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LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

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eAoA o·E
ºL' pEL
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Reíase de las arrugas, que no se atrevieron nunca á señalarse en su epidermis, y se conse"ó
joven y bella hasta más allá de sus 8o años, rompiendo una vez y otra su acta de nacimiento á la
faz del •tiempo, que en vano agitaba su guadaña delante de aquel rostro seductor sin poder ruorti•
ficarle.-Este secreto, que la gran coqueta egoísta no quiso revelar á ninguno de sus contemporá•
neos, ha sido descubi~rto por el doctor Leconte entre las Lojas de un tomo de la Historia amorosa
tú las Gaiias, de Bussy-Rabutin , perteneciente á la biblioteca d~ Voltaire, y actualmente propiedad
exclusiva de la Períun,ería !Uuou (Maison Leconte), 31 , rue du Quatre-Septembre, 31. París.
.- . Dicha Casa entrega el secreto á sus elegantes clientes bajo el nombre de \ .-rltal,le Eaa de
Jllnon y de Dnve a de 1111100 , polvo de arroz que Ninon de Lenclos llamaba cla juventud en
una caja&gt;.-Es necesario exigir en la etiqueta el nombre y la dirección de la Casa para evitar las
falsificaciones. -La Parfumerie Ninon expide á todas partes sus prospectos y precios ·corrientes.
t Depósitos en Madrid : A guirre y Molino, Perfumería Oriental, Carmm, 2; Perfumería de Ur911ioia, Mayor, r ,· Sixto .Romero, Perfumería Inglesa, Carrera de San :Jerimimo, 3; Perfumería de
&amp;luandía, Arenal, 2; y en Barcelona: Sra. Viuda de Lafont i H ijos, y Vicente Ferrer,· Salvador Vives,j&gt;fffumista, Pasaje Bacon#; Salvador Banus, perfumista, caile :Jaime I, núm. r8.

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ia fllel y la preserva de cortadura,, lffltaett&gt;nel. :,ncaiones, d.ando_le un _alereiopelado agradable. En cuanto á las manos les da
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.&amp;.iio LIX. - Núm. 32.
11

SUMARIO.
TllTO. - Revista. parisiense, por V. de

Ca.stelfldo.-ExplicaciOn de los grabados.- Una ca.sita en el campo....., por
D. Roberto de Palacio.-10yemel,
poesía, por D.• Sofía Casanova. - Los
altivos Montignac, continuación, por
Sil via .-Correspon dencia particular,
por D.• Adela P.-Explicación del figurin iluminado. - Explicación de los
grabados y dibujos para bordados contenidos en la Hoja-Suplemento.-Suel- .
tos.-Anuncios.
GRABADOS. -! . Traje de lanilla azul pastel.- 2. Collet de muselina de seda negra y guipu r crema.- 3. Traje para comidas.-4. Trale con cuerpo-chaqueta.
-5. Traje de otoño.-6. Traje hechura
sastre de pa ño a mazon~ color betoe claro.-7. :rraJe de caTillpo de fular m alva.
y blan co.-8. Traje de lana lisa azul.9. Traje para vía.je ó paseo.-JO. Traje
de verano p arareuniones.-11. Cuer po
elegante pa.ra señoritas de 14 á 16 a ños.
-12. Tra je delutoriguroso.-13. Traje
de m edio lut.o. - H y 16. Vestidos de
verano para bebés. - 16. Toque Géraldine.- 17. Sombrero Irma.-18. Sombrero Marga.- 19. Traje para verano.-20.
Traje y capa de garden-party.-21 Y 22.
D elantal para lunch. -23. Traje para
ca11ino y r euniones.-24 á 32. Mangas
de n ovedad.

Núm. 1.-Falda en forma, con
una t abla en medio 'del delantero.
A los lados, dos tablks suj etas terminadas hacia la m itild de la falda
para concluir en costura; éstas ~e
tapan con aplicaciones de encaJ e
crema; el vuelo por detrás se r eune
por m edio de tres tabl11s pespunt.eadas. Cuerpo montado sobre forro
ajustado. Espalda lisa, con dos_grupos de pliegues en forma de tiran tes · la parte de arriba se escota sobre' un camisolín plegado de muselina de seda crema; costadillo debajo del brazo. Delanteros plegados
con tres tablas , partiendo dos ?e
los h ombros, y la tercera en ~ ed10.
Escote pequeño cuadrado, abi:1endo
sobre el camisolin d e muselma de
seda. Cmt urón de seda ezul, con hebilla de fantasía. Cuello recto de
muselina.. Mango. lisa aj us~da por
el forr o. Sombr ero de p aJa cruda
guarnecido con tul y r osas de varios tonos.
.
.Jfateriales: 7 ,50 metros de lamlla de 1,20 de an cho.
Núm. 2.-El collet se compone de
un canesú de raso b lanco con encaje Lux euil y un volante en ~or·
roa de tafetán n egro, con dos n zado; de m uselina d~ seda negr a; uno
88 coloca en el borde, y el otro más
arriba for mando picos. Tira de muFelina drape11da en los hombros y
terminada debajo de unas ~scarapelas. Cuello alto con en~Je L ux euil y rizado. Toque de paJa adornado con choux y alas.
Materiales: 2,50 metros de raso
blanco, de 60 centfmetros de ancho , y 3,75 metros de tafetán, de
60 centímetros de ancho para el
volante.

1,-TraJe de lanllla azul pa1te1.

2.-Collet de muselina de seda negra y gulpur orema.

�377

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

374

REVISTA PARISIENSE.
SUMARIO .

.
a "d
igru.ción.-Necesidad de nume roFiestas suspendidas. -R P1 a em Blusas de muselin~.- Un traje de
l "38 tollet/.es durante el ~er rocl te -Toi lette de ve lo color lavanmoaré r_o sa Y. otro de p1qu e m~ ..dorno prelerido.- Traje de reda -Tr1corn10s - Las r osas co
d
1 ?
"c ibir.-Dcshablllés originales.-¿Quiénes pue on usar os
'

asesinato dol Roy do Italia ba ,ido
1.4~ ~ ilirr, causa de que se suspen~an las ?esta~
~ \
:;2, proyectadas para estos dias; Par1s e~ta .
~ ~'l de luto y la mayor parte de las seno~ ras del gran mundo, qu_e pens~ban detenerse aún quince ó vemte dias,_ han
preparado sus equipajes á t_oda prisa, y
d como pretexto los excesivos calores
:~a ºúltima semana, han salid~ en b:nsca ~e
climas más suaves..... y de res1denc1as mas
animadas.
f
d
La montaña, el mar y el campo con su ron oso
arbolado han compartido los favores de nuestr ~
hermosas par isienses, cada una de las cuales es
tara ya instalada á estas horas en el lugar de su
pr edilección.
d d
·b·
Vana pretensión sería la de t ratar e. escri ir~
lo:1 tesoros de coquetería y de eleganc1~ :i°e i5u
e ui a·e encierra; ¡son tantos y tan varia os os
tiaje~ ~ue cada una arrastra en pos de s~ ! Porau1
es reciso fijarse en que durante es~a epoca e
añ¿ se necesita mayor número de to~lett~s que en
las restantes del año; de seguro adm1rar1a el contar l as que cada una ll'3va; pero ya sea~ de mu:e1" a a sean de céfiro, basta un solo d1a para ac1!.1; ;perder su frescur a, y es i~dispensab:e p~der
d isponer de muchas para_dar tiempo al lava o y
lanchado de las que se aJaron.
.'
p Los baúles y los mundos se ven tambien atestad de b lusas entre las que descuellan l?ºr su eleos . las de' muselina blanca sobre viso de bagancia
d · ble y sus
t ista de . Escocia; su corte es a mi~a . '
ador nos se reducen, en general , a distmt~s combinacion es con entredoses, pliegue~ y puntilla\de
on los que se entrelazan cintas estrec. as
1.
~: r~:·iipelo neo-ro. La var iedad es tal, que bien
uede decirse q;e no hay dos iguales, l?ero todas
iien en de común el s~llo de 1~ elegancia y de la
m ás r efinada coquetena fememna.

~L

ver la parte .alta del plastrón; se adorna este conjunto con dos lazos de tafetán negro , uno ce~ca
del cuello Y otro a mitad del pecho; Y termma
con un cuello recto con dos pequeñas orejas vuelt:is de tafetán negro.
t ·z tte
¿ No convendr éis conmigo en que esta oi e

Precioso modelo de u no de moaré, color de rosa,
o-uarnecido de blanco, es el representado por _el
~roquis número 2. La falda está plegada con pliegues cosidos hasta mitad_ de altu~a: s.u extrem~
sencillez permite que la vista se fiJe mas en la no
vedad con que está h echo el «bolero ll. El forro es
uno sólo, pero e l moar é que lo r ecubre consta
de dos piezas que parecen separadas, una de las
cuales es el chaleco, y la otra el «bolero». El
primero tiene una sola fila de botones, Y su
p'¼rte inferior termina en forma de aldeta; el

-~-••.,h
~,{~?.,-. ,y, ¡'_.f¡i,i_,
rF~~"' TJ

ROBERTO DE PAL ACIO.

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¡ ÓYEME I

:;..:•✓,.

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A la circunstancia de haber elegido par~ los tra. es de moaré esos tonos claros qae tanto viste~, se
iebe ' sin duda, el favor que este año han obtemdo.

~,f¡¿:fi}Jj;,._

.,if,
,;'&lt;• ◄ !• ...~:♦: ~~~

• '

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~&lt;;"'

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resulta elegan t ísima? Tiene además
la no pequeña ventaja de que, copiada en paño, se ha de poder llevar
perfectamen te en el próximo in vierno.

&gt;Ji=--.

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Jl~ i~ ·¡1\
¿
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úm.1.

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...,,.__..

seo-undo se señala por un bordado hecho
co':i un ancho galón blanco, y se abrocha
a la izquierda por medio de botones Y de
pr esillas que simulan cordonadura. El
cuello es alto, de tafetán blanco, Y queda
encerrado dentro de otr o vuelto; la manga recta y un poco acampanada en su parte inferior, se adorna con galones bl~ncos y ter mina en un bullón de muselma
blanca. Sombrero de paja de Italia, al que
sirven de adorno numerosas plumas negras sujetas por una gran hebilla en la
parte de delan te.
,
El croquis número 3 corresponde a una
toilette de piqué celeste y de corte realmente caprichoso.
.
La falda lleva a los lados dos series de
pliegues que desapar~cen cerca de la; caderas para dar lugar a que la tela ~ste cosida, como si allí hubiera una pmza, Y
que ésta se recubra con una correa abrochada con un gran botón en su ex~emo
i nferior desde el que parten los phegues
cosidos que sirven para dar á la falda su
correspondiente vuelo.. .
El cuerpo es muy or1gmal. y su_ nove •
dad corre parejas con su elegancia. Un
cuerpo suj eto por la falda, y en el que varios p espuntes simulan un «bolero»; los
delanteros recortados en forma de abrazaderas, que se abrochan en medi~ Y, dejan ver bajo ellas un plastrón p!isse de
muselina de seda color malva; anadese_al
cuerpo un cuello de Irlanda que permite

¡Señor! Cuando me rinden la sed y la fatiga ,
Y el alma en el camino se eleva toda á ti,
Cual ave mal herida que en postrimer esfuerzo
Buscando cielo vuela deseoRa de vivir,
Escucha el ruego mio sin frases formulado.
iQué añadirá la frase del alma á la oración?
Sin frases la conciencia nos d ice q ue existimos,
Y muda, de la noche brota IR luz del sol.
Xo pido que las zarzas me apartes del sendero,
Aunque con sus espinas desgárrense mis pies;
Si es justo que pasemos llorando por la tierra,
Apetecer lo injusto no es aspirar al bien.
No pi do que amortigües la luz de la memoria ,
Aunque ella perpetúa la pena que pasó;
Que en recordar la culpa la expiación comienza,
Y es expiar á medias salvarse del error.
T e pido solamente que cuanr! o el mal me hiera
Yalor me dPs y fuerza para sufrir mi mal,
Sin que el dolor me arranque de rebeldla un grito
Y sin que el miedo me haga cobarde desertar.
No logra el sol de f uego del Af rica inclemente
Del manantial eterno las ag uas extinguir,
Bajo lo. eterna nieve, cual sangre de la roca,
Del manantial ignoto serpean venas mil,
Y en tanto la inclemencia constante del destino
Recar logra en las almas las f uentes del amor,
~ueetro anhelar extingue y apaga nuestras ansias
Para la vida inútil, dejando el corazón.
Cuando las siberianas estepas recorrla,
Mi sér sen ti invadido por hál ito glacial ,
Y á veces insensible miré el dolor riel hombre,
Y á. veces tuve miedo de no poder llorar.
¡Oh! no, Señor . no seques del alma el sentimiento:
Da á nuestros labios quejas, vehemencia á nuestra fe;
Suframos con loa tristes; mas danos la esperanza
Que el manantial más puro promete á. nuestra sed.
Aunque los males llej!'an á envilecer el cuerpo,
Y la. razón erige sus dudas en verdad ,
Y el alma, en sus desmayos más tristes que la sombra
Reniega de la vida, teme ser inmortal,
Prefiero mis dolores á la inconsciencia eterna
Del átomo perdido; mi alma siente el amor,
La idea. me ennoblece, y ser escoria hnmana
Más vale q ue _ser piedra, de no poder ser Dios.
S OFÍA CASANOVA.

Señorío de Drozdowo (Polonia. Rusa).

o
o o

Num.2.

~,0

,.._

_lú•.
Núm. 4.

N(lm.3.
-~~

IY tan reondos como se habían puestol- agregó la
serrana.
Aquel mismo día empr endieron el viaje, y no
se encontrar on á gusto en t anto que n o se les apareció la torr e de Santa Cruz y las múltiples ventanitas de Palacio , la Cárcel-modelo y el cuar tel
de la Montaña.
Desde entonces , si alguien quiere ser enemigo
irreconciliable de la familia de la calle de la Ruda,
no tiene más que hablarle de la vida del campo.

Todos los cuerpos de t raje que en el día se llevan se confeccionan así, con variadas y múltiples complicaciones a cual más encantadora: abrazaderas botones pequeños , lazos cuyas caídas están ado;nadas con broches, y otras mil pequeñeces,
producto de la imaginación de cada modisto, que se
atiene tan sólo á lo que su fantasía le.sugiere. Esta
es la verdadera moda : en l o i mprevisto y en lo
inédito h a de buscarse el sello de distinción, de
ninguna manera en aquello que pudier a llamarse
re~lamentario, en aquello que lleva todo el mundo.
De seguro h a sido ésta la idea que ha presidido
en la creación del modelo (croquis núm. 4) que
ahora voy a describir . Todo el traje está hecho de
velo color lavanda, guarnecido con tafetán del
mismo tono. La falda no tiene mas adorno que dos
tiras una a cada lado, de tafetán plegado, que se
ensa~chan hacia el borde de la falda. Al mismo
género pertenece el adorno del cuerpo, sin otra
diferencia que la debida á. la originalidad del dibujo que forman los pliegues, y á que sobre éstos
van colocados unos grandes bot ones de pasaman ería: aquél se abrocha al medio con numerosos y
diminutos botones. El cinturón es de tafetán, y
en la parte alta de las mangas aparece un brazal
compuesto por una serie de pliegues del mismo
tafetán.
El sombrero que complementa esta toilette tiene
la forma de capelina, esta ondulado en todo su
contorno, y su adorno consiste en unas grandes
crisantemas color de rosa.
o

o o

Grande es la variedad de formas de los sombreros
que en el día se usan , y entre ellas, la de tricor-

LOS ALTIVOS MONTIGNAC.
Continuación.

esta última idea, una ligera sonrisa erró
por sus labios; la pobre colegiala de
nombre plebeyo había sabido resistir
al gentilhombre desdeñoso , y pensó
-.s&gt;
que aquellas dos futuras elegidas por
el Conde habían hollado con fuerza su in' menso orgullo.
Claudia tenía un alma muy elevada. para
que aquella insignificante satisfacción del
amor propio fuera balsamo suficient e para
curar la herida que aquel descubrimiento había
vuelto á abrir.
D urante algunos segundos, el combate entre la
generosidad y el amor propio fué muy violento; le
costó mucho trabajo a Claudia vencer el sentimiento de amargo rencor que se iba apoderando
ele ella. Por fin triunfó ; pero no pudo evitar que
al llegar al salón se notasen en su expresiva cara
las señales ele la lucha.
Tan palida estaba, que el conde Alberto se separ ó de un grupo y se dirigió á ella.
-¿Estás mala, Claudia?-dijo en voz baja con
afectuoso interés.
- No- respondió ésta en tono seco, del que se
arrepintió en seguida.- Estoy un poco cansada ; no
se apure usted, tío-añadió dulcemente.
No se sintió con fuerza para resistir más tiempo

la eecrntadora mirada en que la envolvía el Conde,
se separó de él y se aproximó a la señora de Montignac, tomando parte en la conversación general.
TranscurridQs algunos minutos, pasaron al comedor. Por un esfuerzo enérgico de voluntad hizo qui)
apareciera en sus labios una sonrisa al oir las
frases de Rocamier y del señor de Barbazán, que
estaban sentados á su lado en la mesa.
-Le r ecomiendo á usted, señorita, que repita de
este crustaceo; ¡esta exquisito, exquisito !-decía el
buen Rocamier saboreando una pata de un cangrejo
de mar, que le gustaba m ucho.-¿No le parece á
usted?
-Sí, sí , ya lo creo-replicó Claudia.
El digno administrador se lanzó entonces en una
disertación culinario - científica que por su misma
originalidad hubiera merecido profunda atención
si el pensamiento de la joven no hubiera estado
muy lejos. Sus ojos giraban alrededor de la mesa
tratando de adivinar en los semblantes de los convidados quién de ellos sería el primero en hablar,
con ó sin intención, de la vuelta de la señora de
Salluze, noticia que haría formarse en la frente del
conde Alberto aquellos pliegues hechos desaparecer á fuerza de paciencia y de silenciosos sacrificios. Abismada en esta idea única, Claudia no oía
ni los discursos del señor Rocamier, ni las descabelladas galanterías del señor de Barbazán.
Este juzgó, porque razonaba m uy bien cuando
se tomaba la molestia de hacerlo, que la n egativa
que había recibido no bastaba para romper las relaciones inmemoriales que los suy os mantenían
con los de Montignac , y cuando se r epuso algo de
su sorpresa volvió al castillo como si no hubiera
pasado nada.
Como nadie le tomaba en serio, fué recibido lo
mismo que otras veces; con perfecta serenidad
volvió a tomar posesión de los privilegios de familiar de la casa; su antiguo m odo de ser no se
modificó en nada, y en el fondo no se creyó completamente vencido. Como esperaba, ocultando el
juego con una destreza de que se hubiera creído
incapaz á aquel joven cándido, lanzaba suspiros
de resignación en su desgracia, y dirigía á Claudia
cómicas adulal!iones, hechas ya proverbiales, que
servían para que ésta admitiera la corte que se la
hacía, cuya inutilidad era de todos, y, según decían,
en especial de Barbazán, perfectamente con ocida.
La comida terminó entre los alegres sonidos de
la plata y del cristal; las voces se elevaron, debilitadas por la buena educación, pero con esa vibración particular que las caracteriza al final de un
suculento banquet e ; el r;hamp agne, que brillaba en
las copas, parecía comunicará los convidados algo
de su picante alegría, cuando la frase que Claudia
tenía miedo de oir resonó en la mesa dejando mudos á todos.
- H oy he recibido la visita de la señ ora de León
Salluze; también debe haber venido á ver á usted,
¿verdad, Condesa?-dijo la señorita Yolanda de Cysong, mujer alta y seca que, con un traje de raso cereza, estaba sentada al lado del conde Alberto, y que
con los Montignac y Barbazáa representaba á la
nobleza más antigua de la r egión.
La Condesa no respondió inmediatamente, sintiendo, como sus huéspedes, esa impresión de
frío que se apodera de todos cuando en una reunión se pone sobre el tapete un asunto delicado. A Claudia le pareció que l a voz destemplada
de la solterona resonaba con los terribles tonos
de la trompeta del j uicio final.
- Sí, es verdad..... ha venido - dijo al fin la
Condesa con marcada excitación .
-La señora de Salluze me ha invitado á una
gran comida que da la semana que viene - r eplicó
la implacable señorita de Cysong.- ¿Supongo que
también la habrá invitado á usted?
- Sí - murmuró la señora de Montignac de un
modo casi in inteligible.
- Pero ¿quién es esa señor a de Salluze?-preguntó el conde Alber to en medio de la estupefacción gener al.
Nadie respondió. El conde Alberto, aunque no
tenia un carácter franco, h ubiera considerado el
disimulo como una cosa que estaba muy por debajo de é l ; indudablemente, bajo la presión de
desconocidas preocupaciones, se había olvidado
del nombre del marido de la bella Margarita. Los
asistentes, poco deseosos de recordar selo, se callaban, mirándole con una curiosidad apenas disimulada por la buena educación.
Claudia comprendió el peligro y quiso conjurarlo.
- La señor a de León Salluze es la hija de los
Barones de Pontecoulant , tío, - dijo valerosamente.
- ¡ Ah, yal-exclamó el Conde, que pareció reflexionar un instante.
La señorita de Cysong le lanzó una mirada penetrante. A pesar de sus cuarenta abriles alimen-

taba la esperanza, más firme desde el matrimonio
de Margarita de Pontecoulant , de llegar á ser algún día Condesa de Montignac y otros lugares.
- Se me había olvidado- continuó casi en seguida el Conde.-Para reparar el olvido-dijo, levantando la copa con una alegría y una sonrisa
que no parecieron forzadas al atento auditoriopropongo, señores, que bebamos á la salud de ese
feliz matrimonio.
La conversación y las risas volvieron á s011ar,
aumentadas con la satisfacción que se siente cuando se ha salvado, sin accidentes, un paso difícil
en este mar lleno de escollos que se llama el mundo, lleno de sutilezas y de conveniencias.
En medio de esta expamJión , común á t odos los
convidados, entraron en el salón. Claudia respiraba como si l e acabaran de quitar del pecho una
montaña. Ayudada por el mayordomo, se puso á
servir el café, pr esa de una alegría loca que hacía
que la temblasen las manos, suspendida de los labios del Conde, cuya brillante conver¡;ación denotaba la entera libertad de espíritu.
Poseída del deseo de dejar que se desbordase
aquella alegría que no tenía causa aparente, se
consideró feliz de poder darle rienda suelta al oir
el ampuloso cumplido que la dirigió el señor de
Barbazán, á guisa de acción de gracias por haberle
servido el café.
Escuchó pacientement e la interminable frase,
en la que se hacía mención de su gracia exquisita,
comparable á los encantos de la naciente aurora,
de los pajarillos que cantaban su belleza, del sol
que se ponía, sin que un solo rayo hubiera hecho
una tiaricia a aquel desconsolado corazón, condenado á vivir en noche perpetua.....
- ¡ Qué talento tiene usted para decir tonterías,
amabilísimo vecino !- exclamó Claudia desparramando por el salón las argentinas notas de aquella risa que tanto gustaba al conde Alberto.
Como aquellas palabras traducían la opinión de
todos los que conocían á. Félix de Barbazán, los
huéspedes de Montignac se asociaron francamente
á la alegría de Claudia, y hasta ~l mismo inter e sado tomó parte en ella candidamente.
Aquella noche, los pastores que tocaban la flauta
en los tapices del cuarto de Claudia arrullaron á
la joven con melodiosos sones, celebrando laposible felicidad de un porvenir que se entreveía á
través de rosadas nubes.

•

XI.
- Descuida usted mucho la Botánica, señorita
Claudia- dijo una mañana con tono de afectuoso
reproche el buen Rocamier, á quien Claudia encontró en el vestíbulo en el momento de salir á
encontrarse con el conde Alberto para dar el habitual paseo á caballo.
- No me crea usted ingrata, mi buen profesor
- respondió Claudia enternecida, porque sabía
que el ,vi_e jo la profesa?ª un cariñoso afecto y que
la Botámca no era mas que un pretexto delicado
para recordarla cuánta falta hacía su compañía al
pobre padre, que veía revivir en ella á su hija
muerta.-Me siguen gustando las magníficas lecciones que usted me da, y en las que tanto he
aprendido, y para probárselo á usted, mañana sí
mañana mismo, iremos juntos á hacer una visita~
nuestras amigas las flores silvestres, que nos recibirán con su adorno matinal de brillante rocío.
El viejo administrador se alejó completamente
feliz.
A la mañana siguiente, Claudia, fiel á su promesa, recorría con él la espesura, cuyas profundidades de verdor exhalaban suaves perfumes y agradable humedad, antes que los desecantes rayos del
sol canicular las agostasen.
Tal vez hubiese sentido el impulso que la había
llevado á aceptar la proposición del buen Rocamiar, si hubiera visto el fruncimiento ae cejas
que anubló el semblante del conde Alber to cuando_ G~rmán le ªD;unció respetuosamente que &lt;! la
senont~ no ~aldna con él aquella mañana, porque
ya hab1a salido con el Sr. Rocamier par a dar una
lección de Botánica».
Hacia las diez el calor se hizo sofocante y
Claudia y su profesor abandonaron el bosque p~ra
volver _al castillo. Iban
aprovecharse de una
puerte~1ta que daba acceso al parque, cuyos ignorados r mcones distaban muchos kilómetros de la
casa, cuando oyeron al otro lado del muro una
voz irritada que conocían muy bien y que resonó
dolorosamente en el corazón de Claudia.
-¡ Esto es inaudito! - decía el conde Alberto
invis~ble lo mismo que su interlocutor.- ¡Todo~
los dias hay robos en esta parte del par que 1 ¡Y
tengo que ser yo el que vigile! ¡Y tenga usted
guardas!.. ... Esto se repite con mucha frecuencia..... ¡ O estás "olun tariamente ciego 6 eres ,.

a

'

,

•

�377

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

374

REVISTA PARISIENSE.
SUMARIO.

Fiestas suspendidas. - Re.pido. emigración. -Nec~idad ~ nimlerr
sa.s tollet/-1J8 durante el vero.uo.-Blusas de musehu!&gt;.- n a e e
moaré rosa y otro de piqué celeste.-Tolletle de_ velo color lavau,ds..-Tricornios-Las rosas como adorno preferido.- Tra¡e de r&amp;cibir.-Dcshabtllé&amp; originales.-¿Qwénes pueden usarlos?

l

~~~L asesinato del Rey de Italia ba sido
~~ 1~m ~-• causa de que se suspen~an las ~esta~
ITT \1.::.&gt; ~ proyectadas para estos dias; Paris e!ta ·

1

Precioso modelo de uno de moaré, color da rosa,
""Uarnecido de blanco, es el representado po~_el
~roquis número 2. La falda está. plegada con Piegues cosido¡¡ hasta mitad de altu~a: ~u extrema
sencillez permite que la vista se fi.Je mas en la novedad con que está. hecho el cr bolero 1&gt;. El forro es
uno sólo, pero el moaré que lo recubre consta
de dos piezas que parecen separadas, una de las
cuales es el chaleco, y la otra el «bolero». El
primero tiene una sola fila de botones, Y su
p'lrte inferior termina en forma de aldeta; el
,r:-$v

~t

de luto, y la mayor parte de las seno~ ras del gran mundo, qu~ pens~ban detenerse aún quince ó veinte dias, han
V
preparado sus equipajes á t?da prisa, Y
,l
ando como pretexto los excesivos calores
e la última semana, han salid~ en b_usca ~e
climas más suaves ..... y de residencias mas
animadas.
La montaña, el mar y el campo con su frondoso
arbolado han compartido los favores de nuestras
hermosas parisienses, cada una de las cuales estará. ya instalada á. estas horas en el logar de su
predilección.
. .
Vana pretensión sería la de tratar de describir~
lo:! tesoros de coquetería y de eleganci~ que su
equipaje encierra; ¡son tantos y tan variados los
trajes que cada una arrastra en pos de s~ ! Porque
es preciso fijarse en que_ durante es~a epoca del
año se necesita mayor numero de to~letlfs que en
las restantes del año; de seguro admirar1a el contar las que cada una ll~va; pero ya sea1; de muselina ya sean de céfiro, basta un solo dia para hacerl;s perder su frescura, y es indispensab:e poder
disponer de muchas para_ dar tiempo al lavado Y
planchado de las que se aJaron.
.,
Los baúles y los mundos se ven tamb1en atestados de blusas, entre las que descuellan I?ºr su elegancia las de muselina blanca sobr~ viso de batista de. Escocia; su corte es adm1:a~le, Y sus
adornos se reducen, en general, á. d1stmt~s combinaciones con entredoses, pliegue~ y puntillas de
guipur, con los que se entrelazan cintas estrec~as
de terciopelo negro. La varied~d es tal, que bien
puede decirse que no hay dos iguales, !?ero todas
tienen de común el sello de la elegancia y de la
mas refinada coquetería femenina.

¡Y tan 1·eondos como se habían puestol-agregó la
serrana.
Aquel mismo día emprendieron el viaje, y no
se encontraron á. gusto en tanto que no se les apareció la torre de Santa Cruz y las múltiples ventanitas de Palacio, la Cárcel-modelo y el cuartel
de la Montaña.
Desde entonces, si alguien quiere ser enemigo
irreconciliable de la familia de la calle de la Ruda,
no tiene más que hablarle de la vida del campo.

ver la parte alta del plastrón; se adorna este conjunto con dos lazos de tafetán negro, uno ca!ca
del cuello y otro á mitad del pa:ho; y _terIIDna
con un cuello recto con dos paquenas oreJa~ vuelt1s de tafetán negro.
.
¿ No convendréis conmigo en que esta toilette

ROBERTO DE PALACIO.

.~

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~,_¡,;_,,,r;,,;rr.~ ·

¡ÓYEMEI

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: :#

A la circunstancia de haber el egido par~ los trajes de moaré esos tonos claros qw.e tanto viste0;, se
debe, sin dada, el favor que este año han obtemdo.

Núm. 4.

Núm.3.

resulta elegantísima? Tiene además
la no pequeña ventaja de que, copiada en paño, se ha de poder llevar
perfectamente en el próximo invierno.

úm. l .

SOFÍA CASANOVA.

Beñorio de Drozdowo (Polonia Rusa).

o
o o

Núm. 2.

seaundo se señala por un bordado hecho
co':i un ancho galón blanco, y se abrocha
á la izquierda por medio de botones Y de
presillas que simulan cordonadura. El
cuello es alto, de tafetán blanco, y queda
encerrado dentro de otro vuelto; la manga recta y un poco acampanada en su parte inferior, se adorna co1; galones bl~ncos y termina en un bullon de muselma
blanca. Sombrero de paja de Italia, al que
sirven de adorno numerosas plumas negras sujetas por una gran hebilla en la
parte de delante.
,
El croquis número 3 corresponde a una
toilette de piqué celeste y de corte realmente caprichoso.
.
La falda lleva a los lados dos series de
pliegues que desapar~cen cerca de la~ caderas para dar lugar a que l:i. tela ~ste cosida, como si alli hubiera una pmza, Y
que ésta se recobra con una correa abrochada con un gran botón en su extremo
inferior desde el que parten los pliegues
cosidos que sirven para dar á. la falda su
correspondiente vuelo. . .
El cuerpo es muy origmal, y su_ novedad corre parejas con su elegancia. Un
cuerpo sujeto por la falda, y en el que varios pe3puntes simulan un cr bolero»; los
delanteros recortados en forma de abrazaderas, que se abrochan en medí~ Y, dejan ver bajo ellas un plastrón p!1,Sse de
muselina de seda color malva; anadese_ al
cuerpo un cuello de Irlanda que permite

¡Señor! Cuando me rinden la sed y la fatiga ,
Y el alma en el camino se eleva toda á ti .
Cual ave mal herida que en postrimer esfuerzo
Buscando cielo vuela deseoNa de vivir,
Escucha el ruego mio sin frases formulado.
·Qué añadirá la frase del alma á la oración?
~in frases la conciencia nos dice que existimos ,
Y muda, de la noche brota la luz del sol.
Xo pido que las zarzas me apartes del sendero,
Aunque con sus espinas desgárrense mi~ pies¡
Si es justo que pasemos llorando por la tierra,
Apetecer lo injusto no es aspirar al bien.
No pido que amortigües la luz de la memoria,
Aunque ella perpetúa la pena que pasó;
Que en recordar la culpa la expiación comienza,
Y es expiará medias salvarse del error.
Te pido solamente que cuando el mal me hiera
Yalor me dPs y fuerza para sufrir mi mal,
Sin que el dolor me arranque de rebeldia un grito
Y sin que el miedo me baga cobarde desertar.
No logra el sol de fuego del Afr\ca i1?clemente
Del manantial eterno las aguas extmgmr,
Bajo la eterna nieve, cual sangre de la roca,
Dei manantial ignoto serpean venas mil,
Y en tanto la inclemencia constante del destino
Recar logra en las almas las fuentes del amor,
Nuestro anhelar extingue y apaga nuestras ansias
Para la vida inútil, dejando el corazón.
Cuando las siberianas estepas recorria,
Mi sér senti invadido por hálito glacial,
Y á veces insensible miré el dolor del hombre,
Y á veces tuve miedo de no poder llorar.
¡Oh! no, Señor. no seques del alma el sentimiento;
Da á nuestros labios quejas, vehemencia á nuestra fe¡
Suframos con los tristes; mas danos la esperanza
Que el manantial más puro promete á nuestra sed.
Aunque los malee llel!"an á envilecer el cuerpo,
Y la razón erige sus dudas en verdad,
Y el alma. en sus desmayos más tristes que la sombra
Reniega de la vida, teme ser inmortal,
Prefiero mis dolores á la inconsciencia eterna
Del át.omo perdido; mi alma siente el amor,
La idea me ennoblece, y ser escoria humana
Más vale que ser piedra, de no poder ser Dios.

Todos los cuerpos de traje que en el día se llevan se confeccionan así, con variadas y múlti•
ples complicaciones á cual más encantadora: abrazaderas botones pequeños, lazos cuyas caídas están ado;nadas con broches, y otras mil pequeñeces,
producto de la imaginación de cada modisto, que se
atiene tan sólo á lo que su fantasía le sugiere. Esta
es la verdadera moda: en lo imprevisto y en lo
inédito ha de buscarse el sello de distinción, de
ninguna manera en aquello que pudiera llamarse
realamentario, en aquello que lleva todo el mundo.
De seg11ro ha sido ésta la idea que ha presidido
en la creación del modelo (croquis núm. 4) que
ahora voy á. describir. Todo el traje está hecho de
velo color lavanda. guarnecido con tafetán del
mismo tono. La falda no tiene más adorno que dos
tiras una á. cada lado, de tafetá.n plegado, que se
ensa.:i.chan hacia el borde de la falda. Al mismo
~énero pertenece el adorno del cuerpo, sin otra
diferencia que la debida á la originalidad del dibujo que forman los pliegues, y á. que sobre éstos
van colocados unos grandes botones de pasamanería: aquél se abrocha al medio con numerosos y
diminutos botones. El cinturón es de tafetán, y
en la parte alta de las mangas aparece un brazal
compuesto por una serie de pliegues del mismo
tafetán.
El sombrero que complementa esta toilette tiene
la forma de capelina, está ondulado en todo su
contorno, y su adorno consiste en unas grandes
crisantemas color de rosa.
o

o o

Grande esla variedad deformas delos sombreros
que en el día se usan, y entre ellas, la de tricor-

LOS ALTIVOS MONTIGNAC.
Continuación.

esta última idea, una ligera sonrisa erró
por sus labios; la pobre colegiala de
nombre plebeyo había sabido resistir
al gentilhombre desdeñoso, y pensó
-.P
que aquellas dos futuras elegidas por
el Conde habían hollado con fuerza su in' menso orgullo.
Claudia tenía un alma muy elevada para
que aquella insignificante satisfacción del
amor propio fuera bálsamo suficiente para
curar la herida que aquel descubrimiento había
vuelto á abrir.
Durante algunos segundos, el combate entre la
generosidad y el amor propio fué muy violento; le
costó mucho trabajo á Claudia vencer el sentimiento de amargo rencor que se iba apoderando
de ella. Por fin triunfó; pero no pudo evitar que
al llegar al salón se notasen en su expresiva cara
las señales de la lucha.
Tan pálida estaba, que el conde Alberto se separó de un grupo y se dirigió á ella.
-¿Estás mala, Claudia?-dijo en voz baja con
afectuoso interés.
-No-respondió ésta en tono seco, del que se
arrepintió en seguida.-Estoy un poco cansada; no
se apure usted, tío-añadió dulcemente.
No se sintió con fuerza para resistir más tiempo

la eecrutadora mirada en que la envolvía el Conde,
se separó de él y se aproximó á la señora de Montignac, tomando parte en la conversación general.
'franscurridos algunos minutos, pasaron al comedor. Por un esfuerzo enérgico de voluntad hizo qu~
apareciera en sus labios una sonrisa al oir las
frases de Rocamier y del señor de Barbazá.n, que
estaban sentados á. su lado en la mesa.
-Le recomiendo á usted, señorita, que repita de
este crustáceo; ¡está exquisito, exquisito !-decía ?l
buen Rocamier saboreando una pata de un cangreJo
de mar, que le gustaba mucho.-¿No le parece á
usted?
-Si, sí, ya lo creo-replicó Claudia.
El digno administrador se lanzó entonces e~ una
disertación culinario - científica que por su misma
originalidad hu hiera merecido profunda atención
si el pensamiento de la joven no hubiera estado
muy lejos. Sus ojos giraban alrededor de la mesa
tratando de adivinar en los semblantes de los convidados quién de ellos sería el primero en hablar,
con ó sin intención, de la vuelta de la señora de
Salluze, noticia que haría formarse en la frente del
conde Alberto aquellos pliegues hechos desaparecer á. fuerza de paciencia y de silenciosos sacrificios. Abismada en esta idea única, Claudia no oía
ni los discursos del señor Rocamier, ni las descabelladas galanterías del señor de Barbazán.
Este juzgó, porque razonaba muy bien cua~do
se tomaba la molestia de hacerlo, que la negativa
que había recibido no bastaba para romper las ;e•
laciones inmemoriales que los suyos manteman
con los de :M:ontignac, y cuando se repuso algo de
su sorpresa volvió al castillo como si no hubiera
pasado nada.
.
,
. .
Como nadie le tomaba en seno, fue recibido lo
mismo que otras veces; con perfecta serenidad
Yolvió á. tomar posesión de los privilegios de familiar de la casa; su antiguo modo de ser no se
modificó en nada, y en el fondo no se creyó completamente vencido. Como esperaba, oc_ultando, el
juego con una destreza de que se hubiera cr~1do
incapaz á aquel joven cándido, lanzaba suspiros
de resignación en su desgracia, y dirigía á Claudia
cómicas adulaciones, hechas ya proverbiales, que
servían para que ésta admitiera la corte, que s? la
hacía, cuya inutilidad era de todos, y, segun dec1an,
en especial de Barbazán, perfectamente co:nocida.
La comida terminó entre los alegres somdos de
la plata y del cristal; las voces se elevaron, ~ebilitadas por la buena educación, pero con esa vibración particular que las caracteriza al final de un
suculento banquete ; el champagne, que brillaba en
las copas, parecía comunicará los convidados algo
de su picante alegría, cuando la frase que Claudia
tenía miedo de oir resonó en la mesa dejando mudos á todos.
-Hoy he recibido la visita de la ~eñora de León
Salluze ; también debe haber venido á ver á usted,
¿verdad, Condesa?-dijo la señorita Yolanda de Cysong, mujer alta y seca que, con un traje de raso cereza, estaba sentada al lado del conde Alberto, y que
con los Montignac y Barbazán representaba á la
nobleza más antigua de la región.
La Condesa no respondió inmediatamente, sintiendo, como sos huéspedes, esa impresión de
frío que se apodera de todos cuando en una reunión se pone sobre el i¡apete un asunto delicado. A Claudia le pareció que la voz destemplada
de la solterona resonaba con los terribles tonos
de la trompeta del juicio final.
- Sí, es verdad..... ha venido - dijo al fin la
Condesa con marcada excitación.
-La señora de Salluze me ha invitado á una
gran comida que da la semana que viene-replicó
la implacable señorita de Cysong.-¿Supongo que
también la habrá. invitado á usted?
- Sí -murmuró la señora de Montignac de un
modo casi ininteligible.
-Pero ¿quién es esa señora de Salluze?-preguntó el conde Alberto en medio de la estupefacción general.
Nadie respondió. El conde Alberto, aunque no
tenía un carácter franco, hubiera considerado el
disimulo como una cosa que estaba muy por debajo de él; indudablemente, bajo la presión de
desconocidas preocupaciones, se había olvidado
del nombre del marido de la bella Margarita. Los
asistentes, poco deseosos de recordárselo, se callaban, mirándole con una curiosidad apenas disimulada por la buena educación.
Claudia comprendió el peligro y quiso conjurarlo.
- La señora de León Salluze es la hija de los
Barones de Pontecoulant, tío, - dijo valerosa•
mente.
-¡Ah, yal-exclamó el Conde, que pareció reflexionar un instante.
La señorita de Cysong le lanzó una mirada penetrante. A pesar de sus cuarenta abriles alimen-

taba la esperanza más firme desde el matrimonio
de Margarita de Pontecoulant, de llegar a ser algún día Condesa de Montignac y otros lug~res.
- Se me había olvidado-continuó casi en seguida el Conde.-Para reparar el olvido-dijo, levantando la copa con una alegría y una_ so0;risa
que no parecieron forzadas al atento auditorio propongo, señores, que bebamos á la salud de ese
feliz matrimonio.
La conversación y las risas volvieron á. sonar,
aumentadas con la satisfacción que se siente cuando se ha salvado, sin accidentes, un paso difícil
en este mar lleno de escollos que se llama el mundo lleno de sutilezas y de conveniencias.
En medio de esta expansión, común á todos los
convidados, entraron en el salón. Claudia respiraba como si le acabaran de quitar del pecho una
moniaña. .Ayudada por el mayor.domo, se puso_á
servir el café, presa de una alegria loca que hacia
que la temblasen las man_os, suspendida d~ los labios del Conde, cuya brillante convenación denotaba la entera libertad de espíritu.
Poseída del deseo de dejar que se desbordase
aquella alegría que no tenía c~usa aparente, ~e
consideró feliz de poder darle rienda suelta al oir
el ampuloso cumplido que la dirigió el señor de
Barbazán, á guisa de acción de gracias por haberle
servido el café.
Escuchó pacientemente la interminable frase,
en la que se hacía mención de su gracia exquisita,
comparable á. los encantos de la naciente aurora,
de los pajarillos que cantaban su belleza, del sol
que se ponía, sin que un solo rayo hubiera hecho
una caricia á. aquel desconsolado corazón, condenado á vivir en noche perpetua. ....
- ¡ Qué talento tiene usted para decir tonterías,
amabilísimo vecino !- exclamó Claudia desparramando por el salón las argentinas notas de aquella risa que tanto gustaba al conde Alberto.
Como aquellas palabras traducían la opinión de
todos los que conocían á Félix de Barbazán, los
huéspedes de Montignac se asociaron francamente
á la alegría de Claudia, y hasta '31 mismo intere1:;ado tomó parte en ella cándidamente.
Aquella noche, los pastores que tocaban la flauta
en los tapices del enarto de Claudia arrullaron á.
la joven con melodiosos sones, celebrando laposible felicidad de un porvenir que se entreveía a
través de rosadas nubes.

XI.
- Descuida usted mucho la Botánica, señorita
Claudia-dijo una mañana con tono de afectuoso
reproche el buen Rocamier, á quien Claudia encontró en el vestíbulo en el momento de salir a!'
encontrarse con el conde Alberto para dar el habitual paseo á caballo.
-No me crea usted ingrata, mi buen profesor
-respondió Claudia enternecida, porque sabía
que el viejo la profesaba un cariñoso afecto y que
la Botánica no era más que un pretexto delicado
para recordarla cuánta falta hacía su compañía al
pobre padre, que veía revivir en ella á. su hija
muerta.-Me siguen gustando las magníficas lecciones que usted me da, y en las que tanto he
aprendido, y para probárselo á. usted, mañana, sí,
mañana mismo, iremos juntos á hacer una visita á
nuestras amigas las flores silvestres, que nos recibirán con su adorno matinal de brillante rocío.
El viejo administrador se alejó completamente
feliz.
A la mañana siguiente, Claudia, fiel á su promesa, recorría con él la espesura, cuyas profundidades de verdor exhalaban suaves perfumes y agradable humedad, antes que los desecantes rayos del
sol canicular las agostasen.
Tal vez hubiese sentido el impulso que la había
llevado á. aceptar la proposición del buen Rocamiar, si hu hiera visto el fruncimiento de cejas
que anubló el semblante del conde Alberto cuando Germán le anunció respetuosamente que a:la
señorita no saldría con él aquella mañana, porque
ya había salido con el Sr. Rocamier para dar una
lección de Botánica».
Hacia las diez el calor se hizo sofocante, y
Claudia y su profesor abandonaron el bosque para
volver al castillo. Iban á aprovecharse de una
puertecita que daba acceso al parque, cuyos ignorados rincones distaban muchos kilómetros de la
casa, cuando oyeron al otro lado del muro una
voz irritada que conocían muy bien y que resonó
dolorosamente en el corazón de Claudia.
-1 Esto es inaudito! - decía el conde Alberto
invisible lo mismo que su interlocutor.-1Todo~
los días hay robos en esta parte del parque 1 ¡Y
tengo que ser yo el que vigile 1 ¡Y tenga usted
guardas!..... Esto se repite con mucha frecuencia..... ¡ O estás "oluntariamente ciego, ó eres un

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LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

j e para viaje ó paseo.

4,-TraJ&amp; con cuerpo-chaqueta.

5.-Traje de ataño.

Núm. 4.-Este traje, de paño
azul-pastel, se guarnece en las
costuras de delante de la falda
y de la chaqueta ajustada con
sou/ache blanco, dispuesto de
modo que figure ondas. Las aldetas de la chaqueta se bordean
con bandas estrechas dd paño
blanco adornadas con soutache
lino negro. El cuello, fas hombreras y las vueltas de las mangas, que son de terciopelo de
un tono más obscuro q ne el traje, se bordean con tiras igualee.
Cierra la chaqueta por medio de
botones d~ cristal y de tiras de
soutache. Camiseta de crespón
blanco.

•

Núm. 5.-De covert-coat gris.
«Bolero» cortado on ondas, en
la parte de delante cierra cruzando y se abotona con botones
de cristal. Los contornos se bordean con bandas estrechas pespunteadas. Cuello y hombreras
guarnecidas de guipur.
Falda que cae libremente sobre otra de forro, dispuesta en
pliegues sostenidos basta cierta
altura, y uno grande, hueco, en
le. parte de detrás. Pechero de
seda ciare..
Núm. 6.-Falda en forma de
campana, sin delantal; pliegue
Watceau sencillo; se pone un
adorno hecho con dos bieses de
raso igual, á la altura de la rodilla. Cuerpo hechura sastre,
ajustado. Espalda sin costura;
la aldeta forma una onda; dos
costadillos. Velanteros ajustados por una pinza, cerrados en
medio; la aldeta, recoriada también en redondo. Un bies de
raso adorna tamb ién la parte de
abajo de la chaqueta y el pecho;
la parte superior se abre en pico
sobre un pechero drapeado de
muselina de seda rosa. Cuello
vuelto, termine.do en forma de
sardineta. Manga ajustada por
el forro, guarnecida con bieses
de raso.
Toque drapeada de paja; el
delantero está levantado y guarnecido con dos cuchillos de fan.
tasia.
0

10,-TraJe de verano para reuniones.

Materiales: 7 metros de paño, de 1,20
de ancho.
Núm. 7. - Fald a
lisa por delante, con
pliegues alre:iedor de
la cintura; las costo6.-Trale hechura aaatre de paño amazona calar beige alare.
ra• del delantal se
disimulan con un entredós negro de Chantilly: esta falda se monta sobre otra.
Cinturón drapeado. Cuerpo montado sobre otro de forro
ajustado; espalda plegada con tres te.bias pespuntee.das
basta la cintura; un costadillo debajo del brazo. Delanteros
plegados á tablas de cada le.do de un pechero liso, escotado
en cuadro sobre un camisolin de muselina de sede.; los bor·
des del escote se rodean con un entrPdós de Chantilly; botones redondos adornan el pechero. Manga medio ajustada,
de In misma tela que el traje, con carteras adornadas de
entredós de Chanti!ly. Bullón de muselina, sujeto con un
puñito. Sombrero redondo de paja, adornado con un nudo
de tafetán.
Materiales: 14 metros de fular, de 60 centímetros de
ancho.

7.- TraJe de cam'po de fular malva y blanco.

Núm. 8.- Fe.Ida en forma; delantal liso; los costados pleg-ados con pliegues de lencería sobre las caderas y detrás.
Tiras pespunteadas sobre las costuras del delantal y sobre
los lados. Cuerpo «bolero», montado sobre un cuerpo de
forro ajustado, sobre el cual se pone un pechero de tafetán
rizado del mismo color. El a:bolero», sin costura en la espalda , se recorta sobre el pechero y se abre en la cintura
sobre un cinturón drapeado; un costadillo debajo del brazo.
Delanteros ajustados con una pinza y abiertos como en la
parte de detrás sobre un ce.misolfn; el borde se cruza al
bies y se abre un poco en la cintura. Los bordes del a:bole•
rol&gt; se ribetean con una tira pespunteada. Nudos con hebilla sobre el delantero. Manga ajustada de forro, sobre la
cual se monta.la de tela, abierta en el codo para dejar pasar un bullón de tafetán. Cuello drapeado y corbata de raso
negra.
Materiales: 7 metros de lana, de 1,20 metros de ancho.
Núm. 9.-Este traje sirve para señora joven ó señorit.a.
La falda de tres paños cierra á un lado por delante. Se
tapa el cierre con una tira que lleg-a hasta el borde inferior.
Esta tira está recortada y ribeteada con un bies de seda
blanca y botones de nácar casi blancos.
La tela será de paño inglés mezclilla y en paño liso. El'
bies puede ser también de paño blanco. Unos bolsillos se
colocan á la altura de la cintura y en los delanteros.
Materiales: 6 metros 50 centímetros de paño, y 13 metros
d&lt;J seda.
Núm. 10. -De fular blanco con dibujos malva y guarnición de encaje blanco, de muselina de seda malva y cintas
de raso del mismo tono. La falda, cortada en curvas muy
anchas, se bordea con un volante plegado y entredós de enc•je encim11.

8.-Traje de lana llaa az

ainta cometa. El cuello re
mismo, con cintas.
.
Se puede también confeccionar este traJe con cre~pón de
la China, ó bien con muselina de lana ó con cualqme_r o~ra
lana ligera. Quedaría muy bonito en tele. blan?a co~ d1buJOS
negros , y en este caso se guarnece con encaJe y cintas negras.
•
d d
Gran sombrero redondo de paja blanca. Gmrnal a e
margaritas malva y encarnadas. Al~ levantada por un lado
y sostenida por un ramo de margaritas.
Núm. 11.-Pe tafetán beige y rosa, montado sobre forro
aj~~
.
La falda, plegada por un pliegue redon?o en m~d10 y
dos echados de cada lado. Pequeño costad1l1o debaJO del
brazo.
Delantero ligeramente blusado.
Gran canesú de guipur crudo, cortado en tres almenas sujetas con botonel'.
Manga hueca de tafetán; puño estrecho de encaje. Hombreras iguales.
Maúriales: 3 metros de tafetán, de 0,60 metros de ancho.
Núm. 12. -La falda de este traje es de paño negro
mate, con una gran banda de crespón inglés y un pliegue
hueco detrás.
El cuerpo de forro cierra delante, se guarnece de crespón y queda ce.si cubierto por un a:bolerol&gt; corto de paño.
Los delanteros, cortados en punta, abren con solapas anchas sobre un pechero con cuello recto de crespón. Mangas
de paño con vueltas de crespón.
Capota María Stuardo. Bullo1;1ados de crespón. Velo muy
largo que se suj eta detrás baJo un nudo de crespón. Se
completa con un rizado de crespón blanco.

ll.-cuerpa elegaall para aeñarltaa de 14 A 16 años.

•
sado con pliegues echados en la parte de
Cuerpo ligeramente b1u
• de seda recuadrado con una
1ma
,
.
deIant e. Canesu, redondo de muse
t El cuerpo cierra delante baJo los
be!ta de encaje dispuesta eni:;i:;izquierdo. Las mangas, cubiertas
pliegues, y el canesú en el d I berta dejan ver mangas pequeen la parte alta por las p~otald e ~ cny~s puños se guarnecen con
ñas ne debajo, de musehna e se ª•

Núm. 13.-De lana negra con dibujos brochados, guarnecido de paño blanco y bieses de crespón inglés. La falda
se confecciona con una túnica ajustada sobre las caderas,
y que cierra á un lado por medio de un botón de presión.
El contorno inferior de la túnica cortada en curvas se
bordea con una banda de paño adornada con bieses de
crespón.
El cuerpo ligeramente blusado. Por delante y'por la espalda, paño 'blanco con bieses de crespón. Cuello recto y
liso, de paño ble.neo.
Mangas ajustadas.
Sombrero redondo, de paja negra y blanca. Drapeado de
crespón y alas de fantasía.
Sombrilla de tafetán á cuadros blancos y negros.

12.-Traj, de luto rlguraeo.

13.-Trale de medio luto.

�11 A .M O D A E L E G A N T E I L U S T R A D A

LA - MODA

nneve meses, pero sin devÓlver las visitas hasta después
asno! En ninguno de los dos casos tengo necesipueriles é insignificantes los otros. Para mí valen
de trascurrido el año.
dad de tU3 servicios. Desde hoy estas despedido
más que todos los tesoros de la tierra; los había
de mi casa.
perdido para siempre, y creí volverme loco penUNA DEVOTA DE SAN ANTONro.-S! desea ~ecibir c?ntes-El señor Conde no volverá á ver más robos- sando en que no podría volverá comprarlos, auntación á sus preguntas, )e,-r~eg? se sirva enviar la ÍI\Ja con
respondía con tono suplicante el guarda interpe- que fuera al precio de toda la sangre de mis venas. que recibe el periódico, 6 Justificar en
forma acostumlado, en el cual reconoció Claudia á un joven y
Claudia, que razonablemente debía encontrar brada que es suscriptora á la l.ª ó 2.• edimón de ~~ MODA.
honrado aldeano recientemente librado del serví- raro aquel discurso, se preguntaba si efectivamente Aunque me sea muy sensible, no me está permitido_ contestar á cartas que carecen de firma y además no vienen
cio militar, y cuya familia, sucediéndose de pa- no estaba delirando el pobre Rocamier. Comprendres en hijos, estaba desde tiempo inmemorial al dió éste su pensamiento, la ofreció una silla, se acompañadas del necesario justificante.
servicio de los Montignac.-Ya sabe el señor Con- sentó enfrente de ella, y con esa elocuencia franca
!GNACIA,-1.• Comprendí perfectamente su idea, y ratide que desde la muerte de mi padre no tiene mi y esa elegancia de palabra que tienen hasta los fico mi conte~tación. Como podrá usted ver en l?s grabados
madre más que á mí, que la ayudo á mantener á
más sencillos cuando están influidos por un senti7 y 11 del número 24 de LA: ~ ODA ,_ el c_erqmllo no está
los cuatro pequeños. ¡No es culpa mía, yo se lo miento noble, contó á la joven, emocionado Y con cortado seguidamente de orep a oreJa, smo que entre los
juro al señor Conde! ¡Son tan listos los ladro- lagrimas en los ojos, las horas dolorosas en las rizos de las sienes y el del principio del pelo delante de la
nes !••..• Pero yo redoblaré la vigilancia, y.....
cuales su alma había sufrido esa angustia que toca oreja existe un intermedio de pelo ondulado, pero no cortado.
-Bueno-interrumpió el Conde duramente,- en los límites de la locura.
Repito que me lo explicó usted bien, y le dió el ~ombre
no tengo nada que ver con tu vigilancia ni co~
:-'.3~'lrr - - - - - ~1e únicamente puede diferenciarse de otros pemados.
1
tas protestas. rTe he despedido I vete.
r·~;,-o "".
2.' Siento much!Eimo no poder atender á su deEl galope de un caballo advirtió á los inseo; pero la Sección de encargos podrá dará usted
voluntarios testigos de aquella escena que
los precios de esas plumas, si se dirige á ella man·
el Conde se alejaba sin atender á más razodando sello.
nes. Se abrió la puerta y dejó paso al guarda,
3.ª Si las plumas son amazonas grandes, creo q~e
bastan dos; si son medias amazonas, tal vez necesique llevaba en la cara los signos de esa cólera
te las tres: depende de la colocación que les dé y de
violenta que hace hervir la sangre de los
los demás adornos que ponga al sombrero.
hombres del Mediodía, y cuyos crispados
4.ª La calidad es la misma ; las amazonas son
dedos arrancaban inconscientemente los plaigualmente plumas de avestruz, sólo que á las de
teados botones de la cazadora verde.
tamaño grande se les dá este nombre desde la época
Claudia, compadecida, se dirigió á él, trade los Luises, en que las señoras de la corte las lletando de calmarle con dulces palabras.
vaban siempre en los sombreros cuando iban á las
- ¡Oh, señorita!-dijo el mozo enjugáncacerías á cahallo.
Naturalmente son más caras que las pequeñas, no
dose con el dorso de la callosa mano dos lásólo por su tamaño, sino porque no se puede disimugrimas que brotaban de sus ojos negros;lar, como en las otras, una inferior calidad.
usted es muy buena, ¡muy buena! Pero el
Ahora se estilan mucho más que las cortas.
señor Conde es á veces muy duro con los
5.' No veo inconveniente alguno en que dé esa
infelices••.•• Es humillante para un hombre
prueba de atención, que él debe agradecer y nadie
honrado el verse despedido vergonzosamenpuede criticar.
·
te.•... ¡y sin motivo! Pero lo terrible es que,
al dejar así el castillo, no encontraré acoUNA JGNClR~r-TE.- 1.' Mucho más elegante de paño
bordado; pero dada Ju forma en que tiene amueblado
modo en el país •...• ¿Qué va á ser de mi masu comedor , mi opinión es que debe hacer el tapete
dre y de mis hermanillos?..... El señor Conde
de un cuadro de paño verde reseda mayor que la
no ha querido oirme. En lo futuro tendrá somesa, como el de los rollos de las butacas; un dobre su conciencia un malhechor mas, por.,, bladillo de cuatro dedos al canto, y una franja de
que, para vivir, tendré que merodear en el
tapiz sobrepuesta, que Lag:i. juego con la tela de los
parque ó dedicarme á contrabandista...•. ¡Lo
sillones todo alrededor del tapete. La franja puede
que es para esto- añadió con tono de dolomedir de 15 á 20 centimetros de ancho.
5.-Traje de otoño.
rosa ironía-no valía la pena de librarse delta.
2.• Cada hueco debe constar de un bandeau y ne
1
servicio como hijo'mayor de viuda pobrel
dos colgaduras de cortina; el primero p11ede ser de
peluche del mismo estilo que el de los sillones, con
-¡No se descomponga usted, Cabirou! Núm. 4.-Este traje, de paño
Materiales: 7 me -respondió Claudia con autoridad.-En ninazul-pastel, se guarnece en las tros de paño, de 1,20
' alguna llave dorada ú otro aclorco semejante. Las
colgaduras ó caídas del.mismo peluche, recuadrado
gún caso faltará nada á su madre y á sus hercosturas de rlelante de la falda de ancho.
con galón de metal. Pudiera sustituir, lo mismo en
manos estando yo aquí.. ..• En cuanto á asted, ,
.,
y de la chaqueta ajustada con
el bandeau que en las patas, el adorno de llaves y
se quedará en casa, porque yo se lo pediré al '----- -'"-- - .
soutache blanco, dispuesto de
Núm. 7. - Falda
galón de metal, por el de franjas de tapiz, iguales
Conde.....
_
modo que figure ondas. Las al- lisa por delante, con
á las que ponga en el tapete.
Justo Cabirou meneó la cabeza.
ts,[~1 / ( :
detas de la chaqueta se bordean pliegues alre:ledor de
3.• Esas repisa, tienen próximamente 15 centíme-Todo el mundo sabe que el Conde no ~- ,,__· ...
con bandas estrechas d d paño la cintura; las costutros de ancho, y una barandilla de unos 6 ó 7 centí.
blanco adornadas con soutache ra" del delantal se
metros: pueden hacerse en roble ó nogal, y su lonvuelve nunca sobre su palabra-dijo.-Dis- ~ ::
fino negro. El cuello, las hom- disimulan con un enpénsema usted que le diga, señorita, que no - ~
,,___,,,._.. v 1..s vueltas de las man- tred6s negro de Chanti gitud depende de la que tenga el lienzo 6 lienzos de
pared en que hayan de colocarse.
conseguirá usted nada.
Núm. 14. - v~stido de muselina de seda col01· crema con flores rosa."~v
Una sola tabla.
-¡Lo veremosl-replicó resueltamente La falda está fruncida en la cintura y adornada con un punto ruso. CuerPuede también colocar rinconeras.
Claudia.-Para esperar, váyase usted á su po-blusa pegado á un canesú ue terciopelo negro con pintas bordadas y
4.• Cuadros, platos, banrlejas y tapices; pPro tanto
casa, cálmese y lleve esto a su madre de mi escotado sobre un camisolín fruncido de muselina de seda. Cinturón re- las bandejus como los platos no son admisibles si no
parte.
dondo, de terciopelo.
tienen valor unistico ó sello de antigüedad.
Vació el bolsillo en las manos del joven alSombrero redondo de paja, adornado con un moño de muselina de seda
5.• Si, señora; pero han de ser de las artificiales
deano, un poco consolado por aquel inespe- Y terciopelo.
que se conocen con el nombre de vivificadas; las d;
rado socorro, Y se metió en el parque.
Núm. 15.-Vestido de batista azul pálido para «bebé».-Forma gi·eena- trapo no se estilan,
6.• El de bronce para. encima de la mesa de la an- ¡ Y me dirá usted que ese hombre es way. La falda es lisa por delante y fruncida por detrás; está adornada
bueno!-exclamó Claudia con vehemencia con un entredós muy ancho de guipur. Cuerpo pequeño, fruncido en la tesala, y el de plata. para el comedor.
7.' Igual, s á los sillones.
dirigiéndose al Sr, Rocamier cuando la puar- cintura con grandes pliegues; manga corta. Gorra blanca.
ta se cerró tras ellos.-¡Ni siquiera ha acceUNA GITANA. -1.• Tarjeta de matrimonio.
dido á oirá ese p obre hombre, que es e l úni2.• Depende del grado de amistad que tengan con
esa familia; en general no veo inconveniente en dar
co sostén de una familia numerosa! No, no
esa prueba de atención.
y no. ¡ No tiene corazón!
3.• Sólo una gran intimidad puede autorizar una invita-¡Que el señor Conde no es bueno! ¡Que el seCORRESPONDENCIA PARTICULAR.
ción de esa clase, que nunca podrá hacerse si no están sus
ñor Conde no tiene corazónl-gritó el adminispadres presentes.
trador indignado de que se hubiesen atrevido á
4.' Sí, señora; se cambian unas por otras.
tocar á su ídolo.-¡ Venga usted, señorita, venga
Una tercia, y además el encaje ó fleco.
UNA FORASTERA, -No es posible establecer reglas preciusted, y se arrepentirá de esas injustas palabras!
5.• Cucharas de postre, cuyo tamaño es el intermedio ensas
para
el
tiempo
de
duración
de
los
lutos,
pues
no
sólo
Y cogiendo á Claudia por la mano, la arrastró
tre las de 8.JlPª y las de café: á fa! ta de éstas, sustitúyalas
en las distintas poblaciones, sino en las diversas familias,
por las de café.
casi corriendo por el parque. Sorprendida ésta, no
se tienen criterios distintos, en los que también influye la
sabía si debía reírse ó enfadarse de aquella acti- moda; pero en la actualidad pueden darse como admitidos
A ORILLAS DEL ÜRBJG0.-1.' Manchas de orines.-En los
tud imprevista. Pero pensó que la edad y la corgeneralmente los siguientes plazos:
t~jidos ~e Jan~_, desaparecen en un agua alc~lina muy capulencia de Rocamier le impedirían correr mul.ª Por hijo, un año de luto riguroso y medio de alivio.
liente: s1 el teJ1do es de seda, será bueno añadu un poco de
cho tiempo, y curiosa por saber lo que significaba
2.• Por hermano, nueve meses y tres meses, respectivabencina á esa agua.
aquella exclamación, en que parec'a entrañarse mente.
Si el color estuviese corroído por los orines de pequeños
3.• Por tío, tres meses y seis semanas de alivio.
cuadrúpedos, como, por ejemplo, el gato, que mancha el ne.
algo misterioso, se resignó y acomodó al paso del
4.ª Aún son menos precisas las reglas que pueden darse gro en amarillo, lo mismo que el ácido azótico ó nítrico no
administrador, que no tardó, completamente sofo•
par¡¡. el de viuda, pues hay muchas que no se lo llegan á h&gt;lbrá más remedio que reteñir la prenda, si no ha sido' pocado, en adoptar una marcha mas razonable.
quitar; otras, después de dos ~os de luto riguroso visten
Volvieron al castillo silenciosamente. El señor siempre de medio luto; pero las más, no siendo de edad sible conseguir la limpieza de la mancha con el baño alcalino.
2.• En el número correspondiente al 6 de Abril rlel año
Rocamier condujo á Claudia á su cuarto, en el que avanzada, sólo llevan dos años de luto riguroso y uno de pasado, y en la 9.• contestación rlirigida á Las tres bandejamás había entrado.
alivio.
ras, se explicó la manera de hacer la jalea. A lo alll dicho
Lo primero que vió, fué un retrato de niña en
5.• Los hijos, un año de luto y medio de alivio,
sólo he de añadir que es indispensable hacer uso de peroles
6.• Para el luto riguroso, trajes de lana y crespón; tres
un cuadro forrado de terciopelo rojo.
de cobre y de cucharas de madera ó de plata, pues de lo
Asombrada de que en el cuarto del anciano hu- meses antes de ponerse de alivio se pueden usar adornos contrario el dulce toma color y sabor desagradable.
Muchas gracias por sus buenos deseos.
biera tal cosa, le dirigió una mirada de interroga- brillantes.
7.• Mientras se lleva luto rig-uroso no se va á diversioción. La cara del viejo tenía una expresión solemUNA PARTIDARIA DEL BOTIJO.-Creo que le resultará una
nes, pero está perfectamente admitido que esto se haga esnE&gt;. Extendió la mano, haciendo un círculo con tando de alivio.
toilette muy elegante si se atiene, tanto en la forma como en
ella y señalando los objetos que le rodeaban.
8.• En los lutos de viuda, padres é hijos no se devuel
loa adornos, al grabado núm. 8 y á la correspondiente ex.
-Mire usted, señorita-dijo gravemente,-to- ven las visitas hasta después de cumplido el año ; en los plicación en ~A MoDA. del 3~ de Julio. El crespón de seda
dos astes muebles, todos estos juguetitos. Puede otros casos, á los seis y á los tres meses.
blanca, el gmpur y los terciopelos negros armonizan á la
9.• La viuda puede dar parte de mudanza de casa á los perfección con la tela cuya muestra me remite.
ser que le parezcan á usted, los unos sin valor,

ELEGANTE

! ·LUSTRADA

!ª.

16.-Toque Oéraldlne.

17.-Sombrero trma.

18.-Sombrero Marga.

Núm. 16.-Sombrero de crin negra con ala
estrecha recta, adornado con un drapeado de
tul. La copa, &lt;le regular altura se adorna con
dos cinta~ de terciopelo qu~ la' rodean , y sobre la uwón de derecha á izquierda se colocan cuatro plumas blancas escalonadas.
Núm. 17.-Adecuado para entretiempo· de
fieltro blando negro. Alrededor de la c~pa,
una cinta de terciopelo negro, anudada delante con cuatro puntas de plumas negras perfiladas volviendo hacia la izquierda. Nube de
tul negro sobre el ala.
N_úm. 18.-S~mbrero para señorita, á propósito para Casmo, de crin blanca adornado
con un gran drapeado de tul blan~o con flor es de cerezo pintadas, y enlazado con terciopelo negro.
Al lado izquierdo, bajo el ala levantada
un chou de terciopelo negro.
'
Núm. 19.-De lanilla gris claro, guarnición
de guipur crema y cinta de terciopelo negro.

Falda con pequeña cola sobre viso de tafetán,- Se hace con pliegues echados, y se rodea
á Cierta altura con nn guipur que sube por la
parte de detrás para terminar bajo un pliegue
hueco.
«Bolero » cort~ con ad?rnos de guipur, rodeado de un encaJe y de cinta ancha de terciopelo negro. Por la parte de delante el terciopelo pasa por bajo del encaje y sujeta él pechero hecho de tafetán blanco cubierto de
muselina de seda blanca.
'
9uello recto de tafetán blanco, cubierto de
gu1pur, forma punta delante y cierra por detrás. Cinturón alto de encaje, drapeado sobre
tra~parente de ~afetán blanco. Mangas con
g:mpur que termman con bullonados de muselma de seda y o!ntas de terciopelo, figurando
mangas de debaJo, cuyo contorno inferior se
bordea con un v~lante de muselina plegada.
Sombrero?º paJa blanca. Cinta de terciopelo negro. Gmrnalda de flores. Sombrilla de seda blanca con nudos Luis XV.

UNA SANTANDERINA, -Su carta anterior está
contestada con todo interés y detalles en la Correspondencia de L!. MODA del 22 de .Agosto.

...,.

E. L. DE D. -1.ª Dulce de ciruela. - Es
indispensable para que quede bueno, que se
haga con ciruela claudia.
Se pone en una caldera agua á fuego vivo
y cuando principia á hervir, en una cest;
proporcionada se meten las ciruelas, introduciendo la cesta en el agua, que deberá cubrir
por completo la fruta; cuando se observe qué
la piel de las ciruelas se va arrugando, se saca
la cesta que las contiene, se deja que escurra
el agua y se meten las ciruelas en otra vasija
que contenga agua fresca. Así se va escaldando toda la cantidad de ciruelas que se piense
poner en dulce. Después de pasado un corto
rato, se observará que toda la piel, al sentir
el agua fría, se va separando de la carne, y
hasta hay muchas de ellas qne quedan totalmente peladas; se les quita e! pellejo que les
quede y se pasan, ya limpias, á otra caldera
con diferente agua, y se ponen á la lumbre
hasta que esté bien caliente, sacándolas al
momento.
Aparte se hace el almíbar al negro de marfil
hasta que tome el punto de vela, poniendo
libra de azúcar por libra de fruta. Después
de bien escurridas las ciruelas, se pasan á la
caldera del almíbar con el grado de vela, y allí
se dejan hasta el siguiente dia, en que se les
da con el azú~ar que se habrá sacado por decantación una buena hervida, repitiendo la
misma operación por espacio de cuatro ó cinco días.
Se debe pr.icurar, al tiempo de la ebullición, limpiar bien el almíbar de la espuma que
se va recogiendo en las paredes de la caldera,
y antes de ponerlo en las ciruelas, después
de la ebullición , se pasará por el cedazo de
tela para que éntre siempre el almibar en las
c·ruelas purificado de la pulpa que ellas naturalmente van soltando.
Antes de dar por terminada la operación
se lae deberá calentar con el propio almíbar
que tienen y separarlas de 1a lumbre antes que
levanten el hervor, poniéndolas en una tinaja
para que estén mejor conservadas.
2.• Deben ser iguales.
3.• Las cortinas del hueco del medio, en

form:1 de pabel'ón, y las de los lados de una
sola hoja, á manera de tapiz y en forma que
puedan correrse á los lados. Deben estar colocadas por la parte del gabinete.
S. M.-Ese tra;e resultará muy elegante
con adornos de terciopelo verde reseda obscuro y ~uipur. Si copia el que representa el grabado 2~ d~ LA. MonA del 14 de Agosto, tengo
la con~1cc1ón de que ha de quedar satisfecha.
El cmturón debe ser de moaré del mismo
color que el terciopelo de las solapes, y el guipur 9ue las cubra crema, para que se diferencie del color blanco hueso de la. muselina.
ADELA P.

EXPLICACIÓN DEL FIGURÍN ILUMINADO
Núm. 32.
Correaponde , taa aeñoraa 1u1orlptoraa
, la edlolón de lujo.

TR AJE DE CAMPO .

19.-Tra¡e para verano,

--

Este _traje es de batista clara con rayas azules haciendo cuadros con filetes amarillos y
está adornado con terciopelo más obscurd y
con hebillas de .filigrana.
La falda, lisa por delante, forma á cada lado
de~ delantal un grupo de pliegues sencillos,
suJetos en el lado derecho por dos abrazaderas ~e terciopelo cogidas con una hebílla y
ter1!1madas en lazada. A partir de las caderas
hacia a1rás, la tela va lisa hasta el centro
dond_e se forman unos pliegues sencillos qu~
se muan.
El cue_rpo está ligeramente escotado sobre
una camiseta de muselina drapeada al través.
Los delanteros ter~inan en pliegues, que en el
lado derecho se suJetan, como los de la falda
con abra~aderas ~e t~rciopelo. La espalda lle~
va IGS m1Bmos pliegues.
~anga de codo con pequeño bullón de batista hsa azul marino.
. Cinturón drapeado de terciopelo azul manno.

�i,A MODA ELEGANTE ILUSTRADA

382

f.XPLICAOIÓN DE liOS GRABADOS YDIBUJOS PARA BORDADOS
CONTENIDOS EN LA HOJA-SUPLEHENTO.

Con el presente
número recibirán
las señoras suscriptoras á fo edición de lujo (primera edición) el
patrón cortado
que corresponde
exclusivamente :i
esta edición, y que
es el de la capa del ·
grabado adjunto.

Correaponde , laa aeñoraa 1u1orlptoraa , la edlolón da luJo
y ll lu da la 2.• adición.

Bordado sobre tul, para cortinas y visillos.- Núm. l.
Este bordado, que mide 13 centímetros de anchura, se
.compone de motivos aislados, sobre los cuales ha de ha.cerse una estrecha franja bordada. Este trabajo se puede
utilizar lo mismo para adornos de cuna que para enaguas.
Nuestro modelo es de tul negro y está bordado con algo.dón de bordar amarillo de oro; las ondas y el centro de los
.dibujos se ejecutan á punto de zurcido sencilló, y el resto á
,punto de zurcido doble, yendo y viniendo con arreglo á las
indicaciones del grabado; los puntos de festón del contorno se ejecutan sobre dos mallas del tul.

Tetera con fondo de seda.-Núm. 2.
Esta tetera, de seda ligera verde-reseda, tiene 57 centímetros de lado, y est{1 guarnecida con un encaje Renacimiento ejecutado con piquillo blanco de dibujos, bordado
con hilo fino.
Se reporta sobro el hule el dibujo, que está publicado en
to.maño natural en la fig_ 134 ele la Hoja-Suplemento al número 7 del presente año. Se aplica sobre los contornos del
dibujo, frt1nciéndolo donde sea necesario, un piquillo de
medio centimetro de ancho, que imite un entredós de Valen.ciennes. Se rellenan las hojas más pequeñas y las flores con
,punto de costura cruzado, siguiendo las indicaciones del
grabado. Se llenan las grandes hojas de las esquinas con
hileras de puntos de festón, adJrnadas con tres puntos
iguales.
Para ejecutar las br:clas, guarnecidas en parte con telas
.de araña, se lanza una hebra rodeada de varios puntos. Un
punto nuevo, el punto de lazada, se emplea ahora mucho
para esta. clase de bordados. Está indicado en el dibujo deb,ijo de las hojas de las esquinas. Para ejecutarlo se hace
primero un punto sobre el piquillo inferior; en Eeguida,
manteniendo tirante la hebra, se hace otro punto sobre el
piquillo superior ; despt1és, partiendo de la derecha , se
borda un punto de ft1stón en medio ele Iu hebra tendida, y
-otros tres puntos de igual clase sobra la lazada así formada;
por último, se hace otro punto sobre el piquillo inferior,
muy cerca del primero que en é I se ejecutó; se unen lo,
puntos unos á otros, guarneciendo las lazadas r,on puntos
.de cordoncillo. En el cáliz de las flores se forman botones
arrollantio varias veces la hebra y forrando d redondel con
puntos de festón.
Cuando el bordado está hecho se separa del hule, se aplica
sobre el fondo de seda, fijándole sobre los bordes. Se re.corta la tela sobrante, dejando por todas partes med.o centímetro, que se dobla y se cose debajo del piquillo.
Se puede poner, en vez de seda, otra tela blanca ó de
color, y la tetera, aunque más sencilla, no dejará de con-servar su sello de elegancia_

21.-Delantal para lunoh. Véase el dibujo 22.

Biombo bordado.-Núms. 3 y 4.
22.-Detalle del GlbuJo 21.
20.-TraJe y capa de «garden-partp.

Núm. 20.-Este traje, para señora joven, es de muselina
de seda guarnecido con entredoses de Chantilly blanco sobre un trasparente de tafetán del mismo color. La falda
de muselina cae sobre una falda de debajo de tafetán, guarnecida en la parte de abajo con tres volantes; la falda de
muselina se adorna en el borde inferior con pliegues y entredoses de encaje blanco alternados. Se completa el traje
con una capa de paño blanco con canesú y cuello alto de
guipur, puesto sobre terciopelo verde Imperio.
Núms. 21 y 22.-Este delantal, que tiene 62 cent!metros
de ancho y 72 de largo, se hace con étami11e encarnada y se
bordea con un dobladillo estrecho. El borde superior, dis-

dón negro. Seis hilos dobles de distancia de este bordado
se repiten loa motivos de estrellas, terminando el trabajo
con el mismo bordado.
Se corta para el cinturón un trozo de étamine que tenga
11 centímetros de ancho, sobre el cual se borda solamente
la greca, y se cierra la costura á un lado con un gran nudo.
Núm. 23.-De crespón de la China color rosa, colocado
libremente sobre una falda de tafetán rosa y adornado con
encaje. Falda, cortada en punta por delante, rodeada de un
?ran volante fruncido y de un rizado. Banda muy ancha
de encaje, cortada siguiendo el contorno. Se recuadra esta
banda con crespón de la China plegado. El cuerpo, que cíe-

23.-Traje para oaalno y reuniones.

Núm. 26.-Manga de &lt;rbolero:» gris perla con incrustaciones de paño azul pálido. Bullón de muselina de seda
blanca.
Núm. 27.-Mai:lga ancha, bullo~ada y coa plieguecitos
de céfiro rosa; viene bien para un vestido de campo ó de
puerto de mar.
Núm. 28.-Manga corta muy ajustada, do tafetán celeste
cortada por dos bullones de .muselina de seda rosa form~
parte de un traje Pompadour para reunión de co~üanza.
Núm. 29. -Manga de &lt;rbolero» de piqué azul con vueltas
de piqué blanco. Abajo, bullón de una blusa de tafetán azul
haciendo juego con el traje.
.

Este biombo está guarnecido con un bordado fácil de
.ejecutar y de gran. efecto decorativo, debido en primer lugar al artístico dibujo que representa unas ramas floridas.
Se ejecuta el bordado con torzal de color bastante fuerte
y con felpilla negra y fina; se h , ce en parte con puntos largos y apretados, y en parte con puntos aislados, de modo
tal que las flores se destaquen como si estuviesen. pintadas
-sobre el fondo de tela color verde aceituna.
El biombo se compone de dos tableros de madera, cada
uno de los cuales mide 50 centímetros de ancho, 1,26 metros de alto y 2 centímetros rle espesor, y tienen en su
parte inferior dos pies de 9 centímetros de alto y 3 de ancho. El dibujo del bordado se pasa á trozos de tela del tamaño necesario, y se bordan las flores con sedas de distintos tonos, desde el lila claro al violeta obscuro, ejecutando
puntos llanos alargados y puntos aislados, entre los que se
deja ver en parte el fondo de la tela (véase el grabado, que
representa una flor bordada á mitad del tamaño natural).
Se borda el corazón de las flores con punto anudado, amarillo de oro obscuro y claro, y los contornos á punto llano
.con seda verde brillante; se rellenan las hojas con seda
verde aceituna y verde hronce de distintos matices, haciendo punto al bies á distancias convenientes; los pequeños
.claros que resultan se bordan con puntos llanos enlazados
color verde aceituna obscuro y claro. Los contornos se rodean de felpilla negra fina, y tanto las raíces como algunas
de las ramas se bordan á punto de tallo con seda filadiz de
dos hebras color amarillo de oro.
Cuando está terminado el bordado se fijan los trozos de
tela á los tableros por medio de clavos dorados; por el revés se cubre la madera, pegando unoR trozos de cartón cubiertos de satinete verde, y finalmente se reunen los dos
tableros por med io de unas bisagras de metal.

Baberos.-Núms. 5 á 8.
Núm. 5.- Este babero, de piqué, va ·recubierto de batista blanc&amp; adornada con entredoses de ~,mcaje y con pe24 ,

puesto en pliegues, se monta sobre una cintura de étamine.
Bordado, que se ejecuta al punto de cruz y al punto de
fantasía, con algodón de bordar brillante. Se empieza el
trabajo, á 5 centímetros de distancia del borde inferior,
bordando los contornos en ondas, y los motivos de estrellas
á punte de cruz alargado, con algodón am11rillo dorl\do. Los
puntos de encaje y de .fantasía, con algodón igual. Los puntos Renacimiento del borde, ondeados, con algodón negro.
Se ejecuta el bordado estrecho á. la distancia de las estrellas de seis hilos dobles. Se bordan los cuadros con algodón amarillo; loa motivos de en medio alternando con algodón azul claro y verde, recuadrados de puntos de algo-

32.-■angaa

383

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
queños ramos bordados; las dos telas se adornan al borde
con encaje de Valenciennes. Para hacer esta labor se empieza por recortar en piqué y batista cuadrados de 18 ó 20
centímetros de lado, con abertura y escote correspondientes;
el de batista se adorna con los entredoses al aire, y se ejecuta el bordado con an-eglo á las indicaciones del dibujo á.
punto de tallo, á punto de cadeneta y á punto anudado con
seda lavable de color.
Este mismo trozo de batista se guarnece alrededor con
un encaje de 2 ¼centímetros de ancho; de modo análogo se
guarnece el de piqué con uno de 4 centímetros de ancho, y
finalmente se unen los dos trozos por el cuello y por los extremos del babero.
Núm. 6.-Es de piqué fino y .está adornado con un ancho
encaje de estilo Renacimiento ejecutado con un fino galón
blanco; el dibujo inferior de este bordado puede servir también para bordur las puntas de una corbata.
Se calca el dibujo en papel tela, se fija el galón y se ejecutan los puntos de encaje y los otros puntos rellenando los
distintos dibujos con hilo de encaje, hecho lo cual se ribetean los contornos con un piquillo. Los ojetes se ejecutan
con hilo cubierto de punto de festón.
Se recorta el babero, ya sea en piqué, ya en batista, con
arreglo al tamaño del encaje, y después se unen uno y otro.
Bordado para almohadón, alfombrilla, etc.
Núms. 9 y 14.
Se borda este objeto sobre cañamazo de Java con hilo de
bordar, blanco y de color. Los dibujos de las flores van llenos con hilo ó algodón blanco y rodeado con algodón color
de cardenillo al punto de costura cruzado. Se ejecuta el
bordado con arreglo á las indicaciones del dibujo 9.
Cubretetera de granité crudo bordado con seda argelina,
Núms. 10 y 11.
El dibujo de esta cubretetera elegante y práctica se debe
sacar en papel de calcar para pasarlo á la tela. El follaje se
borda á realce con tonos de hoja seca y verde; se puede
simplificar bordando solamente el contorno de las hojas con
puntadas largas y desiguales, pllro siempre con varios tonos do seda.
Las frutas se bordan con seda negra, violeta y blanca, y
el enrejado con dos tonos de seda color madera. Se .forra
con uata y franela, y en el borde un cordón de seda.
Babero con encaje inglés.-Núm. 12.
Nuestro modelo representa la mitad del babero en su tamaño natural. Se ejecuta con encaje inglés sobre hule. Los
milanos y l~s ban-aq se hacen con hilo retorcido, y loM contornos superior é inferior se adornan con pico de encaje, tal
como claramente indica el grabado.
Puntilla de galón de seda y encaje de Luxeuil.
Núm. 13.
Estn. puntilla de encaje de Luxeuil puede servir de elega.ntísimo adorno para trajes de reunión ó de convite. El
eacaje se hace con galón de seda blanca bordado con calados de punto de fantasía, que forman distintos dibujos representando grandes hojas de trébol. La puntilla pudiera
hacerse también en ne¡2ro, y en este caso se emplearía po.ra
adornos de trajes sencillos ó de luto.
Encaje inglés.-Núm. 15.
Se ejecuta con trencilla Duquesa sobre hule, y se emplean
para trabajarlo punto ruso y punto de festón.
Encaje irlandés.-Núm. 16.
En ti-encilla y piquillo de encaje, empleando únicamente
el punto lanzado.

Tapete para mesa de jardín.-Núms. 17 á 19.
Este tapete, de cañamazo de Java color rojo, es un cuadr•do de 1,60 metros de lado, y te borda con algodón doble
negro y blanco crema. La labor se compone de flores bordadas y recuadradas con una franja estrecha: se termina el
tapete con un dobladillo de 2 centímetros de ancho, para el
que se habrá reservado oportunamente la tela necesaria. Se
ejecuta el bordado con arreglo á las indicaciones del dibujo 17, que r ¿presenta una parte del trabajo con una flor de
ángulo y otra de frente. Se empieza por las franjas; se ejecutan después por cada pequeño cuadro negro del dibujo, en
signos tipográficos, un punto de cruz sobre una hebra del tejido, y un punto de Smy'rna para cuatro cuadros tipográficos
Hobre dos mallas de altura y de ancho del tejido; se ejecutan
las lineas rndicadas bordando un punto de cruz sobre cuatro
hebras; del mismo modo se bordan las flores, y después se
hace en los ángulos una flor semejante, vuelta hacia el centro del tapete.
Éste se puede hacer en toda clase de cañamazo ó de étamine, y en los colores que se prefieran.

Alfombrita para salida de baño.- Núms. 20 y 21.
Se hace con tela cañamazo crema, de 65 centimetros de
anchura y 1,23 metros de longitud, cuyas mallas tengan
próximamente un centimetro de lado. Suore este cañamazo
se hace el bordado, á punto de Smyrna, con algodón doble
rojo y negro, siguiendo el dibujo 20, que representa una
parte de él. Para cada punto de Smyroa se hace uno cruzado

recto, y otro cruzado al bies. El bordado termina á 4 centímetros de los bordes de la tela, con los cuales se hace un dobladillo estrecho, dejando una pequeña franja, por la cual se
pasan sucesivamente, á. través de las mallas del cañamazo y
á lo largo del dobladillo, grupos de nueve hebras dobles de
algodón blanco I.Jastante grutso, de 35 centímetros de longitud. Estas caídas se anudan unas á otras con el mismo algodón, como indica el dibujo.

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'J'

A«Jminiatracióu., A.renal, 18, llaclricl,

TEXTO.-Revista parisiense, por V. de Castelfldo.-Explica.ción de los grabados.- De casa y de fuera, por
JConte-Ortsto.-Cuentos del día. Las dichas imposibles,
por D. Alfonso Pérez Nieva.-Cómo suefian las mujeres, por D. Alejandro La.rrubiera.-Los altivos Montigna.c, continuación, por Silvia..-ll1is tres Magdalenas, poesía, por D. Antonio Grilo.-Correspondencia.
particular, por D.• Adela P.-Explicación del figurín
iluminado.-Sueltos.-.A.nuncios.
GRA.llA.DOS.-1. Traje depaseo.-2. Ca.misa.de vestir, cuello postizo, puños y corbata para hombre.-3. Ca.misa
de dormir y calzoncillo para hombre. - 4. Repisa con
borda.do.- 5. Traje para comidas. - 6 y 7. Chaleco
adornado con bordado para bombre.-8 y 9. Traje de
crespón de la Cbina.-10. Traje inglés con falda de novedad.-11. Traje de comida y soirée.-12. Traje de vi- .
sita y de garden-party.-13. Elegante traje para visita.
-14 y lii. Traje para niñas de 3 á 4 años.-16. Traje
para niñas de 7 á 8 a.ños.-17. Traje para señoritas de
11 á 12 a.ños.-18. Traje de desposa.da.-19 y 20. Cubrecorsé y enagua de ba.ile.-21. Traje para reuniones.22.-Abrigo para baile y teatro.-23. Capa de otoño.24, Cuerpos de encaje de Luxeuil,- 25. Mantel de b¡iffet adornado con bordado.

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -1EL CELEBRE REGENERADOR DE LOS CABELLO$
,1

PERIÓDICO ESPECIAL DE SEÑORAS· YSEÑORITAS, INDISPENSABLE EN TODA CASA DEFAMILIA

MADRID.-Esta.blecim_iento tipolitogcl.fl.co «Sucesores de Rivadeneynu.
impresores de la. Real Casa.
(Propiedad de LA. ILUSTRACIÓN ESPA.~OLA y AMCU!CA.NA..)

no olvidados los terribles calores

H de la pasada quincena, París no ha
podido menos de oir con gusto el ruido
del trueno, presagio ét~ las lluvias, largo
tiempo deseadas, que por fin han venido
á mitigar los rigores de la estación. A este
rápido descenso de la temperatura se debe
el que ahora se vea, como nunca lo estuvo, invadida la Exposición por una multitud que se apiña en los palacios y

Nú111. 1,-Este traje es de color gris hierro,
adornado con terciopelo gris obscuro. El fígaro,
formando cuello y solapas, se recorta delante de
manera que resulten unas caidas estrechas redon•
deadas en l11 parte de abajo y sujetas á un cinturón de terciopelo, con dos botones de acero. Corbata de terciopelo negro sujetando un cuello de
muselin&amp; de seda blanca.
Falda guarnecida en la parte de a.1::ajo con un
bies de terciopelo gris con pasamanería gris y
negra. Forma delante cinco tablas pespunteadas
hasta treinta centímetros del borde.
Manga ajustada hasta el codo; desde abi se
&amp;bre y cae sobre otra ancha de seda azul viejo,
con puño redondo adornado con tres hileras de
terciopelos.
Sombrero de terciopelo gris hierro drapeado,
&amp;domado con lentejuelas de tul gris y con una
e&amp;beza de pájaro.

1.-Traje de paseo.

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                <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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