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                  <text>JI

SOMBREROS DE INVIERNO PARA NIÑAS.

I Y II.-Sombrero
de seda pékinl!e color
verde musgo y made•
ra clara. En la fig. I

aparece el adorno
constituido por rosas
de color rosa sobre
cinta drapeada de color madera clara. En
la flg. II el adorno se
1

1.

¡

reduce á un sencillo

.,

lazo de raso.

1

PERIÓDICO ESPECIAL DE SEÑORAS YSEÑORITAS, INDISPENSABLE EN TODA CASA DE FAMILIA

'

PUBLICA LAS ÚLTIMAS MODAS DE PARÍS EN EXCELENTES GRABADOS-ARTÍSTICOS FIGURINES ILUMINADOS-CONSIDERABLE NÚMERO DE PATRONES

1

TRAZADOS AL TAMAÑO NATURAL-MODELOS PARA TODA CLASE DE LABORES Y BORDADOS-CRÓNICAS-NOVELAS, ETC,, ETC,

·1

11

1

SE PUBLICA EN LOS DIAS 6, 14, 22 Y 30 DE CADA MES
ADMÓN.:

MADRID 30

DE NOVIEMBRE DE

1907.

AÑO

LXVI. -

NúM. 44.

CALLE DE PRECIADOS, 46,

11

11

SUMARIO.
'1

Tzrro.-Explieaei6n de loe grabados.-Revista parisiense, por V. de
Oastelftdo.-Desde mi celda: Cartas de Londres, por Lady Belgra•
via.-El puente, continuaci6o, novela traducida por Sylvia,-Can·
tares, por D. Narciso Diaz de Eseovar.-Correspondeocia particu·
lar, por D.• Adela P .-Explicación del figurín uuminado.-Sueltos.
-Anuncios,
GB.ABADOS,-1 y 2. Traje de patinar, propio para niila de 9 i 11 ai'l.os.
-S. Traje con falda de calle y ebolero• &lt;,h, distinta tela.-'- y 6, Traje
de paseo con chaqueta de pieles.-6. Traje de clase para nülo de 10
i 1i ailos.-7. Falda guarnecida con straps y blusa:de pano blanco.
-8. Traje para seilorita.-9. Blusa para reuniones.-10 Y 11, Som
breros de luto.-12, Blusa de teab.•0,-18. Traje para visit.as.H. Traje para niila de U á 16 ai'l.os.-15. Traje de paseo 6 para tea•
tro.-16. Traje de baile para señorita,-17, Traje pa.ra visitas.18, Abrigo para visitas.-19. Encaje para alba,-20.,Traje para niña
de 4 á 8 años,-21. Traje para niiia de 6 á 10 e.il.os.-22. Chaqueta
para señorita.-23. Traje para niña de 4110 ai\os.-24 Y 25, Pwitalones para niño de 1 á 2 aíios y detalle de su ajecución.-26, Falda
de ealle.-27 á ,o. Labores para niila,-41. Jubón para ,niña de 1 á
S rulos.

11

IV-y V.-Sombrero
de terciopelo esme-

ralda adornado con
raso del mismo color.
En la fig. IV el ala se
levanta por un lado·
en la flg. V se ondul¡
todo alrededor y por
igual. Una gran pluma de avestruz en sustitución del lazo im. . ~ al sombrero
'
pnmtria
mayor elegancia.

Núms, 1y 2.-La falda de este traje, de lana escocesa
cortada al bies forma tablas todo alrededor, de manera tal que r~sulte un gran pliegue hueco en mitad del delantero; cbolero,, recto, cortado de la misma pieza que las mangas; chaqueta con mangas largas de terciopelo, que deja á la vista un peto con cuello recto de seda blanca plissée: el c:bolero,, se adorna
con soutache y con botones; los bordes se señalan con
trencilla.
Núm. 3.-Falda de lana pékinée gris de dos tonos; se
guarnece al borde con bieses de la misma tela, que
se prolongan por delante hacia arriba hasta llegar al

t y 4,-Espaldaa de los dibujos 2 y 5,

talle. Chaqueta de paño gris con cuello formando
estóla bordado con soutache; chaleco, cuello Y bocamangas de piel de armiño.
Núms. 4 y 5.-Falda,corpiilo de pallo color de pan tos•
tado¡ _forma todo alrededor pliegues huecos; completa
el ba~o un volante postizo, adornado, como la falda,
con tiras de cebellina. La chaqueta, toda de cebellena,
se corta con grandes mangas que terminan por volantes de encaje¡ los delantefos se realzan al borde
con dos grandes bieses uno de terciopelo color cast~ña y otro de raso bl~nco, sujetos por patas de terciopelo y botones de fantasía.
VI
VI.-Detalles para la confección de las 8

::Jr-•-----,1..,.._...,._;...___.,. ,._:__________~\~-- .

.

d
rma uras de los sombreros.

2.-Traie de patinar,
Propio para niña de 9 á II i,.ños.

3. - Traje con falda de calle
y bolero de distinta tela.

5. - Traje de paseo
con chaqueta de pieles.

�231

230

LA MODA ELEGANTE ILUSrRADA
REVISTA PARISIENSE.
BUKARJO.

El tul y la manera de emplearlo aetualmente.-Gasa, vuela y cree·
pón brochados con terciopelo,-Adornoa en loa trajea caastre,, de
fanlasfa.-Las chaquetas de eaUio.-Nuevoa modelos.

Ü

s gusta el tul, su ligereza, su transparencia,
su malla cuajada de motas ó calada con ojetes?
Es el mayor éxito de este invierno. Se le pone
en todo; en los trajes de día y en los de noche,

1 '

11

i:~

de rocío que chispean á la luz. Un vestid~ de tul
verde claro salpicado de perlas de cristal y
adornado c~n rosas pequeñitas de gasa y con
cintas, es siempre fresco y ~spumoso, y puede
vestirlo lo mismo una sell.orita que una señora
joven. Igualmente se podría hacer en color crema, rosa, azul, malva ó paja.

• •
Se ve mucho la gasa, la vuela y el orespó_n
Meteoro, tela mate como el pall.o Y. de una fi!)Xlbilidad ideal brochadas con tero10pelo, dibujando rayas, :Uotas, grecas, r~majes grandes con
flores plumas de avestruz rizadas y arrolladas
forma'ndo el borde del vestido. Estas telas brochadas se venden por paños que_ tien_en el brochado de terciopelo en la parte mferior, y son
bastante largos para hacer faldas de cola ó re•
dondes. Cada paño cuesta de 60 á 80 francos. Las
hay de matices claros y de _colores obso":1'os:
azul pastel, paja, rosa, beren¡ena, verde mirto,
verde botella, azul gendarme y un azul verd(?SO
de tonalidad media que produce en el ter010•
pelo preciosos reflejos. Por la noche se llevan
también los amarillos obscuros, el kaki, el albaricoque y el anaranjado.
Estas telas brochadas de terciopelo por abajo se emple~n mucho en hacer túnicas, con pri•
m~rosas faldas de crespón de la China mate, sin

1

i

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
h
de combinar con el
ab~f;/t:red:~;a:a
otra de tela distinta,
cuyo adorno recuerde el de la falda,

•
••

Terminemos, como de costumbre, mencionan-

do algunos modelos nuevos.
tados dos
En las figuras 6 .Y 7 están represeieroio elo
para la tarde: del pr~i~r~s~!1[."~~ ~lieguecftos,
negros con a orn
pliegues y
y el segundo de terciopelo yes~• ?ºn
soutaches, ambos de hechura or1gm•\ra la no•
Los traj~s de las figuras ~l!n~:º:o~dada, con
che: el primero de gasa
lazos de
ba1· o de la falda de raso verde adgua y flexible
. 1
d y el segundo e raso
terc10pe o ver e• . t de guipur de oro Y
malva rosado' con tiran es
lazo de terciopelo negro.

Croquis de las flge . 1, 2 y 3.

de gasa doble ó triple, ó de otra tela mate que
forme contraste con los brochados de terciopelo
próximos.
También se hacen con estas telas bordeadas
de ramajes, faldas divididas en paneles. El de delante está adornado por abajo como el de la espalda; otros de igual disposición van á los costa.
dos, y están separados unos de otros por fuelle&amp;
de la misma tela ó de una más ligera, plegada en
abanico, que se abren al andar. Los paneles bordados se unen por arriba hasta 60 ó 60 oentf.
metros por bajo de las caderas, y más abajo suelen retenerlos agremanes de pasamanería, de
tafetán retorcido ó de trencillas forradas con
terciopelo retorcido.

tá más que en la oo•
La expresión de ~a oartt «::' eÍ brillo de los ojos.
( 31
r ueoitos reemplazan ahora á los rrecoión de las faoo1ones, f ieriadaNinon
á la liso~
orlados con P ,eg 6 de' linón de este verano, Y La Seve sourciliere ~•) ,f;
plegados de nansu1as ieles de las estolas, indis• nonua
rue ~u ese
Quafrte-Septi.tevo
e rae
, h~ciendo n;cer' crecer y
jueg•~i!sei~~;~~tos atrigos de lana, terciopeJo
póensña
pe o, que son menos confortables que los e

p

;~J

•

1

Fi¡s. 1 y 2.

en las blusas y hasta en los abrigos. Para acomodarlo á usos tau diversos se le dan los aspectos
más variados, por el tejido, por el color y por
el bordado con que se adorna. Se hace tul liso,
tul moteado, tul con lunares, tul de malla cuadrada y de malla redonda, tul malla, tul bordado al pasado, incrustado de Irlanda en relieve ó con encajes finos. Lo hay blanco, crema,
crudo, te!íido del color de la tela, cubierto de
bordados metálicos ó de bordados de seda lasa,
de trencillas, de soutaches, etc.
Para los trajes de noche se emplea mucho el
tul fino, de malla cuadrada ó redonda; pero no
es el tul ilusión, que al menor movimiento se
aja ó se desgarra. El nuevo tul, á pesar de su aspecto de fragilidad y de su finura, tiene resistencia y se le puede bordar y trabajar.
Ahora no se superponen, como antes, varias
faldas de tul sobre el viso de seda que las sostiene. Este, siempre de raso flexible, se ve al
trasluz, y sus reflejos nacarados lucen á través
del tul. Casi todas las faldas de telas ligeras, sean
de tul, de gasa ó de crespón, se bordean con una
franja ancha de tela más resistente, que consolida la parte inferior de la falda y á la vez la
adorna. Esta franja es generalmente del mismo
color que el vestido, pero de distinta tela, como
pana, terciopelo flexible ó raso Liberty, en las
faldas de gasa ó de crespón, y de crespón mate
ó de gasa, puesta doble ó triple, sobre los vestidos de tul. Este adorno da á veces ocasión á bonitas armonías de colores, como el del tul azul
pálido con una franja de gasa de plata velada
con tul gris.
Ya os sefialé desde su aparición los bordados
de trencillas, soutaches, cordoncillo, piquillo y
orillas de pafio que adornan los trajes de día,
sobre todo los de calle, bordados cuyo aspecto
es absolutamente renovado por la flexibilidad
de la calada red en que se desarrollan sus arabescos. Hay otros bordados originales, hechos
con seda lasa y seda de Argel, y formados con
líneas horizontales, rotas de trecho en trecho,
recordando las que figuran el agua en los paisajes japoneses. Entre estas líneas, ó entre los diversos grupos de ellas, se extiende toda una flora acuática: hojas redondas de nenúfares, hojas
estrechitas de las flechas de agua, hojas alargadas de las cañas, sencillamente indicadas por uu
trazo ó un contorno. Imaginad estos bordados
hechos sobre un fondo de tul verde bronce con
sedas de color. Dos visos se ponen sobre el vestido, uno de tul crema, el otro de muselil}a ligeramente rosada.
Con frecuencia,álas altas franjas que bordean
los vestidos de tul se sobreponen bordados dibujando guirnaldas de oro ó plata mates, y sobre la falda se siembran lentejuelas de oro ó
plata ó perlas de cristal, salpicadas como gotas

Figs, 3 y 5.

más adornos que pliegues más ó menos espaciados. En cambio la túnica resulta bordeada por
una ancha greca tejida en la tela, moteada en el
resto con lunares del tamaño de avellanas.
Para que la túnica caiga bien tendida, concluye en un fleco con enrejado ancho y largas hebras, como los antiguos, que entonces sólo eran
blancos ó negros, pero ahora los hay de todos
colores.
He visto telas rayadas con motas, es decir, en
que estas motas están muy juntas, casi tocándose, y en líneas rectas. A veces van aumentando
de tamafio, desde la cintura hasta abajo, donde
rodea al vestido una ancha franja de terciopelo
del color de los lunares.
·
Las guirnaldas de flores, los rameados, los dibujos más ó menos simétricos que se destacan
en terciopelo sobre un fondo mate de crespón
Meteoro ó de gasa, se suelen colocar también á
la mitad de la altura de la falda, y la parte inferior está constituida por una franja de tela lisa
con borde de piel obscura.
Se suele combinar estos brochados de terciopelo con incrustaciones de gnipur, de encaje ó de malla del color de la tela. Esta complicación de adornos, que sienta muy bien á las
personas altas, es muy explotada por el ingenio
de las modistas, que de este modo consiguen
alargar cuanto es necesario los paños de la tela
fabricada á dimensiones fijas. Cnando con este
objeto se emplean franjas al borde del vestido
conviene hacerlas de crespón Meteoro, de paño;

No es de extrall.ar que persista la moda de los
trajes «sastre», de fantasía, que se díó en llamar
«sastre-modista•. Gracias á so gran variedad,
cada cual puede acomodarlos á su estatura y silueta. Visten más ó menos, según su color, sos
adornos y el sombrero, estola y manguito que
los acompañen. Los adornos son siempre trenoi•
llas, bieses, straps ó galones, ya lisos, ya de relieve; unos anchos, otros estrechos, dispuestos de
mil diversas maneras. En las chaquetas Luis XV,
de largos faldones que llegan más abajo de la
rodilla y están abiertas en los costados, esos
adornos guarnecen estas aberturas, sujetas con
botones de pasamanería ó lunares de soutachea,
como se ve en la figura I, que representa un
traje «sastre•, de pall.o verde bronce, con agremanes de seda y cuello de nutria.
En otras, como la de la figura 2, traje de jerga
azul con galones negros, dibujan una estola cubierta de soutaches ó un chaleco en escalones,
como en el traje de pall.o berenjena con trencillas negras de la figura 3, ó una chaquetita del
modo que aparece en el traje de visitas de la
figura 4, de terciopelo y trencillas de color
verde lago, Los adornos de la falda repiten casi
siempre, como en los cuatro modelos citados, el
adorno del cuerpo. Pero también hay faldas
sencillas, plegadas á lo largo y cortadas á mitad
de su altura por uno ó dos anchos pliegues hori·
zontales, que hacen el efecto de una segunda
falda cayendo sobre la primera.
La mayor parte de los abrigos son ligeramente
abiertos para dejar
ver un chaleco blanco de tul 6 de encaje. Lazos de tul, cho·
rreras de tres esca•
Iones de tul fino,

;:rls

pieles. d 'd' el adorno apenas se tiene_ en
Para eoi ir
.1
taches se extien8
cduen1~ ~i:~~- s!b~~c~1
~
0 0 sobre la jerga
en
.
E te ·empre viste más, pero no
6 el ter;~p:¡~·00 :'r, 0 ~qué! al uso continuado, Y,
se
. ª1'ente , requiere otro traje «sastre&gt;
porpres
oons1gu
más sencillo para las mafianas.

•••

••
'

•
••

Croquis de las figs . 5, 6, 7 Y 8.

Las chaquetas de estild, l~•nt r:mJ~~•::~~is~
de las antiguas casacas e om r ¡' adorno En
todas los bolsillos simulados¡ord!ados Cuidad
unaosli':i°d:~~~~ir e:ie~r:r :iii:~n que iosóool&lt;?:
mu
esen las caderas qui
quéis Pb•r1~ q1ªi:~i~:fu.~ Un par de oentimetros
ten es e z
b
ó mal efecto. Genepueden bastar para eI ued la cadera para las
ralmente' se podnen cero¡-" adelante ó más atrás
personas delga as, Y m
para las gruesad. estos abrigos de fantasía pueLas mangas e
ó semilargas. Cuando son
den ser cortas, largas
ieza sino muy corlargas no selacen d;1r~fs al través, galones,
ta das con a ornos •
ncia otra manga que se
trencillas Y, co1n8 ~eo~!cim~
del codo y deja ver
extiende en pe 1Yªdo por una menga estrecha,
el antebrazo mo 8 •
5 ue representa un
00 ~ 0 •P•: ecedeenpl:ñ!~:~ol~~
de cobre con bie·
tra¡e senm11o
.
ses de 'terciopelo flex1ble.

Fig. 9.

d
brazos de la Condesa
tro Príncipe here I e~n~~
hablar español lo aso0
del Puerto, queª
¡0 viéramos.
mó á la ~en~'i,'!
18P!f:t2':i~sde que ¡0 bautizaron,
O
Yo no
• d é' dí una escapada á Espaque' como recor ~r is'
110 de manteca:
ña. Está con".ertldo en un ro
blanco, !!ordís1mi~ ángel cuando nos acercamos
Dorm1a oom1 'd de la gente abrió un moal coche: con e dru1 oº¡os azules y de nuevo re-

J

mento sus gran es

Flg. '-·

.
eetall.as entre las que ad·
esl?esar las c~¡as8
illo chi~peante que da á los
qwere la pupil~
\a acentuada. Desconfiad
ojos esa exprdes1lónnv~me~osas falsificaciones.
únicamente e as
V. DE CASTELFIDO,

1J'

Parle, 24 de Noviembre de 1907.

'

concilió el sueño. ·10 por ahora el augusto niflo,
¡Duerma tran§':.,ita rubia no pesan inquietuque sob~e su oa
á adie las escasea, las suele
des· el tiempo, que n
d I
eyes !
muitiplicar do~r.e :•s t':i"~z•car!o;sh~ sido o_tro
La boda e ID an
otual Se ha celebrado
aoontecimientd del me:."uam¡do la atención de
con
un eáspllelna
cuantos
e h~~ ;f3o invitados. ¡Dios colme de
felicidad á los nuevos esposos.1

.........
· ·Con
· · 'tiempo
· · · · ·espléndi
· · · · :¿o,·_pues,
· · · voe~toy
esoribiéná continuar
0

doos, querid¡"s
lect~do:;fc,~~ War!en recomencontándoos O que
·d d reducción au•
dó el otro dfla l(•r• 1 0 ªdeº'ta más difío'n de
mento y per ec01ona
H bl 11
todas las facciones, la nariz. a a e a:
«Dícese que m~cho puede _hacerse
f . ar una nariz aplastada. lo que
e1:d~ son las pinzas especiales que pabra este
su
d en todos los buenos azares
objeto se ven 8 ~
8 La cuestión es que se
~;;J:!!tii/~o~~~~i~~to y en e; itiH~yref!:~
no ejerzan demasiada pres1 n.

:!ii:;::

J:i":.J:::

DESDE MI CELDA.
CARTAS DE LONDRES.
Rosentar:, Cottage, Kenainp)D,
LondonW.

p

!~

6
6fe!:f:~~:~•::i~!:;yo~~~\~~Y~l~:d~~~ti!!;

i~

la niebla gracias á Dios, y el tiemlo
le de madera, que se usa ya o . tad di
8
quedado hermos~ Yv~~::/k~~~ºo~!ªh~~far más lo~ países 0para tender la ropa; ést~, ªJus o
en Londres Y en m 08 ~s afloles: estamos de y. no.che • ~~~d~r.,~:~~:et~~!s~~:i'; t:d~s~~~tos
que de Espall.a Y d~ ¡dad : explicaros el afán, ~~~,i1&amp;%iºs sólo se obtienen á fuerza de tiempo
moda en esta graln c1~ ño ~on que estos buenos
.
el entusiasmo, 8 cari horas ara ver salir á y paciencia.....
(Y al llegar aqu(, vuestra Lady Belgr~v1a por
ingleses e:eranó\º~!~;iro Príntpe de As~uri~s
oco se muere de risa. Con su poderosa imag!Danuestr~s ey:5 enos que imposible. Los ¡ard1•
me seria pun. o m
moso arque donde se P.
0 ón ha visto desfilar en un momento á tod:s
nes de KenSID!!ton, hehabitanpnuestros Reyes,
'
ue conoce colgadas de alfileres e
Oh ta
las ~ fo illismísimo que si fueran _medí~•· Os
~;~l~aS:S~~~sc:r::~?:i:;!~ª:i~;Jdi;~tg~!~ ::i~!e l¿ctoras mías, que en el extran¡ero t1e:!,en
Misa •
·• .
·Q é hermoso se cr1a nues- 1 :U.sa más guardada que nosotros, y o os
sobrpe 1t od,o :ieL~~~:; 'm~ñana iba yo de compra s 1:Jperamentos y otra flema. Yo me fi:gur~ Pi~
tro r no1p ·.
d luzas que viven aquí. A 1a un momento que se me antoja que m1dnariz
o en de
su
con unas
Stores babia ~n automóvil es bastan te 8 Ievada • y Que me prenlfllerito
1mente,
como
dice
Mrs.
Warren,
un
a
puerta
de
.
•
dad
de
gente:
alli
estaba
nuesque rodeaba m 11DI
ASÓ

•II~~~~d?.

Fi¡s. 6 y 7.

fil.

�232

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

madera, y en esa sencilla y elegante toilette salgo á almorzar: ¡estoy viendo y oyendo las risas de
mi marido y de mis hijos, las bromas de los amigos espailoles que vinieran á vernos! Menos mal
que aquí los criados no se ríen; ya os he dicho
que parecen de cartón-piedra por lo impasibles;
pero en España, amigas mías, en una Andalucía,

por ejemplo, 1,quién sería la valiente que, alfller
en nariz, bajase á la cocina á dar órdenesf ¡Ni el
Cid con enaguas se atrevería! Arréglense las na•
rices las chatas inglesas y americanas: ¡dichosas
ellas! En España no nos podemos permitir esos
lujos. Empezando por nuestros maridos, que no
nos tolerarían el sistema. Yo me figuro la cara
del mío (y pasa por bueno y tolerante) si esta noche al acostarme me presentase con mis pin citas de madera, y le diese las buenas noches. ¡Al
día siguiente me encerraba en una jaula, seguro
de que había yo perdido el seso ..... ¡Espailolas,
hay que decidir~e á ser chatas!)

1

1

1
1

i

»Antes de abandonar el asunto de las narices
- continúa la doctora,-quiero deciros una pala hra sobre los remedios quirúrgicos que á ellas
se aplican. Muchas veces las deformidades de la
nariz tienen su causa en golpes y caídas: estas
deformidades puede curarlas un cirujano. El
mismo puede alargar la nariz ó acortarla, ensancharla ó estrecharla (¡como si fuera una ame1·icana, Dios mío! Esto lo digo yo) y embeJlecer
esta facción. Los diarios de Medicina están llenos de ejemplos de éstos, con grabados en qne
•e presenta una joven, antes y después del tratamiento. (Ni más ni menos que antes y después de
tomar el chocolate de Matías López.)
.
»Estas operaciones, llevadas á cabo por hábiles cirujanos, suelen dar un resultado mágico;
pero os advierto, lectoras, que si el cirujano ilo
es un artista, el resultado puede ser funestí-

1

simo.
»La nariz es utilísima en su oficio, y si sus me-

dios de introducir el aire en los pulmones están
entorpecidos por inflamaciones, ó vegetaciones,

1

1

11
1

1

¡I

1

11
'

1

ó desviaciones de los huesos, la salud sufrirá.
Un niilo que sólo respire por la boca, porque el
aire no pueda circular libremente por la nariz
á causa de alguna obstrucción, no se desarrollará como es debido: será siempre, mental ó físicamente, débil, porq·ue su sangre no tendrá la
calidad debida no habiendo recibido el oxígeno suficiente antes de ser distribuida por el
cuerpo. El cerebro se resiente igualmente por
falta de nutrición; la digestión sufre, el corazón
y los pulmones se resienten, los músculos padecen .....
, Lo que el niño tiene, el adulto lo hereda. Los
resfriados mal curados, las inflamaciones de las
mucosas, que se hacen crónicas, bloquean la nariz y cierran el paso al aire. Toda excrecencia
de carne ó de hueso que estorbe su entrada
debe quitarse cuanto antes mejor. Pero os recomiendo que estas operaciones no se hagan en
invierno, pues las heridas no se curan con tanta
rapidez.
»Hay una cosa á cuyo cuidado se le da poca
i_mporta'!cia-continúa la doctora Warren,-y es
a las º.:ª!ª"'· a-Hay nada más bonito que una oreja
pequena, bien formada, sonrosada y graciosa,
que se apoya, cual nacarada concha, en la entrad~ del pelo? (¿Y h~y algo comparable en feo,
digo yo, á_ esas ore1as anchas, largas, sin- pliegues, páhdas, que envuelven una fisonomía
como dos hojas de col, y hacen parecer las caras alcarrazas?) Las madres, las amas, las niñeras son responsables de muchas orejas torcidas
que andan por el mundo ..... (Si anduviesen no
seri~ malo; ¡lo horrible e~ que se quedan pegadas a la cabeza!) Una oreJ'\ grande, no digamos
que es una belleza, pero s1 está colocada en su
sitio y no se despega de la cabeza, no desfigura
una cara; por lo tanto, cuiden mucho las madres
las orejitas de los niños, que se conserven pegaditas al cráneo: para ello se colocarán los go•
rritos con cuidado de no doblar las orejas se
les colocará con precaución al ponerlos sobre
la almoha~a, y de ma¡ores jamás se empleará
con las crmturas el barbara procedimiento de
tirarles de las orejas, que, además de desfigurar
esta facción, embrutece al niño.
»Si, á pesar de todos estos cuidados la oreja
tuviera malas inclinaciones (se asoma;a como

diríamos en España), póngase al niño un gorrito
hecho de cintas, que ya se venden en América é
Inglaterra, y se conoce con el nombre de ear
cap (gorro de orejas); póngasele siempre de noche y las horas que esté de día en casa, pero ouidando que la presión no sea fuerte sobre el cerebro, pues podría ser dañina. Si con los años
las orejas siguiesen sin domar y empeñadas en
tomar la delantera, sería conveniente una pe-

233

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

queña operación quirúrgica, muy senoilla y nada
peligrosa. Un cirujano puede quitar un pequeño
pedazo de pellejo en forma elíptica, y quizá el
Confrnuaci6n.
cartílago de detrás de la oreja de la parte que
la pega á la cabeza, dándole unos puntitos de
El señor de Sallis tenía fama de ser maestro
sutura á la herida y haciendo entrar en fl.las á la
oreja. La cicatriz y señal de los puntos no ha de en el dificil arte de dominar sus impresiones:
verse, puesto que coge detrás de la oreja, y ade- Sus enemigos y sus adversarios, frecuente é
más, haciendo esta op1lración al niño de peque- inútilmente habían espiado, ya en su gabinete
ño, no se le notará cuando crezca. Aunque la ya en la tribuna, una contracción de la fisonoope~aoión es muy se_noilla, es n~ce~a~io ~':1 buen mia, un reflejo de emoción que pudiese revelaroiru1ano. En las muieres es mas facll d1s1mular les el secreto de aquel alma impenetrable. Sin
la fealdad de la oreja por medio del peinado; embargo, un vivo rnbor le coloreó su rostro y
pero taparse las orejas sólo deben hacerlo las su respiración se hizo anhelosa y entrecortada.
- ¡Ha rehusado recibirte!- repitió con lentique, en lugar de nacarada concha, tienen á cada
tud el Ministro.- Eso quiere decir que me odia
lado del cráneo una fruta de sartén.
»Pocas personas- sentimos tener que decirlo mucho.
Estas palabras las pronunció como involuntaasí-conocen el cuidado que se debe á las orejas: menos aún son las que oonooen el cuidado riamente, impregnadas de tanta amargura, que
que se le debe á su limpieza, que es la del oído Juan, sorprendido, olvidó por un instante todo
también. Vemos á menudo personas limpias, al lo demás. Podía justa y efectivamente asommenos así se Jlaman ellas, con las orejas sucias. brarse de las contradicciones que existen en el
»La oreja limpia á la perfección en sus más corazón humano. El señor de Sallis había perserecónditos pliegues, fresca, sonrosada, brillante, guido con rencor implacable, más aún, con odio
recuerda á un capullo de rosa; la oreja mustia, encarnizado al que antaño fué su amígo, lo habla
opaca, empolvada, solamente á una hoja de vul- destituido brutalmente, reduciéndolo á la pogar hortaliza puede compararse. El o!do segrega breza; le encolerizaba sólo la idea de que Juan
una substancia amarilla-rojiza, que la sabia Na- y su hermana mantuviesen relaciones de amisturaleza provee para evitar la entrada de cuer- tad con los propietarios de La Ribera, y, sin empos extraños en su interior: comúnmente se bargo, el hecho de qne el sentimiento de odio
llama cerilla. Si el canal auditorio se irrita, esta era recíproco y de que la víctima lo sentía tamsubstancia se segrega en gran cantidad y se acu- bién, le causaba impresión tan dolorosa que ni
mula. Véndanse multitud de aparatos para la aun podía ocultarla, y al mismo tiempo cierta
limpieza de las orejas, todos más ó menos peli- extrañeza cándida que no era lógico esperar en
grosos si se abusa de ellos: lo mejor es, al jabo- un hombre de su temple.
·
narse la cara, jabonarse bien las orejas á diario,
Hobo un momento de silencio; luego Juan,
aolararlas bien con la esponja y secarlas perfec- reponiéndose, exclamó:
tamente con el dedo, forrado por la toalla. Las
-El señor de Marmeunes nunca me ha hapersonas cuya cerilla se acumula y endw;ece blado de usted, tío; pero no oreo que un entenhasta el punto que les dificulta el oír, deben, de dimiento tan equilibrado, un carácter tan secuando en cuando, al acostarse, aplicarse unas reno, y, permítarne usted que agregue, un alma
gotas de aceite de oliva ó de almendras dulces tan cristiana, pueda sentir odio ni aun contra sus
templado: al día siguiente, al levantarse, una du- enemigos.
cha ó jeringuitá de agua hervida y tibia, con
-Entonces, ¿cómo explicas que haya rehusa•
unas gotas de glicerina, limpiarán el oído per- do verte?
fectamente; pue.s la cerilla, ablandada durante la
-Por un sentimiento de justa dignidad que
noche por el aceite, saldrá toda con la fuerza comprendo, deplorando muchísimo la privación
del agua. En seguida deberá ponerse un poco de que me impone .....
algodón en rama en el oído que se haya lavado.
Y Juan se ruborizó nuevamente, con el herAunque debe limpiarse el oído, no se exagere moso rubor de la juventud que nace de una emo•
la extracción de la cerilla, pues eso daría lugar ción fuerte, y que delata esa emoción á los ojos
á que el paso quedase demasiado expedito para del espectador menos experto.
moscas, pulgas y mosquitos .....&gt;
El señor de Sallis nada dijo. Hizo señal á Juan
para que le dejase solo y se internó bajo los ár-¡Válganos Dios con esta señora!-exclama al boles, hacia la parte del puente, que á unos dos
llegar aquí vuestra nerviosa amiga.-U n día nos kilómetros de distancia de aquel sitio atravesaba
amasa, al otro nos cuelga como elásticas; ya nos el Pajarito.
•
corta el pellejo, ya los cartílagos, ya nos pone
¿Esperaba á Cristina?
las orejas al sesgo, como las banderillas. Conste
· tle sentó sobre un tronco de haya y permaneque yo os transmito sus discursos tal cual salen ció allí inconsciente, sin noción del tiempo qne
de sus labios; pero os recomiendo que, ni por transcurría. Solo, sin necesidad de cubrirse con
ser un poco más chatas ni por tener las orejas la máscara con que velaba á los demás sus sufriun pooo más vistosas, hagáis más remedios que mientos y sus impresiones, parecía haber enveaqueJlos-razonables y sensatos, pues tanto pue- jecido repentinamente diez años. Los recuerdos
den ofender las pinzas á las narices, que éstas que en la memoria le evocaba aquel lugar estase hinchen, y chatas é hinchadas sería peor. ¿Y ban envenenados por el espíritu de aborrecí·
si el cirujano se equivoca y cose la oreja ladeada miento qnehabía llenado su vida, y que, dijese
ó encogida, ó como le pasó á aquel? ¿Lo sabéis? lo que dijese, le habia empequeñecido á sus pro•
Y va de cuento. Erase un cubano que tenia las pios ojos. Toda su juventud revivía con ext¡:año
orejas demasiado pegadas á la cabeza: un negro relieve. ¿Por qué no podía hallar reposo en la
norteamericano que ·componía orejas (un re- añoranza de aquel pasado inocente y feliz? La
me!'dón de ellas) le añadió. un pedazo (una nes- sombra de cuanto había ocurrido después se progu1ta, vamos) y se las deJó tan despegaditas y yectaba obscura y fría. Y los recuerdos de este
tan monas; pero mi pobre hombre, apenas cura- otro período , del tiempo en que, orador, estadas las oicatri~es. del pespun!e ó bastilla, ó lo que dista, colmado de triunfos y de honores, era obfuera, se sentrn impulsado a unos movimientos jeto de envidia para la muchedumbre, sólo le
de orejas que llegaron á alarmarle. 1, Era ner- proporcionaban amargura y desilusión. Había
vioso Y¿Era tira•.itez de la puntada?
suplantado á sus rivales, había logrado el adve•
Fuese á ver al negro operador y éste le dij o nimiento á la cima del poder: ¿qué le quedaba?
tranquilamente después de oírle:'
La vejez estaba próxima, precoz, implacable. Su
-No se preocupe por eso, señor; las pieles salud, quebrantada en las luchas políticas-acaso
que yo empleo para mis composturas son de dis- minada también por esas otras luchas íntimas
tintos animales: la que le puse á usted sería de que sólo tienen por escenario las profundidades
burro, y de ahi viene que á la menor emoción del sér humano,- su salud le alejaría en plazo
las menee usted.
·
breve del campo de batana en el cual encon¡Excuso d?ciros la satisfacción del paciente! traba á veces el olvido, ya que no la felicidad.
Nos anunció Mrs. Warren que en su próxima ¡Y en qué aislamiento, en qué desesperación siconferencia trataría del oído, de la sordera de lenciosa bajaría la rápida pendiente que Jleva á
l~s medios de combatirla, prevenirla y re:Ue- la tumba! No tenía hijo que Je hiciese sentir la
diarla. ¡Orne\ enfermedad! Es triste para el que ambición de proporcionarle una brillante cala padece, y la Medicina, la Cirugía, la electrici-' rrera-ni hija que le alegrase los últimos días de
dad, que tantos prodigios van haciendo poco ó su vivir,- ni poseía un amigo con quien comennada han hecho aún en favor de los sord¿s. Vere- tar las reminiscencias del pasado, esa imperiosa
mos q_ué nos dice la doctora. Suele salir la ilustre necesidad de la vejez .....
amer1&lt;:ana con t:an estupendas cosas, que vuesSe le antojaba hoy, en este momento, que su
tra amiga, que tiene en su familia algún teniente energía se había agotado, que le faltaban ya gusque otro, está deseando oirla.
to y fuerzas para luchar. Experimentó una gran
Hasta muy pronto, queridas lectoras.
laxitud interior: la atribuyó á la influencia ener·
vante de los recuerdos de la infancia, brusca·
LADY BELORAVIA.
mente reavivados en aquel paraje, y también al

-Lo entregará todo, si todo es necesario.
-¿Has sido tú, Cristina, quien la ha aconsejado una conducta. tan en disco:d!'-Ilcia con su
siglo y con el ambiente en que VIvrn?
.
-No sé cuál era ese ambiente; pero Paulina,
por instinto, sentíase inclinada á la rectitud y. al
honor porque ha sido ella quien me ha anunciado su propósito de desposeerse de ~odo;
..
-1,Y Juego, se colocará como inst1tutrLZ?-di¡o
el señor de Sallis con ironía.
-Luego tendrá el consejo y el apoyo de verdaderos amigos.
- 1,Como tú?
-1.Por qué no, tío? Soy leal-dijo dulcemente
Cristina.
.
La contracción del rostro del señor de ~alhs
se suavizó, dejando ver algo como refleJo de

EL PUENTE.

emoción.

se haber dejado tr~slucir, siquier mome'!'táneamente, una emoció'n; y habiend? aimncrndo s_u
regreso á París para la semana siguiente, mamá
festó deseos de estar solo, y salió de nuevo
vagar por el campo hasta el anochecer.
Contituwrá.

'

U.A.NT.A.RES.
l.

Quiero estar junto á mi niña
Para llorar si ella llora
Y suspirar si suspira.
II.

Rubio está el trigo,
Rubio está el sol,
Como la niiia

Que adoro yo.

ID.
Tu corazón es un libro
Que no he podido leer; .
Hay borrones en sus ho1as
Y no las entiendo bien.

•

IV.
Porque mi rubia agoniza
Tocando están las campanas,
Y los ángeles del cielo
Se asoman para esperarla.

v.
Hay dos ángeles azules

fe

Que me dan muy malos ratos,
Los que viven en tus ojos
y me están siempre mirando.

i,;.~'" -

6.-Traje de clase para niño de 10 á 12 años.

,t

úm. 6.-De lana inglesa color gris obscuro.

VI.

Hasta mis propias pastadas
Me llegan, nifl.a, á estorbar
Para conseguir mirarte
Como te quiero mirar.
NARCISO

DfAz

DE

EscovAR.

13aimiento de su salud, sin o.currirsele la idea
que el ambiente en que vivía, cerca d_e dos
íritus juveniles, elevados, amantes del ,d~al,
~tliera ejercer sobre él un efe_cto nuevo é 1mvisto. De todos modos, sent1ase ?'n extraña•
nte cambiado, que si en la otra o_r1lla de ªl~el
chuela que separaba las dos hac1e_udas hu _1eisto á su amigo de antaño, hubiera podido
erle los brazos, y gritar: «¡Perdóname!&gt; .
e estremeció, y se sustrajo á la abstr.acc1ón
ensueño al oir una ligera exclamación de
resa.
• u·
ristina había franqueado el puente rus co
encontraba cerca de él.
1,Te he causado miedo, Cristina?
¿Miedo? ¡Oh, n(!! P~ro no e_speraba e1;1·
trar á usted aqm. ¿Vamonos Juntos hacia
?
. t
Sí, si quieres andar lentamente; s1~n o esmos que me advierten de la n~ces1dad de
darme. Ya sea por efecto nervioso' com~

gura mi médico, ya s~a _por ot~a causa,, m1

ud está destruida y m1 vida activa toca a su
7.-Falda 1,111arneclda con ,traps y blusa de paño blanco.
····duvieron algunos pasos en silencio; Juego
ñor de Sal!is añadió con cierta ~margura: •
1,No tienes ·según parece, los mismos escru- .
úm. 7.-Falda de paño raso color castaf!a, sin fos que tu h~rmauo, ó no estás incluida _en lai rro formando dos tablas en la parte de atras; los pa~mas prohibiciones?. .... ¿Vienes de La Ribera. ño; de los lados se adornan con straps pespunteados
prístina fijó en su tío la mirada llenad~ calma. sujetos por botones.
d
Blusa de paño blanco color crema, adorna o con
Usted sabe lo que me ha llevado a!II; la setiras de paño bordado y galón de fantasía.
ita de Montpernon deseaba verme.
[. La seilOrita de Montpernon! ¡(?tra_rarez.a más
1 tuyas' Cristina! No conomas ~ esa ¡oven
las
oe pocos días, y hoy parece que qmeres reem·
izar junto á ella á todos.....
.
-Lo creo, hija mía ..... ¿Te Jo diré? Me asom-·A todos los que la abandonan! D1oha gra'!'d~ bras muy á menudo; muy á menudo, lo co~fleso,
lr~ para mí poder conseguirlo ..... ¡Pobre rofi•. me irrito porque no logro cc:imp.renderte, pero
1 sé cómo sería mientras vivió rodeada de fe•
tal vez yo también te buscaria SI fuese desgra- ·dades· pero el sufrimiento desenvuelve en
ciado.
• · ·t·1
te•
~ extr;ñas maravillosas facultades.
-¡Y no acudiría uste d á mi.mu
l men .1 ·Qué se propone hacer? 1,Marmennes la concontestó \a joven con vehemenc1a.-Me J?ªr.ece
en su casa? En otro tiempo era i&lt;:&gt; bas~nte que Dios me ha traído al mundo para as1st1r á
(ijote para cometer una locura s~me¡ante.
Jos que sufren.....
¡
Cristina miró gravemente á su t~o. ..
E8
El señor de Sallis anduvo a]gunos pasos a
-Paulina va á marchar á Paris- diJO.lado de Cristina; después, d!)te'!-'éndose ~rusca,yor de edad y quiere ocuparse en los embro- mente, le indicó que no le S1gu1ese, ~ se mternó
dos y tristes asunto~ de su .padre. El señor d~
or una alameda alfombrada de hierba y se1rmennes no ha limitado ciertamente su hos . ~iobstruída por brotes y retoños salvajes de los
lalidad · pero Paulina sólo la ha aceptado _POr árboles y de los arbustos.
nporada corta y como testimonio de gratitud
Cuando Cristina le volvió á ver á la hora del
oia las bondades que han tenido para con ella. almuerzo, Je haJló más escéptico, más '\margado,
-1,Poseerá la fortuna de su madreY 1,Mont- más retraído que de costumbre, cual s1 lamentamon le oolooaría la dote á salvo?

r:

¡;~

8.-Traje para teñorlta.

Núm. 8. - De lana chiné color castaña y beige con
adornos de terciopelo beige. Chaqueta recta formando
pliegues pespunteados hasta el talle, en donde se su
jetan por medio de patas de terciopelo.Forro de .seda
bair,e y botones cubiertos de terciopelo.
4

�232

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

madera, y en esa sencilla y elegante toilette salgo á almorzar: ¡estoy viendo y 01Jendo las risas de
mi marido y de mis hijos, las bromas de los amigos españoles que vinieran á vernos! Menos mal
que aquí los criados no se ríen; ya os he dicho
que parecen de cartón-piedra por lo impasibles;
pero en España, amigas mías, en una Andalucía,

por ejemplo, ¿quién sería la valiente que, alfiler
en nariz, bajase á la cocina á dar órdenes? ¡Ni el
Cid con enaguas se atrevería! Arréglense las narices las chatas inglesas y americanas: ¡dichosas
ellas! En España no nos podemos permitir esos
lujos. Empezando por nuestros maridos, que no
nos tolerarían el sistema. Yo me figuro la cara
del mio (y pasa por bueno y tolerante) si esta nocho al acostarme me presentase con mis pincitas de madera, y le diese las buenas noches. ¡Al
día siguiente me encerraba en una jaula, seguro
de que había yo perdido el seso ..... ¡Españolas,
hay que decidirse á ser chatas!)

¡,

»Antes de abandonar el asunto de las narices
-continúa la doctora,-quiero deciros una· pala hra sobre los remedios quirúrgicos que á ellas
se aplican. Muchas veces las deformidades de la
nariz tienen su causa en golpes y caídas: estas
deformidades puede curarlas un cirujano. El
mismo puede alargar la nariz ó acortarla, ensancharla ó estrecharla (¡como si fuera una americana, Dios mío! Esto lo digo yo) y embellecer
e,ta facción. Los diarios de Medicina están llenos de ejemplos de éstos, con grabados en que
•e presenta una joven, antes 1J después del trata,niento. (Ni más ni menos que antes 1J después de
toma,· el chocolate de Matías L6pez.)
.
»Estas operaciones, llevadas á cabo por hábiles cirujanos, suelen dar un resultado mágico;
pero os advierto, lectoras, que si el cirujano no
es un artista, el resultádo puede ser funesti-

1

1
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1
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•
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1

sirno.
»La nariz es utilísima en su oficio, y si sus me-

:1

dios de introducir el aire en los pulmones están
entorpecidos por inflamaciones, 6 vegetaciones,
ó desviaciones de los huesos, la salud sufrirá.

Un niño que sólo respire por la boca, porque el
aire no pueda circular libremente por la nariz
á causa de alguna obstrucción, no se desarrollará como es debido: será siempre, mental ó físicamente, débil, porqüe su sangre no tendrá la
calidad debida no habiendo recibido el oxígeno suficiente antes de ser distribuída por el
cuerpo. El cerebro se resiente igualmente por
falta de nutrición; la digestión sufre, el corazón
y los pulmones se resienten, los músculos padecen .....
&gt;Lo que el niño tiene, el adulto lo hereda. Los
resfriados mal curados, las inflamaciones de las
mucosas, que se hacen crónicas, bloquean la na-

1
1

riz y cierran el paso al aire. Toda excrecencia
de carne ó de hueso que estorbe su entrada
debe quitarse cuanto antes mejor. Pero os recomiendo que estas operaciones no se hagan en
invierno, pues las heridas no se curan con tanta

rapidez.
»Hay una cosa á cuyo cuidado se le da poca
~mporta~cia-continúa la docto:• Warren,-y es
a las ore¡as,. ¡;Hay nada más bomto que una oreja
peqneña, bien formada, sonrosada y graciosa,
que se apoya, cual nacarada concha, en la entrada ·del pelo? (¿Y hay algo comparable en feo
digo yo, á. esas orejas anchas, largas, sin plie~
gues, pálidas, que envuelven una fisonomía
como dos hojas de col, y hacen parecer las caras alcarrazas?) Las madres, las amas, las niñeras son responsables de muchas orejas torcidas
que andan por el mundo ..... (Si anduviesen no
sería malo; ¡ lo horrible es que se quedan pegadas á la cabeza!) Una oreja grande, no digamos
que es una belleza, pero si está colocada en su
sitio y no se despega de la cabeza, no desfigura
una cara; por lo tanto, cuiden mucho las madres
las orejitas de los niños, que se conserven pegaditas al cráneo: para ello se colocarán los go•
rritos con cuidado de no doblar las orejas se
les colocará con precaución al ponerlos sobre
la almoha~a, y de mayores jamás se empleará
con las criaturas el bárbaro procedimiento de
tirarles de las orejas, que, además de desfigurar
esta facción, embrutece al niño.
»Si, á pesar de todos estos cuidados la oreja
tuviera malas inc1inaciones (se asoma;a como

diríamos en España), póngase al niño un gorrito
hecho de cintas, que ya se venden en América é
Inglaterra, y se conoce con el nombre de ear
cap (gorro de orejas); póngasele siempre de noche y las horas que esté de día en casa, pero cuidando que la presión no sea fuerte sobre el cerebro, pues podría ser dañina. Si con los años
las orejas siguiesen sin domar y empeñadas en
tomar la delantera, sería conveniente una pe-

queña operació? q~irúrgica, mu~ sencilla y nada
peligrosa. Un mru¡ano puede quitar un pequeño
pedazo de pellejo en forma elíptica, y quizá el
cartílago de detrás de la oreja de la pa;te que
la pega á la cabeza, dá!'dole unos puntitos. de
sutura á la herida y haciendo entrar en filas a la
oreja. La cicatriz y señal de los puntos no ha de
verse puesto que coge detrás de la oreja, y además haciendo esta opllración al niño de pequeño ;,o se Je notará cnando crezca. Aunque la
op~ración es muy sencilla, es necesario un buen

cirujano. En las mujeres es más fácil disimular
la fealdad de la oreja por medio del peinado;
pero taparse las orejas sólo deben hacerlo las
que, en Jugar de nacarada concha, tienen á cada
lado del cráneo nna fruta de sartén.
»Pocas personas- sentimos tener que decirlo
así-conocen el cuidado que se debe á las orejas: menos aún son las que conocen el cuidado
que se le debe á s_u limpieza, que es l! de! oído
también. Vemos a menudo personas hmp1as, al
menos así se llaman ellas, con las orejas sucias.
»La oreja limpia á la perfección en sus más
recónditos pliegues, fresca, sonrosada, brillante,
recuerda á'un capullo de rosa; la oreja mustia,
opaca, empolvada, solamente á una hoja de vulgar hortaliza puede compararse. El oído segrega
una substancia amarilla-rojiza, que la sabia Naturaleza provee para evitar la entrada de cuerpos extraños en su interior: comúnmente se
llama cerilla. Si el canal auditorio se irrita, esta
substancia se segrega en gran cantidad y se acumula. Véndanse multitud de aparatos para la
limpieza de las orejas, todos más ó menos peligrosos si se abusa de ellos: lo mejor es, al jabonarse la cara, jabonarse bien las orejas á diario,
aclararlas bien con la esponja y secarlas perfectamente con el dedo, forrado por la toalla. Las
personas cuya cerilla se acnmula y endru¡ece
hasta el punto que les dificulta el oir, deben, de
cuando en cuando, al acostarse, aplicarse unas
gotas de aceite de oliva ó de almendras dulces
templado: al día siguiente, al levantarse, una ducha ó jeringuita de agua hervida y tibia, con
unas gotas de glicerina, limpiarán el oído perfectamente; pues la cerilla, ablandada durante la
noche por el aceite, saldrá toda con la fuerza
del agua. En seguida deberá ponerse un poco de
algodón en rama en el oído que se haya lavado.
Aunque debe limpiarse el oído, no se exagere
la extracción de la cerilla, pues eso daría lugar
á que el paso quedase demasiado expedito para
moscas, pulgas y mosqnitos..... •
-¡Válganos Dios con esta señora!-exclama al
llegar aquí vuestra nerviosa amiga.-Un día nos
amasa, al otro nos cuelga como elásticas; ya nos
corta el pellejo, ya los cartilagos, ya nos pone
las orejas al sesgo, como las banderillas. Conste
que yo os transmito sus discursos tal cual salen
de sus labios; pero os recomiendo que, ni por
ser un poco más chatas ni por tener las orejas
un poco más vistosas, hagáis más remedios que
aquellos ·razonables y senaatos, pues tanto pueden ofender las pinzas á las narices, que éstas
se hinchen, y chatas é hinchadas sería peor. ¿Y
si el cirujano se eqnivoca y cose la oreja ladeada
ó encogida, ó como le pasó á aquel? ¿Lo sabéis?
Y va de cuento. Erase un cubano que tenía las
orejas demasiado pegadas á la cabeza: un negro
norteamericano que componía orejas (un remll?'dón de ellas) le añadió. un pedazo (una nesguita, vamos) y se las de¡ó tan despegaditas y
tan monas; pero mi pobre hombre, apenas curadas las cicatri~es. del pespun!e ó bastilla,.ó lo que
fuera, se sentia impulsado a unos movimientos
de orejas que llegaron á alarmarle. ¿Era nervioso? ¿Era tira•.itez de la puntada?
Fuese á ver al negro operador, y éste Je dijo
tranquilamente después de oirle:
-No se preocupe por eso, señor; las pieles
que yo empleo para mis composturas son de distintos animales: la que le puse á usted sería de
burro, y de ahí viene que á la menor emoción
las menee usted.
·
¡Excuso d~ciros la satisfacción del paciente!
Nos anunmó Mrs. Warren que en su próxima
conferencia trataría del oído, de la sordera de
l~s medios de combatirla, prevenirla y re~ediarla. ¡Cruel enfermedad! Es triste para el que
la padece, y la Medic~n.a, la Cirugía, la electrici-'
dad, que tantos prod1g10s van haciendo poco ó
nada han hech&lt;:, aún en favor de los sordis. Veremos q_ué nos d1cela doctora. Suele salir la ilustre
amer1".ªºª con t_an estupendas cosas, que vuestra amiga, que tiene en su familia algún teniente
que otro, está deseando oírla.
Hasta muy pronto, queridas lectoras.
LADY BELGRAVU.

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233

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA
- Lo entregará todo, si todo es necesario.
- ¡;Has sido tú, Cristina, quien la ha aconsejado una conducta. tan en disco:d!'Ilcia con su
siglo y con el ambiente en que v1via?
.
-No sé cuál era ese ambiente; pero Paulina,
por instinto sentíase inclinada á la rectitud Y. al
honor porque ha sido ella quien me ha annnc1ado su propósito de desposeerse de ~odo_.
..
-¿Y luego, se colocará como institutr1z?-d1¡0
el señor de Sallis con ironía.
-Luego tendrá el consejo y el apoyo de verdaderos amigos.
-¿Como tú?
..
-;Por qué no, tío? Soy leaJ-dI¡o dulcemente
Cristina.
_ d S •
La contracción del rostro del senor e . a11 1s
se suavizó, dejando ver algo como refle¡o de

EL PUENTE.
ConUnuaei6n.

El señor de Sallis tenía fama de ser maestro
en el difícil arte de dominar sus impresiones:
Sus enemigos y sus adversarios, frecuente é
inútilmente habían espiado, ya en su gabinete
ya en la tribuna, una contracción de la fisonomía, un reflejo de emoción que pudiese revelarles el secreto de aquel alma impenetrable. Sin
embargo, un vivo rubor le coloreó su rostro y
su respiración se hizo anhelosa y entrecortada.
-¡Ha rehusado reoibirte!-repitió con lentitud el Ministro.- Eso quiere decir que me odia
mucho.
Estas palabras las pronunció como involuntariamente, impregnadas de tanta amargura, que
Juan, sorprendido, olvidó por un instante todo
lo demás. Podía justa y efectivamente asombrarse de las contradicciones que existen en el
corazón humano. El señor de Sallis había perseguido con rencor implacable, más aún, con odio
encarnizado al que antaño fné su amigo, lo habla
destituido brutalmente, reduciéndolo á la pobreza; le encolerizaba sólo la idea de que Juan
y su hermana mantuviesen relaciones de amistad con los pr~pietarios de La Ribera, y, sin embargo, el hecho de que el sentimiento de odio
era recíproco y de que la víctima lo sentía también, le causaba impresión tan dolorosa que ni
aun podía ocultarla, y al mismo tiempo cierta
extrañeza cándida que no era lógico esperar en
un hombre de su temple.
Hubo un momento de silencio; luego Juan,
reponiéndose, exclamó:
-El señor de Marmennes nnnca me ha hablado de usted, tío; pero no creo que un entendimiento tan equilibrado, un carácter tan sereno, y, permítame usted que agregue, un alma
tan cristiana, pueda sentir odio ni aun contra sus
enemigos.
-Entonce~, ¡;cómo explicas que haya rehusado verte?
-Por un sentimiento de justa dignidad que
comprendo, deplorando muchísimo la privación
que me impone .....
Y Juan se ruborizó nuevamente, con el hermoso rubor de la juventud que nace de una emoción fuerte, y que delata esa emoción á los ojos
del espectador menos experto.
El señor de Sallis nada dijo. Hizo señal á Juan
para que le dejase solo y se internó bajo los árboles, hacia la parte del puente, que á unos dos
kilómetros de distancia de aquel sitio atravesaba
el Pajarito.
•
¿Esperaba á Cristina?
· t:ie sentó sobre un tronco de haya y permaneció allí inconsciente, sin noción del tiempo que
transcurria. Solo, sin necesidad de cubrirse con

la máscara con que velaba á los demás sus sufrimientos y sus impresiones, parecía haber envejecido repentinamente diez años. Los recuerdos
que en la memoria le evocaba aquel lugar estaban envenenados por el espíritu de aborrecimiento qnehabía llenado su vida, y que, dijese
lo que dijese, le había empequeñecido á sus propios ojos. Toda su juventud revivía con extraño
relieve. ¡;Por qué no podía hallar reposo en la
añoranza de aquel pasado inocente y feliz? La
sombra de cuanto había ocurrido después se proyectaba obscura y fría. Y los recuerdos de este
otro período, del tiempo en que, orador, estadista, colmado de triunfos y de honores, era objeto de envidia para la muchedumbre, sólo le
proporcionaban amargnra y desilusión. Había
suplantado á sus rivales, había logrado el advenimiento á la cima del poder: ¿qué le quedaba?
La vejez estaba próxima, precoz, implacable. Su
salud, quebrantada en las luchas políticas-acaso
minada también por esas otras luchas íntimas
que sólo tienen por escenario las profundidades
del sér humano,- su salud le alejaría en plazo
breve del campo de batalla en el cual encontraba á veces el olvido, ya que no la felicida~.
¡Y en qué aislamiento, en qué desesperación silenciosa bajaría la rápida pendiente que lleva á
la tumba! No tenía hijo que le hiciese sentir la
ambición de proporcionarle una brillante carrera-ni hija que Je alegrase los últimos días de
su vivir,-ni poseía un amigo con quien comen-

tar la~ reminiscencias del pasado, esa imperiosa
necesidad de la vejez .....
Se le antojaba hoy, en este momento, que su
energía se había agotado, que le faltaban ya gusto y fuerzas para luchar. Experimentó una gran
laxitud interior: la atribuyó á la influencia ener·
vante de los recuerdos de la infancia, brusca·
mente reavivados en aquel paraje, y también al

emoción.

se haber dejado tr~slucir, siquier mome?táneamente, una emoción; y habiend? ª!'-unc1ado ª!'regreso á París para la semana s1¡~U1ente, mamá
festó deseos de estar solo, y salló de nuevo
vagar por el campo hasta el anochecer.

•

Continua,·á.

CANTARES.
l.

Quiero estar junto á mi niña
Para llorar si ella llora
Y suspirar si suspira.
II.

Rubio está el trigo,
Rubio está el sol,
Como la niña
Que adoro yo.

m.
Tu corazón es un libro
Que no he podido leer; .
Hay borrones en sus hoJas
Y no las entiendo bien.

•

IV.
Porque mi rubia agoniza
Tocando están las campanatz,
Y los ángeles del cielo
Se asoman para esperarla .

v.
Hay dos ángeles azules
Que me dan muy malo~ ratos,
Los que viven en tus OJOS
Y me están siempre mirando.
VI.
Hasta mis propias pestañas
Me llegan, niña, á estorbar
Para conseguir mirarte
Como te quiero mirar.

&amp;.-Traje de clase para niño de 10 a 12 años.

Núm. 6.-De lana inglesa color gris obscuro.

NARCISO

DiAz

DE

EscovAR.

decaimiento de su salud, sin o.currírsele la idea
de que el ambiente en que vivía, cerca d!) dos
espíritus juveniles, elevados, amantes del ,d~al,
udiera ejercer sobre él un efe_cto nuevo é ,mp revisto. De todos modos, sent1ase ~n extraña~ente cambiado, que si en la otra o_r11la de ªl~el
riachuelo que separaba las dos hac10!'das hu .10se visto á su amigo de ~ntaño_, hnb1era p~dido
tenderle los brazos, y gritar: «¡P_erdóname.&gt; . Se estremeció, y se su~trajo a la abstr.acmon
del ensueño al oir una ligera exclamación de
sorpresa.
t - ti
Cristina había franqueado el pnen e rus co
y se encontraba cerca de él. . .
_ ·Te he causado miedo, Cr1stma1
-fMiedo? ¡Oh, no! P~ro no e.speraba e~contrar á usted aquí. ¿Vamonos ¡untos hacia
casa?
· t
-Sí, si quieres andar lentamente; s1~n o espasmos que me advierten de la n~ces1dad de
cuidarme. Ya sea por efecto nerv10s0, com~
asegura mi médico, ya sea por ot~a causa, . . m1

salud está destruida y mi vida activa toca a su
flnA~duvieron algunos _pasos e!' silencio; lu~go
el señor de Sallis añadió con c10rta 9:margura. _
-iNo tiones,'según P.arece, los ~1sm_os escru-

pulos que tu hermano, ó no ~stás mclmda .ªn la;
mismas prohibiciones?..... ¿Vienes de La Ribera.
Cristina fijó en su tío la mirada llenad~ calma.
- Usted sabe lo que me ha llevado alh; la señorita de Montpernon deseaba verme.
-¡La señorita de Montpernon! ¡9tra_rarez.• más
,de las tuyas, Cristina! No con ocias :' esa ¡oven
hace pocos días, y hoy parece que qUieres reem1plazar junto á ella á todos.....
.
-·A. todos los quelaabandonan!D1chagra?de
fuer~ para mí poder conseguirlo ..... ¡Pobre mña!
No sé cómo sería mientras vivió rodeada de feUcidades· pero el sufrimiento desenvuelve en
-ella extr;ñas maravillosas facultades.
- ·Qué se propone hacer? ¿Marmennes la conserv~ en su casa? En otro tiempo eral&lt;:, bas~nte
Quijote para cometer una locura seme¡ante.
Cristina miró gravemente á su tJo.
..
Es
-Paulina va á marchar á Par1s- di¡o.mayor de edad y quiere ocuparse en los embrollados y tristes asuntos de su padre. El señor de
Marmennes no ha limitado ciertamente su hospitalidad· pero Paulina sólo la ha aceptado .Pº'
temporada corta y como testimonio de gratitud
hacia las bondades que han tenido para con ella.
-¿Poseerá la fortuna de su madreY ;Montpernon le colocaría la dote á salvo?

7,-Falda guarnecida con ,traps y bl111a de paño blanco.

. 7 _ Falda de paño raso color castaña, sin forro ur~rn:iando dos tablas en la parte de atrás; los pa•
ño; de los-lados se adornan con straps pespunteados
sujetos por botones.
d
Blusa de paño blanco color crema, adorna o con

tiras de paño bordado y galón de fantasía.

-Lo creo, hija mía..... ¿Te lo diré? Me asombras muy á menudo; muy á menudo, lo confieso,
me irrito porque no logro c'?mp.renderte; pero
tal vez yo también te buscar1a s1 fuese desgraciado.
· · út·1
-¡Y no acudiría uste d á m1.m
'men te'.contestó la joven con vehemenc1a.-Me ~a,:ece
que Dios me ha traído al mundo para asistir á
los que sufren.....
¡
El señor de Sallis anduvo a\gunos pasos a
lado de Cristina; después, d~te'?-1éndose !&gt;ruscamente, Je indicó que no le s1gmese, ~ se mternó
or una alameda alfombrada de hierba y se~iobstruída por brotes y retoños salvajes de los
árboles y de ]os arbustos.
Cuando Cristina le volvió á ver á la hora del
almuerzo, le halló más escéptico, más 9:margado,
más retraído que de costumbre, cual s1 lamenta-

8,-TraJe para señorita.

Núm. s. - De lana chiflé color castaña y beige con
adornos de terciopelo beige. Chaqueta recta formando
pliegues pespunteados hasta el talle, en donde se sujetan por medio de patas de terciopelo. Forro de.seda
beige y botones cubiertos de terciopelo.

�trás con un corto velo·s

.

d cabeza de madera negra.

guias e

Núm. 11,-No de rigor; dt
de tafetán negro con flecoa,
También puede hacerse11i
Núm. 12.-De radium COio!
pnr. Peto compuesto de
con cuello recto, de malla

y negro gu arnecido con una ruche

adorn • da con entredoses de gui-'espnn teadas y entredoses. Canesu

Núm. 13.-De terciopelo
hura ,sastre, y adornos de so-idache
..
negra y trendllas; cuello ·
negro. Sombrero de meare amatista, adornado con plnD111

lela.

Núm. 14, - Este traje,
de seda y tafetán color de
color.
Canesú de muselina de
Las m&amp;ngas-pelerina, de

fetán.
La falda se adorna con bi

•
10.-Sombrero de luto.

.
de baile , es de muselina
lecciones
.
gu
nece con ipur teilido del mismo
olor marfll; cuello de guipur.
adorn an con un doble bies de ta-

. turo'n de tafetán drapeado.
tán. Cm

Núm. 15.-De muselina de
guarnec1'do con plissés de terciopelo; en el cuerpo incrustaci • tilly, canesu, de BruJas'
· • mangas del
mismo encaje y muselina de brero de terciopelo negro, adornado
1 negro al blanco.

12 .-slusa de teatro,

11.-Sombrero de luto.

16 __ Traje de baile para señorita,

14,- Traje para niña de 14 á 15 años.

Núm. 9.-De muselina de seda gris plata la espalda y
los delanteros forman grupos de pliegues. Se adorna con
tiras de muselina, guarnecidas á los lad~s con entredo-

ses de trencilla de plata. Cuello ribeteado con cinta Liberty. Cinturón de cinta Liberty.

!
'

'

''

Núm. 10.-De fieltro mate y negro guarnecido con nn
chou, cap#onn~ de crespón, el cual se prolonga por de-

.

-De vuela de seda pékiné6 azul y crema. Se ador-

I!· azu1 P ¡·tsSJé6, dibujando lazos y arabescos.
naNum.
con cmta
Cinturón de cinta azul.
.

-

afio alazán, guarnecido con slraps de pafio y
f tasia· botones de pasamanería, en
trencillas de moaré ;~a. c;alece de terciop0lo verde alarmonía con la trenc~he del mismo color y botoncitos
mendra pékinée con so

Num. 17. De p

de fantasía.

IJ.-TraJe para vl1\ta1 .

�237

LA MODA ELE.GANTE ILUSTRADA
LA M O D A E L E G A N •r E I L U S T R AD A

236

.. = ======== == ============= = ====== ==:•

LABORES PARA NIÑA.
Núm. 33.-Paletó y gorra !Jara niño.-De tela de los
Pirineos blanca con adornos de festón; el paletó se
abrocha por medio de botones de nácar. La gorra
se adorna con lazos de cinta cometa.

Núm. 27,-0bjetos de baño.-Mulleca de celuloide
con traje de bailo de algodón blanco, guarnecido con
algodón azul y blanco; gorra de tela impermeable;
bailo de 16 cm. de atto, soporte de 37 cm., cubo pe•
queilo y termómetro.

1
1

i

19.-Enoaje para alba.

\.

18,-Abrlgo para vlsltaa.

Núm.18.-De pailo ó de terciopelo con adornos de

Nú~. 19.-Este encaje, que se ejecuta con galón hilvanado sobre papel-tela, puede utilizarse también para gran store, traje de reuniones y
.hasta para colcha. El dibujo se presta á que el
encaje se aplique sobre tul ó á que la malla del
fondo se_haga á la aguja.

20.-Traje para niña de 4 á 8 años.

Núm. 20.-De lana mezclilla gris claro adornada
con terciopelo ~scocés y enca;e de Irlanda:

Nlim. 28.-T,·aje de muselina azul celeste.-Se adorna
con entredoses y encaje de Valenciennes.

Núm. 35.- «Charlotte» para niño.-De batista bordada con un gran lazo de cinta blanca.

Núm. 29.-Traje para ni1io.-De cachemir blanco,
adornado con tiras bordadas de 2 ½cm. de ancho; se
dispone formando pliegues huecos y se monta sobre
un canesú recto.

Núm. 36.-Bolsillo.-De raso blanco -adornado con
cuentas; montura de plata oxidada.
Núm. 37.-Corsé, enagua y pantalón al crochet.-El corsé se eje-

Núm. 30. - Delantal
parajuego.-De crudillo color crema; el
borde se guarnece con
galón encarnado. Delante se adorna con un
bordado hecho con algodón encarnado.

cuta con algodón blanco del núm. 4, la ena•
gua, con lana de Gobe•
linos, el pantalón con
algodón del núm. 5.

Núm. 38. - Traje al
crochet para mto"ieca.Se ejecuta con lana de
Gobelinos blanca y
encarnada.

Núm. 31.- Ropa blat1·
capara bébé,-Camisa,
pantalón, enagua y camisón de dormir de
shirting con bordado~
y calados. Medias de
algodón blanco¡ tirantes de cinta de raso
azul celeste.

so1dache.

1

Núm. 34.-Bolsillo,- De paño azul, al que realza un
bordado hecho con sedas de diferentes colores.

1

"

Núm. 39.-Tapetepa·
ra cuarto de niño.De tela antigua.
Los motivos se
bordan á punto lla•
no y á punto de ta•
!lo con algodón
perlado encarnado
y azul de\ núm. 8.

29

Núm. 32. - Delan·
tal ds batista blan•

ca.- Se adorna al
borde con un volante al bies de 5 ½
centímetros de ancho; el escote se
adorna con entre•
dós y encaje de Valenciennes; mangas de batista bordada.

,,
I'

Núm. 40.-Traje y
capa de baño. -Se
ejecuta á punto de
0

media con algodón
blanco y encarnado del núm. 4.

32

23.-Traje para niña de 4 á 10 años.

21.-TraJe para niña de 56. 10 años,

Núm. 2~.-De jerga azul, guarnecido con trencillas
de moare. Blusa de franela escocesa de color verde
mnsgo Y blanco; cuello y pullos planchados· corbata
de raso negro.
'

Núm. 21.-De pafio amazona color d
t
na con bieses de terciopelo del mism::;1~:;yse a~orde Irlanda.
gmpur

31

22 - Chaqueta para aeñorlta,
33

. Núm. 22. - Chaqueta amplia, de pallo rayado
ribeteada con ~renci1la. Cuello-chal unido á
.una solapa postiza. Esta combinación, de última novedad! r~sulta tan práctica y elegante
como de fácll e1ecnción.
,

,,¡

1.

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'

¡'·

'

•

26,- Falda de calle,

24 Y 25.-Pantalonu para niño de 1 6 2 añoa

Ydetalle de ,u eJecucrón.

Núm. 24 y 25.-Et pantalón termina f

nas, ~ se ejecuta á punto de media c~rm¡8ndobpoh1j.
Y •~¡as de asta muy finas.

n ana Janes

(

.,

\

·,

'

[

Bluaa para señorita de 16 años.

Núm .. 26.- Falda plissée de laua cuadriculada corta•
da al bies; forma dos pliegues huecos por delante y á
lo~ lados grupos de cinco tablas alternando co~ un
pliegue hueco.
'

••

••

a
••

37

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

238

eorresponJencia parlicu(ar.
MIS ENCANTOS SON LAS FLORES.-1.ª

Agua clara............... 200 gramos.
Borato de sosa... . . . . . . . . . 15 Goma arábiga . .. . . . . . . . .
2
Se funde al bai1o marfa¡ cuando se halla á punto, se
cuela y se le ariade :
Esencia de violetas........ 12 gotas.
Alcohol alcanforado....... 5 gramos.
Para conseguir la ondulaci6!), se lociona el &lt;:_a bello Y

1
t
•
1

l
11
1

en pequeiias porciones se &amp;Justan las horqu1llas que
existen á este efecto; operación que debe practicarse
al tiempo de acostarse. A la maftana siguiente, el cabello se halla completamente ondulado, sin perder
nada de su suavidad y brillantez.-2.ª Use la receta
dada á Hortensia en LA MonA del 30 de Julio, que es
muy buena para lo que desea.-3.ª Use la receta dada
en la l.ª contestación á La vida es deber en LA MODA
del 22 de Julio.-4.ª La señora en el sofá, la seilorita
en la silla.-5.ª Se hace una inclinación de cabeza.&amp;.ª Solamente las gracias.-7. ª Se le saluda. -A.• El
moño bajo y raya á un lado.-9.ª Largos.-10.ª Verde
y Burdeos. -11.ª No se quita. - ll.ª El bajo y muy
flojo.-13.ª cGracias,:t -14.ª La parte de delante su•
jeta con un moilito y la de detrás con tirabuzones su•
jetos todos en la nuca con un gran lazo.-15.ª Sí, se•
ñora.-16.ª ,Buenos dlas (ó tardes). , -17.ª El celeste.
- 18.ª El de tafilete. -19.ª Frote un poco la mancha
con magnesia calcinada seca y déjela durante algún
tiempo; después se cepilla con cuidado. -20.ª Tenga
la bondad de enterarse de la contestación 27.ª, dada á
Por unos ojos a,uks en LA MODA del 22 de Julio. 21.ª DI la receta del dulce de pera en la contestación á Mes de J,.lio en LA MODA del 6 de Agosto. El
de naranja, hágalo siguiendo la receta dada á X Y Z
en LA MODA del 6 de Abril.
UNA QUE TIENE OJOS BONITOB.-No me está permi•
tido contestará las cartas desprovistas de justificante
que acredite ser suscriptora á la 1.ª 6 2.• edición.
Mucho lo siento.
UNA mm!. -1.ª Su pregnnta, ¿se refiere á los visillos
ó á la colgadura? Tenga la bondad de darme más detalles sobre la clase de tela, cenefa, etc.-2.ª Queso de
almendras. Se pone en una cacerola un cuartillo de
leche, media libra de manteca fresca de vacas, derri•
tiéndola primero; una docena de huevos muy batidos,
dos onzas de almendras bien machacadas y cuatro
cucharadas de harina de arroz. Las almendras y la
harina se disolverán bien en medio cuartillo de leche,
que se ailadirá al cuartillo, trabajando todo bien. Des•
pués se pone á•cocer al bailo maría, cuidando de que
no cese de hervir y aftadiendo agua caliente confor•
me se va gastando la de la cazuela. Por último, se
pone una tapadera con lumbre para que se tueste
cuando esté bien compacto el queso. -3.ª De seilo•
ra.-4.ª Sí, seilora¿ diríjase á ella y le dará las noti•
ciae que desea.-5. Se ofrece la casa poniéndose á su
disposición.-&amp;.• Por el lado por donde se empieza.
RuBf.-1.ª Por tarjeta á los ocho ó diez dlas. A todos en la misma forma.-2.ª Té, pastas, dulces, tartas,
emparedados, mediasnoches, etc. Es indiferente.3.ª Con hombreras.
A. S. A.M. H.-1.ª Lea la oontestación dada á Hor•
lonsia en L• MODA del 30 de Julio.-2.• En la 1.8 contestación dada á Una decepcionada en LA MODA del 6
de &lt;;&gt;ctubre encontrará lo que desea.-3.ª Póngase,
al tiempo de acostarse, compresas de pamplina de
flor blanca (simiente que se da á los pájaros).
MAZEPPA.-1.ª Sf, señora.-2.• Tienen el mismo de·
recho. Es debido á una equivocación.-3.ª Todas las
que me indica son bonitas y pueden tocarse.
Mande cuanto guste; estoy á su disposición.
TRES AMIGAS QUE..... - Efectivamente, contesto coii
mucho gusto á todas las seftoras que me honran con
sus consultas, deseando muy de veras complacerlas.
l.ª Se saluda, pero sin frase marcada .-2.• Debe
contestarle de nuevo.-3.ª Sf, sei'i.ora.-4.ª Depende
la contestación de la pregunta, y, por lo tanto no es
posible dictar aquélla desconociendo ésta· de todos
modos le diré, como regla general, que lo ~ás espon
táneo y menos rebuscado será seguramente lo que
resulte mejor.
Rru.-Mucho me complace el saber que ha qued!tdo satisfecha ~e mis anteriores respuestas, y deseo
vivamente que s10mpre sea así.
Vea las flgs. II y VII de la cubierta del número del
14 de Noviembre. Sondas modelos preciosos y reunen
las condiciones que usted desea. Mucho me alegraré
de que sean de su agrado.
ADMIRADORA DE..... -1. ª E:; imposible aprenderla
con una explicación.-2.ª Una vez enjabonados los
brazos, frótese suavemente con piedra pómez, acle•
rándose inmediatamente. Para las espinillas, póngase
al acostarse compresas de pamplina de flor blanca
simiente que se da á los pájaros. -3.ª Dul~ de acero~
lns. No se debe escoger la fruta ni verde ni madura
Fiao cuando haya entrado en color amarillo. Son pre~
f,,ribles las acerolas blancas á las encarnadas por ser
más finas y porque dan mejores resultados en la manipulación de su confttura. Al principiar esta faena
lo primero que debe hacerse es: con un pinchador d~
huesos se van punzando todas ellas¡ no conviene el
pinchador de metal á ninguna fruta que tenga ácido,
porque al tocar el metal se ponen negros todos los
agujeros que se las hace para que se introduzca el
1

azúcar resultando con una vista que repugna y afea . BELsAf.-Se nsan mucho y resultan muy elegantes.
mucho' á la fruta. A medida que se van pinchando se
UNA SOMNOLENTA.-Con muchísimo gusto contesto
echarán en una caldera que contenga agua fresca, y á sus preguntas en cuanto recibo el justificante.
terminada estfl operación se pondrán á vivo fuego.
l.ª De perlas, brillantes, coral y de fantasía.-2.• Se
En cuanto todas estén caladas del agua caliente, se usan de encaje y lentejuelas con el varillaje de ná.
sumergen al fondo de la caldera las que quedaren en car.-3.ª Sí, seil.ora. De toda clase de piedras y con
la superficie ó á flor de agua. Este fruto no debe re• gran variedad de formas.-4. ª Largas y con eslabomoverse como otros cuando está á la lumbre, y la nes redondos ó alargados. Colgadas del cuello.-5.ª n.
manera de conocer cuándo está bastante cocido es charoló tafllete.-6.' Negras.- 7.' Son rectos.
muy sencilla. Junto á la caldera de l~s acerolas se
pone otra con agua fresca, pero no arrimada al fuego
UNA MADRE QUE SE MUERE POR BUS HIJOS.-1.ª Con
para que no sienta el calor. Antes que el agpa levante agua y jabón, y luego se engoma.- 2.ª Con agua temel hervor se van subiendo poco á poco á flor de agua plada y jabón, escurriéndolo muy bien y tenctiéndofo
las que e;tán bastante hervidas y con la espumadera inmediatamente.-3.ª De bordado inglés.-4.ª Pun
se sacan á la caldera del agua fresca. Hasta la última bisqus de cangrejos. En una cacerola, fondeada con ceque quede subirá á la superficie del agua. Cuando to• boHa, zanahoria, sal, tomillo y laurel, se echan siete
das se hayan pasado á la caldera del agua fresca, se docenas de cangrejos, y se cubren de caldo hasta la
pasarán á un cocio, mudando el agua por maftana y mitad. Se dejan cocer, y una vez cocidos, se ponen i
tarde, y al tercer día se procede á la manipulación de enfriar. Quiténseles las colas y las cáscaras de éstas,
la compota. Se pone almíbar al negro de marfil, el que ea guardan en caldo. Lo restante se machaca al
que se calentará lo bastante para que tengan buen mortero hasta que haga una pasta, y se cuece con doa
atolladero y esté al grado de vela: separado que éste litros de caldo y un cuarterón de arroz. Una vez bien
sea de la lumbre, se pondrá a las acerolas con agua á cocido se pasa por el cedazo y la estameila. Se pone
un fuego vivo, y después de bien calientes éstas, se en una cacerola limpia y se levanta al fuego sin que
las separa de la lumbre y con una espumadera se van cueza. Un poco antes de servirle se ponen en la soextrayendo, y después que el agua se haya escurrido, pera las colas, cortadas á cuadritos, con manteca de
se pasan al perol que contiene el almíbar, debióndo• vaca, seis yemas de huevo y un poco de nata. Todo
las éste cubrirlas¡ se quedan en esta forma hasta el esto se mezcla bien y se va echando en el caldo poco
siguiente día, en que se las da una buena calentada, y á poco para que no se corte. Sazónese bien;échese o.o.
al tercero se sacan en cortas cantidades con.el azúcar polvo de pimienta de Cayena.-5.ª Lo mismo que el
correspondiente, y después de calentadas se ponen en de cualquiera otra cosa, únicamente la diferencia to
el cocio con todo el almíbar que se les puso al prin• que se echa la raspadura de la naranja dentro de un
trapito para que cueza con la leche, ó bien un trozo de
corteza dentro de la leche para que cueza, retirándolo
después. Hay que echar de una ú otra cosa poco, por,
que da en seguida sabor fuerte.-6.ª Cabeea de .iaba1'.
Se chamusca y se limpia con mucho esmero, se raja
por debajo á lo largo y se le sacan todos los huesoo,
sin estropear el pellejo . Se dividen en tiras muy recortadas todas las partes comestibles, lengua, carne 7
sesos; se aftaden las orejas cortadas de igual modo, 1
si parece esto poco para rellenar la cabeza deshuesada,
se completa la guarnición con un poco de lomo del
mismo jabalí. Se colocan todos esos pedazos en Wl
barrefto en capas sobrepuestas, espolvoreando cada
capa oon sal, pimienta y nuez moscada en polvo, perejil y cebolleta muy picados. Se deja en salmuera el
manjar seis días en verano y diez lo menos en invier•
no. Hecho esto, se rellena la cabeza con todo lo que
estaba en el barreño y se arma, cosiendo la raja por
donde se sacaron los huesos y las partes comestibleL
Con bramante de cocina se sujeta muy bien la cabeza,
y se cuida de no desformarla, y así, bien atada, 81
cuece durante diez horas en mucha agua y á fuego
lento en una marmita espaciosa. Cocida la cabeza, 81
saca•de la vasija y se envuelve en una servilleta pan
estrujarla y comprimirla bien con las manos para
que escurra toda el agua de su cocción. Se le quita la
servilleta y el bramante, se coloca en una fuente, 1
41.-Jubón para niña de I á 3 arlo,.
con un pincel de crema se le da una mano de man•
teca de cerdo derretida y se espolvorea con pan toa•
Núm. 41. - De lana encarnada y negra de mediano tado rallado y cribado menudo para que el grano 881
grueso; se ejecuta á punto de media, empezando en el uniforme. Así preparada, se presenta la cabeza flam•
borde inferior.
bre, y se corta en lonchas verticales, empezando por
la parte más gorda para concluir por la jeta. Esta
preparación resulta más ftna si se echa en las viandu
con que se rellena la cabeza deshuesada rnedecillaa
cipio; si se observase que escasean de almíbar, lo cual de trufas y pistachos.
se conoce cuando están muy prietas y no pueden na•
dar con desahogo, se afiade el que se comprenda que
SIEMPRE IGUAL.- l.ª Levita igual al traje. Fórrela
necesitan, pero muy caliente. Diariamente se las de• con raso blanco, 6, si no quiere gastar mucho, con sar-berá dar la hervida reglamentaria, dejando el almí• ga blanca.-2.ª Sí, señora; se lleva mucho.- 3.ª En
bar al grado de vela, y por el agujero del cocio se va verde le resultará muy elegante y de moda. -4.ª Ea
caceando hasta que el azúcar enfríe algo, en cuyo es· este tiempo le aconsejo que no lo lleve para la calle;
tado se pondrá el tapón y seguidamente el almfbar, es demasiado llamativo.
pero pasándolo á través del cedazo de lata. Pasados
Con mucho gusto le costesto, y nada me molestan
cinco 6 seis días, se las da, ea pequefias proporciones, sus consultas.
otra calentada como la del principio, y siguiendo con
Á UNA DEVOTA DE LA VIRGEN DE LOS MILA.GROS.la hervida cotidiana otros cinco ó seis días, se obser•
va que el azúcar que toca las paredes del cocio va ¡_a Frotar la madera de la cama con una decocción
cristalizándose, lo cual es seilal que quedan comple- fuerte de hojas de aliso, ó con una lejla fuerte y muy
tamente terminadas.-4. 1 Debe ser igual el tiempo, caliente, escurriendo una esponja empapada en ella
sea la hija soltera ó casada ó hija polltica.-5.ª Al a4o. sobre las molduras, junturas, agujeros, etc. Otro me-dio es tomar dos ó tres onzas de estafisagria en polvo
-6.ª En raso y con tres O.guras.
y aplicarla á todos los ajustes de la cama, á las coa•
LA HERMANA DE.....-1.ª SI, señora. Vea las figu- turas de los extremos de los colchones, etc., y al cabo
ras XIII á XVII de la hoja de labores de LA MODA del de dos 6 tres días se encontrarán muertas y secae.14 de Noviembre. -2.ª Sí, seftora. Guíese por el gra• 2. ª Mézclese hez de vino blanco un poco caliente con
bada 42 de LA MODA del 6 de Octubre.-3.ª Se les lejla fria, y lávese con esta comP.osición el papel man•
echa serrín húmedo y después se barren.-4.ª En la chado.-3.ª Lea la 3.ªcontestac16n áSantiaguito en el
cintura ó al acabar el canesú. Blancos.-5.ª Lea la número del 14 de Agosto.-4.ª Se toman 15 huevoe,
2.ª contestación dada á Una hurí en este mismo nú- se separan las claras, que se baten hasta que formen
mero.-&amp;.• Sí, seilora. No se usan de color. Una laza. nieve, tan firme como sea posible¡ se baten igualda con caída y muy corta.- 7. 8 Tenga la bondad de mente las yemas; después se aftaden á éstas 750 gra•
dirigirse á la Sección de encargos.-8.ª No, setiora.- mos de azúcar machacada, 375 gramos de manteca
9.ª Sí, señora.
fresca y 625 de harina; se mezcla todo y después ie
aftaden las claras¡ se engrasa una fuente ó una boJI
J. M. y M.-Una sombrilla, paraguas, abanico, jo• de palastro; una cucharada de café de esta pasta el
yero, objetos de escritorio, floreros, corbeille para flo• suficiente para una galleta; se dispone, pues, la pasta
res, bandejas pequeñas para tocador, maceteros, ob• e n pequeños montoncitos, no muy próximos, Y 88
jetos de tocador, como espejo de mano, juego de cal• meten en el horno. Resultan estas galletas muy finas
zador, abrochador, etc.; una tetera, juego de taza, pla· para el té.-5.ª En cestos muy bien colocadas y roto y cucharilla, etc., etc.
·
ciadas de agua.-6.ª El bajo con raya á un lado, 6
muy hueca toda la cabeza, moño en medio de ella 1.
LEBAsr.-1.ª Lávela con agua templada y jabón y con
rizos postizos que completan perfectamente el
después de bien escurrida tiéndala. De ningún modo
peinado.-7.ª Sombrerito redondo de fleltro.-8.ª Se
debe echarle lejía ni dejarla mucho tiempo en el hace
con almíbar á punto de caramelo, echando la
agua.-2.ª Sí, seftora; basta con que envíe el núme•
ro. - 3.ª Envíe las medidas, cuidando de que estén esencia que se desee. Se extiende en una tabla de
exactas.-4.ª No, seftora. Con creta preparada ó mag- mármol engrasada y se cortan antes de que se enfríen,
nesia calcinada queda muy bien.-5.ª Usándolo mu•
LA PASIONARU.-Haga el favor de enviar el justifl·
cho, sí.-6.ª Fróteselas todas las noches con una go• cante que acredite ser suscriptora á la t.ª ó 2.ª edición,
tita de glicerina.
é inmediatamente quedará complacida.

239

LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

La nustractln Española gBmerlcana.

MIRA.MAR y BELLVER.-1.ª Lea la 6.ª contestación
d da á una afligida al owo lado de los mares en LA
MODA del 22 de Octubre.-2.' En la 5.• contestación
dad• á La Xtacay en LA MODA del 22 de Junio eneontrará la receta de los bombones de chocolate.
Sa ■ arlo del núm. 43, correspondiente al 22 de Noviembre.
CHARRITA,-Se ha olvidado mandar la muestra que
e dice· pero como calculo que será para calle, le
:Consej~ elija cualquiera de los de las páginas 184 y 'PEXT0.-Crónica general, por D. José Femández Bremón.Las jornadas de Julio del 54, por D. Angel R. Chaves.l85 de LA MODA del 31 de Octubre. Todos son precioUna miniatura de Goya, por D. Joaquín Ezquerra del
sos modelos.
Bayo.-Casas y cosas viejas, por D, R. Balsa de la Vega,
UNA RUSA.. - Siento mucho no contestar á usted,
-La tristeza andaluza, por D. Manuel de Sandoval.-Coporque es necesario el justificante que acredite ser
sas de antaño, por D. Francisco Flores Garc(a.-Sueltos.suscriptora á la 1.ª ó 2.• edición. Esto se consigue
Informaciones, por --•.-Anuncios.
mandando la faja del periódico ó un volante del co- GRA.BADOS,-La
boda de la Princesa de Orleans y del infan•
rresponsal por el que recibe LA MODA.
te D. Carlos.-El telestereógrato, nuevo aparato de trans•
Á UNA ENTUSIASTA DE.....-1. • La figura I de LA MODA
miai6n de imá,:enes ti grandes distancias.-Retrato del
del 30 de Octubre es modelo precioso, y el 29 de la
Sr. Dr. D. Eugeñio Cantero Herrera, encargado de Negodel 14 de Noviembre también muy elegante.-2.ª La
cios de la isla de Cuba en España.-Deportes femeninos:
blusa (fl¡¡. IV) de LA MonA del 14 de Noviemhre es
Escenas de caza, fotogre.fias de Chusseau Flaviens,-Un
muy boruta tal cual está confeccionada.-3.ª Para el
abogado de Paria defendiendo al conductor de un autom6sombrero ha elegido perfectamente, porque es un
vll.-Bareelona: Grupo de profesores y alumnos que asismodelo ideal.
tieron ti la colocación de la primera piedra de la Escuela
Con mucho gusto he contestado á usted, y puede,
municipal de ciegos y sordo-mudos.-Pontevedra: Casa de
siempre que se le ofrezca, consultarme, porque me
los Churruchaos.-Marruecos: La terrible barra de Rabat,
complace de veras aconsejar á las seftoras suscrip•
que ha impedido, durante tantos días, el desembarco de la
toras.
Embajada española.-Barcaza usada en Rabat para poder
UNA. SUBCRIPTORA.-Nada me molestan sus pregun·
salvar la barra.-BerUn (Alemania): La primera mujer
tas que contesto con mucho gusto.
autorizada oficialmente para conducir automóviles.
Los pa4ales, de hilo con dobladillo de vainica ó
calado y éncajito al canto. Las mantillas, de muletón
bueno ó de franela, con tira ancha ó festoneadas. Es·
Recomendar á un reumático el n,1samo de
tas son sumamente prácticas. Vea los faldones de LA.
OriTe, es una acción meritoria; regalarle un frasco,
MODA del 6 de Septiembre, todos ellos bonitos. Para es darle pruebas de la más entraftable amistad.
casa confeccionados con brillantina ó guipur sin pelo,
son Í,rácticos y muy bonitos, m_ibr~endo .. Pañales y
mantillas perfectamente. Los abr1gu1tos nums. 30, 32, POLVOS DE ARROZ AU LAIT DE VIDLETTES
34 y 35 de LA MODA del 30 de Septiembre son monl• Para dar al rostro un aterciopelado incomparable. - Soele•
simos. La gorra para vestir, de gasa con moftas, las dad HJgléniea, M, rue de Blvoll,- Parl.8.
de diario de nansouk bordado con nudos de cinta.
Los dela~tales para niftera, blancos, con.entredoses,
NOUVEAU .. AR~UM
y jaretas entre entredós y entredós; tira ancha y
buena al final. También es~án muy ~onit&lt;;&gt;s con l~s
entredoses de encaje, y al canto encaJe. Bridas cortitas 1 hechas lazo detrás y sin caer, como sucede con
Jos delantales para ama. El detalle completo de un.a
canastilla lo encontrará en LA MODA del 14 de Abrll Houltlgan&amp;, Paria, perfumista, 19, Faubourg St Honoré.
en la 2.ª contestación dada á Flor de lis.
M.ARINA.-Siento mucho no contestará sus preg~n•
tas pues es derecho reservado á las seftoras suscr1p•
tor~s de la 1.ª ó 2.ª edición.
CovADONGA. -Con muchfsimo gusto contesto á s~
consulta, y creo que_quedaría satisfecho su deseo si
emprendiera un tapiz, que es labor en que _pueden
francas de porte y de Aduana.
trabajar varias personas y n~ es D!!da ~1fí~1l. Par.a
son enviada&amp; directamente A los particulares A domicilio.
Eapecialidades: Tela• de 11eda para &amp;raje ■ de
que no se le canse la vista, ehJa. algun dibUJO senc1•
boda, de balle, de reunidn 7 de paeeo, uf como
Uo. Las franjas hacen muy bonito y ahorran contar
para blu•u, forros, etc., negru, blancas y de color,
puntos.
de pesetas 1,45 i 21,SO el metro.
Mue•tru 6 yuelMI de correo.
CUÁN PESAROSA .....-1.ª Puede usarse; pero no es la
Schwei.zer&amp; Co., Lucerna Z 10 (Suiza).
piel que más de moda está. Se confecci1ona com_o se
E:A,p&lt;»-tación de aedos.
quiera· pero se llevan más en forma.-2. Los abrigos,
largos: y la hechura, la de levita.-3.ª Lo mismo se
puede obsequiar de un modo que de otro¡. depende
de la hora del casamiento y de lo que se qmera gas•
tar. Un menu muy bueno y elegante es el dado en LA LA FOSFATINA Jo~ALIERES es el mejor alimento para
MonA del 22 de Octubre á Una enamorada de ...•• en. la niños desde la edad de 6 á. 7 meses, principalmente en el destete
6.ª constación. Puede dar el almuerzo tal cu~l dice y en el periodo del creci~ento. ~iene nn gusto 11:1uy ~raclable
con los vinos siguientes: Jerez, Sauterne, Riscal Y .,G,, es de facilisima digestión. Paru, 6, .A 't'MU$ Victoria.
Champagne. Para el lunch, consomnt~, salmón, tod_!l
clase de fiambres, mediasnoches, emparedados, te,
y fajas últimas novedades.
helados pastas y dulces. Tanto en un ~ u como en 11
J'USTO J'IJAN, - Carmen, 14.
otro se Puede suprimir, si resulta demasiado costoso¡ U
pero ya le doy idea para que resuelva lo más oportu·
no, dado su caso de usted. El almuerzo, s_entados. El
lMnch se puede perfectamente tomar de pie. En la ca•
becera los novios, y después, por_or~en de edaªd ó res- Siempre joven y bella. Pidase en las principales perfumerlas.
peto ó circunstancias de cada mvitado.-4. En el
Depósito: Sres. Péru, Martín, Velasco y C.ª-Madrid.
transcurso de las relaciones no hay nada marcado para
regalos. Cuando la petición, debe reg~lar1e 1;IDª sor·
Para ser hermosa no basta pe-tija, 6,..si prefiere el alfiler, no hay mngun mconve•
seer un color fresco; es preciso cuidar
mente tampoco en ello. Para el arre~lo de la mesa,
á diario del cutis del rostro y de las
vea la 1.ª contestación dada á Una dc.sgustada en el
manos. El mejor producto que puede
número del 30 de Octubre.
usarse con ese objeto es la Cre,na Simón,
FLOR DE LIS.-La Fleur de Péche son unos polvos de
cuyo valor higiénico hállase consagrado
arroz con esencias de flores exóticas. muy adherentes
por 40 años de brillantes éxitos. Con este
excelente producto no deben emplearse
y refrescantes, que en los matices bl~nco, !osado, ~~­
otros polvos de arroz que los Polvos de
tural y moreno se obtienen sin fals1flca-c10nes, diriONOZ Simón á la violeta ó al heliotropo.
giéndose á la Per(umeria Er:,,¡tica, de Parls.
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PRINCIA 21.~l/~,~.~;f,,,s.

VIOLETTE IDÉALE p~!'::.":;:::::·•

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LADY PRETTY

A.DELA

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Tersura en la cara, mejillas sin hundimiento,. c~n•
sérvanse hasta la vejez más avanz~da usando &lt;;ti~~1~•
mente el Licor del Polo, el mas barato é hig1em•
00 de los dentífricos noveles. 6 reales frasco.

DEL FIGURÍN . ILUMINADO.

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Hermosura d• loa Dientes

'8acción da encar9ca.
Para poder servir en el acto los pedidos que
con freouencia se nos dirigen del Tratado de
corte y confecci6n, de D.ª Mercedes Carbonen,
esta Sección tiene en depósito ejemplares en•
cuadernados, que vende en Madrid al precio de
8 pesetas y remite por correo á las seftoras suscriptoras de provincias, previo el pago de 8,60
pesetas, sin certificar, ó 9 pesetas en paquete
certificado.

NUESTROS SUPLEMENTOS.
Los que con el presente número reoibirin nuestru
suscriptoras son:

PRIMERA .EDI.CIÓN
Cubierta en papel ,eoneh&lt;I• (cuatro páginas)
reproduciendo magnrftcos grabados.
Laltores de e La Moda Ele:-ante:t, doble hoja
compuesta de los grabados siguientes: Saco adornado
con bordado de perlas.-Cuadrados bordados á la in•
glesa.-Cuadros de malla.-Corbata al crochet.-Cua•
dro bordado.-Continuación del abecedario á punto
de cruz.-Tapete de punto.-Velete para butaca.-Al·
mohadón para salón de fumar.
J!"lprin il1111ÜJla4o de un precioso traje de
pafto, hechura e sastre :t,
Dlet!lonarlo de •La Boda Ele&amp;'ante,. (Vo·
caklario de la Saltld.)-Pliego 86, conteniendo la deflnioión, UBOS y explicación de las palabras siguientes:
Tos.-Tos ferina.-Tóxico.-To~icologia.-Toxina.Tracción rítmica de la lengua.-Tragacanto.-Tranca·
zo.-T,anquilo (Bálsanw).-T,ansfixíón.-T,ansf1'Bión
de la sangre.-Trans,nisión de una enfennedad.-Trans·
piraci6n,-Traqueitis.- Traqueotomía. -Tratamiento.
-Traumático.-Traumatismo.-Tremens (Delirio).Trementina. -Trepanación.-Triaca. -Tricorricia.Tricosis.-Tridacio.-Trinitrina.- Trional. - Triquía·
sis. - Triquina. -Triquinosis.-Trócar. -Trocisco.Trombo.-Trombosis.-T1'b.,.C1&lt;losis.-T1'fo (Envenena·
miento por el del carbón 6 por el de. los laga,es).-Tulí·
pe,o.-Tullimiento.-Tumefac,ión.-Tumo,.-Turbit.Turbit mineral.-Turgencia.-T'US'tlago.
La Flor14a, novela original de E. Marce!, tradn•
olda expresamente para LA MODA ELEGANTE, por Ara·
celi.-Pliego 16 encuadernable de esta obra.

SEGUNDA EDICIÓN
La Flor14a, novela original de E. Marce\, traducida expresamente para LA MODA ELEGANTE, por Ara·
celi.-Pliego 16 encuadernable de esta obra.
'
Labores de e La 111oda Eleg-ante:t, cuyo con•
te.nido queda detallado anteriormente.

Corresponde á las 19ñoras auscrlptoras
t la edlolón de lujo.

T1'oje de pa1io, de hechura « sas·
tre&gt;.-La falda es plegada á dere•
cho ~lo, y la parte superior va
aí1ad1da al bies. Manga japonesa,
guarnecida con cordón de seda ne•
gro. Cuello y final de las mangas,
de bordado japonés. Corbata pe·
queña de seda Liberty color verde.

El éxito creciente del l'loo ·Pl!WEDO, tanto e~ Espa!l.a
como en América, es la mejor prueba de su eficacia; tónico
sin rival.

:r-E:'.::r~1r::1:1~E;.,:::-:S:

LEO GAL
PET RoPARA
EL p EL o
y la barba, f.:trt&amp;lecer 1u raíz T e vil&amp;r
la c&amp;l vlcl11. De■conrlcae de lmltacloues.

U•",.;' = "• dol Lobo"""' M
••"'''' do

~ rld ga.nwll• que 111 P etról110 Gal et lnofen•
1¡,.. 0 T no puede in6a marlll• )l11dallu d e oro en
P ar;,, Lon dret T lladrld , De H uta en l;AI p r lncl palea C.rmacl.., per!Umeri.. , drope n u .

�LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA

240

CALLIF L ORE

PARFUM

FLOR DE BELLEZA
POLVOS ADHERENT~S

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UME IDEAL Comunica al rostro una maravillosa Y dehcada
FINURA., PUREZA., FERF ·
. elad~ incomparable Cuatro tonos en cada uno de loa
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y para las partes sensitivas y doloridas del estómago, el Emplasto de
Allcock deberá aplicarse
segun se vé en el grabado.

IX.-Traje para recepciones, comida 6 teatro; de seda fantasía negra bordad~
con seda brillante, negra
también; se adorna con bieses de terciopelo negro Yencaje crudo bordado en plata.

Insista en obtener el de•
VIL-Traje para comidas;
de paño amazona color gris
plata bordada; se adorna con
terciopelo del mismo color;
canesú y berta de encaje de
seda gris¡ pechero de tul
blanco plissée.

Alleock
stos de Allcock, se han vendido á
las cosas buenas, han sido imitados ;
ue no contienen Belladona, OpW,

de Br

Puramente Ve&amp;etales.

una medicina que regula, purifica y fortalece el siste
DE VENTA EN LAS BOTloCAS DEI. MUNDO ENTERO.

PATE EPILATOIRE DUSSER

dtstntJe basta lu RAICES el VELL9 del rostro de las damu (Barba, Bigote. etc.). ~e
llingun peligro pan el cutis. SO 4.ño• de EsJ.to,ymillares de testimonio1garantiun la eficacia
de esLa prepmcion. (Se .ende en oaju, pm la. barba, 1 en 1/2 oaJH para el bigote h,:ero).
los brazos, emplée&amp;e el P lLJ. t' fll.,E. DUSSER, l , rue J .-J .-Rousseau, Par a.

7ra

AGENTES GENERALES
DE

La Ilustración Española y Americana y de La Moda Elegante
EN LA REPÚBLICA MEXICANA:

Sres. Herrero Hermanos. Sucesores. - Plaza de la Concepción, núm. 2, México,
Le&amp;erVa.dos todos los derechos U..i propi..:&lt;.la.d artística}' litera.ria.

M.i.DlUD.-Esta.blecimiento tipolitografl.co «SucesoreB de Rivtt.deneyra&gt;,
impresores de 12. Real Casa..
(Propiedad de LA ILUSTRACIÓN ESl'~OLA. Y .AMERICANA.)

VIlI. - Traje de hechura e sastre:.; de paño color
violeta obscuro bordado con soutache tono sobre tono;
cuell?' corbat~ y motivos de las mangas , de raso
negro.

�IV

EL JUEGO DEL «DIABLO &gt;&gt; Ó DEL «DIABOLO ».

l

de Francia, extiéndese rápidamente en España-traído por
las familias que veranearon allende el Pirineo-el juego llamado del
Diablo ó dol Diabolo.
En los jardines y paseos de Madrid, cual en los de París, ese Juego
constituye hoy la novedad de moda, el deporte favorito no sólo para la infancia y
para la adolescencia, sino también para
respetables mamás y papás.
Desde el punto de vista higiénico, el
Diabolo es recomendable. Ante todo, porque requiere espacios abiertos, aire libre;
y además, porque obliga á correr, á ejercitar la vista y el pnlso, á desplegar un esMPORTADO

fuerzo muscular que, sin producir cansan-

cio, resnlta gimnasia moderada.
Pero la «novedad» de moda no es novedad. Un erudito archivero-paleógrafo-bi bliotecariofrancés, Mr. Henri-René d'Allemagne, ha exhumado - con las curiosas
estampas que reproducimos-noticias históricas acerca de la antigüedad de este
juego.
El Diabolo no es una creación viva engendrada por la actualidad: es nn muerto
que resucita del sepulcro en que yació enterrado durante cuatro centurias.
El padre del Diabolo fué, en el siglo XVI,
el boliche ó dominguillo- juguete de marfll ó de madera, formado por un palillo y
por una bola-que surgió en la corte de
Enrique III de Francia, apasionando al

1

Monarca, y encontrando, naturalmente, fa-

,1

•

Entonces, cual ahora, el juguete consistía en una especie de hobi
carreteó trompo doble : algo así como dos peones ó peonzas unidos p
las puntas. El juego se reducía á hacer girar rápidamente la bobina so
sí misma, mediante una cuerda sujeta á los extremos de dos junquillo.
á lanzarla con habilidad y precisión l
ciéndola caer y recogiéndola á volu~ta
2
Para mantener al Diablo en equilibrio
sobre un cordel, se requiere un aprendíz~je ~erdaderamente diabólico, por lapa.
menc,a que hay que consumir.
La figura primera (grabado núm. 2) es
el paseo, reducido á obligar á que el Diablo
corra á lo largo de una de las varilla,;
cnando se le hace deslizar hasta la mitad
de la cuerda, la posición (tlg. 1) se llama
vas por donde te llevo.

Si se cruzan las manos después de estirar
bruscamente la cuerda, y se consigne que
el Diablo se remonte al punto de partid.a
se ha realizado (tlg. 7) el se va po.- do,~
4

3

hci venido.
E l caball-ito se concreta á mostrar al
Diablo cabalgando sobre el cruce de la,

extremidades de los junquillos (flg. 4).
¡Entre la cruz el Diablo!
Un prodigio de destreza es mantener el
juguete.en la punta de uno delos bastones;
esa posición (flg. 7) se denomina el gra•
equilibrio de la media luna.

\
_....,,.,~.;:;~

Los jugadores consumados se permiten
el alarde de hacer subir al Diablo verticalmente á lo largo de la cnerda, para lanzarlo al espacio; esa operación (tlg. 5) es el

vor y entusiasmos exageradísimos entre
_i;.~~-f""'~-t:
los cortesanos.
lanzamiento C011 lci cwwdci timnte.
El Rey salía á la calle con su boliche, y
1. Te llevo como qulero.- 2. El paseo.-3. Á ra!I de lierra.- 4. El caballito.
El salto pelig,·oso (Hg. 8) es algo así como
no se recataba para lucir sus habilidades
la reválida del doctorado en este jnego.
de jugador en las plazas y en los paseos públicos. Y junto al Soberano, y
El ,¡ ras de tien·ci (tlg. 3) es entretenido y muy del gusto de los pequeá imitación del Soberano, personajes de tan alta aristocracia como los ñuelos.
Duques de Desparnon y de Joi~use rendían vasallaje al dominguillo.
En los Campos Elíseos de París, hace cerca de un siglo, se estableció
Los pequeñuelos imitaron á los mayoun juego gigantesco de Die.bolo; la cuerd.t
res. Las damas no se atrevieron á tanto.
medía
más de cuatrocientos pies de largo
6
Entonces su distracción se limitaba á osy estaba sostenida en su punto medio por
tentar lujosos y artísticos « Juan de las Viun poste de veinte pies de elevación.
ñas•, algunos de los cuales fueron modelos
Tomaban parte en el ejercicio diez Dia•
acabados de extravagancia y de ingeniosas
bolos, lanzando, á un tiempo, cinco por ca4a
combinaciones articuladas.
uno de los extremos del cable; según la
Al comenzar el siglo XIX-con fines satívelooidad impulsiva que recibían, chocaricos, ridiculizadores del regreso de los
ban, avanzaban, retrocedían y perdían ó
nobles que se expatriaron durante el peganaban terreno.
ríodo revolucionario,y que iban volviendo
El espectácnlo logró atraer mucho pú·
poco á poco-se ideó y se popularizó rápiblico.
damente el «juego del emigrado,, que
Los vendedores ambulantes, en China,
consistía en lanzar al aire, para que cayeutilizan - como en otras partes el pregón,
sen exactamente en el punto de partida,
la carraca, campanilla, pito ó bocina-un
dos discos de palo de rosa, de boj ó de
Diabolo enorme que, zumbando al girar
().Q
marfil: era, en suma, poner en acción el
1
a
velozmente, anuncia con su abejorreo la
dicho vulgar de «hace que se va y vuelve , .
proximidad del mercader.
.
e·.
•
¿Quién llevó á China este juego? No se
:¡\
1:· .,"
• •
sabe.
En fin, en 1812 hace su aparición el
¿Quién lo trajo de China á Francia, un
Diabolo tal cual hoy lo ve mos.
año
ha? Un misionero.
Entonces, damas y galanes cultivaron
¿Quién
Jo vulgarizó? La moda.
este deporte, y tales entusiasmos les ins¿Quién lo matará? La moda misma, reno·
piró, que llegaron á lanzar el Diabolo hasta
vadora
constante, pronta al olvido, pronta
en los salones, con grave detrimento no
al
r
ecuerdo,
ávida siempre de todo lo ori·
sólo de espejos, molduras, arañas y mueginal, como el alma humana, como el ritmo
bles, sino de la integridad física de conperpetuo
y misterioso de la vida.
tertulios pacifl.cos.
Reunión elegante y fraternal hubo en
la cual los invitados que escaparon sólo
contusos pudieron darse por bien servidos.

ARACELI.
6. El Jan.r.amiento con la cuerda tirante.-6. Se va por donde ha venido.
7. El gran equilibrio do la media luna.-8. El salto peligroso.

LAS FIGURAS DEL JUEGO DEL «DIABLO &gt; Ó DEL cDIABOLO • ·

CUBIERTA
«Toilette• de paseo.
Tres blusas elegantes.
.
Dos trajes para señora de cierta
edad.
.
d ¡
Las plumas en accesorios e
traje.
p .
La moda en los teatros de aris.

HOJA DE LABORES
Mantelillo de aparador, adornado con bordado.
Tapete para mesa, bordado en
damasco.
Entrerlós.
Tira festoneada.
Bolsa para servilleta~.
Galón y entredós á punto de
cruz.

Mantelillo bordado.
Dos caminos de mesa.

TEXTO
Revista parisiense ( once tl¡¡uras).- El puente (novela).-Co·
rrespondencia particular.
Cuarenta y dos grabados de medas y labores.

DICCIONARIO
DE «LA MODA ELEGANTE•

(Pliego 87).

FIGURÍN ILUMINADO
Un elegante traje, una preciosa
blusa y cuatro bonitos cuerpos.

PATRÓN CORTADO
Una .chaqueta larga para señorita.

HOJA DE PATRONES
De tamaño natural.

Toilette de paseo.

.
1 de herrumbre·' n&lt;loroos de trencilla del mismo color; en el cuerpo, motivos
De cachemtr co or
de bordado bretón.

�l[

EL ARTE DE COMPRAR.

tl

NA distinguida escritora inglesa ha hecho un estudio, tan interesante como curioso, acerca del
arte de comprar en Italia.
Con sinceridad espontánea un
comerciante italiano ha confesado
que en su patria todos los objetos,
aun aquellos que están expuestos
con la indicación precio fiio, tienen
«nada más» que tres precios: uno
para los ingleses, otro para el resto de los parroquianos europeos
y el tercero y último para los yanquis. Aun cuando la confesión no
llegó hasta el extremo de precisar
cuál era la más alta y cuál la más
baja de las tres tarifas, hay motivos para suponer que el tratamiento de •nación más favorecida» corresponde á Inglaterra, y
que los vendedores cargan la mano á la clientela norteamericana.
Comprar y, sobre todo, regatear
constituye para un yanqui en su
tierra algo que es al par deprimente y satisfactorio; porque el
simple acto del mercanceo le resulta, de una parte, atentatorio á
su dignidad, y de otra, le hace vibrar la fibra de sn sentimiento innato de especulación, de lucha.
En cambio, para la mujer norteamericana efectuar compras, especialmente en Italia, es placer
de~i~ios?, lleno de sorpresas, de
or1gmahdades, de encantos. Posible y aun probable es que semejante placer le cueste sus buenos
dólars. Comprar es, real y efectivamente, un verdadero arte, que
\ .r equiere,¡gpa especie de estudio
)l~~ii,_M~glcé(,_una 'práctica que se
ad~~r_!l..~pn bastante rapidez y un
tacto exquisito. Ese ~sfuerzo en las
_&gt;-.\:, .·,ie;ñj)ra~ iínéuent:i-á iJbfnpensación
... • s_ilflciente en los triunfos que obtienen y en la complacencia legítima de sentirse dignas de adminisrar la hacienda doméstica.

1
1

1

1

1

1,
1

1

l!

~J

~

el amag~ ~e retirada, de cada di
propos1010nes quedan aceptaA~
nueve.
wu,
. La operació~,. C!)mo se ve, es teó.
ricamente fac1bs1ma. Sin erubar
go, no todo el mundo se atreve ·
ponerla en práctica. Y, por digr¡Jl
dad exagerada unos por satisf •
.
de vam"dad otros
'
mones
y no acC?B por la sugestión de ¡~ garrJi~
ria cortesana del comerciante,
pa¡¡an un sobreprecio que es la
me¡or y más saneada ganancia del
vendedor napolitano.
En sus relaciones con los ingleses, la decoración cambia. el me
~ad~r, dúctif y flexible ~orno ;~
¡ud10, adqmere la noble formali
dad del dueño de un bazar árabe·
Y allí no hay regateos. El precio
de cada artículo es invariable: no
hay más que tomarlo ó dejarlo.
El !emparamento británico no
es am1_go de chalaneos, y acepta y
pag~ sm hablar, ó vuelve la espalda sm escuchar anuncios de rebaja.
1?I co~prador por excelencia 88
el 1sraehta. Ante él tiemblan hasta
l~s vendedores de Nápoles. El jud10 nace regateando y regatea 10_
do, hasta la más ínfima moneda.
No_ le asus~a la enormidad de un
premo. Sonr10ndo ofrece uno por
lo que le piden ciento, y si un dia
no logra cerrar el trato, vuelve
otro y otro y otro, haciendo aumentos minúsculos en la oferta
hasta conse_guir lo que se propon~
en un premo que apenas .si representa lo que vulgarmente se llama
«cambjar el. dinero». La maestría
de los israelitas en el arte de compra_r estriba sólo en uua cosa que
e_stá al alcance de todos. Se reduce
lisa Y. ll11;namente á dejar el amor
propio a un lado cuando se trata
de negociar. El orgullo y el interés ó la conveniencia económica
no son 1;aballos que pueden engancha~se a tronco en el carruaje de
la vida.

PERIÓDICO ESPECIAL DE SEÑORAS YSEÑORITAS, INDISPENSABLE EN TODA CASA DE FAMILIA
AÑO LXVL-NúM. 45.

MADRID 6 DE DICIEMBRE DE 1907.
11

ADMÓN.:

CALLE DE PRECIADOS,

46.

11

FONCO DE

HISTOBIA

ARACELI.

1

1á 111.-Tres blusas elega~·tes,
I.-De paño blanco bordado con soutache de
oro; cuello y puílos de encaje de Irlanda; pe-

chero de tul blanco formando plieguecitos· falda de paño blanco.

:U· - Blusa de encaje y raso de color verde
trigo; pechero de tul blanco á jaretitas· falda de
paño verde.
'

. 1

~- -Blusa de terciopelo inglés color óxido
de hie,rro, adornada con raso del mismo color·
canesu de Venecia crudo; falda de paño del mi8 ~
mo tono que el de la blusa.

IV.-Traje para señora de cierta edad.

1

,

IV.-Traje de paño color ciruela, adornado
con malla bordada de color violeta; cuello de

guipur blanco.

•El arte de c~mprar varía, naturalmente, no
s'?(º con el caracter de cada nación, sino tamb1en con el de cada localidad.
_ Co~o caso. típico, ejemplar, que con pe ne•
nas d1fe~encrns es aplicable á casi toda Italii se
ha exammado al vendedor napolitano
'
En Nápoles todo el que vende ha de marear
al comprado~ oon aturdidora oharla, y sólo cuando su -:er):&gt;os1dad se agota ó cuando la paciencia
~e la v1c~1ma se acaba, se decide á ofrecer reba¡as, reba¡as as.ombrosas, descomunales de las
cuales no hay idea en el mundo.
'
_El secreto para comprar ventajosamente en
Napoles se aprende con una sola lección
Se reduce á lo siguiente:
·
~ntrese ei:i el establecimiento, apártense los
ob¡et~s elegidos, anótense los precios que teng~n fl¡ados ó ~os que vaya diciendo el tendero
h_agase tranqmla~ente la suma total de las can'.
t1dades, Y. en segmda pídase al vendedor el último prec'? de la totalidad. Contestará bajando
algunas hras. Entonces con toda amab "J' d d
pero con firmeza é imperturbabilidad abs~i1ut~s'
se le ofrece la cuarta par~e ó algo menos de 1~
cuarta parle de lo que pide (próximamente la
oferta ha de ser de v~inte á veinticinco por ciento). La respuesta es siempre negativa y va
·
,
Pañada de e~c¡amao10nes,
de ademanes,
deacomro~estas y de discursos pintorescos, quejumbrJ'sos
rnagotables.Nohayque cederniqueabla d
'
Es momento indicado para calzarse lo~
tes entamente y prepararse para marchar aflrmadd~, con la mayor cortesía, lo muchísim'o que
se ep ora no poder dar un céntimo más. Ante

!¡

i:,,r:;:

l. - Traje de hechura sastre.
Núm. 1.-De pallo á rayas de color gris obscuro. Chaqueta larga con ~ivo
de trencilla negra; botones de ná_car gris. Falda con delantero al bies Y
V. - Traje para señora de cierta edad.
V:--De paño negro guarnecido con tul negro
Y bieses de terciopelo del mismo color· botones
de pasamanería.
'

ancha trencilla á la altura de una ¡arela.

2,- Traje de tarde.
Núm. 2. -De paño color verde acedera, guarnecido con vivos de tercio•
pelo y bordado con soutache del mismo color; chaleco de terciopelo. Falda•
campana con un gran volante ribeteado con vi vos de terciopelo.

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Traje con falda de calle</name>
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      <name>Traje de baile para señorita</name>
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      <name>Traje de paseo</name>
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      <name>Traje para niña</name>
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