco el paso
á un~ 1n~ens\grut~ 1\umrnada con fulgor brillantísimo.
-1Q~1~n va.-gntó desde dentro un centinela.
-¡Pnswneros!-contestó el guía.
-¡Ah! ¿Eres tú, Geppe? ¡Adelante!
-.Entrad sin temor, excelencia-dijo el guía á Lucrec1a.
Esta, presa de emoción vivísima, comenzaba á lamentarse de su '.atal aventura, y se arrepentía de haber lanzado al dcstmo un desa_fío tan insolente; pero á despe~ho d~ sus temores Y. lugubres presentimientos, no fué
msens1~le á. la magmficencia que observaba en aquel
lugar mistenoso.
Encontrábase en un salón circular, alumbrado por
esplendente_ luz que brotaba de rica lámpara de alabastro suspendida; las paredes estaban pintadas con delicadeza, imitando un decorado pompeyano; el techo era
u!l bello ar~esonado de estuco, y el pavimento un precioso mosaico de finas maderas· espejos divanes candelabros, ja~rones, vasos etrus¿os y nu~erosos b;belots
de alto precio adornaban la estancia.
En ésta quedó Lucrecia sola, reclinada en un diván,
y á lo~ pocos mom~ntos abrióse una puerta y apareció
el capitán de bandidos Vampa II: era de unos treinta
años, elevada estatura y formas atléticas, y su rostro
estaba rodeado de espesa I fina y bien cuidada barba
negra; á l;,i, vez revelaba aquel hombre un carácter implacable, fibra de acero y energía domin-ldora.
-¡).l'ada tema usted, señorita!-dijo á Lucreciaen
idioma español, con pronunciado acento italiano. -Su
vida no está .en peligro, y nadie se propasará á faltarla
al respeto, s1, como espero, se somete usted dócilmente
á la necesidad que la impone su situación.
-¡Es usted un miserable, un miserable bandido!
¿Cuáles el precio de mi rescate? ¡Acabemos!-dijo con
desprecio Lucrecia.
-¡Oh!-:-co~tcstó Va1:1pa con sarcástica sonrisa y
acento de 1roma.-En pnmer lugar, un rescate de cien
mil duros ..... para mis subalternos .....
Y avanzó hacia ella, extendiendo los brazcs.
-¡Atrás! ¡atrás!-gritó Lucrecia, creyendo que se
trataba de una escena de violencia.
-¡No se as~ste usted, señorita!-dijo entonces el
capitán de bandidos, con la finura y gentileza de un
cumplido caballero.-No soy enemigo de usted, y sólo
aspiro á que se sirva apreciarme ..... como merezco.
Y &lt;lió otro paso hacia ella.
-¡Atrás!-volvió á gritar Lucrecia, sacando un puñalito que llevaba oculto en el corpiño.-¡Si da usted
un paso más, me traspaso el pecho con este puñal!
-¡No, no!-respondió Vampa retrocediendo.-¡Viva
usted por mi amor, señorita Lucrecia!
La prisionera, al oir que la llamaba por su nombre
de pila, se estremeció.
-¿ Quién es usted?-dijo.-¿Cómo sabe que me llamo
Lucrecia? ¡Hable, por favor!
Vampa se llevó las manos á su rostro, se arrancó la
barba postiza, y cayó de rodillas á los pies de Lucrecia,
murmurando:
-Soy Juan, tu amante, tu prometido, que por seguir
á su novia, siempre ganosa de aventuras, y por lograr
su amor, es ahora Vampa II.
Lucrecia se quedó estupefacta.
-¡ Ha hecho usted mal-contestó-en rebajarse hasta
ese vil oficio!
-¿Pero no comprendes, amada mía, que todo esto
es una pura comedia, que ni yo ni mis servidores somos bn"ganli romanos?
-¡ Cómo 1 ~ Y los dos gu.ardias que me han hecho
traición?
-Dos íntimos amigos míos.
-¿ Y el ruin posadero?
.
- Un pobre diablo que ha representado admir~blemente, por un centenar de liras, el papel que yo mismo
le enseñé.
-¡No, Juan, no!-respondió Lucrecia sentándose
en un diván y no sabiendo si reir ó incomodarse.¿ Cómo he d~ amar al hombre que ha ejercido tanta vio•
lencia contra mis deseos?
-¿Y qué? ¿Acaso no existe violencia ~n el amor?
¡Lucrecia, Lucrecia ! Te adoro, y ésta es m1 mano.
Y Juan estrechó la diestra de su amada, y se la besó
respetuosamente.

. ........................................... .

A los ocho días los dos amantes regresaban ~ Madrid, y poco después se unían para siempre al pie de
los altares.
Hoy son felices, ella _si!1 pensar y~ en vi.ajes d_e a~enturas peligrosas I y él d1c1endo á quien q_mere _oirle: 1
- i He ganado la felicidad ..... por segmr á mi novia.
RICARDO M.

DE

BRETÓN.

ENTRE AMIGAS.
l.
e Queridísima l\Iaria:
Lejos de ti, amiga mía,
Tu recuerdo en mí no muere.
i Lo que d~ez años se quiere
No hay qmen lo olvide en un día!

i Cómo la ilusión engaña!. ....
En esta Babel extraña
Aun no logré hallar consorte
Y te envío á la Montaña
'
Los suspiros de la Corte.

.He conseguido tener
Cien novios inconsecuentes
De tan escaso valer
'
Que entre tantos pretendientes
No tuve dónde escoger.
¡ Cuánta horrible decepción!. ....
Por Ramón dejé á Simón
Que fingió amor acendrado
Y luego me ha resultado '
Más embustero Ramón.

Dejé por Ginés á Andrés,
Juzgando que era interés
El amor que me tenía,
Y el que en realidad venía
Por mi dote era Ginés.
• El mejor tiempo he perdido,
Y me encuentro sin marido.
No dije que 110 jamás.
¡Yo no he podido hacer más
Que no despreciar partido!
Siendo rica y siendo buena,
No hallé un compañero amante.
Ya comprenderás la pena
De tu amiga más constante,
Que te quiere,-.Jfagdalena.»
II.

&lt;11\li siempre querida amiga:
El desengaño te obliga,
Y de los hombres maldices:
Después de lo que tú dices
¿Qué quieres que yo te diga?

Tu desventura lamento;
Pero pecó de importuno
En amor tu loco intento.
Buscar un novio entre ciento,
Es quedarse sin ninguno.
Por tu inconstante locura
No hallaste lo que mereces.
La mujer honrada y pura
Da el amante si dos veces:
Una á un hombre, y otra al cura.
. Mi amor dí al pobre Perico:
A hacer suerte se marchó,

Y hace un mes que el pobre cltico
Volvió de América rico,
Y conmigo se casó.
Ausente le supe amar,
Y el premio mi amor alcanza.
De nada sirve buscar;
¡El amor es esperanza,
Y tenemos que esperar!
. Conságrale el alma entera
A una pasión verdadera
Y no al capricho de un día.
Sabiendo esperar1 espera
Que te cases tu-.A1an4.&gt;
Por la oopia,

JOSÉ jACKS0N VEYAN.

CORRESPONDENCIA PARTICULAR.
Exclusivamente serán contestadas en este sitio las
consultas que I sobre asuntos propios de las seccio!les
del periódico, se sirvan dirigirnos las Señoras S~scntoras á las ediciones de lujo, demostrando esta circunstancia con el envío de una faja del mismo periódico, ó
por cualquier otro medio.
Las consultas que se nos dirijan en carla anónima I ó
que vengan firmadas por personas que no demuestren
debidamente ser suscritoras, no serán contestadas.

A O.a JosEFA A. A.-EI hábito ~ que se refiere su consulta consiste en un traje negro hso, con cordones también negros ajustando el cuerpo, y cuello blanco. Es
lo mismo que el hábito con que se representa á San
Luis Gonzaga.
_
En nuestro número del 6 de Octubre de este_!ªº hemos publicado un paletó c?n patrones, para nmos pequeños, señalado con el num. 22 ¡ y en el del 22 de S~ptiembre último, grabado núm. 21 , encontrará también
los patrones de un pantalón bombacho que puede servirle de modelo.
A LEBAST.-Siento mucho no p~d~rle dar la receta
que me pide, por ser producto qu1m1co que se extrae

477

del mineral, é imposible, por lo tanto, de hacer en
casa.
Á l\I. DE H.-Se está obligado á contestar, antes de
pasar los tres primeros meses, á los amigos que han tenido la atención de dirigir palabras de consuelo en sus
cartas de pésame, dándoles las gracias y ofreciéndose
á ellos.
A D.ª RAMONA 0.-Si, me parece bien el traje de jovencitas que ha elegido; y en cuanto á la otra muestra,
el grabado 1 s de nuestro número del 14 de este mes
puede servirle de modelo I adornando la chaqueta con
terciopelo del mismo color y botones de pasamanería.
Los almohadones largos se marcan en los dos extremos.
Á D.a J. DE S.-Las señoras que se cuidan el talle
suelen tener cuatro corsés: uno de franela con tirantes
y muy pocas ballenas, para las mañanas¡ otro de cutí
r~c~bierto de raso ó satén, para las tardes y trajes de
d1ano ¡ el tercero de raso ó tela brochada, para bailes,
teatro, comidas, etc.¡ y por último, el cuarto, de cutí,
para alternar con el de diario.

A PURA.-Aun tratándose de un equipo de lujo, es
muy suficiente que esa señorita lleve seis docenas de
camisas y juegos de cama, medias, pañuelos, etc., y
proporcionalmente, es decir, en menor cantidad, enaguas, chambras, cubrecorsés, peinadores, refajos y malinées, tanto porque duran más, cuanto porque la moda
varía en esto con mayor facilidad. Aquí no sería nunca
motivo de crítica que el equipo se compusiera aun
cuando fuera de doble de lo indicado, siempre que esa
señorita reuniera las condiciones que usted indica.
Sí; los anillos nupciales se siguen estilando lo mismo.
Esto.s suele regalarlos el novio. No hay regla para la
cantidad que se ha de hacer de lrousseatt, y cada cual
obra según su criterio.
Las mantelerías se usan adamascadas y tam_bién de
un tejido especial, adornadas con encajes lorclrón
cuando se quieren de gran lujo.
'
Las camas siguen siendo bajas, y las maderas preferidas son nogal ó palosanto natural, liso ó con filetes de
oro. Esto último es de gran efecto y última novedad.
Los coquilles y lazos de crespón están muy en moda.
No se usan las toques á que se refiere.
. Creo que utilizaría usted la receta para hacer azucanllos, porque esto, aunque parezca sencillo, es de las
cosas más difíciles que se hacen en los talleres de con·
fitería.
Sí; se usa en los pañuelos escudos muy pequeños con
la inicial en el centro.
La colcha y el dosel de la cama deben ser de raso de
un color que armonice con lo~ muebles del gabinete.
~ M1osoT1s.-Voy á describir un elegante traje de
baile para esa señorita.
Es de crespón de la China color pétalo de rosa, con
cuerpo escotado, y éste rodeado de una guirnalda de
rosas del mismo color, sin follaje. Forma las mangas un
bullón de crespón de la China, blanco mate, que hace
bello contraste con el crespón del cuerpo. Este es fruncido, sin pinzas aparentes, y terminado bajo un cinturón e'ckarje de crespón blanco, que se anuda en el costado y deja dos caídas hasta el borde del vestido, con
flecos de perlas.
La falda se puede adornar con una orla de rosas ó
con una rttclle de crespón blanco. Guantes de piel de
Suecia ble.neos.
SRTA. S. DE C.-Las sábanas y almohadones se marcan siempre en blanco.
Haga el favor de leer en nuestro número del 6 del corriente mi contestación A D.ª Pura C.y N. de P., y verá
el modo de marcar las mantelerías, sábanas y almohadones.
Á UNA RumA.-Los portiers y las cortinas del comedor estarán muy bonitos poniéndolos de peluche de al•
godón, rodeados de cenefas bordadas en cañamazo y
con dibujo imitando los tapices antiguos .
Si la cretona estampada es buena se puede, sin inconveniente, forrar la sillería del gabinete.
Lo que más limpia la cara es un buen jabón y agua
templada, secarse después muy bien con un lienzo fino
y darse una capa de polvos de arroz. Esto es lo más
sencillo y lo más práctico.
Á oos HttRMANAS -El bordado que está más en moda
para juegos de cama es una cenefa ancha con festón
bordeando éste un encaje guipur ó Valenciennes; Y
cuanto á la marca, puede poner indistintamente el nombre entero ó las iniciales, pues las dos cosas se usan.
Lo antes posible se la complacerá en su pedido.
Á UNA l~GLRSA.-Para hacer el traje azul puede guiarse
por la figura que indica, porque es modelo elegante y
favorecerá á esa señorita.
El otro traje de la muestra á cuadros quedará bonito
haciéndolo como el figurín iluminado de nuestro número
del 30 de Agosto, adornado con terciopelo color nutria.
La última novedad en abanicos es el país de gasa con
una pintura en el centro, y rodeando ésta flores sueltas
sobrepuestas, de encaje inglés, y puede hacerlo así, en
lª seguridad de que quedará precioso. La flor debe co¡ocarla sobre un sacltet para pañuelos de raso liso.
Á D.ª S. D. P.-En la estación presente es más propio para viaje un abrigo grande, hasta el borde del vestido, de paño burdo, á cuadros ó rayas.
Sí¡ se sigue llevando el peinado á la griega.
Seguramente se llevarán este invierno los sombreros
y capotas de terciopelo negro.
Á UNA ANTIGUA SusCRITORA DR SIGf:BNZA.-En nuestro
número del 6 de este mes hemos publicado tres modelos para los tres abrigos que me consulta: para scñori-

�_;:_....,

.

...

'.';;:;

"~--

~,

�4i9
LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.
ta I los grab~~os 13 y 19; para señora joven, el grabado
21, y para nma de 10 años, el señalado con el núm. 2 4 .
Si¡ está de moda el traje de paño 1 y puede arreglarlo
como ha pensado, sin temor á que esté ridículo. Muchas modistas empiezan á hacer los trajes con una falda
sola, es decir I montan la de encima en la que se llama
fondo de f~lda, reuniendo así la ventaja de que arma y
es más fácil de coger en días de lluvia. Para los trajes de
seda no se ha adoptado esta forma.
Los sombreros se llevarán este invierno menos exagerados que en el pasado.

Á

UNA HERMOSOTA.-Lea mi

3. G á L, continuación de abecedario de mayúsculas,
para sábanas.
4. N á V, continuación de abecedario de minúsculas,
para sábanas.
Nota.- Véase la H oja-Suplemento del núm. 23, corres•
pendiente al 22 de Junio último.

por lo incómodo que es el sacar las manos del mangui·
to á fin de recogerlos.
Para el luto de una hermana, una joven puede hacerse
el traje de la hechura que quiera; pero es indispensable
que lo adorne con crespón inglés, lo mismo que el
sombrero ó toque que lleve.
ADELA P.

IMPORTANTÍSIMO PARA LA HrGIENE PÚBLICA.

El vtrdadtro Jab6n de los Princ1pes del Congo siempre lleva
e/nombre de Víctor Vaissier, de París, su inventor. El público
debe estR.r prevenido, porque se venden vari11s imitaciones y
Jalsi/icacio,us de e!&gt;te célebre jabón de tocador, el mejor y m!s
perfumado que se conoce.

EXPLICACIÓN DE LOS FIGURINES ILUMINADOS.
Núm. 40.

contestación A .D.ª Isabel

de R., en nuestro número del 6 de este mes, para ver

cómo se amuebla de manera elegante un salón.
Sobre el piano puede colocar figuras de porcelana,
bronces y retratos.
Si, puede poner macetas en el balcón.
En nuestro número 31 de este año hemos publicado
un grabado con el núm. 30, que es modelo á propósito,
por su tela y hechura, para el traje de baile que me
consulta.
Abanico de marfil y gasa blanca, pulseras de oro sin
piedras 6 con pedrería sencilla, pendientes de perlas 6
turquesas rodeadas de brillantes, ó esto mismo en co•
rafes, en vez de turquesas.
En la cabeza un grupo de flores de tonos suaves, 6
un bonito adorno de cinta de terciopelo y esprit.
Sí, se llevan las golas que indica.
Los libros de misa son prolongados.
Las señoritas llevan alhajas muy sencillas¡ pero si su
posición se lo permite, puede usar las sortijas que indica, así como dos 6 más pulseras de cadenas ó aros
estrechos en cada brazo.
Para la boda debe llevar traje claro, como para teatro ó reuniones vesp~rtinas.
Debe limpiarse la caben con ron-quina, que evita al
mismo tiempo la caída del cabello: basta con limpiársela una vez por semana, y los demás días pasarse el
peine fino.
Los trajes de la nii'ía de diez años puede hacerlos,
uno de franela azul marino, otro gris á. cuadros grandes y otro de franela rayada blanca y roja; y en cuanto
á s;s hechuras, revise nuestros últimos números, donde
}lemes publicado varios modelos.
.
Las niñas á esa edad no usan calcetines.
.
Esa señorita debe usar polvos morenos de Guerlam.
A tas morenas les va bien el color beige, gris y azul
marino.
Debe llevar el cabello del color natural.
No conozco ninguna receta para hacer desaparecer
los lunares, ni creo que exista.
Entre las dos hermanas deben hacer el regalo, que
puede ser una pulsera de brillantes, un broche para el
pecho ó ta cabeza, ó un juego de tocador, de marfil ó

•

plata.

.

Sujetando el peinado, ~orqmllas de concha.
Puede seguir la moda sm exagerarla, antes al contrario tratando de hacer las chaquetas como má.s favorezca~ pero siguiendo en un todo á la moda, pues de otro
modo haría ridículo. Mejor que abrigos largos, le a~on·
ejaría el llamado Camais: en LA MODA encontrara va;ios, que de seguro irán bien á su estatur,,.
.
Sí, es igual llevar s~mbr_ero con velo ó sm él, en
vez de mantilla, para la 1gles1a.

A GABRtELA. -Es casi seguro que este invierno los
trajes de diario se harán más cortos que los de ahora¡
es decir, nada más que rozando el suelo, y completamente redondos par~ los paseos higiénicos, sin duda

CRAB APPLE
BLOSSOMS

(Flord~ m•nuna 11lvtttrt, E,:tucon«nlr•do)

"Essoel demástodos
delicado ydelicio-los perfumes,

y se ha constituído en muy breve
tiempo el perfume predilecto de
-~
- las damas elegantes dt: Londres,
,r b
París y Nueva York.:o-

Tlzt Ar- ¡

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- PP
'RLOSSOMS- gonaut.
.,,"t"-•~::-:-J
co:R.ON A.
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Sólo corresponde á las Sras. Suscrltoras de la 1.• edición d8 lujo.

manería y plumas negras ( éstas pueden reemplazarse
con una tira de pieles ). La espalda, que es muy ancha,
va fruncida y dispuesta en pliegues Watteau en el borde
inferior de un canesú cuadrado. Los hombros y el delantero son planos como los de una rotonda. Una aplica ción de pasamanería mate adorna toda la parte superior del abrigo y cae sobre los hombros en forma de
fleco largo y flotante. Cuello muy alto arqueado en lo
alto y forrado de una tira de plumas 6 de piel. La capa
va enteramente forrada de raso color de oro ó de naranja. La parte inferior se prolonga. ligeramente para
seguir la forma del vestido.-Capotita de terciopelo azul
antiguo adornada con escarapelas de raso, plumas ne•
gras y un pájaro del mismo color.

• ... ,l.:

Núm. 40, extraordinario.

NUEVOS PERFUMES

'

pJ.RA EL PAiiUELO

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Vestido de piel de seda color de escarabajo, brochada
de seda lavanda y color rosa antiguo. Pasamanería y
fleco color de oro antiguo y negro. Falda-funda con dela.otero guarnecido de un volante fruncido con cabeza.
Cuerpo con aldeta, compuesto de espalda y lados de
espalda que forman una aldeta abierta en medio, lados
de delante y delanteros con una pinza. Los delanteros,
plegados en el escote, terminan en unas aldetas adornadas con un fleco y un galón de pasamanería. El vuelo
de los delanteros se ensancha en el pecho y se estrecha
en la cintura. Cierre invisible en el centro. Canesú
abierto guarnecido de dos hileras de galón y ribeteado
de flec~. Cuello alto, guarnecido también de galón.
Manga alta de hombros, con cartera figurada por dos
hileras de galón.-Sombrero de fieltro color de e~cara•
bajo, guarnecido de una banda plegada de terciopelo
verde y de un ramo de plumas.
Tela necesaria para el vestido: 16 metros de seda bro·
é:hada.

41 lll•P•ii•, Groe!• y :Eolanü

CONTENIDOS BN LA HOJA·SUPLBMENTO.

corresponde á las Señoraa S11acrltoru de la I! y 2.• edición de lujo.

I á P , continuación de abecedario de mayúsculas,
para almohadas.
. N á z, conclusión de abecedario de minúsculas,
2
para almohadas.
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flRIS: Bermelln, 24, r. d'Enghien

CONncGION,\DO POR Nli&amp;"\'O y ESPECI.AL
PROCllDIIUJ:NTO CIJ:NTlflCO.

La opinión m~dica le reoomienda

para 1a utucl. La opinión pública de

todo el mundo t:1ti unánime e.n declarar
que ninguno le a,·entaja por su com•
rort, su huhur&amp; r su duradón.Inmensa ,-enta en Europa, y también
en la India y Colonias.- El nombre y
• la marea de fábrica (!neora) estamr, pado1 en el cors4! y en la caja.-E~crl·
-~ b,-.~ á JZOD'S con la11 mcdidu, ¡,;ira
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Toa, Humores, Erupcione• del cútla. etc.
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Bronqu1Us, etc., el J'arnb6 y la Paata
Pectoral de N a:fé de Delangrenier
poaeen una eftcacln cierta. y Justlftcn.da por IOI
Miembros de In Acndéml4 de l[odlclna de Francia.
Sin Opio,Mor/f11a ni Godei1&amp;11. Se le1 dn oon éxito
y .egurtdnd l los Nllloe, otacad.OI de Toa &amp;Imple ó
de Coqueluche ó Toa ferina.

8t rue rivit:H1le, 8, PARIS.

l,_¿,1,~~.,

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El mefor dentrinco,
mas agradable y, soóre
todo, mas Higienico:

nas ' Torz:11, Algodone~ ingleses.

13 0 uczuet Royal..
:ResedA.
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J:111'.: u.guet des J301s.

muy •~••ciada pm el tocador
y para los baños. Uollltlg-t,
Faubourg
Honoré.

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POLVOParís
St
~ fQflKE'
oao.
la
y
83
PIANO
Víctor Hugo, 83, París.
'

Anemia, todas las Afecciones debilitantes
y las Convalecencias. Principafss Farmacia.a.

EXPLICACIÓN DE LOS DIBUJOS PARA BORDADOS

Labo1•es en todo5 género5 para Snlún, Sala,
Oratorio, Comedor. Dorm1torio, Despacho, tic., em•
pezadas y SOio dibujadas, desde 5, ~·as.
.
Dibujos y modelos pa~ bordar a Realce, Matu,
Malla Encajes y Tapicería, Oro, SednM, Lu-

'ESENCIA : Lucrecia.
_
Lilas de PersiELElTRACTO
: Pea.u
Graciosa~
_
d':Espa.gne.

lA 0JD.011 [lI]ANJlE u~llJ~~J_H~:D~
30 de Octubre de 1891

Dt:

La perfumería e•peclal á la Laeteln• • recomendada
por las notabilidades medicales de Paris, ha valido, en la Exposición Universal de 1878, á su inventor, M. E. COUDRAY,
13, rue rl Engñins, en Paris, las más aJtas recompensas: la Crus
de la Legi6n, la Medalla de Honor y de Oro.

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SE YUDE EU T00AS LAS PERFUIERIA&amp;

-

casa de MMES. DE VERTUS SCRURS f 12 , rue Auber, en París) se "ª á elegir uno de los admirables corsés que modelan el
talle, no de diosa, sino de parisiense. tQué son, en erecto, las
diosas, en su mitológico esplendor, imponentes, altivas, cerca
de ese tipo delicioso, encantador y adorable que se denomina
,mujer pR.risiense?&gt;
Fina, delicada, elegante, esbelta, graciosa, la muier pari•
siense tiene encantos propios, característicos, y MMES. DE
VERTl!'S parece como que poseen el molde de aquel busto per•
fecto, de aquella hechicera lounwn, que con sus corstis han
contribuido á acentuar, y qut: perpetúan.
Todos, todos los corsés de MMES. DE V ERTUS son verdaderas
obras mai?istr11les.
Escoged, según la edad y circunstancias personales, el corsé
Ana de Austria, la Cintura Regente, el Corselete Infanta.
A

'Vino «loltle «ll«e11tlvo tle Chaeaaln,r contra las digestiones diííciles, padecimientos del estómago, pérdida del apetito, etc.

,. ...,.,,.~. . : ... -·!...
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CELEBRIDAD PARISIENSE.

Cata larga de paño azul antiguo, adornada con pasa-

"-"""""~" contiene11 mitad-

tu aoua.

s~ ,elld~ so\smentun frucos Triangulares. - 1::xijir 5úbrtel rnnilt.,nof'I g,•llo de la Union de los Fabricantes.
SOGG, 2, Bue de Castlgllone, PAlUB, Y L'( TODAS LU FARIUi.CW.

SOLO l'RDf'U,IAII IO;

�480

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

PARIS

NINON DE LENCL_OS

CAYO EN LA BIRMANIA.
BEETHOVEN compuso mllsica que Ja sordera

no le permitía oir, y el vapor de más andar en el
Reiase de las arrugas, que no se atrevieron nunca á señalarse en su ep1derm1s, Y.se. conse,-vó
mundo ha sido construido ( casco y máquina) joven y bella hasta más allá de sus 8o años , rompiendo una vez y otra su acta de n.ac1miento á l_a

por un americano que ha estado ciego muchos faz del tiempo que en vano agitaba s'.l guadaña delante de aquel rost~o seductor sm poder mortiaños. Sin embargo, d uno hubiera valido más si 6.carle.-Este ;ecreto que la gran coqueta egoísta no quiso revelará ninguno de sus co~temporáhubiera oído, y el otro si hubiera visto. Un sol- neos, ha sido descubierto por el d6ctor Leconte entre las hojas de un ~orno de la H'zstona am_orosa
dado puede ser un modelo de patriotismo y va- de las Galias, de Bussy-Rabutin, perteneciente é. la biblioteca de Volta1re y actualmente propiedad
lor; pero ¿de qué puede servir en el ejl:rcito si exclusiva de la Perrumería ll"lnou (Maison .Leconte), 31, rue du 4 Septem~r;, 31, París.
no puede llevar el fusil?
Dicha casa entrega el secreto á sus elegantes clientes bajo el nombre de \ _erltah_le Eau de
Permítasenos poner por ejemplo una corta his- lllnon y de Dubel de ll"lnon, polvo de arroz que Ninon d~ Le~clos Jlamaoa cla JUVen~ud en
toria, El $r. John Hodson nació en Warboys en una caja,.-Es necesario exigir en la etiqueta el nombre y la dirección de la Casa, 1;ara ev1_tar las
Huntingdonshire, Inglaterra. Cuando tenía vein- falsificaciones.-La Parfumerie ,Ninon expide á todas par!es sus pros~ectos Y 1;rec10s co.mentes.
ticinco años, lo emplearon como peón los con~]Jepósitos en Jlfadnºd: Pascual, Arma/, 2 ,- Artaza, Alca/a, 23, pral., izq.; Aguirre Y Molino, pe~•
tructores de ferrocarriles Sres. Lucas, Aird, Son:, fumería Oriental, Preciados, z; perfumería de Urquiola, Mayor, z; Rome,:o y. Vicmte, perfununa
y C,o, de Westininster, que lo han tenido siete inglesa, Carrera de Sa,i Jerónimo,¡¡, y en Barcelona, Sra. Viuda de Lafont e Hijos, Y Vicente Ferrer.
años. Entonces sentó plaza en el regimiento número 51, con el cual fué á la India en 1883. Formó parte de Ja expedición de 1885 á 1886, y es1
Decís, Señora, que os faltan muchas cosas
taba en Mandalay cuando se entregó el rey
ESS BOUQUET
&amp;,
paraquevolváisáser
Theebaw. Después de esta explicación, deja,eY oT,os
,..() •
'§,&lt;,,
1
mos que el Sr. Hodson diga su historia. Hela SELECTOS PRODUCTOS
V
'\\_ t\_~~
aquí: o:Cuando llegu~ á Shorebo empecé á sentirDE
~ .,."'."§~ ~ ~",..
Pues pedidlas á la Pe,fumería .&amp;ó_ticn, _rue du
me mal; tenía una sensación desagradable en la PERFUMERÍA ~ .,..?"~,~~4b·
4 Septembre, 3.5, en Paris, y quedaréis satisfecha
boca del estómago, y me sentía tan soñoliento
~:,,. ► \~'\l ~
y encantada del resultado.
que apenas podia levantar la cabeza. Tenia dolo3-'! ►-Q ~'\, ~~r:, \
Su Brisa .Exótka 1 en agua ó en crema, os hará
res en el costado derecho y debajo de los hom~~~~~'\:,..\\'%~ .,"'~ SPERMACETI volverá la hermosa edad de diez Yseis primaveras
bros, estaba desanimado, y todo Jo veía de una
..__.,.. -,. &amp;\.\~ ,.,,,
y os defenderá contra las arrugas; su polyo de
manera desfavorable.
4 ~ 'Q► '&amp;,~ ~
JABONES
arroz Flor de Albérchigo dará á vuestro cutis una
&gt;No podia comer ni dormir. Pasaba una noche
V e►\\\:',.,,~~
DE OTRAS CLASES
blancura diáfana que evocará á las rosas desvay otra despierto en la cama. El higado esta b·
~\\\ 'ur.:,'u,,¡.
los artlcu~o~º::stocador
necidas de vuestro rostro; su Anti-Bolbos extirtorpe; la pid y los ojos amarillos; la lengua coi
~~~-.• ,'\•
PYOueedores de las más altas
pará los puntos negros que b~otan en la narí~,
mucho sarro; el corazón irregular; sin apetito
\\\"._
sin dejar la menor huella de ninguno; su Sorond
extremidades frías; tenia fatigas, vomitaba, y no
clases sociales en todo el mu º
/ium espesará, alargará y dará nuevo color á
se me cortaba la diarrea. Con estos síntomas e,;
vuestras cejas y pestañas; su Pasta de los Prdatuve cuatro meses en cama en 1887.
dos destruirá los sabañones y las grietas, Y os de&gt;En el hospital me visitaba el médico del regi
volverá la mano lisa y mórbida, con las ven3:5
miento y el doctor Bel!, del Gobierno de la In
suavemente azuladas que antes, en vuestra pndia, que decían padecía de d1stnteria. Me pust largos y espesos, por acción del Extracto ea- mera juventud, poseíais; y toda est~ transfor~a•
tan dtbil, que apenas podía tt:nerme en pie, y de pilar de los Benedictinos del Monte Majella, ción se efectuará naturalmente, sm recurrir á
mi cuerpo sólo salía un líquido viscoso. Con nada que destruye la caspa, detiene la caída de los ca- ningún artificio.
se me podía cortar la diarrea. Al fin me manda- bellos, les hace brotar con fortaleza Y retarda su
El Catálogo de la Pufumerk:, .&amp;óti~a se remite,
ron á Inglaterra, y llegué á Gosport en Diciem- decoloración. E. SENET, AminNISTRAD0R, 35, gratis y franco de porte, á quien le ptc;Ia,
.
bre de 188S; estuve alli en el hospital hasta Fe- rue du 4 Septembre, Paris.-Depósitos: en Madrid,
Depósitos m Jlfadrid: Artaza, A/cala, 23 ,_pnn•
brero de 1889, en que me declararon incurable y Aguirre y Molino, Preciados, 1, y en Barcelonar cipal, izq.; Pasma/, A:mal, 2; perfu11ur,a Urme mandaron il la reserva del ejército. Volví á Sra, Viuda de Lafont é Hijos.
quiola, Mayor, z; Aguirrey .ilfo/mo, ~ecz~dos, z,
Warboys, y sintiéndome algo mejor trat¿ de tra- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 1 y en Barcelona, Sra. Viuda de Lafont e Hqos.

J Q V EN Y BELLA

'

I

e AB E L L o s

HOYA LWINDSOH

ba¡·a.,
pero
Me puse
de gado,
quep,onto
no mern,equcdcsistiL
reconoc1an personas
que tan
me
habian conocido muchos años. Los anliguos amigos y compañeros decian: o:Hodson, no te moles&gt;tes en comprar más ropa para este mundo. Ei
&gt;jJri'mer trn;i! q,u 11-eusites se hará d,1 madera. &gt;
11Siempre comía algo, por supuesto; pero de nada
me servia. Comiendo me veia obligado muchai;
veces á salir corriendo de la mesa: tales eran los
dolores de vientre que me daban. Mis padres se
alarmaban de verme. Vi á un médico de Warboys, que me dió alguna medicina, la cual no
produjo resultado alguno,
&gt;Entonces fui al boticario de Warboys, que
ahora está en Croydon, el Sr. Nicholl, y me dijo:
o:Haría usted bien en probar el Jarabe curativo
&gt;de la. Madre Seigel.&gt; Me llevé una botella, la
tomé, y al parecer no hizo efecto. El Sr. Nicholl
me dijo: o:Pruebe usted otra vez; tengo tal con11fianza, que le daré á usted la segunda botellalde
11balde. &gt;
&gt;Así lo hizo, y antes de haber tomado la primera mitad de la segunda botella, empecé á sentirme mejor. Tomé la tercer botella, y antes de
acabarla había mejorado tanto, que me mandaron
á trabajar. Yo tenia miedo, y dije: cNo, esperen
á que haya tomado otras tres botellas, pues estíi
medicina maravillosa está haciendo Jo que nm•
guna otra ha podido l}acer ni en la India ni en
lnglaterra; me está curando, sacándome de las pro•

------

fundidadu
atcon
que la
memadre
,11oria.&gt;
11Continué
Seigel, y, á la verdad,

•

EL SOL DE INVIERNO
ro•

~i. CELEBRE REGENERADORmosCABELLOI

DOÑA MARfA DEL PILAR SINUÉS.

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español o en francés encerrán_dcr

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ARTlSTICOS
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PUBLICA LAS ÚLTIMAS MODAS DE PARÍS EN EXCELENTES GRABADOS TRAZADOS AL TAMAÑO NATURAL :MODELOS PARA TODA CLASE DE LABORES Y BORDADOS CRÓNICAS NOVELAS' ETC.• ETC.

todas las modas de la ESTACION
de INVIERNO,áquienlo ptda á

MM. JULES JALUZ0T &amp; C"

PARIS
Remltense Igualmente franco 189
muestras de todas las telas que componen nuestros lnmensossurtldos,pera
especifiquese las clases y precios.
Todos 10s informes necesarios á la
buena ejecución de 10s pedidos estan
Indicados en el Catálogo.
Todo pedido, á contar desde 50 Ptas,
es expedido franco de porte y de
derechos de aduana á todas tas loca ..
lldactes de España servidas por ferrocarrll, mediante un recargo de 22 O/o
sobre el Importe de Ia factura.
Las expediciones son hecnas libres
de todos gastos hasta la población
babltacta por el cliente y contra reemboiso,es decir, á. pagar contra recibo
de la mercanc1a ; los clientes no
tl('nen pués que molestarse en 10 más
mtntmo para recibir nuestras remesas
todas las rormalldades de aduana habiendo sido cumplidas por nuestras
casas de reexpedición.

SE PUBLICA EN LOS 0IAS 6, 14, 22 Y 30 DE CADA MES

Administración: Alcalá, 23, Madrid,

Tnro.-Revista parisiense, por V. de Castelfido.-Explicación
de los grobados.-Cr6nica de Madrid, por el Marqués d.i
Valle-Alegre.-María (COntinuaci6n), por ~-• Salomé Núl'lez
y Topete.-Estufa.s y chimen('as, por Fiav10.-Amor funesto,
poesía por U. Antonio Zaragoza.-Dos soles, poesía, por
D. José Jack~n Veyan.-E":\'.plicación del figurín iluminado.
-Correspondencia panicular, por D.ª Adela P.-Salto de caballo presentado por D.• María Estévanez.- Sueltos.-Advcrtencia.-Anunc1os.
.
.
GRABADOS. - 1. Capota Colomba.-2 y 3. Dos medios cmtur~nes
de pasamanería.- 4. Cuello de pasa~anerla.-:- 5. Co:~1 no:
b\usa.-6 y 7. Relojera bordada. - 8 a 11. Tra¡es de v1s1ta ~
de recepción.-12. Enagua de si1rah negro •. -.13. Manga ~a•~
vestido de soirée.-14 á 18. -Abrigos de mv!erno Pª1:ª n1Ms
de 3 á 10 anos. - 19 á 23. Sombreros para mfl.as Y n.111.os pcquel'l.os.- 24. GoTTa para nlflos ~quenos. - 25. Vestid? para
ninas de·a á 3 anos.- 26. Vestido de pano.-:-- 27. Vestid~ de
lana rayada.-28. Abrigo de visita.-29. Vestido. de reoepc16n.
_ o a 32. Traje á estilo de sastre.--:- 33. Ab;,go foTTado de
ie{es. - 34 y 35. Vestido de ceremonia para_n11'1as de_ 8 afio:,
p 6 y 37 Vestido de tartán.-38 y 39. Levita para 10,·enc1~3de 13 á. q anos.-40 ..Paletó pa•_ajónnes de 14 á. 16 anos.
_ t y 42 . Abrigo para ml'las do:: 8 a 10 afias.

casas de Reexpedición:

¡

R I

~

::rv.t: E L _

4

Extractos concentrados:
Aguas para tocador:
Tintura Rubia:
Jabones extrafinos.

caLLIFLORE

que es una mad,e verdadera de los que suf,en.
Al fin, al concluir la qumta botella, me presenté
é. Jos admirados vecinos de Warboys tan robusto,
fuene y bueno como en lo mejor de mi vida.
Volví á mi trabajo, y mú ,nmnrad,z.r mt miraban

FL.OR DE BELLEZA

Polvo, adherente, • invisib le,.
Por el nuevo modo de emplear &lt;!Slos polvos comunican al rostro una maravillosa y
delicada belleza, y le dan un perl"ume de exquisita suavidad. Ademas de su color
blanco, de una pureza notable, hay cuatro matices de RachelydeHosa. desde el máspali io
hasla~mássub1do.Cadacualhallara, pues, exactamente el color que conviene a su rostro.

PATE AGNEL "'- AMIDALINA YGLICERINA

,omo á un muútado. •1Qué ha hecho estol» m,•
preguntaban asombrados. !Debo la vida y la »a•
"F
lud al Jarabe curativo de la Madre Seigel, conEste excelente Cosrnetico blanquea v suav,-za la piel y la preserva de cortaduras, ,rntatestaba, y quisiera que todo d mundo me lo cio~es. picazones, dafi:do,e un _aterciopelado ag_t·adable. En cuanto á. las manos, les da
oyera decir.
solidez y transparencia a las unas.- Perfumeria AGNEL, 16, Avenue de l'Opéra, Paris.
&gt;Desde entonces no he perdí do una hora de Ira.
bajo, y con gusto contestare cualquier carta qut'.
se dirija áJoh Hodson, Warboys, Huntingdon- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - i;hire, Inglaterra.,
Proveedores de SS. 1'UI. el Rey y la lleina de Espai1a
Sólo hay que aí'íadir una palabra de explica~
ción á esta ,elación fiel Y verdadern 4e la expe•
riencia del Sr. Hodson. La verdadera enfermedad
era indigestión, ocasionada por el cambio de cliSecreto de Juventud
ma, hábitos y alimemos. La diarrea de que ha•
Paoouo-ros
)
AGUA
bla, por extraño que parezca, es un efecto y m1
H::cc;u:ÉN"::coos
POLVOS DE ARROZ
íntoma
de
estreñimiento
prolongado.
Es
el
úl•
para
la
coo.unadon
de
la
C
FI E M A
5
timo esfuerzo de la naturaleza para librar á lfü
ielleia del rtS tro
IABON
intestinos de su carga terrible y ponzoñosa. En
J del cnupo
ACEITE Y ESENCIA
esta crisis, y no un día demasiado pronto, vino
Parla, faub, Polssonl~re. lo, y en todas laa perfumerlaa de Eapaña,
el socorro del Jarabe curativo de la Madre Seigel.
i\lcdalla en la Exposición Unhersal de París de tS89.
Si el lector se dirige á los Sres. A. J. Whitc,
Limitado, 155, calle de Caspe, Barcelona, ten•
drán mucho gusto en enviarle gratuitamente un
folleto ilustrado que explique las propiedades de
e,tc remedio.
El Jarabe Curativo de la Madre Seigel está. de
venta en todas las Farmacias. Precio del frasco,
14 reales; frasquito, 8 reales.

REVISTA PARISIENSE.
SUMARIO,
Moda ridlcula é inc6moda.-Los adornos de las
Telas nue\·as.L
b
sófil
Blusas Monfaldas -Chaquetas y fracs.- a fie re ru
a."{
ºik-Sombreros de inviemo.-Teauo del GYMNASE: 1 um~
~o~mutan, comedia en cuatro actos de Alfonso Daudet.
Toikttes de las aclrioes.

i.i.i,.,-.,:~:.:~,.$43

De las novedades que están en preparación1
las más interesantes son las t~l~s de lan~ para
.
de calle telas muy ongmales y hndas,
tra1es
,
•
d
La maque llevan en sí sus propios a &lt;?rnos.
or arte consisten en cachemires gofrados
iguiando entredoses estrechos separados P?r
un galoncito de terciopelo .. La tela va d~puesta del siguiente modo: el fondo arruga
como un crespón' y á cada dos ó tres cen ietros el gofrado va sujeto con un::'- parte
:fe terciopelo liso del ancho de una cmta co-

5;,;;A CURAR
EUMSEFICAz 7 1
•
IRRITACIONES del PECHO, RESFRU,00S, REUMATISMOS,
OOLO!IES, LUMBAGO. HERIDAS, LLAGAS.• Topico excelente
contra Callos, Ojos-de-Gallo. - En la, Farmacia.,,

CXXXlOIXXXXJOOOOOCOCCOOOCOOO

t

:f'aris,

m5~·

fabrican igualmente cachemires de la
India con pelos largos blancos, sobre los c~ales van brochados un salpicado y una guirlda figurando astrakán.
.
n•L
neigenses &gt; se llevarán también'. con
as •
d d
y por último,
tiras de astrakán gra ua as' ' 1 b d
ó
a infinidad de modelos' todos a ra os
un
..
con "'dispotéd1c1o~~schos con estas telas resul•
Los ves i os
h
e hacer
u económicos, pues ~o ~y qu.
.
tan m Y
. d dinero 01 de 1magmación,
ningún gasto,1 m Ale comprar la te 1a, se com •
~:~\~~~r~~: ~s;z, y se tiene la seguridad de
llevar un vestido á la moda.

PERF\JM ERIA LAfERRI RE

Perfumeria., 13, It.ue . d'Enghien, Pa.ris

LA MODA

DEL DIA

de

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IGUALES• i,s TELAS de tas PRENDAS,
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fabriran en casa,de todae formas y umaiíoa
muy eco uo .., icaweute y _sln aprendi:r.age,
con la. admirable roaqu1oita

,,.,,;,ii,,,.

El ECLAIR 89,
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PARJS9()

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l

co

,.,~w, .,_,...m&lt;o ,

JABON - POLVOS DE ARROZ,
ACEITE, ESENCIA, AGUA DE TOCADOR,

11

Año L-Núm. 41.
11

SUMARIO.

Preciosa novela original, con interesante argu•
¿Teneis Canas 1
¿Teneis Péliculas1 mento, cuadros de costumbres familiares, episoMadrid: Plaza del Angel, 12
dios
muy dramáticos, y brillando en todo el libro
Teneis Cabellos de.
lrún
I Port-Bou
bi es ó que se caen 1 la más profünda moralidad.
Un volumen en 8.o mayor francés, que se vendE::,
Hendaye
I Cerbére
SI LOS TENEIS á 4 pesetas, en la Administración de este perióEmplead el ROYA dico, Madrid, calle de Alcalá, núm. 23.
WIHSOR, este pro
dueto, por exce
lente devuelve ,
las canas el colo1
y la beldad naturales de la juven•
96, Strand, Londres. -9, Boulevard des Capucines, París.
tud. ID1pide h
ESPECIALIDADES PRINCIPALES:
caidadelos cabel,
loa, y hace desa~~t,¡O1!,E~t~';¡8u"i:'i', !!;,ANº, ToREADoR ExQuIS1T,
parecer as p cu.las. s el solo regenerado1
de los cabellos que haya tenido medalla
FILIA, EAu DE RIMMEL, LAVANDE AMBRÉE.
Resultados inesperados. - Venta siempre er
aumento. - Exsijase sobre el frasco lOf:I pala
AGUA
DE
oRo, LA MAs PERFECTA TINTURA aUBu.
bras ROYAL WINDSOR.- Se halla en casa dt
los peluqueros y perfumistas en frascos ~
FILIA' HELIOTROPE BLANC. LILAS BLANCAS. VlOLETTfl
• DE NICE, etc.
medios frascos.
DE VENTA EN LAS PRINCIPALES PERFUMERÍAS.-MEDALLA DE ORO: EXPOSICIÓN DE BARCELONA.
DEPOSITO: 22. Rue de fEchiquier. 22. PARIS

E

Madrid, 6 de Noviembre de 1891.

GRANDES

DE LA

SAIARITAINH
Novedades

Pídase nuestro catálogo de las novedades
de invierno1 que acaba de salir á tuz.
Este caiálogo que contiene un sin
número de grabados y extensas nomen•
claturas de nuestros tejidos, encierra al
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enuio; y le remitimos gratis á quien
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oocooaooccooooooooocoooooc

•••

máJ

Las faldas se llevan cada vez
c~ñidas,
•
1 ue se quiera' á pesar e os esd1gase o q h en algunas personas sensatas
fuerzas que ac l rabie tendencia. y en vercontra e¡¡¡ta dep ~nde qué ventajas obtienen
dad, no se ,comp_r ten Sobre que ta forma no
1
tas que asi Je ~ente es lo más desfavoratiene nada e e . a \nar Las gruesas son
ble que se pued_e dr::dtle
las delgadas parle un groteSCO m b Q~eda el término merecen palos deáescp~c~·s llegan á realizarlo! Y
dio· ¡pero cu n
éstas no tienen excusa.

¡

Y

f

aud

•••

!.-Capota Colomba.

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                <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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              <text>La Moda Elegante Ilustrada, 1891, Año 50, No 40, Octubre 30</text>
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              <text>Flores Arenas, Francisco, 1801-1877 </text>
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              <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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