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                  <text>LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

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TEXTO.-Explicación de loe grabados.- Revista pa,risienre, po_r V. de Castelfldo.-Como el Guadazar, por
D.M. R. Blanco-Belmonte. - El arte de agradar: Contest~16n a la_s carí:3e, por Araceli. - _Hoja de m1
album: Kasida, por R. de Córdoba. -El marido de ~adahn~, contmuac16n, _no:vela traducida. ·por Silvia. -Correspondencia particular, por D.• Adela P - Exphcac16n del tlgurm 1lummado.- Sueltos.Anuncios.
,.....---y-- GRA.11ADOS. -1. Traje de otoño para niña. de 9 á
10 eños.-2. Traje de visitas para. señora joven.
-3. Traje de pe.seo para niña de 10 á 11 a.ños.4. Traje para ni6a de 4 a 5 a.ños.-5. Adorno de
pasamaneria y bandas de seda para cuerpo. 6 y 7. Adorno de enea.je Rena.cimiento.-8.
Abrigo y sombrero de otoño pa.ra señora joven. - 9. Traje de lana escocesa., hechura sastre. -10. Chambra con canesu. - 11. Traje de
reuniones para. señorita..- H. Cuerpo para teatro. -13. Peinador. -14 y 16. Camisas de dormir para. caballeros. -15. Sombrero de otoño
para señorita.. -- 17. Traje con cuerpo.frac.-18
á 20. Traje hechura sastre con cuerpo que
puede llevarse abierto 6 cerrado. - 21. Traje
para paseo. - 22. Traje para paseo. - 23 y 24.
Traje de otoño.-25 á 27. Almohadón para. respaldo de silla.-28. Cuerpo para casa.- 29. Camisa de vestir, pechera y cuello para ca.ballero.-30 y 31. Banqueta. con respaldo bordado.
-32 y 33. Adorno para mesa de tocador.-34.
Butaca para terraza.. - 35. Traje de gardenparty.-36. Traje para niña. de 9 á 10 años.

Núm. 1.-Las figs. 30 á 32 de la Hoja- \
Suplemento pertenecen á este grabado.
Es de pañ{) azul y palio encarnado,
guarnecido con pasamanería que puede
reemplazarse con trencilla. Se corta .1'8-"...-

-

Núm. 4.

Año LXI.-J!Júm 33.

la. falda un trozo de paño de 2,75 m. de largo y 55 cm. de ancho; se dispone en pliegues
de 3 cm., dejando delante un delantal liso de 25 cm. de ancho.
Núm. 2. -Se guarnece este traje, de lana verde té, con guipur crema y seda verde té.
La falda, forrada lo mismo, se dispone en la parte baja en pliegues pespunteados; se
guarnece con sardinetas de seda de 4 cm. de ancho, que se fijan unas sobre otras por me.
nt'r"'o.,,lc»-,.,i.,
·-err.a á la izquierda y se dispone en pliegues montán,;~·
¡ · ·;
~
dole sobre un Ganesú con cuello recto so') 1/I¡
libre viso verde, del cual bajan delante y
I h.lt/¡0/
ijpor la espalda tres sardinetas de distint.os
i/
Qlargos. El delantero del cuerpo queda hue/, ; /
! co sobre el cinturón de seda drapeada. Se
'// / . /
~ bordean la.~ mangas plegadas con una ban/ !/ /
::; da de gmpur y se completan con bullo/ //
¡~ nes de seda sostenidos con puños estrechos.
! í
~ El ala, muy levantada, del B!)mbrero
i
f de fieltro de seda verde té, se guarnece
por cada lado con alas de reflejos verdes.
.El casco se rodea con un drapeado de seda
\ color maiz, que termina bajo un nudo de
,j t.erciopelo negro.
Núm. 3.-De lanilla á cuadros azul ce. leste y azul obscuro·. Va al bies y se guarnece con un canesú plegado de /J'IJ/rah crema, bordeado con una berta de guipur del
mismo color. La falda se monta bajo un
cinturón de terciopelo azul obscuro, anudado en la espalda. Se dispone la espalda
y los delanteros del cuerpo en tres grandes pliegues huecos, y se terminan las
mangas huecas con puños de guipur lo
mismo que el de la berta.

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impresores de la Real Casa.
(Propiedad do LA. ILUSTRACIÓN ESPA.~OI,.l ,y A,n•mr \ -,~.)

Núm. 4.-Las figs. 33 á 36 de la Hoja-Suplemento pert.enecen á este grabado.
Se guarnece este traje, hecho de lana blanca, con bandas
bordadas con sedas de colores sobre cañamazo. El modelo
va representado en la fig. 36 a.
Se corta el traje según las figs. 33, 34 y 36, teniendo en
cuenta la diferencia de los contornos de las figs. 33 y 36
y prolongando, siguiendo las indicaciones,.las figs. 33 y 34.
Hay que tener también cuidado de dejar tela sobrante para
un dobladillo de 6 cm. Se dobla el borde derecho al largo
de la línea y se guarnece con una banda bordada. Se unen
la~ parte~ qu~ tengan números iguales, lo mismo que los
pliegues rntenores, recuadrando la parte de en medio de la
espalda y el primer pliegue interior del delanter-0 derecho
y después se marcan fuertemente los pliegues.
'
Se corta el escot.e por delante según la tig. 35, en la espalda sobr~ ½cm. solamente; se une el traje; 1e cosen los
botones bajo la banda bordada; se disimulan con bandas
iguales las costuras de los hombros; se abrocha la banda
del hombro izquierdo al mismo tiempo que la de delante y
la del cuello recto.
Se unen las mangas; se francen entre las
se bordean

*;

7.-Adorno de encaje Renacimiento. Véase el dibujo 6.

con los puños compuestos de bandas bordadas de 18 cm. de
ancho y se cosen las mangas en las sisas. El cinturón se
c~mpone de una banda bordada que se pasa bajo up.as sardmetas cosidas en los sitios indicados : .

Núm. 5.-Este adorno se compone de motivos de flores
de :paño negro muy fino, recuadrados de galón de pasamanena. Se _unen Ia_s flore~ por medio de bieses de seda negra
que ~ermrnan baJo motivos de pasamanería, y unidos por
medio de puntos de costura cruzados, hechos con cordón
negro.

8.-Abrlgo y sombrero de otoño para señora Joven.

Núms. 6 y 7.-Las figs. 62 y 63 de la Hoja-Suplemenf.o
pertenecen á este grabado.
Nuestro grabado representa un adorno compuesto de puños_ altos y motivo que sirve para recuadrar el canesú del
tra3e. El modelo está hecho cen piquillo bigoudi pero se
P?,ed_e hacer igualmente con piqulllo crema, ó bien con
p1qmllo de seda negra. Se bordean los motivos con hilo
de tamaño mediano que armonice con el color del piq?illo. Se pasa el dibujo según las figs. 62 y 63 con papel
violeta; se hilvana el P!quillo frunciéndole y doblándole
tanto cuanto sea necesano, y se hacen los puntos de encaje

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
LA MODA ELEGANTE ILUSTRAp.A.

REVISTA PARISIENSE.
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e Des.uville á Londres. - Calles engalanadas. - Los colores de la
bandera francesa.-Adornos de gusto dudoso.-Falta de sencillez.
-Traje de vlsitas.-El de Lady M.•.-Modelo pa.ra lln de tamporada.-Una. wlldle distinguida.,

En uno de estos almacenes de primer orden,
situado en New-Band street, acabo de ver algunos
preciosos modelos, entre los cuales he elegido cuatro para ocuparme de el!os en esta Revis~a. ,
El primero, reproducido por el croquis ~umero 1 es un traje para visitas, de paño muy ligero,
colo; ,kaki&gt;. Su falda está plegada en la parte

Esta otra ( croquis nú,m. 2) ha sido Yª. elegida
por la lindísima lady M ... , cuya elegancia es en
Londres proverbial.
.
.
Traje de paño «cebellina&gt; negro guarnec~~o con
una finísima trencilla de seda, negra tambien, la
cual serpentea discretamente sobre la falda. Esta
se compone de dos partes: primero, un fondo de

Ci_nturón y corbata de seda Liberty, de un
precioso azul celeste. Gran capelina de crin
azul guarnecida con plumas del mismo punto de color.
!:'or su exquisita distinción y por la sobriedad de sus adornos merece describirse
el modelo r eproducido por el croquis número 4.
Es de paño negro: su adorno consiste en
~anjas de tafetán blanco aplicadas por medio de pespuntes debajo de las aberturas que
a este fin se han hectio en el paño. Parece
oci~so decir que_ la falda queda cortada por
encima de la primer tira dé tafetá.n blanco
Y que las de paño negro que completan
falda han de cortarse por medio de patrón
para superponerlas después sobre el tafetan
blanco. Al extremo de estas franjas, cuya
vuelta recuerda la forma de la popa de las
gónd?las, se prende un chou, de paño y de
tafetán, muy chato y apenas fruncido.
La pelerina se adorna del mismo modo: de
cada uno de sus extremos parten dos cintas
de raso cuyas puntas se unen bajo un motivo
de pasamanería blanco y negro. Manga bullonada con un estrecho puño al final de ella:
plastrón de tafetán pekiné blanco y negro, y

387
tricornio de tul blanco y negro guarnecido
con plumas y terciopelo negro.
Como estos modelos ocupan los sitios de
preferencia en los salones de las principales
modistas inglesas, y como todos ellos proclaman con orgullo su procedencia no es de
extrañar que el amor propio de l~s parisienS€B se sienta satisfecho.

•
••

Ni las modas, ni su indiscutible elegancia,
son las únicas causas de que se desborde, cual
acaece con frecuencia, el orgullo patrio de las
parisienses, pues quien se fije en los adelantos de la industria francesa habrá. de reconocer las victorias que ésta obtiene en Europa y fuera de ella. Díganlo, si no, los escapar~~ª de todas las perfumerías, en cuyos mas
VlSlbles lugares se lee el nombre de La Brise
Exotique, maravillosa creación de la Parfumerie Exotique, 35, rue du Quatre-Septembre_Paris, sin rival en el mundo para combatir las arrugas, blanquear el cutis, combatir su sequedad ó hacer que desaparezcaa los
granos y manchas rojizas.

h

V. DE ÜASTELFIDO.
Londres, Sl de Agosto de 1902.

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Núm.4. ,

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rulJ' la belleza. Ideal? Usad 101 polvos de &amp;l'l'OZ
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5.-Adorno de pasamanerla y bandas de seda para cuerpo.

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7,-Adorno de encaje Renacimiento. Véase el dibujo 6.

.., nlta empleando la Veaperlne Gallbert,
a trancos, por la tarde en lae comldaa.-Gallbert,
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Núm. 4.-Las figs. 33 á 35 de la Hoja.Suplemento perte·

La Casa"' Matías López
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nacen á este grabado.
Se guarnece este traje, hecho de lana blanca, con bandas
bordadas con sedas de colores sobre cañamazo. El modelo
va representado en la fig. 35 o.
Se corta el traje según las figs. 33, 34 y 36, teniendo en
cuenta la diferencia de los contornos de las figs. 33 y 36
y prolongando, siguiendo las indicaciones,.las figs. 33 y 34.
Ilay que tener también cuidado de dejar tela sobrante para
un dobladillo de 6 cm. Se dobla el borde derecho al largo
de la linea y se guarnece con una banda bordada. Se unen
la~ parte~ qu~ tengan números iguales , lo mismo que los
pliegues mtenores, recuadrando la parte de en medio de la
espalda y el primer pliegue interior del delantero derecho
y después se marcan fuertemente los pliegues.
'
Se corta el escote por delante según la lig. 35, en la espalda sobre 1 i cm. solamente; se une el traje; 1.e cosen los
botones bajo la banda bordada; se disimulan con bandas
igua.les las costuras de los hombros; se abrocha la banda
del hombro izquierdo al mismo tiempo que la de delante y
la del cuello recto.
Se unen las mangas; se fruncen entre las
se bordean

*;

con loe puños compuestos de bandas bordadas de 18 cm. de
ancho y se cosen las mangas en las sisas. El cinturón se
compone de una banda bordada que se pasa bajo unas sardinetas cosidas en los sitios indicados : .

Núm. 5.-Este adorno se compone de motivos de flores
de paño negro muy fino, recuadrados de galón de pasama.
neria. Se _unen l~s flore~ por medio de bieses de seda negra
que ~ermman baJo motivos de pasamanería, y unidos por
medio de puntos de costura cruzados, hechos con cordón
negro.

8,- Abrlgo y sombrero de otoño para señora joven.

Núms. 6 y 7.-Las figs. 62 y 63 de la Hoja-Suplemento
pertenecen á este grabado.
Nuestro grabado representa un adorno compuesto de puños. altos y motivo que sirve para recuadrar el canesú del
traJe. El mo~elo está hecho CE!n piquillo bigoudi, pero se
P?,ed_e hacer igualmente con p1qulllo crema, ó bien con
p1qmllo de seda negra. Se bordean los motivos con hilo
de_ tamaño mediano que armonice con el color del piq?illo. Se pa~a el dibujo s ~gún las figa. 62 y 63 con papel
VIOieta; se hilvana el P!quillo frunciéndole y doblándole
tanto cuanto sea necesario, y se hacen loe puntos de encaje

�388

aegú.n las indicaciones dadas (véase el grabado repreaentando el detalle en su tamaño de ejecución). Se adorna el
encaje con redondeles borJados.

Núm. 8. - De paño negro; cierra este abrigo delante por
medio de botones invisibles y ee guarnece con bandas de
paño de 1 i cm. de ancho. Estas recuadran todos los con•
tornos tapando las costuras de delante y figurando largas
aldeta~ por detrás. Las pequeñas solapas y el cue:lo de t~rciopelo se bordean igualmente con bandas de pano, lo ~1smo que el borde inferior de las mangas. Se forra el abrigo
oon seda negra.

vir á la mesa de D: Salustiano, llevar las manos
enfundadas como los catalejos del ingeniero, tener
lo menos mil reales-cantidad fabulosa p3:ra Periquín-- y, sobre tod~, casars_e ~on su noma; .
La novia de Periqum- novia a la que quena sm
habérselo dicho y sin que ella lo sospechara-era.
Camilita, la hija de D. Salustiano; una muñeca de.
rizosa cabellera rubia y de ojazos tan azules y tan
serenos como el cielo que sirve de dosel á los hermosos campos, rebosantes de limoneros en. flor Y
de aterciopelados olivos, que el Guadazar riega.

•
• •

COMO EL GUADAZAR.

HL

Guadazar para ser río apenas le faltaba más
que agua. Esto no era obstáculo para que figur~se
pomposamente en mapas y en tratados geograficos c0mó tal río. Después de todo, por el ca~ce
de la vida corren muchos que se nombran sabios
y están tan escasos de sabiduría como el Guadazar de agua.
.
Lo cierto es que D. Salustian~, gr~n cruz,. senador del Reino, y hombre da~? a la. m,du~tna con
sus puntos y ribetes de &lt;rpohtico hidrauhco», h~bía tomado en serio lo de que era perder una riqueza no aprovechar la fue:za del menguado arroyo que, atravesando su hac10~~a de Guadaz~r, separaba a la sierra de la campma y al naranJal de
la vasta dehesa.
.
y como D. Salustiano era un espiritu practic?,
y sobre práctico adii'l.erad?, puso sus cinco s_ent1dos en el intrincado estudio del aprovechamiento
de la potencialidad del mísero arroy~elo. .
Por de pronto solicitó y obtuvo licencia para
derivar del cauc~ del Guadazar 1.000 litros de agua
por minuto.
Autorización que hizo sonreir al cazurro Juanico guarda de la dehesa, y murmurar socarronam~nte: «: Con tantos &lt;r kilómetros» de agua, no
tiene mi amo ni para un gazpacho.»
¡Error! ¡ Incomprensibl_e error el del guarda!
Juanico ignoraba que el dmero es la vara con que ,
el Moisés moderno es capaz de hacer saltar un
Niágara, no ya de las rocas peladas, sino de las
arenas del desierto de Sabara.
Media docena de arroyos convenientemente
encauzados, un venero que se alumbró en la parte
alta de la finca y el sobrante de la alberca que regaba al naranjal, fueron los primeros afluent~s del
que si hasta entonces fué arroyo, a part.ir de
aqu¿l instante mereció en justicia los honores de
riachuelo.
.
Ya por aquellos días, Juanico andaba caviloso
y un ~í es no es contrariado, viendo que el a~o
se salía con la suya. Para consolarse sol~a decir:
e: Veremos cuando llegue Agosto ..... , ó pierdo m1
nombre ó me bebo el río de un sorbo.ll
Buenas tragaderas necesitaba tener el guapo que
intentara echarse al buche, cuando llegó Agosto,
el ya caudaloso Guadazar. ,
.
.
Nuevos arroyos puestos a contribución Y n~evos manantiales descubiertos colmaron la me~1da
de los deseos de D. Salustiano, que, al fin, «hiz?»
un río respetable, imposible de ser atravesado sm
el auxilio de una barcaza.
Esa barcaza tenía el privilegio de irrita~ ~ Juanico, que seguía firme en sus ti:ece, rep1t1endo:
&lt;rUn río hecho como se hacen las flores de trapo..... ,
tan río es como yo Cardenal. Cuanto venga una
riá..... ¡ se lo lleva!»

•••
Testigo, y no mudo, de las punto menos que mi•
la!n'osas invenciones del potentado de Guadazar,
er~ Periquín, hijo del guarda Juanic?· 1?1 chicuelo
era avispado, dó,cil y de un_ entendimi~nto muy
superior á sus aun no cumphdos doce anos.
Apenas despuntaba el día cuan~o Y.ª el pequeño
estaba, en el patio de la casa prmcipal de la hacienda, aguardando el despertar del amo.
Periquín era á D. Salustiano lo que la sombra al
cuerpo, lo que la espuma á la ola, lo. que el eco á
la voz· algo inseparable y consustancial.
El ~uchacho &lt;rbebía» las palabras del amo, grababa en su imaginación sus menores dichos, tenía
fe ciega é inquebrantable en sus hechos, y era, en
fin, creyente tan fervoroso en su señor7 q_ue si és~e
-que gozaba con la ingenuamente rustica adi:niración del chiquillo - le hubiese. afirmado q~e ib~
a convertir en pez al buey Retmto ó que iba a
transformar en potros a los peces del Gu8:dazar,
Periquín no se hubiera asombrado de ver sahr bueyes en la &lt;r garandalla » ó de ver ensillar á un
pescado.
Conviene advertir que el muchachuelo era un
artista, en la mas amplia acepción de la palabra.

389

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

y como todo llega en este mundo, llegó el día.
en que Periquín explicó malamente-al cabo,
sólo tenía doce años-sus hondos quereres•.
Era artista, y, por pequeño que sea el que siell:te
el arte, tiene poder b~stante Pª:ª hacer!? ~entir.
Don Salustiano iba a marchar a Alemama a comprar unas máquinas, cuyos n~mbres er~n ,un trabalenguas para Juanico; no as1 para Periqum, que
sabía decir turbina, dinamo, generador de vapor,
cuerpo de bomba etc., etc. . .
.
Con el amo se iba Camilita, ¡ sabe Dios para.
cuanto tiempo! á ingresar en un colegio francés.
La idea de la separación puso lágrimas en los
ojos del hombrecito y puso explicaciones en sus
labios.
-¡Quiero irme también!
Esta fué, en resumen, la voluntad expresa Y
terminante del chico.
.
. .
-¿No te resignas á perderSlala no-yia? ¿~II!-bidc10nas ser artista ? - le dij o D.
ustiano miran o1e
de hito en hito.
.
Dos enérgicos movimientos de cab_eza, d~ izquierda a derecha el primero, y de arriba abaJo el
segundo, fueron las elocuentes respuestas del artista en agraz.
Juanico callaba sin osar arriesgar una cuchufleta.
Allá en el fondo de su tosco corazón de padre,
vibrab; algo que le imponía respeto hacia la vocación de su primogénito.
- Pues..... está dicho -habló pausadamente don
Salustiano, limpiando sus qu?vedos y pensando en
que á veces &lt;rvist.e» el ropaJe de ~ece1;1as.-Me
llevo al muchacho; primero á Madrid, a la Academia de San Fernando; luego á la patria del arte,
a la ciudad de las Siete Colinas..... Madera hay,
potencialidad existe; fuerza aprovechabl~, !1º falta; que estudie y que trabaje y, de aqm a t,1nos.
años será un artista hecho y derecho, como no, Y
de l¿s caudalosos, es el que fué arroyo de Guadazar.
Aquella noche Juanico lloró para adentro¡ 1;en9.-Traje de lana escocesa hechura sastre.
sando en la ciudad de los siete montes, que a el s&amp;
le antojaba como un castillo de iras y no volveras.
Nám. 9. - Para la explicación y patrones, véanse las
En cambio, Periquín, se revolvía gozoso en suefigs. 13 á 23 de la Hoja-Suplemento.
ños balbuciendo alegremente: &lt;r¡Como el Guadazart
¡ Como el Guadazar 1» Y al despedirse de la dehesa, donde cada taraje guardaba un recuerdo ~e su
infancia, y al separarse del coto, do~de veia un
en cada madroñera y en cada pm?, el rapa:
El ignoraría quiénes fueron Velázquez Y ~igue! amigo
zuelo
sentía
comezón extraña, algo as1 como s1
Angel; de seguro que nunca oyó n?mb_r~ a Verdi bajo los brazos
le fuesen saliendo alas, unas al~s
ni á Beranger, y, sin emb,argo, intuitivamente, grandes grandes
como las del milano, para subir
con intuición pasmosa, posei~ los secr_etos del arte. á los ci¡los del Arte
y arrancar de ellos un pedazo
¿Acaso los pájaros han estudiado arqmtectura para
su novia.
labrar sus nidos ó han cursado en el Conservato- para
Ya en las aulas de la Academia de San Fernanrio para cantar sus ópera.e_?.....
, .
do
cuando sus primeros modelados atrajeron soPues i,.l modo que loB paJaros son mus1cos y constructores era Periquín pintor, escultor, poeta Y br~ él la admiración y la simpatía de profesores Y
condiscípulos, Periquín continua?ª creY.endo
composit~r musical. Improvisaba canciones, po- de
le crecían las alas, que e! arroyo iba transforniendo música a la letra por él inventada; mode- que
mándose en río y que el m1Bero gusano prontalaba en barro figuras de animales y trazaba con "?n
se tornaría en mariposa.
,
lápiz-regalo de Camilita, la hij~ de D. Salustia- mente
Por unanimidad ganó Pedro Córdoba el numero
no-retratos de asombroso parecido..
.
Alguna vez, el amo, medio en seno, medio en uno en el concurso de plazas Pª!ª pensionado~ en
Su estatuita Vincapervinca era, se~_cillabroma, poniendo la mano sobr~ la e~cr~spada _ne• Roma.
mente,
un asombro de hermosura. Era la nma de
grísima cabellera del niño, soha decir a J uamco: sus sueños
de niño y de sus anhelos de adolesce1:1te,
-Aquí hay fuerza y vida, aquí hay riqueza
coronándose
con los jazmincitos azules de la hieraprovechable y q'?-e debe de ser aprovechada; este
ba-doncella.
muñeco es un artista, hay que formarlo .....
Don Salustiano triunfaba. Antes de que el pen
-¡Sí, como al ríot-contestaba zumbonamente
sionado marchase a Italia, r~cibió 1~ ~erc~d deel guarda.
-Justo, como al río-concluía solemnemente sentarse á la mesa del perspicuo pohtico hidráulico.
d
_
el señor de Guadazar.
la comida, el empingorota o senor
· Semejantes pláticas no pasaban por alto para ~l deDurante
Guadazar se ufanó refiriendo a los coll!-ensales
sujeto que las motivaba, y mas de una vez sucedió la parte
principalísima que le correspondia en la
que el tal sujeto se pasó noches y noches de claro
gloria
del
novel escultor. ,
.
,
en claro dando vueltas en su magín á las frases
Como por la mano, vino a cu_ento ,el símil d_el rio.
del amo. Aquello de potencialid~d aprov~chab!e,
Periquín estaba tristón y distraido ; C8:mila se
de riqueza por explotar y de artista embrionario, hallaba
con su madre de temporada en N1za; Y el
eran fórmulas enrevesadas que traían alborotado pobre artista
que llevaba el alma llena de frases
al ºnene.
,
, A , d
que,
en
fordia
de amorosa decla~ación, P,ensaba
Él quería algo; fijamente no sabia que. s1, e
á &lt;r su novia-», tuvo que resignarse a callar
un modo confuso, barruntaba que su deseo era es~etar
llegará algo más que gañán ó que pastor. Ello de- y a oir las prolijas explicacion_es de s~ protector,
bía de ser cosa grande que permitiera aprender que se enfrascó en la referencia de romas en ~xde lavado de minera~es y de ferrena:b
mucho vivir como un sabio, gastar ropa fina, co- plotación,
mer co~as tan bien olientes como las que veía ser- próximas a funcionar en la hacienda, antes ded1-

cada á industrias rurales, y á la fecha convertida
en centro productor de fluido eléctrico, de lingote de hierro y de mil cosas mas.

•• •
En Roma, como en Madrid y como en todos los
centros artísticos, Perico gaaó la batalla. Sus
')bras marcaban una nueva tendencia en la escultura. Había vida en los barros y en los yesos, en
los mármoles y en los bronces que de su estudio
salían y que á precio de oro se disputaban los aficionados.
Medallas, condecoraciones, laureles, cuanto es
y cuanto significa la consagración del genio que
triunfa, llovió sobre el hijo del que, por inquebrantable resolución, seguía, a pesar del agobio
de sus años y de sus achaques, siendo guarda de
la que antes fuera dehesa de Guadazar.
Cuando el éxito fuá indiscutible, el artista soñó
con la vuelta á la patria, con el regreso sl hogar,
con los apretados abrazos de sa buen padre, y .....
con la declaración de amor á &lt;rsu novia», que ya
consideraba como esposa en un futuro próximo.
¡ Qaé despacio corría el sud expreso para las priesas que aguijaban al escultor!
Cuanto más se aleja el ave del nido, mayores
son las ansias que por volver al nido siente.
Por fin llegó.
En la hacienda estaba D. Salustiano con su familia.
En la estación aguardaba Juanico, con la cabeza
blanca por la nieve que los inviernos habían echado sobre ella.
Cuando Perico, sintiendo en sí algo del Periquín
de otros tiempos, dió vista al hogar, creyó ser
víctima de una pesadilla.
Aquella no era su tierra. Donde estuvo el al•
bergue del guarda alzaba sns techos de pizarra
una gran fábrica. Chimeneas y más chimeneas
sustituían á los naranjos en flor y á los aterciopelados olivos; la pulsación de los dinamos, el rodar
de las vagonetas, el asordante zumbido de las turbinas, ahogaban el susurro del río, antes tan claro
y ahora tan negro, con la negrura del detritus de
loe minerales y del polvo del carbón.
Juanico, orgulloso y satisfecho, convencido de
la gran obra realizada por el amo, exclamó:
-Tenía razón D. Salustiano. Mira lo que es saber aprovechar la fuerza. ¡Ni que fuera oro el
agua! ¿Qué tal lo que vale el río?.....
Perico, artista, miraba con pena la poesía desterrada para siempre de aquellos lugares; la poesía, santa matrona que gusta más de ser incensada
por las margaritas blancas y por las violetas azuler
que por las turbonadas del humo de las fábrieas.
Al cabo, reponiéndose de su dolorosa sorpresa,
se atrevió á preguntar:
-¿Y Camila?.....
Dadó algo Juanico antes de responder, adivinando que su respuesta iba á hacer daño al hijo
bien amado.
- Pues..... la señorita Camila..... -tartamudeó.
-¡A los hombres se les dice la verdad!..... La señorita Camila está ahi con su marido y con sus
hijos.
Sierra Morena, cayendo sobre su cabeza, no le
hubiera aplanado tanto como la noticia.
Alondra ciega de sol que se estrella contra un
paredón, el pobre artista ni aun llorar pudo.
Luego, á las felicitaciones de D. Salustiano, de
su protector, que ante Camila mostraba satisfecho
sus fábricas y su obra de protección, Periquín
contestó con amargura inmensa:
-Gracias, gracias. Yo también era como el
Guadazar y como el Guadazar soy..... ¡pero qué
negra corre el agu~I .....

po que se malgasta «haciendo hora» para una visita, para cenar, etc., puede muy bien una persona
estar perfectamente cumplida con sus relaciones.
La primera de las reglas que han de tenerse en
cuenta para contestará las cartas, es la de no aplazar la respuesta, pues sabido es que la calle &lt;r Luego» va á dar derechamente en la plazuela &lt;rNunca».
La cortesía mas elemental aconseja corresponder al saludo que se nos dirige, adherirnos á las
satisfacciones ó las pesadumbres que se nos comunican, agradecer la solicitud que se nos demuestra é interesarnos por la situación de los que por
nosotros ó por nuestra familia se interesan.
Lo correcto, á ser posible, es contestar las cartas dentro de un plazo que no exceda al de ocho
días.
Este plazo se reducirá discrecionalmente cuando
se trate de asunto que nos obligue á reconocimiento-por ser favor que hemos recibido-de suceso grave ó de persona que nos merezca, por su
respetabilidad, excepcionales consideraciones.
Exceptúanse de esta regla las contestaciones a
cartas de pésame, que pueden darse dentro del
mes contado desde el día en que se recibieron.
Las invitaciones exigen siempre respuesta inmediatísima, como también las esquelas que acompañan á cua\quier obsequio que se nos haga.
Sabido es que las señoritas solteras deben consultar con sus padres todas cuantas cartas escriben.
La misma practica es usual entre las señoras
para con sus maridos.
Es falta imperdonable -salvo cuando se trata
de una impertinencia ó de un atrevimiento-dejar
sin respuesta una carta recibida en la que se formula petición ó pregunta que requiere contestación.
Para responder á una carta es muy conveniente
tenerla á la vista, por ser éste el mejor medio de
que la respuesta esté en consonancia perfecta con
lo que se nos escribió.
De no hacerlo así, se corre el riesgo de dejar incontestados algunos puntos que tengan importancia, y s~ corre el riesgo de contA:isl,ar sin contestar,
esto es, de incurrir en desafinaciones en lo que
debe de ser un dúo.
¿Nos escribieron una carta expresando disgustos y tristezas? Pues sería censurable contestarla
en términos de jovialidad que, sobre revelar falta
de tacto, acusarían nuestra indiferencia ante los
pesares que se nos manifestaron.
Por el contrario, resulta de mal gusto y poco
delicado responder con quejumbres y lamentaciones a una misiva rebosante de satisfacción y de
alegria.
No quiere decir esto que una respuesta se redacte siempre parafraseando la carta recibida. No
es indispensable el unisono, pero es indispensable
evitar la disonancia.
No está vedado tratar de a!luntos exclusivamente personales y propios, pero hay que proceder con verdadera moderación en este punto. En
~ambio, sin salir de los limites de lo discreto, es
oportuno referirse siempre, con la extensión que
el caso requiera, á sucesos que importen á y se
relacionen con la persona á quien nos dirigimos.
Evitemos el dar noticias desagradables y procuremos que nuestras cartas se reciban siempre como
se recibe á un amigo ocurrente, risueño, afectuoso, que distrae y que jamás molesta.
Tengamos presente que para lograr esto no hay
más que un camino: pensar mucho en los demás
y muy poco en nosotros mismos. Y pensando de
este modo cuidemos de no aumentar la tristeza
ajena y de no menoscabar con relatos tristes la
ajena felicidad.
ARACELI.

M. R. BLANCO-BELMONTE.

HOJA DE MI ALBUM.
EL ARTE DE AGRADAR.
CONTESTACIÓN

.Á.

LAS CARTAS.

DIFÍCILMENTE, por retraída que sea la vida que
viva, habrá hoy señora ó señorita que no mantenga
correspondencia más ó menos frecuente con seis ú
ocho personas, á las que está ligada por vínculos
de parentesco, de amistad ó de gratitud.
Y seguramente que, por grandes y perentorias
que sean las ocupaciones en qne emplee su tiempo,
siempre tendrá. cada día uno ó varios ratos de esos
que se llaman aburridos, ratos que se pierden en
ociosidad estéril, por ser de daración relativamente
escasa y por ser de espera para otra tarea ó trabajo.
Con sólo dedicar á su correspondencia ese tiem-

KÁSIDA.
Naci en la tierra del muslemita,
Tierra que bañan Darro y Genil 1
Nao! en la corte del Nazarita
¡ Ciudad bendita!
Donde vencido cayó Boabdil.
Cuando entre brumas abandonada
Duerme la Alhambra que fué mi hogar,
Triste suspiro por mi Granada
¡Joya preciada!
Que con encajes labró Alhamar.
Alhambra bella, sueño del moro,
Joya brillante de noble Emir,
Bajo tus techos de cedro y oro,
¡ Regio tesoro!
Alhambra bella..... quiero morir.

R.

DI CóBDOBA.

EL MARIDO DE NADALINA.
NOVELA ORIGINAL DI JliNNI DI OOULOM.B,

Continuación.

-¡Tomal-exclamó el señor de Uzerche-Juan
ha desterrado aquí la fotografía del colegio.
Con el látigo indicaba un grupo de unos treinta
jóvenes, de diez y seis a diez y siete años, colocados en una escalinata en las más variadas posturas.
-Sí-dijo el teniente,-nos has reconocido.
Aquí est4s tú, el más pequeño de todos, en este
rincón. Este que se está riendo es Montperthuis...
este otro, de ademán colérico, es Cerisolles..... Y
mira un poco más allá ese pobre Rochecorzé, á
quien su padre envió a Africa a morir de una manera miserable para castigarle de unas deudas que
contrajo y que al padre le parecieron enormes.
-No veo a Arnoldo de Ribeyrac.
-¿Arnoldo de Ribeyrac? Pues ahí está, en el
centro precisamente.
Nadalina miró como los demás, y vió á un joven
alto y fino, con grandes ojos negros, frente•inteligent.e y resuelta, que despertó en su e~píritu la
sensación de lo ya conocido, sin poder explicarse
por qué.
-¡Qué caracter y qué condiciones tan encantadoras las de Arnoldol..... -continuóJuan.-¡Siento haberle perdido de vista! ¡ Pensar que tuvo el
número uno para entrar en Saint-Cyr, y que se vió
obligado a presentar la renuncia por cuestiones
de familia! ¡Qué desgracia!..... ¿Dónde está ahora?
-En el castillo de Ribeyrac, en Périgord. Le he
vuelto a ver este año..... Fué a París en la época
del Grand Prix, un poco por ello, y en gran parte
por no sé qué exposición agrícola que entonces
había y en la que había presentado, según decían,
unas maquinas muy curiosas..... Le invitamos al
Círculo, Montperthuis Cerisolles y yo ..... ; es un
muchacho de mucho talento, pero que tiene ideas
muy rancias.
-¡Espera!..... ¿No fuá él el que se negó terminantemente á jugar contigo una banca?..... Me lo
contó Cerisolles un día que vino a Saint-Germain.
La Condesa de Puymalin dirigió los impertinentes hacia su futuro yerno, que se puso rojo.
¿Conque jugaba bancas?..... Aquel descubrimiento
le inquietó un poco.
Juan no le dejó tiempo para insistir mucho en
la idea.
-Entonces-continuó, -Arnoldo debe estar
en la fotografía que hizo el Barón de Lurzon y que
me ha regalado Cerisolles en su última visita.
-Si, seguramente.
-Debo tenerla en la cartera.
Y, efectivamente, alli estaba, en una de las divisiones mas ocultas. Era una fotografía muy pequeña; pero tan limpia y clara, que los personajes
resaltaban perfectamente sobre el fondo verde de
la estufa iel Círculo.
Las jóvenes se acercaron, y casi en segutda
retrocedió Nadalina con las mejillas encendidas.
En el joven alto, que estaba apoyado en la butaca
del señor de Uzerche, cuya pequeñez le hacía parecer mayor, acababa de reconocer al desconocido
del boulevard Malesherbes, el paladín de sus
sueños.
Juan había notado el movimiento de su prima.
-¿Tienes calor, Nadalina?-preguntó.
-¡Oh, no, ninguno!..... muchas gracias.
-¡Pero si usted debe conocer al Marqués de
Ribeyrac, señorital-dijo entonces el novio de
Heriberta. - Es primo de la señora de Montgersac.
-Nunca le he visto en su casa.
Y nunca le había hablado su tia de él; ¿por qué?
-Tal vez estén reñidos-indicó Heriberta.
-Puede ser-observó la Condesa;-recuerdo
vagamente algo de una herencia, que debía haberse repartido entre las dos ramas, y que fué á
parar íntegra á manos de los Montgersac.....
-¡De un primo que vivía en la lndiál ¿verdad,
tía?..... -exclamó Nadalina.
- Precisamente.
-Y, además, allí murió el padre de Arnoldoañadió Juan;-y, según me contaron, de una manera trágica.
-Creo que la familia de Ribeyrac es muy antigua- dijo la Condesa, que tenía en la mano la
fotografía.
-Sí, señora; tres Ribeyracs fueron reyes de
Jerusalén; otros se casaron con pincesas, y si
Arnoldo no hubiese sido el hombre más sencillo
de la tierra, podría llevar, sin que nadie pudiese
impedirlo, el titulo de Príncipe de Gandia, que
fué el que ostentaron sus antepasados.
(Continúa en la pág. J92.)

�389

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

388

seglÁn las indicaciones dadas (véase el grabado represen•
tando el detalle en su tamaño de ejecución). Se adorna el
encaje con redondeles bordados.

Núm. 8. - De paño negro; cierra este abrigo delante por
medio de botones invisibles y ee guarnece con bandas de
paño de 1 ½cm. de ancho. Estas recuadran todos los contornos, tllpando las costuras de delante y figurando largas
aldetas por detrás. Las pequeñas solapas y el cuello de t~rciopelo se bordean igualmente con bandas de paño, lo ~1emo que el borde inferior de las mangas. Se forra el abrigo
oon seda negra.

vir á la mesa de D: Salustiano, llevar las manos
enfundadas como los catalejos del ingeniero, tener
lo menos mil reales-cantidad fabulosa p~ra Periquín-y, sobre tod~, casare_e ~on su novia; .
La novia de Periqum- novia a la que queria sm
habérselo dicho y sin que ella lo sospechara-era.
Camilita, la hija de D. Salustiano; una muñeca derizosa cabellera rubia y de ojazoe tan azules y tan
serenos como el cielo que sirve de dosel á los hermosos campos, rebosantes de limoneros en_ flor Y
de aterciopelados olivos, que el Guadazar riega.

•••

COMO EL GUADAZAR.

H

L Guadazar para ser río apenas le faltaba más
que agua. Esto no era obstáculo para que figur~se
pomposamente en mapas y en tratados geograficos c@mó tal río. Después de todo, por el ca~ce
de la vida corren muchos que se nombran sabios
y están tan escasos de sabiduría como el Guadazar de agua.
.
Lo cierto es que D. Salustian~, gr~n cruz,_ senador del Reino, y hombre da~? a la_ mdu~tria con
sus puntos y ribetes de «politico hidráuhco1&gt;, h~bía tomado en serio lo de que era perder una riqueza no aprovechar la fue~za del menguado arroyo que, atravesando su hacie~.51a de Guadaz~r, separaba á la sierra de la campma y al naranJal de
la vasta dehesa.
, .
, .
Y como D. Salustiano era un espiritu practic?,
y sobre práctico adiiierad?, puso sus cinco s_entidos en el intrincado estudio del aprovechamiento
de la potencialidad del misero arroy~elo. .
Por de pronto solicitó y obtuvo licencia para
derivar del cauc~ del Guadazar 1.000 litros de agua
por minuto.
.
Autorización que hizo eonreir al cazurro Juanico guarda de la dehesa, y murmurar socarronam~nte: « Con tantos « kilómetros:&amp; de agua, no
tiene mi amo ni para un gazpacho.»
¡Error! ¡ Incompreneibl~ error el del guarda!
Juanico ignoraba que el dmero es la vara con que ,
el Moisés moderno es capaz de hacer saltar un
Niágara, no ya de las rocas peladas, sino de las
arenas del desierto de Sahara.
Media docena de arroyos convenientemente
encauzados, un venero que se alumbró en la parte
alta de la finca y el sobrante de la alberca que regaba al naranjal fueron los primeros afluentes del
que si hasta e~tonces fué arroyo, á partir de
aqu;l instante mereció en justicia los honores de
riachuelo.
.
Ya por aquellos días, Juanico andaba caviloso
y un ~í es no es contrariado, viendo que, el a~o
se salía con la suya. Pa-ra consolarse sol.ia decir:
«Veremos cuando llegue Agosto..... , ó pierdo mi
nombre ó me bebo el río de un sorbo.:&amp;
Buenas tragaderas necesitaba tener el guapo que
intentara echarse al buche, cuando llegó Agosto,
el ya caudaloso Guadazar. ,
.
.
Nuevos arroyos puestos a contribución Y n~evos manantiales descubiertos colmaron la me~ida
de los deseos de D. Salnstiano, que, al fin, «hiz?:&amp;
un río respetable, imposible de ser atravesado sm
el auxilio de nna barcaza.
Esa barcaza tenía el privilegio de irrita~ ~ Joanico, que eeguia firme en sos ti:ece, repitiendo:
«Un río hecho como se hacen las floree de trapo.....,
tan río es como yo Cardenal. Cuanto venga una
riá..... 1se lo lleva!:&amp;

•••
Testigo, y no mudo, de las punto menos que mi•
la!?Tosae invenciones del potentado de Guadazar,
er~ Periquín. hijo del guarda J uanic?. ]!}l chicuelo
era avispado, dó,cil y de un_ entendimi~nto muy
superior á sus aun no cumplidos doce anos.
Apenas despuntaba el día cuan~o ~a el pequeño
estaba, en el patio de la casa prmcipal de la hacienda, aguardando el despertar del amo.
Periquín era á D. Salust~ano lo que la sombra a~
cuerpo, lo que la espuma a la ola, lo. que el eco a
la voz· algo inseparable y consustancial.
El ~uchacho «bebía:&amp; las palabras del amo, grababa en su imaginación sus menores dichos, tenía
fe ciega é inquebrantable en sus he~hos, Y er_a~ en
fin, creyente tan fervoroso en su senor7 q_ue si es~e
-que gozaba con la ingenuamente rustica adi:n1ración del chiquillo - le hubiese. afirmado q~e ib~
á convertir en pez al buey Retmto ó que iba a
transformar en potros á los peces del Gu~dazar,
Periquín no se hubiera asombrado de ver sahr bueyes en la « garandalla » ó de ver ensillar á un
pescado.
Conviene advertir que el muchachuelo era un
artista, en la más amplia acepción de la palabra.

Y como todo llega en este mundo, llegó el día.
en que Periquín explicó malamente-al cabo,.
sólo tenía doce años-sus hondos quereres..
Era artista, y, por pequeño que sea el que sien.te
el arte ,.tiene poder b~stante pa~a hacerl? ~entir.
Don Salustiano iba a marchar a Alemania a comprar unas máquinas, cuyos n~mbres er~n ~m trabalenguas para Juanico; no as1 para Periqum, que
sabía decir turbina, dinamo, generador de vapor,
cuerpo de bomba etc., etc. . .
.
Con el amo se iba Cam1lita, ¡ sab~ Dios para.
cuánto tiempo! á ingresar en un colegio frances.
La idea de la separación puso lágrimas en los
ojos del hombrecito y puso explicaciones en sus
labios.
- ¡Quiero irme también!
Esta fué, en resumen, la voluntad expresa Y
terminante del chico.
-¿No te resignas á perder la no-yia? ¿~bicionas ser artista?-le dijo D. Salustiano m1randole
de hito en hito.
.
Dos enérgicos movimientos de cab_eza, d~ izquierda á derecha el primero, y de arriba abaJo el
segundo, fueron las elocuentes respuestas del artista en agraz.
Juanico callaba sin osar arriesgar una cuchufleta.
Allá en el fondo de su tosco corazón de padre,.
vibrab~ algo que le imponía respeto hacia la vocación de su primogénito.
-Pues ..... está dicho-habló pausadamente don
Salustiano, limpiando sus qu~vedos y pensando en
que á veces «viste1&gt; el ropaJe de ~ece1;1as.-Me
llevo al muchacho; primero á Madrid, a la Academia de San Fernando; luego á la patria del arte,.
á la ciudad de las Siete Colinas..... Madera hay,
potencialidad existe; fuerza. aprovechabl~, ~o falt a; que estudie y que trabaJe y, de aqm a 1;1nos
años será un artista hecho y derecho, como r10, Y
de l¿s caudalosos, es el que fué arroyo de Guadazar.
Aquella noche Juanico ll?ró para adentro¡ pen9.- Traje de lana esoocesa hechura sastre.
sando en la ciudad de los siete montes, que a él ,s&amp;
le antojaba como ~n ~astillo de ir~s y no volveras.
Nám. 9. - Para la explicación y patrones, véanse las
En cambio, Periqum, se revolvia gozoso en suefigs. 13 á 23 de la Hoja-Suplemento.
ños balbuciendo alegremente: «tComo el Guadazart
1Como el Guadazar ! :&amp; Y al despedirse de la dehesa, donde cada taraje guardaba un recuerdo ?e su
('
infancia, y al separarse del coto, doJ?-de ve1a un
en cada madr~ñera y ~n cada pm?, el rapa:
El ignoraría quiénes fueron V elázquez Y :iiigue! amigo
zuelo sentía comezon extrana, algo as1 como s1
Angel; de seguro que nunca oyó n?mb:r~r a Verd1 bajo loe brazos le fuesen saliendo alas, unas al~e
ni á Beranger, y, sin emb,argo, mtmtivamente, grandes, grandes como las del milano, para subn·
con intuición pasmosa, pose1~ loe secr_etos del arte.
¿ Acaso los pájaros han estudiado arqmtectura para á los cielos del Arte y arrancar de ellos un pedazo
su novia.
.
labral' sus nidos ó ban cursado en el Conservato- para
Ya en las aulas de la Academia de San. Fernanrio para cantar sus óperas_?.....
, .
do cuando sos primeros modelados atraJeron soPues q.l modo que los páJaros son musicos y consbr~ él la admiración y la simpatía de profesores Y
tructores era Periquín pintor, escultor, poeta Y de condiscípulos, Periquín continua?ª creY.endo
composit~r musical. Improvisaba canciones, po- que le crecí:i.n las alas, que el arroyo iba transforniendo música á la letra por él inventada; mode- mándose en río y que el mísero gusano prontalaba en barro figuras de animales y trazaba con ~n
se tornaría en mariposa.
,
lápiz-regalo de Camilita, la hij~ de D. Salustia- mente
Por unanimidad ganó Pedro Córdoba el numero
no-retratos de asombroso parecido..
.
uno en el concurso de plazas pa~a pensionado~ en
Alguna vez, el amo, medio en seno, medio en Roma. Su estatuita Vincapervinca era, ee~_cillabroma poniendo la mano sobre la encr~spada .ne• mente, un asombro de hermosura. Era la nma de
grísim~ cabellera del niño, solía de;ir a Ju~mco: sus sueños de niño y de sus anhelos de adolesce1;1te,.
-Aquí hay fuerza y vida, aqu1 hay riqueza
aprovechable y que debe de ser aprovechada; este coronándose con los jazmincitos azules de la hierba-doncella.
muñeco es un artista, hay que formarlo .....
Don Salustiano triunfaba. Antes de que el pen
-¡Sí, como al ríot-contestaba zumbonamente
eionado marchase á ltalia, r~cibió 1~ ~erc~d ,de
el guarda.
-Justo, como al río-concluía solemnemente sentarse á la mesa del perspicuo pohtico hidraulico.
d
_
el señor de Guadazar.
Durante la comida el empingorota o senor
· Semejantes pláticas no pasaban por alto para ?~ de Guadazar se ufanó :efiriendo á los co~ensales
sujeto que las motivaba, y más de una vez sucedio
que el tal sujeto se pasó noches y noches de claro la parte principalísima que le correspondla en la
del novel escultor. ,
.
,
en claro dando vueltas en su magín á las frases gloria
Como por la mano, vino a cuento,el símil d.el r10.
del amo. Aquello de potencialidad aprov~chab!e,
Periquín estaba tristón y distraido; C~mila se
de riqueza por explotar y de artista embrionario, hallaba con su madre de temporada en N1za; Y el
eran fór-II1ulas enrevesadas que traían alborotado
pobre artista que llevaba el alma llena de frases
al 'nene.
,
, A i d
que,
en fordia de amorosa declai:ación, J?ensaba
Él quería algo; fijamente no sabia que. s , e
espetar
á « su n .~via », tu.vo que resignarse a callar
un modo confuso, barruntaba que su deseo era
llegará algo más que gañán ó que pastor. Ello de- y á oir las prohJas exphcacion.es de s~ protector,
bía de ser cosa grande que permitiera ap'render que se enfrascó en la referencia de mmae en ~xde lavado de minera~es y de ferreri~b
mucho, vivir como un sabio, gastar ropa fü~a, co- plotación,
próximas á funcionar en la hacienda, antes dedi•
mer cosas tan bien olientes como las que veia ser-

cada á industrias rurales, y á la fecha convertida
en centro productor de fluido eléctrico, de lingote de hierro y de mil cosas más.

•• •
En Roma, como en Madrid y como en todos loe
centros artísticos, Perico gae.ó la batalla. Sus
')bras marcaban una nueva tendencia en la escultura. Había vida en los barros y en loe yesos, en
los mármoles y en los bronces que de su estudio
salían y que á precio de oro se disputaban los aficionados.
Medallas, condecoraciones, laureles, cuanto es
y cuanto significa la consagración del genio que
triunfa, llovió sobre el hijo del que, por inquebrantable resolución, seguía, á pesar del agobio
de sus años y de sus achaques, siendo guarda de
la que antes fuera dehesa de Guadazar.
Cuando el éxito fué indiscutible, el artista soñó
con la vuelta á la patria, con el regreso al hogar,
con loe apretados abrazos de sa buen padre, y .....
con la declaración de amor á «su novia», que ya
consideraba como esposa en un futuro próximo.
¡ Qué despacio corría el sudexpreso para las priesas que aguijaban al escultor!
Cuanto más se aleja el ave del nido, mayores
son las ansias que por volver al nido siente.
Por fin llegó.
En la hacienda estaba D. Salustiano con su fa.
milia.
En la estación aguardaba Juanico, con la cabeza
blanca por la nieve que los inviernos habían echado sobre ella.
Cuando Perico, sintiendo en sí algo del Periquín
de otros tiempos, dió vista al hogar, creyó ser
víctima de una pesadilla.
Aquella no era su tierra. Donde estuvo el albergue del guarda alzaba sns techos de pizarra
una gran fábrica. Chimeneas y más chimeneas
sustituían á los naranjos en flor y á loe aterciopelados olivos; la pulsación de loe dinamos, el rodar
de las vagonetas, el asordante zumbido de las turbinas, ahogaban el susurro del río, antes tan claro
y ahora tan negro, con la negrura del detritus de
los minerales y del polvo del carbón.
Juanico, orgulloso y satisfecho, convencido de
la gran obra realizada por el amo, exclamó:
-Tenía razón D. Saluetiano. Mira lo que es saber aprovechar la fuerza. ¡Ni que fuera oro el
agua! ¿Qué tal lo que vale el río?.....
Perico, artista, miraba con pena la poesía desterrada para siempre de aquellos lugares; la poesía, santa matrona que gusta más de ser incensada
por las margaritas blancas y por las violetas azuler
que por las turbonadas del humo de las fábricas.
Al cabo, reponiéndo&amp;e de su dolorosa sorpresa,
se atrevió á preguntar:
-¿Y Camila?.....
Dudó algo Juanico antes de responder, adivinando que su respuesta iba á hacer daño al hijo
bien amado.
- Pues..... la señorita Camila..... -tartamudeó.
-¡A los hombres se les dice la verdad!..... La señorita Camila está ahí con su marido y con sus
hijos.
Sierra Morena, cayendo sobre su cabeza, no le
hubiera aplanado tanto como la noticia.
Alondra ciega de sol que se estrella contra un
paredón, el pobre artista ni aun llorar pudo.
Luego, á las felicitaciones de D. Saluetiano, de
su protector, qne ante Camila mostraba satisfecho
eue fábricas y su obra de protección, Periquín
contestó con amargura inmensa:
-Gracias, gracias. Yo también era como el
Guadazar y como el Guadazar soy••.•. ¡pero qué
negra corre el agu~I.....

M. R.

po que se malgasta « haciendo hora:&amp; para una visita, para cenar, etc., puede muy bien una persona
estar perfectamente cumplida con sus relaciones.
La primera de las reglas que han de tenerse en
cuenta para contestar á las cartas, es la de no aplazar la respuesta, pues sabido es que la calle « Luego» va á dar derechamente en la plazuela «Nunca».
La cortesía más elemental aconseja corresponder al saludo que se nos dirige, adherirnos á las
satisfacciones ó las pesadumbres que se nos comunican, agradecer la solicitud que se nos demuestra é interesarnos por la situación de los que por
nosotros ó por nuestra familia se interesan.
Lo correcto, á ser posible, es contestar las cartas dentro de un plazo que no exceda al de ocho
días.
Este plazo se reducirá discrecionalmente cuando
se trate de asunto que nos obligue á reconocimiento-por ser favor que hemos recibido-de suceso grave ó de persona que nos merezca, por su
respetabilidad, excepcionales consideraciones.
Exceptúanse de esta regla las contestaciones á
cartas de pésame, que pueden darse dentro del
mes contado desde el día en que se recibieron.
Las invitaciones exigen siempre respuesta inmediatíeima, como también las esquelas que acompañan á cua\quier obsequio que se nos haga.
Sabido es que las señoritas solteras deben consultar con sus padrés todas cuan tas cartas escriben.
La misma práctica es usual entre las señoras
para con sus maridos.
Es falta imperdonable-salvo cuando se trata
de una impertinencia ó de un atrevimiento-dejar
sin respuesta una carta recibida en la que se formula petición ó pregunta que requiere contestación.
Para responderá una carta es muy conveniente
tenerla á la vista, por ser éste el mejor medio de
que la respuesta esté en consonancia perfecta con
lo que se nos escribió.
De no hacerlo así, se corre el riesgo de dejar incontestados algunos puntos que tengan importancia, y se corre el riesgo de cont.estar sin contestar,
esto es, de incurrir en desafinaciones en lo que
debe de ser un dúo.
¿Nos escribieron una carta expresando disgustos y tristezas? Pues sería censurable contestarla
en términos de jovialidad que, sobre revelar falta
de tacto, acusarían nuestra indiferencia ante loe
pesares que se nos manifestaron.
Por el contrario, resulta de mal gusto y poco
delicado responder con quejumbres y lamentaciones á una misiva rebosante de satisfacción y de
alegría.
No quiere decir esto que una respuesta se redacte siempre parafraseando la carta recibida. No
es indispensable el unísono, pero es indispensable
evitar la disonancia.
No está vedado tratar de a!'luntos exclusivamente personales y propios, pero hay que proceder con verdadera moderación en este punto. En
-.:ambio, sin salir de los límites de lo discreto, es
oportuno referirse siempre, con la extensión que
el caso requiera, á sucesos que importen á y se
rebcionen con la persona á quien nos dirigimos.
Evitemos el dar noticias desagradables y procuremos que nuestras cartas se reciban siempre como
se recibe á un amigo ocurrente, risueño, afectuoso, que distrae y que jamás molesta.
Tengamos presente que para lograr esto no hay
más que un camino: pensar mucho en loe demás
y muy poco en nosotros miemos. Y pensando de
este modo cuidemos de no aumentar la tristeza
ajena y de no menoscabar con relatos tristes la
ajena felicidad.
ARACELI.

BLANCO-BELMONTE.

HOJA DE MI ALBUM.
EL ARTE DE AGRADAR.
CONTESTACIÓN Á LAS CARTAS.
DIFÍCILMENTE, por retraída que sea la vida que
viva, habrá hoy señora ó señorita que no mantenga
correspondencia más ó menos frecuente con seis ú
ocho personas, á las que está ligada por vínculos
de parentesco, de amistad ó de gratitud.
Y seguramente que, por grandes y perentorias
que sean las ocupaciones en qae emplee su tiempo,
siempre tendrá cada día uno ó varios ratos de esos
que se llaman aburridos, ratos que se pierden en
ociosidad estéril, por ser de duración relativamente
escasa y por ser de espera para otra tarea ó trabajo.
Con sólo dedicar á su correspondencia ese tiem-

KÁSIDA.

Naci en la tierra del muslemita,
Tierra que bañan Darro y Genil,
Naci en la corte del Nazarita
· Ciudad bendita!
Donáe vencido cayó Boabdil.
Cuando entre brumas abandonada
Duerme la Alhambra que fué mi hogar,
Triste suspiro por mi Granada
¡Joya preciada!
Que con encajes labró Alhnmar.
Alhambra bella, sueño del moro,
Joya brillante de noble Emir,
Bajo tus techos de cedro y oro,
¡ Regio tesoro!
Alhambra bella..•.. quiero morir.

R.

DI CÓRDOBA.

EL MARIDO DE NADALINA.
NOVELA OBlOINAL DI JIANNJ: DI COULOMB.

Continuación.

-¡Tomal-exclamó el señor de Uzerche-Juan
ha desterrado aquí la fotografía del colegio.
Con el látigo indicaba un grupo de unos treint"a
jóvenes, de diez y seis á diez y siete años, colocados en una escalinata en las más variadas posturas.
-Sí - dijo el teniente, - nos has reconocido.
Aquí est4s tú, el más pequeño de todos, en este
rincón. Este que se está riendo es Montperthuie...
este otro, de ademán colérico, es Cerieolles...•. Y
mira un poco más allá ese pobre Rochecorzé, á
quien su padre envió á Africa á morir de una manera miserable para castigarle de unas deudas que
contrajo y que al padre le parecieron enormes.
-No veo á Arnoldo de Ribeyrac.
-¿Arnoldo de Ribeyrac? Pues ahí está, en el
centro precisamente.
Nadalina miró como los demás, y vió á un joven
alto y fino, con grandes ojos negros, frente•inteligente y resuelta, que despertó en su e~píritu la
sensación de lo ya conocido, sin poder explicarse
por qué.
-¡Qué carácter y qué condiciones tan encantadoras las de Arnoldol....• -continuó Juan.-¡ Siento haberle perdido de vista! ¡Pensar que tuvo el
número uno para entrar en Saint-Cyr, y que se vió
obligado á presentar la renuncia por cuestiones
de familia! ¡ Qué desgracia!..... ¿Dónde está ahora?
-En el castillo de Ribeyrac, en Périgord. Le he
vuelto á ver este año..... Fué á París en la época
del Grand Prix, un poco por ello, y en gran parte
por no sé qué exposición agrícola que entonces
había y en la que había presentado, según decían,
unas máquinas muy curiosas..... Le invitamos al
Círculo, Montperthuie Cerisolles y yo ..... ; es un
muchacho de mucho talento, pero que tiene ideas
muy rancias.
-¡Espera!..... ¿No fué él el que se negó terminantemente á jugar contigo una banca?....• Me lo
contó Cerisollee un día que vino á Saint-Germain.
La Condesa de Puymalin dirigió los impertinentes hacia su futuro yerno, que se puso rojo.
¿Conque jugaba bancas?.•... Aquel descubrimiento
le inquietó un poco.
Juan no le dejó tiempo para insistir mucho en
la idea,
-Entonces-continuó, -Arnoldo debe estar
en la fotografía que hizo el Barón de Lurzon y que
me ha regalado Cerisolles en su última visita.
-Sí, seguramente.
-Debo tenerla en la cartera.
Y, efectivamente, allí estaba, en una de las divisiones más ocultas. Era una fotografía muy pequeña; pero tan limpia y clara, que loe personajes
resaltaban perfectamente sobre el fondo verde de
la estufa •el Círculo.
Las jóvenes se acercaron, y casi en seguida
retrocedió Nadalina con las mejillas encendidas.
En el joven alto, que estaba apoyado en la butaca
del señor de Uzerche, cuya pequeñez le hacía parecer mayor, acababa de reconocer al desconocido
del boulevard Malesherbes, el paladín de sus
sueños.
Juan había notado el movimiento de su prima.
-¿Tienes calor, Nadalina?-preguntó.
-¡Oh, no, ninguno!..... muchas gracias.
-¡ Pero si usted debe conocer al Marqués de
Ribeyrac, eeñorital-dijo entonces el novio de
Heriberta.-Es primo de la señora de Montgereac.
- Nunca le he visto en ea casa.
Y nunca le había hablado su tía de él; ¿por qué?
-Tal vez estén reñidos-indicó Heriberta.
-Puede ser-observó la Condesa;-recuerdo
vagamente algo de una herencia, que debía haberse repartido entre las dos ramas, y que fué á
parar íntegra á manos de los Montgersac..•..
-¡De un primo que vivía en la India! ¿verdad,
tía?••..• -exclamó Nadalina.
-Precisamente.
-Y, además, allí murió el padre de Arnoldoañadió Joan;-y, según me contaron, de una manera trágica.
-Creo que la familia de Ribeyrac es muy antigua- dijo la Condesa, que tenia en la mano la
fotografía.
-Sí, señora; tres Ribeyracs fueron reyes de
Jerusalén; otros se casaron con pinceeas, y si
Arnoldo no hubiese sido el hombre más sencillo
de la tierra, podria llevar, sin que nadie pudiese
impedirlo, el título de Príncipe de Gandía, que
fué el que ostentaron sus antepasados.
(Continúa en la pág. 392.)

�á máquina, con algodón encarnado ó azul. Se

Núm. lj).-Para la explicación y patrones, véanse las fige. 56 á 61

lanteros y los puños se sujetan bajo botones
de oro.

corta la camisa según las figs. 44 á 48 y 43 de
la Hoja-Suplemento, y se coloca encima la pechera adornada con bordado y tiras guarnecidas con botones y ojales.

de la Hoja-Suplemento.

Núm. 11, -La falda de este traje de lana blanca, montada sobre la
cintura por medio de pliegues de lencería, se dispone cuatro veces á
15 cm. de intervalo en grupos de pliegues de medio cm. de ancho. El
cuerpo se hace con grupos de pliegues al bies, separados porentredo-

391

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

390

Núm. 17.-La falda de este traje de otoño,
hecho de paño gris azulado, se guarnece con
bieses de paño azul obscuro de 2 cm. de ancho, figurando delante un delantal estrecho.
La parte baja, rodeada con varias vueltas de
pespuntes, se completa. con dos volantes cortados en forma, igualmente adornados de
pespuntes hechos con seda azul obscuro. Se

cuello recto hecho de forro y de seda Liberty plegada según la
fig. 52 de la Hoja de patrón del número 28; después se monta sobre
el escote de la espalda y de los primeros delanteros; el cuello, d.
tela encarnada con puntos blancos, cortado según la misma figon

Núms. 18 á 20.-Las figs. 1 Á12 de la HojaSuplemento pertenecen á este grabado.
De covert-coat color de tierra; se guarnece

18,-Falda, vlata
por ,,tris, del dibujo 20.

con bandas bordadas con seda blanca formando el vivo de la tela. La falda, con p
cola, se corta con un paño de delante b
ancho; los paños de detrás se bordean
volante. Las uniones de éste y de los ¡...c,==~.-r-t
nos se disimulan bajo las bandas. El
se adorna con un grupo de pespuntes.J
con seda más obscura que la tela, yª-•"'"~ .....,

I1{:-:fftft(l,

13.-Pelnador.

· nón intercalado; después se cosen los boo&gt;Dell
el cuerpo.
as de covert-coat y forro según las figs. 12 y
número 32 ; se guarnece con las vueltas de tela
botones y presillas.

10.-Chambra con canesú.

ses de guipar crema. Se tapa el cierre· bajo una banda de tela·plegada.
Cuello de muselina de seda blanca, dispuesta en pequeños pliegues
verticales y recuadra.do en los bordes superior é inferior con un entredós de guipar, á través del cual se pasan cintas de terciopelo negro,
que terminan delante en un nudo de largas eaidas. Se bordea el cuello

•

11.- Traje de reuniones pa'ra señorita.

con un volante de muselina de seda. Las mangas, hechas del mismo modo
que el cuerpo, se cortan en curvas bordeadas de entredoses. Se'completan
con bullones de muselina de seda. Puños estrechos, guarnecidos de volantes plegadoe.

Núm. 12.-Se guarnecen los delanteros de este cuerpo de seda Liberty
verde Nilo con entredoses ondulados de encaje de Chantilly negro, recuadrados con un bordado de seda. Los bordes, hechos con pliegues, se sostienen por medio de Sllfdinetas que cierran bajo botones dorados sobre un
pechero liso. La espalda y el cuello van plegados. Este último se recuadra con dos sardinetas y botones. Se bordean las mangas lisas con vueltas
plegadas, que llevan entredoses. Cinturón cortado en forma y hecho con
pliegues.

23.-Traje de otoño. Véase el dibujo 24.

24.- Espalda

del dibujo 23.

1s.-s....ro da otoño para señorita.

17.- Traje con cuerpo-frac.

cumpleta el cuerpo de
14.-Camlseta de dormir, oon bolsillo,
paño azul obscuro con
para caballero.
aldetas guarnecidas de
pespuntes, lo mismo que
Núm. 13. - Para la explicación y patrones, véanse las figs. 49 á ó5 de todos los contornos. Los
la Hoja-Suplemento.
delanteros , cortados en
punta en la parte baja,
Núm. 14. -Para la explicación y patrones, véanse las figs. 44 á 48 de caen sobre el cinturón de
, tela igual y que cierra
la Hoja Suplemento.
con una hebilla de oro.
Núm. 15.-El ala, muy 11,vantada, de este sombrero de fieltro azul Camiseta de seda blanca
cubierta de tul. Se sostiepastel, se rodea con un bies de terciopelo azul de 3 cm. de ancho, y va cunen los delanteros por
• bierto en la parte interior de raso blanco, que se guarnece con motivos
aplicados de guipnr crema y oro. El ala se sostiene á la izquierda con un medio de dos tiras. Mangran nudo de terciopelo azul. Se rodea el casco con dos plumas amazona, gas huecas al borde inmatizadas de azul obscuro y azul pastel, cayendo á un lado sobre el ala. ferior.
Puños ajustados y seNúm. 16.-Las figs. 44 á 48 de la Hoja-Suplemento pertenecen á este gundas mangas de engrabado. Esta camisa, hecha de shirting, se adorna con un bordado hecho caje. Las tiras de los de•

19.-Cuerpo atllrll Y vlato de espalda del dibujo 20.

prolongar sobre el paño
de delante formando un
rombo. La falda cae libremente sobre otra de
forro bordeada con una
barredera y provista de
trás de una jareta ( véase
el croquis que representa
la falda vista por detrás).
El cuerpo se hace_igualmente con las bandas
bordadas. Las aldetae se
rodean del mismo modo
( véase el grabado que representa el cuerpo abierto y visto de espalda). Se
completa el cuerpo con
un pechero de seda Liberty blanco hecho á pe-

IJl~1Jh111111Íl'l'li!illl'i~iii 1,IÍlli!ilM' ,,.,, ,\1 1m!~11,1,,11i\'I
16.-Camlsa de dormir para caballeros.

co~a el pechero en forro y seda Liberty dispuesta en pliegues
cosidos según la fig. 7; el primer delantero con linón según la
fig. 8; los segundos delanteros y la espalda de covert-coat y
forro según las figs. 9 á 11, y las dobles aldetas de covert. coat,
forro y linón según la fig. 12, pero hay que tener en cuenta la
diferencia del contorno para las aldetas superiores (fig. 12) y
del escote (fig. 11); se pone en las aldetas de la espalda (fig. 11)
con linón; se cubre el cinturón de los delanteros (fig. 8) con
lana encarnada con puntos blancos; el exterior de los delanterós, lo mismo que el forro (fig. 11), se cubren con esta tela solamente hasta la linea; se aplican los trozos de covert-coat sobre
los primeros delanteros y se guarnecen con el bordado; en seguida se une al cuerpo. Se cosen los corchetes al largo del pechero ; se bordea con el medio cinturón y se colocan las aldetas
bajo la espalda al largo de la linea. El escote se rodea con el

20.- Traje hechura sastre oon cuerpo que puede llevarse abierto 6 oerrate:
Véanse los dibujos 18 y 19.
·

�392

LA MOI)A ELEGANTE ILUSTRADA

-Estará entonces arrninado, ¿verdad? -pre- vecino de Nadalina. No pudo aprovecharse mu-Mañana me voy á Saint-Germain-la dijo.gnntó la Condesa á. sn fntnro yerno, mal repuesto cho de aquel juego de manos, porque su prima se ¿Te encontraré cuando vuelva?
dejó absorber completamente por un coronel de
- ¿Cuando volverás?
aún del susto pasado.
-Casi, casi...•. Por lo menos está muy dismi- barbita gris, que estaba á su derecha. ¿A propó- Del sábado en ocho días.
nuida su fortnna, y, sin Amoldo, que desde la sito ó sin querer?
- Ya no estaré en la Roche-Landry.
Juan estuvo preguntándoselo á sí mismo durante
muerte de su padre, hace uuos ocho años, se hizo
-¿Dónde estarás?
~
á su bidecididamente agricultor, hubiera desaparecido toda la comida, sin cesar
-En Montgersac, en casa de tía Elena..... nos
gote rnh;~
napá y yo en automóvil dentro de tres días:
del todo.
- Me acuerdo-dijo Juan-que Ri- de ancho. El
h '¡figúrate si estaré contenta!
beyrac era el más alegre de todos nues- 1 por entredob?c -¿Y vas á estar mucho tiempo en
108
&gt;érigord?
tros compañeros..... Sin embargo, nun..,.
cho, -Me preguntas demasiadas cosas:
ea pudierpn arrastrarle á. aventuras que
La lún no hay nada decidido. Papá y madetestaba..... Tenía nna voluntad de
hierro y se imponía á los demás•.... ¡Y
P88liá hablan de un viaje por Italia..... no
tad(é si les acompañaré.
qné lealtad! Nunca he conocido un
pes¡ -En fin, Montgersac no es el fin
hombre más esclavo de sn palabra.
-Tenía ejemplos que imitar en eso
el mundo. ¡Hasta la vista, Nadalinal
de la fidelidad á la fe jurada..... ¿Te
La joven estaba ya en el landau al
acnerdas de la leyenda que nos contó
.do de su madrastra: tendió la mano
su prima.
mdía?
-1..La de Beatriz de Ribeyrac?
-Adiós, Juan-respondió.
Pero éste no comprendió la despedí-Sí.
-¡Oh! cuéntamelo Jnan-suplicó
' que aquellas palabras contenían.
Nadalina.-Me gnstan mucho las leAl detenerse el coche delante del
stillo de la Roche-Landry brillaba
yendas..... me parecen cuentos de
1a luz en la torre en que se había
hadaé.....
-La historia ésta no es bonita.....
reglado un saloncito para la señora
¡ es lamentable l..... La heroína Beatriz
, Montgersac. Nadalina, después de
había entregado su corazón a un cru,berse despedido de sus padres, fné
zado. Su padre quiso obligarla á. que se
•rriendo á llamar á la puerta del
casase con un noble vecino..... El día de
.arto de su tía.
la boda se volvió repentinamente loca, ~
-Adelante-gritó ésta.
y, en vez de ir al altar, se precipitó en
ataba leyendo á la luz de una 1ámel río que corre al pie del castillo.
a con pantalla verde; su cara, de ex-Es inútil pregnntar si se aparece...
sión un poco austera, se iluminó al
-dijo Nadalina con ironía.
a BU sobrina.
~-Vamos á ver-dijo cerrando el li-¡Claro! por la noche pasea por los
eorredores y los jardines, vestida de e tela·plegada.
o, -¿ cómo lo has pasado en esa fablanco y pidiendo misas para su alma _ueños pliegues
sa cacería ?
-Muy
bien, tía ..... ¡Figúrese usted,
culpable.
,r con un entre•
- El coche de la señora Condesa
~ sido reina!..... ¡Juan me hizo ese
·ciopelo
negro,
~f_
está en la puerta-dijo en este molmorl
iordea el cuello
mento la voz incolora de un criado.
Y de pie en medio de aquella habi-Naturalmente-dijo la señora de
ción ochavada, adornl\da con obscu• u.- Traje de reuniones pa'ra señorita.
Puymalin.- Nos hemos olvidado de
os tapices, en la cual era ella una aletodo..... La luz va desapareciendo y es
re nota de color, contó detalladamenhora de echar a andar.
e todas las peripecias de la cacería; la
con un volante de muselina de seda. Las mangas, hechas del mismo modo :eunión de los convidados; la proeza
Los caballos ensillados esperaban á.
ue el cuerpo, se cortan en curvas bordeadas de entredoses. _Se completan iel viejo Faro; lo triste del halalí; el
los jinetes.
:on bulJones de muselina de seda. Puños estrechos, guarnecidos de volan- lunch en el Pabellón de Diana y la
Juan avanzó para ayudar á su prima á que se montase; pero ella, con
gran comida.
tes plegadoe.
un gesto imperceptible, había llamado
·
.
- Veo con gusto que no ha habido
á su padre, y el Marqués faé quien
Núm. 12.-Se guarnecen los delanteros de .este ouerp~ de seda Liberty ningún accidente serio--dijo la ~efiora
eumplió tan encantadora misión.
verde Nilo con entredoses ondulados de encaJe de Chant1llf negro, recua- de Montgersac cuando su s_obrma se
Para darle las gracias le envió un
drados con un bordado de seda. Los bordes, h_echos con pliegues, se sos- detuvo! sofocada por la rapidez de la
beso con los dedos; mon.taron los cabatienen por medio de sardinetas que cierran baJo botones dor~dos sobre un narración.
.
lleros, los carrnajes se pusieron en
h li L palda y el cuello van plegados. Este último se recua• -¡No, nada saliente!..... ¡Ah! un demarcha, y, por un camino ancho con
pee ero dso. adies ta botones Se bordean las mangas lisas con vueltas talle se me olvidaba..... (¡ Qué mala!
dra con os sar11 ne s Yt doses •Cinturón cortado en forma y hecho con H acia
, un cuarto d e h ora que estaba
hierba, se dirigió la cabalgada hacia
d
pl?ga
as,
que
evan
en
re
·
pensando
en ello sin atreverse á aborel castillo.
La señorita de la Roche-Landry iba
pbegues.
dar la cuestión.) Hoy me han enseñaeallada..... una hora antes había creído
do el retrato de un primo de usted.
muy fácil casarse con Juan.Era lo in- .
-¿Sí?..... ¿Quién es?
dicado..... no podía encontrar mejor
-El marqués Arnoldo de Ribeyrac.
partido..... ¡ahora había cambiado todo!
¿Era el reflejo verdoso de la pantaNo; aquel bnen mozo, mimado, algo '
lla el que así hacía aparecer horribleloco, no era el marido qne le convenía.
mente pálidá á la señora de Montger¡Tenía ella todavía tan poco plomo e
3ac? Nadalina se lo preguntó con cnriola cabezal Le hacía falta un marido
,idad..... Aunque así fuera, la pantalla
no tenía nada que ver con el temblor
serio .....
Y, sin transición, el pensamiento de
:¡ne agitaba las manos largas y finas
la joven se detnvo en aquel nombre
de la solterona.
que acababa de aprender: Amoldo
-No estaba equivocado el señor de
Ribeyrac..... Le pareció encantador
Uzerche, ¿verdad, tia Elena?-insisdulce y sonoro á la vez, y perfecta
tió la joven.-¿El señor de Ribeyrac
mente apropiado al que lo llevaba.•.
es pariente de usted?
¡ Cómo había adivinado en seguid
Por fin se oyó la voz de la señora
que sn paladín no podía ser más que u
de Montgersac, baja, forzada, casi
descendiente de guerreros!.. ..•
ronca.
á.quél era uno que se había cruzad
-Sí-respondió lentamente, como
en su camino de una manera inesperada..... ¿ QueLa verdad es que la indiferencia hacia él, por Si buscara las palabras.- Mi padre y su abuelo
:rría Dios probarla así que era el marido que le parte de su prima, le asombraba un poco..... Se eran primos hermanos.....
destinaba?
- Y ¿cómo no le he visto nunca en su casa, tia?
había creído que, habiendo decidido casarse con
-Vive en Périgord-pensaba Nadalina emocio• Nadalina, no tendría más que presentarse para
- No vino por aquí hasta qne se casó tu padre,
nada.-¿Le volveré a encontrar?
lograrlo, y ya prevía dificultades y resistencias. y, después..... , nos han separado cuestiones de
Y aquel proyectado viaje, que tanto deseaba Su vanidad estaba herida, y le incitaba más y más familia. ....
hacer, le pareció más delicioso todavía.
á tratar de vencer.
- ¡Ah, si! la famosa herencia de la India.....
Juan estaba asombrado del silencio de su prima;
La señora de Montgersac se estremeció.
El sentimiento que por su prima experimentaba
se consolaba atribuyéndolo al cansancio de aquel no era amor, sino más bien ese deseo de los vani- ¿Quién te ha hablado de eso?-pregnntó casi
día de caza.
dosos de ser distingnidos por las damas á quienes con rudeza.
La fatiga se quedó, indudablemente, en el tri- la belleza ó el dinero ponen en un pedestal, como
-Pues Juan..... ó la tía de Puymalin..... , no me
eornio Luis XV, porque cuando Nadalina apareció aquellos ídolos del paganismo, ante los cuales to- acuerdo bien.
á la hora de comer con un traje roaa, no había das las frentes tocaban el polvo.
-¿No te ha dicho nada más?
señales .de cansancio de ninguna especie en sus
El día anterior se hu hiera reído con descaro del
- No..... únicamente que tío Roger y usted hafrescas mejillas y en sus alegres ojos.
que le hubiese propuesto que se casara con aquella bían sido mejorados.....
Juan estaba á su lado en la mesa; al volver del niña de faldas cortas, y, ahora, obsesionado por
Omtinuará.
campo el joven teniente se deslizó en el comedor, la idea, no quería rechazarla y profundizaba en
y, aprovechando un momento en que la inmensa ella.
habitación estaba sola, cambió su menu por el de
No parlo hablar con Nadalina mas que unas po11n oficial de Artillería, que estuvo destinado á ser
cas palabras ya en la escalinata, al subir al coche.

---Q

j1

393

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

cación y patrones, véanse las figuras 24 á 29 de la Hoja-Suplemento.

Núm. 21.-Falda de paño color

fresa, dispuesta en el talle en grupos de pequeños pliegues bordeados
de un volante cortado en forma,
más alto detrás que delante.
Se disimula la unión bajo una
banda de paño fruncido, de color
fresa, del que caen sardinetas de
distintos largos sujetas bajo peque•
ños botones dorados. La tela se dispone en pliegues entre cada sardi-

Núms. 25 á 27.-La fig. 64 de la
Hoja-Suplemento pertenece á este
grabado.

El almohadón tiene 40 por 66
centlmetros, y es de color verde
Imperio, con un bordado de piqnillo bastante ancho. Se calca el dibnjo de la fig. 64 sobre la tela, á l
centf.metros del borde inferior; se
aplica á lo largo de los tallos una
trencilla fuerte, y se cose sobre las
flores y las hojas piquillos del mismo matiz, de 1 i cm. de ancho, bordeado con trencilla.
Para cada hoja se necesitan 14
centímetros de piquillo. Se unen las
extremidades; se cose sobre la tela
con puntadas invisibles, y se le da
forma tirando ligeramente del hilo.
Los extremos de los tallos se ocultan bajo las hojas, y en el centro de
las flores se pone un milano peque,
ño hecho de cordoncillo.
Acabado el bordado, se corta un
trozo de tela igual al primero; se
unen ambos, -formando una funda
en que se mete el almohadón.
Al hacer el cierre se coloca un
gancho ó corchete para colgar el almohadón en el respaldo; en los bor•
des se coloca un cordón con nudos,
á intervalos de 2 i centímetros.
Núm. 28.-De cheviot/e azul ma•
rino, fruncido y cruzando por medio de botones de acero. Los delan •
teros terminan con solapas sujetas
á un cuello vuelto, cnyos contornos se rodean de pespnntes.
La abertura se llena con un pequeño pechero de cuello recto, he•
cho con tela igual. Las mangas,
huecas en el borde inferior, terminan con puños cortados en punta.
Se frunce la parte baja del cuerpo
y se monta sóbre un cinturón.

neta.

Cuerpo flojo sobre el cinturón de
seda color fresa, montado sobre un
pequeño canesú con cuello recto de
guipur crema recuadrado con una
banda de 3 cm. Esta banda se corta
en forma y 11e prolonga delante con
cinco sardinetas de distintos largo~,
adornadas con botones de oro.
Se hacen los delanteros y la espalda á grupos de pliegues. Las
mangas, igualmente con pliegues,
terminan con guipur y puños estrechos. Sombrero de paja color crema,
con una pluma de avestruz negra y
nudos de cinta de terciopelo color
fresa.
Núm. 22.-De homespun obscuro
cuadritos, guarnecido con trenci •
lla de seda obscura y crespón de la
China azul celeste.
La falda se rodea con seis vuel •
tas de trencilla, que snben delante
hasta la altura de la rodilla y terminan bajo pequeños botones dorados.
Cinturón de trencilla, que cierra
con botones. El cuerpo «bolero:»,
rodeado con trencilla, se sostiene
con sardinetas dispuestas en forma
de V sobre una camiseta plegada y
cnello recto hecho de crespón de
la China azul celeste. Se recuadra
el canesú con un gran cuello de
guipur que cae sobre el « bolero J&gt;.
Las mangas muy anchas en el borde inferior para formar bullones.
Puños cubiertos de guipur.

á

Núm. 29.-Para la explicación y
patrones, véanse las figs. 37 á 43 de
la Hoja-Suplemento.

Núms. 23 y 24.-Para la expli22.-Traje para paseo.

23.- Traje de otoño. Véase el dibujo 24.

26.- Detalle del dibujo 27.

25.- Detalle del dibujo 27.

27.-Almohadón para respaldo de ailla. Véanae 101 dibujos 25 Y 26 ·

24.- Espalda
del dibujo 23.

28. - Cuerpo para casa.

29.-Camlsa áe vestir, peohera y cuello para oaballero.

�394

de una vuelta de dobles nudos, alternando le. lana encarnada. y la amarilla.
,
Se forra por último, el bordado con rasete de un color
igual á le. i:i1e., doblando el borde superior he.ata la franta;
después se bordean los le.dos con cordón grueso de los mtR ·
moa colores que el bordado, y se cosen al largo del borde
anillas pequeñas que sirven pare. suspender el mueble.

Nú·ms. 32 y 33 - El dibujo 11 de le. Hoja-Suplemento
pertenece á eBte grabado.
Nuestros modelos, que son para una mesa de tocador, ~e
hacen con étamine creme. muy fine., adornada con bordado
hecho con seda lave.ble. Llevan dobladillo de 3 cm. de
ancho.
El mantelillo es de 1 02 m. de largo sobre 30 om. de ancho, pero he.y qu~ r~s~rvar 7 om. ye.re. el dobladillo. _Se
borda según el d1buJO (fig. 11) temendo e~ cuenta las mdicaciones del grabado; el bordado exterior se coloca á
4 cm. del borde del tejido. Se ejecuta á punto llano y á.
punto de cruz añadiendo otros puntos de fante.sie. (véase
el grabe.do qu~ representa el detalle del trabajo un poco reducido), los colores se indican en la fig. 11. Los puntos al
bies del cuadrn.do se bordan sobre 4 hebras de ancho y 2
de altura los puntos de cruz sobre- 2 hebras de ancho, Y
loe punto~ llanos sobre 2 á 10 hebra.e del tejido. Pe.re. los
tallos del fondo se hacen cada vez 3 puntos sobre 8 hebras;
el fondo se haee lanzando 3 puntos cada vez sobre 8 hebra.e
del tejido, entre las ene.lee se ejecutan loe puntos de sede.
amarilla oro sobre 4 hebras. Los puntos de fe.ntasia son
igualmente de seda amarilla oro. Cuando el bordado se termina se hace el dobladillo todo alr~dedor. El mantel pequeño e.largado tiene 27 cm. de ancho sobre 43 de largo? Y
el cuadrado 17 cm. de le.do. Se puede perfecta.mente ve.nar
los coloree según ~l gusto de cada uno.

Borroapondeneia particular.

32.-Adorno para mesa de tocador. Véase el dibujo 33.

Núm. 34.-El dibujo 9 de la Hoja-Suplemento pertenece
á este grabado.
..
.
De mimbre y bambú , teñidos de verde aceituna claro.
El e.siento debe ten r 42 cm. cuadrados, y se guarnece con
un bordado hecho á punto de Esmirna sobre cañ~mazo. Este
trabajo, ejecutado en tonos. verdes que. armomcen con el
color de le. pintura., se realiza con motivos encarnados Y
con color de moda ele.ro.
Se he.ce el bordado con lana sobre caflamazo bastante
grueso (2 dobles_ bridas = 1 cm. de ancho). _!,a fig. 9 representa los dibuJos; se hace para ~de. pequ~no cuadro un
nudo con doble brida; para esto se eJe~uta prn!1ero un punto sobre la brida inferior de las dos br1das honzontales, las
más cercanas; después un punto sobre la brida de en?ima,
formando una presilla. de 2 cm. de largo, que se sostienen
con el dedo pulgar de la mano izquierda. Hay que ten.er
e.demás cuidado de -sostener el extremo de la lona del mismo moda, y colocar le. aguja á la derech~ de la brida donde se está trabsjando, después de haber eJeoutado el punto

Núm. 35. - De fular blanco
con dibujos encarnados, guarnecido de entredoses de Valenciennes lisos y ondulados, pues~
tos al aire, y que tengan 2 cm.
de ancho.
Se disimulan las costuras
de delante y de la espalda del
traje bajo tres entredoses lisos, mientras que se rodea le.
parte baje. con dos entredoses
ondule.dos. Uno tercero me.roe.
el borde superior del volante
corte.do en form:i., y guarnecido
del mismo modo. Cinturón compuesto de bieses de tele. unidos
con puntos de costura cruza.dos.
El cuerpo, guarnecido del mismo modo que la falda, se cubre
en parte por un gran cuello con
entredoses, que se prolongan
delante formando solapas baste.
el te.lle. Mangas con volantes y
puños.

36.-TraJe elegante para niña de 9 á 10 años.

MIRLOS y RUISERORES.-1.. Debe escribir directa.mente á
Corre■pbnde i la■ ■eilora■ 1uaorlptora1 i la edlol6n de l■Jo
y ilaa de la 2.ª y 3.• edlol6■•
le. Sección de encargos, bajo sobre al Sr. Director de LA
MODA, Arenal, 18.-2.ª Panecillos defoie gras. Se tome. le.
TRAJE DE AMAZONA Y TRAJE DE CAZA.
cantidad que se juzgue necesaria. de pasta de l,ri()che, se
l. Amazona con falda semilarga de paño ligero color nedivide en pequeñas porciones, con le.a que se harán unos
gro tirando á more.do. La falda es lisa, forre.da de seda dei
panecillos de un dedo de largo y algo grüesoe en su centro.
mismo tono; para llevarla á pie, tiene una presilla. colocarle.
Se doran con huevo batido y se cuecen á un horno regular.
á un le.do á fin de poderle. recoger,-abrochándose debajo de
También se pueden hacer redondos. Se cortan por le. mitad
le. aldeta de le. chaqueta. La chaqueta, hechura. sastre, se
en sentido horizontal, se untan por los dos lados con una
abre sobre un chaleco de paño de sede. blanco, adornado
ligerlsime. cape. de manteca. de vacas holandesa. y se extiencon botoncitos dorados y pespuntes que forman festón en
de encima una capa más gruesa de foie gras de terrina y
el pecho y en la espalda; los delanteros se guarnecen con
más gen.e ralmente de puré defoie gras de le.ta. Se unen las
pequeñas pe.tas pespuntee.das y botoncitos dore.dos. El cuedos partes del panecillo y se sirve. La paste. de brioche se
llo y las solapas están forre.dos de terciopelo del mismo CO·
explicó en la 2.• contestación dada á Una yucateca en LA
lor, dejándose ver un filete de paño pespunteado. El chaleMODA correspondiente al 6 de Septiembre de 1901.-3.• Las
co,
ligera.mente abierto, deje. ver una camisa de hilo fino COB
manchas de hierro en la ropa blanca se quitan con lo que
cuello alto y vuelto, con corbata. de terciopelo grane.te.
generalmente se !lome. sal de acederas. Pri'mero se moja Je.·
Manga de codo, con pespuntes en el bajo, que cae sobre un
parte manche.da con e.gua, después se frote. la me.ncha con
manguito de hilo blanco.
nn granito de dicha sal baste. que la mancha dese.parezca, é
Sombrero melón de fieltro con ala levante.da por los le.dos.
incontinenti se vuelve á aclarar perfectamente; se ac2. Traje corto de homespun beige e.domado con galón fantiva la operación poniendo encima de la mancha una plante.sfa
grane.te. La fe.Ida, redonda y con volante en forn,e.,
cha caliente. También se quitan frotando las manchas con
no pasa del tobillo; el volante se e.dorna. por arribe. y por
jugo de limón y poniéndolas e.si empapadas al sol; une. vez
e.bajo con tres filas de galón grane.te; las tres de arriba esque se he. secado se e.clara, y si no he. dese.parecido se retán abrazadas á intervalos por pequeñas pe.tas de fe.ya beige.
pite le. operación hasta conseguirlo.-4.• Pastillas de café
El cuerpo blnsea ligeramente y se sujete. con un cinturón
con leche. Se ponen en la bombonera., á un fuego vivo,
de enero obscuro; se adorne. igualmente con galón granate
255 gramos de azúcar triture.do con 105 gramos de manteca
33.-Detalle
del
dibujo
32.
por el cuello y por los dos lados de los delanteros, que ~e
fresca de vacas; se deja hervir diez minutos, removiendo
cierran con patas de fe.ya, las cuales recogen en la parte de
le. mezcla durante la ebullición. Se añade un vaso de café
arribe. una bonita corbata de sede. broche.da color rubí. Cuemuy cargado y otro de nata muy fresca; se deja hervir
llo alto y vuelto de hilo. Manga recta con bullón e.be.jo, cotodo durante otr(ls diez minutos, removiendo continuamente. Conócese que está terminada. la cocción cuando se echan acepte.dos serán los beige, mordoré, azul fa vado y cáscara de gida al borde con un pequeño puño de terciopelo rubi.
Sombrero de estilo Marqués, de terciopelo adornado con
e.lguna11. gotas de la mezcle. en un vaso de e.gua fria y se roble.-3.• El moño en la mitad de la cabeza, ó sea sobre
endurel'!'en inmediata.mente; llegado este ce.so, se retira del la; nuca. - 4.• Té ele.ro ó manzanilla. - 5.• Ona manteleria plumaR-cnchillo cogidas con botones de fantasía..
fuego. Sin pérdida de tiempo se vierte sobre une. te.ble. de de granilé ó crepé ble.neo con guarnición y entredós de enNono Coldcream preparado por
mármol, ligera é igualmente engrase.da con aceite; se la ex- caje inglés ó bordado Richelieu; el ce.mino de mese. debe
CH.FAV,Perfum,., 9, r.delaPalx,rarta
tiende en una ce.pe. muy igual y se re.ya con un cuchillo de hacerlo incrustado en el mismo mantel.- 6.• Dulce de pera.
punte., de modo que se puedan separar fácilmente las tabli- Se escogen las peras muy gordas y me.duras; se mondan,
l
adherentes, invisibles, exquisito
dejándole.e el tallo, y se atraviesan con una aguja de hacer
Has ó pastillas cuando la pasta esté frie..
W
IJ 111 perfume. Houltl&amp;"••i, perfu•
media.
Después
se
c&lt;&gt;looan
con
cuidado
donde
han
de
herWista. Parw, 19, Faubourg St Honor6,
MARGARITAS.-!.• Si los trajes son para vestir, puede hacerlos de jerga ble.nea peluda ó de paño con lunares de virse, procurando preferentemente sea en une. cacerola esEXIG IR lA FIRMA 80TOf,
otro color; si son para diario, emplee la combinación de la maltada. Se pone media libra de azúcar por medie. de fruda
cual me mande. muestre.. Las hechuras de los grabe.dos 35 ta; se las cuece con azúcar molida, e.ñe.'1iendo una cuche.ray 36, en LA MODA del 6 de Agosto, son muy adecuadas á la da. grande de alcohol por ce.da libre. de fruta, para impedir
edad de le.a niñas, y 11.simismo le. de los grabe.dos 6 y 8 en de este modo que fermenten, y se cleja en sitio fresco dula del 6 de Julio.-2,• Para la niña de once años, no hay rante doce horas. Resulte. mejor si se preparan un dia an•
traje más á propósito pare. case. que fe.Ida de jerga ó cors- tes, porque de este modo, al die. siguiente, el azúcar derrecrew beige, gris ó azul marino y blusa de franela. de fanta- tida. forma un jarabe, al cual conviene agregar un pe.lito
de vainilla. Se pone todo esto á. hervirá fuego lento dusía., y la hechura. propia es la del grabado 6 de LA MODA
correspondiente al 6 de Julio. Para este traje es para el que rante cuatro horas. Pasado este tiempo se retiran las peras
está muy indice.de. la combinación que proyecte. para las con precaución y se colocan en un frasco de cristal de boca
otras niñas.-3.• Si está muy e.Ita, no, señora; debe usar de- anche.. El almíbar se deja cocer sólo durante tres hons,
lantal con peto adornado con encajes ó entredoses.-4.• siempre á fuego muy lento, con lo cual resultará une. cocDe franela ble.nea. con re.yita azul marino.-5.• Para blusas ción de siete horas pe.re. el jugo y de cuatro pare. la fruta.
Se deja enfriar el almíbar y se vierte sobre las peras, que
de 1:1iñe.s.
Víctor ,·aissier es también el creador del Jabón
deben cubrirse con él completamente. No se he. de te.par el
UNA susCRIPTORA.-Este.ndo reserve.do el derecho á ha- frasco h~ste. que el dulce esté del todo frio , colocándose
de los Príncipes del Congo.
cer consultas á las señoras suscriptoras de le. l.• y 2.• edi- después de hecha este. operación en lugar seco y fresco.
ción, tendrla sumo gusto en contestar sus preguntas si se
EN UN LUGAR DE LA MANCHA.-En tal caso sólo logrará
decidiera á pertenecer á alguna de aquellas dos.
sus deseos con el empleo de los polvos de arroz que la PerUNA QUE DESEA IRÁ FRANCIA.-He.y otro más acreditado fumería Ninon, de París, expende con el no11Jbre de Duvet fuerte, limpia y el aliento perfumado tendrá siempre
del que dará á usted noticias la Sección de encargos si se . de Ninon. Son adherentes y diáfanos.
el que use la
del Dr. ANou:u.
dirige á ella en la forme. e.costumbrada., remitiendo un sello
ADELA P.
Cura el dolor de muelas.Libritos gratis.En las botica&amp;.
de 15 céntimos pe.re. el franqueo de le. contestación.
«UMA COMPONBRA&gt;.-1.ª Si le.srele.ciones están muy adePRINCIPAL.-SAI SEBASTINTORERl'A d PARIS CASA
TIAN.-Sucuraales en laa oapltalantada.e, puede colocarse al lado de usted en la mesa.-2.ª
lea del l. de Eapaña.-Envio por ptes. postales.-P11rfecctón v ec,momta.
Debe entrar en la sala después.-3.ª Si no se.ben el camino, Y mejillas sin hundimiento se conservan hasta la vejez niás
puede ir delante; si no debe ir detrás, ó mejor al lado suyo. avanzad_a ~º?! el uso diario del Licor del Polo, el más ba-4.• Con las use.das hasta ahora.-5.• Si se va á casar rato é h1g1_émco de los dentífricos. La falta de huesos en la
pronto, por el n~mbre propio.-&amp;.• Levantarse.-7.ª Hay boca deprime el rostro, lo afea y denota una vejez premaen personas aun de poca edad. Con un frasco que vale
unos pare. poner deb~jo y otros pare. encima, y e.si 1uelen 6tura
reales, hay para dos meses de uso diario.
'
venir explicados. -8.• SI, señora. -9.• A los veletes que
se ponen en butacas y sofás; pero es une. pe.labra afrancese.de..
UNA ARCBlDONESA.-1.• No ~s un color muy á propósito
para habitación de señora, pero quedará bien combinándole.
con otra.- 2.• Con franjas de terciopelo ó peluche color
azul verdoso ó verde musgo claro.-3.• Esos otros huecos
pueden adornarse con portier de la tele. clara con franjas d.e
peluche, ó bien portier del mismo peluche con cifras en el
centro. - 4.• En tono celestoso si escoge la primera. combiSECCIÓN DE ENCARGOS.
nación de cortina.je, y verdoso claro, ó sea verde Nilo, si
se decide por la segunde..-5.ª Cubriendo toda la cama,
incluso los almohadones.
Todas las sefloras que viven en poblaciones de escasa / haata el día 31 de Diciembre pr~mo; pasada esta fecha.
importancia y de limitados recursos, comprenden la &lt;$&gt; quedará exclusivamente reservado á las primerameute
RosA ENCARNADA. -1.• Su carta de usted ha sido contesutilidad de disponer en Madrid de persona de con6anza
citadas. Para utilizar los servicios de la Sección de ente.da en LA MODA correspondiente al 30 de Agosto.-2.•
á quien encargar la adquisición de los cien artículos
cargos se han de seguir exactamente los siguientes trá•
Por el estilo de los que representan los grabados 11 y 14
que les son indispensables y no encuentran en la localimites:
dad donde habitan.
en la LA MODA del 30 de Julio.-3.• Grandes, del mismo
0
1.
Las señoras suscriptoras dirigirán sus cartas á la SecPara llenar esta necesidad se ha creado nuestra Seelargo que el ancho de la came..-4.ª A loe dos extremos.
ción de encargos, con sobre al Director de LA MODA
elón
de
eneargos,
y
el
gran
número
de
suscriptoras
-ó.ª Ambas se estilan cubiertas.
ELEGANTB, Arenal, 18, Madrid,
que á ella ha acudido sabe la exactitud, el interés y el
0
2. Justificarán que son suscriptoras , enviando dentro
UNA ANTIGUA SUSCRIPTORA QUI NO HA MOLESTADO NUNCA.
acierto con que se cumplen sus órdenes, como á nosde la carta una faja del periódico ó un volante
otros nos consta la unánime aprobación que les mere-Aunque sea para mi muy ,iolento, me veo en Je. precidel corresponsal por cuya mediación se suscrl•
cer: nuestros esfuerzos, de lo cual recibimos constantesión de rogar á usted teng. la bondad de leer la contestabieron.
mente elocuentes testimonios.
ción que doy á Una suscriptora en esto mismo número. No
3.0 En la carta incluirán siempre un sello de 16 cénUEl perfecto conocimiento que las señoras encargadas
puedo por menos de e.tenerme á las regle.a establecidas por
mos para la contestación, y el importe del encarde esta Sección tienen del comercio madrileño, y las
la Dirección de nuestro periódico.
go, y sus portes ó franqueo, si ya lo conocen ó
ventajosas condiciones en que, debido á la frecuencia é
pueden calcularlo.
importancia de nuestras compras, podemos realizar ésC. L.-1.ª No, señora.-2.ª Son niqueladas.-3.ª Se
4.0 Si no conocen ese importe, lo preguntarán en Ulla
tas, garantizan la utilidad de nuestra intervención, bien
usan igualmente unas que otra.e, pero son más prácticas las
primera
carta, enviando el sello de 16 céntimos
sea para efectuar esas compras por nosotros mismos,
doradas, porque el níquel llega á picarse con el tiempo.para contestarles dándoles ese precio y cualquier
bien para dará nuestras suscriptoras informes precisos,
4.ª Aproximadamente iguRl.-5.ª No, señor.a ; como no sea
otro detalle que deseen saber, y al recibir estos
que les permitan hacerlas directamente ó valiéndose de
informes escribirán de nuevo en i$ualforma, hapara disimular alguna mancha.-6.ª Lo mismo que la pre•
cualquier otra persona, porque no teniendo nosotros
ciendo el encargo y r emitiendo el importe.
otro interés que el de complacerá nuestras suscriptoras,
gante. anterior, pero en éstas suelen ponerse cuando son
con el.mismo gusto cumplimos sus encargos que nos limuy bonitos.
ADVERTE!WCIAS. - 1.ª Esta Sección funciona
mitamos á facilitarles las noticias que puedan necesitar.
con absoluta independencia de la Administración, y sólo
UN RINCONCITO DE NAVARRA.-1.ª Con bencina. ó con ague.
Este servicio es absolutame.ite gratuito, y á él tienen dereBW&lt;Je ka pedidos cuyo total importe haya sido pretlia y direcy amoniaco si el color es delieado; para une. cuche.rada. de
cho las suscriptoras á la primera y segunda edición;
tamente ab,mado. -2.ª No se contestará á las cartas que
pero con objeto de que todas puedan apreciar sus ven- $&gt; carezcan
amoniaco, dos de ague..-2.ª Jergas peludas, cebellinas sede algu!lo de los requisitos exigidos (justifl.•
tajas, se ha concedido también á las de tercera y cuarta ¡ cante de ser
dosas y brillantes para diario, y paño dE: raso, paño con lususcriptora y sello para la contestación).
nares y paños de fe.nte.sia para má" vestir. Los colores más

•
BOtOt1J•;.-,,t:::ra:~-r,~r;::
P0IVOS D80t"fI rlCOS

sobre le. brida inferior del teji •
do. Como todo el bordado de
Esmirne., he.y que. trabajar de
e.be.jo arriba. Cuando se termine.
una vuelta se deben cortar las
presillas, á fin de no coserlas
cuando se hace la segunda
vuelta.

35.-Traje de garden-party para señorita&amp;.·

EXPLICACIÓN DEL FIGURÍN ILUMINADO.

CREMA YELOUTINE
Pu vos HOUBJr!AIJIII

34.-Butaca para terraza.

31.-FranJa de la banqueta con respaldo bordado.

Nú11s. 30 y 31.-EI dibujo 2 ile le. Hoja
&amp;rpkmenki pertenece á este grabado.
E.I dibujo representa una be.nquet11 guarnecida. con un borde.do. Este se he.ce a punto de
cruz para imitar bordado persa sobre caña.maso de Java y lana de Hamburgo fina ó algodón. Se pueden emplear los mismos colores
del resto del mobiliario. Se pone alrededor
UD• :franja anude.de. de 16 cm. de largo, hecha
con lanas de los mismos coleree que el bordailo. Le. fig. 2 represente. el dibujo del bordado pero hay que tener cuide.do de prolongar
~to cuanto se necesite el pequeño borde.do
ondeado que recuadra el e.siento y que borde"'
la parte superior; he.y que dejar al borde superior una banda sin bordar, de 18 cm. de ancho, disimule.de. be.jo la franja. Se borda
para cada pequeño cuadro un punto de
c:rn11 sobre un cuadro del tejido, y de
es/ e modo cada motivo tiene 40 cm. de
Altura sobre 30 de ancho próximamente.
Cuando se termine. el borde.do se be.ce
la franje. con lana ó algodón, según las
indicaciones del grabe. ·o, que representa una parte del trabajo á mitad del te.muño de ejecución. Se anudan las bridas al borde inferior puesto por debajo
del borde.do ondeado, en el borde inferior á 2 cm. de distancia del vivo de le.
te)L Se corte. pare. le. franja cada vez
euat.ro hebras de lana de 46 cm. de lar·
go, ó bien seis hebras de algodón; se pa8&amp;11 por la tela y se anudan, de modo
que un\ de las puntas tenga 26 cm. y la
otra 20 cm. de la•go solamente. Se anudan de este modo, primero las hebras
encarnadas; á 2 ½cm.de distancia las azules ; después de un
cenUmetro de intervalo hebras
amarillas, y después de 2 t cm.
hebras verdes. Se continúe. así
el trabe.jo, alternando siempre
los colores, ejecutando después
tres nudos dobles, colocados los
unos por debajo de los otros,
anudando cada yez !ns dos he•
bns largas máé próximas alrededor de las hebras cortas que
BO ,encuentran en los intervalos,
11iguiendo las indicaciones del
giabado. En Reguide. se arrollan,
á 3 cm. de distancie. de los dobles nudos, dos hebra.e cada vez

395

LA M O D A E L E G A N TE I I, U S T R A DA

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

Núm. 36.-La fe.Ida de este
tre.fe, de lana blanca á rayas, se
monta sobre la cintura por medio de frunces, y termine. con
un volante de tele. al bies , bordeado de un plegado. El cuerpo,
blusado sobre el cinturón de terciopelo negro, abre sobre un
pechero con cuellü recto de surah 'plegado, recuadrado de un
gran cuello de guipar. Se aplican sobre los delanteros motivos
de terciopelo negro mate.
Este adorno se repite sobre
los puños deguipur de las mangas bueoas.
•
Se bordee. el contorno superior
del cuello recto y el canesú oon
motivos de guipur.

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fuera, por Moou-Cn,to.-Gota sereno., por don
M. R. Blanco-Ilelmont.6.- Peneamientoa.- El
marido de Nada.lino., continuación, novela tra.ducida por Silvia.. - Correspondencia particular, por D.• Adela P.- Explicación del figurin
iluminado.-Sueltos.-Anuncloa.
GRABADOS.-1 y 2. Trajes de otofio pam seftoras jóvenes.- S. Cuello de seda adornado con
encaje Renach:niento.-4. Cuerpo de fantasia.
-5. Abrigo OioverneSL-6. Tolktte de comida.
6 recepción para señora joven. - 7 y 8. Abrigo
semilargo p&amp;ra. otofio.-9. Traje marinero para
ni&amp;o de 5 a 6 a!ws.-10 i 12. Diferentesaombr~
roa para aefioritas. - 18. Traje de clase para
niña de 5 a 7 años.-H. Traje de luto para. aefiora Joven. -15. Ruche de muselina de seda
negra.-11!.,,EJegante tofl.etU para se6oraJoven.
-17. Ruche Pierrot.-18. Traje para. casa.-19.
Traje sencillo pa.ra. campo.-20. Vestido descotado.-21. Abrigo de merino para nifia. de 6
A 7 años.- 22. Chaqueta recta para nifia de 11
a 12 afios.- 2s. Cuello de pasamanarla. con flo- .
res de Beda. - 24 y 26. Corbata adornad.a con
eoce.je Renacimiento.-26. Traje para. calle.27.J,Traje de reunión para se6ora joven.- 28.
Abrigo Odette. de seda negro..-29. Abrigo de
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de interés general, cuadros notables de todas las escuelas, monumentos arquitectónicos antiguos ó modernos, retratos de los personajes de reconocida notoriedad, etc., etc. La sección literaria, confiada á los más distinguidos escritores, contrib_uye de manera eficaz á hacer de esta publicación
una verdadera enciclopedia de nuestra época. Cuando la abundancia ó el interés de los asuntos artísticos ó de actualidad lo reclama, se distribuyen

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,flujet&amp;n los pliegues de en medio de Ja
éald.L Chaqueta del mismo tejido colocada
~ncima de un&amp; blusa de fantaafa. Espalda.
-ein costura en mellio y costadillo debajo
del brazo¡ delanteros con pinzas que su-ben hasta. el hombro. La parte de en medio
es lisa y cierra con una tira. Motivos de
-pasamanería en los delanteros. CneHo y
-Holapas de seda azul pálido con borde
Llaneo. Manga con bullón de seda azul
,cele1te y puf'Io~. Sombrero redondo de
paja con alas.

Núm. 2.- Traje de calk, de pano verde
boUlla. -Falda semiacampanada con cos-

tura al bies por detrás. El delantero abre
on medio con una punta de lana esoocesa
y otra punta á los lados. Cuerpo-blusa del
mismo tejido. Espalda sin costura y costura deba.jo del brazo. Delanteros igualmente blueados y cortados sobre un chaleco liso de lana escoceS&amp;. Botones sobre
el borde de los delanteros, que se doblan
en la costura. La parte alta del chaleco se
uorta en dos ondas, que quedan colocadas
i;obre un pequeño pechero de seda blanca
.con cuello. Pelerina en forma recuadrada
con un bordado crema. Aldetu bajo el
cmturón escocés. Manga ajustada hasta el
codo. Bullón eecocés. Sombrero redondo
.con drapeado y una pluma cucbil~o.

1y 2. - Trajes de otoño para señoras jóvenes.

Año LXI.

li-.im. 34,

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                <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Sombrero de otoño para señora joven</name>
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      <name>Traje de lana escocesa</name>
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      <name>Traje de visitas para señora joven</name>
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