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                  <text>II

éORBA TAS DE TUL Y ENCAJE.
Los cuellos almidouados y las guarniciones de hilo uo convienen á todas las edades; su blancura contrasta con el cutí, ajado. y por esto las señoras de mediana edad que saben arreglarse bien renuncian á ellos para
adoptar otros colores y ot•os·arreglos.
Si el blanco crudo les sienta mal, en cambio el blanco y malva ó blanco
y negro les va períectamente.
Desde que empezó la mtrda de los tules de todas clases se usnn murho
las corbatas de tul blanco plisado incrustadas de Chantilly negro, y los

El modelo figura 1 es todavía más sencillo de hacer. Cortad , para la
primera caída, una tira de 35 cm. de ancho por 25 de alto; para la segunda, la misma altura y solamente 30 cm. de ancho. Se plisan y recortan
derechas, disminuyendo lo necesario para que no queden más qne en 1ii
centímetros de ancho. Se bordea cada tira con un encaje de Chantilly de
8 á 9 cm. Las puntillas de picos hacen mejor efecto que las redondas
porque hacen más ligero. Se colocan las dos caídas una sobre otra, d~
modo que la puntilla de la segunda caiga sobre un centímetro del de la

.

..

PERIÓDICO ESPECIAL DE SEÑORAS YSEÑORITAS, INDISPENSABLE EN TODA CASA D' FAMILIA

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SE PUBLICA EN LOS DiAS 6, 14, 22 Y 30 DE CADA MES
MADRID

22

DE NOVIEMBRE DE

1907.
11

cuellos de dos tiras. una dtl tul blanco toda plegada y
la otra de tul de fantasía negro, fruncido ó plisado,
bordeadas las dos de encaje negro.
Para esto tienen muy buena aplicación los encajes
sencillos de Chantilly y blonda de nuestras abuelas.
La moda de los encajes ligeros hace que se encuentren en todos los almacenes: los hay de 2 ó 3 centímetros en tul sencillo, bordeado de ondas ó picos. Otros
tienen nn dibujo más espeso, con hojas ó florecillas
cuyos pétalos hacen un fondo espeso sobre el fondo
del tul.
Comprad para el fondo de la corbata tul de algodón
blanco muy ancho: el tul i/11sión seria demasiado fino
y se plisaría mal.
Aquí tenéis tres elegantes modelos de corbatas hechas con estos avíos. Para las figuras 1 y 3 hace falta
una tira de tul de 50 cm. de largo por 25 de alto, Jo
más recta posible. El volante corto de la corbata ftgu •
ra 3 debe tener solamente 30 cm. de ancho por 20 de
alto, y el grande 60 cm. por 30. Plegad las dos tiras á
máquina haciendo pliegues escondidos pequeños y
muy finos.
Una vez plisadas las tiras, se ve si han quedado bien
derechas, y si hay necesidad se recortan hasta que
queden, la más alta de 2Q cm. y la segunda de 17. Se
recuadran con un encaje de Chantilly negro tres de
sus bordes, quedando solamente la parle alta sin guarnición. Con los frunces pequeños necesados á lo, áno-ulos hace falta 125
o
'
metro de encaje para el volante grande de la corbata. El mejor sistema
para unir el encaje y el tul es coserlos á punto de repulgo con seda muy
fina, semejante á la que se usa para componer los encajes. Fruncid la parto
de encima muy apretada, reduciendo los 50 cm. de largo á 2 ó 3 solamente. El volante de encima de la corbata se prepara de igual manera,
necesitándose para hac_erJo de 90 cm. á un metro, aproximadamente, de
encaje de Chantilly. Poned en medio uu entredós de elegante dibujo, que
mida de 5 á 6 cm. de ancho, y haced con él una pequeña moña arrugada
en la extremidad superior de la corbata.
La segunda parte se frunce como la primera, ocultándola bajo el bullonado de encaje, que disimula igualmente el frunce de la corbata y el
cuello recto, cuando éste se pone.

primera. De la parte alta de la caída de encima se hace
una moña drapeada, terminando por los lados en nua
coca de encaje.
Si tenéis una tira de blonda negra, sin-necesidad
de cortarla podéis hacer una bonita corbata y uncen•
tro de pechero. ( Ved la figura 2.) Empecemos por la
corbata. Plegad una tira de tul blanco de 20 cm. de
alto por 35 de aucho, y bordeadla con encaje de Va•
lenciennes ó Chantilly sencillo, que la recuadre por
tres de sus lados. Solamente el de encima deJ,erá ir
sin él. Se coloca una de las puntas de la tira cayendo
del centro de la corbata. Ganeralmente, para que IOI
dibujos se destaquen más se forra la tira con museU•
na de seda blanca recortada, siguiendo las curvas del
encaje. E, inútil coser la tira á la corbata, porque 111
puntadas estropearían la pu u tilla; se frunce el tul blan•
co y se anuda el hilo, apretando al mismo tiempo la
tira de manera que quede en el centro. Después 1e
hace un gracioso nudo con un trozo de tul, y, en Jugar
de coserlo, se ata con hilos que terminan en la base
de las cocas. La otra extremidad de la tira de encaje
se dejará suelta hasta el final del talle, para po der Sll·
jetarla en la cintura. También estará muy bonita bordeada de un encaj ito sencillo de Valenciennes, gracio·
samente ondulado.
Algunas personas tiñen el tul ó compran tul crema,
en Jugar de tul blanco de hilo.
El matiz del fondo de la corbata depende un poco del color de las blu·
sas con que se lleven.
Estos nudos y corbatas se unen á cuellos rectos, hechos tamb ién de tul
y encaje, que ~e prenden detrás. Generalmente, se componen de un entrs·
dós de Chantilly sobre muselina de seda blanca, t~rminado con dos tiras
de tul fruncido en pliegues pequeños hechos á mano, porque hechos á
máquina no se extienden bastante y engordan el cuello. Al final del cue·
llo se coloca un terciopelito negro, terminado con un bies de gasa de oro
ó plata mate, ó con un agremán estrecho color malva.
Por supuesto, las tres corbatas que acabamos de describir pueden ha·
cerse todas blancas ó solamente en negro. Entonces se adornan con Va·
lenciennes ó punto de París. En general, en lugar de plisar el tul se frun·
ce, para poder lavar la corbata tan fácilmente como si fuese de tela.

AÑO

LXVI.

NÚM. 43.
11

1 á 3. -Trajes de invierno.

ADMÓN.: CALLE DE l'REOIADOB,

Las explicaciones en la página al¡u.ienle.

46.

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

218
SUMARIO.

TEXT0,-Ei:plleacl6n de los ¡rabario1.-Revi1la pari1lense por V de
l.:astelB.do.-VuJgarizaclón cientlilea, por el Dr. R-.-ÉI pue~te,
co~Unuacl6n, novela traducida por Sylvla.- Loa vestidos de la
Rema,p&lt;1r D. Juan Péres de Guzmin.-Correapondencla particu1ar,
por D. AdelaP.-Bueltos.-Anuncloa.
ORADAD08.-1 A S. Trajee de invierno.-4. Toilette para comidas 5. Salida de baile y manUlla.-6. Abrigo de hechura •aastre;7. Blusa de hechura • camisero•.-8. Blusa de pailo.-9. Bluaa de Íafet!n.710. Paletó de terciopelo para niila de* 4 6 atios.-11. Paletó
de invierno para aeilorlta de 15 A 17 aftas. -12. Traje para aeilora
eau.da,713. Traje de pafio guarnecido con plieguecitoa.-1'. Traje
~e lana 1njZ'leaa. - lfi. Traje para aell.ora de cierta edad.- 16. Somde fieltro blanoo.-17, Traje de hechura Imperio.-18, Traje
e lana eacoceaa.-19_. Traje de visitas, propio para aei!.ora joven.
-20. Traje para oom1daa de confian:r.a.-21, Traje con faldapliuée
pr~lo para aeilorita.-22. Capota para nifl.a.-28 y 24. Cubrecorsés'.
, Guardacorbataa. -26. Pantalón de jeraey.-11 . Abri¡o para de
noche.-28. Traje de lana pékinée.-29 A 81. Tres chalacoa de nove•
dad para trajes de hechura caastre•.-32. Traje para nilia de u i
1~ ailoa.-88 y 8'. Corsés para nitos de un ailo. -~. Polaina para
nillo de 5 A7 ailos.-36 y 87. Camino de mesa y velete da butaca.SS. Delantal.-89. Camino de meaa.-4.0. Traje para ni.ila de 13 A 15

/ª'º

y bonito; per o, convengamos en ello, un adorno
de no grande utilidad para el objeto á que parece destinado, que es el de abrigar, porque, si
algo abriga, es tan poco, que apenas basta para
dará la punta de las orejas el bonito color rosado que tanto las embellece. Pero convengamos también en que no hay adorno que tanto
avalore el matiz de pétalo de flor con que el
frío seco tiñe las mejillas; ninguno que haga
destacar tao bien la frescura de espuma de una
chorrera de encaje; ninguno que realce el «oriente»-permitidme que así lo desigoe-del nacarado de perla que produo.en los reflejos del raso.
Adorna el vestido que lleváis á una boda; lo lleváis por la tarde sobre una chaqueta larga ó corta, paletó ó levita; completa el abrigo de noche,
con el que armoniza perfectamente, aun cuando

.....

!&lt;~

"
'r.

¡i

do_ con pliegues pespunteados y botones chatos de la

•

tes que ensanchan formando hombreras redondas ó cuadradas, rasgadas ó de una pieza· los que
llevan unidos manguitos que acompaña~ á manB:ª" cortas ó semilargas; los tirantes {ichus, que
tienen su más adecuada aplicación en los trajes
ligeros, á los que sirven de adorno.
Se suele decir que los tirantes hacen un contraste demasiado duro y cortado sobre las blusas; asi es, sin duda alguna; pero las personas
que se visten bien tienen muchos medíos de
evitar este inconveniente. He visto muy bonitos
tirantes hechos con guipur grueso de Craponne,
tefiidos del color de la tela y suavemente transparentados por el tul blanco ó crema de la blusa. Los componían dos anchos entredoses de
Craponne, separados por uno de Valenciennes
más estrecho, y recuadrados á ambos lados por
bieses que recordaban la tela del vestido.
Tir:ontes de esta clase, de encaje blanco ó crema, armonizarán muy bien con todas vuestras
blusas de tul ó de gasa. Son muy fruncidos en el
talle, ensanchan en los hombros y se despliegan
y caen sobre la manga, con lo que bastan para
adornar un cuerpo. Imaginadlo hechos de color,
como antes os decía, drapeados sobre una blusa
de gasa ó de vuela de igual matiz , y comprenderéis en seguida que con ellos se puede fácilmente
refrescar un traje del año pasado.

•

Núm. 1.-Traje de hechura csastre»; do pafio color
castana claro con rayas verdes sumamente fl.naF·
sombrero _campana, adornado con pespuntes; cha~
queta semientallada, con cuello de terciopelo y botones de la misma tela; forro de seda color crema.
Núm. 2,-:-Traje de lana color gris plomo, guarneci-

misma lana; canesú y pu.nos de pario blanco bordado
con soutache negro.
Núm. 3.-Traje de tarde, de jerga azul obscuro· falda campana, guarnecida con trencillas de seda n~gra·
el borde del cuerpo y de las mangas se adorna co~
seda ptkinée negra y blanca con vivo de terciopelo de
color rosa de la China; canesú y puiios de guipur y
raso blanco.

li

ir,
,J

t''

if!JJ

REVISTA PARISIENSE.
BUKA.BJO.

Mh sobre plele8.-Blusaa y tira.ntes.-Trajes de nochc.-Novedadea
en los palet6a cortoa.-'Úllimoa modelos.

Fig, ,.

1

H

UNQUE mi anterior Revista fué casi exclusivamente consagrada á las pieles es tal su boga
que he de insistir hoy en el tem~ seguro de qu;
han de agradecerlo mis lectoras.'
Una écharpe de pieles es un adorno elegante

:r.t-f r1,¡;_P,'/~ :.
1

i

l.

t

,'1

Fig. 2.

sea de ricas pieles; juega admirablemente con
las blusas de encaje, de tul ó de g uipur que lleváis al teatro ó al concierto.
. J~más se ha llevado tanto el armiño como este
mvierno. Se hacen con él corbatas largas y flexibles, no muy anchas, adornadas con eocaj es y
bordeadas al costado con pieles de finas cabecitas naturalizadas, que parecen trepar por la piel
blanca. Flecos de colas terminan las caídas en
un as, en otras se ensanchan éstas en su extremidad , redonda ó cuadrada. Las colas espaciadas
col! reg~laridad, las cortan con pu~tos negros
y s1métr1cos , que hacen destacar más la blancura del fondo de la piel, siempre trabajada de manera que qued~ flexible como uua tela. Con una
écharpe de armiño se hace un lazo como con una
sencilla corbata.
Hay muchas estolas de marta del Canadá del
Norte y del Oural, de visón y de cebellin~. La
!"~y_or pa~te _son de la forma cuadrada que se
mició el· mvierno pasado, pero la espalda no
baja tanto. Unas veces se guarnece con un fleco
de _colas , otras se adorna con dos cabezas natur ~hzadas. Con f!ecnencia forman la estola ocho
10les de cebellina: cuatro para delante, dos para
espalda y dos sobre los hombros, destinadas
a dar más vuelo á la estola, hacerla más confortable y darle una hechura más original. Las piel es quedan enteras; se deja colgar las patas y las

r.,ª

.... l.

219

LA MODA ELEGANTE ILUSTR .ADA

colas; las cabezas naturalizadas se cruzan generalmente , en m~dio de la espalda. Con e~to no
se deteriora lo más mínimo la piel, que queda
dispuesta á sufrir en lo futuro nuevas transformaciones.
Hay también muy bonitas estolas en que se
combinan las pieles con la pasamanería. Dos
franjas de piel, más ó menos ancha, están separadas por un galón de pasamanería de torzal
anudado muy macizo. Este galón, que parece
plano, sin embargo, por estar metido entre las
dos pieles, da á la estola un aspecto más ligero
y dibuja mejor la línea de los hombros que una
estola toda de piel.
Corbatas de marta ó de visón se adornan con
terciopelo marrón ó ciruela, con lentejuelas ó
perlas, formando como chalecos peqneños recuadrados con grupos de colas. La pasamanarla
de s_eda mate armoniza mejor, á mi parecer, con
la piel qne este bordado brillante.
Las estolas se forran, ya con la misma piel, ya
col! otra distinta, que suele ser armiño ó su imitación; ya con seda en jar etada gofrada ó plega•
da, muy flexible. Apenas se ve ' el forro de seda
lisa.
Hay g randísima abundancia de pieles de zorro:
zorro blanco, negro, plateado, Sitka. Corbatas
a1;1chas y flexibles, hechas con dos ó con cuatro
pieles, caen hasta muy abajo por delante.
Se ve!' también ml!y ingeniosas imitaciones
de las pieles más preciosas. Zorr o teñido de negro ó de ciruela muy obscuro aparecen con pe·
los blancos plateados, pegad~s á mano y dís·
puest?s como sobre el verdadero zorro plateado.
Se de¡a alrededor del cuello una especie de co·
llar obscuro, las colas se terminan en blanco Y
se tiene una estola elegantísima que alcanza el
precio de 300 á 400 francos.
Los manguitos llegan casi al mismo precio;
son más voluminosos que nunca, como se puede
~omprobar en los que acompañan á los dos tra·
¡es ~e paseo de las figuras 1 y 2 ( el primero de
terc10pelo de color de heces de vino, adornado
con r aso bordado con fe lpilla, y el segundo, de
pafio inglés verde eucalipto adornado con tren·
cillas de seda verde). Son n{¡¡s largos que anchos
Y de_una complicación y variedad tales, que es
preciso renunciar á describirlos. Unos se componen con varias pieles naturalizadas de armiño
ó de chinchilla formando flecos, en que las colas
caen hacia un lado y las cabezas hacia el otro
sobre un manguito al que casi cubren; otros es•
tán formados por una serie de franjas de piel
separadas entre si, que á-cada movimiento dejan
ver el fondo que cubren. Pero este fondo, que el

afio pasado era de muselina enjaretada, es ahora
todo de piel de armiño, sin motear cuando las
franjas son de armiño moteado, y de caracol
blanco si las franjas son de chinchilla ó cebellina.
Manguitos de armiflo sumamente largos y planos se adornan con motas anchas formadas con
tres colas. Otros se hacen con paletas redondas
unidas, que les dan la forma de un abanico invertido cuyas varillas redondeadas hubieran triplicado su volumen. De esta hechura los hay de
nutria, de armiflo y de chinchilla.
Además de los adornos de pasamanería, pesados y macizos, que acompañan á las pieles, se
emplea también con ellas la pasamaneria calada,
ligera, á manera de red, que r eouerda los encajes de ganchillo ó las antiguas redecillas. Este
enrejado claro se asocia muy bien cou las pieles,
en gris plata con la de chinchilla, blanco con el
armifio, leonado con el visón y la marta. Destaca
sobre un fondo de gasa plegada ó enjaretada,
espumoso y flexible, blanco ó crema, que frecuentemente forma casi un tercio del manguito.
La piel ocupa todo un lado y svbe en !!neas desiguales formando escalera, para dejar ver la pasamanería. En forma análoga se hacen manguitos de piel con guipures ó con encajes gruesos.
Se ven algunos manguitos de 1830, voluminosos, alargados y planos, que se pueden recoger
por arriba y disminuir de volumen.

como sucede en el modelo acabado de citar, ya
en la de la sangría, como ocurre en el de la
figura 4, que es otro traje de noche, de glll!a
malva glicinia, adornado con raso de matiz
algo más obscuro y con malla bordada del mismo color.

•
••

Los puños altos y fruncidos están muy de
moda, y también los de guipur al aire, cortados
por adornos de souloohes, orillos de pafio ó bieses estrechitos.
Mucho se usan las chaquetas, pero no menos los
paletós cortos, cuyo aspecto se renueva por la
forma de las mangas y por los adornos. Muchos
hay cubiertos por completo de soutaches hechos
con pafios estrechos que entallan, sin dejar ver
el sitio preciso de las costuras, porque el dibujo
cubre todo el paletó 6 se repite en cada pafio,
separado por otro á lo largo, que las tapa. Estos
adornos verticales, formados por lineas rectall
de soutaches, por grecas ó follajes simétricos en
el género de las guirnaldas Imperio, favorecen
mucho á las personas on poco gruesas.
No están reservadas las trencillas ni los soutaches para adornar únicamente las telas lisas;
también se emplean mucho sobre las de rayas y
cuadros, aun siendo unas y otros muy marcados.
El soutoohe ó trencilla se eligen más obscuros[ue
el fondo, casi negros para que destaquen me or.
Algunos de estos paletós no tienen costadí os;
el delantero cae recto, en estola; la espalda es
corta, más bien cuadrada; las mangas-hombreras
ó pelerinas se unen con el hombro alargado y
caldo; bajo los brazos, espalda y delanteros vienen á unirse por medio de barras, en número
de dos 6 tres cuando son paralelas, y de cuatro
cuando están cruzadas. Es una disposición de
novedad, pero que sólo deben adoptar las personas que usan poco tiempo un mismo abrigo.
El borde de estos paletós y sus semejantes está
generalmente acompaflado por un adorno recto, como una franja en forma, cubierta de soutaches ó cortada en pallo, raso, tafetán 6 terciopelo, siempre del mismo color que la tela. Y
como decia al principio, aunque no sea muy útil
para abrigar, una confortable estola de piel es
indispensable complemento de esta clase de
abrigos.

•
••

Como de última novedad presento al finalizar
esta Revista un modelo de traje de noohe y otro
de calle.
El primero está representado en la figura 6, y
es de gasa blanca, bordada en la parte Inferior

Fig. ,.

También se emplean los tirantes en los grandes abrigos flotantes que se usan para los paseos
matinales ó para el automóvil. Prendidos en el
••
hombro por medío de botones, estos tirantes paÁ pesar del frio del invierno, sigue la moda recen recoger el cuerpo del abrigo, cortado al
favoreciendo á las blusas blancas, pero ocultán- bies ó en forma, cayendo en numerosos cañodolas á medias bajo tirantes, ó chaquetitas que nes tanto más flexibles cuanto más ligero sea el
dejan sólo lucir el oanesú y las mangas.
Con frecuencia el encaje ó el tnl de la blusa forro.
El canesú que los tirantes dejan ver es de la
están tefiidos en crema ó del color de la tela, y tela del abrigo, pero en vez de estar cortado al
sólo se deja, para que acompañ.e á la cara, un pe- bies lo está al hilo, y esta distinta disposición
cherito blanco. Los tirantes son unas veces flo- de las rayas ó cuadros basta para dar novedad
jos y drapeados por medío de frunces 6 plie- á la prenda. A veoes los tirantes están adornagues, otras veces rígidos,. compuestos de tres ó dos con botones y ojales más abajo del hombro,
cuatro franjas en forma, Jtgeramente ensan_cha- ya en la espalda, ya delante, ya á cada lado; pero
dos hacia tas hombros, más estrechos hacia el evitando ponerlos sobre el hombro, porque lo
talle por delante y por la espalda. Los hay cru- levantar!an, y la moda actual pide que se deje
zados, rectos, perdidos de trecho en trecho por tan caldo como sea posible.
barras transversales.
En unos la disposición de la espalda es completamente igual II la del ~elant_ero; en otros es
muy diferente: cruzada, si los tirantes son recLas mangas largas que se intenta imponer son
tos; recta, si aparecen unidos por barretas ó en casi todas fruncidas, y siguen la linea del braescalones.
zo, al cual moldean exactamente, como se ve en
La colocación de e,tas barras no es indiferen• el traje de noche, de gasa blanca bordada con
te; es preciso situarlas con gusto para que no seda rosa, y adornado con raso de igual matiz,
crucen el busto con poca gracia. Una prueba de- que representa la figura 3. Estos frunces pueden
tenida ante el espejo, que exagera_ los def~ctos, formar uua cabecilla, ya en la linea del codo,
ha de ser muy útil. Sellalaré también los tiran-

Flg. 6.

�1, A

220

con seda amarilla de matiz bajo; una berta de
guipur grueso de color ocre, bordado con oro:
adorna y enriquece el cuerpo, y una túnica de
malla amarillo bajo cubre el conjunto, al que da
aspecto flotante y vaporoso, terminando en un
fleco de seda.
· La figura 6 representa el segundo, de paño
castor, con cuello y botones de terciopelo del
mismo color. La forma de la pelerina, en que
alternan los paños lisos con los de tres órdenes
de volantes uniéndose por los -botones, es tan
nueva como elegante.

.•.

La elección de los polvos de arroz no es indiferente, ya se les considere
como defensa, ya como embellecimiento del cutis. Los
llamados Fleiw de Péche (Flor
de melocotón) están perfu-

mos acepta con gusto y tolera casi indefinidamente la patata como manjar en todas las co ·
midas. Además, la patata, por contener sales de
potasa, resulta casi un agente curativo de la citada dolencia, porque esa potasa en estado de
carbonato actúa sobre el organismo, aun cuando
de un modo más débil, como las aguas alcalinas
de Vichy y sus similares.
La diferencia de cantidad de fécula entre el
pau y la patata es muy considerable: setenta y
dos gramos de pan común representan unos
cuarenta gramos de fécula, y se necesitan nada
menos que ciento setenta y tres gramos de patata para obtener esos mismos cuarenta gramos
de principios feculentos.

mados con esencias de flores

exóticas, son muy adherentes á la piel, la refrescan y le
dan el aterciopelado que la
embellece, en los cuatro matices: blanco, rosado, natural
y moreno. Para evitar las
imitaciones deben pedirse á
la Perfum.eria Exótica, 35, rue
du Quatre-Septemln-e, de París.
V.

DE CASTELFIDO.

Parfs, 18 de Noviembre de 1907.

221

LA MODA ELEGANTJ,J ILUSTRADA

M OD A E L E G A N T E I L U S T R A D A

desconocido, produciéndole una especie de estupor, de sobrecogimiento intenso. Hnbiérase
dicho, al ver la repentina palidez de su rostro,
la fijeza de su mirada y el terror vago que le tenía inmóvil, que se encontraba frente á un fantasma. Permaneció bajo esta especie de doloroso
encanto hasta el momento en que María Teresa,
habiendo terminado la confección de los ramilletes, los depositó sobre la tierra húmeda de la
fosa; seguidamente entró la jovencita en el templo, y el desconocido, saliendo de la sombra que
proyectaban los sauces, recorrió leptamente el
cementerio leyendo las inscripciones, pero volviendo siempre, como atraído, ante la losa de
mármol blanco en la cual se hallaba grabado, á
continuación de los nombres de dos ni!íos fallecidos en tierna edad, el de María Teresa Carlota
de Manlandres, condesa de Marmennes.
Terminaba la Misa que se celebraba en la iglesia. Ocultándose en la sombra de una pilastra,
· vió desfilar primero á los aldaanos. Luego, trans•
curridos algunos minutos, escuchó vibrar muy

EL PUENTE.
Continuación.

La ceremonia se efectuó casi con la misma
sencillez y modestia que si se tratase de un pobre; una fosa, abierta no lejos del panteón fami liar de los Marmennes, recibió el cuerpo de
aquel que creyó reposar en espléndido mausoleo del cementerio del Pere-Lachaise.
El porvenir de Paulina se había discutido la
víspera. Las habitaciones de los Citisos iban á
ser selladas judicialmente, y en tales condiciones le hubiera sido casi imposible permanecer
allí. Cristina no pod!a llevarla á su lado; la presencia de
Juan era un obstáculo, según
las conveniencias sociales, y
además, Paulina experimen'.
taba repugnancia invencible
ante la idea de habitar bajo
el mismo techo que el señor
de Sallis, que había rehusado
asistir al entierro de su antiguo amigo. En otro tiempo
hubiera preferido no tener
que ser deudora de gratitud
á la conmiseración ajena, y
hubiese permanecido sola en
los Citisos; pero, aniquilada
moral y físicamente cual estaba, se dejó llevar á La Ribera. Fné, pues, la mansión

cerca una voz sonora, juvenil.

-tVendrá usted conmigo á visitará Paulina?
Mi padre se lo rogó á usted ayer, y ya sabe
cuánta necesidad tiene de verla nuestra pobre
amiga ..... ¡Cuánto me alegraré recibiendo á us-

ted en La Ribera! ¡No me acostumbro á que no
n?s veamos!. .... Desde que vive usted en la otra
Ribera, ya no me gusta el Pajarito; sólo sirve
de obstáculo, y el puente destruido me inspira
melancolía inexplicable ..... ¡Sé que su .contemplación es motivo de amargura para mi padre!
-Sí, la acompaño á usted - contestó otra voz,
que era la de Cristina.-De ahora en adelante hay
un vínculo de unión entre el corazón de Paulina y el mío; además, comprendo perfectamente
que esa pobre huérfana no tiene ya más amigas
que usted y yo.
Se alejaron, y el señor de Sallis, sombrío, con
los dientes apretados. las vió irse, y emprendió
el camino de la otra Ribera.
Juan se hallaba paseando por la avenida que
tenía como fondo el Pajarito y el puente cortado. Vió desde lejos á su tío, y le salió al encuentro. Desde la llegada del señor de Sallis, las re·
laciones entre tio y sobrino eran afectuosas, pero
un tanto forzadas. La preocupación interior, que
el Ministro no podía disimular por completo,
proyectaba algo así como una sombra en torno
suyo, y el sentimiento hondo que Juan guardaba en su pecho, le absorbía en parte, y en parte
le alejaba de aquel á quien sólo podía conside·
rartya como un obstáculo. No se buscaban ni
hacían muchos esfuerzos para estar reunidos,

pero esto podía encubrirse con un pretexto fácil y aceptable. El señor de Sallis, efectivamente, sólo se había tomado descanso relativo.
Abundante correspondencia que examinar, y
que contestar, á veces con urgencia, y la comu-

nicación telegráfica casi no interrumpida con
el Ministerio, . era suficiente para explicar, en

unión de las preocupaciones impuestas por la
política, la necesidad de aislamiento que manifestaba. Y como quiera que· la política no era terreno á propósito para cambiar impresiones con

Vulgarización cientllica:

su sobrino; como, por afiadidura, la vida que

Todas las personas quepadecen diabetes, así como las
familias que rodean al que
sufre dicha enfermedad, saben perfectamente que uno
de los alimentos que más favorecen la producción del
azúcar en la orina y, por lo i]
tanto, uno de los más noci• ¡
vos para el diabético es el "
pan.
aristocrática y respetada del
Comer sin pan es privación
Conde de Marmennes la que
ó molestia que puede toleamparó á la hija de aquel de
rarse y que se tolera con maquien el mismo dia todo Payor ó menor facilidad durís hablaba con indignación
rante algunos días.
y con menosprecio.
Pero, al cabo de dos ó de
tres semanas, la prohibición
xxu.
y la abstinencia determinan
Paulina durmió hasta hora
mortificación más _dañosa, á
\ avanzada de la mañana si•
veces, para el apetito y para
guiente. La juventud y tamla nutrición que el consumo
bién el cansancio volvían por
del manjar vedado.
sus fueros, y, rendida cual se
En algunos casos el pan de
hallaba, arru liada por el
gluten, 6 pan especial para
murmurio del Pajarito, ol·
diabéticos, suple temporalvidó en aquel prolongado
mente la falta del pan aután·
tico.
sueño los dolores y las preocupaciones que la acechaban
Mas esa preparación ni
siempre es del agrado del
al despertar.
enfermo, ni, aun cuando lo
María Teresa se levantó al
4. - Toilette para oomldaa.
5.-Satida de balle y mantilla.
sea en un principio, llega á
ser de día. Vistióse apreso•
ser aceptable de un modo haNúm. 4.-Para la explicación y patrones, véan • fantasía, y se ribetean con bieses de terciopelo radamente, salió á coger fl~ bitual.
res bañadas de rocío y se di·
se las flgs. 64 á 70 de la Hoja-S11plemsnt-0.
azul obscuro.
El pan de gluten, por haMnntilla de muselina de seda color blanco rigió hacia el pueblecillo con
Núm. 5.-De raso Uiberty color &lt;azul luz» con
llarse desprovisto de fécula
forro de seda y una capa de uata interpuesta; marfil, con forro de seda muy fina; la parte in- objeto de adornar la tumba,
resulta insípido: «sabe á también se puede ejecutar de paño fino ó de la- ferior de la capucha se guarnece con un volante que, engalanada así, .tendría
obleas», como aseguran los na. El cuello vuelto y la guarnición de los pu• fruncido, y Jade arriba con una ruche de mu- aspecto menos doloroso para
que se ven forzados á consu- itas se adornan con un bordado y botones de selina de seda.
Paulina cuando ésta fuese á
mirlo.
visitarla.
Y como quiera que cualCreyó que el cementerio
quier alimento que se ingie estaría desierto: lo estaba ha·
re con repugnancia, no sólo no cumple una miOtro médico notable, M. Labbé, en sus obser- bitualmente á estas horas, y no vió á un deseo·
~ió~ nu\ritiva, s)no que es causa probable de vaciones clínicas, ha anotado el hecho de que nocido medio oculto entre la cruz y los sauces
mdigestlón Y.: de mapetencia, de ah! que el pan desde el punto de vista nutritivo, de cada siet~ que sombreaban el panteón familiar de los Mar•
de gluten solo se recomiende circunstancial- casos estudiados, en seis ha ofrecido resultados mennes.
mente y siempre de un modo transitorio.
más satisfactorios la patata que el pan.
El tiempo era ya caluroso. La caminata había
Aun hay más: el Dr. Menard, en largos años
E':' suma: la Medicina recomienda para el tra- fatigado algo á la jovencita; arrodillóse un mo·
de intelige~te J?ráctica, ha comprobado que la tamiento de los diabéticos la sustitución de la mento para rezar ante la fosa recién ocupada,
absoluta pr1vac1ón de féculas alimenticias, lejos ración de pan por ración, equivalente en peso, después se quitó el sombrero y comenzó áagru·
de ser favorable, es perjudicial para la curación de patatas.
par en ramilletes las flores que llevaba en un
de los diabéticos.
Téngase en cuenta que la alimentación no ha cestillo.
Bernard, Bonssingault, Mossé, No orden y otras de •~r exclusiva, porque tampoco es normal ni
No era en modo alguno aficionada á llamar la
verdaderas autoridades médicas han coincidido corriente que el pan sea exclusivo alimento de atención, y mucho menos en un lugar co~o
y coinciden en dicho punto con el Dr. Menard. · una persona, máxime hallándose enferma.
aquél; además, creía hallarse sola. Nunca, s!D
Buscando la solución del problema, y estuY, en fin, respecto á la condimentación de la embargo, estuvo tan encantadora como al curo·
diando en la práctica las ventajas de las afirma- patata, siendo preferible administrarla frita no plir su piadosa tarea, bella y lozana cual las ro·
ciones teóricas, se ha llegado á un acuerdo: el de hay inconveniente en servirla asada cocida ó sas, ostentando en los gestos y en los ademanes
emplear la patata en sustitución del pan para guisada, con tal de hacerla siempre to' más grata gracia innata y seductora.
alimentación de los diabéticos.
posible al paladar y al estómago del consumidor.
Mas no era el encanto de sus facciones ni la
El noventa y nueve por ciento de los enferelegancia de su actitud lo que impresionaba al
DOCTOR R•
1

•

6 bia.-Traje para niña de 8, 13 años.

vivían en el campo era de apartamiento y de
monotonía, los temas de convenmción resulta-

ban extremadamente difíciles de hallar.
En efecto, en aquella convivencia en medio
de la soledad, las discrepancias de ideas y de
sentimientos se acentuaban de manera más viva.
De una y de otra parte era necesario buscar
asuntos de que hablar, y la tarea se hacía tanto
más árida cuanto que cada uno de los habitantes de la vetusta granja tenia pensamientos, inquietudes, sentimientos, ensueños ó aspiraciones que le interesaban casi exclusivamente, pero

que consideraba oportuno no manifestar al otro
huésped.
En Juan, era el amor que sentía hacia María
Teresa. En el señor de Sallis, era aquella mezcla
extraña y punzante de recuerdos, de odio, de
pesares, de remordimientos. Solamente Cristina

Núm. 6 bls,-De paño· amazona, fino, color verde higo· cuello de linón antiguo, guarnecido al filo con dos
voiantes de tafetán verde con fleco al borde.

bruscamente repentinamente, indicando con
gesto adusto ia otra orill~ ~el río.
.
Los marinos, salvo rar1S1mas excepciones, no
son diplomáticos. Juan se ruborizó, como un
chico sorprendido en el momento de cometer
una falta.
-Mi hermana nunca ha ido á La Riberadijo dándose cuenta ~e qu~ •~ ruborizaba, !º~que sin saber por que, y smt1éndose muy 1rr1-

apenas si tenía preocupaciones personales; pe:r:o

habituada á vivir consagrándose á todos, sent1a
en mayor grado las angustias ajenas: el porve·
nir de su hermano y de María Teresa le inquietaba tanto más, cuanto que veía frente á la dicha anhelada no sólo el obstáculo relativo de
los deberes de Juan para con su tío, sino, ante
todo y sobre todo, la dignidad, y aun acaso la
obstinación del señor de Marmennes. El infortunio de Paulina también la preocupaba honda
y sinceramente. En el espantoso hundimiento
que se producía en torno de la pobre huérfana,
comprendía que sólo ella podía servir de apoyo,
de consuelo; ella, la desconocida de ayer, la
amiga de hoy, movida por los sentimientos más
altos y más desinteresados de simpatía y de c?m·
pasión. Pero aun este asunto, del cual hubiera
podido hablar con Juan, como le hablaba de
otras muchas de las tareas que se había impuesto Je estaba vedado tratarlo ante el señor de S•·
lli~, so pena de sentirse lastima~a l': ver indig11;arse á su hermano, ante la enunciación del egmsta
vm victis, desenterrado en nuestros días de las

.

7

ruinas del mundo pagano.
Juan advirtió inmediatamente
que el rostro del señor de Sallis
estaba alterado, ensombrecido, y
que en los ademanes y hasta en las
inflexiones de la voz de su tío había algo agresivo.
Al lleaar al extremo de la alameda c~rca de la casa, el Ministro
se voÍvió, y contempló durante
tanto tiempo La Ribera, que Juan
se creyó en el caso de distraerle
de meditaciones y de pensamientos evidentemente penosos. Pero
cuando intentaba entablar conversación ac~rca
6.-Abrigo de hechura sastre.
de un asunto indiferente, el señ.or de Salhs le
Núm. 6.-Este abrigo, propio para viaje ó para le_s interrumpió.
- 1,Hace mucho tiempo que tu hermana sos¡nañenas, es de color azul obscuro; ~l cuello Y lo.s v1•
os de les bocamangas son de terciopelo del mismo tiene relaciones con aquella casa?-preguntó
[
olor.

tado contra sí mismo.

-Ha ido esta mañana, está allí-contestó se·
camente el señor de Sallis.
-¡De veras!-exclamó Juan con alegria, que
le asomó involuntariamente al rostro.
- tPor lo visto que es amiga Intima de una
joven, que supongo será la señ.?rita_de Marmennes?-añadió el seilor de Salhs, fl¡ando en su
sobrino una mirada escrutadora.

Dicen que el amor, especialmente cuando es
dichoso, no puede estar oculto. Por muchos obs·
táculos que .se atravesasen ante el de Juan, el
pobre mozo revelaba su secreto con sólo leva~tar hasta su tío los ojos llenos de lealtad y abr1llantados por la emoción.
-Conocimos al señor de Marmennes y á su
hija en un balneario-dijo,-sin saber y pensar
entonces que éramos y habíamos de ser veci!'?ª·
El señor de Sallis rompió á reir con r1S1ta
irónica.

- 1,Es posible? Y ese señor, tlo ignoraba también?
.
-tPor qué no? - replicó Juan vivamente
frunciendo el entrecejo.
-Pues, porque según dicen, ha sentid? Y
siente tanto la pérdida de esta parte de hac1en•
da, que legalmente hubo de divi~i~se, q_ue se m_e
antoja cosa inusitada que haya vivido sm averi·
guar el nombre del propietario. Ademá_s, siem·
pre ha sido romántico, soñador ..... 1,Qmén sabe
si, como padre cuidadoso de~ porvenir de su
hija no ha forjado una novehta perfectamente
idea'da y con un lindo desenlace de sorpresa
más ó menos teatral?
Juan se ruborizó; sus pupilas relampaguearon.
-Tío-exclamó,-tengo al señor de Mar~e~nes en la más alta estima, y no me avengo a 01r
hablar de él en ese tono. Es incapaz de cálculos
como los que usted le atribuye, incapaz hasta el
extremo de haber rehusado recibirme en su
casa desde que llegué á esta tierra.
Continuará.

�J, A M O D A

220

co':' seda amarilla de matiz bajo; una berta de
gmpur grueso de color ocre, bordado con oro:
adorna y enriquece el cuerpo, y una túnica de
malla amarillo bajo cubre el conjunto, al que da
aspecto flotante y vaporoso, terminando en un
fleco de seda.
· La figura 6 representa el segundo, de paño
ca~tor, con cuello y botones de terciopelo del
mismo color. La forma de la pelerina, en que
alternan los paños lisos con los de tres órdenes
de volantes uniéndose por los , botones, es tan
nueva como elegante.

..•

La elección de los polvos de arroz no es indiferente, ya se les considere
como defensa, ya como embellecimiento del cutis. Los
llamados Flei11· de Péche (Flor
de melocotón) están perfumados con esencias de flores
exóticas, son muy adherentes á la piel, la refrescan y le
dan el aterciopelado que la
embellece, en los cuatro matices: blanco, rosado, natural
y moreno. Para evitar las
imitaciones deben pedirse á
la Perfumería Exótica, 35, rue
du Q1&lt;atre-Septembre, de París.
V. DE CASTELFIDO.
París, 18 de Noviembre de 1907.

1

E L BGAN T E I L U ST RADA

mos acepta con gusto y tolera casi indefinidamente la patata como manjar en todas las co •
midas. Además, la patata, por contener sales de
potasa resulta casi un agente curativo de la citada dolencia, porque esa potasa en estado de
carbonato actúa sobre el organismo, aun cuando
de un modo más débil, como las aguas alcalinas
de Vichy y sus similares.
La diferencia de cantidad de fécula entre el
pan y la patata es muy co~siderable: setenta y
dos gramos de pan comun representan unos
cuarenta gramos de fécula, y se necesitan nada
menos que ciento setenta y tres gramos de patata para obtener esos mismos cuarenta gramos
de principios feculentos.

221

LA MODA ELEGANTB ILUSTRADA

EL PUENTE.
Continnaei6n.

La ceremonia se efectuó casi con la mism
sencillez y mode_stia que si se tratase de un 0~
~re; una fosa, abierta no lejos del panteón fa~iltar de los Marmennes, recibió el cuerpo de
aquel que creyó _reposar en espléndido mausoleo del cementerio del Pere-Lachaise.
, El porvenir d~ P~ulina se habia discutido la
v1spera. Las hab1tac10nes de los Citisos iban á
ser sellada~ judi~ialme~t~, y en tales condiciones le hubiera sido casi imposible permanecer
allí. Cristina no podia llevarla á su lado; la presencia de
Juan era u':' ob~táculo, según
las co~ven10~crns sociales, y,
ademas, Paulina experimentaba repugnancia invencible
ante _la idea de habitar bajo
el mismo techo que el señor
de Sallis, que había rehusado
asistir al entierro de su antiguo amigo. En otro tiempo
hubiera preferido no tener
que ser deudora de gratitud
á la conmiseración ajena y
hubiese permanecido sola'en
los Citisos; pero, aniquilada
moral y físicamente cual estaba, se dejó llevar á La Ribera. Fné, pues, la mansión

desconocido produciéndole una especie de estupor de sdbrecogimiento intenso, Hubiérase
dicho' al ver la repentina palidez de su rostro,
la fl.je~a de su mirada y el terror vago que le tenía inmóvil que se encontraba frente á un fantasma. Perm'aneció bajo esta especie de doloroso
encanto hasta el momento en que María Teresa,
habiendo terminado la confección de los ramilletes, los depositó sobre la ~ierra ~úmeda de la
fosa· seguidamente entró la Jovenc1ta en el templo,'y el desconocido, saliendo .~e la sombra que
proyectaban los sauces, recorr10 leptamente el
cementerio leyendo las inscripciones, pero volviendo siempre, como atraído, ante la losa de
mármol blanco en la cual se hallaba grabado, á
continuación de los nombres de dos niños fallecidos en tierna edad, el de María Teresa Carlota
de Maulandres, condesa de Marmennes.
Terminaba la Misa que se celebraba en la iglesia. Ocultándose en la sombra de una pilastra,
vió desfilar primero á los aldeanos. Luego, transcurridos algunos minutos, escuchó vibrar muy
cerca una voz sonora, juvenil.

-tVendrá usted conmigo á visitará Paulina?
Mi padre se lo rogó á usted ayer, y ya sabe
cuánta necesidad tiene de verla nuestra pobre
amiga ..... ¡Cuánto me alegraré recibiendo á ns-

ted en La Ribera! ¡No me acostumbro á que no
n9s veamos! ..... Desde que vi ve usted en la otra
Ribera, ya no me gusta el Pajarito; sólo sirve
de obstáculo, y el puente destruido me inspira
mel~ncolía in~xplicable ..... ¡Sé que su .contemplamó!'- es motivo de amargura para mi padre!
-81, la acompaño á usted- contestó otra voz
que ~rala de Crist,ina.-De ahora en adelante hay
un vmculo de nmón entre el corazón de Paulina y el mío; además, comprendo perfectamente
que esa pobre huérfana no tiene ya más amigas
qne usted y yo.
Se alejaron, y el señor de Sallis sombrío con
los dientes apretados. las vió irse' y empr¿ndió
el camino de la otra Ribera.
'
Juan se hallaba paseando por la avenida que
tenía como fondo el Pajarito y el puente cortado. Vió desde lejos á su tío, y le salió al encuentro. Desde la llegada del señor de Sallis las relaciones entre tío y sobrino eran afectuo;as, pero

un tanto forzadas. La preocupación interior, que
el Ministro no podía disimular por completo
proyectaba algo así como una sombra en torn~

suyo, y el sentimiento hondo que Juan guardaba en _su pecho, le absorbía en parte, y en parte
le ale¡aba de aquel á quien sólo podía considerarlya como un obstáculo. No se buscaban ni
hacían muchos esfuerzos para estar reunidos

pero esto podía encubrirse con un pretexto fá'.
cil y aceptable. El seiíor de Sallis, efectivamente, sólo se había tomado descanso relativo.
Abundante correspondencia que examinar, y
que contestar, á veces con urgencia, y la comu-

nicación telegráfica casi no interrumpida con
el Ministerio, , era suficiente para explicar en

unión de las preocupaciones impuestas po~ la
política, la necesidad de aislamiento que manifestaba. Y como quiera que la política no era terreno á propósito para cambiar impresiones con

1

Vulgarización cientlfica.

su sobrino; como, por añadidura, la vida que

Todas las personas qne padecen diabetes, así como las
familias que rodean al que
sufre dicha enfermedad, saben perfectamente que uno
de los alimentos que más favorecen la producción del
azúcar en la orina y, por lo
tanto, uno de los más nocivos para el diabético es el
pan.
Comer sin pan es privación

¡l

1

l

1

1

1,¡

vivían en el campo era de apartamiento y de
monotonía, los temas de conver:mción resulta-

ban extremadamente difíciles de hallar.
En efecto, en aquella convivencia en medio
de la soledad, las discrepancias de ideas y de

6 bis.-TraJe para niña de 8 á 13 años.

Núm. 6 bla,-De paño amazona, fino, color verde higo; cuello de linón antiguo, guarnecido al filo con dos
volantes de tafetán verde con fleco al borde.

sentimientos se acentuaban de manera más viva.

De una y de otra parte era necesario buscar
asuntos de que hablar, y la tarea se hacía tanto
más árida cuanto que cada uno de los habitantes de la vetusta granja tenía pensamientos, in-

ij
M

quietudes, sentimientos, ensueños ó aspiraciones que le interesaban casi exclusivamente, pero

aristocrática y respetada del
Conde de Marmennes la que
amparó á la hija de aquel de
qnien el mismo día todo París hablaba con indignación
y con menosprecio.

ó molestia que puede tolerarse y que se tolera con mayor ó menor facilidad durante algunos días.
1
Pero, al cabo de dos ó de '
tres semanas, la prohibición
XXII.
y la abstinencia determinan
Paulina durmió hasta hora
mortificación más da!íosa á
. y para
'
veces, para el apetito
avanzada de la mañana sila nutrición que el consumo
guiente. La juventud y tamdel manjar vedado.
bién el cansanciovolvían por
En algunos casos el pan de
sus fueros, y, rendida cual se
gluten, 6 pan especial para
hallaba, arrullada por el
diabéticos, suple temporalmurmurio del Pajarito, olmente la falta del pan auténvidó en aquel prolongado
tico.
suefío los dolores y las preoMas esa preparación ni
cupaciones que la acechaban
siempre es del agrado del
al despertar.
enfermo, ni, aun cuando lo
5.-Sallda de balle y mantilla,
María Teresa se levantó al
4.-ToUette para comidas.
sea en un principio, llega á
ser de día. Vistióse apresuser aceptable de un modo haNúm. 4.-Para la explicación y patrones, véan- fantasfa, y se ribetean con bieses de terciopelo radamente, salió á coger flobitual.
res bailadas de rocío y se dise las flgs. 64 á 70 de la Hoja-S11ple...,.to.
azul obscuro.
El pan de gluten, por ha:Mantilla de muselina de seda color blanco rigió hacia el pueblecillo con
Núm. 5.-De raso lliberty color &lt;azul luz, con
llarse desprovisto de fécula
de seda y una capa de uata interpuesta· msrfll, con forro de seda muy fina; la parte in. objeto de adornar la tumba,
resulta insípido: •sabe il. forro
también se puede ejecutar de pailo fino ó de la~ fer10r. de la capucha se guarnece eon un volante que, engalanada así,.tendria
obleas•, como aseguran los na. El cuello vuelto y la guarnición de los pu- fru_nc1do, y la de arriba con una ruche de mu- aspecto menos doloroso para
qne se ven forzados á consu- ilos se adornan con un bordado y botones de sehna de seda.
Paulina cuando ésta fnese á
mirlo.
visitarla.
Y como quiera que cualCreyó que el cementerio
quier alimento que se ingieestaría desierto: lo estaba hare con repugnancia, no sólo no cumple una miOtro médico notable, M. Labbé, en sus obser- bitualmente á estas horas, y no vió á nn desco~ió~ nu!"itiva, •!no que es causa probable de vaciones clínicas, ha anotado el hecho de qne nocido medio oculto entre la cruz y los sauces
mdlgestlón y de mapetencia, de ah! que el pan desde el punto de vista nutritivo de cada siet~ que sombreaban el panteón familiar de los Marde gluten_ sólo se recomiende circunstancial- casos estudiados, en seis ha ofre~ido resultados mennes.
mente y s10mpre de un modo transitorio.
más satisfactorios la patata que el pan.
i:;1 tiempo era ya caluroso. La caminata habla
Aun hay más: el Dr. Menard en largos años
En suma: la Medicina recomienda para el tra- fatigado algo á la jovencita; arrodillóse un mode intelige~te I?ráctica, ha co~probado que la tamiento de los diabéticos la sustitución de la mento para rezar ante la fosa recién ocupada,
absoluta pr1vac1ón de f~cul!'~ alimenticias, lejos ración de pan por ración, equivalente en peso después se quitó el sombrero y comenzó á agrude ser favorable, es per¡ud1c1al para la curación de patatas.
' par en ramilletes las flores que llevaba en un
de los diabéticos.
Téngase en cuenta que la alimentación no ha cestillo.
Bernard, Boussjngault, Mossé, Noorden y otras de •~r exclusiva, porque tampoco es normal ni
No era en modo alguno aficionada á llamar la
verdaderas autoridades médicas han coincidido corriente que el pan sea exclusivo alimento de atención, y mucho menos en nn lugar como
y coinciden en dicho punto con el Dr. Menard. - una persona, máxime hallándose enferma.
aquél; además, creía hallarse sola. Nunca, sin
_Buscando la so\nción del problema, y estuY, en fin, respecto á la condimentación de la embargo, estuvo tan encantadora como al cum·
diando en la práctica las ventajas de las afirma- patata, siendo preferible administrarla frita no plir su piadosa tarea, bella y lozana cual las ro·
ciones teóricas, se ha llegado á un acuerdo: el de hay inconveniente en servirla asada cocida ó sas, ostentando en los gestos y en los ademanes
emplear la patata en sustitución del pan para guisada, con tal de hacerla siempre 1d más grata gracia innata y seductora.
alimentación de los diabéticos.
posible al paladar y al estómago del consumidor.
Mas no era el encanto de sus facciones ni la
El noventa y nueve por ciento de los enferelegancia de su actitud lo que impresionaba al
DOCTOR R'..

que consideraba oportuno no manifestar al otro
huésped.
En Juan, era el amor que sentía hacia María
Teresa. En el señor de Sallis, era aquella mezcla
extraña y punzante de recuerdos, de odio, de
pesares, de remordimientos. Solamente Cristina
apenas si tenía preocupaciones personales; pero

habituada á vivir consagrándose á todos, sentía
en mayor grado las angustias ajenas: el porvenir de su hermano y de María Teresa le inquietaba tanto más, cuanto que veía frente á la dicha anhelada no sólo el obstáculo relativo de
los deberes de Juan para con su tío, sino, ante
todo y sobre todo, la dignidad, y aun acaso la
obstinación del señor de Marmennes. El infortunio de Paulina también la preocupaba honda
y sinceramente. En el espantoso hundimiento
que se producía en torno de la pobre huérfana,
comprendía que sólo ella podía servir de apoyo,
de consuelo; ella, la desconocida de ayer, la
amiga de hoy, movida por los sentimientos más
altos y más desinteresados de simpatía y de compasión. Pero aun este asunto, del cual hubiera
podido hablar con Juan, como le hablaba de
otras muchas de las tareas que se había impuesto, le estaba vedado tratarlo ante el señor de Sallis, so pena de sentirse lastimada y ver indignarse á su hermano, ante la enunciación del egoísta
vre victis, desenterrado en nuestros días de las
ruinas del mundo pagano.

Juan advirtió inmediatamente
que el rostro del señor de Sallis
estaba alterado, ensombrecido, y
que en los ademanes y hasta en las
inflexiones de la voz de su tío había algo agresivo.
Al llegar al extremo de la alameda, cerca de la casa, el Ministro

7

6,-Abrigo de hech11ra sastre.

Núm. 6.-Este abrigo, propio para viaje ó para la_s
añanas es de color azul obscuro; el cuello y los vios de la~ bocamangas son de terciopelo del mismo
olor.

se volvió, y contempló durante
tanto tiempo La Ribera, que Juan
se creyó en el caso de distraerle
de meditaciones y de pensamientos evidentemente penosos. Pero
cuando intentaba entablar conversación acerca
de un asunto indiferente, el señor de Sallis le
interrumpió.
- ¡,Hace mucho tiempo que tu hermana sostiene relaciones con aquella casa?-preguntó

bruscamente, repentinamente, indicando con
gesto adusto la otra orilla del río.
Los marinos, salvo rarísimas excepciones, no
son diplomáticos. Juan se ruborizó, como un
chico sorprendido en el momento de cometer
una falta.
- Mi hermana nunca ha ido á La Riberadijo dándose cuenta de que se ruborizaba, aunque sin saber por qué, y sintiéndose muy irritado contra sí mismo.

-Ha ido esta mañana, está allí-contestó secamente el señor de Sallis.
-¡De veras!-exclamó Juan con alegria, que
le asomó involuntariamente al rostro.
- ¿Por lo visto que es amiga íntima de una
joven, que supongo será la señorita de Marmennes?-ailadió el seilor de Sallis, fijando en su
sobrino una mirada escrutadora.

Dicen que el amor, especialmente cuando es
dichoso, no puede estar oculto. Por muchos obstáculos que se atravesasen ante el de Juan, el
pobre mozo revelaba su secreto con sólo levantar hasta su tío los ojos llenos de lealtad y abrillantados por la emoción.
-Conocimos al señor de Marmennes y á su
hija en un balneario-dijo,-sin saber y pensar
entonces que éramos y habíamos de ser vecinos.
El señor de Sallis rompió á reir con risita
irónica.

- ¿Es posible Y Y ese señor, ¿lo ignoraba también?
-1.Por qué no? - replicó Juan vivamente
frunciendo el entrecejo.
-Pues, porque según dicen, ha sentido y
siente tanto la pérdida de esta parte de hacienda, que legalmente hubo de dividirse, que se me
antoja cosa inusitada que haya vivido sin averiguar el nombre del propietario. Además, siempre ha sido romántico, soñador..... ¿Quién sabe
si, como padre cuidadoso del porvenir de su
hija, no ha forjado una novelita perfectamente
ideada y con un lindo desenlace de sorpresa
más ó menos teatral?
Juan se ruborizó; sus pupilas relampaguearon.
-Tío-exclamó,-tengo al señor de Marmennes en la más alta estima, y no me avengo á oir

hablar de él en ese tono. Es incapaz de cálculos
como los que usted le atribuye, incapaz hasta el
extremo de haber rehusado recibirme en su
casa desde que llegué á esta tierra.
ConUnuará.

�LA MODA. ELF.GA.NTE ILUS'rRA.DA

222

223

LA MODA. iL E G A. N TE ILUSTRA.DA.

cote de la blusa; el delantero de
la &lt;lerecha se guarnece con un
pequeiio bies¡ después se cose
la aldeta (tlg. 95).
Después de · fruncir la parte
inferior de las mangas entre
las• se aplican sobre el forro
( tlg.' 20 de la Hoja-Suple,,unlo
correspondiente al núm. 39),
pero se acortan hasta la lfnea;
se pespuntean las mangas de la•

ta h La ~palda, cortada al hilo,

e •·
pliegue hueco de 6
forma UII de ancho. Las mancentfm•~ura de bullón, tergas, de hr uílos, guarnecidos,
mio~ Po el cuello, con vuello mJsmo~tán blanco bordado;
~ 8 de ataias mangas en las sisas
:e~~~: eJl la costura un vivo
blanco.

fe

8.-Bhlll
7,-Bluaa

de paito.

•• hechura

camlaero,

10.-Paletó da terolopalo para nlila
d14i.6año1.

Paletó da lnvlemo para niña
de 15 • 17 ail'o1.

po responden á á la misma idea. Peto de seda blanca plissée, canesi
con cuello recto de guipur y corbata de seda. Mangas compuestas.de
bullones plissée y puilos de guipur¡ cinturón drapeado de seda.
Núm. 14.-De lana inglesa ácuadros grises, de dos tonos; tiene forro independiente y se dispone formando grupos de pliegues pespunteados. Chaleco de patio gris claro sujeto sobre el peto de seda
plissée, por medio de presillas de so-ut"che. El borde de los delanteros.,
las sisas y los puilos, se adornan con bieses de paila. Cinturón drapeado de terciopelo gris.
Núm. 15.-Para la explicación y patrones, véanse las tlgs. 82 á 87 de
la Hoja-Supkmenlo.
Núm. 16.-De forma campana; el ala se forra por dentro con un bies
de pana violeta; el adorno se compone de un drapeado de pana blu..
ca y pana de Parma, y una pluma blanca al lado izquierdo.
·
Núm. 17.-De pallo azul; cuerpo de talle corto 1 falda de hechura
Imperio; se adorna con grandes patas superpuestas, bajo las cu.a-

9.- Blusa de tafetan.

Núm. 7.-Las tlga. 93 á 98 de la Hoja•SMplemenlo corresponden á este
modelo.
De lana cuadriculada, con rayas azules y de color castafl.a; el delantero de la derecha .se guarnece con un plisséd de batista formando
chorrera, cuyo borde realza un encaje de Valenciennes; el cuello recto
y los pUl!os de las mangas hau de cortarse por las tlgs. 96 y 98; se ejecutan de batista plissée, entredoses y bieses de tafetán, cubriéndolos
en parte con vueltas·de la misma tela, ribeteadas con bieses de tafetán, sujetos por medio de botones de fantasía. Se cortan las piezas de
lana, se disponen formando pliegues, superponiendo las lfneas, se
pespuntean estos pliegues y se forra la espalda; se aplican loe delantero~ entre las•, se aplican sobre el forro, situando el signo : en el
medio del delantero. Se corta el forro por la tlg. 16 de la Hoja-Suple•
mento correspondiente al núm. 39, el hombro centímetro y medio
más corto; es preciso además, escotar el forro, ateniéndose al es-

13.-Traje de paño
guarnecido con plle1111eclt01.

na en el cuerpo, cogiendo en la costura un bies de tafetán.
Se guarnecen los pullos con botones y presillas de sotáaoh,.
Materia"8: 1,75 m. de tela, de 1,10 m. de ancho; 50 cm. de
tafetán¡ 50 cm. de batista¡ 4,50 m. de entredoses¡ 1,50 m. de
sot&lt;lache, 1 21 botones.
,
Núm. 8.-De paño fino, c?lor verde musgo, y adornos de
bor~ado de soow_ch6 del mismo color. feto de encaje de Valenciennes fruncido, adornado con lac1tos de terciopelo verde¡ los delante!os se ribetean con vivos de terciopelo verde.
Puiios de encaJe, Las sisas se adornan con varias }(neas de

soutache.

12,-TraJe para señora oasadL

11,

Núm. 9.-Á cuadros de color moda, obscuro y claro· se corta la tela al bies y se dispone formando dos pliegue~ á cada
lado, que se guarnecen con tres pespuntes. El cierre situado delante, se disimula por medio de UD pliegue po;tizo de
8 cm. de ancho, adornado con UD bies blanco, ribeteado de soo-

18,-Traje
de lana esooceta.

p

19.--TraJe de vl1lta1,
,opio para señora Joven.

~nlicación y patrones, véanse las
N6m. lo .- P ara la e~"s ,. ni-O
tlgs. 48 á 54 de la HojtF up~me ·
.
;1Jlglesa color moda, obscuro y
Num. 11.-De lan~ ,Je grandes botones. Al pespun•
claro, abrochado por medio Lanteros se dejan á los lados
tear la espalda sobre los de d Cuello vuelto de terciopelo
aberturas de 27 cm. de longi# 11 •
color moda.
.
p
. . ,en y patrones, véanse las tlgs. 88
Num. 12,- ara 1a exphcac1"'
á 92 de la Hoja-Supk....,.w.
.
.0 nendra formando tablas, 1 en
Num. 13.-De pallo verde ª-' ueco· el delantero de la falda
la parte de atrás ~n pliegue Pgrup¿sdeplieguecitos pespunse adorna por abaJO con dos- e,n unas grandes patas suJetas
teados; á sus lados se destaC,, ¡;posición y el adorno del cuerpor medio de botones. La di

20.-TraJ• pua comidas de oonflan:r:L

�LA MODA ELEGA::-.TE ILUSTRADA

224

225

LA MODA. ELEGANTE ILUSTRADA.

1,,
1

Etpaldaa de loa dlb11Joa 13

Núm. 20.-Para la explicación y patrones, véanse las
flgs. 1 á ID de la Hoja-Suplemento.
Núm. 21. - Para la explicación y patrones, véanse las
flgs. 11 á 20 de la Hoja-S11plt11un1w.
Núm. 22.-Las flgs, 60 y 61 de la Hoja-Suplemento corresponden á este modelo.
De pallo blanco ó de seda blanca con adornos de
bordado inglés; se forra con seda ligera, y se guarne•
ce al borde con una rucM de seda, colocada bajo festones; completan el adorno dos choua:, y las bridas de
seda blanca.

t 15, 17 i 18 y 28.

Se corta por las flgs. 60 y 61 de la Hoja•Sup
el bordado se ejecuta con seda blanco marfil de
cabos. La flg. 60 forma plfeguecitos entre la• ,,
dos flgs, 60 y 61 se unen superponiendo los núm~
iguales, y cogiendo en la costura un vivo de sec
Para la n,ch, hace falta, una tira de seda de 7 cm
ancho y 1,25 m. de longitud, doblada por la mitad.
Núms. 23 y 24. -Para la explicación y patron
véanse las flgs, 99 á 102 de la Hoja-Supltmenw,
Núm. 25.-La ftg. 121 de la Hoja-Suplemento corr,
ponde á esta labor.-Se compone de un fondo da

29

a 31.-

Trel ohat1001 de novedad para trajea de heohura uatre.

33 y 34.-Corah para 11lñoa de 11n año.

·sto de cintas ó tiras de tela, destinadas fi sujetar las
t~~!~en la parte superior se fijan dos anillas, de las que
cor
'de el guardacorbatas en el interior de la puerta del
l

ª

flg 107 y se aplican en el cuerpo. Se cortan las mang~s pr°r la
fl • 109' se fruncen entre las • y se deslizan sobre las e orro
22 de la Hoja -Sup1emmto correspondiente, al núm. 21); des:
pués se pegan en las sisas. Rodea el talle un crnturón de 3 cen
tfmetros de .ancho.
d t .
Material,s: 3,50 m. de tela, de 1,10 m. de ancho; 1 m. e er
ciopelo, y 35 cm. de guipur.
Núms. 33 y 34.-Para la
explicación y patrones,

(lg.

se
suspen la tapa ó parte de encima
,
armario;
se ad orna con u n bordado
de alón hecho con arreglo á la fl¡¡. 121.
/¡ fondo se refuerza con una hoJa de cartón delgado.
Núm. 26. -Para la explicación y patrones, véanse las flgs. 55
á 58 de la Hoja-Suplemmt&lt;&gt;.

Núm. 27.-Para la expli·
cación y patrones, véaase
las ftgs. 21 á 24 de la

véanse las ftgs, 112 á 116
de la Hoja-Suplemento.
Núm. 35.-Para la explicación y patrones,
véase la flg. 120 de la

Hoja-Suplemento.
Núm. 28,-Para laexpli ·
cación y patrones, véanse
las flgs, 71 á 81 de la

Hoja•SupZ.menw.
Núms. 29 á 31. -Para l•

32.-Traje para nula de 11 • 13 a/loa.

Detalle del dibujo 36.

Detalle del dibujo 37.

explicación y pati_:ones.
véanse las llgs. 25 a 37 de
la Hoja-Suple,nento ,

VIila Interior del auardaoorbata,.

22.- Capota para niña.

este modelo.
De lana pékiné8, adornado con terciopelo y botones; el cuerpo se monta
sobre un canesú de guipur. La falda y el forro
de ésta se cortan por el
croquis reducido (figura
103), pero el forro sólo
hasta la línea indicada¡
se fruncen lad dos faldas
desde•, y se adorna Jade
encima con un bies de 7
centímetros de ancho.
Se cortan el canesú ele
Hi ·
guipur por la flg. 104, el cuello recto por la flg. 21 de 18
Suplem.et,to correspondiente al núm. 21, f ed c;erp~p~~ los
indicaciones de las fl.gs. 105 y 106; despues e orm
b e
dos últimos pliegues huecos, fijando&gt;&lt; sobre •, se ctoca~é 6 ~oÍo
el canesú, y se aplica el cuerpo sot&gt;¡e eJlár[~derl~n;;0 .suent!"e las •; el forro se corta po~ las gs.
h entfmetros
pletnento correspondiente al num. 21, pero oc O c
rias
más largo; en el forro se cogen las pinzas que sean ~:~esp~r ~
1
La guarnición de terciopelo y la de lana se r.or

21,-TraJe con falda pll1de1 propio para 11ñorlta.

les se puede recortar la tela. Canesú de seda blanca,
guarnecido con soutachs y galón búlgaro; los bordes
se disimulan por medio de bieses de terciopelo. Cin·
turón de terciopelo.
Núm. 18.-De lana escocesa de color violeta, de dos
tonos y de color verde; falda guarnecida con bieses
realzados por un bordado de soutache y botones de
oro viejo. Chaleco de terciopelo violeta, sujeto por
presillas de so-utache y vivo ancho de raso blanco.
Peto de Valenciennes con vivo de muselina de seda.
Cinturón y bocamangas de terciopelo color violeta.
Núm. 19.-De terciopelo color abejarruco, adornado
con trencilla color castai'la y oro. El cuello que completa el cuerpo se guarnece con trencilla y termina
con una borla de seda. Peto de guipur y bocamangas
de terciopelo plissée,

Hoja-Suplemento,
Núms. 36 y 37.-La flgu·
ra 122 de la Hoja•Sttpl•·
mento correFponde fi este

grabado.-De galón calado color crema; el fondo
se 'borda á ponto de tul
con algodón crema de mediano grueso, y puede.ser
snstitufdo con tul, s1 se
quiere simplificar el trabajo,_ La ftg. 122 de la
Hoj"-8-uplemento repre.•
senta el dibujo del cami•
no de mesa.
Núm. 38. - Paralaexplicación y patrones, véanse
las flgs. 110 y 111 de la

Núm. 32,-Las flgs.103
á 109 de la Boja-Suple•
mento correspondea á

e,-'-,~

35.-Polalnu
para nlil'.o de 5 l 7 añoa,

Hoja•SupkmenÚJ,
Núm. 39. - La flg. 59 de
la Hoja-8-uplemento co ·
rresponde á esta labor.

Se ejecuta en tela de
hilo ftno,ymide 1,50 m. de
longitud por50cm.de ancho. El dibujo representado por la ftg, 59, se bor•
da con algodón brillante
ó con seda lavable blanco.
Núm. 40.-Para laexpli•
cación y patrones, véanse
las ftgs. 38 á 47 dela Hoja•

º{:~

Ja.

S•plemenw.
36 y 37.-Camlno de m&amp;1a y velete de butaca.

25,-G11ardacorbataa.

••
27.-Abrl¡o para de naoht.

26.-Pantalanea de 'truy.

38.-Delantal.

4D.- TrlJt para nlil'.a de 13 l 15 aloa.

39,-Camlno d.t meaa.

28.-TrlJe de lana pétlnée.

•

�LA MODA ELFJGANTE ILUS'fRADA

226
LOS VESTIDOS DE LA REINA.

H

1

ti
1

1
1
1

'1

UNQUE, á la verdad, bien poco diplomática,
la misión de los Embajadores de España en las
Cortes extranjeras, principalmente en París,
Londres y Roma, tenía una parte que sólo se refería al trato con los joyeros, sastres, modistas
y otros artistas del vestido y de la moda. Desde
que Josefina Beauharnais, como esposa del primer cónsul, Napoleón Bonaparte, ocupó las estancias.de las antiguas Reinas y formó una nueva
Corte y una nueva aristocracia, emanada del talento y de la espada, en España la reina María
Luisa abandonó la costumbre que había adquirido durante el largo tiempo que sólo fué Princesa
de la Corona, como esposa del príncipe de Asturias, Carlos IV, de no vestir mtis que tejidos y joyas labradas en Espalla misma. Los de seda de
Valencia y Cataluña competían en primor con los
de las mejores ftibricas de otros países. Para el
arreglo ó construcción de sus joyas, en el palacio
de Carlos III aun subsistían los talleres que tan•
tas preciosidades habían producido para satisfacer los gustos exquisitos, como italianos, de Isabel de Farnesio. Maria Luisa sabía que ti su augusto suegro y tío, el rey Carlos, nada agradaba
más qne el ver que las artes y las industrias nacientes nacionales bastabaq para colmar las exigencias del buen gusto y de la moda.
Poco á poco, después de la elevación de Carlos IV al Trono, las industrias extranjeras, y
principalmente laa francesas, se fueron infiltrando en el tocador de la Reina, hasta que
desde 1801 enteramente se apoderaron de él. El
primer objeto que para María Luisa se hizo de
una necesidad apremiante y continna, fueron
las medias de seda; después vinieron los vestidos, las batas, los corcel&amp; ó justillos, los gnardapieses, los fichus ó pañuelos, los schaalas, shals
ó cháles; en una palabra: todas las labores del
vestido y del prendido, y hasta los chalecos de
lana para el Rey.
Todas estas cosas fueron tomando regularidad
y proporción, y al cabo quedó establecido que
los Embajadores de París hicieran una remesa
mensual de dos docenas de medias para la Reina, .
y cuatro envíos anuales, al comienzo de cada
estación, de tres vestidos confeccionados para
cada una de ellns. Las medias, invariablemente
venían de la Fabrique de bas du Calvaire de Foutachon (place de la Vicroire, num, 19), que diririgía Mr. Delon, y en cuyos membretes de sus
cartas ya se ponla una nota que decia: «A pri:,,
juste et fixe».
La proveedora de los vestidos, y en general
de todos los demtis efectos de que la Reina se
servía, aunque los tomase de la casa de Walbercq,
en la ruede l'Arbre, num. 191, a roté de la Fontaine, donde se abastecía para los pedidos del
Palacio Real de España de roile, dentelle, mousseline, linge de table, batiste pasin, linon batiste futaine, organdie y broder-ie, era Mme. Minett~, y
al$una que otra vez Mlle. St.-Marc, y las alhajas
y ¡oyas se encargaban á Mr. Boselly, que era el
artista preferido por S. M. Los pagos se hacían
por la casa de Martínez Hervtis, como gerente
que tenía carlicter oficial de banquero de la Em'.
bajada de Espada, con título de Comisionado de
la Real Tesorería de Espana, y con frecuencia éste
dirigí~sus cuent~s y -avisos de los .envíos, ya al
Emba¡ador, ya directamente al mismo Ministro
de Estado en Madrid.
Es curioso el texto de algunos de estos documentos, porque, ó describen los trajes, ó precisan otras condiciones de los servicios que se
hacían, ó designaban el costo y precio de los objetos de que en París se proveia la Reina. Copiemos algunos:
.
·
«Excmo. Señor: El Correo extraordinario que
hoy despacha el SeilOr Embajador lleva dos docenas de pares de medias de seda'para S. M. la
Reyna Nuestra Señora. Son conformeá la última
órden, con calados en la garganta del Pié y de
forma ó dibujos muy agradables. Su coste es de
quinientas cincuenta y dos libras tornesas á razón
de 23 libras el par. ~spero que V. E. se' servirá
pasar la órden correspondiente para que se me
abone esta suma.
&gt;Paris 17 de Octubre de 1802. - Dios gnarde
á V. E. muchos años.-Excmo. Señor.- Con Poder y por ausencia del Seilor Hervás, P. A. RoDRIGUEZ. (Rubricado.)-Excmo. Senor Don Pedro
Ceba/los.»
Á este oficio acompailaba la nota que signe:
•Excmo. Señor: Con el correo de Gabinete
que despacha en este dia el Señor Embajador
dirijo á nombre de V. E. la tercera remesa d~

•

trajes para S.M. la Reyna Nuestra Sellora, compuesta de los tres siguientes:
»Núm. 1. Una rica bata Turca de Tela de plata
con rica giíarnicion de flores y plata y el
brial de Crespon bordado de Flores y plata, guarnecido ricamente.
»Núm. 2. Una bata larga de raso sencillo guarnecida de crespon lila y plata, con la Túnica de punto y borlas fondo argentado y
el cinturon igual.
»Núm. 3. Una bata negligé, media Túnica de
crespon blanco con sobrepuestos de flores
blancas. Todo en una caja forrada de encerado.
»Espero que V. E. se servirá mandarme acusar el recibo, ínterin remito la cuenta de su coste para su abono.
»Dios guarde á V. E. muchos aiíos.-Paris 17
de Octubre de 1802.- Excmo. Seiíor.-Con Poder y por-ausencia del Seilor Hervás, P. A. RoDRIGUEZ. (Rubricado.)-Excmo. Se11or Don Pedro
Ceballos.»
En otra comunicación de 1.0 de Diciembre
del mismo año, se decía al mismo ministro Cevallos:
«Excmo. Señor: El Señor Don José Martinez
de Hervás, entregó ti V. E. en Barcelona 18 pares de medias de seda para S. M. la Reina Nuestra Seiíora, los que hab(an costado: Libras 414,
Tornesas, á razon de 23 libras cada par, cuya
suma espero se servirá V. E. mandar se me
abone.
»París a 1.º de X.b,e de 1802. - Dios gnarde
á V. E. muchos años. - Excmo. Seilor. -JOSÉ
MARTINEZ DE HERVÁS. (Rubricado.)-Excmo. Se·
nor Don Pedro Ceballos.•
Además de estos 18 pares de medias entregados en Noviembre al Sr. Cevallos en Barcelona, en 1. 0 de Diciembre se le remitieron otros 24
pares, que habían costado 552 libras tornesas, á
razón de 23 libras cada par, y al final del mismo
mes, es decir, el 31 de Diciembre de 1802, Hervtis le transmitía otra nota de las partidas suplidas por él y de orden del Ministro, durante el
año 1801 y 1802, que decía asi:

•

I.Jbras.

1801.

Abril 9 ........ Por coste de 3 trages para la
Reina Nuestra Sen.ora
cuya remision avisé con
esta fecha ............... . 1.761
Junio 18...... . Por otro•.• d. 0 ... d. 0 ... dha .•.• 3.777
Agosto 13 .... . Por otro ... d.0 . .. d.0 ••• dha.... 3.890
Septiembre 22. Por recibo remitido en este
dia de tanto entregado á
Don Luis Viergol, Secre-

1802.

tario dél .Ministerio del
Rey en los Estados Unidos segun órden de 25 de
Octubre de 1800..... . . . . . á.000

Noviembre 18.. Por 3 trages para la Reina
Nuestra Señora, cuya remision avisé con esta fe-

Febrero 28 •..•
Agosto 6.... ..
Octubre 26 .. ..
Diciembre 31. •

cha ..... , ..... .......... . 3,722
Por otro ... d. 0 ••• d. 0 ••• dha.••.. 2.102

Por otro ... d. 0 ... d. 0 ... dha .... 2.116
Pur otro... d. 0 ... d.O.•• dha ..••

Por otro ... d.0 ... d.0 ... dha ....
Libras.

2.183
3.265
27.816

&gt;Salvo error ú omision.
•Paria el 31 de Diciembre de 1802. - JosÉ
MARTINEZ DE liERVÁS.»
Las ropas remitidas á la reina María Luisa en
22 de Enero de 1803, en dos cajas forradas de
encarnado, se detallan en la comunicación de
Hervás, de esta manera:
«Núm. 1. Una _bata túnica de terciopelo violeta
con lente¡uelas de Oro, gll.arnecida ricamente de piedras, con brial de Raso blanco
con una giíarnicion igual.
&gt;Núm. 2. Una túnica larga de Raso blanco bordada de perlas y raso color de lila con una
túnica corta de raso color de lila, ~on ignal
bordadura.
•Núm. 3. Un mameluco largo de Raso blanco
giíarnecido de pieles de Raposo azules co~
un mameluco ó douilleta de raso bl'anco
acolchado y giíarnecido igualmente de pieles de Raposo azules.
»El mismo extraordinario lleva también rotulado, añade el oficio, ti nombre de V. E ., un
paquete que contiene doce pares de medias de
seda, cuyo coste ha sido 276 libras tornesas
»Quedo disponiendo la cuenta de todo~ los
encargos remitidos en los dos años de 1801
Y 1.802, en la que abonaré todas las partidas

2'%l

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

que V. E. me ha mandado satisfacer por I Re 1
Tesorería, ti fin de que disponga iguaJm a
satisfacción del saldo que resulte ti mi fa:nte L
»Dios guarde á V. E. muchos años,-Pa%
de Enero de 1803. - Excmo. Sellor,- Josf M
TINEZ DE HERVÁS. (Rubricado.) -Excmo .o..!8
Don Pedro Ceballos. &gt;
·""""'
. En 23 de Abril, Martínez Hervtis volvla id
01r á Cevallos:
e•Excmo. Señor: En este día he puesto en
del Señor Embaja~or, _para que si es posible~
lleve el extraordrnario que debe des b OI
doce pares de medias de seda y dos cajar't~ ar,
das en encerado que contienen los tres ~
de Primavera, primer envio de este ano para
servidumbre ~e S. M la _Reina Nuestra Seno
cuyo coste y c1rcnnstanc1a son como signe:
Libras,

«Doce pares de medias de seda ....
276 ,
, Núm. 1. Un traga compuesto de
bata larga con sobrepuestos de
flores, musco y violeta, con
brial de tafetán blanco de Florencia .... . . . .. . ............ .
556 •
»Núm. 2. Un traje compuesto de
bata de Raso blanco, bordada
en plata con túnica á la Psichis,
igualmente bordada, con la cifra M. L..... . ..... .. .... ... .
9ú4-10
,Núm. 3. Un traje compuesto de
una bata Túnica de Crespon con
sobrepuestos de raso y terciopelo naranjado y el brial de debajo de Tafetan de Florencia
blanco ..... . ..... . ..... . .. . .. .
&gt;Embalaje de todo ............... ._ __¡,¡
,1otal............. .

»Cuyo coste total de medias y tragas ha
dos mil quinientas libras tornesas, que no d
se servirá V. E. mandar pasar las órdenes co
pondientes para su abono.
•Dios giíe. ti V. E. ms. as. Paris 23 de Abril
1803. Excmo. Señor.-JosÉ MARTINEZ DE
VÁS. (Rubricado.)-Excmo. Senor Don Pedro
ballos.•
A la remesa de Junio de 1tnl correspo
este oficio de Hervás:
«Excmo. Sellor: en este día he puesto en pe,
der del Seilor Embajador para que por primen
ocasion los dirija á poder de V. E. los efectlll
siguientes, todos para la servidumbre de S.11.
Reina Nuestra Señora.
,2 cajas forradas en encerado números 1
conteniendo 4 trajes para S. M., segundo en
de este ailo.
CAJA NÚM. 1.
»Núm. 1. Un traje compuesto de
una Turca de gasa fondo plata
entretejida de Oro con Brial de
gasa sencilla de algodon y ramos de oro, con guarniciones
esquisitas de cordon de oro al
rededor de la bata Turca y de
oro en el Brial: bata de debajo
de tafetan blanco de Florencia

1a ~~t~~::'.ª. ~~- ~:~-~-~~:~~s.

P~:~

847

»Núm. 2. Un traje compuesto de
Bata de Crespón guarnecida de
una guirnalda de flores y fre·
sas y bata de debajo de tafetan
de Florencia blanca ......... .
CAJA NÚM. 2.
»Núm. 3. Un traje compuesto de
bata túnica de gasa laminada de
plata, con tunicela corta de gasa
azúl rayada y laminada tambien
de plata, las mangas y cuerpos
de crespon con lentejuelas, rica
guarnicion de franja de plata y
bata de debajo de Florencia
blanco . .......... . ...... ... •
»Núm.4. Una rica bata negra de encaje con bata de debajo de Tafetan de Florencia color de
carne .... . ..... . ....... . •.··· 4.274 •
75 •
,Embalaje...................... ••
»Tres paquetes forrados de encer~do conteniendo treinta y seis
pares de medias de seda á 23 libras el par .... .. .......... ••·-- -

»Cuyas siete mil trescientas ochenta y siete Ji.
bras espero se servirá V. E. mandar pasar las
órdenes correspondientes para su abono, igualmente que de las cinco mil libras que tengo entregadas á Sikel y de que remití recibo á V. E. en
20 de Mayo último.
»Como en este envio van cuatro trajes, uno
más de los que se me tienen encargados por Reales Ordenes para cada estacion del ailo, no remitiré más que dos trajes en el siguiente envio
de Otoño. »
En 4 de J olio se remitieron los doce pares
mensuales de medias de seda por valor de doscientas setenta y cinco libras, continuando siempre el aprovisionamiento de medias y trajes en
la forma que va indicada.
En la correspondencia diplomática de 1805 en
2 de Enero, aparece la remisión de un shal ó
chal de Vicuna para la Reina, y seis chalecos de
lana para el Rey, hecha por Mme. Minette. En la
caja que contenía el chal, venía además •un peine de oro y perlas finas &gt;. La caja que contenía
las dos docenas de medias de seda para la Reina,
ofrecía la novedad, no sólo de que éstas eran de
un dibujo nuevo, sino bordadas en oro por mano
de Mlle. Hind, «brodesse del' Emperatrice», y dedicadas por ésta «a la plus puissants Reyne du monde». En 19 de Mayo se enviaron bata, flores, medias, un traje de primavera y di~z chalecos para
el Rey; en 13 de Agosto «une baile cnntenant une
robe d'e/,offe; w, parasol en taffetans brodé d'or et
perles fines, manché en or et perles, ; en Septiembre tres trajes de otoilo; en 17 de Noviembre
«une ·robe d'hiver» en una caja, otros dos en otra
y en una tercera otro vestido más, schaals, ca~
-misas y jubones de invierno, y en otras dos cajas
otros tantos vestidos confeccionados por mademoisalle St.-Marc: por último, en Diciembre llegaron una caja grande con terciopelo negro y
otra pequeña con perlas, y en paquete sep!'rado
una cajita que contenía un collar y pendientes

EXPLICACIÓN DEL FIGURIN ILUMINADO.
CorrNponde i las aeñoraa 1111orlptoru i. la edlolón de
y i laa de la 2.ª tdlolón.

Traje de paño verde adornado con bieses de la
misma tela ribeteados con galón. Levita con s~lapas
y bolsillos. Mangas anchas, cuyo vuelo va recogido en
una cartera. Sombrero de castor marrón adornado
con lazos de glasé verde. Gran boa de piel.

tmporunte ret.eta pan Blanquear el Cafi•,m• J Wúlcl. - Balta UI
,equeahima ca11tld&amp;d para aclaru el ca U. mboblcuo J darle la blancura 1n1111
Ailtarada d.el warúl. J. DUEHIER, t, Ru1 J•• J . Rousseau, PARli

Si publicáramos las cartas recibidas. de clientes
agradecidos al Ltcor del Polo! neces1t~rf!lmos un
periódico diario. Véndese farmacias de cred1to.
VIIWO DI-DIGESTIVO DE CDA.SSA.HlG,30añosde
éxito contra las enter~edades del aparato ~igestiTo (d~sper
sias. inapetencia, pérdida de fuerzas). Pana, 6, Att. V.ctona.

.RE-ROY.8.h
1'·¡~,.-.xi.....
2"'faa~-~,!;_~p;,.
AIB

La Ilustración Española y Americana.
Sumarlo del ncim. 42. correspondiente al 15 de Noviembre.

TEXTO,-Crónica general, por D. José Fernández Brem6~.Crónica de teatros, por D. Carlos Luis de Cuenca.-T1pos
y costumbres de Laponia, por G.-Los que estafan á los
Gobiernos y engañan á los Príncipes, por D. Juan Pérez
de Guzmán.-San Luis de Villagarcia de Oam.pos (Valladolid), por J. B. S.-Mentira piadosa, poe_sia, por ~~!1
M. R. Blanco-Belmonte.-Sueltos.-Informac1ones, por ,
-Anuncios.
_ .
GRABADOS.-Retratos del Excmo. Sr. Dr. Jose F1gueroa Alcorta, presidente de la República Argentina, y d~ Alfredo
Keil músico poeta y pintor.-Los Reyes d~ Espana en Ingla~rra: Niñ'.os esperando la salida del Principe de Asturias.-Isla de Wight: Playa y paseo d~ Sa~down. Calle de
árboles en Rye.- «La guerra santa&gt;, d1bu10 de Manuel Al·
cázar.-Roma: Monumento erigido á Angelo Brunet~1.Villagarcía de Campos (Valladolid): Iglesia de San Luis.Inundaciones en Seo de Urgel (Cataluña).
•

de diamantes con su peine correspondiente, que

el embajador, Príncipe de Masserano, había te•
nido el encargo de comprar.
Por algo en París se creía que la reina María
Luisa de España era la mtis opulenta y elegante
de todas las damas soberanas que á la sazón existían en Europa.
JUAN PÉREZ DE GUZMÁN.

Por falta de espacio en este sitio, continúa la Co ·
rrespot¡dencia particular en la Hoja de labores.

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Yo. - l.ª Hágalo de pafio granate ó azul obscur':!
con motas en seda azul ó verde. También le quedara
muy bonito bordado sobre cailamazo con felpilla gris
y una rayita blanca ó encarnada de torzal.-2.ª Hay
que curtirlas, porque si no se estropean.
UN RAMO DE VIOLETAS.-1.ª No lo conozco.-2.ª El
procedimiento eléctrico es el más radic~l. Lea la 5.ª
contestación d&amp;.da á Una a,¡tigtJa Suscriptora en LA
MODA del 22 de Septiembre. -3.ª Este sí, señora; del
que viene nada puerto asegurarle.-4.ª Se sirve alrededor.- 5.ª Té pastas, dulces, galletas, brioche, etc.6.ª Su carta viene perfectamente dirigida.
UNA MALAGUEi::tA QUE DESEA IR Á LA MODA.-1.ª Dos
años de rigor y uno de alivio.-2.ª El verde y Bur·
deos. Todos los modelos de nuestra Revista son de última novedad.-3.ª En carruaje sí, á pie no, señora.4.ª El bajo. Sf, señora.

A. S. M.-1.ª Copie la figura 6 de la Revista parisiense de LA MODA del 30 de Octubre. Adórnelo con
terciopelo verde y encaje.-2.ª La figura 5 de la Revista parisiense del número del 6 de Noviembre es
muy á propósito.
UNA MORENA, - l.ª De crespón de seda ó de cual•
quier otra seda floja. En la 5. ª contestación dada á
Una admiradora de su ..... en LA MODA del 14 de F~brero encontrará lo que desea. Si no tuviera ese num~•
ro dígamelo y lo repetiré con mucho gusto. Enterese de la l.ª contestación dada á Una disgustada en
LA MODA del 30 de Octubre. Las invitaciones depen•
den del gusto de cada ~ual. La /ovia ~on sus padres
y el novio con el padrino. - 2. Deb~ ir el padr_e del
novio á pedirá la muchacha. Despues de_un ratito.. se
la llama, y entonces deb.e llegar el nov10, entregandose los regalos, que suelen ser una pulsera para ella
y una sortija para él.-3.ª Sí 1 señora.
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Cubierta en papel ccouch6• (cuatro páginas
reproduciendo magnfflcos grabados).
Labores de cLa Moda Elegante•, doble hoja
compuesta de los grabados siguientes: Cubrep!es para
cuna.-Colchita para cuna. -Cuello guarnecido con
frivolité.-Tira bordada.-Tira festoneada.-Cu~dro
de frivolité.-Dibujo bordado á la inglesa.-EncaJe de
Luxeuil.-Bordado para tapete de mesaó cubrecama
Plie--o extraordinario conteniendo magnífl•
cos modelos para señoras, señoritas y niñas.
Diccionario de e La Moda Elegante •. (Vo•
cabulario de la Salud.)-Pliego 85, contenien~o l_a defl.nioión, usos y explicación de las palabras s1gu1entes:
Tenia.-Te-nífugo. -Tenotmnía.-Teobrornina. -Te·
rapéutica.-Teratologia.-Terciana.-Tet"ebenteno.-Te·
rebintina.-Terebrat~te.-Teriaca.- TBf'mas. -Termal.
-Ternwcauterio.-Termómetro cltnico.-Terpi·na.-Terpinol.-Tetania.-Tetánico.-Tétanos.- Te~ ( Conserva•
ción de la frescwra de la).-Tialismo.-Tietda.-Tierra
dulce de vitriolo.-Tifiitis.-Tifo.-Tifoidea ( Fiebre).Tifus.-Tilla.-Tilo_ (Flor de).~Timol.~Timpanitis ó
Timpanización. - Tmtura.- T111,a. -T-ipo.-T1srma.T·i sis.-Tofo.-Tolerancia.-Tolondro.-Tolú (Bálsamo
de ).-Toma. -Tomillo. -Tónico.-Tonsilar (Angina).Tópico.-Torácicas (Enfermedades).-Torceduira.-Tor·
mentila.-Toronjil.-Torsión.-Torlicolis.-Torvisco.Torunda.-Tos.
Fignrín iluminado de un precioso traje de pafio
verde.
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SEGUNDA EDICIÓN
Labores de e La Moda Elegante,, cuyo contenido se menciona anteriormente.
FigarÍn iluminad.o de un precioso traje de pallo
verde.
Gran Hoja d.e patrones d.e tamaño natural.

TERCERA Y CUARTA EDICIÓN
Gran Hoja d.e patrones d.e tamaño natural.

�LA MOD!I. ELEGANTE ILUSTRADA

228

111

1
MIGII:~1: de 1as SI:ÑO~as· 1
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I.- De raso color heliotropo claro; puños largos y
fruncidos; man gas de farol; pechero de tul blanco
plissú; adorno de Valenciennes crudos.
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Falda de raso blanco, corte Princesa, con cola larga.
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r F.alza un cordó n de flor de azahar. Completa la WiWle un magntflco velo de punto AleQon.
m.-Cuerpo de vuela Ninón, color azul viejo, guarnecido con Irlanda ocre.
IV. - Se ejecuta con galón de Brujas y encaje; después de pasar el dibujo al papel tela, se hilvana el galón y se ejecuta la labor como de costumbre; se rellenan algunos motivos con presillas de testón hechas

11. - Traje de boda.

rino, se abrocha por medio de botones dorados; sobre
su cuello se destaca otro de linón, cuyo borde realza
un encaje estt·echo.
VI.-Blusa de raso meteoro color rosa ladrillo; se
adorna con lazos de terciopelo negro y Venecia ocre_
VII.-De paño fino color gris plomo, adornado con
trencillas de lana blanca; cintuL·ón y corbata de raso
gris.

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Sres. Herrero Hermanos. Sucesores. - Plaza de la Concepción, núm. 2, Méx~
Beeervadoa todos 1os derechos de propiedad a.rtiatica. y literaria.

MADBID.-Eata.blecimiento tipolitograftco cSuceaorea de Rivadetleyr,.,,
impresores de lo. Real Ca.so..
(Propl~ de LA ILUSTRACIÓN EsP~OLA Y A.JDWCANA.)

Vl. - Blusa de raso.
V.-Paleto para niña de 8 á 10 años.

VII. - Traje para niña de B á 10 años.

�IV

= == = = = = == == = = == = ,
•
{[3oifettes de [as grandes actrices
de !os teatros de Clarís.

~

1

!

11

1

/
\

,

'

'

Uno de los éxitos más brillantes de y estrenado recientemente en el teatro Sarahla temporada teatral en París lo ha Bernhardt.
Dados los rumbos del moderno teatro francés,
constituí do LCI maitresse de JJiC1t10 (La
cuyas
obras, en su inmensa mayoría, repugnan
111·ofesorn de 11iano), hermoso melodrama de los Sres. Felise Duquesnel por sus atrevimientos é inmoralidades á gran
y Andrés Barde, inspirado en una co• parte de las damas francesas y á la totalidad de
nocida novela de los mismos autores las espaiiolas, es La 11rofesora de piano una verdadera excepción, por su forma y tendencia.
La prensa parisiense la califica de melodrama
para {«milias y para ge11te de b11e11 to110 , y esto
hace su mayor elogio.
Las tres preciosas toilettes que aparecen en
esta misma página pertenecen á la bella actriz
del mencionado teatro Mlle. Gabrielle Dorziat,
·=-_,11.
la cnal llamó poderosamente la atención, así por
su gentileza como por el exquisito gusto y su•
prema elegancia de sus trajes.
Como saben muy bien nuestras amables lecto·' , . 1
.
;,,¡_
ras,
las actrices de los teatros de París son las
/
..
que imponen las modas, y sus toilettes son inmediatamente copiadas por los grandes modistos.

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~,~:\
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CUBIERTA
Traje hechura «sastre•.. .
Cinco sombreros de 10v1erno
para niiias.
.d d
Tres elegantísimos vest1 os e
alivio de luto. l «D1'ablo • 6 del
El juego de
,Diabolo ».

HOJA DE LABORES
Saco adornado con bordado de
erlas.
·
P Cuadrados bordados á 1a mglesa .
Cuadros de malla.
Corbata al crochet.
Cuadro bordado.
. á
Continuación de abecedar!O
punto de eros.
Tapete de pu1,to.
Velete para butaca.
Almohadón para salón de fumar

4

")
~- "
rr,,,

';t
·,
'

TEXTO
Revista parisiense ( nueve fig:i"
ras - Desde mi celda, cartas o
Lo~dres. - El puente (nov~la). Cantares. - Correspondenc1a par·
ticu lar.
d
o·
Cuarenta y un grabados e m
das y labores.

DICCIONARIO
DE «LA MODA ELEGANTE»

~~ ~:_
"u:c.e.t:: ·.

&lt;-• "' r;
\ _.. ,,

1

1

~

1

(Pliego 86).

FIGURÍN ILUMINADO
Un precioso traje de paño• de
hechura «sastre».

LA FLORIDA
I.- Chaquet de palio fino negro, holgado por delante y muy entallado. Solapas, grandes Y

1 1

caídas, de satén negro, ribeteadas, como el chaqu.et, con una cinta de pasamanería de seda ne•
gra. Gran sombrero negro con el mismo ribete del chaquet, aplicaciones del mismo color Y
lazo de terciopelo negro.

Novela encuadernable (pliego 16).

1

II. -Vestido de tul de seda y encaje de plata. Cuerpo drapeado adornado con motivos bor•
dados de seda blanca formando hebillas de cinturón. Sobrefalda terminada en largas puntas
laterales onduladas y con encaje de plata-.
III. - Vestido de seda de rayilas grises y blancas. Cuerpo drapeado y vuelto sobre las man•
gas con una solapa muy ancha. Mangas cortas de encaje. Corbata de ancho nudo de tercio-

pelo negro y grandes caldss. Cinturón de piel blanca y hebilla de plata.

T11eje de beehotta sesttfe.

La moda en los teatros de París.
L . . = == = = == = = = = = = = == ó'I;

Traje para visitas; de pañO Hao guarnecido con trencillas de seda; chaleco de paño claro.

�JI

SOMBREROS DE INVIERNO PARA NIÑAS.

I Y II.-Sombrero
de seda pékinl!e color
verde musgo y made•
ra clara. En la fig. I

aparece el adorno
constituido por rosas
de color rosa sobre
cinta drapeada de color madera clara. En
la flg. II el adorno se
1

1.

¡

reduce á un sencillo

.,

lazo de raso.

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MADRID 30

DE NOVIEMBRE DE

1907.

AÑO

LXVI. -

NúM. 44.

CALLE DE PRECIADOS, 46,

11

11

SUMARIO.
'1

Tzrro.-Explieaei6n de loe grabados.-Revista parisiense, por V. de
Oastelftdo.-Desde mi celda: Cartas de Londres, por Lady Belgra•
via.-El puente, continuaci6o, novela traducida por Sylvia,-Can·
tares, por D. Narciso Diaz de Eseovar.-Correspondeocia particu·
lar, por D.• Adela P .-Explicación del figurín uuminado.-Sueltos.
-Anuncios,
GB.ABADOS,-1 y 2. Traje de patinar, propio para niila de 9 i 11 ai'l.os.
-S. Traje con falda de calle y ebolero• &lt;,h, distinta tela.-'- y 6, Traje
de paseo con chaqueta de pieles.-6. Traje de clase para nülo de 10
i 1i ailos.-7. Falda guarnecida con straps y blusa:de pano blanco.
-8. Traje para seilorita.-9. Blusa para reuniones.-10 Y 11, Som
breros de luto.-12, Blusa de teab.•0,-18. Traje para visit.as.H. Traje para niila de U á 16 ai'l.os.-15. Traje de paseo 6 para tea•
tro.-16. Traje de baile para señorita,-17, Traje pa.ra visitas.18, Abrigo para visitas.-19. Encaje para alba,-20.,Traje para niña
de 4 á 8 años,-21. Traje para niiia de 6 á 10 e.il.os.-22. Chaqueta
para señorita.-23. Traje para niña de 4110 ai\os.-24 Y 25, Pwitalones para niño de 1 á 2 aíios y detalle de su ajecución.-26, Falda
de ealle.-27 á ,o. Labores para niila,-41. Jubón para ,niña de 1 á
S rulos.

11

IV-y V.-Sombrero
de terciopelo esme-

ralda adornado con
raso del mismo color.
En la fig. IV el ala se
levanta por un lado·
en la flg. V se ondul¡
todo alrededor y por
igual. Una gran pluma de avestruz en sustitución del lazo im. . ~ al sombrero
'
pnmtria
mayor elegancia.

Núms, 1y 2.-La falda de este traje, de lana escocesa
cortada al bies forma tablas todo alrededor, de manera tal que r~sulte un gran pliegue hueco en mitad del delantero; cbolero,, recto, cortado de la misma pieza que las mangas; chaqueta con mangas largas de terciopelo, que deja á la vista un peto con cuello recto de seda blanca plissée: el c:bolero,, se adorna
con soutache y con botones; los bordes se señalan con
trencilla.
Núm. 3.-Falda de lana pékinée gris de dos tonos; se
guarnece al borde con bieses de la misma tela, que
se prolongan por delante hacia arriba hasta llegar al

t y 4,-Espaldaa de los dibujos 2 y 5,

talle. Chaqueta de paño gris con cuello formando
estóla bordado con soutache; chaleco, cuello Y bocamangas de piel de armiño.
Núms. 4 y 5.-Falda,corpiilo de pallo color de pan tos•
tado¡ _forma todo alrededor pliegues huecos; completa
el ba~o un volante postizo, adornado, como la falda,
con tiras de cebellina. La chaqueta, toda de cebellena,
se corta con grandes mangas que terminan por volantes de encaje¡ los delantefos se realzan al borde
con dos grandes bieses uno de terciopelo color cast~ña y otro de raso bl~nco, sujetos por patas de terciopelo y botones de fantasía.
VI
VI.-Detalles para la confección de las 8

::Jr-•-----,1..,.._...,._;...___.,. ,._:__________~\~-- .

.

d
rma uras de los sombreros.

2.-Traie de patinar,
Propio para niña de 9 á II i,.ños.

3. - Traje con falda de calle
y bolero de distinta tela.

5. - Traje de paseo
con chaqueta de pieles.

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                <text>La Moda Elegante Ilustrada</text>
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                <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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              <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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