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LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

36

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MADRID

30

DE JULIO DE

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Ailo LXVI. - NÚ1,!. 28.
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11

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LA ILUSTRACION ESPAÑOLA
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REVISTA DE BELLAS ARTES, LITERATURA Y ACTUALIDADES

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Consta cada l!,nO de sus_números de una cubierta y diez y seis páginas , varias de ellas con selectos grabados,
debidos al lápiz y al buril de los primeros artistas.
Consecuente con su título , que es al propio tiempo su programa, La Ilustración Espaftola y Americaª
: na· reproduce, por medio del grabado, del fotograbado y de otrqs procedimientos modernos, los sucesos importantes del mundo entero que atraen la atención general; cuadros y esculturas notables de todas las escuelas; monumentos arquitectónicos antiguos ó modernos ; retratos de los personajes de reconocida notoriedad, etc.
La sección literaria, confiada á los más distinguidos escritores, contribuye eficazmente á hacer de esta publicación una verdadera enciclopedia de nuestra época. Cuando la abundancia ó el interés de l9s asuntos artísticos
y de actualidad lo reclama, · se distribuyen Suplemenfos, gratis para los Sres. Subscriptores.
A las .personas que deseen conocer esta publicación se les facilitan números de muestra gratis en las principales librerías y por su
'

ADMINISTRACIÓN: CALLE DE PRECIADOS, 46, MADRID.

AGENTES GENERALES
DE

La Ilustración . Española y Americana y de La Moda Elegante
EN LA REPÚBLICA MEXICANA:

Sres. Herrero Hermanos, Sucesores. - Plaza de la Concepción, núm. 2, México.
MADRID,.......,Esta.blecimiento tipolitográflco «Sucesores de Ilivadeneyra.:t,

Reservados todos los derccbOs de propiedad a.rtistica. y literaria.

impresores de la Real. Casa..
(ProJ?iedad d e LA ILUSTRACI ÓN ESPAROU. y AMERICANA.)

1 á 3. - Toilelles de verano,
Lu explicaciones en la página siguiente.

46.

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

39

LA MODA ELEGANTI,; ILUSTRADA
SUMA.R IO.
TEno.-Eq,licaci6n de los grabados.-Revistaparisiense, por V. de
Castelfldo.-El puente, continuación, novela traducida por Sylvia.
-Figurfn iluminado.- Desde mi celda, cartas de Londres, por
Lady Belgravia.- Correspondeneia particular, por D.ª Adela P.Sueltos.-Anuneios.
GRABADOB.-1 á 3. Toiletfes de verano.-4. Toilette de tarde.- 5. Blusa de leneería.- 6 y 7. Toilette de brde.- 8. Blusa de Jencerla ~- Traje con chaqueta de forma de frac.-10. Traje de tafetánplikiuü.-11. Traje de vuela blanea.-12. Traje df! paño fl.no.-13, Toilette de tussor.-U. Traje para casino.-ló. Toilette para garden•
party.-16. Toilette de granadina.-17. Traje para niila de 4 á 6
aiios.-18. Toilette de tarde.-19. Traie para comidas.-20. Falda
de pal::l.o.-21. Falda de tela de bilo pékinée.-22. Falda guarnecida
con bleses.-23. Delantal parn ni.iloa.-24. Toilette para Carreras.25. Traje con chaqueta Luis XV. -26. Blusa de lanma.-27. Traje
de )]e~hura japonesa para nii'la de 9 á 11 ai'los.-28. Traje marinero
para niño de 10 á 12 aiioa.- 29. Trnfe con !alda-eorpii'lo para joven
de 18 á a ai'loa.

1\

el ojal de la chaqueta. Como hace tanto tiempo
que en los trajes «sastre» las chaquetas son de
igual color que las faldas, la innovación ha sido
muy bien reciblda. Se ven chaquetas largas,
ajustadas, con aldetas redondeadas tiradas hacia
atrás; otras sueltas y flotantes; algunas con la
espalda en forma de estola, cortada de manera
que no apoye en el talle, pero que en vez de
caer recta, como la de los paletós-saco, tiene un
gracioso movimiento hacia atrás, recordando la
hechura de un frac de hombre de tiempo de
Luis XIII. Es una hechura que seguramente se
aplicará este invierno en muchos abrigos de pieles. Con estas chaquetas largas se llevan faldas
plegadas, redondas y cortas, que se dice que
han de ser las preferidas para los trajes «sastre»

Núm. 1.-Traje de seda color lila-rosa. Se adorna con
entredoses de tulpékinée con bieses de raso; blusa de
tul, adornada con entredoses y encaje sobre malla;
borlas de hilo.
•
Núm. 2.•-Traja de crespón de seda color azul páli•
do. La falda y el escote se guarnecen con entredoses
de Irlanda; en las mangas y en el chaleco, bordados
bretones en los colores amarillo de oro, azul y negro.
Núm. 3.-Traje de tussor color musgo, adornado con
terciopelo de pana del mismo tono. Chorrera y mangas de encaje estilo punto de Milán.

REVISTA PARISIENSE.

•

SUMARIO.

Faldas rayadas ~on chaque~a lisas.-Mongas largas y faldas cortas.
-Los filetes Vl':"OS en el henzo rayado.-Los encajes como adorno
y las lineas hor1z¡;mtales.-El adorno de los trajes de lencería.Las capas y abrigos amplios y los impermeables. - Dos modelos más.

1\

8oBRE las faldas .de fondo blanco rayado con
gris azul 6 verde se llevan mucho las chaquetas
obscuras lisas, del color de las rayas· por consiguiente, si tenéis un traje clásico az~l marino
y un vestido de fantasía rayado 6 cuadriculado
tenéis los elementos para una tercera combina~
ción, más elegante y más nueva que las dos anteriores. Esa chaqueta obscura se alegra con un
peto de lencería ó con una chorrera plegada ó
rizada de encaje, que se deja ver por la abertura del delantero. Una rosa, que parezca cogida
del ramo que adorna el sombrero, se prende en

lienzo blanco y {ichu cruzado con dos botones
de nácar rosa. El sombrero .de este traje, de
poja de Italia blanco creta, adornado con moaré
flexible negro, es muy elegante. Vestidos como
éste tienen siempre una frescura y sobriedad
que encaja en las mañanas de sol; además se
combina muy bien con las blusas blancas de Ji.
nón ó encaje.
Se ven más cinturones de cinta que de tela,
y, sobre todo, corseletes de cinta estampada ó
cinturones anchos y flexibles de seda Liberty
crema.
En algunos vestidos de lencería las incrustaciones dibujan la linea de túnica, de que ya os
hablé anteriormente: la falda está adornada con
uno 6 dos volantes ó franjas anchas, y la túnica
se recorta en puntas de peplu~ ó en grandes almenas dibujadas por un plegadito alternado con
un Valenciennes 6 con entredoses.
Hay modelos en que la falda y la túnica están
separadas, y la segunda parece más bien una chaqueta larga ó una levita abierta, que cae recta
por la espalda sin marcar el talle.
Los. paletós que completan los vestidos blancos son casi todos de forma análoga al de la
figura 3, con modificaciones de deta:te que los
acortan ó alargan y los estrechan ó ensanchan;
algunos no son más que una estola lisa y recta
con hombreras flotantes, de forma análoga al
del traje de tussor kaki, bordado con soutaches
negros y blancos, representado en la figura 4,
cuya blusa es de tul bordado, y cuyo adorno
consiste en un fleco de seda bajo el estrecho delantal bordado: el sombrero es blanco con pluma negra. Estas estolas suelen ser de guipur, de
malla ó de tul bordado, con entredoses de otro
encaje, flecos y bellotas, y también pueden hacerse bordadas á la inglesa y recuadradas con
guipur ligero.
A los abrigos de lienzo hacen concurrencia
las écharpes y manteletas de tafetán, cuyos pliegnes flexibles y suaves reflejos son siempre atractivos, y que además se asocian muy bien con
los grandes sombreros de astil.o.

ses de Irlanda, y con blusa de malla bordada.
Estas franjas son muy bonitas en la parte inferior, donde forman pliegues flexibles; pero si se
las hace subir más arriba, acusan demasiado las
caderas; conviene, pues, detenerlas á la mitad de
la falda ·6 elegir otra disposición, como la de la
falda de pafios estrechos, rayada con pliegues
oblicuos y entredoses, que bajan hasta 30 6 40
centímetros por bajo del talle, y se prolongan
por franjas horizontales y variadas. También se
pueden emplear adornos alternados á lo largo y
de través, 6 paños estrechos, que bajan desde la
cintura hasta el suelo; uno en medio del delantero, dos á los costados y otro §. la espalda. Entre estos pafios se ven entredoses de todas clases, pliegues y volantes, que no ensanchan la silueta, precisamente porque están cortados por
las líneas verticales.
Por ser más nueva que el Cluny, el guipur de
Irlanda 6 de Craponne, la malla es la que con
preferencia cala los vestidos de este verano, y
claro es que nos servimos con preferencia de la
imitación de este encaje, que es un tul de mallas
cuadradas bordado á punto de zurcir, como la
malla. Se hacen con él entredoses estrechos, que
se combinan con piezas de Valenciennes,y también entredoses anchos, «bolel'.OS&gt; y cuerpos;
pero rara vez puntillas, porque el borde se re-

1

1

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•
••
Para pasear por la noche en el campo ó en la
playa y para ir por la maííana á tomar el agllll
en el balneario os recomiendo las capas de mu•
letón crema, rayadas con negro y gris y fileteadas de un color vivo, como azul japonés 6
verde hoja. Rayas .a nchas de color gris polvo alternan con otras más estrechas, y de trecho en

Fig.4.

trecho rayas de 2 centímetros de color kaki,
yesca ó leonado avivan y calientan el gris. Las
capas de paño, de cuadros desvanecidos blancos
y negros, bastante grandes, suelen llevar cuellos y solapas de pafio cereza, fino y sedoso,
que hacen agradable contraste con la tela rugoy prestan al abrigo una nota clara y alegre.
Una prenda de esta clase, tan ancha y amplia
como se desee, es fácil de poner y quitar; no aja
aun el traje más ligero; y no se estropea con la
lluvia ni con el polvo; se ·suelen forrar con raso
blanco , y se hnye en ellas de todo adorno complicado, como los de soutaches, ¡¡-alones y trencillas, que en otros modelos bordan los cuellos,
las solapas y chalecos. Toda la gracia de estos
abrigos está en la clase de tela, el color, la disposición de los cuadrados ó rayas y, sobre todo,
el corte. Suelen tener los costados al bies y la
espalda y delantero al hilo, cortados en estola,
á la que acompafian uno ó dos pliegues pespunteados, más ó menos anchos; pero, en general, se
prefiere el corte de mayor sencillez, que forma
flexibles encafionados, desde el escote hasta el
borde, lo mismo delante que en la espalda. Nada
es, sin embargo, más cómodo que los abrigos
de forma albornoz: sus pliegues envolventes
conservan siempre su gracia, y su sencillisima
hechura permite ser confiada á las manos de una
aficionada.

·"ª
Fig. 2.

de entretiempo y de invierno, porque se acomodan muy bien á la aoti vidad de la vida mo•
derna y son muy cómodas cuando el tiempo es
lluvioso y desapacible. No siempre es la moda
tan lógica como en esta ocasión.

1

l

•
• •
Otra interesante información acabo de recoger. Se dice que las mangas japonesas tienen
contados sus días. Se había decidido que no sobrevivirían á la caída de la hoja y que era preciso buscarlas reemplazo para el otoño: pero las
modistas empiezan á dudar de que puedan hacer aceptar con tan pronta docilidad esta resolución, porque hay muchas personas que encuentran graciosa la manga japonesa y se obstinan en llevarla aún. Lo que sucederá probablemente es que si nos decidimos, como se afirma,
á llevar mangas largas, la manga japonesa se
alargará nn poco, y el bullón de encaje que lleva debajo se completará con altos puños ajustados que modelen el brazo.
Así, pues, faldas cortas y mangas largas constituyen un programa para el invierno, que, en
fuerza de ser razonable, dudo verlo realizado.

1

1

•••

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11

•
••

Fig. 1.

Una de las características de los trajes de lienzo, rayados grises y blancos, es el acompañar la
raya gris con filetes de color vivo á uno de sus
lados que cambien la tonalidad general. El color que más se emplea es el verde hoja, pero
también tienen partidarias el azul y el cereza.
Todo el adorno consiste en innumerables combinaciones d~ rayas, sobre todo de rayas al través, como las que se ven en el traje de la figura 1, rayado en fresa y blanco y adorna.do con

Fig. S.

Para las reunionas elegantes de tarde, los vestidos de linón, étamine ó muselina, incrustados
cou toda suerte de encajes y de guípures, bor•
dados y rebordados, formando verdaderos mosaicos, son los preferidos. Parece que hay verdadera porfía para reunir en un solo vestido el
mayor número de materiales posible.
Han vuelto §. estar de moda los adornos horizontales que dan vuelta á la falda, superpuestos
con gran variedad: al borde tres ó cuatro volantitos, que se cambian tan fácilmente como se
ensucian; encima una ancha franja de Irlanda,
decorativa, de gran relieve; una bordada á la
inglesa y realzada con soutache, y otra rayada
con plieguecitos, que alternen con entredoses
de Valenciennes; más arriba reaparece el entre•
dós de Irlanda, 6 está sustituído por uno de Cluny, de Craponne, de Venecia 6 de punto de Milán. Ved el efecto de este adorno en el ka-gwn
de verano de la figura 2, de linón blanco con
grandes flores bordadas en relieve y entrado-

,
FI¡. 6.

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i!

FJr. 5.

corta siwA,tricamente en piquitos cuadrados que
resultan demasiado rígidos al lado de las telas
vaporosas. Hay personas que reprochan á la
malla bordada el aspecto de tela de muebles, y
opinan que es más á propósito para las cortinas
y stores que para los vestidos. Este carácter se
puede atenuar por la manera de emplear la malla, por el género de bordados que se hagan en
ella y por la clase de telas con que se combine.
Sobre los vestidos de lienzo se hacen incrus. taciones de grandes dibujos de Irlanda ó de Cluny, representando rosas, mariposas ó amapolas.
En cambio el pechero y los bullones de las mangas están rayados sencillamente con diminutos
pliegues.

•

••
Los cuerpos de los vestidos de lencería son
absolutamente lo mismo que los de los demá•;
tienen mangas japonesas, tirantes, hombreras,
estolas ó {ichus. He visto una chaquetita de muselina toda rayada con pliegues, incrustada con
entredoses, bordeada con encajes y terminada
por detrás en dos faldones de frac estrechos, que
empezaban á 7 ú 8 centlmetros por encima del
talle, se ensanchaban y acababan en cuadrado,

como un verdadero faldón de frac, rayados en
línea oblicua para darles más sostén.
La figura 3 ofrece un ejemplo del adorno de
tul malla; representa un traje de linón de color
de rosa con incrustaciones de ruedas de tul malla, recuadradas con Irlanda, y un plegado de linón debajo de ellas; tanto en el volante de la
falda como al borde del cuerpo, bajo el cual se
deja ver una blusa de Valenciennes. Un entredós estrecho recorre el bajo de la falda.
También se ven abrigos impermeables, muy
cómodos para toda clase de tiempo: unos son de
seda escocesa obscura, de fondo azul cortado
c.on rayas verdes y filetes amarillos; otros tienen cuadritos de tres matices, como el azul verde y blanco, que se repite en todas las telas, en
sarga, franela, lienzo de lana, IUBBor y pañ.o. Se
pone en estos abrigos profusión de bolsillos
grandes y muy á la vista, cerrados á veces por
un botón de madera; hasta se ponen bolsillos en
las mangas de algunos de estos abrigos de viaje, bajo pretexto de que así se lleva con más
comodidad el billete. Esto no lo aseguraré yo;
pero lo que sí aseguro es que tales bolsillos en
tal lugar no son ciertamente un adorno.

•

••
De los adornos de entredoses de que antes os
he hablado, ofrece ejemplo de grande elegancia
el traje de tarde,_ represenU!do_ en la figura 5,
de vuela azul )anciano, con d1bu¡osde muselina
de seda de igual color, bordada con soutache
sobre viso blanco.
Por su originalidad os presento también el
traje de la figura 6, de vuela de color de lino
adornado con franjas de gasa, en las que s~
aplican lunares de terciopelo; el bajo de la falda
está adornado con bordado de soutache lo mismo que el canesú de guipur. Completa' el traje
una manteleta de radium violeta recuadrado con
un rizado.

• •
Si en los ojos está la expresión que vivifica la
belleza, cuidar de ellos es asegurar ésta. Y esa
expresión depende tanto del brillo de las pupilas
como de la penumbra en que le envuelve la som-

�LA MODA

bra de largas pestallas y en que le encuadra el
marco de bien pobladas cejas. La Séve sourciliere
de la perfumería Ninon (31, rue du Quatre Seplembre), de Parls, hace nacer, crecer y espesar
cejas y pestallas, da á los ojos expresión viva y
acentuada y hace la pupila chispeante. Pero hay
que desconfiar de numerosas falsificaciones.

V.

DE CASTELFIDO.

Parla 25 de Julio de 1907.

EL PUENTE.
Continuaci ó n.

-Dentro de poco-dijo-el sol se ocultará
tras las montañas, y todas esas cosas, permaneoiendo iguales, perderán su mayor encanto .....
Tiene razón al decir que siempre hay sol en mi
alma; pero usted puede ser como yo .....
-Entonces, ¡dígame qué debo hacer!
-¡Es t.an sencillo! Consiste en ver todas las cosas á la luz de la bondad que existe en la voluntad de Dios. Esa luz las hermosea, las abrillanta,
y lo que se nos antojaba desilusión se trueca en
paz, en júbilo, en promesa de amor.;...
El señor de Marmennes descendía con Juan,
y Cristina se levantó.
-Nuestro paseo ha terminado-exolamó;pero me complazco en esperar que no será el último. Mi hermano, ese viajero infatigable, aun
no está harto de excursiones, y dentro de poco
iremos á pasar algunas semanas en una hacienda
4ue posee en Turenn. ¿No me ha dicho usted que
vive cerca de Blois?
-Estamos más cerca de Tours.
-Entonces, seremos vecinos. Es necesario
que me dé usted las señas de su residencia.
-¡Oh! Sí, se las daré por escrito; ¡estas direcciones de campo son tan complicadas! También
anotaré las de usted.
-Se las entregaré mañana. Pero apenas permaneceremos en París al irnos de Amélie-lesBains, y creo que veremos la entrada de la primavera en la hermosa tierra turenense.
-¡Me encanta esa perspectiva!-exclamó María Teresa, palmoteando alegremente. - ¿Sabe
usted lo que vamos á hacer? No diremos nada á
mi padre, y así recibirá una sorpresa deliciosa.
¡Si supiese usted qué pintoresca es nuestra vetusta casona solariega, y qué hermoso es el río
que pasa al lado! ¡Cuánto me alegraré sirviendo de guía! Ya estoy consolada del todo ..... De
veras, ¿me promete su visita? •
- Se la prometo. Y procuremos gozar de la
velada de hoy y del día de mañana también .....
Sí, la velada fué tranquila y agradable, y la
prolongaron más que de costumbre, con charla
amena é interesante. Cristina planeó con María
Teresa un paseo para la mañana siguiente, porque el señor de Marmennes habla decidido salir
en el tren de la tarde.
La joven durmió más que de ordinario. Cuando se dirigía hacia la habitación de la señorita
de Ducey, una doncella se le acercó.
-La señorita del número treinta y seis ha
marchado en el tren de las cinco con su hermano-,... Ayer, nna hora después de haber subido
á sus habitaciones, recibieron un telegrama y
han tomado el primer tren. Me han encarga'do
que entregase esta carta á la señorita.
María Teresa, vivamente contrariada y con
los ojos llenos de lágrimas, se apresuró á rasgar
el sobre que le entregaba la doncella.
La carta se reducía á unos cuantos renglones
trazados con lápiz precipitadamente.
•Querida María Teresa: Un desgraciado accidente, bastante grave, ocurrido en un coche, ha
pnesto en peligro la vida de uno de nuestros
parientes, y partimos demasiado temprano para
que pueda despedirme de usted. Me complace,
de todos modos, no decirle adiós; hasta la vista,
según espero, en Turena. Envíeme su dirección,
y hábleme mucho de usted, querida amiguita,
que tan grat.a me ha hecho la estancia aqní, y
cuya amistad estimo en tanto.&gt;
¡Escribirle! María Teresa sacó rápidamente el ·
tarjetero del bolsillo. ¡No! ¡No tenia las señas
que Cristina creía haberle dado!
Experimentó una decepción tan grande, que
las lágrimas le asomaron á los ojos. ¡Cómo!
¿Todo había concluido? ¿Vería, á causa de un incidente tan vulgar, romperse aquellos lazos, recientes, es verdad, pero tan agradables y ya tan
fuertesY ¿No se efectuaría la vísita ofrecida por
Cristina1
Después de haberse dejado dominar por vio-

ELEGANTE

lenta pesadumbre, volvió á la habitación de su
padre para relatarle su disgusto, y quedó consolada al verle sonreír.
- Un oficial de Msrina nunca es dificil de encontrar-dijo el señor de M•rmennes.-Dirige
la carta bajo dople sobre al Ministt.rio; segura•
mente llegará á su .destino en un plazo más ó
menos bre ve.
María Teresa, tranquilizada, se apresuró á escribirá Cristina; dióle minuciosamente sus señas, y encerró la carta en .un segundo sobre, sobre el cual el señor de Marmennes escribió de
1

LA MODA

ILUSTRADA

Núm. 7.-De paño amazona color gris topo.
Cinturón de raso color de topo, abrochado por
medio de una hebilla de plata oxidada; chaleco

Núm. 5.-De linón blanco, adornada con apliciones de bordados antiguos al plumetis; casú y puños de Irlanda; los tirantes fichu se
arnecen al borde con Valenciennes. La parte
delante de la blusa es análoga á la espalda

que puede iluminar la vida, y se entretuvo en
evocar el recuerdo de las dulces y confortadoras palabras que babia escuchado.
El señor de Marmennes había comprado periódicos, y recorría sus columnas á las últimas
claridades del día. De repente detuvo la vista en
nn suelto que pareció fascinarle de modo extrallo. Era la noticia del día, la noticia sensacional
que los periódicos reproducían unánim ente: .el
señor de Sallis, ministro de Hacienda, babia
sido víctima de un grave accidente en carruaje.
Tenía un brazo roto, y los médicos temían que
existieran lesiones interiores.
María Teresa vió de repente que su padre se
tornaba meditabundo. ¿Volvía á sentir-al alejarse de aquella comarca, donde su tristeza había logrado una tregua - el agobio de preocupaciones y de penas que ella no había podido
aliviar? No podía sospechar qué mundo de recuerdos, qué abismo de amarguras removían en
el señor de Marmennes aquellas lineas que la
joven hubiera podido leer si11 explicárselas.
Pero experimentó terror involuntario ante la
idea de reemprender la vida solitaria con aquel
pobre padre, al cual no sabía consolar.
El recuerdo de Cristina le acudió á la memoria en aquel instante.
- Es mi tarea: Dios me la ha dado, y no estaré
triste-se dijo animosamente.
Además, la dulce imagen que guardaba en el
corazón parecía sonreirle.

41

ELEGANTE ILUSTRADA

y mangas de encaje. El cuerpo se adoi'na con
bordado chino, rodeado de bieses de raso.

rod ucida por el grabado.

Núm. 8.-Blusa lencería en forma de e bolero• . De linón con incrustaciones de Irlanda; se
adorna además con guirnaldas á la inglesa, Y
se dispone formando pliegues.

Núm. 6. - Otro aspecto del cuerpo corres-

ndiente al grabado 7. Sombrero•campana de
ja de arroz color violet.a, guarnecido con rolila y hojas color castaña-violeta.

XII.
Pasaron días, luego semanas, y no hubo contestación alguna de Cristina. María Teresa esta•
ba profundamente desanimada. Siu embargo,
recobraba por instantes la esperanza pensando
que si su amiga venía á Turena llegaría seguramente á encontrarla.
Era á fines de Abril; los Artibes habían vuelto, excepto Roberto, que esperaba en París, al
lado de su prometida, que ésta marchase á los
Citisos. María Teresa conocía por Berta y por
Germana todos los detalles de la boda, aunque
se interesaba mucho menos que sus amigas por
los vestidos y los regalos que le enumeraban;
pero experimentaba gran tranquilidad al pensar que nunca había amado á Roberto, y al comprobar por si misma que la
herida causada á su amor
propio ni aun le babia rozado el corazón.
Al cabo llegó Paulina con
una parienta que había acep ·
tado con entusiasmo el servirla de dueña ó acompañante; una parienta pobre que
encontraba delicioso acompañar á la joven en las frecnentes ausencias de su padre, y que se alegraba tanto
de vivir cómodamente en la
lujosa quinta, como de usar
t_rajes dignos de la heredera
á quien acompañaba.
El tranquilo rincón de la
comarca estaba trastornado
por los preparativos de aquellas bodas espléndidas. Los
banquetes se sucedían en casa de los Artibes y en los Cítisos. El señor de Marmennes
aceptaba las invitaciones que
le dirig!an, con objeto de
4.- Tollette de tarcle.
distraer á su hija. Roberto
se mostraba correcto eii sus relaciones con esta
Núm. 4.-De l!ta~itie de religiosa. Se adorna con bie- última; pero, evidentemente contrariado por el
ses de raso del mismo color¡ bordado de camafeo en
los delanteros y ea el peto; canesú y puilos de Irlanda recuerdo de las confidencias que antaño hizo
color crudo¡ en las puntas de les mangas borlas de acerca de su futura esposa, evitaba las ocasiones
de hablarla. Parecia enamorado de Paulina, ó
seda.
quizás desvanecido por el lujo que la rodeaba.
Por otra parte, la sellorita de Montpernon era
su puño y letra el nombre del Sr. Ducey, teniente· muy bella é inteligentísima, y sabía hablarle
de navío, en el Ministerio de Marina.
eligiendo asuntos que le agradaban y que lison- Ahora es preciso que tengas paciencia-ad- 1eaban sus aficiones. ¿Cómo hubiera permanevirtió á su hija,-porque el señor Ducey, disfru- cido insensible al amor de esta mujer dintintando de licencia, quizás no haya dejado su di- guida y adulada, que, al casarse con él, efectuarección en el Ministerio, y puede sufrir nu largo ba indudablemente un matrimonio desintereretraso. Sin embargo, si se encuentra en París, sado?
es posible que pase por la calle Real y se encuenPaulina se daba aires de princesa amable en
tre en seguida con esta carta.
sus relaciones con María Teresa. Sus celos, funMaría Teresa se ilusionó con la esperanza de dados ó no, no tenían ya razón de ser, y había
que la respuesta no tardaría, y comenzó los pre- abandonado las alusiones desagradables y las
parativos para la marcha. Ab•ndonaron Amélie- palabras ásperas, demostrando una amabilidad
les-Bains en el tren de la tarde; la ciudad se en- más forzada que natural, pero efectiva.
.
contraba ya hundida en la obscuridad, mientras
¡Cuánto se diferenciaba. sin embargo, esta soel cielo conservaba purpúreas tintas crepuscula- ciedad, en que el lujo y el dinero eran elemenres. María Teresa pensó en la luz sin sombras tos preponderantes, de la que María Teresa aca-

8.- Blusa de lencerla.
5.- Blusa de lencerla.

a de abandonar! Recordando las conversacior elevadas y los relatos interesantes de Juan
\cey, comprendía el nivel superior en que éste
aliaba, muy por encima de Roberto
Artibes, que, ocioso, sin más objeto
la vida que el de divertirse, sacriflpa al dinero algunas de sus ideas y de
\ simpatías más íntimas.
Fsperaba siempre volver á verá Crisa. Le parecía que esta amistad, que
'brió nuevos horizontes, había ajero ya tanta influencia real y decisiva
u corazón y en su cerebro, que era
~osible que desapareciera. Encontrar
'"'1.!:ª vez á Cristina, escribirle, desahosns tristezas, hablarle de todo lo noy delicado, pedirle consejo para sus
uras y, por último, establecer ese
bio de afectos necesario, casi indissable para una criatura de diez y
o allos, constituía perspectiva encanra y agradable. ¿ Ocupaba Juan al•
\ lugar en sus recuerdos y en sus es•
~nzasY No hubiera podido decirlo,
11mpoco hubiera querido preguntár&gt;. Después de haber temido amar á
' erto, formó el propósito de no vol•
á d•r rienda suelta á la imaginación,
mplía concienzudamente su proyec~esechando ensueflos y aun peosatos é ideas que tuviesen relación
el porvenir. En una palabra, sentíaort•lecida por la dulce y sutil incía que se había deslizado en su
1, y segura de ver nuevamente á

l

•

!tina, gozaba, aun en la ausencia, por

er encontrado un alma tan hermosa
digna, un corazón tan efusivo y un
ndimiento tan despejado.
matrimonio de Roberto debía verse en Junio, en el campo.Pero en
!los momP,ntos se desarrollaban diss crisis financieras que preocupagrandemente á los hombres de neos, y el seflor Montpernon, cuyas
·ciones en los Cítisos iban siendo cada vez
aras, declaró repentinamente que sus asun•
e obligaban á permanecer en Parls. Camnse en seguida los planes; se adelantaría la
, y la ceremonia nupcial se efectuaría en
gustí n á fines de Mayo.
,
s Artibes y Paulina marcháronse, pues, suente; mil detalles imprevistos reclamaba!'
sencia de la joven en París, y una tranqmabsoluta, extralla, al cesar tanto b~llicio
tas fiestas, envolvió de nuevo las riberas
ajarito.
la Teresa apenas sintió estas bruscas an-

1

7.- Tollette de tarde.

sencias, y su mismo padre parecí~ experimentar cierto alivio. En la tarde del d1a en que los
coches del castillo y de la quinta habían conducido á la estación á todas aquellas gentes felices
y embriagadas por la felicidad, la sellorita de
Marmennes dejó á su padre reanudar con el señor Cura una de sus científicas partidas de aje•
drez, y se dirigió ~acia la grande y pintoresca
cocina, donde Mat1lde preparaba la cena.
La anciana, que, encorvada sobre e~ fueg?,
arrojaba en él ramas pequeñas, se volvió al 01r
su paso ligero.
-Ha quedado usted muy sola ahora, señori-

ta-dijo con afectuosa simpatía, irguiendo trabajosamente el cuerpo encorvado.-Echará usted
de menos las fiestas de esta boda suntuosa.
- De ningún modo, Matilde. Desde que ha
vuelto el buen tiempo La Ribera está encantadora y me gusta la tr.anquilidad de nu~stra casa.
-Entonces, señorita, tampoco yo srnnto que
se hayan marchado esas gentes..... Hacen mucho
daño en el país, ¿sabe usted?
.
-¿Daño?-repitió María Teresa. con mcredulidad.- Me parece, por el contrar10, que der:"•
man dinero á manos llenas; los arrendatarios
pobres ganan mucho cuando están ellos aquí, y
sé que la señorita de Montpernon socorría generosamente á los necesitados.
-Sí , á tont.as y á locas tambi~n ..... Le as.eguro, señorita, que el señor Cura prnnsa lo mismo
que yo. Casi nadie comp~ende aqni cómo el s~ñor Barón que es bueníSima persona y cumplido caball;ro á la antigua usanza, ha aceptado
por nnera esa señorita, venida de no se sabe
dónde cuyo padre tiene una cara que no
me g~ta y cuyos criados ~an ta!' .malos
ejemplos ..... Las mozas del pa1s envidian los
adornos de esas lenguaraces doncellas, que
no van á Misa, y que son atrevidas, ¡hay
que verlas! No, señorita, no son buenas personas, como el señor de Arti•
bes y como el seño~ Conde, y el se•
ñorito Roberto hubiera hecho mejor
en casarse con ..... ya sé yo con quién
ó al menos con
una de las señoritas de Plers.
-La señorita de Montpernon es muy bella y muy inteligente, Matilde.
-Sí, y muy
rica también-...
¡Ahl ¡Los hombres de hoy no
son como , los
de antes, señorita! ..... ¡La difunta madre de usted no era rica y,
sin embargo, hubiera podido escoger entre todos los hidalgos del pais!
- ·Háblame de mi madre, Matilde-exclamó
María Teresa, súbitamente conmovida.
-Es usted su vivo retrato, señorita, y cuando
escucho su voz me parece como que tengo veinte años menos . y que mi antigua señora está todavía ahí, dando la bienvenida á la joven y linda recién casada, que ríe y canta como usted á
orillas del Pajarito.....
·

Comit1uará.

�(O

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
bra de largas pestalias y en qne le encuadra el
marco de bien pobladas cejas. La Séve sourciliere
de la perfumería Ninon (31, rue
Qu,atre Seplembre), de Parls, hace nacer, crecer y espesar
cejas y pestañas, da á los ojos expresión viva y
acentuada y hace la pupila chispeante. Pero hay
que desconflar de numerosas f•lsiflcaciones.

ª"

V. DE CASTELPIDO.
Parla 26 de Julio de 1907.

EL PUENTE.
Continuaci ó n.

1

1

-Dentro de poco-dijo-el sol se ocultará
tras las montañas, y todas esas cosas permaneoiendo iguales, perderAn su mayor 'encanto .....
Tiene razón al decir que siempre hay sol en mi
alma; pero usted puede ser como yo .....
- Entonces, ¡dígame qué debo hacer!
-¡Es tao sencillo! Consiste en ver todas las cosas á la luz de la bondad qne existe en la voluntad de Dios. Esa luz las hermosea, las abrillanta,
y lo que se nos antojaba desilusión se trueca en
paz. en júbilo, en promesa de amor.....
El señor de Marmennes descendía con Juan
y Cristina se levantó.
'
-Nuestro paseo ha terminado-exclamó;~ero m~ complazco en esperar que no será el último. M1 hermano, ese viajero infatigable aun
!'º está harto de exoursiones, y dentro de 'poco
iremos á pasar algunas semanas en una hacienda
que posee en Turenn. ¿No me ha dicho usted que
vive cerca de Blois1
-Estamos más cerca de Tours.
-Entonces, seremos vecinos. Es necesario
que me dé usted las señas de su residencia.
. -¡Ob! Sí, se las daré por escrito; ¡estas direcciones de campo son tan complicadas! También
anotaré las de usted.
-Se las entregaré maliana. Pero apenas permaneceremos en París al irnos de Amélie-lesBains, y oreo que veremos la entrada de la primavera en la hermosa tierra turenense.
-1Me encanta esa perspectiva!-exc)amó María Teresa, palmoteando alegremente.-¿Sabe
usted lo que vamos á hacerf No diremos nada á
mj padre, y así recibirá una sorpresa deliciosa.
¡S1 supiese usted qué pintoresca es nuestra vetusta casona solariega, y qué hermoso es el río
que pasa al lado! ¡Cuánto me alegraré sirviendo de guía! Ya estoy consolada del todo..... De
veras, ¿me promete su visita? •
- Se la prometo. Y procuremos gozar de la
vel~da de hoy y del día de mañana también .....
S,, la velada fuá tranquila y agradable, y la
prolongaron más que de costumbre, con charla
amena é interesante. Cristina planeó con María
Teresa un paseo pará la mañana siguiente, porque el señor de Marmennes habla decidido salir
en el tren de la tarde.
La joyen durmió más que de ordinario. Cuando se dirigía hacia la habitación de la sellorita
de Ducey, una doncella se le acercó.
-La sellorita del número treinta y seis ha
marchado en el tren de las cinco con su hermano .., .. Ayer, una hora después de haber subido
á sus habitaciones, r ecibieron un telegrama y
han tomado el primer tren. Me han encarga°do
qne entregase esta carta á la seilorita.
Maria Teresa, vivamente contrariada y con
los ojos llenos de lágrimas, se apresuró á rasgar
el sobre que le entregaba la doncella.
La carta se reducía á unos cuantos renglones
trazados con lápiz precipitadamente.
•Querida María Teresa: Un desgraciado accidente, bastante grave, ocurrido en no coche ha
puesto en peligro la vida de uno de nuestros
parientes, y partimos demasiado temprano para
que pueda despedirme .de nst~d. Me complace,
de t_odos modos, no decirle adiós; hasta la vista,
seg~n espero, en Turena. Envíeme su direocióo,
y hableme mucho de usted, querida amjguita
qne tan grata me ha hecho la estancia aquí
cuya amistad estimo en tanto. ,
'

y

¡Escribirle! Maria Teresa sacó rápidamente el ·
tarjetero del bolsillo. ¡No! ¡No tenia las sellas
que Cristina creía haberle dado!
Exper.imentó una decepci'.5n tan grande, qne
las lágrimas le asomaron a los ojos. ¡Cómo!
¿Todo habla conclnfdo1 ¿Verla, á causa de un incidente tan vnlgar, romperse aquellos lazos recientes, es verdad, pero tan agradables y y; tan
fuertes1 ¿No se efectuaría la visita ofrecida por
Cristina?
Después de haberse dejado dominar por vfo-

lenta pesadumbre, volvió á la habitación de sn
padre para relatarle su disgusto, y quedó conso- que puede iluminar la vida, y se entretuvo e
evocar el recuerdo de las dulces y confortado
lada al verle sonreír.
ras palabras que habfa escuchado.
,
- Un oficial de Marina nunca es difícil de en.
El
señor
de
Marmennes
había
comprado
pe
contrar-dijo el seilor ,:J.e Marmennes. -Dirige
la carta bajo doble sobre al Ministerio; segura- r1ódicos, y recorría sus columnas á las última
mente llegará á su . destino en un plazo más ó claridades del día. De repente detuvo la vista e,
nn suelto que pareció fascinarle de modo extra
menos breve.
'
ilo.
Era la noticia del día, la noticia seosacion,
Maria Teresa, tranquilizada, se apresuró á escribirá Cristina; dióle minuciosamente sus se- que los periódicos reproducían uoánim ente: e
ñas, y encerró la carta en -no segundo sobre, so- señor de Sallis, ministro de Hacienda, habi
víctima de un grave accidente en oarrnaj,
bre el cual el seilor de Marmennes escribió de sido
Tenía no brazo r oto, y los médicos temían qu
existieran lesiones interiores.
Maria Teresa vió de repente que su padre s
tornaba meditabundo. ¿Volvía á sentir - al ale
jarse de aquella comarca, donde su tristeza h,
bía logrado una tregua - el agobio de preocu
paciones y de penas que ella no habia podid
aliviar? No podía sospechar qué mundo de re
cuerdos, qué abismo de amarguras removían e·
el señor de Marmeones aquellas líneas que 1
joven hubiera podido leer si n explicársela,
Pero experimentó terror involuntario ante 1
idea de reemprender la vida solitaria con aqne
pobre padre, al cual no sabía consolar.
El recuerdo de Cristina le acudió á la memc
ria en aqnel instante.
-Es mi tarea: Dios me la ha dado, y no estar
triste-se dijo animosamente.
Además, la dulce imagen que guardaba en 1
corazón parecía sonreirle.

Núm. 5.-De linón blanco, adornada con aplicaciones de bordados antiguos al plumetis; canesú y puilos de Irlanda; los tirantes {ichu se
guarnecen al borde con Valenciennes. La parte
de delante de la blusa es análoga á la espalda

41
Nú■. 7. -De pallo amazona color gris topo.
Cinturón de raso color de topo, abrochado por
medio de una hebilla de plata ondada; chaleco
y mangas de encaje. El cuerpo se adorna con

reproducida por el grabado.

bordado chino, rodeado de bieses de raso.

Núm. 6. - Otro aspecto del cuerpo correspondiente al grabado 7. Sombrero-campana de

Núm. 8,-Blusa lencería en forma de « bole•
ro• . De linón con incrustaciones de Irlanda; se

adorna además con guirnaldas á la inglesa, :r

paja de arroz color violeta, guarnecido con rosas lila y hojas color castaila-violeta.

se dispone formando pliegues.

XII.

4.- Tollette de tarde.

éta"''""

Núm. 4.-De
de religiosa. Se adorna con bie•
ses de raso del mismo color; bordado de camafeo en

los delanteros y en el peto; canesú y puilos de Irlanda
color crudo; en las puntas de las mangas borlas de

seda.

su puño y letra el nombre del Sr. Ducey, teniente
de navío, en el Ministerio de Marina.
-Ahora es preciso que tengas paciencia-advirtió á su hija,-porque el señor Ducey, disfrutando de licencia, quizás no haya dejado su dirección e,:i el Mioisterio1 y puede sufrir un largo
retraso. Sin embargo, s1 se encuentra en París,
es posible que pase por la calle Real y se encuentre en seguida con esta carta.
Maria Teresa se ilusionó con la esperanza de
que la respuesta no tardaría, y comenzó los preparativos para la maroha. Ab•ndonaron Amélieles-Baíns en el tren de la tarde; la ciudad se enoontraba ya hundida en la obscuridad, mientras
el cielo conservaba purpúreas tintas crepnscnla:
_res. Maria Teresa pensó en la luz sin sombras

Pasaron días, luego semanas, y no hubo con
testación alguna de Cristina. María Teresa est.
ha profundamente desanimada. Sin embarg,
recobraba por instantes la esperanza pensaod
que si su amiga venía á Turena llegaría seg,;
ramente á encontrarla.
Era á !loes de Abril; los Artibes habían vne:
to, excepto Roberto, qne esperaba en París,,
lado de su prometida, que ésta marchase á lo
Citisos. Maria Teresa conocía por -Berta y po
Germana todos los detalles de la boda, aunqn
se interesaba mncho menos que sus ami¡¡as po
los vestidos y los regalos que le enumeraba1
pero experimentaba gran tranquilidad al pen
sar que nunca había amado á Roberto, y al com
probar por sí misma que 1
herida cansada á su amo
propio ni aun le había roza
do el corazón.
Al cabo llegó Paulina co;
nna parienta que había acep
tado con entusiasmo el se~
virla de duefia ó acompail,
te; nna parienta pobre q
encontraba delicioso aco1
pañar á la joven en las f1
cuentes ausencias de su I
dre, y que se alegraba tan
de vivir cómodamente en
lujosa quinta, como de m
trajes dignos de la hered1
á quien acompañaba.
El tranquilo rincón de
comarca estaba trastorna
por los preparativos de aq,
llas bodas espléndidas. I
banquetes se sucedían en,
sa de los Artibes y en los (
tisos. El señor de Marmcnt
aceptaba las invitaciones q
le dirigían, con objeto
distraer á su hija. Robe,
se mostraba correcto en sus relaciones con e
última; pero, evidentemente contrariado por
recuerdo de las confldeocias que antaño hJ·
acerca de sn futura esposa, evitaba las ocasio1
de hablarla. Parecía enamorado de Paulina
quids desvanecido por el lujo que la rodea!
Por otra parte, la seilorita de Montperoon 1
mny bella é inteligentísima, y sabia habla
eligiendo asuntos que le agradaban y que lisc
]eaban sus aficiones. ¿Cómo hubiera perma,
cido insensible al amor de esta mujer dint
guida y adulada, que, al casarse con él, efect1
ba indudablemente un matrimonio desinte
sado1
Paulina se daba aires de princesa amable
sus relaciones con Maria Teresa. Sus celos, f1
dados ó uo, no tenían ya razón de ser, y ha
abandonado las al usiooes desagradables y
palabras ásperas, demostrando una amabilic
más forzada que natural, pero efectiva.
¡Cuánto se diferenciaba. sin embargo, esta
oiedad, en que el lujo y el dinero eran elem,
tos preponderantes, de la que María Teresa a

5.- Blusa de lencerla.

•

8. - BluH de fenoer11.

baba de abandonar! Recordando las conversaciones elevadas y los relatos interesantes de Jnan
Dncey, comprendia el nivel superior en que éste
se hallaba, muy por encima de Roberto
de Artibes, qne, ocioso, sin más objeto
en la vida que el de divertirse, sacriflcaba al dinero algunas de sus ideas y de
sns simpatías más intimas.
Esperaba siempre volverá verá Cristina. Le parecía que esta amistad, que
le abrió nuevos horizontes, había ejercido ya tanta influencia real y decisiva
en su corazón y en sn cerebro, que era
imposible que desapareciera. Encontrar
otra vez á Cristina, escribirle, desahogar sns tristezas, hablarle de todo lo noble y delicado, pedirle consejo para sus
lecturas y, por último, establecer ese
cambio de afectos necesario, casi indispensable para una criatura de diez y
ocho años, constitnfa perspectiva encantadora y agradable. ¿ Ocupaba Juan algún lugar en sus recuerdos y en sus esperanzas? No hubiera podido decirlo,
ni tampoco hubiera querido preguntárselo. Después de haber temido amar á
Roberto, formó el propósito de no volverá dar rienda suelta á la imaginación,
y cumplía concienzudamente su proyecto desechando ensueños y aun peosamjentos é ideas que tuviesen relación
con el porvenir. En una palabra, sentíase fortolecida por la dulce y sutil influencia que se había deslizado en su
vida, y segura de ver nuevamente á
Cristina, goz:,ba, aun en la ausen c ia, por

haber encontrado un alma tan hermosa
y tan digna. no coraz6n tan efusivo y un
entendimiento tan despejado.
El matrimonio de Roberto debía veriflcarse en Junio, en el campo.Pero en
aquéllos momentos se desarrollaban distintas crisis financieras que preocupaban grandemente á los hombres de negocios, y el sefior Montpernon, cuyas
apariciones en los Citisos iban siendo cada vez
más raras, declaró repentinamente que sus asuntos le obligaban á permanecer en París. Cambiáronse en seguida los planes; se adelantaría la
fecha, y la ceremonia nupcial se efectuaría en
San Agustín á flnes de Mayo.
Los Artibes y Paulina marcháronse, pues, súbitamente; mil detalles imprevistos reclamaban
la presencia de la joven en París, y nna tranquilidad absoluta, extrafia, al cesar tanto bullicio
y tantas flestas, envolvió de nuevo las riberas
del Pajarito.
Maria Teresa apenas sintió estas bruscas an-

7.-Tollette de tarde.

senoias, y su mismo padre pareoió experimentar cierto alivio. En la tarde del dla en que los
coches del castillo y de la quinta hablan conducido á la estación á todas aquellas gentes felices
y embriagadas por la felicidad, la sellorita de
Marmennes dejó á su padre reanudar con el sellor Cnra una de sus científicas partidas de ajedrez, y se dirigió ~acia la grande y pintoresca
cocina, donde Mat1lde preparaba la cena.
La anciana, que, encorvada sobre eJ fuego,
arrojaba en él ramas pequeñas, se volvió al oir
su paso ligero.
-Ha quedado usted muy sola. ahora, sellori-

ta-dijo con afectuosa simpatia, Irguiendo trabajosamente el cuerpo encorvado.-Echará usted
de menos las flestas de esta boda suntuosa.
- De ningún modo, Matilde. Desde que ha
vuelto el buen tiempo La Ribera está encantadora y me gusta la tranquilidad de nuestra casa.
-Entonces, señorita, tampoco yo siento qne
se hayan marchado esas gentes..... Hacen mucho
dallo en el país, ¿sabe usted?
-¿Daño1-repitió María Teresa con incredulidad.-Me parece, por el contrario, que derraman dinero á manos llenas; los arrendatarios
pobres ganan mucho cuando están ellos aqm, y
sé que la señorita de Montpernon socorría generosamente á los necesitados.
-Sí, á tontas y á locas también ..... Le aseguro, seilorita, que el señor Cura piensa lo mismo
qne yo. Casi nadie comprende aquí cómo el seilor Barón, que es buenlsima persona y cumplido caballero á la antigua usanza, ha aceptado
por nuera esa seilorita, venida de no se sabe
dónde, cuyo padre tiene nna cara que no
me gusta y cuyos criados dan tan malos
ejemplos..... Las mozas del país envidian los
adornos de esas leuguaraces doncellas, que
no van á Misa, y que son atrevidas, ¡hay
que verlas! No, señorita, no son buenas personas, como el señor de Artibes y como el señor Conde, y el señorito Roberto hubiera hecho mejor
en casarse con ..... ya sé yo con quién
ó al menos con
nna de las señoritas de Plers.
-La seliorita de Montpernon es muy bella y muy inteligente, Matilde.
-Si, ymny
rica también_...
¡Ah! ¡Los hombres de hoy no
son como , los
de antes, señorita! ..... ¡La difunta madre de usted no era rica y
sin embargo, hubiera pofildo escoger entre to~
dos los hidalgos del país!
-Háblame de mi madre, Matilde-exclamó
María Teresa, súbitamente conmovida.
-Es usted sn vivo retrato, señorita, y cuando
escucho su voz me parece como que tengo veinte _anos menos, y que mi antigua señora está todavía ahf, dando la bienvenida á la Joven y linda recién casada, qne ríe y canta como usted á
orillas del Pajarito.....
·
Conn.uará.

�42

LA MODA

ELEGANTE ILUSTRADA

43

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

Espalda del dibujo 12.

Espalda del dibujo 14.

Eapalda del dibujo 9.

Espalda del dlbuJo 13.

E1paldaa de loa dibujos 10 y 11.

Espalda del dibujo 16.

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16.-Tollette de granadina.
9.- TraJe con chaqueta de forma de i'l'ac.

se monta en frunces pequeftos y cae en pliegues. Cuerpo fruncido en el talle y hombreras sencillas de guipur. Entredós de guipur en el medio de delante, pespunteado de verde . .Mangas de guipur. Cinturón verde. Capota de guipnr.
Materiales: 3 m.

Núm. 9.-De lana blanca con rayas verdes dibujando
cuadros. El paño delantero de la falda se corta al bies
y forma dos pliegues huecos; los de los lados se cor•
tan al hilo y forman tres tablas; finalmente, el de
atrás se corta al bies y se dispone en tres pliegues
huecos.
Chaleco cruzado de tussor crudo, ribeteado con bie•
ses de t-ussor verde; peto de encaje, cuello cubierto de
tt,ssor crudo y vivos verdes.

3. Traje para niña de 3 á 6 Mios.- De color rosa y
rodeado en la parte baja con entredoses, y se escota
sobre una camiseta de tnl de motaEi. Bies fruncido en
· la parte alta. Tirantes hechos de dos sardinetas unidas en una sola AD los dos extremos.
Materiales: 3,50 m. de 80 cm. de ancho.
Sombrero de paja blanca con gran lazo de tafetán
blanco.

Núm. 10, -De color azul, guarnecido con tafetán
azul y encaje de Valenciennes; peto de VaJenciennes
y cuello de tafetán azul claro, formando plieguecitos;
éste se prolonga en forma de patas, y se adorna al
borde con bieses de tafetán. Falda y cuerpo cortados
al bies; cinturón de tafetán pékinie azul, cortado también al bies.
Núm. 11.-La falda descansa sobre otra interior de
tafetán blanco, terminada por una gran barredera. El
cuerpo se monta al borde de un canesú de eu.caje, y
130 guarnece con tirantes compuestos de tres cintas,
los cnales se sujetan atrás bajo choMo:. Puños y cinturón de cinta.

4. Traje para señorita de 12 á 15 atios.-De cutí á
rayas con falda de pafios que van estrechando en la
parte alta. Algunos alargan con .sardinetas sobre el
pafio de al lado. Bieses á lo ancho colocados en la
parte baja. Cuerpo japonés abierto sobre un pechero
de muselina de seda plegado y recuadrado con bieses
á lo ancho. Bies liso que rodea el delantero y la es•
palde, adornado con tiritas.
Materiales: 8 m.
15.-Tollette Para uarclen-party.

12,-TraJe de paño fino.

Núm. 12. -De paño fino color heces de vino, compuesto de falda guarnecida con pliegues y chaqueta;
la falda no tiene forro y se dispone formando á los
lados del delantero un grupo de tres pliegues; éstos
quedan sujetos por una pata adornada con botoncitos,
adorno que se repite en las mangas y sobre los delanteros de la chaqueta drapeada. Peto y volantes de tul
bordado. La chaqueta se adorna con motivos de pasamanería, y se completa con un chaleco cruzado.
Núm. 13.-De color gris. La falda areola forma de
túnica, y se adorna con un galón de pasamanería de
seda gris. La blusa es de hilo bla.µco, se adorna con
calado y se completa con un cuello bordado á la in¡¡lesa. El escote queda cubierto por un peto de enca¡e. Cinturón de cuero blanco con rayas grises.
Núm. 14.-De·vnela blanca con lunares azules. La
falda se 1111arnece con bieses de vuela sujetos por
botones. El cuerpo se adorna del mismo modo; los
delanteros y las sisas se guarnecen con bieses de

seda azul y con otro de seda amarilla. Peto de muselina de seda, sujeto por cinta azul, que termina en
dos borlas, adorno que se repite en los hombros. Cinturón compsq.esto de un bies de seda amarilla entre
dos de seda azul.
Núm. 15. -De seda ligera color habana, guarnecida
con motivos de guipur crema. El cuerpo se abre sobre peto de muselina de seda, cuyo color armonice
con el del traje; de esta misma muselina son las mangas, que se adornan con motivos de guipur. Gran cinturón de seda.
Nüm. 16.- De color azul Nattier; se guarnece con incrustaciones de malla color marfil y con cinta Liberty, del mismo tono que la granadina. El cuerpo tiene
un fichu, adornado al bor&lt;l/l con cinta y sujeto, delante y atrás, por motivos de pasamanería¡ rodea el
talle un cinturón de seda Liberty drapeado.
•

EXPLICACIÓN DEL FIGURIN ILUMINADO.
Corr11 ponde t. 1u· 1&amp;ñoras suscriptoras i la edición ele lujo,

1. Traje para niña de 7 á 10 años.-De vuela, Y cortada la falda en forma, se mo_nta sobre el cuerpo á
frunces· se adorna la parte baJa con tres vu,eltas de
peEipunt~s. Cuerpo con grandes sisas hecho á pliegues
sobre los hombros, abierto delante sobre un peche;o
de muselina de seda plegada. Mangas hechas á pliegues religiosa sujetas en pwlos.
Materiales: 4 m. de vuela.
.
Sombrero de paja bei[J6 guarnecido con cintas verdes y cerezas.
13,-Tollett, d1 tu11or.

14.-Traje para casino,

2. Traje para ni,,a de 7á 10 años.- De vuela y moaré
obscuro. La falda, cortada en forma, hace campana;

5. Troje para seiíorita de 14 á 17 años.-De vuela
gris rayadft. La falda, cortada en forma, cae en pliegues lisos abiertos, cortados á mitad de Ja falda; se
recuadran con bieses que suben como sardinetas. Chaqueta con mangas japonesas guarnecidas de bieses á
lo ancho. Cuello de tafetán encarnado con adorno de
tafetán blanco. Corbata regata encarnada. Blusa de
encaje. Mangas con puños de tafetán blanco con vivos
encarnados.
Materiales: 4 m.
Sombrero de paja encarnada con cintas encarnadas
y rosas.
6. Traje para nitia de 5 d 9 a,ios.-De vuela verde.
La falda, en forma, se corta con bieses de tafetán que
rodean toda la parte alta. Cuerpo con mangas japonesas. Se escota sobre un pechero. Bieses de tafetán
como los de la falda.
Maleriales: 3,50 m. de vuela, y 4 ro. de tafetlin.
Sombrero de paja negra con cintas de ta[et6n_negro.

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

DESDE MI CELDA.
CARTAS DE LONDRES,
Wallington, Surrey.
Julio 1907.

€N

1

1

!

1

23.- Delantal para niño.

1
1

¡[,,
17.-Traja para niña de 4 6. 6 años_.

•

45

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

~úm. f!,-De linón blanco, bordado á la inglesa· a-

leto de hn6n bordado; cinturón de Liberty blanc~ p

Núm. 18.-De fular verde sauce, con grandes l~na
res blancos; puilos de muselina de seda verde rib .
teados con soutache blanca¡ brazal de terciopelO bla eco; chale~o del mismo encaje, guarnecido al bo 8
con una tira de muselina de seda.
r
Núm. 19.-De muselina de seda gris s b
.
blanca; e1;1 el cuerpo fichu de muselÍil~
m~sehna

·:r

mi última carta los tormentos de mi horrible pesa~illa me hicieron olvidar el despedirme
de vosotras para mi excursión veraniega, y digo
nial despedirme, puesto que, vaya donde vaya,
he de seguir escribiéndoos y contándoos lo que
vea; mejor sería deciros: «Haced baúles y maletas y disponeos á viajar, pu~s _os anuncio, amigas mías, que como esto es factl y barato en Inglaterra, os voy á llevar y traer de nn lado para
ptro, por tierra y por mar.»
Disponemos de un holiday (vacaciones) de tres
meses. El matrimonio tenemos la chifladura de
los viajes: los niños, ya grandes (él tiene doce
años y diez ella) , ya no dan guerra, y Nana es la
perla de las criadas inglesas; n_os acompaña siempre én todas nuestras exQurs1ones, y cuenta de
ella es el arreglo de equipajes, que hace con admirable inteligen cia y primor: es lo que aquí se
llama a very good packer, muy buena embaladora,
condición precisa que han de certiftcar en sus
informes las que en Inglaterra se dedican á don-

cellas ó niñeras; así es qnil vuestra Lady Belgravia, en su modesta' posición ,"' viaja como una

reina, respecto á "descanso. No puedo menos de
volver los ojos á España y recordar lo que signifl.ca en mi tierra ·los preparativos del viaje de
verano: el horrible desestero rompe la marcha
de los ajetreos primaverales; después el sacudido de ropas y cortinas, la hechura de colchones
y todos los satél'ites que rodean á estas constelaciones de las amas de casa. Ninguno de esos males se padecen aquí. San Desestero no existe, porque todos los suelos de todas las casas son de
madera; se lustran ó se pintan, y solamente en
el centro del cuarto se pone un tapiz, sujeto con
un grueso clavo dorado en cada esquina, de
modo que, aunque se barra á la perfección todos los días, nna vez en semana se levante y
pueda sacudirse. Las cortinas son escasas, pues
AD Inglaterra rio se padece el furor ·que hay en
Francia y en España para cerrar toda entrada al
aire; se ponen sólo en los salones y gabinetes de
visitas, y para eso siempre son ligeras, y, en la·
mayoría de los casos, lavables, pues las de los
dormitorios son todas de muselina ó encaje y se
mudan una·vez en semana. Los colchones jamás
se hacen en casa: ¡no quiero ni pensar en aquellos colchones de Madrid, hechos en el portal ó
en el patio de la casa, donde todo el mundo ha
pisado, muchos han escupido, y el colchonero
mezcla con las riquísimas
lanas cuantos microbios
encuentra á sn alcance!
-¿ Y cómo os las arregláis en Inglaterra para
evitaros todas esas molestias·?-me preguntáis á coro, mis queridas lectoras.

Jª

mando pliegues, pékinée con cintas de tercfo;:1:. for-

Espaldas de los dibujos 24- y 25,

19,-TraJe para comidas.

N~m. 20.-De pa:ilo raso negro, sobre falda interior de tafetán nefrºJ 8J adorna con trer;:icilla de-seda negra; los paños de atrás y de
os a os se cortan en forma de patas, y se colocan sobre un volante
~~[Jaªdaol ebno fdormda. Desp_ués d_e coger las pinzas de arriba se monta la
r . e e una crntunlla.

20,-Faldl. da pdo.
22,-Falda
11uarneolda con

dNúm. 21.-Gris Y blanco ; forma pliegues pespunteados; el bajo se
bo~i~!s ;o~j:l~s~rupo_de pespuntes; se abrocha delante por medio de

blesea.

21.- Falda de tala de bilo péklnéa.

Núm.~ 22.-De alpaca, compuesta de.siete pailos, con delantero est~echo, se guarn~ce con d?s bieses adornados con pel"puntes. Su hee ura se presta a ser copiada en lana ú otras telas lavables.

Núm. 23.-Delantal simulando blusa rusa para nillo de tres alios.

Voy á satisfacer vuestra
curiosidad. Llegada en Inglaterra la época delspring
cleaning (limpieza de primavera); qU:e es á primeros de Abril, limpieza en
que se friegan hasta las paredes y los muebles, se
dan á hacer los colchones
y á sacudir alfombras y
cortinas: para eso no tenéis más trabajo que escribir nna tarjeta postal
al cleaner (equivalente al
quitamanchas en Madrid).
Al día siguiente sn coche
de recoger encargos está
á vuestra puerta. Hombres limpísimos, con uniformes de dril, suben á
vuestras habitaciones y se
llevan todo lo qne tengáis
qne limpiar, colchones,
cortinas, alfombras. Fijáis
el plazo en que lo necesitáis, y si dais tres dias, como si dais seis, en el día
prometido tenéis colchdnes limpios y admirablemente hechos, cortinas y
alfombras sin átomo de
polvo, y todo ello desinfectado.
-Pero ¡eso costará carísimo!-me dice una económica ama de casa, amiga mia.
-No, querida. Eso que
en España, si quisiéramos
hacerlo. nos resultaría di2.i.-Tollette para Carreras.
fícil y Dos costaría uu ojo
Núm. 24.-De linón blanco, bordado sobre vis_o blanco ó de color. El ca~err~ de la cara, aquí se hace
queda en parte cubierto por un cuello de encaJe que_ cae sobre las m g • por poquísimo dinero y
Tirantes de linón, sujetos por botones de fantasía, .Y cmturón de seda Pompa- sin más molestia que la de
dour. Mangas de hechura de farol y puños de enca¡e.

25,-Traje con chaqueta luis XV.

Núm. 25. -Para la explicación y patrones, véanse

las flgs. 58 á 68 de la Roja-Suplemento de nuestro nú. mero anterior.

escribir la tarjeta postal. ¡Qué suspiros de envidia se escapan de los pechos de mis compatriotas, y lo comprendo! Vuelvo los ojos atrás, y recuerdo la época de mi niñez: mi madre, como ya
os lo he dicho, era una victima de la limpieza. Tenía media docena de excelentes criados á su servicio, y otra media de ayudantes extraordinarios
que sacaba, en esas solemnes ocasiones del estero y desestero, entre las victimas del matrimonio:
merefl.ero álas doncellas y cocineras que,hartas
de las comodidades y refl.namientos qne las criadas tienen en las buenas casas, sentían la necesidad de recogerse en sn casita (esta es la frase sacramental de todas ellas), y se casaban con nn
remendón, sin trabajo. con nn peón de albaliil ó
con nn vago, pretendiente de destinos, en que,
por no saber escribir ni sn nombre con ortografía, aspiraba á . qne el Ministro le diera seis mil
reales y casa, y claro está que no pasaba nnnca
de pretendiente. De estas infeUces recogidas tenia
mi madre un ciento de que disponer, y en las
épocas solemnes á que me refl.ero venía á tirarse y fregar suelos más de una damisela que de
doncella se había dado muchísimo pisto en el
barrio; pero ¡así es la vida! Os repito qne recuerdo aquellos días con espanto; toda la casa
manga por hombro, golpes y polvo por todas
partes; mujeres, cubos, bayetas y estropajos por
todos los rincones: mi madre, capitán general
de aquel ejército, dirigiendo las maniobras; los
chicos, á quien se nos tomaba, sin duda, por
huestes enemigas, prisioneros en el cuarto de
estudio. Al cabo de quince días terminaba la
faena; mi madre aseguraba que la casa había
quedado perfecta (¡cómo no, con dos semanas
de batalla!); mi padre, cuya paciencia sólo puedo comparar á la de Job, buscaba en vano sus

1
1

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�46

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
ny a bunch, lady/ (¡Lavanda fresca, seño,ra; espliego en flor , diez céntimos et ramo, señora!.)
Á los que vivimos la mayor parte del año en
la capital nos ilusiona tanto todo lo que viene
del campo, que compramos, no digo un r amo,
sino una docena de manojos de espliego y volvemos á casa, aspirando el perfume y embriagándonos con él. P ero ni se sabe lo qne es el espliego, ni se aprecia su belleza y perfume en
todo su valor hasta que se viene á pasar unos
días, .en la época de la recolección de esta planta, en los terrenos de Milcham, condado de Surrey. Antes eran estos campos en su totalidad
praderas de lavanda, pero las necesidades de la
agricultura, y aun de la arquitectura moderna,
han ido invadiendo los floridos prados, talando
sus perfumadas flores y reemplazándolas por
extensas granjas, donde se cultivan granos y
hortalizas, menos poéticos, menos aromáticos,
pero más productivos. La reina Victoria de Inglaterra amaba el perfume de lavanda sobre todos los demás, y con saquitos de espliego per-

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LA MODA ELEGAXTE ILUSTRADA

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·26.-Blusa de lanllla.

Núm. 26.-De lana gris claro, gna:rnecida con galón
blanco bordado en gris y abr ochado en la espalda.

cuyas columnas honro con mi firma (haced el
favor de no reíros, porque aunque no lo creáis
h,blo en serio), publiqué un artículo en que
describí!i en inglés, como hoy os describo en
espaiiol, la obra regeneradora de Miss Sprules,
con cuya amistad me honro. Tan agradecida
quedó la buena señora, que no bien vieron la
luz mis cuartillas y llegaron á sus manos, me
contestó dándome las gracias y poniendo esta
casita á mi disposición por dos semanas. Nos vinimos todos, amos y criados: ya veis si una plumita bien manejada trae beneficios. ¡Y luego
decimos en Espaiia que la literatura está por los
suelos! Lavender Cottage, que así se llama esta
casita, es un encanto y un modelo de la coquetería con que estos ingleses construyen sus viviendas, por modestas que sean; se compone de .
dos pisos: abajo un gran parlour (salón y comedor en una pieza), una hermosa cocina y un
cuarto de baño; arriba tres hermosos dormitorios en que nos hemos repartido padres, hijos
y orÍadas. Hacemos completamente vida de campo. Al amanecer abro de par en par mi ventana
y me asomo á ella. ¡Qné perfume más delfcioso
inunda la atmósfera! ¡Qué praderas más bodas!
¿Son azules? ¿Son lilas? ¿Son rosadas? tSon blancas? Son un conjunto de todos estos matices
reunidos en uno.
¡Ah, los colores de la paleta del Divino Pintor
no trate nadie de describirlos ni copiarlos! Después de bañados todos, cosa que es aqui tan corriente como la oración de la mañana, nos reunimos á almorzar en el parlour : huevos, que
aquella misma mañana hemos cogido de los nidales del pequeiio gallinero; leche recién ordeñada (tenemos una vaca); mantequilla qne hemos preparado nosotros; home made bread (pan '
amasado en casa); todo ello acompañado de buen
té. ¡Qué rico sabe! ¡Con qué ilusión se come! Satisfecho el apetito, nos lanzamos al campo, donR de los segadores están cortando el espliego; mi
marido y mi hijo se ponen á ayudarles ; la niiia y
$&amp;1 yo seguimos á las mujeres qne van recogiendo
· las flores caídas, y compartimos su tarea; antes
de mediodía se llevan los hoces á los destilatorios.

planos y papeles, que todos, perfectamente limpios, eso si , habían cambiado de domicilio; el
pobre suspiraba y hablaba bajito de emigración
para el año próximo. Y nosotros mirábamos la
casa, y sin duda con la ignorancia de nuestros ,,
pocos aiios, no nos explicábamos que se hubiera
invertido tanto tiempo y tanto trabajo ¡para de- ii.í
jarla tan fea! Todo enfundado, hasta los relojes,
que asomaban su pálida esfera á través de un
redondel de muselina rosa; no había un espejo
donde mirarse la cara; lodos quedaban cubiertos con gasa verde, lo mismo que los retratos ·
de familia, que parecían todos atacados del cólera morbo asiático; los adornos y libros que
antes cubrían las mesas, desaparecían en misteriosa tumba, de donde ya no sallan hasta el día
que sonaba la trompeta de resurrección, que
era en Octubre. Seguía muy de cerca á estos festivales el empaquetado de baúles de pequeña y
media pequeña velocidad, y nos trasladábamos
á nuestra casa de campo de San Sebastián, donde veraneábamos.
27.-TraJe de hechura Japonesa
28,- Traje marinero para niño
para niña de 11 á II años.
- Y qué, ten Inglaterra no hay que mandar
de 10 i 12 anos.
. cosas por pequeña y media pequeña cuando se
Núm. 27.-De muselina de lana ó de vuela blanca,
viaja?-me pregunta una lectora, que no acaba
de explicarse las delicias de la vida en esta tie- guarnecido con galón bordado en oro; falda sin forro, peto de guipur crema, puiios de guipur y cinturra y mi entusiasmo por ella.
rón de cinta anudado atrás y prolongado por dos
-No, señora-le contesta Lady Belgravia;- grandes
caídae.
en Inglaterra el viajero tiene derecho á llevar
Núm.
28.-De
jerga azul, cuello marinero y peto de
todo el equipaje que le acomode, sin temor á
piqué b.Janco, adornados con cinta de color azul pálipagar exceso de peso; ni se facturan siquiera; al do.
En la manga izquierda un emblema bordatlo con
llegará la estación, el mozo encargado de car- seda azul y con hilo de oro. Corbata de seda azul.
garlos les pega un rótulo en que pone la estación de su destino. A la llegada á él colocan los
baúles en la plataforma; cada viajero seiiala el fumaba su ropa, y con esencia de espliego sns
suyo, y andando. ¡Hermoso ejemplo de seguri- paíluelos.
dad y honradez, que daría yo mis orejas por ver
Hace veinticinco años la proveedora de Su
copiado en España! En cuanto al precio de los Majestad, la que se encargaba de 1faoilitarle esbilletes, es in verosimíl, y las comodidades de los pliego y esencias, Miss Sprules, viendo que la
trenes, admirables. ¡,Sabéis lo que nos cuesta pa- industria de la destilación del espliego iba desar un meseoito en Francia, que lo pasamos to- cayendo, que ya, aun en esta comarca que es su
dos los veranos, por ser mi dueño y señor gran verdadera patria, iban talándose todos los ~amadmirador de la cocina francesa y gustar de pos, decidió levantarla de nuevo. Ayudada por
cambiar de régimen nutritivo·? Pues una libra la excelente reina Victoria, que era de las mías,
esterlina (cinco dnros) cada billete de ida y vuel- y le gustaba rendir culto á todo lo antigno, y
ta, valedero por un mes, de Londres á Boulo- antiguo es en Inglaterra el uso del espliego;
gne-sur-mer, comprendiendo en ese precio el vino á establecerse en Wallington, y dió nuevo
billete del vapor que cruza el Canal. En Ingla- vigor á la decaída industria. Montó nuevos desterra los niños no pagan billete •hasta los siete tilatorios, puso en marcha los que estaban para· aiios; ¡en Espaiia, en cambio, lo ¡&gt;:agan desde los dos, y con la energía y buen método que esta
tres! Pero no adelantemos los sucesos: de mi se!l.ora posee, ha logrado sacar á flote un negoviaje á la costa francesa os hablaré á su debido cio que da de comerá muchos y que le produce
tiempo. Hoy voy á contaros mi vida en Walling- á ella pingües beneficios. Y á uno de los cottages
ton, desde donde os escribo estas páginas. Mu- de esta señora es donde ha venido Lady Belgrachas de vosotras habéis estado en Londres, y ha- via con los snyos á pasar unos días durante la
béis oído, en esta época del año, la voz ronca de recolección, y todo debido á estaplumita que os
las desgreñadas vendedoras ambulantes (que son escribe.
uno de los pocos lunares de esta capital) gritar
También vuestra amiga luce sus dotes literaen su cockeney clásico (inglés pronunciado por rias en la prensa inglesa: Jmiradme con respeto
la gente baja de Londres):
y admiración, queridas mías! Pues bien, hace
- Sweet lavender, lady; blooming lavender, pen- muy poco y en una revista semanal londinense,

•.
m0

f

47

El espliego que los ·hombres han segado (y
fi3orrespon~encia particular.
tienen que hacerlo con gran habilidad, pu·es un
POLVOS DE ARROZ AU LAIT DE VIOLETTES
Para dar al rostro un aterciopelado lncomparable,-Soeiemal segador puede estropear la cosecha del año
dttd Hi~J~nif':'I . l'Sli. rn"' "" Rh•olf .-l"arfH.
próximo) y que las mujeres hemos recogido, se
¡QUÉ HERMOSA ES MI TIERRA!-1.ª y 2.ª Úselas con
convierte en grandes ruedos, capaces de alfom- toda tranquilidad, porque no le perjudicarán.- 3, ª EsSALUD- y - BELLFZA ! por ,e l Mejor Baño :
brar una habitación espaciosa; hay que hacer tán muy de moda. Las cafdas deben llegar hasta casi
todo esto á escape, para que la flor no pierda el borde de la falda.-4.ª La falda está perfectamente
nada .de sn aroma; en montones de diez y aun asf.-5.ª Corte la falda hasta la cintura y póngale un
SALIES 8 .1. LS.I.IIIC .I. $ alto, drapeado, de muselina del color del
úe veinte ruedos entran en la máquina que los cinturón
El Téré-Bain blanquea la piel y la pone ilUa\·ey satinada,
traje,
Afirmn los tejidos. Reanima las fuerzas.
prensa; por un tubo penetra el agua, por otro
Co mbate los dolores reumáticos.
Luz Y MARUJA.-Las que resultan más bonitas son
sale la esencia de lavanda. Estas faenas duran
"""' De ,·enta en farmucUu, , perrumerine y cosas de baños.
Preparado por los S ' .. LEPLAN, Mo111-Je-Marsau (Francia~
seis semanas, y se da trabajo á cuantos hombres las adornadas con incrustaciones de encaje Torchón,
• Precio : t f :.:r. el tubo. - Agente gr oera! r ara España:
_:3 "º" A:.IUllOA, Bruch , i-16, BA RCE LONA.
y mujeres hay en la comarca. Pero huyamos del colocadas á 10 cm. del borde, y formando mantelillo
sobre
la
mesa.
Entre
una
y
otra
incrustación,
un
cadestilatorio; hace un calor horrible en él, y sólo lado ancho ó unos ojales para pasar una cinta de coEl Vino t6nic0 Pl!WEDO es un reconstituyente poderoso
he entrado para explicaros la faena: los hornos lor, formando en la esquina nudos ó lazos. En el bor- y bactericida.
)
no se apagan ni de dia •n i de noche en estas seis de, jaretón con calado.
semanas 'yy ~onsumen cientos de toneladas de
DE G.-1.ª Tenga la bondad de decirme la clase
carbón. ámonos á comer: nuestro gran trozo deV.fruta
que quiere emplear.-2.ª Quedan muy bien
de carne asada, nuestras patatas nuevas cocidas limpiándolos con espíritu de vino y frotándolos con Siempre JOvell y bella. Pt'dase en las principales perfumerlu.
y un plato de verdura. Con esto, un postre de papel de seda; una vez limpios, se ponen en una caja
Depósito: Sres. Pérez, Martín, Velasco y c.•-Madrld.
exquisitas. cerezas a,marillas, especialidad de esta con aserrín de joyero para que se sequen bien.3.ª
Tenga
la
bondad
de
leer
la
27
.ª
contestación
dada
comarca, y un vaso de cerveza deliciosa y fresca, ya estamos listos para emprender la labor á Por unos ojos azules en LA MODA del 22 de Julio.
Sin ,&lt;val pa,a la te,. Previene
el vello. Supri~e el abuso.de los.
de la tarde.
UNA FAV0RECIDA.-1.ª Limonada purgante. Se prepolvos, produciendo un diáfano
Justo es que ayudemos á la amable Miss Sprn- para con carbonato de magnesia (magnesia común), maravll/oso y una suavidad y frescura e xquis itas, Perfume nuevo.
les, que tan cariñosa hospitalidad nos da. Con 15 gramos; ácido cítrico, 25, y agua, 350. Mézclese en
Lo mejor para el pañuelo, A.gua de Colonia de
ella nos vamos á cierta distancia del pueblo y caliente en vasija de vidrio ó de porcelana, y cuando
la efervescencia termine, fíltrese y póngase en un Orive. Véndese desde 3 reales frasco.
nos situamos sobre un pequeño montículo, des- frasco,
ailadiendo 40 gramos de jarabe de limón. El
de donde dominamos todo el ejército de traba- jarabe puede reemplazarse con los de grosella, guinjadores: las seiioras éonfecoionamos saquitos de da, frambuesa, etc. Esta limonada. resulta un purpercalina satinada de todos colores; los caballe- gante suave y grato al paladar.-2 ª Se hace con 270
ros que nos acompaiian les pintan con purpuri- gramos de harina y 15 de levadura de cerveza, que se
na los letreros, Lavender, que adornan según su deslíe con un poco de leche templada; se amasa, se
Los que con el presente número recibirán nueetraa:
habilidad; los chicos los llenan de espliego des- espolvorea un plato con harioa y se pone la levadura, suscriptoras son:
granado; las niñas los atan con la citos de colo- dándole dos cortes en cruz encima, y se ponen á fermentar; cuando está el doble de su tamaño, puede
res; parece que todos trabajamos á destajo, se- emplearse.
PRIMERA EDICIÓN
g-ún el afán con que nos aplicamos á nuestra taDfeetenarlo
de •La llloda Elegante,. (VoVIOLETA BLANCA.-Los polvos de arroz llamados
rea: es que el montón de saquitos terminados y
""""1ario d6 la salud.)-Pliego 70, conteniendo la defl•
Fleur
de
pi
che
son
muy
adherentes
y
rerrescantes.
Los
listos para la venta está en el centro y quere- hay blancos, rosados, naturales y morenos, y para evi- nición, usos y explicación de las palabras siguientes:·
mos que sea muy grande para cuando llegue la tar imitaciones deben pedirse á la Perfumerla E~ótiMuridtico(.1&gt;.Cido).-Muriato.- Murta.-Músculos(Inflamaci6n de los).-Musgo arbóreo.-Muslo (Fractura ,
hora del high -tea (té-cena) con que Miss Sprules ca, de París.
d6I). -N. - Nabo.-Nafta.-Naflalina.- Naftilol. - Nafnos obsequia, tener la conciencia que lo hemos
Por falta de e@paeio eu este sitio, continúa la Co· tol.-Napelo.- Naranjada.-Naranja.-Naranjo.-Narl(anado. ¡Qué tardes más hermosas! ¡Qué atmósceina.- Narcótico. - Narootina. - Nart otismo. - Naris
fera tan pura y perfumada! ¡Qué sana para el rrespondencia particular en la Hoja-Suplemento.
(Sangre por lt1).-Nnsal.-Natación.-Nduseas.-Nearalma y para el cuerpo es esta vida del campo!
é&gt;-osis.-Nebrina.-:Necesidad.- Necroscopia. -NBCf"osis.
ADELA P.
El crepúsculo es muy largo en Inglaterra, y á
-Nefelión. - Nefralgia. -Nefritico. - Nefritis. - Nefrosu luz melancólica tomamos el té con fiambres,
gdstrico. - Nefrarragia. - Nefrolomta. - Neoplasma.que compone á la vez merienda y cena. Antes
Neoscopio. - Nervioso. - Nervosismo. - Neumatosis.Neumeconiosis. - Neumoadstrico. - Neumógrafo. - Ne-u•
de terminar esta colación campestre se presenmonía. - Neumónico. - Neumopericardio. - Neumorrata á mis ojos un cuadro, que siento no ser pingia.-Ne«motorax.-Neuragmia.-Neuralgia.- Neuras.tor para trasladarlo al lienzo. Pero ¡ay! vuestra
Sumarlo del núm. 27, oorrespondienle al 22 de Julio.
tenia.
Lady Belgravia ni pinta-monas ha llegado á ser,
TEXTo.-Crónica
general,
por
D.
José
Fernández
Bremón.La Florida, novela original de E. Marce!, tradupnes no tuvo habilidad para pintar ni á una
Cara y cruz, por D. Valentín Gómez.-EI puerto del Poncida expresamente para LA MODA ELEG~ por .Aramona en su vida: sus dibujos tienen que ser totón, por D. Francisco Acebal.-EI emperador Carlos V en
celi.-Pliego 8 encuadernable de esta obra.
la poes[a Iirica italo·caste!Jana, por D. Juan Pérez de Guz.
dos á la pluma, y así van. Al terminar el té,
mán.-La
vida
literaria:
Prismas
engañosos,
por
D.
FranPatrón cortado de un bonito delantal para niiio.
Misa Sprules se vuelve hacia mi hija, que es la
cisco Flores, Garcia.-Concurso de acreedores, por D. Juan
más pequeña de la tribu infantil, y con voz dulFicurin ilnminade de seis preciosos trajes
F . Muñoz Pabón.-Sueltos.-Informaciones, por •".para seiloritas.
ce le dice:
Anuncios.
GRABADOB,-Brujas. La Exposición del Toisón de Oro: Re-Conchita, say grace. (Conchita, da gracias.)
Gran Suplemento de lallores, que consta de
trato de Felipe el Henn oso. Fachada del palacio en que se
cuatro grandes páginas, conteniendo:
Y mi hija junta sus mánecitas,y levantando al
celebra la Exposición. Busto de S. M. el Rey, vitrina cpn •
cielo sns grandes ojos negros, dice con todo ferPuntilla de encaje de Irlanda.
el inventario de armaduras de Carlos V y otros objetos de
vor en inglés:
la Real Casa de España, y estatua en madera de Felipe el
Tapetitos para mesa-tocador y mesa de noche.
Hermoso. Sala de armaduras y tapices de la Real Casa de
Fígaro de encaje de Irlanda.
· -Te damos j!'racias, Señor Todopoderoso, por
Espaiia. Armaduras de Gundobaldo 11, de Felipe el Herma•
Almohadón guarnecido de encaje rococo.
lodos tus beneficios, á ti, que vives y reinas por
so, de Carlos V y de Felipe 11. Tapices de Ja toma de Túnez,
Tapete redondo.
los siglos de los siglos. Amén. ¡Que las almas de
entrada en Barcelona y otro de Burgos.-Bellas Artes: E l
Cuello para jovencita.
faoorito, cuadro de Sánchez Solá.-lsla de Cortegada.-De
los difuntos descansen en paz!.....
Store.
Pekín á París en automóvil.-Burdeos. Exposición InternaY se levanta mi hija, y después de ella todos
Tapete para mesa de salón.
cional de la Liga marítima francesa: Pabellón de la Comlos iornaleros improvisados,y en aquel momento
pañia Trasatlántica española. Vista general de la ExposiSombri}la guarnecida de aplicaciones de cretona.
ci6n.-Ilustraciones del artículo El puerto del Pontón.
es cuando siento no ser artista y retratar el gruEntrados de encaje de Irlanda.
po que formamos, y mandarlo á mi tierra, donAzucenas mustias, poesía, por D. M. R. Blanco-Belmonte.
de, á pesar de ser un país católico, se ha releado al olvido la piadosa costumbre de dar graCorrespondencia particular, eon las contestaciones á
cias cuando nos reunimos, con salud, 'alrededor Uoultlgao,, París , perfumista, 19, Faubourg St Honoré. Una catalana muy española, Tonta, Una ausente de sw
de la mesa, y .si lo pensáramos bien, no incurri¿Regalo más selecto para una joven? ¿Imperdible patria, Ojos d6 color d6 cielo, A. S. y A. B. d6 M.
ríamos en semejante ingratitud con el Seílor, de oro? ¿Pulsera de brillantes?¿ Un magnifico somAnuncios.
que tanto beneficio nos con~ede. Aquí, en In- brero?..... ¡No! El mejor regalo, para una seilorita, es
SEGUNDA El1JICIÓJll'l
glaterra, el encargado de dar gracias es siempre · un frasco del Licor del Polo. 6 reales frasco.
La Florida, novela original de E. Marce! traduel más joven de la mesa. ¡Qué lecciones nos da
cida expresamente para LA MODA ELEGANTE p~r Araeste país protestante! .....
celi.-Pliego 8 encuadernable de esta obra. '
Además de la lavanda, se cultiva y destila en
Gran Suplemento de lallores y literatura
Wallington la hierbaluisa, la camomila, el roque consta de cuatro r,ran&lt;l&amp;J páginas, cuyo contenid~i
mero, el anís, Ja menta, etc.;etc. Si alguna vez
dentllricos
do
~~ ~!:!.!"!~
(grabados y texto) queda detallado anteriormente.
recibís de Londres saquitos para perfumar la
ropa, pueda ser que alguno de ellos haya sido
conféccionado en estos días por vuestra compatriota: los be hecho de espliego y hierbaluisa,
•verbena and lavender, ; ésos son los que os recomiendo para aromatizar vuestros armarios de
lencería. También he aprendido aquí á hacer
esencia y compota de rosas. ¿La oonocéis1 Es
exquisita. Pero hace falta para que salga perfecta
Contiehe en el acto la calda del peto y
Un certificado del Laboratorio Municipal de
la rosa de Pro venza, que se cultiva en Surrey en
fortalece su raiz; desinfecta y limpia la
Madrid, que acompafl.a á los frascos garan•
lodo su esplendor. No diréis que mi carta no recabeza disolviendo la caspa; perfuma Y
tiza que el Petróleo Oal es absolutamente
sulta aromática, y de hoy en adelante me temo
suaviza el cabello facilitando el peinainofensivo y no puede inflamarse. Premiado
do, y cura la calvicie, la . pe!ada Y
con medallas de oro en las Exposiciones de
que mis lectoras no puedan pensar en su amiga
demás enfermedades parasitarias del
Higiene de París y Londres. Desconfíese de
sino tendida en un campo de espliego y un an·
cuero cabelludo. .
las imitaciones.
gelillo juguetón alimentándola con compota de
rosas. Señor, ¡qué lástima que no me hayáis llamado por el camfoo de la pintura! ¡Qué cuadros
mandaría á España!

Téré=Bain
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pero no menos excepcionales.
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faldas
de
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blanco
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Jugando con el entredós. Cinturón de
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negra cerrado con una gran rosa de ras pana una ancha guirnald• de flores cam
carnado. Pecherito de gasa ple ada o en. ~~lpi~an con ramitos, bastante separfJ~!ri!!.
ros, en otras la estampación
d
pue~e quitar para escotar el tra1e. que se
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deNum. 2BIDe gasa azul con anchas franjas f~~uh~;"J:omo ~s indianas de ~ue:i:~ ~b~ef.:!~
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de las bonitas novedades de este
verano so1;1 los trajes de gasa pintados,
en que IP';Irnaldas de flores se desvanecen dehc10samente con contornos borrosos Y matices delicados. Tanto las flores co~o sus colores son muy variados·
clemátides, amapolas ú hortensias ofre:
cen toda la gama de los rosas, de los azules Y de los verdes; capuchinas y crisantel'!os pasan por todas las tonalidades del amarillo del
encarnado, del ciruela del
oro. Estos vestidos se pintan
á mano y se matizan según
el gusto de la persona que ha
de, llevarlos; forros de gasa
av1 van ó empalidecen los follajes y las flores, y sus refle¡os ejercen influencia en
el fondo sobre el cual se desarrolla el dibujo.Porsupnes. _to, estos dibujos son inéditos, distmtos para cada vestido, y Y•
se deja sospechar que el precio de un
traje así combinado no esté al alcance de /o~o el mund~; pero hay quienes,. smtiéndose ~rtistas, pintan por
sí _mismas su vestido, logrando lucim1ento y economía. Es preciso no
tratar de emplear
para esta clase de
trabajo más tela
que la gasa: las
guirnaldas pintadas sobre cres•
pón de la China ó
sobre seda flexibleygrannlosase
siluetan con dureza y pierden toda la gracia que
les da la transparencia de la muselina.

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SUMARIO.
~~~li~~ei6o de los grabados.-Revista parisiense, por V, de
puente, continuaci6n, novela lraducida por Syivi,
- eonoc1mientos ó.tiles, por Araceli.-Amor, poesfa, por D. Rafsel•
Rul L6
z
pez.-Correspondencia particular por D., Adela p _..,._
P li caci6n del flgnrl ¡¡
¡
'
·
· ..,,_.,.
G
. n um nado.-Sueltoa.-Anuncios.
~os.-l. TraJe de comida.-2. Traje de tarde 6 de noche p~lo
d; pjaeo.-4, Y Ci. Paletó para otoilo.-6. Paletó de tercio9 Bi°- • ra e para seilorita. - 8. Blusa para seiiora de edad ~
u.;;s~: tafetin.-t~ á 12, Chal, manteleta y sombJ"ero de luio.
13
, "
para sefl:onta de 14 i 16 ai'los.-14.. Trsje pare niila de
13 16
8·- 16 Y 16 · Vestido Y paletó para nlila de 8 á to al'los.17 , 20
22 i ; Ropa blanca para seilora de edad.-21, Traje de noche.21
rita.-· opa blo.nca para niilo de 6 á 8 1ilos.- 26. Blusa para seño27· Traje con paletó para niílo de 8 á 10 ofios.- 28. Traje de
vestir adornado con ·
para lila d
guipur.-•29. Traje de entre!il•mpo.-:m. Traje
9 6 4 8 ailoa.-81. Traje de luto.-32. Traje de luto rin
~ 8 0 con paletó de cresp6n.-as. Traje de luto para niña de J2,
8
d
os.-34. Blusa de crochet para niila de 3 tli ó años.-35. Camino
de mesa compueato de tres servilletas.-36 y 37. Pañuelos adorna~ ;;n bordado de seda de colores, - 38, Cubreteclado del 8 ¡.
: ~
.-39, Bnta.-.tO. Falda de pai'lo.-4-1. VE!stido de linón borpara bébé.-42. Mantelillo guarnecido con bordado.-43. Sopara pailuelos.-H. Cojín con horda do rococo.-'6. Canesú de
Irlanda para camisa.-46. Álbum guarnecido con bordado de ciota
Ftora,-47. ToUetteelegante p;racasJno.-48. Traje delanapékinée.

.º·-:-

aj;

S:,º

~,°

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2• - Traje de ~•de ó de noche.

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                <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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              <text>La Moda Elegante Ilustrada, 1907, Año 66, No 28, Julio 30</text>
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              <text>Flores Arenas, Francisco, 1801-1877 </text>
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              <text>Siglo XIX</text>
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              <text>España</text>
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              <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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              <text>Sucesores de Rivadeneyra</text>
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          <name>Contributor</name>
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              <text>Carlos, Abelardo de 1822-1885, Propietario</text>
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              <text>Fondo Historia</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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          <name>Rights Holder</name>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Delantal para niño</name>
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      <name>Toilette de tarde</name>
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      <name>Toilettes de verano</name>
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      <name>Traje con falda</name>
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      <name>Traje marino para niño</name>
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      <name>Traje para comidas</name>
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