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LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

BELLEZA del CUTIS L;e~~~l~;!f!!~ª

PARFUM
CAMIA

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par11 eaballer08, H~teriales par11. bae--r etta)a.

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negra de poco grueso y
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Núme I y 2. - De paño
fantasía color gris azul,
guarnecido con raso ne•
gro mate; chaleco de bordado japonés azul y amarillo, r pdeado de raso
amarillo.
Sombrero de paja color
bizcocho, adornado con
terciopelo azul japonés y
una pluma bizcocho.

'""'"

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¡ y 2 .-T~eje de eelle,

3 y 'i.-T~eje de heehu~e sest~e.

�242

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
SUMARIO.

Por

rwaa, .0·

;w

ªªºª 2sl'fi8

aª;

~\i.

REVISTA PARISIENSE.
SUMARIO.

Sombreros: colorea, formas, !fores y plumaa.- Gabanes cortos y eba qBuetud largu.-Telas de prunaveray adornos.-FaJdas sin forro _
oas e pluma de dos colores.
·

D

~SDE que no se usan los sombreros que hac~n l1!ªg&lt;? con cada traje y le completan, se asoClan sm dificultad los colores más distintos: aquellos qu_e, al parecer, son menos á propósito para
arn:iomzar. Se trata de acercar al rostro los color1~os cu;i:os reflejos pueden realzar un cutis
bomto, :,ub10 6 moreno, los que resaltan al lado
de las airosas ondulaciones y los ligeros bucles
del pelo. ¿Os preocupa el color de un sombrero
de verano?. Con~ultad á la modista y, sobre- ·
todo, al espe¡ o; mirad á vuestro alrededor en paseo,. en las tiendas, en el restaurant más en boga.
Es mnumerable la variedad de sombreros que
se unen á l&lt;?s trajes grises, rayados 6 á cuadros
Y á los vestidos azul marino, que son el uniforme de este año.
tLos grises y los rayados obtienen para vosotras la preferencia? Pues ved los sombreros
que con ellos se llevan. Ya son de paja gris acero arrugada, de la cual sólo se ve el borde coronado por un gorro de seda ligera gris h~mo
Y ?On una pluma del Paraíso 6 de biondina del

mismo t?no, _que cae por encima; es una precio-

sa comb1~ac16n de grises, que se puede llevar
l(ara med1'? _lut?, y es muy cómoda cuando el
tiempo e~tá mc1erto. Otro modelo: de paja rosa
de Francrn, con su corbata de seda negra, medio

Es preciso hacer notar que no hay un solo
cuerpo que no tenga su pechero, su canesú _6 su
chaleco de encaje, de bordado, puesto al ~1~e 6
sobre forro, surcado por sou~hes, trencilhtas
6 bieses :finitos de seda 6 sencillamente '!'-ontados, con calados 6 entredoses en 1!n traba¡o_ más
propio de costurera que de modista. La ~1sma
tela del cuerpo, drapea&lt;!-a en forma de :flchu 6 en
plegadas hombreras, ba¡a basta_nte sobre los brazos siempre para asegurar la Jmea de la espalda.
Se :iota que muchos cuerpos se abren muy abajo, sobre el pechero 6 el chaleco, dibujan_do una
abertura estrecha y larga, redondeada aba¡o llll:ªs
veces cortada otras en rectángulo, á poca d1stanci~ de la parte superior del cinturón, y algunas sencillamente terminada en punta.

dad amente sientan bien, son aquellos cuya
for:::'a se determina sobre la cabeza _de sus pro. tarias· aquí levantados para de¡ar ver una
r::nza y bonita frente y el ondulado pelo, caídos por otro lado para condenar á la sombra alguna parte del rostro.
A esar de la boga de las :flores, las fan~sías
de pfuma se llevan más que nunca: pato! 01sne,
intada buitre casoar, todas las especies son
Euenas' para u¿~otras; _pero de tal modo están
las plumas traba¡adas, bsas, redondeadas, cortadas y limpias de barbas, que no ~e las rec'?n?ce.
Sería preciso pertenecer al oficio para _ad1vmar
sn origen; sus lig~ros penachos comp1_ten con
las hierbas naturalizadas y con el tamar1, que se
tiñen de todos colores.
Largas plumas, ligeras, con bien marcado ce~tro y briznas delicadas que salen cada medio
centímetro, tales son _las plumas de &lt;;asoar que
se trabajan así para a!Jgerar las fantasrns de plumas, pegadas un poco pesadas, á 18:s que acompañan; plumas pequefias negras, brillantes, aterciopeladas, pegadas en el extremo de otras pequeñas casi invisibles, que al menor soplo del
viento ~e levantan; ora la~ plumas r~dondas se
agrupan formando un ramillete que tiembla, ora
88 alargan y terminan en agudas puntas, que se
prolongan cayendo por detrás en forma de penacho. La ventaja de los sombreros adornados
con pluma, es que volverán á llevarse en otoño, tal como son, durante algunas semanas, para
las sefioras que están en el campo hasta Noviembre, es una consideración apreciable.

I'E:no.-Expl,icaei6n de Jos grabadoa.-Revista parisiense por V de
C~l~do.:--El puente, cont.inuaci6n, novela traducida
Syl~iR
- . P cac16n del fl.gurln iluminado.-La cama de la reina Mar[8
por
Juan Pérez de Guzmán.-Corre11pondeneia particuar, por O. Adela P.-Sueltoa.-Anuncios.
GRABADOs.-1 Y 2. Tr11je de calle.- 8 y 4. Traje de hechura sastre
fi ~ ªT Chalecos bo~dadoa para caballero.-7. Toilette de éolien~;
--: . raje de temus. - 9. Paletó para autom6vll.- Jo. Delantal par~
:;1na,de li á 7 ailoa.-11. Chaquetita para bebe.- 12. Paletó paranill.a
e 6 7 ail.oa.-18 á 17. Ropa blanca para niila de 2 á , ail 11
18. Traje de batista para niña de 8 á 5 aiioe.-19, Delantal para°b
de 2 á 4. ai'ioa.-20. Pant:RI6n de pla)•a· pera niilo de 6 4 8 iI
21. !raJe de Cfl._lle.-22. Traje de paiio de verano.-23. Toitu~ªdnoTia,-24., Toslette para ceremonia.-26. Traje de lana J&gt;ikiné e
26. Traje de '!'uela guarnecido con bieses de seda.- 27. ]}eJantaf·~
¡uego para ru~o de 3 A 6 ai'los.-28. Traje guarnecido con bordado
propio para 111i'la de 2 A4. aflos.-29. Blmada seda llbeny.-30. Blu~
u. para sei'lo_ra de edad,-31. Blusa guarnecida con plüsi, de taf
tAn.-3l!. Toilette de organdf para sei'lorita -33 Tra·e
· ede U A U afioa.-34. Traje para niila de 11 á' 1s
ºbi'to
d6n de tela de hilo bordada.-86. &amp;Isa adornada co·n bo·rda:-:
cuentaa.-37, Sombrilla de tafetán. bordado.-88. Man~elillo ele an~: á
~3:ñje Y entredoses de gBlón.-42. Traje de bailo :ara
e1
os.-4.3. Traje de bailo para nii'la de 6 6 8 a:ilos
ü f. 4.S. Cuellos, peto, manga y corbat.a.-49. Traje de hilo blan;;-

Fig. 1.

243

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

•

• •
No se forran las faldas de calle, y hasta en
ocasiones se abstienen de montarlas sobre un
fondo siempre fastidioso para recogerse, que da
espesor y es menos bonito que una elegante falda de debajo.
Las faldas de t.elas ligeras, forzosamente han
de descansar sobre un fondo.
Sus habituales adornos son los entredoses, el
tul liso y el bordado y los pliegues de todas clases: su aceptación és general desde hace ya varios años, porque es difícil de reemplazar; se
varían indefinidamente, desde los plie~es de
lencería á los religiosa y á los anchos pliegues
que se colocan en el bajo de las faldas _ligeras
para hacer más pesada la tela y que oruga con
más gracia.
.
La transparencia y el rayado de la muselina

ª!

..•

Fi¡. 2,

Fi¡.4-.

oculta por una cascada de escara{'elas sin una
sola flor, sin una pluma; 6 bien pa¡a de'pan que- oro, rodeada por una banda azul Nattier y adormado claro,. adornada con largas alas negras li- nada con dos rosas de Francia, aunque hay quien
geras Y :flexibles; 6 paja color de trigo cubierta prefiere un sombrero todo azul, de ese azul verpor una gran cantidad de :florecillas' de todos d_oso más o~scuro que el turquesa, próximo vecoi&lt;?res, 6 con grupos de :flores de trébol con cmo del antiguo azul pavo real, guarnecido con
matices rosa, malva, amarillo y blanco; á Ja de- una torzada de raso que, anudada á un lado, foryecha _un lazo de t~rciopelo de color vivo, azul ma como !1-n turbante; de los pliegues del raso
¡apones, azul Natt1er, verde hoja, amarillento sale!' ramitos de cerezas azules como la paja y
'
dorado; aun más, paj_a verde hoja, drapeada con la cinta.
¿Habéis elegido para vuestro traje de primaseda negra y una gmrnalda de hojas, de flores
de cerezo y de cerezas verdes, que se balancean vera el clásico azul marino, en vez del gris? Lo
en la extremidad de sus tallos de muy extrafio general es que los sombreros que han de commodo. Otras veces se encoge la paja amarillo pletar los vestidos de paño 6 jerga obscura sean
ª?'ules, pero de tono completamente distinto,
siempre m_ucho más claro, ya sea el azul que
acabo de c1~r, azul turquesa, azul celeste, y todos ellos um!ormes en el color, cualquiera que
sean sus adornos, flores, frutas, plumas 6 cintas:
las rosas azules, azules las cerezas y las uvas
tod~ azul. La paja azul japonés se guarnece co~
te~c1opelo y con raso, cuyos reflejos, obscuros y
brillantes, se unen muy bien; al costado un grupo de moussette, un penacho de tamarindo 6
hie~ba, todo del tinte de la paja completan el
con¡unto.
·
'
Los sombreros verdes, 6 adornados en verde,
están muy en boga. Un gran sombrero de paja
verde ligera 6 de crin, adornado con seda ligera
drapeada á lo ancho y sostenida detrás con dos
alas que ca~n con pintas blancas y grises como
las de la pmtada, y medio cubiertas por otras
alas {'arecidas tenidas de verde; una campana
también verde, cuya capa desaparece bajo pen~chos de blondina; los penachos deben ir combmados con la paja 6 ser del mismo tono· alguna vez pasan del verde al tortolado, pero' se colocan en tal c11:so sobre _nna paja de color de pan
quemado 6 beige. He visto una preciosa capota
redonda, verde obscuro, adornada con alas de
aves azul, encarnado, verde y amarillo· para atenuar estos tonos vivos y crudos las plumas estaban teñidas de negro por ui:o de sus lados.
Ayer, en el _Bosque, produjo sensación un sombrero amarillo fuerte, casi dorado, adornado con
nn gorro de tnl marrón y con corbata verde
musgo. El sombrero, de color marfil bordeado
con nn bies de terciopelo negro y ad~rnado con
pl1;1mas negras de avestruz y una sola rosa; el de
pa¡a, de seda azul lavanda; ese azul ligeramente
morado, Y, por consiguiente, con r¿sa, drapeado
con raso lavanda de plateados reflejos y guarnecido con hortensias, que pasan desde el rosa
hasta el azul 6 el blanco teñido de verde· estos
son los tres modelos más bonitos que h~ visto
en Longchamps durante las últimas carreras.
Menos fácil es describir la forma de los somF1g. 3.
breros, que sus colores y adornos; los,que ver-

Flg. 6.

Fig, 6.

Los gabancitos, que siguen siendo muy cortos
por detrás, llevan á veces unas aldetas pequefias plegadas, que nunca llegan á los delanteros.
También he visto aldetas de éstas, que, al pare·
cer, sólo prolongaban los paños de la espalda,
con cuatro grandes pliegues echados dos á cada
lado. Estas aldetas, de unos 25 centímetros de
largo, cuya unión con el gabán disimulaba un
bonito rizado, formaban una especie de faldones cortados de frac.
Los gabanes cortos, Jo mismo que los eternos
«boleros•, se adornan con bieses pespunteados
y galones de seda, entretejidos á veces con oro
y plata. Todav!a se ven los soutaches, los plegados de seda y raso, con pliegues muy finos, que
así forman galones. Por fin, se ven también bandas de bordado chino 6 japonés bordeando trajes y gabanes. Un adorno tan original como éste
no es bonito sino cuando sus tonalidades están
en armonía perfecta con la tela del traje: en otro
caso la originalidad se convierte en excentricidad, de la cual debe huirá toda costa una mujer
de buen gusto. ¡Cuántas señoras que desean ir á
la última moda y utilizar los elementos queposeen, no tienen la prudencia de desechar para
otra ocasión los galones, los bordados 6 las pasamanerías que no encajan perfectamente en el
traje! Si á veces es provechoso emplear lo que
hay, frecuentemente es deplorable utilizar esos
tesoros, vengan 6 no bien.
Los tonos adoptados para la mayor parte de
los vestidos de esta estación, facilitan, ciertamente la armonización de los adornos. Rara vez
hechos de colores lisos recorren toda la gama
del gris: gris pizarra, gris humo, gris saltamon-

tes, gris gaviota, gris nube, gris rayado con blanco gris rayado en azul, gris á cuadros camafeo,
y ~obre todo, el gris asociado al verde y al amarino, verde heno y amarillo avena. El verde y
el amarillo son tan ligeros, tan discretos, que
apenas se distinguen: pare~e que únicamente e~tán allí para quitar toda frialdad á los tonos grises que cuando son azulados, 6 con el azul se
me~clan toman un aspecto menos brillante.
Sin e~bargo, he visto lanillas muy bonitas
con pintas blancas, grises y azules. Para el medio luto se sustituye el azul por el malva. Este
género, se usa para las chaquetas largas, seguidas que siempre constituyen el traje correcto 'por excelencia, y que muchas señoras
prefieren á los vestidos de fantasia. Estas largas chaquetas de cheviot/e, ya á rayas, ya á cuadritos tejidos en diagonal, llevan los delanteros redondeados en línea abierta, que permite
ver bien el delantero de la falda. Se ven algunas
chaquetas hechas de lanilla á rayas blancas y negras, cuyos paños van cortados cad:a uno en distinto bies de tal manera que las lmeas se unen
en las co;turas formando ángulos. Un corte semejante sólo puede ser adoptado por las sefioras que tengan un cuerpo perfecto y á las que
vista un perfecto artista, porque el defecto más
pequefio se haría notar escandalosamente con
tal disposición. Se bordean las chaquetas con un
galón liso negro, bastante ancho, y colocado
plano. Cuando el rayado es de más de dos colores, blanco, gris y malva, por ejemplo,-se coloca á veces debajo del galón negro otro de tono
más claro. Este doble borde, m~lva y negro, verde y negro, azul y negro, es de un efecto encantador.
La manga de estas chaquetas ornsicas es larga,
casi sin hombreras siguiendo :fielmente Ja forma del brazo y, eiI resumen, casi.igual á la de
las amazonas. Algunas veces la hombrera se prolonga y por debajo se une la manga, basl8:nte
amplia, montada á pliegues ó'frnnces, termmada bajo el codo con un brazalete liso ó una cartera muy sencilla. Esta disposición se usa también en los cuerpos largos 6 prolongados por
aldetas de paño obscuro y liso, violeta de obispo, verde de acedera cocida, yesca, colorado, ó
con rayitas muy unidas.
Las telas lisas se usan todavía en trajes más
animados que los de estilo «sastre», y de telas
más ligeras, velos, eolianas, crespón de la China,
que se hacen en todos los tonos claros del Suecia, rosa de China, amarillo albaricoque, azul
jacinto.

Fig. 7.

de seda del vélo, de la marquesina, renuevan
el efect¿ de los pliegues, que unidos desde el
talle á las caderas sombrean la parte superior de
la falda y afinan la silueta: debajo de las caderas
se abren los pliegues; los rayados claros aparecen, sin que casi se vean al principio, y completamente desplegados después1 hasta que se extienden en la parte inferior ne la falda, donde
van cortados por bandas horizontales 6 pliegues
combinados.

•

••
Entre los artículos de primera calidad que
merecen especial recomendación por el buen
tinte y la variedad de sus colores, por sus positivos resultados de economía y duración, y por
la bondad de las materias primas empleadas para
prepararlos, se encuentran el algodón, lino y
seda marca «D. M. C.&gt; para toda clase de borda•
dos y labores de señora, y para hacer punto de
media y de gancho.

•••
Están más en boga los boas de pluma que los
cuellos; sus briznas aterciopeladas y temblorosas, parecidas á las de las plumas de nuestros
sombreros, son casi siempre de dos colores: una
tonalidad viva colorea el principio de las briznas, y forma el fondo del boa oculto por el rizado de la pluma, y esto se hace de rosa china,
azul pavo real, verde papagayo: la otra parte se
elige de ordinario en la gama de los grises obscuros: gris elefante, gris nube, gris humo. En

�245
LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

244

·,.:,.,,

vez de ir disminuyendo, el gris se hace más in•
tenso y más aterciopelado, hasta. el extremo de
la brizna. Hace dos años se idearon ya estos boas
y manteletas de dos colores y matices, pero el
fondo era más pálido, más suave, y el color dominante no era ol gris como ahora. Más abordables que los boas son los cuellos de pluma uniformemente grises, negros 6 beige para día, y
malva,rosa,•zul 6 paja, según el traje á que
acompailen, para de noche. Los boas y los cuellos de plumas de gallo blancas, llevan algunas
plumas negras pequeñas, brillantes y aterciopeladas: es una fantasia nueva y encantadora que
se acomoda á los trajes de lienzo y ameniza con
la mayor parte de los vestidos: dentro de poco
reproduciremcs algunos modelos elegantes.

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Cuidad vuestras manos, que revelan siempre,
por su aspecto, la distinción y elegancia. La Po11dre des Prélats las blanquea en el acto de un
modo brillante y d_uradero. Dirigíos, en París, á
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110, Carmen, 2; Romero, Carrera de San Jerónimo, 3; Hijos de J. J. Fortis. Puerta del Sol, 2;
Gal y Compañia, Ferraz, 25; y en Barcelona, á
Julia Comas, Cal, 30; Banús, Jaime I, 18; Ferrar,
Princesa, 1; Massip, Fernando, 55; Forteza, Escudillers, 34, 1.0 , y Lledó, Rambla de Capuchinos, 17.
V.

DE

CASTELFIDO.

Parla 2 de Junio de 1907.

EL PUENTE.
Continuación.

1'

11

Esta visita, insoportable para la pobre María
Teresa, terminó •l fin; pero se detuvieron un
instante al salir del patio ante la orilla del riachuelo.
-Este puente es encantador..... iLe resultaría
muy costoso reediflcarlo al señor de Marmennes?-pr eguntó Paulina con la fingida inocencia cuya perfidia conocía María Teresa, sin poder desenmascararla.
-Fué mi padre quien lo mandó derribarrespondió con frialdad,-y no existe razón alguna para desear que se reedifique: ese puente
implicaría 6 traería para con nuestros vecinos
de la otra orilla una intimidad que ya no tiene
razón de ser.
- Pero ese bosque no pertenece ya al señor
de Sallis- dijo Roberto.
-Su sobrino y él son uno mismo para mi
padre.
-Pues, sin embargo, no hay analogía entre
ellos. Conozco poco al sobrino, pero si no ha
variado desde su juventud, debe ser hombre
distinguido y de carácter templado muy de otro
modo que el de su tío.
-iNo suele venir por aquí?-pregu.ntó Paulina con indiferencia.
-No, está casi siempre embarcado; ama apasionadamente su carrera, y pretende justificar
sus ascensos por mérito propio, independiente
de la influencia del señor de Sallis. Además
guarda crueles recuerdos de esta tierra; es viudo, y no se ba consolado de la pérdida de su
mujer.
Se despedían ya. María Teresa colocó la mano
en la que le tendía Paulina, pero la retiró ins•
tintivamente en seguida. La seilora de Artibes
solicitó, con su afabilidad acostumbrada, que los
habitantes de La Ribera no abandonasen á su
marido, que rehusaba marcharse del campo. En
la confusión de la partida, Roberto se aproximó
á María Teresa.
-Compadézcame un poco-dijo con sonrisa
forzada, mal disimuladora de cierta angustia.Si mi madre no tuviera necesidad de mí, yo no
hubiese aceptado este viaje en compall.ía de una
persona á la que no puedo sufrir.....
-Pues esa persona es bellísima é inteligentísima-contestó con esfuerzo María Teresa.
-Pero no es buena; y además, aborrezco las
mujeres varoniles..... Constantemente me pregunto: ¿es posible que sea del agrado de mi
madre?.....
Se calló; era necesario separarse. La jovencita
sonrió hasta el final, pero sintió inmediatamente
imperiosa necesidad de estar sola. Reunió los
periódicos para su padre; luego se escabulló
del salón, y fué á sentarse en la parte baja de la

escalinata que bailaba sus cimientos en las aguas
del Pajarito.
Las hojas se desprendían silenciosas de los
árboles; la alfombra verde amarilleante de las
avenidas se espesaba más y más, y la brisa iba
refrescando y haciéndose algo desapaci!&gt;le y
molesta, cual si anunciase la proximidad del invierno.
Sí, la alegria de la naturaleza se marchaba, y
también se marchaba del corazón de la joven·
cita esa felicidad inconsciente, confiada y exenta de preocupaciones que había sido encanto
de su vida. No pensaba en analizar las sensaciones 6 las impresiones recibidas, pero experimentaba un sentimiento: el castillo de los Artibes quedaría desierto, el frío y la tristeza reinarían en el campo; la canción del Pajarito se
tornaba melancólica como una queja, y el horizonte parecía ensombrecerse de repente .....
t Cómo nunca había pensado que el cambio de
posición de su padre podía ser causa de pesadumbre? Por primera vez sintió lo que significa
llegar á ser pobre: verdad es que acababan de
hacérselo ver palpablemente. Los menesteres
domésticos, la insuficiencia del servicio, la estrechez de la existencia, los límites impuestos
por doquiera á las aspiraciones elegantes y refinadas, todo, en fin, era algo duro, y especial•
mente debía parecerlo más á los jóvenes que,
cuando eligen una compailera, no hacen completa abstracción del lujo 6, por lo menos, del
bienestar.....
Pensó en la vida brillante de Paulina Montpernon, en sus elegancias infinitas, en sus equipos, en las fiestas celebradas en la quinta de su
padre; trató de formarse idea de lo que sería la
temporada en Niza, donde la seilora de Artibes
baria resaltar ante su hijo todas las dotes y to•
dos los talentos que poseía Paulina. iPermanecería Roberto insensible? Quizá; pero, de cualquier modo, nunca lucharía contra la influencia
de su madre; y-Maria Teresa comprendía la importancia que la madre otorgaba al capital... ..
¡Oh! ¡Cuán largo resultaría el invierno, y cuán
larga la vida, siempre en La Ribera, siempre
igual! Porque ahora veía claramente y se daba
cuenta de que las jóvenes sin dote casi nunca se
casan ..... Pero, al mismo tiempo, comprendió
por qué su padre se quedaba sombrío y meditabundo cuando la contemplaba.
-¡Pobre padre!-se dijo.-Sufrepormí... .. Al
menos debo ocultarle mi disgusto .....
¡Ay! ¡También esto constituía una violencia
penosa! iLa juventud y la alegría son, pues, tan
efimeras·1
VII.

Aun hace pocos años, una de las casas de alquiler de la calle de Vaugirard ocultaba, tras su
fachada moderna, un vetusto hotel ruinoso, cuya
escalinata, de peldailos desunidos, estaba rodeada
por férrea barandilla enmohecida y adelgazada,
y cuyas altas ventanas lucían verdosas vidrieras.
La fachada era fea é irregular, y el interior respondía hasta cierto punto al exterior. Las losas
de mármol del vestíbulo estaban parcialmente
rotas 6 agrietadas; los peldaños pétrE10S de la
escalera rezumaban humedad, y las paredes se
hallaban manchadas de musgo alli donde faltaba
el estuco.
Los cuartos eran espaciosos, pero mal distri•
bnídos. Al dividir entre muchas familias un edi:floio destinado á albergar una sola, se habían
sencillísimamente realizado prodigios de inoo•
modidad. Así los departamentos del primer piso
y los del bajo veíanse á menudo vacíos. Pero
en el segundo, á la derecha, había cuatro 6 cinco
habitaciones habitadas desde hacía muchos años
por la misma familia.
El portero, que era viejo, y que, cosa rara,
había envejecido en la casa, recordaba la época
en que una mujer joven, vestida de negro, llevando dos niños de la mano, llegó á visitar aquel
cuarto, que le agradó porque las habitaciones
tenían vistas á varios jardines. La señora enlutada era viuda de un oficial de Marina, y contaba con escasos recursos. Recibía á muy contado número de amistades, y educaba amorosamente á sus dos hijos: una niña, que aun siendo
la más pequeila era la amiga precoz de su madre, y un guapo chico que ponla en el estudio
tanta vehemencia como en los juegos infantiles.
El muchacho se detenía alguna vez en la portería y manifestaba al anciano conserje el deseo
de seguir la misma carrera de su padre.
Cuando llegó el momento, la pobre madre
lloró, pero no se opuso á la vocación de su hijo.
Marchó éste, y volvió primero con los cordones
de aspirante, y después, tras otra auaencia, con

los galones de alférez de navío. Se casó muy joven aún; luego, de repente, la desgracia descargó
sobre aquel tranquilo hogar. La esposa murió
prematuramente, y cuando el marido, desespe.
rado, regresó del viaje que emprendiera para
distraer S]! duelo, se halló con que su madre
también había desaparecido y con que su hermana permanecía sola en las viejas habitacionea
donde antaño fueron todos felices, guardadora
de los recuerdos, de las tradiciones y de los
muebles, testigos de todo un pasado.
Corría el mes de Febrero, y era ya entrada la
noche. Una lámpara iluminaba en parte un saloncito artesonado, rebosante de objetos exóticos. Los fulgores del encendido carbón de piedra hacían brillar acá y allá el esmalte ricamente coloreado de un jarrón chinesco, la áurea
Jaca de un cofrecillo ó de un vargueño, 6 la metálica cinceladura de un plato árabe. Una alfombra oriental ya antigua, de matices algo pálidos,
cubría el viejo parquet; juguetera_s moriscas decoradas con pinturas brillantes y realzadas por
filetes dorados, estatuillas indias, alfarerías de
elegantes formas, esterillas finamente tejidas y
delicadamente dibujadas en Madagascar, cortinones gruesos y paños de abigarrada sedería qne
tapizaban los asientos, todo, en fin, constituía
algo así como una especie de narración de viajes, y daba fe, al par, de la existencia aventurera
de los que habían vivido bajo este techo y del
conmovedor cuidado que por su hogar sintieron
más allá de los mares.
Del ordenado conjunto de esta habitación se
desprendía cierto aire de reposo. Quizás esto dependiese del encanto sutil y melancólico de los
recuerdos que se sentían flotar por doquiera al
través de los muebles antiguos y de las bellas
tapicerías un tanto marchitas; pero se comprendía con plena certeza que entre aquellas paredes se deslizaba una existencia eminentemente
elevada, movida por todo lo que es grande y
dulce así en el cielo como en la tierra. El relo
jito Luis XVI, colocado sobre un aparador, había debido señalar horas noblemente empleadas,
y sobre el bufete, donde violetas temprana,
abrían ante la miniatura de una mujer prematu·
ramente envejecida, había varias hojas de pape •
amontonadas reveladoras de corriente de vida
intelectual y también de esa vida afectiva que es
cambio y comunicación con los seres amados.
Sobre la chimenea lucía un admirable cruci·
fijo de marfil, y en dos jardineras de porcelana
de Delft jacintos de color rosa pálido.
Junto á la lumbre, la inquilina del cuarto se
hallaba trabajando, casi sin mirarla, en una labor de crochet de lana obscura, que resaltaba so- ·
bre la blanca tela del peinador. Tenía veintiocho
6 veintinueve años; sin embargo, no representaba esa edad, porque la cara conservaba toda su
frescura, y en la mirada, cnando se levantaba hacia la luz, había intensa expresión de juventud.
Pero los que la conocían daban por cierto que
esa juventud sobreviviría á los años y aun continuaría subsistiendo cuando el cutis hubiese
perdido esplendor, cuando la brillante cabellera rubia cambiase de tonos y cuando el tiempo
sellase con arrugas la frente espaciosa y blanca.
Era el alma la que centelleaba en la mirada; expresión de un espíritu inmortal, hallaba en el
espirito la limpidez luminosa que era el rasgo
impresionante de la fisonomía.
Cerca de la joven había un estante cargado de
libros: obras de los poetas clásicos más selectos
en diferentes idiomas; de historiadores, y, en :fin,
de autores religiosos de alto vuelo, entre ellos
San Francisco de Sales y Bossuet.

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y 6.-CballOOI bordadoa para oaballero.

9,-Paletó para automóvil.

8.-TraJe de tennla.

BonladOI de ioa eba1ecoa.

bata del mismo tafetán. La manga va drapeada Ysos•

Continuará.

tenida al cuerpo.

Núms. 5 y &amp;.-El primer modelo es de tela Trouville
blanca; el segundo de seda brochada Mont-poré, de
color moda; las dos te1as se realzan con motivos Y se
bordan con puntos de fantasía de seda de color.

Núm. 7.-De éoliemie Parma guarnecida con~cintas
de terciopelo de tono más obscuro y con galon bordado· la falda cae sobre otra interior de tafetán¡ aquélla s~ guarnece con sardinetas de cinta de terciopelo,
sobre las que se destacan botoncitos.

EXPLICACIÓN DEL FIGURIN ILUMINADO.
Correapondt i laa aeñoru auaorlptoru i la edlolb de laJo
y ilude 1&amp; 2.• y 3,ª edlol6n,

1. Cuerpo de tul negro guarnecido con un gran tirante de encaje de seda sosteniendo otra banda del
mismo encaje ondulado. Manga de tul bordado. Liber~

Núm. 8.-De franela blanca; se. compone d_e ial~a

con grupos de pliegues y blusa su¡eta por un cmturou

ty negro en el escote con hebillas de pedrería y tul

de seda azul.
Los pailos de la falda se cortan con patas abotona-

rosa sobre la carne.
2. Blusa de tul con grtin manga drapeada é incrustada con una banda de encaje de Irlanda sobre vivos
de tafetán color lila. Motivos del mismo color hechos
de tafetán incrustado con un entredós y rodeado con

llo de hilo y una gorra blanca.

das sobre los pliei¡ues.

Completa el tra1e una corbata de seda azul, un cue-

un plegado sobre el hombro. Manga lisa de irlanda.
3. Cuerpo de tul bordado y guarnecido con pliegues

liberty color rosa formando ancha manga. Motivo de
irlanda. Entredós de encaje. Nudos pequeilos color
rosa con botones.
4. Blusa de tul bordada guarnecida con, tirantes de

irlanda rodeados con plegados de lafetán azul. Cor•

5. Cuerpo de encaje de Irlanda incrustad? de rico

encaje y bullones de tul bordado. Peqneiio tu-ante de
irlanda y bolas de algodón.
1.-Tollette •• 6ollenne.

Núm. 9.-De lana inglesa con dibujo de cuadros Y
cortada al bies; se guarnece ~on bieses cortados en
forma; en los delanteros, bolsillos cerrados por medio de grandes botones; el cuello y las bocamangas
se ribetean con bieses de pailo de tono más obscuro

que la lela, realzados por pespuntes.

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

244

vez de ir disminuyendo, el gris se hace más intenso y más aterciopelado, hasta. el extremo de
la brizna. Hace dos años se idearon ya estos boas
y manteletas de dos colores y matices, pero el
rondo era más pálido, más suave, y el color dominante no era el gris como ahora. Más abordables que los boas son los cuellos de pluma uniformemente grises, negros ó beige para día, y
malva, rosa, •zul ó paja, según el traje á que
acompañen, para de n oche. Los boas y los cuellos de plumas de gallo blancas, llevan algunas
plumas negras pequeñas·, brillantes y aterciopeladas: es una fantasía nueva y encantadora que
se acomoda á los trajes de lienzo y ameniza con
la mayor parte de los vestidos: dentro de poco
reproduciremcs algunos modelos elegantes.

• •
Cuidad vuestras manos, que revelan siempre,
por su aspecto, la distinción y elegancia. La Poi,dre des P,·élats las blanquea en el acto de un
modo brillante y duradero. Dirigios, en Parfs, á
la Perfumería Exót-ica (35, rue dtt Quatre•Seplem•
/,re); en Madrid, á Urquiola, Mayor, 1; Del Molino, Carmen, 2; Romero, Carrera de San Jerónimo, 3; Hijos de J . J. Fortis. Puerta del Sol, 2;
Gal y Compañia, Ferraz, 25; y en Barcelona, á
Julia Comas, Cal, 30; Banús, Jaime I, 18; Ferrer,
Princesa, 1; Massip, Fernand·o, 55; Forteza, Escudillers, 34, 1.0 , y Lledó, Rambla de Capuchinos, 17.

1

V.

DE

CASTELFIDO.

Paria 2 de Junio de 1907.

EL PUENTE.
Continunei6n.

1

\

Esta visita, insoportable para la pobre María
Teresa, terminó ni fin: pero se detuvieron un
instante al salir del patio ante la orilla del riachuelo.
-Este puente es encantador..... ¿Le resultaría
muy costoso reediflcarlo al señor de Marmennes?-preguntó Paulina con la fingida inocencia cuya perfidia conocía María Teresa, sin poder desenmascararla.
-Fuá mi padre quien lo mandó derribarrespondió con frialdad,-y no existe razón alguna para desear que se reedifique: ese puente
implicaría ó traería para con nuestros vecinos
de la otra orilla una intimidad que ya no tiene
razón de ser.
-Pero ese bosque no pertenece ya al señor
de Sallis-dijo Roberto.
-Su sobrino y él son uno mismo para mi
padre.
-Pues,sin embargo, no hay analogía entre
ellos. Conozco poco al sobrino, pero si no ha
variado desde su juventud, debe ser hombre
distinguido y de carácter templado muy de otro
modo que el de su tío.
-¿No suele venir por aqní?-pregnntó Paulina con indiferencia.
-No, está casi siempre embarcado; ama apasionadamente su carrera, y pretende justificar
sus ascensos por mérito propio, independiente
de la influencia del señor de Sallis. Además
guarda crueles recuerdos de esta tierra; es viudo, y no se ha consolado de la pérdida de su
mujer.
Se despedían ya. María Teresa colocó la mano
en la que le tendia Paulina, pero la retiró instíntivamtlnte en seguida. La seftora de Artibes
solicitó, con su afabilidad acostumbrada, que los
habitantes de La Ribera no abandonasen á su
marido, que rehusaba marcharse del campo. En
la confusión de la partida, Roberto se aproximó
á María Teresa.
-Compadézcame un poco-dijo con sonrisa
forzada, mal disimuladora de cierta angustia.Si mi madre no tuviera necesidad de mi, yo no
hubiese aceptado este viaje en compall.ía de una
persona á la que no puedo sufrir.....
-Pues esa persona es bellisima é inteligentísima-contestó con esfuerzo María Teresa.
-Pero no es buena; y además, aborrezco las
mujeres varoniles..... Constantemente me pregunto: tes posible que sea del agrado de mi
madre?. ....
Se calló; era necesario separarse. La jovencita
sonrió hasta el final, pero sintió inmediatamente
imperiosa necesidad de estar sola. Reunió los
periódicos para su padre; luego se escabulló
del salón, y fné á sentarse en la parte baja de la

escalinata que ba!iaba sus cimientos en las aguas
del Pajarito.
Las hojas se desprendian silenciosas de los
árboles; la alfombra verde amarilleante de las
avenidas se espesaba más y más, y la brisa iba
refrescando y haciéndose algo desapaciple y
molesta, cual si anunciase la proximidad del invierno.
Sí, la alegría de la naturaleza se marchaba, y
también se marchaba del corazón de la jovencita esa felicidad inconsciente, confiada y exenta de preocupaciones que había sido encanto
de su vida. No pensaba en analizar las sensaciones ó las impresiones recibidas, pero experimentaba un sentimiento: el castillo de los Artibes quedaria desierto, el frío y la tristeza reinarían en el campo; la canción del Pajarito se
tornaba melancólica como una queja, y el horizonte parecía ensombrecerse de repente .....
¿Cómo nunca había pensado que el cambio de
posición de su padre podía ser cansa de pesadnmbre1 Por primera vez sintió lo que significa
llegará ser pobre: verdad es que acababan de
hacérselo ver palpablemente. Los menesteres
domésticos, la insuficiencia del servicio, la estrechez de la existencia, los límites impuestos
por doquiera á las aspiraciones elegantes y refinadas, todo, en fin, era algo duro, y especialmente debía parecerlo más á los jóvenes que,
cuando eligen una compañera, no hacen completa abstracción del lnj o ó, por lo menos , del
bienestar.....
Pensó en la vida brillante de Paulina Montpernon, en sus elegancias infinitas, en sus equipos, en las fiestas celebradas en la quinta de su
padre; trató de formarse idea de lo que sería la
temporada en Niza, donde la se!iora de Artibes
baria resaltar ante su hijo todas las dotes y todos los talentos que poseía Paulina. tPermanecería Roberto insensible1 Quizá; pero, de cualquier modo, nunca lucharía contra la influencia
de su madre; y,.María Teresa comprendía la importancia que la madre otorgaba al capital.. ...
¡Oh! ¡Cuán largo resultaría el invierno, y cuán
larga la vida, siempre en La Ribera, siempre
igual! Porque ahora veía claramente y se daba
cuenta de que las jóvenes sin dote casi nunca se
casan ..... Pero, al mismo tiempo, comprendió
por qué su padre se quedaba sombrío y meditabundo cuando la contemplaba.
-¡Pobre padre!-se di¡o.-Snfre por mí ..... Al
menos debo ocultarle mi disgusto .....
¡Ay! ¡También esto constitn!a una violencia
penosa! ¿La juventud y la alegría son, pues, tan
efímeras~

VII.
Aun hace pocos años, una de las casas de alquiler de la calle de Vaugirard ocultaba, tras su
fachada moderna, un vetusto hotel ruinoso, cuya
escalinata, de peldafios desunidos, estaba rodeada
por férrea barandilla enmohecida y adelgazada,
y cuyas altas ventanas lucfan verdosas vidrieras.
La fachada era fea é irregular, y el interior respondia hasta cierto punto al exterior. Las losas
de mármol del vestíbulo estaban parcialmente
rotas ó agrietadas; los peldafios pétreo~ de la
escalera rezumaban humedad, y las paredes se
hallaban manchadas de musgo alli donde faltaba
el estuco.
Los cuartos eran espaciosos, pero mal distri•
buídos. Al dividir entre muchas familias un edificio destinado á albergar una sola, se hablan
senoillísimamente realizado prodigios de incomodidad. Así los departamentos del primer piso
y los del bajo veíanse á menudo vacfos. Pero
en el segundo, á la derecha, había cuatro ó cinco
habitaciones habitadas desde hacía muchos años
por la misma familia.
El portero, que era viejo, y que, cosa rara,
habfa envejecido en la casa, recordaba la época
en que una mujer joven, vestida de negro, llevando dos ni!ios de la mano, llegó á visitar aquel
cuarto, que le agradó porque las habitaciones
tenfan vistas á varios jardines. La señora enlutada era viuda de un oficial de Marina, y contaba con escasos recursos. Recibía á muy contado número de amistades, y educaba amorosamente á sus dos hijos: una niña, que aun siendo
la más peque!ia era la amiga precoz de su madre, y un guapo chico que ponía en el estudio
tanta vehemencia como en los juegos infantiles.
El muchacho se detenía alguna vez en la porterfa y manifestaba al anciano conserje el deseo
de seguir la misma carrera de su padre. .
Cuando llegó el momento, la pobre madre
lloró, pero no se opuso á la vocación de su hijo.
Marchó éste, y volvió primero con los cordones
de aspirante, y después, tras otra ausencia, con

los galones de alférez de navío. Se casó muy joven aún; luego, de repente,la desgracia descargó
sobre aquel tranquilo hogar. La esposa murió
prematuramente, y cuando el marido, desesperado, regresó del viaje que emprendiera para
distraer su duelo, se halló con que su madre
también había desaparecido y con que su hermana permanecía sola en las viejas habitaciones
donde antaño fueron todos felices, guardadora
de los recuerdos, de las tradiciones y de los
muebles, testigos de todo nn pasado.
Corría el mes de Febrero, y era ya entrada la
noche. Una lámpara iluminaba en parte un saloncito artesonado, rebosante de obj etos exóticos. Los fulgores del encendido carbón de piedra hacían brillar acá y allá el esmalte ricamente coloreado de un jarrón chinesco, la áurea
Jaca de nn cofrecillo ó de un vargueño, ó la metálica cinceladura de un plato árabe. Una alfombra oriental ya antigua, de matices algo pálidos,
cubria el viejo parqttel; juguetera_s moriscas decoradas con pinturas brillantes y realzadas por
filetes dorados, estatnillas indias, alfarerías de
elegantes formas, esterillas finamente tejidas y
delicadamente dibujadas en Madagascar, cortinones gruesos y paños de abigarrada sedería que
tapizaban los asientos, todo, en fin, constituía
algo así como una especie de narración de viajes, y daba fe, al par, de la existencia aventurera
de los que habían vivido bajo este techo y del
conmovedor cuidado que por su bogar sintieron
más allá de los mares.
Del ordenado conjunto de esta habitación se
desprendia cierto aire de reposo. Quizás esto dependiese del encanto sutil y melancólico de los
recuerdos que se sentían flotar por doquiera a
través de los muebles antiguos y de las bellas
tapicerías un tanto marchitas; pero se comprendía con plena certeza que entre aquellas pare¡
des se deslizaba una existencia eminentemente
elevada, movida por todo lo que es grande Y,
dulce así en el cielo como en la tierra. El ralo
jito Luis XVI, colocado sobre un aparador, ha
b!a debido sefialar horas noblemente empleadas
y sobre el bufete, donde violetas temprana
abrían ante la miniatura de una mujer prematu
ramente envejecida, había varias hojas de papel
amontonadas reveladoras de corriente de vid
intelectual y también de esa vida afectiva que e¡
cambio y comunicación con los seres amados.
Sobre la chimenea lucía un admirable ornci
fijo de marfil, y en dos jardineras de porcelanl
de Delft jacintos de color rosa pálido.
Junto á la lumbre, la inquilina del enarto s
hallaba trabajando, casi sin mirarla, en una 1~
bor de crochet de lana obscura, que resaltaba se
bre la blanca tela del peinador. Tenía veintiocb
ó veintinueve años; sin embargo, no representi
ba esa edad, porque la cara conservaba toda ~
frescura, y en la mirada, cuando se levantaba b1
cía la luz, había intensa expresión de juventm
Pero los que la conocían daban por cierto qt
esa juventud sobreviviría á los años y aun coi
tinnaría subsistiendo cuando el cutis bubie,
perdido esplendor, cuando la brillante cabell
ra rubia cambiase de tonos y cuando el tiem¡
sellase con arrugas la frente espaciosa y blanc
Era el alma la que centelleaba en la mirada; e·
presión de un espíritu inmortal, hallaba en
espíritu la limpidez luminosa que era el ras1
impresionante de la fisonomía.
Cerca de la joven había un estante cargado 1
libros: obras de los poetas clásicos más select
en diferentes idiomas; de historiadores, y, en ~
de autores religiosos de alto vuelo, entre ell
San Francisco de Sales y Bossnet.

6

Y&amp;.-Cbaleco• bordado, para catiallero.

9.-Palató para a\ltom6vll.

s,-TraJe de tenn\1.

Bordado• de ioa cltalacoa.

bata del mismo tafetán. La manga va drapeada y sos•
tenida al cuerpo.

Continoorá.

N"ms 5 y 6 -El primer modelo es de tela Tr01&lt;ville
bla!ca; el se.gundo de seda brochada Mont-poré, de
color moda· las dos telas se realzan con motivos y se
bordan con 'puntos de fantasía de seda de color.

Núm. 7.-De éolienne P~rma guarnecida con cintas
de terciopelo de tono mas obscuro y con galón bordado· la falda cae sobre otra interior de tafetán; aqu&amp;lla s~ guarnece con sardinetas de_ cinta de terciopelo,
sobre las que se destacan botoncitos.

EXPLICACIÓN DEL FIGURIN ILUMINADO.
Corre1pondt i IH aeitoraa 111orlptoraa i la edlcl6• di l111Jo
y ilude la 2.• J 3.• edición.

Núm. 8.-De franela blanca¡ se compone d_e fal~a

1. Cuerpo de tul negro guarnecido con un gran

con grupos de pliegues y blusa sujeta por un cmturon

mismo encaje ondulado. Manga de tul bordado. Lil
ty negro en el escote con hebillas de pedrerfa y

de seda azul.
Los paiios de la falda se cortan con patas abotona-

rante de encaje de seda sosteniendo otra banda

das sobre los plie¡¡ues.

rosa sobre la carne.
2. Blusa de tul con gr8n manga drapeada é inci
tada con una banda de encaje de Irlanda sobre vi
de tafetán color lila. Motivos del mismo color he&lt;!
de tafetán incrustado con un entredós y rodeado

Completa el traJe una corbata de seda azul, un cue-

llo de hilo y una gorra blanca.
Núm 9 -De lana inglesa con dibujo de cuadros Y

un plegado sobre el hombro. Manga lisa de iria¡
3. Cuerpo de tul bordado y guarnecido con plie

5 Cuerpo de encaje de Irlanda incrustad? de rico

en¿aje y bullones de tul bordado. Peqneilo tirante de
irlanda y bolas de algodón.

liberty color rosa formando ancha manga. Motiv

irlanda. Entredós de encaje. Nudos pequeilos c
rosa con botones.
4. Blusa de tul bordada guarnecida con tirante

irlanda rodeados con plegados de tafetán azul.

'J.-Tollette de ioll1nne.

cortada ~l bies· se guarnece con bieses cortados en
forma• en los delanteros, bolsillos cerrados por medio de'grandes botones; el cuello y las b4?camangas
se ribetean con bieses de pano de tono mas obscuro

que la tela, realzados por pespuntes.

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

246

La chaqueta se sujeta por medio de otra he·
billa dorada.
El escote se guarnece con un bies de raso, Y
la chaqueta se forra con seda blanca.

Núm. 20.-Las flgs. 92 á 96 de la Hoja-Suplemento corresponden á este grabado.

;,}'
;..

""'·• o- ·•

247

I:.A MODA ELEGANTE ILUSTRADA

El pantalón, de tela cruzada color encarnado, se guarnece con vivos de satinete blanco;
el canesú se adorna con un bordado, hecho con
arreglo á la flg. 96, de seda lavable blanca. Se
corta el pantalón por las flgs 92 á 95, se une la
parte de atrás y la de delante superponiendo
los números igua~es, y después de fruncir el
delantero entre los •, se cose entre las dos telas
del canesú; se pegan-botones en la flg. 93, y se
abren ojales en las flgs. 92 y 95; en el extremo
de las piernas se forman jaretas.

Núm. 23. - De crespón de la China blanco,
guarnecido con bieses de seda liberty y con encaje.
EL cuerpo, drapeado sobre los hombros, se
abre sobre peto de encaje y se adorna con flores de azahar. La espalda se dispone de un modo
análogo.
Mangas de encaje, completadas con pelerinas
de encaje, que se realzan por medio de bieses
de crespón de la China.
Velo de tul de Bruselas y diadema de azahar.

Núm. 21.-La falda de este traje de tussor tor.
ma pliegues todo alrededor, excepto en el pafio
delantero: el bajo se guarnece con una tira de
t-ussor encerrada entre dos bieses.
Chaqueta adornada con la misma clase de tiras, solapas de seda grosella con botones de
acero y escote realzado con bies de seda grosella. Mangas formando pliegues, bocamangas de
seda y blusa de tafetán.
18.-TraJe de batlata
para nlffa de 3 6 5 años.

11.-Chaquetlta para bebé. 12.-Paletó para niña de 5 6 7 añoa.

Núm. 22. - De color verde musgo; blnsa de

19,-Delantal
para bebé de 2 • 4 años.

marquisette blanca.

Falda interior, de tafetán, y cinturón de tafetán ne!(ro drapeado, con hebilla dorada.

Núm. 24.-De mm·quisetts verde pálido, guarnecida con seda liberty do tono más obscuro y
entretloses de malla bordada.
Cuerpo de malla, del mismo modo adornado,
y peto que termina por cuello recto, cubierto
por encaje fruncido.
Mangas semilRrgas, terminadas por puiios
de seda y cubiertas, en parte, por tres volantes
de encaje.
Cinturón de seda drapeada, abrochado en la
eSpalda bajo un lazo.

20.-Pantalón de playa para nlñode 6 68 años,
IO.-Delantal para niña de 5 á 7 años.

Núm. 25. -Falda compuesta de
cinco pafios, formando grupos de
pliegues en los lados ·Y en el pallo
de atrás.
Se adorna con bieses de vuela
realzados por una pequeii.a ruche
de cinta.
Chaleco de seda bordada.
Cuerpo ligeramente fruncido
dejando á la vista una blusa de valenciennes.
Mangas del mismo encaje, y cinturón de seda drapeada.

Núm. ID. -Para la explicación y
patrones, véanse las flgs. 88 á 91
de la Hoja-Suplemento.
Núm. 11.-Para la explicación y
patrones, véanse las flgs. 24 á 28
de la Hoja-Suplemento.
Núm. 12.-Para la explicación y
patrones, véanse las ftgs. 29 á !:"3
de la Hoja-Suplemento.
Núms. 13 á 17.-Para la explica-

Espaldas de

101

dibujos 24 y 25. ·

Espalda&amp; de loa dlbuJoa 21 y 22.

'i
1
1

Núm. 26.- Las flgs. 62 á 71 de
la Hoja-Suplemento corresponden á
este modelo.
El traje, de vuela azul marino á
cuadros dibujados por líneas blancas muy finas, se guarnece con
grandes bieses de seda ligera: el .
peto y los puilos son de encaje
blanco.

ción y patrones, véanse las flgs. 42
á 48 de la Hoja-Suplemento.
Núm. 18. -Pera la explicación y
patrones, véanse las flgs. 97 á 101
de la Hoja-Suplemento.
J
Núm. i9.-Para la explicación y
patrones, véanse las flgs. 102 y 103
de la Hoja-Suplemento.

Espalda del dibujo 23.

21,-Tr&amp;Je de oallt,

22.-Traje dt paño de verano.

'

23.-Tollette de novia.

24.-Tollett, para oeremoala.

25-TraJe de lana petinée.

26,-TraJt dt vuela guarnecido oon bieses lle seda.

Espalda del dlbuJo 26.

�248

249

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

LA

MODA ELEGANTE ILUSTRADA

Detalles del bardado del dibujo 28.

38.- Bella adornada con bordado di ouentu.
35.-Almohacón de tila de hilo bordada.

27.- Delantal lile Juego para niño
d13i5doa.

28.- Traje guamecldo con boNlado,
propio para niña ele 2 l 4 ailos.

Núm. 27,-Las flgs. 49 á 51 de
la Hoja-Suplomento corresponden á este grabado.

por pullo s ribeteados con plissd ,

recto de guipnr. Mangas terminada!
guarnecidos con guipur.

De tela cruda, adornado con

Núm. 32.-Las figo. 54 á 61 de la Hoja-Suplemento corresponden á este mo-

nn bordado hecho á pnnto de
tallo y á pnnto llano con algodón encarnado; se guarnece•
además con galón de fantasía
encarnado.
Se corta el delantal por las
flgs. 49 y 50, y se pasa á la tela
el dibujo (flg. 51); el bordado se
ejecuta con algodón similizado

delo, que es de organdí blanco con
dibujo rosa, guarnecida con bieses dE
batista de seda rosa.
Se corta la falda por los croquis re•

ducidos flgs. 54 á 56 y el cuerpo po,
las ~gs. 57 á 61 de la Hoja-Suplemenlo
Tirantes de organdí pliss~, cortadoE
por la flg. 60, y guarnecidos con bie·
ses. El c~erpo se abrocha en la espalda
por medio de botones. El cinturón está

de color encarnado.

Núm. 28.-Para la explicación
y

patrones, véanse las flgs. 104

29.-BIUH de Hda
llberty.

constituído por nn bies de tela de 15
centímetros de ancho.

á 109 de la Hoja-Suplemenlo.

Núm. 33. - Pantalón corto de tela
azul obscuro y blusa de tela azul y
blanca á cuadros; cinturón de seda

azul. La blusa forma pliegues huecos
Y las mangas plieguecitos que se pee:

pnntean en 10 cm. de su longitud.
Núm. 34.-Para la explicación y patrones, véanse las flgs. 10 á 23 de la
Hoja-Suplementa.

30.-Bfuaa para aeñora de edad.

Núm. 29. -Para la explicación y
patrones, véanse las flgs. 72 á 74 de la
Hoja-Supleme11to.

Núm. 30.-Las flgs. 75 á 82 de la Hoja-Suplemenlo corresponden á este mo

delo.
De seda gris pékinée con solapas de
raso negro; los delanteros se ribetean
co~ bieses de seda blanca; peto de eneaJe que eae libremente entre los bieses cruzados.
Se corta el forro por las flgs. 4 á 7
de la Hoja-Suplemento correspondien-

te al núm. 13, y por la flg. 80 en la correspondiente á este número; las pie-

Núm. 35.-La flg. 112 de la Hoja-S11plem_enlocorrespondeáestemodel~Mide 42 cm. de ancho y 50 de alto; se eJecuta en tela rusa, en su propio
color, y se adorna con bordad~ modernista hecho con algod? n perlé, azul
rojo y amarillo oro, á punto biesado y á punto llano, ateniéndose á la

37,-Sombrllla d1 tafetin bordado,

figura 112.
Núm. 36.-Las ftgs. 114 y 115 de la Hoja-Suplemento correspo~den á
este modelo, que es de reps de seda color moda; delante, un bols1llo seJJ.alado con guirnalda y arabescos de cuentas¡ montura. dora.da; forro de
raso blanco para el bolsillo, y de color de rosa para el mter10r de la bolsa. Se ejecuta ateniéndose á las flgs. 114 y 115.
Núm. 37.-La flg. 113 de la Hoja-Suplemento corresponde á este modelo.
De tafetán blanco, arlornada con ramas de iris bordadas á punto llano,
con cordoncillo de seda. El dibujo es el re-

J:a cama de fa reina c/Garía J:uiaa.

Nada más cierto. La confidencia dada á la Junta Suprema de
Gobierno era exacta. Se comisionó al ministro D. Pedro del Ribero averiguase por medio de sus agentes toda la verdad, y el juez de policía
de Sevilla D. Pedro María Garrido y
presentado por la flg. 113. Ciertos pétalos se
rellenan con pespuntes al tresbolillo.
Espinosa, que tantas dificultades había
opuesto al cambio de su puesto de OiNúm. 38.-La ftg. 52 de la Hoja-Suplemenlo
dor en aquella Audiencia por este carcorresponde á este modelo.
go, en 21 de Diciembre de 1809 así le
Mide 70 cm. de lado, y se ejecuta de tela
exp onl a sus averignaciones sobre la
ftna. Se adorna con grupos de margaritas de
seda blanca, hechas á punto llano y á punto
cama de uso ordinario de la reina Maria
de tallo, según indica la Og. 52. Se borda á
Luisa de Borbón, á la sazón relegada en
punto de festón con seda blanca de cuatro
Compiegne á un disfrazado destierro
cabos, y se unen los motivos por medio de
con el rey Carlos IV y su numerosa sermilanos y bridas bordadas con seda de dos
vidumbre, que, ó llevó de España ó se
hebras. La tela se recorta por debajo de los
le agregó en Bayo na: ¡más de trescienmotivos y á lo largo de los contornos.
tas bocas y más de trescientos sueldos!
Núms. 39 á 41.-Las flgs. 116 y 117 de la
• Excmo. Sr.: Habiendo llegado á mi
Roja-Suplen,ento correF:ponde á este objeto.
noticia, por conducto fidedigno, que en
Estos adornos, propios para guarnecer
trajes y blusas, se e jecutan con galón, imilas casas de Facundo Calleja, de ejercitando encaje de bolillos; los moti vos se unen
cio cerrajero, al sitio de la Raveta en
por medio de flalón de piquiUos. Para esta
esta ciudad, se hallaba para componerse
labor es preciso atenerse á las flgs. 116 y 117
ó limpiarse la cama ó catre de hierro
de la Hoja S1,plemento.
que fuá de la reina María Luisa, y que
Núm. 42.-Las flgs. 31 á 38 de la Hoja-Suésta se había entregado por el padre de
vlemento correspon&lt;len á este grabado.
una tal María Trigo, que vive en la calle
Traje de tela á rayas 11zules y blancas guardel Hospital del Amor de Dios, á José
necido con bieses Rzulee, que se adornan con
Pardo,
oficial en dicha cerrajería, para
bieses de percal hlanco. Se corta el traje por
el fin indicado; y además que hacía polas flgs. 34 á 38. Después de fruucirlo entre
cos días que le habían venido de Madrid
los• se monta entre las dos telas del canesú;
al padre de la Trigo tres baúles, y que
la parte inferior de las piPrnas termina en
un puí'iito adornado al borde con un volante
en ellos se contenía la colgadura de la
de 10 cm. de alto; las mangas se guarnecen
citada cama ó catre con bollos y borlas
también con vol~mtes. La corbata mide 25
de oro, á fin de descubrir el verdadero
centímetros de longitud por 10 cm. de anorigen y causa por la cual pudieran
38.-lant1lillo 1l1aante.
cho; el cinturón tiene 80 cm. de longitud
obrar dichos efectos, habiendo pertenepor 5 cm. de ancho.
cido á la alta persona de quien se refiere, en poder de los habitantes de
Núm. 43.-L•• figo. 39 á 41 de la Hoja-Suplemento corresponden á este grabado. Ja casa insinuada, y si en ello concurria algún delito, dispUlle que inmeSe corta el traje en ~ercal blanco con la.nares encarnados, guiándose por las
tlguras 39 A. 41¡ el canesu, de doble tela encarnada, se guarnece con soutache blan- diatamente se proceca; se pespuntea sobre la espalda y en el delantero fruncido entre loe•. La parte diera á practicar la coinferior de la~ piernas, lo !11-ismo que las mangas, se adornan al borde con un vo- rrespondiente diligen·
lante guarnecido coi:i un bies encarnado; el cinturón mide 5 cm. de ancho y 75 cia al efecto indicado.
centímetros de longttud, y se guarnece con bieses encarnados.
,Para esto, y con el
N_úms. 44 á 48. - Para la explicación y patrones, véanse las llgs. 83 á 87 de la disimulo y precauoion es oportunas, paséHoia-Suplenunto.
Detalle ,,,. ,, ,
•
1 1 36

zas de seda, por las figo. 76, 77 y 81;
las flgs. 79 y 80 se cortan de raso negro y muselina.

El peto Y el cuello recto (flgs. 75 y
78), se cubren con encaje fruncido
Fruncidos los delanteros entre l~s •
se aplican sobre el forro. El extrem~
de las _mangas de forro ; se cubre con
seda s1mula~do pwios, y por cima de
ellos se deslizan los bullones fruncidos entre _les •; bocamangas de raso
negro, y c10tur6n también de raso de
15 centfmetros de ancho.
'
Núm •. 31.-De lana color champagns;

42,-TraJe de baño para niña
de 10 t 13 añCI,

pe_to, cmturón Yplissds de tafetán del

43, - TraJe de baño
para niña
cl15 • 8 añoa.

mismo color.
32.-Toll1tt1 d1 orpadl para 11iorlta.

Adornos de guipur blanco y cuello

33,- TraJ• para Diño 111 12 , 14 aioa.

34,-TraJt para Diña dt II l 13 doa.

39 l 41,-E1aaJ1 y entr1do1n di ga16 ■•

44 t 48.-Cuilloa I pito I manga y corllata.

�250

1

1

"

personalmente y acompañado del secretario ma- bnción interior de sus piezas, habían allanado
yor de este juzgado á la casa del citado padre de las habitaciones particulares de la Reina, y que
María Trigo, y habiendo reconocido escrupulo- en ellas se repitieron los mismos estragos á que
samente toda la casa y sus rincones y cuantos se habían entregado todo el mobiliario y cuanto
baúles había en ella, no se encontró otra cosa se halló en el domicilio del Ministro cuyo nomque ropa de uso y ya servida, tanto de la misma bre y cuyas determinaciones eran el pretexto
Maria Trigo como de sus padres, según en el de la alteración popular.
Los cuartos que la reina María Luisa ocupaba
acto manifestó su madre: y no resultando existir
la referida colgadura, ni otra prenda ó alhaja en el Palacio de Aranjuez, hasta el dormitorio y
alguna que indicase sospecha y fuese conducente el tocador, fueron completamente desvalijados
al fin de la diligencia, me retiré, sin que se hu- de cuantos objetos contenían; algunos se entrebiese penetrado el objeto de ella. Con todo, en garon á las llamas, pero la parte mayor y más
atención á que la noticia que se me había dado valiosa, con apariencias de querer ponerlos en
comprendía el particular de la cama ó catre de salvo, fueron sustraídos y repartidos en los cuarhierro que queda referido, me dirigí á conti- tos ocnpados por algunos criados infieles, los
nuación á la casa cerrajería de Facundo Calleja,
en la que efectivamente lo encontré.
»Habiendo hecho las correspondientes preguntas al José Pardo, me contestó la certeza de ser
aquel catre de la Reina, asegurando que tanto
por su valor, que era de diez mil reales lo menos,
como por constarle que en Madrid nadie lo había hecho para dicha señora más que su padre
y el cerrajero del Rey, era indudable que habla
sido construida para la Reina. En consecuencia
de lo cual, y á fin de evitar que lo recogiese el
citado padre de la Trigo, lo mandé inmediatamente extraer de la cerrajerla y conducir á la
secretaría mayor de este juzgado, y que se diese
cuenta sin pérdida de tiempo de todo lo ocurrido
á S. M. por mano de V. E., á fin de que S. M. se
digne comunicarme sobre este particular las órdenes que fueren de su Real agrado, y al mismo
tiempo para qne se me autorice para librar sin
la menor detención el oportuno requisitorio á
la ciudad de Carmona, donde, según me han informado, se halla la María Trigo, para que desde
luego aquel Corregidor proceda á la intervención de las prendas, alhajas y ropas de la misma
Reina, que, según mis noticias, se encuentran en
su poder, y descubrir cuántas y cuáles han sido
pertenecientes y sustraídas de los Reales Palacios de Madrid y de Aranjuez, atendida la voz
común, de la intimidad y conocimiento qne la
expresada Trigo se dice ha tenido en aquella capital con personas de la servidumbre del intruso Rey Joséf, y que explique con qué motivo las
ha adquirido y se encuentran en su poder.
»Debo añadir á la justificación de V. E. que
según se me ha venido á informar, ahora á las
tres de la tarde por una de las personas instruidas en el particular, parece que el padre de la
Trigo, ya fuese porque el haberme presentado
en su casa le hubiese dado cuidado, ya porque,
aun sin esto, temiese que el catre, siendo mal
habido, pudiera descubrirle, habla pasado hoy á
las dos á la cerrajería exigiendo del José Pardo,
á quien lo habla entregado para limpiarlo, que
se lo de vol viese, y annqne éste, por hallarse ya
enterado y prevenido por mf, procuró disculparse para no verificarlo, diciendo lo había conducido á sus casas para ejecutarlo mejor, parece
que le estrechó á la entrega ofreciéndole hasta '
doble paga de la que se habla pactado para que
se lo entregara aun sin limpiarlo. Este acto induce más á la fundada sospecha de la mala adquisición de · la cama de la Reina, que, atendida
su clase, trabajo y valor, nunca pudo ni debió
estimarse pertenecer á semejantes gentes por
no corresponder á las de sn esfera.•
Al día siguiente se decretó y comunicó al juez
Garrido y Espinosa procediera con celeridad y
en justicia sobre este hecho; y su actividad y su
49.- Traje de hllo blanoo.
celo fuá tal, que cuatro días después en Carmona era aprehendida María Trigo y registrada
Núm. 49. -Para la explicación y patrones, véanse
su casa; en ella parecieron, no sólo las ricas col- las flgs. 1 á 9 de la Hoja·Supi.m.nto.
gaduras denunciadas, sino una verdadera riqueza en trajes, prendas de uso corriente y aun
alhajas de las pertenecientes á la infeliz esposa cuales, luego que la Corte dejó aquel sitio, el
del rey Carlos IV. tCómo hablan llegado todas Príncipe de Asturias, sus hermanos y su tío para
estas cosas á poder de aquella mujer, á la que volar á la proclamación popular de Madrid, los
inmediatamente se la procesó? De sus primeras abandonados y viejos Reyes caldos, para pasar
declaraciones resultó que no fueron los infl- al refugio temporal del Escorial, hasta que Nadentes de la servidumbre de los Reales Palacios poleón los hizo conducirá Bayona en pos de sns
y Sitios que quedaron en Madrid al servicio del hijos Fernando y Carlos, comenzaron á darles
rey José los que la habían constitnfdo ó en de- salida, con todo género de secreto y precauciopositaria ó en agente de especulación para la nes, y en vez de ser llevados á la capital inmeenajenación de aquellas prendas. Aunque los diata, se dirigieron, por medio de personas conque reseñaron las revueltas de Aranjnez de fidentes, á diversos parajes y puntos distantes de
Marzo de 1808 pusieron gran empeño en propa- las provincias, no siendo pocos los que se engar que la morada de los Reyes había sido in- viaron á Andalucía á manos de Maria Trigo, la
violablemente custodiada en medio del motin cual no snpo aclarar en qué concepto los recipopular que prodnjo,no sólo la caída del minis- bió, y los conservaba y aun hacía reparar los
tro de aquellos monarcas D. Manuel de Godoy, desperfectos que habían sufrido en medio de
príncipe de la Paz, sino la abdicación del an- tantas azarosas circunstancias.
ciano Carlos IV, las declaraciones de Maria TriAunque el triunfo del juez de policía D. Pego descubrieron que las turbas, ebrias de furor, dro Garrido fuá tan completo, ni todos los obhabían penetrado en el augusto recinto de los jetos encontrados en Carmona lograron llegar
soberanos; que, guiadas por manos y consejos á la secretaría de su juzgado en depósito, y como
de gentes que conocían perfectamente la distri- prendas del delito que debla perseguir crimi-

251

LA MODA ELEGANTE ILUSTRA.DA

LA MODA ELF.GANTE ILUS'rRADA
nalmente, ni este proceso pasó de las primeras
actuaciones. Veintitrés días después, el 13 de
Enero de 1810, á causa de la aproximación de
los ejércitos franceses, la Junta Central Suprema Gubernativa del Reino acordó pasará refngiarse en la isla de León, y expidió las Reales
órdenes y disposiciones para ello. No todos los
papeles de todas las dependencias oficiales pudieron ser recogidos 't)ara que se condujeran
bajo seguro al nuevo lugar escogido para asiento
de aquella Corporación, fundada por el Conde
de Floridablanca, reconocida por todas las provincias de la Monarquía, y en la que hasta entonces se había hecho residir los poderes soberanos. El proceso contra María Trigo quedó
interrumpido; los objetos embargados fueron
abandonados, y desde aquel punto se perdió
todo rastro del paradero final qne tendría la
cama de la reina María Luisa y los trajes de su
vestido y los muebles de su tocador, Pero por
las primeras declaraciones de aquella mujer en
cuyo poder estas prendas se encontraron, se testifica á la Historia qne la noche célebre que en
Aranjuez ocurrió el motín que juntamente acabó con el Ministerio de D. Manuel Godoy y con
el reinado de Carlos IV, la reina Maria Luisa no
tuvo cama en que dormir.
JUAN PÉREZ DE GUZMÁN,

~orresponc§encia particular.
UNA ADMIRADA,-1.ª La primera le dará buen resultado. La Sección de encargos complacerá á usted si

fi ella se dirige haciendo el pedido.-2.ª Los de arroz,

en color blanco.-3.ª Sí, seilora.-4.ª Use la esencia
de violeta. Ponga entre la ropa de su uso unos saquitos rellenos de poi vos de raíz de lirio.
B. DE A. -1.ª La receta del chantilly la encontrari
en la contestación á Nestosa en LA MODA del 6 de
Abril.-2.ª Menestra. Se blanqueado de antemano
separadamente, y por el tiempo proporcionado á cada
una, las siguientes legumbres: cebollitas nuevas, alcachofas, puntas de espárragos, guisantes, lechugas y
criadillas de tierra. Una vez blanqueadas, se rehogari
en una cacerola con manteca de vacas 6 cerdo, cebo•
lla picada y trozos de jamón. Cuando empiece á do.
rarse, se pondrán todas las verduras, haciéndolas sal• ·
tear hasta que no tengan humedad, y se aumentad.
una salsa española no muy espesa, en la que se de•
jará cocer hasta que quede de buena consistencia. Se
sirve en una legumbrera, adornando la superficie
con unos trozos de huevos cocidos, cortados en cuatro pedazos, l costrones de pan frito alternado..s con
el huevo.-3. Debe ponerse á la tela por el reves una
capa de magnesia, y emplear los colores como salen
de los tubos sin aumentarles aceite.-4.ª Preparación
(imprimación) del lienzo para pintar. Después de bien
estirada la tela, se extiende sobre ella, en caliente,
una capa de cola cTatfn&gt; (ú otra análoga), y blanco
de Espa:ila. Una vez seca, se da una mano de pintura
al óleo blanca 6 gris, y está terminada la operación.
Si quedara excesivamente áspera la superficie, se
apomaza.-5.ª Son más á propósito para seiloras que
para seiloritas.-6.a Lea la 1.• contestación dada á
Una vascongada en el número del 30 de Mayo.7.ª Chuletas á la béchamel. A 60 gramos de manteca de
vacas, derretida sobre fuego suave, se ailade media
cucharada de harina. Se remueve mucho para que la
harina no se colore, y sin dejar de remover, se echa

poco á poco un tazón de leche muy caliente y sal y pi-

mienta. Se mueve muy de prisa hasta que quede espesa. Entonces se rebozan en ella las chuletas y se
ponen en una fuente para que se enfrfen; después se
envuelven en huevo y pan rallado y se frfen.-8.ª El
color cuero obscuro.-9.ª Magdalenas. Trabájense 12
yemas y dos huevos enteros con una libra de azúcar,
una copa de ron y la esencia que se quiera, siendo

preferible la de limón ó naranja. Una vez bien traba-

]&amp;da, se levantarán 10 claras de huevo. Mézclense á
las yemas y azúcar cuatro onzas de fécula y 12 de ha•
rina, 13 onzas de manteca fina de vacas, derretida y .
fría; y, por último, las claras que se han levantado.
Después se cuece en una placa mantequeada y harinada, 6 en moldes peque:ilos á un horno no muy fuerte.

UNA CUBANA ADMIRADORA DE.....- l.ª No he pofüdo

averiguar el procedimiento.-2.a Como le decfa á usted en la 2.a contestación dada á su carta anterior, se
obtienen unos hermosos claveles empleando la semilla llamada cSe:ilorito&gt;, Si además deja unos cuantos claveles y corta los demás capullos, toda la fuerza
de la planta se reconcentrará en aquéllos y le resultarán muy hermosos. Debe podarlos con tijeras á
propósito, porque si no se estropea mucho la planta;
también tendrá cuidado de cortar las flores en cuan•
to se sequen, porque perjudican á todas las demás.
No me han dado noticia de lo que usted desea.a.• La pintura con reflejos metálicos es cosa que se
busca con afán; pero no creo que se haya obtenido.
Acaso se refiera usted á las purpurinas, que son polvos metálicos de bronce, plata ú oro, que se aplican
con un barniz mordiente, que se vende preparado.
Acaso también á ciertas impresiones tornasoladas

con reflejos metá~ic?s, que se dan en ft~~itas y car•
tulinas. Si es esto ultimo, hay que recurrir a unos fras•
quitos en que se venden esas pinturas ya preparadas.
Si usted se sirve aclarar y concretar más su pregunta,
acaso pueda ampliar estas noticias.-4.a No conozco
más que el estampado mecánico en telas y papeles,

por medio de rodillos de bronce g_rabados (procedimiento exclusivamente reservado a las fábricas con
maquinaria adecuada), y el estampado á mano, con

brocha, por medio de planchas de latón muy delga-

das, e.n que se recortan ,los huecos qu~ h~ de ocupar
cada color lo cual requiere un aprendizaJe que constituye un ¿flcio especial, en que sólo sobresa~e ,la. in,
dustria parisiense.-5.a Tenga la bondad de dir1g1rse
á la Sección de encargos.-&amp;.ª Las coronas y grupos
sueltos.
UNA QUE...., ADMIRA.-1.ª Una columna con una bonita planta.-2.ª Cortina en la misma forma que las
de los balcones. En los huecos de éstos ponga store.3 a Sobre el sofá.-4.ª Perchero, una mesa, jardinera
~n plantas banco de madera con respaldo alto y seis
sillas.-5.ª Lo conseguirá echando en 1~ tierr~ sulfato
de hierro ó regando las plantas con d1soluc10nes ferruginos~s.-6,ª Conseguirá la florescencia de esta
planta cullivfindola del modo siguiente: se debe cultivar en tierras profundas y ligeras, y prospera cuando se tiene cuidado de enterrar los bulbos 6 cebollaa fi 30' cm. de profundidad, y se procura no moverlos sino lo menos posible. Debe abrigarse durante
el invierno y renovársele la tierra cada tres 6 cuatro
a.dos, separando al propio tiempo los bulbillos para
su multiplicación.
LUIS A.-1.ª Seis meses.-2.ª Aunque se esté de luto
se ponen de color.
POR UNOS OJOS AZULES.-1.ª Se adornan solamente
con trencilla. Las de color crudo, con rojo quedan
muy bien.- 2.ª Los llevan mucho; puede usarlo con
todos los trajes.-3.ª Vea la flg. 1 de la Revista parisifflse del 14 de Mayo. Adórnelo con encaje blanco y
terciopelo ó glasé negro.-4.ª Las blusas. de los gra;
hados 30 y 31 de LA MODA del 14 de Mayo son muy a
propósito para llevar con esa falda.-5.ª Sí, sellora;
puede hacerlo de batista blanca con entredoses y encajes de Valenciennes. Las aplicaciones, en blanco.-

cha del padre, la madre del novio; los demás comensales se colocan por orden de categorfa.-4.a Sí, sef1ora.-5.ª De jerga azul marino con trencillas _bla.p.·
casó encarnadas.-&amp;.ª Se prepara un bailo de Jabon
blanco de Marsella en la proporción de 60 gramos de
esta substancia por cada litro de agua. Se introducen
las plumas en este bailo tibio y se eleva la temperatura gradualmente hasta 85 grados. Una vez lavados,
se meten en un cajón cerrado, en el cual se quema
azufre y se dejan allí durante doce horas; en seguida
se vuelven á lavar. Para rizarlas se pone una cafetera
con tubo de salida estrecho, con agua hasta el agujero
interior de éste; se deja que cueza, y cuando sale por
el tubo el vapor con bastante fuerza, se colocan las
plumas de modo que les llegue bien este vapor, y entonces con una cuchilla á propósito se van rizando,
metiendo las puntas hacia adentro y ayudándose
para esto con el dedo pulgar.-7.a Se lavan en el mismo bailo que las anteriores, pero no se azufran, y
después se tiilen del modo siguiente. En un bailo caliente-compuesto de·

Cfintchuco..... .. . . . .. . . . . .
20 gramos.
Agua ...................... 1.000
se tienen las plumas durante una hora, se lavan inmediatamente y se llevan á un bailo de caparrosa
á 40º en frío, en donde se dejan durante dos horas.
Se lavan otra vez y vuélvanse á introducir en el mismo baño de caparrosa, hasta que las plumas hayan adquirido el mati.z que se deseaba.-8.ª Para verano son
muy cómodos los de tul; tienen la ventaja de lavarse
muy bien.-9.ª Los de tafilete negro, altos.-10.ª A los
diez a:ilos.-11.a De pailo azul con pantalón largo, chaleco y guerrera alta con cuello blanco mariner?J almidonado, chalina azul con pintas blancas.-12. MOll&lt;?
bajo ó en mitad de la cabeza, rodeado de bucles o
formando trenza.
P. - l.ª Sí, sei1ora. - 2.ª Sombrero marinero. 3.ª Bota de color ó negra.- 4.ª La del grabado 24 bis

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A.Y, de !'Opera, PA.RIS.

de LA MODA del 22 de Mayo es muy á propósito para

lo qne usted desea. Hágala de mesalina ó raso liberty
de color gris ó mal va, y adórneJa con encaje de gu1pur blanco. - 5.ª Debe llegar hasta el suelo. - 6.ª Se
toma un pan de libreta, se le quita la cortna y se
corta la miga en rebanadas muy delgadas. Se coloca
una loncha d~ jamón entre dos de pan, y se cortan ~
&amp;. Hágalo como indica el grabado, y tenga la seguricuadros. En el momento de servirlos, se mojan en ledad de que le quedará muy bonito. El galón debe po· che ó caldo; se rebozan con huevo batido y se frfen
nerlo de un dedo de ancho y de color gris. Los boto- en aceite bien caliente. - 7.• Tenga la amabilidad de
nes fórrelos con seda del color del traje.-7.ª Negras leer la 2.ª contestación á La señorita de Sangrices en LA
y sin bordado.-8." Se ponen colµmnas.-9.ª Se limpia MODA del 30 de Abril. - 8.ª Sopa de hierbas. Córte5;0
bien un lomo de cerdo, poniéndole toda la grasa á un menudamente un pU:ilado de acederas, acelgas y perih
.ll
Exqulllto
.t"" :tf 1 t1 ttl
Q • perfume,
lado, se espolvorea con mucha pimienta y sal, y se en- follo. Rebóguese con caldo, déjese hervir y cálese la
vuelve muy apretado, dejándolo al lado de la grasa. Se sopa. Al tiempo de servirla á la mesa échense unos Hoahlcani, perfumista. Parl•, 19, Faubourg 8' Honoré.
ata y envuelve en una servilleta, y se cuece con agua costri:mes de pan, y, si se quiere, puede espesarse con
que lo cubra, cebolla, perejil, zanahoria, pimienta en unas yemas de huevo.
CORSETERA de la REAL CÁMARA
grano y hierbas aromáticas. Cuando se ha consumido
OonC!!• de Jojo.-Carmen, 10, praL
C. DE C. -1.ª Sí, señora; tiene perfecto derecho á
el agua casi por completo, se seca y se pone en prensa
hacer
consultas,
y
siempre
que
á
mf
se
dirija
contesdurante doce horas. Se come flambre.-10! Coloracidn
'lomando después de las comidas una copa de Vino Pld6 los pavimentos de ladrillo. Se empieza por limpiar taré con grandísimo gusto.-2.ª Me parece muy á pro- llEDO tonificaréis el organismo, evitando los desastrea que
pósito
el
cuerpo
del
grabado
30
de
LA
MODA
del
22
]as bebidas alcohólicas producen.
el pavimento con una lejfa de ceniza, 6 una solución
de carbonato potásico, hasta que desaparezcan las de Mayo¡ adórnelo con crespón el petito (caso de no
manchas de grasa. Después se extiende una solución quererlo abierto) puede ponerlo de la misma tela 6
de cola fuerte (al 5 por 100) en agua, á la que, mien- de crespón, como el adorno. La falda núm. 45 de la
.
tras hierve, se agrega el 20 por 100 de ocre rojo; cuan- misma MODA es muy bonita y elegante.
Blempre Joveu y bella. P!dueen lu prlnclpaleo perfumaiu.
do se ha secado la primera capa, se da otra de rojo de
A PAJAR&gt;:rE.-1.ª Salsa holand&lt;sa. Póngase en una
Dep6alto: Sroa. Pérez, Martín, Yelaaco y C,ª-lladrld.
Prusia con aceite de linaza¡ se extiende otra del mis- cacerola un cuarterón de maóteca de vacas fresca, el
mo color, templado á la cola. Por último, se encera, zumo de un limón, tres yemas de huevo y media copa
Carmen, 7 1 M■driíl.
una vez bien seca. Pisos de madera. Se lavan con agua de agua fresca; se pone al fuego, batiénd~lo bien con
fresca, y después de secos se extiende una mezcla de unas varillas. Hay que procurar no deJarlo cocer.
Reparación de abrigos de plelea.
aceite de linaza y esencia de trementina, frotando Cuando espesa quítese del fuego y sírvase. - 2.ª La
Plumeros
y
borlas
para
polvos desde 25
fuertemente con un trozo de lana.-11.ª Anchos, sí,se- muéstra que rr:e envía es muy bonita y I?ºY: fi propóiiora.-12.• El del grabado 27 de LA MODA del 22 de sito para ese objeto. Adórnelo como me metica y queUna boca esmaltada de dientes limpios, sanos, consMayo es muy bonito¡ hágalo de paja marrón con cinta dará muy bonito.
tituye el bouquel de la hermosura sostenida por el
del mismo color en varios tonos y una rosa grande
UNA
BELMONTINA,-1,ª
Tenga
la
bondad
de
leer
la
en el centro.-13.ª Sí, señora.-14,l Marinero.-15.ª No 10.ª contestación dada 6 Por unos ojos aeules en est: Licor del Polo. Farmacias de crédito.
lo conozco.
mismo número.-2.ª Tenga la bondad ~e leer la 2.
UNA DE GoYERRY.-1.ª Use la receta dada en la contestación dada á Desdh&gt;wlta en el numero del 22
1.ª contestación á Mal genio en este mismo número.- de Mayo.
2.ª Se aplica con un cepillo frotando muy bien todo
DALU BLANCA.-La Séve sourcili~re de la Perfumeel casco de la cabeza. Da muy buen resultado.ria Ninon, de Parfs, hace nac!'r, crecer. y es_pesar
3. ª Dése infusión de manzanilla.-4.ª Sí, señora.
las cejas y pestallas, da á los 010.s expresión_ viva y
MAL GENIO.-Mucho me ale~ro de que se haya de- acentuada y hace chispear la pupila. Es preciso desLos que con el presente número recibirán nuestras
cidido á dirigirse 6 esta Sección, y desde este mo- confiar de'las numerosas falsificaciones.
suscriptoras son:
mento me pongo á su disposición para todo lo que
ADELA P.
desee.
l.ª Pásese, después de lavarse, por la cara, un paPRIMERA EDICIÓN

El

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2.• Le aconsejo que no use ninguna de las dos, porque la que se aplica de nocb.e manchará la almohada
yle resultará molesto, y la que se usa de dfa se notará mucho y hará feo.-3.ª Ajan el cutis y hacen sa•
lir arrugas prematuras.-4.ª Para precios y detalles,
tenga la bondad de dirigirse á la Sección de encargos.-5.ª La crema creo que le resultará mejor.
UNA ENTUSIASTA DEL AUTOMÓVIL.-1.ª Negras.-2.ª De
raso liberty.-3.ª Los de paja en formas muy grandes 6 sumamente pequeilas, adornados con cinta, pájaros y fantasías.-4.ª No conozco nada para ese obJeto.-5.a No, señora.-6.ª Sí, señora.-7.ª Me parece
un regalo muy oportuno.
jÜH SIMPÁTICA SE~ORA. 1 CUÁNDO TB VOLVERÉ Á

TER! .....-Tengo un gusto muy grande en complacerla

ahora y siempre que se dirija á esta Sección.
l.ª Debe esperará que ella se la envíe.-2.ª Es natural que vaya á verlos antes de casarse. - 3.ª En la
presidencia deben colocarse el padre y la muchacha,
puesto que no tiene madre; á la derecha de ella el
padre del novio; á la izquierda el novio, y á la dere-

La Ilustración Española y Americana.
Su■ario

del núm. 20, correspondiente al 30 de Mayo.

TEXTO.-Cróntca general, por D. José Fernández Bramón.El pa[s del misterio: Viaje extraordinario á través del 'rlbet, por D. Vicente Vera.-¡Qué hay de nuevo't, por don
Carlos Luis de Cuenca.-Suum quilque, por D. Juan F. Mu•
iioz Pabón.-Granada en fle ,1tas: La verbena en el Albaicín, por D. Fablán Vfdal.-El Princfpe de Asturias, por
D. Juan Pérez de Guzmán.-Preludlo, poesía, por doñ
l:I. R. Blanco-Belmonte.-Una Exposición interesante, por
D. R. Blllsa de la Vega.-Sueltos.-Informaciones, por ....
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GRABADOS.-M.adrid. Natalicio de S. A. n..el Princfpe de Asturias: Padrinos testigos y represPntantes en el bautismo.
Pila de Santo D~mlngo de Guzmán. La puerta del Pr:ínclpe al terminar la ceremonia. Llegada á Madrid de los representantes extranjeros. Imposición del Santo Sacramen.
to del Bautismo.-Retratos de la Srta. Concepción Armero 7 de Hr. Albert Olément.-Ooncurso de bailes regionales celebrado en la Pina de 'loros. -Madrid: t.• E:xposlci6n de Automovlllsmo, Cloll.amo y Deportes.

Diccionario de •La llloda .t:le,rante•. (Vocabulario de la salt&lt;d.)-Pliego 63, conteniendo la definición, usos y explicación de las palabras siguientes:
Intolerancia.-Into"icación.-Intubación.- Intumescencia.- Inversidn.-Inyec. - InyeccWn. - Iodo.- Iodo•
formo.-Iodol.- Iodopirina. - loduro. - Ipecacuana. Iris. -Iritis. - Irrigación. - Irritación. - Irritanw. Islándico (Llqutn).-Isquemia.-Isquidtica (Neuralgia).
-It. - Ioom.-Jabón.-Jaboncillo.-Jaborandi.-Jalapa.
-Jalea medicinal.-Jaqueca.-Jarabes (Distintos méto•
dos para su preparación), - Jebe. -Jengibre. - Jeringa.
-Jibia.-Juglandina.-Ju¡¡o de ca,.,.._-Juicio (Falta
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La sección literaria, confiada á los más distinguidos escritores, contribuye eficazmente á hacer de esta publicación una verdadera enciclopedia de nuestra época. Cuando la abundancia ó el interés de los asuntos artísticos
y de actualidad lo reclama, se distribuyen Suplementos, gratis para los Sres. Subscriptores.
A las personas que deseen conocer esta publicación se les facilitan números de muestra gratis en las principales librerías y por su

ADMINISTRACIÓN: CALLE DE PRECIA~OS, 46, MADRID.

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La llustracl6n Española y Americana y de La · Moda Elegante
EN LA REPÚBLICA MEXICANA:

Sres. Herrero Hermanos, Sucesores. - Plaza de la Concepción, núm. 2, Mé~ico.
Reser vados todos los dereehos de propiedad a.rtistica l' literaria.

MADRID. - Establecimiento .tipolitogr:'úlco «Sucesores de Rivadeueyra.:,,
impresores de la. Real Casa.
(Propiedad de LA ILUSTRACIÓN ESPA~OLA y AllERICANA.)

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Núm. 2. -De páñotb ciopelo gris y con botones de

tono. Se ador na con er
nácar.

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Núm. 3.-De paño inglés, color gris obscuro ; falda
campana
lisa y chaqueta Norfolk,
·

�</text>
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                <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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              <text>La Moda Elegante Ilustrada, 1907, Año 66, No 21, Junio 6</text>
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              <text>Flores Arenas, Francisco, 1801-1877 </text>
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              <text>Siglo XIX</text>
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              <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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              <text>Sucesores de Rivadeneyra</text>
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              <text>Carlos, Abelardo de 1822-1885, Propietario</text>
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              <text>Fondo Historia</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Traje de hilo blanco</name>
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      <name>Traje para niña</name>
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