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                  <text>LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

~,·

i) )

Perfomeria del Mundo Elegante

~:p,cia/tdadu

-

NINON DE ~ENC_L_O S

RBCOMKNDADAS

Reíase de las arrugas, que no se atrevieron nunca á senalarse en su ep1derm1s, y _se. conservó
· oven bella hasta más allá de sus 8o años, rompiendo una vez y otra su acta de 11:acuruento á l_a
faz def tiempo, que en vano agitaba su guadañ_a delante _de aquel rostr? seductor sm poder mort;•
ficarle.-Este secreto, que la gran coqueta ego1sta no qmso r_evelar á mnguno de su~ contemporaneos, ha sido descubierto por el doctor Leconte ent_re _las ho¡as de un_ tomo de !a Hi.rtona am_orosa
de /as Galias de Bussy-Rabutin, perteneciente á la biblioteca de Voltane, y actualmente prop,ed~d
exclusiva d;la Perh1111e1·ía l\luou (Maiso,i Leco,i/e), 31_, rue du Quatre-Se~tembre, 31, Pans.
Dicha Casa entrega el secreto á sus elegantes cliente~ ba¡o el nombre de \ t'rilahle Eau de
l'llnon y de nuvet de l\lnon, polvo de arroz que Nmon d~ L enclos llamaba cla ¡uven_tud en
una caja,.-Es necesario exigir en la etiqueta el nombre y la d1recc1ón de la Casa ~ara ev1~ar las
falsificaciones. -La Parfunurie Ninon e~pide á todas :parte~ sus prospectos y precios C?mentes,
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Madrid, 22 de Enero de 1900.

Administración, Arenal, 18, Madrid.
11

Año LIX. - Núm. 3 .
11

Núm. 1.-Vestido de paño
gris r atón. Túnica en forma,
r ecortada en punt.as ribeteadas con enrejado de cañutillo
de terciopelo ; esta túnica
está sobre un volante en forma, de terciopelo, ribeteado
con piel. Cuerpo «bolero]) recortado y abierto sobre un
cuadrado formando en medio
correa; un drapeado sale de
esta correa hacia la mitad del
cuerpo, y baja hacia la cintura adornando el lado iz.
quierdo. El forro, aj ustado,
se compone de espalda, costadillos de espalda, costadillos de delante y delanteros;
cuello recto ribeteado con
piel, asl como las mangas,
las cunles se hacen de codo
y muy bajas. Corbata de raso
Parma. Sombrero de fieltro
gris claro, levantado por delante con un lazo de terciopelo y adornado de plumas.
Materiales : 7 metros de
paño gris; 4 metros de enr ejado; 4 metros de piel y
3 metros de terciopelo gris.

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Urquiola, :Mayor,
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¡ en'ód'1co., Arena¡ 18 , ,,'111d Tlu.
Diri"1rae en Madrid al Sr. D. Antonio Mon- 'J en Barcelona: Srs.. 'Vi~&lt;;J.a de Lafont é Hilos,! Vi- - - - -- - - - - - - -- -- - - · - - - - - - -- - - -- - - - -- - .,.
oenk Ferrer y Compalll&amp;, perfumlstas.-Evitense
talbán, 12, Cedaceros.
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Núm. 2.-Vestido hechura
sastre, de paño azul obscuro. Fal,ia eu forma, cerra·
da por delante, unida con correas y botones de fantasia;
galones de seda negra adornan el delantero y la parte
• inferior. Cuerpo ajustado,
con espalda recta, un poco
cruzado y cerrado con un
bies con correas lo mismo
que la falda ; este cuerpo se
arma sobre un forro ajustado
compuesto de espalda, costadillos de espalda, costadillos de delnntero y delanteros ; está adornado con galones de seda, ribeteando el
cierre y e l cuerpo en forma
de «boleroll¡ dos lineas de
galón adornan las pinzas de
delante basta la mitad. Cuello recto; cuello ribeteado con
ga.lones; manga de codo con
dos galones colocados como
formando puños. Sombrero
de fieltro beige, adornado con
terciopelo y flores.
Materialts: 7 metros de
paño azul ; 20 metros de galones de seda.

1 Y 2.-Vestidos de paseo para señoras jóvenes y señoritas.

�ma idea que sirve de norma á la ver~adera el?g,ancia al no permitir se lleve la falda a3ustada s_i esta
ha de señalar líneas algún tanto pronunciadas.
Cuando se tienen caderas salientes se _impone el
recurrirá los pliegues, á los frunces y a todo_:3_los
medios propios para que el traj? no re~ulte cemdo.
y el mejor consejo que podna dar a tod,as ~qu~llas de nuestras queridas lectoras que a diario
consultan qué corte de falda deben adoptar Y
cuál es el que esta más de moda, es el
que tuvieran siempre presente la_ sencilla regla que se desprende de misanteriores observaciones.
La misma moda que preconiza el tr~je ajustado, exige para usarlo_ la p~ecisa condición de que no se aphque a redondeces exuberantes, lo mismo en el
cuerpo como en la falda, y es ésta ~na
idea verdaderamente original que bien
merece la pena de ser consignada.
La cue¡;¡tión es buscar una gran armonía en las formas, elegancia en las
líneas y que la silueta, resul~e fioa Y
delicada, sin que salte a la vista nada
1;,,,
,:;¿_
que pueda parecer exagerado.
_ .
Una vez bien persuadidas de !º que es to s1gm~
fica, nuestras elegantes elegiran, con ari:eglo a
tales principios, el corte que su figura requiera.

1~
El
-----

½ ,·..
/

,;:; -

y

~

lleve impreso su sello personal, recurren á un pequeño ardid, que consiste en aparentar la _forma
l:'rincesa uniendo el cuerpo y la. falda,. sm que
éstos sean, sin embargo, de una mISma pieza: con
un cinturón bonitamente arrollado,_ ó con cualquier otro pequeño detalle, se t~rmma la falda¡
algunas veces el adorno se extiende de alto a
bajo con la diferencia de que en la falda conserva
su a~chura, que en el talle se estr~cha u~ poco.
He visto en este género un traJe prec10so. Era
de crespón de la China, color azul pastel; d,esde el
cuello partían seis pliegues, que se, extendian por
lá e~palda hasta e l talle, y despues, se prol?ngaban hasta el borde de la falda. Cubna ?l traJe por
delante una hermosa estola de Venema, azul, en
el mismo tono de color que el ~respón, la cual
quedaba ceñida al cuerpo para.simul~r la forma
Princesa. Una torzada. de crespon, casi una nada,
servía de cinturón por la espalda y oc1:_ltaba sus
extremos debajo de la estola. El p~queno escot~,
que dejaba ver un canesú de enea.Je de Venecia
blanco, y las mangas, plegadas lo ancho en to_da
su longitud y terminadas por un embudo de~ mismo Venecia, completaban este elegante traJe.

-

-~

- ---~- - / ~

~ = - - : :,.·/·:::----

;:-:
::.:--,-......=-~

· .. ✓ -

~~

SUMARIO.

D1

-

ta

TRXTO.-Revista. parisiense, por V. de Castelfldo. - Explicación de
los grabados. - De casa y de fuera, por Monl~•Ori!to. - J?emas,ado
tarde, continuación, por Silvia. - Corr~SP?ndenc1a particular, por
D.• Adela P. - Explicación del :flgurlll ilummado. - Sueltos.Anuncios.
_
.
_ .
ORABADOS.-1 y 2. Vestidos de paseo para senoras Jóvenes Y senorita.s -3. Bolsa con pintura. á. la acuarela.-4. Cesta de labor.- 5. Bolsa.
señoras.-6. Traje de la Edad Mqdia.-7. Traje de campe~1na hungara.-8. Traje de paseo adornado con pespuntes y ap1Jcac10nes.-9 y 10. Traje de encaje_Renacimiento con cuerpo alto y cuerpo
escotado.-11. Traje de baile bordado con lente¡uelas.-1~ á. 14.
Cuerpos para teatro. - ~5 y 16. Traje de. baile.-17 y 18. Tra¡e paro
baile con túnica de enea.Je. -19 á. 23. Tra¡es de balle.-24 y 25. Tra¡e
de reunión para. señoras de cierta e_dad.-~6. Traje hecbu~ sa.st;e
p~ra. señoras jóvenes. - 27 y 33. Tra¡e adornado con trenc,llas.- . 8
á. 30 y 32. Traje de viSita.-31. Cuello r ecto con corbata escocesa.34 á. 36. Toque para señoras.- 37 a 39. Sombr ero para de nocbe.-40
á. 45. Sombreros para señoras.-46 y 48. Traje para niñas d~ 2 á 3
años.-47. Traje para niñas de 6 á 7 años.- 49. Tra je para ninos de
8 á 9 años.-50 y 51. Traje para niñas de 9 á 10 a ños - 52 y 53. Blusa. de franela para niños de 5 á 6 años.- 54 y 55. Cortina bor dada..56 y 57. Traje con f alda de n ovedad y .: bolero » de terciopelo.- 58.
Traje para niñas de 3 a 4 años.-69. Traje para señoritas.

para

o

o o

S UMARIO.

Visitas, felicitaciones y compras. - La m ejor r egla para elegir la
hechura de las faldas.-Una idea original.-Trajes Princes1.-Sus
falsificaciones.-Un traje en cr espón de la China.-Otro de visitas.
- El imperio del paño.-Dos elegantes trajes de este tejido .- Pa na
floreada.

¡Qué ajetreo, cuántas compras,
cuántas visitas con motivo del Año
Nuevo! Perdida la cabeza entre tantas ocupaciones, apenas si ha tenido
una tiempo para ocuparse
de su toilette. Y menos mal
que tantas idas y venidas
no dejan de proporcionar
r epetidas ocasion es para
admirar las muchas cosas
bonitas que al paso se encuentran.
De día en día, puede notarse cómo el corsé escamotea, por decirlo así, los
contornos del busto, persiguiendo con esto la mis-

adorno una gran pluma azul y un enorme ramo
de violetas de Parma que cae sobre el pelo.
o
o o

Ni ha llegado, ni creo llegue el momento de
que nos cansemos del paño, y en esta época nada
parece más cómodo ni más bonito; hay verdadero
delirio por él. ·
Elegante como ninguno es el traje que voy á
descr_ibir, c9mpues'toª todo él d_e ~iras ,cortadas en
·forma y sobrepuestas como si fuesen volantes; lo
mismo es el cuerpo, cuyo complemento es un gran
cuello cubierto de pespuntes que cae por los dos
lados: es' ésta una idea completamente nueva y
,muy: bonita: claro es que las dos· caídas que penden han de sujetarse-al cuerpo. El pechero es liso,
y ·el cinturón ·de raso negro. El sombrero de fieltro
de un medio color, hecho con láminas pespunteadas, se adorna con un drapeado de muselina de
seda del mismo color y con racimos de uvas negras ( croquis núm. 2 ).
o
o o

El traje que representa el croquis número 3 es
de paño azul antiguo y terciopelo negro, sembrado de motas bordadas tono sobre tono. El borde
de la falda se corta como si fueran ondas festoneadas imitando grandes arcos, las cuales se se•
ñalan con una tira en forma, de terciopelo y con
botones de turquesas. El cuerpo está compuesto
de un pequeño «bolero» de terciopelo, muy corto
por detrás, y cruzado delante con un gran botón,
y el interior fruncido alrededor de un cordón de
terciopelo, que á su vez deja ver dentro un pequeño pechero de crespón de la China blanco, cu•
yo remate son dos caídas fargas que penden sobre
la espalda.
La manga es de paño bordado en la parte inferior y de terciopelo en la superior; en el borde de
la falda se coloca un volante de esta misma tela,
cortado en forma.
o

o o

He hablado hace un momento de los trajes para
de noche, y he olvidado el hablar de las preciosas

panas floreadas que se hacen con este objeto, y
que son una verdadera maravilla. .
.
Sobre este tejido, t3:n llen~ de visos? tan flexible, con· tanto r~flejo, imagmense 1:11is lectoras
esparcidas una cantidad de flores delicada~; pero
no flores de estética ó de estilo modermsta de
tonos lánguidos y a:Uortiguados, sino de flores
con su propio colorido, ~al y .como se ve:° en los
jardines. Dicho se está que no han escogido flores
chillonas, sino claveles, violetas, cyclamen, rosas
p:\.lidas, glicina, etc.; grupos que imitan á los de
Madeleine Lemaire ó Eugene Claude, donde la
pintura es elegante y donde hay mucha vida sin
necesidad dé apelar al contraste de colores: no se
puede soñar nada mas bonito ni más nuevo.
·
El modelo que acabo de describir era de pana
blanca floread¡:L en este estilo, con un adorno de
museliná de seda rosa y un gran panneau de encaje de Venecia en el cuerpo.

V.
París, 18 de Enero de UOO.

Núms. 2 y 3.

DE ÜASTELFIDQ,

• ,

~:::!:::::::::::::::::::::::::3:::!::::::::::::::::::::s:::::~8:::s:::::::S::::::xa~::~::~:.:s::.:!!::::::::::s:::"!:"¿~&amp;~~~:::::.:::::::::s::::::::::::::::::.:::~:::?,::::::::::3::::::;::::::::&amp;"'3::::::::3::.:::::::::::::::::::S:~;::~~~S:~::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::!:::1:::::::::f:1:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::~:::::::::::;::::::::::::~::::::~
.

!

•

., ,..

. Núm. 3.-Las figu::iv~aara::i,,
lo largo de la ~!nea
ras_62 y 63 de la Hnlos rizados de cin~
ja-Suplemento pe1 tede muselina de seda
nécen á este objeto.
de 2 centímetros de
Esta bolsa, de ra•o
ancho.
crema, forrada con
Para los tallos se
r
raso amarillo oro,eshace una puntada
tá adornada con ralarga de hilillo de
mos de rosas silvesoro muy fino, sujeta
tres hecbosá laacuacon un punto de
rela y ribeteados con
Eoulogne en medio;
seda lasa partida.
se co~en, signiendo las
Se cortan dos troindicaciones del grazos de raso de 37 cenbado, lentejuel11s éon
4.-Caata de labor,
tlmetros de largo y
reflejos verdes, ama29 centímetros de anrillos y encarnados,
cho; se forra con murnlina de seda; sobre sujetas con una perla de acero. Después se
uno de los trozos se colocan los ramos, se- unen los trozos de moaré, dejando de cada la, ¡ ,, .. 1 .. ,
gón las figs. 62 y 63, Las flores á la acuare- do una abertura de 6 centímetros; se guar~ece
5.7 Bolaa,para 1e&amp;ór&amp;1. ,
,3.-.Bolaa c,n pintura* la acuarela,
la se hacen de color amaril!o ros11do, el me- el borde superior del trozo de debajo con ri', , "
•
1
, ¡
.
,.
dio con ros11 fuerte, y las bojas con verde zados de cinta de muselina de seda negra; se
, •~·• .
claro. Se ribetean las flores á litografía con seda amarilla oro, las bojas con verde aceitu- forra la bolS"a con raso negro y muselina intercalada. Se pasan las •cintas de r~so ~egre
na. se hacen )as fibras y los tallos con seda verde aceituna 4 litografía; el centro y las de 2 i centlmetros de anchas.
,
. . , . , , ,t 1
hojM de.los capullos se hacen á punto echado con seda del mismo color. Se bordan los caNúm. 6.-E~te traje, de campesina de la Edad Media, se compone de una fald¡ blanca,
pullos con seda amarilla oro obscuro y claro, Y el
que sirve de forro, 'guarnecido' el borde inferior con
centro de las flores con puntos echados y seda del
un volante de caéhemir'ir/s.,plata, adornad~ con un
mismo color entrelazada con seda· verdé aceitúna.;
...,, _.,., • .:e
bordado hecho con galón de.oro' se¿.ún la figura 80·
los pistilos á punto de fantasia con seda amar~l.a.
esta falda está cubiérta ~on ~tra áo1iie•f;ld~ de cache:
~e unen los dos trozos, dejando uua abertura de 11
mir verde, guarnecida con dos&gt; filas de cinta negra do
centimetros. Se forra la bolsa con raso ó con sed11
terci_opelo, levantada y ·ligeramente drape&amp;da por deamarilla oro; se colocan en el interioz: unas anillas de
lante por una cadena 9ince!ada sujeta al cinturón dt
~uemo, siguieiido las indicaciones del grabado, diez
cuero. Se suspende á esta cadena una bolsa de tery siete anillas á cada lado, por las cuales se p11sa el
ciopelo negro. La falda tiene cola y .está muy fruncordón de seda amarilla.
cida; se.une al cuerpo, que es corto y abrochado por
,i:¡e püede también hacer esta bolsa de seda brodetr4s; éste . está ,cubierto de· cachemir: verde· muy
· cha.da con bordado más ó menos rico.
fruncido y adornado con un col'!lelete de terciopelo
_ Núm.'4. ..:. La fig. 125 de la Hoja-Suplemento pernegro, dejando v~r l,os plie~ues !le ..cachemir «Íel
tenece á ·este o_bjeto.
cuerpo; el escote está guarnecido con unos trozos de
Esta cesta, de 21 centímetros de diámetro Y 9 de
. batista" blanca muy fina, figurando una , camiseta.
alto, se-apoya so'bre unos pies en forma de bol~ Se
Las manga~ son ,d e ter~jopel_o. ne~f; e~~n _guarnecihace con· bambú pintado de verde Y paja de cólor
· .,.
das en el borde superior é mfenor con unos trozos
naturál. Se 'pasa por los bordes una tira de 23 _ce~ti- ,
4e cácliemir verde bullonado, y en' el medio· guarnemetros de ancho de muselina Liberty color amar1!10,
cidas de unas bal\das ~e cachemir_gris' plata; la p11rte
1
claro' co'ti' \iibujos ó. bien de seda colocada en buposuperior está forrada de raso rosa. El traje se corones; 111s ,asas , se adornan con lazos de muselina rosa .
pleta· con una górra de térciopelo' nii'gro acÍÓr~4 d11, .con
1
el~ 8 ~jetos con muselina amarilla. El fondo se g~ar- .
qor~ado de_galón ,de oro; esta gorra, que c~bre las
nece con una, hoja de cartón de 12 centimetros_de ·
ore1a.s,_está he\)ha~on .u~ f~)ldo liso guarnecido con wn
diámetro, 1 cubierta ctn tela mcarnada, uateada Y
bullonado. Cadena de oro para el cuello y una cruz.
adomada con u'na flor recortada hecha de reps de
. . Para la expFcació_n y p11trones véanse los ntimeI
seda -verde té:Se dibuja el bordado según!ª fig. 12 5
ros 64 á 80 de la Hoja-Suplemento.
.
cÍe J~ ÍI¿ja,Suplemento¡ se forra con muselina; Ee
Núm. 7.-La falda· de ·este traje se hace de lana
f 9rr~ñ l.Qs pétalos exteriores con hilillo de oro japo-,
encarnada, y queda cubierta, salvo una pequeña tira
nés b11stante gordo, sujeto con seda verde clara ~e
del borde, por.un delantal azul ·ricamente bordado.
dos cabos y á punto de festón. Se bordan los pétalos
Se aj µsta éste en las caderas y se sujetan todos ¡01
intériores con puntos irregulares de seda del mismo
frunces á una cintura muy ancha de tela encarnada.
color. Se hacen las fibras de las hojas á litografíá
El centro del delantal lleva una tira bordada que lo
don seda malva muy clara; para los pistilos se. hace
rodea, y queda rematado por un·encaje blanco.
una puntada larga de seda. negra Y amarilfa oro rlc
.... La blusa se hacé de crespón crema;' se frunce
un cabo con un punto echado en el extremo, adornado
11""~ ~~~¡,¡,;¡i..----·
mucho y se ab~e ~n la parte inferior, quedando un
con puntos de fantasía de seda negra. Después se repoco cub~erta por un «bolero» bordado, que será de
corta la tela que sobra y se coloca el bordado sobre
'\ · la misma clase de tela. El escote de la blusa se guarel cartón, sujetándolo eón puntos invisibles. Este .
nece con 'un 'riziido 'de encaje 'd e color. La~ mangas
bordado se puede utilizar también para fondos de
metlio largas, muy fruncidas y adornadas de un bor~
platos, etc.
· ~
dado, quedan sujetas en el co40.. Se completan con
Núm. 5.-La fig. 61 de la Hoja-Suplemento perun volante de encaje. El pelo qqeda todo recogido en
tenece á este objeto. ,
una ~ola trenza mezclada con cin,t as verdes, enc11rnaEsta bolsa de moaré negro, forrada con raso
das y blancas, y el adorno d¡i la cabeza Jo ,compone
igua,l , se gua~nece con rizado de muselina de seda
una ? orrita de batista blanca , bordada y guarnecida,
1
negra y lentejuelas de metal.
·
,
lo mismo que el delantal, ,con cintas de los colores
1~i11111111•
Se corta un trozo de moaré de 25 centimetros de
J
m!!!l!!liíJ!i!il
nacionales, es.decir, verde, encarnado y ,blanco.
&amp;~ch~ y 60 de iargo; se dobla en dos Y se haqe !JObr.e
El trªje se completa con un collar de perlas y meuna mitad el dibujo, según la fig. 61 ; se ponen á
r.-TraJe de la Edad ladlL
7.-TraJe de oampealna h~a;arL
dias botas negras.

.J ,,

REVISTA PARISIENSE.

•

a

De precioso modelo de traje de visita puede calificarse el que , hecho de paño de seda c~lor d,e
violeta de Parma, representa el croquis nuo
o o
mero l.
• 1
La falda tiene un bies pespunteado que su3:1u a
Continúan llevándose ~as faldas largas, muy esecialmente para l?s tra3es ~e _noche; los de co1:1-- una túnica cuyas ondas se adornan con presillas
~ite, teatro y so'iree son decididamente de med)a y botones de pasamanería. El cuerp?, es de f~rma
la y nada resulta hoy de tan mal gusto n1 mas «bolero » por delante, y tiene tamb1en el mismo
~~nt~ario á la moderna estética que una falda adorno de presillas y botones que ~a falda. ~os delanteros del chaleco son del mismo pano Y se
corta y con canalones.
Para la calle se llevan trajes menos largos; pero guarnecen con sardinetas ·de t erciopelo negro. El
es preciso que la mujer quede envuelt~ ~n su f~l- canesú, de pana celeste , está, formado por dos
da y se mueva dentro de ella con exquisita gracia. piezas con pliegues de lencer1a, que se encuentran haciendo la figura de una V, y el cuello. se
o
o o
reduce á un bies de la misma tela que termma
Los trajes Princesa están muy con una punta por delante y con otra ~orla espalda;
en booa• pero las mas elegantes, Ji~l sombrero de fieltro azul, que esta levantado a
y las qu~ pretenden que su toilette la izquierda' con gran atrevimiento, tiene por

!!!!!

27

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA.

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

2G

�28
DE CASA Y DE FUERA.
Fiestas de la quincena.-Cena de Año Nuevo.-Gaúau
dr rm -Reuniones dlplomaticas. - Los viernes de la
?d11rquesa de Sqnillace -Banquete en Pala•io.-Pro•
frcias.-La MarqueEa de Torre Hermosa.-Un cuadro
notable.- Bouas,-J,.spañoles en PJ.ris.-Oamino de
Berlín.

, Con la entrada del nuevo año-ó del
siglo nuevo, que éste no es todavía un
problema resuelto-ha venido á coincidir
,el anuncio y la realización de aristocráticas fiestas, que parecen devolver á la
corte su antigua fama de animación y de
esplendor que la hicieron, há luengos
años, ser una de las predilectas de los diplomáticos extranjeros.
No son éstos, ciertamente, de los que
menos contribuyen á que la sociedad
aristocrática vaya sacudiendo el marasmo
en que la sumieron los pasados desastres.
o

o o

Para festejar la entrada del año 900 se
celebró una cena de cuarenta cubiertos en
la artística residencia de los Marqueses
de lvanrey, á la que asistieron, entre
otras damas elegantes y hermosas, la esposa del nuevo Ministro de Méjico en
esta corte, señora de !turbe, una Scholtz,
-hermana, como es sabido, de la Marquesa de Ivanrey, la Condesa de Agrela,
la señora viuda de Delgado, la Condesa
de Catalbuturo, la de San Luis, la señora
de Laiglesia y algunas más.
No sería extraño que en aquella artística morada 6 en los salones árabes del
palacio de, Xifré, proyisional residencia
de los señores de !turbe, se celebrara anteR de Carnaval alguna brillante fiesta.
También se ha reunido la sociedad en
torno del tradicional gateau de rois en algunas cásas aristocráticas, y en mayor
número en la de la Marquesa de Squillace,
donde, siguiendo una moda hoy muy extendida, las habas que se escondían entre
el esponjado bizcocho eran de oro, de es•
malte, y alguna ostentaba un precioso
rubí. Una viuda, la Marquesa de Coquilla,
y dos beldades juveniles, la Marquesita
de Tenorio y la señorita Isabel Bueno,
fueron este año las agraciadas por la suerte
en el comedor de la plaza de las Cortes.
La Fortuna ha tenido buen gusto.
o

o o

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29'

LA MODA ELEGANTE ILU::iTRADA

LA MODA ELEG.\NTE ILUSTRADA
Como á las ceremonias palatinas asisten ya sus Altezas la Princesa de Asturias
y la infanta doña María Teresa, son cuatro las damas de la Reina que prestan
servicio en esos días·, y en calidad de tales asistieron al banquete la Condesa de
Vía Manuel y las Marquesas de Aguilar
de Campoo, Comillas y Santa Cristina.;

DEMASIADO TARDE.
POR H. DU PLESSAC.
Continuación.

~

~~~~~ Hl ~a galería de retratos de familia .....

Diga usted, esa señora de aspecto tan
dulce ¿es su madre de usted? ¿Y esta
otra?
- Es una hermana que murió.
-~Y este guapo oficial? No me canso
de.~urarle. ¡Qué fisonomía tan simpática
Y carmosa dentro de sus rasgos varoniles!
Debe ser ese Jacobo á quien tanto quiere
ust~d y del cual habla tantas veces.....
- Precisamente.
-Pues bien, dígále usted que una mujer retirada
d?l.mundo..... ~na vieja..... le encueutra muy simpat1c? y le quiere mucho, sin conocerle porque
le quiere usted.
'

o

o o

Si todo lo que para de aquí al próximo
Carnaval se anuncia llega á tener cumplida realización, van á estar de enhorabue•
na loa sastres, las modistas y los n umerosos industriales á quienes benefician
esta clase de fiestas.
Solamente á beneficio de inventario,
consignaremos aquí tan felices augurios.
El viernes 16 de Febrero ( y con esto
no reza el párrafo anterior) se verificará
un baile en los salones de la Marquesa de
Squillace, en eJ gue los jóvenes bailarán
una pavana con trajes de pierrettes y
pierrots, y acaso se forme también una
quadrille de casadas jóvenes que vestirán
trajes de estudiantina; pero esto último no
ha pasado de la éategoría de proyecto.
Parece que se bailará también en casa
de los Marqueses de Hoyos y de los de
Ivanrey, y que cuando terminen las reuniones de Mme. Patenótre dará más amplitud á sus invitaciones para los lunes
la .señora de Baüer, el opulento representante de la casa Rothschild, en cuyo palacio podremos admirar el nuevo salón
decorado por Benlliure; y, por último,
que el representante de Italia, Conde de
Collobiano, invitará por primera ~ez á
un gran baile á la sociedad aristocrática.
Metido en el difícil papel de profeta,
me cabe la satisfacción de que no podrán,
llamarme mis lectoras agorero de desdichas.
o

o o

Entre las damas que han figurado estos
días en las fiestas apuntadas, ha llamado la atención la Marquesa de Torre
Hermosa, que, aunque inglesa de nacimiento, es españolitde corazón, como lo
ha demostrado en distintas ocasiones escribiendo para la prensa de Londres artículos mt¡y laudatorios para España.
Dicha ilu3tre dama, que reside habi•
tualmente en su castillo de Escocia, se
propone tener en Madrid lo que llaman
los franceses un pi,ed-a-terre con objeto
de pasar entre nosotros algunas tempo·
radas.

Como decíamos antes, los diplomáticos
contribuyen mucho á la animación que se
advierte en el mundo elegante. Hé aquí,
o
o o
para demostrarlo, una lista de las recep•
ciones que semanalmente se celebran, y
Todo Madrid ha desfilado por el estu...
en las que corresponde una buena parte á
dio del ilustre artista Moreno Carbonero,
8.-TraJe de paaeo adornado oon peapuntea y aplloaclonea.
los Embajadores y Ministros extranjeros.
admirando su hermosa obra recién termiReciben:
nada y que destina á la Exposición de
Núm. 8.-La f~lda de este vestido, de pafio c?lor tierra, se hace con pliegues
Lunes.-Embajadores de Francia; seParís.
pespunteados
hon_zon~almente_en
la
~arte
superior
y
abajo
con
grandes
pliegues
fíores de Baüer; Marqueses de MonteaguEl notabilísimo cuadro es de grandes
adornados con aphcac1ones estilo Luis XV. El cuerpo se compone de un encaje
do; Condes de Esteban Collantes.
p~ueño y un gran cinturón de seda obscura, cerrando á un lado con corchetes, dim?nsiones_, y reproduce con pasmosa
Martes.-Condesa de Vía Manuel.
baJo un rizado n.dornado con botones de strass. El cuerpo redondeado ribeteado realidad la Espantable y nunca vista
Miércoles. - Señora del Ministro de con
soutache y pespuntes, cierra á un lado con un gran botón de ;trass. Las aventura de los molinos de viento, tal y
Bélgica; señora de Silvela.
!Ilang:ae se adornan con hombreras redondas, guarnecidas con pespuntes; el borde como la describe en sus páginas inolvidaJueves.-Embajadores de Rusia; Du- mfer1or con se,utache y pespuntes. Sombrero de terciopelo obscuro adornado con bles el genial autor del Qui:J°ote.
quesa viuda de Bailén; señora de La- plumas. El ala levantada está guarnecida con U?ª escarapela de cinta encarnada.
Asombra verdaderamente el esfuerzo
iglesia.
que representa esa obra admirable, y las
Viernes.-Marquesa de Squillace.
enormes y casi insuperables dificultades
Sábado.- Señora del Ministro de los
que
para
llevarla á cabo ha tenido que vencer el
festejar el santo del Rey,el de la Reina, 6 por otra
Estados Unidos.
Domingo.-Marquesa viuda de Benemejís de festividad cualquiera; pero en uno de estos ban- insigne artista malagueño.
El éxito que todos le auouran en la próxima
quetes surgió la cuestión de etiqueta sobre el pues•
Sistallo.
De estas reuniones, las de Mene. Patenótre y de to que deberían ocupar los Embajadores y los Mi- Exposición compensará seguramente esos dos
la Marques~ de Squillace, que se celebran por la nistros de la Corona, y enterada de ello S. M. la a~os de trabajo_ incesante que ha necesitado el
noche, revisten el aspecto de verdaderos bailes· Reina, resolvió il arduo problema con la discre- pintor para realizar su brillante obra.
o
eu ªI?bas la co1;1currencia es numerosa y brillan: ción y tact&lt;.' exquisito que distingue á nuestra auo o
te; hallanse abiertos todos los salones· la servi- gusta Soberana.
En Valencia se habra. celebrado ya la boda de
Al banquete de este año han dejado de asistir
d~mbre viste librea de _gala; un escogido cuarteto
eJ~cut~ los valses y rigodones que la juventud por enfermedad, la embajadora de Alemania Ma: la Srta. D.• Pilar Sanchiz y Mayans, hija del dibaila sm descanso, y se sirve un espléndido buf- dame Radowitz, y la Condesa de Macedo es- ~to general Sanchiz y sobrina del jefe de estudios de~- M._, con el Conde de Nieulant, que perfet. Nada falta, pues, tanto en la residencia del posa del Ministro de Portugal; y por ause~cia
representante de Francia como en la de la amable M1:1e. W ede, señora del Ministro de los Paíse~ ten~?e a la Ilustre familia de los Marqueses de
Marquesa de Squillace, para que sus reuniones BaJos, y Mme. O'Gude, que lo es del de Suecia Per1Jáa y de Sotomayor; y en los últimos días del
tengan~todos los_atractivos de las grandes fiestas. Y Noruega, así como Sir Henry Drumont-Wolf y mes actual contraerán también matrimonio en
su señora, que no han r egresado aún á Madrid.
esta corte la señorita de Silva hija del Conde de
o
o o
En cambio han asistido: Mme. Schewitz em- Pie de Concha, con el Sr. Lar;azábal.
También se ha verificado en la pasada quincena bajadora de Rusia; Mme. Patenótre, de Fran'cia y
o
o o
el ~untuoso banquete con que S. M. la Reina obse- Mme. Adama, esposa del Encargado de Negocios
Los Duques de Alba y de Montellano los Mar•
quia anu~lmente al Cuerpo diplomático extranje- de Inglaterra; viéndose por primera vez en una
ro: por cierto que el origen de estos banquetes fiesta palatina á Mme. W erhanghen de N aeyer es• quesea de la Mina y la Duquesa de F ern!n-Núñez,
que hace algunos años no se verificaban fuá un~ posa del Ministro de Bélgica, y á la señor¡ de cu_yo regreso á Madrid se esperaba J&gt;ara los co·
mera cue¡sti6n de etiqueta. Desde tiempo;bastante !turbe, que lo es del de Méjico. También asistió- mienzo,s del mes actual, han tenido que detenerse
~e~otos,, el Cuerpo diplomático extranjero era la señora de Escoriaza', es¡&gt;osa del Ministro de en Paria, por hallarse enferma de in ff.uenza la
invitado a todos los banquetes de Palacio, ya para Santo Domingo.
Duquesa de Fernán-Núñez.

1.-Cuerpo eacotado del traJ• de encaje r.enaclmluto.
Véaae el dibujo 10,

1
N~ms. 9 y 10. -EHte traje, muy de actual_1d~d por ':2tar cubiert.o de encaje Renacuruento,. t10ne dos cuerpvs, alto y escotado, pudiendo de este modo servir para
baile ó para reuniones de confianza.
La falda de encaje cae libremente sobre
o_tra de tafetán blanco, cubierta de muselina de seda guarnecida con dos volantes de
~fetán cubiertos por otro ancho de muse
hna de seda rodeado de rizados t:strechitos.
El cuerpo esevtado ( véase el grabado
que representa éste) se hace sobre otro de
tafetán blauco, cubierto de muselina de
seda. Un gran cinturón de pelitche azul celeste, alto por los lados y en punta por
delante y pur detrás, y que cruza con un
gran nudo que se adorna con una hebilla
de strass. El borde inferior del cinturón se
gu~rnece C&lt;•n un drapeado pequeiio demusehna de seda blanca, que se termina detrás
con un ·nudo igual. El escote se rodea de
un drapearlo de tul iluirión, sobre el cual
se coloca el encaje del cuerpo. Al lado izquierdo se pone un ramo de violetas natu•
ralea. Las mangas cortas de tafetán y muselina se cubren de encaje. El cuerpo alto
termina con un cuello recto y cinturón de
seda rosa adornado con botones de cristal.
Se confecciona lo ru.ismo que todo el traje, poniendo el encaje sobre el cuerpo de
tafetán cubforto de muselina de seda.

creo yo..... Pero ¿qué quiere usted? ¡yo no me he
bautizado á mí misma! Mas escuche usted..... me
llamo también Gabrit:la..... Seré Silvia para los demás, y para usted, sólo para usted, Gabriela; ¡oht
no..... sólo para usted no ..... también para su Jacobo cuando venga.
El coronel, después de luchar, y no sintiéndose
dueño de sí mismo, se lanzó al balcón y arrancó
una porción de flores, que fué á poner en las rodillas de la Sra. Letellier.
-¡Qué bueno es usted! ¡Qué florea tan bonitaslsiguió Silvia.-Pero no hemos concluido la historia
de Leotardy. Creo que no le ha sido á usted simpático, y yo quiero que se lo sea. Es verdad que
no tiene esa finura y ese aristocrático modo de
ser de usted. Pero, ¡si usted conociese su corazónt
es el mejor que existe en el mundo..... , junto con
el de usted. Ya le he contado bastantes veces las
penas de mi matrimonio; pues en ellas Leotardy
ha sido mi único sostén, mi único defensor, mi
socorro único ..... Su mujer era una amiga mía de
la infancia. Dios se la llevó hace dos años; era demasiado perfecta para el mundo. Leotardy, que ha
ª?guido ,la pista y dirigido todos mis tristes negoc10s, fue el que buscó y encontró todas las lecciones de piano que constituyen mi modo de vivir.
Vea usted, amigo mío, los lazos que nos unen· y
ya sabidos, ¿le querréis?
'
-Le querré-respondió entusiasmado el coronel.
- Y, no tenga usted cuidado, mi corazón, siempre cerrado para otra clase de sentimientos, es
bas~nte grande para poder contener dos grandes
amistades, la de ust~d y la suya; y quién sabe si
tres cuando conozca a Jacobo.
Y la inocente sirena se levantó, pretextando la
hora, á pesar de los esfuerzos que el coronel hizo
par~. retenerla. Cuando llegó á la puerta se volvió,
Y dlJo con aquel candor que la hacía tan peligrosa:
- Usted vi6 ayer que mi hermano Leotardy me
abraz~ba al !legar..... ; ¿por qué no me ha de abrazar mi padre cuando me marcho?

v.
La visita de la Sra. Letellier produjo múlti!_)les Y contradi~torios efectos en el alma del senor de Veraz. Si no la hubiera oído hablar varias
ve~es, y con marcada insistencia, de su afecto
filial, el coronel se habría creído el más dichoso
de los mortales. Porque su actitud, su lenguaje, y,
s?bre todo, la manera de despedirse, parecía auto~
rizar toda clase de esperanzas. Pero cada vez que
el coronel ~bría la boca para hacer la confesió
de sus, ardientes sentimientos, la Sra. Letellie~
le habia recordado, como por intuición y con uña
sola pal~br.a,. el papel que le imponía la edad.
Aquella mtimidad, que le parecía á la vez encantad~ra y dese!lperante fºr su misma libertad, le
decia á voz en c~ello cuan peligroso le creía la jov~n' que, e~ectivamente, le trataba, como habí:,
dicho _repetidas ve,ces, considerándole como á•
d;e. Cierto que sabia que ella toleraba y hasta pe~ia _que la amase_; per,o al mismo tiempo marciib:,
limites ta~ precisos a su ,amor' que tratar de salvarlos seria, lo comprendia perfectamente a .
g:1rse á que_ aqu~llas relaciones que tan feliz
cian se extmguieran.
Se. cree ord!nariamente que la timidez es patrimom,o exclusivo de los e~amorados jóvenes; no
es a~i. Tan. grande, 6 qmzás mayor, era en este
~r~10 apas1on~do como lo puede ser en un principiante. Al miedo que siente siempre un corazón
e~amorado cuando aventura su primera declarac11n, ~e mezclaba en este caso el temor al ridículo
M;a~ dispuest? á exagerar que á atenuar el punt¿
deb,il' e_s decir' su edad, el pobre militar retirado
creia siempre estar viendo á la Sra Let ll'
desternillarse de risa cuando él confes;ra la !a~:t
cleza de BU cariño y las esperanzas que abrigabade la coqueta , a' cuyos•
·onocía aquella
'6 anécdota
.
pies se arroJ un veJete, al que respondió· '1Le
contesto
1 · á •usted que
- sí si puede usted 1evan'tarse
a pnmer mtento sm apoyar las manos.» y al coronel ,no se le_ ocultaba que, en un caso semejante
ten~ia nece~idad de poner las manos.
'
- Asi se deslizaba su vida' diciéndose por la ma
~:~a: a:iablaré esta tarde», y repitiéndose por¡;
r e: a: oy no he hablado' pero de mañana no
pasa.» ,Y espera~do, la amaba más y más cada día
y sufria en me~o de aquella creciente intimidad'
que llenaba su vida de dicha y de amargura
'
De :epente_ una estrell!l alumbró aquel· cielo
4?~e ibflomendo un poco obscuro. Jacobo anun:
cia ª1 sd~ó degada, con licencia para un mes El co
rone i e man 0 ' sus mümas
• ·
·
•
preocupaciones
e~-pez6 á pre.~arar~e para recibir dignamente á's!
L~f~1-º• su hiJod, á Juzgar por el cariño; y la señora
e ier' ver aderamente contenta al verle tan
(Oontinúa en la pág. 35.)

[:~:=

1O.-Traje de encaje Reaacl11IHl0 oo• ouarpo alto y cuerpo eacotade.

Allí se encuentran también, de regreso de su
largo viaje de verano, los Príncipes de Wrede,
quienes vendrán muy pronto á ocupar su elegante
hotel de la calle de Villanueva.
El respetable Duque de V eragua marcha á Ber•
lín, con la alta representación de S.M., para imponer al Príncipe heredero de Alemania las insignias de la orden del Toisón de Oro; con el ilustre prócer van, formando parte de la Embajada,
ilustres militares, algunos de los que estuvieron
al servicio de los príncipes Alberto y Federico
durante su reciente visita á nuestra corte.
Manda, pues, España una representación digna
y lucida la fastuosa corte del emperador Gui•
llermo.

a

MONTE CRISTO,

ADVERTENCIA IMPORTANTÍSIMA.
~on el presente número ~ecibirán gratuitamente las seí1o'ras suscriptoras de la
edición de lujo (primera edi~ión) un patrón cortado de un cuerpo a1ustado para
senorita ó sei'1ora joven.

v,a,. •' dibujo 11.

-¡Pero á mí también me quiereustedl-exclam6 el coronel que empezaba á perder la cabeza.
-¡A usted !-respondió ya muy seria la señora
Letellier.- Yo le quiero y respeto á usted como
la más cariñosa de las hijas al mejor de los padres. Hace mucho tiempo que le llamo á usted así
en el fondo de mi corazón. Ha venido usted á
reemplazar á mi querido padre, el único de los
míos que de veras me ha amado.
Ante esta declaración, hecha con voz velada
por la emoción, el coronel sintió que sus mejillas
validecían y sus ojos se llenaban de lágrimas.....
¿ Debía considerarla como una satisfacción 6 como
un disgusto?
- Y ahora - siguió la joven sonriéndose de
nuevo-que he dicho á usted tantas cosas cariñosas....., tengo que regañarle. ¿Qué le pasó á usted
ayer cuando entró el Sr. Leotardy? ¡Puso usted
una cara!....•
-Yo reconozco, señora.....
- Haga usted el favor de dejar el señora en paz.
Acabo de decir que desde ahora soy hija de usted
y le enseñaré, por si lo ignora, que me llamo Sil~
via ..... Trate usted, señor mío, de recordarlo en
adelante.
-¡Silvia!..... Es un nombre muy gracioso, pero
muy raro.
- Ridículo, quiere usted decir..... Eso mismo

ª

�30

Ll:.. MODA ELEGANTE ILUSTRADA

31

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

Núm. 11. - Este traje de .muselina de seda v~rde agua,
colocado sobre una faldn de debajo de tafetán igual, está
adornado con bordado de perlas y de lentejuelas. La falda
de debajo se guarnece con varios volantes de tafetán re?Ortado y un gran volante de muselina de seda plegada, ribeteado con rizado estrecho. Esta falda se cubre con otra más
corta de muselina de seda. El cuerpo blusa, escotado Y con
mnngn larga, se reeorta en festones guarnecidos con perlas
y lentejuelas; ni lado izquierdo una escarapela d~ terciopelo
negro. Se termina
el traJe con un
cinturón de tercio
pelo negro cerrado con una hebilla
de perlas y collares de Jo mismo.

longa el largo del escote y queda recuadrado'con dos pliegues dobles.
L1s mangas las componen volantes estrechos de muselina
de seda plegada. El lado derecho queda guarnecido con un
nudo mariposa; el hombro izquierdo con una rosácea de
muselina de seda y un ramo de rosas pálidas, del que cae
un ligero drapeado hasta el cinturón. Este debe ser estrecho
y cerrado por una escarapela.
Núm. 21.-El cuerpo escotado de este traje de seda rosa
está guarnecido por delante y por detrás con unos trozos
dti seda del mismo color, cubiertos de encaje veneciano y
rodeados de unos
rizados estrechitos de muselina
de seda rosa, que
terminan en pico
en la cintura y se
abren sobre un
peto estrecho de
muselina plegada.
El escote se rodea de terciopelo
negro y se adorna
por delante con
bullonados de
muselina de seda
y de una gran
mariposa de len
tejuelas negras
( véase el croquis,
que representa el
traje visto por la
espalda).
Las. mangas,
muy cortas, se
guarnecen de
igual modo.
La túnica cae
sobre una falda
rle forro con gran
cola, adornada de
un volante de 15.-Etpaldadelcuerpo muselina, sobreel
cual se coloca un
oara baile.
segundo volante
de muselina ple
Véase el dibujo 18.
gada, al que rodeno unos rizadi
tos iguales.
L'\ túnica, lige
ramente recogida
ilelante con dos mariposas, cae por detrás sobre la cola de
111 fald&amp;, redondeada en los ángulos y dispuesta en pliegues
formando abanicos.

, Este cuerpo es de
Núms.12 y 13.pletam en te cusedn blanca, com
pequeños al bies.
hierto de pliegues
nesú redondo de
Se le pClne un ca
pesp~nteado , que
terciopelo blanco
basta los hombros
debe prolongarse
por delante y por
y quedar cortado
croquis que repre&lt;letrás ( véase el
vi;to por la essen ta el cuerpo
palda).
El cuello recto 12.-Elpalda del cuerpo y el cinturón están h ec lt os tam
para teatro.
bién de terciopelo
blanco. L &gt;S delan
Véase el dibujo 73.
teros, la espalda
y la parte ~uperior
de las mangas se
,vlornan con unas
tiras de sed a
blan"a bordadas de flores, hechas con sedas de colores.
Además, el cuerpo lleva pliegues estrechos de terciopelo.
Al lado izquierdo se coloca uu ramo de violetas naturales.
13 y 14.-C■erpoa para teatro.
Vlau el dibujo 12.

Núm.14.-Para la explicación y patrones, véase el número 14, fig3. 1 á 9 de la Hoja-Suplemento.
Núms. 15 y 16.-La falda, con cola
corta , de. este vestido de crespón de
la China rosa, con pliegues pequeños, sueltos en la parte inferior para
formar volante, se coloca sobre otra
falda de tafetán rosa. El cuerpo, escotado y forrado con tafetán rosa,
está guarnecido con tiras de
guipur crema
y de crespón
de la China
plegado, colocado al bies;
se terminan á.
un lado, debajo de unos lazos de terciopelo negro con
hebilla de
strass; las tiras se ponen

22 y 23.-Etpaldu de loa trajea para baile.
_Véanse los dibujos 19 y 20\

N~ms. 24 y 25.-Este traje se hace de
seda gris plata con dibujos brocha~os .d~
seda blanca muy fina. La espalda se corta
en forma 'Princesa; el delantero se abre ligeramente sobre un peto y un delantal
etltrecho de muselina de seda blanca. El
borde inferior de la falda se recorta en
dientes guarnecidos con bandas de terciopelo gris plata encuadradas con torzadas
de piel de marta, que caen sobre un volante

17.-Eapalda del traje para balla
con túnica de enoaJa.
Yéa&amp;e el dibujo 78.

en punta en medio de la espalda ( véase la
figura vista de espalda); las mangas, cortas, se hacen de tiras de lo mismo. Al cuello terciopelo negro con hebillas de perlas.
N~ms. 17_y 18.-~ste traje, forma Princesa, de seaa amarilla oro, se cubre con ·
una túnica de tul negro de lentej uelas; el
cuerpo se guarnece con tul amarillo colocado en bullones en el escote y en la parte
superior del brazo, y se sujeta delante con
una hebilla de diamantes; el cierre del
cuerpo se tapa con un drapeado de lo mismo, que baja por la falda al bies y se
adorna con crisantemas lilas y amarillas;
los hombros se Jl'Uarnecen con drapeado
de tul (véase la figura de espalda).
Núms. 19 y 22 - Para la explicación y
patrones, véanse los núms. 19 y 22 figuras 81 á 90 de la Hoja-Suplemento. '
Núms 20 y 23. - Las figs. I á VI de la
H aia - Suplemento pertenecen á este grabado.
_ La falda de este traje de seda, con dibuJO, color turquesa, se dispone en la parte
d~ delante con unos pliegues echados hacia atrás y pespunteados en la parte superior de la falda, iigurando de este modo
un delp.ntal.
.
.
.
Se corta la falda según las figs. I á VI;
se marca mucho la tela al largo de los pliegues exteriores; se fija* sobre• y se pespuntea al largo de la línea indicada uniendo los números iguales.
'
Se ejecutan los contornos inferiores
uniendo igualmente los números, y s~
monta la falda sobre otra de forTo confeccionada según las .fig¡i. I y II d¿l nú18.-TraJe para balle con túnica de enc■Je:
t'ía,e ,1 dibujo 17.

mero 51 del año anterior.
El cuerpo lleva, por delante y por detrás, un plastrón de encaje que se pro-

24.-E■palda

del traje de reunión

para aeñora1 dé clerta:edaÍt.
Véase el dibujo 26.

l&amp;.-Tr.Je para baile.

.

20.- TraJe para balle con falda de ,,_.dad para ieñorlta1?"'

Vianse/osdibu/oa22g23.

'-.

21.-TraJ• para balle c~n t_únlca ~rapeadL

~l ~ ~ · - .. .

~ -~

-

.. _ .... . , ...

. ..

·

de muselina de seda plegada. El cuerpo se
termina por de!ante con un cintur?n de
terciopelo del mismo color que la piel,_ y
guarnecido, así como las .mangas, del IDlS- ,
mo modo q 11e la falda.
El lado izquierdo se adorna con un lazo
de terciopelo que se termina con dos caídas con fleco deshilachado; el cuerpo se
completa con un cuello Médicis.

2i.-TraJe lle reunión para uloraa de olerta edad.
l'éaa, ,1 dibujo 24.

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

32

39

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
paño liso del mismo tono, del cual se hacen el
«bolero» y los adornos, obteniéndose así un conjunto en extremo bonito.
He visto un vestido de ese género destinado á la
bellísima ~me. S. A. La falda es de paño gris muy
claro, con dibujo de cuadros escoceses, y el&lt; bolero&gt; de paño liso ligeramente cruzado á la izquierda y abrochado con tres patas abotonadas; tres
esclavinas de paño liso sobre los hombros y un
cuello alto forrado de tafetán celeste completan
la toilette.

Antes de concluir voy á dar cuenta de un traje
muy cómodo y muy practico, tanto para el interior de casa como para recibir de día. Es de hermosa seda brochada, con dibujo de estilo modernista; su falda está cortada todo alrededor formando grandes puntas, guarnecidas al filo con tres
bieses de terciopelo negro y piel de seda blanca.
Estas puntas caen sobre un volante de encaje grueso, con el cual se adorna también el delantero. De
terciopelo negro es el cinturón que aprisiona el
talle, y la corbata, que se anuda alrededor de un
cuello de puntas vueltas; y de terciopelo negro
son también las solapas del cuerpo, que dejan á la
vista un plastróu de piel de seda blanca, abrochado con dos botones-dije (croquis núm. 5).

o

o o

I

En la bolsa destinada á los paraguas y á las sombrillas se llevará. este año uno ó dos bastones con
el puño en forma de cayada, guarnecida de oro ó de
plata. Así lo exige la moda. Algunas señoras del
gran mundo de la colonia inglesa de Cannes, Niza
y Monte-Cario aparecieron en la última saison
pertrechadas de uno de estos bastones para servirse de él como ayuda en los paseos por el campo
y en sus atrevidas ascensiones por las montañas.
Nuestras bellas parisienses, esclavas
siempre de lo que sea una novedad,
han hecho suya esta idea,y ya no acudiran á ninguna excursión sin ir acompañadas de uu bastón, cuya clase y forma llevará impreso el sello de su elegante coquetería.

o

o o

Como final de esta Crónica he de señalar la ten, dencia, cada vez más pronunciada, á. que los trajes
sean sueltos, con mucho vuelo al final de la falda,
de suerte tal que la silueta de quien los viste sea
muy distinta á. la escueta y ceñida que por tanto tiempo ha
predominado.
V. DE CASTELFIDO.
Paria, 26 de Enero de IPOO•

.
'

l
3.- Delantal

2.- Veatldo para bebé.

Núm. 2.-De velo de religiosa color cr~ma,
forma Imperio, canesú cuadrado y hombreras
ce puntilla. Manga corta, de farol.
NÚl1. 3.- Este delantal es de franela blanca
con florecitas. Canesú y berta de bordados.
En el bajo de la
fnldita y en las mangas, bordados también.
Núma. 4 5. -De
paño beige. Se cruza á
un lado con botones
grandes; se ajusta
con pinzas. Un,
gran pliegue P''.r
detrás, que termina en la cintura
en forma de Y;
las solapas, el lado
cruzado y el bajo
del abrigo van
adornados de pes•

Núm. 5.
(Revista puisiense,)

r

-

-26.-TraJ• blcblra 1utr1 ,ara 11lora1 J6v111a;

~--··-.. _

.

27.-TraJ• doraado coa tn■clllu.

..........

.
--------~~~~~---------·
~

, ....

.
.

28.-Tr•J• di vlalta.

'1"1.nH /Ol'tl(bllJo, 29 11 80, 8211 II,

una blusa de tercio elo inglés claro, oolor verde té ( véase el grabado que representa la
bl ) La falda ex!pto el paño de delante, va colocada, todo alrtidedor,. sobre dos terusa ·
'
r
b' erto
f
a de abanico en el borde superior.
cillaa':iei mismo ~lor, se ha~ con un trozo postizo detiás, ribeteado con unos pespuntes ciusde
la altura,~~ ¿h~~~:,\~rta ~~nde~: y wás larga delan~, se hace con solap~s y
á loa lados, colocados como phrgues.
.
.
cuello vu~lto de terciopelo verde aceituna, con una tira de paño alredec~r f los
Laa figs. I á lll de la Hoja tk patrone,, umdaa al num. 45 del aiio pasado,
ndos delanteros 88 cortan con sardinetas adornadas con botones e an·
110
epreaentan el patrón de la falda. El cuerpo se guarnece con trencillas en
~ ue 110 abrochan por encima del primer ~elaotero, r~ondeado en el borr
forma de estrellas, sude inf~or. Loa bordes de la espalda se tenrunan de la llllima 1;11aoera ( véajetas con festón de
se el croquis visto de espalda). L~ blusa, dr~peada ylcerrdadaatt-b1ea endel la:
hilo de plata. Loa deiz uierJo ae guarnece c0n una tira de terciopelo co oca a
1es Y ~ orna
lanteros, ribeteados
co1 tiras del whmo terciopelo, sujetas con botvnes dorados; las umones_de
oon terciopelo rosa, se
las mangas se adornan lo misabren sobre un canesú
mo. La espalda, con tablas al bies
de aeda blanca con ui.a
en la parte inferior hasta la cintabla en medio, adortura. El delantero tt,rniina en un
nada con botones de
medio cinturón. El cu-,llo, 1ecto,
plata. En medio dt,l
de terciopelo drapeado , cierra
canesú se pone una
detrás con boton,s pequeños.
sardineta de tercioNúm. 31.- L:i .fig. 124 de la
pelo.
Hoja-Supkme11to peitenece á
El delantero izeste objeto.
quierdo se abrocha á
Se corta el cuello doble según
un lado debi.jo del
la fig. 124, con tafetán, batista y
canesú; cuello recto
entretela; se une delante; se ribtiadornado con seda
tea en el bordeeuperior; se adorblanca y terciopelo
na con hileras de pespuntes; se
recortado; los puños
colocan los corchetes detrás. Se
ee adornan de la miscortan para la corbata dos trozos
ma manera. Cinturón
de tll.fetán escocés de 46 centl •
de cinta color plata,
31.- cuello racto
metros de largo y 20 de ancho; se
adornada con hileras
ou corbata eacoceaa.
adornan las extremidades con
de trencillas.
franjas deshilachadas; se ooloca
Núma. 28 á 30 y
32.-Eote traje se compone de un&amp; la corbata con pliegues pequeiioll. haciendo Wl
29 y 30,-Delantero y eapalda del traJ• de vlalta.]
chc.quet&amp; de paño verde aceituna nudo del&amp;nte oon una hebill&amp; de pl&amp;ta antigue..
32 r :Ja,-E1,alda1 •• loe traJ11 27 r 21.
l'lu•.e/ ,,t"Jo 21,

.,,- Núm. 26.-Para la explicación y patrones, véanse l?• núms. 24 á 35 de la Hcrja-Suµleme11to.
JNú 8 27 y 33 -La falda de este vestido, de d11gonal har.bana, adornada con tres tren-

1 y 7,-Blua de 11da color malva. Dela.tero y ,a,alda.

4 y f,-lran abrigo largo. Dela■tero y tepalda.

'

puntes. Bieses de paño recortados é incrustados se colocan haciendo dibujos en la espalda, delanteros, solapas
Y, bajo. :Manga de codo, ~n poco ancha en la parte suponor y pegada con tres pinzas en cada lado. Estas pin_zas se ribetean con pespuntes alrededor. Cuello alto y
pespunteado.
Tela necesaria: 4 metros 50 centímetros de paño beiqe.
Núma. 6 y 7.-Se arma sobre un forro aj ustado. Espalda con pliegue en mtdio; el pliegue se adorna con terciopelit.oa negros pasados por la tela. Costura debajo del .
brazo. Delanteros plegados sobre los hombros; pliegae
redondo en medio, igual al de la .espalda. Hombrera,
c,n tercio~lo~. Cuello vuelto y corbata de terciopelo n~
gro. Manga con terciopelos á lo largo.

para 11&amp;oa peqaeiloa,

Núma. 8 y 9.-De pafio verde aceituna. Espalda sin costura en medio; las de
los costados se tapan con unas sardinetas pespunteadas. Delanteros con cos•
tadillos debajo del
brazo.
El abrigo va cruzado y abrochado con
dos hileras de botones. Solapas cuadradas, cerradaa
en el escote.
Cuello alto y
bolsillos en
1os costados.
Manga ajustada por el forro
con hombreras.Pespuntes
alrededor de 1
abrigo, del
cuello yde las
solapas.

�41

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

40
32
LA ÚLTIMA HADA.

A última no! La última eres tú, que tie••,_,.,....._ nes gracias y hechizos y virtudes de
maga. El que me contó la historia no
te conocía. Era tan desdichado que
no te conocía. Por eso dijo que me
ntaba la muerte de la última hada, y
la contó muy tristemente, como si haase de cosas perdidas para siempre jamás.

I.
Era en un bosque de una tierra que h emos vist_o
tú y yo. Un bosque encantado. Las verdes ramillas de los pinos sil vestres se agitaban con un susurro suave y misterioso. La eterna soledad_ estaba
llena de murmullos y de confusos ecos traidos por
el viento de la tierra y del cielo, de las hojas que
caen, del agua que se filtra entre las peñas, pinl;ándolas con un verdín musgoso y cantando al caer
gota a gota sobre la taza de la fuente una alegre
canción que dura por los siglos de lo_s siglos..
Hubo un tiempo en que las hadas iban a ou esa
aleore canción junto a la fuente escondida entre
esp~sos matorrales de almendros y naranjos, de
hermosos árboles siempre en flor y en fruto.
Un tiempo en que llegaban al misterioso retiro
de la selva, llena.ndola de luz y de alegría, las hadas que vivían en las altas montañas, las que habitaban en las riberas de los ríos, las que fundaban su palacio de hielo en el frío corazón de los
ventisqueros y · las que hollaban la arena de playas desconocidas en mares nunca surcados.
¡Hermoso espectáculo, niña mía, para verle tú
y yo, juntando nuestras cabezas para mirar yor un
resquicio de la enramada 1 ¡Blancas vestiduras,
flotantes como jirones de nube; rostros severos y
graciosos y altivos; ojos azules del azul del cielo,
verdes como el agua trasparente del mar en calma, negros, ne¿ros como los tuyos; cabelleras rubias, cabelleras negras rizadas y rebeldes, cabe•
lleras de hilos plateados envolviendo rostros juveniles ppr siniestra coqueteria de las hadas, que
quieran lleva! sobre su cabeza los rayos de la
lunal.....
·
Figúrate Ja voz de las hadas cantando sus canciones de fiesta; figúrate el giro de sus danzas y el
torbellino de sus flotantes gasas arrancando de
lÓs árboles una nube de hojas y de pétalos de
..rosa.....

II.

TNú11
..Nú11
cilla•&lt;
á loa lt
Laa
reprei

El hada ae la fuente estaba sola. De aquel E"B·
pléndido y bullicioso coro no quedaba más que
ella. Cada día iban viniendo menos: ¡sabe Dios en
qué ablsmos se habían hundido su:1 cuerpecillos
aéreos como mariposas! Estaba sola. En vano esperó a que asomara entre el ramaje alguna compañera. Una a una fueron dejandola sola.
La canción del agua que se filtra gota a gota y
cae sobre la taza de la fuente formando un regatillo bu'.licioso ¡sonaba tan tristemente para ella!
Era un· cantico de soledad. Le parecía al oirlo que
el tiempo medía sus horas con aquellas gotas trasparentes como lágrimas de cristal. «¡Pas6, pas6,
p'as6.1 », esto decía la canción del agua. Y los que
habían pasado eran los momentos, los últimos
momentos de su vida.
Para no oírlo, el hada huía recorriendo el bosque y asomandose a las tierras que le circundan.
«¿No qnedara. ninguna? se preguntaba. ¿ Estaré
sola, eternamente ¡;ola?» Y miraba al horizonte
lejano, allí donde el mar y el cielo se confunden,
y veía moverse sobre la tierra unas sombras extrañas.
Las hadas no volvieron, y cuando llegó á convencerae de que habían desapare.::ido para siem•
pre, quiso tener el consuelo de encerrarse en sa
reino. Los ruiseñores, desde la oscilante y rumorosa copa de los altos árboles, trataban de entretener su soledad y entonaban amorosas endechas.
Toda la grey alada iba a beber á la fuente sonora.
Conejos, topos y ardillas acudían a rendirle su
cómica pleitesía. Cuando la última hada comenzaba á cantar callaban todos , y su voz se ex.tendía
por el bosque resucitando las canciones viejas.

III.
Un día sonaron en el bosque sordos y violentos
{?Olpes. Volaron los pájaros á refugiarse junto á la
última hada, y le dijeron:
- Han venido los hombres á tu reino. Traen
gra.ndes hachas que deslumbran con los rayos del

sol, y están derribando los árboles más hermosos.
¡Huyamos!
Ella no se atrevió a mirar entre el ramaje. Los
golpes seguían retumbando. Parejas de ardillaE',
familias enteras de liebres y conejos huían y se
internaban en la selva. Los bnhos pasaban azorados: Todos los pajarillos abandonaban sus nidos
sin detenerse para mirar atrás, y al pasar junto a
su reina decían:
-Vienen los hombres. ¡Va.monos!
El invasor avanzaba. Sonaban los golpes cada
vez mas cerca. La última hada no se atrevía a
huir, porque una curiosidad indefinible la hacía
permanecer inmóvil junto al regatillo de la fuente
sonora. La misma curiosidad le dió a.nimos y la
decidió a mirar entre el ramaje.
Desde su escondite vió cómo caía:a al suelo aquellos arboles corpulentos que los siglos habían visto crecer. Crujían al doblarse como torres que se
de!!ploman, y sus ramas llenaban la tierra.
Las lagrimas asomaron a los ojos de la pobre
bada al ver tan cruel destrozo, y sintió que su
alma se inundaba de amargura y de ira contra los
hombres que invadían su reino.
-Yo los destruiré-dijo;-yo acabaré con su
raza.
Pero entonces sonaron pasos cerca de ella, y
eran dos hombres que avanzaban cortando con
sus hachas las ramas y la maleza.
-¡ Por aquíl-gritaba uno.-Oigo el rumor de
nna fuente. Tenemos agua.
-¡A.delante! -contestaba el otro.-¡Siempre
adelante y siempre en línea rectal
Huyó el hada como un sueño que se desvanece,
y cuando los hombres llegaron á la fuente creyeron adivinar sus torpes i,entidos que un espíritu
. misterioso acababa de abandonar su deleitable refugio de la sel va.
IV.
Estuvo escondida mucbo tiempo en el rincón
más apartado y mas obdcuro. Pero ¿quién abandona voluntariamente los lugares donde fué feliz?
Un día quiso vol ver a ,erlos. Acaso no hayan hecho los hombres más que pasar. Acaso pueda vol•
ver junto a la fuente cuya canción oyeron las antiguas hadas.
Esto pensó, y una noche, saliendo de su guarida, echó a andar lentamente, llena de miedo y
de esperanza.
P.:ro antes de llegar, mucho antes, tuvo que detenerse. El bosque se había tra~formado. Un ancho camino le atravesaba. A un lado y a otro se
alzaban altos mástiles sosteniendo sutilísimos hilos de hierro. En el centro del camino, dos interminables barras de acero relucían a la luz de la
luna como líneas de plata, prolongándose de un
lado a otro del horizonte como si vinieran del
principio del mundo y fueran á ver dónde tiene
su término.
La fuente,·¡pobre fuente sonora!, no se filtraba
ya de la peña gota á gota. Salia gorgoritando por
un caño de bronce. Alrededor de ella no quedaba
ni un arbol, ni una mata. U na vast:l planicie sus•
titnía al antiguo terreno accidentado. En medio
habia una casa cuadrada, de piedra y de ladrillo,
y por las ventanas salía vi va luz.
-Volveré á mi refugio-pensó el hada.-Huiré
para siempre del aire libre y de la luz. Se ha acabado mi reino, y volveré al seno de la tierra como
han vuelto ya todas mis hermanas.
Entonces sintió que la tierra se estremecía agitada por un temblor continuo; oyó un ruido lejano y temeroso, como la jadeante respiración de
un monstruo, y cuando volvía sus ojos al cielo
para ver si de allí llegaba tan extraño rumor, vió
que el monstruo a3omaba por un ex.tremo de aquellas relucientes barras de plata.
Asomaba atravesando la noche con la mirada
de su puplla roja; brotaban de él densas nubes de
humo quJ empañaban la trasparente diafanidad
del cie'.o, y bocanadas llameantes y chispas de
fuego qu3 saltaban a un lado y otro, iluminando
su paso con resplandores de incendio.
Tl'lmblaba la tierra, estremecida por el furioso
galope d3l titán. La pobre hada veía agrandarse
aquel ojo de fuego que avanzaba hacia ella. Con
un rugido de supremo poder ex.halaba de sus fauceJ chorros de vaho blanquecino.
-¡Llegó mi última hora!- dijo el hada.
Y antes de que pensara en huir, aturdida por
el ruido -ensordecedor de aquella masa de hierro
pn.lpitante, sintió quti la envol vía el humo de aquel
aliento ardoroso, y cayó para siempre, y s u alma
de mariposa huyó en busca de las tierras descono. cidas •donde moran sus hermanas.
Y aquí tienes la historia de la última h1da, tal

la siguiente nota: « Oficial selecto.'&amp; También su
cara.cter podia calificarse así: « Carácter selecto.J&gt;
La inteligencia valía tanto como su corazón su
rectitud igualaba á su encanto. Las mujeres le ~dmiraban, muchas de ellas dispuestas á amarle y
los hombres le envidiaban, pero sin celos.
'
Cuando al caer la tarde atravesaba Jacobo dan•
do el brazo a la Sra. Letellier, por privilegio de
re~ién !legado, seguido del coronel y de Leotardy,
el Jardm del Luxemburgo para ir a comer al restaurant, los transeuntes volvían la cabeza para
contemplar aquella pareja que, entre las rosadas
tintas de la tarde, dejaba tras sí una estela de belleza, de juventud y de amor.
-¡Qué matrimonio tan ideal harían los dosldijo Leotardy señalándoselos con la mano al coronel.
El Sr. de Veraz sonrió orgulloso por aquel elogio a los seres queridos, y penetrado inconscientemente por el mismo pensamiento. Después
inclinó la frente cubierta de sombra, y sintió que
le desgarraba el pecho un inexplicable sentimien•
to de angustia.
La Sra. Letellier, que, plenamente dichosa entre
sus amigos y sometida á una influencia de la que
no se daba cuenta, dejaba desbordar su vida exuberante, ex.clamó a mitad de comida:
-¿ Qué es eso, coronel? ¿ Por qué tiene usted
ese aire tan triste estando al lado de su hijo y de
sus amigos?
-Querida hija mía-respondió el Sr. de Veraz con un tinte involuntario de melancolía,-el
excdso de felicidad produce á veces una profunda
tristeza en los que, como yo, bajan la montaña de
la vida. La felicidad completa no puede darse más
que en la juventud, porque para stir completa necesita esperanzas, y las esperanzas no son patrimonio de los viejos.
-¡Usted viejol-exclamó Leotardy.-En todo
caso, pn viejo joven.
-A la salud de mi querido padre, el viejo joven - dijo alegremente la Sra. Letellier levantando la copa.

como la cont6 uno que no · te conocía. Seca esas
lágrimas y desarruga ese ceño tan triste. Mientras
tú vivas habrá. para mí un hada sobre la tierra,
porque yo sé que la última eres tú, que tienes
gracias y hechizos y virtudes de maga.
LUIS BELLO.

CANTARES.
I.

Al influjo del calor
Dan su perfume las flores;
Al influjo del querer
Suspiran los corazones.
II.
Desde que al mundo venimos
A la muerte nos debem()B;
La deuda vam()S pagando
Conforme vamos viviendo.

III.
Yo entré publicando guerra
Por los reinos del amor;
No hice más que ver tus ojos
Y me rendi á. discreción.

IV.
Si á todas las malas lenguas
Las privase Dios de hablar,
Pronto íuera el de los dedos
El lenguaje universal.

v.
Tar.ie ó temprano mis penas
Triunfarán de tus desdene-1;
Q,1e en las luchas del querer
Sufriendo es como se vence.

V.I.

VI.
Yo quiero mi vida entera
Pusurlij en tu compañia 1
Y que Dios, cuando me muera,
Le depare al alma miu
La tuya por compañera.

VII.
Mira tü si la dePgracia
Desligurar.l. á. los hombres,
Que me llego á los amigos
Y ninguno me conoce.

VIII.
Los juramentos de amor
Se hacen siempre callandito
Para darles más valor. ·
P&amp;DRO LAGUNA.

DEMASIADO TARDE.
POR H. DU PLESSAC.
Continuación.

~~

otro
que cuanto había dicho el coronel era
&lt;!... 0
cierto. Al ver1rn, y sobre todo al ha·
',-C: r-s."1 blarse, aquellos dos seres igualmenw
~ e
jóvenes, hermosos y nobles, ~onocie.
ron que su naturaleza era la misma, Y
con la misma intensidad que instanta9 neiuad nació su reciproca simpatía.
~•
Jacobo de Baillet podía pasar por el tipo de
belleza masculina·, dulce y enérgica a la veJ.
Alto, ancho de espaldas, proporcionado como UJl
modelo, representaba el poder y la fuerza desarrollada por ejercicios corporales, en los que en
maestro. Su fisonomía estaba dotada de tal expresión y tal gracia, que hubiera sido afeminada a no
ser por un pliegue que, colocado en medio de la
frente, anunciaba su voluntad firme y reflexiva.
Sns grandes ojos, dulces de ordinario y como sli·
midos en sombra, lanzaban a veces resplandore8
de autoridad que, sin ser duros, revelaban al hom-bre y al jefe. Debajo de sus largos bigotes rubios,
su sonrisa frecuente y encantadora dejaba ver u~
linea blanca de dientes, que una mujer envidiarla
y que daba a su cara juventud y frescura.
En cuanto a la parte moral, puede ¡iarse una
idea con u¡ia ;:&gt;alabra. En la úl~ima revista, el 1:0"'
pector general había puesto como única menc1ÓB
.l!RON'l'O reconocieron el uno y el

,

Al cabo de algunos días, la vida del terceto, que
Leotardy cambiaba a veces en cuarteto, estaba organizada de la manera mas íntima, ó por mejor
decir, mas familiar. Por la mañana se dedicaba
cada uno á sus cosas; la Sra. Letelli¡:lr daba sus
lecciones, el coronel y Jacobo hacían compras ó
paseaban, y algunas veces iban a visitar á algún
antiguo compañero. Se encontraban en un restaurant convenido, ó bien iban á comer á casa del
coronel mismo, cosa que todos preferian. Después
de la comida se entretenían en interminables conversaciones ó en la lectura de algún libro interesante; cuando la fuerza del calor pasaba, iban á
pasear por el vecino jardín, y después de cenar,
siempre juntos, ded:caban la noche bien á ir al
teatro, bien, y era lo más general, á la música,
en la cual Jacobo, que poseía una hermosa voz,
respondía perfectamente a la habilidad que la señora Letellier lucía tocando el piano.
Esta vida patriarcal era la soñada por el señor
de Veraz desde el día en que, viendo perfecta•
mente claro en su conciencia, habia tomado su
resolución. Esta intimidad tan sencilla le parecía
el preludio de su matrimonio futuro. La Sra. L&lt;,.
tellier parecía estar en su propia casa cuando estaba en casa del coronel; ella arrt-glaba, dirigía y
daba órdenes á José, y un día había arrebatado al
coronel con una sola palabra. Disentían sobro
qué restaurant debían escoger, Y la joven exclamó:
-¡Oh! que:lémonos en nuestra casa. ¡Se está tan
bien!
Durante alaunos momentos el coronel cerraba
los ojos; creí~ que su sueño era ya una realidad,
y murmuraba muy bajo, para que nadie pudiera
oirle: «¡Mi mujer! .... ¡Mi hijo! ..... »
Pero también muchas veces, despu~s que todos
se habían marchado, permanecía de codos en el
balcón reflexionando tristemente sin saber por
qué. S~s ojos, vagando en,el vacío de la n?che, n_o
se fijaban en nada y sufria un male~tar mdefi"?-i•
do..... De sus labios se escapaban mvoluntanos
saspiros, y le parecia oír en el vien~o dos palabras
re¡,etidas constantement~: «D~masiado tarde.»
¡Oh! ¡la juventud! ¿Que habi~ hecho d~ la suya
su corazón tierno y cariñoso, dispuesto siempre a
neoar la existencia del amor, aunque ahora se incli;ase ante su ley? Todo lo q~e prete~día estando
en las puertas de la vejez h1;1biera podido logra~lo
en la aurora de su vida teniendo por delante dias
de esperanzas y de am~r. ¡Oh! ¡la juventud de Jacobol ¿Qué no subiera dado el coronel por volver
a los tiempos en que, coro.o él, orgulloso con los

dejaba correr los dedos por el t eclado. En medio
del silencio, que por sí mismo era ya una confesión, Jacobo, mirandola con inmensa t ernura,
pronunció un « Sil viu con voz emocionada y
temblona. La Sra. Letellier volvió la cabeza; te•
nía la cara sonriente y los ojos empañados de lagrimas. Luego se levantó y tendió las dos manos
á Jacobo. Y así permanecieron abismados en una
larga mirada de infinito amor, sin decirse una pa•
labra. Sus corazones acababan de desposarse.

VII.
flamantes galones podía contar
eus arranques de
vigor y energía?
¡Porque él también pudo hacerlo! Pero hacia veinticinco años.....
Aquello era el pasado, y la gracia, la virilidad,
la fuerza de que Jacobo daba constantemente pruebas delante de sus ojos, constituían el presente.
El coronel gozaba como uo padre afectuoso viendo la savia que se desbordaba en aquel árbol floreciente, pero no sin vol ver la vista amargamente
sobre si mismo..... ;No le había ocurrido hacía
unos días, en un lar'go paseo campestre dado por
el terceto, sentirs~ y confesar que estaba cansado,
mientras la Sra. Letellier y Jacobo querían ejercitar su actividad paseando más?..... Esta diferencia entre él y su sobrino existía ya en el regimiento. Entonces se reía. «No es posible, decía,
ser y haber sido.J&gt; ¡ Pero ahora! Ahora se manifestaba su inferioridad ante la mujer amada, y el temor a una posible comparación le atormentaba
en secreto, como todo lo que puede en una ú otra
forma comprometer la dicha soñada. ¿Estaba celoso de Jacobo? ¡Qué horror, Dios eterno! Su
alma rechazaba la más leve sombra de aquel criminal sentimiento.
Por otra parte, de ningún modo sospechaba de
J acobo. Nunca había est.ado solo con la Sra. Letellier. Sus conversaciones francas, faciles y alegres no pasaban un punto de la libertad que se
acostumbraba a usar en aquella casa, y que hacia
de su dueña, tanto para Jacobo como para el coronel, algo asi como un camarada afectuoso y sencillo. Nada podía revelar en la actitud de Jacobo
que existiese en él para con ella más sentimitnto
que el de una profunda amistad, tal cual el señor
de Veraz la había querido y procurado. Lo cual
prueba que se puede ser la franqueza personificada, como lo era el capita.n, que se put&gt;de querer
de todo corazón a su padrino y antiguo coronel,
como él lo hacía, y guardar sin embargo para sí.
el mas íntimo secreto del alma. Si el señor de Veraz hubiera preguntado a su a~ijado: «¿Amas a la
señora Letellier?Jl, Jacobo hubiera respondido sin
vacilar: «Sí». Pero no creía deber anticiparse res•
pondiendo a una pregunta que no se le hacía,
tanto mas, cuanto que nadie en el muodo, ni el
mismo interesado, suponía que estaba locamente
enamorado de la misma mujer que el coronel, en
secreto también, le destinaba para tía.
Lo que necesariamente tema que ocurrir ocurrió. Jacobo se emocionó el día en que por primera vez vió á la Sra. Letellier; después , las
horas que iban trascurriendo fueron convirtiendo
la emoción en cariño, el cariño en pasión.
Su3 almas, tan nobles y tan parecidas, estaban
hechas para comprenderse y unirse indisolublemente al primer contacto. Y, en efecto, se habían
comprendido y estaban unidas. Porque si Jacobo
amaba silenciosamente a la Sra. Letellier, ésta
adoraba ciegamente a Jacobo. Aquel corazón que
ella creyó muerto para siempre, se había despertado brascamente de su letargo y latía con más
fuerza que nunca, con toda la energía de su reco•
brado vigor. Aquella mujer tan recta, tan pura,
no trató de engañarse á sí misma, ni de luchar
contra un sentimiento quo se apoderaba de ella
como- dueño absoluto é incontestable. Amaba á
Jacobo con toda la fuerza del amor, sin calcular
nada, sin esperar nada, sin saber siquiera si era
correspondida; le amaba sólo, dominada por el
placer de amarle.
,
El término de la licencia de Jacobo se aproximaba, sin qae aquellos dos niños grandes, igualmente enamorados, hubieran cambiado entre sí
una palabra, una mirada, un apretón de manos
más intimo que lo ordinario, que hubiesen revelado al uno y al otro su secreto. Una tarde, mientras Jacobo cantaba una romanza acompañadó por
la Sra. Letellier, vinieron a avisar al coronel que
un amigo le esperaba para tratar de un asunto
importante. Jacobo se calló instintivamente; su
padrino se marchó, y el capitan permaneció apoyado en el piano mientras la Sra. Letellier,
presa do una emoción eúbita, con la cabeza baja,

&lt;' -:lurre muchas veces, aun en los temperamentos más tranquilofil, que se siente una rara impresión: ninguno de los acontecimientos del día anterior puede ser cansa de esa tristeza especial, y
sin embargo, al levantarse, se sientA una infü 1ita
melancolía, que tiene su parte física. Por una
presciencia indefinible, se esta seguro de que el d ía
que empieza no terminara. sin un acontecimiento
imprevisto y doloroso que turbe el tranquilo curw
de la vida. ¿Qué desgracia me ocurrira hoy ? E, ta
es la pregunta que, más que el cerebro, formula el
corazón, con angustia y al parecer sin causa, y es
muy raro que este secreto presentimiento no tenga
su confirmación cumplida en los hechos.
El Sr. de Veraz había sentido dos ó tres veces este instintivo terror, y siempre se había confirmado. Un día fué la muerte de un amigo del
alma; otra ,ez una herida gravísima que recibió
cuando parecia no haber ningún peligro. Pero
nunca había sentido este espanto en tan alto grado
como en esta ocasión. En vano trataba de conjurarlo procurando distraerse. Sus poetas favoritos
habían perdido sli poder; la vista de sus árboles le
parecía insoportable. Todo le hacía temblar involuntariaµiente, hasta el ruido de una pueda que
se abría, y por la cual se preguutaba si entraría el
desastre desconocido y esperado.
Jacobo había salido á caballo con un amigo. Involuntariamente el coronel se vió acometido, á
pesa_x: de ~aber que su sobrino era jinete consumado, por uno de esos temores vehementes y fuera de
razón propios de las madres. Hasta el reloj demasiado lento parecía tener la misión de prolongar su
inquietud. Por fin oyó en la empedrada calle ruido
de caballos, y corrió al balcón desde donde vió á
Jacobo saltar ligeramente a tierra y estrechar la
mano a su amigo. El coronel dió un sns!'iro de
descanso. ¡No era eso 1
Llegó Jacobo resplandeciente, con la satisraoción del que ha dado un paseo bueno y largo, pero,
sobre todo, lleno el corazón de una alegría completamente distinta de la de la víspera.
-Buenos días, padrino-dijo alegremente, al
entrar en el cuarto de éste.
El coronel sonrió, casi olvidado de su impresión
triste. ¡ Qué equivocado estaba!. Precisamente en
aquel momento entraba en su casa la desgracia.
Cuando José, acostumbrado ya, llevó en una
bandeja la botella de Madera, y el coronel llenó
paternalmente el vaso de su ahijado, éste encendió un cigarro, y dejando su ordinaria jovialidad,
dijo gravemente:
-Padrino ruío, tengo que hablar á usted de
una cosa..... muy seria.
-Ya escucho, hijo mío-dijo el coronel, turbado sin saber por qué.
- Queridísimo padrino, sabiendo las ideas que
usted profesaba en el regimiento, tiemblo al hacerle mi confesión..... Amo apasionadamente á
una mujer y quisiera casarme..
SILVIA.
Continuad..

CORRESPONDENCIA P .ARTICULAR.

UNA ARAGONKSA RUBIA.-Sírvase en viar un volante rlel
librero, que acredite su condición de eusclÍ ptora, y tendremos sumo gusto en complacerla.
. UNA APRBNSIVA. - 1.~ Su pregunta no justifica el seudónimo que uste~ h~ elegido, pues no es mera aprensión, sino
perfecto conocim1eoto del papel que desempeñan loR filtros
el creer que con ellos no se consigue esterilizar el agua.

(.Oontinúa en la p6g. 44.)

�..L:A. MODA ELEGANTE ILUSTRADA

42

r\ .

Núm. 12:-Es

de: pa.iío dv'sed• color de rubí. Falda lisa, con gran
pli~e redondo detrás. Cuerpo deotro de_ un cinturón de seda. Espalda sm costura en: medio; costadillo debaJó del brazo. Los delanteros
forman chaqueta y están escotados. Gran cuello formando solapas, de
raso marfil, con incrustaciones'de guipur. Ficbú Maria Antonieta, volviendo detrás y ·becho un lazo delante con hebillas de 8trass. Los bordes de la muselina están bordadoe, Volante sobre los hombros. Mángas
de guipur y muselina.
· ·
Núm. 13.- Vestido de raso rosa adamascado, con flores blancas. Es
de forma Princesa , con escote redondo, adornado alrededor de los
hombros y anudado al lado i~oierdo con un drapeadó de muselina de
seda rosa muy pálido, rilieteallo con encaje; el nudo termina con unas
caídas que llegan hasta la cintura. Manga de codo. Este vestido se compone de espalda, costadillos de espalda, costadillos de delante y delanteros en dos partes, Gran collar de _perlas:
Materiales: 15 metros de ri¡so adamascado, y un metro de muselina
de seda.
,
NúnÍs. 14 y 15.-Esta bata es muy á propósito para señora~ jóvenes,
porque, dejando el talle completamente suelto., es sin embargo muy
elegant~ para las tardes. En lanas de mezclilla y terciopelo inglés resultará muy bien. Un gran cuello de terciopelo blanco ribeteado de
piel, ó bien un cuello de' guiput.
'
·
Tela necesaria: 6 metros óOcentimetros de lana; 12 metros de seda
para el forro, y 4 metros de pi~!.
.
Núm. 16. -Sombrero de fieltro gris plata con ala ribeteada, es.tilo
capelina. Copa Bexib1e hundida, rodeada con una banda de terciopelo
gris y con muselina de seda bJanca. A un lado, dos escarapelas en forma oo de terciopelo gris, y dos cuchillos blancos tornasolados de castor claro.
/
·
N4m. 17.-Este traje, qu 'eihe de trasparente á un tul bordado,
es de raso ó de piel de seda do col()r crema. Encima se coloca un tul
liso ó bordado, sea como nuestro grabado, sea con rizados muy pequeños ele muselina de seda, de tnl ó cintitas de raso. La falda se cierra
por detrás, y el cuerpo por debajo del brazo ó en la espalda.

· --~ ·

••, . , . . , . .. . .'No . . . , .•

.-.&lt;,. .· .· , .

;4,:·

10.- TraJe para baila.

Núm•.10. - Este traje es de se:la color plátano, y queda cubierto de
tul del mismo color, bordado de flores que armonicen bien y ele lentejuelas de plata, Las mangas drapeadas son de tul. La falda de debajo
está confeccionada con tres paños de tafetán ó raso. L1 de encima cae

~ ·11.-TraJe para 11fiorltaa.

• enteramente suelta: El cuerpo, que puede cerrar en la espalda ó en el
costado, se drapea á lo ancho. Las mangas quedan montadas sobre una
· hombrera pequeña bien ceñida al hombro.
Núm. 11.-Falda de paño azul marino. Blusa de seda en tonos azu" les, adornada por delante con plieguecitos ribeteados de encaje valen· ciennes crema.
El forro se ajusta, haciendo la espalda lisa y los delanteros con un
pliegue de unos 3 centímetros próximamente, rematado con un encaje
estrecho de guipur ó valenciennes.
. Este modelo puede confeccionarse lo mismo .en tafetán, terciopelo,
muselina, etc., etc.

12.-TraJe da teatro para señoras Jóvanea.

El abrigo ele,gantlsimo que completa esta toilette se confecciona con
un collet de seda de fantasía. raso ó piel de seda. Se le darán 80 centímetros de largo. Debajo de este collet, y cubriendo todo el traje, un
volante plegado de muselina de seda, terminado por otro de encaje
blanco. Un adorno de felpilla de seda blanca completa el abrigo.
, Núm.•18. - Toque de fieltro violeta, con casco flexible muy bajo.
Drapeado de terciopelo Parma alrededor del ala, con un grupo de plumas blancas saliendo de un lazo á la iz1uierda.
Núm. 19.-Este traje de señorita ó señora joven resulta un intermedio entre el traje de mucho vestir y el más sencillo para paseos, etc.
Es de lana á cuadritos. El adorno de seda á cuadFOS blancos y negros.
Dos quillas estrechas marcan el delantal. Una berta cortada en forma
adorna el alto de la falda y se ribetea con un bies mny pequeño de
seda á cuadros. Un canesú de muselina de seda plegajlo muy menudo
y forrado de seda. Este cnncsú puede ser postizo .

•

n, r 15.-lata ,ara 11iiora1 Jdve■H. 01laall" y•••••••·

,

l6,-'-So111llrtro Leont. ·

4.3

LA ·y O D A E L E G A N T E I L U S T R A D A

18.-Toque largyl,

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

4-1
Los filtros reportan verdadera utilidad, y ésta
consis~e en separar del liquido filtrado las materias que llevu en EU•prns:ón; pero por mucha que
@ea 111 perfección del aparato, nunca pue le esperarse de ella que destruya los microbios patóge•
nos ó los I lementos perjudiciales á la salud que
en si pueda llevar diluida el agua: contra éHtos
e:1 impotente 111 filtración.
Para 11brig1r la coro¡,leta seguridad de que un
agua es inofensiva, no hay otro recurso, y bien
ten cilio por cierto, r¡ue el de hervirla; pero como
entonces es de difü:il digestión, se bate preciso
airearla ei se ha de utilizar como bebida.
A usted, que se propone pa~ar una temporada
en el campo, quizás no Jo sea fácil proporcionarse
los apuatos especiales comtruldos con este único
fin; y por si así fuera, le di1 é que no de Le preocn parse de la caren, ia de tales aparatos, pues
aun siendo un procedimiento bastante primitivo,
bas'a para conseguir el objt!to que se desea con
echnr t I agua hen•ida desrle una buena altura por
una rPgadera cuyos agujeros sean muy pequeños,
y rPpetir esta operación cinco ó seis veceP.
l'or mt:dio dd c,zono se consigue también la es•
teri:ización dtJI agua; pero es procedimiento que
requiere grandes generadores de corrientes eléctricas, apar11ti1s productores de ozono, y otros csterilizad,m.•s. de los cu u les tólo puede disponerse
en una fábrica.
2.• Xo, st:ñora; sus hué~pedes no pueden extrañar que el servicio de la mesa no sea tan escogido
ni tan elegaL lec, mo el que puedo usar en Madrid.
3.ª Una jir&amp;, una comida en el campo ó una
cacerla si en los alrededores hubiera algún caza•
dero.
4.ª Xada tie·e de extraño que con el aire dd
campo i;e le haya ei;tropeado 11lgo el cutis; use
usted al aco,thrde la horchata cuya receta di á.
A. Ll. en el número del 30 de Septiembre último.
UxA YA~IDOS!.-Le agradezco en extremo sus
felicituciones para el pre,ente ano, y le aseguro
tengo siempre verdadero gusto en c~ntestar á.
cut1nbs consultas dese.:n hacerme lu.s señoras
suscriptoras.
1.• Larga~, pero no puedo precisarle los centlmetros que dt:ben medir, por cuanto esto depende
do la estatura de la personn que las lleva. Sirnle
de regla el que lo usual es hacerlas de uxt .largo
tal que lleguen aproximadamente uria tercia más
abajo de las oaderus.
2.• Indistintamente de lns tres clases¡ las de
piel son ulgo más cortas siendo pnra la calle, y
lar~as si para salida de teatro ó de baile.
3.• No.
4.• Si; pero adornadas con pliegues pespunteafoq, de unos 5 ó 6 centímetros, ó de grupos
de seis ú ocho plieguecitos de lencería con intervalos de unos centímetros.
5.• El patrón cortado que dió LA MODA del 22
de Didembre último.
6.1 No.
7.• De un FOlo cuerpo; los de dos no se estilan
h;1ce ba,tante tiempo.
8.• Para evitar lt1 cuida del pelo, emplee usted
cual 1uiera de las siguientes re&lt;:elas: la que di á
A . Ll. en el número correspondiente al 14 de Octubre, ó la recomendada á Una de la.a co,uu del
Cantábrico en el del 14. de Diciembre ú'.timos.
9.ª De piel del Tyrul, gamuza y cabritilla para
diario, y de Suecia, cabritilla y piel de Rusia
para ve3lir.

La parte superior de las mangas lleva un bull6n
con acuchillados; de este a.dorno se compone totalmente el cortísimo calzón bombacho. La gola
de terciopelo rojo ó negro, ó bien de batist.'\ blanca. Capota de raso I forrada de terciopelo de cualquiera. de los dos r1:feridos colorea. Gorra de forma espedal, algo paretida á la murciana, de terciopelo rojo y adornada con dos plumas muy estrechas y muy largas de igual color.
Guantes de punto de seda, con puiios de raso ó
terciopelo rojo, y cinturón de terciopelo negro ó
rojo con oordados de acero.
Daga de acero con puilo negro.

\

LA 0ITANILLA D&amp;L TROVADOR.-Como toda la
toiletre es blanca, el calcetín debe ser también ·

\

del mismo color. Me parece muy bien la desc,ipo:ón que me hace del sombrero y calzado; en el
verano debe su,,tituir la bota por zapato de orejeta, de piel de cabriti1la.
Comprendo su intmn:¡uilidad en cuanto se refipre al temperamento de su hija, á quien el buen
eistema higiénico, la vida de campo y un completo descanso iutelectu11l han do tentar muy
bien.
B. G. - Dentro del presupuesto de que di~pone usted. puc.le hacer consi,tir el obsequio en un
libro d1, misa ó de visitas al Santisimo Sacramento, que esté bonitumente encnaderni:.do ; un tarjeten, ¡ un portamonedas; una peineta con piedras
para el pelo, ó bien un bonito bibelot con bombones.
S11rnPRI AORADICJDA.-1.• No puedo contestar
á su pregunta cun completa seguri&lt;lad, porque no
lo he experimentado prádicamente ; pero creo
que su temor de usted tiene algún fundamento,
por lo que yo he podido observar en personas que
lo usan.
2.• Depende de lo naturalmente rizoso que sea
el pelo de ustt:d; de todcs modos, como su uso no
es perjudicit1l, puede ensayar por si lograra el
resultado que desea.
T enga la certeza de que no me molesta lo mt\s
mínimo con sus consultas.

Ss.l:!0RITA DI MARFIL.- Un millón de gracias
por su calurosa felicitación, y á mi vez deseo á
u~ted que el nuevo afio le sea portador de toda.
&lt;:!ase de venturas.
l.• Encuentro mucho más propio para blusa el
modelo grabado 3 del número 31 de LA lloDA,
que el 2 á que usted se refiere, que es un traje
completo de hechura Princesa.
No sentarlan mal las cintas de terciopelo negro
en lugar de los calados; pero también resultará
muy elegante si se atiene á lo que indica L\
MODA; puede usted, por lo tanto, optar por el
adorno que sea más de su gusto.
2.1 No es indispemable el que adorne esa falda, pues aun siendo lisa quedurla taml.iién muy
bonita.
20.-Bolero de pltl •• ■utrla.
3.• No obstante las espeeialisimns y desgraciacircunstancias en que se encuentra esa seiioNúm. 20.-Este elegante ,bolero&gt; cruza á un lado por delante y concluye en das
rn, considero es en usted un deber int:ludible el
aldeta redonda, qne cae sobre la falda. Se abotona con dos botones cuadrados á
de irá darle el pésamA; y entiendo también que
cada lado de la chaqueta y con unos oordones de seda negra. La espalda lisa y la más elemental pru lencia a.conseja que, al lleel delantero con grandes solapas forradas de chinchilla. Cuello iJto1 forrado tam- nar tan triste deber, Ee pre&gt;Cinda en absoluto de
bién de chinchilla. Manga de codo I abierta en la bocamanga.
las citadas circunstancias, á las que de ningún
Falda de paño obscuro.
modo se debe aludir.
Toque de terciopelo negro I adornada con grandee y hermosas plumaa.
4! Como usted misma dice, se trata de un caso
análogo al que motiva su anterior oonsulta, y mi
opinión no puele menos de ser en un todo igual
á la que acabo de exponerle.
.
5! Tenga. la bondad de dirigir esta. pregunta ó.
Il&amp;RMI:-/IA DuRÁN.-Sicnto muchísimo el extona, según lo que dé de si el presupuesto que haya forla Sección de oncargos¡ _pues, por razones que seguramente
travio de sus cartas, única cansa, como usted supone acerhabrá leido ya en esta Corrupondencia Particulor, no debo
mado.
ta~mente, de que antes no haya recibido contestación á
ellas.
UNA ADMIRADORA DE A.- l.• Esa tela no me parece pro- tratar en ella ni de personas ni de establecimientos.
6! Quedarla bonito confeccionado con género de lana
l.ª Los manteles deben ir marcados en el centro si son pia para traje¡ es más adecuada para abrigos, , boleros&gt; ó
blanca, y adornado con cinta cereza; pero me parece mucho
pequeiios, y si son para 12, 18 ó 24 cubiertos deben bor- 1;haquetae.
darse en el medio de los dos pafios más estrechos y á una
2.1 A. principios del ai'!o anterior di la siguiente receta más elegante su segundo proyecto, ó sea el ha.cerio de te!"°
ó seda cruda con entredoses de Valenciennes.
media vara de distancia del filo de la mesa, de modo que para hacer desaparecer las mani:has del cutis:
El adorno tiene aproximadamente un ancho de centfmequede libre el suficiente sitio para colocar el plato y las coMézclense dos gramos de sal de soda con dos gramos de
tro y medio.
pas sin tenerlas que poner cubriendo las iniciales.
espiritu de lavanda y 180 gramos de agua destilada.
Se les pone encaje Richelieu ó torchon al filo, igual que á
Con esta mezcla se lava el rostro dos ó tres veces al día,
EL!.NA T. -Agradezco mucho su cariiiosa felicitación,
l11s servilletns.
• y al poco tiempo deanparecen las man1;ha11.
cuyos términos son para mi la mejor recompensa.
2.ª Lo mismo para comidas que pnra té.
También da muy buenos resultados la Locil&gt;n/rambuesa.
1! Tengo entendido que fªra calmar la picazón produ3.• En las dos esquinns ó lados dé la almohada.
R. M. F.-1.ª Xo se lleva. el manto largo hasta el borde cida por los sabaiiones, ea e Eiguiente uno de los mejores
4. 1 En el centro de la servilleta, y para las de muy diario
procedimientos ~iempre que no haya ulceración: 1.0 darse
del vestido, sino el de un mt:tro de ancho, con franja tuentre una y otra esquina.
fricciones
con la siguiente mezcla:
pida y velo de gasa negra.
Las de té en una esr¡uinn, formando ángulo.
2.ª
SI;
puede
sustituirlo
en
verano
por
el
'l"elo
de
crespón.
Olicerina.. . • . . • . • • • • • • • • • • • • • 50 gramos.
5.ª ,Beso á usted la mano&gt;, ai es de cumplido; y si no:
3.ª Siendo faldas interiores, está admitido el llevarlas de
Agua de rosas............... 50
,Buenas tardes ó buenas n0&lt;:hes, Sr. Tnl&gt;.
Tanino.. • • • • • • . • • • • • • • • • • • • • 10 centigramoa.
G.• Debe man~r una ta1jeta, no habiendo inconveniente moaré, faya ó cualquier otra s~da.
4.ª Pasados los seis primeros meFes, no hay inconveninguno en que en ésta escriba unas lineas manifestándole
y
2.º,
empolvarse
las manos con la siguiente composición:
niente en que use la alpaca, sobre todo la gmesa, que no es
el sontimieuto que le ha causado su desgracia.
Salicilato
de
bismuto.......... 10 gramos.
tan
brillan
te.
7.ª La persona que llega de fuera es la que debe ser visiAlmidón.................... 90 5.ª Mientras están de luto I si.
tada por las que ya residan en la población; sin embargo,
6.ª Como le digo antes, puede usar el moaré para enasiempre hay excepdones con las de edad, los enfermos ó
Tenga entendido que esta receta sirve sólo de calmante,
guas ó faldas interiores, pero no para falda de traje.
los que hayan experimentndo alguna desgracia.
Y no puede esperar que con en uso Je desaparezcan por
Tenga la bond11d de dirigir las cart:ls ó al seiior Director,
Puesto que usted cree quo esa~ seiloras no han recibido
completo los sabañones.
su tarjeta, debe hacerles saber por alguna otra conocida, ó ó á mi nombre y á la Administración, Arenal, 18.
2.• Como desde luego supongo que quien le ofrece la
VIOLll:TA.-El traje de Mefistófeles es de aquellos cuyos mano para ayudarla á bajar del coche es un caballero amidecirles usted mitlllla cuando las vea, que no ha. sido omisión suya, sino falt:l del Correo ó personas encargadas de su detalles varían con arreglo al gusto de carla cual, y ael se go de usted y de su familia, no veo incon\'eniente en que
distribución; y si viera usted en ellas algún resentimiento, ~a visto en las óperas de Fau,to y Mefii!ofele que los ha- se apoye en ella en el mc,mento de apeuse.
tr11tar de disiparlo yendo á verlas cuando trascurran algu- JOB no se han snJetado á un modelo determinado. Sin emDebe darle las gracias.
bargo, le daré la explicación del más usual.
nos días después de su llegada.
U~A SUSCRIPTORA.- l.• Es indiferente que los haga d&amp;
Calzón de punto, ele seda color de púrpura, y zapato ter- uno u otro modo, pues de las dos maneras se estilan; pero
8.ª Se tratará de complacerla en cuanto Eea posible.
9.ª Todos los de la alcoba, y si se quiere los del boudoir. minado muy en punta, de terciopelo del mismo color. Ju- resulta más práctico el uso de un almohadón y dos almohaSi desea enterarse de qué clase de muebles se componen, bón de raso 9 de pai'!o muy fino color de púrpura con acu- d111. Podrá encoQtrar muy detallada esta explicación en mi
tenga la bondad de leer la contestación que di á .M. M. chillados en los delanteros; el f cndo de ellos, que es de
contestación á U11a suscriptora en LJ. ?i!ODA del 22 c!e Ocen el n¡¡mero del 30 de Octubre pasado. La tela debe ser terciopelo, y los adornos de los bordes, que se hacen bord11,en tono claro, tejido &lt;!e lana y aeda 1 algodón y seda ó ere- dos en seda, pueden ser del referido color ó negros.
( Continúa en la pág. 47.)

PERIÓDICO ESPECIAL DE SEÑORAS YSEÑORITAS, INDISPENSABLE EN TODA CASA DEFAMILIA
.Adminiatraci6n: Arenal, 18, llla.drid.

11

Madrid, 30 de Enero de 1900.

11

Año LIX. - Núm. 4.

1.-Salida de teatro.
Núm. 1.-Este abrigo se hace de paño crema. La espalda
se corta al hies, y bs delanteros son rectos formando un
pliegue ~oble u n ~ má.s_abajo de la cintura: las mangas,
guarnecidas con bieses pespunteados y cubiertas con una

esclavina de terciopelo color de naranja y un gran guipur
Cuello alto ribeteado con piel. Forro de raso blanco.
Matuialu: 4 metros de paño; un metro 50 centímetro de
terciopelo, y 8 metros de rll6o,

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                <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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              <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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