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                  <text>II

de terciopelo azul. Lazo
d e I mismo terciopelo
sobre la copa y alas
azules.

1.-Para niña de 8 4 12
años. Forma campana.

Raso verde sauce con
adorno de raso negroEncaje de Irlanda amarillento sobre el ala.

m.-Para niña de 6 á 10
años. Forma campana,
De terciopelo gris ntquel con a-dornas de
gasa de igual color.

II.-Para niña de 12 á 16
años. De glasé verde y
azul enjaretado. Borde

PUBLICA LAS ÚLTIMAS MOD~~R~J

~!~s~~c~;c

1

DE SEÑORAS

y SEÑORITAS,

INDISPENSABLE EN TODA CASA DE FAMILIA

TRAZADOS AL TAMAÑO NATURAL-M:i:~::::::BT~DOS-ARTÍSTIOOS FIGURINES ILUMINADOS-CONSIDERABLE NÚMERO DE PATRONES
,
DA CLASE DE LABORES Y BORDADOS-CRÓNICAS-N0,'1:J,AS, ETC., ETC.
'
SE PUBLICA EN LOS DIAS 6, 14, 22 y 30 DE CADA MES

MADRID 6 DE NOVIEMBRE DE 1907.
11

AÑO

LXVI.

Nful. 41.
11

ADMÓN.: CALLE DE PRECIADOS, 46.

LOS SOMBREROS.

JO

11

12

,.

1

IV á VIII. - Otro aspecto de los sombreros
publicados en las págs. 198 y 199.

Los sombreros de tela están tan de moda para nuestras hijas como para nosotras mismas. Cuando se destinan á niñas pequeñas se les suele adornar con guipur, como el de la flg. I, que los alegra y les da as pecto de juventud. Si hacéis vosotras mismas un
sombrero de tela, optad mejor por hacerlo enjaretado
que tendido, porque los pequeños defectos de ejecución se disimulan mejor en los primeros. Para que la
copa de forma de boina, como la de la flg. I, se drapee bien y forme bonitos pliegues, es preciso que estos pliegues sean libres, que n 1&gt; se los tenga que sos•
tener con puntadas que, aun siendo invisibles, impi•
den el movimiento del drapeado y le dan rigidez. Se
obtiene este resultado dando al drapeado el vuelo que
requiere. Para un sombrero como el de la flg. I, des tinado á una niña de 10 años, se necesitarán 2,50 metros de seda, de 50 centímetros de ancho.
Cuando se pone borde de terciopelo, como en la
flg. II, se emplea un bies de 10 cm. de ancho y de la
longitud que pida la circunferencia del ala.
No hay nada más práctico que los sombreros charolados con alas campana. Constituyen casi un uniforme para las niñas que van á colegios, porque no se
ha encontrado nada más duradero y más barato. Algunas personas los adornan con una écharpe; pero indudablemente hacen mejor efecto sin este aditamento.
Sin emba rgo, también se usan para el colegio sombreros tiroleses pequeños, de terciqpelo pespunteado,
combinándolos con un traje ,sastre:., y adornándolos
graciosamente con un ala de faisán ó de pintada. De
igual forma, los hay de paño inglés, género lemosin,
para combinarlos con abrigos de llu via.
Como adorno fácil de hacer y poco costoso para los
sombreros de niños, os recomiendo los rizados de tafetán flexible con orillas deshilachadas en 2 centimetro~. Estos rizados están ahora muy de moda, y su
efecto es verdaderamente precioso. Unos son frunci•
dos; otros plegados; algunos regularmente dispuestos en corona alrededor del sombrero; otros forman
dos ó tres grandes flores agrupadas delante, algo á la
izquierda, 6 bien colocadas á uno y otro lado, simé•
tri caro ente.
Á veces el rizado es de dos colores. Si se hace con
tafetán tornas_olado, se suelen combinar dos tonos del
mismo color, y se obtienen una gran multiplicidad de
reflejos, á los que se puede ai'iadir la nueva tonalidad
que produce el deshilachado de éstas telas.
Sobre los sombreros sencillos, casi todos de forma
campana, se ven muchos grandes pompones de tafe•
tán escocés de orilla deshilac11Bda, unidos por una
torzada de la misma tela. Resulta un efecto alegre,
un adorno sólido y un conjunto sin pretensiones.

.
E1palda del dibujo l.

IS

13

E1palda del dibujo 2,

...¡,..,_;;:::..;;;;,;;;,,,.....,..:;,;.,

••

IX á XIII . .'..otro aspecto de los sombrero•
publicados en la págs. 198 y 199.

l. - Traje de lana guarnecido con pliegues.

2. - Traje de invierno para señora de ·edad.

Núm. l. - Para la explicación y patrones véanse laa
flgs. 1 á 13 de la Ho;a-Suplemento.
'

fl Núm61. 2á. -Para la ~xpJicación Y patrones, véanse las
gs.
72 de la HoJa•Suplemento.

�194

9.ue pensar que estas trencillas forman 1a iine~
lisa y cortada que caracteriza á las de los abriSUMARIO.
gos csastre». Se deja_ conocer el acolchado de _la
piel que queda deba¡o, y en_ las º'!rvas este misTR~To.-Explicación de loa grabados.-Reviata parisiense, por V. de
mo aoolchamiento haoe rizar ligeramente el
U11.11tel8.do.-E1 puente, continuación, novela u-aducida por Bylvia.
-Et trabajo de la mujer, por R. de Córdoba.-Correspondencla
galón.
particulal', por D.• Adela P.-Explicación del figurín Uum.inado.Desde que el astra7án tuvo, hace. dos años,. una
Sueltos,-Anuncioe.
gran subida de pre010, no ha variado sensibleG'!-IB:4,D0S.-1. Tr 1je de lana guarnecido con pllegues. - 2. Traf e de
tnYierno para señora de edad. - 8. Cubrecafetera. -4. Traje d~
mente Una obaqueta larga ó semilarga de esta
faño, de hechura Princesa.- fi. Cuello-ftehii., - 6. Traje de lana pepiel v~le de 700 á 1.100 francos. Casi el mismo
:•i~e.-7. B11bero bordado i la inglesa.-to i 16. Sombr~ros para
rnvierno.-17. Toilette para visitas. -18. Sombrero para mvierJ!, 0 •
valor
tiene el caracol fino, moaré y lustrado.
-19 Y 20. Blusa de terciopelo y blusa guarnecida con bordado tnPero de todas las pieles negras, la más flexible
glés.-21. Traje de paseo. -22 y 28. Sombreros para invierno. -2,
Y 25. Blusa de encaje y blusa de terciopelo pékinée.-26. Traje de
es el breitschwantz, que se trabaja como uaa tela
lana para niaa de 10 á 12 años.-27. Capa guarnecida con bordado.
y con el que se hacen abrigos d~ talle 7orto, ~e-28. Douillette para bébé de 1 á 2 ailos.-29, Traje para nüla de 12
á 14. a.il.os. - 80. Traje para nii'i.o de 2 á 4 ail..os.- 31. Traje de pa~o
minlscencia de las modas Imper10 y Dire.otor10.
para 11:ilora ~esa. - 32. Traje guarnecido con bordado, propio
Es la única piel que se puede emplear en morusvara milo de 1 li 3 aíloa.-83. T11.pete para centro de mesa,-34
Y 35. Bervilletita. para bandeja y tapetito.-36 á 98. Sachet, cubier·
taciones, en franjas que no sobresalen de la tela
ta de libro y bolsa de labor.-89. Paletó de labor.---40. Falda de
calle. -41. Falda elegante de paño. -42. Blusa para nHl.a de 10
más que los galones y straps.
ba~.
se
quiere
llevar
durante
varios
años
la
misá 12 ai'i.oa.-48. Blusa para aei'i.orita.-«. Blusa para seiiorita de 13
He visto un vestido de pallo negro, ouyo ador115 aflos.
ma chaqueta, sin más que reparar las rozaduras no era todo de breitsch,vantz: tenía en la falda
una franja de 12 á 15 centímetros; en la chaqueta, tirantes cortos, un cuellecito-o~al y hom_breras con incrustaciones n,my sobrias Y casi sin
REVISTA. PARISIENSE.
relieve que sólo se hacían notar por el moar6
brillante· bordados de soutaches mates, desde el
SUMARIO.
suelo ha;ta la franja de piel, venian á hacer conAbrigos de pieles,-Sombreros con piel,-Dos modelos de trafea.
traste con el brillo de ésta.
Hacia las faldas dra peadaa.
Este invierno tiene más aficionadas la_ nutria
que el astracán, sin duda porque se combrnameI los modistos vacilan aún entre las mangas
jor con los trajes de color. Se hao_en de ell9: mú
cortas Y.largas, no así los peleteros, que han reimitaciones que nunca: como el visón-nutria, el
suelto sin vacilaciones la cuestión, adoptando
castor-nutria, la nutria de Hudson, Y hasta el
una manga de forma muy gracio•a, moderadavulgar conejo, tan bien preparado, ablandad~ J
mente ancha, que termina en una cartera arrote!lido, que es difícil recoi:iocerle, en un abr¡go
llada, transformable á voluntad según se arrolla
nuevo si no es por el prec10.
más ó menos, para acortar ó p;olongar la manEl paletó pequeño, que de verdadera nutria
ga. Caída del todo llegará á cubrir parte de la
vale 700 ú 800 francos, cuesta sólo, e_n ~astormano, lo cual os permitirá prescindir de noche
nutria, 300 francos, aun avalorado con 111!1tacl6n
del molesto manguito. Es una manga práctica,
de armiño en el cuello y los puños, y ba¡a hasta
que además se presta muy bien á transformacio140 francos en el similinutria, en que. se connes en el porvenir. Vedla, en una de sus formas,
virtieron las pieles del modesto y humilde anion el abrigo-flchú de la figura 1, de cebellina,
malejo de nuestros campos.
.
cerrado con presilla y botones de la misma piel.
Los paletós tienen el corte ya conomdo, no
En las chaquetas clásicas, el cuello-chal venc_e
del todo sueltos, siguiendo con las costuras las
á todos sus rivales. Apenas se ven cuellos particurvas del busto y el entrante ~el tall!), pero 81/1
dos en la solapa, redonda ó en punta, á los que
ajustarse á él. La aldeta se detiene 01000 ó 8811
s~ reprocha el que engruesan la silueta. En cam·
centímetros por debajo de la cintura.y s.e recorta
b10, el cuello-chal, lo mismo que las mangas
en ondas ó almenas redondeadas. Lo mismo que
arrolladas, permite acomodar el abrigo á las cirlas chaquetas, tienen estos paletós maagas de
cunstancias: dejándole unas veces caer sobre los
vueltas arrolladas y cuellos-chales, que, l!orun
hombros, vuelto del todo, como una pelerina;
refinamiento de elegancia se suelen 7ubrJr con
levantándole más, con lo que disminuye de voarmiño moteado, al que recua~ra la prnl obscura
lumen Y cubre á medias el escote, ó alzándole
formando un vivo de dos cent1metros.
. Las chaquetas de astracán y los paletós de nu•

bros, es un abrigo que se puede llevar lo mismo
de día que de noche. Lo que es difícil de describir es la disposición caprichosa y variada de las
rayas de la marta, les hombreras al través, la espalda á inglete, los delanteros al bies, una especie de canesú en otro sentido, todo un trabajo,
en fin, complicado y curioso, que basta para dar
precio al abrigo y señalar la firma de un gran
peletero.
En otros abrigos, la espalda cuadrada recuerda la línea de las estolas del invierno pasado;
pero en vez de quedar plana y recta, ensancha
en cañones por abajo, y los delanteros caen en
fichu ó en estola, en tanto que las mangas flotan
como hombreras con puntas á ambos lados, formando en medio una curva entrante. Bellotas
en el ángulo de las mangas, presillas de pasamanería á la altura del talle, recuerdan la alianza
ya notada de ésta con la piel.
Se ven también abrigos fichus, cuyas rayas
son verticales, bordeados con franjas en otro
sentido y con manguitos cortos y anchos, y el
cuello-chal que se arrolla más ó menos, á voluntad.
Algunos abrigos semilargos, de marta del Oural, tienen mucha analogía con las «visitas» de
nuestras abuelas. La espalda apoya en el talle y
se prolonga en aldeta sin vuelo; los delanteros
caen rectos; la manga, cuya pegadura es invi-

del todo cuando el frío arrecia, ó de sitio abriado se sale á la intemperie, á manera de un anf¡guo cuello Médicis, que cubre las orejas. Estas
cómodas transformaciones ~e un cu~llo tan sencillo, son garantía de su éxito. Es, sm em~argo,
menos gracioso y seductor que una corbatita de
armillo sujeta detrás del abrigo, á. manera de
cuello recto, y prolongada en una caida de col~s
negras ligeras y flexibles. Estos cuellos de armi!IO qu; destacan por sn limpia blancura sobr_e
el ~stracán, el breitschtvanz, la marta y la cebelllna, son preciosos; pero ha;¡: que contar con que
aumentan el precio del abrigo. Como son peque•
ños y parecen tan sencillos, se llega á olvidar
que una cola de armiño vale cinco francos, y
que llevan una decena las caídas de una cor-

1 1

1

1

rt ;
1

3

¡1
!

¡'
1

1

1

Fig. 2.

que fácilmente se producen en los bor~es, especialmente en el de las mangas, es preciso adoptar un modelo clásico. Las chaquetas de esta clase que se hacen este año son cruzadas, pero con
una sola fila de botones; poco abiertas, con la
aldeta, como en las chaquetas de paño, algo desprendida y tirada hacia atrás. Es '!n mod~lo q_ue
se podrá llevar sin transformao1ón var10s m-

viernos.

.
..

Fig.1,

.

Entre las chaquetas de fantasía, las que mejor
me han parecido son las chaquetas Luis XllI, de
largas aldetas partidas en almenas. Se dividen
menos estas aldetas que las de las chaquetas de
lana· bastan la abertura de la espalda y las de los
cost~dos, y se las suele bordear con trencillas,
como las de las chaquetas rayadas de este verano, pero dando á las trencillas_ una anchura proporcionada al espesor del abrigo, de modo que,
después de dobladas, dejan ele dos á tr~s centímetros en cada lado, y para que armomcen me•
jor con la piel se eligen de grano tan grueso
.
t
como el de las de moaré, ouyo relieve es más
acusado.
'
También se bordean las chaquetas Luis XV de
aldetas abiertas, redondeadas, onduladas en ca. · .·· 1~ ñones. Estas chaquetas se hacen casi siempre de
:,- ·~ -~ astracán, como la de la figura 2, que está bora
deada por una trencilla de seda negra. No se ve
:¿
la marta del Oural, la nutria y la cebellina, rodeadas con trencillas de color castaño. No hay

195

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

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:t.i
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Fig, 3.

Fig. 6.
Fig. 4.

tria están verdaderamente, si se tiene en cuenta
su duración, al alcance de muchos presupuestos.
Pero hay abrigos reservados á la opulencia de
algunas privilegiadas de la fortuna, tales como
una larga capa que he visto, de chinchilla, de un
gris mny suave, verdadero manto real, amplio y
flexible, rayado por las franjas obscuras de la
piel, dispuestas en líneas verticales, delante y
detrás, y ligeramente al bies en los cañones. En
la parte Inferior, nna ancha franja rayada hori•
zontalmente, formaba el borde. Anchas mangas
de vueltas arrolladas, y en vez de cuello un galón de oro mate de dos centímetros, bordeando el
escote, realzado con esmaltes de diversos tonos
grises, que le asemejaban á los cinturones de las
emperatrices bizantinas. Era una prenda verdaderamente regia.
Hay también abrigos de armiño de un blanco
puro con algunas, muy pocas, motas negras, en
los que un galón de pasamanería dibuja un canesú largo en punta, como si señalara un capuchón, que cae por delante en flecos de torzal
anudados, con bellotas y colgantes. Esta unión
de la piel con la pasamanería de torzal grueso
es completamente nueva; pero, á mi juicio, es
más feliz en otros colores que en el blanco.
Galones castalios y negros se combinan muy
bien con los reflejos obscuros del skungs ó del
zorro negro; trencillas y franjas con soutaches
forman con la chinchilla una de las más delicadas armonías de las tonalidades grises.
La figura 2 representa uno de estos abrigos
de chinchilla adornado con terciopelo gris, bordado con soutache.
El éxito de la nutria en nada menoscaba al de
la cebellina y la marta. Estas preciosas pieles armonizan muy bien con los vestidos de pallo y
de terciopelo de tonos ciruela, leonado, alazán,
castaño y sus similares, que tanto hemos de llevar este invierno. Una prueba cierta de que la
moda las acepta está en las imitaciones que de
ellas se hacen. El visón, la marta del Norte, la
marta del Oural, se trabajan como la cebellina,
y con ellas se hacen abrigos largos, paletós pequeños, écharpes, estolas y pelerinas. Los abri•
gos más nuevos que he visto son de marta del
Oural, acaso porque se teme menos cortarla, ya
que vale menos. Todo sn encanto está en su color caliente, que se presta á hacer bonitos mosaicos. Una pelerina de esta piel, en punta de
chal por la espalda y delantero, mucho más larga por delante, con mangas-pelerinas amplias,
flotantes y flexibles que ondulan sobre los hom-

Se ven algunos sombreros de piel, sobre todo
de nutria ó de sus imitaciones, porque las pieles
rasas y flexibles sientan mejor cerca del pelo.
Se hacen, sobre todo, toques clásicas, sin adornos, cuyos pliegues y drapeados se recogen bajo
una cabecita de ojos brillantes, ó bajo un grupo
de colas qne forman un penacho colgante, ó por
medio de dos cuchillos rígidos cubiertos de piel,
como la toque. En otros modelos la piel es bastante flexible para formar un lazo plano que sirva
de adorno.
Los sombreros marqués, de piel, con sns alas
levantadas, recuerdan un poco al clásico sombrero de candil. Un lazo, una moña ó una escarapela basta para adornarlos. Son graciosos y
picarescos; todo lo contrario de los sombreros
campana que se intenta hacer con piel, como se
harían con muselina ó tul, y en los que el peso
del cuero, aun flexibilizado, impide darles una
dimensión normal. Resultan campanas rapadas,
que no pueden sentar bien.

.•.
Fig. 6.

sible, forma cuerpo con delanteros y espalda, y
el brazo pasa por una abertura guarnecida de
piel, que por el revés tiene una piel naturalizada, cuyas patas y cola caen en la parte inferior.
En las pieles de segundo orden, como la marta
del Oural, la del Norte ó el visón, las rayas á inglete forman siempre ángulos agudos, y las franjas se encuentran en ángulos rectos, huyendo
de lo redondeado, curvo y sinuoso, en que, con
la marta cebellina, se buscan efectos nuevos,
como el de ondas anchas que parten de'los hombros y se ensanchan paralelamente hacia la parte
inferior de la prenda. Esta disposición original
alarga la silueta y avalora los matices sombríos
de la piel, y oreo que no se podría intentar c?n
el visón ó la marta del Oural, porque exige pieles grandes, cuyas rayas sean irreprochables y
relativamente fáciles de graduar. La chaqueta
Luis XV representada en la figura 4 es de nutria con franjas bordadas, y cruza y cierra bajo
dos filas de botones forrados con la misma piel.

•
••

Dejemos ya este bosque¡ o de la moda actual,
en lo que se refiere á las pieles, y notad la sencilla elegancia de los dos trajes, uno de terciopelo y otro de paño, representados en las flguras 5 y 6.
El primero es de terciopelo escocés gris y negro; la chaqueta está bordeada con paño gris, y
el cuello y carteras son de terciopelo negro.
De paño castor es el segundo, y el adorno es
de terciopelo castor cuadriculado con filetes verdes y negros.

•

••
Ha aparecido recientísimamente nna innovación en las faldas, de cuyo éxito me atrevo á
dudar.
·
La falda, flexible como una falda campana
forma en medio del delantero, á cuarenta ceutí~
metros del talle, tres pliegues echados de dos
centímetros de ancho, que, por el revés, se sujetean con un elástico. El efecto es más extraño
que bonito, y su éxito en las carreras de este
otoño no ha sido grande; pero podría ser este el
camino por donde la moda llegara á las faldas
drapeadas que se nos viene anunciando hace varios años, sin que hasta ahora se haya atrevido
nadie á implantarlas. Esperemos.
•

••

�LA MODA ELF.GANTE ILUSTRADA

196

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
XXL

Primavera es sinónimo de juventud, ó, más
propiamente hablando, de rejuve!'ecimie_nto.
Brisa de primavera es, pues, la Brise Exot,que,
et1.agna ó en crema, que hac~. desaparecer las
arrugas, botones y manchas roJ_1zas, y que blanquea la piel á l_!l vez que le qmta la seque~ad Y
aspereza. Preciso es desconfiar de las_ f!l~ificaciones y para evitarlas, lo seguro es d1r11zirse á
la Perfumería Exótica (35, riie du Quatre-Septembre), de Paris.
V. DE CASTELFIDO.
Parts, 2 de Noviembre de 1907.

EL PUENTE.
Continuación.

1

1

1

f
11

'\

-Yo iré-contestó la madre;-pero en la situación presente hay que proceder con suma
prudencia.
-Es mi prometida .....
-1,Lo será mañana, si su nombre cae y rueda
en el fango, si la memoria del pa~re cae deshonrada !¡ajo el peso de la insolvencia?
Roberto bajó la cabeza sin contestar.
-Y aun cuando el honor quedara á salvo continuó la señora de Artibes,-no veo cómo podrías tú desprovisto de fortuna, y que sólo has
de pose~r un mediano caudal después de nuestro fallecimiento, carg-ar con nna mujer acostumbrada á lujo excesivo é incapaz de administrar un presupuesto reducido:
.
.
.
-Sin embargo, madre mia, s1 la situación
financiera se liquida decorosamente, el honor
me obliga.....
.
-Querido hijo, todos los días estamos viendo
desbaratarse bodas concertadas, y no hay en ello
menoscabo para el honor..... Piensa en el escándalo si se ha consumado un suicidio. ¡Sería una
her~osa tradición para registrada en nuestros
anales de familia!
Roberto se enjugó la frente, bañada en sudor.
-¡Pero es espantoso! - exclamó ?ºn trémul_o
acento.-¡Paulina debe de e_star sufriendo horriblemente, y ninguno de nosotros ha ido á acom•
pañarla!
-No ha tenido á bien llamarnos..... Hijo mío,
no quiero decir que Paulina no te amase, pero
sí afirmo qne no posee corazón muy sensible, y
añado que en este matrimonio nuestro apellido
pesaba muchisimo en la balanza. Ya ves que ni
aun siquiera ha pensado en buscar apoyo en tu
carifio .....
El señor de Artibes, que hasta entonces había
ouardado silencio, aun cuando su fisonomía re;elaba violentas emociones, exclamó bruscamente, de un tirón, volviéndose hacia su esposa:
-¡Hablabas de miserables! ¡Bueno! ¿Acaso no
hemos merecido ese calificativo nosotros? Hemos procedido abominablente en este negocio;
negocio, sí; ¡ahora veo con toda claridad; esta
boda era exclusivamente cuestión de dinero!
Alejaste las simpatías de nuestro hijo de una
joven hacia la cual comenzaba á sentir afecto, de
ULa joven á la cual yo hubiese aceptado con
gusto por nuera; después concertaste un enlace
en distinto círculo del nuestro, en esfera apa~tada de nuestras tradiciones, de esas tradiciones
de que hablabas hace un instante con tanto énfasis, y concertaste la boda sin procurarte informes suficientes, sin seguridades, sin garantias .....
Ahora abandonas tranquilamente á la que venías
colmando de cariños, y tratas de demostrar á
nuestro hijo que sn deber, que ayer consistía en casarse con esa joven, consiste hoy en
volverle cobardemente la espalda. ¡Y yo os he
dejado obrar desde ~l principio hasta el fin, y
seré cobarde hasta el último momento, porque
no me considero capaz de luchar contigo, y porque sé que si fuese á ofrecer testimonio de mi
simpatía á esa desdichada huérfana, tú te encargarías de hacer nulas y sin efecto mis manifestaciones, con lo cual sólo habría conseguido yo
proporcionar un nuevo y mayor desengaño á
esa pobre criatura! ¡No hables de nuestro honor!
¡Nuestro honor ha salido extraordinariamente
malparado de esta lamentable aventura!
y el Barón, sin mirar :í su esposa, salió, dando
iracuudamente un portazo.
La señora de Artibes se encogió de hombros.
' -¿A qué vendrán estas violencias perrectamente inútiles de tu padre!-murmuró, volviéndose hacia su hijo.-Por fortuna, no nos dará un
escándalo ..... Ten confianza en mí, Roberto; yo
te sacaré de este trance enojoso.
-¡Pero Paulina iba á ser mi esposa! ¡Me había

3.-Cubrecafetera.

enamorado de ella !-exclamó Roberto con angustia.- ¡Creo, cual cree mi padre, que est?Y
desempeñando un papel odioso!. .... Madre mia,
si se llega al pago completo de todos los acr~edores es preciso que el casamiento se efectue;
tengo' empeñada mi palabra .. ... Mañana iré á
acompañar á usted.
- ¡_P ara comprometer á Paulina, caso de que

El silencio de la noche envuelve los campos.
Muy lejos, en una gran extensión, todo duerme
todas las luces se han ido apagando, menos e~
la pequeña estación de ..., donde el jefe y el
mozo de servicio esperan el tren de París. El
ordenanza, todavía adormilado, encendió un mechero de gas en la sala de espera, y dos carruajes, desembocando al mismo tiempo por la curva del camino, se detuvieron en el patio de la
estación. Uno de ellos, un ómnibus elegante,
llega de los Cítisos, el otro es un faetón rústico,
arrastrado por vigoroso cabalJo.
El señor de Marmennes y su hija se apean del
faetón, y un hombre que permanecía inmóvil
bajo la marquesina de la estación se adelanta
hacia elJos, quitándose el sombrero.
-¡Señor Ducey! - murmura María Teresa.
El señor de Marmennes tiende la mano á Juan.
- Ten fa la seguridad de que estaría usted aquí
para recibir y acompañar á su hermana y á esa
infortunada joven - le dijo.-Nosotros hemos
querido ofrecerle una muestra de simpatía, suponiendo que pueda apreciarla en semejantes
momentos, y manifestarle que nuestra casa está
á su disposición, á menos que la señora de Artibes haga valer sus derechos .....
-tLa señora de Artibes?..... - repitió Juan sin
comprender.
-La señorita de Montpernon es la prometida
de uno de nuestros vecinos - explicó el señor
de Marmennes,-y es probable que venga acom•
pañada por su futura madre politica y por su
novio.
Llegaba el tren. La línea negra de los vagones, corta y rápida, se curvaba en la vuelta de la
vía. Resonó un silbido. Los faroles rojos de la
locomotora, semejantes á ojos enormes é inflamados de un animal fantástico, se aproximaban;
después se detuvo el tren. Inmediatamente dos
mujeres saltaron al andén.
¡Oh! ¡Qué contraste! AquelJa hija desconsolada,
arruinada, que llegaba para ver por vez postrera
el cuerpo ensangrentado de su padre, se había
puesto en camino precipitadamente, sin acordarse de cambiar el traje elegante que ocultaba
á medias un abrigo de viaje, de colores vivísimos y llevaba aún el gran sombrero cubierto de
pluc:ias que tantas mujeres habían admirado algunas horas antes como obra maestra de buen
gusto .....
-¡Cristina!
¡Cuánta ternura en el abrazo del hermano Y
de la hermana! Pero comprendió ésta que el espectáculo de su cariño podía impresionar á sn
compañera, que ya estaba sola en el mundo; en
el acto se aproximó de nuevo á la señorita de
Montpernon.
-Mi hermano-dijo. - Va á tomar la maleta
de usted, y á ordenar que se aproxime el carruaje .....
Paulina miró á Juan, que se inclinaba con
profundo respeto.
-No tengo palabras para expre~ar lo q~e ha
hecho su hermana de usted conmigo - d1¡0. Podré conservarla aún á mi lado, ¿verdad? Estoy completamente sola .....
¡Cuánta angustia en estas palabras! Juan se
estremeció.
- Señorita-habló el señor de Marmennes,
avanzando algunos pasos, -he venido á ponerme sinceramente á la disposición de usted,
y á rogarle que deje á mi cargo todos los
detalles, que serían muy dolorosos para
usted .....
- Y después vendrá usted á casa, tno ~s
verdad, querida Paulina?-preguntó Maria
Teresa llorando.
Paulina la estrechó entre sus brazos.
-Usted también, también estuvo allí .....
¡Oh! ¡Qué vínculo entre nosotras! ..... Me figuraba que · todas las demostraciones de
simpatía me serían odiosas; pero compretl!·
do la sinceridad de la de ustedes: la es imo, la acepto y hallo consuelo en ella. ¿Irán

•

la portezuela, y el jardinero, que actuaba de conductor, fustigó á los caballos.
.
.
-Es horrible-murmuró el oficial de Marma,
siguiendo con la vista al carruaje, que se al~jaba rápidamente.-Y 1,dónde está el prometido
de esa señorita?
-Seguramente Paulina no ha tenido tiempo
para avisarle; pero de fijo llegará mañana-exclamó confiadamente María Teresa.
El señor de Marmennes movió la cabeza y
dijo:
-Si realmente ha quedado arruinada, ¿quién
sabe hasta dónde se extenderá el desastre? Acaso
el sefior de Móntpernon ha muerto insolvente,
los Artibes tienen un apellido sin tacha.....
-Si el prometido la ama, sacrificará cuanto
osee por el honor del apellido de su futura esosa-observó Juan vehementemente.
El señor de Marmennes sonrió con tristeza,
n tanto que su hija miraba con afectuosa simatía al hermano de Cristina. ¡También Juan
ra Joven y pensaba como joven!
-Suba usted á nuestro cochecillo hasta la diisión del camino-insinuó el señor de
farmennes, tras leve vacilación. - Un
aseo á pie en medio de esta obscuridad
esulta poco agradable; la luna se ha
ocultado y el arrecife tiene trayectos
ny mal cuidados.
Juan se apresuró á aceptar la invitación; el ligero vehículo se aventuró por
a sinuosa senda, que sus farolillos iluinaban con débil fulgor, haciendo surir, momentánea y sucesivamente, de la
·ombra árboles sumidos en la quietud,
allados rústicos, dormidas cabañas.
Hay siempre algo solemne en el silenio de la noche, y además la escena á que
cababan de asistir quitaba á los tres
iajeros el deseo de hablar de asuntos
iviales. Cambiaron pocas palabras dunte el corto trayecto; pero Juan, á
especho de la tristeza que le había imesionado poco antes, sentía el corazón
nchido de vaga esperanza.
Cuando ya se despedía del señor de
armennes, éste le detuvo con un ¡¡esto .
-1. Y su pdriente de usted?..... 1,Ha lledo?-preguntó con serenidad evidenente estudiada.
-Sí, esta tarde-contestó Juan con
nto conmovido.
guardó algunos segundos, pero el
or de Marmennes no pronunció ni
a palabra más, y Juan, apeándose, se alejó con
o rápido por el campo, envuelto en sombras.
n aquel mismo instante el ómnibus fran•
eaba la cancela de los Cítisos. En la fachada
scura de la casa sólo brillaba una luz, y, al
rse en ella, Paulina se estremeció.
Tengo miedo-murmuró, ocultando la caza tras un hqmbro de Cristina, cual un niño
stado.
asta este día nunca había estado en contacto
la muerte, ni había visto más que especulos rientes, ni había conocido cosa alguna
s que en su aspecto brillante. ¡Y era por su
re por quien iba á comenzar el lúgubre y
oroso aprendizaje!
1 ómnibus se había detenido; el guarda y su
a Susana acudieron con faroles, y momentos .
pués el vestíbulo estaba iluminado.
¿Quiere usted subir primeramente á sus baciones'?-preguntó Cristina, cuyo coraz6n
pitaba casi con tanta violencia como el de la
re huérfana. .
Debo verle ante todo, y, sin embargo, tenmiedo-murmuró.-¡Ohl 1Es horroroso sen-

Las explicaciones en la página siguiente.

el matrimonio resulte irrealizable( No, iré yo
sola; es cosa resuelta. Encontraré explicaciones
que darle; puedes estar tranquilo; me encargo
de todo.
Y tras esta manifestación muy clara, muy terminante, muy incisiva, la señora de Artibes llamó á su doncella y le ordenó que le preparase
la maleta para el tren de la mañana siguiente.

Contfnuará.
Núm. 3.-La flg. 57 de la Hoja-Suplemento corresponde á este grabado.
De paila color crema, adornado con un bordado
de muy fácil ejecución, reproducido por la flg. 57
de la Hoja-Supleme,,to.
Las hojas se bordan con puntadas, largas y muy
unidas, de a1godón azul¡ los demás motivos seindi •
can por una hebra de algodón más claro sujeta por
puntos de Bolonia.
.Se forra con satinete azul, intercalando una capa
de uata. Las costuras y el borde inferior se guarnecen con trencilla azul¡ la parte de arriba se termina con grandes presillas de la misma trencilla.
Núm. 4.-Para la explicación y patrones, véanse
las llgs. 14 á 22 de la Hoja-Suplemento.
Núm. 5.-De cretona, tul, encaje bordado de oro
ó plata, 6 muselina de seda; se guarnece con volantes plissée y con otros fruncidos; los primeros
miden cuatro 6 cinco veces el contorno que han
de adornar; para los segundos bastará con contar
dos á dos veces y media la misma dimensión.
Núm. 6.- De lana pikink color beige y color de
cierva; la falda se adorna con tres bieses de pafio
color de cierva, adorno que se repite en la chaqueta. Chaleco de seda chinú, cuyo borde seilala
un bies de seda color castafia; este chaleco deja al
descubierto un peto de tela de hilo, á no ser que
se complete el traje con una blusa de fantasía. Las
mangas terminan por builones de guipur y puños

de palio.
Núm. 7.-Las llgs. 117 y 118 de la Hoja-Suple·
mento corresponden á este babero.

De batista blanca sobre muletón blanco. El dibujo está reproducido por la llg.118 de la Hoja-Su-

plemento, y se ejecuta con algodón brillante; el

trozo de muletón se corta por la flg. 117, se guarnece al borde con encaje ligeramente fruncido, sobre el cual se aplican los festone.'3 de la batista. El
escote se guarnece con un pequeño bies de batista.
Núm. 8.-Esta tira, propia para adornar una
mesa•trinchero, ó un armario de ropa blanca, se
ejecuta ateniéndose á la flg. 58 de la Boja-Suplemento, con tela rusa del tamafio neces9.rio: el bordado se ejecuta á punto de tallo y á punto de festón, con algodón azul de dos tonos.
Núm. 9.-La llg. 119 de la Hoja-Suplemento
corresponde á este babero.
De batista forrado de muletón. Se adorna
con bordado y entredós de Valenciennes. El
dibujo del bordado es el reproducirlo en la
ftg. 119¡ se ejecuta con algodón brillante.

&amp;,-Traje de lana pékln6e,

mañana á verme'?

4,-TraJe de paño de hechura Princesa.

5.-Cuello-flohú,

tir miedo ante la idea de contemplar á un padre
á quien se ama!
-No experimentará usted terror-insinnó
Cristina con ternura infinita.-Dios estaba alli,
en los supremos instantes de sufrimiento y de
expiación; su padre de usted se durmió en paz,
en paz descansa, y en el rostro conserva expresión de serenidad ..... El recuerdo que guardará
usted de él será dulce, y le servirá de consuelo
• cuando transcurra tiempo .....
Paulina tomó el brazo de su amiga y subió los
marmóreos peldaños de la escalera. Aun titubeó
un momento ante la puerta de las habitaciones
de su padre; pero, apoyándose más y más en
Cristina, puso la mano en el pestillo y abrió .....
El corazón le palpitaba cual si fuera á romperle el pecho; la idea de que iba á morir allí,
fulminada por emoción terrible y por dolor
inmenso, le cruzó por la imaginación. Pero de
repente experimentó tranquilidad extraña, como
si de la mar embravecida, tormentosa, amenazante, se encontrase de improviso, sin transición, transportada á seguro refugio. Emoción
suave, casi dulce, fué dominándola, regulando los deseo frenados latidos del conturbado
corazón, mientras la joven abarcaba con la
vista la escena solemne que nunca habría de
borrársela de la memoria.

- Pero-observó el seiíor de Marmen·
nes titubeando-es una crueldad dejará
ust;des dos completamente solas en esta
fúnebre velada..... Permítannos que las
acompañemos.....
d D
-Nos veremos mañana ..... La señorita e ncey me hace el favor de continuar á mi lado, Y
deseo pasar sola con ella esta noche .. :.. Después,
ya me acordaré de que aun tengo amigos.
Estrechó la mano del señor de Marmennes,
besó y abrazó nuevamente á María Teresa, Y stl
bió al ómnibus, seguida de Cristina. Juan cerr

ó
7.-Babera bordado al pl11met11.

8,-Tlra Dordada.

9.-Babero bordado i la lngl11L

�196

LA MODA ELF.GANTE ILUSTRADA
19,

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
Pr!mavera es sin6nimo de juventud, 6, más
tr?p1amente. hablando, de rejuvenecimiento.
risa de primavera es, pues, la Brise Exotique,
e~ .agua 6 en crema, que hace dese parecer las
arrugas, 1:'otoues y manchas rojizas, y que blanquea la p10l á l_!l vez que Je quita la sequedad y
•~pereza. Premso es desconfiar de les falsificaf10j!es Y pera evitarles, lo seguro es dirigirse á
a erfumería Exótica (35 rue du Quatre•Septembre), de París.
'
V. DE CASTELFJDO.

l

Parts, 2 de Noviembre de 1907.

EL PUENTE.
Continuación.

•

1

tu;!o iré-contestó la madre;-pero en la sici6n presente hay que proceder con suma
prudencia.
-Es mi prometida .....
-1,Lo será mañana, si su nombre cae y rueda
:ndel fa':'go, si la memoria del padre cae deshona a l¡a¡o el peso de la insolvencia?
Roberto bajó la cabeza sin contestar.
co-y: aun cuando el honor quedara á salvod !}tmuó la señora de Artibes -no veo cómo po•
d~ias tú, desprovis~o de fortu'na, y que sólo hes
tro Poseer. u':' medrnno caudal después de nuest fallemmie1:1to, car~ar con una mujer acostumbrada á lu¡o excesivo é incapaz de adminisrar U!J, presupuesto reducido.
fi -Si.n embargo, madre mía si la situaci6n
m~anm~ra se liquida decorosainente, el honor
obJ1ga .....
d bQuerido hijo, todos los días estamos viendo
,:: aratarse bodas concertadas, y no hay en ello
d nos~abo para el honor ..... Piensa en el escánhª I 0 , s1 se ha consumado un suicidio. ¡Sería una
ermosa tradición para registrada en nuestros
anales
R 0 de familia'.
.berto se enjugó la frente, bañada en sudor.
- ,Pero es espantoso!- exclam6 con trémulo
b1ento.-¡Paulina debe de estar sufriendo horri':_mente, y ninguno de nosotros ha ido á acompanarla !
no-N·o ha tenjdo á bien llamarnos..... Hijo mío,
sí aqmero demr que Paulina no te amase, pero
ñ firmo qne no posee corazón muy sensible y
ª ado que en este matrimonio nuestro apellido
i~~•b.a n:iuchísimo en la balanza. Ya ves que ni
. s1qmera ha pensado en buscar apoyo en tu
cariño .....
uEl señor .de A:tibes, que hasta entonces había
~ frdado. silenc10, aun cuando su fisonomía ree aba VIOientes emociones exclamó bruscamente, de un tirón, volvié~dose hacia su es •
po~:
he-¡Hablabas. de miserables! ¡Bueno! ¿Acaso no
mos merecido ese calificativo nosotros2 Hemos P:oce~ido abominablente en este negocio·
~e~ocio, si; ¡aho:ra veo con toda claridad; est~
AZ
era exclusivamente cuestión de dinero'
• e¡a st0 (as simpatías de nuestro hijo de un~
~:e~ hacia !a cual comenzaba á sentir afecto, de
t Joven a la cµal yo hubiese aceptado con
~:sd? ~or nu_era; después concertaste un enlace
stmto circulo del nuestro en esfera apartad
/ 8 e nuestras tradiciones, d; esas tradiciones
f !JUe hablabas hace un instante con tanto én
asis, y concertaste la boda sin procurarte infor.
mes
• garantias.....•
Ah suficientes, s·m segun·da d es, sm
colora abandonas !ranquilamente á la que venías
nue1!:ando ,de cariños, Y tratas de demostrar á
tía tro hijo que su deber, que ayer consisv I en casarse con esa joven, consiste hoy en
d O Verle cobardemente la espalda. ¡Y yo os he
ajado obrar desde el principio hasta el fin y
~~é co bard.e hasta el último momento, porq'ue
u me consi~ero capaz de luchar contigo, y poriir! sé. que si fuese. á ofrecer testimonio de mi
patía á esa desdichada huérfana, tú te encargai:ias de hacer nulas Y sin efecto mis manifes
t~~ones! con lo cual sólo habría conseguido y~
~sa Pormona: un nuevo y mayor desengaño á
·Nu pobre criatura! ¡No.hables de nuestro honor!
1 estro honor ha salido extraordinariamente
malparado de esta lamentable aventura'
. Y el Barón, sin mirará su esposa, salió 1 dando
1 racuuctamente un portazo.
, La. señora de Ar~bes se encogió de hombros.
- a A. qJé vendran estas violencias perfectamente mutiles de tu padre!-murmuró volviéndose haci·a su h.IJO.·
p or fortuna, no nos
' dará un
ese
ándalo ..... Ten confianza en mí Roberto· yo
te sa~aré de es~e tr.ance enojoso. '
'
-¡Pero Paulina iba á ser mi esposa! ¡Me había

.ª

i

1

1

i
1

'

XXI.

El silencio de la noche envuelve los campos
Muy lejos, en una gran extensión, todo duerme·
todas las luces se han ido apagando, menos e~
la pequeña estación de•••, donde el jefe y el
mozo de servicio esperan el tren de París. El
ordenanza, todavía adormilado, encendió un mechero de ¡ras en la sala de espera, y dos carruajes, desembocando al mismo tiempo por la cur.
va del camino, se detuvieron en el patio de Ja
estaci6a. Uno de ellos, un 6mnibus elegante
llega de los Cítisos, el otro es un faet6n rústico'
arrastrado por vigoroso caballo.
'
El señor de Marmennes y su hija se apean del
faetón, y un hombre que permanecía inmóvil
bajo la marquesina de la estación se adelanta
hacia ellos, quitándose el sombrero.
-¡Señor Ducey! - murmura María Teresa.
El señor de Marmennes tiende la mauo á Juan,
- Tenia la seguridad de que estaría usted aqui
para recibir y acompañar á su hermana y á esa
infortunada joven - le dijo.-Nosotros hemos
3.-Cubrecafetsra.
querido ofrecerle una muestra de simpatía, suponiendo que pueda apreciarla en semejantst
momentos, y manifestarle que nuestra casa estl
enamorado de ella!-exclamó Roberto con an- á su disposición, á menos que la señora de Artlgustia.- ¡Creo, cual cree mi padre, que estoy bes haga valer sus derechos .....
desempeñando un papel odioso! ..... Madre mía,
-¿La señora de ArtibesL .. - repitió Juan sin
si •Se llega al pago completo de todos los acree- comprender.
dores, es preciso que el casamiento se efectúe;
-La señorita de Montpernon es la prometida
tengo empeñada mi palabra ..... Mañana iré á de uno de nuestros vecinos - explicó el señor
acompañar á usted.
de Marmennes,-y es probable que venga acom,
-¡_P ara comprometerá Paulina, caso de que pañada por su futura madre política y por su
novio.
Llegaba el tren. La línea negra de los vagones, corta y rápida, se curvaba en la vuelta de la
vía. Reson6 un silbido. Los faroles rojos de la
locomotora, semejantes á ojos enormes é inflamados de un animal fantástico, se aproximaban;
después se detuvo el tren. Inmediatamente dos
mujeres saltaron al andén.
¡Oh! ¡Qué contraste! Aquella hija desconsolada,
arruiaada, que llegaba para ver por vez postrera
el cuerpo ensangrentado de su padre, se habla
puesto en camino precipitadamente, sin acordarse de cambiar el traje elegante que ocultahll
á medias un abrigo de viaje, de colores vivíslmos, y llevaba aúu el gran sombrero cubierto de
plumas que tantas mujeres habían admirado algunas horas antes como obra maestra de buen
gusto .....
-¡Cristina!
¡Cuánta ternura en el abrazo del hermano y
de la hermana! Pero comprendió ésta que el espectáculo de su cariño podía impresionar á su
compañera, que ya estaba sola en el mundo; en
el acto se aproximó de nuevo á la señorita de
Montpernon.
-Mi hermano-dijo. - Va á tomar la maleta
de usted, y á ordenar que se aproxime el carruaje .....
Paulina miró á Juan, que se incliaaba con
profundo respeto.
-No tengo palabras para expre~ar Jo q~e ha
hecho su hermana de usted conm1go-d110.Podré conservarla aún á mi lado, ¿verdad1 Es·
toy completamente sola .....
¡Cuánta angustia en estas
estremeció.
-Señorita-habló el señor de Marmennes,
avanzando algunos pasos,-he venido á poner
me sinceramente á la disposición de uste •
y á rogarle que deje á mi cargo todos los
detalles, que serían muy dolorosos pare
usted .....
-Y después vendrá usted á casa,_inO es
verdad, querida PaulinaY-pregunto Maria
Teresa llorando.
Paulina la estrechó entre sus brazos.
-Usted también, también estuvo al!i.....
¡Oh! ¡Qué vinculo entre nosotras!... .. Me:·
guraba que todas las demostracioaes &amp;
simpatía me serían odiosas; pero comprar
do la sinceridad de la de ustedes: la es 1
mo, la acepto y hallo consuelo en ella. ¿Irán
maflana á verme'?
,
4.-TraJe de paño de hechura Princesa.
-Pero-observó el señor de Marf!Ien·
nes,
titubeando-es una crueldad de¡ar!
Las explicaciones en la piigina siguiente.
ustedes dos completamente solas en e~88
fúnebre velada ..... Permítanaos que
acompañemos.....
d Do
el matrimonio resulte irrealizable( No, iré yo
-Nos veremos mañana ..... La señorita 8 •
sola; es cosa resuelta. Encontraré explicaciones cey me hace el favor de continuar á mi bd0, /
que darle; puedes estar tranquilo; me encargo deseo pasar sola con ella esta noche ..:·· Despu s,
de todo.
me acordaré de que aun tengo amigos.
es
! tras esta ~anif~stación muy clara, muy ter- yaEstrechó
la mano del señor de Marmenn '
,
T
a
ysu•
mmante, muy 1nc1s1 va, la señora de Artibes lla- besó y abrazó nuevamente á Maria eres , rr6
mó á su doncella y le ordenó que le preparase bió al ómnibus, seguida de Cristina. Juan ce
la maleta para el tren de la mañana siguiente.

•

la portezuela, y el jardinero, que actuaba de conductor, fustigó á los caballos.
-Es horrible-murmuró el oficial de Marina,
siguiendo con la vista al carruaje, que se alejaba rápidamente.-Y tdónde está el prometido
de esa señorita?
-Seguramente Paulina no ha tenido tiempo
para avisarle; pero de fijo llegará mañana-exclamó confiadamente María Teresa.
El señor de Marmennes movió la cabeza y
dijo:
-Si realmente ha quedado arruinada, ¿quién
sabe hasta dónde se extenderá el desastre? Acaso
el señor de Móntpernon ha muerto insolvente,
y los Artibes tienen un apellido sin tacha.....
- Si el prometido la ama, sacrificará cuanto
posee por el honor del apell_ido de su futura esposa-observó Juan vehementemente.
El señor de Marmennes sonri6 con tristeza,
en tanto que su hija miraba con afectuosa simpatía al hermano de Cristina. ¡También Juan
era joven y peasaba como jovenl
-Suba usted á nuestro cochecillo hasta la di•
visión del camino-insinuó el señor de
Marmennes, tras leve vacilación.-Un
paseo á pie en medio de esta obscuridad
resulta poco agradable; la luna se ha
ocultado y el arrecife tiene trayectos
muy mal cuidados.
Juan se apresuró á aceptar la invitación; el ligero vehículo se aventuró por
la sinuosa senda, que sus farolillos iluminaban con débil fulgor, haciendo surgir, momentánea y sucesivamente, de la
sombra árboles sumidos en la quietud,
vallados rústicos, dormidas cabañas.
Hay siempre algo solemne en el silencio de la noche, y además la escena á que
acababan de asistir quitaba á los tres
viajeros el deseo de hablar de asuntos
triviales. Cambiaron pocas palabras durante el corto trayecto; pero Juan, á
despecho de la tristeza que le babia impresionado poco antes, sentía el corazón
henchido de vaga esperanza.
Cuando ya se despedia del señor de
Marmennes, éste le detuvo con un gesto.
-t Y su pariente de usted?..... tHa llegado1-pregunt6 con serenidad evidentemente estudiada.
-Sí, esta tarde-contest6 Juan con
acento conmovido.
Aguardó algunos segundos, pero el
señor de Marmennes no pronunció ni
una palabra más, y Juan, apeándose, se alejó con
paso rápido por el campo, envuelto en sombras,
En aquel mismo instante el ómnibus franqueaba la cancela de los Cítisos. En la fachada
obscura de la casa sólo brillaba una luz, y, al
fijarse en ella, Paulina se estremeció.
-Tengo miedo-murmuró, ocultando la cabeza tras un hc¡mbro de Cristina, cual un niño
asustado.
·
Hasta este día nunca habla estado en contacto
con la muerte, ni había visto más que espectáculos rientes, ni había conocido cosa alguna
más que en su aspecto brillante. ¡Y era por su
padre por quien iba á comenzar el lúgubre y
doloroso apreudizaj e!
El ómnibus se había detenido; el guarda y su
hija Susaaa acudieron con faroles, y momentos .
después el vestíbulo esteba iluminado.
-¿Quiere usted subir primeramente á sus habitaciones?-preguntó Cristiaa, cuyo corazón
palpitaba casi con tanta violencia como el de la
pobre huérfana. .
-Debo verle ante todo, y, sin embargo, tengo miedo-murmuró,-¡Oh! ¡Es horroroso sen-

7.- Babero bordado al ph1metl1.

tir miedo ante la idea de contemplar á un padre
á quien se ama!
-No experimentará usted terror-insinuó
Cristina con ternura infinita.-Dios estaba alli,
en los supremos instantes de sufrimiento y de
expiaci6n; su padre de usted se durmió en paz,
en paz descansa, y en el rostro conserva expresión de serenidad ..... El recuerdo que guardará
usted de él será dulce, y le servirá de consuelo
, cuando transcurra tiempo .....
Paulina tomó el brazo de su amiga y subió los
marmóreos peldaños de la esealera. Aun titubeó
un momento ante la puerta de las habitaciones
de su padre; pero, apoyándose más y más en
Cristina, puso la mano en el pestillo y abrió .....
El corazón le palpitaba cual si fuera á romperle el pecho; la idea de que iba á morir alli,
fulminada por emoción terrible y por dolor
inmenso, le cruzó por la imaginación. Pero de
repente experimentó tranquilidad extraña, como
si de la mar embravecida, tormentosa, amenazante, se encontrase de improviso, sin transición, transportada á seguro refu¡rio. Emoción
suave, casi dulce, fué dominándola, regulando los desenfrenados latidos del conturbado
corazón, mientras la joven abarcaba con la
vista la escena solemne que nunca habría de
borrársela de la memoria.
Continuará.
Núm. 3.-La flg. 57 de la Hoja·Suplemento corres•
poade á este grabado.
De patio color crema, adornado con un bordado
de muy fácil ejecución, reproducido por la flg. 57
de la Hoja-Suplemet¡t-0,
Las hojas se bordan con puntadas, largas y muy
unidas, de algodón azul; los demás motivos seindi can por una hebra de algodón más claro sujeta por
puntos de Bolonia.
. Se forra con satinete azul, intercalando una capa
de uata. Las costuras y el borde inferior se guarnecen con trencilla azul; la parte de arriba se termina con grandes presillas de la misma trencilla.
Núm. 4,-Psra la explicación y patronee, véanse
las flgs. 14 á 22 de la Hoja·Sup~ento.
Núm. 5.-De cretona, tul, encaje bordado de oro
ó plata, ó muselina de seda¡ se guarnece con volantes plissée y con otros fruncidos; los primeros
miden cuatro ó cinco veces el contorno que han
de adornar; para loe segundos bastará con contar
dos á dos veces y media la misma dimensión.
Núm. 6,- De lana ptkiné&lt;l color beiQ6 y color de
cierva; la falda se adorna con tres bieses de pai'io
color de cierva, adorno que se repite en la cha-

queta. Chaleco de seda

chiné&lt;!,

cuyo borde seilala

un bies de seda color castafla; este chaleco deja al
descubierto un peto de tela de hilo, á no ser que
se complete el traje con una blusa de fantasía. Las
mangas terminan por bullones de guipur y pui'ioe

de pallo,
Núm. 7.-Las flgs. 117 y 118 de la Hoja-Suple·
mento corresponden á este babero.

De batista blanca sobre muletón blanco. El dibujo está reproducido por la flg, 118 de la Hoja-&amp;•

plemento, y se ejecuta con algodón brillante; el
trozo de muletón se corta por la flg. 117, se guarnece al borde con encaje ligeramente fruncido, sobre el cual se aplican los festone.'3 de la batista. El
escote se guarnece con un pequeño bies de batista.
Núm. 8.-Esta tira, propia para adornar una
mesa-trinchero, ó un armario de ropa blanca, se
ejecuta ateniéndose á la flg. 58 de la Boja-Sttplemento, con tela rusa del tamaño neees9.rio: el bordado se ejecuta á punto de tallo y á punto de festón, con algodón azul de dos tonos.
Núm. 9.-La flg. 119 de la Hoja·Suplemento
corresponde á este babero.
De batista forrado de muletón. Se adorna
con b ordado y entredós de Valeneiennes. El
dibujo del bordado es el reproducido en la
flg. 119; se ejecuta con algodón brillante.

8.-Tlra Hrdada.

9,-Baben bordado i la lnglllL

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

198

199

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

10

1-1

Núm. 22.-Gran sombrero campana, de terciopelo liso color verde esmeralda; se adorna con plumas de pintada y muselina de seda verde.

Núm. 10.-Sombrero á la R,ynolds; de fieltro color topo,
guarnecido con una ~ran cinta de raso azul Sevres, realzada
con un galón de tafetán azul de tono més vivo, con una guirnalda de rosas bordadas. Cabe, si asf agrada, hacer que la
cinta sea de distinto color que el lazo¡ por ejemplo, lazo vio-

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l~ta 6 gris y cinta de terciopelo negro; lazo mordor, y terciopelo musgo.
Núm. 11. - Gran sombrero campana de fteltro mate color
gris de ratón; casco de tafetán del mi;mo color; se guarnece
con hojas marchitas de terciopelo, color amarillo rojizo y
violáceo, y con tres rosas de los mismos tonos.

invierno.

,.

ílo; de fieltro verde Rusia con
de hojas de terciopelo, en diede seda color verde musgo.
a alta, de fieltro color castaiia
o punto de color, y un chou de
renden unas alas verdes.
cido con raso del mismo tono y
o, se adorna con tirantes compaiio bordado; el canesú y las
qnél se ribetea con raso negro.
on una tira de raso y pliegues

'

:,:,

~ú■. 23:-Sombrero de fieltro gris, ado~ado con terciopelo violeta 71111
pti1aro gris; el borde del ala se repliega formando cordón.

·oleta, adornado con c1wuz de tavioleta y alas.

21.-Tr■Je

16 •

de pa110.

17,-Tollette para vl1ltu.

Núm. 19.-De terciopelo negro, adornada con bieses de seda
y trencilla; canesú, compuesto de bieses de seda y de trencilla,

Núm. 12.-Sombrero campana, de fieltro color ciruela; se adorna
con violetas y hojas de terciopelo; puede copiarse en fieltro verde
musgo, reseda, gris 6 castada dorado, guarneciéndose siempre con
las mismas violetas.
Núm. 13.-Sombrero campana, de fieltro color berenjena, adornado
con tres chot«e de terciopelo, dos de color berenjena y otro de color
malva rosa.
Núm. 14. -Sombrero campana, casco liso y ala levantada por delante¡ de moaré negro, adornado con un lazo de seda negra y con
alas de pavo real.

unidos por medio de puntos de costura cruzados, hechos con
cordoncillo negro¡ el canesú se forra con seda blanca 6 de color. Los puños de las mangas se ejecutan lo mismo que el canesú. La blusa se abrocha en la espalda.
Núm. 20.-Para la explicaci6n y patrones, véanse las flgs. 73
á 75 de la Hoja-S..p,.,,._,
Núm. 21.-De palio gris adornado con trencilla negra. Chaleco
de pafio lila ribeteado con raso negro.

23

�200

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
LA MODA ELEGANTE

ILUSTRADA

34 y 35.-Servlllata para bandeja J tapetlto,

adorna con terciopelo verde sobre muselina, igual al
del cuello, de las bocamangas y de les patas; éstas se
realzan con botones dorados.
• Se corta la blusa por las flgs. 105 á 110; los delanteros (flg.105) se disponen entre lineas formando grupos de plieguecitos pespunteados hasta mitad de altura; en la espalda (flg. 106) se forman tablas. Las
mangas de forro se cortan por la fig. 96 de la HojaSuplemento, pero aólo de 28 cm. de longitud en la san-

27.--Capa guarnecida con bordado.
28.-Doulllette para bébé de I á 2 atoa.

24 y 25,-Blusa de enoaJe y blusa de terciopelo péklnée.

26,-Traje t, lana para niña de 10 t 12 aitoa.

Núm. 24.-De encaje color crema sobre viso de seda
cubierto por muselina de seda. Canesú compuesto de
motivos de guipur y entredoses de VaJenciennes;
cuello de tul plúst. guarnecido con Valenciennes y
ribeteado con un vivo de seda azul claro; el chaleco
simulado, se compone de bieses de seda marfil y bie•
ses de seda azul entre dos tiras de guipur.
Otra igual, con vh-os de color azul pálido,
cubre la unión de las mangas. Lazo de seda
azul.

paiio azul viejo , adornado con soutache ·y terciopelo
azul de tono más obscuro y con seda de color de marfll. La falda forma atrás un pliegue hueco. El cuerpo
no tiene costara en los hombros, y se abre sobre peto
de seda marfil. Corbata de terciopelo.

Núm. 25.-Para la explicación y patrones,
véanse las flgs. 29 á 33 de _la Hoja-Suplemento.

Núm. 26.-Para la explicación y patrones,
véanse las flgs. 92 á 101 de la Hoja-Suplemento.
Núm. 27.-Para la explicaci6n y patrones,
véanse las flgs. 49 á 53 de la Hoja-Suplemento.

Núm. 32.-Las flgs. 115 y 116 de la Hoja-Supl,
corresponden á este traje.
De forma rusa, hecha con CMIIWU. de color blao
Se adorna con una tira de 4 cm. de ancho borda
en colores y ribeteado con bieses de ehe.,.,,u. coloca
dos sobre la trencilla. Cinturón formado por un co
dón blanco que termina en madrodos. Se corta
tela doble la flg. 115, se escota, se abren las aber
de los lados y se monta la pata, en la que se ab
ojales. Se guarnece el borde inferior con un bies
tela de 5 ½cm. de ancho; se frunce el extremo
las mangas entre las •, y se terminan con puiloa
16 cm. La llg. 116 de la Hoja-Suple'"""°
presenta el dibujo del bordado, que se ej
cuta con algodón similizado ó con seda
dos hebras, á punto llano y á punto de
las llores se simulan con encarnado y el
tro nefo, y se rodeen con azul; las h
en azu , los tallos en negro y la tira del
tro en amarillo.
En los sitios marcados por : se fijan
pasadores en donde se ha de sujetar el e
turón.
Núm. 33.- La flg. 120 de la Hoja•
mento corresponde á este tapete.
De tela antigua, adornado con guirnaldll
de bordado inglés, hecho con algodón brf.
liante; sn contorno está festoneado. Se )lUl
á un papel-tela el dibujo de la flg.120, 11Dien•
do A con B, y se recorta la tela á lo largo
de los festones.

Nú■. 28.- Para la explicación y patrones,
véanse las flgs. 44 á 48 de la Hoja-Suplemento.

Núm. 29.-Para la explicación y patrones,
véanse las flgs. 82 á 91 de la Hoja-Suplemento.
Núm. 30.-Para la
explicación y patrones, v~anse las flgs.111
á 114 de la Hoja-Suplemento.

Núma. 34 y 35.-Las flga. U
y 60 de la Hoja-Suple.-.
corresponden á estos mo•
delos.
De étamins de color bla.n•
co. Se adorna con un borda·
do hecho con seda, de tonat
apagados, á punto Jlano; se
termina por una vainica de
2 cm. de ancho; el modelo
mide 45 cm. de loogitud YIU
de ancho; en las esquinas se
forma un milano. Se pasa~r
medio de papel calco el d1•

Núm. 31.-El adorno
de este traje se dispone verticalmente, á fin
de prestar mayor esbeltez á la flgura d e
qnlen lo vista. Es de

33.-Tapete para centro de mesa,

bojo flg. 59 de la Hoja-Suplemento, y se borda con
seda de tres hebras á punto llano, en parte vertical y en parte horizontaJmente; los tallos se ejecutan á punto de tallo, así como la guirnalda. Las
flores se simulan con rosa fresa, las hojas en verde
y la cinta en blanco. Por medio de puntos hechos
con seda amarilla
oro se sefla la el
centro de las flores.
•
El bordarlo del
segundo modelo se
ejecuta por el mismo estilo. Las hojas y los tallos de
los motivos de las
esquinas se bordan
con azul verde claro; las H. ores en
blanco con el centro amarillo, y las
líneas en blanco. El
tape.tito termina
Detalle del dlbuJo 36,
por un dobladillo
de 3 cm. de ancho.
El dibujo está reproducido por la flg. 60 de la HojaSuplemento.

...

::

Núms. 36 á 38.-Las fl~s. 55 y 56 de la Hoja-Su•
plemento corresponden á estos grabados.
El sachet es de pafl.o perforado, y requiere un

36 á 38.-Saohet, cubierta de llllro y bol1a de lallor• .

trozo de pafl.o de color verde aceituna de ti8 centímetr0s de longitud por 22 de ancho, y se guarne•
ce con un bordado á punto de cruz, hecho con seda
Terde de tres matices.
La bolsa de Jabor es de paflo azul viejo, y rel!f.uiere dos trozos de 20 cm. de ancho por 38 de Ion·
gitud; se adorna con un bordado hecho con seda
rosa viejo y verde. En el interior se forma un
bolsillo de 12 cm. de ancho, y se fija á lo largo de
la parte del medio una tira de pafl.o,que se pespuntea convenientemente, á fin de que resulten
departamentos en donde guardar el dedal, las
tijeras, el carrete, etc., et~. Se aplican después
las dos piezas, una sobre otra, de suerte tal,
que se forme una bolsa en donde guardar la la-

gría; las de tela se cortan por la flg. 109 y se disponen
formando pliegues, para lo cual se nnen dos líneas
cada vez; se montan les bocamangas (flg. 110) y después el cuello recto (flg. 108), al que completan una
pata y un cuello vuelto de terciopelo.
Núm. 43.-Para la explicación y patrones, véanse las
flgs 3! á 39 de la Hoja-Suplemento.
Núm. 44.-Para la explicación y patrones, véanse las
flgs. 102 á 10! de la Hoja-Suplemenlo.

42.-Bluia para niña de 10 i 12 años,

39.-P.a.letó de terolopelo,

bor; se abrocha por medio de un botón de presión.
El forro para libro se forma con un trozo de
pailo verde aceituna de 34 cm. de· longitud y 23
de ancho; al interior de cada lado se coloca una
tira de pailo de 7 cm. de ancho, en la que se sujetan las tapas del libro; el dibujo &lt;lel adorno
está indicado en la flg. 56 de la
Hoja-Suplemento.
Nlim. 39.-Para la explieación
y patrones, veáose las figs. 23 á
28 de la µoja-Suplemento.
Núm. 40.-Para la explicación
y patrones, véanse las flg:i. 40
á 43 de la Hoja-S11plemento.
Nüm. 41.-Psra la explicación
y patrones, véanRe las flgs. 76
á 81 de la Hoja-Suplemento.
f~-/

"
29.-TraJe para nlia da 12i lhito1.

,_._ -~----·•

30.- TraJa para nlito de 2 á 4 añoa.

31,-Traje de paio para aeñora gruesa.

32.-Traje guarnecido con bordado,
propio para nlito d1 1 i 3 añoa,

40.- Falda da caJle.

41.-Falda eltpnta •e palo.

Núm. 42. - Las flgs. 105 fi 110
de la Hoja Su.plemetito corresponden á este modelo.
De lana á cuadros, dibujados
por rayas verdes y blancas. Se

44.-Bluaa
para aaiiorlta
de 13 á 15aifOI,

43.-Bh,u. para aeñorlta.

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

202

EL TRABAJO DE LA MUJER.

fl VASALLADORA, creciente, la moderna ola fe•
minista, nacida en Norte-América, avanza inun·
dando las naciones europeas.
La mujer, en uso de su perfecto derecho á la
vida, se lauza á la conqnista del trabajo, ponien•
do en ese empefio constancia, tenacidad é inte•
ligencia que la hacen rival temible para los
hombres.
Cierto es que hay profesiones y oficios de los
enales se aduefió egoístamente el sexo masen•
lino.
Mil veces se ha dicho-perdónese lo manosea•
do de la repetición-que las funciones de de•
pendencia en comercios de telas, de bisutería,
de perfumería, etc., son perfectamente adecua•
das á las aptitudes femeninas, y resultan senci·
!lamente feas é impropias cuando las ejercen
mocetones más ó menos barbudos.
En las esferas de la actividad humana, cada
día va ensanchándose más y más el campó !abo•
rabie para la mujer.
La telefonía y la telegrafía, las máquinas de
composición tipográfica, la mecanografía ó es•
critura á máquina, las bellas artes, la ensefianza
de nifias, de párvulos y de anormales, ciertas
carreras científicas, cual la de Farmacia y aun
la de Medicina en determinadas especializacio•
nes, son ya en España puertas que se han ido
abriendo ante el deseo legítimo que la mujer
siente por encontrar ocupación decorosa, debi•
damente remunerada, que le permita subvenir á
necesidades propias ó de seres bien amados.
Pero de esto á las exageraciones feministas
hay un abismo que sólo puede franquearse di•
fícilmente, malamente.

•

••
Las «snfragnistas» de Finlandia cantaron vic•
toría y lograron enviar al Parlamento finlandés
Tarias «diputadas»: una cirujana menor, una pu•
blicista,una cocinera.
Pocos días ha una escritora francesa, que fre•
onentemente rompe lanzas defendiendo los derechos de la mujer, declaraba, con tanta sinceridad como pesadumbre, que las «di)mtadas»
:finlandesas no habían estado á la altura de su mi.
sión, limitándose á votar en pro ó en contra de
las proposiciones qne :figuraban en la orden del
día de cada sesión.
Y se dolía de ello tanto más cuanto que, á su
juicio, dentro de eso tan elástico y tan multiforme que se llama política, hay intereses que afectan de modo directo y principal á la familia, al
hogar, á la madre y á la esposa: fijación de tri•
botos, servicio militar, leyes protectoras del trabajo de la mujer y de los niños.
De todo esto se habrá tratado ó habrá podido
tratarse en Finlandia, y, sin embargo, la cirujana
menor, la publicista, la cocinera y las demás sefioras que ostentaban representación parlamentaria han entendido que &lt; si la elocuencia es
plata, el silencio es oro».
Por lo visto, el poseer un acta es en ellas una
aspiración de vanidad tan platónica cual la del
90 por 100 de los españoles, que se pasan media
Tida molestándose y molestando para conseguir
una gran cruz ó una encomienda que indefec•
nblemente no han de lucir.

1

tos presentes y esperanzas é ilusiones del porvenir? tTendrá ese arrojo indispensable, frontero de la temeridad, rayano en el sacrificio,
para arrojarse á las llamas, sin pensar en la vida
y hacienda propias, para salvar haciendas y vidas ajenas?
Está por ver lo que acaecerá en trance de ese
género.
Y también está por ver lo que harán los padres, los esposos, los hermanos, los hijos, si las
bomberas de Exéter tienen la fibra espartana,
la audacia serena y consciente para cumplir con
su deber oficial.
Entonces el deber oficial estará en pugna con
el deber doméstico, con el deber altísimo que
el sentimiento impuso á la mujer.
¡Y no es fácil que el hombre se ornee de bra•
zos, impasible y cobardemente, viendo lanzarse
á una hoguera al sér en quien cifró ternuras,
abnegaciones y cariños!

•
••
Por último, agitase actualmente la idea de utilizar la perspicacia, la :fina penetración, las facultades observadoras y aun el espíritu de curiosidad de la mujer en beneficio de las tareas
policíacas.
En Londres y en los Estados Unidos la idea
se ha llevado ya á la práctica.
No es de presumir ni de desear que el ejemplo encnentre imitadores en Espafia.
Benemérita es la misión que cumple la poli•
cía. Pero, sin regatearle prestigios, el alma española que, á vueltas de romanticismos y de !iris•
mos trovadorescos, es hidalguía y es nobleza, ha
colocado y coloca á la mujer muy por encima
del ministerio policíaco.
Hablando de feminismo, el viejo patriarca
Conde de Tolsto1 afirmaba rotundamente que
todo ó casi todo lo que hacen los hombres pueden hacerlo ignal ó mejor las mujeres; pero
nada ó casi nada de lo que es propio y privativo de la mujer puede ser desempeñado por el
hombre.
Siempre que caigamos enfermos, siempre que
necesitemos construir casas, reñir pleitos, leer
p~r.iódicos, etc., habrá quien nos preste ese serv1010.

Pero cuando necesitemos calor de regazo materno, consuelo de carifio conyugal, afectos puros de hermanas ó de hijas, no podremos suplir
la ausencia de esos seres si se hallan en funciones de médicos, de arquitectos, de abogados ó
de periodistas.
Y, a_un sin esas razol!es. aducidas por el gran
novelista ruso, el sentimiento español repugna
ver al ángel del hogar rozarse con las humanas
miserias.
La vida es un combate y una marcha triunfal.
Y, en la lucha como en la victoria la mujer
tiene su puesto, verd~dero puesto 'de honor,
co_mo Hermana de C~r1dad, que piadosamente
asista y cure á los heridos, como reina y señora
que con su cariño premie á los que vencen á
los que han de cumplir la ley del trabajo á Íos
conquistadores del pan.
'
R. DE CÓRDOBA.

eorr"apon,fancia parlicutar.

1

• •

1

203

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

Tal vez anticipándose al deseo de las interesadas, el Muni~ipio de lj:xéter, en Iogl_aterra, ha
ereado una brigada de bomberos servida exclusivamente por mujeres.
La organización de esa brigada contra incendios es admirable, según cuenta la prensa británica.
Las bomberas están muy bien adiestradas
teórica y prácticamente, en las funciones qu~
han de deeempeñar.
Manejan las piquetas con gran soltura trepan
ágilmente por las escalas, recorren con' serenidad imperturbable tejados elevadísimos, manipulan, ~on las bombas de vapor y con las mangas, primorosamente; en una palabra, compiten
con ventaja, en los ensayos realizados, con los
mejores bomberos masculinos.
Pero aun no
llegado el caso de que internngan en un sm10stro real y efectivo.
iQué ocurrirá cuando ese momento se presente?
tTendrá una mujer-madre, esposa ó hija-la
presencia de ánimo necesaria para sobreponerse
á la debilidad propia de su sexo, olvidando afee-

~ª-

Dos AMIGAS

QUE QUIEREN ..... -1.ª

Lávela con agua

muy caliente y jabón.-2. • Use la receta dada á A. T.
en el número del 6 de Septiembre.-3.ª Pruebe la re-

ceta siguiente:
A¡¡ua de rosas........... 100 gramos.
Glicerina neutra.. . . . . . . . 25
Tanino . •. • • . . . . . . • . . . • . . 40 centigramos.
Frótese la cara por la mailana y por la noche con
unas gotas de esta composición.-4,ª Lo he ofdo decir

pero no se lo aseguro por no haberlo experimentado:
Dos BERM:ANAS.-1.ª Alcanfor, pimienta naftalina 6
tabaco picado; hay que cepillar muy bien'las prendas
que se quieran guardar y se envuelven en un paila de
hilo.-2.ª Agua de Colonia:

Alcohol de 38º á 40°......... . . . 3 litros.
Agua de hojas de azahar.. . . • . . 2
Asencia de romero............. 15 gramos

Esencia de lavanda.... . . . . . . . . 10
Esencia de corteza de naranja.. 20

capa de magnesia inalterable.-4.ª No conozco ninguno.- 5.ª Lea la contestación dada á Una fea que
q1&lt;iere ser 1/WlPª en LA MODA del 30 de Agosto.-6.ª Al
ado en el primer caso, y á los seis meses en el segun-

ca,:

criptora á la 1.ª ó 2.ª edición. En el momento en suelo reciba, contestaré con grandfsimo gusto á su
UNA ENTUSIASTA DE..... -1.ª No están puestas á ,.
venta.-2.ª Lea Ja 1. 8 contestación dada á Una r1~
cionada en LA MODA del 6 de Octubre.
--,-

PoRPORAT0.-1.ª Chaqueta larga con manga recta.-

2.• Vea el grabado 36 de LA MODA del 6 de Octubre.

-3.' El grabado 21 de LA MODA del 22de'Septiembre

20 DE DICIEMBRE DE 1902.-No tema molesta,u.
con sus preguntas·; tengo micho gusto en contesta!
las, y es muy grande mi deseo de complacerla
!·ª La tel_a que me indica requeriría una sille rfacl
mismo estilo, pero Je resultaría una singularidad qt
seguramente no sería de su agrado. Para aconsej
otro estilo es necesario ver una muestra de la t
para darse cuenta del color y dibujo. En la sala
ga sofá, cuatro si1loncitos, seis sillas, una mesa
vitrina, sillas yolantes, piano y una columna'
planta.- 2.ª Mesa,_ aparador, trinchero, seis sillas
respaldo alto y seis volantes, un sofá y dos butar
En el despacho ponga: mesa, dos librerías una mi
ta, sofá, dos ó más butacas y algunas silla's. En la 1
coba, cama, mesa de noche, lavabo, chaise -lon!fUe d
butacas pequeñas y una ,nesita. Para el gabinete ~'
pequeño, butacas, divancitos sin respaldo una :Oer
ta, un escritorio de señora, sillas volante's y al
repisa. Los tapices y las cortinas póngalos en e OI
medor.-3.ª Al año.-4.ª Para el niño, traje marin
de falditas. Vea el grabado 48 de LA MODA del 6

es muy á propósito.-4.ª No conozco nada para ese

objeto.-5.ª Vea el del grabado 30 de LA MODA del 6
de Octubre. La melena cae formando tirabuzones.
PUÑADO DE ROSAS ENCARNADAS.-1.ª La receta dada
á [[na decepcionada en LA MODA del 6 de Octubre es
muy buena para suavizar el cutis.-2.ª Use la tintura

0

de benjuí, preparada del modo siguiente:

Benjuí en lágrimas....... 75 gramos.
Estoraque calamites.... . • 100

Se mezclan las esencias con el alcohol; algunos

dlaa después se le alladen los dos litros de agua de

con calarlos y vainicas. Enlace bordado en blanco.
mantel tiene tres varas y media, las servilletas
cuartas.-3.ª Una de ellas puede hacerla de crepé
hilo con incrustaciones de encaje Torchon; la otra
lienzo liso con calados y vainicas y hojas de
salpicadas, bordadas con seda verde, formando
fa.-4.ª Moaré verde reseda con medallones de e

Imperio.-5.ª El de la marca D.M. C.-6.ª SI, se

-7.ª No, seilora.-8.ª Se coloca sobre una capa
magnesia.-9.ª Se engoman con goma arábiga dil
en agua.-10.ª Los tallos se hacen á litografla, J
hojas, flores y motivos con cinta rococo.-11.ª C

corsé, refajo y pantalón. Se hace de franela b

fina, adornada con festón hecho en seda blan
12.ª Las ramas y enlaces. De diez centímetros.-13.1
señora.
UNA CAMPESINA.-!.• Las chaquetas largas y 111
vitas.-2.ª No, señora.-3.ª Bajo.-4.ª Sf, seilo~

5.ª Hágalo de crepé de hilo con margaritas sue!
bordadas y jaretón con calado en el borde.-&amp;.•

más á propósito para blusas sin cuello.-7.ª Se be
en azul 6 madera de varios tonos. En el otro la
bordan las iniciales.-8.ª Vea los grabados 6 y 7

LA MODA del 3 de Septiembre, y 32 y 33 de la del 1
O~tubre.-;--9.ª Los de los grab~dos 2, 5, 15, 18 y 194
mismo numero, son muy bonitos.

tensia

J. M. -La receta que doy á continuación es

azahar, y luego se filtra dos ó tres veces con carbonato de magnesia para que resulte bien clara _
3.ª Bota
charol.-4.ª El charol taftlete.-5.ª Ño,

ct:
sellora.-6. No lo conozco.-7.ª Con las del caballe-

30 centigramos.

del núm. 40, oorrespondlente al 30 de Octubre.

'l'ExTo.-Cr6nica general, por D. José Fernández Bremón.EI atentado del cura :Merino, por D. Angel R. Cbaves.-El
pleito del matrimonio, por D. Francisco Flores García.El retorno, por D. Alejandro Larrubiera.-Excavaciones
en Cartago.-La Salvavidas, por D. :Mariano Vallejo.-La
fuente del olvido, poesía, por D. Rafael Ruiz L6pez.-La
monbl.fta que anda, por A. G.-Sueltos.-Informaciones,
por ..•.-Anuncios,
GRABADOS.- Viaje de los Reyes de España á. Inglaterra.Las inundaciones de Cataluña: S.M. el Rey visitando los
pueblos inundados.-Alba de 'Formes: Estado actual de las
obras de la basílica de Santa Teresa de Jesús. Capillas recientemente inauguradas.-Bellas Artes: La fi,eata de Todos
lo, $anto, en Val di Rose (Lombardia), di bufo de Ricardo Pellegrini. La. barca de Treto (Santander), dibujo de Mariano
Pedrero, reproduciendo un cuadro de él mismo. Apertura
del curso, dibujo de Díaz Huertas.-Ardéche (Francia): La
montafta que anda.

Consejos de higiene y de belleza.
PELo y VELLO DESAGRADABLES.-El uso de los depilatorios
ofrece un grave inconveniente: el pelo 6 el vello que afea,
sólo queda suprimido momentáneamente, pero vuelve á brotar en seguida más abundante y más espeso.
Para que ese pelo desaparezca definitivamente, es preciso
destruir el bulbo piloso. Este resultado se consigue mediante
la electrolisis, que se puede practicar fácilmente, por la misma persona interesada, merced á los il.parato8 del Deeter
Galaz, médico especialista, 8 1 rue Villeboia•Mareuil, Paria. Invito á todas las lectoras que se encuentren contrariadas por
lucir u'n bigote importuno, á que escriban á ese méncionado
práctico, que les proporcionará todos cuantos informes útiles deseen.
ROJECES Y GRANOS DEL ROSTRO, GRIETAS Y RESQUEBRAJA·
DURAS DEL CUTIS.-Pueden ustedes conseguir evitar 6 hacer
que desaparezcan estas pequeüas afecciones, mediante el uso
regular, para el cuidado del cutis, del Glleerolado •e blH•
mato dt'I ltoctor Qu~1111ae,,111 .., que no es una crema cualquiera, sino un verdadero especifico. Después de aplicarlo,
el cutis queda blanco y suave¡ noes este preparado grasiento
ni viscoso, como son las cremas. Y aun las madres pueden
servirse de este producto para sus pequefmelos, porque no
encierra el peligro de las pomadas que se confeccionan tomando por base el óxido de cinc. Y hasta Jos padres no hallarán cosa mejor para suprimir las erupciones é irritaciones que ocasiona á veces el afeitado. Precio del frasco: 4 pesetas; frasquito de muestra, 0,75 pesetasencasadeM.E. Y.Curie!, 69, calle de Balmes, Barcelona.

DOCTOR CUVIER.

El .&amp;e-na de Colonia de Orive véndese en farmacias y perfumerías, en frascos corrientes y lujosos,
de 3 á 24 reales. Garrafas de dos litros, 8 50 pts.; por
cuatro litros, 16 pts., tranco todo gasto estación, pidiéndola á su autor, Bilbao, remesando importe.
Tomando después de las comidas una copa de "l'lao PlllEDO tonificaréis el organismo, evitando los desastres que
las bebidas alcohólicas producen.

Almendra amarga sin pellcula.. 800 gramos.
Alcohol.. . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . 500
Agua de rosas.... .... .......... 100
60

Pásese la almendra )?Orun molino y, cuando está b
molida, se Ja humedece con el agua de rosas. Se
hace cocer para evaporar, hasta que dé el olor de
almendras; cuando la pasta esté cocida, tendrá
lar consistencia; se deslfe entonces en el alcobol,1
pasa después por un colador para que tenga una
sistencia igual; se perfuma, para terminar.
UNA CIIARRITA.-Su carta me ha proporcionado
satistacción muy grande, tanto por saber que q
complacida en sus anteriores consultas, como~
gusto de poderla servir de nuevo.
l.• Se usan los dos mucho; también suelen hac
con ondas de festón muy pronunciadas, bordadaf
bre el jaretón y sin recortarlas¡ en el embozo, g. ,
naldas, más ó menos complicadas, hechas al plu,..
y en el centro las cifras enlazadas. Uno largo Yt
cuadrados; todos se bordan. - 2.ª Los encajel
3. • Bordados.
GLORU.- Contesto á sus preguntas en c1;1a~to
cibo el justificante, y lamento no haberlo recibido
tes, por no haber podido contestar á usted en el
mero anterior.
l.ª El color marrón.-2.ª No debe limpiarla en
sin aparatos á propóF-ito y sin tener práctica, [ºdo
se expone á dejarla inservible.-3.ª Vea el gra ~ ,
B. M.-1.ª Creo que no debe utilizar la capa qn~ 1)1

indica, porque está la tela pasada de mod,a.-2• di
paño li!ó!o ó de astracán; este último esta
moda. Vea el grabado 42 de LA MODA del 6 e

m:1

ºi

. ad•

LA DE LOS TRISTES DESTINOS.-1.ª Si está entari1!bl
puede poner solamente un tapiz en el centro de
hitación; si no, debe altombrarla toda J::
alfomb ra más pequeila delante del sofa.d 08 hobi
2.ª No es necesario que los ponga en las
on
ciones.-3.ª Coloque la tela sobre un tablero 0

P:Er1ute.

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compuesta de los grabados siguientes: Pui1os y cuello
bordados á la inglesa.-Camino de mesa.-Bolsa para
ropa blanca.-Saquete para pafinelos. - Abecedario
y orlas á relieve y á festón ( continuación). Letra K.
Patrón cortado de un chaquet de novedad para
sei1orita.

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y ' ... dt la 2.• y a.• tdloló ■,

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EXPLICACIÓN DEL FlGURIN ILUMINADO.

1. Traje de paño azul.-La falda, cortada en forma
cae en pliegues. Chaqueta larga japonesa abierta po;
delante formando costura y pliegue delante basta casi
reunirse. Las mangas, cortadas con los delanteros, se
sujetan con una cartera. La segunda parte de la espalda va cortada á la altura de las caderas y forma
pliegues religiosa.
Materiales: 6 m.
2. Traje de paño morado.-La falda cae en godets y
se corta en forma. cBolero• japonés abierto sobre un
delantero bordado á lo ancho, que forma chaleco.
Mangas anchas sostenidas con bandas pespunteadas.
Hebillas pasando por esas bandas.
·
Materiales: 6 m.
3. Traje de paño.-La falda, cortada en forma, se
guarnece con sardinetas que cruzan. Levita que abre
eu la parte baja y se une en medio del pecho, cerrando con botones. Pespuntes y chaleco bordado, que termina con bandas que caen concluyendo con borlas.
Mangas con carteras.
Materiales: 6,50 m.
Sombrero de fieltro, guarnecido con rosas.

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éxito contra las entermedadea del aparato digesü..-o (dJtpep1ias, inapetencia, pérdida de fuerzas). Pana, 6 1 Ao. V ~

i;reo que es muy buena.
LILAS BLANCAS. -El Duvet de Ninon es invisible,
muy adherente y da al cutis una blancura diátana.
Estos polvos de arroz existen en blanco, rosa, natural y moreno, en la Perfum,e,ría Ninon, de París, donde hay que pedirlos para evitar imitaciones.

buena para el cutis.

·

50
3 ½litros.

adorno de cinta.-2.ª Lo lleva cada una.-3.ª Basta
con hacer una inclinación.-4.ª Se lo lleva la misma
persona.-5.ª Una solamente.-6.• No hay ningún detalle de rigor en el cual deba fijarse.
UNA QUE LE ENCANTA ~EL PuENTE•.-1.ª Pomada
de medula de vaca para hacer crecer las cejas y pestañas.
Medula de vaca.. . . . . . . . . . . . . • . . 100 gramos.
Aceite de almendras dulces.. . . • 50
Bálsamo del Perú ............. _
5
Vainilla cortada................
3
Se calientan todas las substancias al bailo maría; después se baten bien con una cuchara de palo hasta q11.e
se consiga la perfecta unión de la medula con las de•
más substancias; se cuela la mezcla; se añaden 3 gramos de esencia de lavanda, y se sigue batiendo en
mortero de mármol hasta su total enfriamiento.2.ª Tinte castatio para el cabello. Consiste en una disolución alcalina de plomo ó plombato de potasa, que
obra lentamente y tiene la ventaja de no ennegrecer
la piel. Se prepara del modo siguiante: En 30 gramos
de lejía de potasa se disuelve tanta cantidad de sal de
plomo, recientemente precipitada, como ella pueda
absorber, y se deslíen, en 30 gramos de agua destilada, resultando esta mezcla un líquido claro. Se da con
un cepillo.-3.ª Póngase, al tiempo de acostarse, compresas de pamplina de flor blanca (simiente que se da
á los pájaros).-4.ª Lea la contestación dada á Hor-

gadura del salón? -2.ª De tela de hilo adamas

!ubre.

Ambar... .• . •. . . .• . . .• .• .
Alcohol á 33°.. . . . • . . . . . • .

JUNTO AL Ft!CAR.-1.ª Deben llevar guantes. Algún

del mismo mes.

·

15
15
3

Se muelen las substancias aromáticas y se dejan en
infusión quince días en un vaso bien tapado al sol. Se
agita la mezcla una vez al día, luego se decanta y se
filtra con papel.
C. P.-Membr-illos en almibar. Se pelan cortados por
~l medio, quitando con cuidado las pepitas; se ponen
a cocer en agua, sacándolos conforme vayan estando.
Se hace un almíbar punto de quebrada, y se echan
las frutas bien escurridas en él, dándoles unos hervores; se aparta y se dejan enfriar.

-9.ª Se sacuden muy bien y después se echa se
húmedo, barriéndolo después de un ratito. - lo.a:
11.ª Una vez teñido, es muy difícil devolverle su
mitivo color.-12.ª Debe irá despedirse.
EMILIA. - 1.ª ¿Se refiere usted al stor ó á la

Esencia de bergamota..........

Clavo....................
Canela...................
Moscada..................
Almizcle.................

Octubre.- 5.ª Pueden ir de blanco.-6.ª Debe ofre
sela.-,7.ª Una lámpara en el centro.-8.ª Sí se~

La Ilnstracrnn Española y !mcrtcana.
Su■arlo

do.-7.ª Al óleo.

rle LA MODA del 30 de Septiembre y el 27 de la ••

Tintura de benjuí......... . . . . . 15

ro.-8.ª Se dejan puestos.

VIOLETA.-Para que las preguntas que se me
gen puedan ser contestadas, es necesario envia 1
faja del p~ri~~ico ó un_ volante del corresponsal
cuya med1ac1on lo reciba, para acreditar que 08 ¡. . .

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-Sinequia.-Sínfito. -Sin.oca.- Sinovitis. - Síntoma.Sintamatalogia.-,Sinwrio. - &amp;da. -Sódicas (Sales).Sodio (Arseniato, Beneoato, Bicarbonafo, Bnrato, Bro
muro, Carbonato, Citrato, Cloruro, Fosfato, Hipoclorito,
Nitrato, Permanganato, Salicilato, &amp;dfato, Sulfuro, Yoduro dt, ). - Solano.-&amp;lidificaci6n. -&amp;,litaria.-&amp;11'·
ción.- &amp;lutivo. -&amp;matasa. - &amp;mnífero. -Sonamb1&lt;·
lism&lt;&gt;.-&amp;nda.-Sordera.-&amp;sa (Sales dti).-&amp;zoyodol.
-Strofanto. - Std&gt;entdneo. - Subinflamación. - Subli·
mación.-Suhlimada ( A.gua).-Sublimndo ó Su/Jlimado
corrosivo.-Sublwzaci6n.-Subnitrato de bismuto.-Std&gt;ueddneo.-Substancia.-Succino. - Suootrino ( Aloes).Sudo.-.-Sudo.-miliar.-Sudorífico.-S..ldn.-Sueño.S1C8ro antimicrobiano.-Suero artificial.-Susro~rapia.

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debidos al lápiz y al buril de los primeros artistas.
Consecuente con su título, que es al propio tiempo su programa, La Ilustración Espafíola y Americana reproduce, por medio del grabado, del fotograbado y de otros procedimientos modernos, los sucesos importantes del mundo entero que atraen la atención general; cuadros y esculturas notables de todas las escuelas; monumentos arquitectónicos antiguos ó modernos; retratos de los personajes de reconocida notoriedad, etc.
La sección literaria, confiada á los más distinguidos escritores, contribuye eficazmente á hacer de esta publicación una verdadera enciclopedia de nuestra época. Cuando la abundancia ó el interés de los asuntos artísticos
y de actualidad lo reclama, se distribuyen Suplementos, gratis para los Sres. Subscriptores.
A las personas que deseen conocer esta publicación se les facilitan números de muestra gratis en las principa·
les librerías y por su

ADMINISTRACIÓN: CALLE DE PRECIADOS, 46, MADRID.

AGENTES GENERALES
DE

La llustracl6n Española y Americana y de La Moda Elegante
EN LA REPÚBLICA MEXICANA:

XV.- Dibujo en tamaño natural, del almohadón bordado con piquillo.

Sres. Herrero Hermanos, Sucesores. - Plaza de la Concepción, núm. 2, Méx~
M.ADRID. - E ata.bleclmiento tipolitográfl.OO «Sucesores de Rivadeoeyra.J ,

Reeerva.dos todos los derechos de propiedad nrtistiea y literaria.

impt'El!!Orcs de la. Real Casa.
(Propiedad d e LA ll.USTRAClÓN EBPA~OLA Y AMEIUCA-~A.)

Este almohadón, cuyo dibujo suelto y ligero es tan á propósito para un mueble•
cito de gabinete ó tocador femenino, se hace sobre raso verde almendra y se borda con piquillo de medallon es blanco, que forman los pétalos de las flores y las
hojas.

Los tallos se bordan á punto de Bolonia con seda de Argel blanca. Un cordón de
seda verde almendra le rodea.
El mismo dibujo, bordado á realce sobre linón puede servir para una cubierta
de almohadón con fondo de lienzo ó raso de sed~ ó algodón de color pálido.

�1

/

'
)

•

CUBIERTA
Traje {[sastre» para paseo.

Cinco modelos de blusas.
Mantel con dibnjos. .
Dos cobertores de cuna.
Yarios modelos de pieles y mangmtos.
Higiene del su.e ño.

HOJA DE LABORES
Bolsas para servilleta.
Guarnición para butaca.
Tapete de malla.
Cuadro bordado á punto de cruz.
Sábana con bordado .
Camino de mesa.

Chalecos para caballero,

TEXTO
Revista parisiense (seis figuras).
-El puente (novela).-Desde mi
celda, cartas de Londres.-Correspondencia particular.
Treinta y dos grabados de modas y labores.

DICCIONARIO
DE «LA MODA ELEGANTE»

(Pliego 84).

LA FLORIDA
Novela encuadernable (pliego 15).
XVI.-De cachemir Suecia y galones de
raso con soutaches. Canesú de punto de Milán amarillento. Punta del canesú, corbata,
cinturón y botones, de terciopelo musgo.
Sombrero campana de terciopelo yesca con
penacho de buitre verde musgo.

• 1

XVII y XVIII. -De terciopelo topacio que•
mado. Falda flexible con dobles volantes .
Cuerpo enjaretad~ bajo estrechos bieses de
raso sujetos pot b.,ebillas. Cinturón de raso
y canesú de Venlbia antiguo. Manteleta de
terciopelo topaci~ con vivo de raso de igual
color, bordado d.i~jando rosas con soutache

de seda y algunas hebras de hilillo de oro.
Botón de terciopelo drapeando la espalda.
Borlas de seda en las puntas. Sombrero campana de moaré topacio con lazos de terciopelo y plumas del mismo color.

XIX.-De terciopelo negro y blanco .con
vivos dd terciopelo negro y madroños negros. Canesú de guipur de Irlanda blanco.
Sombrero de fieltro esmeralda con barras
de terciopelo de igual color y plumas verdes

moteadas de negro.

FIGURÍN ILUMINADO
Un preoio;o traje de paño gris.
XVI á XIX.-U ltimos modelos de trajes para visitas.

uyade·
XX.-De lienzo lavable bordad 0, Dl
ñorill,
8

. cuado para tocador ó cuarto de.l!ºd_ fe sobrt
y que se puede enriquecer porueill
.n azul pá·
un viso de linón ó de seda amar a,
lido, verde ó rosa.
.
· uo ere·
Se calca el dibujo sobre benzo a~tig ¡ce y
ma · se bordan las hojas Y flores ª rea~ •
Jos 'tallos y ojetes á cordoncillo con
se

°

f....

de bordar Jaso bastante lino. 1:º¡" tón rebordan á la inglesa y el borde ª es ol&amp;Dtt,
llenando bien las ondas. Bordad; e¡.v
n,o de
18

T

se arma sobre un rectá_ngulo
bién 11
las dimensiones de la chimenea. arol)ord&amp;Jl·

puede hacer de seda todo el tapete'
do al pasado las hojas Y llores.

J. -T~Elje sast~e pru&lt;a paseo.

Í)e paño flexible verde mirto, con chaleco de seda antigu.a, Capelina de fieltro ador.aada con pájaros negros.

�II

MADRID 14 DE

m

Creíase generalmente que el madrugar, el le-

vantarse con el sol, era cosa sana, buenísima.

El Dr. Talcott-especialista en enfermedades
nerviosas - opina r esueltamente en contra de
esa creencia.

Los estudios practicados dentro de su interesante especialidad le han hecho ver que el mayor contingente de asilados en los manicomios
- aparte de las víctimas del alcoholismo-procede de poblaciones rurales, de aldeas y de caseríos, precisamente de sitios en los cuales ni
faltan sol y aire puro, ni abundan los excesos de
labor intelectual y de emociones violentas, que
predisponen á la neurosis.
Por eliminación de causas, ha llegado Talcott
á demostrar que el origen de la demencia en los
campesinos es idéntico, sólo que á la inversa, del
de la que se produce en los que viven en grandes capitales. Estos son víctimas de trasnochamientos, aquéllos sucumben al afán de madru¡¡ar.
El cuerpo en general, y el cerebro en particular, se resienten con demasiada intensidad de la
acción excesivamente enérgica que sobre ellos
producen el anticipo en abandonar el lecho y la
entrada en trabajo antes de tiempo.
El ideal, según la Higiene, consistirá, pues, en
acostarse de diez y media á once y media de la
noche, y en levantarse de siete á ocho de lamañana.

•
••

CALLE DE

PRECIADOS,

46.

descanso á un enfermo que sufre agudos dolores.
El mejor remedio que, ~in miedo á daño, puede utilizarse para combatir la falta de sueño es
el agua.
Se recomienda en dos formas completamenie
distintas: aplicada fría en compresas sobre la
frente y cabeza, al acostarse; y caliente , mejor
dicho tibia, en baño ¡¡:eneral, que se tomari inmediatamente antes de entrar en el lecho.
Ambas aplicaciones producen el mismo resul•
tado acentuándose más ó menos la acción de
una 6 de otra se¡¡:ún el temperamento de la persona. Suele ser eficaz contra el insomnio ab8J?,dO·
nar la cama, dejándola refrescar durante orneo
minutos y, logrado esto, volverá ella.
En lo 'que respecta á la colocación de la cama,
á la mayor ó menor elevación de la cabecera, á
la dureza ó blandura de los colchones y de !u
almohadas y á la posición del cuerpo, la Higiene concede amplia libertad individual.!
No obstante, es preferible: que la cama 86 ~lle instalada en habitación orientada al mediodia; que la cabecera se enc~e?tre algo más alta
que los pies-s~lvo la opmión _del Dr. Menly
Hilty, que recomienda lo contrar10 para _las per•
sonas atacadas ó amenazadas de anemia cere·
bral;-que los colchones y almohadas ~engan
toda la dureza compatible con la comodidad, Y
que el cuerpo se halle extendido por completo,
descansando ligeramente sobre el lado de_recbo.
Esta última recomendación está supeditada á
casos de enfermedades pulmonares, del corazón del hígado de los riñones, etc. Entonces la
posÍoión del cu~rpo ha de ser aquella que mejor tolere el paciente.

IIlGIENE DEL SUE~O.

marca nuevo criterio.

ADMÓN. :

DE 1907.

111. - Blusa de lienzo blanco
bordado á la inglesa y á realce.

11.-Blusa de linón bordado á realce.

UCHOS y muy arraigados son los prejuicios
que existen acerca de lo que fisiológicamente se
llama «la muerte aparente de los órganos de relación•: el sueño.
Aparte de esos prejuicios mantenidos por pereza rutinaria, hay creencias falsas-fundamentadas en opiniones ó en teorías más ó menos científicas-que conviene rectificar, de acuerdo con
las enseñanzas de la Higiene moderna.
Uno de los puntos más importantes y más discutidos, es del número de horas que han de consagrarse al descanso.
Los médicos alemanes, de acuerdo con la fórmula socialista de «los tres ochos• - ocho horas de trabajo, ocho de paseo, ocho de descanso,-han sentado como axiomática la afirmación
de que no ha de dormirse más de ocho horas.
Un ilustre doctor español declaró: •El que
duerme menos de seis horas es un suicida, candidato al manicomio; el que duerme más de diez
horas es un enfermo que camina hacia la imbecilidad.• En general, hasta hace poco, los higienistas europeos se han mostrado partidarios resueltos de las ocho horas.
Recientemente se ha iniciado una rectificación
de ese criterio, y hoy es casi absoluta la conformidad en aconsejar respecto al sueño, como respecto á la comida, ración proporcionada á las
necesidades de cada individuo, de acuerdo con
su edad, temperamento, estado de salud y género de trabajo á que se dedica.
Esta ración, sin embargo, nunca será inferior
á siete horas ni superior á diez.
Y ¡,cuáles han de ser esas horas, naturalmente,
dentro de la noche? También acerca de esto se

NOVIEMBRE

•
••

-'=====~~==~~~======:=::J.

1

IV.-Blusa de pieza de Valenciennes con entredoses
haciendo juego y motivos de Irlanda.
V.- Blusa de malla bordada
con corbata de encaje de aplicación.
VI. - Blusa de lienzo de seda blanco, con tableado menudo,
y con cuello, chorrera y puños de lienzo plegado,

Aun cuando son cosas sabidas, no huelga recordar que es imprudente acostarse antes de que
hayan transcurrido tres horas, dos al menos, de
haber cenado.
Asimismo hay que procurar no irse al lecho
á continuación de haber efectuado trabajo mental ó de haber estado leyendo. Hay que dejar
pasar quince ó veinte minutos de reposo antes
de buscar el descan~o del sueño. Esta advertencia constituye implícitamente la reprobación de
la perniciosa costumbre de leer para dormirse.
A esa práctica se deben más de la mitad de las
pesadillas y de los malos sueños que se padecen.
Contra el insomnio, indefectiblemente hay que
rechazar por nocivos los medicamentos narcóticos. Sólo se emplearán cuando los ordene el
médico para atenuar las molestias y facilitar el

Pero si en casi todo lo expuesto la Higiene ~
muestra condescendiente, no ocurre lo yropio
enEl
lo que
á la ventilación
de los dormitor~·
idealtoca
exigido
por los higienistas
es e ~
que se debe dormir teniendo abierto~los bal~
nes ó las ventanas , á fin de que el aire se
constantemente renovando.
de
El único cuidado que ha de observar•~ es f1coevitar que el lecho se encuentre sometido •
rriente de aire. Esto se evita sin dificultad, mer•
oed á biombos, cortinas, persianas, etc. uiere
Si en algún caso no se puede ó no se q dlr
practicar ess ventilación directa, ha:¡r q1e ª'li'lerá la indirecta, por lo menos, manteru~n ? ~ mB
tos los balcones ó ventanas de la habitadció00mu•
próxima al dormitorio, y cuya puerta e
nicación no ha de cerrarse.
sejoi,
En fin como complemento de estos con cama
recuérd~se que no conviene saltar d~ la UJIOB
en el momento de despertar; han de deJ'f8! ¡sta t
minutos para acomodar gradualmente a aJgU·
la luz del dia, y aun ha de permaneoerseonerse
nos momentos incorporado antes de P
de pie.
• Ja cOSPor último, es peligrosa para los ºrr
lº,81 al Je•
tumbre de sumergir la cara en agua ª
vantarse.
.
matinales
Entre el despertar y las abluciones de horl•
ha de mediar, cuando menos, un cuarto
DOCTOR R"'.

l. - Toilette para visitas.

2.-Traje de inv ierno.

3.- Traje de paseo.
Las explicaeione1 on l:t p!gina aiguiente.

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                <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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              <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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