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12

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
~1111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111i111i11111111111111111~11Íli11i111111111111111111111~

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La sección literaria, confiac!a á los IIlcás, disti¡igúi.~os escritores, contribuye eficazmente á hacer de esta publicación _una verdadera encidopedia de nuestra época. Cuando la abundancia ó el interés de los asuntos artísticos
y de actualidad lo recl.1ma, ·se di.stribliyen Suplementos, gratis para ·los Sres. Subscriptores.
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~

1
Toilette&amp; para reuniq_nes de . tarde ó flve o'clock.

3
(Laa explicaciones en la página siguiente.)

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

14

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

espaciadas, el tul que dejan ver entre unas y
otras está sembrado de motas de terciopelo, de
lunares ó de cuadros de felpilla.

SUMARIO.
TKXTo.-Explicaci6n de los grabado!!--R~vista parisiense, ~r V. de
Castelfido. - La prima Lucia, contmua_c16n, .novela ~aducida por
Sylvia.- Consejos titiles, por Araceb.- M1crosc6p1cas, por don
M. R. Blanco•Belmonte.- Co1Tespondencia particular, por doi'la
Adela p.- Explicaciones de los figurines iluminados.- Sueltos.Anuncios.
fi
• lo k
GRABADOB.-1 li 3. Toilettes para reuniones de tarde 6 tie o? e . 4, §. 6. Camisa, cubrecorsé y pantalones para 8;8fiora.-7. Tm~tte de
terciopelo §; rayas blancas y grises,-:-8. Toilette de_ musehna de
seda encarnada, propia para ceremollUls.-9 á 15. Disfraces para
seiloritas -16. Blusa guarnecida con borda.do rococo.-17. Blusa
para reuniones.-18. Blusa para seilora de cterta edad.-19. Blusa
di, tul negro. - 20. Traje con chaqueta recta.-21. Traje de lana
adornado con terciopelo.-22. Traje de palio negr? para sei1ora ~e
cierta edad.-23. Capelina.-24. Traje para seiloraioven.-26. TraJe
de baile para sei1orita.

•
•• •
Para trajes de baile se emplea mucho un tul
de malla de grueso medio, de apariencia poco
delicada, y que se adorna con volantes ó con bullonados. Bieses de tafetán orlan el borde de los
volantes y los hacen ondular graciosamente. Se
puede dar la preferencia al crespón de la China,
la gasa ó el radium, y en estas telas de tan blanda caída los pliegues religiosa hacen mejor efecto que los volaptes; pero es raro que estos pliegues queden lisos: generalmente se tira del hilo
con que se cosen, con lo cual se frunce ligeramente la tela y se da á los pliegues el aspecto de
volantitos. La tela apenas tiene sostén á la altura
del talle: un lastrador, oculto debajo de los pliegues, se encarga de distenderla y de hacerla caer
mejor.
Los trajes de gasa están con frecuencia cortados con entredoses adornados con piezas de encaje ligero de guipur grueso de malla ó de gnipur de Irlanda: algunos se adornan con tul, encaje bordado con felpilla y terciopelo; pero
téngase presente que esos encajes y tules están
teñidos en el mismo color que la gasa, y no se
distinguen más que por la ligereza de sus ma-

Núm. !.- Paletó de forma saco, de nutria de Hudson,
guarnecido con bocamangas_, bolsillo y cuello de cabritilla bordada con oro viejo.
Núm. 2.-Traje de pañete color madera de rosa. El
cuerpo forma e bolero,, se a!1orna alrededo~ con una
línea de tafetán pliss.é del mismo color y deJa al descubierto una blusa de terciopelo fantasía, de igual
color con camiseta de guipur de Irlanda ocre y doble pÍissé de Valeneiennes del mismo color.
Manga farol, ceñida a} brazo p~r una línea de t~fetán plissé sobre un bullon,de tere10pelo, que termma
en el codo bajo un entredós de guipur ribeteado con
tafetán y un volantito de Valenciennes.
Cinturón de tafetán drapeado. que se remonta en_la
espalda en forma Imperio y al bies.
Falda de gran vuelo en la parte inferior y guarnición de taf'etán plissé.
Sombrero de casco redondo de :fieltro color madera de rosa. El ala, muy estrecha, se abate por detrás
sobre el pelo y se le'vanta por delante. El sombrero
se adorna con un chdu de terciopelo del mismo color

y con plumas de gallo que parten del lado izquierdo
y caen sobre el pelo.

.1" •

i

1111

l

Núm. 3.-Traje, hechura sastre, de pafi.o color verde
bronce. Chaqueta Imperio, compuesta de «bolero , plissé y aldeta redonda, tambiénplissé¡ el e bolero, se abre
sobre un chaleco de seda blanca con cuello-chal bordado con oro viejo. El mismo motivo de seda bordada
se repite en el brazo, poco más abajo del codo.
Falda de hechura de túnica, adornada con volantes
en forma.
Sombrero forma Robespierre, de tafetán color verde bronce, igual al traje; se adorna con choux del mismo tono, los cuales sujetan el pie de una gran pluma
de avestruz, de idéntico color, cuya punta cae sobre el
pelo. El ala de este sombrero es muy estrecha.

111

REVISTA PARISIENSE.

11!1

El empleo del tul.-Los trajes de baile.-La muselina y el paño.
Varios modelos.

Fig, 1,

2 de ancho, que parten de las caderas y bajan
hasta el borde del vestido, por delante y por detrás. Cuando las aplicaciones de tela opaca están
separadas sólo por intervalos estrechos, se elige
un tul de dibujos poco marcados, ó un tul griego. Si, por el contrario, las franjas de paño están

SUM.A.RlO.

il i~

~mRTO es que no se ha podido señalar en este
invierno la aparición de una tela nueva; pero
las existentes han sido renovadas por completo
y rejuvenecidas por el aspecto que ofrecen y el
empleo que de ellas se hace. El paño, con sus
rayas y sus cuadros; el terciopelo, por sus nuevos colores y su: graciosa flexibilidad; el tul, sobre el cual se ha ejercitado principalmente el
ingenio de los fabricantes y la imaginación de
los modistos, son telas que se pueden conside-

se mezclan y combinan con aplicaciones de ho·as de terciopelo, en tanto que otra parte del rolaje es pintada sobre la tela con contornos mdecisos.
Se saca partido muy ingeniosamente de los
efectos de transparencia, j~~ando en_ ello papel
muy principal las gasas metahcas en visos de oro
mate, de acero, de plata, qu_e abrillan_tan los trajes de gasa. El gris es el matiz que me¡or se presta á estas combinaciones, de que es modelo un
traje de gasa grisc_eniza yelando gasa deº:º ~uyo
brillo quedaba as1 suav¡zado. Cada mov1m10nto hacía ondular los pliegues de la gasa, cambiando
los efectos, los reflejos y las sombras. En el cuerpo franjas de guipur de seda gris alternaban
con la gasa, puesta siempre sobre fondo de gasa
de oro.
Aunque menos nuevas que los guipures de
seda teñidos, las lentejuelas, las perlas y la felpilla componen bordados de estilos diversos,
en los que se encuentra siempre una tendencia
muy marcada hacia las rayas preferidas por la
moda actual. Unas veces son rayas hechas con
cordones de lentejuelas, más ó menos anchos, que
dividen la falda en paños estrechos, y están unidas por abajo con lazos Luis XVI ó con grandes
flores; otras veces las rayas son extremadamente
finas, formadas por una línea de perlas largas en
que chispea la luz y que se pierden en el bordado que corta la falda á la mitad de su altura.
Se suele disponer los bordados verticalmente
para adelgazar la silueta. He visto un traje Princesa de crespón de la China, negro, sin un pliegue, sin un volante, adornado únicamente con dos
guirnaldas Luis XVI, tendidas á un lado y á otro
del delautero: la originalidad de este modelo era
debida á las perlas y á las lentejuelas de acero
que daban luz á las guirnaldas del bordado, en
el que las sombras se marcaban con lentejuelas
brillantes de azabache; las lentejuelas de acero
dominaban la parte alta del vestido, cerca del
Fig. 7.
escote y hasta debajo de las caderas; desde allí
Fig. 6.
la guirnalda obscurecía poco á poco, y se perdía
en los pliegues de la falda de crespón de la China,
nna cinta de raso flexible encerrada en la tela,
grueso, pesado, que caía como paño, modelando pósito para una persona alta y delgada. Sabido ó bien poned volantitos plegados finos bordeael busto, sin una pinza ni un adorno: dos drapea- es que los trajes Princesa no son para las de dos con un encaje, alternando los pliegues bridos de tul cruzados sobre el hombro recuadra- corta estatura. ·
llantes y los pliegnes mates. Un forro de gasa
Para los trajes de señorita, los pliegues, los · vela siempre el tafetán del fondo de falda, oculban el escote; uno de ellos era blanco y el otro
negro, repitiendo el contraste del acero y del entredoses de imitación de Malinas, los bullo• tando su apariencia seca y quebrada, y dando al
azabache en el bordado. Rara nz he visto un nados de cabecilla en grnpos de cuatro ó dA traje la apariencia espumosa que necesita.
traje que sea á la vez más original y más á pro- cinco, constituyen bajos de falda espumosos y
La mayor parte de los cuerpos de baile están
relativamente sencillos, aunque en realidad tie- · recogidos por cor~eletes de seda drapeada, disnen mucho trabajo. Pero si preferís el tul á la posición bien conocida, y que se rejuvenece, sin
gasa, suprimid plieguecitos y bullo na dos y ha- embargo, por la línea que se le da; ·por delante
ced anchos pliegues religiosa, rayándolos con el drapeado baja al talle ó sube muy poco de él,
remonta por los costados y llega en la espalda al
talle corto Imperio. Los frunces de la falda parten del corselete. Si os agrada esta hechura,
adoptadla sin vacilar, porque si pasara de moda,
sería muy sencillo recortar la parte alta de la
falda y hacer bajar ol cinturón á su lugar acostumbrado. Esta línea particular, que está muy
de moda, no es exclusiva de los trajes de noche;
muchos vestidos de tarde la tienen también. Si
queréis conseguir todo su efecto, no dejéis de
modelar correctamente el busto con un buen
corsé Léoty.

!

•
• •

rar como nuevas.

El tul se lleva por la tarde y por la noche, con
luz natural y artificial. No se ha encontrado todavía el medio de introducirle en los trajes «sastre»; pero aun la señora vestida con el más sobrio
traje de paño gustará de unir á él una corbata
ó una chorrera de tul, ó rodeará su sombrero
con un rizado de lo mismo. Se ve tul de todas
clases: tul point d'esprit, tul griego, tul Chantilly (clases que todo el mundo conoce y que solamente adquieren novedad por los mil matices
que las colorean); sigue tul guipur, tul encaje,
tul moteado de mil maneras, como motas de
terciopelo, pétalos de flores de pana ó de seda,
aplicados sobre la fina malla en que solamente
destacan sus efectos brillantes ó de sombra. Los
tules de nuestros vestidos de tarde son siempre
del mismo color que el paño, el terciopelo ó el
tafetán que los adornan. Se ven muchos en gris
obscuro, gris ceniza ó gris topo, en rojo violado
ó en ciruela dorado. Su disposición cambia con
cada vestido.
Entre los rayados de paño sobre fondos de
tul ó de gasa, dejando espacios de tela transparente más ó menos estrechos, los hay dispuestos
en franjas iguales, progresivamente ensanchadas
desde el talle, ó terminadas en redondo ó en
punta; hay otros que conservan próximamente
la misma anchura en toda su longitud, con lo
cual el fondo transparente es el que aumenta en
anchura al alejarse del talle; otros forman escalones de 10 á 15 centímetros de largo y apenas

15

Entre las combinaciones de muselina y paño
que continúan formando gran número de trajes,
las más prácticas son las que emplean la muselina en pliegues más 6 menos anchos, desde los
pliegues religiosa hasta los de lencería, cosidos
á máquina 6 á mano. La mayor parte de las inincrustaciones de muselina se recnadran con
straps, y hacen el efecto de una escala flexible y
transparente, cuya forma cambia, tomando la de
franjas alargadas, óvalos, cuadrados ó rombos.
Ved como modelo el ·traje sastre de la flg. 1,
de paño, con chaleco y rombos en la falda, de
terciopelo del mismo color, rayado con pliegues
nervios. Esos rombos y ese chaleco podrían hacerse de muselina, como os acabo de indicar.
La flg. 2 es un traje sencillo de paño gris azulado, que se adorna con straps pespunteados; la
3 representa un traje de tarde de cachemir reseda, adornado con entredoses de seda flexible
formando plieguecitos. Ved aquí un modelo que
se presta también á la combinación del pallo y
de la muselina. El modelo de la flg. 4 es un traje
de visitas, de terciopelo verde musgo adornado

Fig. 3.

Fig, 2.

llas. Pliegues, cintas, franjas de pana ó de terciopelo, aplicaciones de flores salpicadas, dan el
peso necesario al borde del vestido. He visto en
una gran casa de confección flores de gasa que
parecen nacer de la tela y que se extienden en
guirnaldas ó forman frisos regulares al borde d?l
vestido: generalmente son rosas ó claveles dehcadamente matizados, cuyos pétalos apoyan sobre la gasa ó sobre los encajes incrustados en
ella.
Ya os dije que muchos vestidos terminan por
abajo en una ancha franja de pana ó de tercio. pelo; un bordado formando cubrecostura une
este borde de terciopelo á la tela flexible de la
falda, sea tul, crespón de la Cb.ina ó gasa. Con
frecuencia, un cuerpo de terciopelo labrado ó
de seda de cañutillo completa una falda de tul
y de gasa cortada por guipur grueso de seda
brillante, teñido en el mismo color que el fondo: gris, beige, blanco, rosa vivo, encarnado, etc.
Este adorno es muy bonito: rizados espumosos
corren sobre el tul, hechos con una franja doble muy regularmente plegada, y que recuerdan,
aunque son más voluminosos, el marco con que
rodea la cara fresca de un bebé el rizado de su
gorrito. Es una bonita novedad la gasa estampada con flores salpicadas ó con ramitos y guirnaldas, que además se bordan al pasado y que

con visón.

•
••

Fig. 4.

Fig. G.

Como modelos de los trajes de noche, de que
os he hablado, os ofrezco los de las flgs. 5 y 6: el
primero es de raso liberty de color plátano, con
bieses de terciopelo al borde de la falda, recuadrando una franja de rosas de oro; la túnica y

1:
11

�cuerpo son deenoaje con entredoses bordados
en oro: el vestido de la ftg. 6 es de gasa rosa pálido, y lleva en la falda volantes fruncidos bordeados con cinta cometa de raso; el cuerpo es
plegado, y el escote se rodea con un ftchú Lamballe.
Finalmente, en la ftg. 7 os ofrezco un modelo
de bata, hecho de crespón azul lavanda y adornado con encaje de lana del mismo color.

1

1
111

¡11

. iill1
!

Los tres matices, blanco, rosado y moreno, que
la perfumaría Ninon da á la verdadera Lait de
Ninon, comunican al cntis la blancura y frescura
•le la juventud, en la cara, cuello, hombros y
brazos. Para seguridad es preciso dirigirse á dicha perfumería (31, rue du Quatre-Septeml,re, Pai·is), ó en Madrid, á Urquiola, Mayor, 1; Romero, Carrera de San Jerónimo, 3; Molino, Carmen, 2; Hijos de Fortis, Puerta del Sol, 2; Gal y
Compañía, Ferraz, 25; y en Barcelona, á Julia
Uomas, Call, 30; Banús, Jaime I, 18; Ferrer,
Princesa, 1; Massip, Fernando, 55; Forteza, Escudillers, 34, 1.º, ó Lledó, Rambla de Capuchinos, 17.

V.

DE CASTELFIDO.

Parla 10 de Enero de 1907.

LA PRIMA LUCÍA.
Continuación .

-Esa debe ser la esperanza de su madre, que
tenía antes para Marce lo aspiraciones mucho más
brillantes; pero tqnién asegura qne, por el contrarío, desde el día en que se case dejará de dominarse'/
·
- i Querida! - dijo el Sr. Berry con su habitual timidez, - tno debemos prevenir á nuestra
sobrina contra los peligros de semejante unión?
-Sé perfectamente Jo que tengo que hacerrespondió su mujer con brusquedad;-y ahora
os suplico que hablemos ya de otro asunto.
La comida terminó silenciosamente. Paulina,
medio dormida, se fué á la cama, y Ana, por encargo de su madre, subió al cuarto de Lucía, pqr
si necesitaba alguna cosa.
Al encontrarse la señora de Berry sola con su
marido y con su hijo, se dirigió á ellos violentamente.
-Os habéis complacido en no hablar sino de
los inconvenientes del partido que se presenta
á Lucía. No niego que existen algunos, y si Lucía no los viera, yo seria la primera en hacérselos comprender; pero, de todas maneras, Marcelo Vallier no es el primer muchacho que, hastiado de la ociosidad y de la vida del campo, se
haya entregado á la bebida; nosotros conocemos
bastantes que, á pesar de este defecto, han contraído enlaces hasta brillantes; pero, fuera de
esto, todo son ventajas: buena familia, fortuna
más que snftciente, figura agradable y .excelente
carácter; ciertamente no encontrará Lucía mejor partido, y quizás se arrepintiera, andando el
tiempo, de no haber aceptado éste. Su casa de
Clamart ni se alquila ni se vende, y, aun alquilada ó vendida, no le daría lo suficiente para
cubrir sus más apremiantes necesidades; y si su
tío muere sin modificar el testamento, no tendrá otro apoyo que el nuestro, y nosotros no
podemos aceptar semejante carga como definitiva. tNo sería mucho más duro para ella tener
que desempeñar el cargo de institutriz, que ser
la mujer de nn buen muchacho, que probablemente concluiría por corregirse de su único defecto1
-Pero, querida-dijo el señor de Berry,ipor qué no había de continuar viviendo con
nosotros? El gasto que ocasiona es insignificante, y yo creo que .....
La señora de Berry le interrumpió con un
gesto desdeñoso.
-Ese g~sto insignificante nos impediría mantener á la mujer de Jorge, si, con arreglo á los
últimos deseos de nuestra pobre Elena, facilitamos su casamiento con Felicia.
·Jorge inclinó la cabeza sin pronunciar una
palabra.
- Y además - agregó la señora de Berry,tengo otra razón para desear que Lucía se case.
iNo te has preguntado alguna vez, Jorge, si lo
reacio que anda Enrique en dirigirnos una petición, con la cual yo contaba hace tiempo , y
que Ana, ya lo habrás observado, espera con ansiedad, no será debido á algún capricho hacia
esta joven parisiense, que sabe hablarle de pin-

tura y de música, y que tiene llena la cabeza de
multitud de conocimientos que para nada necesita una buena mujer de su casa?
-A Enrique lo que le ha seducido es el carácter dulce de Lucía y los cariñosos cuidados
que ha prodigado á Elena.
Y tras un momento de silencio, agregó en
tono resuelto y hasta ligeramente emocionado:
-Lucía ha asistido con -verdadera abnegación
á nuestra pobre Eléna, que, según oreo, la prefería á cualquiera de nosotros, y sólo por este
recuerdo, y aunque mí felicidad haya de retardarse, yo no querría por nada del mundo aceptar la responsabilidad de un consejo dado en estas circunstancias; ese consejo podría empujará
Lucía á una situación desgraciada, de la que con
justo motivo nos haría luego responsables.
-Y iquién habla de dar consejos'/ Yo he dicho á Lucía todo lo que os he dícho á vosotros
mismos respecto á ese matrimonio; por lo demás, ella decidirá con absoluta libertad; pero
como tengo motivos legítimos y personales para
desear que salga de esta casa, no haré tampoco
nada para que desista de ese casamiento, si á ella
le parece bien. Sabe cuanto necesita saber; que
reflexione y decida. Además, su viaje á París
puede cambiar completamente la situación; ya
veremos si el tío Fontelay hace algo en obsequio de su sobrina.
Dicho Jo cual, la señora de Berry encendió la
bujía y se retiró á sus habitaciones.
XVII.

Lucia salió al día siguiente, sin tiempo para .
despedirse de la señora de Vallier, despedida
que no habría dejado de orearle una situación dificil, ni tampoco de su tia Anita. Dirigió á cada
una de ellas una carta con breves frases de cariñó, y tomó el tren en un estado de verdadera
angustia, tan pronto representándose las terribles escenas que tal vez la esperában, tan pronto
pensando en un porvenir que le pareció expuesto á graves complicaciones.
El día se le hizo interminable. A hora muy
avanzada llegó á la estación de Montparnasse; le
costó gran trabajo encontrar un coche, y mientras se encaminaba al hotel de su tio, pregnntábase cómo sería recibida y á qué móviles podría
atribuirse su viaje.
Un telegrama expedido en Langasnou había
prevenido de la llegada de la joven á la anciana
Julia, que la esperaba á la entrada del hotel, y
que la recibió con muestras de impaciencia, en
las que fácilmente se adivinaba algo de egoísmo.
Su tío estaba muy grave; por consejo de cierta
amiga de la casa había ido á cuidar al enfermo
una Hermana de la Caridad, y, gracias á su intervención, el señor de Fontelay, aunque había
perdido casi por completo el uso de la palabra,
recibió los últimos Sacramentos.
La señora de Fontelay se mostraba inconsolable, y sólo podía hacer rápidas apariciones en
el cuarto de su marido, porque con sus lágrimas
y sus ataques de nervios comprometía la única
y débil esperanza que todavía se podia fundar
en el reposo absoluto del enfermo.
Lucía quiso velar aquella noche. Julia, abrumada por la fatiga, la dejó con la Hermana de
la Caridad á la cabecera del enfermo, privado
de conocimiento, y las dos mujeres pasaron en
oración aquellas horas tan largas, tan solemnes,
en las que se camina hacia lo desconocido, espiando los síntomas que podrían apresurar el
funesto desenlace, y bajo la triste impresión que
no logra atenuar la costumbre de semejantes escenas, tanto más terrible para la joven, que por
segunda vez se veía en aquellos duros trances,
cuanto que se despertaba en ella la voz de la
sangre, que hacía doblemente doloroso el estado
de aquel pariente tan próximo, siquiera siempre
la hubiese tratado con gran indiferencia.
Al amanecer súbita agitación se apoderó del
señor de Fontelay: paseaba á su alrededor miradas ansiosas; sus débiles manos trataban de separar las ropas de la cama. La Hermana indicó á
la joven que debía hablará su tío.
El enfermo conoció la voz de Lucía; se volvió
hacia ella, y con palabras confusas expresó su
satisfacción por verla allí.
Lucía oraba, mientras que la Hermana fué á
prevenir á la señora de Fontelay de que el momento terrible estaba ya muy próximo; pero
volvió sola. La mujer que había sido amabl&amp; y
seductora compañera en los días felices estaba
sin fuerzas, no encontrando en sí misma la energia necesaria para sostener en la lucha suprema
al que en vano la buscaba al lado de su cama.
Lucía trataba de recoger las últimas palabras

17

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

16

del enfermo: confusamente oyó murmurar et
nombre de su tía.
- 1Sufre mucho; está indispnesta!-dijo r.._
cía.-Tal vez pueda venir luego.
_
La mirada, ya medio velada, del enfermo 11
dirigió hacia el cielo con dolorosa expresión.
-Quiero recomendarle ..... que te ayude ....,
que se ocupe ..... de asegurar tu suerte.
Sí; Lucía comprendió perfectamente el sentido de aquellas frases entrecortadas, que ninguna otra persona había de oir, y aunque form6
el propósito de no r epetírselas á nadie, dió gra.
oías á Dios por haber escuchado de labios que
se iban á cerrar para siempre el último y tal
vez el primer testimonio de afecto y de inter6e,
Calmóse la agitación del moribundo, cerrt.
ronse sus ojos; pero acaso llegaban todavíaá su,
oídos las sublimes exhortaciones de Ja Hermaua
para que se resignara humildemente con la voluntad del Señor y purificara su alma antes de
comparecer ante la presencia del Sér Supremo.
Lucia, aterrada, percibía aquellos suspirot,
cada vez más profundos y menos freonentet;
poco después cesaron por completo.
La religiosa, cuando hubieron transcurrido
breves momentos, se arrodilló al pie del lecho y
empezó á recitar el De profundis.
Fueron los labios de Lucía los que depositaron el último beso en la frente del señor de
Fontelay: ella la que cumplió todos los deberee
que rechazaba el egoísmo de la esposa.
La señora de Fontelay aceptó estos cuidadoe
con débiles muestras de gratitud, y cuando todo
hubo concluido, pidió á Lucía que continuara en
la casa y la sustituyera en la enojosa tarea de escribir cartas y de recibir visitas.
Pasados algunos días , la señora de Fontelay
anunció á su sobrina que había resuelto trasla&lt;larse á Suiza para reunirse con una amiga que,
como ella, estaba de luto.
Desde que ocurrió el fallecimiento del señor
de Fontelay, Lucia habla recibido varias cartas
de la señora de Vallier. Por poco tiempo que hubiera tenido para reflexionar con calma respecto
al porvenir que se la ofrecía, la joven veia cada
vez aquel matrimonio con mayor despego; pero
también comprendía que la familia d A Berry1
sin aconsejárselo, lo deseaba, y sin dificulta«
adivinaba las razones de aquel deseo.
Habíale indignado en los primeros momentos
la facilidad con que su tía la empujaba hacia una
resolución que tan pocas garantías de felicidad
ofrecía; después, pensando en ello con frialdad,
reconocía que la señora de Berry era en el fondo
buena, recta, leal; pero que carecía de sensibilidad
y era incapaz de comprender ciertos sentimientos
de delicadeza. El concepto que á su tia merecía
Marcelo era el que de ella se podía esperar: creía
que las ventajas materiales compensaban amplia•
mente los defectos del joven, y era inútil tratar
de hacerla comprender que una mujer de recto
criterio debe rechazar como marido al hombre
que no sea capaz de inspirarla respeto.
tAoaso no atribuía la señora de Berry su felicidad doméstica al hecho de haber conseguido
ser la única dueña de su casa, después de haber
anulado á quien debía gobernarla y dirigirla1
Otro asunto importante preocupaba á Lucra.
tContinuaría la señora de Fontelay pagando
su pensión en Cosquer hasta que se consiguiera
vender la modesta casa de su propiedad1 Cierta•
mente sería muy duro deberle ese socorro; pero
tal vez lo fuera más todavía vivir por completo
á expensas de la señora de Berry, que, aunque
buena, no tenía, ya lo hemos dicho, sentimien·
tos de delicadeza.
Lucía no sabía cómo abordar este delicado
asunto con la señora de Fontelay. La idea de dar
lecciones, de colocarse como institutriz, se le
ocurría constantemente; pero temia que su tía
Berry, oponiéndose á tal deseo, escribiera á la
señora de Fontelay solicitando de ella que con•
tinuara auxiliando á su sobrina, y esto le habría
parecido indigno. La intervención de la señora
de Vallier vino á dar al asunto solución ines·
perada.
Una mañana la señora de Fontelay, que estaba
todavía en cama, hizo llamará Lucia, y la invitó
á que se sentara cerca de ella.
-Querida - dijo con desacostumbrado inte·
rés, -dícenme que eres insensible á las angus·
tias de los que te aman, y que torturas terrible·
mente un corazón que te es fiel y adicto.
Lucía se ruborizó; su tía ten!a en la mano una
carta, en la que inmediatamente reconoció la
letra de la señora de Vallier.

botones; 80 cm. de cinta, de 2 cm. de an-

Núms. 4 á 6.-La camisa y el pantalón
ejécutan de batista blanca y se guar cen con entredoses y encaje; á través
l entredós se pasa una cinta de color.
s pantalones se,guarnecen al borde con
lantes de 11 cm. de ancho, hechos de
anera que formen cuatro pliegues, y
rminan por un encaje¡ se montan en el
talón por medio de un entredós¡ la
de superior se guarnece con un bies
batista, que á la vez sirve de cinturilla.
El cubrecorsé es también de batista, se
arnece con un entredós al aire y se
orna al borde con encaje¡ unos tiran8 de cinta sustituyen á las mangas: los
lanteros se abrochan valiéndose de bon.citos de nácar.
Materiales para la camisa de vestit': 2,50
etros de batista, de 90 cm. de ancho;
m. de entredós; 3 m. de encaje, de
cm. de ancho cada uno, y 2,25 m. de
ta, de 2 cm. de ancho.
Para el pantalón: 1,75 m. de batista; 2
etros de encaje; 1,50 m. de entredós, de
cm. de ancho, y 3,75 m. de cinta, de·

cho, y 1,50 m. de 1 ½cm. de ancho.
Num. 7.-La falda de esta toilette se dis-

pone, á intervalos regulares, formando
grupos de tres pliegues que terminan en
la parte alta de la falda¡ ésta se realza
con vivos de raso negro y se adorna con

grupos de botones.
El pequeño paletó se abre sobre un
chaleco de pafio color Suecia, que se prolonga en forma de cuello; un segundo
r.uello de raso verde guarnece el escote.
Las mangas reducen su vuelo dentro de
bocamangas hechas del mismo modo.

Núm. 8.-La falda tiene mucho vuelo,
y su bajo se adorna con bieses de paílo

ro.de ancho.
Para el cubrecorsé: 75 cm. de batista;
Om. de encaje; 1,20 m. de entredós; 7

4 , &amp;.- Camisa, cubrecors6 y pantalones para señora.

Espalda del

dibujo 7.

Espalda del

dibujo

que se disponen de manera que dibuje
una greca en los lados.
El cuerpo se adorna con un pequedo
canesú de encaje; tanto el cuello grande
como el corpifi.o son de paño bordado.
Mangas semilargas, guarnecidas con tres
pliegues y terminadas por bocamangas
de encaje. Cinturón de muselina de seda

drapeada.

8.

Continuará.
7.-Tollette de terolopelo i rayas blanqas y grl111.

8.-Tollette de musellna de seda enoarnada, propia para ceremonias.

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

16

cuerpo son deenoaje con entredoses bordados
en oro: el vestido de la ftg. 6 es de gasa rosa pálido, y lleva en la falda volantes fruncidos bordeados con cinta cometa de raso; el cuerpo es
plegado, y el escote se rodea con un ftchú Lamballe.
Finalmente, en la ftg. 7 os ofrezco un modelo
de bata, hecho de crespón azul lavanda y adornado con encaje de lana del mismo color.

..
Los tres matices, blanco, rosado y moreno, que
la perfumaría Niuon da á la verdadera Lait de
Nvnon, comunican al cutis la blancura y frescura
,Le la juventud, en la cara, cuello, hombros y
brazos. Para seguridad es preciso dirigirse á dinha perfumería (31, rue du Quatre-Septembre, Pa,.;s), ó en Madrid, á Urquiola, Mayor, 1; Romero, Carrera de San Jerónimo, 3; Molino, Carmen, 2; Hijos de Fortis, Puerta del Sol, 2; Gal y
Compañía, Ferraz, 25; y en Barcelona, á Julia
Comas, Call, 30; Banús, Jaime I, 18; Ferrer,
Princesa, 1; Massip, Fernando, 65; Forteza, Escudillers, 34, 1.0 , ó L!edó, Rambla de Capuchinos, 17.
V. DE CASTELF'IDO,
Parle 10 de Enero de 1907.

LA PRIMA LUCÍA.
Con t inuaoi6n.

-Esa debe ser la esperanza de su madre, que
tenía antes para Marce lo aspiraciones mucho más
brillantes; pero ¿quién asegura que, por el contrario, desde el día en que se case dejará de dominarseY
- ¡Querida!-dijo el Sr. Berry con su habitual timidez,-¿no debemos prevenir á nuestra
sobrina contra los peligros de semejante unión?
-Sé perfectamente lo que tengo que hacerrespondió su mujer con brusquedad; - y ahora
os suplico que hablemos ya de otro asunto.
La comida terminó silenciosamente. Paulina,
medio dormida, se fué á la cama, y Ana, por encargo de su madre, subió al cuarto de Lucía, pqr
si necesitaba alguna cosa.
Al encontrarse la señora de Berry sola con sn
marido y con su hijo, se dirigió á ellos violentamente.
-Os habéis complacido en no hablar sino de
los inconvenientes del partido que se presenta
á Lucía. No niegó que existen algunos, y si Lucía no los viera, yo sería la primera en hacérselos comprender; pero, de todas maneras, Marcelo Vallier no es el primer muchacho que, hastiado de la ociosidad y de la vida del campo, se
haya entregado á la bebida; nosotros conocemos
bastantes que, á pesar de este defecto, han contraído enlaces hasta brillantes; pero, fuera de
esto, todo son ventajas: buena familia, fortuna
más que suficiente, figura agradable y excelente
carácter; ciertamente no encontrará Lucía mejor partido, y quizás se arrepintiera, andando el
tiempo, de no haber aceptado éste. Su casa de
Clamart ni se alquila ni se vende, y, aun alquilada ó vendida, no le daría lo suficiente para
cubrir sus más apremiantes necesidades; y si su
tío muere sin modificar el testamento, no tendrá otro apoyo que el nuestro, y nosotros no
podemos aceptar semejante carga como definitiva. ¿No sería mucho más duro para ella tener
que desempeñar el cargo de institutriz, que ser
la mujer de nn buen muchacho, que probablemente concluiría por corregirse de sn único defecto?
·
-Pero, querida-dijo el señor de Berry,¿por qué no había de continuar viviendo con
nosotros? El gasto que ocasiona es insignificante, y yo oreo que .....
La sell.ora de Berry le interrumpió con un
gesto desdell.oso.
-Ese g~sto insignificante nos impediría mantener á la mujer de Jorge, si, con arreglo á los
últimos deseos de nuestra pobre Elena, facilitamos su casamiento con Felicia.
Jorge inclinó la cabeza sin pronunciar nna
palabra.
- Y además-agregó la señora de Berry tengo otra razón para desear que Lucía se oa'se.
¿No te has preguntado alguna vez, Jorge, si lo
reacio que anda Enrique en dirigirnos una petición, con la cual yo contaba hace tiempo, y
que Ana, ya lo habrás observado, espera con ansiedad, no será debido á algún capricho hacia
esta joven parisiense, que sabe hablarle de pin-

tura y de música, y qne tiene llena la cabeza de
multitud de conocimientos que para nada necesita nna buena mujer de su casa?
-A Enrique lo que le ha seducido es el carácter dulce de Lucía y los cariñosos cuidados
que ha prodigado á Elena.
Y tras un momento de silencio, agregó en
tono resuelto y hasta ligeramente emocionado:
-Lucía ha asistido con 'Verdadera abnegación
á nuestra pobre Elena, que, según_creo, la prefería á cualquiera de nosotros, y sólo por este
recuerdo, y aunque mi felicidad haya de retardarse, yo no querría por nada del mundo aceptar la responsabilidad de un consejo dado en estas circunstancias; ese consejo podría empujará
Lucía á una situación desgraciada, de la que con
justo motivo nos haría luego responsables.
-Y tquién habla de dar consejos1 Yo he dicho á Lucía todo lo que os he dicho á vosotros
mismos respecto á ese matrimonio; por lo demás, ella decidirá con absoluta libertad; pero
como tengo motivos legítimos y personales para
desear que salga de esta casa, no haré tampoco
nada para que desista de ese casamiento, si á ella
le parece bien. Sabe cuanto necesita saber; que
reflexione y decida. Además, su viaje á París
puede cambiar completamente la situación; ya
veremos si el tío Fontelay hace algo en obsequio de su sobrina.
Dicho Jo cual, la señora de Berry encendió la
bujía y se retiró á sus habitaciones.
XVII.

Lucía salió al día siguiente, sin tiempo para
despedirse de la señora de Vallier, despedida
que no habría dejado de orearle una situación difícil, ni tampoco de su tía Anita. Dirigió á cada
una de ellas una carta con breves frases de cariñó, y tomó el tren en nn estado de verdadera
angustia, tan pronto representándose las terribles escenas que tal vez la esperaban, tan pronto
pensando en un porvenir que le pareció expuesto á graves complicaciones.
El día se le hizo interminable. A hora muy
avanzada llegó á la estación de Montparnasse; le
costó gran trabajo encontrar un coche, y mientras se encaminaba al hotel de sn tío, preguntábase cómo sería recibida y á qué móviles podría
atribuirse su viaje.
Un telegrama expedido en Langasnou había
prevenido de la llegada de la joven á la anciana
Julia, que la esperaba á la entrada del hotel, y
que la recibió con muestras de impaciencia, en
las que fácilmente se adivinaba algo de egoísmo.
Su tío estaba muy grave; por consejo de cierta
amiga de la casa había ido á cuidar al enfermo
una Hermana de la Caridad, y, gracias á su intervención, el señor de Fontelay, aunque había
perdido casi por completo el nso de la palabra,
recibió los últimos Sacramentos.
La sell.ora de Fontelay se mostraba inconsolable, y sólo podía hacer rápidas apariciones en
el cuarto de su marido, porque con sus lágrimas
y sus ataques de nervios comprometía la única
y débil esperanza que todavía se podia fundar
en el reposo absoluto del enfermo.
Lucía quiso velar aquella noche. Julia, abrumada por la fatiga, la dejó con la Hermana de
la Caridad á la cabecera del enfermo, privado
de conocimiento, y las dos mujeres pasaron en
oración aquellas horas tan largas, tan solemnes,
en las que se camina hacia lo desconocido, espiando los síntomas que podrían apresurar el
funesto desenlace, y bajo la triste impresión que
no logra atenuar la costumbre de semejantes escenas, tanto más terrible para la joven, que por
segunda vez se veía en aquellos duros trances,
cuanto qne se despertaba en ella la voz de la
sangre, que hacia doblemente doloroso el estado
de aquel pariente tan próximo, siquiera siempre
la hubiese tratado con gran indiferencia.
Al amanecer súbita agitación se apoderó del
señor de Fontelay: paseaba á su alrededor miradas ansiosas; sus débiles manos trataban de separar las ropas de la cama. La Hermana indicó á
la joven que debía hablar á su tio.
El enfermo conoció la voz de Lucia; se volvió
hacia ella, y con palabras confusas expresó su
satisfacción por verla allí.
Lucía oraba, mientras que la Hermana fué á
prevenir á la señora de Fontelay de que el momento terrible estaba ya muy próximo; pero
volvió sola. La mujer que había sido amable y
seductora compall.era en los días felices estaba
sin fuerzas, no encontrando en si misma la energía necesaria para sostener en la lucha suprema
al que en vano la buscaba al lado de su cama.
Lucia trataba de recoger las últimas palabras

17

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

del enfermo: confusamente oyó murmura:
nombre de su tía.
- ¡Sufre mucho; está indispuesta!-dijo i
cía.-Tal vez pueda venir lnego.
.
La mirada, ya medio velada, del enfermo
dirigió hacia el cielo con dolorosa expresión.
-Quiero recomendarle ..... que te ayude ..
que se ocupe ..... de asegurar tu suerte.
Sí; Lucía comprendió perfectamente el se,
tido de aquellas frases entrecortadas, que ni&gt;
guna otra persona había de oir, y aunque form'
el propósito de no repetírselas á nadie, dió gr~
cías á Dios por haber escuchado de labios qu
se iban á cerrar para siempre el último y ta
vez el primer testimonio de afecto y de interés.
Calmóse la agitación del moribundo, cerrá
ron se sus ojos; pero acaso llegaban toda vía á sus
oídos las sublimes exhortaciones de.la Hermana
para que se resignara humildemente con la voluntad del Sell.or y purificara su alma antes de
comparecer ante la presencia del Sér Supremo.
Lucía, aterrada, percibía aquellos suspiros,
cada vez más profundos y menos frecuentes;
poco después cesaron por completo.
La religiosa, cuando hubieron transcurrido
breves momentos, se arrodilló al pie del lecho y
empezó á recitar el De profundis.
Fueron los labios de Lucía los que depositaron el último beso en la frente del sell.or de
Fontelay: ella la que cumplió todos los deberes
que rechazaba el egoísmo de la esposa.
La sell.ora de Fontelay aceptó estos cuidados
con débiles muestras de gratitud, y cuando todo
hubo concluido, pidió á Lucía que continuara en
la casa y la sustituyera en la enojosa tarea de escribir cartas y de recibir visitas.
Pasados algunos días, la señora de Fontelay
nnunció á su sobrina que había resuelto trasla,Larse á Suiza para reunirse con una amiga que,
como ella, estaba de luto.
Desde que ocurrió el fallecimiento del señor
de Fontelay, Lucía habla recibido varias cartas
de la señora de Vallier. Por poco tiempo que hubiera tenido para reflexionar con calma respecto
al porvenir que se la ofrecia, la joven veía cada
vez aquel matrimonio con mayor despego; pero
también comprendía que la familia de Berry,
sin aconsejárselo, lo deseaba, y sin dificultad
adivinaba las razones de aquel deseo.
Habiale indignado en los primeros momentos
la facilidad con que su tía la ~mpujaba hacia una
resolución que tan pocas garantías de felicidad
ofrecía; después, pensando en ello con frialdad,
reconocía que la sell.ora de Berry era en el fondo
buena, recta, leal; pero que carecía de sensibilidad
y era incapaz de comprender ciertos sentimientos
de delicadeza. El concepto que á su tía merecía
Marcelo era el que de ella se podía esperar: creía
que las ventajas materiales compensaban ampliamente los defectos del joven, y era inútil tratar
de hacerla comprender que una mujer de recto
criterio debe rechezar como marido al hombre
que no sea capaz de inspirarla respeto.
¿Acaso no atribuía la señora de Berry su felicidad doméstica al hecho de haber conseguido
ser la única dueña de su casa, después de haber
anulado á quien debía gobernarla y dirigirla?
Otro asunto importante preocupaba á Lucía.
¿Continuaría la sell.ora de Fontelay pagando
su pensión en Cosquer hasta que se consiguiera
vender la modesta casa de su prop,iedad? Ciertamente seria muy duro deberle ese socorro; pero
tal vez lo fuera más todavía vivir por completo
á expensas de la señora de Berry, que, annque
buena, no tenía, ya lo hemos dicho, sentimientos de delicadeza.
Lucía no sabía cómo abordar este delicado
asunto con la señora de Fontelay. La idea de dar
lecciones, de colocarse como institutriz, se le
ocurría constantemente; pero temia que su tia
Berry, oponiéndose á tal deseo, escribiera á la
señora de Fontelay solicitando de ella que continuara auxiliando á su sobrina, y esto fe habría
parecido indigno. La intervención de la señora
de Vallier vino á dar al asunto solución inesperada.
Una mañana la señora de Fontelay, qne estaba
todavía en cama, hizo llamará Lucía, y la invitó
á que se sentara cerca de ella.
-Querida- dijo con desacostumbrado interés,-dícenme que eres insensible á las angustias de los que te aman, y que torturas terriblemente un corazón que te es fiel y adicto.
Lucía se ruborizó; su tía tenía en la mano une
carta, en la que inmediatamente reconoció 1~
letra de la señora de Vallier.

Núme. 4 á 6.-La camisa y el pantalón
se ejecutan de batista blanca y se guarnecen con entredoses y encaje¡ á través
del entredós se pasa una cinta de color.
Los pantalones se.guarnecen al borde con
volantes de 11 cm. de ancho, hechos de
manera que formen cuatro pliegues, y
terminan por un encaje; se montan en el
pantalón por medio de un entredós; la
paite superior se guarnece con un bies
de batista,que á la vez sirve de cinturilla .
El cubrecorsé es también de batista, se
guarnece con un entredós al aire y se
adorna al borde con encaje; unos tirantes de cinta sustituyen á las mangas: los
delanteros se abrochan valiéndose de botoncitos de nácar.
Materiales para la camisa de vest11': 2,50
metros de batista, de 90 cm. de ancho·
1,50 m. de entredós; 3 m. de encaje, d~
2 ½cm. de ancho cada uoo, y 2,25 m. de
cinta, de 2 cm. de ancho.
Para el panta.lón: 1,75 m. de batista; 2
metros de encaJe; 1,50 m. de entredós, de
2 ½cm.de ancho, y 3,75 m. de cinta, cte•
2 cm. de ancho.
Para el cubrecorsé: 75 cm. de batista·
1,20 m. de enca1e; 1,20 m. de entredós; 7'

.

botones; 80 cm. de cinta, de 2 cm. de an-

cho, y 1,50 m. de 1 ½cm. de ancho.
Num.

7.-La falda de esta toilette sed.is-

pone, á intervalos regulares, formando
grupos de tres pliegues que terminan en

la porte alta de la falda; ésta se realza
con vivos de raso negro y se adorna con

grupos de botones.
El pequeño paletó se abre sobre un
chaleco de pafio color Suecia, que se prolonga en forma de cuello; un segundo
cmello de raso verde guarnece el escote.
Las mangas reducen su vuelo dentro de
bocamangas hechas del mismo modo.

4 l 6.- Gamlaa, cubrecorsé y pantalones para señora.

Núm. 8.-La falda tiene mucho vuelo,
y su bajo se adorna con bieses de pafio
que se disponen de manera que dibuje
una greca en los lados.
El cuerpo se adorna con un pequei'lo
canesú de encaje; tanto el cuello grande
como el corpiño son de paño bordado.
Mangas semilargas, guarnecidas con tres
pliegues y terminadas por bocamangas
de encaje. Cinturón de muselina de seda

drapeada.

\

1

1

Espalda del dibujo 7,

Elpalda del dibujo 8,

Continuará,
7,-Toilette de terolopelo i raya, blanqu y grlaea.

&amp;.-Toilette de muaellna de leda encarnada, propia para ceremonlat .

•

�LA M'.&gt;DA ELEGANTE ILUSTRADA

16,-Bhau guar;ieolda con bordado rococo.
Detalle del dibujo 16.

terciopel
oro, yun

seda
Materia

9.-Dlatru de tllflde, propio para 11ñorlt1.

tros de
8,50m. d

Núm. 9.-Este traje, muy fácil de ejecutar, se
compone de un traje interior de seda á rayas blancas y de una túnica de muselina de seda color verde
pálido; ésta se adorna alrededor con dos cintas
color verde obscuro y se drapea de suerte que se
descubra el traje interior; se ci.ile ~l t~lle por medio de un cinturón de plata. El prmc1pal_ ador~o
consiste en una guirnalda de flores y hoJas, d~spuesta según indica el grabado. Para que este disfraz resulte más sencillo se puede emplear muselina blanca y muselina verde.
Materiales: 5,25 m. de seda, de 60 cm., y 5 m. de
muselina de seda de 1,20 m. de ancho.

tacNJ; 1,7

2,25 m.d
ciopelo;
llchú,y
Núm.13

do se a
cuerpo
un peto
galón d
Las
y en el
seda en
arriba s
La fald
lina de s

Núm. 10. - De palio muselina estampado de tonos claros: se escota en cuadro y se adorna alrede-

dor con seda rosa; el cuerpo termioa en punta y se
guarnece por delante con un lazo de cinta rosa; el
e.;cote queda en parte cubierto por una _camiseta
de batista blanca; las mang11~ son semtlargas y
concluyen por volantes de batista. La falda es de
muselina estampada y se drapea en la forma quo
indica el grabado.

toiletl6

es de

e 1,20 merclor elo;
de souabana;
de ter; un

ll.-01,rraz de camp11lna r111a, propio para 11ñorita
6 uñora Joven.

Núm. 15.-De seda pongéo amarilla ó de cnalquier otra tela ligera; la falda está plegada y cae
sobre la de forro, adornada con varias barrederas; aquélla queda ceilida al talle bajo un corselete compuesto de gran·des pétalos de terciopelo amarillo; estos pétalos están realzados por
algunos toques de color amarillo naranja. La
falda se guarnece con una guirnalda de narcisos
silvestres. El cuerpo se escota, y se adorna, alrededor de éste, con un flchú drapeado, de
cuyo borde pende un volante¡ las mangas, de
terciopelo verde, son cortes; los drapeados terminan en el pecho y en la espalda bajo un lazo
que simula el cáliz de Ja flor. Sombrero pastora,
de fa ya, guarnecido con una guirnalda de narcisos.

0{0.

ncarnaadas; el
deataca
ado con
as.
de farol
ares de
parte de
verdes.
n musepletan la
la osada

en la Co
brero de
una ram
Materi
de 1,10

centíme
metros
batista

Núm. 11.- Este traje se compone de falda de lana
gruesa y chaqueta de pailo negro; éste forma plie•
gues, entre los cuales se colocan tiras bordadas
con algodón de colores encarnado, azul y amarillo.
El cuerpo se escota en cuadro y deja á la vista una
camiseta de batista blanca. Las mangas, de tela
blanca, están bordadas, y se ciiien al brazo por debajo del codo, á fin de formar un volante. El delantal de hilo se guarnece con bordado ruso. La falda
deja ver el extremo de unos pantalones de la misma
tela. El gorro es de terciopelo verde y se adorna con
un bordado, al que rodean grandes cuentas y flores
aplicadas. Completan el traje un collar de cuentas
y unos grandes pendientes.
Núm. 12.- Eslii disfraz se compone de falda, justillo de palio lfegro, blusa y delantal de batista
blanca; se completa con un flchú de seda lila, cuyas
puntas van á esconderse bajo el justillo; adornan
la falda dos lineas de soutache; el ¡·ustillo se abrocha en la espalda. Las mangas de a blusa se prolongan por medio de bullones de seda color habana fruncidos por arriba y terminados por pnilos
en Ía parte inferior. Completan el traje una cofta de

w de
Í8IM

12.-Dlattaz: S ■llL

13.-01,rraz: FruL

14.-D11ftu:_F111dldorL

1&amp;.-01,rru:: Narol,o 1ll11utr1.

Nlim.16.-Esta blusa, de raso liberty blanco, se
guarnece con un precioso bordado de cinta rococo, cuyos motivos pueden utilizarse para otros
adornos; la blusa puede también ejecutarse de
lanilla blanca. Una vez pasado el dibujo se borda
en bastidor; se da principio á la labor por las tiras
rectas, compuesias de cinta rococo color verde
claro matizado, la cual se flja, alternativamente,
por medio de cuatro puntos horizontales y dos
puntos verticales hechos con seda verde claro
de una hebra; después se cose la trencilla de oro
con puntos de Bolonia. (Véase el grabado, que
representa el detalle de la labor.) Las llores y
los botones se bordan con cinta matizada, desde
el rosa al blanco, y con cinta color fresa claro;
los corazones se simulan con seda amarillo oro,
á punto anudado. Las hojas se ejecutan con cintas verde claro y verde obscuro, sujetas en sus
extremos por medio de puntos de seda alargados. El bordado se complementa cosiendo peq ne lias lentejuelas doradas; los tallos se bordan á
punto de tallo con seda verde claro y verde obscuro; los lazos á punto llano con seda azul mate
de tres tonos. Concluida la labor, se dispone el
delantero de la blusa de manera que forme pequelios pliegues, y la espalda formando un grupo á cada lado del cierre, el cual se disimula por
medio de un pliegue hueco. Las mangas son semilargas, y reducen su vuelo dentro de bocamangas guarnecidas con bordado.

�20

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
T,A MODA ELEGANTE ILUSTRADA

INúm. 17.-La blusa es de &lt;lolienne azul pálido;
11u delantero plissé se coloca al borde de un canesú de eneaJe, disimulando la unión por me-

queilo peto con cuello recto de guipur crema,
rodeado por un cuello de terciopelo; este cuello,

la corbata y los puños de terciopelo y guipur

filo de un galón de paño blanco bordado; la blu-

se adornan con trencilla de oro. El cinturón es
de terciopelo y se drapea.

sa se adorna con calados hechos á mano; las
,m angas se montan bajo un galón de pailo, y se
c·o mponen de un bullón, oculto en parte por la
m.anga-pelerina y adornado con calados, y de
!UD pufto de pafio , que sirve de brazal y se prollonga por otro puño de encaje adornado con botones de fantasía.
.
Materiales: 2 m. de éolienne; 75 cm. de enca1e,
ile 50 cm. de ancho, y 50 cm. de pailo blanco.
INúm. 18.-Esta blusa puede ejecutarse_&lt;;!• seda

de terciopelo; la hechura podría tamb1en conv.enir si se ejecutara de lana ligera. Los delanrteros se disponen formando tablas, de suerte
,yue en medio resulte un gran pliegue hueco que
«mbre el cierre, y al que se adorna con grupos
iiie botones. El canesú, con cuello recto, de seda
plissé, está rodeado en la espalda por un cuello
que afecta por delante la forma de delanteros;
se guarnece con un galón de pasamanería igual
m.l que adorna las bocamangas; se completa~ con
JP8queílos puílos de seda realzados con enc~Je: la
¡parte inferior de los pequei'ios bullones se dispone
:formando pliegues p~spunteados.
,., _
Materiales: 2 m. de tela, de 1,10 m. de ancho; "'
centímetros de seda, de 60 cm. de ancho; 2 m. de
tencaje, y 10 botones.
'Ó

17.- Blusa para reuniones.

~: "· ·-~·~%-

:
;

21

~

, m

Núm. 22. - Este traje, de pafio raso, se guarnece con bieses de paílo pespunteados, de 4 centímetros de ancho, los cuales se adornan con
botones de terciopelo. La falda se compone de
tres paños y mide 4,50 m. de ancho; 1~ parte de
atrás y los lados se guarnecen con p_heg11:es su. perpuestos; la falda cae sobre otra mter10r de
tafetán.
El cuerpo termina por arriba en un gran cuello compuesto de tres pe1erinas, al cual se unen
solapas de seda blanca adornadas con trencil1a
negra· las solapas se abren sobre un pequeño
chaledo de terciopelo negro, sobre el que,se destacan botoncitos de plata; el chaleco esta colo•
cado sobre un peto de muselina de seda blanca
formando
18.--e:uaa para señora de olerta....edad.
de encaje. jaretitas; el cuello recto está.cubierto
La parte inferior de las mangas forma u!1
pliegue hueco de 4 cm. de ancho, y se pespuntea en una longitud de 16 cm.· terminan las mangas por bocamangas de seda
blanCa adoriladas con trencilla. Cinturón de terciopelo dra-

peado.
d
. 1 60
Materiales : 6 m. de paño, de 1,30 m.; 80 cm. e terc1ope o;
centímetros de seda; 34 cm. de muselin_a de s~da; 45 cm. de en•
caje; 3,50 m. de trencilla; 24 botones, y 5 hebillas.
Núm. 23.-Esta capelina, propia para _usarln de noche, es de
seda color violeta, guarnecida por enci!Ila con una échrupe de
encaje ne~ro; éste mide 2,25 m. de longitud ~ 55 cm. de ancho
en el medio. Para su ejecución se corta una tira de seda. de 30
centímetros de ancho y 85 de longitud; el delantero s~ dispo!le
á 10 cm. de J.istancia de las esquinas, fot'mando pequeilos phe-

Núm. 19.-Esta blusa, de tul negro, se dispone
:íformando grandes pliegues, y tiene un can~sú de
ttn.l al aire al qne rodea un doble cuello; este se
_guarnece ~on entredoses de guipur. Las mangas
.tienen hechura de bullón, se disponen for~a~do
'.Pliegues y están cubiertas por mangas-pelenna
!ábiertas por encima y adornadas con entredoses.

23.-Capetina.

E1paldas de los dibujos 22 y 2-l.

19.-Bluaa da till negro.
22.-Traje de paño negto para señora de cierta edad.

La blusa se abrocha en la espalda por medio de corchetes.

24.-Traje para señora Joven.

gues huecos en 45 cm. de longitud, y en este sitio secoloca una ruche de seda, para cuya ejecución liace faJta
una tira de 12 cm. de ancho y 2,35 de longitud; después
Fe frunce el borde inferior de la tira de seda en 16 cen tímetros de ancho¡ en los bordes se forma un estrecho
dobladillo y se cubre la capota con encaje; se frunce éste
varias veces en un ancho de 10 cm. y se coloca sobre la
capelina, de manera que rebase la ruche unos 2 ó 3 cm.
La parte superior se guarnece con un trozo de encaje de
15 cm. de ancho y 60 cm. de longitud; después se guarnece con nna rama de lila: se frunce la écharpe en Ia
nuca y se sujeta bajo un lazo de encaje.

Mat.riales: 2,25 m. de tul, de 1,20 m. de ancho, y 4,50

metros de entredós, de 8 cm.

Núm. 20.-La falda de este traje, de paño color ha-

bana se dispone formando tablas en la parte de delante' y en la de atrás¡ el bajo se guarnece con. una
trencilla negra bastante ancha; la chaqueta, abrnrta
sobre un chaleco de pai"io color naranja, se ud«;&gt;rna
con trencilla y con soutache; las patas de los bolsillos
son de raso negro lo mismo que el cuello vuelto y
las bocamangas, y ~e realzan con bieses de paño naranja. Las mangas son semilargas y se adornan con ·

trencilla y soutache.

encaje. Los dela_nteros del cuerpo están fruncidos y se
guarnecen con Cinta que pasa por las aberturas· la berta
se forma de la misma manera que la guarnición de la
fa~da, y se prolonga sobre las mangas, e·n donde queda
suJeta por una cinta: guarnece el escote UD.a pequeña
ruche.

CONSEJOS ÚTILES: -

Núm. 24. -Este traje, de lana escocesa, cortado al bies
se guarnece con trencilla y con pafio blanco; la faldas~
compone de ocho paños; delante, y en la parte de atrás,
se forma un doble pliegóe hueco; en los paños de los lados se forman tablas, las cuales se pespuntean en 35 cen•
tímetros de longitud; guarnece el bajo .una trencilla que
dibuja una greca; la falda cae sobre otra interior de ta.
fetán; el pliegue del delanteró, prolongado por cima del
talle, queda sujeto á los; lados con un cinturón de lana,

Núm. 21.-La falda de este traje de lana verde, cu~o
dibujo son_unos grandes ?uadr_?s, se adorna por aba30
con tres bieses que termrnan a cada lado del delan•
tero, figurando quedar sujetos por un grupo de b?to nes· el bies del medio se adorna á los lados con tiras
de Paño pespunteadas, los otros dos con tiras de ter•
ciopelo.
El cuerpo está drapeado y se guarnece con HD pe-

fijo por medio eje botones.

EL PAN NUESTRO DE CADA DfA .••••

T

•

Los delanteros del cuerpo, uriidos á 'solapá.s de paño
blanco adornadas con trencilla, se abren sobre un chaleco de pailo realzado con trencilla y motivos bordados;
cuello vuelto de terciopelo negro guarnecido con un bies
de paño; cuello recto de bórdado. Las mangas,.fruncidas en el hombr.o, se disponen formando pliegues en el
borde inferior, y se adornan con bocamangas de pailo
blanco bordado.
Mat.riales: 7,50 m. de tela, y 75 cm. de paño blanco, de

1,10 m. de ancho; 25 cm. de terciopelo al bies; to metros
de trencilla, de 2 cm. , y 3,50 m. de 1 cm. de ancho y 2
botone·s.
' .

20.-TraJe con chaqueta reot,.,

21.- Traje da lana adornado .con terclopelo.

. Núm. 25. -Traje de muselina de seda blanca sobre
viso de color de rosa; sobre éste se coloca una primera
falda de muselina de seda rosa; el bajo de la falda se
adorna alrededor con dos volantes guarnecidos al borde
con encaj e.
La falda se.adorna con una tira de muselina de seda
plegada, la cual forma picoS, y se adorna alrededor cO:n
entredoses de encaje.
El cinturón de seda liberty color de rosa, sujeta en la
espalda dos caídas de muselina de seda adornadas cOn

25, - TraJe lle baile para aenorita. ·

RANQ~ATE, amable lectora; no temas de mi pluma un estudio de erudición,
encaminado .á con~arte las vicisitudes históricas que ha sufrido el pan en su fabricación y en su consumo" desde los más
remotos tiempos hasta nuestros días; tamp~co. imagi!'es ~ne, poniendo el pafio al
pulprto soc10lóg1co, voy á hablarte de la
conquista del pan y de la suma de trabajos, penalidades y sudores que representa cada uno de los panecillos que ves
sobre la mesa; en fin, no creas que vas á
e?c_ont_rarte ~on una serie de consejos
t11g1émcos acerca del valor nutritivo de
ese articulo de primerllJlecesidad.
Mi ·propósito es modestísimo; se
limita á ofrecerte algo que nuestro
amable ironista D. Juan Valera
hubiera llamado «ligeras vaciedades» ;'algo que t.ú , benévola siempre, estimarás como consejos útil~s, que compendian ensefianzas
pa_ra las que las necesiten, y recordatorios para las que, aun cono·•
ciando esas enseñanzas, las han·
dado al olvido.
•

••

•

'

�Muchas son las faltas que al comer el pan se
cometen en las mesas. Más que faltas pudieran
llamarse pequeñeces. tPor qué no corregirlas?
Al sentarse á comer una seilora debe quitarse
los guantes, y nunca tocar con ellos el pan. Asi111ismo ha de evitar cuidadosamente rozar con
la mano 6 con la manga del vestido el pan de la
persona que tiene al lado.
Todo el mundo sabe, 6 debe saber, que el pan
ha de partirse con la mano y no con el cuchillo,
y 4110 ha de partirse trozo á trozo, á medida que
se vaya necesitando, y no todo de una vez.
Todo el mundo sabe, 6 debe saber, que no se
come pan con la sopa ni con las frutas 6 postres
que n11 sean quesos 6 almibares; que no es correcto entretenerse haciendo bolitas con la miga;
que no se han de tomar bocados grandes; que
no se cogen sopas con los dedos, para mojarlas
en las •~Isas; que tampoco han de mojarse sopas
en el vino, en el café, etc.
Pero no todo el mundo sabe, y conviene que
lo sepa, que al pan ha de tocársela lo menos posible, lo estrictamente necesario; que ni á título
de distracción es correcto entretenerse en desmigarlo; que no se principiará á comerlo hasta
que se sirva el primer plato; que es inadmisible
esa práctica-que pretenden implantar desenfadadamente algunas norteamericanas- de llevarse el panecillo entero á la boca, mordiéndolo y
haciendo crujir la corteza; que, por mucho que
se quiera á un perro, no es licito darle pan, ni
arrojárselo al suelo, mientras se está en un comedor; que ha de procurarse, al comer, producir
muy pocas migajas, evitándolas, especialmente,
en el vestido, y, en fin, que ni aun estando sometido á régimen, es admisible, fuera de la intimidad familiar, comer solamente corteza 6
miga.
Y esto es todo cuanto tengo que decirte, bondadosa lectora, acerca del pan nuestro de cada día.
ARACELI.

MICROSCÓPICAS.

No sientas ambiciones sobrehumanas,
No suspires por glorias soberanas,
No anheles conseguir
Todo lo deslumbrante y refulgente;
Mira el arroyo limpio y transparente:
Nadie aspira á beber en su corriente
Más de lo que la sed puede pedir.

Siempre, siempre luchando grandes y chicos:
Son muchos más los ricos que se hacen pobres
Que los pobres y humildes que se hacen ricos.

MANERA DE SACAR PATRONES
0B ~UBST~.RS ~OJ.RS•SUP~EfllE!f{TOS
El mejor material ¡,ars sscar patrones es la gasa 6
linón, que con este obJeto principalmente se fabrica y
se vende, porque esta tela permite armar con los patronee la prenda, y probarla y corregirla antes de cortar la tela buena. Se puede emplear también papel fino,
que tenga la transparencia necesaria para que se vean
á través de él todos los dibujos, cifras y seilales de la
Hoja-Suplemento, y, por último, suele emplearse papel
más fuerte, flexible, pero no transparente.
La gasa ó el papel transparente se colocan encima d~
la HoJ·a, y se sujeta todo con chinches sobre la mesa
ó tablero, después de Jo cual se dibujan los contornos
con lápiz de color, siguiendo las líneas impresas que
corresponden al patrón que se va á sacar, y se ponen
~n los sitios en que se encuentren las cifras y los sig•
nos que van también impresos.
Si en vez de gass ó papel transparente se emplea
papel más fuerte, y con el cual no se puede calcar, en•
tonces es preciso poner el papel debajo de la Hoja, y,
ó bien emplear la rodadera ó bien interponer papel de
calcar, que está preparado por una de sus caras con
una tinta que, al oprimir con un punzón de marfil ó
madera (para que no rompa la HoJa), pasándolo sobre
los contornos del patrón, deja estos Contornos y las
cifras y seMles todas dibujados sobre el papel puesto
debajo del de calcar. Si se emplea la rodadera, quedarán marcados los ... ontornos por los agujeritos que van
seilalando las puntas de la rueda al rodar ésta sobre la
Hoja siguiendo esos contornos. Se deben seil.alar también con ella ó con una picadura de alfiler los sitios
en que hay cifras ó sigues, y después de trazado todo
y de levantar la Hoja, hay que poner con lápiz esas
cifras y signos en sus sitios. Conviene también seil.a•
lar más con el mismo lápiz los contornos que han
marcado las picaduras de la rodadera.
Téngase siempre presente que los contornos marean el sitio de las costuras, y que, por consiguiente,
hay que dejar por fuera de ellos la tela necesaria para
los sobrantes de esas costuras, y donde convenga la
que se crea necesaria para ensanches, si se supone que
serán convenientes más adelante.
El contorno de cada patrón se sigue fácilmente, por·
que lo marca una línea gruesa seguida de trazos, puntos, cruces ú otra forma especial, que varía de unos á
otros. En los ángulos ó puntas del contorno se ven unas
cifras que sirven de guía para armar las prendas, para
lo cual no hay más que unir las cifras de cada pieza de
patrón con sus iguales de la pieza contigua. Para mayor facilidad, cuando las piezas son numerosas acompa.iia á la explicación un pequei'iocroquis de todas ellas,
y suelen colocarse en él en la disposición relativa que
han de tener en la prenda.
Los signos+, &gt;&lt;, •, *, ■ ,e, etc., son indicaciones
de frunces, pliegues, puntos qu0 han de coincidir, y
otros detalles del armado, que se mencionan en las ex•
plicaciones respectivas y no pueden ofrecer dudas si
se leen aquéllas con atención después de sscar los patrones con todos esos signos.
También se debe sacar, cuando las hay, las indica•
ciones de ojales, de aberturas de bolsillos y cualesquiera otras que el patrón contenga.
Este es el modo general de proceder; pero es preciso
tener en cuenta los varios artificios á que, en la confección de nuestras Bojas, obliga la necesidad de en•
cerrar los patrones dentro de las dimensiones de ellas.
Estos artificios son:
1. Los patrones doblados.
0

m.
Aquel que aguarda para ser prudente
Á que pasen los afias en que es mozo,

Procede locamente;
Nunca se ha de esperar la sed ardiente
Para afanarse por abrir un pozo.
IV.

tural, y continuados en otra parteen croquis reducido.
Entremos en la explicación de cada uno de estos artificios.
1.0 PATRONES DOBLADOS.

Las desventuras ajenas
Y los ajenos pesares
Nunca el feliz egoísta
Podrá lograr explicarse.
Con el estómago lleno,
Hace falta alma muy grande
Para comprender á fondo
Los sufrimientos del hambre.

v.
¡Qué hermoso fuera el mundo
Sin ambiciones,
Sin apetitos,
Sin envidias traidoraR,
Sin torpes vicios!
Entonces fuera el mundo
Noble y hermoso,
Santo y bendito,
Cual materno regazo
Donde inocentes juegan los niilos.
M. R.

2. 0 Los patrones superpuestos.
3.' Los patrones en croquis reducidos.
4.• Los patrones acortados.
5. 0 Los patrones trazados en parte en su tamailo na-

BLANCO·BELMONTE.

•

Cuando un patrón es tan grande que no cabría ex•
tendido en la Hoja, se supt&gt;nen doblados uno ó varios
de sus contornos. Ese doblez se marca por una línea
recta de trazos, en cuyos dos extremos se podrá ver
cómo la línea especial que marca el contorno del pa•
trón forma un angulo ó punta, que seilala el doblez
de dicho contorno. El patrón completo se formará des•
doblando los trozos doblados, y esto se puede hacer
de tres maneras: 1! Dejar tela ó papel suficiente para,
después de trazar como hemos explicado el contorno
del trozo principal y la línea ó líneas que marcan el
doblez ó dobleces, seilalar los contornos de las partes
dobladas poniendo el papel ó gasa por la otra cara, y
colocando la línea calcada ó picada del doblez muy
exactamente encima ó debajo de la que lo sei'iala en la
Hoja. 2.• Si el papel ó gasa tienen transparencia suficiente, se puede hacer en él ó en ella los dobleces siguiendo las líneas que los marcan, después de trazado
el contorno principal, sin levantar nada; y trazar sobre la tela ó papel así doblados, los contornos, cifrss
y signos que tenga cada parte doblada. 3.• Cortando la
parte principal y cada parte doblada, por separado,
como si fueran patrones diferentes, dejando sobrantes
en las líneas de doblez para pegar después unos á otros
esos trozos por dichas líneas.
. Con .frecuencia se emplea el doblez para patrones
s1métr1cos, tales como cuellos, espaldas, esclavinas,
etcétera.

23

LA MODA ELEGANTE ILUSTRA.DA

LA MODA ELF.GANTE ILUS'fRADA

22

En ese caso la Hoja no contiene más que la mltad
del contorno, y éste aparece cerrado por la lfnea de
trazos que marca el doblez. Para sacar el patrón se do•
bla la gasa ó papel, se hace coincidir el doblez con la
línea de trazos de la Hoja, se traza el contorno y se
cortan á la vez las dos telas ó las dos hojas del papel,
con lo cual, deshecho el doblez, se tiene el trozo completo.
2. 0 PATRONES SUPERPUESTOS.

Cuando dos trozos tienen igual nna gran parte de sus
contornos, como, por ejemplo, el escote de dobles
cue~los, ó la línea de costura superior de las dos partes
de una manga, se suelen trazar en la Hoja uno sobre
otro, coincidiendo las partes de contorno que son igua•
les en ambos trozos.
Claro es que allí hay dos patrones, y que cada uno
de ellos se ha de sacar separadamente, siguiendo en
los dos la parte común del contorno y en cada uno la
otra parte no común que á él corresponde.
8. 0

PATRONES EN

CROQUIS REDUCIDOS.

De los trozos demasiado grandes, que ni aun con
dobleces cabrían bien en su tama.iio natural en la Hoia
se hacen croquis reducidos, que se intercalan en ia~
explicaciones.
En esos croquis se ven líneas gruesas continuas, que
representan el contorno del patrón reducido, en cuyos
ángulos y por dentro se ven las cifras que indican la
manera de armar, uniendo las iguales, lo mismo que
hemos explicado respecto de los patrones de tamallo
natural.
Hay otras líneas de trazos que encierran á las anteriores formando un rectángulo. Esas líneas son la base
del trazado, que se hace del modo siguiente:
Con la escuadra se trazan las líneas exteriores ó la·
dos de arriba y de la derecha del rectángulo, y con la
cinta ó la regla graduadas se miden y se dan á cada
uno los números de centímetros que indican las cifras
puestas al extremo izquierdo de la de arriba y al in•
ferior de la de la derecha. Por esos extremos se trazan los otros dos lados del rectángulo. Después se se:i1alan en cada lado, con la cinta 6 regla, los puntos
que distan de cada ángulo, el número de centímetros
que indica la cifra puesta entre ese ángulo y el punto
que se ha de marcar. De esos puntos unos son ya ángulos del trazado y ob;os sirven para trazar por ellos,
con la escuadra, líneas hacia el interior del rectángulo,
del número de centímetros que en ellas indica la cifra
que lleva estampada. Al extremo de estas líneas se
encuentra algún ángulo , inflexión, frunce ú otro detalle que Ja figura indica siempre claramente.
En resumen, hay que copiar la figura reducida, empezando siempre por las líneas á escuadra que forman el rectángulo en que está toda ella encerrada, y
dando á todas las líneas los números de centímetros
que marcan las cifras en ellas estampadas.
En el patrón que así resulte, se ponen con lápiz las
cifras que aparecen en los ángulos del croquis reducido, y que sirven para unir unos á otros, y se corta
ya como los calcados de la Hoja, dejando tela para
las costuras y ensanches.
4. 0 PATRONES

ACORTADOS.

Son patrones de tamallo natural qne aparecen en la
Hoja, pero que por tener más longitud que ésta y no
ofrecer dificultad para el trazado de la parte que no
cabe en ella, no se doblan, sino que se dejan sm acabar, poniendo al extremo de las lfneas una flecha con
una cifra así: • ~ 69.
Esto indica que esa línea se ha de prolongar hasta
que ten~a, desde el ángulo del patrón en que empieza, el numero de centímetros que marca la cifra. Esto
es muy frecuente en los patrones de faldas y de chaquetas largas ó levitas. Claro es que después de prolongadas esas líneas acortadas, hay que unir sus extremos pars cerrar el contorno del patrón.
6. 0

PATRONES TRAZADOS EN PARTE EN SU TAMAiO NATURAL, Y CONTINUADOS EN OTRA PARTE EN CROQUIS
REDUCIDO.

Son patrones que tienen una parte que cabe en la
Hoja y que complicaría algo el croquis reducido, y
otra que no cabe en la Hoja, pero que es sencilla para
tomarla del ·croquis.
Se empieza por calcar la parte que está en la Hoja
en tamallo natural, dejando papel ó tela suficiente
para todo el patrón.
Después se estudia el croquis reducido en el cnal
será siempre fácil trazar, como ya hemos explicado
antes, las líneas á escuadra que aparecen de trazos,
con el número de centímetros que sus cifras indiquen y las demás auxiliares, siguiendo en todo las
indicaciones hechas al tratar de la ampliación de patrones en croquis reducidos.
Para la mejor inteligencia de estas explicaciones,
conviene leerlas fijándose á la vez en los patrones y
croquis de una de nuestras Hojas-Suplementos.
Hemos de advertir, por último, que nuestros patrones corresponden á una talla media, y que necesitan, por consiguiente, correcciones, cuando se han de
aplicar fuera de estas medidas. Por eso conviene cortarlos en gasa ó linón, armarlos y probar, cuidando
de dejar sobrantes si se supone que han de necesitar
correcciones de ensanche.
111111

FLOR DE oRo.-He tenido el_g_usto de contestar á
usted en el número del 30 de D1c1embre.
UNA MORENA SIMPÁT!CA.-1.ª Si está de luto, negro;
si no blanco.-2.ª Diríjase á la Sección de encargos,
poni~ndo el sobre al señor Director y enviando dentro
el pedido con las medidas correspondientes.-3.ª Sí,
sei'iora.
.
.
• .
Tenga la bondad de enviar la fa¡a del per1ód1co 6
un volante del corresponsal por cuya mediación lo
reciba, siempre que se dirija á esta Sección ó á la de
encargos.
HocKILT.-1.ª Mucho siento no poderla complacer,
porque se trata de una labor en la cual es inútil toda
explicación, siendo precisa una ó más lecciones prác•
ticas que enseñen el manejo de los hilos y los distintos puntos que con ellos se forman.-2.ª Está agotada
la última edición.
MARÍA JEstis DEL VALLE.-Se llevan, pero menos que
antes, y no creo que vuelva por ahora el furor de ellos.
Los volantes y encajes plegados se siguen usando.
Mil gracias por su felicitación; reciba la mía, muy
afectuosa.
SANDERO EN BARCARROTA.-Contesto á su carta con
mucho gusto en cuanto recibo el justifl.cante.-1.ª Use
la receta dada á Dos coquetas en LA MODA del 22 de
Diciembre.-2.ª Puede pedirá la Sección de encargos
toda clase de específl.cos.
EN LA RIBERA DEL Tonu.-Cuente siempre con mi
deseo de complacerla y servirla en todo lo que pueda.
Que 1907 sea para nsted un ailo lleno de felicidad.
UNA QUE DESEA BABER.-1.ª La muestra que me env(a está algo anticuada; le aconsejo, por lo tanto, que
no se haga el traje, porque gastarla en hechura y
adornos y nunca le quedaría elegante.-2.ª Póngase,
al tiempo de acostarse, compresas de pamplina de
flor blanca (simiente que se da á los pájaros).-3.ª Use
la receta siguien te:
Medula de vaca... . . . . . . . . . . . 100 gramos.
Aceite de almendras dulces. . . 50
Bálsamo del Perú... . . . . . . . . . .
5
Vainilla cortada..............
3
Se calientan todas las substancias al bailo maría; des•
poés se baten bien con una cuchara de palo, hasta
que se consiga la perfecta unión de la medula con las
demás substancias; se cuela la mezcla, se ai'iaden 3
gramos de esencia de lavanda, y se sigue batiendo en
mortero de mármol hasta su total enfriamiento.
TORTOSA.- 1.ª Van los dos.-2.ª La entrega el novio.
-3.ª Un juego de paraguas y sombrillas, un abanico,
un juego de tocador, etc.
T. G.-1.• No, señora; no es á propósito.-2.ª No, sefiora.- 3.ª Se pone un fondo de plato de encaje, tela
de hilo, batista, etc.-4.ª Se colocan en la mesa.5.ª El frito.-6.ª Se sirven en otra habitación.- 7.ª El
color de las paredes depende del material empleado
en su construcción. Es de bonito efecto un fondo rojo
al óleo con jambas é impostas imitando piedra clara,
ó al contrario, éstas en rojo ladrillo y el fondo ocre
muy claro; las puertas y ventanas, en blanco algo
agrisado ó en verde, empleando pintura de buena calidad, porque si no pierde :pronto; las verjas, verde
muy obscuro. Recomiendo a usted, especialmente por
su precioso aspecto y su completa impermeabilidad,
la siguiente receta para pintar las fachadas: Hecho el
reboco y un enlucido fino bien afrotasado, se da una
mano de aceite de linaza, después otra de pintura al
óleo, arrojando sobre ella, á medida que se va extendiendo, puñados de arena muy fina, como la de playa.
Se deja secar y se da una segunda mano de pintura
con un nuevo espolvoreo abundante de arena. Si la
pintura es de albayalde ( color blanco), con ella y la
arena se producirá un efecto enteramente igual al de
piedra arenisca clara. Poniendo en la pintura otro
color, por ejemplo, el encarnado, se obtendrá el efecto
de piedra de otros matices.
ESPINO BLANCO.-La Brise Exotique, en agua Ó 8n
crema, impide y borra las arrugas, botones y manchas rojizas, suaviza y blanquea el cutis y combate
su sequedad. Dirigirse á la Perfumería Exótica de Paris para evitar las falsificaciones.
AnELA P.

IXPUC8CIDNIS DI LOS FIGURINES ILUJl(INJDOS.
Correaponde á la1 seiforaa 1usorlptora1 i. la edición de lujo.

Salida de baae ó de teatro.-De pallo rosa pálido, con
un encaje de guipur gordo y motivos de pasamanería
rosa y plata.
Izquierda del figurin.-Abrigo de pallo verde, con
canesú 1830 de guipur en pieza, alrededor del cual se
drapea una pelerina sujeta con pasamanerías écharpes, rodeando el escote y cayendo por delante en caldas· con pasamanerf a.
Derecha del fl¡¡urin.-Abrigo de raya rosa pálido, con
un cuello que se prolonga como estola por delante, y
se drapea todo alrededor con un volante de seda rosa.
Guarnición de aplicaciones de guipur crudo.
Materiales: 7 m. de pallo.

El cachet de una dama no sólo se
reconoce en su toilett6, sino mu; especialmente en sus perfumes. Convencidas de esto, no vacilan nuestras bellas
actrices en usar la Crema, los Polvos &lt;U
arroe y el Jabón á la Crema Simón, de
reputación universal. Exíjase el nombre
del inventor J. S1M6N.

TRAJES DE MASCARAS.

eorreapon~encia parlicular.

(Este figurin pertenece al próximo número de LA MonA, y se reparte
con el presente á fin de que las aeiloraa auacriptoras que deseen
confeecionar alguno de loe modelos del mismo, tengan para ello
más d[as disponibles.)
Correaponde á laa señoras auacrlptoras á la edición de lujo
y á lude la 2.• edición.

l. Traje de pastelero, hecho con raso blanco.-Pantalón corto, cayendo recto en la parte baja y guarnecido
á los lados con botones. Chaqueta de raso blanco,
recta por detrás y abotonada delante. Delantal de
raso blanco anudado por delante. Cuchillos de cocina
colocados entre el delantal. Cacharro de cocina en la
mano. Gorrita de raso con cuchillos rectos.
Materiales: 6 m.

2. Traje de japonesa para ni1ia de 6 á 8 a,ios.-Traje
de raso amarillo de una sola pieza formando saddayaco. Grandes mangas con solapas de raso color
malva. Túnica montada después de la falda, bajo el
cinturón alto que ciñe el talle. La parte alta del traje
se rodea con raso malva. El cinturón y la túnica son
de raso verde. Grandes crisantemos encarnados y
amarillos puestos con alftleres grandes en cada lado
de la cabeza.
Materiales: 8 m. de raso.

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3. Traje de cabo para cbebé» de 6 años.-Gran abrigo

de palio gris, hecho con talle por detrás, recto por delante y abotonado con doS botones. Solapas y cuello.
Bolsillos á los lados y carteras en las mangas. Sombrero de pico de fieltro.
Materiales: 2 m. de pallo.
4. Traje de deshollina.dar para niña de 10 Mios.Falda marrón, abierta en la parte baja y adornada
con pedazos de tela distinta. Camiseta de tela blanca
con mangas recogidas. Cuello vuelto con corbata de
surah encarnado, pasando por debajo del cuello. Cinturón de tela blanca anudada alrededor del talle.
Gorra de seda de muchos colores. Escoba de deshollinador.
Mareriales: 2 m. de tela obscura y 2 m. de tela
blanca.

5. Traje de arÍequln para seiiorita de 16 años.-Falda
de raso color rosa, guarnecida en la parte baja con
un volante, y segunda falda fruncida después del
cuerpo. Esta segunda falda lleva rectángulos de raso
de color distinto. Cuerpo de puntas, que terminan sobre la segunda falda, con vueltas de raso. Se hacen en
punta y se escotan en la parte alta. Pechero con rectángulos de raso y nudo negro. Sombrero de pico
con grandes plumas y nudos de raso azul, que caen en
caídas sobre el pelo empolvado.
Materiales: 8 m. de raso; 4 m. de terciopelo en rectángulos, y 5 m. de encaje para las mangas.

6. Traje de campesfna normanda para ni1ia de 8 á 10
años.-Falda de raso color malva, fruncida todo alrededor del talle y guarnecida con bieses de raso negro. Cuerpo de raso malva, abierto delante sobre una
camiseta de muselina blanca recuadrada con bieses
negros unidos por trencillas. Mangas con carteras de
raso ver.des y negras. Cuello de muselina plegada y
guarnecida con encaje. Gorra del mismo género que
el cuello y delantal de muselina.
Materiales: 6 m. de raso malva, y 2 m. de muselina.

La

llustract~n Espanola gIDnertcana.

Sumarlo del núm. 1, correspondiente al 8 de Enero.
TEXTO.-Crónica general, por D. José Fernández Bremón.Los Reyes Magos, por El Sastre del Campillo.-Cartero, cafetero y rey, por D. Felipe Pérez y Gon1Ález.-Los nuevos
aprovechamientos químicos del aire, por D. José Rodriguez Mourelo.-DesUusión, cuento, por D. Fablán Vidal.Crónica de teatros, por D. Carlos Luis de Cuenea.-La sefiora de Extramundi,· por D. R. Balsa de la Vega.-Los
veinticinco Presidentes de las Repúblicas suizas, por QuayCendre.-Sueltos.-Informaciones.-Anuncios. ·
GBABADOs.-BeUas Artes: Después de Reyes: Reyerta conyugal,
dibujo de Palao. Retrato de Ltucrecia Fede, pintado por su
marido Andrés del Barto. Loa afinadores, dibujo de Eduardo
Sánchez Solá. El regalo de la abuelita, composición y foto•
grafía del Sr. D. Luis de Ocbat:an.-Sulza: El Presidente de
la Confederación y los Presidentes de los Gobiernos cantonales.
NUESTROS SUPLEH&amp;NTOB.-Bellas Artes: Vinta Cll eatwdio, cuadro de Ubaldo Fuentes. Las mariposa,, cuadro de Snouman.

Sacarse una muela cuando duele es mutilarse el
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se la facilitará inmediatamente. 2 pesetas frasco.

NUESTROS SUPLEMENTOS
Los que con el presente número recibirán nuestras
suscriptoras son:

PRIMERA EDICION
Diccionario de •La llloda Elegante•. (Vo cabulario de la salua.)-Pliego 44, conteniendo la defi-

nición, usgs y explicación de las palabras siguientes:

Calvicie.- Cam-0mila. -Cáncer.-Canchala¡¡ua.-Ca,..1a.-Canforad&lt;l.-Cantdrida(Vejigat-Orio de).-Cantaridina.-Cantw,so. -Cdnula.-Caña (Raiz de).- Cá1,amo.-Ca.11am6n.-Caparrosa blanca.-Capan-osa verde.
-Cápsula.-Caqueo,ia.-Carbógeno.-Carbol.-Carbóli·
co (Ácid&lt;l).-Carbón.-Carbonat-0.-Carbónico.- Carbono (ÓXid&lt;l de).-Carbunct-O.-Carbunco.-Carcinoma.Cardenillo.-Cardíaco.-Cardialgia.-Caries, etc., etc
"Violeta, novela original de E. Marce!, traducida
expresamente para LA MODA ELEGANTE, por Araceli.Pliego 13 encuadernable de esta obra.
Fl;rarin i1111Dinado de una salida de baile y
dos bonitos cuerpos, y otro figurín de trajes de más•
caras, correspondiente al número del día 22 del pre.
sente mes.
Gran Suplemento de labores, que consta de
cuatro grandes páginas, conteniendo enlaces y adornos
para bordado á punto de cruz.
Lirios de los valles, por R. de Córdoba.
El castillo de nieve, por Tomás Oryo.

&amp;nuncios.

SEGUNDA EDICIÓN
Figurín iluminado de seis bonitos trajes de
máscaras, correspondiente al número del día 22.

Gran Suplemento de labores y literatura,
que consta de cuatro grandes páginas, cuyo contenido
(grabados y texto) queda detallado anteriormente.
"Violeta, novela original de E. Marcel, traducida
expresamente para LA MODA ELEGANTE, por Aracd-i.Pliego 13 encuadernable de esta obra.

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SU1LUUO.

BEI,I,EZA m:EAL

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AÑO LXVI. - NúM. 3.

TxxTO,-Explicaci6n de los grabados.-Reviata parisiense, por V. de
Caatelfldo. - La muil.eca triste, por sla, por D. M. R. Blanco-Bel•
monte.- La prima Lucia, continuación, novela traducida por Syl•
Tia.- Correspondencia particular, por D.ª Adela P.- Sueltoe.Anunclos.
GRABADOS.-1. Toilette de tarde.-2. To ilette de paito céflro.-S. Traje
hechura sutre, de terciopelo color caatafta..-,. Bluaa de tafetán
borda,to. - 6. Bluaa guarnecida con pli.aaéa.-6. Blusa de seda.7. Traje de hechura únpe.rio,,.ropio para reunlonea.-a. Trnje ele•
gante para aell.orita.-9. Tra • ele¡ante para aeftorita de 16 f 17
a.ilot,-10. Traje para selforita.-11. Toilette de baile J. propia para
seilora joven.-12. Toiktte para oomirtaa,-13. Toileite de baile 6
de comidas, propia para seil:ora de cierta edad.- 1'. Toilette elegante para nilla de 8 f 10 a.iloa.- 15. Peinado Marta Stuart para
banquetes. -16. Peinado Balambo para banquetea. - 17. Paletó
elegante de pa.ilo lila.-18. Toilette de paseo.-19. Traje de paiio
para seftorlta,-20. Traje recto para niilo de t i 3 a.iloe.-21. Al·
mobadón guarnecido con bordado de cinta Flora.-22. Douille.tte
para niflo de t f 8 a.iloa. - 23. Traje de lana para eeftora jonn.24. Traje para nülo de , f 6 afi.os.-~. Blusa de terciopelo color
habana.-26. Blue1 de aeda,-27. Falda 1 blusa para aeilorita de
15 A 17 aifoa.-28. Traje de pallo para aei'lora joven 6 aeflorita.- 29.
Traje para seilorita.-30. Abrigo de paflo. - St. Traje para nliia de
9 á 11 afloa.-:12. Traje marinero para niila de 7 A 9 afloa.-33. Cor•
sé de deecanao para aeilora gruesa.-SL Matinée para. aei5ora de
cierta edad. - 30. MatiMk para aeftora jonn.- 36. MantilJa para
salida de teatro.-37. Peto A punto de media.-18. Almob1d6n para
respaldo de eilla.- 39. Rebocillo guarnecido con galón de bordado.

.á1,a,w""

Núm. 1,-De terciopelo á rayas, color violeta; la falda se compone de 9 pai'los y se dispone formando plieguecitos en el talle; los pallos del delantero y de la
espalda se adornan á los lados con pliegues de terciopelo, cortado al través, de 12 cm, de ancho por abajo
y 5 cm. en la parte superior.
El cbolero• se abre sobre un peto de seda liberty
color crema, el cual se adorna con motivos de pasamanería; los delanteros
se guarnecen con un pliegue que recuerda el adorno de la falda; la parte
inferior del cbolero•,
realzada con un plissé,
descansa sobre un gran
cinturón drapeado,de terciopelo de color algo más
obscuro que el traje, que
se adorna con motivos de
pasamanería. Mangas semiJargas, y al borde de
ellas un estrecho pullo de
eede.
Materiales: 15,50 m. de
terciopelo, de 50 cm.; 75
centímetros de seda; 60
centímetros de terciopelo
liso para el cinturón;
guarnición de pasamaEspaldas de los dibujos l y 2.
nerra.
Núm. 2.-De pallo color perla; le falda-justillo mide
4 m. de ancho por abajo y se adorne todo. alrededor
con tres bieses de los cuales 1 el de más arriba se realza con una gre~a bordada de soutache gris y plata.
El cbolero•, cruzado por delante, se dispone formando pliegues, que se prolongan por la espalda hasta
el talle; se guarnece con bieses de pailo ~ordado; los
delanteros dejan al descubierto un peto hso de moaré
gris haciendo juego con el pafio.
.
Las mangas son semilargas y se ~dornan con ?º
volante realzado por tres pliegues su1etos por un bies
bordado.
Materiales: 6,50 m. de pello, de 1,10 m. de ancho, y
22 ro. de soutach,.

..,,

\

l. - Toilette de tarde.

2.-Tollette de paño oéflro.

�</text>
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                <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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            <text>14</text>
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              <text>La Moda Elegante Ilustrada, 1907, Año 66, No 2, Enero 14</text>
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              <text>Flores Arenas, Francisco, 1801-1877 </text>
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              <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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              <text>Carlos, Abelardo de 1822-1885, Propietario</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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