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-

REGENERACION.

la Dictadura.del Gral. Diaz con el
deliberado objeto de prolongar indefinidamente esaf~tal Dictadura;
los lampacenses, que por medio de
la acción colectivahabían emprendido, dentro de laley, la moralizadora tarea de educar al pueblo en
sus obligaciones y derechos, y que
por el noble fin que se proponían
se habían hecho acreedores al
aplauso de la parte sana de la Nación, fueron atisbados por el Poder
que odia con todas sus !uerzas las
manifestaciones de vida que pueda
dar el espíritu público, ahora que,
desfallecido como está, solo logra
manifestarsedevezen cuandomostrando el raquitismo moral de"un
pueblo, heróico antes y afeminado
y cobarde hoy.
Mermado ytodoelespíritupúblico, atemorizado y acobardadoco
mo está.el pueblo, pues que, cuando
pugna por hacerse sentir . .solo logra hacer má.s evidente y palpable
el desconsolador cuadro que presenta un país cuyos ciudadanos en
vez de hombres son máquinas, son
inst•me11t08 pacientes de ~a tiranía, mermado y todo, decllilos, el
espíritu público, el Gobie1·no quiere
que desaparezca por completo y de
ahí su afán por destruir, por matar hfl,sta la última y má,s insignificante brizna de voluntad popular.
.
,
Por eso el Gobierno del General
Diaz, que es la representación de
aquellas obscuras !uerzas á que
arriba aludimos, el militarismo y
el clericalismo sintetizados por ,\l
bonete y el ~able ·ó sean el fanatismo y la fuerza inconsciente ~ irracional; el Gobierno del General
Diaz, ó lo que es lo mismo, tu Dietadura milit:u, a~sorbente I conservadora,, no podía soportar el
trabajo, la honrada labor de los
progresistas y dignq,s lampacenses.
Educar al pueblo para que sepa
respetarse y hacerse respetar, es
obra que pugna con toda tiranía.

Educar al puebloparaques~ aparte de toda idea de fanatismo. es
labor contraria á las doctrinas
cleric~les. La labor de los lampacenses por lo mismo, debía contar
con formidables enemigos.
Pero la propaganda de esos patriotas se efectuaba dentro de la
ley. El trabajo de los honrados
fronterizos estaba de acuerdo con
nuestras instituciones y ~e llevaba
á cabo de manera ordenada y
pacífica. No podía pues la Dictadura, impedir la saludable propaganda libera1, sin cometer un monstruoso atent,ado, que se comentaría desfavorablemente, no ya en
cualquier país medianamente rivilizado, sinG aún en el seno de la hor
da más salvaje del A.frica Central.
No pudiendo impedir la propa¡randa liberal porque para ello no
había motivo. se recurrió al embuste, se !'clró manoá lacalumnia,.
-Solo hacía falta un instrumento,
un manequí .que recibiendo inspiraciones obrara. El manequí
obró, el instrumento ejecutó su
t~~bajo. Eedro Hernández calumruo ........... .
Y. los pat_riotas1ampacenses, los
honrados crndadauos que aman la
libertad y odian la opresión; los
1-iriles miembros del "Club LiberalJ,ampacense," queempleau sus
raras energías im desfanatizar al
pueblo, ilustrándolo, para hacer
de ca,la _hombre 'un ci11;dadano,
esos patriotas que traba¡an dentro del orden y que obran d~ntro
de la ley, fueron calumniados por
la corrompida soldadesca, fueron
acusados de sedición, d1; conspiración, de falsa alarma, de as~lto ~
una escolta y de todo cuanto del~to cupo en el duro cerebro del esb1rro Pedro Hernández y de otros
asustadizos soldadoues, que se llenan de pavor cuando un Judas en
sus sacudidas epilépticas atruena
!'l espacio con el estallido de in~fensivas bombas, que son el dele1te de los bobalicones, vehícuk1 de

I
t
I

•

REGENERACIO::'\.

terror para las doncellas nerviosa!i! y de femenil e.spanto para la
• va,Jiente guarnición de Lampazos ...
Con escandalosa festina.!ión y.
atropellando la jurisdicción de las
autoridades lampacenses, los liberales fueron conducidos á Monterrey, en donde no faltó un Juez de
- -Distrito, inepto y complaciente,
que quisiera obtener la tri~t,e celebridad de ser instrumento de la tiranía, J ese Juez de Distrito no ·
tuvo empacho en dictar auto de
formal prisión en contra de varios
de los libern.les CE!,lumniados por
Pedro Hernández. El resto de los
-cálumniados, -entre los que se encuent1:an los honrados y ern~rgicos
ciudªdanos I11g. Francisco Naran'- jo hijo, Vida] Garza Zubia, Juan
~Viemann y otros igu almeñte dig·nos y honrado~, cayeron bajo la
férula de los analfabetas tribunales militares, saturados de i¡norancia y rebosantes del agrio rigor que se acostumbra emplear
con los reclutas.
El primer -Tribunal de Circuito
no quiso encubrir con su autoridad toda la podredumbre que cobija e6-e negocio que se ha heho célebre y que recordará, después de
muchos años, la época en que el
pueblo mexicano sofrió la más
opmsora delas tiranías,ladel Presidente Diaz. El asunto de Lampa.
zos será reeordado .iiempre que se
trate de subrayar las dolorosas
etapas que de tiempo en tiempo re.
corren los pueblos y se pondrá como ejemplo á nuestros hijos ó á
nuestros nietos para que comprendiendo los males que nos aquejan,
descubriepdo nuestra miseria, ocasto~ada por la tiranía y por nuestra punible indiferencia para lo que
se refiere á los asuntos públicos, se
. pongalfeng·uardiaáfin dedefonder
sus derechos y hacer respetar las
prerrogativas que al hombre pertenecen.
El Alto Tribunal Federal revocó
el torpe auto gel Juez de Distrito
•

'

..
3.

de Nuevo León y mandó poner en
libertad á tres de los acusados, los
Sres. Bravo, Zel'tuche y Canales.
Los otroslamp&gt;1censes procesado!:!
y que dependen de los tribunales
militares también serán puestos en
libertad.
Este t1·i unfo parcial de la .Justicia en tan escandaloso asunto, y.
decimos parcial porque creemos
que no se procedet·á contra el calumniador Pedro Hernández, dará
valor á los miembros de los demás
clubs libera.les de la República que
se habían resfriado en su entusiasmo depropaganda democrática.
Los Clubs libel'ales deben comprender que por más corrompida
que esté, como en efecto Jo está, la
admini~tración dejusticia de la República, en la q11e losjuer,es son vena]e¡;¡ ycorrompidos y trafican con
la justicia, exceptuando uno que
otro que se apal'ta de tan criminal manejo; deben comprender los
clubs liberales, que no obstante
esa corrupción inmoral, hay casos
en que la _,,mismá desvergüenza
siente rubor y en que.el criminal
se siente culpable.
Los clubs liberales deben continuar trabajando. No deben retroe ,der ante el golpe que sufrieron
nuestroshermanos los fronterizos,
golpe que, á la postre, ha sido uno
de los mejores triunfos de nuestra
santa causa, pues que él ha a&lt;,abado de demostrar que nuestro
Gobierno es tiránico y que no gusta de las manifest,aciones democráticas; ha demostrado que nues- .
tro Gobiern_o es conservado1· y que
tiene marcadas inclinaciones monárquicas, todo contrario al credo
liberal.
'Nosotros, como humildes miembros del Gran Partido Liberal, nos
congratulamos del triunfo obtf&gt;nido. Conforme á nuestro critei•io,
no importa que la conquiRta de
nuestros ideales sea • delorosa,
siempre qui;) logremos conquist,a,rlos .

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'
,_

'
4.

REGENERACIO~.

.
todo p

· fft?'1M?f?•ffiei:8Wffli1Fí AMP%/A#ii64Míilitit

;

y

Debemos despojarnos de
egoismo para trabajar por el bien t
de nuestra querida Patria y debe-¡
. con va1or. s·1 rec1-. .
mos t rab a¡at•
bimos algún golpe, ese golpe no
será por cie~to •~n fracaso, si~o
que será la vrctona; ha~remos lo- '.
grado desenmascarar dPspotas.
¡¡Adelante!! • ,

.\

REGE.NERACIOX.

p¿g -í#-f·SW

Sres. Directores de "REGENE-

RACION."

..
/

u~ .

1,rux1co.

.·

_

Las subscritas vecinas
Ciudad, tenemos'e1 honor de participar á Ocles. que con fecha 29,
del ppdo. Mayo, hemos inf\talaclo
un Club Liberal de Señoras v Señoritas que lleva por nombre.el de
•
la hel\oína mexicana "ANTONIA
. NA YA," cuyo personal de su Mesa
A NUESTROS
Directiva se hace constar al calce.
Somos mexiDanaR, y como tales,.
nos creemos con el derecho de cumplir con el deber sagrado de velar"
po1· los intBres de nuestraR queri:""
Volvernos á suplicar á nuestros • da patria, pues ya que el siglo'
dis~ingnidossubscriptores no, per- XlX nos legó la luz refulgente de.,
donen la tardanza con qúe sale ee- fa LibeTtad y la eivilillación, debete número.
mos mánifest,ar nuestra viril actiEstamos trabaja;ndo .por poner- tud en la preKente vigésima cennos al co.rriente;y pronto lo logra- turia.
remos, pt&gt;ro esperamos ele nuestro·s
El clericalismo, rsemonstruo
favorecedores que nos ayuden pa- rruptor que ha infestado toda l,1
gando nuestros giros. Ese favor Rum¡¡.nid11d con su irnp_údieo aliennos servirá demuchoparareponer to, colado por el cedazo del confelo que Iremos dejado de servir.
sionario, no ha cesaclonieeRa aún,
En este mes, Julio, nos pondre- de trabajar por conserval' la pri,mos al corriente y publicaremos sa.de que se ha hecho dueño desd,,
los números de Junio y los que co- los pHsaclos ,,iglos, ofuscando así
rresponden al presente.
el caracter virgíneo de la mujer (1
Dewi1 tener en cuenta nuestros quien se lm creído como el sexo cl§.sul)scritores que si se les priva de bil; ésta, poseída hoy del derech9
leer con. oportuniddad nuestrQ hu- que le incumbe como fiel patriota,
milde semanario, eso depende de se apresta desde luego áaumentarque vivimos en un pafo en el quíl las filas ele! ejército.
no hay garantías ni hay leyes y
Sres. Dirertores de "REGENEque todo se subo1x!ina á la auto- I'i.ACION;'' os salnclamos con uu•
crática. voluntRd del Presidente corazón sincero y a,bnegacló en el
Díaz.:·
no111bre de Dios, y del pueblo meSin embargo nos esforzamos por xicano, suplicandoos vuestro valiocumplir nuesti·o compromiso.
so contingente, que nos servirá de
mucl10 para la g1·an obra que hemos emprendido. Comprrnc1ernos
\
nuestra insuficiencia, pero el debel'
UNA COMUNt CACION~
nos impele á -segufr el ejemplo 1le
la ilustre .horoína cuando ésta dijo
· al (üal. N. Bravo en la batalla ve~ecretaría del Club Liberal de 1: rificada en Ju "Sierra de Xala,ea:"
Sras. y Sritae. "Ant,onía Nava." i "Venimos porque hemo1;, halladoCalle ,de la, Cruz núm. 4, Matehua- · la m~nera de ser útiles á nue!,h"
b, S. L. P.
.
patria.

_$uf,scri'ptores.

eo-~

•

'

'

.

¡No podemos pelear pero podernos servir de alimento!." -Este es
nue~tro anhelo, ayudar al hombre y secundar á éste en las levantadas ideas del Partido Liberal
llevando a,! terreno de la práctica
el espíritu del bello ideal tfo las Leyes de Reforma.
El CJub Liberal "Juan Villerías"
de esta Ciudad nos partir.ipó que
Ueles. sufren actualmente las COJ.I·
SP(:uencias de su activa campaña
por el ideal que perseguís cuyo caso lamentamoH de todo corazón.
Ojalá que pronto estén Udes libres
para que se sirvan impartirnos
vuestra ayuda, que tanto neces~
tamos
·
No
arredreis, Señores, que si
la causa es justa, Dios la premiará,
esperrmos. ¡Adelante y no temáis!
Unión, Libertad y Heforma.
Matehuala, Jm1io 5 de 1901.Presiclenta Honoraria, T. Bolado, PrRsiderita activa,, Sri.ta. María Medellín, Sria. Activa, Srita.
Jacinta CaRtro;, Vice-Presidenta,
Sra. F. L. de Alvarado; Tesorera
Activa, T. ~alado; Sria . .adjunta,
8rita. Luz é. Vargas; Tesorera adjunta, Sri.ta. VenustianaMendoza.

¿s

\

mejores hijos y quedó pobre y hambriento en espera de la mentida felicidad y de la falsa regeneración
política y social. por la que aventuró su traJ1quilidad para quedar
á la postre en la b·iste condición
de esclavo.
Por eso es que la voz de los potosinos ha sido escuchada. Tenemos
hambre de libertad. El militarismo y el clericalismo, en repugnante. consor·cio, labran la desventura
ele la nación y claro es ~q ne los buenos mexicanos habían de oponers~ á la ambición de los monstruos,
y como sucede en los momentos difícileE, en los terripies momentos
de prueba, la mujer mexicana, modelo de abnegación y de virtudes
se ha mo¡ltrado heroica y digna de
,su raza y de su histor1a. Lo~clubs
liberales aumentan de día en día y
lo que más cautiva es que la mujer
se presta gustosa á fundar lós suyos en ayuda ile sus hijos, de sus
hermanos, de sus espoRos, de sus
padres, sosteniendo siempre las
buenas causas potque los corazones femeninos son ajenos á la traición y á la infamia.
Saludamos afectuosamente álas
damas de Matehuahi,. S. L. P. y
agradeciendo la benevolencia. con
que se sirven dirigirse á nosotros,
pobres defensores de las. ideas democráticas, hacemos fervientes votos por el engrandecimiento de la
mujer, vinculado en su emancipación.
"REGE~ERACION" está á las
órdenes de t(l,n dignas damas para
todo lo que á bi1,n tengan ertco
mendarnos.

GUitosos Ínijertamo, la interior
comunicación. La idea lanzada
por los liberales potosi.nos ha sido
acogida con valor por toda,j las
per110I1as que aman á la Patria y
se duelen d0, las desgracias de que
es víctima. Y así debió ser; más
de veinte años de ang·ustiosaopresión, soportada, füfridtt tranquilamente por un pueblo, como el
mexicano, batallador, intelig·ente
y altivo, en espera de un bienestar
con que se le imgañ9, esos veinte
años han sido más que 1mficientes .
NUE81'RO
para comprender que ha sido burlado por el que arrancándolo de
sus hogares, apartándolo de la vida quieta y fecunda del trabajo reINFORME DÉL JUEZ VELAZQUEZ.
generador, lo comprometió en una
guerra civil en la que derramó á
La nula intelectualidad del JuPz
torrentes su sangre, perdió á sus Velázqnez se deUnea vigorosamen-

1?1-iee1r$0.

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8.

•

cionario público, la querella se ha
presentado con ese can1cter. t:li es
así, no es delegable el cargo de ,Tefe Político en la persona de un
apoderado, pues delegación y no
otra cosa es lo que ha pretendido
hacer C6rdoba en la persona de
Quevedo para que promoviese la
querella. En consecuencia, Quevedo es en este caso un intruso y el
Juez Velázquez, consciente 6 inconsr.ientemente, pero de todas
maneras responsable, admite la
querella de un intruso contra ternrinantes preceptos legales.
Dejemo~ esta digrij;;ión para hacerla valer en su op01-tunidad, y
contiuuemos peregrinando por el
tortuoeo informti del Juez Velázqnez.
Como el Lic. Flores Magón declarara que no era el autor del pánafo denuneiado y que si no tuvo
conocimiento de él antes de ¡¡u publicación, era sencíllamente porque esta publicación tiene dos D}rectores, quienes, precisamente por
su calidad de Directores, tienen libertad de acción el uno respecto
del otro, por lo que cada uno envía independientemente sus originales á las cajas, el Juez Velázquez,
que no es capaz de comf&gt;renderesa
v01·dad ine~able, porque no puede
trauajar sm el consejo de su secretario Pérez, dice en su informe:
"El q1rn afirma, Sr. Juez, está obJigado á probitr, y el Sr. Lic. Jesús Flores Magón no ha comprobado sus afirmrteiones, hasta este
momento. "Estamos en presencia de una bu1 da chicana judicial
a.prendida en el drama de Mr.
, Boieux, La Toga Roja."
¿Qué es lo que debió probar el
\ Lic. Flores Magón? Analicemos,
por ma,s que no lleguemos ádescu. brir cuál ha sido la idea que atenaceó al pesado y lento cerebro del
Juez.
El referido abogado dijo que no
era suyo el párrafo: Negación que
no debe probarse. Que no tuvo

REGE~EHACHJ~.
conocimiento de él antBs de su pu-hlicación: otra, negación que no
debe probar~e. Que 111 periódico
tiene dos Directores: puede versti
en la carc'ítula de dicho periódico
y no se nectisiti, demostrarlo. Después de mucho escudriñm·, nds
aventuramos á suponer, por mt'í.R
que parezra increible por lo pueril
que lo que desea Yelázqü~n es que
prohemos que cada uno de nosotros envía sus criartillas á la imprenta sin previo conocimiento del
otro. Es decir, tenemos que comprobar que no hemos cometido el
delito, en vez de que se nos pruebe
qne lo hemos cometido. Con esw sistema inqi.iisitorial, propio .de
un Juez Yelázquez que hu hiera herho rna¡¡;nífico papel en los tene-'
brosos tribunales de la Edad ~fodia, el reo tiene que probar su
inocencüt y todo individuo qué pasa las puertas de la Cárcel General
en calidad de procesado, es delincuente, mientras. no prueue lo contrario. El Juez Velázquo¡¡ con derte
en irrisión el art. 8 ° del Código
Penal que sabiamente dispone I
"Todo acusado será tenido como
inocente, mientras no se pruebe que
se cometió el delito que se le imputa y que él lo perpetró."
Pasarnos por alto la interpreta-_
ción que en el infoÍ·me da elJuezaJ
art. 7 o de la C&lt; nstitudon, porque
nos avergiienza que nuestro pais
tenga Jueces que, á mas de no ¡;espetar ese sabio prerepto, pretendan desvirtuarlo' con un andamiaje sofístico, vulgarísimo é initante.
Solamente haremos notar que Velázquez nos juzga antesdepronunciar sentencia definitiva, diciendo:
........... "y l9s Sres. i\lagón, al publicar ese hecho, comentarlo y servirse de palabras como las preinsertas, noha.nhecho más que ofender, insultar, deshonrar, desprestigiar al Sr. Córdoba, bien como hombre, bien como funcionario público," Dura, muy dura sería la calificadó~ qne hiciéramos

&amp; 1MWASf..,..», ..

;W:::t::a:4&amp;-iJ

;a

;; -

9.

de la conducta oftcial de ese Juez • que los residuos del Ilarandisrno
que se permite ralumniamos, con- convirtieran en ai·bitrariedad el
tra lo dispuesto en el art. 8 o
arbitl'io emanado de la ley y que
preinserto. El público sabrá ca.Ji- abusaran de una facultad deposificar mejor esa con&lt;luctade unfun- tada en las manos torpes de los
cionario apasionado y virulento, Ye!Azquez y de los Pérez.
que todm7a siente el acibar ele
De~enmascarernos la actitud del
nuesfras críticas,_cuando laSupre- Juez Ve!Mquez, que pretende oculma corte lo consignó á un tributar su arbitrariedad tras de un
na! que lo júzgara por exigirlo precepto i"gflJ. El 25 di&gt; Mayo, á
,así '·LACONVE·NlENCIA SOCIAL los tres dias de rigurosaineomuniiiii~t.~ESTlGIU DE LA AGTU- c'.1ciói:1, di&lt;1tó el Juez el auto de prisión formal y en rse mismo auto
Al pretender el ,Tuez demostr~· proveyó que permaneciésemos inque no se ha violado el art. 14 de comunicados por di~z dias más,
la Constitución, se permite tam- p_retextando que era for.zo~o pracbién de~pojarse de su caracter se- tirar un careo entre nosotros. La
reno de antorirlad judicial, para arbitrariedad se cubrió con una
caer en la vulgaridad siguiente...... superchería. La necrsidad del ca"porque, ya se ha dicho, que el pá- reo surge únicamente cuando las
nafo denuncfr, do contiene frases declaraciones de I os procesados
.V concPptos difama.torios ...... " Es- son contradictorias cuando ,·arían
ta frase Y la anterior, delinean la en puntos substanciales, cuando
• fisonomfarnoral de est1&lt; Juez, que hay divergenrias que afecten á la
por un raro capricho sigue ocu- averiguación que se practican; pe- •
pando un puesto que no merece- ro cuando, como en este caso. no
Esperaroo8 que no tardará mucho h_ubo contradicciones ni divergene) .dia en que la Justicia rompa las ciasylasdeclaracionesse rindieron
ligaduras que la atan á miestra t:=11 y_ como la verdad exi,ía que se
situaeión política dictatol'ial, y rmd1esen, cuando no hubo discreque entonces el Juez Yelázquez sea pancias ni en lo más mínimo la in• ' destituido del empleo que mal .de- comimisa~ión era innecesar¡'a yresempeña Y del quti tanto abusa.
velaua umcamentelazaña judicial
Dice el ,Juez en otro periodo de que no desp1&gt;rdició oportunidad
su informe, que "el art. 229 del p_ara manifestarse cruel y arbitraCódigo de Pro9edimientos Penales 1'la.
lo faculta para incomunicará los
Pero la arbitrariedad comrtida
procesados, dejándole que hao-a no pudo agazaparse ya tras de
uso de ese arbitrio, si a.sí procede
un p1·ecepto legal y exhibió su depai:a _los fines déla averiguación.': f~rmi?~d, cuando, cumplidos ¡08
El m!orme nos lleva de sorpresa d1ezd1ásmasdeincomunicación, el
en sorpresa; pero hay momentos Juez ordenó que nos comunicaran
en que esa sorpresa, se resuelve en sin que en ese Jnpso de diez dia.s s;
indignae:ión. Es cierto, desgracia- hubiese efectua.doel careo. De rnadamente, que el artículo 229 men- nera, que, ó el ,Tuez se mostró necionad!l faculta al Juez, para rein- gligerite en nuestro proceso v no
comun_icar al procesado; es cierto curnp ió con su deber al no bastar~u~ el_¡uez puede usar ese arbitrio,
le diez días para efectuar un l!U·
SI as: pro.sed~? pül'8, lo~ fines de la
puesto careo¡ ó lo que pretendió
aven"'uacwn, como dice el Juez fuécorneteruna. arbitrariedadmús.
con a)arman~e desenvoltura; ~ero En uno y en otro caso, á Velázta1:1u1én es cier~o que los legisla- q_uez le viene holgada la togajudidores no preve1an una época en cial y le ajusta perfectamente "La

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RE GENERACION.

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Toga Roja." Quizá el Juez preten- ciún." Y bien, Sr. Juez, sí que sedió, ya que manifestamos en autos guiremos ese camino que la ley da, l
.que 110 teníamos fé en la justicia, abierto, como Ud. dice, y lo llama-,
imbuirnos esa fé por medio de las remós oportunamente al tribunal .
bartolina~. El Jurado de nispon- de responsabilidades, POR EXlsabilidades descubrirá el móvil de GIRLD ASI LA CONVENIENCIA,
esa incomunicación.
\
SOCIALYEL PRESTIGIO DELA
Dice el Juez que nuestros defen- AtYl'ORIDAD,
sores se preocupan ·de nuestra rePara concluir, haremos notar
putación y que nosot,ros no nos \ que Wistano Velázquez ha procepreocupamos de la reputación de dido en este·proceso, no como un ,
C6l·duva. Este reproche dirijido á Juez sereno que cumple con suc?ll.los Sres. Líes. SerralJe y Arnoux, ber averiguando la comisión de un
debemos contestarlo nosotros,.- delito, ~ino C( mo un encarnizado haciendo constar que el Juez Ve- Agente del Ministerio Público de,·
lázquez es el que menos puede pre- la escuela del Procurador Alvarez.
sentar á discución la conducta de Juzga y acusa, como se ha visto
nuestros defensores, que es antité- en los párrafos que hemos transtica á la conductade eseJuez. Los cripto. Desea abarcar dos funcioSres. Serrald0 y Arnoux no se han
nes, sin tener aptitudes para algu- .
preocupado de la reputación . de na dll ellas. Mas aún: invade las ,
Córdova, desde el momento en que funciones del Juez de Distrito y .
éste está juzgado por el público del Ministtirio Público Federal, al
que conoce la destitución que su- decir en su mal pergeilado informe,
frió y los procesos que pesan sobre que redactó asesorado por su se- .
él. Un indívidJio como Córdova cretarío Pérez: y por Pste motivo,
solamente podría tener ~orno de, no procede el a,mpa,ro que su defensores á Quevedo, Velázquez y fensor ha,prnsentado," [solicitado, '
Pérez y no á los Sres. Serralde y impetrado ó pedido, Sr. ,Jne:t; peró .
Arnoux, que saben respetarse y no presenta.do. No sabeTnOS qué··
conducirse irreprochablemente en entenderá' Ud. por a,mpa,co.] El
su vida pública.
Juez común debe rendir suinfornrn
Como final á su informe dice el con su justideación, sin aventurarJuez en un párrafo que en seguida se á que se le tache de intruso por
publicamos sin corregfr las dislo- imniscuirseen funciones que no le
caciones gramaticales de que ado- pertenecen. No creemos que d
lece, para que el público juzgue y Juez Velázquez pretenda imponer
califique á esefunc,ionario: "Final- su opinion allí en donde, por muy ·
mente, el defensor de Jo¡;¡ procesa- torpe que sea el Ju, z de Distrito,
doe cree que porque, el periódico hay alguná ilustración de que ca"REGENERACION" a~acó al in- recen Wistano y su digno Secretaformante. cuando éste fué acusado rio Pfrez. fa¡mosos por su enana in~
comoJuezysuspendidoen el ejP.rci- telectualidad.
cio de sus funciones por el jurado,
la incomunicación la toma como
un pretexto de venganza.. Declaro
EL SERVILISMO
á Ud. francamente, Sr. Juez, que
· -ENnu~ca, he leido ese periódico y que
el prim&amp;r número que leí es el denunciado. Y, so.bre todo, si los
Sres. ~agóny Arnoux, creen que
Monterrey, Junio 29 de 1901.
infrinjo alguna, ley, ésta, les da, caSres. Directores de REGENERAmino abierto p11,1 a toda rnpa,ra,.. CION.

Nue\10 keott.

' 1

•

REGES.F;l-lAClON.

69®

•

Cárcél de Belen, México, D. F.
Muy señores !Ilios:

I

La tiranía que ejerció en este Estado la funesta administración del
ahora Ministro Reyes, mat6 toda
virilidad en Pl pueblo. Este pueblo
abnegll.do y patriota se convirtió
á fuerza de terror en un pueblo de
esclavos obedientes y sumisos al
mandato del arn0, y nadie, por -fumor al mismo colérico amo, osaba
levantar la más débil queja, pues
que de hacerlo tendrá que ha bérselas con los Pedro Hernández de la
tiranía.
Por vi:rtuddeeseafeminamiento,
ha causado aquí profunda alarma
la publicación de los dos remitidos
que trajo "REGENERACION" en
su núm. del 31 del último Mayo,
relativos á la ridícula comedia que
serepresentó en el Teatro Juárez
de esta ciudad el 26 del mismo Ma..yo y de la que fueron actores los
empleados del ex-Gobernador Reyes. Ha causado alarma ln publicaoi6n de esos valientes remiticfüs,
pues lo que menos se esperaba era
que Uds. volvieran á ocuparse del
asunto de~pués de s.11 arbitraria
encarcelación y fStando, como están bajo la férula del más inepto
de los jueces, Wistano VPlázquez
que hace alarde de servilismo encarcela11do periodistas independientes. El lenguaje viril dé los remitidos puso carne de gallina á 101
timoratos que se admiran de que
haya aún hombres que digan la verdad á pesar de las absurdas persecuciones de los tiranos.
Aquí nadie se atreve á decir la
verdad ni á denunciar la violencia
de loS"catiques. Aquínadieseatre-1
v~á atacarlos malos funcionarios
porque serían desterrados como
sucedió al Sr. Lagrange h&amp;ce algunos años cuando publicaba La,Re-,
vi8ta y censuró la torpe política
del General Reyes. Aquí no hay libertad de imprenta y los que han
creído en esa utopía han pagado

11.

bien caí•a su credulidad, y por eso,
vergiienza d' decirlo, est.á tan afeminado el espfritu público que
cuando llega á ver uná mani~estaci6n de virilidadad en la prensa todo el muado tiembla temiendo crueles desa,tres.
Los amistosos de aquí están furiosos al sentir el aguijón que sin
piedad les ha &lt;!lavado "REGENERACION." Ellos, 105 amos, nunca
se habían visto trata.dos con tanta dureza. No podían imaginarse
que hubiera quien los desenmascarara descubriendo su turbia polítfra y no será remoto qu~ comiencen.á defenderse po't' rned10 de sus
sucios libelos El Especta,dor y La,
Voz de Nuevo Leú11, papeles que se
publican en esta población para
deshonrarla.
Sres. Directores: para que se,formen Uds. unaideadelenvilecimiento y atraso en que nos encontramos, básteles saber que no faltan
individuos que crean bueno el f¡¡.tal continuismo de 1 Presidente
Díaz y que ·a plauden el destrozo
qne se hace de las leyes. Con ind ividuos como esos, cuenta la Dictadura para establecer la futura Monarquía.
Confiando en que ~e servirán
Udes. dar cabida á la presente carta, mees satisfactorio ofrecerme á
lilUS órdene1 como su más afmo. y
SB.
·
UN SUBSCRIPTOR.

•

ª""sosQl,usos.
g
ttt'1S

Nueetros apreciables corresponsales en Orizaba, Ver.,nos dicequ0
hay en esa población tres conventos, dos de los cuales tienen la apariencia de colegios.

����</text>
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"º•

CU&amp;llcÍO 1, lteP.1bllca. pronuncl• 111
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LA MUERTE EN

~Q

f ronterg.

La persecución política siempre
ha sido motivo de amargas censuras por parte de, los hombres sensatos. Los gobiernos despóticos,
sü,mpre se han distinguido por su
manía de perseguirá los que considerando ultrajante la imposición
- de una Dictadura militar en un
pueblo, que debería ser libre, tienen el valor de llamar tirano al tirano y ladrón al ladrón.
La persecución política, no es
otra cosa que la rebeldía de los
mandatarios, la insurrección de los
servidores, que trastornando rl or0
den administrativo se vuelven contra el soberano, contra el pueblo á

quieµ han protestado fidelidad y
obediencia, como entre nosotros
ha acontecido, que los servidores
del pueblo, esto es, desde el PresideJ1 te hasta el último d0 los servidores públicos, se han levantado
contra el pueblo, contra el mandante, imponiendo su voluntad sobre la voluntad de este último.
Esta situación anárquica creada,
por la rebeldía de los mand,,.ntes,
es IA, que da origen á ]as persecuciones políticas. El pueblo quiere
ejercitar sus derechos, quiere hacer
valer sus prerroga,t,iyas de soberano, pero ante la voluntad sobei·ana, del Pueblo se levanta la voluntad rebelde de los servidores, dando por.-resultado que la servidumbre armada con las investiduras
conque el amo le hizo gracia, se
imponga y triunfe sobre el amo
con las mismas armas que este le
dió para su defensa.
La persecución política cuando se
ejercita poniendo en práctica medios barnizados de legalidad, puede tener visOij de razón con que
deslumbrará lmi .idiotas, y hasta
se lle¡a á creer que la persecución
es justa; pero cuando para ejercitar una venganza no se discuten
los medios, entoncee no hay uno
solo que apruebe los atentados
contra el individuo, y todos, aún
los más celosos defensores d~ la ti\

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HE GENERACION.

ranía, sienten asco en pres,..ncia de
las represalias injustas.
Esto es lo que ha sucedido con
el asunto de LampazQs. La calumnia fué la primera en entrar
en juego en . tan escandaloso negocio. La plebe de cuartel
hizo su politiquilla turbia y necia,
como que el rudo c1;&gt;rebro !le! recluta saturado con el humo de lamarihuaµa y embrutecido con:el s11rvilismo de la disciplina, n_unca podrá tener nobles ideales.
Esa calumnia producid;i, por la
degeneración intelectual tle los recluta~, fué prohijada poi suciospa.peles que hicíeroncausacomúncon
los calumniadores y repletaron el
albañal de sus columnas eón la inmundicia de sus envenenadas imputaciorn,~. 'l'odo el. odio que los
papeles pagados por el Gobierno
abrigan contra la libertad, borbotó 11n SJís columnas J El Imparcial,
El Popular y otros vergonzantes
papeles pretendieron empañar con
2il baba las limpias labore¡, de los
patriotas lampacences.
La calumnia no podía sostenerse
por sí sola. Se necesitaba probar
la imputación. Y entonces se recurrió á la mas grosera de las chicanas y se ei;npleó el crimen de ejercer coacción sobre loa testigos de
carg-o.
,
Varios lustros hace que los fronc
terizos del Norte han visto pasear
muy cerca el horror de la muerte.
El luto ha entrado á muchos hogares y el estupor se ha apoderado
de los ciudadanos,
Se¡¡-ún se nos informa, se ejerció
co,icción sobre uno de los testigos
que declararon en contra de los Ji.
berales lampacenses. Se dice que
el sargento. Villaseñor declaró en
un careo que se practicó en él y el
jóveri Ingeniero Francisco Naranjo hijo, que se le había amenazado
de muerte sinodeclarabaencontra
de los procesados.
El hecho hace temblar, no de terror sino de indignación. Los e&amp;

REUJ~XERACION.

píritus fuertes no se espantan co.
la muerte, sino se indignan con l¡¡,
brutal amenaza.
¿Es cleJ1to que se amenazó á Villaseñor? ~¿Quien hizo la amenaz1,1?
Estas dos pi·eguntas deben ser ahjeto de una cántestación catep:óri- ..
ca por parfo de Villaseñor y el jul)Z.
nstructor, Coronel Mena, debe ;ha,,
cer la luz. en este asunt,o, siempre.
que, -..como se nos dice, sea cierta
la manifestación dél sargento. . •,
La ley castiga severamPnteá 1611
criminales que por Uledio del te-,
rror pretenden que los testig(!ll'
mientan. El juez MeIJ.a debe inqui"'
rir quien ó quienes han sido los
criminales que ejercieron coaccióA
sobre Yillaseñor para que se pr();,,
dujera coh falsedad, Debe hacerlo;
en honor de la justicia.
·
La justicia atraviesa por un Mriódo crítico. Se.tranca con ell!J,.
Con ella se enriquecen, muchos julices sin pudo!' y de la ley se ha hl!- ·
cho una arma de .dos filos con h1
que se hiere al inocente.
,t
Se necesita que haya justicia. ~
necesita que la ley seá igual pai,;}
todos, y por lo mismo, el Juez Mena debe hacerla triunfar sin consideración á que caigan bajo su at,.
ción las mt'ís encumbradaii perso,
nalidades ó los mas humildes ciu,'
dadános.
Si la deolaración de Villaseñor
es exaeta, esto es, si se ejerció coaecion sobre él, el juez Menadebemoatrarse inflexible para que siquiera,
hoy, después de muchos años d
atropello.s y de violacionesá la ley
se haga ju)!,ticia castigando á l~f
calumniadóres y haciendo sentí?
el rigor de la ley á los q1,1e se atre.:
ven á amenazar á los individu03'
para que se ultraje á la justicia.·.·•
Es bueno que algún día se ~ome
en serio la hueca frase del Presidente: "Hay que tener fé en la Justi•
cia."

'
\

3.

======='--~- --- ~ ===== ===
ción se reunieren y con la energía
t1tt'1 '19ruJ'Q"'
propia d~ los hombres heridos en

cion p'lfrlofQ

En medio de la indiferencia (] ue
para los asuntos políticos y sociales sxiste en e: público, se lPvanta de vez en cuando un grito &lt;le indignación y de protesta contralos
abusos de-los tiranos, que no satisf)lchos con ·haber despojado al
pueblo de la mayor pltrte de sus
derechos, todavía pretenden, én su
desmesurado afán de. opr,esión,
hacef'que desaparezcan hastalos
últimGs átomos de libert,a d para
ejercer más á ·SU sabor el despotismo y remachar las cadenas que
maniatan al pueblo esclavizado.
La Legislatura del Estado de
Zacatrcas expidió una ley por la
cual se priva á loa Municipios del
derecho de recaudar y administrar
sus fondos. Este bofetón aplicado
a,1 principio de libertad Municipal, lastimó á todos los ciudadanos que tienen en Rita estima
su dignidad de hombres libres y
piensan que la felicidad de la Pa. tria depende de la mayor suma de
libertades con que cuente el pueblo;
pero;da vergiienza consignar un
hecho doloroso, UJ)á implacable
verdad. S\ es cierto que los cinc
dadanos se indignaron con motivo del brutal desacato oficial, también lo es, que esa indignación murió en todos los pechos y que las
frases de protesta sólo se pensaron, porque cuando pretenrueron
formularse, el miedo, el horrible
miedo que nos aqueja á los mexicanos, heló en los labios las palabras de protesta y la presión de la
tiranía destruyó las menguadas
voluntades qu,e pueden abrigar los
hombres sin caracter.
Pero el Ayuntamiento de C. GarGarcía (Jeréz) Zac., no se conformó con el ultraje inferido á las libertades Municipales; los honorables Regidores de aquella corpora•

,

su dignidad, atflcadosensuhonor,
se pusieron de acuerdo para protestar contra el ultrajante decreto
que trata de subordinar la soberanía del púeblo á la voluntad de
los déspotas.
Heunidos los Regidores, el dighí,imo ciudadano Dr. Enrique Henera, dijo aproxima&lt;lamente lo
que sigue:
"Hemos pedido se convoqúe á
esta sesión, COJl objeto, de proponer á ustedes que esta Asamblea
proteste contra la lay que refund9
las Tesorerías municipales en las
oficin;is de rentas del Estado, pues
creemos que dicho decreto es ilegal y atentatorio á los derechos
de los Municipios. De¡ pués de
despojará éstos dé toda intervención en el ramo de Instrucción pública.; después de 1mjetarlos en sus
menores acto8 á ~a inconveniente
tutela del Gobierno, se pretende
hoy privarlos de la recaudación,
administración é inversión de sus
rentas, lo que significa el aniquilamiento de la ,Institución Municipal, fuente de las libertades públicas; y nosotros, como represen-.
tantes directos de los intereses del
pueblo, no debemos consentirlo,
no debemos autorizarlo con nuestro silencio, debPmos protestar
contra esa ley, pedir por los medioij legales su derogación y excitar á todos los Mu'llicipios del Estado á que nos Recunden, en interés de los futuros destinos de la
!'-a.tria."
La peroración del Dr. Herrera
fué recibida con entusiasmo y desde In.ego se procedió á discutir el
modo y forma en que debía hacerse la protesta. La discusión llegó
á un alto grado d_e calor, y según
nuestro estimado colega El Centinela,, de Zacatecas, de quien tomamos todos los datos necesarios
para este artfoulo, el Jefe Político;

-

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REGEXElL\ClOX.

4.

nEGENERACION.

que presidía la sesión, creyó prudente suspenderla.
No sabemos que facultades tenga el Jefe Político para presidir las
sesiones del Ayuntamiento, ni menos para suspenderlas.
En' otro número de nuestro mismo apreciable colega, vemos la
protesta, que, por la Yirilidad y
talento que en ella brman, honra
á su autor ó autores.
Dice así:
"Las escasísimas libertades de
que gozan actualmentll los municipios y que son sin lugar á duda,
una de las l'ausas detel'minantes
de la falta de espíritu público en
los ciudadanos y del atrazo de las
poblaciones del Estado, acaban de
recibir un golpe mortal, que tiene
que producir dentro de tiempo no
muJ largo los más funestos resultados. No¡¡ referimos al decreto
fecha 27 de Febrero del año en curso, por el cual ae ha quitado á los
municipios toda int,ervención en el
nombramiento y vigilancia de los
empleados encargados de colectar
los fondos muicipales, subordinan,. do dichos empleados al .t&lt;;jecutivo
del Estado.
"En vez de tratar de arnplearlas
libertades municipales se restringen; en vez de tratar de educarpara el gobierno libre, por medio del
municipio, fuente de todo progreso y escuela de la verdadera libertad, se acaba de un plumaso con
un derecho que ni loe gobiernos
más despóticos han negado á los
municipios, no digamos ya en la
época que lleva el país de sn indep1 ndiente; pero ni aún en los tiempos en que México era una co)onia
(le España gobernada por delegados de Felipe II, tan enemigo de
las libertades públicas, puPs desde
entonces en las poblaciones que había ayuntamientos, éstos fueron
quíenes nombraron y removieron
libremente á los empleados encargados de la recaudación y admí-

nistración de sus fondos municipales.
"Así pues hoy, que nuestros legisladores, quieren destruir por
medío de un decreto dictado sin el
estudio necesario, las pequeüas libertades que los cue1·pos municipales 'habían conservado, nosotros, corno ciudadanos y como munícipes del Ayuntamiento de Ciudad García, no podemos ·d ejar pasar .desapercibido ese decreto de
tan fatales como trascendentales
resn ltados, no solo para el presente, no solo para los inter"ses municipales, sino también para la futura educacipn política de los ciudanos, ya q-uede hoy en adelante,
ningún participio tendrán de hecho en la cosa pública, ni los munícipes podrán hacer nada de provecho en benefieiode sus poblacio
nes, ya que, aún para los gastos
más pequeños é índispensables,
gastos qui muchaa veces son de
urgencia, será preciso pasar por
una larguísíma escala administrativa que comienza en el sub-reraudador y termina nada menos que
en el Gobernardor del Estado.
Por todo lo expuesto, no podemos
menos de protestar enérgicamente
contra tan monstruosa ley; monstruosa en verdad ya que dará por
r.isultado que el día que se halle al
frente del Ejecutito un individuo
poco honrado podrá disponer libremento de todos los fondos mucipales del Estado, casi sin responsabilidad; ley centraria no di¡a mos ya á los principios admitido11
en todos los países verdaderamente libres éilustrados; sino aún á las
máximas más elementales del Derecho Adminístrativo, y Constiturional.
"Esperamos que el H. Congreso,
tomando en cuenta nuestra -protesta, y el disgusto que en todo el
Estado ha producido el decreto de
que venimos tratando, vuelva á
la verdadera senda de la lib11rtad .
y del progreso, derogando una ley

j

J.

que, de I]evarse á la prá.ctica, ger{i bierno tiránico, quP, pa¡·a. desgrnun bald_on para PI Estado deZ,wa. cia del país, nos rije.
tecas, siempre tan amante y celoCuando se a¡Jrob'ó po I C·'
sodel·l"btd
ras por
ama. ,. as I er a es pu'bl'1cas..
ras el monárquico decreto
el
fi Des_eando ~uf&gt;~, consegun· ese que se suprimen 1os municipios en
1~ excitamos a todos los Ayunta- el Disfrito y Territorios no hubo
n_i'.entos del Est,ado para que se una Y0Z que se dejara 'oir en desu v_an secundar nueRtra protesta, fensa de los intereses del pueblo
lrnciendo patente el &lt;11s/l,'usto que Alg·unos habla.ron pero de un mo:
esa ley ha causado en l-0s ciudnda- do tan cobarde, q'ue la voluntad
n.os _que conocen _sus der~ehos y de la autorra.cia se creció ante tal
~-est1011ando de qmen eorresponda, del,iilidad y el funesto decreto fué
inempre al am~aro del orden y la expPdido.
ley, la derogac)ón de tan trasc;nPero tornanrlo como ejem lo Ja
ct,en,te romo 11efamlo ?;creto: as1 lo valiente actitud de los ciudatanos
i_ecla_ma la conHe)·vac10;1 d~ las p~- ele Jerez, debemo;; trabajar porque
r'.1's. hbert~des .?eJadas_ !t los. mum- se derogue el decreto por el que se
r_1p1os, P11 ~11~111, . n:amfestac16n de nos ánebató la institución munila sobera.ma md1 l'ldual, genrrnd o- cipal.
r~ ele hi s?,beranía é i1Hlependencia
~osotros, como ~1iembros de Ja
llac10nal. .
·'AHor·iación Liberal ReformiRta"
Los Reg1do_res dPl A~untamien- del Distrito FPderal, excitamos 'á
to de C. Gai·cia [,Jerez] Za&lt;'., mere- esa Agrupación patl'iotica á que
c¿n ~! nplauRo ele todos los buenos trabaje en el sentido indicado.
mexicanos y laay_ucla ele losciudaEH neces:i.rio que nue~tra Agrudai~os que Re p1·:c1en ele patriotas. padón trabáje con Prnpeüo en
. 110_ solo los Zacatef'anos de?en asuntos de impo1·tanei,i, puPH i,e.
mflu1r p:mt que el absurdo .Y tm'í- ría bochornoso que no obstante
meo _der:reto sen derog·arlo, sino estar c·onstituidos en rhib liberal,
t.odos los que ~memos la hbertad permaueciéramos indifer,mtes á los
) la d_em?crncia.
.
actos despóticos dc,l Hobiel'no. DeLa tct1tud_del Ayuntamiento de bemo~ recordar, que el primer ConJei•ez debe ser BP;cundada por los greso Liberal entre otras de las
demás ayun~am1eutos del Est~cl~, obligaciones que aprobó para los
Y los clubs liberales de la Hepubh- clubs que formarar parte de la
ca Y 11:1' prern,a hbe1:aI ~odn., deb_en Confecleraci6n de Clubs Liberales
trabn.J~r porque trmnfon los chg- de la Repúlilicr, está el principio
nos Jei ezanos._
ele velar poi· la inteo-ridad
do3 nues0
El Ayuntanueuro de Jerrz se ha tras imititudones Jiberales y el
p~rtado como 110 l? lm hed10 niu- ejercicio dd civismo.
•
g?n ?tro A{untam1enw ele_ la HeAsí pues, hacemos formal invita
pubhc_a. _.'fos~tros, los habitantes ci6n á la H. ·' Asociación Libernl
del D!str1to EedP1?l , hemos si_d? Reformista'' á que trabaje por la
clespoJaclos de la hbert_arl ~Iumei- dEJrogación del ultrajante decreto
pal, y hemos permanecido 11npas1- que mató de 1111 golpe 'a institu~les1 P,º'.',que aunq1;1e · nos dé pe~a ción municipal para entreg·arnos
co_nlesmlo, los habitantes del D1s- de una vez atados de pies y manos
tr1t~ . carecemos d_e_ valor ei vil. á la voluntad de la Dictadura del
Aqm 1n:ipera el sernl1smo, y la de- Presidente Díaz.
·
gradac16n ha llegado al Pxtremo
No nos hemos constituido en
de soportarpac1P:nt~mente l~srnás club por mera imitación ó por la
vergonzo_sa~ ve¡ac10nes, R1empre femenil satisfacción de hacer alar.
que la veiac1ón proYengn del Uo- de ele ideaH puras y bellas sin exte0

�I

6. .

i~S. Nosotros

noll
. heJn~ agrnpa&lt;lo p~ ~bll¡(Br en
defen,a de nU(!lltraS mst1tuCJones,
defensa que tAmemos que hQl'er sin
. contemplaciones ni cobardfas.
• RétnanOB enviar nuestras t.'SlurollBll felicitaciones al digno Municipio de Jerez por su honrada, pa,.
· triota. y valiente . actitud, y como
se trata. de una causa noble y justa, ponemos "REGENERACION"
ái·sus estimables órdenes,

"
Nt1ESTtia

. ~af.aERl'=1

ae

BEGENERACJ.ON.

JlEGENERAeION.

Antonio Dfaz Soto y Gama ,ee
11D. joven.de empuje. En unión de
loe buenos liberales Camilo Amagay JOM Maria Fachá, tan abnegados y patriotas comoél, ha trabajado por·la ilustracfón del"flueblo para que haga á un lado el fanatismo reli¡ioso, y; cómo poco~
hace ardorosamente la. propaga!\-·
da. de J01!1 principioe libertfles, p
que el pueblo conozca1ms derechos
polfticoe y no ~ deje enga.ftar, co_•
mo hasta aquf, por tiranfa.s dis
frandaiJ de democracia■.
Peró la tiranfa, la Dicta.durami
litar que adopta el disfraz de l
democracias para deslumbrar con
los oropeles de un rep11blieanismo
cuyo corazón tiene todas Ja.s du
zaa y las a.spere188 todas de loe~
~smos, no podía. ver tl'a.nquil
··
la actitud de Anto11io Diaz Soto
Sutlica.moe á nuestros ilustra.- Gama, y lo eepiaba..... .......
·
dos áoonadoe, que nos perdonen
Soto y Gama tuvo.que ·ab1111d
el que con esta fecha. publiquetnoa nar San Luis Potoaf · pa1'8' .de8em
Jo. noticia. de un hecho or.urrido el pefiar algunos 881lntosprofesion
20-de.Jlllio. Pero la noticia es de les Pinoe, Zei:. Arreglando elll8 n
ta,1 nie.nere. eeea,ndal0118; el atro- gocio se encontraba. el inWigen
pello Uev~o &amp; cabo en la pel'llona l~o, cuando en to4a la Rep
.' de un ciucJ.a.clano honrado es tan bbca aeeefor.zaba elelemen11oaan
irritante, que no podef!108 dejar el elemento liberal para oonm~rn
-correr
. el tieml)O BObN d1eho a.ten- rar dil'lla.rnente el tlinebre amve
. tado -no podemos ei:¡perar á 9ue BBrio de la muerte del ·Gran Ju
U~ ta ~poca deJ&amp; p-óbliC8C16n rez, el 18 de Julio.
. .
de esa notici~, que debe dane á t En Pinos reside el ~ub Li
hD ~ que el.pueblo conozca la ·ral "Gon~ Ortega, uno
·ll¡~ de mandat;ari9" que lo opri- 11?9 que integran · la Confede
men y xnaniata.n.
.
·
ción ile Club&amp;·Liberalee de la
En Pinos Zac, autbridadea .ar- f&gt;lica, qwt tienen -como Centro
bjtrariaa y 'vw1eiita1 han tonado rectm el Club Liberal "Ponci
,la Ley la. han violado.
Arriaga," de San·Lui1 P_otoaf.
Conocidfainlo eadetodOl!loe bne- El1 Club Liberal "Gónsáles O
DOS liberales el enérgico ciudada- ga; come ·todu las dem'8_
no é: inileligentAÍ abogado Sr. D. paciones orgaoi16 n J&gt;·l'OÍtl
· l'8mi
Antonio Dfa.z Soto y Gama. El para oomnemC&gt;rar la muerte
nombre de eate patriota, que res{. Bene111~rito y teniendo en ctien
tn ~ -Lúili :Potos.t, es prollun- el prestigio ~eljoven BotoyGa
elado con earliio por tod~los que i,u ialento é mdo~le eneqfa,
eonocen 811 bien wmpladoopfritu, nombró o~r otlCJal.
y lOli q"® ademú tenem.01 lafortuAceptó el titten chfdacluo 1
na de .ooo~ó ~nalmente, 1,8 dé J=ttmovi6 al puebló
ao,~oe con t l ~ 8"8 ~
dilJettaJ&amp; en el
~
,
.
~ eocl~ ~ e1

riorizarlas

..

-

lor causado por l8i muerte. del de una cñtbi h\iOrtada. Ad,eJllás,
grande hombte, y en,el que el a.nA- el Sr. Jefe Poiftifu· no«eñé clerecho'
lisis friO, rfgido·comoel acero, des- ninguno pa.ra coartarcon im critemenuro lit va.na ampulosidad de rio de piedra, tafooul~ que.etorla actuA-l Rolftica en la que ~¡; gala Coo.stituei6n para Ja;libre y
dad se ha convertido en servilismo. franca emisil'in de las ideas.
en la que el machete ha délitruido
Esto e11 a.trcizment.émoDlltruoeo.
la ley y la 10tana y el bon'.!te cele- El Jeté Polftieo consideró que el diabran la más sucia de las s·1turna- curso contenía terrible!' ultrajeelP-11 con el-811ible, ma.nchandocon @u aj.PresidenteD[az,al inepto Minia.inmundicia la primera denuestrll8 tro Reyes, al cleíical'fflai! Es«&gt;ninstituciones,
tría, al ultramontano Genaro Gar- ·
El pueblo a.ptsudi6 frenMiro -ea- efa. y á nin1e sabe ,que ottósindivida una de las valienteR é · inspira- duos tan ·a.ntip&lt;&gt;puláres oomo loa
dRs frBll8I del joven orador. Et ant,erio~ y e9nélgn6 al orador al
.pueblo aedieuto de verdad apagó Juez local páraqúearbitra.ria.mensu t!ed en el torrente patriótico te l!"&lt;lced~ en mco~tra, como lo
y viril q~ produjo el numen del ha hech'o el arbltl'$rio funciona.rio
. tribuno. El Pueblo, canlado de judicial, porque loa W~o• Ve.
sufrir, C8ll8lldo de ser siervo, ee ·fázques y IQS Péres abundan ea la
sintió por nn moml!pto libre de la corromjfüia adminilltnciónde juaodiosa carga de fo. tiranfa: y poi' ticia nacional.
·
un momento, también se 1inti61C&amp;Naturmment,,, y decimOi 11atuno y feli1. Su debilidad ee creyó ralmente porque BBbetnot todos
. fuerte á, efecto del entw,iiasmo. . gue los funclonárío11 judicialeano
· ¡Son ta.n pocas .IAs veces que Oy!! obran por intipiraci6n ·propiá, nael pueblo la verdad!...... .
turslmente ftOO en est.e ••uto hB"
Y squt entra la parte n~a de bfa de haber confiigna del Oober- ·
f!Bta patriótica narración. El Je- nador Gene.ro Gar1.-fa,y noeerá ~
fe J_&gt;olftico de Pinos, embebido de mot&lt;&gt;"que también la haya del Goun clericalüím'o «:eD&amp;gOSQ y de ut bierno Central.
..
servilismo hediondo, estallé de in · El.Jefe ~olftico ' col'ri.ó f. la Otl~
dlgnactón at ~~ que el Lic. . So- ·clna Telegrá.ftcá yfadee.nt.é~ a&amp;Ota.to y Gama iba á pronunci11r un do y fuera de ilf, pwio UJt meD88je
diaeul'IIO y pUHO una. comunicación al ya ci~o y uTtrá;inontano Goal ,Comandsnte de Polit.-fa, un Mi.l .bernador Oenaró Oatcfá, i.,lomuniEvaristo Tl'O'DCOIIQ, temible gne- cAn\lole lo ocatrido, .,_- Ge,tcfa, por
rrilleró Tux~o, pa,ra que in- C"rfa, cétnuliioo 'wrriblei!' inatruc- ,
terrunqiie,a la ~óo1.J ~ebre¡ cionlll ep oontra del Sr. Lic. Ailtosi. el oradol' llegabt. a1. lanzar cual- nio I&gt;iaz Soto y Giiln&amp;. Y eete •
quier "ir.lBU4&lt;&gt; . contra loa 8,iprtf.. ilol"fü-1 enl'.a'réélád.o y actualmente
mos Pbderes sic] lfe '1JI. Federaci6n pem~nece meeo'rietifüáde 811 hon6 del &amp;tado, 'eeto ea. quiso ejer- radez y patñotimq. ·
·.
eer; réSpeCto del · discurso, la · pre- 'Etittil lá bt~ídtMI:c1• vio"(aciori•
vía e&amp;JiBllr&amp;, la 'bt'ntal' y tiránica. ftagrant:esdelal~1con~osla
'J)re'Via censura, conto si se tratase de que un Juéibreom~m,como
de ~diacul'IIO que hublet'á. de pro- 1111 et de P"motl, Úll~,u.J,.P~
. lluncilitlle en un pmll dé cafres, .
déc rdén fooérá.1 ain'qne liütiiera ha,
Pero lo máa'beltial, e1 quelá ca- bido req~to ~r ~ del:
(t&amp;lifteaci6n de los-~nninos toé en• /uei: de'Diítritci Za~.
eomendada Bl Comandante de PoTódo fo ant.éñoraíeit'ffi etp~
licla, que et incapa.z, comó lo 1Je,i 11,'()ip~ta la ~ 1
moetró, de d ~ • · inJurla 1Ménttd$. "Nldé'ei ~~~
.. , "'""'

t

a

�9.

=8-=.= = = = = = H E GEl\EHACIO?-;.
manifestar sus ideaR. La críticfi
razonada de los actos de los funcionarios se ha convertido en ultraje en esta épocade oprobio. La
actu_al política, inmoral y turbia,
no tl8ne razón para su drfensa y
usa el trillado é inquisitorial argnmen to: la cárcel. Para la tiranía
la objeción es lo mismo que perse'.
cución. No hay debate; la réplica
es la bartolina. La razón más contundente para los déspotas, es la,
fuerza armada y brutal. El derecho os reó.azado por la bayoneta ..
La soberanía del puebloesrecibiua
á sablazos. La dignidad del hom
bre tiene por premio el griliete.
Y ru,ívivimos. Lalibertadesuna
esclava. Las prerrogativa8delciudadano arrastran las cadenas del
Galeote. Y así vivimos ...... .
Nuest!·os padres lucharon por hacernos ltbres. La sangre corrió á
torrentes para que nosotros no
!uéramos esrlavos. Esa sangre fué
mfecunda. El dirroche ele vidas segadas en gracia de la libertad fué
inútil, porque Reguimos siPnd~ esclavos.
. Nosotros, no obstante que sabemos que nuestra voz iiA ahogará,
y nuestros esfuerzos naufrao·arán
o
en_ el océano de la indiferencia pública, y que nuestras energías se
estrellarán Qn la impenetrable coraza del miedo, levantarnos nuestr:1 voz, tan alto como nos lo permite nuestro pecl1Q, de hombres libres, para protestar enérgicamente contra el atentado que las autoridades de Pinos han cometido atro
pellando la libertad individual, violando brutalmente el derecho de
los ciudadanos, sólo por obtener
la gracia de la Dictadura rlérico-rnilitar que nos abruma.
Protest,amos enérgicamenterontra el inicuo encarr.elarniento del
joven abogado Antonio Diaz Soto
y Gama y exigimos con la misma
energía que SI:' le ponga en libertad
siquiera sea para que en el Extranjero no se nos tache de Bnlvajes.

Además, el joven Soto y Ga
corre el peligro de perder la vida
manos de clespiadado~ v fero
esbirros. _No queremo8 decir q
sean asesma1:1 las autoridades
Pinos, pero los habitantes de es
cafrería tenemos la dolorosa CO!Ji
yic~i~n de que no hay garantí
md1v1duales y de qu11 el asesinato:
político es cosa común y corrient
ya por_ la veng-m1za de cualqui
cac1qmllo, ya por hnlao•ar á cual
quier poderoso 6 po~· cualquie
otro capítulo. Lol:! aseHiHos ahu
d:~~ en la Hepública; algunos so
1mht11.res; paisanos los otros· per
todos desalmados.
·
'
Es indi_spensable, para que 1
P,az sea vm?le, que haya libertad.
J&lt;,s necesarw, para que •a paz
sos~enga que no haya m/is pe,rs
cucwnes. La paz debe sostene1
por el convencimiento de los ci
uadanos .Y no corno hasta aq
por medio de la persecnrión y
fuerza rle la violencia. La vio!
cía tiene forzad amente pe r opo
tora otra violencia y de ahí el ch
que ó sea la rerolución. E~o de
ver el Gobierno ya que se di&lt;ie ta
:imante de la paz.
·
Nosotros corno periodistas q1
aman á la i-atria y que nos do!
ría verla sangrando otNt vez má
damos ese consejo al Gohierno, p
ra que se deje de tiranizar de ho
ti~r á l?s )iombres ho~rados
dé ampha hber~ad. Que deje
pueblo ejercitar sus derechos, po
que, esclavo, lo que se compri
tiene que estallar. No es el puebl
un~ miga de pan que secomprim
y prnrda ~u forma con la opresió
El Pueblo es un explosivo que e()
determinado choque ~stalla. Pr
cure el Gobierno evit11r esechoqu
Así 1? ex_ige la_ salud, la indepe
dencm é mteg1·1dad de la Xacioru

OTRO lNFOlt~iE

~el Jue3 ·
Vela:,que3
Dautlo tumbos en las sinuoRidadades de nuestro proceso, el Juez
\Vista.no VelázqnezorrlPnó la RprPheneión de Don FilornPno ~rata v
la clausura del PstablPcimie11to d.
pogrMko en (]lle se imprimía "l{J;;.
GENEHACION". El Sr. Mat,1 solicitó el amparo dP la l'11ión &lt;'Olltra e~os atropellos {i. In lihertn1l
individual, ú la libertad de imprPt¡¡ .Y al derecho de propiedn.
En ese amparo, el Juez VelázlijUez, &lt;leHpués demrn larga y penoRa elabo1·aeión, rindió 1111 inforn1e
que ha escandalizado IÍ lll !Pv y al
1enticlo común.
· ·
La animosidad npa~iomula .Y
violenta dr un funcionario se deH1·ubre en la parcialidad &lt;le HUR ni'tos oficiales. El informe del ,J uPz
Velázquez, preñado 1le ese 1·abi0Ho
prurito de defensa de sus actos indefendibles, es una muestnt &lt;le esa
!tnirnosidad que se rm•o¡;e,1 parn
11bogar, ya que no tiene argumentos sanos• para vencPr con ventiendo.
Dice el Juez que nuestrn periótli,·o RP imprimía en la imp1·enta dé'l
Hr. Matas ''Jomo el parnífo dPuundado es difiimntorio y por eHtP
rnptivo compro hado el c-nerpo dPI
1lelito, el Juzgado tirne S08pel"lrnH
que el Sr. :Mata tuviera responfütbilidad en la. pubÍi&lt;'aeión de ditho
párrafo, ete." Desde luego, p1·0testamos enérgicamente contrn In
imputaei1ín que nos hure el Juez
Yelá zqurz. A e~r .T uez no lo auto•
riza la ley para designarnos r-omo
difamudoreA, si aun no se pronun. ria la sPntenéia ejecutiva que así lo
declare. Por el contrario, Pl nrt.
8 del Código Penal le ordP1m PI
considerarnos como inocentes, y
el Juez Yeli'izquez debe resprtar

°

PRe prcePpt.o legal, si no tlesea q 1w
se le jnzgu~ eomo Juez apasionado
y arbitrario. Muy severa sería
nuestra cen~ura de los actos di'
ese .fnez qne externa su opinión, si
tu vién.1mo::\ fé en la Justicia.
Sienta PI Juez una premisa falsa
para fundar su sosperha de (]Ue el
Sr. M,1ta, tnviPra responHabilidarl •
pn ht puhli&lt;'ación del párrafo denundado. Si bien es cierto que el
art. 103 del Código de Prncedirnientos l'euale~ dt&gt;ja al triterio
del .Juez la Hospecha de que mm
1wrsom1 tiene reRponsabiltdad criminal en uu &lt;lelito, también lo es
que el lPgislador no creyó que llPga,e una época rledesml ralizaci61t
judicial Pn &lt;¡ne los jueces como Veláz(]uez ('ai·ecie,en de criterio y reribiesen inspiraciones contrarias
á la ley. Cuando la ley deja a.! critl'rio judi1,ial la calificación de un
he1·ho ó de una circunstancia es
pPligroso que haya Jueces, como
Yelázquez y Pérez, quP, abusando
ele ~u invPstidura de fundonarioR,
desahognensuspasiones enlasmul
1wrgefü11las página,deun proceso.
Para ~er .Juez, Ré ne&lt;'esita un criforio reeto v no un criterio maleable)' ¡m voruso con crispamientos
rlf' un re111·or mal orulto.
Comprobemos 11uestras asercior·iones. Dicr PI Juez: ''Ahora bien;
los motil'OR que tuvo el Juzg-ado
parn lrnher procedido en eontradel
SI'. Mnht. ó r·omo dice el artículo
, 1 n:¡ eitnrlo, In sospecha que tu,·o
PI Juzgiulo, fué la de que el Sr. Mn,
ta ePlPlH·ó un contrato con el Sr.
Hicar,l•&gt; .Mag6n para imprimir &lt;'l
periódico intitulado "REGENElL\CION" y en la cláusula 4 d de
ese contrato se dice: "que si por
· ·&lt;ansa drl Sr. Magón el pPriódi&lt;·o
--del Hr. )Iagón fuese denunciado,
'·dicho Sr. Mngón estaría oblig:ado
··á. la repnrad6n." Antes de paAm"
11delante haremos constar que ni
rl Sr. Mata, ninosotros,Aomos loR
autorPS &lt;le esa disparatada eláuHula 4
reliida con toda tonv1~

=,

�ltEGJ~NElL\.UlON.

10.

niencia gramatical. La cláusula
existe; pe1 o con otra redacción, no
con las dislocaciones de ~entido
común á quel'!B tan afecto ~l Juez
Velázquez, á quien nunca disputaremos la paternidad de la redacción de eaa cláusula.
Por ot.m parte, también haremos constar que el Juez Velázquez
ocurre á medios reprobados !para
apuntalar su vatilante andamiag@
de arbitrariedades. Un Juez qmi
se respete, para ser respetado, debe fundar sus actos é informaciones en constancias que obren en
autos. Fuera deese círculo estrecho y rígido, el funcionario camiRará á ciegas tropezando con embustes y t\ stereando falsedades.
~n los autos del proceso que se nos
instruye, no consta el contrato á
que el Juez se refiere no aparece
allí glosado, no forma parte de las
pruebas ni loH medios de convicción, y sin embargo, Velá.zquez 89
refiere á él para barnizar de legalidad sus actos atentatorios. En
ese contra to se funda. para sospechar de la culpabilidad del Rr. Mata y ese contrato no corre agregado á los autos. Quizá tuvo conocimiento de él cuando huroneaba
por las oficinas del Diario del
Hogar, en busca de la!! cartas que
se J:'Placionaran con la Revolución
de Lampazos; pero que el Juez haya visto un contrato, ello no lo
autoriza á basar en él una argumentación, sino existe en autos
eee contrato.
En seguida asi9nta Yelázquez:
"Ahora bien, Sr. Juez, de esta
cláusula resulta que 91 Sr. Mata
previó la posibilidad &lt;ie que dicho
periódico fuera denunciado, en cuya posibilidad de denuncia estuvo
talbbién conforme el Sr. Mag-ón;
luego ambos señores no se propusieron un fin noble y buPno, como
ee el que debe tener todo periodista, sino que se propusieron atacar
á las personas y á los funcionarios." Necesitamos hacer un po-

I

-===="'--"---=== =

dProso esfuerzo para no contestar
injuria ron injuria é insulto con insulto. Deseamos tener expeditos
nuestros d11rechos para ejercitorlos en contra del Juez Velázquez
cuando lo juzg·uemos oportuno, y
por ello nos vemos obligados ácallar ante la imputación deinnobleza y maldad que en ningún terreno podría sostener ese Juez arbitrario y virulento.
Dice el Juez que con fundamento
en losarts. 83 del Código de l'rt'cedimientos Penales y 106 del Pe nal clauAuró el establecimiento tipográfico del Sr. Mata. Ya hemos
probado en un número anterior
que el atentado más escandalo1.o
cometido por el Jue1 en este proceso, ha sido la clausura de la imprenta del Sr. Mata; pero no conocíamos los fundamentos le¡¡ales
del Juez para sancionar su procedimiento. Los dos artículos referido&amp; son inaplicable• y agigantan
el atentado.
El art. 83 del Código rle Procedi mientos Penales se refiere á la d:ligencia de descripción del objeto
material del delito y da las reglas
necesarias á esa descripción; pero
no se refiere á la clausura de imprentas, ni á la facultad de der.cmisar los instrumentos del delito.
El Juez invocó un precepto legal
inaplicable, porque ignora su aplicación y ademái,¡ porque ignora
también que la publicidad 110 es
un elemento constitutivo del delito de difamación, sino únieamPnte ·
una circunstancia agravante de
ese delito, conforme al art. 656del
Código Penal.
.El art. 106 del mismo Códig-o se
refiere al deconiso de los instruinentos del delito, si tuereren de uso
prohibido. Para el Juez Velázquez,
como para todos los funcionarios
que sufren la obsesión de la arbitrariedad y temen la censura de la
prensa, la imprentlL ó los útiles de
ella, son de uso prohibido; pero, al
contrario, para laR personas sen-

REG EXEllAClO'.\'
sátal!l, para las que cumplen con su
deber, para las qua no temen á la
prensa porque su vida pública es
intocable y respetada , para ellas
_la imprent11, es de uso lír-ito. Por
· eso Velázquwt, en vez de Rpoyar.e
en el a.rt. 107 del Código Penal, que
~e refiere á los instrumentos de delito de uso lícito, se fundó en el lOG
. que se refiere á los instJ-umentc-s
de delito de uso prohibido. Y se
, fnndó en el 106, porque el 107 le
· prohiba cometer la arbitrariedad
: &lt;la clausurar una imprenta. Para
. ello, se requiere que haya ijido con. denado el reo, circunstanria que
no mediaba en esto caso.
Después de la anterior numifestaeión de obscurantismo y retrocel'lo, da el Juez en 11u informe otra
-nota inquisitorial: reincomunir·ó
·al Sr. Mata por cinco dfoH, "porque asf convenía al prnce110,•· dice
. en su informe. No hemos podido
;iiaber cuál era esa conyenienria.
"Después de dictado el auto de formal prisión cont.ra el Sr. Mata,
pose pnicticó diligPntfa 11 lgum1.
para la que fuera nere~aria la incomunieac:i6n. Esta fué una arbitrariedad más, esa convenieneia erh. una superchería. Tt-nemos un
dato precioso. Pocos momentos
autel:l de qneel ,Juez Velázr¡uez rein
. c;nmunicara al Sr. Mata, había decretado la reineomunicaci6n del
aneargado de la imprenta en que
11e imprimía Onofroff: Como el Sr.
}lata advirtiese al ,Juez que su
reincomnniradún [del Sr. Mata]
era innecesaria, toda vez que había
declarado todo lo quet.enÍtiquedeclarar, Yelázquez le contest6: "Sí
,eomunir:o ít Ud ¿qué diseulpa dn,ría por haber reincomunicado al utro irnprf'sor?" Esta equidad rudimentaria, Si halla vestida en 9J
informe con la ampulosa frase
"así con venía al proceso."
Concluye el Juez su informe con
&lt;ion una confeiión que horroriza
n labios de un Juez arbitrario:
,........... ellos [los preeeptos cons-

11.

titucionales] consagran la libertad
rle trabajo y la libremanife11tación
del pensamiento,'· conceptos, que
no deben ~er profanados por Jueces como \'~lázquez.
·
El público irú, conociendo paulatinamente al Juez y el pror:edo qué
ha mal pe1·geiiado. En los llamados delitoB de imprenta, no debe
haber mái:1 Juez que el póblico. XosoirJs, e~peraremos el fallo tranquilamente. Velázquez lo esperararú con la misma incertidumbre
é identicaa vacilaciones v temores
que en el asunto Diez de Bonilla.
Como que pudiera haber otro
Tribunal que lo procesara "POR
EXIGIRLO ASILA CONVENIENCIA SOCIAL Y EL PRESTIGIO
DE LA AFTORIDAD."

CLUB LTBEH.\.L "PONCIANO
ARlUAGA." CENTRO DIREC'run DE LA CONFEDERACIOX DE CLVBS Ll BER,\.LE8.

i!,Q revor uciou
-EN-

1:-íJf11fJíJ

30s.

Con gusto damos ú conocerá los
clubs y nl pnís rintern el fallo que
ac:,iba dr pronunciar el Magistrado 1 e de Circuito en el asunto de
los liberales de Lampozos.
El poder ha abusado de l'IUS tremendos recm·sos.
A,;i Jo declara la autodzada voz
de la .Justicia Federal, de esa justicia que vive á sueldo del Tesoro y
que si alguna vez pudiera ser sospecho;;a de parcialidad, lo sería
siempre en favor del Poder, que
tan bien sabe pagar á sus servidores adirtos, nunca á favor de la libertad que solo ofrece á sus defensores. eomo recompensa, la. mili9ria con todt\s sus abnegacioneH 6
la r-;lr1'el Pon toda su gloria.

�•

12.

REG EXEHACION.

Se ha encarcelado y se ha mante- día, l,1 aíwjacostumbre de prender
nido en rigurosa prisión por más jucla,; en Sábado de gloria.
Qu~ mucho, pues, que la prensa
de dos meses Á. tres inorentrs, cuoficiosa,
así la científica come la
, o delito único eR el de srr liberacleriPal.
que
enestaocasiónsecomies y cuyos anreredentes irrrproplacen
y
se
hom•n,n
en hacer causa
ehables solo tienen una mancha:
la de haber sido y ser miembros de común. He haya dedicado á propnun club liberal y ha,bersf' apresta- 0o-ar furioRmnente el eHráncJ¡LJo!
Alborot6, &lt;·alumui6. hiw proLlido en tal virtud, á velar por laH
instituciones, hoy am&lt;'nazadas de gios de malsana im·entiYay cuando creía que el país,weptaba como
muerte.
Sin el menor iudicio ,len1lpabili- verdad su charla y se había dejado
dad, 1:1iu la menorsospeeha de par- conve1wer con. su aturdidora voeipación criminosa, sin la más le- cinglería, la Rotiedad mimba {tesa
ve apariencia de in:"!11·io11es ~1!b· prenBa c·on lástima .1: con deHpreversivas ó de propos1 toR sPd1e10- cio como ,;e Ye al luporondriaco
Ros, se nprPhende ií HeH ciudada- qu; hu,vP, deHesperad~ á 1n vista de '
11os, atribuyéndoles gn1tuitamente su, alucinaciones delirante~.
La ludia contra los molinos de
la travesura del irn·endio ue un
viento
est{~ concluirla al parec·er:
",Judas" y dando á este incidente.
por demás insignificante, el carúc- pero 110 le había de fali.arun ?ig·110
ter yla maa-nitud aparatosa de un remate; el mentís que laH misma~
" que de un m_otm,.
, de nutoridadeH federales acaban rle
motín, y ru{ts
un vasto complot l'f'\"OhU'lonar10, 1lar (t los oficiosos y poco afortucapaz de traducfrRP en In confla- nados defensores de la federación.
gración horrísona de la fü•plÍbli••a
EHas autol'idadesacaban deco11Pntera.
fesnr dos cosas. Que el poder ha
La paz peligra, y el orui&gt;~ con- pometido un atentado al proeeckr
quistado á fuerza, &lt;!e nuu•¡~ ,·1 liosos f'ontra inocentes como si fnese11
Pstratagemas poh twos, h1¡os tlf' la ('riminales, y que el poder ó sus
prodigiosa inventi 1'11 de un eHÜ)· &lt;·1·iaturas Re han equivocado de un
•lista sobrehumano. el orden pu- modo lastrn10s0 [l.] pPreihir al trablico fruto de veinte años de ím- ves de su miedo. una 1·evolución
prob~ labor y de iiwerosímiles, inminente ó un catacli,;mo formimisreriosas elabontciones ele un dable para el actual orden dP coo·enio va á desquil'ial'se, va (1 re"'&lt;lucirse
' á añicos. porque unoK vel'nede11 ahora \'Oci!erar los ó1·gadnos mal intendomulos de Lam11os
del Gobierno, y prorrumpir en
pazos tuvieron la burno1w1a &lt;le
nuevos
y más escandalosos cliti
vertirse con el olor ú c·harnuRqu1nimbos
"los patriotas liberales d&lt;-'
na que un muñeto ele carrizo deHprende al quemarse, y de provoc·al' Monterrey,''esos dignos miembro~
la inaudita det,01mc-ión de c•uatro del "Club Unión y ProgreRo'' fJUP
se han servido a;iµ;nal' al "Partilibras ele pólvora gruesa.
·Qur confianza en la paz y c-uán- do Coustitucionn liiilta" nna misión
ta'. seguridad en susnrncizos funda- deRtl'uctorn y siniestra: pne&lt;'kn
continuar e~os esforzados ciuclacla mentos!
Los mismos inmortale8 organi- nos, entonando inspiradoR pa1wgízadores de la paz ven lastimosa- ricos en honor LlPl PreHidente y sn
mente comprometida su obra, Ministro, símbolos de la fuerz:t, tÍ
,·nando ú dos ó trei:; uesor.npaclos la par r¡tH' acometiendo ron Pncarles viene á las micmtri:; la terrible nizamiento de janría;; á vt1!Prosos
idea de anticipar 1111 día. un solo pedoclistaH ew·arcelndoH. triste re-

ll!-

========

HE!il~:,.;ElL~ClU:'.'i.

velación de la libertad que ee concede á la prensa.
En hora bnena que prolonguen
indefinidamente esa seriedemDgníficas lisonjas al poder y de furiosos
denuestos á los persBguidos. Rue. no está que hag-an ingrnsar su rir·o material de adu laei6n v de mentira, á las grandes provisiones que
de esos' artículos de última moda
guardan i'n 1ms almacenes ]os periódico~ rieu tíficos y loR paniaguados del clero.
No nos parnce impropio ni raro
qui&gt; ellos, "los liberales ele Monterrey" educados en la escuela del
dottar, compitan en lealtad con
los científieos aleccionados en las
antecámaras presidenciales, y con
· 1os turtufos muy conocedores de
la teoria dll los diezmos y del gran•
dioso sistema deexplotación puesto en pnktica por la iglesia.
En cambio nosotros, ailictos
tiiempre á nuestros viejos ideales,
que por viejos qua Re les suponga
. siguen y sPguil'án siendo la esperanza única de salvación para los
pueblos, nos eng-olfaremos todavía
más en nuestras ilusione$ que rejuvenecen, y en nuestros hermosos
ensueños de democracia y de justicia que tienen la virtud de permitirnos ser dignos y honrados.
, Y a que el Poder se 9esdeña de
tomar una inieiativa vigorosa y
Rincera en pro de libertades muertas, y dfl unprogresopolíticosiempre posible_ pero siempre también
dificil; ya que nuestros hombres de
Estado se lavan las manos en
cuanto ven de;ganauas nuestras
instituciones; nosotros tomamos
á nuestro cargo esa preciosa he-rencia, y de hoy más que nunea
movidos por la desconfianza que
-el Poder nos inspira, buscaremos
en nuestro propiocivismo,ennuestra propia iniciativ:.1, y en la solidaridad vigorosa que en nuestros
1•lubs logremos constituir, una ba1:1e sólida para progresos que á futuras generaciones toca. comple-

tar, y realizaremos los preludios
ele una evolución que no veremos
nosotros cumplida pero que verá
la Patria inmortal y en no lejano
tiPmpo iehabilitada.

,,,,,,~,,,,,,,,
Bl fallo á que nos referimo~ PS el
siguiente:
( Haremos gracia del fallo á nuestros lectores, en virtud de haberlo
publicado íntegro en nuestro número anterior.)

" *no hubo tal re·
Como ve el pafs
voluci6n en Lampazos sino un audaz atentado it la8 garantías de
honrados ciudadanos pqr el hecho
de ser liberales. lo cual es un delito
para los secuaceH de gobiernos despóticos aliados al Clero.
Deben los Clubs liberales á despecho de las persecuciones de la tiranía continuar sus pácificoli trabajos, ilustrar 11,J pueblo, despertar el civismo en los ciudadanos y
no tran~ijir con el Clero ni con Ja,a
autoridades que infrinjan la ley.
Reforma, Unión y Libertad. San
Luis Potosí, 3 de Julio de 1901.Camilo Arriaga, Presidente.-Antonio Díaz Soto y Gama, Vice-Presidenre.-José M. Facha, ler. Secretario-Bias E. Rodrigues, 2 o Secretario.
.,

--.-

El Club "Ponciano ·Arriaga''-de
San Luis Potosí, merece los aplasos de los hombres honrados. Su
actitud en el asunto de Lampazos
hace honra á la Confederación d~
Clubs Liberales, porque ha demostrado que sabe erguirse c.:uando se
trata de denunciar cualquiera tremenda injusticia.
"REGENERACION" cumple un
debPr al felicitar al Club Liberal
"Poncian.o Arriaga," y cqn gusto
ló hace por su honradez y ~lor para tratar los asuntos que conciernen Á. la causa liberal.

���</text>
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                  <text>Fundado en la Ciudad de México en 1901 por los hermanos Flores Magón. Periódico de carácter anarquista, se caracterizó por su oposición jurídico-político al régimen de Porfirio Díaz.</text>
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                <text>Regeneración : Periódico independiente de combate, 1901, Primera Época, Año 2, Tomo 2, No 44, Julio 7</text>
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                <text>Flores Magón, Jesús, 1871-1930, Director</text>
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                <text>Política y gobierno</text>
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                <text>Fundado en la Ciudad de México en 1901 por los hermanos Flores Magón. Periódico de carácter anarquista, se caracterizó por su oposición jurídico-político al régimen de Porfirio Díaz.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>���6.

REGENERACION.

=--=,..-,=-~,-,-----=---===

= =====

lázquez negó dicha libertad por tener temores deque nos fugáramos.
Acostumbrados estarnos átales
temores de 1rneitros Jueces arbitrarios. No nos sorprenda el mal
uso que hacen de una facultad, cu
mo de todRS • las otras facultades
que les confieren las leyes. rna..pésima administración de jubticia,
creada poi· un Mio istro inepto, Baranda, solamente puede prorlucir
el abuso del arbitrio: la arbitrariedad. Pero lo que nos haimrprendido hasta la estupefacción, lo que
no habímnos visto en otra re1t0lución judicial, porque los otros Jueces han sido cautos al a venturiw sus
temores de fuga, lo que solamente
podría invocar la mediocridad intelectual del Juez Velá1,quez, son
los motivos de su temor infantil.
Funda el ,Tue, su temor en quP-,
además de que nuestra pena sería
ele impartanc·ia, de doiiailosdeprisión, nosotros creemos que somos
inocentes, porque como periodiRtas
tenemos dPreeho ácensurar los ac-

habría d@ imponérsenoR, si hubié. ·
semos coineti(lo el delito que el
Juez nos imputa y si fuese aplicable el Código Penal y 110 la Ley
Urgúnil'a de Libertad de Imprenta,
no exrede rle dos nfws de pri~ióu,·
nos parece que la torpeza de Velázquez se hace más visible al invoco.r
c·omo fundamento una cireunstaueia que no SP apoya en la lev. - ·
Respecto al ~Pgundo punte&gt;, precisamente porquenmi Preemos ino- ·
centes, no habríamos de fugarnos ·
para hacer sospechosa nuestra eoús ·
ducta, Riempre intachable, mal que :
p¡,~e,1] JLei Velázqmz. Porque nos crePmos inocente¡¡, haremos que este negocio se rrsuelva en definitiva; y porque nos creemos inol'entes, tenemos esperanza en el tri un fo y en el castigo de los que nos
han ralumniad1t y d11 los que han
11 busado de su autoridad. E~te es
un motivo poderoso para no apelará la fuga.

tnosqduee lno1sanfuifnecs1t·oan1nªor1s·
oesnpaúubtho.eso¡¡q•:uye
.
e
no tenemos fé en Ja,jnstfcia, por lo
que parece que damos á entend&lt;'r
que se nos persigue sin motivo.
}'.asaremos ~or alto alguna_s injul'laS gramaticales y ot.ras dislocaciones de criterio, para evitar á
nuestros lectores la pena qm c!lusan las co11torsioneB rlel escaso intelecto de Velázquez.
.
T1·es son los fundamentos para
negarnos.la libertad bajo canción:
1 o Que la pena es de importancia. ·
2 o Que nos creemos inocentes; J
3 o que no tenemo.s fe en la justi-

fruatci·lo,
' t ª. nque
in of
si vodel·1 c_t_a~o
·1111 pduel
e ,J·iluez,
noen.nos
e-

Hespecto al tercer punto, es tan'
t~ndrmmos á ~na_l1zarlo, smo tu,
~i,;rm~os q~e mdi~ar algo que !!tl
1mP~1tante mdirm •
C?rro de boca en boca una vulgandad: "Hay que tener fe en lª'·
Justicia," frase que brotó de los la,
bios del Presidente de la Hepublica.
en un momento en que era forzoso
no aumentar el dolor de un padr,
que su picaba. Dicha frase, perfectamente anaC'r6nica y hueca, d
pertó la garrulería de la prensÍli
asalariada y en editoriales y gacetillas se comentó esa abstracción,
sin preocuparse, más bien dicho,
sin quererse preorupar de que e
nuestros tribunales, ayunos el
,Justicia, desfilaban multitud de in
felices ví@tima~ de la tiranía judicial. Seguramente que no se no
present11r,in para desmentirnfls, la
eRtadísticas de la Procunuturía d
Justicia que anoj11.n la enormida

¡

ria,.
Respecto al primer punto, ignora el ,Tuez Velázquez que exi11te el
artículo 440 del Código (le Procedimientos Pe1iales que eoncede la
libertad bajo caución de aquellos
procesados para quienes el máximum de la pena no exceda de 8ie1e
años de pri~ión. Como 1~ pena que

HEGE:--i'ERAClü.:--i'.
de un sesenta poreiento de inocentes encarcelados.
Si impresionó la frase del Gral.
Diaz, esa impresión fué la del público que no i.usta de aventural'~e
en la maraña de laR esiadísticas
del"Procurador. Hubo una parte
de público que conocía esas eitadisticas, hubo otra considerable
porc:ión que sufrió las injustici::is
de los Jueces. v allí hizo fiasco la
frase. Se le s01ñetió af'eRcalpelo de
la crítica, y rr.sul•ó vana, tan vana como todas las abstracciones
libérrimas en un pueblo vencido por
la Dictadunl.
Nosotros conocernos las eHtí\"
¡JÍstica11 del Procurador, nuestra
profesión noil pone en contacto
('011 el sesenta por ciento de ciudadanos vejados por la ral.liosa
tiranía dP la toga, nosotros mismos somos víctimas el.e esa tiranía,
sabemos que una gran parte del
persona.] de la administración
rle Justicia es obra. del funesto ex-Ministro Baranda y sabemos también que ese ex-~Iinistro
procu!'aba rodearse de lo más desprestigiado y de lo má~ ine·mo.
Con est Ofl antecedentes, mal asentaríamos que tenamoii fé en.la Jueticia.
Tendremos esa fé, cuando los funcionarios judiciales rechacen las
indicaciones de los poderosos y las
consignas en los asuntos. que ~e ligan con l:1 politica. Tendremos
esa fé, cuando se fallen las causas
conforme, á fa ley, cuando se despojen los J ueceR da caprichos necios, cuando equilibren su sentido
moral con la grav!)dad del cargo
que ejercen, cuando no priven en
las oficinas ciertas persona1idades
sombrías que derrol'han dinero y
ejercen bajos oficios, cuando se penetren los juecei de la bondad de
su ministerio, cuando los procedimientos de la "'roga Rq!a" no sean
el medio inquisitorial para arrancar confesiones, cuando haya un
'l'ribunal de responsabilidades-que

juzgue Rin consideración á la maffia
de la toga, cuandó sean destituidos los Velázquezy Prrezqueabund1m en la judicatura. Entonce~
iendremos f¡; en In justicia; entone-es laR palabras del Presidente
Diaz no sel'iÍ,n un sarcasmo, como
lo son ahora.
Concluiremo11 presentando ií.
nuestros lectores un ejemplo del
corto alcance intelectual de algunos funcionarios judiciales.
Al notific¡'írs9uos el auto en que
se nos negó la libertad bajo caución, uno de nosotro, manifestó
en la respectiva diligencia que dicho auto robustecía nuestro escepticiimo respecto á la J u~ticia común. El Secretario del Juzgado,
va tristemPnte célebre Emilio Péi·ez de León, sirvió de anu1nuense.
Al en tregárseno11 el expediente para firma,· la notificación, ad vertimos que el 8ecretario había escrito exepticismo en vez deescepticismo.-'l'odo está bien, dijo uno de
nosotros, salvo la palabra "escepticismo" que seescribe con s cy no
con x.-¿Y no sabeusted, contestó
aira.do Pérez, que la s e equivale á
la x? Sobra todo, ÍlO estamos tratando cuestioneij de r.a.ligra.fía. (!!!!)
-De ortografía dirá usted, se 18
contestó inmediatamente.
Ya verá el público en qué manos
está nuestro proceso.

El treinta del pasado Junio esta
ciudad se conmovió. La cloaca so- •
cial llamada clero tiene justamente indignada á la sociedad.
La prensa noticiera vino dando
día á día noticias y más noticias
de crímenes cometidos contra el
honor, la familia y los bienes de
las personas, por eeos individuos

�8.

REGENERACION.

que aprendiPron en los seminarios tud de los estudiantes prote8tánel sistema rle delinquir orando, y do contra los abusos del cl~ro caque una vez facultados pm a em- t61ico; ,i simpiHica fué la idea de
baucar á la humanidarl, ¡,01:en la la juventud al desenma~carar al
religi6n como escudo, como pan ta- fraile hipócrita presentmulo i;JJ mitnlla para ejercer impunemente el seria v clei;eubdendo su inmundicrimen.
cia, mal hizo c-uando no tuvo una
La prensa noticiera nos hizo sa- Rola frase de reproché para crnsuber, cómo debajo de una sotana so rar públicamente ron la franqueza
enea brita la lubricidad de un sáti- y energía que es patrimonio de los
ro; nos hizo saber, cómo en las pe- pec·hos juveniles, la funPsü1, polítinnm brHs ele las sacristías se man- ca de coneiliaci6n que ha hecho fue1·cilla el honor de las rloncellaA y de te á ese clPro y que casi easi le ha
cómo el Jefe de la igle~ia católica dado 1rntente de impunidad para
en l\Iéxico pPrmanece impasible rjercer su bandinaje de honro~, pacuando se le denuncian las com·u- , ra practicar sin rie~go el latrocipiscencias de suA libidinosos frai- 11io.
les, de sus impúdicos faunos.
La juventu l reunirlael 30 de JuLa sociedad :-;e horrori:r.6. Los nio para protestar contra los abumogig:ato.s creyeron a I principio Ros del 1:!Pro cntólico rometidos al
quesetratnbadeunn mistifiraci6n. , ampnro de la 1rncia política de eonLos liberales siempre hémos creiclo eilinción, 110 tuvo una fra~e de reque el dero es criminal.
proche para esa insnna política.
La sociedad se escandaliz6 ron
La jm·entud combate el efecto
justicia. Las mayores deKvPrgiiPn- sin preocuparse de ]a causa.
' zas corrían de boca en bora. Los
Y oquí Pntra algo que nos hiecrímenes que tienen porc6rnplice el la la sangre. Refieren las crónicas
confesonario fueron divulgados que en los momentos en que los esuno á uno. 'l'oda la podredumbre tudia:utes estaban poseído¡;, del maque se oculta vergonzante en los yor entui-;iasmo protestándo conrincones de las sacristías fué exhi- tra l!JS crimenes del clero; en los
biela {tla vergiienza pública y laso- momr.ntos en quepl'Otestabanconcieilarl se indignó.
tra Ju tinmía del fraile estimulada
El g1·emio estudim1til protest6 r por la polítwa de com·iliaci6n, en
enérgicamente contra In rnul,hul PROS mome11toR pas&lt;Í el Gral. Díaz
del frnile; &lt;lPI fraile que m11Jrute&lt;·e por l'l lup:ar rle la nrnnifeRtad6n,
ni pueblo, &lt;]Uf' corrompe iÍ In, mn- PI Pri'Riilentc que se ha aliado al
jer; (]UP ('~plota á 111 ~ociPdacl -:,· (]llfl c-lero para hacer etNno rl ('Qlltinuishn1'e RentiT· ni pe~o de Rn tirnnía mo Pll PI poder; PI Prei-;idente que se
uJ trrnuontnna anouadnnclo li1s ha alinrlo al &lt;"!ero pal'a embrutecer
e01wiPnci,1s y quebrant,mdo laH vo- ul pueblo: PI Prri;idente que ha co.Juntades.
locndo "11 los. puesto~ públicosárePero el genio estudiantil no ¡;e cakitrantes clericales y ha hecho á
atrevi6 á atncar la acción mas un laaoálosdemócratns para proodiosa del clero católico, su cri- tejer íÍ los traidores; PI Prtsidente
men más repugnante. Digámoslo de que nos ha arrebat¡J,do nuei-;tras liuua vez, la juventud se bintió sin bertades; que ha matado el sufra.
fuerza para clerir que el clero tató- gio para de ese modo imponer dPslico t-e ha uniuo al Gobierno del Gene pohlH r·lél·icales; que ha aherreojara I Díaz para nyudUL· iÍ embrntec&lt;'r &lt;lo al penRamiento por quefstees
alpueliloyrl'nH1charlP~11Readenas. luz y Ju opre1Sión ya sra derical,
8i digna de _alab[&gt;nza fué la ac-ti- militar 6 el conjunto de ambas coJ

J

•

HEGEt;:EHAClON.
mo la que soportamos, es sombra;
que no admite réplica porque ha
proscrito la discusi6n, que con la
punta de la espada ha desgarrado
la ley y con su política autocrática ha dado muerte á laa intituciones libern.Jes: el Jlresidente conciliador pasó por el lugar de la manifestación y ............ fué aplaudirlo, fué aclamado por la juventud
que protestaba en esos momentos
contra todo lo que oprime, contra
todo lo que veja y embrutece....... .
¿Porqué fué así? ¿Porqué aplaudió la juventud al autor de la política de conciliaciónl
Veinticinco años hare que la Patria gime encadenada por el absolutismo. Veinticincoaf10s hace que
murió la libertad. Veinticinco
año1 de tiranía han hecho que no
tengamos ciudadanos.
Cuando por cualquiera parte de
la República se haceost.emibleuna
voluntad, en el acto se la abate;
cuando surge nn ca1 ácter, desde
luego se le corrompe. No tenemos
ciudadanos. ·
Las e1cuelas oficiales han tomado como modelos de disciplina los
seminarios y los cuarteles. Los pechos juveniles l!lon objeto de un
brutalmassage, de una alrevesada
ortopedia moral que los vuelve débiles. Loi cerebros no pueden tener mas criterio que el abstruso é
inmoral criterio de dómines analfabetali que no enseñan otra doctrina que la delservilismo, ni más ejercicio físico que el de hincar la rodilla.
Poreso los estudiantes no tuvieron una frase de reproche para la
política de conciliación;poreso los
estudiantea aplaudieron, aclamaron al autor de esa funesta política, al autor del absolutismo.
Vamos mal por ese camino. Si
la inmoralidad del clero católico
no es más que una resultante ae la
benevolencia del Poder para con
-'l; si el avance del clericalismo no

9.

es más que el resultado de la protección que le dispensa el Poder y
si nos vemos amenazados por la
hidra de sotana es porque está sos
tenida por la hidra de machete,
¿por qué no somos francos? ¿Por
qué tenemoH frases de indignaci6n
eontra el producto dela actual política y aplaudimos á esa funesta
política?
Tengamos valor para luchar.
Nose11tamosengañando solos. Finjimos creer que atacando la inmoralidad del fraile, producto de la
necia política de conciliación, efectuumm1 una obra regeneradora.
El fraile continuará ejerciendo el
crimen mientras exi11ta esa inmoral
política. Hay pues que sanear la
política.
Que la lucha ofrece 11erios peligros para los que la empranden,
nadie lo duda. La tiranía es un
erizo. Pero á fuerza de dar contra
al erizo perderá é11te la agudeza de
sus puas.
¡Tengamos valor!
·
DESBARAJUSTE
-EN-

A diario recibimos quejas y máll
quejas de los abusos que cometen
las autoridades del Estado de
Coa huila.
Creíamos que con la caída
de Garza Galán, cambiaría la situaci6n política y social de Coahuila, pero nos hemos equivocado.
También es cierto que no contábamos con la circunstancia de qu¡¡
mientras ocupe la Presidencia el
Gral. Díaz la administración general y la local de cada Estado marcharán de desastre en desastre,
porque no hay fu12cionario11 sino

�HEUE;&gt;; El!.AClü.'l.

REGE:NERACIO~.

10.

- ==========

=======---,,===

manequíes. La iniciativa indivi- gt-arse ascerti-;os debidos á la ad udual se estrella ante las l"Utinarias lacíón y nunca al mérito.
Coahuila neceilita una seria dey caprichosas disposiciones del
sinfec·ción. En nuestros próximos
Presidente.
números
diremos hasta que grauo
Poco á poco iremos dando
de
desbarajuste
ha llegauo su au,1 conocPr todo lo malo que hay en
rninisti-ación públiea.
Coahuila.
Se nos informa que el Dr. Juan
Cabello Siller es Presidente de la
Municipalidad del Centro, DiputaALGO DE BIZAlUlL\.
do al Congreso uel Estado y Director del Hospital Civil. Con ligeras interrupciones, ese funesto
funcionario ha ocupado los tres
puestos á que nos rPferimos, durante los del:! periodos conHecutivos,
El machete e~tá conquistando
que, para desgracia del Estado de triunfos por todas partes. El saCoahuila, ha estado á su frente el ble está ele plúcPme&gt;1.
Lic. Miguel Cárdenas.
Después de ltt lwroira, toma de
El Dr. Juan Cabollo Siller, como Chan de Santa Cruz en donde co~uncionario público., spgún se nos \ mo botín ele gtie)Tª apresó Pl easrnforma, ha hecho cuanto de su carón de una m1Herabla aldehuela
parte ha estado para impedir la y una mula m110rttt, en Sonora ha
crel'lción di ClubR liberales en el akanzado una. singular vie~ori:-i,
Estado, por Jo que se vé que ha 8e- sPgún parti&lt;'ipa el Gral Luis K
guido, y sigue. la misma práctica Torres al Prelr&gt;cto del DiHtrito de
oustrucrionista que ha hecho abso- Guaymns.
Jutamente impopular al ~linistro
Dice Torres, que en Mnzacoba
Reye¡:¡.
·
j ~e logró dar muer~e_á Tetab.ia~e y
Sabemos perfectamente, porque fue1:on lwf'l1_os p_r1~10neroH cmw
1 8
así lo sabe toda la frontera del Nor- mq¡eres Y dwz lll'. ? · .
· fl
· d D Bei· ai·
Progresa el m1htansrno. An«•s
n · 1 1
b'lº
· ,
t e, que la m uenc1a e .
do·Reyes es decisiva no sobre los as iazai!a_s e icas, cons1st1an eu
ciudadanos sino sobre los funcio- hacer pns1oneros a lo~ _yarones.
·
'
h
d e'l
Ahora, las energiaH militares se
nanos, que son 1iec ura e , ,11
, ¡
· . . 1
·
menos los de Nuevo León, Coahui- ~nsauan con as muJ_EnPS y os m. la v buena parte de los ele Tamau- n~s_. Antes el hero1smo, _el valor.
lipas. _Con eRa influencia q~e tiene · ~:~~f~;-~'.ºc~~~l~fuh:~: ~::faq~~:
elsellodelaabsolutaautor1daddel bºlºd
··
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11 d º,\ nt ~se· 1 Sil 1va¡ismo
Jefe sobre losinferiores,nada marmil. en eoa hUJ·1 a.. Del Gob er- tar oponm a la . fuerza la fuerzti
cb a bien
..
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le dos bruta. Hov, el m1Hrno Ralva¡1Rmo
0
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n~bfr ª . imi
os l~mp bl" opone la uiismn fuerza bruta á las
pu . icos e¡an e cump ir sus O 1· desamparadas mujeres y los inogac1ones.
·- .
cen t es nmos
Ninguno de los empleados de la
Y parrt eso se distraen enormes
administración de Coahuila es ap- sumas del Tesoro Nacional. Las
to para·desernpeli~r susfuncioneR. mejores rent11s Ron invertidns paSólo sirven para los serviciospolí- ra el mantenimiento de un ejPrcito
ticos, como los que forman el nau- ocioso, que en cnso de guerra con
seabundo "Cfrculo L'ni6n y Pro- alguna nación extrsnjenino servigreso de Monterey," para gran- ría, por que sus cla~es de tropa es-

ª·

J

ª

~ -- - ~

tán integradas por individuos recintados por ese modo atroz que
huc-e de nuestro país un país at1·asflclo, la '·len1". La leva que
nos deshonra ante el mundo ente:
ro y lesiona nuestro estado económico, arranrando á la .\/ación un
"prouuctor" para convertirlo en
"consumidor" y en vicioso rn la
podrrdu¡nbre de lós cuarteles.
El Gobierno debe licenciar nl Ejéreito qne agota á la Nación y
crear la Guardia Xar:ional. Si es
cierto que es un ~ob1er110 fuerte.
110 debe temer al crndadano armado, porque sólo las tiranías se
siPnten débiles ante el soldado del
pueblo.
.
. Pero es\am_os bordando ene! vaCI?- El Gob1_e!·no ac~ual e~ una
Dictadura militar y s1 Auprune el
EjPreito, deRaparecerá, por que no
l? sostiene la voluntad d?l pueblo
smo las culata~ de los fusiles. Las
tirnnías .¡,in soldados son imposibles.

11.
_..L.:.

luz; calienta y alumbra como el
sol.
El Pensamiento Libre, no es nuevo Pn la lucha. Tiene algunos meses de haber sido fundado. Pero
' las peualidadPs porque actualmente atraviesa la prensa indenI diente y honrada, hicieron que el
querido coleo·a suspendiera por
alo·ún tiempo"'su noule propagandt~ Xo obstante sus fundadores
no de~ma.varon e~ su empresa; y
hoy tenemos el gusto de anunciar .
su reaparición.
El número que tenemos ú la vista viene vibrante de patriotismo.
Contiene un artículo titulado 1iLa
agonía de una administración,"
e8crito con tal vigor y ·valentía,
que por HÍ solo basta para honrar
á cualquiera publicación periodístira. En ese artículo se trata del
d.-spre;;tigio en que ha raído la
administraei6n del imperialista
Gobemador Cant6n. También en
dicho artírulo se pone en conocimiento del pueblo, el legado de miserias que deja la misma administración.
DOS
Con gusto manife11tamos á los
~ ~ 8 • ~ ~ /;\ ~ · dos honrados colegas, que mien •
'-1,;,,
E;.- g
\;,J ;:;,, tras signn el digno programa que
He han trazado y dediquen sus energías á la defensa del pueblo contra
Nos han honrado con RU visita el absolut.ismo y el fanatismo, sedos estirnuule~ colegas El Corna,- r-emos sus aliado~, porque noso1-io, &lt;le ~forelia, Mich., y Él Pen- tros también luchamos por la resamit!Ilto Libre de Mérida, Yuc.
couqui8ta de los principios liberaAmbos colegas son netamente li- les, que excluyen toda tiranía.
berales. El Corsü~io, es órgano del
Club "Liga Patriótica" de Morelia, que forma parte de la ConfedeLOS SER VICIOS
ración de Clubs Liberales de la República. Su programa es amplio,
digno y valiente. Exhibe la inmundicia que SP oculta verg·onzanERcandaliza el modo de aRcender
te en las sacristías, así corno las
que
se usa en esta época de cesabestiales pasiones que bullen hipórismo. Los servicios políticos da
critas debajo de las sotanaR.
que
tanto hemos hablado, son los
El Corsario, es infatigable. Semejores
méritos que pueden hacermana por 9emana disipa c@n sus
se
para
obtener la gracia de los
luces las negruras del fanatismo.
isu labor es de vida; su labor es de magnates .

w

•

J

�I

12.

REGENERACION.

Hoy no valen ni el talento, ni la ritos, sino por sus servicios políti- .
ilustración, ni el patriotismo. Pa- cos. Se le ha pagado la manifestara ser influyente, para codearse ci6n-protesta de Monterrey.
con los prohombres de esta negra
Veremos con que se paga á los
política, ba■ta con el aplauso ra- demás manifestantes.
bioso é incondicional á los acto•
má11 descabellados del Poder; basta con tener siempre la sonrisa E&gt;n
los labios, por más que en el fondo
del alma se abrigue el rencor y la ~g
conciencia I't crimine la debilidad
.de los caracteres que se doblegan.
La servil manifestación que organizó en contra de nosotros el
impudente "Círculo Uni6n y ProPublicará novelas sensacionales, ·· ·
greso" de Monterey porque diji- por entregas diarias, de 16 págimos que no son liberales los mili- nas, primorosamente ilustradas,
tares Díaz y Reyes, ha dado su fru- que valdrán un centavo en la cato. El servicio político prestado pital y do! en loe Estados. Al
por ese sucio Círculo, ha tenido su principio de cada novela se regarecompensa. Miguel F. Martínez, lan siempre las pastas, lijeras y
el organizador de la manifestación- modernas, propias para encuaderprotesta, acaba de obtener el pre- nar en casa. Al mel! l!On 480 pácio de su servicio político, acaba ginas. Obras que valen tres ó
de ser nombrado Director General cuatro pesos resultan en &lt;:incuenta •
de Instrucción Primaria del Distri- ó sesenta centavo1:1. En, la forma . ·
to Federal.
más cómoda yetonómica que hasDecimos que Miguel F. Martínez ta ahora se conoce.
acaba de obtener el precio de fiU serSubscripción mensual foránea,
vicio político, porque no se distin- sesenta centavos, pago precisaguió jamás por su talento, ni su ilus- mente adelantado al Sr. Abraham
tración como Director del Colegio Sánchez Arce, Apartado po11tal 25
Civil de Nuevo León, al que no hi- bis.-México.
zo progrel!ar, habiendo dejado en
el mayor atraso 11. la Escuela Normal de Monterey de la que desdichadamente también fué Director.
Como Director de la Instrucción
Pública del Estado, sus vuelos alcanzaron la misma altura que los
del Dr. Luis E. Ruiz. Miguel F.
Yartínez no es merecedor del cargo que acaba de obtener en el Di1Si no fuera porque se ha entor
trito Federal ayudado por el Mi-- pecido la marcha administrativa
nistro Reyes.
· de nuestro periódico con perjuicio
Se lo recomendamos al Sr. Lic. de nueatros amables favorecedoD. J.usto t:lierra, pues si el Dr. Ruiz res, nos ragocijlU'famos por que
no fué apto para desempeftar,: el existen un CóJdova, un Quevedo y
cargo que se ha encomandado á. un Velázquez, trinidad que albaMartínez, creemos que ésta será tir furiosamente el record de la
más inepto que aquel, pues que ha torpeza, nol! proporcionan un
ganado el empleo, no por arofl·m~- inmenso placer: el- de compro-

l~i6fiote..

~Q BiQm.Qnfe.

.

'

Nuestr~s
· frueÑa.

,c:c======R-"E=G=E=NE=ó'•l=tA=C=!O=N=·=======-1_3.=
bar que REGE,a"lERACION no in- lio de 1899 á In fecha, y por hechos
juria, ni difama, ni calumnia.
de antoridades, las ·per,,;ona:,; que
. Se nos presenta 'a oportunidad se &lt;'n•an ngTaviadas pod1·án pasar
de confundir á JJUeRtros rabiosos al local de e.;ta oficina ,í exponer
detractores, ÍI todos aquellos Rer- · Jas quejas que tuvieren, en l'l conTile! alharaquientos que llevaron cepto que se recibirán de oficio y
1u zafia hasta ]legar a, prt&gt;fender con toda justirieación nec-eHariu
emponzoftarños nue,-t.1·a estancia hasta rl dfrt 10 del próximo Junio.
en bartolinas con artículos virulen- -Huajuápam de León, Jfayo 26
ios y ~oer·e;;, {t todos aq1wllos man i- de_190lrEI .Jefe Político, Alfredo
testantes de Nue\'O León que- mos- M. Sanvedrn."
traron su insignificanda y su fuTan luPµ;o como eir&lt;·ltló ese avirioso amor ,í la tiranía.
so, se presentaron . (i la Jefntur1,
'rodo lo que relatamos en nues- Política nuís de veinte quejas de
tro artículo ."Instintos ~ni v:.ije~," vecinos ngraviarlos, y entre Pilas
es rigurosam\mta cierto. Cúrdova la del Sr. Pioquinto Leiva denunpretendió despojar de un terreno ciando el despojo que pretendió
á D. Pioquinto Leiva y apaleó á efe1,tuar Córdova y \lis lesiones q-ue
este Señor porque se opuso al deH- este individuo le infli-ió.
pojo. Las pruebas que hemos renTodavía esperamoi las declara-·
dido, corroboran nuestra infor- ciones de algunos honorables vecimooi6n.
nos dt'Hunjuápa.m. Ellasacabarán
Más todavía. C6rdova fué des- de confundir 'á nuesti:os detractotituído de su empleo, po¡,¡ue era res, al quQrellante y ni ,Juez.
imposible soportar por má" tie1:\DPseamos que el público indepo h!B depreilaciones que cometía pendiente ysensato, conozca estos ·
éomo Jefe Político de Huajn,ípam detalles, porque nos dolería, J1IlU·
de León, Oax; y cuando un Go- cho, que hubiese quien du~nra ~e
bierno toma una decisión enér¡.ri- la imparcialidad ybuenafedenuesca, rompiendo la atmósfeua lx&gt;m- tras informaciones. Deseamos co. placiente dequégustan todos nues- rregir abusos, á pesar de que é_stoe
tros gobernante@, .· Córdova debe ·se yergan con la,pretensión de anohaber sido un funcionario modelo nadarnos en combinación con un
entre los nocivos de la Rep!Íblica. Juez que personifica el abuso.
Y sin embargo, se querella, .Y hay
un abogado ayuno de nPgocios
que patroc-;i.na esa querella,~ hay
nn .Juez· ayuno de escrúpuloH que
acoje esa querella.
El siguienteavi110, profu~amente
publicarlo por el actual Jefe PolíSemanario liberal que se edita
'ico dé Huajuápam, revelará que, en Láredo TexWi, E. U. A. bajo Je
no solamente se destituyó á Cór- inteligente dirección de . ]t1, Srita,.
deva, sino que se ha recurrido á Sal'11, E. Ramírez'.
pt·ocedimientos has~ al10ra desEste periódico debe SEr leído por
conocidos.
todo buen ·mexic.·wo, pues en el se
"Jefatura Política del Distrito. tm.t11,n asuntos de pa,lpita,nte inte-Aviso.-Hago saber al púlllico rés ptfra. el Gra,n Partido Libera.J. .
· que, .autorizado por orden supe''La, Corregidora," es uno de los
.ríor para formar expediente en el pocos periódicos que pueden lla,.
Distrito respecto al lapso de tie!I\• ma.rse verdadera.m(Jnte liberples;
¡&gt;o transcm·lido desde 4;11 d~ Ju- · sus ideas avanzadas ilusttarfá, 18.

.. ~A Corregidora"

°

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.

�•
14.

REGEN ERACION.

vez q11e fortiífoa,n las convicciones,
y el sano patriotismo que informa
sus artículos entusfasma, aumentando el a,mol' á, la, Patria que suÍI'e tanto bajo el yugo de los déspotas.
La, subscripción vale por un aJio
un peso oro. Para todo Rsunto
dirigirse á, la Srit11. Sara, E. Ramírez, calle de Lwcóln 1202, Laredo
'l.'exas E. U. A.

UN DESPOTA
-DE-

El Jefe Político de San Juan de
Gua(jalupe. Dgo,,
un fu [lCionario que gusta hacer su voluntad.
Con el peligro de que noM denuncie, porque gracias á la venalidad
de ciertos jueces, las autoridades
arbitrariu8 experimentan placer
"n oprimir, pero se encolerizan
cuan&lt;lose les reprocha su mal comportamiento, comisionando á famillicos tinterillos para que los repre1mnten, vamos á denunciar algunos actos de ese Jefe Político
que lo acreditan como péaimo funcionario.
Al Sr. Miguel Cordero se le dieparó accidentalmente una arma de
fuflgo en su casa. Nadie se había
dado cufnta del suceso, pero el Jefe, haciendo alarde de su a.utoridad, penetró á la casa del referido
Sr. Cordero á quien llevó á h cárcel con lujo de despotismo, en donde lo incomunicó en un separo.
Por medio de nuestru colega El
Universal, se requirió al Jefe Polí,
tico para que indagase E&gt;l resultado de la rifa de un caballo que hizo el rPcaudador Eutimio Escobar.
Esta rifa uo dejó ¡¡atisfecho al público ni el Jefe dió ninguna explicación, según se dice porque JJ:scobar
es p1·imo suyo.

"ª

El honrado comerciante D. ,Tos1~
Mancinas, tuvo la idea de festejar
uno de los grandes días de la Patria. Adornó la fachada de su casa, y como buen patriota y liberal
que flS, iz6 una bandera en la que
puso la siguiente inscripción: "Viva la gran notabilidad del siglo
XIX, D. Benito Juárez." .El Jefe
Político, cleri!'al recalcitrante, se
encaró al Sr. Mancinasy con palabras duras le exigió que quitase el
adorno, 11i!'ie11do que, "no permitiría queflgurara aquel nombre (Be.
nito J uárf&gt;z) por ser contrario á
sus ideas." Amenazó, además, con
imponer una multa de veinticinco
pesos lili en el término de media hora no se bacía desaparecer el adorno.
Como se vé, el .Jefe Político de
San Juan de Guadalupfl es un funcionario arbitrario y &lt;•lerical. No
pedimos que Sf&gt; le def:ltituya porque
110 se hará así, á lo sumo se le removPrá de sn puesto para ponerlo
en otro más lucrativo.
Llega á tal grado su afecto á los
ensotanados que hace poco tiempo llegó un buen mímero de esos
vampiros, siendo él el primero en
rendirles culto,
•··"'··-'· ~··

A NUESTROS SUBSCRIPTORES.

Como ven nuestros amables
subscriptores, estamos reponiendo los números que no so publicaron en su oportunidad por virtud de la, inicua persecución de que
somos objeto.
Creemos que dentro de pocos
días ya estaremos al corriente.
Por Jo pro11to suplicamos ií nuestros subscripores se sirvan disculpar Pl atl'aso con:._qu(sa.le REGENERACION.
El público debe"jtener en cuenta
qne ,.n rm pnis como ,1 m168tro,

ló.

en el que no hay garantías y los
ciuda.danos ven .i cada momento
xtropellados sus derechos, el Poder descarga toda, su ira, sobre los
que, como nosotl'os, se atreven á,
discutir los malos actos de los funcio11a11os y ha,cen blanco de sus
críticas el desbarajuste administl'ativo que reina en esta época de
tiranía.
Espel'amos que nuestros subsc11ptores se sel'virá,n cubrir el importe de las libl'anzas que nos pe1mitimos girarles.

ciudadanos, más bien que tratar
de oprimirlos. Si un Gobierno quie.
re hacerse simpático debe ser liberal y uo como el nuestro CU.) o liberalismo consiste en oprimir el pensamiento· y arrebatar las libertades.
Los ciudadanos de C. Guerrero
deben formar su Club. Si el Gobierno los atropella, ese atropello
servira para desprestigir más á la
tiranía, y deesemodo, se conseguirá hacer ver al pueblo de un modl
objetivo, las i1convenienciasdelas
Dictaduras.
Al pueblo lo engaña el Poder,
pretendiendo hacerle creer que es
libre y tiene derechos. Los papeles
gobiernistas lo engañan en el mismo sentido. Es bueno mostrar que
hay tal engaño. Es bueno desenmascarar á los déspotas. Las perPara probar que la tiranía no secuciones al pensamiento y los
sirve más que para afeminar ca- atropellos álosderechos, ponen en
racteres. y que jpor lo mismo, la caricatura á los césares.
Dictadura del Gral. Díaz, es nociva
al pais, sepan nueRtro11 lectores
que muchas perilonas de arraigalfALES EN
das con viccionell liberales se niegan á constituir en Club por temor
de que se inicie en su contra la se-de de /\tropellos y vejaciones
que acostumbra nuestro monárquico Gobierno como sucedió eu
El Ayuntamiento de C. Guerr.Lampazos y Candela.
ro, Tam., hechura del Gobernador
Eu C. Guerrero, 'l'am,. hay nu Main!:'ro como lo hemos dicho en
buen número de liberales que no alguno de nuestros anteriores núse han agrupado en Club porque meros, tiene muy poco cuidado pase nos informa, temen las persecu- r'\ la guarda del teliloro municipal.
ciones de la tiranía.
El año pasado siendo PresidenEsto es indecoroso. La absten- te Municipal D. Manuel VelaRamíción de los ciudadanos en C. Gue- rer., y durante el tiempo que éE te
rrero nos comprueba que en los señor se separó de dicbopuestod&amp;Estados y en esta misma capital, jando substituto por mini.iteriode
no hay garantías individuales.
la ley, desaparecieron máa de cien
Pésimo es el sistemadeperseguir pesos del fondo de mostrenco,.
convicciones, de sofocar ideales. Se practicaron mil averiguacionea
Por ese sistema no se logra más y el ladrón no fué descubierto. De
que el de2prestigio de cualquier aquí se desprende que la seguridad
Gobierno.
no reina en la República aunqu1
El Gobierno está 1m la obliga- el Presidente se empeñe en hacerción de aJuditr, de protejer á los nOlil CIWI' tan 1:19lla mentira, pw-

e Guerrero.

�•

•
10.

REGENERACION.

que si de las oficinas de rn1 Ayun- enorgullece porque amantes que sotamiento, se desaparecen más de mos de la libertad experimentamos
cien peso 3, con mayor razón dr,be- pTacer al ver el ensanche delas~anrá temerse que en cualquier o ,ro tns doctrinas liberales, y tambifn,
porque vemos que nuestros paisalugar haya más inseguridad.
Parece que mmca habrá buenos nos rn apresnmn á propagar los
Ayuntamientos en C. Guerfüro. Ranos principios d9 la democracia,
~l actual cuenta con un Presiden- agrnp,índose en clubs qüe robustete, el Sr. Antonio Go11zález Martí- cer(1n á la Confederación de Cluba
nez, que es honrado, pero los Re- Lilierales de la República.
ghlores no son aptos para el pnesLa Mesa Directiva del Club Lito y uada de provecho se hace.
brrn l fü,formista "Ignacio RamíEl 'l'esorero,Jtambi0n es cumpli- rez,":qued ó integrada por los sido. En cambio el Director de los guientes ciudadanos: Presidente,
Juzgados locales, que es el escri- Lino Ramón Campos; Vice--Presibiente de e~as ofieinas, 110 cumple dente, Angel Santa .María;'Primer
con su deber. El solo tiene que Seer, tario, Adolfo C. Gurrión; Se-,
atenderá tres juzgados y ninguno gundo 8ecretnrio, Julián Arreola;
marcha bien. Cuando hay feria e11 'resorero, Luis B. 1'dledo.
la ciudad desatiende por comvleto
La idea de los liberales potosinos
SUR mal desempeíladas labores,
/itl e11Raneba cada vez más. Por topara hacer~e cargo de cualquier dns partes de la 'Hepública se insgarito, de los que permite el pro- talan nuevos clubs liberales, pueit
gresista Maiúero, como le llama, U'l los dudadano8bonrados y patrioperiódico venal.
tas, no pueden tolerar que por más
tiempo
y eon sin igual descaro, se
Loa vecinos de C. Gnenero esperan á qne conc:Juynn tantos males, ¡.¡iga violando el derecho. El pueblo
sólo q11e en lugar de disminuir au- ha comprendi&lt;lo al fin, que la larmentan, porque bajó el rPgimendel ga é inútil gesti6n administrativa.
General Díaz los males 1iumenta11 del 11ct1rnl Presidente no da1·á buey escaEean los beneficios romo su~ nos frutos, encastillada como está
cede en los gobiernos absolutos. en la idra &lt;le! personalismú más
J:Iruita que se deje al pueblo nom- oprei;or y absoluto.
brar sus funcionnrios se remeuia- . El pueblo quiere g·obernar. El
rán los ma]e3 &lt;]lle p1·ovie11en del pueblo ha comprendido que toda
l\ei,potüm10 de la¡¡ autoridades.
autoci·acia es funesta y por esa razón re agrupa en c.lubs libera leli
que 8erí1J1 los que salven á, la Patria de la perdicióná que laha oriEL LIBERALISMO
lla fo la Dictadura.
•
Felicitamos á nuestros patriot11s f&gt;n.i8anos por su uoble resolución de eombaLir á las dos hidras
que quieren acabar con el pueblo:
Por Yil'tml de !11,perRecuciiín que el clericalismo y el militai~smo,
snfriniós, no lrnbíamos noticiado hermmmdas hoy para hacer senal ¡níblir-o la instalación del Club tir la opresora tiranía que nos
Líhernl Hefor·mista "Ignacio Ha- embrutece.
mfrez,'' en la f!indad de Oaxaca.
Ponemos "REGENERACION" á
La iustalaeión de diclio Club nos sns órdenes.

tu acciota .

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.1lN-0 11.-1 '5 Epoca. Yéxicg, Julio 15. de 19Ql.

'rOMoU.-Nú.'l!. 46
.J,;~,;..,..

eg1r:r,raci~[í:
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PBBt1blOO UD&gt;El'&amp;DlENTK DB OOM-DATE.

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al&amp; la 0n

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Cua»do lí lteptbUe~ ¡lranunel• 111 YOJ

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1
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-d.e eada m.11 y Jo.a preei01 4• aubwipcióa son:
P&amp;r• la Ca.piW trimeatrc adolutado .......... .,.81 ffl&gt;
»ara los Eitados id
id
............ e» 00
...ra el lh:traocoro i&lt;i
id en oro ...... ti 00
Nmeroa eueH01 15 ca. Númlt'e1 atruadoe ~ c1.
Se en"udera aceptada MI swbscripcion. en ca.so
t'!e qw.e no M duueln. el periaidioe y ae ¡irara por
tl importe dt UD trimestre.
A lna Agentes se lea abo.Hra al 15 per oi:••to.
}fo re devu'-ien onginalet.
Para 101 anim&lt;::ioa en el periodi.. pida.He tarifu.

NOTA. RI precio de mb1crlpcl6■ e■
cualq1ler país de Américats ele DOII PJ!:·
501 PLATA KSXICAN.l por cadt..tri•

mettre.

-

füMBi'l'H~

.

se i&gt;lev&lt;í má~ alto atín qu" los condores rnii\mos: .Juúrez.
Li, l'ahia ~an¡ralrn. El clerir!'\lfsmo y el milita,rismo aliados, porque 1().$ monstruoa se comprenden,
sorbfan la sangre del pueblo. El
pneblo encadenado lloraba eu libe1-tad perdida.
El clero y el milital'ismo, esos
&lt;los enPmigos de l/!\ humanidad;
!'sal'! dos 1:émora~ para todo ade1:;;,,nto, siemprn Re ban unit!lo para
E'Hclavizar á lospuebloi. Paraesas
dos funestus clases, el hombre e,
COR,\,,

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La raza raída tuvo su rehabilitación. La Democracia tuvo su firme sostén. La Patria, uno de sus
mejore¡¡ hijoB. Lri' Libertad nn·o de
sus más celosoR &lt;lefan~ores y la
Améi ic¡i. nuo de sus mt'Í.s grandes
hombres: Juárez.
Los 11,grios picachos del Sur; los
inaccelliblespeñascossólo hollados
por la magestad da la~ águilas, se
qnedaro11 asombrados: una magestag má8 grande, una rnagestad
i.nd'1'memt:'nte humana, cli@i divina,

Pero Juárez sP ah6. 'I'odos los
heroísmo&lt; tÓ&lt;la,rlas constancias
que &lt;lonnit_an &lt;'n la rata caída, i.lespertaron en t'J. El pasmo$O estoici11mo del indio se abrig-6 en sucora,zón y el temple de CuauhtemoG
coincidió con el t4'mple de Juárez &amp;
pesar del tiempo y tí pe~a1· también de la ruda dornina~ión de la
raza triunfadora, y tarnbih1 á pesarde la brntal tiranía di.! militariwmo y rlel clero.
J uárez ~e alzó. Su divino e¡;píritu acostumbrado á la mt1gniflooucia de los trópiooij, deb:\1 quocerlo
todo grande, todo herm.oso. Pero
en merlio de t,inta grandeza, de
tanta luz y d'e tanta fuerza dr, la
que Olltá embeb-ido el suelo de la
Patria, gl;)rnía una miseria. El miJi t-arismo y @l cliro hn bían d..lstro-

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REGENERACION.

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llE&lt;.igN.I&lt;JUAülü~.

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nado á un soberano: el pueblo, y noH puestos paraalgunaspersonaéste lloraba su grandeza muerta,
fülades sombrías y cuandp no inJ uárez trabajó por la testaura- terviene ese acto deliberado, se.·
ción del g·obieruo del pueblo, Juá- substituye con la siniestra inactirez defendió los derechos del hom- vidad del Gobernante preüado de ·
bre y volvió á reinar el pueblo, complacen'-.i.as,
Ya nadie creía qne las hidras malEl Gobern1l.dorCárdenf.l~, daCoadítas, cuyo contubernio ha hecho huilá, es, consciente 6 inconHci@ntela desgrncia de;¡¡¡, Nación, vo1ve- mente,' un mal Gobernante, porque
rían álev,ant,aroe. 'rodo el mundo permite, y al permitir, autoriza,
se hacía la ilusión de que la demo- que sue subalternos com¡¡tan actos
oracia Rería eterna y que la ve¡·- que riüen con la ley y con Jo¡¡ 1·11digiienza de la derrota Rufrida haría mentas de Justicia,
que para siempre ocultaran su
El Presidimte Municipal de QQ..
oprobio el clero y la milicia.
neral Zepeda Cuah., es un tipo del
Y todo elmundoseengañ6, Juii- subalterno envalentonado y temirez murió y en la misma fosa fue- ble. Hace algunos días co~1pareron sepultados él y la soberanía cieron ante él dos infelices mujel'As
del pueblo. AJ caer el titán cayó 1a acusadas de la comisión de .ina !~-~
obritque sostenían sus vigorosas ve falta. El Presidente :Munici\ml
e¡¡paldas: la libertad del pueblo.
referido, azotadq,el cerebro porunv
Por eso los mexicanos, cuando reminiscencia inquisitorial, ronde- '
lloramos la muel'te de Juátez sen- nó áhsmujeresmencionadas al 1'11·
timos tanto dolor, 'l'ambién11ora- . do trabajo de las obrJls públicaP.,
mos la muerte Je la democrar.ia,
·· en uuión de los demás presos, labor
Séamos dignos, Juá1•oz nos dió · á que Be re~i~tfael débil organismo
una saludable lección. Aproveché- de laHsentenciadas, quienes se r·inrnosla. Juárez no1o enselió que hay &lt;lieron á la fatiga Pnfermándose
que s0r constm1tes para q1,1e las g'ravHmente. No es dificil que las
ideas puedan triunfar. Nos ense- infelices mueran.
ñó que se debe tener valo.r para
Ese procedimiento inicuo, suscis0stener los principios, Tengamos
tó
la indignación de todas la¡¡ clavalor y s0amos constantes,
Si las dos hidl'FJS han sa,lido de ses sociales de General Zepeda. y
Si nombl'ó una comisión para qu~.
RU eRcondite para hacer burla de
nuestra soberanía, ataquémoslas se acercara al drspota, quien, des~
eon valor, Si nos faltan resolueión pués de una larga y ob1tinada resistenc:ia, propia del que vé ll5Ca- _
J valor, recordemos á Juáril11.
párwele una víctim .. y el placer de ·un sacrificio, accedió á que las infelices mujerts fo@ran retiradas de
tan rudos trabajos.
Arrojamos eíltos hechos álaconALCALDE
sideración de.la pl'eµsa gobierNif, ..
ta, para que do ellos haga un brillantQpl'lnegírico. El Gobierno qmi
consientG y mima á ta]e13 fierat1, no
puede ser un Gobisrno digno de
Un buen gobiirno impide qrn; los un pueblo qui sifnte ansiaa infinipueblos sean ~-obiados por eld@stli,s de Justicia. El Goliernador
potismo de las autoridades inferioCárdenas que no pone ~l remedio
res. Un mal gobierno parecer.oá esos dei ar atoe á, la civilización,
mo que de propósito ~eñala alguei; nn pi5E;imo goberm1,nte,

·':

,,

~

,

1Ntf'1.1M6Ne.

¡QUE

rnc, SGY ·-a::;.,;_, "fJ..JfrM&amp;

-

3.

a,;; :+'!'!%Qi&amp;tct •..-4GIII

destituyó á Machorro dela, Jefatura de ese Dil;trito J lo trasplantó
!z!~:'.utlán, donde cayó como un

'

Gl.utoriiJ~deiel

Véase lo que h.izo con el Sr. D.
'Rafael nena, según el remitido de
este apreri0,ble caballei·o que he-rnos visto en nuestro colega El Par
ladí11.
"Don Franciseo Machorro, Jefe
Político de Teziutláu, olvidándose
porcomIJleto de au posición social
. y haciendo punto omiso de las reglas ruá¡; ·rudimentaria!!! de la caballerosidad, acaba de cometer el
atropello. más ruiu y el abuso máe
incalificable en la p!!rsona que firma estas líneas. Lo111 hechos 11_011
low siguientes:
' '·Eu la tarde del sábado 27 del

También ahtlra suplicamos se
nos perdon1t que trátemos de un
a8unto posterior á la fecha de este
número, pero el•hecho en que consi,te es de tal modu salvaje, que
no podemo~ esperar ú dnrlo á conocer á nuestrns ilustrados lector1ci;, basta que llegue su oportuni"
da d.
De nuestrn queri&lt;llo colega El PaladÍJJ tomamos lo siguienté que demuestra hasta que grado de inmoralidad, ha IIPgado la Admini.traC'ión públil'a del paiíil Pn esta época
~n que se considera al pueblo como
bestia de rarga y se ultraja la .dignidlld humana fiando en la com,
' placencia que tienen 1qs gobier·nos
IJbl'a L"ou ijUS subor_dinados.
El 8r. D. 1ü1Sael Bello, es director
del valiente semanario El Cuarto
Poder que se edita en 'l\&gt;ziutl án,
Pue., é:olega que se ha distingui- .
.,. rlo por su !'aro ,-aJor para tratar
los fürnntos que eonciernen á la,
turbia política autocrática. Por
i, 118 sanos ideales, El Cllarto Poder
llollra al partido libernl.
Naturalmente ¡¡J Sr. Dello no na
visto con agiad~ por ¡08 drspotas,
pue¡¡ p¡ estredw ci.rebro de éstos
no puede wm;t!bÍI', no puede admí- ·
tir. que la pestilente nube de incienso con que loH rodein los espí- :·.
ritus serviles, sea disipada PºI' la _íil
'.; erdad de que.están armados los
hombres honrados.
•
RPcordarán uuestrnslectores qur •
,
h ¡
p·
lm)io en, 'I. eca1!111c ~ co, ue., un
Jefe l'nht1c_o. ]&lt; 1·anc1sco Macb~no,
que se d1Rtmgutó u.or la arbitra- '
riedad y el allui;o que informaron '
sus actos administrativos. Para
aliviar en algo el infortunio de los .
hijolil deTernmachalco, Mucio
tínez quenadaMabe hac0ren orden,

pasado Juli@, el cacique cite.do,
mandó al comandante de la guardia á que condujera á la preselilcia
del referidcr'iultán, al Dfrector del
Peri6dicp '·-El Cuarto Poder" El
subscrito, sin rlesc,onfiar del objeto
á que el Jefe Político le citaba á &amp;u
casa, se pr~entó en·e1 acto á satisfacer
10°"' deieos del que con tau•
·
tn urgencia le mandaba á traer,
pero cual no Sflría in sorpr11Sa,
cuando conduciéndole á una pieza
apartada yrle antemano eleiida,
cerró en el acto todas l!ls puertas
y; :nfre~t~ndose conll)1¡¡-o, comen~o a dmg1rme un¡¡, tempestad de
1~sult,~e con pa.lti,brotas de carre1o, a11ollando con sus sor.ce&amp; denuestos lo ma~ n?ble y sagr3:do
f]UP ~~ su ,~onc'.@m:m puede vener3;r
un h1¡0. ~1grno hecho llll energumeno amenazánd?~ec_on toda clase_ de_ vengan,z~s e md1g·u'.1do por
m1 1mpas1b1hdad, termm6 por
¡¡PONERME LAS MANOS EN EL
HüS'l.'Rü
·
............ 11..
"El mus infeli~ de los hombres,
hubiera s~ntirlo arder su sangre
con tan criminal atentaL1o j habie1·a sabido COJTQsponder á la, O·
fensa recibida., si 1 o lmbi!ra teni-

I

Mar-1

'

,

�REGENEJLI..CI-ON.

4,.

..... :..a.....""""--""'"""'"-="""'-·--·.... _...,... do la de11graoia de hallarse siu defensa algurn1.
"Ante la impmfbilidad ele defendel'me y ante el peligro inminente
c¡1:1e me arnenafüba [puet,enf'errado
como estaba eu ltt ca~a del Jefe
Político y ant,e ~u furia, solo pasaban por mi mente el ultrajP, el
in~ulto y quizli ... !~.... ¡el llsei;inato!]
opt&lt;í por gaJir triunfante valiendome del enga!lo p&lt;.&gt;J·o eTI aquPJlo~
momento•, FJSe medio era el único
que podía salvarm'e ........... ..
"LogrlÍ perMuadirlo de que cierto p{11Tíl'fo, nltuo1ivo ú fffi peJlilona y
origen de la cuestión, lo retiraría
t&gt;n el acto, para que en 01 número
qtw ;;alierl'l al do¡uingo 28, no ¡¡e
viera en letrae de molde narrado
un he.iho punible que el mismo Jefe Políti&lt;,o oometió en díae rmteriorea. De eH!.\ manera calm&lt;5se oo
ánimo: no· Silil advertime que, de

_I

no cumplir lo que l; prometía, la
Yen,gaIJz,\ qu"' él tomara bería terrible, i11 conmeu¡¡u;ral.JI¡,, pues lo
menos qpe podrfo causaJ'file .ería
)a lIUERTE, IHUHJUe le COHÜml lo
qne le cos~ara, ])~l'qae al fin Y al:
eabo, él ~tab,a bien apoyado poi
el ~up~·10r Crob 1 11 ~ _Y, ~tdemá~
t,e:1m Ja órdena~ 1 ec1bida-s
b1 as textuales.]
"Con la indi¡i-nación y la ira royéndomP !IM! t_ntrailas, salí de aquel cuarto 1tltlrlito, y huí dr !11
pre,¡¡,mcia de aqu'il miserable que
sin respeto ú. su hogar y Hinho11t r,
como t 1más degl'adado y último
de los cobardes, con incoticPbible
felonía me condujo y encerró en
8U c!l.lla para ultrajarm@ del modo
más villano.
"Como e¡¡taba en mi deher;no retiré el párrafo aludilo, y, •oon él
cinuló &lt;el periódico del domingo
pr6xi1110 pasado, pero me ví en la
urgentenecesid11.d de ocultarme y
eludir rui pre1encia en aquella pob1:.wt.;n, pue,, era indudabli, que todo lo debía esperar de aquel ho,n]yre
meo~ u1111 noble:ro.

r,:

[pultt-1

iSJ ,-

REGENEHACIO~.

~-~~~

''Narrados los sureeos, no deseo
mfü¡ que el ptíbllco y e11pecialaente los a,bonadoH de "El Cu.arto Poder,'' sepan que, en tanto no semi den Ja¡; debidas gu,rontíBA y en .
tfmto qua el C. Gobernador del Eetado de Puebla, Gral. Afucio P.
~la.rtínee no llame al orden a,l ea- cique terrible de Teiiutláu, nrn veo
Pn la necPijidad de ijUSpender mi publtcari6n, porque á un hombre
DIGNO se le teme, pet·o {i una vívora .................. á uóa V'ÍYora hny
que huirle."
IlAFA!DL l3ELLO.

ble de los sentimientos que tiene el
hombre, el amor materno.
Y no conformes con todo eso,
los déspotas, como el de 'l'eziutli1n, se atreven á amenazar con la
muerte á un periodista independiente, solo porque éste, en bien
del pueblo, denuncia losmalo~manejos de los caciques. Pareca que
las panteras se han disfrazado de
autoridades.
Mueio Martínez debe poner en la
raree! á tan brutal cacique, si quiere acreditar de honrada su administr11ci6n.

---•--Lo anterior nos pinta eon fidPlidn:d lo ~ombrío de la situuci~n de
lo~ f'indadanos éu~ndo desentendiéndose rle !u opresión qu9 rros
al.JatJe y ha0iendo 1í un lado !011 temol'E'i!! que infunden las al'bitrarie1lades ofids,les, se l!.treven á denunciar k&gt;H abusos d!i loH malos
funcionarios. Lo anterior \'i&lt;1ni, á
comprobar nueHtra tetiiS. La autoridacl ha declarado guerni á ·
nrnerte al ciudadano.
¿Y qué C'Ustigo será suficiente para e~cttnnentll.r á un¡¡, ~uto!·iuad
rapnchosa que flagela srn piedad
y hace astillas 1~ dignid ..d del
hom bra?
Hemos llegmlo al último grndo
df"l dPepoti~mo. Ya lo:f sátra,pas
no sétonforman con eieroer su as- _
queroAA influencia sol.Jre los juece~ .
venales para que s11 persigu y 1mCfil'CJ!e á ~ns enemigoR. Se han
dUiipojado de todo decoro, y i;in
rubor se atreven álevantar cobarclemente sn mano pa11a azotar el
rostro de los ciudadauo11 digne1l!.
Sin p,1dor h~ trocado la iuve3tidura oficial rJór PI traje 1lel carretei·o manchado por todoH los-lodos
y env1menado por torlos los denos,
y han apranrlido el isoPz leng·ua,je
de !lts plazui:il.as para !aHti mar ;on
su tt8perezo,el má.!! puro, PI mlÍ.~ no-·

NUEVO

Con µmsto publica.Jiws ]t1, siguiente
acta de constiturión del Club Liberal '·IJonato Guerra."
En la Ciudad de Nochistlán, cabecera del Partido de ~u nombre,
uno de los del Estado libri, y soberano de Zacatecas, ú. los cineo días del mes de M11ya de mil novedentos uno. Los que al fin subseribimos, en la plenitud de nuestros derechos civiles y políticos,
por la preoente acta declaramos:
que siguiendo los impulsos de los
principioE&lt; liberales que profesamos,
é impuestos ile !11s bases en que
descansa, el Club Liberal "Poncia·
no Arria¡:i:a," establecido en la Capital del Estado de San Luis Potosí. aceptamos las referidas bases,
y al efecto nos const,ituimos en
Club bajo la denominaciónde"Donato Guerra," protestando que en
la esfera de acción que nos corresponde, propagaremos entre las
masas populares y aún en el seno
de las familias, los principios liberales de que se trata, sin omitir
para ello ningún sacrificio intelec-

5.

tual y moral que demande la propaganda.
,,y para regularizar los trabajos
armonizándolos con los del centro
común "Ponciano .Arriao-a " hemos nombrado nuestra º'
Mesa Directiva en la sigruente forma:
Presidente, C. Celedonio Mejía.
Vice-presidente, C. Aristeo Mejía.
V ocal 1 o
C. Celso Legaspi.
Idem. 2 o
,, Aurelio Mejía.
Idem. 3 o
,, LucianoT. Durán.
Idem. 4 °
,. Manuel Rubalcaba
Idem. 5 o
,, Pedro A. León.
Primer Srio. ,, Abraham G. Rubaleaba.
Segundo :::!rio. ,, Refugio Elir.arde.
"Constituida así la Mesa, se dedeclaró lrgitimamente instalado
el Unb Liberal "Douato Guerra,"
levantándose la presente acta que
firmaron los que en ella intervinieron.
,\risteo Mejía..-Celedonio Mejía.
-Luciano T. Durán.-Refugio Elizarde.-Juan Pérez.-P. A. León.
C. Legazpi.-j\nrelio Mejía.-Lucas
SanclovaL-.\braham G. Rubalcaba.-Manuel Rutalcaba.-Julián
López.-Donatc J. Durán.-l&lt;'ranci;¡co L. Durán.-Ceho !lomo.Mauricio Yañez.-l&lt;'Jon·ncio Romo.
-Santos Huel'ta.
Las persecuciones m1cuas que
hemos sufrido, nos impidieron publicar oportunamente el acta anterior, que revela el avance del Ji.
beralismo, con asombro mezclado
de disgusto de la Dictadura actual.
Las despiertas energías comienzan
á producir sazonados fruto,;, que
Ee resolverán en lo futuro en el
convencimiento del derecho por
parte del pueblo. quien lo ejercitará gustoso en los comicios para
nombrarse gobernantes que llenen
RUS aspiraciones y le produzcan el
adelanto moral é intelectual á que
tanto anhela.
Felicitamos cordialmente á los
patriotas iniciadores del Club Li-

��8.

REGE~ERACION.

energía y honradez El Paladín,
que arrojó á los gobernantes un
buen puñado de amargas verdades, fué reducido á prisión por orden del Juez 3 o de Jo Criminal de
Guadalajarn, el Wistano Velázquez de aquella ciudad, sirviendo
de pretexto el que el referido jurisconsulto, como Presidente de la
"Prensa Unida Independiente de
Jalisco," había firmado el Manifiesto en que dicha asociación daba cuenta al Preside¡;¡te de la República de las persecuciones inno
bles, ilegales y violentas de que
eran víctimas los periodistas jalisciences por parte de las autoridades. El .Juez concedió la libertad
bajo caución de dos mil pesos al
procesado, pero el Procurador de
Justicia, que no va en zaga á
nuestro inepto Procurador Alvarez, apeló de la determinación judicial.
Por otra parte, el despótico Jefe Político de Guadalajara, un tal
José d~ Jesús Anaya, impuso
treinta días sin conmutación en
multa, al honorable caballéro D.
Francisco Manuel Aizpuru, porque, habiéndose encontrado en la
vía pública, éste no le cedió el lugar de la, banqueta, ni Jo saludó.
El Jefe Político, 11,r bitrario y déspota como la mayoría de Jefes
Políticos que pesan sobr~ la República, pretendió sincerarse ante el
Gobernador Curie! diciendo que
castigaba al Sr. Aizpuru "pwaenseiiarle á, respetará las autoridades," y el Gobernador Curie! quedó
i;a tisfecho con la disculpa de su subalterno y sancionó sus procedimientos arbitrarios.
Estos datos condrmarán ánuestros lectores en la idea ya robustecid11, deque Jalisco atraviesa por
un11. crisis desesperante. A 1a ineptitud administrativa del Gobernador Curie!, se suma la ultrajante
actitud de sus empleados. Por una parte, el desbarajust.e adminis-

' de empréstitrativo con su cauda
tos ruinoso3 y contratos neciament.e estipuladas. Por la otra,
un enjambre de subalt.ernos rudos,
ineducados, necios, que solament.e
ejercitan su ar.tividad para cometer arbitrariedades.
Con esta suma de elementos disolvent.es, opresores y anárquicos,
es impoEible que prospere un pueblo. Y nos duele que ese pueblo
sea el jalisciense, porque alli hay
energías que podrían aprovecharEe para el adelanto nacional.

El:- ~t1El131:(!)
QUIERE GOBERNAR.
Muchos creían que con la entrada de D. Genaro G'\rcía al Gobierno de Zacatecas, aquel pobre Es
tado había de progresar, salir de
la rutina administrativa para dar
á los nPgocios públicos el impul!m
inteligent.e que hace progresar á
los pueblos.
Las esperanzas salieron fallidas
y si la aministración de Aréchiga
fué mala, la de García es pésima,
El elericalismo ha p1·ogresado
de un modo colosal. Los frailes
ost.entan públicamPnt.e sus ridículos atavíos mon isticos y la influencia en el Gobierno está en razón directa del fanatismo é hipocresía de
los lnfluyent.es.
Y es natural. El mismo Genaro
García, Gobernador del Estado,
hace público alarde desu fervor religioso y de EU fanatismo.
Llega á tal gr11d@ el fanatismo
de García, que todos los días asist11 á misa rodeado de todos sus
empleado~, de los Magistrados del
Supremo Tribunal, y de los jueces
y demálil funcionarios tan conserdores como él.

va

ofi-1 pueblo
su imposidón forzada y
quiere Gobernar.

. Este alarde de mogigo,tería
cial ruborizaá los buenos liberales
que ven pisoti&gt;adas las leyes y man·
chados los sagrados nombres de
num1tros ilustres ciudadanos con
las prfteticaR necias é impúdicas de
las sacristías.
Urge que se deslíituya IÍ e~e ffo,bernador inepto que es más clerical
que Escoutria eldeS~n L~is Pot~,sí. Al Gobernador harcia, segun
se nos informa, poco le importa
-qne los empleados coucurr3:.n {t las
oficinas pública.E ádesempen1;1r sus
labores, si~mpre que no de¡en de
asistirá misa.
Cou tal gobemante, Zacatecas
'il8 arruina como se arruinen t&lt; dos
.
tos demás ' Estados fü que impera
el machete y todo te s11b01·dina al
sucio clericalismo.
Como un detalle, que por sí ,mlo
basta para poner en relieve laobsenra tisonomfa moral de Genaro
ftarcia consignamos el hecho de
que el Gobernador ha rebajad? el
weldo á varios profei-ores de msucción primaria. Antesganaban
nn miserttble sueldo esos profesos, qnince pe110s mensuales, ahora
ganan di!ilz ... .. .

Y en cambio él, el rico harendado se hn, aumentado el sueldo.
Esta noticia la ponemos á la órden de los corrompidos papeles El
Imparcial J' El Popular, de esos
m1cios v v1irgonzantet1 papeles que
elevan· himnos i.i la paz de los
muertos y al mentido progreso de
la República.
.
.
Siempre lo bemo11 dicho,. mientras no haya libertad polít1c11, retrogradarémos en lugardeadelan-

tai.1 p 163ident.e Díaz de_be dimitir.

El Presidente debe dejar el puesto
para que lo ocupe un ciudadano
que sea apto para él, que reuna
las cualidades de buenestad!eta.
Dübe cünvencerse el Pres~dent~
que ni~n bN,a hllOO al peu1 oen

que d

Publicaránovelas sensitdona,les,
por entrPgas diarias, de 16 páginaH. pl'imorosamente ilu;;tradas,
qmi valdrán un centavo en la capital y dos en los Estados. Al
principio de cada novela s~. regalan siempre las pastas, hieras y
modernuR, propias para encuadernar en casa. Al mes son 480 páo-inns. -Obras 'que valen tres ó
~uatro pesos resultan en dncuenta
ó sesenta centavos. En la forma
más cómoda y económica que hasta ahora se conoce.
.
Subscripción mensual forá~ea,
sesenta centavos, pago precisamente adelantado al Sr. Abraham
Sánchez Arce, Apartado postal 2~
bis.-:México.

LO QUE DICE LA PRENSA

ATAQUES A LA LlRERTAD
DE IMPRENTA
En esto,- días h1i vu11lto á obeervarse con mengua do\ reilpeto que
en tddos los paí11es civilizados se
tiene por la libertad. d~ imprenta,
un horrible recrudec1m1ento en lu
persecuciouea ejercitadas contra
los periodistas.
Los sei1ores Jesús y Ricardo Flol'f&gt;S Ma:,rón, he.n caído en pod~r de
un ju¡¡z corneoional, el Sr. W1ata-

�10.

REGENERACION.

no Velázquez, que ha despleg·ado
en el asunto el rigor más inusitado de que hasta ahora se había tenido noticia, bien que en arh:iques
de periodistas, el último escritor
que cae padece más que cuantos le
han precedido.
Una autoridad polftica, suba!t,e rna, acma y como si el presunto
delito fuese cometido no ya contra
un funeionario de menor categoría. sino contra la A perRonalidades más alta.s de la República y revistiendo el caso la~ peores agravttntes imaginables, el juez que
entiende en él se da á imposibles
inclemencias y arremete con p1·0digiosas energías.
J&lt;.;sto es inaudito é irritanhi.
En el cmo de los señores Directores del valiente sPmanario REGENER.\.CION la nota se lm extremado hasta lo indecible. Las
in.comunicaciones han llovido sobre las incomuuicaciones- á los
defensoru, nombrados de:detiempo atrás ~n previsi6n de ?emmcias se les negaron los primeros
autos· en suma ha habido un ver,
dader~ derroch~, un completo lujo de vigor judicial.
y ésto es tanto más improcedente cuanto que el C. Juez Velázquez
debió habe.rse excusado deRde el
primer momento, pue,to que REGENERACION babia censurado
ruda yvaronilmenteysemanatras
de semana su gestión judicial, lleganelo á pedir su destitución y su
castigo ·por el asunto de las Mensajerias.
.'
¡Que republicanos, que democráticos tiempos éstosquenos han
tocado alcanzar!
[El Monitor Liberal, de México.
D. F.]
·
\
"REGENERAVION"
Así se llama un bien templado
adalid mexicano que vé la luz públ iea en laciudadd8 MPxfoo, ~ quo,

,.

por casualidad hemos tenido el
gusto de saborear su liberal lectura.
Muy de acuerdo estamos con lo.s
ilustra ios redactores, en s"nti- .
mientos. Allá lei, va como &lt;'Unge,
nuestro quincenal, esperando que
llegue por estos lares REUENERACION,
[El Porvenir de la Patria, de
RPtalhuleu, Republica de Guate.
mala]
ATAQUES A L.\ LIBEltTAD DÉ
IMPRENTA.
.
.
Toda la pren~a mdepend1ente
del país, esa prenfltt honrada que ..
velaporlosdt&gt;rechosdelpueblo,ho,v
pi~oteados, se ha ocupad~ ?el escandaloso asunto de la prJS16n ele
loR distinguidos y valientes periodistas señores Flores M~g?n :f
de la improcedente ru~nto m¡ustJ.
ficada clausura de la 1mpremta ele
D. Filomeno Mata en_ donde se •
publicaba •·~egenera,c16n" .
Y al tratai ese asunto, la piensa
independiente, la prensa honrada,
ha lanzado serios reprocll.es y hecho graves carg~_s al ya trill,teme~fo célPbre Do_n W1sta~o Velazquez,
Juez Correcc1onal, qu!en ha ~esplegado en el a1mnto el 1·1gor mas m~sit~do de 9u_ehastaahora sehab1a
tem~o not1c1a.
Tr)steza y muy g1an?e cau~a
considerar el grado de msolenc1~
á que han lleg_a~?
e~c~~gados de adrr11111st1 a1 ¡m,t1cm. tus- .
tez~ y muy gran~e .causa ;er como
la libertad esa d1vma {61mula i&gt;n
la que ~e resumen )os anhelos de 1~
humamdad en su _constante m_m_cha. por la vía lummosa de la c1v1Jización, e~ Rolo una palabra en los
actuales tiempos.
Nosotros tdnemos con las SreR.
Flores Mag6n una deuda de gratitud porque siempre ha~ estado de
nuestra parte en los diversos ataquei ~9 que hemos sido víctimas,

1

.ª'~~~s.

la'"'!~....--!"llal"!!~-..:.llB_
~E~·.E.Il:-~~
..c,.10•._ _ _ _ _ _ _._1...,1_.

noRotros loR respetamos y admiramos por AU valor civil y sus deRinteresados servicioR en favor de
la causa del pueblo y por eso ho1,
que los vemos Rumidosen lns mázmorras de Belén, hoy que las iras
de un Juez :cirbitrario han caído
¡¡obre ellos, protestamos con todas laA fuerzas Je quesomos capaees contra los Actos de esa autoridad que se Aitlf' de los límites que
le marca la ley.
(El Dem6érata, de He.i:mosillo,
Son.)
,
REGENERACION.
Hi&gt;mos tenido el gu1&lt;to de recibir
el úftimo número de este valiente
y bien osc1·ito colega, l'U_vos redactores son víctimas de la psicología y de la mala voluntad que les
tierw el Juez Wistano Yelázquez,
cuyo;, actos ha censurado con viril Pnergía,
Hrtcemosvotoporque REGENEHAClON continúe publicándose sin
~ás interrupciones y porque sus
digno~ redactores los Sres. Flores
1Iagón recobren cuatto antes so
libPrtad.
"Ln EYoluciún, de Durango."
FELICITACION SIKCERA.

- ,

La envío á los SreH. Flores Magón y al Sr. D. Filomeno Mata.
por el hecho de haber recobrado su
libert,td intenumpida por el
breJuezlO Correccional Lic. Don
"\Vistano Velázquez, nulidad colocada on :ui:i pnetto algo visi_b~e de
la Admm1strac16n de Justicia do
la ciudad de México, Dios sabe como. no debido de seguro á su talento, porque se me hacequeen ese
r11Specto está un poco lo mi,mo
que algunos de los que aquí llevan
el pand&amp;ro en asuntos 1.fo justiciu
criminal y civil."

cele-1

Las anteriores líneaa iOn de nues-

tro querido y valiente colega El
Tapa.tío de Guadalara, Jal., sintiendo c1erirle que aún no decreta
el ttrbitrario Juez Velázquez nuestra libertad y que por tanto estarnos torlal'ía á las ordenes denuest1·0 colega en la Bastilla 'l'uxtepecana.

••LA Corregidora''
8ema,nario liberal que se edita
en l,aredo Texas, E. U. A. bajo la
i11teligente direcrión de la, Srita.
Sara E. Ramírez.
E~te periódico d~be ser leído por
todo buen mexica,no, pues en él se
trntan asuntos de palpita,nte interés pnn1 el Gran Ptutido Liberal.
"La Corregidorn/' es uno de los
pocos periódico.~ que pueden llar
ma,rse verda,deramente liberales,·
sus idP-as avanzadas ilustran á la
vez que fortifican lRS con vicl'iones,
y el sano patriotismo que informu
sus artículos entusiasma, aumentando el amor á la, Patria que sufrn tanto bajo el sugo de los déspotas.
La subscripción vale por un año
un peso oro. Pa,ra, todo asunto
dingir;¡e t1 la, Sritn. Sara E. Ramírez, ca,Jle de L1nc6ln 1202, Laredo
1'exas E. U. ,1.

Nue\1CI
·

SQ

,
Me•

~i rect i""

"~ . . -.., .· .
La L?,1 poi ac16n P a ul 16t1 ca
Pr1vaela, de Pachuca, ~go., que
es uno, d~ los grupos liberales de
la, !lPpubhca que cuenta. con un
nuc!e~ !1oeleroso de aqu1.latadas
eneig1as, p&lt;&gt;ro que por la mJBma ra,
zón es uno de los puntos de ataque de la tiranía actual, ha efectuado la renovadón de su Meffii

1

��•
14.

REJE:-iER.I.CIO~.

REGENERACION.

A Santa Ana le livanturon estatuas los serviles y lo declararon semidios. Cayó Santa Ana y sugloria de oropel se desvaneció.
A Guzmán Blanco, el Dictador
de Venezuela Je levantaron un sinnúmero de estatuas. Cayó Gugmán manco como caen todos loe tiranos, entre la chacota y el escarnio de la plebe. Sm. estatuas, como eran verdaderas obras de arte
y de soberbio marmolde Currara,
no cayeron. pero sí se las decn,pitó
para poner en vez de la cabeza del
tirano caído la del tirano triunfa•
dor.
De modo que, no es bueno tomar
por el lado eerio lo de las estatuas
y benem~ritismos. Dentro de tres
años, cómo sin duda ha de haber
elecciones Presidenciales, caerán
esas estatuas y se desvanecerán los
benemeritismos y hasta tal vez se
aplique muesca al cuello Je las estatuas, como aconteció en Vene"uela, para poner otra cabeza en
los mhmos cuerpos.

A NUESTROS .A.BON ADOSEN
LOS ESTADOSUi'.IDOSDE AMERICA.
Ponemos en r,onocimiento de
nuestros abonados en los Estadoa
Unidos de América, que para facilitarleA el pago de sus subscripciones á REGENERAClON, está fa.
cultado el Sr. D. Nemesio García,
de Laredo, Texas, E. U. A., p&lt;1,ra
recibir el importe de dichas subscripciones.
r
En esta virtud, suplicamos á
nuestros abonados en la vecina República, así como á la~ persc-nas
que 11llí residen y reciben mv:istro
periódico como propaganda y deseén subscribirse áél. se sir.van enviar al Sr. Garcfo el importe de sus
subscripciones, en la inteligencia
· de qui el valor de la subscripción

•

por un trimestre es de nos

PJ;;SO

PLATA MEXICANA.

Deberá dirigirse así: Sr. D. Neme
sio García, Laredo, Tex., U. S. A.

Aguas ca Iientes
SE HUNDE.
El brutal atropello que hemos sufrido por la arbitrariedad del Juez
,vistano Velázquez, nos ha impedido dará conocerá nuestros iJu¡¡.
traclos Iec-tores todo Jo sucio que
fermenta bajo la aparente apacibilidad de la ultramontana administración pública de Aguascu~
lientes.
La interesante correspondeneia
que nuestros inteligentes conesponsales en Aguascalientes no
había.n remitido. denunciando
ya la arbitrariedad de los malos
funcionarios de aquella entidad
feder:.tiva, ya el rec·alcitrantefanatiRmo de eRos mismo~ funcionarios, se ha traspapelado, y
solo hemos logrado salvar una
corespond1&gt;ncia ert la que se nos relata que hay lln AguascaliPntes
una hoja sostenida por el Gobierno y que lleva por título El Observador.
Nos dice nuestro informante qu&amp;
esa hoja hace una d!lfensa de laadminiatrnción de Justicia del Esta-::
do y que para ello emplea el le~•
gnaje :insolente que diRtingue al
Popular cuando defiende á los Generales Díaz y Reyes.
A despecho de Jo asentado pci
esa hoja, dice nuestro apreciabl
corresponsal que los criminales
escapan y á los inocentes se les,
condena. Lo mismo pasa aquí.
Los negocios civiles no caminan
El Tribunal Superior del Esta
do, cuando está más activo traha
ja diez días al mes, corrio lo com
prneban la• list,aA del Boletín J

dicial. Y no se:crea que ese Tribun_al despaeha cualquier negocio,
i-ano los que le están recomendadoR.
Uno de los Magistrados, clerical
r.onsumado se entretuvo en recaudar fondos para el Mes de Uarfa.
Otro, lile pasa enfermo RPilil mesP.s al
año. El Prrsidente del Tribunal ,
aunque es persona de reconocida
h_m_iorahi_fülad, n&lt;! sirve ni para dir1gn· el Liceo d,? Niñ11s porque reina una anarqma absolutaenaqulll
eRtablecimiento.
El Juez de lo Civil solo despacha
a_utos de mero lrámite y los negoc10s duran hasta tres años desde
que se cita en ellos para sentencia.
J&lt;;J J urz 1 Penal pide licencias
eada ocho días parna1Teo·larasuntos particulares. El J u;z 2 o est~ arobar~ado desde que el Gohrnrno se d_rngustó porque no (]UifiO ~ei·se9;mr ú nuestro apreci11.ble y
extrngmdo colega El Heraldo y no
se puede contar cou él.
~? hay más que un Agente del
M1mster10 Público. Este funciona1:io es un~ 1_11edianía que pierde
el tiempo mHhendo necios versos ,í, •
los que es afec,to, aunque las Musad '
le son esquivas. Todo el dia lo
gasta _en emperifollarse para parecer brnn.
Y así anda la justicia en Ao-uascaliente5.
"
Los negocios civiles conduyen
por arreglos entre las partes, pues
prefieren una mala transacción á
una t~rpe _resoluci6n judicial que
tardana ano~ en acordarse.
.
L_os negocios criminales, como
arnba 80 dice son bn,iticio,os
para los culpables. A los inocentes se les castiga.
f en nuestros lectores que hemos
dicho ltl verdad cuando hemos
asentado que no hay justicia en la
República.
Nues~ro apreciable corresponsal
nos promete hablarnos del sistema
de e u erd a,.s que está en voga en

°

Agua~calientes y con bo-uijto loco·
mumcaremos a nuestros lectores.
Sospechamos que esas cuerdn.s
han de influir en la despoblación
que está sufriendo aqnel infortunado Estado, víctim11, del fanatismo
y tiranía de ;us mandatarios.
•

!!

A NUESTROS SUBSCRIPTORES.
Como ven nuestros subscriptores,
n~s esforzamos por da 1· cumplimiento á nuestras obligacioneR.
Dentro de poco tiempolooTaremos
.
t,
ponernos a 1corriente y REGENERACION saldrá. en sus respectivas
fechas.
Por lo pronto y á pesar de las dificultades con que tropezamos por
encontranos aun presos, eremos
que muy_pronto habremos pagado
ya lo~ numeros que debemos.
. Los núm~ro_s 44 y 45 correspond1en ,es al ultimo de Junio y al 7
del present,e salieron con las fechas
e!]uivocadas pues aparecen con las
de 7 y 15 de Julio. Para el efecto
rle que al mandar empastar el to-'
mo, 110 quedetrastornado el orden
rle l~s números por el dP las fechas,
suplwai_nos et nuestros subscriptores ~e fi¡en en que los números salirron rn su orden, habiendo habido error solamen te en lo que respeta á, las fQChas de los números
44 y ~5 que corresponden al 30 de
,Junio y 7 de Julio y no al 7 y 15
de~ ulio como respectivamente aparecieron.
. Es.tas falt~s y el atraso del per1ód1co, suplicamos que se nos pllrdonen. Si ~n México se gozara de
garantía~; s1 el Pod1er no atrope-llase los derechos de los ciudadanos, nada tendrían que fomentar
nuestr?~ eHtimables sub11cliptores;
e! serv1c10 de _nuestro periócijco sebue~o. Pero como por desgracia la t1ranfa está reñida con todo
lo que signifique indepr:ndencia de
caracter y con las instituciones li-

"!ª

1

��</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>����8.

REGENERACION.

te que las autoridades deTapachuln se preocupasen más por los ciudadanos honrados.

El Sr. Mata solicitó opo1·tunamente el amparo ele la Unión contra el at1·opello de que era víctima
por parte de Velñzquez al clausurarle su ~ipografía y la Suprema
Corte concefüó la su~pensión del
acto reclamado, con uno de los
A XUEST ROS ABO_N ADOSEN
LO:::l ESTADOS U:i\lDOS DEAME- tres fundamentos que en un m)mero anterior habíamos previsto.
RICA.
La Corte se fundó en la frac. III.
Ponemos en conor-imiento de del art. 784-del Código de Ptocenuestros abonados en·los Estados dimientos Federales y determinó
Unidos de América, que para faci- que con la clausura de laimprenta
lí1 arleA el pago de sus subscl'.ipcio- se siguen mayores perjuicios al
nes á REGENERAClON, está fa- quejoso. que los que pudieran
cuitado el Sr. D. Nemesio Gflrcía, ocasionar~e á la sociedad con la
de Lqreclo, 'rexas, E. U. A., P"·ra reapertura del Establecimiento
recibir él importe de dichas subs- 'l'ip-ográfico. Esta determinación
cripciones.
P.nseñará• al .Juez Velázquez qu~
En esta virtud, suplicamos á deb~ obrar c0n prudencia, confornuestros abonados en la vrcina Ile- me a la ley y que 1Je1e -respetar la
públic~, as.~como á la~. personas I juriRprudansia de la Supre~a Corque alh residen y reciben nm'stro te,_ que. esta muy por encima de
periódico como propaganda y de- la meptitud de ese Juez.
seén subscribirse áél, se sirvan en- . Pero daremosá conocér un deviar al Sr. García el importe de sus talle g ue revela. ó Já ignorancia
subscripciones, en la inteligenria, del ~uezyelázguez ósuafándeconde que el valor de la subscripción trar1ar a, la Suprema Corte abopor un trimestre .es de nos PESOS fE.teando ala ley.
PLATA MEXIQANA.
El Juez2 C.deDistrito trascribió
Deberá dirigirse así: Sr. D. Neme- la ejecutoria de la Suprema Corte
sio García, Laredo, Tex., U. S. A. al 1 Correccional; pero éste no
•
la cumplimentó desde luego como
e):a de su deber, sino que contestó
que tanto la personalldacl del Sr.
Mata, como la imprenta, estaban
LECCION
á disposición del ,J uz'gado 2 o de
Distrito y no á la suya. Tan torpe y desvt'nturnda contestación,
mereció que el Juez de Distrito enviase nnti· severa excitativa al reLa Suprema Corte de Justicia, helde Velázquez. La reprochable
ha dada una severa lección á Wis- actitud del Juez, ocasionó que la
tano Velázguez, quien,comotodos clausura de la imprenta se prolonlos }ueces inferiores y pigmeos que gara por veinticuatro horas más.
se guian por. la volubilidad de su Muy duro sería el reproche que clicapricho, desatendió la jurispru- rijiéramos :.í. Velázquez,,.¡i no nos
dencia de aquel alto· Tribunal con par.eGiera mejor recurrir li la máxisu irrespetuosa determinación de ma evangélica que indica enseliar
clausurar la tipografía Literaria al que no sabe.
Parec:e que el Juez Velázquez, dade D. Filomena Mata. en donde se
dos
los términos ele su contestaimprimía REGENERAClON.
~

°

•

\

9

============'======= - - ~
ción, al J °:ez ele .Distito. pret~ndía I r! t • -•~ ~ 1~ Ji;:.Mt;)
qv,e este e¡ecutara la sentencia de
amparo. Indicarl'mOR {t V➔lázquez que (lxiste un Código de Procedimientos Federales, urny mal
pergeñado, pero existe y está vigente. En ese Códig·o hay un artículo, el 828, en el r¡ue se ordena
que la sentencia i'le la Corte
se en'vütr-á en te&amp; timonio al
Juez ele Distrito, para que éste
CUID~ de su ejecución, n.o para que la (!jecute. En seguida hay
un art. 829, &lt;:onforme al qu:Y el
Juez ele Distrito debe dar á con6cer á la autoridad resp1 nsable ó
viola dora ó arbiti:aria., papel que
en este asunto des1&gt;rnpeña el Jnez
1 o Coneccional. para que rsa m1to1·idad rt'sponRable ó violadora ó
arbit,rflria,, LA CUMPLA, e~po es,.
LA EJE'CU'f E, o-entro de Vf;'inticnatrn horas. Pot tAl razón la
autoridad 1°esrlonsable te ma también el nombre de ejecutora. Esta
a,utoriclad debe Pjer:utar la séntencia de la Corte dentro de las vBintkuatro ~ras mencionadas, sin
que le sea lícitn bu1·larla con prete"-tos pueriles que den¡mcian ignorancia, bajo la pena que impone
el art. 840 dt&gt;l mismo Cócligo,¡sto
eR, la ie suspern,ión ~ empleo pqr
seis nwses, que es .el mejo1' castigo
para un Juez Correccional como
Velázquez, que no sabemos tenga
otro campo en que pudiera ejer,,it,ar su ,ictividacl, si alguna le queda fnera rlel encarcelamiento de
periogjstas y decomisos de imprenta~.
Ya ha recibido el.Juez 1 o Corree
eionrtl la primera lección en este
asunto. Que. sea provechosa, y
que cuide de trope7,arse en lo futuro con la ag1·ia censura de la Suprema Cort~.

-

,._,. 1w'

1'- ,._,.::} ;;;,
,

';;I
·

Cuando comenzó en la R~públir,a
el movimiento de determinarla clase Hor·ial para que_sus mien1J;¡ros se
ejercitasen en las prácticas milita!'es, en~virtud de una, dispósición
por la que se creaba la clase de oficiales reservistas nosoti~os callamoR; nada dijimoi,,_acercfl dela wnve11iencia ó inconveniencia de ef;a,
_eta.se, y más bien, guiarlos por un
sentimiento rle simpatía h(!cia la
iuventud ,que generosamente acuaió á las academias para aprender
el arte de la guP.na, pos congrfttnlábanlos de que el a.mor á la Patria
no ie _r,biera atrotl?do rn u1_,a_ generac1on que ,ha temdo gue v1v1r 'en
!plfma época de inmoralidad política..
·
Experimentábamos inmensa satisfaccrón ol ver que la juveni,ucl. poseida ele nobh entusiasmo, se preparaba á aprender lo indi~pensable para defender la integridad y
honor nacionales e11 caso de guerra
extranjera. Pern esa satisfacción
nuestra se ha trocad-0 en decepción.
•
El Mini~tro l{eyes, viendo que sn
escasa popularidad bambolea y
amenaza caer y perderse para
siempre, porgue las popularidades
ndquiritlas ,í, fuerza' de imponer silencio á lo~ enemigos son deleznables como topa ficción. Compren'diendo el Gral. Reyes, que su populnri lnrl es la negativa popularidad
de los autóc.rata~creadaimbreel si. lencfo forzoso de los oprimí.dos; popularidad que consiste en dejar ha- •
blar á los qu.eadulan .ven amorcla-.
z;1r á los que censuran, lo mismo
que hace el General Diaz; comprendiendo el General Re.ves que su deseo 6 ambición de encumbramiento político estaba derrotado, porgue el pueblo ya no a,petec'e tira-

�����</text>
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                  <text>Fundado en la Ciudad de México en 1901 por los hermanos Flores Magón. Periódico de carácter anarquista, se caracterizó por su oposición jurídico-político al régimen de Porfirio Díaz.</text>
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                <text>Regeneración : Periódico independiente de combate, 1901, Primera Época, Año 2, Tomo 2, No 47, Julio 23</text>
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                <text>Flores Magón, Ricardo, 1873-1922, Director</text>
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                <text>Fundado en la Ciudad de México en 1901 por los hermanos Flores Magón. Periódico de carácter anarquista, se caracterizó por su oposición jurídico-político al régimen de Porfirio Díaz.</text>
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                <text>Tipografía de J. S. Torres</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>A.No .11.-1 &lt;Q Epoca. México, ,Julio 31 de 1901. 'l'mroII.-NúM. 48·

CU&amp;ndo la Repll,bl1ca pronuncl• 11t vot
tobe1 ana. Nli fon:oao tómeterae ó d"
mltir.
0,UlBEJT.t.,

.

"

.,.-:JJJ DIRECTORES:

·--------------------

tfi,~Fii'{tíJtlijt,n.~

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'ÓftÍÍlnas:' Cetltro MctcantD, 3tr. piso, núm. zo~ (México, D. F.) Teléfono. 264.

,he~-· _ ..fldminisfrádor:. ~,icardo Flores )Yfagón.
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de clldt rues y

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Pnrn la CapLt1:l trimestre adelnutado •.•.•...... i;1

00

Para los &amp;lados id
irt
.......... $2 OJ
Para ~1 Extro.ngero j1l
id en or 1 ••••• $2 00
Númerr a sucl tos 15 es N ún1eros Htra ,adrn1 ).!:i cs.
Se entendera BCP.ptada is suhS!'ripcion. en

ca,&lt;,t1

de que no 8"' devuelva el periodicr y se giIÑra p( r
el importe de un trimeatr~
A Jns Agentes sel~ 11bnmu,·a el 15 por cientn.
.No se devut-lven onginal, s
0

Pit.t&amp; loR hnuncios eu el periodiQO pídanse tutift1s.

NOTA. Rl precio de ,ubscrlpci6a Pn
cualq1ler pafs de Amérl~a&lt;S de D01&lt; 1'8·
150S PLATA M dXl..:ANA por cada tri•
mestre.

Hidalgo
Cada Estado de la República
conserva un recuerdo doloroso.
Nuestra Patriaeususgrandes convulsiones ha tenido el infortunio
de pf'r&lt;ler á sus bfjosmásqueridos;
y si se levantasen monumentos en
todos los lugares en que algún beroe ha.sido sacrificado, la vasta
extensión de nuestro país parecerfit. un inmenso cementerio por el

'

que nuestra débil y enfermiza generación podría ver. cuánta generosiclad, cuán to desprrndiruiento,
cuánto pntriotismo abrigaron los
robustos pechos de nurstros ¡mdrrl'.
' Al Estado de Chihuahua tocó recibir el último suspiro d,¡,l padre
de nuestra nacionalidad, el noble
anciano qne dió RU vida por nue8tra redención: Hidalgo.
'.l'rPR siglos hacía que la magestad del indi.o habÍA sido humillada por ➔sa horda de aventur.-rosy
bandiclos.
El indio vivía feliz en medio de
una naturaleza virginal y fuerte.
El indio era libre, libre como el
león de las sel vas americirnas. Sn
perniamiento ern a:udá.z. romo audiíz es el vuelo de los condores.
El indio vivía feliz. Sn historia
era un haz ele poéticas tradiciones,
HU organización política y social
sabia y moralizadora. Susdivíuos
artíficrs ejecutaban rlligranas.
AxayHcatl aHombró por sus conquista~. Net,zahualpilli P?r su
legislación ampliamente hberal.
Netzahua lcoyotl por su númen
poético vigoroso como la fecunda
tierra americana. Cuitlahuac, el
Heroe de la Noche Triste,_ orgullo
de la bizarría azteca, y Cnauhtemor. 3J heroico é infortunado Emperndor, con el que muere tanta grandrza.
\

�2

REGE,~ERaCION

.A. la vida libre siguió la vida del
esclavo. Tres siglo~ de embruteced( ra tiranía convirtieron en siervos abyectos á los descendiente, de
la noble estirpe mexicana.
Pero Hidalgo se alzó. El débil
anciano se sintió fuerte apoyado
en su idea redentora, La dPbilidad
senil sacudió su hielo alentado por
el calor de la Democracia. Esa debilidad ful&gt; fuerte porque representaba á un soberano: el pueblo.
El pueblo frente al irono . .El derecho contra la ursupación. La
justicia entre la arbitrariedad y el
abuso. El trono se sintió herido
in ,u orgullo. La ursupación se
removió colérica y la arbitrariedad y el abuso y la UI'ijUpaci6n y
el trono asesinaron á Hid&amp;.lgo el
30 de Julio de 1811.
El pueblo mexicano llora la muerte del Gran Anciano y hace bien.
En Hidalgo tenemos el ejemplo de
la abnegaGión, de ese sentimiento
ageno á todo cálculo. lmitémosle.
Pero hay más. Hidalgo dió su
vida por nuestra libertad. Hidalgo quiso que no fuésemos esclavos
y nosotros hemos traicionado su
voluntad. Nos hemos dejado encadenar.
·
Nos libramos de una tiranía
odiosa: la e!lp&gt;iñola, y estamos oprimidos por otra no menos odiosa, por otra igualmente embrutecedora, la que nos asfixia, compuesta de tres elementos unidos: el militarismo, el clericalismo y la aut-0cracia de Porfirio Díaz.
Hidalgo dió su vida por nue,itra
libertad y nosotros, ingratos, la
hemos dPjado perder, sacrificando
nuestro honor en haras de un hegoísmo y de una cobardía in ven
cibles.
El ejemplo riel anciano que comprometió su t1•anquilidad y perdió
la vida por hacernos libres, no nos
conmueve, enfermos como- estamos de esa maldita enfermedad

con que á los pmiblos infestan las
tiranías y que se llama miedo!
Volvamos por nuestros fueros.
Hagamos saber ií. los tiranos que
no hemos olvidado nuestra Historia: y que somos dignos de ella.
Hagamos saber {t los tiranos que
en nuestras venas corre la s:rngre
de Cuahutemoc, de Hidalgo, de
J ulirez............ Hagamos saber á
los tiranos que apreciamos el estoicismo de Cuauhtemo'c, la abuegación de Hidalgo, la firmeza de
Juárez y tenemos el patriotismo
de todos el1os.
Debemofi honrar la memoria de
nuestros heroes. Si ellos se hansacrificado por nuestra felicidad, no
debemos permitir que se nos befe,
porque el escarnio cae sobre ellos
v se les consideraría ·como unos
ilusos que habían trabajado necia.mente por la irrisoria dignidad de ·
un rebaño de ca.rneros; se les tacharía de insulsos ,oñadores por
haber pretendido hacer cindadanos
de una tribu de abyecto~ ilotas.
Honremos á nueAtros heroes. No
desmintamos ni 111 dignidad de
nuestra raza ni la gTandeza de
nuestra Historia. Sepámos ser libres; para ello principiemos por sabe1• ser ciudadanos. No pel'mitamos el entronizamientó de ningún
dé~pota. Ejercitemo:, nuestros derechos. El deTacho es un escudo
formidable en el que se embotan
las armas de los césares.
¡Ejercitemos nue~tras derechos!

eQci~ue~
insolente
Recordarán nuestros lectores
que el Presidente Municipal de San
Nicolás Tolentino, San Luis Potosí
Albino Sanchez Nieto ordenó que

REGEN ERAOI03.
compareciera ante el Sr. D.-Nicolás
Leal, Presidente del Club Libel'al
"Benemérito Juárez,"dedicha Municipalidad y que una vez en su
presenriaeste señm·, aquella capl'ichosa autoridad le habló en tono
altanero en éstos terminos: 'fengo
conocimiento que en su casa tienen lugar algunas reuniones de varias p ~rson:.ts, que se dice forman
un club liberal, y como esto está
prohibido por la ley, no estoy por
tolerar una :i;eunióu más, á no ser
quepara.ellomepresente V. una orden del Gobernador ó del Jefe Político del Partido do Cerritos. Así
es, que desde hoy le ordeno no
vuuelva Ud. á tener en su casa otra
junta mas de ninguna especie, pues
que si Ud. se rnjeta á las consecias le haré ver la ley que prohibe
esaf! reuniones y desde luego será
Ud. multado y castigado en uuil\n
de las personas que fortnan sus
juntas, sin omitir manda,rlos poner IÍ, diHpm,ición de la Jpfa.tura
Política. del Partido, pues como dije antes, no son de mi agrado las
reuniones de tal Club y estoy resuelto á C'astigadas enérgiramente con el rigor de la ley."
Tales fueron lrrs amenazas · que
en tan necio lenguaje lanzó 111. autoridad de San Nicolás Tolentino.
Los miembros del Club ocurriéron a.l Juez de Distrito de San Luis
Potosí en demanda de amparo.
Ese Presidente Municipal y Barreda, el de Cand"ela, forman una
dualidarl preciosa para que los
a.dmire la posteridad como modelos de malos funcit narios en esta
época de opresesión y de envilecimiento.
La Suprema Corte debe consignar al Alcalde Sáncbez .\'ieto para
que se le ca,Rtigue como !le lo merece por Yiolador de la ley.
Hay que escarmentar á los caciquillos insolentes.

3.

Hemos recibido los siguientes,
cuya remisión agradecemo1:t,
"lturhíde," folleto histórico-filosófico, dedicado á la Confederación
de Clubs LiberalPs de la República
y esr.rito por el Sr. José T. Pérez.
"Homenaje tributado por la
"Junta Liberal Josefa Ortiz de Domínguez y Fra.ncisca Carrillo," al
egregio patricio Melchor Ocampo."
Un folleto publicado por la '•Corporación Patriótica Privada" de
Pachuca con motivo de la solemnidad del 18 del corriente.
"Homenaje al Gran Reformador
C. Lic. Benito Juárez, Benemérito
de las Américas," publicado por el
Club Liberal "Juan Víllerías1" de
Matehuala, S. L. P., el 18 del corriPnte.
'·Benito Juárez," folleto publicado por la •·Junta Liberal JosPfa
Ortíz de Domínguez y Francisca Carrillo."
'·La Embl'iag11ez," obrita interesante y útil publicada en Aguascalientes por el Presb. D. Ignacio
Rivera Galatayud, quien i.e sirvió
enviárnosla con una atenta dedicatoria que mucho agradecPmos.
Alegato producido en el'rribunal
Supel'i01· de Puebla por el Sr. Lic.
Ricardo Toledo, en representación
d11l Sr. Felipe Pttl'iz, con motivo del
intrrdict.o de obra perjudicial que
le proh1ovió D. Herculano Silva.
Memorandum sobre el amparo
promovido por la 8ra. Enriqueta
Fuertes de Manuell, contra la ejecutoria dictada por la 3 ~ Sala del
Tribunal Superior del Distrito en
la tercería de dominio interpuesta
por dicha señora durante f l juicio
seguido por E. JulioPolack contri!,
la Compañía l\íinera de San Rafael
y Anexas.
El inteligente Sr. 'Lic. Fernando
Vega, patrono del Sr. Polack, pre-

�5.

REGENERACION.
4

REGENERACIO:N

cisa en ese folleto que las terrerías
de dominio pueden revestir el aspecto de la reivindicación, tesis tratada con talento y maestría.
Folleto que contiene los discursos pronunciadOIJ en la velada que
la "Sociedad .Artístico•· Literaria
Agustín Rivera y Sanromán organizó en la CiudaddeComitán, Chis.,
para saludar el siglo XX.
Reglamento de la "Convención
Liberal Jalisciense Ignacio Herrera v Cairo."
Folleto publieado en Kan ,Juan
Bautista, 1'ab., por el Sr. Lic. Man:
riqu~ Moheno, como defensor de D.
Lorenzo A. PratH. contestando el
pedimento del representante del )Iinisterio Público.
·

El General Díaz tiene Íl veces humoradaA qui, espantan. El Presi•
dente, en determinadas oco,siones,
tiene genialidades antitéticas y
pensamiento!'&lt; que son paradojas,
como paradoja es, y bi1m desconsoladora, que se dé el nombre de
República á esta monarquíR ab,o•
Juta que por desgracia nos rige.
La política del Presidrnte Díaz
es una r&gt;ontradicción continua.
Las palabra¡;¡ que el represt&gt;ntante
de la Dictadnra pronuncia en todas partes, y que la bajeza recibe
entre aplausos y sonrisas, enciPrran una ironía quepMma. Laincono-ruencia que se nota entre las
pahihras y los hecho~, escandaliza.
El Presidente Dínz no tiene em_pacho para decir: "ha,y que tener~é
en la justicia." Y esta frase, la chce precisamente cuando la justicia
desfallece en los sucios despachos
de los jueces del ramo penal. Dice
esa frase el Presidente, ruando á esa
matrona se la haconvertido en esclava y ruando 1&lt;P ejerce ron sn

--=,,,.,-,===--=,e-----

cuerpo el innoble comei·cio d~ las
mesalinas; cuando el tRmplo de Temis se ha ron vertido en tienda dP,
Mercurioycuando hay jueces corno
\Vistano VelázqUez quesaeHcnndaliza, de que no tengamos féen lajusticia,-ese;juez en cuyoi; labio; la HO·
la palabra '·justicia" e-&lt;un ultraje,
una blttsfemia ú, la justicia mi~ma.
"Hay que tener fé en lajuRticia.''
¿Y qne ié se puede Lener en la, j usticia aquí donde esa ¡mlabra tiene
la elasticidad del caucho; aquí
dondP la ley tiene míís vericuetos
y encrucijadas que el rorazúu de
la Rierra .Mri dre y en donde las
obligaciones y las cargas son para
el pueblo, pa1ia el pueblo que trabaja, qúe sufre para que se le explotB? ¡,Qué fé se puede tener en
la justicia aquí donde no hny juerr&gt;s ni magistrado.~ elegidos por t&gt;l
pueblo y en donde pesanuís hulesmoralizadora eonRigna r¡ne los
principios de la jnrisp1·udrncia y
del derecho'! ¿Qné fé sepuedetBner,
en sum11, cuando ht t•o1wim1cia 'de
los jueces y magistrndos [ha.v uno
que otro honrado] es maleable como miga de pan y plega,iiza á la
conveniencia propia'?
Nadie. á no ser que Her qne se
trate de algún idiota, puede tener
fé en la justicia. Y esta afirmación nue¡, tra sabemos que alza
ámpula á muchos jnece., y ma2;istrados, p1·ecisf.\mente á los que
más se distinguer. por su falta de
pudor y su vituperable venalidad.
Y es natural: el asesino y ello,d rón
se sienten mal cuando se leH descubre, cuando se les echa en cara
la monstruo~idad dA sus crímenes.
No se puede tener iP ea la justicia Mientras el Presidente ~e empeñe en sostener funcionarios judiciales como los que protegió el
ex-.Mininistl'o Baranda; mientras
el Presiilente insista en colorar en
los puestos pTihlicos (t inrlividuoR
que no apetilce el pueblo y mientras el Presidr.nte · mismo se en-

cuentre en el Poder, no podremos
tener fé en la justicia .•
La Justicia importa poco para
los cálculos políticos de la Dictadura. La Justicia puede andar
como mejor les parezca á los encargados de. impartirla. Lo que
importa á la tiranía, lo que desvela á la Dictadura es la implantación del régimen monárquico, el
afianza.miento de los lazos que la
unen al clero corrompido y la
indisolubilidad del contubernio del
militarismo y del clero.
La .Justicia nada significa para
la tiranía y más bién es su enemiga. Si hubiera Justicia, no habría tiranía. Los ciudadanos serían libres para emitir sus ideas,
libres para ejercitar sus derechos
en los comicios y no habría tiranía. Si hubiera justicia no se hubieran conculcado los principiol'l
liberales; si hubiera justicia viviríamos en una República y no en
una monarquía más absoluta que
la rusa
Y estaremos condemados á no
tener justicia, hasta que el pueblo
haciendo uso del derPcho justf, imo
que le confiere la ley, elija un Presidente que no se parezca al Gral.
Díaz, esto es, elija un Presidente
liberal y progresista que no sea
militar como Bernardo Reyes ni
aristócrata de dudosa nacionalidad como el ministro Limantour.
Pero mientras dure l tt actual
tiranía y los mismos hombres -que
hoy pesan sobre la ~ación, con• tinúen pesando sobre ella, para
nuestra desgracia, no tendremos,
no podremos tener fé en la justicia
y esa palabra en labios de los WistanoR VPhí zqnez y los Pérez nos seguirá pare(·ienclo UIJ ultraje, uno,
blasfemia á la jmtiria misma.

MALESTAR

eu 'r'1p'1cftukt.
También en Tapachula, Chis.,
como en casi toda la República,
las autoridades no cumplen con su
deber, los delincuentes gozan de impunidad y el pueblo se alarma y
teme por la saguridad de sus derechos.
En Escuintla, un tinterillo rabioso, ex-funcionario ile aquel lugar,
hiri6 al .Agente de Correos, inutilizándolo, pues le fracturó una tibia.
La autoridad judicial tomó conocimiento del hecho y sin embargo
el malherhor escapó á la acción de
la justicia porque el Presidente Municipal ínterino, Gamaliel Becerra,
influyó cerca del ,Juez para que no
se encarcelase al tinterillo Pedro,
Jiménez, qued,mdo verbalmente
como fiador de éste. Es clara la
irregularidad del procedimiento y
la complacencia del Juez, y sin
eml.Jargo, las autoridade,¡ superiores no han castigado á, este funcionario nocivo.
Por otra parte el municipio de
Tapachula adolece de un pésimo
servicio de aguas, lo que trastorna la salubridad pública, y para
colmo de males, la botica carece
de profesor responsable y está al
cuidado de un indiYiduoinexperto
y caprichoso que solamente despacha las recetas fi°Í'madas por determinados médicos, que seguramente lo subvencionan. En lá noche, á pesar del Bando de Policía
y buen üobierno, el l.Joticario no
despacha una sola receta.
.Agréguese á lo anterior, el antagonismo que existe entre el Jefe
Político y el Ayuntamiento. Son
dos potencias que se estorban,
saliendo vencedor el Jefe Político.
A esto se ha debido que un tal
Guillermo Lesher haya obstruido

•
\

�'
6.

IlEGENER~tCION.

una calle con la construcción de
una casa-taller, sin que para ello
hubieRe recibido permiso alguno.
El Ayuntamiento no ha objetado
esa invasión, porqu&lt;i el Jefe Político proteje á Lesher, y si aquella
Corporación tomase alguna medida, et Jefe Polí ,ico se encargaría
de hurlarla, ridiculizando al Ayuntamiento. Sería conveniente que
el Gobierno del Estado separase
de su empleo á ese J ef¡¡ Político,
que no se interesa por Tapacl~ula
sencillamenti porque no es ormndo de allí.
Deben los gobernantes preocuparse por el pueblo que gobiernan.
Hasta ahora, se ha visto á éste
con sumo desprecio. En lo futuro,
para evitar el que se entronice á
cualquiera en los puestos públicos,
debe el pueblo despojarse d~ la
apática actitud en que lo hasurrli• do la tiranía de nuestros gobernantes y ocurrir á los comicios
eligiendo manclatarios.

~Q

l~i61iofe.,

· CQ BiQm\Jn te.

•

Publicaránovelas sensaciolittl~s,
por entregas diarias, de 16 páginas, primorosamente ilustradas,
que valdrán un centavo en la capital y doe en los Estados. Al
principio de cada novela s~. regalan siempre las pastas, h¡erae y
modernas, propias para encuadernar en casa. Al mes son 480 páginas. Obras que valen tres ó
cuatro pesos refmltan en tincuent~
ó sesenta ientavos. En la forma
más cómoda y económica que hasta ahora se conoce.
Subscripción mensual foránea,
sesenta centavos, pago precisamente adelantado al Sr. Abraham
Sánchez Arce,-Apartado 'pr,stal 25
bis.-México.

•

,

REGENERAClON. ,

LAS GARk\T'l'IAS

Los desafectos á la pésima administracíón del Gobernador Izaba], los que tienen la virilidad de
externar sus opiniones, los que no
comulgan con las tropelías que se
enroscan al cuello del befado pueblo sonorense, están siendo víctimas de la indolencia punible de
las autoridades.
Ocultas manos criminales incendiaron ultimamente una galerQ.
ubicada en Santa Ana, del Sr. A1·turo Serna qne es desafecto á la
actual administración Sonorense.Las autoridades tuvieron ronocimiento de ese hecho delictuoso, y
sin embargo, mostrando más
indolencia de la habitual, no se
ocuparon en perlileguir á los m~lhechores, Iio ohstaute que estuvieron á punto de perecer algunas
personas de la famifüt del Sr. Serna.
Jll Sr. Lic. AntonioSarabia, inte,
ligente y enérg!co ªJ?Oderado de
este Señor se v1ó obligarlo á ocurrir al G~hierno 1o e a 1 pidiendo
g'arantías para la familia del ~r.
Serna, que, por los frecuente,; vutjes de éste, queda desamparada.
Atraviesan los Sonorenses honrarlos por una situación desesperante. Cuando 111 s autoridades
se complican con los malhechorrs,
la sociedad desamparada no sabeá que medio ocurrir para defenderse. El Gobernador Izaba!, como
la mayoría absoluta de &lt;Jobernadores de los Estados, no se preocupa por la colectividad, si no es
para imponerla el pesado yugo ·
de su despotismo.

.•

7.

A NUESTROS ABOl\"AD0SEN
qui' la vajilla consta de 3,000 pieLOS ES'rADOS U~IDOS DEAME- zas de plata maciza y plata sobreRICA.
dorada.
Es~ lujo asiático solo se acosPonemos en ronocimiento de tumbra en las monarquías, por Jo
nuestros abonados én los Estaflos qne se vé que hasta en los detalles
Unidos de AmPrica, que para faci- más insignificantes se pretende callitarles el pago de sus subscripcio- car las cO'liltumbres aparatosas de
nes ú HEGENBRAC!ON, está fa- las vrejas casa,reales.
cultado el Sr. D. Nemesio García,
Como para burlarse de nosotros,
de L::ireflo, 'l'exas, E. U. A., p&lt;1ra, la vajilla en cuestión se exhibe en
recibir el importe ele dichas subs- una rasa de París, para quP los
cripciones.
extrnnjeros se mofen de nuestras
En esta virtud, suplicamos á pretensiones de grandeza, pues
nuestros abonarlos en la vecina He- sienta mal que se fabriquen lujosas
ptíblica, a~í como á In,; personas vajillas, cuando el pueblo tiene
que 1111f residen y reciben nuestro hambre y anda desnudo.
prriódico como propaganda y dePero así somos nosotros, comseén subscribirse á él, se sirvan eQ.- pramos una rica vajilla para serviar al Sr. Garcfa el importe de sus vir en ella un humilde cocido,
subscripciones, en la inteligencia
El Gobierno debería preocuparde que el valor de la su bscripci6n se más por el progreso de la Na..,por un trimestre es de nos PESOS ción, que en comprar vajillas prePLATA MEXICANA.
tensio1ms r. inúliles.
Deberán dirigirse así: Sr. D. Nemesio García, Laredo, Tex., U. S. A.

--

-DlAZ-

ha vaJ1~1:-a
DE LA PRESIDENCIA.
El Presidente Díaz, se aristocratiza á gran priHa,. Para Mpoco importa que los profesores de primeras letras no tengan que comer y
que los escribientes de los juzgados ari:astren una vida miserable
por virtud de la mPzquinrlad
conque ~e les retribuye su trabajo.
Ha maiidado fabricar mw, valiosa
vajilla que importa un dineral, que
es casi seguro que pag11ela Nación.
Esa vajilla fué mandada fabricar con motivo del triste suceso de
la sexta relección forzada del Gral.
Díaz.
Para que nuestroslectoresseformen una idea del derroche de dinero que se ha hecho, deben saber

y

MCKINLEY.
El Prrsidente de los Estados
Unidos, William Me Kinley, por el
contrario del Presidente Diaz, rehusa la reelección.
He aquí lo que dice ese hombre
de Estado:
"Siento que se haya heeho la sugestión de una tercera rP-elección y
vacilo acerca de si yo debo dar esta noticia. Pero hay asuntos gra- l
ves 1m la Administraci6n plÍbfüm
que no deben perjudicarse por dar
atención al PStudio de la conveniencia de una tercera reelección."
"Pero en vista de que la sugestión ha vuelto ha ser hecha. debí
ahora rlecir una vez por tod11s y
expresando una resolución tomada
de antemano, que no solamente

•

����•

•
14.

Ya la prensa liberal de la República se ha ocupado ampliamente
de este asunto, comentándolo y
realzando la&amp; irregularidades puestas en juego por ese tropel de clericales que pretende ahogar la
reacción liberal de los Michoacanos honrados. Nos ocuparemos
del proceso, en los puntos que no
han sido comentaios. Tenemos á la vista un ejrmplar
de "La ,Justicia," periódico &lt;le ,Jurisprudencia, comercio y finanzas
que publica en Morelia el Lic. Francisco Elguere, para darse con él el
bombo que su mediocridadintelertual no puede conquistar. "La Justicia" se ocupa únicamente en. publicar los escuálidos y sosos alegatos del Lic. Elguero. Forzozamente debia publicar en su periódico,
el escrito di querella contra los Redactores de El Corsa,I"io. Veamos
ese escrito.
Pasaremos por alto que el Lic.
Elguero dice al Juez de lo Criminal qué es apoderailodelcura Guzmán, ''como consta de laesrritura,
adjunta," lo que nos indica que
ese letrado no sabe di~tinguir entre lo que es una escritul'a, y el testimonio de esa escritura. De eAta
no puede disponer un particular,
por que debe quedar siempre á la
guarda del Notario en su ofkina
pública. Por esta razón se expiden testimonios, que son copias,
autoruadas por el notario, de las
escrituras que guarda en su protocolo. Pero esa es una falta perdonable en una persona que, como el
Lic. Elguero desconoce la ciencia
del derecho y Hl terminología.
El Lic. Elgue1·0 hace gala de su
impunidad al injuriar á los Redactores de El Corsario y al Partido
Liberal, en su mal pergeñado escrito, y hace la apología de un clero que, por más que lo niegue el
Lic. Elguero, es asqueroso y desprovisto de toda noción ele moríllidad. Dice ese abogado, con in-

juria de la sociecla1 en que vivimos, que el clero católico constituye la más respetabl~ de nuestras clases sociales, que la
reputación deesecleroestá ba.sada
en la verdad notoria de su virtud
y ele su ciencia y que la conducta
de los in&lt;li vid u os del clero no esM
á merced de cualquiera que pretenda exponerla "á los cuatro
vientos de la publicidad" cliché
tan gastado que ya no lo usa ni el
gacetillero de mayor extr1 ñimiento intelectual.
Por fortuna, la secri6n de ·'El
Drenaje Clerical," que ha estado
publicando nuestro estimado colega El Univel'Sal y los escándalos
del cura Amado y del Presbítero
!caza, se han encarg&gt;1do de refutar
la huPca palabr•n·ia de 1 ('lericnl
Elguero.
'l'ambién asegura Elgue1·0 que
ya pasaron los tiempos en que los
frailes tenían la condición de caídos. Prrcisamente por es o e 1
Partido Liberal se ha levantado
enér¡.ico para aplasta.r la achatada cabeza de esa serpienta que el
clerical Gobierno drl Gral. Díaz ha
amaman ;ado en su seno. La política de conciliación, tan sucia como mal meditada y torpl', produce el que un fraile Guzman, asociado de un Lic. Elguero y en
complicidad de un .Juez Méndez,
encarcelen á un liberal de honradez intachable, con quien sus
perseguidores no pueden sostener
un paralelo.
Después ele un harinamiento de
frase8 injuriosas, de vulg-aridad
irritante, el Lic. Elguero se ocupa
del artículo denunciado y lo arregla á su sabor trastornando la
verdad y recmTiendo á puerilidades que no encajan en un profesot·
en derecho. Ya nos ocuparemós
detenidamente de eRte punto. Por
ahora concluimos, no sin reproducir las consideraciones de derecho en que basa el Lic. Elguero su

15.

RF.GE.,ERACfOS

REGENEHACION.

· acusación. Este sabroso periodo de literatura jurídica, sería
rehusado por el más torpe principiante en la ciencia del derecho.
"La calificación, según derecho,
de ultrajes semejantes, no ofrece
la mínima dificultad.' '
•· Las injurias son manifiestas;
[Artículo 691 d11! Código penal las
imputaciones de abu~os escandalosos del ministerio, y de acciones
inmorales, imputaciones notoriamente dolosas, puee que NO BA·
8ANDOSE EN NADA, no puedPn ser
hijas denn juicio Prrado, ronstituyen v ~,Ull AD ~au. ['?] difamación
[artículo 692 del miwmo Código;]
y como los proyectos que al sacerdote se atribuyen, serfan ver&lt;laderos delitos si fuesen ciertos, y son
falsos, su imputación constituye
rolumnia, según ,,¡ artírnlo 693."
Corremos traslado de ese incoherente pá1·rafo á los abogadoR
que desPén tomar una lerción de
jurisprud1mcia clerical. Es as lineas no merecen comentario alguno, porqueenRu vadedad revelan á
'ilu auto1·, para quién la jurisprn:'.ttencia es inarcesihle y la, gramática su enemiga irrel'oncilitt.ble.
• Ya nos ocuparemos m,ís de este
asunto, pues estamos seguros que
el Lic. Elg,11ero seguirá inundando
sosa:; columnas de "La Justicia." con sus infelices produccioJies jurídicas en el asunto de EL

pocos periódicos que pueden llar
ma,rse verdaderamente liberales;
sus idea,s a, va,nzadas ilustra,n á, la
vez que fortiñca,n Ja,s convicciones,
y el sa,no patriotismo que infbI"ma,
sus a,rtículos entusia,sma, aumentando el a,mo1· á, la, Pa,tria, que su[]'() tanto bajo el yugo de los déspotas.
La, subsrripción vale por un ali0
un peso oro. Pa,ra, todo asunto
dirigil'se á, la, Srjta,. Sa,ra, E. Ra,mírez, A venida de Salinas No. 407.
LaredoTexas E. U. A.
LO QUE DICE LA PREt\SA •

H GIN 1-iaBa.
"REGENEltACIO.N.'.

A pesar de las per~ecuciones y
contrariedades que los valientes
redactores de este semanario están
sufriendo, ha vuelto á aparecer ya
en el PRtadio de la prensa, sin que
su virilidad se mengiie ni que brante.
Aplaudimos esa conducta y felicitnmos al público por la reaparición del periódico mencionado.
[El Centinefa, de Zacate&lt;:as.]
LOS SRER. FLORES MAGOX.

Sabemos por la prensa que los
seüores J e~ús .Y llicardo Flores Mn gón, los intrépidos y valientes Ue--dartores de llEGENEltACIOX desputls de ~uh·ir diez y nueveinterminables días de prisión en bartolinas
rio·urosamenteincomunicados,
Semana.ria liberal que se edita
el
día"'
3 de los corrientPs fueron
Lal'edo Texas, E. U. A. bajo la
pue;tos
en comunicación. Sentitcligente dirección de la. Srita.
mo~ como todos los libernles que
a E. Ra,mírez.
saben
compadecerá sus hermanoH
EMe peI"iódico debe ser leído por
que
pasan
por el duro crisol &lt;le! suo buen mexicano, pues en él se
frimiento,
~entimos hondamente
tiw a,suntos de pa,/pita,nte inte.s para el Gran Partido Líbernl. las af!icionc~ que anonnclan ,1 tan
~•La Corregidora," es uno de Jo; dignos liberales y esperamos que
RSARTO.

••LA Corregidora"

��</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>�2.
ID2S

,,.,

1.

HEGENERACIO~.
y más, arraiga,rá en nosotros

la con vicci6n de que necesitamos
una República y no una Monarquía que oculta su absolutismo IJajo el ropaje de las democracias,
porque tieoe el pudor de los l&lt;i'prosos: di~imula su inmundicia con la
hipocresía de las vendas .
~unca retrocederemos. Estamos
convencidos de que nuestra obra
es buena, es digna, es patriótica.
Estamo!&lt; convericidos de que la
Patria desfallece bajo el pe!m de
una autocraéia funesta, la de Porfirio Díaz y queremos que Porfirio
Díaz. dimita, que renuncie ya que
no puede hacer nada de provecho
para la felicidad de la Nación, sino
que, por el c011trario, gracias á su
autocracia, ha hecho que retrocediera y por tal virtud vivimos en
plena época de fanatismo religiotio, en plena época de militarismo
ultrajante y soberbio.
El Grfll. Díaz, si es patriota, de,
be dimitir. Debe fijarse en que su
obra ha, sido la de matar el espíritu público, sin comprender tal vez
que un pueblo abyecuo y cobarde
es el mÁs apropiado para ser absorbido por otro pueblo más inteligente, más patriota, y sobre to•
do, libre.
El nuestro tiene veinticinco años
de soportar cadenas. ¿0ómo podrá defender su soberanía, ni que
noción podrá, tener de,ella si la·esclavitud hace perder la dignidad?
El progresomaterial;esairritante superchería con la que se nos
quier~ hacer comprender que la
autocracia del Gral. Díaz e~ Ra1uda ble, se .no~ ponA como mo•
tivo pa,1a admirar la t01'pe gestión política del Hombre .Necesario. Para los que tal l1wción nos
• dan, poco importa qui' á guisa de
cerdos arrastremos nuestra dig·nida&lt;l en el fango, siempre que ese
fango sea de oro conque dorar
nuestra ignominia ........... .
El progreso material. La mio-

pía de los serviles t~·ata de disculpar á la autocracia eon el progre.o roaterial, al que dedican las
más nauseabund-a s alabanzaR.
¿Qué ha sido y qué elil el progrPS0
material entre nosotros? El progreso material conque tantoseen-vanecen los AervileR, !&lt;e I educe á
unos cuantos ferrocarriles mal
construidos que han costado á la
Nación ríos de oro, para que los
dueños, los empresarios de esos fe
rrocarriles, que casi torlos son de
extrangeros, maten el comercio con
fletes inmoderados además del pésimo sen-icio dii talesferrocarriles.
Esos ferrocarriles matan toda la
industra y todo el comercio, por
que con su alta tarifa de fletes, lais
empre1:1as ferroviarias ganan la utilidad que podrían percibir el comerciante ó elindustrial. Además,
las empresas ferrocanilerM no indemnizan á los que 1·esultan per_i11"
dicados por su mal servicio, y no
indemnizan porque no ha.y justicia en México.
El progreso material ~e quier
hacer consistir en un comercio quf!
cierra sus establecimientos po1·que
no hay &lt;linero; en una industris
que cierra sus fábricas porque no
hay dinero, en el agio que absor,
he capitales y aniquila al comerdo
y á la industria; en minaR que so
lo pueden ser adquiridas por el millonario 6 el hombre de influeneias
y en conce; iones ruinosas para la
Nación qufl ,olo son otorgadas á
los extranje1·os.
.
El progreso material se quiere ha•
cer palpable por medio de caminos
que además de ser l'Ostosos son pésimos. Se quiere harer palpable
en regiones donde ni siquiera esos
pésimos caminos existeµ. Todo eJ
progreso material de que hacen
alurde lo, serviles, se reduce á l
vantar uno que otro edificio foúti
ven tontas obras como las que•
están llevando á cabo en esta c
pital, que-consisten en d~rroch

=========

REGE:NERACION.

_,__

algunos millones de pesos para
prolongar la Avenida del 5 de MaJO y edificar un teatro, que hará
contraste,con la miseria y degradación !).el pueblo.
Nue,;tl•n l,)l'0greso material es ficticio. Cllatro ó cinco capit,ales pes;rn sóltN le. inmenf:la mi!eria del
pueblo. h.atro ó cinco compañías af~ada~ matan toda industria poi· virtud de una odiosa
competeucia sotitenida por el Gobierno.
Pero se quiere hacer alarde de
que la Nación tiene unos cuantos
cuartos, ¡y á costa de qué tenibles sacrificios se logra la reunión
de ésos cuartos.! Sl:l grava la industria, se grava el comerr.io, se
gravan laR profesiones. Las contribuciones de todas clases absorben la riqurza del pueblo y lo dPjun
.dPsnudo ¿para, qu~? para malgastar ese dinero en Ho]dados, en un
ejército in u til y sobradfl.rnente
costoso, para malgastar ese dinero en enificios churrignerescoij, ridículo¡¡ que caricaturizan nue~tra
propensión al bombo, á lo superfluo, á lo inutil.
En los Estados las con tribucione8 son exasperan tes. El treinta
por ciento federal mata á r.ualquiera empresa. Pero lo peor de
todo es qué, después de tanta espolü1ción, el servilismo mexicano
enton ➔ himnos á los sesudos estadistas. á los conspicuos ha,cendistas que logranreunirun excedente
en las l't,r cas del Flrario. Y como
no había de resultar un excedente
ei no haJ caminos tran$itables, si
á lOR mMi!tros de Eijcuela se les
tiPne á die ta, y si á Ios j uece$ y
magistrados se les pagan sueldos
misérables, poi· cuya razón la venalidad de ciertos jueces hace re.
trocorlei· horrorizado al cinismo y
hace temblar de miedo al mismo
crimen.
Si no se gasta mas que en soldados, forzosamente tirne qm haber
excedentes y cualquier individuo

,

-===

3,

=====-=---

puede Uegar á la talla de nueatrc s
notables hacendistas.
Vemos pueR, que nuestro oropelado progreso n:iatP.rial, está en
rázón inversa de la gal'l'ulería de
los papeles vergonzanteR, como
El Pop,,Jar y El ImrmrciaL Que
si la obra del General Díaz ha, tenido como iruto el progreso material, ese progreso es ficticio, es
aparente. no lo hay, corno no es
de oro el huevo porque tiene rlorado Al cascarón.
De torlo ello resulta que, ha eido
inutil la larga y cansada gestión
administrativa d,11 General Díaz,
y que además de inútil ha sido noeiva para el pueblo hambriento de
libertad.
La prensa gobiernista ha pngaiiado á la Nación diciendo que ad~llrntarnos. Adelant,amos, sí, pero
á Ju bancarrota. NueRtro pueblo
e Jura.do en 1~. pasivida rl y para la
pa!&lt;ividad, ¿qué rln tend.l'á:&gt;
Honda tristeza causa pemar en
el porvenir de la Patria. ~us hijos
Rin edu('aei6n cí vira perecerá11 y
eon ellm; la nacionalidad, si antes
no se remedia t,a nto mnJ.
Los buenos liberales debemos uoirnos yfol'talecePnos para educar al
pueblo, ya que el PreAidente Díaz
. ,io]o se ha preocupado por permanecer en la Presidéncia. Eduquemos al pueblo, formemosciuda1la1lano.,. Tengamos valor pa.ra ello.
Digamos al Presirlente r¡ue rP.medie el inmenso mal que nos ha causádo, ó bien qur, si se Aienteimpo•
tente par.·, ello, que dimit,i., que se
aleje del puesto en que Re ha colocado cout,ra la voluntad nariotrn l.
Nosotros al cump].ir el primer
año de labor periodíl"tie:a, protestamos solemnemente ante la. Re.
pública no desviarnos jamás del
camino que nos hemos trazado,
no desmayar aunque sobre nosotros se de8Pncadene el orlio form ida.ble del Podet·, pues más que
nuestra tranquilidad personal a•
mamo~ á, la Patria. y crece má1

p.

•

'

�����•
13

RgGE.'i'ERACIO,\'

========

, 12.
carse, sin hacer aprecio á que esa .~irva.n ¿;eepta,r mis ,~rrvir.in.~ pro. fesionales, que todo asunto I'/3·
fuerza estalle.
Es buéno qus se de-vuelvan las la.ti vo á, mi profesión, puede tralibertades. Por todo el país se nota tnrse, ya, con el Sr. Lic. Eugenioun terrible deicontento que puede L. Anwux, e11 su despacho situatraer m,dos resulta dos para la do e-n Ja, Calle de Montea.legre núm.
tranquilidad pública, esa cacarea- 12, 6 ya dil'ectamente conmigo,
da paz de la que. según los serviles pues debido á, fa a.1·tividad ,v ta.lento de mi menciona.do compa.iiero,
e.9 autor el Presidente, y que éste,
á fuerza de arreba tl}r libertades y en na,da, ha perjudicado a mis
de atropellar derechos con su tor- asuntos profesionales fa prisiúu
á, que me ha, Feducido la urbitrape polítira, la pone en peligro.
Siempre repetimos que _eA nece- riedud del Juez lVistano Velázsa1io que haya justicia y libertad. quez.
la Ralud &lt;le la Patria lo exige. ,.
Lic. J. Flores Magón.

'¡•,

1.1

"'

l;'l l~i~liote~
CQ

1

1

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~"'

•~,1 ¡

'

Bi~ttt'lhfe.

Publicará novel¡1s sen Racionales,
por entregas diarias, de 16 páginas. primorbsamente ilu,tradas,
que valdrán un centavo en la capital y do~ en los gstados. Al
principio de cada novela se regalan siempre las pastas, lijeras y
modernas, propias para encuadernar en.casa, Al mes ,,;on 480 páginas. Obras que . valfln tres ó
cuatro pesos resultan en dncuenta
ó sesenta centavos. En la forma
más cómoda yeconóinica que basta, ahora se conoce.
. Subscripción mensnal forá110a,
sesenta centavos, pago precisamente adelnntado al Sr. Abraham
Stí.nchez Arce, Apartado p 1,stal 25
bis.-Méxi&lt;'o.

EL DÉSPOTA DE

TEZ Jt1T J.:.cl N.
La noticia que el despótico Jefe
Polítiµo de Teziutlán, Pue, FnrnciRCO Machorro, pretendi6 impedir
su publicación, y que á peRar de la
ame1iaza de muerte aontra el Sr.
D. Rafael Bello, apareció en nuEiR·
tro viril colega J,,7J Gua rto Poder,
ei; la siguiente:
AL FTINCJONARIO PUBLICl)
Y NO AL P AR1'ICULAR

"El título d 3 estas líneas nos sirve de advertencia sati8factoria
pa.ra el asunto qne vamos. á dm· (i,
conocer á nuestros lectores. S,1bemos que las iras de los aluilidos
se desplegarán contra nosotros y
quizá, aun se trate de seguirnos
a]o-ún peTjnicio, pero por encima
de"'ese justo temor y por encima de
lo~ odios, está nuestro debf&gt;r ele periodistas independientes.
El caso es como sigue:
Con motivo de la función de teatro que ~e verirl&lt;'aba el Domingo
por la noche, un alto personaje de
la aclminist,ración pública, mandó
Pongo en conocimiento de Ja.s ií, cambiar el número de la platea
personas qne se ha11 serddo ó se que se le había apartado, pPro,co-

Jmport'l11fe.

en los momentos en qufl se
tr1Ltaba de verificar dicho cambio, toda,q !AS lrcalidarles se habían agotarlo, el citado persomije
se enful'eció de, tal manera que,
presentá11dose en el expendio, inCl"Ppó ele una mn.nera dura y violen tíL nI encm:gado del de,rrn.&lt;'ho,
del¡_mte de numero¡ms person,;s
que al com¡we11der la magnitucl fü,
las frase,; vertida,,, admil'a,d as Re
preguntabnn sioquel individuo era
en VPl'dad un homb1·e rle juirio y ele
elevada po~1ción ó el último je tl ·
doR los ignoranteR.
.. El expPn&lt;ledor de bnlPtos intentó dar alguna~ explicacíones, pero el aludido personaje. sin consideración de ninguna Pspede, envió
al primero á entenderse con la inocente .v respet11,b/e a11torn de s11s

--- -===-s======

1110

rifas.

'-QnPr,prnos nrlrniti1·, ~in roncedm·. que el enenl'gado rlel despae~10
hubiera sido culpable, p,•ro d¡, 11111o•mrn mnnel'a el C..J.,fe Político
[pue,, de~¡ ~e t!'ata] debió haber
usado ltt ultnna frm;e que tan mal
sienta en boca ele toda pe!'rnna
educada.
¡¡Y pensar que estossEN?m,;sson
los que rlirig:en los dPstrnos riel
pueblo!!
Por el i&gt;scáurlalo que :111acbono
dió en el Teatro, 1rnestros lectores
se formarán una idea de lo que eH
eHe ,{efe Político, que tiene ~o?alPS
de carretero, mas soPceR qmza. ,
J\luci'o Martínez debe castip:1.i·
Machorro ponhfodolo en la c-ál·cel.
Ese indi\·iduo debe sentit todo PI
1igo1· d.e la lry pm·~ que a,prenrla á
ser rorl'€cto, Precisa e,carment,m·
la insolencia dt! esos caciquillos.

a

tt1 tt'1 ·Victim'11
Vamos{¡ dará conocer á, nuestros estimaclossubscritores los.detalle~ &lt;le nn atentAilo i'iiu uomb1·e

,.

que se esM comet,i endo en la per
sona. de un liberal clignísimo, de
un verdadero pa,trióta, que no es,
tá purgando mlÍR falta que la d"
,¡ier honrado, y lA mayor·, 1n. tremenda ele tenet· un carácter a b~é&gt;·
lutamente inclepenrliente, lo que
eonstit,uye un crimen en esta época
de exasperante tirnnía.
Bastante coñocidos son de lo,
liberales de la Repnblica, los plau;;ib)es esfuerzoR que hace n n grupo de patriota!,i oaxaqueños. por
s a I va r nuestras in ;tituciones liberales de la bancarrota á que las
éonduee el antipatriótico procetler
del despotismo, que no s~ cansa
deviolarlasy que desea átodo
tranre quedesapa,rezcan, pal'a que
con el nltimo girónde libPrtad qne
;;e nos arrebate, vayan envueltos
nuestro honor y nueRtra clig·niclad
de hombres libres.
E~P grnpo de patriótaR constituye el "Club Lihernl Regenerador 'fü,nito Juiirer.." ele CuicatLfo,
Oax., que es como si dijernriloR
una protesta solemne que los dignos hijo,~ de Oaxaca elevan contra
todo lo que oprime, contra todo
lo que veja, contra todo lo que en.,
radena y' embrutece al ciudadano.
El Club de Cnicatlán Re ha distinguirlo por su valor, por
h?nr_adi&gt;z inmaculada y por su-patrwtrnmo. Ese Club honra á Oaxaca y
honra al Partido Liberal de toda
la Rt&gt;pública.
En ese grupo &lt;le patriota, tles:cuelln,n pill' su heroieo valm· o vi 1
y su pn,ti-iotismo yarios ducl,ulanos clr temple y de corazón,. entre
ellos los Sl'es. Hal'ael Odriozola .v
J os/&gt; gs calanto.
El Clnb Libera.! Regenerador sP
ha distinguido poi· su empeüo J
luborio8itforl, A sn,-iinstancias. la,
causa de la. libel'tad y de la luz ha.
obtenido óptimo3 frutos; ~mo. &lt;le
Pilos consistió en la · drst1tuc16n
del prPceptor de la Escut'la Prin;wria
Cuicafüí.n, inc!iviiluo &lt;'U.Vº

su

º"

•·

���</text>
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                  <text>Fundado en la Ciudad de México en 1901 por los hermanos Flores Magón. Periódico de carácter anarquista, se caracterizó por su oposición jurídico-político al régimen de Porfirio Díaz.</text>
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                <text>Regeneración : Periódico independiente de combate, 1901, Primera Época, Año 2, Tomo 2, No 49, Agosto 7</text>
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                <text>Flores Magón, Jesús, 1871-1930, Director</text>
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                <text>Flores Magón, Ricardo, 1873-1922, Director</text>
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                <text>Política y gobierno</text>
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                <text>Fundado en la Ciudad de México en 1901 por los hermanos Flores Magón. Periódico de carácter anarquista, se caracterizó por su oposición jurídico-político al régimen de Porfirio Díaz.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>���:lri&lt;:GENERA.C!QN.

6.

Lfl procacidnd clerical delw tec
ne1· más St&gt;RO, para no empafü:ir el
l~~tr1; de ~11 ídolo y fli)eH~ dr injurmr a :Iuai·er, .al q11P mng;nn gobernante 1gm1la mclnso el. rine Rf' R11blevq ront,rfl. '51.

j;Q

1'3i6(iote~

CQ

Pulilicará novelas sensacionales,
por entregas diarias, de lü páginas, primorosamente ilustradas,
qJie valdrán un centavo én la eapital y dos en lo_s EstadoR. Al
pri1,cipio ele cada noyela se rega,lan siempre las pastas, lijeraH y
modernas, propia8 para encuac1ernar en casa. Al mes son 480 páginas. Obr;i,s que valen tres 6
cuatro peRO!l resultan en (•incueuta
ó f:lesenta cent.i'woH . .En la forma
rnás có~oda yeconómir-a riue hasta 1;1hora se conoce.
,
Stibscripción mensual foninea,
sesenta centavos, pago predsainente adel:u1tado al Sr. Abraham
Sánchér, Arce, Aparta do p,ntal 25
hiA.-México.

"•el..
~,~\.·&gt;

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Bi'1utaute

~¡.. , '/,';,
ENCARCELAMIE'.'.TO
~ 1.~ 11:).

JN J

~ , l!,J

~

•

Los enemigos de la pr,·nsa. independiente, ese enjambre de individuos quo ocultan RU cobardía tras
dé las chicana,s judiciales y que no
p¡1diendo- retar al ern,migo parabatirlo frente á frenteocurrenalauxi
lío de Jueces venales que cambfrm
la severª_y respetable. toga de la
a,utoridad judicial por la abomina-

,,

l:tEGENEltAClüN.

r:r::rtn

' ble vcestíd·uradel verdugo desalma' do, han hed10 que sea encarcelado
1
o! valiente é ii1tegro periodista So~
noronse D. eTe~fü; Z. Moreno, Director de El Dl'111ócra,fa, de Hermosi•
llo, F\on., cogido en las .burdas ma. llas dP un toHeo y calumnioso romplot.
J';l Sr. Nloreno, al salir en libertad &lt;lespuéti de las vejaciones de
una prisión injusta motivada por
de1rnncia de su hom;,ado semanario se apersonó .qon un tal Valdéz
· p1ua suplicarle le devolviese varios·
ü1strnmentos de encuadernación
de la propiedar1 del mencionado Sr.
Moreno. Slencuademador estuvo
de acüerdo en ello. Lo que"deepués
pasó, ha quedado en el misterio,
pero se tíenen ya datos que conducirán ú la verdad hasta que se logl'e desenmascarará los culpabl~s.
· Valdez se querelló Pontra el 81·.
Moreno, del delito de difamación,
que el querellante hace cousi~tir en
que se le llamó ladrón y para pro-"
bar su aserto, presenta tres t,estigos falsos, y decimos.falsos porque
la, conferenci$, entre el Sr. Moreno y
Valde.z se efectuó privadamente si1t
que interviniera alguna persona.
Bl eTuez Germán L. Vela.seo, bien
conocido de nuestros lecbores poi·
su arbitrariedad, conoci6 de la,
querella y decretó la encarceladón
del Sr Moreno, á quien se le ha ne•
gado la libertm1 bajo ca11ció11 y
~1 exámen de testigos que depongan en su favor.
Laintrigahasidovil,infmneyburda; pero afortunadamPnte la opinión pública ya sefiala á los autores de ella. Según (lsa opini(i1i pú"
blica,_ no son agenos á, e~te. a,s mito
Alejandro D. Ainslic, Fiscal del Supremo 'l'l'lbunal de Sononi, y Antonio Monteverde, OfiGial 1 o del
Congreso, inrlividuos que han mostrado ,iei:npre Rn inquinn, contra el
8r. Moreno.
Sentimos cordialmente.qur; el Sr.
1foreno haya caído otra vez más

7.
' 1

en ma~ios de sus.eue1uigos quienes ! , .·
,·
. . . ., . . . ,
enmed10 rle su abyc,uión y f&lt;ervilis- 1 ª. n~a , ~rno p1odt1Jf\Jd, mdill,n,\mo, no J!Uedell S{¡jOJ•ta1· lJUP llll ¡ r,~n. E~1 -JJ~esti:o colega D1a,'.'JO
homht·e digno y Vliliente se lf'H Pli- qeI_Hog.11 hcrno~ v1~to que ha.~t,:t
i:n,re ernbnizando la, lE,y paro l'P[Jl'O· 11lt1mrim&lt;'11to_ha tPHado 1ma, r1d1(1harles su eoncluc·t·t
I .J&lt;:.1 é' u. b·d 1.(1,,
&lt;, "
li:L . '.··.nla v.1g1l.'anc.ia r¡ ue
; desde
. ' hace
.
d vahiel'e por Já espalda y bmH·a ,,óm- nos nwseH ~~ "P:~m e¡erc1en o ~n
plices como el Juei: Vc,Jaseo tnii fn- lu ru~a hnlntn~wn de Don. Dam~J
nesto y, m·hitrario que el ' BliHmo ¡ Cnbrtin~, ex-Dm-etorc1P1 sn~pát1Gobiel'llo Sonorense uo puede ya i co Y _vahµute colega, El H¡¡9 del
Hopurtarlo , despuí-s &lt;Je haLIBr ¡;ido , ,lh)nzot/,..
.
tamlüén cómplice de e,;n Gobierno. 1 E~a v1g1la11cia s1; ;fec~naba por
Neguiremos iufol•Jirnndo
bro ¡ i'.g-ent:" de laK Corr11R1onei; de
e;;te es\:andaloso ·asunto:
/. Regundad, :11 virtud ele _uu torpe
,,
ordenaummento del tnstemente
_ ___,,_.,___
eiSleb1·e Juez Pérez, que persiguió
enearnizadamente d. nuestro cole-

' ,'

,;''1"'

"º

11

LA Corregidora"

ga.
No puedeefectuarseun acto máa
nu•ente de sen~t1tez; El Sr. Cabrern l'l.rn un PUP!'gico y valiente pala-

8emumtzio Jiborlll que iil' edH ;,¡
011 La,rf!do Texiir,, B. U. A. /Jnjo Jr
dín de loR dPrechos del pueblo; y lo
intelig1mte direrdó11 do Jn ,'iáfa. lmbiPra HPguido ~iendo si la. fataSa,ra, E. Ra,mírez.
• li(lad no hnhiPse u.batido esa enerE~te periódico cfeúu serleídu por I1 gía con una agobiadorn, enferruetodp baeJI 111exir-nno, pue8 l¡!n iilsi I Jacl dPl cerPbro.
tra,tan a,s1mto,9 de µa,Jpitw1ti, intcYa f'Rtaba enfen110 el 8r. Cabrerés pa,rn el Onw P,7.rth/u Liúei·;il. ni, (•n1&lt;i se ballalm agoninwte, y
"La, Corregidora," i;s 11110 ele Ju,, :wí lm perlllaneeido hasta ei;tos ú]pocos peliódicos 11171, pueclen Jla," timos dins en qne la enferme&lt;l ad
warse veTdadeI'amente Ji/Jeniles: hu ido eecliendo poco á poco,
sus idea..s a, vanzadas ilustrn,n á 1t, cuando 1cl ex- ,T uez Pérez inició y
vez que fortiiíca,n las convicciones, llevó á cabo cou zaña, casi con
,v el sano patifotisrno que informa crueldad, la pel'seeución á nm•stl·o
QI'í"i'culo''
· 118, f!lll)ll:Jl- cole1ra.
Entonces dir.tó su torrJe
"''ll"
o ,v
, '·
o en t,USltl81
"
t¡wclo el 11,uwr á. Ja Pa,tria que 811 _ di~posi&lt;'i6n de vigilanria en con-'
t're ta,nto /Jajo eJ_v 11go de los dés- tra de un.a, pers?na. que r.a8i 11ra
., r potas.
.
nu des~o¡o. ¿.Qu(•. ob¡e~o pudo lJa,·
•""
La. s11úsc11pción vaJe /JOJ' 1111 Wifi· I bei_- tm.udo e,m dMpos1c1011 abAur1111 peso oro. P;1,rn todo a.~unto I da.' ~o lntl1,1moi; otl'~ que el dediI1girno (¡ ];¡ Sritn. 8ünt E. Rtimí- ¡ Reo dP ntonnenta1· 1Uas al homl.,re
rez, ,ivenida, de Salinas Su. 407, que bwn atormentado ise hallaba
LaredoTexas E. U. A.
con una c1·uel enfermedad,. y dis.

·

-•--

tlidicufa.

Vi'JiÍ ~11CÍQ

Ageno1s i;;;táhamoR del e011of'imiento dé un acto que movería

traerdesusocupaciones ápolicías
que segm·amente hubieran prestado útilesservieicios en una comí,
sión meno~ ridícula.
Parncería iuc:rnible, si no se justificara tan la política autocrática
del actual Gobierno, que en un pafo
Hep11 blicano se ejercitaran acto~
t:1,n at,9ntatorioe y vergonzozos
1;omo f'Se. No biiRtA yq ,:mcarce-

-~

•~'

'.

'

�9.
MANIFESTACIO~ DE
lar peri o di st ns y decomi,sarimprentas e_n nombre de leyes que
no autorizan esos atentados, Ri
no que se prolonga la molestia de
una vigilancia idiota, tanto mas
bochornosa p-ara 8U autor, cuanto
que ella iba diri,jidacoHtra una perHona agotada por las eufermedades. Se vijilabaá un despojo! ¿Puede haber algo mas vergo'nzoso- y
má$ torpe?

A.'.\JUESTROS

.. ,

~

1

0 1:- i! G a S.

'Nuestro q1wrido y honrado colega EJ.P¡¿Jadin, se muestra justa-mente indignado por la actitudincliferent.e de La prensa independiente en el asunto del atropello de
que ha sido victima el Sr. D. Rafael Bello por parte del Jefe Políti(!O de Teziutlán, Francisco Ma-

chorro.

•

Tiene razón el colega. Ahora
que todos los periodistas, sin distinción de ideas políticas, debieramos erguirnos para protestar contra el salvaje atentado cometido
en la persona deuncompañero,solo uno que otro órgano de la prensa ha. tratado de ese asunto,yurto,
como el hediondo Pop11far, dió la
noticia sobrecogido ele un miedo
insoportable, con · una cobardía
que irrita.
La pusilánime actitud de El Popular ~o nos extr¡¡,ña. Esa pestilente hoja se encabrita cuando
se trata de echar lodo sobre enemigos inermes, pero ,;e pone lívida
y convulsa cuando se la requiera
para asurnil' una, actitud digna
y viril en presencia de los espeluznantes atentados de sus amos
lós déspotas. Esa nauseabunda
li.oja 1:1irve para aplamU.r la-!! infa.•

mias. Esa boja aplaudió el atropello cometido contra los honrados larnpacences y se vió acometida de un furor terrible descargando todo·su fango y su veneno sobre la intachable personalidad del
Sr. Illg. D. Francisco Naranjo (h.,)
porque hediondR como es esa hoja,
la mordió laenvidiadequehubiera
ciudadanos dignos y patriotas que
no i e han manchado en el corrompido medio de inmoralidad política en que vivimos hace ya veinticinco años para bochorno de la
.Nación.
La actitud de esa hoja no nos
extraña, por las razones expuestas.
Está vendida al Ministro Reyes y
á la autocraeia del General Díaz.
Pero sí es de lamentar que los demás colegas no defiendan al perioJismo ultrajado. Esafalt~de compañerismo no llegaremos á comprenderla. Mientrasenotrospaíscs
la prensahaceoirsu voz para censurar los atropellos cometidos contra
los periodistas, guiada por un hermoso sentimiento de solidaridad,
aquí no se escucha la má,s debil
proteRta y á los periodistas se les
veja y basta. se les asesina .......
· Debernos unírnos si queremos ser
fuertes. Si trabajáramos unidos,
no ya en ideas porque eso esimposible, pero sí unidos para defendernos de las acechanzas de la tiranía seríamas fuertes, consbituiríarnos una entidad respetable que
haría temblar á los déspotas.
En ¡¡l asunto del Sr. Bello debemos unirnos para exigir una reparación y espflrarnos que, nuestros
apreciables colegas oigan nuestra
debí! voz á ese respecto.
Es .necesario que nos hagámos
respetar para no estar á merced
de cuttlquier tirano.

--:[:o:]:--- -

La enviamos muv cariüosa álos
siguientes estimacÍos eolegns por
las fraees de sincen1 rnndolencia
que para nosotros hnn tt&gt;nitlo al
lamentar el sensible fall '(·ir i ,nto
de nuestra queridfL macln . H wrso
r¡ue nos sorprendió en la prbió11 en
que nos aloja la arbitrariedad d~l
Juez Veálzquez, producto dP In hl'anía que rros oprime:
El H~f o del 11huizote, El DitirÍo

del Hogar, El GoI'l'O Frigio, El
Paladín, ElPnis y ElDfahlitoBromista, de e1,ta capita1: La Flo1· de
fa E~peranza. de Tulancingo,
Hgo.;,La.Evolución, de Dnrango;
Junn Panadero, el.- Guaelala,j ara,
}al.; El Siglo. XX., ele Raltillo,
Goah.; El Ra.millete, de ZacatecaB;
· La Defensii, ele J,fontenry, N. L.;
El Demóaata, de Matehmila, .S.
L. P.: El Comttrcio, de GunnaJufl.t-0; El J1onitor de J'Lorelos, de
Cnernavaen. Mor.; El CentiDela, ele
Morelia, Miüh.: t,J Patriotn, de Celayar, Gto.; El 2 de Abril, El Taparío y Jalisco Librl:' . de Gua~alajara. Jal,; El PequeJ10. de Doctor Arro;yo. N L.: Lu Líberta.c1, de AliCP, Nueces, E. U. rlel ~.; El InternacionaJ, de f'. Porfil'io Díaz,
Coah.; Hoja l!l:rnc;1, ,le Tnmpic-o,
Taro.; Revista, Cc1tiífi,·n, ilf'f;l1i lrna. lnrn. El 1Jem6aata F'rontPdzo, El
La,redo 'l'exas, E P. &lt;1&lt;'1 l\.; de
Progresista rle C. Victoria, Tnm.;
La Yerdad. rle Lagvs rle Moreno,
Jal.: Ln. Nueva. Era, dr II. del Parral, Chih.; Lü, Redenció11, de Mérida, Yuc.: La Corregidora, de Laredo de Tex., E. U. del N.; El Tulteto, de Tula, 'fam.; La Democracia, de Tepic.; Ln Unión Liberal,
de Monclova, Coah.; b'l Demócrata, de Hermosillo, Son.; L&amp; Cróniu, de Laredo, Tex, E. U. del N.:
1 Cuarto Poder, de 'reziuth'in,
ne.; El Estado de Sonora, de Noes, Son.; La Unión Fronteriza,
e C- Guenero, Taro.; El Eco del

Itsmo, de Tehuantepee, Oax.: El
Explon1,dol', de Mina:-1 l'rietds,
. Son.: Lf!8 Vol! . Rep11b/ic;1s, ,le
BrownsYille 'l'ex., E. V. del N. y
Era Nueva., de 'I'one6n, Cuah.
Igualmente enviamos nuesb"a
manifestación ele gratitud por sus
carifíosaR frasPs de condolencia, á
1os ·1_;1uhR Liberales "Ponciano
Arriaga" de San Luis Potosí y
"Juan Villerías" de Matehuala,
i:l. L. I, .. así como á los vecinos de
l¡¡, Cougregacióu de Castaños,
Coah. ú los miern·6ros de laComn•
nielad de indígenas ele Ario_de Rosalfl.$, Mich, y todos nuestros amigos y correligionarios que tuvieron la amabi!Liarl de acompafütrnos en nuestro dolor.

Panero
en conofJimiento de la,s
o
prrsonxs que se han ser.vida ó se
sirvan acepta,r mis SPrvicins profesiont1,les, que todo a.sunto I'B·
Jativo á, mlprofesiól!, p11ede tratarse, ya, con el 81'. Lic. E11ge:nioL. A.rnoux, en su despacho sjtua,clo en 1n Calle de 'Jfontealegrnnúm.
12 ó v:i c1iI"Bctamente conmigo,
pu~B cl;bido r,, Za a,cti vidad Y t3:Ie11to ele mi mencionado compauero,
en 11 ada l!a perjudicado a mis
asuntos 'profesionales la prisión
¡¡, que me ha peducido la arbitrariedad ele! Juez Wista,no Veláz.quez.

l

Lic. J. Piares Magón.

j,

•

i

�REGENERACION.
ItEGE:XEltAGIOK

BURLA .A UNA
[J[CUTORl4.
La

inmoralicl ad judicial bi1sca
unca1npomá.sanr•i10 para, ampliar s-u acción deshonesta. Y a
no solamente rn burlfrn las leves
haciéndolas maleables para que
se. amolden con la arbitrariedad '
smo que ,se but'lan las eje&lt;;utol'ias
de la Suprema Corte con mnef'as
despectivas y co.nt;orRione~ de
clown.
Hace más de ciuw uwsPH que la
.

.

art. 480 del mismo código. l\iientraA no Re haga, un escarmiento.
las autoridades judiciales seguirá u
desprestigiando más á la,Aclmiuistración de Justicia de la República.
Causa estupor la conducta de
nuestros Jueeef'. Sin ,Justicia la
Nación caerá eJJ la anarquía. Parere q11P á el1a nns encmuin:nmns
rápídarnenü.&gt;. Y ele p]lo p¡¡¡•{i re;,,pon~nble el Gohienw qu" no si&gt;
preocupa por el futuro de oot0pueblo :rn bien tiranizado por e.] sable. el bonete y la, toga. tre,1 sírnboloR sombríos de la ,i.ctual DicJ,adul'n.

Suprema Corte de ,JuRtir:ia ele la

'

• 1

Nación amparó al perio1li~tf1, Don
Rubén Acuüa ,contra actos del
A Nt:ESTROS ABONADOS J1;N
Juez clP 1 oci Ii1stancia de la, Ciudad de 'l'ula, 'l'am, que eucarreló LOSERTADOSUNlDOS DE AMÉ-·
arbitniriament,e á aquel Señor
RICA.
por algun asunto periodístico.
En la Pjecutoria respectjva, la.Suprema Corte consi¡¡:nó al Juez resPonemos en conocimiento d(l ponsa.ble Lic. Agustín Bal'rón, á
nueffti•os abonados en lo, Estado~ ,
la autoridad competf'llt~, por consUnidos de Améri('a, que para ia,·i,.
tituir nn delito la violación de garantías indiYidualeR que cometió. litarles el pago de Rus s-uh,;c1·ipcioA·pesar del tiempo trauscunido, nes ú HEGENEHACIOX, está fa
y á, pesar también ile que rn Ta- cultado el t:lr. D. Nernesio Gnrcía,
maulip::ts se ha tenido conocimiento oficial de eRa E&gt;jerutoria. el Juez de Lnredo, T.exaR. E. U. A..
arbitrario ,ioutimía.en un puesto recibir el importe ele cliclm:,
que debió haber renuneiado desde cripcione,;.
luego, no solo por ser aKÍ de jll!,tíl~n é~ta Yll'lud Rnplicamos ú,_
cia, sino por cleeoro pe1·sonal, yll ,
lnvecina ne:
que el Gohi~rnó Mainero y la Su- f mieRtros abomHlose11
•
prerna Corte de Tamaulipns no pública, a,í como á las persona~
han procer}ido, como e,•a, su d,;ber, qne allí l'P~iden y reciben nuestro
á destituirá ese p6$imo nmpleado
pPrí6&lt;lico como propaganda y de
de la acltniuistr,wión de iu;tii-ia.
Por otra ¡AÍ-rtc, el .foez lo de seén subscribirse á rl, se sirvan enDistrito de 'f ¡J 111 a ll 1i p :18 cebe viar al Rr. García el importe de sus
cumplir eon el art. 828 del Có,ligo f;Ubscripcione8, en la inteligencia
de Procedimientos Feflr-•ntles, cuide que el vnlor de la subscripción
dando de ln eietución de la sen,.
trnc.ia de aq¡pa,ro, y si no cumple por un trimestrP eA dr nos PESOS
con ese cteberónohadcseado eum- Pfol.TA ilEXll'ANAplirlo, llamarnos sobre este parti. Deberán dfrigir~e así: Sr.
eular la ate1wi6n d&lt;• in Suprmm1
nwaio (fareía. Lare!lo'J'px., K U. A.
Cm-te 6 del Prorunidor General de
la Repúblir:n, ptll'il quP sr• .1plique
al responsable la pemt de susuen11i611 de empleo á qne se refiere el

-·

:Mas· Persecuciones

11.

cano palpita la idea de la libertad, idea
que mi\s so rohustec,· 1nicntras más se la
opnme. Siga, puQs, nuestro estimado
colega la mim de su título: Adelante!
Hay muchos Rocltíguez y muchos Jueces nrbitrarios en México; pero también
hay muchos putl'iotas que aplauden su
labor.

Tarobien en el Estado qc1e mal gobicr' lli!- el Benemél'ito
Obregón González,
se ha iniciado la persccusión á la prensa
liberal é intlependienhi. Nuesh'&lt;l estimado colega El Auance que se publica en
lrapuato, ha sido la yíctima ¡le.e la 'tiranía que, como enorme p{1lpo, pretende,
•- , sin conse~ürlo, ahogar esa tremenda
reacción liberal que se inicio )' extiende
p9r toda la República.
Nuestro colega publicó una l11stántánea- eu la que, ií pesar de nu citarse á
Caminamos de sorpresa en sorpresa,
ninguna persona, un imlividno, .Jesús A.
Rodríguez, creyó que se k Jif,urw.bn y Se ha ar,entuaclo en !oda la República
presentó su querella c1ue fué ,wv¡;idit \Je- r la ininia f&gt;crsticuci6n á ltl prema liberal
üé,olamente por d ,Jue"E,&lt;¡«is'n&lt;,1{cáreel6 " é intlepondiente. Cuale¡uiera indíYiduo
arbitrariamente al Sr.. Manuel Doria- Bus- · de conducJa sospechosa y tortuosos procedimi€ntos, en vez clii corregir sus actos
_ . tos, Redactor ¡le nrnistra'coie/.i-;
~
Es curiosa, por lo-rifücula, 1.a actitud p(1bhcgs para ha(U;'rlos dignos del aplauso
de ese querellante. Nuestro ·cGkg:1 ~o re- dé ]H prensa honracla, persiste en sus
firió en términos generales á un gremio, procellimientos punibles y se quetella de
difamación con la iinp,1dicia que no halla
y de ese gremio surge un inclividuo que
como hacerse más ostensiblé.
- ~xclama: "yo soy ese." Parece este el
. ).uestro querido colega El Paladín,
irito de una cociencia que se delata. Nadie se réfería á ese Rodríguez; pero ese que es un.,defensor honrado dé los dereRoclríguez se creyó retratado en la Ins- chos é intereses ~uciales,- y que cuando
tantánea: Hay actos que son una reve- lanza una información basada en la verlación. Ya está el público en aptitud dad sabe sostenerla con Yigor y yalentfa,
de asociilr la Instcmtánea á la perso¡iali- ha sido Jeuuñcü,c1o por el Secretal'io de
dad obscurisima ele un Rodríguez. Hay los Juzgaclos de P,tz de. Tuxpam, Ver.,
individuos que sacrificarían toclo t\ una por meüio de D- Isau1:o Bustamante con
poder pam ello.
popularidad c;ñmera nada emidiable_
Dirc ese. Secretario que se le difam,i,
Pero lo que indigna en e,-te Ca/!O, no
es que un RoclrígL1ez se de por clifamaclo en las infoTmaciones de nuestro colega.
Podríamos sosi¡ener que, tal aseYeración es
y se querelle, sino qnc un .Juez, con un
cl'itel'io paralelo al granítico de Ilodrí- falsa, porque conocemos la justificación
~uc~, encarcele á un Redactor de un cole- conqc1e procede El Prdmlín: Ya· le hemos visto rBctifrear homadamente sus inli\ª honrado: La arbitrarieclad juclicial
formaciones cuando se 1~ ha Borprendido
~stá siém pre al sen-icio de la torpeza.
au buena fé., así com,J so"tener vigorosaParece como que se completan amhasMo,ería á risa la amalgama si no fuere mente, sin retroceJer, osas rni~mas informaciones cuando tiene la seguridad de
~te el pretexto para c011cluir con la
prensa liberal Su propagnncla atcn,ori- rn certeza. rn- periódico que obra así,
116 (lifomu. Cumple sendllam011t(; con
za tí la tiranía que vé se le arrcbatá la
un debe!', ú pesar de los peligros ~ qu,i
preminencia impuesta á fuerza de ,ejaexpcn,1 eE~ cumplillli011to del deb~r.
~iones y trol,)elias. Pero en todo mexi-

n

"El Paladín"
·
denunciado.

l

�12.

REGENERACION.

Esperamos que nuestro colega salga
avante de la calumniosa acusación que
se le ha promovitlo: Así lo deseamos
cordialmente:

impuestos por ese Ayuntamiento son arbitrarios y constituyen: un despojo.
Por otra parte, al Sr. Villarreal se le
ha contestado á los numerosos escritos
que ha presentado -0ficialmente al Ayuntamiento, que no ha justificado su aserto, lo que no es verdad, pues el Sr. ViARBITRARIEDAD EN
llaneal ha tenido el cu~dado de comprobar debidamente el derecho que le
asiste.
Los hechos anteriorés demuestra.n, que
' Para aquellas almas cánaidas ó refi- no obra legalmente el Ayuntamie,ito ele
nadamente s~ryiles, que ianta alharaca Mina y que para cubrir el dMkit quo Te•
suite, ya por la torpeza en eflu11ncjo ,k,
han hecho cuando liemos afirmado que
en :'.'\ueyo Leóu uomi11a el absolutismo y
caudales, ya por la iéuurancia m la
las autOTi,latles siguea1 las inspiraciones distribución equitatiy,r J,, Jo, im¡mcsto,i
s~ oeurre á r11edios c¡ue h1., lcws 1'r~lrnde su capricho, escribimos estas lineas,
zait y 1-. rnmal eontlcUt1.
no sin sentir el goce ,le nues\J:as aseveDesearíamos quo c.,o .\ ,mntawionto se
raciones confirrnaclas:
Ei S1·. \'ictor Y. Villarreal es propie- convenza lle que no dabe gol,ernarse destario de 1111 fürnd10 ubicádo en Las Ad-• pojando á los ciud~Jttnos del producto
legítim'.&gt; ,:2 sn tra1"j0 ltonrndo;
juntas de Arriba, jurisdicción de Mina,
N. L. Hace t'o1110 tres años y medio, ·que
con el fntil pretexto de que los trabaja
dores del Sr, 'i'illarreal Jumaban tabaco y
•
co71iían cvrne, se pretendió obligará dicho
Señor que pagase contribuciones por
venta ele tabacos y degüello ele reses. El
Sr. Villarreal protestó contra esa arbitrariedad del Ayuntamiento, comprobó que
En uno de nuestros ante.dvl\.::.'1 Húmeni yendía tabacos ni degollaba reses; pe- ros dimos l¡t voz de alarll1,1 ¡,"rn )JlWero dicho Ayu.ntam iento ha permanecido nir á los jóvenes patr.i0Lu:H¡ ue han
acogido con calor, con emu,1a,wu; 1&lt;1
impasible.
El Sr. Villaneal ocurrió entonces al creación de fa ségundct re,er\',l ,1d ,J,,,·Presidente de la Corporación para porsua- - cito.
Los j6yem,, digno.,, &lt;[lll' de ],u,,na Ji
ilirlo de que ese pago n.o debe hacerse,
qne constituye una arbitrariedad, \\n des- se han apr€surado ú a\ista;•.s,• ,,n calidad
pojo, toda vez que no vendía tabaco y &lt;le oficiales reservistas, ~.,létn co;Ticwlc, •
&lt;¡ue no mataba reses. El Presidente, el grave peligró de servir rle escal(m P" hombre um'do, impenetrable,. reñido con raque el Gral. Reyes pueda llegur :, 1
la justicia )' librando un.combate abierto logro de sus ambiciones políticas.
con el sentido común, contestó que no
Ya los réseTnstas de Nue1·0 LareJo.
dudaba de lo qne el Sr. Villarreal le de· Tam,, declaran en voz alta que el reser•
e fa; pero que el Ayuntamiento estaba vismo no es más que un pretexto pgr,
urgido de fondos y era necesario obtener_ encumbrar al Genera} Reyes á la diga •
1os por cualquier medio. "Además,. agre- dad de Presjdente de la Repúbicu. ;Je
gó el Presidente Munícípal, si se libm á trata, pues, de la creación de un funesto
Vd. de.ese impuerdo, los demás causante.; partido político, el ,.eyfamo. Y ese partido polítiGo, aemo t0'10 lo Ciue no tieue
e,rijfrári /cJ mfamo," lo que indica que lps

A los Jóvenes
Reservista~,

li'

'

'.

REGENERACION,
raz6n de ser, como todo lo que quiere
imponerse contra la unánime Yoluntad
rle la Nación, &gt;1péla á Ia irntmcrión
mi1itar de sus miemuros, porque cl lllilitaríslllo siempre se_ ha in~ue,to por
rneclio de la tiolrnci,L
Así se quiere imponer el ¡•¡yismo, por
.medio de la yiolqnci&gt;t, por l'SO ,:jrrcifa :í
sus micmbms en el arta ,le la guern\.
&lt;¡u,ere n·,uli11iar
6·Por qnf• ya ,,ne
'1.
ei amor patrio en nne,tm juvellturl, no
st• la educa co1n-e11ientemen\c parn &lt;¡ne
i ,

"e

cada '\"arón sea un c•i.u&lt;ladano"t ¿;Por quf'?
l'orque ;,e quiere que\ en lugar el,, c·iudatln.nOs ha,vu :3uldULltJ:-,; porque pnrn lus ti~
l'anos el so!dfülo es mm 111á,¡uiiw, y dios
,1uiere11 co&amp;is y no hombres de yo Imitad
firme y ue indomable carácter.
Con toda el alma deseamus &lt;Jll&lt;' los
jóvenes reservis.tHs nos oigan y atiendun
nuestras indicaciones. E;ta_mos en

ns-

peras ele un cambio radical en la política de nnestn, República. El Hombre á
·e¡uien los sen·iles llaman Necesario, está
,agotado, su ntt.im'alez,1 flaquea y está
pi:ó.ximo á caer en la tumba obedeciendo
su Yieja carne las leyes ü1ex~rables de la
Naturnleza. Estamos, pues, en YÍsperas
de una gran 1·eneció11. El UraL Díaz
nos ha oprimido tanto cn.uilo l!n queri,lo, y por lo mismo. estarnos se,lientos de
libertad: Deben fijnr,P en·esa ein·unshl11eia lo::; jóYent:-s rc)~e1yü,tn.s.
Queremos libertn&lt;l. &lt;¡ncremos se,· libres, y si &lt;'nantlo mMrn í, lmj&lt;' clP su solio el ·Gral. Díaz, se no., impide sel' libres ¡,qué ,1.1ceder!t'/ Tendremos forzo&amp;lmente que ,lefender nuestra dignidad
por medio de la razón,. por medio del derecho, pero yarnos á h'opezar con el ohst.ruccionismo militar, ,·amos á tropernr
además con la segunda reser\'tl llevada
fil camino de la política malsana para
sostener, pam ayudar al Gral Reyes á
continuar la Dictadura que ho~· nos·
ahoga.
Si los jóvenes reservistas insisten en
no creer que se· les está toman&lt;lo como
1~edio de e1wumbramie;lto político, Y. á

.,
l i).

!u postre, ya comprometidos con su caracter de oficiales son llamados por cualquier motivo á integrar el inepto Ejército, en su calidad ile militares habrán
perdido su independencia y ten&lt;l rán poi'
fqerza que ayudar á los ambiciosos r,
oprimir al pueblo.
Entonces la mzón de los ciuda.danos
libre,, de los que no lrn,n querido comprometer su independencia, tropezará como aniba decimos, con el obstrncci01úsll10
milii.ar; la ,lignidarl dé los eitidadanos
,,,rú acometida por el sable del soldado.
Y ,·uarnlo wamos yne á la razó11'se opone la fnerza, qnr ií, nncstros derechos se
ovmie la 1·iolencia, lelHlrr-rnos que oponer t1mbién la violcnl'ia contra la violencia. )' nuestra ,!ignidad arürnda medirj sns fuenas con la c,iclayitud, con la
f·olda,1escn armada también.
A eso nos conducirá el necio paetido
que se oculta vergonzante"y se mal encubre con los ornpeles del patriotismo, y
qne comienza á organizarse• bajo 1a denominación de l'eyismo. Nos. conducirá
á la re1·oh,ción.
Los j6ye11es resen'Ísfüs han aco,¡¡ido
eon entusiasmo la idea de la Secretaría ·
(le Guerra, ÍJorq ue creen que se alistan
para sacrificarse por la patria. en caso de
guena con alguna nación extranjera;
pero ignoran que van á servir de sostén
ft otra tiranía más opresora aun que la
actual, á la tira.nía que ejercita1·á el Gral.
Reyes, si para la desgracia de la Nación
ese militar llegase al Poder.

Pero ahora que hemos exhibido la
ambición que se oculta detrás del reservismo, creemos que los jóyenes honrudos, los que no se prestan á farsas, deben
huir ele esa institución que hará sangrar
á la Patria por sostener á Bernardo Reyes contra la voluntad ele la Nai,ión.
Hay un amplio campo para ejercitar
los deberes de todo patriota. La Patria
quiere ciudadanos, quiere hijos que conozcan sus deberes y hagan respetar sus
derechos:
Los jóvenes reservistas deben huir dli

j

'

���</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
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                <text>Regeneración : Periódico independiente de combate, 1901, Primera Época, Año 2, Tomo 2, No 50, Agosto 15</text>
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                <text>Fundado en la Ciudad de México en 1901 por los hermanos Flores Magón. Periódico de carácter anarquista, se caracterizó por su oposición jurídico-político al régimen de Porfirio Díaz.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>�3.
2.

.
,,'

'
¡

.zoso aplkar el cauterio pn donde
culo. Nuestro objeto, por ahora,
aparezca la llaga. Hilsta, ahon1,
e1o hacernos ecos del pd'n1errumor,
por una consecuencia ineludible de
que ha p11saüo por ·todas las GOnla gestión JJerezooa y complaciente
ciencifls honradas como mm, saludel anterior Ministró, no se ha da,dable esp ~ra uza.
clo el caf&lt;o de casti¡!;ar á un funcioN~ sabemos ha~ta qué grado nario judicial por la comisión de
tenga fundamento ese rumor. Queun delito de esa 11at11ntleza; pero
remos creedo; pero nos parece que
la impunitlad de que hfm gozado
la conveniencia ¡;,ocia! exige que la
esos fuucionarios no cauciona l,i
indicación de T'd. se trRduzcaen µrolonga.ci6n de esa impuniL1ad .
unn. circular que calme la ansiedad
UrgP obrar enél'g-icamente, 1,1orque
pública agigantada por una alba- como decfa el ilustrildo juriscongiie.ñ n e,-pernnza de ,Justicia.
sulto Martínez
.C astro en la ExCausa boeborno y es seriamente
posirión de Motivos del Código PedeRrn oralizador, que al gnna pt'l'nal, "los funcionado~ públiw:; no
sonalidad elevadfl, 6 lnalqniera por serlo dejan de estnr sujetos {¡,
otra per~onalitlad intru~a que detoda~ lss debilidades hrnmurns, y
seP ngasajar á aquella. guíen los sería el colmo Lle la insensatez fün:,ictos dPI funcionario maleable. La
i,e únicamente de su honor y ~n
ntluladón sucia y neda, encuentra virtud, hacerlos árbitros absolut,os
Kiempre en algunoR funcionarios
de los bieneR, de la honnt y tle la
judicialef', un cam1Jo bien nbona- vida de los ciudadanos y brindarclo para que germine la femilla les al mismo tiempo con la, espemaldita, de la adulación á los po- ranrn segnra de una corn pl!'ta imtleroRos. Cansa tambi(.11 bochorpuriidad. Lo prudente y justo es
no, c,u() pc&gt;sen más en el ánimo de señalar pemts para el caso en que
algunos funcionario~, considera- delinran, á fin de r¡ne ..1 temor ,lel
r:iones extraüas á la ley, como 111 c1·L&lt;.;tigo sirva ele freno á los malos
simpatía ó antipatía hacia el pro- :¼ afirme á los buenos .en su pro¡ióceHado á su defensor, ó á la parte sito de obrar con rectitud." Estos
civil, 6 l.:. expecti:ttiva ele obtene1' sabios conceptos se tradujeron en
alguna ventaja social ó política, ley, pero Martínez de. Castro no
que los preceptos ,s everos ele nues- previó que s u s argumBnt,aciones
tra legislación.
y su ley Re e1c,trPllai,;en alguna vez
• Esa circular no solamente debe en la indiferente actitud de un Micomprender ese punto que, si bién nistro rucl amen te ho8til á la mo1·aes de gnm imµortancia, no es el lización judicial y algunos de los
único fado obscuro y sombrio de t.rihunales $e convirtieron en amla Administración de J ustieiu. Hay plios mercados en donde la jm;tiotro punto más importante a.un ciH ~e remata al mejor postor.
y de vital interér&lt;, el de )os frecuenUl'je ya, que los precéptos leg:ntes casos de cohecho á nlg1.mos les dejen de ser una bella utopín,
de loo funcionarios juelicia les, y dr- y se lleven á la práctica en busca
cimos algunos, no por cobardía del saneamiento de una instituci6n
de señalar á todos, sino porque, que debe ser respeta ble y respetaen efecto, haypen.onns honorables
que pudiéramos indicar en las co- da.Reptrgna, Sr. l\liníst,ro, el que en
lumnas de este periódico, y á quie- algunos tribunales haya favoritos
ne8 es necesario hacer justicia y que dominen al fnncionario con la
aplaudir, ya que hemos llegado á insolencia del que ordena á un cria:
una época en que ·es muy ~lifícil do y tse impongan individuos de
11umplir con los deberes q11e las dicluclósa repntaci6n, ,olamente
form1tessituaeione~ sociales e:ügen. porr¡uc obsequian, agasajan ó haNo seoculla á Vd, Sr. queelcohecen promesas al funcionario que,
cho es eJ.genneu más propicio á ln. no teniendo icleú de su misión y de
corTupcióii, y r¡ue por tau to es for-

ae

,¡·!
f.,·,

¡

fos rudimentos de moralidnd, aCf'J)t!J,ll los ob~i!qmos, se &lt;·omplncPn
i:on los agnsajos y fundan una
~sriernnz,i, en l.t~ promeRaH;h, corno
ar,óntere con frecue1~cia, él fnneionario mi~mo ·Reilala el precio á SU .•
laúor ií. su acto, nrbitraric¡ con la
1r1wud](;m de mereachifle, viohimlo
a eonfianw en r-1 dt"positada vcon
iietrimeuto ele loR intereses ilociaies que 11nµfrngan en una inson~abk mar de codir·i&gt;-1. ,
l'rµ:e ponf'r un valladar ,i e,;a
.desmoralizflci6n. Pnl'a ello ..('snece~·io fl~unir á medi&lt;lus enérgicas
'.[practicables. Podría ser una 'de
ellas. de la qµe en otNl ¡¡ea sión nos
· .fl(tremos, la de rnformar lo~ arículos del Código Penal en Jo que
e refiere nl cohedfo, en el sentido
I' q~ie l_
a pena, fuese aplieabl~ íin.icamente al cohed1~do y no al corüpt0r; pero nos conformamos,
mo se conforma rl público seo·urnmente, p01· mas que él y no~ons seamos im pa"ientes y Ueseeos rned1dás radicales, con poner
p,sde luego un r,oto á los abu~os
ara que deff~Uf&gt;S vengan medida~
. ~R Pnérgicas.
primer paAo paria_ dai:se, ¡;,xp1d1endo la siguientte rn·&lt;'nlar que re8petuósarrienfe
sometemos al ilustrado criterio

0

::8\

1wll qirn r~dun,lan en 11erjuicio del
buen nombre de la '.\'&gt;1eión, se hace
sa,ber á los fnncioHa¡-io, judiciales
c:Ppen,lientes es~a E¡ecretarfo. que
dla 110 _a_utor1za m puede autori1ar
la eom1s16n d? esos actos punibles
Y qiw por tanto,¡ 1funcionário que
los com(lta quedará sujeto :1 las
prnas señalaclas en el cñp. l V. tí,
tulo Xl clol Libro Tert:ew clel Código Penal, sin que para elndirse
de esas respon¡;;abilidtidesse tomen
e'.l con~idm-rtción mas r,i rcunstancrnR que las d!lterminadas por la

1e

le:v."
·s¡ Ud., Sr. Ministro,

s:.

sirviera
tomar en c01wideraciónl0::rnterior
y expedír e~a¡ circuJ0,1·, con las modí~capiOÍl P;S q111¡ _su talento y h1rga
practict, le ,s11g1eran, recibirá un
caluroso aplau8o de e~te pueblo
que til'lie HAMBRE Y SED DE
Jt;S'l'ICIA.
.
·,.,.

Ju'1re:; g fós
re~ervistus .

IIem.o,~ hablado de la institución
del~ se1;:un~fa resetv11 del Ejército,
'11n, tenido conocimiento ésta en krmmos 11adn, favorables á 1:i'
e&lt;·ret{lría de que algunos fundo- ambición que se oculta detr,1s de
Jl!tlÍOA judidales, se- apat-ta.n del
la disposiri6n •di' ht Secretaría de
mplimieuto ·~e Rl'.~'deberes y poi: Guena. Hemos dicbo q1ie la creatanto lle la aphcscwn exacta ele In ción de Jo¡¡ oiiciales resérvistas no
Y, c•on motiyo de la iut.11n;ención . e¡;¡ mas que ehvelo que mal encubre ·
e personas que 1:tretendéh ht1ch ln~ amliieiones políticas del Niinis!
~ los tTibumfles el ·medió 1;b,rá: · tro ·fü,ves.
, s_ahog,!r s\.Js m,si6'ne$ u ¡jara. saPor esa razón hemos trat13,do d~
ffü'&lt;'l' mt,erf!SéS refüdos ' coJi la ' P?nmadir ú los jóvenes que tan ar'.
J y. la moral. 'l'ambiéri ha teni- d_ie_ntemente han acogido lá 'dispoo conocimento esfa Sec1fetarfo de · sie1ón, pttra &lt;tue·~• aparten de !#~e
ne 1ilgunos funcionári◊s judicia- lazo que se les ha.' tendido. para
s rociben ó ,exigen· otreeiihientos ' : provecho de aml:iiciones pel'sonapromesas, dones 6 ·r8g:alos ó leR.
álqmerti: remnne_ta ción, 1:or ~je, Ahora_vamos á Yer q:1é altu- '
otar algun acto ¡usto ó 1njusto rase encuentl'a el patriot1sm.o en
opio de sus.funcionef.
'
é algunos, de esos jóvenes que sepr~Alentada esta, Secretada por el p_m·a11 a ser soldados antes q_ue
eo de preKt1g1ar la Adlílini,;:tra- · :rndadanos; que S\1 preparan á sei·
n tle .Justicia y de evitar, por mstrumentos y no hombres libres.
to, el espectáculo d(i corrupcio- con voluntad, con criterio propios.

de\vd:

·

~

�4.

.ltl!;GENERAClUN

'féng·a_se fn cu_o}lta que no quere- gai_ia la, República con que ena
mos hern· a )os ¡ovenes quede bnr, 6. cmco mdi viduos sepan mm·c
na fé hn u c-mdo en las engañosa;;;
co~o
hacen. los rednt,a~.
1·ed
Rªci·et ariacehuerra,
, ·¡ , ·
.· es, de 1""'"
que.qu1~re lafPatrin, Ron ciuda
a aqu~llos. qu~ solo han brninos q ue.comprendii,~ suR fü1rech
''.'do e1~ l_a rnst1tuc1ón, un modo fa.
para. que se !hagan rPspet,ar .Y
t:il de dun~ular sn insignificancia
I tan que el despotismo los
per!IJ
con los vistoso~, á, la ver. qm• \"at1.'~Je, con una tutoría que ,1 v
no~ e11torC'hados de los militares
guenza.
que el vulgo _llama "dfl l1auqueta';
~ejémon?~, pues, de tau tu~ ev·
. L_os reservistas de s.,n Luis l'olu@1':ne~ m!htares, y ap1·eAurém
tos~hai! darlo la medida de lo que nos a e¡erc1tar nue,;tros dereclt ·
la l ntl'iti, puede esperar de ellos.
Que la Na?ión pi•efier.T foner ciud
Algunos de esos pequeños sohfadan?s altivos y patriotas, qur ~
doR ~l~clar_a;ron que no tomaban d_~d1t,,s que no tengan más ocup
partic1pnc10n en la manifestadón
c! 011 ~u.e Jade exhibir la degener
queseorganiz6enhonm•. ,le ,fuárez
porqníl ellos era,n clerica,Jes.
' ción fouca denuestra rar.a, atavi
da con Jos ga Iones de los mrntar
. Esa declaración pone· d@ manifie~~? el extravío que produce eu
l~is Jovenes la propensión al milita. rit1mo. Y también el acuerdo ttíeito
que hay entre la miHcia, y f'l l'lero.
Se ve,_pues, guela tal institución
. ~e la l'egund11 reserva no tíeno ¡08 1 • El viril r·olega Vésper, de Guanafined q_ne aparentemente drijnbtt ,¡~ato, quehábilmentedirijelaentu.
traslucir y q_ue ae hacía creer,' que srnsta Sra. Doña Juana B. Gnti
•·staba. deAtmada l'i. la flpfensll de rrez deMendoza, ha vuelto á la¡¡
la ~atrm r:uando ésta efituvirrn en ron ,más brioe que ontpP,
peligro. No, la reserva ha sido
. Vespe1··&amp;8 un lrnz de vfrile,,; ener~reada con ?tros fines muy distin- gias. Las c_olumnas del aprrciable
tos ,í la defensa de la Patria. Se colPga fstan nutridas de idea11
,
'
ha creado para sostener ambicio- avn.nzadas.
nes porsonales y el eJ¡,r•icalii'mo lra - Con un v~lor que sin duda averaprovechado esa instituéión.
gonz_ará, 11 muchos de nuestros
La segunda reserva es 1111 pelio-ro c?pcmdadanos que rarecen de rl,
vara nnestr¡¡s institucione~. l;vi. Tesper se encara á los tirnnos patamos á los jo".eues qull se· apar- r!\ arrancttrles la cnretu. que oeul•
te~ de eEa }~stitJción. y; ya que ta 1ms vieio8.
qu!eren ser ut.lles a la Patria, traEn 11uestro 1·efeddo 1:olega vrb11.1ei1 po_rque i;e &lt;levuelvan al puemos. comp1•p11rlido en toda sn exblo sus lro,::ita.des Y porque dimita tensi6n el amplio criterio libe~
el Gral. D1az.
ral. ~l colega no solo ataea la co, Déjense de servfr de escalonl)S pa. nupc16!1 del f:aile, sino qrni Cf'URU1 que el Gral. Reyes los áproveche
ra i:1 mismo twmpo á los mandapara su encumbramiente que no t~rws que nprimfü1 al pueblo
10 conseguirá á pesarde :usesfuer
lla!llense Porfirio Díaz ó de eunl:
zo_s,. porque no se lo hemos de per- qu!e1· otro modo. Yésper-. pues,
mitir. Ya no apetecemos tii·anías od10. la opresiión en todas ,m!&lt; forQueremos libtll'tad.
ll!ªs; odi.i, la tiranía qne el frail~
Como decimos en otro número
e¡er~e sobre las c·ouciencii:l,s, el desla Patria necesita el concurso d~ pot1~mo que ejercita e I Poder estodos sns hijos para salvarse del clavizando al p11eblo. Véspr.r es
d_esprestigio á, que la orilla el cesa- un verdadero periódico liberal.
n~~º· Respecto deeso rlehen tra_Nosotros, m,ostmubrados á renlm¡ar lo, re1mrvistas, porque nada dir homenaje al valor y al patr-io-

!º

~'.no

·,

,..

•

ª

..•

5.

REGENERACION.
tismo, enviamos nuestras en tusiastas felicitaciones al enérgico colega,
al mismo tiempo que manifestamos nuestro deseo de que no se desvíe Véspel' del camino elrgido. Necesitamos orientar al pueblo y es
neresario trabajar con ardor;con
verdadera abnegación sin 3entirel
temo1' que Eobrecoje ~ los cobardes, cuando cre!n comprometida
su tranquilidad ó su desprecíable
existencia.
Heciba la reFpetable Sra. Juana
B. Gutiénez de Mendoza, nuestros
parabienes y nuestros deseos de
que su labor honrada sea fecunda
para que redunde en provecho de
nueRtra tiranizada Patria, vícti
ma de todos los despotismos.

!•tfrxceí~iorl''
Con gusto hemos recibido la reaparición del interesante colega liberal ¡Excelsiol'f que se edita en
Veracruz.
El simpático colega ha redoolado sus euergíaS' para luchar en su
segunda ~poca con más denuedo y
vio·or
t,
'
Entusiasma un colega valiente.
Acostumbrados como estamos á
la mentira oficial, nos sentimos
reanimados, cuando en el campo
periodístico apareeen las viriles
energías que son necesarias para
que una causa pueda trim1far.
En el primer número que tenemos á la vista, encontramos un
artículo informado en el patriotismo más puro. Se titula "Opiniones" y en él se reprocha nuestra
indiferencia para tratar los asuntos públicos. Dicho artículo está
firmado eon el seudónimo Gonzalo
H. de Atiza, con el que la modestia rlel vigoroso escritor liberal Sr.
D. Santiago de la Hoz, trata de
ocultar su limpia perEonalidad.
Felicitamos al simpátic0 ¡Ex,
celsior! por su decisión de abarcar
el campo político, unido estrictamente á las cuestiones sociales.

A luchar, querido colega, demostremos que...los liberales odiamos
á la tiranía en cualquier aspecto
que se nos presente; ya bajó el disfraz dé un pehtilente clericalismo
ó bien bajo el aspecto de un poder
omnímodo y absurdo. Luchemos
contra la tiranía de la sotana v
contra el despotismo del Poder,
para que podamos llamarnos liberales, amantes de la libertad,

~OTA

Tepiq uciiQ.
La incuria gubernativa originó
que. el 22 del pró.ximo pasado Julio, á las dos de la tarde, se
fugase una gran parte de los pre
EOS alojados en la Penitenciaría.
de Tepic. Pa1·a efectuar esa fuga
· se practicó una horadación de sesenta, centímetros cuadrados.
La inaetiva y torpe policía tepiqueña no se hubiera dado cuenta de este suceso, á pesar de haberse efectuado en pleno día, si
una mujer no lo hubiera comunicado á 'tos guardianeR (?) de las
esquinas próximas y de la puerta
principal de la prisión, con lo que
se impidió que el resto de pr01,idario~, entre los que hay nietos del
famoso Lozada, hubiese emprendido lá fuga. !fasta ahora no se
· conoce el número fijo de los que se
hayan fugado. Se creé que ese número rn oculta, para evitar.un disgusto al Jefe Político que está delicado de salud.
Por lo visto, la poliría Tepiqueña para nada sirve. Yes natural.
El Prefecto Jefe de la Policía no
pueqe ocuparse libremente de cuidar la prisión, pues sabemos que
la rémora principal son los hijos
del Gral. Rocha y Portu, que son
los .Jefes de los talleres de la Penitenciaría y hacen lo que se les antoja con la per1w11a de los presos.
El Jefe de Policía reduce sus fun- ·
ciones al inofensivo blanqueo de
las fachadas y á la reposición de

,.1
{

f.
!
1

�6.

REGENBRAClON.

las banquetas, indignándose contr11, los que no las blanquean, á
quienes castiga en~,rgicamente con
multas.
Sería conveniente, en bien de la
tranquilidad de los habitantes rle
'l'epic, que la policía cumpliese con
su debe1·, para evitar que los presidarios &amp;e fuguen con gran lujo de
burla á una inst,itución que debr
ser respetable. Es vergonzoso que
una mujer vaya á rP.cordal'!a su deber mientras dormh'an en las esquinas y el cuerpo de guardia.

INlCIA'l'lVA

Patriotica,

.· i

Nuastro estimado colega el Dfa1·io Comercial de Veracruz, ha pu1licado lo siguiente;
"A la, p1'0n8a del p::ds.-Hoy nos
dirigimos porlas presentes linea.s,
á todos nuestros compañeros de
la República, para que tengan la
bondad di, ayudarno11 con su óbolo á la creación en esta ciudad de
un monumento en honor del Benemérito de las Américas.
"Para que la colecta resulte verdacieramente popular, se ha señalado la suma de veinte y cinco centavos, no admitiéndose donativos
mayores ni menores. En la lista
de subscripción que hemos abierto
en nuestras columnas, aparecerán
los nombres delos donantes, aqompañados del número que les corresponda, el cual indicará la cantidad
d() pesetas coléetadas.
!'Anticipamos las gracias á to- .
dos los señores compañeros que
atiendan nueska súplica." •
Nos parece muy loable la iniciativa del liberal colega mencionado
y excitamos á los demás de la República se sirvan apoyar vigorosamente tan patriótica idea. Las
iniciativll,S de esa especie, avivan
en el espíritu público el culto de

REGENERACION.

los muªrtos á quienes la Patría
debe abnegaciones y sacrificios. E,¡
necEJsario que el público sensato,
formado dé la mayoría de los
habitantes de la ltepública, oponga al servil culto por los vivos,
nacido al ealor de toda autocracia, el culto desinteresado y noble
por los hombres muertos que han
sabido imponer su hermosa personalidad histórica tí tráves de la negra ola de las adulaciune, y de las
bajezas.
Es hecesario que á la iniciati va
cruelmente bm·lesca. de un Cantón
decretando la crpcción deunaestatua al Gral. Díaz en la plaza Mantejo de ¾érida y á la no menos
irrisoria iniciativa de un Chico
González pidien io para su pariente Obregón Gonzáles 1rn. título de
Benemérito destinado á los 'graneles honbres y no á las personalidarles mediocres, Be oponga.n1as
iniciativas, como la d(lll Diario Comercia,], cÍG erecciones de estatuas
á los héroea, para llegarse á. ellas
á depositar la ofrendade una gratitud elocuente y sincera.
Aplaudimos la actitud del liberal colf&gt;ga Veracruza.uo y esperamos quenuestros lectore..~sesirvan
contribuir con su óbolo á, la reahzación de tan noble proyecto. Por
nuestro conducto pueden enviarse
o~ donativos.
1

A 'terztado en
C. JUAREZ

Chzhuahzta.
Horripila que la vidadeun hombre esté á mercfld de un despóta,
cualquiera que él sea, investido de
una autoridad que no encaja en un
orden social que alardea de civilizado. En O. Juarez, el Jefe de Policía [ desgraciadamente no sabe-

mos su nombri,] ha cometido un
atentado que debe castigarse severamente, y que, sin embargo, tal
vez haya quedado sin castigo.
Una persona penetró á cenar á.
una fonda de aquella Ciudad, y como no s~ le sirviera bién ó le hubiesen desagrado los alimentos fervidoR, salió de ella mostrando su
disgusto. El Jefe de Policía mencionado, salió tras deesa persona,
indignado por la; apreciaciones
de é8ta, y sin que mediara alguna
otra circunstancia, la, disparó un
tiro que la hirió, haciéndola, caer
en tierra. Varias personas que
presenciaron e,e salvaje a.tentado
interro¡raron al Jefe de Policía sobre lo aéo'ntecido, y este individuo
conteRtó q11e aquella persona se
había lesionado sola, lo que no
era posible, porque al ser levantado el herido, se vió que tenía enfundada, una pistola ele pequeño
calibre. fajad.i á. la cintura, y con
los tir0R intactos. AJemás, la herida, no correspondía al calibre de
esta pistola. A pesar de estos hechos, ese empleado sigue fungiendo como guardián del orden
público y al lesionado se le tiene
pl'eSo.
r
Irritan estas designaldarles tremendas y éotas complacencias punibles. Escandaliza que un individuo, por el solo hecho de hab~rsele improvisado con el cax1ácter de
autoricls.d, disponga criminalmense de- la vida de los hombres, como
puede diRponer~e de una bagatela.
Si un individuo ultraja á mia
autoridad, se le castiga. Si una
autoridad ahusando desu poder,
el más irritante de los abusos, comet,e un acto delictuoso, se la consiente, se la mima, se la solapa .
Surgen entonces 'Ja complicidad de
una casta, la de las autoridades.
Surge entonces la desigualdad entre el ciudadano y el in.dividuo en
el poder y· con esta desigualdad,
una e:xitación constante y violenta, reprimida, pero no sofocada.
· No es esta la paz que ansiamos.
La paz debe fundarse en el respeto
º mútuo y en la solidaridad de inte-

7.

•

reses entre gobernantes y gober
nados. La paz no debe ser la consecueneia de una opresión brutal, .
sino la resultante da derech"s bien
definidos y de obligacion&lt;Bs bien
deslindadas. La paz debe ser la
armonía franca entre gobernantes
y gobernados y no la opresión rígida é ilegal de aquellos sobre éstos. Para llegar á estos ideales,
para conquistar el respeto que se
nos debe como ciudadanos, para
evitar los atropellos impunes de
los déspotas, cualesquiera que ellos
sean, de1emos despojarnos de este
marasmo en que nos ha sumirlo
una larga situación política tirá.niea y ocurrir á los comicios para
darnos gobernant.es que ll[lnen las
aspiraciones del pueblo y respeten
los principios de justicia. Dándonos gobernantes populares, .conquistaremos la solidaridad de acción entre las autoridades y el
pueblo y nuestro progreso será
efectivo, porque entonces jugarán
en el adelanto de la Patria los intereses nacionales y no los interareBes personalistas q ne imperan
ahora.
0

I
¡

Jmport~ute.
Pongo en conocimiento de la,s
per80UR8 que se han 8(Jrvido ó se
8irv¿w a,repta,r mis servicios profe8iona,Jes, que todo asunto refativo á, mi profé8lón, ·p11ede trat;a.rse, ya, con el Sr. Lic. E11genio
L. Arnoux, en su despacho 8ituado en la, Calle deMontea,Jegrenúm.
12, ó ya, directament.e conmigo,
p11es debido á, Ja, a,ctivida,d y talento de mi mencionado compañero,
en na,da, ha, peijudica,do a mis
asunto8 profe8ionales la, prisión
á, que me ha, :reducido la, arbitrariedad del Juez Wistano Velá.zquez.
Lic. J. Flore8 Magón.

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' ·1,
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�ltEGE.', Efü-1.CJOi\'

8.
JUSTA
•

1.

.'

,..

9.

REGENERACION.

INDlGl\/ACIOJr.
Los periódicos honrados &lt;lEl Guad'a lajara, Jal., [entre ellos La, Libertad, El Malcriado y .luan Panadero] mnestran su indignación
por la fo:rma inegular, odiosa y
punible con que· se engrosan las fibs de n\rnstro ocioso ejército.
A cada momento se forman cuerda,s de consignados al se1·vicio de
las armas y no hace muahos días
que se formó una"de 300 infelices.
Para crear ese contingente de
cairn&lt;,, se utilizan varios medios reprobados. Uno de ellos lo proporciona la Jefatura Política de
Guadalajara (lo mismo se hace
casi en todo el pais) eon su torpe manera de hacer la ralificación
de las faltas gubernativas.
A este respecto dice nuestro valiente coleg-a .b'I ltfalcriado:
"En dieha calificación, solo se
t,iene en cuenta, para castigar al
eulpable, el parte rendido por la
Comisaría respectiva 6 la déclaración del a gen te aprehensor, sin
que por ningún motivo se permita
al reo hablar una sola palabra en
descargo y defensa suya. Y como
en la generalidad de los casos, los
gendarmes abultan y exageran á
su capricho la falta cometida, i □dudablementé con el ánimo de quedar bien ante sus snperioreo; es
lógico y natural que el castigo impuesto se convierta en una trflmenda injuBticia."
Pero hay más. Nuestro sensato
y apreciable colegtt La LibeI"bad,
nos da cuenta del siguiente suceso:
•·COMO SE FURMAN LAS
CUERDAS.-Hace pocos días que
por el tren de Ameca, llegó un pobre hombre llamado Juan Meza'
quien salió de su tierra en busca
de trabajo. En la Estación del
Central ese individuo se encontró
con un ignorante guardián del órden público qué lo aprehendió y lo
eondujo á la oficina de la 3 oi Co-

misaría dizque por ratero conocido.
"El C. Jefe Político impuso a]. referido Meza la pena de ciento cin.
cuenta días de arrf)sto que desde
luego extinguirá en la Penitendaria del Estarlo, á reserva, seguro,
de tem:&gt;rlo presente para formar en
alg1ma cuerda."
Conspiran pí:ws á la segTegación
de la sociedad de elementos sanos
que pudieran darla vigor y lozanía
con su trabajo, el ignorante guardián, rndo y abusador, y el perezoso Jefe Político, que sededica al
ejercicio de una justicia rpdim&gt;'ntaria y torpe. C-on este procedimiento ilegal y vejatorio se arranca del seno social el elPmento sano
y productor, pa1·a arrojarlo á la
cloaca moral de loti cuarteles, de
donde saldrá pervertido é inservible para la lucha noble y honrada.
Por otra parte, nos parece inutil el sacrificio de tantas energías.
No hay la posibilidad de una guerra civil, porque con el U-ral. Díaz
concluirá la casta de los revolueionarios. La generación actua,1
busca la conquista de las libertades por medio &lt;le Clnbs pacíficos que

evolucio1mrán,.no ievolucionarán.
Llevarán á las masas, ilustración
por medio de las ideas, no destrozos, y encarnizamientos por mediq de las armas, porque chocan
ya las imposiciones personalistas
que conducen á la Dictadura. El
ejército ef, pues, inutil para la seguridad interior, si bien perfectamente útil para que el Gral. Díar.
siga imponiéndose en el Poder; pero el Gral. Díaz no ei;; la Nación,
y sobre los intereses del individuo
están los interese;¡ de la colectividad.
Para una guerra extran.iera,- no
sirve el tjé1·cito, como ya lo hemos
demostrado. La tropa de línea,
compuesta de elementoR di~ímbolos, sin fijeza en su misión y con
el acicate de recobraruna libertad
reprimida por la fuerzfl, se desban da y desert,a.. Nuestras luchas pasadaslocompru.eban. J!;n nuestras
luchas han_ vencido las guerrillas,

grupos de pat1iota.s sinceros, y
no los flamant"s soldfldos caídos
en el mercenarismo.
El sable pesa, pues, sobre la Nación y aniquila los presupuestos
con su antieconómira existencia.
Camm pena comparar la robusta
partida ded.icada al Ejército, con
la rafJuít.ica qne se asio·na á lalnstl'l1cción Pública. Debe el Gobiernocuidarm¿s Je ésta que deaqnél.
Esta representa el vigo-r de un pueblo. .A quélrepresi&gt;nta la debilidad
de una situarión que se apuntflla
con bayonetás.

Corregidora"
SPmana,rio liberal qne se edita
en Laredo 'l.'exas, E. O. A. bajo la
inteligente dirección de la Srita.
Sara E. Ramírez.
Este perióeliro debe ser leido por
todo buen mexicano, pues E&gt;n él se
tratan asuntos de palpitan e inte1és para el Gran Partido Liberal.
"La Corregidora" es uno de los
pocos periódicos que pueden lla
ruarse verdaderamente liberales:
sus ideas avanzadas ilustran á la
vez que fol'tifican laA conviGcióneR;
y él ¡¡,ano patriotismo que informa
sus artículos entusiasma aumentando el amor á la Patria quP ~n1re tanto bajo el yugo de loe· déspotas.
La subscrip'ción vale p9r un año
un peso oro. · Para todo asunto
dirigirse á la Srita. SaTa E. Ramírnz. Avenida de Salinas No. 407.
Laredo Texas E, U. A.
EL GHAL.

BERNARDO REYES
SU CA~DlDATURA.
Como un a consecuencia de la
opresión que hace veinticinco años
pesa sobre la República, el pueblo
no se ha formado una opinión jus-

ta y exacta de los méritos ó defectOR de los hombres púhlicoA.
En efecto, el Gral. Díaz, füil á su
deseo de hacerse autócrata,, mató
t&lt;_J~ª manifestación sincera que se
hiciera por medio de !aprensa. No
podfon convenir á sus d, signios
monárquicos el libre examen de lo
bu1qno ó lo malo que hubiese en su
inPpta administración.
.
Por Pse motivo persiguió á la
prensa índependiente y la persigue
en la actualidad, porque aunq1¡e
no lo hace directamente, ni
da su consentimiento expreso
de que si, encarcele á los periodistas, porgue quiere a paref'er como
amante de la libert,ad, sus empleados ya sean Jueces, Jefes Políticos
Gobrrnadores, etc. etc,, son los en'.
carg11dos de perseguirá los ciudad,inos que han tenido el valor sufi_ciente para d?clara.rse enemigos
smceros de la tiranía, como nosotros lo hemos declarado y i;;eo·ui0
mos declarándolo .í, pesar det.o do.
La persecución á la prensa independiente ha dado el resultado
apet,eci&lt;lo por la Dictadura. Lo
malo de la administración ha quecado oculto y solo conocemos lo
que aparentemente es bueno. Por
esa, razón no pocos creen que es
buena la. tiranía, porque no se ha
dejado hablar á la prensa independiente. Pero nosotros, que no
telne~os ni persecuciones, ni represalrn s, ni encarcelamientos,
pues ,trocamos gustosos todas esaR
vejaciones en gracia de la verdad
y en obsequio de nuestros ideales
democráticos, vamos á hablar
muy alto para que todo el l'"undo
se entere de que debajo de los lujosos ropajes con que se atavía la
Dictadura para parecerse á las demoGracias, hierve una legión de
repugnantes gusanos que corroen
las entrañas de nuestras postergadas instituciones.
Sentando, pues, el principio de
qne ignorarnos los defectos de los
hombres públicos, porque no se ha
dejado hablará la prensa independiente; se explica por qué algunos.
ciudadanos creen de buena fé que

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REGENERAOION

nuestro gobierno es paternal y
que le debemos bene.dcios en lugar
de los tremendos males que viven
ocultos J que minan á gran pri¡;¡a
Eil prestigio de la t-aci0n. .
.
Nuestro ilustrado, cuanto Pstimado colega El Dicta.men Público,
que se edita en el Puerto de VAracruz, con toda la buena ftS con que
se disUngue la prensa honrada, da
el grito de alarma para que nos fi.
jemos los mexicanos en el _porve•
nir político de nuestra querida.Patria. Como lo hicimos notar IJosotros cuando supimos que la enfermeda.d minaba la caduca na.tu•
raleza del Presidente Díaz, nuestra
colega, hace ver la nece~idad qu_e
tenemos de fijarnos en un _candidato para la Presidencia de la República.
Pero nuestro apreciable colega,
como acontece á todos los ciudadanos que hemos tenido el infortunio de vivir en este úitimo cuarto de. siglo de brutal opresión, en
uue no se ba dejado bah.l ar á la
prensa independiente, anda desca:uiinado respecto de la personalidad sobre la que, según él, hay mayores probabilidades de ser elegida por el _pueblo par~ ~cup~r la
Presidencia de la Repubhca, Ural.
Bernardo lteyes . ..
Por efecto de la opresión, así debía
ser· debíamos conocer superficialme~te las personalidades quede algún modo figuran ó han figmado
en la actual cor1;orupida política.
Todos los ciudadanos, excepto
los dignm fronterizos del Norte,
teníamos formada una buenaidea
de la person~lidad oficial del Gral.
Reyes en virtud de Jo que hemos
asent~do basta el fastidio, de no
haberse permitido á la prensa independiente la moralizadora crít,ica de lo~ actos buenos ó malos de
lo8fm1cionarios públicos. Peronosot,ros prometem-0s; para cumplir
nuestra misión de periodistas sinceros, despojar de sus oropeles á
esas deslumbrantes personalidades, para que el pueblo vea que ha
vivido engañado y que después Je
la lustrosa capa con que se nos

han presentado por la prensa vena,) encontramos al desconsola.'
dor egoísmo con que ~stá amasado el barro de que es tan formados
los :.ctuales hombres públicos.
Del Gral. Reyes no conocemos
sino extgrioridades ampulosas, como funciona.río público. Deberíamos saber lo que noes ampuloso,
sino profundamente disolvente, pero él acalló á la prensa indepen.diente, así es que no conocemos
más qne las plumas con, que se disfrazó el grajo.
Como para discutir la personalidarl pública del Gral. Heyes, es insuficiente un artículo, sucesivamente vamo~ á bacer'o en rliferentes números, para de ese modo
dará conocer á nuestros conciudadanos, al funcionario que senos
presentit como iuturo candidato
á la Presidencia de la l:tepública, y
hacer-les comprender el inmenso
duelo que a,:fligiría al país si para
desgracia de la Patria !lega~e ese
personaje á ocupar la, E'rimera
l\lagistratul'a de la Nación.
Suplicamos á nnest.ro estimable
· colega El Dictámen Público, tenga la amabilidad de fijar su atención en los diferentes a;rtículos que
iremoH publicando acerca del Gral.
Bernardo Reyes.
Nos proponemos toc:w los siguientes puntos, para desbaratar
esa aureola de grandezaconq~ese
ha querido rodear la personahdad
pública del Ministro Reyes:
1 o El Gral. Reyes considera io
como empleado de la actual admi· nistración públicl'I.
2 o El Gral. Reyes considerado
como militar.
3 o El Grnl. Reyes considerado
como gobernante.
4 o El Gral. Reyes considerado
como hombre inepto, según propi~
confesión, para ocupar la Presidencia de laliepública.
5 o El Gral. Reyes considerado
como impulsivo.
Esto lo hacemos, no por un pretensioso espíritu de polémica, pues
comprendemos que nuestras fuerza.e son escasas para sostener una

Rl&lt;lGENERACION
discusión con el inteligente colega
á que nos referimos. Si luchamos,
no es porque nos creemos superiol'P.S, sino porque creemos cumplir
con nuestro cleber. Nuestras armas, por lo demás, son magníficas
porque est,án templadas en la verdad, lástima que nuestro brazo
sea debil y torpe para manejarlas.
. Sin embargo, baremos un pode- roso esfuerzo para convencer á
Huestrosconciudadanos, que están
equivocados "Uando haceú la apo.Jogía deun funrionario, como Ileruardo Reye~, que uo tiene más mérito qµe el de haber tiranizado á
los infortunado~ Esta,:los de Nue. vo León, Coahuila,y Tamaulipas.

l l.

Monterrey, en complicidad con la
jauria de pequeños Círculos-de las
Municipalidades, formados todos
de burócratas yde necios aspirantés al presupuesto, El Estado de
Nuevo- León .e di5tingue por las
troprlías que comete todo ese emjambre de pequeños autócratas
creados en la escuela del General
Reyes.
El Alcalde 1 o dela villa García,
Francisco Garza Hodríguez, es un
funcionario désopta y vengativo.
Por asuntosparticulares que tuvo
con el Sr. ·Bruno Treviño, busc6 la
manera de vengars.i, y para ello,
se puso de acu01·do ~on su esbirro
un p o Iizo n te de nombre Manuel
Charles, con el obj.eto de que éste
buscara una oportunidad para
que
Treviño compareciera c@ m o
A NUESTROS ABONADOS EN
LOSES1'ADOSUN1DOS DE AMÉ- reo ante el referido Alcalde.
La oportunidad no tardó en preRICA.
sentars(l. El Sr. Treviño solicitó
T
permiso para dar serenatas en las
PonemQs en conocimLmto de calles y le fué concedido. .No bién
nuestros abonados en lm Estados había.comenzado la serenata cuanUnidos de América, que para faci- do la interrumpió Charles con allitarles el pago de sus subscripcio- tanería pretestando que no tenía
'tles á REUE¡\iERACION, está fa,
aviso de su supel'ior, y sin escu(¡ultado el Sr. D. Nemesio García, char laB razonadas indicaciones
de La.redo, Texas, E. U. A., para del Sr. Treviño, dispar6 tres veces
recibir el importe de dichas subs- su pistola sobre este Señor.
cripciones.
El Alcalde 1 o tuvo conocimien. En esta virtud suplicamos á to del suceso y lo comunicó al Go'lttlestros abona dos en la vecina Re- bernador, diciendo que Treviño
pública, así como á las personas babfa. hecho resistencia á mano
'qne allí residen y reciben nuestro armada á la policía, datos sufiperiódice-como pr·opaganda y de- cientes para q ne se ordenara la
seén subscribirse á, él, se sirvan en- aprehensión de este Señor, quien,
viar al Sr. García el importe de sus sin esperar á que se 1P. aprebendiesubscripciones, en la inteligencia ~e, se presentcí al Gobernador- ex:
de que el valor de la subscripción plicándole la verdad de los hechos
.
'
Jiior un trimestre es de nos PESOS la falsedad
del Alcalde y la mala
PLATA MEXICANA.
fé de estos, y comprobando su diJ)eberán dirigirse así: Sr. D. Ne- cho con el testimonio de personas
~sio García, Laredo Tex., E. U. A. honorables
· •
En vista de esto el Gobernador
ordenó su inmediata libertad.
El mismo Alcalde pretendió arARBITRAIUEDADES
bitrariamente impedir al Srt. Antonio Navarro, dueño de la HaN
NUEVO LEON. cienda
de "Hicamole," el uso de
,
;A; pesar de la alharaca que pro- los terrenos de este Señor; pero
·o. el serviliAmo de I asqueroso éste ocurrió á la vía legal, hizo
ulo Unión y Progreso" de valer sus derechos y quedaron b_ur.

·l

•.f

..

,_, ~

.,

�12.

HEG.G.\ERACION.

REGl~XERAClÜi'.

Opinión Pública que, si no contie.lados los deseos de aquél déspota.
nen
todos los anteeedentes de este
A todo lo anterior de be agregarse que ese Alcalde es refinada- negocio, con los recuerdos que temente católico, lo que le hace pPr- nemos de él, y los datos que nos
mitir procesiones públiras, 1in uso proporcionan, podremos decir que
al Hr. Já.uregui asüte comp!Pta
inmoderado de las campanas y
encaber,a y patrocina todos los justicia, que se le lm negado por
los fm1cionarios judiciales de San
actos que tienden á bul'lar las LeLuis Potosí,
·
yee de Reforma.
Preténrlese dPspojar al Sr. Jf'íuAutorida le, como esa, abundan
en el Estado de Nuevo León, en regui de una propi_ecl~d- inmuebl1&gt;
donde los Pedro Hernández y los que es el .F.ª tr1momo umeo de su;;
Alcaldes tienen á los babi tan tes hijos y para llega~ á ese fin, s_e
con los cabellosci,n1inuamentefri- apoyan sus con t1:anos ~u una minuta que el Sr. Jauregm redarguzados por el tenor que producen
esos dueños de vidas y haciendas. ye de falsa, comprobando estt fo!Y á pesar rle ésto brota un herlion- sedad con cartas que los contra
ilo •'Círculo Unión y Progreso" rios han reconocido en juicio y
que por lo tanto hacen prueba
pretendiendo engañar ilusos.
plena.
La minuta de contrato y una
de esas cartas, aparecen publicadas en el n.o 29 del tomo Vll de
La. Opinión Pública,. De esos documentos aparece, ~ue ht minnta
redargiiirla ele falsedad por el 81·.
Jáuregui Re refiere á la operación
ele venta poi· parte de este Seño1: á
favor
de los Rres. Narezo y C? de
Hace tiempo que el Sr. M. Jáureuna
casa
ubicada en la Calle fle
gui. de S. L. Potosí, se sirvió dfrigir~e á nosotros por medio de nuestro los Insurgentes. de la Ciudad &lt;le
colega La, Opinión Pública, con Matehuala. Esa minuta tiene feel objeto de que hiciéramOE paten- cha 8 de Abril de 1890.
Por t1tra parte, la carta ele 26
te el der(.)cho que le asiste en el larg"' litigio quesostienecon losSres. ele Febrero de- I 9 O1, reconocida
J. .Narez0 y Cía. de Matehuala. en juicio por los R1·es. Narezo y
'renemos que suplicar al Sr. ,Táu- Cht., hace mención de la refe1·icltt
iegui nos perdone nuestro prolon- casa de la calle de los Insurgentes,
gado silencio, debido, no .á falta en el sentido de que ella es de la
de voluntad, pues gU:-tnmos de propiedad del Sr Jáuregui, y se
pon&lt;irnos al lado del débil, sino, desprende de la mi,nna carta que
en primf r lugar, á que era forzoso á lo que se refiere la minuta de 8
estudiar detenidamente todos los de Abril de 1890, es á una Jabodocumentos que se nos enviaron. nería, de la que ya eAtaban en poy en Fegundo l~gar, á la prisión sesión los Sri:1. Narezo.
La obsi&gt;rvaci6n del Sr. ,Já11regui
que estamos sufriendo, lo que noi;
es
muy justa y creemos queimpreha impedido seguir consultando
~ionar'a
á culquiera 'rribunal que
e8os documentos que permane•en
en el desorden de la Redacción. obrara de~apasionadarnente. Hi
Creemos que el Sr ,Jáuregui se ser- la carta de 25 de FPbrero de 1891
virá.aceptar esta excusa nuestra dirijida por los Sres. J. Narezo y
y dispensarnos que no hayamos Cía. al Sr. J áuregui, se refiere ú h
correspondido oportunamente á. casa 'de la Calle de lo~ Insurgentes
en el concepto ele que ésta es de la
su galantería.
Por otra parte, tenemos ahora propiedad del referido Sr. Jáureá.11'.l. vista dos ejemplares de La, gui, la minuta celebrada en 8 de

t1n litiqio
ruidoso.

13 .

•
Abril de J 8~o con anteriol'idad á ción del referido Presidente Muuila fec·ha de e~a carta, debe ser-for- cip~l para que s~~ juzgado por el
zosament~ falea, corno se deRpl'rn- dehto de nolac10n rle garantías
de de&lt;la misma cai·ta, adminicula- individ Hales, por el Juez dé 1 ~
da ron otl'as pruebm; l'encliclas v Instancia rle Chihuahua.
por lo mismo, los Sres. K&lt;1rez~
Que todo el ri¡ror de la ley caio-a
~'fa. _uo ti~ne1( de:·~cho á ella y los so_bre ese autócrata, para ese~rfunc101_1Ul'IOS ¡ud1ernles que han in- miento de otros muchos.
tervPmdo en _este asunto no han
hPcho justicia al que la tiene.
De~eamos cordin lmentP que Pn
definitiva se reconozca el derecho
ECOS DE ~IATA1IOROS IZUCAR.
del Sr. :Jáur:gui. Ya de por medio
el patl'1momo de los hijos de este
SPñor que anciano como es, no poAntonio Peña Martínez Jefe Po• d)·á ya reconstruir un capital pAr- lítico de Matamoros Izúc~r, Pne.,
d1do. ~o sabemo~ á que se deberá y Antonio Po8ada, Administrador
la obsesi6n de los tribunales de . de la Hacienda ile San Nicolás.
S_an Luis para no impartir justi- ubicada en el mencionado Distrito,
cia al l:lr. Jáuregni: pero si e,te Sr. han formado una asociación tenedeseii enviarnds detalles de su brosa, según aparece de los datoR
as~nto. con mucho gusto los p'i1- que se no~ han enviado.
bhcarrrnvs,_pu~s _nos indigna que
El Administrador referirlo es ano se haga ¡u ,t1c1a y q1,1e no se res- \ecto á la esclavitud y es muy frepeten las garantías individuales.
cuente el caso de encarcelam ie:µtos,
en una dependenda de la misma
Hacienqa, de individuos que se
niegan á trabajar porque no es su
voluntad hacerlo; y si después de
las vejaciones y atropellos que sufre el infeliz, insiste en su renuen'
Hasta en las últimas eapas de cia, es enviado á disposición del
la burorracia nacional se nota la ,Jefe Político, quien lo hace permapropensió_n á I a Di~tadJra opri- necer: en la caree! pública hasta que
men te y ciega. La trrama se pro- el veJado consiente, en previsión
paga en onda_s que tienen por de mayoreR tormentos, en ir(¡ tracentro al P!·es1dente de la Hepú- bajará la Hacienda referirla.
Adem(\s, PosadH, ha dado órdebhca, se extienden hasta las ignones
á los rurales que aprehendan
radas aldehuelas en que domma
,í
tocio
indi vld uo que transite por
un rudo .Y ,-.nalfaueta Presidente
terrenos de la Hadenda, con besMunicipal. tias cargadas de leña. No seoy~n
lino de éstos el de Bacbiniva
las
protestaA de los infelices, y con
Chihuahua, se distingue por lo ar:
el
pcetexto
de que la leña es de la
bitrario. Por faltas d" respeto á
su • persona, el rmnto vulnerable Hacienda, se les decomisa, aAí code todos los autócratas y abro- mo las bestias de carga y laR ha- •
•
giln dose facultades de .Ji;ez y par-· chas, y se les reduce á prisión deste, conilenó á D. Ileliodoro Olea de luego. Si el leñero se resiste,
Posada envía una carta al Jefe
• á trabajar 1udaménteen las obras
PolíBico, quien los toma por su
públicas del pueblo.
El Sr. Olea solicitó el amparo de t!uenta y los encarcela, cuando sala Unión que le fué otor!fildO por len bien librados, pues ei, muy frecuente que, sin solemnidades de
el Juez de Distrito de Chihuahua
ningún
género, sean consignados
h_abiendo sido confirmado poste'.
al
servicio
de las armui¡. ·
r10rmente el fallo por la Suprema
·
Y
hay
veces
en que no se conforCorte, la que orden6 la consigna-

y

Autócrata consltnado.

��16.

.

¡~
'ª,,

':,,'

•

REGE:t-.ERAC:ION

"La infracción, con todo y ~ei-lo, tres de sus ministros cometier
no nos pareció tan grave ese día, faltas, que, am¡q11e leves y vulg
romo el jueves último: entre seis y ré:.~, los intransigentes y necios
siete de lii tarde, todavía eu plena eomplacían en aumentar á 1
luz rnlar, cerca del Callejón de la ojos de la sociedad''. Dijo adem
"Carne",. viniendo el Sr. Goberna- el colega que en lo, exámenes ef
dor de ~u paEeo &lt;;J.rntidiano, se en- tuados últiniamente en ese pla u
contró de manos á boca con Pl de eeseñanza, se observ11ron r
viátiro, ,con el cura y su linterna prochables anomalías, como la
encendida; vió que algunas beatas haber concedido buenas calific
se arrodillaban impidiendo el pe so ciones á aluillJlOS que no las m
y ...... no sabemos que hasta ahora recían.
Estos datos demuestran
se háya dictado medida alguna
para impedir estas pequeñas in- · cil situación de los périodistns '
berales é inrlependiQntes de la R
fracciones."
Dice el ,Jefe Político que en ese púhlir-a. Se les persigue por lamá
párrafo se asegura que el Gober- insignificante futileza, por el d
nador es cómplice de una viola- sahogo nPcio y torpe de manda(
ción de ]a. Je.y. Para llegar á esta nes .iin conciencia, por ~atisface
couclusi6n se necesit~, ser refinada- el asqueroso contubernio de nue
mente ig·nora:ote, al grado quP los tros gobérnantes y el clero. Se d
actos de ese Jefe Político no resis- ce que la persecución al coleg-a Z
ten nf)a nrns inofensiva de las crí- patecano sa debe al Secretario d
ticas.
Gobierno de P./le Estad'O,. quien in.
La otra denuncia también ·es cu- fluyó sobre el clerical Je!e Polít~
riosa. El Director de la \&lt;;scuela co J sobre el no menos clerical Di
Normal, que en la Administración rector de la .l&lt;;scuela Normal.
Aréchiga Iué masó!) entusiasta, liEl GohllrnadorGarcíaprntendeauberal rabioso y protestante faná- mentar su catálogo de desaciertos
tico, y en la de García es católico administrativos con la negra manferviente y que confiesa y comulga cha de persecución á la prensa. Sien unión del Gobernador actual y gue las huellas del GraL Diaz. Am~
de los muy prominentes emplea- bos son clericales, y por tan to ene.
dos de esa clerical administración, migos de la libertad del pens11mien•
se querella de calumnia y difama- etó, que es elfantasma siniestro qu
ción contra nuestro colega, por- hace estrPmecer á la tiranía. La
que dijo éste que cuando en Zaca- . persecuciones á la prensa, son la;
tecas se supieron las escandalosas manifestación mas elocuente del~
infamias delfraile Icaza, ese direc- degradación política.
tor aconsejó á los alumnos. d 3 la
Sentimos todo lo que pasa á
Escurla Normal, mas bien dicho nuestro colega. Estaremos á su
les ordenó "que no desistieran de lado Pn la lucha, á pesa,r del grisus ideas y sentimientos religio- llete que la tiranía nos ha puesto,
sos, porque ningún m¡moscabo
sufría el é;;itolich1mo con que dos 6
'rIP. DE J. S. TORRES.

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                <text>Flores Magón, Jesús, 1871-1930, Director</text>
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                <text>Flores Magón, Ricardo, 1873-1922, Director</text>
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                <text>Política y gobierno</text>
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                <text>Fundado en la Ciudad de México en 1901 por los hermanos Flores Magón. Periódico de carácter anarquista, se caracterizó por su oposición jurídico-político al régimen de Porfirio Díaz.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>·n 11-1:: Enrwa. 1\1/lxiro. AQ'o••Ó ~l r]P, 1901. T wno II .-.N.,um. 52 .

-·

· ..~·
·- -~: 1,¡l 1lbertad de lmpriin(4 no

-

------

.

__,__-----------,.--/ Coandp .t. Rtplibtfca pl'ffl1Wloft"' Tal
1•obe~w, MIi fouo10 t0m1tentOd►
mlbl,
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llptel, que el raapeto A. J,- \llda.rori,;n.da.

-.moralyi1a~¡il!bl~ {Arj,.7.o
·
· ·

a. la Con1t1hJciOn.)

·.

_._

..

..

.

• DIRECTORES: - .

~le. jntJ1 flor'ii}tfagón.~
') :,,...,.

-·-

. -

·

Y.REGRNitaA.Ol1Jj 11 sale !os era 7,"'1"5, 2S y últ'tn 1
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.que nQ f''. .,11,vi_ clV'fl. P' re-rio lle y se girara pe r

importe dn un tri.me!!tre

1 ii·,gA JtDte;-. so

Jt',.!j. ,

bot1Ara el 15 por cient,o

No se devuc-lven or1gilltiles
Para los snunrios cu e,l peribdico pidans1:: tarifas

OTA m preGio de iub,crlpclón en
alq tler país de América es de DOS l'll
S PL~ TA MBXI .;ANA por cada tri

Gral. Bernarflo Reyes,
·con,~iaerado como funcionario ~úhliro.
Con~Cllente, ron tnrestrn promesa hea en el núm&amp;ro auiei·ini· d
lGEXEAC'IO:::i, vamo; á seg
ndu de 1H
rsonalidad ulki!ll dil e
eres, pa_dcmosti-ar an la serie de articulos.refü.. tes f1 a que no es el hombre en quien
Nnrión deba lijar sus 1nira&lt;las para elcrlo á la Pr~ideb.cia de lá°República.
'Para la m,ejor comprensión de nues·s razonamientos, deben tener presente
estros lectores e-1 modo de ser de la po·ca del Gral. Díaz. Deben por tanto
H en rnenta, que en u! país no impera
s qu~ una voluntad, la del Presidenque éUS empleados, que lo 8011 los
éionarios públicos. aunque se llaman
. · boradores del mismo Gral Díaz, no
' l~1e~, porque el colaborador lleva ti.1~

'.

i '

20.1

-

-

SS

. ~

~

....... ·•V

(México, J). F.) Teléfono):6i • ·

fidministrador,'. 'R,,icardo Flores )Yfagón.
COi\'.lHCIONES.

;r

"-

/ · __,,,___1li;ar-d11 flore, J;fqiÑ

.

, __OficÍJ!as: Centro Mercantil, 3er. piso, núm.

..

0111,,n.._ -~

.. ~- ---_', :

lg,:rna iniciatiya y no obedece ~i:egámenie
· como lo ,·erifican nues'tros.funcionarios
públicos.
·
Teniendo en cuenta lo antéi-io"r, esto
es, e¡ ne los fünciónarios públicos en lugar de colaboradores son instrumentos,
,emos que ningún personaje de la actual
política militante podrá ser Presidente
de la Repúhliea. Para ocupar ese pues-to es indispemable la •independencia de
caracter, y el hombre que ha pennitido
que se le ordene en todo y por -todo,
no es un homb1•e da carncter. Para ser
Presidente ele la República también es
indispensable que el ci11dadanp que aspira á ese puesto"tenga iniciativa, y sabémbs que el Gral Díaz ha escogido precisamente hombres sin iniciatiYa, para que
en lugar ,le estorb::tr á sus propensiones
monárquicas sean manequies dispuestosá,
obedecer cuanto se "les 9rdene. ·
l'n hombre de carácter jamás cpnsiente que se le imponga _nadie; y los Gob~rnadore, de l~ E,t,idos. y todos- los fundonarios públicos, consienten en que sobrP Slb attibuciones, sobte. _SUB derechos
y obligaciones, pase la previa ceI)snra
del Presidente.
:No mentimos cu,,ndo atirmamo.s talcosa. El atraso eil que se encuentra el país
no se debe á otra cosa que á la ineptitud
de los Gobernadores, á su falta de iniciatiYa. Para cualquier asunto, por baladí
y triYial qne él sea, ocurren al Presisidente en solicitud de instrucciones.
Pero como si no bastase la falta de caracter para comprender que ningún_ hombre de la actual política rn.ilitante reune
las cirClrnstancias indispensables para
llegar á ser un buen Presidente de la
Repúbliea, ,:amos IÍ ver hasta que punto l.os funr·i.onario,. públicos son c6rnpli-

.

'

�REGE~ERACION,

2.

REGENEltAOION.

ces del Presidente en la ruina y muerte

de nuestras instituciones democráticas.
Sabido es, y lo hemos demostrado infinidad de veces, que nuestro modo de
ser político actual no es liberal y que la
democracia hace veinticinco años que
no exil!té en la República. No es liberal
nuestro modo de ,ser político, por muchos capftulos, pero bastará que trate•
mos solo de los principales, aunque sea
erittmerándoloo. La Constitución de 57
el liberal y á ella deben apega= todos
los funci!lllllrios públicos,' descle el Presidente de la República hasta el más humilde moro de las oficinas públicas, ya
porque es la ley que debe regirnos, ya
también porque han protestado ob.•crvar
sus sanos preceptos.
Desdichadamente nadie respeta la
Constitución, y por lo mismo, no hay Ji.
bertades. A la Constitución se la ha plagado de reformas, que no son necesarias
mll.s que para la consolidaci6n de ln
Dictadura.
En efecto, se ha procedido á aprob&gt;1r
la reelección indefinida ¿para qué? Para
que el Presidente pudiera reelegirse á su
sabor y cuanto quisiera, como lo ha hecho con universal descontento.
A nadie se deja yotar, ó si rnto, no se
hace aprecio de su votación, y el desplante oficial ha llegado al extremo de imprimir listas eil las que constan los nom' bres de los agraciados con el voto del
Presidente y no del pueblo. Esto acontece en toda la Ropú blica y lo mismo se
ha impedido la ingerencia del pueblo en
los comicios tratándose de elecciones Presidenciales, que de elecciones }lfonicipales, de Gobernadores, de Diputados,.. de
,Jueces, de Magisti·aclos, etc.
Vemos, pues, que el Gobiemo del Grnl.
Díaz ha matado In libertad electornl ,- &lt;le
ello se desprende que todos los funcionarios públicos son instrnmentos, ya porque
los existentes permiten la Yiolación de
las leyes, ya porque los que suhen son
bastante conocidos úel Presidente como
homhres sin energía~, que suben por fa vor, y por e~a razón e.stáu dispue,&lt;to, ú la
obediencia ciega, á la sumisión incondicional, no al pueblo por,1ue é;te no ha
tenido el pi•simo gusto de elegirlos, Bino
al Presidente en quicu yen un protedor.
La actual Dic-tadura, ademits,'l1a matado no solo l,¡ libertad eleetornl sino que
1ambi{·n hu dado muerte á la libertad dd
pensamiento. En vuuo 11ue,tros padres
derramaron su sangre generosi1 por legarnos CSl1, libel'tad, pues el PI'esidente, ele
una plumfldR la h!I horrado de nuestra

liberal Constitución. La reforma del 11rtículo séptimo de la Consti tuci6n nos presenta de bulto el afán de oprimir al pueblo, arrebatándole el más sagrado de su~
derechos, la libertad de pensar. Este acto
es esencialmente antiliberal, como el anterior, y los funcionarios públicos, en lugar de protestar, callaron ante el atenta•
do y lo consil1tieron, estando podo mismo complicados, como en el caso de 1~
libertad de sufragio, en la desmembra;'
ción de nuestras instituciones liberales. .
Apartti de estas libertades ninglln(
otra se nos ha dejado. Se persigue al ciudadano porque piensa; se persigue al ciudadano porque quiere ejercitar e1 civis.
mo; se persigue al ciudadano porque
quiere ejercitar el derecho de reunión;
se persigtw al ciudadano porque ejercit
el derecho de petición. Además los ciudadanos están á merced de cualquier dé.,¡.
pota que quiere aproYechar SUB trabajos;
no hay igualdad ante la ley; se llega ft ju
gar ai ciudadano por tribunales especi
les; hay· autoridades que atropellan e
domicilio, molestan en los papeles, per-sonas y familias di, los ciudadanos; se en
carcela por deudas de un carácter civil
In, ciirceles están p9blaclas de indivicln
que no suben la causa de su prisión; l
mono¡Jolios disfrazan su crimen para e
plottU' al pueblo, etc., etc.
.
Todos e:;tos atropellos son antiliberal
y Ycmos por ellos, que no estamos re ·
dos por un gobierno democrático, sin
por uno moruirquico, y los Gobernado
y demás funcionarios, por lo mismo q
no acatan la ley que nos otorga nuest
libertades, no pueden ser wnsiderad
como funcionarios liberale,.
El Grttl. Reyes ha sido y es uno de
empleado, ó funcionarios, y como lm co
sentido !l!mbién en la p~rdida de . n\J.
t ms lihelitR&lt;l~omo lm obe&lt;lecitlo inc
dicional.lí\&gt;'fos &lt;lispo:;iciones de la D'
t,ulura, s'fft disgusto, sin protesta, vein
por ello r¡ue no puede ser un buen Pr
dente de la República.
El liberal no permite qne :;e viol
las leyes; y lu,; funcionarios públicos,
no han thldo su consentimiento para .-iolacifm. al menos, con su presell(\Ía
los pueslos públicos, dan á compren
que est,m satisfechos del destrozo qu
ha hecho de nuestras instituciones ·
rales. Por esa razón, · Jos liberales
buiuo ,k los puestos públicos, habie
que~ludo tan solo los hombres que.
ideales, e$f{m confornws con cualq
forma &lt;le gobierno, con tal que és
procure una Yida dA holganza y un

.

-

: do con que satisfacer sus materiales apetitos, sin importarles, por otra parte, que
la justicia s~a una mercancía; que los derecho, del hombre sean una bella ilusión; que el pueblo permanezca snmirlo
en la ignorancia; que el capitalista explote á su sabor la indigencia do los pobres y que el dEaspotismo arrastrn su vicia de violencias de uno y otro eonfln de
nuestrn infortunada Pntrin.
Por lo anterior vemos, que los funcionarios públicos, además de los defectos
ya ennumerados están atacados de un
egoismo desconsolador, llevando C'S&lt;!l pasión nl grudo de decir no pocos do L'llos,
que poco les imNrla la salud ,Je la Patria, lo que les c01i'trista es la mnla ,ulud
.J,,l Prc,idente. Pum ellos, pues. el Esta.Jo es el Gral. Díaz.
Con lo asentado basta. para comprender que ningún funciomu-io púLlico (Secrotarios de Estado, Gobernadores, Diputados, Magistrados, Jueces, &lt;:k, etc.,
etc.) tiene mérito alguno pnra poder ser
colocado en la Primera Magistratum de
la )/ación, porque no son hombres ele
carácter, porque son instrumentos; por&lt;¡Ue no 1l man á la Pr.tJ'Ía; porque no son
liberale.s; porque están enfermos de
egoísmo y porque no tienen I más ideal
q.ue la comodidad propia.
El Gral. Reyes, como funcionariu, está incluido en la ennurnernci6n hecha
por nosotros, y conforme á nuestro cri!erio independiente, el Gral. Reyes no llene las circunstancias requeridas para sPr
Presidente de la República.

para que signifique algo su insignificancia, se apresuraron á enviar sus felicitaciones al Ministro Reyes asegurándole su
adhesión en términos alambicados y ampulosos, propios para disimular el esculíliclo inttilecto de los felicitantes.
1:n sinnúmero de soldaditos reservig.
tns ele San Luis Potosi, invadió la oficina telegráfica de aquella ciudad, con el
fin, según dijeron los pequeños serviles,
de "tena la honl'a de felicit!1'r al Sr. .Jlinülro de la Chu:rra poi· el dfo de su ~anto;''
Pusieron en efecto un nauseabundo telegrama ele doscientll's palabras, que los
niños pagaron á escote con el dinero que
sus papás les dan los domingos para que
compren golosinas, pero que los chicos,
ávidos de demostrar su adhesión al Ministro Reres, gastaron en ol necio telegl'Rma.
Pero lo., chiquillos tropezaron con la
dificultad de que ignoran la gramática y
todo lo indispensable para redactar el
más insignificante párrafo de gacetilla,
porque esos niños gustan máA de perder
sn tiempo en marchas y estériles evoluciones, que de asistir á las desiertas , esruelas, donde pudieran aprender fi l!er
-ciudadanos y no soldados.
Con gran calor discutieron los chicos
los términos en que debla quPdar redactado el servil telegrama: "este no era b/1//tanfe cari,ioso; aquel epíteto era débil pa,rn
dignifica,· al egregio soldado, al hábil eatadiBI~, al hombi·e' del pott·enfr¡ este adjetim
éta pá /ido paya cal(ficar á tan excelsa pei'sona lidad; el de ,nlís allá no cuadraba bien
á la marcial arrogancia del General," v
no transcribimos toda la discuci6n,
que haríamos pasar un mal rato á nuestros lectores, á quienes daría nauseas
tanto serYi!ismo almacenado en el ridículo telegrama de doscientas palabras.
Esos son los soldaditos que defenderán
it la Patria en raso de peligro ü.ternnrional.. .......
~os reirfo,mos, si no se tratas~ de nlgo
serio, bastante serio, que hay debajo &lt;le
ese ridículo aparato ele género chico. Detrás de tocia esa comedia de la tiranía, hay
algo desconsolador. algo trágico que so
enharina el rostro para hacer reir, por
que teme que si se despoja de sus lente,iuelas y cascabeles retrocederíamos espantados. Detrás de esos risibles ornamentos, palpita urut miseria, una debilidad
aprovechada por los tiranos para su SOS·
ténirniento, y que se llama servilismo:
Y el servilismo, repugnante entre ti,
cuando se manifiest11 en 10! vi@jos, es l\lÚ

por-

La Juventud y

el servilismo·.
•

Cada día se acentúa miís la sosp0cha
de que el reser"'\5mo militar no e~ m~s
que el disfrnz con que se ocult.i:i un necw
partido político, el reyisnw.
.
En varias ciudades de la Repúi,hc,1 so
instalan clubs de rese1"Yistas, y algunos
de esos clubs, sin rubor de ningún género dan á sus agrupaciones, el nomhre
de Bernardo Reyes.
El día veinte del corriente, loH rc8ervistas no todos, sino los que al amparo
de u~a nueva tiranía quieren medrar

�4.

t

REGENERACION.

repugnante, más nauseabundo cuando se
qwsieron dejar de ,fodicar al Gral. Reabriga en los pechos juveniles.
yes las frases arnpnlo;ms c·on q\rn la esPor.ese servilismo que emponzoña el
tulticia humann olmequia i, su, ídolo,,
corazón de la juventud, podemos apreciar todo el inmensó mal que nos han · cuando éstos. permanecen aún en los aliares en que hait siclo p11e~tns piW fa eA- ·
causado veinti-cinco años. ,le orliosn ti1•¡mía.
· prich1Jsa furtuna.
La juventud toda ubnogaci&lt;,n _v 1lesinPero sucedió que \'so, re8ervista.1, neterés ha sido eonompirla poi- fl despotisyendo tal voz qne todo el mundo está
mo. Su corazón está seco; ningún aldispuesto á hacer contori!iones, tornaron
t.ruismo se abriga en él, E¡;to debemos
al absolntismo del Pl'e~klente, y ,u uutoalgunos nombre$ para subscribir una
cracia funesta.
tarjeta de felicitación, sin el cDnsenti-Nuestro deseo inmenso consiste en oue· miento de los -subscri~tos á fuerza.
la juventud sensata, la que odia toda "coTal eosa s1{cedió con el apre.ci.able Párrupción política, se aparte de ese tan
alabado reservismo, eJJ donde aprenclerá
sante de Derecho, Sr Avelino Espinosa,
á ser senil. Es nec.esario que evite la ex- cuyo nómb!'e se puso al pié de la taijeplotación de que es ohjeto en provecho ele
bastardas ambiciones políticas. La ju- ta sin que dicho joven hubiera dado su
ventud debe ser digna, debé ser Yaliente autorización pam e.!lo.
-y debe huir de la bajeza; que si es reproIndignado se muestra el joven Espi~hable en viejos sin ideáhls y roítlos por nosa, porque e., enemigb dé oualqnier
el egoismo, es imperdonable en los corazones jóvenes que debieran estar siempre acto que pudiera traducirse por aclulaabiertos á todo lo que ennoblece, á todo. cicín, sobre todo tratándose de felicitalo grande y generoso. ciones al Ministro Reyes, para quien no
Pm· todo eso no réímos ante el d·csgar- tiene motivos dé ningnn género paradebado procedimiento de los solclaclitos de searle felicidades.
San Luis Potosí; porque ai¡_nque . ridícuEl joYen aludido 110.s encarga que halo exterionnente, encierra una .realidad
dolorosa: el comzón de la juventurl esttt - g,tmos saber su disgusto poi' habérsele
envenenado,
pue_sto como felicitante ele] l\finistl'o ReEsbs son los be11eficios qne nos ha pro- yes, y nosotros con gusto lo hacemos
cul'ado el llamado Hombre Necesaiio con
su inmoderada autocracia, que·ha produ- consüu· pai-a qne vea, el público que hay
cido el progreso ele relumbrón y la caca- jóvenes que, QPIQO_ ;\'_velino Espinosa, no
reada paz que huele á cadáver.
se prestan á ·esa clase de juegos para
atraeTse 111, benevolencitt de los poderosos, y que adén1ás, . tiene11 el suficiente·
valor civil parfl declarar que, atmqne reservista_, no es dti los afiliados al repugnante ·partido que t,ien~ por••nom br~. í't·

RESERVISTA
QUE NO ADULA.

No conforme la adulaci6¡1 .con ejercitar sola sus necios acrobatismo·s, ha querido que todos sigau sn ejeniplo. Ya hemos hablado bastante de la S!Jrie de dolornsas contorsioües que ejecutó la adulación con motivo del santo i:lel ~finistro Reyes.
Algunos resenistas de esta capital no

•

yismo.

Felicitamos ,í di ello jm·en y cleseamo,
que á ejemplo de él/tuclos los rese-rristas
se apaTtasen (]e esa sorda c9nfabulación
qnc amenaza á la P¡¡j;ria con elevar á la
Magistratura Suprema del pa1s ál liinistro Rovcs,

REúEXERAClO.N.

EXPL"Sl"N J)E SERVILISMO.
En éstos momentos ln bajeza y el sérvilismo luchan c•n Tmnaulipas para atraerse la benevolencia de D. Pe,ll'll Argiie-lles, quien, según se asegura,, será el
futuro Gobernador éle aquel simpático
Estado.
Tan pronto como se supo que el Sr. Argüe!les había siclo llamado JJOr el Presidente para daTle el empleo tlo Goberna.dor, los serviles se pusieron en acción.
La noche del 1\l del ;ictual, escHndalizaron esos seniles en Nuevó Larn&lt;lo,
Tarn., quienes organizarnn una manifestación- en l1onor del futuro Gobernador.
Hubo gritos destemplados de gente ebria
y licenciosa, cohetes, serenata é infinidad
ele escándalos.

Los seniles formaron un yoto de ac/ he,rión inconc/idonal en favor de D. Pedro
Argüelles y obligaron á muchos ciudadanos á que fil'lllaran semejante pachón de
jnfomia, sintiendo más veTgü.nenza los
firmantes por rehusarse, que los ríniros
serviles pai-a ohligal'los á firmar.
Los americanos de Lam.lo, Texas, tomaron á gnasa tan despampanante desvergüenza, y también firmaron.
En Tampico, también romienza á escandalizar el servilismo. Los,¡ioliticastros
de aquel Puerto, luego que confirmaron
la especie de que la voluntad autocrática
del Gral. Díaz, consiste. en que D. Pellro
sea Gobernador, se han vuelto admiradores de este obscuro personaje.
La noche del 21 del corriente se instn:16 un club político que postula al Sr. Argiielles pam Gohernado1· drl Estado. No
tiene pudor dicho club. Sus miembros no
habían dado antes señales ,le yi(]a, pero
cuando supierouquela clictat01-inl volunt;icl del Presidente ·quiere que el Sr. Argüelles sea el Gobernador del Estaclo, en
el aeto y atr@pelladamen!e se pusieron de

acuerdo para postular e.,pontánemnente :í
dicho señor.
Nuestro querido colega Hoja B/an~a
nos cla la crónica de ta 1 H.eto de bajeza y
pone en caricatura el procedimiento de
t.an acomorbticios politicastros.
Hay que majar eon clureza, ap1·eciaole
colega.
· Según S(' nos informa, el Sr. Argiielle¡¡
es un cumplido caballero y hombre de.
talento. L:ístima que no .,ea elegido por
el pueblo, porque en ese caso á él tendría
gratitml ytrabajaría por el bien general¡
p.ero como estí1 nombrado por el Presidente á éste le servirá.
Es una vergüenza parn nosotros estar
atenidos á que se nos nombren tutores.
Debemos hacer á un lado la cohardfa
que nos imposibilita para ej01·citar nuestros dereéhos, y ejei·citarlos á pesar de
necias y ridiculas persecuci¡mes.
La parte sana ,!el simpático Estado de
Tamaulipas, debe trabajar por poner• en
la primern magistratura á un ciudadano
que trabaje por el bien del puebló'y no
por el del Gral. Díaz. Si los serviles se
unen para sostener la candidatura que
impone el Presidente Díaz, la pnrte sana
del Esta(lo, la que está formada por los
hombres de trabajo, 4ft que·no adula, d0be unirse también y lanzar su candidatura. El pueblo quiere go bemar:
Basta ya de tiranía.

El Hambre en· Ja·
miltepec, Oax.
Es rnbido que nuestro desventuraEstado ele Oaxaca está suíriendo las
cousecuencias de sn mala administración
pública.
En Jarniltepec, Oax., la justicia se encuentra en manos de Alcaldes analfab&amp;
tas y arbitrarios, Exceptua.ndo el 2 °,
110

I

��8.

REGENERACIO:N".

4 4

. La substtncia sombría es la miis estátw/l, es la 4ue presenta más resistencia á
ser tmnsfonilada por esa fuerza. suprema
t¡ue Uamamo¡;_Progreso, Yerificánclose lo
c.ontrario en la suhstunciu luminosa; ele
ahí gue ésta sea tomada como prototipo
de lo Bneno.
En la Nattiraleza se desarrolla const.mtemente
el -grandioso dra ma en que
, •
son
umcos
factorc.
• . dos tuerias
.
, .
. s es.as
anta-

gon1~s, y concretándome sólo á la Hurnamdacl, puedo decir que la substancia
laminosa
está representada por los espí. ···
ritus selectos, , divididos en g.1 u pos, pues
que
.
]' no todos pertenece11
. . á la s·t1p1ema

ca idad d~ 86cra~~. d_e Cristo ó .J uárez.
Ellos,_al igual ele otros que scrfa cansado
enumerar,· son la brilhnté
.,_ .,.,
- 'ª _ n1á fil·¡·C-:,,-acwn de la.substancia
J
·
,
·
um1uosa as co1

1

mo lo son de la subs1an.cia s01übtía, lo~
Torquernada, lo:; Arbués ." lo.::: 1 a.a81ca.
b 1. l
Lo¡;_ unos empujan á la mucbedumbl'C

en. la. , dificultoffi . espiral
. .,
- del pregreso,
opom. .,endose los
-. . otros á .tsa beuéfica a::;,_
¡macton, . Y como la snbstaucia estática ó
sombría domina enJas altas y bajas regiones soc-iales, de ahí lo leuto, lo fatigoso del progreso humaud.

: e..sa lucha entre el principw sombno y el luminoso, tuvo una de su~ for1mdables conflagraciones en nuestra· Patna, cuando el Gran lm1iiuur Benito
Juarez, bajo cuya atracción gravitaron
O~mpo, Pdeto, Iglesias y otros, imprimió su acción luminosa en ella, liaeienJ_o 4ue las aglomeraciones sombrías cedieran. amplio espacio á fa vibración de
11 Verclai\, por la cual fué creada la R&lt;'-

forma.

•·

Se necesitaba, para remover las sen~s capas de err~res políticos y religiosos, de la enorgfa de UH centro vibratono de la magnitud de Juárei.

Y e~a conflagración no fué obra de Ju
&lt;&gt;asualidad, fué la imposición de la suprema Ley psíquica que rige las fuerzas

d~

la Naturaleza, y en la eterna evoh1&lt;,ion &lt;\e ellit, ,fo1hei sinMfa6 el ~eni.r0 111 _

minooo que trasfunde
"'
al tray/•s d'6 !u
snbstauciu c~t-',tica
¡.
TT'l
.,
(
&gt; e1 ,l 1l'UCWll
de 1H

Yerdad.

. Mas_ esa e11ergía estuvo sr0eta ú la léy
rneluclible de desanollo
··
'"
Y el ec¡·mamón
por lo cunl i·Jno ,lespués el avance lento'
pero doutin,rnte del elemento obscuro'
cuyos principales facto1·es, ante PI crite'.
rio lnstúrico, son rl frail,,- )" el $o]clac1o,
pues, que a:nbos convergen á tlll punto
eomun, . la, t,-1ranía·' la cn"l
. · " es, el med'10 en
que sat1sfacc11 ampliamente los apetiMs
1;roseeos riel omu]lo
,..
.,. ·,te ¡a carne. Esto
es
UJJ hecho fat-il (JU" ¡ ,
.
.
.
. ,
;,
º os scies super101es han trntaclo de ,,xtiuguir, pttes que
ellos ao aée¡ita1 1 ,
· •
·
• _ .
•·
mas asp1rac1ón que el
pe1feccwnttm1ent.o mora.]_ e, rn
. t e1edual.
rleseo que no cuadra, con el militadsm¿
y menos con la orden ,¡· ne b
.
.
¡
.
·_
asa su grant eza sobre_ la _ignorancia ele] pueblo.
. Ambas rntitncion~s tnvie.ron un prfü-

cipw noble. y nernsano,
,
• pues que habiendo IIegado
elg-r
¡
. .. .
_ upo nunano {¡ un grado
ele cniJ1zación CJlle ¡, h': .
·.
.
e wieia comprender lo convenfonte que era d. . , . _·
n~c,n en
el ases el conjunto 1 •. .
.

l ru a su m eJ 01· marcha
Y engrancleoilniento creó al
·
'
guerrero para que defeudiera las vidas·· e, 111
. tereses
"menaiadns
de contínuo po1. las mva,
.
.
c1ones del enemigo· instituyo' al
d
•
' ·
·
sacer o, cio para que a1 irntruirse
·n~t
.
·- . , 1 .;,:, ruvera al
labrador ,y al ho·upi•i-eru
.
' en ra•
,
r¡1ue11e:;;
zón do sus ocupaciones no •· , . .
.
_
"-'lllHH tiempo
para, estnü1ar loo problemas
.
·
que a, ,¡·1ano
surgiau del sello rle la Natural eza.
,
~las b,• ahí qu&lt;&gt; el guei'rero se hace
fuerte ·y ndquiere el· hábi'to temano
¡
d
a_bs~luto, el sacerdote abusa del cono·
cimiento ·do la Naturalez•¡
· e, ,1,. ambo·s, sa~

r

cerdote y guerrero, sojuzgan descarada , .
.
o
1pocntanwn té á las ma rnr.ías el d
. ' .
.
"
e Omcsticos
,
. . ·'" labriegos,_ol)l1'g·á1·1dolo,apro-

h', .

ducH JJam t¡nc mautengan su brillo r su'
holgazanería.
•
Pero coniendo el tiempo, se levanta
frente it ellos un gmpo repelente dé toda tiranía, que, flagelará con el látigo de
sn palabra 1~ frente ele los t-im1&gt;0~ Jr;,

RESENERA@ION ·
mismo en la Judea que en Roma, Jo
mismo en Francia que en México: donde quiem que la snbstuncia sombFía
p1·etenda invadir la altura cloude la i11.
teligencia brilla, surgen Cristo y Catón,
Dantón y Benito .Juárez. Ellos son el
núcleo supremo que hiciera exclamar á
Pellct{tn: ¡El mundo marcha! Y marcha.
61, por la fatigosa espirnl del progreso,
ma.reando rn paso con el uíticlo prod,icto
grandes rnfriruientos morales, ó
con purpureces de cruentos sacríficioE.
Y ese munclú intelectunl hundido
ayer en la obscuridad ele los tiempos
prehistóricos, surge después brillante en
el Asia y en Egipto; se hunde en Palmira, Nínive y Cartago, y reaparece más
tarde en Alemania, Francia é Inglaterra,
arrojando esta última, en alas del Atlántico, el polen selecto que fecundará vigorosamente ern, pot,mte, rica y feliz,
plétora social que se llama Uni6n Ame_

de

rir,ana.
¡,Qué pasaba entretanto en la tierra de
Cuaut"émoe?
Habíau cesado las peregrinaciones que
del Norte bajaban al Va11e de México,
cuando las ola~ del Golfo anojaban á
nuestras playas un grupo de. audaces aventureros, desarrollándose luego el drama ~pico ep que tendría que sucumbir
toda una civilización para dar b;igar al
triunfo de un criterio informado al calor·
de un medio y de nna sola !ni, la Inqui'
~ición.
El producto híbrido de aquella me z
cla, lógicv es que produjese el elemento
cuyos factor~s preponderantes son el ti:a.ile y el soldado, y ante quienes se enfrentará siempre el selecto grnpo repelente
rle toda invaci6n de somhra.
De ahl por qué Juárez y sus predar% coacly1.wantes asestarán ms má~ certeros goip~s á e,,as dos fuerzas'negativas,
y si el des~stre de esta fecha no se hnbie•
se verificado; si la fatalidad histórica que
conocemos por denota de Lerdo ele Tejada, no buhiese t,enido Jugar, de seguro

9,

que la Nación :Mexicana saría regida por
elemento civil, único capaz para dar á
los pueblos un progreso verdadero;
esta fecha no tendríamos que lamentar
la den.igrante imposición del núcleo sombrío en todas las esferas del poder por
que ele allí, de osa substancia negativa es
ele donde nace y. se desarrolla el mai de
ignorancia c¡ne a.trofüt nuestro cuerpo

ya

social.
Más parece Jlegacfo el insta11te ele la
reacción salvadora,¡ pues que algo misterioso vibra en el eter de nuestra nacionalidad, y debe ser algo potente por que
trepicla el basainento del altar y el
trono.
¿Cual es el hecho que ha dado orígen
á esta intensa vibración?
No es ot.ro que el empuje brutal del elemento antitético de la luz por que reali.
za el poder político el máximum negativo de la lihertad, y brota "REGENERACIOil ;" azota la orden monástica el
rostro de la Nación con girones de honras arrastradas por el fango, y la prensa
honrada escribe con substancia candente esta gráfica expresión: Drenaje clerical1
De allí, de ese "foco miasmático del
Yicio," ele s.llf, de ese Niágar:,. ele purulencia. moral, brota la ola negra, nause_abuncla, que siempre ha pretendido e,calar la altllm m que está colr,cado Ju;,rez, ¡mra mancharlo, y y11 que no puede
lle6 ar al Zenit, bate iracnndn. las Columnas de la Reforma.
Vano esfuerzo, "prole del viciq." ¡::s'tlllca' ¡Jamás llegareis á destrnir lo qnQ es
ohra de la misma Naturaleza; lo que es
el producto ele! proceso de los siglos, lo
qUB es creación select,1 de mi centro
psíquico informado con filamentos de
lm en la trabajosa, lenta, pero nscendente función de la substancia luminosa!
¡Benito Juárez! Síntesis ele la Yerdad
y la Justicia, prosigue tu magestuosa evo"
lución al través del tiempo y del espacio,
y revél~te mnfü\11R en 1~ H11m~nidud rn

I

���14.
RE&lt;,ENERACION.
de una hnnl~ "lmlcla,ta ú de un insnfri.
hle nhnso.
Como n.•n llllí..':·•h•o¡.; 10e·to1·{':-i, 1?sht discurso, si hi(-'ll (!onti{'\h' cLHlC'up1,o:-,
rd)osa,llrs de Yirtl,dad, dlo., nu ,unrritan en,tigo algun0. El arlít'l!lo H'.' ti,, la
Constitu~·i611. ,lice: (,Lt1 manifosl;tH'i6n tll'
las iJe,1s no prwdo ,,,,. ob,jt,t,, ue .uin"(UJJH
inqui,,ü:i6n judiL·ial ú ad·minhtr,ttira, :-;i-

no pn. rl e~ifl..1 dt' que a,faq.ue. la 1nü111.L lo:-&lt;.
,lei'erhos. el,· tel'eero, pro\'()([Ue al¡,;ún &lt;'XÍmen ú delito 6 pertnrl,&lt;' cpJ owl,m púl,liro." Con las ideas m,111ifo,tt11la.; (•11 el .Ji,
tur::1O &lt;ll~ nuesti-o t1neridn on1igo n.o ~'!
atncRn lo~ t\1..•ret·hos dt• kt'L'.l'T'O. ni ningúú
crímen (, delito se pro"''''ª, ni ,;e pertlll'hl
el ta11 l'flenreHd(_) \n·den púhlieo th• qlw se
muestrctn tan t·elosos n\ l'1·csi&lt;l&gt;,&gt;ott, .v tollos sus emple,1&lt;lo., [Uolis,,·m,d,,,.,,,, l)iputados, Jefüs l'olítitos etr·., ok. ekJ sin
0

pensar que ('Oll Sll8,ÍJ1h:tt11~ig~nl'i~1:-:111t111Pll

en peligrn c,n ¡,uz públic,¡, 11i menos. si•
ofendB á ht 1uoral f'On r1 mi,;nw dis,·u N&gt;,
,¡ue puerk sn ldJo por la mAs píHlie•
donccllu, Rin s~1u1·qjo~ 11.i rubm\.'S..
Por lo qcw ,e y{·. qne la actual a,lministraci6n no per11lile q1w s,• la de.,·abra.
8i en ·111ga1· ,fo ha/¡:!r lipdw lei dis1•1·ción de la Dirfaclurn d0l Gr,il. Díltz.,,.el
orador hubiera en1·01Yád0,e para · Yelidil'
tributo á ~ tiranía, sP lé hubier'., ¡,rennado po1r un e.m1ileo ,~(~rgu1n;u~o o :sv lP._
habría anotarlo m la lista ele los pr(iximos Diputados. Pero eorno ,,l 8r. Lie.
80\0 y Gama es un hombre Je lllleJf(Ía,
·talento y honmuez. l,~ reeihi&lt;ln Q0rno prem:io la cárce1.
Volveinos ,, ['l'O!eslM 1•111d1·n el inieuo atentwl,, lleYadv. ú c.ffl(:l.&lt;J .un la
per;:ona del 8r. Soto )' .(fama. t'ada vei
qt~e recorda1nuH l"ii~l \~~j&lt;.1,ciú1l :?:illspirarnnr-1
por nuestra quericln lib~rta.'1 desholll'n&lt;ln.
por el .entreni?nmi,mto d. , fos déspotas,
violada por el ¡csqneruso cont1tl&gt;emio de
la mogigate1·ía mannc,,l ,\'. l,1 pel,ulmwia
1

rle la soldaibea.
El Juez ele Distrito ,lr· Z,1eatecu,; ar:,,ba
de pronuuc:iar su fallo en ,,¡ proees0 r
coneleuó al Sr. Hoto y Unt11a ii sn li'ir la
pena elP enatro webt's·,1c, mwsto.
Corno era el&lt;&gt; esperarse e). acusado no se
,·011form6 con dirho fallo J' a pelt, Je él.
Parece increíble _que ,í pesar ,le c¡m, el
art. 6? ele la Constitud6n ,la amplia li
hertad {t la emisión del pensamiento, se
haya pe11aclo el ejercicio de esa libertad, 6 lo que es )o mismo, el ejercicio ·de
un ilérecho legitimo.

t'J'ceul&lt;&gt;, &lt;[UC el Tribunal ele Circuilu
:il que to,'lÍ ,·onoc,,r ,l\' esa apelación, ro,·oca,·ú fa ,e11tencia 11d Juez &lt;le Disti'i1.o
,le ½;1caleea,. ,\sí lo exig,• 1'1 huma ad111inistl'aci(m fil~ .Justic.~ia, para que 1105,e s·igan llernndo {e Mho loH atropdlo.s de lj_nt+
son Yí~timti;s lo; cillClaclnnos r1ue tienen la
rHtC'l\77..a de 111a11iiestar su:, idca.s ·sin do1,leees, sino apegámlo.,,, :, la verdad.
Hi el Je,potismo quiere que no se le
deseubrn ,lchr aju,tal'se ú la lcJ; en ea:-;o Cln1t,•c:¡1'io, esto e-;, ~i ronio hns~a aqnl
colltiníin lrneil'udo hí,fo ,!t, rniestros prín,·ipios, pn m crnupLir S\1 l:itpricho sobré [oda ,•onsideraei(m leg·,il, siempre J,ahrá
eiudndnnos lwnra,1os qne critiquen los
dei;aeatos qnc las nutoridnt!P,_t·onwlen con
In h·\v.
FÍ:ge que se moralie0. l,1 aetual admi,
11i,tració11. ,iquiern ,ea por derorn d1, la
Jlcpúblic,n, porque es antiJ,mwerático todo ataqu.• que. se cometa á la~ garantfas
ele los l'iudadnnos r es disohw,te tolfa
11ersecuciún que ,;e ·efectúa eontralos l,11e11os patriotas.

LA CORRE61D0.RA.
Sentaiwl'io li.brmf 9w' .&lt;-:f etWu. fu L,-ir.do '/};ras, E. l~ J. hoin lo i-idéliprn.fr cli-

dr 1u /S/'Í/1(, Sar'rt E. Rr1.mí'l'e_-::,,
E'Rte perió,I ico dehe 3c,· leido po;- todo

1'r'flf'it111

l,11c¡1 1nf'.ciranu, p11eN

,,,1

h..: rl•· ¡nlpi(mt 1t iitf ·d•t;

/rl se ltal'an a'\1111- ,.
pa1'il

·p[ Gm11

Pa.t-

lido Lílwal.
"Lo (1nragi'.d1u•o" ex
JJfi'iíidico.r.¡

1.1110

dr la$ pocos
-1if,·dadti'4~

fJUi' p11t'df''ii. lla1i1Cfi'fir'

·,ue,¡le libmtl«&gt;; .scrn irlert., ai·w,:u,lr1.1· ·ih,.,tnrn (1 fe, ·1 1t:Z que'ff!d{ft'1'tu1 fm1 to1t31ic{'ionr-.~,
y el s,a1w pal1·iot-i.-m10 ry11e i11fo'l',ná .-t118 adr('1tl1)1; '11d11!-tiOR11w r11rnu 11!c111do el a,110!' ó la
I'uh·i,1 q,rr ¡,,;ftc l1t11lt1 hqjo l'i ¡¡111¡11 ilr· In.,
1

cléspqta.,.
Lri s11.lJBCripcifu1 vu ft, JHli' u11 &lt;rii o un pe.,~ oro. Pm;a todo as1111/o dúiqitse rí. lo
,',frita. Saw(E. Ramítez, J,,eriida de Sal,
11(1s No. J,07 Lff,wlo Te:,•rrs, E. l.'. A. ·

la,bajeza
e~ iogrut.o.

gratitud do s11., vdulaclores. !-Tac,, un ,1i10
los ['!/.peles vergonzantes, crns ,¡u,, n·11d,,11
snf:- coltunnus por uno~ cn~~iif,0,-. 1·11111\'s. s1..'

d(',]rn&lt;:úufcn aguc11j,» ,d l'nt,111,·,•s ~fi,ristro Har1111rln. ck htlll('JJr'1hlc lllc1i1:,rh Todos ews ¡,npclcs se ,lisputahan ,,] l1011n,.
rle ser lo~ más t!e~ve1·goní',:!ilús l'il t,:u..: alabanzas y min111~ al JH'üt'l'J',
nayú el r•roeer, el que,

llllJUJllC CO'l 111i-

Sfria, calmaha el a¡wtito ,le cscritnr,•s
famélicos &lt;¡ttc ,e deeían wlidn,; ú i·l, !' , l
18 del .pres0irte 1 et,n:, (fdmi1·Mhn•1','j .•ú1H·irO,'l,
e U8 iucrmdir'iohq..lcs arlir·fo8 no de(licarui1
ui una 111h•erahle gaceti I la al 11rrfri1Jta 11..1'('1·/
so qur ayer les arrrij:im ct11 111c•1J1lrugo.
1

En carn hi11, c•l elía 20 ,a licron 1ilagado,
de- seryili~rno lns 1uii,t110:" vergoniantes
papeles, c¡ur rledieH_1·1111 lnrio In 11au.,cahunclo r1e su hajczn a.1 iugrnio tmh~jo ,]e
ent01wr hinü10s ú IH salucl del ,·n&gt;&lt;,"J&gt;icu,,
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sus apretad,is enlu1&lt;rn,ts, nl ig,w I dr;' l"s
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Los Hervi'les flUe lo!-..;Hlnlan, mañana ]e;
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mí, noble q,1e d cumzún d, n11 niño y
mús grnll'lt1 qua. ,,1 latrocinio ü' l0.; britn.nos!
¡Oh, v,w,tm, que hollais las lil1:•rtt1.tlu,,
vnsotrrn; lo:-. !ir-:tno--:1 oÍ&lt;l:
¡La R"pública ,,, grnnd,• Jl"-'lllc us lihrn! r.\,r Je a.qnd que fa cmp·•:¡neñezca!
¡.\y de aqul'i lJlll' ¡n·eten:h c•&lt;11p&lt;&gt;,¡ueñecl1rhd
Pnelmea 1 ;) ck \go,-..Lo d:, t:)O!.-Cos~·1-,1N'l'l~O P. ])L'.IR'l't-:. [frpJ&lt;:JtT•&gt; ''· ~11 IU·
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u11a iiri&lt;la s11cic•du,l el fon11i,lalile v polífo11,, 1th1rido &lt;[1\l' hl'Ot,1 de tu., ¡,echos al
enitiujo de lil.,. in1lign:iciún i¡tw est::tllu; 110
v-e1ti1-11ns Lsgrimil ntlo el· l[ttig:o &lt;llle i]lfanrn ni Ju trnlla qtw fubtiga, 11&lt;), l!O~ tnit•
nlgq. mÍlK 1111\i\t\ Ye11i1110)-i ú. de-pm-1La1· anLo l,is,cLtcrpos ,va,·e11tes ,[&lt;., la Lihel'tllrl y ,le
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>�����10.

REGE~ER.ACIOX

REGENERACION

bombástáca y cínica todos los desmanes de los que mandan ó explotan á lo~ pueblos.
Hay, es verdad excepciones honrosas, que por su vigor, talento y
valor honran á México, pues se
honra á un país cuando oponiéndose á la corriente general de abyección y servilismo Ae rorr'1n todos los riesgos por el bien póblico.
Entre estas excepciones honrosas
se cuentan los jóvenes abogados
Sres. Flores Magón, como lo prueban sus escritos enérgicos y viriles
y la prisión que sufren por combn.tir los desmanes de las autoridades y luchar por el gobierno de la
ley para México.
El Gobierno mexicano al querer
callar las plumas enérgicas y bien
cortadas en lugar de matar el espíritu público le levanta y en lugar
de degradar á los perseguidos lo~
enaltece, pms es honroso sufrir
persecuciones y males de los tiranos por defender la libertad y los
derechos del hombre.
[El Progresista, deElPa,o, Tex.
E. U. del N.]

"Regeneración."-Hemos tenido
el gusto de ver nuevamente al semanario que lleva este simpático
nombre, el cual se suependió temporalmente debido á la prisión injusta de sus apreciablPs Red~toreR.
Deseamos que pronto recobreis
vuestra libertad y que sigais luchando sin temor por el triunfo de
nuestros ideales.
Pues hay prisiones que jamás
deshonran, sino que glorifican á
quienes las eufren.
[ El Corsario, de Morelia, Mich.J
"En libertad."-" Han adquirido
su libertad los estimables seftores
Flores Magón que se encontraban
presqs en Belen, por délitos de imprenta.
"Con motivo de dicha libertad,
ha vuelto á aparecer "REGENERA·
cmn," por lo cual felicitamos ásus
directores."

Las anteriores líneas pertenere
á nuestro estimado colega El 2 d
Abril, de Guada!ajara, Jal. Sentimos decir á nuestro colega que aun
no hemos sido puestos en libertad.
SP¡¡:uimos presos Pn Belét1 y si
"REGENERACION" no ha muei·to, h~
sido sencillamente porque la Dictadura podrá encarcelar nuestroscuerpos; pero no encarcelará nttestras ideas, ni nuestras voluntades.

"Regeneraci6n''.-Las cruentas..
persecuciones sufridaE últimamente por ese valiente colega, no han
logrado aminorar las reconocidas
energías de sus redactores.
Pese á la inquina del Juez Velazquez, el Juan·Dirnte de eRtos tiempos, y á sus inquisitoriales procedimientos, "REGENERACION,' no ha
dejado de públicarse. Su última
edición la acabamos de recibi1'.
La virilidad del independiente
semanario se conserva intacta.
Bien, muy bien. Adelante.
[El Hijo del Ahuizote, de México, D. F.]
La, Psicología en Mexico. A la
prisión de los Seiíeres Flores Magón, Redactores de nuestro colega
"REGENERACION," motivada por
una acusación hecha por Pl Sr. '
Luis G. Córdova, ex-Jefe político
de Huajuapan de León, sigue la
clausura de la imprenta de nuestro
colega •'El Diario del Hogar" y l11
aprehensión de su Director y propieta.rio el Sr. Filameno Mata; por
moti vos que hasÉa el día. 5 de este mfs aún se ignoraban.
Deploramo, esto~ pe1·cances qu~
prueban cada vez la efílcasa libertad de que goza la imprenta: y deseamos recuperen pronto la libertad perdida.
[El Eco del Istmo, de Tehuantepec, Oax,)
Por otros de nuestros canjes,
pues no hemos recibido "REGENERACION" desde hace algunos días,
supimos que sus directores señores Licenciados D. Jesús y D. Ri
cardo Flores Magón ingresaron á

Belén por denuncia que del colPga
hizo un Jefe Político del Esta do
de Oaxaca. Drseamos que el presente númrro de nuestro periódico lm encu~ntre en libertad para
que puedan decir con razón: •·hay
que tener fé en la justicia."
(bl Ramillete, de Zacatecas.)

Pongo en conocimiento de lai
personas que se han servido ó 811
;;irvan arepta,r mis sPrvicins profesionales, que todo asunto relativo á, mi profesión, puede tratarse, ya con el Sr. Lic. Eugenio
L. Arnoux, en su despacho situado en fa Calle deMontealegrenúm.
12, ó ya, directamente conmigo,
pues debido á la actividad y ta,leuto de mi mencionado compa1iero,
en nada /la, perjudicado ii mis
asuntos profesionales la, prisión
á que me /la Feducido la. a.rbitrariedad del Juez Wistano Veláz.
quez.
Lic. J. Fiaros Ma¡¡ón.

11.

tro valiente y querido colega El
Corsario.
El Sr. Meda] no ha quedado
conforme con esa torpe sentencia
y ha ocurrido á la Justicia Federal en solicitud de amparo. El Sr.
Juez de Distrito, que sí es liberal,
inteligente y honrado, ha dado entrada á la queja y ha suspendido
el acto reclhmado,
Hizo bien el Sr. llie&lt;lal en ocurrir
á la Justicia de la Unión en busca
del respeto que merece la manife~tación de las ideas, sofocado por
ese gremio obscurantista que han
formado los funcionario8 Mi
choacanos, en asqueroso ooncubinato con Jos clérigosapasionados y
deshoneitos. La Justicia Federal
sabrá destruir esas maquinaciones rncias de saeristía, para escarmiento delos funcionarios que desahogan sus pasiones en las páginas de un proceso y que norman
sus actos por la consigna.
Felicitamo!l al Sr. Medal por su
valiente y correcta actitud en este asunto. El público liberal y
sensato Jo ha aplaudido. Quecontinúe luchando. La lucha franca
y de frente. es la norma de los liberales. La lucha hipócrita y tortuosa combinada en las sacristías,
es la que cuadra á los clericales.

EL ASUNTO DE

••El

~ ors~rio''

C, Guerrero, 'l'amaulipas, Agoe-

. to de 1901.
Los clericales de Morelia, el Lic.
Sei10res Directores de "REGE)!EElguero in ca.pite, baten palmas RACION".
porque otro clerical, el Juez .MénMéxico.
dez, tuvo un de1,1ahogo á sus pasioMuy estimadof Sres.
nes de clérigo: condenó al honrado
En mi última correspond1mcia
liberal é inteligente periodista, Sr.
ofrecí
á vdes. ocuparme de otras
D. Juan }ledal, á sufrir la pena de
Municipalidades
de Tamaulipas, y
cincuenta y cuatro dias de arr&lt;&gt;shoy
tengo
la
pena
de hacerlo con
to y á pagar diez pesos de multa, ó veinte diasmás de arresto en Mier, la Ciudad más vecina á la
su defecto, por el supuesto delito nuestra, y quizá la que más sufre
de difamación al cura de Bocaneo, las consecuencias de una situación
un tal Guzmán, 1:ometido en nues- . anómala y tirante.

•
•

����</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>A:s:oII.-leEl'ocA.

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r1c que no s· d1•v_1.elva el periodic y se girara pu
l'l i!l\porte de un trimestre
A \"s,\ gentes se les nb mara el 1.5 por ciento
Nn se Jnudven ol'lgiunles
Para los Hrnucios eu el perioclico píd11Dst t11rifas.

~O \'A
Fl ¡,redo de ,ubscripcl6n en
rnalq ,lcr pa-ís de América ts de DOS PE
t-,f'S PLATA M ·&lt;:XI..'.ANA por cada tri

m...~tre.
Lss ~ersonas q e reclbm nue stro perló
dlrn eu !os Esrados Unidos de Amérka,
deba á, r, mltir el lm~orte de sus ,ubsc,l~ciones bl SK D NEMESIO GA R·
CI~ LAREDO,TBX ~ tr. i.

1~ fle Se~tiemore ae 181íl.
Los pueblos rlígnos, no pueden soportar cadena8. Cuando los cléspotas oprimen, los ¡,uehlos parece como que se

c•onfornian co11 la opref:&gt;iÍiui pero en reali,lwl, e11 los (erehros germina, inconscien1t0me11k la noeión ele algo que se
opone ,í 1H o¡H·esión, de algo que está en
a hü'l'lü pngnn ton la tiranía, y ese algo
imposible ,1,· rldinir cuand.o está en em1,rión, se iHcnrnlcr:e en todos los cerebros
ctwmlu una l'Ulunü,cl superior lanza potente• y viril la i,len redentora.
lli,la!g,, fné la volul!!fül ,iril que difurn¡¡'ú 1'1 iilm &lt;le nuestra {,.Jepéndencia

'

15

DE

1901.

ToMo II.-Nmr. 54.

que alumbró todas las inteligencias y
tuvo eco simpático en los pechos c]q los
buenos mexicanos. La idea prosperó,
porque los pueblos dignos no pueden soportar cadenas, no pueden ser esclavos
y estallan, y en su explosión arrastran
los viejos solios ele los clésp@tas.
El poder del pueblo no puede ser avasallado por nadie. La tiranía más ruda
y feroz tiene que someterse á la· voluntad del pueblo porque el pueblo es el soberano. Y cuando los tiranos se oponen
á que el pueblo haga su volu.ntacl; cuando poseídos los césares ele un delirio
enorme ele poderío y grandeza, se atreven, en su locura, á contrariar las aspiraciones populares, los cetros 5011 destrozados y hechos astillas los tronos, irgniénclose sobre las regias ruinas y las
quebrantadas cadenas, la liherLatl, r¡ne
es la aspiración suprema ele las democracias.

AL PUBLICO.
Ayer en la tarde, 10 ele Agosto se org,1nizó entre los Señores Estudiantes ele\
Iust.itnto una manifestnción ele gratitud
al Sr. Lic. Ignacio Urqnijo en la que se
le mostró que el corazón do la Juventud
Estudiosa es fértil pensil para el clesarrollo de los sentimientos q,1e ennoblecen Rl
hombre:

��4.

•

REGENERACION.

del Estado, firmada por el Sr. Dr. Julio
Martín Font, que tiene el empleo de Médico Cantonal. Esa carta abierta viene
á de~cubrir algo sombrío que ya -había
llegado á nuestras noticias.
El 5 del actual, entre siete y ocho de
la noche, el Comandante ele Policía Municipal de Túxpam, un tal Amado Ugalde, al efectuar la aprehensión de D. Fabián \'ázquez, persona honorable y muy
estimada, hizo nso de sus armas y el
Sr. Yázquez quedó muerto en el lugar de
los.sucesos.
Conoció del asunto el Juez de 1 oi Instancia, y tras las primeras diligencias se
ordenó la autopsía del cadáver, que
practicó el Sr Dr. Alberto Hueso. Por su
parte el Sr. Dr. Fon t. con su carácter de
Médico cantonal y como Miembro de la
.Junta de Sanidad del Cantón y Delega·
do del Consejo de Salubridad del Estado,
concurrió á la autopsía, deseando, además, saber hasta que grado eran fundados los rumores que circulaban en p(¡plico, sobre que se había cometido un ase~inato en la persona del Sr. Vázquez.
El ilictamen que se formó el Dr. Font,
no discrepó del que á su vez, y en cumplimiento de su encargo, formuló el Dr.
Hueso, dictámenes que llenan de claridad las sombrías dudas sobre este asunto
y de los que aparece que se trata de un
asesinato, como lo preveía el sensato público Tuxpeño; pero el Juzgado, desde.
ñando esos informes y pasando sobre las
_dos personalidades referidas, comisionó á
otro Doctor para que dictaminase.
Esta volubilidad del Juez de 1 oi Instancia, lo hacen sospechoso en este cuso
y es forzoso que las autoridades superiores tomen nota ele ello, para descubrir
la verdad.
En Tóxpam se sostiene en público
que se trata &lt;le un asesinato y no de un
acte de legítima defensa, en el cual el
policía .L'galde pudiera haber hecho uso
de sus armas. Se dice también, qne el
Jife Político del Cantón, juntauiente con

REGBNERACtON.

el Juez de 1 cj Instancia y ,lcl t-\ccrdario de los Juzgados &lt;le Paz, eslún interesados en salvará Ugalde, porque cstP individuo, que es ele la ab,nluta confüt11zu
de esos funcionarios, cui,la su., pe1·son,1,,•
y sus intereses, clescuiuundo las persun,ts
y los intereses de los tiranizados habitantes de Túxpam.
-Esperamos más datos sobre este a,nnto, los que revelarfrn lo 'J ue hemos diclw
multitud de veces: que en \' erncrnz :;e
dispone arbitrariamente de la 1·ida clP
los ciudadanos hacién,lose COlTt'r torrentes de sangre que caerá sobre las e111pcdemidas conciencias de tantos &lt;lésp&lt;,ta;
sanguinarios disfrazados de auto1-it1Ddes.

IMPíl RT ANTE.
Po11go en conocimientu ,¡,. la.s p!i•,in,w.,
que se han servido ó se sirva11 orrpia,· illi.,
88'/'Dicios profesionales, que iodo a.s11r,tr, ,·elali'vo á m-i proje.~ión, p11t'dt t,·at,,i'1w, }ltt nn1
el Lic. Eugmiio L. Anioll.r, cr1 .,11 rlesprw/ru
8iluado en .[a. Calle de 11Ior1lwlegl'c ,rúr11.
12, ó ya dil'ectamer1le cor1migo, pl!e., debido
á la aclil•idad y talerrtn de mi mrr1cfor1ado
compafiel'O, en nada Ira pnjudicac/r, (, mis
Muntosprofesiona/e.1 la ptisión ú q11e me lw
reducido la arbit,,ariedrrd riel Jllez ll'i.;/a11u

Velázquez.
Lic. J. Flores Jfagim:

---•-----

funcionarios
· oposicionistas.
Nos ha extrañado leer en el 11ú1n. 311.i.
correspondiente al 22 rlc .Juli11 ¡,rúxiuw
pasado, de nuestro colega El Co,·,·,r, de Ir,
Tarde, de Mazatlán, Sin., un artíeul,, titulado "El Escándalo.-Cristo y .Juárez,''
en el que se hacen serios reproches á la
Administración actual, y nos ha extra-

...

ado, porque el referido periódico cuenentre el grupo de sus redactores, á emleados y funcionarios públicos ele la Ailinislmción sinaloense. Esto nos hace
poner que el descontento que prodnce
a polítira &lt;le nuestros gobernantes, ya
mienzu ,1 lmdncirse en censura por
rte ,le los funcionarios públicos.
Nos yencemos á la tentación de dar á
noc~r íntegro el artículo mencionado.
ice así:
"A'sí como es necesario ir hasta Cristo
ra encontrar la democracia del catolicismo, es necesario ir hasta Juúrez para
aliar la democraeia de la política que
obienrn á la República. Los dos reforma&lt;lores pretendier011, aunque por distintos caminos, lleyar esas masas de pasividades que constituyen los pueblos hacia
realizaeión de los principios, utópicos
l yez, que han sido el ideal de la huanidad desde que tnvo fuerza suficiení:t,e para pensar en sí misma.
"Ahora bien, ese escándalo que el eleJe México ha ciado á la faz del rnuno, y por medio del cual se han clescuierlo no sólo las llagas pestilentes que
leYan en la roncicncia los hombres de
tana, sino la asquerosa conculcación
eel ,logma, de la fé, &lt;lel tlerecho canóni' de la mornl cristiana, en una palabra,
el mismo que ilaría, á poco que se qui'era, la política maqueavélica que impe·
del uno al otro ronfín del país. Si los
·angélicos han sido hollados por esa
langc de simoniacos que serían capas ,le ,·enuer hasta su alma para la conUl'iÍ&gt;n de sus mims personalistas, y no
s de la religión colomda en (¡]timo térino, lambifn los principios que llovien sagmdas promesas sobre el pueblo y
s leyes que condensaron las ambicioe!t del patric-io, han sido holladas, manla,las y pospuestas á las miras persoles de los otros que también son caes de ,·encler su alma al primer con'onario que enseñe sus millones.
"Es preciso ser honrados para atacar

los vicios en donde quiera que se lrn llen.
Ahora hace falta que tll' la; filas d!'l
bando político smja el Pln11rhct qne anoje al rostro del mandón todo rl fango
con que se ha1í cubierto to,los los derechos, y haga hrotar la yerdad &lt;ll' entre
ese légamo en qw se agiLu1 como los
gérmene,; ele la putrefatl'ión, el sel'Yilismo y la bajezn. Hal'e falt&gt;1 un esc,1rnlalo político que haga pe,1da"I ú ese escándalo clerical, que ya apesta á fuerza ,le
manosearlo.
Los políticos de Mhieo, hasta el insignificante &lt;le Distrito ó de puehlo; han
ojeado y aprendido d" momorin el T,-alado del i'r'Íflcipe para saber qn~. ele la
propia sue1·te que la aC'litrnl lwntíficu debe ser la fisonomía de los hombres negros, las palabras buernt fi,, justiC'ia, clemencia y hurnani,larl, romo decía el político f101·entino, deben estar en la lengua, pero nunca en el comz(,n rlc los gobernantes. Porque así l'0mo la religiún es
el ye]o que cubre la porquería ,¡uc destila el clero, la repú blicn debe ser el
biombo que tape las desnudeces de la
política militante, y si la sotana leYatita
un templo recamado de amarillo ó est,1blece un asilo para huérfanas de r¡uince
ú veinte años, de manera de simular
piadosa realización de las máximas cristianas, los políticos constrnyen fcrroraniles y con wcan á eleC'ciones populares
para simular progreso •Y democmcia.
¡Qué importa que narlic se acuerde de
investigar cuánta miscri,i y eufü1to perjurio han precedirlo ~· acornpuiiado á ese
simulacro, si tampoco nadie se aconlüha
de penetrar al templo y ni asilo pura investigar lo ,¡ue se lrnría en nombre de
nna religión tan grande, tan pura y tan
santa como los principios del otl'O reformador!
"Nos hemos alarmado ante ese espectáculo que ha mostrado el maqui,welismo del clero, y ni siquiera nos conmovemos ante el otro maquiavelismo que
suelda la espada á la mano éle los déspo-

...

������16.

REGENERACIO:S

óigalo bien Hoyos, nadie nos infun,le temor; nosotros no conocemos d mierlo,
pues no nos atemoriza ni el poder omnímodo del mismo Presidente de la República, ('uan&lt;lo se trata de cumplir nuestro deber, como lo habrú visto IIoyo8. De
1nodo que sobran sus . necias amrnazas 1
por'lue ú nadie tememos. Nos ayergonzaríamos de ser cobardes.

L'DCiQ\'¡'A
LA Pllihl
11

que remita ú la Admini.,tración de REúEXERACIO::,ií el importe ele cinco subscripciones
JlOr un trimestre ($ 10.00) recibirá una
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"La rn,.,.egirlo,·a" c., 11 no r/e los pocos
JWl'iórlico.; '!''' ptwrlrn /lamal'8(' 1·1·1'rladeramti1le libaaltR; .'ws irleits m·a11zorl,1~· i{w:;tta11 á la 1·rz 'JI": Jorli_fimu la,1;:, crmriccionr,';,
y r/ so111 11ail'inlisrno q11t injol'nw Slf,, nrlíc11loN cnl11Nio8111a aumrnto11dfJ el ?uwr á la
Patrio q,w wfrc tanto bqj,, el y11go de /08
dé.,¡,olas.
Lrt s11hstl'ÍJFión vale por 11n ru/() 1111 peoro. Para todo as1wlo dil'igirse á la
Sri/a. Sam E. Rnmírcz, Avenida. de /:Jalinas No. 407 Lal'edo Te.ca.,, E. U A.

"º

DUtLO.
Nuestro querido colega La r:o,.,.cgidol'o,
de Laredo, Texas, nos anuneia la mnt•rte ele la respetable dama Doña Francis_
ca García de García, acaecida últimamente en Lampazos, N. L.
La Sra. ({arcía de García era abuela
materna de nuestro buen amigo el R,,.
Ing. D. Francisco ::,iíaranjo hijo, r¡uien tuvo el dolor &lt;le no estar cerm de lt1 mo,rihunrla, en virtud de· e11,.untmrsc preso m Monterrey yfr\ima ,le la iHfamill
rle la soldadesca.
La Hra. de García tenía espc('inl prc,li_
h•('ciún por su Hieto, al ,¡uc &lt;'ll Y,1110 lla_
mó cuando se sintió sorprencli,la por la
muerte; la tiranía le tenía prisionero .V
no ¡,udo ella dar el último h,•.,o al nieto
querido.
Heciha la apl'Cciahle familin Xarnnjo
nuestra manifestación de ('ondulencia y
muy especialmcnk nuestro ,¡uerido amigo Francisco Naranjo, hijo.

Tenemos el gusto de anunciará nuestros amables subscriptores ,¡uc desde el
próximo número, el ;;:;, correspondiente
al 23 &lt;le Scpti~mhre, recibirán REGE.Nl~lL\.('JO.N en su fe('ha v con torla regularidad para lo sueesirn. tlnn indecihles
las dificultades que ucmos tenido para ponernos al ijOITicnte pero al fin lo conseguirnos, gracias al apoyo que nos prns(an
lllll'stros patriota, susberi¡,torc, y ú pesar
de nuestra prisión.

[C]l'A\'
SEi SQ[
¡
J
· l'

1m::&lt;TES l'ABA ;,;,·,,;sT1W
l'EHlODll'O E~ TOlL\S LAS

lIOXOR.I.JtIOS 1,í pg LIBRE DE GASTOS.

l'OBLAl'fOXES DE LA RF.l'l'BL!CA.

TIP. DE J, S. TORRES,

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                  <text>Fundado en la Ciudad de México en 1901 por los hermanos Flores Magón. Periódico de carácter anarquista, se caracterizó por su oposición jurídico-político al régimen de Porfirio Díaz.</text>
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                <text>Regeneración : Periódico independiente de combate, 1901, Primera Época, Año 2, Tomo 2, No 54, Septiembre 15</text>
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                <text>Flores Magón, Jesús, 1871-1930, Director</text>
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                <text>Política y gobierno</text>
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                <text>Fundado en la Ciudad de México en 1901 por los hermanos Flores Magón. Periódico de carácter anarquista, se caracterizó por su oposición jurídico-político al régimen de Porfirio Díaz.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>Axu II.-F EP0&lt;'A.

..-..:,"I('

('tia

}ÍEXJCO, f:EPTJE.\IBRE

23

DE

ToMo II.-Nu.r, 55 .

1901.

------

•

Cuando lt ltepftbltoa ptolnlllct• sn Yfl
dio
1
mltit. - - ,..t

Uberiadde\lll))rdnfa n•ói,no mu

IObelllll. •ri (OUOIO IOW:lknt j

lfrultet, qtbJ et rupeto A ti."ld1111WIMia.
, la morol f., la pupdb1lca. (Art,. ,. 4
,de 111 Con1tituclón.)

. -~.

;,c.JmiiJifuú"]tiij6n.~mRECroREs:,
; _-..-"-¡
~
,
.J!licinas: Cel1tro Mee.cantil, 3er. piso, oúm.

20.,

'

_

--

_--_-Tf.{car4o_fJ~~
(México, D. F.) Teléfono. zo.¡:

fidminisfráder.:
~icardo Flores )'lagón.
'
.

"lho&amp;NEHAOI0'1' 11 ~ELle los días 7, 115, 23 y último
de c,1.chi mes y In~ precios 'e suhscripcil'ío son:
Po.&lt;"&lt;&gt; la Capi;.al trimestre adelnntado ..... ....... $1 50
Pa.ra los E"te.dos id .
id
........ $2 00
Para el Extrnngl'rO iil
id en oro ..... $2 00
Númerrs sueltos 15 es Números utra~ados25 cs.

Se entendem aceptaciu la subscripcion. en caso
de que no S" rlf&gt;vnelva. el periotlic, y se girara J}{ r
e¡ importe de un trimestre
A }ns A gentes se les ab'lnara el 15 por ciento.
No se devuelven onginales
Para los anuncios en el periodici&gt; pídanse tarüaii.

NOTA 1'!1 precio de rnbscrlpcl6n en
cualq 1!er país de América es de DOS PR ·
S()S PLATA M'{X[~ANA por cada trimestre.
Las personas q··e reciban nuestro per!6dlco en los Estados Unidos de América,
debe,á, rrmltir el imfOTte de sus ,11bs•
crl~clones al SR D NEMESIO GAR·
C[A, LAREDO, !'EX &amp; U. A.

LO::, MILITARES

Rtl' t~ l' DIAZ.
La Yoz de Nuevo Leó11, pt-riódi-

co sostenido por el 711ini~tro Reyes
y que i;e erlita Pll ;\lonte1re.v, se ha,
sentido e11qolrdzatlo porque cen,mramos la comln\'tü otich1l tlP lo,;
Grnles. Dí:iz v Jt;-w~. DoH artículo~. reho~:11 lPK r!;, odio. nos lledica
ese insigniffrrn1te pn ¡wl q1w sin eludo no ha ilP ~"r ,·n1_11wiilo ¡mi- nuestros npre1·.1;1 h!Ps lr&gt;&lt;'torPs, p01·que
no HÍI''"" ni pnnt envoh·er&lt;'HpP1'ia~.
El Imparcial J t'Í Pupulnr. hojas
irnticientmnnnte coHoi-iJaH como
venaleti, aeojen con phi{·e1· los l'Oié"

0AIIBlrf'l'i.'~

' -

rÍ&lt;'.OR eseritoQ de su mercenario colega, y ensurian mfü aún con ellos
sus nam;eabundas columnas, pero
i::in asentar el título de nueshro periódico, cos!l/ que les agradecemoF,
porque se de,honraría nuestra
pn blicaci6n con solo aparecer su
nombrn en tan hediondns hojas.
N oR tienPn sin cuidado las hojas
dP referenciR. pern lo que nos choca en ellas, no es que nos injurien,
porque para eso están pagadas
por la Dictadura, sino que ya que
Ron órganos de la prensa, por más
que apesten, no procuran guardar
el lugar que rorresponde al peri6flico v se ronvier~en en denunciantes,
azn7,a dores de los esbirros
ele la tiranía. para que el despotismo nos hinque loR dientes,
A primera vista se comprende la
intención de esos papeles. Su deseo es formamos una atmósfera de
orlio 1rnís densa,que la que ya pesa
sobre nosotros, para qne se desencaclene la tempr-~tAd que ruge sobre nueRtras ca bezaR.
El:i i1111oble el modo de proceder
ue eHos periódicos. No está bien
quR la pi·ensa clescienda de su puesto para convertfrse en sabueso del
despoti¡,¡mo.
Por lo demás, diremos áesospapeles, que no nos aeobardan ni
c,!los ui los funcionarios á quienes
atacamos. porque cumplimos con
uuestro deber. defendemos al pueblo.

en

�.2

HEGEXERACIOX.

REGENERACIO:N .

Hay una 11ota, queéoHsignamos pueblo no te1,rlrímo;; la jlPlrn dPP;~no sin cierta tl"isteza.. bl Uni rer- tm· 1·pgiLIOs lJOIº UTl[l ll10lllllºqU1:1
sa l, colega á quien apreciamos, al.J;;oluta. m,ís aún qm• ln l'lma: &lt;'I
también nos hiere con motivo de mismo. Pol'firio Díaz, ,-;e ha l"r1•lPla vocinglerfa ele laH primen:u; ho- gido, JlOlºfJ?Pf'I ptwblo h~ ,,i~to 1·_011
jas. El Cnive1:sHl eH un periódico r&lt;'pu¡¡:n11m·ia la r&lt;'Pler·e1m1; p] Phg-&lt;'
indepenuíente que no debe poner- Diputn&lt;loH, t-ieua(lorP~, J\H!l·P~, J\ln1,e al nivel de la, prensa corro,npi- g-iHtrndo~. Gohe.rnarlor"s ek., Pt&lt;-..
&lt;la. Su misióu r,tá m11y por ruci- pül'f/fü' 110 lrn 1wnniticlo qm• &lt;'I [JU&lt;'blo norul.Ji-e fllllCÍ{lll[ll"ÍOS; rl 1111 llPl'lllH del ofieio rle loH papeles quepamitirlo quo se PtH·,11'ePIP ,í luH pHriogan los GraleH. Díaz y Reyes.
Di,·erno,-; {i 111w,-;tro en lega El f"ni- clistas t'.UHl\tlo denu11,·im1 las l'altn,-;
n•mul, que toclo el ew·ono LlP laH de lo~ fn, ,·iounrios ¡níblir-os. pmhojas que no,-; ahtéan, proYiene de que ha pn•tPndirlo :1np·pp1·m_n!1;·zque hemo,-; dicho que el Gral. Díaz en, ()(•11 It H, 11 UPH t,ra llll;!'l".tl ('OlH he JU ll:
ha destrornllo la ConRtituuión, ha rl ,o,-;(h.•11e al r·!Pro prn,-;titnido.
postergüllo nuestras in.~titwcio11es ])Pl"lllitier,clo que !OH COllfl'\"\'lltlt .
liberales. Al deui,· esto, uo habla- rPS y !OH ocliOHOH tniidon•s Ot•IJ[H'II
mos de memo1fa. ¿Quírn lmorde- pue~tos públicos, lle los qur He
nado lasreforma~ innecesarias que apl'Ol'ethan para, haeer yrepondei;e han hecho á la Constitución? nlr al dero, (lUP twnbH II e;; grnn
¿.Qui0n lrn imjJedido quP, el pueblo aliado d0l l're,-;ide11tr. 1·0!110 lo
conozca sus obligaeio1res ! debe- r•orn pnieba ln eornplai·end;J, •:l!n
1es'? ¿Quién ha impedido que los que 1·e suH rlprnaues, larlec-la1·,1cwn
ciudadano;; ejeniten el dvismo? que hizo en el último tenso. deda¿Quién lo ha reelPgido? ¿Quira eli- raeión quP publicarnos yn. y In
je á los Diputados y Senadores? persrn1t·ión qur han sufrirlo no po¿Quién noml.J1·11 .Jue&lt;:e8, Ma11:istrn- &lt;:m, libern le8.
TocloH t'&gt;stoH da tos, .v l"HH q ne
Ú08 y cuanto fuur-ionario bay que
dehfon f&lt;PJ" nom bmrlo prn· el pue- no~ calh11no1&lt; pnra no har·er interblu'? ¿t!uiru ha rnatado la liber- minable t'KtP m·tír-ulo ,.no clemu.-~tad de pe11Ha1·:' ¿Quién Rostiene al tnrn que rl Grnl. Dínz no es libernl
df'rn p1·nsrituido? Pt&lt;-., etr., etr-.
v que si 111 Ü'8 foi5republi,·a110, ahoLa 1•p,;puPstn quP hn11raclan1entP ¡-;1 PH un C,i~m·"? Con t(,stf-11os El
.
debe cla1·se ,1 estaH pregnntaH &lt;•s l ./Jhl'l:~;¡J.
\'
l-'
1
1
1,;1
r
"i1ii-e1:,,1J.
c¡uP
,·nando
, ura. deumsia&lt;lo dm·rt pa1·a hm
qne no tienen nilu1· pura &lt;'xhil.Jir ,·e11Hu1·c1111os, no lo l1ncP1r10,, guiarna lo;.; IUJJ&lt; ionn rio.s, para lo;; que dos por 11 n 1wdo cles&lt;'o rlP injurim·,
l.-;; tiembla la J1111no y les falta lci
H&lt;'H[,Pdo c]pj Urnl. fü•yp¡;, hemos
volu11ta,rl pai·n anai1&lt;-t1,1· r·ai·etn.s: hablado tanto v f11utfnrl;imrnto
PL'l"O IJ080troH II O HPllti l1l 08 ese te- aten·n ,]p sn pe1·~onulidacl ofieinl,
11101· y por &lt;'HO ma nifestamoR hon- que 110,-; l'ªrer·P inútil t·0prtir. Hin
rndamente que Porfirio Dfo,z es la ernburgo, n'&lt;Lsuwieudo lo que )':l
r·auHa dP todo;; nuestros male~:
hemo,; dicho iufini&lt;ltul de 1·er·PH, cl1qn0(.J eHel autor de hu; 1·eformas mo- 1·rmos, (llle tampoco es liliernl. Ei;
ná,J'quic·us quP se han hecho á In nece,-;ario 110 tornar la palnlirn li('011Htituti6u. porque los Diputa- l1Pral para ,]fsignar ,í rorlo aqu&lt;'I
doH son instrnmentoH; quP ,11 h:1. que poi· 1·unlqui1-'l' motivo no asiHi1npPdiilo que Pl pueblo c-onoza su,-; te á miHu, ni or·un·e á rastidia1•:;c
clP!Jl'I"eH y de1·echos. porq1w no Jq ¡•011 lo~ HP1·mo11Ps d" ,-urnR imh,ltiha l'd1Jt¡1clo, ,í pesal' de veinticirn·o leH, ni obetle&lt;·e la¡.; ne,fa~ prái:tiili10~ l]p Hf'pnkrn l paz, 1.- una paz r·ns de la ig-leHia. q \JI' ,;1•1·,í lo qm•
q1w lnlP]P ,í nnwrto: él ha impedidiHtinga n l &lt;il'fil He_ye::; y por eso
l!O qnl' loH 1·imlad1t110H ejer&lt;'iten el He ll' quim·e llctmm· liberal. :io: &lt;·'&gt;
einHmo. porque no]µ, com·ienequfl precii;o tomar la palnbnt lilll,n~l
el pueblo ohre, porque si obrase el en su sentido am pho, ~m s1il1oru10

nar p] liberalismo al a,n tica,t.olidsmo, porque ~P puede Her mit,icat6l ic•o y i:;er tirnno, u11 tléspota puer],, ocliai· 1Í m 11e1'te Iü l"eligión.
El Gn1 l. He.res no .,~ Ji beml porq ne 110 toleró la libre emisión del
pen~aiuiento. Se1·ía, p1·olijo hacer
una lista detocloR]o~ quesufrieron
pernP&lt;:uei, nes in_iuHtas bajo la administración dt&gt;l Gni l. lteyes en el
EHtatlo rle \Tnl'l'O LPón. Sig-ui,mdo ru todc In políti,•¡;¡, clel (:entro.
impidió qnr "l pueblo tom,1 ra pai·tic•ipaci(111 P11 loH asmitoH públi&lt;-oR:
im pnRo I'1·r-•sid ,intPH ;\,[ unil'ipn.!Ps
que fnenrn un nzo1,, para los c·inrladanoH pa&lt;·ífü·os. He implrno por
,,¡ t0rror ,, 1oclns la1, finnaH, rí ni
111P11nH, J¡i mayor ¡mrte rle las ffrrn.is que aparereu en voto8 de a,1lu•silín, rle eonfüt nza. (le amistad,
Ptc .. etr·., pues el Gral. Reyes guq.
ta. ele alnbarRe (&gt;! miRmn, hnn Rido
,nTnncnrlns pu,· sus paniaguados,
Hin qne ¡rndiPran relnrnarRP las perHmaH. purn no a,parrcp1• romo des,-onten to~ y Rer eutonces Yírtimas
&lt;le nt1.·opello,-; sin rnrnto.
El que sr impone por el te1To1·,
110 e,-; lib,•r,1 l. por más (lllf' tlPjP de
p1·ar-tirni- las riclículas fónnulas de
la iglesia. Por rso de&lt;·im&lt;'H que el
&lt;rnú. Rr•yi&gt;s no c•s libernl.
InnmembleH ,-;on los dal·,os qüe
ml nt:iríamos para r·ornprobn I' n □ Ps­
tros nHPrtoH. p01·0 yn YarioH lrnn sido publirados pornoHotros y otros
lo;.; estamoi,; exhibiendo ,•n los artíeulos J'Olativos al (fral. ReyeR.
Por lo an tr1-ior .r lo que .va.hemos
publirn.rlo, vwno,-; quP no lm Rielo
infunda da nuestrn asevPrü,rión q ne
tanto Pscuere ,Í La T'oz de X11Pvo
León, de que el Gral. Hryes fup un
pe&lt;711eiio rey en In frontrm .r sig·ne
Hih1dolo, porguP paga HllH ¡u•1·iocliquillo,-; ,-omo PHtP ,í que aludimos,
y otros, y ann tienr infhwnr·in PJJ
,,1 8sh11lo tle Coahnila.
' coKig:nP Riendo 1111 J&gt;PtJUPño rPy,
mo IÍ1 ,·omp,•up]J" In pt&gt;1·~pc·n\•i,i11 _ttl
"I lnb Lib,.ml La111¡111t•,&gt;nse" y la
pe1·secución también 111 C In h d"
Canrleln J' Hll opoHir·it"ín {i qnP Hf'
runrlen Clul.J~ LibernleH en Monterrey y Saltillo, y según se Llice, él

3.

también influyó para que el clerical Gobernarlor de Hidalgo, se entrometiern All los asuntos ele la
Corponu-ión Patriótka Privada.,
de Par-hura.
Con seguridad que á nadir se lP
oeurrfrá dPcir que esos artoR, son
muestras dP librra.li,nuo.
Así pueH, bueno ~erá que los periód.iros qur noH atacan', defenclirseu ramas má H j astas. F.R vergo117,oso que lns plumas se pong·an
fil Rervirio dul ,lPRpotiRrno. La misión del pe1·ioclista no consiste en
a la bar pm· pag¡¡, eso es senrilla,
mPnte surio, eso es inmoral. Con
esos proceLlimientos Re dPRprestigia al que se adula, porqur el qur
obra hien no neceRita pagar rlrfensns como sr pag·a el amor á las
merPtriceH, como SP 1mga á la pluma veual para que defieulla entuertos.
Pero como si no baRtm·a lo ante1·ior, ni la c011sideración de que
el pneblo rs analfabeta por eulpa
del Grnl. Diaz, que no ha atendido
iÍ la, educnción del pueblo, preocupa.tlo romo está en fort,alecer al inservible ejérdt.o. ¿Qur opinión se
han formado los paprlPs que llOR
ntncnn acerca dP la 1;1clministrnción de .Tusticia?
'l'enninnmos, porquP no querrmos asqueal'llos con lrt prostituci6n uP ciertos j~eces, que á pesar
dr ~er ,Pnales, se leR consientP
Pu sus ptwstos, porque sirven pai•n
todo, son magníficos instrumentos. Por lo clemás, aconRejamos á
los papeles vergonzantes que tomen una col •rci6n de l4EGENERACJON pa1·a que Re informen rle
todo~ lo~ atropellos, de todos los
vrjámenes á que est:ín sujPtos loR
ciudadanos ele la Repúblil'a; y drspuPs ele ver lo flue hemos denunciarlo, se porlrán cerciorar de quP
con justit'.ia rlrrimos qu0 la actunJ
administración e,1 una monarquía
abi;oluta. np1·eso1·a haRta l::t exaspeniri6n, !Jll" tiPnP la hiponesía,
dr rn hu-Re Pl µ;ono frigio para burlnr,;c á RU sa lior lle ltt ,,,,1cida democracia,

�üiítti

p1il barfa.111&amp;

41D !a e~sp-etab_te 1

le eeftn~ milj&gt;cia aqtif

clón de que e&amp; obj~
qae'n&amp;l)or-

l!lel'

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                <text>Regeneración : Periódico independiente de combate, 1901, Primera Época, Año 2, Tomo 2, No 55, Septiembre 23</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>����!l.

REGE°'\ERACIOX
8.

REGEXERACIOX.

perjuicio los intereses ,le! rcft'rido spfiut·

Mata.
La irn¡uina que nos tiene \Vistano, pot·que hemos denunciado mús &lt;le una yez
su torpeza y falta &lt;le ilustmción, con el
fin de que la Secreto ría ckl ramo ¡,nnga
el remedio en hien ,k- l,1 anémic,t administración ele .Just.iti}ti viú e11 pse t·o11trato
y principalmente ('n la cláu,mla {t que
nos referim(1~, mnbano~ prupófitos rlf' pi.Irte nuestra y así ¡,, informó al .T uzgado de
Distrito colmándonos ,le injurias c•n ,u
infonne, como ya lo saliPn nut&gt;~tr1l'·:. h: etores, por hahernos referirlo ú c-1 en Ullt&gt; de
nuestros pasados números.
Velázquez llamó á la re_j:L del .Juzgado
á D. Ricardo Flores 1fogón para tumarl~
una declaración relativa ni contrato, que
para ol arhitrario Yelázc¡uez es una prneba en contra· nuestra, ~- por esa declar:1ción cree el .Juez ,¡ue se le llamó nnal;
dice así la ,lcdaraci6u, que insertamos
íntegra:
0

"En ,·eintidos de Agosto (]!)01) sella•
mó á la reJa del ,Juzgado al ~r. Ricardo
Flores }Iagón, _,·, pri•,-ios los requisitos
de ley se le ·puso de manifiesto el .-ontrato, que para la impresión rld periódico
REGEXERr\.CIOX celebró con D. Filomeno 1Iata, ú efecto de que dijera si la
firma que lo cuhfe es surn, así como cierto el contenido, contestó: que el eontenido es cierto Y suya la fü-111a r¡no ln ,-ulm·;
que el fin de ha bcr cntl\"eniuo pu11,·r la
cláusula enarta, fu(, indenmiz,u- al ~l'fio1·
~lata en raso de &lt;¡lll' se· li- p,-,:judicani de
algún modo por ,lenuncrn que ¡,u,liem
haber cid periódico, :· ,,, ¡,rcriú tal dl'_
nuncin, pon¡nc ú H1-:w,;:,;1m.-1.crox se
le iba á imprimir un cmúckr imlqll'ndiente y basbtnle sahi,lo es &lt;¡lll' ell }léxieo, la prensa indq1cndient¡• 110 goza ,le
garantías, porque no adula ,il Uohiemo ni
solapa los malos acto, ,le los funcionarios
públicos; esto poi; mrn ¡,ark. ¡· en atl'nci(m ú que m ;\léxico no ha, justic·in,
porque la maym· parte- r],, los .JUl't'&lt;'' un
,011 honrnclus, hi&lt;·inou ¡,rcner la ¡,roba-

bilidad de una ,lcmmeia, en virtud de la
dolorosa experiencia de que los jueces l'C·
nales son á' la vez los más susceptibles, ,I'
como el periódico estaba destinado it t!c·nunciar los malos actos de los jueces, l"'r
su car!icter de jurídico indeprndienk, " '
temió alguna denuncia por parte ,le uno
ele esos jueces suscrptihles !. por e,a razón
se redactó la cláusula del contrn(o que
trata de- indemnizaciones al Sr. )fata.
Prrgutltarln por el Tuzgarlo para que
dijera quienes son los jtwees wnales, supuesto &lt;¡lle denuncia un delito comettclo
por algunos jueces, contestó: que en ,,ste
momento no denuncia á esos jueces· wnale,, pero qué, á su tiempo, el mismo
Juez de esta causa sabrá quienes son,
cuando los procrsados cjer&lt;:iten sus ,lerechos conforme á la ley, acusando á los
juece, que no bOn honrados. Ratificó lo
ex puesto. previa lectma, y firmó."
\' elúzqnez que no se distingue por su talento corno funcionario, pues sobradas
pruebas lmdado deestratifü·nci6n ccfrbral ,
se quedó rumiando la palabra ,,,,111/, que
aplicó Don Ricardo Flores :\Iagón it los
jueces sin hunor, y como la suspieaeia e.,
pro¡na de los ü1t2lectos rudimentarios,
ce le antojó &lt;¡uc la palabrilla era para él
y acusó.
Como wn nuestro,; lectores, uo se le
dijo venal á Wistano, pero él dice que sí
y presen t6 su acusación tan torpe y des_
garb,ttla eomo la de cualqnin annlfaLeta.
l',w fortuna el Sr. E,t¡twrru, .J llt'Z ;J
( 'nntltti!IU:tl,

Hlltl'

~

1p1it•n i--.rt:--enlo \\ is-

tano ~ll pc1pa~al 110 e~ \relúzqlll'Z ui Pé_
r ·z, t ü_•m_• critt•riu propio :i· creemos que
1

110

nu:-:; odia.

Agradecemos á \\'istano que haya acusrnlo á uno de nosotros, porque solo de
ese modo nos hemos Yisto á salrn de su
mqtuna.
Se ha excusado el pbiino funcionario
,le cuuocer de nuestro proceso.
La :-iccretaría ele Justicia debe lijarse
,,n los torpes procedimientos de \í'istano
\'dúzqnez. Había rn"tirns,nfióentes pa•

ra cxctis.11·se desde el principio dl'I proeeso I' no ln hizo. Tal acto hatP pnHtmir ;¡ue lm ubra,lo arhitruriamente.
La Secretmía dP Justicia delie procu•
rar la eliminación del elemento que oirvió á Baranda, porque se desprc·stigw la
&lt;.Hlrn ini.st.raciún coi I tu lLI~ ftmeiour.rio~, no
(orlos, sino los aclirtos ni nrnl Ministro.

rccrión rle lo Srila. Soro E. Ramfrez.
Este puióclico debe ser leido por todo
/,uen me.ticano, pu,~ e11 él ;,e tratan a8untos de palpitante ii&gt;fer,, para el c+ran Parfirln T¡ih,rr1I .

Gurrogidorn'' es uno de los pocos
ptrihdicüS que piwden lln.mnl'BC l'erdad,ra,nenfe libero/es, ws ideas m•o¡¡oar/as i/Hslos coni·icciones,
1' .I'
l.l'OII 6 le, ,·ez· ,&lt;•t"·· •'orti"can
y el sano pall'iotismo qiw informa mis articuios entvsiasma ª""''nla-ndo el amor 6 la
Polri!/ &lt;J'' ,111 , /oo1/o bajo el !l"flº ele los
" ÚI

r/éPp(lfo.ri.

El Recaudador de Rentas de San Juan
de •Guadalupe, Eutimio Escobar, está
,lisgustado porque en un número de REGENERACION hablamos ele cierta rifa
ele nn cahallo, que no dejó ~at.isfocho al
público.
El Sr. Escobar, eu Jugar de mo,lmr
disgusto por nuestras · censuras, debe
apresurar,;e á satisfacer la curwm1a'1 pública, y pagar, además, la cuota correspondiente á dicha rifa en la Oficma ele
Rentas.
Esa cuota, según se nos informa, no ha
sido pagada como puede verse en lo! libros de la Recaudación. Eso nos paxece
malo, porque á todos los v~cinos se les &lt;:°'
bran sus contribuciones casi con ex1geno1a,
y el Sr. Escobar debe dar el ejemplo.pagan•
do él mismo lo que debe, con la exaet1turl requerida. No está bien que p,ir ser
empleado ele la Oficim1, se eren "ºn el derecho de demorar los pagos.
']\unhién cklw hacer nh'n cosa el Sr.
Escobar, rn que es tan snm•ptihle. De•
he sincer;rse ,mte el público para safofac·er la justll curiosidad de los que tomaron participación en la rifa.
Deseamos que todo eso haga el ::-r. Es-cohar.

LA CORREGIDORA.

La subscripcibn role 11oi· un año un peso ora. Pm·v tod" asu11/o dirigirse á l~
8l'iln. Snrcr E. Ramfrez, A,•enicla &lt;Ir Sal,-

""·' ·'°"· .¡0'7 Loredn 1,·.1-ne, E.

---

U. A.

El progreso del país.
y eamo:- lo que ocurre en el Cantón .de
Cosamaloapam. \' er., para comprobar,
. que el organismo nacional
una vez 1ná,.
está iufestado ele parásitos, que se llaman
.
, bl.
que agotan lM
funcionarios pu icos.
· .,
energías de un pueblo ayer vml y de¡radado y obv&lt;'cto hoy.
En San - Pedro Amatlán, un valentón
f';r 'lfümel Villalobos con un
gopes~•"
..
d
1 6 1
bastón hasta c]pjarlo casi mur1bun o.
Las ,mtondade• no se han prcocup~do
01· la apri'hensi6r, del malhechor,_ qme~
~asea por el p1tcblo ,· se embriaga a
diario sill qrn' nadie. le moleste, porque
.
, t'. cali-nlr ,. acomodado.
se ,l JCP I\U&lt; . '
•
s·,
D, Eduar do ", a lenEn rarnh10 n1 . L .
., sº le ti,•nc en la earcel de Cosamazue l" .,
- ·,
al
loapam. porque este seüor hmo casu !
D '(oberto Ramírez durante
rnentP a - •
-'a '(o obstante que ambos,
una cQce1 i
.
, · h "do han declarado terrn1bPnd:c•: y en .
,..-ile •e •rata de un hecho ca11ant•· ,~nte .,, · ·
, .
·l. ~"e en todo cas0, se debe a la unsP.:.. · ,1 .i..._
'
.
., • .,el ¡1erido se ha tcmdo mcopr~1u.encm '·',
.
' unicadn ~1 Sr. Valenzucla por un ttem.n · , ,en¡•¡· O CC,1110 UC¡U\· lO ,lCC.,
. ,,tumbra

1nnP,;i ,;,
·
.,..
r lR.
Scma,,,1,.io Iibual que ,e edillt •n La ·r,, 1 ,:,o
hace¡ ,•l arbitrnrio .Tue~ " 15l&gt;1D;'i' \ e irln Texas, E. C A, bqjo (n infeli_qcnfe di-

1

�10.

REGENERACION.

quez, y aun permanece preso el pohre
señor.

La seguridad de que hace alarde el
Gral. Dfaz, no existe en San Pedro Amatlán, sucediendo lo mismo que en toda
la Re¡,6blica.

REGENERACI@N.

La admlnstraclón Pública.

Graves en extremo, son las nohcias
Los ladrones rolmn cuanto pueden en
que tenemos ele las autoridades ele la
los :\Iunici¡,ios de Tesechoacán, Acula,
Unión, Gro., -y que rnmos á referir p11ra
Amatlán, San Andrés Tuxtla y otros. En
que llegue al conocimiento de las autonel Río de Tuxtlu tienen su madriguera
dades superiores del Estarlo suriano é mlos Jacobo; y un tnl Manuel Aguirre (á)
vestiguen lo que haya de ri8rlo en tr,do
ese
e¡n brollo.
El Charro, tiene en ja&lt;¡ue la propiedad
El Regidor 11 del Ayuntamiento, qu1¡
~in ser molestado, 1rncs p,c5ea trnnquilafuncionaba como Presidente desd• mucho,
mente en Tesechoacún.
años
atrás, llamado Vicente ,T ~!ancada
Los rurales para nada si1Ten. .Arrascometió infinidad de abusos bajo el amtnm su Yina de oeio esrnltando ul .Jefe
paro
de Bibiano Zárate, Prefecto, del
Político del Cantón, un tal Lorenzo U6Distrito qne le tenía de Secretano por
mez.
recomendaci611 riel ev-Goberru,rlor )fer
Este Jefe es arbitrario, contándose encenarw.
tre sus actos despóticos el hecho rle haLos conceJafos llarnauan a cuentas á
ber prohibido á varios ciudadanos la insta !ación ele un Club Liberal c¡ue secunda- Moneada y éste 110 las rendía porque, s,
es las ideas del primer Congrew Liberal dice que saldría en desfalco. en las cuenta.&lt;
de subscripciones ahierta, c11tre part.i,)ureumdo en Ran Luis Potosí. Como se
lares para la construción de un 1/.ócalo,
vé _ ese funcionario secunrla ventajornembam¡uetado de calles, ele. El Préfocto,
mente las prácticas rle la Diclarlura.
€11 lo particular, disuadía á los conceJaLos rurales no vigilan el Cantón ,lecli- les de su empeño y la rendición de las
rados como están á cuidar al Jefe Gó- cuentas siempre se aplazaba.
mez, que teme ser agredido por una de
Vicente .J. ~loncada, víilndose pers,,tantas víctimas como ha hecho. Tam- guido por la Justa pretensión d€ los conbién se rlerliran los rurales al ruidado del cejales, apeló á la fuga, .Y d 16 de Diestahlo rlel fnncionarin, sirvienrlo rle va- eiemhre del año pasado rnlió rlel puehlo
quern~.
eomo á las dos de la mañana, procurando
No hay eleceinnes en el ('nnt&lt;Ín. Los no ser visto rle nadie, au1H¡tw a11tes haAlralrles :'vlnnicipales son puestos por Lo- hía dicho que irfo á ('oahuay11tla.
rPnzo Gf.mez y {1 {,] ohrdecen f.f rril('on la salida rl&lt;' ~folle11rl:i, r¡11erl(i solo
nfn11c.
Ln~ rl{'c'c-imw~ ~011 llllH ranto- Bihiano Zárate qu,• se rlerlir,·, enn abine&lt;&gt;
m1ma rirlíenla _,· nltrujnnt&lt;' n•p1wenlarla ú extorsionar al ¡nwhln.
por el Rv&lt;,rd;11·in ,1,.¡ .\.nmtu111i&lt;'nto ,le
1nfinidacl de persona, han t.,,11ido qu~
Co.samalonpa111, 1wrnt•q11í dr ( :bmer..
pagar multas injustas, Y olrn, detormi1111Y Cosmnaloapa111 s&lt;• hunrl" pon¡ur• l:t 1las sumas de din,•rn pt1n1 rtemplaios rl,
arbitrnrirrlad ~- &lt;'l ah11,n "' hun entro111.
11n supuesto eontingent,, d,, sangre. A
rnrlc, PI\ el r!P-n•ntumrlo ('untún, que ha otrns ¡wrsonas se les hnn ,¡uitaclo
li nido la dP~gracia dP l:!--b.ll' !--iOmetido (1
armu~.
un Jete Polítien r¡u,, 110 cumple &lt;·on ,u
Por lin, d,,spué-, de tanto abuso, Zi,ra.
,le her.
tr se a1tSent6 rle la l"ni6u. ,v todo el
C'O] ]fl'PA r \({fi:;liTts !'.u:A x¡•.i,:sTRo munrln ignorn porqul' hu i,lo á desemp••¡) 1 ¡). J · 1,-\J\ f'ERllll&gt;Jc"O ;;, TOO.IS l,,\S
ñrn· la P1·efedurn &lt;'li }linn. Xuc-strn 1¡1wF\)B[. 1("11&gt;,Fs IJf•; 1 \ l&lt;E!'J:r.LW.1. IIOXOrido eule_ga ./uw, l'a11or/, l"O va ha lw hl11
IJARIOR
p¿ LlBfll~ DE GASTOS.
do ,le tan f\rnc,tn fnneiouario.

Desearíamos, r¡ue el Hecaudador de
Hentas ,le la t'nión, informase si le fueron entregadas lHs cantidades siguientes,
,¡ue fueron cohi-adas por vía de multabajo la administrarión ele Zámte. He aquí
lof uombres y las cantidades robradas
¡;or multa, y por 1·eemplazos.
Cruz P,1110 $ 1-1.00, F/&gt;lix Peñuloza.
S J 00.00; XtüiYidad Garr-ía, $ 15.00; José
Gó111ez y Co1wepción ...\rciga, $ 25.00;
Librado Hfos, S 12.00; el Sub-Comisario ele La Orilla, $ 10.00; un depósito de
S 30.00 de Greguiio Xúñi•z; Inés Peiialo"ª· ,50.00; Luis Espino por Zeferino Guzmán, $ 40.00, H,dtazar Landa, $ 21.00;
'J\,ófilo :Niet&lt;&gt;, $ 25.00; un hijo ile Epita1·io Baños. :i, :!;í.(ltJ; Felipe Sau¡•e&lt;lo por
Ambrosio Infante, $ :!.";,OO; de Cuahuavutill el l'r.si&lt;lente '.11m1icipal por dos
;.,,c111plazos r¡ue se le pidieron, $ 50,00;
:,evero de los Santos, $ 25.00.
bstos 1..-ch.,,s los denunciarnos al Gobierno rfol Esta,lo de Uuerrero, para que
proceda á practicar la averiguación qué
,ea del caso Ha~· que notnr qur mientra, el Sr D Félix H. Lüyrn fué Prefeeto del Distrito, la arlmmistración caminaba perfectament&lt;l, pern r!espu~s seg6n
nuestros informantBs. una ,·ez salirlo del
puesto el Sr Loyva, ha reinado el ,lesharajuste rn donde antes habfa orrlen.
Para ,norahzar la administración pública, com·irne que se haga la anriguac·ión que indicamos, pues es bien triste
,¡ue las autoridades Hbu,en ele sus pues.
tos pnrn cometer torln clase de atentados.

1

,11,

1

"E

L,

La Bi~lioteca Dia1nante.
Publi&lt;·arú uorelns ...:~nsaeion:ile~. por
cntre¡¡-as diarias, ,le lt; páginas, primo1·osamente ilustrarlas, que valdr/m un
c·entavo en la capit11l y dos en los Esta•los. Al principio de rada nowla ,., rt'!!Hlarán siempre Ja,: pus!a:-,, ligems y mo,krnas, propias pura encuarlernar en ea;,a Al li&lt;es son 480 páginas. Obras r¡ut•
valen tre, ,'¡ euatro pesos re5uJtan en cincuenta ó sesentn c&lt;l'11tavos. En la forma
má.~ c-ómoda y econót:¡lica é¡ue hasta ahora se conoce.

11.

Subscripción mensual foranea sesenta
centavos, pago precisamente adelantado
al Sr. Abraharn Sánchez !1.1-rr, Apartado
Posta 1 2.'í his:-México.

Una victima
de la justicia.
. , , .•
Por mús que se afanen los penou1co,
gohiernishH en demostrar 9~e som?s felices bajo esta opresora admunstmcmn, los
hechos nos lleyun ú in cons1derac16n dt:
torio el infortunio que pe.su sobre los ha
bitantes cll' In l{Ppública.
El jown comerciante, Sr. D. Agapito
Yillalobos Coronel, es víctima en estos
momentos e11 la dudad de Chihuahua,
de la falta de justificación de los jueces.
A este joven se le ha acusado teme a7
riamente de abuso &lt;le confianza y fals1ficaci6n de documento prirnrlo. El acusador es un socio suyo.
El Sr. Yillalohos Coronel había for
macla con otra persona una soriedad en
conrnndita, tle lu que el primero sei:ia el
Gerente. v administrador de la sociedad
con la fr1eu lt,ltl de harer uso de In firme
social.
. . .
El Sr. \'illalobos Coronel, en eJerc1mo
de sus faeultades practicaba cuanta operación era wntajosa al desarrollo y enriquecimiento ele la sociedad, pero su socio,
quizás instigado por enen11gos del Sr.
Yillalobos iío obstante haber facultado
por medio' de la escritura soc-i~l al Sr.
\'illalobos pura llernr la Oerencrn y la
administración rle la so,·iPda&lt;l, ha acusaJo ,¡,, ahuso de confianza á este último,
pun¡ue no le pidió su co;Bcntimiento pa~
ra pradicar una operacwn &lt;le eomerc10,
y d(• folsiiieación de documentos por haber pe&lt;lido al Banco 1Iinero 1:11 crédito
,le einc-o mil pesos, que ya esta &lt;'Ub1erto.
El .fne, que conoce Je este _asunto, no
obstante la c·larirlad ,le la escritura soctal
en que están estipuladas las f:¡cultades
rlel Sr. \'illalobo:; y de wr por la misma
escritma que die-ha señor 1? obmd,, _en
lodo eofornl&lt;' ul pacto socml, ha temdo
p¡¡eareela,lo al joven romereiante hue,' ya
más de sesenta Ydos ,lías.
La conducta ;le! Juei es nrbitraria, pe
ro más lo ha sido, cuando sin facultaJ
para ello, ha orde~ado que se rematen
los bienes del Sr. \ 1llalobos, fiado liO!Q

l

��14.

EXCITATIVA
PATRIOTICA.
---:r

Des,le Abril l'iene publicanclo nuestro
colega La Razón, de Verucruz, una excitath·a á los ciudadanos para formar una
,1sociaciún popular que sostenga las resoluciones 38~ y 44~ del primer Congreso
Liberal ,·enniclo en San Luis Potosí. el
.} de FehrePo del corriente o.ño.
Dichas resoluciones son las siguientes:
' 138~ Trigésima octava.
''.Torlos los clubs constituidos rn el
pais y los L1ne en los sucesiYu se formen,
deben l'igila,· los actos de los funcioJUlrios públicos, como primera y principal
obligación, y_ejercitar con civismo la acción popular, acusando á los transgresores de l,1 ley, sean ele la categoría que
fueren.
Por su parte, los miembros de esos
clubs sicml're que 1·ean hollados ~us
derechos, acudirán al juicio &lt;le responsabilidad contra los funcionarios 'despóticos, é instigarán á los demás ciudadanos
para que ejerciten ese derecho."
"44'! Cuadragésima cuarta.
"Los miembros ele los clubs y los lilJei•ales de la República concurriÍ·áu á los
comicios electorales, insinuando á los demás ciudadanos para que los sectímlen,
en la imperiosa necesidad de ejereiur
ese derecho."
Hasta la fecha, el colega solo ha logrado que se inscriban diecisiete ciudadanos
para sostener las referidas resoluciones.
Cree el colega yue la abstención de los
ciudadanos depende de que otras veces
ban sido cruelmente engañados por ambiciosos vulgares. Pero nosotros creemos
que no hay tal cosa.
Lo que pasa actualmente en Yerac11.1z,
es lo mismo que pasa en la República
entera. No bay tal desilusión, sino temor, un temor espantoso de ser objeto de
persecuciones, sin .fijarse en que ese temor
6 cobardía, es explotado poT los po&lt;leroSJS para ejercitai, impunemente sus arbittarios procederes.
Todas las tiranías comienzan por infundir pavor, por imponerse{¡ fuerza del
terror, hasta que logran amilanar todos
los ánimos. Una vez conseguido todo esto, imperan ft su antojo, porque no habrá
boca alguna que ~ abra para formular

15.

REGENERACION·

REGENERACION.
una protesta ni resolución para afrontar
una sitnación ,·iril.

Así hemos sirlo edue1dos nosotro'&lt;. Hemos abierto los ojos en plena épcc I de
terror, y .mturalmente los espíritus d~hilos, las voluntades tímidas y las almas
medrosas, hil.n buscado un refugio para
apartarse ,fo tanto horror, v ningún refngio ha_1· mejor que el qnc ofrece la tira11fa, ú co~ta de la dignirlad por supuesto,
1\nnclo una comodidnrl rle uestia sumisa
á los que abjman de sus prerrogati1·a,
de ];omGres. Pone la tiia,1ía un dilema:
tranquilidnil ]Jara la pasfridad 6 persecnci1ín para los caracterns driles.
La n&gt;1turaleza humana, por lo mismo
qne tiene omcl10 rle matel'ial, se acomoda fücilmcnle á . la prinwra proposición
del lcnible cLilema, y solo los que tienen
en alta estima la condil'iún &lt;Je hombl'e,
como ser inteligente, superior porque es
racional, no se conforman ron la mísera
condicióu á que la tiranía rJniere rnducir á los hombres. Y éstos son los perseguidos. los befados, los odiados por la
tmba acornorlaticia que hn trocado su
condici(m de superioridad por un triste
bienestar amasado con la ignominia.
Esta funesta educacl6n es\á clanrlo sus
malsanos frutos. no solo en Yeracrnz,
como antes dijimos. sino en toda la República. Ese mal se lo ,khemos á la aetual tiranía.
Por eso no es raro que hay diecisiete
ciudndanos, inscriptos para sostener las
resoluciones 38 " y +J. " &lt;ld primer Congreso Liberal.
P1'1·0 dejando á un fado Lan desconsoladoras reflexiones, diremos, que si la tir,mía impera es porque no nos hacemos
el Armf' propósito de descnnrnstararla.
Ri todos los que somos objeto de una aruitrnrie,lad, protestásemos _I' exigil,ramos
lllHl repnración s.in ac·ohanlar110.-, por la
Yejación sufrida, sino por el contrario,
c@nsiderar como una afrenta toda rejación, y con más brios que antes ,le ser
atropellados alzáremos nuestra yoz,'.el despotismo se' Yería ohligatlo :í ceder y no
nos oprimil'ian dolorosamente las dictadurns.
Jiwitamos pues ú lo, Yemcruzanos á
c¡ne se inscriban eí1 el registro abierto
por nue,tro aprecial,le cólega La Razón.
[gualrnente invitamos :í todos los ci11dadanns dr' l,1 Hepúhlic-ft á c1ue se asocien
en clubs c¡ue fon11en parte de la ConfoLleración de Clubs Liberales.
Es necesario, urge que trabajemos por
el restablecimiento de la moralidad administrativa; que sostengamos nuestms
1

inst.ituciones liberales ele las que se mofa la Dietadura porqué es fuerte, por&lt;1ne
esti1 aliada al clero y al militarism&lt;J.
Pero si nos m1in10~, nosntro:-, Herrnws lrn;
fuertes porque Lenemos la razim _,, mte.stra arma es el derecho contra el lJU&lt;' forcejeará m vano la fuerza bruln.

la victimo

DE LA TIRANIA.
Ha~P. 1 arioH dia~ 17110 He 1·pp1·e~entó ,·1 ridír-ulo Ra,inet&lt;\ i&lt;leivlo
por d Juez Rueda ltamírrz, .-1.- ('11 ie&gt;i1,lán. Oax. para impedir &lt;]lle HI
Sr, Esealante ,e Jo curaHe fuern, dP
la carrel, v todi:lvía. no pronrnwia
su 1·escilución r'l Jner.
Como saben nuestrnH Jpr•toreH,
urgr la excarcelFtción del Hr. Esc-a.lante, por eneontran;e gniwmPt1tP
enfetmo d idw caballero.
.!&lt;;u nuestl'O número a,11 Lel'ior rlijimos, que He había solicita.do rlel
Juer, la, inspección dP un facultativo de Oaxac,'l, que certiffon~P, i
era de gravedad ó no la Rnfel'medad dsl Sr ..JosP l&lt;JReal:rn te. Y er,
ese número vimoR qur~ el -Íuri.
encoruend6 -la insperci611 á nnoH
enrande1·os 1malfabet&gt;1s, uno dr loH
euales dijo gnr sP enr'ontrn hn, bien
el S1·. Escnlante y que le BE~EFIClABA LA HALIDü DI~ L.\ R.\.'-:lil{E POH LA ROCA.
Pero el defen~or del Hr. Et!r·a lc111t,,&gt;.
Sr. D. Benjamín L. de fhwvarn.11.1
dirigido 1111 Pxte11so telegTn mn ¡;¡
101, MinistroH rle la Cort&lt;&gt; de J n,Llcia del Estado, eomo una exeitativa de ,Tustkitt 011 el aH1mto (l f]U&lt;'
nos refe1·ünos, y c~penunos. ul mellOS lo desearno~. que el alto t,rihunal dr .Justi&lt;"iu. del Estado ele Onxaca, no HP r·onfaliulec,on los atrntatorios pror·PdimientoH del Juer,
Carlos 1:tneda flamírez, pues8e trn
ta de la vida ,lP un hombre cligno.
rle nn patt-i6ta que purµ;a &lt;m ('~toR
1110mentoH HU decidido am,n· ,í ln
Patrin, ,·omn Ri fnPTa mom;t.1·110~0
am f.l,Jfa.

Hay q1w tPnPr en eueuta. adem :Í.K,

los tenebro~o~ antecedrntP&gt;' clPI nPgol'io, poi' los que se vé q ur Kolo ~u
tnü,1, clH ('jP.rr·ib-tr una innoble. vengnnz,t porpal'tedel eucouado ,luP1,
y rlel ex-Jde Altamirauo. poi' hnbel' Hielo Psto, denotadose11 buena
lid pnrrl Club LibPr;i I Hegenerador
--Benito ,JuárPz," de Cnicatlán, del
que es digno Secretario el Rr. D.
,José E~c.alan te.
Queremos que se atienda hi excitativa del aprPciable Sr. Benjamín
L. Lle Guevara, porgue es bor,hornuRo. altamente vergonzoRo guese
deje :'í un ,Juez arbitrario en libertwJ lle ,,je:·1,ital' sus venganz~s. B~
nece.,al'io que se ponga m1 rhgne a
r~e deRlJu1·darniento denauReabuncla.s paRione,; de dos almas envenenarlaK, la del ,Jner. y la del ex-Jefe
Político, qu" se Pstán sirvienrl? de
su poderío para atormenta.1· a un
homb1·e honrado, que á la postre
resulta1·á inocente antP la ley, pe1·0
qno la sociedarl sane ele antemano
quP no J..tq r;omet.i&lt;io delito nlgun-o .
que remita á la Admini,tración de REGENERACIO'N el importe de cinco subs_crip,ciones
por un trimestre ($10.00) rec1ll11'a una

LA PERSONA
,1

SUBSCR!PLlÓ!&gt; GRATIS POR UN SE~IESTRE.

Señor Juez de Distrito
EX EL ESTADO DE .HIDALGO.
Llmuamos Ju atPn(·ión de \'d.soJ11•f' 81 siguiente rlocumeutn:.
.,
.. Hnv {t lnR 7 y 30 a. m. fallec10
el ~r. j os11 Dolores ltome1·0.
Lu R. A~flrnblea :Vfuuif'ip¡¡] por
mi eo11d11eto, al pnrticipar á \'d.
Lan ti-iKte acontecimiento, l(l ruegtt
sr rligue hoara r con su presern·1a
fas exequias y 8ep~lio que ti•nd1:tín
Yerifknti 1·0 respe('tJ vamen u, man ,1na á las il a,. m. y á,laH ~ p.m
en In l'w-roc¡uia deei,t.a Yillay P,111teón lll&gt;l Municipio.
Atntonilco el (lrande, .Junio 13
Je 1 !)01-Ji'ranci&amp;co Cliávez. 1'1·eKidPnt.P Municipal suplente ...
.;_.

Ley lf¡, 14 de IJ(~i¡.¡m/J1...,
.

·&lt;;

(!,,

7874.

��</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>�REGENERACION.

2.

ItEGENERACION.

chos del pueblo, ultrajado,- por ln autocracia de Díaz
Trni&lt;lores ;: ·
·~~~irano, seríamos, si dijéramos que Díaz no nos tiraniza, que Díaz es un buen gobernante
cuando t-0dos sabemos que lo es pésimo;
entonces ni podrfa decírsenos menleeat-0s, renegados, cobardes, reptiles ........ .
porque aplaudiríamos la mano que azota sin piedad nuestros derechos, por&lt;¡ue
llegaríamos á la monstruosidad de hacer
Dios ft Díaz, al gob€rnante que labra la
desventura de la Patria ........... .
Pero cuando haciéndonos ero ele lo,
mfrimientos del pueblo, alzamos nuestra
vóz para exigir la devolución de ,u, derechos, arrancados en mala hora con el
necio pretexto &lt;le una paz mortal, de
una paz que lrn costado la Yida á rnillare,s de ciudadanos, caídos á la tumha f•n
gracia ele la estabilidad do un or&lt;l,•n de
c?sas que mala las e1wrgías ~· ha e,mn,rtido en siervos ú los que aye,· fueron
hombres libres; c·uarnlo ahamos l,1 rnz
P.ªra desenmascarar mwstra situaeiú11 poht1ca, tratando de d&lt;'mostrar c¡uc• Prnfo·io
Díaz es un rey, un re_v absoluto totalment€ refii&lt;lo c·on la &lt;lrn1&lt;11·.ral'ia; c·uando
a]zamc,~ la ,·,,z para qtw l11 ju~titia no
~a una iJu.si(n1, 11dsra un.-1 nwrr1:U1tía
con ]n que 1raflC'an no pocof-:. jur&lt;'C'f-:. ,.PJIUles; cuando alzamos la vn, para liac·c•r ,saber que las instituciOJ1Ps lihc•ral,,, lrnn
., ~frlo tnwudas 11or im.:.t.iltll'io~H'!-&lt; 111011{1rquiC'llS, porque así l,, l'Ít"IH' e 11 gmrn ú l'orlirio Díaz; c·w111du abnmu'.'- la voz puni
protestar c:ontrn la ntgra .,,Ja di• :-;ofHIIH~
que obscur,•c·,• el po1Te11ir el" la l'atria;
numdo alzamo:-- In yoz parn }H'\,tt'stnr
,·mitra el atropello que los eaeic¡m•,. ,·orn
~•f:orN• fornlnle~, 1ltira11 ú en hJ t'Il ln ~
pt\Tfo!OJ\ns de los &lt;·indadano~. ,\' L'llHIHlo.
mo en ~1 raso d,, In instituc·ió 11 d,, 1H ".:
gunda n•sc'JTa, prnenimo, ú In jurenlutl
püm qtw no ~,, tk•.Ít' :--orprt·ndt-'r p01· la:-:
mnbiciont•i-; ¡mlít-h·tt:-: de• Ht'YP~. 110 t'l't't'.Lllt.l!-- lllt'l't·t.·1..~r la~ injuriw• c..·uu qut• la c_lt·~Yergiienza trtltu dt' a1101wtlurnuti, ~in c..:un•"::nirlo, pon¡ue ténemos rnlor civil pum repelerlas y valor también pam repe-

·1; ~·1~~ ·

l'~;

ler la violenta agresión personal, á la qur
contestamos con el bofetón l.. ........ .
No necesitábamos dar explicación ninguna, porque el público sabe perfectamente que nuestras miras son desinteresadas Y no como las de El Popufor, ([U&lt;'
alaba por paga; pero puede deslumbrnrse el público con la garrulería de Ja pestilente hoja gobiernista. Lu explicación,
pues, no es para la inferta hoja sino para el público.
Aparte de la necia hoja, envalentonados por la palabrería de ctnrtel -que ha
convertido en albañal al Popnúu, una
docena de reservistas ha impufstose la
ingrata tarea de arrojarnos Jodo ,. las
protestas suceden á las protestas, ri;lícuhs todas ellas y acogidas con malsana
f .. ,
rmc10n por ese resumirlero de pa~io1ies
y de inmundicias que se llam~ El Pop11la,·.
Sin embargo, vemos con gusto que
no todos los reservistas se prestan pam
esa clase de enjuagues, y que solo una
docena, ó un poco más, son los únicos
que, ú no nos han &lt;·omprendido 6 son
realment€ aliados de Bernardo lleves.
Xuestra idea no es que los j6Ye;ies dejen dt&gt; amar á la Patria, sino que se
aparten del peligro que corren dv servir
de escalón á Reyes, para hacer subirá
e~e funesto funcionario á la Presidencia
~r la, República.

•

IMPORTANTE.

Pr,ngo w conocimitnto de /«~ pas,ma.~
&lt;¡lle se han seri•ido 6 s, sirn&lt;111 acepta,· mia

,&lt;n-1'icio,, p'l"ojesionales, que todo asuntu relativo á mi profcsi611, puede lratarsc, ya co11
el Lic. Eugenio L. A1•1w1u·, en •11 deJrpacho
situado rn fo Calle de Jlonleafrqre núm.
~l. ú !JU. dimlmncnte conmi,qo, piies debido.
a la actmdad y talento de mi mencionado
compañero, rn nada 11&lt;1 pe1;judicado á m·i8
«.@&lt;los p;·qfesiona/e¡¡ /a pri-sión á que me ha
,·cdaciclo /&lt;1 ai·bitrariedatl del Jiiez ll'istano
VcMzqucz.
Uc. J. Fi,,y¡•cs 1,fagfm:

EL ASUNTO
DE

·' El Hijo llel Ahuizote."

3.

trito. Tenemos á la vista el ocurso respectivo. )' no sabemos qué admirar más,
si !tt energía &lt;le su autor, ó las profundas
y sagaces observaciones de que se halla
pletórico. _.\ la rica forma literaria, se
hermanan perfectamente la talentosa exposición jurídica )' la oportunidad de las
doctrinas &lt;]lle se riLan. Sentimos mucho que pnr su' extensión no podamos
&lt;lar á conoeer íntegra á nuestros lectores
tan interesante pieza jurídica. Nos conformaremos,.,·a que en otra ocasión hemos hablado extensamente de éste asunto, on rcproclurir algunas fracciones que
contienen ,loctrinas de reputados autores,
,obre la libertad de-imprenta.·
Dice en su importante escrito el Sr.

Vueh·e á ocupar la atención pública,
,,] F\Sllnto de nuestro querido y valiente
colega El H(jo del A h11izote, en el que
tan desairado papel hizo la oficiosidad
del Juez Pérez, a I condenar {¡ los procesados n no lea y CBCribir, pena que solamente podía brotar del estrerho intelecto del joven P.érez.
Rr•cord~ri\n nuestros lectores que dos
individuos, :-1.ntonio Mercenario, entonCtld Gobernador de Guerrero, r Arturo
Li,·. Serralde;
Paz, se querellaron de calumnia extra"ruando se discutió el artículo 7 °
judicial é injurias contra el personal de
C'onslitucional,
los constituyentes explinue8tro colega, encarcelándose entre otras
personas, á D. Remigio Mateos, Director caron umpliamente el significado, exten,Je! Semanario, y á D. Alfonso Cabrera,
sión y consecuencias del precepto que reAdministrador del mismo, ¡\ quienes hi- gla nwnta la libre emisión rlel pensacieron rompa!lía D. Félix Del\'aille, re- miento.
gente de la imprenta, _v el. joveJLcito Luis
"],:u aquella ,lisrusión, dos omdores
Mata, encargr.&lt;lo &lt;l~ la Tipografía LitP- "' ,listinguieron, el eminente patriota Sr.
rana.
Zarco y el liberal sin tacha S. Mata.
Pérez descargó principalmente sus il'l\s
"El primero, hablando de las restriesobre los Sres. Mateos y Cabrera, á quie- ciones que entraña el artículo constitunes condenó á más de tres afíos de pricional, del respeto á la vida. privada, á la
sión y á _no leer y escribir. Apelada la
moral y á la paz pública, decía ...... "De~entencia, los :Magistrados de la 2~ Sala
seo defender la libertad de la prensa como
del Tribunal Superior, deseando quedar
bien con el público. que simpatiza con la más preciosa de las garantías del ciu~dano y sin la que son mentira cualesquier
los escritores que Jo defienden, y con el
({obierno, que sostiene á esos Magistra- ra otras libertades y derechos.-L'n céledos.en un puesto que no merecen, hizo bre escritor inglés-agregaba Zarco,ha dicho: "Quitadme toda clase de liberuna compoRición que en su oportunidad
tad, pero dejadme la de hablar y escribir
fué merecidamente silbada, pues si bi/m
conforme li mi conciencia." "Estas pa).jes cierto qu~ se disminuyó la pena,
también lo es que no beneficiaba al Sr. bras demuestran Jo que de la prensa. tieMateos, pues casi correspondía al tiempo ne que esperar un pueblo libre, pues ella,
~n que este Se!lor podía obtener su liseñores, 110 sólo es el a,·ma más poderoaa conbertad preparatoria si se hubiese ejecuta- tra la /irania y el despotismo, sino el iusdo la famosa sentencia del joven Pérez.
trumento más eficaz y más activo del
Contr, la sentencia de la 2~ Sala del progreso y de la civilización."
Tribunal Superior, ha promovido el ce-- ...................................................
sudo y valiente Sr. Lic. D. Francisco A.
"Veamos cuales son,-agregaba aquel'
Serralde, defensor del Sr. Cabrera, el recélebre colllltitúyente- las restriccionea
cuno de amparo a.nt.e el J11ez 2? de Die0

�4,

REGENERACION.

que impone el artículo. Después de &lt;lescender á pormenores reglamenta-ríos r
que tocan á las leyes orgánicas ó secundarias, establece como límites de la liber.
tad de Imprenta, el respeto á la Yi&lt;la
privada, á la moral y á la paz pública.
"La vida privada! Todos &lt;lebon respetar este santuario. Cuan&lt;lo el &lt;'scritor
acllsa á un ministro do haberse• roh:1do
un millón &lt;le pesos al l'&lt;'i&lt;'hmr1111 c-o11(rnto, cuando dennneia á mi Pn·sid,•nle de
derrochar los fonrlo,; pú blil'os, los Fisc•:1 lt&gt;s
y Jos Jueces sostirrn•n &lt;¡U&lt;' c-o1110 "' trat:1
de robo, se utncn ií h1 vida ¡,riv,1d:1 y t•l
escritor sucumbe {1 In arhit n11·irdad.
"La moral! ¡Quii•n no n·spela In 111"ral! ¡Qné hombre no In 11cm eserita ,-n
el fondo del corazón! La e-a liticneiún dP
actoB 6 e~critos inmorales In hace la ennciencia sin errar jamás; pu·o ,·110,«/r, /,ay
1in Gobierno pcr.1cguidor, cuondo hay Jueces conompidos y cuando el odio de partido quiere no ~ólo callar sino ultrajar á
u11 escritor independiente, una máxima
política, una alusión festiya, un pasaje
jocoso de los que se llaman colorados,
una burla inocente, una chanza sin consecuencias, la califican, de escritos inmorales para echar ~obre un hombre la
mancha de libertino.
"La paz pública! Esto es lo mismo que
el orden público; el orden público, señores, es un!\ fra~e que inspira horror!; el
o-rden públjco, sefíores, reinaba en esle
país cuando lo oprimfan Santa Ana y los
conl!erYad&amp;r~s, cuando el orden consistía
tn destierros y en proscr1pcio11es! El orden público Sil restituyó en Jfáxico cuando el Ministerio A.laman empapaba sus
manos en la sangre del ilustre y esforzado Guerrero!; el orrlen público como ha~e poco recordaba el Sr. Diaz González,
reinaba en \'arsoYia cuando _la Polonia
generosa y her6iea, surum bía maniatada, desangrado exánime al ,bárbaro yu¡¡o de la opresiún de la Ru~ia; el orden
público es á mem1do la muerl&lt;e y la dQgrad11.ci6n de los pueblos, e.i el rtinado

REGEXERACIO.N.

i?'anquilo de toda8 /a.1 tiranías; el orden
público de \' arsoYia es el principio conservador en que se funda la perniciosa
teoría de la autoridad ilimitada ........ .
Este orden público es ,leleznablc y quebradizo y llega á drsfruir la libcl'tnd de
la prensa _,. con clln todas las lihl'l'lades."
"l'nnlt-stando el Hr. ~fot,1 como rniemhm de la enmísiún de c-onstitUl·i(m, dijo:
'· La l'ida pri rndn .sr refiere :í la y ida íntima, al sagrnrln del hogar rlomi\stieo y
no es ¡•osihlc qm· (·on esta se confundan
lo;;:. ado:-: púhlil'os d&lt;• lo:-; funcionarios."
"En nrnnto ú \,1 moral, los impugnadol'l.1:-: c-onriC'llL'H en (JllP i;;e sientC' en

el

co-

n1,ú11 mús bien que se define.
"La comi.si(m para eyitar abusos estal,k•cc como suficiente garantía el Jurado
parn qtw falle la concien~ia pública, para que el pueblo. ejerza las funciones de
legislador y .Juez.
"Si á pesar de todo esto hay arbitrariedad, la al'bitrariedad será del pueblo y
al fallo del pueblo deben resignarse los
verdaderos liberales.
"Tal es la interpretación genuina del
artículo 7? Constitucional y por ella se Ye,
con toda claridad, que la libre emisión
de las ideas, por medio de la prensa, no
tiene más restricciones que la vida privada, la moral y la paz pública y aun
estas restricciones deben entenderse en
sus límites precisos sin que, por Yida priYada, por moral ó por paz ú orden público, se entiendan circunstancias que no
entran en la clasiticnci(m que entrañan
esas definiciones.
"El derecho del escritor público, según
los constituyentes, se extiende hasta ¡.oder afirmar que un ministro se robó un
millón de pesos al celebrar un contrato,
sin que en esta imputaci6n pueda encontrarse un acto delictuoso ó sea una calumnia, porque como lo indicó el ilustre
Sr. J!atu, la yida privada se refiere á la
Yida fntima, al sagrado del hogar doméstico, y no es posible que con esta se con-

fundan los netos ¡,úl,lü·os ,le, los füncionnrios."
En :,¡eguida d1•mt1(·~ 1ra d Sr. Llr. Serrnl,lc &lt;¡tH' no st• Htad, en El IIijo ,lt{
A/111izr,1,,. :'i In Yida prirnrla de :&gt;forcenario y ,le P,1z ." rlict•:
"Si no se quiere que la prensa ccmure losados de lo,; funrionarios públicos,
ya sean estos gobernadores ó ya sean dipubHlos, que se derogue el prece¡,to constitucional y que francanwnte se diga ,¡ue
his teorías &lt;le los constituyentes, cspcr·ialmentc las expentli,las por los ilustres
Zarco y 1fota, han quedado totalmente
horradas y no os lícito ejecutar lo r¡ue
aquellos defendieron con tanto ¡,atriotisrno."

Respecto á la aplicabilidad rlel C,ídigo
Pennl__á los juicio., de i111prnnt,1, ,!ice ccsudamcnte el Sr. Lic. Scrrnlrlc:
"Los delitos de injurias, ,le ,lifamactún
y de calnmnia extrajudicial, inrnc,ulos
por los funcionarios público,, pugnan
abiertamente con d artículo í? constitucional porque la idea de que existe delito donde hay una censura ó una imputación ú un funcionario, no cabe en cerebros formados por los princípios constitucionales; &lt;le manera que, el inrnear el
Código Pe1rnl, por parte de un funcionario, parn aplastar al que ejerce la garantía consignarla en dicho artículo, er¡uirnle á tanto como á pretender, r¡ue las leyes secundarias sean derogatorias de la
Constitución Federal, absurdo c-omk•nnJo de mmlo absoluto, en el axioma del
insigne constitueionalisltt José )foría
Iglesias:
"Sobre la Constitución nada.
Sobre la Constitución nnrlir."
"Estos mismos principios-dice mi
erudito maestro el notable juriscomulto
Lic. José Bias Gutiérrez Flo1'es Alutorre
en el tomo segundo, parte segunda, púgina cuatrocientos sesenta y seis &lt;le! ,Cú,ligo de la Refor¡na-"estos mismos prin-

/j

cipios ft:eron textualmente acogidos en
los artículos li? y 7? de los reglamentos
de catorce rle '.\'01·ie1•bre de mil ocho;•Í&lt;•utos cunrnnta y s¡•is y yeintiocho
de Dir-icmbre ,le mil ochocientos cint·u,•nta y cinco; y si conforme á las mismas disposicione~ retrógradas la censura
de actos oficiales es permitida, la ley de
treinta y uno de Enero de mil ochocientos sesenta y ocho no puede repugnarla,
porque, si en su artículo 3° declara punible la atribución de vicio ó delito, no
cstanrlo este drclara,lo por los Tribunales, no ltahla de vicio ó delito oficial, si1¡0 1lc la rida primda, cuya justa interpretación le &lt;lió el Congreso en la sesión
&lt;le wiute &lt;le Noviembre de mil ochocien.
tos sesenta y nueYc. en la que, tratándosr- de la ,1cnsaei(,n heclm por Don .José
&lt;¾arcía Poblúciones r•ontra el Ciudadano
Diputado .Juan Cnrbó, por haber éste dicho en El &amp;píritu 1',íblico, de Campeche, que aquél empleado había sido ltaidor y desato,· en ca·m¡mña, se dijo en el
,l"1i:1te que tales delitos, a.ií como los ofi.
cialc-1, son de dominio público, y, por lo
mismo, no puede decirse que su publicación afecte á la yj,1,i priyaua: razón por
In cual en la Historia del Congreso Cons.
titutiYo, escrita por Don Francisco Zart·o, consta que, al debatirse el artículo 7°
('onslitneional, quedó plenamente de.
mostn11lo que no se incurre en responsabilirla&lt;l dc,u,,iciando la prensa !asfaltas ó
delitos de f11,1cionarios públicos.... .... En
yista ,le tales fundan1entos, el Congreso
&lt;lcclarf, no haber lugar ú la formación
,le la caus,t contra el acusarlo ... .. .
"Ni los Esta&lt;los, ni la Federación-dice ú su wz el notable jurisconsulto \'allarta, cuyas doctrinas son bien ronoci&lt;lns y t'eputa,las en el foro, (Cuestiones
Constitucionales tomo 4'.' página 337 y
3:38)-m lo.; Esta,los ni la Federación,
pttc(len expedir ley alguna que ponga al
Gobierno, sn política, la conducta oficial
de los funcionarios, la discusión de los

�6.

REGENERAC:IOX

ne_~{)('ios ¡túblicos fuer11 del alcance, dr
las npreeiftcione~, dE' }111, c.:•~nsuras, de lo~
ntaques rlc la preus1t so pretexto dl' que
st' injuria, difama ó calumnia ,\ esog fnn1•ionarios; porque, cualquiera ley que rn
rne -~entido 8e expidiaa, .,el'io i,ico,1slif11&lt;"ÍOna/ y nula, tan afen/afol'ia como la que
l'iolal'a In snberanfo de los Estados, /u que
deBconocici·a el tégime11 ,·tpl'«,enfafico, la
que impusiera lci pe;w de co11_fi.1cla-ió,i, lo
qw• infrfogiha, (·n fin, walquie,· p,·cc1·pln
de lu Suprema. Si el art. 7 ° ele que hablo,
no pone más límites á IR libertar! ele la
pren~a que el respeto á l,t vid&gt;t privH1ln,
á la moral y á la paz pública, ." si ,le
evidencia no son actos de la vida privad« ,
ni la política del Gobierno, ni la c,md,u-fa
p{ib/ica de losfw1cionariox. solo atentando,
sin embargo, contra ese artículo, puede
haber ley alguna que califique com~ rlclito de injuria, de difamación ó cal u mni,1,
al dicho del escritor que acuse al l'ongr&lt;'so de no cumplir con sus rlcbe!"és, ,, un
Tribnal de vender la · justicia, ú un ){i_
nistro rle dilapidar los fondos públicos;
r¡ue repute como criminal á la redacción ·
rle un peri6clico porque asegura qne en
una elección ha inten·eniclo cohecho.
fraude b violencia, porque combata una
candidatura, porque lrn~a oposición ú la
política del Gobierno; que prohiba al ór.
gano de cualquier partido, aun atacar las
instituciones, la C: o ns ti tu ,, i ó n misma.''

......................... , ... , .................... .
"La jurispmdencia también ha emitido una idea bien clara sobre la libertad
de la prensa, sobre la interpretación que
debe darse al artículo 7 ° Constitucional
y sobre la inaplicabilidad del Código Penal á los delito&lt;l de prensa, tratándose de
t\mcionarios públicos.
'·En efecto, la Suprema Corte de Justicia he. pronunciado con fecha diez de Fe_
brero de mil ochocientos noventa y seis,
un notable fallo que se encuentra publicado en la Ciencia Juridica, sección fede"
ral, alío dt .mil ochocientos noventa y

siete, tnino primero, página :1.J.
.:r,:ll e.sa ,•jecntorin s,~ l 1H'tlt'Jitra un
ronRid0rhrnlo que dice así:
"()ue si hnbiern ele inter¡,1·,•ü11·,l' el mtí.-ulo Coustituc-ional l'itarlo Pll rl sentirlo
,le con,iderar la r•cnsurs dr lo., netos otieiales como atnr¡ue á la per,unu ó á la \·iclu privada, por el uescrédito q11t· accidentalmente puedan acarrear al funeinnario ú empleado púl,lic-o, ,.,,,,fria po;· ti,,·,·a lo libel'far/ qu, ,s,. odírlllo gota,ifi.za ,¡
1

{"t'f'll1'Í(I

{r,

7.

RECE:N"ERACION,

inl'iolrtf,ilidwl rfr

nwntm, &lt;lP lo:-: fallnf- qlH' sP han ¡w,i1.tLl'.laclo &lt;-•n t'~te a~nuto, d(':-:me11uzn1Hlo }n1.:.
torpe, apreciaciones del Juez p;.,..,,, &gt;. d&lt;· .

Jo, ;\lngimarlos rle la 2" Hala.
Pe1i .. itan10s cordialmente al imeligentt Hr. Li,·. ~,.,.,.alrle por su labor y l&lt;- de~f'allH)!-- t.•l tri\111fr1 dt' In:- principio:,; !-i;U1os
qtw &lt; x¡H11H', t·n l,ene1frio de la cliu•e per:orlísti.-n tan n•.in&lt;ln ¡111r ln ¡¡e(nnl ,\,lminiHtrn &lt;·i 1·111.
1

/f/.-; flf111•io1w-

,·ioR púhliros ""Ir /11 ¡n·,·11.s1t; !H'l"fl rlesl1·u,Yendo la inYiolnl,ilitl,id d,· ht pren,,i dentro rlr los l í lll i (es 1 ,, g a I e, que e,s
cabalmente lo que ha qneridu asegurar la
Constitución cu ,u nrlículo relatirn, que
es explícito y r[pl-,¡, dominar ,·n esta materia1 ruancln 1.:-;lahlec·e quP en ]as publieacio1H\-.: imprt~c.:.;1~ nu hay delito ~it)111prc que no se afr•t'l,· In \' ida priyarla. l,1
moral, ni la ¡,az ¡,úl,lil·n.''
"Este fallo fué prournwi,111,1 t·n uaso
id/&gt;ntil"o al~" que sr trata.
"En efecto, nn r:--critn!' púhiil:O Pn PtH'bla, atacó por meclit1 de un pPri,\tlieo al
.Jefe Político Sr. :\lirns, {, ,¡ui,·n ¡¡\ribu.,ti
algunas faltas_\· delito.,. ,.•,to t'-', st' trata
b(l tlP un cnso igu,li u! pt't'Sl'llle pue.sto
que el cargo se lrncía á un fu nrionario y
lo mi,u10 es, p,tra el efecto rle la libertad
del pensamiento, que se trat,, ,k un Jefe Político, que se trate de un Gobernador. siempre que no haya cambio ni en
los medio3 ni en las cen,ura3 á los funci m•irios p(i blicos; ó dt- otra manera.
siempre que no se ataque• la vida privada. In 1nural ó In paz ¡,ública.
"En consecumcia, l,1 imi,prut.leneia
qtu, establel'iú aquella ,-jecutori,t, tleb,,
adoptarse en el caso actual. supuesto qn,,
existen elmismo prescepto Constitucional.
las mismas doctrinas, y las mi~mas leye~
secundarias,"
En ~eguida, el Sr. ~errahle t.lemueatra
que su dsfenau no es culpable de los delitos por los que se le ha sentenciado y

he.ce un análw.s completo de los funde.-

►

.............

Alos Reservistas.
l'ontinú:1 la f'ormadún del ,·tyi.rnrn,
partido ,.,,1-¡::om.antt' ,¡ue qnierr im¡,onct·
it su hlolo por ltll'&lt;lio d,, ht f"u('T7.H.
Ya hemos rlicho qul' s(' estúu instlllanrlo dubs de reser\'ista,. &lt;¡U&lt;' llernn por
nomhre ·•Bernardo Re,\'l'ti.', En t':--ta t'illdad acabtt rle fundarst• 1&lt;110. qu&lt;' no !lp,·a
rst' numhn\ pero qne Prl carnhio ha otor¡rado el nombrnrniento d,, Presirlenk honorario al &lt;,ra-1. Bernardo l{1•y¡•,.
Hasta el cansancio hemos di&lt;'h" que
la iJ1Stitueión de la 2') ReserYa rlel Eircin no (S mits r¡11e el pn·tc:xto para orga1,izar un partido político. el rtyim,o.
Los _iównes que dectiYarnente sean
patriotas, deben huir de esa institución
porque ~erYirRn ¡1(- instrnrnentn:-- in("on&lt;
l'it,nte:,; pnrn ('}pv~tr al ( lra l. Rc·)·t•:-- ú ln
Presirle1wi,1 de 1" Rrpú hl i.-a.
A prinwra ,·i~ta. ¡11:1\'lTP qut· :-:.olo ~~•
trata ,lv t'jt&gt;n·itar :'t }o:-- _j('n-ern.:·!-- dt• lnwna
roluntnd e11 t.. 1 arfr dP la glH'lTH: pno in•
Ytstigirnrlo lletenida111PnW dil'hn in:--titutióu, vemo,.; tJlH:' dr-t.rú~ dv t'll:i &lt;'~tú ht
ambil'iÍlu política dl' Bernanlu l{,,y,·s para ocupar Ju Prinwl'H )[ngistrütura d,·l
1

pcti~.
Lo:-- qul' toduda n:n 1_•11 el l~rul. H.e.n·!'.-1
al futuro l'r,,si,l,•nte, d0bm tij,tr su ntén.
,·ióu eu la sori,, tle artículo, ,¡u,• llernmos publicll&lt;los bajo el título ,L&lt;, ., El Gral_
Bernardo Reyes," y después de leerlos con

,1-·tenimieuto, ,·omprewlerán el inmenso
d·_1,•lo que afligiría á nuestra infort.unad11
Pntt·ia. ,i t:1I hombre llega!'&lt;' á tan l'levndo ¡.,u,•str,.
_
;so ,·esarémos rie llamar la atención
de los reservistas acerca del desastroso
hecho. &lt;jllP ('r,nsiste en r¡ue ellos ,.r,.,·n
que trabajan pam la defen&amp;t de la Pntrin, wnmlu &lt;'11 rralirlad l'Olo ,,.-rvir,m ri('
er-c·alún :i l ('tral. HP_ve~, :,,í ante~ no i--t•
. . .
.,
apartan rlP tan lnr!Psta mstit.ucwn. , ucerlerá, si irn,iste1t en pernwnei:er afiliarlos á esa institución. que en lugar &lt;],,
merlir sus armas con cualquier extran,ie~o
en,,rnigo ck la Patria, harán uso rlc .,,;as
annas y rle sus c-@ocimientos en el arte
,k la n°wtania p,1ra rlecapitJll' á sus _h,,,,_
nwuos, que pn•ocupaclos por la salud y ril't·ow &lt;h.• la NaC'lún, se oponclrúu tP1rn.znw11tt• ú ,¡uc !lernürdo Reyes suba al Poder.
Los reservistas, si son electivament~
patriotas. deben organizar clubs liberales,
como ,\'1l yarias \"&lt;'l'&lt;'S lo hrmos dicho. El
¡.,,•ligro de In ¡,i,rrlidn ,le nuestra nacionalidad, no estriba rlc t¡Ut' carecemos de
eonocimiento~ e.n el arte dn l::t. guerru, sino ele que no t~nemos ciurladanoK Los
cluhs lili~rales tienen por objeto principal formar ,le c:ada hombre un ,:iurlaclano, para que no permita nuestro pueblo la embrutecedora tiranía de la c0tana, ,le esa maldita sotana que ba procurarlo ú nucstrn dolorida Patria tantos
amar!("' día, ,I,, luto, pon¡ue el clero ,·atúlieo para In R,,públicit si¡rnitil'n la in'

~

fmnia )" la tl'nición.
Lo:-- dnb!-l libernle~. prt.1~tnu un ~ran
,erYieio (t ln P1ttria. Ellos educan al puebh1 pnm qut' no ,,, dcj,· fanatizur dl' los
fraik•s, ni t.iranimr d!' los di•spotn,. Los
dubs libemles, tmbajun por,,¡ n•stabl,•eirnil'1tln de.In moralicl:ul ,ulministrat,iv,1,
1~11\pH·- com¡.irenden que uno dP nut•~tro~
natYores mak$ "" la implnntneiún d,• una
mo;mrq~iío vergonzante, como ln ,¡u,· tenemos, en un pueblo que debier11. ""¡. libre, porque nuestros padres dieron ,u vide. por nuestra libertad; nul'!tro,i l,ar\tt',¡

�9.

REGE:-;-ElU.CIO~

8.

REGEXERACTOX.

dieron gnstosos su tranquilidad ¡,01·,¡nc
nosotros, sus hijos, nos vii·ramos libres
de la corrompida dcrecía y la clisoh-ente Dictadura.
En suma, los clubs lihcmles traliajan
por la reconquista de los dereehus dd
hombre, arrebatados por la lJicladma
del Gral. Díaz uni,ln al ncfanclo dero
católico, como lo demucs(m el l'ntronizamiento de los traidores que no ,les, ll'iíaron ayer dirigir HIS gol¡,es al corazón ,le
nuestra Patria, y hoy, gracias :'t la funesta política de Porfirio Díaz que los sostiene, comen el pan de la Xación sin rnborizarse de que no hace mucho tiempo,
no satisfechos con los odiosos déspotas de
México, trajeron uno extranjero, para r¡ue
la deshonra de la Patria fuera completa,
para acabar de remachar nuestrn ignominia.
¿Comprenden los reserl'istas el peligro
á que está expuesta la Patria, si continúa t·ntronizado el cles¡,otismo c¡ue sostie1w al corrompido clero católico que es
el vehículo de la traic·ión?
l.:n gobierno como el que tenemos, que
sin amhajes se adhiere al clero, no hará
otm cosa que labrar la clesgrncia rle la
Patria. Nada bueno podemos esperar de
la adual Dictadura. Y el reyismo, lo que
inteuta, es que la Dictadura pase ú ma•
no, el" Bernar,lo Reyes.
Lo- reserYistas, como ya lo hemos dicho, son hombres de Yalor· ó al menos
presumen serlo, porque se ejercitan ¡,ara
jugar la vida en los cornhat(•s. Si, pues,
son homhr(•s ,le valor ¡_por qué no se co11grega11 en clubs liberales pam trabaj,u·
¡,or el respeto ú nuestras instituciones dcmocrúticas, atropellarlas por la au(ocmcia de Porfirio Dínz'/ El r¡u,· arri,·sga la
vida, fücilrnente arriesga su lra11,¡uilidad.
En los eluhs liberales no st' compromete
la vidn, á lo :;urno, J eso pol'&lt;¡lll' ni :í
Diaz ni ú Reyes le~ hacen graeia"las nwnifostacioncs ,lemocráticas, pue1lc11 perder la tran,¡uilidael, pero no la ri&lt;la, ¡,nrqll(! Jo'.-! Jilw:rHI,)~ nh.urÍH1110:-; lllll'litra voz

para impedir cualquiera atentado de la
tiranía, la que, por otm parte, nos teme
y nos respeta en virtud de que no se juega impunemente con un león.
Carla ,lía aumenta él número de clubs
liJ,..n,!t-s, y ese desarrollo siempre erccjcnll' y siempre firme de los adept•J3 ú
las sagnulas rloctrinas dcmocr,,ticas, im]&gt;i,lc· &lt;Jlil' "1 ( ,.,]¡¡.,.,·no ej,·rcite n'prcsalias.
La unií,11 ,fo lo,, clul,s. hace n·s¡,etable al
¡,arti,lo liberal.
\'en los reservistas que no c01Tren peligro alguno instalando clubs liberales,
si es que J&gt;0r cobal'(lía política no lo hacen. )/o corren pdigro, porque los libernks reunidos rn elubs, no permitimos
que la tiranía atropelle los derechos ele
los cirnlnrhrnos.
.\.pártcnsc, pues, ele! reservismo y trabajen por la folicidad ele ht )/ación. Formen ciuda,lanos educando al pueblo en
sus rlc,rccl1os y obligaciones, y dé'jensc de
scrl'ir rlr Psc·alón {1 Bernardo Reyes.
Ln Patria quiere ciudadanos y no soldarlns que sean máquinas.

SE

,1c1r-1 \¡''
Sol
' '
ill\

AGEXTES l'.-\R.-\ XliESTRO
PERIODICO ES TOD.-\S LAS

HOXORARIOS 15 pg LIBRE DE GASTOR.
POBL.tCIOXES DE L.-\ REPUBLICA

Bizarría ~ilitar.
Antiguamente el soldudo cm sufrirlo y
,·ali,•ntc y casi se enur¡;ullt•t·ia rle ello,
hnci,•11110 alnnlc ,le clesafinr la intlemenC'ia ,]¡, los ,mlorosos rnyos del ol y ,]e re.
eil,ir ,·on la sonrisa en 1.,, labios lluYias
ton·c&gt;nciales y el frio ,le los inYiernos.
Ho_y las cosa,, hnn cmnl1iado. En Lampazos se sohr,,eojP11 ele !Pmor los solrla1los por el cs(nll'ndo ([lit' hace un jwL1s
al l':-:t.a1lnr; otro:-; f;o],htl,,..; ~l' l'log-i.rn 1nuttrnrnente ¡,orqt; • 1.·. i, r-11, pr,,ioncros en
el Yaqui {t rnio-.: 1,iiío~ y cnatro ú cinto
mujeres: otros ,·,msidcrnu 1rnpoleóuico
0

triunfo !tt toma de un poblad10 en minas (Chan Santa C'rur.): los de mús allú
arrojan sus kepíes ú los piés de .;;unpnntas
de barrio, barriendo con los nnlcs eutorl ·, ¡ ,~r.l lrv t,1l1l-i1ln,
chados del nn·¡·t
l ar o, 11
de los jacalonc·s-tC1atru.-;; vlr~J:--, cvu1v
Aurcliano Díazi cli~pnrnn sn:-: 1n~ttJlm, so:
brc ciudadanos ]1wrmes y caí,lns y u~1
sncesiYatnente otros nrndios.
. Por lo que se \'Í.:, el milit,trismo ,h•cae.
Hace unos cuantos ,lías. un joyen reservista temiendo enfernu1r:-;e con una insignificante lluvú1 ,le hu; qu: han cní,l~
en la actual temporada, l11zo a un lado la
marcialida,l qne ,lebe informar totlos los
uctos de los militares é hizo uso ,le ' .11
paraguas, á pesar ,le ir uniformado. Ln
gefe reprendió rlurn y nwrecielamcnt,, al

Las monstruosidades de un Juez.

ultrn,1• s I,an si,lo i11f,·ridos á
¡, jns(it'i:, c·n ('tueatlún. Y
solo la
justicia hr sido ultrn.iada por el _¡nez. \'Cl'·
,lugo R·wda Ilarnirer.. ,mo tamhwn la
humanirl:td
Dirnos cucJl1. ele ,1nc• el Sr. Benjan1ín
L. ,k (;ue,·ara, , f1·11sor del Sr. D. .José
E.. ~cr- Ian t.1 el\\.10• una t'X&lt;·itat1rn de justleia nl Supnn,u Trd)urn,l .¡, . .Justicia del
E-t,ulo. p:ir' ,¡11&lt; urdt•Jias&lt;' h excarcela. , 1i \'·1 "¡·
E_,· ,,.. ,]o¡¡(»
,!a,ln
el delicado•
(']Oll
,""I •
t•
..,,
·
,. -tn,to el,· ,alu,l , lle guarda en la pesllkutt· nm·,·l rl, C'uieatlan. ú ,l(Jl1d1• lo han
bizal'ru.
Ese soldnrlilo al c¡11e hal'ell ,laño unas' t·uwlueirl, ]¡¡ rc'ii,arla 11 wlrl111l rlP un juez
· ¡.J:s( 1: ¡ ¡ ,,_._-.,Tt,f, Político Aln1l,itrnl'l(1
cnantas gotas ,h· agua, y qu~ ,sin rnit'&lt;lmienlo algunn ,les honra al trndo\'lllt' ,·nn
, sus timideces de niiía anémica,
soñar sin duda, puesto que se rlt•d1ca n ,er
soldado, en batallas eam¡,,tlcs, &lt;'ll las que
no servirá, por que si tl'mt· una ]lnym ,le
agua, con mayor razi'm htt ele c;w~arlc P~panto uua lln\"Ía ,le l,alaB, ¡,am la, que
no hay paraguas.
Deshonran al ejército esos militardtos
afeminados.
,lije ,1ni t
:,;-U&lt;'\'•.

1w

1

j

del,'.·

LA CORREGIDORA.

Tal hur 1: h•

Semanal'io libaul q,w se edila 1:n T,nrcdo '.l'e.cas, E. U A. /,ojo la lldellywl&lt;- d1rección de la 8tito. 8w·rt E. Rrunírez.
Este puif,r/ico dtbP .,e,· /, ído ¡ior todo
buen mrxicmw, ¡111('~ t/1 él -"-e itafrw o;,1u1- , Gr,
fos de pnlpifrr,dt i&gt;&lt;f,ris pm·r, rl e;,.,,,, Partido [,ibaa l.
"La Cor1'tf!idüra"' e.'l 11110 dt !t,s ])1_'.cos
(Jllf f}l!frlt11 llru1111r.~r fl:l'rf,d_rrr,mtnfe liberales; i.11s ideo,,,_ arr111:w1f_r.-;. 1l1.1stran lÍ la l'CZ qucfort~fica, 1 _ta~ ('()/llllCCW/1.:.·
1/ el sano patriotismo gw: 111,furuw sHs cu i~
~ulos entusiasma mui1-e;dnndn el mno,· á fo
Patria que s1&lt;jl'e tanto b~jo el !!ligo de los

periódit:o,r.i

déspota.s.
_
La suh.-;aipcib,1 val(' put 111 ! :11 ~11 w~ }ll'so oro. Para lodo 0,'&lt;11,do rl1n_r¡1,·st ,~. l1;t
Srita. Sm·a E. Ramfre¡1 Jre11i:fo dt .v~l1-nas No. 407 J,a,·.:do Te.ros, E. U. _.t.

'

-~

�il.

RÉGENERACION.

10.

REGENERACION.

rez, á pesar de encontrarse en Cuicatlán el Dr. Luis Flores Gtierra y el Sr·
D. José Nolasco, bastante reputados como hábiles en la ciencia médica, no designó á dichos señores para que practicaran el reconocímiento, porque son
honrados y no se preshm á criminales
maquinacionas.
Hasta el día 7 del coniente mes, el juez
Rueda no había determinado nada en
el asunto y fué separado de su empleo,
sin que diera algún fallo.
Se dice, que como premio á la arbitmriedad de ese juez, ba ido á, tomar posesión del Juzgado de Tehuantepec, para
donde ba salido dejando en Cuicatlán un
recueTdo imborrable de sus monsiruorns
atentados á la ley, á la justicia y á la civilización.
Creemos que el nuevo Juez, pondrá
desde luego en absoluta libertad al Sr.
Escalan te.
·sabemos que ya varios clubs tienen en
prans(l sus protestas en contra del sal rnje
atentado cometido en la persom1 del
honrado liberal Sr. D. José Escii.hlllte.
Así debe ser; de la solidariclttd de los
clubs liberales depe11cle el crecimiento
del P.artido Liberal.-Reproclmble sería
la conducta de los clubs, si dejasen pere
cer á un correligionario á manos de sus
crueles y rabiosos verdugos.
'
La prenrn liberal, también debe protestar, para ser digna del Partido cuyos
intereses defiende.

Más ci,,ilización v

1nenos niilitarisn10.
[COLABARACION]

La historia de todos los pueblos nos
muestra el carúder lwlieoso t¡uc los ha
n.nlnrndo c.'11 su;; primero:-. ai1os, y 01 cual,
ha i,lo rlcsaparccicndo poco iL poco, á. 111&lt;'dida r1ue la 1·e,lentorn cirilizaciún los ha
i,lo lihcl'tm1do del estu,lo húrham qn~ los
&gt;tYasullabn, Hin ,letencrme en consiclcn1-

sistir con entereza las penosas fatigas del
servicio ele campaña. Y ú pesar ele esto,
al completar sus estudios que los acreditan con mucha jnsticia tle facultativos,
experimentan siempre al¿una dificnltacl
para acomodarse á su 1rneya transformaci6n de cadete en Oficial destinado al
servicio en cualquiera entidad del Ejércicito.
Sentado esto, ¿con cuántos obstáculos
no tropezará el bizofio Oficial Reservista
para desempeñar merliitnamente su cometido'? ¿qué enseñaTá :í sus subordinados,
cultndo apenas si conoce los rudimentos
de la escuela &lt;lel soldado'/ ¿y qub nociones de Topografía, Fortificación pasajera, Balística, etc, adquiero con la superficial enseñanza que recibe para aspirar
á la calidad &lt;le Oficial Reser,ista'? El
soldado os nu elemento útil no solamente imtr11ido sino también clisciplinado, para lo cual, se necesita la confianza
moral &lt;lo] subordinado en la pericia militar del superior. Donde hace falta la
fé &lt;lel soldado en la capacidad de su .Jefe

ciones especiales acerca de este fenómeno
social, por estar bien reconocida la causa
que lo ocasiona, me limito en las breves
lineas que me propongo escribir, á pat@ntizar lo absurdo de la disposición que
tiende á la creación de Oficiales Reservistas en nuestro País. Parn lograr este
objeto, dividiré mi tesis en dos proposiciones: Primera. ¿Es suficient,e la instrucción militar que se les da á los grupos de aspirantes á Oficiales .Reservistas,
para que en caso ofrecido, puedan desempeñar las importantes funciones de
Oficiales del Ejército? Segunda. ¿Atendiendo á nuestra cultura, (léas~ citmso,)
es ~onveniente políticamente ha!Jlando,
la créación de esa clase militar9
Respecto á la primera proposición, para resolverla con acierto, es indispensa.
ble conocer á. fin de comparar, la enseñanza que se da á los aspirantes, y los
estudios técnicos y práct.icos que se requieren para satisfacer las exigencias del
servicio militar. En cuanto á. la enseñanr.a que reciben esos futuros Oficiales,
ningún militar sensato convendrá en
que es suficiente para el fin propuesto,
pues no hay exageración en afirmfil' que
es más completa la inst.ntcci6n que se da
al recluta, cotno quiera que se le habitúa
al servicio de un modo continuado y
progresivo, sin omitir los detalles disciplinarios que tanta influencia ejercen en
el perfeccionamiento del soldaclo. ,·éase
la. enorme diferencia cine existe entre esa
ruin enseñanza y la técnica del Uolegio
1Iilitar. En este plantel no sólo se adquieren conocimientos profunrlos ele carla
nno ele los ramos á que se rlerlica el cadete, sino que aumenta el canela! de su
instrucción c.on todos los estudios que
la experiencia ha tlemóslrado ser con«Tn&lt;'lltes á losrneJ·orcs éxitos de la gncn,1.
En la Escuela Mili Lar se pmctirn cliariameute el scrYic-io compatible con las
múltiples tareas de los alunmos, )' se Jps
ncostmnbm á un régimen clisciplinariq
~

qno

los vreparu Ullll'H\'illosamante á re,

como tendría que suceder con un Reservista, sobre,-iene indefectiblemente la
relajación de la disciplina que natural
y forzosamente causa los mayores desastres. Los tiempos mod.emos exigen qne
el Oficial, cualquiem que sea su oarócter,
son ilusLmdo completamente y esto sólo se
consigne en las escuelas militares y en
los cnmpos de batalla, que tambien son
escuelas superiores del arte de la guerra.

,

.Juzgo, por tanto, que es deficiente la
instrucción dada ú los aspirante,s ú Ofi
ciales Reservistas y por onde, que sería
ayentnrado aprovecharlos en el servicio
militar. Sí, creo, c¡ue es preferible inculcar esos conocimientos á la niñez, jtmtamente con la enseñanz,1 primnria: que
no se hnga alarde militar sino difundiendo entre las masas populares la ilustración, porque está bien comprobado que los
buenos ciudadanos son los mejores soldados. Ahí están Roma y Esparta.

Difúndase pues, la instrucción por todos
los ámbitos ele la República y tendremos
el más precioso baluarte ele nuestras instituciones: la civilización,

(Continuará.)
Lic. JOSE INOCENTE Luao.

La Bi~lioteca Diamante.
Publicará novelas sensacionales, por
entregas diarias, ele 16 páginas, primorosamente ilustradas, que váldrán un
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Subscripción mensual foranea sesenta
centa-vos, pago precisamente adelantado
al Sr. Abrabam Sá.nchez Arce, Apartado
Postal 25 bis:-México.

La Adnünistración

EN CHIHUAHUA.
Batopilas, Chih., Septiembrn 5 ele 1901.
Señores Directores de "REGENERACl ON" -México.
Muy Señores míos:
Es incuestionable que la causa del
atraso de este impül'tante Mineral, ha siclo la imprudente concesión minera otorgada á la Compañía que regentea el
americano Sr. Alex. R. Shepherc1; pues
con ella so dió el golpe más terrible á la
minería., quedando sin eA'.plotación verdª_deras fuentes de riqueza, que el Sr.
Shepherd no permite que se descubran,
porque no ofrece garantías al descubridor y mejor opta porque permanezcan ignoradas dentro de su vasta Zona.
Por otra parte, el sistema de pagos establecido por dicho Señor en las minas
que explota (que no llegan á tres) es el
más pe1juclicial tanto para el comercio
como para la clase proletaria, pues sus
rayas se ,erifican cada tres ó cuatro semanas, pagando los jornales mitad en

�.REGENERAClOl-1.
REGENERAOtON

Í2.

llero sin a,·eriguar corno era de su deber,
dinero y mitac1 en efectos do una fienda
si había peijuicio de tercero; pero uno de
de Raya que ti¡¡ne estublecida y 1•11 la
que para mayores perjnieios sieutpre fal- los que se creyeron pe1juclica.dos eleYÓ
su c{ueja y el Gohicrno ordenó la clestrnctan los artículos de pr·irnera 11et'esidad.
ción de la trinchera para que la yía obsLa ayaricü1 del Sr. ::llrenherd "' re1·umtruido 1¡uedara al servicio público como
pensada con la abunda nci« ,1r plata c¡ue
antes. Esta /e~olución ele estricta justile producen sus n)im,s; ¡,ero ni así se
cia fo&amp; el castigo m:\s hien aplicado al
conduele del trabajo de los polmcS operasenil Jefe, quien desde ese momento derios que bn mal retribuye siuu que por
bió com¡JTen,.\er el ridículo á que fué
el contrarw, con sn c·,1rnclcr clcspótic11 v
arrnstraclo por su consecuencia inconveultrajantt;, los trata corno si fueran esd,1niente para con su padrino el Sr. She,·os. Hablnndo en términos general&lt;',, lu
Yoluntad del Sr. Shepher&lt;l es ln ,¡uc im- plrer&lt;l.
Pero no: el Sr. Caballero al proporciopera en este" ~lrneral, y nunctt se 1,ahía
narse el puesto que ocupa, no ha tenido
hecho sentir más :;11 leuda\ismu, ,¡uc rn
otra idea que la de medrar, sin preocuestos últimos aii.os en que pum coln11, ,le
parse lo má:; mínimo por el beneficio ele
desdichas se hizo cürg.:, de ln Jda1urn
sus gobernados, como lo hm'ía otro homPolítica el Sr. Láz,uo B. Cahallen,, L¡nien
bre de buena voluntacl, que viera en su
con su mala administrac16n ha dado el
misiím el cumplimiento de 1111 deber v
tiro de gracia á este polJl'e pueblfJ dig110
nó el medio de hostilización para los que
de mejor suerte.
se _,,u1;1)ne enemigos suyos porque no adLa rnala fama ,\el Sr. Cu lJallero co1110
nnten su modo de ser absoluto y arbiautomhld, es amplimueule conocida por
trario.
estos puntos, y su\m11ente e) fav0ritisn,o
La prueba más palpitante del abandoele alguien pudo s_nrpren,le,r ni Gobiemo
no y desinterés conque la autoridad podel Estado para e¡nc le confiara el pueslítica ye los asuntos públicos, se justifica
to que ocupa y ú cuya confianza ha corcon lo mal atendidas que están las esrespondido nruy mal, porque con su:;
t'lleias por la falta de 11ptitudes en las perabnsos v iirbitruriedades no ba h,•cho
somis e¡ue las desempeñan, hal,ienclo esmás qué pro.-ocar el descontento y oblilílc1o acéfalíl la cl0 niños hasta hoy que
gar á las personas homaLlaS á que emiya á ser dotada con un Director, por el
gren de este lugar, corno único re111edio
Gobierno del Estado. Igualmente hace
á sus infames persecuciones.
años ,¡ne con perjuicio &lt;le nuestros inteEl Sr. Caballero debería reumwiar el
reses y ele la buena administración ele
puesto que ocupa. aténdieudo á (1ue en
justicia, lamentamos la falta ele un juez
su conciencia está que nada meritorio
apto, viellClo con justa indignación las
ha hecho en bencficio tle Batopilas &lt;en
contínuas rémoras que provoca el inepto
doude solo cuenta con \,1 mayor impope1individuo que está encargado ele los dos
1Mic1ac1, nnte la que fol'zosarnente tentll'á
jusgados. Este indiYi&lt;luo es de aquellos
que estre\lal'SI, si no pone el rcnmlio á
que pueden llamárseles "manequíes" ó
tiempo, porque el ,.\fo ele las represalias
pobres de espíritu, siendo esta clase ele
tiene que llegar. Debería r~nnncial', porgente, &lt;le la c¡ue el Sr. Cu ballero ha
que ya antes se le ha dicho que es mm
pl'Ocurad o rodearse para obrar á sus anantoridad arbitraria y se le hart precisa- ehas ,, tenerlos como instrumentos ele
do hechos que no ha 1JodiLlo de;;cal'gar
en el terreno de lt1 justificación porque sus abusos.
Aquí el nombre del Sr. CabaÍ\ero imes imposible cubrir el sol con un ,leclo; pone 116 c,l respeto de los funcionarios
pero en su elefedo, h,1 em¡m:rnlido perhonrados en quienes se siente el peso de
secuciones tau ruines Qmrro injustas ha1'l jnsticia rlebidameute impartida, sino
ciéndose más orlioso ante las personas de
el terror de los caciques que deshoman
sano criterio y honorabilidad intachable.
á la misma justicia y {t la humanidad,
El servilismo del referido Jefe parn el
con sus procedimicutos dictados por el
Sr. Shepherd, es escandaloso. Xo hace
capricho
y la conveniencia.
mucho que se di6 un caso del ,·na\ tnYu
Butopilas cuenta con personas que ya
conocimiento el Gobierno del Estado
han dado p1·uehas ,le mús tino que el
quien c-on aplt1nso general ¡.,uso las cosns
&lt;¡ne se c¡niere s11poner al Sr. Caballero,
en su lugar, y es el siguitmle: $hepheril
para dirigiT los asuntos públicos de est
dispuso se levantara 1ma triuchHa ,le
Distrito, y solo han carecido ele una
piedra interceptando un camino pi",hlico,
"l'ualicliiel" que tiene el actual Jefe: apopara empotw,rar sus mulas. y esa atentayar los abusos &lt;le\ americano Shepherd.
toria &lt;lisposieióu fué apoy,1d,1 por Caba.L

·-

ciLamlo ú 11tll•slros leelores _\' amigos que
Con tal e~tado 1le eosnti, pnmLo qlwt.luJ,ag,rn la prop,1gtrnd;1 lk e1la.
ü este Mineral rc1l ucido al lamcntulih,
J'l EDK\ EX\'JAW:lE':'./01:-l LOl:-l DOestado en que ~L' r1wuu1ir,t d yi•i•irn1 l\dNXl'l \'01-i l~N TL\IBREH l:'08TALES.
ner,11 ,1e l'riquc, ,1&lt;,rnle ul :-ir. Cal1tillcro
aprendió ú ilesgobernnr. Y ~i 88 L·i~l'to
1 --"RE!,
ElLH;lON.'' México.
que cslc SeiYor pnr su 1,ial estado ele sa- 2.-F. jJ,u,1uro,;, Apeh1titláu. Tlax.
lml nec-csita de la prolcceión pam cu3.-.Jc:,;ús U. Pér,!Z. .U,ualulco. S. L. P.
brir sns nccesitladc;-;, el (i(ll1i\, l'll0 pnC'&lt;.lP
"1c.-Mar¡:do Cornrrul,ias, ,.
,,
impartir~ela t'n buemt \t1)nt 1 ptrn siem- 5.---l1artolo G. Delgado, ,,
,,
pre r¡1w e:sa prolu:eill11 no canse l1cirjuiü.-Zeforino Ta1)ia,
"
cios ú tel't:ül'O ni des]Hnn·P nl misnw (,lobierno1 t:01110 suce.&lt;lc ttdna111w11k cnn .]n
permanencia ,le ,lidio :3r ( 'nhnlltr0 en
la Jefatu1'a l'oHticu lle ,,s[,, Distrito¡
Los enfonnus ,1,-i,e·n ir ,il 110,¡,iLal y no
á lo::- puestos pllülh:i'lri, {1nwk :i, lll'('\&lt;·:Úhrn energ-ía'.~ nuc\Y1.t~ y yjgnrn:-::n ., t¡l\1.' H111
las c¡ue prmlw·c,n 1,Lwnas ir\,,¡¡,- y dan YiY a nn,Jn se respeta en esta época de
cln (t los pt1L'1ilo:,.(: 11tws tlt lo conLmrio,
o¡,roho. L:1 autori&lt;ltHks subulternas,
111ientn,s esttn1ns gnlJ{'l'llHJnH poi' un i·aalee,·ionm1as por el U1·,1l. Dfoz en la esc1wht (1t_~ lnn mon;Hqníns, Lnüan de imjc1r1n.:l\ Bat1,pllns s.cr{t un rc1nenkl'iu.
ta,lc y pm- ,,so 11,1 es mro tropezará cada
EL RED,\1"rnn Coru1Est•O)-K~l,.
pa ,,, c-011 n1L·i,¡11dlus c1ue fosti¡tan con la
,u·l ,i I rnril'da,1 los der(•.-hos del hombre.
Hace: a1gnnos din, d Sr. D. )Iagdaleno
~\Inrtíncz, 11iie1ub1·0 del l' l u l, Liberal
1'lgrnwiu ZnragúZ&lt;lt tle Cuencamé, Dgo.,
foi• c-itaL1n parn q ,w c·ompareciese ante el
Jefo l'olíti&lt;·o 11P ,lil'l10 l'nrti,lo. Compare(·iú el Sr. ~l,wtírwz, quien een sorpresa
rpi·il 1iú la notifil'ntiú11 df' qne se le había
Nuestro cstimttdo ,,oleg,1 el / iicu·io C'oSl·nlelll;lallo 6. un me::,; &lt;1e arresto, por el
i,wrdul ,le Yemcrnz, 1rn publicm1o lo sidelito de l,alw hobhulo de /0.1 alfloridades.
guiente;
A r,ste atropello no se le &lt;lió ningún
¡,A fa ¡11·111ua dt{ paíti.-Hoy nos clit·i.gil1a\·niz ck legalidn,l. ~o se pl'esent6 al
mos por l,is presentes lineas, ii todos
aeusa,lor ni se· d\'lC'l'111iuí, el concepto por
nueslroil corn ¡,añeros de la Repú blicH, pa- el que se c,1,\igal,¡¡ al Sr. Mal'tínez.
rn q@ tengan la bonclarl de aynchunos
l\m1 lracu mús rcpugnante la arbitracon ::u íibolo -á la creación en c~tn eirnlad
rieda,1. se "ºn,lujo dos 6 tres veces al Sr.
ele un monmnento en honor 1.lel Benemé- }farlínez á hi 1.·,u,n ,le] .Jefe Político, donde
rito ,le las .\méricas.
se le injurio 1·illanamente, con el estilo "Para 'luc la eolecta rrsulte YH&lt;1ad,m1- :,,)&lt;'1, de la g,-nte ele plnzuela. En uno ele
me11\e popular, se ha señalaclo la snnrn
esos actos fu(. ,lornle se ,lescuhrió la yerde yeiulicit1co centa,,os, no ailrnitiénr1ose
&lt;larlem cnusa de las l'ejaeiones que ·se han
· donativos w,wores ni 111e11ores. En la lis- ronwli1lo ,.,, la ¡i,•rsnn,1
l\fag&lt;laleno
ta ele subscripción que hemus ,il,i,•rto en
,!tutím,,. gste sei,or haliía encontrado
nuestTas eolumnas, apiuecr,·ún los nomú la esposa elel Jefo l'olítico rezando en
bres de los ,lonantes, acompañado, del
c-ornpaüia ,1e cinco ó seis personas más en
número que les corresponda, el eual in- nn lugar ,le las orillas de la población.
dicarú la eantielad de pesetas colecta,1as.
fü :3r. ,lartínez relató ú otras personas
Antici¡1umos h1s grttc1as ú todof1 loS lo que lrnt,ía 1,rese•11eiaclo, y una de ellas
señores eou11miwros que ,iticn,lan nueseorriú á eontúrselo al .Jefe, quien en &lt;lefitra súplil:n. '' "
nitira or,lenú al Hr. "Jartínczque c~llara.
La auc1acia del .Jefe Político no se conHabiendo apoyttLlo cul'dialrnenk la pafm·mf1 con las 111.olesl-Üts infedihs á uu
triótica iniciativa 1.1e nues\l'u colega, de
(·iu1L1,1uno, sino qtrn lo amenazó, dieiénho 1• en a,lehlnte listaremos en las eulurn1\ole que, /rnía i,,-d/lJrs e.11n-esas del Gona: de REGE.:•rnRAl'lON, exprcs,in&lt;lo
l,fr¡•nu de wamlaJ' /11dfrectwarntc á todo:s
el órden numérico de los ilonntiYos, ,, lüs
los li/wrul,·s á fosf1&lt;azosfcde,-alc.s, y que
2el'sonus que se si.ryan e11Yiarnu$ ~u é,bo1o
tan pto&lt;Jto cm,w en la prensa se ptiblicase
para la realización de tan noble idea, ex-

1,:,

.

1

Nuestra cafreria.

1

Iniciativa Patriótica.

•

,fon.

' 1

�REGENERACION
al~ww no/icjci 1·elatirn á él (el J,t'e) ¡0 polld,·w en la wrcel a.sí con,o IÍ todos /os /iur·rafeH."

La baladronada del .Jefe Político no
nos.extraña, porque ya estamos acosturn1.,rados á presenciar en tc,do momento la
iumoral relJeldía de las autoriclacles. Al
puelJlo s_e le quiere haceT callar por el
tctTOT, sm pensar que el terror pro,·oca
la ira, que los espíritus fuertes, cuaudo
se cons1de.r an ultrajados, se sienten robustecidos por la indignación pam reRponder con la.protesta viril á los nbnsos
ele los magnates.
El Jefe Político ele Cuencamé debe ser
des~ituido ele su empleo, ese bombTe es
pehgroso para la tranquilidad pública,
p01que no refrena sus 1J11pulsos y sufro
arrebatos que pueden hacer peligrar la
paz que tanto preocupa á los césares. El
ho;11bre digno no permite que se le abofetee, Y se defiende, y cuando se le quiere someter por la fuerza, tend..rá que emple!U' su fue~za también, la del clerccho,
que es supenor á la fuerza bruta &lt;le los
tiranos.
Estaremos penclicntes de ¡0 que pretenda hacer el .Jefe Político de Cuencamé
para .den u ciar sus abusos, pero antes a~
que. mtente siquiera cometerlos, debe
dest1tmrsele, ~orque con su presencia en
el 1luesto que 1nd1gnamente ocupa, se ultra,1a al _tan alabado progreso, que dicen
los serviles hemos alcanzado bajo la inepta .Y desastrosa administración monárqmca del Presidente Dfaz.

r

SE SOLICITAN

AGENTES PARA NUESTRO
PERIODJCO féX TODAS LAS

POBLACIONES DE LA Rlll'UBLH 'al, H0N01l,ART0S 15 pg LIBRE DE GASTOS.

M!SSOBRE

NUESTRA CAFRERIA.

•

Con sobraaa. indignacióu llOS hemoR· informado de nn escandaloso
suceso que vie1ie á comprobar
nuestras afirmaciones de que necesitamos á gran prisa, uniformar la
opinión para. que á su tiempo no~
preparemos á elegir mandatarios
netamente populares, porque no
es posiblesoportarmásla autocra-

rifl &lt;-'n~oberbeC'ida r¡tH' noR tirne en&lt;0:11l t1na •lo~.
J,;J :-;r._ Lic . .Juan N. Lnna, vecino
rlf,
rrndad llP Mapimí, tu,o el
~ufi&lt;·1 1·'nte vn 101· tiYil do rl ,1rnncir1r
,·n nnn hoja suPlta las infracriOll&lt;'R
eo111PtirlaB á la ley por los caeiques
de aquel Partido, que conrlucíA11
P_o_1· la. fuena al pueblo :í la, Fnndiuoit rle la Co1?paíiíaue PeüolesparR quP tra baJUSP á JH'8a r del amJnpnte envenenado que se respira
rn eRa fundición.
. De~de que s~ pul.Jlicó la hoja, Di1·1ernbre del a,uo pa~ado, 01 8r. Lir.
Luna ha R1clo objPto !lP hnit.alrR
ate11tados y ha l'ivido enC':nrelaclo
cns_1 todo ese tiempo.
_J'i ~ conformes loH c:1riques rle Mapnm ('0~1 la, veja,·ionPR ¡]p que lm
Nlrlo o!J¡eto Pl :-;r. Lif'. Luna, ¡wociinrn por r·1rnnto mt&gt;dio reprobad"
&lt;'Jteuentrnn, n lmsar de ln nutorirln d
r]P que e;;hín in1'Pkl,irl11s p:ll'n rkshorn? ~le la .'fo,·i,ín, Pn contra de
su v1ctuua.
Un bamliclo llrnnailo Alrnndio
MmPno, con h cob:ll'&lt;lírt rhi los felonrs atar6 ni !-ir Lrnrn. poi· la {'A·
p1iliJa hunrliémlole einC'O \'PP('S u 11
pniínl. g¡ agredirlo nl c·a,!t' twoi,ixirn!e. dispar6 un !Jah1 zo quP ~traveRo el vwntrP ,kl ,1He~ino, quieu á
~u vrz cn.yú.
La inquina de los eaciqu~R se ha
hecho notable en e~te nsunto. Al
,'lgt'PR01·, lo co11d11jeron ó, un rnfw;,,ífieo ª!?iamiento ~arilitn.do por
Companrn de Penolrs, mientn1s
que PI _rrgrerlirlo. pJ t-lr. Lit·. Lmia,
con lu¡o rlP (·rueklarl fn(&gt; llPvndo
:í. ln, carrnl sin cmrnirlel'aeión ,í la
gra,·Prlnrl el" ~us iiPl'idns. y r•I 111P·
dirn de la rnr!'el, 1111 111,¡n~tl'uo ifo
encallecido con1r.61t y ,IP~Ptll irniP11toR tan infnrnf's con10 los de los
Moreno, qne así Re llnrnrrn los á/ispotas de Mapimí, senep:ú ,í drtenN
la hemorrngiaqnelrncía desfallrcel'
al desventurado Sr. Luua. En ese
estarlo pas6 In noche el ao-redido
siu auxilios de ningnna cla~e, mien'.
t,rns el ngresor. el bnndülo Moreno
er~ .atendido por un enjambre el~
me~!cos costeados por la Com-

h1

ht

pama.

15.

REGENERACTON·

vi 1ln, 1le loH ciudrHlanos está á mel'No obstflnte los 1·uidarlos ,1 ,1 1ue t·Prl 11P los f'U(·iques .v ante tanta
rué objeto el lnrndillO MorP1 ,() , be1·· s,111µ:re. antf! t.n11 e,pP!uwantP cunm,rn d"' de los e,,eiqtws. n1n1·ió. li dro !le rnuert.1~, 110 Rabemus JJOl' qur
bnrndo :í. la so,·iednd hom ,,da, de h:1,v nún illtlivi,lnos qur llevan su
su r-riminal exiHt,e11!·ia. Los herbrijew n I extremo de nplnudir una
manos rlPI l1m1&lt;lido , los 111011s11 ll&lt;)administraciñn públif'a cnyos dPsos r,lt'iqu1•s d,· M,1.pi111í , han jurn·
saciert.os eHca ndaliza.11 Á los qur
do yengar lu rn,1 .. rle clei;u criminnl
nos prenr·upnmos por la salncl de
ltPrmauo, Se p;-p p rnl\, pues, nuePfltriu.
vos ¡\,trnpe1los y llllP\'()S ypj;ÍllWlll'K la !•~11
In. lkpública la denunr.ia. de
y las nutorid,11h'K snperiuresd&lt;' Du1111 nint&lt;'ll, conduce á la, caree! al
rn11gu perma11eeen impasible,, ante
denu11ri ,rntl', y por esP mot,ivo los
tanto honor.
ciur1Adano8 prefíen'll r·nll,1r ,rntPR
Con toda 1, uestra energía, llamaqur rompromet.er ~u tranquilidarl
mos la atenci6n del Gobemador· rlr
en 111nnOK d&lt;' jneN'" vp11RleH y nrbiDurn11g:o, Holm.: lo qur ai·ontP!'P eu
t,rnri os; perQ 110,ot,roH no ca11aMaptmí. La co1nplac,•m'Í[t ,lt&lt; loé
mos, aRÍ pncliel'llll 8('Ul1lllhíl'RBl10S
gobernantes para con bUS e~bi1T08,
proceRos i;Obt·e procesoR, porr¡ue
no debe llevarse bnRta el extremo
no somOK cobardes ni tPuemo~ la
de consentir crímenes que llenm 1 venalirla&lt;'l de loH jueces; in honor
de imliguacicí11 á la ROCÍP(lacl.
Sobre rl a.rt·opello. 8ob1·1• p] n 'onso,
Hace varios rne,es, !'Oll motivo de · está nuestra di¡¡:nidad de hombres,
la hojf1 suelta ¡füblirada por el Sr.
por eso a,t,,carno;; de~rle !ns más
Lic. Luna eleuu nrin nclo ]08 n·ínH'llPR
altAs perRonalidadPR políticas hasde los hermt,nos .\loreno, .ele l\,fapita el mós humilde ele los mandamí, imhcamos al Gobernador de tarios que conc.nlcan uue~tros éleDurango la couYeni1mcia de dPste- rerhos. Poresoatacmnns a,1 lira!·
rrar ele aquella pobladó11 á esos DíAz. porq11e no le temcmo~. PSI umo11struos que no han hecho m,ís rladoR comu estamos J)Ol' nuest,ro
que explotar al p1,wblo .v matar],,,
dere1·ho y alrntaclos por n UP~tro
asesürnrlo con In s emana(•io11es nrnrn· ,1 l,¡, l',1t,ria, mil v&lt;'res m,1s
ponzoüosa.~ de la Funrl irión dr Pe'-. grande qtw todo el enco1 o que conñoles, y hasta ho,v. rl Gobrrn,l!lor trn noRo t1•os pncliern desplegar la
no ha vuesto el remeLlio.
funesta Dictadura de PorfirioDfriz.
El GobermJ.clor, si se siente debil
ante la maldad de sus submrlinarlos, debe rennnci,u·, parn que alguna otr,·,, pernona., 111,íH apt,, qnr
él pr1ra reprimir loo Cl'Ímenes, ocnpe su ¡mei;to.
La, rnahlad tl e lo~ uu,iqt1PS ele
Eutre los fundouarios inept&lt; s
1Iapirní eH ya imoportal.JlP, y no
de
nuest,ra judiratuni., el Procuraf
.
.
l
~011 l'HOS 1U1J(•JOl\fll'lOS, l'OJllO OR
dor de .Tu,ticia del Distrito Lie.
.\fon•110, los que d,rn h1stre ií una Emilio Alvnrez fn ma en pr·imern
adrniui,tración. por el !'Ontrario. línea. Hace un magnífico pc1rn lesolo sirven p ,11·n deHhonral'la.
lo con Wistnno Vi&gt;lázquez, quien
Los puei.;tos públicos 110 deben rs más susceptible que aquél.
ser oenpndoH por pm1teras desalJ,;11 el ca RO reciente
1\lle&gt; tnJ r·omachm; pero no sabemos por qué ]Pga Bl H~jo riel Ahuizote, el Procn11t,s;2:ntciadn l'irrnnstanf'ia p,irPCP , .R d0 ,· .\ i,- ,w Pz ' m rnti firndo R\l ilw¡tque ln~ autmi,JacleRs11p0,: , · 1i ~,,
1--1111 r•
..:1_1..._ aetos, los fJU""1. 1•(111
Vlll'imlo los presidios , '"' "
"') Gobierno rnPn&lt; H
los (')'iminn les en n
n
uueRtro, hubiPl'Hll
¡níblil'os.
e\•() 1Jl'ÍgP1
· qllfl fut'j':) d,•-¡&lt;PílirJq
!Ds espantosamente l;i1 1l, .. l
9ne acou tece en ln l:tepúbfü:a. Lú ese fu11cional'io.

El Procuraoor Alvarez.

ª"

�REGENERACION.
·•11111• na t•m tiew/:1 ¡mm &lt;JIU-' .-,edes¡ml'!ms,• t ;111 ¡n·ontu:· fr11:-i&gt; lnmla

El H1·. ~1~i-:to1· Oo11úih•z. Di l'l'1·t 01·
de llllf'!,:fl'O ..11h•g-.1, :,;oli1·i1tí la lilH•1·t,arl bajo 1:a111·it'111 1¡11\' le hnhín prcimelido ya «'l :'.'lr. ,ltlt'z B1•ltrn11. :-,:,.

qm· J'l'\'l'la. ;Í 111;ÍK dP 1111,) P1h11·aeh&gt;11

,•;-; ·,1t-:1, 111w i11tPh•1·t1wlid;1d .1•mli111,-11tnl'i l.
llenaron 101-1 1·equ ii-i tnl- 11t•1·p:,;¡¡ !'irn,:
.\I día i-iµ;11iP11lP 11omli1·1í "' l'l'11pern t-1! 1J•opt&gt;zt'1 1·011 la ditic-ult 1111 de
4•11rnclnr,
pnnt · qt1n &lt;·umwit&gt;i-P dPl
que no h11hí11 .\µ;P11t,·d"1 ~lini•ll'riu
1
Pí1hli1·0 qw• 1·1111rn·i•·:--.1• del :11-1111111. n:-:111110. ul Li1·. H..-li~111·io 1 1 ,•Je•,
•111i1•11. :Hit· i11:-;t1·ue1:i111w ... de aquel
puPi-: n· ~I'. Li1·..\zp1· P:-tnl,a 1'11 \',,_
1'
1111l'i1111,11 ¡, .. pidir',. ~in nlpµ·a1·1·11úlll
rncrm:.
a lg·1111;1. :-:i 11 .111 t1•1·P, J..1:, 1• IPµ;a Id,· 11 i 11Con 1-lt'l,!'lll'idad. PI l'1·01·111w1t11·.\lg-11, n 11i1l11rnh·w, cu11tra las pt'ueva1·p·z i,;aliín 1¡t1" 1111- l11zµ·nd11¡, :-10·-.
l.H1:- p·11d1da~, 1:ontrn In m1.611.couCriminal r f'111r,•11·11111111 1·,11 ,·1·í;111
tt-,1
l'I :--,•1ititlo comtÍ11. que:,;., 1wgadf' A~y11lt• ,r ;Í ,qw:•Hl' ,lt, Pilo ·1111 .·«'
rn In lilll'rt ild l,nju "" flnnzn qtm 1-10
¡,1·e111·11¡,t'1 d,• dn;iµ:1,a1· ,dµ:111·11 111 ¡11
haliíil :-olic·it ndo. 11, g·a1 in, lir111-11·a.
IJUP :--ul.Ji-titu,r&lt;·1·n al~,-..\ZI'" Pt1 HI
aui;eneia. Ei--to i111pli1·n 1111,1 i1•nbn ~- dt':-1•¡ lll'lladn que vi ..m• á robns{p1•t&gt;I' l:i 11;,i1,it111 de q1w t&gt;I Li&lt;· ..\lá lu expedita .\d111i11i:-.t 1·n1·it'111 de•
Ju1-1titiaqneordet1H laCum,titn('i«ín: ,·,11·¡,z i':- 1111 itll'ptl• J' de qm.• d..-he
pet·o PI Pro,·111·1111111· tl1•:-11lwd,·1·t&gt; la. :o.PI' dP:-litnido &lt;lP! l:'mp)Po que119
ley Hupl'PIIHI ." rn·a1-1io11;1 qw• l1lt- i-:n IH' d,•:s«'lll pt&gt;füu·.
PP1·0 hay otro motivo 1111-1:- pu r~
ttt-:1111to:-. i-e pc1mlif•p11 poi' fnlt:i d, 1
P.--n
dP:-;tit1wi(m y P:-. ln dP 11m•, t-e
pt•t·i-:,mal 1·e1-1p1•1•tÍ\•o. E~ 1a l-Í111uµ/111
\'l'h.-m1.•11tt&gt;:- i-01-1¡11•1·h11:-- qne tl••·
11
cio11 h:i ilurudo ,·ario:--dí,1i-. lo qti •
como de1:ín1110:,; a11ti•l'ior1111•1 IP. 11.-1110:--. 1•1 Pro1·m·ndo1· .\lntt·Pr. 1-1e
p1•1·111iti1'1 l011Hll' PI 11t1111h1·p del ~r
111111•1-itn qtw Pi I11·oc·unicl, n· :-:Pa d111-1•
)J
i11i:--.t 1·11 d,• .) w.;ti,·ia pHl'n mwµ;untr
ti1 u ido, y11 qw• tll&gt; quí,•r.. 111·t&gt;~1•11 ta 1·
ln i-t-!:n1111:in que :-;,• 11• lw i11 ¡j,•¿¡do :il .J111•z BPltní11. pornwdio &lt;l1•1-1u
.\g·¡•11l1• \ i1·t-r11. qut-&gt; dic·ho alto fnnpor PI Mi11i1-1tP1·io f}p, .) 11stir·ia.
1·i1111;11'io
Je li:t/Jíu dudo J:1 CUNHlG1'4-'1·11 i:;i ei- n•p1·11c·lmhl" ,•11 PI 1·:lso
N.\
d1•
()lll'
i-:l'IIP¡!.'Hl'H lalilwl'ta.d uaa11t,•1·ior la. 1·1111cltwtn oti&lt;·ial tl11I Li1·.
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1

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L. ~\1·111111.x. i11tPli
gentfl y activo i(,,f.. nr--01· ,h.. l ~1·. \{,:-;.
t.oi· Gonz{l IP-z. rn·rnTi«í á In P,·, w11m1l 11ría p;11·,1 qw· i--e d1.•sig11i\:-.P 1111
Ag,·llt.P qut&gt; 1·1,111 d11:-;Pch•ln i,;olic·itwl
de libe1·t,ad h:i,io 1·am·i1í11 ií lo (JHPPl
Procurud, r ('.Onte:-;t6 f)Ue tWPP:--itaba f-le le pidi,•l-P lo nn1f'rirn· por Pl
Juzgado·" por nwdio deofii-io. Es-

snH

s,·.

LiC'. l~ugPllÍO

ta contel'lta1·i611 ('S tan ptwril. que
det;dtt lueg:o &lt;lPi.rubrP en Pse P1·orurador 1-101-1 inten1·io11Ps. fle:,;pués r,1titi&lt;•adm~.

i:&gt;11

ei,;te af-lunto. He ohtn vo

del Juzgado f'l oficio phlieudo un
Agente, ofü•io que t.-P puso desde
lueJ,tO en mano!-! dt&gt;l Procurador, á
quien se ~uplieó lo «le:,;ig.nai;(• el
mii:1mo ilín para r¡ne no se entorpeciera h1 maréha del asuu..to y en
vez de eumplir con 8U deber, en YPZ
de fru•ilit.a.r loH medios para que se

.

.

..

el

io ,·a rn·i&lt;', 11 al:-;,•. Gormí lt&gt;z. Y decimos
q111· 1N' 1'1"rn·m·,1do1· 101116 el nomLn· d"I ~,·. )li:1i:-.t1·0 D. Justiuo Fer-

0

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d&lt;· Bm·un&lt;la. C1·ppmos que PI 81·.

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y si Pll d,}ttuitiva eH citirto que el
p,.,,,·m·ndor .\lvarez há tomado el
11
1brP de dieho Ministro compif..
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ilíc·o c·aliffrará, debe desti' 11ir:-1e desde lue~o. sin miserico,,.,
diu de ningún g(&gt;nero, á esu. inepti-:
tu&lt;l enea.l'amada en un puesto que

P~tP

110

merec•e.

SE SOLICITAN ;~::

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                    <text>PoR Esos l\lluNDos
l'lJHLIC.\CIÓX ,\IEX"'L'AL ENCICLUPEIHC.\

VIREC íOR·l'RllPIETARlO

J. DEL PEROJO
Dbn~FOND()

•-~MAl.ooNADO

Vt)LUi\llEN XIV.--¡-\l'\O \l III
ENERO-JUNIO, 1907

MADRilJ)
IMPRE~A PARTICULAR DE "POR ESOS \{UlfDOS' , SAST.\ Elí!&gt;RACIA, ¡7

�Ale YHilll
OBRAS /"\AESTRAS DE FINTURA

LA BELLEZA CLÁSICA FEfv\ENINA
Los mayores triunfos de los más gran - «¡Qué rostro tan hermoso! ¡Es el rostro
des artistas que h rn rendido culto á de una madonnal», hubo quien mecenPintura van principalmente asociados á suró por colocar aquel trabajo en lugar
la representación que han dado en sus preferente de la habitación, añadiendo:
obras al indiscutible imperio de la belle- «¡ Parece mentira que haya artistas que
pinten rostros en los
za femenina. Sin
queaparecen retraembargo, es rara
tadas tanta vileza
la ocasión en que
y tanta ruindad!» Y
aparecen de acuerde este día y de tal
do los idea les de
incidente nació en
los pinlorescuando
mi ánimo la idea
tratan este asunto
que el presente aren sus lienzos más
ticulo rela la á los
famosos. Y es helectores, y quepuse
cho curiosísimo y
en práctica a penas
muy in teresa n te
nacida en mi cereque la hermosura
bro.
de la mujer-tema
Quería yo conoacerca del cual tocer la opinión de
do el mundo tiene
los principales arsus opiniones tistas y críticos consea diametralmentemporáneos acerte comprendida, no
ca de la in terpresólo por razas distación que á la betintas, sino aun por
lleza femenina han
indivíd uos de un
sabido dar en sus
mismo pueblo y de
obraa los grandes
idéntico exquisito
maestros de la Piny elevado gusto.
lu ra; y reuniendo
En mi gabinete
en mi poder las mede trabajo tengo
jores y má&lt;( perfeccolocado un bellítas fotografías que
simo retrato demuencontré de los majer. Son muchos
g ii;trales cuadros
los artistas y las
La (fioco1ida, cuadro de Leonardo Da Vinci. que se
conserva
en
el
Museo
del
Louvre,
de
Paris
que
reprod UZCO en
personas de refinaestas páginas, conda educación que
me visitan: pues mientras una de éstas, en vidéá aquéllosá un banquete,en el cual mi
presencia del cuadro, elogiaba la belleza toast fueron estas exclamaciones y esta
de la mujer retratada. diciendo extasiado pregunta: «¡Loor á la belleza femenina!

�4

LA BELLF.ZA CLÁSICA FEMENINA

5

POR ESOS MUNDOS

¡Gloria á los pintores que han sabido in- más concienzudamente los discuten y
terpretarla[ Pero... ¡cuál es vuestra opi- critican; Miss Corelli expresa decidinión acerca de este particular?» Quince da preferencia por Lady Hamilton, baeran mis invitados, lector amigo: quince cante, de Romney, que figura en la Nacelebridades en la Pintura y en la Lite- tinnal Gallery, de Lóndres. «Lady Haratura. ¡Con gran dificultad convinieron milton, esta mujer que acompañó á Neldos de mis comensales en elegir una son en su vida, era realmente-observó
misma fotografía!
Miss Corelli-una belleza excepcional,
Mientras Marcus Stone, el gran pintor de gracia y sensibilidad -exquisitas que
inglés, miem_ _ _ ___
hacían resalbro de los más
lar más aún
conspicuos de
su hermosura
la Royal Acafísica: no codemy oj .Arts,
nozco nada
concede puesmejor que este
to preferente
retrato, cu yo
á la figura feambiente poém eni na que
tico es verdaaparece en el
deramenteenconoeidísimo
,._,,---=,._,
cantador.»
grupo Loslíu En opinión
_qonotes, do
de Sir James
John Everett
Linton, que
Millais, otro
preside la Roafamadoartisyal Sociel!J oj
ta, G. D. Lesfllusirators,
lie, asegur&gt;1
«nada excede
que, «sin gécomo reprenero alguno
sentación del
deduda,lacaencanloydela
beza de lamabelleza femedonna en el
nina á Miss
m a r a vi II oso
L i nl e !J , d e
cuadro La
GainsboVlr,gen y el
rough. » Es
Niño Jesús, de
interesante reRa fa&gt;el, que
cordar queesexiste en el
ta Miss LinMuseo de
ley retratada
Dresden, es la
,-:;..,,..-...,.
por e I gran
representaclásico inglés
ción más perera tan agrafecla é inspidable como
rada de mujer
virtuosa y beque jamás se
lla, y mereció
ha hecho, suque madama
perior aún á
D'Arb la y la
las Concepcio..
.
.
llamara medio
nes de Mu- La Co11cepc1on, de lllunllo, quéex,ste en el Museo del Prado,de l\ladrirl angel medio
rill~.» Arthur Hacker, otro gran pintor muJer al considerar cuánto había hecho
inglés, se dicide por La Gioconda, de Dc1 por el bienestar de los demás aun sacriVinci, que seconse.rva en el Louvre, de ficando el suyo propio.
París, asegurando que su rostro es «el
Otro cuadro de Gainsborough, Lad!J
rostro más bello que se ha pintado, sobre Eardley, que se conserva en el Museo de
todo por su dulcísima y encantadora ex- Grafton, se lleva las preferencias del nopresión.»
table artista Mr. Solomon J. Solomon, de
Miss Maria Corelli, la ilustre novelista la Royal Academy oj Arts, de Lóndres.
á cuya opinión nadie niega importancia
El honorale John Collier, que goza auen asuntos de arte por ser una de las toridad en estos asuntos, se cuenta entre
personas que mejor los entienden y que los que hallan dificultad grande en ex-

-~--111111!

La Vírgen y el Niño Jestís, de Rafael. Consérvase esto CUldro en el Museo de Uresden

presar su preferencia por los cuadros de
aquel género: para él todos tienen valor,
aunque sobre ellos cree que el primer
lugar corresponde á Santa Bárbara, de
Palma Vecchio. «Y al decirlo,-añadeno es que yo suponga que esta sea la figura
más bella de mujer que aparece representada en el lienzo; si me inclino á creer
que no se la tiene en la estima que mere-

ce, porque no es tan conocida por el
gran público ni por los inteligentes, como
otras obras de arte más encomiadas y
de menos valla.» «Asimismo creo-dice
lord Collier-que uno de los cuadros que
mejor interpretan la belleza femenina es
el que Tiziano bautizó con el nombre de
Amor sagrado y Amor profano: las dos
figuras de mujer que en este lienzo hay

�6

POR

~sos

MUNUUS

son verdaderamente hermosas. Tam- «Creo que el encanto de las mujeres que
bién algunos cuadros de Luini que re- Boticelli pintó, sus Madonnas, como sus
presentan mujeres poseen extraordinario Venus, no tienen igual: es lo mejor que
encanto. Pero, en realidad, no puedo existe. Otra belleza femenina tendría
referirme á pintura alguna que deba ase- para mí el mismo mérito, si estuviera
gurar quepintada: me
constituye el
refiero á la hermás bello cuamosa María de
dro de belleza
Lucca que Jafemenina que
co b o della
hayan trazado
Quercia ha sa•
1os pinceles.
bido esculpir
Varios artistas,
tan magistralantiguos y momente.»
dernos , han
En cambio,
hecho trabajos
un escultor, el
magníficos,
famoso Thosorprenden tes
mas B rock,
en algunos demuestra inclitalles; pe ro ,
nación p r efetriste es decirrente por los
lo, no merecen
trabajos de su
iguales califiespecialidad, y
cativos en la
dice que nada
obra total.»
de cuanto hasQuizás el
ta ahora se ha
gran público
pin ta do para
no conozca mucopiar la bellecho el nombre
za femenina
deDudley Har•
podrá igualardy; pero los fa.
se nunca á la
miliarizados
Venus, de Micon obras de
l o. De las
arte saben que
obras pictóries uno de los
cas, la mejor, á
maestros más
su juicio, es la
brillantesde la
Venus ante el
pintura ,m la
espejo, del inépoca presenmortal. Velázte. Dudley dice
quez, ,&lt;retrato
que el cuadro
imaginativo de
que más llama
mujer el más
su atención es
bello de cuanaquel en que
tos existen»,
Gainsboro ugh
dice Brock.
representa á
El resto de
Mrs. Siddons,
las opiniones
vestida de gris
consultadas
y azul, que se
decide sus preguarda en la
ferencias por
National Gala imágen de
ller¡¡, de LónSanta Elena,
d re s. « Esde Veronesa,
añade-extreque aparece 11n
Santa Bárbara, de Palma Vecchio
m ad a mente
la célebre Viexquisito, con todos los refinamientos fe. sión que de este maestro se conserva en
meninos y artísticos, y ofrece una dispo- la tantas veces citada National Galllery,
sición de color llena de verdadero atrac- y por el hermoso cuadro Beatrice Cenci,
tivo.»
de Guido R.eni, que se guarde. en el PalaWalter Grane, ilustre acuarelista, dice: cio_Barbarelli, de Rom11.

_

I ,a Visión de Santa l!.le11a, d e Veronese, que_,.....
se conserva en la cNational
y, , de Lóndreo
.........._Galle·
__

�8

POR E!ó!OS MUNDOI

Beatrice Ce11ci, de Guido Reni,
que se guarda en el Palacio Barbarelli, de Roma

iQué cuálesmiopinión1
Yo me decido por el admirable retrato que Sir
Thomas Lawrence hizo
en 1827 de Miss Croker,
cuando esta belllsima y
encantadora mu chacha
solo contaba diecisiete
años de edad. Es uno de
los trabajos más deliciosos en retratos de mujer
.
Los hugonotes , de
porque permite admirar Everett Millais
toda la belleza femenina
que una honesta imaginación puede concebir.
Pero, á pesar de lodo, yo hago constar
aqui que participo de la opinión de los
que creen que cuando se trata de decidir
nuestra preferencia por cualquier cuadro nos viene á la imaginación el recuerdo de otros muchos exquisitos ~rabajos que nos han proporcionado grande
y verdadero deleite.
Las únicas apreciaciones que han sumado. más de una opinión son aquellas
que otorgan la palma de la belleza femenina á las imágenes que pintaron los
maestros clásicos, especialmente Murillo y Rafael. Esta coincidencia no es
casual: es consecuencia natural y legitima de lGs fines y de las aspiraciones que
persiguen los artistas autores de dichas
opiniones.

LA BELLEZA CLÁSICA FEMENINA

9

Y se comprende, además, que asi sea
porque aquellos pintores estaban poseídos de gran ardor místico, que supieron
comunicar á las obras salidas de sus pinceles: intensamente dominados por un
espíritu de religiosidad y devoción, con
el pensamiento puesto en las imágenes
que pintaban, justo era que la maestria
con que dominaban el arte de la Pintura
la pusieran en estas ocasiones á disposición de sus ideas y de sus entusiastas
fervores, llevando á cabo verdaderas
obras divinas.
A Murillo, por ejemplo, ¿puede, acaso,
negárse1e arrobamiento espiritual, mística contemplación, cuando trazaba sus
célebres Concepciones°! Fíjese bien el
lector en la fotografía que reproducimos
en estas páginas del cuadro que se conserva en
el Museo del Prado, de
Madrid. Puede asegurarse que esta inimitable
Concepción figura en primera línea respecto á belleza espiritual: la expresión gloriosa del rostro de la Virgen, la exaltación en que se nos
ofrece, la pureza, la inocencia y la juventud que
presenta, constituye todo
ello uno de los triunfos

M1'8. Siddo11s, de Gainsborougb, que se conserva en la , National Gallerp, de Lóndres

1..ady_ llamilto&gt;1, bacante, de Romoey. Consérvase
en la ,National Gallery&gt;, de Lóndrea

más grandes del arte magistral. La media luna sobre que descansa la Concep ción simboliza la castidad y la pureza de
Maria Santísima, así como su excelsa
virtud.
Timoteo Cole, un ilustre artista norteamericano que ha dedicado grandes estudios á los obras clásicas de la pintura
española, y mu y especialmente á los

lienzos de Murillo, dice que la idea d&lt;J
las Concepciones la obtuvo este inmortal
maestro de Ribera, «el cual,-añade Cole
-tué el primero que la empleó. En esta
Concepción,-conti n ú a hablando dicho
artista- las alegrías celestes aparecen
expresadas en la cohorte de ángeles que
ha y á los piés de la irnágen, mientras que
á derecha é izquierda del rostro de la

�10

POR ESOS MUNDOS

Virgen querubines y ser¿¡fines radiantes
de felicidad expresan ante la divina persona que rodean la sabiduría, la contemplación, el amor y la adoración.» Los ángeles se supuso siempre que pertenecieron al sexo masculino, y Mad. de Stael
asegura que el motivo de esta su posición
obedece á que la unión del poder con la
pureza constituye la suma perfección quf:l
los mortales pueden concebir. Es, pues,
un caso realmente sugestivo que en
esta Concepción se encuentre la Virgen
rodeada del elemento masculino y bañada al propio tiempo por un torrente de
gloria divina.
El fondo de este cuadro, cuya belleza
nunca termina de admirarse, es de una
delicadísima radiación de luz y de color,
que se suaviza en las tintas de las nubes
que rodean á María Santísima mientras

los ángeles ostentan radianlesvarios atributos de virgi11idad: uno, tiene un rama de lilas indicando la pureza y ah.diendo á la vara de San José, que floreció cuando fué elegido esposo de María;
otro, presenta una rosa, emblema de incorruptibilidad; el tercero, sostiene una
palma, representación de la victoria; el
cuarto, retiene el ramo de oliva, signo
de la paz, y como si quisiera recordar
la rama que el Angel Gabriel llevaba al
anunciará la Virgen que sería madre de
Dios. Aparece, en fin, María Santísima
vistiendo de color blanco, símbolo de
la inocencia y de la pureza, y revestida
de manto azul, color que indica la verdad
y el pesar: la Purísima Concepción es
la madre de los pe:sares y del consuelo.
El cuadro todo, en suma, es una ex-

MOTITAS

11

Amor sagrado y Amor profairn, de Tiziano

pléndida obra de luz y de colores. El fondo de nubes doradas y plateadas, el rico
azul-obscuro del manto de la Virgen y su
blanca túnica, forman una encantadora
combinación de sencillez y de grandeza,

que hacen de este lienzo uno de los que
mejor representan la belleza femenina
pura y sin mancha, aquella hermosura
que tantos enamorados subyugó entre los
grandes maestros de la Pintura clásica.

ARTURO LAWRENCE

/v\OTITAS
(Cantares de mujer

Este mundo se hundiría
si las desdichas pesaran
al Jleso de mis desdichas ...
Cuando tú me abandonaste
tu muerte á Dios le pedí.
Después ... cuando le ví enfermo,
¡ yo sé lo que padecí! ...

Dicen que alegran la vida,
ilusiones y recuerdos,
pero á mí solo me sirven
ambas cosas de tormento.
Cuando me despierto,
¡cuánto me maldigo!. ..
Porque, despierta, estoy sola;
y, en sueños... ¡estoy contigo!
fL BACHlLLER CORCHU ELO

Ma.:Omw, cuat!10 .le Boliccl!i1 'I·'º .e guarda en Is ,~ational GJllery , ! , Lóndrcs

�13

SOCORRITO

fradia el Viérnes Santo á la calle de las

SOCORRITO
(NOVELA CORTA)

La calle es estrecha, tortuosa. Ec:; una
calle sevillana del barrio de Santa Cruz
con su pavimento desigual, con sus case:
rones blancos rematados en floridas azoteas, con sus ventanucos de podridos hierros pintados dti verde, por entre los cuale~ serpen,te~ la enredadera y forman en?ªJes fantásticos las hojas del rosal y del
Jazmín. Allá al final cierran la calle las
viejas tapias ~e un convento, que se alzan
?bscuras y_ tristes, coronadas por un teJado verdinegro con jaramagos y ortigas. Un ancho portalón da entrada á la
iglesia: una iglesia pequeñita y coquetona, celeste y oro, con sus mil lucecitas
con sus altarcitos pequeños cuajados d~
flores, cuyos perfumes embriagan, trastornan. Formando ángulo con los muros del convento, una casita elegante
limplsima, afiligranada, rompe con suco~
lor rosa la monótona blancura· tiene en
el piso bajo una reja, por andalu;a, mora ;
por mora, llena de flores; por las flores,
alegre ...
Amanece.
En la _calle, se res_Pira silencio, quietud; arriba, el pedacito de cielo se tiñe
de rosa levemente; un pajarillo baja y
revolotea azorado, creyéndose preso en
aquella estrechez, Por fin la claridad del
dla ~lumina el cielo, y el pajarillo sube y
se pierde en la altura piando alegremente. La campana del convento saluda al
alba, y su toque hiende la solemne soledad, el augusto silencio, y espanta á un
ejé~cito de palomas, que pasan y repasan
bahend~ sus alas velando el pequeñlsimo horizonte. Una de las casas de la ca-

lle abre sus puertas, y sale calmosamente
y soñoliento un hombre que va al trabajo. Después, una por una, ábranse las
p_uertas todas. En alguna de ellas una vieja
riega la entrada. La esquila del convento
toca pausada mente á misa. La casita ele~ante se abre también, y Socorrito, vestida de negro, con su mantilla de blondas
y su rosario y su libro, sale persignándose y entra en la iglesia, al mismo tiempo que un viejo sacristán hace girar el
pesado portalón.
-Buenos días, señorita Socorro.
-Buenos días, Juan,-contesta la sevillanita.
Y se pierde en la semi-obscuridad del
templo.

II
. Don F_rancisco acaba de pagar el último recibo de la Cofradía, y lo estruja
entre sus manos.
-¡Eso! Pague usted puntualmente, sea
usted el hermano más antiguo, asista usted á todos los cabildos, y luego ... ¡para
qué, ¡Para no salir de simple cofrade!
¡No, pues no sigue esto asil Mañana mismo me presento en Secretaria y mando á
freir espárragos á la Muy Real Hermandad.
¡Ahí es nada! El llevaba veinte años
haciendo méritos; él habla hecho hermano de la Cofradía hasta al ¡;tato de su
casa; él, Don Curro, como le llamaban
sus compañeros, no debía un céntimo ...
¡Y qué1 ¡Se quería nombrar una comisión para que se avistara con el arzobispe, Pues se nombraba la comisión sin
acordarse de Don Curro ... Llegaba la Co-

Siel'pes, y se encontr9:b~ con otr~; Don
Francisco repartla cmazos á d1~stro y
siniestro 1 resultando con contusiones y
otras averias. ¡Bueno! Pues nadie se
enteraba de la haiaña de Don Curro.
Y sobre todo, lo que ocurría con la
Cru; la pesadísima cruz de sándalo,
caob~ y oro que él tanto am~icionaba.
¡ni por soñación se les ocurrió que la
llevara un año el buen cofrade, y eso
que él hablaba del asunto ~on todo~ los
cabildos relatando, entusiasmadís1mo,
sus innu~erables méritos. Primer méri •
to: El amanecía todos los Sábados de
Gloria en la Prevención. Segundo mérito:
El, Don Curro, si llegaba á la iglesia,
llevaba á cuestas el Sin Pecado, la bandera dos ó tres canasfülas de hermanos
diputados, y media docena de cirios bajo
el brazo de otros tantos na.iarenos que :se
habían quedado rezagados en lo&lt;; _tab~rnas. Tercer mérito ... Pero ¡que s1 qmeres! La Cruz iba siempre á parará manos de un hermanito, que odiaba Don
Francisco con todas las veras de su
alma.·
¡Y que no se daba tono el niño de la
Cruz! El enorme símbolo era paseado en
alto, gallardamente, sin una vacilación,
sin un tropiezo, todos los V1érnes Santos
por el mismo hf:rmanito. Y al tio aq_uel
no le pesaba, m se cansaba nunca, m se
morl11 de repente... ¡ni nada!
Y Don Francisco estrujaba más y más
el recibo de la Cofradía, furioso como un
demonio, cuando entró en su 'habitación
la señora Mariquita diciendo:
-¡Esta niña miase vá á desgrasiá!
-Ni la niña es de usted, ni se desgracia la niña ,-contestóDon Francisco á la
vieja criada, que, desde que se murió la
pobre Doña Socorro, era la que hacia y
deshacía en la casa.
-¡Ay, Don Francisco! Usted no sabe
ná de natta... Si viviera aquella santa
que se nos llevó el Padre Eterno, otro
gallo nos cantara ... Yo n_o soy su mad~e,
tiene usté razón: pero quiero á Socorrito
como si lo fuera ... ¡Usted no se ocupa .n.ás
que del vino! ...
-¡Señora!
-¡Si, señor, del vino recondenao , que
lo trae á usté loco!
-¡A mi lo que me trae loco es la dichosa Hermandad!
-¡Eso, la H clrmandad, también la Hermandad! Y entre aquello y esto, usted no
se ocupa de Socorrito ... ¡Pobrecita mia,
pobrecita mía!

-Pero... ¡á qué vienen ahora esos aspavientos,
-Pues vienen á lo que hace más de
un año que estoy reventando por decirle.
- ¡Reviente usted, señora Mariquita!
-Pues, butno ... Es necesario mudarse
de casa.
-¡Caracoles!
-Si, señor ... Socorritotiene ahora veinte años. Socorrito está pálida , no se rle
nunca ... ¡Y usted sabe lo que le hace falta á Socorrito7
- ¡Como no sea un mono!
- ¡¡Un novio!!
- ¡Un novio á Socorrito1 ¡Y usted cree
que le hace falla un novio7
-Si. señor.
- ¡ Y ella lo cree también1
-Eso no se lo puedo yo decir ... Pero
es cosa que salta á la vista.
-¿Que salLa á la vista7 ¡Pero si Socorrito el dia menos pensado se mete á
monja! ¡Si se pasa el dia en la iglesia! ¡Si
no pierde un sermón! ¡Sil.. .
-No desbarre uslé, Don Francisco.
Usté no conoce á la niña ... ¡ni de vista!
-No exejere usted ... ¡Se trata de mi
hija l
-No exejero ... ni tanto así.
-Pues yo creo que si. ..
-Pues yo creo qu11 no.
- Bueno, pues usted allá.. . ¡Un novio1
Pues que tenga un novio ... y ¡á vivir!
- ¿Y cómo7 ¡Valgame la Virgen! ¡Usted cree que hay muchacho que se le ocurra pasar por esta calle que no tiene salid8' ¡ Ea, Don Francisco! Múdese usté á
otra que sea más animarla ...
-Pero, señora, ¡la niña no sale todos
los días con usted á la clase de música1
¡Es acaso que e&amp;tá aqu í encerrada SocorritoL. Y,sobrelodo, ¡yo nomeacabode
convE'ncer de que á mi hija le haga falta
un novio!... ¡A ver! ¡Socorritoo!
-¡Socorritool
- ¡Niña! ... ¡Socorritoo!

III
-Aquí está Socorrito,-entró diciendo
la niña y pensando á la vez: «¡La señora
Mariquita tiene muy larga la lengua! ¡No
se la puede contar nada! Veremos. »
Y, en efecto, después de un breve silencio, dijo DJn Francisco.
-Bueno, niña ... El caso es que te he
llamado para preguntarte una cosa, y no
sé cómo hacerlo.
:--\Lo dicho, lo dichol-pensó Socorr1to

�14

SOCORRITO

POR ESOS MUNDOS

-Sabrás que nos mudamos un día de usled, que no sabe cómo buscar jaleo!
-Bueno, pues yo, ¡ea ! yo. ¿Qué hay1
estos, porque ...
La niña echó una mirada terrible á la ¿,Tú crees que yo no le conozco? ¿Tú
crees 1ue no leo yo en tus ojos y no comseñora Mariquita.
- ... porque-siguió Don Francisco- prendo tus suspiros?
- ¡Mis suspiros!
porque ... ¡Bueno! Porque ... ¡Caramba,
-Sí, tus suspiros, que á alguna parte
que te lo diga la señora Mariquita!
-Yo no ... Eso, usté, ¡usté, que es su van dirigidos ... ¡á menos que vayan á
Juan, el sacristán de las monjas!
padre!
Socorrito se echó á reir, y dijo:
-Bueno.. . Pues, vamos á ver: con
-Está bien ... Arréglese usted , que vafranqueza, ~le gustaría tener un novio?
-¡Jesús, María y José! ¡Eso se lo ha mos á ir á casa de la maestra de piano.
dicho á usted Mariquita, que la pobre Hoy volveremos en seguida.
-Pues ... andando.
está chocheando y no sabe qué hacer
por mi! ¡Si yo no he pensado nunca en
V
eso! ¡Ni mucho menos! ¡Y bien sabe usted que no son esas mis inclinaciones!. ..
Don Francisco miraba y remiraba la
¡Y no le haga usted caso á la señora Mariquita!... ¡Y yo no quiero que usted túnica de raso bordada en oro, y hacía
suponga siquiera que yo!. .. No, señor, cálculos sobre lo que le darían por ella.
en una casa de empeño!,'!.
no, ¡en la vida! ¡Bien lo sabe usted!
I
-iLo ve usted, señora?
- dijo Don Francisco.
- El caso es que yo no
le he dic'ho á usted tanto,
-replicó la señora Mariquita.
-¡Vaya, vaya! ... Dejarme solo, que quiero arreglar mis asuntos con la
Cofradía.
- ¡Adios, papá! ... Y por
mi parte ...
-¡La Cofradía, la Cofradía l-salió murmurando la señora Mariquita.
En la puerta la espera ba Socorrito, de la que se
ganó un pellizco monumental.
IV

- ¡Pero niña!. ..
-Pero, señora, iquién
le ha contado á usted ese
cuentoT
- iPues no me has dicho tú mil veces, y me lo
has repetido esla mañana , que querías mudarle
á otra calle más alegre?
-Sí. .. Pero de eso á lo
que le ha contado usted á ...,._.,..
mi padre ...
-Yo no le he contado
nada. Todo se lo ha figu rado él.
-¡El, él! iQué se va á
- ¡Pero, señora! ¿La Diña no sale tcdos los días con usled?-dijo Don Cnrro
,á la señora Mnríquita
figurar él, señora1 ¡Eso •

¡Decidido! La empeñaba, y con la papeleta en la mano acudiría al Cabildo y
. tomarla 19: palabra para decir:
«Señores: Yo no soy orador, pero tengo la fuerza suficiente en los pulmones
para gritar muy alto que el mundo está
lleno de desagradecidos. ¡Sí, señores!
Aquí estoy yo, el hermano más 11ntiguo,
el más jerviente, el más condescendiente,
el más valiente, el más inocente, ¡ veinte
años pagando puntualmente! ¡EI que más
méritos reune, y del que no se acuerdan
los oyentes cofrades!. .. ¡Y hasta aquí llegó
mi paciencia. tQné se han creído ustAdesf ¿Yo seguir postergadoT ¡Nunca! ¡Ni
la Cruz se meha concedido un año! Pero,
poco me importa: siga usufructuándola
el mismo hermanito, y la semana que
_ viene, que es la S~mana Santa, no saldré
yo en la Cofradía, por dos razones. Primera: porque no me dá la real gana. Segunda: porque, aunque quisiera desistir
de este propósito, no podría, pues he empeñado la túnica y he gastado el dinero en manzanilla ... He dicho».
VI

~

Y allá vá nuestra Socorrito, la sevillana gitana más gil!ma de Sevilla, haciendo como que pisa , aligerando el paso y
obligando á !udar la g&lt;.ta gorda á la señora Mariquita, que con el método de
Eslava 'bajo el brazo la sigue á duras
penas, trotando corto y sonriendo á los
sevillanos de pura cepa, que se quedan
petrificados al pasar Socorrito y la dicen
con toda el alma cualquier cosilla.
«Si fuera Josué, paraba er só pa que
yegara osté ante.»
«No sea usté mala sangre y déiese os té ver.»
«¡Quién pudiera mandá en la mano
con que s'e recoja usté la fdlda l»
«Paese mentira que con dos piñonst tos se corra tanto!»
«No corra usté, mi arma, ¡ya lo dise er
cantá: «¡Jasta mañana no prenden á los
ojitos negros!»
«¡Quién fuera adoquln!» (Esto lo dijo
un concejal muy gordo).
«¡¡¡Ay!!!» (Un viejo).
«¡¡Onl!» (Un célibe entrado en años).
«¡¡¡Ah!!!» (Un poeta de esos de chalina).
«¡Juy!» (Un macareno).
En fin,á Santa Cruz iba Socorrito,y al
pasar por delante de una de las puertas
de la Catedral huyeron las palomas que

15

en lo alto de las gárgolas había porque
no estaban acostumbradas las pobres á
que la vecina eslátua de San Pedro echara piropos.
La pobre señora Mariquita se quedaba
atrás, y entre ella y Socorrito ib11 también
á buen paso Perico, con su bombín inclinado á la izquierda y su cigarro en la
boca.
Y Socorrito iba diciendo:
-¡Sí, sí! ¡Que me sigue, que me siguet
Cuando yo pasé por la plazad1:1 San Francisco salia de la calle de las Sierpes, y...
¿Por qué le habré mirado, madre mía?
¡Claro, como una es tan inocente •.. hace
las cosas sin pensarlas y así salen
ellas ! Y por la calle Génova he cogido los adoquines atravesados y he pisado la mar de rayas. ¡Y con lo malo
que es pisar una raya! Bien me estoy
desquitando ahora por el Alcázar, q11e no
se vé una ni por un milagro ... ¡Maldita
farola, vaya una sombra que dál Y es.
estrechita: ¡media legua! Yo no la piso ...
¡Ya llego! Donde no hay rayas, deben
considerarse como tales las sombras ...
Ya llegué ... ¡Yo salto!
Y saltó.
Un moreno.-¡De lo bueno poquito, mi,
alma!... ¡Negras!
-¡Jesús, sí que son negras! ¡Vaya lodo por Dios!. .. Parece que no me sigueel de la calle de las Sierpes. ¡Ave Maria ,
sí, que me sigue, que me sigue! ¡Cómo
se alarga su sombra ... Y la voy pisando ... ¡Mala sombra! ¡Qué foo y qué largo! El sombrero parece un cucurucho ...
Y esa guía del bigote tiene medio metro
en la sombra ... ¡Toma, toma , en la cabez1! ¡Así, así! ... ¡Ahora en el pescuezo!. .. ¡Toma, toma!... ¡Con qué ganas.
voy pisando! ¡Si pudiera hacer con el
dueño lo que con la sombra!... Ahora le
piso el pecho ... Ahora la cintura ... Ahora le piso ... ¡¡Madre de mi alma!! ¡Yo
me echo á un lado! ¡No, pa el otro, que
la sombra vá pa ese! ¡Ay, ya se va achicando ... ya se vá achicando! ... ¡¡ Gracias
á Dios!! Bueno. Y á este paso la señora
Mariquita vá á tener que tomar el tranvía
pa alcanzarme ... tY cómo me paro yo
ahora? ¡Es capaz de soltarme la declaración en mitad de la calle ... ¡Sinvergonzón!. .. La verdad es que voy cansadillal... ¡Jesús, mi salvación! Pur allí viene
la feísima C'lrlotita PJrez. Ahora ... ahora me paro á hablar con ella; ése, separará también, y yo le voy dando oueltas á
Carlotita y lo veo de frente .. . ¡á ver qué-

...

�SOCORRITO

16

POR ESOS MUNDOS

-· Ay hiJ. a de mi alma, vengo ajogaita

' prisas
'
por \as
que le das.t
.
á
-Cuando llegue usted á casa beber

-¡ Aligere usted, señá Mariquita!
-¡Otra vez, hija?
-¡¡¡ .. .!!! ... ¡¡Lt1.drón, ladrón, la?rónl!
¡Sinv~rgüenza, sin vergüenza, smvergüenza!

VII
Don Francisco, antes de empeñar la
túnica, decidió quemar el último cartu~ho y llamó á su casa al hermano crucero para decirle, sobre poco más ó menos:
«Mire usted, yo estoy chalao por llevar
la Cruz y es menester que usted me la
ceda este año.&gt;&gt; Si el nene decía que no,
ali[ mismo ocurriría una catástrofe.
Y llegó el usufructuario de la Cruz, un
mozo alto, guapo, simpático, que asi que
se enteró de lo que pretendía Don Curro,
le dijo secamente que ¡No!, y Don Curro
-se puso hecho una furia. Presintiendo el
mozo la catástrofe, tomó las de Villadie•
.go ... y en la puerta se encontró con Socorrito, que volvia de casa de la maestra
-con Mariquita, toda sofocada. Ambos se
cruzaron dos ó tres miradas, y Socorrito
entró y el mozos~ quedó en la calle agradablemente sorprendido y pensando que
la niña aquella le con venia y que era la
mar de guapa.
Huelga decir que cuando la s eñora Ma•
riquila se encontró con Don Francisco
le contó punto por punto lo sucedido desde la casa de la maestra allí y la desesperación de Socorrito al ver deshechas
sus rosadas ilusiones.
Ni lo creyó ni lo dejó de creer Don
Francisco, al que no se le quitaba el mal
humor. Y mientrasél volvía á hacer cálcu•
lossobre lo que le darían por la túnica en
la casa de empeños, y la señora Mllriquita arreglaba la comida, Socorrito se asomó al balcón lo menos seis veces, y todas
ellas encontró á su repentino admirador
parado en la acera de enfrente.
-Pues, señor, - pensaba la niña_¡,quién será? Mi padre debe conocerlo,
porque él salía de aquí. ¿Pero cómo salo
pregunto yo? ¡Y no es foo!
-¡A comer -gritó Maria.
Y Socorrito se retiró al comedor, pensando:
-Veremos si vuelve mañana.

VIII
¡Vaya si volvió! Allí estaba desde las
tres de la tarde.¡Bueno, menos mal! Pero
ella no con.sideraba oportuno salir al
balcón y decidió, pasara lo que pasara,

17

abrir su pecho á la señora Mariquita.
Ella est11ba enamorada ... ¡y eso es la cosa
más natural del mundo! ¡Cuántas veces
se lo habla dicho la vieja! ¡La cosa más
natural del mundo!
Y como lo pensó, lo hizo. La señora Mariquita le aconsejó que se dejara ver, y
al cuarto día de tener de mártir al jóven,
Socorrito salió al balcón.
Y así se pasaron dos días. Los dos se
miraban y los dos, aburridos por fin, al
caer la tarde abandonaban sus posiciones ... ¡Aquello era insostenible!
Pero, señor, ¿por qué no se atrevía el
muy tonto? ¡Parecía mentira!
¡Y era tan guapo!.. . Aquellos ojos
negros la traían que «no daba pié con
bola», y aquel bigote tan rizado, tan limpio, tan brillante era su perdición.
Y el caso era que el condenado no se
retiraba de la acera así le molieran á pa•
los ... ¡Bueno! Ella tampoco se retiraría
del balcón. ¡Y ya sentía unos dolores en
los brazos y en el pecho! ... ¡Nada que
iba á pillar una enfermedad por el muy

granuja!
¡Vaya un pretendiente! Y ella se lo merecía ... ¿A ver al espejo? ¡Ya lo creo que
se lo mereclal Algún ángel se quedó cieguecito el pobre porque aquellos ojos
azules y grandes eran cosas del cielo.
Pues ¿y su mata de pelo, rubio como el
oro, y su carilla de muñeca de China, tan
colora dita?¡Y no v1ilían nada sus dientes7 t.Y el cuello1 ¡Hasta ahí blandura! ¡.Y
lo que dejaba ver el picarón descoteT ¡Ni
la nieve!
¡Al balcón!. .. ¡Pero qué tontos son algunos hombres.
¡Qué buena pareja si se casaran! El,
moreno, gu,apo; ella, blanca, bonita.
¡Buen contraste! ¡Y que no iban á tenerles envidia los recién casados de la
casa de junto. ¡El era más soso y más
serio! Con los pelos para arriba, parecía
su cabeza una alcachofa ó un acerico
con muchos alfileres. Ella, fué una lamentable equivocación del Señor, que le
sacó de un molde de hacer cirios.
Su prima Ju lita sí que iba á pasar un
berrenchín bueno. Se había casado la
pobre con un viudo que cuando pasaba
por alguna esquina se reunían en ella
la mar de transeuntes, esperando á que
pasara su vientre para poder proseguir
el camino ...
Pero, como buena sevillana, ¡qué embusterilla y que exajerada se había criado Socorritol Se tenía que enmendar,
para cuando entrara en relaciones con
2

�18

na .. ¡No, eso es exigir mucho! Antes de
que concluya la semana que viene, que
es la Semana Santa ... Ya pre~onó una
vez ... ¡Y otra!. .. t1Y otra!!. .. ¡¡¡Y otra!!!
¡Qué tío! ¡Quiere meter la mercancía por
las na rice~! ¡Ni que fuéramos sordos!. ..
Anda, hijo, pregona otra vez ... Así. .. ¡Míralo, qué cara pone!... ¡Guapísimo!
-¡Ya se vá haciendo de noche! ¡Otro
día perdido!
iSe habrá creído que mi padre es mu y
malo! ¡Qué engañado está!
¡ Digo! Pues si
no ha ce muchos días me
preguntó que
si me gustaría
, un novio ... ¡Y
tanto! So I a mente que ciertas cosas no
se les pueden
decir á los pa dres. iPor qué
no se atreveráL. Si mandara á la señora Mariquita a•
Eso no tiene
comprar cualgrasia. Lo buequier cosilla ...
no es que no
¡Eso no se me
se deshagan.
había ocurri¡Eso! Pero, no;
do!...
cogeré otro¡.;
-¡Ea,yabamás duros, y
j a Maria! ...
solamente
¡Virgen de su
dos ... ¡Está tan
alma! ¡Y se le
alto el balacerca el precón! ... Ahotendiente ...
ra ... ¡Uno/¡Na¡Qué plancha
da, cayó entese hubiera tirito!. .. ¡Dos!
rado el pobre
¡Jesú!'l. le dió á
-¡Ahora! 1Unol ¡Narla, cayó enterito!-decín Socorrito arrojando á
si la señora
la calle un terrón de \ierra
él! ¡Vaya un
Mariquita no
compromiso!
supiera
todos
mis
secretos!
¡Por fin, y le
¡Y nadai ... Miró, se sonrió y se volvió á parar otra vez ... ¡Qué colornda se ha dado una carta! Mire u_sted que no
habla puesto! Bueno; eso de los terrones habérsemeocurrido hacer salir á la bueno oale, porque ella dijo que tenían que na María liasta ahora ... ¡y haber tenido
llegar enteritos al suelo, no al sombrero al hombre esperando, tantos días!
-¡A ver qué dice eso! Ahora sí que
de aquel prójimo.
-Dos muchachas vienen para acá... llegó el compromiso grande ... ¡Pero ya
Ya pasan ... Y entran en la igle~ia ... ¡No está salvado! La primera vez se tiene
les ha dicho nada! ¡Es de leg! ¡Eso sella- que decir que no... Pero &amp;Y si lo toma á
ma querer á una mujer!... ¡Por alli vie- mal y no vuelveL. ¡A escribir! «Querine el lío de las aceitunas. Si pregona do ... &gt;&gt; ¡Eso es adelantar mucho las cosas.
nada más que dos veces en la calle, ha- «Apreciable» .. ¡ Eso es casi tanto!. .. «Muy
brá paoa antes de que concluya la serna- stñor mio.» ¡Qué seriedad! ¡Pero así irá l

el pillastre de la acera. ¡Y que no iba á
decirla él cosas dulces en la reja! ¡Bueno
se iba á poner el sereno, que había tomado la costumbre de pasarse la noche junto á la ventanal
Y el muy tonto no dejaba de mirar. ¡Si
ella pudiera hacerle alguna señal ¡Bonito esta ria!
-¡Ea. ahora se vá á pasear! ... ¡Y viste
bien .... Parece
que no anda
mal de cuartos ... ¡Bah, el
dinero es lo de
menos, habiendo cariño!
Vamos á ver:
voy á echará
á la calle estos
tres terroncitos de la maceta de claveles; si se desm o ron a n al
llegar al suelo,
es queme quiere; si nó. nó.
¡Pero qué tonta! &amp;No se van
á desmoronar1

19

SOCORRITO

POR ESOS MUNDOS

Y la gentil sevillana corrió la pluma
casi rasgando el papel, y escribió:
«Yo, sí, la verdad, no me es usted-indiferente ... Pero habrá de saber que soy
muy formal. Ante todo, háblale á mi padre. Yo, por mi parte, sí: ¡para qué decir
otra cosa l»
Y echó la firma y dió un suspiro que
llegó hasta los cielos.

JX
-¡No la toman, no la toman!
Así entró diciendo en su casa Don
Francisco, con la túnica bojo el brazo.
-¡Ilastaenestotengomala pata! Bueno,
pues lo mismo dá,-pensó.-Hoy descanso y cobro energías y no bebo. Mañana
me avisto con el chisgaravís que no quiere concederme la Cruz, y á las primeras
de cambio le rompo las muelas ... es decir,
apenas me conteste: «Bien, gracias. ¿Y
usted1
Y entró en su habitación hecho una furia.
-Don Francisco ...
-Papaito ...
-iQué pasaT
-D1selo tú, niña.
-No, no, usted, señora M'.lriquita.
-Pues el caso es que ... la niña ... tiene ... un pretendiente ...
-¡Ah!. .. ;.Pero no quedamos
en qu~?...
t.f•._ ... ~
-S1 ... Pero es lo que dice la
pobre: ¡nadie se oe libre de estas

decimos que entre al pretendiente esef
-Bueno ... tOué más me dáT Que entre
y echaremos un pitillo.
Y Don Francisyo se fué á su despacho,
donde al poco ralo se presentó el pretendiente.
X

- ¡Cómo! ¿UsledT ¡Pero usted! ¿Usted
es el pretendiente?... tUsted, el usufructuario de la CruzL. ;.Y se atreve después
de lo que me dijo hace días áL.
-¡Calma, Don Franci~co!- contestó el
jóven. -Yo no sé á qué pretendiente se
refiere usted, ni yo vengo á pedir nada,
11i, en fin, ~é á lo que usted se refiere.
Yo vengo mandado por el hermano mayor de la Cofradía á rogarle que acepte
usted el viérnes que viene, Viérnes Santo, la Cruz que usted desea y que yo he
disfrutado tenlo tiempo.
-1,La Cruz? Pues ... siéntese nsted , jó-

cosas!
-Bueno, en resumidas cuentas: &amp;qué tripa se le ha roto á
Socorrito1
-Ninguna, gracias á Dios,
Don Francisco ... Pero la niña
parece que no mira con malos
ojos al...
-Bueno, bueno, ¡ustedes allá!
Pero, señor, tá mi qué me cuentan ustedesT
'-Es que Socorrito ... quiere
que usted le conceda permiso
al muchacho para ...
-¡Concedí-do, concedido ...
- ... Y el muchacho ... está
esperando que usted se digne
recibirle ...
-¡Yo! ¡Para quéT ¿Qué le voy
á decir -yoT Le ad vierto á usted
que conmigo no querrá casarse ...
-Bueno, Don Francisco: ¡le

El Uo de las aceitunas parecía, por lo que se de,11:ailitah• gritando
que quer,a ven'1er la mercn11cia il todo trance
'

�20

ven ... Le diré ... Si, señor, ¡con mucho tura, andar lento y reposado, elegancia,
gusto!-Y al decir esto lloraba de ale- etcétera, etcétera.
-¡Muy bien, muy bien!
gria.-¡Ya lo creo, si, señor! ¡Por fin se
-Y ... á otro asunto.
acuerdan de mí! ¡Yo la llevo, yo la lle-Usted dirá.
vo! ¡Merecido lo tenia! tNo cree 11sted
-Yo quiero ser el novio de su hija de
que lo tenia merecidof
-Sí, señor ... Por eso vengo yo mismo usted.
-¡Ah! iCon que no me engañaba1¡Haá ofrecérsela.
-Pues la acepto, hombre, pues la berlo dicho antes! ... ¡Socorritooo l
-No, no la llame usted, Don Curro.
acepto ... Tome usted un pitillo.
-Bueno,
-Gracias.
pues no la lla-Y, ahora,
mo ... Por mi
dígame, para
parte, no he
no tener que
de meterme
ir á pregunen ese asunto.
tarlo al CabilAllá ellas .. .
do: Nué es lo
-Pero .. .
que hay que
¿usted
me da.
hacer1
su consenti-Casi namiento?
da. Llevar la
-Si, homCruz, que pebre, si. ¡No
sa un poquituviera más
llo, siempre
que ver! ... De
derecha, y al
modo ... quela
pasar pur la
Cruz
.. .
Plaza de San
-La disFrancisco se
frutará usted
para usted
este año.
frente al estra- Pues ...
do de las autono se lo diría
ridades, gira
ni á mi padre;
usted sobre
pero, en fin,
los talones, y
allá va. Me
una vez frente
había proá ellas hace el
,:,uesto empesaludo de or' ñar la túnica.
denanza; ya
¿Quiere usted
sabe usted: ina.coro pañarclinar la Cruz
me y desemy el cuerpo,
peñaremos el
un poco, ducordón de oro,
rante unos seque es lo únigundos; y poco que me han
nerse nuevaquerido tomente deremar1
cho, volver á
-Usted me
girar y seguir
A la cabeza de la Cofradía iba Don Curro, cubierta la cara con la máscara
manda,
Don
andando. Nade terciopelo, llevando la pesada Cruz
Francisco.
da más.
-Pues ... andando. Vamos allá, y char-Si, sí... ¡Perfectamente! ...
-Usted va al frente de la procesión, y laremos un rato.
Se pusieron en pié y encendieron senya le darán un itinerario, que es el que
dos pitillos.
tendrá que recorrer.
Y salieron á la calle, mientras Soco-Bien, bian ...
-Además, es usted el más obligado á rrito y la señora Mariquita, que, como
no levantarse el anlifaz de terciopelo ... es de suponer, habían estado oyendo la
¡Y poco que sudará usted, se lo aseguro! conversación, abrazadas, se besaban una
á otra, sin poder contener las lágrimas
-Eso importa casi nada.
.1-Bueno ... Y, sobre totlo, buena a.pos~ ' de ·a legría .
'

'

,·

21

SOCORRITO

POR SSOS MUNDOS
EPÍLOGO

I
Llegó, por fin, el tan deseado Viérnes
Santo, y Don Francisco no cabía en si de
gozo. ¡Por fin había conseguido lo que
quería! Por fin iba á marchará la cabeza
de la larga fila de hermanos, con su Cruz
de ébano, caoba y oro; por fin, al pasar por delante de la presidencia del
Ayuntamiento, giraría elegantemente sobre los talones, inclinando la Cruz y el
cnerpo un instante, para volverá enderezarse, girar nuevamente y seguir por
la Plaza de San Francisco, andando pausadamente, contoneándose, enamorando
á las marquesas y condesas, marquesitas
y condesitas, de los palcos y plateas.
Y salió la Cofradía, y á la cabeza Don
Curro, que, para solemnizar el acontecimiento, había bebido más de lo regular.
La verdad, él no sabia lo que le pasaba. La Cruz le parecía de plomo, y se le
doblaban las piernas y sudaba la gota
gorda.
-¿Será debilidad?-se decía, y en cada
una de las tabernas que encontró al pa so, se echó al coleto un buen vaso de vino para fortalecer el estómago.
Y llegó, por fin, á la entrada de la Plaza de San Francisco.
-«Ténte Curro, ténte Curro, que vas á
hacer un mal papel,-murmuraba Don
Francisco viendo la plaza regiamente
iluminada, la calle ancha y limpia que
tenía que recorrer, y á un lado la aristocracia en sus palcos, y á otro las sillas,
todas ocupadas por personas elegantes.
Enderezóse lo mejor que pudo y entró
en la plaza.
¡El saludo! Ya iba á llegar frente al
señor alcalde, frente á las autoridades,
que le esperaban en sus sillones rojos,
para ponerse en pié contestando al saludo.
-¡Ay, Curro, Curro!-seguía murmurando.-Me parece que al girar vss á d11.r

en tierra. Y si no al girar, cuando inclines la Cruz será ella ....Verdaderamente,
ahora es cuando me he convencido de
que estoy borracho. ¡Ténte derecho! ¡Anda despacio, que así se nota menos!
E iba el hombre á pasos muy cortos y
muy despacio, disimulando lo que podía.
Ya llegaba al estrado, ya se Je abrlan
las carnes, ya iba á dar un costalazo ... :y
ya iba á oír mil y mil carcajadas de las
condesitas y de las marquesitas. ·
-¡Yo no giro, yo no girol-pensaba.
Y así llegó á la presidencia del Ilustrísimo Ayuntamiento. Paróse un momennto, dudó un rato, probó á dar media
vuelta ...
Y como se le iba la Cruz, sin volver
la cara, muy derecho, siguió andando
y gritó:
-¡Quearse con Dió, zefi,ore!

II
Don Curro puó en la Prevención,cosa
que él tenía descontada. Y mientras dormía la mona sobre un banco de madera,
Socorrito, tras las flores de su reja, pe\9.ba la pava con su novio.
Er11. la quinta vez.
Y allá al terminar la noche, cuando la
luna declina majestuosa y las estrellas
titilan agonizantes; allá cuando los harmónicos trinos de los pajarillos saludan
al nuevo día y el sol colora de oro y grana los débiles celajes del explendoroso
cielo, los dos amantes se despiden, y entre frases de cariño suer.a un beso, pero
un beso puro, amoroso, celestial, que,
confundiéndose con los débiles triunfos
de los pajarillos y con el leve susurro de
la brisa matinal, forma parte del eterno
himno de amor y de gloria que á la naciente aurora tributa la Naturaleza.

*

**
¡Me perdonará el lector que le ha ya
entretenido con esta bagatela?
PeoRo PEREZ FERNANDEZ

Ilustraciones de F. de la Mota

�POSESIONt:S ESPAÑOLAS EN MARR UECOS

111ehlla, vista desde el mar

POSESIONES ESFANOLAS EN fv'\ARRUECOS
La e:r:tra~rdinaria import~ncia_ que alcan.ia cuanto se relaciona con el imperio marroqut , donde el órden in~erior perturbadoamena.ia los mtereses europeos allícreados, de cuya ~aloagu~rdia !J defensa se ha encargado una misión hispano francesa
presta gran mter_és a este artículo que recuerda nuestra tradicional política afri~
cana en las posesiones que en aquel territorio ondean al oiento la bandera española.
la ep_opeya de la Reconquista
hubo termmado con la ocupación de
Granada y Málaga por los Reyes Católicos, _todo parecia indicar que el secular
~uah,smo entre la Cruz y la Media Luna
iba a traspasar el Mediterráneo para
asentarse en Marruecos, lerrilorio africano qu_e, se~ún la frase estereotipada,
es conhnuac1ón natural de España y á
donde nos llaman de antiguo más de una
razón y de una conveniencia. Y asl debla
esperarse del entusiasmo con que aquellos e~forzados monarcas emprendieron
las primeras empresas españolas en Berberla, secundados con no menor celo
por el célebre cardenal Cisneros. Pero
ocurrió entonces que Cristóbal Colón,
con su transcedenta l descubrimiento torció nC' poco el empeñado ánimo de !~Primera Isabel, que hubo de dedicar á las
~mpresas de América lodo el interés que
intentó reservar para las de Africa las
c~ales se continuaron ya con mucha tibieza porque la muerte arrebató la existencia del citado cardenal Cisneros man'
CUANDO

tenedor el más entusiasta de las conquistas á los moros.
No pretendemos hacer filosofías de la
Historia; pero el tiempo ha venido á demostrar que el fastuoso imperio colonial que en América tuvimos contribuyó
más á esquilmar la vida y la sangre de
España, que sus riquezas á hacernos
prósperos y poderosos. La fuerza de los
hechos. ha venido. con~rmando, por el
contrar10, la cap 1 tal importancia que
para España representa el simultáneo
dominio en ambas orillas del Mediterráneo, y todos los monarcas españoles que
desde los Reyes Católicos hasta nuestros
días han existido, forzados por las circunst~ncias han prestado atención, aunque bien poca, á los asuntos de Africa.
Pero no era ciertamente el esplritu del
testamento histórico de Isabel la Católica lo que guiaba las postsriores y escasas empresas de España en el Norte de
A_frica? ni si9uiera el instinto de la prop~'l ex1stenc1a, de la seguridad de la nación lo que nos alentaba:era la fatalidad,

23

la pirateria, la causa que llevaba á los es- de aquellos tiempos, sino que, á través
pañoles de cuando en cuando á aquellas de todos los siglos transcurridos, en el
regiones. La audaz piraterla,que se des- x1x precisamente más que en ningún
arrolló prolifera en Berberla , fué, en otro, cuanto á Marruecos se refería insefecto, la causa que impul~ó más de una piraba repugnancia en todas las clasesesvez á España á emprender expediciones pañolas. Asilo demuestran las repetidas
contra los focos donde aquella anidaba, y intenciones manifestadas para enagenar
los corsarios no se limitaban ya á dificul- nuestras reducidas posesiones de la costar el comercio internacional, entor.ces ta de Marruecos, que si no han prosperado débese á la caracteristica desidia
naciente, sino que caían sobre las costas
española,
que impide tanto la realización
mediterráneas asolando comarcas y rede
lo
bueno
como de lo malo. Efectivaembarcando con el botin cuando el enemente, las Corles de 1821 resolvieron famigo acudía á batirlos.
España é Halia, por su mayor proximi- vorablemente el expediente de tal enagemidad á Africa y por la importancia de nación, que no llegó á realizarse porque
sus marinas mercantes y tráfico, eran las la guerra civil que había estallado en
primeras interesadas en impedir el des- Marruecos impedía al sultán dedicarse á
arrollo de la piraterla. Para lograrlo, no otros asuntos, y además porque su extuvieron otro remedio que atacar el mal hausta bolsa no hubiera podido dar los
en sus propios criaderos: las armadas de diez millones de reales en que se hablan
Génova y Venecia, separadas ó unidas á valuado nuestras posesiones, excepción
las españolas, dieron más de una batida hecha de Cauta, que no entraba en el
á los tocos piratas que, si lograron de- pacto.
Aquella poderosa cintura de plazas esbilitar, no consiguieron extirpar, á pesar de que, por parte de España, se pro- pañolas qufl en pasados tiempos bordeacedió á ejercer una ocupación permanen- ba las costas berberiscas, desde Bugía y
te que trataba de imposibilitar en abso- Trípoli hasta Santa Cruz de la Mar Peluto las arles del corsario. Añádase á queña, ha sido restringida no poco, limiesto el odio secular, siempre vivo, entre tándose la barrera á estrechar el impemoros y cristianos, y se tendrá el verda- rio marroquí desde las Chatarinas hasta
Río de Oro, comprendiendo Malilla, Al&lt;iero carácter de aquellas empresas.
Como se ve, nuestra polHica africana hucemas y el Peñon de Vélez, en el Meno reconocla como móvil el que entraña diterráneo, Cauta y el islote del Peregil,
toda política colonial moderna, eminen- en el Estrecho de Gibraltar, y las isla~
temente expansiva, sino que respondia á Canarias y Santa Cruz , aun no ocupada,
la necesidad imperillsa de contener los en el Atlántico: 1ialones que nos han queprogresos de la piraleria, que vegetaba dado de nuestras antiguas conquistas!
siempre pujante en el Mediterráneo. De Bugía, Trípoli, Bona, Tunez, Argel,
aquí nacen nuestras empresas en Africa, Orán, Mazalquivir y tantos y tantos flodonde España careció siempre de una rones más del esbozado imperio español
P,OlHica a frica na fija y de t,e rminada; en Africa, que mucha sangre nos cospor esta razón no consideramos nunca taron, han pasado á manos rivales por
imprescindible la conservación de las tibieza, por tuerza. por fatalidad.
Solamente en 18-1~, ejemplo único en
plazas conquistadas, que con facilidad
nuestra
historia, hubo un destello de inabandonábamos, para repetir, al cabo de
teligencia,
cuando, anticipándonos á
algunos años, el trabajo de recuperarlas
Francia,
se
ocuparon las islas Chafaricon el inúlil sacrificio de vidas preciosas
nas,
la
más
moderna
y más oriental poque tales empresas llevaban en sí. Este
esplritu lo dá á conocer, con bien triste sesión española, de tal importancia que
elocuencia por cierto, un historiador de ya en 1767 el general de la Armada Don
mucha fama, el Padre Mariana, el cual, Pedro Castejón, contra la corriente que
al exponer el concepto que á España entónces se iniciaba de enajenar nuesmerecían aquellos trabajos, dice que Fe- tras posesiones africanas, probó en un
lipe 11, y con él todos sus hombres de luminoso escrito, no sólo la necesidad de
gobierno, estaban convencidos de que en conservar estas, sino de extendernos
Africa no convenia edificar, sino des- hasta Chafarinas.
Si quisiéramos extremar la antigüedad
truir.
de
las ocupaciones territoriales en MaLo malo fué que esta clase de interés
rruecos
por parte de España, habríamos
que nos inspiraban entonces los asuntos
&lt;le Africa no ha sido patrimonio exclusivo de remontarnos á la época de la manar-

�24

POS ESIONES ESPAÑOLAS EN

Desde entonces el pabellón de Castilla ha
ondeado sin interrupción sobre los torreones de aquella plttza africana. Ctiuta,
aunque ganada ante-

25

quilamente sus pipas llenas de opio, la latente el odio y acudiendo repetidas vellegada de los compradores: hay alli ces con sus tropas á poner cerco á Merincones tan típicos y pintorescos que lilla. Entre los sitios más famosos sofuera preciso irá Oriente para hallarlos bresalen los comenzados los años, 1687,
semejan1694 yl696;
tes.
mas, á peEl desasar de la
rrollo cotenacidad
me r ci al
desplega·
queMelilla
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da, los maha adquiri---'""·---~
rroquies
do en estos
,,;.,-.,.,"1111!!!!'\ ' \
no lograú I ti m os
ron nunca
tiempos ha
su objeto.
desfiguraTal estado hasta su
do cesó, al
misma fifin, desde
son o mí a
el momenm i l i t ar .
to en que
Antes , la
•
se crearon
incomunirelaciol).AS
cación con
mercantilos moros
les entre el
fuéco~ple- •
campo y la

ta durante

MueI{e de ~1~1illa

plaza. Prin-

s i g los' ,
cipiaron
pues la hostilidad entre españoles y rifle~ los·moros por introducir alli huevos y
ños no conocía tregua. En efecto, ningu"' gallinas, y actualmente hacen con Mena plaza ha permanecido tanto tiempo en hila un comercio que llega á diez miuna absoluta incomunicación con el cam- llones de pesetas anuales. El comercio
po fronterizo como Melilla, hasta el pun• ha conseguido, pues, lo que las armas
to de que todas las vituallas, el agua nunca hubieran alcanzado: deponer la
inclusive, era llevada allí desde España. actitud hostil de los riffeños, de tal suerLos riffeños mantenían cerco continuo, suerte que hoy son ellos los primeros
11 egando
in t eresahasta imdos en que
pedir que
Melil a
el c uerpo
permanezde centine.,....__
ca en nueslas asomatrasmanos,
se á través
porque asi
de las aspipueden con
iteras: un
mayor setusil, siemguri,dad y
pre vigifacilidad
lante,siem•
proveerse
pre avizor,
de las roerse encarcaderiasde
gaba de reprocedencordar al
_.,_~~
cia euroa t re v i do
pea y nego•
centinela
ciarcon el
su descuíinterior.
do. Ad e _ __
Puédese
más de la
suponer el
hostilidad
MuellemilitardeMelill&amp;
interés de
manifiesta de los rifteños, los sultanes los mo1•os en contarnos por buenos vecimarroquies se encargaron, por su parte, nos, conociendo las dificultades que el
de protestar de la presencia de los espa- aprovisionamiento de sus kábilas repreñoles en sus territorios , manteniendo sentaba cuando las caravanas_tenían que

~~~~=:¡jií

1,!;,_:¡t;¡¡.j~~

MELILLA

MARRUI-:cos

�26

POR !!SOS MUNDOS

ir nada menos que á Fez para proveerse ninguna ventaja, cierra las puertas de la
de té, café y azúcar, entre otros artículos plaza. Entonces, todo enmudece, y Malique hoy se encuentran en Malilla á pocos lla, que de día es un emporio moderno,
pasos de todos los poblados de aquella re· retrocede un par de siglos: la tristeza domina en
gión. Ade·
sus calles,
más, los
y sólo inteprecios del
rrumpe la
mercado
monotonía
de Fez eran
alguna pa- .
exageradítrulla a r simos, somada que
brecargahace servidos con
cio de imacostosos
ginaria, el
transporeco sonoro
tes desde
de uncialos puertos
r í n, ó el
de la costa
ruido seco
atlántica.
del batir de
Hoy Melilas ola R
lla esla llamediterráve comernea s. En
Ceuta, vista desde el mar
cialdel Riff
las afueyde todo el
mediodía marroquí, y á nuestra plaza ras, en el campo moro, imperan la misma
acuden caravanas de distintas regiones soledad y análogo silencio, interrumpidel oriente y centro de Marruecos, que dos tan sólo por los muezzines de las
dan vida y animación á aquel lugar, an- mezquitas que anuncian lasoraciones.
tes triste y solitario.
Es grande el contraste que ofrece la
CEUTA
ciudadela, de calles tétricas y vetustas forLa primera impresión que Cauta protalezas, con el Mantelete, donde radica el
comercio y donde el bullicio y la sed de duce al viajero que hasta allí llega es de
negocios que comienza con la apertura sorpresa, al encontrarse ante una ciudad
de las puertas de la plaza, no termina genuinamente auropea. En efecto, vienhasta que la ley marcial, vigente siem- do las modernas casas y calles de la po pre allí con todos sus inconvenientes y blación, no parece que Cauta se asienta

Sdrrallo cristi11.no, luerte más av'lnzado del campo español, en Ceuta

POSl!:SIONES ESPAÑOLAS EN MARRUECOS

27

en el africano suelo. No se respira allí el que sería casi imposible hacer de ella un
ambiente particularísimo de las demás emporio mercantil de regular importanciudades morunas: apenas ha yen sus ca• cia. En Cauta sólo hay en la actualidad
lles moros y hebreos. Bien es verdad que una fuerte guarnición, un numeroso vela situación especial de Ceula en el extre- cindario y un no menos numeroso penal.
La ciudad con su territorio se compomo de una lengua de tierra , rodeada
ne de tres reúnicamente
cintos:
el pripor la kábila
mero, lo forde Anghera , y
ma el monteen
entre dos locos
que
se asienta
de comercio
la Torre del
cu a I es son
Hacho, que coTánger y Terona la altura
tuán, no es la
más saliente
más á propóde Cauta y misito para que,
de 195 metros
tanto moros
de
elevación;
como hebreos,
el
segundo,
lo
que sólo van
constituye un
tras el negopequeño valle
cio, acudan á
cultivado,
en
la ciudad.
el que ya exisEl aspecto de
ten buen núCeutaes carac•
mero de consterístico: no
trucciones, y
tiene el cariz
termina en la
de las ciudacolina de la
des orientales
Almina; el terque Malilla
cero,
está forpresenta, ni la
mad o por la
mezcla de cosciudad propiam o poli ti s mo
mente dicha.
que se deja
Las fortificasentir en Tánciones
que deger, ni ofrece
fienden el tela coquete ría
rritorio, que es
parisién de Arbastante
escargel. Cauta no
Puerta y puonte levadizo qu~ dan entrada á la población amurallada
pado, a hunde Cauta
·
se puede comdan, sobre toparar con ninguna ciudad africana: es una urbe euro- do en el istmo que termina en la falda
pea, que tiende á ser lo que Gibraltar es. oriental de la Montaña del Marabut,
No hemos de hacer aquí la historia de nombre que recibe el mon~e. donde se
Cauta desdeque, apareciendo como asen- entierran los santones de S1d1-Muza, y
tadora de las columnas de Hércules, que en Cauta se conoce más generalmenatraviesa y participa de la triste suerte te por la Casa del Renegado, por ser
del conde J ulián y pasa después por fama que uno de éstos fué el que dió origrandes vicisitudes cayendo indistinta- gen á esa generación de santones.
Siendo el territorio bastante estrecho y
mente en manos de portugueses, españoles y moriscos, hasta la gloriosa guerra reducido, los fuegos de los fuertes sirven,
de 1859 durante la cual dicha plaza fué á la vez que para contener al enemigo de
el centro de operaciones del ejército es- tierra, para batir al que en la mar nos
pañol. Hoy, que tanto se habla de nuestra asedie. El terreno es muy escarpado y
influencia en Marruecos, bueno es recor- forma profundos barrancos, cubiertos
dar que, gracias á la más funesta de las por espesa maleza, algunos de los cuales
incurias, Cauta, que pudo ser por sus es- van á morir bruscamente en el mar.
El campo neutral se extiende hácia el
peciales condiciones un centro comercial
importantísimo é impedir el desarrollo Oeste y en él se conservan las ruinas de
del comercio inglés y francés por Tánger la antigua Septa de los romanos.
En Cauta no existe puerto, y cuantas
y Tetuán, se ve hoy anulada de tal modo

�28

POR ESOS MUNDOS

POSESIONES ESPAÑOLAS EN MARRUECOS

obras se han intentado para formarlo en victimas que ocasionó la guerra de 1859.
la bahia natural han sido siempre desCauta, como Malilla, es puerto franco,
truídas, ó por el mar, que incesantemen- aunque, á la verdad, para el escaso cote las halla, ó por las arenas que arras- marcio que allí se hace resulta inútil
tran lascoesta concerrientesdel
sión.
Estrecho.
Hay una
La costa
c os a e n
ofrece, coCauta que
mo el resto
llama mude la macholaatenrroquí del
ción, y es
Estrecho,
¡;........-.----:
la compaalgunaspeñla de moqueñas enros, formasena das,
da poralque sirven
gunos made refugio
rroquíes,
á todo gé.
.....
cuya prinn ero de
- ..........
cipal micontrabansión condistas.
sis te e n
El fa ro
adornar la
deCeuta se
Coman eleva sobre
j
da ncia geel cerro de
neral dánlos M O S_ Compañia de moros tiradores de Cauta, mandada por oliciales del ejército español dola guar-

i,

.J

queros, á 180 metros, y es de luz blanca dia. Sus trajes, son, en efecto, muy vistofija. Aunque no es de los peores que sos y parecidos á los uniformes de los
España tiene, forma, sin embargo, gran zuavos franceses. Antes del año 1860,
contraste con los magnificas eléctricos esta compañía residía en Malilla y la
que sobre la opuesta costa ha instalado formaban los moros confidentes de las
la Gran Bretaña.
diversas posesiones y los que se señalaComo queda dicho, ofrece Cauta todo han como más adictos á España; pero,
el aspecto de ciudad europea, bastante poco después, fuá destinada á Ceuta,
bien u rbadonde dinizada; pe- '
cho pequero no por
ño cuerpo
esto puede
constituye
asegurarse
una figura
que desdecoraticuella por
va. Los mala magnifid r i 1años
cencia de
conocen el
sus edifiaspecto de
cios ni caestos molles. De los
ros porque
estuvieron
primeros,
en la capilosmás notal de Establiis son
paña para
la Comanrendir pleidancia getesía al rey
nera 1, la
Don AlfonCatedra 1,
so XIII en
que es obra
Islas Chalarinas. Islote del Congreso
sus bodas
del siglo
xv, el Ayuntamiento, y el Penal, que con la princesa Ena de Battenberg.
El presidio de Ceuta es el principal de
antes fué convento de franciscanos. Monumentos sólo existen dos: uno elevado cuantos España sostiene en Marruecos.
á Carlos IV, y otro en memoria de las Es casi seguro que desde las conquistas

29

primeras los penados marchaban siem- mariscal Mac-Mahon, entonces coronel,
pre juntos con los guerreros, con objeto quiso poner en práctica el proyecto acat:!e hacer las obras de fortificaciones; así riciado, preparando una expedición que
resultó con el tiempo que los presidios, habla de ocupar para Francia el estratégico archique entoni piélago. Peces eran
ro enterado
hasta cierto
deestospropunto necepósi tos el
c es arios,
G oh ierno
han echado
español, orhondas raídenó urgences, de tal
temente al
modo que
general Separece que
rrano, capinadie se
tán general
atreve hoy
de Andaluá extirpar
cía, la inestas terrimediata orbles c líniganización
cas de las
de una exllagas sopedición
cial es de
que se adenuestras po•
lantara á la
sesionas
Islas Chafarinas. Islote de Isabel JI
francesa.
marroquíes, dignas, por oierto, de mejor suerte.
Fué aparejada con urgencia una fragata en el puerto de Málaga, y en ella
embarcaron algunas tropas que, favoreLAS ISLAS CHAFARINAS
cidas por el buen tiempo, arribaron á
Forman un archipiélago de tres islotes Chafarinas oportunamente, plantando la
que ocupan una estratégica posición fren- bandera española el 6 de Enero de 18J8
te á la desembocadura del caudaloso río sobre las mayores alturas de las tres isMuluya, no lejos del arroyuelo el Kiss, las.
que forma la frontera entre Argelia y
Dícese que pocas horas después llegó
Marruecos.
á la vista de Chafarinas la expedicióa
Desde 18-15, terminada felizmente la francesa, toda ajena á la realidad de lo
guerra de ocupación de la nueva colonia ocurrido. El asombro de Mac-Mahon al
francesa de
ver que onArgelia
deaba la
con la subandera esmisión del
pañola no
emir AbdreconoEl- Kader,
ció límites.
las autoriPero no tu- ·
dades franvo más recesas abrimedio que
gaban prodisimular
yectos exsu enojo,
pansio nishaciendo
tas en Maviraren rerruecos
d o n do el
que, en
buque que
1848, iban
le conduá efectuarcía.
se con la
Están las
previa ocuVista de la plaza y puerto de Isabel 11
tres islas
pación de
en si tu alos islotes citados, conocidos por los mo- ción tan singular que forman con la cosros con los nombres de Xaferin ó El-Já- ta marroquí, que se levanta á pocas millera Kebdana (Peñas de Kebdana). El llas, el más abrigado puerto natural del

�POSESIONES ESPAÑOLAS EN MARRUECOS
POR 8808 MUNDOS

30
lituidos por soldados que son los que hoy
mundo. ¡Cuántos naufragios hubieran representan Ia soberania española en
ocurrido sobre las inhospitalarias costas aquellos solitarios peñones.
berberiscas de no existir como providenModernamente, un africanista muy
cia salvadora las Chafarinasl Buques de ilustrado y entendido, Don Saturnino Xitodas nacionalidades y clases afluyen á ménez, obtuvo la concesión de una facsu protectora rada cuando un temporal toria en la Isla del Rey, empresa que no
furioso se desencadena en el Mediterrá- ha podido llevar á cabo por la injusta
neo. Entonces, aquel despreciado para- oposición que se le hizo creyéndosele
je, que en tiempos de bonanza visita tan agente de Alemania.
sólo cada semana el buque que hace el
Acordada ya de un modo oficial y soservicio de correo del Estado, es la San- lemne la construcción de los tres p~erlos
t11. Bárbara de quien nadie se acuerda de Chafarinas, Malilla y Ceuta, habrá
sino cuando truena.
que esperar que esta magnifica posesión
Por su posición y condiciones tan fa- española, más i,oportante por su siluavorables para la construcción de un puer· cion y condiciones que por su extensión,
to de refugio y a vitualla miento, se pro- adquiera toda la importancia que merece.
yecta desde antiguo el mejoramiento del
puerto natural que ofrecen las islas. BasEL ISLOTE DE ALHUCEM,t.S
tará para ello unir dos de estas: lasconocidas por habel U y del Rey, pues la
Alzase frente á una anchurosa y floritercera, la del Congreso, dista mucho de da vega que riegan el Nüker y sus afluen•
la primera, que es la central, y ofrece tes. Por este nombre le conocen los riffeprofundidades bastante grandes. Ya el ños. Alhucemas 6, mejor aún, El-M1Jemaño 1858 el comandante de ingenieros ma, fué in illo tempore una población floseñor Aparici fué autor de un proyecto reciente; pero hoy no quedan de ella sino
de puerto en el que se condensaban ruinas, que yerguen sus ruuros carcomilas ideas generales que hoy se han trasla- das frente al peñasco, por entre los flodado al proyecto aprobado. Esta obra ridos vergeles de la vega, que usufrucserviri11. de base para hacer de Chafari- túan los kabileños de Beni- U riaguel. El
nas un puerto comercial de la mayor im- islote ocupó un modesto lugar en un rinportancia, que sirviera no sólo á las ex- cón de la anchurosa ha hia que limitan los
porL11.ciones de Marruecos (,¡ue hoy to- cabos conocidos por Morro ~ uevo y Quiman el molesto camino de Marnia para lates. Primitivamente, Alhucemas tué un
irá embarr.ar todavía al puerto de Orán, baluarte de la dinastía fundadora de Maá más de 400 kilómetros de la frontera rruecos, de los venerados sherifes de
marroqu1), sino también para crear un Muley-Ed-Driss, centro del más exagecentro de abastecimiento de la navega- rado y violento fanatismo musulmán.
ción, negocio fabuloso que hoy casi acaMide la roca que forma el islote una
paran en el Mediterráneo los puertos longitud máxima de 150 metros, alcande Gibraltar y Argel.
zando una anchnra de 70. La allura maS1 bien en 18~7 fueron declaradas las yor no pasa de 27 metros.
Chaf&gt;1rinas, como las demás posesiones
Es increible cómo los ocupantes puesp11ñolas africanas, puertos francos, dieron fijar su atención en tan estéril roesto no ha bastado para que adquieran ca. Cualquier buque moderno podría fáel desarrollo comercial á que tienen cilmente arrumbar en sus entrañas el isderecho, debido más que nada á la falla lote entero, donde no habitan más de
de comunicaciones con el campo moro.
trescientas personas.
Hisla hace poco, las Chafarinas, como
A pesar de su insignificancia, su polos demás peñones, han sufrido un cre- sesión, que mantenia E5paña, fué codicido numero de presidiarios, y por su ca- ciada por Francia . á cuyo embajador en
lidad de penal se han visto perjudica- Marruecos en 1665, Roland Fréjus, se
das con los inconvenientes 11.nejos que atribuían propósitos de pedir la ocupaacarrea la situación. El edificio del pe- ción del islote, con objeto de establecer
nal estaba en la isla de Santa Isabel, que factorlas comerciales que preparasen la
es la más poblada y donde radican el influencia y penetración francesa en el
Gllbierno y l11 gnarnición de las islas. En R1ff. Si algo de cierto hubo en ello, como
los dos restantes islotes sólo habla an- es creible, lardaron mucho, demasiado~
tes una guardia, formada por algunos en poner en práctica los propósitos perpenados de mejor conduela que, al ser seguidos, pero es verosimil suponer quetrasladado el penal á Malilla, fueron sus-

31

t~les fueran las intenciones del diplomá- qui~n con sus recelos y suspicacias
tico f~ancés que justificaran la toma de o_bhgó á España á cuidarse de su posepose~16~ por parte de España de aquel sión. Sucedía esto en 1873, un año desperdido islote. No de otro modo se conci- pués de haberse hecho la última tentativa
be la oc~pación de tan árida peña sin de desprendimiento de las plazas de Arrice. A_ntes de esto, á Fernando VII se le
que mediara causa alguna.
~l ~8 de A~osto de 1673 los navíos del ocurrió la peregrina idea de canje11r Alprmc1pe de :\Iontesacro, San Agustín y hucemas con el sullán de Marruecos i por
San Carlos, llegaron á la vista de Alhu- unos cuantos caballos árabes! Pero la
cemas, desembarcando tropas que forti- casualidad ha ido sorteando todos los
ficaro~ ~a ro~a, quedando en ella una escollos, y Alhucemas ha llegado hasta
guarmc1ón, bien provista. Desde entón- nuestros dl_as en poder de España.
En el mismo peñasco se putide ver el
ces, es Alhucemas posesión española.
D_urante algunos días del mes de No- ~rad_o de pr~ocupación que siempre nos
viembre de 1838 se sublevaron los nu- inspiró. C~b1erta la ~sléril roca con promerosos confinados políticos alli recluí- fu~16n d_e mverosimiles y antiquísimas
dos, declarándose por el pretendiente ed_1ficaciones, nada revela allí un mejoraDon C~rlos después de reducirá la im- !Dien~o en las construcciones, y se da el
potencia á la escasa guarnición de la mcre1_ble caso de que las balarías todas
plaza, á la que encerraron en las prisio- h~n sido suprimidas y desmontadas las
nes que ellos hablan ocupado. Pero teme- piezas de bro_ncii por la inseguridad que
rosos de la llegada de refuerzos y de ser ofrece el penasco, pues hubo ingenieros
nuevamente sometidos, huyeron, embar- &lt;lue cr~yeron que el peñón podría resencándose en dos buques de vela á la sazón hrse s1 en él se hacian disparos de cañoen la bahla .. uno de los cuales pudo lle- nes. En este punt.o, bueno es hacer consga_r á Argelia, encallando el otro en la tar que, _asentadas atrevidamente las
construc?1ones sobre rocas, encima de
misma costa.
. Poc?s hechos importantes registra la sus más imperceptibles saliente8, los muh1s_tor1a de A(hucemas, que con las Cha- ros, que de!&gt;afian las leyes de la Naturafarmas han sido las posesiones españo- leza, ~arecen de la solidez y garantía nelas que de más tranquilidad han disfru- cesarias para permanecer levantados. y
tado, contrastando ciertamente con las aun la base, el propio islote, debe estar
aza_rosas continuas luchas de Malilla y el !oca vado profundamente en sus enLraPenón de Vélez. Quizás haya influido en nas por las rompientes continuas de las
~llo el mayor apartamiento de aquellas olas, pues en días de temporal el peñón
oscila casi
islas de la
1mpercepcosta, cosa
tiblemenLe,
que ha imaunque de
pedido momanera sulestarnos á
ficiente palas kábºlas
ra llevar la
vecinas.
intran quiAlhucelidad á sus
~a~ha parmor ad ot1ci p ad o
res, que se
más que
creen ameninguna
nazados de
otra poseser sepulsión espatados en el
ñola del
fondo del
abandono
mar. A pepunible en
sar de esto,
que siemy quizás
pre se tupor esto
vieron
Vista de Alhucemas
nuestras
.d
mismo, la
colonias, pues hasta llegamos á olvidar ".1 8 allí tiene especiales encantos y alra~qu~ tal parte del globo existiera: los edi- h vos.
El problema de las subsistencias en
ficios se derrumbaban y Alhucemas se
despoblada. Fué entónces el extranjero Alhucemas, como en los demás peñones,

�32

POR ESOS MUNDOS

es el más caraclerístico y el menos fácil
Cada habitante tiene una ración de
de resolver, sobre todo cuando las cir- agua señalada, cantidad que está en recunstancias imposibilitan el abasteci- lación con su categoría; así, mientras los
miento de la plaza. Sin vegetación algu- más conspicuos la disfrutan de sobra, hasta
na, hasta sin agua, todo debe ser allí im- para bañarse, los soldedos, y los presos,
portado. En estos tiempos, se han anu- sobre todo, no cuentan sino con algún
dado retaque otro liciones cotro, que tiemerciales
nen que
con losmoesca timar
ros del veáfin de que
cino ca mles alcance
po, que impara todos
portan los
los usos y
ce lebérrin ece~idamos huedes. Con
vos morulas subsisnos, no tan
tencias que
económi •
llegan del
ca mente
campo mocomo anro l!e hace
tes, macitambién relentas gaparto, en
Tipos rilfoños del Pellón de Vélez de la Gomera
llinas, horel que se
talizas, carbón, frutas y alguna que otra guarda un turno riguroso entre los hacosa más. Pero cu9ndo toda comunica- bitantes todos, tomándose en cuenta para
ción con los moros estaba prohibida, las establecer dicho reparto el número de
subsistencias tenían que llevarse desde individuos de cada familia. Toques de
España, con miles de fatigas por cierto, campanas ya convenidos anuncian á la
pues la navegación á vela no era la más plaza la llegada de huevos, de gallinas,
ventajosa para la rapidez en las comuni- de pescado, etcétera, pues todo tiene
-caciones ni para el aporta miento de los numero señalado de campanadas. Y hay
víveres.
que ver cómo acuden al mercado los más
Por esta razón, Alhucemas, con el próximos al turno, regresando con sucoPeñón de Vélez, han atravesado algunos rrespondiente ración, mientras el resto
-éxodos de hambre, hasta el punto de que se va con las manos vacías.
para prolongar la situación hubo que
En estas condiciones especialisimas se
poner en libertad á los presidiarios tras- vive en los presidios del Ritf. La poblaladándolos al campo moro, y allá hubie- ción de todos ellos la forman elementos
ran ido á parar todos los habitantes si el análogos, teniendo preponderancia el misocorro hubiese tardado más en llegar. litar, bajo cuya jurisdicción absoluta se
Hoy, destinado especialmente un buque hallan. Los presidiarios, hoy recluidos en
al servicio de los presidios menores, como Malilla y Ceuta, formaban también por
-en términos oficiales se llaman nuestras su número el segundo elemento de estas
posesiones del Riff, no ofrece el proble- poblaciones; pero descartados ya de las
ma de las subsistencias el mismo pavo- demás posesiones, sólo quedan en ellas
roso aspecto que antes. Este buque (que algunos empleados oficiales con sus fano es cosa de sobra decir que se denomi- milias, y contados comerciantes cuyo
na Seoilla y va mandado por Don Onofre número aumenta paulatina pero proBasch que hace mucho tiempo presta es- gresivamente.
te servicio y que por los auxilios facilitaPuede decirse que, hasta hace poco, la
dos á un vapor francés, al que libró de población civil de estos islotes la formacaer en manos de los piratas r1ffeños, fué ban algunas numerosas familias insulacondecorado por el Gobierno de la Repú- res que, desde generaciones atrasadas,
blica vecina con la Legión de Honor), viven sobre la costa riffeña. Familias de
este buque lleva, además, varios depósi- estas hay que cuentan numerosas las
tos-algibes, y el agua que conduce la va victimas que en ellas han causado los
dejando á su paso por los peñones en cu- moros; pero, afortunadamente, ese sisteyas rocas se han practicado excavacio- mático odio entre moros y españoles se
-ciones que sirven de tanques.
ha dulcificado no poco, y hoy el comer-

33

POSESIONES ESPAÑOUS EN MARRUECOS

-cio, embrionario en Alhucemas como en
-el Peñón y CbaCarinas, hace convivir y
-compenetrarse á unos y á otros.
EL PEÑÓN DR VÉLEZ DE LA GOMER.\

Como mudo testigo de un pasado lleno
-de épicas luchas queda este árido peñón
en nuestras manos.
En poder de España en tiempos de los
~odos, fué patrimonio de los árabes los
siglos que siguieron á la rota del Guadalete. Entre las atalayas de aquellos cerros y tajos se incubó el genio audaz y
atrevido de los gomeres, aquellos tamibles piratas que calan sobre las indefenas costas de Andalucla, abordándolas de
noche para aprovecharse del pánico y
-contusión que causaban y robar así impunemente bienes y mujeres. Los quebrantos de estos moradores eran tantos y tan repetidos y la inseguridad de
la navegaci6n tan grande, que elevaron queja ante Fernando el Católico, mo-narca que dedicaba á la sazón buena parte de su atención á las empresas de
Africa.
Dispuso, al efecto, aquel rey que la escuadra que se alistaba en Málaga contra
Orán, hiciese rumbo hácia el nido de la
piratería, y sin gran dificultad ocupó el
r,ñón el almirante Pddro de Navarro,
ete de la armada española, el 23 de Juio de 1508. Ya instaladas alll,las fuerzas
españolas comenzaron á hostilizar á la
vecina ciudad de Vélez, á cuya defensa
no tardaron en acudir tropas del rey de
Fez, que no lograron arrojar á los espa.ñoles hasta el año de 1522 en que fué .
sorprendida y pasada á cuchillo la guarnición que alll prestaba sus servicios.
Pronto se rehizo la piratería de sus paados quebrantos, y comenzó nuevamente
á asolar las costas españolas, dificultando
la navegación y el comercio. Y también acudieron los andaluces deman-dando protección á las gradas del Trono. Intentóse otra vez batir al enemigo
-del orden; pero u11a tentativa frustrada
que hizo el marques de Mondéjar en o~tubre de 1525 \sólo sirvió para aumentar
la pujanza y osadla de los piratas, engreldos con el fácil triunfo logrado.
Felipe 11. en Julio de 1563, ordenó la
alida de Málaga de una poderosa escua-dra, que puso á las órdenes óe Don S rn -cho Martinez de L,yva. EntrA sus más
•forzatlos capitanes figuraba Don Alvaro de Baün, que con ocho galeras se
cdelantó arribando felizmente frente al

i

peñón. Poderosamente defendido este lugar, y previendo el de Bazán un resultado desfavorable si lo atacaba por mar,
procedió al desembarco de cinco mil
hombres, que, tras de ocupar la vecina
ciudad de Vélez, hostilizaron á los piratas del peñón desde las alturas de la costa, que dominaban por completo. Pero este ejército in va sor fué tan tenazmente
hostilizado por los naturales del país que
se hizo imposible á Don Alvaro reconcentrar su atención en la toma del islote. En
tan criticas circunstancias, tuvo que pro•
ceder precipitadamente al reembarque
de los suyos, porque una acción combinada de los del peñón y los hombres de
tierra podía ser fatal á los españoles. As{
se malogró aquella expedición.
Entretanto, la piratería, envalentona•
da, crecfa de tal suerte que el honor y
la propia seguridad de Eipaña reclamaban la organización de una magna expedición decidida á destruir por completo
aquel temible foco. A tal efecto, hizose un
supremo esfuerzo, reuniéndose nueva poderosa l!Scuadra que llevaba nada menos que diez mil hombres de desembarco, en cien galeras y sesenta buques menores. A la empresa, que revistió casi !os
caracléres de una cruzada, acudieron
fuerzas de mar y tierra de todos los fütatados alemanes é italianos, que, con Por•
tuga 1, eran los que más sufrían los efectos de los corsarios.
Pero fué nuestra patria la que más contribuyó á la emoresa, que iba á los cuidados de Don García de Toledo, au:,r,iliado por el célebre Doria y los ya dichos
capitanes Sancho MarUnez de Leyva y
Alvaro de Buán.
Esta armada llegó al peñón el l. 0 de
Septiembre de 1564, procediendo desde
luego al desembarco de las fuerzas, que
se apr.raron, como en la última expedición, á ocupar la ciudad de Velez.
Prescindiendo del peñón, dedicáronse
las tropas á quebrantar las hordas rifftñas que ya comenzaban á hostilizarles
con tenacidad, y que fueron las que el
año anterior hicieron malograr los propósitos de Don Alvaro de Buán.
Este plan dió el resultado apetecido.
Derrotados los riffeños, y libres, por tanto, los nuestros de este embarazo por
parte de tierra, pudieron acumular todo
el ejército sobre el peñón, que no tardó
en sucumbir ante er.apuje de tanta fuerza. El caíd que lo defendía, Cara Mustatá,
aprovechó una noche obscura y tormentosa para ir con su gente al campo, de3

�•
POR ESOS MUNDOS
34
uarnición que fué pasada totalmente á
jando abandonados á una treintena de
~uchillo.
Las fuerzas del peñón, sabedosoldados que, al verse en tal tran.ce, no
ras
del
desgraciado
fin d.e sus compatardaron en rendirse. El 5 de Septiembre
ñeros
hicieron
una
sahda al campo,
fué ocupado definitivamente por los nuesel peñón. En aquellos sucesos lomó par- logra~do recuperar la perdida for~leza;.
te muy principal un renegado espa- pero no contando con fuerzas suficientes
ñol llamado Ferret, cuya casa en ruinas que distraer en aquel nefando fuerte,
convinieron en arrasarlo, como asilo
aún se vé desde la costa.
hicieron.
Dlas más larde, llegaron ~efuerzos de
Posteriormente, en los años 177~, .1781
Fez que no pudieron desaloJar á los es- y 1790, fué el peñón nuevamente s1t~ado,
pañ~les de las fortificaciones que estos sin mejor resullado que las an~er1ores
ocuparon y que los mismos moros ha~ian veces; y desde entonces.~o ha sido más
reparado antes para su de~ensa. DeJóse objeto de ninguna hoshhda~.
ten guarnecido y abastecido el penón,
La dominación de los espanoles en esta
y la armada de Don Garcia de Toledo
parte
del Riff debió tener una gran ~xabandonó aquellas costas.
tensión, pues asi lo revelan la profusión
Varias é insistentes fueron después las de ruinas de fortalezas que pululan en
acometidas al peñón de los sultanes de los alrededores de la costa, tales como
Fez, que á todo precio quer!an_ r~cuee- los fuertes de la ciudad de Vélez y del
rarlo, y asi fué como. á los d1ec1se1s ano~ Cantil y las célebres Torres de ~lcalá
de la conquista acudió el sultán Mu ley
situad~s en el territorio de la kábila de
Amar con diez mil hombres que eslable- Beni-Bu-Frah. De todo ello, no queda
ciero~ un cerco riguroso; pero la guar- más que el árido peñón cor_no mudo.tesnición se defendió valerosamente, recha- tigo, coronado de construcciones anhquizando á los sitiadores y malogrando la simas.
empresa contra ellos tramada. ~l sulEl Peñón de Vélez es, como Alhucetán Muley Ismael, uno de los más impor- mas una estéril roca, aunque de mayotantes de Marruecos, envió uno de sus res proporciones, y se alza frente á la
numerosos hijos (dícese que tuvo más d_e desembocadura del Ued-Támeda.: en U!l
ciento) con catorce mil soldados aguerri- escarpado rincón de la costa riffena. Un1dos, aumentados con contingen~es de las do á otro peñasco, la Isleta, ~or un pu2;¿
kábilas comarcanas, para arroJar á los te de madera, mid~ una.longitud de
españoles de los puntos de la costa que metros (110 más con la isleta). Las consocupaban.
trucciones forman una sola ~a lle, que se
En 1701 comenzó una cruenta lucha, enrosca al rededor de la pena hasta albravamente sostenida por ambas parles. canzar su altura, que es de 77 metros
Al cabo de un año, el 5 ~e Febrero si- sobre el ni ve! del mar.
guiente, consiguió la morisma gana~ por
Mucho de ¡0 que dijimos de Alhucela traición el fuerte que .los e~panoles mas podemos referirlo al ~eñón, cuya
edificaron sobre una emmenc1a de la analogia con aquella posesión e~ muy
costa. La tradición dice que los mo_ros, grande. U nicament~' su población es
fingiendo retirarse deseoso~ .de terminar mayor, como mayor es su perlmetro: el
la lucha y aparentando debilidad, !ban- peñón puede con.tener poco menos de
donaron el teatro de la pelea y se rn~er- cuatrocientos habllantes.
_
naron donde no pudieran ser descubier.En idénticas condiciones, el penón ha
los por los españoles. Cu1:1ndo la tranqu!- atravesado vida análoga á la de Alhu~elidad renacia, uno de los jefes de la káb1- mas si bien, como ya se ha dicho, ha s1~0la propuso al gobernador de la fort~ leza más' disputado por los moros! y ha sufriproporcionarle una porción de muJeres do sitios tenaces, de que el islote de Alara que tomando parte. en una fiesta, hucemas se ha visto libre. Pero no f~eron
~legrase~ la vida, bien triste, de la guar- únicamente los moros co!1tra quienes
nición recluida día y noche en el est~e- tuvimos que defender el penón: en .1~21
cho recinto del fuerte. Aceptada con _Jú- los holandeses atacaron la g~armción
bilo la oferta, una noche, ya co~venida, española, y si no lograron rendir la plaavanzaron sigilosamente multitud de za debióse á la tregua que, á 1~ sazón,
sombras blancas, que los soldados espe- hubo de concertarse entre Espana y Horaban anhelosos; pero aquellas sombras
'd h
no eran sino aguerridos soldados q~e ca- landa.
Por lo demás, el peñón ha sufr1 o amyeron de improviso sobre la descuidada

35

POSESIONES ESPAÑOLAS EN MARRUECOS

bres terribles, sobre lodo en los años
1647, 1662 y 1812, en que fué preciso libertar á,160 presos para mejor prolongar
la situación; y si en Alhucemas fueron
carlistas los sublevados, aqui fueron los
mismºos confinados, que en 1836 intentaron apoderarse de la isla: después de
malherir á los centinelas, disponíanse á
sorprender al resto de la guarnición, que
logró dominar á los sublevados, entre
los que se contaban los crimina les más
famosos de aquellos tiempos. Con frecuencia, los confinados se evaden al campo moro, donde son bien acogidos porque ejerciendo casi todos algún oficio
resultan útiles á los riffeños, que no son
ciertamente muy diestros para el trabajo.
Estos prófugos abrazan muchas veces la
religión nusulmana y se casan con hijas del pais, siendo entonces considerados como iguales por los moros. Antiguamente, cuando éstos devolvian algún preso, eran gratificados con veinticinco pesetas; pero sucedía que los presos se ponían en connivencia con alguno de ellos
para partir la diferencia, y las fugas
abundaban demasiado. Hoy son en menor número los fugados que nos devuelven. En estos últimos meses, entre los
criminales más célebres que han escapado del peñón figura el tristemente famoso Chato de Jaén.
En 1872, con motivo del desprendimiento de unas rocas del peñón que
arrastraron varios edificios, no faltó quien
propusiera á las Cortes la voladura del
islote, y hasta el general Fernández de
Córdova facilitó el proyecto. Providencialm~nte, no prosperó la idea y el peñón
ha llegado hasta nuestros dias en manos
de España.
·
El lugar de la costa riffeña donde se
asienta el peñón tiene la especial particularidad de ser el punto del Mediterráneo más cercano á Fez, capital del imperio marroquí, de la que sólo le separan
en Unea recta noventa kilómetros. Si
bien el camino es muy accidentado á

causa de las cordilleras del pequeño Atlas que se interponen en la ruta, no por
eso es impracticable en absoluto, y á
nuestro entender constituirá el día de
mañana la vía comercial más rápida
para llegar al interior de Marruecos.
EL ISLOTE DEL PEREGIL

Situado en pleno Estrecho de Gibraltar,
este islote hállase deshabitado, y lo forma una enorme roca que se yergue cerca de la costa marroquí, á corta distancia de Ceuta. Aunque un hombre público
español, el señor Moret, declaró en cierta
ocasión que el islote no pertenecía á España, el Gobierno inglés pidió y obtuvo
recientemente de nuestro Gobierno el
permiso para extraer de allí la piedra
que necesitaba para las vastas obras que
acometía en Gibraltar. La piqueta inglesa arrancó toneladas y toneladas de piedra, hasta el extremo de haber reducido
notablemente las dimensiones del islote,
como si pareciese que quisiera hacerlo
desaparecer por completo.
Terminaron las obras, y el islote permanece abandonado, sin que nadie se
acuerde de él.
SANTA CRUZ DE LA MAR PEQUEÑA

Tan olvidada ó más que el islote del
Peregil permanece esta posesión, aun no
ocupada por parte de España.
Nuestra nación ohtnvo esta concesión
por el Tratado de 1860, para reconstituir
la población que con dicho nombre tuvo
en el Sur de Marruecos en los primeros
siglos de la Edad Moderna. Pero como
todavía no se ha ocupado. y menos aun
seña lado con certeza, el sitio que se haya
decidido conservar, cuanto dijéramos
aquí habrla de limitarse á antecedentes
históricos y disquisiciones que no servirían sino para embrollar las discusiones
que sobre ello sustentan los historiógrafos y los africanistas.
GUILLERMO

RITTWAGEN

�37

RECUERDOS DE ANTAÑO

RECUERDOS DE ANTAAO

EXCESO DE SABIDURÍA
cuanto se necesitaba para la
creación y sostenimiento de una revista periodística: un editor, el señor Do, rregaray, con mucho dinero·, dispuesto á
gastarlo gallardamente, y dos grandes
escritores, iniciadores de la idea, dispuestos á secundar los buenos propósitos
qne habían sugerido al editor.
Y tué creada La Academia, revista
científico-literaria, semanal é ilustrada, á
cuyo frente se pusieron, en clase de directores, Don F~ancisco Maria Tubino y
Don Juan de Dios de la Rada y Delgado.
Como redactores estábamos el insigne é
inolvidable Manuel de la Revilla y yo.
Teníamos, como se ve, un director para
cada uno. ¿Qué más podíamos desear?
Por falta de dirección no se malograría
la empresa.
Revilla, generoso conmigo, me cedió
graciosamente su parte de subordinación: declaróse en franca rebeldía desde
el primer momento, y no parecía por la
redacción limitándose á enviar sus artlculos, rebeldía que le toleraban por ser
él quien era: llamándose Manuel de la
Revilla podía permitirse el lujo de ser rebelde á cualquiera dirección de periódico. aunque esta fuese doble.
Yo, que apenas me llamaba Pedro, me
puse modestamente á las órdenes de ambos directores: en aquella época hubiera
aceptado hasta media docena. Pero como
el señor Tubino iba poco por la redacción, quien me dirigía-y me impulsaba
-asiduamente era el señl)r Rada y Delgado, sabio arque0logo y gran bibliófilo,
crítico cientifico y copioso erudito. Este
amable señor me confundió, me tomó por
otro, mejordicho,comoverá elqueleyere.
HABÍA

Debo advertir, ante todo, que para ingresar en aquella Redacción me entendi
directamente con el editor, por mediación y recomendación, muy cariñosa y
sincera, por cierto, de Revilla.
Don Juan de Dios de la Rada y Delgado empezó por decirme que tenía que ir
á la R~dacción todos los días á las diez de
la mañana. El primer día que empecé á
cumplir la orden recibida, en cuanto llegué, y sin darme tiempo á tomar resuello
ni siquiera á sentarme, Don Juan, dentro
de sus funciones de director, hubo de decirme:
-Oiga usted, j :Sven: tiene usted que ir
á la Academia de San Fernando y ver un
cuadro de Fulano, del cual t(del cuadro)
tiene usted que dar cuenta en una breve
noticia. De allí se va usted al Museo Ar•
queológico, y que el directo!, Don Antonio García Gutiérrez, le enseñe unos vasos etruscos que acaban de traer y que
son una verdadera maravilla: tome una
nota circunstanqiada de esos vasos, para
hacer un artículo extenso y bien meditado; el asunto lo merece. Después va usted á la Academia de la Hi&amp;toria y presencia la sesión, si llega a tiempo, para reseñarla latamente. Y luego se pasa us•
ted por el Museo de Reproducciones á
ver si Mengano tiene alguna noticia interesante para la revista.
-¿Nada másf-le pregucté, con cierta
ironía.
-Por hoy, nada más,-me contestó
tranquilamente.
-¿Y he de ir ahora mismo?
-Ahora mismo.
Me despedi de Don Juan y salí disparado ... y en el disparadero.

Todos los días, durante el primer mes,
se repitió la misma función con desesperante monotonía y perfecta regularidad.
El dia que menos me enviaba Don
Juan á cinco ó seis centros científicos...
teniéndome constantemente fuera de mi
centro. En cuanto llegaba á la Redacción,
sin dejarme respirar, me lanzaba á la
calle en busca de materiales para la revista. Y todo estaba lejos, muy lejos... Yo
obedecia ciegamente, y, al parecer, Don
Juan de Dios estaba muy contento conmigo, le complacia mi diligencia en la
recolección y le contentaba la forma que
daba á lo recolectado.
Pero, como todo llega en este mundo, y
no hay plazo que no se cumpla, llegó el
día l. 0 del mes siguien te y, por fin, cayó
de su burro el señor Rada y Delgado.
Antes de pasar á la Administración á
cobrar mi •sueldo, presenté á Don Juan
iie Dios pira que lo autorizara con su
Visto Bueno, un recibito con la cuenta
detallada de lo que habla gastado en coche para el servicio de la Redacción (entonces no habla tranvías) durante el mes
anterior.
¡Qué escena aquella!...
.
Primero, se aterró, se encolerizó después, y luego estuvo algunos minutos pa •
sando del asombro á la estupefacción y
viceversa.
-¡Treinta y dos duros de cochel-gritó, por último, blandiendo el recibo.¡Ciento sesenta pesetas! ...
Y añadió en seguida:
-¡Quéenormidad,quéeseándalol ... ¡De
ninguna manera autorizo este recibo!. ..
-En ese caso,-le contesté tranquilamente-voy á ver si lo autoriza el editor. Seguramente, el señor Dorregaray no
me ha traído á su revista en clase de andarín, sino como escritor, y usted me ha
confundido, me ha tomado por otro, Don
Julln.
Reflexionó un momento y me dijo, ya
con menos aspereza:
-Parlamos la diferencia: pague usted
la mitad.
-Lo siento mucho ... Pero no puedo permitirme el lujo de obsequiar á una empresa tan rica como esta. Además, he pedido prestado ese dinero.
Tornó á refl.exion11.r, puso al cabo el
Visto Bueno en el recibo, y, algo más
tranquilo, añadió:
. -¡Esto no puede repetirse, no se repe-

tirá!

-Es lo que vivamente deseo, Don Juan,

que no se re!)ita.

-Por mucho menos, por casi la mitad
de lo que ha gastado usted en coche, tendremos un noticiero que irá á pié á todas
partes.
-Celebro de todas veras su determinacion, que me parece acertadisima. Por
ah! debla usted de haber empezado.

***
Despejada la situación y convencido el
señor Rada y Delgado de que yo no era
nada andariego, mi obligación qu_edó
reducida á ir diariamente á la Redacción,
que estaba hácia el comedio de la calle
de Ferraz, por mañana y Larde, estando
allí á las órdenes de Don Juan de Dios,
que me mandaba dar forma á las noticias
y notas científicas, que recolectaba u!1
jóven simpático y resistente que es~ribía haber sin hache y áoido por habido,
el cual jóven tenia veinte duros de sueldo ... sin coche, desde luego. A. parte sus
defectos ortográficos, de los cuales debe
haberse corregitio á estas fechas, aquel
noticiero era una excelente persona y ten fa unas piernas de acero.
Como yo pasaba casi todo el dia en la
Redacción, algunas tardes disfrutaba de
la autoridad de ambos directores, y el señor Tubino me encargaba también algún que otro trabajo, científico por supuesto. ¡Alll todo era científico!
El primer mes habla sido de dura,
prueba para mi. Ocupado la mayor parte
del dia en correr de acá para allá (aunque en coche), no me quedaba tiempo
para escribir, y muchas noches hube de
acostarme á las tres de la madrugada
por tener que redactar artículos y noticias para la revista.
.
Después, cuando por consecuencia de
haber gastado treinta y dos duros en coche, y en evitación de males mayor~s, se
tomó un noticiero de á pié, normahzóse
mi situación y se regularizó mi trabajo:
fui un redactor de la revista, y no un demandadero. Aquello era ya soportable.
Pero tampoco estaba satisfecho, por varias razones: primeramente, aquellos dos
ilustres sabios me intimidaban, me infundian un respeto muy parecido al temor;
y, luego , la revista tenía tan marcado
carácter científico que muchas veces no
entendia ni lo que yo mismo había escrito
bbedeciendo órdenes de los directores.
Los articulos literarios de Revilla, los
mios y los de colaboración, se publicaban muy rara vez, pagándose, no obstante, los últimos á buen precio. Don Fran-

�38

cisco Maria y Don Juan de Dios, enfrascados y encastillados en su arqueología,
no dabaa ninguna importancia á los trabajos imagina ti vos, de puro entretenimiento, de vaga y amena literatura, que
calificaban de «juegos infantiles}): sentian una espi,cie de compasivo desdén,
que ni siquiera pretendían ocultar, hácia
los literatos. En aquella publicación no
se trataba más que de ánforas, vasos
etruscos, bargueños y demás chirimbolos y cachinches anejos á esa ciencia
maravillosa.
Yo estaba aburridísimo; no porque desdeñara la Ciencia en sus múltiples manifestaciones, eino, sencillamente, porque
mis gustos y aficiones eran y han sido
siempre puramente literarios, y porque
de tener alguna inclinación científica
nunca hubiera caldo del lado de la Arqueología, ciencia de conjeturas y de hipótesis más que de afirmaciones lógicas
y concretas, en la cual entra por mucho
la fantasía y buena voluntad del sabio
candoroso ...

*

**
El propio Don Antonio García Gutiérrez, director entonces del Mui:;eoArqueológico, me confesó, con aquella su ingenuidad encantadora, que no le gustaba
la tal ciencia y que allí, en el Museo, se
aburría soberanamente.
Yo conocí al autor insigne poco después de mi llegada á Madrid, la noche
del estreno de su hermoso drama Doña
Urraca de Castilla, en el Teatro-Circo
de la Plaza dei Rey, estreno que fué un
acontecimiento.
Desde aquella noche memorable tuve
la honra y la satisfacción de tratar asiduamente al gran poeta, que era modesto como pocos y como pocos afable y cariñoso con los jóvenes escritores.
La primera vez que fui á verle á su
establecimiento cientifico con motivo de
los ya mentados vasos etruscos, me acogió, como siempre, con marcada afabilidad, me dijo que no sabia una palabra de
lo que le preguntaba, llamó á su subalterno, le encargó que redactase una nota
detallada y minuciosa de lo que yo necesitaba, y, en cuanto nos quedamos solos
en su despacho, comenzamos á hablar
de lo único que podía importarnos: de
los últimos estrenos y de los que se preparaban, de las novelas de Alarcón y
de Valera, de un tomo de poesías que
acababa de publicar Zorrilla, á quien

39

RECUERDOS DE ANTAÑO

POR ESOS MUNDOS

Don Antonio rendía merecido culto, acabando por leerme fragmentos de un drama que á la sazón escribía y que, si mal
no recuerdo, s·e titulaba Un grano de

arena.
Cuando, al cabo de más de una hora,
apareció el empleado con la nota redactada, ambos hubimos de exclamar, al
unísono:
-iTan pronto7
Y Don Antonio me dijo, al ver que yo
me levantaba en seguida:
-Quédese otro ratito ... No me abandone tan precipitadamente.
-Bien quisiera, Don Antonio, quedarme aquí toda la tarde: pero, no puedo:
tengo un coche á la puerta ... y es por
cuenta de la Redacción.
Y me despedí del autor de El Trooador
sin que, ni por casualidad, volviésemos
á hablar una sol11- palabra de arqueología.
Se comprenderá que no cuento esto en
son de censura para el director del Museo Arqueológico; muy al contrario, creo
que García Gutiérrez, que tanto había
honrado á su patria siendo una de las
más legitimas glorias de la literatura nacional, tenía indiscutible derecho á un
retiro honroso, en cargo aún más elevado que el que ejercía, sin que en la técnica del mismo tuviera que intervenir:
para eso hay de sobra gente secundaria .
Don Antonio García Gutiérrez, con dejar su autógrafo en la nómina, dispensaba honor señaladlsimo á su país. Después de todo, eso únicamente, firmar la
nómina y cobrar el sueldo, es lo que hacen muchos altos funcionarios del Estado que no tienen ni remotamente los merecimientos que podía alegar con estricta justicia aquel esclarecido poeta dramático.
*

**
Dirijíame una tarde hácia la Redacción, ocupado mentalmente en buscar
un consonante difícil que me librase
al propio tiempo de un ripio q11e parecía
inevitable (á la sazón componía una piececilla cómica para el Teatro Martín),
cuando, de pronto, frente al ya derruido
cuartel de San Gil, entre el polvo, que lo
habla en abundancia, vi una viejisima y
desgastada herradura.
Dicen los supersLiciosos (y debo advertir que yo lo soy en grado máximo) que
encontrarse una herradura vieja es de
buen agüero y muy conveniente conser-

var el hallazgo para tener buena suerte
y lograr próspera fortuna. No sé lo que
en eso habrá de verdad; pero conozco
muchos sujetos respetables que rinden
fervoroso culto á la herradura vieja encontrada al acaso. El toque está, según
dicen, en colgar la herradura de la puerta del propio domicilio, por la parte de
adentro, naturalmente. Dejando para me•
jor ocasión la busca y captura del consonante rebelde, recogí la herradura, la envolví cuidadosamente en un periódico y
seguí mi camino.
Surgió en mi mente la idea de un sacrificio penoso, el cual sacrificio coosistia
en utilizar aquella herradura para otros
.ftnes y desprenderme de ella ... en aras
de la Ciencia. ¿Era redactor de una publi•
cación científica7 Mi deber profesional
debla estar sobre mi particular conveniencia y quería significarme prestando
un importante servicio á la buena causa.
¡Todo por la Ciencia! Tal era mi divisa
en 11quel momento.
Cuando entré en la Redacción con mi
plan ya meditado y concluido, me dijo el
ordenanza que los directores (¡ los dos
estaban, los dos!) hablan preguntado por
mí y me esperaban en su despacho para
una cosa urgente. Mucho me alegré de
que estuvieran juntos. Todo favorecía mi
plan y colmaba mis deseos. Así podría
matar-satisfactoriamente- dos pájaros
de un tiro.
Estaban á puerta cerrada, que empujé
suavemente, y penetré en la Dirección:
alll se encontraban, en efecto, sentados
frente á frente, teniendo en medio la
mesa, sembrada profusamente de cuartillas, de periódicos y de dibujos, Don
Francisco Maria Tubino y Don Juan de
Dios de la Rada y Delgado, en actitud
reflexiva, meditabunda é imponente.
Saludé, sin que ninguno de los dos me
contestara, y adelantándome, en actitud á
la par tranquila y triunfadora, saqué el
envoltorio, descubrí la herradura y arrojándola en el centro de la mesa, hablé reposadamente:
-Hay motivos para creer,-dije, usando la muletilla corriente en los que hablan de cosas que ignoran - que esa
hdrradura es del famoso Babieca, el caballo del Cid Campeador, de una de sus
patas traseras, probablemente de la derecha ... Todavía tiene el polvo de los siglos, y yo entiendo ...
No me dejaron concluir. Esta inocente
broma les hizo el efecto de una banderilla de fuego, dicho sea con el respeto

debido. Se revolvieron, airados, contra
mí, con igual ímpetu que si les hubiera
ofendido en un delicado punto de honra;
gritaron desaforadamente y me increparon con dureza: me pusieron de ignorante que no había por dónde cogerme, y
hubiéramos llegado á un desenlace trágico en la representación de aquel sainete sin la prudencia de que yo me revestí,
primera.meramente por la libertad que
me habla tomado y la equivocación que
habla sufrido al ver que no aguantaban
la broma, y después por respeto á los
años de aquellos señores.
Cogí la herradura (aun la conservo como precioso talismán), la envolví nuevamente en el periódico, me la guardé, juntamente con los denuestos, y les respondi humildemente:
-¡No lo tomen ustedes así, no se incomoden de esa manera! La vida es corta y
no es cosa de pasarla en un grito por
cuestiones de tan poco momento. Ustedes dispensen y perdonen. Para mi suposición tengo iguales motivos y fundamentos que los que ustedes aducen para
hacerme tragar ciertas píldoras arqueológicas. ¡;Ustedes no quieren tragar esta7
Po es, tan amigos ... Yo me voy con mi he•
rradura y ustedes se quedan con su re•
vista.
Al cabo comprendieron que se trataba
de una broma sin ánimo de ofenderles,
y fueron tan buenos que se opusieron á
mi retirada; mas yo insistí con tal empeño que, al fin, me admitieron la dimisión
de redactor de La Academia.
Ya era hora. Respiré libremente. ¡Qué
peso se mi, quitó de encima! ... Estaba
cansado, ahíto de ciencia, y la imaginación, la loca de la casa, deseaba recobrar
su imperio.
Cuando me encontré en la calle, á mis
anchas, libre ¡por fin! de la Arqueología,
torné á buscar el consonante dificil, y
¡cosa rara! en seguida lo encontré; pero
he de confesar con cierto rubor que no
pude evitar el ripio, que, implacable, me
acechaba, si bien hube de consolarme al
considerar que no era yo el primero ni
serla el último de los versificadores ~ue
incurren en ese delito, no comprendido
todavía, por fortuna, en el Código Penal.
*

**
A las dos semanas de haberme yo mar•
chado con la herradura, que era, puede
decirse, el cuerpo del delito, Revilla se
aburrió también y dejó de figurar como
redactor de La Academia.

�40

.

LA IDEA

A La Academia le ocurrió lo que á los
valientes y al buen vino: duró poco. No
podía durar mucho, á no contar con la
caja del Banco de España ó con un numeroso público compuesto de sabios ~e
cierta tndole; y como no contaba con nm•
guno de esos menesteres, hubo de sucumbir.
Al vulgo de ios mortales aquella revis•
ta se le cela de las manos... al peso de la
ciencia que contenía, una ciencia maciza
y uniforme que pesaba como plomo ..
El editor perdió los bríos del primer
momento, se cansó de perder dinero inútilmente, vió, sin duda que no_hab_ía salvación posible para una pubhceción de
tal laya, y la mató. ¿Qué ~a bia de hacerT
Murió, pues, La Academia, por exceso
de sabiduría.
También murieron años después aquellos dos sabios arqueólogos, que eran,
á parte su treme_nda equivoca?ió°: periodística, dos escritores de mérito iududable; y asimismo murió mi compañero de
redacción (aunque él siempre estuvo á
respetuosa distancia de la misme),elnunca bastante llorado Manuel de la Revilla,
escritor insigne, orador de dialéctica poderosa, primer crítico de su época Y. uno
de los primeros de la pasada centuria.

Dj lo que queda di_c~o, podría co!lje_turarse que, en _mi opmión, un per19d1~e&gt;
debe prescindir en absoluto de la literatura científica, propiamente dicha. Nada
de eso. Creo, por el contrario, que en las.
publicaciones periódicas de importancia
debe haber redactores especialistas, facultativos, que traten los temas cienlificos
con la debida competencia; pero creo
también, al propio tiempo, que la ~~ena
literatura, aun le de puro entretenimiento, sin otra finalidad que la de recrear el
ánimo, esa literatura ten desdeñada por
algunos sabios intransigentes é indigestos, es el elemento principal de dicha_s puhliceciones, si aspiran, como es lóg1c_o, á
111 popularidad, fundamento de su vida.
Hay que convencerse, aunque el hecho
se11 doloroso pera los sabios sistemáticos, de que los lectores de peri?dic?s, en
su inmensa mayoría, no son cient1ficos;
y los que lo son, no buscan la ciencia en
esas publicaciones.
Los señores Tubino y Rada y Delgado no supieron-ó no quisiero~-mezclar lo útil con lo dulce en la debida proporción (cargando la mano en lo dulcedesde luego), y fracasaron ruidosamente,
á pesar de que disponían, de los elementos necesarios para triunfar.
FRANCISCO FLOílES~GARCfA

LA IDEA
Como un rayo de luz surge la idee,
vestida de bel1isimos colores;
y es ya un jardín de encantadoras flores,
ya un astro que entre nubes centellea.
Ora de Marte en el fragor chispea
dando á l11 Libertad sus resplandores,
ora junto á la Paz, cantando amores,
entre núbiles castas aletea.
Iluminando al Arte en sus alturas,
ó á la Ciencia en sus nobles heroísmos,
es un sol de grandezas y hermosuras ...
Mas cuando deja glorias é idealismos
por alumbrar del Crímen las locuras,
es fuego de Luzbel en los abismos.
Jost. G. VILLA

LOS ESPAÑOLES EN NORTE-AMÉRICA
Háblase mucho de la idiosincracia de nuestra raza: dicese que los españoles oioimos
apartados centurias enteras de esta en que actualmente nos encontramos. Es halagüeño para nosotros que tal idea la desmienta con articulo tan rawnado como
este que damos á conocerá eonttnuación un pueblo práctico y positioo para todos
los fines de la oída, el pu,eblo norteamericano. De una importantísima reoista
de Nueva York, The Munsey's Magazine, traducimos, con mucho gusto, las siguientes líneas:
ESPAÑA! ¡Los españoles! He aquí que
en esta serie de articulos dedicados á
los pueblos que han contribuido con su
trabajo y sus esfuerzos y con el carácter
de su personalidad á formar los E~tados
Unidos Norteamericanos, le ha llegado
el turno á aquella noble raza bajo cuya
bandera nació América.
¿Y qué podemos decir de la obra de
España y de los españoles en este continente7 Justo es reconocer, como hecho
supremo y de capital importancia, que
Colón llevó á cabo su viaje bajo los auspicios de aquel pueblo: fué España la
que proporcionó los medios al gran genovés, y también fué esta nación la que,
con Portugal, recorrió primero el camino
de nuestro continente y lo enseñó á las
demás naciones. No contentos con esto,
los españoles continuaron durante varias ~eneraciones, siempre unidos á los
portugueses, siendo las avanzadas de
todo el mundo en los trabajos de exploración en América. ¡Fué aquel un siglo de
oro y de aventuras que ningún ibérico
podrá olvidar jamás I Inmediatamente
después de Colón, el célebre portugués
Vasco de Gama encontró "l camino á la
India por el Cabo de Buena Esperanza;
luego, el español Balboa descubrió y dió
nombre al Pacifico; más tarde, el portugués Magallanes hizo el primer viaje al
rededor del mundo y señaló en el mapa
la existencia de las Filipinas; y en esta
serie de descubrimienLos, nos hallamos
con que Ponce de León halló la Florida,
Pinzón, hermano del capitán de la carabela Ptnta, el río Amazonas; Cabrillo,

la California. En suma, la geografía del
mundo nunca sufrió tantas alteraciones
como desde los años 1492 á 1550, cuando
dominaban como reyes de los mares España y Portugal.
Las maravillosas hazañas de Hernán
Cortés, en Méjico, y de Pizarro, en el
Perú, causarán siempre el entusiasmo de
todas las generaciones. En efecto, lasa udacias y las valentías de aquellos dos
aventureros no tienen igual en la Historia del mundo: es preciso 'tener en
cuenta que estos dos héroes se encontraban en el centro de países completamente desconocidos y que sólo contaban con
un número muy reducido de soldados
para dar cima á empresas en las que
se apoderaron de emperadores y capturaron inmensos reinos. Y para los que
prefieren las victorias de la paz á las que
dá la guerra, ¡qué figura puede ser ruás
interesante que la del Padre Las Case~,
el cual exhortó y obligó á sus compatriotas á considerará los indios como á
semejantes, cuando todos los trataban
como animales?
Impreso, además, ha quedado en todo
nue~tro país el nombre de España, como
si fuera poco importante la labor que sus
hijos han realizado aquí. Cinco de nuestros Estados lleven nombres españoles:
Montaña, California, Nevada, Colorado y
Florida, además de los territorios de Nuevo Méjico y de Arizona; importantes ciudades, como San Francisco, Los Angeles, Sacramento, San Diego, Santa Bárbara, San Antonio y Santa Fe, fueron
fundadas por monjes españoles; y les pa-

�POR ESOS MUNDOS
42
labras españolas cañón, adobe, rancho, carril elevado de Nueva York, á pesar
.sombrero, corral, burro, bona~a, y otras de las dificultades casi insuperables que
muchas, importadas á América por los para tal empresa se le presentaban; cuaantiguos moradores de nuestros campos, tro años después, previendo que dicha
han adquirido aqui carta de naturaleza población estaba destinada á ser una
eon el mismo significado que ti(1nen en el ciudad de grandes hoteles de familia,
edificó las casas llamadas de Naoarro,
idioma de Cervantes.
Los españoles f11eron los primeros que que miran al Parque Central, ocho edifieolonizaron nuestro vasto Sudoeste: f..,n- cios hermosos cada uno de los cuales
daron á Santa Fé, que disputa á San Agus- lleva el nombre de una provincia espatin el honor de ser la más antigua de las ñola. Navarro puede considerarse tameiudades americanas; habitaron la mara- bién como el fundador del negocio de
villosa tierra de California, y mucho an- cementos americanos: en 1889 perfectes de la gran concurrencia en busca de cionó el procedimiento del cilindro giraoro, supieron fundar y sostener próspe- torio, y estab.leció la Atlas Cement
ros establecimientos en la costa del Pa- Company, que hoy emplea tres mil homcifico, de tal modo que en toda aquella bres y produce al día cuarenta mil baparte existen descendientes de las prime- rriles. Navarro es el único superviras familias: los Picos, los Castros, los viente del grupo que fundó la célebre
sociedad de seguros sobre la vida titulaAlvarados, los Carrillos, y otros asL
Pues ¡y la labo1· actual de los españoles da La Equitatioa, de la que todavía es soen N orte-AméricaT Sostienen la fama cio activo. Es también inventor de un
que adquirieron sus antepasados en los procedimiento para economizar carbón,
negocios, en las profesiones y en las ar- y que será origen de verdaderas maravites. Vayan unos cuantos ejemplos. En llas en la producción de calor. Sus dos
1834, Agustin V. Zamorano, de Monte- hijos son bien conocidos en los circulas
rrey, llevó á C11lifornia la primera má- financieros y sociales de América
Otro español que debemos mencionar
quina de imprimir que alli se conoció:
es
Rafael Gustavino, que al venir á Améera de reducidas dimensiones, y la habla
comprado de lance; pero aquella máqui- rida se dió á conocer resucitando un ména hizo el servicio oficial del Estado. En todo de con.strucción cohesioa, muy cono;\ueva York, un periódico diario espa- cido en Persia hace quince siglos. Gustañol, El Comercio, ha visto la luz durante vino es un verdadero especialista en este
treinta y dos años. Y, actualmente, tam- orden de cosas: en 1881 era afamado arbién se publica en Nueva York, siendo quitecto en Barcelona; luego, obtuvo
conocidísimo y muy estimado en todo el grandes premios en la Exposición celemundo, Las Nooedades, importante se- brada en Filadelfia con motivo del Centemanario de literatura, cuyo director, José nario de Colón; ahora se ha hecho súbGarcla, es hombre de extraordinarias dito nort~americano, y sus trabajos emdotes de ejecución y de tan grande habi- bellecen muchos de nuestros edificios
lidad que ha logrado que el Gobierno de públicos.
Otros bien conocidos hispano-amerilos fü;tados Unidos se haya suscrito por
canos
pueden citarse en este articulo. Ridoscientos ejemplares á su periódico para
cos
se
han hecho en los negocios, Paulidedicarlos á completar la enseñanza del
no
Echeverria,
Don A. de Lima, Arístiidioma español en las Escuelas militares
de West-Point. Además, publican regu- des Martínez y Antonio González, todos
residentes hoy en Nueva York; célebre é
larmente ediciones españolas El Comer- ilustre
músico es Alberto Jonás, presicial y El Científicl) Americano, de Nuedente del Conservatorio de Michigan;
va-York.
Esto por lo que hace relación á la difu- R. D. Cortina, que en tiempos pasados
peleó lealmente á favor del pretendiente
sión del idioma castellano en Norte Amé- Don
ha obtenido lisonjeros éxirica. Que, en otro orden de ideas, debe tos enCarlos,
la
enseñanza
idiomas en Nueva
ser citado en lugar preferente el nombre York; en esta capitaldetambién
son conside José Francisco de Navarro. Este espa•
derados
entre
los
mejores,
los
escullares
ñol notable, que nació el año de 1823, ha
Fernando
Miranda
y
Domingo
Mora; y
sido, sin duda alguna, más emprendedor
que ningún otro americano: en 1859 otros dos Moras, Francisco Luis y José
construyó el célebre .Matan:as, primer Jacinto, nacidos en Montevideo de famivapor de hierro que navegó en Améric11; lias ¡españolas, están domiciliados aquí
como pintores y grabadores y son prefeen 1878 hizo la linea del primer ferro-

LOS ESPAÑOLES EN NORTE-AMÉRICA
rido11_entre los más buscados; en elevado~ circulas sociales de nuestros Estados
O~i~ntales Y Occidentales hay muchas fa~ihas qui: pueden ostentar origen histór,1co_ espanol descendiente del más puro
hnaJe castellano.
Pero, por lo general, todos los españoles se encuentran algo fuera de su elemento en u~a república tan moderna
tan progreSiva COf!!O los Estados Unidol
Son ~na raz~ antigua, y su historia rom~nh~a tropieza con el obstáculo de tres
mil anos de procedimientos muy distintos y hasta opuestos á los que aqui se emplean. Y es que el pueblo español vive
d~ recuerdos del pasado y de sus tradiciones, r es.le hábito de grandezas les da
cierta d1gmdad personal y una reserva
9ue ~ocas veces se encuentra en nuestra
mq~ieta p_oblación. Ninguna otra nacionalidad s1e!1te, en efecto, más orgullo
que _l~ espanola: la larga historia de su
f~m1ha es de grandísimo valor para un
~1udadano de e~a raza. y aunque el espanol sea po~r~, Jamás pierde la fina cortesía Y_ amab1h~ad que es característica en
ellos. n~ se dió este caso ni aun cuando
se ma.~ifestaron los fuertes sentimientos nac1onale~ á que dió lugar la guerra
de 1898.
Quizás desde entonces, suprimidos ya
hotlemente los prejuicios que pudiera
a er entre España y Norte América es
cuando más amistoi:;as son las relacidnes
:e ªtbos pueblos. Nosotros hemos rectil ca O muy favorablemente á los españoes el concepto que de ellos y de sus
tbras de colonización y civilización halamos erróneamente formado, y desde

43

e!ltonc~s má~ que en toda nuestra anterior existencia hemos conocido los encantos y la dulzura del idioma y de la literat~ra españoles. Respecto á esto, debe
m~nc!onar~e que el más moderno de los
ed1fic1os pubhcos de Nueva-York es el
Museo Español, que se levanta en la Calle
156; es un hermoso edificio de piedra,
construido por Archer M. Huntington
uno de los mayores entusiastas que cuen'.
ta el arte español, y que ha empleado
gran_p!lrle de sus heredadas riquezas en
reunir los t~soros que hoy se exhiben en
el .m~seo citado, en el que figuran inscripcion~s referentes á la gloria histórica
de Espana en los días de sus héroes romanos y moros, l~yéndose, además, en
las paredes del edificio los nombres in~ortales de Cervantes, Velázquez, Ignacio de L~yola, Lope de Vega, C,dderón,
C~rlos \, Almanzor, Rodrigo Díaz de
Vivar, Teresa de Jesús, El Cid y otros
tan famosos como estos.
. Ea ~urna, en el descubrimiento y colomzac1ón de América, en poner los jalones de los elementos que hoy constituyen
nuestra nacionalidad, España fué la
a~an~ada_ de Europa; le siguió otra nación 1bér1ca, Portugal, y tras ellas dos, y
c~ando ~~has hablan trazado ya el camino, vinieron los demás pueblos del
globo. Y á_juzgar por la estrecha y verdadera amis~ad que hoy existe entre los
Estados Umd~s y España, es evidente
que los ~spanoles continuarán siendo
e~emento importante de nuestra población, pues, como hemos visto el relato
de sus proezas y triunfos de oÍros tiempos no es cosa terminada aún.
HERBERT N. CASSON

�LA E.NSEÑA.NZA _DE LA MUJER

LA ENSENANZA DE LA /1\UJER
todos los problemas sociales que
D complican
la vida contemporán_ea
E

ninguno quizás de tanta transcendencia,
y á pesar de ello tan descuidado, singularmente en España, cerno la educación
de la mujer: cualquiera que s~a el punto
de vista desde que se le examme y estudie su importancia es inmensa.
Én el orden moral, la educación de la
mujer,-madre, hija ó esposa-es el fundamento, el origen de las costut?bres_de
un pueblo. De una madre licenciosa, ignorante ó grosera, difícilmente puede resultar una descendencia virtuosa, culta ni
sociable. A parte de la heren~ia fisiológica los hábitos humanos comienzan en el
hogar, de cuyo ejemplo, bueno ó malo,
sólo pueden sustraerse en absoluto los
caractéres superiores de una energía,
sana ó perversa, lo bastante poderosa
para contrarrestar el influjo del medio
nativo.
En el orden social, basta decir que la
mujer es el centro de gravedad de_ la familia, cuya acción así. puede estimular
como impedir las humildes y obscu~as,
pero indispensables, virtudes domésticas
corrigiendo con amor los .d~fectos del
marido, atrayéndole á la fehci?ad d~l ho•
gar y al cuidado de la prole, é irradia~do
desde allí una influencia sana en la vida
de relación, capaz de orientar los sen_timientos religiosos y pollticos y la sociabilidad de un pueblo.
.
En lo económico, á todas las clases importa y afecta la educación, que.aquí podríamos decir aptitud, de la ~uJer. Si la
familia es rica moderará el luJO, á menudo ruinoso; ordenará la hacienda, aplicará el caudal con acierto, fomentará en
todos sentidos el bien de los suyos y aun
el de los afines y extraños. Si su po~ición
no repasa los límites1 con frecuencia an-

gustiosos, de la clase media, será para e)
haber del marido ó del padre un excelente ministro de Hacienda, y para los
niños un preceptor que sustituirá, quizás
con ventaja, los grandes elementos edu:
cadores de los colegios costosos. Y si
se trata de la familia obrera ó de las
más ínfimas capas mesocráticas, á más
de todo aquello podrá aportará los ingresos col~ctivos el pr~ducto de su trabajo doméstico ó asalariado, tanto ma¡or
c~anto más perfecta y útil fuese la e ucación recibida.
Una de las preocupaciones más eslúpidamente nocivas que urge desterrar de
la vulgaridad ambie_nte esp~ñola es el
menosprecio al trabaJo fem_e~mo, ~on la
consiguiente nota de casi infamia que
recae sobre el hombre, padre, esposo ó
hermano, que consiente á la sociedad familiar sus beneficios.
Hay que combatir esta preocupación
rutinaria. Cierto que el puesto de la ~ujer es el hogar y su p_r~ferente atención
el c.uidado de la familia y de la casa.
Pero por eso mis~o h_ay que_ fomentar
multitud de lucrativas rndustrias domésticas que la mujer pu~de ate?d~r· simu_ltáneamente con sus caracterishcas obligaciones. Y para cuando esto no baste_ y
para los mú.ltir,les casos en q~e la muJer
ha de vivir á sus expensas, hbre de los
vínculos familiares, conviene disponer
de cuantas ocupaciones sean compatibles
con la debilidad de su sexo.
El menosprecio social no_ ~ebe alcanza1· sino al hombre vago, vicioso ó pervertido que prete°:de constituir á Ia mujer en fuente próvida de sus neces1d~des.
No á quien, obligado por la penu~1~ de
su posición, integre de grado la_fehc1d11d
doméstica con el fruto del trabaJO de uno
y otro cónyuge ó de hijas ó hermanas.

Tanto como moderar las tempranas
exigencias de un feminismo politico
que la aptitud media actual de la mujer
está muy lejos de justificar, conviene dotar á la bella mitad del género humano
de condiciones suficientes para obtener
una independencia económica que la
ponga á cubierto de los requerimientos
deslumbradores de la corrupción, difundiendo entre las mujeres de todas las clases sociales la cultura, estableciendo con
profusión escuelas prácticas de oficios femeninos, dando entrada á la mujer en
carreras oficiales y ocupaciones particulares compaLibles con su economía fisiológica, organizando en forma humana el
servicio doméstico, la asistencia al taller,
la permanencia en la fábrica, las labores agrico,as, la dependencia comercial
y mercantil, y sinnúmero de ;oficios y
empleos, proscribiéndola de cuantos puedan perjudicará su salud y aún á la especie, y reservándola, en cambio, muchos otros en los cuales la orgullosa superioridad del hombre debe sentirse disminuida.
Esta acción social, iniciada en España
por la «Asociación para la Enseñanza de
la Mujer» (institución que motiva este
artículo), y apenas secundada por algunos centros oficiales, muy pocos, y aún
menor número de empresas particulares,
como, por ejemplo, la de Teléfonos urbanos de Madrid, serla indudablemente
el mejor patronato contra las diversas
tratas tan odiosas y lesivas á los sentimientos humanos que sufre el sexo femenino.
De su eficacia en la modesta proporción que cabe obtenerla á un solo centro
de enseñanza pretende dar idea la información que sigue. Perdónesele al periodista la inofensiva vanidad de este pequeño preámbulo en el cual quiso consignar sus opiniones.
RESEÑA HISTÓRICA

El día 21 de Febrero de 1869 el sabio y
virtuoso sacerdote Don Fernando de
Castro, entonces rector de la U niversidad Central, inauguró con un notabilísimo discurso una serie de conferencias
dominicales sobre la educación de la mujer.
Celebráronse dichas conferencias en
la Universidad. Y da cumplida idea de su
importancia pedagógica esta breve enumeración de temas y iiisertantes, tomada
de la colección de folletos minúsculos

45

que tengo á la vista: «Discurso inaugural», como ya he dicho, Don Fernando
de Castro; «La educación de la mujer por
la historia de otras mujeres», Don Juan
de Dios de la Rada y Delgado; «La educación literarill de la mujer», Don Francisco de Paula Canalejas; «Influencia del
Cristianismo sobre la mujer, la familia y
la sociedad»,Don Fernando Corradi; «La
mujer y la legislación castellana&gt;), Don
Rafael Maria de Labra; «Lamentos de
Jeremías&gt;), Don Antonio Maria García
Blanco, presbítero; dnfluencia de la madre sobre la vocación y profesión de los
hijos&gt;), Don Segismundo Moret; «Influencia del estudio de las Ciencias füllcas en
la educación de la muje1 &gt;), Don José
Echegaray; «Influencia de las Cienci11s
económicas y sociales en la educación de
la mujer», Don Gabriel Rodríguez; «Misión de la mujer en la sociedad», Don
Francisco Pi Margall; «Influencia de la
mujer en la sociedad&gt;), Don José Moreno
Nieto; «Del lujo&gt;), Don Antonio María Se•
govia.
Ignoro si anLes, simultáneamente, ó
poco después, pero desde luego en el mismo año 1869, D,rn Fernando de Castro
creó la Esou~la de Institutrices, instalada
primeramente en la Normal Central de
Maestras. Transcurridos varios meses,
los necesarios para acreditar el gran éxito de su primera iniciativa, en 1870, el
venerable rector de la Central congregaba cincuenta ó sesenta amigos, filántropos como él, de verdad generosamente
filántropos, profesores oficiales en sumayoría, para constituir la Asociación para
la Enseñanza de la Mujer, que en un
principio redujo su acción á sostener
aquella Escuela.
En 1878 amplió sus enseñanzas, creando la Escuela de Comercio para señoras,
aprobada por el Ministerio de Fomento,
y en 1880, insuficiente ya el primitivo lo•
cal que cediera el Estado, establecióse
por su cuenta en la casa número 14 de
la calle de la Bolsa, que hoy ocupa el Colegio Notaria l.
Un decreto del señor Moret, ministro
de la Gobernación, inició para la mujer
española algún porvenir en el Estado, y
la Asociación establAció entonces la Escuela de Correos y Telégrafos, cuyo feliz
éxito quedó evidenciado ingresando en
la primera convocatoria todas las alumnas de esta especialidad. Seguidamente,
organizó secciones de idiomas, modelado, pintura, música, enseñanza primaria
superior y elemental, que sumaban en

�46

LA ENSEÑANZA DE LA MUJER

POR 8808 MUNDOS

1884 un total de 403 educandas, asistidas
por 24 profesores, 10 profesoras y 8 auxiliares, formadas éstas, con la sola excepción de la de armonium, en las Escuelas
de la Asociación.
No quiero olvidar que la Escuela de
Telégrafos desapareció á la segunda convocatoria á consecuencia de la inexplicable resolución de un ministro rutinario
que deshizo la obra del Sr. Moret, restando esta pequeña esperanza de redención
á las mujeres.
RECONOCIMIENTO OFICIAL

Más adelante consignaré los frutos de
positivo crédito que enaUecen á esta benemérita fundación. Allí se verá cómo la
obra educadora de la Asociación para la
Enseñanza de la Mujer proporciona á sus
alumnas seguras y holgadas posiciones
que dignifican el sexo y redimen á esta
bella mitad humana de la inferioridad social en que arbitrariamente pretenden retenerla la vulgaridad y la ignorancia.
Aqui referiré algunos testimonios oficiales y privados que demuestran su utilidad.
Los trabajos remitidos por la Asociación fu e ron premiados en las Exposiciones universales y pedagógicas de Viena,
Filadelfia, Madrid, Paris, Chicago y Bilbao.
El Estado, la Diputación provincia\ y
el Municipio de Madrid y algunas sociedades han proclamado la transcendencia
y eficacia de su acción, otorgándola modestas subvenciones acompañadas de los
más laudatarios reconocimientos.
He aqul cómo se expresaba en· real
decreto de 2 de Enero de 1880 el ministro de Fomento Don Fermln Lasala: «Teniendo en cuenta los brillantes resultados que viene dando la Asociación para
la Enseñanza de la Mujer, y con el fin de
auxiliarla para llevar á cabo los fines de
su instituto ... »
El Círculo de la Unión Mercantil, á
cuyo exámen fueron sometidos los libros
de contabilidad formarlos por las alumnas de la Escuela de Comercio en 1879,
dictaminó: «Están rigurosamente ajustados á las más adelantadas prácticas de
contabilidad moderna, hallándose en las
múltiples operaciones que abrazan la expresión, claridad y ~xactitud _tan necesarias en lo que constituye la vida del comercio»; y añadía estar destinada aquella Escuela á prestar grandes servicios á
la clase mercantil, por lo que debian los

socios llevar sus hijas á recibir una instrucción que tantos beneficios tenia que
reportarlas.
Análogas manifestaciones, con mención de gratitud para su inolvidable fundador, hicieron el ministro de Fomento
Sr. Albareda, el Ayuntamiento, que á
cambio de su subvención dispone de cincuenta plazas para las alumnas de las
escuelas municipales, la Económica Matritense y la Junta de primera enseñanza.
Verdad es que, á parte la excelencia de
sus estudios y régimen pedagógico, de
los cuales procuraré dar luego sucinta
noticia, ha desfilado y actúa hoy en sus
cátedras lo más notable de la intelectualidad española, sin distinción de ideas ni
partidos: Giner de los Rios, Florez, Machado, Azcárate, .Maestre de San Juan,
Pedrallo, Salmerón, Villamil, Ruiz Castizo, Benot, Gradilla, Lozano, González
Serrano, Soler (Don Eduardo y Don
Leopoldo), Vicuña, Villanueva, Rebolledo, Sama, Puje.Ido, Guimerá, Ruiz de
Quevedo, Gabriel de la Puerta, Martín
Ferreiro, Becerro de Bengoa, Torres
Aguilar, Sánchez Moguel, Torres Campos, Riaño, Sardá, Mellado-que ni aún
siendo alcalde de Madrid abandonó ln
cátedra,-Blas Lázaro, Salillas, Luis Hoyos, López Silva, Beltrán y Rózpide,
Pulido, González Rothwos...
ORGANIZACIÓN ACTUAL

Gobiernan la Asociación, austeramente atenida á las subvenciones consignadas, á las cuotas de los socios y al importe de las modestas matriculas, la Junta
directiva y el claustro de profesores,
constituidos en la siguiente forma:
Junta directioa: Presidente, Don Gumersindo de Azcárate; vicepresidente
primero, Don Manuel Maria del Valle;
segundo, Don José Maria Olózaga; tercero y director de estudios, Don José Maria
Ponles; interventor, Don Constantino
Rodríguez; tesorero, Don Mariano S!lbas
Muniesa; consiliarias, Doña AntonioAhijón, viuda de Ruiz de Quevedo, Doña
Carmen Rojo, Doña Concepción Saiz y
Doña Matilde Garcí11 del Real; secretario
goneral, Don Enrique Garcia Herrero~;
contador, Don Ramón Haro; secretaria
de las Escuelas, Doña Asunción Vela;
bibliotecaria, Doña Clementina Rangel.
Claustro de profesores: Enseñanza primaria, Doña Concepción García, Doña
Teresa Cornellas, Doña Clementina Albéniz, Doña Ana García y Doña Sara Ruiz;

preparación para la Normal, Don José

47

LA CASA Y LOS ESTUDIOS

Maria Ponles, Doña Herlinda Iglesias y
Doña Asunción Vela; segunda enseñanza y Escuela de Institutrices, Don José
María Pontes, Don José A. Irueste, Don
Pablo Sánchez, Don Marcelo de Usera,
Doña Isabel Ortiz,Doña Felisa Abad, Don
Constantino B. de Quirós, Doña Pilar
Pascual, Doña Clementina Rangel, Doña
Isabel Baquero, Doña Encarnación Romero, Doña Sofía Camps, Doña Concepción Saiz, Don Baldomero Bonet y Don
Alberto Segovia; Escuela de Comercio
Don Ramón Haro, Don José Maria Olózaga, Don Hilario Bueno, Doña Clementina Rangel y Doña Encarnación Romero; clase de sombreros, Doña Maria Escobar.
RÉGIMEN PEDAGÓGICO

Los principios pedagógi~os por q11e se
rige esta Asociacion son análogos á los
de la Institución libra de Enseñanza
(que será objeto de otro articulo en PoR
Esos MuNoos): en general, respecto de
las matemáticas y ciencias físicas y naturales, el método intuitivo; con relación
á las filosóficas y morale!;!, el procedimiento socrático; en cuanto á las enseñanzas
de aplicación rige lo que se aprende y se
enseña con la práctica, la experiencia.
Tampoco hay exámenes. De acuerdo
con las modernas teorías docentes fueron
suprimidos hace años, sin que por ello se
haya resentido la enseñanza, sino, muy
al contrario, dignificado y enaltecido, hasta en concepto de las educandas, libres
hoy de la enojosa y mortificadora emulación de la nota y del lugar en lista, que
á menudo fomentan la envidia y otr1ts
malas pasiones.
El celo excelente del profesorado,
atento por generoso altruismo á los humanitarios fines de la Asociación, suple
co_n solícita perseverancia, con requerimientos paternales y constante atención,
aquellas arcaicas y desacreditadas pruebas de fin de curso, que acaso pueden
probar la suerte ó la lucidez de un instante, pero no el trabajo y aprovechamiento de todo el año.
~l terminar el curso, en primeros de
J!lho, se cel~bran todos los años exposiciones públicas de labores femeninas y
toda clase de ejercicios prácticos: bordado, corte, sombreros, confección de ropas_, adornos, flores, dibujos, modelado,
cahgraffa, documentos comerciales, etcétera, etc.

Hoy la Asociación dispone de un magnifico local propio en la calle de San Mateo, con fachada también á la de Beneficencia, inaugurado solemnemente en
1892. Es un ámplio y lujoso eqificio de
tres pisos construido ad hoc, donde ni el
más exigente peda~ogo podría advertir
la ausencia de requisito alguno higiénico
ó escolar. Todas las aulas, espaciosas,
ventiladas, claras, convergen á un gran
patio rectangular cuya acción neutralizan las galerías de cristales, dejando entre aquellos y el espacio abierto ancho
pasillo que mitiga los rigores del clima.
Tantas son que apenas he podido darme cuenta del número de aulas; todas
expléndidamente provistas de material
ajustado á los más modernos adelantos.
Con ser numerosas las enseñanzas, hállanse instaladas con holgura, pudiendo
albergar cómodamente la Asociación un
total de ochocientas á mil alumnas.
Baste decir que hay estudios: primarios, elemenlales, dividido!\ en dos grados, y superiores, donde se cursa Lengua española, Aritmética, Geometría,
Dibujo, Geografía, Historia, Religión y
Moral, Derecho, Higiene, Bellas Artes, trabajos manuales, Gimnasia, Historia Natural, canto y francés; de segunda enseñanza, ó sea ampliación
de los anteriores: análisis gramatical y
lógico, prácticas de redacción, nociones
de Retórica y Poética, ejercicios de dibujo geométrico, trazado de mapas, Fisiología y Lógica, Física, labores y manejo
de la máquina de coser, música, francés, dibujo de linea y figura, corte, caligrafía y sus aplicaciones más usuales;
Escuela de Institutrices: Lengua y Literatura españolas, AritmÁtica, Algebra,
Geometría, Sociologia, Ética, Derecho,
Economía politica, Geografía é Historia
universales con trazado de mapas y gráficos de toda índole, Química, Fisiología
é Higiene, Psicología, Pedagogía, Historia de las Bellas Artes, labores, corte,
francés, inglés, música, dibujo y pintura; '
Escuela de Comercio: previa, como en la
anterior, la preparación exigida para el
ingreso, en la que figuran, entre otros
muchos conocimientos enciclopédicos, la
Taquigrafía y el manejo de la máquina
de escribir, Aritmética general y mercantil, Teneduría de libros, correspondencia
mercantil en español, francés é inglés,
Legislación mercantil, aduanera é industrial, Geografía comercial, Caligrafía con

�48

POR BSOS MUNDOS

ejercicios de escritura á máquina, cálculos mercantiles, prácticas de contabilidad, ejercicios de cálculos mercantiles,
prácticas de contabilidad, ejercicios de
conversación comercial en francés é inglés y conocimientos de primeras materias y productos mercantiles; Escuela
preparatoria para el ingreso en la Normal de Maestras y en la segunda enseñanza, que comprende todas las materias exigidas en los programas oficiales.
Para obtener los títulos de institutriz y
profesora de Comercio, las alumnas practican un ejercicio escrito, cuya forma y
extensión se acuerda en cada caso.
Se admiten matrículas sueltas en las
clases especiales de sombreros, encajes,
corLe, flores y taquigrafía.
Y para tan magna labor, que serla imposible sin la abnegación generosa del
profesorado, sólo cuenta la Asociación
con las cuotas mensuales de un c.mtenar
escaso de socios, las subvenciones modestas del Estado, la Diputación provincial y el Ayuntamiento-égte á cambio,
como queda dicho, de cincuenta plazas
gratuitas,-el auxilio del Círculo de la
Unión Mercantil, el corto importe de las
matriculas, y, por rara excepción, algún
donativo.
FRUTOS DE LA ASOCIACIÓN

Corporativos, ninguno. Está visto que
en España no prende la buena semilla
pedagógica.
Antes de la Asociación, en 1869, se
fundó el Ateneo de Señoras, de cuya existencia eflmera apenas tienen noticia los
bibliófilos. Años después, á ejemplo de
la de Madrid, establecióse en Mál11ga la
Escuela Malacitana, fundada con el concurso de aquélla por la Asociación malagueña para la Enseñanza, é instalada en
un edificio rotul~do Escuela Schollz; pero
vivió poco.
Menos mal que varios círculos gremiales y regionales establecidos en Madrid
y algunos de provincias atienden, en mayor o menor grado, por expontánea iniciativa, á la educación de la mujer sosteniendo clases de corte, dibujo, flores,
sombreros, cocina y otras enseñanzas
prácticas, de cu y a benemérita acción
pueden servir de ejemplo en Madrid los
Centros de Instrucción Comercial y Gallego.
Los frutos individuales de la Asociación que noticiamos son tantos como
alumnas hicieron ali! su aprendizaje para
la vida.

Una profesora de la Asociación, Doña
Josefa Barrera, fué maestra de las dos
hermanas de Don Alfonso XIII; y Maria y
Asunción Moret, Rosalfa Salmerón, Rosario Labra y Maria Goiri-ésta doctora
en F1losofia-á las clases de la Asociación asistieron. Y como estas distinguidlsimas señoritas de la mejor sociedad española, innumerables más rigen hoy hogares que el talento, la virtud y la elevación mental de la mujer, á porfía con su
hermosura, hacen infinitamente dichosos.
Otras muchas alumnas, las que por
vocación ó necesidad hubieron de poner
á satisfacción sus aptitudes, lograron en
buena lid muy ventajosas posiciones y la
justa fama de sus nombres honra á la
mujer española: Carmen Rojo, directora
de la Normal de Madrid; Matilde Garcla
del Real, publicista notable é inspectora
de escuelas públicas; Adela Ginés, pintora premiada en muchas Exposiciones;
Clementina Albéniz, directora de una escuela semejante á la Asociación, que hubo en Mayagü~z (Puerto Rico); Nieves
Gibelalde, Josefa Barrera, Concepción
Sáiz y Maria L1rrigada, profesoras de la
Normal de Maestras, autoras las dos últimas de muy útiles libros de enseñanza,
y la señorita Sáiz, además, mantenedora
de una celebrada polémica sobre filosof1a con el ilustre González Serrano, en el
semanario profesional La Escuela Mo-

LA ENSEÑANZA DE LA MUJ ER
MEJORAS PROYECTADAS

Proyectadas digo, y debiera decir eternamente. deseadas, porque en España á
toda acción progresiva de carácter priva&lt;lo ~e. opone~, en primer término, la estulticia ambiente y después la indifereneiadel Estado, pródigo, en cambio para
atenciones caprichosas.
'
Asl ~uelga decir que la Asociación jamás disfrutará de holgura económica
para desarrollar sus ideales. Quizás un
.día se le mueva el corazón á algún millonario de l?s muchos que pretenden
hacer compatibles los deberes socia las de
su posición y su ~varicia, y sacrifique
unas pesetas para rnstalar la calefacción
de ~ápor, ,18: clase de cocina y la cooper_allva de utiles ~e ens~ñanza, que constituyen los más mmediatos propósitos de
la junta de gobierno.
Pero de esto á dotarla expléndidamen-

49
te para completar y entender su acción
social.en beneficio ~e toda España, existe
un abismo de tacanerla. Y es lástima.
Porque he aqul cómo expresa la propia
Asociación sus ideales:
«Animada la Asociación del sentimiento de amor á la cultura popular que inspiró á su sabio y generoso fnndador, y
fiando más que en nada en la ilustrada
y patriótica protección del Ayuntamiento
y de la Diputación provincial, proyecta
n~ev~s reformas: la de dar mayor ampliación á sus actuales escuelas, organiz_a~do de u~a man_e~a eficaz la important1s1ma sección de idiomas; abrir otras escuelas en puntos del radio de Madrid
que hagan accesible su enseñanza al ve:
c~n.d~rio de los más extremos arrabales;
~1r1g1r_s~ á las provincias, respondiendo
a la m1S1ón de Madrid como capital de
la nación, para despertar en ellas el necesario interés por su cultura; y promo-

derna.

Obtuvieron por oposición escuelas municipales: Pilar Garcia del Real, Encarnación Salcedo, Felisa Cuervo, Maria
del Prado González, Aurora González y
muchas más cuya enumeración aumentaría las proporciones de este artículo.
En las Normales de provincias actúan
Maria Quesada, Casilda Mejia y varias
otras.
Al frente-de la escuela insta lada en las
caballerizas del real palacio está Dominica Alonso.
Carmen Marquez, procedente de la Escuela de Comercio de la Asociación, es
mecanógrafa del Instituto de Reformas
Suciales. Y otra alumna de esta misma
Escuela, Elolsa Aramburo, es tenedora
de libros de la Sociedad de Explosivos,
con s~is mil pesetas anuales de sueldo, y
tiene á sus órdene~ á su compañera de
estudios Eugenia Florit.
Con los ejemplos referidos rreo que
queda cumplidamente demostrada la
utilidad incalculable de esta Asociación.

E&lt;iillclo de la calle de Sau M;teo, eu Madrid, donde ae halla instalada la Asociación para la Enseñanza de la Mojer

4

�POR ESOS MUNDOS
50
ver la creación de establecimientos c?n- esperanza, cuando las agitaciones Ylas )usagrados á este primer fin de la vid~, chas con la injusticia y la desgracia !e mcontribuyendo asl á que nuestra patria dignan y exasperan , é_ infundién~olevalor
vaya elevándose, que mucho le taita para cuando amargan y acibaran la yida_la perello, al nivel alcanzado por los demás secución, el olvido óel desprecio. S1 la mujer no es hoy aún todo eso, culpa es gran
pueblos civilizados.»
parle del hombre, que no muestra más
FERNANDO DE CASTRO
vivo y solícito interés en educ~rl~.» .
»Tres condiciones han de d1stmguir y
Fuera injusto terminar este trabajo sin
hacer interesantes estasendedicar algunos renglones
señanzas:
moralidad, reliá la memoria de este sabio
giosidad
y
belle1a.
Todas se
y virtuoso maestro, fundaayudan
reclprocal!1ente
Y
dor de la Asociación que
determinan
el
sentido
Y
llnoticiamos. El más noble
mite natural de cada una.
y adecuad? homenaje que
»Sirve la primera para
cabe rendir á un pensaque la severidad. del pri~dor es, sin duda, divulgar
cipio moral arraigue la virsus ideas.
tud en su espíritu y ?onduc·
Veamos, para b~en conta formando enérgicos cacluir, cómo explicaba el
ra'ctéres en sus hijos é inpropio Don I:ernand_o de
fluyendo en su marido y _en
Castro, en el discurso m~utoda su familia para forllfigural de las conferencias
car el puro amo,.al bien y
dominicales sobre la edu8 ún a\ sacrificio á la ley
cación de la mujer, la coneterna del deber en la vida.
veniencia y los fines de la
»No es, ciertamente, m~Asociación que con ta I obr.os esencial la piedad rehjeto surgiera á _poc~ de la Presbltero DonFern~ndorleC~•giosa·, nero
no meram_ente
iluslre fundador de la Aaoc,a•
1·
~
é
Escuela de InsLitutricespor tro
cloh paro. la ~.naeilanu. de l11
fundada en una 18 pasiva
él fundada:
..
Mujer
inerte, sino ilustrada por la
«Figuráos si será auxilio
..
razón
y
por
la
conciencia,. sin l? cual,
estimulo para su marido y sus h1JOS una
exaltada
la
mujer
por su impresionable
~ujer de cierto despejo y gus_to educado,
fantasía,
se
entrega
á un culto_pursmente
cuya bondad y suave bo~est1dad de cosexterno
olvidando
adorará
Dios en _esp_ttumbres, unidas al atractivo y encanto de
maneras delicadas y no~les, de dulzura, ritu 1/ oerdad, cayendo en la supershc1on
de discreción y prudencia en _el ~rato, de y el éanalismo y creyendo de buena teq~&amp;
sentimientos generosos y carit!hvos,. re- asl agrada al Creador y cumple sus obli.
.
velen un alma ange)ical_y pura, msens1ble gaciones.
»Inspirar, por ulllmo, á 1a muJet e1
á los halagos de la hsonJa y d~ la co~ueterla asl como sufrida á la mgrahlud y sentido y gusto de lo bello en la naturade;lealtad, paciente y tolerante con )as leza en la vida y en el arte; formar, en
fallas de los que la rodean .. U~a m~Jer sum'a, lo que se ha llamado su ed~cación
semejante, tan tierna y misericord1?~ª estética, si en algún tiempo fué ~en1do por
como digna, tan obsequiosa co!Do d1h- ocioso y frívolo recreo, no es SID? el meente que no se descompone, m se. alte: dio más eficaz y a~e~~ado de a_h_men_tar
~a ni'se muestra airada, ni soberbia, m y purificar su sens1b1hdad exquisita, mco~oce la venganz~, ni_ guarda rencor, fundiéndole el amo1· á todas las gran~es
conservando un ámmo igual en la p~o~- cosas que constituyen la poesía de la vida
peridad y en la deegracia ... 1qué auxilio tan propio en_ la que debe embellecerla
.
.
más digno, eficaz é intimo para. el hom- con su atractivo.
»Nunca
ha
de
perder
de
vista
la
muJer
bre capaz de inspirarse en el b1e~ Y ~n
debe educarse, ante t1do., para. ser esla virtud! No olvidéis que una muJer sm que
posa
y madre, y que la Prov1denc1a la ha
dulzura y sin discreción es c~mo una
flor sin aroma ó como una fruta sin sabor, colocado al lado del homb!e en la~ tres
ue las dotadas más ó menos de la les edades que recorre e~ su vida: en la rnfa~para guiar los primeros pasos del mietfecciones alcanzan á salvar al hom, cia
ño;' en la virilidad, para mo~erar las pabre en momentos supremos y hasta
siones del hombre; en la veJez, _para manconvertirlo en héroe, derramando
ve-ces sobre su corazón el bálsamo e a tener el vacilante paso del anciano.»

:t°iª

LA AMADA

»Obsérvase hoy cierto divorcio y como
separación entre el hombre y la mujer.
Son como dos extranjeros que, partiendo
juntos de una estación, siguiendo la mismas linea, yendo al mismo punto, y tal
vez con idéntico objeto, no se hablan,
porque no se entienden: aunque aparecen juntos, no están unidos, sino apartados en sus almas. Es imposible que por
mucho tiempo esté contenta una mujer
ignorante al lado de un hombre instruido, ni que éste sea feliz junto á una mujer privada de aquellosconocimienlosque
mantienen una vida de íntima y conlinua
relación con la que es su esposa y lamadre de sus hijos y debiera ser además
su consejera, su amiga y la depositaria
de sus pensamientos y aspiraciones. La
distancia y la cultura entre el hombre y
la mujer es hoy tanto mayor, y el malestar tanto más vivo, cuanto mayores son
los progresos entre los hombres respecto de las mujeres. A medida que sea más
perfecta la educación de éstas, más grande será también su influencia sobre aquéllos; y en vano será que intenten alcanzar una sin otra.
»Mujeres: Es de rigor que levantéis el
nivel d_e vuestra instrucción, para llegar
á término tan deseado. Cuando tal hayáis
conseguido, influid sobre el hombre, para
que valga y sea algo en la vida é historia
de su tiempo, algo en religión algo en la
polftica de vuestro país, algo ~n las demás esferas y fines de la vida. Guardáos,

51
sin embargo, de pretender imponerle nada en el orden religioso, ni en el político,
ni en otro alguno. Vuestro destino, como
esposas y como madres, es aconsejar é
influir. De ninguna manera imperar. ,En
el momento en que os empeñéis en ejercer coacción sobre el hombre, prevahéndoos del ascendiente é imperio que os
dan vuestra debilidad y vuestras lá~rimas, cometéis la falta más grave é imperdonable. Puesta la mano sobre mi
conciencia, os aseguro que no existe ningún derecho, divino ni humano, que os
obligue á imponer nada al hombre, aunque sea en materia de religión, pues que
de ello habrían de seguirse luchas, desasosiego, desabrimiento y ruptura de la
paz en las familias. Cuando para conseguir un intento á todas luces justo y asequible no basten vuestra moderación y
vuestros consejos, resignaos pacientemente, y encomendadlo á Dios, que es
quien puede tocar y mover los corazones.
Fuera de los quehaceres de vuestra casa,
que principalmente os incumben, asociáos en buena hora para la caridad ó la
enseñanza, ó para algún otro fin esencial de la vida; mas no encerréis en estrechos moldes vuestro puro amor á la
verdad y al bien, qne debe ser el vínculo
universal entre los hombres, ni lo profanéis al contacto de las pasiones de partido. Sóis llamadas á unir. ¡No dividáis!)
No debo añadir, por mi cuenta, una
palabra.
A. AGUILERA Y ARJONA

LA AMADA
-Que hable,-gritó el concurso. Y el poeta
levantando su copa desbordante
dejó escapar su cláusula vibrante,
como escapa del arco la saeta.
Y habló sin descansar. Habló á la inquieta
turba, de vino y goce rebosante;
y á cada nuevo verso centelleante
redoblaba su ímpetu el estela.
Cuando el último acorde de aquel canto
fué á acrecentar la estúpida alegria
que en torno del vidente resonaba,
ella, la Amada, sin fijarse, en tanto,
ruidosamente en su sitial reía
y... «¡Que bable más! ¡Que nos divierta!» aullaba.
M. BARRERO ARGÜELLES

�LOS SIETE PECADOS

53

Por unos instantes, en muda contem- vez tan sólo, ~e dejéis examinar vuestro
plación, midieron nuestros ojos todo c~erpo, gue, si está tan grave como á la
aquel sombrio cuadro que cosa fuera de simple vista parece, será preciso su traslo conocido Y. vulgar semejaba, y por la~o _á otro mejor sitio donde pueda ser
nuestros espíritus flamearon sensacio- a~ist1do, no como.si fuera de rey ó prfnnes jamás sentidas.
cipe, pero si como de criatura ... que hasNos aproximamos á la ermita, y mi ta para las be~tias ha y ~uranderos y unacompanante tocó en la puerta. Entonces, güentos, y_todos los animales por instinoim?s una voz opaca, sutil, casi imper- to son dóciles y agradecidos... Dadme
ceptible,_que desde dentro nos contestaba. pue!J, hermano Da vid, vuAstra mano
EmpuJa~o.s la puerta y, sin dar un mostradme ~l pecho y la espalda.
paso, que sitio no habla pRra ello, quedaY ~orno m !os oid~s del ermitaño ni
mos delante del ermitaño David cuyos sus ºJ?S parecieron m haber oldo ni comhorrorosos martirios y fama de s~nto co- prendido palabra de la súplica del médirrían ya de boca en boca por toda la tie- co, éste adelantóse y pulsó una mano del
rra andaluza.
enferm.o; después descubrió el pecho á
Estaba el solitario tendido en el mismo cuya vista quedamos absortos y no pudisuelo, _sobre hoj11s de higuera y maíz, con mos contener un grito de horror. Era
el hábito puesto y un rosario entre las
1oda una llaga el pecho
manos. Su faz no perecfa de ser viviente, sino
de momia; su guedeja
y barba eran blancas,
y el negro de sus ojos,
ya sin brillo, se extendía por toda la cara
hasta confundirse con
la abertura de la boca·
los labios no tenfan go~
ta de sangre que los tiñese; la piel de todo el
rostro amenazaba romperse para dar salida á
los pómulos: y los de- •
dos de aquel hombre
eran huesos de esqueleto.
Dentro de la cabaña
perciblanse olores nauseabundos de humedad
y de carne podrida.
Mi amigo saludó al
asceta David, que parecfa algo asombrado y
molesto por nuestrll
pro~ana visita, y su voz
débil, apagada, doliente, de niño expirante,
era como súplica de suprema hora. Y asl hablaron los dos:
-Vengo, hermano á
curaros-dijo mi amigo
-de graves enfermedat
des que aseguran sufrís. Soy el médico de
Su Ilustrlsima el obispo
1· ,,.. ,
de Córdoba, quien me
ordena esta visita y que
La ermita del Padre David aparecfa cerrada por una puerta muy Tieja
os ruegue que, por esta
remendada con 1oeas y tablas

-

y

LOS SIETE PECADOS
(C UENTO)

rriada ... Por el silencio y nitidez parecla
-Hermano: ¡queréis guiarnos á la eraquel sitio cosa puesta fuera del mundo.
mita del Padre David7
El sol brillaba en lo alto con fuego intenso,
-Hermanos, aún os falta mucho camiy en el azul del cielo ni la más ligera n uno, que el reLiro del penitente David está
lejos: es la última y más escondida de las be se descubrla.
Desde algún picacho de la sierra poermitas, y tiene un allozo á su puerta.
díase contemplar,en lo hondo, otro gran•
Caminad por este sendero sin descanso
dioso panorama: la Córdoba moruna, no
media hora, y antes de prima tarde ya
más extensa, con sus enjalbegadas, sus
enconLraréis la morada del justo.
estrechas
tortuosas calles; sus paseos,
Y los dos amigos nuevamente nos pu- sus torres ysarracenas
y su mezquita; al
simos en marcha para recorrer una de
otro lado, el rfo, el Guadalquivir, fertililas partes más abruptas y de dificil paso
zando á las pomaradas de la orilla. Y ni
de la sierra de Córdoba, campo bravío,
una chimenea de fábrica, ni edifbación
famoso en leyendas y refugio romántico
moderna, ni los barcos en el rio, ni las
de superiores varones.
Poco á poco íbamos trepando por el máquinas, nada, en fin, que descubriese
nuestro siglo , se observaba en el antiguo
monte,JC uyas tierras y peñas cubrialas
reino de los tres Abderramanes. Sólo de
casi por completo una vegetación caprivez en vez, en la lejanfa, el silbido de alchosa de zarzales, brezos. carrascas, azaguna locomotora y su carrera al través
ros, pitas y almendros silvestres, de aromás penetrantes. Y todos los arbolillos y del boscaje despertaba nuestros soñadoplantas vivían a\li lozanamente, jugosas, res pensamientos á la realidad ...
La senda habla concluido y el monte
con verdores de huerta: los madroños esse intrincaba cada vez más y nos cerrataban con fruto, y sus motas rojas con el
ba el paso. A la izquierda columbramos
negro de los racimos de las moreras y el
una hondonada, y en la parte más cublanco de la flor de los almendros y el
bierta y esquiva la ermita del Padre Daamarillo de las de los juncos, eran como
intensas y juguetonas pinceladas de un vid.
Era una misera choza pintada de blanarte tan exquisito y bien dispuesto que
co, tan reducida que parecla cabaña de
convertían todo aquel campo en un agrapastor. Cerrábala una puerta muy vieja,
dable paisaje de hermosura sin igual.
remendada con sogas y tablas; encima de
Da trecho en trecho veíanse , como unas
la
puerta habla un agujero, y sobre el
manchas, más blancas y grandes que las
vano una cruz; al rededor de la casa crede los 11lmendros silvestres, las ermitas
cían lentiscos, astodetos, un granado, un
diseminadas por el monte. Al rededor de
peral y una higuera; en un huerto, del ta•
aquellas casas nada atalayabtl nuestra
maño de una sabanilla, allí junto, alguvista que acusase vida humana: ni siluenas hortaliz11s y plantas; el allozo daba
tas de hombres, ni cantos de los gayasombra á la puerta de la ermita, y al pié
nes, ni la noria, ni el relinchar de las
del árbol, una muy desgastada peña desbestias, ni los aceños, ni el correr del
cubrimos, tal vez el sitio más preferido
trillo, ni la esquila, ni la voz del zagal
azuzando al mastin tras la civeja desea- por el único morador de aquella casa.

\¡t. . . . . . . .

�54

POR ESOS MUNDOS

del misántropo David, tan avanzada, que
todos los huesos de las costillas estaban
mondos; veíanse huecos tan profundos
que llegaban hasta el esternón, y la parte del abdómen limpia de pus aparecia
acardenalada; por los hombros, hasta
perderse en la espalda, corrían unas vetas muy obscuras, negras.
Lll vida de aquel hombre en el estado
en que le vieron nuestros ojos er~ caso
único y milagroso, y de su salvación no
quedaba ni la _más. remola esperanza. Y
mirándonos s1lenc1osos y consternados,
leyendo, tal vez con claridad su~erior,
nuestros tristes y confusos pensam,1entos,
el espiriLu del moribundo se reammó.
Entonces el ermitaño David quiso hablar. Con sus manos llevóse á los labios
unas hierbas cocidas, que en un pedazo
de cazuela tenia á su alcance, y poco á
poco, su voz se hi~o per~~ptible, y
por media hora, sm casi mterrupción, dijo asi:
.
.
-Hermanos: Dios os premie vutlstra caridad y al obispo de Córdoba su
cariño para con este ~ran peca_dor sobre la tierra, y al Cielo ben~igo que
es tan justo que cuando, ya sm fu~rzas, ibame á morir en esta ermita,

LOS SIETE PECADOS

donde he vivido veinte años, dirige hasta
este apartado lugar hombres que puedan
oir la confesión del culpable, para que
después ellos vayan por el mundo descubriendo verdades y enmendando _er:rores.
Yg veo, con claridad jamás perc1b1da, la
voluntad del Señor: hágase, pues, como
El lo desea...
.
»Escuchad, hermanos: diréis al obispo
de Córdoba y á todas l~s fientes q_ue quieran oíros, que el erm1tano_ David es el
sor más abominable y maldito de la Creación: ante su recuerdo, enseñad á los muchachos que con una y ~t~a mano hagan
la cruz; á los jóvenes v1?1osos, que co~
todos los malos pemsam1entos ui~an m1
nombre; y á los p_ro~ectos varones, ~u•
digan siempre:. «~1 e1en ~uerpos hubiera
tenido el erm1tano David, á todos con
igua1 fuerza debiera haber macerado

-Al Cielo bendig, -noa dijo el Padre
David-que basta ;ni os manda para que
oigáis la confesión de 11te pecador

55

»Pero, transcurrido el primer mes,hube
constantemente y dejado pudrir de llagas». Y, por último, que en uno y otro de notar cosa tan extraña que su descupueblo y aldea se me conozca por el pe- brimiento me llenó de pavor. Era el caso
cador de los siete pecados, que por todos insólito que á diario, y hasta en una misme veo aquí próximo ya á condenarme. ma hora, no sólo un vicio me dominaoa.
Pdquécon todos, y desde jóven ya los sen• Y como no podía saciarlos todos á la vez,
tia como alestores, como demonios des- mi vida llegó á hacerse insufrible. ,Qué
encadenados, recorrer mi cuerpo, con podría ya discurrir mi loca imaginación
una fuerza inexplicapara no llegar al
ble que, fatalmente,
tedio irremediablef
me llevaba al pecaVáis á oirlo,quenada ociosa estuvo
do; pero no en falta
hasta dar con ello.
vulgar y casi perdoY descubrió mi innable, sino á las más
abyectas y premediclinación perversa
tadas de las culpas ...
reunir todas las
Mi pensamiento era
mujeres, todos los
tan veloz en los siete
siete vicios capitaerrores capitales que,
les bajo un mismo
á diario, me vencía
techo, en un sólo
uno: ya la concupishogar y prisión, de
cencia, ya la soberdonde yo no saldría
bia, ya la gula, ya la
nunca, puesto que
envidia, ya la pereza,
on ella estaban mi
ya la ira ... ¡en fin,
vida y mis deseos.
todos! Aristocráticos y
Hice como lo ideó
ricos eran mis pa1i1i pensamiento y,
dres, y al morir
á poco, pude coellos fui el único
menzar mis soñaheredero de una
das orgías, yo en
fortuna poderosa;
medio de aquellas
entonces, libre de
furias del Averno
tutelas y consemás que á mujeres
jos, preocupóme
parecidas.»
sólo satisPor unos instanfacer mis
tes guardó silencio
deseos.¡ Peel penitente, y sus
ro de qué
ojos blancos llenámanera!. ..
ronse de lágrimas.
Yo, que ya
Después, transido
me conocía
de pena, y como si
á fondo en
el recuerdo de esmi pervertas olvidanzas considaddedesumieran todas sus
generado,
debiles fuerzas, siideé plan
guió, poco á poco,
soberbio
con honda laxitud,
par a, en
ya en estado agónitodos mis
co, el término de su
-De los eaoombros de mi casa,-no1 diJo el asceta-una mano
dlas, tener
herética historia. Y
piadou sacó á un hombre uuevo
contentosá
dijo así:
mis siete vicios: en siete casas distintas
-Yo ,,ivi con ellos, con los siete pecacoloqué otras tantas mujeres hermosas, dos, y gusté de todos á la vez ¡un sólo
dominada cada una por un pecado capi- dial... Pero los vicios, cual yo no había
tal; y cuando yo sentía el vicio de la sober- previsto, declaré ronse en guerra unos
bia, iba á buscar á la mujer soberbia; con otros, con saña sin igual, dentro de
cuando la avaricia, á la más avara de to- su albergue, de mi casa ... Y uiiradme que
das; cuando la gula,á la más glotona ... ¡Y tiemblo como un azogado al recuerdo,
asi á todas!. .. Y sus genios malditos me en mi mancha indeleble, de la ferocidad
emborrachaban, me enloquecian ....
de aquella lucha titánica, como nunca

�56

PODER. DE LA CONSTANCIA

pueden imaginarla serenos espíritus._.. Entonces, 'JO no viví ya 'u n mome~to dicho.so; y arrepentido, cob~rde, guise terminar con mi obra, conmigo mismo: prendí
fuego á mi casa, y una noche, cuando lodos nos embriagábamos saciando ánuestros capitales defectos, purificadoras_ llamas vinieron á lamer nuestros últimos
besos. Y morirnos todos... De los escombros de mi casa una mano piadosa sacó
á un hombre nuevo, á mi arrepentido pecador que con algunas penitencias en
muchos años cree, ahora que va á morir, que nada ha hecho que pueda borrar
uno sólo de sus espantosos pecados.

&gt;)Hermanos: Dios os premie vuestra ~!ridad y al obispo de Córdoba su carm&lt;;&gt;
para con este gran pecador que nada merece ... Y al Cielo bendigo, que, cuando ~a
sin fuerzas, ibarne á morir en esta ermita, dirige hasta ~tia hombres para que
oigan mi confesión m?ral, y por esas
tierras vayan descubriendo verdades y
enmendando errore!':.
&gt;)Hermanos mio~: Que todas las buenas gentes ha~an la cruz ante mi_ nombre y digan: (&lt;Si cien c~erpos hubiera tenido David, el de los siete _pecados, á los
cien, con igual fuerza_, debiera haber macerado y dejado pudrir de llagas ... &gt;)
MANUEL CARRETERO

LAS Óf'ERAS MAS CÉLEBRES DEL MUNDO

"ROMEO Y JULIETA'\ DE GOUNOD

Ilustraciones de F. de la Mota
En nuestro número del mes de Noviembre último comenzamos esta serie de artículos
que dan a conocer cómo se han escrito !J compuesto las óperas más célebres en el
mundo. Para los aficionados que oiven aleiados de las grandes capitales !J que, por
tanto, no disponen de ocasiones para oir las óperas en la escena teatral, los eco¡¡
de esta llegan únicamente hasta ellos por medio de la prensa, cuvos críticos solo se
ocupan en la producción específica, oloidándose de lo que la obra es en sí con relación á la historia de la música ó de las concepciones de los compositores. Nues tro propósito en estos artículos es considerar los obras desde un punto de vista
diferente !J poner de relieve el espíritu de los grandes hombres que han desarrollado el arte del drama musical.
ALLÁ por los años de 1843 á 1850, antes

FODER DE LA CONSTANCIA
1,No ves la gota que con golpe lento
é insensible quebranta la dureza
de la roca, que excede en fortaleza
á ese pequeño y liquido elemento1
¡Quién le da tal poder ó valimiento
si débil la formó Naturaleza1
¡Cómo es que no le ~guala en sutileza
ni el rayo que atraviesa el firmamento?
El encrespado mar con saña airada
ó el fiero impulso de aquilón bravío,
con tal roca al chocar, no le hacen nada;
y la gota, qu~ tiene menos brío,

deja esa dura piedra taladrada
¡porque está en su constancia elpoderiol
VíCTOR BASILIO DE SANTA ANA

que escribiera su primera ópera, Carlos Gounod pensaba abrazar la carrera
eclesiástica. De carácter sombrío y taciturno, estas condiciones le hacían amar
la vida del claustro y de la soledad. Y á la
música religiosa, que ya había enriquecido con magistrales composiciones, hubiera dedicado este insigne compositor
francés todo su talento, si madama Viardot, célebre prima-donna, no le hubiera
pedido con insistencia, precisamente en
el año 1850, cuando más sentía Gounod
los deseos de recibir órdenes eclesiásticas, que compusiera para ella una ópera;
uniendo á estos ruegos la indicación de
que el famoso dramaturgo Augier, gran
amigo su y o, escribiría el libreto. La
forma en que la gran cantante hacia
su petición era tentadora para la imaginación y el orgullo de un jóven compositor; y ~si fué como nació la ópera Safo,
que, ciertamente, no obtuvo un verdadero éxito, pero sirvió para que Gounod
decidiese continuar la carrera en que se
habla dado á conocer en tan buena compañia como la de Mad. Viardot y M. Au-

gier. Sin embargo, hay motivos para dudar si el temperamento de Gounod se
adaptó alguna vez con verdadero amor y
entusiasmo al dramatismo de su arte.
Verdi fué su contemporáneo en Italia, y
Gounod nunca obtuvo ovacionestancalurosas como las que el maestro italiano
alcanzaba con frecuencia. En efecto, si
Gounod logró gran éxito con sus óperas
Fausto y Romeo !J Julieta (tan hermosas
las dos que no se puede ase~urar con
certeza cuál de ellas lo sea más), entre la
primera, escrita en plena juventud del
maestro, y la segunda, compuesta cuando, como él mismo decía, «era ya un viejecito&gt;), existe una cadena de fracasos:
Filemón !J Baucis, La reina de Sabá, Mireille y La Colombe, fueron, por este orden en que las citamos, despedidas de la
escena con bien poca cortesía, por cierto, para la fama y el nombre de su autor.
Así fué como en 1881 volvió Gounod á
escribir música sagrada, y desde entonces hasta su muerte, acaecida en 1893, la
originalidad de este compositor contribuyó mucho al adelanto del divino arte en
Francie.

�58

POR ESOS MUNDOS

Romeo!/ J ulieta es ópera poco conocida de la generación presente en España,
porque hace ya mucho tiempo que aqui
no se canta; pero su música reproduce
muy bien, al extremo de causar verdadera sensación emotiva en el público que
la oye, la deliciosa juventud que Shakespearesupo imprimirá los héroes de aquella hermosa obra suya y la maravillosa
manera como los condujo á desesperada
tragedia por pertenecer los dos enamorados á cada una de las familias de Capuletos y Montescos, cuyos seculares
odios tan célebres son.
En la ópera de Gounod, el libretista
omitió algunos personajes de la tragedia shakespiriana, y creó, en cambio,
uno nuevo: Esté/ano, paje de Romeo.
Además, en la ópera nunca figura Julieta como prometida de su primo Tubalt,
a pareciendo en todo lugar como novia de
París. Otra novedad que introduce este
libreto con relación al dram&amp; de Shakespeare es que las consecuencias del narcótico que Fra!J Lorenzo hace ingerir á
Julíeta no se producen en la noche precedente al día de su boda, sino cuando
la citada jóven se encuentra entre los
que asistieron á esta ceremonia.
E:npieza la ópera con un baile de máscaras, que se celebra en los salones del
palacio del jefe de la familia de los Capuletos. La fiesta, en el momento de alzarse
el telón, está en su mayor animación: los
invitados cantan y bailan, y Tubalt y
París, herederos de la rica y poderosa
familia que ha organizado el sarao, esperan anhelosos que su prima Julíeta,
hija del Capuleto, haga su entrada en los
salones. Llega, por fin, la jóven, encantadora doncella que sólo cuenta trece
prima veras, pero que ya está prometida á
París en matrimonio, y toda la concurrencia hace un alto en la diversión, para
contemplar la belleza de Julieta, que recorre los salones del brazo de su novio
y seguida por todos los concurrentes.
Cuando el salón principal queda desierto, hacen su entrada en él Romeo,
Mercutio y Benoolío, acompañados por
media docena de camaradas. Estos hombres pertenecen á la casa de los Monta9ues (6 Montescos, como la traducción
los llama en lenguaje español), y van al
baile únicamente para mostrar su osadia y su arrogancia llegando hasta el
solar enemigo; pero un resto de prudencia los hace asistir enmascarados.
Romeo se muestra desconfiado y lúgubre, pues la bella Rosalina, por la que

suspira, no se encuentra entre las damas
que han acudido á la fiesta. Pensando
esto, Romeo ve á Julíeta, cuya aparición
le parece un sueño divino. Rosalina queda olvidada, y Romeo se entrega entonces á la pasión de su vida. Se dirige á
Julieta con palabras francas, de gran
ardor, y al preguntarle por su nombre
sabe que la mujer de quien se ha enamorado es la hija del enemigo secular
de su casa y de su nombre.
Entra Tubalt y sospecha de la persona
del enmascarado, á quien, por el porte y
las maneras, cree que es Romeo. Oye Julieta este nombre y exclama para si: «¡ Mi
único amor va á fijarse en mi único od10!))
TubaltquierQ lanzarse sobre Romeo, pero
le contiene Capuleto, que le impone de
los deberes de la cortesía y la hospitalidad aún para los que han acudido á la
fiesta sin ser invitados. El acto termina
como empezó: con alegres bailes y divertidas canciones.
El segundo acto comienza con la clásica
escena del balcón. Esté/ano, el paje de
Romeo, sostiene una escala por la que su
amo llega al alto de la tapia que defiende
las habitaciones de Julieta. Se oye á lo
lejos la voz burlona de Mercutio. Mientras Romeo canta, Julíeta sale al balcón.
Ella no le ha oído, y creyéndose sola,
profiere su confesión de amor. «Haz desaparecer tu nombre-canta-porque con
él mi amor será imposible para ti.&gt;&gt; Romeo, que la oye, contesta: «En adelante,
no me llamar{, más que Romeo.))
Avergonzada Julíeta al verse sorprendida, aunque feliz con !U amor, acoge á
Romeo con entusiasmo y le jura felici•
dad. Como la mayor parte de las mujeres
creadas en las obras de Shakespeare, Julieta piensa en seguida la manera de realizar sus ensueños: el mismo día siguiente debe llevarla Romeo á donde pueda celebrarse en secreto la ceremonia de su
casamiento. Romeo obedece y se dirige á
Frav Lorenzo, del que consigue que autorice la ceremonia privada.
A la celda de Fra!J Lorenzo acuden
Romeo, Julieta y la nodriza de ésta, y
antes de que el sol haya aparecido por
completo se verifica el deseado casamiento. Pero la alegría de los novios se
interrumpe bien pronto, pues Romeo se
ve obligado á alejarse del lado de Julíeta
para tomar parte en una disputa entre
capuletos y montescos, en la que muere
Tgbalt á manos de Romeo.
Esto origina el destierro de Romeo, el
cual, antes de que amanezca el día en

LAS LÁGRIMAS DE CORTÉS

que debe salir de Varona, consigue llegar
hasta la cámara de Ju lieta.
Los primeros fulgores del alba lucen
precisa mente cuando se a Iza el telón
para el cuarto acto. Romeo sP despide de
su desposada, y apenas ha salido, Capuleto y Frag Lorenzo entran en las habitaciones de Julieta para anunciarle que
antes de que transcurran algunas horas
deberá casarse con París. Las lágrimas
que surcan el rostro de Julíeta supone
Capuleto que son derramadas por el dolor de la muerte de Tubalt, y para distraerla de este pesar apresura la celebración de la boda, por cuya razón, para
ordenar mejor los preparativos de la ce.
remonia, deja á su hija sola con Frag
Lorenzo. Este ofrece á Juheta una droga ·
que le dará la apariencia de muerta: pero
sólo sufrirá un sueño, del que despertará
á las cuarenta y dos horas libre de la influencia del narcótico; entonces, se encontrará al lado de su marido que la auxiliará y la salvará de cuantos obstáculos
se opongan á la felicidad de ambos. Bebe
Julieta la pócima que Frag Lorenzo Je
entrega en una redoma, mientra el ór-

59

gano de la capilla donde va á celebrarse
la boda empieza á lanzar torrentes de
harmonía. Entran Capuleto y París en
las habitaciones de Julieta para conducirla á la iglesia.
Cuando Paria quiere colocar el anillo
en el dedo de su prometida, ésta retrocede, arranca la corona nupcial de su frente, y, vacilante para sostenerse en pié,
pide socorro. Apresúranse los invitados
á rodearla, mientras Julíeta cae al suelo
aparentemente sin vida, en los brazos d~
su padre.
El quinto acto empieza con la entrada
de Romeo en el mausoleo de los Capuletos, donde Julieta ha sido colocada. La
carta que Frau Lorenzo envió á Romeo
no ha llegad? á su destino, y el jóven
cree que Julteta ha muerto en realidad.
Romeo abraza el cuerpo de Julieta y á la
vez se envenena. Julieta despierta antes
de que muera Romeo y, abrazándole,oye
de labios de su desgraciado esposo la
verdad de la tragedia. Julieta empuña
una daga que cuidadosamente guarda, y
se da muerte clavándose el puñal en el
corazón.

LAS LÁGRIMAS DE CORTeS
Hundes tus naves, sin la enseña santa
en torbellino ~e bullente espuma,
'
porque al!á leJo_s, tras e~pesa bruma,
surge un 1mper10 que hollará tu planta.
A nada temes, porque nada espanta
á tu valor, á tu fiereza suma:
á tu altivez se humilla Moclezuma
que, en sus desdichas, tus proezas canta.
Si ceñiste el laurel de la victoria
si causó asombro tu genial locura'
é inmortal héroe proclamado fuiste,
¿por qué nublóse el cielo de tu gloria
cu11~do llantos vertieras de amargura
al pié
del «Arhol de la Noche Triste?»
t
TOMÁS

TRUJILLO

�MADRID VIEJO

Casa donde tuvo au imprenta la viada de Quiñones, en la calle de este nombre

MADRID V l E JO
LA CARCEL DE M UJERES

En la muy antañona calle de Convalecientes, asi llamada por un hospital que
fundó Bernardino de Obregón ,-desde
hace luengos años Ancha de 'San Bernardo-esquinando con la via donde tuvo
su imprenta la piadosa viuda Quiñones,
grande amiga de las inmediatas religiosas de Santiago y á quien cupo la fortuna de presenciar el cándido prodigio que
dió nombre á la calle del Acuerdo, en
esa c!lle, añado, se alza la admirable fábrica barroca de Nuestra Señora de Montserrat.
Su fundación se debe á una comunidad de monjes benitos, los que fugitivos
cuando el levantamiento de Cataluña
contra Felipe IV mandaron construir
esta iglesia, que fué tenida por maravilla
arquitectónica á pesar de no estar terminada, pues fáltale la torre del ala derecha. En su nave central fué enterrado el
famoso cronista de Indias Don Luis de
Salazar y Castro.

Inmediato, formando parte del edificio,
está el pardo caserón de la Cárcel de
Mujeres, convertido en prisión desde mediados del siglo último: lóbrego lugar
por donde ha pasado toda la delincuencia femenina, desde Doña Baldomera Larra, hábil folletinesca que en vez de escribirlas vivió sus novelas y aún las
sacó pingües provechos, aunque con desdoro del apellido que le legara el ilustre
Figaro.
Muy en breve van á derribar esos muros pardos y hoscamente tristes. Poco se
ha escrito estéticamente emocional de
esos lugares de dolor que se llaman cárceles, hospitales y manico111ios, donde
rachas de pasión ó de infamia, angustias de la carne ó delirios de la voluntad
-todo un poema palpitante de vida y de
dolor- arrojan al alma humana en la
absurda zarabanda de la vida.
Al penetrar en una prisión se siente
una angustia plumbea en el alma, un
gran miedo á no volverá ver el sol. Jamás he sentido una impresión más deso-

lada que una mañana en el locutorio de audacias de Diego Corrientes e-,caltan la
la Cárcel de M:ijeres. Habla una abiga- fantasía de las presas y les flagela con el
rrada turba que aullaba á través de los extremecimiento de lo aventurero, lo
barrotes girones de sucesos íntimos, pa- e~ocionante y lo taLldico. Largas horas
labras de afecto, amargas noticias, po- pasan contemplando la lámina tosca y
niendo en la voz y en el gesto una brutal ágria de color en que uno de esos héroes
intensidad de vida y de pasión. Mezclá- populares se despiden de la morena de
banse ojos torvos encendidos en llamas ojos gitanos y boca sangrienta, gallardo
sobre su jaca alaperversas , bocas
zana, ó ante uno
marchitas, cabede
esos cuadros
zas desgreñadas,
cargados de nerostros lívidos y
gro y rojo en que
patibularios, y soun amanecer lívibre todo manos
do alumbra el lúcrispadas y amegubre tablado
nazadoras, que se
donde unas formovían extrañamas borrosas y
mente en el aire
contorcidas
muecomo trazando
quean en el sisignos que fuesen
niestro garrote.
cifra de venganEl sol baja alzas y próximas
g u n a s v e ces á
desolaciones. Y
alumbrar los paen vuello el cuatios de la prisión,
dro en un vaho
y este buen so 1
acre de pobreza y
de invierno, que
de carne humana.
es tan dulce y tan
Las reclusas vifraternal , es morven en común y
talmente triste en
duermen engranesos parajes. A
des naves, sepalos que nada tierarlos los lechos
nen , les habla
por cortinas de
melancólica mentonos chillones.
te de los buenos
Y en sus ocios
tiempos de libercontinuados, en
tad, de bullicio
los dormitorios y
de la calle, del
en los patios, fóraire sano del cammá nse grupos
po, de nostálgicos
pintorescos, vuelugares de intilan malicias grimidad y de caritadasi,n caló, lleño donde fueron
,,as de colorido y
un poco felices
de ambiente se eshace mucho tiemcriben las cartas
po. Entónces papara los desconoExterior de la i¡lesia de Nuestra Señora de Montserrat
san por las con cidos amantes de
allá arriba, y á veces ante los grupos fusas conciencias de la:; presas tiernas
pletóricos ~e bulliciosa al1.1gría canallesca ráfagas de sentimentalismo y los ojos se
cruza su silueta suave y humiide de una llenan de lágrimas bajo la inmortalidad
liermana de la caridad.
del sol.
Es sensible que por su estado ruinoso
Las más viejas cuentan lances de ham~a y galopec;ca que se hacían, allá en sus haya que derribar la admira ble iglesia
tiec_npos, tal vez muy cercanos á los de de la Virgen de Montserrat. Madrid perL_u1s de C~~delas que tiene su consagra- derá con este edificio una de sus más beción defin1llva en el seno de la picardla llas construcciones. La única torre que
militante. Todas las novelas del bando- posee este hermoso templo es una malerismo clásico son leidas en alta voz, y ravilla de estilo y de euritmia , y el conh1s L~rnuras pasionales del Tempranillo, junto una gran página de la historia del
la hidalga generosidad y las románticas glorioso arle viejo español.

�62

MADRID VIEJO

63

POR ESOS MUNDOS

que reparte bonos un dla determinado,
vividores ingeniosos á veces, plañideros descriptorAs de hórribles miserias en
memoriales petitorios, agudos biógrafos
de cándidos ó vanidosos burgueses ricachos
que dan unas pesetas á
cambio de unos cuantos ditirambos pomposos. La mayor parte
son borrosas figuras
inquietantes: horribles
andrajos, gorras astrosas, barbas pro fusas,
pelambres enmarañadas, rostros macilentos, como esos intensos
y desolados personajes
que pasan por el drama de Gorki En los baJOS fondos.

de los jardines públicos están derribados
para impedir el descanso de los trashumantes de los cafetines que poco á poco
se han ido aburguesando hasta arrojar
brutalmente al que se
· deja rendir por el cansancio.
Parece que un cruel
espíritu incógnito, de
refina da ¡,erversidad, obliga al miserarabie atarazado por el
hambre y borracho de
sueño al implacable,
al sobrehumano tormento de andar, andar,
andar ...
LAS INCURABLES

Es un caserón pardo
El número de los ady conventual sito en el
mitidos no suele pasar
número 11 de la calle
de treinta, y primero
de Amaniel.
son conducidos á una
Allá en tiempos regran nave con mesas
motos fué la casa solar
largas donde les sirven
de un noble, viejo y
una sopa con doshueaustero, el conde de
vos, tras de lo cual se
Monterrey, y aún á tradirigen á los dormitovés de tres siglos y de
ríos, que son grandes
haber sido varias veces
•salascon camas iguales
remozado el edificio,
y limpias. A las prime- Puerta del Hospital de Incurables, de Jesús parece flotar en el espí•
. .
Nazareno
•
d l
.
.
ras horas de1 s1gmente
r1tu e as antiguas vidía parten los asilados llevando un pan das. En 1824 fué adquirido por la condesa
y un par de huevos cocidos.
de Lerena y por su pfa voluntad converLos esfuerzos de esta piadosa congre- tido en asilo de:ancianas incurables.
gaciónnopueEn el ámplio
den impedir
portalhayuna
que centenahornacinacon
res de persouna imágen,
nas pasen la
ante la cual
noche en el
arde una lámrigor de la inpara roja y
temperie. Lo
cuelgan amamismolas clárillentos exsicas posadas
votos de cera.
de las Cavas
Yo he cruzaq u e I a del
do varias vePeine, por sus
ces ese portaprecios .crueIón en un !eles, son inacjano y triste
cesibles para
mes de Mayo,
los miserallevado por
bles. Los houna devoción
rribles chisdolorosa, y he
eones pa upé- Silla de Jesús para enfermas pensionistas, en el Hospital de Incurables
subido lentar r i mos de
mente 1a gran
quince ó veinticinco céntimos son esca- escalera jalbegada de azul ténue, en uno
sos y se repletan en seguida; los bancos da cuyos testeros y junto á un lienzo bo-

�64

POR BROS MUNDOI
Ci&gt;MEOIA DE AMOR

G5

rana y amorosa y de su bieneslar burYo también acudí á la capilla. La salgué3, por las salas heladas de aquel ce- modia grave, profunda, era como un somenterio de almas.
llozar de dolores confusos y antiguos.
Al declinar de una tarde vf á las reli- Un violín cantaba los estribillos y las
giosas r, uni:las en torno de un lecho dulces estancias de las Flores. A las vodonde agonizaba una enferma. No habla ces cristalinas de las religiosas se unfa el
á su cabecera ningún corazón familiar. coro áspero de las viejas, con un sonido
Su ro3tro era de color de tierra rojiza y que hacía vibrar los nervios.
de sus labios caían :.ina á una palabras
Las flores nuevas aromaban la capilla
incomprensibles y estertorosas.
blanca, de cándida liturgia, y profusión
Era la hora de las Flores y las enfer- de luces ardían ante la Santa Dolomas se dirigieron á la capilla. El órgano rosa.
salmodiaba solemne y lejano.
Cuando volví á la sala de la moribunY fueron pasando anle lús ojos vidria- da, lodo estaba en sombra y una campados de la moribunda, como un cortejo de na doblaba solemnemente. Junto al lecho
pesadilla, una tras otra, las siluetas con- ya no habla nadie. Las líneas rfgidas, antorcidas, borro~as, arraslrándose , con gulosas, del rostro se dibujaban confusas
algo medroso y de maleficio.
bajo un lienzo blanco ...

E~IILIO

Foto:1rajias de Rueda v de A lonso

CAR!lÉílE

COMEDIA DE AMOR
Acto primero: Un altar
bajo la nave do un templo.
Acto segundo: Un hogar
de honor y virtud ejemplo.
Acto tercero: Un jardín,
mansión de paz y cariño;
un rorro, una cuna, un niii &gt;
bello como un serafín.
Argumento: Acto primero,
Exposición: El amor
qua se jura ante el Señor,
profundo, inmenso, sincero.
Acto segundo: Tc1 mbién

el a mor grande y profundo;
el enredo, lodo un mundo;
el hogar, lodo un edén.
Acto tercero: Es preciso
que el amor de los amores,
deseo lazándose en flores
reproduzca el Paraíso.
Cae el telón y el aulor
ni un aplauso reclama.
Y en el álbum del Amor
deja un canto y una flor
á los actores del drama.
José PEóN CO~TRERAS

5

�EN NOMBRE DE LA LIBERTAD

N NOMBRE
~~-~~~~,~-----0~~~

Historia novelesca de los tiempos de la Convención
y el Terror, por OWEN JOHNSON
«¡Oh, Libertad, Libertad! ¡ Cuántos crimenes se
han cometido en tu nombref))-Madame Roland.
RESU~IE.N DE LOS CAPITULOS ANTER!Ofü..S (1)
1!:n el ~•s de A¡oslo de 1i9ll llegó á París ,on busca de empresas ¡randcs,, como el Don Juan de nuestra !oyendo, un
¡oven que, exaltado por IAS doctrmas revolucionarias, aspiraba oaua menos que á comparlit mano á mano y boca a
b(ICO. con ~taral, con Dan Ion, con Holnod. con Uesmoulins, las tareas que ostos palriolns se babiao impuesto en pro
de las ideas que delendion. Sin mils recursos que lres sueldos en los bolsillos y el traje que veslia, decomiso.do á un
arislócrala y que daba á nuestro jóven, Eu¡eni~ Barabanl lhmado, aspeclo mu•· sin¡ular, encontró el la! pobrísimo
alojamieolo en miser:i. bnhardilla Recorriendo después las calles de l:i. ~.pito.l 'traocesa. llegó a un centro de reu•
món arislocrillico. ciorlo curiosísimo calé, en el cual colóse de rondón nuestro aventurero, empezando o. decl:i.,uar
i11;ventivas coolra 1
a lir:iula y el ¡obiorno, y dando viv:i.s á la República que exaltaron a loe arialócro.tas y les comunicaron deseos de acabar con l:i. existencia del jóven, coso. que evitó Dossonville, un ciudadano zancudo y exlrava·
eanle _á quien Barabanl, avivad:,. su curiosidad ante su excenlrico tipo, iba siguiendo todn la mai\ono.. Bo.rabanl
conoció on lo. casa donde se hospedaba á N1cole, florista de profesión, que le sirvió de cicerone por varias ralles de
París llevandole lue10 il comerá lo. taberna de Santerre, célebre hospedero del laubour¡ de Sainl-Antoine. Después
de la comida y y:i. en lo. calle los dos jóvenes, tropezaron con Louison, otra Oorista que conoció á Barab,rnl lo. noche
enterior, J N,cole, despechada por los celos, alejóse airada del muchacho dejándole solo on medio de las turbulen·
tas calles parisienses. E.n aquella misma jornada asalló el populacho las Tullerias y se apoderó del palo.do, no aiD
baber sulrid o terribles pérdidas en muertos y heridos. Entre estos últimos contábo.se Barabant, al cual Nic~le llevó
a au habiLación y uisli~ y cuidó con gril.D celo y cariño. Repuesto Borabanl, daclaró su pasion amorosa i Nicole
la cual, á pesar rle bnllar,;e :,.nimada de los mismos sentimientos con reopeclo al jóven, rehusó conlesterle y decidió
alejarse de s11 lado, ternero.a •le la lelici 1ad que la uperabo. B•r•baot, p•r• dar celoa A Nico e, rlecid16 buscar A
Loulson, II\ fl ,ri.,a riv•I de aquelll\, coc ¡. que recorrió el mercaJo de florea y la• ralle&amp; priocipl\les ue Par I•. Al
fin, hicieron las ro.ces Bar&amp;bant y N1cole dando ¡¡us10 á sus deseos con amorosos coloquios. A todo e1to, l:i. l\ero•
lución precipitaba los sucesos a:,.n¡rientos, y fueron atrozmente o.aesioo.doa mucho• prisioneros y mujereo,
nidos y anciano,. Doss&lt;nville esluvo á punto de morir ahorcado, pero Jo¡tró escapar y a•lvar,e. Un aiio desouó,,
en ti93, sinliéronse en París los eleclos de todos estos sucesos: d pueblo estab:i hambriento y deaupora,lo porque
lll Revolución no babia solucionado los problemas qne creyó iba á resolver lo. nueva tormo. de gobierno. Javo,:ues,
un exalhdo m&amp;rsellés, á quien el pueblo temia, quiso prenderá Dossonville acnsándolo de traidor¡ pero éate des·
hizo los planes de su enemigo presentindole un nombramiento de a¡ente de policia, y para vanearse de aquél ruso
• su servicio á dos hombres de la peor r•l•o., o.podados Si11-Pe11as y El Cuen:o. Estos salvaron á un anci:,.no,
Goursac llamedo, buen po.lriola, b. quien Javogues quería asesinar porque temla que I&amp; honradez de éste deshiciera sus m&amp;nejos¡ pero, al cabo Goursac cayó en manos de Javo¡ues y lué condenado por el populacho comn
1 alcanzó 11. B"abant¡ pero b. éste In salvó Nicolo nbh¡¡ándole por su omor 4
iirondinn Eata acusación lambien
vitorear ante t~da I&amp; m11l11lud á los ¡acobmos Barabanl lué preso al On, en virtud rle lal,a denun.:ia de la mire
Corniche, que l01ró oonvonrer á Javoiu•s de 1~ traición de este jóveo. Nicole rlccidíó acompañu á Barlb&amp;nl en
la caree!, pero se vengó de este hecho y libró al pueblo de uo lirano m,to.ndo á Javocnes.

cia del Terror le alarmó en un sentido,
porque le inutilizaba para ayudar á Barabanl y á Nicole, con los cuales no se
EL PADRE DE LOUJSON
arriesgaba á comunicarse, á pesar de
no dejaba de velar por ellos, pues
Los turbulenlos meses que devastaron que
habían llegado las cosas hasta el extrela ciudad con la furia de la pesle fueron mo de que para salvarse no bastaba ser
para Dosson ville meses de regocijada jacobino ó moderado, sino que, además,
vida. Los lugares que aparecían rodeados era preciso ser persona muy afortunada.
de abismos eran recorridos por él con
La muerte de Javogues y la desapariverdadero gozo, pasando de uno á otro ción de Cramoisin, Boudgoust y Jambolado con agilidad y dominio del terreno y ny había facilitado mucho los trabajos
soñando con las intrigas que de sus la- de Dossonville. Sólo quedaba Genoveva
berintos nacieran. Pero la recrudescen- á quien vigilar, pero esto era cosa fácil,
pues la muchacha, á quien violentamen-

XIX

(1) Véanse los números 192 o. 143.

67

le había con vertido antes en mujer la chispa &lt;lel
•
amor, volvió á la
1
niñez.~ Dossonville la, vió; varias
veces cargan do
con el peso de
uns herrada de
agua, riendo como niiia y mirando con inocentes
ojos al mundo.
Libre, plfes,
Dosson villa de
sus más duros
cuidados, pasaba
e I tiempo recorriendo las calle en busca del
favor popular,
condescendiendo
con unos, riendo
á otros, pero sin
abandonar jamás
su serenidad:
senUase furioso y
frenético cuando
era necesario, y
moderado y conciliador en sus
palabras cuando
el ambiente era
•
de clemencia. y
cuando corrieron
aires de piedad
en la Convención, Dossonville enc&lt;Dtró rariasveces o. (hnovevaca, ¡andocoll 1
las,armas y fieras actitudes de Sin Penas b
e peso deuna herradadeagua
y_El Cueroo, los dos esbirros de DJssonia señalado la florista en estos tristes esville, fueron reempluadas por ramos de pecláculos, que fué baulilada y conocida
llores y por bromas que gastaban con lo- e~_lre la gente con el sobrenombre de La
dos los Lranseuntes.
hLJ~ de ~a guillotina. En el cabaret de La
A quien_ Dosson ville no dejaba de ver Guillotina! donde á la hora del almueno
era á. Lou1_son, que no fallaba á las esca- s~ lela la lista de los que hablan de ser
s~s t'Jecu~10nes que de vez en cuando ha- eJecula~os por la larde, Louison era ciLab1a; por E'Jemplo! la de Madama Du fü. da en~re la~ personas que jamás perdían
rry y !a de Ma11lard, para quienes en una eJecuc1ón; y cuando las discusiones
aquel. t1e~po seorganizóelespectáculo de sobre tales actos s~ enmarañaban y tola gu1lloltna. )'.' parecía, en eslos encuen• ma~a~ aspecto serio, Louison era la que
lros entre Lou1son y Dossonville que se dec1d1a de qué parle estaba la razón.
desa~rollaba m~luan:iente en los dos perTodo ~slo asombraba al principio á
sona_Jes una ~ur10sis1ma atracción y re- Dosson~1l_le; despu~s, llegó á molestarle,
puls1ón, que impulsaba ó limilaba el inle• Y: por ultimo, le disgustó tanto que un
ré:1 de~ astuto policía con la regularidad d1a no p~do callar ~ dijo á la jóven:
del fluJo .Y reflujo de las mareas: cuando
-Lou1~on,. no es JUSlo, ni humano, ni
Dossonv11le la vela 9n los bouleoards sen, decente s1qu1era, l,lamar la atención de
tia ~uerteme~le el magnetismo que sobra ese modo. Es preciso que variéis de conél ~Jarcia la.Jóven; pero cerca de la srui- duela, porque es peligrosa la que ahora
11.otma, Lou1son le producía una sansa- seguís: llegará á constituir en vos una
ctón fria y casi repulsiva. y tanto se ha- hmono~ania,
tanto que, á veces, parecéis
asta tnhumana.

�POR 8SOS MUNDOS

Le mere Baudrier obedeció, pero repi-Otros hacen lo mismo,-repuso ella.
tiendo:
-Pero no como vos ... ¡,Es que acaso
- ¿Es que esl?Y detenidaf¡ Deb? ser esto
os gusta que os llamen «La hija de la
una equivocación! Yo soy la crndadl.lnli
guillotina'»
-No lo sé ... Pero siempre es agrada- Baudrier. ¡,Do qué me acusanT
-Exactamente sobre ese punto neceble ser persona conociJ-a,
sito
interrogaros, y quizás sea larga la
-Mas no por unaafición tan repulsiva
conversación
... Sentáos.
como esta que demostráis.
La mere Baudrier, temblando, lomó
-Entónce~.. ipor qué asistís vos á las
una silla, sin dejar de mascullar palabras
ejecuciones7
alusivas
á su ciudadania.
Durante quince dias después, Dosson-No lo comprendo,-dijo, ya en alla
ville, colérico y contrariado, no se dejó
ver; pero á medida que Louison dejaba voz.-¡Todos os dirán que soy una verda·
de interesarle, empezó á excitar su cu- dera p11.lriota !
Dossonville, que apnrecia interesado
riosidad y sintió mayores deseos de estuobservando
el gran par8cido de la hija
diarla para dar con las razones de su
con
la
madre,
se aprovechó de la última
indiferencia al sufri,uienlo y de la ausenpala!)ra
de
ésta
y la dijo:
cia evidente de emociones en ella. Pasa-Ese
es
el
punto
que precisamente
dos esos dlas, encontró la jóven á Doshemos
de
tratar,
ciudadana.
,Qué es lo
son ville en los bouleoards; y acercá ndoque
constituye
un
buen
patriota1
¡,Conose á él y dedicándole una graciosa son céis
la
ley
de
sospechososT
risa, le dijo:
Echó hacia atrás la cabeza y cerró los
-Sé que me miráis y observáis muojos,
no tanto que no pudiera ~bservar
cho, como cosa curiosa ... ¡A ver lo que
la
expresión
del rostro de la mere Bauconseguís averiguar! Mi madre está ya
drier.
de vuelta.
-Pues si no la conocéis, yo os la diré,
Sin esperar Dossonville á que se lo re· -continuó
Dossonville.-Son sospechopitieran, dirigióse á la tienda de la pelusos:
todos
los
aristócratas, todos los saquería donde, efectivamente, adquirió la
cerdote!",
todos
los moderados, todos
certeza de que la mére Baudrier habia
aquellos
que,
aun
cuando nada hayan
regresado de provincias. Aquella misma
hecho
contra
la
Nación,
nada han rea·
noche, á eso de las once, hizo el policía lizado on su favor; todos los
que tengan
que sus dos satélites le acompañaran
correspondencia
con
los
enemigos
del
para llevará cabo el plan de campaña pais; todos los que habitualmente reciben
que babia ideado á fin de obtener la revelación que deseaba conocer. Dejó esta- en su casa á ext::-anjeros; todos. los que
tiempo pasado se han asociado con
cionado á Sin Penas en la puerta de la en
los
aristócratas, ya sirviéndoles, ya copeluquería, y él dió unos golpes con los
mo
amigos...
•
nudillos de los dedos, entrando sin espe-Por lo visto,-dijo Dossonville para
rar permiso.
Una mujer con una buj[a en la mano si-no se asusta de la palabra aristócrabajaba precipitadamente las escaleras, tas.
Y continuó en alta voz:
gritando:
-¡Ciudadana Baudrier, estáis acusa-¡,Quién anda ahiT
da de favorecerá los aristócratas!
-¡,Sóis la mere BaudrierT
El asombro se pintó en las facciones
-Si.
de la mujer, la cual logró por este me-Pues necesito hablaros.
contestar tan cumplidamente á la
-¡,Y quién sóisT-preguntó ella, mi- dio
acusación
hecha que Dossonville aiiadió
rando el desconocido con gran sorpresa
rápidamente:
.
.
y alarma.
-¡Ciudadana,
se
dice
que
en
Ltempos
-El ciudadano Dossonville, represen- pasados tuvisteis gran intimidad con altante de la Nación.
nobles!
-¿Y qué tiene la Nación que hacer gunos
Al asombro sul!edió una mirada de inconmigoT
de parle de la mére Baudrier.
-No tengáis cuidado, ciudadana, por- di"neción
&lt;:..¿YoT ¡La ciudadana BaudrierT ¡Vaya ,
que os daré toda clase de facilidades.
eslo es una broma bien pesada!
-,Para quéT ,voy á ser detenidaT
-Ciudadana Baudrier. escuchadmr :
Dossonville, sin contestarla, dijo:
se
acusa de tener una hija cuyo padr~
-Llevadme á donde podamos hablar no os
queréis revelar ... porque ese padre so
reservadamente.

EN NOMBRE DE LA LIBF.RTAD

un ar!stócrata y ui:i enemigo del país.
Al o1r esta acusación, la mére Baudrier
se lev~nló Y.. con g~an sorpresa de D J ·
sson:,r1lle. diJo, poniéndose e_n jarras:
- ,Blhl Y~ veo que esto es una jugarreta de Lou1son.
DJsson vi lle, en vez de contestar le
mostró la _placa de agente de seguridad.
La Brndrier retrocedió, cubriéndose el
ros~ro con las manos, mientras de sus
labios se escapaba esta palabra:
- ¡Jamás!
-Ciudadana,-griló Dossonville seve•
ramente-:- )s advierto que la única mane~a de smceraros es declarar
q~ién ~s el padre de vuestra
h 1Ja. S1 os negáis, preparáos á
contestará la acusación en to e1
el Tribunal.
La mujer
movió la cabeza en sentidonegativo.
- ¡ELCueroo! ¡Sin Penas.' - llamó
gritando Dosson vi lle.
A I ruido
que se produjo por la
entrada de
los satélites,
la mere Baudrier se levantó exclamando:
-¡Esperad,
esperad!
- E, e es precisamente , 1
Dossonville 1unto que hemos d• trata·
- hizo observar lJos, onvill~
dió orden de
ó. la mére B ,ud.ier
detenerse á
sus esbirros, á la vez que, bruscamente, decía á su interpelada:
- ¿03 decidís á hablarT
Parmaneció ella un momento indecisa
y de repente gritó:
'
-¡No, no!
-¡I~dudablemente, es un aristócrata,
Y for1~1dablc!-pensó D)Sson villa vienfo
la palidez del rostro de la Baudrier.
Luego, levantando la voz, volvió á llamar á sus esbirros.
Al verlos entrar, la mere Baudrier tembló ~oruo azogada; y al observar la cara
d~ ?_tri. Pe?as retrocedió como ante una
vision, gritando:
-:-1 El cura Sin Cuidados.' ¡El cura Sin
Cuidados!
- ¿Quién me llama por ese nombrd-

69

gritó S in Penag, verdaderamente asombrado.-¡Calla, yo CJnozco á esta mujer!
¡~laro!-exclamó después de examinar
bien el rostro de la Baudrier.-¡Por qué
asu_starseT ¿No fui yo siempre un buen
amigo dd La GloriosaT
-Se~ún eso, _¡lo sabéis todoT-gritó
ella furi~sa, volviéndose terriblemente á
Dossonville.
-No 1? sé, ni sabía nada,-contestó
DJssonv1lle.
. Y viendo que la casualidad había venido en parte á su ayuda, preguntó alegremente y con satisfacción á Sin Penas.
- ¡Qué sabéis de
ella f
-81slanle,- empezó á decir Sin Penas, sonriendo.-Yo
la con fes a ha cuando
era sacerdote.
La m e re
Baudrier, pálida, extendió la mano
pidiendo per'.
miso á Dosson vi lle para
hablar.
- ,seréis
ahora razunableT-la dijo el agente.
-Hablaré,
- contestó
Louison.
Y volviéndose á Sin
Penas, díjo:
-Ciudadano Sin Cuidados ...
-Ahorame
llamoSin Pe.
nas.
- C1u~adano Sin Penas, me acusan de
que Lou1_son, la florista, mi hija, ¡es hija
de un aristóc~ala!
-Pero vue~tra niña ¡se llam,ba Rosal
-La cambié después el nombre.
~or un momento, la mere Baudrier paree!? confundida; pero se repuso pronto

y dlJO:

-Vos podéis decir si el padre era aristócrata ...
-¡Ya lo ~reo que puedo asegurar acerca d_~l parhcularl Yo fui quien bautizó á
la nma. ¡Qu_e cómo se llamaba el padref
Alegrl~ ... ¡Simón Alegria!
-¡Simón Alegria!-exclamó Dosson-

�10

71
plan~as, bajo el suave follaje de los verdes arboles, Louison se detuvo, y encarándose con Dossonville le dijo·
-¡La vísleisf ¿O.s lo dijo1 ·
-No.
Louiso~ examinó atentamente el rostro de su interlocutor.
- ,qué os pasa hoy y por qué os
mostrá~s t~n reservado conmigo 7 i. N 0
promet1ste1s decírmelo1

EN NOMBRE DE LA LIBERTAD

POR ESOS MUNDOS

-No me atrevo.
vil\e, que, abandonando su reserva, cogió
-Yo tampoco.
á Sin Penas por el hombro, repitiendo:
Dossonville seguía marchando sin cui-¿Simón Alegrid
darse de la fatiga, absorto en absurdas
Pero, inmediatamente, haciendo un reflexiones, sin darse cuenta de los sitios
violento esfuerzo, se dominó; y despi- que recorría aún cuando los pasara tres
diendo con cierta precipiLación á sus ó más veces. Siempre vano y orgulloso
esbirros, volvióse hácia la aterrada mu- en su imperturbabilidad, encontrábase
jer aparentando una calma fingida.
por primera vez completamente fuera de
-Ese Simón,-preguntó-Les el que quicio ante esta visión del verdugo que se
acostumbraba á frecuentar el Café Pro- levantaba al lado de la muchacha que él
copé7
había estado á punto de amar: de repenLa mere Baudrier permaneció muda.
te se le habla revelado el misterio del ca-¿Es eseT-repitió Dossonville la pre- rácter de Louison, su insensibilidad ante
gunta.
los padecimientos, su curiosidad extraña'
-Si.
y su sangre fria impropia de una mujer.
-Bien... Vuestras explicaciones son
-¡Qué maldición! ¡Qué horrible hesuficientes. Quedáis libre.
!-repella.
Observó Dossonville el aspecto de sa- rencia
Bajo las incompletas siluetas de las citisfacción inmensa que en el rostro de la mas de las casas, á través del luminoso
Baudrier se manifestaba cuando, balbu- firmamento, de entre las misteriosas y
ceando las gracias, se disponía á salir vagas sombras de la noche, se le aparede la habitación.
cían más fantásticos y más siniestros los
-Entre paréntesis,ciudadana,-la dijo descendientes de la dinastía de los SanDossonville con alguna indiferencia.- sones, los parias malditos, aislados, luHacedme el favor de sentaros ... ¡Seria chando contra las barreras del prejuicio,
quizás el ciudadano Alegria algún otro ... procurando escapar en la obscuridad endisfrazadoY
tre sus conciudadanos, pero siempre desAterrada y cogida en la trampa, la mu- cubiertos, constantemente señalados por
jer se puso en pié de un sallo.
el dedo de la multitud, que se alejaba de
-Por ejemplo,-continuó Dossonville ellos como si la persiguieran. Y después
-¡podría ser el buAn ciudadano Carlos de la furtiva figura de Sansón aparecía la
Sansón, el verdugoT
tropa de sus malignos antecesores, enPor toda respuesta, la mere Baudrier mascarados de escarlata ó de negro, indió un agudo grito, acompañado al mo- diferentes al servicio que prestaban, á
mento por el ruido que produjo la caída pesar de que tras ese servicio vagaban
al suelo de su macizo y pesado cuerpo amenazadoras figuras de victimas, homvictima de un fulminante desmayo.
bres, mujeres, sacerdotes, monjas, niños
Y abandonando á la mere Baudrier, y ancianos, en danza macabra en redeDossonville se marchó de la estancia de dor del hacha, la horca y la guillotina.
la mujer aquella internándose furiosamente, seguido de sus dos corifeos y haXX
ciendo precipitados zigs-zags, en una y
otra calle de las que á su paso encontraLA HIJA DF. LA GUILLOTINA
ban.
-¡Se ha vuelto loco!-decia El Cueroo
En los primeros momentos de sus real observar la marcha de Dossonville.
flexiones, Dossonville se prometió no
-Decididamente, lo está,-asintió Sin volverá buscar nunca más á Louison;
Penas.-Ya hemos pasado tres veces la pero así que clareó por completo la maTorre de Saint Jacques.
ñana siguiente creyóse tan alejado de sus
-¡Qué le habrá ocurridoT
pasadas decisiones que, sometiéndose á
-¡Conoces á Simón Alegria1
un deseo poderoso de estudiará la jóven á
-¡Bahl ¡Claro que lo conozco! Es un la luz de los nuevos detalles que acerca
hombre insignificante.
de su familia conocla, dirigióse casi in-¡Será quizás hermano suyo1
conscientemente á la Plaza de la Revolu-No se parecen ... Pero, sea lo que ción, donde se estaban llevando á cabo
fuere, creo que es hora de que nos deje varias ejecuciones. A cada una que se
descansar.
verificaba, un murmullo se extendía por
-Mis piernas se resisten á moverse.
entre la multitud, que prorrumpía en un
-¡Qué ocurriría si le dijéramos que se grito convencional, indiferente:
detuvier8'

,,

-¡Viva la Nación!
Louison,. jamás inactiva, movíase entre la multitud bromeando y charlando.
Cuando un nuevo murmullo anunciaba
)a llegada de una victima del cadalso la
JÓV~n se volvía para dirigir una mir~da
curiosa al. que subía á la guillotina; y
después, ~m demostrar interés alguno,
daba media vu~lta y continuaba prego•
nando sus ramilletes, buscando á la vez
entre la
-SI.
multitud al-~Enlonces1...
gún parro-:No ha ocurrido nada.
quiano.
"'
-Dosson ville, estáis ne.
Absorto
gando contra vuestros deen la conseos ... Mi padre era un gran
templación
canalla ... ino es eso1
de la muDossoville no
chacha, y
contestó.
mara villán-¡Cuán estúpido
dose de las
sóis! ¡Creéis que
extrañas y
eso tiene importanterribles
cia! ¡Qué me
fuerzas que
importa á mí?
la a tralan
Yo no soy reshácia el caponsa dalso, Dosble de
sonville caello, ni
yó en prome imfunda abs- q
porta lo
tracción;
que mi
pero antes
padre
de que pufuera.
diera re ti-gY
rarse con la
si os
multitud
afecta
que se aleja•
lo que
ba, Louison lo vió
os diy corrió hácia él,
ga'-..
pre~untá ndole
-Encon imperioso gesto:
tonces,
-¡Qué ocurrió ano•
es que
cheJ ¡Qué dijisteis á
sabéis
mi madre1
algo,-gCómosabéisque
replicó
la v11-dijo á su vez
Lo
uiDoss_onvile sin poder
-Dossonvllle, ¿qué ocurrió anoche en vuestra conversación con
~~~
son insdom~n~r un ligero
.
tantámovimiento de repulsión y de extrañeza. nea~ente, saliendo al encuentro de Dos-Básteos con saber que estoy entera- sonv1lle, que se encogió de hombros
da.,-respondió ella.-Decidme qué ocu- des~a!1do aparentar resistencia, más qu~
rrió. Yo estuve allí esta mañana pero mi resistir, _pues su curiosidad era mayor
madre había salido antes de que' fuera de que .su piedad; ee:o como, en parte, se
día ... (I'engo la seguridad de que averi- hab1a hecho tr~ició_n á sí propio, dijo:
guá~te1s el no~bre de mi padre!
-No _me obliguéis á decíroslo.
Sm darle tiempo á Dossonville para
-Insisto y lo exijo.
negar, tomó l~ jóven ~l brazo del policía
-Me maldeciréis.
y le llevó hácia el Paho de la Reina, don-No.
de pasearon por entre los jardines. Alll
-Pues no puedo decíroslo á pesu de
'
entre los atractivos primaverales de la~ todo.

�POI\ ESOS MUNDOS

72

-Pero ... ¿quién es1-insistió ella riendo.-¿Felipe Igualdad1 ¡A.lgún gran agricultor ó general1 ¡B!iilly·t ¡,C11peto quizás1
¡Ya véis que cito los peores!
-Louison,-dijo Dossonville secamente-os llaman «la hija de la guillotina ... »
L1 jóven quedó perpleja.
-¡Y os lo llaman con propiedad!-repuso Dossonville.
-No volvamos á eso,-dijo ella de mal
talante.-liablamos convenido en que no
haríamos alusión á talcosa.
-Pero ... ¡y si vuestro padre fuera Sansón, el ve:-dugo y descendiente de generaciones de verdugosf
Louison prorrumpió en una escandalosa carcajada; pero, repentinamente, se
reprimió al ver la cara q 11e ponla Dosson·
vi lle.
-¿Habláis de verasf
-Si.

EN NOMBRE DE LA LIBERTAD

les brindaba el puñalilo que guardaba en
la cintura.
-¡Idos! 1Idos pronto! ¡A.hora mis:no!
-dijo á Dossonville.
Y como si desconfiara de ella misma,
llevando la idea del asesinato en su pensamiento, huyó, internándose en los jardi•
nes; pero en un momento, desolada ante
la cruel injusticia del hado, retrocedió
con los labios temblorosos por la pasión
y respirando o penas.
Dossonville, con su acostumbrada presencia de ánimo, ya se habla retirado de
aquel lugar dejando á Louison que se
consolara entre aquellos fragantes paseos entregada á inútiles y desesperadas
lamentaciones.
XXI

-¡Soy acaso hija de Sanson?
Con gran sorpresa de Dossonville,
Louison permaneció tranquila, mientras
con los ojos observaba al policía como si
esperase una negativa de sus labios.
-¡Cosa más curiosa!-dijo Louison al
fin.- ¡Jamás pensé en tal posibilidad!
Ahora comprendo por qué mi madre me
lo ocultaba ...
Viendo que V)Uison no se daba cuenta de la importancia de la revelación,
Dossonville relató rápidamente los hechos, asombrándose ante la calma de la
jóven y preguntándos~ si en el fondo habrfa algo más de lo que la muchacha
aparentaba.
En rigor, Louison no podia percatarse
inmediatamente de la situación, y se
limitaba á observar á Dossonville para
apreciar por su conduela la importancia
del cambio que hácia ella experimentaba. Y recordando la promes&amp;. que el policía la habla hecho en la Plaza de la Re·
volución de averiguar cuanto con ella se
relacionara, alarmada ante la reserva
de su amigo, le preguntó cJlérica, pero
con verdadera ánsia de respuesta, !-i la
noticia ejercerla influencia sobre él. Para
convencerse cuanto antes, avanzó un
paso y extendiendo los brazos como para
abrazará Dossonville, le dijo:
-Gracias,amigo mio. ¡Habéis cumplido lo que me anunciásteis!
Dossonville retrocedió sólo un paso;
pero este movimiento involuntario fué la
sentencia de Louison, la cual, lanzando
un grito desesperado dió un sallo atrás,
transformada por la furia, mientras sus
dedos luchaban contra la tentación que

LA FUERZA DEL Sl:--O

Entre la abi~arrada clientela del cabaret de La Guillotina empezó bien pronto
á murmurarse que á L')uison le ocurría
algo extraordinario. La jóven habla cambiado mucho: ya no permanecía indiferente y burlona ante el cadalso, ni tampoco presentaba la frente clara y serena
de antes, que ~hora parecia obscurecida
por una nube que también atacó á la fi.
jeza de la mirada característica en ella y
á la riquez&amp;. de palabras con que siempre
hablaba. Como á todo esto unianse modales y expresiones incomprensibles y extraños, r,unca observados anles en Louison, dieron las gentes en decir que la
gentil florista estaba perlurbada en su
imaginación y hasta aseguraban haberla
visto tres veces á media noche vagando
por las proximidades del cadalso.
Lo cierlo era que la propia Louison
observó bien pronto el cambio de conduela que con ella tenían sus compai1e ras, y en su mente torturada lo atribuía á
diferentes causas.
-¿P0r qué os apartáis de mif-!as preguntó un día.
-No nos apartarnos: es a prensión
tuya,-la dijeron.
-¿E:es supersticiosaT-preguntó inopinadamente á la amiga con quien hablaba.
-iYo1 Sí, un poco.
-¿P.&gt;r qué me llaman la hiia de la
guillotina? ¡No te parece exlraño7
Y al hacer esta última pregunta, l°!iririgió á su compañera una mirada rápida
y recelosa, como si quisiera sorprender
una confusión momentánea que le explicara lo que ella quería saber.

to Habíanse re.novado precisamente enhe::~~~be: eJecuciones, ~roduciéndose
ción de la p~r. la pretendida conspira' d s pr1s10nes, y una gran carreta
tegui{ ª .P 0 r la hez de 111. sociedad, lleva~
a iar1amente treinta cuarent
~1~!ª víclimas .al ~a dais~; y no seª po~1~
des urmurar s1qu1era de estas atrocidamaÍd~&lt;tl~e una mujer que al ver tanta
vas y IJO entre un corro de amigas sudel c:d:I meRprbodu~e malestar la vista
_so. o esp1erre es un canalla
~~e :i~~¡~~t! :utha rnte», apareció al
gu llotinados. n re os que debían ser

~a~: :i~

de estos, después que ya lleoacmcuenla el número de vlcti~as
deg~llada~.en la Plaza de la Rovolución
Lou1son d1Jo repentinamente á
'
chachuela d
.
_
una mu11
.e qumce anos que junto á
~á:ul~~esenc1aba el sangrien lo espee-

'i3

e~emigo Cramoisin, éste, como si le hubieran c~uzado el rostro con un látigo,
re~roced1ó murmurando y maldiciendo,
mientras que Nicole, apoderándose del
brazo de Barabant, decía á su amante:
-¡~arabant, qué has hecho7
-~~cole,-contestó él-¿recuerdas lo
que d1¡0 Goursac cuando lo detuvieronf
-~o.
. -Pues dijo: «Al prenderme, me dan
h~ertad.» Bien: yo deseo ser libre de la
misma ma_n~ra que Goursac: ¡durante
mes~s he v1v1do como un perro, y esta situación ha concluido ya!
. -¡Continúas, entonces, decidido á morn?
-Si.

-¡Sea como quieras!-dijo tristemente N1cole.
Ambos.~cuparon sus sitios en la larga
mesa, apmándose entre los hambrientos
Y los atormentados por la fiebre mien. -¿Sabes 10 que estoy pensandof Pues tras que los marmitones present~ban en
pienso en la extrañeza ue d b
.
cuando se esté allí.
q
e e senllrse grandes cubos el repugnante alimento.
D.eseo~a de saber Nicole cuál era allí
hácia la rrnUI·11ot·ma la slluac1ón de Cramoisin, iba á preguncoy adelantándose
·
· ·
.mo irres1:;t1blemente llevada hácia ella' társelo al vecino, un sacerdote cuyo aspusose la mano en l11 frente, y dando ca~ pecto bondadoso la daba ánimos para
ria aftl pueblo a~rojó al suelo el ceslito de h_ablarle, ~uando el sallimbanqui apareas or~s y gr1ló:
ció repenl1~amente á su lado y la dijo:
-¡Viva el rey!
-¡~h, N1cole, mi querida amiga! Si
En un ~omento se vió rodeada de gen- queréis saber lo que ro hago aquí, pretos que' a POr e·18 , gritaban
·
unas contra guntádmelo. y o~ lo diré. Soy secretario
otras:
de la ~onsp1rac1ón; llevo una lista de los
-¡Está loca!
conspiradores y procuro que sean recom-¡ Ha insultado á la Nación r
pensados. Yo traigo la}buena suerte:
-¡ Está borracha f
•
¡sólo llevo aquí una semana y hemos
-¡ Ya lleva varias ~emanas trastorna- guillotinado ya á cuarental '
dª pur completo!
-¡Le conocéis?-preguntó á Nicole el
-¡ Detened la!
sacerdote cuando el ridiculo Cramoisin
-i Es irresponsale !
se retiraba.
muy patriota!
~Es nuestro más encarnizado ene-1N_0 haya favor para ella!
migo.
Lou1son, á todo esto, permanecía en el
-Pues~lo que cuenta es verdad,-dijo
fentro, sol~, tranquila é indiftirente ante el sacerdote en voz muy baja.-Desde que
0 que tema que sucederla, continuanese hombre está aqui se~han llevado cuaO en)i9 ~ontem.plación de la silueta de
renta presos: él hace las listas todas las
a g~1 ?lina, mientras que en sus labios noches, y nosolros vivimos á voluntad
s~tbuJ aba aquella curiosa sonrisa que suya.
sd 0 se ve en el rostro de los mártires ó
-¡Vive aquí entre nosolrosT-pregune 1os locos.
tó Nicole con interés.
. Nuev.amenle se presentó Cramoisin,
XXII
J~C!anc1oso y con gestos de personaje,
d1c1endo en alta voz:
-Yo sor amigo de Fouquier, que me
Ct\A~lOISIN, FANTASMA DE LA MUERTE
ha prometido que dentro de dos semanas
Cuando Nic?l.e, en medio de la sala gti- podrán ponerse en este edificio papeles
neral de la pr1s1ón de la «Puerta Libre» de alquiler. ¡No indica esto una gran
se deteníaaterrada ante la aparición desu bondad para con nosotros7 ¡ Es muy sim-

-!':

f

�74

POR .BSOS MUNDOS

pático el ciudadano Fouquier! Yo soy su
buen amigo, yo, Eugenio Franz Cramoisin, á quien Fouquier ho!\ra con su confianza ... ¡Comed, comed tranquilos: le
hablaré en vuestro fa vorJ1~.
Continuó Cramoisi!l voceando su intimidad y asegurando á los presos que él
les llevaba la buena suerte.
Nicole repitió la pregunta:
-¡Vive con nosotros7
-Representa la farsa de ser uno de
los presos,-contestóle el vecino.
-,Pero dónde tiene su cama?
-Cerca de vos, donde colocan á los
presos de nueva entrada.
Y Cramoisin, que se habla detenido al
lado de una mujer, exclamaba:
-¡Esos arenques están podridos! ¿No
los véis1 Quejáos, señora: denunciad esa
falla.
- No es preciso,-le conlesló una voz
débil y temerosa.-No tengo hambre.
-¡ Bah 1 Vosotros los aristócratas no
tenéis el valor necesario para quejaros.
Y dirigiéndose á otro preso, habló así:
-1,Y á vos, jóven, os tratan mal7
El aludido, que, imprudentemente, había levantado la vista h&amp;sta encontrarse
con la de Cramoisin, bajó instantáneamente la cabeza; pero el saltimbanqui,
entre chacotas y burlas de los carceleros,
pretendiendo escucharle, exclamó:
-¿Qué, qué decís? ¡Que Robespierre
es un canalla?
-¡No he dicho nada!
-Pues si no lo habéis dicho lo habéis
pensado, y los pensamientos son ofensas.
Al llegar frente á Barabant, se plantó
ante él con los brazus cruzados y le dijo:
-1Bien, ciudadano Barabantl ¡Es bue•
na la comida?
Barabant, rechazando su plato, cruzó
también los brazos, y con cierto sarcasmo dijo á Cramoisin:
-1,Lo creéis asi1
-1Para mi es deliciosa!-respondió el
farsante.
-¡Lo cual no es extraño,-observó
Barabant - porque es comida de cerdos!
En toda la mesa dejóse oír un rumor
del que sobresalían débiles gritos de protesta:
-¡No, nol
-¡Eso es una calumnia!
-¡No somos de vuestra opinión, ciudadano!
Otros imploraban á Barabant que guar•
dase silencio temblando por las con-

secuencias de sus atrevidas palabras,
que consideraban bastantes para que no
quedara ni un detenido en la prisión.
Con pretexto de reprocharle su conducta, le rodearon suplicándole que tuviera
en cuenta su propia seguridad persona l.
Barabant se sometió, accedi:mdo á los
ruegos de los aterrados presos; pero
cuando, después de la comida, se dispersaron, dijo á Nicole:
-¡Ah! ¡Cuánto bien me ha hecho ese
desahogo, Nicolel Esta noche descansaré
perfectamente por la primera vez después de varios meses, en la confianza de
que pasado mañana dormiré el profundo
y tranquilo sueño de la muerte.
Esperó Nicole á que Barabant se durmiera, y entonces salió del cuarto y recorrió el largo pasillo hasta encontrar
una puerta bajo la cual salla un rayo de
luz. Entró suavemente, sorprendiendo á
Cramoisin, que en su pupitre confeccionaba la lista fúnebre del día siguiente.
-No vengo á haceros daño,-dijo la
jóven al saltimbanqui.
-¿Qué me queréis7-preguntóle éste
dando un gruñido.
Desde donde estaba, Nicole podía leer
la lista, que vió encabezada por el nombre de Barabant.
-Leed, si queréis,-dljole Cramoisin
con indiferencia.-Quizás la lectura os
proporcione algún placer.
En la lista, que constaba de diez nombres, no figuraba el suyo.
-Tengo que pediros una cosa.
-Pedidla.
-No voy á pediros que nos mandéis
juntos á la guillolina,-dijo ella intentando con astucia evitar un peligro-pues
eso seria demasiado favor para nosotros ... Lo que yo quiero es que sustituyáis ~l nombre de Barabant por el mio.
-¡De ninguna maneral-dijo Cramoisin mirándola con verdadero interés.No tengo intenciones de perderos.
-Si me denunciáis á mi en lugar de
él, si me juráis no hacer nada contra Barabant,-insistió Nicole-os descubriré
un secreto que os proporcionará la gratitud de Fouquier... 1,No acepláisT
-¡Cómo he de aceptar después de lo
de esta noche1
-¡Ciudadano!-exclamó Nicole.-Barabant está casi en delirio permanente:
lo que le ha hecho hablar así es la fiebre;
él mismo me ha confesado que fué injusto.
-¡Nada, nada! Irá á la guillotina ... Y
. vos quedaréis aquí.

75

EN NOMBRE DE LA LIBERTAD

-Cramoisin,-dijo Nicole friamente-Veámoslo.
j a más conseguiréis que yo os pertenezca;
-Cuando aceptéis.
y si esas son vuestras intenciones, os ad-No está mal la piedad en esta ocavierto que fui yo quien mató á Javo- sión ... Pero os advierto que no puedo sus•
gues ... ¡y vos no sóis Javoguesl
pender más de un día la acusación conAnte el fuego que se desprendía de los tra Barabant.
ojos de Nicole, Cramoisin murmuró:
-1,Y una semana no?
-¡Sóis más difícil que las mujeres de
Cramoisin movió la cabeza negativalos a rislócra la~!
mente.
-¡Os descubriré mi secrelol-excla-¡,Ni seis diasL. 1,Ni cinco siquiera1
mó Nicole de~esperada.-Podéis ha-¡Imposible!
cer uso de él en favor vuestro. Yo no
-¡Cramoisin, por piedad: ¡cuamalé á Javogues porque
tro días tan
me persiguiera: lo maté
sólo!
para destruir un tira no.
-¡Jamás!
Escribid mi nombre en la
-¡Por
lista en vez
piedad!
del de Bara-Os conbant, y yo re•
c e do tres
pe tiré es lo
días, pero naante el Tribuda más.
na 1: vos alCramoisin
canzaréis la
extendió la
gloria de hamano para
!Je r descurecibir el dibierto un
1
nero.
complot, y
-No,-le
Fouquier : os
dijoNicole.recompensaBorrad antes
rá.
el nombre.
-¿Y ese es
Borró Cramoisin á Batodo vute\tro
Nicole sorprendió l. Cramoisin haciendo la lista de loa que deblan ser
rabant y lo
S e C re O t rnillotinados a) día siguiente
preguntó Crasustituyó con
moisin despreciativamente - ¡No tiene estas palabras: La mujer Ntcole.
nada de nuevo ni de interesante!
-Poned: La ciudadana Nicole Bara-¿Qué? ¿Habéis oído lo que os he dicho bant.
y no ponéis ahí mi nombre?
- ¡Qué! ¡Sóis su mujerL. ¡Bueno!
Y cambiando el tono de la voz, aña- Dadme el dinero.
-1,Y no escribiréis el nombre de Badió:
-Si ponéis mi nombre en la lista, en rabant hasta dentro de tres días?
lugar de Barabant, os entregaré todo el
-No escribiré tal nombre hasta entonces.
dinero que tengo.
-Jurádmelo.
Con gran contento de Nicole, Cramoisin dejó ver en su rostro extraordinaria
-Lo juro.
-¡Por vuestro honor!
alegria é interés.
-¡Cuánto, cuánto tenéis'.2-preguntó el
-¡Bueno! ¡Vaya por mi honor! Pero,
dadme el dinero.
saltimbanqui.
-Veinte libras.
Nicole entregó el dinero, y, arrodillánAl oir la cantidad que Nicole quería dose repentinamente, exclamó:
darle, los ojos de Cramoisin brillaron;
-¡Gracias, gracias! ¡Tenéis corazón,
pero, repentinamente, se contuvo y pre- lo sé! Me cumpliréis la palabra dada.Sabéis ser compasivo. ¡Gracias, gracias!
guntó:
Y cogiendo aquellas manos horribles y
-iEn papel?
crueles, las cubrió de besos y de lágri-En oro.
mas. Después, escapando, huyó por el co-,Lo tenéis ahí?
rredor, volviendo al lado de Barabant.
-Si.

(Concluirá).
Ilustraciones de Reina Infante .

�LOS FANTASMAS Y LAS APARICIONES

LOS FANTAS/V\AS Y LAS APARICIONES
¿EXISTEN LOS FANTASMAS QUE TANTO TERROR INFUNDEN? ¿:-U EDE
EL HOJ'I\BRE HACERLOS OBEDECER SUS MANDATOS? EL ESPIRITISMO Y LOS MEDIUM

LAS verdinegras

aguas del Sena se ri- te «científica,, acerca de estos supuestos
zaban á impulsos de la fresca brisa fenómenos.
El nombre de Culos Richet alcanza
invernal, mientras que cúmulus blancos
en procesión fantástica y de variados fama y celebridad en todo el mundo, no
extraordinarios cambiantes seguían los sólo como aventajado investigador de los
mandatos del viento sobre los grises te- misterios de la vida , como ilustrado profesor de la F11cullad de Medicina de Pajados de la isla de Saint-Louis.
Mi acelerado andar siguiendo los mue- rís, como hombre científico y gran fisiólles y respirando el vivificante aire ma- logo, que dirige y en gran parte es autor
tinal avivó en mi organismo sangre y de un monumental Dictionnaire de Physiolouie, sino también cocerebro á la vez, y así
rno aventajado escritor,
afluyeron á mi imaginanovelisla, poeta, fabulista,
ción multitud de reflexiopromovedor en sus trabanes acerca de las apariciones de fantasmas á los
jos literarios de todo cuanto tienda á alcanzar yasehombres, asunto principal que me llevaba á vigurar la paz internacio!'IÍtar al profesor Charles
nal. Libros y folletos, formando una nota de color
Richet, que vi ve en aquecon sus variadas encualla isla.
dernacione~, cubren dos
Algunos dlas anles, halados de las paredes del
llándome en casa de un
amigo mio, oí, de labios
estudio de Richet; sobre
los huecos de dos elevade personas que tenían la
dos balcones que dan á
convicción de haber visto
un tranquilo y sombrío
fantasmas, mu chas exja rdln, y sobre la chimetrañas historias acerca de
nea del gabinete do estutan interesante asunto. Y
dio del maestro, vénse
aunque lº no dudaba de
hermosos retratos al óleo
la sinceridad de tales perde
amigos
en
sonas, no ponla mucha fé
M. Charles Richat, ilustre médico
·
d ly· cofrades
·
en la seguridad con que
y hombre de ciencia trance3
ciencias e insigne profe.
sor, y fotograflas en marhablaban; pero conociendo como conozco perfectamente las con- co y con dedicatoria de Federico My~rs,
diciones nada científicas que se obser- Federico P11ssy, el veterano pacifista, y
van en las sesiones espiritistas, lo que del padre de M. Richet, que también fué
quería saber y tenía grandísima curiosi- hombre de ciencia. U na estatua de Radad por oír era una opinión estrictamen- belais, con birrete y toga de doctor, coro-

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na un armario que encierra documentos lado ... Mas es el caso, M. Richet, que yo
de importancia para las aficiones científi- he descubierto alguna otra cosa en sus
cas del profesor; un busto de Vollaire en trabajos, y como en esle descubrimiento
mármol blanco se levanta sobre un pe- hay algo así como una corriente de lo
destal en un áugulo cerca de la escalera; sobrenatural, materia en la cual no estoy
y en otro ángulo del despacho, una figura preparado, se me ocurre preguntarle:
en bronce representa un obrero rompien- ¡debo tomar esto como prueba de nuevos
do á gol pes de martillo u nas cuantas estudios que usted ha hecho en el terreno
espadas,
de las ciensímbolo de
cias ocullos paclfitasy que le
cos tiemhan llevapos venida•
do á deduros... ,Puecir esas
de conceconclusiobirse un
nes que
ambiente
yo no commás adeprendo1
cuado para
-Ciertainspirar al
mente, que con
me responánimos de
dió el protrabajar
fesor.- La
o c u p e
Metapsípuesto
quica ha
frente á la
tenido
mesa de
si e rn pre
despacho
grand es
de este cé• atractivos
1eb re propara mi: y,
Dibliotcca y estudio del profesor Richot, en la iota de Saint-Louis
fesor, endicho sea
tre montones de manuscritos y papeles1 entre paréntesis, esa es la nueva palabra
El profesor Richet, hombre alto y que debe aplicarse á los fenómenos psíbien conformado, de frenle elevada é in- quicos que ahora conocemos con los
telectual, y ojos á ratos somnolientos, hl- nombres de apariciones, telepatla y clarizome sentarme en cómodo sillón, al lado oidencia. [El Llérmino espiritismo, aun
del confortable fuego de la chimenea; y concediendo como concede la existencia
después de observaciones preliminares de los «espiritus», no es científico y consobre diversos arnntos, inicié yo la con- fu1ide, además, al investigador; la palaversación diciendo estas palabras:
bra ocultismo no es de muy apropiada
significación, toda vez que cualquier cienLOS ESTUDIOS DEL PROFESOR RICHET
cia se nos representa oculta, ignorada ,
al principio; y la denominación ciencia
-He leído recientemente, con mucho psíquica no es suficientemente exacta. En
placer por cierto, algunas de las novelas realidad, necesitamos una nueva denoé historias corlas que usted ha publicado, minación para los fenómenos que no enen las que aparece como héroe el perso- tran dentro del márgen de la psicología
naje Carlos Epheyre, al cual creo identi- ordinaria: ¡¡Jorqué no adoptar, pues, el
ficado con usted. Pero me he fijado par- neologismo Metapsíquica, del mismo moticularmente en sus estudios psicológi- do que decimos «Metafisica» lomando
cos titulados A la recherche du bonheur esta pn!abra del título de los capilulos de
y en sus úllimos escritos A la recherche Aristólel~s que vienen después de los dtide la gloire, y en ellos veo que se ex- dicados á las Ciencias flsicas7
tiende usted mucho en la rama científica
»Para volver, sin embargo, á la preque parece que más le agrada estudiar. gunta de usted,-continuó después de
No me ha sorprendido grandemente el una breve pausa el profesor Richet-perhecho, pues teniendo en cuenta la edu- mítame que, á la vez que le repita que la
cación científica y las afinidades del ci- Metapsíquica me ha interesado mucho y
tado personaje Carlos Epheyre, no debe profundamente, le dé un ejemplo de cómo
ni debería esperarse de usted otro res u1- mi imaginación estuvo abierta siempre,

�LOS FANTASMAS Y LAS APARICIOSNES

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79

POR ESOS MUNDOS

desde que era yo muy jóven, á las nuevas existe.)) ¡Y est11 afirmación la estampa,
ideas cuando estas ap~recían apoyadas además, en letras mayúsculas, en caracpor la evidencia y á pesar del hecho ~e léres gruesos bien visibles!
»Creo conveniente recordar estos heque pudieran ser rechaz3:das por la opinión pública y los principales ~ombres chof,-dijo el profesor Richet-para que
de la ciencia clásica. En 1873, siendo yo pueda establecerse un paralelo entre la
alumno interno en el Hospital Beaujun, actitud pasada y presente de la Ciencia
me aficioné al estudio del hipnotismo á hácia el hipnotismo, y entre el pasado y
consecuencia de una visita que hice á el actual estado de opinión respecto á las
cierto hipnotizador, doce meses de expe- apariciones, te lepa lía, adivinaciónes y
rimentos en lo que entonces era campo otros fenómenos melapsíquicos. Hace
r.uevo de in vesligdción (pues Charcot no treinta años burlábase la gente al sólo
empezó sus grandes trabaj?s hasta cinco anuncio de tales fenómenos; hoy, gracias
aiíos más tarde), me produJeron el des- al ejemplo dado por hombres como Croo~ubrimiento de nuevos hechos que de- kes, Wallace, Lodge, Ochorowicz, _Lo~terminé hacer públicos. Sin embargo, broso, Myers, De Rochas y otros, ningun
anles de publicarlos, expuse los asuntos pensador niega la realidad. En una paante mi padre et cual, después que procu- labra, cada dia se reconoce más entre los
ró disuadirme de que llevara á cabo la l hombres de ciencia que estos fenómenos
empresa, me dijo: Tu vas te perdre, mon son dignos de estudio y que deben. ser
garr;onl ... Mail5, enfln, faites ce que tu sometidos á los mismos métodos de rigurosa experimentación que se aplican al
veux.
estudio
de las ramas ordinarias de la
))Reconocía mi padre que mis conclusiones estaban bien deducidas; pero Lal era Ciencia.
el prejuicio de los hombres científicos de
EXISTE~ FUERZAS O1!.SCONOCIOAS EN LA
aquella época contra el hipnotismo, que
NATURALEZA
creía que un joven compromelia su porvenir publicando un articulo sobre ~l
-Según eso, - pregunlé al sabio particular, aunque fuera, como yo lo hice, en el Journal de l'Anatomie et de la ¡sustenta usted la opinión de que la_s apaPhysiologie. ¡Hoy apenas si puede en- riciones y otros fenómenos semsJanles
sonopulls•
contrarse
los á los
quien croa
hechos
que hace
científicatreinta
mente esaiios se
ta
b l eciconsiderados1
ba el hip-De ninnotismo
guna
macomo punera. ¡Por
ra charlaqué motilatanerfa!
vo tiene
))Yo pueque con•
do dará
trariar las
usted,verdades
me dijo el
cien lífic as
profesor
existen les
levantánla prueba
dose y toexperimando un
mental de
libro de un
la lelepaarmario
lía ,ó, yende su bido
más
Jardín
de
la
quinta
del
profesor
Richet,
en
la
isla
de
Saint-Lou1s
bliotecaallá aún,
evidencia
clarísima, documentada, de lo que digo. la producción á vo 1un lad de fantasHe aqui una enciclopedia médica que mas materiales1 No: aunque tales fenó(aun cuando en otros conceptos ~s un menos parezcan extraños, no debemos
gran libro) declara, al h_ablar de! hipno- declararlos imposibles. La Ciencia, para
tismo, que «el magnetismo animal no ava.nzar en sus descubrimientos, necesi-

la las hipótesis más atrevidas, como la zas? Por ejemplo: ¿podría usted decirme
Historia ha demostrado: la Ciencia se qué ocurrió en los últimos experimentos
forma hoy con hechos que ayer eran ri- que realizó con Mademoiselle Martha B, '
diculizados. ¡No rehusó acaso Magendie que le sirvió como medium en la Villa
considerar como posible la anestesia qui- Carmen, en Argelia?
rúrgica, y no declaró Lavoisier que los
-Con mucho gusto conral!é á usted lo
meteoritos no podían provenir de las al- ocurrido. Estos experimentos se verifitu ras celestes porque allí no ha bia piedras? caron á fines del año 1905, en casa del
¡Quién
general
hubiera
NC' el y en
creído, anpresencia
tes del
de éste, de
descubrisu espo~e,
mionlo de
rle un selos Rayos
ñor lis maRontgen,
do Delanque sería
ne. de una
posible foseñora, de
tografiar
la citada
las apófimademoisis transs e I le B,
versa les
como mede las ,·érdi u m, y
tebras del
además de
hombre?
dos hermanas i;u-¿Ypuede darme
ya s. Tousted alma m os
guna exasiento en
plicación
rededor de
de la exisuna mesa
tencia de
circular,
cerca de
esos fenómenos melos corti ta- psiquinas de un
cosT-con~abintlte
de matetinué prerial iza guntan do
ción, y
al profeocupamos
s o r Riun ángulo
chet.
de la habi-Nintación.
guna. No
Nos alumpuedo adbraba una
mitir ni la
lámpara
de los esroja, colopíritus, ni
Supue.to lantisma d• una novia, aso,in.Llla momentos rlespu¿s de &amp;us despocada sobre
la de las
sorios. Aparición sorprendida por la cámara fotoiráfica en uaa casa &lt;le
un pedesradiaciocampo, en Franc:a
tal de manes hnmanas. Todo Jo que puedo decir es que dera, que se elevaba sobre el piso cerca
aparece cierto que en la Naturaleza exls- de un melru, y así podíamos vernos unos
tenjuerns desconocidas , y que nosotros á otros perfectamente. Antes de dar prinposeemos otros m~dio~ de conocimi_ento cipio á la sesión, M. Delanne y yo exaademás de los ordinarios y ya conocidos. minamos cuidadosamente b sala, no
encontrando nada sospechoso. Yo certifico que allí no había nadie ocullo; sin
UN FANTASMA QUE RESPIRA
embargo, cuando Mademoiselle B. se
-¿Y ha llevado usted á cabo alguna encontraba !'1lalizando su papel de meexperiencia personal acerca de esas fuer- dium, observamos que una forma con

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POR ESOS MUNDOS

turbante á la cabeza y túnica blanca apa- dividuos perfectamente separados ... Pereció detrás de la cortina, entrq en la ro, á pesar de todo, no quiero !ier termihabitación colocándose cerca del gene- nante en e_sta~ ~firmaciones y prefiero
ral Ne el, y desapareció dos veces, como reservar m1 opm1ón en cuanto á la posisi se la tragara la tierra. El fantasma b\lidad del engaño, porque, como ya he
pareció al pronto una bola blanca, lumi- dicho en los Ann1ls oj Psycltical Sciennosa, con líneas poco distintas, flotando ce, puedo haber sido engañado, aunque
sobre el suelo; después, se elevó rápida- desde luego aseguro que el medium que
mente como si saliera de una trampa. Es- lo hubiera logrado habría tenido que llevar á·cabo un grande y difícil trabajo.
to ocurría el 29 ,de Agosto.
»En otra sesión celebrada dos días des• R:»Puede decirse que siendo yo uno de
pués, el l.º de Septiembre, los medium los que formaban la comisión, que se
fueron la misma Mademoiselle B. y una componía de Lombroso, Gerosa y otros
negra llamada A'i•cha. Recibimos nue- hombres científicos conocidos, que estuvamente la visita de Bien-Boa, que de diaron las manifestaciones de Mademoiesta manera dimos en llamar al fantasma. selle B. en Milán hace doce años, obserQueriendo averiguar si era en realidad vé entonces muchas coses exlrañas tales
nn ser oioiente, le pedí que soplara en como la elevación de una mesa (1~0 peun tubo lleno de agua de barita; el fan- saba diecisois libras), en la cual estaba
tasma accedió á mi petición, y el conte- sentado el medium, la aparición de una
mano en la
nido del tubo
opaca luz de
apareció de
lo sala donde
pronto enturse celebraba
bia do, prola sesión, y
bándome esto
otros
fenómede una manenos igualmenra decisiva y
te inexplicaterminante
bles.
que la apari»En una
ción exhalaba
ocasión, al
ácido carbó·
encender las
mco.
luces, perci-Y estaba
bimos que el
usted seguro
medium se hade que la apabía trasladado
rición no fué
sin hacer ruisimulada por
do algunodes•
Mademoiselle
de la !eilla á la
B. ó por la
mesa. tCómo
negraAüchaf
y de qué ma- Es muy
nera lo hizo?
improbable
No lo Eé. Adque así pudiemitir que en
ra ser, pues
estos fenómeme parecen
nos se hayan
irreconci I i a practicado enbles el fraude,
gaños y tramla traro pa, con
pas por su
los hechos obparte, me paservad os.
rece cosa difíAdemás, veíacil; ¡pero es
mos nosotros
quo tampoco
á Bien-Boa á
Foto_i;ralíade un espíritu, obten_ida en J:i. casa do un 111edium anelrpodemos asela vez que
md10. Se supone que el aparecido es nn ayah ó enlermero mdfgena
gurar, porque
veiamosá Mademoiselle B. y á la negra A'i scha. Y de- no poseemos pruebas innegables de ello,
muestran también la verdad de lo que que no hubiéramos sido engañados en la
cuento las fotografías que hicimos duran- citada ocasión, ya por los propios sente las sesiones; en esas fotografías, los tidos de la persona que actuaba como
medium y el fantasma aparecen como in- medium, ya por los nuestros!

81

LOS FANTASMAS Y LAS APARICIONES

LA TRAGEDIA DE BELGRADO

al nombre en cuestión era Panta: pero
igua !mente podítt haberse da do como
l'antza, en cuya palabra ya háy algo mas
próximo á la r; francesa. Y no crea usted
que esto sea simple casualidad: en las palabras Banca, la mort
guette famille, hay algo más que debe estu diarse porque no podemos olvidarque el mensaje que contenía estas
palabras lo recibimos
(teniendo en cuenta la
diferencia de meridiano
entre París y Bslgrado),
en el mismo momento
en qub la muerte .amenazaba á los hijos de
Pan ta.

-Hablaré á usted ahora ,-continuó
~I profesor Richet - de un caso de lucí dez en esta clase de
experimentos,que llegó
á mi conocimiento el
lO de Junio de 1903, en
condiciones absolutamente irreprochables:
ocurrió en casa de un
amigo mio, en París,·
cuando experimentábamos en presenciad esiete personas, entre las
cuales me contaba yo.
83jando la intensidad
de la luz, aunque dejando la &amp;uficienle para
que pudiéramos leer,
recibimos el siguiente
mensaje, por medio de
UNA COINCIDENCIA
golpes que no formaban
INTeRESANTE
contacto: «Banca. la
mort g u e tte Jamille. »
En este punto de nues1,Qué podían significar
tra conversación hubo
estas extrañas pala Un bnta3m\ que respira: la a parición
una pausa, durante la
Bie1i-Boa, observada por el proltsor Ricual el profesor Richet
bras? Nos preguntamos
chet, en Argelia
y r,onsultamos unos á
.
djrigió sus ojos, pensaotros; pero como ninguno conocíamos el tivos, al balcón. 1 o me fijé entonces en
significado del nombre Banca, ni encon- el retrato, dedicado, de Federico Myers
trábamos aplicación á la frase la muerte que estaba en la repisa de la chimenea,
é inmediatamente pasaamenaza á la familia,
ron por mi imagina.
no dimos gran imporción los detalles de la
tancia á la comunicaestrecha a mistad que
eión. Sin embargo, al
volverá mi casa escribí
existió durante muchos
las palabras en uno de
años entre aquel primis libros de notas.
mer presidente de la
Veinticuatro horas más
S?ciedad, de_ investiga ctones pszquicas y M. Ritarde llegaron á París
las noticias d!ll asesina•
chet, que hoy desempeto de los rayes Alejanña este cargo. Recuerdo
dro y Draga de Servia,
las circunstancias en
que los dos se conociey el 12 de Junio, dos
ron: los experimentos
días después, leí en Le
de ambos en Suecia, en
Temps que el padre de
Sajonia, en la isla Rila reina Draga se llagaud y en L9ckhamp.
maba Panta. La semeton House, en Cambrid.
janza entre Banca y
ge; la admiración que
Panta llamó mi atenla fina inteligencia dti
ción. El cambio de la
My0rs y sus rigurosos
p en b era una equi vométodos científicos inscación sin importancia;
piraron
á su amigo, y
pero gcómo explicarse
Otra lotogralia del lantasma Bien-Boa,
el apoyo que el hom la trasmisión de la e
aparecido en una casa de Argelia
bre de ciencia francés
por la t? Al escribir á
Belgrado supe que la t en Panta es una recibió de aquél durante sus primeros
tj, letra que no existe en el alfabeto fran- estudios de Metapsiquica. Estos pansa cés. La traducción de Le Temps respecto mientas me llevaron al recuerdo de la
6

�82

POR ESOS MUNDOS

señora Thompson, la célebre medium tasrnas de la vida, emplea las siguientes
con la que Federico Myers llevó á cabo palabras: «Un interés general, una p~muchos experimentos interesantes; y en- sión común, forman la vena ó el nervio
tonces se me ocurrió preguntar al profe- que une y modifica el aislamiento monósor Richet si había visto alguna vez á tono de tas vidas individua les. ¿No es,
pues, conc_ebible qu~ est~s t~ansfe_rendicha señora en casa de su amigo.
-No, jamás,-fué la contestación.- cias telepáticas entre 1magmac1ón é imaginación, esPero he estatas asociaciodo á punto de
nes que pareconocerla , y
cen efectuarse
en circu nstanmás allá de
cias que dienuestro cono•
ron lugar á
cimiento y de
un incidente
que solamenmuy curioso,
te nos damos
relacionado
cuenta por su
con ese meaccidental indium. No mutrusión en el
eh o tiempo
FotograUas
estereoscópicas
del
l~n.tasma
Bien-Boa
y
de
los
mecampo
de los
antes de la
dium que intervinieron en su apa,ic1ón, tomadas en el momento ae
sen tidos, nos
muerte de
haber sido observado el fantasma e,:i presencia del prolesor R1chet
ro orci onen
y de otras vanns personas
p p
Myers invité
algo así como
á éste y Al profesor \Vtlliam James á que fueran á pa- la primera ojeada de un proc~dimiento de
sar un mes á mi quinta de Carqueiran- evolución psíquica tan verídico y ag~do
ne en el Sur de Francia, para que allí como cualquiera otro en el ,aun~o f1~1co ,
re¿lizaran experimentos con la citadt1 ó el conocimiento de alguna sol!d~r1dad
señora Thompson. Esta, que no tenía la incipiente orgánica entre las umdades
menor idea de lo que yo ha~ia hecho, e~- psíquicas que nosotros titulamos hombre
prendió una corta excursión por la Rt- y hombre"/» ¡Qué cree usted de esta teoviére antes de irá mi casa; y mientras ría de evolución psíquicaf
-Creo-me respondió Richet-que
paseaba por los jardines de Món~co, ~ió
sentado en un banco á un matrimomo, Myers pudo con toda posibilidad decir la
distinguiendo en el sombrero del caba- verdad en este párrafo que usted me rellero, con gran asombro suyo, la pal~br~ cuerda. ¡O es que supone usted, por un
Carqueiranne. Aunque de c~r.ácter t1mi- momento siquiera , que hemos llegado, al
do, la señora Thompson dec1d1ó entabl~r completo desarrollo de nuestras energ1as
conversación con ellos, cosa que consi- mentales y físicasf Yo no lo supongo.
guió aludiendo á un pe~rito que jugaba á Creo que qesde el punto de vista del deslos piés de aquel matr,momo . U na _pre- arrollo somos todavía unos niños, tanto
p;unta daba origen á otra, y la senora que de aquí á mil años, el hombre de
ent~nces verá cuán corta ha sido la disThompson dijo al fin:
tancia recorrida por nosotros en el cami- ¡Conocen ustedes Carq_ueiranne7
-¡Ciertamente! Esta misma sem_ana no de la evolución si la compara con la
pienso ir allf para conocer á un medwm. que él ha de recorrer. ¡Cree usted , acaso,
-Pues ese medium-respondió la se- que el hombre del porvenir, con sus conocimientos aumentados y sus poderoñora Thompson-soy yo.
sa!e energíHs de percepción, será tan estú pido que vaya á la guerra contra _su
LA DESPEDIDA
prójim&lt;,1 De ninguna n:ianera: en la h1s·
-Gracias, mi querido amigo y maestro toria futura de la soe1edad no tendrán
por los magníficos datos que acaba us- lup:e r las guerras, no podrán ex_i!ó:tir.
Y dicie11do esto, nos de~perl1mos, yo
ted de proporcionarme,-dije al profesor
Richet.-Pero antes de marcharme he muy agradecido al profesor Richet, y éste
de hacerle una pregunta. Recordará us- muy satisfecho de haber expla?ado un_a
ted que Myers, en el capítulo &lt;&lt;Método de vez máa sus interesantes teor1as y opiInteración Psíquica)) en el libro Los Jan- niones.
FEDERICO

LEES

HORÓSCOPO DE LOS MESES

ENERO: SOL EN CAFRICORNIO
mes, primero del año según el Calendario Gregoriano, deriva su nombre de Jano, que en la Mitología está considerado como el guardián de las puertas
del cielo. Represéntese á Jano con dos
caras que miran hácia opuestas direcciones, y Macrobio, al estudiar los meses
del año, dice que por esta actitud en que
aparece Jano es precisamente por lo que
fué dedicado el mes de Enero á d,cha deidad mitológica, porque, dada su situación, podía muy bien ser considerado como retrospectivo respecto al año recién
terminado, y prospectivo con relación al
año que empieza.
Fué consagrado el mes á Jano por medio de una ofrenda de harina, sal, incienso y vino, que se le hacia en el primer
día del mes. Este hecho trajo la costumbre de que desaparecieran todas las enemistades entre los que las tuvieran , y á
cambio de ello se hacían regalos unos a
otros.
Los sajones acostumbraban á llamar á
Enero mes del lobo por la gran escasez de
alimentos que en él se nota en los campos, caso que daba lugar á las correrlas
emprendidas por estos hambrientos animales. Los holandeses le llamaron laur.omaand, ó mes helado.
En este mes pasa el Sol (desde el 21 de
Diciembre hasta el 20 de Enero) , por la
constelación Capricornio, décimo signo
del Zodiaco, descrito como un signo femenino, seco, terrenal, variable, y cuyos
atributos más elevados son la inspiración y la absorción.
Una persona que nazca cuando el Sol
se encuentra en el límite del signo, ó sea
del 21 al 27 de Diciembre, no recibe toESTE

dos los beneficios de Capricornio ni de
Sagitario, que le precedió; pero participa
de las caracterísLicas de ambos.
Los que nacen bajo el dominio de Capricornio son profundos pensadores,
oradores naturales y aficionados á la
enseñanza. Los hombres gustan de buscar distinciones y supremacías en el
mundo político. Son de ideas elevadas,
confiados en sus fuerzas propias, y poseen una facilidad y libertad de maneras
que brinda, desde luego, á tratarlos con
la mayor confianza. Son, naturalmente,
aficionados á guiará los demás, de ánimo esforzado, independientes, muy ejecutivos y gustan de los ideales elevados.
Las personas nacidas en Capricornio
se resienten ante toda intervención en
sus asuntos, y ellas por si jamás se mezclan en los asuntos de nadie. Son de
corazón bondadoso, leales y amigas de
guardar secretos.
Son aptos para emprender más de lo
que pueden llevar á cabo con éxito,
despreciando generalmente los dela lles.
Prefieren encontrarse las cosas hechas
en vez de hacerlas por si, personalmente.
Sin embargo, al llevar á cabo sus propios y privados planes, arriman con gusto Al hombro á la rueda, como se dice
vulgarmente. Son astutos para los negocios, y muy deciciidos en ellos. Tienen
notable previsión en toda clase de asuntos, y poseen buena habilidad mecánica.
Generalmente, denotan en sus ojos lo
emprendedora que es su imaginaci0n.
Las personas nacidas bajo el signo
Capricornio tienen inclinaciones á la a 1tanerla y á la arrogancia, y por ello
necesitan ser contrariadas en estas ten-

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LA CALANDRIA

dencias: es preciso hacer esfuerzos constantes para que no se extralimiten en
sus deseos, pues la tendencia del signo
es la ostentación.
Los amigos que más simpatizan con
éstos son los individuos nacidos en Tauro, Virgo y Libra, ó los que nacen casi
en la misma época del año que ellos.
Cuando los nacidos en Capricornio no
poseen las cualidades descritas, sus faltas principales son el egoísmo y la desconfianza; hablan mucho, y exageran
sus disgustos; y cuando se encolerizan
son muy crueles.
Las uniones entre personas nacidas en

Capricornio y en Tauro son las más felices, y la descendencia que tienen goza
de fortaleza física. Hijos más intelectuales resultan cuando los de Capricornio se
unen con los de Libra, y todavía mayor
suma de poder y de genio se encontrará
en los que desciendan de parejas que na•
ciaron bajo Capricornio y Virgo.
Capricornio es gobernado por el planeta
Saturno. Las joyas de dtchu signo son el
topacio, el onix, la piedra luna y el granate; los colores astrales son el granate,
el moreno, el gris, el plata y el nagro; la
flor es el galanto ó campanilla blanca, y
el sábado el día afortunado de la semana.

LA CALANDRIA
, Sobre el junquillo en que rigió su asiento,
en la pintada fronda de colores
donde ensaya á los besos de las flores
sus azules pentágramas al viento,
la calándria su poético portento
desgrana en la canción de sus amores,
que ya imita de la ola los rumores
ó el tiernísimo arpegio de un lamento.
Y el árbol donde el pájaro sus notas
vuelca en soberbias reoeries de Schummann,
como el incienso de las piras notas
destreza sus corolas, que perfuman
el tálamo de rosas donde canta
¡a ocarina ideal de su garganta.
ENRIQUE JOSÉ NAUDEAU

ACTUALIDADES
santa: la Iglesia Cristiana tiene por principal y lógica razón de todas sus accioLector: Tócale'hoy al cronista regis- nes transformar cuanto le rodea en sertrar en esta sección de PoR Esos MuNDos vicio de su propio y gran fin, que no es
un asunto interesantísimo; y aunque muy otro que la Unica y Suprema Verdad.
difícil de tra lar, no por eso va á hurtarlo Contra tal esfuerzo va necesaria y fatalá tu conocimiento: procurará sortear las mente dirigido, aunque preciso es recodificultades de la cuestión y presentarla nocer que no siempre conscientemente,
á tus ojos sin que te moleste nada de lo todo lo que tienda á menoscabar el presque vas á leer, sean cuales fueren tus tigio y la influencia de la Iglesia y del
opiniones sobre el particular y las sim- Papado. En Francia este aspecto de la
cuestión es más intepatías ó antipatías que
resante que en ninla materia te sugiera.
gún otro país católico
Es el caso que la
ó donde el Catolicismo
lucha entre el poder
tenga alguna fuerza;
civil y el eclesiástico
porque mientras en
en la República FranAlemania, por ejemcesa llegó á su limite
plo, los católicos se
pacífico el 10 de Dihumillan intelectualciembre pasado. Al
mente ante la filosofía
día siguiente hubo de
y el método protestanempezar á mostrarse
tes, y en Italia y Esla fuerza: púsola en
paña los que mantiepráctica el Gobierno
nen el pendónde nuesque preside M. Clétro credo religioso permenceau ordenando
manecen silenciosos ó
que toda la propiedad
empiezan ahora á rede la Iglesia Católicovelar las facultades
Romana en la .nación
de su inteligencia, en
vecina fuese técnicaFrancia, por el con mente confiscada para
trario, á través de toser dedicada al uso de
das las edades y por
corporaciones públiel constante trabajo y
cas, por haberse neunión de pastores y
gado el Vaticano y las
gerarquias dependien• Mons. lt'rancie Mery Richard, car,lenal-arzobispo de ovejas, de sacerdoParís, que se vió obligado el 17 de Diciembre
tes y de fieles, siemtes de Roma á acep- de
tíllimo á. abandonar au residencia arzobispal en
tar la cláusula que se virtud de órdenes del Gobierno francés. Con este pre se ha mostrado
motivo organizaron los católicos tranoesos una
viva y palpitante, cotitula Asociaciones entusiasta
mrulitestación de simpatfa al cardenal
Cultuales en la ley de Richard, que trasladó provisionalmente su aloja- mo característica
Je nno de sus ami~os en la capital
principal y de una
separación de que es miento á la casa
de la vecina República
manera patente y poautor el ministro de
sitiva, la superior intelectualidad de los
Cultos M. Briand.
Ofrece dos aspectos, dos determinan- que profesan las creencias católicas sotes, esta cuestión. La primera es la cla- bre los adeptos de las demás doctrinas
se de oposición que el Catolicismo pre- que se les han intentado ó querido opoFRANCIA

Y LA

IGLESIA ROMANA

�86

POR ESOS MUNDOS

ner; y así ha contado el país vecino, en
estos últimos tiempos, con católicos como Pasteur, Piérre Curie, Brunetiére,
Coppée, que tomaron parte activa en la
defensa de sus principios religiosos sustentando la antigua rígida disciplina que,
á la vez que descubre, inmediatamente
l
extirpa la heregía.
Tal es el primer
aspecto de la situación. El detalle inmediato es el carácter del grupo que se
opone á loscatólicos.
¡Qué es lo que en
Francia teme ser
conquistado por el
Catolicismo, y quié- M. Georges Clemenceau,
nessonlos que ahora presidentetrances
~el.Gobierno
hacen desesperados
esfuerzos contra las fuerzas del Catolicismo7 Sencillamente, una alianza de todas
las fuerzas que no son católicas, entre
las que predominan con gran vitalidad é
influencia lo que pudiéramos llamar los
modernos hugonotes y los judíos. Existe
en Francia un cuerpo de hugonotes muy
reducido (apenas si llegará al dos por
ciento de la población), pero muy influyentd porque forma cerca de la quinta
parte de las clases acomodadas en algunos de los centros más importantes de la
sociedad francesa. Estos hombres han
acudidq en tropel á las profesiones liberales, y aunque sus creencias originales
se han debilitado al presente (llámense 6
no sus autoridades y secuaces con nombres tan ilustres como los Pichon, los Monod, los Réclus), es el hecho cierto que
todos se encuentran unidos en odio común hacia la Iglesia Católico-Romana.
La corporación judálca, por su parte, de
emociones fuertes, de intelectualismo
sencillo, pero directo y enérgico, no hace
más que aprovecharse del movimiento
de esós modernos hugonotes para ec[iar
leña al fuego, como vulgarmente se dice.
Intelectualmente, es probable que estos
judios desprecien en su fuero interno. a1
Catolicismo menos que lo desprecian
otros enemigos de esta creencia, porque
el pueblo judáico, por lo mismo que es
cosmopolita y fuerte, á pesar de la guerra que se le hace, tiene que dividir sus
odios entre muchas animosidades que
sufre; pero es, de todas maneras, un elemento, y en este momento de la cuestión, elemento de bastante interés para
no ser rotundamente despreciado.

... Pero estas dos fuerzas unidas, hugonotes y judíos, poco, poquísimo hubieran
logrado contra el Catolicismo si no hubiesen sido ayudadas en mucha parte por
los propios católicos. Parece esto cosa
rara, lector, mas constituye un hecho
real y positivo. Porque, en efecto: por
una serie de accidentes, que no son para
detallados ahora pero cuyo origen está
en la apatía y en la corrupción de la mitad del siglo xvm, parte de las tradiciones mundanas de la Iglesia han llegado
á formar antagonismo con algunas de
las más entusiastas aspiraciones nacionales francesas; y así es como, forzando su paso sobre ese antagonismo,
los anticlericales de dicho país, á pesar
de la exigua minoría de su número, han
logrado imponerse en parte á la nación:
no ha existido un solo conflicto entre el
clero y los anticlericales desde que se
fundó la República en Francia, en el
que, á pesar de lo ridículamente sencilla
que en algunos, en muchos, h .. biera sido
una acertada inteligencia,.no se haya decidido el triunfo contra la Iglesia y en fa:vor de la populachería.
Hasta ahora, el debate, la lucha entre
uno y otro partido había sido puramente
académica: diciendo I os anticlericales
que los católicos son reaccionarios, y presentándose ellos como porta-estandartes
del progreso y de las aspiraciones nacionales, el clero, guiado por el necesario
aislamiento de su posición, no comprendió 6 no quiso comprender tales maniobras, y ni siquiera aprovechó para los
fines de su causa el movimiento creado
á raiz del affaire Dreyfus contra los judíos, en cuya ocasión pudo restarse
buen número de enemigos y hacer que
muchos indiferentes
dejaran de serlo. Es
preciso tener muy en
cuenta esta que pudiéramos llamar debilidad del clero
francés: no debe olvidarse que la eneM. Aristides Briand, mimiga de aquellos monistro deCultosde la Redernos hugonotes y
pública trancesa
de los judíos no ha
sido directamente empeñada contra el
clero por el hecho de serlo: el clero ha
sido más que nada una especie de ideógrafo E1mpleado por los que odian al
Catolicismo, los cuales saben perfectamente bien que, al cabo, lograrán por su

ACTUALIDADES

87

política y su presencia permanente al clericales es que no exista tal autoridad,
trente del Gobierno de la República de- este compromiso no podía aceptarlo el
bilitar el lazo creado entre los franceses Vaticano, y no lo aceptó.
y su religión nacional.
Y esta es la cuestión. La batalla se ha
En efecto, durante años, la organiza- empeñado más pronto de lo que esperaeión anticlerical y la orgahan los anticlericales, que
nización masónica, á la
confiaban en una consuneual va aquella unida, han
ción lenta de sus enemigos
dicho abierta y sinceraempleando contra éstos promente que esperaban un
cedimiento que atacaran
momento determinado de
sus medios económicos de
indiferencia suprema para
vida; pero como, lejos deesllevar á cabo el golpe deperar tal consunción; qui-cisivoy final contra el Crissieron atacar de una vez
tianismo. Esperando este
echando sobre sí la tarea
momento se hallaban cuan·
de confiscar forzosamente
do se les ha presentado la
en una fecha dada todos los
-0casión actual, calculada
bienes eclesiásticos, tenia
por unos cuantos hombres
necesariamente que sobrede iniciativa del mismo
venir la cesación del letarmodo que se hacen los cálgo de los católicos, que han
&lt;mlos en una política bien
tenido en esta ocasión el
preparada y dirigida: midespertar del león ...
nando el terreno por medio
1,Qué ocurrirá1 La cuesde disposiciones legislatitión aún no ha sido resuelvas que han ido dictándose
ta. Pero An ella no son po-con continuo é inesperado
sibles los términos medios,
éxito durante los últimos
y fatalmente habrá de tecinco años; dígalo, si no, la Mons. Montaigninide Mirabello, au- ner una de estas dos !'Olu. lay d.e separaci'6 n ditor
de Ir, Nundatura de Su San•
61 1 del Gob1'er
propia
tidad en Paris,expulsado ~e.l terriClones:
a ey
entre la Iglesia y el Estado, torio trancés el 11 de D1c1embre no de Clémenceau se lleva
elaborada y votada, aun en
último
á cabo en todo su alcance,
-sus menores detalles, basándola en las tal y como está escrita (caso que determideclaraciones y aspiraciones del partido naráentreel Catolicismo y sus enemigos,
anticlerical y de las lógias masónicas.
una verdadera !u.cha, que no podrá meQuisieron coronar su labor los enemi- nos de generalizarse en todo el mundo
.gos del Catolicismo, y acudieron para aunque por el pronto y durante un corto
ello al arma más poderosa y fuerte de su periodo quede limitada á Francia); 6 los
panoplia: la confiscación de los edificios anticlericales franceses se repliegan á
empleados tradicionalmente paotras posiciones dando por equira el culto, á menos que la Igle_ _"
vocado el momento en que han
-sia Católica aceptara una forma
planteado la batalla y se avíepresbiteriana de gobierno. Tienen, ya de una manera exprene ello gran semejanza con lo
sa, ya de un modo tácito, á los
que el Gabinete inglés de Waldeseos de los fieles de la Iglesiapole dijo á los disidentes de su
Romana (hecho del que resul-época: «Se os permitirá la potará, aunque no la definitiva
sesión de vuestros edificios para
derrota de esos anticlericales, si
el culto, así como reuniros libre•
el fracaso de los planes que inmente, á condición de que fortentaron para conquistar una
méis una especie de episcopado
fuerte posición).
Mons. Turinaz, obispo
JLa
prueba de la victoria por
reconocl.do por el Gobierno.» de
Nancy. arrestado por
~
En realidad, no ha existido ni la gendarmerla lrancesa una ú otra parte7 Muy fácil y
por "ponerse á 1ª en- sencilla: si los católicos pueden
ex 1.ste duda alguna de que el cuación
de su residencia
Catolicismo hubiera aceptado
episcopal
oir misa sin dificultad ninguna
comités legales que retuvieran
después del presente mes de
los templos y los bienes eclesiásticos en Enero en una ciudad anticlerical (Brest,
depósito, á condición de que dichos comi- por ejemplo), en cualquiera de las igletés e-stuvieran bajo una autoridad cató- sias abiertas ordinariamente, significará
Uca; pero como todo el objeto de los anti- que ha.n alcanzado sus aspiraciones; pero

�88

.. ~.,.

. ..

POR ESOS MUNDOS

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•

Invento del doctor Morage para la fotogralla de la palabra.-Perforaciones que convierten las endes son,ras
en escriLura telegrafiada

si ocurre lo contrario, si para satisfacer hace audibles los sonidos de las letras
los fervores del culto que profesan tienen vocales á los sordos. En su conferencia,
que verse obligados á forzar las puertas dijo aquel maestro que su invento está
de los templos, y los gendarmes ó lastro- fundado en el sistema Pollak-Virag, y
pas logran impedir este propósito ó al que mediante una cinta perforada recibe telegráficamentemenos se oponen~.., la escritura á una venazmente á su conselocidad de cuarenta
cución, los anticlericamil palabras por hora.
les podrán considerarNo debe olvidarse que
se victoriorns.
el aparato Morse usado
Cuál de las dos conpara el servicio teletingencias ofrecerá r"""'°'!"'(_gráfico ordinario no
mayor interés no es
puede comunicar más
este el momento oporde cuatrocientas palatuno de determinarlo,
! bras en dicho ~spacio
ni el cronista, que ya t
j de tiempo.
ha cumplido la misión
que se propuso, ha de
Palabra Alocución tel•grafiada mediante
MARCONI Y SUS
hacerlo a hora.
el invent &gt; del d~ctor Mora ge

Siinore Marconi, que ha
aplicado su invento de la
raoio-telegralla á estacioneeportátiles automó~iles

Mad. Adelina Patti, célebre cantante que se ha
despeJido de la escena
tes tral en Lóndres el 8
de Diciembre pasado

Doctor Laponni, lamoso
médico áel Papa León
Xlll, fallecido en Roma
el 7 de Diciembre próximo pasado

M. Fernando de Brunetiére, ilustM hombre público francés, tallecido en
Par(s e19 del pasado Diciembre

Dr. J. J. Thomson, de la
Universinad deCsmbtidge, agraciado c,,n el Premio áe Flsica de la Institución Nobel

Ilustre poeta italiano José Carducci, agraciado
con el Premio de Literatura de la Institución
Nobel

"

rr-

1----...........-~..--

s-•--·~.....-◄-

M. Waldemar Poulsen,
de Cop,nha gue, quo ha
descubierto un nuevo
sistema &lt;!e telegrafía sin
hilos

Prof•sor Korn, alemán,
que ha inventado un procedimiento para transmitir lotograffas por telégralo

INVENTOS

LA FOTOGRAFÍA DE LA PALABRA

Otro éxito logrado últimamente por e~
No puede dudarse que «hoy las ciencias trabajo de los hombres cienlificos es la
adelantan que es una barbaridad», como nueva aplicación que Marconi ha dado á
su sistema dedijo Ricardo de
lelegra fía sin
la Vega en el
hilos: t r á tasemás pop u lar
de una estade sus saineción portátil
tes. El doctor
radio-telegrá fi.
Mo:.-age, de
ca, montada en
Pa rls, acaba
un automóvil.
de inventar la
Lleva el nuefotografía de la
vo carro un
palabra. A los
aparato espealumnos de la
cial para utiSorbona, en la
lizar el motor,
capital de la
ya para la
nación francetracción ó ya
sa, el ilustre
para generáxsabio citado les
energfa
elécha dado á cotrica para la
nocer un extraordinario Otro invento del doctor Morage: dar oldo á los sordos. En la lototralía transmisión
aparato capaz aparece el citado pr~lesor comunicando y haciendo perceptibles los radio- telegráá una sordo-muda por medio del vibrador
fica, así como
de recibir el sonidos de las tetras vocales
lotográfico de su invención
ta rn b ién para
sonido median•
le la fotografia: valiéndose de un micró- elevar rápidamente el poste-antena fijo
fono recibe un discurso fotográficamente en el techo del automóvil. En diez mien lineas ondulantes. También ha inven- nutos puede esta estación disponerse para
tado el doctor Moraga un vibrador que funcionará la mayor distancia posible.

La ratificación del Acta de la Conlerencia de Algeciras sobre cue,tionee marroquíes, hecha el 1.º. del actual, presta
actutlidad á e~ta fotogralla de Muley-Abd-et-Azif: es el último retrato que se ha hecho del sultán de Marruecos

�90

POR ESOS MUNDOS

ACTuALIDADES

que es de ciento cincuenta kilómetros. gar por algunos años más la vida de este
Tralándose de cortas distancias funciona pont1fice, cuya naturaleza, débil y enfermientras el automóvil marcha á media miza por sí, había sufrido mucho y pavelocidad.
decido de manera cruenta por la consTiene este invento la ventaja de per- tante guerra que se hacía á las doctrinas
mitir el uso de un solo coche para trans- de la Iglesia Católica y al Vaticano.
portar la aqtena, el al-Otra fotografía reternador, los aparatos
trata á la insigne cany el personal, y no exitan te Ad e Iin a Pa tti.
ge el empleo de globos
¡Quién no conoce, aunque cuando reina -vienque sólo sea por haber
to no son convenientes.
oído su nombre, á esta
Por medio de una esilustre n.iva que, auntación de esta clase seque extranjera, poderá posible establecer
mos llamar compatriorápidamente lineas rata nuestra porque nadio-telegráficas en caso
ció en Madrid1 Empezó
de interrupción de las
su carrera artística en
lineas telegráficas ordiun teatro de Nueva
narias; y, sobre todo,
York, en 1859, cuando
ofrecerá medios rápisólo contaba dieciséis
dos y convenientes pa- Una nueva aplicación de la fotogralia sin hilos: años de edad, y desde
ra establecer la radio- estación portátil de radio-telegratia, montada entónces, cantando en
sobre un automóvil. En este grabado aparece
telegrafía en las cololas principales capitadesmontado el poste-antena
nias que las naciones
les del mundo y en toposean allende los mares. Esta nueva das ellas aclamada con frenético entuaplicación de la telegrafía sin hilos tiene siasmo, no ha cesado de deleitar al púahora por principal objeto el servicio del blico con la maestría de su arte. Ahora,
ejército italiano.
el 8 de Diciembre último, ha dicho su
Damos á conocer en estas páginas va- Adios al público, despidiéndose de la esrias interesantes fo tocena teatral en Albert
grafías de las nuevas . - ,
Hall, en Lóndres, con
conquistas logradas por
un concierto que ha sido
la Ciencia .
para la Patti muestra
patente ds las simpatías
NUESTROS RETRATOS
y cariño que los dilletanti sienten por la indiscuPublica esta sección
tibie maestra del bell
de nuestra revista vacanto.
rios retratos, además de
-El marqués del Real
los que guardan rala..
tl
Tesoro, contralmirante
ción con los asuntos ya
de la Armada española
registrados. Y de las
Don Juan Jácome y Papersonas á quienes se
_ _..,.
reja, aparece en estas
refieren y del motivo de
páginas por haber sido
su actualidad va á dar
nombrado ministro de
cuenta sucinta el eroMarina en el Gobierno
nista.
que preside el marqués
Uno de ellos es del
de la Vega de Armijo,
doctor Lapponi, famoso
en sustitución del genemédico de cámara del
ral Auñón, que no quiso
Vaticano. fallecido en
aceptar el cargo. MariRoma el 7 de Diciembre
no prestigioso y enten•
L
• h a bía en
El mismo automóvil presentando levantado y d ·d d
d
·
Ú1hmo • appom
disposición de tnncionar el poste-na.tena.
1 O, e gran es conoc1nacido en 1851, y aun- Esta operación puede hacerse con la mayor mientos acerca de lo que
que llegó bien pronto á
rapidez
deben ser una armada y
adquirir gran celebridad en su carrera, sus servicios auxiliares, mucho haría
su famA no quedó consagrada hasta el por nuestra presente y futura marina de
año 1888, en que, nombrado médico de guerra -si las contingencias de la política
cámara del Papa León XIII, supo alar- le dejaran desempeñar la cartera más

91

l

¡

Don Juan Jáeome y Pa•
reja, marqués del Real
Tesoro, mmistro Marina

Don J osé Ramón Mélida, Don Antonio Hernánder. Fajarnésy Don Juan B. Lázaro,
nuevos académicos de la Historia, de la Le0gua Española y de Bellas Aries,
respectivamente

vista y luego secretario de la redacción,
hast~ que, por úitimo, fué investido con
el car~o directoria!.
En 1893 la Academia Francesa le eliFERNANflO DE BRUNETIÉRE
gió para s~ceder al brillante periodista
Párrafo aparte merece hlpe:sonalidad Juan Lemoine.
Tales son los datos principales de una
ilustre de Fernando de Brunet1ére, fallevida toda de trabajo,
cido en París el 9 de
prematuramente inDiciembre último.
terrumpida. Pero la
Nacido en Tolón el
personalidad de un
año 1849 , hizo sus
hombre deestasconprimeros estudios en
diciones sobresale
el Liceo de Marsella
del estrticho cuadro
y los completó en
de una simple notiParís. La guerra con
cia
biográfica; la fiPrusia, e n 1 8 7 O,
sonomía de uno de
cambió al estudiante
los maestros de la
en soldado, porque
crítica
francesa, la
Brunetiére, aunque
importancia de su
exento del servicio
obra , sus . doctrinas,
.
militar á causa de
su
partic1pac1ón en
su extraordinaria
el movimiento de las
miopía, se alistó en
ideas, su sitio perun regimiento de lifectamente
marcado
nea por el tiempo
entre los escritores
que durase aquella
contemporáneos,
campaña.
exigen un homenaje
Una vez libre de
póstumo menos bresu compromiso mive,
merecido por el
litar, colaboró Bruautor ilustre de cinnetiére en la Revue
co volúmenes de EsBleue y en el diario
tudios Críticos, tres
Le Parlement¡ y en
de Historia y Lite1875 franqueó con
.¡
ratura,
dos de Cuesun articulo muy notiones de Crítica , uno
Doctor Flalger Thiele, de la Universid~d de Copenhatable sobre la novela ¡ue
ilustre astrónomo que ha descubierto u~ nuovo
realista, el temible eoi:ieta igual á una estrella de 8'5 magnitud en de Ensayos sobre la
Literatura c ontem ·
brillantez
umbral de la Reoue
poránea, otro sobre
des Deux Mondes,
en cuyas páginas es donde ha lleva~o á la Novela naturalista, otro más referente
cabo después toda su carrer~ de escritor: á El Teatro Frances, dos sobre la Eo?•
primero, fué colaborador asiduo de la re- lución de la poesía lírica en Francta
tiempo del que, desgraciadamente, suelen durar los Gobiernos en España.

�92

POR BSOS MUNDOS

~· ~-~ -

·~ '-----

¿
.¡,fA

.

No-vela homeopáticamente hidroterápica
y alopáticamente inv erosímil

~

/

~r~
_, .·

JV.-RESULTADO fENOf'\ENAL DEL ANÁLISIS (1)

• 1/"

y,sTo-por el general Pánico
.l\1\~-¡¡/'
~
el deplorable efecto que la gracia
de Lebrel había producido en el ánimo
del herboristero, puso la cara d~ lolé' con
sejos de guerra verbales, y le dijo al secretario en acre tono:
-Oye, oye, Lebrel: ó ejerces ~u cometido de secretario con la formalidad que
requiere el cargo, ó te pego una perdigonada.
. .
.
-Mi general , yo no pod1a 1magrnarme
que para desempeñar esta secretarla. se
necesitara saber lenguas muertas... Digo
yo que serán lenguas muertas estas en
qu~ me habla mi respetable Señor Don
Juan, porque no he oldo nunca. á ningún
vivo expresarse en esos termrnachos ...
-¡Cómo terminachos!-interrumpióle
Don Juan poniéndose rojo de ira.-tPues
no llama terminachos á la sagrada nomenclatura de la flora?
-Fíjese usted, Don Juan,-dijoDonPedro-en que el bueno y fiel Lebrel es un
profano y está ayuno de ciencias de toda
clase ... ¡Otra cosa hubiera sido si acertamos á traer de secretario al presidente de
la Academia de Ciencias Físicas y Naturales! ·
-Eso es una impertinencia, señor boticario,-exclamó Carranza.
-¡Eh, eh , señores! Aquí no se ha venido á pelear, ¡vive Dios[ que para pelear no he necesitado jamás de nadie: es
decir sí he necesitadóí'de los soldados,inter~aló el general después de recapacitar un poco.-Pero ni ustedes son solda"1

(

Don Alfonso XIII, gran mf!,eslre de la Real y Militar Orden de Santiago, sal iendo de la capilla regia despues de
tomar Juramento el d!a 7 del actual al n u evo Trer.e&gt;1azgo de dicha Orden

en el siglo x1x y algunas otras más. Sin
temor de afrontar nuevos adversarios,
después de los que ya. le había proporcionado su intransigencia literaria, sin
abdicar nada de su indep1rndencia ni
apartarse de su desinterés, Brunetiére
no podía encerrarse definitiva mente en
la torre de marfil del mandarín erudito
enamorado de las letras, del pensador altanero cuya frente , siempre un poco
fruncida , parece indicar cierta tendencia
á la misantropía; y desde hace varios
años, había salido deliberadamente de
ese castillo para desarrollar en plena lucha social el infatigable ardor de su actividad intelectual, y plegará las necesidades de la polémica la rigidez de su dog-

matismo. De ahí una campaña de proselitismo en la que empleó sus fuerzas en
artículos y conferencias, habiendo reunido
cuanto sobre esto llegó á decir y escribir
en unos volúmenes, que ha titulado Discursos de combate y Los caminos de la

Creencia.
A esta serie se refiere su último libro,
acabado de publicar y que se titula Cuestiones Actuales. La muerte le acechaba
ya cuando corrigió las páginas de este
libro y cuando escribía el prólogo. Resumida en ese trabajo toda la doctrina
política y moral lUe Brunetiére profesó, son sus páginas, en parte, algo así
como el testamento filosófico de un espíritu superior.

r

(1) Véanse nuestros números 139,142 y as

dos, sino hombres de ciencia , ni esto es
una l!iatalla ...
Las frases enérgicas del general pusieron bastante taciturno á los dos sabios, porque Lebrel ya lo eslaba.
-¡A ver qué ha puesto usted en ese
cuadernol-dijo DJn Juan arrebatándole
el libro al secretario.-¿Qué es estoT ¡El

timo de los perdigones! ...
-¿No me ha dicho usted eso una de
la vecesT
- No, señor: he dicho Thymus vulga-

ris.

-Pues, bueno: yo no sabía escribirlo
así, y como el Thymus más vulgaris es el
de los perdigones, lo he puesto de esa
manera.
- ¡Pa.ra perdigones los que te voy á
melar yo en la cabeza, mentecato!-decla
el general preparando la escopeta.
Más que por piedad por miedo, pues
ya les era conocida la puntería del general , se echaron Don Juan y Don Pedro
sobre él para evitar el disparo.
-¡No se ponga usted así, mi general!
-dijo Don Pedro.
..
-¡Señor, no es para tanto!-argü1a
Don Juan.
Y, mientras tanto, Lebrel pensaba para
sí: «Como dejéis que tire, ya veremos á
quién mata.&gt;&gt;
Apaciguado el general, propuso que el
naturalista escribiera él mismo el resultado de sus investigaciones, dada 1!1 ineptitud de Lebrel, y que .éste se pusiera al
servicio del químico, que no parecía tan
pedante.
Don Pedro se levantó de la peña pausadamente para entrar en funciones, y
llegándose hasta el manantial se arrodilló con prosopopeya ; una vez arrodillado,

�94

POR ESOS MUNDOS

q~itó bastante agua en las pequeñas por- Ponce, que es usted el hombre más prec1ones que podía recoger con los dedos visor de la tierra.
puestos en cogedor, á la manera que se
Lebrel también le miraba atentamenh_ace para repartir el agua cuando se te y creía muy de veras que se hallaba
riega , y sacó
rodead o de
de uno de sus
bolsillos dos
hombres saestuch es. Al
pientísimos.
A todo esto,
g eneral le inDon Juan Catrigó bastan te
rranza vagaaquello de los
ba por aquedos estuches y
llos alrededola oper9.ción
res arrancandel riego, y
do yerbajos y
abandonando
metiéndoles la
su asiento se
uña del dedo
dirigió tampulgar de la
biénalmananmano deretial para precha, ó mastisenciar intecando un poresantisi mas El qulmico r-.cogla agua con una jeringuilla y la iba depositando en nn vaso co, ú oliendo
operaciones.
otro poco, y
-He sacado esta pequeña cantidad de anotando después el resultado de su inagua previamente,-dijo Don Pedro diri- vestigación, sin apercibirse de lo que hagiéndose al general-porque no era cosa cía Don Pedro con el cual seguía algo
de que el análisis arrojase que se trata- amoscado.
ba de un mananlial de babas de burra ...
El señor Ponce introdujo, por fin la
-Comprendo,-le respondió el gene- jeringuilla en el pocete, y haciéndola' abral.-¡ l,!";stá usted en todo!... Y esos estu- sorber u_na pequeña cantidad de líquido
ches. gde qué son? !Alguna sonda'.il
la d_epos1ló en el vaso. Fsta operación la
-No , señor ... Esta es una jeringuilla rep1t16 tantas veces como fueron necesapara extraer el agua poco á poco, y este rios para llenar el tal recipiente.
un vaso de campo para ir depositándola,
En aquella misma actitud, de rodillas,
r-:::::,
porque no era cosa se llevó el vasu á la boca para coger un
de que me pusiera á buche; después, alzó el vaso y miró al
beber el agua de trasluz; luego , cerró los ojos, y asl perbruces.
maneció un gran rato. El momento era
-Veo con satis- solemne. El general y Lebrel no respirafacción, amigo señor ban para no perturbar en poco ni en mu-

j

Lebrel y el qulmico rodaron por el snelo uno encima del otro

LAS AGUAS DE SAN CANUTO

95

cho aquel gran espíritu. Ponce estaba no le importaba nada el cachete recibido,
sublime, parecia un penitente: recordaba ni las volteretas dadas en consorcio con
algo la divina Oración del Huerto.
el boticario.
Don Juan Carranza hallábase ensimisLa burra lanzó un estridente rebuzno,
y aquello debió de sacar al empírico al- mado con sus clasificaciones, á distancia
que , permitiéndole enterarse
quimista de su profunda medide todo lo ocurrido, hizole reírtación porque, abriendo los
se á sus anchas de lo cómico
ojos lánguidamente, exclamó
del accidente y de lo inmediata
en tono profético:
que había sido su venganza;
-General, estamos ante un
tanta rabia tenia al boticario y
manantial de aguas minerales.
á Lebrel que, de haber estado
El general al oir esta rotunda afirmación estuvo á punmás cerca de ellos, le hubieran
to de caer al suelo, y así huoido decir con gran júbilo:
«¡Hay Providencia!... ¡ Estoy
biese sucedido á no ser por Lebrel, que le ayudó á sostevengado!»
Empero este Don Juan ,como
nerse.
hombre curtido en las lides de
-¡ Eurekal-gritócuando ya
la vida, sabía disimular sus imse hubo repuesto.
presiones, y acercándose al
Y volviéndose hacia su criagrupo y por vía de cumplido que estaba pálido y temblomiento se dirigió á los dos leroso, le abrazó con gran efusionados muy cortésmente, y
sión, y en esta interesante postura estarían veinte minutos.
les preguntó:
- ¿Se han hecho m,tedesmuYa empezaba Lebrel á re- ,
sentirse de- tan pesada carga
cho daño?
-No, no,-exclamó el señor
como le hacía su señor, y tímiPonce.-Yo no he sufrido·sino
damente dijo:
algunos golpes leves al rodar;
-¡Señor, vuelvaensíl... Puepero me he asustado mucho ,
de que se equivoque el señor
porque estaba distraído y no
Ponce.
hallábase •nsi•
me dí cuenta de lo que nos suAl oir este juicio, el general Carranza
mismado en la cla~ificase irguió gallardamente, y desción de las plantas
cedía,
-¿Y usted , Lebrel? ·
cargó sobre su criado tan tre-Yo no me he hecho nada, señor Ca menda bofetada que, cayendo sobre el
químico, que aún se hallaba de rodillas rranza.-Lo peor hubiera sido la calda ,
y j'laladeando buches de agua, rodaron y como estaba debajo Don Pedro apenas
los dos confundidos por un trecho mayor he sufrido en el gol pe.
-Sin embargo, parece que ese carride cuatro metros.
El orimer cuidado de Don Pedro al le- llo de la izquierda le tiene usted bastant&amp;
vanta'rse un poco magullado de la impre- hinchado .
-Bien puede ser, porque me molesta
vista aventura fué volver al manantial
creyendo encontrar la jeringuilla yel vaso, bastante; pero, ¡vamos! no es tanto como
que se le fueron de la mano, hechos añi- parece.
Ya le enojaba al general que se hablacos; pero no era así: ninguno de los dos
frág:les objetos habla sufrido el más leve se de aquel pequeño incidente, como él
decía, é intervino en la conversación didetrimento.
El general, muy contrariado por la im• ciendo:
-¡Ea, eso ya pasó, qué demonio! Conprevista complicación del señor Ponce en
el suceso, le pidió mil excusas, recono- tinuemos cada cual en nuestro asunto.
-Yo ya he terminado el mío, mi ge ciendo que era impetuoso, y añadió que
quería castigar con mano dura la ofensa neral ,-repuso Don Juan.-Tengo anoque le había inferido Lebrel dudando de tadas más de sesenta clas1ficacior.es de
plantas, que son las que existen en toda
sus aseveraciones.
Lebrel, á su vez, explicó su JU1c10 di- la extensión de esta pradera. He ha liado
ciendo que él únicamente querla atenuar plantes de la familia de las compuestas
la impresión que habla producido en su (géneros Iraxacum é Ilicracium); de las
amo la revelación del quimico, sin dudar leguminosas (Satirus y Lotus) , y de las
ni un solo momento de crue fuese cierta, gramineas, borragineas, malváceas, cru•
puesto que de ella se alegraba tanto que cíferas y geraniáceas ...

�96

POR ESOS MUNDOS

-Conseguridad,-le interrumpió el ge•
neral-que Lebrel prefiere la bofetada á
haber tenido que escribir todo eso.
-Si, señor, -rapuso secamente Lebrel.
-Parfectamente. Pues véle á preparar
la comida, porque parece que yo siento
ya algo de debilidad ... Y,mientras tanto,
Don Pedro nos anticipará seguramente
algunos de los componentes del agua.
Lebrel se fué en busca de las alforjas
para cumplir la orden de su amo, y Don
Padro, que había recogido la alusión, se
dirigió al manantial para llenar otra vez
su vaso con el precioso líquido.
El general, seguido de D;m Juan, encaminóse á la peña donde antes habla estado, y poco después de sentados llegó Don
Pedro con el vaso lleno, sentándose á su
vez en medio de los dos, para que no se
perdiese palabra de cuanto iba á decir.
El señor Ponce levantó el vaso con el
mismo amor y en igual forma que el sacerdote oficiante levanta el cáliz, y después de hacer notar las burbujas que desde el tondo del vaso salían á la superficie
en franca revolución, dijo en tono enfo.tico:
-He dicho y sostengo que estamos
ante un caudal de aguas minerales cuya
acción terapéutica yo no puedo determinar, si es que tiene alguna acción terapéutica, porque hasta ahí no llega mi
ciencia; pero algo medicinal no dudo de
que es. Por lo pronto, los gases desprendidos por la ebullición, son ácido carbónico, oxigeno y nitrógeno.
Don Pedro miró alternativamente al
general y á Don Juan, y vió reflejado en
ellos el mayor estupor, un grande asombro.
Halagado por la impresión del preámbulo, en el cual habla procurado, y conseguido, achicar al herborisbero, prosiguió:
-Ahora bien, los elementos minerales
de que se compone, son, á saber ...
Bebió un sorbito de agua, la paladeó

ruidosamente haciendo castañetear la
lengua, cerró los ojos, y dijo:
...,
-Bicarbonato cálcico (paladeó nueva- .,
mente), magnésico (otro paladeo), ferroso
(otro paladeo), lítico (otro), sódico... ·
Sus adláteres estaban embelesados,
porque no concebían dominfo tan absoluto del sentido del sabor; y este triunfo
suyo no le pasó inadvertido á él en cuanto abrió los ojos.
Tornó á beber, y otra vez cerró los
ojos, y otra vez paladeó.
-Cloruro cálcico, magnésico, sódico,
potásico... Sulfato cálcico, magnésico,
sódico ...
-¡Admirable, amigo mío, admirable!
-prorrumpió el general entusiasmado.
-¡Asombroso, asombroso!-excla:mó
Don Juan.
El señor Ponce, sin inmutarse por las
lisonjas que suponían aquellas exclamaciones, volvió á beber y á cerrar los
ojos, y prosiguió diciendo, según paladeaba:
-Silicato sódico, aluminico; fosfato
alumínico, nitrato sódico ...
-¡B:lsta, basta! No haga usted más esfuerzo. ¡Eso que usted hace es prodigio so! ¡Eso no es una boca de hombre, eso
es un laboratoriol-gritaba el general.
-Y usted ¡qué dice?-le pregunlóDon
Pedro á Don Juan.
-¿Yo7 Que si tuviera ese paladar esta·
ha á estas horas en Jerez de la Frontera,
ganándome todo el dinero que me diera
la gana como calador de vinos.
Lebrel se aproximó al grupo, y dijo
respetuosamente:
-La comida está preparada ya. Cuan do los señores gusten pueden acercarse.
-¡Ahora mismo!-gritó el general en
el paroxismo del entusiasmo y del apetito.
Y levantándose echó á andar hacia el
lugar donde estaban preparadas las vian•
das, seguido de Ponce y de Carranza, q-0e
no cesaban de repetir por lo bajo:
-¡Qué paladar, Dios mío, qué paladar! En Jerez es una mina.
FÉLIX

Dibujos de Karikalo.

MÉNDEZ

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                    <text>Am\(O YillllI

TANGER, ANTESALA DE ~ARRUECOS
bre los mamelonescompactos de las casas
los alegres minaretes de las mezquitas
y los penachos, fieramente levantados al
aire, de esbeltas palmeras que se destacan
sobre el fondo blanquísimo de la población. Pocas son las millas que separan á
Tánger de Europa; mas parece, al pisar
tierra tangerina, que se ha abandonado
un mundo para entrar en otro, donde
todo es diferente: la religión, la mentalidad, la raza, las costumbMs, la alimentación, ¡hasta el modo de escribir!: los
europeos trazan sus escritos de izquierda á derecha; los moros lo hacen al revés, de derecha á izquierda. ¿Por qué
escriben así1 «Por no escribir como los
cristianos», me dijo en cierta ocasión
un moro,encerrando
en esa frase todo un
abismo de odios que,
ASPECTO SINGULAR
secularmente, sepaDE TÁNGER
paran las dos importantes ramas del anAsí quien juzgara
tiguo pueblo ario.
del resto de MarruePero Tánger ofrecos por Tánger se
ce una característica
equivocaría lamenmuy saliente: para
tablemente, pues divivir allí no es precicha población es una
so someterse á las
cosa única, que sólo
condiciones de la vien ella se encierra.
da musulmana, pues
La ciudad se
en la población se
asienta en una seSaltimbanqui árab~, en Tánger
encuentran todas las
rie de suaves colinas
que bordean la bahía tangerina, y está comodidades y se pueden satisfacer todas
situada en el extremo occidental de la las necesidades que los pueblos modercosta marroquí del Estrecho, que se nos apetecen. Vivir en un ambiente
extiende en linea casi recta frente por oriental disfrutando al mismo tiempo de
frente de las últimas tierras españolas las comodidades de la vida civilizada, es
que aparecen claramente esbozadas so- inapreciable condición que sólo Tánger
bre la orilla opuesta del mar. Tan luego puede ofrecer cumplidamente.
Desde que el buque toma fondo en la
como la bruma del Estrecho deja divisar
¾a ciudad, se esfuman graciosamente so- abierta rada tangerina, una nube de bar-

he aquí el nombre de la población que tiene el privilegio de atraer
las miradas del mundo entero en las
actuales circunstancias. Desde hace ya
muchos años, á través del crisol que
en laescena marroquí representa, Tánger
es el lugarqueponeáEuropa y Marruecos
en mútua comunicación. La influencia
que los europeos han ejercido continuamente sobre Tánger hli bastardeado notablemente su fisonomía marroquí; en
cambio, ha adquirido dicha población un
aspecto que, si no es oriental, tampoco
es precisamente europeo: es algo así como una estación fronteriza donde dos
civilizaciones contrarias se ponen en contacto, intentando fundirse · en amalgama
indefinible.
TÁNGER:

TORRE DE UNA MEZQUITA, EN TÁNGER

�T ÁNGER , ANTESALA DE MARRUECOS

100

101

POR ESOS MUNDOS

cazas de todas dimensiones sale de la sufrir menoscabo en el fisico, porque el
costa, maniobrando sus remeros, de mul- bullicio natural de una ciudad populosa
ticolores prendas vestidos, en demar.da se halla agravado allí por la carencia de
de los costados del vapor recien llegado. arterias principales, que en esta poblaCon gritos desción ma rroqní
aforados ofrese reducen á
cen estos
una sola cahombres sus
lle, nada anservicios á los
cha, ypordonpasajeros, los
de discurre
cuales abantodo el comerdonan el bucio, que es de
que llenando
bastanlecuan•
sucesivamentía é im porte las barca tancia. Por
zas, que los
esa calle van
dejan sin más
las acémil11s
incidente en
cargadas de
el warf de mavol um i nasos
dera que ofrefardos que á
ce Tánger coveces llegan á
mo desembarocupar todo el
Tánger, visto desde el mar
cadero. Yaquí
ancho de la
es donde se presenta el primer conflicto: vía. Y este constante desfile no cesa
los barqueros tangerinos nunca encuen- nunca.
tran suficiente el precio de trasporte que
Además, el problema de la circulael pasajero les abona, y siempre quedan ción en Tánger es tanto mayor por las
con la mano abierta pidiendo más, y distracciones que el tourista tiene forzosiempre hay que accederá sus exigen- samente que sufrir, ora al detenerse an te
ci~s, q~e acomeañan con juramentos, el pórtico de una mezquita , ya al admirar
gritos, 1mproper1os, ante los que es pre- los azulejos de un minarete, ó bien al esciso rendirse por temor al incremento cudriñar por el escaparate de un bazar
del escándalo. Los moros, que lo saben, moruno. Un rudo topetazo, seguido del
gritan á más no poder hasta ver reali- grito Balalt (¡ Apártate!) cuando el choque es ya un
zadas sus exihecho, les hagencias.
fll I
ce recordar
CIRCULACIÓN
que no convieEN LAS CALLES
ne dislraer~e
en Tánger,
donde la seTánger, enguridad perclavado en
sona\ eslá á
una serie de
merced , no de
colinas , no
la g1mte matiene hoy serleante, sino de
vicio de co un mal golpe
ches, y la forque pueda dar
ma más cóuna bestia de
moda de ir en
carga .
busca de alo •
jamiento, tan
EL ZOCO CHICO
luego se llega
á tierra, es al quilar un boTánger tierrico ó mula
Puertas qae dan entrada á Tánger
ne dos centros
sobre cuyas albardas nada confortables comerciales. denominados Zoco Chico y
tiene el viajero que recorrer las calles Zoco Grande. El primero es una modestangerinas. Aun así, es una resolución ta plazoleta que separa el llamado Barrio
de problemas continuados de estabilidad de la Marina del centro de la población,
y equilibrio andar por Tánger, para no y donde radican las oficinas de osco -

Vista pa norAmica de la ciudad de Tánger

rreos extranjeros establecidos en Marruecos y algunas dependencias y establecimientos europeos.
El Zoco Chico es la demostración de lo
dificil que es encontrar una ciudad más
cosmopolita, más variada que Tánger,
pues allí ve el viajero hombres de todas
las razas, de todos los colores, de todas
las religiones, de todos los países: si se
detiene el tourtsia en cualquiera de los
modernos cafés, que allí abundan , verá
desfilar rabinos hebreos, que evocan las
figuras de los fariseos bíblicos, no sólo
por sus luengas barbas, sino también por
sus vestimentas tradicionales; moros de
las muchas variedades que ofrece el suelo de Marruecos, desde el pulcro habitante de Fez, hasta el árabe del Desierto
y el mugriento riffeño; esclavos del Sudán, lustrosos como el ébano; europeos
de todas las nacionalidades; argelinos,
turcos, indios; allí, si el viajero es poliglota, puede entenderse en hebreo, árabe,
bereber, español, francés, inglés, alemán, sueco, ruso, italiano ...
En ese rincón, único del mundo en su
clase, emboca la calle más principal de
Tánger, que no tiene, como ninguna de
las demás de Marruecos, nombre alguno
especial. El público la llama Calle de los
Siaguin. Es la que pone en comunica-

ción el Zoco Chico con sl Grande, ó de
afuera, y salva la puerta de Fez, que da
entrada en Tánger al camino que procede
de la capital oficial del imperio. Est.a.
calls de los Siaguin no es otra cosa que
continuación del Zoco Chico, pues por
toda ella se ven tiendas de hebreos, moros y cristianos, cuyos anuncios están
redactados en cuantas lenguas extranjeras son más conocidas. También es inmensa la variedad de objetos puestos á la
venta en dichos bazares: lo mismo puede
comprarse alli una toilette á la última
moda que un jaique, un par de babuchas
que un puñado da dátiles.
A la mitad de la calle están instalados
el despacho oficial y oficinas del repre~
sentante del sultán en Tánger, cargo que
desempeña desde hace ya muchos años
el anciano Mohamed Torres, cuyo nombre tanto figurará en la historia de las
postrimerlas del imperio marroquí, que
un tiempo deslumbró por su poder y
cullura y hoy yace decaído con todos
los slntomas propios de la descomposición. A la puerta de este edificio hay
siempre estacionada una porción de moros que sentados indistintamente con los
soldados que dan guardia á aquellas oficinas, esperan sin impaciencia la salida
de tal cuaLempleado para importunarle

�102

POR BSos MUNDOS

con sus peticiones. Por este concepto, los
moros son bien españoles: la burocracia
es en ellos una institución.
EL ZOCO GRAN DE

Al final de la calle, y después de atravesar una especie de vestíbulo, cerrado
por dos puertas árabes abiertas en las
antiguas murallas de defensa, se llega
al Zoco Grande. Con ser muy pintore~co
y abigarrado el Zoco Chico, le sobrepuja
el Grande en animación y colorido: es el
verdadero zoco árabe, el mt1rcado donde
los indígenas hacen el intercambio comercial, como pretexto para que la vida
marroquí se manifieste de algún modo.
Este Zoco ocupa una empinada extensión
de terreno, que bordean de un lado los
muros de la ciudad de Tánger, mientras
que por los demás está salpicada de construcciones y edificios variadísimos diseminados profusamente en todas las direcciones. Adosados á los muros de Tánger se abren numerosos bazares morunos, que merecen siempre una curiosa
visita. La nota de color que ofrece el

•

conjunto abigarrado de la multitud, que
bulle como hormiguero, no puede ser
más sorprendente; y el sol africano, con
su luz radiante y deslumbradora, ilumina
el cuadro dándole un fondo azul de tono
purísimo sobre el que se destaca el aspecto del Zoco, digno de que Fortuny lo
hubiese reproducido en una de sus magistrales obras de arte.
Este Zoco, que se celebra dos veces por
semana, es el paréntesis animado de la
vida marroquí, indolente hasta el fastidio. No sólo es el mercado donde los productos del suelo tienen su lonja, sino que,
es el punto de cita de todas lasmanif estaciones de la vida moruna. Podemos pasar 1m día entero en el Zoco seguros deque descubriremos á cada momento un
detalle que nos sugestione y cautive. Los
bazares árabes, repletos de curiosidades,
de espingardas labradas, de bandejas
cinceladas, de gumías de plata, de objetos de tafilete, son verdaderos museos
reducidos del agonizante arte y de la
industria árabes.
A un lado, un narrador de cuentos entretiene á la multitud, extasiada ante las

Zoco Grande y Aleezaba de Tánger

�104

TÁNGER, ANTESALA DE MARRUECOS

POR ESOS MUNDOS

sultanes cuando, algunas veces, van á
Tánger; y la Mezquita, en la cual, bajo
un elegante pórtico que sostienen antiguas columnas corintias en graciosd laberinto, se administra justicia por el cadí, frente por frente de la nauseabunda
cárcel donde los presos se consumen en
la más asquerosa de las miserias.
LOS CASTIGOS DE LOS MOROS

Hoy la justicia en Tánger, la aplicación de sus castigos se ha dulcificado no
poco. Antes, y no hace aún muchos años,
los delincuentes eran sometidos á los
bárbaros castigos que consagran los códigos musulmanes, inspirados, en espiritu y letra, en la pena del Talión. El robo
era castigado con la amputación de una
ó de las dos manos; á los criminales se
les cortaban los brazos; lasorejaseran sacrificadas por un quitame allá esas pajas;
á los blasfemos se les despojaba;de la lengua; á los criminales de mala ralea se
les quemaban los ojos con hierros candentes, y la pena capital no necesitaba de
muchos juicios y sentencias para ser ad-

105

ministrada. Esas barbaries, que se verificaban públicau1ente, lian desaparecido,
por fortuna, de Tánger, aunque siguen subsistiendo en el resto de Marruecos. Lo que no ha podido desterrarse aún
es el castigo de los azotes, que no desmerece en crueldad de los anteriores: un
centenar de garrotazos se dan en Tánger
á cualquier infeliz por la más mínima
falta. También se acostumbraba á pasear
á los delincuentes por las calles, montados sobre burros sarnosos y acompañados por varios verdugos que lanzaban al
viento el delito del paciente, el cual no cesaba de recibir azotes sobre su amoratado cuerpo, no dándose por terminada la
faena repugnante hasta que, toda ensangrentada, la víctima acababa por desfallecer.
Pero esta bárbara costumbre también
ha sido desterrada de Tánger, ganando
con ello la cultura.
LA HIGIENE EN TÁNGER

En cambio, no se ha logrado aún higienizar la población, que ,por sus calles

Cuerpo de guardia de tropas adictas al sultán, que guarnecen el Palacio del Gobernador, en TiloGer

Tropas del sultán, que dan ¡uarnición á Tánger

estrechas, empinadas, tortuosas, súcias, ridos jardines salpicando graciosamente
revela ser una ciudad eminentemente mo• los alrededores de Tánger.
runa.
LAS REPRESENTACIONES EXTRANJERAS
Por esta razón, la mayoría de los europeos tiene que vivir. e_n los hoteles y
Mucho ha debido influir en el mejor
oillas de las afueras. Quizás de ello se
regocijen los moros, que así se encuen- estado material de Tánger sobre las detran, especialmente en la Alcazaba, li- más poblaciones marroquíes la permabres de las miradas y de la presencia de nencia constante del cuerpo diplomático
los infieles cristianos. Afortunadamente acreditado en Marruecos, que eligió por
para los europeos, no les es dificil res- sede á dicha población convirtiéndola
petar los escrúpulos musulmanes, pues en la verdadera capital del imperio. Efeclas candiciones materiales de la Alcaza- tivamente, de antiguo, residen allí las
ba no son muy recomendables para vi- embajadas acreditadas cerca de la corte
marroquí; es decir, cerca, precisamente,
sitar este lugar.
El resto de Tánger no es mucho me- no, pues siempre las separan de ella aljor tampoco, pues sus calles son neta- gunos centenares de kilómetros.
Las causas de este alojamiento entre la
mente morunas, aunque en medio de las
construcciones marroquíes sobresalgan corte marroquí y los representantes de
en raro contraste edificios de construc- las naciones amigas obedece al carácter
ción moderna, algunos de ellos, como los nómada de aquélla, pues continuamente
de ciertas legaciones y consulados, de ar- varía de residencia. Marruecos cuenta
quit-,ctura acabada y elegante. Pero es en tres capitales oficiales: Fez, Marrakesh y
las afueras donde radica la parte más Mequinez, y con frecuencia los sultanes
importante de las colonias europeas, ins- marroquies han residido en otras poblatalada en lindos hoteles de recreo que ciones. Muley Hassán, padre del acsobresalen por entre los vergeles de flo- tual sultán Muley Abd-el-Azis, pasó la

�1-06

POR ESOS MUNDOS

mayor parte de su vida mudando de residencia, á lo que le obligaban las numerosas expediciones guerreras que
constantemente organizaba contra las
tribus rehac1as en prestarle sumisión.
Y como el hecho de que las embajadas
europeas acompañaran continuamente al
sultán en estas expediciones representaba grandes é inútiles molestias y hasta
envolvía serios peligros, hubo de elegirse un lugar determinado para residencia de los diplomáticos extranjeros,
decidiéndose que fuera Tánger por sug
mejores condiciones sobre todas las demás~ oblaciones del imperio.
También ha debido influir para ese alejamiento el visible enojo que entre los
moros produce el establecimiento de los
cristianos en sus ciudades, enojo que se
traduce en las advertencias veladamente amistosas que contínuamente hace el
Gobierno marroquí de no responder de la
seguridad personal, cuando quiere alejarse molestas proximidades. Y para evi~ar en lo posible el contacto con los europeos, la corte marroquí instaló en Tánger un ministro suyo, que es el encargado de entendérselas con los honorables
representantes de las potencias. Este ministro es, ya lo hemos dicho, el venerable Mohamed Torres.
ALREDEDORES DE TÁNGER
' En épocas normales, Tánger es el
centro de vida en que se organizan
multitud de excursiones interesantes á
regio'nes próximas, verda·deros paseos
que permitian , gracias á la paz que se
disfrutaba, internarse algún tanto en el territorio marroqui y contemplar algo más
fntimamentelascostumbresmusulmanas.
Pero, hoy, las circunstancias especiales

por que atraviesa Marruecos, la región
de Tánger en particular, imposibilitan á
los viajeros y vecinos hasta asomarse
fuera de los muros de la ciudad.
Una de las más frecuentadas excursiones es la que se hacia al Cabo Espartal,
distante dieciseis kilómetros, donde pue•
den visitarse unas inmediatas grandiosas
grutas que la leyenda asegura que son
las que ocupó e I mitológico Hércules
cuando implantó sus famosas columnas
en las dos riberas del Estrecho de Gibraltar. Algunas de las cuevas han sido
ocupadas ahora por los naturales del
país, que se dedican á fabricar objetos
curiosos que venden á los touristas como
recuerdo.
Poco más al Sur del camino que con duce á Tánger, se desarrolla un pais,
que se denomina Cheflaka, abundante
en demásía en caza de todo género y que
por su proximidad es el preferido para
las excursiones cinegéticas. Las grandes
batidas que los tangerinos han dado en
Cheflaka no han logrado disminuir la
prodigiosa abundancia de la caza que allí
anida entre la maleza.
Estas y otras excursiones más ofrecen
los alrededores de Tánger. Pero hoy está
vedada toda expansión: á pocos kilómetros lo impide el Raisuli , dispuesto á no
permitir la menar libertad á los europeos.
Tánger puede ser objeto de un detenido estudio y una acabada descripción,
que no encaja, ciertamente, por su latitud en los limites de una revista como la
que amablemente me dispensa hospitalidad. Por eso me- contento solamente
con sintetizar la monografía del teatro de
los 'importantes acontecimieñtos que se
desarrollan en Marruecos.
GUILLERMO RITTWAGEN

Fotografías, por el autor del artículo

·,

,1

~::-··

":'"-. .,
.,

,.

(.

J

?:

.MAOLIYO
EPISODIO

I

UNA noche de otoño, en 1880, llegaron

• o

á la puerta de una posada de Santa
Amalia-pueblecillo extrenieño situado
en el camino de Don Benito, conforme
vamos hácia Lobon para tomar la carretera de Mérida á Madrid-dos mozalbetes
de los de pantalón claro y estrecho , botinas de charol negro y cañas pajizas pespunteadas de colores ya desgastados por
el uso, chaquetas de pana á dos tintas, la
primitiva y la del sudor mezclado con el
polvo, cortas y ajustadas al de!!garbado
busto, y sombreros de alas rectas y duras,
en el último tercio de su vida, bajo las
que se prolongaban hasta las cejas las
mechuletas características de la chula pe·
rfa andante.
El viento fresco del Norte arrancaba
de vez en cuando un chaparrón helado á
las nubes que veloces atravesaban el espacio, y de ahí que la puerta de la posada estuviese cerrada ya aunque acababa de sonar el toque de ánimas.
No titubearon nuestros viandantes, remojados por la lluvia, en llamar con dos
atronadores golpes de piedra en el portalón del edificio. El que los dió llevaba
por todo equipaje, de bajo del brazo, un
bulto de bayeta encarnada,largo y estrecho, que á la legua dejaba comprender
qua contenía estoques de toreo. El compañero ... ni eso, y es de presumirque careciese de pañuelo en el bolsillo, ya que
le concedamos el uso de calcetines.
U na vez la puerta abierta por la propia
mano de la posadera, previas las preguntas y contestaciones de rigor para el
franqueo de la fortaleza, penetraron ambos caminantes en el portalón de la hospedería , donde un fuego de leña verde

HISTO K I C O

mantenía viva llama, al r ededor de la
cual tres ó cuatro arrieros fumaban á su
amor charlando de sus asuntos.
El de los estoques, plantado con firmeza delante de la Tia Juana, por más despreocupado ó más hambriento que suco·
frade expuso en breves palabras su demanda: cena caliente, aun cuando fueran unas sopas, algo con que satisfacer
la necasidad de comer, sentida desde la
noche anterior ; en cuanto á dormir, bastábales el pajar, y en lo relativo al pago,
ahí estaba el quid de la dificultad, · porque entre ambos no allegaban el valor
de una perra chica. ¡Suerte más negra!
Los públicos pagaban con botellas vacías y alguna que otra peladilla de á
cuarterón , y en cuanto á los alcaldes...
¡buenos estaban los alcaldes! Gracias á
que '-alieron de las manos del último en
libertad de marcharse del pueblo, en vez
de quedar presos en la cárcel.
La posadera , buena mujer, de tez lustrosa, cuerpo rechoncho como criado
con substanciosa chacina, y rostro simpático cual suelen tenerlo todas las de su
profesión, y má5 las extremeñas, ni demostró sorpresa por la petición, ni hizo
ascos á la caridad que 88 le demandaba .
Redújose á invitar al peticionario á pasar
adelante é indicar á su compañero que
buscase refugio en la otra posada del
pueblo, situada al final de la propia calle,
porque «no parecían bien dos pobres por
una misma acera». «Si ali! no lo recogie ran, que sí lo recogerán, vuélvase aqui
de nuevo y Dios sea con todos», añadió
sonriendo .
Fuése el despedido y quedóse el de los
estoques, quien colocó cuidadosamente
sobra un vasar de la cocina el bulto que
los contenía , poniendo, sin sospecharlo,

�'

108

POR BSOS MUNDOI

una nota alegre, de vivo rojo, entre las agradable ~orpresa cuando ésta con no
panzudas cazuelas y los negros hierros menores visos de satisfacción, r~plicó:
de ~artenes y peroles.
-En ~sta e.asa no duermen los viajeros
No tard~ la Tia Juana en aderezar las en elpaJa~, sino los mozos de las caballesopas de &amp;JO reclamadas por el héroe en rías. Encienda ese cigarro, porque su tatant~ qu~ éste, sentado junto al fu~ 0
baco vendrá mojado,-y le largó un chique iluminaba su morenlsimo semblfn~ cote del estanco-suba la escalera y én~e, feo. por más señas, secaba el fementi- tre en su cuarto, primera puerta del coo tr&amp;Je, contestando muy someramente rredor. A~uéstese en la cama ali! prepaá las P.reguntas zumbonas de los arrie- rada y recién ~echa ... Mañana será de dla
rfs quienes comenzaron el coloquio por y pod.rá seguir su viaje, si quisiere, por'largarle la petaca para que liase un ci- que si g~sta permanecerá aquí hasta desgarro.
cansar bi~nde las tareas del oficio ... ¡Ah!
-¡Ea, á cenar, y coma cuanto guste, No se olvide de dar un soplo á la luz anque yo lo tentes de dorgo y mucho
mirse:¡ le tenen que se
go
un miedo
quede satisá los fuefecho en mi
gos!...
casal -dijo
Dijo, y pula
TíaJuina'
. .
so en sumainvitándole
á
no un enoraproximarse
me
candil de
á una mesita
m o e o hucolocada demeante. Co trás, sobre la
giólo
emociocual un mannado el toret~l muy limril lo , y supio sustentabiendo despaba un a cacio la escalezuela granra topó la
de, rebosante
puerta del
de sopas, con
aposento,coltropezones de
gó el candil
de chorizo
en la falleba
amén de u~
dejándola en'.
par de huetreabierta ,
vos estrellamató la luz
dos, recien
y,
sin desnucogidos del
darse echóse
gallinero. Un
sobre el lepan de á dos
cho, donde
libras, unja.
no tardó más
rro de vino
El mozalbete no daba paz al aopeo del ha mbre que se tenla
de
Credos
tinto_, un melón rajado, un cubierto de en quedar ~ormido como un dos
tronco.
estano, y hasta tres pimientos coloradotes
Po~ l~ manana, muy temprano, desperY.~ºrd º~ á los que la Rioja hubiera pro- tó, smt1éndose ágil y contento. Habla reh1Jado sin .escrúpulos, componían el res- parado su.s fuerzas, y ya se le hacia t1trde
to de las viandas y utensilios colocados para conh~u.a r su ruta cosechando lausobre el mantel.
reles y rec1b1endo topetazo~ de cuantas
¡pios, Y qué cena! Sentarse el mozalbe- vacas extremeñas le echasen por los co te a la mesa, ~e.ter mano á la cuchara rrales de aquellos pueblos. ¡Lástima que
Y tra~egar el -vinillo del jarro al bandu- á tales bríos correspondiesen tan mal los
llo, s1!1 dar paz al sopeo, obra fué de po- alcaldes y los ¡;úblicosl ¡Oh, el arle!...
cos minutos.
Pero le esperaba aún la última sorpre. Hecha la razón á todo el mata lota• e s_a. No consintió la Tia Juana que su va incluso los pimientos, levantóse y pie~ liente huésped-p~rque valiente debla de
guntó con muestras de gratitud á la ser para aquella vida y aquel ajetreo-se
huéspeda dónde estaba el pajar «para marchara en ayunas.
hacer la rosca»; pero cuál no serla su
-¡No faltaba más, día de fiesta! A al-

MAOLIYO

morzar, que tiempo habla para irse y
llegar á donde fuere ...
Y una sartén de migas con más chorizos,
otro jarro de vino y un papelón atado
con un bramante, dentro del cual resultaron luego cuatro magras de lomo, un
cacho de queso, un puñado de aceitunas
y un pan de los consabidos, fueron la
despedida cariñosa del héroe mendigo,
convertido en ahito burgués por obra y
gracia de la rumbosa mesonera, la Tia
Juana, la más noble hembra de cuantas
puso Dios en las anchas y feroces campiñas de Extremadura.
Ya al tiempo de salir y después de dar
las gracias el mozalbet" con las palabras
más finas que rebuscó en su escaso repertorio, se dejó decir con cierto énfasis:
-¡Ea, con Dios! Y ya lo sabusté: me
llamo, pa servirla, Maoliyo ...
II

El cascabeleo de los caballos que pararon delante del mesón sacó á puertas y
ventanas á los vecinos de la Calle Real ,
en el pueblecillo de Santa Amalia , movidos por la curiosidad de un espectáculo
que pocas veces se les ofrecía: un carruaje de camino por lugares donde sólo
transitaban las caballerías de labranza y
las mulas de los arrieros.
Hablan transcurrido seis años desde
aquel otoño del 1880 en que ocurrieron
los anteriores sucesos. La Tia Juana ,
como si no hubieran pasado por ella, seguía al frente de su establecimiento bregando con los maldicientes trajinantes,
tan fresca , tan rechoncha y tan sonriente
cual si en el mundo no hubiera otra cosa
que hacer sino echar sarmientos en la
lumbre, guisar arroz con bacalao, criar
pollos, medir celemines de cebada y cobrar costas á los parroquianos.
Aquella tarde acababa de de;ar encal'amadas las gallinas en los travesaños
del gallinero cuando oyó el campanilleo
de las colleras y el parar del coche. Corrió á la puerta de su casa , á tiempo
de ver apearse un apuesto caballero,
mejor dicho, un cejijunlo y morenlsimo
gitano, que ambas cosas podía ser el
recienllegado, pues si el subido color del
rostro acusaba lo segundo, atesti~uaba
lo primero el lujo de su traje consLltufdo
por ajustado pantalón de finísima lana,
chaleco descotado dejando ver las chorreras de bordada ~amisa, chaqueta corta ceñida al talle, botas de cuero de Ru11ia , y sombrero blanco de anchas y rec-

109

tas alas, dentro del que se perdis el extremo de la coleta, señal indudable de la
profesión que ejerciera. Una cadena de
oro, gruesa y panda, de la que colgaba
gran medallón empedrado de brillantes,
amén de olros dos en la pechera y aun
otro, como un garbanzo, sobre el dedo
pequeño de la mano izquierda, todos despidiendo lancetazos de fuego , completaban el adorno de su persona.
Tras de este personaje se apeó delcoche otro, no menos jóven y peripuesto, si
bien por la mayor modestia de sus prendas y por el respeto y consideración hácia aquél dejaba traslucir su inferioridad
gerárquica, aun siendo amigos y compañeros en el oficio.
-¡Adelante, señores , adelante !-se
apresuró á decir la posadera, con la sonrisa peculiar á las de su raza, y en ella
precursora de la bondad con que trataba
á sus clientes.-Están ustedes en su casa.
-Mete los cabayos en la cuadra,-dijo
al cochero el de los brillantes gordos-y
apaña por ahí el coche ... Señora,-aña dió dirigiéndose á la Tia Juana,-rr.'ale gro de verla güena, y supongo que podrá
darnos de cenar.
Y entrando en el ancho portalón , donde ya a penas se vela :
-Ante tóo, y pano perder tiempo, si
lié uslé poyos, jamón, cho risos .. .
- De todo ha y, á Dios gracias, y en
abundancia .. .
-Entonce!' ... no hay más qu'hablar yal
avio. Maluslé una ocena é poyos, revuelva la milá con arrós y la otra con tomate,
fria güevos con jamón, as! como pa catorce ú quince presonas, jaga un gaspacho tu pfo al estilo é la tierra, que sobre
más bien que fa.rte, pimientos coloraos y
gnrdos, y ... na más, porque er queso, er
vir.o y los durses vienen ahf en er coche ...
Atónita la Tia Juana miraba á su alrededor para ver de dónde salian ó dónde
estaban las personas á que aludiera el de
la coleta. Pero éste la sacó de su aturdimiento, diciendo:
-No repare uslé, Tia Juana, en la farta
del presonal. .. En cuan tilo prepare usté lo
más preciso, va uslé á jacerme er favor
de dir á casa de sus dos hijas, y que vengan ensiguía pacá con sus merlos y sus
hijos, manque arguno esté mamando, y
las presonas de su gusto, toos juntos en
amor y compaña, porque yo no pueo cenar solo, y sá menester quitar tóo eso de
enmedio ... Pa eso ,sabustéT he venío aqul
esta noche. Y no me ponga reparos, Señá

�110

POR ESOS MUNDOS

MAOLIYO

dejó decir mirando fijamente á la dueña
del mesón:
-¡De mó y manera que no me conoce
usté, señti Juanaf ¡Con que es disl que
tan cambiao me jase usté que no se
acuerda de un pobrete que jase sei saños
se esayunó á las nueve é la noche en esta
casa con las sopas de ajo más rica que
han salio de esas benditas manos7 ¡Várgame er señó der Baratiyol ¡Pos acaso er
veslio y la coleta me han güerto del revés pa que usté no se acuerde de MaoliyoL.
, -¡ Maoliyo! ¡ Pero es usted Maoliyo, el
de ... entonces1 ¡Ay, Virgen Santlsimal

111

yo soy su seguro servior por siempre, jamás, amén; que de aonde quiera que
usté me nesesile me pone un parte, y
manque me coja bardao aparto á corré
pa allá y allego más pronto que pó el correo ... porque ... la quiero á usté de veras ... vamos ... ¡como si juera usté mi
madre! ¡Sabusté1 Y no digo más... Chanito, avla á escape los cabayos y engancha, que sameneslé cojé la carretera antes que se ponga la luna.
Las palabras del torero fueron oldas
con profundo silencio. Todos se percataron entonces de que aquella opípara cena
y aquellos extremos para con la Tía Jua-

La cartera contenla cnalro billetes de mil pesetas y una tarjeta. de cartulina con el nombre del torero

¡Cuánto me alegro de verlo y de que hayan para usted cambiado tanto los tiempos!. .. Ya lo decía yo: «¡Señor, esta cara,
esta cara quiero yo conocerla!» Pero, no
cala, no caía ...
-Pos soy el mesmo, es disi, el mesmo
no soy, porque aquel chaval esgalichao
y corrío por estos pueblos, llevao de su
afisión á las reses bravas ha podio dominarlas, y jacerse hombre y recebir
parmas y billetes de públicos y empresarios ... Y ahora me voy con la satisfasión
más grande é mi vla, dispués de haber
orsequiao á usté y á tóos los presentes.
Pero, antes de dirme va uslé á sabé que

na eran un acto de agradecimiento caracterlstico de la nobleza de un alma correspondiendo á la hermosa acción de otra
alma.
Enganchados los caballos, al tiempo
de partir los viajeros Maoliyo sacó una
cartera, y poniéndola en manos de la Tía
Juana , la dijo:
-Señora, déme usté un abrazo .. . y lo
dicho por mi es misa. Si hago á usté tarta, me llama. Si oye disl en los papeles
qu' un toro m' ha jecho porvo, que bien
pué ser, réseme un Pare Nuestro... Y jaga
uslé er favó de tomar ega finesa y géstesela en durses pá los niños... ¡Cabayeros,

�CUERPO Y ALMA
112
dispensá la molestia si la hub~, que no tas y una tarjeta muy cuca de cartulina
imitando nácar, donde se lela:
tué intensión mia ofender á mude!
Partió el coche. La Tia Juana, con los
ojos arrasados en lágrimas, entró en el
/1'\AHUEL GARCIA
portal, seguida de su parentela, todos
deseosos de ver lo que la cartera conte(EL ESPARTERO)
nía .
·
.
Contenía cuatro billetes de á m11 pese-

JosÉ GARCÍA DE CASTRO

Ilustraciones de F. de la Mota .

LA INSTITUCION LIBRE DE ENSENANZA
porlunar á la institutriz cuando les viene
en gana, y poner escasa atención, la que
comienza á apuntar en la versatilidad de
los pocos años, en las ~umarisimas explicaeiones.
.
-Pues asi procede la lnstitución,-os
responderá afablemente cualquiera de
sus competentfsimos profesures.-El rigor es, no ya incompatible, sino hasta
contraproducente para los e11pfritus infantiles, á quienes, ante lodo, importa
hacer amable la escuela. ¡Ha visto usted
modelar cera á martillazosf El maestro
debe sustituir la amorosa solicitud del
padre; enseñar deleitando, no como
dómine antiguo á fuerza de amenazas y
gestos aterrradores que predisponen el
e11plritu á la servidumbre ó la rebeldía;
corregir suavemente entre caricias y dádivas, con la paciente perseverancia de
la madre, no por obra de castigos corpo,
rales que á menudo producen deformaciones craneanas, y menos por la sugestión de leyendas terribles, que forman
cuacléres\imoraloséhipócrilas, smoque
la educación resulte de la propia inclinaIMPRESIÓ!'f DE UN PROFANO
ción al bien y no de la coacción externa
de la disciplina; mantener en todo moEsa nave inundada de sol, cuyo por- mento la alegria inrantil, que luego hará
tón abierto en todo tiempo asf estimula del estudio y el trabajo un recreo y no un
la incesante renovación del aire como deber penoso; no fatigar la atención del
invita al inquieto concurso á correr, al alumno con la severidad de un r~gimen
jardin, desentendiéndose de la instructi- . escolar imcompatible con la inconscienva y educadora charla de la señorita que cia de los pocos años; libertad, libar.
regenta aquella bandada de gorriones, tad absoluta de movimientos é incli•
es la clase de párvulos.
naciones puras; aire libre, ejercicio,
-¡Cómo!-te acometerán deseos de recreo y expontaneidad ., toda bon,
increpará la profesora, entre irónico é ' esperando que la contemplación de la
indignado, al ver á los chicos hablar Na.turaleza, la curiosidad nativa por
cuando les place, disponer pajaritas r . los nombres y utilidad de los objetos que
barco, de papel, correral jardln sin te• nos rodean, disponga la inteligencia del
mor al puntero ó á llS disciplinas, ,que niño á recibir una noción cualquiera,
•• nno inquieres por ~das partes,·fo1- que por ser oporwn• y adecuada nu\rf.
es empeño harto fécil. La
Institución Libre de Enseñanza, atendiendo á lo externo, á la instalación de
sus clases, al material, á lo que entra por
los ojos y hiere los sentidos, es ni más ni
menos que un colegio grande y bui!no:
cinco aulas, desde la de párvulos á la de
enseñanza superior; un pequeño salón
habilitado de biblioteca, un comedor lim•
pio y sencillo, un local destinado á !abo-·
ratorio; varios mapas, aparatos de Geo•
grafía, de Física y de Meteorologia, emplazados convenientemente; colecciones
de Historia Natural, muestras geológicas
y minerales, etc., etc., distribuidas en
estantes, mesas y paredes, y un vasto
jardín cuyo centro anima una fuente, á ·
la derecha un parral, vecino de enorme
enredadera que cubre toda la fachada del
postrer grupo escolar, y á la iz1uierda
un frontón. Ni más ni menos.
Pero el curioso profano que, ajeno á
lodo criterio de moderna pedagogia. visite el Upico establecimiento de enseñan•
za, caminará de sorpresa en sorpresa.
DESCRIBIRLA

CUERPO Y ALf'\A
No la conozco; mas el retrato que me e!lseñaste
con el estudio de buen artista pude ~preciar...
Sé que es hermosa; sé q~e s~s gra~1as no exageraste,
y en el carrillo del lado izquierdo llene un lunar.
Carmin sus labios, y perlas to~a su ~entadura ;
es diminuto, muy dimin:i_to, su lindo pié;
en sus mejillas puso la nieve tersa blancura,
y el oro esmalta la cabellera que contemplé.
Hay en sus ojos las claridades de luz de a~rora;
hay en sus curvas de las estatuas la c~rrecc1ón ;
en !iU altiveza los ademanes de una sen~ra,
y en su conj uRto los arrebatos de la pasión ...
Mas te prevengo que toda sierpe lleva ~pariencias,
muy refinadas y muy pulidas, de metal vil;
. .
yo sé que tienen muchas negruras en sus conc1enc15:s
esas que hermanas llaman las flores del mes de Abril.
Huye y de lejos verás que álguien arrebatado
contra ¿l escollo de los perjuicios quiebra un laúd:
¡verás que el alma de la hermo~~ra que m~ has mostrado
es más horrible que la inmund1c1a del ataudl ...
PIÑAN DE VILLEGAS ,
poeta cubano

el

t

�114

POR 8808 IIOKDOB

LA INSTITUCIÓN LIBRE DE ENSEÑANZA

rá de seguro su memoria sin forzarla á
la mecánica repetición de pala~ras ó frases cuyo sentido ignora. En síntesis: enseñanza objetiva, persona 1, paralelamente fí:1ica, moral é intelectual; intuiliva, humana y general, ciclica, desde el
primero al último grado. Estos son los
principios característicos de nuestro mé·
todo... Esos niños que disponen sobre el
delantal pajaritas y barcos de papel, como
los que corren por el jardín tras la pelota, h11cen por su preparación tanto como
los otros ct~e e~~~c.h~n atentamente á la
profesora, yfI}ás, ~ucho más que los forzados de la escuela pública que violentan
sus nervios para simular durante cuatro
horas mortales una atención prematura,
reclinado el pecho sobre ~I pupitre~ •inmóviles como JX)Qi\ecos de bisc«-iti transmitiéndose recíprocamente el aliento en
un espacio r~uci.do y cerrado. qu~ la
prolongada permanencia de. muchos
Cl,\erpos, aun sanos, forzosamente enrarece y vicia. , ,
-¡Dd mod.o..... repararéis, por último,
algo re~acios al oonvencimiento, recordando la ruüna d, vqestra educaciónque &amp;qui na cani~n los niños las tablas
de sumar, .coQJo ,hicimos 11osotros en las
escuelas mun.icipalesT...
-¡Cdle q!Jted, por los clavos de Cristo! ¡Eso ya no se lleva en el mundo, amigo mio( Eso es Henal' d~ conocimientos
irreftdxivos la imaginación infantil,eomo
se almacenan. llldrillos en un depósito.
Cuando el niño aprenda que dos y dos
son cuatro debe ser por propia, personal
deducción de que la última cifra es el
producto ,de la agregación de aquellos
dos sumando$, que á su vi,z son cada uno
la suma de dos unidades.

u.uestras rancias preocupaciones docen~
tes y sociales. Imposible disimular el
asombro.
-¡CómoT-interrogaréis escandalizados.-¿Muchachos y c..uchachas en promiscuidad peligrosa1
-¡ Muy al contrariol-atajará vuestros
vulgares y maliciQsos pensamientos el
ilustre cicerone.-¡Muy al contrario, señor mio! Lejos de entrañar la educación
mixta ó coeducación de los dos sexos los
peligros que usted apunta,bacen de la escuela imágen viva dd la sociedad y de la
familia, donde no existe la absoluta sep11ración que usted echa de menos: habitúanse así los alumnos á mantener entre uno y otro sexo multitud de relaciones morales y útiles, ajenas y superiores
á los estímulos carnales, elevando el concepto social y la apt.ilud de la mujer, har•
to menospreciada é inerme para la lucha
por la existencia en la sociedad contemporánea tan pagada de exterioridades
rutinarias y á menudo inciert11s, hijas de
un falso concepto del honor. No ignora•
mos los obstáculos que las costumbres
oponen á este sistema en nuestro país;
pero no hay otro medio de vencerlos que
la experiencia, acometiendo con cautela
la empresa donde quiera que existan condiciones racionales de éxito. Es, sin duda,
la coeducación el más eficaz arbitrio para
la pureza de las costumbres y para la
formación del carácter moral, y el más
poderoso para corregir la actual inferioridad de la mujer, que no empezará á
desaparecer hasta que se la eduque en lodos los grados, no sólo como el hombre,
sino con él.

COEDUCACIÓN

Si no convencido, suspenso al menos,
aunque receloso, pasa el visitante profano de la sorpresa de la coeducación á la
ausencia, para él inexplicable, de todo
texto. ,cómo estudiar sin un indice de la
asignatura, cartilla, epitome ó tratado,
según el grado de la enseñanza, cuya repetida lectura grabe, á ser posible, en la
memoria, y permita repetir luego verbalistamente, el sistemático tejido de una
ciencia cualquier8'
A mió á ti, antiguo forzado de la Univarsidad, compañero de bullangas esco•
lares más que de exploraciones por el
Digesto, por los Cánones ó por el embarazoso mazorral de los modernos Códigos; educados en el fonético aprendizaje
del honeste oloere y otras mil d~finiciones

Volviendo .á las impresiones que la visita á la lni,stitución produciria á un profano apegado, na,turalmente, á la rutina,
pasemos á las secciones que pudiéramos
llamar de enseñanza primaria, análogas
á ella, pero que aquí no res.ultarian adecuadamente designadas por el carácter
cíclico de su método, que di vide los alumnos en grupos constitutivos de un solo
periudo de educación general durante el
cual se van desarrollando y ampliando
las nociones. elementales primeramente
aprendidas.
Y en estas aulas lo que sorprende es la
coeducación. Es un sistema de novedad
absoluta y &lt;le irreductible oposición á

SIN TEXTOS

latinas cuya traducción las más de las veces ignorábamos; á ti y á mi, que asistimos, un tanto asombrados y un poco más
burlon,s, ti secular é insustanciable
pleito entre un infinitivo y un gerundio,
¡cuál no será la estupefacción que nos
produzca, al visitar las aul11s de tercero
y cuarto grados, de mayores, en la Institución de que hablamos, hallarnos con
la ausencia absoluta y deliberada, preceptiva, de todo textoY
Una vez más la vocación apostólica de
tu ilustre cicerone ha de sacudir con ama•
ble solicitud tu perplejo silencio:
-No, señor,-se dirá.-Ni un sólo tex•
to, ni un sólo libro, cuya lectura (no ha•
blemos de su estudio, y menos de su adquisición) proscribimos... Sin que esto
signifique que no estimulemos en nues•
tros alumnos la afición á la lectura libremente elegida ó consultada.
-Nuestros métodos de enseñanza-os
añadirá-son: práctica en grande escala,
en todos los estudios, de los procedimien•
tos objetivos, intuitivos, realistas y de la•
boratorio, omitidos ahora por incongruencia con el tema del momento; los
medios de atender simultáneamente á la
educación y desarrollo físico son juegos
corporales, excursiones al campo, viajes
instructivos, expediciones á balnearios y
lugares de salud, etc., ele. La ausencia
del libro de texto fomenta la actividad
mental del alumno para que trabaje y
forme él mismo su pensamiento, en vez
de aprender y repetir el ajeno. El alumno
está obligado á revelar su aprovechamiento, el fruto de su atención y de sus
propias observaciones, en monografias
y toda clase de escritos sobre temas unas
veces libremente escogidos y otras señalados por el profesor. Así se forta Ieee y
habitúa el juicio, se estimula la reflexión
y se evita al educando la fatiga de la memoria con la subsiguiente anulación ó
decaimiento de las demás sup~riores facultades mentales.
CONTINUIDAD DE RELACIONES

De lo que pudiéramos llamar enseñanza superior, preparatoria ó complementaria de facultad ó propiamente especialista y técnica, basta consignar que la
Institución aconseja, suple, rectifica y
asiste en todas formas á sus discípulos
mientras, furzados por la necesidad de
obtener un titulo oficial de aptitud, cursan libremente estos estudios, recomencl6ndoles la asistencia á algunas cáte-

115

dras, dándoles clases particulares, acompañándoles en frecuentes visitas á talleres, industrias, museos y poblaciones de
dí verso valor cultural, encargándoles
monografías y, sobre todo, procurando
siempre que no pierdan la universalidad
del saber, singularmente en ciencias físi•
cas y naturales, y manteniendo con ellos
y entre sí una relación estrecha y constante, de por vida, que fomenta el compañerismo y el e&lt;1piritu cooperativo, man•
tenidos desde 1892 por la Corporación de
antiguos alumnos que, sin subvención
oficial alguna, por virtud de cuotas voluntarias entre un centenar de verdaderos y abnegados patriotas, lleva aplicadas más de diez mil pesetas ll pensiones
para estudiar en el extranjero, cursos á
obreros, visitas á Museos y Exposiciones, asistencia á Congresos internacionales y algún déficit del Boletin, del cual
van publicados :l8 anales encuadernados
en 25 volúmenes.
SU FUNDACIÓN

Comienza á funcionar la Institución
Libre de Enseñanza en el otoño de 1876,
instalada en un ámplio piso de la calle de
Esparteros, donde después se alojó durante mucho tiempo la célebre «Tertulia Progresista».
La iniciativa de su fundación corresponde á Don Francisco Giner de los Ríos,
alma de la Institución, cuyo prestigio
universal supera al valor de todos los adjetivos. Y dejando á parte todo lo que
divide y apasiona (polltica, religión, partidos). dicho señor Giner de los Ríos,
asistido de Figuerola, Montero Rlos,
Moret, Salmerón . Azcárate, Giner (Don
Hermenegildo), Gonzá lez de Linares,
Soler, Calderón (Don Laureano y Don
Salvador), Costa , Garcla Labiano y Messia, organiza una sociedad de enseñanza, que pronto congrega, con los ya consignados, la más ilustre, competente y
acreditada representación de la cultura
española. Su empeño, por de pronto, es
muy modesto: preparar y dirigir á la
juventud durante sus estudios universatarios, con la esperanza de que, obtenida
la colación de grados, el instituto llegue
á ser algo semejante á la Universidad
libre de Bruselas. El carácter de la fun- &gt;
dación lo definen los prospectos anuales,
cuya lectura me permito recomendar á
cuantos se interesen de veras por la educación y el porvenir de sus hijos: «Corporación privada, sin subvención ofl-:ial

�LA INSTITUCIÓN LIBRE DE ENSEÑANZA

POR ESOS MUNDO3

116
alguna y completamente ajena á todo
espíritu é interés de comunión religiosa,
escuela filosófica 6 partido político.»
El progreso de la naciente Institución
determina seguidamente la creación de
estudios de segunda enseñanza, base indispensable de toda labor sistemática,
acudiendo á estas aulas mayor contingente que á las superiores. Y poco después, en 1878, establece con éxito alentador una escuela primaria, convencida
por la experieneia de que una reforma
profunda y eficaz de la enseñanza ha de
partir de la niñez.
EDAD DE ORO

Aquellos primeros años de prop_aganda y laboriosidad admirables constituyen
la edad de oro de la Institución. Para adquirir este convencimiento basta hojear
la colección del Boletin. ¡Qué labor! ¡Qué
benemérita, y hasta ahora por nadie superada, campaña! A más de las tres clases diarias que constituyen los tres grupos de enseñanza apuntados, la actividad
del profesorado inicia en España una
verdadera obra de extensión cultural,
precursora de los modernos e~peños
universitarios y populares, organizando
conferencias y cursos breves sobre toda
clase de materias científicas, literarias,
11.rllsticas y de aplicación. No hay disciplina humana que no divulgue y aun especialice la Institución.
Sus profesores numerarios, asiduarnente actuantes, además de los fundadores, ya citados, se llaman Echegaray,
Torres Campos, Fran.cisco Q~irop;a, F\orez, Simarro, Federico Rubio, Gab~iel
Rodríguez 1 Pelayo Cuesta, Labra, Sámz
de Rueda, Stor, José de Caso, Ruiz de
Quevedo, Rodríguez Mouler~, Fernando
de Castro, Mallada, Fatigat1, Pedregal,
Sorni, Gamazo, Uña, Bias Lázaro, Francos Rodríguez, Morote, Macpherso~, Reparaz, Mélida, Machado, Sama, Atienza,
Alonso MarLinez ... Los profesores honorarios, que en frecuentes corresponden cias ó en rápidas visitas contribuyen á la
obra común, Tyndal, Darwin y Speneer,
de Lóndres; Tiberghien y Sluys, de Bru!lelas· Roeder, de Heildelberp;; Andrade
Corv~. de Lisboa; Terenzio Mamiani, de
Roma; Rusell Lovell, de Boston; Dozy,
de Leyden: Berthelot, de Paris; Hübner,
Je Bsrlin; Brossa, Max Müller ...

medio, las co!!tumbres refractarias á sus
nuevos métodos de enseñanza y, sobre
todo, l!l egoismo de los grados cuya
obtención es el ideal de las familias, más
preocupadas de la aptitud para la nómina que de la verdadera educación de los
hijos, ahuyentan á los escolares de estas
cátedras, a penas rehabilitadas toda vía
después de una acción perseverante y
casi apostólica de treinta años de abnegación y de laboriosidad sin ejemplo gracias á la saludable influencia ejercida en
la sociedad por los alumnos que entraron
con apta y eficaz preparación en la vida
y singularmente por el convencimiento
ya vulgarizado del sentido de veras neutral, no anti-religioso, de la obra pedagó•
gica de estos profetas de la cultura espa•
ñola.
Por lo que se refiere á los últimos años,
de visible y creciente progreso de la Institución, quizás haya aportado numeroso
concurso á sus ahora superabundantemente solicitadas aulas la experiencia,
dolorosa, pero fecunda , de los desastres
coloniales, que, como en la Francia de
1870 y, antes, en la Alemania de Fitche y
de Listz, aleccionada por la derrota
aconseja buscar en la escuela el primero
y más positivo elemento de regeneración
verdadera. Pero es tan lento y, sobre
todo, tan único el síntoma, que estamos
por diputarlo ajeno en absoluto á la acción moralizadora de la Historia.
L i\ MATRÍCULA

«Los derechos mensuales de matricula
son para todas las secciones de 15 é 25
pesetas, entre cuyos limites cada familia ,
consultando sus circunstancias, elige el
tipo que cree deber satisfacer.»
Ya es simpática esta libertad que se
concede á las famiJiaq de los educandos
para optar por el tipo d~ pensión , dejándolo generosamente al arbitrio de sus posibles ó de·su conciencia.
Pero hay en esto de la matricula otra
innovación de eminente sentido altruista.
La Institución no rechaza ningún edu•
cando por pobre, P?r misera ~~e sea_ la
situación de la familia que sohc1te su mgreso. ¡Nada tiene el mucha~hoT Pues
nada paga. Pero como no es Justo que
los demás alumnos soporten, en escasez
de material pedagógico,en excesiva ag_lomeración en las a u las ó en cualquier
otro aspecto los efectos de esta solicitud
CRIS IS
amorosa, y ~s bueno que todos ellos disNo obstante, la Institución atraviesa á fruten, no sólo de condición análoga, sino
poco gravisima crisis. L1 hostilidad del

de aquella conciencia, no por rudimentaria menos sensible al niño, de la igual•
dad del derecho que á todos asiste, sin
q~e el pobre se juzgue humillado ú ofendido por su falta de correspondencia, los
alumnos que cursan en tales circunstancias reconocen, como en las Universidades alemanas, al terminar sus estudios
la deuda contraida con la Institución,
que prometen pagar cuando, satisfechas
sus grandes.6_modestas aspiraciones, logren 1~ pos1c1ón por que todos suspiramos, sin que en tan larga experiencia se
haya dado un sólo caso de ingratitud ó
des vio
Ot~a manifestación desinteresada y
prácticamente educativa de la Institución
es su proscripción del internado. La Institución desdeña el mercantilismo del
pupilaje: no admite _pensiones completas,
que á menudo convierten los colegios en
casas de huéspedes. Para casos de inevitable necesidad ó irresistibles instancias
de familias ausentes, practica el régimen
inglés del tutoriado, y á este fin algunos
d~ los profesores casados y con hijos reciben en su casa, y en las mismas condiciones de éstos, uno ó dos alumnos cuya
educación no pierde un solo mom~nto el
ambiente de intimidad y de amor en que
debe desarrollarse el carácter humano.
COLONIAS ES COLARES

~erece ser conocida, como ejemplo
estimulador, de positivo pietismo, cuando no para mayor admiración á estos
grandes .varones, el esfuerzo realizado
por la Institución en contra de la depauperación de la raza:
&lt;&lt;Ayudada por una suscripción particular, y sin auxilio alguno del Estado
lleva organizadas desde 1894 diez colo~
nía~ de vacaciones para niños pobres y
déb!les, en las cuales la Corporación de
anttguos alumnos ha concentrado sus esfuerzos para contribuir de algún modo á
la ob~a social. Los gastos de todas estas
colonias suman ya más de cuatro mil duros. Además, gracias á un donativo de
~oc~ mil pesetas, hecho por uno de sus
m~1v~duos, la Corporación cuenta con un
edificio para estas colonias construido
ad hoc en San Vicente de 1~ Barquera
ª!1 terrenos generosamente cedidos tam~
b1én ~or un propietario de la localidad.»
. A riesgo de malquistarme para mucho
tiempo con una ilustre familia del talento, d~l honor y del trabajo, yo quiero
consignar que el donativo de doce mil pe-

117

setas se debe á uno de los Rodríguez que
enaltecen el comercio y la industria madrileños. Y siento ignorar el nombre del
generoso donante de los terrenos, porque lo lanzarla también á los cuatro
vientos, á ver si prende alguna vez tan
rara semilla en este árido suelo de vanidosa é interesada caridad.
GOBIERNO DE LA INSTITUCIÓN

Para el gobierno de la Institución existen en. la actualidad los tres siguientes
orgamsmos:
.
Junta directioa: Presidente, Don Segismundo Moret; vicepresidente, vacante: consiliarios, Don Gumersindo de Azcárate, Don Juan de Morales y Serrano,
Don Agustín Sardá, Don José M. Piernas y Hurtado, Don Juan Uña, Don Román Loredo y Don José Manuel Pedregal; secretario, Don Germán Flórez Llamas.
Junta facultatioa: Rector, Don Rafael
Maria de Labra; vice-rector, Don Francisco Giner de los Ríos; director de excursiones, Don Manuel B. Cossfo; director del Bolelin, Don Ricardo Rubio·
secretario, Don Pedro Blanco Suérez. '
Profesores: Don Pedro Blanco Suárez
Don Manuel B. Cossio, Don Luis Fer~
nández Marchante, Don Germán Flórez
Llamas, Don Francisco Giner de los
Ríos, Don José Guliérrez del Arroyo
Don Go_nzalo Jiméne_z de la Espada, Do~
Pedro J1ménez Land1 , Doña Carmen López Cortón, Doña Petra Naharro Don
José Ontañón, Don Leopoldo Pal~cios
Doña i\licia Pesta!la, Don Angel do Rego'.
Don ll1cardo Rubio, Doña Isabel Sama
Doña Leonor'Sama, Don Nicolás Sam~
y Don Domingo Vaca.
SISTEMA PEDAGÓGICO

Sus principales innovaciones referidas
quedan al comienzo de este trabajo: método, progran:_ia, plan de estudios, régimen pedagógico mterno, cuanto la Institución representa de progreso en nuest~as rutinarias prácticas escolares, cons1~nad_o está ya. No es posible detallar
mmuc1osam~nte, y repetir menos, ni aún
en estas revistas donde el lector tolera
una extensión desusada en la prensa
diaria.
. D~ todo lo_ di~ho se infiere que la Institución no hm1ta su obra á enseñaré ins•
truir, sino á la vez, y muy principalmente, á educar. Más que á disponer á sus

�LA INSTITUCIÓN LIBRE DE ENSEÑANZA

POR ESOS l\lUNDOS

ó menos sistemáticamente las tendencias
y principios de la pedagogla contemporánea.
»De a1ul su influjo.
~Influjo ejercido en primer término en
aqueltos de sus alumnos que lo fueron el
tiempo necesario para experimentarlo,
los cuales, ya en la educación física y la
higiene, ya en los gustos é inclinaciones,
ya en lo que puede llamarse el ideal de
la vida, conservan ciertos caractéres comunes en su esplritu, que les llevaron á
crear-primera vez que esto ocurria en
nuestra patria en la época moderna-una
INFLUENCIA QUE tU. EJERCIDO
Corporación de antiguos alumnos, con el
objeto, no sólo de ayudarse mútuamente,
Aqul honra mi modesta labor de perio- sino de cumplir algún fin social y de audista la colaboración del más asiduo y xiliar en su obra á la Casa en que fueefic~• compañero del señor Giner de los ron formados.
Rlos, el doctor Cossio, autor de las si»Más claro y ostensible aparece el inguientes cuartillas inéditas con que me flujo ejercido para la renovación pedafavoreció su inagotable bondad:
gógica mediante la grande agitación, la
«La Institución, tanto en su obra como más: grande, sin duda, que en nuestro
en el influjo que ha podido ejercer, no ha pais se ha producido desde hace medio
hecho, en principio, más que estudiar, siglo, originada por la controversia de
aplicar y propagar ideas y procedimien- los problemas, principios y métodos que
tos adoptados en otros pueblos que diri- la Institución ha plonteado,-discu~iones
gen la cultura universal, y de ahl la acu- ene1Congresodel882y en el del892,don·
sación de extranjerismo.
de fueron aceptadas, hasta por los más
»Ha enviado al extranjero á muchos hostiles, soluciones tenidas en el primede sus profesor•s, y apenas hay, desde ro por utópicas quimeras, y más ostensu fundación, c~ngreso Pedagógico In- siblemente aún en el de 1901.-De toda
ternacional en que no haya estado repre- esta acción general ha nacido el influjo
sentada.
que la Institución ha podido ejercer en la
»Del alcance de su labor se ocupan, enseñanza pública y privada.
entre otros, para no citar más que los
»Generallzanse cada dla más en toda
principales, el informe de la L•gación clase de Cenlros las excursiones, paseos
Británica en Madrid, en 1880; The Ti- y juegos escolares; prescrlbenlosMunicimes, en 1884 el Bureau de Educa11on, de pios y Gobiernos en su primera y segunWashington, en 1885; la Reaue Pedago- da enseñanza, Ampliase el programa
gique, de Paris, en 1886 y 1890, y la Re- oficial de esta, queriendo seguir el tipo
oue Pédariogique Belrie, ?n '1_894.
que la Institución creara.
,El Boletln de la Jnsutución Libre de
»Frutos fueron de la misma acción é
Enseñan1a, que viene publicándose des- ideas reformas pedagógicas de tanto alde su origen, hace treinta años, y que cance como la reorganización de la Esprocura cambiar con las principales pu- cuela Normal Central de Maestras, la
blicaciones pedagógicas de Europa y creación del luego suprimido curso norAmérica, es hoy en cierto modo la enci- mal para maestras de párvulos, y la del
clopedia más completa en nuestro pais Museo Pedagógico Nacional, ele., ele.
de los problemas pedagógicos contempo»El hecho es tan notorio que, no obsráneos y es la historia del movimiento tante el apartamiento sistemático que la
de las ideas que en la vida de la Institu- InstiLución guarda de la politica activa,
ción se han producido.
y la penuria y poco valer de sus recursos
»Ahora bien: mediante este carácter de personales, basta el mero anuncio de
internacionalismo y diaria comunicación cualquiera reforma, aun de aquellas que
con la fuente viva de las iniciativas, lle- más ostensiblemente repugnan á sus
gó á ser la Institución, con su escuela, principios pedag~gicos y que ella está
como laboratorio para ensayar, mante- lejos, por tanto, de haber inspirado, para
ner viva y renovaré impedir la petrifi- que, stn embargo, la voz pública profe•
cación de las ideas, el centro y organis- sional, á veces con error, á veces con inmo social donde se han condensado más

alumnos para ingenieros, abogados, industriales, etc., etc., desea, ante todo,
formar hombres capaces de regirse en la
vida y ser útiles á la sociedad. Su peda¡¡ogla pudiera sintetizarse en la siguiente
máxima: cultura, pero también fortaleza
y virtud; el insuperable mens sana in cor•
pore sano del preceptismo clásico. De
ahi la extrema importancia que concede
al desarrollo corporal, á la higiene, hábi•
tos, maneras, sentimientos é inclinacio•
nas.

juslici_a Y ~ala fe, las atribuya á su 0 _
der é mflu¡o. Prueb!' irresistible del ~oder de las idea~, úmco y exclusivo con
que cuenta la Institución para su obra;,,
FRUTOS DE LA INSTITUCIÓN

Comprend~rá el lector, quizás fatigado
por ~a extensión y minuciosidad de esta
resana, que no hay_ espacio ya, ni fuera,
de ?tra parle, posible, para formar un
Indice completo de los frutos generosos y
axplénd1do~ que 1a Institución ha dado
de si •n tre,nta anos largos de vida. Muchos hombres ilustres y muchos más úti•
les como aquéllos en mayor ó meno~ escala á la sociedad y al progreso humano, h!n sahdo d? la Institución Libre de
Ense~anza, Varias, aunque por desgracia ~,empre pocas, fundaciones filiales
surgieron: unas, del amor perdurable de
los alumnos á los principios en que se
educaron; otras, de la fecundidad del
e¡em~lo, Y ali¡una de la emulación desinlere~ada ó quizás vanidosa, qua al cabo la
vanidad.ª~ una de las más ricas fuentes
de la actmdad humana, y cuando el org~llo ó la vanidad se orientan hácia el
bien ~º. ha Y sino alabarlos.
bl Omitido por inco~rcible, por inapreciae en concreto, el rnflu¡o social que en
la cultura, en la moralidad de las costumbres, en la familia, en las ideas
hasta en la polftica, de seguro ha ejercí:
do la Institución que nos ocupa, ace teros la. anle:tor clasificación simplici~ta:
rulos md1V1duales y corporativos, hombres y fun_daciones, y veremos que sólo
Pº!'. ellos llene la Institución Libre de Ensenanza más que ganada la gratitud el
re~pet? y la ronfianza, no digamos 1a'adm11·ac1ó11, tratándose de hombres exageradamente modestos preocupados tan
s ódlo de la eficacia social de su aposto1ª o.
, En sus aulas perfeccionaron su educa•
ctón y completaron y orientaron sus
grand?s estudios legión de catedráticos
rnvel\igad_ores Y publicistas ilustres, co'.
mo tamira, Posada, Sela, Buylla, Besteiro, Morote, Navarro, Vida y Rodriguez (D,m C?ns~ntino).
. En I!' Ins!ilución se formaron· desde su
tnfancia-e¡emplo vivo de la eficacia de
~na bue!'a preparación completa-mullttu~de ¡óvenes que hoy enaltecen ofici~ds ei1 Estado, empresas particulares y
a case de profesiones liberales y reg1amanta~as: Laopoldo Saldo, alto empleado en los ferrocarriles del Mediodla ·

'

119

Jua!' Uña, publicista, sociólogo y funcionar10 del Senado; el marqués de Pal 0 mares de Duero, presidente de la Corpo•
ración de antiguos alumnos, político reputado y educador de obreros; José Ma•
nuel Ped~egal, abogado y polllico; Lora~º• arquitecto; Loma, funcionario del
d erado Y del Consejo de Estado· Ga reía
e !leal, caledrátioo de Medi~ina de
Santiago; y Ontañón, del Consejo de Es•
tado, Y Espada, funcionario de Marina
hoy profesores en la Institución y cota'.
boradores estos dos últimos de PoK Esos
MuN~os, que se ha honrado publicando
~raba¡os d? ambos, los cuales en su ~rane modesha no h_an q~erido firmarlos.
. Fundaciones filiales, rnspiradas unas é
mst~lad_as otras por el profesorado de la
In~t1tució~, no son muchas; pero si su•
ficientes a acreditar la bienhechora fecundidad del ejemplo.
E_n las provincias de León y Zamora
debidas al patriotismo y explendidez
venerable filántropo Don Francisco Fernánd~z Blanco de Sierra Pambley, existen . cinco escuelas prácticas de va ríos
ofic10_s, á cuya instalación concurrieron
el senor Cossfo y otros ilustres maestros
regentadas en la actualidad por un pairo'.
nato formado por los señores Giner y Azcárale. En Palma de Mallorca hubo,
cre?mos que h! desaparecido, una insl
lución de ensenanza dirigida por el señor
Roselló; en P-0llensa (Mallorca) hay otra,
f~ndada por acciones suscritas enlre vecmoCs pobres, que promovió Don Guiller•
mo tfr~; e_n Madrid, en un hotel de la
calle Pri!'cipede Vergara, la novisima escuel~-as1lo Sotés, consagrada á la asistencia y educación de sesenta niños de
bbreros pobres, mientras sus padres lra8J&amp;n, regentada por un patronato del
tue forman parte Cossfo, Rodrfguez (Don
), un pariente del fundador y un médico, y como suplentes, los señores Azc~rate Y_ Palom_ares de Duero: educa,
viste, bana y cuida á los niños de•de las
-0cho d~ la msi,ana á las och~ de· la no•
che; Y a los selectos, á los más aplicados
y aptos, pr~cura colocarles al terminar
su preparación.
~nlerior á la Institución Libre de Ensenanza, verdadero precursor suyo, tanto por _la Indo le de los procedimientos pedagógicos como . por las personas que
desde su fundación los ejecutan es un
crntro que ya ocupó bastantes páginas en
e núme_ro anterior, de Enero pasado, de
esta revista: refiérome á la Asociación
para la Enuñan1a de la Mu¡er, debida

di!

�POI\ ESOS MÚNDOS

120

á la filanLropla de\ sabio y virtuoso sa-'.

cerdoLe Don Fernando de Castro, á quien
susfüuyó en el rectorado el ino\~idable
paLriarca de la bondad Don Manuel Ruiz
de Quevedo, ,y al fallecimiento de éste
el actual rector Don Gumi,rsindo de Ar.·
cárate.
'
IDEALES Y NECESIDADES

Yo he concluido. Gracias á la cariiio•
sa hospiLalidad de Pon Esos MuNDOS he
podido poner al alcance de t~dos, d\v~lgándolas enLre el gran público, noticias
é informaciones de una Institución ge•
neralmenle ignorada. Encomiará bombo
y platillo, según nuestras prácticas pe·
riodi"ticas, más solicitas de las personas
que de sus obras, á esos silenciosos trabajadores que desdeñan la notoriedad
tanLo como sus intereses, me pareció des·
de el primer insLante empeño pohr13 y
nada útil. A más de que no tengo la pre•
tensión de ser yo el llamado á juzgar, ni
siquiera en su elogio, á hombres como
Giner y Cossio.
¡LásLima que no acabe de aclimatarse
en el ingraLo ambienLe de nuestra cultura
nacional esta planta generosa, derramando normales y crecientes frutos de
regeneración positiva y perdurable{ ¡Lás•
tima que por falla de medios no logre la
Institución realizar todos sus ideales, en•
tre los cuales figura la continuidad de
relaciones con sus alumnos, para acompañarles y asistirles en todos los trances
de la vida, y sobre todo durante los pri•

• l

meros y difíciles aii?s d~ la. juv~ntu~,
dispdniendo de medios propios, m1luJO
social ó auxilio del Estado, bastantes ti
procurará sus.~ducandos ocupaci?!1es y
trabajos lucrativos que les. perm1tteran
~imultanear con la perfección acabada
de sus esLudios!
Yo tengo un triste presentimiento dé la
Institución-y conste que nada más contrario al propósito de este articulo que
un horóscopo lacrimoso y agorero.-Fal•
ta un gran edificio, propiedad ó usufruc•
to perpétuo del Instituto, donde insta\ar
adecuadamente y en grandes proporciones sus enseiianias; fallan dotaciones, ya
que no expléndidas, remuneradoras, bastantes á retener y estimular al profesorado de nueva formación que no abrigue
vocación al martirologio; falla en pro
suya el concurso amoroso de la acción
social no hablemos del concurso del c11pital privado, refractario en Espai1a á
todo empeño cientlfico... Y asi no. se puede vivir: no florecen las plantas sm riego.
En otro pais cualquiera podría esperarse algo de la iniciativa ciudadana.
Aquí, no: aqui ha de hacerlo lodo el E~tado . Y el E3tado, esa gran casa de misericordia de nuestras clases medias, no
ha dispuesto er. treinta años de un ~uñado de miles de pesetas pa~a ~otar. mcondicionadamenle á la Institución Libre
de E11seiianza de un modesto edificio
donde mejorar y extender su acción edu•
cadora, que al cabo constituye un l~bo- •
ratorio de pedago11:ia al qutS acude á inspirarse el mismo E~tado.

1

A. AGUILERA:. Y ARJONA

YERSALLES Y SUS EXPLEHDORES

LAS FIESTAS DE CARNAVAL
T ODOS los lujos y todos los refinamientos
del Ídustoyla alegríaque puedanimaginarse en los tiempos modernos no llegarán nunca á igualarseálasincomparables fiestas en que pasaba sus días entre
explendores y diversiones la corte versallesca del gran monarca Luis XIV, el
Reu Sol. Mejor nombre no pudo darse á
este soberano, astro que iluminando á los
suyos y á su imperio creó en la historia de Francia y en la historia del mundo una época que no ha tenido jamás rival, ni es de suponer que lo tenga en los
tiempos que han de venir.
. Co!1 frecuencia, más que con frecuen•
c1a s_1emp~e, e~ todos los casos que es
p_reci~o citar r1quez_as .Y prodigalidades
sm eJemplo, grandiosidades y magnifice!1cias qu~ sólo en sueños pueden concebirse, móJase la pluma del escritor en
la tinta del lujo asiático, en el lujo oriental, para que el lector se forme idea del
pensamiento. No es necesario ir tan lejos á buscar riquezas y fastuosidades
que más parecen fantásticos cuentos
de hadas que verdades di la realidad:
Versa\les fué testigo envidiable de las
~á~ deliciosas escen~s que el placer del
v1V1r puede proporcionar. Alll corría á
mil&amp;s el oro de las p{stolas, que se perdían y se ganaban en el reoersi en el·
6relan, e!1 el papillon, en el portique y
en otros Juegos como el cadrari de l'arineau-tournant que el mismo Luis XIV in•
ventara; allí el brocado y las piedras preciosas lucían en los trajes y adornos de
d~mas y caballeros haciendo competencia á finísimos encajes; y vestidos así,

luciendo ellas seductoros descotes y ellos
allivas gallardlas, ajustaban sus pasos
á las danzas más encantadoras y señoriles que pudo crear la imaginación, y aco•
modaban sus maneras á los refinamientos más exquisitos de la distinción y la
elegancia creados al susurrar de los más
d~lces decires de galanteos y enamoramientos, en los que pasaban su vida bulliciosa, rápida como la alegría y encantadora como el divino amor. aquellos frívolos cortesanos del Reu Sol ...
PoR Esos MuNoos va á recordará sus
lectores cómo gozaba de la vida la corle
francesa de Luis XIV; y para empezar el
relato de lo que entonces eran Versalles
y sus explendores, copiaremos aquí, en
primer término lo que el periódico Mer•
cure decía del Carnaval de 1683 con sus
fanláslicos bailes de máscaras y sus orgiásticas mascaradas.
. «Nad~ menos que cinco bailes en otros
tantos diferentes salone.:1 ha habido este
año en Versalle!.1, todos tan magnlficos y
tan bellos como ninguna otra casa real
puede ofrecerlos en el mundo. Unicamente á las máscaras se permitía entrar
en los salones, á menos que el concurrente no enmascarado fuera personaje
palatino de elevado rango. Para 'dar sa•
tisfacción á tanto disfraz como el pensamie!1to de damas y galanes alimentaba,
se inventaron trajes grotescos, se resucitaron modas antiguas y se eligieron
los tonos más ridículos, procurando hacer las cosas lodo lo divertidas que fué
posible.
»El Delfin, que cambiaba de disfraz

�LAS FIESTAS DE CARNAVAL

122

POR ESOS MUNDOS

ocho ó diez veces cada noche, obligó al tuoso reinado, ol 24 de Febrero de 1699,
sastre que le veslia á poner todo su in- hubo tres mil máscaras en un baile dado
genio para inventar trajes y para en Saint-Cloud por Felipe, duque de
hacerlos confeccionar, porque es pre- Orléans. El invierno siguiente y la priciso tener presente el poco tiempo que ha mavera del año 1700 fueron muy animamediado de un baile á otro. El principe dos.
«Desde la vispera de la Condelaria has•
no queria que le conocieran los concuta
Pascua de Resurrección de este año de
rrentes á las fiestas, y por eso babia que
1700,-dice
Sainl-Simon-no se oyó hainventar para él toda suerte de disfraces.
blar
de
otra
cosa que de bailes y fiestas
Con frecuencia, estos trajes bacian dudar si la persona que los llevaba era alta cortesanas. El rey dió en Versalles y en
ó baja, gruesa ó delgada. Algunas veces, Marly varias mascaradas, en las que se
divirtió mucho, con pretexto de divertir
llevaba doble máscara, y debajo de la
primara vestía otra de cera, tan perfecta- á la duquesa de Borgoña. En uno de
mente hecha que, cuando se quitaba la estos bailes de Marly tuvo lugar una esprimera, la gente creia ver un rostro na· cena ridícula: fallaban damas que baila•
y por esta causa obluvo Mme. de
Lural, consiguiendo asi el Delfin engañar ran,
Luxemburgo una invitación. E,ta señoá todo el mundo. Nada podía igualarse al
placer que el principesenliaen todas estas ra vivia de tal manera que ninguna otra
dama de la corle acostumbraba á visitardiversiones, ni tampoco es imaginable la
rapidez con que verificaba el cambio de la; su esposo, el duque de Luxemburgo, era quizás la única persona en Fran•
disfraces. Y á pesar del trabajo que suque ignoraba la conducta de aquella
ponla este continuo vestirse y desnudar- cia
mujer, con la que vivía aparentemense, así como el constante danzar, de que
tampoco se privaba el Del fin, no por eso te en buenas relaciones y como si no tu senlía cansancio el príncipe, digno hijo viese la másminima desconfianza de ella;
en esta ocasión, lodos los asistentes al
de un soberano como Luis el Grande.
»El primero de los cinco bailes se dió baile, aunque fueran personas de edad,
estaban obligados á llevar antifaz, y el
por el gran caballerizo en sus habitacio- Delfin, determinó divertirá loda la cornes del palacio de Versalles. Comenzó la
fiesta con una mascarada y se bailaron te y divertirse él á expensas del duque:
un minuel y un jig. En este último sólo al electo, invitó á éste á cenar, y después de la cAna lo vistió de máscara setomó parte Mlle. de Nantes. El minuel
le pareció.
lo bailaron MIies. de Armagnac, de Uzés gún
»Poco después de mi llegada á la fi~sia
y Je Grignac. Mlle. Nantes (que era la
-continúa Saint-Simon-vi una figura
bija de Luis XIV, después madame de extrañamente vestida de larga muselina
Monlespan y más tarde duquesa de Bor- y con un peinado en el que se oslenlabóµ), despertaba especial admiración
ban los cuernos de un ciervo, pero tan
cuando bailaba; y era tan grande la im- exagerados por lo altos que se enredapresión que.producía que los concurren- ban en las arañas. Tan rara figura llamates preferían permanecer en sus asientos ba la atención de todo el mundo, que espara verla mejor. .
.
_
»El Delfín lué á este baile acampanado taba ansioso por saber quién era el que
asi se disfrazaba. De repente, el enmasdel príncipe de la Roche -sur-Yon y de carado se vuelve y vemos el rostro de
otros muchos nobles. Iba en una silla de M. de Luxemburgo. La explosión de
manos, y le daban escolta unos cuantos risa que hubo enlónces fué escandalosa.
bufones y enanos. Cuatro ó cinco veces El buen señor, que jamás se distinguió
cambió de traje durante este baile, que por su ingenio, creyó que aquella risa
se prolongó basta las cuatro de la ma- era debida á la singularidad desu disfraz.
ñana siguiente.
A las preguntas que se le dirigían, con»El segundo baile lo dió el propio Dal· testaba sencillamente que su traje era.inftn, en el salón de sus guardias que dá vención del principe; y volviéndose luego
entradaásus habitaciones privadas. Luis, á derecha é izquierda, admirábase de si
duque de Borbón, dió el tercero, que fué mismo y rebosaba de placer por haber
magnifico. Algunos cuantos días después merecido el alto honor de ser disfrazado
le tocó en turno recibirá la corle al carpor el Delfio.
denal de Bouillon.»
»Pasado un momento, llegaron las daY asi pasaron los dias del Carnaval
mas, y tras ellas el rey. Se reprodujo la
de 1683 aquellos corlesanos.
Años despué3, pero en el mismo fas- risa estrepitosa, y el de Luxemburgo en-

controse en el cenlro de la concurrencia,
demostrando una confianza y una satisfacción extraordinarias. La esposa del
duque ignoraba lo que ocurria, y cuando
vió á su marido rn aquella guisa se puso
fuera de si, á pesar de ser muy despreocupada, dando lugar á que lodos fijáramos nuestras miradas en la mujer y en
el marido. El principe contemplaba la
escena desde su sitio, detrás del rey, y
reía interiormente su ocurrencia. Esta
diversión duró lo que duró el baile, y
hasta el rey se mordia los labios para reprimir la risa. Todos admiraron el in ven•
to cruelmente ridiculo, y durante varios
días no se habló de otra cosa en la corle.
»Todas las noches babia baile. La es•
posa del canciller dió uno que resultó
brillante y magnifico. Dedicó diferentes
habitaciones para la fiesta: para el baile de trajes, para los simplemente enmascarados, para la cena, que fué sobar•
cia, y para una teria de todos los oaises, donde se expusieron muy bellas
cosas que luego se regalaron á la duquesa de Borgoña y á las señoras. Todos
los concurrentes se deleitaron especialmente en esle enlrele01mienlo, que no
lerminó hasta las ocho de la mañana siguiente.
»A ciertas persones no se les permilia
dejar el baile hasta que lo hacia la duquesa de Borgoña. Por la mañana quise
yo escapar muy temprano, y la duquesa
hizo que se me prohibiera pasar por la
puerta del salón. La llegada del M1érco•
les de Ceniza era recibida por mi con
alegria, pues me·proporcionaba algunos
dias de descanso.•
La fiesta á que alude Saint-Simon
fué dada por madama de Ponlcharlrain,
esposa del canciller de Francia, en el Hótel de la Cancil!eria, en Versalles, el 8 de
Febrero de 1700. Resultó de las más brillanlas que se dieron fuera de! palacio
real. El Mercure la describe asi:
«La duquesa de Borgoña, sabiendo que
la esposa del canciller querfa dar un baile, acogió la proposición con gran alegria. Aunque sólo babia ocho dfas para
los preparativos, la esposa del canciller
resolvió ofrecer á la princesa en una
soirée todas las diversiones de que gene·
ralmenle disfruta el pueblo en tiempo de
Carnaval, á saber: comedias, ferias y bai•
les. Al llegar la noche, se colocaron destacamenlos de suizos en la calle y en el
palio, que por cierlo estaba brillante•
mente iluminado con antorchas, y mu•
cbos criados de la Cancilleria, para evi-

123

lar confusiones. Los concurrenles'vieron
en el salón de baile un gran retrato de la
duquesa de Borgoña, sobre la repisa de
la chimenea. El salón estaba iluminado
por diez arañas y por magníficos candelabros dorados. En una extremidad, en
asienlos elevados estaban los músicos,
oboes y violines, vistiendo trajes fanlásticos y cubiertos con gorras adornadas de
plumas. En frente de unos bancos revestidos de lerciopelo para los corte,anos,
habla Iras sillones de brazos: uno para la
duquesa de Borgoña, y los otro• dos para
los duques de Orléans. Por causa de una
ligera indisposición no pudo asistir el
duque; pero la duquesa si, aunque no
ilevaba máscara. Fuera del salón de baile, al otro lado del descanso de la esca•
lera y en otro salón brillantemente iluminado, donde luego se colocaron los
violines y oboes, estaban las máscaras
que concurrian á la fiesta, en tan gran
número que no era posible dar ni una
vuelta por la sala.
»Al bajar la duquesa de Borgoña del
carruaje, fué recibida por el canciller,
al que acompañaban su esposa, su hijo
el conde de Ponlcharlrain y muchos de
sus amigos y parientes. Inmediatamente,
fué conducida la princesa al salón de
baile, donde permaneció cerca de una
hora. Después, la cancillera y su hijo la
llevaron á otro salón, expléndidamente
iluminado y adornado con multitud de
espejos, donde se babia improvisado un
lealro. Solamente se permitió entrar en
esta sala á noventa ó cien personas, y
como los princípes y princesas de la sangre iban enmascarados no tuvieron alli
sitio correspondiente á su rango. Las duquesas de Borgoña y de Orléans ocuparon
sillones de brazos en el centro del salón.
La de Borgoña quedó sorprendida al ver
la explendidez del teatro, adornado con
sus armas y monograma. Tan pronto
como la princesa lomó asiento, Bari, el
célebre jugador de manos en Paris, se
adelantó y pidió á Su Alfeza protección
contra los magos, y después de ensalzar la excelencia de sus remedios y las
maravillas de sus secretos, ofreció á la
de Borgoña como pequeña diversión una
comedia que la esposa del canciller babia hecho escribir expresamente para
aquella fiesta á M. Dancourt. Todos los
actores, que eran de la compañia de cumedianles del rey, desempeñaron su cometido á satisfacción y recibieron muchos aplausos.
»Al lerminar la represenlación, fué

�12-1'

MOTITAS

'
conducida la duquesa de Borgoña á otro y ostentaban la cifra de la duquesa de
salón donde había preparada una mag• Borgoña. En el fondo de cada puesto, un
nlfica cena, con toda la riqueza y el ex- gran espejo rellejaba el todo.
»La de Borgoña abandonó la fiesta desplendor de la época. En una extremidad
pués
de la cena, entusiasmada con cuan-del salón, en semicirculo, velanse cinco mesitas de feria, en las que unos to habla visto y oido. Como el salón de
personajes vestidos con los trajes de di- baile estaba intransitable por las muchas
ferentes paises vendtan sus mercancías: máscaras que ali! habla, la princesa volhabía un pastelero, un confitero, un ven• vió al teatro, donde se organizó un pedador de naranjas, airo de refrescos, y queño baile de corle que duró hasta las
otro de café, té y chocolate. Estos indus• dos de la madrugada, hora en que se ditriales tueron elegidos entre los q11e rigió la princesa al salón general para
formaban la capilla real, y cantaban su ver las máscaras. Tanto se divertía Su
mercancla acompañados de una música Alteza que permaneció allt hasta las
que se hallaba al lado de los puestos, cuatro. Entonces, la cancillera y su hijo
teniendo á su disposición pajes para el el conde de Ponlcharlrain la acompañaservicio. E•tas mesillas ó puestos de fe- ron hasta el pié de la escalera , agraderia hallábanse expléndidamenle pintadas ciéndoles mucho la princesa las diversioy doradas, adornadas con araiias y nares, nes que le hablan proporcionado.•

LOS REGl/'\IENTOS DE NUESTRO EJÉRCITO
EL DE INFANTERÍA DEL INFANTE,
NÚMERO 5

DATA su creación del 22 de Mayo de
1808, con el nombre de Regimiento

/'\O TITAS
( CANTARES DE /'\U J ER

En un ataud muy chico
y blanco cual la azucena ,
va mi mejor ilusión ,
recién nacida y ya muerta ...
Llorar muy triste, le vi,
y, aunque llorabas por otra .. .
¡me compadeci de UI
No es preciso que lo cante :
que lo ma I que le has portado
conmigo, lodos lo saben .. .
Quiéreme, mientras tú quieras ;
déjame cuando le plazca ;
tú procura ser dichoso .. .
1No le importe mi desgra cia!
EL BACHILLER CORCH UELO

del infante Don Carlos, habiendo cambiado diferentes veces de denominación,
hasta que, sustituidos de nuevo los núme•
ros por nombres, volvió á ,user el que
hoy tiene.
Si notable es la historia de los institutos armados que basta el presente hemos
hecho, la del Infante puede calificarse de
notabiltsima; tales son los hechos de armas por él gloriosamente realizados.
Lleva por sobrenombre El A uguato,
•caso por la alta personalidad á quien se
dedicó; pero en realidad deberla llamarse
El Condecorado, por la serie de recompensas especiales á que se hizo ar,reedor.
Usó sus primeras armas en la Guerra
de la Independencia, combatiendoconsingular arrojo en los Campos de la Salud y
toma de Santiago, en la que se hizo no•
lar por su extromada bizarrla.
En la defensa del puente de San Payo
casi llevó el peso del combate, y con tal
herolsmo se batió que hizo retirarse al
enemigo duramente escarmentado . El
Gobierno de la nación, enterado de su
heróico comportamiento y no hallando
recompensa digna á su bravura y decisión, condecoró á todos sus individuos
con una medalla batida exproleso para
tal objeto, la cual llavaba la inscripr.ión
siguiente: PUENTE DE SAN PAVO , 7 v 8 DE
JUNIO DE

1809.

S1gu1ó tomando parle en cuantas funciones de guerra se realizaron en la región, hasta la batalla de Tamames, en la
que se apoderó de las posiciones enemi(t) Véane nuntroa número, 1¡0 1 141 J lU.

11)

gas, obteniendo otra medalla con el
lema: VENCIÓ EN TAMAMES, OCTUBRE 1809,
singularfsima recompensa que estimuló
el espiritu de valor y disciplina de los
restantes cuerpos del Ejército.
Trasladado á la re(!ión del Norte, no
hizo esperar mucho tiempo nuevas proezas, pues al mes escaso de la batalla de
Tamames conseguía la tercera medalla
de honor, con la siguiente ley~nda : AL
VALOR: MEDI NA DEL CAMPO,
BRE DE

}809.

23

DE NOVIEM·

Sn poco tiempo babia conseguido \res
especiales distinciones y sembrado el
espanto entre las aguerridas falanjes de
los hasta entonces victoriosos granaderos franceses .
Destinado al Levante , asistió á las acciones de Montes de la Roca y Castillo de
Feria, tomando parte en la defensa de
Valencia, durante la cual, y en una vigorosfsima salida, tomó á la bayoneta
todas les posiciones del enemigo . Siguió
combatiendo todo el año 1810, sin tener
un momento de descanso, tomando al
onemi~o sus posiciones en la acción de
Burgu1llos, y distinguiéndose en Jerez
de los Caballeros, sorpresa de FuenteOvejuna y Torres-Vedras (Portugal ),
basta que fué destinado á combJtir la insurrección en América.
Ya en el Nuevo Continente , se distinguió en el ataque al Cerro de Mogunypec, tomando al asalto los formibables
reductos que hablan levantado los insurgentes, á los cuales dispersó después de
encarnizada lucha . En fa defensa de Jalapa realizó tan brillantes hechos que
puede gloriarse de haber tenido á su cargo la conservación de esta plaza casi exclusivamente. Asistió después á los combates de Las Barrancas, lxlapán y airas
muchas, conquistando nuevos laureles en

�127

CANTARES

126

POR ESOS MUNDOS

des. En esta marcha por las montañas sufrió terribles penalidades,que soporló eon
resignación increlble; en la cumbre de
la sierra, la glacial temperatura le obligaba á estar en continuo movimiento
para evitar que los soldados perecieran
helados; en las barrancas ó pasos, caia
sobre ellos un sol de fuego que tostaba
sus carnes. Rara vez encontraba esta ha•
róico regimiento agua con que humedecer sus resecos labios, y más rara aún,
alimento con que miligar su hambre:
llegó el caso de pasarse muchos dias comiendo cortezas de los árboles, y algunos
soldados, atormentados por la sed, recogian y bebian sus propios orines ... Ni
por un momento se resintió la disciplina
da aquellos hombres ante semejantes angustias, y con una abnegación sin limites
llevaron á cabo la misión que se les babia confiado.
.
En la batalla de Ayacucho prodigó
generosamente su sangre, asistiendo á
los puntos de mayor peligro, y en la segunda defensa del Callao supo emular
las inmortales glorias de la invicta Zara•
go,a.
Terminada la guerra en aquella parte
de América, y habiendo est•llado en
E•paña la primera de nuestras coilliendas civiles, tomó parte en 1834 en las
acciones de Zúñiga y puente de Arqui ·
jas, resistiendo en esta última el empuje
del grueso da las fuerz•s culistas, á l•s
que conluvo con su singular denuedo.
En la del puente de Larraga hizo él solo
frente á las cargas do la caballaria enemiga, logrando rechazarla con grandes
pérdidas. Después estuvo en las de Arra•
ni• y levantamiento del sitio de Bilbao,
E•t•lla, Montejurra y Puebla de Segur,
(1835) y loma y defensa de las sierras de
Arlaban, en la que conquistó para su
bandera la corbata de San Fernando y
mereció ser citado con elogio en la «Orden del día.» Hasta 1810 siguió baliénPor la integridad de las E•pañas: acción dose con su habitual bizaria en el Norle
y el Maestrazgo.
de Huertas, año de 1821.
Los acontecimientosda Malilla en 1856,
En la hacienda de Carcega, donde eshicieron
asistirá este regimiento á la detuvo destinado á reforzar la vanguardia,
fensa
de
dicha
plaza, en la cual repitió
en un momento de apuro y consultando
más á sus antecedentes guerreros que al sus proezas desconcertando á los moros
número de enemigos que tenia enfrente, en una vigorosisima salida.
Declarada la guerra á Marruecos en 1859
se lanzó sobre ellos á la bayoneta y los
arrolló y deshizo, y coronó la acción dis• tomó parte en los combates del camino
daTeluán, distinguiéndose muy singularpersándolos en todas direcciones.
Pero aún le estaban reservadas mayo- mente en la reñida acción del 25 de Dires glorias. Las necesidades de aquella ciembre, en la cual desalojó á los moros
cruenllsima guerra hicieron que fuese de las posiciones que ocupaban á la dere•
destinado á pasar la Cordillera de los An• cba del campo de batalla. Estuvo des-

la hacienda de Buenavisla, donde deshizo al grueso de las fuerzas insurrectas
poniéndolas en precipilada fup;a.
En la batalla de M,ypú. (1818), se vió
en grave aprieto. Las trop•s insurrectas,
ya aguerridas por multiplicados combates, cayeron de improviso sobre una columna de granaderos, cercándola casi
por completo. Al ver el inminente desastre, el capitán Don Pedro Aznar se ofrece á sostener la retirada con su compañia, y, rodilla en tierra, contiene el empu¡e del enemigo, mientras los granaderos se rehacen y emprenden la marcha .
Llueve sobre aquel puñado de héroes un
diluvio de balas que le acribilla por los
cuatro costados, y Aznar resiste bravamente, ya acometiendo con heróico empuje al enemigo, ya retirándose en buen
orden á sus primitivas posiciones, ya intentando todos los medios de la antigua
estrategia, para luchar con la posible
ventaja. Al fin, logra su propósito: la columna de granaderos está en salvo, y á
ella se une con los pocos soldados que le
restan, llevándose consigo heridos,
muertos y armamento, hecho memorable que fué consignado en la qQrden del
d!a. »
De~pués de asistir á la defensa del Callao (1819), en la que hi•o prodigios de
valor y serenidad, tomó parle en la acción de la hacienda de Huertas, realizando nuevas hazañas que merecieron
consignarse en el parte oficial, con las
siguientes lineas:
«El bitarroRegimiento del Infante Don
Carlos es acreedor al aprecio de V. E.,
pues metiéndose más de una vez á bayonelazos entre las filas enemigas y ala•
cándolas con el mayor valor y decisión,
siempre se hita digno de su AUGUSTO
nombre.»
En conmemoración de este hecho de
armas se le concedió un escudo de honor
en campo celeste, con esta inscripción:

pués en las de las alturas de la Condesa,
~ante Negrón, paso de Cabo Negro y
Sierra Bermeja, en la cual batió briosamente al grueso de las fuerzas marroqufes. Así, de ataque en ataque y de victoria en victoria, llegó el memorable dia
4 de Fobrero y con él la batalla de la
vega de Tetuán.
Encargado de repeler la agresión de los
moros y entretene,le en sus parapetos, no
se contentó con cumplir esta orden sino
que, marchando en correcta formación
hasta cuatrocientos metros de las trincheras enemigas, dió al laque de ataque,
se lanzó sobre ellas á la carrera, y saltando por las troneras de la artillería ó
.iscalando el glasis, se hito dueño de
aquellas poniendo en fuga al enemigo.
Durante la segunda p;uerra civil estu".0 en los combatas de Brelloch, Alegría
y Puente la Rama, en la que sosluvo con
.admirable firmeza la retirada del ejército;
después da batirse en Montejurra y Vela•
biela con su acostumbrada bizarrfa, se
distinguió en la loma de La Guardia,

donde hizo prodigios de nlur su capitán
Don Vicente Carbo. En los combates de
San Pedro de Absnlo, Murriela y OLañez, renovó sus gloriosos timbras, singu•
larmente en este último, en que fué el
primero que pisó las alturas tan tenazmente defendidas por los carlislas.
Tomó parte después en los combotes
de Zurucaio, Estalla, Lo Guardia (1874),
Valmaseda y Ce ladilla, donde se apoderó
bravamente de las estribaciones áe la
sierra, defendida por aquellas ingeniosas
trincheras que tanto dieron que hacer al
ejército liberal.
Desde alli pasó á la reñida acción de
Treviño, dirigida por el general Contrera9, hallándose también en la de Mendaro y otras i¡¡ualmente sangrienlas, basta
la lerminac1ón de la guerra.
Usaba por escudo tres lisas de oro sobre campo atur, representativas de la
Cesa de Barbón.
El re3if0iento ndmero 5 de Infantería
es, por tanto, uno de los que tienen historia más notable en el Ejército español.
ANTO~I0 PAREJA SERRADA

CANTARES
Ni yo mismo me conozco
desde qua tú me conoces:
que de pensar en el tuyo
se me ha olvidado mi nombre.

La historia de mi pasado
vas revolviendo con furia,
por ver si una falta mia
puede disculpar las tuyas.

Si hasta el fondo de tu alma
llegara mi pensamiento,
quisiera ganar I• gloria
para buscarte en el cielo.

Si es muy hondo tu dolor
ocúltalo á los demás,
que á los abismos del alma
no quiere nadie bajar.
FRANCISCO FLORES GARCIA

�LA CO:i fESIÓN DE BÁR BARA

LA CONFESION DE BÁRBARA
(CUEHTO)

-Hermosa eres,-le replicó la marquesa de Albendor-y bien veo que si
marquesa viuda de Albendor, dama te lanzas por el golío de Madrid sin ammuy principal y linajuda, apenas vi- paro, peligras en la honestidad, que tievla para oLro cuidado que no íuese el de ne ali( feroces y ocultos enemigos. Quésu hijo Don Félix, mozo de conLinenLe date en buena hora; y més que á sierva
caballeresco, muy amigo de las modas mla extiéndete al cuidado de mi Félix,
fhmencas, que le hablan hecho trocar la niño de un año de edad á quien amo con
gorguera por el cuello de encajes y :el el alma.
-¡Que me place!-exclamó Bérbera,
mostacho de gulas aLusadas por el de rallena
de júbílo.-Dtdme vuestras manos
males rizados y abiertos.
á
besar,
mi señora, y que Dios os lome
Con harla razón adoraba la marquesa
en su hijo, pues era éste de fina inteli- en buena cuenta esta gracia que me olor•
·
gencia, bizarro con las armas y galén gáis.
Y
desde
que
Félix
cumpliera
el
año,
con las mujeres: componla versos muy
parecidos á los de su amigo Góngora; hasla el momenLo en que comienza nues•
landbase á monterlas peligrosas, de que lra verldica historia, en que van pasados
volvla vencedor, con sus reses ganadas cinco lustros, Bárbara vivió alenta al
á fuerza de intrepidez; galanteaba á fur- cuidado del niiío, que luego íué mozalbelo de todos, para no caer en el ridlculo bete, y mb tarde hombre bigotudo,
de aparecer pregonero de sus victorias apuesto y galán.
de amor; y, por fin, esgrimla el acero y
11
la pica como un soldado de Flandes.
Mucho amaba la excelente marquesa á
A los veinticinco años de servicio cayó
Don Félix; pero no menos adorábale la
enferma
la buena Bárbara, mas con lal
buena doncella Bárbara, mujer que durante cinco lustros cumplidos habla de- malatia que puso al médico en el aprieto
rrochado sus aptitudes fü1icas en el ser- de decille á la marquesa:
-Sabedes, señora, cómo la enferma
vicio doméstico de la viuda del marqués.
que
me habedes hecho visitar en las ha·
Al año de volar éste á mejor vida, apahitaciones
del jardln, que son la11 de la
recióse una larde Bsrbara l!lte la viuda
servidumbre
vuestra, padece de un mal
marquesa y la d,jo:
que
hace
mof
4 de sangrlas y tisanas;
-Yo soy, señora, nacida en Avila de
por
lo
que
tengo
para mi que más está
los Caballeros. Núñez soy por m1 padre
y Alela por mi madre. Mi sangre es hi- faltando en aquesta ocasión el médico
dalga, mas véome agora en la sazón de espiriLual que el temporal. Dsmás sé lo
servir como doncella, por el mal camino que á vuestra merced duele aqueste dicque ha llevado la hacienda de mis ma- támen, por el mucho amor que tenedes á
yores. Admltame vuestra merced en su la doliente; pero mejor es poner el conservicio, que de Dios os vendrá la re- fdsar á Liempo que el quilo á deshora.
A este tiempo bajó de su cámara el jócompensa p,r la buena obra.

I

LA

ven Don Félix; y oído que hubo las palabraR del licenciado, dijo de esta suerte:
-Mala nueva nos dáis,seor licenciado:
porque no se os oculta el interés y ceriiio
que msrecen las buenas prendas de Bár•
bara ; mas si vuestras melesinas no son
las que hade menester la cuitada habremos de traer in continentt á su pal~rnidad
Fray Alonso de Santo Domingo, y que él
se encargue de salvar lo que es primero
qu~ el cneroo.
DJ n Félix y su madre tenían, mientras esto pasaba, la color pálida, el acento apenado y los párpados llorosos; pruebas todas ellas del verdadero amor que
profesaban á la doncella bondadosa cuya
vida escapaba al Cielo.
'
De seguida llamó D m Félix con un
~Hola» á sus pej es, y comisionando á uno
de ellos para que partiese en busca del
médico de. al!llas, se asentó apenado, en
lo cual le 1m1taron la marquesa y el curandero.

sericordia de Aquél que murió diciendo:
Pater, dimite illis; nom enim sciunt quid
faciunt.
Luchando Bárbara con la evidente flaqueza de sus tuerzas vitales, co,nenzó el
inleresanl~ _relato ~e sus culpas, y el
buen domm1co, al 01r la historia de aquellos hechos desarrollados en misteriosa
cautela, mu~hos_años guardada, pensó
que las apariencias suaves, que las superficies tranquilas, ocultan á veces con
velo impenetrable, los más revueltos y
dramáticos fondos.
Con fatigosa palabra, llena de contrición humilde, dió fin á su relato la moribunda; y entonces alzó el dominico los
azules ojos al cielo y extendió las manos
sobre la cabeza de la infortunada sirviente , absolviéndola de sus
cul pas y r og a ndo á

llI

Llegó muy presto á la casa
-solariega el buen fraile dominico·
y, acompañado por la
'
marquesa y Don Félix
dirigióse á la cámara:
donde 1a infortunada
Bírbara luchaba con la
vida y con la muerte.
L_uego que la paciente
v1do á sus señores, ro-0.aron por sus mejillas
-copiosas lá g rimas, y
pasado un breve espacio salieron de alli la
madre y el hijo, quedando á solas la
enferma yel ministro del Señor.
- ¡Sea todo por
Nuestro Señ or
Jesucristo, que
pasó más que
nosotros en Ia
cruz sacrosanta!
.¡,Cómo os sentís,
hermana L.
-Mal~elcuerpo, peo~
del espl-r1tu... ¡Pedille á Dios
que me ".alga , para que yo
pueda_ deciros cuanto aqueja ha la1gos anos á mi conciencia.
- Haced la señal de la cruz .. . Rezod
-con devoción el Confiteor .. . Contad, agora, hermana, y confiad en la Infinita Mi -

-Qut\Jato en buena b ora ,-dijo la marquesa á fa donceOa
-¡- exLiéndete 11 cuidado de mi hijo

�POR ESOS MUNDOS

130
Dios que Él ratificara aquel
p6rdón que parecía derrai:nar
consueio infinilo en el ánima
d6 la doliente.
Bárbara murió una hora después' con grande
edificación; y cu é n tase
que antes de ex~alar
el suspiro postrimero balbuceó el nombre de Don Félix.

IV
Luego que recibió
sepultura, ~n _el c_onvento de trinitarias,
el cuerpo de Bárbara, acudió Fray
Alonso de Santo Domingo al palacio de
Albendor y pidió ser
r 6cibido por la marquesa, con _quien tenia que platicar, se cretamente, de cosas
que eran: p~ra ~l cargo
de su ministerio.
Recibió la viuda al
doctisimo fraile en una
,
· ¡ alcoba de la aervidora enlerma se¡uido
- donLle¡ó muy pronto 1'raydAelº1aºsmºa~q!esa T Don F61ix
estancia pequena,
de habla un estrado de
.
.
-Ha más de veintiséis años hallábavaqueta compuesto de dos ámphos s1ll0 · se en A vila de los C~balleros vuestro manes de brazos y seis sillas de cuadra~os rido, que goce de Dios ...
espaldar y asiento. Sobre la pared prir
Así es en efecto.
l
cipal destacábase un triplico de Joan_ e
- Alli 'ues conoció y galanteó e
Joanes representando á Nuestro Senor marqué; Se m~nera deshonesta (que el
Jesucristo y á Dimas y á Gestas, enclava- Señor le 'haya perdonado), á la srn v~ndos en sus respectivas cruces. Del arteso- tura Bárbara, que era, e~ aquel 1asa~ n,
nado pendia una araña de bronce, que
doncella de cortos é inocentes anos.
remataba en una gran borla de seda car- un~.i,Qué decisL. ,Hay mayor desvendada.
En los sillones se asentaron el dom!nicoy la marquesa, y aquél dijo á aquésta
luego que hubo tomado reposo:
-Tráeme hasta aqui, señora, ~l ruego
de una moribunda, á quien hice v?to
de cumplirle esta comisió~··· ¡Y bien
sabe Nuestro Señor J esucristo cuánto
deploro el venablo que voy á clavaros en
el alma!
. •
-,Qué es ellof ¡Habl~d!-repuso, visiblemente alterada, la viuda.
.
-La cuitada Bárbara, cuya á_nu~a
haya Dios acogido en su regazo m!sercr
cordioso amén, pidióme la gracia e
traslada; á vos su confesión postre~a; rogándoos por mi mediación Y m~nsaJe que
la perdonéis y la encomendéis el alma.
-Seguid.

tura7
.. · déis motivo al furor: que s on idos
-No
á
de la tierra el marqués y Bárbara, y
entrambos debé1sles, más que denuestos,
rdó
sufr~,~~:tfn~!d, ;plegue á Dios darme
esfuerzo.
-Si dará ... y escuchad . agora..D~
aquellds amores se~~etos nació una cr1atura inocente: un h1JO,
-·Yo muero!
. . d
-RAponéos, señora ... EJerc1ta. 1a paciencia que es el bálsamo celestial con
ue se ~uran las heridas de la humana
fudignación, y oíd, o!d ¡porque aún quedan las heces del cá hz!
_ Oh, Jenaro, Jenarol. .. ¡Y yo que
túvele y lloré por marido fiel y amante!-

LA CONFESIÓN Ot: BÁRB ARA

exclamó la marquesa anegada en lá grimas amargas.
Y el religioso, después de una pausa,
continuó de esta suerte:
-Dolfase Bárbara, en aquella ocasión ,
del porvenir escuro que aguardaba al
hijo de sus entrañas, y dijole vuestro esposo: «Existe aún,-¡poore Bárbara!medio ingenioso de que el fruto de nuestro deshonesto trato viva teliz; mas para
ello es de m1mester que renuncies á tenelle en tu compaña y aun á velle para
siempre jamás. La marquesa, mi mujer,
que es de condición tierna y amorosa,
suspira por descendencia, que al Cielo no
le plugo concedelle. Hagamos de manera como este niño sea colocado en
una bandeja dentro del zaguán de mi palacio, y yo cometeré á mi viejo escudero
Gonzalo el extremo de traelle al regazo
de la marquesa, diciendo que allí abandonaron al niño: con lo que espero que
ella le apretará contra su seno y le dará

calor de madre, amoroso, dulce y tierno.»
-¡Cierto es, Dios mio!. .. ¡Así fué, en
ef6cto!
-¡ Luego Don Félix!. ..
-Sí, padre: mi Félix fuéme traido por
el escudero en una noche de ha muchos
años; y yo le tomé y le crié afanosa, inocente del engaño. ¡Ay, desventurada!...
-Al año de este acaecimiento diz qu6
murió el marqués Don Jenaro ...
-Sí, murió ... Y entonces allegó delante
de mi la sin pudor Bárbara, fin~iéndose
doncella pobre é hidalga y pidiéndome
con plañidos lugar en mi servidumbre.
-Arbitrio fué aqueste de una madre,
para vivir constantemente y con sigilo de
su condición junto al objeto de su tierno
amor ... Ved, marquesa, agora, por qué
rogaba la penitente que yo os narrase
aquesta historia de oculto deshonor, porque temía la sin ventura-y era aqueste
temor razonable-que ni el marqués ni
ella pudiesen salvarse de las penas del
infierno sin vuestro perdón y sufragio. Comenzad, pues, por diririgir al
Altísimo vuestro corazón, diciendo:
«Yo les perdono» ...
- Yo les perdono ...
- «Para que Dios me perdone
á mí mesma».
Repitió la marquesa estas palabras, y de seguida prorrumpió el fraile en un Pater Noster, á que dió fin la viuda con el
oportuno Sed liberanos a malo;
y todo ello concluido con un remate de Requiescat, cayó la marquesa en una
profunda medi ·
lación, quemás
pa recia letargo.
Levantóse á
este punto el religioso, y santiguóse de Iante
del tríptico de
Joan de Joanes.
Salió, á poco,
de la estancia y
bajó despacio
las esca leras,
seguido de dos
pajes que le
franq'1earon la
salida, después
de besarle entrambos revel'enteme n te .la
diestra .
Al baJar las escaleras, dos pajes de la casa solarie¡a be, aron las manos
del religioRo dominico
Todo quedaba

...

�CUADRO ANDALUZ
el recuerdo de las tranquilas superficies
en calma aparente: la_ cas~ solariega vol- que suelen oculta_r emocionantes dramas
vía' á su quietud h1stór1ca; y al buen del teatro de la vida.
fraile se le vino á las mientes, de nuevo,

132

RAMÓN

A. URBANO

ll~straciones de F. de la Mota.

E.__ Alf"\ANAQUE DE GHOTA
7

CUADRO ANDALUZ
Hierve en las cañas el licor de oro:
la ardiente manzanilla. En torno de ellas
dá al aire la andaluza sus querellas
entre las palmas del alegre coro.
Vibrante suena el instrumento moff'..
ue tiembla y gime entre las manos be a.'
q l titilar sus cuerdas, cual estrellas,
!i:rte un raudal magnífico y sonoro.
Termina el cante, y la andaluza airosa
co e en sus dedos, de marfil y rosa,
la ~aña, con que brinda á la alegria,

y vierte el contenido d~ la caña _
en su boca, diciendo: ,&lt;¡Viva Espanal
i y mi patria ideal, Anda lucia!»
EDUARDO

DE

ORY

0

LECTOR: ¡Conoces el Almanaque de Gú· Friederich, de Gotha, pequeña capital
tha~ ¡Quién no lo ha oído nombrarf turingia donde se ha publicado la ediEsta pubhcacion es algo más que un al- ción 144, que es la correspondiente al
manaque: es una institución.
corriente año de 1907.
Lujosamente encuadernado en rojo y
oro, yace sobre la mesa del diplomático,
HbTORIA DEL «GOTHA ))
y se busca constantemente en las redacciones de todos los periódicos de todos
Es posible que entre los miles de perlos países. Este Almanaque obra ruayor sonas que utilizan el Gotha solo sean
efecto para estrechar las relaciones inter- contadas, muy contadas (dpenas llegarán
nacionales que ninguna otra publicación á diez) las que tengan conocimiento de
anual del mundo: ¡como que podría es- la interesante historia de este A lmanacribirse la historia poque. Vamos á darla en
lítica y social de los ,.
tistas lineas de PoR
últimosciento cincuenEsos MUNDOS.
ta años estudiando los
Tuvo, desde luego,
~othl1ifd)~r
mimaros de años atra,
!-US predecesores. Las
sados del Gotha!
bibliografías de almaPero de tales Alnaques son numerosos
manaques no pueden
tomos, y la mitad del
unb
disponer los aficionasiglo xvm fué la edad
dos á esta clase de trade oro de esta clase de
bajos porque apenas
publicaciones. Solaexisten: el Almanaque
mente en París vieron
de Gotha apareció por ~
la luz setenta y tres en
primera vez en 1763, y
el año 1760, inclu ven,111f
terminado dicho año
do unA lmanaque Real,
sus compradores hibas 3&lt;lbr 176 3.
otro Almanaque para
cieron, indudablemencomerciantes, otro pate, lo que se hace con
ra los masones, otro
todas las cosas pasade los cuadrúpedos,
das: desecharlas, aban~q1 ~of¡ann '))ni:! ~/\•m:s-fd. ~11!1b
otro de oratoria ligera ,
un~ ;)c~ann ~~ntitnn :i)1crmd,l
donarlas. Así resulta
y algunos más por es111 \;;0111111 t,1t11.
que hoy los ejemplares
te estilo.
más antiguos del citaPero la ciudad de
do Almanaque son los
Gotha tenía su propio
dA los años 1774 y
almanaque desde fe1783, que se conservan Cómo era la portada del Alma11aque de Ghota cha anterior á la puen el British Museum,
en su primera edición, el año 1763
blicación del que motide Lóndres. Actualva este articulo: llamámente, no hay manera de consultar una hase Calendario Gotha de Genealogía
serie completa del Almanaque de Gotha !J de Literatura, y su origen se pierde en
como no sea en la oficina editorial de esta la obscuridad de los tiempos. Sólo podepublicación, instalada en la A venida mos decir que ya se publicaba en 1740,

©rncafogíf
ESdjrfi

�134

POR ESOS MUNDOS

pues existe un ejemplar fechado en dicho
año.
De 1763 es de cuando puede decirse
que data el actual Almanaque de Gptha.
Entonces se decidió que el idioma propio
del almanaque fuera el francés, ó por lo
menos que se publicara una edición en
francés y otra en alemán; no sólo porque
era aquel el lenguaje_ diploi:n~tico, sino
también porque la reciente visita de Voltaire á la ciudad de Gotha había hecho
á Francia y á los franceses populares en
dicha población.
Así fué como en 1763 apareció el Calendario Genealógico y de Escritores de
Gotha, que se vendía al precio de cuatro
pesetas, publicación anual que de'.!de entonces no ha dejado de
aparecer, y que ha ido
convirtiéndose en el Almanaque de Gotha según lo conocemos hoy.
Para realizarlo de este
modo unieron sus esfuezos y trabajos los señores Guillermo von
Rotberg, gran chambelan de la corte de Gotha
y presidente dfl aquel
Gabinete, y Emmanuel
Cristótoro Klupfel, que
había sido tutor del príncipe heredero de Sajonia - Gotha - Altenburg
durante su estancia en
Parfs desde 1747 á 1750.
El título Almanach de

neda), una Guia Postal para Gotha señalando los dfas de llegada y salida de
los correos, tablas de multiplicar y de
regulación de intereses para el capital, y
hojas en blanco en las que se invitaba á
los jugadores á registrar sus ganancias y
pérdidas en las mesas de naipes. Tales
fueron los principiosdelgran libro actual.
MEJORAS EN LA PUBLICACIÓN

Por lentas etapas fué desarrollándose
el Almanaque. Los escasos detalles que
contenía acerca de las familias reales se
convirtieron en completas genealogías,
en su mayor parte suministradas por los
mismos prír.cipes. La publicación miscelánea del Almanaque
recibió múltiples adiciones: se admitieron artículos cortos populares
sobre todo asunto imaginable, á saber: La au-

rora boreal, Influencia
de la música sobre los
animales, Peleas de gallos, Mónstruos antediluvianos, Bebidas favoritas de los distintos
países, Carreras de caballos en Holanda, Juegos de cartas , La policía del harem entre los
turcos, etcétera. Hubo
también en 1799 una
Receta para evitar el
mareo, y listas de pre-

cios del más diverso caGotha contenant dio_errácter, como carnes
se:s connoissances curieu •
ses et utiles se empleo Relrat~ de Jorge Canning, que •pareció •n asadas, pájaros exólip_or et Almanaque de
cos piedras preciosas
porprimera vez en 1764. la edición publócada
Ghota el ano de 1824
'
h '
camas y otras mue as
Hoy, el Almanaque de
Gotha tiene mil doscientas páginas; en- cosas así. El Almanaque'no llevaba gratonces sólo contenía ciento y aparecía
impreso en rudos tipos góticos.
Su característica distintiva es la lista
genealógica de los personajes de elevada
alcurnia existentes en Europa, que da á
conocer los nombres y fechas de nacimientos de dichas personalidades, desde
los reyes hasta los nobles, todos con sus
herederos ó más próximos parientes.
Ofrecía entonces otros detalles el Almanaque de Gotha, tales como los días de
santo de los soberanos reinantes, los
cambios de luna, las predicciones del
tiempo, una r~spetable relación de monedas extranJeras (pues los gobernan tes
de menor significación tenían gran apego á sus derechos de acuñación de mo-

bados en sus primeros números. Esta reforma se implantó en 1768, y desde entonces no han faltado en cada edición.
Los asuntos que al principio fueron ~olivo de las ilustraciones eran exclusivamente mitológicos y alegóricos; después,
empezaron á publicarse grabados de modas, en los que las figu_ras ostentaban
enormes peinados y ropa¡es flota~tes, estilo Directorio, y más tarde. se dieron á
conocer dibujos de comed ias y novelas
populares. En 1786 se publicaron grabados referentes á la obra de Beaumarchais
Las bodas de Fígaro, sátira que a)'udó á
preparar el camino de!ª revolu_ción q_ue
ya se anunciaba. En anos sucesivos d1éronse ilustraciones de esc"nas teatrales;

EL ALMANAQUE DE GOT~A

135

después vistas de palacios y retratos de hizo sentir la fuerza de su póder en el
celebridades que se mencionaban en el hufete del director de dicha publicación.
texto. Y desde el año 1832, todas las ilus- En primer término, considerándose Natraciones han sido retratos: el primero poleón como antepasado de sí mismo,
publicadofué el de Frannegóse á consentir que
cisco II, emperador de
se enumerara en el GoAlemania, que apareció
tha su genealogfa; y en
en 1793, en el período
segundo lugar, insistió
álgido de la revolución.
en que la lista de las
En 1,824 apreció por
casas reales empezara
primei:a vez la dirección
con él, y no con la de
ultra-conservadora del
Anhalt, como exigía el
Gotha la existencia de
orden alfabético y se
los Estados Unidos 'de
venia haciendo. Para
Norte América, como
esto, ordenó en el refenación independiente, y
rido año de 1808 que se
hoy se ocupa en cuanto
preparase otra edición
concierne á todos los
en París, que sustituyeGobiernos del orbe, desra á la legitima hecha en
de el gran imperio briGotha. Y así fué como
tánico hasta la pequeña
desde aquel año hubo,
república de Haití.
durante algún tiempo,
El reducido volúmen
dos ediciones de esta inde 1763 llegó á tener en
h.P111I,\ .. , ti, 1
teresa nlísima publica1884, 1.079 páginas en
ción. Y decimos duranGrabado que apareció en 1824 en el
duodécimo, alcanzando
te algún tiempo porque
Almaiiag_ue de Ghota
1.200 en octavo pequeño
l11s órdenes de Napoleón
desde el año 190.&gt; hasta la fecha presente. se cumplieron mientras que su estrella
Hoy se hacen dos ediciones, una en lució y estuvo en alza.
alemán y la otra en un idioma que el seEn efecto, el capitán del siglo x1x, que
vero critico Larousse dice «que no es ejerció rigurosísima censura sobre el
exactamente el francés, aunque sea una Almanaque de Gotha hasta el año 1814,
imitación de esla lengua.»
determinó que la sección que trataba de
las familias reinantes en
NAPOLEÓN BONAPARTE
., Europa cambiara su títuY EL DIRECTOR DEL
lo por el de Nacimientos
«ALMANAQUEDEGOTHA»
y matrimonios de príncipes y de princesas. ¡No
La actitud del director
consentía Napoleón que
del Almanaque hácia la
ni aún en los almanaques
la revolución francesa
figurase más soberano,
fué la misma que la de
más rey, ni más empelas potencias e u ro peas
rador que él!
hácia el actual rey Pedro
Pero, llegado dicho
de Servia: no la reconoaño 1814, como Bonació. Para aquel director
parte no lograra ejercer
continuó siendo rey de
la censura durante los
Francia LuisXVl,á pesar
célebres cien días, la secdesu destronamiento; y á
ción genealógica recobró
"U infortunado hijo Luis
su antiguo titulo después
XVII lo representa el
del acuerdo europeo soGhota sentado en el trobre las bases del Congreno, cuando en realidad l
so de Viena. Mucho an'"
se hallaba preso en el
tes de esto, habían apaOtro grabado publicado por el Ghota
Temple.
en 182i
recido datos estadísticos
Pero el gran Napoleón,
acerca del área, poblaque modificó el mapa de Europa y re- ción, etcétera, de las potencias de Europa
formó el imperio alemán deponiendo á intercalados entre una Historia de SnufAustria de la jefatura, no podía pasar fers y una ligera relación sobre las mocomo gobernante ignorado, y en 1808 das de Francia.

r

�EL ALMANAQUE DE GOTHA

POR ESOS MUNDOS

136

RAREZAS y ESPECIALIDADES QUE CONTIENE
EL «GOTAA»

La ligera revisión de los contenidos del_
Almanaque revela muchas anomalías '/
extrañas persistencias. Abraz~ esta p~bhcación dos distintas Y, en re?hdad, d~vergentes secciones, que deberian pubh_carse como volúmenes separados. La ~rimera sección es puramente geneal?gica, y
aparece dividida en tres s~bsecciones, de
las cuales la primi,ra contiene los nombres de todos los miembros de las casas
soberanas de Europa, juntamente con las
que han perdido tronos desde 1815 h~sta
el presente. Algu~9:s de estas son tribus
más bien que filmihas, pues cada vástago transmite su rango, Y su sangre, r~al
6 no real, se presume que corre en dis.tintos canales. De esta manera, las ramificaciones de la Casa de ~apsburgo, por
ejemplo ocupan ocho páginas del Almana ue, las de la familia Borbón s?n
totavia más complicadas: hay .tres distintas ramas de la Casa, que ~xigen once
á inas para la enumeraci~n de. sus
~i~mbros. Los Bonapartes imperiales
están representados por dos v~rones,.solteros de los cuales el más Joven tiene
casi l~s cuarenta año&amp;; los represent.a~tes de la rama más antigua de la familia ,

y

--- -

(los descendientes de LucianoB?naparte,
que no quisieron aceptar un ren~o de su
padre), están relegados á las páginas ~anos importantes d~ la ?bra. En la sección
real hallamos casi unidos al rey Eduardo de Inglaterra, que impera sobre una
quinta parte del globo y ~ás de una
cuarta parte de su población, co.n el
principe de Mónaco, que solo gobiernaquince mil doscientos súbditos en me~os.
de dos kilómetros cuadrado_s de te~ritorio, y también con el _P~incipe de ~iechtenstein, cuyos domimos se ~xhenden
menos de ciento cincuenta kilómetros
cuadrados y sus súbdito~ apenas llegan
á nueve mil quinientos.
La sección 6 parte segunda del Alm~naque está dedi~ada á cincuenta y seis.
familias mediatizadas. A estas casas_, que
por el Tratado de Pressburgo, perdieron
su inmediatajurisdicctón, aunque _retuvieron sus posesiones, se les con~e~ió p9:ridad de nacimiento con las ~amibas reinantes por medio de resoluciones de la
Dieta Germánica en 1825 Y 1829. A los
que eran principes del Sacro Ro~ano
Imperio se les da ahora el tratamiento
de Serena Alteza ( Durchlaught},. Y á l~s
representantes de los condes del ~mperio
alemán se les concede el tratamiento de
Muy Ilustrisimo (Erlaucht). Por esto,

:

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1

bl' d
la edición de l 906 del Almanaque de Gotha
Retratos del prlncipe imperial de Alemania y su esposa, po ,ca os en

en teoría, el heredero de un trono euro• interesados acudan á él; cosa que mupeo puede, sin descender de su alcurnia, chas familias de indubitada nobleza jacasarse con el descendiente de un Roths- más St, han mo lastado ni siquiera en inchild ó de un favorito de la corte de Vie- tentar. A pesar de ello, si las personas
na; en tanto que el vástago más humilde aludidas quieren figurar en el Almanade la familia más mediatizada no puede que, deben empezar por escribir á Herr
casarse con descendientes de la antigua Hofrat Wendelmath Perthes, director acnobleza europea sin que en la metrópoli tual de la publicación, remitiéndole sus
se considere el caso como una mesallian- reales cartas de titulación, una relación
ce, pues estas uniones, en rigor, sólo de- histórica de su genealogía, la descripción
de sus arben conmas.su estra e r se
e u do hemorganátiráldico en
cament e,
colores y
sin que los
una listada
frutos de
los indivíellas heduos de la
r e den ni
familia que
los tltulos
en la actuani las poselidad exissiones de
tan. Hecho
susantepae~to, Herr
s ad os.
Hofrat
Viendo lo
We n de i nsignifimath juzga
cantes que
son estos
imparcia 1princi pes
men te I o
que s) le
secundapide.Algurios alemanas veces
nes, es adse han hemir a ble
que las hicho esfuerjas de la
zos par a
aristocracomprar su
cia euroveredicto
favorable
pea con sientan en
valiéndose
ser sus esde consideposas. Sin
raciones
embargo,
financiecon s 6 lo
ras; pero
recorrer
basta con
las páginas
leer el Aldel Almamanaque
Armario que existe en las oficinas del Almanaque de Gotha conteniendo la
naque de
para conde dicho almanaque publicados desde 1763
Gotha se serie completa de todos los volúmenes
vencerse
hasta la lecha
observa la
deque tales
extraordinaria frecuencia con que ocu- intentos no han prosperado. Aun el misrren tales casamientos.
mo Pedro Karageorgevitch y su casa
La tercera sección de la publicación fueron eliminados del Almanaque de Goque nos ocupa está dedicada á la aristo- tha hasta que se extinguió por completo
cracia no real, ni de principes ó rango la dinastía de su predecesor en el trono
ducal, y se enumeran en ella los condes de Servia.
y barones, en manuales separados pero
También han figurado en el Almanasemejantes, hechos (en idioma alemán que de Gntha desde hace mucho tiempo,
solamente) en la misma imprenta. Para desde el año 180i por primera vez, los rela confección de esta sección el director presentantes diplomáticos, los embajadodel Almanaque no invita á los noblesque res de las naciones independientes. En
le remitan datos, sino que espera que los los volúmenes últimamente editados, el

�138

POR ESOS MUNDOS

cuerpo de embajadores figura con el tí- les ó de las nobles, y á los individuos de
tulo Annuaire diplomrtiique et statistique, aquellas familia~ que person~lmente ~on
y ocupa casi las dos terceras partes del conocidas al director. La información
Almanaque. Enuméranse todos los altos para el anuario diplomático se recog_e
funcionarios de los principales Estados de las publicaciones oficiales que se recidel mundo, comprendiendo los represen- ben por el cambio con ejemplares del Al•
tantes diplomáticos y los cónsules y un in- manaque; pero como est! información
se mandice de los recursos militares, navales y puede resultar con inexactitudes,
dan las
comerciapruebas á
les de cada
los jefes de
nación. Nalos depardie que se
tamentos·de
ocupe en
ca·da pais y
hacer hislo•
á los embaria, ó aspire
jadores aleá hacerla,
manesaccepuede perditados en
mitirse o\las distintas
vida r esta
cortes, consección imsiguiéndose
portan tí siasí, mema,que con
diante confrecuencia
cienzudos
ha querido
trabajos,
imitarse en
que los inotras publiformes del
caciones,
Almanaque
aunque jatengan · ·f11.másha conma por su
seguido ser
exactitud.
Herr Hofrat Wendelmalh Perthes, actual director del Almmiaqu~ de ~ otha
E l sistema
aventajada.
Su confección implica inmensa cantidad de trabl\- de conservación de dátos es igualmente
escrupuloso: cada pais, cada colbni8: y
jo y responsabilidad.
cada familia tiene su volúmen en foho,
CÓMO S E HACE EL « GOTHA»
al que se unen aquellos una vez recibiDesde 1817 el Almanaque de Gotha ha dos en la oficina editorial, de m:anera
sido dirigido por la casa de J ustus Per- que el director de la publicación pueda
thes, que estaba encargada solament~ de comprobar cualquiera noticia en m'!-Y polos detalles comerciales de la publica- cos minutos. El Almanaque se publica en
ción desde 1786. El jefe actual de la ca- la primera semana de Diciembre de cada
sa llámase Herr H ofrat Bernhard año, y después del 15 de Noviembre no se
Perthes, y también dirige el ma_yor insti- admite alteración alguna.
Tal es el Almanaque de Gotha , mezcla
tuto geográfico del mundo. El director del
extraña
de lo antiguo y lo moderno, esAlmanaque, Herr Ilofrat Wendelmath,
pejo
de
anacrónico
feudalismo y una m_eal que nuestra fotografía presenta en su
moria
auténtica
del
progreso I?ateri~l
bufete, es maestro en heráldica, genearealizado en la lucha por la existencia
logía y estadística, y su método de compilación se caracteriza por una correc- entre las sociedades modernas. No_ es el
más antiguo de los almanaques existención y exaGtitud teutónicas.
He aquí el procedimiento que emplea. tes: el Almanaque Nacional, de Francia ,
(llamado primeramente Almanaque l m ·
Ante todo las pruebas de cada página se
perial
y después Almanaque ]!e~l), es
'
1
.
empastan en u1;1 vo úmen. inmenso c_on
márgenes ámphas. En Julio de cada ano, más antiguo; pero ~l Gotha ~s umco en
se envían las pruebas á todas las perso- interés histórico é importancia cosmoponas ó á todos los departamentos con e~las lita, y por eso, á despecho de rivales que
no han prosperado, ha ocupado por si
relacionados; en la sección genealógica ,
solo
su campo de acción.
se dirigen á los jefes de las familias reaCOSMÓPOLIS

HORÓSCOPO DE LOS MESES

FEBRERO: SOL EN ACUARIO
mes, que es el segundo del año en
el Calendario Gregoriano, sólo tiene
veintiocho días, excepto ca da cuatro
años, en los llamados años bisiestos, en
que cuenta veintinueve. El nombre de
Febrero con que se le conoce derivase
del verbo februare, que significa purificar, y de Februa, festival romano de general expiación que se celebraba durante la última parte del mes. En los antiguos tiempos, la Lupercalia, que tenía
lugar en Febrero, se instiluyó para que
las mujeres fueran purificadas por los
sacerdotes.
En este mes pasa el Sol (desde el 20 de
Enero h~sta el 19 _de Febrer_o), por la
constelación Acuario, undécimo signo
del Zodiac~, al que se atribuyen caractére~ m_ascuhnos_y sanguíneos, siendo sus
prmc1pales atributos la memoria y los
vastos conocimientos.
Las personas nacidas cuando el Sol se
e!1cuentra en el limite, en la cúspide del
s~gno, ó sea del 20 al 26 de Enero, partic1 pan de las características de Acuario y
de Capricornio , que le precedió. Estas
personas resultan habilísimas para conocer la naturaleza del prójimo, especialmente en cuanto que se relaciona con
el mundo de los negocios: á primera vist~ for~~ n juicio seguro y cierto de las
d1spos1c10nes de aquellos con quienes se
ponen en contacto y conocimiento. Há1111.nse, además, eminentemente dispuestas, por inclinación y habilidad, para tratar y dominar al público, lo mismo en
política que en comercio: poseen para
ello poderosos medios, entre los que más
desc~ella u na elocuencia persuasiva y
convrncenle en alto grado. U no de los

ESTE

secretos que poseen es saber seguir la
opinión pública cuando les conviene:
tienen extraordinarias condiciones para
ello, para lo cual aprovechan las facultades que les distinguen para apreciar
exactamente lo que los demás piensan de
ellos y de sus ideas y proyectos.
Esto por lo que respecta á los que pudiéramos llama cuspideos. Que por lo que
hace á los nacidos bajo el completo y exclusivo imperio de A cuario, esto es,
desde el 26 de Enero al 19 de Febrero ,
dice el horóscopo que son, generalmente,
nobles, honrados y de excelente y bondadoso corazón. Leales en el cumplimiento de sus deberes, tienen un perfec to sentido del honor y de la educación.
Poseyendo exacto conocimiento de la
ocasión que deben aprovechar y de aquella que deban desdeñar, siempre se hallan en su puesto.
De los nacidos en A cuario se dice que,
naturalmente, son las personas de mayor
fortaleza y vigor físico que existen. Pero
como conocen esto y lo saben, frecu~ntetemente se convierten en todo lo contrario, porque, una vez por otra, van dejando pasar todas las ocasiones que se les
presentan de conservar esa fuerza con
que la Naturaleza les fué pródiga.
Las personas nacidas en tiempo de
Acuario logran éxito cuando se lo proponen en cualquiera empresa que intentan. Son aptos para todos los estudios y
aprendizajes, especialmente para los ofi cios mecánicos; pero su inclinación á la
vida pública les aleja de estos, llevándo los á más activos propósitos y energías.
Generalmente, son altos de estatura.
Las mujeres también alcanzan buena

�140

EL MENDIGO

talla; y participando de las condiciones
que distinguen 8 los hombres, son además muy industriosas, por todo lo cual
suelen ser excelentes esposas cuando
contraen matrimonio.
De carácter apasionado los dos sexos y
de suaves y dulces modales, se resienten
mucho, por esto mismo, cuando se les infiare alguna ofensa.
Los defectos de que adolecen son el
miedo y el hábito d_e la procastinact_ón, ó
sea dejar para manan~ lo que ~eb~~ran
hacer en el día. También la vacilacion y
el capricho echan á _Perder el genio de
los nacidos en este signo.
L')s mejores amigos que !os hijo~ de
Acuario tienen son los nacidos baJO el
imperio de dicho signo y los que provienen de Aries y Sagitario.

Los hijos de matrimonio~ habid~s entre los nacidos bajo Acuario y Artes son
fisicamente fuertes y robustos, Y la~ relaciones domésticas de estos matrimonios resultan verdaderamente harmoniosas. Los hijos son de organización muy
sensible y deben ser tratados con lamayor bondad.
Los planetas que rigen este signo son
Saturno y Urano. Las joyas, el céfiro, el
ópalo y la turquesa. Los colores astrales,
el azul, el rosa y el verde Nilo. La flor,
el tulipán. Abril y Agosto son los mes~s
que resultan más favorables para los hijos de Acuario, y el sábado el dia afortunado de la semana. La antigua tribu hebrea que recibía influencia de este signo
era la de Daniel, siendo Gabriel el ángel
que gobierna á Acuario.

Historia novelesca de los tiempos de la Convención
y el Terror, por OWEN JOHNSON
«¡Oh, Libertad, Libertad!¡ Cudntos crímenes se
han cometido en tu nombreh-Madame Roland.
RESUMEN DE LOS CAPlTULOS ANTERIORf!S (1)

EL MENDIGO
Es una débil hoja segregada
del árbol fuerte del linaje humano,
caida en la inmundicia del pantano
al soplo cruel de la inclemencia airada.
Es la barquilla sin piedad lanzada
de la vida en el férvido océano
al maelstron del infortunio insano,
por terribles corrientes impulsada .
·Oa noble Caridad! Cuando al mendigo
l
' durmiendo sobre a 1guna pena
mires
ó junto al atrio de algún templo umbroso,
no vayas á ofrecerle pan y abrigo,_
no le despiertes... ¡porque acaso suena
que es rico, y es feliz, y es poderoso!
MIGUEi,

MACAO

l!.n el mes de Agosto de 1792 lle¡ó á Paris cen busca de empresas grandes,, como el Don Juan de nuestra leyenda, UD
jóven que, exaltado por las doctrinas revolucionarias, aspiraba nada menos que á compartir mano á mano y boca á
b1&gt;ca con Marat, con Danton con Roland, con Desmoulins, las tareas que Astos patriotas se hablan impuesto en pro
de las ideas que delendion. Sin más recursos que tres sueldos en los bolsillos y el traje que vestía, decomisado á UD
aristócrata y que daba á nuestro jóven, Eugeni~ Barabaut llamado, aspecto mu,. singular, encontró el tal pobrísimo
alojamiento en misera bohardillo. Recorriendo después las calles de la ~apital "francesa, Uegó a un centro de reumón aristocrática\ cierto curiosísimo caté, en el cual colóse de rondón nuestro aventurero, empezando á declamar
inventivas contra a tiran fa y el gobi•mo, y dando vivas á la República que exaltaron á los aristócratas y les comunicaron deseos de acabar con la existencia del jóven, cosa que evitó Dossonville, UD ciudadano zancudo y extravaeante á quien Barabant, avivada su curiosidad ante su excentrico tipo, iba siiuiendo toda la mañana. Barabant
conoció en la casa donde se hospedaba á N,cole, florista de profesión, que le sirvió dt cicerone por varias calles de
París llevándole lueito á comerá la taberna de Santerre, célebre hospedero del lauboarg de Saint-Antoine. Después
de la comida y ya en la calle los dos jóvenes, tropezaron con Louison, otra florista que conoció á Barabant la noche
anterior, y N1cole, despechada por los celos, alejóse airada del muchacho dejándole solo en medio de las turbulentas calles parisienses. E.n aquella misma jornada asaltó el populacho las Tullerias y se apoderó del palacio, no sin
haber sulrido terribles pérdidas en muertos y heridos. Entre estos últimos contábase Barabant, al cual Nicole llevó
a su habitación y osistió y cuidó con gran celo y cariño. Repuesto Barabant, daclaró su pasión amorosa á Nicole
la ~ual, á pesar de hallarse animada de los mismos sentimientos con respecto al jóven, rehusó contestarle y decidió
ale¡ar•e de su lado, temerosa de la felicidad que la esperaba. Barabaot, p•ra dar celos á Nicole, rlecidió buscará
Loulson, la flori..a riv"l de aquélla, c01: la que recorrió el mercado de ftoree y las calles principales de Parle. Al
fln,hicieron las paces Barabant y Nicole dando gusto á sus deseos con amorosos coloquios. A todo esto, la Revolución precipitaba los sucesos sangrientos, y fueron atrozmente asesinados muchos prisioneros y mujeres,
nilloa y ancianos. Dossr.nville estovo á punto de morir ahorcado, pero loiró escapar y s alvarse. Un año después,
en 1793, sintiéronee en París los electos de todog estos sucesos: el pueblo estaba hambriento y desesperado porque
la Revolución no habla solucionado los problemas que creyó iba á resolver la nueva forma de gobierno. Javogues,
~ exaltado marsellés, á quien el pueblo temla, quiso prender á Dossonville acusándolo de traidor; pero éste deshizo los planes de su enemiKo presentándole un nombramiento de agente de policía, y para vengarse de aquél puso
á su servicio 11. dos hombres de la peor r&amp;l•a, apodados Sin-Penas y El Cuervo . Estos salvaron á UD anciano,
Goursac llamado, buen patriota, á quien Javogues quería asesinar porque temía que la honradez de éste deshiciera.sus manejos; pero, al cabo1 Goursac cayó en manos de Javogues y lué condenado por el populacho como
f!ron.!ino Esta acusación tambien alcanzó á Barabant; pero á éste lo salvó Nicole obligándole por su a.mor ,
v1tor~ar ante tuda la mul11tud á los jacobinos. Barabant lué preso al fin, en virtud rle taiga denuncia de la mére
Com1che, que lo~ró convencerá Javo~u•s de la traición de este jóven. Nicole decidió acompañu á Barabant en
la cárcel, pero se vengó de este hecho y libró al pueblo de un tirano m,tando á Javogoes. Un saltimbanqui, que
mtentaba, sin conse,tuirlo, aprovecharse de las bellezas de Nicole. denunció á ésta y á Barabant, los cuales tueron presos y encarcelados y condenados después a muerte. Nicole. haciendo un supremo esfuerzo, se denunció á ella sola, l,brando i Barabant de toda culpa, con la esperanza de demorar por unos dlas _la muerte de Sil
amante en el cadalso.

XXIII
NICOLE EN LA GUILLOTINA

Ya contenta Nicole y satisfecha con la
sustitución del nombre de Barabant por
el suyo en la lista de los que debían ser
guillotinados al día siguiente, dejó dormirásu amante y esperó que amaneciese.
Cuando fürabant despertó, encontró á su
lado áNicole que lemirabaansiosamente.
(1) Véanse los nómeros 1a2 á 1#.

-¡Qué tienes?-le preguntó él.-¿Te
sucede algo?
-Poca cosa,-respondió ella.-¡Que
necesito ser tu esposa hoy mismo!
Los momentos que él tardó en contestar fueron de agonía para Nicole. Barabant contempló asombrado aquel rostro,
desfigurado por las lágrimas.
-¡Cuán idiota soyl-exclamó repentinamente.-¡Por tan poca cosa atormentarte!
-iPero es que consientesT-exclamó
Nicole.

�EN

112

NOMBR E DE LA LI BE RTAD

143

POI\ BSOS MUNDOS

- ¡Naturalmente!
La jóven se arrojó en los brazos de
BJrabant, poseida por el éxLasis de la
dicha.
- ¿Pero tanta importancia le das al
asunto7-preguntóla él.-¡Porque yo le
he considerado siempre como mi mujer!
La sencillez de Barabant hizo sonreír
á Nicole, aun en medio de su emoción.
- ¡Y cómo vamos á casarnos7-observó Barabant.
- ¡Recuerdas al abale que se sienta
cerca de nosotros á la hora de comer7
Pues á ese voy á rogarle que nos case.
- ¡Consenliráf
-Creo que podré convencerle,-respondió Xicole.-¡Puedo ir ahora mismo
á buscarle1
Barabant la besó y la consintió que se
retirara, diciéndola:
-Véte corriendo.
Asilo hizo :'\icole, tardando bastante en
volver al lado de Barabant; pero cuando
lo hizo fué acompañada del sacerdote.
Timidamente, dijo la jóven á su novio.
-He lardado mucho porque necesitaba confesarme. Ahora me alegro de haberlo hecho pues me siento más tranquila que nunra. ¡Te molesta que me
haya confesado!
-No,-conlesló él sonriendo.
Y dándose las manos ambos amantes,
se arrodillaron ante el sacerdote, que
celebró la ceremonia nupcial en medio
de la habitación de la cárcel alegrada en
aquellos momentos por los rayos del sol
que las barras de las ventanas no podian
detener. El sacerdote los bendijo después de unirlos, y ofreció las manos á
Nicole para que se levantara; pero casi
inmediatamente , con una sonrisa que
era más bien de compasión, se retiró y
salió de la celda.
Al quedarse solos, preguntó Barabant
á N1cole:
- ¡ Por qué no me dijiste nada antes de
ahor8'
-Porque antes no podía... Hoy han
variado las circunstancias.
- ¡ Pero por quéY
Calló ella, é insistió él una y otra vez,
hasta que, percibiendo en su novia un
extremecimiento involuntario, dijo:
-¡Es que tienes miedo por lo que pueda ocurrir mañanaT
-No ... ¡Les ha ocurrido ya lo mismo
á tantos! Pero ...
-¡Pero qué7-se apresuró Barabant
á interrumpirla.
Atrevióse, por fin , Nicole, á dirigir á

su novio la pregunta que tantas veces
había estado á punto de salir de su!\ labios.
- ¿Es cierto-lo dijo-que, de todas
mant,ras. te huLieras casado conmigo
Eugenio7
'
- ¿Te atreves á dndarlo acaso7
-¡Eres muy bueno, muy bueno!-exclamo la jóvan, satisfecha por llevarse a l
sepulcro esta promesa, aunque interiormente no estuviera por completo convencida de que hubiera sido cumplida dn
distintas circunstancias de las en que
ambos se encontraban.
-Tú sabes-dijo lentamente,-que no
siento temor alguno por ti y que mi única satisfacción t,S tu compañia.
-Sí, lo sé,-respondió Nicole.
De repente, se levantó la jóver., y temblandn de piés á cabeza exclamó:
- ¿Oyesf
-Si, la campana.
- ¡Son las seis!
- ¡,Y por qué tiemblasf-la preguntó
Barabant.
-Bésame,-dijo ella por toda contestación, arrojándose en los brazos de su
amante.
-¡Sosténme, Eugenio, soslénmel-ex clamaba.-¡No me dejes ir!
Barabant la estrechaba entre sus brazos, y creyendo que su valor desfallecla,
murmuró al oldo de Nicole:
- ¡No temas, pequeña mía! Estoy contigo. ¡Yo tendré valor por los dos!
Los presos, reunidos en la gran sala,
mirábanse unos á otros queriendo adivinar quiénes eran los elegidos. Muy pronto
pudo percibirse en el patio el ruido de las
ruedas de las carretas que debían conducir las 'Jictimas al sacrificio. Débil al
principio, más determinado después,
oyóse en el distante corredor el pesado
paso del carcelero, que se aproximaba
lentamente como si quisiera prolongar
la cruel angustia de los sentenciados.
Con acompañamiento de chirridos de herraje abriéronse las puertas, y al cabo
apareció, seguido por dos terribles mas~
tines, el guardián llevando en su mano
el fatal rollo. Sin hacer pausa, su monó tona y canturrona voz leyó el pr11ámbulo, y cuando lo hubo concluido, levantando la voz, gritó :
-¡Ciudadana Nicole BarabanU
Un suspiro de satisfacción escapóse
del pecho de la jóven, que dejó caer la
cabeza sobre el pecho de Barabant. Pero
los oldos de Nicole, sordos á los clamores del pesar, á los lamentos de las ma-

El carcelero pronunr ió
el n ombre de la ciuda dana Nicole Barabant

dres y de las esposas, á los gritos de
asombro y de desesperación que llenaban. el espacio de la gran sala, seguían
ans1os,mente los nombres que pregonaba el carcelero. Fué contando las victimas, y al decir el guardián el nombre de
la que hacia ~I número diez, creyendo
que era el último de la lista, rodeó el cuello de Barabant abrazándole efusiva mente y co_n la violencia del que se despide
para s1empr~. Pero repentinamente, lanzando un grito de desesperación, oyó que
un undécimo nombre salía de los labios
del cancerbero.
-El ciudadano Eugenio ...
Algo extraordinario había ocurrido: el
carcelero se detuvo indeciso.
-;-l_EI ciudadano Eugenio Franz Cram01sml-voceó al cabo el carcelero.
~I rostro de Nicole se puso lívido,
mientras de todos la:!os partían excla-

maciones de asombro, que declan:
- ¿Cramoisin1
¡Imposible!
- ¡ Cramoisin
detemdo!
No comprendiendo Nicole otra cosa sino
que Barabant estaba salvado, y oyendo que pedía como un loco que se le llevara á la carreta, se arrojó
en sus brazos gritando:
-:-¡No, no! ¡Eso no es error! ¡Soy yo
quien te ha salvado! ¡Eso es lo que yo
quería \ ¡Acuérdate de mi, Eugenio! ¡No
me olv1&lt;1.e~! ¡El abate lo dirá todo! ¡Adios,
Barabant!
Los carceleros la arrancaron de los
brazos de su esposo, arrastrándola casi
hasta el corredor, mientras ella gritaba,
l?c&amp; de alegría y de dolor al mismo
tiempo:
-¡Adi?s, Barabant! ¡Adiosl
Los gritos y el llanto se extinguieron
tra~ las cerradas puertas. Una mujer recogió en sus brazos á Nicole, ayudándola
á sostenerse por el interminable corredor.
-:¡Descan~ad en mil Yo no tengo á
nadie de quien despedirmel-la dijo la
mujer.
Entraron en el palio y subieron á la

�144

POR ESOS MUNDOS

carreta, donde ya unos cuantos prisioneros, tristes é indiferentes, aguardaban la
llegada de Nicole y de su compañera.
En aquel instante.dos carceleros, rien&lt;lo estrepitosamente, echaron en la carreta el cuerpo desmayado y sin sentido
&lt;le Cramoisin, el feroz saltimbanqui.

XXIV
EL FRACASO DEL TERROR

Dossonville, que había previsto el inevitable conflicto entre Robespierre y la
Convención, resolvió un rápido cambio
en su conducta, y dejándose ver en la calle
Maugout denunció á Robespierre y á los
jacobinos en términos tan desmesurados
que no solamente cuantos le escucliaban
corrieron á denunciará su vez al policía
ante el Comité de Seguridad, sino que,
para asombro del mismo Dossonville, al
mirar tras de si se encontró con que
también le habían abandonado sus dos
corifeos Sin Penas y El Cueroo.
Según costumbre suya, visitó la Conserger'ia' para inspeccionará los pre!'os.
En la primera división de encarcelados
no encontró rostros familiares entre los
veinte antiguos presos, hasta que, á pun•
to de retirarse, déscubrió la forma abyecta de Cramoisin.
Pasó á la segunda división, donde la
multitud era más nutrida y más turbulenta . Sobre el campo desigual de las cabezas de esta multitud, vió á los jueces en
-sus altos asientos y al jurado indiferente,
y también divisó la figura, poco grata, de
Fouquier, mientras que á la derecha,
.aglomerados en :los bancos, estaban los
prisior;ieros, que aguardabari sin esperanzas la farsa del juicio.
·
Dóssonville, que se colocó en medio
de' las personas que en constante vaivén
-se oprimían para ganar la primera fila
-ea busca del rostro de un pariente ó de
,un amigo, cedía gustoso el der~cho de
-su sitio á cu1mtos veía que se acercaban ansiosos y afligidos. Después de varias dilaciones quedó, al fin, en la primera fila durante '.algún tiempo. De re_p&amp;nte, dejó escapar esta exclamación:
-¡Oh, Dios mío!
Habla visto á Nicole, que al mismo
tiempo estaba fijándose en él:
-¡Qué f&amp;talidadl-dijo para si.-¡Esto
-es obra de ella misma!
Repentina cólera y resentimiento se
apoderaron de él contra el obstinado sa-crificio de esta débil jóven que había

conseguido derrotarlo en cuantas cosas
quiso llevar á cabo.
La mirada de reproche que Dossonville le dirigía, fué recibida por Nicole con
una de satisfacción que parecía decirle:
«Ya lo véis: ha sucedido lo que yo había
anunciado.» Sonreía la jóvencon alguna
tristeza, como quien, sin sentir la decisión que había tomado, no llegó á prever
lo que le costaría.
Una mano obligó á Dossonville á retroceder. Era de una atribulada m&amp;.dre,
que decía, toda llorosa:
-¡Se han llevado á mi hijo, hijo de mi
alma!
Y siguiendo con la vista la mano de
esta mujer, vió que al lado de Nicole había un muchacho que registraba ansiosamente y con cara asustada á la multitud. El murmullo de las voces se elevó,
sobresaliendo entre todas la de la infeliz
madre, que no dejaba de repetir:
-¡ Eso es un error! ¡Mi hijo no tiene
aún dieciseis años!
-E?tonces,-dijo Dossonville-no os
apuréis: no pueden hacerle nada.
-¡No lo dudéis, ciudadanal-dijo un
tercero.-El muchacho está seguro.
-Lo han detenido-contestó la madre
-confundiéndolo con su hermano, que
tiene ya veintiseis años.
-¡Tranquilizáos;, buena madre! A la
vista está que el denunciado es un chiquill&amp;.
-¿Entonces... lo dajarán en libertad1
-¡Por supuesto!
Dossonville apenas oía ya lo que decían cuantos rodeaban á la atribulada
madre, porque le atormentaba la cruel
decisión del destino que se ensañaba con
Nicole, precisamente en una ocasión en
que en un plazo de veinticuatro horas podía significar la libertad y la vida. Sus ojos
no se apartaban de Nicole, como si dudaran toda vía de verla allí. La joven
aparecia pálida, pero su palidez era de
serenidad y daba á su persona cierta distinción que la elevaba sobr~ las de au
clase; de vez en cuando se observaba en
sus ojos cierta melancolía reflexiva que
pudiera ser de tristeza: miraba con disgusto por bajo de ella, donde, en una
especie de tarima, expuesta á la vista
de todos, yacía la forma inconsciente de
una mujer. La gente se rebelaba contra
tal crueldad y empezó á murmurar:
-¡ Retiradla de aq1iil
-¡Lleváoslal
-¡Enviadla al hospital!
Estas e-xclamacionesJ de las primeras

EN NOMBRE DE LA LIBP.RTAD

filas, fueron tomando tonos de protesta
ruidosa en las de atrás; y tan insistentes
llegaron á ser, que varios del jurado empezaron á dirigir intranquilas miradas
al público, y uno de los jueces llamó la
atención · de Fouquier, el cual exclamó
con aire burlón:
-Ya resucitará. ¡Leed la lista!
La tormenta estalló con gran furia.
-¡No, nol
-¡ Retiradla!
-¡Justicia!
-¡ Eso es un ultraje!
·
Cerca de Dossonv1lle, un herrador con
delantal de cuero, gritaba:
·
-¡Al hospital!
Un individuo
·
de pelo rojo
con gorro blancodepanadero
amena•
za b a
con los
puños
cerrad os, y

-¡Es que hay aquí .traidores?-exclamó Fouquier, que para dominar ·mejor á
la multitud se había pueEto en pié.
Ante su amenazadora mirada el movimiento de clemencia cedió. Otr~ vez se
oyeron la monótona voz del carcelero ento•
nando la lectura de la lista y las acusaciones y las indiferentes respuestas de los
acusados. Uno de los jurados, impa.:
ciente, n1iraba el reloj;
otro, bostezs ba.
De repente, una voz,
la voz del
muchacho pre•
so, dominó á
la inullilud:
-Ci udad a nos.decíala acugritaba:
sación
-¡Tirano!
se diriLa g~nle que lle•
ge congaba y traía notitra mi
cias de asonadas
hermae~ toda la ca pi tal ,
no. Yo
d1ó nuevo ánimo á
no he
las protestas, que
hecho
al cabo consiguieron hacer
na da
impresión en Fo1:1quier, el
contra
cual se levantó airado y mo1a Relesto, exclamando:
pública.
-¡Lleváos esa mujer á la
Yo sólo tengo
sala de testigos! Pero traedla
dieciséis años:
en cuanto vuelva en sí.
sq uí están los
Empezó la lectura de la lisdocumentos
ta y de las. acusaciones, que
que lo prueban, eran una simple declaración
añadió, mostrs ndo
de individualidad que habla
un rollo de papeles.
- ¡LleváoR á esa mujer á IR •ala de
reemplazado á la defonsa de
Un dependiente del
testigosl-dijo Fouquier
los abogados y á la declaratribunal movió Is c~ción de testigos.
beza en rnntido afirmativo, y á la vez
~l auditorio, animado por su primer que recogía el rollo de . papeles, exclaéxito, empezó á murmurar:
maba:
-Dicen que el barrio de San Anlonio
- ¡Este· ciudadar¡o dice la verdad!
se ha revolucion_ado contra Robespierre.
Un murmullo de áprobación reco-La Convención le declarará reo in- rrió la multitud:
dudablemente.
-Debéis padecer un error: ¡el acusa. -Si.cae Robespierre se acabarán las do es un niño!
eJecuc1ones.
-¡ Dejadle en libertad 1
-Este juicio debería suspenderse hasDel banco de los jueces se levantó una
ta ver el resultado de los motines de hoy. figura terrible.
-¡Si, @Uspended el juicio1
-Si sólo tenéis dieciséis años,-dijo

4

�146

POR

gsos

MUNDOS

Un murmullo sordo de comentarios se
brutalmente al muchacho-para comeprodujo
en la sala cuando entró el verter un crimen es lo mismo que si contádugo
para
conversar con Fouquier. Los
rais ochenta cumplidos.
que
se
encontraban
en primera fila, que
Después, con un gesto Curioso, añadió:
podían
oir
lo
que
ésto~
hablaban, retro•
-¡Pasad, pasad, y dáos prisa!
El murmullo de oposición que del au- cedieron.
-Sansón hace algunas reclamaciones
ditorio procedía fué ahogado por una
-decían.
exclamación repentina de asombro. El
. -Sansón quiere suspender las ejecujuez que así había hablado era preso en
ciones.
aquel momento. ¡La contrarrevolución
-Diie que el pueblo todo se subleva.
se imponial Los que no hablan presenFouquier no quiso suspender lo que él
ciado la detención gritaban:
llamaba
el curso de la justicia. Cruzando
-,Pero qué ocurre7
los brazos, reiteró su propósito en voz
-¡Hablad, hablad pronto!
alta para que todos lo oyeran:
Otros contestaban:
-¡No, no y no! ¡Aqul continuaré ha-¡Que ha sido detenido el juez!
-1 Es la contrarrevolución, que triunfal ciendo justicia á todos!
Los cond~nados, que por algunos moU nas voces declan:
mentos
tuvieron esperanzas, empezaron
-¡Los barrios están todos sublevados!
á salir del lugar donde se celebraban los
-¡En todas partes tocan á rebato!
juicios, mientras la mulLitud se apresu•
-¡ Derribarán á Robespierrel
raba á disfrutar en las calles el espectá-¡Que se suspenda el juicio!
culo de las carretas.
-¡Piedad! ¡Clemencia para todos!
Dossonville, haciendo uso de los privi•
Todas las miradas afluyeron á Foulegios
de agente de seguridad, entró en
quier, que despreciativa y obsLinadamen•
la
prisión
buscando á Nicole entre la
te gritaba:
multitud
de
presos que se aglomeraban
-¡No puede ser! ¡La Justicia seguirá
en
la
sala
exterior
curioseando cuanto
su curso!
Un herrador, que estaba al lado de se murmuraba.
-,Prospera la revuelta contra RobesDossonville, exclamaba en el colmo del
pierrefpreguntaban los encarcelados1
delirio profético:
-Parece
que el pueblo simpatiza con
-¡Fouquier, tén cuidado! La guillotinoi1otros,-añadlan.
na Le espera.
Otros presos que habían perdido ya
Entretanto, Dossonville miraba por la
todas
las esperanzas aguardaban estóicentésima vez á Nicole. Esta no había
ca
ó
respetuosamente
la llegada de las
perdido la calma, y solo podía deducirse
algo de lo que en su interior pasaba por carretas.
En un grupo, cuyos individuos de•
un ligero fruncimiento de cejas que hamostraban
conservar hasta el fin su enecia de cuando en ccuando.
Fouquier, que ordenó que se precipita· mistad contra la Revolución, dos herma•
ra la lectura de las acusaciones, encar- nos cantaban por lo bajo la marsellesa,
gó dos veces á un médico que le informa• mientras dos mujeres que habla cerca de
ra del estado de la enferma que habla Dossonville charlaban alegremente, y
sido enviada á la sala de testi~os. Lapo- una de ellas dacia:
-¡Estás tan pálida que esos malditos
bre mujer segula sin conocimiento y hurevolucionarios
van á creer que tienes
bo que enviarla al hospital.
miedo,
y
no
debes
darles esa satisfacción!
Terminada la lectura de las acusacio-,Pero estoy pálida de verdadT Pues,
nes, el jurado, después de declarar que
ya se hablan oldo bastantes pruebas, re- entonces ... ¡me pintaré!
Dossonville, que examinaba la flgu ra
Liróse á deliberar acerca de la culpabilidad de los veintiseis acusados. Pronto de la graciosa mujer que asl hablaba,
terminó su misión, y únicamente absol- fijóse en aquel momento en el vestido
vió á un acusado, un obrero llamado azul y en el pelo rubio de Nicole.
-¡Oh! ¡Sóis vos1-exclamó ella aleA viot Turot.
gremente.-¡Esperaba
que por fin me
Un extremecimiento recorrió el cuerpo de Dossonville, y de sus labios se es- viéraisl
-Nicole,-dijo él amargamente-todo
capó un gemido. La fatal, la terrible paesto
es obra vuestra.
labra Condenada le sobrecogió. Nicole
Varió el aspecto de Nicole, que se pula oyó sonriendo tristemente, pero satisso muy seria.
fecha.

BN NOMBRE DE LA LIBERTA!&gt;

-Amigo mio,-contestó á Dossonville
-no h~ hecho más; que lo que deseaba:
¡soy feliz, soy ya la esposa de Barabant y
le he salvado de la guillotina!
Habla empezado el movimiento de las
carretas hácia el exterior de la cárcel y
los guardias desde
'
ta puerta decían:
- ¡Oáos prisa,
dáos prisa I
D0ssonville besó
á Nicole con más
sentimiento de lo
que había creído
posible; y con los
ojos arrasados en
lágrimas la dijo:
-¡Yo os hubiera salvado.
-¡No os a pesa d umbréil-l! le contestó N ico •
le, enternecida
por e 1
pesar de
su amigo.
Y despojándose de la
corbata
y entregándola
á Do S·
sonville,
le encargó:
- Entregád s e Ia ,
amigo
m fo, y
decid lo
que soy
feliz .
iAdiosl
~icole ae despidió de Dossonville
DeS .dándole un tuerte apretón de manos
pués, com? temiendo perder el dominio de si
misma, le estrechó la mano y se separó
de él.
Dosson vi lle salió de la cárcel por una ·
puerta lateral, apresurándose á marchar
hácia el puente, al encuentro de la lenta
procesión de carretas.
L'l población e3la ba amotinada, las
campanas tocaban á rebato, y en casi lo
das las calles se ola el estruendo de los
tambores. Masas de voluntarios sin for-

}47

mación ni jefe, recorrían los bouleoards
mientras por todas partes se oían esto~
gritos, que denotaban ideas radicalmenle
opuestas:
-¡Viva la Communel
-¡ A.bajo los jacobinos y toda su gente!
-¡Viva Robespierrel
-¡Ro•
bes ápierre
la
guillotina!
Las carretas
cruz a ron por
las puertas de la
Conserg e r la,
aclamadas por
las chacotas y
gritos de
enloquec id a s
mujeres,
quij se
reuntan
para chi1 la r y

lanzar
palabrotas contra los
sentenciados.
Los ins u l tos
hablan
cesado cuando llega ron al puente,
pero fueron reemplazados pormur.
inullo~ de simpalla. En la tercera carreta vió Dossonv1lle
á Nicole yal muchacho de dieciseis años.
Desde el local de la Convención llega.
han rumore~ de la derrota de Robespierre. La multitud habla aumentado y gritaba:
-¡Basta de sangre!
-¡ Piedad para los condenados!
Dossonville observó que Sansón examinaba con cuidado al pueblo. Las demostraciones continuaban cada vez máe

�148
tumultuosas insistiendo en estos grilos:
-¡Basta, basta de sangre!
-¡~o queremos más victimas!
-¡Que cesen los asesinatos!
Entre los presos, algunos que no podian resistir la emoción que sentian ante
la actiLud del puijblo, elevaban los brazos exclamando:
-¡Somos inocentes!
En la primera carreta, Cramoisin, gritaba frenético:
-¡Ciudadanos, no confundirme con
otros! Yo soy republicano. ¡Viva la República! ¡Salvadme á mí, por lo menos!
Entre aquel oleaje humano permanecia Nicole tranquila, .rodeada de cierta
dulzura y cierto aire de repuso y de paz.
Entre tanto, los gritos aumentaban haciéndose amenazadores.
-¡Salvad los!
-¡Xo más espectáculos de sangre!
-¡Adel,rnte, camaradas! ¡Salvadlos!
-¡Si, salvadlos!
-¡ Detened las carretas!
-¡Desenganchad los caballos!
Este último grito, que procedía de Dossonville, fué acogido por la multitud con
exclamaciones de triunfo. Cien manos
detuvieron á los caballos buscando las
hebillas de los arneses, mientras que
muchas voces gritaban:
-¡Animo! ¡Los salvaremos!
Los presos lanzaban exclamaciones de
alegría y Dossonville extendía los brazos hacia Nicole, cuando salió de entre
los salvadores un grHo de terror, de desespereción:
-¡ Henrioti ¡Aquí viene Henrioll
Calle arriba, á la cabeza de sus dragones, veíase la temible figura del jacobino.
La oleada de la multitud fugitiva retuvo á Dossonville un ro.omento contra la
carreta, donde dió un grilo desesperado
el muchacho de dieciseis años, que reclinó su cabeza sobre los hombros de
Nicole.
En seguida, unos puños vigorosos cayeron sobre la espalda de D.&gt;ssonville, y
un caballo le arrojó al suelo.Aturdido por
los golpes.cubierto de barro y ensangren·
lado el rostro, el policia consiguió ponerse en pié. Las carretas, rodeadas por
la caballeria, iban desapareciendo á distancia. Corrió como pudo detrás de ellas,
levantando en alto y en forma amenazadora el puño cerrado; y al volver una
esquina, lanz:ó un gemido de desesperación: sobre la muchedumbre acobardada
sobresallan amenazadores los dos palos
de la guillotina.

Entumedecido y casi sin conocimiento
adelantóse como pudo hasta entrar en la
plaza. A duras penas consiguió lle~ar á
la primera fila al lado del cordón de sables desnudos que rodeaban el cadalso,
repitiendo para si un centenar de veces
esttts palabras:
-¡Yo no debo permanecer más aquil
Pero no se marchó, retenido alli por la
esperanza de que el pueblo librara á los
condenados del suplicio.
Uno tras otro, fueron subiendo las gradas los condenados y pasando como fantesmas á quienes obligaba á apresurar
el paso el feroz jacobino, mientras que
la mayor parte de los que F,resenciaban
el triste espectáculo decian:
-¡Oh! ¡Por unos momentos!
-¡ Maldito Henriot! ¡A no ser por él
salvariamos á esto!\ desgraciados!
-¡Ah, el mónstruol ¡Teme perder una
sola victima!
Tocó el fatal turno á Nicole. Una mancha de azul, un rostro blanco, se dejó ver
entre la fila de cabezas. Nicole no vió á
Dossonville ni á nadie: habla perdido ya
todo recuerdo del mundo, y solamente
se dió cuenta de cuanto la rodeaba en el
momento en que el verdugo con su paciente mano le desnudaba la ropa por el
cuello. Entonces, su rostro adquirió aspecto grave y respetuoso. Avanzaron los
ayudantes del verdugo para llevarla á la
guillotina, y haciendo entonces Nicole
rápidamente la señal de la cruz, levantó
los ojos al cielo, como si quisiera averiguar algo del más allá de la tumba.
Dosson vi lle, sollozando, volvió la vista á otro lado para no presenciar la obra
del mutilador cuchillo, y esperó.
Un segundo después el choque del acero llegó á sus oido~, y una mujer que habla visto sus lágrimas le dijo caritativamente:
-¡Todo ha concluídol
Dossonville huyó de aquel sitio llorando como un niño, y recorrió sin objeto
fijo las calles de la frenética ciudad, que,
aun cuando ya demasiado tarde, se alzaba a le~re con estes salvadores gritos:
-¡Robespierre ha caído!
-1Muera el Terror!
EPÍLOGO
Una hora después, Dossonville, que
habla sido denunciado veinte veces ante
el Comité de Segurida~ por ?aber ha~lado siempre mal de los Jacobmos y difamado el carácter de Robespierre, era de-

�MUNDOS
¿lo conoDossonville, que estaba á ptlnto. de le-Y su nombre de familia,
vantarse, volvió á caer en su asiento y
céis1-le preguntó.
la cabeza.
-También lo sé. Llámese Barabant, bajó
El flamante grupo se acercó á la puer;de la conocidísima rama de los Bara- ta, donde acabeha de parar un m~gmbant del Mediodía ... Asegurase que es fico carruaje. U na soñora exle~d1ó la
de familia antigua y muy honorable.
mano al acercarse el barón de Rtcordo,
-¡Bllsta, baste! ¡Ah, si!. .. Una preel cual, salud ando
gunta más
con un grahe de hacioso moceros: ies
vimie nlo
casado1
.-:.m sede cabeza á
sus camañor . barón
rada!:, salsecase este
ló al intemes... ¡Harior delcoce un gran
che ,cuyos
ces11mi encaballos
to!
empren-¡Bien,
dieron al
muchas
instante
gracias!
veloz caEn aquel
rrera.
momento,
Recha\a reunión
de exp\énzando el vaso de café
que no llegó á probar,
didos geoe·
rales pasaDossonville pidió 1a
ba cerca de
cuenta.
-¡No le gusta el café
Dossonvial señorT-preguntóle el
lle.
-Cuando
mozo.
Dosson ville se fijó en uno es jóven todas
tonces en que el camarelas locuras
ro tenia razón.
-¿Hay algo en.el vaso,
son posiseñor1 Porque s1 es así,
bles,- _decía la voz
le traeré otro.
-No, no tiene nada el
de Barabant preci- Dossonville preguntnbo. al cnwarero que le servia 1!0 ~ici~s vaso, amigo mio ... Es que
samente relerentes 11.los persona¡es que había en el establec1m1en o he mirado al fondo del
al llegar al
vaso -contestó Dossonville dirigiendo
lado de la mesa que el antiguo agente la vi~ta á la calle y señalando con el dedo
del Terror ocupaba.
á los que se alejaban-¡y cuando se bebe
-¡Es un milagro-dec~a otro-que con ·amás debe mirarse al fondo!
.
tanta locura y exageración cons1g~mos l y dejando al camarero que ref\e~1ona ·
llegará esta edad en que se reflexiona! ra sobre las palabras que pronunc~ó, es~¡De acuerdo! - replicó el, barón _de currióse hasta fuera del café, y uniéndoRicordo.-1,Querréis creer que a los vem: se á la lenta procesión.de pasea!ltes d?sticinco años lloré porque no consegu1 apareció entre la anónima multitud.
morir por una idea?

150

POR ESOS

Ilustraciones de Reina Infante

FIN DE LA NOVELA

"Af\OR DE DAf\A
Y Af\OR DE ESCLAVA"
Terminada en el presente número la publicación de la narración histórica En
nombre de la Libertad, que ha visto la luz en las páginas de PoR Esos MuNnos, desde el próximo Marzo daremos á conocer á nuestros lectores una preciosisima é
interesante novela titulada AMOR DE DAMA Y AMOR DE ESCLAVA, de que es
autor el afamado escritor norteamericano C. BRYSON TAYLOR.
Escrita la novela en verdadero estilo literario, ello constituye un motivo más para
que llame poderosamente la atención del público, que encontrará en los capítulos de
AMOR DE DAMA Y AMOR DE ESCLAVA materia sobrada de delectación y rego·
cijo, al mismo tiempo que razones para pensar y sentir hasta lo más hondo de la
inteligencia y del corazón.
En la novela que comenzaremos en nuestro número próximo, son tres los héroes
que juegan papel principal: Nicanor, un misero esclavo; Varia, hermosisima dama
de elevada alcurnia y rancia prosapia; Eldris, esclava como Nicanor, pero como Varia mujer de explendente y singular belleza. Mr. BRYSON TAYLOR, autor de esta su•
gestiva leyenda (que no otra co~a e.s AMOR DE DAMA Y AMOR DE ESCLAVA, y,
para más encanto aun, leyenda bretona de los antiguos y ya muy remotos tiempos
en.que la Bretaña estaba sometida á la dominación romana), cuenta en muy pocas
líneas, que vamos á reproducirá continuación, cómo ha desarrollado su fantasía la
obra en que nos ocupamos.
«Nicanor era hijo de Rathumus el leñador. Heredó de uno de sus antepasados,
Melchor de nombre, como él esclavo también, una condición que en Nicanor parecía don singular con que el Cielo se había servido regalarle. Era Nicanor narrador
de cuentos; pero hacíalo en tan primoroso estilo, dotaba á sus narraciones de un
interés;tan grande y excepcional, era de tan especial encanto su donaire en el decir,
y tan atrayente y tan dulce su voz, que cuando el esclavo, orfebre del gesto y de la
palabra, hablaba, callaban todos los que á su lado estaban y olvidaban las alegrías
y los pesares que sintieran para poner más el alma en las narraciones del hijo del
leñador.
»Sobre todos los que se deleitaban oyendo á Nicanor, distinguíanse, por el arrobamiento que ponían en escucharle y el interés en comprenderle, dos jóvenes doncellas, ambas de belleza encantadora, pero las dos de bien distinta condición: hija
de un gran señor poseedor de extensas tierras era Varia; sujeta á las duras y pesadas cadenas de la esclavitud .estaba Eldris.
»Y de los amores que bien pronto sintieron por el narrador de cuentos y consejas
la dama y la esclava, y de los hechos de la vida misma de Nicanor, nace esta novela, que es del género de aquellas dulces y melancólicas leyendas y baladas que cantaron en los días de oro de la Bretaña los bardos del país.»
AMOR DE DAMA y AMOR DE ESCLAVA se publicará en las páginas de PoR
Esos MuNoos con profusión de hermosas ilustraciones, que aumentarán en mucho
el valer de tan interesante joya de la producción literaria.

�153

«GO», UN JUEGO JAPONÉS

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·111lsdo L os 47 Ronan que descrite la influencia
Entre tas lerendn$ ªRonesas !x,sta un poem~ épico
pros~. \' Go Un:i prueba de Ja importancia de la viCtoria
que sobre el a nimo fle los ault~o•_mpones e¡ercln e ¡uegotroª grab~do que representa dos jugadores trabanó la derrota en est~~ufi;~a~~~t~ª:;~:o~~~
~~:sjugadR a dv~rsa para uno de ellos

a

"GO", U N JU E G O J A FO N É S
cuyas reglas y cuyo material son fáciles
y sencillos de aprender, ~unque su~ ,r~los escritores que del Jap(Jn han trata.do, sultados sean tan co~pleJOS y tan d1f1c~ ·
figura el juego tit~lado Goi que h~ eJer- les como los que se obtienen por la_ dicido y ejerce considerable_ mfluen~ia so- plomacia europea. El_ interés de las situa•
bre la vida de aquel leJano pais. En ciones del go es más mtenso que. el _que
efecto puede afirmarse, sin temor á pe- pueden ofrecer las de otro cualquier Juecar d~ exagerados, que el go ha sido_ !ª go, pues, regularment_e, se p~erde mucho
base donde han fundado su rara y decisi- en un momento de distracción ó de ceva estrategia en el ar~e d_e la gu~rra los guedad del jugad_o~, y se gana ba'Stante
generales y jefes del eJército del M1kado y persiguiendo decididamente un fin Yd~sdonde han aprendido á moverse ord~na- truyendo el per~eguido p~r el co_ntrar10.
damente los oficiales-y soldadps de dicho En resúmen, el Jugador pierde s1 no ll~ ·
ga á percibir el objetivo real del contrario
pueblo. Del go puede decirse que ha
desarrollado la táctica militar de toda tan claramente como comprenda el suyo
una nación. En 'realidad, es el carácter en su propia imaginación. En ~n aspecde la raza el que ha creado este ju13go, to, es el go un juego de ~entahd_ad, pues
este pasatiempo en el que recrean su~ todo seria inútil en él si no pud~era calcularse un movimiento contrar10 al que
ocios los japoneses, y 11º el _go el que ha
intenta el enemigo.
formado aquel carácter nacional..
Es el go un jue~o p~ram~nte mtelecEL TABLERO Y LOS PEONES DEL «GO»
tual: nada,sino la mtehge~c1a, su~ada á
El go se juega en un tablero cuadrado
la facullad de la memoria pers1~tente,
que
suele medir cincuenta centímetros
consigue el éxito en este pasatiempo,
las muchas costumbres japoneE sas que
han descrito en sus libros
NTRE

de lado. Este tablero va montado sobre dos caras convexas, para que puedan
cuatro piés de madera, que lo levantan colocarse ó levantarse del tablero limpiadel sudo dieciocho ó veinte centímetros mente entre la uña del dedo pulgar y la
para que se halle á la altura conveniente yema del indice de los jugadores. Ciento
cuando los jugadores, siguiendo la cos- ochenta peones son blancos y ciento
tumbre del país japonés, se sientan sobre ochenta y uno negros. Los negros juegan siempre los primeros El hecho de
el piso .
Generalmente, este tablero es de made- dar los negros á un jugador sin haber
ra de haya, de tres centímetros de es- empezado los movimientos de peones, inpesor, construido en dos partes ingenio- dica que este jugador es la parte más
samente unidas. Va montado sobre cua- débil y es equivalente á una concesión.
tro piés de madera más ó menos adorna- Los dos jugadores alternan en las judos, que puede desmontarse; y como el gadas, como ocurre en los tableros de
hblero tambión se desune, resulta así las damas y del ajedrez.
muy grande la facilidad que ofrece para
Al empezar el ju ego debe estar limpio
empaquetarlo y trasportarlo cómoda- de peones el te hiero; pero, gradualmente,
mente.
se va cubriendo de ishis, á medida que el
En el tablero se practican diecinueve juego avanza.
líneas gruesas, paralelas entre sf, que ciiCada jugada tiene por objeto colocar
viden la superficie en 18 por 18= 324 cua- un peón en un sitio definido, del cual no
dritor-, eiendo cada sección algo menor debe moverse á menos que sea hecho
del tamaño de una pulgada cuadrada. prisionero y entonces haya que retirarlo
Los peones se colocan, no en estas sec- del tablero. No hay movimiento de peociones, sino en los puntos formados por nes sino cuando se ganan. Se consigue
el cruce de las lineas. Hay asi 19 x 19 capturar ó ganar un grupo de ellos cuan= 361 peones para jugar. No hay dis- do se le rodea completamente por un cor•
tinción entre el valor de estos peones, dón cerrado de peones del color contrasi se exceptúan algunos que se encuen- rio, con tal que cada punto del interior
tran al borde del tablero, los cuales des- del cordón esté ocupado por un peón de
empeñan en el juego un importante pa- uno ú otro color: es decir, si el grupo
pel, como después se verá. Nueve de es- copado tiene huecos en su interior que
tos peones, simétricamente distribuidos, no están ocupados por peones de su proestán marcados por manchas gruesas ne- pio color, esos huecos deben llenarse por
gras, que son como señales que guian la peones del color que triunfa, antes que la
vista por aquel campo, que, de otro captura y, por tanto, el triunfo completo
modo, resultaría completamente unifor- del contrario tenga lugar. El cordón de
me y sin caraccerco ó bloqueo
terística alguna;
forma un polípero los peones
gono irregular
asi marcados
cuyos lados puecarecen de vaden ser ó paralor y de función
lelos á los borespecial. Sin
des del tablero,
embargo, cuanó diagonales á
do uno de los
estos; s i e n do
dos jugadores
suficiente cual•
recibe algunos
quiera combinatantos de salida,
ción de líneas
se dan en la forparalelas y diama de conceder
gonales á los
uno, cuatro, cin•
mismos si el reco ó nueve de
ferido cordón no
estos peones setiene solución
ñalados.
alguna de con tiTablero y peones para juiar el go
Estos 361 peo. nuidad. El borde
nes que tiene el juego (cuyo nombre sin señal alguna que el tablero tiene se
japonés es ishi, que significa piedra), son destina para completar cualquier cordón
unas veces de marfil y otras de hueso ó que descienda hacia el borde ó bordes en
pizarra. Todos son iguales en forma y sus dos extremidades. Como se ve, no
tamaño: redondos en su contorno, con puede ser más sencillo el tablero del go.

·-------

J

�154

«GO&gt;, UN JUEGO JAPONÉS

POR ESOS MUNDOS

Rara vez se emplean en el juego todos
los 361 peones; pero suele suceder que
Son dos los objetos á que deben dirigir cuando hay mucha captura de peones y
mucha toma de espacios ocupad.os, uno
sus esfuerzos los j ugado~e~ del go: uno,
ó
los dos jugadores se queda~ sm tene_r
ganar peones ó «coger pr!Sloneros)); otro,
con
qué jugar; ent?nces, _el Juego c_onh·
rodear y proteger áreas del tablero que
tinúa
por los cambios de 1gu~le!! numese encuentren desocupadas por peones.
ras de prisioneros. Este camb10 no afecta
Al fin del juego, los puntos no ocupados
al resultado, pues la gaen estas áreas vacias se
nancia consiste en el excuentan y se aplican á
ceso de la cuenta de un
la cuenta del color de los
color sobre la del otro.
cordonesque las rodean;
Cada regla del juego
también se cuentan los
queda ya sxplicada, expeones cogidos y se sucepto una especial que se
mar.. al resultado. Una
pone en práctica sólo e!1
vez ganados los peones, Tamaño del ishi ó peón con que se juega ocasiones y á fin de ev1 ·
se retiran del tablero deal 11°
tar una e8pecie de tablas.
jando así espacios. va..
Es la situación que se litu la seki y se re·
cios. Así, la recogida de e~tos pr1s1one- presenta en el grupo A , en uno de nuesros se cuenla dos veces, mien~ras que )a tros grabados. En dicho grupo, un peón
captura y defensa de un espacio vacío sm blanco se enc11entra en peligro de ser
que en él se cojan peones se cuenta. sólo cogido prisionero; si el n~gro ~oge al
una vez. Puede rodearse un espa~io Y, blanco, no hace más que mverhrse la
sin embargo, puede perderse una Juga- situación siendo el negro el que entónda porque el enemigo forzando el cordón ces se e~cuentra en peligro; y sin la
que lo rodeaba logra capturar alguno de regla citada este c'lmbio de situaciones
los peones contrarios. Del mismo modo, se prolongaría hasta el infinito. La regla
un espacio capturado puede perderse seki consiste en que cuand? un color ha
nuevamente.
.
ganado, el jugador contrario no se en·
. El juego continúa hasta que ninguno cuentra en libertad para volv_er á to~arlo
de los dos jugadores puede colocar un
en su inmediata y
subsiguiente j ugapeón sin que sea in• -_-...---...-...---...-.,.-_-r_"T___r_"T__-,-,-_-r-,-_-r--_-T-- ~
7 77
mediatamente capda; puede, si, haturado por el concerlo en la segunda,
trario. Esto signifi ·
pero esto permite al
ca prácticamen10
primercolor la oporque, al fin, todas las
tunidad de protegerpartes del tablero
se llenandosu espa•
están seguramente
cío vacío con un
en la posesión in peón de su propio
disputada de uno ú
color.
otro contrincante:
algunos sitios, ocuALGUNOS EJEMPLOS
pados por los neINTERESANTES
gros, y el resto por
los blancos.
No existen en el
Ocurre algunas
go otras reglas q,ue
veces hácia el fin
lasexplicada8. Dendel juego que unju·
tro de ellas, puede
gador no puede mojugar cada pa_rte co ·
verse sin perder su
mo le plazca; pero
Diagrama del tablero del go, tal y como se explica
su peón, mientras
hay unos cuantos
en el texto
que el otro puede
resultados elemen ·
seguir jugando con
.
tales que, aun cua~do no con~tituyen resegura ventaja. En este caso, el pr1_mero glas, son tan esencia l~s y obvios qu~, g~·
debe continuar jugando: po~ cada J_uego neral mente, se explican á los princique así se ve obligado á verificar_ pierde piantes sin esperará que la práctica los
un peón, mientras que su con~rar10 gana descubra. Estos se representan en los
algo por su juego correspondiente alter- grupos señalados por las letras a, e, n,
nado.
OBJETO DE LOS JUGADORES

155

de nuestro grabado de esta página. gro. Conserva á los blancos en jaque en
En el grupo B el color negro está en algún otro sitio y hasta puede encontrar
peligro de perder dos peones: puede evi- ocasión para salvar lo que creía perdido
tarlo por el momento jugando á lo largo rompiendo la linea que le cerca.
En el grupo n, el negro requiere todadel tablero, es decir, extendiendo su línea negra desde dos á tres peones; pero vía dos juegos para rodear los siete peoel blanco sigue ahora á lo largo de la se- nes blancos: uno de los juegos fuera, y
gunda línea del borde, y el negro encuen- otro dentro del grupo blanco. El jueg_o
tra el peligro reproducido, y agra vado de fuera debe, por supuesto, hacerse priporque tiene tres peones que perder en mero; pero si el negro juega fuera y cervez de dos. Si persiste en procurar su ca del blanco, el peón jugado será inmesalvación de este mQdo, las líneas blan- diatamente capturado por el blanco. Por
cas y negras se extenderán al ángulo del esto, el negro no puede ganar aquí en
tablero, donde, al cabo, los blancos to- menos de tres movimientos. Pero siguien•
marán toda la linea negra. Esto, sin em- do la línea gruesa marcada, puede el
bargo, puede hacerse fracasar si el ne- blanco en tres jugadas romper el cordón
negro y apoderarse
gro ha colocado ande los tres peones de
teriormente un peón
este color. Así, el
en algún punto inresultado depende
termedio antes de
de quién sea el prialcanzar el ángulo,
mero en jugar, ya
lo cual equivaldría
sea
el blanco, ya el
á ganar el negro un
negro. Si jugando
juego delante del
en otro punto cualblanco en la carrequiera para forzar
ra hacia el ángulo;
la mano del negro
y como es una caconsigue el blanco
rrera casi igual, es•
ganar la delantera,
ta ventaja puede salpodrá salvar este
varle.
grupo
D. En la exEn el grupo e se
tremidad izquierda
verifica igñal carre•
de este grupo se
ra al borde del tarepresenta un negro
blero. Juega el neguardián en la tergro y sigue un ca cera linea á contar
mino en zig -zag en
desde el borde, cersu esfuerzo para esDia¡rama que presenta seis interesantes aspectos
ca del «sitio» negro.
ca par del contrario.
del juego, explicados en el texto
Si no hubiera sido
Sólo encuentra un
camino abierto, (el zíg-zag señalado por colocado este guardián, el blanco hubieuna linea gruesa en el diagrama), que le ra podido forzar fácilmente el cordón
conduce al borde del tablero; pero cuan- negro.
En el grupo E, los blancos están com do alcanza ese borde, toda la linea en
zig-zag de peones negros es capturada pletamente rodeados por el exterior; pero
en el interior hay todavia tres puntos vapor los blancos.
En cualquiera de estos dos casos a, e, cíos. Sea cualquiera el color que juegue
evidentemente el juego preferible para el antes que los.demás, debe hacerlo en el
negro es dejar solos esos grupos y hacer punto medio de estos tres: si lo hace así,
jugadas en otros puntos. Un hábil juga- esto es, si juega el color blanco, rompe ó
dor, para escapar de esta especie de im- dioide el espacio oacío interior en dos es•
pase, tiene, cuando es posible, alguna pacios oacíos separados, cosa que aseguotra parle del tablero preparada para ha- ra á sus peones contra ulterior peligro;
cer un terrible destrozo, jugada que debe el negro tratará de evitarlo antes de que
tener en reserva hasta que se le presente puedan ser tomados los dos espacios, muna ocasión como esta en que ejercitarla. tentando llenarlos por peones suyos, pero
Dejando el grupo negro ya cercado y sin no le será posible llenar ambos simultáesperanzas de salvación, juega en alguna neamente: cuando ha llenado uno, todaotra parte procurando poner al blanco, si vía el otro se encontrará por lo menos
es posible, en peligro más importante del parcialmente vacío; y tocando ahora el
i¡ue supone el abandono de su grupo ne- turno del juego al color blanco, coge
E, F,

�157

«oG», UN JUEGO JAPONÉS

156

POR 8!1OS MUNDO&amp;

este prisioneros
todos los peones
negros que hay
en el espacio inte·
rior lleno. Siem-

pre que un grupo
contenga dentro
de si dos espacios
vacios separados ,
ya sean espacios
de uno ó de muchos puntos, ese
grupo está segu
ro, á menos que
su pared exterior
sea rota ganán- . . ,
dole el contrario
peones en sus ángulos; pero, de
cualquier modo ,
no podrá ser lomad o mediante
un cerco absol:.tto. Si un grupo
contiene solo un
espacio, y ese es
de tres puntos, esle puede, y debe,
ser dividido en
dos espacios, jugando s 01b re el
punto central. E~
este grupo E, st
el negro es el que
juega primero,j U'ga rá inmediatamente sobre dicho
punto central á
fin de evitar que
lo haga el blanco. Un grupo que
contenga un espacio de dos pun.
.
.
tos SO lamen le, no
Un prulesional ~n el go retando á los jugadores y aficionados a aceptar un partid0
está seguro, pero
por completo, porque este grupo se exlo podrá asegurar extendiendo y añadientiende ahora de modo que forma dentro
do otro espacio separado.
de él un segundo espacio separado y vaEn el grupo F, el negro ~a tr~casado al
.
querer di vid ir su espacio interior en dos, cío.
Cuando los dos jugadores. ~o son si';lly el blanco ha jugado para evitar que lo
plemente novatos, cada posición se disconsiga. Si ahora juega _el b~anco, lo puta generalmente de esta manera; y se
hará sobre el tercer punto interior y cap- gana y se pierde por una de las part~s
turará todos los peones negros, excepto con sólo conseguir adelal'ltar un moviel que se encuentra tuera del cordón
miento á la parte contr_aria. Cuando en
blanco. Pero si el negro es el que se ha
tal batalla juegan de trem!a á setenta p~ode mover, puede, colocando un peón á nes por cada lado, empanándose el JUla derecha del cerco, capturar un blanco gador en perder todos sus peones ó en gay romper así el cordón de estos. En este
nar todos los contrarios, el interés. se
caso, la probabilidad de que el bla~co hace, naturalmente intenso. Al cons1de•
1
capture ai grupo negro ha desaparecido

rar cada plan posible de procedimiento,
el jugador calcula con frecuencia dóce
movunientos anticipadamente, tanto suyos como del contrario.
En el grupo F, el negro tiene un método alternativo de defensa sijueg11 el primero. El lado del cordón blanco en la
parte izquierda superior del grupo consta de cuatro peones blancos en línea diagonal, dentro de la cual hay tr'3s negros
en linea paralela diagonal.
Ahora bien: si el negro juega en el
punto exterior diagonalmente cerca del
sitio y en el centro de la línea blanca, este juego pone dos peones blancos en peligro mmedialo. Puede el blanco salvar
uno de estos dos amenazados, pero no
puede salvar ambos simultáneamente.
Un cordón completo no puede romperse por una de sus líneas que sea paralela
al borde del tablero, por ejemplo, los lados superior é inferior del cordón negro
en el grupo E.
REGLAS

FUNDAMENTALES

Lo que acabamos de exponer no es
otra cosa que la explicación de lecciones sencillísimas explicadas ligeramente
para los principi11ntes á fin de evitar que
sus primeras jugadas carezcan en absoluto de interés; pero no deben aceptarse
como reglas, pues son únicamente las
lógicas y directas deducciones de las
cuatro bases fundamentales, de absoluta
sencillez, del juego, á saber:
1.4 El objeto del juego, ó medios de
contar la ganancia de cada jugador.
2.ª La manera más fácil
capturar
peones al contrario por medio de un fuerte cordón que cerca al enemigo, tanto interior como exteriormente.
3.ª El borde del tablero constituye el
complemento de cualquier cordón que
corra en sentido descendente de él.
4.ª El seki.
Cu~ndo los jugadores no igualan en
práctica, _puede_ concluirse un juego en
diez ó veinte mmutos; pero con jugadores de disposiciones iguales, el ju ego
dura generalmente de dos á tres horas.
A medida que el juego avanza, las lineas
de batalla llegan á ser confusas é irregulares de modo inextricable: no es raro
que un sólo cordón inexpugnable pase de
un extremo á otro del tablero. El inexperto no logra seguir las ramificaciones
de_ la~ l~neas, tanto.que, a lgunasveces, los
prmc1piantes se megan á reconocer que

as

se encuentran completamente rodeados.
Lo intrincado de las posiciones se a umenta por lo general por medio de dos
prácticas comunes: cuando una parte
del campo ha sido defendida hasta la
conclusión di,finitiva, dejando al color
blanco, por ejemplo, con un solo peón
para apoderar~e de todo un batallón negro, aquel peón blanco rara vez juega
ni se mueve. En la posición supuesta, si
la tracción de los peones negros y los espacios á ganar son de consideración, el
blanco no debe llevar la contienda hasLa
el último extremo, sino á un punto que
le coloque en posición airosa, esto es, á
la parte del campo en donde el negro
tiene mucho que perder, para que se vea
obligado á toda clase de esfuerzos para
salvar sus peones. Así quedan por largo
tiempo los contendientes en condición
cr!Lica, pero no definitiva porque estas condiciones criticas pueden ser pro bablemente útiles á cualquiera de los jugadores, mientras que, por otra parte,
dejar de seguirlas equivaldría á perder
la delantera en obsequio del triunfador
de momento. Aun á la conclusión del
juego, la última jugada en cada grupo ó
sección no se verifica, porque si se hace
no produciría diferencia en la cuenta de
una ni de otra parte. En esta conclusión,
los prisioneros encerrados se retiran sin
que se haya colocado el último ishi.
LOS MIRONES Y LAS MUJERES EN F.L « GO&gt;)

Cuando se trata de dos buenos jugadores, la multitud de mirones llega á ser
asombrosa, aunque parece que nadie rodea á aquéllos por el escrupuloso silencio
que todos guardan: el interés de los espectadores es tanto que hasta los rostros
permanecen fijos y sin expresión. Pero
tan pronto como se pone el último peón
y queda derrotado uno de los jugadores,
prorrumpen todos los mirones en aplausos y risas, y entablan acalor11das discusiones acerca de las jugadas hechas.
Las mujeres juegan rara vez al go, y
jamás resultan verdaderas maestras en
este juego. Quizás se juzga que sin ejercicios de esta clase y por genio puramente natural son ya bastante expertas en
las artes de la astucia y de la insinuación, y no es conver..iente que con este
juego que, indudablemente, influye en
aguzar esas facultades que el jugador ya
posea, resulte la mujer más maestra de
lo que ya es en tales artes.
ROBERTO

H. SMITH

�LAS GRANO.ES El&gt;OPEYAS b.E LA HISTORIA

LAS GRA~DES Ef'Of'EY AS DE LA HISTORIA

BELGRADO; MALTA; VIENA
que Belgrado sufrió. Allí había entonces
treinta mil hombres para la defensa, y el
sultán turco mandó inmediatamente un
N la confluencia del Sa ve y del Danuejército de doscientos mil soldados para
bio levánlase la ciudad de _Relgrado,
auxiliará la ciudad y levantar el c~rco.
ho capital de Servia. No satisfecha la Encontraron los turcos á los austria~os
an{bición del turco con po~eer á Constan- protegidos por dos fuertes líneas de trrn·
tinopla deseaba la conquista de toda ~u- cheras que cubrían las márgenes del
ropa p~ra colocar á su califa e~ ~a silla Save y del Danubio, extendi_éndose una
del Supremo Pontifica de la rehg1ón que de dichas lineas hacia la ciudad y otra
odiaba. Encon~róse á Belgrado en su ca- hacia el campo libre. Eligieron los mumino y la sentenció, como antes sentensulmanes un campo Y forciara á San Juan de Acre,
tificáronlo, y empezaron
á sufrir un sitio tenaz. .
después un avance lenlo
Mohamed II fué q~ien
hacia las trincheras_a us._
primeramente puso s1L10 á
triacas.
.
Belgrado, pero tropezó con
Las baterías del prínc1•
el valor de Juan Hunya~y,
pe Eugenio bombardearon
el gran húngaro que imterriblemente á Belgrado,
pidió á aquél realiza~ sus
que tuvo que s~frir el cadeseos; después Sohm~n
ñoneo de las trincheras Y
elMagnífico, en 1521, ?m·
el que le hacían los. Bu•
co años ante~de la terribl~
ques de Ja flota aust~iaca.
batalla de Mohacs, _logro
La ciudad fuécon vertida en
apoderarse de la crndad;
ruinas pero la guarnición
más tarde, en 16~8, pasó la
se sostenía heróicamenle
hoy capital s~rv1a á po~er
esperando que el numer~de los austriacos; volvieso ejército del sultán ob~iron á tomarla los turcos
garía al cabo á los austria•
en 1690, y en 1717 el príncos á levantar el sitio.
cipe Eugenio de Sabaya,
El príncipe Eugenio,
uno de los más grandes
que veía mermadas sus fi.
capitanes de un siglo en el
las por las enfermedades,
PrincipeEugenindeS,,boya,quemonpensó qu'"'., si· prolongaba
que florecieron Turena, doba
á los austriacos c¡ue derrotaron á
17
Marlborougb, Ven~6!11e Y
los turcos en Belgrado el año t7
el cerco mucho tiempo los
Villars, la puso. sitio
turcos le batirían fácilmente, pues a~efrente de un ejército austriaco compuesto nas le quedaría ejército; y como su úmca
de setenta mil hombres, que se exten- salvación estaba en de~r~lar á !os turdieron de rlo á rio"siguiendo la bas~de un cos lo antes posible, ehp:ió el d1a 16 de
t .á ulo con Bel grado en el vértice.
Agosto de aquel año de 1717 para marriE:~ sitio es el más importante de los
BELGRADO

E

a\

char sobre ellos. Salió, en efecto, á la
media noche de sus atrincheramientos y
desfiló por los fosos paralelamente á las
lineas turcas, con intención de atacarlas
al amanecer. Pero el movimiento austriaco no se hizo con la precisión que el
príncipe deseaba, y el nuevo día encontró
á sus tropas fuera de las posiciones acordadas, con peligro de que el conocimiento prematuro del ataque por parte de los
turcos produjera la derrota segura del
ejército que mandaba Eugenio de Sabaya.
Atortunadamente, momentos antes de
salir el sol apareció una niebla espesa sobre los ríos, y al amparo de ella pudo el
príncipe completar sus disposiciones, de
manera que' el ataque se llevó á cabo
como proyectara el de Saboya en un
principio.
Menos de cuarenta mil hombres tenía
Eugenio á sus órdenes en su línea debatalla; pero fué tal el valor impulsivo que
desarrollaron en el ataque, dirigido por
el mismo príncipe en persona, y estaban
á la vez tan perfectamente combinados
sus planes, que los turcos sufrieron espantosa derrota y fueron victimas de tremenda carnicería. En consecuencia, Belgrado cayó aquel día en manos del príncipe Eugenio.
Pero la ciudad
fué devuelta á los ~
turcos por la pez
firmada en 1739.
Este Tratado no
impidió á los austriacos sitiar n uevament.e á Belgrado y apoderar•
se de ella en 1789;
y recuperada nue
vamente por los
turcos dos años
después, fué al fin
con quistada en
1804 por K,ra
George al frenle
de un ejército del
pueblo servio quo
desde entonces

ca muerte del jóven rey Milano y de
su esposa la reina Draga, ásesinados
hace pocos años, en 1903, por los pretorianos de aquel ejércilo.
MALTA

Después de la calda de Acre, los caballeros de San Juan, comunmente llamados los hospitalartos, se establecieron en
la isla de Rodas, donde sostuvieron un
célebre sitio de seis meses que terminó
con la toma de dicha isla en 1522. Tanto
se admiró el sultán Solimán del valor de
aquellos caballeros, así como de su cons•
tancia y tenacidad en la defensa, que les
concedió h:onrosa capitulación. La Orden
se estableció .e ntonces en la isla de Malta, que por aquellos tiempos sólo era una
roca estéril y abandonada en el Medite .
rráneo.
En Malta soslu vieron estos valerosos
caballeros uno de los sitios más célebrea
que registra la Historia. El puerto de Valetla está dividido en dos porciones por
uu promontorio largo, estrecho y rocoso.
Las costas de los dos puertos que forma
la citada di visión, tienen el aspecto de
gigantescas hojas de sierra por sus dentadas cortaduras en la roca En la extre-

retiene á Belgrado y la consérva
como capital de

su nación.
Belgrado será
célebre siempre
en los fastos de la
Historia porque

registra la trági-

159

Fuerzu del prfnclpe Eneenio de Saboya atacando Í1 Bel¡rado en 1717

�160

POt\ ESOS MUNDOS

T oma de Malta por ~ apoleón

ros de San Juan fué heróica. Juan Parisot de la Valette,gran maest~e de los c~balleros, animó con su espíritu á los sitiados. Parisot era por entonces. un anciano de
sesenta y
ocho años
de edad,
pero el
valor y
atrevimiento
que desplegó ·entusiasmó
y despertó
el deseo
de emulaciónen los
3 d J io de 1798
1dad OS
Bonapnrle el 1 e un
jSO
Ó'V en e S .
En una de las ocasiones criticas del ataque viéronse tan apurados los def_ensores
de San Telmo que pidieron p_ermiso para
abandonarlo y retirarse. Par1sot contestó
diciendo que les permitiría marcharse
para que se recluyera1_1 en un c~nven:o
donde no tuvieran peligro de sufrir dano
al uno¡ pero que él no abandonar_ia_ el
ca~tillo, y que reforzar~a la gu~rmc1ón
on hombres que no tu vieran miedo á la
c
muerte.
Esto enar·
deció los
ánimos de
los vacilantes,que
ya no quisieron dejare! fuerte. Los
turcos,
por su
parte, no
habían
cubierto la
linea del

LAS GRANDES EPOPEYAS DE LA HISTORIA

H,l

berberisco, Dragul llamado, cambi5 el entonces habían peleado como héroes,
aspecto de las cosas. Por indicación de fueron casi á la fuerza á esta última haeste Dragut, los turcos completaron el talla y los aguerridos y disciplinados solcerco emplazando una gruesa batería en dados españoles vencieron fácilmente á
la parte de tierra, mientras que por el los musulmanes, pasando á cuchillo á la
mar los buques de la Media Luna ocu- mayor parte de éstos. Los que consiguieparon también aquel lado d_e la_ penínsu- ron escapar embarcaron en sus buques y
la, cortando así las comumcac1ones en- huyeron precipitadamente de Malta.
tre los dos fuertes crisOtro hecho de la histianos. Después de un
toria de Malla merece
mes de combates territambién mención espeblemente encarnizados,
cial. Los caballeros de
los genfzaros entraron
San Juan habían sido
-en la torre, ya reducida
organizados para la deá un montón de insosfensa de la Europa cristenibles ruinas, y pasatiana contra los musulron á cuchillo á toda
manes de Oriente; pero
la guarnición, excepla derrota de la armación hecha solamente
da de Solimán y la gran
de diez caballeros que
batalla naval de Lepanel berberisco conservó
tb, así como el victorioen rehenes, y de un par
so resultado de la acde soldados que pudieción combinada de poron escapar y ganará
lacos y austriacos . en
nado el castillo de Santierra, alejaron todo pe·to Angelo.
ligro por esta parte,
Con una persist.encia
r¡uitando así razón de
·que sólo puede expliserá aquellos caballecarse por el fanatismo, Juan Sobieski, rey de Polonia, organizaior de ros. Por esto, la Orden
continuó el asedio de la última cruzada para arrojar de Europa decayó, rápidamente, y
los demás fuertes en
álos turcos
cuando Napoleón Boque se defendían los caballeros de San na parte, en su camino á Egipto, apareció
Juan, y durante dos meses los turcos in- ante Malta el 9 de Junio de 1798, con su
tentaron repelidos asaltos contra los cas- poderosa armada, la isla cayó inmediatillos de San Miguel y de Santo Angelo. ta mente en manos de este emperador,que
Destruyeron, al efecto, las murallas del sólo encontró frente á él una defensa puhastión de Castilla que protegía á Santo ramente nominal, pues ya la traición, soAngelo; fué batido el castillo d0 San Mi- hornada por el oro francés, había aseguguel hasta que quedó convertido en ruí- rado al ambicioso Napoleón la posesión
nas, y llevaron á cabo los turcos un atrin- de Malta. Así fué como este emperador
cheramiento en la ciudad de Borgo, pudo decir después: «Tomé á Malta cuanfrente al fuerte de Santo Angelo. A pesar do me encontraba en Mántua.» El gran
,de tantos esfuerzos, los turcos no pudie- capitán, que sintió desde entonces el más
ron tomar por asalto ningún punto im- supremo desprecio hácia los caballeros
.portante, y tuvieron, además, que aban- de San Juan, decía cuando se hallaba pri&lt;ionar el asedio porque el virrey que el sionero en Santa Elena: «La Orden de
monarca españal Felipe II tenia en Sici- Malta era absurda. Cuando yo llegué á
1ia auxilió á 'los cristianos llegando á la isla, los caballeros aquellos no hacían
Malta con una poderosa flota y desem- otra cosl). que gozar de sus rentas: no pebarcando en la isla doce mil hombres el leaban. Las fortificaciones de Malta eran
día 6 de Septiembre de aquel año.
formidables, y hubieran podido sostenerLos turcos, como ya queda dicho, le- se y obligarme á permanecer en la bahía
ventaron precipitadamente el sitio y re- durante varias semanas.»
embarcaron en sus buques. Pero al coSi así hubiera sido, el capitán del sinocer el número exacto de españoles que glo XIX no habría llegado á E!~ipto, y la
habían acudido en socorro de los caba- batalla decisiva de Abukir se hubiese rélleros de San Juan, Mustafá, el caudillo suelto ante las murallas de Valetta. Cuanmusulmán, se aproximó nuevamente á do los franceses tomaron posesión de los
Malta y atacó á las fuel'Zas del virrey de fuertes y fortificaciones de Malta y Fe enSícilia. Los soldados tarcos, 1ue hasta tararon de su fuerza, el general Cattare5

�POR BSOS W.UNDOS

.

ALTA NOCHE

lnáevl1talblemente hubieran sido venc·1
s a arga los vi
·
do
rro no hubiese acudl!;ses, s1 en su socohierro el rey d p : o. un soldado de
J uan Sobieski. C~n : on_: q_ue se llamó
ta mil hombres . ¡° e¡ rc1lo de salencaballerla polac~ l~~y~y;n:?
terirble
campo turco el d S ? ies i sobre el
aiio de 1683
e 11pt1embre de aquel
que lodo lo dce~:~l~or~en_te avasallador
sitiadores asaltaban 1~ tiempo que los
rrible carnicería fué d s ~ura~as. Con lecbo el ejército turco es roza o .Y deshey perseguidos con

162

k~

12

163
sana los fugif
K
Belgrado, do~d~s~u~ióa a~oursladfá huyó á
danes de su sultán
ca_ o por órdillo vencido.
' que así castigó al cauEste fué el último r
.
t~rcos para invadir /Ean rntento de l~s
c1os que Sobieski
uropa. Los serv1cos hicieron á la dv~r-s c~óballeros polajornada deben ser i 1zac1 n en aquella
por la Cristiandad recordad?s siempre
tria para cuya n~ Y. zn especial por Auscho esta gran viclo~1. n repres~nta musitio de Viena por aq1a
en el
ue tºnbseguida
so erano polaco.
CYRus TOWNSEND

Fuer, u de Sobiulü atacando á loa turco1 en Viena el 1ño 1683

lli dijo á Napoleón: «Ha sido una gran

sión de Malta, y aunque por la paz de
Amiens de 1802 prometieron entregar la
isla á los caballeros de San Juan, cuya
Orden trató de restablecer el czar Pablo
de Rusia, no cumplieron la promesa.
La paz de París de 1814 aceptó el i;tatu.
qua y confirmó á los hljos de Albión en
la posesión de Malta. Hoy es esta isla
una de las mejores fortalezas y esLaciones navales del mundo. y, con Gibrallar,
proporciona á la Gran Bretaña verdadera influencia sobre el Mediterráneo.

suerte para nosotros que hubiera álguien
dentro de la plaza para abrirnús las puertas; pues si no llega á haber nadie, nos
hubiese costado gran trabajo entrar en
la ciudad.»
El botín tomado por Napoleón fué de
verdadera importancia: consistía en barras Je oro y plata en su mayor parte.
Fué llevado al barco-almirante L'Orient,
y hoy reposa en las poco profundas aguas
de la babia de Abukir, donde dicho buque trances fué echado á pique durante
VIENA
la batalla del Nilo. Bonaparle dejó en
la isla una guarnición de varios miles
La última gran irrupción en Europa de
de hombres al mando del general Vau- los mahometanos fué rechazada y combois. Después del fracaso de la campaña batida ferozmente en Viena. El visir Kara
de Egipto, los ingleses bloquearon por ~lustafá sitió la capital de Austria el 1-!
mar á Malta en Septiembre de 1798 y los de Julio de 1683. El emperador Leopoldv
habitantes de la isla se insurreccionaron había buido como un cobarde y con él
contra los franceses, que hablan acep- sesenta mil habitantes de laciudad,abantado. para hacerse más simpáticos, la donando dentro de las murallas á veinte
bandera napolitana. Los ingleses, que la mil soldados y á sesenta mil pobladores
mayor parte del tiempo que duró este de los más pobres.
asedio fueron mandados por Sir AlejanLos turcos establecieror, contra éstos
dro Ball, uno de los mejores capitanes un sitio regular, haciendo padecer á la
de Nelson, mantuvieron en la bahía un capital los horrores de un furioso bomriguroso bloqueo de dos años, al propio bardeo; pero jamás pueblo alguno defentiempo que proporcionaban á las tropas dió con más ahinco sus lares. Los soldamaltesas armas y dinero. El bravo Vau- dos, al mando de Rüdiger, conde de Stabois. esperando en vano socorros, se de- rhemberg, hicieron varias salidas y refendió hasta el 4 de Septiembre de \800, chazaron los ataques con denodado vaen que se entregó obligado por el ham- lor. Los habitantes, incluso las mujeres
bre: de su gente morían diariamente cien y los niños. á las órdenes del burgomaes·
hombres, y cuando los franceses arria- tre Von Liebenberg, reedificaban \as
ron la bandera napolitana no quedaban murallas, reparaban las brechas y ofreabsolutamente provisiones de ningún gé· cían la valiosa ayuda de sus voluntades
y energías para la defensa.
nero en Valetta.
Los ingleses tomaron entónces pose-

ALTA NOCHE
~ra el último instante s·¡
.
mirábamos morir la lun¡·pá;itc1osos
como un embl ema m1sler1oso
•
.
de
ya,triste
nuestra dicha pasajera y cándida.
Sus manos en las mi
á 1 .
!ristemenle asomadas ;~~slra~sa~~=s
,cuántas
cosas dolientes se d..
l
1¡eron ,
en e_ mudo lenguaje de las lagrimas!
1 Vibraron á lo lejos, sollozantes
notas de una triste serenata. ,
v: ró ta~bién el ósculo postrer~
a mE!lód1co son de las guitarras..
En mi oído resuena todavía
el eco de s~s últimas palabras·
«No mede¡es, mi bien vuelv
«Me matará tu ausenc'ia»
~N otevayas'
mis brazos!.. »
Hoy, mientras ella en el
1
-···-»
evoc? su_ memoria idolatrads:pu ero duerme,
y fi~Jº o1r, del viento en los rumor
queJas de amor y músicas lejanas. es,

~b

... «,

é .

Eze:QUIEL

GAMBOA

�« LOIIENGRIN», DE WAGNER

LAS Of'ERAS MAS CéLEBRES DEL MUNDO

.. L O H E N G R 1N " , D E W A G N E R
Los aficionados á la música que viven alejados de las grandes capitales y que, por tanto, no disponen de ocasiones para ver y oír las óperas en la escena teatral, tienen
que contentarse con los ecos que hasta ellos lleva la prensa diaria, cuyos criticas
solo se ocupan en la producción específica oloidándose de lo que la obra es en sí
con relación á la historia de la música ó dP. las concepciones de los compositores.
Nuestro propósito en estos artículos es poner de relieve el espíritu de los g,.andes
hombres que han desarrollado el arte del drama musical y , al efecto, en esta serie
ya hemos detallado de las óperas Rienzi, de Wagner, Rigoletto, de Verdi, y Romeo y Juliete, de Gounod . . J
W 11gner--fera 'el maestro director de
esta serie de óperas [célebres que Teatro de Dresde cuando coropusoLohenvienen ocupando nuestra atención, grin, y, sin embargo, no consiguió que
tócale hoy el turno á la inspiradísirna se representara esta ópera en dicha poobra de Wagner, Lohengrin, una de las blación, en la cual otras obras del mispredilectas del público español, y en cuya mo autor, Rienzi y Tannhauser, hablan
interpretación del personaje principal sido ya muy mal recibidas por el público.
tan extraordinarios triunfos obtiene en Tres años después, en 1851, fué cuando
los principales teatros del mundo el tenor se verificó la primera representación de
Lohengrin, en la ciudad de Weimar,
catalán Viñas.
La partitura de Lohengrin fué comLiszt era el protector de Wagner en
puesta por Wagner en el año 18i7, mien· esta nueva empresa, y no puede hacerse
tras el gran maestro gozaba de las deli- más expléndida exhibición de amistad
cias que ofreclan entonces las estaciones de la que aquél llevó á cabo para que
balnearias de Bohemia. ,vagner escri- Lohengrin alcanzara éxito en Weirnar.
bió el tercero y último acto (aunque aqui No sólo interpuso su influencia para que
se representa en cuatro actos, la ópera la obra fuera represen1ada, sino que ansólo tiene tres) antes que el primero y el ticipó mil quinientos duros para los gassegundo , los cuales ct&gt;rnpuso por est6 or· tos escénicos. Pero los cantantes no estuden. Y durante el invierno de aquel año '\'ieron á la altura de las exigencias de la
y la primavera de 1848 se dedicó á instru- música, y las cinco horas que se emplean
mentar la partitura de Lohengrin, que en la representación de la ópera cansapuede asegurarse de manera terminante ron é irritaron al auditorio.
que es una de las mayores maravillas en
Sin embargo, Liszt consiguió desarrola historia del arte musical por su porten- llar en W eirnar el entusiasmo por Wegtosa riqueza, su melodía sin igual y la ner, tanto que en sucesivas temporadas
novedad extraordinaria que ofrece en to- de 6'pera tuvieron que establecerse tre·
cios sus detalles. El motivo del libreto fué nes especiales para facilitar la concutornado de uu antiguo poema bávaro.

EN

rrencia ~e las poblaciones de las ciudades próximas á esta que podemos llamar
meca precursora de Bayreuth, donde a
lograban_etruendoso éxito TannhüuseJ y
Lohengrm. vyagner llegó á ser muy popular ~n Weimar, población que fué el
pequeno centro de donde radiaban las
ll_amas de e!}t_usiasrno que habían de pu r1~c~r el v1eJo convencionalismo de la
musica de ópera.
Es un hecho digno de atención en estos apuntes _que damos á conocer ahora
que ~asta cmco años después de habers~
escrito Lohen$rin no tomó forma el drama ante los OJOS del compositor.
El argumento de esta ópera es mu interesante. Al levantarse el telón del yprime~ da~to, después de un hermosísimo
pr~ u 10, EnrLque I de Alemania ue
remaba al comenzar el siglo x o~d~na
que an_te_ ~l comparezca Elsa para for~arle Juic10 de residencia por la acusación contra ella lanzada de haber &lt;lado
ruerte á su hermano el duque de Braoª~te.dEl acusador, Federico, casado con
r/u a, ~na hechicera, reclama el duca O Y pid~ la condenación de Elsa
fsta, al ser mterrogada, no responde
das tregu~t~s, y canta sus sueños acerca
b:1t aparición de un noble y valiente cab :ro c_uya lle~ada espera y el cual proar.. su mocenc1a
re Enrique I preg~nta á Federico si quie~ue su causa se decida por medio de
u_n. uelo c&lt;:n el caballero en cuya aparición .s~ena Elsa. Acepta Federico la
~~~py~ic1ó¡°, el rey ordena que resues e ~rmes Y el Heraldo ha a la
con:vdocttor1a. L~ multitud aguarda s~bre~f~ a a soluc1?n del asunto, mientras
cae de rodillas y Federico se en ríe
fr:r~ue los clarines retadores no enc!en.1 p_or respuesta más que un grande
~I encir En ~sto,descúbrese serpenteanº en a corriente del río un hermoso cish\anco,que arrastra un ligero harqui
e lule o á cuyo bordo va un arrogante ca~
ha ero.
ta:rlt~ éste ~ la orilla, y después de can•
co da ~sp3d1da á su cisne, que se retira
l n ucien o el bote, avanza saludando
ªo Rey y declarando la inocencia de E',sa
.
i
•
Fiesea
d .que ' s1· consigue
la victoria sobre
e erLco, _Elsa sea su prometida; ero
á ésta la pide que se abstenga siempfe de

á

r

n:

165

reriguar su nombre ó su origen. Eisa le
e~lara que.su fé en. él es tan grande ue
la ignorancia de quién sea y de dó~de
venga no será obstáculo para que esa fé
le falte.
El caballero desconoci&lt;lo y Federico
trab~n el duelo, y Federico cae herido
El citad? caballero le perdona la vida:
Y toma a Eisa en sus brezos.
En el segundo acto, Ortruda, llena de
cólera, proyecta un plan de venganza.
resuelve persuadir. á Eisa que pregun~
~ lo que su prometido no quiere revelar
ste plan de Ortruda prevalece y en 1~
1a noche de h_?da~, Elsa, á quie~ la duda
e!lvenena, ex1Je h1stérícamente la revelación del nombre y orígen de su salvador.
De r~pen~e, entra Federico en la cámara
nupcial dispuesto á asesinar al caballero
el cual, abandonando un momento á s~
amada, _desenvaina la espada y da muerte al traidor.
Así termina el acto segundo. En el tercero, amanece cuando se levanta el telón. La corte se reune en las orillas del
río, y el caballero desconocido, en vista
q~e Eisa ha faltado á sus votos, reve~!uién es:. y dice que se llama Lohen.
g
Y es h1Jo del Parsifal, que guarda en
su podar el Sagrado Graal, la copa en la
que se recogí~ la sangre del Salvado.r.
Otra vez el cisne serpentea por el río·
es que el_ Graal le manda en busca d~
L?hengrm. Ortruda se vanagloria de su
trmnfo! y declara que el dsne es la en~
c~rnac1ón del hermano de Elsa esesmado
por éstª• Y á quien
•
'
,
Ortruda
babia dado aquella forma y condenado á
permanecer así por siempre y para siempre.
d Lohengrin se arrodilla y ora . Desciene una paloma, y se levanta Lohengrin
tradnsfigurado por la alegria. Retira una
~a ena del cuello del cisne, del cual surJe entónces el Jóven Godo/redo duque de
Brabante, á _quien Ortruda asep:'uraba haber convertido en aquella ave. Lohengrin
sal_ta al bote, que ahora es conducido
~mado por la paloma. Al verá Godofr;.
o en forma humana, cae Ortruda al
suelo la_nzando un gemido. El rostro de
E_lsa brilla de gozo por un instante á la
;¡5ta bd1¡8u hermano, y después, mirando
ca a ero, que se aleja, le llama su
esposo y cae muerta.

te

�LCUÁL ES MI OBRA PREOILECTAT

Después, alarga el volante á su mudo
interlocutor, al que, lacónicamente dice:
-¿Es estof
Y ante la afirmativa respuesta del intruso, despide á éste afect11osamente, volviendo á enfrascarse en la confección de
esas cuartillas que dentro de algunos meses habrán de imprimirse con el titulo de

¿cuAL ES f'\I OBRA PREDILECTA'?

La de los tristes destinos.

Los hermanos Quintero
A semejanza de algunas revistas extranjeras de la índole ~e PoR Esos MuNoos! en
nuestro núm&lt;ro de Noviembre último com~nzam~s esta información, que no
otro ob ·eto ue averiguar por propia manifestación de los autores_cuát es su o ra
Predil1:~ta q!Iª por la perfección con que desarrollaron su pensam~ento, !Iª por lasl
.
' . que prest·d teron
·
..1
•
circunstancias
su gi;nesis,
!Ia , en fin , por. el éxito que logró e
trabajo al ser conocido por et público. Echeg~ray, Palacio Valdés, Querol, Bre•
tón, hablaron entónces. Oigamos hou lo que dicen otros maestros.

ttgne

Benito J&gt;érez Galdós
su mesa ae _trabajo, toI talmenlesobre
cubierta de cuartillas borra_NCLINADO

jeadas, notas y apuntes, el incansable ti·
tán de la litera tu•
ra española pre·
para su próxima
novela, con la
cual ha de cerrarse la serie
gloriosa de Epi•

sodios Nacionales. Al ruido de

,-Es difícil contestar á esa pregunta
¡muy dificil!. ..
y queda un rato pensativo, hundiendo
entre las manos la cabeza creadora. .
En tanto, el visitante ojea la estanc1!:
muebles sencillos, fuertes; pocos libros; ámplios balcones,
mucha luz ...
Al cabo, Don
Benito a l z a la
frente. Parco en
palabras, toma
de un compartimento de la mesa
un volante timbrado con su
nombre y señas,
y escribe en .él
con letra nerviosa, pero de claros trazos en los
que no se advierte el defectuoso
y á veces ininteligible carácter
propio de los que
escriben mucho
y de prisa:

la pue1 la, que ~ntreabre un criado, levanta la cabeza, que cu~re
caracterishca
boina azul, y diri~e inquisitiva
mirada con sus
ojos taladrantes
a I intruso q u e
llega á turbar la
tranquila gestación de la obra
artística, quién
sabe si á inte•
rrumpirla en uno
de sus momen«L Cuál es mi
tos culminanobra predilect8'
tes...
De los EpisoEI maestro coBenito Pérez Galdóa
dios Nacionales,
nocia el objeto de
La campaña del Maestrazgo.
.
esta visita: habfaselo yo exp~esto en una
De las novelas, Fortunata y Jacinta.
carta escritas días ha, é mcontestada
El t
M
por f~lta material de tiempo en _la baDe las obras de teatro, ec ra Y alumba inacabable de la producción que riucha.»
nunca cesa.

167

presidieron á su concepción y alurr.bramiento, etcétera, etc.
»Así, por ejemplo, para citar algunos
casos, preferimos Esgrima !I amor, nuestro primer juguete, por ser la alegria más
pura de nuestra vida de autores; El o¡ito
derecho, nuestro primer entremés, por
ver en él algo asi como el gérmen de
todo nuestro futuro teatro; Los Galeotes,
nuestra primera comedia, en cuatro actos, por el esfuerzo y el trabajo que nos
costó, á parte otras razones que nada tienen que ver con la literatura; La buena
sombra, porque fué el sainete que nos
hizo populares y nos valió una carta de
Clarín, que guardamos como un tesoro;
Las flores, porque fué escrita en plena
sazón de juventud y entusiasmo; El amor
que pasa, por su asunto... y por otras
cosas de corazón adentro; La zagala ...
Pero ... ¡á qué seguir, si al cabo vendríamos á parar en que la una por esto, la
otra por lo otro, todas nuestras obras,
aún las más pobres é insignificantes, tienen derecho á nuestra predilección por
algo'-..
»Y asf debe ser, y asf tiene que ser, después de todo; porque si bien se mira, los
hijos del ingenio se parecen á los de la
carne en que cada uno de ellos se lleva
un pedazo de nuestro corazón, algo de
nuestro espíe;-r.,-- -- .-..
ritu y de nuestra vida¡ y en
ellos vemos
reflejarse,
más ó menos
alterado,
nuestro propio ser con todas sus alegrías, dolores
y pasiones... »

Estos fecundos é insignes escritores,
hoy en el apogeo de su legítima gloria,
nos honran con las siguientes lineas,
~011testando á la pregunta objeto de nuestra información:
«Cuando la producción es grande y
muy frecuente, como la nuestra, y se
vive en plena actividad creadora, es muy
-0ifícil señalar preferencias ó predilecciones: lo producido se olvida, ó poco menos; sólo se está atento á lo que se imagina y se va á escribir, entre lo cual, naturalmente, figura la obra ideal, perfecta, impecable, que nunca se escribe. Esa
es, en rigor, nuestra obra predilecta; entre otras razones, porque ella es la que
nos obliga á perfeccionarnos en nuestro
arte, á estudiar, á aprender en la vida y
en los libros, y á poner cada día la mira
más alta.
»Pero, ateni én Jonos á
las y a escri tas, que pasan
de cincuenta,
y que son de
las que aquf
se trata, repetimos que es
punto menos
que imposible
determinar
cuál ó cudles
Amadeo
son las prediVives
lectas: p o r que, desde
El ensayo
luego, no es
ha
concluido.
una , 1:1ino vaPor
la angosta
rias ... si no
puerta del es nos arrojamos
cenario salen
á decir que toSerafín r Joaqntn Alvarez Quintero
en tropel ardas, ya que en
.
tistas, coros y
cada una podria encontrarse un motivo figurantes, llenando el pasillo con sus
particular de predilección, ajeno al méri- cuerpos y el aire con su vocinglerfa.
to ó al valor literario de la obra casi Entre la penumbra misteriosa en que
siempre. La explicación de esto no suele yace la escena, se ven sombras fugitivas
estribar sino en la historia íntima de cada que desaparecen taconeando sobre las
una de ellas, en las circunstancias que tablas. Apoyado en una de las cajas de

�¡CUÁL ES MI OBRA PREOILECTAf

bastidores, hay un hombre de rostro que sancionó la naciente fama del comgrueso, completamente rasurado, que posilor, la consolidadora de su justo reviste largo gabán de obscuro colorido y nombre, al estallar, en noche memorase cubre con flexible honble, la ovación entusiasgo negro. Es Amadeo
ta del público reunido en
Vives.
la sala de la Zarzuela,
Niégase en un princien esta misma sala donpio á contestará la prede, después del ensayo ,
gunta sempiterna, sin
charlan Ama deo Vives y
que logren hacerle vael recopih,dor de estas
riar de criterio las insis•
artísticas impresiones.
ten tes palabras del recopilador de estas artisliEugenio. Alvarez
cas impresiones.
Dumont
-No es por modestia,
sino todo lo contrario, El notable pintor cuyo
dice el maestro composinombre antecede nos fator.-Aún he producido
vorece con la siguiente
poco, y mi obra prediesquela:
lecta es la que está por
«¿Cuál de mis obras.
hacer: ninguna de las
prefiero? Si he de serque conoce el público
franco , ninguna: al soreune las condiciones neñarlas, tal vez llegué á
cesarias para merecer mi
entusiasmarmecon ellas;
predilección. Dígalo así
Amadeo Vives
después de rea li_zadas,
á loslectoresde PoREsos
fueron una decepción: no
MuNoos... Algun día, tal vez sea más eran nunca lo que había pensado.
explícito: hoy, no pued_o...
.
»Pero debo dar una contestación ca- "
Sin embargo, apremiado, capitula.
tegórica. Así, pues, citaré á Malasaña y
No siente predilección por Don L úcas su ñij r,, batiéndose contra lo s france
del Cigarral, oh r a
ses. Esta obra es exprimorosa, que ledió
presión viva de una
á conocer como una
época en que yo aún
legitima es paranza
tenía fé en mí pa•
del arte lírico; no
tria: hoy ... hoy,
por Bohemios, esa
p eor es meneallo: to•
delicadísima filigrado ha desaparecido;
na que el público
se horró la leyenda ,
y yo no pinto ya
español no se cansa
más que impresiode oir cien y cien
nes de la realidad,
veces; tampoco por
fugaces recuerdos
las vibrantes notas
de viajes, para mi
de La buenaventura,
propia satisfacción,
ni por la linda opesin preocuparme de
reta El húsar de la
los artistas ni del puguardia, modelo en
blico.
su género. En cam ·
»Esta clase de trahio, al hablar de La
bajos acaso parezbalada de la lu:. percíhese en sus frases
1 can de menor cuantia; pero yo los prela inequívoca pruefiero á cuantos otros
ba de una mal disipudieran merecermule da ternura.
mi a te nción, y de
-No lo puedo neellos estoy satisfegar... La partitura
chísimo,
porque me
de La balada es la
• Eugenio Alvarez Dumont
entretienen en todos
más aceptable de todas las mías: la encuentro más comple- los sentidos que esta palabra alcanza.»
ta , mejor acabada que ninguna ?t:ª·
AUGUSTO MARTlNEZ OLMEDILLA
Y es que ella fué la obra decisiva , la

111

dro por Eu~enio Alvarez Dumont
.. b t.. dose coil los f•·anceses.- Cua •
Malasa11a Y su h,¡a ª ,en
(Fol. de la Colección Laurenl)

169'

�EL EJ ÉRCITO A LEMÁN

EL EJÉRCITO ALE/V\ÁN
0

UN AÑO EN EL 7. DEL RHIN

han regresado á Espa- gar el de todos, no sólo á titulo de cuña, después de permanecer durante riosidad, sino para que sepan los que lo
el año último en Alemania estudiando la ignoren cómo hacen soldados los países
organización militar de aquel país, los que se cuidan de tener ejército.
oficiali,s de nuestro ejército que á tal fin,
-La vida militar en Alemania-habla
comisionados por el Gobierno español, el teniente Carrión-es, como se sabe,
fueron al impecompletamente
1
rio de Guillar- Í
distinta de 1 a
mo II.
nuestra, siendo
Cierta afortuportal razón imnada casualidad
·Al posible estable•
me puso en re•,
.
~ cer comparac10·
\ación con uno
,
.
_.
nes entre una y
de aquéllos, el
otra .. . Perocon·
primer teniente
R&lt;~•..lfl•=
viene hacer
de Infantería
constar, porque
Don Enrique
es cierto, que
Cerrión, quien
tenemos encasa
desempeñó su
mucho bueno,
mandato presseñal evidente
t indo constante
de que podemos
servicio, como
llegar á lo mesi fuese uno de
jor.
sus oficiales, en
Lo primero 1
el ri,gimien to
que se echa de
alemán d e Inver apenas se
fanterla número
pisa tierra a le69 . 7. 0 del Rhin,
mana, lo que
de guarnición
llama y cautive
en Trier, que
poderosamente
manda el corola atención desnel von Kreigs·
de el primer día
heinr; y como á
que allí se vive,
mi curiosidad
esel cariño, la
in sacia h le se
,.
vi,neración que
ofreció la ama,.
Alemania tieM
hilidad complaá su ejército, sociente del señor
Dos músicos del eiército alemá n: el hombre más alto y el más
lo comparableal
Carrión, es clabajo de ta banda del regimient o 16t de Hnea
amor,:á la devoro que aproveché la ocasión que «de sa- ción que el ejército profesa á la patria.
her noticias&gt;&gt; se me ofrecía. Hay entre
El cuartel no hace solo soldados: como
estas algunas que deben salir del cono- la escuela, ó tanto más, se afana por hacimiento de técnicos y aficionados, y lle• cer alemanes, desarrollando, exaltando

RECIENTEMENTE

Casino de oBr.iales del campamento de Elsenborn

po_r todos lo_s medios el elevado sent1·.
mlento pa t r1O d e Ios reclutas, fomentando un orgullo de~medido de ser alemá n.
-4Qué eres ~u1- preguntó el señor
Carri?n á su asistente, un muchachote
alsaciano.
:-Alemán,-contesló el soldado. -En
~i _país todos los jóvenes lo somos... Los
vi~JOS guardan vivísimo el amor á la patria frances a en
que nacieron. Pero
los j óvenes somos
alemanes.
Y cuando estos
j óvenes ,
como los
demás soldados, estudian el
historial
de su regimiento,

por aquellos alemanes sus compatri'otas.
*

**

El soldado alemán, mientras permanece en ~las, desconoce el ocio; los enerales, Jefes y oficiales solo descan:an
cuando pasan á la reserva ó se retiran
Así resulta que el trabajo en el ejércit¿
alemán es todo el día y todos los días.
A cual
más interesan t es
son las
tres fases
ó períodos
en que se
divide en
Prusia la
instruc ción del
recluta, á
saber: instrucción
de detalle;
preparación para
enseñanel campaza que con
mento , y
Desfile del regimiento alemán de infantería de tinea nun¡ero
•
69
particular
campaesmero se
.
mento· y
da en t~dos los cuerpos prusianos, mués - p~eparac1ón para las maQiot&gt;ras, y r:ia trense, igual que sus compañeros, orgu- n10bras. En total, once meses, hasta allosos de los hechos heróicos realizados sados los cuales no dejan los quinto/ de

�EL EJÉRCITO ALEMÁN

POR BSOS MUNDOS

7'

173

r

Onservando al enemigo

Guerrilla á la japonesa

Comienzan ahora á aprender el órden
serl? para ascenderá veteranos. La qut1 de combate los soldados. Pero no son
pudiéramos llamar enseñanza primaria ya caprichosos sus movimientos: viven
la dan por grupos los suboficiales (sar- en perpetuo simulacro de guerra; no tragentos) bajo la vigilancia de un oficial; bajan para las formaciones, sino que se
y se expresa lo cuidadoso y minucioso adiestran para el combate. ¡Y de qué
de ella, mejor que hablando de la automática uniformidad de movimientos 6 modo!
Procúrase , en primer lugar, formar in·
de la mara vi llosa perfección en el manemejorables
tiradores,
jo del aryes un verma,consig·
d a dero y
nando que
ordenado
t
se emplean
derroche
al rededor
de
cuatro
meses
en
de cartuestaprimecheria el
r a fas e
que se hac e para
de
la
instrucción de
conseguir-

quintos.

lo. Mas no
El segunse crea que
do periodo
el tiro al
de ella,que
·.'-~~,_,:.,.¡,;;:;..·'
blanco se
ya n o e s
hace, corno
solo de re._,.,"if::·:.\,JC;I~'~~
'llit!~~
en otras
clutas,sino
partes, á
muy esAd. t· d
l
.
pié
quieto
smo
que se,
ecialmen •
1es ran ose en e mane¡o del arma. Ejercicios hechos en el cuartel
•
P
te de oficiales, constituye un momento verifica combatiendo, á la par que se eni~teresantísim?, porque desde aqui em- sayan y practican cuantos sistemas de
pieza á manifestarse el admirable y pelear inventa la inhumana ciencia de
acertado espíritu práctico que informa la la destrucción.
enseñanza militar alemana.
El ingenioso sistema de blancos con el

~'-!!lt,~.,,,~-,.,

-cual se simulan masas y siluetas enemi- lla parte. y el soldado se hace cargo de
gas que aparecen y desaparecen de con• la tropa, y con ella se mueve, avanza ó
r_etrocede, se retlnuo á d1ferenlira
6 ataca 1 se,
t es distancias
gun su entenes notabilisimo'.
der, y cuando ha
Por todos los
lerminado el sumedios se propuesto táctico,
cura ofrecer al
en
el acto y sosoldado la imábre
el terreno
_gen más aproxisegún lacostum~
mada de la gueb r e a I e rn a na,
·r ra. Es, si no
~ace
el capitán
frecuente, posia su compañía
ib le que una
la critica del mo-compañia piervimiento.
da en una acY por si todo
-ción todos sus
ello
fuera poco,
o!tciales, y pre•
para aproximar
viendo este caso
en lo posible la
,se acostumbra á
ficción á la realos soldados á
lidad, mientras
moverse solos
la infantería, la
para que a pren•
caballería los
.dan á no desmoingenieros,' los
ralizarse ni huir
sanitarios,
to por falta de jedos los cuerpos,
fes.
~n fin, trabajan
- Fulano,mcansables la
suelen decir los
a ~tillerí11.se~jer-capitanesácualc1ta en el tiro
quier soldadoal b 1a n co ent o m e usted el
viando susbalas
mando de la
de estridente silEntretenimientos
de
un
soldado
alemán
-compañía y ded
bar por encima
fiéndase de las
e las cabezas de infantes y caballeros
fuerz~~ enemigas que en tal número y
-co nd1c 10nes se presentan por esta 6 aque- á los cuales el nuevo reglamento de in~

�EL EJERCITO ALEMÁN

174

POR ESOS MUNDOS

batallón de cazadores de l~ Habana.
fanteria, puesto en vi_gor en Julio del año
-1uA. las maniobras? No, senor, á prepróximo pasado, quiere ac,ostumbrar al pararse para el\as,-me contesta el ofidesagradable y temeroso ruido de la guecial señor Carrión.
rra.
-iMás preparación1
*
-¡ Ya lo creo! Ha aprendido el soldado
**
á maneJ·ar el arma, á moverse en forma
t
Militarizado así el rPcluta. se encuen ra
forma de
ya dispues·
combate, á
to á pasar
ti r a r a 1
al último
blanco, esperíodo de
g r ima ,
su minugimnasia,
ciosa y
.1 ·
á montar
acertada
en bicicleinstructa,á manción.
dar un pe- A las
lotón y una
maniocompabras,ñía ... Ahoafirmo 'JO
ra tiene
cándida·
~½¡~,,?··,.. ,
que ejercime~te, re.. , ...•..,.,,,,
tarse en el
cordando
servicio de
mis cua_ ....,_"'"""'.....,_
avanzadas,
renta días - - - - - - - de pa truj u S t OS de
Banda de música de un regimiento de caballeria alemana
Has, de requin to en
. .
,
conocimiento del terreno y de adioinael regimiento de Luzón, y mis tres_ ~1as cio'n del enemigo (punto al. que se concede tiro al blanco v• uno de paseo
d d mili~ar
O
de grandísima importancia.) Ha ap ren ·
(legua y media de carreter~ es e . vie- dido á leer planos 'i á orientarse por las
do á Las Segadas, con intermedio de cartas, y ahora aprenderá á usa~ de ellos
baile) en los cinco meses que, _cuando lo sobre e\ terreno. Los soldados hslos adde Melilla, pasé como reservista en el

i

175

quirirán un nuevo conocimiento: el le- las rodillas, sufrien&lt;lo una nevada inacavantamiento de croquis ... Y tan pronto bable, y á cuerpecito gentil! ...
desplegará en guerrilla española, como
(Ahora acuden á mi memoria la voz
se arrastrará sigilosamente y avanzará amable del bondadoso teniente Fernáná saltos, según la táctica japonesa.
dez Méndez-¡salud!-y la perezosa del
A los ejercicios de día se unen ahora sargento Trillo, mandándonos Derecha é
inespera Izquierda,
das y freen elreduc u en tes
c ido comarchas y
medor de
prácticas
la 3.ª del
noctur2.ºdelLunas; y cozón, y el
mo antes,
uniforme
y co mo
y monótolueg o, el
no pisar
soldado
de los
nodescan ·
quintos
sa, haga el
haciendo
ti e m p o
dúo algoque quieillltn'J:.•;.2it:r
te a r d e
ra, porque
una beQéen Alema~~is#
fica lluvia
nia la luz
;;...-.a.:;:;.:..:....__;.-..-...;,.r;i;&amp;;II ___......___
de primadelsol y IA.
vera que
Guardia lormada prestando honores
c a y en d 0
0 bs cu r i _
dad de la noche, el calor y el frío, el sobre la bella Pontevedra nos obligó á
chorrear continuo de la llu vía, como el huir del patio donde hacíamos la instruca pacible caer de la nieve copiosa, son ción).
elementos de enseñanza militar. ¡Allí no
*
se conoce el «si el tiempo no lo impide!»
**
Volvamos á Alemania.
¡Cuántas veces hemos permanecido
Del servicio de patrullas y del particutodo un día andando con la nieve casi á
,'

El teniente españul soilor Carrión con los ¡eles y oficiales del tercer batallón del 7.0 regimiento del Rhin

�177

ILUSIÓN

l'i6

POR ESOS

MUNDOS

, -

~agrada á ser militar: enamorados todos
e su carrera, son, por convicción
&lt;lade_r~s profesionales de la mílici¡ v;r,serv1c1os no son mecánicos s·
d. us
mas· s
· ·ó
, 1 no e arho~breus dme1s1 n, la de formar buenos
guerra.
El espíritu de cuerpo tiene
t
_Proporciones formidables.
~ª;;º~fr◊cu¡ase que estén siempre junto;
. d iga . os solteros á comeren el ca~mo e oficiales de cada regimiento L
Jerarquía se tiene en mucho· el tul. a
apenas conocido.
,
eo es
-Serán
largos
y
pe
.
en las acad ·
nosos 1os estud10s
emia~...
-Verá usted El que
· á
ci!l sienta plaz·a de soíd:s¡~ra ser . o~miento d d h
en un regt. ·' don e ace sin dispensa todo el
se~v1c10 e armas de los soldados durante
seis
meses, al cabo de 1
R probación en
áos cuales, previa
iE
un ex men ' pasa á 1
q~~uela
Guerra del distrÚo militar :
diez
enece, de donde sale á los
-Oficial afee mesesdpara volver como subcuerpo e su procedencia. y

1

1

lr1ª

Pa:: ~~~~~s

en tal situación permanece ocho
nas! y á su término se constitu eS:~~;
o~ciates en tribunal para decidii la admisión del cadete, levantando acta de su
acrrdo, que elevan a l emperador quien
or ena el nombramiento del nuevo oficial..·
es cuando empieza
·
1a
d d1Y entonces
·
ver a era mstrucción militar de éstos!

*

**
Ser'í9: el cuento de nunca acabar reb[odu_c1r ~qui la visión de aquel admira~ ~Jército, que haciendo desfilar .ante
mi vista la 12. a compañía del 69 de linea
(
1:ttºr
Barre; capitán; Fiemann; oficia.
osti y. Bernhard), me presenta el
ilustrado primer t()niente español .
- Pero e.l entusiasmo de este ofi:~ial senor. Car~ión, por lo ajen'o, no lleva á menoserec1ar lo bueno propio: antes al cont~ario, se complace en afirmarlo y proe ama~lo, por~ue ello le hace es erar
para. dia _no leJª!1º, la elevación de ~ues:
tro 8Jérc1to al nivel de los mejores.

Hulanos alemanes

sembrados. Sólo por indemnizacion'e s de
1ar cuidado con que se le atiende no daños causados en estos, abonó el año
acabaríamos de hablar nunca.
último el 8.0 cuerpo de ejército, un millón
En Noviembre último se ha implanta- y medio de marcos. ,
do, después de numerosos y favorables
-iY después de las maniobras1
ensayos, un sistema al que prestan sus
-Como antes, el soldado trabaja forbuenos oficios las palomas mensajeras. midablemente, ocho, diez, doce horas
-Pues con tal preparación. al cabo de diarias en el cuartel ó en el campamenonce meses, llegarán los quintos á las to, donde sea: la cuestión es que no esté
maniobras hechos unos catedráticos,ocioso.
-0bservé yo á mi amigo Carrión.
*
-¡No acaba nunca la admiración de en·
**
tusiasmarse con esos catorce días de maHay en Alemania, como en España,
niobras generales ó de cuerpo de ej érci- buenos y malos cuarteles. No son allí coto, para las cuales se completa la prepa- rrí dos, como aquí, los dormitorios de la
ración del soldado verificando maniobras tropa, sino pequeñas habitaciones (corpaprevias de brigada y división!
rachos) para diez ó doce hombres.
Por lo que dejo dicho que se hace en
El regimiento alimenta á los soldados
..el campamento, puede suponerse hasta con una taza de café puro por la maña -qué grado se llevará aquí la ficción de la na, rancho al mediodía, menos fuerte
que el nuestro, que no comen en comu.guerra.
Todavía aumenta en este período la fa- nidad, y otra tacita de café puro por la
itiga de la tropas, admirablemente prepa- noche. El que quiere cena la busca, y si
radas, como se comprenderá, para su- no la encuentra se acuesta sin cenar,
irirla. Las marchas de cincuenta y se- como chico castigado.
senta kilómetros son cosa frecuentisima
-Observo que los oficiales están exenen estas maniobras.
tos de muchos de los servicios que poDurante ellas, el soldado se aloja y vi- dríamos llamar mecánicos, que hacen los
vaquea como en España; pero el patrón nuestros.
tiene obligación de dar de comer á sus
-Asi es. Guardias, semanas, revistas
.alojados con arreglo á una tarifa de an- de policia, etcétera, son cosas que incum,temano fijada por la administración mi- ben á los suboficiales (,;argentos). Pero
no por ello es menor el trabajo de los
lile r.
Nada impide los movimientos de las oficiales: su vida está extrictamente con1lropas .en las maniobras: ni muros ni

ALEJANDRO

PÉREZ LUGÍN

lLUSION
(De Gtethe)

La caprichosa cortina
se _ha ~ovido en su balcón:
quie_re ~ndagar mi vecina,
l?Uriosidad femenina!,
si estoy en mi habitación.
Quizás se ha puesto en acecho
para saber si el despecho
que todo el día senM
lo ¡uardo aún ocult~ aquí
en el fondo de mi pecho ...
Mas tales de mi vecina
los pens~mientos no son...
l Es la brisa vespertina
la que f!1Ueve in su balcón
la caprichosa cortina!

TEODOR6 LL©RENT E
6

�ACTUALIDADES

179

ACTUALIDADES
castellano de Mos, no la cuestión d&amp;
confianza, sino otra bien distinta: la imposibilidad de continuar en el Poder el
Nuevnmente tiene que verse forzado el
partido liheral.
cronista de PoR Esos MuNDOS á regisDon Alfonso XIII aceptó las dimisiotrar en esta sección una crisis polilica: nes que Vega de Armijo y sus ocho miel Gobierno formado por el marqués de la nistros le presentaron, consultó con los
Vega de Armijo el 4 de Diciembre últi- presidentt1s y expresidentes del Consejo,
mo cayó del Poder bajo el peso de la Senado y Congreso, y encargó tln la mallamada ley de asociaciones el día 24 de
ñana del 25 la
formación de
Enero pasado.
un Mini~terio
e in e u en ta
al jefedel pardías de vida
tido conservamir.isteria l
dor Sr. M11uempleados en
ra, e I e u a 1
templar caaceptó la coracté res, en
misión y hozurcir volunras después, á
tades, en re la una de la
mendarideas,
tarde, juraba
en malaventu·
en l1t cámara
rados intentos
regia el cargo
de unión entre
de
presidente
los distintos
del Gobierno .
hombres que
seo m p11 ñ11do
aspiran y
de los !'eñores
q:.1ieren y perDon Manuel
siguen, aunAllendesa laque lo disizar, como mimulen 6 lo
nistro de Esnieguen, ser
tado; marqués
jefes del parde F1gueroa,
tido liberal:
de Gracia y
esto ha hecho
J11sliria; D/\n
el marqués de
Guillermo Osla V e g a de
m a, dti llaArmijo, sin
c
i en da; leque, ni siquienientP general
ra momentáDon Francisneamente, loco
Lv iio, de
grara éxito
Guerra; cspipara sus gestá n de n11vio
tiones. Y, desDon Antonio l\1¡rnra, presidente del Couejo de ministr11s
de primera
engañad o,
clase Don Jo5:é Ferréndiz, de MiHina;
malhumorado, dado á todas las amarguras de ver Duu Ju11n Lacierva dt Guuermri,111; Don
cónio desaparecía el gran bloque fusio- Augu~to Gonzále2 Besuda, dP Fome11to,
nista que se agrupara antes bajo las ór- y Don .F11ustino . Rodrlguez S11.mpedro,
denes de Sagasta, planteó ante el rey el
LOS CONSERVADORES EN EL PODER

1

Don Man_uel Allen~esnlaz1 r, min1,tro de Estado

.l

de Instrucción Pública
y Bellas Arles.
. El cro~ista,
1mparc1al á
fuer de honrad o, y sin
que esta afirmación sea
anuncio de
sus opiniones, hace
constar que
el pals en genera I ha recibido con
satisfacción y
con agrado la

~farqués rle ~igueroo, minist ro
de Gracia y Justicia

Don Guillermo rl• Oima minis- .
tro ue Ifaci~nda'

7

Teni•_nte e:_eneral Don l&lt;'rancisco
Lono, mm1s1ro de la Guerra

Don Juan de L•ciervn, ministro
de la Gobernación

r.;ipit_án ~e n~vío de J.• Dnn José
~ errnndtz, m1oistro do Marina

Don Au gusto González Besada
ministro de Fo.mento
'

entrada de
los conservadores en el
Gobierno·
que éstos no'
han solicitado• el Poder1
srno que han
len ido que
aceptar o, no
de muy buen
grado, porque el or~anismo liberal, completamente roto
destrozado'
minado en s~
propio lerre-

Don F!i'!ªtino Rodri~uez 8,mpedro, m1a1stro de Jnstruc. l'ubhca

�ACTUALIDADES

180

POR

181

ESOS MUNDOS

\ad ninguna después del presente _mes _de
no, hallábase y a i~posibilitado para Enero en cualquiera de las 1~les1as
ninguna obra de gobierno_; y que la rá- ahiertasordinariamenle en Fi:anc~a, esto
significará
pida constitución del Gabinete formado
l
,1ue han alpor el señor
canzado sus
Maura y la
a spiraciodisciplina
nes; si ocuque los conrre lo conservad o res
trario, si pa·
han demosra satisfacer
tt-ado en las
los fervores
aceptaciodel
cultoque
nes de los
pro tesan,
nombra~ienen que
mientos del
verse obliga·
personal y
dos esos cacargos po\í·
tólicos á forticos hechos
zar
las puerpor su jefe,
tas de los
han servido
templos, y
para, q~e en
los gendarlos an1mos
mesólas trode lasgentes
.....
,,_......
pas logran
_.,.,
....
.
_.
_
_..
naica la esimpedir
este
peran za de
propósito
ó
que, al fin
11.l
menos
se
desde hace
oponen te-ya algún
~t t'
Cll,lllpOs obra del escultor Mariano
t á
1
Monumento al i~nera " fr ~e~ de Guaiemala del Parque de Madrid,
nazmen e
tiempo, vaBenl,iure, descubierto en ef28
EBero último '
su
consecu,
mos á tener
los es- ción, los anticlericale~ y _el Gobierno
Gooierno ...
Que en estos tiempos que para
podrán considerarse v1ctor1osos.&gt;)
Estamos ya en el
pañoles corren, es una gran cosa.
mes de Febrero, y no
ha habido necesidad
FRANCIA Y LA
r.
de apelar á medios
IGLESIA ROMANA
extremos: un dipuDábamos cuenta el
tado, M. Flandin,
mes pasado en ~sta
presentó un proyecto
sección, del conflicto
de ley que era una
planteado entre el
fórmula de paz entre
Gobierno de la Reel Gobierno francés y
pública francesa y_el
i,\Vaticano,yM. CiéVaticano y los 0~1smenceau acordó, papos de dicha namón
ra facilitar más la
con motivo de Ias
concordia, sustituir
declaraciones culese proyecto por ~tro
tuales exigidas en la
en que se suprime
ley de asociaciones
la necesidad de las
formulada por Cié·
declaraciones para la
menceau y Briand.
celebración dei culy terminábamos los
to. En el preámbulo
aomentarios que hade este proyecto se
cíamos á la situaexplica e ó m o 1os
ción entonces exispárrocos, por un a
tente, con estas pa·
Don Allonso XIII en el instante de cortaJ e~:°:t1!~z
declaracién
que con8
labr.as:
que 5ujehba la cubierta del monumonto e
tenga su nombre Y
(&lt;La prueba de la
campos
que no requiera la
victoria por una u
.
. firma de ellos, podrán obtener el tHu~o
otra parte será muy (é.cil_ y s~nc1l)a: s1 J·uridico apra el goce gratuito de los ed1los católicos pueden o1r misa srn d1ficul-

---11JW-

:e

-

-

Muzalter-ed-Din, shah de Persia, tallecido en Teherán
el 10 de Enero último

Mohamed-Ali-Mirza, que ha heredado el trono persa
por muerte de su padre

ficios destinados al cullo. Como el motiESTATUI\ DI': MARTÍNEZ cAMPos
vo principal invocado en la Encíclica
del Papa para abstenerse de la declaraEl acto de ser descubierta la estatua.
ción era la ausencia de título jurídico en ecuestre de Martínez Campos levantada
las leyes anteriores, la situación cambió en la Plaza de ~uatemala, del Retiro, venotablemente y de modo ..-- - r1ficado el 28 del pasado
favorable para los obispo8
mes, revistió gran solemnicon este proyecto, que fue
dad: concurrió el rey, acomaceptado por el Vaticano,
pañado de su cuarto militar
aunque con ciertos repay de la familia real; asistieros.
ron el jefe del Gobierno y
La nueva ley, puesta á
el ministro de la Guerra, y
discusión en la Cámara
los marqueses de Cabriñafrancesa con carácter de
na -y de Estalla que iniciaurgencia en los cuatro últiron, organizaron y llevamos días de Enero pasado
ron á término la construccon objeto de que pudiera
e i ó n del monumento; y
empezará regir el l.º del
también estuvieron a 11 i
actual, fué aprobada por
presentes gran número de
550 votos contra cinco.
personalidades militares,
Lo cierto y positivo es
políticas y de todas las claque ha llegado el mes acses sociales.
tual sin que se haya susEl Sr. Maura pronunció
pendido el cullo ni turbado
elocuentísimo discurso del
el libre ejercicio de este en
que trasladamosá esta erólas iglesias católicas frannica los siguientes párra-·
cesas; y a un que 1a paz no Antonio Montes, célebre torero se- fos:
está hecha totalmente entre vill,,no,
tallecido en Méjico el 1 1 de
L
1
E_n_ero 6llimo, de 1esu\1as 'de gra(( os a tos hechos del cauel Vaticano y el Gobierno VISIIDS cornada.que recibió en aque- dillo, tallado en carne de
11
de la vecina república, ya
ª plaza cuaLro días antes
soldado, como han solido
se han puesto los jalones para lograrla serlo cuantos alcanzaron gloriosa postecon la polltica deconciliaciónfrancamen- ridad; los aciertos del gobernante, á los
te adoptada por una y otra parte, que es cuales dió realce la amarga experiencia
de esperar no se turbe nuevamente.
del suceso, viven todavía en la memoria

�182

183

POR ESOS MUNDOS

~sos ~ráleres por donde exhala el f
mler10r que funde viv"fi
uego
las nacionalidades'·~ i ca, y preserva
i •
, uego en el cual las
orJa y las adapta al curso de siglos.Y
generaciones la diestra omnipoten le de la
Providencia
divina.»
EL TRONO
DE PERSIA

Electos de l:i. explo.;lón de una bomb11 aouquistn en I• caja del Banco Nacional de FJ111dellia, E&amp;tados Unidos
de Norte-América

nuestra y no han menester de encareci- pronto, cuando todos nosotros hayamo~
miento. Pero muy deprisa la gener11ción dejado de existir, contemplarán los venique los presenció va exdaros esta hermosa efi tinguiéndose, y ellos v11 n
gie, evocarán el recuerinternándose por los do·
do de sus campañas, de
minios de la Historia
sus abnegaciones, de sus
donde queda inerme la
arranques, de sus clarihosti\idad, donde no pevidencias, de toda su nonetra el olvido, mas donble vida; se sentirán orde la injusticia no siem·
gullososde participar en
pre aca la el edicto de
ella, incorporada, como
pro~cripción que debieestá, á la comunidad de
ra detenerla en los umlo pasado y lo futuro en
brales. La Historia desque consiste la esencil\
deña, por opulentas, por
de la Patria, y muchos
regocijadas, por ruidosas
proseguirán con paso inque sean, l11s vidas que
cierto discurriendo por
se emplearon en la proestas alamedas, sintiendo
ia satisfacción, y sólo re- l\\uia_de
s~xe-Alteobnrc, reino de llanover, el cora1.ón
emulado
1•
fallecida en Gmunden el 9 de Enero pasado
l•
d ¡ · con
¡
gistra los nombres de
e mcen,1vo e eJemp o,
P
aquellos muertos que supieron enlazar despertador de nuevos mereciruientos.
sus fugaces horas con algo grande y Mas a hora tenemos otra obligación nosperdurable , como es
otros, los que hemos
·1aPalria. Porque Mar
convivido con Martitíne1. Campos consa ne:,. Campos.. los que
gró á España su exishemos mezclado con
tencia entera, porque
la suya nuestra acción
!-\U -vida toda se conpropia en la vida posumió como ofrend11
lítica de España, los
en el ara de la Patria,
que ante este monuahora que ya se exmento vemusevocada,
tinguió, perdura la fra
no tan sólo la memogancia de las virtudes
ria de sus hechos, similitares yclvicas que
no la persona misma
atesorósunoblecor11rediviva: nosotros,
zón. Estos bronces,
que hemos sentido laestos mármoles, aun
lir aquel cora1.6n vaantes que el cincel
ronil al vibrar delcolesinfundiese el alíenra1.ón nuestro, que
to vivificador del artishemoscom pa rlido sus
ta inspirado, por ser Don Ramón Piiia,qoehasMonombra~o ministro Asperan7.8S Y sus trisimperecederos ya simplenipotenciario de J!.spañaen Washington
tazas, estamos obligabolizaban el triunfo
dos á dar ante el rey,
del espíritu de aquel hombre contra el ante la real familia, ante la nación enteinsolente poderlo de la muerte. Muy ra, testimonio de lo que hemos visto y no

-- . -

�ACTUALIDAD E$

186- •

POR ESOS MUNDOlS

184

so, senda del Cielo,.Juente de la Cien~ia

LA REINA DE JlANOVER

y otros por el ' estilo. Muzalf~r-ed-Dm,
Otra baja en la lista de _soberano~ tieque habia nacido en 1853, subió al t~ono ne que registrar esta. cróni_ca: 1~ prmc~por muerte de su padre Nasr-ed-Dm el
sa M11.ria-AleJandrma-Gu11 \lermina de Saxe-Altenf 0 de Mayo de 1896 Y era r
burg, reina de Hanover,
el quinto soberan_o de la
dinastia delosKadJars, que
fallecida en Gmunden el ~
es la casa reinante en Perde Enero pasado.
Esta princesa habla nasia. Modernizó á paí~ en
todo lo que e~ amb1en~e l ·
cido el año 1818, Y en 1843.
contrajo matrimonio con el
oriental lo ha ido permitiendo, introdujo nueva!príncipe Jorge, que descostumbres en la manera
pués fué Jorge V, rey ~e
Hanover, el cual perdió
dé ser de aquella política.
entabló relaciones con las
su reino en 1866, cu~ndo
naciones europeas, yexlen·
la guerra entre Prusia Y
Austria. Desde en~onces,
dió é hizo extender por el
mundo el conocimiento dt,
esta familia real h~ vivi~o,
de lo que es el pueblo per en plácido y tranquilo_ retlsa al cual, últimamente,
rJ alejada de los luJOS Y
dotó de una Constitución, Don José M. Beranger, almiran~e s~lemnidades de las cortes.
hecho del cual ya dimos de la Armada, tallecijo ~n Madnd y de los palacios.
el 23 de Enero último
cuenta d11talla da en nuestro número de Octubre del
LOS TERREMOTOS DE JAMAICA
¡
año próximo pasado.
.
.. 0
Al shah muerto ha _su~ed1do su h 1J
En la serie, quepa rece ina?abable, de
mayor Mohammed-Ah-Mirza, que cuen- desgracias que han asolado ricas pobl~ta trei~ta y cinco años de edad Y _pos~e ciones en estos pasados meses, e~ precivasta y extensa cultura y e:tt.r~ord_mar10 so incluir á la bella ciudad de Kmgston,
amor al progreso y á la c1V1hzac1ón de capital de Jamaica, destruida por un eslos tiempos modernos.

r

--·- -

ibles terremotos ·el U de Enero último
Vista de Kingston, capital de Já Jamilica inglesa, destruida por terr

Aspecto de una de las calles principales dJ Kingslon después de los terremotos ali! ocurridos

pantoso terremoto el 14 de Enero último. rasantes fotografías de la ciudad de
Fueron grandes las desgracias, perso- Kinp:ston antes y después del terremoto
nales ocurridas: pasaron de quinientos citado.
los muertos y de mil los heridos; y la
EL ABATE PEROSI
ciudad sufrió tan considerables daños
que de ella apenas
El célebre é ilusquedó edificio sano
tre director de la
después de las conCapilla Sixtina del
Vaticano, abate Lovulsiones que la tie•
renzo Perosi, ha darra sufrió: iglesias
do en Madrid, en el
y hoteles, palacios
Teatro Real, dos aucomo los de Justicia
diciones de Moisés,
y Correos, edificios
uno de sus famosos
bancarios y casas
Oratorios. Aunqu&amp;
particulares, en fin,
ca ye ron a 1 suelo
no es esta música
derrumbados,aplasmuy del agrado de1
tando entre sus espúblico que asiste á
combros á las deslas funciones d&amp;
graciadas victimas.
aquel teatro, el abate Perosi fué respeLa población, que
tuosa mente aplaucontaba cuarenta
mil almas antes de
dido y sus trabajos
han obtenido éxito.
la catástrofe, fué
auxiliada por las
Perosi es mu y
autoridades inglejóven, pues sólo tiene treinta y cinco
sas, que-son las que
alli mandan, las
años de edad; pero
desde que contaba
c u a 1 es supieron
conservar la sangre
diez puede decirs&amp;
fria necesaria y el Al)ate Lorenzu Perosi, director de la Capilla Sixtina. del que ya era músico.
VO:ticaDd, que ha dadc en el Teatro Real de Madrid
En su misma famiespíritu y presencia
dos audiciones de su célebre oratorio Moisés
de ánimo indispen- ,
lia halló ambientesables -en casos como el que registramos propicio para el desarrollo de la afición
para no aumentar la desolacióny el pe- que desde entonces, (desde antes aún,
ligro de los supervivientes.
cuando no tenia más que siete años),
Publicamos en estas páginas dos inte- Perosi mostraba por el divino arle: su

�POR B!IOS MUNDOS

186

Don José Sincb&gt;z Gae,ra, nnevo
,~bern~dor dal B1nJo ,h E,p:ih

J uie· IJ~vt,, Mmbrado
D,cal del Tribun1l Supremo

1) ,n

Mvqnh de Pidal, nnevo presidente del Consajo de t~tado

padre era músico excelente y de cu\- tan grandisimo nivel con los Oratorios,
tura grande, y desempeñaba el doble base de su fdma universal, que le han
cargo de organista y maestro do capilla conquistado el puesto preeminente que
de la Catedral de Tortona, y el ejemplo hoy ocupa cerca :le Su Santidad, que en
de éste influyó en el hijo y sus conocí- tan a \la estima tiene sus méritos y valimientos le inculcaron en el dominio del miento. A los catorce años de su edad
órgano y de la composición, inspirándo- puso música á Je/té, de Carissimi, inile en las severidades de la escuela se- ciando, á través de sus páginas inspira~ui~a por Clementi, Lemmeno, Bach y das, el concepto que le merecia un géne·
Cherubini.
ro al que estaba llamado á dar gran im«Un año bastó á Lorenzo Perosi-dice oulso. Recibió en el Conservatorio de
uno de sus biógrafos-para desentrañar Mtlán las sabias lecciones de Michele
las obras clásicas, /uguisticas, del gran- Sa ladino, sólidamente instruido en el
dioso Bach, realizando incansable sus dificil arle del contrapunto y fuga, base
estudios, hasta llegar á dominarlos por inconmovible de su labor futura . Allt dió
completo, en un piano ordinario de su de mano á su instrucción musical. Y no
propia casa, al que se había adaptado un queriendo apartarse de la patria ni de los
modernísimo
.,....,.......,,,.
suyos, rechapedalier. El ~
zó halagüeórgano consñas propotiLuyó, desde
&lt;1iciones de
\uego,su insRatisbona,
trumento fadonde le ofre•
vorito, aquel
cieron la cáque mejor
tedra de órr ea l za los
gano, prefiefectos del
riendoseguir
género en
modestamenque habla de
le en el puesbrillar Pdrolo de maestro
si; y viéndole
&lt;le capilla de
¡ m provisar
la Catedral
sobre el te~ ""--'""'
de Imola. En
ciado de divi1891
pasó
á
Marques de las Torrecillas. nueDon Lui• Menéndez Pidal. nuevo
V
•
no origen,
vomayorJomomayordelrey
académicoJ.eBeU,sArtes
enecia, enhacesentir al
cargándose
oyente una impresión !!uave, indescripti- de la capilla de San Marcos. Desde esa
ble,de edático misticismo. Nutrido en el fecha, considera Perosi á Venecia como
concepto propio de la música litúrgica, su gralisima residencia, y la basilica fabien pronto supo asimilarse los elemen- mosa como el asilo más adecuado á su
tos que habían de elevarla en su poder á inspiración arlf s l i ca, aumentando de

�188

POR ESOS MUNDOS

ordinario afecto á la lámpara d_e arco
por medi¿ de un hilo flexib~e. Silbó en
en el micrófono un
aire de ópera , y los
tonos que reproducía la lámpara se distribuyeron por toda
la sala, donde se había congregado nu meroso público para
oirá Mr. Duddell.
Cristo en Gerusalem Las fotografías que
ne (1900)., en Milá~ ;
damos á conocer en
Moises (1901), en M1_esta sección reprol á n; Giudizio Umducen e\ método
o e r sa le (1904), en
el cual M. Poulsen
Roma; Stabat Mater
ha conseguido vencer
(1904), en Móna?o Y
una grandísima diBaviera; D te s irce.
ficultad de la lelegragran can~ata (1905)
fia sin hilos: la irre en el Vaticano; dos
guh,ridad de las prosuites para grande
yecciones de las honorquesta (1906). Y to das hertzianas en el
davia no ejecutad~s:
espacio. Era esto d~un tema con variabido á la irregulariciones, para orq1;1esdad en las chispas, Y
ta. más de dosc1en ·
el citado Poulsen ha
t; s coro posiciones
logrado comprobal'
religiosas; veinte salque el remedio conm O s y veinticuatro
siste en aumentar en
misas, entre estas la
grado extraordinario
más importante una
el número de chis ·
á seis ú ocho voce~,
pas generadas si~ul -'
compuesta con motitáneamente cada msvo de la muerte de
1\1. Paul Révoil, nuevo embajado_r de la República
tan te. En una de las
1rancesaenMadr1d
fotografías que puLeón XIII.»
blicamos, la máquina de ~oulsen proNU EVO TRIUNFO DE LA CIENCIA
duce diez mil distintas c~1~pas p~r serrnndo . Rl apera to fué exh1b1do re~1e~t.eHace ya algún tiempo que se sabe que l"&gt;
mente en la Instituc10n
el arco eléctrico puede
Central Telegráfica da
convertirse á la vez 0 11 '
de Roma por el profoarco vocal si se le un ti
sor Quirino Mejorana .
á un micrófono. El desEMBAJADOR FRANCÉS
cubrimiento fué hecho
por M. Simon y desa Damos á conocer en
1
rrollado por Aühmer.
esta página el re~rato de
M. p O u \sen verifico
M. Paul Révo1l , que
mejoras posteriormen viene á Madrid como
embajador de la Repúte.
Pero ahora, Mr. Dud ·
blica francesa .
dell, de la Royal InstiM. Révoil ha logrado
tution, de Lóndres, ha
gran fama .Y rep~tación como d1plomát1co,
demostrado que se puey sus últimos triunfos
de utilizar el arco eléctrico como teléfono. A l
los obtuvo al representar á su nación en _la
efecto, dispuso que uu
ayudante suyo se tr_as .·
Conferen~ia internacioladara á otra habita- Don Manuel Durán YBas, ilustre jurisconsul- nal de Algeciras sobre
to y pol!lico conse,vador, tallecido en Bar, easuntos marroquíes.
ción llevándose un ~i lona el 10 del actual
crófono , un transmisor

con éxito si cabe, ~ún más creciente.
La Resu;re:iione di L r,¡za,·o come nzó dt'. s ·
pués su giro triunfal
por el mundo, Y á r
esta obra siguen Na ·
t a l e del Redentore
(1899), estrenada en_
Como; Sirage de glL
Jnnocenti (1900), en
Mi¡ á n; Entrata di

Pº"

,;:·. ~-

~~ -

t__..

Novela homeopáticamente hidroterápica
y alopáticamente inverosímil

. ..,/4&lt;-l~ ~/
.'ff4.~~.',#'
11
.··;t,,

~\ .

~

1!f

V.-COJV\IDA TRÁGICO-CAJV\PESTRE (1 )

puesto para el estómago; otro para el hígado, y
en sus verda- otro, .el general, para los órganos respi} ) ~/¡,,/ ·
deros oficios, sa- ratorios y el reuma, aunque éste último,
bía más que Ca- qeundaba en la creencia de que aquellas
rran_za y Ponce juntos en los suyos res- aguas debían de ser buenas para todo.
pecltvos.
Ya iba la enorme tortilla muy avanzaMientras Don Pedro Ponce analizaba da en su completa extinción cuando los
el agua del modo prodigioso que hemos lebreles Ton y Tin, que se hallaban tumpresenciado, el secretario había tendido bados á la larga á los piés de su amo esel albo mantel sobre una peña recubier- perando pacientemente los despojos que
ta de blando tapiz de líquen, que forma- habían de ser su festín , se levantaron inba un leve promontorio en el nivel de la quietos y agitando la cola, mientras dapradera y en los confines de esta, donde ban muestra de caza en la espesura.
ya comenzaba el monte á espesarse de
-¡La escopeta, Lebrel, la ascopetalaltos é im pt1nelrables matorrales.
gritó el general.
Sobre el santo suelo lomaron asiento,
Lebrel se dirigió rápidamente hácia la
cada cual como sus facultades se lo per- peña donde habla dejado el general la esmitían , el general, Don Pedro y Don copeta, para cumplir la orden. Pero fue.Juan. En cuanto á Lebrel, quedóse en ron más rápidos los acontecimientos: un
pié para atender á las necesidades del ruido enorme avanzaba amenazador; paservicio, que simultaneaba corriendo recía como que un ejército numeroso lle.atrozmente.
gaba á todo correr y talando el monte.
Las provisiones eran abundan les y exEl general Pánico esgrimió el cuchillo
•quisitas, dentro del carácter campestre á de trinchar disponiéndose á una lucha
-que estaban destinadas.
titánica cuerpo á cuerpo con lo que fuese
Tortilla de jamón ... con mucho jamón, aquello que tan de improviso llegaba, y
huevos cocidos, pollos asados, sa lchi- momenles después cayó sobre las vian,chón, aceitunas, lomo adobado, pimien- das un enorme gamo que de un salto
tos dulces morrones y escabeche de atún, ganó la pradera, y al emprender nueva-queso manchego y algunas frutas varia- mente su veloz marcha atropelló al padas: todo esto se hallaba á la vista de los cífico Don Juan , que ya estaba más muer•comensales, para que cada cual fuese co- to que vivo.
gi8'1ldo las cosas por el orden que más le
-¡Quietos, quielos!-gritaba desafora.agradase, que es como se debía de comer . damente el general.-No hay que alarun todas las partes donde hay más de dos marse ... Los perros le siguen 'Y puede
manjares que comer.
que consigan darle alcance.
Haclanse cábalas sobre la virtud teraNo había concluido el general superopéutica que pudieran tener las aguas: rata cuando otro gamo, y otro, y otro, á
uno opinaba que debían de ser buenas la desbandada, y como si fueran todos los
gamos del mundo, saltaban por el mismo
(1J Véanse nuestros números 189 y 142 á 1«.
sitio, yendo á caer uno sobre el geneLEBREL,

�190

LAS AGUAS DE SAN CANUTO

POR ESOS MUNOO3

ral, el otro sobre Don Pedro ... y el otro
hubiese caído sobre Don Juan si este
buen señor no se hubie1·a pueslo á salvo
en lo alto de una corpulenta encina, por
la cual había trepado como un chimpancé.
El pánico fué general, y el general Pánico, que quería dar muestra de serenidad y de valor, se subió a la peiia donde
estuvo sentado, y 1uego se su bio á otra
más alta, y luegoá otra más aun ... y gracia!'! á que se acabaron l11s ptiñas: quti, si
no , ¡sube más alto que el duque de los
Ahruiios en la sierra de R iwdnzoril
Don Pedro Ponce fué el un1co que nesafio gillardamente los peligros en medio de la pr11dera, porque Lebrel también
sorteaba detrás de otra encina para que
las reses no le vieran ni le atropellaran.
-¡Se asustan ustedes de cualquier cos11 l
-dt1c1a ei general des:le una altura, en
cualq,1iera olra ocasión inacce➔ 1ble pina
él.-Setrata de doce ócalorcegamosque
se conoce que vienen perseguidos.
-Yu no me he asustado, ~➔ neral,-le
repuso Don Pddro Punce.-Usted es el
que ha corrido como una ral11, y aun
eslá usted á treinLll metros sobre el nivel
en que estoy yo ... Ahí no llegan las águilas. y. sin embargo.está usli,d bl-r ndiendo el cuchillo con una m1tno y con la
otra la asco pelil !
-¡Lo que sé decirle á usted es que si
tuviera yo aquí mi brigada de infantería,

habían de saber esos gamos quién es el
general!
Al terminar de decir eslo, un ruido
mucho más alarmante que el primero
volvió á turbar el ánimo de los expedicionarios, que ya se habían creído fuera
de peligro.
-¡ Pongase usted á salvo, Don Pedro!
-voc1ftlr1tba Don Juan desde lo ello de
la encina.-¡ Póng11se usted, por Dios, a
salvo! ¡Mire que ahora el peligro es gran de! ¡No sea lerner11rio, véngase aquíconm1go!
- ¡Lgbrel, Lebrel, Lebrel!-gritaba
de&lt;iafuradamente el general.
En eslo invade la pradera una manada
de ¡1tbalies, en número de treinta ó cuarenta que llegaban á la desband11da también y tirando á diestro y siniestro terrihles dentelladas.
Por pronlo que Don Pedro quiso huir
viendo que el peligro ara in,ninente, ya
le había alcani1tdo el colmillo de una de
lac; reses, derribándole al suelo, sin sentido , y manando sangre por una ancha
heridtt en el muslo izquierdo.
U no , dos, lre&amp;, cuatro, cinco, seis, hasti veinticuatro detonaciones se oyeron,
como disparos hechos por un cañón de
tiro rápido: era el general, que desde lo
alto de 111 peiia no se d1tba punto de re poso á hacer salvas, porque todos aquellos disparos no eran otra cosa más que
salvas, que los jabalíes celebraron mu-

~ho,. aunque afortunadamente h
la misma forma y velocidad
huy~ron en
gado.
que ab1an lle-

191

-¡Le han matado 1 h
ola decir dolorosam~n~e a~n matado.1-:-se
Don Juan desde lo alto d 1 pr~denlls1mo
·Q
e a enema
:-1 ué le han de matar hoir.b 1·
phcalJa el general.-Está 'h 'd re -le rete, y no debe de ser de
er1 o s~lamená ver si le puede conten~~~=e:ad: be¡e ~sted
-,Yúf •Yo no ba·o d
emorr11g1a.
que no ha'y caza m! e aquí hasta que sepa
á la redonda!
yor en cuarenta leguas
-Pues bajaré yo por
.
que ese homb
d.
que es inhumanú
re se esangre
- . Pero ' senor,
·
,no le decía
pusiera en salvof ¿Por é
yo que se
pagar extrañas b1zarri;~ q:aemos e_hora v
cuenta1
no vienen á
-Si yo pudiera bBjar d
,
en el suelo ... Pero es el e e Bqu1, ya estaba
bajar, ¡ni aún me expl' asoóque ni sé cóm0
ico e mo he s b'd
u I ú
eº n 1as dos. manos ocu adesl
-¡El pá01co,quep p 1
•
Yo también estoy aqºu~e ~ asd, m1 general!
cuenta.
Sin arme peifdclJ
-¡Lebrel, Lebrel, Lebrel!- 1 .ó
.
lar el general.-A Lebr Id vo v1 á gr1ocurrido también una
ehe. de haberle
á mi I lamamiento.
esgrac1a: de otro modo no se comprende que no acudiera
l
-¡ E soyequí
sanoy 1
trás de las peña~.
sa vo, senorl-exclamó Lebrel con voz ah d d
-¡Dóndtf ¡Cobarde á
oga a, esde decuchillo , que es o u01co
•• ' m s que cobarde •S ¡ d
h f. s1. no quieres que Le t·
que
ya
me
q
d.
1
a
.
e
e
1
ue a por tirar! ¡Pu
ira e1
traigo á las monltiría:f vaya una ayuda que yo
~
-¡ Pero, señor si estoy . t d
que querl11 irse c~n losjab sl~Je an o á la burra,
y con los perros!
a ies y con los gamos
-¡ Pues h11 her de¡· ad á I b .
:_/
ro es Don Ped
o a orr1ca, que primelibre en mitad rdo, qlue sed está muriendo á caño
_.
,
e a pre ere!
d
1Alla voy señor 11 ·
pue e hacer por Don 'p' d 1' a a voy, á ver lo que se
-Lo qu d
. t' ro
e ,goyo ' m1 ganeral
·t b
per der posiciones
~ . ,-gr1 a a Don Juan sin
de~arrolla un senlid~s t1e l1e~en razón al decir que se
Pon~e tendrá un alad costa e los_ ~emás: este señor
de vista anda basfante ~or muyEexqu1s1t?, pero de oído y
rpe. n cambio n t
n? sa bemos decir si el . b ' oso ros, que
visto y olido que babi Jara e es du Ice, hemos
tura.
ª qu:, ponerse en una al-

d

-Déjese de chanzas
que estamos en el "Bsori seno; naturalista, por,
A p11r er un buen amigo.

�HOJAS SUl::l.'fAS

192
-No, si no me chanceo. ¡Pues ganas
tengo yo de chanzas, cuando me ha alcanzado una coz dal primer gamo y tengo en la cabeza un chichón del lamaño
de una naranjal
-Pues yo creo que me he dislocado un
pié, además de que me he cogido tres ó
,euatro veces los dedos en los gatillos,
por hacer fuego deprisa.
-¡Señor, señor! Bajen ustedes, porque
Don Pedro se muere: la sangre no se le
puede contener y dentro de poco ya no
hará falla contenerla porque se le habrá
salido toda.
-¡Oye usted, Don Juan, lo que dice
Lebrel? Es preciso que usted trate de
restañar esa hemorragia.
-4Habrá más jabaHes ó más gamos7
-Yo no lo sé... Lo que ad vierto es que
debi traer también al veterinario en esta
expedición cientifica, porque aqui lo
más notable es la fauna.

-No hubiera estado de más: yo sé que
todos los animales tienen mucho instinto, y huyen de los veterinarios más que·
· de los buenos cazadores... ¡Quizás si el
veterinario acierta á venir nos libramos
de estas invasiones! En fin, voy á ver si
se puede hacer algo por el intrépido Don
Pedro. ¡Sea lo que Dios quieral
Lebrel, interin, lavaba incesantemente con vino de la bota la pro!unda brecha de la pierna de Don Pedro.
Mucho trabajo le costó al señor Carranza bajar de la encina en que se había encaramado; pero, por fin, bajó y se
dirigió rápidamente y con gran solicitud
en auxilio del desventurado señor Ponce.
El general también intentó ganar el
suelo, después de quedarse con las manos libres para asirse de los picos de las
peñas; pero ni aun e.si conseguia su propósito, y tuvo que llamará Lebrel para
que fuera en su ayuda.
FELIX

..

MÉNDEZ

Dibujos de J(arikato

HOJAS SUELTAS

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Las almas de las mujeres
comparo yo á los paisajes:
unas, para el bien fecundas,
son como fértiles valles;
otras, desiertos incultos
6 selvas impenetrables.
Y las hay privilegiadas
que, cual deliciosos cármenes,
flores de raro perfume
ocultan entre el follaje.
Te juro que no es bromita: .
aunque el por qué no me exphco,
cuando tu mano lo agita,
me suele dar tu abanico
el calor que á ti te quita.
-Todo es mentira en el mundo,dicen los que filosofan.
Yo pienso, al ver ciertas caras,
que hay mentiras muy hermosas.

V1cENTE Nicouu R01G

•
1

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                <text>1900-1916. Enciclopedia mensual ilustrada publicada en Madrid España a principios del siglo XX. Se especializa en temas sobre aventuras, viajes, entretenimiento, tauromaquia. Fue fundado por José del Perojo. </text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>PoR Esos MuNoos
AÑO VIII

i\IARZO, 1907
-------·-- --

NÚl\lL 146

LAS MONTAÑAS DE LA LUNA
EL DUQUE DE LOS ABRUZZOS EN EL RUWENZORI

Lóndres,el 12 de Eneroúltimo,ante un
E concurso
de sabios honradocon la pre-

gücclad. Y es que no hay en el mundo otra
cordillera como la del Ruwenzori, con sus
sencia del rey Eduardo VII de la Gran Breta- volcanes extinguidos y sus ventisqueros v
ña y la del heredero de la corona inglesa, dió sus minaretes nevados bajo un sol ecuatoriRI
el duque de los Abruzzos una interesanü~i- en el lejano interior de un territorio salvajP.
ma conferencia en Queens·s llall acerca de
No cabe duda alguna de que el Ruwenzori
Ru excursión á las llaha sido el origen prinmada;; Montañas de
~
cipal de las antigua~
la Luna. El ilustre
leyendas que se refieexplorador llegó á esren á las ~Ion tañas do
calar puntos más elela Luna, monta1ias d1•
rndos que los alcanzaincreíble elevación,
dos por los intrépidos
C&lt;1n aspecto semejante•
hombres de ciencia
al de I satélite cuyo
que hasta ahora le hanombre llevan,con su;
bían precedido en esmanchas de nieves y
tas ascensionci-: vuso
l'OCa'&gt; que aparece11
las plantas de sus piés
O&lt;'asionalmente como
en los dieciseis picos
visiones celesle_s, sepamás altos de aquellas
radas de los bosques y
montañas. La hazaña
llanuras por lienzos de
de I príncipe italiano
nuhes; montaña,s cuviene á coronar una
yas corrientes copiosas
larga serie de esfuer• se unieron para forzos que se han hecho
mar el nacimiento del
para arrancar de las
Nilo.
Montatias de la Luna
Los principios de
los misterios que ha11
esta leyenda alcanzan
envuelto duru11tP tanla primera civilización
to tiempo la mayor
del Mediterráneo por
corclill('nt del contiEgipto. Es muy pronente africano.
bable que J1ace cinco mil arios los antiLA LEYENDA DEL
Un riachuelo en la falda del Ruwenzori
guos egipcios estableRUWENZORI
cieran relaciones comerciales co11 los negros del Sudán y del
Las Montañas de la Luna han tenido siem- valle del Nilo Blanco, y también con .\bis.inia
pre exlraña y terrible fascinación para los de semejante con tac lo entre el egipcio caucá&lt;'X lorarlores, aun desde la más remola anti- sico y los hombres nilóticos resultó un tipo:
N

Pico central del Monte Duwoni 6 Speke, en 1a cordillera del Ruwenzori._ Por su
falda corre el rio Semliki, en cuya parle Oc.te hállase el Pais de lo, Pigmeos,
en la Gran Selva del Congo

�LAS )lO~TAÑAS DE LA LU~;.\.
1\)6

POR E!-OS ~IUNOO$

ncaro intermedio, y este tipo, ambicioso y mercantil.
en "busca de esclavos y de marfil, incienso y otros productos del Sudan quizás se internaría en el Sur hasta
el límite de los bosques ecuatoriales. Algún criminal
egipcio allí refugiado, ó t~I otro mercader de e&lt;;clavo~.
acompañaría á sus consocios negros en estas cxpecl1cioncc;.
Pero, de cualquier modo, el raso fué que se establ, ció la comunicación Pnt1 e los negros del Africa
Central y el hombre del :Mediterráneo al que loo historiadores ·uaman egipcio anti~110.
El impulso el!&gt; este primitivo comercio egi1,cio c;iguió
p1inc1palmente el cur:-o del Nilo, aunque se Yem bloqueado con,-iderableme11te por la pantanosa región
que se halla entre las fronterac; del Ug~n?a y )a unió11
del Nilo y del Sobat. Parece que ha ex1c;hrlo c•erta comunicación comercial entre el elevado y extinguirlo
volcá11 de Elgon, cerc,l del Victoria Nyania, y el Su
doe te del .\bic;inia. inclu\'rndoc;c ta111hii'•n en este comercio la rue11ca del La~o-Hurlolf.
Los ext anjeros ob~erra lore,; que viajaron en esta
dirección pudieron haber drscubierto desde gra11des distanciac; los nevado" picos de Kcnia y de Kilimanjaro; pero lodo induce á rreer que fu(, la cordillera del
Ruwenilori lo que primero atrajo la atención de los
ne~rJ~ inteligentec;, los cualC'!- transmitieron á las gentes del :Mediterráneo el conocimiento que de estoc;
montes tenían. Ec;tas levendas de las Montañas de la
Luna tuvi&lt;'ron la mayo1: consistencia y verosimilitud
(juntamente con la hi-.toria de los lagoc; que han dado
orígen al Nilo) en el primer siglo después de .Jesu&lt;'risto.
y fueron conservadas para la futura consideración del
mundo crh,tiano por Claudio PtolomC'o.
Durante muchos si¡dos después, ruando empe:t.ó á
declinar el imperio romano, cesó lodo intcré,; por la,
Montañas de la Luna, para revivir en tiempo de la,
~nquistas de los árabe.-s, que con su-; viajes y a ven
!.Tiras aumentaron la civilir.ación y cultura europea
poniendo á esta parle del mundo en contacto con 1
Africa Tropical. Los riajeros ó geóp;rafos ápbc;; transmitieron sus informnciones resperto al «.lah .. al-Kumr•
(como traducen literalmente el nombr,· dr las \lont.,ña;:1 de la Luna), á lo~ filóc;ofo, de Europa en los siglos
xrn v xvm, y así fur como reaparecieron esto;. pico~
nevados del Africa Eru:1lnrial en lo,; mnpa,; universales. El criticismo de;;trnclor de Dcsborough Cooley
hizo de~aparecer mucho, disparates hipoli'•licos en la
p;eografia africana; pero ni mi;;mo tiempo borró del
mapa la&lt;; '.\[0tJla1ias de la Luna y redujo el curso &lt;ll'I
Nilo á un miser,thle c·lrnrco más allá ele su unión co11
rl Rio Azul. de .\bisinia.
Sin embargo. c~la desaparición de las referidas '.\lonta1iac; ocurrió ca-;i 1,arnlelame11te ú la época en qne se
daba un· pa&lt;:o práctico hácia Ht clrscubrimiC'nto cientifico por los maravilloso,; viaJes de Krapf ,· lkh111ami.
J·:-..tos clos admirable, precnr~ore-; de lo, moderno"
rxploradores africanos eran misioneros ele \\'ürlemJ, •rg. empleado~ por la Sociedad '.\lisionera Eclesiáslira de Inghterra. Rebmann de;;cnhrió Kilimanjaro, y
Krapf el Monte Kenia.

1!)7

gatHlo ha,;la l .33j mrtros, en el valle de Bola~u. UU metro:; subii'&gt; tres atios después, en
Ya qurda dicho que han sido n11mero~o~ 1.8\H,el naturalistaG. F. Scoll-Elliot.En 1\JOO,
los intentos rcaii;mdo,.; pant ir explorando J. E. S. )loore, ascendió al Kiyanja, bautiza¡¡radualmrnlc rsta en otro tiempo miste- do luego ron el nombre de Monte Baker,. hac;riosa cadena de 111onlmias. ,\unque ya 1'11 ta una altura de 1.970 metros, formando parel año :ioO ante;; de ,Jesucristo, llerodoto le de la rxpedición ta11¡¡a11rika. De,;pués, Siihace mención de los pigmeo,; ele la Selrn JJarry Jonbston, siendo comisionado del ProSemliki. i• lliparr·o y otros e;;critores re- tectorado de Uganda. subió al mic;mo monte
motos 1la11 noticia de las relativas posicio- casi a igual altvr,t quP Mr. ~foore. En 1901,
.\ugu,;lu:; Ulandy \\\1nes llel Xilo y de lai
tlt• llegó hasta lo$ cinco
c·ilada:; '.\lonlai1a" de la
mi: metro;;.
Luna, registrúse, como
En 1903-4 el Ruwenva hemo-, apuntado en
zori fué visitado por
anteriores párrafo,., un
una dama: la seiiora Fisgran lap,-o de tiempo
&lt;·her, que subió con su
durante el cual rnHla ó
su marido ha;\la la mer·asi nada llegó á saberse
seta helada de .Mubutle aquellos lugares; y
• li.u. Dicha señora es la
aunque es probable que
prrmera y hasta ahora
rl ilustre natmalisla Sir
la úmca mujer que ha
:::iamuel I3aker viera los
llegado al Ruwenzori.
picos del Ruwen:t.ori en
En HlO í y HJO¡j, el docen 186J, cua11do destor DaYid v ;1h. !l. E.
r·ubriú el lago .\lberto
~laddox llegaron al 1msN yanr.a viaja11do por el
1110 punto, v ('11 Enero
Este del Africa Central
ele 19Oü el propio Matlen compañía de su esdox, con Rodolfo Graposa, bien puede decir,;c
ner ,. el mision('l'O II.
que hasta el año 1875
\Y. Te g a rt, subieron
el explorador moderno
;;.010 metros. Un me,;
no tornú á su rargo t•l
después, otra expediestudio de las referidas
ción, que formaban A.
1\fonlai1a&gt;'.
1~. W o llaston, R. B.
Los primeros explo\\'oosnam y R. E. Dent,
radores, 11. )[. Stanley,
llegó al pico deK.iyanja,
e11 dicho año tic 18í,l. \'
señalando el aneroide
Rómolo üessi, en 1876.
una altura de 5.160 meobservaron que los inmetros; los mismos Wodip;enas del país descollas ton r Wooc;nam, 0011
nocían la naturaleza dr
Carruthers, subieron el
la nieve que rubria las Las ~!ontañas ,¡, la LJnn tal y como ernn couocid 906 l
0
tia,
,le
los
anti~uos
cartó~rafos.
La
posición
de
lus
1
. de Abril e 1
a
alturas creyendo que Arbole. de la Limo en la Selva de los Pi~meos, pico
Duwoni, de menos
era un metal para ellos l)s propias ~Ion tañas de la Luna y las rnrias col K"
r1ientes del Nilo que dirigen su cur,o entre los elevación que e 1yandesconorido que brilla- ;ranJes
lagos, repre,én:ansc en su relativa l"JSl· ja. á donde tambií•n lleha al refü•jar lo-i rayo..;
ción en el mapa harleiano qu, reprodacimu,
·
dos d1as
· d cspu é,s.
garnn
dPl sol tropical. El misY compitiendo con todo, estos explora1lores
mo Stanley, en 1887, vió dos picos tll&gt;! Ruwenzori desde el Sudoeste del Alberto Nyan- r venciéntlúlos á todos en intrepidez, el du;¡ue tle los .\brnzzos, en un e,;pacio de tiemza, y oyó el nonmbre R,rnssori de labios
po ele treinta y cinco días, desdo _el 1_0 de
de los banlu5 que poblaban aquel distrito.
Junio al U dt• Julio de 1906, suL1ó a los
En 1889, el teniente \V. G. Stairs subiú
diecisei;:; pico, más altos del Ruwenzori.
parte del Ruwen:t.ori. á una altura de 3.51i0
metro!-, y calculó que el punto más elevado
FHrTOS m: I..\S l'.XPHD1CIO::-E$
pudiera ser de 5.535 metro"· Con Stairs em'
pc:t.ó á imbir Emin-l'athit. pero solo le acomEste e:; el órden cronológico de ascensiopa1ió una corla distancia, de,;istiendo luego
nes; pero como la noticia que acabamos de
del empeño que se propnsiera.
dar es mn\' escueta, fuerza es que retrocedaEn 1891, el doctor Stuhlmann hizo una
mos pam regi,;lrar en estas páginas algunqs
a,..cen:;ión á las nieve,; del Ruwenzori. lle-

�198

POR ESOS :MUNDOS

interesantes particulares de dichas expedicio- les de Baker no eran en rigor otra cosa que
la parle inícrior del Ruwenzori. Sin emb,trnes.
En efecto, así que Krapf y Rebmann hu- go, aunque pare1.ca increíble, ni Baker ni
bieron dado cima á su trabajo, empezarnn los Emin, ni ningún otro de los numerosos exgeógrafos á dudar de los asertos de ambos, ploradores ingleses que trabajaron bajo la
hasta c.¡u&lt;l en un periodo de diez año~, desde dirección de Gordon, descubrieron jamás las
1870 á 1880, el grnn explorador Slanley,des- nieves de Ruwenzori. Es verdad que Gessi
pués de circunnavegar el Victoria .N p~za y Pasha, italiano, creyó ver montañas nevadas
arlquiriralgunas noticias acerca de la ex1s~e~- en las regiones etéreas al Sur del Alberto
cia del elevado volcán Elgon, pasó harrn Nvanza, v 11nn ó dos rmplearlos del Gobierno
t' el Sudan regisOeste á la región
l rnruu idéntico
que en lónces .l)gusuceso.
Pero no
r aba absolutase
prestó
atención
mente en blanco
á
estas
relacione"
en el mapa de
por los geógrafos
Atrica,ó sea la reeuropeos, y solo
gión en que exisStanley, al visi lar
ten los lago!'! del
el Congo Superior
Nilo Alherlino Y
en 1882-83, dijo:
del mismo Ru~
«Anotad mis pawenzori.
labras: la mavor
A través de la!=!
de las maravillas
nieblas y de las
africanas se enfrecuentes nubes
contrará en aquenegras y azuladas
lla región descotempestuosas,
nocida que existe
Stanlev tm·o coentre el lag~ Alnocimiento deque
berto. el Yictoria
ciaba la Yuclta á
Nyanza y la cuen1a base de I a s
ca del Congo, y
montañas giganc r e o que estas
tescas, cuya alli1Iontañas A:mles
tud calculó en vade que habla Barios puntos en
ker han de procinco mil metros,
porcionarnos algo
y recordó histo:;orprendente.
•
rias oídas de los
Stairs
y Stanindígenas relatiley suponían que
Yas á la coronad,
la máxima altitud
nieve que ostende dicha cadena
taban esas monnevada e r a d e
tañas. Entónces,
5.835 m e t r o s;
pasó á descubrir
Scott-Elliot, que
el curso del Con~iguió á éstos en
go, y parece que
sus
exploraciones,
en aquel tiempo
no
expresó opiprestó poca atennión alguna decición á la posible
Asombn;sa Te:einción en la,; vcr,ienlc. del Ruwenzor,
dida en cuanto al
existencia de otras
lllOlllañas neYadas en el Africa Muatorial. punto más alto del Ruwenzori, porque enSpeke y Grant habían hecho ya 1:011:itar la contró serias dificul'ades para observar la
existencia de los volcanes 1\1 fumbiro, que cordillera en el constante obciláculo que la
alcanzan alturas superiores á 4.7UO mtJlros y interposición de las nieblas y las nubes opolos cuales, aunque se encuentran al Sur de nían á sus estudios; Stuhlmann, uno de lo~
Ruwe11zori, algunas veces se ven coronados más cuidadosos exploradores de estas regiode nieYe~. E~tos rlos exploradores Jan noti- nes, apreció como demasiado baja la altura
cia de «unas •uontañas de colosal altitud•, delerminada por Stanlev v Stairs, dada la
tal y como Baker las babia !.eñalado ya en las tan considerable cantidad de nieve y de conMontañas Azules al descubrirlas &lt;lrsde las gelación que allí se re¿1slraba; pero J. E.
aguac;del Alberto Nyam:a. Las Mon•añas ,\7,u- Moore, que con su misión fué quizás el pri-

mu

LA!'; ~!ONTAÑAS DE J,A LUNA

m"ro que, en realidu&lt;l, llegó á la,; 11iere:-,
aceptó el cálculo de Slanley. Muy de cerca /1
~{uore, siguió Sir l larry Johnston, el cual.
acompañado por Do::¡gclt y Vale, llegó hasta
las nieves y el hielo del Ruwenzori sobre el
valle :iiubuku, en Agosto rlel aiio 1900.
LA F.:-&lt;PEDICIÓ:'i DE SIR IIAflRY JOIIXSTO~

He aquí cómo describe este ilustre geó:irafo y naturalista su reírrida rxp1,dición ni Ru-

wenzori:
«Atacamos la cordillera montañosa quir.ás
en su punto más débil respecto á las facilidades para la ascensión: suhimos el valle de
la corriente del .Mubuku, que se eleva en el
lado oriental de uno de los más importantes
ventisqueros, y al lago Dweru. La ültima altitud que determinamos con precisión en el
borde mismo de los terrenos nevadoci íué de
4.950 metros. Es verdadcramenle notable
el hecho de existir tan grande cantidad de
nieve y hielo como laque en Ruwenzori hay,
dada la posición de esta cordillera bajo el
Ecuador, en allitudes relativamente baja&lt;.:
allí se registran nieves pa~ajeras á los cuatro mil metros, y el que esto escribe ha marchado entre bloques de nieYe medio helada
á solo i-.350 metros de elevación.
,Aunque hay señales evidentes de haberse registrado allí en una época cierta actividarl volcán;ca (por ejrmplo, cráteres exlin-

;¡nidos, con sus lagos, sus manantiales calientes y algunos choque3 sei:lmicos), la formación del Ruwcnzori como cordillera montañosa es probable que haya sido originada
por una plegadura en la superficie de la tierra, aumentada sin duda por el valle volcánico del Semliki y ele los lagos Albertinos.
»La región de las .Montañas de la Luna es
una de las más lluviosas del mundo. !\fochas
de las colinas que rodean la base están parrialmente desnudas de bm,que,como resultado de operaciones agrícolas continuadas é
importantes.
,Al llegar3e á la altura de dos mil metros,
la zona permanentemente inhabitada casi
toca á su fin, y se entra en un magnífico bosque tropical; ya entonces empiezan á observarse en la abundante vegetación alta.&lt;.
yerba-cañas coronadas por brillantes flores
amarillas ó hermosas lobelias con bojas semejantes á las del aloe, y lanndas gigantescas. A los 2.350 metros, se yen helechos y
elevados tejos (podocarpus) y el único conífero que se conoce en esta flora monlaño~a; empieza también á verse el bambú, que
forma la parte principal de la vegetación
&lt;'uando la altura es de 2.670 metros, para
desaparecer bruscamente al llegarse á la altitud de tres mil metros; siendo entonces
reemplazado por una gigantesca vegetación
de brezos, elevadas lobelias coo troncos finí~imos y una corona de hojas imitando á 1&amp;

..

&lt;h-oundlel, planta gipnte del Ruweuzori. Alcan-

za. una altura de siete metros y la Oor sobresale de
la hoja noventa centimelros. Tiene un tallo peludo
re•eslido M abundante liquen

Curso del rio Mubuku, en el Ruwenzori. Este gla-

cier es la masa mayor de h1tlo que se conoce en
aquellas montadas, y t lravés de ella se han hfchO

muchas interesantes excursiones

�J..\~ ~O'&lt;T.\X.\S DE L.\ Lü:-IA

~00

POR ESOS 11UNOOS

Rado á desarrollarse en aquellas vertiente:
hasta adquirir la corpulencia de grandes ill'•
bole,;, produciendo ante la Yisla un paisaje
admirahle que Mr. Wollaston describe diciendo que «constituye un espectáculo mag•
nifico y agradable, al propio tiempo que in•
funde pavor: cuando no se encuen nn lo,
ojos ante e\'.lraordinai·ia vegetación de bambúer;, se ven sorprendido,s por gigantesco;
árboles reve,;lidos de gruesas masas de abun•
dante líc¡uen, ó admiran á los 4.200 metro;
de eleYación e,;pe~ísimo mu,go y grande!
lobclias, que van desapareciendo grndualmente, á medida que se sube má • de esi
OTROS DETALLE!:i DE L.\ YIOA I,~ EL RU\\'E'lZOHI
altura, para dejar plaia solamente ú la nicn
y á los hielos, coronando tod,i este panora•
Una expedición que anteriormente al duma la roc2
que de los
escueta -y
Abruzzo:;vilimpia, e .
i;itó el Rupico de lr
wenzot-i ( la
montaüa, er
formada por
un a palaM r. R. B.
bra.» « La
Woosnam.
inmensa ba•
como direcrrera de ro•
tor v por
ca granitici
Legge,'Denl,
y volráuica
Carrulhers v
del RuwenWol laston,
zori- añamiembro esde Wollaste último del
ton- ejerce
Cl11b Alpital influenno), aunque
cia en la vino con,;iguió
da de aquel
visitar los
ambiente,
dieciseis pique los viencos señalatos parecen
do:-; por el
ser atraído~
príncipe itaconstan teliano, 1 o mente hácia
gró, sin emlas vertienDloqucs Je hi~lo en )lllbuk,,
bargo, posites enhiestivos resultados para la Ciencia. Fut'• esta expedici{)n tas de bo,;que, y casi todas las tormentas y
organizada por el ~luseo de Historia Natural tPm pestades que allí se desarrollan se prede South Kemington, en Lóndrc", , en las cipitan ele puerto en puerto estrellándo,w
cuatro ascem;iones que realizó hiio extra- r.ntre lo,; hurC0" de las altura~.•
ordinarias y ricas y variadas colercione,; de
LA CO"'FEHE~CIA DEL l'RÍ"'Cll'E lTi\LIA~O
}a¡.; exlrai1as fauna y flora de las )[ontañas.
Los mamífero, y aves coleccionados. cuXadie ignora que Luis-Amadeo, duque de
yas pieles y plumas se han tra,;porta1lo á
lo"
Abrur.zos. es madrileño: en esta capital
Europa, pasan tle tre:i mil, y sou también en
nació
el ~9 de Enero de 1873, cuando su
gran número las plantas, reptiles y otro" obpadre
caballeroso príncipe .\madeo de Sajetos recogido,. De la,; aves, son bastante~ boya, el
ya difunto, era rey de Espa1ia. Es el
las especieR I u 'ras para la Cienc·ia, all(una,-; hijo de aquel monarca uno de lo,; príncipes
de plumaje nrnra\·illoso en extreme, llegando á veinte el número de los mamífero,; dc:;- más ilustrados del mun,lo, y por sus condiciones persouales uno ele h, que mayore-;
conocidos.
simpatía-;
cuentan en toda~ partes. En LúnEn cuanto al reino vegetal, pre,;enla el
drcs
dió
su
conferencia en coneclísima haRuwenr.ori curio~idade,; muy sorprendente,:
1,la
inglesa.
y ,lescle el primer momento ea11vlanlas diminutas. corno las lohelia--. han lle·-

dr estas, á través de un lugar muy ac&lt;·identado, una larga cordillera va elevándo~e dc,-;dc baja.s colinas en ambas e:,.:trcmidadcs por
entre bord&lt;-s recosos, hasta lleg,1r á una crc~ta de brillante nieve. La visión, aunque admirablemente recibida, resulla algo más fa,,.
cinadora que sublime. Una e:,.:tensa depresión limpia de nieve, perfectamente situada
para servir como puerto de paso, y usada
como tal por los natun1les del país, separa
c,-ta cima de una abrupta cresta &lt;le roca y de
birlo.•

llielo y nieve en los vcnli$•¡ueros ,!el Ruwenzori, bajo un sol abruador

palmera, altos hipericones con preciosas flores de los colores amarillo y carmesí, arbu,-;los espinoso~, plantas umbelíferas semeJantes á inmem;as cicutas, siemprevivas y
las extraordinarias lobel i&lt;t deckeni, que
también ,-e encuentran en las altitudes alpinas de Kilimanjaro. La lobelia de Von dcr
Deckcn, al contrario de la que después lomó
el nombre de St11hlmann, tiene las hojas semejantes á las del aloe, colocadas cerca de la
tierra; no presenta tronco largo ni fino; la
columna de flores de esta lobelia ~e eleva á
considerable altura (de tres y medio á seis
metros) como un obefüco redondo. Las flores son de un brillante color mm! marino, \'
están ocultas bajo hojas rnrde~ escamosas. •
»La forma de vegetación más notable á
gran altitud cerca de la nieve es la del gigantesco senecio, ó árbol-ca1ia. El tallo clP
este sen,ecio va remontado por hojas pare:idas á las de la col, de las que se elevan racimos de flores de color amarillo ámbar; con
mucha frecuencia el tronco está bellame11k
revestido de liquen usnea verde gl'is.
,Aunque el color de la zona alpina clesd"
los 3.17Ometrosá los 1.850 presenta generalmente carácter algo sombrío, con tendencia
al verde-gris, gris-amarillo y moreno obscuro, ofrécese cierta riqueza en algunos de sus
aspectos. Los troncos de muchos árboleR
muertos están cubiertos por enormes capns
de musgo que suelen tener sesenta centímetros de espesor. Este mu,-:!!O e, de color ve1 -

lle-amarillo hasta llegar al rojo purpúreo,
pasando por el obscuro dorado y carme,;i.
La yerba en algunos sitios e:; de color verdeesmeralda, y entre esta yerba hay orquídeas,
grandes margarilirs, ranúnculos amarillos.
no-me-olYides, y otras flores de aspecto más
ó menos europeo. El mamífero que más generalmente se encuentra en el Ruwenzori
es el conejo, que hace vida parcialmente arbórea y parcialmente rocor;a: por la noche
lanza ruidosos y la,;timeros chillidos que repercuten en todos los rincone,, del bosque.
•Se cuentan hi:;torictas de fieras y pájaros
extraordinario~, completamente nue,·os para
la Ciencia, de murciélagos gigantescos y de
grandes buhos y águilas. El que esto escribe
vió algo así como una enorme águila-buho
Raliendo de los árboles en plena luz del día
á una ele,·ación de cuatro mil metros.•
DIPRESIONE.S DE OTRO EXPLORADOR

'.\Ir. D. \V. Freshfield, en The Geoarapltical Jo1mwl, del~faro del atio último, cue1 la de esta manera la~ impresione,; que obtuvo al recorrer las Montañas de la Luna:
«Desde las alturas próximas á Butiti, misión á veintisiete kilómetros de Fort-Portal v
á sesenta y cinco ele los hielo~ del Ruwe1Ízori, gozamos de una vista completa y ele,;pejada de la cordillera, ele extremo á extremo. En el terreno circundante adelánlanse
atrevidas algunas colinas grises, y más ,i\lá

201

�LAS MONT.\"ÑAS Df!: LA LUNA

POR ESOS MUNDOS

••

.'

203

elato,; referentes á la geología, la flora y la amanecer en la cúspide de altísimas montafauna de aquellos lugares, comprobó el du- ñas vírgenes hasta entonces dehumanahuella.
El duque de los Abruzzos ha merecido
que en su expedición que no hay con_exión
entre los picos ncrndos del Ruwen,1on y el del Gobierno de su nación por los importanglaciar ó ventisquero del Mubuku; ha visto, tísimos trabajos que ha llevado á cabo en esta
asimismo, que el afluente Norte del Mubukn, expedición un honor muy distinguido: la
ó s~a el Bugiogo, tiene una importancia no medalla de oro de Italia, recompensa que
sospechada pues sus aguas corren al rededor constituye el galardón científico más preciade una montaña que oculta su corriente á do que puede otorgarse en aquel país.
las miradas desde el valle inferior; tras ·1a
EL PAIS DE LOS PIGMEOS
montaña referida hay otra vallada que penetra en el corazón de la cadena de montañas
l:Iemos hecho alusión al tratar de las Mon,
donde se elevan las cúspides más altas. De
este modo, la gran masa rocosa del Kiyanja, tañas de la Luna del País de los Pigmeos que
ó Monte Baker, á la cual va rodeando el se halla en la Gran ~elva del Congo, al Oeste
Bugiogo, es como un gendarme colosal que del río Semliki.
Hasta los últimos cuarenta años se descosepara la corriente de este río de la del olunocía la existencia de las tribus enanas. La
buku.
Al llegar á este punto de la conferen~ia, el primera noticia que se tuvo de ellas fué el
teatro quedó á obscuras, y en el gran lienzo descubrimiento de los enanos en los bosques
del fondo del escenario fueron apareciendo, del Loango. Poco después se descubrió en el
sucesivamente magníficas proyecciones de Gabón otra tribu llamada akoa, y otra, los
las fotografías obtenidas por el Sr. Vittorio ·obongos, en el Ogawe. Stanley descubrió más
Sella que acompañaba al duque. Este, al hacia oriente, en la gran selva del Congo, los
mismo tiempo, continuaba su relato, que á batwas. Schweinfurth estudió algunos enala vista de las provecciones aumentaba de nos, á los que llamó ctkkas, en el país de
interés. Enteróse así el púhlico de CÓITI:) el Mangbattu, que forma parte de la cuenca del
Congo, cerca de las fuenilustre viajero, acompa1es del Nilo.
ñado por dos guías, pudo
Los más conocidos de
trepar hasta las cimas do
lodos
los enanos tropicalos cinco picos más altos
les son los famosos akkas,
del Ruwenzori, y cómo
nombre que se cita en un
durante su ascensión y
antiguo
monumento egipen las mismas cumbres
cio cuya existencia era
hizo observaciones con un
conocida de Homero y
barómetro de mercurio y
confirmada por Aristótetomó otros datos científiles, Plinio y Ptolomeo y
cos de importancia.
que en estos últimos años
La emoción del auditoha sido minuciosamente
rio fué más intensa cuanestudiado
y escrito por
do el conferenciante refiSta n I e y, Ju n k e r y
rió que una noche, estanSchweinfurth.
do acampado en las falLos akkas viven asociadas del Ruwenzori, un
dos con los balias, atickyleopardo se acercó cauteticky ó tikki-tikki, batlosamente á su tienda é
was, wambutus y banzuintentó arrojarse sobre él.
gus.
El duque rolaba y tuvo
Schweinfurlh entró en
presencia de ánimo sufirelaciones con los akkas
ciente para ahuyentar á
1
t&gt;U el país de Monbuttu
\a fiera.
(.\fangbattu),situado en el
También dió cuenta el
ríncipe italiano de las El duque de los Abruzzos, que ha escalado los l í m i t e Nordeste, en la
dieciseis
picos
más
altos
de
la
cordillera
dol
P
cuenca del Congo. Midió
largas y angustiosas jorRuwenzori
á las personas principales
nadas de la expedición
de
la
tribu
y
tomó
notas exactas acerca de
bajo lluvias torrenciales y por lerrenos encharcados; las tristes é interminables noches ellas; pero sus papeles fueron destruidos por
de campamento; las horas de incertidumbre el fuego. Sin embargo, pudo recordar aliu•
¡tbrumadora, lo, momentos de peligro, y nos datos para hacer una descripción exacta
luego, los encantos indc1 i &gt;les del fantástico de estos pigmeos entre los cuale;; vivió.

- - -----·--

�PHDI \ \'EH.\
201:
Stanley descubrió otros miembros &lt;le la blo, pero Stanley ha ob;;errndo dºfercncia~
entre ellos. Describe las &lt;los ra1.as como
tribu más al Sur y al Oeste, en el valle del •comµletamente llistinta,.; por el color de la
río lturi.
)[ás al Norte de e;;tos enanos cu \loriales, tez, por la conformación de la cabe1.a y por
se halla el grupo descrito por ~cl1,1·einlurth los ra;;go,.; del seroblante.• No sabemos si los
y Junker. ~egím estos viajeros, la estatura batwas forman una nación ,. los wambuttus
de los hombre;; varía de 1 metro 20 cenlime- otra, pero difieren unos de otro&lt;: tanto como
diferir un turco de un escandinavo.
lros á 1 metro 15 centímetros, siendo el tér- puede
Los batwas tienen la cabeza alargada, la
mino medio 1 metro 32 centímetros y medio. Estas cifras son superiores á las media,; cara larga y c"trecha, los ojo-, pcc1ucños y
pero juntos, lo que les da un asde los pigmeos africano,;, lo que prueba que rc•don&lt;lo~,
pecto parecido al d,•I hurón, desaborido y
el grupo de que se trata ha experimentado pendenciero. Los wambuttus ,-on de cara realteración mezclándose con los negros.Emim
Pa;;ha cree, en efecto, que la estatura de un clonda, ele ojos parecidos á los de la gacela.
metro 32 , enlimetro,; y medio es la máxima -,eparado;;, dr frente despejada, de aspecto
franco y &lt;le tez amarillenta parecida al marpara un pigmeo de sangre pura.
fil. Los wambuttus ocupan la milacl meridioLos enanos má,.; próximos á los akkas son
del distrito referi&lt;lo (es decir, entre los
las tribus descritas por Stanley con los nom- nal
nos Ituri y Ngaiyu, en el Noroeste del Conbres de batwas y wambutlus, que tienen gran go); los batwas, la mitad septentrional en su
interés por la pureza de su raza. Las relacio- rxtensión por el Sudoeste basta las selva&lt;: &lt;le
ne,; en estas dos tribus no son bien conoci- .\wamba. en las dos márgenes del rio Semli•
das.
Según Burrows, pertenecen al mismo pue- ki, y al Este del lturi.»

cos~rórous

PRIMAVERA
Esta mañana me ha visitado la Primavera
con sus perfumes, con sus colores, con su alegria,
con sus murmullos encantadores de ave parlera
y con las galas con que la adorna la Fantasía.
Vino cantando sus ignorado-; casto,; amores,
moviendo el aire con placenteros rumores de ala~.
de e»encia llena tan delicada como sus flores;
vino brindando de sus jardines la!&gt; ricas galas.
Ya por mis vena~. corre la sangre más presuro;;a,
con nuevos bríos, nuevos afane,;, nueva t•arrcra:
que engalanada con flores varias fre~ca y hermosa,
esta maúana me ha visitado la Primavera.
SAJ.\',\UOH ,\

LFONSO

(FRAGMENTOS DE LAS "MEMORIAS DEL MARQUÉS
DE SAN FÉLIX")

I

A viérYEH

/ ~,w
/

colonia; sólo mis manos. de cuya complexión elegante estoy org11lloso, obtienen de mí
cuidados especiale&lt;:. Siempre visto de negro
y calzo botas de charol; mis sombreros, aún
en invierno, son flexibles y &lt;le color gris; en
las noches de estreno, la blancura de mis
corbatai; flotantes v las tonalidade:- chillonas
de mis chaleco-., iñteresan la ahmcióo.

ne.~. á las
'
cualr.i de
la tarCtl't s1 mu parnua naulhlllal no miente,
hace treinta años cabale,; que mi ¡;anta madre
Doña .\delina de Cifuente;:. y mi padre el bin
zarro Y varias ycces noblr marqués de San
Una mañana, hace poco más de ocho día&lt;.,
Félix. ·me trajeron al mundo.
recibí
la visita de mi excelente amigo Don
El hecho de penetrar hoy rn la pl,,nit11d
Ezequiel
,\rago. Es un hombrecillo cencrño
de la vicia. rn que esta edad &lt;¡uc el líric·o fay de e~tat11rn rnlgar, en quien una antigua y
moso malcli}o parPC'&lt;' poner un trn;r.o vertical
,. rotundo entre la jKventucl moccra y la ,,i- prrtinaz afección al e!itómago dejó la cosrilidad reflexiva y templada, me obliga á ha- tumbre. humilde como un ge;;to servil, de
inclinado hacia adelante. Tiene más
cer de mi per-:ona un "egundo retrnto. Rr- raminar
de cincuenta años. Por las manga~ dr su lartrato ¡ayl bien diferente de aq11rl otro que mi ga lenta negra tbo111an sus mano-;, distinguipluma sincera dibujó en las páginas primeras
clas y amables como las de un abate; bajo su
&lt;11• estas Memorias.
[101·. tras un rato de vigorosa auto-disrc- alta frente, orlada de cabello-; blancos, los
rión q11c me ha permitido justipreciar cxac- ojos azules, serenado:; por el fastidio de vivir,
ta1nente la ¡;ituarión de mi espíritu, mr colo- miran dulcr111ente.
Don Ezee¡uicl parecía mu y ¡neor11pado.
cpté delante del espejo. Y en la luna a;r.ogada
Extra1iando
verle tan drscentrado ,. fuera
aparrció mi cuerpo limpiarnente,con aquella
rnisrna nitide;r. c:rucl ro11 que mi e:,píritu ara- ele :-í, no :-upe abstenerme ele preguntárle por
de su cavilación.
baha de reflrjar;;e sobre el cristal 1,rnñido, el origen
~ada me ,urede,-tepuso -absolntasin márulas ni raspadura-:, de mi conciencia
nwntr nada ... Lo aseguro ...
cslóic·a.
La vehemencia inútil dr su negativa y la
So, re&lt;'iO 'í rorpnlenlo, y los a,ios, al rrrepentina
lividez que invadió sus mejillas
,lo11dear111e e: pecho y los hombro,;, dieron á
,-orroboraron
mis !iOspecha-:. Pero me abstumi busto un a;;pecto fiero y cnérgiro. qur
ve
,le
:;egnir
inlerro~ándole. Continuamos
cantirn la-; Kimpatias femeninas. ~[i cabeza
&lt;-hartando
de
asuntos
baladíes hasta medioe~ grancle y ruadratla, y las lineas vigorosa,.;
día.
De
pronto,
Don
Ezequiel
se leva11tó.
&lt;le• mis mandíhnlas "e desYancren en un cue-)fo
marcho,dijo.
llo atorado. lleno U&lt;' pasión. como el de un
-/~o desea usted almorzar conmi!!o'f
Olcllo c,-;rulpido en rnár1110I hlanco. Tenrro
- '\o... 110 puedot. .. Tengo que harer ...
pcc¡ucña la frente. el rntrcrejo hostil. la naIba Y venía por la estancia frotándoiw la;;
ri1. a¡!nilPita, el hi:.!ot&lt;' e·opio::;o y empingoro- 111a11os nerviosamPntr. in&lt;'apa:r. ele sobrepota&lt;lo {l lo mo~c¡11clNo: mi rostro, en ¡;uma.
Rería exccsirnmente seYero y hasta antipáti- nerse á su inqnietucl. Yo le observaba de reco ,;i la herrncia no hubiese dcja&lt;lo en mie- ojo clesile el hueco de un balec'.n, mientras
labio,; aquella cxpre,.:iú11 dr dulzura inefab!P fingía mirar á la calle.
Don Ezequiel acababa de parar,e drlantc
qne ni los aiio,.. ni las dc:-il11sio1ws, ni ann la
ele mí, tendiéndome su mano ~twerdotal,
rni,m1a 11111ertr, pudieron horrar d&lt;- la hora.
hlanda ,· suaYc.
perpétuamrntr risueña, de mi maclr&lt;-.
,;_QÜi~rc usted- rxclamó-&lt;¡ue luego drEn lo c¡ue al afeite de mi pcr,ona con,·irr1110,; un paseo juntos:&gt;
nc, soy celoso, aunqne no atildado ron 111uLa proposición, por extrava!tante que fuejenl excrso. Diariarncnte y en tocio tiempo
,;e,
no me sorprendió, pues era i11dudahle
me bañc,en agua fría, y de~pués me froto con

�206

Pon ES JS \lü.\1)1),'

que mi iuterlocutor deseaba comunicarme
algo muy importante r ~ecreto.
-E~t?y á sus órde~e~,-repuse.
Vacilo un mnmenlo. Al cabo, dije:
-Eutonces ... le espcru á usted, á las cuatro d.e la tarde, en el Paseo de la Castellana.
esquina á la calle de ...
Esta cita extraña, al aire libre y en punto
lan apartado de nuestros respectivos hogares, acr~centó mi curiosidad, y ya no dudé
de que a Don Ezequiel le sucedía al"o novelesco, imprevisto, fuera de los caminos corrientes y trillados.
-Perfectamente,-repuse.-lre.
-((Será usted puntual?
-Absolutamente.
-Yo también seré exacto.
. Y agregó, poco á puco, deteniéndose intenc10nadamente en cada silaba, cual si subrayase las palabras:
-Es muy probable que vara á buscarle á
usted en coche... Conviene, pues, que repare
usted en los vehículos que pasen.
-Lo haré así.
Cogi~ su sombrero para marcharse, y yo.
C?~º _siempre, salí á despedirle hasta el re'.
c1b1m1ento. Allí me dió la mano desvaidamente, y se fué haciéndome una reverenci·1
enigmática.
'
Bruscamente, el ritmo, habitualmente noble, de su actitud se había descompuesto en
el ademán agradecido y bajuno del hombr1•
que acaba de recibir un gran favor.
111

Llegué al lugar de la cita cinco minutus
a~tes de la hora fijada. Era una tarde de l\ov1embre, alegre y templada; el sol, medio
oculto tras un telón de nubes ampulosa-; i·

blanc~s, de;;leia en el espacio azul un claror
~uro, rngra~o á la v(sta; los árbolel,;, mal , est1doc; de hoJas .amar1llcnlas y rugosas, pintaban sobre el bien barrido suelo del paseo
s?m~ras temblequcantes y ligeras; más allit,
s1gu1endo las líneas serpeantes de las enarenada~ callejuelas de los jardinillos, pasaban
nodr17:as robustas } madres pensativas que
empujaban lentamente cochecillos minúsculos donde reían cabecitas infantiles tocadas
•le armiñados encajes; por el comedio del
p~eo algunos ti~buris huían veloces y sin
ruido, como manposas voladora.&lt;;, entre i,us
dos grandes ruedas que la velocidad de la
ca~Tº:ª tornasolaba.... Sobre las lejanías del
pa1s~Je flotaba una mebla verdcante y sutil.
. Dieron las cuatro. Yo empezaba á impac1enl~rme y consulté varias veces mi reloj.
Conviene o~servar que todo lo que implica
espera _6 .quietud. m~ encoleriza y arrebata
el domm10 de m1 mismo. Cuantos coches venían ha~ia la esquina donde yo aguardaba,
me hacian levantar la cabeza. Tranc;currieron varios minutos, más de un Cttarto de
hora, y llegué ~ convencerme de que al pobre Don Ezequiel le había sucedido una desgracia.
D.e pronto, pasó cerca de mi un landó de,&lt;'ub1~rto, dentro del cual iba una joven de
admirable belleza, cuyo:s rubios cabellos tremolados por la brisa parecían :3acúdi1• al redcdur de su rostro blanquísimo un polv!ll,}
de sol. Yo la conocía mucho de vista: era
.fulita Serra, la primogénita de los vizcondes
¡Je Z.
Al verme, las facciones correctísimas, impecables, ~orno labradas con arreglo á la»
leyes estnctas de la más soberana harmonía
de la vizcondc:sita Julia, expre:saron un::
••moción subidísima de sorpresa; sus ojos ,o

l

EJ. BIE.'IHECIIOR

dilataron bajo las cejas lindas; después sonrió, y su mano ensortijada dejó caer disimuladamente un pañuelo fuera del landó...
&lt;(Qué significaba aquello?
Permanecí turulato, pre;;a del pasmo que
infundiría en cualquiera de nosotros la repentina realización de un cuento mágico. El
coche se alejaba rápido, y el pañuelito de la
vizco11desa quedaba allí, pintando sobre el
5uelo húmedo y obscuro del paseo un punto blanco. Me acerqué á él poco á poco y
mirando á todas parles, cual si fuese á cometer una mala acción, y lo recogí. Era un
pañuelito· pulcramente bordado y perfumado
con esencia de nardos, y que me lle,·é á los
labios maquinalmente, mientras pensaba en
la boca breve y roja de la vir.condesa.
Nublaba mi cerebro un colarro de imaginaciones descoyuntadas y obscuras. ,;,Cuándo pudo enamorarse de mí Ju lita Serra, aquella hermosura indócil recuestada inútilmente por tantos «profesiona!es, afortunados de
Cileres'!... Y, aun suponiendo que estuviese
fanáticamente prendada de mi en virtud de
esas atracciones avasalladoras que muernn á
ercer en predestinaciones y maleficios de
otra vida, ;,era vorosímil que la cc0ruedacl de
::.J pasión la hicie~c atropellar toda clase de
pudorosos miramientos, echar desenfadadamente por los peligrosos trigos de la deshonestidad y mostrar:;;e á mí, más que como
doncella recatada y celosa de su buen nombre, como mozuela andariega y liviana?...
En este dédalo de estupendas preguntas
andaba perdido cuando me acordé de mirar
otra vez mi reloj. Eran las cinco. Entonces,
automáticamente, eché á andar. Iba tranquilo, una emoción sc1lante de felicidad llenaba
mi cuerpo, y ante mí parecían dilatarse panoramas dichosos y agradables, por nadie
hollados.
Ya no pensaba en Don Ezequiel: sin saber
por qué, hallaba natural que no hubiese acudido á la cita. Y es que las perspectivas de
nn gran amor matan en los hombres la amistad.
1\"
Quince días después un amigo me presentaba en casa de los vizcondes de Z. El jefe
de la casa ccleb.aba su fiesta onomástica;
todos los allí reunidos eran •íntimos, de la
familia. Los señores graves jugaban al tresillo, la juventud bailaba en el salón, las señoritas charlaban de modas ,, cuchicheaban
amoríos en el hueco de los balcones.
Julia había penetrado en la serre. Yo la
seguí, y un momento pudimos hallarnos casi
solos en aquella vasta estancia, sobre la cual
un arco volláicoverlía su discreto resplandor

La vizcondcs,ta expresó una emoción dt sorpresa en su rostro y Juego me •onrió

20i

lechoso de ensueño. No~ habíamos sentado
en un diván, al pié de una palmera enana
que extendía por el ambiente tibio sus anchas hojas verdes y tristes.
Las primeras palabras de la vizcondesa
me dejaron desconcertado.
-Creo- dijo riendo-que no estará usted quejoso de mí: no he podido ser má~
complaciente ...
-Efeclivamenle,-repuse-la bondad con
que ha fijado usted sus ojos en mi es inaudita, inmensa...
No contestó, y advertí que el carmín de
un sincero rubor abrasaba sus mejillas. A
fuer de galán caballero, acudí en su auxilio.
-Eso---exclamé-nada tiene de parlicular... ;.Por qué ser esclavos siempre de la costumbre? ¿Por qué, en determinados casos,
en esos trances excepcionales en que la intensidad de una pasión parece legalizar los atrevimientos más absurdos, las mujeres no habían de declarar sus sentimientos con la
misma franqueza que los hombres u~amos?...
Advertí que la jóven me miraba con cierta extrañeza y que tardaba en replicar.
-Yo tenía-dijo-verdaderos deseos dl'
conocerle personalmente ...
llice con la cabeza un gc::lto afirmativo.
con el que pretendí significar cuánto agradecía aquella curiosidad.
Ella prosiguió:
-Yo de usted sólo cono:'ia el espíritu...
esa alma romántica, ardiente y desigual, que
con tan inagotable copiosidad y prodi¡(iosa
maestría ha sabido usted ir de:scribiéndome
en sus carlas.
Repelí asombrado:
-]Mis carlas! ...
-Si... Las conservo todas... ¡todas!... Le
aseguro á usted que la mitad de ellas bastarían á labrar la reputación de un novelista.
Hubo un largo silencio, durante el cual
los dos permanecimos inmóviles, mirándonos fijamente á los ojos, como maravillado::,
el uno del otro. Al fin, hallé alientos para decir:
-¡Pero si yo jamás he tenido el honor
de escribir á usted!
-;,Cómo'!
-Lo que usted oye. ¡Este es un misteriu
inaudito! ...
No pude seguir hablando, porque la emoción me estrangulaba. Julia había apoyado
su cabem de oro contra el respaldo del sillón; sus mejillas pasaron, instantáneamente, del rojo carmíneo á la lividc1. hipocrática,
y sus párpado, ~e cerraron. Pero de aquel
sincope recobróse pronto, y entonces la vi
erguirse delante de mi, poseída de febril cu,
riosidad, devorándome á preguntas.

�209
208

-\l'engo-dijo-á que me dés de comer,
porque estoy en la miseria. Los viajes han
devorado nti fortuna; la necesidad de olvidar
un dolor muy grande me llevó de aquí
para allá, y he gastado sin cálculo, creyendo

POR ESOS MUXDOS

-¡Dice usted que nunca me ha e:;crilo!. ..
Entónces ... ¡Dios mío! ... ¿_Qué es esto... qué
ha pasado aquí?... ¿Me habré equivocado:'...
¡Qué humillación, qué vergüenza! ... ¡Oh! ¡Qué
ligereza la mía! ...
Su confusión acabó por deshacerse en
llanto ágrio y copioso. Traté de consolarla
reconociéndola en medio de su dolor más
hermosa que m,nca. Ella repetía:
-No crea usted que mi acción es de esas
que no tienen disculpa, ¡no la tiene, he sido
una loca! ...
Después, emprendimo.-; al rededor de aquel
enigma que tan inopinadamente 1:º.,; b~bía
reunido una minuciosa labor de mvest1gación y rebusra, cuyos detalle~ omito.
Entonces supe cómo
desde harí • más de un
at'ío la vizcondesila veoía recibiendo semanalmente una ó dos carlas
de un adorador &lt;lescooocido. El interé:; que
aquellas páginas, primorosamente escritas, inspiraron á la joven fué
extraot· din a no.
Ellas le aseg-nraban que desde el
misterio habít
1m hombre que
la seguía á todas
partes, fuese á
pió ó en coche, y
que luego la hablaba del color
de sus Yeslldos.
de los sitios don/
de esluYo. de los
perfumes que última111enle había
comprado, de las
amigas á quienes
saludó en el paseo. Y alternando con estas cuuver:;acioncs
vulgares, había reflexiones y momentos do
asotilada p,ücología, que bien claramente reYelaban el espiri tu exquisito de su aulor.
La curiosidad, entre tanto, de Julia Sena
iba creciendo, tanto más cuanto que las tale;;
c·artas no iban firmadas, ni solicitabau contestación, y nada hay que poetice y magnifique tanto las co,as como el saberlas distantes de nosotros.
Una de aquella¡; r·arlas dccia: «No me
atrevo á que usted me conozca; quir.ás no
me atreYeré nunca: temo que mi figura yul¡(ar la inlerese menos que mi espíritu.,
La Yizrondesa .) ulia agregó:
-¿Puede usted medir el camino enorme

r¡ue una lite ratura así, llena de espiritualidad, puede recorrer, en el transcurso de todo
un a1'ío, sobre un temperamenlo tan impresionable como el mío·~ En su última carta,
mi sigiloso cortejador se decidía á quitarse
la careta: «Es necesario-decía-que esta
situación conclu ya. Si quiere usted verme,
mañana, á las cuatro de la tarde, estaré en el
Paseo de la Castellana,: esquina á la calle
de ... Míreme usted con ojos I e1évolos. Si
deja usted caer su pañuelo, comprenderé que
aún debo alimentar esperanzas de ser feliz.
Yo fní... ;,Quién se resiste·t... Fuí ... y le vi ii
usled ... Pe~sé que u&amp;led á quien esperaba e•·a
á mí, y el pañuelo i,e me cayó de la mano...

\

Hace seis años que Julia Serra y yo
nos casamos, reuniendo con nuestros
destinos una fortuna cuantiosa. Soy dichoso. Kc.o::s.ro
hotel, edifica &lt;lo
en la parle má~
alta de Madrid.
&lt;•s sólido y ámpliocomo uncas•
tillo; aires serranos, saludables
y fríos, lo orean:
á su alrededol
r recen árbol e;-;
copudos; tengo
abundan tes y
buenos muebles,
es tal u !3-S
ry c u;a1:. '?, ··~ - d r o_~ y
muchos
.,
/
libros;dc
f
·•'
!os ~itt'o'sonáa'os
- ¡Yo era- me d_ijo D~n Ezc~uie;
quien dclna vnrir aquí.
te c·h os
pen'cf e11
orandrs furos eléctricos. Es una de esas man~iones opulenlas donde nadie comprendeda
la poesía bohemia de los libros de Miii•gcr.
Junto á nuestro lecho, hay una cuna:·:
.
Días alrá:; recibí la visita de mi buen ami"º Don Er.equiel ,\ raoo, que asi¡;(ió á mi bocla
yal que, desde cnlo~ces, no hab!a vuelto á
ver. Acababa Je llcgar del extranJero; le en ·
rontré muy viejo, y tanto la ex~rema~a
pobreza de su yeslido com~ la tir_mdez de
~us ademanes, mediero I la 1mpres1ón de un
hombre arruinado.
Nuestra conversación fué breve, pero inlen:;a, exlraordinal'ia, asombro::;a, digna cic
1111 folletín. Desde el primer momento, Don
Er.equiel comenr.ó á tutearme.

que la vida me duraría menos que el dinero... ¡No ha sido así!
-Estoy á su disposición,-repuse.-Cuente usted conmigo para todo, incondicionalmente...
Don Ezequiel hizo un signodeasentimiento.
-Gracias,-dijo.-No. esperaba otra cosa
de ti, tanto más cuanto que lo que has de
darme es, en cierto modo, una restitución de
lo mucho, de lo muchísimo, que me debes...
Sus labios tuvieron una sonrisa fría y
amarga. Sus ojos recorrieron la estancia.
-¡Yo era-añadió-quien debía vivir
aquí!
Y entonces, cediendo á una invitación
mía, me refirió su historia, una triste histo- 1
ria, que yo sospechaba.
El había estado ciegamente enamorado de
la vizcondesita de Z. Y el autor de aquellas
cartas admirables, de las que Julia Serra
tantas veces me habló, era él.
-El día en que me resolví á que meconociese tuve miedo á que me hallara viejo y
feo. ¿Pero cómo advertirla ya de que no fuese á la cita'? Entonces me acordé de tí: «Que

vaya el marqués-pensé-que es apuesto y
jóven., Fué un deseo bien natural: el deseo,
un poco coquetón, de seguir triunfando; porque yo temía que mi figura triste estropease
la ilusión que estaba cierto de haber levantado con mis cartas... Oculto detrás de · un
árbol ob;;ervé toda aquella escena que yo
mismo preparé y que, de pronto, había de
herirme mortalmente. Vi cómo la vizcondesa se acercaba en su landó, cómo te miraba,
cómo dejó caer su pañuelo... y cómo tú te
acercaste á recojerlo... Y en el acto me sentí
desfallecer, porque ya no dudé de que te
enamorarías de ella y de que tu pasión sería
correspondida. Cuando ella fué á verte, su
corazón ya era tuyo: ¡te lo había conquistado vol ...
No pudo decir más, y por sus mejillas
flacas, como las de los muertos, resbalaron
dos lágrimas. Sobre su pobre cabeza, sem brada de cabellos blancos, flotaba una terrible melancolía. Dominando á duras penas mi
emoción, llamé á Julia, á quien informé de
todo.
-Desde hoy,-añadi-Don Ezequiel vivirá
con nosotros... A la cabecera de nuestra mesa
solo él ha de sentarse; la mejor babitaci6n
de esta casa para él ha de ser... Quiérele, hija
mía, como yo le quiero: él nos ha reunido.
¡Es nuestro bienhechor!
EDUARDO

llusfraciones de F. Z,.Jontagud

DESCRIPTIVA
•

La inmensa llanura deslumbra v abrasa
cual beso de fuego del áfrico sol,'
y un lago remeda que el cauce rebasa
tendiendo su linfa de claro color.
Por el ámplio cielo que el éter enra~a
baiiando en azures la comba extensión,
ni cruza una brisa ni un pájaro pasa
rompiendo el mutismo con leve ruidor.
No hay agua que calme la sed de la ai·enn,
no hay árbol que muestre su túnica amcua
sobre el llano estéril que inunda la lu1. ...
Solo lejos su dorso destaca una lona
bajo cuyo palio que un asta corona,
la nómada tribu se da á la quietud.
R.

FONT

ZA:\IACOIS

�tos

LOS REGIMIENTOS DE NUESTRO EJÉRCITO &lt;')
llL DÉ INF ANTERíA DE SABOYA, NÚMERO
•

6

1

creado en 30 de Marzo de 1633, reci•
F hiendo
el nombre de Tercio de Sab01Ja,
UÉ

en razón á que había de formarse en Italia
con elementos de los que ocupaban el país.
Usa por sobrenombre El Terror, á causa
del espanto que su valor é intrepidez lle•a•
0
ron á infundir en los Cranceses.
Guerra de llaliC1.-Apenas creado, recibe
.,u bautismo de fuego en la batalla de Cera•
no, y conquista en ella sus primeros laureles
batiéndose con extraordinaria bizarría. En
Tornavento rivaliza en intrepidez con las
t:Jpas más aguerridas del ejército, que ad111iradas de su decisión y arrojo, le reciben
con estruendoso aplaüso al terminar la acríón.
Asiste en 1636 á la conquista del Piasentino, sitio de Niza, ataque y toma del Castillo de Aicino, batalla de Mombaldone, conquista de Ponzone, sitio y toma de BrenneGuzmán, Yescelli, Pondestura, Trino y Asli.
En la sorpresa de Turin vuelve á conquistar nuevas glorias atacando el campamento
francés situado frente á la plaza y al que dit
por tres veces el asalto, llegando á locar la
cresta de los parapetos. Asiste después· al
socorro de lvrea y batalla de Bestagno, en la
que con un valor rayano en heroísmo pa•
lentiza su ya proverbial bravura, sufriendo
impávido en su marcha, avanzando, el horrible fuego de _las baterías enemigas.
Después de concurrirá la toma ele Moncalvo en 1541, toma parle en la defensa de
Torlona rechazando bravamente los asaltos
de los franceses y haciendo temerarias salidas, en las cuales llega á penetrar en el campamento enemigo. En el sitio de Vigebano y
batalla de Afora confirma su fama de heróico
y arrojado, singularmente en la última defen Jien&lt;lo tenazmente las márgenes del Pó. En
{1) Vé1mse nuestros nümcro5

uo, 142, lH y H5.

el combate de Bozolo se debe la victoria á
sus titánicos esfuerzos.
Siguiendo la campaña se encuentra en la
batalla de Rivasolo, defensa de Cremona sorp,resa d~ Asti, asalto y toma de Tri~o y
(;rescentrno, conquista de Casale (1652 ;,
combate del Cerro y batalla de Fontana
Santa.
Flandes.--Terminada la guerra en Itali.1.
el Tercio de Saboyc, es destinado á Flandes,
entrando en fuego en la batalla de Stafarda
(1690), donde envuelto por los flancos y re·
taguardia se defiende intrépidamente contra
triple número de fuerzas enemigas, abrién ..
rlose paso entre ellas con admirable valor,
En el sitio de Orbasano se bate con tal tena•
ciclad que sufre pérdidas considerables, quedando casi en cuadro.

Gttei.,-a de Sucesión (Campa11a de Ita•
lia).-Defensa de Mántua y batalla de Lu•
zara, en la cual se hace notar por su intrepi•
dez. Toma de Guastala (1702) y combate de
Stradella, en que, ,aladas sus fortificaciones
por las minas y agotado con sus municiones
todo medio de defensa, se ve obligado á capitular. Conquista de Vercelli, Ivrea (170. 1
Berrua, batalla de Castione y defensa de
Pavía.
Campa11a de Espa,ia.-En esta campaña
toma parte en el sitio y reconquista de Alcor
y Denia, cuya plaza toma al asalto; sitio v
toma de Alicante, combates de Balagucr, Almenara y Peñalva, batalla de Zaragoza, asalto de Brihuega y batalla de Villariciosn
(1710),en que sus proezas exceden á todo en•
comio; acciones de Calaf y Prats de Rey, ataque y toma de Carmona, donde adquiere inmarcesibles laureles; sitio y toma de Barcelona, en cuyas funciones de guerra asalta la
Puerta Nueva, haciendo prodigios de heroismo.
Gttei·ra de Italia.-Sitio, asalto y rendición de Messina; batalla de Francavila y defensa del Castillo de Apremont, distinguién•

fiEGDIIENTOS bE NUESTRO EJERCITO

211

tlosc notablemente en esta última; accione~ ria rechazando con heroísmo el ataque de los
de Sopello y Oneglia, paso y toma _de las franceses al arrabal de Cuarte. En la acción
formidables posiciones de Las Barnc~&lt;las; de :Molino de Rey y después de realizar
toma del arsenal de Tour-de-Pont; sitio y proezas sin cuento, arrebató á los franceses
1·endición de Demont, donde ofrece nuevas la artillería que tenían emplazada. Asistió
pruebas de su denuedo y disciplina; batallas á la batalla de Tudela, pasando después á
de Madona del Olmo y Basignana, en las que Zaragoza, donde adquirió gloria imperecede,·onquista nuevos triunfos; sitio y toma de ra, batiéndose con sin igual tenacidad en el
\" alenza, sorpresa de Codogno, batallas de Barranco de la Muerte; en Valls (1810) le
Tedone y Plasencia, y combate de O1egg10, llevó su bizarría á pelear con fuerzas muy
c1 el cual toma bizarramente las pos1c10nes superiores, sufriendo pérdidas considerables
sin decaer su valor. Estuvo después en la
que defendía el enemigo.
G,,erra de Africc, (1724).-Defensa de defensa do Gerona, y tales actos de valor
Cauta, en que se cubre de glori~ atacand~ y realizó que constituyen una verdadera apo·
lomando con su proverbial arr0J0 los atrm• teosis. En Valls (segunda batalla), acomete
cheramientos de los moros; socorro de Orán, al enemigo con tales bríos y arrojo que le
en el que desaloja intrépidamente al enemi- bate y destroza, obligándole á refugiarse en
"º de la im?ortante posición de la Barranca la ciudad; en la defensa de Tarragona se
;le Tenegraz, desde la que hostigaba cons- bate no sólo en la muralla, sino cubriendo la
brecha abierta por la artillería enemiga,
tantemente á la plaza.
asombrando á los mismos franceses su sereG,rei-m con Inglatei.-a.-Sitio de Gib\:alna intrepide,.
tar en 1727.
G,,erra de América.-Estuvo en la toma
G1te1·racon Po1·lttgctl.-Ataque de las Tade
Medellín y acciones de Cumbres Altas,
lladas y combate de Escalos (1762), donde
vence con tenaz resistencia de las tropas an- San Andrés y Huatusco; en la de Hayotlán
nsaltó los parapetos de los insurgentes, y con
glo-portuguesas.
Af,-ica (1791).-Al estallar esta guerra repelidos y bnosos ataques se apoderó de
fué destinado á reforzar las guarniciones de seis banderas y veintitres cañones, poniendo
Orán y después de Ccuta, alcanzando seña- á sus contrarios en precipitada fuga. Después
lados triunfos en la defensa de estas plazas, ele tomar relevante parte en muchas funcio•
al rechazar briosamente las feroces acome- nes de guerra, distínguese glorio~amente en
el sitio de Córdoba, en el cual mtentó dos
t:&lt;las de los moros.
C+uer.-a con F,wicia (cmnpC1ña del Ro- asaltos á la plaza.
Primera guerra civíl.-En esta lucha in.sellón).-En esta campaña alcanzó nuevos
r explendentes lauros, singularmente _en la testina se batió con bravura en el sitio de
toma y defensa de Vinzac, donde el capitán Morella, Ulldecona, Tora, La Guardia, Mora
Don Manuel Artaza y el teniente Don de Ebro, Guimerá (en la que se hizo notable
Juan Orteo-a con cincuenla soldadoR resis- en denuedo y bizarría), Olot, J:'obla de Setieron herÓicamenle á fuerzas considerables, gur, Rocafort, B_lancaflor, Tórá de 1~ _Selva,
hasta que reforzados por una compañía to- Sitio de Cantav!8Ja, Riu de Colls, s1!Ios de
maron la ofensiva y acometiendo al enemi- Mora de Ebro y Prades, socorro de Amposgo á la bayoneta le obligaron á abandon_ar ta Villar del Arzobispo, Chelva, Las Cabrisus posiciones. Asistió después á la conquis- ll;s, Chesta, San Quintín y Malagarriga, eu
ta de Villafranca y acciones de Muset, Mon- la cual escarmentó duramente al ene!Illgo, y
lalia v Monferrall, tomando bravamente los otras muchas basta la acción de Peracamps
ntrinCheramientos enemigos en la acción de en 184-0.
S1tcesos poUíticos (1842).-Hallóse en el
t:ornellás. En la de Olleta, después de combatir con marcado heroismoi se lanzó sobre combate librado en las calles de Barcelona
las posicionef&gt; enemig.is. tomando la artillerfa v en la defensa de la ciudadela y castillo de
)lontjuich; sitio y rendición de Alicante l
á la bayoneta. En las acciones de Monlesquieu, San Ferriol, Ceret, San Telmo, Colliu- Carlagena; los Alfaques, Benifasar, ermita de
re v- otras. ~e hace memorable por su tena- Santa Bárbara de Horta, Nonaspe y Salerla
ddád y d~nuedo, hasta que termina la cam- (1848), en las que triunfa batiendo y disper-•
sando á las partidas focmosas.
vaíia en 1795, con el ataque de Bellverl.
Canipm1a de Africa (1854).-0curridos
G-uerm con Portugcil (1801 ).-Sitio y
los acontecimientos de Melilla, fué destinado
rendición de Campomayor y Onghela.
G,,e,-ra de la Independencia.-La rup• á la defensa de esta plaza, en la cual se distura de hostilidades provocada. por el. alza- tinguió de una manera notable atacando las
miento del 2 de Mayo de 1808 determmó su posiciones de los moros y arrojándolos de
marcha á Valencia, donde se cubrió de glo- ellas en lucha cuerpo á cuerpo.

�212

LA COl'A ROJA
1

'I

áue&gt;Tlt de Africa (18,,9),-En esta guerra formó parte del primer cuerpo de ejército defendiendo los reductos construidos frente al Serrallo en cuya acción cargó á la bayoneta sufriendo á pecho descubierto el nutrido fuego de los enemigos y desalojándolos
del bosque donde estaba instalado el reducto de Isabel H. Distinguióse notablemente el
corneta Domi1:go ~tontaña salvando á un
ayudantl\ que había caído herido y que estaba en poder de los moros. En la batalla de
los Castillejos, atrarnsando con brioso ímpetu por masa~ considerables de fuerzas
marroquies,coni-iguió relevará los batallones
que mandaba el general Prim, repelienrlo
con brillantes carias á la bayoneta las furio!,as acometidas del enemigo. De;;puó, del dificil paso de los desfiladel'Os de l.lonte-Ne¡:(l'Ón y río A.zmir, toma ¡larte en el combate
&lt;le Cabo !iegro, en el cual, trepando como
águila por los acantilados del desfiladero y
sallando de peña en peña por las c,•estas ele
aquellos elevados monte.s, toma la primera
linea de las po::-iciones mnrroquie::,;, y esca1

11

l

'

~'

1

!ando extraordinarias alturas ataca sus trincheras, las arrolla y se hace due1io de las formidables y gigantescas crestas de la cordlllero. Llegada la batalla de Tetuán, se corona de gloria ~obresalicndo él capitán Don
José Bernard, que con su compatlía asaltó
el campamento moro entrando por la tronera de un cañón, á pesar de ser barrida por la
metralla la mitad de sus tropas; y termina la
cam palia apoderándose en la !¡a talla de WadRás de las posiciones que defendían los moro~.
Segunda grierrn cfril.-Dcmostrada de
nuevo su bravura en multitud de acciones
en Cataluña y las Vascongadas, conquista
nuevos laureles en Monte Abril, donde domioando el bosque y dcn·ochando temeri•
dad corona las posicione, enemigas (1874),
continuando la campaña en busbil l' Santa
A~ueda, siempl'C acompañado de su notoria
fama de arrojado y valeroso, que no desmintió en ninguna ocosión.
Tiene por escudo la cruz de plata de la
casa de Saboya, en campo de gules.
A~TO~IO PAllEJA

SERR.IIH

LA COPA ROJA
Xo extrañes que, ya henchida, se desborde
la copa soñadora de mis rimas ...
Si á la ílor que es tu boca la aproximas,
mustios tus labbs dejará su borde.

Brilla un cielo,
un cielo extraño en sus cambiantes rojo.~,
rastro de la mirada de unos ojos
ó ele una estrella que cayó del cielo.

Cincelada
en un instante de locura ó fiebre,
e),_,a copa, capricho de un orfebre,
es el presente que me hiciera un hada.

Roja es la copa en que mi alma abreYO,
ele ,m rojo ardiente ds rubí ó de llama,
y aunque tan llena está que se derrama,
abierta se halla siempre al vino nuevo.

;\las ¡ay! que en ella el genio de mi vida
ha dejado caer á borbotones
el llanto abrasador de las prisiones
y la caliente sangre de una herida.

Bebe en ella;
que nada iguala al cálii donde escancia
la sangre purpurina su fragancia
y su divino resplandor la estrella.
AR!ST!DES

MOLL

RECUERDOS DE ANTA~O

LOS MANIÁTICOS DE LA LITERATURA
antiquísimo dice que ,de poe•
U tasrefrán
y de locos todos. tenemos un poco»,
N

Pues, como dice el refrán,
en esta sanfo mansión
n·i están todos los que son
ni son todos los que están.

y también corre desde l!empo inmemorial
como cosa averi;uada, la temeraria y ame~
nazadora afimac,ón de que todo español, de
Tampoco hay que olvidar, al tratar de
doce años para arriba, tiene embotellad&lt;1,
uguardando el salto &lt;lcl lapóu, su comedia este asunto, la opinión de aquel otro loco
que afirmaba muy seriame:ote, con pleno corespectiva.
,
Cuanto á lo de poetas, cl'CO resuellamen- nocimiento, que los que andan sueltos gote 1~ que dice el refrán . i.Qué enamorado no zan de tal libertad •porque todavía no se les
se s1!nte_poeta, en mayor ó en menor grado: conoce la locura,.
Cuestión es esta á la cual ha y que dar do
y que cnatura humana se sustrae al podero"' inílujo del amoú Todo liombre capar. de lado, -cno se lo vayan a conocer á uno, si
llegar hasta el sacrificio para realizar una ac• ahonda mucho en la matcrja.
En lo tocante á que todos los espalioles
c1ón generosa en beneficio de sus semejantei:;, es un poeta, aunque desconozca el se- tienen su comedia dispuesta y preparada
creto de la rima; .que h_a y poetas en 'prosa para la pl'imera covuntura que se presente
mas _hondos y mas delicados que muchos de poder estrenarla, puede afirmarse que
- esa es ¡ay! una verdad como un templo. ~uversificadores que nunca consiuuen Herrará
0
h~ inspiración poética. Adcmás:la juve ntud chos tienen más de una, y hasta hay quien
~1cn~e I_a poes.ia, es la poesia misma, y todo las tiene por docenas, de todos géneros y
senlim1enlo tierno, patético y melancólico. dirnensio11e~.
Para comprobar esa verdad, triste v asoreviste la forma poética ... que no e~tá !lamadu a desaparecer, como han aseaurado los laclota, bastada con darse una vuéltecita
que tienen la desgracia de no senÍir ui com- por las contadurías de los teatros-en )lapl'Cnder la_ bellez~ literaria en su más genui- drid y provi11cia:-.,--interrogal· á empresarios y direclore~, examinando de paso: á ojo
11a expresión, y a los cuales se les pod!'ia
de buen cubero. los rimeros de produccio&lt;lec:ir;
nes existentes en los armarios, me:sa~ y cajodQw!sabe el ciCf/O ,u[eliz
nes de los centros mencionado~. Hay que tede los colol'eS del pl'is111a?...
ner en cuenta quo diariamente se dc,·uelven muchas obras, y que otras muchas no
.\demás, ra lo dijo Bécqucr:
se prnsentan, unas veces por pudor (que hay
Jliwlras el corazón y la cabeza
quien lo tiene en tal sentido) y otras por
.
halallaudo prosigan;
falta de relaciones ó ele acol((e/il'ic/wl.
11,,.•11/ras hay&lt;t esperanzas y recuerdos ...
Si después de una escrupulosa selección
¡habrá poesía'
110 represcntimdose más comedias que las d~
Respecto de la locma, mu atengo á lo que los autores sancionados que dan más dinero
C:amyoamor hace derir á un alienado, en é inspiran mayor confianza, y alguna que
otra de los autores nuevos 1 fuertemente rcf;U lamo::.a rornedia inJ·u~lamP11te olridada
Cucnlos !J locos: '
·
·
' romendadu~1 hay tanto:-; fracasos, ¿cómo st•·

�LOS l-lANJÁTICOS DE LA LITERATURA

21!

POR BS05 MUNDOS

r.i la inmensa mayoría, la casi totalidad de
las obraa que se escriben por todo bicho viviente con la pretensión de que sean representadas? Pues ... como son: más que obras
escénicas, parecen escandalosos y punibles
atentados contra la gramática y contra el
sentido común.

•••

¡lj

l

1

Por rara anomalía que escapa á la investí gación más sagaz, el autor de afición, el escritor empírico é inconsciente que se lanza
á producir y produce á destajo, aun sin la
más rudimentaria preparación, obras disparatadas, se enamora ciega y perdurablemende sus desdichados monstruo•os engendros,
y ni los siete sabios de Grecia lograrían persuadirle de su incapacidad literaria. Podrá
ser un médico afamado, ó un abogado insigne,ó un matemático ilustre, Q cualquiera otra
cosa de viso y de mérito: nada le importa su
carrera, su profesión, que es su modo de vivir; lo que él desea á oull-ance, y en ello
pone todo su empeño y todo su amor propio, es ser autor dramático. Los que están
en este caso tienen más de locos que de poetas, y merecen en estricta justicia el calificativo de maniáticos de la literatura.
El empeño de muchos de esos señores
cuando se convierte en manía, llega á con,'.
tituir un peligro para los que, por deber ó por
sinceridad, se ven en el caso de desahuciarles ó desengañarles. ¿Desahuciarles ó desengañarles, he dicho? Lo primero puede realizarse, desde luego, por el empresario ó director sobre quien caiga el autor inepto y
maniático, si biei, al hacerlo puede contar,
seguramente, de por vida, con la fiera enemistad y el odio rencoroso del desahuciado.
Cuanto á desengañarles, como eso depende
esencialmente del convencimiento del interesado, es más dificil que hacer una raya en
el agua, que dice el vulgo. El que está atacado de esa locura, mientras viva creerá firmemente en su talento, en su genio, en el poder de su inspiración... No puede meter la
r.abeza en los escenarios1 salir a la superficie
y conq11ista1· la gloria y la fortuna

lle,gando al templo auyusto ele la Fama.

1

1

porque no tiene amigos que le protejan al
dar los primeros pasos, porque los empresarios y directores son unos ignorantes que
sólo dan valor á las firmas conocidas, porque
existen pandillas de autores mediocres que
acaparan los teatros ... ¡Por todo, menos porque sus obras sean malas! Eso piensan, eso
creen y jamás llegarán á persuadirse de Jo
contrario.

,Es el amor propio-dice Zoroaatro-una
pelota llena de viento, de la cual salen borrascas en cuanto la pican.,
Como Zoroastro no conoció, por su fortuna, á los maniáticos de la literatura que tiran para autores dramáticos,el amor propio
á que se refiere es el que sienten y padecen
los hombres en general, batallando con sus
pasiones en las luchas ordinarias de la vida.
De haber conocido la especie i11h11mana que
motiva estas consideraciones, hubiera dicho,
de seguro, hablando la verdad, que el amor
propio del autor inepto, del que da á cono?er en. sus primeras producciones que será
mserV1ble para el caso mientras le dnre la
existencia, es un sentimiento avasallador que
e~ sobre todas las cosas y constituye su
vida entera, llegando á veces el que lo abriga á ser un caso patológico tan dificil de estudiar que escapa á la más perspicaz investigación terapéutica.
No ya «una pelota llena de viento, de la
c~al salen borrascas en cuanto la pican,•
smo una bomba rellena de dinamita, que
produciría muerte y exterminio si estallase.
es el amor propio de los inéditos maniáticos.

Decirle á uno de esos se1iores que su obra
es mala, es inferirle una ofensa gravlsima
que no perdona ni olvida jamás.
El hombre más sesudo, más juicioso, de
más linfático temperamento, de carácter más
apacible, sereno é imparcial, se transforma
p_or completo, tornándose en ligero, impres10nable, irritable, intransigente, discolo é
irreductible, en cuanto se contagia de la enfermedad (incurable, una vez contagiado) de
ser autor dramático, sin preparación y sin
condiciones para ello: él cree que las tiene, y
eso le basta. Cuanto más evidente sea su
ineptitud, más fuerte será su empeño en llegar al fin que se propone y mayor la cantidad de amor propio de que habrá de cargarse su turbado espíritu.
En honor á la verdad, muchos literatos de
reconocida fama contribuven eficazmente á
mantener y alimentar esalocura, que parece
pacifica y que á menudo resulta furiosa. Muchos maniáticos, antes de llevar sus obras al
teatro las someten al juicio de algunas eminencias literarias, y éstas, que no arriesgan
nada al emitir una opinión favorable, les dicen que son magnificas y que deben procurar su representación. Hay quien lleva la
crueldad de su benevolencia hasta el punto
de dar una recomendación á tal efecto.
Esos señores conocen bien a los maniáticos y no quieren crearse antipatías y em••
mistades por cosas de tan poco momento.
Por algo sr ha dicho que

siempre fueron los corteses
c&lt;implices rle los C1Ilpablrs.

•

*

:,11

El estreno reciente, y ya famo:--o, de una
obra singularisima, cuyo autor no he de
nombrar paro no darle el pretexto· de contestarme, apoyaclo e,, la Ley, como acostumbra, cogiendo por un cabello la ocasión
ele exhibirse, ha traído á mi memoria otro
l'streno, aún más famoso, y el nombre de
otro autor que, en la larga lista de los mauiáticos, es el caso más célebre y más agudo que registra la chiflaclttra literaria.
Allá por el año de 1866 comenzó á clesJnmlar como poeta !frico en la ciudad de
)!alaga un afamado veterinario llamado Don
.losé Pascual ) Torres. Tenia éste un •ran establecimiento, propio de su facultad, en la
Puerta de la Alhóndiga, y por ali!, por aquella acreditada hNrería, pasaban cuantos cua&lt;lrúpeclos necesitaban calzado 6 ~istencia
facultativa en sus enfermedades.
El señor Pascual y Torres estaba reputado
como el mejor veterinario de la población y
~•naba bastante dinero.
Pero, el diablo, que no duerme y que, nuturalmente,está siempre haciendo diabluras,
porque ese es su oficio, turbó y perturbó el
ánimo de aquel herrador honradísimo y parifico, metiendo en su cabeza el temMario
propósito de hacerse poeta y la peligrosa
idea de aspirar á la gloria literaria, no bastándole, por lo visto, la fama científica do
que sin regateos disfrutaba.
Dando de mano á las herraduras-· crerenclo que iba á dar en el clavo de la poesía - V
,lcscuirlando el tratamiento de las elolcntia~
flC sus clicules, se aplicó con ardor inusitado
al culli,·o ele his bellas letras y produjo. con
pasmosa fac1hdad, buen número de campo·
siciones. ,\bandon8.ndosc á su natural i11:-tinto y adclantimdosc á su época, invento
una metrificación que no se parecía en nada
á la conocida hasta entónccs.
Uno do sus primero::.; trabajoH fui~ un soneto fasí lo llamaba él) á Ca,telar, del rual
recuerdo los dos primeros ve1"sos. Hélos aqui:

215

cual y Torre.~ cayó en buenas manos. Si11
duda para caminar sobre :--cguro, fué.'-e al dnmicilio :--acial del cCírcnlo artistico-literarfo
de la juventud malagueña, y s;ometió :,..\h
primeros trabajos al juicio y sanción del
pre~idente y ele los sorios más conocido:; du
dicho centro: y como

la sociedad toma cí risc,
tocio lo que llega al c,lma,
y aquella sociedad literaria se componía rlr
jóvenes alegres, de humor festivo, capacrs
de burlarse hasta de su p1opia sombra, excusado es decir que aquellos 111e11úwes se
divirtieron grandemente al conocer los frutos del nuevo ingenio y que alentaron é imp11lsal"OII al herrador con los elogios mas
pomposos y entusiá•ticos .
Como el i11Ú!1"[eclo no estaba va en condiciones mentales de poder apreciar el valor
exacto de aquellas irónicas alabanzas, la
pérfida semilla cayó en tierra feraz y dió sus
naturales frutos en una abundancia que hubiera sido dificil de prever y aun de precaYer.
Don José Pascual y Torres se fué agravando gradualmente en su locura poética, y
manto más avanzaba por el camino literario que había de conducirle derechamente á
la gloria, más se iba desprestigiando como
veterinario; lo cual le importaba tres comino:; porque, como decia, su porvenir estaba

en olm pade.

En vista de sus progresos literm-ios, de su
creciente popularidad y de que, respondiendo á su abandono, le abandonaba su
clientela, trMpB!-iÓ la tienda, en malísima:-;
con&lt;liC'iones, y con ardiente vocaeión se consagró de lleno á la lilerc1(1U'lt ...
1llabía hecho su suerte!

Ya en libertad provis1uual y dueño de sus
acciones, lo primero que hizo fué fundar un
periódico, J,c, a11rom bol'ea1, del cual solo
consiguió publicar el primer número ... a
c·ausa de haberse ,·endido únicamente cinco
,•jemplares; fracaso que nadie se explicaba
Elocuente h'ibiwo
~atisfactoriamente, porque el numerito en
ma,·«l'illoso clipulado.
cuestión era una filigrana, una joya literaria
Lo maravillo::.io, roa-, aún que el diputado, es de valor inapreciable. Siento de todas vera.s
Cl:ie modo de hacer: esa sinceridad esa fran- no poder ofrecer al lector una muestra de
&lt;¡ueza de expresión, maravillan realmentr. aquel único y !'Oro ejemplar.
No se desammó Pascual y Torres por su
Ei•a fué srf mrmera en todo lo que escri
fracaso
periodístico, y dirigiendo su mirada
bió, ,¡uc no fué poco.
de
águila
hacia más amplios y dilatados hoAl dar los pri10eros pasos por la más aucha vía de la república de las letras. esta rizontes, pensó en lo que piensan todos los
alegre república donde viven sin correr el maniáticos ele su especie, en abordar el ten·
menor riesgo tantos illdociw1e11lndos, Pa,- tro, que es, según ellos, lo más fácil y lo que
1

�216

ron

más cantidad de gloria (y metálica) proporciona.
Consultó el caso con los que él llamaba ya
sus compañeros de letras y, ocioso es decir
que éstos le animaron y le empujaro1i con
más entusiasmo que nunca.
Con segura mano y con aquella su peli~rosa facilidad trazó en pocos días, como
quien lava, una comedia que ha llegado á
ser famosa y que se titulaba ¡¡A la mar!! ...
En seguida, trató, como era natural y justo, de
poner dicha obra en escena. Una previa lectura en el Círculo a,·tistico-literario produjo verdadero frenesí. La opinión unánime
fué de que había que llevar aquello á la escena, costase lo que costase.
Pascual y Torres empezó, como era de rigor en aquellos tiempos, por enviar su obra
á la previa censura. En la última página del
ejemplar impreso de ¡¡A la rna,·J! ... , que
tengo á la vista, cam1,ca gallardamente el siguiente decreto:
,Examinada esta comedia, no hallo inconveniente en que S\J. representación se autorice (si háy algún teatro que la ponga en escena) con las supresiones hechas.
Madrid, 20 de Diciembre de 1867.--EI
censor de teatros, Ntwciso Serra.•
¡Narciso Serra frente á Pascual y Torres!
¡Qué tremendas ironías ofrece el Destino! ...
,:Qué pensaría, qué dll'ía aquel insigne maestro de poetas, ilustre autor de Don Tomás,
de La calle ele la Montera y ele cien joyas
más de nucstroTeatro,al leer ¡¡A la mar!!... ?
Al decir en su decreto, &lt;si hay algún teatro que la ponga ~n escena,, seguramente no
creía que lo hubiera. Lo hubo, sin embargo,
en ~!álaga, como lo hubo en ~ladrid para estrenar la obra á que aludo más arriba. En la
portada de ¡¡A la mm·!! ... se Ice lo siguiente:
,&amp;trenada en la noche del 21 de Mayo de
1868, en el Teatro del Príncipe Alfonso, con
fervoroso, entusiasta y a1ila11cli&lt;lo éxito.,
Ese e!-:ilreno parece como que presagiaba
la revolución ... v la destrucción del teatro.
Con efecto, la révolución no se hizo esperar ... y el hermoso coliseo fué convertido en
solar por un voraz incendio. No quedó allí
piedra sobre piedra. Hubo teatro que puso la
obra en escena; pero pagó bien caro su atrevimiento.
No se crea que estrenaron la obra del herrador (que había quitado el banco, llamado
á más altos destinos) unos simples aficionados ó unos cómicos de la legua: nada de eso.
,\ctuaba á la sazón en el citado teatro una
excelente compafíia de verso, é interpretaron
¡¡.:1 la mar!.' ... nrlistas tan reputados como
\'irginia Pére·-:, )larin Imperial, Julio ParreJio, Enrique Marlincz, Pedro Rico, Joaquín

Ilarberá y el famoso Perico García, actor cómico de curo mérito se hacen lenguas cuantos le conocieron.
No podía decirse en aquel trance ,á tal
señor tal honor., Ni aquellos cómicos pudieron venir á menos,ni Don Jose Pascual y Torres llegar á más.
,.Que cómo y por qué aceptó engendro semejante el director de la compañia del Príncipe Alfonso? Cediendo á la presión ele fuertes recomendaciones que en modo alguno
pudo desairar.
Sólo teniendo en cuenta que en Andalucía
se vive en broma la mayor parle del tiempo,
se explica hecho tan inaudito.
El estreno de ¡¡A la mm·!! ... hizo época
en los fastos teatrales, fué un acontecimiento sin precedentes y sin solución de continuidad. Unicamentc los que lo presenciaron
(y entre ellos se cuenta el que esto escribe),
pueden tener la Yisión exacta de lo que alli
sucedió.
Baste decir que hubo versos con expresivas dedicatorias,coronas de flores y de ajos y
palomas; que cayeron sobre el escenario en
cantidad asombrosa toda clase de legumbres
y hortalizas; que todo ello lo conrirtió en
substancie, Pascual y Torres, el cual salió ú
escena, llamado poi· el público, más de cuarenta veces durante la representación y casi
otras tantas después de esta; que la concurrencia, enorme y regocijada hasta lo inverosímil, no cesó de reir, de aplaudir y de gritar
un solo momento ... ¡La última vez que salió
á escena el festejado aulor le hundieron
por un escotillón, fué á dar con sus huesos
en lo profundo del foso y esturo á pique de
romperse una pierna!
La locura del público fué aquella nocho
superior á la del autor de la obra.
Un detalle curioso y cómico á la vez. El
autor entró en el teatro vestido de frac, y á
la conclusión del estreno estaba de cl,aqueta ... sin haberse quitado aquella prenda. En
un rapto de alegria, un entusiasta fervoroso
le había cortado los faldones, sin que él se
apercibiera de la maniobra: tan confuso y regocijado estaba su ánimo ... Unas horas después, cuando notó la fransformación de su
indumentaria, sonrió satisfecho y se encogió
de hombros, como diciendo: «Que me quiten
lo bailado.,
Tres noches conscculirns !'iC representó
¡¡A la mar!!... , con el teatro llcnisimo, con
fervoroso, entusiasta y cipla11dido éxito,
como dice el ejemplar, siendo tan delirantes
las ostensibles manifestaciones de la dcsatiiiada concurrencia que el gobernador hubo

217

LOS )IHJ.\TJC08 DE LA LITERATURA

ESOS )IU,OOS

de prohibir las representaciones por cuestión
de orden público y ante el justificado temor
de que Pascual y Torres no saliera vivo de
las ovaciones que provocaba. No era infundado el temor de aquella autoridad, pues
hubo un entusiasta que llevó su admiración
hasta el extremo peligroso de disparar un
cachorrillo junto al oído del autor...
No íué inmotivado, ciertamente, el frenético entusiasmo del público en el estreno y
sucesivas representaciones de aquella singu
larisima producción. Lo de Don Fulano Lárrio, alcalde de barrio, lo de ver á Colsa en
la Bolsa, pasar el rato con Benalato y otras
bellezas de la comedia no ha mucho estrenada en Madrid, se quedan en mantillas si
se comparan á la forma la sensible de 11A lci
rnar!! Como eso no se ha escrito nada. ¡,Se
quiere una prueba? Baslará con copiar aquí
el monólogo con que empieza la obra.
Aparece Julia, sentada al lado del balcón, e-dedicada con un bastidor á primores
ele su sexo,, y dice:
4

Qué tarde
tan hermosa hace,
el céfiro s1wi·c
arnlado celaje.
Del balcón clistinyo
lct pasea11te reunión;
es clomi11go,
hay mucha ctuimctción,
¡ Qué guapos mozos.
1cm arrogan/es y briosos!
¡ Qué corceles
la 11 ,·cípiclos,
tan rcloces'. ...
:lfano cí le, labor,
mirada al salón;
¡.l la labor, cí lu labor!
¡Cómo palpite, mi co1·azó11!
Y así, por ese órcle11, éstá escrita toda la
obra. Dígase, en vista de la muestra, si hay
motivo para el más frenético entusiasmo y
hasta para el tiro con que fué obsequiado el
autor. Todo lo merecía y todo era poco para
premiar tan inimitable /abo,·.
Inimitable he dicho, y no me vuelvo atrás.
¡El más hábil literato podría escribir, de intento, algo parecido á lo que dejo copiado?
No, seguramenle. Pues, así, repito, esta es
crita toda la obra.
Además del monólogo transcrito, no resisto
a la tentación de copiar un pequeño trozo de
diálogo:
4

VIZCOND:O.

.luw.

Dele11éos.
¡bien mÍo!
no huir.
¿Caballero,
ci estas homs,

quié-n os 111mula
venir?
V1fco~DE. ¡Mi frenesí.'
JULIA.
No ba$ta. X1mca
os pocl1·é ,·ecibil·.
V1zco~oE. I11ferin,
me vais hacet morir.
JULIA.
Paciencia y sufrir.
Hasta en ]as acolaciones,-si hubieran po
dido llegar al público durante la representación-hay motivo de franco regocijo. Véase
la siguiente:
«Llaman á la puerta de enfrente. Beatri,.
abre y huye, haciéndose un ovillo de confusiones, sin saber por qué puerta escapar.-.
Pero, no escapa; se queda en escena, y
dice:
4

¡Socon·o, socorro,
¡P11f, el vizconde!

El cual vizconde se apresura á decir:
e· Due-iía mla,

por qué liuirP
¡A visitcirte ve11go,
con sumo fl"enesí!

La

**~:

obra está dedicada á Don Juan Valeru
y Soto, subsecretario que era entonces del
Ministerio de la Gobernacion.
Para que se vea que el autor de ¡¡A lci
mar!!... manejaba lo mismo el ,·erso que la
prosa, allá "ª el texto de la dedicatoria:
«Recibid, amigo mio, c;ta peque1\a mueslra de sincero afcclo, tributo á la ami~tad 1
óbolo á las bellas letras; tiempo empicado y
aprovechado en los ratos de ocio, que aunqae la pequeíia obra que os dedico carece de
mérito literario debe dispensarse, en cambio,
de observarse aplicación y aprovechamiento en afición á las artes, á lo bello, á las
creaciones de Calderón, Moratin y tantos varones ilustres del suelo ibero.,
Persuadido del valor inapreciable de su
comedia, y temiendo que se la robaren, estampó esta nota:
,Todo ejcmplur que no lleve el timbre v
Jq firma del autor, así como un signo de la
i·nprenta, (¡,"/) se declarará furtivo y ,e perseJuirá ante la Ley.,
Todos estos maniáticos invocan la Ley para defender su derecho á la locura y para
molestará lo~ que intentan voherle:-:; á la
razón.
El autor de la disparatada comedia recientemente estrenada en Madrid, á que aludo repetidamente c!l este artículo, c¡ue se
apoya en la Ley para hacer que se reprcscuten sus c.-:pcrpcnlos y para ocupar un csp 7

�,
ESFINGE
218
dia de cadena, con lo cual Pascual y Torres
eio en los periódicos que tienen la im pm•iquedó vengado, tranquilo y salisfecho ..
sión de nombrarle, no ha hecho otra cosa,
Las bromas, pesadas ó no darlas, dice el
"n ese punto, que seguir las huellas de su refrán. Por broma se han estrenado en Madigno antecesor Don José Pascual y Torres.
Al día siguiente del estreno de ¡;A la drid, que yo recuerde, El garba11z~ negro.
El cfrculo de hierro, La noble y rica pas·
11u11·!! ... , un periódico de Málaga, ere?. que
y, últimamente la comedia á que ta_ntas
fué El Amigo del Pueblo, la emprcnd10 con tora
veces he aludido en este relato y cuyo htul_o
los actores y con el público, censurando no he de estampar por las razones antediilgriamente el espectáculo grotesco de estre- chas; por broma se estrenó en Málaga ¡¡A la
no semejante y diciendo, entre otras cosac;, mar!!... y, por virtud de esa broma perpc•
todas ellas razonadisimas, que era lamenta- tua, que deja de ser pesada para merecer el
ble y vergonzoso que una ciudad culta y hu- calificativo de vituperable, se alimenta, se
manitaria se burlase tan despiadadamente de mantiene y se perpetúa la raza de los maun pobre loco.
de la literatura.
El pobre loco, por consejo de sus amigos, niáticos
Ya basta señores bromistas. Si no por
compañeros y ad~1radores, entab_ló quere- amor al pr~imo, por obediencia á los más
lla criminal por miuria y calumma, contra rudimentarios preceptos del buen gusto Y
el director de aquel periódico. _C_elebróse un del buen sentido, hay que poner formal em•
juicio de faltas, y el juez mumc1pal, _conta- peño en atajar y extirpar de ra1z, á ser po'giado del perpetuo humorismo de_ la t)erra y sible, ese cáncer literario. Hay_ que _acabar
de acuerdo con los amigos y part1dar10s del con los maniáticos de esa especie peligrosa.
autor, condenó al periodista á diez años Y un
FRANCloCO

FLORES G.\RClA

VERSALLES Y SUS EXPLENDORES
en nuestro número de FeD brerocuenta
último de la fastuosidad y el lujo
DJ03

con que se celebraban en Versalles durante
el reinado de Luis XIV las fiestas de Carnaval. Vamos á recordar hoy á los lectores de
PoR Esos MUNDOS otras solemnes ceremonias que en aquella expléndida corte del Rey
Sol tenían lugar.
LA CEREMONIA DEL LAVATORIO

I'

•

1:

ESFINGE
1
1

1

Yo soy como esas olas gigantescas
que sobre el lomo enorme
riel mónstruo azul se agitan y retuercc11
\" van rodando sin saber á dónde.
· Yo soy como esas negras tempestad e,
que obscurece~ el orbe, _
\' como inmensas furias _desgrenadas
iloran mientras los amb1tos recorren.
y O soy como 8505 rudos huracanes
qni., ~!\ las obscuras noches

lanzan hondos quejidos lastimeros
cn las arcadas de los anchos bosques.
Yo no sé qué pesares espantosos
el corazón me roen,
al mismotiempoqueel alma me engrandecen
,, hacen que gima, y me retuerza y llore.
" Y, sin embargo, ante el alegre mundo,
que mi mal no conoce,
¡ri(I y me apropio la fria.ldad que ostentan
las estátuas de bronce!
JULIO

FLÓREZ

Verificase el Lavatorio, como nadie ignora, el Jueves Santo. Todos los años en esta
fiesta, lavaba Luis XIV los pies de trece po•
bres, y la ceremonia revestía inusitada pompa y solernnidad. Celebrábase en el gran salón de los guardias ele Versalles, y el Merc11re de aquella época la relata de esta manera:
«El Miércoles Santo, durante las Tinieblas, á las que concurría el rey, uno de los
limosneros del monarca, acompañado del primer médico de cámara y seguido de cirujanos y barberos, se trasladaban á un lugar
donde habla gran número de chiquillos
pobres esperando socorros de los cortesanos
y de los fieles. Hacían el limosnero y el médico la elección de trece de estos pobres, los
cuales habían de estar precisamente libres
de toda enfermedad ó miseria contagiosa. El
limosnero pasaba relación de los pobres al
tesorero regio, el cual daba las órdenes necesarias para la ceremonia, que desde entonres era ya cosa &lt;le su cargo.
,El Jueves Santo, á las seis de la mañana.
los barberos pelaban á los trece niños, los
cuales pasaban luego á un baño de agua caliente, bien perfumada. Después del baño se
les cortaban las uñas de los dedos de los piés.
Se les vestía con túnicas de tela roja con caperuzas á la espalda, y se les envolvían los
piés, y así eran conducidos por sus padres y

madres ó por algunos de sus parientes al
salón donde se había de verificar la ceremo•
nia. Alli se les bacía sentar en un banco,
vueltos de espaldas á la mesa donde el rey
les había de servir, y frente al púlpito donde el gran limosnero, ó algún otro prelado
elegido para oficiar, les explicaba el asunto
de la ceremonia. Después de esta explicación.
cantábase el .Miserere, terminado el cual el
gran limosnero, ó el que oficiara, bendecía á
los trece pobres.
,Entonces, el rey adelantábase hácia los
niños, y arrodillándose ante ellos les lavaba
el pié derecho. El gran limosnero llevaba la '
jofaina, que era de plata sobredorada, y uno
de los limosneros de servicio sostenía el pié
lavado y lo secaba después.
» Terminada la ceremonia, los niñoe pasa•
han al otro lado de la mesa, y allí el rey
entregaba á cada uno de ellos trece platos de
madera conteniendo pescado, huevos, vegetales y un frasco de vino. Todos los platos
eran presentados uno á uno al rey por la
princesa Maria Adelaida, duquesa de Borgotia, esposa del heredero del trono, que asi,1.ia á la ceremonia acompañada de los grandes oficiales palatinos. El primer máitre
&lt;l'hótel asislía también á esta ceremonia y
desfilaba delante del rey con su bastón de
ceremonias. Detrás de los niños iba otro )i.
mosnero, que recibía los platos tan pronto
como el rey los colocaba encima de la mesa,
y los ponía en las cestas que llevaban los
padres de los chicos. Al cuello de cada uno
de éstos colgaba el re, una bolsa de cuero
rojo conteniendo trece monedas de plata del
valor de medio duro. El tesorero regio presentaba estas bolsas á Luis XIV.
,Concluida la ceremonia, dirigiase el monarca á los oficios con gran acompañamiento
do príncipes, de la nobleza y de los oficiales
de la corte. Después de los oficios, llevando

�ron E.&lt;OS in:XDOS

un cirio en la mano y s~guido por el mism?
cortejo, Luis Xl V acompañaba al Santi«mo hasta el monum,•nlo propio del Juércs
Santo.»
• EL m:Y TE TOCA PARA QUE DIOS

1[ '

1'1
1,

n:

CUfiE »

Otra ceremonia que revestía gran solemnidad en \' ersalles, y que se celebraba en
Pascua de Resurrección, Pentecostés, Todos
los Santos y Naridad,. era la que se hacia
tocando el rey á varias personas que padecían escrófula. El 16 de )layo de 1698, yfspera de l'entecostés, tocó á tres mil de ellas.
lle aquí cómo describe este suceso el ya citado Jfercm·e:
,Enfermos procedentes de todas partes
del mundo, algunos también de España, llegaban á Versalles y eran colocados en fila
por los oficiales de la casa real, algunas veces cerca de la capilla, otras en sitios diferentes. (En 1675, por ejemplo, el rey tocó á
los enfermos en el naranjal de \' ersalles.:
Se arrodillaban, cruzaban las manos é imploraban la ayuda de Dios. Después de la misa,
llegaba el rey acompañado de su gran limosnero. Los doctores y cirujanos se colocaban
detrás de los enfermos para sostenerles la
cabeza, á fin de que Luis XIV pudiera tor·arlas cómodamente. Deteniéndose delante
de cada persona, el rey les pasaba la mano
por la frente, de parietal á parietal, dicién-.
do les: El ,·ey te toca para que Dios le cure,
y daba lue•u il cada uno su bendición haciendo la s~ñal de la cruz. El ~ran limosnero entregaba á cada enfermo cinco sueldos,
si era extranjero, y dos á los nacionales. El
primer 111áilre d'll6tel llevaba una jofaina
de plata con Yino y agua para que el rey se
layara después las manos ..,

dirigiéndose á la parroquia de Vcrs!llles. El
rey, con la cabeza descubierta, seguía a pié,
acompañado por más de mil pajes de cámara, por los grandes y pequeños caballerizos y por cieq _s~izos y guardias de ?º'.P';
![erando todos crnos de blanca cera. Lm,XI\
iba sc•uido por los sacerdotes de la misión y
por toda la corte. Después de oir ~isa en la
parroquia, volvía el rey á p1\ac10 en carruaje.»
RECEPCIÓ'1 DEL DUX DE GÉXOVA

En 1685 encontrábase el Rey Sol en el
apogeo de su gloria y de su brillantez. Victorioso en dos guerras, se había anexwnado el
Franco-Condado, Strasburgo I Luxemburgo;
su armada sumaba doscientos cincuenta barcos, y su ejército llegaba á cuatrocientos mil
hombres; el prestigio de aquel soberano en
Europa era grande.
Habiendo· Génova fallado á los compromi•
sos contraídos con Luis XIV en la ~uerra
que sostuvieran ambos monarcas, el Rey
Sol ordenó a Duquesne que bombardeara la
ciudad de los dux, y asi lo hizo el almirante
francés; pero no se satisfizo el Yencedor con
e~te acto de fuerza, y exigió que el genovés
fuera á Versalles á pedirle perdón. Así futi,
en efecto: el 15 de Mavo de 1685, el dux
Lescari y cuatro senadoÍ-es genoveses tuvieron el honor de ser recibidos en audiencia
pública por el Rey Sol, ante quien el primero
presentó las excusas de la República de Génova. El Me&gt;'cure da cuenta de la ceremonia en esta forma:
,Después de subir la escalera que conduce i1 las habitaciones del rey, el dux y los se•
nadores entraron en el Salón de la Guerra,
desde donde pasaron á la gran galería, más
allá de la cual se encontraba el monarca en
el Salón de la Paz. Todas las dependencias
0111.\S cl.RE,IO\IAS RELIGIOSAS
y las galerias de palacio encontrábanse soberbiamente amuebladas y decoradas, conLa ceremonia de la OrJcn &lt;le! Espíritu teniendo objetos por Yalor de muchos milloSanto se celebraba el dia de Año Nuevo, el nes de libras. La multitud era tan numerosa
de la Candelaria y en la Pascua de Resu• en todas parles que el dux y sus cuatro se•
rrección. Los caballeros de la Orden, en traje nadorcs, á pesar de los esfucr,os que hacia
de gala, marchaban en procesión diriiién- la guardia de Versalles para r~antener el paso
dose ·• la corle, donde celebraban Cctpít1tlo libre, encontraron mucha d1ficultad al cruante el rey, concurriendo todos después á
las galerías.
una solemne misa que se cantaba en la ca- zar
,El mariscal duque de Duras. capitán ,le los
pilla del reu_l palacio.
. .
. .
guardias de corps, acompañó al &lt;le Génova
La proces,ón del Co11111s Clmst, rcnsl1ó hasta el pii, del trono. Era este de plata,
siempre magnificencia y grandiosidad ex- elevado en dos gradas sobre el sucio. El Deltraordinarias en Versalles. Los patios de pa• fín, príncipe Luis de Francia, y F,·lipe, dulacio ostentaban hermosos tapices de la que de Orléans, hermano del rey, ocupaban
corona, y se adornaban con naranjo!-, cuyos cada uno do los lados del trono, al que rotroncos eran revestidos con tubos de plata deaban todos los príncipes de la sangre y los
sobredorada. La procesión salía de las gale- grandes signatarios de la corona. La comitiY~
ría de palacio y recorria la Plaza de Armas

clel dux, como era numerosa, no Be aproxi- de.,;¡1/eya,• mlo,· en s11 desgrncia, sin 11i11[/•í11 servilismo. Añadió Luis XI\' que la
1116 al trono, a~uardando en la galería el fin
misión que desempeñó el dux no tenia nada
de la ceremonia.
,Cuando el rlux vió á Luis XIV y percibió de fácil, pero que la babia llevado á cabo
que era por él reconocido, so descubrió, y de manera que merecía su aplauso.
avanzando unos pasos hiw 1Ios profun&lt;las
RECEPCIÓN DE U'1A E\IHAJAnA SL\\!ESA
reverencias al rey, imitandole los senadorc:,;.
Púsose en pié Luis :XIV y contestó á estas
Ahora que se anuncia la llegada del rey de
reverencias levantando ligeramente el sombrero con que estaba cubierto, r muy luego Siam á Paris y Madrid, es oportuno recor•
el Rey Sol recibió en
hizo una indicación con la mano al dux para dar la manera como
0
que se le aproximara. Subió el dux el pri- Versalles, el 1. de Septiembre de 1686, á
mer escalón del trono, donde hizo una ter• una embajada que al poderoso monarca mancera reverencia, siguiéndole los cuatro sena- daba aquel lejano reino. Ilé aquí la relación
doro.s, que permanecieron detrás de él. El que de la ceremonia se hizo enlónres:
,El rey dió audiencia a los embajadores
rey y el dux se cubrieron, y lo mismo hicieron todos los príncipes; pero los senado- de Siam en un trono levantado al extremo
res permanecieron descubierto::!. Pronunció de la galería, próximo al Salón de la Paz. El
inmediatamente el dux un discurso, y cada órden y disposición de los salones era hervez que mencionaba el nombre del rev, el moso. Los embajadores hablaron mu, bien,
dux y Luis XIV :-e descubrian, como asiinis- sirviéndoles de intérprete el abad de Lyon.
mo todos los princi(&gt;e::-, cosa que ocurrió mu- Permanecieron al pié del trono hasta el mochas mees. El rey replicó al dux que estaba mento en qua presentaron al rey la carla de
satisfecho de la sumisión mostrada por la su soberano; enlónces, subieron· hasta enea
República de Génova, á la cual sentía haber del sillón del monarca. Los siameses demos•
tenido que demostrar su disgusto, pero que traron profundo respeto y, según la costumse alegraba del estado actual de las cosas! bre de su país, llegaron hasta el fin de la gaporque creía que era el principio &lt;le relacio- lería ágatas, no consintiendo en rol ver las
nes muy amistosas pues veía f'n el acto rea- espaldas al rey. •
• Eran tres embajadores, cuatro noble, )'
lizado una promesa de buena fé por parle de
la República; y toda vez que Francia sentia dos secretarios. El resto de la comitiva estapor ella estimación alta, aprovecharia todas ba formarlo por criados. Luis XlV ,·istió para
la~ ocasiones para darle muestras de su fa- recibirles una casaca bordada y adornada con
vor. Con respecto al dux, habló Luis XIV de ~rnndes diamantes.•
sus méritos personales con mucha bondad,
RECEPCIÓN' DEL DIBAJADOR DE PERSIA
haciéndole ver la estimación particular que
por él sentía. Después de la respuesta del
El 19 de Febrero de 1715 recibió el Rey
rey, los cuatro senadores, uno por uuo, le
Sol
en Versalles á un embajador persa.
prc.-;entaron sus respetos, y Luis XIV con•
testó a cada cual con agrado, especialmente Como se tenian dudas aeerca de la autent.•
a ~1. Sal vago, que había vivido algunos años cidad de este embajador, «ni él ni si, séquito,
-dice un cronista de la época-merecieron
en Francia como enviado de Génova,.
Al terminar la audiencia, el rey saludó al atención.•
El asunto jamás se puso en claro. Cna
dux. Este r los senadores hicieron tres re•
verencias profundas al retirarse. Cuando lle- rersión que ha llegado hasta el tiempo pregaron á la i_alería, se cubrieron, y regresa- sente dice que un gran funcionario persa
ron en el mismo órden, encontrando por lo- había enviado un comerciante á París para
das partes tanta gente qua les costó algün concluir algunas negociaciones sobre asuntiempo llegar á las habitaciones que les tos mercantiles, y que el conde de Pool•
chartrain, canciller de Francia, utilizó á este
tenían preparadas.
Toda la corle y toda la población &lt;le Ver• comerciante para que ofreciera sus homenasalles supieron que el rey babia recibido con ¡es al re,, ya anciano y algo decaído de ániagrado el dux y que éste se mostraba encan- mos, con la idea de hacerle creer que los
tado de la manera como Luis XIV le había días de su apoteosis volvian pues hasta Pertratado. No se hablaba de otra cosa. El rey sia, sugestionada por su gloria, le enviaba
en la comida dijo palabras muy encomiilsli• sus embajadores. Si fué esto, hay que recocas del dux en presencia de la corte, mani- nocer en ello una broma cruel y una irofestando que le habia encontrado bien edu- nía terrible, en la que se hacia vestir de iala
c1•fo é infPlir¡Pnfe ..~i11 dPmnsfrar rlificu1- á un anciano, que fué el terror de Europa y
lades en la expresión, habiendo sabido que había conservado su prestigio il pesar

�!,loTttAS

'Il

l

1

de la desgracia, para recibir á un embajador
apócrifo.
«El rey,-dice Dangeau-vistió casaca de
terciopelo negro bordada en oro y llena de
diamantes por valor de doce millones y mertio de libras. Tanto pesaba esta casaca que
Luis XIV se despojó de ella inmediatamente
después de comer. Además de las joyas que
llevaba encima, el rey se había despojado ya
de un juego de diamantes y perlas, que dió
al duque de Maine, y de un aderezo de piedras de color, que entregó al conde de Toulouse. El duque de Orléans vestía casaca
de terciopelo azul bordada con perlas y diamantes, que fué muy admirada.
l ,El embajador de Persiano llegó á Versaales hasta las once de la mañana. Un poco
ntes de su llegada, apareció el rey en el
balcón de su cámara, y el pueblo que llena~. el patio le vitoreó. Los vivas procedían
rle todos los patios, y también de la Avenida de París, que estaba ocupada por la
multitud hasta la casa de Bontemps, donde el
embajador bajó del carruaje y montó á caballo. Entró con su séquito en el patio del
palacio, apeándose ante la residencia del
duque de Guisa. Mientras el embajador subía, pasó el rey á la galería, en uno de cuyos lados había asientos elevados que estaban ocupados por mas de cuatrocienntas
damas de la corte y de la ciudad,elegante y
lujosamente vestülas. El rey, al entrar, pasó
cerca de estos .sientos para que las damas

pudieran ver la magnificencia de su traje.
,Subió al trono, teniendo á la derecha al
Delfin, que vestía traje negro y sombrero
cubierto de joyas. A la izquierda del re¡ estaba el duque de Orléans, y detrás todos los

príncipes de la sangre, según su rango, con
sus respectivos cortejos. Sobre las gradas del
trono, detrás de los príncipes, estaban los
cuatro primeros caballeros de cámara y los
dos maestres de guardarropía. La galería hallábase • ocupada por cortesanos ricamente
vestidos y por muchos extranjeros. La audiencia fué larga.•
El 13 de Agosto del mismo año dió el rey
audiencia de despedida al citado embajador.
Para ello hizo Luis XIV grande esfuerzo,
pues ya se hallaba dicho monarca mu y enfermo y achacoso: como que este fué el último
acto público de su vida. La audiencia, que resultó fué larga, fatigó al soberano francés,
que se vió obligado á resistir el deseo de dormir que le acometió. Después se hizo llevar
en su silla de manos á las habitaciones de
Madame de Manitenon, en las que se celebraba un pequeño concierto. Al abandonar
estas habitaciones, se detuvo para que la
duquesa de la Rochefoucauld Je presentara

otra duquesa, la de Rocheguyon, su nuera,
que fué la última señora presentada al rey.
La duquesa de la Rochegu yon tomó asiento
aquella noche en 1' cena dada por Luis XIV,
que tambrén fué la última gran cena dado

por este monarca.

VEN GANZA
(CUENTO ASTURIANO)

rtacL eon el que _fácilmente se adivina que
JUiuug 1iudo nvcn1rse el carácter bullanguero
pAUSADA,tE,TE clió b

cuatro el reloj ele la
catedral.
Apenas calló la campana, desincrustáronse los serenos de los quicios donde dormita-

ban,

'f

requiriend~ la alabarda, insignia &lt;le

su noc\urna aulomlad. después de hundir de
un golpe en la cabeza el mugriento sombrero_ de ancha~ alas y de ceñirse el pardo cemck, recomeron la ciudad cantando la hora
con perezosa y destemplada voz que hacia
trea:iulant~ el sutil frío de aquell~ madruga.
da mvermza y casi cubría el chocloteo de
los pesados zuecos.
-¡Ave Maria Purísima! ¡Las cuatro y ser~nol-se oyó en todos los barrios de Pla-

v10sa.
Embozado hasta los ojos en la capa, calada hasta las orejas la gorra con que se cubría, y apoyándose al andar en un grueso
bastón, cruzó á toda prisa las desiertas calles de Pluviosa en demanda de su casa y
de su cama, Jaime San Martín, el más tra-

MOTITAS
/Cantares de mujer)

~o digas, porque no es cierto,

1

1

•¡uc nos quisimos tú y yo:
di que yo á ti si te quise,
pero lo que es tú á mi, nó ...
Solo quería olvidarte ...
No lo pude conseguir,
,. entónces empecé á odiarte ...
Mi guitarra es, de mi dicha,

una caja funeral;
las cuerdas, las plañideras,
que no paran de llorar.

¿Cómo quieres que yo pon~•.
nada de fé en tus ¡Jalabras?
Dices que me amas por buena ...
¡y quieres volverme mala!
Creí que te odiaba ...
y, cada vez que te veo,
el llanto me abrasa el alma
Haz que me lo crea,
finje que me quieres.
Tan solo te pido, cuando esté soñando,
que no me despiertes ...
EL BAC1JILLER CORCHUELO

v~eso, aleg:e y atrevido alumno de la univcrs,_dad pluviosana y, por añadidu,·a, jefe ind!scuhble de la_más revoltosa y temida pandilla de d10bleJos estudiantiles que pisó las
calles de la ciudad que vela el sueño eterno
del santo guerrero.

tlnl rnuchacho.
. De todas l_as prohibiciones que su tío Je

unpusie~at ninguna le molestaba tanto como
la de sahr de casa dcsvués de cenar. Afortunadamente, el viejo acostábase temprano v
.hume, con la ~omplicidad de los criados,
abandonaba la Jaula, á la cual no volvía hasta muy avanzada la noche, después de haber preparado con sus compañeros de travesuras unos cuantos disgustos á los burgue-

ses que estaban en turno de victimas.
Aterido de frío y cayéndose de sueño y de
cansancio, llegó Jaime á la puerta de su casa
la noche_ de nuestro cuento. _Quedamente
lnzo la sena! para que el criado de guardia

abriese, como otras veces; mas esta llamó en
vano, y la puerta permaneció inmóvil en sus
goznes_, á pe~ar de lo_s continuados y cada
ve1. mas estndentes silbidos del rapaz.
Dábase éste á todos los demonios, renegando del pesado sueño del Chosco que
aquella noche se hallaba en turno de p;rtero
cuando oyó detrás de la cerrada puerta un;
risita budona y satisfecha, que puso el colmo á la ira que de nuestro amigo se iba apoderando.
-¡Choscol ¡Abrem'a porta! ¡Malos demos

le lc\·en!-rugieron los labios del estudiante

Vivía Jaime con su tío y único pariente
Don Jacobo San Martín, un buen anciano un

apretados contra el ojo de la cerradura.
Mas la puerta, insensible á las maldicio-

tanto sordo y tre~ tantos miope, que eje;cía,
además de otras mdustrias, la de alquilador
de carruaies, y no tenía otra debilidad que
su s~brino, á quien ~doraba y al cual pretend,a educar baJo cierto régimen de severi-

Acor~óse entónces Jaime de que días antes el Nacho, otro de los criados de su tío
le había sorprendido en muy íntimo coloqui~
con la novia del Chosco, y no dudó de que

nes, continuó cerrada.

�Í'OR ESOS MUNDóS

el burlado amante, enterado del caso, aprovechaba la ocasión para vengarse.
Por una ele las ventanas de la cuadra llamó á los otros criados:
-¡Sacho! ¡Pulpeiro!... ¡Abricle, !adrons!
Y también allí sonaron risas contenidas,
hacia el lado donde arrebujados en sus mantas y tendidos sobre la paja fingían dormir
los dos ganapanes.
¡Los bribones estaban de acuerdo con su
compañero!
En otra ocasión)aime no hubiera seguido
llamando; pero en aquella el cansancio, el
sueño y el frio hiciéronle claudicar, y de nuevo volvió á la puerta.
-¡Chosco! ¡Chosco!- suplicó con voz doliente. - ¡Po !'anima de que más queras,
abre, que morro de frío!
• Una ruidosa carcajada que detor,ó en el
portal hizole recobrar el sentimiento de su
dignidad, y á buen paso marchó á refugiarse
bajo los soportales de la rua.
Todavía duerme en las graníticas columnas el eco de la interminable sarta de maldiciones y juramentos con que acompañó el
estudiante su pasear furioso en la soledad de
la fumosa calle.
Cuando bien pasadas las siete de la mañana pudo entrar Jaime en su casa, muerto
de frío, de sueüo y de cansancio, la voz burlona de Chosco le saludó:
-¡Tarde acabó la fiesta!
-Aún no ha concluído,-murmuró el maltratmlo, entrando , trabajosamente en su
cuarto.

rr
Quien no ha vivido en Pluviosa, quien no

ha visto caer agua sin cesar durante una semana, dos, tres, ¡un mes!, menudamente
unos ratos, á chaparrón otros, pero cayendo
siempre, sin una clara, sin una interrupción,
sin un descanso, no sabe lo que es llover.
Las piedras de las calles, de las fachadas
v de los portales, agoreras del aburrimiento y la tristeza, monarcas indestronables de
Pluviosa, anuncian con molesta anticipación
la lluvia, volviéndose negras antes de que el
cielo se encapote; y apenas transcurrida la
primera media hora de lluvia, las anchas bocas de los p(:treos canalones, largos de un
metro ó más, comienzan á vomitar estrepitosamente sobre la ralle el agua que recojen
de los tejados, y el tedioso estruendo casi no
cesa en muchos largos inacabables días, duran!~ los cna.les el alma más alegre se rinde
al peso de tristeza tanta y acaba por ponerse
negra como la., piedras de las calles, de la&lt;,
fachadas y Je los' portales. ·
Pues al anochecer de un día de estos,

transcurrida escasamente una semana del
suceso relatado, presentóse en el despacho
del tío de Jaime, situado,segím la costumbre
pluviosana, en la planta baja' de la casa, un
caballero de poblada y negra barba medio
escondida en el levantado ámplio cuello de
un largo gabán que apenas si dejaba ver
otra cosa de la cara del visitante que unas
enormes gafas obscuras, que servían de escondite á sus ojos.
-¿Es aquí donde se alquilan carruajes?preguntó.
•
-Aquí es,-contestó Don Jacobo.-Pase,
siéntese v espere un momento mientras hago que traigan luz. - Y se dirigió á la
puerta.
-No hace faltaluz,-repuso el desconocido a.tajando el pa~o al viejo.
.
-Pues usted dirá en qué puedo servirle.
ti del largo gabán expusoenbreves y bron•
ras palabras el caso. Era necesario llevar
inmediatamente á su casa en Santa María de
Pazos, á tres leguas y media de Pluviosa, á
un .estudiante enfermo, y para ello quería
que Don Jacobo le alquilase un carruaje.
-,;_Con este tiempo!-exclamó el viejo.
-No se repara en precio,-ronte3tó le
otro.
~
...:..Dudo que los criados guiera~ ...
-Se. les dará una gran proprna, ·buena
cena y abrigada cama.
La codicia transformó para el Chosco y
Pulpeiro :iquella endiablada noche en una
noche estival; y todavía el Nacho. no menos
codicioso que sus compañeros, se enganchó
en la expedición alegando la necesidad de
sus servicios en los atascos y demás accidentes que eran de temer con aquel diluyi?·
Dos horas después, un pesado coche, VJeJO
y despintado, del cual tiraban cuatro mulas
y un rocín, dclúvose ante una casa de la
apartada calle del Loureiro,que todavía aquella misma tarde ostentaba en balcones y ventanas los papeles indicado1·es del deseo de
alquilarla.
Un jóven que esperaba en la puerta habló
á los conductores del carruaje.
-Os darán diez duros de propina á cada
uno -les dijo.-Pero es necesario que conduz~áis el coche al paso. Los vah·enes de
una carrera, por corta que fuese, un golpe,
podrían causar la muerte del enfermo ... y
entonces 1adios, propina!
-Descuide, señor,-replicaron el N(tcho y
el Chosco, dispuestos á dejarse matar antes
que perder los diez pesos.-Llevaremos las
mulas del ramal.
-Y si así y todo quieren correr,-agregó
Pulpeiro desde el pescante-aquí estoy yo.
Hácia la escalera sintióse ruido de gente,

VE.'lGAi&gt;ZA

?2&amp;

�POR ESOS MUNDOS
226
Y golpeando en los cristales,
Y media hora después, al pasar por el Fa- ¡Señor! ¡Xa cbegamosl- griló.-¡Xa cheramello, le ronlestó Pulpeiro:
-Y á mi que estén cerradas las taber- gamos!
-Puede que se baya dormido,-opinó el
nas.
Kacho,
viendo que el del coche no contes-¡Si que vendría bien un pouco de viño
taba.
encima de tanta agual-apuntó el Nacho.
-Preguntad ahí en el mesón de Ventura.
-Calla, que ya te hartarás de él.
-aconsejó Pulpeiro.-Puede que, en él nos
Y no hablaron más. La esperanza de la
estén es¡,xplén&lt;lida cena, d1•l fuego restaurador,
perando
de la abrigada cama y, sobre tocio, de
los parienlos diez pesos por barba, les dió alientos
tes del enpara aguantar. sin m~ldecir las turbonafermo.
das que les caian encima.
-¡Tam-Ya estamos llegando,- dijo al cabo
bién tienrs
uno de ellos. Y los tres ele1'aron á las nurazónl bes una mirada desdeñosa.
contestó el
-¡Aprieta! ¡Aprielal-dijo despreciatiCh osco.
vamente el ('hosco, al sentir cómo auquien, sin
saber por
mentaba
qué, c ola violenmenzaba á
cia del
sentir vachapagos temorrón.
res por la
Poco dese en a, el
pués, á la
.
fuegoy los
una y media de la
í::.~ ~
diezpesos.
Los do~
noche, ni
1
minuto
arriba ni
\;;!'.~1,..:=\=-/==z-t¼==~·-7::i~,::t.-h.,,.,
segundo
abajo, un
, t • · /2
puerta del
violento
•.J_
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P
,e:-:...;;_- .,,:.:;: mesón du~~-(
l ,../'
~ - rante buen
tirón de
riendas
-~
- - - - ~ rato.
- ,;Sal:iZJ parar
ben
d·e la
á las mufamilia de
las ante
un es tulas prime-'
diante enras cas:is
-¿Es aquí donde se alquilan
fermo que
carruajes? Quisiera uno pa~
de una al- ~ -:
llcvnr á tres leguas )' media
traemos
dea asendel puebloá un cstud,anteenahí en un
fcrmo
tada en la -.cocbe?carretera.
1
El Chospreguntaron á la cabeza que asomó á una deco y el NacJio descendieron del pescante, las ventanas de la posada.
avanzaron unos pasos y, un poco desconcer-¿Y para eso me despiertan?-gruñó el
tados, se volvieron hácia Pulpeiro.
mesonero cerrando de golpe.
.
-No hay nadie, tú,-le diieron.
De nuevo volvieron á llamar á los crista-Mirade bien.
del coche.
Tirando trabajosamentr ele las entumeci- les-¡Señor!
¡Xa chegamos!
das piernas, en dos zancadas recorrieron el
-¡Xa chegamos! ¡Señor!
lugar sin topar alma viviente.
-1Morreul-dijo de pronto el Nacho.
-¿Qué hacemos'?
El Chose-0 abrió decidido la portezuela.
-Úay que preguntarle cuál es su casa.
-¡Señor! ¡¡Sei1orll ¡¡¡Señoril!- gritó suMas cuando el Nacho iba á abrir la porte- biendo cada vez más de tono.
zuela del coche, le detuvo el Chosco.
Y como tampoco obluviera contesta:ión,
-¿Qué vás á hacer?-le dijo.-¿No sabes volviéndose consternado á sus companeros
que si abrimos se puede morir'? Que abra él,
les dijo con dolorida voz:
si quiere...

227

VENGANZA

-¡Morreu de vezl
-1Señorl-insisti6 todavía el Nacho.
Y cuando iba á locar al del coche, la mano
prudente de Pulpeiro le contuvo.
-¿Qué vas á hacer? ¿No ves que está
muerto y solo le puede tocar la justicia? Hay
,que avisar al pedáneo.
En el mesón, tras nuevo aporreo de puer1as, les dieron las señas de la autoridad ruml. Vivía en Cruce$, á dos kilómetros de alli.
No tenía pie1·cle: bastaba con tomar la corredofra que á la derecha de la posada hatbía, llena de peñascales, de zarzas y de agua
que bajaba saltando de piedra en piedra, y
.al final, frente al cruceiro, en una casa que
tenia un hórreo delante vivía el alcalde de

barrio. El Chosco y el Nacho dispusiéronse,
renegando, á la ascensión, no sin protesta de
Pulpeiro á quien no agradaba quedarse solo
con el muerto. Descolgaron un farol del coche, y maldiciendo de su suerte, corredoira
arriba, aquí caigo y allí vuelvo á caer, emprendieron el camino de Cruces.

IV
De alli regresaron pasadas dos hora:-,
en compañía del pedáneo, un paisano alto,
seco, nudoso, con cara de vaqueta, embutido en su capa de junco y apoyado en fuerte
y larga moca. Dábale escolta su sobrino Jesús, el de la Marrueca, el mozo más terne
de aquellos lugares, quien llevaba para alumbrar el camino
un miserable farol de aceite,
y para resguardarse con su toí
de la lluvia un ámplio paraguas encarnado bajo el cual

:~:¿.~.;

:.-:,

-Nos hemos traldo al enfermo para que usted lo cure,-dijeron los criados á 1u amo

�POR 'ESOS MUl\DOS

podría cobijarse cómodamente toda la feli gresía de Cruces.
No fué tarea fácil sacar al pedáneo de i-11
cama. Pero lo quP 110 consiguieron súplicas
lograron amenazas; y el temor á _perder el
mandiiío si los zagales, como ofrecieron, daban cuenta de su resistencia al Juzgado, le
decidió á seguirlos, echando por su buca la
111ás pintoresca colección de venablos, que
para aquella y otras solemnes ocasiones tenía reservada el buen alcalde rural.
Y como ni los zagales ni el sobrino eran
mudos, el cuarteto de juramentos y maldiciones que resonaron en la corredoira de
Cruces aquella endiablada noche formaba
adecuado acornpaiiamienlo al ária sobre el
mismo lema entonada noches antes bajo los
soportales de la rua.
Llegaron al coche.
-¿Dónde está el muerto?-preguntó con
cierta solemnidad el alcalde ele barrio.
-Ahí denlro,-le contestaron.
Tomó el farol de manos de su sobrino,
alumbró el interior del coche, tocó el caclúver... y al encontrarse con un muñeco de
paja envuelto en unas mantas vieja~ y s:1cias sin hablar palabra descargó v1gorosamedte su moca sobre las costillas que teni:1
más cercanas, que no eran otras que las del
Chosco, quien al sentirse golpeado arrebató
Yiolentamente la tralla á Pulpeiro, y con ella,
ni corto ni perezoso, devolvió con creces la
caricia.
Terció á paraguazo limpio el sobrino del
pedáneo, tor:1aron cartas en el juego Pul peiro y el Nacho, y entablóse la más porfiada,
la más furibunda, la más sai'tuda batalla
campal que registran los anales de Santa
:ifaria de Pazos, fecundos como pocos e.,
violentos,encarnizados y descomunales combll.tes.
El cansancio y el dolor, y la lluvia, r¡ue
pudo más que Lodo y más que todos, puso
términoá la lucha.
-¡Bulrarse de mini ¡Bulra'.se de mín!nwi:l
furioso el• alcalde, recogiendo del suelo
e
capíl. y monteira.
E irguiéndose súbito,
-1A la cárcel todos!-decidió &lt;le prnnto.

Las explicacrones de -los otros, y, sobrn
todo, la cbnsideración de la legua larga que
había desde allí á la cárcel de fria moderaron su furia; y apaciguados los ánimoq, cacl-¡t
cual lomó ei camino de su casa; porque pensar que la desconfianza campesina, que e11
el mesón romo en las demás viviendas de la
aldea se alojaba, les abriese ninguna puerta
después de la batahola de la refriega, era
pensar eu lo imposible; y así, mientras el pedáneo y su sobrino subían trabajosamente á
Cruces, los criados de Don Jacobo tornaron
á Pluviosa, maldiciendo al que en tal trance
le;; puso, y llorando por la perdida cena, el
apagado fuego, la deshecha cama, r sobre
todo ¡ay! por los diez pesos por barba que
les hicieron confundir aquella noche pluviosana con una noche del estío andaluz.
-¡Solo quisiera saber-dijo amenazado1·
el Ch osco-quién es el grantlisimo ladrón que
en lal trance nos puso!
-¿Y quién ha de ser, inocente?-le contestó el avisado Pulpeiro-sino el argallanfa
del sobrino de nuestro amo. á quien por causa tuya hicimos pasar poco más ó menos las
mismas que estamos pasando.
-¡Puede ser! ¡Puede ser!-repusieron los
otros.
-¡Es!- afirmó convencido Pulpeiro.
V

-;,Qué tal el enfermo'?-les preguntó al
siguiente día Don Jacobo, mientras Jaime,
sin poderlo remediar, reía con la mejor
gana.
-Nos le hemos traído para que usted lo
cure,-contestóle malhumorado el Chosco,
poniendo en sus manos el monigote que con
tanto cuidado condujeron.
-¿Qué es esto?
-¿No lo vé? ¡O filio mayor d'o demo de
seu sobriño'?
-¡Bien se vengou Don J4üne! ¡Bien se
vengou! Mire... ¡Entrábanos el agua por el
pescuezo y salianos por los piés!-dijo Pulpeiro en voz baja al es'tudiante.
El cual nunca más volvió á llamará altas
horas de la noche á la puerta de su casa sin
que al instante leJranquease solícita el paso.
ALEJANDRó

llus:r·acioncs de Esteban ]lenóndez

PÉREZ LUGÍN

NAPOL EÓN EN SANTA ELENA
figura de Napoleón es la única de que el
L
mundo moderno puede servirse para
encontrar en los modernos tiempos personaA

lidad que iguale las grandes aventuras militares de Alejandro, Julio César, Jenghiz y Timur, y hasta parece imposible que haya existido antes quien merezca parangonarse con
el corso conquistador de Europa.
LO~ AMIGOS DE NAPOLEÓN EN SA.J.~TA ELENA

co Bal'l'y O'Meara, que prestaba ,;us servicios
en el crucero Bellerophon cuando aprisionó
al emperador en Rochefort. Ta11lo simp8tizó
con él Napoleón que pidió que lo agregaran
á su séquito. Fuéle concedido e;;;te favor, y
el jó,-en doctor irlandéR sirvió en San la Elena cerca de tres años, hasta que el general
Sir I-Judson Lowe, gobernador de la isla.
concluyó por de::spedirle porque intentó también el envío de cartas á Europa sin someterlas á su censura.
A O'~feara sucedió Francisco Antommarchi, corso de nacimiento y médico de reputación en Floreneia.
Próximo ya el fin del destierro, fueron á
Santa Elena al lado
de Napoleón dos sacr.rdotes italianos. el
padre Bonavita y el
abate Vignale,enviad 1s por el Papa á
ruego especial de Bo11;1 parte. Es te, que
durante cierto liemp o había profesado
el mahometismo, haciendo entonces burla de la religión ca1ó lica, abjuró de sus
errores y murió en
el seno de la Iglesia
romana.

Enlre los que acompañaron á Kapoleón en
la isla que le sirvió de prisión figuraron tres
oficiales generales que, después de Waterloo,
se unieron á él más íntimamente que nunca
lo estuveron: Be rtran d, que también
le acompañó en Elb a; Gourgaud, que
foé ayudante del duque de Berri, pero
que volvió al lado
drl emperador d U·
rante los Cien Días;
y Jlontholon.
·
Otro compañero rlP
la desgracia de Napoleón fué el condP
de Las Cases, antiguo consejero de Estado en Francia. E!
conde era mayo:- en
,1ad que los tres
J.A LITERATURA
militares ci lados y
NAPOLEÓNICA
supo mantener es trecha intimidad con
De todos los que
el desterrado: tanta.
acompañaron á Naque los ingleses lo
poleón en Santa Eleecharon de de la isl11
na, los únicos que no
en Noviembr~ de
e~cribieron las ob1816 por intentar
servaciones que allí
(violando las condiNapoleón Bonaparte en los últimos años de su vida
hicieron fueron estos
ciones en virtud de
las cuales se le permitía residir allí) ei dos sacerdotes, al menos para el mundo.
Por esta circunstancia de haber escrito toenvío de una comunicación secreta á Luciano
dos los amigos, vigilantes y carceleros de
Bonaparte, hermano del emperador.
Seguía á Las Cao;es en intimidad el m6cii- Bonaparte al~o referente á su estancia en

�i31
POR !!.SOS MUNDOS

230

estación naval por el almirante Sir Pulteney
Santa Elena, es importante la literatura na- Malcolm.
Entónces fué nombrado también gobernapoleónica, ya que, además, cada acto de tan
maravilloso hombre ha sido estudiado y ana- d0r de la isla un general á quien el Gobierlizado desde todo'! los puntos de vista posi- no i1111:lés había elegido para la ingrata )
bles. Aun sobre los últimos seis años de s11 odiosa tarea de hacer la prisión de Napoleón
vida, época que, exceptuando la de su niñez, lo ba..tante rígida, de modo que el temido
es la menos sensacional de la existencia de cautivo no tuviera ni la más remota posibi~apoleón por haber dejado éste de ser la po- lidad de escapar. E,;te hombre célebre fui•
tencia que era en el mundo, se ban escrito Sir Hudson Lowe, cuyo nombre ha sido inmultitud de libros; y, á pesar de haber sido mortalizado por las maldicione:; acumuladas
rnuy escasa en acontecimientos la estancia contra él. Durante sus cinco añr,s de resi1lel gran capitán en Santa Elena, constituye dencia en Santa Elena, Lowe esctibió mucho
capitulo interesantísimo de su historia. Alli sobre toda clase de asuntos, grandes y pele vemos despojado (destituido, como él queños, relacionado... con Napoleón; y desdecla), de los resplandores de la gloria y con pués, con la vana esperanza de detener el
la simpatía que producen los efecto!! de su torrente de censura;; que le abrumaba, pro•
porcionó á William Forsyth, escritor muy
calda.
Bertrand escribió algunas notas, dictadas conocido por su Vida de Cicerón. material
por Bonaparte, sobre las campañas de Egipto bastante para una ,'indicación extremaday Siria, notas que se publicaron muchos año-; mente extensa, que no apareció hasta desdespués. Los demás escribieron también, con pués que, desacreditado y arruinado, murió
mayor ó menor extensión. El emperador ani- el general Lowe.
maba á todos á que así lo hicieran, y para
El almirante ~lalcolm 110 c--cr1l.Jió, segú11
mayor estímulo dijo á Gourgau&lt;l que podría creemos, articulo ni libro alguno sobre Sanganarse de quinientos á mil luises diario:; ta E:ena; pero lady Malcolm, su esposa,
publicando las conversaciones que sostenían llevó, mientras estuvo en la isla, un diario,
en Longwood, afirmación menos absurda de que se ha publicado. Y otros varios oficiales
lo que á primera vista parece pues el mun- británicos, visitantes de la isla. también han
do entero ansiaba noticias ó alguna referen- escrito cuanto pudieron ver y oir.
cia de la pequeña isla donde el mayor espi·
Además, han escrito algo sobre este interitu del siglo estaba encarcelado. La'&gt; Case" resante particular, los comisionados extranhizo una fortuna con su Memorial de San- jeros que fueron á la isla, en representación
ta Elena, y los libros de Warden y O'Meara de sus respectivos Gobiernos. Estos comisioalcanzaron una venta que en aquellos días nados fueron el marqués de Montchenu, de
Francia; el conde Balmain, de Rusia; el bapudo calificarse de fenomenal.
Los carceleros del emperador (carceleros rón Sturmer, de Austria. Como en Santa
decimos porque es la palabra que él emplea- Ele1&gt;a eran muy e-casas las distracciones, es
ba, quizás por no encontrar otra peor), natural que todos se dedicaran á escribir
eran todos igualmente aficionados á la \.tera- Memo1·ias,que era de esperar fuesen impartura. El capitán .Maitland, comandante del ciales; pero estos escritos son relativaBelleroplwn, que tomó á Napoleón á bordo mente de poca importancia, pues ninguno de
en Rochefort, empezó á escribir sobre el los citados comisionados habló nunca con
particular, y lo hizo relatando una disputa Napoleón.
que tuvo con su prisionero, el cual acusnha
al capitán de mala fe respecto á las condiCO~DUCTA DE LOS IXGLESF.S &lt;.:ON BONAPARTK
ciones de la rendición. El relato fué recogido
por el almirante Sir George Cockburn, cuyo
A pesar de lo mucho que "e ha escrito renavío. el Nortlumiberland, llevó al empera• íeren le á la última etapa de la vida de Napodor á Santa Elena. El doctor William \Var- león, sobre su estancia en la isla de Santa
den, médico del l\,orthumberland,que acom- Elena, aun se discute y no ha llegado á propañó á Napoleón durante el viaje y en la barse la manera como Bonaparte fué tratado
isla, al regresar á Inglaterra publicó un vo- por los ingleses en ar¡uella prisión. ¿Fué
lúmen de cartas narrando sus conversaciones tratado bien, ó fué objeto de grandes desconcon el emperador. En estas conversacione:; sideracione,; el emperador francés'r
Las Cases les sirvió de intérprete, pues W :nPara demostrar la parte que el sentimen den no hablaba el trancés, ni Napoleón el in- tali!!m0 toma en la lli:;loria, basta recordar
glés. Cockburn permaneció en Santa Eleail que durante su vida activa ningún hombre
desde la llegada del Nor/1mmberland (1ó fué más devotamente adorado, ó más temido
de Octubre de 1815) basta el verano sigu ien- y odiado que este que tuvo energía bastante, que fué reemplazado en el mando de la

dica mucho L',-pacio á hacer una severa rete para proclamarse emperador de los fran- probación del carcelero de Bonaparte, en
c_eses; per? cuando el De!ltino, que por tanto tanto que de é;;te escribe con manifiesta simllempo fue su esclavo, le volvió las espaldas patía. Difícil encuentra lord Rsoeberv abo··y le arrojó del más poderoso de los tronos
11 a; este
hastala más
pu II to d&lt;'
solí taria de
las relaciolas p risiones en tre
nes, el senNapoleón v
ti mi en to
Lowe, po·r
que su situatratarse de
ción inspicio~ h o m raba hizo
bre;,que haque el odio
bitando en
se convirtieuna isla dera en piesierta estadad. Los diban en con,;bujantes
de
tente dispu•
los ¡,erió&lt;liT..ongwood. res1drnc1a de Napol_cón Bonaparte durante su cautivrrio y virla
la: uno de
COS p a r i _
en la isla de Santa Elena
l~s
dos
era
un
~ran
hombre,
el
mayor quisienses, dando pruebas de mal gusto, ,-1, diz~s
de
toda
la
Ilistoria;
el
otro,
en
comparavertían ofreciendo Íl su,- lectores caricaturm;
ción,
era
de
una
absoluta
insignificancia;
¡¡ju
del desterrado de Santa Elena. olvidando las
embargo,
«todo
el
mundo
tiene
derecho
á
que
simpalias que este prisionero inspiraba en
todas parle;;: aun en Inglaterra, país que el ~e )e. haga ~usticia, y, después de todo, el
emperador llamaba sn más co11sia11fe ene- mdmduo mas grande en la Humanidad tiene
migo. el sentimiento público estaba il favor mome~tos en que se condure como el más
de Napoleón. Este senfmiento encontró eco pequeno.•
Esto dice lord Rosebery. Lowe era soldaen el Parlamento británico donde se criticó
do
.. Se le rnandó ir á Santa Elena para que
la conducta del gobernador ingté~ de Santa
Elena por la manera como trataba á Napo- a~h de;;empeñara una misión: la de vigilar
león; pero el Gobierno de Lóndres se defen- bien al hombre que cuando e:;taba encerradió e_scudándose con la nece,-idad política. do en la d~rada jaula de Elba e~capó y llevó
No hizo caso la opinión de tales excusas, la alarma a toda Europa. Y. lo cierto es que
y el general_ Lowe no consiguió que !':e le 1:owe cui:npl_ió la miRión que se le encargó.
escuchara: m aun la defensa c¡ue Sir \Valter l\O era d1fic1l la tarea porque Napoleón estaba prisionero en
Scotl hizo de la
cumplimiento de
conduela de I colas cláusulas de un
mandante de la priTratado entre Insión de Bonaparte,
glaterra , Austria
.
'
defensa que íué
Rus1a y Prusia, firmuy bien presenmado en París en
tada y en m 11chos
Ago:sto de 1815 r
conceptos convinla conducta q
cente, logró hacer
con é I había de
impresión, y Sir
se:ruir:;c en la isla
lfudson, que y a
se fijó en una ley
había perdido por
que el Parlamento
completo el respeinglés votó en Abril
to del público, lu\'o
de 1816 y que lle1¡ue ver cómo el
vaba por titulo Paliobierno á quien
m 111ayo1· eficacia
había .~ervido con
tfp 7a ¡wi.~ián &lt;fr
fidelidad le abanSapolcú11 Buonadonaba
á la execra- Jamcstown, única población que hay en ta isla de Santa Elena
ción popular.
parte. Este nombn·
_Pura demostrar que aún perdura la ene- d_e Buo1wpc!1·te asi escrito envolvía lt\ nega
miga contra Lowe citaremos el libro publica- ltva de considerar al prisionero como empedo hace seis años por lord Rosebery acerca rador y hasta como francés. Siguiendo lo
de la estanci~ de Napoleón en Santa Elena, que _rr.iand~ba la 1:eferida ley y las mu\'
en cuyas pá~ma~ C'sle ¡rran político ing,lrs de- cxphc1las m~lrncc1ones de lord Bathursl,

;I e

�232

POR ESOS 1IUNDOS

&lt; ue se reducían á negar toda clase de hono_ministro entonces de las Colonias de In_gla- /es reales á Napoleón, dieron lugar_ á mull1lerrá, ,la actitud de Lowe con r~specto a su lud de pequeñas cuestiones; l' es merto que
car·go est.nba perfectamente dcfimd_a.
.
la conduela de Lowe en algunas de ella~
Í,or&amp; Ro'icbery concede en su citado l!bro (como, po,· ejemplo, el no entregar~ Bon aparrri·án importancia al hecho de nega1:sc n~u- te un libro dirigido al Irnperaton Napoleo ·
iosamenle á Napoleón su lílulo i~per1al, ni) tocó en lo ridículo. Es precíso no p~rnr
¡Íorque así demostraba la Gran B_retaua con- mientes en la conducta del emperador ~acta
,;ecuencia con su conduela de siempre: e~t~ su guardián: Napoleón fué tan pequeno en
nación fué la única entre todas las pot~ncia» esa conduela como pudo ser colosalmentc
que se negó en absoluto á reconocer a Na- rrrande. En realidad, se condujo malame ntl'
poléón como emperador; durante más de 0
con Lowe: su
Yei n te años SO$lenguaje Jué el
t11 vo una lucha
mismo que emá muerte conplearíaun golfo
tra Bonaparte,
cal!ejero con el
derramando
policía que le
sangre inglesa
detuviera, y no
sin limitación
el que el e be
alguna y gasusar un empetando en la
rador con un
contienda cuageneral.
tro mil millones de duros,
LA PERSOXALIhasta que conDAD DE LOWE
Rigu,ió arruinar
" someter a I
Si Lowe no
iiom b re que
hubiera sido
h a b i a jurado
gobernador de
conquistarla. A
SantaElenadu ·
pesai· de todo,
rante el cautilord Roscbery
verio de Napo&lt;lice que hubieleón, sería hoy
ra sido magnárecordado conimo saludarle
roo un soldado
en su prisión
que tomó in_t~como emperaresanle parl!c1dor, y que el
pación en las
negarle es lo
granJes g ~ e sólo es disculrras de su tiempable como flapo. De la misqueza humana.
ma edad que el
Por otra parte,
e m p e r ad o r
Napo I eón no
francés, pu e~
debió dará esnació en 1769,
te hecho tan1a
.
ouerreóen Cór.
·
. ..
l , v'a ue alcoba y de estucho
"
T ¡·
importancia s1 Napoleón en la pequeñadhab,lh?'º\~":eve d~R~ma, era el único de Jo, cega. en O on
hubiera recor- en Longwood. El lmst0. e 51º.n'f~ adorno de esta habitación
y en otros pun. d
pocos, qutzas e u
•
b.
dado la acl1tu
V
al tos &lt;lel Jledilerráneo. En 1799 fue no~ iaverda&lt;l.eramenle real de Carlos ' que
d
mandante del cuerpo de dosc1ento'i
abandonar su trono dijo: El nombre de C~r- c~rs~~ •1e se formó á sueldo de Inglatena.
los me bastcirrí, ya q1te en a,lelante solo
él yq su; hombres pelearon en. Egipto
Carlos he ele se1·.
.
. . Y en Es aña á las órdenes de Sir John
El almiranle Cockburn, &lt;lrce Rosebe1 y' iioore co~tra las huestes napoleónicas. En
inauguró resueltamcnt~ la solemne farsa eles- 1.805 or anizó V mandó en ltalia un gra~
de que Napoleón llegó~ bordo ~el bcq~:b~~~ cuer o Je soldado,; C'Xtranje1·os, y defendió a
Pslc marino mand~ba. ~anto dicho. oc , de- Capr~ contra fuerzas francesas al mando de
&lt;·orno Lowe cumphan órdenes prec)sas l
r . Después fué nombrado gobernafinidas que sus superiores le~ ha~1an dado,
l~;n;~~&gt;~~·te de las Islas Jónicas. En 1813 se
porque un soldado y ~n mar~nEo lienóe1~¡ecc- ;e ordenó presentar:;e en el territorio alemán
sariamenteque conducirse as1. stas i enes,

NAl'OLEÓX EX ·SANL\ ELEXA

donde operaba Napoleón, y allí ejerció l'I
cargo de inspector de los Yeinte mil soldado,
prusianos que cobraban sueldo dC'I Gobierno
inglés. Estuvo con Blücher durante gran parte
de la campaña, y permaneció con este general cuando los aliados invadieron á Francia.
Indudablemente, se consideraron sus servicios dignos de recompensa pues recibió graneles honores y se le ascendió á mayor general, además de recibir condecoraciones ele los
Gobiernos ruso y prusiano.
En la campaña de 1815, fué Lowe algunas
,:emanas jefe del Estado ~layor General de
\Vellington, y antes de Waterloo se le envió
á Génova donde tomó el mando de las tropas
que allí se organizaron. Al entrar en Francia, ocupó á ~Iarsella, y cuando abandonó
usta población después de constituirse un
gobierno bo1·bónico, los ciudadanos marselleses le presentaron un testimonio de gratitud por haberle;; salvado del saqueo napoleónico. Su pnesto en Santa Elena se consideraba ele importancia, y allí cobraba un
sueldo de se,enta mil durus anuales. Se lo
eligió para esle cargo por sus conocimientos
del francés y del italiano, así como por estar
relacionado con la roa yor parte de los grande., hombre,, de aquella ápoca.
NAPOLÓEN Y LOWE FRENTE Á FRE::'&lt;TE

Tal era el hombre que al presentarse á Napoleón se encontró con que el emperador
no quiso escucharle ni le dejó hablar, abrum:tndole con multitud de bravatas en que pedía á toda costa la libertad ó la muerte, brarnlas acompañadas con una porción de insu llos personales á Lowe, á quien el furioso
emperador, llamándole ya entonces su cm·celero, dijo que sus e;;critos sobre la campaña
de 1814 estaban plagados de necedades y de
falsedades. Cuando Lowe pidió á .Kapoleón
que le indicara sus deseos sobre la construcción de una casa para él, para la cual se
habían llevado los materiales de 111glaterra,
el emperador contestó: «Creo que habéis recibirlo órdenes de asesinarme, y para ello no
os detendréis en minucia de más ó menos., Y
Lowe tuvo que retirarse de la presencia de
Bo11aparte sin obtener respuesta á sus preguntas. En la quinta entrevista que ttn·iero11.
Xapoleón recmrió á su idioma nativo, el ita¡iano, según hacía con frecuencia, )' dijo á
Lowe que no era soldado, sino nn escribiente, im esbiiTo siciliano, y que no tenía nada
de general inglés )' si mucho de jefe ele b1·igantes. A todo esto, contestaba Lowe que
cumplía con su deber y obraba con arreglo á
las órdenes recibidas. «¡Eso hace el verdugo!, replicaba el emperador. Tambien dice

Lowe que el lenguaje de_ Napoleón era inciYil
é impropio de un caballero, y que por este
motivo decidió no escucharle suprimiendo
desde aquel día toda relación personal con
su prisionero.
Es po&lt;iible que faltara á Lowe el suficiente
lacto para el cargo que se le confió, pues
apenas tienen una palabra bondadosa para él
cuantos por aquel tiempo estuvieron en Santa Elena; pero es indudable que la provocación al amor propio del soldado foó extraortlinaria, y aunque hubiese tenido la diplomacia de l\faquiavelo combinada con la
paciencia de Job, no hubiera conseguido
atraerse á Napoleón. El objeto del desterrado imperial era mantener constantes querellas contra sus guardianes á fin de aparecer
ante el mundo corno un mártir; tanto que,
sólo por llamar la atención de todas las gentes fué por lo que Napoleón vendió su vajilla, con objeto de hacer ver por esle medio
que carecía de recursos con que alimentarse; y asi fué también como rompió su cama,
para que se creyera que carecía de leña con
que calentarse. Todo esto no era más que
una aparatosa demostración de pobreza hecha por quien lenía millones á su disposición.
Era el juego de Napoleón. Juego pequeño,
quizás, pero aquel hombre extraordinario se
entretenía en lo pequeño cuando no podía
entretenerse en lo grande. _\demás, indudablemente creía el emperador que así tendría
probabilidades de atraerse las simpatías de los
ingleses, hasta el punto de que llegó á decir,
según afirma Gourgaud, que un cambio de
Gobierno en Lóndres podría ocasionarle la
libertad. Esto prueba que Napoleón estaba
mu y equi,·ocado respecto al temperamento
inglés; pero continuó su sistema hasta Jo
último, y aun cuando nada consiguió para
su persona, logró difamar irreparablemente
á Lowe.
Se ha hablado mucho de lo indigna que fu&lt;•
la exigencia de ,¡uc Napoleón foera visitado
diariamente por un oficial inglés para asegurarse de su presencia en la prisión. Cierto
que Lowe &lt;lió tal órden, pero no la hizo
cumplirá rajatabla, aún cuando para ello
tenía atribuciones. Dia:·iamente se presentaba en Longwood un oficial de l ejército inglés,
pero era rara la ocasión en que conseguía
ver á Bona¡nrte porque éste solía permanecer una semana ó más sin salir de sus habitaciones. Además, para ju7.gar esta órden de
Lowe debe recordarse que el Gobierno inglés
había sido severamente criticado en el Parlamento por deficiencia de precauciones
cuando Napoleón se fugó de la isla de Elba.
Esta costosa aventura se hizo posible, ó al

�HORÓSCOPO DE LOS MESES

MARZO: SOL EN PISCIS
mes, tercero del año en nuestro calendario, cuenta treinta y un días. En
los tiempos del llamado Ail-o Romano era el
primer mes, y el aii.o legal comenzaba el 25
de Marzo. Fué denominado con el nombre
c¡ue tiene, porque estaba consagrado al dio~
Marte. En el presente mes entra la Primave .
ra, y el signo del Zodiaco que preside á Marw es Piscis, que reina desde el 19 de Febrero al 25 del actual.
La constelación Piscis, duodécimo signo
del Zodiaco, es un signo con caractéres flemático y afeminado y de actividad nocturna.
Es el último gigno de la Triplicidad Acuática, siendo sus compaiieros Cáncer y Escorpio. Sus atributo,; má,; elevados son la emoción y el silencio.
Los nacidos bajo este signo ~on reflexivos.
industriosos, sensibles, perseverantes y amlliciosos para obtener conocimientos de cada
objeto, especialmente en asunto~ cientificos
y mecánico:.. Son lógicos y positivos en sus
opiniones, a la vez que afables y sumisos
aparentemente, teniendo decidida afición al
cumplimiento de sus planes, que son si~mpre resultado de grandes y cuidado~as deliberaciones. Lo mismo proceden en ol cumplimiento de una ley ó promesa, para lo cual
ofrecen gran decisión y fidelidad. Presentan
,,na razón para cada cosa, y pueden dar explicaciones de sus actos en cualquier asunto.
Son cxcépticos y materialistas. Poseen fuertes idea~ &lt;le justicia y verdadera consciencia de lo que son, temiendo mucho per•
dcr lo que es su yo para no caer en la dependencia de otro,. De impulsos generosos, ha&lt;'&lt;'O por lo general muchas obras de caridad.
Aman la hermosura en la Naturaleza y en el
STE

E

SANTA ELENA, CASA DE VtU:,iDAU

Cierto e;,' por todo lo que hu visto _e~ lec·•
tol' que el cautivo emperador no rc~~b:ó d~
In '1at,)rra las atenciones que le hub1er,~mo.
g d'do los que hoy nos hallamos hbre&gt;conre 1
,
ero no
de \og rencores de aque11 ª ep?ca: P
be duda que todo ello tiene chsculpa. ,\un·
~:e no fueran motivo bastante para ,-eme·
¡~ntes precauciones el temor de_ una segunda
·r'uga de Napoleón y la'- exigencia'&gt; de las pu
tencias aliadas contra Oonaparte, la atmós•
fera extraordinaria de mútuo _r~celo, grand '
hostilidad sospechas de tra1c1one;-; que en
·. e Santa Elena se respiraba era
.
.
1a co1on1a
circunstancia que auloriiaba cierto ngor con
d nrisionero.
.
. Q'\l .
F:emplos son de ello que unentra: . N·
a dejaba escapar en su diario Voice fro11_,
Hele,w el odio más profundo ~~ntr,\
Lo.we que lo había despedido del semr.10 dl·
la ar~1ada británica &lt;le estación en aquella
. 1 F'orsyth en su Captivily of Napoleo!i
,s a,
·
e d1
defiende al general inglés Y a~egnra e¡~ . ·
cha obra está llena de incxacl1tudt•,;. El hbru

J'

St

Arte, y se distinguen por la modestia que á
todos, viejos y jóvenes, les caracteriza.
Los nacidcs en Piscis tioneo gqneralmente plácida y dulce mirada. Su temperamento
es el linfático-bilioso on los climas cálidos 6
meridionales, y linfático-nervioso en las latitudes del Norte. La impaciencia y la ansiedad. junto con la superstición, son las cosas
que más pueden temerse en los individuos
que pertenecen á este signo, los cuales parece que siempre están esperando que les ocurra algún suce:;o desagradable, tendencia
que les hace envejecer prematuramente.
Los mejores amigo, de los hijos de Pisci,-;
son los nacidos bajo los signos do Virgo y
Capricornio, y cuando se unen individuos
de cualquiera de estas tres constelaciones la
degcendencia resulta fue•te é intelectual.
En la ciencia de la A:strología, Pisci,s e~.
con Cáncer y Escorpio, uno de los signo,
del Zodiaco conocidos por más fructíferos y
bienhechores para la agrieulturr, á causa de
las lluvias que durante su imperio se dejan
sentir.
El dia de la semana más afortunado pam
los nacidos en Piscis es el juéves, y Mayo v
Junio los meses on que mejor y con más probabilidades de éxito pueden emprender cual,¡uier empresa ó negocio. Júpiter y .Neptuno
son los planetas que gobiernan á Piscis¡ el
rubi, la joya de este signo; el blanco, el rosa.
el verde-esmeralda y el negro, los colores
astrales; y el narciso, la ílor.

Vamos á dar ahora algunas explicacionc&lt;;
generales &lt;le este Horóscopo ele los mese~•

�UNA MELANC0LIA ...
ceras partes de su propio mes y die;. día¡,
que venimos publicando en las páginas de del mes precedenle.
POR Esos Mmmos desde Octubre último.
La precisa época en que el Sol pasa de un
Los doce signos del Zodiaco representan signo á. otro es un periodo al que se llama la .
la contextura fisica del hombre: cabeza, cue- cúspide. Lo,- nacidos durante las cúspides de
llo, hombros, manos, piés, etcétera. Los cua- los signos del Zodiaco participan de las catro elementos Fuego, Tierra, Aire y A.gua, racterísticas, tanto del signo que el Sol deja
son las cuatro triplicidaáes que gobiernan como de aquel en que va á entrar. Esto pueaquellos signos, tre,; de los cuales pertene- de ser una ventaja ó una de~ventaja, según .
cen á cada triplicidad. Siete planetas en turno que los dos signos se encuentran ó nó en
rigen á estas constelaciones: Júpiter y Ve- harmonia. El Sol tiene que residir en el nuenus, que son propicios á ellas; Marte y Sa- vo signo durante seis días, y cualquier
turno, que les son contrarios: Mercurio, que tiempo menor á este hace que el individuo
e~ el más indeciso y variable; y el Sol y la nacido en esa época tenga alguna de las
Luna, que modifican las influencias favora- características del signo precedente. En cambles ó desfavorables de los otros. El Sol pasa bio de esto que puede ser una desventaja,
sucesivamente por cada uno de los signos existe una fuerte y duradera simpatía entre
zodiacales, y la duración de estos suele ser personas que pertenezcan á si¡mos del misde treinta días; pero el cambio empieza ha- mo grupo ó triplicidad, los cuales congenian
cia el 20 del mes, con lo que resulta que siempre en toda cla::;e rle asuntos.
una de dichas constelaciones abarca dos tertHASE

ÉRi\SE UNA MELANCOUA...
l\lelancolia de las noches solas
que todos mis deliquios los inmolas
en el ara lustral de un amorío
que arrasara mi vida y mi albedrío:
Aléjate, llevando entre tus olas
las tranquilas y suaves barcarolas
que ayer nacieron en el pecho mío
y que hoy se alejan cual se aleja un río.
¡Aléjate!... Mi espíritu embebido
en los regios coloquios con el Arte,
busca el místico amparo de su olvido
Como busca á la véspera neblin1
el viejo muro ó el alero aparte,
cansada de volar, la golondrina.
CONSTANTINO OBANDO ESPINOSA

r~---,~~--~-_...-------......
'

L.
.,

''

l.EYENDA DE LA BRETARA ROMANA, ENTRE LOS
AROS 410 y 446 DE LA ERA DE CRISTO

por C. BRYSON TAYLOR

,

Personajes:
N1CA)IOR, narrador _de cu~ntos, hijo de
.
RA.TH?1'rns, ~ampesrno suJeto á la esclavitud.
SUSANA, muJet' hebrea, esposa de Rathumu'\
EUDE~IIO, noble romano.
-VARIA, su hija.
HITO, mayordomo de la casa de Eudemio.
NERISSA, doncella de Varia.
LrvlNIO, ami_~o de la infancia de Eudemio.
¡ l\IARIO, ~u h1Jo, de las legiones romanas de
la Gaha.
MARCO SrLENO POMPONIO, conde de Sajonia;
AURELIO MENOTO, dunviro de Andérida·
CA;O JULIO VALENO, ciudadano romano:
huespedes los tres de Eudemio.
FELIX, Juu~, NIGIDIA, PAULA, GRATJA, hijos
de los huespedes de Eudemio.
CHORIS, ciudadano cosmopolita.
SADA, mujer sajona.
EUNICE, mujer griega.
ELDRIS, esclava bretona convertida al Cristianismo.
'
WANDO Y MARCOS, esclavJs en la casa de
Eudcrnio.
VAL~ruo, romano, soldado de fortuna .
....., .
TOBIAS, hebreo, artista en marfil.
CEALIN ·efe de tribu
WULF, EL ROJO, piquero sajón.
TUERTO , J
escocesa.-PADRE AMBROSIO, sacerdote cristiano.-NiCOOEMUS, E•I,
. de un
, comerciante
inglés.-M:YLEIA,
su esposa.-BALUUS, un desterrado.-JUNCINA, muJ~r
pescador.-SosrA,
su hija.

Una fforista, tfü ccintor sajón esclcivos e
, . tes l' ,
..
liles romcmos
'!J mujeres pcdricia;, ho ,nb tes
. ' iine_i
ciansc~¡ones
.. po icta
mtlziar,
mineros, no.
e cu-mct,S
'!J muc!ws
extranjeros.

LA HEQENCIA DE MELCHOR

. 'AL
co1~iewl~-&lt;le nu~_stra hist?ria, Ralhu. mus el lc1 ,1dor, h1JO ele H.az1s, broncifita,
Y meto de Jllelcbor, narradol' de cuentos re~re,:ab:i por enlre sendas \' Yeredns de 'una
montaña á su pobre y mí;cra ,·iricn la. El
· cuerpo alto y delgado de Ratbunw~ isc encor-

vaha al peso de haces de leña que cargaba1J
sus homb:?s, Y ya cerca del anochecer, cuando las luc~crnaga~ centellean entre los pantanos, el lenador v1ó á su hijo Nicanor sentado
en 1:1na roca, las manos cruzadas sobre Ir, ,
rod1l l_as y la voz hablando alto á las estrellas
del etelo.
Rathumus no interrumpió á su hijo, )' de-

�AMOR DE DAMA Y AMOR DE &amp;;CLAVA

-&lt;¿38

POR ESOS !IIUNDOS

•tuvo un punto la larda caminata que á s119 piés imprimía:
'Contempló á Nicanor, y n'cordó
.al momerto que Melchor, su
.abuelo, fué, cuando vivió, un
·talento, un hombre á quien
,od05 oían, ensimismados, referir leyendas y cantar baladas. Y emprendiendo de nuevo
~I paso, que ya hizo algo má5
ligero, llegóse al lado de Susana, su mujer, á quien dijo:
-¡El talento de nuestro
gran padre Me lchor ha
sido heredado por Nicanor! Ahora canta á las estrellas. Cuando las estrellas le hayan oído y le
hayan enseñado lo que
ellas sabirn, cantará á los
hombres. Dejémosle así:
~s la vocación, que le re-clama.
Susana respondió:
-Será un hombre que
sobresaldrá en t re los
hombres, y un grande entre los graLdes. ¡llasta es
p os i b le que Eudernio,
nuestro nobln y honrado
se1'íor, lo llame á su lado!
Rathumus dijo gravemente:
-¡Pide á los dioses di·vinos que no haga mal
-empleo de sus facultades!
Llegó en esto Nicanor
al lado de sus padres, y
el encanto de las estrellas
parecía habersctransmilido á él. Era el retrato de
Rathumus: delgado y cargado de espaldas, grises
los ojos, cuyas miradas cambiaban desde la
tranquilidad inocente de la niñez á las profundidades y embelesos del conocimiento
que alborea.
Rathumus le preguntó:
-¿Qué hacías, hijo?
Nicanor, como el que despierta, contestó:
-No lo sé. Quizás dormiría anoche al aire
libre, á la luz do la luna, y el astro me perturbó ... ¡Padre, he llegado á pensar que haré
grandes cosas! Recuerdo que un día me dijiste que el destino de la vida del hombre
en sus propias manos está.
A lo que repuso Rathumus con prcslc7.a:
-Recuerda que también están las manos
-del hombre en las manos de los dioses, como
las del esclavo entre las de su señor. No olvi-

na-y se dedicaba á referir cuentos á lo-;
anlcpa.c;ados de nuestro setlor Eudemio, de
los que fué el primer siervo ... Tu padre cree.
que has heredado de Melchor el don que á él
adornaba y que un pliegue de su manto ha
caído sobre li. .. Ahora, hijo mío, quiero que
me digas qué pensamientos se apoderan de
ti cua11do la noche extiende sus sombras y
cuando la inmensa tierra murmura somnolientos cánticos: ¿has sentido alguna vez qu&lt;'
los sueños exciten las cuerdas de tu corazón
como :icordes de mú,iea delicadai'
- ¡Jlaclrel-exclamó Nicanor apretándol,1
en sus brazos.-¡Tú lo comprendes, tú conoces esa música y su letra! Enséñamela. ¡Yo
longo visiones y pensamientos lan rápido,;
que desaparecen antes de que llegue á conocerlos bien. Sobre todo, la letra, las palabras,
nunca puedo dominarlas: ¡me es imposible
expresar las cosas que quiero decir!
Susana reía y acariciaba la cabeza de su
hijo.
-Yo conozco la letra, poseo las palabras,
hijo mio,-dijo suavemente-pero carezco
de la música para cantarlas. Las mujeres no tienen
en su vida más que un aire,
y este siempre en la misma
clave: ¡un canto, uno solo,
tiene la mujer en toda su
vida, y cuando ese canto
-. cesa se apaga nuestra voz!
Pero no te importe, hijo
mío: Dios querrá que comprendas lo que significan
las palabras y que las dés
su verdadero valor: el del
pensamiento, que es la piedra fundamental sobre que
que has de edificar tu porvenir. Y, entonces, las palabras afluirán á tus labios... ¿Qué visiones has
tenido, querido hijo?
- ¡No sé, madre mía!
Ahora, en mi frente, siento
la inspiración: está mi imaginación como si se encontrara ante una cortina de
niebla que va desapareciendo á la faz del mundo... Veo debajo de mí nubes que se escapan del horizonte, vagas montañas,
extensos y solitarios desiertos y ciudades grises,
durmiendo todo bajo la protección de la benéfica lu1. de
::iusana dió un forllsimo
la luna, ¡pues para mi consabrazo á su hijo y se .destantemente es d e noche
pidió de él

separóse de su lado y trepó escaleras arriba
en dirección al desván donde acostumbraba
á dormir.
Pasados algunos momentos, Susana, qul'
suspiraba por su hijo ahora más que ante,
puesto que veía que empezaba á seguir ciegamente los designios del hado, subió también las escaleras y se sentó al lado de Nicanor, creyéndole dormido; pero el joven
deslizó una mano entre las de su madre, y
se esc11rrió en el jergón hasta acercarse del
todo á ella. Susana le recibió en sus brar.o«,
apretó la poblada cabellera de Nicanor contra su pecho, y como á infante de pocos meses lo meció cariñosamente. El muchacho,
dominado por el sueño y por el bienestar,
murmuraba negligentemente, y la madre so
inclinaba hacia él para no perder palabra do
las que pronunciaba el hijo.
-Hace tres noches que habló mi padre
de Melchor, y este nombre ocupa constantemente mi imaginación. ¿Quién fué Melchor
y qué fué?
-Era el abuelo de tu padre,-dijo Susa..!

Ilatbumus vió á su hijo Nicanor sentado
en una roca hablando alto á las estrellas

des, hijo mío, que eres muy joven y todavía
no posees completas tus facultades. Procura
no enseñar lo que tú mismo no has aprendido, porque en ese camino encontrarás la burla y el desprecio de los hombres.
-Ahora soy yo el que no comprende á
dónde se dirigen tus palabra~,-dijo Nicanor.
Y sus ojos grises, a la vacilante luz de la
antorcha, expresaron la duda. Luego, añadieron sus labios:
-Yo no enseño á nadie: ¡quizás no fuera
yo, después de todo, el que durmió anoche
bajo los rayos de la luna!
Púsose á cenar Nicanor. Más que cena
era una colación lo que tomó: un potaje de
judías negras. Y sin preocuparse de los cariñosos pensamientos de sus padres hacia él,

�l'OH l&gt;OS )lU;-;UO:-

110

A!IIOR DE DMIA Y AMOR DE ESCLAVA

I)urmió Xicanor, Y lo-, rayos de la _luna,
las cosas suceden siempr~ en sn&lt;:iios, ~- ªº.- &lt;¡uc lle¡rah:rn has la él desván_ e_n qu~ el JOYen
. ies de que yo .P~•.eda apreciarlas IHcn c:-cap,1
.
ab~... envolvieron al v1s1011ano en una
de~cans,
la tentadora ns10n! ...
C'orrienle
de plata.
11· b·
. Acritóse el joven intranquilameute, )' a~11
Abajo, al lado de Ralhumus, s_e h~ a ~
i:- d.. ma· s· la &lt;"tbeza en el seno de su rn,1escon JO
'
,
•
.
Susana. cuyos párpa•.los ¡,enna1_1e~1an ICh~I _
1 que le acarir·iaba en s1lenc10.
&lt;rduando volvió Xic·anor á usar de la pala- des al suc1io prPlc11&lt;hrndo &lt;les&lt;·1f1 ,u los Ulh
torios de la obseu ridad.
',n dijo exta!-iado:
'.'-Yo también i::eré ll:ll'rador de cne_nt~~,
11
m1 p,1d1 l1e:
"0m0 lO f Ut·, 11~relchor. el abuelo de
•
En serlo está toda mi alegría, sm pe1!as •
Nicanor hallábase sentado al lado del
. ·Y seré grande más grande aun que
pesares. 1
'
t ._ ven.,·rn "º Sus manos cru;.mdas abrazaban la~. o
~[elchor, y más gra11de que cuan o
,,,
!la~, los ojos estaban fijo.:; en las roJ i:,:~s
detrás de mi!
¡ 1· d
,·1·ybles llama~. En i::u rededor, en el para
100
mano
sobre
los
a
nos
e
S usana pUso Una
roo,• acurrucábase una ban el a de pastores
¡~
trashuman
les
procedentes,
de
todo
el
~a:
,;u
hijo:
¡
c·
1
lla'
Eso
es
.
·C· lla por amor de ie o, ca , . .
. -. •~ ''. de la J·actanC'ia jamás re,-ulta el circunvecino, c¡ue conducian sus gana º"•
Jactancia, )
.t
¡ •e v ron- &lt;le vuelta ya de pacer. para enr1•rrarlos en ('I
bien. E.scúchamc, escuc1ia a u mac I , ,
!-erva siempre rnis palabra"
"11 lo más profundo de tu
~orazón: ellas :-;erán como
un encanto que te defienda
contra todo peli¡rro.. Ru~ga
durante la noche ª. D1?s,
conserva las mano,; hmp,a~
de i-angre, el cuerpo hhrr
de lascivo pecado, _la lc1:~
"Uª ,írcren de toda 1mpo.
tura:
i-erás pu:o y tus
· palabras pro:-;peraran, !J~rque el fruto s111 mancha J~más dejó de fl?recer._ Ter~
presente que~'º" quiere a
todas sus criatura-:, y lo
mismo que á tí ama a las
demás.•\si como lit llen1s
en tu f-ér el bien y el_mal.
así también ocurre a tus
prójimo~, por lo que_ h~s
de hablar de ellos ear1ta~1vameutc, como qu~rrias
que ele tí dijeran. ,\ lt prul&gt;io jÍlíioatc ..~cveramentc_.
como s1·ºrueia,,
a' J·uzcrar
·~ a
lo, clemá~. y así con!,ervará~ la justiciera balan~;~.
Diú Susana un forll,mno
Leso á su hijo y ,-.e alejó dt•
- 1 B·tJ.ó las escaleras. y al
e·
'
11 ll&lt;"•ar al último pe e ~no.
todavía llegaba á s~~ o1clo"
la confusa voz de };1canor,
que decía:
.
- ¡Seré grancl_e, mas
graulc qne el anciano q u&lt;·
me precedió, más gran&lt;ll'
,¡ue los n. cQ, mil-: ;;r_andi_
•
. res cruzada~ l:i➔ mane» :í las rodillas y lo; ojos
que cuan los nazcan Ira,, de
:-,ieauor,
ro,lea&lt;l,i
de.IJ03
pa,lo el 'r,.e•o
canta!Ja una balada
.
..
•
,. o ,
1 lD
mi!
·

/~t

!

así

2-Í1
redil durante la noche. Cerca del fuego, á lanzar ruidosas exclamaciones de gozo y de
intervalos discretos, yacían los rebaños, se- triunfo. Gustaba, relatando cuentos referenparadamente. En torno de cada grupo de tes al mundo de las tinieblas, hacer que sus
carneros vigilaba una figura negra, cayado en oyentes se exlremecieran y dirigieran inmano, para mantener la paz entre los anima- quietas miradas á uno y otro h,do procules que quisieran perturbar la tranquilidad rando investigar con ojos escrutadores los
de los demás. Los pastores, en lomo del fue- misterios de la obscuridad que les rodeaba y
go, descansaban de las fatigas del dia, &lt;lesta- fijando estúpida admiración en el resplandor
cánrlose á la luz de las llamas las rudas fac- que las lamas despedían... Porque no debe
ciones y pobladas y enmarañadas barbas de olvidar el lector que se retrata aquí una
aquellos hombres záfios y groseros. )lás reti- época supersticiosa, en la que cada campiña
rados, unos cuantos grupos, sentados en y cada hogar tenían su genio que presidía el
círculo, echaban los dados ,sobre una piel de bien ó el mal, y en la que había muchas cocarnero, oyéndose entre los jugadorei-, de vez sas de las cua!es los hombres hablaban con
en cuando,ahogadas risas. El almizclado olor el cornzón palpitante y las manos elevadas
de los animales impregnaba las primeras sen- al Cielo.
saciones del oto1io que ¡:endian en la atmósNicanor, gozoso y triunfante, terminó su
fera y se extendían por el páramo, vasto y narración con estas palabras:
silencioso, y por las cumbres sombrías que
•Así murió este hombre, sin que sufrier1'
iban á perderse en los misterios de la noche. castigo alguno. Su cuerpo fué l1eV'ado á un
Sobre.la obscuridad que del mundo se ense- campo de flores, en medio del cual levantábañoreaba, una luna en menguan le, de pronun- se una ciudad. El espíritu del muerto entró
ciados cuernos, vagaba por entre las nubes, en esta ciudad, y se aterró; porque al hallarse
ahora ocultándose, luego apareciendo.
entre las flores vió sus pétalos salpicados de
La voz de Nicanor se elevaba y descendía sangre r percibió que lodo el ambiente hecon las crugient&amp;,; llamas, mientras sus ojos día á crimene::; y matanzas, á los malos hebrillaban y temblaba su rostro. Los hombres chos que él había cometido cuando vivió
que se encontraban al alcance de su voz apa- sobre la tierra.,
recían pendientes de las palabras que proSordos murmullos y viva agitación prodununciaba. Gradualmente, palidecían las risas jeron estas palabras entre la multitud que
de los jugadores de dados: uno tras otro, rodeaba á Nicanor, y al momento una voz
fueron abandonando los grupos para uniri:;e que salió del grupo habló así:
al circulo que rodeaba al fuego. Nicanor ob-¡Por la cruz de Cristo! ¿Cómo es que esse1 vaha esto, y llegó á ~e11 lir en su cornzón le fátuo adolescente se atreve á expresar con
el orgullo del amor propio sati,;fecho. No sus lábios lo que ocurre en la vida de ultraotra cosa era la que él ansiaba: vagar durante tumba? ¡Se trata de muertoi-, y los muertos
la noche y encontrar 1uulliludes de pagtores pertenecen únicamente á la Santa lglesial
ambulantes, ó de letiadores ó carboneros; ¿,Con qué derecho nos hablas de lo que tú
empezar su canto bruscamente y en med:o mismo aseguras que ningún mortal conocer
de las conversaciones de los demás; ver cóMuchos de los pastores protestaron, grimo .los oyentes se iban acercando á él expre- tando:
sando en sus miradas la admiración y el te-¡Calla, Rag, sella tus lábios, y deja harror, ó la risa y las lágrimas, según los sen- blar á este joven!... Y dinos tú: ¿qué le ocutimientos que él deseaba imprimir ásu audi- rrió al hombre malvado de tu cuento':&gt;
torio, al cual, en suma, quería dominar como
Pero Rag no estaba dispuesto á dejarse
los vientos del marjal dominan los caliave- vencer, y contestó:
rales... A veces, cuando el sentimiento de la
-Insisto en que lodo eso es blasíemar:
influencia que ejercía sobre los demás se . .ningún hombre puede charlar así de lo que
apoderaba también de él, experimentaba la ocurre más allá del sepulcro.
mayor delicia viendo á sus oyentes mirarse
Una voz apoyó débilmente á Rag:
unos á otros para ponerse en seguida á sollo-Creo que tiene razón nuestro compañezar, á pesar de ser hombres de luengas y en- ro. ¿Cómo vamos á saler que este Yisionario
canecidas barbas, y respirar difícilmente 'y dice verdad, si no conoce lo que pasa desperder el dominio: parecían corno chicuelos pués de esta vida? Dínos: ¿qué crédito puede
sencillos nacidos en el páramo y el bcw¡úe, dar~e á lo que cuentas?
cuyas emociones podía Kicanor modelár del
Una voz gritó:
misi:no modo que el alfarero moldea la ar-¡En
nombre de los dioses, Rag, véle otra
cilla.
vez á dormir! Tú, el más e3túpido de los paAl observar estas cosas, sentía el hijo de l&lt;tnes de Bretaña, cometes una mala acción
Ralhumus grandes deseos de reir alto y de al venir aquí inoportunamente á interrum-

4-

�AMOR DE DAMA Y AMOR DE ESCLAn
POR ESOS MUNDOS

lanzarse unos conlra otro.;;. ~icanor creiasc
pirnos de manera tan grosera... y tú, jóven con esto más grande que ?u bisabuelo, y con
llllerl.do, no hau0 ¡Js caso de es_a_e; intcrrupcio- la sangl'e agolpatla a· Jas sien es de'.,eaba prociones, ,· continúa ln n:urac1on:
. .
. e;lamar su grand&lt;'za á todo el mund_o.
La yor. de Ra~ r11~ió en :;rgu1da. d~c~endo.
Pero pronto la&lt;:. cosas ~?maron diverso as- .\hora que e;:;toy aquí no vol~·ere a dor- ll""lo. ¡:,11 ac¡uella ronfus1on, Rag, que se ha. l1r,st:vque f'epa
.
'" :wo-;tado e,, el suelo a11 ado de sus?ª·
nm
·s·1e'" la mentira
. la que liaba
me ha cl!'spertado ... Y si es una impostura,
maradas, sin·
¡In,; imposturas
tió,:,r pisoteado.
deben
admiEslo
hizo que
110
1i1·-e!
se levantara.
Ladiscrepanbramando cocía entre los
mo un loro Y
queriendo to0 y en tes aumenlaba: uno~
mar fu r i osa
,leseaban q u e
yenganza. Y ensiguiera el rerarú 11dose e on
l¡tlo. olros que~ieanor, le harían saber de
hlúdeeslamaqué medio¡¡. se
nera:
ha b ¡ a valtclo
- ¡)lira, se,u¡uel jóven flami lle ro de perc:ucho para haclición, lo que
blarles de I o
has conseguido!
pasado y de lo
.\ 11 o ~er por
porYenir. LI eti y ¡&gt; o r l u ~
eraron á la~ maneéios cuentos.
7,os I Llf\ que
e lariamosdur&lt;I is r II Li a n ,
111ie II do como
iuienlrn-; el jachombres de
tancioi'IO llag.
bien y como
que dió motirn
huenos trabaal tumulto. fu{·jadores que so~e tl'anc¡uilamos. Cuanto
mente á contiaquí pasa e H
nuar e I sue110
obra tuya, proque había inleduelo de esa~
rrumpido, deluspalabras sojando que sus
breelcielo, y el
compañeros
infierno, y las
arreglaran p_or
flores que vo~i las cuesllomilan sangre.
nes que él ha·Se ha oíd o
(,
hía suscitado.
nunca cosa se¡.\si se condumejante? Si no
c·en los que ron
sabes lo q u e
su s p a Iabras
charlas, mienexcilan las ma, 1 res se cnretl.\ron :i ~o:pcs, _micnt,n, na~, &lt;1.uc dió motivo ni
tes al charlar;
1as pasiones!
I.os pn o
tumnltn, fuése tranqmlamcnlc á dormir
y si Jo sabes,
Do~ paslore;: se
posees
el
negro
arte
ele
la
magia,
ores ~1~a
enredaron á golpes y uno d~ ello~ cay? en Ias i,,omhra del demonio. c¡11e pone á tu serv1c10
r;Jlienles cenir.a~ ele la ras,. cxl11!g_u1~la ho- familiares suyos que le dicen cosas descono"ue1·,a. Los 1·11rnmcnlo, de c,le h1c1e1on que
I
d
~
1 1 ll se cidas para e mun o.
.
PI desórden aumcnlarn. y á la )aru o
Al oir la estentórea voz de Rag, sus parllme1,cló el balar de lo,; a~11,-tados carneros Y_ darios le apoyaron, y Nicanor se encontró
e! jurar &lt;le log pastore: q11c se rsforzaban poi rodeado de semblante~ hostiles y brazos en
erilar la l11ga drl rebano.
.
alto. Lle~ú t"·l también á enfure.cerse, Y
Nicanor ~enlia íntimamente que _,;u pat)ie olvidando que con sus palabras ha_b~a llevan9 pre;;enciara aquel lumull~, que ni el -~ii:,do 11 aquellos hombres hasta el de)mo Y qu:·
mo l\lelchor hubiera consegmdo producn ha- sus emociones se vol dan contra el, empunó
e\endo que sus oyent&lt;'s llegaran al punto de

su cuchillo. Uno de los hombres se lo arrebaló y lo anojó al fuego, mientras que negrns figuras que empezaron á danzar en su
rededor, le derribaron al suelo, yle pisotearon,
le apalearon, le hirieron ... Hasta que aquel los hombres, perdiendo loda noción del herito primitivo, pelearon, no ya por la cabeza
de Nicanor, sino que proclamando creencias
paganas antiguas, en las cuales diferían extraordinariamente, de la discusión de un
cuento romántico pasaron á una guerra religiosa. Un individuo con la cabeza manando
sangre por un fuerte garrotazo recibido ca )'Ó
sin sentido cerca de Nicanol'. Este, que se
encontraba muy mal parado, se arrojó al
suelo y se escurrió. ltasla que consiguió
cubrirse con el cuerpo de aquel desgraciado.
¡.\sí quizás fuera como el hijo de Rathumus
logró salvar su vida en aquella tremolina!
El combate tuvo fin después de algunos
minuto~, tan bruscamente como había empezado. De entre los pastores salió este grito
rfo desesperación:
-¡El ganado! ¡El ganado se escapa!
En efecto; los animales. asustados por el
lumullo, rompieron el cordón y se lanzaron
hacia la obscuridad. Al instante, se olvidó la
discusión: individuos que en aquel momento
&gt;&lt;J disponían á golpearse, abandonaron la refriega y corrieron tras de sus carneros. Al
observar Nicanor desde su escondite la fuga
ele los pastores, colocóse en pié al lado del
fuego y so puso á considerar el aspecto que
su persona presentaba: Yió los destrozos
hechos en sus ropas, sintió que de la nariz le
brotaba la sangre, y pasó sus manos por una
herida que tenia en la sien derecha. ¡Lastimoso aspecto, en verdad! Y como toda protesta por lo que él consideraba tremendo desafuero á su grandeza, hubo de contentarse
con levantar el puño cerrado y amenazar
ron él á sus apaleadores, que huían.
-¡Por Dios y por su Cruzl-exclamó repitiendo el juramento del Rag.-¡Yo os haré
creer lo que os cuente, aun cuando lo que
diga sea que vuestro infierno es el cielo.y
,·uestro cielo el infierno! Me habéis herido v
apaleado: ¿por qué? ¡Porque os decía cosas
que vuestros duros cerebros no pueden concebir! Cierto es que os habéis mofado do mí;
mas prometo que de aquí en adelante seré yo
quien de vosotros me burle: haré que me temáis, y que tembléis al oir mis palabras, y
que beséis la tierra que piso. ¡Así aprenderéis á temerme y á respetar mi poder, y así
me adularéis, como hombres viles y despreciables que sóis!
Nicanor se dirigió á su casa temblando do
rabia y de vergüenza; y herido en el cuerpo,
y todavía más herido en la dignidad, dijo á

243

¡;u madre que deseaba marchar del lugar.
Rathumus y Susana creyeron haber oído
al Hado por boca de su hijo. La madre lloraba, y el padre movía la cabeza, grave y lentamente. Nicanor, molesto por la injusticia
con que los pastores le habían tratado,
!,ería fuertemente el suelo con sus pisadas, y
dando rienda suelta á sus lamentaciones exclamó:
- ¡Soy más fuerte que ellos! ¡Les conquistaré, les domaré, les haré reconocer que val~o y soy más grande qu&lt;' ellos! Esla será mi
\'enganza, y aun cuando ha ya de emplear en
la empresa todos los años do mi vida, conseguiré vencerles.
-¡IJijo. hijo!-deeiale Ralhumus, severamenle.-No hables así: sólo para los diose.;_
es la venganza.
Kicanor se dirigió al desván donde dormía, y s11 n111lre le acompaiió, consolánclole.
-Ya conseguirás vencerlos, hijo mío; pero Lén cuidado con los procedimientos que
emplees ... Y, ahora, escúchame. Yo haré que
tu padre pida á n11cslro gracioso sciior Eudemio que le permita irá la Iglesia Cristiana
ele San Pedro, en la isla do Bramble, para
que allí aprendas á Yivir. Aunque nuestro
amo no e; creyente en la Fe, es bondadoso para nosotros, que somos sus esclavos, y
no dudo que nos dara su consentimiento. Y
una vez allí, buscarás á un hombre llamado
Tobías, orfebre en marfil, y quizás él te
ayude.
Susana calló y contempló el roslro de su
hijo, que sostuvo la mirada de su madre sin
inmutarse y sin que se le ocurriera preguntarla acerca del significado de sus palabras.
Susana sonrió poseída de íntimo gozo y de
felicidad.
-Tobías es un hombre sabio,-añadióy posee buena cantidad de riquezas. lla viajado mucho por extraños países y ha visto
notables maravillas. Te enseñará grandes cosas cuando sepa que eres hijo de Rathumus y de su esposa Susana, y de este modo
!legarás pronto ll ser sabio y bondadoso
como él.
Y al día siguiente, Nicanor partió solo á
recorrer el mundo, llevándose la bendición
de sus padres, que era todo cuanto éstos podían darle, y las más grande,, ilusiones para
descubrir en el mundo el dostino que el Hado
le tenía preparado.
Haciendo el jóven su caminata por las ondulantes montañas y desiertos páramos que
se encuentran bajo la gran muralla de Adriano, descendió el largo camino que en dirección Sur conduce bácia Londinium. Pasó
Eboracum sobre el río Urus, cruzó el anchu-

�AMOR DE DA)IA Y A)IQR DE ESCLAVA

l · do-

POR ESOS Mu°XDOS

f eran rudos co omza
es que los romanos u
que la tarea que
h y que reconocer
.
f

244

1 Abus tomandolo por el
a tarea dura: s1 con reroso caudal det to b~bía oído hablar, y en res; pero a
océano ?el que h ª~aba al paso pedía lim?sna, tenían á su car~o er les fué porque tratalas granJas que \
eia v oía y observando- cuencia apar~c.1dn cr~e n 'salvajes como las
fijándose en cuan o v ntafias y por los valles ban con mdl~1 uos ;dad es que los romalo todo. Sobre_ las m: marcha Nicanor, legua fieras del desi_erto.bVelutos del supremo_ ~ader, y v1V1an
tenia que cont_mu~:s los obstáculos que se le nos eran duenos a so
en la abuntras
legua, evitan
---~-~------ - - - -~ ~~
pre sentaban,
dancia aprointroduciénv echándose
dose por podel trabajo de
blados bosJos siervos inques, atravedígenas Y essando vastas
el avos, _en
y solitarias
hermosas CIU·
llanuras, dedades, en pajando atrás
lacios majesciudades mut u os os, gusradas señalatando alimendas en toda
tos costosos Y
5 u extensión
gozando
porel paso de
cuantos lujos
las grandes
se conocían
le"iones Y por
en aquellos
lo~ surcos de
remotos tieminnumerables
po;:;, mientras
ruedas. Y cobnjo ellosmomo a tra,•és
ria la masa
del mundo lode la poblados los camición conquis11 0 s condutada, luchancían á Rolna,
do con la carasí en Brctaga de l~s
üa todas la;:; .
contri buc1~v ¡ as condunes , esclavicían á Londizada al terrunium, í por
ño, viviendo
tanto á Thoren chozas teney, ó Isla de
chadas de paBramble, lu-..
ja y laborando
aar donde res1d1n el s:lbiJ
terrenos de
rico Tobías.
señores que
no les paga111
ban salarios;
pero también
Londinium no era ya,
es verdad que
en los tiempos de e_stas lesi Roma no
·eudas, 1a colección d e
8 e hubiera
)h
s
de
barro
ocupadas
c oza
.
.
e
O n d ucido
por bretones pmtarraJcaasí,
no habría
dos de azul, y de la cual
d 1 ·cndo su caminata
sido tan foer-1
N¡canor partió á recorrer el mun o, iact
tantos misteriosos cuentos
por d, ,iertos páramos
te aún en e
se referían; sino que floderío y los romanos no
,
medio de una
.
recia
en'ó como nu nea se había conoc1- des~enso de td/ºrelener á Brelatia tanto
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c1v1 1zac1 nno se ,·o1ve11a
.· á conocer hasta hubieran po
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iios dec; u(-,_: fué aquello un tiempo como 1a re1~v!les de la civilización
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centenares de a i .~ á Bretaiia antes que p,:,r t ter
, .
taban las tribus mqme as
rayo de luz qu~¡° ca:'.\e!o que los bárbaros que manteman, es ;:; ·ones aprovecbán&lt;locayera sobre e ª e
d con su invasión de escoceses, p1ctos y J todo momento de
tendieron ni mu 11do ?uªté -~ea mano. Cierto ¡:e de todo pretexto, e
~en ta ron su lenta pc1 o i

y

f

descuido, para producir perturbaciones, asonadas y rebeliones. Y esta severa disciplina
produjo indudablemente muy buenos resultados, pues bajo la dominación romana
toda la superficie de la tierra sufrió profundos
cambios: grandes ciudades amuralladas y
fortificadas se elevaron en los sitios donde
apenas existían aldeas rodeadas de pantanos;
se desecaron muchas lagunas, se construyeron puentes, se encauzaron ríos, se roturaron montes, se utilizaron inmensos terrenos
antes considerados improduclibles, se extendió el empleo del arado que obligó al suelo á
dar grandes rendimientos; la tierra, en suma
sobre la cual ponía Roma una vez su sello,
jamás perdía por completo esta marca, y
permanecía unida á aquélla por lazos que extendiéndose á través de los siglos eniranaban
lo futuro con el pasado: los hijos de Roma, al
edificar con la labor de sus corazones y de
sus manos, construyeron no solamente para
el día sino para los sig!os que habían de venir; las ciudades encontraban modelo en su
gobierno municipal y en sus leyes relnlivas
al impuesto de la tierra y á la distribución
del personal y de lo&lt;; bienes de las comunidades. Rema, en fin, legó sus antiguas costumbres á los que después habrían de ocupar los sitios ocupados entonces por sus hijos; los nombres de sus deidades, que dió á
los días de la semana planetaria; sus supersticiones y su folk-lore, de profundas raíces.
Bretaña con toda su riqueza vírgcn, sin
explotar, dió á Roma enormes provisiones
de alimentos, la envió muchos miles de hombres que lucharon al lado de los ejércitos romanos, y recibió á los nuevos colonos llevados allí de acuerdo con la política invariable
de Roma de transplantar á la tierra de una
nación los cautivos hechos en otra. A~1, la
población de Bretaña, compuesta de gentes
de casi todas las razas y tribus que habían
sido subyugadas por el imperio, fué extrañamente heterogénea, aunque extrañamente fui;iona'1a; que así como Roma destru vó la nacionalidad de sus cautivos, así, á su· tiempo,
destruyó inevitablemente la suya propia.
Preciso es reconocer que únicamente por
estos medios podía mantener l'l raza conquistadora la circulación de corrientes de
vida en las más remotas parles de aquel
gran imperio, viejo, podrido interiormente
hasta la decadencia más espantosa, que cobró nueva vida, cual si se le galvanizara,
con la sangre que sus colonias le llevaron.
En aquellos días obscuros que empezaron
en la segunda centuria del Cristianismo y
terminaron casi al finalizar el quinto siglo,
cuando llegó la última etapa de la lucha y la
extinción del imperio de Occidente, el muo-

245

do parecía que caminaba á su ruina: derrocábanse los reinos y levantábanse nuevos
poderes; los hombres se encontraban en la
mayor de las perturbaciones, no comprendiendo lo que les pasaba, y veían que la
más fiera intranquilidad se había apoderado
de la tierra amenazando concluir en la formación de un nuevo mundo y un nuevo orden de cosas. No hay que extrañar, pues,
que aquellas gentes, desconcertadas, avasalladas y oprimidas por la turbulencia universal, desconociendo lo que había de ocurrir, predijeran y creyeran que pronto llegaría el fin del mundo.
Para creerlo así no les faltaban razones:
la metrópoli no podía ya hacer frente á las
fieras tribus del Norte de Europa; los godos,
los vándalos y los hunos, cada raza en el momento que le convino, se unieron al ataque;
Roma, la Todopoderosa, la Eterna, la Invencible, cuya fuerza ningún hombre creyó que
acabaría, tuvo por útlim 1 r;ue mostrarse á
la defensiva; é impotente, , sangrada por heridas interiores y atacada y torturada por los
enemigos en el exterior, con una horda de
bárbaras fieras que pugnaba por hacerla presa entre sus garras, vióse precisada ü llamar
en su socorro á sus provincias lejanas. ¡Los
doce siglos de su poder babi: 1 transcurrido,
y comenzaba para ella la fúnebre tragedia
de su historial
Bretaña sufrió pronto las consecuencias
del estado en que so encontraba la metrópoli. Al Norte, esperaban el momento oportuno para echarse sobre ella las bandas siniestras de piclos y escocese;:, indi,ciplinados y
refractarios á toda reglamentación; al Sur se
movían los sajones, los terribles hombres de
los cuchillos cortos; y en las costas Este y
Sudoeste menudeaban los piratas que, arrojados de sJs propios lares, buscaban nuevos
lugares donde residir. En Bretaiia nadie creía
que la colonia quedaría entregada á si propia; pero Roma se encontraba demasiado
lejos, y, además, en peligro, para que pudiera interesarse por los demás. Y así fué
como en el décimo año de la quinta centuria cruzaron el mar cartas del emperador
Ilonorio apremiando á las ciudades de Bretaña á que proveyeran á su propia defensa,
puesto que la metrópoli no podía auxiliarlas. Para Bretaña fué este el lento principio
del fin: las invasiones comenzaron á sucederse, y por los años 420 los ingleses y los
sajones ya habían logrado establecerse gradualmente en las costas de Levante y del
Sur, mientras que otras tribus aliadas molestaban de continuo á los distritos oc.::identa•
les.
Desde entonces, el ejército de la segunda

�247

A:\tOR DE DAlllA Y AMOR DE ESCLAVA
POR ESOS MUNDOS

246
centuria romana en Eboracum, la gran ciudad que desde su fundación babia sido el
a~iento del gobierno de toda Bretaña, redújose á cuatro legiones; porque después de la
rarta de IIonorio, las restantes fuerzas tu, ieron que hacerse á la vela con el procónsul, que abandonó aquella capital para dirigirse con sus soldados más hácia el Sur del
pais. De este modo lograron fácilmente ocupar á Eboracum los caledonios y los sajones,
que bajaron del Norle estableciéndose en
ella. Y después, á medida y siempre que los
romanos abandonaban las ciudades septentrionales, buscando mayor seguridad en las
provincias del Sur, los barbaras_ a~anzaban.
y se posesionaban de ellas, consiguiendo as1
la conquista tranquila del país por que tanto
habían luchado.
Estos últimos días de la dominación romana en Bretaña fueron días agitados. Las
ciudades de la isla, gobernadas por señores,
cada uno de ellos en feudal independencia,
rompieron al principio los lazos con que
Roma los había unido; pero al cabo todos
pusieron sus pensamientos en esperar la
Yictoria de la metrópoli para de esta manera
arrojar al invasor, á quien ahora soportaban
forzosamente; y uno y otro día. á lo largo de
las grandes vías, transitaba constantemente
una cohorte, abundante en número, valiente
para el combate, con estandarles enarbolados
y con la vista puesta siempre hácia el Sur.
hácia el mar y hácia Roma.

olra parte del camino pastaba el ganado en
extensas praderas; y en sendos campos, hombres y mujeres, uncidos como bueyes, se esforzaban ante el látigo del labrador, mientras
en algunas canteras cientos de operarios trabajaban sin descanso bajo cargas abrumadoras, aguijoneados por golpes y juramentos.
Llegó al fin un día de la caminata de Nicanor que no fué para ésto de tanta soledad
y tan ~in compañia como los anteriores. Era
un día gris, tocado de la brisa fresca del
otoño, y en el que todo el campo se hallaba
semivelado por ligera niebla. Muy de mañana aún, se trabajaba ya en el campo y en el
bosque. Def:de una granja llegaban el canto
del gallo y el ruido do un molino oculto en
un próximo bosque. Nicanor, que amaneció
sentado al lado del camino y en el sitio donde babia dormido, desayunábase con los
restos que de la cena anterior habían quedado en sus alforjas.
Detrás de él, en el camino, oyó de repente
la voz de un hombre que entonaba una canción alegre y báquica. El que cantaba se
acercó á Nicanor: era un individuo de cabellos negros, que vestía una especie de chaqueta de cuero, sin mangas, y un casco de
brillante latón; llevaba barba poblada, y al
costado lucía larga tizona. En alta voz y mu y
alegremente, dijo á Nicanor.
-Buen muchacho, ¿podrías decirme dónde e!'\loy?
-Si -respondió Xicanor con cierto orgullo y' baci,endo gala de sus ?onoc_imie?to~
lV
del paü:.-Eslamos cerca de Fmei:, a treinta
de Londinium.
Esto fué lo que encontt·ó fücanor en los millas
-1Tonlo do mi,-repuso el de la barba
alrededores de Londinium. Pero no trope?.ó poblada-que no sé dónde estoy ni á qué
~olamente con guerreros y patriolas;sino que parte voy cuando tengo un poco de vino en
vió nobles y esclavos, comerciantes y arlilict's, y una multitud diver~a que, á juzgar el cuerpo!
Y sentándose al lado de Nicanor, lo prepor s·us trajes y sus modales, procedía de
guntó:
~
.
muchas y bien distintas tierras. El hijo de
-,;,Sabes de algún gran seuor que nec~s1Hathumus, fiera y fo,ca la mirada, altivo el te un criado robusto y capaz de servirle,
rontinente, como si fuera señor poderoso, ca- que sepa trinchar carne de animal ó carminaba con;;tantemente hácia el Sur,siguien- 11e humana, que tenga habilidad con la espado á los soldados. Empezaba á darse cuenta da ó la honda, y que sepa conducir una ca&lt;le que el mundo era un lugar de gran im- rroza tirada por dos ó cuatro caballos?
portancia en el cual no había él so?ado ja_-No,-contestó Nicanor. - Soy forastero
más. A rnedida que se acercaba a Lond1- en todos estos contornos.
nium el tráfico v la circulación aumenta- r,Vas á Londinium?
.
ban· ~umentaba támbién el movimiento de
No. Me dirijo á Thorney, más conoCido
tropas, que constantemente abandonaban el por el oombre de Isla de Bramble,- repuso
país para pelear con los bárbaros; y ya en- con sencillez el hijo de Rathumu;;.
tre las bajas colina~, Nicanor pudo Yer lo
-Pues entonccR... también me decido yo
mismo bellas y majestuosas residencias que á ir á Thornev.-dijo el desconocido con
se destacaban entre verdes alamedas, que amabilidad.-Mé encuentro endiabladamenchozas de enyesado bal'ro con techos de te perdido, arrojado de la_ ciuda~ y del ca~paja donde residían flacos esclavos adorna- po, y por primera vez obligado a ser sobno
dos ~on los collares de sus señores. En la

.

·.

durante toda una semana. ¡Y todo por Baco!
í por las mujeres, ¡por las mujeres también!
í el extraño individuo movió tristemente
la c·abeza y ,uspiró honcla111enle.
,;_Y qué tienen c¡ue ver con ello las mujrre!-':'- preguntó Nicanor.- ¿Son ellas las
1¡uc te arrojan de la ciudad y del campo'f
¡.\h! No es eso lo peor: me arrojan, pero
me llaman,-coutestó el hombre de la cnrrr,-pada cabellera negra.
Y de repente, dijo ú fücanor:
Puesto que ¡.;eguimos el mismo camino,
puesto que he decidido dirigirme á cualquier parle, ;_haremos juntos el viaje'~ So,·
Valerio, en otro tiempo de la novena legi61Í;
hoy tengo mi lice11cia del servicio ... Y me encuentras persiguiendo la fortuna, con una
espada tan larga como la bolsa que la alquile.
~icanor, mitad asustado, mitad complacido, con el nuevo conocimiento, corrcspontlió
á Valerio diciéndole su nombre y su situación.
-Tú y yo seremos buenos amigos,-dijo
luego el soldado.-¡A fé que no me gusta
poco la compañía y la amistad de los muchachos animosos como lúl Yo pelearé por
tí, y tú robarás para mí: he aquí una magmlica división del trabajo... Con que, más ánimo ahora que antes, y en marcha ya. ¿Estás
listo'?
Se pusieron los dos á andar, y ya en

camino Va\erio hablaba sin tasa ni medida
pronunciando muchos extraños juramento~
'f exclamaciones. Co11taba sucesos fantásticos
cl_e la vida en los campos y en las populosa,e1udade,-, hasta el punto de excitar la imaginación de Nicanor, que ansiaba recorrer todo ese mundo y hacer las mi,;mas cosas que oía. Y luego, tocó el turno en la
co11Yer,-ación á Nicanor, el cual, en meno,de media hora, contó á Valerio toda su historia, sus hechos, sus ambiciones.
.\! llegar el mediodía, comieron los dos
amigos en el borde del camino real en compaiiia de otras dos personas, bondadoso1:;
mercaderes, y después continuaron la caminata, encontrándose con otras gentes con las
las que Valerio pa~aba el tiempo en conversac-ión.
Así llegaron, al punto de ponerse el sol,
al mi:;mo tiempo que otros viajeros á pié y
á caballo, á Thomev, á la Isla de Bramblc
bulliciosa y animadá por una población fij~
~· flotante mu y numerosa, que&gt; rendía culto a
Dios en la grandiosa iglesia de San Pedro v
al bello .\polo en su alegre templo.
' ·
Nicanor pem,ó que jamás había visto cosa
tan maravillosa y quedóse perplejo ante tamaña magnificencia, mientras que Valerio
canturreaba su báquica tonada y mascab,t
un trozo de hoja que daba á los labios ,· a
los dientes un linte rojo ,·i\'o.
•
( Co1tli1111ar&lt;Í)

ll11sl1 acioncs de Reina lufante

�¿CUÁL ES ~11 OBRA PREDILECTA?

ción á la que está surgiendo y á las que han
de seguirla.
-Siendo así, la obra predilecta de hoy
será La voluntcid de vii&gt;ir...
. -Sí... Pe~·o sólo por muy pocos días, pues
pienso termrnarla ar.tes de una semana. Entonces, comenzará á serlo la novela de la
plaza de toros, que hace tiempo len"º deseo de escribir, y que pronto será un °hecho
proponiéndome marchar á Andalucía dentr¿
de un mes para documentar dicha obra y
escribirla inmedialamenle con el título de

¿CUÁL ES MI OBRA PREDILECTA?
En niiestro número ele !iovienibre ~lti!iio coi;~f~~~;}~:i

~;ª7

!~i ti:~i

1

~;r:;;~~:~};1¿u&amp;t:s
otro objeto qne civen{Juar por pt opta mm
7
.
e·isamienio ya por las
preclilecfa, va por lci pe1:fe_cC'ión con _q1!0 _clesarrol
J!i.t ¿:cito que loqró el trabacil'cw1,Stancias q-ue presidieron su q.e1Lsts, ycip.enl fi. '4ralcle's B1·e'o'n p'érez Galdós
•
el 'bl' Ec'teJarai; et acw ~
,
r ,
'
jo al ser conocicl~por EJm lC?- Al. ·e" bi'iinont y Amacleo Vives han expuesto ya
los hermanos Quintero ii9enio t~tJ .,
.
. . , O;namos ahora lo qiie dtceii otros maesf1 os,

m:n ff

º~~~

~

Vicente Blasco lbáñez

.

que cuando álguien me cuenta un episodio
de ellas tengo que hace~ un esfu~rzo para
recordarlo, y á duras pe1ns lo consigo.
.
- Sin emba,.go,-insi,limos- ¿no habra
a\auna que merezcaº en cierto modo,
pr~eminencia? ,;_Ni
siquiera La ba-

· d
Desde que, á prim~,·os de año, regreso e
París el genial novelista, encerrósc en su gabinelc d e trabajo
con formal propó~itodenoveránadie hasta dar por
t"raca?
terminada su pró-Tampoco. ¿Por
xima n11vela, La
qué esa, y no otr:~-~
voluntacl de vi~i!·,
La mayor po11ular1imponi~ndoso titadad que haya adnica labor de más
quirido e,~ ltspaña
de doce horas diano puede Juit1fica.r
rias. Venciendo la
mi preferencia; '1/.J y
aisladora consigna,
lejos de el:o, enlicua el repporter
cuentromucho maal Íado clel maestro
yor mério en olras,
y escucha las palacomo Ca11os y babras que co~ _verrro, por ejemplo,
bosidad mend1onal
escrita cinco años
íl u yen de sus labios
r-!1111111!~_,,m á s t a r d e que
sonrientes.
aquella; y si hubic-Con tolla sinra de atenerme al
ceridacl, debo d~éxito logrado en el
cirle que entre mis
extranjero, Lct Caobras no tengo pretedraZ lo ha len ido
dilección por ninmuy superior al de
guna. Apenas _l~rLa barraca ... Yo
mino de escnbuvivo todas mis nolas les tomo avervelas del modo más
sió~; la corrección
intenso p o si ble,
de pruebas es para
mientras las promí el mayor de los
~-=-.;,...___.._;.....,;__
&lt;luzco; pero dessuplic:os, y sufriría
_
pués de impresas
un ataque de ~erVicente Blasco lbánez
las olvido. De aquí
vios si me obhga.
.. que no pueda señalar preferencias de ningusen á leer una novela mía escnta hace t:e:; na clase entre ellas, pues sólo presto atenó cuatro años... Tan por completo las olvido

Sangre y arena.

Manuel Linares Rivas

2{0

de autor, la tragedia familiar que, por extrañ~ capri?h? del Destino, tuvo lugar para

m1, comc1d1endo con aquel éxito ...
Y, con efecto, recordamos la terrible coincidencia: mientras el público aclamaba con
entusiasmo el nombre del autor de Aires de
fuera, viendo en él una legitima gloria de la
dramática española, la Fatalidad, implacable
guadañadora de alegrías, dispuso que dejase
de existir el ex-ministro liberal padre del
ilustre autor cuyo nombre encabeza estos
renglones.

Miguel Blay

Con su largo blusón de trabajo, el gran esEl autor de Bodas de plata, A&gt;1oranzas cultor catalán prepara una de sus futuras
y tan tas otras
obras, hermosa
obras teatrales,
composición
descansa trabaque habrá de
jando. Reciehembellecer 1a
tes aún sus úlfacha da del
timos triunfos,
grandioso edifino deja enmo, cio que conshecer su pluma
truye la Sociey prepara, endad Coral de
tre otras cosas,
·Barcelona. Soruna pieza para
prendido pür la
el Teatro de
pregunta en
Apolo, deseoso
cuestión, Blay
de dominar en
no sabe qué
a b so I u to el
contestar, y se
único género·
pasa por la
que se I e ha
frente la mano
resistido algún
manchada en
tanto.
yeso.
Alzando la
-No sé ... no
vista de las
sé... Una resc ua r tillas e n
puestacategórique escribe, la
ca es r.iu y difídirige á su incil de dar...
terlocutor, quo
Y rebusca en
le hace la preun cartapacio
g un ta consadonde conserbida.
"ª reproduccio-Sin vacilanes fotográficas
ciones puedo
de sus obras,
contestarle, sin decidirse
dice.-Si he de
p o r ninguna,
Manuel Linares Rivas
fijarme, p ar a
hast~ q u e, al
determinar mi predilección, en la obra que fin, entresaca de ellas el hermoso grupo esmás influjo haya podido ejercer en mi vida, cultórico que reproducimos, el cual es un
le citaré, sin dudarlo, Aires ele {1tera. Es mi fragmento del soberbio monumento á Chaprimera comedia grande, en la cual YÍ rea- varri, erigido en la plaza de Portugalete. Sin
lizada la aspiración suprema de todo autor embargo, hace proteslas de no estar absolutadramático, al conseguir que se estrenase en mente decidido por esta obra, ni por otra
e~ Teatro Español bajo los buenos auspi- alguna, para considerarla preferible á las decios de Maria Guerrero y Fernando Diaz de más.
Mendoza. Además, contribuye á hacer meY termina la breve entrevista ofreciendo
morable dicho estreno, decisivo en mi vida el maestro proporcionar datos y fotografías

�-

Fraimenlo del monumenlo lernntado á Ch;varri en la Plaza de Portugalete.-Escultura, por Miguel Blay

¿CUAL ES 1\11 OBRA PREDILECTA?

25,1

nalidad en que incurriría el quo no saliese
airoso del compromiso había de consistir en
pagar almuérzo y cena durante ocho ,días
consecutivos para todos los que tomábamos
parte en el convenio, lo cual constituía séria
amenaza de un más que regular desembolso,
sirviendo de acicate para que todos procuTomás Luceño
rásemos no dormirnos y pusiéramos en pre1:El ingenioso y culto escritor cuyo nom- sa la imaginación.
•Claro está que no se llevó el asunto á punbre antecede otorga su predilección al saifct de lanzet: toleróse que el que no sinUern
nete titulado Amén, ó el ilustre enfermo.
-Conste,-dice en un arranque de modes- el título que le cupo en suerte lo permutara
con otro que se
1ia, en él carachallase en igual
lerísti ca - quo
caso; asimismo
no es que yo
consideramos
suponga mérito
como cosa lícita
alguno en es a
el acoplar algún
obra, ni en ninasunto preYiaguna de I as
mentc concebimías; es, sencido, y aún obras
llamente, el roy a hilv·anada$,
cuerdode )ama,,,empr.e que S&lt;'
nera como naacomoda,en it
ció lo que prol a s exigencia~
voca semejante
del título q u e
preferencia.
correspondió á
Y con sn
cada cual.
charla scncil !a v
» Todos trababondadosa, evo'jamos con ahinca la génesis de
co durante lo;
su obra favorita.
treinta días si-Allá por los
guien les á la
años de ochenta
apuesta; y á pary tantos nos rete de algún caso
uníamos en una
excepcional, cocasa de la calle
mo el de Estrede la Victoria,
tremcra, áquien
que ostentaba el
u n a desgraci:1
nombre de Cende familia impitro Artistico 11
dió cumplir Jo
Literario, to pactado, al finados ó casi todos
lizar el mes nos
los que por
r.cunimosdc
aquella é p oc a
Miguel Blay
nuevo llevand,
rendían c u 1to
en Madrid á la literatura: allí concurrían, cada cual su correspondiente manuscrito.
entre otros, Ramos Carrion, Vital Aza,Ricar- completamente 'listo, terminado y en dispodo de la Vega, Sinesio Delgado, Pepe Estre- sición de ir á manos del maestro que hubiemera, Fernando Manzano, y muchos más. Y ra de ponerle música ó á las del director de
allí,cierto día, entre bromas y veras, nos com- escena para ensayarlo. Entre ellos figurab:111
prometimos solemnemente á escribir cada algunos de los grandes éxitos del género chico:
uno, en el plazo porentorio de un mos, una Las doceymedia 11 sereno,Labaraja fran-·
obra teatral en un acto, con el imprescindi- cesa, Sn Excel,encici, El chaleco blcinco ...
»Y entre ellos también se encontraba mi
ble requisito de adaptarla á un título forzado, que la suerte debía designar, á cuyo fin sainete Amén ó el ilusfre enfermo, que fué
colocáronsc en un sombrero varias papele- estrenado el 8 de Abril de 1890 en el Teatro
tas con los nombres de los conjurados, y en Lara, representándose cincuenta y tan la~
otro igual número de frases ó palabras, es- noches consecutivas, cifra exhorbitante para
critas á capricho, y que debían servir de tí- aquella época en que las obras no se hacían
tulos obligados para las futuras obras. La pe- tan viejas como ahora en los carteles ...
suficientes para que los lectores de PoR
Esos MlJNDOS puedan tener idea de la labor
del insigne artista mediante una semblanza
del mismo que, Dios mediante, se publicará
en uno de los números próximos.

�¿Ct,;ÁL ES MI OBRA PREDILECTA?
POR ESOS

252

Salvador Rueda

~tu:-mos
no le tengo inclinación porque crea que posee mérito ninguno, sino porque en ella so
canta el que yo creo tema más capital, sagrado é inmenso de la vida humana y de toda la vida universal, cual es el acto de reencarnarse y de transmitirse todos los organismos á la inmortalidad por medio de la
cópula.
»De teatro, entro La M1,sa (cuya idea capital la veo reílorecer en otras obras no
mías),enlre Lci guitarra y otras producciones
que tengo inéditas, prefiero La guitarra, no
tampoco por
~ suponerle mérito, sino por ser
un trozo de España.
• Y en poesía,
por úllimo, no
prefiero , como
1as prefiere el
público, F11enie
ele sciluci y

¿Quién no concede al nombre de Salvador
Rueda la importancia que merece? En España, nadie desconoce la personalidad de
este poeta, quizás el único gran poeta que
nos quedn. En la América latina, menos que
aquí es ignorado: han querido imitarle, y no
lo han logrado, porque los dones del ciclo
no pueden imitarse, y Salvador Rueda posee
como pocos el inestimable ~alardón de
la Poesía: ante su pluma se rinde esta musa
y á su pensamiento se
muestra sumisa
v obediente.
Preguntado por
el t·epporle'I· ,
contesta:
«De mis
ohras,·,:,mi prc&lt;lilecta't P ar a
Tromvet{IS d e
hab'ar con sinór[Jano , s i n ~
ceridad, ninguque prefiero m1
na obra deternueva colección
minada, y si el
de
poesías , en
tumullo de vocartera, titulada
ces diversísiEl homb1·e ; la
mas que sale
preferencia n o
riel to ta 1 de
es tampoco por
ellas. Pero coméritos , s i n o
mo usted me
porque en ese
pide que conlibro se juntan
crete. que puny enlazan lo s
tualice, le diró
términos " leque tengo premas más distinferencia p o r
tos y el concieruna obra en cato más variado
da género do
de
voces humalos que cultivo:
nas que hay en
poe:;ía, teatro,
ninguna o b r a
novela y, algumía, contenienna vez, critica.
Tomas Luceño
do desde lo cóDe c3la, le tengo inclinación,
mico ha!-la lo trágico y pasando por la más
no porr¡ue rrea que vale nada. si110 porque completa gama de mi expresión.
fiié el libro-heraldo de este gran mo,·imienlo 1 »Tenemos. pues: El i·itmo, La cópula, J,a
literario, á El Ritmo. En él pedía que se hi- !/Hifarm y El hombre. ¿Que de estas cuaciese uso, en poesía, de toclo el ritmo en sus tro, ruá\'? Pues la última.
interminables combinaciones. y no solamen•;,Y de· todas mis poesías líricas, cuál?
te se ha hecho uso, sino que se ha hecho abu- No por atribuirle valer, sino por lo que voy
so, llcgándo:se al delirio de los delirios. ¡Ten- á decir, prefiero La risci de Grecia. Aundría que e~cribir un Confrci ritmo! ...
que yo desprecio profundamente los que
.ne las novela~, á pe:-ar de los inmereci- llamamos jue!JOS flo1·ales por llevar el idiodos honore:; de las lenguas italiana y fran- ma nuestro á países donde ese magnifico
cesa, que se llevaron, vertidas á ellas, El gu- idioma nuestro empieza á conv~rlírse en una
sano de luz y La reja, yo prefiero La có- «jerga•, envié á un grandioso concµrso de
pula, obra que tengo impresa desde hace un Buenos Aires, abierto á los poetas todos de
afio, esperando ser echada al público; es de la infinidad de países que hablan lengua e,no larga dimensión, antes bien, recogida, y

253

que no tengo predilección por ninguna de
mis obras; 'f si, por salir del paso de la manera más fácil, señalase Lu bendición de los
campos, cosa que á todo el mundo le parecería muy natural, yo fallaría á la verdad
pues mi obra predilecta es La ,·omeria dei
Rocí_o, como rara un buen padre su hijo
predilecto es siempre el más desgraciado.
•¡Y vaya si ese cuadro mío lo ha sidol En
él puse todas mis ilusiones, con él me despedí de Roma después de quince alios de residencia en esta ciudad, haciendo su exposición pública en la :Sala Dante», de cuyo
resultado no me olvidaré nunca, y creo que
allí tampoco se habrá olvidado ... Lleno de fé y
de ilusiones, lo traje á Madrid, y aquí
fracasó en la Ex.posición de 1897.
•¿,La causa? Muchos la conocen ...
Yo no la ignoro,pero el hecho evidente es que fracasó, y
que en aquella salita donde el cuadro fu é colocado
quedarori p a ,. a
siemp~·e, mi fé y
auto p1·eclileciones
mis ilusiones ... Toliterw·ias. N o he
mé una antipatía
de ocultar á usted,
un ódio, á mi cua~
anlesde poner pundro,
que estaba deto, que me gusta
cidido
á hacerlo
mucho esta emprepedazos apenas volsa ideada p o r la
viera a mi poder;
revista P o R Esos
pero un telegrama
MUNDOS de arrande la Sociedad de
car un poco de psiSalvador Rueda
Artistas de Munich,
cología intima á los
que me pedía que
ho_mbres de letras,
l?
~nviase
~or
gran
velocidad
para su expopsicología de la mcís íntima, razón por la
sición,
le
hbró
de
ser
ejecutado.
cual esas confesiones sincerisimas (infanti,Dudé si remitirlo ó nó, pues un cuadro
le_s, de pu~o expontáneas) que el periódico
fracasado
aquí llevaba posibilidades de coJH~e, constituyen, no unas páginas de superrrer
la
misma
suerte en otra parte· pero al
ficial entretenimiento, sino un libro de hondo
Y positivo mérito, nuevo entre nosotros. Ade- fin, cerré los ojos y lo confié á la s~erle, que
~ás, lo que no tenga un interés humano en hasta Ci-e momento había sido mi constante
literatura y poesía, para mi nada vale: estos pro lectora.
•A Munich fué, y allí me lo premiaron. En
lemas que usted solicita lo tienen, y le retanto
que en aquella Exposición estaba recisultarán un lomo con todo el interés de un
bí aquí una oferta por él de 22.000 p;setas,
prisma moral y mental.»
y quedó la venta convenida para cuando el
cuadro volviese de Munich ... Pero el asesinato
Salvador Viniegra
de Cánovas la dejó sin efecto. ¡Segundo golEl subdirector del Museo Nacional de Pin- pe de desgracia! l\las tuvo también su comtura y Escultura, cuyos grandes méritos aca- pensación, pues el cuadro me fué contratado
b~n de hacerle objeto de justa~ manifesta- por un negociante de Varsovia, y expuesto
01ones de entusiasmo, contesta del siauiente durante tres años en las principales capitales del Norte de Europa con éxito tan satismodo á la pregunta:
.,
factorio
como el obtenido en Roma y Mu•Nadie creería en mi modestia si dijera

pañola, mi poesía La 1·i,sa de (}recia y tuvo
la suerte de traerse la más_ alta band~ra que
en aquella gran fiesta se d1ó á la poesía lírica;_ y al ve~ yo regresar á España, á esta Espana_ de m1~ vehementisi~os amores, aquella
poes1a rubncada por la victoria concedida en
países lejanos, sentí ¡la verdad! un gran orgullo en ser español. Por encima aún de esta
consideración, hay otra, para mí más espiritual: la pobre muJer que me dejó hace poco
s~lo en esta _vida, tuve yo el gusl~ de que,;:
viera exclusivamente del dinero ganado por
mí con la poesía lírica; pero llegó una temporada en la cual no venia á mí, casi, dinero
emanado de los versos, y fué entonces cuando La risa de
Grecia volvió de
América c o n I a
bandera en un a
mano y en o t ra
seis mil reales de
premio, que, si n
lropezarsiquieraen
las mías, fueron á
las manos de mi
madre...
» Y ahí tiene usted explicadas mis

�POil ESOS ~WN'DOS

n!ch. Poco antes de terminar el contrato, re- dor de POR Esos J\luNuos, Su nombre viec:1bí una carta de un rico judío alemán ha- ne rodando por periódicos y revistas hace
ciéndome importante oferta, que me apresu- muchos años, y el favor y el aplauso del púré á aceptar; pero no lardé muchos días en blico acompaüan, sin abandonarlas nunca, á
recibir o lr a carta,
s u s castizas proen la que se me
ducciones. De las
parlici paba el fallenumerosas obras
cimien lo del compor él producidas,
prador ... ¡ Adios ,
otorga su preferenmi dinero, por ser·ia á las novelas
gunda vez, y tercer
lituladas El seducgolpe de desgracia!
(m· y lilemoriasde
•Vuello el cuadro
1ma cortesana
á Espaüa, le conde-En ellas-dice
né á estar enrollael distinguido esdo á perpetuidad ...
critor - he creído
Pero al verlo de
realizar mi ideal en
nuevo, se despertó
la materia, pues la
en mí la sim palía
pr i m e r a de las
por mi desgraciada
obras citadas es un
obra, y con la esdetenido estudio
peranza de su repsicológico, y I a
habilitación lo re.,cgunda tiene e 1
galé al E~tado, con
mayor ambiente ele
des lino al )fusco de
rea idad p o si bie,
Arle Moderno. dondada la minuciosa
de está expuesto,
prolijidad que puse
y, según me dicen,
en la documentaya no parece tan
ción de los episodios
malo, r aún gusta
y e 1 cuidado con
á muchos.
que procuré com, ¿,Queda j uslificaponer el tipo de
rla mi predilección
Isabel Orlego , 1a
Salvador Vinicgra
por ese cuadro'? No
protagonista.
me parece mejor ni peor qu,e los doscientos
,Por cierto que acerca de El seductor, he
y tantos que llevo pintados,- pues, como ele referir una anécdota curiosa, que revela
dije al principio, en ese sentido, ninguno me hasta qué punto la realidad, en algunas ocam e rece predilección, ¡:orq ue á todos los siones, supera los más fantásticos sueüos de
tengo por iguales
la imaginación.
medianías á quielTabíaseme censunes la suerte h a
rado por algunos
protegido ... Por
acerca de la verosieso, en el que esa
militud dudosa del
suerte me faltó pue y r a n e seo Don
se mi afecto, y siPlácido Bilbao,
gue siendo para mí
protagonista de El
el hijo desgraciado
seductor: como esy predilecto.»
te personaje era
soñado por mí,
sin que en ningún
Eduardo
rjemplo vivo me
Zamacois
hubic,,e inspirado,
nada tenía que obEntre la juvenjetar á lo dicho poi·
tud literaria ocupa
la critica. i\Ias héle
un lugar preemiaquí que hallándo11enle, en justa lid
me en París, dos ó
ganado, el director
tres años después
de El cuento sede publicada esta
manal y colaboranovela, la prensa
Eduardo Zamacois

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�256

POR ESOS MUNDOS

local publicó una noticia~º!' demás s~1gestiva de trabajo al escenario de'. teatro don~~ había
y curiosa: .Madame Verlame, - prima del de estrenarse, la iba perdiendo el carmo grafamoso poeta del mismo apellido:--_que ha- dualmente, á medida que avanzaban los cnbía llecrado á edad avanzada dedicandose á sa yos, y al llegar la nocha del estreno, 1:1e
sosten~r correspondencias amorosas .P º. r parecía mala de Ycrdad y á todas luces silcuenta ajena, acababa de obtener una Jubi- bable. De ahí mi miedo cerval en los molación ó retiro con que la favorecía uno do mentos de estrenar una obra. Para compar'
sus clientes,
la'condesa de Uzés, como prue- tir ese mief:o y quedarme con la menor cantidad posible, he acepba. de reconocimiento
tado y buscado colabopor haber logrado reración algunas vr.ces,
conciliarla con su
encontrándome luego
amante. Es decir, que
chasqueado, porque el
el protagonista de El
miedo, un miedo á naseductor, tachado de
da comparable,ha sido
inverosímil, creado
el mismo, el de siempor mí sin sujeción á
pre.
modelo alguno, estaba
,Jamás he podido
hecho carne en la anpresenciar desde el púciana Madame Verlaiblico una representane, que había vivido
ción completa de nincon vida real lo que
guna ele mis obras,soñó mi fantasía y esni aun de aquellas que
cribió mi pluma.
marnr éxito han al• Y como prccisacan'zado- porque tomen t(! enlóncos se pudas, una vez estrenab l icó la traducción
das, me han parecido
francesa de El seducinsoportables ... c o n
tor, me apresuré á
una sola y única exofrecer un ejemplar á
cepción, la de Mcte1·se
la anciana señora cuen honcl1tras. Esa zarya personalidad había
zuelil la, interpretada
incol)scientemente repor Julio Ruiz, me diFrancisco Flores García
t r a t a do en una de
vertía
extraordinariamis obras predilectas.
mente, y hasta tenía la inmodestia de reirme á carcajada tendida durante la repreFrancisco Flores García
sen !ación. ¿Por qué esta excepción rarísiEste fecundo escritor, colaborador de esta ma?
Senciltamente, porque Julio Ruiz, aderevista, y que tan popular ha h_echo e'. p~cudónimo de Córcholis, nos remite la s1gmen- más de interpretar el protagonista como yo
no había soñado, colaboraba en la obra
tc re,puesta:
«Cerca de ochenta obras, entre comedias abundantemente; y como tenía mucha gracia
y zarzuelas, he estrenado con éxito más ó y fino ingenio, y decía, por su cuenta, cosas
menos satisfactorio, y muchas de ellas han saladísimas, muy en situación, parecíame
dado dinero, como se dice en el argot de asistir á la representación de una obra que
bastidores, obteniendo á veces grand_es elo- no era mía.
• Por esa circunstancia, y por ser la que
gios de la. crítica profe:;ional; pero, s1 he de
hablar c o n franqueza, no estoy satisfe- más dinero me ha producido, sacándome en
cho de nin~una. Siendo esto así, mal puedo ocasiones de graves apuros, si por alguna de
tener predilección por una determinada obra mis producciones hubiera de tener predilecmía. IIe gozado mucho componiéndol~s, y ción, seguramente sería por esa ... Pero, no:
una vez ~crminadas me han gustado mas de mi obra predilecta no se ha estrenado todaJo regular, creyendo sinceramente que había vía, y acaso no Jlegue· á estrenarse, por aquello de que «la mejor palabra es la que se
acertado.
• Trasplantada la comedia desde mi mesa queda por decir.»

AUGUSTO MARTINEZ OLMEDILLA

LAS ÓPERAS MÁS CÉLEBRES DEL MUNC O

"LA BOHEMIA ", DE PUCCINI
Los aficionC;-dos á la 11uísicC;- que viven alejculos de las gi-cindes capitales y que, por tanto, no disponen de ocasiones para ver y oir las óperas en la escena teatral, tienen
que contentarse con los ~os que hasta ellos lleva la prense, diarict, cuyos críticos solo
se ~&lt;;tp~n en_ la p_roducción ,es_pecíficct olvidándose de lo que la obra es en sí con relaczo"'!' C;- la 1nstonct de la muszca ó de las concepciones de los compositores. Nuestro
proposdo en estos artículos es poner de relieve el espfritu de los arandes hombres
que han desctrrollado el a~te d:el drama musical, y, al efecto, en esta serie ya hemos
cletal~aclo ele las óperas Rienz1 y Lohengrin, de Wagner, Rigoletto, de Verdi, y Romeo
y Julieta, de Gonnod.

e

ÓMO no

incluir er:tre las óperas más famosas del mundo esta partitura del
ilustre autor de Tosca? En todas parte,:,
pero qui:.::ás en España más que en nincr(m
otro país, es La Bohénie ópera oblig~da
para todas las compañías líricas: el público
no se cansa de oírla, y cada ve:.:: cuenta esta
música mayores y más entusiastas partidarios y admiradores.
Lá primera ópera de Giacomo Puccini,
I Villi, fué estrenada en Milán el año 1884;
luego compuso este maestro Edgat·; después
Manon Lescattl, y más tarde La Bohemia.
Las dos primeras están completamente olvidadas; la tercera, apenas se representa; la
cuarta, recorre en triunfo todos los teatros de
Europa y América: forma con Cavalleda
rmticana, de Mascagni, y Los payasos
deLeoncavallo, una trilogia,- pordonc el lector e::;ta impropia denominación-una trilogía italiana de los autores de esta nación más
célebres y más en boga actualmente.
Puccini, que nació en Lucca en 1858 re cibió su primera educación musical e'n su
pueblo natal, bajo la dirección de un violi-

nista do grandísima reputación, Angeloni.
Después pasó á .Milán y e~tudió con Ponchielli, el autor de Gioconda, y pronto llegó
á ser maestro en el arte de la composición.
En su música, Puccini ha sabido conservar
la melodía y flexibilidad de la vocalización
italia?a, á la ve:.:: que hacerla participar de la
doclrma alemana de orquestación descriptiva en la que las voces de los instrumentos
son los elemen tos principales que expresan
el pro¡:reso emocional del drama lírico
La Bohemia es, más bien que un drama
de estos, una sucesión de escenas que pintan
y describen la vida de los vecinos y concu1:rentes al Barrio Latino, de París. El mismo
Puccini vivió esta existencia, pero los detalles de la obra musical en que estamos ocup_ánd?nos_ no los obtuvo de su propia experienCia, smo del famoso libro Escenas de la
vidCf: bohenúa! de 1Ieury Mürger, que fué el
escritor que dtó c;irta &lt;le naturaleza á la palabra bohem'io en las obras que produjo desde 1822 á 1861, en el sentido que actualmente se da á esa frase.
La ópera de Puccini basada en aquellas

�POR , E.SOS MUNDU:-

á comer en el Café Jlomus, célebre restaurant del barrio, y consienten todos con grancuando se levanta el telón aparece ante el des aplausos, cxceptoRodolfo, que alega que
público la bohardilla de una casa de ,ecin- tiene que escribir un articulo de fondo para
dad. A través de la ventana se ven los tejaperiódico.
dos cubiertos de nieve. La escasez de mue- unQueda
Roclolfo solo y se sienta desconsobles en la habitación, así como la chimenea ladamente frente á una mesa esperando que
apagada, re,·elan la más extremada pobreza la inspiración acuda á su pluma, cuando en
:de los que en ella viven; pero unos cuantos la puerta suena un tímido golpe. •(,Quien vú•
libros y algunas pinturas sin concluir indican pregunta. «Perdón», responde una ,·oz de
que los inquilinos son arti~ta,;.
mujer. «Se ha apagado la luz de mi vela, y
Dos hombres hay en la habitación: uno de estoy á obscuras. (.Tiene usted luz para mi?"
ellos, Rodolfo, es poeta, y se entretiene ob- Rodolfo abre la puerta, y se presenta una
ser\'ando el panorama que desde la ventana muchacha débil y casi desmayada de hambre,
se divisa y mirando el curso rítmico del á la que el poeta reanima cerca del fuego con
humo de miles de chimeneas; el otro, Mar- un vaso de vino; después, la joven se levanta
celo, es pintor, y alternativamente se sopla pero al abrir la puerta para marchar,e relos helados dedos á fio. de hacerlos entrar en cuerda la llave que ha dejado caer, y una rácalor, para poder concluir un lienzo que re- faga de aire de la puerta entreabierta apaga
presenta nada menos que el paso de los is- la luz de Rodol{o. y los dos jóvenes recorren
raelitas por el Mar Rojo.
la habitación registrando á obscuras el piso.
Estos amigos empiezan á hablar humorís- Cuando Rodolfo encuentra la llave, la guarticamente del frioque sienten, comparándolo da en uno de sus bolsillos, y sigue buscando
al amor y al corazón de una hermosa jóven por el suelo, al lado de la muchacha, que se
llamada ]foselta, que ha abandonado á llama Mirni. Los dos jóvenes, á obscuras, so
Mai·celo. De repente, Rodolfo coge el ma- hablan como si fueran antiguos camaradas,
nuc;crito de un drama que está escribiendo y sin darse cuent.,. de que el tiempo pasa. haslo arroja á la chimenea; hiere un pedernal ta que son interrumpidos por las voces de
con el eslabón, enciende una vela y pone los amigos del poeta que desde fuera le aprefuego al producto de su genio. Se calientan mian para que acabe su articulo. Coge á
los dos amigos ante el fuego encendido, fe- Mimi de la mano y la lleva con él á la colicitándose de que por fin un manuscrito suproyectada.
yo les haya producido utilidad y de que por mida
Al empezar el segundo acto, los amigo~ se
una yez siqniera resulte corlo un drama poé- encuentran reunidos en la puerta del Café
tico.
l\[omus. Es la víspera de Navidad, y los ven• Se abre la puerta y entra Colline, un fi- dedores callejero:; pregonan juguetes y otras
lósofo. ,Es víspera de Navidad,-dice-r to- cosas, que los chiquillos adquieren. Rodolfo
das las casas de empeños están cerradas: compra para ltfoní un sombrero de color
¿cómo podríamos tener lumbre hoy?• En rosa, y por último se sientan en ·rededor de
esto, se abre de nuevo la puerta y entran una mesita, mientras Colline manda traerles
dos chicuelos con provisiones y combusti- la comida. La atención de los concurrentes
blPs para los bohemios, que reciben con al Café se excita con la aparición de una joexclamaciones de asombro y regoe:ijo el ven coqueta que da el brazo á un pomposo
inesperado regalo.Schmmard, mú~ico, llega con~ejero de Estado, Alcindot·o llamado. La
detras de los dos muchachos arrojando mo- joven es Mttsetfa, la amada de Mm·celo.
nedas triunfantemente; procura explicar la
Pretende éste hacer ver que no ha notado
manora como ha conseguido aquello, pero su presencia, y tanto se irrita 11l11seffa ante
el lrnmbre y el frío que sus amigos padecen este desdén que para llamar la atención a su
no les permiten ocuparse si!10 en alizar el amante habla ruidosamente, desesperando
fuego y ert preparar los come~tibles.
por ello a su amigo Alci11clo1·0. No consigue
, ,Do pronto, . la voz de Beuo~t, el casero, nada, y arroja al suelo un plato de lo,, que
que reclama el .pago de a1c¡u·tlcre&lt;; atrasa- acaban de servirle. Alci1t&lt;lo1·0 la suplira que
dos, se oye en el paiüllo. Los bohemios le se modere, pero ella comiem:a á cantar. El
consienten entrar, y Be&gt;toil que~a asombrado estoicismo de 1,larcelo se rompe con esta
¡inte el derroche de vianda-, y vino que ob- última prueba, y ,iendo Musettc, que ha
serva en la habitación. Animado con el es- triunfado proyecta el modo de librarse de
pectáculo, se decide á contar una historieta Alcinclo,·o. Grita que le lastima un zapato, y
de amorosas a,,enturas, y antes de terminar- exige á su acompatiante que vaya á comla los amigos bohemios le arrojan de la ha- prarle otro calzado; y quitándose el que lleva,
bitación en medio de burlas y chanzonetas á la fuerza lo coloca bajo el brazo del conde desprécio. Schaunard les invita entonces

Escenas de :\lürger carece de sinfonía, y

LAS ÓPERAS MÁS CÉLEBRES DEL Mt;XDO

sejcro, el cual marcha á satisfacer el capri,rho de la joven.
La triunfante Musetta se reune entonces
-con Marcelo y sus amigos. Pide al camarero
la cuenta de aquella comida, así como la de
la suya: y coloca las do,- en el plato vacío
de .4lcwuloro. Como no puede andar sin los
z.,pato~, .Jfarcelo Y Rotlolfo la levantan en
:\lto y la llc&gt;van en triu11fo por entre la mulht~d, que aplaude, en tant-o que regresa el
, ieJo con un nuevo par de zapatos enconlrandosc con su conquista en otra c~mpañía
Y una subida cuenta de gastos.
El terc_er acto representa un boulevard de
los exteriores de París. En una taberna se v::i
-el cuadro de_ Jlarcelo, ya terminado, Paso
rl~l Mm· RoJo. Es el amanecer de un día de
meve, pero en la taberna se oyen voces y
rantos de alegría. Mttsetta sale de ella cantando.
Po~ ~na de las calles laterales apare•cc Jl[inu, andando penosamente· preounta el
J'.Oi_nb~c&gt; del cabaret donde pinta' Ma;celo; se
lo mdican. y con gran placer suyo se enrucntr'.1 con Musetta, á la cual ruega que
ll~me a .J!arcelo. Llega éste, y MuseUa descr1b~ al prntor, con pesar apa~ionado, las explosiones de infundados celos de Rodolfo
que ha~en dr su amistad una cosa triste v
des.;rn~m~a. Jlw·celo aconseja la separació,i,
C!"? Mmu arepta. ya que esto le parece el
nmco recurso. Entra Marcelo en la hoste .
para ~c~prrtar á Rodolfo, que se ha queda~:
dorm1clo sobre un banco. Minií se asoma por
una _ventana, y tan pronto como Rodolfo
despierta le oye prorrumpir en acusaciones
c·~losas contra ella. Sin embargo, en seguida
lllega la verdad de lo que ha dicho y empieza
a l)ab!ar dese:;peradamente de la salud de
Jfmu y c!P su pobreza que le impide atendcda dcb1da~1entc. La tos descubre á Rodolfo la presencia de .J/imí, á la cual su novio
hace entraren la hostería, donde en medio de
:1'.1!ª~te rom·~r~ación Y de reminiscencias de
, lchc,dad der1dcn separarse. Al mismo tiempo, Muse/la Y ~Varee/o se enredan en viodc.,to altercado sobre los coqueteJ:s de la jó-

259

Yen, y entonces decide furiosamente Musetta abandonar á su amante.
. El cuarto acto nos hace volver á la bohardilla de lo~ bohemios. Marcelo y Roclol{o
hablan_, mientras pretenden trabajar; su conve~sac1ón versa sobre Jlusetta r !lfimi á
quienes no ?lvidan sus corazone'.~. Con v;rdadern emoción, y mientras Marcelo no le
observa, Rodolfo toma de un armario el
sombre~·o de color rosa que compró á Minií
en Nav1da~. Interrumpe la melancolía de los
dos ~ohem1os la preseilcia de Schmmanl y
Colli~ie, que llegan trayendo comida. Todos
se animan, y empie;r,an á bailar· v mientras
d~~1 vuelt.:s por la habitación, e~tr·a Jfasetta,
t1 i:ste y ~1:;gustada. Marce'o y los otros corren ha_c1.a ella, pero la joven les hace retirarse ~1c1éndo!es que trae á Minií. la cual,
clemas1ado fatigada, no puede i:mbir lo~ últimos. e_scalones. Rodolfo y .Jlarcelo bajan
pr.ec1p1tadamente, encontrándola, casi sin
aliento, acabando de subir. La ayudan á enl;ar en el cuarto colocándo'a sobre la cama
Ella les.saluda caritiosamente y se queja d~
tener fnas la manos. ilfosella sale apresuradamente á comprar un manguito. Colline
toma su paletó y se va, acompañado por
Schamiard_ Y. por Marcelo, para em periarlo
y buscar medico y medicinas. Mimí y Rodolfo quedan solos, y hablan de su amor.
Rodol{o enseña á Mimi el sombrero que él
conservaba, Y ambos se recrean recorriendo
los encantadores países de los dulces recuerdos. Vuelve Musetta con el manauilo
que pone en manos de Mimi. Marcel~ re~
gresa con la medicina . .Mientras que cada
cual se ocupa en asegurar calor y alimento
para la enferma, Schaimard se acerca al
lecho donde yace 1,firní, tranquila. Hace
Schau.nard señas á Marcelo, el cual compren~e cuando observa el rostro de la tisic:i
'!ue esta n~ necesita ya de tónicos. Rodolfo
'e 1~ ~xtrana conducta de sus amigos y se
prec1plla al lado del lecho, lanzando un grito; coge el inanimado cuerpo de .J.1!imí lo
abraza y lo deja caer en la cama, arrojá~dose al lado de la jóven á la que ha amado .

�&lt;.:nas de la Panadería de la Plaza Mayo,

MADRID VIEJO
I.A PLAZA MAYOR
N este lugar, Madrid pierde su frívolo

y

E heterogéneo aspecto cosmopolita y febril y se torna la castiza Villa del Oso de que
nos habló Mesonero Romanos en su prosa
plácida y familiar: recuerda en medio de la
moderna balumba los característicos grabados en madera de mediados del último siglo.
Tiene un clásico y rancio espíritu castellano y un marcado ambiente provincial. Da
una vaga tristeza, evocadora de grandeziis
muertas, con sus piedras grises y su sólida y
antigua arquitectura.
En las tardes de invierno, al rayito suave
y dorado del sol, vemos bajo los soportales
unos hombres cenceños, rasurados, con ároplias capas pardas y pueblerinas y manos
toscas y sarmentosas. Es el único sitio de la
corte propicio á la recordación de las viejas
y tristonas aldeas lejanas, de las monótonas
provincias de Castilla, amodorradas suavemente en la costumbre cuotidiana, bajo la
áurea férula de la tradición. Recuerda esas
melancólicas plazas silentes de Burgos ó de

Avila, donde clamorean monorítmicas las
campanas de la próxima catedral y de ye,.
en vez pasan las figuras austeras de los canónigos que van al coro: las plazas tan vie,
jas que presenciaron el cortejo férreo y gigante que seguía áRuy Díaz á tierra de mo,
ros, ó cuya losas pisó con su sandalia Teresa la Santa, la celeste doctora. Plazas que hemos evocado quizás leyendo los rom ances
del duque de Rivas ó las páginas sonoras del
Romancero, y en las que en la noche suena
melancólica la voz de un piano cantando alguna melodía italiana, mientras pasean esas.
gentiles, soñadoras provincianas, suavemente
románticas,que tienen manos pálidas y exangües, de sagrarlas organistas, ojos entristecidos por la austeridad ele. la vision frecuente~
alma aromada de ingénua y antigua reliaiosidad, y viven en los caserones hidalgo; la
vida edificante, un poco triste, de las antepasadas doncellas señoriales...
La Plaza Mayor se llamó del Arrabal
cuando la mandó construir Don Juan Il, y es.
uno de los lugares más bellos y pintorescos.
de Madrid.

�263

::'ltADHlD VIEJO

POR ESOS MUNDOS

d Cuchilleros sientan sus reales 1os men~igO!-\.
•~poca; el asunto, como es s~bid?, es uno ~ los fulleros y toda h flor de la gallofa_ Junto,
los más bellos y tiernos ep1sod10s sairados, al Café del Gallo,-el solitario café de citas de-.
el ángel, en le apoteosis de una glona tuda
enamorados, que antaazul cándido y o ro
· l ño fué botillería-y la..
límpido, ofrece el lirio
). • f, chirlata famosa de la.
príncipe, el lirio casto
.., escalerilla, y presen~;'.n
v santificado á la vírun interesante y c ngen elegida p a r ~ el
sico aspecto de noYela
misterio, y la flor llene
picaresca. Sólo que los.
un interesante y alado
~ pícaros r los gallofcsimbolismo.
ros han perdido el doEl historial d e la
naire v )a jácara de
Plaza Mayor lienc nelos dei'Siglo de Oro, é,
gras fechas inJcleblcs.
hijos de su ti~mpo, ~on
En ella se celebró el
almas sin onentac1ón.
auto de fe en que fuedesoladas, cautivas sin
ro n quemadas corca
sahamento d e e s a
de trescientas pcrsocruel inseparable quenas, feslejo de bodas
es tan constante enaque ofreció el s?mbrío
morada, la hosca MiFelipe II á la tierna Y
seria.
frívola rosa princesa
Históricamente , la
Isabel de Valois,junla~:-::---..:;i
rlaza es un rico museo
mente con torneüs, ca.-;;1-:::;1:;r;~ii'~iaiB~..:
de recuerdos. Por ella
iias y fiestas .de toros,
bapasadotodalaintencomo en aquella edad
Puerta principal de la iglesia de San Andrés
sa y varia vida espaen que Madrid era
. .
itola, desde la época mori_sca _basta los albocastillo famoso que al rey niot·o alima el res de nuestra era constttuc1onal. .
mieclo.
t I
En el alma moderna suena exóticamente
En ella fué degollado por la f¡argan et e
el áureo y lejano clarín de la hidalga leyenaltivo privado Don Rodrigo Calderón, marda. La vida se renueva
qués de Siete Iglesia~,
ince!:'antemente y el
que dejó su extraorchtráfago mecánico y
nario orgullo en el úlmercantil ha puesto su,
timo trance, como fraherradura de caballo
se proverbial de nuesbárbaro-en el sentilro refranero. Por ella
do heleno-sobre los
paseó en unajusta metrofeos heró_icos y las.
rnorablo &gt; u s osadas
páginas maravillosas
fanfarrias aquel g1·a11
de la tradición.
ingenio satírico Don
En 1a conciencia.
Juan ele Tarsis, conde
colectiva ha muerto la
de Villamcdiana, el de
leyenda del Cid; se ha
los altos anhelos, que
perdido l 'a confi_anza
escribió e11 su divisa
fanática en el tnunfo,
alegóricamente «Mis
de la enseña nacional;
amores son reales•, Y
la palabra Patria tie~econ motivo de cuyo
un otro y mác; á~ph&lt;&gt;:
asesinato misterioso
sentido; Don QmJoteoscribió tal vez Lope
-.1alltl1..iíi5-i ha llevado en vanopur
de Vega unos_ versos
Jas tierras hispanas el
cuyo remate dice
d ¡vi no heroísmo de
que el matador fué bellido
sus andantes i)a.l:iªlleY el impulso soberano.
EJ;terior de la capilla de San lsidro; en la plazoleta ·
rías : 1 0 s yangübse~
Y, finalmente, en ella
de San Aa drés
triunfantes, los mercas, e celebraron todas
deres medrados, los galeotes ingratos coce~n
las ejecuciones, hasta que en 1790 se trasla- constantemente contra la Pº?re s?.mbra erradó el cadalso á la Plaza de la Cebada:
lica del Caballero de la Tr1st~ J• !gura..
En la actualidad, por las noches ll~ne un
!la Y un neu tralisrno, un rnd1fercnhsm°'.
a$pecto inc¡ ui•etacl0 r. En las esraler1llas de

1

es la Capilla del Obispo, em~ezada en 1520
por la pía voluntad del licenciado Don Francisco de Vargas, del Consejo de los Reyes
Católicos, y terminada por su hijo Don Gu-'
tiene de Vargas, obispo de Plasencia, que le
ha dado su nombre, aunque su verdadera
advocación es de San Juan de Letrán.
El magnífico retablo mayor es obra de
Don Francisco Giralte, como también las eslátuas orantes del fundador y de su e'sposa á
ambos lados del presbiterio, y el sepulcro
del obispo Don Gutierre, página brillante
para el estudio escultórico y ornameutal de
la época de Carlos I. Bajo un arco dé medio
punto, coronado por un ático, de pareadas
columnas al del cenlro, está la estátuit de
Don Gutierre, arrocli llaclo y en acfitu'd de·
orar; tras él los familiares, con tal expresión·
de vida que bien muestran las citaclas figu ...
ras ser retratos; y formando marco en torno,
estriadas columnas, ángeles y estátuas, y el
arca donde estuvo el cuerpo de San Isidro:
Cierran esta maravillosa obra · de arte unas
LA IGLESIA DE SA..'&lt; A~DRÉS
notabilísimas puertas de nogal con prodigioSombreando una plazoleta silente y al- sas tallas.
Se ignora la época de la fundación de estC'
deana, circunvalada de poyos de piedra, de
entre cuyo pavimento brota la hierba pálida templo, siendo la primera noticia que• de él'
y desmedrada, álzase ingente la muy anti- se tiene el haber sido enterrado en su ce- 1
menterio el Santo Labrador por los añós de·
gua parroquia de San Andrés.
1130.
,,
Esta es la
i g I es ia de
Una de las
Madrid de
.
1 obras m á s·
· artisticasquc'
más puro valor artístico
posee es-la
imágen de 1
entre las pretitular colo-·
ciosidades de
cada en',J.m ·
detalle, la
nicho ,;ol:Jre
asombrosa
ia pc1erta do
riqueza picentrada, de.
tórica y ar•bida á 1:,\[ aquitectónica
nuel Pereira,
que nos han
de quien
legado I os
también es la
precedentes
efigio de Sansiglos de
ta ~[aria ele
C J' i s tianisla Cabeza
mo. A ella
que e;;tá en
perteneció el
la embocamaestro Juan
dura tic la
Lópezdc Ifocapilla 111 a yos, á cuyos
yor al lado
Estudios ele
de la EpistoJfaclricla;;is1a, situada
t i e ron los
Altar mayor de la iglesia de San Andrés
sobre lo que
más célebre~
escritores de la época. entre ellos ::\Iigucl fué cementerio. En el exterior, el cuerpo de
de Cer\'ante~, que fué el discípulo µrcdi- luces de la cúpula está adornado con clieci~eis bellas eslá tuas clásicas de apóstoles y
leclo del sabio Y \'enerable ~acerdote.
Cna do la:; aclÍnirables obras escultóricas doctores.
El retablo ron yor consiste en cuatro cuerque encierra en su interior la citada iglesia

ab;;orbente, un cosmopolitismo amorfo que
borra el carácter clásico del neto espaiioli'-mo, y que se refleja en el rostro de las muchedumbres y en el aspecto de las ciudades.
Este rincón madrileño, esta vieja pla;:a
histórica conserva su clásico carácter, igual
en los días vulgares que en aquellos que lieT\en un espíritu familiar de bíblica recordación; cuando viene el abuelo de florida barba de plata, Noel, el mago tradicional, repiquetean las panderas, suenan bucólicos los
"'lbeles y se extiende una arcadia feliz aromada de mirra y de promcsas,-estrellas, reyes de Oriente c_onstelados de piedras preciosas, pastores con albos corderos, musgosos peñascales con el humilde portal.y en el centro de los jardinillos, junto al
bronce trabajado por el ilustre Juan de Bolonia, hay dos fuentes que cantan la vieja
poesía del lugat, confusamente, como historias borro~as r olridadas...

-~ 011

�LA DÉBACLE

264

EL TERRORISMO Y LA POLICÍA SECRETA

sólo me he propuesto dar una breve noticia,
)OS con multitud de columnas _talladas en sin recar(7amento de tecnicismos engorrosos
los tercios inferiores; hay en los mtercolum- para el p"úblico, y explicar sucint~mente ,las
nios diez bajo-relieves que repres~ntan pa- fotografías. En ella, como en casi lodos ~os
sajes de la vida y pasión de Jesuwslo, comtemplos de Madrid,
pl(}tando el ornalo
J.. L,.~ h a y en ce r"rados
escudos de armas.
"'.y yerdaderos teso'roR
La capilla jnmearlíslicos, j o Y as
diala, llamada de
esencialmente naSan Isidro y que '
cionales, cristalizaestá al lado del
ción estética, adeEran(7elio, se consmás, de las clásilruyó" en 1657 ?ºn
cas y diversas esarreCJ\O á los d1secuelas del alma retios de Fray Diego
ligiosa y fuerte de
de Madrid. Dirigió
los antepasados.
las obras, primero
Las revistas euDon José Villarreal,
ropeas dedican á_mY· después Don Seplias in fo rmacwbastíán de Herrera
11 es ilustradas á
Barnuevo, ad o r sus viejas ciudades
nándola con pilasaqueológicamente
t·ras de marmol,
,0-..,_;,l!"ti~
notables, ásus
P.ornisas} bóvedas,
templos y á los a~lienzos de Juan Calistas. En Espa!l.a
neño y Francisco
pesa un gran silenRici y catorce cocio mortal sobre tolumnas de mármol
do lo bello, y los
negro. En el centro
Retablo, en la i~lesia de San Andrés
.
ojos ávidos de ~s~ése eleva, comple•a ticas impresiones acuden sólo á los sitios
lamente aislado, el retabl~ mayor, sostem. o de exposición como los Museos, cuando al
or dos columnatas, termmando en una cu- detalle hay por los rincones ele los le!11plos
bierta calada llena de fi~uras .• En este re~l preciosidades olviJadas, tales unos lten~os
blo por espacio de cien anos, estuvo
del Tiéiano del divino Morales, de Jordan,
cu¡rpo de San Isidro Labrador, hasta q~e de Alonso Cano y dé Claudio Coel~o, que se
fo'é trasladado al sitio que hoy ocupa en a conservan en la sac·ri~tía de la antigua CateCatedral.
.
S A d ·é
d al
·':.
Al hablar de la iglesia
de an n r s
r .
&amp;'1ILIO

CAB.RltRE

Fotografías, por L. Alonso

LA DEBACLE
Armando al amor mío,
.
le mandé á combatir con tu desno:
volvió llorando sus perdidas galas,
trajú rolas las alas,
.
.
tronchado el arco y el carcaJ vac10.•_.

Juuo HOYOS

1

'.

CÓMO SE VIVE
EN RUSIA
cia jurídica: no está sancionada por la ley
constitucional del país, carece de organizareunir datos interesantes respecto á los de- ción central: y su coste no aparece en el
seos é intenciones de los ciento cincuenta presupuesto imperial. Es un ejérci!o vaslo,
millones de compatriotas suyos: .be aquí un pero amorfo é invertebrado, de espías politimétodo breve de resumir el sistema ruso de cos y cletectives que se mueven de uno ·á
policía secreta que durante un siglo ha sido otro sitio, reciben órdenes casi exclusivael apoyo más eficiente de la hoy vacilante mente de las ·autoridades locales, y abandoautocracia de aquel imperio.
nan por cualquier motivo el descubrimiento
La policía secreta de Rusia es la más nu- de verdaderas conspiraciones para provocar
merosa, extendida y odiada organización de receles de clases y la creación de fingidos
este género que jamás exislió en el mundo. complots, con objeto de apoderarse de perLa cifra de treinta mil personas que hemos sonas poco afectas á la autocracia ó que
apuntado no es más que aproximada, pues, gozan de influencia ante el pueblo.
probablemente, no ese número, sino tres veLos rusos leen todavía con fruición en la
ces el mismo, noventa ó cien mil, son los prensa extranjera las hazañas de lo que se
que ayudan en ocasiones á las autoridades titula la Sección Tercera de la policía, ó sea
para descubrir revolucionarios y conspira- la policia política secreta. Dichaorganización,
dores terroristas. Pero la gran mayoría de cuya vida ha sufrido muchas intermitencias,
dichos treinta mil y más indurante el reinado de Ale~
dividuos no forman parte
jandro III fué transformada
del servicio regular de poen el Departamento de Policía, sino que suelen servir
licía, que actualmenlc exispor períodos cortos al Gote como una de las princibierno, ora vendiendo senpales divisiones del MinistecilloR informes,bien envíanrio del Interior. El minü.tro
do confidencias sin exigir
de este ramo dirige -toda la
pago de ningún género. Hay
policía regular, incluyendo
que advertir quo existe una
la gendarmería, cuyas fungran parte negra ó reacciociones han llegado á ser casi
naria que se presta vol unpuramente p1líticas.
taria y desinteresadamente
Pero la okhrana ó serviá dar noticias de sus descio de inspección de policía
contentos vecinos. Además,
política es cosa indepenel número citado de treinta
diente de estos dos cuerpos.
mil es indefinido,entreotras
Aunque sujeta nominalrazones porque el total exacmente al Ministerio del Into de policías, la dislributerior, en realidad recibe
ción local y el coste de la
órdenes de. los prefectos y
okrana, como se la llama,
gobernadores de provincias,
son cosas ignoradas de la
y, donde existe la ley margente oficial, y lo poco que General Dediulin, jefe del cuerpo de cial, de las autoridades mise conoce se conserva en gendarmes, ósea cuerpo especial de es• litares. No tiene, e n una
impenetrable ;:nisterio; y espías del si5tcma policiaco ruso
palabra, política alguna getos tres factores varían de año en año, y aun neral ó plan de acción, sino que trabaja exde mes en mes, conforme á las condiciones clusivamente en necesidades del momento.
políticas á que puncla llegar cada centro de
La fuerza de la okhrana y su actividad
población.
sobre cualquier punto especial depende por
Lo más extraordinario de este servicio en completo de la. actividad de los revolucionaRusia es que la okhrana no tiene existen- ríos locales: donde quiera que los actos reREINTA MIL

rusos, hombres y mujeres,

T encuéntranse actualmente ocupados en

�266

POR ESOS MUNDOS

volucionarios ó terrorishis llegan á prevale- vigilar á las personas á quienes no conviene
cer, se suspende la ley civil ordinaria para encerrar en las cárceles. Para hacer esto, neser sustituida por unas ordenanzas que se cesita tener á su disposición una mullitud do
aproximan más ó menos, según los casos, á agentes eRpeciales de policía y un regimiento de espías.
·
la ley marcial. El ¡nás suave de
Por e-:t", la primera conseestos sistemHs de terrorismo
cuencia de la necesidad del augubernamental, es lo que se comento ó la declaración de la
noce con el nombre de itsi•
seguriclacl extraol'clincwia e~
lennaya okhrana, ó aumento
multiplicar el servicio especial
de la fuerza de seguridad, cosa
de policía haciendo que acudan
que otorga al gobernador ó preá prestarlo inclivíduos que llegan
fecto poderes excepcionales.
:í los centros ó poblaciones poMucho más severa es la tchreslíticas desde los puntos más pavuit-choinayci okhmna, ó segucíficos del imperio. Cuando desridad extraordinaria, por la cual
pués de la disolución de la Duel prefecto ó gobernador puede
ma fué declarada la ciudad do
multar, prender ó desterrar á
cualquiera persona sin necesiSan Petersburgo bajo el ré"imen
dad de formarle juicio alguno,
de seguridad extra0Nli1~aria,
prohibir la publicación de pecerca de tres mil hombres llegaron á dichacapital desde otras
riódicos y la celebración de reuciudades, y todavía fueron alisniones, y hacer, en una palabra,
tados bastantes más después de
cuanto quiera y le plazca. Deshaberse realizado un golpe tepués de la seguridad extraordirrorista en casa del primer minaria vi en e I a ley marcial
nistro Stolypi11.
(voennoe polozhenie), y luegr
el estado de sitio (osadnoe
Las funciones primordiales
Oficial de la policía rusa
de la okhrcma son espiar á las
polozhenie)-en Rusia la ley
marcial no exige necesariamente la declara- personas de dudoso carácter, comprar la
ción del estado de guerra-y en estos dos traición, ·concurrir disfrazados á lo.;; meetin[JS
últimos aspectos las autoridacles tienen po- secretos de los obreros, vigilar la llegada
der más absoluto aún. El eslado de sitio, que de los trenes y desempeñar la desagradable
parte de agentes provocctdores.
implica los con_sejos de guerra
Tal es la labor diaria de lo que
para los delitos ordinarios; no
puede llamarse okhrctnct fiose emplea generalmente como
tcmte. Pero, además, cada ciuarma revolucionari3:, pues la ley
marcial da á la;; fuerzas militadad dispone ele un servicio fijo
e;;pecial, q11e tiene por princires todo el poder que necesilen
pal deber proteger al czar, á los.
ó quieran.
grandes duques, á los mínistros
La okhrnnci aumentada, ó la
extraordinaria seguridad, es el
cu yasvidas están amenazadas, á
los gobernadores locales, y
sistema de policía vigente achasta á indivídnos humildes
tual mente en casi loda Rusia, y
que se han hecho deRagradables
esto es lo que allí da á la poliá los terroristas. Además de los
cía política secreta todo el poder y el valor que tiene. Cuando
guardias militares del palacio
se ~ecl;::!':t cualquiera de esto:;
imperial y ele la policía uniformada de esta misma residencia,
dos estados y Sél su~penclrn, por
ha y invariablcmen Le una horda
tanto, los efectos de la ley orde individuos vestidos do paisadinaria, pueden los gobernadono, cu yo radio el e acción se
res ó prefectos desembarazarse
exliencle por varios kilómetros
de una vez y sin procesamienen rededor de aquellos palacios.
tos ele todas las-personas cuyas
En las estaciones del ferrocarril
aspiraciones (esta es la frase
de Peterhof y Tsar.-koe-Selo, regubernamental) son dudosas. Lo
sidencias de 1·e1·ano é invierno,
primero q11e hace todo prefecto
Gendarme ruso
respectivamente, del czar, ha y
inrestido de tan excepcionales
Jacullacles es prender sumarísimamente á siempre, por lo menos, una docena de· homcentenares \' hasta miles e],, personas sospe- bres de lao!.-/mma; otros vagan rondando por
chosas, regi»lrar casas, f:ellar imprentas y los caminos que conducen ú dichos ~itios;

CÓ.110 SE

\"IVE EN RU~IA

267

algunos, fingiéndose fonl'istas curiosos, ob- sus serv1c10s: cerebro contra cerebro, hay
servan las murallas de los parques: y no son que reconocer, en realidad, que el polizonte
pocos los que se estacionan dentro de los ruso es inferior á sus adYersarios, y aun
parques y algunas veces hasta en el interior cuando está protegido por toda la maquinade los edificios donde viven el emperador ria del Gobiemo y por recursos ·innumeray los principc8.
bles, la mayor parte ele las veces queda bur:M. Plehve, el ministro del Interior 1rn\s lado y chasqueado. La razón es sencilla: los
detestado que ha habido en Rusia, rodeába- hombres que arrojan bombas y fraguan comse de un enorme ejército ele estos espías y plots militares proceden de la clase mejo1·
protectores. Los revolucionarios le acusaron educada ,. más intelectual de Rusi:1. Las uníde mantener trescientos hombres para su versidadés producen centenares de conspiprotección personal; pero aún así no logró radores; y muchachas listas, educadas en
evitar el atenlado terrorisla que le causó la colegios de importancia, sirven á los estumuerle, comet:do en pleno día y en la diantes de auxiliares valim;os que, comparaprincipal calle de San Peters•
dos con los espías del Goburgo. Denlro y en los airebierno, son como los artistas
dedores de la villa campestre
comparados con los artesade :.l. Sto! y pin había el 25 de
nos.
Agosto de 1906, (cuando se
Los jefes y soldados de la
cometió el atentado quemaokhrcma reciben como sueltó é hirió á más de cincuendo de setenta á cien francosta personas) nada menos que
mensuales; y la shtatniye ó
treinta y cinco indivíduos do
fuerza permanente, disfruta
la okhrana al mundo de un
de pensiones á los veinticingeneral. ¡\Jgunos de ellos fico años ele servicio. Esto es.
guraban como lacayos y pormucha paga para Rusia; masr
teros, otros como peticionaá pesar de ello, los intelecrios que esperaban audientuales del imperio e~tán y
cía, y los restantes llevaban
estarán siempre en la revolupaquetes ó se ocupaban en
ción.
componer los caminos que
Además de su número reconducían á 1a residencia.
guiar de fuerza, la okhrancc
Sin embargo, terroristas disemplea temporalmente un
frazados burlaron toda vigigran contigente de neshtatlancia y per:ctraron hasta la
niye (inspectores de policía).
puerta de la b¡¡bilación del
También hay miles de emdespacho del primer minispleados policiacos y esµías.
lro, arrojando 111 bomba que Glardia del palacio det czar en San que venden informaciones
taritos daiios causó. Sucesos
Petersburgo
ocasionales á la Dirección ele
como el relatado, y los numerosos asesinatos Seguridad. A estos hombres se les paga cua11de gobernadores, protegidos todos estos por do trabajan; pero su trabajo es por lo regula okhrcma, no hacen más que confirmar la lar una trampa para las mismas autoridaclesr
jactancia terrorista de que ningún sistema de que generalmente reciben avisos de complols
espionaje y protección puede evitar el acto imaginarios ó muy exajerados. Este trabajo
de un hombre resuelto á sacrificar su vida. es arriesgado, porque los terroristas no perdoEl contraste entre la seguridad disfrutada por nan jamásá los soplones por afición. Duranlo
el czar y el incesante peligro de sus minis- la rebelión en.Muscou en la Na1·iclad de 1905tros, parece, al principio, notable; pero esta ocurrió un' caso que demuestra lo que deseguridad consisle en que Nicolás JI harr Yi- cimos. Un vidriero informó á la policía de la
da de recluso y jamás anuncia por adela11laclo existencia del principal depósito de arrriassus propósitos de ir de una á otra parte, en un barrio al Sur de la ciudad; la policía
mientrns que sus minislros, generales y go- le recompensó cun cien rublos, y el vidriero
bernadores, tienen que concunir á los con- se quejó al gobernador de la ciudad, almisejo,; 1· recibir á sus subordinados en diás rante Doubas;;off, el cual mandó que le diey en ·lugares conocidos de ant"mano por ran novecientos rublos más; sin embargo, el
todos.
informante no se presentó á recoger el dineLa misión ele la okhrn11a es cvilar los ultra- ro, pues al acudit· la policía á su casa se enjes 'lerrorista~ y la propn~1nda revoluciona- contró con los cadáveres del vidriero, de
ria; pero romo en e~to fracasa seiialadame11- »u mujer y do un hijo que tenían: los asele, debe deducir,;e c¡up no so11 mu y cficacc,- sinalof- habían ~ido obra de los revoluciona•

�21i8

POR ESOS MU.'IDOS

rios traicionados. El espia al servicio de la

que esta institución presta en Rusia es pesa-

okhrana es una mera cifra, sin personali- do y no alcanza el interés folletinesco que le

dad, nomhre ni historia; y cuanto se dice han dado los escritores que han tratado el
de nombres y hechos de los individuos en asunto sin haber visitado jamás á Rusia: las
activo servicio que forman este cuerpo, son princesas Oiga y Natalia, á pesar de lo que
más ó menos puras invenciones. La okhrana aseguran esos periodistas, no actúan de esy sus miembros se conservan en el más im- pías, aunque es natural que tanto e!las como
_pcnetrable misterio, por la sencilla razón de cualquiera otra dama ó personaje descubran
algún complot
que una vez cocuando llegue á
nocidos sus in;;u conocimiendividuos pierto; y muy pocos
den todo su vaespills
re u nen
l o r . El actual
las condiciones
jefe de la okhra,de astucia y de
na de San Pebuena educalersburgo es el
ción social que
único hombre
suelen
achacarvivo que sabe
les los inventoquiénes son los
res de trágica~
espías y lo que
novelas.
hacen, y el traEsto no es
bajo del Deparobstáculo
para
tamento se enque las aventu&lt;iuenlra de tal
ras de algunos
modo organizaa s p í a s rusos
&lt;lo que muy potraspasen los
eos de los indilinderos de lo!!
Yíduos que á él
más imaginarios
perlenec en s e
y romancescos
conocen entre
relatos. He aquí
sí: en la oficina
un caso.
&lt;le San PetersEn Moscou, en
burgo los más
1899, murió un
hábiles policías
hombre, Gabriel
iisperan, par a
Kabanoff,
que
conferenciar
se pasó treinta
&lt;ion el jefe, en
años denuncianpequeñas antedo conspiradosalas separadas
res á la policía
y sa'en por una
y la policía á los
puerta d ü,tin ta
e o ns p iradores:
-de aquella por
engañó á ambas
&lt;!onde entran.
parles y jugó
Un hombre percon
ellas como
teneciente á la
Detención de un signifkado revolucionano
q u i s o , y, sin
-0khrana no debe permitir que se le fotografíe, sino por indica- embargo, murió tranquilamente en su casa.
-ción oficial; y, en rigor, todos ellos se conocen Kabanoff fué quizás el más hábil de los estan poco que cuando escoltan reservadamente pías rusos: era excelente lingüista, tenía algo
.á funcionarios importantes suelen frecuente- de filósofo y de pintor, un mucho de s-portsmente detenerse unos á otros como indivi- rnan, y no fué fácil aventajarle en modelos
duos sospechosos, y no quedan en libertad exquisitos y groseros, ni en su conocimiento
hasta que, una vez en la prisión, se declaran del mundo. Sus incorregibles hábitos derro-como funcionarios de policía. El misterioso chadores, su horror al trabajo y su afán de
velo se levanta únicamente cuando muere el diversiones, asi como su continua necesidad
individuo, y aun en este caso nada más que de dinero para él y para las numerosas mu-&lt;Juando el difunto deja escritas sus Menio- jeres que mantenía en casi tod.is las grandes
capitales europeas, le condujeron con fre.t·ias.
.J~gaodo pgr lo quede la okhrana ha llega- cuencia á ser infiel tanto á los funcionarios
-do al púbfico y se ha tras! ucido, el servicio oficiales como á los nihilistas; pero justo ei:

cm10 SE VlYE EN RUSIA.

reconocer en su elogio que jamás vendió in- algodón cien mil rublos. Por haber abortado un complot tramado para asesinar al
formaciones fal;:;as.
La táctica de Kabanoff era propia y ca- gobernador de Varsovia recibió dos mil ruracterística suya. El nihilismo, hoy extingui- blos del ministro del Interior; el complot era
un hecho;
do, era enpero Kabatonces la finoff dispuso
losolía polílide tal modo
ca que dolas cosas que
minaba entre
solamente
los des conlos conspiratentos; y si el
dores de últimovimiento
ma fila fuerevolucionaron los deterio de hoy es
nido~, y los
de m ocrálico
jefes escapay relativaron pagando
mente pobre,
también á
los nihilistas
nuestro homde los años
bre e i e r ta
1870 y 1880,
enorme su aún cuando
ma, que él
pocos en núpidió para
mero, solían
sobornará la
ser ricos y de
policía y á los
origen arisi nspectorcs
toc rá tic o,
•Antes del registro•.-Dibujo del pintor J{alinitchenko, cuya publicación
de la fronteKabanoffemestá prohibida en Rusia
ra. Kabanoff
p le aba los
cuantiosos recursos que recibía de la policía afirmaba que sus verdaderas simpatías estaen mostrar;:;e como un simpatizador rico, y ban con los nihilistas; pero sus costumbres
cuando, valido de esto,obtenía informes res- derrochadoras le hicieron peligroso para
pecto á las conspiraciones, den unciaba al cuantos llegó á conocer. Tenía una extramomento á los conspiradores. Entonces, la ordinaria colección de disfraces y cuando vespolicía, que tenia fé en la fu~rza y eficacia tía cada uno de ellos usaba nombre distinto.
de los servicios de Kabanoft, le confiaba Sabía hablar el idioma ruso empleando medocumentos ele que ella se babia apoderado, dia docena de diferentes acentos, jactábase
haciendo creer
y nuestro homá un francés,
bre, provisto de
·
que era de París
pasaportes, saló de Burdeos, á
vo-conductos,
un inglés que
cifras y listas de
había nacido en
comprometidos,
Inglaterra, y dese acercaba á
mostraba palpalos nihilistas riblemente que
cos y entusiashabía vivido dos
tas por su c;ausa
dos años en Zuy fra 511aba comr i eh pasando
plots que dab:rn
por a I e m á npara Kabanoff
suizo,
sin que
resullados penadie descubriecuniarios, que
ra es tos engaeran los él busños. La policía
caba. ¿Cómo los
lograba'? Dicien- ![\dividuos solicitando verá sus parientes y amigos reducidos a prisión rusa jamás sospechó el doble
do á los nihilistas que sabía con certeza que iban á ser juego de Kabanoff, y como los nihilistas no
detenidos, cosa c¡ue podían evitar enviando tenían entónces organización central los
dinero á tal ó cual inspector, que siempre traicionaba impunemente cuantas veces y en
era el mismo Kabanoff. En una ocasión, cuantos centros quería.
Hombres como Kabanoff se encuentran
Qbtuvo por este medio de un tratante en

�Cfo!O SE YIVE E:N RUSIA

·:?ii)

-rrcncralmente entre los tcrrori:;tas de hoy, y
-~o en la okhrcina, cuyos individuos tienen
tan escasas facultades que un poco de experiencia basta para que cualquiera los engaiie. Lama11cra que los
•espías de la
policia tienen para
presentarse
á los sospechosos hace
que éstos los
&lt;le~cubran al

indistintamente concluye deteniendo al inquilino de la cnsa. A menudo, los gendarmes
recogen algún transeunte de la calle como
testigo de la legalidad con que proceden; pero, generalmente, se contentan con el testimonio del. clvornik (portero), que á la vez
es también,- en casi todos los casos, agente
de la policía. Recogidos cuidadosamente to&lt;los los papeles y objetos comproinr.tedores y
verificada la detención del individuo, éste es
·conducido á la prisión de Khresti, ó cárcel
preliminar llamada predvari1ka. Sin embargo, á los conspiradores importantes se les
encierra en la fortaleza de San Pedro y San
Pablo, única prisión en- San Petersburgo
que, por el espesor de sus paredes, hace
imposible la comunicación entre las diversas
habitaciones por medio_ de golpes.
Cuando se trata de mujeres exige la ley
que concurra á la detención otra mujer; y,
en efecto, algunas veces acompañan á los
invasores agentes femeninos titulados asistentes; pero esto, lo mismo que todo lo dispuesto para proteger al ciudadano, no se observa la mayor parte de las veces, y en muchas ocasiones las mujeres que sufren registros en sus domicilios son despertadas durante la noche obligándoselas á vestirse en
presencia de agentes masculinos.
La okhmna emplea muchos agentes femeninos, dando á la mayor parte de ellos el carácter de miembros irregulares, á los que so•lamente se pagan los servicios que prestan.
Durante el mucho tiempo que desempeñó el
general Trepoff el cargo de prefecto de Moscou, favoreció sistemáticamente á los agentes femeninos de mala conducta, dispensando
á estas mujeres de la observancia de ordenanzas restrictivas, iundándose en que dichos
elementos resultaban al fin y al cabo los.
mejores amigos del régimen existente. Las
mujere.; empleadas en la okhrcma en San
Pctersburgo llegan á setecier.tas. 11 uchas de
ellas están mu y bien educadas y son personalmente atractivas é insinuantes. La gestión
-de estas mujeres cspias es invariablemente
más intere;;ante que la de los hombres, sien·do uno de los principales motivos de sus
éxitos el uso de adhesiones y sentimientos
románticos de que se sirven para fines políticos. Durante el reinado de Alejandro III,
cuando tanto la devoción caballeresca hácia
-el trono como el complot revolucionario eran
más comunes entre la aristocracia que lo
s::m hoy, muchas mujeres jóvenes y mucha·cha~ de alta posición actuaban como espías
aficionados en fa,·or de la okhrana voluntaria que entonces existía, compuesta por un
:gru po de jóvenes nobles que se dedicaban
:á emplear métodos terroristas contra los que

271

ponían en práctica los propios terroristas.
Uno de los más trágicos incidentes en la
historia de estos agentes femeninos se ha
conocido muy recientemente, debido á la
muerte por suicidio de la señorita Sofía Ruibakoff, bija de un general, rico propietario en
l\loscou. Esta ~eñorita, bel la y de talento, era
la prometida de un oficial llamado Osipoff,
y acostumbraba á emplear sus ratos libres en
obtener informaciones respecto á las relaciones que existían entre un círculo de nihilistas
iotelectt-Jales de Moscou y los activos nihilistas que entonces aterraban á la aulocracia
arrojando bombas. Logró saber que algunos
de los intelectuales bien educados no solo
lenian noticia sino que hasta habían subvencionado un vasto complot contra el czar.
Informó á la okhrana de aficionados, que á
su vez &lt;lió cuenta á la policía, la cual, en vez
de detener á aquéllos en el acto, observó el
desarrollo del plan para asi tener mejor conocimiento de cuanto hacían los conspirado •
res; al fin, determinó detenerlos una noche
dada. Y aquí viene la tragedia de la señorita
Ruibakoff. Después del almuerzo de aquel
dia fatal, Osipoff dijo á su prometida:
-Sé que estás trabajando con nuestros
amigos. Tú ignorabas que yo fuera de ellos:
¡por amor á ti me alisté entre los conspiradores!
-¿Te has unido al yomplot formado para
el asesinato del czar?-preguntó ella á su
novio.
-He dado dinero, y he hecho que conste
mi nombre en la lista. Prometí mil rublos.
La joven no habló nada más sobre el particular; pero pronto pretextó hallarse indispuesta y abandonó el comedor. Pocos minutos después dirigióse á un carruaje, &lt;lió al
cochero la dirección de la casa del jefe de la
conspiración, y le dijo :
-l\1e consta que vamos á ser detenidos
P.sta noche. Quemad todos los papeles.
-~o tengo papeles,-contestó el conspirador.-Los entregué á Fulano, que ha salido hoy para Kursk.
Aquella noche, el portador de los papeles
comprometedores fué detenido en el tren; se
enconti:ó en ellos el nombre de Osipoff, que
á la mañana siguiente fué detenido, no volviéndosele más á ver. Loca de angustia y de
remordimiento, la señorita Ruibakoff obtuvo
audiencia de Alejandro III, le refirió que había actuado de espía por favorecer al czar, y,
aunque en falso,juró que Osipoff era también
espía. El czar no quiso darle crédito y la
contestó:
-No podría poner en libertad á Osipoff
aunque qui6iera.
La desgraciada joven comprendió por es-

�272

AL PARTIR

tas palabrag, y qu17,as comprendiera bien,
que su prometido había sido fusilado. Regresó á Moscou, escribió un memorandum dando cuenta exacta de lo sucedido y se suicidó
abriéndose las venas de los brazos.
Muchas mujeres espías profesionale.~ han
sufrido muerte violenta de manos del hombre que intentaban denunciar. Una de las numerosas mujeres con quienes el pope Gapony tuvo relaciones románticas durante su
extraordinaria carrera fué encontrada muet··
ta no hace mucho, en Kief. La policía averiguó después que había sido asesinada p0r
los terroristas.
El Departamento de Seguridad emplea un
reducido númer_o de extranjeros, la mayor
parte fuera de Rusia, que ayudan á los numerosos espías del Gobierno imperial en París y Lóndres y en los centros conspiradores de Suiza. Hay algunos de esos extranjeros en Rusia donde el individuo franc6;:; ó

alemán que finge no hablar el· ruso es necesario algunas veces. En ui;ia pequeña ciudad
&lt;le la frontera austriaca ha y u.n espía francés
que-pasa por intérprete mientras vigila 1l los
rusos que vuelven á su país. Repetidamente
ha dado informes erróneos á la o!dtranci
anunciando regresos imaginarios. Sin embargo, la vuelta a Ru~ia &lt;lol desterrado es cosa
á que se oóncede gran importancia en el rr"'iovimien to revolucionario. Después del manifiesto de 30 de Octubre de 1906 se cohce&lt;lió permiso para regresar á cerca de trescientos desterrados. La policía combatió esta
am11islía asegurando que la mayor parle
de los indultados volvena á conspirar, y dedicó centenares de hombres de la okhrana
para vigilarlos.
En efecto, la mayoría de los indultados
que regresaron á Rusia hállanse otra vez en
las cárceles, mientras el resto cumple nuevamente sus aiios de dest&lt;ierro en Siberia.
RoBEilTO

CROZIEU

ACTUALIDADES
LA PRINCESA DE BAITENBERG, EN MADRID

las in".estigaciones científicas en Eaiplo y
Hallase en esta corte desde mediados de en r?ahdad, comunicó este enlusias':no á' s~
_Febrero pasado, y. continuara aquí hasta m~ndo. E~ _su interesante libro Aves del
fines de Mayo próxlillo, la princesa Beatriz Nilo, el laprn gráfico de lady William ha
de -Battenberg, madre de la reina de Es- traílado, no solamente dibujos de los pajaro,;
pana.
que actualmente se encuentr~n en el Nilo,
Cordialisimo v r
s In o también
·sincero ha sidÓ
cuadros antiguos
el sentimiento do
on I os que se
-adhesión demosmuestra que los
trado por nuesindígenas e m tro pueblo a la
pleaban los misprincesa de Batmos métodos patenberg, que vie, ,
ra la oriade aves
ne al lado de su
que sus antecehija parahallarse
sores hace mil
-en su compañia
a~~s. ~,ord y lady
en un próximo
W illiam Cecil
suceso que se estienen cuatro bipera p o r todos
jo«.
con ánsia y feliDe las aficioridad. Corno la
nes de ambos por
estancia en Espalos e s tu di os
ñadelaprincesa
r.ientíficos 'd e
Beatriz va á ser
Egipto participa
larga, ha traído
también la prinsu suite, c o mcesa de Ballenpuesta de lord y
berg, que ha helady William Cecho algunas excil, y de los herperiencias notamanos l\fr. Thobles acerca de la
mas y de Miss
tierra de los Fa11IinnieCochrane.
raones, bajo la
Lord William
dirección del
Ce c i 1 ha sido
profesor Flinders
contador y tesoPP.trie.
rero de la prin- t.'.!
Míster Thomas
cesa
de
Batteny 1~f is s M' ·
b
Princesa Beat · d B l'
·
.
1111110
erg d u r a n t e una temporad11de ~uafr~c~~~ ~ 1'i°a~~ J!~~dh'~ Españ_a
pa~ p~ar
Coc h r a ne s o n
1
muchos años. EsEu•enia
i¡a ª re,na V,ctonahermanos. El pe•
lá casado con una bellísima dama bija ma. .
lo blanco ha ved~ lor~ Amher.,t de Hackney,' cuyo títu- mdo. a ser una característica en esta familia
lli eieda~·a por manda especial. Lady Wi- y l\l1ss Minnie C?c~ran~, aunque bastante jó~
am Cec1l heredó la afición de su padre por ven, llev~ con d1stmgu1da elegancia sus plateados nzos. Los hermanos Coobrane, que

l

AL PARTIR
La nave hendía con su férrea proa
el agua, tan inmóvil como el hielo;
había en el espacio un vasto anhelo
y en mi nostalgia irradiación de aurora.
Ante los dos, la inmensidad sonora
del mar y el aire; en el confin, un vuelo
lento y blanco de nubes; en el cielo,
la rn35Cstad di,'Í.na de la hora.
Envuelta del ocaso en el incendio,
en U vieron mis ojos el compendio
de la augusta belleza circundante;
fué tu grncia en mi espíritu victoria...
¡Así en mi alma eternizó su gloria
el esplendor fugai de aquel instaulel

D.Amo HERRERA

f:h

6

�POR ESOS MUNDOS

ll74

Villa Eugenia, en Biarritz, regalada por Napoleon 111 a su esposa la emperatriz Eu~enia. En dicha preciosa residencia
se alo¡a durante su estancia en aquella población francesa el rey Eiluardo VII do Inglaterra

gozan excelente posición financiera, de antiguo mantienen especial amistad con la
princesa de Battenberg, pues en tiempos de
la difunta reina Victoria la madre de dichos
señores frecuentaba ya la5 reales residencias de la Gran Bretaña.
EDUARDO VII EN BIARRITZ

Pasando una temporada, hállase en Bi3rritz el rey Eduardo VII de la Gran Breta1'i8,
que ha llegado basta el territorio español entrando varias veces en
San Sebastián, en cu ya
población hace repetidas
excursiones.
Aunque se ha dicho que
Eduardo VII recibiría en
Biarritz á D o n Alfonso
XIII, y allí los dos soberanos celebrarían una entrevista á la que se atribuye carácter político y
de resultados internacionales, la noticia ha sido
desmentida oficiosamente, asegurándose que dicha entrevista no tendrá
lugar basta que el rey de
Inglaterra devuelva al de
España la vis ita oficial
que éste le hizo en Lón dres.
EJECUTORIA DE UN
REGL\UENTO

Encuadrado en un marco de roble está el
pendón morado de Castilla, que usa el regimiento del Rey, pintado sobre seda, y encima aparece una piel de ternera en la que va
la certificación del blasón é historial del que
es conocido con el dictado de El Freno,primorosamente ejecutada en estilo antiguo.
Don Alfonso XllI elogió muchísimo el trabajo y estimuló á su autor para que continuara en sucesivas ejecutorias la magna é
interesante empresa de historiar de visu las
glorias del Ejército Pspa11ol.
LA POLICÍA MARROQUÍ

Coronel Armin Müller, dol ejército suizo,
nombrado inspector general de la policía
illternacional de Marruecos

Ha sido pre,-entada á
Don Alfonso Xlll la ejecutoria del regimiento de Infantería del Rey número 1, hecha
por el rey de armas Don Luis Rubio y Ganga. Es esta una notble obra.

Ha sido nombrado inspector general de la policía internacional en :Marruecos el coronel Armin
1Iüller, del ejército suizo,
que ha celebrado importantes conferencias e o n
los Gobiernos de París y
de Madrid, habiéndose
trasladado después desdo
Cádiz á Tánger á bordo
de un buque de guerra
español.
El coronel Müller, que
cuenta cincuenta y dos
años de edad, ha sido inspector de Artillería en el
ejército de su país, y es
persona de grandes conocimientos y vasta cultura, acredilándole,además,
excelentes con&lt;liciones de
diplomacia &amp;n su carácter.

UNA CONFERENCIA LIT!&lt;:RA.RIA

Doña Emilia Pardo Bazán ha querido
inaugurar las fiestas que este año prepara la

~
Aspreto del Teatro Condal de Barc~lona durante el meeting de Solid .
con moltvo de las elecciones de diputado:rp1rdad
Catalana, celebrado el S del actual,, ·
ovovrnc,ale;¡

�POR ESOS MUNDO~

27li

ACTUAf.lDADl::S

p ede afirmarse que Valera fué t~ún más
. ciwdern,ico
• · Por la de esnfritu,
de espíntu
'.J:'
.'.
u por dentro de lo que al extenor apa1as1co
t
su larcra v
clásico. Clásico fué Valer~ des~e el .aman:i crecia,
si tenemos en cuen_ a que .·
,,an:
cer hasta el ocaso de su vida hlerarrn,. y
f~ t'I •· da de escritor corrió en periodos
. . o, el reali~mo
er i ~ i
ticlásicos y que le enroman t1cism
~
, el naturalismo,
volvieron mal de su
el modernismo, sufriegrado los oleajes Y lo
ron consecutivamente
que él llamaba •p~l~avapuleos en .s~ lab?r
redas• del romant1c1scrítica. Noqms1era,s111
mo el naturalismo Y el
embar"O que se redu'
de ct·as1.
dedadentismo. En otra
jese eli,apetito
época, la suya verdaco _ aplicado á Don
deramente, la de los
Juan-al de secuar. de
!líoratines y Luz~n~s,
determinada escuela
la personalidad clas1ca
literaria. Valera es cláde Don Juan se acensico por su e3tilo, mu y
tuaría sin esfuet·zo.
ce¡cano á la perfecDentro de la edad en
ción• us clásico en las
que le tocó existir, Don
cuaiidades típicas de
Juan mantuvo perpesu talento, que son
tua lucha íntima, per?
p~·apiamenle las del
visible en sus escriclasicismo: la pure:-:a
tos, para adaptarse al
del gusto, la pro¡,iedatl
y exactitud de la despresente, q u e. no 1~
oustaba y desprendetcripción, la m_csura, la
.
Taacerca
Pardo de
l.la~án,
que dió
"se de las trabas- del
Doñr E m!;
la personalisencillez y .cierta ale- Tluslre esc_r,.t~ra
una notau1l1SLma cvon1erene~ el Ateneo de Madrid, el
¡}asado, que _estorbagria y se1 e 1idad, qu_e dad
de Don Juan a era, e
d
2a de Febrero último
bausu propósito e ser
gc11:eralm~nte ~ll consi. .ab.ier·to , á la moder•
deran pa.,anas. Dentro
.
. .
un literato comprens1~O,
1e,io-üedad
perdió
el
exclusivo
p!'IVI
an
· ·tu supenor. ·.
d e la
un espm
Vl
x lica
"
io de ofrecer
eternos mod e1os a· l~s .i&gt;cencra- na'.La
personalidad clas1ca de . a e~a e p :_
tones futuras; desde que hay clasicos_ ?~a- el que no ha ya llegado nunca a s~r un t~~
cionales tenemos derecho á ver un clas~co
o ular de lo cual él se queJa en a
en uien como Don Juan Val_era, hace au o- ~f¡~fto~ia d~ El Comendarlor ~Iendoza. ~~
ridid en'ulgún género é impnmr bue~)~
úblico y sus admiradores Le.n!an que rec \
radera en el idioma. Este es e sen i o
iarse entre gente muy leíd_a e Jlus~rada (q\
. h oma
. a· un escritor. ser . llamado
á la cual la ilustración ensen
que mas
1
d
ab undª), Y
d todas las
clásico, pues le confiere la mvestll uru e no
el arte de saborear y compren er
legislador.

d:~

Don Manuel SantaJ1der, obi~po
ue íu6 de la Habana, fallecido
~u Madrid el H de Febrero pasado

Conde de San Luis, nuevo rn_ini~tro plenipotenc_iario de Espana en
Lisboa

Conde de la Viñaz.a, nuevo em•
bajador de España en h1. cort.e 1111•
perial de Rusia

277

Presidencia uel banquete organizado por el Centro Andaluz, de Madrid, en.honor de los hermanos Quintero,
celebrado el 23 de Fcbr·ero úllimo

formas y direcciones estéticas. En suma, los
lectores de Don Juan compusieron un núcleo escogido, delicado de paladar. Podían
recrearse en sus obras los contados pensadores, los varios discreto~, los aficionados á
la mística que no son devotos escrnpulosos
y los no escasos apasionado!-i del buen lenguaje, de las galanuras y primare::; del habla, de esa mezcla sabrosa y jugosa de arcaísmo, neologismo, provincialismo y cultismo que forma el estilo propio de Valera.
•También covendría á Valera el calificativo de 11ltimo i11[Jenio-el último en desaparecer, el primero en valcr.-La época r la
generación en que Valera ílorece abunda en
gente ingeniosa, y la célebre «cuerda granadina» no es sino una ristra de ingenios, más
ó menos fértiles para la producción literaria. Por otra parte, en España hubo siempre
cosecha de ingenios, y á este dictado aspiraron hasta los que (verb;gracia, Cervantes)
podían reclamar el de genios. El ingenio en
lo mental, como la clase media en lo social,
es una zona tan exten~a que, arrancando
de Don Juan Valera, un pura sangre de las
letras, pasa por otros escritores de media
sangre para llegar á los numerosoi- in-

fecundos é híbridos derrochadores del in~enio en vellón de charlas y maledicencias,
incapaces de acuñarlo en la moneda de 01'0
de 1111 buen libro. Hay, sin embtrgo, r.1,gos
comunes que caracterizan lo que me atrevo
á llamar el temperamento ingenioso, á saber:
el l ruri to epigramático, la frase desengañada,
el escepticismo ameno. Cuán maestro era e11
estas artes Don Juan no lo ignoramos los
que tuvimos la fortuna de ser sus contertulios. No debemos olvidar que sa;,:onaba su
ingeniosidad la más fina sal de aticismo: sal
cristalina en qu.i jugaban, al he1·irla el sol
del buen humor andalu1,, irisaciones de diamante.»
Luego cuenta la seiiora Pardo Bazán cómo
nació la preciosa novela Pepita Jirnénez, la
que más fama y provecho rindió al insigne
maestro. «Corría uno de esos veranos andaluces que, en compensación de mediodías
abrasadores, traen divinos atardeceres rosados y como in0nitos, noches radiosas prendidas de estrellas ó ataviacfas sólo con la
gran perla lunar que las alumbra; y, siguiendo el cur,;o de los arroyos festoneados de
álamos, bmcando los sitios más esquivos y
agreste;;, un hombre, ya en la madurez de la

�278 ·

ACTUALIDADES

POR ESOS )IU'.1:DO:i

edad. se consagraba á la lectura de lo, auto- tramos otra co;;a más íntima, y que, tratánres místicos españoles, encontrando e 1 el'.a do,;;e de Valera, suena de un morlo· extraño:
la misma novedad y hechizo que antaiio en- encantamos emoción. Una primavera lardia
,ma dulce emcontró bajo el lascivo ciclo de Italia, y en b rcloiia en Pepita Jimrnrz;
briag11er., profana, huversión de lo, clá'iicos
manísima. algo sentihelenos bajo la férumental, hasta sori.adola del pedagogo Consra (el :a-uc1io lo repretan tino Eulimiades. A
sen ta D011 Luis de Vareste h o m b r e, poco
gas),nace del aroma de
amante ele la natura1as violetas que satuleza campestre,leay uraba e l aire e n los
da, ~ n embargo, á dehuertos y jardines del
leitarse con ta lectura
pueblecito natal.
de Frav Luis de Grana• Contradiciéndosi•
da y Santa Teresa la
-:inas veces, asegurn
sugestión de calma y
Valera que, antes de
desasimiento del munPepita Jiméne.z, nundo qua q,wsa al cosca había proyecta lo
mopolita la yuella al
escribir novela; otrns,
lugarcillo natal, e o n
que el deseo de escris u s huertas feraces,
birlas le inquietaba.
sus 1:n las sendas. sus
De seguro, la contraacequia, pobladas de
dicción es aparente no
l1ierbas olorosas, sus
más; por momentos se
Yallados de zarzamont
1 e ocurriría novelar
\' madreselva florida.
a'go de lo mucho que
En su espíritu aletean
pensaba, sin insistir
á la vez el aura viva de
nunca en el propósito.
1a contemplación, veComo hemos visto, la
nida de las cumbres, y
misma Pepita JiméMrs.
Evelyn
Nesbitt
Thaw,
cuya
fiiura
ha
adquiri,k
los cefirillos bucólico~ gran actualidad por rl crimen cometido por su e;;po,;o 11.ez n o nació relalo
de 1 sentimiento de
en la persna de. un millonario norteamericano
novelesco: nació filoamor, tirano del alma
i,. ,fía mislico-crítica. «Escribí mi primera nohumana. Y el hombre, el escritor, en esta
oeasión el poeta, cargado de sn botín defre, - Ycla-clice-~in caer hasta el fin en que era
ca miPI y no sabiendo dónde depositarlo. nove'a lo que escribía.» Cualquiera que 8&lt;'H
admiración por la
piensa en confiar al papel una disertación fil o- nueslro re,-;pclo, nuestra
obra noYelesca de Don
sófica. La idea de la
Juan, no podr.emos jadiserlación m lamen1más identificarle con
te de aquel hombre, de
el novefo,ta nulo, de la
súbito se visle de la
familia de los Balzac,
suave niebla nacar.1da
Jos Galdós y los Dide la encarnadura i mackens.
ginaliva; de esta ir:e• De~pués de Pepiici
bla, al consolidarse:
Jirnénez Valera e s surgen los contornos
rribió fecundamente ,
~cductores ele una mucreó varios libros de
jer: la d iserlación ~erá
entretenimiento, sin
11ovela, y la novela se
que la crílica ni el púllamará Pepita Jiméblico se aviniesen á
ne?.
borrar por ellos el re»No hay pormenor
cuerdo de la diabólica
de hisloria Iileraria q uc
Pepita y del seráfico
!\fr.
Dtlphin
111.
Delmas,
abo~ado
dr
~Ir.
lfarry
Thaw
mejor evidencie la gé- en el célebre proceso incoado con Ira éslc por asesina,o Don Luis. Otro escritor
nesis de una obra y la
de i\Ir. Wi,le
se hubiese avinagraestructura mental de
do,
contrayendo
los
raro;
y auténticos celos
su autor que estos orígenes psíquicos de la
do
sí
propio
que
padeció
Flaubert.
DJn Juan
primer novela ele Don Juan. En ellos descutomó
su
aventura
con
la
serenidad
y conforbrimos, primero ,lecturas (Valera fué siempre
midad
en
él
usuales:
como
habíR
ele
lomar,
escritor mu y li '0. esca); pero desp•n\~ encon-

:rn,

1
Fmi1rnntrs andnluccs á in~ islas FfawaY preparando sus equipajr~ parn marchar ni Pacífico á bordo del Heliópolis

en la senectud, el cruelísimo achaque de la· ta del proceso, que se esfuerzan por sacar
eeguera. Es justo y es grato proclamarlo: ni a~elante, cada uno en su respectivo punto de
envidia ni acedumbre he sorprendido en Don vista, el representante de la lév fiscal Mr. GeJu~n nunca: apreciaba demasiado su equili- rome, r el abogado de Thaw Mr. Delphin Delbno temperamental para alterarlo con esté- mos, dus colosos del foro norteamericano
que miden ahora sus fuerzas
riles sufrimientos, y además
en empeñados y notabilísile parecía muy antiestética111os combates de astucia y de
y tenía razón- la deformasaber.
ción profesional del literato
envidioso, que se retuerce de
ASÍ ~E GOBIERNA
odio y de rabia.•
El Ministerio de las Colonias de la Gran Bretaña ha
otorgado al pueblo del TransEn Nueva York está cau•
vaal el derecho de formar un
sando gran sensación en todas
Parlamenb, y be chas 1as
las clases sociales la vista del
elecciones han concluido con
proceso incoado contra Harry
un feliz resultado para los
Thaw por a5esinato del esculhabitantes boers de aquel distor Mr. Witle. J:l,n este protrito que tienen ahora una
&lt;'cso juega papel principal una
mayoría decisiva en la Cámabellísima dama, Evelyn Nesra de aqi:ella colonia.
bitt, un día modelo de varios
Con esto ha r¡uedado entreartistas y hoy la esposa del
citado Mr. Thaw. Esta fué General llotha, caudillo de la gue- gada la dirección de los asunrequerida últimamente de rra bocr contra Inglaterra, y á quien tos del Africa del Sur en maha nombrado primer ministro de
nos de hombres que hace
amores por el muerto, y á es- did1a
colonia británica el Gobierno
muy pocos años estaban en
to se debió el crimen del made Lóndres
armas contra la Gran Brctador.
Los protagonistas de este suce$0 son todos taüa. L'na vez dado por esta nación tan impersonas de gran posición y fortuna, y por portante paso, no hay modo de retroceder,
esta razón produce mayor interés la vis- y c•s probable que no haya precedentes de
EL PROCESO THAW

�281
POR ES05 MUNDOS

280

,..,.,--·--

Sig. Giosué Carducci¡._gran poeta
italiano, fallecido en tsolonia el 16
de Febrero último

Princesa Clementina de Coburgo,
fallecida en Viena el 16 del mes
de Febrero pasado

Protesor Federico De M a rtens,
dele¡ado de Rusia ¡,ara la segun&lt;la
Conterencia de la Paz en La !laya

EMIGRANTES ANDALUCES

ello. Mienlras tanto, el mundo contemµ'a
con asombro el espectáculo de que el caudiA las islas Hawai han ido para colonizarllo boer gene1al Botha actúe como primer aquella región 3.800 emigrantes andaluces.
mini~t o del rey Eduardo en el Transvaal hombres, mujeres y niños, que embarcaron
antes de que hayan transcur1 ido cin::o años en Málaga á bordo del vapor Heliópolis. .
del rendimiento de los suyos en Vcre~niCon este motivo ha hablado la p1·ensa d1a•
ging.
ria de las ventajas de atajar la emigración
Pero es imposibl~ no ver que se ha española, cada día más creciente, especialllevado á cabo un gran experimento, y que mente en las provincias de Andalucía. En
de sus consecuencias d pen1e el porvenir, esta ligera nota de crónica mensual no cabe
no sólo la Colonia del Trans1'aal sino de toda discutfr tan importante asunto, y nos cou ·
el Africa Británica del Sur, cuya esencial tentaremos con dar una corta noticia de lounidad (declaró Ed;ia:do VII días pa!¡a1·0 ,
que son las islas Hawai ó Sandwich.
en el Mensaje del trono), era aBu,nto q1iJ
Es un archipiélago de la Polinesia, que s~
tenía, sobre su comzón.
0

TrasaUántico Berlín, naufragaJo el 21 de Febrero último en las costas de Rottcrdam, en llolaoda, r.on la pérdida J&amp;
más de r:ienvirlas de ~u• pasajeros y tripulantes

gros, _canacas, inteligentes y de buen aspecto. ~!ezmado~ por 1a embriaguez, la le ia
la LiSJ'3, han sido poco á poco casi ree~ 'ªy
~ados por chinos, portugueses de las Az!e~·
J~poneses y n?rteamericanos, que hacen s/
b1r la _población total á 110.000 habitantes .
. ~a c~p1tal es Honolulu, y las reliaiones allí
ommantes el budismo y el cristi~nismo· r
&lt;:omo última nota'diremos que á la monat quía centralizadora de los jefes deI~awa'i que á principios del siglo XIX habían agrupado todo
el archipiélago bajo
su autoridad, ha sucedido desde el 12
de A¡;osto de 1898 el
&lt;lominio de les Estados Unidos de Norte
A_mérica, cpyos nac10nales eran ya desde hace tiempo ¡0 ~
amos económicos del
país.
LA TRAGEDIA
DEL «IÉNA»

�POR ESOS MUNDOS
PROGRESOS EN LA ELECTRICIDAD

Iéna, crucero de 1.• clase de la marina de guerra francesa, destruido por una explosión ocurrida á su bordo en
·

el dique de Tolón

y descargar el fluido sobre las personas. Ca-

da explosión lanzaba trozos de hierro á más
de quinientos metros de distancia. Un casco
de granada de diez kilogramos de peso cayó
en el muelle á cuatrocientos metros del buque. En el arsenal se produjo indescriptible
pánico. Los obreros que regresaban al trabajo acudían precipitadamente cegados por
el humo. Los marineros y obreros, que con
gran peligro de su vida conseguían acercarse
á los diques, veían á cada momento lanzados al aire fragmentos humanos. Producía
verdadero espanto la huida vertiginosa y
loca de muchos individuos mutilados, verdaderos mónslruos con la cara ennegrecida
y los ojos fuera de las órbitas. Un contramaestre, con el rostro, la barba y los cabe!lJs chamuscados y el traje hecho girones.
que había escapado milagrosamente de la
catástro'e, relata sus impresiones en esla
forma: «Estábamos en el puente pasando lista. ~obrecogiónos una explosión tremenda y
no pude comprender lo que sucedía. Jle sentí levantado como en volandas y poco después me encontré aturdido sobre el muelle.
á la orilla del dique, y ec-hé á correr.• Otro
trioulanle del lénci, un tmonel, dice: «Nos
k b:amos reunido muchos tripulantes en la

cámara de los guardias, don&lt;le uno de ellos
nos daba una conferencia acerca del reinado
de Enrique IV. Súbitamente, una explosión
de la parte de popa sacu lió el barco. Gracias á la casualidrd de esa conferencia nos
hemos salvado la mayoría de los que á ella
asistíamos, p1 ecipitándonos á la proa y ganando por las escalas las orillas del dique
seco.»
Uno de los detalles más espantosos de esta catástrofe fué el momento de inundar el
dique seco con objeto de apagar así el incendio del buque y evitar mayor número de
explosiones. Esta operación fué dificilísima:
intenlóse varias veces, inútilmente, abrir la~
puertas del recinto, y los cañones del arorazado Suffren, fondeado próximo al crucero incendiado, tuvieron que romperlas con
algunos disparos. Muchos de los heridos del
léna, que habían caído desde la altura del
buque al fondo del dique (quince metros),
perecieron ahogados. No hubo manera de
evitarlo sin mayores calamidades.
El Iéna ha quedado casi completamente
destrozado, y en repararlo se invertirán largo tiempo y mucho dinero. Fué botado e11
1878, pero ha sufrido después importantes
reformas con arreglo á los últimos progresos

�,'IOSTALGIT

284

plomálica al estilo de lo que se llama au
bont des ongles en ese género de relaciones;
y en la vida privada las innumerables obras
de caridad que ejerció, unidas al cíngel que
su persona poseía, la conquistaron lugar
preeminente. Hija de Luis-Felipe de Francia, nació en el palacio real de París en 1817
y casó en 1843 con el príncipe Augusto
Luis-Víctor de Sajonia-Coburgo-Gotha, SO·
hrino de los entónces soberanos de la Gran
Bretaña. Deja un hijo, el príncipe FernandoFelipe de Bulgaria.

POR ESOS MUNDOS

EL POETA CARDUCCI

Nueva aplicación de la electricidad: Mr. Laurenz Kbrom'.'-r? de v·iena, con la máquina de su invención
'
que eser, e mus1ca
. . .

lám ara La fotografía fué tomada ut1hzan•
ce el aparato _inventad? por -~1~- La~r~nz dos¿ la ~ueva luz, que es de mucha r_nayor
Kromar, de Viena, paia esc11~1r mf81?ª: intensidad que las actuales lámparas mean•
Dicho aparato puede r.daptarse a cua qmer
ti o de instrumento de ace_ro. Las teclas e~- de.scentes.
comun,·c·ación eléctnca co:1. una se_ne
"
ta,Pn "n
'
LA PRl:-.CE::iA GL~)IE:'iTlnA
de 87
lápices, que escriben una. imrrov1sa.&lt;, musical con las notas ordtnariame~te
Publicamos el retrato de la princes_a Cle~~a~as en el pentágrnma. Hasta la expre~1ón
mentina
de Orléans-Coburgo, fallecida en
m·usical se registra _en el Kromarogtapll,
Viena
el
16
de Febrero pasa??·
que es la denominación que se ha dado al
Era una figura interesant1s1ma esta de 1~
nuevo aparato.
.
..
.
La lámpara Hehuni, uua revoluc10n en 1,i princesa Clementina que ahora d~sapareco.
luz eléctrica, aparece en el tercer grabado_ juoó principalísimo papel en los c1rcu~os de
de esta serie, que representa_ al profeso, re:leza, como gran amiga de la ya ~1funta8
Parker y á Mr. Clark, descubndores de la reina Victoria de Inglaterra Y como Jefe
la ilustre casa de los Coburgo; fué una ,.
nueva luz, probando un filamento para la

Recientemente tratamos de la personalidad del ilustre poeta italiano Giosué Carducci, por haber sido agraciado con el premio
de la Sección de la Literatura de la Institución Nobel, correspondiente al pasado año.
Hoy tiene que figurar de nuevo su nombre
en estas páginas: Carducci ha muerto en Bolonia el 16 del pasado mes.
Nació- en Lucca hace más de setenta años,
y en 1860 foé nombrado catedrático de Literatura en la Universdad de Bolonia. Cono-

cido durante algunos años por sus t· abajos
críticos, pronto ganó mayor reputación como
gran pee .a; y desde 1872, cuando publicó su
Niteva Poes1a, figuró como escritor de extraordinaria y rara fuerza imag:nativa. En
1876 Carducci fué elegido diputado pcr el
distrito de Lugo, en su país, y aunque llegó
á tomar asiento en lo, escaños de la Cámara
italiana fué por bien corto tiempo, pues
pronto renunció el acta pidiendo á sus electores que le dispensaran de toda carga poütica, pues él no era má 1 que un poeta. Republicano en ideas, la reina Margarita supo
hacerle monárquico, y su adhesión 1 a'faima
á es·a sober ma le hizo visitar repelidas veces la capilal de la nación y aceptar en t881
un pues lo en el Consejo Superior de Educa•
ción, donde trabajó con anhelo constante é
infatigable.
Esa misma a lhesión le hizo olvidarse del
motivo que en 1876 le olligó á renunciar su
investidura de dipulado, y en el año 1890
aceptó una senaduría. Su muerte ha comtituído motivo de duelo general en toda JtaJ;a, que ha perdido en Ca1ducci altísima gloria naciJnal.

l

NOSTALGIA
¡Alma, de duda y desencantos llena!
¡Helado corazón, que en la sombría
cárcel de la letal melancolía
sacudes sollozando tu cadena!
Deja este suelo ingralo á que es ajena
-flor de nuestro pensil-la poesía,
y el mundo trueca y su algazara impía
del campo amigo por la pa:.: serer.a.
Huyamos... Un rincón, no importa dónde:
soledad y silencio; un claro cielo,
una choza que entre árboles so esconde,
y la canción del ave, que su vuelo
posa en el techo y desde allí responde
al reclamo de amor... ¡Es cuanto anhelo!

ROBERTO DE NARVAEZ
Una revolución en la luz eléctrica: el profesor Parker y Mr. Clark con 1a nu

eva lámpara Helium, de su inveuc,óu

�1

1
1

I

LAS AGUAS DE SAN CANUTO

~

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1 ....... ,-~ ......

.

/

.........

-....... --

~/4

Novela homeopáticamente hidroterápica
y alopáticamente inverosímil ·
,.-

Vl.-EL MILAGRO DE LAS AGUAS (1)

~/_ - .
,·

I

e

UANDO el solí-

cito Don Juan
.1\l ~
~
llegó hasta donde se
~/¡_/
hallaba el inanimaú.&gt; cuerpo de Don Pedro, casi exangüe, lo
primero que hizo fué improvisar un vendaje
del mantel; después machacó unas jugosas
hierbas basta hacer un emplasto suaví,iimo,
y aplicándolo á la herida de Don Pedro, le
sujetó con igual arte que el más hábil ciruano.
Cuando le hubo curado de primera inlención la herida de la pierna, trató de hacerle
volver en sí rociándole la cara con vino. Un
profundo y doloroso suspiro anunció que el
químico volvía al mundo.
-¿Dónde estoy?-fué lo primero que se
le ocurrió preguntar en cuanto recobró el uso
de la palabra.
- Entre buenos amigos,-repúsole Don
Juan.-No pase cuidado, porque todo ello no
ha sido nada.
-Sin embargo, Don Juan, yo siento muchos dolores y un magullamiento general;
parece que be caído desde- la torre de la
iglesia de San Canuto.
-No hay tal caída... ¡Es la edad, amigo
míol A estas edades cualquier percance toma
las proporciones de un siniestro. Ahora veremos el modo de conducirle á su casa más
cómodamente, que es lo principal, porque
la curación será cosa de tres ó cuatro días.
-¡Ay, Don Juan, Dios le oiga! Pero por lo
que á mí me duele todo el cuerpo me parece
que esto será cosa de tres ó cualro años, y
de ser más rápido el término será porque me
cueste la vida.
Don Juan se detuvo en palpar cuidadosamente el dolorido cuerpo de Don Pedro, y
(1) Véanse nuestros números 139 y 142 á J;;\.

mientras tanto Lebrel hacía funciones d~
grúa para descender de la peña á su señor.
-¿Pero cómo habrá usted podido subir
hasta aquí?- decia Lebrel á su amo ofreciéndole la espalda para que se apoyara.
-No lo sé, Lebrel, no lo sé; pero yo nolo
que estoy mucño más ágil qué· cuando era
mozo ... Sin embargo, tén mucho cuidado de
que no me caiga, porque el golpe sería terrible.
-Apóyese sin temor, que yo estoy bien
asegurado, á pesar de que estas peñas son
mu y resbaladizas.
Dicho esto, el general se confió sobre los
hombros de su criado, con tan mala fortuna
que ambos á dos se deslizaron por lo escurridizo del musgo hasta la otra roca más pequeña, desde la cual fueron despedidos al
espacio para venir al suelo.
El general solló unos cuantos juramentos
y el criado unas cuantas lamentaciones.
-¡Para bajar así no necesitaba yo de tu
ayuda, animal!-dijo el general.-Para caernos no hacían falta tantas precaucionrs.
-Señor, no me aflija más,-decía Lebrel.
-Mire que estoy que se me puede abogar
con un cabello ...
-¡Ahorcarte sería lo que habría que hacer contigo por majadero!
--¿.Se ha hecho daño el señor?
- ¡No he de hacerme daño! Ya estaba yo
que no podía moverme de dolores, y esla
caída ha Yenido á rematar mi cuenta.
Un ruído sordo y lejano volvió á turbar el
silencio del monte.
-¡Que vuelven! ¡Que vuelven!-gritó Don
Juan, dirigiéndose otra vez á su encina.
El general, aterrado, trató de incorporar;:;e;
pero no pudo. Lebrel se hizo rodar por el
suelo para guarecerse debajo de las peñas, y
Don Pedro, resignado, se quedó solo en me-

dio de la pradera, á la buena merced de Dios.
Pronto se convencieron todos de que era
una falsa alarma. El ruido pudo comprobarse que había sido producido por un automóvil que, á toda marcha, caminaba por la lejana carretera; pero ya cualquier murmullo
les parecía presagiar nuevas fieras y nuevas
desventuras.
-¡No asustarse, señores, no son los jabalíes! Pero vámonos pronto, porque puede
ocurrir que sean,-decía Don Juan dirigiéndose... á las peñas porque todavía no estaba
enterado del accidente ocurrido.
-Yo no puedo moverme señor Carranza:
lo mismo me dá que vuelvan los jabalíes
como que vengan todos los tigres y todas las
panteras de este mundo.
-¿,Pero qué ha sido ello, general?
-Ha sido que Lebrel y yo nos hemos caído desde la pefia más alta que hay en el globo terráqueo, y que yo .me hecho papilla.
-¡Vaya, por Dios! Pues Don Pedro también está para morirse mucho mejor que
para seguir viviendo.
-¡Maldito manantial!... ¡Lebrel, Lebrel!. ..
-1Allá voy, señor, allá voy si puedo!
- Prepara esa burra para subirme Ú· ella
sin tirarme, y que me lleve al pueblo. ·
La operación de acomodar al general
sobre la burra no fué tan fácil. Montado á
horéajadas no podía ir, porque las piernas le
dolían horriblemente, y á mujeriegas tampoco porque al septarse le dolían los riñones y
daba tremendos gritos.
Por fin se le ocurrió al señor Carranza
que boca abajo y atravesado podría caminar
siquiera hasta que se encontrase un carro ó
cualquier otro recurso en donde poder conducirle
hasta el
pueblo, y
así se hizo.
Encuanlo á Don

287

Pedro Ponce, opinaban qc;e lo mejor era
dejarle allí hasta dar aviso en el pueblo, s
no se encontraba antes por el camino álguien que pudiera ayudarles· para conducirle.
-Yo me le llevaría á cuestas si pudiera,
-decía Lebrel.-Pero es el caso que tengo
las costillas molidas del golpe de ahora y del
de antes.
-Yo tampoco me puedo ofrecer para el
transporte, porque Don Pedro pesa bastante,
y yo apenas puedo conmigo.
-Pues bien, vamos cuanto antes, para
que cuanto antes vengan por él,-exclamó
el general-y para que cuanto antes me vea
á mí el médico, porque yo estoy malo: este
Lebrel ha concluido conmigo!
-Oigame, general: es cruel que dejemos
solo al señor Ponce ... Váyanse ustedes dos y
que venga un carro con colchones para recogernos á nosotros.
Así como lo propuso Don Juan así se convino, y Lebrel arreó á la burra y se dirigieron por el atajo del monte para ganar cuan lo
antes la carretera del pueblo.
Don Juan volvióse á donde yacía Don Pedro para darle cuenta de los nuevos sucesos y
de las determinaciones que se habían tomado en su consecuencia, y para dirigirle al
propio tiempo algunas palabras de consuelo
y darle ánimos.

A las ocho de la noche ya estaban en el
lecho del dolor correspondiente á cada cual
todos los héroes de la funesta jornada.
En San Canuto no se hablaba de otra cosa.
Unos decían que el alquimista de los corLinales se moría por momentos, porque los
jabalíes se le habían comido una pierna; otros
que al general se le había juntado el pecho
con la espalda y no podía respirar; otros que
el fiel Lebrel se había roto todas las costillas
y los dos brazos; y otros que el prudentísimo
Don Juan Carranr.a tenía la cabeza en un

Don Juan hizo una cura maravillosa en el dolorido cuerpo de Don Pedro

�POR ESOS MUNDOS

Conocidos los efectos del ma11ar.lial que
~innúmero de. pedazos chiquitilos... La fanta- había descubierto el general, fuéronse al
-sía popular tuvo comidilla para toda la nocasino para dar la
che, y ·hubiera durafausta no licia, con
,I
.do días y días si un
las consiguientes re.acontecimien lo imservas de que hubieprevisto i,o hubie-;e
ra error, corno cum.llamado principalple á hombres precamente la atención.
vidos y experimentaTratabase de que
. dos en los secretos
fa bllrra estaba á
de la Naturaleza.
.punto de tener desLa noticia se procendencia, según su
pagó por el pueblo
amo, y buena prueba
como el aire. Realde ello era que cuaumente, de confirmar•
do salió del pueblo
se las sospechas del
conduciendo las vianveterinario; el puedas para los excur1,lo se haría de oro
sionistasestaba abulen unos cuantos metadísi ma; pe ro era
ses, porque todos los
-el caso que el animal
obesos del mundo
había adelgazado tan
lrian allí á beber
.súbitamente c o m o
agua del manantial.
Lebrel y lo" perros.
Las mujeres caEl veterinario fué
sad as se reunieron
avisado en seguida
para comen lar la rapara que informase
re1,a de las aguas, y
respecto
al fenóme_
.
. .
las solteras hicieron
no • y el veterinario
El general y Lebrel, al de¡ar~e caer J\0110s de pamco por
,
las rocas, medio se mataron
cábalas y j u i c i o s
que ya estaba en an.
.
acerca· d~ lo porvenir. Consecuencia de las
tecedentes de que se hab1an. descubierto convers~c_iones de unas y de otras fué que
unas aguas de virtud desconocida, se enca- la ap:mc1ón de las ttguas en la demarcación
minó á casa del médico para revelarle algude San Canuto debía de connas sospechas que tenía.
.,:a,.
siderarse milaarosa y así
Una vez juntos el médico
~
acordado se dirigieron
todos
y el veterinario, éste le hizo
en manifestación hácia la
1,otar que, después d e la
iglesia en b Jsca del parroco
rápida delgadez de los pepara darle cuenta del caso é
rros de caza que le llevaron
insinuarle que no estaría de
á reconocimiento y del resobra proclamar á San Canupentino enflaquecimiento del
to santo milagroso, que a~í
criado del general, sospeles llevaba la riqueza y el biechaba, en vista del acontenestar. El cura rnoslróse bascimiento operado en la butante rehacio al principio,
rra, que todo ello fuera obra
porque no sabia si él por sí
-de la virtud de las aguas del
y ante si tenía autoridad lemanantial.
gal para achacar milagros a 1
El médico oyó al veterin;i.patrono de su parroquia;
rio con recelo de que se e~mas ante la unanimidad del
tuviera riendo de él. porque
pueblo, prometió organizar
á las exploracionc~ d e I a
una función religiosa que
Ciencia no había llegado la
terminaría en una romería,
menor noticia de que hubieá la cual seria conducido el
se unas aguas para ailelgasanto procesionalmente, pero
zar hasta aquel punto; pero
desde luego dijo que cada cual
tal número de detalles acuhiciera las ofrendas que les
muló el veterinario en defenpermitiesen sus bienes, yafue,;a de su creencia que el rné- En San Canuto no se hablaba de otra ra en dinero, ya en especies.
&gt;dico acabó por convencerse. rosa quo del milagro curativo de las aguas

-a~=·

Dibujos de Kcirikato

'

FÉLIX

Ml~NDEZ

�</text>
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                <text>Por esos mundos, 1907, Año 8, Vol 14, No 146, Marzo </text>
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                <text>1900-1916. Enciclopedia mensual ilustrada publicada en Madrid España a principios del siglo XX. Se especializa en temas sobre aventuras, viajes, entretenimiento, tauromaquia. Fue fundado por José del Perojo. </text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>PoR Esos MuNoos
AÑO VIII

ABRIL, rGo7

KUl\/1. 147

ACHARES
(NOVELA ANDALUZA)

mismísimo barrio de San Bernardo.
E deel esta
Sevilla de mi alma está el CoN

rral del Jazmín. Es su patio grande, con su

to~

fritas que GhiUae,a
! !~eloescadiílas
al quedarse donnidos

1
Toda una le~ón de,~
d_abadªo ~~ 1
y Cl11spa 11au1an 11 rJ

pozo en medio, con sus mil macetas, con
sus corredores altos resguardados por la balaustrada de madera pintada de ve"rde, con
sus cuartos numerados, con sus paredes
blanquísimas, y al lado de cada una de sus
puertas un nicho en la pared que es anafrl'
y alacena, y sobre la balaustrada su tendedero, casi siempre lleno de ropa, con sus
mil colorines, rosa, azul, amarillo, blanco...
Y cada rincón es gloria del cielo, y cada
cuarto es un santuario de paz y de amor, y
tiene el CM·ral la alegría típica del barriJ,
y siempre hay una vecina que ríe, una guitarra que vibra, una copla que retoza en el
aire, ~iempre alegre ... ¡siempre alegre! porque dicen los vecinos que las penas ¡pa el
casero!, porque dicen los sevillanos que la
alegria es vida y es savia, y las clucas... las
ducas ¡pa qué!
Y este es el Corral del Jazmín donde
vive el Maestro Chispa.
¿No conocen ustedes al Maestro Chispa?
Es el zapatero de todos los corrales de Sevilla: el viejo bonachón y honrado que tras
el antiguo portalón trabaja; el que escribió
aquel rótulo con tizo en la puerta, que dice:
ACÍ SE Rfüllfu'WA TÓ
YSEASE AME DÍA TÓ.
ER QUE NO ZEPA LEÉ QUE ME YAME

. El es el alma del Corral y el amo de todo,
de nada. Para él, no hay secretos:
consejero, memorialista, arregla-pleitos, curandero y... borracho, que todos los sábados
sin serlo

toma la tajada que ha de dormir el domingo.
Pues este es el Maestro Chispa, y ahí Jo
tienen ustedes, cavilando y carilando y volviéndose loco.
-Pos señó, no está bien, ni muchísimo menos, que porque yo quiera jastc, las entretelas der arma á esos lres capuyitos, · á es¡¡s
nifias mías, Coralillo, Rosa y Esperansa, se
les haiga ocwrrío á las tres enamorarse ar
mismo tiempo de esos tres nenes que no valen entre los tres un pitillo fuerte, y que me·
haiga yo comprometía á arreglá este marrlito asunlo.
•Porque hay que ar·repareí, que las niñas
están chalaítas perdías por esos tres zánganos, y yo quisiera pa esos tres querubines
tres niños que estén pa canonizarlos de un
día á otro, cuanto antes niejón, y resu,rta
que ccí uno tiene un deferto ¡y precisamente
el deferto que á ccí una Ja pone nerviosa!
»Porque á Rosa no le gustan los toreros;
Esperansa le jase fú á los borrachos, y Coralillo es más selosa que un gato en Enero;
y misté por dónde s'ha vendo Rosa á enamorá de un maleta, Esperansa de un borra-·
cho, y Coralillo de un nene que vé una escoba con delantcí y se l'asfigitra una prinsesa real de Rusia... ¿Pero qué repajolera
{arta le jase á esas niñas un novio, y que
retepajolera cosa ideo yapa enderesá á esas
tres armas mías pór er güen camino, como

eyas m'han pedío?

, ¿Y que hago yo con Chiyciera, que eser
má rumboso del barrio, y á fuerza de medias
cañas ha conseguía que yo le dé palabra de
cabayero que una de las tré será su n~a
antes der mé que viene?
•Me parese que voy á perdé el tierno
aferto de Chiyaera... y Chiyaera tia mí es

�ACHARES

POR ESOS MUNDOS

293

una .~pesie de Pr?vidensia con pantalón
señ-ío y tufos, y Ch1yaera...

11
...Y Chillaera es el Uo más feo de la Creación.
t ·, 1
Este mala sombra era tuert~ y ema a
cara que parecía gue había .s~rv1do de papel
secante para un hbro de mus1ca.
Era más feo que su papaíto de su ~lma, y
cuenta que á su papaíto _lo s_ubvenc1onó el
Gobierno para que no saliera a l_a calle suel_to. ¿Qué por qué se llamaba Ohillaem? Po:que el alcalde le había mandado que usaia
siempre unas bolas con cl1illaeras para que
se le oyera veni~ y f'e o_cullase la gente que
no quisiera morirse de risa ...
Chipén.

m
¡Sí que venía contento el !lfa~slro C~ispa!
En la misma taberna de la esquina hab1a ~ncontrado á los tres niños, y lo~ tres le ha?1_an
dado palabra de honor de deJar sus v1c1os
respectivos, y él babia tomado á cue~ta der
negosio la tú!iica más enorme que OJOS bu·
manos conocleran.
. . .
.
Entró en el Corral, les participó a las niñas que ya estaba el asunto arre~lado y se
sentó tranquilamente á su banqu1lla, canturreando esta copla:

-Pos blanca la Le tenío,-eontestó Serafina.

- ¡Tó pué sé!

t

-Y vM·verá á sé blanca, porque me es oy
dando una medicina ~ue... ,
.. -;
-,i,Es por ui:i casua pape de hJª·
-Es... ¡un l!ro!
-¿Otro tirito?
-i.faestro, usted lo pase bien.
- Vamos' Serafinita, no seas asina...
Asiéntate y quítate un sapato
- Ya está.
- ¡Un pi11onsito!
--¡¡Ay!!
..
.
--iUn cayo, h1Ja mia?
.
-No, un pellisco, maestro de m1 at'llW,.
_ Pos yo no he sío.
,
-¡Je je!... Maestro: ¿,es ver~a- que cuando P,stá usté borracho jase tneJÓ carsao?
-Lo mismo, chiquiya .. Solamente que la
ente dise eso, y tengo que emb~1-racbar~e
contra é mi voluntá: er que suve ar puhlico no tiene libre albedrío.
- ¡Ay! ¡Ni vergüensal
-;Otro cayo'r'
-Vamos, tómeme usté medía. .
-Ayá vá,-contesta Chispa cogiendo una
tira ele papel y comenzando su faena.
-Maestro,-dice sobresaltada Serafi~a. ue se equivoca usté! ¡Que son sapatos.
¡q - ·Yo equivocarme? ¡Figuraciones tuyas!
-le iontesta Chispa, adelantando en su as-

!n

Un tiesto de claveles,
mi arma, tengo,
y con media cafíita
se están derechos.
y este es 1n.i duelo,
que yo con cuatro cañas
me vengo al suelo.
y no bien se hubo sentado cuando apareció Serafina, una sevillana más fea que un
dolor á eso de las tres d_~ la madrugada, que
encarándose con él le d1JO:
-G-iienas tardes, maestro.
.
,
-· Olé las tuertas simpáticas y las picás e
virudlns salerosas!-replicó Chispa.
- No son viruelas, maestro.
- Dispensa, niña.
- E~.. , un fogonaso é pórvo1·a. .
- E pórvorci.,. ¡Y sola! ¡Porvorita sola!
¡Vaya to por Dió!... y oy~, tú, esporvoreada: ¿en qué pueo yo senrirte?
-Pos vengo á que me tome usté medía é
unos sapatos.
-¡Como las:balas!
-,-¡A y, no las mient~ usted!
- Oánnate, fototipia, Y. alegr~ ~sa flor de
regriera vieja,-le dijo Chispa m1randola á_la
cara.

oensión.
.
b t
d
-¡¡Maestroool!! ¡Que no quiero o as e
montar!
.
d' . d
- No hay cuidao,- le rep1ica, 1c1e~ o
ara sí -¡Aquí no ha yegao er fogonaso.
P -¡¡¡itaestro!!!-grita la niña desesperadamente y ya roja como la grana.
.
-¡Cállate,arma en pena, que_ó t_eJago ~
mejó carsao que be jecho en m1 ma, ó deJO
de llamarme Chispa!
-¿Pero es verdá que ese es el ~oT?bre de
:~-preaunta Serafina csn curiosidad.
us l-Mira
ed ·
" responde el vieJo,
· · t oma1
· 1dole
-le
medida y~ en serio.-Yo estoy por c1:eer q~e
me yaman Chispa porque tés los d1asd cor
reszirta e a
de diferente coló ' y de
una
·
rimera me rompieron
er b autismo,
y á la
~egunda se me o1·vió que me yamaba Pepe:
como me rompieron aquello no pude ave
;iauar mi nombre de pila, y la gente, p~r ya1n~1·meargo,asco1nensóá llamarme Chispa..:
y cátate ahí que no tiene rasón la gen le por
e á má de sé ese nombre nombre de pees mu poco mole pa un tío co~o
que las coge ar vuelo y que be yegao ah atá el amoniaco con tanta confiansa que no
me sale la tajá der cuerpo manque lo manden padres capuchinos.

;:0,

!º

-¿Y osté no se enfaaiJ
-Yo, no. ¿Y tú?
Y como hubo concluido su faena pú, ole el
zapato y le dijo:
- Ya está esto ... ¡Ajajá!
-Maestro: ¿y er presio?-dice Serafina
levantándose.
-Menos é
mil pesetas ...
No reñiremos.
-¿Y cuándo güervo?
-¡Cuando
más rabia te
dél
-Ea, pos
con Di ó ...
¿Ha y fiesta
esta noche?
-Sí.
-Convieme osté.
-Dáte por
por conviá.

-Posjasta la noche,
maestro.

-Jasta la
noche, luce1·0 averiao.
Y se marcha Serafina
y quéda se
tan fresco
Chispa cant u rrean do
una canción
antigua:

2!)3.

dole palabra de honor á aquel esperpento de
hombre de que pa el -mes que tiene era
su ya una de las tres...
'
Y con esto, y todo esto, le preocupaban
grandemente las ducas de Esperanza y las
fatigas de Paco, que cada vez se derrelfan
más y más á.
fuerza de cariño, y ni el
uno ni la otra
se arranca-

ban de mia
t·ez. Y llegó
µar a estos
dos niños
otra noche
más de dudas y vacilaciones...
En aquella
calle sevillana, el Cona!
del Jazmín
con sus tres
rejas moras,
y lras un a
mora reja la
Virgen de 1
Carmen. digo, E,;peranza, y dispénseme el lector que me
ha ya equivocado ... '

- Pos se11ó , - decía

Esperanza¿qué le digo
yo áPaco es-¡Maestro, que no quiero botas de montar!-gritnba Serafina al zapatero
ta noche?
Aire, fuego,
•Es decir, qué le digo, no; que bien sé lo
Sevilla está ardiendo.»
que quiero decirle: ¡que sí con toa mi armcif
Pero... ¿cómo se dirá que sí de manera que no
1r
crea er nene ése que yo estoy loquita por él'?
Empieso ... clisiéndole que no, aunque farArreglados, completamente arreglados y te á un mandamiento ... Y concluyo ... conclumáR contentos que unas Pascuas, estaban
yo por donde debia e111pesá.
Manuel y Coralitlo y Pepe y Rosa.
• Güeno: ¿ y si se cree er nene que yo soy
Ya llevaban tres días de pava, que, por mu fcmtasiosa ... y no le gustan los moños
cierto, la pelaban delante de las narices del y se va y me qiteo yo con los moños?
Maestro Chispa, que muy bueno y muy
•¿Y si le digo que sí, astn de sopctón,y él
santo era, pero no le sentaba bien aquella es el que se pone los moños y yo voy á tené
frescura.
que quererlo con moños y tó?
Además, Chillaera, le lraía verdaderamen(Porque aquí lo que hay que averiguar es
te agobiado, y cada vez que le veía entrar quién de los dos quiere más.)
por las puertas temblaba desde los piés á la
• Pero, sMíó: ¿cómo se arreglarán las mucoronilla. No sabía cómo resolver aquel con- chachas en estos casos? ¿Se lo pregunto al
flicto, y por otra parle su afición á la manza- maestro? ¡Y qué sabe el maestro de estas
nilla de la Pastora habíale hecho seguir dán- tonterias! ¿Se lo pregunto á Coralillo ó á

�294

i\.CllARES

POR ESOS MUNDOS

- ¿,Usté me quiere?-dijo.
Rosa? No, esas son mu dmffonas, y de la
Yo si,-le contestó Paco.-¿Y usted?
bija de mi madre no se chiifiea nadie.
-¿Yo?
...
,Lo mejó es imaginarse el papelito que tenY nueva interrupción y nuevo éxtasis.
go que jasé esta noche. ¡Eso es! Ea, por ejem-Cada día está usted más bonita,---balbuplo: ya viene por ahí ese nene dándose más
pisto que un concejal presidiendo una co- ceó Paquillo.
-Muchas gracias ... Es favor.
fradía, y llega aquí y me dise:
- Estoy viendo que se peina usted muy
•Niña: aquí estoy yo, y ya estás diciéndome que sí, porque si no te dejo, y ...• Güeno, bien.
-Regular.
eso no lo dirá él, si m'aprecia en argo. Dirá:
-¡Vaya, vaya!... ¿Sabe usted que vive en
cNiña, ¿,en qué quedamos: si ó nór» Y yo
la
mejor casa de Sevilla?
le digo ... ¡Sí!... No: me parece mu pronto ...
-¡No tanto!
Yo tengo que desirle... •Hijo, tengo que pen-Para
mí es la mejor.
sarlo.• ¡Tampoco puedo desirle eso porque
-(Aparte).
Ahorn debía yo de ofrecerle la
es el caso que ya yevo pensándolo tres días
casa:
pero
me
parece
que voy á meter la pata.
y ¡nada! ¡Yo le digo que sí y sarga er sol por
-Espera1isa... ¿han dao las onse?
Anlequera!
-No, creo que no.
,¡Pero... qué valiente es el maleta en la
-Entonces, serán las diez.
puerta de la plaza!. .. Ahora digo que sí, pe-No hay reloj en casa, ¿sabe usted?...
ro es delante de la enreaera... Luego ... lue-¡Ah!
go ... ¡pa mi que me tocan el tercer aviso!
-¡Sí!
,¡Si pudiera decirle que sí por señas! Eso,
-¡Bueno, bueno, bueno!... ¿De modo que
¡por señas... y desde el balcón!... ¡Jesús, ya
usted
se llama Esperanza?
está ahí!...¡ Vái·gaine la Esperansa y qué
-Sí, señó ... ¿Y usted Paco?...
colorada debo estar!... ¡Al balcón!. ..
-Sí, señora.
Y por la calle abajo viene Paco, y viene
-¡ ...!
diciendo:
-¡Hace dos días que estájasiendo un
-¿Cómo le digo yo á ese capu yito de rocaló!
...
sa que me diga que si? Porque esa niña tie-Pues en la calle de las Sierpes venden
ne más labia que Castelá y es capá de ponerme en ridículo si digo arguna imperti- abanicos...
-Sí, japoneses... Ahora vengo de mi casa.
nensia, que si la diré, porque é la primera
-;De comer?
vé que me veo en este caso... Pos eya me
-No, de... Ahora no vengo de mi casa,
está esperando ... Y en el balcón ... ¡Vaya todo
¿sabe
usted?
por Dios! Pero, en fin: así como así, hoy no
-¡Ah, ya!
hablaremos de cosas secretas porque... Bue-Ahí en la esquina me he encontrao á un
nas noches, niña.
borracho.
-Buenas noches.
-Bueno.
-r,Me esperaba usté?
- Parece que está usted hoy más alegre
-¿Ehr
que
otros días.
- ¿,Que si me esperaba usté?
.
Bueno.
-(Aparte). ¿Qué contesto yo, madre mia?
- ¡Cudiao que alumbra mal este farol!
-Digo que si me esperaba usté.
-¡Sí que alumbra mal!
-No soy sorda... Y usté, ;,venía á bus-Bueno, pues me voy porque me están
carme?
esperando en el café dos amigos.
-Yo, si.
-¿Pa contratarlo?
-Pos yo, si, también.
-Sí.
-¿,Ha pensao usted eso?
-,.Si?
-Si.
--Digo, no.
-;,Y que dice usté?
-¿No quedamos en que u~ted ya no to-Pues ...
rearía más en ninguna parte?
Y aquí Re le atragantó el si á Esperanza, y
- No... ¡Si es que no sé lo que digo! Si es
Paco se quedó mudo interinamente, y los
que ... Bueno ... Me están esperando ...
dos se miraron y mirándose estuvieron cer-Vaya usted con Dió.
ca de cinco minutos sin pestañear.
-Pero .. .
Paco quería hablar y solo movía los la-Pero .. .
bios. Esperanza quería decir que sí y menea:
-Pero .. .
ba la cabeza para todos los lados, como s1
-;_Pero qué?
fuera un muñeco de cuerda.
- Usted ...
Por fin, Esperanza se atrevió á hablar.

-;,Qué?
-Usted...
-¡Acabe usted ya, hijo!
-Es que temo...
-Pero...
- Yo, la verdad...
- ¡Siga usted!
-La quiero... ¿Y usted?
-Yo... mire usted: vamos á echarlo á la
suerte. Si el primero que pase es un hombre, ¡sí! Si es una mujer... ¡pero espérese
usted que pase eqa señora.
--¡Ya pasó!
-Y por la esquina viene otra señora. Esta
vez no vale: á la tercera va la vencida.
-¡Esperanza!
-¡Qué!
-Por allí vienen unas enaguas negras.
-¡Ay! Será un cura.
-Sí, un cura debe ser. ¡Un hombre!
-Eso.
-No, que es una mujer.
-¡Ah! Pero se ha parado en la esquina.
-Pues... pues... espére~e usted ahí un
rato que voy á decirle á mi hermano que
salga á la calle á comprar una caja de fósforos.
. -Pero, prontito ¿eh? que la Ua esa ya
viene para acá.
Y la noche siguiente hablaron los nenes
más seguido y más...
Bueno, oigan ustedes al Maestro Chispa.

V
-¡No, no y no! Por esto sí que no paso.
»Quererlas... jasta la paré de enfrente. Protector, jasta la paré de enfrente también.
Pero ponerse en!rente é mi banquilla toas
las tardes á decirse ternesas y mimos y...
¡va~os qu_e n~I que me tiembla er purso y
ya Jasé seis dias que estoy liao con las sapatillas der canónigo y le be puesto corchetes ar tacón siete veses... ¡Vamos que no!
E~as qu_errán mu~ho á sus novios; pero á
rn1 mardita la grasia que me jusen...
»Y Chiyaera emperrao en que yo tengo la
curpa de tó esto, y en que yo he de jasé y
he de acontesé, y en que ... ¡mardita sea er
betún corinto, que estoy viendo la ma1isaniya é la Pastora á cinco leguas de distansia.
en a~tom6vi desbocao, y... bonitas tengo yo
las piernas pa alcansarla!
. •Y los niños s'han enterao de la pretensión de Chiyaera, y anoche en la fiesta le
tomaron el pelo de lo lindo. ¡¡ Y que no había
aqui mujeres ni ná!! ¡¡Y que no se pitorrearon de Chiyaera, ni na!!
»?1~no: yo estaré borracho, pero hoy es
er 1wtimo día que pelan la pava ac¡uí: se

295

van á dí á pelarla por teléfono ó por telégrafo, ó po~ ci~ernatógrafo ... ó en la asotea,que
corre mas viento y no ofenden á nadie.•
Y mentando al ruín de Roma por la

puerta asoma.
Ahí lo tie?en ustedes, Manuel, que viene
co~o para 1:1f_arlo, y sin saludar siquiera á
Chispa se dirige al cuarto de su Corali yo y
da dos palmadas.
-Oye tú, niño,-le dice el maestro levan~ándose furios? de su silla.-¿Tú no
pelá la pava de dia en la reja?
-No señó, que está er sitio recalentao
por er sol.
. -¡Y á tí que más te dál-grita Chispa ind1gnado.-¿Tú te crees que está regulá que
yo aguante desde la banquiyar...
~ero no le deja concluir Pepillo, que entra
en igual forma que Manuel y hace la misma
faena en la puerta del cuarto de Rosa.
-Oye,, tú, Pepi,yo,-le grita á éste.-¿Tú
t'has cr~o que soy sordo y ciego?...
Y aqui entra Paco muy ligero como aquel
que llega tarde á cobrar, y ac'ercándose al
cuarto de su ~speranza daotrasdospalmadas.
-¡Pero que poca vergüensa quea en San
Bernardo, hombrel-chilla el zapatero en el
colmo de su indignación.
-¡Y qué mal repartíct!-1e contesta Paco
con mucha flema.
~¿,Te ha~ llevao tú toa, verdá?-replica
Ch1spa.-¡Hombre, no quisiera má que sé er
cas~ro, que con un recargo en er alquilé
de a perra gorda por suspiro me jasía amo
de Sevilla!
Pero maldito de Dios el caso que le hacen
al viejo los niños: ven aparecer en sus puertas á_ sus niñas, y unos y otros exclaman casi
al mismo tiempo:
- -¡Coraliyo!
-¡Rosa!
-¡Esperan sal
-¡Pepe!
-¡Paquiyol
-¡Manué!
Y e~ maestro, en vista del resultado satisfactorio de sus gestiones,exclama malhumorado volviendo á su banquilla,
-¡¡¡Q~e aproveche, cabayerosl!!
. Y empiezan Lres pavas á la vez y seis suspiros ?ada minuto, y aquello se pone como
pa deJarlos solos y el Maestro Chispa no dá
t.1n martillazo en el clavo.
. -Pides imposibles,-se oye decir á Coralillo.
_-'--Esp~ra un poquillo á que el maestro no
mire,-d1ce quedito Esperanza.
-¡Ahora que no mira!-exclama Rosa.
Y suenan ¡tres besos! que acaban de descomponer á Chispa.

pués

�_ -¡Ea, señores, se acabó tó!-grita el maestro.
,
-Por mi parte, no he empezao toavia,
-responde Pepe.
-Pos entonses argimo ha dao dos veses...
-replica el viejo.-¡Y ya se es~~n largando
de aquí los mositos,que estas mnas son cosa
mía!

-¿Aónde?

ACHAJ:lE::i

POR ESOS MUNDOS

296

_

-¡Poca lacha!---grila ex~itada Coralilloy mientras el Maestro Ch1spa enlra en s~
habitación y cierra por dentr?, las tres mñas gritan simultáneamente dan~oles á sus
novios con las puertas en las narices.
-¡Y á mí no me m_ires en la víal
-·Como si me hubiera muerto!
-:Véte con la Pmtá!

,

- ~AóndM-d1ce el maestro rascandose
la cabeza.-Tú, Pepiyo, á la taberna d_e la
esquina, que t'has dejao orviá la qumta
ronda de mansaniya.
-¡Yo!
,
.
-¡Tú! ¿A que no eres capci deJecharle el
aliento á tu
novia?
-¡Sí, que
hnelel-dice
Rosa.

VI
-No bebas tan deseguío, Chispa, .Y jáblame por tu salú de esos tres capuy1tos é
rosas.

-Pos no te muevas, chavó, que con er
ruío de tus

-T.í, Paquiyo, - sigue impertérrito Chispa
-en el Café
de América
te está e~pado el Cmn-

plio pa arre-

•

botas no nofi
vamos á podéentendé y
por señas no
sé desí más
que una cosa
que dije
cuando me
rompieron er
bautism•o...
La cosa no
ha podío sa-

U mejón:

casi sin queglá lo de la
ré te be prenoviyáde la
parao er teAlgaba.
rreno. Yo sé
-;,Qué
bién que los
dice osté?tres asauras
oxclama Paes os andan
co, q11e vé
buscándome
llegar la torpara hacer
menta.
una ju di á
-?Qué me
-Asfigúrate lit que esos Iros ni1ios d'han pitorreado de m!,-dijo Chillaera
conmigo, pevas a contar
al Maestro Chispa
ro yo ...
á mí, respon_.
, _
-Osté,
aquí
en
Sevilla,
ó
en
San Petersde Chispa api·ovechandoy ce-mdo.-¡Si }_~ lo
sé tó y os sigo los pasos, pa que estas ornas burgo, onde quiera que se establesca osté,
mías no vivan engañásl Eyas sus tomaron tiene siempre una navaja mía y un b1 aso de~
bajo la condición de que ni el uno se embo- recho mío á su disposisión. Ya sé lo que ha
rrachara ni el otro fuera á las nubes en su pasao. Y lo he traí?~ á osté á la _taberna pa
vía, v á éste ... á este mátal~s-callan~o ~on la decide que esos mnos s'han pllotreao de
condisi6n de que no s'arrmiam mas a otra mí otra vé, y esto no pueo yo consentirlo pormujé. ·Y sabes Manoliyo qué hora es? ¡Pos que no me da la repotente gana. Han dicho
las sieie! Y á las siete y media te espera la que er arcarde m'ha mandao que use botas con chillaera, y el arcarde no tié ná que
Pinlá.
vé
con mis botas, sino que á mí me gustan
-¡¡Tó es mentir_all-grita _Paco.
-¡¡No es mentira!! - gntan las tres y ¡y hemos concluío! Han dicho que yo soy
feo, y pa demostrá lo contrario he pensao
Chispa.
.
-¡Por estas que son crucllsl - Jura Ma- quitarle las novias y...
-Oye, oye: ¿,pero las tre~·t
nuel.
.
-¡Tres conquistas que jago yo en dos ho·
1
-¡Aunque te pongas en cruz!-le rep 1ca
rns!
su novia.
. .
,,
-¡Chócala, Napoleón!
-¡Sin vergüenzal-d1ce Esperanza.1
--Digo, si usted me ayúa
--¡Borracho!-exclama Rosa.

- ;Que si t·ayúo? Tú ... convía, y veras.
i\1ño, ¡veinticinco cañas!
¡) a está! ¡No hay má que hablá! Ahora
mismo te voy á desí cómo y de qué manera
van á ser tuyas en arma. y via.
,,Yo las conosco á las tres como si la, hubiera paría, ¡ya ves tú que bm·bariá más
grande! y sé cómo hay que entrarle á ca una.
,Asfigúrate tú que te encuentras con Rosa. Tú eres Rosa y yo soy Chiyaera. ¡Oye,
pero por un rali to: ¡¡por un rali to ná má!!
Hay que entrarleasín... Reparo me da desirte lo que te voy á desí, pero, en fin, ayá va.
«Capuyito é clavé, rosita blanca, jasminito
azul...» ¿,Dispensa, eh? «Lástima me da de
verla á usté tan bonita y á Pepiyo tan borracho., «,i_Borracho?,-dices tú, que eres Rosa.- «Pala casilla va ahora resumiéndose
como un cántaro de Lebrija ... » ¡Y ya es tuya!
»Si es Corali yo, le dices que has visto á
l\fanué jecho un fuego fátuo detrás de una
niña.
, Y si le toca la china á Esperansa dile que
Paco ha asertao una contrata pa al'litá de
globo en la plasa de Boyuyo.
-No diga osté má.
-¿_Te vas, niño?
-,},Iay fiesta esta noche en er Corrá?
-81.
-Pos jasta luego. ¿Irán los niños?

-~o.

- Y si van yo los espanto.
- Y yo t'ayúo.
-Y yo co1wio.
-Y yo acerto.
-Con que jasta la noche, maestro,-clice
Chillaera marchándose.
-Jasta la noche,-exclama hecho un tonel el Maestro Chispa.-¡Eres un vivo!
-¡.Argo de eso hay!-responde Chillaern
alejándo -e.
Y viéndole marchar, le dicA Chispa:
-¡Vayan con Dió los rnososgüenos y con
sircunstancia vi ...
-Oye, prencÍa,-le dice al chico de la taberna.- Dame un chalo por mi cuenta... ;,Sabes tú quién es ese?

-Er Bombita chico.
-No... ¡Ese es uno que se va á vaná una
de pa!os que no_ va á fené fin!

VII
Apenitas llegó aquella larde el Maestro
Chispa á su casa se encontró con sus tres
protegidas, que le rodearon llorando á lágrima viva.
-¡Maestrol-gimoteó Esperanza.
--¡)laestro!-decia Coralillo.
--¡Ay, maestro de mi... mi ... mi ... vi ... vi ...
tn'a/-sollozaba Rosa.

-¡Niñas!-ex.clamó el Mae3tro Chispa.
-¿,Pero es vercláque mi Pepillo no ha cle-

jao er vino?
-,:Es verdá lo de la corría?
-¿,No s'ha eninenclao mi J\1anué?

'

-,-Jozú'-dijo para sí el maestro.-¿Y
qué les digo yo ahora? Pos yo no pierdo el
cariño de Chij'aera. ¡Ar fin y ar cabo eyas
van á jasé su santísima voluntad!
Y muy alto y como indignado, exclamó:
-¡Ni se han enmendado ni se enmendarán!
-¿,Tú has visto?-dijo Coral á su amiga.
-¿Pero no oyes? - dijo casi \ti mismo
tiempo Rosa.
---¿Tú no ves'r-gr;ló Esperanza.
E inmediatamente se desataron aquellas
lenguas de mujeres.

-¡Cctnaya!
-¡Herodes!
-¡Ingrato!
-¡Pillo!
-¡Granuja?
-Permita Dió-exclamó Coralillo ~ecándose las lágrimas-que se arruine con esas
pingonas y se tenga que afeiteí, con un crista 1 y papel de lija.
-Así le peguen una corucí. y lo dejen que
nipa un sacudío,-dijo furiosa Esperanza.
1 Rosa chilló:
-¡Premita un divé cler sielo que se vea
con la mansaniya jasta er pescueso y sin
poé baja la cabeza va sorbé!

-:Canaya!
-¡Borracho!
-¡)fa letal
-G-iieno,-rcplicó Cbispa.-;,Se habéis
desahogao ya'l Pos jasta otra, porque á lo
mej6n cuarquier noche de estas pelaréis la
pava en la reja ... como si tal cosa.
-Aunque me jisiera cacho.-respondió
l~-;poranza,
-Ar primero que me pici la cont'el'Sasión seladoy... ¡pa que rabie!-replicó Rosa.
-¡Y yo!-dijo Coralillo.
-¡Hombre, premita Dió que fuera Chiyaera!-interrumpió Chispa.
-¡Aunque fuese Chiyaera.
-¡A Chiyaera mismo!
--¡Eso é.'
Y el .Maestro Chi5pa elijo, persignándose:
-¡Ave María Purísima!
Y comenzaron á bajar al patio los vecinos
1· comenzó á formarse el corrillo de loda9
Ías noches y comenzó la fiesta.
,;,Que cómo acabó aquello't Mal: eomo el
Rosario de la Aurora.
Porque Chillaera cumplió lo ofrecido y
realizó el plan que Chispa le indioara, y
cuando las tres niñas le dijeron á Chillaera

�298

ACHARES

POR ESOS MUNDOS

qua si por dar achares á los tres no'ltios,
cuando Chispa se santiguaba una y mil veces,al oír de boca de aquel tipo que eran las
tres suyas y que á la noche siguiente le esperaban en la reja las tres, las niñas se reunieron á parte de la fiesta, y yo no sé cuál
fué la que comenzó, pero lo cierto es que enterarse aquellos tres serafines de que las
tres habían resuello clarle la conversación
á uno mismo, gritar c¡Chiyaerct pa 'mÍI•,
•¡Pa mi.'•, •:IA»ipiafe! •, aganarse de lo;;
moños y llover bofetadas y sillas, todo fué
uno ... Y después, tres soponcios, la fiesta
aguada, y...

\' lf
~ •... y Chispa, que, no se sabe cómo, se encontró en un camarote de una taberna de la
Puerta de la Carne, en frente de Chillaera,
reanudotndo la tarea que dejaron aquella
tarde.
-Oye, Chispa, ;_no te pcirese que nos vá á sentá pero que mn malísimamento
este r.hato?
-Pos mira, por proM
ncí se pierde. ¡Aniba!
-Arriba... ¡1\jajá!
-,iC6mo ha caío?
- La verdá, así sentrw ...
no lo noto.
-¿Cuántos van, Chiyaera?
- ¡Chispa de mi arnw!
Ya he penlío la cuenta.
-¿Te pm·ese que yamemos y le preguntemos m·
moniat"íé cuántos van?
-Llámalo, Chispa.
-Ayávoy... ¡Pacoool
-¡Pacoool

-Aquí están los chatos.
-¡¡¡Olé tu mare!!!
-Chiyaera, no tejagas el borracho.
-¡Chispa, m'ha salío del arma!
-Pos reprímete y d1•ja en pá á la familia
de Don Fransisco.
-?.Y cuántos chatos van?
-Pues trece carla uno.
•-¡Chis pal
-¡Chiyaera!

-¡Trese!
--¡l'tfardita sea mi estampa! ¡Trese!
-Corre, Paco, por tu salú, ¡trae otro!
-¡Al vuelo!
-¿,Tendremos mala pata, Cbiyaera?
-Lo que tengo é una curda de las que no
se cogen ni er Corpn Cristi.
-¡Chi yaera, ¡trese!
- ¡¡¡Trese, Chi~pa!!!
- Aquí está el otro par.
- ¡Ay, qué peso m'has qnitao ele ensima, Pacol-dice Chillaera.

-¡Paquiyooo!
-¡Don Fransiscoooo!
-Hola, señores: ¿,qué 8 C
ofrece?
-¿,Tú sabe cuántos chatos
van ya, hijo mío?
-Misté, voy á verlo, y de
camino traeré otros dos.
-No.
-Nooo.
-Es por mi cuenta... ¡No
s'arboroten ustedes!
-Oye, Chispa, dise que
es por sq cuenta ..•
-Por su cuenta, Chiyaera.
- Pos que lo traiga.
- Chirnera, sobre lu concencia vá: ¡que lo traiga!
-¡En seguida!

-¡Pos á mí me lo echa ensima!. .. Chispa,
no pueo más.
-;,Y cuántos se deben:'
-Pues nada más que trese ccí uno, porque
er que hasía trese iba por mi cuenta.
-¡Paco!
--¡Pacooo, tú nos quieres emborrachar!
-Trae enseguida un cato1·se.
-¡Voy!
-¡Chiyaera!
- ¡Chispa!
-~.A que me van á co11osé que he bebío:__ :-:¡i se fijan mucho ... pué sé.
- -·El número cato1·se!
-Gracias, Paco ... ¿_Cuánto se debe?
- Veintiocho reales.
- Como estos.
- \'amonos, Chi yaera.
-.\póyate aquí, Chispa.
-Vámonos despasio.
-Sí, despasito y pala freiduría' de Espat·raguera.
-¡Verdá que hay que alimentarse, hijo
mío!

-Pónte derecho el sombrero.
-Asóplalo,que no pueo levantá la mano.
Chispa l' Chillaera han comprado el pescado, salen de la calle Cerrajería, siguen por
la de las Sierpes y al pasar por delante del
Café América, dice Chispa:
--Chi yaera, parece que me he caío.
-Vamo, hombre, arriba ... Guasón, venga
esa mano.
Y Cbillaera coge al maestro, hace increíbles esfuerzos y cae por último sentado ju11lo á él.
-¡Jé jé!... Chiyaera: ¿te parese que descansemos un rato?
-Güeno, descansemos, Chispa de mi

arma.
Y al poco, los dos se quedan dormidos. A
las dos horas, despierta Chispa, mira á su alr~dedor, y ve que toda una legión de gatos,
srn asustarre de la fealdad de Chillaera, acaba de dar fin á las pescadillas fritas: no quedan ni las espinas. Chispa se sorprende, llama á Chillaera y le dice.señalándole los galos:
- Hijo de mi cirnia: 6 se convía á la gente, ó no se convía... ¿,no te parece, tú?

- Sí.
-Pos güeno, toca las pormas y ple café
pa estos señores que ya han senao...

IX

•H111·na se armó cuando las niñas se enteraron de que las tres hablan acor,lndo
'
darle la con1:ersación al mismo tiempo á Chiyaeral

Pues, seiior, que llegó la noche siguiente,
y todo el día pasó Chillaera acicalándose y
ciándose betún corinto en las botas ¡betún
rorintol que se había vuelto loco por toda

Sevilla para encontrarlo, y era porque aquella noche tenía uua cita con cada una de las
niñas, y á la una y media con las tres.
No cabía el! sí de gozo el feísimo hombre,
y todo le sonreía y todo le parecía de color
de rosa, y hasta en un ralo que estuvo por
la tarde con Chispa, al entrar Serafina preguntar.do por sus zapatos se le antojó de
querubín del cielo aquella cara que parecía
un abecedario japonés, y la dijo al reparar
que era tuerta:
-¡Lástima deniñal Si yo fuese lavandera le
daba á usted un ojo. (Un ojo en mi tierra, se
llama, lector amigo, á la legía con que se lava la ropa.)
No podía creer el Maestro Ch;spa que las
tres niñas llevaran á cabo sus planes, y por
curiosidad y por unos chatos de vino que le
anunció el enamorado Chillaera prometióle estar á la una y media en la calle de la
cil:i.
Y lo hir.o ... Y mira, lector, la calle de las
Cruces, estrecha y solitaria, con un farol al
final medio agonizando, y la fachada del
Corral del Jazmín c?n sus tres rejas seguid itas y cerradas. Y mua cómo por aquella esquina aparece Chispa dando tumbos, y detrás Manuel, Pepillo y Paco, dándole empellones.
-¡Así, con buenos modalcs!-dice Chispa
temblando.- ;,Qué ocurre, eh? ¿Qué pasa,

eh'J.
-,;.Que qué pasa?-replica Manuel.-Que
no salen las niñas hoy, ni salieron anoche, y
usté ha tenío la curpa.
-¡Ezo, ezol Echarme á mí la curpa, que
por eyasjase dos días que no estoy en mi
sent1o: ¡ni una gota é vino!
-Entonse, ¿,por qué se mueve usted tanto?-le dice Pepe, empujándole.
-Es un aire ¿,te ente1·a?-contesta Chispa.-Y sobre tó,que á nadie le interesa si yo
me muevo ó me dejo de mové.
-Giieno, pos ya se me cumplió á mi el
gusto... ¡Poquitas ganas que tenía yo de cogerlo!-dice Paco dándole otro empujoncito.
-¡Teníamoss ganasss!-afirma Manuel repitiendo la suerte.
-Húmbre,-contesta Chispa- pos yo no
tenía nenguna... ¡Mira tú lo que son las co~as, esgcmao completamente! ...
-Pero vamos á vé, niño,jasenne er fav6
de no arrempujat·me má, que sus voy á
explicrí, f,ó lo que ha pasao como si lo estuviera confesando. .Ascucharme y dejarme dí
con Chiyaera,que me está esperando.. ¿Osterles se acordáis de lo malamente que qtreó la
1·eputasión clet' físico de Chi yaera la otra
noche por cu11Ja de ostecles? Güeno: pos
juró vengarse y quitaros las novias, y lo pe6

�300

es que lo jizo, y lo pe6 es que las tres le dijeron que sí, y lo maR peó es que no se concluyó anoche !:i. fiesla en bien porque, a lo
Y se abrió la primera ventana y apareció
mejón, empiezan eyas a desi «¡Chiyaera pct Ro~a, y se abrió la segunda y apareció Comi! ¡Chiyaera pa míb, y s'at-mó la gorda. Yo ralillo, y se abrió la 'erre ra y apareció füestaba jecho una c11bn, y esta mañana, ar peranza.
despertá, en lngá de encontrarme un San
-¡Y vamos á ver quién se lleva el gato al
José que tengo a la mano derecha de mi agual-dijeron las tres, en el mismísimo mocama me encontré con un municipá que en mento en que se les presentó Pepe, con una
l-n[Já de vara "(f,orecía tenía en la mano un !ajada &lt;'e las de ¡agarrese, hermano! y se fué
vergajo de cuatro leguas y picú en cuadro. fle~hadito á la reja de Rosa.
¡En la Prevención, hijo mio! Después m'han
-Giienas noches, niña presiosa.
contao que Chi-¡Josú, María y
yaera se salió con.losé!
migo at· empesá er
-No he estorjaleo, que Rosa se
nuao, pero ahora
desmayó y la lleestornúo. ¡Atcbisl
varon a la casa de
-¡Asin le ahosocorro, que á Esgaras!
peransa le dió una
- En mansan iarferesict y á Coya.
ralillo un soponsio.
(hieno ... (,Y á
... Totá. que esta
qué vienes aquí?
noche, á Ja una ) ,. '
-A pelá la pava.
media, vendrá Chi-Estás fresco.
yaera á esta calle,
-Me parese que
no.
y aquí estarán las
- (, Pero tú no
niñas en lati rejas...
sabes que esta mo- ~.A la una y
sita es ya de otro
rnediai'-le in te-•
niosito?
rrumpe :Manuel.-;,Y á mi qué?
Bueno. ¡Pues ahora
-Pero,hijo, véte
se va á ver qLtiénes
ya, q1 e va á veni
s o m o s nosotros!
el otro.
Vámonos á la ta-Pos que forro&lt;'
berna.
cola.
-Andando,-dice ,
-Pero ... ¿en qué
Chispa, sin contar
quemnos?
con la huéspeda.
-Pos queamos.
Y es que los ni- dice Pepe muy
ti os s e vuelven
pausaclamen te- en
contra él, y dándoque tú me quieres y
le un empujón soyo te quiero, y coberano le contesta11:
mo tú me quieres y
-¡Qué taberna ni
Paco, todo ven&lt;l,t&lt;lo, presentóse en la reja dP. su E,peram.a
yo te quiero clamqué niño muerto!
bos nos queremos, y como er queré...
-Mira, no te vayas ádormi queriéndome.
-Yo no me duermo porque tú estás elan-¡Qué educación!-dice Chispa viéndolo:s te, y tú eres para mí como un rayito de sol
marchar.-¡Ni osté gusta tan siquiera! A mi que me da en la cara y me j&lt;tse abrí lo
me parece que lo mejón es meterme en mi ojos y despertá y ...
casa y que no me vean er pelo é la ropa...
-Bueno: queamos en que ya te has lePero ... ~.cómo dejo yo la mansaniyci con la vanlao.
-¿,Y qué'? Estoy delante der sol, y er sol
{arta que me está haciendo? Pos lo que es
ro no veo á Chiyaera en tres meses. ¡Cá! me dá en la cara y mejase cerrá los ojos y
Yo me meto en la taberna de la esquina y andá á t'ento, asin...
-!\lira, anda á tiento por otro lcw, que te
bebo fiao ... ¡¡Y como at feo triple ese se
l'antoje vení por aquí, se vá á volver loco vas il gancí un bofl t5n que vas á Yer las estrellas.
pidiendo arnica!!

301

EL RECUERDO

POR ESOS füJNDOS

-;.Y qué? Si la gofetá me la vas á dar tú
con esa manita de d'asúcar cande... ¡una gofetá dá por una manita de asúcar cande
tiene que sabé á asúc:i.r!...
-¡ Cande! Varía de conversasión, que voy
á fené que tomá agua-dice la niña sin poder
con tener la risa.
-¡Agua, sí! ¡¡Pa er susto!!-exclama de
repente Pepillo, enderezándose y dejando de
fingir.-Porque ni yo e,toy borracho, ni me
emborracharé en la vía, y como venga Chiyaera por aquí...
-¡Pe pillo!
- ¡l\li Rosa!
--¡Granuja!
-¡Reina! ¡Deja que venga ése!
-¡Que venga!
-Y si viene ...
-Si viene,-contesta la niña-porque no
pueden contigo los achares, Pepillo de mi
vía, ¡que pele la pava con el sereno!
-¡¡Olé, las sevillanasll

XII
Y Paco, vendado hasta la punta de la nariz y quejándose más que un perro pisado,
se acerca a la reja de su Esperanza y empezando por asustarla acaba por convencerla
y hacerla reir.
Y Manuel pasa del brazo de Serafina por
frente á Coral, que no puede resistirse y lo
Jlama.

-(.Quién es esa mujer?-le dice indignada
-¡E1· arcángel Don Grabié en figura hu-

mana!-contestal\lanuel, quitándola el mantón en que viene embozada; y al ver Coralillo, antes celosa como gatita mimada, la facha de la feísima Serafina, lanza la carcajada, y Manuel se aprovecha, y Serafina escurre el bullo en el instante supremo: ¡la una
y media!
¡La una y medial Y suenan las bolas de
Chillaera...
¿Te vá intercsandJ la historia, lector? Pues
lo siento, porque has de saber que Chillaera llegó con Chispa á la calle y ¡claro! se
encontró las tres rejas ocupadas, como si
nada hubiera sucedido; y cuando los dos mirándose y temblando como azogados pasaron por frente á la segunda reja, sonaron
tres besos, uno por pareja, y unas risitas de
los seis enamorados,que olía todo á pitot-reo
desde media legua.
Parece que te ha disgustado el remate.
¿Pero qué quieres tú que suceda con los
quereres andaluces? ¡Así se quiere en Sevilla!
Y ese es el cariño: ¡celos y achares! Que
sin riñas y reconciliaciones no hay quereres,
que las ducas del amor son dulces ducas, y
las alegrías del querer dulcisimas alegrías.
¿Me perdonarás que te haya hecho perder
el tiempo con esta bagatela?
P8DRO

PÉREZ FERNÁNDEZ

llmtraciones de F. de la ],Iota

EL RECUERDO
Del viejo mar el ímpetu contiene
nocturna bendición del cielo pío;
cuajan las perlas en el seno frío
al rayo de la pálida seleue.
Pájaro errante, que en sus alas tiene
como una suave rafaga de estío
de un triste amor, más triste porque es mio,
dulce recuerdo á visitarme viene.
En el revuelto mar de mi fortuna,
sobre el abismo de mi mente ilota
de ese recuerdo la caricia leda,
como un rayo mirifico de luna,
como el águila de ti mida gaviota
que roza el mar con su plumón de seda...
FERNANDO DE

ZAYAS

�¿DÓNDE REPOSA OCLÓN?

Catedral YPar?u·~ de Colón, en la ciudad de Santo Domingo, de Haiti. En la Catedral, comenzada en el año 1512 y
conc Ul a en 1540, fueron enterrados en 1537 los restos de Cristóbal Colón y de su hijo Diego

¿DÓNDE REPOSA COLÓN?
podido ponerse de acuerdo anteriormente cuantas personas lo hubieron tratado:
¡,eran realmente los
restos de CristóLal
Colón, ó los de su
hijo mayor Diego, los
que reposaban en la
Catedral de la Habana? Porque la República de Haití negabael primer extremo y afirmaba el segundo, celebrando,
al ,1iismo tiempo que
Espaiía en 1892, solemnes exequias en
la Catedral de Santo
Domingo en memoria del descubridor
de América, á cuyos restos mortales,
que aseguraba poseer, levantaba entónces expléndido y
magnifico mausoleo,
de que son débil
muestra las fotograSarcófago que los dominicanos ase~uran que conti~tH·
fü1s que i1 ustran estr
los restos mortales de Cristóbal Colón

en el aiío 1892 se celebró solemne y pomposamente el cu,trlo
centenario del descubrimiento de América por Cristóbal Colón, una de las ceremonias que entónces se verificaron fué
la traslación de los
restos del na,·ogante
de inmortal memoria, que reposaban
en la Catedral de la
Habana, al crucero
UANDO

C

Conde de Venadito,
que los transportó á
Espafia, donde yacen, en Sevilla, en la
magnífica basílica de
la capital andaluza.
Con este motivo
suscitóse una disensión, en que tomaron
parte los más afama dos historiógrafos y americanistas,
acerca de un punto
en el que no habían

artículo. Como en anteriores ocasiones do. Los res~os de ambos fueron depositatampoco esta vez se pusieron de acuer~ dos en la Catedral de aquella ciudad v
do lo~ que discutían, y mientras España algunos ailos después se construyó ;nit
sostiene
E&lt;Opultura
que posee
al lado do
los restos
las antede Colón,
riores pala ciudad
ra el nieto
de San lo
do Colón,
Domingo
Litis, duafirma que
que do
es e l la
Veragua.
quien los
¿,Por qué
conserva.
fué trasla¿De dónde
dad o el
provienen
cuerpo del
estas disilustre nacrepanvegante á
cias? HaSanto Dogamos un
mingo? El
poco d&lt;'
propio Cohistoria,
lón había
breve, pepedido ser
ro comenterrado
pendiosa.
en dicha
como dice
isla occila frase
dental,cuhecha.
yosencanSiete
tos ensalafios deszaba en
p u é s do
una carta
ocurrida
á sus reaen Vallales patrodolid, en
nos, Fer2Odel\Iayo
•
nando é
de 1506 la
Mllusolco erigido en la cripta de la Catedral de Santo Domingo, en memoria
Isabel.
muerte &lt;le)
de Cristóbal Colón
«No hay
ilustre genovés, pobre y casi olvidado en ~l ~undo,-decía-mejor pueblo ni
f~eron trasladados sus restos al Monaste~ meJor tierra: aman á su prójimo como á
r10 de las Cueellos mismos,
vas, en Seviy su converlla; yen 1537
sación, que es
el cuerpo d~
siempre d u lColón, con el
ee, va acomde su hijo Diepafi.adade una
go, fué transsonrisa.».
portado á tra
Hasta este
,
ves
del 'Atlánpunto, los hetico, á la ciuchosson innedad de Santo
gables. Poro
Colón discutiendo con los sabios
Salamanca·. uno de ¡0 s ba¡o-re
· rieves
Domingo
del de
mausoleo
ahora empie,
) entonces poseza la duda, y
si~n ~spafiola y la colonia europea de con e!la, la controversia. En 1655, enmas importancia en todo el Nuevo Mun- contrandose la ciudad de Santo Domingo

�POR ESOS MUNDOS

t a y la rnraci, ..
.amenazada por una escuadra inplesa, el referido caneel . La,cer ez
dad
de
esta
tradicion
fuer?n
de!no:llttarzobispo Francisco Pío mando que las
ú as ultimabóvedas en
mente por insque yacían lns
cripciones hatres glorias
lladas en el
n acionales
alaud de Crisfueran bien
tóbal Colón.
cubiertas con
En 1796 ,
tierr a par a
por el Tratado
ocultar á los
de Base!, Estemidos ene•
paña cedió á
migos el sitio
Francia su de.
112 d Octubre de 1492: uno de los bajorocho (c¡ue dudonde se h a- Colón desembarcando en Amé_r,1
e
eCatcdral de Santo Domin~o
relieves del mausoleo er,g, O en Ia
ran le mucho
ll aban dichos
restos, creyentiempo sólo había sido no,~\nal) á la s~do indudablemente, y º:oyendo con ra- berania sobre la isla de Haih , aunque ex~
zón que los marineros ingleses de aquepresamente se re.seno
llos'tiempos disfrutaban
e O n s e r v a r para si
mucho profanand? los
los huesos de Colón Y
santuarios ele una fe que
trasladarlos á la I Iabano erala suya. Así sucena traslación que, en
dió que un sínodo que
ef~cto,se verificó á frnes
se reunió en 1683 dede aquel aüo.
claró que el sitio exacPero al intentar desfO donde yacían los
enterrar el cuerpo del
restos de Colón había
gran almirante, los cosido confiado rí la tramisionados espafloles
dición.
.
no encontraron seü al
El capitulo inmediato
algunaexterna que mos,en la historia de e_stas
trara el sitio exacto doncélebres cenizas tiene
de yacía, ni tampoco
la fecha de 1783. Endispusieron de docutónces según la declamento ninguno que les
ración' del capitán geguiase; y tuvieron q_ue
neral de la isla, ~on
aceptar las declaracioIsidoro Per·alta, miennes hechas por las autras se reparaba el
toridades de la Catedral
cancel de la Catedr~il Escultura central que figura en el mausoleo de Santo Domingo, si~l
fné hallada Uf!-ª ca;a
de Colón
que pusieran luego cmde plomo sin ,inscripdado ni empeño en depurar _la exactitud
ción al9una, qne co!ifor11~e á, w!a tra_- de dichas declaraciones. Abner~n una de
dición constante é invariable e1a sabilas bovedason
do que conteel sitio queles
nía los 1·esindicaron, retos de Colón,
cog ieron de
p1tes , se9ún
ella una caja
esa tradición,
de plomo que
los despoj os
contenía restnortciles del
tos humanos,
.gran almiy los lleYaron
rante se ená la Habana,
•contr ab an
donde fueron
enterrados á
debidame nte

la derecha dr,l

os en el templo metropolitano
capital.
pueblo de Santo Domingo ha sostesiempre que el cuerpo trasladado á
a no ,fué
él descudeAmésinoel de
mayor:
olón.
ición
s cony tieierta,
s re•
omi-

la tumba de donde los espafloles tomaron
el cuerpo llevado á la Habana. Continuando las pesquisas, dieron las autoridades eclesiásticas de Santo Domingo
con una tercera bóveda, mayor y más elevada que las
otras, y de ella
retiraron un
ataud con inscripcionesque,
descifradas
luego, atestiguaban que
aqu 01la caja
que, .
mor:noria era
la de Cristóbal
nte:
perColón. De e$te
nerahecho se le'a,invantó testimo
nio público en
mal,l 0,1411 encargando el cuidado de III h~o Diego i !09 frailes de la R6.plda: bljona - ril.ie-.e que 11eura en el mausoleo eri¡ido en la Catadral de Santo Domingo presencia de
r su.
los cónsules
os espailoles, y algunos inves- extranjeros, incluyendo al representante
e han estl.ldiado los pocos de EsRaila, y en dicho testimonio se hacia
han podido obtener convienen constar que «el verdadero sitio donde yaenen razón los de Haití, y cfa el cuerpo del gran almirante habla
e la Memoria oficial del se- sido positivamente identificado.»
la comisión espatíola que en
Entónces, se inició en Santo Domingo
hizo
un movimiento
e los
para construir
un mausoleo
Coiene
digno del gran
lleColón, encargándose de la
proe el
realización de
ala idea la Jun..
uel
ta Nacional
misColombiana,
compuesta de
fu6
importantes
ieciudadanos de
la República
de Haiti, con
la asiste ocia
del gobernador
general AquiD Padre \.u Casu prote&amp;lendo t loe bldlae •• Am6daa: ...,_llliml
les Heureaux,
que UWD&amp; el mausoleo de Cólcin
gran amigo,
Catedral de Santo Der. por cierto, de F.spana. Llevóse á cabo el
da é identificada la caja trabajo, como pueden ver los lectores de
ntenla los huesos de Luis Poa Esos MDNJ&gt;os en los grabados de esencontró vacfa te articulo; J es cosa muy digna de men-

.

1

�306

cionarse que tanto el arq,ülec\o como ~l
escultor it quienes se encargo la :ºn::
. , ele! ma11soleo
fueron espanoles.
·.
trucc10n
Fernando Rorneu, se llamaba el arqmtecto Y Pedro Carbonell, el escultor,
'!5iociocho meses se emplearon para
construir la lumba, que tiene un metro
trescientos cuarenta centirnetros de allu-

ra. \ está ricamente adornada_ {!? 1~ haj
relieves y rstátua~ 1 ~rupos h1~lor1_cos y

liguras alegóricas en bronce Y m~n'.'ol,
Está colocado en una er1pta,. rngemo~a y
artísticamente construida baJO la antigua
Catedral de Santo Domingo, v_ se rnu~aUl'Ó con gran solemnidad el :1 de lh~iembre de 1898.
FtLJX

EL ARTE DEL PERIODISMO

AUCAlü:'íE

COMO SON LOS GRANDES REPPORTERS
•

o llama la atención de las gentes tanto

N como debiera la labor periodística, una

de las más duras y- difíciles de ejercer. El
público adquiere el perióuico, el semanario,
la revista, y no se cuida más que de leerlos
para luego aplaudir ó censurar lo que lee,
importándole muy poco, nada en absoluto,
el trabajo que haya costado al periodista adquirir la noticia ó la fotografía ó escribir el

artículo que han aparecido en las pitgi11as

EN EL ATLANTICO
Sobre la onda azul, en do~d~ ardía
la esencia tropical de la manana,

la nave se alejó, como extrahum~na
q:uimera que alos cielos se volna.
y con ella te fuiste ... La harma nia
ue tu belleza mística y profana,

resplandeció con magia sobera~a
uivinizando al buque que par\Ja.

Al evocar, ya lejos, lu figura,
la extraña dualidad de tu hermosura
en mi recuerdo la tristeza ahonda:
Porque tiene tu forma anadiomena
la noble linea de la estatua _helena

y el pensativo enigma de G10conda.

D;Rio HERRERA

que pasó ante sus ojos.
Nada más injusto que este desdén, que
seguramente no obedece á otra cosa que á
ignorancia de los medios puestos en acción
por el periodista no solo para satisfacer los
deseos de sus lectores, sino para ir más allá
ue las exigencias del público. En efecto, nin-

guna de esas grandes informaciones sugestivas é interesantes que saborea el lector de
periódicos refleja el trabajo inmenso que al
repporte,· le costó adquirirlas, ni resulta siquiera la mitad de interesante y sugestiva
que lo fueron los incidentes que originaron
la busca y captum de la noticia y los detalles con ella relacionados.
De esa bitsca·ycaptu,-a como tal puedecalificarse)de algunas noticias sensacionales, y de
la confección de informaciones periodísticas
que después llamal'On la atención por su veracidad y riqueza de datos y por la rapidez
en comunicarlas al público, vamos a dar
cuenta ahora a los lectores de Pon Esos
· Mu~oos, los cuales vendrán así al propio
tiempo en conocimiento de la emulación,

celo y reñidisimas competencias que entre
si entablan los periodistas para lograr la

victoria en asuntos de su profesión.
EL &lt;fülES•, DE LÓNDRES

fecha, ha estado en manos de una sola fa.

milia, que durante cuatro generaciones se lo
han legado de padres á hijos.
Muchas son las historias que de la familia
Walter podrían reforirse, relacionadas todas
ellas con la adquisición y publicación de noticias con que poder batir eón ventaja (como
siempre ha hecho) e.l recoi·d al resto de los
periódicos del mundo; pero de todas ellas
ninguna tan típica ni digna de ser conocida
como la del hijo del fundador del fimes, el
segundo Jobn \\"alter de esta dinastía, caballero que empleaba su tiempo en diversiones
y paseos cuando no tenia que acudir al Parlamento para cumplir con los deberes de su
cargo de representante del distrito de Berk•
shire.
En la primavera de 1833 tuvo lugar el
hecho, que ocurrió poco después de liaber
regresado Walter del Parlamento. Estaba á

Ja sazón y casualmente en su despacho,
cuando llegó á la redacción un urgente, ci-

frado y extensísimo cablegrama, conteniendo el discurso de Luis Felipe, rey de Francia, en la apertura de las Cortes. Era poco
después del cierre del periódico, y ya tudos los cajistas habían abandonado los talleres para irse pacíficamente á sus casas. \\'alter comprendió que de perder tiempo en

avisar comprometería el éxito ele la empresa, pues que las noticias,qüe tenían un valor
inapreciable si lograba publicarlas con antelación á todos, carecerían completamente de
valor si las divulgaban cuatro ó cinco pe•
riódicos á nn tiempo. ¿Qué hacer?
No vaciló mucho, y posponiendo sus restantes ocupaciones, se puso á traducir eldocumento; y cuando, al medio día, llegaron

los primeros operarios se encontraron con
que el director de The Times estaba en

A la cabeza de todos los periódicos del
mundo en esta clase de victorias figura el
Times, de Lóndres. Desde el día del naci'llliento de ··este gran periódico inglés hasta la

mangas de camisa acabando de componer,
por sí mismo, como el último de los cajistas, el despacho recibido, con el cual se confeccionó un suplemento que, al salir dos ho-

.,
1

�308

I'

ras después, era arrebatado por el público
de manos de los vendedores, en medio de la
admiración de las demás empresas periodJsticas que pudieron leer impreso y con todos
los detalles el discurso del rey francés, que
ellas recibieron mucho tiempo despu~s por
el cable.

1

UN REPPORTER QUE SE CONVIERTE E:&lt;! SASTRE

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POR ESOS MirnDOS

En el año 1902, en la célebre Fleet Street,
de Lóndres, lugar donde se reunen muchos
periódicos y periodistas, el director de uno
de los diarios más afamados de aquella capita! ballábase en su despacho con las cejas
arrugadas por la contrariedad. Deseaba que,
á todo trance, publicase su periódico aquel
día una entrevista con los generales boers
Delarey, Botha y De Wet, entonces en Lóndres; pero mientras mayor era su deseo de
lograrlo, ya de todos ó de uno solo de dichos
caudillos, más dismin.ulan las probabilidades
de conseguirlo.
Ante él, sobre una carpeta, yacía revuelta
con otros motivos de informaciones, una lista conteniendo todas las visitas y movimientos que proyectaban hacer los generalesboers
durante aquel dJa. Sorprenderles en la calle
y exigirles una entrevista era procedimiento
que ya se había ensayado sin resultado alguno. Así, pues, no le quedaba más recurso
que el de apelar á cualquiera intriga.
Una de las observaciones que contenía la
lista decía así: ,Durante la tarde, el general
Delarey recibirá la visita de un sastre que
ha de tomarle medidas para la confección de
uno ó varios trajes., ¿Qué mas necesita un
buen periodista? Llamó el director á uno de
sus repporters, y le dijo:
-Vaya á verá ese sastre y arréglese con
él de modo que esté usted presente cuando
el general ha ya de tornarse las :nedidas. El
sastre es conocido mio, y creo que le ayudará: y ya con esto, se las arregla usted.de maJJera que sonsaque al caudillo boer su opi:nión detallada sobre Lóndres y otros asuntos ... ¿Entiende usted?
Diez minutos más tarde explanaba el repporler su proyecto ante el estupefacto sastre, que después de titubear algo se decidió
á prestarle su concurso. Hizole cambiar su
muy bien cortado chaqué por una americana estrecha,armóle de cinta métrica y de lijeras, y hé aquí al primero de los repporters
convertido por obra y gracia del ingenio y
la astucia en el último de los ayudantes de
sastre.
Poco tiempo después, ayudante y maestro
se dirigían al hotel donde se hospedaba el general para tomarle la medida del nuevo
equipo.

-¿Un traje de hechura campesina, señor?
Ciertamente, tenemos para ello telas á propósito ... Tened la bondad de permitir que os tome medida, y mi ayudante-dijo señalando
al periodista-las irá anotando con sumo
cuidado en nuestro libro de apuntaciones.
El sastre deslió su metro. el ayudante
abandonó las tijeras y requirió su libro y su
lápiz, y la importantísima, dificil operación,
ciió comienzo.
-Veinticinco,-dijo el sastre,dejando des!izar la cinta á lo largo del brazo del ge·
neral.
-Veinticinco,-repitió el ,·epporte,·, escribiendo en el libro y presentándoselo luego al principal.
•
-Adoptamos este modo de ratificaciones
para evitar equivocacíones,-dijo él dirigiéndose al general, después de haber leído para
sí lo escrito en el cuaderno por el periodista, que decía:
Pregúntele lo que piensa de Mr. Cham-

belain.
En efecto, preguntó el sastre:
-, Y cuál es vuestra opinión, general, sohre 1ir. Chamberlaim? 1.Buena? (Signo afirmativo de Delarey). ¡Me sorprendéis, señor!
1.Con que lo creéis bueno?... Me extraña que
los periódicos no se hai•an ocupado! ... Pero á
usted no le gustan las interviews, ¿verdad,
1.0s negáis á recibirá los de la prensa?... ¡Hacéis bien, hacéis bien!...
Y dirigiéndose á su ayuclante:
-Cuarenta ... ¡A ver si no te distraes y estás en la cosa ... ¡Cuarenta!
-Cuarenta,-repitió como un eco el periodista, que entregó el libro al sastre, el
cual leyó para si:
Preguntadle qu.é impresión le ha ca11-

sado Lóndres.
-Es un sitio feo Lóndres, ¡_verdad, general"/-dijo el sastre con amabilidad, al propio
tiempo que media el largo del pantalón.¿No os sentís aquí como transportado á un
mundo nuevo? ... ¡Ohl Esta es una observación curiosa: si yo fuera historiador ó periodista no habria de olvidar este detalle ...
Cuarenta, tú, apunta...
Volvió á hacerse la fingida comprobación,
y leyó el sastre estas palabras:

Pregnntadle cu:á! era su complicada estrategia y por qué nuestros soldados no
pudieron, e1i tanto tiempo, clarle caza.
La medida de la americana duró largo
tiempo. El general Delare'y, adquirido ya el
movimiento inicial de la conversación, pres•
tábase gustoso, familiarmente, á dar cuantas
noticias le eran pedidas, y hasta refeia anécdotas interesantes é ignoradas de la campaña transvaalense, sin escamarse iri de la

CÓMO SON LOS GRANDES REPPORTERS

locuacidad ansiosa del maestro sastre, ni del
excesivo tiempo que para las apuntaciones
empleaba el aprendiz, que mientras él habiaba estábase inclinado sobre el libro y
escribía, escribía infatigable, pasando hojas
y hojas.
La brillante y detalladísima entrevista
cayó como un rayo sobre la gran capital,
sorprendiendo más que á sus habitantes al
jefe boer, que no acertaba á explicarse cómo,
aun. no habiéndola él celebrado, había el
periodista acertado en todos los puntos tratactos por el periódico.
NOTICIAS DE ALTA MAR: UNA COLISIÓN
ENTRE DOS ACORAZADOS

Recordará el lector que en las maniobras
navales realizadas por la escuadra inglesa en
el Mediterráneo el año de 1893 se fué á pique el crucero Victoria, abordado por el
acorazado Camperdonm. El hecho produjo
gran sensación, que crecía por momentos
pues del suceso sólo se tenlan muy lacónicos datos: la noticia escueta, en un par de
líneas consignada.
Al día siguiente de ocurrida la des•racia,
Mr. David G. Phi\lips, corresponsal en° Lóndres de un periódico de Nueva York, en vista de que la prensa inglesa no daba detalles
del suceso, se propuso anticiparse á sus coropañeros en el conocimiento de dichos pormenores para telegrafiarlos á Nueva York antes que los diarios londonenses los publicaran; pero pasaban las horas, y á Inglaterra
no llegaban por ningún conducto nuevas nolicias de la pérdida del Victoria. El repporter norteamericano, no sólo por amor propio
profesional, sino por haber recibido la noche
aquella un cablegrama de su director eneareciéndole la necesidad de procurarse noticias á toda costa, recorría en vano con sus
auxiliares todos los sitios de la población
donde pudieran encontrar el menor indicio.
Entonces, Mr. Phillips comunicó á sus
compaiieros de Lóndres una idea, que nadie
creyó practicable y que dió lugar á las burlas de todos: pretendía el periodista norteamericano nada menos que instalar un carresponsal en las escarpadas, abruptas é inhab_itables costas de Ilarbary. ,Es extraordinanamente ridículo,-dijéronle los periodis!8,• londonenses.-Lo hemos intentado y e.,
imposible instalar allí una estación cablegráfica. Nosotros bien sabemos nuestro deber.
No hay más recurso que esperar las noticias
del Almirantazgo, las cuales tardarán aún,
p~es la estación más próxima se baila á diez
lllillas lo menos del sí tio del desastre.,
Aquellas palabras quedaron grabada.sen la

309

mente de Mr. Phillips. Estación cablegrá{ica, había ¡,ido él, y con rapidez se trasladó
á la Administración de una de las más apartadas oficinas cablegráficas de la ciudad.
Eran las doce de la noche, y el oficial fué
materialmente arrancado del lecho.
-Hay para usted grandes ganancias,terminó diciendo el activo corresponsal, después de esclarecerle la situación.-Solo se
trata de que pongáis á mi disposición á vuestro operador con objeto de enviarlo yo abora mismo á cincuenta millas de la costa.
desde cuya estación podrá comunicarme lo
ocurrido.
-Es inúlil,-contestólo el oficial. -¿No
comprendéis que aunque se llegare hoy mismo á donde os proponéis (cosa que creo
dificilisima) solo podríais obtener una relaeión parcial, y hecha además por persona
ignorante?
No se convenció el reppo,·ter y envió un
despacho á la costa, concebido en los siguientes términos: Se os pagará el doble
qu:e el que más os pague por detalles de la
catástrofe del • Hctotia., Pronto se recibió
esta respuesta: No hay ning1ma noticia.
Phillips contestó: Fletad un buque y marchad por detalles. Y la respuesta fué: En-

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1:

viad antea el dinero necesario para el
caso.
Ya era bien entrada la mañana del tercer
dia (aún no se había dicho en ambos continantes una sola palabra ampliando el priroer lacónico despacho), y Pbillips anduvo
corriendo más de dos horas, hasta encontrar
el banquero que le quisiera suscribir la letra-giro cablegrllfica. que, por fin, fué remitida á las tres horas. Y al otro dJa aparecía
en el periódico norteamericano la completa
narración del horroroso desastre con todo
lujo de detalles y en el lenguaje más galano
que han expresado informaciones de sucosos: se describía el desatino del almirante
al hacer, por una falsa maniobrn,que los dos
buques se abordaran; el rápido hundimiento
del Victo1·ia; cómo los marineros se arrojaron al mar por salvarse, lográndolo unos y
pereciendo más de cualrorientos, ya entre
las férreas aletas de los propulsores que seguían girando vertiginosamente, ya en los
remolinos de agua que la explosión de las
calderas levantaron, ó en la sima liquida y
absorbente que formó la mole del buque al
precipitarse en el seno del Océano ...
Bien pudo vanagloriarse el periodista norteamericano de su éxito, que por las condiciones de audacia, tesón y sagacidad de que
supo rodearlo constituye uno de los más
grandes de cuantos registran los anales periodísticos.

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POR ESOS MU~"DOo

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LA \'OLADURA DEL c~!ArnE-.

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La narración de una chistosisirila aventura ocurrida durante la época subsiguiente á
la voladura del crucero norteamericano Maiue en la babia de la Habana viene á demostrar que no siempre un éxito de estos que
estamos relatando depende de la habilidad
del periodista que prepara la victoria y la
lleva á cabo, sino de la s"spicacia é inteligencia de la redacción que ha de recibir la
noticia y dar forma al asunto.
Cuando ocurrió la citada voladura del
1\faine, se estableció en la Habana un tribunal ele investigación quo no tenia otro objeto ·que el de dictaminar sobre si había sido
producido el hundimiento del buque por una
causa eventual y ajena á todo proyecto maquiavélico (cosa que más tarde se ha demostrado plenamente), ó por un accidente exterior originado con deliberado propósito.
Un repporter de un periódico de Nueva
York tenia verdadero empeño en ser el primero en adqµirir la noticia del resultado de
las investigaciones; y temiendo que la censu~
ra pudiese (caso de que lograse informarse
de lo que deseaba), hacer fracasar ó entorpecer sus planes, envió á su redacción una car•
ta advirtiendo que procurasen encontrar y
entresacar de los despachos telegráficos que
en lo sucesivo trasmitiere un sentido oculto,
por más insubstanciales y anodinos que á
primera vista parecieran. Los desvelos del
periodista fueron coronados con todo el éxito que merecían, pues logró saber de boca
de un buzo un hecho importanlisimo: que
las planchas del Maine estaban ligeramente
curradas hacia adentro, como impulsadas
por una fuerza explosiva que viniera del exterior.
Pero, dueño ya del éxito, se le presentó
un ·problema: ¿cómo escribir, cómo redactar
un despacho para que la censura le diera
cursor El reppo,·ter no se amilanó, y redactó
tm telegrama en el cual, á través de una historia insulsa: aunque ingeniosa, se podía per•
fectamente traslucir el fondo secreto deseado. , 1' n buzo que ha descendido al fondo
del mar para examinar las planchas de un
crucero hundido se ha visto en grave riesgo,
siendo salvado gracias á la destreza y sangre
fria dcun compaiiero,-decia el telegrama.El buzo, queriendo penetrar por un abarquillamiento que de _exterior á interior tenían las
planchas del barco sumergido, se vió sujeto
por una fuerza desconocida, pudiendo al fin
desasirse de ella por la pericia y arrojo de
un compaiíero su yo.~
Ln creencia del astuto periodista fué que
esta ahsur&lt;la y· poco interesante novela por-

porcionaria á la redacción de Nueva York
una rápida inspiración; pero he uqui quo los
compañeros del corresponsal no comprendieron que las pala)¡ras (l.bai·q1tillamiento
de exterior á inúi,·ior constituian datos preciosisimos para la información que perseguían, y no publicaron el telegrama de su
corresponsal.
SECUESTRADOS POR Ull PERIODISTA.

Doce ó eatorce días después del horroroso
desastre de la Martinica, en el cual la erupción del ~lonte Pelado originó la muerte de
los cuarenta mil pobladcras do la isla, se
supo en Nueva York que el buque Corona,
próximo á penetrar en el puerto, llevaba á
su bordo á cuatro tripulantes supervivientes
del Rcn-aima, testigos presenciales de la catástrofe. Del relato de estos hombres, únicos
supervivientes de la hecatombe, estaba pendiente todo el mundo civilizado. Asi fué que
cuando por la noche penetró el buque en el
puerto, más de una docena de remolcadores
tripulados por periodistas salió al encuentro del Corona.
Pero las autoridades de Nueva York no
dieron entrada aquella noche al buque é impidieron, además, á los faluchos llegar basta
los costados del Coronct; viéndose obligados
entonces los periodistas á espernr hasta que
al siguiente día, muy de mañana, fuera á
bordo un bote del servicio sanitario de la
Comandancia del puerto de Nueva York. Los
periódicos habian proyectado hacer comanditariamente la información, así que cuando
el bote sanitario salió del muelle para diri- .
girse al Goronct todos los remolcadore.s le
siguieron. Cuando el bote de los médicos
atracó á uno de los costados del buque, fué
izada rápidamente desde este la escalerilla,
y por ella se precipitaron los periodistas
antes que pudieran hacerlo los sanitarios.
· En el puente del Corona y junto al capilan estaban, llenos de vendas, los cuatro (micos ho:nbres que podían referir cómo el
:Monte Pelado 1 con un vómito de fuego, calcinó y destru¡ó á San Pedro de la Martinica.
Srs,itóse entoncos entre los repporte,-s una
, iva discusión sobre cuál debia ser el procedimiento que se siguiese para celebrar la
conferencia con aquellos hombres, y el corresponsal del Coul'ier propuso, para ganar
tierupo, que se, hiciera descender á los supervivientes al remolcador que á él le babia
conducido (el más veloz y cómodo de todos), y que asi, mientras los transportaban
rápidamente á tierra, podían escuchar su relato, único medio de publicarlo en las cclicio-'
nes de la noche.

::;ox LOS GRANOF.R REPPORTFR:,,i

.-\eeptaron la irlca sus rom paii.erW•\ " rl
;repporfer del Couric,· descendió el prinÍcro
para recibirá bordo del falucho á los cuatro
tripulantes del Rorctima y luego a 1 1esto
·de los impacientei:: periodistas ... Pero,apena¡.;
llegaron al remolcador los supervivientes do
la Martinica, la pequeña embarcación haciendo una pequeña sacudida, separósc de la
escala del Corona, mientras que su dueño.
asomti.ndose a la cubierta, desabolonáLp.se
el abrigo para mostrar las insignias de oficial
de rentas del Estado v ad,·ertir á los burlados é indignados colegas, con objeto de coar.lar su acción, que tal medida obedccia á ór~cnes del Gobierno de los Estados [;nidos.
Mil duros pagó el Courier á cada uno de
los cuatro hombres del Roraima como indemnización por .haberse prestado ú la in/crview, que solamente pudo publicar aquella noche el citado periódico.

)),\pena~ lleg~l~O el dc:;pacho al pC'riódiro
fué traducido fac1lmente en la siguiente forma: «Con rO!-peclo á las negociaciones i·eferenles á la paz, todos los elementos necesarios para firmarla están ahora en Pretoria.
á donde lord Alfredo Milner ha ido con objelo de negociarla en las mejore:; condiciones, creyendo que los boers eslán á todo trance dispuestos á que se firme. Y, día tras
dia, llegaban partes mios concebidos en si•
milare?. términos, dando, ya noticias de los
procedimientos empleados pJr los delegados
boers, ya de la marcha de las negociac{one.i:r,
ya de los trabajos preliminares, etcétera etcétera. Para las noticias concreta:-;, rolun;..
das, habiamos hecho dos facsímiles de despachos. He compnulo mil toneladas de
carbón, queda decir Le, paz absolutamente aseg11rada; mientras que Se han vendido
mil tonelacl.as de carbóu. significaba Todo

L\ PAZ A.:iGLO-BOEH

, Como se ve - continúa hablando \Vallaee la cuestión de relatar los sucesos estataba ~~rr_ipletamentc prevista¡ pero no a:;í la
adqu1s1c1ón de las noticias de ello~, cosa
que, como se comprenderá, era la base del
asunto. Tratar por cualquier medio de penetrar en el campo de Vereenigiug no era
cosa probable, pues que ya os he dicho que
otros per10d1stas audaces lo habian intenta.do sin favorable solución; por tanto, dcspué.~
de pensar yo mucho, lo que hice fué avistarme con uno de nuestros solriados que efectuaba su ser~·ic_io permanenl~ en el campo
de las negoc1ac1ones. Era antiguo compañern
de armas y grande amigo mio, por lo cual
me costó muy poco trabajo y muy poca&lt;
ofertILs el convencerle. Como yo le hiciese
presente las dificultades que, á pesar de todo
tendríamos que vencer para comu1iicarno~
nolicias sin ser de:;cubiertos, ambos nos dimos á meditar, y él, que no dejaba de ser
astuto, dió con la clave de un plan que. luego, reformado, constituyó el definitivo. En el
campo no había dificultad alguna para recoger las noticias, porque los oficiales convencidos de la total ausencia de peri¿distas v
personas ajenas al tratado de paz, no se ocultaban para cambiar sus impresiones y emibr
sus ¡uicios, aun delante del último de los rancheros. Convinimos en que ro tomaria diariamente un billete del tren que va desde Johannesburgo á Vereeniging, aunque sin detenerme en la estación, repasándola para no
despertaI" sospechas, de modo que el soldado, q_ue hacia la guardia cerca de la linea y
próximo al ria, me hiciera señales disimuladas al pasar el tren: decidimos que él ond~aria un pa~uclo awl cuando las negociac10nes estuvieran estancadas; un pañuelo

Dos días antes que se firmara en Vereeniging la paz en la última guerra an•lo-boer
era comunicado el feliz suceso á Ló~dres al
importante periódico Daily Jlail, por su
r~rresponsal en aquella campaña Mr. Edgar
\\alinee. ¿De qué medio .,e valió el periodi.,ta para averiguado"/ llé aqui Jo que el propio Wallacc cuenta acerca del particular:
«No sé si recordariés que las negociaciones·sobre la par, anglo-boer fueron efectuad~s en un campo, en Vercenigingt á ochenta
kdómetros de Johannesburgo. No se pcrmihó ti periodista ninguno e~lar presente durante los trabajos diplomáticos, ni aún siquiera penetrar en el campo, siendo la vigil~ncia tan extremada que un reppo,·tel' que
d)sfrazado de soldado quiso pasar desaperc1h1do, al ser descubierto qvedó igr.ominiosamente en ridiculo. Por otra parte la cen.
sura era tan rigurosa
que rarísimas 'veces pasaban integras lar; noticias que comunicába~os, por cuya razón mis directores y yo 1 valiéndonos de que sólo eran respetados los
&lt;les.pachos referentes' á asuntos de negocios1
habíamos combinado un plan por medio del
cualestableeimos una cierta cantidad de telegramas eon un sentido ospecial ad-hoc.
&gt;Con efecto, el plan nos salió muy· bien,
pu~s el 12 de .\bril de aquel año (1902) se
recibía en Lóndres el primero de mis despachos combinados, que decia a~j: ,Con respecto á la compra de las minas de oro Paxfontein, todas las partes necesarias para el
contrato están ahora en Pretoria, donde Alf,
que fué para arreglar un precio más favora)le, tiene razones para suponer que los venores desean efectuar la venta .•

sin reso/,-e,·.

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POR ESOS MUNllOS

rojo cuando fueran encaminarla,;; á una nurva ruptura, y uno, en fin, blanco, cuando,
íuese seguro 6 inminente el que la paz estuviese completamente asegurada.
»¡.Que cuántas veces tomé yo aquel ferrocarril? ... No lo sé; pero si os dirá que siempre que lo hice pude divisará mi fiel compa,iero, que,firme en ~u puesto,me su~101straba las señales, mediante las que yo rnformaba á mi periódico del verdadero estado
diario en que se hallaban las gestiones. Y un
día, por fin, al pasar, investigando desde la
ventanilla de mi vagón, vi allá, en el limite
del campo, á mi soldado, que se enjugaba el
sudor, y que se lo enjugaba ¡oh, alegria! con
un pañuelo blanco. Aquel fué un dia de júbilo para mí. Al regresar, quise cerciorarme
y torné á verle limpiándose la frente con el
pañuelo albisimo, símbolo de la P"" asegurada. Pocos minutos después expedia yo el
siguiente despacho, por el cual mi periódico
pudo., como nadfo ignora, dar la noticia dos
dias antes que lodos los restantes del mundo: Se hcm comprado mil toneladas de carbóti, 6, Jo que era lo mismo: Se ha hecho la

paz.,

LOS PERIODISTAS EN LA GUERRA

Es Mr. Bennet Burleigh un periodista inglés activisimo y valiente como él solo, y á
estas dos condiciones debe que repetidas veces haya sido comisionado por los directores de los mejores periódicos del mundo
para trasladarse como corresponsal á los lugares donde se dcsarr0llaba lucha urmada
entre dos naciones: ha estado en el Cairo,
en China, en el Transvaal, en Mandchuria y
Japón, y actualmente pertenece á la redacción del Daiiy Telegraph, de Lóndres.
He aqui ahora la historia de su primera
audaz ª"entura, con la cual nació su justo re"
nombre. Fué en Tel-el-Kebir. Burleigh (que
con su agudísima vista babia seguido las peripecias de la batalla, yendo de una á otra
parle del campo, según lo exigían los accidentes de aquella memorable jornada, tan
sangrienta como breve), apenas terminada
la lucha, sin descansar ni alimentarse si•
quiera, galopó hasta llegar á la estación telegráfica de campaña desde la cual anunció
lacónicamenle á su periódico que Tel-el-Kebir había sido tomado por el ejército inglés.
Dos descripciones, lo menos, se esperan de
un corresponsal de guerra: la primera, sucinta, lacónica; la segllllda, extensa y dela·

liada, dependiendo en ambas de la rapide:r
el éxito del periódico. Burleigh quiso ser,
como en la primera, el primero en comunicar
la segunda, y volvió sin pérdida de momento
al campo de batalla en el que en tiempo
brevísimo recogió basta los más insignificantes y nimios detalles de la contienda. Dirigióse á la oficina cablegráfica para quo trasmitieran un despacho suyo con las noticias, y
se encontró con que los empleados eran indígenas y no sabían en modo alguno trasmitir su mensaje, ya confeccionado ... ¿Qué hacer? ¡Todo antes que renunciará ser el primero en dar cuenta del sucesolY dominado por
esta idea pidió un buen caballo, y sin detenerse un instante partió al galope con dirección á Kassassin.
Guiado sólo por la ténue Ju, de las estrellas, ero prendió su desenfrenada carrera. Rebeldes desrarramados aún por la llanura
descargában!e al paso tiros, y él so inclinaba
sobre la montura sintiendo silbar sob:e si
los plomos mortíferos; pero sin desmayar
nunca, se asía á las crines de la bestia y la
espoleaba más y más: el caballo, roto el
freno, espumeantes los belfos, como mónstruo surgido de apocalíptica visión, corría
desbocado, galopando sin tino.
Ya estaba próximo, apenas si le faltaban
diez ú once millas, cuando el animal, dando
un horrible resoplido,cayó exánime,reventado, muerto. Pero el incansable reppo.-ter,
como aguijoneado por tanto inconveniente,
continuó á pié su camino corriendo en medio de la noche por aquella región abrupta y
llena de peligros, basta que, por fin, apareció ante Kassassin, en cuya población, hasta
no ver el despacho en los alambres, se entregó, por fin, al descanso después de haber
recorrido más do doscientos treinta kilómetros y de haber• estado rodeado de grandes
peligros y sin comer durante cincuenta 'f
tantas horas.

***
Tales son algunas de las muchas interesantisimas historias de esas noticias que aparecen en los periódicos y son leidas con in•
diferencia por el público, que desconoce la
cantidad de sutileza, ingenio, astucia y osadía necesarias desplegadas para llegar á po·
seerlas, y los innumerables y ciertos peligros que acarrean á los periudistas, que las
persiguen con mayor afán aún y con más
grande entusiasmo de los que pondrían en
ir tras un millón de duros.

MI PRINCESA BLANCA ...
11

Sueña el f'8JI que ea rey, 71 oit,e «m
ute engaño nusndando.

11

CALDERÓN DE L.l BA.RG4-

Un oso 'f un tigre resguardan mi lecho;
un tápalo chino, colgado del techo,
esparce sus rosas en gayo dosel;
á un lado mis libros (mis viejos amigos,
de dichas y duelos perennes testigos),
y al otro un espejo tallado en bisel.
Dos mónstruos marinos, enormes fiaura"
0
de faunas extintas, cuyas dentaduras
mascan la penumbra con ira brutal,
retorciendo airados sus biformes colas
en los toques rojos de las lar ,as ola.s
auricandescentes de un biombo oriental.
En frente, la mesa, de icónico estilo:
en ella un Aquiles, la Venus de Milo
y un cofre pequeño con cartas de amor,
con dulces recuerdos de tiempos pasados,
con llores marchitas, listones ch,fados,
¡todo sin perfume, todo sin color!
Exornan el plano vecino del muro
sepias, acuarelas, el perfil obscuro
de un sátiro jóven, y un rojo tapiz
donde medioevales artistas arcanos
milagros tejieron (¡yo adoro sus manos!)
de luces y sombras en raro matiz.
·
Sobre la una mano fermosa doncella
sostiene una ave que espónjase en ella
abiertas las alas queriendo volar;
con Ja otra, torna las áureas semillas
que una dama ofrece, puesta de rodillas,
en extraña copa de espuma de mar.
Por el rojo campo, Arboles y arbustos.
Y alzando las manos, erguidos los bustos,
un fiel unicornio y un bravo león:
figuras egregias, solemnes y solas,
sosteniendo lanzas cuyas banderolas
destienden al viento su ilustre guión.

En el fondo, hojas, plantas regionales,
una policromía de juegos florales,
y en gótico aspecto gallardo lebrel:
todo reviviendo por medios colores
los tiempos beróicos de altivos señore•
de duras tizonas y blando ronde!.
La blanca Princesa ... (¡es una princesa!)
galante entreabre sus labios de fresa
cuando estoy á solas en mi habitación
y la entono versos y la cuento historias
de amores arcáicos y arcáicas victorias,
trovador secreto de la tradición.
Yo sé que me ama. Sus ojos, á veces,
en las altas horas me pagan con creces
mis tiernas miradas ¡miril.ndome á mi!
La dije una noche: Princesa, te aclaro.
Y escuché muy claro su acento de oro
diciendo muy quedo: También te amo á U.
Temblaron las flores de seda en el techo;
rugieron las pieles que guardan mi lecho;
oí como un eco de estrofa nupcial. ..
Y rápido, entónces, saltando á la mrs'l
y hablando ¡Princesa, mi blanca Pri,icesa!,
besé, de rodillas, su níveo brial.
¡Oh,efimeros sucñosL .. ¡Un sueño es la vida!
Yo vi á mi Princesa, Princesa querida,
junlar á mis labios sus labios de miel,
y bajo su beso (¡quimera de amores!)
rel'ivos los tiempos de altivos señores
de duras tizonas v blando ronde!.
¡,Quién puede arrancarme mi efímero sueño?
1Yo soy de mis sueños el único dueiíol
Verdad ó mentira, yo he sido feliz,
y 11a puesto en mis labios sus labios de fresa,
temblando de amores, mi blanca Princesa,
¡la blanca Princesa del rojo tapiz!. ..

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JESúsE. VALENZlJELA

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�E.'ll U~A POSTAL

nustria metali'.rgica _inglesa. Tal condado, por
y s1tuac16n topográfica, era
el. punto forzado de arribada de los fenicios
y los romanos que visitaban aquellas tierras.
Por algo las denominan los ingleses land's

su configuracion

encl.

1

1

LA HISTORIA EN LOS NOMBRES
DE LOS BUQUES DE GUERRA
dió á aquel floreciente país cuando Oliver
adoptan generalmente para nombres de Cromwell, hijo de uu modesto 11entlemrw,
destronó y mandó ejecutará Carlos-! de Jnsu~ buque~ nombre~ de monarcas, principes,
almirantes, caudillo.:., que más ~e han dis- glaten-a, proclamándose él presidente bajo
tinguido en las batallas que figuran en los el nombre de Protector.
El hermoso palacio flotante llamado cmanales de sus re:'-pectivas historias, 6 los de
erro
Esex, de 12.000 toneladas, muy conopuntos estratégicos de la mayor prepondecido en España por haber viajado en él ·1as
rancia.
En Francia y ~\lcmania predominan ala encantadoras princesas de Connaughl, tiene
cabeza de los nombres lo:,; de almirantes tal nombre fundado en el farhoso condado de
r,;lebres y los de soberanos y principes, ó Esex, en el cual se alzan los famosos 'Tilbupresidentes de república; en Italia y Rusia, 1'!} Fo,·ts, 6 fuertes de Tilbury,que á manera
lo:-s de puntos estratégicos, los de rios 6 los de cancerbero guardan la embocadura del
de per::ionas reales; en Japón, imperan los T8.mesis, hoy gran punto estratógico 1 y en
de batallas y hechos históricos e' e mayor cuyo histórico sitio Isabel l de lnglalerra,
fuerza. En Inglaterra los nombres ron que se según cuentan las crónicas, revistó su ejérbautiza á sus formidables buques de diversas cito en pleno ante la inmediata conquista
clru;es son verdaderas páginas, que estudia- del Reino Unido anunciada por Felipe 11 de
das.puedail dar una completa idea de la his- Espaiia.
Abukir llámase otro buque guerrero intoria del Reino l'nido.
En España, los nombres de pueblos ó re- glés, en recuerdo de la famosa batalla libra•
giones, de soberanos 6 de hechos históricos, da por los británicos contra los franceses en
adornan las popas de nuestros reducidos bu- la babia del mismo nomb.-e en Egipto, cuanques y dánles valor de pila ó bautismo para do la invasión del país de las pirámides por
sn clasificación en la armada 1 cuando sus el gran Napole611.
Una verdadera poesía del cullo y cariño
rodas son crisrnaclas, según la clásica usanza,
que
Inglaterra rinde á la le yen da y á sus
con una botella de champagne antes de ser
tradiciones
encierra el nombre dado á su
lanzadas al agua desde las gradas de los asacorazado muy moderno Royal Oak, ó rotilleros ó arsenales.
:Nos parece de justicia tlar el puesto de ble real, remontándose con eslo á las antihonor á Inglaterra al tratar del tema prin- guas y bárbaras costumbres de los druidas,
los cuales á sus prácticas religiosas, donde
cipal de este articulo.
Con el arrogante nombre de Dreacbwugltf, sacrificaban muchos seres humanos, daban
que traducido al castellano quiere decir Sin mayor ceremonial con el simbolismo del se~
temor cí nada ni cí nadie, ha sido bautizado cular real roble Hagrado.
Un crucero acorazado llamado Conuvccll,
el más formidable buque moderno que cruzó
los mares, en el que tanto se ha ocupado y de reciente construcción, lleva encerrado en
su titulo la preponderancia del condado de
se ocupa la prensa.
Con el titulo de Go11w10mvealth aplicado su nombre, que fué uno de los p1.1ntos favo•
ritos de los fenicios, los cuales fueron tamá un hermo.50 acorazado que con frecuencia
visita nuestras costas, conmemoran all JJet'- bién los primeros en trabajar las minas de
pefuam lo~ ingleses la designación que se hojadelala que tanta fama han dado á la in-

T

on.As las marinas de guerra &lt;lel mundo

lll acorazado Exmoutlt toma el nombre de
un puerto situado en la embocadura del río
Ex, en Devonshire, pues los inoleses también bautizan, como los rusos, á "sus buques
con el nombre de tío.-:.
Acordémonos, al cilar á los rusos, de lo.:,
C;uceros D~m, Ore! y N-ie1Jpel', que en la rec,ente homenea guerra que el país de Nicolás II sostuvo con l Japón, de paso y al regreso del teatro de a guerra tocaron en el
puerto de Vigo, y si nuestros lectores hojean
la Geografía verán estos nombres entre los
ríos de mayor importancia del imperio moscov.ta.
Al _almirante inglés Drake, que fué uno de
los celebres rllarmos que florecieron en el
reinado _de Isabel I ?e Inglaterra y que á la
par debió su celebridad á ser el primer almii·a~te británico c¡ue hizo en buques de su
pais la vuelta al mundo, cúpolc la gloria de
que se perpetuara su nombre con el que ostenta el magnifico acorazado Drake. Otro
almirante, conlemporitneo del anterior Sir
Raleigh, á quien se debe la introducció~ del
ta~aco en el Reino Unido, hizo por sus hazanas que se conmemorase su apellido en el
acorazado Raleig/i..
Ambos almirantes y bajo el reinado de la
· tcferida Isabel I tuvieron la gloria de cimentar el gran pode_rio naval de la que es hoy
por el mar primera potencia del mun·do
tao to con la formación de potentes escua'.

dras. como .P?r el impnbo 11ue esta pl'Mminen_cia mant1ma y guerr~ra &lt;lió a los capitn~
les °:1-glescs para la creación de su flota mercanhl, que, desde ee:a época no ha cediílo
o~ prestigio á nación alguna' y que hasta Io:dJa~ en que escribimos ha formado la gran
esprna dor¡;;al de es~ •~a~~jito de islotes qur
se llaman las lslas Br1ta111cas cuyo poderío
rep~rcute por_ todos los ámbitos del globo.
Ya hace mas de doce años visitaban las
costas españolas formando parte de la esc~~dra mglesa l?s.ª?ora:..:ado~ Atison y Campo donni, que rn1c1aban casi proféticamenle
que para el porvenir había de realizarse el
aumento de los tonelajes, aún á trueque de
los inventos de submarinos y destroyers
que hacían á algunos técnicos navales hash;
c_onceb1r las esperanzas de que esla~ dos últimas clases de pequeños buques harían
desaparece1: los coslosos acorazados.
Al Anson baulizóscle con tal titulo en
honor del ,comodoro del mismo apelli&lt;lo
que en 1744 regresaba de rn memorable viaJC de la __vuelta al mundo, llevando á su bordo un millón de duros capturados á un buque de una entonces poderosa armada de
otra nación.
·
Gctnlj_JCl'do,vn_ diósele tal nombre porque a ra1z de las primeras hazañas de Napoleón I, y cuando Inglaterra hallábase en
guerra con Francia, la rubia Alhión ganó en
1797 la batalla de Camperdown, que constituyo uno de_los golpes dados por mar por la
Gran Bretana al gran emperador francés,
hecho que forma uno de los más légilimos
friunfos que se registran en los anales de la
historia del remo que gobierna Eduardo
Vll, emperador de las Indias.

,,1

.U

Luis )IART!l'IEZ DE ESCAURIAZA

EN UNA POSTAL
Al principio de la vida
y á las puertas del amor,
solo le pido al Señor
t~ dé ventura cumplida
sm pasar por el dolor.
F'RAilCisco

31f&gt;

FLORES GARCÍA

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�NtNON llE LENCLos

· nacia una gracia., Si entonaba una canción
acompañándose con el laud, su voz melodiosa encantaba el oído, y su adorable mano
atraía todas las miradas. Cuando Ninon bai-

NINON DE LENCLOS,
ZA ENCANTADORA - SUS PRIMEROS AMORES, - LA SUTILEZA DE
su NACIMIE!ITO, - LOS CONSEJOS. DE su PAOmRE,R:-A SJ~v:!~~Eo - LAS "SOIRÉES" DE NINON, -sus NUMEROSOS ADMIRADORES,
SU INGENIO, - LA PREOICCION DE SU
"
•
- RASGO OE PROBIOAO,

Q

UÉ lector ó lectora de POR Esos MUNDOS

no ha oído decir que Ninon de Lenclos,
( ue nació en 1616 y murió en 1706, á los
n~venta años de su edad), era en los últimos
días de su vida tan hermosa como cuando
se hallaba en.los tiempos mejores d? su e,nstencia'/ Mujer incomparable por mas de un
concepto la cantaron todos los poetas ~e su
época, y 'aunque lo _hicieron en los ritmos
más variados y en miles de estrofas, no agotaron para ella los calificativos ensahando
su hermosura porque Ninon les daba hecha
la frase que debían emplear con_ cada nueva
gracia que sus muchísimos _admiradores en-

contraban en su persona. ¡Eran tan numerosos esos adoradores qe la encantadorn mujer, aun en la edad más avanz~da de ésta_, y
la corte que formaban produ¡o tanto escandalo por la alcurnia y cond1c1ón de los e~•morados que la reina Ana de Austria qmso
encerrar' á Ninon en el convento de las
MagdaleMsl
.Ana Lenclos ó L'Enclos, después llamada
Ninon nació en París el 16 de Mayo de 1616.
Al nac~r parecía, más que niña 1 una delicada
miniatura. Su padre, M. de Lenclos, e1·a gentilhombre de Turena, y su madre l?ertenecía á la antigua familia de los Racoms. M. de
Lenclos hombre ligero -Y aficwnado a los
placere~ inculcaba á su hija desde su pubertad e~a filosofía dulce y fácil que él consideraba como la verdadera felicidad. En
cambio madame de Lenclos, mujer de costumbre~ austeras, esforzábase en prob~ á
su marido que la moml y la _voluptuo~i~a_d
no podían marchar jun_tas, é mten\ó dm~r
á su hija por otros cammos. Pero Nrnon hizo
mucho caso de las teorías de su padre, y así

fué como esta Mlle. de Lenclos recibió la
educación que sus gustos demandaban: la
música, el canto, la danza, la prntura, la declamación, todas la, artes de adorno en_tra-

ron en el círculo de sus estud10s favontos,
en los que hacía progresos tan rápidos y tan
notables que sus profesores, asombrados, la
llamaban la Octava maravilla. Su biblioteca
se componía de poesías amorosas_ y gala:1tes,
y, dotada de prodigios~ m~mona, recitaba
todos los libros que babia leido. Frecuentaba los teatros y los bailes, á fin de estar al
corriente de cuanto se decía en sociedad.
Concurría á las reuniones escogidas, donde
su tacto exquisito le hacía d_iscernir lo q~•
alli encontraba de más delicado y de mas
ele•ante en las cnslumbres de las damas á la
moda, sabiendo. evitar sus defectos y apropiarse sus gramas,
Los progresos de Ninon en este nu~v? es~
tudio fueron tan completos como rap1dos.
Las guerras de religión que_ en aq;uella époc_a
des•arraban á Francia no rrnp1dleron las diver;iones en París. En el Hotel du Marais
reunianse todos los juegos y los placeres:
cuanto había de bello, de galante y de fortuna en la ciudad se daba allí cita. En. ese
centro de diversiones fué presentada Nmon
por su padre. La jóven encantó á todos desde el primer momento, y ganándoso las mayores simpatías fué proclamada muy pr?nto
la mujer más encantadora que se conocia. A
estas alabanzas seauían
incesanles elogios a
0
la ele•ancia de su figura y á la esbeltez de
su talle así como al conjunto de su fisonomía y lenguaje expresivo de sus ojos, y la
decían mil labios rumorosQs que • en todo
detalle d&amp; su cuerpo brillaba un atractivo,

;1

laba1 conseguía otros triunfos: la ligereza de
sus pasos, y sus preciosos y pequeños piés
y sus brillantes actitudes enlusiasmaban á los
más indiferentes y Laciau volver la cabeza á
los más castos. Al hablar, su palabra viva y
animada, su conversación espiritual y picante, sus agudezas, sus deliciosas y finas
respuestas, enamoraban á cuantos la oían.
Y su alegría, su bondad, su inagotable generosidad, contribuían á que Mlle. de Lenclos
fuese considerada cowo el compendio de
las perfecciones humanas en un sólo ser.
Con tan extraordinarias cualidades, Ninon no
podía menos de ser asaltada por una multitud de adoradores y de pretendientes á su
mano. Pero, en tales circunstancias la bella
mujer pensó que no tenía fuerza bastante de
voluntad para ser todo lo buena que ella
quisiera; y reconociendo que con sus .aficio~
nes y sus gustos de independencia y de coquetería tenia que ser forzosamente muy
mediana madre, decidió permanecer libre
para brillar mejor en el teatro social, ser dichosa y hacer seres dichosos. Y dueña de
su fortuna y de sus actos cuando sólo contaba dieciocho años de edad, á consecuencia
de la muerte de su padre, siguió Ninon alegremente la pe¡idiente que su progenitor le
trazó y que la imastrab~ al placer.
Su admirador, Saint-Evremont, que fué
su panegirista y amigo más sincero, cuenta
que el primer vencedor de la bella Ninon
fué Gaspard de Coligny, duque de ChAtillon.
Este jóven, que á una fisonomía distinguida
juntaba ingenio brillante y jovial, tuvo la
suerte de eclipsar á sus numerosos rivales
sabiendo hacerse amar por Mlle. &lt;le Lenclos.
Lo que hay de sorprendente en la primera
pasión de la inconstante Ninon es que esta
mujer, que solo deseaba fiestas y placeres,
pasaba los días enteros en pláticas con su
amante para que éste abjurase del calvinis•
. roo: sus disertaciones para tal objeto eran
tan finas y apremiantes que se hubiera
enorgullecido de ellas el teólogo más hábil;
y después de multiplicados asaltos por una
parte v de resistencia tenaz por la oh·a, Ninon consiguió la victoria.
Estos dos amantes se juraron fidelidad
eterna; pero en todos los tiempos estos juramentos han dejado de cumplirse, y al cabo
de algunosmeses, habiendo notado Ninon que
la pasión de Coligny se enfriaba, en lugar
de reptncharle por ello, lo tomó con filosófi~ calma, y los fuegos de su amor hácia el
de no fueron para ella en adelante sino

fogatas de virutas que rápidamente debían
extinguirse bajo las cenizas.
P,ecisamente hé.cia esla época de su vida
conoció Ninon de Lenclos á Marion Delorme,

tan famosa por el número de sus aventuras
galantescomopnr la originalidad desus infortunios. Marion predicaba á las mujeres la
doctrina de servirse de sus amantes como de
un juguete que se sustituye desde el momento que empiezan á cansar. Para dar, de pasada, idea de edta Marion Delnrme (cuyo
ejemplo y cuya vida ejercieron bastante influencia en Ninon), citaremos el hecho siguiente. Un gran señor arruinado que se hallaba en la categoría de lo., amantes rechazados por Marion, dirigió sus galanterías á mademniselle Lenclos; triunfó momentánemente el averiado Don Juan, y encantado de las
maneras que Ninon desplegaba en sus amores, esforzóse en demostrarle los peligros
que podía acarrearle su amistad con Marion
Delnrme. Aceptó este consejo la jóven, la
Cúal, paulatinamente, dejó de frecuentar el
trato de Marion; sin embargo, los consejos y
el ejemplo de esta mujer Je sirvieron para
rechazar pequeños prejivicios de burgueMa
y la gazmoñeria puesta entonces en m.oda
por a1gunas señoronas, pero teniendo siempre muy buen cuidado en no olvidarse de la
decencia, pues sin esta indispensable cualidad la mujer más encantadora puede aparecer despreciable aún á los ojos de los hombres más indulgenles.
·
Transcribiremos aquí la predicción que un
ser misterioso hizo á Ninon en los dias más
bellos de su gloria; predicción tanto más notable cuanto que tuvo completa realización.
Una de las noches en que se reunía en el
salón de mademóiselle de Lenclos una brillante sociedad fué anunciado un desconocido que quería hablará la dueña de la casa
á solas y que se obstinaba en callar su nombre. Ninon contestó que tenía invitados y
que no podía recibirle.
-Sé,-dijo el desconocido al criadoque vuestra señora puede estar sola, si quie~
re. Volved á pasarla recado y decidla que
tengo que comunicarla cosas de la mayor
importancia, y que es absolutamente preciso
que la hable á solas.
Tan singular insistencia picó la curiosidad
de Mlle. de Lenclos, que aJ fin ordenó que el
desconocido fuera conducido á su boudoir.
El visitante era un viejecito de aspecto bastante demacrado; iba vestido de negro, llevando un birrete negro que cubría sus blancos cabellos; tenía una pequeña varita en la
mano; en la frente lucia un gran lunar; aparecían sus ojos llenos defuego, y su fisonomía
anunciaba un talento cáustico y observador.

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· Señorita, -dijo el viejecito al presentá,·- de conquistar los corazones más indift~rensele Ninon-¿,estamos solos, absolutamente tcs, los ánimos más rebeldes. Seréis adorada
solos'/ Es preciso, pues nadie debe oir lo que por todos, y a pesar ele vuestros numerosos
amores conservaréis la estimación de cuantengo que revelaros.
No pudo ~lile. de Lenclos evitar un ligero tos tratéis: y tened en cuenta C[Ue este es el
extremecimiento de miedo; pero reflexionan- más bello privilegio de que aqui abajo puedo que tenía ante ella un viejo decrépito no de goiar una criatura. Como Diana de Poitardó en asegurará su visitante que estaban tiers, siempre apareceréis jóven y siempre
bella; seréis tan encantadora que constantelibres de toda curiosidad humana.
-Que mi visita no os asusle,.querida niña, mente habéis de ser deseada; os amarán to-dijo el viejo.-Nada tenéis que temer de dos aquellos á quienes queráis amar; disfrumi: estad perfectamente tranquila, y, sobre taréis de salud inalterable, y aunque vues'
todo, escuchadme con atención. Estáis delan- tra vida ha de ser larga, nunca envejeceréis.
te de una persona á quien nadie desobedece Como si fuérais mujer nacida para el placer
y que, si quisiera, poseería todos los bienes de los ojos y para el encanto de los corazode la tierra ... Pero los desprecio ... Ninon, yo nes, reuniréis en vos estas dos raras cualihe presidido vuestro nacimiento, dispongo á dades; encenderéis pasiones á una edad en
mi placer de la suerte de todos los humanos que las demás mujeres están rodeadas de
y vengo á preguntaros de qué manera que- los horrores de la decrepitud, y ,e hablará
réis que yo disponga de la vuestra. Sóis jo- de vos mientras que el mundo exista ...
El anciano se detuvo un momeo to para
ven, vuestra belleza esta en su mayor explendor, se habla en todas partes de vues- sumergir sus miradas penetrantes en los
tras gracias y de vuestros atractivo~, y. sólo ojos de Ninon, que aparecía estupefacta,
de vos depende ser la mujer más ilustre y aturdida. Continuó el desconocido:
-Cuanto acabo de deciros os parecerá rimás dicl1osa del siglo en que vivís. Yo os
dícula
bufonada ó cosa de encantamiento,
traigo la suprema grandeza; á cambio de
ella, inmen!-as riqueza¡;;; y, si mejor lo de- pero no es más que la verdad exacta, que
seáis, os puedo asegurar una belleza casi habrá de cumplirse. ¡No me hagáis preguneterna: escoged entre estas tres cosas la que tas porque no tengo respuestas que daros!. ..
más os agrade y tened la seguridad de que mi Adios, mi querida nifia: ya no me veréis
más que una sola vez en vuestra vida, y
promesa. será cumplida.
será
cuando hayáis llegado ~ los sesenta y
-Verdaderamente, señur,-respondió Nicinco
años de vuestra edad; entónce::;, solo os
non prorrnmpiendo en alegre risa-que no
quedarán
tres días de vida, se abrirá la tumdudo de que cuanto prometéis puede ser
cumplido ... ¡Pero la magnitud de vuestras ba y sufriréis la ley fatal y común á todos.
Adios, pues ... ¡Ah! Mi nombre es Noctámpromesas es tan grande! ..
b11l0.
¡Y no olYidéis que me habéis prome--Señorita, tenéis demasiado talento para
tido
impenetrable
secreto!
·
que consintáis burlaros de un hombre á
El
anciano
desapareció
y
dejó
á Ninon de
,¡uien no conocéis ... Elegid, os digo, y decidlo
pronto porque no dispongo de tiempo para Lenclos presa de un pavor mortal.
Ninon abrió en París una escuda de ~aesperar.
lan
te ria y de amor á la que acudieron los
-¡Ah, señor! lío tcn~o que calcular para
sellares
más amables r los más conspicuos
hacer la elcccióli entre lo que tenéis la boningenios
de la época. Alli se congregaban las
dad &lt;le ofrecerme: me decido por la belleza
Desbarreaux,
los Boirohert, los Scat·ron, los
eterna. ¿Queréis decirme qué tendré que haDesyveteaux,
los Estrécs, lo5 Sarrain, los
cer para obtener tan precioso don?
Chapelle,
los
Saint-Evremont
y tantos otros,
-Escribir vuestro nombre en mi libro de
rivalizando
todos
en
finas
alabanzas
á mamemorias y jurarme secreto inviolable: ni
damoiselle de Lenclos y en los más ardienmás, rii menos.
Ninon hizo lo que el desconocido pedía: tes galanteos.
Ninon debía, corno casi todas las mujeres,
escribió su nombre en un viejo libro de mesufrir
las consecuencias de la ley natural, y
morias, de hojasencarnadas, que el mago dispensador de dones le presentó. Inmediata- en efecto, llegó á ser madre. El mariscal de
Estrées hizo bautizar al niño que nació, con
mente después, el anciano dió á Ninon con el
nombre de Caballero de la Boissiére, e¡
la.varilla que llevaba un ligero golpecito en
cual ~e distinguió más tarde en la marinael hombro izquierdo.
-¡Muy bien!-dijo el viejecito sonriendo real [raucesa y llegó á capitán de navi~.
Al reaparecer en sociedad Ninon, más be•
dulcemente y con ojos casi de enamorado.lla
que nunca, se vió rodeada de un enjam,,
Muy bien: os concedo la belleza basta vuesbre
de adoradores, que cada día aumenta
tra vejez más avanzada, y con ella el poder

ba1~ ron los d_e JTarion Delormc &lt;[\Je so vió
obltgada a huir para evitar su prisión por
deudas. El hotel de la calle Tournelles que
habitaba Nrno~ no se hallaba nunca siu gente, á la que Nmon hacía brillantemente los
honores: fiel á la amistad y llena de ternu,a
para sus amoríos, á nadie dejaba disgustado, pero siempre, como ya queda dicho, con
el mayor decoro; tanto es esto asi que Ninon
prohibió la entrada en su casa al poeta Chapelle por su vicio de la embria•uez y por la
excesiva libertad de sus modal:s. Este poeta
qu_1so vengarse después con una serie de
epigramas, pero nadie hizo caso de estos.
Uno de los cont rtulios d.e Ninou era el
gran Moliére, presentado, por cierto, ro•·
Chapelle, y pronto el renombrado cómico
descubrió en }!lle. de Lenclos condiciones
excepcionales de talento: llegó á considerarla como la 1;1ujer más apta para juzgar del
valor y del ex,to de una obra teatral tanto
que iba . á su casa á leerle su-; pri11~ipales
producc,ones autes de darlas al teatro.
Se cuenta que habiéndole leido su Tai·tufe, Ninon le refirió una circunstancia de su
vida absolutamante semejante al caso presentado en la prnduc~ión dramática; pero lo
hizo con colores tan vivos y efectos tan bien
prepa_rados que Moliére, estupefacto, declaró
que si DO hubiera estado terminada su obra
no se hubiese atrevido jamás á continuarla
después del relato que acababa de oir. Y en .
~na de las ?º~idas intimas dadas por Ninon,
a la que as,slteron Mme. de la Sabliére Desprtaux, .Moliére y otras varías celebridades
fué concebido el personaje burlesco del En'.

fermo imaginctrio.
Despu~s de la batalla de Rocroy, el insigne ~onde, cub,erto de laureles, quiso conocer a esta Nmon encantadora que cautivaba
todos los corazones. Apenas la huto visto
quedó prendado de ella, y al hablarla enamoróse mas aún: tan poderosos eran los encantos de su ingenio y talento. Algunos dias
bastaron_ al vencedor de Rocroy para alcanzar la victoria, bien distinta de las logradas
en el campo de batalla y ele la que siempre
conservó Condé dulce recuerdo.
. Lá reputación de Ninon, el número, que
sm cesar crecía,de _sus conquistas, y la calidad de los persona¡es que no se desde,iaban
en frecuentar su sociedad, irritaron á las
grandes damas, que por ella eran olvidadas
de los petrimetres y galanes. Las señoronas
se_ quejaron .á la reina en muy amargos términos, y la soberana de Francia estuvo a
~unto de enviar á Ninon al convento de jóHnes arrepentidas: pero el célebre Batru
h,zo observar que Mlle. de Lenclos ni era
oven, ni estaba arrepentida. A pesar de esta

observación, que divirtió mucho a la corte,
la.-: nobles damas insislierou, y se envió una
Ol'(!en a casa de Ninon para que ésta eliuiera
en un plmr.o do veinticuatro horas el ron°vento donde quisiera ser encerrada. Ninon res,
pondió riendo que se decidía por el de los
Gmnds Cprdelie.1·s. Esta res_puesta exaspero en apar1enc1a a los enennaos de :Kinon
la cual iba á ser recluida á la fuerza) cuand¿
los senores_ de la ?orle t?maron partido por
ella y supl,caron a la rema que no molestara
á una mujer á quien el príncipe de Condé
honraba con su estimación. Este gran nom--.
bre la salvó.
~:ntretanto, la discordia lle•ó á turbar la
paz que reinaba en la capitalt)tazarino tuvo
el mal tino_ de acumular contra si propio poderosos odios; Condé se declaró en !rente del
ministro; se agitaron los partidos, y la casa
del burlesco Scarron y el hól.el de la calle
Tournclles fueron el punto de cita de los
revo1tosos. Ninon quiso oponerse a esta
«conspirll;ción de escudos•. v como no fuera
oi~a juzgó conveniente aba;1elonar París temiendo que se la acusara de haber favorecido la rebelión. En efecto, partió con el marq_ués de _Villarceaux para una de sus poses10nes,s1tuada en los confines de Francia. El
marqués volvió á París satisfecho de haber
podido fijar por tanto tiempo la atención de
la más bella, pero también la más voluble
de las mujeres.
'
Cuando regresó Ninón á París, el poeta
Scarron q~e, ya enfermo, babia pensado casarse, lo hlZo con Francisca d, Aubigné, más
tarde, andando el tiempo,marquesa de Mainte_non . .Inmediatamente después de sumatrimonio, se apresuró Scarron ú presentará
s? esp?sa en casa de Ni~on. Ambas mujere8
s1mpahz,aron desd_e la primera entre.vi~ta, y
cuando ilme. de Maintenon estaba en ei apogeo de su grandeza no olvidó á su anliaua
.

amiga.

.

"

Citaremos UD rasgo de probidad y lealtad
que hace honor ,á Ninon y que muchos biógrafos suyos han olvidado mencionar. Cuando Condé tomó las armas contra su patria,
11. de Goumlle, que adoraba á liinon vióse
obligado á abando~arla ~ara seguir h;sta el
e_xtranJero á Conde, su bienhechor. No queriendo llevarse consigo Gourville la cantidad
de_ veinte mil escudos que poseía, confió la
mitad á un g_ran penitenciario, reputado fJOr
su rara prob,dad, y rogó á Mlle. de Lenclos
que le guardara los otros diez mil. Después
de la Paz de los Pirineos, volvió Gourville á
París, y apremiado por la necesidad corrió á
casa d_el gran penitenciario p&amp;ra pedirle el
depósito_ que le confiara. El penitenciario le
respond,ó con sangre fría uqe ignoraba cuál

'J

i

l
1

�pudiera ser ese depósito, llegando hasta estaba en Parls, sorprendida de no reCI"blr 1u
negar que conocía á Gourville. ,El dinero visita le envió un reeado.
-JAh, mi querido Gourvillel - decíale
que se me entrega á mí-continuó diciendo-es para los pobres, y esa cantidad que viéndole · entrar en su habitación.-Os ha
injustamente me reclamáis habrá sido, sin ocurrido un mal muy grande.
El pobre Gourville tembló pensando que
duda, distribuida entre aquéllos., Y este
'hombre tan probo volvió la espalda á Gour• se trataba de su dinero.
-Si, me quejo-continuó Ninon-porque
'filie y groseramente lo dejó solo, expuesto á
un frio glacial en un sombrío y húmedo co- la desgracia es irreparable. La auset¡cia ha
matado mi amor y habéis sido reemplazado ...
rredor.
Desanimado Gou rville ante esta ma- Pero este mi amor por otro no me ha hecho
nera de desembarazarse de un acreedor, no olvidar que soy depositaria de una talega con
ee atrevió á presentarse en casa de Ninon, diez mil escudos que os pertenecen y debéis
t,,miéndose una respuesta igual; pero ha- saber que, para mí, la fé del depósito es tan
biendo sabido la de Lenclos que Gourville inviolable como la del secreto.

LA DOTE DE TONICA

(Continuará.)

(CUENTO AQAOONES)

J pronto andaba
como alma en pena, tan
con la cabe?.a llena de ilusiones,
OSELÓN

VENCE
Tuviste que reir y te aplaudieron,
tuviate que llorar, y to burlaron:
los que las flores á tus piés pusieron
una daga en el pecho te clavaron.
Ayer la luz en tu camino hermoso;
hoy las tinieblas en tu paso triste:
un huracán magnífico y furioso
contra tu frente con rencor embiste.
Gota de miel en cáliz de amargura
ae presenta la dicha á tu memoria:
gota de miel que arrebatar procura
el mancillado libro de tu historia.
Y perdida, sin luz, sin esperanzas
al rudo batallar de las traiciones,

en tus delirios á saber no alcanzas
el rumbo de tus ídas ilusiones.
Era pequeño el mundo á tu egoísmo,
y anhelando tocar un ancho mundo
hasta el fondo, sin fondo, del abismo
indolente rodaste en un segundo.
Rebuscaste lo grande, y no lU1-iste
un sér que tus desdichas advirtiera,
porque en el mismo instante en que naciste
perdió su fé la humanidad entera.
1Aplasla con espíritu arrogante
el pesar que to llena de congojas)
1El árrol arraigado es un gigante,
aunque llegue á perder todas sus hojas)

PIÑAN DE VILLEGAS
poet&amp; cubano

y cogiendo su guitarra y metiéndose el cuchillo en el cinto, se embozó en su manta y
-como con el coraz~n amargado por desespe- salió á la calle.
ranzas y receiJs, sm saber qué hacer ni qué
Camino de casa del s-iiior Jacobo, que ,·i&lt;&gt;vitar, desde que al shior Jacobo se le ocu- vía en una aldea próxima en donde había
rrió volver de América con una cuantiosa comprado una antigua y señorial casa y un
fortuna é instala.rse en el lugar en que vió saneado y extenso patrimonio le asaltó una
la luz por vez pnrnera, y que era uno de los fierie de pensamientos que e~tenebrecieron
más pequeñicos del Alto Aragón.
su espí~it_u y le hicieron arrugar el entrecejo.
Lo, de menos h_ubiera sido este regreso,
-¡Rtdiezl-se decía. -¿Cómo voy á saber
&lt;¡ue a Joselón le importaba lo mismo que á qué laude la casa duerme ella? ¡Tendría
una semilla de nabo; pero el caso era que se que ver que me pasase la noche poniéndole
le babia ocurrido recoger á Tonica, su sobri- dolor de cabeza á su tío!. ..
na, una zagala huérfana que, olvidada por
Un tropezón con un pedrusco, que le hizo
su tío, se había pasado desde los catorce dar vanos rápidos traspiés y adelantar ca.años sirviendo en la misma casa que Joselón. mino, acabó de agriarleel carácter arrancánVerdad era que entre éste y Tonica no dole esta exclamación:
'
había mediado declaración terminante y
-¡Mal empezamos) Hasta las piedras me
~oncreta, ni compromiso amoroso expreso se güelven ...
alguno; pero á tanto equivalian las rondallas
Y como cuando un enamorado dá suelta á
-del mozo y sus obsequios en las romerías y sus pesimismos todo el porvenir se le preen los bailes1 y las miradas de ella que antes senta negr~, c_omenzó á inquietarse por trisnunca se cansaba de escucharle y de hablar t~s pr~sen.llmientos, que se le antojaron reacon él.
hdad mev,table, sucesos futuros y positivaPorque ... ¡cualquiera adivina cuándo em- mente ciertos y temibles ...
pieza un noviazgo en Aragón! Por lo genera!,
De pronto, hirió sus oídos el rasguear de
un mor.o y una moza suelen decirse que se guitarras y bandurrias que alegraban los
quieren cuando ya lo saben de sobra.
contor~os con las notas vibrantes y alegres
Si no de sobra, á punto fijo creía saberlo de una J0ta retozona y brava; y una bien tim.Joselón, a;:.í es que cuando supo que Tonica brada voz de barítono cantó fieramente esta
se había despedido de los amos sin dejarle copla:
dos palabras de recuerdo 1 la cabeza se le
Es tan g,·ancle mi querer,
volvió u.na devanadera y sus pensamientos
que si se güelve en ,nonedas
se enredaron como madeja entre las uñas
puedo compráte este niundó
de un gato jóvcn.
y el cielo con sus eslrelas ...
Aquella noche, en cuanto se convenció de
que todos dormían, dió pienso castellano á
-¡Ridiós!:-rugió Joselón.-Ya hay quien
las mulas, sin preocuparse de que estas en- madruga. ¡.Milagro será que no le anochezca
fermasen por comer de una hartada todo el antes de hora!. ..
grano que se les debía dar en varias veces;
Y trémulo de ira y ardiendo en celos, echó
3

�322

LA DOTE DE TONICA

POR ESOS MUNDOS

Pero los goznes de la ventana no volvieciendo saltar las piedras al compás d~ sus ron á reir: ninguna rendija dió testimonio deque el mozo era escuchado.
pisadas veloces y seguras...
Indignado, Joselón estrelló contra las piePero cuando llegó cerca del nido en que
su dama se cobijaba, pensándolo mejor se dras su guitarra que soltó un extraño rugido,
ocultó tras unos árboles y se puso en ace- como si protestar.-1 de que vengasen en ella
cho para averiguará dónde recaía el dormi- }a mala partida de una mujer... Después,
miró á la casa de modo tan terrible que si
torio de Tonica.
sus
paredes le hubieran comprendido se huPara el más torpe es cosa muy sencilla
biesen desploaveriguar dónmad o sepulde debe de
tando á su s.
dormir una
moradores enmoza ante cutre sus escoroya casa cantan
.
:
,
bros...
los mozos ron'¡
dadores...
Joselón co***
menzó á repa- ¡Rediez
sar con la viscon la mozalta balcones y
se decía Joseventanas, hasl.
lón hacia días.
,¡:
ta dar con una
,,
-Habrá que
que estaba lipedirle augeramente en!)Í
dencia pa hatreabierta, coI
~
blarla.
•., ._¡
mo aspillera
Y casi tenía
desde la que
razón el mozo.
se espiase á la
Primero, l a srondalla ... El
obligaciones
corazón le dió
de su serviun vuelco.
dumbre no le
-¡Está esdejaron libre
cuchando I a
ni los dominmuy fantesiogos, porque la
sa! ¡Claro, cosiega, el acaruo es Pepón
rre o de las.
el de la Garza!
mieses y la
¡Si ya pensatrilla no perrán los dos
mitían guardar
juntar los momás fiesta que
rros y las hael rato para oir
ciendas!...
misa con vieY renegando
jas, criados y
de la fortuna
pastores, muy
del tío Jacobo
te rn p rano,
y de su triste
cuando el alba
-¡Ridiós!-ru¡rló
JMelón.-¡Y•
hav
quien
madru~•!
pobreza, en la
comenr.aba á
que antes nundorar
el
cielo
con
sus
ravos.
Por
las noches
ca reparara, se qnedó un rato, basta que
no
había
ni
que
pensar
·
siquiera
en poder
después de soltar la rondalla la copla de despedida se perdieron en una revuelta del ca- verla. Después, pasado el rigor de las faenas
mino los últimos compases enérgicos y ale- recolectoras, confió verla en los bailes; pero ...
gres de la jota...
-¡Retoño! ¡Si tampoco va al baile! ¡Si s'ba
La ventana entreabierta se cerró de súvuelto
señorita!
bito.
Y, entre tanto, las noticias que recibía y
Joselón quiRo probar si el fuego de sus
cantares amol'osos resquebrajaría otra ver. la que eran chistosa y epigramáticamente coventana, y, sólo, acompañándose en su gui- mentadas resultaban cada VPZ más alarmantarra, se puso á cantar con toda la pasión y tes: á Tonica le había dado por vestir al estilo de las señoritas y por peinarPe con el
el calor de su alma.

323

á correr bácia la aldea, dando traspiés ha-

Q¡f

Bajo el cielo límpido de
un atardecer estival se celebraba el baile en una era situada á la salida del pueblo.
Mozas y mozos forasteros
é indígena;¡, sud~rosos y entusiasmados, altern..iban entre brevísimos paréntesi¿ de
reposo, los artísticos y elegan~es saltos, revueltas y
rodillazos_ d~ la clásica jota,
con las s1m1escas contorsio~ nes Y el torpe y cómico arras~r~r de piés con que querían
_,·. ~ ~
1mlt~r el baile agarrao, que
se_ hizo para cuerpos enfermizos y espíritus hastiados
no para aquellas naturaleza~
bravas y pletóricas de vida.
La º:questa de guitarras, guitamcos Y bandurrias estallaEl si,1or Jacobo apareció a la derecha ~el mosen y apoyado en el braz0
ba en cascadas harmoniosas
de su sobnna
de notas brillantes, radianmoño recogido, allá arriba, en lo alto del to- tes, ~ullangueras, que respiraban salud y
zuelo, enseñando la nuca lisa como una mo- alegna...
11~; además, hacía ascos á todos los pretenY á tod~ esto el baile estaba en la mitad
dientes, aunque fuesen hijos de las mejores Y en lo meJor, Y Tonica no aparecía ...
casas d~l P?eblo, aspirando, sin duda, con
¡Por fin!. ..
la explend1da dote que esperaba de su tío á
El siñor Jacobo apareció á la,derecba del
la bo~~ con a(gún potentado ...
;o~en} apoyado en el brazo de su sobrina...
-¡::S1 _querra ser condesal-pensó Joselón
. u_eno de _l~ era cedió un banco á los disentre triste y furioso.
tmg~1dos v1s!lantes, que lo agradecieron
Por fin, llegó el día de la fiesta ...
~entandose, y To1;1ica, con su traje de seda,
¡Con cuánta alegría salió la víspera a mam~nte, nuevecito, y su rico pañuelo de
corporarse á la rondalla!... Con qué fervor Manila, sus orlas de brillantes y sus zapatic~ntó aquella noche bajo la ventana de To- t?s. de charol,-regalo todo del tío-se dimca, Y cuánto sentimiento derramó al ento- r1g16, ~?n pasos menuditos, la vista baja
nar esta copla, que le salió del fondo del las meJ1llas ruborosas, sintiéndose blanco d!
alma:
to_das las miradas y de todas las eovidi¡¡s al
Tu quere1· es como el agua
b~nco en que las mozas aguardaban las s~lidel rio que al mar se va.
citudes de los bailadores...
el mio, como una fuent¡,
Joseló?, que vió el cielo abierto con la
que ande la ponen se está.
perspectiva de poder bailar con ella, lo que

�324

suponía media hora de charla á solas, se
lanzó á invitarla, pero ...
¡Estaba de Dios que ni aun aquel día había
de salir de dudas hablándola y fijando claramente su situación amorosa!
Un mozo le cogió por la manga y le indicó que el siñor Jacobo le llamaba.
Si el cielo se hubiese hundido no le deja
más confuso y aturdido.
-¡Ridiósl-pensó.-¿.Querrá impedir que
bable con su sobrina? Pus ú reviento ú me
salgo con la mía ...
Pero ni reventó ni se salió con su idea.
Dos horas enteras y verdaderas le tuvieron
el señor Jacobo y el cura su administrador,
ofreciéndole el arrendamiento de unas fincas
que á ellos no les venía bien cultivar por su
cuenta y riesgo, y que, en cambio, al mozo
podían convenirle. No hay que decir que Joselón, creyéndolo lodo un pretexto para retenerle, rehusó el ofrecimiento, y no viró en
redondo y no los dejó con la palabra en la
boca por respeto al cura...
Primero se excusó con que era solo para
cultivar aquellas tierras, y le recordaron á
sus padres, que eran jornaleros, y á sus hermanos, que servían de mulateros ymozos de
azada en un pueblo vecino. Alegó no tener
dinero para adquirir los avíos y los aperos
para labranza, y se le ofreció cuanto necesitase. Después de una larga conversación en
la que él no veía más propósito ni esperaba
más fruto que evitarle hablar con Tonica, le
dejaron marchar... Cuando se vió libre, recordó las halagüeñas proposiciónes que le
habían hecho.
Y le parecieron tan ventajosas, tan imposibles, que exclamó, con la rabia del que
no puede castigar una burla:
-¡Rediez, ú s'han güelto locos ú han querido reisen de mí!
Pero su indignación llegó al colmo, cuando
al acercarse á Tonica cesó la orquesta y se
acabó el baile.
¡Entónces sí que estuvo á punto de volverse loco de ira!...
¡Otro día sin hablar con ella! Porque pensar que por la noche fuese al baile como en
años anteriores equivalía á creer que no
era sobrina de tío rico y señorito...

Radiante de orgullo, saciada de adulaciones, ahíta de solicitudes amorosas, convencida de haber sido la moza preferida, roja de
satisfacción y rendida por el continuo danzar, regresó Tonica del baile ...
Poi· si faltaba algo para colmar su vanidad, se encontró con que el señor Antonio
el Cojo, rico propietario del lugar y reputa-

do casamentero, se encerraba con su tío
para hacer el prólogo de su boda con Roque,
el hijo de uno de los labradores más ricos de
la comarca...
No le cogió de sorpresa, pero la hispó dt
alegría, porque era la confirmación de la sinceridad de Roque que, con la aquiescencia y
por la indicación de su padre, le había ofrecido su apellido y su amor...
Ahora, todo era cuestión de la dote que
su tío la otorgara.
Este pensamiento la hizo exlremecerse
emocionada, llenando su alma de impaciencia por conocer el resultado de la entrevista.
-¿Será de mil duros?--se preguntaba,
mientras, al cambiarse de ropa, hacia soltar
entre sus manos nerviosas é inquietas, lazos,
corchetes y alfileres.-¿Será de dos mil duros?... No, él es muy rico ... l\le dará más...
La casa de Roque no tomaría una nuera
que llevase menos de dos mil duros en cada
mano el día de la boda ...
De Joselón apenas si se acordaba. Su actual situación la distanciaba tanto de él que,
desde tan lejos, casi no podía distinguir su
imágen entre el confuso tropel con que las
ilusiones y las alegrías, las emociones y los
cálculos, aturdían su pensamiento.
Cuando hubo acabado de vestirse el traje
de casa, oyó, sintiendo el escalofrío del desencanto, que su tío y el casamentero se despedían muy fríamente, corno tratantes que
no han podido entenderse.
Pálida de coraje y trémula de curiosidad,
que casi no quería satisfacer porque hay noticias que preferiríamos ignorar siempre, se
dirigió á su tío, que derrumbó el castillo de
naipes edificado en su cerebro con estas palabras:
-)Iuerto yo, será tuyo cuanto poseo. En
vida no te doy más que esto, que es lo que
he ofrecido al señor Antonio, y al señor cur,t
que también ha sido nuncio de otros pre•
tendientes á tu dote ...
Y señaló un arca abierta repleta de grandes ovillos de lana hilada.
A Tonica se le agolpó toda la sangre á la
cabeza, y el corazón se le subió á la gargan·
ta aleteando violentamente. Resistióse á per•
der sus ilusiones. Y no queriendo creer que
la codicia y no el amor había inspirado 1~
galantes requerimientos de sus pretendien·
tes, aguardó anhelosa la hora de !a ron·
dalla.
Esta, desengañándola rotundamente, solo
se detuvo unos minutos, como ante la casa
de cualquiera moza de poco fuste, para can·
tar unas coplas rutinarias, las mismas de
siempre, como si el provecho que se espera•

325

LA DOTE DE TONICA

POR ESOS ~HJNDOS

se de ellas no valiera la pena ~e atormentarse el cerebro improvisándolas nuevas.
Aturdida, llorando en silencio, con la
frente apoyada en las vidrieras del balcón,
quedó Tonica de espaldas á su tío, que sonrió irónico y satisfecho de la oportuna y dolorosa lección que arababan de darla; después se extremeció de coraje y de vergüenza al imaginarse los burlescos comentarios
que inspiraría la noticia de que toda la expléndida dote que con su ridícula fatuidad
demostraba esperar babia quedado reducida
á un arca-no muy grande-repleta de ovillos de lana. ¡Hasta creyó que el aire traía de
la plaza esta sarcástica frase: •¡Vaya una
dote pa un pelaire... ó pa un tejedor! ... •
De su abstraído abatimiento la sacó una
copla,que Joselón, solo con su guitarra y con
su amor, ignorante de lo ocurrido entre los
casamenteros y el siñor Jacobo, y más triste
que nunca, cantaba bajo la
ventana:

Después, como 1 as criadas estaban en el
baile, podía ocurrir que si él se despedía á
tiempo de no hallarse en casa la servidumbre, Tonica tuviese que acompañarle alumbrándole el paso, según costumbre aragonesa, basta su salida á la calle...
Corno lo pensó, lo hizo...

*
**
Subió la escalera emocionado, temeroso
de que las palpitaciones de su corazón de~cubriesen su juego.
En la cocina, sentado rn la clásica cacliera, le recibió el siño1· Jacobo con azorante y
socarrona sonrisa, que le desconcertó un
poco...
Comenzó como se empieza cuando no se
sabe cómo empezar, hablando del tiempo,
de la fiesta, y acabó preguntando por Tonica ...

Por mucho que rne dis[precies
soy como el tomillo, maña,
qne se pisa y se repisa,
y aún petfwna la aparga[ ta ...

*

**

.'

Joselón cantó un rato bastante largo, pero sus endechas no lograron entreabrir
ventana ni balcón de la casa...
Convencido de que maldito
el caso que se le bacía y de
que Tonica no acudiría al
baile aquella noche, avanzó
dos pasos hácia la casa, como empujado por súbita resolución; pero en seguida se
detuvo como temeroso de
llevarla a cabo.
¡No podía pasar más ti0mpo sin hablarla v no se atrevía á subir!... ·
De pronto. halló un motivo: ¿no le había ofrecido el
siño1· Jacobo el fantástico
arriendo de un as tierras'?
Pues, ocasión magnífica le
parecía esta para subir á hablarle de este descabellado
asunto, que por tal lo seguía
creyendo, y de convencerse
de si había ó no sido un
pretexto p ar a evitarle su
conversación e o n Tonica .

-¡Ilabía soñao casarse con un _príncipe y no hay de11gm10 que la quieraldijo el sinor Jacobo á Joselón

�327

IJEL PASADO

326

POR ESOS MUNDOS

-Por ahi dentro anda,-respondió el siñor Jacobo-sorbiendo lágrimas y soltando

bos lo que les pasaba, salieron de la cocina,
mientras el siñor Jacobo les contemplaba
sonriendo maliciosamente, reflejando en la
picaresca expresión de su semblante una íntima alegría...

hipos ...
- ¿Que sa enfermau?-interrogó alarmado, Joselón.
-No... Que había soñao casarse con un
***
príncipe y no hay denguno que se conforme
Impaciente porque la tardanza en el recon su dote ...
greso de los mozos se prolongaba más de lo
Un trabucazo no le hubiera hecho peor
que é 1 había
efecto á Josecalculado, 1l
lón. Creyó que
con calcularla
e o n aquellas
y a bastante
palabras se Io
l¡¡.rga-se dirisignificaba que
gió el siñorJanada podía escobo á la sala
~
perar de Tonicon cautelosos
ca, y el nudo
pasos.
que se le hizo
A la puerta
.
'·
en la garganta,
se detuvo y
(
y que no le
oyó que Josed e j ó hablar,
lón,con acento
1
sólo le permiconmovido y
~ \\
tió dirigir sus
claridad since1
,1
~
asombrados
ra decia á To1
\ \\ \ ')
ojos al siñor
nica:
I/
\ ,
Jacobo.
-Por últiPero éste,
ma vez te lo
que, sin duda
digo: yo no
leyó los penquieromás dosamientos del
te que tu presuspicaz mor,o,
sona, ¿oyes'?
quiso tranquiAún estás á
lizarle con e::;tiempo de evitas palabras:
tarme una rui-Sí, homna. Me hi probre. ¿Te parep u es to que
quese vá áconse as mía ¡y
formar nadio
mía has de ser!
con su dote?...
Porque
te me1':'
¡No creas que
rezco por lo
fateo, no! No
que te hi quehabrá quien se
ríu. Porque tú
conforme; pero
inesmci, antes
mientras viva
El siiior Jacobo fué rajando los ovillos T de ellos cayeron al suelo
de que la fanmonedas de oro
yo, no do y
tesia te revolro ás, ni me
viera
los
sesos,
me
querias
...
Porque,
¡amos,
desprendo de un palmo de mi hacienda.
Muerto yo, cuanto posea será de quien me porque nos hinius quei-íu!...
El siñor Jacobo, que oyó llorará su sobrilo gane con su cariño y con su cuidao ...
na
las lágrimas más dulces, las del amor y
Y para convencerle, porque el mozo se halas
del arrepentimiento, cortó el enojoso
bía quedado como lelo mirándole con los
idilio, presentándose de pronto y desconcerojos muy abiertos, llamó á Tonica.
Después de un buen rato y de hacerse re- tándoles con una broma:
-¡Rediez! Si os llego á esperar volvéis á
petir varias veces el llamamiento, entró ella,
la
cocina con nietos casaderos...
con la cara congestionada por la vergüenza

'. 'r,". -

r,.

l&gt;a á Toni~a y atendía á su padrino y aún le
&lt;¡uedaba tiempo para restregarse los ojos con
objeto de convencerse de que no era pro tagonista de un sueño.
Tonica, por el contrario, aunque se esforzaba en mostrarse satisfecha, no podía evitar
&lt;¡ue se la conociese la falsedad de su gesto.
Acabada la comida, el siñor Jacobo llamó
á Joselón, y después de imponer el silencio.
quiso entregarle su dote, ¡la célebre dote!. ..
Pero el novio se opuso: ni le hacía falta
ni quería oír hablar de semejante cusa. Po;
e~tonces se ~onformaba ?ºn la felicidad que
disfrutaba. S1 acaso, al mvie1 n o en que el
cariño no b.1staba ¡.,ara resguard¿rsedel frío
pediría su dote para tejer unas mantas... '
- ,:,De modo- preguntó el siñor Jacobo,que no lo venderías?
-No, siñor.
-Mira que á tu esposa le halagaría más
llevar su dote en dinero ... ¡Si quieres te la
&lt;:ompro....
'
Josel6n, á quien ya enojaba la charla, la
-cortó con estas palabras que descubrieron

'

toda la bondad y la delicadeza de su alma·
-Siñot· Jacobo ... es dicir, tío Jacobo mí~
rusté... los dineros s'acaban. Yo prefie;o mi
dote porque _es testigo de mi alegría de hoy
y porque qurnro que lue&lt;10 nos sirva para
IJ?,eler debajo de ella tod; nuestra felicidá,
s1 es q_ue cabe, que me tengo pa mí que no

cabera...
Entonces, el siñor Jacobo coo-ió un afilndo
cuchillo y fué rajando los oviÍlos, de cuya
panza comenzaron á caer monedas de oro
que se desparramaron con delicioso tintineo'
rodando por tiena, deslumbradoras, amari~
llen tas, ?nte los sorprendidos ojos de J oselón,
qu~ creta haberse vuelto loco, ante la admiractón general y la emoción de Tonica, que
se abrazó llorando á los piés de Jacobo el
cual, también conmovido, exclamaba 'con
acento de noble venganza:
-¡~se es ~~estro tío! ¡El tacaño, el que no
quer1a 1~ fel1c1dad de su sobrina!. .. Lo que
no quena es que se casaran con tu dote
sino contigo, Tonica, ¡pa que te hiciese~
muy feliz!
EL BACHILLER CORCHUELO

Ilustraciones de F. de la Mota.

,~_,,._1,_~-1

~

y los ojos hinchados y enrojecidos por el
llanto.
El siñor Jacobo la mandó que enseñase su
dote á Joselón ...
Ruborosa ella y aturdido él, sin saber am-

***

El día de la boda, que apadrinó expléndidamente el siñodacobo, Joselón no cabía en
sí de dicha. Bromeaba con todos, obsequia-

DEL PASADO
Fué un amor que la llama del deseo
un tiempo alimentó: extinta ella
el último celaje de la estrella '
de amor cayó en las aguas del Letheo.
Hoy, como antes, ni te oigo ni t.e veo,
y está agotada la ternura aquella
que encadenó mis plantas á la huella
de tus piés... ¡Ya está libre Prometeol
¡Nada queda de ayer!... La estéril yedr:i.
símbolo de abandono, arraiga y medra '
en el ara del templo, obscura y rota.
Emigraron las viejas golondrinas,
y, cual rayo de sol, entre esas ruínas
la tenue luz de los recuerdos flota ...
VfCTOR RACAMONDE

�11mrnHES Y MUJERES

HOMBRES Y MUJERES

NO TODO ES AMOR EN LA VIDA
iguales ó distintos, que difieran en edad, ni
que uno de ellos sea adocenado y el olr(}
sarlas en la diferencia de sexo. ¿Por qué'? t.No descuelle por cualquiera circunstancia, belle-puede haber acaso otra clase de comunica- za, talento, gracia, distinción, etcétera: colociones entre el elemento masculino y el fe- cad una mujer y un hombre en trato contimenino? Todos los poetas, los pintores, los nuo, y tardeó temprano tendrán un interés.
dramaturgos, hasta los juriconsultos, han el uno por el otro que superará al interés de
reconocido la relación sexual como la única la amistad.
Esta creencia, muy general, ha llegado á
relación de importancia posible entre las dos
representaciones de la especie humana, y no considerarse una verdad, haciendo que el
ocurre suceso alguno en que el hombre y la hombre y la mujer tengan conciencia de sí
mismos, y los.
mujer intervenha
enseñado á
gan sin que sales ta r siemprete á todos los laalerta ante cualbios la pregunta
quiera probabi¿ Quién es ella?:
lidad de emola implacable
\
ción:
se ha llecuriosidad i mgado hasta despele, en las cuatruir toda fe en
tro quintas par1a posibilidad
tes de los casos,
de una sincera
á buscar siemy
natural amispre en ellos una
tad entre dos
mujer. Y si enpersonas de discontramos en
tinto sexo. Y escualquier parle
to es lastimoso,
una mujer notaporque no hay
ble, su asocianada
más elevación con el homd
o
que
dicha
bre ciertamente
amistad
cuando.
h;;bremos de exexiste, ni nada
plicárnosla de
q u e favorezca
una sola manetanto á los quera: por una esla
cultivan, porpecie de fórmuque
cada una de1~ que toma en
Carlos Dickens, su esposa Catalina Hogarth T su cuñada Georgina
las d o s partes
c·u enia únicamente motivos de pasión é ignora la posi- recibe lo que más necesita: la mujer se aparbilidad de ninguna otra inclinación entre ta del emocionalismo demasiaao intenso, tan
los dos sexo~. Y aquí de la conclusión que to- á propósito para orígen de debilidades y á
dos adoptan como articulo de fé: nada im- menudo de desgracias; adquiere amplitud deporta que dos indivíduos sean de gustos miras y de juicio; criterio propio y seguricostumbre, siempre que se trata de reEslaciones
entre el hombre y la mujer, ba-

''

dad; se encuentra reforzada por la fuerza del cidas por las artes, (la literatura, sobre todo),
hombre que le concede su confianza y á por la religión, por el ejercicio de la ciencia~
quieu ella, en cambio, se la otorga, y, por por el estudio y aplicación de la ley, y aun
otra parte, en estas simpatías encuentra fuen- por esas mismas conveniencias sociales~
te de constante solaz y deleite, mientras que tanto que las personas que niegan la posibilidad de losu enh,JSi asque con fremo, su'aprecuencia,
ciación insaunque intantánea, su
e o r re e tapronta intuiro ente, seción, adquiellama amisren inspiratad platónición infinita.
ca. lo hacen
Por esto se
simplemente
dá vueltas á
porque esün
J a e uestión
infl11írlas pordel amor,counacorrientc
mo si no hude superstibiera otra coción y por la
sa en la vida,
lectura de
al tratar de
novelas y
tal clase de
poesías. Desamistades, y
graciad a por esto remente, 1 os
sultau más
que mantiedifíciles y
nen que los
menos f reh )robres y
cuentes esas
las mujeres
r elaciones,
pueden ser
pues dos peramigos, no
sonas de disapoyan su
tinto sexo
opinión en
que cambiasólidas razJ
r í an librencs, limitánmente sus
dose á pen opiniones, se
sarlo así. Por
mantienen
esto, bien
completavale la pena
mente sepaestudiar una
rad as por
explicación
preocupaciopsicológica y
nes sociales
fisiológica de
y se encuenpor qué una
tran confinaamistad endasdentro de
tre hombre y
b s e$lf JCh03
mujer, ind límites de coferente al sen ocimientos
xo, es no sóconvenciolo posible sinales, vi~nno que adedose precisamás debe serdas á no pamirada sin
sar jamás de
.Uante y Beatriz
ninguna clal a s frívolas
conversaciones de sobremesa y de salón, se de prevenciones y solo como resultado
ante el temor de no ser e )mprendidas y qui- lógico de ciertos hechos cu ya siro ple exiszás hasta de ser censuradas por los extra 'íos. tencia tiene que ser aceptada porque es totalPero preciso es reconocer que e,ta clase mente razonable.
En efecto, los hombres y las mujeres son
de amistades entre el hombre y la mu~er
han recibido poderos) medio de ser estab'e- como los instrumentos músicos: están, ó

�330

HOMBRES Y MUJERES

POR ESOS MUNDOS

perfectamente entonados para· producir com- de los casados no significa otra cosa: en su
¡ileta é indefectible harmonía, ·ó representan célebre novela La sonata de Kreutzer ha
un ajuste sinfónico más ó menos imperfecto expuesto esta creencia con realismo horrique recorre desde una variación casi imper- ble, mostrándonos lo que él sostiene que
es el único tipo de matriceptible á la más completa
monio conocido por nuesdi'scordancia. Expresándolo
tro mundo actual: uno en
de manera más clara, pueel que á degeneradcs mode decirse q u e algunos
mentos de ardientes deseos
hombres y mujeres son por
suceden
largos y. temerosos
naturaleza iguales: mentalintervalos de indiferencia
mente ambos se completan
v aun de disgusto. Pe10 et&gt;
como también simpatizan
éste
caso, como en lií. maemocionalmente, c o rr esyoría de los · que Tolstoi
pondiéndose pronta y sepinta, dibuja un cui-1.oJ
guramente en gustos y
extremo del 'peor estado
costumbres por una espeposible de cosas; porque es
cie de sentimiento, instiniunegable
afortunaclamen te,
tivo más bien que cons•
que algún grado 'de coritacciente.
to mental existe entre casi
Cuando s e encuentran
toda pareja que se une en
dos personas así, se pertematrimonio, contacto que
necen una á otra desde el
las
mil y una circunstanprimer momento en qL1e
cias _de la v:da· en común
sus miradas se encuentran,
es probable que aumenten,
y hasta cuando cruzan las
más bien que disminuyan.
primeras casuales palabras
Johann Wo1r,anz von Goethe
De aquí que la mayor parde saludo ya se compenetran. Sus corazones se corresponden, sin te de los matrimonios no sean positivamente
~ue se conozcan, y podrían contraer lazos desgraciados; muchos de ellos parecen, por
indisolubles de matrimonio á los cinco mi- lo menos, satisfechos, y se aproximan hácia
nutos sin que en todo el curso de su vida hu- la unión perfecta á medida que el hombre y
bieran de tener ni un momento de arrepen- la mujer se van acercando á ese ideal que
timiento por lo hecho, porque, en realidad, tiene orí~en en la unidad de miras tanto de
la naturaleza más elevada
se poseen mútuamente descomo de la más inferior.
de el principio de su exisFinalmente, hay que totencia. Así se han verifimar en cuenta una tercera
cndo las grandes un:ones
categoría, en la que deben
por amor que la humaincluirse los que en imaginidad recuerda.
nación. pensamiento y gusOtros hombres y mujeres
tos
guardan notable semeccncuerdan físicamente y
janza,
pero cuyas naturalcen t( mperamento, pero diz as emocionales se enfieren en todos sus gustos
cuenlran como si dijéramos
y en sus maneras de pendesmagnetizadas una d e
pensar; y aún cuando por
la otra. Cada cual puede
aquella semejanza se vean
atraer
á una tercera persocon frecuencia mútuamenna por medio de sus cualite atraídos, lo son siempre
dades físicas; mas p ar a
de manera incompleta: se
ellos mismcs y entre ello,;
satisfacen entre sí á veces
mismo&gt;1, nada que á esa
y en ocasiones, pero e n
atracción se parezca puede
~uos e 1 amor ejerce s u
jamás tener lugar. P a r a
reacción por la misma raellos no tendría influencia
zón que no es completo; y
alguna la proxim:dad; poasí, cuando falta el lazo de
Baronesa Carlota von Stein
dría dejárselos juntos cada
unidad intelectual y espiritual, se reh1ja ese amor llegando hasta casi día de los que constituyeran sus vidas y no
su extinción. La mayor parte de los matri- pasaría por sus imaginaciones nada que
monios están basados en esta clase de amor. tuviera la señal más ligera de sentimiento
Tolstoi quiere hacernos creer que el amor pasional; y si se les arrojara á una isla de-

'

331

sierta, libres de todas las restricciones de la significa igualdad, y ni el gr~n macedo~io
sociedad humana, tal soledad no influiría en ni el inmortal corso se hubieran avemdo
sus ideas y continuarían siendo buenos ca- nunca á reconocer un igual su yo en el mundo.
Napoleón, en particular,
maradas y fieles amigos,
~ --.....___
mostró
de manera evidente
nada más. Podrían mútua·
su
desprecio
hácia las mumente ocuparse en cuanto
\
jeres, no solamente en su
te refiriera á sus intereses,
\
vida, sino en todas sus pase comun:c:uían los secre\\
labras y en todos sus actos:
tos más profundos, basta
Bonaparte creíaque el sexo
contrariedades amorosas y
femenino estaba dedicado
novelescas; pero del mismo
por
naturaleza única y exmodo que un hombre se las
clusivamente á la renovacomunicaría á otro y una
ción de la raza, 'f nunca
mujer á otra, exceptuándop a r a poder igualarse al
se, en favor de este caso,
hombre.
En las recepcioq u e tales confesiones se
nes
de
la
emperatriz Josehacen con una confiamr,a
fina en las Tullerías, Nay una intimidad que japoleón acostumbraba á hamás existieron de hombre
blar en abstracto con la
á hombre ó de mujer á mugeneralidad de la,; damas
jer.
que allí concurrían; y la
La necesidtd d e tales
mujer más fascinadora apeamistades se siente por munas podía obtener de él
chos hombres, y la mayor
otras
palabras que algullonorato
de
Balzac
parte de ese sentimiento
na pregunta sobre si era ó
reside en tipos artistas y
creadores cuyas actividades se dedicaron no madre de muchos hijos; con frecuencia y
siempre al mundo del pensamiento, mucho y con falta de ccrtesía, acostumbraba á dirimás que al mundo de las acciones. Los más girse á alguna jovan madre, y bruscamente
exaltados genios se han bastado algunas ve- la preguntaba: «¿Pero qué hacéis ahi? ¡Idos
á casa, y á tener chicos!•
ces á sí mismos, vivienRudamente rechazó á
do como si se encontraMad. Stael, cuyas platóran sobre un pico elevanicas amistades e r a n
do en la cima del cual
célebres
en su tiempo y
no podía s e r admitida
cu ya inteligencia le paninguna otra alma, por
recía á ella misma comcreerse aquéllos d3mapletamente digna del
siado grandes para la ing r a n conquistador de
timidad, ó quizás muy
Europa.
pagados de la influencia
Como Napoleón, fué
&lt;Íe su egoísmo; tales fuetambién su supremo anron, por ejemplo,Alejantagonista, el duque de
&lt;iro el Grande en lo anWellington, que, asimistiguo y Napoleón en los
mo, consideraba á Ias
modernos tiempos. Con
mujeres como simples
estos hombres no puede
juguetes con Jos cuales
haber amistad, y menos
se pueden pasar únicaamistad con una mujer.
mente un par de horas
Estos hombres, como
de
ociosidad. Par a su
el águila, pueden deseen•
esposa, mujer muy beder de sus aéreas alturas
lla, fué hasla duro en
para disfrutar d e una
los modales, y suscortas
pasión momentánea, pero
relaciones con otras mues seguro que habrán de
jeres no tuvieron en d
retirarse á sus soledades
nada de respetuosas ni de
tan pronto como hayan
Mad. Eva Hanska
in limidad confidencial.
satisfecho el capricho de
Pero el mundo uel arte ha conocido muuna hora. Tipos tan anormales no acostumbl'an á buscar la amistad de la mujer, chas amistades platónicas, de las cuales la
porque la amistad en su misma esencia Historia ha dejado Reñal en las páginas de

�332

llOMBRES Y MUJERES

POR ESOS MUNDOS

la Literatura. Quizás la amistad más exaltada siempre como luminosa antorcha, clara y
de estas baya sido la de Dante con la ideal brillante, aquella amistad, que no era amor
figura á la que inmortalizó con el nombre de porque fué casi más que el amor.
La baronesa von Stein
Beatriz. Quién fué esta mu_era esposa de un oficial de
jer y de qué linaje ó con1a corte de Weimar, y
dición, nadie puede decirGoethe la vió por primera
lo: se ha sostenido que no
vez en 1775. No era Cartuvo existencia material,
lota
ni graciosa ni bella,
que fué creación del caco:1taba ocho años más
pricho del poeta, una conque Goetbe, y era macepción en la que Dante,
dre d e siete chicos. S u
cifró su ideal supremo de
conducta y su moralidad
lo que había de más noble
eran mu y superiores á las
y más espiritual en la hudel poeta, y su inteligenmanidad. Pero que Beatriz
cia digna de la admirahaya sido persona verdación de su amigo. Durante
dera de carne y de sangre,
diez años ejerció grao doó sólo invención del gran
minio é influencia sobre
poeta, el caso es que para
aquel genio dominador, le
Dante fué un ser real, con
enseñó á tener paciencia,
el que convivió en pensagustos refinados y domimientodurante todos aquenio sobre sí mismo, y todo
llos maravillosos años en
esto lo consiguió valiéndoque acudía á ella en busca
se
de una intimidad en
de inspiración. Esto puede
la que no hubo la más leve
William Makepeace 1'hackeray
ser considerado como la
mancha. E&lt;,ta amistad hizo
apoteosis d e 1a amistad
platónica, en cuyo terreno se borra cuan- no solamente que Goetbe suavizara y apacito hay de necesidad física, porque el hombre guara su genio intranquilo y siempre rebelque llega hasta él no siente otra necesidad de, sino que, además, contribuyó á dirigir y
que la de satisfacer todo aquello que perte- animar sus ambiciones hacie,do su vida.
dichosa, con
nece al e,spíesa
clase de
ritu.
dicha que
Más real, ' ·
nunca cansa.
más humaGoetbe llano, pero no
maba
á Carmenos melota
von
Stein
morable que
su hada dila amistad de
vina, su doDante y Bea
1·ada
señotriz, es el larra. y le esgo conocicribió multimiento de
tud de carGoelhe con
tas,
que en1 a baronesa
canta
leerlas
!
Carlota von
porque reveStein. Goethe
lan una perera francasonalidad
mente pagasin g u I arno en sus
mente
comsentir:1ientos
pleja y siempor e I goce
pre muy inde la vida y
teresante.
En
por su amor
dichas cartas
al placer, así
encerrábase
a ,í como en
un a minuLady Austen
:Mrs. Brookfield
su pasión por
ciosa
re lalo bello. Muchos fueron sus amores en cuantas pobla- ción de la vida diaria de Goethe durante los
ciones residió; pero entre todos ellos ardía diez años más brillantes de su existencia.

1/·

I

333

Podría escribirse un capítulo sobre las constante recuerdo de su propia deformidad
amistades de Balzac con las muchas mujeres física, encontró alivio de su agonía y obtuvo
que le ayudaron á sob1e,alir en vida esli- nuevo respeto de si mismo cuando la bella
y excelente
m u I ando
mujer ele
las mucha•
sociedad,
dotes de i u
lady nfary
elevada inWortley
teligencia,
Moolagu,le
aunque sin
concedió su
co ose g uir
amistad.
distraer sus
¿Y quién
no menos
no sabe
poderosos
que el poesentidos;
ta William
pues estos,
Cowper deasí como su
bió mucha
i m agio apar le de
ción, estasus éxitos
ban cautial afecto
vados por
largo y dela condesa.
licioso que
polaca
existió enroa dame
tre él y MaHanska, á
r y Unwinr
la que amó
Alexander Pope
WiUiaQl Cowptr
Unido á los
flelmeote
durante veinte años, basta que. al fin, quedó trabajos más célebres de Cowper va también
en libertad pal'a casirse con Balzac cuando el nombre de otra amiga platónica suya,
éste se hallaba en el apogeo de su fama, lady Austen. Por la amistad de estas· dos
aunque ya casi en la proximidad de la muer- mujeres, y por la simpatía perenne de ellas
fué por lo que este homte del ilustre maestro.
bre enfermizo, asaltado
Esta Mad. Hanska parecon frecuencia por im ·
ció á muchos una elecpulsos de suicidio, y con
ción bien extraña para
una imaginación perturBalzac: él era un francés
bada á menudo por la
de Turena, alto y r(bussombra de la locura, esto, y ella una mística socribió con espíritu tan
ñado1 a.
normal y tan saludable,
La amistad de Balzac
como el que demuestra.
-con otras mujeres ~ignien sus mejores obras, y
ficó solamente la unión,
con tal instinto del amor
el compañerismo de imaá la Naturaleza que llegó
ginacione!-. Podría haberá
ser el precursor de las
se pensado que una be
ideas que Roberto Burns
lleza como Mad. Carraucl
llevó á la poesía inglesa
hubiese atraído á Balzac,
después de la muerte de
ó que Jorge Sand, quo
Cowper.
hizo tantos esclavos, le
Pocas son las personas
hubiera subyugado con
que hayan debido más
su pcculiarmanerade ser.
que el gran escritor WiPero no ocunió así: con
llam ;1lakepeace Thackelas dos no tuvo Balzac
ra y, el célebre autor de
otl'as relaciones que las
La feJ·ia de las vaniclcide amistad.
cles, al franco cariño de
Entre los literatos inlas mujeres, sin pensagleses hay muchos cuyos
Lady Mary Wortley Montagu
miento
alguno de amor
nombres recuerdan afecciones platónicas. Alejandro Pope, el irrita- en la significación corriente de esta palabra.
ble y áspero enano, y temible pero brillante Thackeray,abandonado porsu esporn,que es.satírico, cu ya alma estaba lacerada por el taba loca, encontró refugio, en medio de rn

�,334

POR ESOS MUNDOS

desolación, en el sincero afecto de la señora
Charles Brookfield, mujer de uno de sus más
inlimos amigos. Cuando la murmuración
equivocó cF-te afecto y llegó la noticia á oídos del esposo, Wi/
~
lliarn Thac/
'\
kera y le es1
cribió una
1
carta since- (
ra y varonil /
,en la que le /
decía cuánlo significa- ,
ba para él la ,
am í s la d,
cuán ajena
estaba la
suya de la
falsedad y
cuán compatible era
con el honor. Comprometía
Thackeray
Sir Walter Scott
en estas afirmaqiones su palabra de caballero y pedía á
Mr. Brookfield que no le privara de tan gran
alivio en su aílicción como el que su esposa
le proporcionaba. El hombre á quien iba
dirigida la carta tenía tanta generosidad y
nobleza como Thackeray: no &lt;lió oídos á las
murmuraciones, y la harmoniosa amistad de
los tres no sufrió jamás perturbación. En la
paz de estas relaciones escribió Thackeray
obras que son gloria de la literatura, á la
vez que un monumento á la.amistad verdadera, sin mancha alguna, entre un hombre y
una mujer.
Del mismo modo, Carlos Dickens encontró
en Miss Georgina Hogarlh, hermana de su
esposa, solaz en las muchas horas de gran
depresión que le abrumaron en sus últimos

años; y eu el testamento, al dejar un legado
á su cuñada, escrib'ó: •Te dejo mi bendición, agradecido,como el mejor y más sincero amigo que jamás he tenido en la Yida.,
Y el gran
autor Sir
Walter
Scott enconlró asimismo I a
amistad de
su virla en
JoannaBaillie, que le
sirvió de
estimulante para su
genio.
Como estas amistades que todo el mundo haconocido, han
existido y
existen
Joa nna Baillie
otras rn i l,
no menos inti~as y no menos puras, entre
hombres y muJeres, quo aunque permanecen
desconocidas, son tan reales y tan dignas de
aplauso, aun cuando los que las mantenían
llevaran nombres obscuros. Todas ellas significan que más allá del jardín placentero del
amor, y que los poetas han cubierto de flores y orlado con sus cánticos, hay un espacio
en el que la luz no es la de la luna y donde
el medio ambiente no_ es el de la pasi~n,
pero en el cual, al brillo del sol y al aire
libre de un sentimiento franco y abierto,
tanto hombres como mujeres pueden darse
las manos como camaradas, marchando uno
al lado del otro en intimidad útil y beneficiosa y con espíritu puro y ánimo sincero.
COSMÓPOLIS

LEYENl)A DE LA BRETANA ROMANA, ENTRE LOS
AÑOS 410 y 446 DE LA ERA DE CRISTO,

por C. BRYSON TAYLOR
SUMARIO DE LOS CAPÍTULOS ANTERIORES (1}
La fama lograda en todo el país por l\lclchor, narrador de
cuentos y cantor de baladas, d~spíerta en el jóven J\i·
canor deseos de igualarla y aún de superarla, y á aquel
oficio se dedica nue~tro héroe. Hijo de esclavos, aban•
dona la c:¡sa de sus padres, y por sendas y \veredas
recorre montes y prados reuniéndose á os pas·
tores, ante los cuales hace derroche de las facultades
que le adornan. Asombrados los oyentes de Nicanor
al principio, muy pronto se enciende entre ellos la tea
de la discordia y se producen gran escándalo y pelea,
que ,erminan porque empieza á dispersarse el ganado
que cuidan los pastores y éstos tienen que ir tras las
reses. Nicanor, satisfecho con que sus palabras hubieran producido tanto efecto, adquiere mayores deseos
aún de que su fama sea universal, y parte de su pobre
terruño para dirigirse á grandes y populosas ciudades
en busca de esa gloria que persigue. Thorney, más conocida por la Isla de Bramble, es la población elegida
por Nicanor, y Tobías, un rico comerciante, la persona á quien va recomendado por sus padres.

y '
Maravillado estaba aún Nicanot ante la
maanificencia de la ciudad de Thorney,
cua~do el soldado Valerio que se le unió en
el camino y le acompañaba en la jornada,
terminando de cantar la alegría de su borrachera pasada dijo al jóven visionario:
-Ahora, ante todo, debemo, buscar á ese
Luen homlJrn Tobías á qLiien viene recomen lado... Tobías te dará comida y alojamientot
que tú repartirás conmigo, ¿no es eso? ¿,Sab3s dónde vive'?
-Ni lo conozco de vista,-respondió Nicanor.
-Pues es una gran contrariedad,-observó Valerio.
·
Y poniendo la mano derecha sobre el hombro de un transeun~e que pasaba á su lado,
¡:rnguntóle el soldado:
.
-¿Podrías decirnos, amiao nuestro dónde vive Tobías, un buen hombre que trabaJa
'
.,
'
en marfil para la Iglesia Cristiana?
-Lo ignoro ... Pero ese sacerdote que por alli se acerca podrá decíroslo,
.
El sacerdote, que vestía sayo de lana gris, que ostentaba la cabeza completamente afeitada basta la línea de las orejas, y cuyo rostro aparecía pálido y gastado, dirigiase bácia el
templo; y fijando la mirada en Valerio, contestó á su pregunta de este modo:.
-¿,Véis esa casa inmediata al espacio claro que hay á la derecha? Allí vwe ese Tobías
por quien me preguntáis.
.
. .
.
Y levantando después do, dedos para bendecll' á los cammantes, s1gmó su cammo,
mientras éstos se dirigían al Lgar que les babia indicado el sacerdote, pensando el hijo
(1) Véast nuestr~ número de Marzo último.

�.Jd6

POR tSOS )lUXDOS

del leñador que mejor estaría solo en casa
Y haciendo un brere alto en sus palabra~.
de Tobías, que acompaliado; pero Valerio se continuó:
,colgaba á Ru brazo con todo caririo, y .rira-¡Por ;'\laría, que tiene lengua de plata
nor era dl m1,.iaolo tímido para despedirle.
esa boc-a tuya! PPro, ahora, acuéstate y desLa casa de Tobías era baja, de piedra y cansa: ya tu amigo ronca el sueño ... Por la
madera, y evidenciaba la buena posición de mañana empezaremos á trabajar, y uno de
su dueño. Valerio llamó á la puerta, y en mis oficiales le dirá lo que tienes que hacer.
seguida apareció por un ventanillo la cabeza
Ente Tobía-; y Nicanor levantaron á Vade una persona. Era una cal e ia sonrosada, lerio conduciéndole á un cuarto, donde había
muy calva, el rostro de luna llena, los labio.:; una sola cama. Este cuarto tenía una ve11tagruesos y la nariz puntiaguda, hebráiea, de na. Yen tanto que Valerio se despojaba de
la raza de sus antepasados.
sus ropas y tomaba la manta que había de
-1,Quiénes sóis?-pregunló el hombre, mi- cubrirle en el lecho y al instante se quedarando fijamente á los recién llegados.
ba profundamll11le dormido, Nicanor fuése a
Nicanor preguntó á su vez:
la ventana, y abriendo las puertas de ella
-¿Eres tú Tobías, el tallista en marfil?
puso su atención en oir el ruido que se proLa sonrosada cabeza hizo signos afimali- ducía en la vasta llanura y que incesantemente llegaba hasta el sitio donde nuestro
vos.
Nicanor cont:nuó:
joven se encontraba.
-De parle de Rathumus y de su nspo~a
Desde la ventana distinguía Nicanor el
ven[O: soy Nicanor, su hijo, que desea ser rojo re~plandor de las hogueras medio ocultas enlre las casas que se elevaban en la
aprendiz tu yo.
-Y Valerio, tu amigo,-le apuntó en voz campiña; de vez en cuando llegaba hasta allí
baja el propio Valerio, tirándolo de la manga. un coro de b· amidos; y tambi(n percibía
-Y Valerio, mi amigo,-repu-;o obedien- el hijo do Rathumus y de Susana dulces tañidos de campanas, de un género completatemente Nicanor.
-¡Por todos los santos!- exclarnó Tobía~. mente desconocido para él, que le emociona-¿Hijo de Susana y vienes para se: apren- ba extrañamente. Un vivo deseo de encondiz mio? Aguarda, y antes de un rnmuto ha- trarse en medio de esta nueva r activa rida
le acometió de repente: ansiaba visitar aquebrás entrado en mi casa.
Desapareció la cabeza, cerróse el ventani- llos concurridos sitios
llo, y en seguida abrió&lt;:e la puerta, recibien- y verse entre tantos
do Tobías con ag:·ado á los dos viajeros, los hombres
cuales fueron servidos al punto de comida Y de bien
vino por la esclava del comerciante q11e
les preparó al momento una mesa de tijera, ante la cual sentáronse los huéspedes
en cómodos taburetes, comiendo y bebiendo hasta que no quisieron
má&lt;:.
Tobías hacía preguntas después de la comida, y Nicanor
le hablaba de su casa ,. de ;;u-;
padres, así como de cuanto IP
había dicho su madre; entretanto que Valerio, bien alimentado, casi dormitaba con la cabeza sobre la mesa. l\lirnlras
Nicanor hablaba, Tobías le ohserval a atento, pues el muchacho no abría la boca sin que de
e 11 a brotara un pensamiento.
Cuando terminó de hablar, se
lavantó el buen Tobías y le besó en ambas mejillas, diciéndole:
-Permanecerás aquí conmigo, y aprenderás cua11to yo sé
hasta que seas un maestro. Sl'rá'l mí hijo.
El socerdote b~nrlijo á Xir.anor y á Valerio antes dr alejarse dP el10,

337

Ai\lOR DE Dil1A Y AMOR D~ ESCLAVA

distintas procedencias. La no ch e avanzaba rápidamente y ya en lo alto centelleaban las estrellas. Podía ver Nicanor, inclinado su cuerpo hácia afuera, el resplandor
de las antorchas mantenidas en al'o por los
riajeros retrasados que cruzaban el vado, y
observaba al mismo tiempo el reflejo de las
vacilantes luces en las aguas poco profundas. La fascinación de todo esto, la primera
vista de la vida en toda actividad, ejercieron
en Nicanor efecto indescriptible, y poniéndose de pronto en pié y saltando al borde de
la ventana, anles de que él mismo pudiera
darse cuenta de sus actos, saltó al suelo y se
encontró fuera de la casa de Tobías.

VI
Nicanor se hallaba en un mundo nuevo
para él, un mundo de fugitivos resplandores,
de negras y ondulantes sombras, de vistas y
Je sonidos extraños, de figuras que en movimiento continuo iban de uno á otro lado.
Completamente deslumbrado, fué á dar
contra una de esas figuras á muy po~os pasos de la casa de Tobías. La tal figura reía
con una risa que hizo pensar á Nicanor en
los agradables sonidos que desde la ventana
había percibido y que le habían atraído hácia la obscuridad. Pero nuestro jóven, emocionado y lleno de entusiasmos, olvidó bien
pronto aquella risa sonora, y siguió corriendo, hasta que llegó á una hoguera que ardía
dentro de un círculo de piedra y en rededor
de la cual se hallaban sentados algunos hombres, comiendo y bebiendo, mientras la luz
despedida por las llamas jugueteaba en sus
rostros.
Con ellos había mujeres, que Nicanor
contempló con la boca abierta. Y á fé que
eran dignas de verse: llevaban el pelo sujeto
con joyas y los hombros desnudos, v vestían
trnjes de raras telas. Eran bailarin~s, llevadas á aquel iugar desde las grandes ciudades del interior para venderlas ó alquilarlas.
Yjunto á la hoguera, mu\' agrupados para
conservar el calor, había esclavos, hombres,
mujeres y niños encadenados en grandes
cuerd~s, que eran transportados á las Galias
para ser allí vendidos. A un lado v otro se
ve~an pescadores y barqueros, fÓrmando
ammados grupos entre sí y cruzando ruidosas burlas que Nicanor no entendía. Todo
aquello era para el hijo de Rathumus una
babel de voces estruendosas y profanas, tan
pronto acompañadas de risotadas comomezcladas con altercados, cortos pero violentos.
,_Subíase todo este tragín á la cabeza de
Ni_canor como si fueran vapores de vino. Jamas había conocido ni visto cosa como aque-

!la, pues vida semejante era completamente
ajena á las tierras donde él se había criado.
Se acercó á los grupos que rodeaban el fuego, aspirando con placer aquellos nuevos espectaculos, oyen,Jo los nuevos sonidos y recibiendo las nuevas impresiones. En su rostro se dibujaba la excitación, y Ru aliento
respiraba la nerviosidad que experimentaba.
Eran tantas las cosas que le interesaban que
no sabía á cuál dedicar su atención. En el
ambiente se respiraba el olor de los alimentos que se preparaban en las hogueras, mezclado con el picante aroma de las maderas
que ardían. Chocaban las copas de cuerno,
y, á intervalos, ruidosas carcrjadas ahogaban las voces de los carreros v el chirrido de
las ruedas.
,
De repente, bajo la intoxicación de tantas
sensaciones, Nicanor se encontró hablando
corno si instintivamente quisiera dar forma
á su exaltación. Empezó ignorando lo que
iba á decir; pero mu y pronto entonó su voz
un viejo mesurado cántico, regular como la
acompasada marcha del cantante, el cual
cruzaba impávido por entre el tumulto que
le rodeaba. Los que estaban cerca le miraron
asombrados y casi dispuestos al desprecio,
pero después guardaron silencio y escucharon. Otros se Je acercaron también para
satisfacer su curiosidad, y poco á poco fueron formando corro. Las mujeres se unían iL
la multitud, sonrientes primero y después
con la boca abierta por la admiración.
Nicanor ni veía ni oía nada. Hablaba en
éxtasis físico aquello que á su labios afluía,
sin cuidarse de su auditorio para nada y
en absoluto, como inconscirnle de tantas
personas como le rodeaban. El desconocido
leñador los tenía hechizados, aún á pesar de
ellos mismo~. Pero, bruscamente, con la rapidez del relámpago, Nicanor se dió cuenta
del influjo que ejercía sobre las gentes, y
desde aquel instante perdió toda influencia
sobre el auditorio. Conociéndolo así, suspendió su canto, y por un instante reinó el silencio.
Entonces, una mujer lanzó largo suspiro,
y un hombre murmuró algo que no pudo
oir,:;e muy bien. Terminó el encanto, y como
si se desbordara un río así las palabras de
aquellas gente llegaron hasta Nicanor. Todos
gritaban:
-¡Hablad más! 1Decidnos nuevas cosas!
Querían saber también quién era aquel
jóven y de dónde llegaba. Nicanor movió la
cabeza, sin hablar palabra, porque sentía
una nueva emoción que embargando su ser
le bacía asustarse de lo que había hecho. En
el fondo de su temor había algo más profundo, algo que él no podía nombrar, así co-

4

�338

POR ESOS MUNDOS

mo si fuera embriaguez de gozo y verdadero
terror al propio tiempo, así como si se encontrara en presencia de nna cosa más poderosa que él y de la cual no conociera sino
el instrumento con que había llegado á verificarse.
Se adelantó una mujer, en extremo maravillosa, y abrasadora como la llama, que
p11so en las manos de Nicanor una gran moneda de plata, al mismo tiempo que fijaba
en sus ojos la mirada. Un hombre, con la
nariz destrozada, le arrojó una moneda de
cobre. Otros le imitaron. Pocos momentos
después Nicanor contemplaba al resplandor
de las hogueras los rostros que le rodeaban
mirándole, como si fuera un ente extraño
ó se encontrara en extraordinario trance. El
jóven mostraba á · todos su pálido rostro,
pues jamás entró en su imaginación la idea
de que pudiera recibir dinero por sus dones
de espíritu. Después se separó
bruscamente de aquel lugar, y
corrió, corrió como si en ello le
fuera la vida; y volviendo á
casa de Tobías trepó por la ventana y llegó basta el lecho que
le esperaba, arrojándose en él
entre risas y sollozos y exlremeciéndose mientras aptelaba
las monedas recibidas en las
sudorosas y nerviosas manos.

Aunque sólo llegaban á media docena los
hombres que allí trab"ajaban; vestidos con
delantales de cuero manchados en aceite, las
ruedas zumbaban de continuo, á intervalos
chirriaba la gran sierra y rallaba material
para el trabajo, y del cnal'to de depósito un
chicuelo traía constantemente largos col millos dispuestos para el primer corte.
Todo el arte de trabajar en marfil, en sus
distintas manifestaciones y en sus variadísimos modos, lo había aprendido el maestro
Tobías, muchos a1ios antes, de un operario
de Bizancio donde el trabaj'l de esta clase
firruraba á la cabeza de tan importante arle.
Dicho artífice, al morir, comunicó á Tobías
todos sus conocimientos en el oficio y herramientas, que, de otro modo, nunca hubiera
obtenido el patrono de Nicanor. Desde entónces Tobías trabajó mucho más en pl3:cas,
dípticos, cascos y figuras de dioses y diosas

VII
El taller del maestro Tobías
estaba en una reducida habitación, subterránea en parte, con
tres ventanas al nivel de la calle. Largas mesas sobre caballetes aparecían colocadas en tres
de los lados de la habitación,
dejando libre el centro. Estas
mesas, completamente negras,
estaban muy deterioradas, y señaladas, adeinás, por la grasa
y.el polvo. Sobre las mesas había pequeñas ruedas de cintas
para pulimentar formadas de
tela de lana gruesa y aseguradas
fuertemente entre dos discos de
diámetro más pequeño firmemente retenidos en bastidores
que giraban á mano. Había bandejas de herramientas para grabar, cincelar y recortar, y cajas
de arena fina y de pergamino
vítreo. En un rincón veíase una
piedra de afilar, y el suelo, nada
· limpio, estaba cubierto de serrín
y de raspaduras de hueso.

AMOR DE DAMA Y AMOR DE ESCLAVA

que, por último, se vió bajo la inspección directa del propio Tobías y pudo por esta cirmesa-tocador de alguna alta belleza romana cunstancia conocer íntimamente por primedebíanse al trabajo de las gruesas manos de ra vez la habilidad de su maestro.
En el transcurso del tiempo, pasados alTobías, que supo encontrar mercados para
sus productos, porque tenía en favor suyo la gunos meses, llegó un día en que Nicanor
afición de Roma por la bisutería y sus simi- contempló su primera obra: un cruci\ o, fruto de sus propios trabajos en los que no inlares y la escasez de competidores.
Nicanor hallóse dE' manos á boca desnudo tervino mano extraña desde el principio al
de brazos y con su delantal de cuero, llevan- fin. Nicanor mismo eligió el colmillo sin re,; do colmillos de acá para allá, limpiándolos quebraduras, de grano finísimo; cortó el blodespués que los entregaban los traficantes, y que, le dió forma empezando por eltronco da
la cruz, basta modelar los brazos y el con torno
repartiéndel Cristo; y
dolos entre
después,
los trabajatrozo por
dores cuantrozo, foé
do éstos los
dibujando la
necesitafigura toda,
ban. Pronto
con redonsupo distindeados conguir los vatornos y facrios matices
ciones e o de color y
he rentes,
conocer
las costillas,
cuándo el
en que se
hueso estaba
mostraba la
enbuen esviolencia de
tad o para
tensión, las
soportar
manos y
bien el corpiés taladrate, sin resdos, el paño en redequebrajarse,
dor de la cintura.
y cuándo
Todo ello fueron forpodía ocui
mándolo lentamente
rrir lo conlos afanosos dedos
trario; y haI
del
al'tífice. Después,
biéndosebeI
i~i)•t-•n,l'l-"'ll~
suavizó y pulimentó
cho perito
Nicanor el crucifijo,
en el conocimiento de las
luego pintó los ladiferencias de calidad, Tobios de rojo y simubías le encomendó el exá~
&amp;,r'
ló las gotas de sanmen de los lotes á medida
gre, así como dió asque llegaban, para. que los
hallósJ &lt;le manos á boca llevan&lt;ro colmi•
pecto de la más 1.1·ca
separara según su clase y Kicanor
llos de un lado á otro del taller de Tobías
púrpura al paño de
condición. Esto era para
nuestro jóven trabajo ligero, que como des- la cintura. El crucifijo terminado fué el orempeñaba á la simple vista le permitía ob- gullo de la vida de Nicanor, á quien el maesservar lo que hacían los otros; y así fué, tro Tobías, entusiasmado, besó en ambas
inconscientemente, aprendiendo muchas co- mejillas, declarando á la vez que desde
sas útiles, que era lo que el maestro Tobías aquel momento moriría fefü: porque tenía
intentaba. Ona vez familiarizado con el ya u11 sucesor que mantendría su arte con
color, textura y grano del marfil, fué en- entusiasmo.
cargado de auxiliar á dos bombres que se
empleaban en el mar:ejo de·una gran sierra
VIII
de dientes gruesos; también tuvo que aprender á cortar trozos largos en fracciones de
Todo cuanto hemos referido no lo aprenuna pulgada con el menor despilfarro posi- dió Nicanor sino en mucho tiempo. Entreble de marfil. Así fué, paso á paso, oportu- tanto, nuestro jóven llegabaáconocermuchas
namente, conociendo todos y cada uno de cosas, además del arte de tallar en marfil.
los detalles de aquella clase de trabajo hasta Cuando tenía humor para ello, Nicanor tray de santos de la Crisliandad. Muchos peines
tallados y cajas para joyas que llegaron á la

J\

~'ft~\ ·

Nicnnor se encontró hablando como si instinth·arnenle quisicr~ d~r form~
á su exaltación

339

�arn

POR ESOS MU:{l)Q!,

bajaba muy 'bien, como ya había demostra- in'sufrible y ansiaba abandonarle. ~olamenle
do; pero con mayor frecuencia estaba de mal fuera del taller, entre hombres que caminahumor, y nada le ai¡radaba más que apartar- ban apresurados y entre la confusión que prose del ruído y iumbirlo de las rueda;; y he- ducían la llegada y la partirla, era donde él se
rramientas y del olor del hu!'so y del aceite, encontraba en su sitio y donde se considealejándose en1ónce.;; del recinto de la tran- raba completamente feliz y contento.
Como los dos eran de carácter ,ehemente,
quila iglesia para lanzarse á la vica animada
discutían
muy á menudo, y entonces se rrodel vado, donde no tenían fin su;; tlistraccioducía
la
mayor
confusión; porque el maesncs, dedicado durante todo el día á contemtro
Tobías,
rojo
como
la púrpura y blandienplar el ir y venir de la, gentes y á escuchar
el estruendo d e 1 tráfico, y a observándolo do el buril, desahogábase llamando á Nicatodo en silencio, ya mezclándose con las mul- nor ingrato, necio é inútil; y Nicanor, á su
vez, al rojo blanco interiormente y guardantitudes.
Día tras día, estrechas barcas remonta- do silencio, soltaba las herramientas y salia
ban el río con la marea, car¡(adas de vinos y del taller con la cabeza dec:cubierta y las manespecias, sedas. cristales, velas y ricas telas díbulas dispuestas para ligera sonrisa, miende extranjeras tierras; con lámparas y esta- tras su cólera aún se hacía más profunda p.&gt;r
tuaria, y cuadros para las grandes casas de el forzado !-ilencio; y basta que se encontraRoma, y con frutas, granos vegetales, carnes ba en el centro de un corro de rostros any aves. A la hora del reflujo, regresaban las siosoc: por verle y oirle, ni se apaciguaba su
barcas, pero e;:;ta vez su carga consistía en malhumor ni se reconciliaba con Tobías, á
lanas y pieles cuyo olor, bastante desagra- cuya casa volvía para cerar acoziendo endable, impregnaba el aire por donde quiera tonces loe: amenazadores gruiiidos del maesr¡ue las mercanc_ías pasaban. También veía tro con obligada cortesía y consiguiendo así
fücanor cómo tendían sus redes el pescador dominarle y rendirle con diabólico arte.
Pero un día, después de uno de estos fiede salmón y los pescadores de otros peces,
siendo una diversión grata para estas bue- ros combates de palabra, fué cuando Nicanas gentes saludar con gritos á los barque- nor, perdiendo por completo el dominio soroq que remontaban ó bajaban el río. Y bre sí mismo, habló á Tobías, su maestro,
además de estos, á un sin fin de personas de como jamás se había atrevido á hablarle. Y
todas clases y condiciones que iban y ve- en seguida, locamente llevado por ~I cumnían y jamás se detenían allí más de una plimiento de sus últimas palabras, se aprenoche: artífices como él, comerciantes, tra- suró á salir de la casa y marchó á través de
ficantes en pieles, mineros, actores, músicos, la multitud, cuyos clamores le pusieron tojuglares, cohortes con yelmos de gran cresta davía más fuera de sí; y dirigiéndose hacia
con escudos relucientes y puntiagudas lan- el vado del río, al fin se detuvo, hollanzas, hombres severos de obscuro rostro , do terriblemente el suelo con la punta de su •
oriundos de muchas y distintas naciones. adornado zapato de cuero, dando muestras
Largas cuerdas de esclavos que, enlónces de un estado de ánimo horrible que sólo
como después, formaban parte tan principal necesitaba un pequeño motivo para dar
del comercio de exportación de la insigne rienda suelta á su fiereza.
En esta disposición de espíritu, oyó de reBretaña, marchaban al compás del estridenpente
un grito detrás de sí y vió una cosa
te ruido de las cadenas por loe; caminos imque
le
hizo olvidar sus pesares y considerar
periales, en los que siempre había color,
vida, movimiento, clamor de \'OCes,crujir de que, después de todo, él era más afortunado
en su suerte que otros muchos. Le llamó la
ruedas, agitación constante.
Poco es de admirar, pues, que Nicanor, atención distinguir un yelmo crestado y la
muy sensible en todas las fibras de su fo~o- · capa negra que solían usar los conductores
so ser, sediento de aventuras, escapara del de esclavos; también fijó su atención al seencierro del taller siempre que pudiera, para pararse la multitud en una muchacha flacucontemplar y conocer la exhibición en mar- cha, de ojos inflamados y rostro pálido, encha. Tampoco es de extrañar que al maestro cuadrado por abundante cabellera negra, con
Tobías no le agradaran estas deserciones de su las muñecas encadenadas y una bata hadiscípulo, ni que las reprobara públicamen- rapienta que déjaba ver un largo ribete rojo
te: argüía, con rar.ón, que si un hombre qu&lt;'- en la parte de los hombros. El hombre que
1Íl que su trabajo tuviera alguna importan- la conducía sujetaba la extremidad de la cacia debía permanecer constantemente afe- dena, y bajo el brazo oprimía el temido látirrado al banco y á las herramienta~. Pero ~i- go: era un tipo rechoncho, de rostro ne•
canor, se cuidaba muy poco deque su trabajo gro y brutal y ojos duros y pequeño'!, y se
fuera ó no apreciado, y el banco le parecía ocupaba en elogiar las buenas prendas de la

Al\IOR DE O.Ab1A Y AMOR DE ESCLAVA

muchacha, haciéndolo de la misma manera
que se ensalzan las_cuali?ades de una yegua en ven ta: su res1stenc1a para el trabajo,
sus aclualas perfecciones y sus posibles fu.
turas habilidades. Un soldado con tableta~ de
cera y estilete en mano, medio vuelto de espaldas á Nicanor, tomaba nota de lo que el
hombre decía, dirigiéndole á intervalos un
comentario ó una pregunta como esta:
.;._;.Del Norte dices que es?
-Si, señor, nacida de un soldado romano
'f de una moza británica ... Sería una buena
adquisición para vos, noble señor, y el precio es reducido, solo cincuenta y cinco sextercios... ¡y eso por las ganas que tengo de
deshacerme de ella!
-¿Tiene imaginación? Yo no quiero que
padezca enfermedades, pero tampoco me
gusta que sea torpe.
-¿Imaginación, decís, señor?-respondió
el hombre lanzando un juramenlo.-Sies eso
lo que deseáis, aquí la tenéis en carne y hueso: esta jóven es el mismo diablo y me ha
dado que hacer más que tres hombres juntoc:.
Buscóse el soldado el bolsillo, contó el
dinero y lo puso en las manos del vendedor.
Contó éste las monedas, en las cuales rscupió para que la suerte le fuera propicia, y
haciendo una señal en su libro de veutas
desencadenó las muñecas de
la muchacha.
El soldado romano puso
una mano sobre el hombro
de la esclava y la dijo:
-Sígueme. Ya no recibirás más golpes ni oirás maldiciones. Pero es preciso que
cumplas con tu obligación.
Salió el comprador con la
muchacha, y entónces Nicanor reconoció al soldado y le
saludó. Era el propio Valerio
y para Nicanor resultaba u,;
misterio- cómo su amir10
y
0
compai.ero compraba u 11 ,,
esclava que debía ser algo
cara.
Valerio, sin separar su
mano del hombro de la murhacha, conte:,tó al saludo
de lfüanor y le dijo:
--¡Oh, m1 buen amigo! Te
presentas á mi vista en un
día feliz. Desde que conseguí el puesto de remendó11
de las sandalias de los buenos sacerdotes no he vuelto
á verle, aunque te he buscado por todi;,s partes. ¡Y de

341

esto hace yamás de un año me acuerdo bien!
Mientras hablaba, no c~saba Valerio de
ai_rigir miradas inquietas á uno y otro lado,
Nican_or _lleg? á rnteresarse, y marchó con
Valerto, a qu,cn la muchacha miraba cc,n
ojos de~e:-1prrados.
--pas he_cho buena compra,-dijo Nicanor a Valerio en tono indiferente.
-No es para mi,-contestó humildemente
el soldado, á quien sin duda le convenía aparecer pobre y desprovisto de rerursos.-Yo
hago esta compra en nombre de mi señor
Eudemius, el de la gran villa blanca del camino de Noviomagus, al lado de Londinium.
Pero, por todas las furias, ;,qué pasa?
Era que la muchacha con espantados
ojos, se babia colgado de 1:is manos de Valerio, gritando desaforadamente:
-¡No, no. pata el noble señor Eudemius
nol ¡No pued~ haber sido comprada para éli
Otra vez Nicanor se ~ncontró perplejo,
pues el terro_r y la angustia se dibujaban en
aque_lla voi Jamás oída en acento humano.
Y mientra:; los dos m·iaban asombrados á la
m~chacha esclava, ésta batallaba por desa_s1r~c de manos de Valcrio, sollozando sin
lagrimas y murmurando:

Un soldado lmcia
preguntas al veu.Jedor
acerca dr 11.1• condicione$ de
la c,clava

�343

PLAÑIDERA

34.2

POR ESOS .MUNDOS

extendidas y los dedos formando rígidos
-¡No, no, para él nunca! ¡Oh, Cristo mio! ganchos. Nicanor corrió también. Cuando
-¿Y por qué no?-preguntó Valerio.- Valerio consiguió agarrar un girón de 1as ro¿_Qué tienes contra él y por qué su nombre pas de la fugiliva, lanzó uua exclamación de
le hace temblar?
triunfo, como la jauría de caza cuando su
-Porque este noble á quien servís tortu- perro de muestra ha cortado el paso á la
ra á los esclavos,les mutila,arranca sus car- res; pero el girón cedió á los esfuerzos de
nes de los vivJs huesos, y ríe al oir los ayes la esclava, que consiguió quedar libre, llede las víctimas. Y si el esclavo se alreYe á
gand) al extremo de la calle, atelevantar la mirada ante él, puede consirrorizada y con el feroz soldado
derarse muerto ... ¡Lo conozco, lo conozco!
pisandole los talones y Nicanor
¡No iré con él! ¡Antes me ahogaré, me
corriendo tras él. Sin alientos loahorcaré yo misma!
gró soltarse la infeliz muchacha
La infeli¼ dirigía su, ojos á todas parles
cuando otra vez le alcanzaba Vahuscando álguien que la libertara donde
lerio, yendo á caer entonces al
no había
pié de la cruz; y lanzando un
nadie que
sollozo, abrazóse á la columna de
pudiera inpiedra y gritó:
tentarlo si-¡Me acojo á esta cruz y me
quiera. Vaamparo en ella!
lerio la coAllí quedó, con la cabeza incligió fuerte nada hácia adelante y enmente de 1
tre sus extendidos brazos,
brazo, di con los hombros agitados
ciéndole:
al compás del oprimido pe- ¡Vencho que hacia esfuerzos
drás conmipor respirar,
go, y cesarás
y con el rosen tus destro adornavaríos y lado por la
mentos!
suelta cabeHabían llellera. Valegado a una
rio, d e t e callejuela
niéndose, se
enlre la5 cacontentó
sas sin urcon amenabanizar y
zarla con el
cuyo suelo
puño cerraera desigual
do, no atrey eslaba
viéndose á
destrozado
tocarla niun
por pisadas
pelo de la
numerosas
cabeza, por-¡Me acojo a esta cruz, que me amparara con su derecho de asilo!-griló
la esclava a Valerio
de hombres
que hallány animales,
dose la esclava al amparo de la Santa Iglesia
Conocíase este callejón con el nombre de no podía violarse aquel maravilloso derecho
Calle clel Perro Negro, y terminaba abrup- de asilo que lo mismo podían invocar los
tamente en la baja muralla de piedra que
que los bajos.
servía de marca al limite de las tierras de altos
Nicanor permanecía mudo espectador de
San Pedro. Cerca de la muralla, á la termi- los sucesos, mientras empezaba á reunirse
nación de la calle, había una de las crLCJS gente que discutía lo ocurrido. La muchacha
de piedra sin trabajar que se erguían a in- se levantó, estrechándose más á la cruz y
tervalos en rededor de las murallas y en cada
en rededor suyo.
puerta. Nicanor, Valerio y la esclava se en- mirando
-¡Un sacerdote! - gritó la infeliz.-¿No
contrarían á unas cuarenta ó cincuenta varas hay un sacerdote cristiano que diga á este
de las murallas, cuando el soldado quiso ase- hombre que estoy libre de él porque me pro·
gurar más á la esclava; pero dando ésta un
la cruz?
salto, huyó callejón arriba, con la cabeza tege
Valerio atrajo hácia si á Nicanor.
hácia atrás y con el cabello negro suelto
-Ve y busca un sacerdote,-le dijo-porformando una nube sobre su espalda. Vale- que mientras esa mujer esté cerca de la crui
río echó á correr tras ella con las manos

no me atreveré á poner un dedo sobre ella
pues la multitud me despedazaría. El sa~
cerdole puede entregármela porque la he
comprado y la he pagado, y no es ella quien
tiene que elegir nuevo amo ... ¡Corre,para que
cuanto antes me la lleve á donde ya no pueda escapar!
Nicanor, que ansiaba no alejarse del sitio
de los acontecimientos para ver cómo se desarrollaban, dirigióse velozmente al patio de
la iglesia entrando por la puerta más próxima. De repente, se le presentó un sacerdote
al que Nicanor conocía con el nombre de
Padre Ambrosio, y le dijo:
-Bendito Padre, una esclava se acaba de
acoger al derecho de asilo al amparo de la
cr11z que hay en la calle del Perro Negro y
pide un sacerdote para que confirme su
recho.
~I buen ~acerdote ajustóse la sotana y en
umón de Nicanor se dirigió por el camino
más
. corto al lado de la cruz. Pero , entónces ,
N1canor, ex_t1:emeciéndose, creyó haber equiYocado el sll10; pues aunque la cruz estaba
en aquel lugar, y la muralla, y la calle era

de-

la del Perro Negro, no había allí ni rastro de
esclava, ni de Valerio ni de ninguno de los
que en su rededor se habían aglomerado minutos antes.
Nicanor, con cara del mayor asombro y
contrariedad, volvióse hácia el· Padre Ambrosio, y balbuceó:
-Los he dejado aquí, en este mismo sitio ... ¡O hay que confesar que estoy hechizado!
M~ró á derecha é izquierda, y se alejó y
volVló cerca del Padre Ambrosio. Este movió
la cabeza y dijo tranquilamente:
-Es posible que se hayan arreglado entre
ellos... Vámonos.
Y plácido y sin manifestar contrariedad
se alejó. Nicanor tocó con sus manos la cru~
para asegur~rse de que era la misma y de
que no sufria los efectos ~e su sueño; y cont~mplando ~uego el r.spae10, escudriüó con la
vista las apiñadas casas sin pronunciar palabra, seguro de que Valerio y la esclava no
habían llegado á una inteligencia acerca del
nuevo amo para cuyo servicio la dijo el soldado que había sido coro prada.

(Continuará)
lliistraciones de Reina In{ante.

PLANIDERA
No sé qué bella melancolía
tiene la tarde con sus nublados:
menuda lluvia por los tejados
baja entonando triste ele&lt;ria
el ~iento silba, y entre lo~ prados
gotitas cuelgan de lluvia fría ...
¡No sé qué bella melancolía
tiene la tarde con sus nublados!
Besan mi rostro soplos helados
y contemplando morir el día '
recuerdo tlic4as, goces pasados
y siente mi alma con los nublddos
no sé qué bella melancolía ...

Lurs CASTILLO

�LAS ÓPERAS MÁS Cru.JIBRES DEL MUNDO

parisiense de la música es la que ahora se

LAS OPERAS MÁS CÉLEBRES DEL MUNOO

"TANNHAUSER'', DE WAGNER
. d , l música que viven alejados de las grctndes capitales, y que, por_ tanLos a fic ion~ os a a
.
1 oir las óperas en la escena teatral, tienen
to, no disponen de o~aswnes par,a;r; ~los lleva la prensa diaria, C'lt1JOS criticos solo
que contentarse con s ~os que i,
olvidándose de lo que la obra es en sí con rese -ocupan en_ la P':º:urón ~ecifir
las
concepciones de los compositores. Nuestro
lació1!' 1la historia e,.ª musica O e relieve el es íritit de los grandes h01nbres
proposito en estos art-i(,;ulos esJiº¡er de_musical y ~l efecto, en esta serie-ya he»ios
eZRf;~:i y L::::rin,_d~ Wagner,Rigoletto, de Verdi, Romeo y
Julieta, de Goitnod, y La Bohemia, de Piteeini.

~:;{::!Jo~::iJ::::s

vos instrumentos y n9 se adoptaban nuevos
métodos vocales por los cantanles; y en efec•
to, después de ciento sesenta ensayos _co~sintió en que se cantara al fin ante el publico. La dirección del Teatro de la Opera profetizó que la representación de Tan_nhduser
sería un fracaso si no había un bail~ble. en
el segundo acto; pe_ro Wagner c~n s? 1_11ap_tabilidad característica á lo an~iartlsl1co rnsistió en ir.troducirlo en el pruner acto, no
obstante la explicación de que las roués de
bailables jamás aparecieron hasta que el telón se levanta para el segundo acto: El maestro alemán inventó entonces un bailable que
las bailarinas sólo podían dominar después de
las mayores dificulta~es. Los ami_gos de las
bailarinas interrumpieron el trabaJO de éstas
con pitos y risas burl?nas en las tr~s r~presentaciones que se dieron de la opera, en
vista de lo cual la obra fué retirada de los
carteles.
Sin embargo, el resultado final de e~tas r~presen taciones fué al cabo favorable a ~a ciTannhauser.
.
En 1860 se trató de dar en París la repr1se tada ópera, porque á ellas se debe la mtrode esta ópera, y entonces exigí? _Wagner ducción en la partitura de la bacanal de yeque no la autorizaría si no st1 adquman nue- nus, y lo que pudiéramos llamar la versión

inspiración de esta hermosa ópera del
maestro Wagner débese á una _leyenda
alemana de la décimasexta centuria, cuya
variedad emocional y explendor_ par~ la escena difícilmente dejan de cautivar a~º- artista: el amor pasional y el ferv?r rehg1~so
desempeñan en esa leyenda ~un?1ones rr!ncipalísimas. Así fué como el m_s1gne mus1co
pudo escribir el coro de peregrmos, la oración de Isabel, el canto á la estrella vespertina y la grandiosa marcha del segundo acto.
Era Wagner director del Teatro de Dresde cuando escribió Tannhtiuser, entre los
años 1843 y 1845. Su ópera se presentó ~l
público en esta última fecha: e~ autor recibió grandísima ovación en la P:1m~ra representación, pero el favor del auditorio le abandonó pronto. Explica Wagner este hecho
diciendo que bl no habia compue~to una
obra para la galería; pero como conti_nuara~
las protestas, el maestro se vió oblt~a~~ a
modificar algunas cosas de su pnm1t1vo
A

L

,

canta en todos los teatros.
Los méritos y hermosuras de Tannhauser,
fueron apoderándose gradualmente del público, y una ciudad tras otra llevaron á cabo
la heróica aventura de ponerla en los car~eles, basta que alcanzó, corno hoy conserva,
un número de más de mil representaciones
al año.
Representa todo el argumento de esta
ópera un duelo entre dos grados de amor.
Cuando se levanta el telón, encontramos á
Tannhduser en la cueva de Venus. Ninfas,
hadas y sirenas bailan seductoramente, y la
diosa, que tiene á Tannhtiuser á sus piés,
canta y pide protección para él; pero Tannhduser desea hallarse en el mundo de las
brisas puras y de la actividad humana, y se
aparta de Venus, que, maldiciéndole, desaparece en el interior de su gruta.
Entre la penumbra aparece un risueño
valle, bajo el cual, en un lado, puede verse
el país de Venus, mientras en una eminencia se levanta el castillo de Wartburgo. Un
paslorzuelo entona en su cuerno una sonata
á la Primavera, al propio tiempo que pasa
una procesión de peregrinos. Tannhiiuser,
lleno de contrición vehemente, cae de rodillas con humildad ante un crucifijo que se
levanta á su lado en la pradera.
Una procesión de landgraves y bardos desciende del Wartburgo. Wolfram, gran poeta
del pueblo y todo un carácter histórico, reconoce á Tannhiiuser, antiguo amigo suyo, y
le apremia para que vuelva á Wartburgo.
Rehusa Tannhau.ser, basta que Wolfram
le dice: Isabel lo desea. Al oir este nombre
que tan querido le fuéenotro tiempo, Tannhauser, á quien recuerdos d e deliciosas
horas le conmueven, siente deseos de ver
nuevamente á la doncella de su primer amor.
El segundo acto nos muestra el castíllo de
Wartburgo, aquella fortaleza tan querida por
los trovadores alemanes. En la tercera escena del segundo acto, Wagner ha introducido
la competencia de canto entre los bardos
alemanes que tuvo lugar sobre el año 1210
antes de Jesucristo. Isabel y su tío el landgrave, nobles, caballeros y damas toman
asiento en semicírculo en el salón de música, para oír á los trovadores cantos improvisados con acompañamirnto de la lira.
Wolfram y Walther cantan un amor puro
y caballeresco, pero cuando toca el turno á
Tannhduser recuerda éste á Venus, y entona lo que la diosa le había enseñado: •Si

345

quieres hallar el camino del amor debes ir
á la residencia de Venus.»
La concurrencia protesta consternada. Los
caballeros se precipitan sobre Tannhtiuser
con las espadas desnudas; pero Isabel se
pone á su lado diciendo que Dios sólo puede
juzgarle y que como su error había sido
cosa de hechicería debe dársele ocasión
para el arrepentimiento. La voz de L~abel,
como nota de la verdad que él ha olvidado,
mueve á Tannhauser á contrición y cae
de rodillas. Isabel le ordena buscar en Roma
el perdón.
A distancia se deja oir un coro de peregrinos. Tannhauser se·levanta exclamando:
•¡A Roma!•, y en seguida se precipita hacia
el valle, mientras •¡A Roma!, repite el eco
de la multiturl.
En el acto inmediato encontramos á Isabel arrodillada ante un crucifijo, y á Wolfram que baja de la montaña. El canto de
los peregrinos se oye nuevamente, y entonces Isabel se levanta muy despacio y busca
á Tannhauser, pero éste no va entre aquéllos. Desesperada, se arrodilla otra vez y
pide ser llevada á los cielos para cJJDplir
allí la misión de redimir á Tattnhauser.
Se levanta y asciende por la colina.
Wolfram toma la lira y entona el célebre
canto á la estrella vespertina. Es entrada la
noche. Lentamente, Tannhauser aparece de
entre las sombras completamente desarrapado y apoyándose débilmente en su cayado
de peregrino. Se reconocen él y Wolfram, y
Tannhauser canta el relato de su peregrinación diciendo que el pontífice le había negado el perdón y que quiere volver al lado
de Venus para gozar de los placeres que le
esperan con ella.
Una neblina sonrosada comienza á invadir
la escena, y de entre la neblina surge Venus
con sus ninfas. Venus llama á Tannhauser,
el cual lucha pur alcanzarla contra los brazos de Wolfram que le retienen. Wolfra11i
pronuncia el nombre de Isabel, y Tannhauser queda inmóvil y reflexivo, repitiendo el
sagrado nombre.
E I paisaje se obscurece lentamente y
por la colina del Wartburgo desciende una
procesión fúnebre conduciendo el cadáver de
Isabel. •Te has i:alvado-exclama Wolfmm
dirigiéndose á Tannhctuser-porque Isabel
rogará por ti.• Venus se desvanece, y Tannhauser, que se considera salvado, murmura
amorosamente ¡Oh, bendíceme, Santa Isabel!,y muere.

,

�¿CUÁL ES MJ OBRA PREDILECTA?

paternos lares con sus juegos infantiles y .
con
sus inacabables travesuras.
s~mbrados, hasta que un día tuvo la fortuna
• Y una tarde, ya cansado de perseguir
de topar, de requebrar y de llevarse, tras las
debidas y sagradas tramitaciones, á su per- inútilmente por entre las accidentaciones del
fumado cubil, á Rosarito, la bellí,ima uni- monte á las ele los broclequines grctna, y
acordándome del modo tentador con que
génita de los Jaramagos de Humaina.
, Y transcurrido el tiempo que lier1e indi- practican la hospitalidad en casa de Cristócado para casos tales Santa y Pródiga Madre bal, hácia casa de Cristóbal encaminé mis
Naturaleza, tuvo, un amanecer del mes de pasos pecadores, y á la media hora resfreslas flores, que salir nuestrn Cristóbal de es- cábame bajo el verde parral ele la puerta,
tampía en busca de la Tia Perala, célebre mientras Cristóbal me contemplaba con vaga
comadrona del partido, a b que despertó y melancólica expresión, alegrab:i Rosario
sus quehaceres domésticos cintando co.no
gritando más alegrJ que un repique:
,-¡Véngase su mercé conmigo, Tla Pera- una alondra, dejabase machacar resignada/a., 'C[Ue ya está el pasmo que yo encargué me 1te el abuelo por los inquietos rapaces,
hatiada en sol los contemplaba la abuela
a!daboneando en la puerta!
desde el dintel del edificio, y los peuos,
• Y llegó el momento solemne, y
siempre
vigilantes, dormitaban perezosa,-No·, no es este el pasmo que yo esperaba,-decíaalgunas horas más tarde el Ve1·- mente tendidos en la pintoresca explanada.
• Y descansado que hube algunos minutos
d11gones contemplando con profunda amargura su vástago, que habíase descolaado en charlando de lluvias y cosechas, y cuando ya
este pícaro mundo luciendo casi po~ orejas la cowersación empezaba á languidecer, yo,
que c:mocia las aún no realhadas ilusiones
dos alpargatas valencianas.
,Inútil fué que los amigrs de Cristóbal de mi amigo, preguntéle á éste, al par que
procuraran consolar á éste rns:ilzando tal ó señalaba el revollo ;o b.rndurrio:
, -Vamos á ver, Cristóbal, la verdad:
cual belleza del chicuelo, Cristóbal no se
c~nvencía. Pero haciéndose s 1perior á su ¿,cuál es de todo3 ellos el más de tu predilección?
tnsle :a,
»Cristóbal arrojó sobre sus hijos una mirada
»-¡Veremos el segundo!-- murmuró.
llena de paternal ternura, sonrió melancólica
&gt; Y Rosarito, á la que no disgustaba, sin
duda, secundar.los esfuerzos de su esposo, y bondadosamente, y repúsome con acento
apacible y resignado:
nu~Ye me3es mas tar•-¿,Que cuál de
de daba á luz un nuevo
tóos
es el más de mi
vástago, del cual hubo
gusto?.,. Pos bien, lo
de decir, también desq u e es quererlos, á
consoladamente, destóos I o s quiero por
pués de haberle reigual; pero el que más
conocido con el ma~ne gusta ... el que mb.s
yor detenimiento, el
me gusta...
buenode Yerclngones:
&gt; -Vamos, hombre,
• - No es feo der
¿cuál
es el que más te
tóo; pero tié una nariz
gusta?-lepregunté de
que es mismamente un
nuevo, alentándolo al
sacacorchos, cabayenotar sus vacilaciones.
ros.
» - Pos bien ,-excla,No obstante tan domó
con acento decidilorososdescalabros
si.
,
do-el que más preguió nuestro Ve-t·dugofiero de tóos... es el
nes peleando por dar
que entoavia no me ha
~orma tangible á s u
par:o mi mujer.
ideal, á aquel chiqui• Y yo, plagiando á
llo que retozábale sin
J osé Santos Chocano
Cristóbal e 1 Verduc~sar en el pensamiento, más bonito que el sol, más bueno que un gones, le digo á usted:
•- Yo, de todas mis obras, la que prefieapóstol, más sabio que aquellos de que nos
hablan la~ helénicas tradiciones, empeñado ro, es la que ,no tengo escrita todavía.
en no salir de su clausura en la cual aún
José Santos Chocano
continuaba diez ó dóce años después cuanPeruano
de nacimiento, pero español por
do ya diez ó doce de sus hermanos,' más ó
menos raquíticos y defectuosos, alegraban los el alma, es Santos Chocano el poeta de la

Verdugones á buscarla por barbechos y por

¿CUÁL ES MI OBRA PREDILECTA?
Esta ·información, comenzada en nuestro 'Y!'úmer? de Noviembre últi11~0, no tiene
otro objeto que ctveriguarpor propia mam,{estación ele lcts autores, cual es sn obra
predilectct, ya por lct perfección con que desarrolforon sn pen~mniento, Y.et por las
circunstancias que presidieron su génesis, yci. en ~n, por ~l éxito que logro el trabctjo al ser conociclo por el público. Echegaray,Palacw Valdes, Br~tón, Querol, Ga!~ós,
los hermanos Quintero, Engenio Alvarez Dmnont, Amacleo Vwes, Blasco !b_anez,
Linares Rivas, Miguel Blay, Tomás Luceii?, Salvador Ruecla, Sctlv~id?t Vi~uegra,
Ecluarclo Zamacoisy Francisco Flores Garc1a, han expuesto yci su opznion. Oigamos
ahorct lo que dicen otros maestros.

Arturo Reyes
Desde Málaga la bella, su residencia habitual, el novelador del pueblo andaluz nos remite como res puesta á la pregunta objeto de
esta información
las siguientes cuartillas que son galana muestra de su
ameno estilo:
«Que cuál, entre
t o d a s las obras
que he escrito, es
la de mi predilección, me pregunta usted en su carta. Y esto me recuerda la contestación que hubo
de darme á una
pregunta algo análoga á la que usted me hace, en
cierta ocasión, un
t al Cristóbal e 1

Verdugones.

,Este, á quien
la Providencia habíale concedido seno honrado de que
nutrirbe en su niñez y medios más
que suficientes para vivir en su juventud, era mozo

de ga'lardo porte, cora.:::ón generoso y·despierta imaginación, y hombre, en fin, que
recorría tranquilamente su senda en el machito de su vivir 'á gusto y en compañía de
sus panzudos, apo•
pléticos y cariñosísimos progenito1 r,3s.
»Al llrgir Cristóbal á los veintic i n c o años d e
edad, llegó, como
.:!ada hijo de vecino con la suya,
con u n a aspiración que no consislía cierlamente
en ocupar el solio
pontificio, ni siq u:era uno de los
si tia les del trascoro de nuestra CaLedral, sino con la
legílimade llegará
~er feliz hacedor
del más lindo rapaz que luciera su
gentileza en I o s
feraces campos de
Andalucía.
»Y como para
la realización de
esto hacíase precisa la activa cooperación d e una
hembra , di ó s e
nuestro í ne lito

Arturo Reyes

--,

347 .

�348

l?OR ESOS MtlNt&gt;OS

¿CUÁL ES MI OBRA PREDILECTA?

l,

tas ...
-En cierto modo,-diceel insigne
pintor valenciano,
respondiendo a la
eterna pregunta pudiera decir que
Antonio Muestas son mis obras
ñoz Degrain
predilectas, porque
son las últimas, y
En varios cabaes mu y frecuente
lletes, diseminados
en todo padre mapor el l'Studio del
nifestar preferencia
maestro, se ven las
Antonio Muñoz Degrain
por su hijo más
últimas producciopequeño el B e n nes del m i s m o,
jamín
...
Pero,
_rea)me!lte,
no
~s ~sí. Tambi~n
unas recién concluidas,otras abocetadas aún,
seria
cosa
lógica
mclmarme
a
m1 cuadro m~s
aguardando los últimos toques del magico
pincel que supo inmortalizaren el lienzo las celebrado, el que más renombre me ha valisekspirianas figuras de Otelo y Desdémotw. do, haciéndose popular en cromos y oleo-

349

grafías, cual es el de Los amantes de Te«A diferencia de lo que á muchos autores
ruel; pero esto tampoco sería exacto ... Mi les sucede (ó dicen que les sucede), yo encuadro predilecto no es apenas conocido, y, cu entro una de.licia insuperable, inagotable
si he de ser franco, hac;ta hace poco tiempo además, en la lectura de mis libros. Cuando
no era de los que más satisfecho me tení: n. un libro mío me gusta, estoy cierto de que le
,Hace años, cuando se edificaba el actual gusta á aquel para quien está escrito principalacio de Denia, ..,......,,..,,
palmente . Y más
para derruir la an ;,¡;:¡a¡¡;::-:~~
añadiré: si hubiese
tigua residencia de
otros, no importa
Medinaceli, aún en
e u á 1es, que me
solares, fui invitado
agradasen tanto, yo
ror la difunta dun o escribiría 1o s
quesa, m u j e r de
míos. Esto es nagran talento y espitura!: me los hago
ritual carácter, papropios , como se
ra ejecutar alguna
hace casa propia
pintura d ecoraticualquiera que puetiva, designándome
de, después de percon este objeto el
suadirse de que las
frontis de I teatro
de alquiler no le
enclavado en la seplacen, sin que ello
ñorial mansión. Diquiera decir q u e
cho se está que ejesea mejor ni peor,
cuté 1a obra con
sino sencillamente
cariño; pero, s e a
acomodada á s u s
porque seguí viéngustos.
dola con frecuencia
»Digo, pues, que
e n l a s soberbias
cada libro mío es
fiestas con que á
una especie de essus conocimientos
tancia varia y ha1·obsequiaba !adama
mónica del palacio
nobilísima, sea por
de ensueño de mi
otra causa, ello es
vida; y que cada
que aquella pintuuno respondeá unu
ra no merecía gran
f.o:·a, á un anhelo,
consideración por
á una distinta nemi parte.
cesidad de repo~o
»Pero murió la
en
los encantados
Felipe Trigo
amores que sostieduquesa: sus salones, antes fulgurantes, quedaron fríos y de- ne mi pensamiento con mi corazón.
•¿,Cuál es mi predilecto?
siertos; transcurrieron varios alio3, durante
»¡Oh!. .. Uno, siempre uno; pero nunca el
los cuales el palacio permanecía-y permanece-como una tumba.... Y he aquí que mismo: según las predisposiciones de mi
un día, al visitarlo por casualidad, hube de ser.
,A veces, mi co-azón y mi pensamiento,
fijarme en aquel frontis del teatro, pintado
por mí tiempo atrás; y fué tan grato el con las nostalgias poderosas de lo real, de lo
efecto que me produjo la contemplación de positivo fuera de ellos mismos, prefieren el
aquellas figuras, que no vacilo en considerar salón 6 la terraza por cuyos anchos ventaesa obra mía como la predilecta, resarcién- nales 6 columnatas se divisa ámplia y odiosa
dola con ello del desdén con que la miré la vida. Entonces viven juntos en Las inprimeramente.
geniws, en La sed de amar, estas dos amadas novelas d&lt;! mi odio, 6, lo que es lo mismo, de mi amor inverso.
Felipe Trigo
• Tiene mi palacio, más dentro de estos
No hace mucho, la publicación de la últi- hall y miradores llenos por la luz crudama novela de este autor dió pretexto para mente reflejada en las cosas de la tierrn,
u~ homenaje que la juventud intelectual de- otras salas de misterio á donde llega filtrada
dicaba al escritor sin émulo en España. y discreta la misma luz para dejarle un
Felipe Trigo contesta de la siguiente ma- poco la suya á mis fantasmas: es la incidennera á nuestra pregunta:
cia singular de contrarios resplandores de La

�351

SUEÑO DE OPIO
POR ESOS MUNDOS

360
-·Mi obra predilectal-exclama el maesAltísima (que acabo de construir! que aca- tro.~Contestar á esa preiunta ~mplica la
bo de publicar), y con la que m1 alma de necesidad de haber produ?1do vanas _obras..:
carne se esconde feliz como con otra robada v en realidad, no tengo ninguna. Alla ~n ID)
al mundo para mí solo y para siempre ... Es ',
juventud pu bhque
asimismo el juego caun estudio político
prichoso de brutaliacerca de los Confiicdad y de lirismo de
tos entre los poderes
Del frío al fi,t,ego ...
del Estado. una coentre claros crepúsculección de · artículos
los marinos de Orienliterarios ti tu 1ada
te ...
Puntos de visfo, y
»Pero en el centro
una serie de perfiles
de la mansión, cual
de Oradores polítiíntima rotonda de recos; . pero t o d ? ello
cogimientos· di vinos
no tiene, en m1 conen que los ojos no dicepto, gran imporvisan por 1a vítrea
tancia... Mi obra, la
cúpula más que 1.º
obra de mi vida, á la
azul, está &lt; la predicual he consagrado
lecta mia mi'l veceJ
todos mis esfuerzos y
predilecta•: Alma en
mis actividades, es El
los labios.
Liberal: en sus hojas
»Tal e.;, hasta hoy,
diarias se ha ido paula novela únic1 qne
!alinamente incrusMiguel Moya
yo puedo leer con 1t
tando mi espíritu, y á
«seguridad de enconello queda reducido el producto de rn_i labor
trarme y agradarme» en esos ~recuentes y incesante de muchos años. Es el smo del
terribles momentos de desolación para los periodista: trabajar ~ebrilmente un d~a y l)tro,
que sólo un narcisismo ideal infinito tiene volcar la inteligencia en las cuartillas que
consuelos.
han de llenar las apretadas columnas del
»Alma en los labios no es, sin embargo, diario, para que el público, dueño y sei~or,
el libro actualmente preferido entre los mios saborée momentáneamente su l~ctura danpor el público. Lo será. , .
dole al olvido tan pronto como gira la rueda
»Lo será ... cuando el publico acabe de enincansable de la Acterarse de que la notualidad, nunca en revela moderna, augusto
po,o ...
devocionario de la vi»Sin embargo, algo
da nueva, no es nada
queda de e s a labor.
fútil que deba ser rápipues, aunque lenta en
damente pasado ante
germinar, al fin y al
los ojos en simple discabo es fecunda: y ese
tracción polífona y poalgo, por lo que á El
lícroma.,
Liberal se refiere,· es
lo que yo considero
Miguel Moya
como mi obra, no ya
Maestro de maestros,
predilecta, sino única;
espíritu superior ú
obra á la cual, desde
quien d e b e nuestro
hace muchos años, van
país una hermosísima
dirigidos todos los im•
obra de civilüación y
pulsos de mi inteli~e11·
de cultura, el presidencía y todos los latidos
te de la Asociación de
de mi corazón.
la Prensa de Madrid y
de laSociedadEditorial
Vital Aza
Vital .\,a
de España, tiene que
ocupar un pueslo pre- .
.
Primate indiscutible del teatro cómico es•
ferente en esta iuformac1ón, ve1 d.ttlcro ci- pañol, tan grande de ingenio como de e~tanematógrafo por cuyo objetivo ~an desfilan- tura es Vital Aza uno de los pocos escr1to·
do las personalidades más saher,tes de las res {J. quien cerca de cinco lustros de labor
letras y las artes españolas.

incesante no han conseguido agotar la vena
de gracia ex.quisita que hace inconfundibles
sus obra8 logrando que todas ellas sean remedio eficacísimo contra el aburrimiento.
Acaso no haya otro autor de obras teatralc~
que pueda, como él, vanagloriarse de no haber visto jamás rechazadas por el público
sus producciones: por eso siente hacia todas
gran cariño, y duda al verse interrogado para
señalar su predilecta.
-Sin embargo,-dice-hay una que sobresale de las otras, mereciendo ser por mí
colocada en lugar preferente: tal es El sombrel'O de ~opa.- Esta obra, estrenarla por
Emilio Mario en el Teatro de la Comedia,

obtuvo un éxito verdaderamente colosal, y
hoy mismo, á pesar de los años transcurridos, se representa mucho en todas partes y
siempre con regocijo del público. Ila merecido ser traducida á tres idiomas, y esto es
también otra causa que me hace · más estimable dicha comedia. Y además-preciso es
decirlo todo-merece mi predilección por el
mucho dmero que me ha producido: solamente en el primer año, dió más de doce mil
duros, y, á partir de entonces, con peque11a
oscilación, viene rentando de cuatro á cinco
mil pesetas anuales. De modo que con tales
merecimientos, bien ganada tiene su cualidad de obra predilecta El sombrero de copa.
AUGUSTO J\[ARTINEZ OLMEDILLA

1)

SUEÑO DE OPIO
En esa hora gris, en esa hora
muda y sombría en que el dolor embriaga
y en que parece el novio de la aurora
una áscua inmensa que en el mar se apaga,
yo levanté la piedra de tu fosa,
la dura piedra que la vida ataja,
y desleída, horrible y asquerosa
te vi en el fondo de la negra caja.
Los hambrientos gusanos ¡cómo hervían!
en esas formas que adoré por bellas.
De tus ojos las cuencas parecían,
ya sin pupilas, noches sin estrellas.·
Húmedo el cráneo y sin cabellos, mustia
la sien, regazo de mi boca ardiente,
abierto el labio en espantosa angustia,
deforme el seno, sin candor la frente,
tu cuerpo, que era un vaso de perfume,
con su olor nauseabundo me asfix.iaba...
¿Qué aroma mundanal no se consume·~

¿Qué carne no se pudre y no se acaba?
Asi te vi, y entónces un reguero
de llanto desprendióse de mis ojos,
en tanto que el cruel sepulturero
me ocultaba tus lívidos despojos.
¿Por qué tiemblas? ¿Por qué frunces el
[ ceño'?
;)fo te ha gustado mi doliento hisloria'?...
Nada temas: que lodo ha sido un sueño,
que he querido grabar en tu memoria
para hacerte saber que la hermosura
y la gracia que en lí el amante advierte,
van á ser en la hueca sepultura
regocijo insaciable de l~ muerte.
¡Y que tan solo la virtud bendita
es á un tiempo, al brotar su hermosa lum[brc,
aslro que en el espíritu gravita
flor abierta en la misma podredumbre!
JULIO

FLOREZ

�a53

POR EL PASEO

HORÓSCOPO DE LOS MESES

ABRIL: SOL EN AR IES
ma!,culino. Sus atributos más elevados son
el antiguo calendario romano, Abril el valor, la intuición y la razón.
era el segundo mes del año; pero en el
Las personas nacidas durante el período
Juliano llegó á ser el cuarto, número de or- de la cú!,pide, ó sea cuando el sol se encuenden que con!'&lt;ervó al h(lcerse la Corrección tra al borde del signo, participan de las caGregoriana. Derivase su nombre de la frase rarterísticas de Aries y de la constelación
latina Omnici aperif, (ábrelo todo) porque
que le procedió.
en Abril es cuando más influjo ejerce la Pi,cicis,
Los nacidos en h·ies, son generosos, simacción de la primavera.
páticos y amables; son también bastante
Entre los romano~ con~agrábase este mes obedientes, aunque se hallan dotados de faá la diosa Venus. Los primeros veinte días cultades para el mando; son positivos en
se dedicaban á fiestas, cacerías y torneos. sus propósitos é intenciones, y tienen invenEl 21, que era con~iderado romo el del ani- tivas originale!'&lt;. Una vez formada la imagiversario de la fundación de Roma, abríanse nación de un súbdito de Aries sobre un
los toneles donde se guardaba el vino reco- a!'&lt;unto cualquiera, es imposible hacerle vai;ido en el otoño anterior y se probaba esta riar de opiniones: antes de abandonarlo ó de
bebida; el 25 celebrábase la ceremonia del enprender cualquier nuevo rumbo, estudinRobigalia, para conjurar la enfermedad de rá cuidadosamente la !,ituación tratando de
la vid; y en los últimos tres días del mes te- de,-cubrir muchos detalles menores, aunque
nía lugar la danza de las fiol'es.
importantes, para aprovecharse de ellos y
Entre las razas teutónica~, Abril se titula- continuar el plan que se había trazado. Por
ba Ostermonath ó mes del viento del EstP. eso resulta que cuando tienen una amistad
Generalmente, en el mes de Abril !'&lt;e ce- la conservan y no la abandonan sean cualeslebra la Pascua de Resurrección, cuya fija- quiera las circunstancias: son, en este partición en el año se regula por la luna pa~cual cular, tan amigos de sus amigos que jamás
ó primera luna llena entre el equinoccio in- reconocen sus defectos. En cambio, para los
vernal y catorce días despué!,.
enemigos no tienen cuartel: proclaman sus
En China tiene Jugar en este mes, que e!'&lt; faltas tan pronto como las notan.
el tercero del año en el Celeste Imperio, el
El cerebro de los nacidos en tiempo de
arado simbólico de la tierra por el empera- Aries es la parle más activa de toda super•
dor y los príncipes de la casa reinante, y en sona, y debido á su inteligencia especial r~Japón se celebra en Abril una deliciosa y sultan agradabilísimos en la conversación.
encantadora fie~ta del hogar, bautizada con Mucho!=i escritores de talento, poetas, confe•
el nombre de fiesta de las niufiecas.
renciantc-, y profesores, han nacido bajo este
Rige á este mes la constelación Aries, prisigno.
mer signo del Zodiaco y principal de la TriLas características de estas per¡.;onas son,
plicidad F11ego, que ejerce su influencia quizá~, más variadas y peculiares que las
desde el 21 de Marzo al 19 de Abril, coinci- que di,;tinguen á los nacidos en los demác;
diendo este período con el que tenía señala- signos. Son genernlmenle bien formados y de
do en el primer mes del año romano. At·ies estatura elevada. Tienen complexión ruda; la
es un signo cardinal, equinoccial, movible,
N

E

f~ente y las cejas son anchas, y su dispo~ic1ón para el trabajo es grande cuando desean
a~egurar al¡;una cosa. El éxito que un súbdito de Anes puede alcanzar en la vida depe~d~ de la m~nera con gue emplea su cxp_lend1da_ energ:ia, su acción, su constancia
s1stemáh~a,. y, ~nalmente, su determinación
para pers1s\Jr siempre en el trabajo.
Per? no todo ha de ser bueno en los hijos
de Aries, pues, agresivos y excitables á menudo llegan á extremos en su excitación,cosa
de que suele~ hac_er alarde. Cuando entran
en pelea ó _d1s~us1ón es difícil que retrocedan. Los p~mc1p~les defectos de estas per~onas ~on la 1mpac1encia, la cólera y el egoís1~0. ,Juntamen!e con una extremada tendencia.ª la a~r~s1ón. Las mujere!'i nacidas en
An cs part1c1pan del mismo espíritu batallador que los hombres.
~l temperamento físico será nervioso sangurneo _s~ han nacido en un clima meridional, Yb1hoso-sanguíneo si en latitudes septentnonales.
Cuando se unen personas de Aries y Sci•

{/~~ario es segura la felicidad doméstica y los

h1Jos ~ue tengan serán físicamente her~osos

Y de mtelecto superior.
l_,os hijos de Aries deberán ser cuidado~a
y herna~~~te educados: pueden ser fácilmente d1~~g1dos sólo por medio de la bondad
y del carmo.
. Es_ de lo más importante que se nota en los
s~1bd1los de A1·ies saber que no deben prodigarseles extr~madas alabanzac;, porque al hacerlo se en~rien mucho, perjudicándose con
esto la gestión de los asuntos que tenuan entre mano~.
"
Los pla~etas que gobiernan á At·ies son
)farte Y ~eptuno; las joyas propias de dicha
constelación, el zafiro, la turquesa y el dia,
mante; los colores astrales, el azul, el blanco y el rosa; el martes, el día más afortunado
de la i::emana; Junio y Julio, los meses más
favora~les para resolver negocios: h flor em~lemáhca e~ la arr.iarilis,_ que significa orgullo
mdomable; la an~1gua tribu hebráica á la que
g?bernaba este signo era la de Gad, y Machidial el arcángel protector.

~..,. ..,!".. • l

"\ ,.-"-"''--.....-,.,...,~.....

..

... ~{ ~~ ,~-,

POR EL PASEO
¿Qué anhelo misterioso y obscuro, qué deseo
tle amar, aquella tarde se despertó en mi ser
ruando en~revi en un coche que iba por el paseo
el ha'.momoso y suave perfil do una mujer?
BaJO la noche _obscur~ de sus cabellos flojos
que re~altar hacian la nieve ele su faz,
pas~ como u~a blanca: tenue visión. :Mis ojos,
la vieron un mstanlc, ¡tan solo, nada más!
N? ~é por qué, pero una f-ecrela pesadumbre
asedia de continuo mi pecho juvenil,
y huyó de mi la calma desde que vi,á la lumbro
crepuscular, la albura &lt;le aquel suavo perfil.
EDUARDO C1STlJ,LO

�L4. OPINIÓN AJENA

LA OPINION AJENA

r
(CUENTO)

historia de Cristino Peláez, como la de
los personajes de Dicken!s, ofrece desde
sus primeros años, al novelista observador,
materiales precioso,. Es una narración hori•
zontal, quieta, monda de peripecias y nove•
lescos altibajos: nada rompió su ecuanimidad soberana, ni quebrantó su equilibrio;
un gran silencio llena sus páginas, tersas
como el cristal de los lagos dormidos en el
hechizo blanco de las noches de luna. Así
puede afirmarse que los cincuenta y tres
aiios que aquel hombre admirable • vivió
entre nosotros fueron iguales, rigurosamente idénticos en sus accidentes y matices,
como ejemplares de un mismo libro.
Cristino Peláez vegetaba en un lugarejo
de dos mil tecinos. Su padre era rico. Las
aceitunas y los viñedos cosechados en sus
hºeredades gozaban de fama excdente en
muchas leguas á la redonda. Cristino aprendió las primeras letras con el cura, buen latinista, que tenia junto á la igle~ia un colegio de párvulos, y á los quince años se graduó de bachiller en el instituto provincial.
Despaés regresó al pueblo, donde los cuidadados de su hacienda y el cansancio de su
padre, que ya iba siendo viejo, le reclamaban.
Las novelas de Julio Verne primero, y
más tarde las de Dumas y Sué, tan ricas en
volcánicos amores y asombrosos lances ca·
balleresco~, habían caldeado la fresca imaginación del mancebo. La afición á lo desconocido y al peligro es una especie de enfermedad que todos los hombres han pasado.
Muchos días, durante las horas quemantes
de la siesta, Cristino, sentado al pié de un
árbol, apartaba los ojos de los segadores que
braceaban entre las olas doradas de las mieses, para clavarlos en el espacio, donde su
enardecido magín improvisaba un miraje de
aventuras temerarias. Y tan pronto se creía
deambulando por las gélidas latitudes sibe•
rianas, como recorriendo las márgenes umbrosas del Níger, ó bien preparando hazañoA

L

~os lances de fortuna y de amor en cualquiera de esas vastas urbes cosmopolitas
resplandecientes de luz, emporios de pasiones, donde el humano enjambre riñe con
ululeos fragorosos de catarata.
Pero estas heróicas fantasmagorías declinaban con el sol, y las penumbras nocherniegas ejercían sobre el ánimo de Peláez su acción sedante. A última hora de la tarde, el
pobre mozo, sentado á• la puerta del casino,
abandonaba su voluntad rebelde á la melancolía invasora y suave del crepúsculo; bandadas de vencejos chilladores medían el cielo azulino bajo el cual la iglesia levantaba su
torre de cornijales tlljantes; la luz iba eleván•
dose, diluyéndose en el espacio como una
evaporación de la tierra; poco á poco los ruidos se apagaban; los vecinos regresaban á
sus hogares: era la hora de cenar; una fuente
lloraba en el si'encio de la plaza, por la que
dos viejos acababan de cruzar con pasos len•
tos. Entonces, el soñador suspiraba: era inútil querer emanciparse de aquel pobre pue•
blo donde nació y del cual, seguramente, no
saldría nunca.

*

**
Pasó el tiempo. Cristino Peláez, que había
engordado mucho, se casó y tuvo hijos. A los
treinta y siete años, la lotería nacional le
regaló un premio de die.z mil pesetas: foé una
de esas humoradas con que la Fortuna, siempre irónica, quiere humillar á los hombres
poniéndoles en la mano una suerte de la
que coro prende no han de saber servirse. Este
tropezón de lo Imprevisto resucitó las adormecidas aficiones de Cristino, que ya ni si•
quiera leía novelas. ¿Por qué no aprovechar
aquel accidente para romper, durante algu•
nos meses, el marasmo de su existencia?
¿Por qué no subir á un tren y trasponer ho•
rizontes como otros hombres hacen?•..
Al cabo, este tentador pensamiento preva•
leció, no sin que para ello fuera preciso que
su mujer le estimulase probándole la utili-

355

&lt;lad de_d~ un poco de reposo al cuerpo y de sabido, y dentro de su casa y con las pueresparcimiento al espíritu. Aunque reacio
tos cerradas continuaba expuesto á las mipues la costumbre de no moverse le tení~ radas del p_úblico, cual si estuviese en un
amarrados los piés, Cristino Peláez se dejó glob? de cnstal. Su viaje á exóticos lugares
conve~cer, preparó su maleta y se fué, em- ~od1ficó esta_ situación provechosamente. Es
prendiendo u_n viaje del que regresó ocho Cierto que Cristino Peláez había referido sin
meses despues.
exo_mos novelescos sus llanas emociones de
Como él había cuidado de anunciar opor- turista; no obstante, entre lo que se hizo
tunamente ~u llegada con buen número de y lo que luego se cuenta, siempre hay un
cu~tas Y de postales pintorescas, á recibirle esp~c10, una leve penumbra donde la suspi1&lt;aheron todos sus amigos. Su entrada por la ca?1a I?alévola de los oyentes pone- aquellos
cal_le mayor ~el pueblo fué triunfal: la chi- ep1_sodios resbaladizos que el narrador no
q~1llería le vitoreaba, bocas ing{nuas le son- q~iere contar. Este es el hechizo siempre
re1an, saludábanle desde las ventanas cente- l:1unfantr, de la Distancia, madre la Poenares de manos obsequiosas.
s1a y de la Leyenda.
Durante aquellos primeros días, Peláez
*
a~oró, á largas gargantadas, las exquisitas
**
mieles de la vanidad satisfecha. A mediodía
Transcurrieron cinco años, seis, y Cristidespués de almorzar, _su esposa y sus hijo~ no Peláez, atrafagado constantemente por las
e:icuchaban embebecidos las descripciones l~b?res del c_ampo, casi había olvidado aquel
q_ue él hacía de cuanto vió y gustó en las VJUJe que, v1~to desde lejos, apenas llenaba
cmdades que visitara, y por las noches, ins- en s_u memoria el espacio de un día.
talado ante una mesa del casino r entre el
Cierta noche de invierno se hallaban en la
humo d e los cigarrillos
maravillaba á sus oyen~
tes narrándoles por estilo
~achacón y detallista los
diversos incidentes que
en aquellos meses de andariego vivir I e habían
acaecido.
Después, lentamente
1a comezón pregunten~
de sus contertulios fué
menguando; los episodios
baladíes, tan tas veces rereridos por el viajero, del ar o n de . interesar, y
ª q u el anhguo silencio
que su popularidad ti e
un momento había espantado, volvió á cercarle.
Cristino Peláez, sin embargo, coro prendía que
entre él y los demás quedó algo que antaño no
existía: ese algo misterioso, genuinamente aristocráti~o, que vela por el
crédito de los dioses. Antes, su vida no velaba escondrij~s: sus actos, sus
pensamientos su niñez
1as circunstancias
•
'
q u e'
p~epararon su matrimomo, eran conocidos de
todos, nada le pertenecía
completamente: su existencia tenía la vulgaridad
humillante de lo mu y
Peláez, en las horas quemantes de la aieata, ae echaba al lado de un lrbol

de

�POR ESOS MUNDOS

rebotica Cristino Pelácz, el veterinario Don qué no hacer otro tanto? El, que babia viajaRemigio, un capitán retirarlo de carabineros, do, también podía mentir.
«Además-pensaba Cristino Peláez bonaDon Conrado, buen médico y jugador excechonamente-lo
de menos es mentir, siemlenle de ajedrez, y olras dos ó tre3 personas
más, á quienes Don Paco, el farmacéutico, 1ne que nuestra ficción sea agradable. ¿Qué
había invitado á la celebración de su fiesta importa la verdad'? Las olas del mar par~cen
verdes y no lo son; el cielo es negro y paonomástica.
La cena, en cu ya confección la cocinera rece azul. La Natural:· ·a, si no mintiese, se;;acrificó lo mejor del corral, fué generosa. ría insoportable ... •
Para vencer los pudores de su carácter
A lo3 poslres, los jugos analépticos de la digestión y los vapores traviesos del vino, ma- sencillo, refractario al embuste, Peláez trareaban las cabezas; los convidados se sen- segó varias copitas de cognac: con ellas su
tían má;; ágiles y valientes que cuando, mo- valor fué creciendo. De pronto,habló, y según
mentos antes, llegaron á la mesa. Se sirvió hablaba sen lía que, como en los gl'andes acel café, los diálogos arrcc:aron; un mador tores, su ficción cobraba relieves tangibles
sutil cubría las frenles, que brillaban á la lu1, de realidad.
del quinqué, entre el humo perlino de los . -Si ustedes-exclamó-prometen no dihabanos. El médico y Don Paco dirigían la vulgar mi secreto, referiré una aventura, un
conversacion vigorosamente: se habló de po- lance de juventud... Pero es preciso que ello
lítica,se refirieron cuenlos de atrevido color, quede entre nosotros: yo soy casado; los
\' los cristales de la ventana retumbaron con hombres casados no deben mostrar en púél e.,trépito de las risas. Después, el cognac blico sus debilidades...
Instantáneamente, las conversaciones ceatizó en los comensales ese prurito • lírico»
que impone á los borrachos la necesidad de saron, y todos prometieron bajo palabra
hablar de si mismos. El capitán refirió ha- de caballeros observar aquella discreta reiaüas de juventud: una noche, al frente de serva en que Peláez quería guardar su conveinte soldados, babia desaloj ,do al enemigo fesión. El prosiguió:
- Pues bien: aquí donde me véis, tan sode una posición fortísima; bajo el filo de su
sable, cuatro hombres cayeron. Don Remi- segado, tan metódico, he tenido un desafío ú
gio también tenia proezas que decir: cierta pistola, un lance qne hubiera podido costarmadrugada, yendo de caza por los montes me la vida, pues los padrino:; de mi rival lo
aslures, fuú sorprendido por un oso, con concertaron en condiciones gravísimas.
Todos se miraron, sorprendidos de que el
quien hubo de luchar á brazo partido. Don
Paco. que se conserYaba solterón y tenía fa- pacífico Cristino, que jamás hizo daño á nama de haber conquistado muchas volunta- die, hubiese pensado alguna vez en matará
des femeninas, contó la novela romántica de un hombre. Doa Remigio exclamó:
-¡Demonios coronados! ¿Y dónde le suceuna aventurera italiana que se mató por él.
dió
á usted eso?
Todos los oyentes se maravillaban, demos-En París,-repuso Peláez-á los ocho ó
trando una credulidad que invitaba á la
mentira. Por su parle, Don Conrado, el más nueve días de llegar allí. El encuentro se veviejo de la reunión, dijo una historia cuya rificó en una isla del Sena, y de ello conserexactitud, por la lejana fecha en que acae- varé mientras viva un recuerdo bien triste.
Repentinamente se había quedado serio,
ció, hubiera sido muy dificil comprobar.
y
su
gravedad dió á sus palabras autoridad
Mientras los demás hablaban, Cristino Peláez pensaba tristemente en que su existen- decisiva.
-¡No sabíamos nada!-murmuró el farcia era una sinfonía inaguantable de vulgaridad: él no había matado osos, ni reñido con macéutico.
-No me extraña: esto nadie lo sabe; yo
nadie; de él no se había enamorado, con veá
nadie
se lo he dicho.
hemencias suicidas, ninguna mujer...
Don Conrado preguntó con cierta timidez:
El instinto, no obstante, de imitación, le
-;.Y... fué usted herido?
invadía, siendo tao lo más fuerte cuanto ma-Sí, señor ... El vencido fuí yo, y la bala
yores eran los trastornos producidos en su
cerebro pol' los humos quimeristas de la co- me acompaña todavía: la llevo aquí, incrus·
mida y del alcohol. ¿,Por qué no mentir lada en la articulación del hueso sacro con
cuando una leve superchería bastaría á po- la columna vertebral.
Un silencio dramático puso comentario
nerle á la misma altura novelesca en que los
elocuente
á estas palabras. Ya nadie dudaba.
demás se habían colocado? Esta inocente
tentación creció al percatarse de que todas La seriedad que Peláez demostró siempre, y
las estupendas historias allí narradas acae- la modestia triste con que se declaraba de•
cieron en época.;; y parajes remotos. ¿Por rrotado en aquel lance que muy bien hu•

r

�368
se y momento llegó en que Peláez no pudo
pensaste en que tu muerte dejaría á tu mu- levantarse. Don Conrado le reconoció escrujer y á tus pobrecitos hijos en el más es- pulosamente y declaró que era preciso opepantoso dolor?
De estas quejas dedujo Peláez discreta- rarle.
-¿,Operarme?-repilió Cristino aterrado.
mente que su mujer, más que celosa, estaba
-Sí, querido. A mi juicio ha hecho usted
curiosa de oirle referir los detalles de aque- algún esfuerzo violento, y la bala se ha deslla esforzada aventura. Tanta superchería le prendido comprometiendo la salud de los
avergonzó y hasta se puso colorado. ¿Pero intestinos... A esto atribuyo esos dolores de
cómo desdecirse de lo que una vez declaró y que usted se queja.
centenares de labios, ingenuamente oficio-¿Y no cree usted-objetó Peláez sin
sos, divulgaron después; ni cómo arrancarse atreverse á declarar la verdad-que ello sea
aquella bizarra corona de mirto y laurel de un poco de reuma?
que su esposa, tan fantasiosa como todas las
-¡No, amigo mío!...
mujeres, le creía adornado?... Además, este
Y añadió, dando á su semblante una exlance de amor y bizarría, ¿no sería, quizás,
presión severa:
la ilusión mejor de su compañera?
-Yo debo hablarle á usted con absoluta
Firme en el puesto donde las circunstan- franqueza, porque sé que es usted hombre
cias le colocaban, Cristino Peláez mantuvo de corazón. Ese cuerpo duro, que en su lento
su mentira.
descenso hácia el cóxis va turbando la ar-Bien,-dijo-ya que te empeñas te con- quitectura de los intestinos, puede acarrear,
taré la verdad, toda la verdad ... Pero evita de un momento á otro, la peritonitis. ¿Y enque nadie la sepa.
tonces?... Repito, pues, que la situación es
grave, y debemos acometerla resueltamen*
*
*
te, cuanto antes mejor.
Así, insensiblemente, Cristino Peláez, aunHablaba secamente, sin pleguerías ni amque tímido y blando como un cordero, se bajes, como diciendo: «Usted se lo ha bu~halló, el tiempo andando, colocado en uno cado. • Al oir estas palabras, la esposa de
de esos vistosos pedestales sobre que la opi- Cristino, que estaba presente, rompió á llonión del vulgo coloca inmerecidamente á
ciertos hombres. Dentro
del tacaño perímetro do
su aldea, Cristino Peláez
obtuvo sin esfuerzo una
leyenda, lo que muy pocos viejos alcanzan: l a
juventud 1 e consultaba;
en el casino sus contemporáneos solían decirle
«Oye, tú que has visto
el mundo y rodaste poi
la vida, ... ; su misma mujer, desde que conocía su
lucha con a q u el belga
vengativo y terrible, parecía quererle más...
A los cincuenta y tres
años y de resultas de una
mojadura, Peláez empezó á quejarse de los riñones. Al principio, desdeñó aquellos dolores y, á
pesar de los consejos de
su mujer, continuó yendo
al casino, donde los ami~os, viéndole renquear,
le embromaban.
-Esa es la bala,-decian-que ha salido de su
escondrijo.
La esposa de Peláez llora.ha á lágrima vi va al oir la opinión del médico
El mal fué agravándo-

369

INTROITO

POR ESOS MUNDOS

rar, desatán?ose luego en improperios contra esas m~Jerzuelas, aventureras y bribonas, que pier?en á los hombres. y Pefaez
~edóse atónito ante las proporciones que
iba
. .
. cobrando
. .la que él J·uzgó, en un prmcipio, mentira mocente.
-Bien,-repuso el enfermo.-Por ahora á
nada me decido. Mañana resolveremos lo
que debe hacerse.
El pobre Peláez pasó una noche horrorosa: unas veces quería confesar la humilde
verdad; otras, asustado por el ridículo
aquella declaración había de echar sobreq~l~
pe?saba lleyar su ficción hasta el sacrificio:
deJarse abrir en canal, morir, si era necesa-

rio, p~r ~alvar su leyenda de bravo. Al fin,
se de~1dió., «~fo dejaré operar», pensó.
Fue su umc? rasgo de artista, el ademán
de un gran a~bsta que da la vida por la be1,leza «del último gesto., ¿Por qué reírnos de
el? Colocado,s en situaciones análogas á la
suya, los heroes y los mártires no hicieron
otra cosa.
qri_stino Pel~ez murió en la operación. Su
entierro se verificó dos días después y á él
º?ncu:rió la _mi~ad del pueblo. Entonces su
hiostor1a.corndó libremente de boca en b~ca.
L s vecmos ecían:
~-Fué un hombre de armas tomar. Hace
anos, en París, una vez ...
EDUARDO

Ilustraciones de A. Galiarto

INTROITO
¡Oh, las rojas iniciales
que ornáis los salmos triunfales
en breviarios y misales!
¡Oh, cas_u~las que al reflejo
ª?.los cmos en cortejo
vais mostrando el oro viejo!
¡Oh, vestales policromos
fileteados de plomos
que brilláis bajo los domos!
¡Oh, custodias rutilantes
con topacios y diamantes!
¡Oh, copones rebosantes!
¡Oh, Dies irce 1enebrosol
¡Oh, Miserere lloroso!
¡Oh, Tedeum glorioso!...
Me rondáis si estoy dormido
me ~ont~rbái~ ?i despierto,
'
tenéis mi espmtu herido
¡m~y dolido ... muy dolitlo,
casi muerto... casi muerto! ...

AMAno NERVO

ZAMACOlS

�361

SOLTERO.NE$ CELEBRES

á Descartes,que fué uno de los mejores ami-

oos en el sentido verdadero de esta palabra', y más desinteresados consejeros que
tuvo la soberana de Suecia.
SPINOZA, HOLANDÉS

SOLTERONES CÉLEBRES
s cierto el conocido ~xi~ma del gr_an

E

sus asuntos amorosos, si los tuvo: la precrunta ¿Qnién es ella? sería en este ?aso de
~uy difícil, si no imposible contestación.
A los veintiun años de su edad obtuvo ~l
grado de doctor, y dedicatlo . 001~ extraordinario afán al estudio de la C1enc1a no s3 sabe que se perdiera ó se distrajei:a en amoríos
ó coqueteos. Su corrcspondeneta no e:a c?n
mujeres; sostenía_la con los hombres mas d1~tincruidos de su tiempo: con Bossuet, su partic~lar amigo, al cual se un~ó para un proyecto que fracasó y que t~m_a por fin la fu.
sión de todas la,, sectas cnst1anas; con Newton, que fué en cierto sentido su_ riv~l, rues
el descubrimiento del cálculo mfirntes11!1al
lo lograron los dos célebres solteros casi al
mismo tiempo.
.
¿Y cómo había de casa;se, ade~ás, q_men
descubrió la primera leona del calculo mtegral?

escritor Rudyard K1phng que dice
que en la vida viaja más deprisci el que
viaja sólo? ¿O debe aceptarse como verdad
que una compañía impulsa y ayuda ese
viaje?
.
En el tema que es obJeto del present~ articulo es muy dificil dar res¡~uesta á nmgu~
no de los dos puntos del dilema: vamos a
tratar de los solterones célebres que en el
mundo han sido y si es verdad que podemos presentar ~na larga lista de hombres
famosos, también puede oponerse á esta relación otra de casados que han alcanzado
fama extraordinaria debiéndose no poca
parte de esta á sus muje~es, que les ayudaron enel camino de la vida, que fueron con:ipañeras suyas en ese viaje de que habla K1pling. Lo cual quiere decir que la verdad ó
falsedad de cualquiera de los dos extremos
de nuestra pregunta depende tanto del caDESCARTES, FRANCÉS (1596-1650)
mino que siga una persona como de la campaña que adopte en su marcha.
Otro pensador, so~re ~uy~ vida 1:inguna
Es conveniente, antes de empezar nuestra
mujer
parece.haber eJeretdo miluencia amoexcursión por el campo de los solteronc~, rosa fué
René Descartes, el filósofo que tomó
hacer la observación de que mucho~ de l~s part~ en el sitio de la Rochela en 1629, Y
grandes hombres que han permanecido ?élt_bes no lo han sido por gusto: unos p~r md1- buscó después la rnledacl en Holanda, d~ncle
ferencia y otros por desengaños rec1b1dos en permaneció veinte años, durante cuyo tiemedad te'mprana. Los indiferentes son los po publicó las obras de metafísica que tanta
.
más, y en esta lista figuran en may~r _propo~·- celebridad le dieron.
La princesa Palatina fu~ g~·an ~miga su~a,
ción aquellos cuyo trabajo ha ~~tgido mas y Cristina de Suecia le mvitó a su corle.
ccncentrada abstracción del espmtu, los fi- René Descartes declinó el honor a~ pronto,
lósofos, los sabios.
teolóPero' al fin ' viendo que sus contrarios
'l y pret en·
oicos
ganaban
terreno
contra
e
LEIBNITZ, ALEMA.:'i (1646-1716)
dian inutilizarle aislándole, abmdonó II~landa v marchó á Stockolmo, donde los _riEl barón Goltfried Wilhelm von Leib_nilz gores del clima ejercieron sobre él tanta ines uno de los so1lerones de nuestra_ h~ta. fluencia que muy pronto le causaron la
Este filósofo y filólogo no era comumcat1vo mnerte. La reina Cristina lloró amargamente
con el prójimo, y por eso nada se sabe de

(1632-1677)

Baruch Spinoza era refractario al matrimonio. Pensador agresivo, llevó vida turbulenta. Era de familia hebrea-portuguesa, y
fué acusado de herejía, y con dificultad escapó del cadalso. Al abandonar la ciudad de
Amsterdam trasladóse á La Haya, donde
permaneció hasta su muerte. No teniendo
fortuna propia, se ganaba la vida pulimentando lentes. Pocas eran sus necesidades, pero
pobre y sin recursos rehusó con verdadero
estoicismo una cantidad de dos mil florines
que su amigo Simón de Vries le regalaba, y
la cátedra de Filosofia en la Universidad de
Heidelberg, que le fué ofrecida.
Ko aspiró á la celebridad, y de todas sus
obras la única que publicó fué un Tratado
teológico-politico, libro que levantó al ser
conocido una tempestad de censuras contra
Spinoza, cosa que hizo pensará éste en que
mejor era para él no publicar ninguna obra
más, como así lo hizo. Mas no por eso dejó
de trabajar, y después de su muerte sus
amigos encontraron una gran cantidad de
manuscritos, listos y en disposición de darlos á la imprenta, que fueron paulatinamente publicados.
NEWTON, INGLÉS

(1642-1727)

Muy semejante al de Descartes fué el sino
de Sir Isaac Newton. Este gran hombre se
entregó desde que contaba dieciocho años
ele edad al estudio de las matemáticas, de la
física y de la astronomía, que cursó con inusitado aprovechamiento en el Trinity Gollege, vivero de sabios en Cambridge.
No se conoce la causa de que haya permanecido soltero. Se supone, sin embargo,
que en su juventud sufrió algún desengaño,
y por esta causa abandonó toda idea de matrimonio. Los que han discutido este punto
afirman que sí Newton, poseedor de gran
fortuna, se hubiera casado, es casi seguro
que se habría evitado una de las mayores
desgracias que sufrió en su vida: la destrucción por el fuego de manuscritos muy importantes. Newton era en extremo cariñoso
con un perrito que tenía, y además algo
_abandonado en sus papeles; en cierta ocasión, el animalito, jugando y saltando, hizo
caer sobre aquellos papeles una bujía encendida; como el gran matemático no estaba en
la habitación,no pudo evitar que se les pren-

diera fuego. Esta pérdida fué !fiUY sensible
para Newton, el cual, por algún tiempo, vió
su salud física bastante resentida por el disgusto que este suceso le causara. Y ahora,
una pregunta: ¿hubiera evitado la destrucción de aquellos manuscritos una esposa
que nuestro hombre hubiese tenido?
SWEDENBORG, SUECO

(1688-1772)

Místico desde la cuna, brilló Emmanuel
Swedcnborg primero como hombre de letras
y poeta,obteniendo gran popularidad en Stockolmo y en toda Suecia; después, como
miembro de la Academia de Ciencias de
San Petersburgo, donde presentó su célebre
teoría atómica, y, por último, á los cincuenta y cuatro años de su edad, abandonando
cuanto á los intereses materiales se refería y
abrazando nuevas doctrinas religiosas, con
las que Swedenborg pretendía que las verdades predicadas por él provenían de inspiración directa.
Nada ele eslo le dejó tiempo para pensar
en las mujeres, y ya que éstas no le amaron, lo hicieron con gran entusiasmo sus
discípulos, los adeptos de esta nueva teorfa
religiosa, los cuales fundaron la Iglesia de la
Nueva Jerusalén, que se extendió rápidamente y hoy tiene ramificaciones en Inglaterra, India, Africa y América.
KANT, PRUSIANºO

(1724-1804)

Otro solterón célebre fué Inmanuel Kant,
como Swedenborg hombre de temperamento místico, fundador ele la filosofía alemana.
En Konisberg nació y allí vivió toda su vida.
No viajó ni aún para visitar ningún centro ni
establecimiento universitario: le bastaba con
su Kiinigsberg, donde nn cesó de trabajar.
Prácticamente, fué hombre muerto para el
mundo, pues vivió únicamente para honrar
á su diosa, la Filosofía. Para él no parecía
tener atractivo la humanidad, y se abstuvo
rígidamente de todo placer social. Su sitio
preferido era un claustro, y, verdadero asceta, supo distribuir mu y bien el tiempo para
aprovecharlo y llevar á cabo concienzudo
trabajo durante las veinticuatro horas del
día.
Es el filósofo puro y sencillo, el profundo
pensador alemán que revolucionó en un sentido todo el pensamiento moderno. Es todo
el tipo, sin defecto alguno, del recluso escolar, del hombre para quien el mundo y sus
tentaciones nada significan.

(1694:-1778)
Pasando de los recluidos á los hombres de
VOLTAIRE, FRANCÉS

�363

LA GARZA

POR ESOS MUNDOS

362

mundo, ¿dónde se encontrará hombre soltero más distinguido que Francisco María Arouet Vollaire? Su vida la pasó entre los hombres más alegres y las mujeres de mundo;
y, sin embargo, cuando murió, no tuvo una
esposa que cerrara sus ojos, ni hijos que le
siguieran á la tumba. Débil desde su nacimiento, no se bautizó hasta los nueve meses de nacido. El abate de Chateauneuf, un
pariente suyo, le dió las primeras lecciones
de ateísmo y le presentó á Ninon de Lenclos, la célebre belleza: tan encantada quedó Ninon del jóven que en su testamento le
legó una cantidad considerable de dinero,
con instrucciones para que la gastara en una
biblioteca.
Voltaire hizo pronto su entrada en el
mundo como poeta y hombre de ingenio;
pero á su padre, que aborrecía la poesía, le
molestó la notoriedad adquirida por su hijo
y lo envió á Holanda. Allí, apenas llegado el
mancebo, adquirió un compromiso amoroso
que obligó á su padre á hacerlo regresar á
Francia, con objeto de obligarle á vivir en el
campo. Voltaire empezó á escribir un poema épico sobre Enrique IV, y fué repentinamente encarcelado en la Bastilla acusado
de molestar con sus sátiras á Luis XIV.
Cuando salió de la prisión, empezó á escribir para el teatro, y su vida la pasó entre
la producción de comedias y la crítica cruel
contra las creencias más arraigadas entonces.
Era el favorito de la buena sociedad, y
el bello sexo le profesaba especial predilección: quizás por esto mismo no se ca~ara
nunca.
WALPOLE, J:.GLÉS

gurarse que su gran dominio del primer idioma ayudó mucho á que sus cartas inglesas
fueran obras maestras. Había en él también
mucho del temperamento galáico, y era el
tipo del verdadero hombre de mundo que
sabe disfrutar de la vida de manera metódica y racional.
GIBBON, INGW

crónicas que una vez amó verdaderamente
yq~e.su carácter ~isántropo fué lo que le
101¡nd1ó ser un fehz amante y un dicho~o
marido. En realidad, su aversión á la sociedad era cosa anormal: la melancolía y la soledad le atraían; evitaba el trato con los

amigos, y únicamente encontraba placer en
la música.
A pe~ar de todo esto, la música amoro~a
y_ apas~onada que Beethoven compuso no
tiene rival en nmgún otro maestro de los que
el mundo ha conocido.

(1737-1794)

Tipo opuesto completamente al de Walpole fué otro solterón famoso, Eduardo Gibbon,
que dedicó sus primeros años de hombre á
historiar el reinado de Sesostris y la decadencia y ruina del imperio romano.
Severo y estudioso, sus miras eran el reverso de la ortodoxia; fué por naturaleza un
recluido de la vida, y jamás brilló en sociedad. Solamente se conoce una mujer, madame Neckar, que le inspirara un sentimiento
más profundo que la amistad, y los hados
estuvieron siempre contra ellos para que el
matrimonio pudiera verificarse.

(1717-1797)

Otro gran literato que no aceptó el yugo
del matrimonio fué Horacio Walpole, conde
de Oxford. En la Universidad de Cambridge
hizo conocimiento íntimo con el poeta Gray.
En 1741 fué miembro de la Cámara de los
Comunes de la Gran Bretaña; pero apenas
hizo caso de sus obligaciones como diputado, porque su tiempo y sus pensamientos
los dedicaba por completo al estudio del
. arte y de la literatura.
En 1765 hizo un viaje á París, y en este
período empezó la novela de su vida. Gran
amigo de Mad. Deffand, en su sociedad pasó
horas muy agradables. Se ignora hasta qué
punto influyó e~ta dama en la vida de Walpole, pero, desde luego, se sabe que el afecto
de ella era sincero y desinteresado para este
distinguido gentleman, cuya conver;;ación
encantaba á todos. Escribía el francés tan
perfectamente como el inglés, y puede ase-

DRAKE, INGW

(1540-1596)

Este célebre navegante y descubridor fué
un célebre incasable: el mar mandaba en
los pensamientos de Sir Francis Drake, quo
no quiso elegir otra señora y dueña á quien
dedicar sus intimidades y sus amores que
el contínuo batallar en las aguas del Océano
con los españoles.
Por estos combates la reina Isabel de Inglaterra·colmó de honores al almirante Ora•
ke, que correspondió á ellos apresando bu•
ques de España cargados do oro y tomando
posesión de California en nombre de su reina. En 1594 dió el último ataque contra las
colonias españolas de América, y, aunque
victorioso en parte, fué rechazado en Puerto
Rico y Panamá resultando su expedición un
fracaso. En 1795 murió de fiebres, y Devonshire, su país natal, le lloró como el más noble de sus hijo.,.
Drake, honrado por toda Inglaterra como
cortesano y marino, mantuvo siempre su
alta reputación. En realidad, no tuvo residencia conocida en tierra, pues siempre vi•
vía en el mar. Al volver de ;;us viajes, nin·
guna mujer le esperaba en el nido, ni tam·
poco los hijos aguardaban su regreso.
BEETHUVEN, PRUSIANO

(1770-1827)

Los grandes artistas tienen mucho de re•
traídos, y Ludwig Beetboven no fué excep·
ción de esta regla. Vivió para el arte, y jamás conoció los placeres ni los pesares de la
vida doméstica. Sin embargo, cuentan las

LA GARZA
¡La reina del remanso! ¡Qué linda es esa reina!
Refu)ge por sus hombros el brillo de la espuma;
la bma se embalsama cuando gimiendo peina
las hebras luminosas de su nevada pluma.
Erguida en los contornos del soñoliento lago
como una rcsa enhiesta, más blanca que el arr:iiño
parece con sus, alas y ~u mirar tan vago
'
el busto de algun ángel ó el busto de algún niño.
Princesa de los lagos, amada de las ondas
que pasan silenciosas besando las arenas,
regando sus espumas sobre tus alas blondas
en las calladas tardes, opacas y serena~:
Admiro tu blancura, tu fúlgida pupila
que esparce por el agua su lánguido destello·
contemplo la tardanza con que tu busto oscÜa
meciéndose en los aires, y el mármol de tu cu~llo.
R.A)1óx ORTEG.\

�ACTUALIDADES

reciennacido es varón ó hembra, se enarbolará en el primer caso la bandera española
Cuando este número de Pon Esos ~f1;-,;oos en la parte del edificio del palacio real que
,·ea la luz pública, estará muy próximo á se conoce con el nombre de la Punta clel
nacer el hijo ele los reyes Don Alfonso y Diamante y se harán salvas de veintiún caDoña \'ictoria. Ya el Gobierno ha tomado ñonazos; en el segundo caso, la bandera que
sus disposiciones para el acto de la presen- habrá de enarbolarse será blanca y las salvas
tación del príncipe 6 infanta que nar.ca, y en constarán solamente do quince cañonazos. Si
ellas hay una no\'e,lad con relación á ante- el alumbramiC'nto se ,erificaso de noche se
riores sucesiones de lo;; reyes de esta na- colocará al pié &lt;le la bandera un farol, ilumición: si es hembra, no se la llamará princesa nado de igual color que sea esta bandera.
Acompniiado de la camarera mayor y de
ele Asturias, como lo fueron Isabel 11 cuando
1o s jefes del
reinaba F e rpalacio re al,
nando VJI, y
])
o n Alfonso
la infanta IsaXIII presentabel ante:; del
rá el reciennanacimiento de
cido al GobierDon ,\lfonso
no y al cuerpo
XII: sólo tendiplomático
drá los honoacreditado en
res y prccmiMadrid, que
n en c i as de
serán inYitainfanta de Esd o s expresapaña. El Gomente
á este
bierno explica
acto, al cual
r;;t a circunsdeberán con tancia en la
currir los presiguiente nota
sidentes de las
oficiosa, q u e
Cámaras, los
reproducimos
comi!iionados
porque, á 1o
de
Asturias,
que parece,
dos
individuos
setratade sende la Diputat ar jurisprución de In
dencia en tan
Grandeza, los
importantísicapitanes gemo asunto:
n eral es del
•La razón
ejército , 1o s
de queal futuraballeros del
ro heredero de
Toisón,
un a
corona se 1e
comisión
de
le designe con
Dtn ,José Gutiérre, Abasen!, ilustre periodista, íallerido en :lladrid
las
asambleas
et
25
de
~farzo
pasa,to
el titulo de
de las órdenes
príncipe de
de
Carlos
III
é
Isabel
la
Católica,
otra de
Asturias, si es varón, y sólo con el genérico de infanta, si es hembra, obedece al cada asamblea de la órden de San Juan de
criterio establecido va al morir la última Jerusalén y de las cuatro órdenes militares,
princesa de Asturias dé vincularen lo posible los presidentes del Consejo de Estado, Trieste título en la persona que con mayor ca- bunal Supremo, Tribunal de Cuentas y Conrácter definitivo represente la sucesión al sejo Supremo de Guerra y .Marina, dos inditrono, evitando así que, al nacer un varón viduos del Tribunal de la Rota, el arzobispo
en segundo término, ha ya necesidad de re- de Tolerlo, el obispo de esta diócesis, el prohajar la cate.;oria de la hembra, priYándolc capellán mayor de palacio, los que han sido
de los honores y prerrogativas del principa- embajadores, el jefe de Estado mayor central, el presidente del Centro técnico y condo. que pasan al varón.&gt;
El decreto relativo á las formalidades para sultivo ele Marina, el capitán general de Casanunciar al público el nacimiento del primer tilla lit Nueva, el gobernador de Madrid, el
hijo de los reyes fué firmado el 3 del actu1J.I. presidente de la Diputación provincial con
111 dicho documento se dice que para que el dos diputados de la misma, el alcalde de
fecindario de Madrid sepa en seguirla si el ~fadrid con una comisión de concejales, otra
LA SUCESIÓN DEL REY

ACTUALIDADES
La casa reinante en Sajonia es católica, y
fué fundada en 1413 por el duque Alberto
~1 ¡ ·d III llamado El \'alieute, que pronto ganó
El 19 de :Man:o pasado estuvo en • ai ~1 el ~calamienlo del ducado de Cléves_ y conel rev de Sajonia Federico Augusto III. V~a- dado de )lark, cuyos tilulos se apropió. De,jaba 'este monarca de incógnito por varias pués, los sucesores de~ fundador fueron adpoblaciones de Europa, y desp~és de saludar quiriendo derecho-&lt; y htulos de Elector, conen Dianilz al rey Eduardo \i II de la Gran
de de 1IenneBreta1ia y en
berg, duque de
Lisboa á CarJulicrs y de
Jo,s I de PorluBerit, señor de
gal, recobró :;u
Ravenstein v
carácter Ofi •
de Voigtland·,
cial para vemargrave de
nir á saludar á
la Alta y Baja
D o n Alfonso
Lusacia, r e f
XIII, que le
'de Polonia
recibió con los
desde Junio de
hon or es y
169'/ á Octuconsidera ci ojbre de 1763 y
nes debidas.
de Sajonia
El r e y de
desde DiciemSajonia nació
bre de 1806.
pn Dresde en
\ El territorio
1865, hijo del
de este reino
rey Jorge y de
de Sajonia, su)laría Ana, injeto á In aut~fanta de Porridad del ka1tuga 1, ambos
ser Guillermo
va difuntos.
lI, hálla:&lt;e en
Sucedió á su
la región cen·
padre el 16 de
tral de Alemade Octubre de
nia y está di190-i. Contravi.dido en cuajo matrimonio
t ro círculos.
en Viena en
Bautzen,Dres1891 con la
de, Leipzig Y
archiduquesa
Zwickau, que
Luisa-Anto. .
toman el nom·
'[ · d
d ¡ r 'Y de '-ajonia r eder1eo Augusto III
nieta., ana e
Don .\lfon~( Xll\ ~~Pd_ñ an1 di! d~ la ll~da de dicho re! á .'.lfadrid
bre de sus res·
0 111
Austria, con la
en la E;lacion de •
e
peclivas capicual ha tenido
•
tale:&lt;. El rey Federico Augusto III marchó de
seis hijos, lres varones Y. tres hembras. Es:e }\{adrid el mismo día de su llegad~, muy samatrimonio está divorciado desde el ano tisfecho de las atenciones y agasaJOS con que
1903, y la princesa austriaca usa de~de en- él V su comitiva fueron obsequiados.
tónces el titulo de Condesa de Mont1ynoso.
.
EL REY DE SAJONIA EN MADIUD

I'

365

�ACTUALIDADEF
POR ESOS MUNDOS

1366

del Cabildo Catedral, los directores é inspectores de Guerra, el comandante de Inválidos y una comisión del Cuerpo Colegiado de
la Nobleza.
El ministro de Gracia y Justicia exten de- ' ·
rá acta del nacimiento
y de la presentación \ ¡.
del primogénito de los
r
reyes de España.

queridisimo ) muy apreciado de cuantos tuvieron ocasión de tratarle.
LA CONFERENCIA
DE LA HAYA

El czar Nicolás II,
que viene persiguiendo
desde el año último la
idea de celebrar una
segu n da Conferencia
de la Paz en La Haya,
«KASABAL»
sometió oportunamente á las naciones el
El 25 de Marzo últiprograma de esta reumo falleció en Madrid
nión
internacional. No
después d e larga y
logró entonces el empenosa enfermedad el
perador de Rusia otra
ilustre periodista Don
cosa
que una equiesJosé Gutiérrez Abascencia, en cierto modo
cal, que tan conocido
prestada, á la celebrahabía hecho el p~eudóción
de aquella Confenimo de Kasabal con
rencia; pero, porfiando
que firmaba sus traun día y otro, al fin
bajos literarios.
ganó la conformidad de
Fué una de las figuras
toda Europa y Amémás salientes del periodismo madrileño, IJon Wenceslao Ramírezdc Yillaurrutia, nombrarica y la de Japón pa'lló con luz
do delegado de Espa,ia para la Conferencia Interra ir á dicha reunión.
nacional de la P112 en La Hava
y en él br)
Lo que no ha ganado
propia y c o n fuerza
extraordinaria desde que empezó á trabajar el czar son las vo I un tades · pues aunen La Igua?dad, pasando por El Resúmen, que tedas las naciones han acep'tado el proEl Imparcial, El Liberal, La Con·espon- grama formulado en 1906, Inglaterra, que ya
cuenta con poderosos
dencia de Espm1a y
medios de combate y
Nuevo Mundo, hasta
que
está, por tantÓ,
que en 1899 fué die n desesperación de
rector del Heraldo de
cumplir al pié de la
Madrid. En 1902 la
letra e 1 axioma que
enfermedad que le ha
dice q u e • ningunas
llevado al sepulcro le
paces deben intentarobligó á abandonar esse cuando no se dis1e puesto de dura laponen de muchos mebor; pero no por eso
dios con q u e poder
dejó de escribir, y la
aventajadamenle hafirma de Kasabal no
cer la guerra», la Gran
desapareció de las coBretaña, repetimos, pilumnas de aquel imde ahora oficialmente
portante periódico que
, que se complete aquel
casi diariamente deleiprograma con la limitaba á sus lectores con
tación
de armamentos;
crónicas y artículos repetición que secundan
trospectivos del galano
eficazmente España y
escritor, uno d e los
los Estados Unidos de
que más público, y púNorte-América, al problico propio, han tenido en España.
Don Gabriel lllaura y Gamazo, otro dele~ado de
pio tiempo que la misEspaña en la Conferencia de la Paz
roa Inglaterra, con JaGutiérrez Abascal,
pón, su aliada de Asia,
que ha muerto á los
cincuenta y ocho años de edad, representó se r~serv~n la facultad de no participar en
repetidas veces á Málaga en el Congreso de la d1scus1ón de las cuestiones del proorama
Diputados donde, como en todas partes, era aprobado cuando estimen que el deb:te no,

l

367

cond_ucirá á ningún resultado práctico. AleF'.r.anma
· estará representada por el ilustre
mama, que cree que no hay medio más seliti M Le B
guro para contener á un pueblo en los tér- po co ." · on ourgeois, que ya asistió á
minos del honor y de
la antenor asamblea de La Haya, y le ayula modestia que el te- r--~!""l"--m~---.,....-.----,.-- darán en sus trabajos
mor de u n enemigo
M. Decrois, exminisguerrero, se opone á
tro Y exembajador, y
la limitación de arma..,.1111111~.
el diputado doctor Esmentos propuesta por
tournelles.
la Gran Bretaña; y en
A Italia le represenforma más general que
tará el conde Tornielli
esta nación, y unida
embajador de su na~
a d e m á s á Austriación en París, al cual
Hungria, expresan asiauxiliarán el subsecremismo el deseo de abstario de Estado señor
lención si les parece
Pompili y el ministro
que la discusión no ha
de aquel país en La
de alcanzar fin prácHaya señor Tugini.
tic o alguno. Rusia
Los Estados Unidos
hace análogas reservas
de Norte-América esy declara que mantenta r án repre&lt;:entados
drá el programa origipor Mr. Jose¡h Hodges
na!.
Choate, al cual acomCon estas cosas, y
pañarán el general IIoolras más,~_puede aca___.-._.....ce......:,:.:.,.;._ _~ ~ - ' race Porter y el capi~o dar resultado posititán de navío Alfredo
vo esta segunda Con feDon ~jjó!1 Nocedal,.ilustre política integgista
Mahan.
rencia de la Paz que
a ec1do en Madnd el dia Lº del actual
,
Austria-Hungría ha
el czar ha preparado después de su ouerra
.
conferido su deleaac?n Japón? Lo cierto es que la Confere11- c1ón al embajador Von Merey y al diput:do
c1a ya está convocada para el 16 de Junio Lammar~ch, que ya representaron á su país
próximo, que á ella se han adherido cuaren- en la ~l'lmera Conferencia de la Paz. Les
la y siete naciones, y
ayudaran el almirante Spaim y el general
que casi to das han
barón de Giesl.
1.ombrado ya sus deleRusia ha conferido
gados.
s u representación a 1
Espaiia ha conferido
consejero de Estado
su representación á su
prJfesvr Martens, que
embajador en Lóndres
fué el alma de la primeDon Wenceslao Ramí~
1a Conferencia de 1a
rez de Villaurrutia coHaya, y á M. Nelidow,
mo primer delegad~, el
embajador en París.
cual _s~rá asistido por
Aun no se sabe ofiel m1mstro de España
cialmente cuando el
en Holanda, Don José
cronista escribe esta
de la Rica y Calvo, y
noticia, quiénes serán
por el conde de la Morlos delegados de Inglalera Don Gabriel Maut~rra, Japón y Alema~-a y Gamazo, diputado
ma, aunque se cree
a Corte8. El señor Vique á esta última nallaurrutia ha sido mición la representará su
nistro de Estado, repreembajador en Con s.
sen~anle de España en
tantinopla, acompaña".ªr!a~ corles europeas,
~ - -- -d_o del profesor Zorn, ju1nd1v1duo de la comi__..,__ __.,. nsconsulto de bien cisión que fué áParís para
Doctor lllaucbam~ médico del dis¡icnsario francés
mentada fama en su
hacer y firmar el Trade Marrakes ' asesinado por los moros
país, y de agregados del
~do de Paz con los Estados Unidos y tamEjército y de la Marina.
f ién figuró_ en la delegación españ~la que
DON RA)!Ó.N NOCEDAL
ué á la primera Conferencia de la Paz.
A los sesenta Y dos años de su edad falle-

�POR F.SOS )IU"DOS
Jic\N CASDIIH-PEHIER

,·;,ta pa'lorámica &lt;le la población marroquí de lJcbJa, ocupa,la por una columna del ejército Crancé; el 29 de ~larza último

muy jóvenes recucrclan ahora casi con frui•
ció el día 1.0 del actual en )ladrid este ilus- ción los estrenos de J,a crr1·111m1ola ,. El
tre político jefe del partido intrgrista, re- juez de su causa. que fueron pretexto para
presentante de Pamplona en el Congreso de que los ánimos, enconados entonces en disputas de opiniones ultramontanas y radicalos Diputados.
Nocedal, cuyas campiña.e; en fa Cámara les y revolucionarias, se enardec'.eran más y
popular n1 fueron infructuosas pllra el fin llegaran á las manos los que sustentaban
que perse~ufa, pues más de una vez sirv;e- unas y otras: converlíase el teatro en campo
ron para derribar los Gobiernos á quienes de batalla donde vencía: no el que mayor
combatió, maldecia del régimen parlamenta- razón tenía, sino el que empuñaba más fuerrio y, sin embargo, puede muy bien decirse te garrote y el que mejor sabía ef-grirnirlo.
que era con Romero Robledo, ya fallecido
Tal es la historia c¡ue el cronista presenta
también, el más conspicuo y ferviente ado- á la inc;aciable curiosidad del lector en esta
rador de ese régimen, sin el cual el jefe del noticia dedicada á un hombre que tan bien
integrismo no podia encontrarse. Sabia á supo servir las enseñanza!! que aprendiera
clónde dirigir con certeza y fina puntería las de su padre, el ilustre Don Cándido ~oceheridas que su inflexible y álica palabra producían, y asimismo sabía obtener del daño dal.
causado el mejor partido posible.
r,oc¡ FRA~CESES E~ UCHn \
Pero esto nada más que en lo que se refería á las ideas; pues en lo que hacía relaPorque los moros de Marrakesh ase!-1inaron
ción con las per;;onas, Nocedal era incapa~ al doctor Mauchamp, que en aquella poblade inferir la más leve ofensa á nadie: por ción marroquí tenía un dispensario médico
eso, á pesar de la fiereza de sus luchas en el y además hacía trabajos geodésicos, el GóCongreso de los Diputados, era querid!simo bi~rno de M. Clémenccau dispuso la ocupapor todos y contaba sinnúmero de simpatías. ción de Uchda, en la frontera argelina, cosa
Sus tareas parlamentarias estaban auxilia- que llevó á cabo una columna del ejército
das por 1enaces y valientes campañas en la francés el 29 de Marzo pasado.
Prensa, en la cual Don Ramón Nocedal conDicen los franceses que han adoptado esta
taba con órgano de tanta valía como El Si- medida porque están hartos de ver cómo el
glo F11tHro, en cuya~ páginas este ilustre sultán de Marruecos y las autoridades que
político apuntó primero y mantuvo luego de éste dependen no atienden las reclamacierta independcnc:a del carlismo incondi- ciones de la ,ecina República, de cu~·os súb·
cional al desterrado de Venecia, fundando el dilos hacen maldito el caso; pero, al mismo
partido integrista, carácter con el que venía tiempo, asegura el Gobi&lt;'rno de París que la
presentándose hace muchos años á disputar ocupación de Uchda será sólo provisional, Y
y ganarse el sufragio popular.
que la población ha de ser evacuada tan pron·
También escribió Nocedal para el teatro; to sean atendidas las peticiones de Francia.
y los que de la presente generación no son

ll

�ACTl- _\J.IDADl-:..'i

1

POR ESOS MUNDOS

370

.
p ¡ ¡ 18 de Mano Ullimo
M .1Pall Ca,simir•Perier, expresidente •le la República Francesa, fallrc1do en ar se
l\L PRESIDllNTE DCL URUGUAY

El doctor Claudio Williman, que _el dia
1 • de Marzo último fué elegido presidente
c~nstitucional del Uruguay, debe su _eleva·ón á sus méritos persona\es1
probidad y
Ct
..
excelentes antecedentes cincos. .

d d

i,or Ballle le confió la jefatura de. un bata!lón-civico, de la cual pasó Wilhman a la
cartera de Gobernación, pu~jto que ocupaba
cuando fué elevado al primer puesto que
ofrece la democracia uruguaya. .
.Tal es a grandes ra--~os la v1_d~ pohb~a
del presidente uruguayo. qne reg1ra suide,l
tinos en el periodo de 1!)07-1911._ Su e a
poder aclamalo por todos los _partidos
das las fuerzas morales del _pais. Su pro.r .ma de gobierno y sus mao1~estac_1one~ po:-teriores han puesto en ev1d~nc1a un gran
deseo de ser un presidente digno y democrático.

Y,\~-

. Nacido en Montevideo en 1862, _es e
·óven se dedicó al profesorado umvermuy J
·
· 1 · t d · de
s1tario, explicando en su pa1s ~ .ca e r,l
Física. Intervino \uc~o en la pohllca ur~gua'" y durante los go!,iernos de los presid~i.ie; Latorre y Santos, se halló el do_ctor ':
lliman entre los jóvenes mas decididos opo
LA LECHE y LA Tt;BERCULOS18sitores á aquellas situaciones de ~uerza, a~st° ndose en las filas de la revolución ~uc a:.a de terminar con la derrota del QuebraVamos á dar cuenta en esh~ ~erciúu de un
~ En 1889 ocupó el decanato de la Facul- i.ntme~antisimo informe, rendido por ~ua!:;~~~
. "ón de ~abios q--ie se han pue!-to a e.
~atde Enseüanza secundaria y en 1898 f~é
del contagio de la t1~betl·cu-_
electo rector de la Universidad mayo'. de ~ ;:: los pe\icrros
0
t·
eo-\as para e\'llar o )
República. Durante el Gobierno de Cuesta,
losis y que con iene r º
.
d"
le fueron ofrecidas las carteras de Fon;en~~ combatirlo. Es esta una cuesl!ón en to ~
Gobernación, que no aceptó. Despucs. ,
, ·tes muy intcl'esante, y además altamen ~
!ido Williman vicepresidente y duectOI d_e h~~anitaria aquí CP- Espa~a clonde tantos e~~
Ía Tesorería de la Junta Econónnca ,\dm1- tragos causa la tuberc11 lo:'" Y ?onde tan
ni.strativa de Montevideo, .en cuyo. car~o co se hace para comballrla. ~ ~anc1a.) ~r r
. es ta' ,l siem1H'e proutar-;
.
cooperó eficazmente á la implantación .. e mania
. . a ~anc10~
.
0 ..ar
.
b
á la reahzac10n
a
ar
los
estudios
que
se
dmgen
a
nwJ
·.
grandes me¡oras ur anas y
.
E
d 1. ortantes operaciones financieras. •11 f..t ~10\ic·ia púhli&lt;-a, la pro,peri,la1l ro111N(•1al
¡,~s !~esos del año 1901. el Gobierno del,.,_

lt,-

371

El ,e~undo medio por el que el bncil/us
v el bienestar físico no sólo del hombro sino
iambién de los animales: no pueden olvidarse tubercular puede atararnos e.i, el consumo de
el apoyo y la ayuda prestados por el Gobier- carne tuberculosa: la raia bovina es muv
no francés á Pasleur cuando emprendió el susceptible á esta cnformeda&lt;l. y hasta se h~
de:;cubrimiento del origen de la ('nfcrmedad asegurado c¡ue aun cociendo la carne no debe
del gusano de seda, y cuando lo envió en co- confiarse en la completa destrucción de los
misión á observar las causas del antrax en el gérmenes. Pero un sistema eficaz de inspecganado vacuBo y !amir. El resultado de esta ción de carnes disminuiría mucho el riesgo
última averiguación se \'ió en la fabricación respecto á este peligro que existe en la tiende un suero que hoy se usa en toda Francia da del carnicero; y la mayor parle de los
m~dicos e o npara proteger á
vienen en que
los animales
de los trrn:1· mecontra la enferdios porloscuamedacl ante-;
les puede promencionada.
1iagursc la tuAlemania, á su
he
rc u losis, el
vez. no ha rerepresen Lado
gateado los serpor la came es
vicios del docel que con már-:
tor Koch cuanfacilidad puede
do han sido recombatirse.
querido~ pa rn
11:,i &lt;'ll c-amla debida dilubio,muy
distincidación del orito íd caso con
gen de ciertas
el tercer medio
enfermcda de~;
de infección: e11
v así las dos naúl es preci!-io
éiones marchan
coni;iderar el
a la cabeza de
caso de enconlas que prestan
trar:,:;e atacada
principal atenubredel animal
ción á lo::; estupor la tubcrcudios dedicados
Jm::i:-.; 1a !Pchr
á benefic-iar la
de este animal
situación del
llega á cargar~e
hombre.
de bc1cillus, l'
Ya en 1901
entonces toma
tuvo lugar un
la cuestión 8!-.
Congreso de la
pecto impor-'
Tuberculo:-;isen
tantísimo porLóndres. Tres
que se trata de
clase~ de infecun aliment•J
ción (pues ha y
esencial para
que tener en
cuenta que ca- Doctor Claudio Wi!Hman, nuevo presidenle de la República del Uru¡uay jóvenes y niño!-.
La tuberculosis
da caso &lt;le tuherculosi:-; representa uno de infecciún dirl'C- es una enfermedad que manifestándose en
taporel gérmen) fueron estudiados entonce:-.. los pulmones como co11.swuci611, puede ataPor el primero se afirma que el br,ri/111s car otras regiones del cuerpo, sin (1ue se espasa al aire desde los esputos seros, y ento11- cape el sistema digestivo, pues muchos niños
mueren de perturbaciones tuberculosas que
CM se con\'ierte en un agente activo para la
diseminación de la enfermedad. Nadie duda afoctan el canal de alimentaC'ión.
Sostiéncse en Medicina el axioma de que
que este sistema de prnpagar la enfermedad
es el iuás directo y constante: de aquí la di- todo caso de tuberculosis debe considerarse
fusión de las instrucciones higiénicas que in- como un caso de infección: nonacemoscon la
llisten en la instantánea destrucción de toda enfermedad en nue~lro organismo, aun cuanmateria expulsada por tuberc-ulosos. Un sólo do tengamos una herencia mala 6 débil en
paciente basta para contagiará miles de per- contra nuestra. Por esto, en el niño como en
el adulto, solo po~ernos tener en cuenta
!!Onas1 pue:; despide por día mas de veinte
ruando la enft•rmedad t-ie hace presente, que
millones de bc,cillus.
4

�.ICTUALID.\DI:,-;

presencia e,; df'l11da á un caso t!einÍl'('.Ción: se ha hecho patenlr que el /J(t,cill11s &lt;lel hom por cuya raY.ón ¡H1r&lt;•ce lo más probable, so- bre puedo originar la tuberr·ulo:;is en el gahre todo lmUllldose de los niño--, que el ori- 11arlo. Los gérmenes, aunque representen cagen de las infecciones debe estar en 1111 ali- da uno su rariedad distinta, son suRceplibles
de alternatirn en su;:; inmento que represente imfluencias para producir la
portante papel en s11 nuenformedad, y esto es pretr:r•ión, la ll•che. ¡,or ejemcisamente el alma de la
1110.
cue,-.Liún. Sin duda algu1&lt;:n dicho Congrnso ele
na-dice el informe en
1!101 hiY.O pi'i11lica el docque no~ ocupamos-la letor Koch. descubridor del
che de
c·argada de
génnen de la enfermedad,
.gt~rmenes
bovinos
es sela opiniúu de que la inl'Pcmillero de tuherculo~is,
ciú11 por la IPrhe t11ber&lt;·11fatal i;icmpre en rl homlósa era i111posihlc. pue:&lt;,
bre; y &lt;Ir la rni,;nm maneseg1.n él, «el bocillu.'l rle
ra e,-;láigualmente demosla Lnbcreulosis en la 1•,wa
trarlo
que el 1,rtcillw; del
era cscncialmenle dif'linhombrP puede inficcionar
to del br1cil/11.c; encontrado
al ganado , .
en I a enfermedad d e 1
Esta opinión debe telio:11brr, y 110 había camnerse
muy en cuenta por
bio,· por &lt;leeirlo así, de
todo
rl
mundo. para lo
¡jotcnrial para producir
cual es prer·iso que los
la dolenria; y para que se
constJmidorc-; de leche e~~f. Con,L1ntino Pohicdonnst,err, procuraihoculara la tulH•rculo,is
dor del :-.anlo Sinotlo d,, t:u,ia, falterido
lerilic,..n ú haga" hen·ir
en
San
l'ch-r,bur;o
d
21
de
~lar,o
último
humana lrmdria qur ser
este liquido alimenticio
e l I pacie11 le infirrionado
cou la ,·arie&lt;laJ. h11111ana del g{·rmen; la rnra.á antes de ronsumil'lo. En los ho!!ares habrá
su vez, únicamente podría s&lt;'r infc,·&lt;·ionada de tener,c mur presente la nece~idad de e;:;terilizar la leci1c que diariamente se cousuc·on gé1·111enos derivados do origen hoáno.
ma.
Es curioso ad,,erlir que las propias romE«tas opinione~ del doctor Koeh fueron
recibidas con eslruP11dosas C\'.clama('iones de patriolas de Koch hietTen siempre la leche
desaprobación; pPro romo las invc;-;ligacio- 11ue utili1.a11 para alimentará ,u, hijo,;, explicándose así el hecho de
ncs del célebre doctor
&lt;¡lle
la enfermedad ele la
parecían comprobar s11o;;
t1il.1crr·11losis
cu los niiios
conclusiones, no qucdaha
:-ea mrnos frer11e11le en
otro recurso que repetir
Alemiraia que en los delos exprrimenlos. ít fin de
más
paíse;; del m1111do.
di;;po1wr de mayor m:'trPero.
adcmú,; de estas
gcn de comprohaciún. y
medida,;
y pn•YCnciones
delern1i11ai- imleprndienparlic1darcs, los Gobierlementc la corrección ó
no, y .\1 uniripios deben
el error de la opiuión del·
adoptar
disposiciones
1nédico alemán.
coercitiva,
para critar la
A eslo ol:edeció el nomventa
\'
eonsumo
de lcch&lt;'
bramiento de la comi;;iún
tuberrular, si hemos de
do los 111á-; ilu,-trcs médisalrar la vida de millares
cos inglesrs, cu yo iufordo niitos. Esla es ruestión
me, que ahóra acaba de
r¡ue la lr~· no puede ni
puhlica1·se, e, el que ha
debe
dejar de,-;alP11&lt;lida.
éolocaclo· fa cuestión de la
infecciún lubercular de la
EL CO:'\ílE LA~J,-;nOr.FF
lorho sobre bases romple- _ Conde Wladimir Nicolaci,itch d,1 l.amsta 111 en le ;;a Iisfactorias.
dorff, ilu,lrc estadista ru,,,, íalleciilo c·n
Pari:&gt; ,a gei;ernlirlad de
San Remo, Italia, ,.¡ 19 de ~lar1.o pasado
Br&lt;werno11ledicho, lasopilas personas •~I nombre de
nionc-; ele ·Koch han re11ultado erróneas. Su punto inicial de partida e,,tc político ruso, fallecido en San Remo,
(el do la imposibilidad de que el gí•rmen bo- llalia, el día 19 de Marzo último. representa
vino i:;ea odgen de la enfermedad en el hom- poca cosa; pero el ronde w:i,d;mir !-íicolaie•
vilch Lamsdorff cuyo retrato publicamos, ha
},re) lnt sido completamente anulado, pue,

sil

"ª"ª

373

!&lt;Ítlo uuo de los más ilustres e:slath,las tlr sn habi&lt;'url? cjC'rric~o ums d~i un cuarto de siglo
tiempo. Xadit•_ romo él ~abía cnándo debía ruo_nne 1nll11t1ucrn ro1110 Jeft• de los reac·cioha_blar_ )' cuaudo pcru1ancce1· rallado. 8u n~rios tle su pai~. Era Pobiedouostseff ol fam1sler1o~a resrn•n. por Pjemplo con ocasión 11al 1c-o ideal ,. clesc111pe1}aba bien su papel;
de su ,·isita á lo, Ba1ka11e:-:
'
pa I eem la P11ea rnac:ión de
hace ciuco a1io:-, produjo
un inlelcclualismo eslrcmás profunda imnre,iú11
c-hn.
en los intriga11lt's ,; rcrolEra hijo de un profesor
toRos que Já hubiera11 caude la Unirer,-idad de ~Jo~sado las amc11azas y la,
cou, donde estudió leves.
promesas. Cuando publicú
En 1860 fué elevado il 1~
las i11slrucciones al embaeútt•clra de Jurisprudencia
jador ruso en Berlín eo11
Civil, y fui• llamado á San
motivo de la Conf'crrncia
Pclt'r:sbnrgo &lt;·omo Lutor de
de .\lgecirn-. lo liiw C'On
los tres hijos d(•I czar. lntanta habilidad qur. los
med iatamen ll! pretendió el
a_le~1_anes se Yi11rot1 i111 popoder. Ocho a110s despué,
s1b1litndos para srmlirar
f11é f;enacl,H; en 187::l.
la diseordia Pulre Francia
1t1ic111bro del Cousejo del
y su gran aliada.
lmJlerio, y al r;11, en 18HO,
El &lt;·ondP Lamsdorff naalr·alli:ú el pue,to de proció el al'io 18 U. Fué nomcurador del Sa11 Lo Sínodo.
brado raballcro de la Cállabia dominado complemara del c;,ar en 18U,&gt;, y
ta11H•1ttl' á .\leja11tlro 111, al
lle:zó al .\li nislerio dr NeDon Ju~n V:'w¡u~, "lclla, nuern acadéque supo mantener en la
goeios Extranjeros al año
mico de la Lengua E-pnñola
senda de la reacción: la
siguiente, y aunque estaba 8iempre cerca de 111 sma eonducta signiú con el actual czar
los ernpcrad1res, sus tendencias naturales :Nicolús, cuyo~ espasmódico,; esfuor:ws desfueron liácia dicho ~linislerio. L'na ve1. en el pu;.s de la reforma no p11diero11 tener consepoder, trabajó siempre clenoda&lt;lamente por la cuencias por habrr sido tranr¡uilameute anupat. en su país y fuera de él, y experimrntó ladas. Pero la influencia ele Pobiedonostseff.
1·erdadero dolor cuando vió á Rusia precipi- y á la Yez su carácter, fueron de4ruidos hatada e,~ la J?ie_rra con el Japón, &lt;¡11e t'·I repro- ce do-; aiio~, cuando el conde \Ville hizo r¡ue
baba. :::ie retiro hace un año á la v;ua prira- se le aceptara ;;u célebre programa ele red a, desfon11a lipués de
hernl.
cuarenta
años de
NUEVO
servicios
AC,I·
público,.
nf:mco
POBIEílONOST:"EFF

Publiramosenesta~ págiOtro runas el reso ilustre
trato de
c¡ue acaba
Don Juan
de fallecer
Vázque z
esM.Con»
Jlella, que
tan tino Po
ha sido
biedo11ostel e gi do
seff, proacadi!miro
c u ra d or
de núuu•ro
del Santo
de la Hral
Do!1 Jo,c _T. ~ta,arrasa, obispo de la •lió- I?on )lan 11el Planas,. Casals, ilusl re ~oSínod o, ces1s de Ctuda,1 Rodrigo, íallccido el l l rle l1l1co cousrrraJor, íaÍlccidu t•n Barcelona .\ca1lemia
\lar," último
el 11 ,lo ~lar;:o
muerto en
de la LenSan Pe.
) .. .
..
.
.
_gua füpatersbur:ro el dia 24 de ,\farzo pasado. Conta- nola: l e1sona e!1~l~s1ma. mteligencia superior,
~ ochcula a1ios de edad, y durante se,enla escntor notab1hs11110 r orador de graudes
anos había dc,empeiiado servicios públicoH, vuelos, tocias t•stas condiciones han hecho

�J7i,

ACTUALIOAUES

POH ESOS .M U,'WO::i

374

que su designación para ocupar un sillón en
aquella Academia haya siclo aceptada por
todos con aplau~o sinccro,que el cronista no
ha de escatimar, por lo mcrrrido, al ilustre
personaje carlista.
HEHTllELOT

Una de las glorias mayores y más indiscutibles de Fran('io, gloria univer~ri.l además, el gran Bcrthclot, padre de la Química
moderna, falleció en Paris el 18 de ;\[ario
pasado. Eníerma del corar.ón su r~po~a 1

cuando ya ésta no pudo soportar la lucha
ron la muerte y se entregó á ella, Berthelot,
que amaba entra1iablemente á la compañera
de ~u vida, su frió en presencia del cadáver
de la madre de sus hijos, rodeado de éstos,
un síncope del que no volvió en ~i: Ilerlhelot apena~ sobrevivió una hora á su esposa.
Gran sen!=lación causó en Francia y en todo

el mundo la noticia de esta muerte romántitica del insigne sabio, á cuyoi:;. restos dedicó el Gobierno de su país grandes honores
fúnebres.
Varias veces se ha ocupado POR Esos
MUNDOS en la personalidad ele Berthelot, por
cuya razón el cronista va a dar solamente
ahora unas cuantas líneas que sirran como
nota biográfica del quimieo recientemente

fallecido. )(. Pierre-Eugénc i\farceliu Berthelot babia nacido en París el aiio 1827. Era
hijo de un médico, y demostró desde temprana edad notabilísima aptitud para los esludios filosóficos y las inve:::;:tigaciones quimicas. En 1851 estaba agregado al Colegio
de Francia para preparar !os cursos de química. En Abril de 1854 era doctor en Ciencias. para cuyos ejercicios leyó una tésis notable acerca de las Combinaciones de la glicel"ina con los cíciclos y 1·eproducción ele los
c11ei1Jos amsos neutros naturales. Fué profesor de la E-,cuela Superior de Farmacia en
18~9 y prol'csor en el Colegio de Francia en
1865. Ya en 1863 habia sido nombrado
miembro de la Academia ele Medicina de
París, y después, en 1873, lo fué de la Academia de Ciencias, de la cual fué elegido secretario perpétuo en 1889. En 1865, la citada Academia de Ciencias le concedió el Premio .Joecker por sus trabajos relativos á la reproducción artificial, por vía de síntesis, de
un cierto número de especies químicas existentes en los seres vivos. Hacia esta época
fué cuando empezó sus trabajos sobre la termoquíc1ica. En 1876 emprendió un nuevo
orden de estudios relativos á la formación de
los principios inmediatos por los seres vivos
y, especialmente, por los vegetales. Como
había resignado sus funciones de profesor en

Aspecto que
presentaba
salóne!de sesiones
de la Du
d R .· ·
•
Petersburgo,
cuvo
techo se el
hundió
15 de l\larzo . 11 . ma. e u,.,rn, instalada &lt;'n el Palacio de Taurida en San
·

u imo, srn que afortunadamente ocasionara desgracia; personales

la Escuela de Farmacia, fué elegido inspector
general de Ensclianza Superior. En 1878 descubnó el ácido persulfúrico; y el mismo allo
fué nombrado presidente de la Comisión de
sub~tancias explosibles recién instituida
También fué político Berthelot. En Í881
le eligieron senador inamovible, ocupando
un puesto en el grupo de unión republicana.
El_ 1_4 de_ Diciembre de 1886 formó parto. del
.M1m_ster10 Goblel, encargándose de la cartera de Bellas Artes, que conservó hasta el 18
d; )!ayo de 1887. Después fué ministro de
Negocios Extranjeros en el Gabinete Bour.
o
gems, en 1. Noviembre de 1895 hasta el
28 de ~[arzo de 189G .
.\ Bertbelot se deben trabajos muy variados, que pueden agruparse en dos ideas fundai~e1_llales: la !--Ínlesis de los compuestos
or~amcos por medio de los cuerpos elementar10~, 1· 1~ termoc.ruimica, verdadera química rnccamca que e.l creó casi en todas sus
partes. Llegó a publicar más de seiscientas
J.[em_otias diseminadas en dirnrsos trabajos
m~ml1ficos. ~ntre sus obras, citaremos: Quinuca_ Orgánica fundada de la sin tesis (1860);
Lección sobre los métodos generales de síntesis en quimica orgánica (curso del Coleoio
de Francia. 1.86-i); Lerniones subre la tern~oM. Berthelot, ilustre químico francés fallecido en París el 18 de Mano úllimo

quimica (cursos d~l Colegio de Francia de
1il65, 1880 y 1883); Lecciones de quimfoa
sobre la isomería 6 tratado elemental de
quimica orgánica (1882); Sobre la fuerza
de la pólvora y de las materias cxplo.sibles (1872); Verificación del aerómetro de
Baumé (1873); La síntesis química (1875)·
Ensayo de mecánica química fundado en 1~
termoquirnica ¡1879); Sobro la fuerza de las
materias explos1bles, según la termoquímica (1883 ); Ül"Ígenes de la alquimia (1885);
Y _una recop1l~c16n ~e artículos y noticias µubhca~as por PI ~n dn·crsas épocas en diarios
y revistas políticas y literarias.
EL PALACIO DE LA Dm.tA

f'.115 de Marm último, á las seis de la
mauana, ocurrió en .san Peter~hurgo un suceso, que no produjo desgracias personales
P?r_la hora en que tuvo lugar: se desplomó
sub1tame :ite el techo del salón donde celebraba su, sesiones en el Palacio de Taurida
la Duma ó Parlamenlo de Rusia. De este suces?, que causó sensación en':·e los parla:nentan?s rusos porque precisamente aquel día
debia leer la declaración ministerial ante la
nueva Duma rccien consti luícla el jefe del

�CIE~U

376

cin?u.enta mi! habitantes, de quiene!-. Dowie
,e~1b1a cuanlt?sos ~ importantes donativos.
fal era la fe que los secuaces de Dowie
En Sion City, Chica•o falleció el 9 do
tenían en él que cuando
~larzo último Mr. Jam:s'
se verificaron . J0s funeAlexander Dowie, llamarales de éste muchos endo El t
ce r profc/11
fe r m o s pu_gnaban por
}.'lías. cu yo retrato daacercarse al léretrn en la
mos á conocel' en e:3ta
confianza de que, con tosección.
car la morlaja, sanarían
Dowie fué b a ce seis
de sus dolenc·ia!'-l; citándoalios el fundador de una
~e el .caso de una mujer
nueva Sion 1 de esa ciuwpcd,da q uc habiendo
dad donde ha muerto, y
&lt;·om•eguido be!-ar el cadáproduJO con sus doctrinas
, e:, en medio de la mauno de los má-; extraoryor expcctarión de tocios
dinarios movimientos rcl:ró la::; muleta~ en que se
1igio~os de la pasada cen•
apoyaba, r !!rilando que
turia. Nació en Edirnbur•
,, . . taba turada se puso á
go e n 1848, y marchó
andar; s ó I o dos pasos
ruando aún era un niño
d16, pues ca,·ó inmediaá Australia, de d o n do
tam~nte en . tierra y fué
más larde pasó á Norte
preciso conducirla en
América.
Allí
predicó
sus
111
d t·
¡¡
,
r. James A exander Dow1e íund 1dor d la
OC ~11 a; y se amó á SI
c1udad~S1ón,apodadoElP;ofetab'l,asÍIÍ1
gravísimo estado al hospropio El I as III. Logró
fallecido en Ch1ta!!O el 9 tle Mano ultimo
pital; cosa que dió lugar á
fanatizar a gra~ número de persona.-., tanto que muchos .de los antes fanátic·os protesta~ue la nueva ciudad de Sion consta ya de ran &lt;le los milagros r virtudes del fal:-o Elia~
EL 'rnHCEH PHOFET A E LÍAS

Gobierno~[. Stolypin, ha dado cuenta detallada la prensa diada. El cronista de esta
sección n\ il sinteli1.arlo en al~unas lineas.
Como el Palacio deTaurida Jonde la Duma
funcionaba está lejos del centro de la capital, casi nadie oyó el ruido ni :-;e produjo
alarma en la pob!aeión. El conserje, lo~ porteros y los empleado,de la Duma que \ivian
en el edificio se dc;;perlaron sohre.,allados,
creyendo que habia estallado una bomba,
pero pronto vieron que lo ocurrido era un
accidente, pr0vic;;to porque todo el mundo
c,taba en el s •rrcto de que el terho de la
Duma no crn mu y firme, pue, el Palacio de
Taurida c:i un cdifkio C'Onslruído hace ciento
,•cinte a1los y nunca tu,~o condicione~ de solide,.
Cuando la noticia circuló por San Pctersbu rgo, todos creyeron en un nuevo atentado
terrori~ta. Reforzaba esta creencia la amenaza, ha tiempo formulada por los re,rolurionarios, de volar el Parlamento. Los liberales,
en camb:o, ge mo:-straban sobrexeiladísimo::;,
y alribuian el l,eeho á un plan siniestro de
los burócratas, deseosos de amed1·enlar a los
representantes del pueblo. El presidente de
la Duma y casi lodos los miembros ele la comisión de gobierno interior se pre:;entaron
antes de las ocho de la maüana en el Palacio
de Taurida para reconocer el salón de sc,ione.5: vieron el techo casi completamenle desaparecido y los escaños sepultados bajo montcmei-i de esromb:·os; y en yi::;ta de esto, se

acordó que la Duma ~e reuniese en el gran
vestíbulo de la Sala de Catalina, determinación que obcdC'C'Íó, principalmenlC'. a la actitud de los diputados radicales que il toda
rosta rxigian &lt;1ue se . celebrara se3ión para
discutir la, can~as del hundimiento, y, :-obre todo, para que no dejara de leerse la dcrlararión ministerial, que, en efecto, fué leída por ~l. Stol ypin.
UN NUEVO CHUCERO I,GLÉS

)licntras el c-,ar ~icolás 11 convoca la segnnda Conferencia Internacional de la Paz
en la !laya, y las priucipalr::; nacioneR di~cuten la digminución de armamento..::, entreello~ la Gran Brelaiia, esta potencia europea
aumenta su fuer1,a naval con un hern10~0
hur¡ue, ,.¡ lllclomital,le, primero de una nue"ª y podero;,;n cla-:c de crucero-, que Inglaterra tenia en e:-;ludio.
El 1lldo111itc,Ue ha sido botado al agua en
Glai-igow el 16 de )1arzo pasado; despla1.a
1i .2ii0 toneladas; su ,·elocidad es de 26 nudos
por hora, y su radio de acción 41.lXlO caballos
de fuerzl. Cuando e,:;t~ comphilamente ter•
minado, antes ele un a·\o, sera el mayor crucero de guerra del mundo.
El .\lruirantazgo inglés conserva en secreto
hasta ahora los plano, y armamento del füdoniitable, pero anuncia que como este buque se botarán al agua dos cruceros má,,
ya en con'-lrucci(rn.

e,.

CIENO
Yo busqué en ti cien vece,; un consuelo
otras tantas hallé, dándome enojm;,
falso el amor de tu-; hermo;os ojos
como es fal!-io el azul del claro cielo.
Yo, derramando llanto de terneza
llamé a tu corazón, que juz;wé mío;'
pern tu corazó11 era el vacio:
tu corazón C:"\laba en tu cabeza.
Yo le conté mi amor, y el llanto ú poco
surcaba ya tu juvenil o;;~mbla11te;
mas ¡ay! lloro tu ,·anidad triunfante
mirándome ante tí lrému!o y loco.
Xo hay en ti otra Ye1d d que tu belleza 1
rná..,cara di de un corazón de cieno:
Y.? ant~ él retroerdi de espanto lleuo ...
¡~ólo llenes del virio la granrlr1.a!
y

)l1ct:cL ,\~GEL CORRALES
Un nue\'0 buque de '1:uerra inglés: crucero de 1.• cl~e fodomilable, botado al ai:ua en Gla!l¡;ow el 16 de ~larzo pasado.
Sera el crucero mayor del munJo 1 pue~ dcsploza 17.2:il tonelatlaa

377

�LOS HEGIMIEXTOS üE NUESTRO EJÉHCJTO

''.

LOS REGIMIENTOS DE NUESTRO EJÉRCITO&lt;'&gt;
EL Dli: INFANTERÍA DE AFlUCA, NÚMERO 7

dientes y acometiendo furiosamente al en&amp;migo apenas pudieron tomar tierra.
(},wrra de Africa (1ñ50).-En casi todos
los hechos de armas de esta obstinada ram•

es otra de nuestras unidades milita.res que mayor realce han dado á las paña consigue nuevos é inrnar_ce~ibles laU:armas españolas.
reles, singularmente en la defensa del castiFué creado en 23 de Octubre de 1536 por llo de la isla de Gelvas, en la que se batió
decreto del emperador Carlos I de España y con ejemplar heroísmo.
V de Alemania, dándole el nombre de Ter·
(}uerra de Flandes.-En la batalla de
cio ele Sioilia; después se le denominó _Ter- Groninga avanza intrépidamente sobre el
cio fijo de Sicilia, y más tarde Regimiento enemigo por un terreno fangoso en el cual se
de Africa, asignándole el número 1.
enterraban los soldados en el lodo hasta la
Se le denomina El Valeroso por el mucho rodilla) operación que ejecuta sufriendo un
valor que demostró en casi todos los comba- fuego tan nutrido que diezma sus filas. Toma
tes en que tomó parle.
después parte en la de Geminghen, sitio y
Expedición ele Africa.-Apenas creado, rendición de Mons, sitio de Harlen, en el que
se le destinó á Africa, tomando parte pnn- ::;e lanza al asalto con su intrepidez caractecipalisima en la conquista de la Goleta, en rística antes de ser practicable la brecha y
cuya función de guerra desplegó tal rnlrep1- haciendo inaudilos esfuerzos por montarla á
dez que causó la adm1rac1ón de prop10s y costa de pérdidas importantísimas, consiextraños. Después de asistir a la toma de guiendo por su arrojo después de briosos y
Karamina v ·Monasterio, se batió en la reñi- repetidos ataques, que capitulara la p\a7,a. En
da batalla de Karwan, en la que se cubrió d_e las islas de Filipland y Duveyland se arro¡a
aloria distincruiéndose el capitán Don Luis al arrua llevando la tropa sus arcabuces sobre
1
Bravo de Laiuna, que realizó prodigios de la c:ber,a para no mojar la carga, y se apodera denodadamente de dichas i::.las entre el
valor.
G-uerra con Francia (Campaña de lta- estupor de los holandeses que no sabían
lia).-Se bate audazmente en el levanta- cómo admirar tanta tenacidad.
miento del sitio de Com; toma de Chierns·
Conqnista de Portugal.-Se halla en la
co (1542) y batalla de Cerisola, en la cual toma de Jelves, Olivenza, Selubal y batalla
afirma su fama rechazando el empuje de la de Sanlarén en 1580.
vanguadia enemiga, y toma~do la ofenslva
G-11erra con lnglaterra.-Combale á bortan rápidamente que no le d,ó lngar a reha- do del oaleón San IJ[af.eo perteneciente á la
armada" Invencible, y hace admirar de nuecerse.
(Campaña deAlemania).-Toma de Duren, vo su nlor é inlrepide7. (1588).
en que sus hazañas fueron tales que se re(},ierra con los tw·cos.-Combale naval
putaron por fabulosas, siendo el primel'O en en aguas de la Goleta; ataq1,1e y toma de Kerlanzarse al asalto y coronar la humeanlc queni y su castillo, y combate naval de Zante,
&lt;'ll que montando una compañía la gatera
brecha.
Se halla en !a toma de Luxemburgo! asal• Escalona, aborda y obliga á rendirse á las
to y toma de Legai y batalla de Mu lberg, en (ia\eras capitanas de Damieta y Alejandría.
\a cual atravie::;a el Elba con agna al cuello, Én 1, batalla dr Cabo Caledonia pelea esror·
llevando los soldados sus espadas entre los 1.a.damente durante tres días seguidos, obte11i('ndo un '-Ci'lalndo triunfo.

E

STA

¡ 1)

Véanse nuestros números H-0, H-!! y tHll 11G.

G-uerra con Francia.-Defensa del castillo de San Sebastián (1678), en el que resiste
heróicamente hasta que, volado por una granada e~ alma.cén de viveres y municiones y
hecha !illpos1ble la defensa, capitula con todos los honores de la guerra.
(}uerras de Italia.-Conquisla de Novi
Oneglia, . Porto-Mauricio v' Ventimio-lia·
siti~
t,
,
de Messma, donde nuevamente demuestra
su heroísmo en el ataque y toma de las posiciones de Gibiso, Casale de Catánea, Masse
v Faro. En otra época, asiste á la batalla de
Bitonto, sitio de Gaela,en el cual halla gloriosa muerte el capitá~ Don Felipe Sanz; tomas
de Palermo y Messrna; combates de PorloHércole y Orbitello; sitio y toma de la Mirándola, donde es admirado por su arrojo y
sangre fria al lanzarse al asalto en correcta
formación; toma del castillo de Apremont;
eombates de Monmelians y Aigne-Ville; ata~ue y toma d_e las lineas de los Alpes, castill~ de la Tour-de-Pont, Castiglione y las Barricadas, en que con su acostumbrada intre~
pidez se posesiona de las formidables alturas desalojando de ellas al enemigo que las
&lt;lefendía con pasmosa tenacidad; batalla de
la Madona del Olmo, en la cual se distingu~
,·ictoriosamente en las posiciones que defendia, rechazando las acbmelidas del enemioo·,
paso del Tánaro, batalla de Basignana, sitio
Y toma de Valen7.a y batalla de P!asencia en
~ue con heroismo sÍngular ataca las fm;mi&lt;lables é inaccesibles posiciones enemigas)
apoderándose de ellas después de encarnizado combate.
G'lterra de Porti,gal.-Tras de algunos
combates en que confirma su fama de arrojado y valiente, asiste á la toma de Almeida,
en la cual sobresale por su bravura entre las
demás tropas.
(}uerra de Africa (1775).-En la expedición á Argel, combate con heróico ardimiento en la batalla del 8 de Julio. Defiende á la
plaza de Orán desde 1780 á 1783, y en esta
lucha recha7.a briosamente los repetidos y
furiosos ataques de los moros.
G-i1el'ra con Francia.-Se halla en los
combates de Urdáx, Castell-Pi•nón
Irún los
0
Alduides y Ollarregui (1795), e n qu~ se c~bre
&lt;le gloria,sobresaliendoporsu herofam0 el coronel Don Agustín Goyeneta que, atravesado
por dos bala7.0S en lo más recio de la lucha,
se pone á la cabeza del regimiento y carga á
la bayoneta con un arrojo que raya en la
temeridad. Herido mortalmente de nuevo
c~le heróico jefe, y cuando ya parecía impo•
sible que el regimiento pudiera resistir más,
toma el mando el capitán Don Juan Aguirre,
arenga á los soldados y dando ejemplo de
valor é rntrepidez se arrnja el primero, de-

.

37U

fendiéndose heróicamente de tres granaderos fr.1nceses que le acometían, hiriendo á
do;;; y matando al tercero.
G-uerra ele Indepenclencia.-Asiste á las
batallas de Bailén, Tude\a y Uclés; acciones
de Mora y Consuegra, en las que descuella
por su bravura, cubriendo la retirada; batalla de Tala vera, donde adquiere nuevos lauros; batallas de Ocaña y Cbiclana, en que
sus esfuerzos se ven coronados por la más
completa victoria; batalla de Sa•unto y de fensa de Valencia.
"
Prirne,·c, gue,·ra civil.-Se halla en los
combates de Durangoi Azcárate, Guernica y
las A~er,cuas; sorpresas de Benneo y Oñale; acc,onos del puente de Arquijas Arlaban
y Ilernani; batalla de Huesca en '1a que el
segundo batallón, formando el cuadro, resiste v1gorosamen le repetidas cargas de la caballería enemiga, protegiendo la agrupación
de los demás tropas para organizar la retirada.
Por tan distinguido comportamiento fué
condecorada su bandera con la corbata de
San Fernando.
En las batallas de Barbastro y Grá se bate
con su característico denuedo; se halla también en las acciones de Orihueia, Aranzueque y Huerta del Rey (1837); sorpresa de
B :Jar, \evantamtento del sitio de Gandesa
sitio de Morelln, batalla de Maella, defens~
del fuerte de Monta\ ván en que brilla por su
heroismo, y acciones de Mora y Lacenia.
G1w,-ra de Aftioa.-En los combates del
camino de Tetuán repele heróicamente las
furiosas acometidas de los moros; en el de
las Alturas de la Condesa y río Azmir rechaza valerosamente al enemigo con fuerza,;;
muy superiores; en Cabo Negro desaloja á la
bayoneta y con temerario valor las formidables p~siciones de los marroquíes; en Sierra
Bermep resplandece de nuevo su gloria re chazando con denuedo los furiosos ataques
de los árabes; en la batalla de Tetuán consigue nuevos laureles, asaltando con heróica
intrepidez el campamento marroquí arrollándolo todo á su paso como un alud v con sigiendo insigne victoria; en la de Waél-Rás
arroja con irresistible empuje á los moro:3
de las formidables alturas que ocupaban y
en las que se creían inexpugnables, venciéndolos en su último y desesperado esfuerzo.
Segunda g1&lt;erra civil.-Después de hallarse en los combates de los Altos de Ile rna~i, ~r~viño, Vergara, puente de Alegría,
Gmrgu1hano, Torreblanca,Alcalá de Chisverl
y ~onlejurra, se distingue en la acción de
Ares del ~laestre, en que arroja al enemigo
de sus posiciones cornnando las alturas.Asiste al sitio de La Guardia, acciones de Bechi,

�l,ll:\Tt)ll'I.A:\UU l::\ m:m.\TO

aeciones de Granollers, Ca~telllersol: .\lolins
Ulluecona Pico de Corles, San Pedro &lt;le de Rey y otras, distinguiéndose sm~ular.\banto, La,:; MutieC'i~i;:, Galdame~, levanla- rnente en las alturas de Amasain y Ascarga.
JUienlo del sitio de fülbao ) acción de llo- en las que repitió su característica &lt;le valor
rriol;;, en la que ,-e di,..tin~uen su coronel
y disciplina.
.
.
D011 Cecilio Roda )lalclonaclo y comandanTiene por escudo un salv_aJe que opnme
te Don Jo,-.é Luis Tejero peleando clenoda- con la mano derecha la media luna y con la
damente á la caber.a del regimienl?, dando izquierda un á~pid, sujetando entre sus piés
ejemplo ) ánimos á los soldados. Estuvo en á un león del desierto. emblema del noml,r1_•
las acciones de Yesa y Grao de Olot, lo~na de este regirnien to.
del monte Jaiz&lt;¡uivel, ermita de San Marcial,
A.'ITONIO

Novela homeopáticamente hidroterápica
y alopáticamente inverosímil

PAREJA SERRADA

VII.- LA PIEDAD SERRANA (•)

peciai por parle el&lt;' r·ada donante de que h
suya fuera la &lt;'le/dt para Yeslir al santo el
día clr la ceremonia.
El ~an Canuto q11e se veneraba era una
tocia la sierra la noticia del fau"to sucr;;o de haher,-e dest:t1birr- lo,ca talla en madera del país. y alguno,
to en el t{•rmino campanil de ~an Canuto ele fieles propusieron encargar otro San Canuto
la Sierra un manantial ele al!uas medicinal e" á un e;;cullor reli!!ioso mur afamado rlr. &gt;laeu ya Yirlnd ronsislía principalmente en adel- drid; pero ,¡ue fuere talla(lo en una madera
l(ar.ar á las personas gruesas, y para otras decente; uno propuso que fuese en palosanto, preC'isamPnte.
cos~s de mayor importancia aún.
•\ e;-;ta iniriativa ,-e opu.;iPron tena1.mente
l·.I C'aso de la hurra rp1r. ya ronoC'emos
los
elementos más religiosos del puehlo.
no,;ot ro" con !orla clase de detalles. se cenporque con un gran sentido de la
tuplicó en cuarenta y O&lt;'ho horas,
fi'
! asegurabm que la madera de
y ya se hablaba por clo,¡uiPr ele
los
santos era lo de menos cuan111atriwonios jún•nes &lt;¡nr se hado ,-u cele;;tial voluntad era de
hian dirnrciado pon¡uc las rspoh11ena clase.
s1s habían lwhido a¡¡mts &lt;lrl pro.\demú,-, el ~anto milagroso era
&lt;\i:!io,-o eaurlal. qu('(la11do súbita1\e
pino, y no había necesidad de
mente r colllo por artPs de maexponerse
á que no fuera tan
iia libres de la niatJrnidad que
rnilagro;;osiendo de palosanto. E,-.le:; ar·echaba.
tas y otras razones qur adujeron
Eslm; r otro~ her·hos .,e relataaquellos excelentes c-atólico:; ronban por toc1o,- los pueblo;; lirn iYenrieron al grupo r¡ue discurric"1
trofes dr San Canuto. con tan la
la
repo,-irión de la imágen del
pondrrarión q11e va no q11erlaba
santo.
en dirz leguas á la redonda mils
Las ofrendas que se hicieron en
virtud que la de las aguas: todas
e,peci~ 110 pueden r•n11rnernr"e,
la,- demí1,; hahian raído en rl cieporque parecería rsta l,rcvc reno clr la mall'dice&gt;11cia \" de la in,-;ciia de lo,; hechos el ralalogo
,·entirn lmnla de lo,- srrrano,;.
&lt;le una alhóndiga.
El C'ura púrroco hallábaRc prrLas frutas rnils grande, y más
plrjo ante la mal(nitud y raliclad
sazonadas.
lo-, rerealrs mil,; pre&lt;lP.1 mila~ro. y absorto de la pieciados,
las
aves má,; gordas y los
dad de sus felil(rescs de entre
animalc,sacrilirahlcs
pa r a e1
los rualcs &lt;'Olllenzaron á "Ul'J!ir Debiendo el ogua de San
ron,-umo má-; rolli1.os, se ronterriblPs fanátiros. En término &lt;le
Canuto
dujeron al templo Pn ofrenda paocho días rN·ihiú el cura mil" de
dos mil pe,-,etas. Y así como unas cuarrnla ra c¡ue fueran ~C'ados prncesionalmPntr ,·
túnicas de telas füÍas con encargo muy e,-- lucirlos el día que S(' dirigieran, en orden
romería, al manantial.
El grneral, el alquimista y l.ehrel se ente1
E

villa en villa,

D de villorrio rn
villorrio, corrió por

CONTEMPLANDO UN RETRATO
¿Qué eres tú, bayadera ó sultana,
carne, mármol, marfil, porce.lana,
juglaresa, ó vestal del Japónr
¿O eres sólo :antástica hechura
de un poeta sonada escul_tura .
como aquella que amó P1l!111ahón?
...Pero á flor de la tez de azucenas,
entre el dédalo azul de las venas
sangre viva se siente bullir,
.
tiembla el labio y el seno se agita ...
1
·
¡Galatea, despierta
)' pa_1P1·ta.... .
¡.\h, feliz quien te ensene a sufrir!
)lAllZL\S

de

1t

Véanse nuestros ntimeros ISO, 142 á H6.

�LA~ AGCAS DE SAX CA~üTO

382

POR ESOS :llll:-.DO,

c1r al santo, la gente sr agolpó á las puerta!!
raban minucio!--amenle de todos esl&lt; s prepa- del te1nplo r.on un c\csórden revolucionario y
rativos, por boca del naturalista, que iba lo- un YOC( r10 en,;ordccedor: todos, hombres y
dos los días a vi,-itar a sus c·ompaiiemujere,-, propios y exros de infortunio al lecho dl'I &lt;lolot
lraiios, q ucrían ser los
de ca&lt;la cual, porque aquello que paque c·onduje~en en sus
reció cosa de estarse e11 h,
hombros las ondas del
cama un par de &lt;lía,; les anH'·
,unto.
Los chicos del puenazaba con ser cosa de no vol•
blo, y pueblos imncdiaver á levantarse.
E 1 &lt;l í a dc•signa&lt;lo
lo", que no bajarían de
sci:;ciento~, por lo cual
para llevar ¡,roce:-iohabía c¡uien lamrutaba
ualmen te al santo ha~al rededor d e 1 tropel
tael lugar de las agua~,
que 110 :;e hubie!-e desíué el de mavor fipsta
c11birrto antes el mar¡ue se registi'.a en los
11anlial, merodeaban por
anales de la historia
allí, por !-i la casualidad
sagrada de l o dos
hacía que se le desprenaquello,; contornos.
diese al santo un a
Desde las primerPliquia, porque
ra,; horas de lamash•m pre sería algírn
ti a II a se advirtió
choricillo ó alguna
inusitado m o v i naranja.
miento de gentes
La pretensión de
cxtra1ias por amlios
con&lt;luc·ir al .santo
la¿os de la carreteenardeció los ánira real y por torio,;
mos, y al~unos ralos camino,; vecinatólicos v católicas
les que servían pase exalt,~ron de111ala comunicarse con
;;ia&lt;lo, llegando 1110los pueblos circunmc•nto en que aquel
vecinos. A las siete
princ-ipio d e a&lt;·lo
de la matiana, arEnlregando ofrendas para San Canuto
religioso tomaba
día e l pueblo e11
jitbilo y algaiara,
las proporciones de un serio motín, :;ieado
,-iendo dificilísimo circular por la plaia Y muy facil que termina!'e como el famoso Ropor la angosta ralle donde estal•a ernpla;1.asario d&lt;• la .\mora.
Los indígenas &lt;lccía11 que la
da la residencia del santo.
71 conducción de su imágen á ellos
El carpiutero del pueblo habíit
improvisado unas andas visto~aúniearuente les incuu~bía, ,· los
men\e revestida,; de percalina de
extraños se quejaban amarga;nenlos colore,- nacionales, v :;obre
te de este egoü,mo ~- de e:-ta talla
ella,,. ú ~uisa de hornacina prude consideración hácia los que
tegid·a por arcos de la más complihabían venido a honrar el poder
cada arquitectura, levantáha"e un
celestial de San Canuto.
m o n t ón de jamone:-, chorizo,,
¡,;i el cura, ni el médico, ni el
veterinario, n i el herboristero,
longanizas, qm~sos, frutas y aves
entre las clases intelectuales dl'I
i-;acrilirables: estos atributos
lu~ar.digamo,;loa,-i, 11i11gunu acery motivos de perpétua ornamentaba co11 una solucióÓ para el
tación quedarían en provecho del
conflicto, qne cada vez ~e hatia
se1ior cura, al cual ya le empeiaba a paretcr un poro 111á, toleramayor porque la lucha :-;e en!peñaba mas y mús, y la tenaudad
ble la milagrosa terapi•ulica de las
de los deYotos tomaba \·uelos
agua~, m,entra,.; pen,-aha que Líen
habría de mcnc:;ter de la virtud de
tremendo,-.
Alli no había tná,; bombrn pracellas :-i, tomo era de ~uponer, :-se
comia todo a&lt;¡uello en la apacible
tico que el peatón &lt;le correos qua
á la tez hacía funciones de sacompañía de su buena hermana,
que era la que le cuidaba solícristán, aunque ambo,; cargo,; I·ª.recian á primera vbta incompall·
citamente.
l',I cure. y el ae.crisláu
Ll&lt;•garlo el momento de condn-

bles; el cual, acercándo,e al sei1or cura que
ya estaba mu y pesaroso de haber tolerado
todo aquello, porque el alcalde y el Ayuntamiento rn masa se le venían encima recriminándole y echándole la culpa del tumulto.
le dijo algunas palabras que al sacerdote lt•
debieron sonar á pronunciación divina, porque es el caso que le dió mu y amistosos golpes en la espalda al sacristán, y le autorizó
para que en aquel !-entido hiciera cuanto le
fuera po!-ible.
En cuanto el sacristún se vió autoriiado
á poner en práctica la luminosa idea que se
le había ocurrido, buscó entre la multitud al
alcalde para imponerle dela forma en que se
podría solucionar aquel estupendo motín "in
que inte1 viniera la guardia ci,·il. c¡ue ya había sido avisada por uno;, cuantos apacibles
vecinos ,· vecinas timoratas.
El se1ior alcalde estaba muy ocupado en
apaciguar el altercado surgido entre sn hija
lama) or y una hermana del síndico, ~ollera v de bastante edad, las cuales estu\'ieron
á p~nto de tirarse de la-i greti.a&gt;- porque las
dos querían congraciar:;e con San Canuto,
sin que e:-lo quiera decir que ninguna de

383

ellas 11ecesitara del favor del sauto, porque
era público v notorio que se trataba de dos
buenas muchacha!'\.
Buen trabajo le costó al sacristán convencer al alcalde de que no ::;e pegase de puf1ela,r,os con la hermana del síndico, si bien es
cierto que la pelea no le convenía al a'ca1de,
porque hubiera sacado de ella la parte peor.
Hízose oir la segunda autoridad eclesiashca del pueblo de la primtlra autoridad civil,
y á los pocos momentos el se1ior alcalde reclamaba el silencio de las turbas á fuerza de
¡i:ritos, proclamando que ya tenía conseguida la solución para llegar á un acuerdo pacifico.
-¡Eh, eh!--gritaba el alcalde. Ser1ores ...
$eñores y setioras: una feligresa se m·accrcao pa decilme que da dos riales por llevar
la vara de la derecha de las angarillas del
santo.
--;Una peseta doy yo, padrc!-dijo una
,·oi argentina salida de un grupo de muchachas.
--:\li hija da una peseta, gritó el alcalde.
- Yo doy dos,-&lt;lijo la hermana del :-mdiro.

�EL Bl'.;;0

-\l'hija da quinre pesetas por yevar la
-¡Pus yo tres, padre!
vara derecha de las angarillas del santo...
- ¡Pus yo cinco!
,;,llay c¡uien dé más':'...
-¡Pus yo diez'.
Se oyó un breve rnmor, levantado ~in duela
-¡Pus ~-o docl'!
por la malicia popular condenando la tole- ¡Pus yo quince! ... ¡Quince!
1ancia del alcalde, el cual ce,.;ó para que el
El alcalde pensó por un momrnto que la alcalde dijera nuevamente:
solución del conflicto le iba á costar la ha-\l' hija yevará la vara derecha por quincienda, y que la idea no era tan vana como ce peseta,-.
la había parecido en un principio; pPro ,.;c
Un murmullo general &lt;lió por imncionado
sobrepuso el cargo y el deber, y desaful'llllael acuerdo.
mente gritó:
f)il111jos &lt;le Jú1l'íkafo

EL BESO
Aquella toju;;ila,
h tojosita ar¡11rlla
que en prueba de cari1io
me diste en una fe ria,
ayer por la ma1iana
al ver la jaula abierta
batió las linda~ alas
y se escapó a la selrn.
l'rro al partir, me elijo
c¡ue un bc•,-;o te trajrra
y que en la frente blanca,
ó en la mrjilla fre,;ca.
6 en \o;; chi,:peantc,- ojo;;,
6 en la boca peq11clia
6, en fin. en cualquier parle,
vo mi;;mo te lo &lt;lil'ra ...
Con que ;,dónde \I' beso?
Dilo pronto. y no temas,
¡1¡11e ron tal de hl'sarte,
te be;;o donde quiera,:'.

Lc1s V. BET,\~COURT
poeta cubano

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                    <text>PoR Esos MuNoos
AÑO VIII

l\1AYO, r9o7

NUM. 148

------------EN EL LABORATORIO DEL QU(MICO

CÓMO SE HACEN LOS DIAMANTES

e

o-. ese esrrup11lo,o cuidado

que r, una por medio de ¡wi¡11c,io~ trozos de cristal co&lt;le las ros:1s l'Senciales ~n el ver&lt;lu&lt;lero loreado, y as1, i111uór1le.-;, esp&lt;'ramos la s••investi11ador f'Í&lt;'ntífico, el a, udante de M. ilen- g11nda opcrac:ión,en el procedimiento de la
"
. . de::;cu
n ~l111ssan,
el gran hombre de e·tenc1a
fabricación de diamantes ::;intéticos.
hri&lt;lor de lo!'; d ia111antt·s artificiales, llevó á
Durante cinco 111inutos perrnaneciruos en
e-abo todos lJ~ µreparativo, par.i pr.i1lucirlos forzado silcnrio, c:;cuc:hanclo el canto del
en mi presenria: la blanca cubierta &lt;le arcilla ar&lt;·o elé&gt;clriro, que ya 110 Pra rl cslruendo,.o
inGombustible para rl horno elée t ~iw estaba dti ,ulles: al cambiar de l'Olor la ll;,r11a ta.. &lt;·olorada en su po-.;icir'¡n, y
hiru cambió el tono de 1
los electrodos de carbón,
li11L111co en elevado v ha1tan gru&lt;•so,; romo la 111umo11ioso r11n-run.
iicc I rlP un homh ·,·. fue. .\. cada momento hacíawn apruximados por la.:;
se má:; fuerte el calor ,.
:ibert11ras •111e c-on&lt;l11cen al
aumentaba con PXl1 aorJ(sitio do1nll' el cris ,1 ,. ~u,;
nal'lo Plllp11je, hasta que
contenidos 1 ,bian s el o
tlegó a señalar e11tr,! los
&lt;·o loe a·los, s l10 cen I ral del
r :L50fl !!rado., ceumas potente de lo,, fuc&gt;gos.
11:;radÓs. ~le 1~rcgunlé ,;j
Llr,:,;ú, por fi11: el 111ou1cniu
, o hahria llc,.m&lt;lo ya a esl:l
t'll que il,a11 ú l'lupczar lo~
últ..1ua lcm1u•raturn, CJU •
eusarns: se &lt;lió ,uelta á
,erra la '(lle eleberia m:• 1111 &lt;·~•1111111tarlnr, ,. una cor.ar el punto ele evolución
rriente de t1·c. cir'.ntos f'inál'l cx¡u•rinwnto; ~- como
cuc11ta a111perio, rct·onrú
si quisiera contestar a mi
los conductores lScrpentisilell(:io:;a i11tl'rrupc·ió11, oi
n,i,-: e I hor110, lanza11J,,
t-nlónc1•s la vo1. del prori&gt;penti11a111e•11k vividas y
JP;,Or Moissan que daba
~zulaclas lla111a,. prorruiu·una ordeu: f,1cron rPlirapiú 1•11 un &lt;·anl,1 YaC'ilanlc
do, los rlectrodo" á la po ,. l,11u11ltuoso c¡11l' eon e.:;si&lt;·ión normal. eu i11ca11truendosu retiulin atronó
drs&lt;'encia al i'.ojo blanco;
nuestro:; oído:-.
la eubil'l'la e1ucdú húhilM. Ilemi :\fois.san, creador de lo, ,!iaman- ¡Ar·ercad los elecmente alejada 1lcl lwruo;
tes arLiflciales
tr,1dos! or&lt;lruñ M. ~loisy del hogar, de do~d1· ,,e
·an dominau&lt;lo el t111llulto de los aparatos. eh·vaba una c;olumua de llama, l'l a rndant1-,
L i1111wtliata111r11te -;1• Yerilícó uu c,amhio armado de un ¡.,ar de pinzas de largó J..1i¡11,:1;0,
l'll el tolor de la:, lla111as, 4111· ~e convirtió en
extrajo el e-riso! y eon 1111 movi111ie11lo del
•,ianco. iutcuso v &lt;l··~lumlirado1·. T111·i1110s brazo lo sumergió e11 un rlepósito circular de
pie prote¡wr nuc~tru,; ojos n,ntra este hrillo cristal cu ya~ tre, r,al'IP~ estaban llena~ rl,!
11

:woo

' .

ll nrno clóctrico inventado

lrabai·ando á la tcmperalu1a

:\,01•san,
J't:i~1 ,rofc,or
grados cenlí:rn,lo

�CÓMO SE HACES LO$ IJIMlA:\'TE::i

POR ESOS ::'IIUNOOS

388
cuatro años de edad. Empezó sus estudio~.
agua. Durante varios segundos lucieron fie- no en la Sorbona, sino en el Museo de Hi~ras llamaradas haciendo que el agua entrara toria Natural, laboratorio de M. Debérain; y
en violenta ebullición para después enfriarse el objeto á que dedicó su atención durante
rápidamente y recobrar, por último, su as- muchos años antes de consagrarse á la química mineralógica fué la fisiología vegetal.
pecto ordinario.
Mientras observábamos esto y veíamo" En todas sus investigaciones demostró ser un
cómo cambiaba el color del blanco al rojo y experimentador extremadamente emprendl'de este al negro, nos preguntamos si la dor y hábil. El primer problema que deterCiencia no babia triunfado una vez más en minó resolver fué el aislamiento del suecopiar los métodos de la Naturaleza.
lo; y la ma1 era como triunfó constituye. según se ha dicho con razón, «una verdadera
historia de las derrotas de la química,. Pasando á otros y no menos abstrusos concepEl horno eléctrico empleado por M. Nois- tos, emprendió un estudio analítico minusan para fabricar diamantes está en un la- cioso de varios ejemplares de boro proceboratorio al aire libre en el piso bajo del dentes de distintos puntos, con el resultado
Laboratorio de Química General de la Sor- de que, según probó, este producto, que er'\
bona, de París. Fué inventado por Moissan considerado como cuerpo simple, es, en reahace diez años, siendo el primer horno eléc- lidad, muy complejo. Mientra.e; hacía estas
trico en que se utilizó solamente la acción investigaciones, dedicábase con afán al incalorífica. Constituye uno de los derechos vento de su horno eléctrico y al problem;l
que tiene el inventor á la celebridad. á esa conexionado estrechamente con él: la sincelebridad que le ha conquistado el Premio tesis de los diamantes. Luego, relacionó su
de la Sección de Química de la Jnstitución trabajo con la preparación del calcio puro, y
así obtuvo carburo de calcio incoloro. hiNobel en el año 1906.
Digo intencionadamente cuno de sus &lt;lere- drato de calcio cristalizado y nitrato de calchos á la fama» porque son pocos los hom- cio también cristalizado. Siguieron á estos
bres de ciencia que han logrado tanto y en estudios otros acerca de los metales amotantos conceptos para el avance de la Cien- niacos y de las propiedades del gas amoniacia como M. Moissan. á pesar de que ha sido cal licuado, y, finalmente, los que se refieuno de los sabios franceses más jóvenes, ren á los nuevos gases de sulfuro. que empues al morir no contaba aún cincuenta y

rrrparando el bumu eteclñco para hacer diamantes en d 1•uoratono de le Sorbona, de Pans

prendió en colaboración coil el profe,or
P. Lebeau.

/f

389

Cabo, 1uyod~~elo es de natm·aleza eruptiva·
Y. conc ma 1c1endo que cestas piedras
,
~:ias/ebe~
existir
en
las
profundidiJ!;
"'
a ierra o~de hay excesiva temperatura
*'*
qon respecto á la época en que Moissan y ~~orme presión•. \Vcrth convino en e·ta
v~r1ficaba los ensayo,- sobre la síntesis de los opm1ó~, y publicaba el resultado de sus o"b
servac1one~
·
.
diamantes.
1 en e1 mismo
m:stante
en que•
o dó
dtodos saben ahora ' "'i él me re- \lo·
e r cuan o me explicaba el funcionamien- h ,ssan as confirmaba por experimentos
to•ed
de su horno. eléctrico, que e·tas
.
echos
de la Sorbona.
"'
preciosas
Co en su
t laboratorio
.
1emente, una variedad de
p1 ras son, s1mp_
mo _an er1ormente se habían racticad
earb?n y se relamonan con diversas sub"
~~~~1?s mtentos para fabricar dia~antes, s~
tancta&lt;;,
como fiel carbón veoetal
..
·
., , el car bón dc d ., 11ª pdrelender que se declarara el éxito
ª"~~ar, e1 gr~ to y el negro de humo. La- J eBe IIos e~de el. año 1828· Un escocés
v01s1er
. . anna y, casi alcanzó la deseada me~
· • contribuvó
· mucho á nuestros cono•
c1101entos sobre este particular; Smithson en _18~0 cuan~o, calentando lithio, descomTennant, en 1797, avanzó algo más· D _ put a esenc1~ ?e parafina ó aceite de Dipmas y Stas, en 1840, dieron otro pa;o \ac~a poe dceo1c1,una_ad1c1ón de diez ~rados ccnticrra0
adelante probando que el diamente es car- dr
El pro fesor m01s~an
u ·
d ,-encia
.
intentó
bón en su más pura forma.
8:rrq:eunc1r esdtos experimentos, pe, o fracasó
Pero si la verdadera naturaleza del mine- P
0 pu o cerrar los t b
. d u os, preparado!ral f~é al fin cono?ida, el método de su for- conforme á la ind·1cac1ón
e Hanna)' si
'(~e
mación p~r111~nec1ó en el misterio. Los ho - se eseaparn el contenido de ellos. 'Unnano
bres de ciencia de toe.lo el
m
mundo s e dedicaron al
trabajo de la resolución
deeste problema, emitiendo e n consecuencia las
t~orias más con tradictol'las, Yalgunas de ellas extremadamente e u r iosas.
Brew5ter yGtippert creían
que el diamante era una
~ecreción vegetal análoga
ª la goma; De Chaneourto1s sostenía que estaba
formado por emanaciones
sulfuratada.c:;, de la misma manera que el sulfuro
puede f~rmarse por dichas
~111anac1one s; y todavía
iba más allá sosteniendo
que •los diamantes negros podían existir en el
barro negro que se ª"lomera en las junturasº de
l~s tubos de gas.&gt; Otros
científicos se agrupaban
en rededor de la hipótesis
de que el carbón cristalizado resultaba de las tempentu~as elevadas ó de
la presión exce:;iva. Daubréc IIRmaba la atención
re~pecto á la analogía
e~1stente entre la pre:seneia de diamantes en los
~eteoritos q u e habían
sido ensayados por el profeso~ Moissan y su exisSumer¡iendo el crisol en un depósito de agua con objeto de crlsf ¡·
1
carbón-azúcar
· • 11ar •
len&lt;'ia &lt;'ll las minas dP!

�!'OH ESOS ;\J UNDOS

dc~puéf;. JlfarRdPn ro:1siguió ohtrnrr rlinmantPs nep:ros calrnta11do plata ú una alr~c·ón
dr plata y platino ron r·arhón-az11c:ir. lle;&gt;itirndo lt s exprrimento!-. rl proíe,or Moissan
t•iunfó Psta ve ~. pero ~olo fohrir'.ó diaurnnles
1,r ~ro'i, nun&lt;·a transp1rr11trs.
La solución riel grn11 problema f'e encontraba, i;in embarp:o. muy prúxima. ConYPnc·do .l\loi¡;¡;an rlr que una trrmenda prc,ión
era condirión si11e r¡11n non para f.,brir·ar
d1: manleR. decidió utilizar rn ronrxiún c-on
el gran calor rlel horno rlí•rl riro la propiedarl q1Je tiene el hierro fundido de aumentar
en YoH1men en el momento de ,;11 solidificarinn. La plata saturada ele rarhón posre el
mi~mo poder. y por eso delerminó el citado
profesor ensayar tambit'&gt;n esle metal.
El e,¡ierimento, que llevo it &lt;·abo inmeclinlamC'nle, fué idéntico al qur he tenido el
priYil&lt;'gio rle presenciar. por lo que puedo
describirlo en todoi; sus detalles. En un cri~ol de rarhón se roloca11 do,cirntos gramo,
clP hierro rle SuPc-ia ,. cantidad suficiente de
e: rhón-nzi1car q11e lo· cubra. El crisol !ie cokea enlónces en rl re11t10 del horno. se
aproximan los electrodos, y i;e 1ra~mite 11na
corrirnlP de una furr:r.a cledro-motriz ele
ci11ruc11ta vol bs pr6xi1un111c11lc. El horno !'\e
calienta á 11na trm · e•·at11ra de :1.:;00 l(rado5
c&lt;•ntígrado rlurante lre:; á seis minutos: en
u11 momrnto dado. ,;e inlPn11mpe la corriente, se I etira la ruhierta , el crisol ;-;e !ill merge en un depúsilo de agua donde sus contenidos sufran esa elrYada presión que el
hombre de ciencia ha descubierto que es ind1~pensahlc.
l',n-a quitar á los dinma11le~-pequeños,
naturalmentr - la materia inserrible que los
rodra. el re~iduo met:"diro se sujeta entónces
á una serie de operaciones qu1micas, cuya
cluración se extiende á un período de ~erca
de qui11ce días. Ante todo, se ataca hirvienrlo
ácido hidroclórico basta que C'ste ácido dc~a
,'e prorlucir una reacción de sales de hierro.
Los n•sírluJs serán entónces, si es que la
operación del enfriamiento se ha llevado con
rapi&lt;lez, pequeña,, cantidade;; de :rrafito. de
un carbón de color castaño ell tiras m11y
delgadas que parecen haber sufrido prPsió11
enorml' (carbón s~111ejante á una Yarirdad
e11contrada en el meteorito Cm1ón del Diablo, una parte del cual fué analizada por el
profesor .Mois-;an ), y, finalmente. de una pequeña cant1dad de rarbún denso. que se
aii::la tratándolo rnrias ncc,-. &lt;·011 ácido 11ilrohidro-clórico , lmrianclo l11ego Jo-.; rc,ultuntes en ácido tsiilf1'1ric-o que :-;e habrá p11P~to á
una tempernluni dr do,c-icnto, ¡¡rado, renti2rado r en el eu:.il á&lt;·i lo se hahrú me1.&lt;·lado.
c;1 pi•q,;e,"ia'i C'a11tidadPf&lt;, 11itraln di' potaRa

puh'eri,.aclo. Por e~l-' mrdio :-;e clc~lr ryc tod,&gt;
el carbón nmorfo: y al &lt;'xaminnr los resíduos
co·1 el microc;ropi"o. se verá p:rnrralmentr
que rontienr11 una I e rueña cantidad de ¡zrafito que fácilmente puede remoYer;;e por
medio de la lra:,sf, r.11:.ición 1•11 11n éJxidP.
Otra vez entran m uso el áciclo Li!lroíluórico y /\ciclo c;ulfitriro hin-irndo. cle~µu(•c; de l,i
nnl Re trata la resultante r-0n Yod11ro d,•
mPlileno á una &lt;lensirlad de H"í-. Lac; partes
ligeras se clPnnán á la i;uperficic drl liquido y puedr11 ,;er fácilmrr~r. eliminadas;
ciertos fragmentos nep:ros permanecen rn
&lt;;uspensión, mic11trns pcc¡ur110:; diamantes
transparentes carn al fondo del rl'ripientc.
f.05 fragmentos negro:; son tamb:én diamanles, exactamente similares á la yariedad naLural conocida p'lr carbouato.
El profeso1· ~loissan morlificó algo.rluranto
'-US más rrcientec; inYeRligaciones. la parl&lt;'
del experimento en qur entra en acción.el
horno. Emple:rndo un cilindro !lr hieno dulre lleno de carbón-azúcar v de sulfato M
hierro y cerrado con un casquete á tornillo.
obluYo, en ve:r. de un crisol. mucho mejores
resullaclos que los alcanzados con el sistema
antiguo. Antes de enfriar el cilindro en
agua. se Ir sumerge en hierro fundido líquido. Los diamantes preparadoR bajo estas nuerns condiciones tienen la forma dr onlaedro,
regulares con bordes curTados, de fragmentoc; confu,oc; cristalizadoi;. de cristales que
son susreptibles de ro111pcrse en lrJzos longitudinales, y olr: s figuras como las que
suelen enrontrarse en e,-tado !,rulo.
En rralirlad, ei parecido entre esto&lt;: diamantes ,-i11télicos y los que so obtienen por
el proc-erlin1ir11to natural es idéntico. Por
rjemplo. los dia111antes naturales poseen algunas veces raridades é incluc;iones, estrías
paralcl.1s é imprc,;ionrs trian¡¡ulares. Así sucede también con los fabricados pO!' el sistema drl profl'~Or Jloi:;~an, que, además, lta
prob:1do de m.inera c·o11cluyente que Sll'piedras ::;on diamantes ·t:e1·daderos, habien·
&lt;lo 0Llr11ido de la combustión de ellos, en
lrrs diferente~ ocasiones, la proporción de
11cido carbónico que corresponde al carbóu
puro.
Las conrlusionec; á que llrgó ~l. Moi,;san
por medio de sus experimentos son: •El carbón bajo pre~ión puede licuarse, llega á ser
tran:;parente, su de11,;idad aumenta, y entonces es capaz de solirlifir-arsc, ya en fo m l
de cri,-tales, ya en una forma redondeada
amorfa. [na impure;rn, el Pª"º d, un cuerpo
c11biro, puedr traer fac·ilme11lt' una cristalización regular ó una ma"a eonfuf'a de cristalc~ irrr¡11i'larc~. Si la prp,-i(m no es tan fuert&lt;',
lo~ diarnanle"' se ron'a111inarn11 ron particu-

Microfoto.,1aílas de los diau,anles ar ificialcs ublenidus ¡,or el proCC111miento del prolesor Moissan

las &lt;le carhún: )' si lodavia e, mrnor, el ret-Ullado ,era la obtención de diamantes negro-. más ó u,enos imperfectamente rfi-taliza los.
La Ílnica objet:ión que puede hacer.~e á
los tliamante;; ~loi,san (de Jo:; cuale,- acompaiio en e,te articulo cuatro 111icrnl'otograr1as , e.:; t¡ue no son de gran tamaiio: el mayor c¡uo ha,ta ahora se ha obtenido mide
IJ,7 milímetrns. Pero todo requiere 1&gt;rinripio. y hav 1¡ue &lt;'sprrar que en !';;los años de
,orprc11de11te- adelanto" cient1licos hrmo,
do rcl' fahl'icadas muy pronto piedras prccio,as que pe~e11 vario, q11ilate,-. ;_.\cu:-;o nu
se hacen rul.Jí&lt;'s ae taIUaño conienle l'II el
lahoratodo del qufmiro"r Pues, sin ernhargo,
,ulo hac«- [HH¡uísinws aiio, que se obtt vo el

P!·!mer rubí microscópico. Compáre,:e lnm hren el tarna,,o ele lo,- cristales de cu,11 z &gt;

11nlurales con los rri~tales sintéticos que"'"
han íah_1·irado por Dauhrúe, y será 1icc~"ario
conv,•1111· en '(lle no har razón p,1.ra qu¿ r),,
lo;; experimPnlos hecho, por Jloissar1 no
salga la fabric·ación de diama11te, ele la 'ríia~nitud que se dPsPe.
1· "
. Lo verdadera_mcnte doloro~o qr) .~stp · part1c11lar y que. 111dudable¡nrntP, .1:elra~r1rá la
solurión definitiva de tan preriado adelanto
rie'.1lífico, es la muerto ele! sabio proírsJr
,\l01ssan, ocurrida á merliadus de Feb, ern
~tltimo en París. Lloremos la de;aparirión del
ilustre profesor, fallecido apt•11as las aiu·as
de la gloria fncron á visitarle con el honro~o
Prrmio ~obel.
FtmEIWJO

-·-

----.

LEES

-

-

,,__

.

.

J1

1

•

UNA ARRUGA

l

Trist&lt;' se extiende al coronar la frenlP,
cual una onda en la dC'sierta playa
se extiende al ritmo del rumor que en,aya
el 111ar ruando se agita nurnsamC'nte.
Denuucia el paso del dolor YChrmPnte
quP traza ron ,u lútigo esa ra) a,
y á la confusa idea que de,-maya
por la fatiga que el cerebro siente.
Fs u11 ,urro dl'i libro en un lrrrcno
empomio1,ado )'ª por el veneno
de pensamientos líYidos y hura11os.
En los Yiejos, la huella es de lo~ aitoi::,
y &lt;'S la rna rea en los jóvenes del trueno

que ruge cuando llueven cle,cngaño~ ...
DIWALDO

S.\LO.M

..

�393

EL BILLETE DE CINCUENTA PESETAS

EL BILLETE DE CINCUENTA PESETAS
(CUENTO)

pensamiento, lo~
O ojos hostilesal demismo
Saturnino y las miraBEDECIENDO

das'resignadas y blandas de su mujer convergieron hacia la cuna donde Anita dormía, lps desnudos y morenos bracitos ceñidos al cuello de un caballo de cartón.
-:-Mañana-dijo la madre-cuando despierté y no te véa, va á llorar mucho.
El permaneció callado, pensativo y hosco.
y sus cejas fruncidas pintaban sobre la frente un pliegue vertical, siniestro como la cicatriz de un hachazo. Luego exclamó, alzándose de hombros, con ese gesto resuelto
de indiferencia que los aventureros oponen á
las incertidumbres del mañana:
- ¡8 ah! Los muchachos se consuelan
pronto. En cuanto se ponga á jugar con el
caballo que le hemos comprado, se olvida
de todo.
Y añadió, enternecido, los párpados llenos
ele lágrimas, insegura la voz:
- ¡Tú, mi pobre Carmen, tú eres la que
necesitas armarte de mucha paciencia y de
mucho valor!
Ella repuso balbuceando, como estrangulada por la emoción:
-¿Me escribirás en todos los correos,
verd~cP

-Sí.

-¿ t en cuanto desembarques me telegrafiarás, para convencerme de que estás
bueao?
- También.
-Sí, sí... Yo te lo ruego ... ¡No dejes de hacerlo!...
Le examinó ansiosamente, pensando en
que, al siguiente día, ya estarían muy apartados el uno del otro; después miró al viejo
reloj que murmuraba en un ángulo, sobre la
cómoda, su canción de •adioses•, cual devorando alegremente las horas que aún les restaban de permanecer juntos, y rompió á llorar.

Eran las nueve de la noche. Una lámpara
sin pantalla derramaba por las encalada,
paredes de la habitación un melancólico
resplandor gris. Una gran tristeza, la tristeza
enorme y penetrante de la miseria, invadía
la estancia, con su suelo desesterado, ~us
venta11as sin cortinas, su media docena de
sillas de enea ordenadas á la hila de los muros desnudos. A un lado, cerca de la puerta,
dos maletas cérradas, prontas á partir, traían
recuerdos de muelles y de andenes, y eran
expresivas como un índic.e que apunta al
horizonte.
Saturnino contemplaba con expresión desolada la cabeza jóven y pelinegra de su
mujer. Era un hombre de treinta y cinco
años, de mandíbulas vigorosas y voluntariosa nariz, cuyas sienes la inquietud lancinante, ineluctable, de buscar la vida sembró de cabellos blancos. Saturnino babia
trabajado mucho, sobre todo desde que se
casó y vió que cada hijo es, para los pobres,
un problema hecho carne. Durante el invierno, Satul'llino ejercitaba su oficio de tipógrafo, á pesar de que, según los médicos le habían dicho, el polvillo metálico de las letras
era un veneno para su garganta; y cuando
llegaba el verano, como la labor disminuía
en las imprentas y solia quedarse sin trabajo, se acomodaba de peón de albañil, ó remendaba zapatos, ó mercaba y vendía muebles viejos por las calles, que mucho aleany á todo se atreve el fértil ingenio de los
necesitados.
Cercioróse, al cabo, que su largo batallar
jamás le llevaría á un puerto de paz, que los
años huían debilitándole y robándole entusiasmos para la pelea, y que era estúpido limitarse á vivir al día puesto que lo ahorrado
en la juventud es una especie de letra muy
dulce que, el tiempo andando: cobra la vejez.
Y entonces pensó ec América, ese país sagrado, generoso y activo, que ha enriquecido

á tantos emigrantes. Al principio, esta decisión fué im¡.,recisa, sin contornos, como algo
muy lejano y de dificil realización. Poco á
poco, sin embargo, fué invadiendo su espíritu, ocupando su pensamiento, poniendo á su
voluntad secretas y firmes ligaduras. Al fin, y
con beneplácito de su mujer, decidióse á pedir un pasaje gratuito para Buenos Aires.
Transcurrieron algunas semanas antes deque
el billete solicitado le fuese concedido, y durante este tiempo la costumbre de reflexionar en la necesidad de separarse dió á la
pobre familia suave conformidad. •Es preciso•-decían, pensando en que el Destino tiene imposiciones que la menguada energía de
los hombres no puede vencer. Saturnino emigraría, y Carmen y Anita quedarían aqui devorando sus escasos aborriilos, en tanto llegaba el momento dichoso de que ar¡uél las
llamase á su lado para vivir todos en la quietud que procura la continuidad del trabajo.
Una tarde, Saturnino recibió el billete pedido: era un papel de color amarille:,to, cuyo
misterioso poder parecía tender sobre el At-

"ª

Saturnino contemplaba á
au hija, que dormía cou
los brazos ceñidos á un caballo de cartón

lántico u~ camino. No había momento que
desperdiciar, porque el buque, reple~o de
emigrantes, iarpaba al día siguiente. Aquella
noche, por tanto, era la última que Carmen
y Saturnino pasaban juntos, y la~ maletas ya
cerradas, dispuestas á partir muy lejos, les
invitaban con su raro lenguaje de objetos
errantes, á decirse «adiós.•
Saturnino, lentamente, babia encendido
un cigarrillo. De pronto, exc'amó:
-Oye... ¿Y á dónde le escribo?
Ella repuso, dilatando los ojos, un poco
sorprendida:
-¡Aquí!... ¿,Por qué?
-Por una razón bien sencilla.
-~Cuál?
-Í,Y si cambias de casa?
-Es yerdad ...
Hubo un corto intervalo de silencio, durante el cual ambos buscaron el medio de
dará sus cartas direcció n segura.
-Lo mejor será-dijo él-escribirte á
la lista de Correos.
-Sí, es cierto ... Pero... no tengo cédula.
El se mordió los labios; su
mujer llevaba razón: la lista
de Correos, tan tolerante para
con los vagabundos sin domicilio, no sirve á los indocumentados. D e pronto , ex clamó:
-¿,Qué dinero tienes?
Carmen se levantó y sacó
del cajón inferior de 1a c ómoda treinta duros en billetes del B a n c o. Saturnino
apuntó en su cartera el número de uno de ellos.
-Esto es lo mejor,- dijo.
- Todas mis cartas irán di• rigidas e n l a forma siguiente: «Billete de cincuenta pe" setas número 14.763. • Tú
presentas el billete, y en
paz.
En e s t o quedaron. La
luz de la lámpara , falla
de petróleo, comenzaba á oscilar, v I a estancia i b a ca ,:cntlo &lt;' n
sombras; el v'iejo reloj
cantó un a hora; en el
cielo 1 a s estrellas palidecían, y corrían extremecimientos r i s u eños de amanecer de primavera.

***
Transcurrió más de un año, durante
el cual Carmen fué librando contra la

�J&gt;OR 1~0~ \lli~l)Os

1•xtra1iu5 dr lejano, µaí$e,: ..\c¡uel'a, caria,
rni;;eria un Jesesprratlo combate. U poc-o &lt;¡ue lo,; ojos fatigados y arrasaclo,; en la~r1dinerillo que su marido la había 1leja&lt;lo ,-e 1llas de Carmen deletreaban difícilmente "ran
acabó pronto, y á falla &lt;lr ot a ocupación mil-- la hif,tória intinrn, ,inrcrn. minuc-io~arnPutc
lurraliva hubo de rcsignar.,c á co~er ropa tle$"lll'l'll&lt;l"ra. de cuanto á Saturnino iha s1JCl •
lilauca para los cuarteles. Ec;ta labor, infa• clié;~dole en la emigración. El &lt;·atálogo 1le ,m
111emc11le rdribuida, agotú pronto su vistn, y malanclanza, era largo.•\pena-; de,e1nharcac:'ntónces I eiaron los rlias "inicc;tro!&gt; en c¡uc do, cayó enfermo y t11\'o q11e ir al hospital.
la nc:'rcsidacl de comer sr, lleva á casa del
Ue-.pui•-.. ,.. ,
prestamista
repuesto, enlas ropas y
tró á sPrr'
los mueble,-.
de criadu e 1
Poco ít poco,
un hol(•I. el,·
1·011 pcrti11;1donde salio
eia alerrndopara traliaj~ ·
ra, la pobr~
e 11 una i1f,·
Carmen vió
prcnta; ¡,ero
salir por
dP alli (n ú
aquella misJe,.,pedidr1 .l
ma pu el'la
poco. y tras
por donde d
al¡nmos 111emarido Hl
ses de nii,rfné, la cómo•
ria logró .ieüda, el relüJ.
rn odarsr P 11
la:; silla.", ,-u
,ma oran ea,-:• ex.poi trmantón, su
dora~l" c•er&lt;•ales y aceilrajeci to tl e
te, e,-p:11iole-.
pe re· a 1, la
Las últimas carlas &lt;l;,
nianlilla c¡110
Saturnino eran más ale embelleció
!,!l'e,-, ,· ..us renglone;; ligcsu gaq_;,:i.1.l-1
n11ne,;te i11clinaclos h aei,1
la ma1ian,1
arriba y las 1e t r a s d l'
fclii de :; 11
vigoro,Ós trazos acusab,1:1
boda... Y, seel biPne--tar credrnte de ~11
gün t&gt;I mobiespíritu.
.
liario clesa• Ten!!O al!rnnos ahornp a recia,
lloi:,-&lt;lrc·1a e7; nna dP ella,
aquellas ha•
-alll\l(lle 1 o 1111wlto•. 1;n•o 1¡11e. -i
bitacionc:la fortu1 a 110 111c rnelrn la e,-pahL .
dPsarbolacla~
prOII\O llOS\'Pr~lllll•, .. &gt;
•
por la mi,-c•.\qurl dia, ne11clo llorar a Sil m:-•
ria iban addre ••\nita. a 1¡uiP11 la pubre:m lwquiriendo tebia datlo un con11&lt;·i111il'11to prc1:•J1.
rrible sonoCármrn 1e dirigió al cajón d~ la cómoda para
dr la vida, lloró la111bií•11.
ridad.
contar ti dinero que tenia
Pasarull otro,; tlus 11w,el', quo
~l n ch as
e:onclnveron de acrotar los recur,-O'-' de Cartarde;-;, á la pue,;ta del·sol, Carmen y su hij:1 men. Én "' cas¡; no que,h,ba 11acla 11u,~
iban á Correo~ con la esperamm de 1¡11c en la que el colchón don~le ella y ,-u hija dun11ia11.
li-:ta habría alouna carla del au:-ente.•\nte la ¿Qué hacer·1 La jol'Cll cor11prc11di'.&gt; qm· era
reja r¡11r clefie1~&lt;le la entrada del negociado, necesario ca111hiar el billl'le dP tltez duro•
::'C aµifü1ba siempre esa multitud heterogénea
que ha-sta cntu11('f'S le ,;irYió para r~co)!t'r
y cosmopolita de pecadora.-, ,· ~le a,·enturer?.; la,- cartas de ~aturnino. Pno ;_le dar1a11 l.1
á quienes los amores clandcst111os ó las micorresponclencia "in 111·(';.(•11\ar el billete·t l'a·
serias y sobre~altarlo oleaje del vivir colo·
ra :,alir de dudas, fnó il la lista.
can un poco fuera de la ley. Ct1rrnen se acer-;.l lay algo para el billete 111u11ero 1•i.7ü3i
caba á la reja lembla111lo.
-preizu11tt'&gt;.
.
.
Billete de cincuenta pesetas número
El empl1•ado repu;;o, mirirn1lola rn1pa--1J,le
14.763,-·clPCía.
al travé,; cle ll•s cristales Lrillaute::; Je ~u~
El Pmpleaclo cogía Pl billete, leía ,-u nú11wro v luego i-ns dedos á¡¡iles rPbu,raban entre gafas:
,;_Trae u~ted el Lillcte'r
nn 'montón ele !-Obres franc¡uC'ados con ~el 1;S

"ª

~o, ::;eil• r.
-Pues no puedo con•e,,tarh á u,-ted . Xo-, lo
prohibe el reglamc nto,
CHmen ~e a t reYió á
repliear:
- Yo rrei que u,tc,l
ya mP conoría: vengo a&lt;¡ui
con frecuencia ...
-Sí. lo st'• ... Pero, no
importa: i;i no trae usted
el billete no pue !o &lt;lcspac-harla.
Fntonre~, la jóven pre•
sentó el billete y recogi(,
una carta en la que Saturnino &lt;lecia:
• Té n pacicncin. 11 ,i
hablado con mi jefe tic ti
y de nue~tra hija r de
lo~ de,eos &lt;¡nr tengo de
traero;; á mi !arlo. Le he
pintado vue~tra situación
p1ocaria y las inquielude,
~-..,.~
mortales r¡ue ~ufro pen$(Ulclo en vosotras, y tengo la &gt;'cgurida,l de haberle conmr,viuo. E:; muy probable, por ronsiguienle, que á fines &lt;le esle mes, 6 á 111edi.1dos del prt'&gt;ximo, pueda enviaros el dinero di'!
pa!lajr. Entretanto, vida mía, no de.•111a yes,
pide pre:;lauo. véndelo tocio, defiéndete como puedas. Lo irnpcrlantc es vivir para que
¡ odamos voll'er á ab,·a;i:arnos.,

.\ quella noche, Carmen y .\nila pidirron
limosna.
Era una nochr de invierno. Dnrnnt" el clia
babia nenulo copio--amente r las c-alle:; aparecían desiertas ,. blancas. Los tran'!!'untes
preornpados por· el fH'ligro de un re:;balón'.
pa-;aban mirando al suelo, el ro,trn casi
oculto entre el cuello de sus gabanc-s ó el
emho;i:o de sus capas. La circulación de coches
se había in!c ru111¡1ído: un earan silen.
c10 em·olYia la eiudad. aterida bajo nn cielo
intensamente diáfano.
Inmóvil, con la inmovilidad de la._ c~tátuas, Carmen ofrecía á lo~ c¡ue pa-:aban ""
mano fría y rílñda, amrrillP: ta como la rera;
sus labio", sellados por la vrrgiie11za. no · e
atrevían á pedir; ba~o sns Yc.~tido, hara1,i&lt; n
lo$, el pobre cut&gt;rpo, mordido por PI hambr,•
y el frío, tiritaba.
La pobre Anila, c:rn~ada d" c,-tar en pié,
se había doi-rnido ronlra el ,¡11icio tic una
puerta cerrada.
Un tra11,-euntr. compa&lt;vo dejt'&gt; en la mano

Aquella noche
nn ada Cir•
men y Anila pldicl'(ln limo,na

dP la jo,·en una 11101 e.la de dici céntimo,-;
otro, una decinco. A media noche. Carmen y
su hija. c;entarlas i;ohre Sil colchón, cenaban
ron un r€'al.
l~~ta siluarión horrible cluró varias ~emana,.
~[,,chas Ye e e~, la joven, de~espt·rada.
fuera de si, pensó en el suiridio 6 en cambiar aquel billete de Banro que la fataFdarl
,lejú entre sus manos como una ironía..\fa..,
;,cómo harerlo ruando lo necesitaba para recobrar aquell:i carta, prcci-:amente donde el
dinero de ,u saha,·1,\11 habia de llegar de 1111
momento á otro·1
\ tornaba á 111u,,itar en sus 01dos, r11r110
1111 canto de ron"olacióu. la palab1a;; rlPI :in-ente:
...Xo des111a 1'€'S, pide pres lado, vénclPlo
todu. defü\nc!ete romo pm•cla~. Lo importau•
te es vivir pata que podamos volvPr á abrn1.an º"···
Todas las 11oc-he,-. pa~eando su ,-ilneta negra á lo lar!!O de la, calle, nr\'ada~. Carmrn,

�fü..EO:\OR.\
396
seguida de su hija, continuó tendiendo á la una plaza. Los periódicos dijeron que entre
las ropas de la mendiga los agentes de la aucaridad pública su mano de cera ...
toridad habían encontrado un billete de cin•
*
cuenta pesetas, y un escritor publicó una
**
Una madrugada, las dos amanecieron muer- brillante crónica á propósito de los avaro~
tas, de hambre y de frío, sobre P.l banco de qne piden limosna por gusto ...

1-'.IJUARDO

ZAMACOIS

EL ARTE DE HACER EL AMOR

l/1islfüciones ele F. de la .Jlota.

tomóviles y tranvías, en calles abrumadas
por el tráfico, y le ofrece su corazón y su
mano como si le ofreciera un sandtvich de
ponde afirmativamente á las pretensiones jamón, no puede dudarse que, aunque acepamorosas del hombre, n:&gt; cabe duda que ese te las proposiciones amorosas, sufrirá gran
galanteo ha constituido una de las causas desengaño en sus ilusiones.
El hombre no se encuentra en ocasiones
del éxito del pretendiente. Cualquiera cosa
mejor
preparado para el amor que la muque cumpla su propósito está, en cierto grarlo, más allá de la crítica, porque demuestra jer. También él se ha entregado á sueños rosu habilidad para triunfar. En el tema ob- mánticos, ha deseado emplear ese lenguaje
jeto del presente artículo, que no es asunto fogoso y elocuente que ninguna mujer puede
tan frívolo como á primera vista puede pa- resistir, casi basta ha recordado poesías apropiadas á la
recer, es preocasión. Pero
ciso tener en
cuando llega
cuenta, más
el momento Y
que en ni.aguse
vuelve mu~
na olra cuesdo
y no se le
tión, las cirocurren
las pa
c un s tan ci as
labras oportuque rodean á
nas; cuando la
cada raso parmemoria le
ticular.
abandona
y no
Toda su vi•
puede
recordase llevauua
dar una sola
joven esperande las cosas indo la época en
teresantes que
que un hompeusaba decir;
bre se enamocuando,
en
re do ella al
vez de persuaestilo románsivo y rlotico y la concuente y duevierta en heño de sí misroína de dulmo,se encuences epi,odios
tra con la
en que haya
frente
inundalllucha poes/a
da
de
sudor,
v
y rayos de
en
lugar
de
es.
luna y e m otrechar
locaciones intensas
m ente á su
e u ya simple
Ofelia
encanrelación haaa
¿Se puede ganar el amor de una dama haciendo que ésta nos vende
tadora contra
una herida?
que rabien de
su palpitante
envidia sus
pecho,
la
coge
como
si
fuera
con tenazas,
amigas. Cuando no le ocurre nada de e:,lo,
cuando un hombre le hace el amor á la ple- entónces el disgusto del pretendido Tenona luz del día, mientras pa~ea por entre ca- rio, del héroe de la víspera, estalla sin límirros cargados de mercancías, por entre au- tes y se desborda en furia contra si mismo.
L

galanlco delio Rcr considerado como

E una de las cosas en que el resultado
justifica los medios: cuando una mujer res-

ELEONORA
Parece su figura cincelada
en un bloque de mármol donde apenas
marcan el surco de ~tiles venas
sierpes azules en la piel rosada.
Como una honda de placer hinchada
se agita el seno, y de cansancio llenas
imprimen sus pupilas agarenas
suprema laxitud en la mirada.
Al contemplarla, cruzan por la mente
febriles sueños en carrera loca
y escapa la razón cobardemente,
mientras el torpe corazón ansía
apurar en el cáliz de su boca
el néctar espumoso de la orgía.
FERXANDO DE

ZAYAS

�:)98

EL ÚL1UIO m~-;o

l'OR ESOS :\!U:\DO:&lt;

l'or supueslo, que cada cual hace el amor que juran y perjuran c¡ue venderían sus
las mujeres romo puede ó como :;abe. se- almas al diablo ron tal de conseguir el amor
~1ú1 sean su temperamento ó la habilidad de ws afane,,; r mientras ha l' riuJo que &lt;:rec
adquirida en el
agrndará la muarte merliante la
Jer que prntenma\'or ó menor
de ,1:,e g u rá11práctica que hadola qu&lt;' es la
ra tenido. Los
imáge11 rivie11le
;llU\' jMenes y
de s u difunta
los mu y viejos
esposa, lambién
lo ha e e u sin
los ha i· lo basabandonar uuntan te ;..abio" pac a e I terreno,
ra jurar y perJupara mantener
n11· c¡uc jamih
r•onstantemenle
amaron á nadie
antP loe: ojos de
como quieren a
la mujer el esla segunda espectáculo de su
posa en ciernPs.
devoción. La
Hay también
eficar·ia de este
quie;1 h a e e el
si-,tewa depenamor e o n ,; u
de siempre de lo
poquito de brom á :; ú menos
ma. algo de terenamorada que
i JU ra, basla11tc
Psté la dama del
Una escena de amor en el dtama Res1&lt;1-recci611 de Tobtd
ansiedad y Ia
' .
galán: !'lÍ lo esU1.
correspondieu lt•
ñ1 ucho, nunca le parecerá ba::;tante la prt•· dcclararión. ; Y el enamorado tempestuoso.
-~"11cia de ;,u adorador; pero si lo e~tá poco, ese amante al q11e le importaría mur poco
cuanto menos se dc•je ver el hombre más cometer algunos asesinato» para ganar e!
ganará su cau:,a.
amor de su pretendida,
Pero este arte de haraptarla si fuera nececer el amor es un juego
sario, y que sieru pre r
para el que lo:,; muchaen todas ocasiones ha la
chos son apasionado,; en
remedio á e ualquier
demasía, y en el que
contingencia apurnda?
aquel que ha cumplido
Eslesistema, el del l101t1f'i •1ruf'nla aiios resulta
bre que con nuno atrel,a,.tante frío. En camrida to m a &lt;:uanlo 1111
L10, el amante &lt;le mepecho apasionado de:;ea,
diana edad puede pare, s t&gt;I má~ fasdnador pa1-er necio, y este es un
ra las mu'ere:s pornue
vicio en el que frecuen Je,:pierla ~ 1 eleuw;1to
lemente caen nrnc·hof'
salvaje que aún exi,te
hombres q II e enamoPn el fondn de lodo n&gt;ran. En efecto, 110 sou
razón feme11i110.
pocas I as damas r¡ue
Todas e::; las teorías
rPchazan al pretendiente
son buena,, p o r q u e
&lt;le mayoredadqueellas,
concluyen en el malri11n por lo,; años, siuo
m o II i o: mas ninguna
p•,rquc les resulta ride ellas, grada por comdículo como 11ovio.
pleto á la mujer, q11I'
\.lgunos haceu la cor)!e11eralmenle aí'epta ,,J
t,, como si ofrecieran á
amor q11e se' le ofrc•c&lt;'
la dama de ~us prt&gt;Íl'porr¡ue e" lo mejor que
rencia~ un presente eon
se 1,) prc,-enta. Pero s,1
01,a r,ccna nm0ro$a, ~n el ~•~ma Romeo y
el &lt;¡ue ella deberá forzoJuli,tc,, de '-hnhs¡H,nre
1·orm:ó11 ,.itnt(• Yi\'OS Hll•
H amen te considerarse
he los por algo 1uu \" disdic?osa: hai· otros que siempre dicc11 a la l111lo, ,il.!o románli(•O. puí•tiC'o. ideal: , nunmuJer que ante:, de euamorar,-e de 1:lla se ra fll'rdo11a al ho111bre que pudiera haberlt•
,-ncomieudau á la divina J'lL"Olrcción; otros hecho &lt;'Sta cla~c &lt;IP nmor v- no ha ~ahido h ,_

R!l9

1-crlo. E,lr deseo de que el umor se haga en q11&lt;' nnnra rnrá11 en la vida real, c,e .e11atalt'~ rol'd i1·ione:&lt;-&lt;·I arle de enamorar en 111orado que ,abe locar el coraz.ón femenino
~u más fina perfer&lt;'ión- es lo &lt;¡ue ha&lt;:e á las romo ,;i fuera arpa de mil r11erdas y cada
mujeres Yírtimas de la non•la r del tealro. una de ellas afinada para el c,,riño, c:se enaCualquiera nwela en que haya una verda- morado de VOil s11avP romo grata melodüi.
der 1 1•,ce11a de arnor, que e,;té llena de ter- ,le ojos que acarician con la mirad L, y que
nura y de d,d \11ra:;. de gracia, d~ fuego y d1.• cua11do e"trecha á la dama c1ilre sus brar.O&lt;:;
!'moción, se rcnderá ele seguro por rif'nto, la coge con tal i111pel11osidad que deslrt•11;1a
rle miles de Pjrmpbre,; y cualquier actor &lt;:;u prlo al propio ti('mpo que arroja en sus
que haga el amor &lt;'n el escenario de 111a11cra oídos ar,lic11lisima, y apasio11a'las frase!-.
quP conmueva a las da111a.-,. será ii1dudable¡Y es muy extraño que teniendo los homlllenle el fa,·orilo anl!' el &lt;'ual los e111pre5:1- bre, en el teatro tal&lt;', ejernplo;; ante s11s ojos
rios 110 t!'1Hlrán má,:; remedio que i11cli11111·s!' ,1el arle de hacer"' amor, no aprenda el ,:;('XO
y acceder ít sus prelen,,ionl•;;, pue;; las mu- 111asc·ulino it &lt;'lllf l •ar mayor grncia dP la que
jeres llenarán los teatro» para recordar a 1 actualmente pone en galanlear á las 11111jeenamorado romántico con quien so:'1aron y re»I

a

ISABEL

1

1'

EL ULTIMO BESO
¡r tr fni,ll- ta111bit'·11, cu,11ciw Ya110!
Lll'gaste c:on mi~ úllin10, amure:;,
&lt;:011 rl ar-re perfurnr dC' 111i, flores
y la.-- l111ria,-; po~tr.!ra~ J,,J \"l'ra110.
Sali ú tu P11c·11P11lru. de ,c11t11ra 11fa111
al , .. rh· ,onrt&gt;ir c11 mi, ale-ores:
m:1,, ri!'11do 111i ln,lcza r rni,, dolort•tte ¡wrdi,lr• P11 la, ,;1&gt;111liia, de lo :irc,,11111.

Y quctlé111e otra ,cz :,in luz ni aliri::,1
lur·handp sin c•e,ar en la porlia:
illlÍ f ', rlt• 1111 liPlllpO "" 111,ll'&lt;·liú 1·111ili:,ro!

Y;i ::,vlu aiuardo el p,úc·i,lo e;11lit'i('~()
dí' la muerl!' !'11 111i últi111a ag1111ía:
iUII rnluptuo,u y t,1l•·ina11i(• l,e 0 o'.
Juuo FLÚIH:7

1\1. GI LM EH

�]laeerle bajar de los quintos cielos en

el Ateneo. Apenas habrá un político ilustre,·

rába l la continua aquella alma de un literato de fama, un médico ó abogado

fn, de soñador impenitente,

FIOURAS INTERESANTES

TEODORO SÁNCHEZ
o recuerdo como si fuera ahora, porque
fué uno de los aiio-, más gratos de mi
vida. Llef:(Ué á )ladrirl por primera vez en
Octubre de 1881 y aquí permanecí de una
sentada (sin avecinclarme todavía en esta
villa, porque eso lo hice más adelante, mucho más adelante) hasta el mes de Julio de
1882.
Vine á estudiar el doctorado en Derecho
en aquel curso de feliz memoria en que volvían á explicar en sus cátedras Giner de los
Ríos, Azcárate, Salmerón, la pléyade ilustre
de maestros insignes que la Restauración
arrojó de España.
Y casi desde la estación me fui al Ateneo.
al Ateneo viejo, el de la calle de la Montera.
)le instalé allí como si fuera mi propia casa.
De la Universidad al ,\teneo y del Ateneo a
la Universidad, mi vida, como la de muchos
condi,cípulos y amigos, se condensaba en
los libr••--, entre las cuatro paredes del aula
de Giucr 6 de A;1,cárate \' entre los muros
de aquella biblioteca ateneista tan destartalada, que era para nm,otros como palacio
encantado, cifra y compendio de los más altos goces humano;,.
Con decir que de Octubre de 1881 á Julio
de 1882 no pisé un teatro, no entr(! en un
café, no di otro solaz y esparcimiento al
ánimo que leer, estudiar, discutir, queda dicho que el Ateneo ejercía en mí, ejercía en
cuantos atravesaban sus umbrales, suge!-tión
fa:;cinadora, única, extraordinaria, puuto
menos que sobrenatural.
Y durante aquellas mañanas, aquellas tardes, aquellas noches del año inolvidable, de
esos que dejan huella en la existencia, conc,•
ci, traté, aprendí á estimar y á querer á Teodoro Sánchez, al couserje del Ateneo, insti-

L

lución la más :-ólida, la más inconmovible
de la doctisima ra,a.
Cuando yo entré 011 el Ateneo aún ,·i\ia
)foreno Nieto. Tengo pre:;ente su figura, Vl'O
al maestro estudiando en la hibliotN·a hasta
altas horas de la uoche, parece que oif:(O su
voz blanda v suare, no la de los debates
apasionado,/ y rlocuentc5, sino la de sus
confidencias amistosas. No tronaba como
en el salón de scsi011Ps: su:;urraba !;in int&lt;:rrumpir el silencio de los lectores estudiosos
inclinados sobre lo:; libros. Y él, que estudiaba más que todos juntos, necesitaba el descanso de tauta fatiga cerebral bailándolo en
departir mano á mano, de igual á igual, c·on
Teodoro.
El confidente de )Ioreuo ~ieto era Teodoro. ;,Pero qu(! digo su confidente·~ Teodoro
Sánchez era su amigo, su consejero, su tutor.
¡Cuántas y cuántas Yeces en el tono y hasta
en el gesto de la charla misteriosa maulenida entre el maestro insigne y el conserje
adicto de;;cubria,e en el µri1Ucro torno un
lamento y en el segundo como uu rrpro&lt;·he
cariñoso!
Todo el sentido práctico, utilitario, todo (•l
conocimiento del mundo que le faltaba al
idealista empedernido, mártir del idealismo
que se llamó Moreno Nieto, lo iba á buscar
sin recibir gran fruto en las lecciones, co,,sultando con Teodoro, inquiriendo su partcer incluso en ~rayes cuestiones de ciencia,
de filosofía, de literatura. De la comunicación
,-onstante con los libros, del libre divagar
por los campos imaginarios de la metafísi&lt;·a
más alta, descendía )lorcno Nieto para reft.giarse y repo;,ar su espíritu oyendo á Teodoro. Y éste le cuidaba, le mimaba, aplacar,do sus exaltaciones, procurando volverle á la

notable, un periodista de renombre, un hombre conocido en los varios ramos de la actila realidad.
¡Jai el invierno de 1882, me parece recor- vidad humana, ciencia, cátedra, magistratuque íué en el mes de Febrero. murió Mo- ra, banca, milicia, arle, que no haya estreNiéto. Y estoy viendo su entierro, que chado la mano de Teodoro contando con su
'tuyó un suceso colosal, de gran magni- amistad, aprovechándose de sus servicios.
en Madrid. Sentimos y lloramos todos Como que el conserje del Ateneo queda inp pérdida. Pero nadie la lloró y sintió mutable en su puesto r los demás pasan,
entran y salen,
9 Teodoro:
c u a I buscando
u. protector
enla ilustre
partía pamansión d e l a
Dn 'viaje del
inteligencia el
no se vuelescabel ó la plataforma d e s u
gloria.
***
Teodoro, desde
1872
hasta 1906,
oro Sánha visto correr
uando yo
ante sus ojos, col, llevaba
mo en un cineaños en
matógrafo, labis. Lo lletoria polltica, sono Nieto
cial, económica,
2 1 colociPulifi a, literamo biria, artística de
. En
España. Los que
uslilnalli
entraron un
e en
día pidiendo, rudesde
borizados , p erconmiso
para pasar
ntro
adelante, hansatual
lido después, anaún
dando
los años,
enteincluso para la
ao visPresidencia del
r por
Consejo ó para
¡eocupar las alLas
y más
posiciones en toes de
das las esferas
rsonas
Jel poder humanotano. Y -todos se
r algún
acuerdan de TeobrillaTeodoro Sind1111, OOlllerje del Ateneo Clenllftco Artfstlco
doro alguna nz,
J lJterario de Madrid
'U¡u¡ en
y los más echantria.
y dos años r medio. de exh;tencia do de menos los años felices en que toda su
Aten'eo, veintinueve de con- aspiración era consumir un tumo en pro 6
echo de Teodoro uno de los tipos en contra en los debalea de las secciones.
¿Cómo olvidar á Teodoro? El conserje 'Clel
res, mas conocidos de Madrid, de
incorporan á la historia de una Ateneo es, pa:ra cuantos nos hónramos l!On-él
er,cen que de él se hable si los titulo pretérito ó presente de ~ ; el
u tiempo son fiel reproducción de q_ue trae á la memoria la juventud, la edad
de la vida contemporánea. de las ilusiones, de los ideales colmados ó
no ha sido sólo el consejero de por satisfacer. Teodoro es también-¿por qué
eto, sino el ami¡(&gt; de CánoYll8 del no decirlo? - algo a s f como la encarnalos largos años de su presiden- ción de todo un modo de ser del Ateneo, del
ta casa, el auxiliar insustituible eclectici,mo, de la tolerancia, de la posible
ocuparon cargos preeminentes en convivencia con todas las opiniones, escueinadapta-

0

11

��1

J .,

l

n,co coro. También la~luerte es un poderoso
contrinca~te del Hombre: siempre dispue.sta
a besar su palpitante corazón, ¡su corazón,

que está ansioso de vida!
1 '

EL l 'l:.\SAAl!LNTO l!UMA~O

POR 1':..50S f.l UNL!OS

41J4

En este temible acompañamiento, el Hombre conorc á todos, débiles, imperfectas,
monstruosas criaturas, bijas de su espíritu, que quieren y pretenden conducirle á
la Locura, alado dragón, poderoso y veloz
oomo la tempestad y que como tal _temp~stad se afana en derredor del Pensamiento mtentando conduoirlo al torbellino delirante.
Sólo el Pensamiento es el amigo del Hombre, porque es la luz que le ilumina, que taladra la obscuridad de los problemas de la
Vida, de los secretos de la Naturaleza y del

Y tre~ roóustruj 1s. tres: terribles móna-..
truos, la Soledad, la Desconfianza, la Desea-

perac-ión. persiguen su alma éntonando ~l
cántico de la pequeñez humana, de la futilidad de la razón, de la inutilidad del pensamiento, de la vanidad que ha y en el noble
orgullo del hombre y de la d_isolución de
éste, cuyo desgarrado corazón tiembla ba¡o
el bnrlón y mcn-tiao _canto: el dardo de la
Duda entra eII su alma y la vista se le obs-

curece por las lágrimas.

r!lOS inmrmso rie su propio corazón. Es un
amigo libre y leal, sin que nada escape á su
observación. Conoce Ias mala., artes del
Amor1 su rostro· adulador, sus engañadores
.
recursqs T el sello de la concupiscencia en
sus ·Q]o,J. En la 'Esperanr.a lee la 1tm1dez y el
desaTiento, v lrM la Esperanr.a ve á su herñláno gemcÍo el Engaño, el jactancioso Engafio, ' p\-óyisto de dulces palabras, siempre
dispuesló a seducir y á c?nsolar con lamentira. En er corazón entusiasta de la Amistad
e! Pensámiento siente lll prudencia calculadora; la cruel vacía curiosidad, las 11lceras
dt' 1~ Envifüa, con los gérmenes de la calumnis en ellas. El Pensamiento soberano conoce tan;¡biéli el poder ocullo del negro Odi?,
que pretende desencadenarSe pará destruir
todo cuanto existe sobre la Tierra.
Kn rigor, el-Pensamiento des_ea el-clavil,ar
los sentimientos del Hombre: tiena por este
dominio un deseo ilimitado, y basta de la
Muerte implac.tble y fatal quiere nefender
al Homhre. El Pensamiento aborreee Muerte };
encu~ntra siempre en guerra co_n
este_ ;poder,. improdu;tor y con frecuencia
malicioso. El Pensamiento compara la Muer-

Entónces, si el orgullo del Hombre no se
rebela dentro de él. el temor de la )luerte le
hará raer en el calabozo del Fanatismo; el

A.mor, sonriendo ,·ictoriosamente. le estrechara en sus brazos y bajo la rnll!-cara de
ruidosas promesas de felicidad le ocultara
sus propias cadenas de esclavitud y_ los m~
saciables afanes de la concupiscencia; la tímida Esperanza, aliada con el Engaño, cantará los goces del reposo y de la bendita par.,
y con dulce arrullo adormecerá al somnoÍiento espíritu; el Hombre caerá en el lodo
del cansancio v en los brazos de la P•reza;

1,

se

1c con· un trapero sin escrúpulos, que registra los corral•• en busca del desperdicio y
de las sobras y subrepticiamente guarda en
el sucio saco lo bueno y lo malo: cargada de
miserias, enviielta en indecible horror como
en fimebre manto, impasible, sin forma, la
.silenciosa Muerte se presenta ante el Hombre como un obscuro y terrihle jeroglífico
que el Pensamiento estudia, orgulloso de
sil propia inmortalidad.

II

•

Pero ese Pensaroi•nto llega á fatigarse,
Hombre vacila, gime por el
dolor,•s\l aterrado corazón busca la Fe y
ruiilosamente su¡,lica las tiernas caricias del
Amot.
·

y éntónrtis el

y, en obediencia

á

sus · cortos :-;entidos, se

apresurara a saturar la mente y el corazón
del dulce teneno de las f•lsas y cínicas en•

sei1anzas que aseguran que no existe para
el Hombre nin(Tt'm camino abierto como no
,ea el que conduce /J. la jaula de la propia
satisfacción.
Poro el Pensamiento es orgulloso. y dentro del propio pecho del Hombro lucha por
la posesión de éste; y aunque le quiere y ie
ama, como enemigo le trata y le tortura,
arañando sin cesar su cerebro y tratando de
endurecer su corazón mediante ráfagas de
helado viento que impone la ,evera y des:
nuda Verdad, la sabia Verdad, del Prnsa•
mieuto nacida y de quien el l'ensami•nto se
sirve para hacer ver lentamente al Hombre
á través de In espesa niebla de errores que
le rodean.
Si el llombre, envenenado por el Engaño,
cree firmemente que no hay felicidad en la
tierra sino con el máximum de plar.er y de
alimento, que no hay place~ sino en el re_poso y en las pequeñas comodidades de la vida,
entónce,el Pensamiento batirá sus alas y 68
alejará d~I Hombre, dejándole entregado al
poder de su propia carne; entónces, cual pestilúnte nube, la Pereza descenderá sobre el
Hombre, \e rodeará en detestable niebla, ce-

gará sus ojog, engrasará au corazón y reducirá á la nada su cerebro; v cambiándolo poi
,u debilidad en un sér bruto, incapaz de pensar ú indigno, le hará perder su perso;1a1idad.
Ocurrirá con esto que la noble rnd1gn,1•
ción del Hombre inflamará stt corazón hai:
ciendo qtie el Pcnsamiénto despierte de

letargo. Y una vez más, •l Hombre marchará hacia adelaute, solitario por entre las es-

pinas de sus errores, solitario entre In" chis-

pas que arrojttn sus dudas, solitario entre las
ruinas de sus decaitlas creencias; y lleno de

majestad, orgulloso y libre, amparándose en
la Verdad,bablaril á sus duda.sde esta manera: «Os equivocáis cuando pretendéis que la.s
energías de mi alma son limitadas. Esas ener·
gias las siento _crecer dentro de mi. Lo ,~o-

nozco, lo veo y lo ::;iento: en el mismo desarrollo de mi sufrimiento veo que mi alma
crece. Si no fuera así, mi sufrimiento no au-

con má.sintensidad,ysus rayos,que peneb·an
dia por día más profundamente en los abismos de los misterio, de la .N"aturaleza, si•o
su vigilia inmortal y me elevo á mayore~
turas ... !l'ie elern, porque el Pensamiento no
sólo no conoce re&lt;lucl0:3 inexpugnables, sino
&lt;¡ue basta ignora cuales son lo• ídolos que
no puede derrocar, ya que él mismo fué
quien los creó todos y conserva el derecho
inalienable de ,lestruirlos siempre que se in-

J.

terpongan en su camino.
No ignoro que los prejuicio.!$, que las ou•
bes de errores que flotan sobre la superficie

mentaría tan velozmente. Y á cada paso que
doy crecen mis de:-,eos, mis senliwientos son

&lt;le la vida, :-;on únicamente fragme11tos, ceniza~ de viejas creenciM con.;;umid~s por los

más ardientes, mi vista interior tiene mas al-

fuegos del Pensamiento que las creó antes ...

cance. Esto no es otra cosa que el desarrollo de mi alma, no es más que como una
chispa dentro de mi... Pero ¿qué importa?
1.acaso no proceden las oonflagraeioncs de la,
chispas? Y yo soy la conflagración que alumbra la obscuridad del mundo: yv estof aqui
para traer la luz á la tierra, para dispersar la
obscuridad de sus mas profundüs misterio,;
estoy aqui para ponerme de acuerdo con el
Universu, y para crear labarmoniadentro de

mi pecho; estoy para inundar con purifirante luz el tenebroso cáos do la vida mundana
que cubre esla tierra de sufrimientos con la
terrible corteia de la miseria y de la aflicción, de la malicia y de la iniquidad; estoy

aqui para barrer todo e:;le \.'enenoso lodo
hacia la fosa del pasado, para soltar las cadenas del error y de la superstición que comprimen la JJ umnnidad haciendo de ella una
masa sangrienta de lucha y tle ataques mútuos. Fui oreado por el Pensamiento para derroca,·, para destruir, para pisotear todo lo

¡astado, todo lo vil, estrecho v malicio1'0
para erigir un nuevo edificio sob;e los funda:
mentos i111uutables de la libertad, tle la be-

lleza y de la consideración por el Hombre.

&amp;y el implacable enemigo de la vergonzosa

;Si, me consta que los victorioi,os no son los
que reunen los despojos de la victoria, sino
los que perecen en el campo de b,talla!
•lll puder crearlor del l'eusamiento es el
que da vida á la propia Vida, y ese poder es

suficiente é ilimitado. Y como sov una an•
torcl,a, quiero arder con la mil~ brillan\e
llama, para que la luz pueda penetrar hasta
las más profundas obscuridades de la vida.

Sin embargo &lt;le tocio esto, mi única rer.om~
pensa es p~rer&gt;er. Pero no necesito otras rl'compeusas: el po&lt;ler, el dominio, son una
vergüenza y una molestia~ las riquezas, una
cargo y una necedad, y la mismtt gloria no
es sino una superstición nacida de la torpe·
za del Hombro para conocer su propio valor y sus hábitos de esclavitud y de rebaja-

miento. ~is dudas no son otra ro~a que
chisra.~ del Pen~amiento; por medio de i111~sante examen, el Pensamiento Ja existencia
á esas dudas y las nutre cou_ sangre de su
propia vida. Sucederá algún dia que una poderosa ó inmoi-tal llama arderá en mi pecho,
nacid~ del Pensamiento, alimentada por la

emoción, y co11 e::;a llama destruiré cuanto
haf de. bajo, cruel y- malicioso en mi alu,a.
&gt;.E_ntónce::; me igualaré a los diose.~ que mi

table manantial de mi fuerza. En la obscuri-

espíritu habrá creado. ¡Todo existe en •!
Hombre, todo es para el Hombre!,
Asi hablará el Hombre. Y con la cabeza
orgullo.samente elevada, majestuosa y libre
y firmemente 1::mguirá. su marcha sobre las
cenizas de los supersticiones, solo por entre
la neblina gris de los errores, solo e'on las
obscur~s nubes del pasado detrás de él, y
•'0n legiones de problemas frente á él espe•
rando su llegada. Esto.; problemas son in •
numerables. como las estrellas en el espacio

~ más densa ,le la vida, en el caos de sus

sm fondo, y nunca terminan, como la

Tergenzosos errores, el Pen:-;amjento es m1

senda del Hombre en ta Vida, que marcha v

imica y verdadera columna luminosa: y
o yo veo ~u~ fuegos, que 11rdnn cada v ·1.

avanz.a en su camino, ¡;:,ubiendo y eleváudos'e

pobreza de las a.ipiraciones humanas, de lo~
prejuicios, dela'i supcrslicione.s yde los hábitos que entorpecea la imaginación del Hom-

bre y que

son obstáculos en la carrera dr

la vida: ~·o los destruiré: ;quiero que cada
uno sea un Hombrel

._»~fis arruas estan en el Pensru.nieuto, y
rn su

lDl mmutable confianza en su libertnd,

inmortalidad y en la eternidatl de sus ,,ner-

¡ias creadoras, donde se encuentra el inago-

I

cada vez á mayor altura

MA~IIXO GORKl

.

•

������L\S ILUSlO~ES

411\
,\\ explicar este curioso fenómeno, el ul,ra-espiritualista indudablemente lo atribuiria á la visita de un fantasma ,·erdadero;
pero yo creo que debe ponerse á la cuenta
de la teoría de las comunicaciones telepáticas·de los vivos. Los dependientes, y quizás
muchos de los huéspedes del hotel, conocían el hecho de la muerte de la muchacha,
así como rle las circunstancias que la rodearon~ Y elloc:.:,, consciente 6 inconscientemente,
transmitieron sus impresiones 6. la señora
que me lo relató, la cual á su vez sufrió la
alucinación del fantasma de la jóven ahoga la. Todos los que se han ocupado en la obi-ervación de las investigaciones psíquicas
convienen en que los mensajes telepáticos
ocurren casi invariablemente entre personas
ligadas por lazos de sangre ó de amistad;
pero la historia relatada es una excepción
de tal regla. Los experimentos de simples
transferencias de pensamiento han demostrado la posibilidad de transmitir impresio-

nes ele números, dibujos, naipe•, etcétera¡
personas que no se encuentran bajo condi4
ciones hipnóticas. En estos experimentos
fueron seleccionadas como percipientes personM sin consideración especial á ninguna
afinidad real ni supuesta afinidad espiritual
existentes entre ellos y los proyectores de
los conceptos. Las personas semibles están
más ó menos sujetas á la infección psíquica;
es decir, son altamente receptivas para !u
sugestiones de los demás, consciente 6 iDconscientemente transmitidas.
Lo único que vof á decir después de todó
lo escrito es que he tenido el placer de'
dormir en muchas casas visitadas por duell•
des \Washington está lleno de ellas), pero
jam&amp;.s be presenciado una aparición. Quizlt:
no sea yo lo bastante impresionable
figurar entre los videntes de fantasmas: ¿
que me faltan las facultades perceptivas q
poseen muchas personas, sin ellas co
cerio?
IIEN~Y

•

'

1
1

'

. r~

\

...
::te-:

RIDGELY E\' ANS

LA FERIA DE SEVILLA
IJO Zorrilla, y la m11~a popular rcpile
. que el q11e no ha visto Sevilla no hd
D
l'!sto 11wmv1/la, y yo, que creo que existen

1
.
.
c ,os q~e s1 tuvies&lt;:n veinte años y en suma
un conJunto de alegria, de vida,
encanta'
muchas ~aravillas que no he visto ni ·ay! que afrae, que cauhva y que obliga á deci;
desgrac1 ada'
1
hasta a las personas de ánimo más triste
mente Yeré,
----¡Esta es la lieafirmo que Se,.,.a de la ale-

-

,~~
lificarse entre

LAS ILUSIONES
Se alejan en tropel, como las ondas
de alborotado mar, como el torrente
que baja la montaña de repente
buscando valles y cañadas hondas.
Al aire dan sus cabelleras blondas
gozando las caricias del ambiente,
y llevan en sus ojos, y en su frente,
y en su boca, las risas de las frondas
Se alejan pam siempre, y desolado
en medio de la vida, abandonado
á mercerl de las hórrirlas pasiones,
me dejan ¡ay'. las que en felices días
forjaron mis más dulces alegrías ...
¡.\dios, adios, divinas ilusiones!
Jost G. V!Lf,A

qu~

~~lencia!;
cuando

las verdaderas
se contempla
cosas dignas de
todo esto ... enser conocidas, ..,,,,,.
,.._..,_
tónces se comy mucho más
_,,_
prende la fama
en tiempo de fede la feria de la
ria.
capital anda¡ Se vi 11 a!
luza.
Cuando en la
La risa v el
popular calle
dicho oportuno
de las Sierpes
penden siemse vé el con tipre de los \anuo pasar d e
bios de los sehombres a I evillanos,elcielo
gresqueinvitan
aparece eterna,¡ 1111 chato al
mente azul soprimer saludo
bre la ciudad.
muchachas ai~
las casas prerosas que lucen
.
,
sen tan ante los
flores olorosas
Intcnor de la Ca~cla de los Artista, &lt;le lo feria de Sevilla
O j o s de l O s
en los cabellos, tornros jacarandosos pre- ,
transeuntes su
~caeros ,ai_nbulantes que parecen teno~es de impecable blancura ... ¿Cómo no ser ale•re lo
per~, vteJas vendedoras de décimos de la que con tales ropajes se presenta?
º
, l
y si Sevil.' la es alegre, la fer1·a, que es la
1otena nac10 na1 con mas
a agrías en sus di- no ta que aun suena más alta entre la vida
3

�4i9

t&gt;OR ESOS ,MUNDOS

LA FERIA DE SEVILL.\

de las ciudades ¿cómo no ha de ap~recer vi- mantilla blanca, de contemplar las flguras
brante, argentina, llena de sononda(les, de principales de la tauromaquia, ¡basta de ser
robados por ailuz, de color y
g
ú n bandido
de alegría?
que aún vista
El Prado de
polainas y traje
San Sebastián
corto y ostente
ofrece e n sus
fenomenal traanchurosas
b u c o 1 ¡Triste
avenidas a 1g o
deseo gaño e 1
exótico, extraque muchos dr.
1io, a I g o que
ellos sufren al
resulta incomver que los banparable é impodidos no llega11
sible de I allar
hasta el lujoso
fuera de aquel
tren que á Seamplísimo esvil la les ha llepacio.
vado, y que en
No es parela feria pueden
cida aquella feservirles, si a,1
ria á las que se
lo desean, vel'celebran en
mo11fhs y cockotras pro,·infails!
cias, aunque su
La feria de
objeto ulterior
Sevilla d ata,
sea el mi-:mo.
En el real de la feria de Sevilla
según creo. del
Allí ha y feria
año 18ic7 6 code ganados cosa
así
(
y
digo
cosa
así,
porque
en materia
mo en todas parles: allí aparecen las barrade
cr~dición
histórica,
y
de
las
otra~.
estoy
cas con los eternos fenómenos Y figuras de
cera, los puestos de chuchería~, los vendedo- completamente úi albis), y fué instituida
por varios ganaderes de infinitos obl
ros y agricultores
jetos, encantos de
que desenban prelos que por vi,·ir
sentar al público
eu apartadJ~ 1 u sus productos, proaares sólo lleJan
porcionando á S~hasta la capital en
villa, al pro p10
los solemnes moti e m po , ocasión
mentos: aquello,
para realizar pinexteriormente, es
~ües ingresos. El
lo mismo que se
,\ vuntamie n to
ve en Cáceres, en
acordó una exposiToledo, en Huesca,
ción de ganados,
en Lugo ... y, sin
con adjudicación
embargo, la feria
de premios en con•
de Sevilla no se
cursos d e toros,
parece á ninguna
bueyes carreros,
otra. A ella acucaballos sementaden porcentenarcs
les y yeguai', ad•
los ingleses, deseomiliéndosc á optar
sos de admirar de
al regalo de unas
cerca lo que la fa.
espuelas de plata
m a 1es pregonó
á ginetes de escue•
desde lejos, de pala espaiiola.
sear por entre la
Concedido á sus
fila de casetas arcaballos e I pasto
tísticamente adoraratuito de TnhlaUn balcón de los presentados á concun,o
nadas, de oir los
da y Prado de San
dichos de las gi ta.
Sebastián,
se
construyeron
dos abrevaderos
nas de comer buñuelos, de admirar el ~anado l 'de ver á las sevillanas luciendo la airosa 6 pilone~, uno en San Bernardo y otro frente

al de la l◄'ábrica de Tabacos, situándose un poam)r cuando al ponderar una belleza decafé y repostería en una tienda espacio~a, cía que era digna de ser mo1·ena y sei•illac¡uc fué el comi~nzo de lo que más tarde ha- na; allí todo luce, todo salta, todo brilla. Las
bino de ser las rncomparables ca~elas. Desde casetas, lujosamente alhajada~, sirven de
la Puerta de San Fernando á la de la Carne, nido á las muchachas que al son de una guic,tableciéronse dos hileras de puestos de tarra y unos palillos bailan las danzas de la
juguetes, frutas v dulces. y en la acera del tierra, las clásicas sevillanas; allí los gital'rado desde el Tagorrte b1sla San Bernardo, nos cl1alcinecm con sus caballos; allí corren
las tiendas de bula manzanilla y el
1iuelos, bodegones
· Jerez, suenan las
r tabernas, reparcaslaiiuela~, se oye
tiéndose por aqueel rasguear de
l ! o s alrededores
guitarra~, se perci1a s barracas d e
be el eco de una
novedades y fecopla, se contemuómenos, y por
pla el soberbio bra1 os zaguanes de
cear de una jaca,
las casas inmediase presencia el patas los puestJs de
so de u n coche
joyas, ropas, etcé ricamente enjaezalera.
do y nos aturde un
No fué mu y fe.
continuo sonar de
liz el éxito de la
cascabeles. Se beprimera feria orgabe, se de, se cannizada, p u e s el
ta, se ama y, sobre
tiempo, inclementodas las co5as, se
te y lluvioso, no
vi ,Te alegreme11 te.
permitió q u e 1a
Si la feria de Sefiesta se celebra~e
villa no tuviese
e o n todo el exotras muchas coplendor q u e sus
sas buenas, que
organizadores dein du d ablPmente
seaban. Sin cm •
las tiene, bastaría
bar6o, los sevillae o n es ta última
nos comprendienota apuntada paron que aquello
ra que fuera digna
era el principio
En una azotea de Se,·illa
de verse; porque
de futuros éxitos,
en ella se preseny la feria de Abril quedó definivamenle esta- ta la vida desligada de preocupaciones, llena
blecida.
de ánsias de gozar, corriendo la felicidad y,
Marca esta feria una época en la vida de como dicen los hermanos Quintero en su
Serilia, y á ella se remiten muchas fechas, última celebradisi~a comedia, con la alealgunos plazos y bastantes hechos. Por ejem- g,·{a de haber ncicido.
plo:
La gente que circula por entre las calles
-,:.Y aquel pico?
de casetas se apiña frente á cada una de es- Para feria.
tas para contemplará los que en su interior
-,:.Cuándo ponen de largo á Fulanita?
bailan y beben. Cada caseta es un palacio y
-Para feria.
cada due1io de ella un soberano: allí recibe
-;.Cuándo va usted á. Madrid?
á sus amigos, allí los obsequia y allí contri-Después de feria.
bu ye á la animación general de la feria.
-¿.Cuándo te dió calabazas Menganita?
Las gitanas ofreciendo buñuelos marcan,
- ¡En la feria!
en medio de la animación general, una nota
La feria es, por decirlo así, la principal sui géneris por lo desenfadado de sus difecha en el calendario particular de los sevi- chos, por lo abigarrado de sus trajes y por
llanos. Allí exhibe sus galas el que las tie- la negrura de sus ojos, que lo mismo lanzan
ne... y el que no las tiene; en ella se dan lus- húmedas miradas llenas de promesas amorotre y postín los acaudalados ganaderos que sas que centelleantes relámpagos de odio.
llevan á )os prados los mejores ejemplares
En el tiempo que dura la feria, del 18 al
de sus piaras; en ella las mocitas se ador- 23 de Abril, no hay noche ni día. Cuando el
nan de tal modo que hacen recordar á Cam- sol, el espléndido sol andaluz, lanza los ra•

418

�420

LAS GOLONDRl::,/AS

LOS AMORES

,. e·
·-- ..

"' -,
;,,;·;',,lf,.

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~
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&gt;

- '~~~~t~~~- :~·.

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...

-:1::~,r..·-": ,........ ~ ...=.~•i.'ffi11~,1~t\:.~1r.:!!;;,:,¡, ....,.

por aquella~ épocas en que un sol casi
E nuevo
brillaba sobre un mundo feliz donde
RA

Sevilla.-Pasco de coches

yos para colorear aquellos lugares, la geute
se baña en luz y contempla al astro-rey como el presidente de semejante orgía. Por laR
noches, las casetas se iluminan, la Paseo-eta
envía centenares &lt;le lucecitas á los contornos, y ol real de la feria presenta aspecto fantástico. ¿fa de noche? ¿Es de día? Nadie lo

sabe. ü1iicamente se puede asegurar que
aq11Pflo PR la feria de Sevilla, y con eso ba,ta. Cuando ile tiene la dicha de estar en
medio de tanta alegria, es inútil pensar e11
nada ... En nada que no sea respetar la frase ante,; dicha: Alegi·émonos rle haber m,cido.

A. R. BO~N':\T

LAS GOLONDRINAS
Una turba locua,. de golondrinas
atravesó rozando mi vidriera,
v ,i cómo tembló la enredader,t
ál rumor de sus charlas argentinas.
Ya en el haz de las aguas cristalinas
,·a anunciando la alegre primavera
después de atrave~ar por mi vidriera
la parvada locuaz de golondrinas.
lloy escucho algazaras matutinas,
hoy vibro de placer... ;,)fas qué me espera
mañana, cuando deje las ruinas
la parvada locuaz de golondrinas
que atravesó rozando mi vidriera?
EFRÉN REBOLLEDO

Ovidio babia cantado al Amor r ~[arcial se burlaba de los cánticos y de los amores. Cubrían la
tierra filamentos &lt;le oro, aguas vivas c¡ue centelleaban en cáuces de pórfidos, bosques de perenne eflorescencia, ciudades blancas y templos
ele mármol.
En Egipto reinaba Hacor, hijo &lt;le Ramses, que
llevaba viviendo sP;s olimpiadas cuando la gran
sublevación de los coptos le sentó en el trono de
los reyes heliopolilas. Los tronos, como los barcos, producen desvanecimientos, cuando no
marean del todo. El primer efecto que sintió
llacor fué un desmesurado amor por si mismo.
Parecíanle poco brillantes las láminas de plata
y oro que retrataban su figura en todos los muros de su suntuoso palacio de Memfis; y aquellos aposentos en que la sombra era una casualidad y, donJe, en la ausencia del sol, perpetuaban su luz divina las más expléndidas gemas de la Tebaida, parecianle pobres é indignos de albergar su grandeza. No le bastaban
para cantar su gloria los heraldos naturale.~ de
cada rey, que son los reyes chicos que medran
á su sombra y que tienen tronos particulares
y cortes en su proporción, y buscaba el aura
Hacor salió de ~lemfis disfrazado de mercader
de la popularidad más honda, más abajo, en Ja
multitud, sin saber que otra multitud, la suya,
era la que le tocaba siempre separándole de la que él quería, y que de esa multitud eran
los aullidos frenéticos y los vítores entusiastas.
En la biblioteca de Alejandría, que se incendió, no se sabe si por esta causa, conservóse
durante largo tiempo una crónica del viaje de Hacor á través del Egipto, que revelaba la
dulce _cre~ulidad del jóven príncipe: las ciudades engalanaban sus palacios y sus templos con
las mas neas _púrpuras, y de las azoteas y de los pórticos caían pomas aromáticas y diluvios
de ro.sas gue iban á perfumar los cascos de oro de su caballo; las más bellas jóvenes le
0
_frec1an ricos presentes y, según dicha crónica, iban luego á llorar, por no ser del rev, en el
silencio de sus hogares.
·
Ha c o r recibió u n desengaño terrible cuando supo que nada de aquello era verdad
Y_que delante de él marchaban los esbirros de su visir mayor levantando los ánimos, acopiando las rosas y estableciendo los puntos en que habían de surgir las oferlac;. Renunció,
pues, al amor de si mismo, y tocando despiadadamente las llagas de la realidad, comprendió
que la ve~·da~e~·a ventura de un rey consiste en hacer la felicidad de su pueblo participando
de sus m1ser1as y apreciando sus sufrimientos. Encargó á su primer ministro el mayor tacto
para gobernar cu su ausencia, y salió de Memfis disfrazado de mercader.

�423

LOS AMORES

422

POR ESOS MUNDOS

El sol había besado los desiertos del Asia
y hundido su frente en las tibias brumas del
Mar Rojo. La ciudad dormía, los campos expléndidos ostentaban sus galas y los pájaros
cantaban entre ellas; ceñíanse las norias sus
cinturones de agua limpia y fresca, y las
palmera!\ y los terebintos mostraban su lustroso verde-esmeralda á la claridad del amanecer. Ilacor sintió una alegria que, no estando al alcance de los reve,-. no babia experimentado basta ontoncés: la de verse solo.
Allá, al extremo de la cañada llena do sombra y que cruzaban sin cesar los pájaros de
las más raras especies, vió á un numirliano
en oración. Era un viejo de venerable barba,
que le preguntó con apagada voz:
-¡Egipcio! ¿Qué buscas en estas soledades?
-Busco el amor que hace al hombre feliz.
El rey arrojó una moneda al viejo.
-¡Un zequí de oro! Te has equivocado, señor.
- Guárdalo, y recuérdame siempre.
-Si un día lo necesitas vuelve á buscarlo ... Yo me mantengo de frutas silvestres, y
adoro riquezas mayores: las que mi Dios
me da.
El rey prosiguió su camino.
Antes de llegar á una ciudad que desconocía, vió un templo grandio_so, en cuyas
cúpulas deslumbraban la pedrería y el oro
combinados. Sorprendido de aquella fastuosidad, avanzaba por entre jardines embalsamados cuando distinguió una veintena de
personajes cubiertos de riquísimas telas.
Uno de ellos se acercó al rer.
-;,Qué buscas por estos contornos?-le
dijo.-¿Ignoras que ningún profano puedo
acercar::;e al templo de Jsi,-?
Soy extranjero: y creía que á los templos de los dioses tenían acceso todos lo»
que necesitaban orar.
-No es así. .. Di, pues, lo que buscas.
Busco el amor que da la dicha.
- .\ma al rey en sus sacerdotes. Ama á
!sis y á Osiris en sus sacerdote,;. Ama á los
sacerdotes, ante todo.
El rey sacó una nueva moneda.
-Toma- le dijo~para el sostén de vuestro culto.
- Los dio~es agradecen tu dádiva=-respondió el sacerdote, guardando la moneda.
Luego, señaló hácia Occidente con su varilla de oro y murmuró:
Sigue tu camino. ·
Llegada la noche, IIacor se sintió fatigado
en extremo. Cerca de él y entro los gigantescos cinamomos, el Nilo deslizaba su corriente tranquila como una inmensa sábana

azul: parecía que, viniendo del cielo, había
robado las estrellas que reverberaban en sus
linfas puras. Junto á la orilla, vió una choza
de junco y llamó.
-,i,Quién viene á llamar á la puerta de
un desdichado?-preguntó una voz ma~culina.
-Otro que, más pobre y más triste que él,
perece de cansancio y de hambre.
- Entra, pues,-repuso la voz.
Y el rey vió alzarse una espesa cortina de
alga~, y en la obscuridad del fondo so proyectó la figura rugosa de un pescador cuya
lucerna apenas llegaba á iluminar el pecho
pronunciando más las sombras del rostro,
-Entra y descansa: es la hora en que las
tinieblas profundas del valle traen la fiebre
y el desconsuelo. Sé bien venido. No hallarás aquí un lecho de plumas de cisne, corno
los de Hacor, nuestro rey; pero, en cambio,
podrás disfrutar de la esposa más dulce del
,·iajero cansado: la paz de una noche. .
Mientras esto decía, el pescador colocaba
al alcance del rey un cuarto de cabra curado al humo y algunos peces de c~carnas
rojizas.
-Los dioses protegen á los que brindan
su bospitalidad,-murmuró Hacor.
-No siempre,-respondióle el otro.-Si
es pobre como tú, calla y agradece; si e,
gran ~eñor, exige y daña.
-;,Te ha sucedido alguna vez?
---.\lgunas.
;,Y quién pagó con la ingratitud Jo¡; he•
neficios que le hiciste?
- En primer lugar, un ministro del rer,
;,Y el rey lo supo'?
¡Ni ha de saberlo!... :\le hizo andar tre,
horas entre la inundación para buscarle un
ánade: le pareció malo é incendió mi hogar.
-Sigue.
·
-En tu camino habrás encontrado ur
templo consagrado á Isis.
-Es verdad.
Su gran sacerdote y sus pequerios ~acertloles, que solo sirven para llevar ve~tiduras expléndidas, contemplar el :,ol y rizarse lo,; tirabuzones de las barbas1 exijen
en nombre de los dioses tributos sin cuento
á los que ~on pobres como yo. Al principio.
eran pocos los sacerdotes y muchísimos lo,tributarios; hoy, esos elegidos invaden la comarca asustándonos más que las grandes
inundaciones del Río Santo y llevándose todo
lo que cogen nuestras redes... ¡Ahora somos
muchos los miserables, pero los sacerdotes
son más que e~as miriadas de e~trellas que
tiemblan allí!
-1.Y por qué no os quejáis al rey?
-El pueblo no puede llegar nunca basta

el rey: e.slán interesados en que no llegue
los que le engañan.
-Hacor puede buscar al pueblo y ser
justo.
-¡Si los dioses lo permitieran,Egipto sería
más poderoso que la Arabia, más rico que
Tiro y más dichoso que Damasco!
- ;Cómo te llamas?
-Si te digo mi nombre lo grabarás en tu
memoria ... No le tengo.
-;)ío aceptarás un i'.equí de oro?
- Extranjero, duerme y velaré lu sucrio.
-.\ntes quisiera hacerte una pregunta.
-Di.
- Soy un pobre filósofo que aún ¡;ueña
con que en el mundo existe la felicidad.
-¡Ya eres feliz con ese sueño!
--!3usco el amor que dá la dicha.
-¡Pobre mancebo! Si confías en el amor
de la mujer, esperas la traición; si en el de
la amistad, buscas la tutela brutal y egoísta
que te escarnecerá por fin;si adoras el poder,
tu mayor pena estará en lograrlo; si veneras
tu juventud, no serás dichoso por la seguridad de ¡;erderla... En resúmen, no existiendo la dicha, solo podemos buscar lo que nos

haga menos desgraciados... Ama la Verdad,
tal como la imaginas, pues si tienes alma noble te aproximarás mucho á ella; ama la
Justicia, porque teniendo un criterio claro
alguna vez ha~ de acertar; y ama la Humildad, porque comparándole á los muchos que
son inferiores á ti sabrás estimar sin envidia á los que valen más que tú.
¡S!\.bes mucho para ser un pobre pescador! ,;,Dónde aprendiste tanto'?
- Pescando. solo v en medio del río: el
que piensa mucho lléga á saber más que el
que estudia mucho.

•

*

**

Al día siguienl(', lbcor, emprendió su jornada más satisfecho que la vi--pera. Al despertar, babia encontrado la choia vacía en
señal do que su huésped esquivaba la menor muestra de gratitud. Buscó en el suelo
una piedra gredosa y grabó su cifra en la
pared de junco. Luego, volvióse hácia el
Oriente y pensó en la ◄terrible distancia
que le separaba ya de ~lemfis. ¿Cómo y por
dónde volvería? ,i,No encontraría la muerte
en la inmen!,idad del de~ierto?
-¡No!-se dijo con noble obstinación.-En dos días de marcba
solo } sin amparo, he aprendido
más que en treinta meses ocupando el trono: ¡un rey debe :-acrificarse por los oprimidos!
Y siguió andando. Todo parecía
traerle rosadas promesas: pronósticos felices. Vió á lo lejos á la blanra ci'.,!iieña emprender su vuelo
majcstuo~o, y á los ibis sagrarloi:;
remover con sus lar~o,; picos el

-==:.i

-El que piensa mucho llega á Eabcr má• que el ,¡cu estudia mucho,-dijo d pescador al rey Hacor

�424

POR E.50S MUNDOS

limo de los charquetales, señal de que la inundación no debía llegar aún. H~cor vió poco
á poco aclararse el bosque é ir desapareciendo el índigo que rasgaba s1.,s vestiduras. A_ ~us
ojos, surgían terrenos cultivados y jardines deliciosos ~erfumados con _flores perennes, linos
blancos y rojos, y violetas que asomaban sobre el hoJaranzo y el boJ. Pero lo que le sorprendió más fué ver en· aquel p~raíso á una joven de be!le~a deslumb~adora y cuya blanca
túnica recamada con las más msadas perlas del Golfo Pers1co, aparec1a pudorosame~te cubierta' con la palla de armiño. Rodeábanla varios hombres que llevaban_ el amllo d_e
hierro remachado sobre el muslo en sena! de esclavitud.
-¡Salve, hija de los dios_esl-murmuró conmovido
el rey.-Las auroras del cielo son menos hermesas
que tú. ¡Salve, salve quien quiera que seas!
-Te esperaba, extranjero,--respondió sencillamente
la jóven.
-¡Cómo! ¿Sabes quién soy?
-Sé únicamente lo que los sabios han leido en
mi horóscopo: que al besar esta luna las ondas del
Río Santo conocería al que los dioses me destinaban
por esposo.
--;.Y he de ser yo? ;Un miserable mercad?r!
- Miserable ó no, así lo dispone el Destrno... ¿No
eres tú quien busca el amor que ha de hacerte feliz?
-Me han dicho que la felicidad no existe.
-;Yo soy ese amor!... Pero antes de lograrme has
de viajar más todavía y conocer otros tres amores,
dignos de tí.
-¡Oh, espera! Deja que bese la orla de tu manto:
su perfume será mi amuleto.
La jóven le ofreció su manto.

LOS AMORES
42b
-.\hora,- dijo, como el gran sacerdotequi
de
oro
que
te
dejé:
¡!&lt;'ta,
el
supremo
Dios
sigue tu camino, y si vuelves poseedor de
esos tres amores, tuyo será el mío y con él te recompensará! Vuelvo á Memfic; y no es
posible entrar en la gran ciudad sin adquila folicidad.
rir olras vestiduras.
Y lfacor emprendió de nuevo su viaje, y
-Aquí le tienes,-exclamó el numidiano
cruzó los abrasadores desiertos de la Idusacando
moneda de una bolsa de piel que.
mea, y recorrió la Siria, y sufrió todo géne- llevaba allacuello.
ro de penalidades, y volvió desfallecido y
pobre al jardín delicioso en que la dama había prometido esperarle y donde estaba, en
Cuando llaco1· llegó á su palacio, se enteefecto, rodeada de sus esclavos,
ró
de que la anarquía más absoluta reinaba
-Bien venido, extranjero,-le dijo con su
,·oz dukísima.-¿Conoces ya cuáles han de en la ciudad. Creyéndole muerto, sus parientes habían promovido sediciones, dispu~er los tres amores dignos de tí?
tándose
la corona; los ministros hablaban
-Los llevo en el alma, hermosa doncella.
mal
de
él
y su lesorero había dilapidado sus
Cno es el amor á mi palria: tanto oí renefondo~.
Al
enterarse de su lle¿ada, todos se
gar de ella que creí que las otras eran mejodisputaron ser los los primeros en adularle.
res... ¡y sólo he llorado por volver!
El se contentó con dar órdenes tan severas
-¿,Y el otro amor?
como
justas. Redujo considerablemente el
-Todo el que quiera verdaderamente á
número
de sus sacerdotes y les exigió que
su patria ha de sentir el amor al trabajo,
llevaran
man los de lana en vez de sus túniporque esto es lo único que puede fecundarnicas de oro, mandando lambién que restitula y engrandecerla.
yeran á los pobres los bieMs que les habían
-Falta otro amor, el último,-exclamó quitado. Dudó mucho respecto al género de
conmovida la jóven.
casti¡!O que debía imponer al ministro y al
-¡El mús santo de todos. el arnor á la in- tesorero; pc10, al fin, ;exageraciones de la
dependencia, que es el modo de consagrar el época! los mandó decapitar sabiendl) que, ,;i
trabajo que puede fortalecer á la palria!
les perdonaba, el uno conspiraría contra él
-Pues bien: yo soy la hija del Egipto, yo y el otro seguiría robando siempre que tusoy Berenice, que en nombre de los lres
grandes dioses te ofrezco, mercader ó gran viera ocasión, y los reemplazó con el pescador que le babia dado tan leales consejos y con
señor, el amor y la felicidad.
el
numidiano que se había mostrado tan des-¿Hablas en nombre de los dioses y no prendido
y fiel. Y ya asegurada la paz de
sabes quién soy?
sus
reinos,
mandó ricos presentes á Bereni-;Por ellos te juro que no!
ce, que compartió el trono con él. dándose
-Dentro de tres lunas vendrán á buscarte el caso rarísimo de que el Destino uniera á
mis mensajeros, hermosa Berenice: hasta en- un rey que se había sacrificado por un puetonces sólo seré para tí el pobre peregrino blo y á una mujer que le había inspirado
que besó tu manto.
los amores más nobles que puede albergar el
Algunos días después, el rey del Egigto, corazón de un monarca.
siempre con su zurrón á la espaltla y el bátuvo :;iempre presente esta max1culo en su diestra, volvió á cruzar el boi;que ma:Hacor
, Todo monarca egipcio que, entregado
donde por primera vez encontró al numi- al amor de si mismo, no viva en contacto
&lt;liano. Este le reconoció al punto.
intimo con su pueblo, no sabrá gobernarlo
-Vengo-le dijo Ilacor-á buscar el ze- jamás.

n ustraciones de Esteban .ru.enéndez.

-¡Salve, hija de los diosesl-dijo el rey,
arrodillandose ante la hermosa joven

LEOPOLDO

LÓPEZ DE SAÁ

�LA CO:-iQUISTA DEL AIRE

fin en su constante preocupación. No cesa
de celebrar .consultas con los ingenieros y
con los peritos en cuestiones de automovilismo; concurre á las pruebas de aeroplanos rivales, con la esperanza siempre de
adquirir nueras ideas; y en su aerodromo
establecido en el número 23 del Boulerarct
de la Seine, ~n Neuilly, pre,encia cien pruebas y expcnmentos de sus propias máq11i1.as voladoras.

El nuevo aeroplano de Sanlos-Dumonl

LA CONQUISTA DEL AIRE
INTERVIEW CON SANTOS-DUMONT

~
Reí este humorismo, este jeu d'espril,
nuevo aeroplano inventado por,.an~os- ,. 1ien:;é que era preciso aceptarlo como heDumont y r¡uc éste ha cnsaya•lo rcc1cn- .
rho consumado:
\cmenlc en Pael célebre invenris, dccidióme á
tor de tantos glorelebrar una inbos diri!,! bles .no
tervie,v con el
parecia por mn&lt;·élcbrc aeronauguna parle. Y es
ta. Para ello me
que ,\lbcrlo Sanhice acompaiiar
tos. Dumont es
de un parisien,
uno de los hombucn amigo mío,
bres más ocupaque también lo
dos quo exislen
e~ de aquel inen la lifma ... Y
ventor, y míenen el aire. Cada
t ras hacíamos
hora y cada mirepetidas intennuto que puede
tonas-de resulrobar l.1 1 día lo
lado negativo dedica á la aerop ara encontrar
náutica. Cuando
en su casa ó en
no se encuentra
cualquier parte
eu la Avenida de
al ilustre brasilos Campos Elilrño, mi amigo
se os, donde lo
me dijo:
mismo estudia la
- ;,Dónde s e
teoría que el lahallará estehomdo práctico de la
bre'? Santos-Duciencia que ha
mont n o tenía,
hecho propia suen realidad, ne..
ya,seguro es que
ce;;idacl a 1g un a
Ajustan Jo ¡,arte del mecanismo de la hcli~e
que estará 1!1ond e hacer cstu.
tado en su automóvi\ entregado. á 1:1\1lhpl:~
dios de aviación, porque ya habia resuello idas y venidas que tienen su prmc1p10 y
hace . mucho tiempo el problema de volar.

E

L

427

Esa misma carroserie va también cubierta
de lona, no sólo para que presente los menores impedimentos posibles á la buena
marcha, sino probablemente para aumentar
la velocidad.
Al frente de ella, y afecto por medio de
una articuhición de empalme, que permite
movimientos en cualquiera dirección. e~tá el
timón, conslruído sobre el mismo pri ncipio
que las otras cajas ele la máqui
na, pero eslre&lt;'ho
en una cxE I este últit
remidad
v anmo si ti o fué
cho en ol1:a. La
donde, tras de
extremidad C3buscarlo la matrecha. va fi j a
yor par te del
sobre
un cuardía, tuvimos la
tón
saliente,
al
fortuna de enq u e se hallan
contrarle. Ocuu nidos los sopábase, en comportes y el tipañia de un
món.
En dicha
electricista, e n
extremidad va
inspeccionar un
fija una cestilla,
nuevo descardonde permane9adorque había
ce Santos - Duordenado coloro o n t cuando
rar en su aerohace los ensaplano, porque
yos; y al alcanel antiguo no le
ce
de su mano
había dado I a
se
encuentra
el
completa satisaparato- g u í a,
facción que é 1
que no es otra
esperaba, en su
rosa que una
1íltima ascenpalanca situada
sión en Bagaú l a derecha,
teíle.
con la que dirige
Esperando
1os movimienhasta que tcrtos horizontales.
mi•1ó su confeDetrás del aerorencia con el
plano e s t á la
electricista, me
liélice, de un
puse á examipoco más de do5
n ar detenidat:oche ó c,•slilla donde va Santos-Dumont al hacer sus ascensiones
varas de diameen
el
nuevo
aero¡,lnno
mente su curiotro v de diecisa máquina-pásieté libras de
jaro, cuyas características principales fui peso. El árbol del aeroplano es de acero, con
anotando á medida que iba descubriéndolas. paletas de aluminio, y cuando se hace funDe ellas voy á dar cuenta ahora mismo al cionar por un motor Antoinette de cincuenta
amable lector de POR Esus .Mm.nos.
caballos de fuerza es susceptible de verifiLa parte de la máquina soportada por el ear 1.iOO revoluciones por minuto. A esta
aire cuando lo atraviesa, se compone de seis Yelocidad, su potencia propulsora sería ec¡uicajas del cometa tipo IIargrave:;, tres en Yalente á 1 ífi kilogrnmos, es decir, la mitad
cada lado dél bastidor, donde van situados el del peso total del aeroplano y de su navemotor y sus accesorios. Estas celdas, así po - gante.
demos llamarlas, que están construidas de
El pe;;o del motor de ocho cilindros no
bambú y cubiertas de lona, van dispuestas es más que de sesenta kilogramos; pero con
de modo que forman dos inmensas alas en sus accesorios y el bastidor necesario en el
ángulo obtuso á la can·ose¡-ie del aeroplano. que estos van fijos, el peso total de la insta-

�LA CONQUISTA DEL AIRE

428

429

POR ESOS MUNDOS

rio. en parle muy interesante! la m~nción de
algunas de las aludidas mod1ficac1~nes. La
hélice era antes de madera recubwrta de
seda v tenía paletas trapezoidales; el motor
'
sumaba veinticuatro caballos de fuerza, y el
aparato llevaba un globo soporte inflado con
oxigeno.
La ausencia de este
último accesorio en el
nuevo aeroplano atrajo
particularmente mi
atencióu, y c o m o en
aquel momento se me
acercara San t os-Dumont, aludí á este pun;
to, diciendo:
-V e o q u e ya ha
abandonado usted definitivamente la idea de
solucionar el problema
de la navegación aérea
dirigible y a mediante
una máquina más pesadaque el aire, ya por
cualquiera combinación
Tal es el nuevo aerode los dos sistemas deplano en su forma acfendidos por los partitual. Desde que el indarios del aeroplano y
ventor empezó á dirigir
del globo dirigible.
su atención á la solu-Sí,-replicó el aeción del problema ele ]q
ronauta. - He abandonavegación aérea p o r
nado el dirigible en famedio de una máquiParte del limón que presenta el aparato-guia
del aeroplano
vor del aeroplano ele
na más pesadci que el
motor, n o porque e l
aire v a r i a s son las
modificacione::; que ha sufrido ~icha máqui- alobo diricrible clefe de teuer sus puntos
na, y no es del todo ociosa, sino al contra- buenos, si;o porque he llegado á la conclu-

!ación de fuerza de la máquina voladora
viene á ser de ciento cincuenta kilogramos,
poco más ó menos.
La extensión de las alas es de doce metros;
de diez la longitud desde 1a extremidad del
timón hasta la hélice; y
el área soportadora del
aeroplano abarca próximamente ochenta metros.
L a base sobre q u e
descansa la máquina
consiste en tres ruedas
de llanta pneumática,
dos al frente y una pequeña detrás, cone~ionadas con e1 bastidor
por medio de un sistema de resortes de gutapercha de gran elasticidad, inventado por
Santos-Dumont.

Santos-Dumont inspcceionantlo el molor de su nuc,·a mirp,ina l'Olarlora

siún de que el aeroplano es mejor. y que con
esta forma de máquina voladora el problema
llegará á resolverse algún día.
-Supongo que habrá llegado usted á esa
conclusión mediante varios experimentos,indiqué á Santos-Dumont.
-Exactamente. He ensayado la antigua
hélice y un motor de veinticuatro caballos
de fuerza conslruído pot· la compañia Antoinette; pero las ruedas delanteras en que mi
aeroplano descansa únicamente dejaban el
piso de vez en cuando. Era evidente que el

motor no tenía suficiente fuerza, y por eso
lo reemplacé por otro de cincuenta caballos.
Con ocasión de la prueba que realicé inmedialamente, noté una mejora grande: entonces vi con certeza que triunfaría, más pronto ó más tarde, en mi propósito: hacer marchará mi dirigible ta! y como ye lo había
construido. Desgraciadamente, se rompió mi
árbol-hélice. y hubo que hacer otra modificación. Aproveché la oportunidad de tener
una nueva hélice--la actual-adecuada á la
máquina; y aunque al probarla ocurrió otra

�POR ESOS :\IUXDOS

t.A CO'.'-QutSTA bEL A!Rt.

431

lo~as di:eccion_es, y e5lo me hizo necesario suelo al otro. El célebre aeronauta me di'u
g~1ar m1 1:lláquma de !al manera que no oca- q~e era el cable sobre el que el aviator
s10nara nmgún accidente á las personas si bra hecho sus primeros ensayos: el aerop!adescendía rápi'
no, con el avia&lt;lamente: prifor en su camero maniobré
,. roserii, se
hácia la deresuspendió el e l
cha, después á
alambre, á cula i;r.quierda, ~
yo largo marnuevamente tu ..
chaba, ya por
ve que volver
razón de su
por temor do
propio pe~o. ya
causar algún
poi·
la propuldai~o. Mientras
s i ó n recibida
ejecutaba estas
por el ·motor.
distintas m a De
esta maneniobras, soltóse
ra,
pudo Sanun alambre que
tosO u rn on t
se enredó en la
pro) ar las poh é l i e e, co~a
~ibilidade~ de
que disminu\'ó
su
limón sin el
de tal modo '1a
menor
te mor
relocidad con
de
accidente
que yo marchapersonal.
ba que l uve
La vida de un
que descender.
aeronauta
e,lá
Sin embargo, vi
llena
de
pelique había r~gros , parlicuc o r r ido 220
1armen te la
metros. distandel
que experi.
cia máyor que
menta
con un
1a alcanzada
aeroplano
: e1
por nadie con
solo hecho de
u n aeroplanoelevarse es va
rnolor, á menos
u n problema,
que sea aceptaque,
aunque
d a I a verdad
resuelto,
so Io
de )03 experilo ha sido parmentos hechos
cialmente . E f
por los hermaprincipal pronos Wright, en
.
blema es el de
Norte-América.
:Santos-Dumont en su nuevo aeroplano
1a estabilidad
Así habl? ?antos-Dumont. No contento ro del aeroplano ó globo dirigible, mientras este
con, las nolicias que había adquirido, antes se encuentra ~~ el espacio; siendo asimismo
de abandonar el aereodromo de Saint-Ja- asunto ~¡ue ex1Je la mayor atención de los
mes le pregunté cuál era el objeto de un que se mtere~an en la aerostación el descabl~ grueso apoyado en dos postes con ex- c_enso con facilidad y seguridad y, al mismo
tcnswnes ó ramales desde un ángulo del tiempo, con oportunidad.

1iL

.1

!:&gt;anro,-J)umont ¡- su mecánico trabajando en el aeroplano

conlrarietlad, no fué sin que ante;; ya hubiera tritmfado elevándome del suelo únicamente por m('dio de mi motor. Jli aeroplano
recorrió una distancia de cuatro il·siete metros, en una allura de medio metro ~- á una
relocidad que se estimó en cincuenta kilómetros por hora. Después he tenido tiempo
de reparar mi máquina y de hacer ciertas
:nejoras 1Jn ella, y aun he conseguido más:
que el aeroplano recorriera una d stancia de
cincuenta á cien metros á una altura media
de tres metros. Por este triunfo obtuve la
Copa Archdc a 011.
·
-¿Y quedó usted convencido en esa notable marcha de que su nueva máquina respondía satisfactoriamente al timón'?
-Sí, completamente convencido. La estabilidad del aeroplano me pareció admirable-,
y no sólo se elevó suavemente desde el terreno, sino que descendió con moderada lentitud cuando detuve el motor. Hubo un ligero choque al llegar á tierra, pero hizo poco
daño, á parte de romper las ruedas de Han la
pneumálica y averiar algo la parte anterior
del gobernalle.
-Explicado ya todo esto, ¿querrá darme usted algunos detalles referentes á su última excursión en la pelo1fSe, en Bagatelle·?
--pregunté á Santos-Dumont.
0

- Con mucl1bimo gu:sto,-me conle:stú.Corria un viento muy irregular, y me era
extremadamente dificil conocer la manera
como había de dirigir mi timón. Sin embargo, no bien hice marchar el motor, el aeroplano se elevó recorriendo unos doce metros;
pero en seguida cayó al suelo: el motor necesitaba regularse un poco. Partiendo nuevamente, procuré en vano elernrme por segunda vez: el aeroplano sólo marchaba sobre
la pelouse, á per¡ueños saltos. Por la tarde
se normalizó algo el viento, y al llegar al
grupo de árboles que hay en el centro de la
pradera, conseguí verificar una travesía completamente satisfactoria. Se me dijo que el
tiempo que estuve en el espacio pasó de
los siete segundos, y que la distancia recorrida por mi aeroplano llegó á 82,60 metros, que representan una velocidad de cuarenta y cinco kilómetros por hora. Esto ya
era para mí cosa muy halagadora, y partí
otra vez: nuevamente mi aeroplano funcionó,
y después de correr algunos metros sobre
sus tres rueda:; se elevó majestuosamente.
Pronto me encontré á una altura de tres me•
tros, y entónces dirigí mi aeroplano, que toda,ia seguía elevándose, hácia el centro de
la pelouse. Entonces me ví casi sobre las cabezas de los espectadores, que corrían en

UN REPPORTER

�AMOR DE DA~IA Y A~IOR D~ ESCLAYA

LEYENDA DE LA. BRETANA ROMANA, ENTRE LOS
AÑOS 410 y 446 DE LA ERA DE CRISTO,

por C. BRYSON TAYLOR
SU~IARIO DE LOS CAPÍTULOS .~-:\TElllOHES (1)

~

L rama lograda en todo el país por ~lclchor, nay;ador:4lc
a cuentos y cantor de baladas, despierta en el ¡oven , •·
canor dc,eos de igualarla yaún ~e superarla! r á aquel
oficio se dedica nuestro héroe. 111¡11 de escla~o,, ,ib~dona la casa de sus padres, l por. sendas/ 1vere s
recorre montes y pro.dos reuniéndose a os pas•
tores ante los cuale., hace derroche de lasd fa~~ltades
ue 1~ adornan. Asombrados los oyentes e .,1canor
~! rincipio, muy pronto se enciende e_ntre ell~s la tea
de )a discordia y se produren gran escandalo ~ peled,
que 'erriiinan porque cmpitza á dispersarse~! gan¡ u
uc ~uidan los pastores Y é,tos tienen que ir tras .ª'
1
q
Nicanor satisfecho con que su¡; palabra.s hub,e:~es.r~ducido ¡;nto efecto, adquiere mayores deseos
aún ;,e que su fama sea univer,al, y parte de su po~r•:
terruño para d1ri~ir,c á grnnd~s y populosas c1u?a e,
cu busca de esa gloria que persigue. Thorne_1;, ma: conocida por la Isla de Bramble, es la po~lac1011 elc.,da
por ?iicanor, y Tobln,, un rico comerciante, la peí;º;
na á uien va recomendado por sus padres. To 18
concile á Nicanor una plaza ~n su taller, donde -'~
enseña á trabajar en marfil. Bien pronto logra el JÓ
ven ser un discípulo a,·entn¡ado de su maestro, pero
no deja de tener con. éste fuer,e~ ~:tercados po~que,
posesionado de la ilu,ion que ncnr,c,ara al~¡ar,ef
sus padre,, Nicanor nbandona el taller de obias Yél ª¡ •
ta con frecuencia al traba¡.i, y cuando acude á
o
hace de mala gana.

ª}

t

11.-EL JARDIN
_
DE LOS SUENOS
I
consus pnmaveras lemp1a as, sus ameos
J· t
en el inF ños 'í suslos ai'ios
bruscos y helados inviernos, dejando la correspon ien e , m:~c:ndomdo á
ASAROX

.

d

• .

estíos sus melancólicos oto-

cesante rodar del tiempo. Ya el cónsul rom~no_ con toda.e; sus fuerzas ;~biade feudal indeBretaña, y las ciudade¡; se gobernaban P?r 1-1 m1~mas, caga un! en e~ ~onlra los propio::;
pendencia, unas v~ces ;peleando. e!1tre s1. y ?tras forman cau: ~ 1:i~curnular efectos draenemigos. Si la lbstona se escribiera mas a menudo c~n ª. m1~a
. a· tendríamos enmáticos, no habría casi n~cei;idad de la novela _que la imag1~.ac1ón !f::tivo de la variedad,
tónces agradables narraciones en que el lenguaje nos ?~recena el l 1 t de inmerecidas
or ue cuando no nos deleitára el entusiasmo, sufrmamos ~on e _re~ 0
h moso
~esiracias. Así ha llegado hasta nosotros la c~ónica de la c_onqmsta .sªt:n:i co:eº ~; ):;sen ta
y valiente relato, salpicado de_ batallns\ escn_to con sang~e,. ~u~dro una tiirra ya ~aturada
una horda de enemigos salvaJes que mvad1eron un pais ) . a aron .
ue de exlermide llanto. En rigor y en verdad, era una conquista de absorción más bJ8nd q f
la
nio, y sólo dram~tica en su gran signi~ca?ión_: un~ gradua\ª~tlga:~ad! º;eb~j~~:\::gre
cual la sangre saJona, más fuerte y mas hmpia, t11unfó so re
d y jardín destru
romana; y así como la mala hierba crecida y abundante se apo era e un
•

i

l

ª/

(1) Véanse nuestros números H6 f H7.

433
yendo las demás plantas, así en Bretaña la en cenizas en su boca. Creciendo constantevida sajona ahogó la vida romana, día por mente sus energías, despreciaba á los que
día, casi imperceptiblemente. No por eso fué sentían su magia, porque esta no servía para
incruenta la conquista. Cierto que las ciuda- dominarlos y hacer de ellos cuanto quisiera:
des f1,1eron saqueadas y los hombres asesina- todo su arle era inútil, porque no le comdos, que donde on tenía lugar una explosión prendían.
reinaba la mayor anarquía; pero en la mayor
Nicanor trabajaba cntónces, en participaparte de los casos, el cambio se verificó ción con el maestro Tobías en el negocio, en
lenta y constantemente y con una seguridad una cubierta para los Evangelios, que había
que nada podía contrarrestar.
encargado la iglesia de San Pedro. Una maEn estos años, fücanor creció y se robuste- ñana, no habiendo aparecido aún Tobías en
ció ofreciendo cierta brusca virilidad que cau- el taller, comenzó nuestro hombre su trabajo
~aba impresión; su voz adquirió consistencia dedicándose á termina1· un trozo de rollo en
en la tonalidad; aprendió á emplear, cuando que había puesto mano el día anterior. Aprehablaba, los ojos y los oídos, así como la len- ciando la labor bajo nue\'O aspecto después
gua; y adorando en los altares á dioses extra- de un lapso de horas, le pareció que se imños, recorría las multitudes como los pája- ponía una alteración en un sitio, con gran
ros recorren los árboles, y viYía al día como ventaja sobre el primitivo plan proyectado.
viven los pájaros, recogiendo aquí y allí ]a¡; Hir.o la alteración, y aún le agradó más el
migajas que le daban. En el taller de Tobías trabajo. Y cuando el maestro Tobías llegó,
pasaba el menor tiempo posible. Intranquilo. Nicanor le enseñó lo que babia hecho y le
descontento con lo que tenía, y siempre an- dijo:
sioso por lo que no tenía, devorado por la cu-2.No os parece así mejor? Este ángulo
riosidad, que es la que hace palpitar con fre- necesita igualar con el otro.
cuencia eso que se llama vida y prueba su-;
A la vez que hablaba, Nicanor ilustraba
más ocultas intenciones, era de,graciado: ne- su idea con el buril tratando de alcanzar la
cesitaba alguna cosa, y no sabía cuál. Su ca- harmonía pretendida.
rácter, de reservado que era, convertíase en
Pero, entónce¡;, ocurrió lo inesperado. Toferoz y acometivo, aunque estuviese despro- bías se levantó de su banquillo é inclinándovisto de toda razón. Constantemente vagaba se sobre el jóven, le dijo:
por los campos, áspero y pendenciero, y
-Es decir... ¿has al erado el dibujo que
achacando á todo el mundo su propia mise- hice?
ria. Dedicábase á pasar la mayor parte de su
Nicanor replicó afirmativamente y quiso
tiempo entre cuerdas de encadenados escla- nuevamente demostrar la ventaja de su idea;
vos, en las que sólo se oían crueles sonidos y pero Tobías le dió un golpe en la mano retimás crueles suspiros. El silbido y el golpe rándosela del dibujo, y extremecido de radel látigo sobre espaldas y piernas desnuda, bia exclamó:
hacía extremecer á Nicanor con exaltación
-¡Torpe é inútil! ¡Has m:\nchado el trasalvaje: sentía extraña delicia ante la vista bajo con tu pesado manoseo! ;,Por qué no
del dolor infligido, que él no comprendía en dejas lo que no entiende..? ¿Quién te dió
absoluto. Así, sus cuentos eran todos de gue- permiso para alterarlo? ¡Cuerpo de demonio!
rra, de sangre, de violencias, de maldades, r2.Tendré que estar sobre tí á cada hora del
de tra'ciones y de desesperación. Cuando día y atarte las manos por desobediente?
llegaba la noche, dormía preso de ataques, ó
Nicanor protestó indignado, y el maestro
no dormía, atormentado por terribles sueños Tobías se enfureció más.
en los que buscaba siempre una cosa que no
-Es preciso que borres y cambies lo que
tenía nombre, que se aparecía sobre el vado has hecho, para lo cual permanecerás en
del río en la elevada orilla meridional, y que casa hasta que lo dejes todo como estaba
no terminaba en parle alguna bajo aquel antes. ¡Así aprenderás á no trastornar mis
cielo gris de desolación.
planes á tu antojo!
Sólo, reservado, sufría la crisis sin darse
El primer impulso de Nicanor fué negarse
cuenta de ella ni por qué esa crisis se le á obedecer
á su maestro, y se rebeló ante el
presentaba. Nadie se tomó el trabajo de au- mandato dando un puntapié al banquillo.
xiliarle, y si álguien lo hubiese hecho no se
-¡No seré yo quien haga tal cosal-dijo.
lo hubiera agradecido. Vivía la vida agreste
-Ese
es malo, y yo no emplearé mi
del campo, bebiendo y batallando. Como si trabajodibujo
en cosas que no lo merecen.
tu,·iera una vaga noción de que era el amor
Y volvió las espaldas saliendo de la habilo que hacía falla á su ánimo, enamoraba fie- tación, dejando al maestro Tobías mudo
ramente á las mujeres, encontrándose siem- de asombro y de rabia.
pre con que el fruto del deseo se convertía
Nicanor, amargado desde antes, sintió aho•

4

�434
ra cdn gran 'veh·emcncia su repelido deseo de

· cambüu su vida actual para buscar otra
nueva, buena ó mala: la cuestión era abandonar la que llevaba á cuestas. Y sin tener
n:rcla en cuenta, abandonó aquel mismo día
á Thorney para dirigirse á Londinium, no
dando parte á nadie de sus planes ni de sus
pro¡3ósi los.

n
Camino de Londinum encontró Niranor á
un. hombre que ,üjaba en la misma dirección y que, pc·si~tenlemente, se empeñó en
acompañará 11uestro jóven. Era el tal un indi\•i,luo de aspecto venerable, con larga y
blanca barba, ele ojos vivarachos, que sonreían y sonreían bajo el cobertizo de las cejas. Nicanor-llegó á odiarle verdaderamente,
sin tener razón para ello; pero Nicanor odiaba entonces á todo el mundo.
·El hijo de Rathumus y de Susana se detu,·o, al aproximarse la noche, al lado del camino, para comer de l ts provisiones que llevaba; y el anciano se detuvo también y se

sentó sobre una piedra cerca de Kicanor,
como si estuviera vigilándole. Con el pedazo
de pan negro en una mano y un trozo de
carne en la otra, Nicanor miró. fijamente al
anciano, dispuesto á reñir con él; pero se enctmtró que con los ojos del individuo le sonreían, y como hacía ya mucho tiempo que
los homb.res no habían hecho otra cosa que
reprocharle, nuestro jóven se sorprendió
hasta el punto de devolver la sonrisa al viejo
de aspecto venerable. Sucedió con e,to que
desapareció en parte la aversión que Nicanor 1enía á los hombres; y aunque con alguna pueril reserva, el discípulo renegado del
maestro Tobías partió el pan y la carne en
dos pedazos y silenciosa y torpemente brindó una de las parles al anciano. Este aceptó
el obsequio poniendo ojos graves, aunque
siempre sonrientes, y en voz de tonos profundos, tan clara y vibrante como si tañera
una campana de escogido metal, dijo:
-Gracias, hijo mío.
Nicanor, aunque en lo más profundo de
su corazón se hallaba inclinado á la repulsa,
alegrábase de lo que le ocurría; y cu11ndo el
anciano habló, nuestro jóven no
contestó con aspereza, á pesar
de que el desconocido dijo, como si tuviera derecho á inquirir:
-¿Estás seguro, hijo mío, de
que será pnra tí un bien ir á
Londinium? ¿Está allí lo que
buscas'!'
- Pero... ¡si yo no busco
nada!
-¿,De veras?-dijo el anciano
sonriendo. -Pues yo creo que
seguramente vas buscando algo
que te tiene muy próximo á la
negra desesperación porque hasta ahora no lo has
encontrado en otras partes.
Repentinamente, llegó ÍI
Nicanor el recuerdo de
los tiempos en que había
vagado por los páramos,
bajo el cielo gris y bajo
la desolación, y no sa•
hiendo si lo que ahora le
: sucedía era un sueño 6
'ti/\ cosa real empezó á pen·
sar que el anciano resulr- !aba muy extraño y algo
de ser temido.
[ ) digno
-Anciano,-lepregun·
tó- ,:,cómo podéis decir
que no encuentro lo que
busco?
En la faz del descono·

,\J

-Es dccir,-prcgunló Tobías á Nicanor-¿has alterado mi dibujo?

AMOR DE DAMA
·
y A)IOR DE ESCLAVA
et o a~arec1ó retratada I a
p~z serafica del justo. Di"o
bondadosamente:
J
-Hijo mío, yo puedo hablar con el derecho que
d l
.
me
a e propio conocimiento
d~ las cosas que tú vas sabiendo ahora. El rostro de
los hombr~s 03 como rollo
de pergamino abierto para
los que han aprendido á leer
lo que en ese rollo hay escrito, y tu historia se lec en tu
rostro muy claramente. Te
encu~~tras en un mundo de
creac1tn tuya; pero el mund? de los hombres tiene también sus derechos sobre t.1
derechos
• '
V que no puedeS Ignorar.
. 1ve
·t· i yo te digo·• vue
a1s1 JO que has abandonado
porque para encontrar lo qu~
buscas no es preciso sal" 1
cam ~o,· y cuando ha vas
' irconª
segmdo tu objeto, 'que se
halla en el mundo de los
hombres, busca el ~antuario
quE;,_es ol puro amor.
'
Nicanor respondió:
.. - ¡No comprendo! ·Qué
tiene que ver el am G
ello?
or con

·d

POR ESOS MUNDOS

435

El anci.ano, que no separaba de el la mirada le d..
V
' '
IJO:
-·'&gt;
.
'
- eo que, en efecto no
,._,ue la paz sea conti,o!-diJ'o
el "rJo
.· . de,conocido á x·
. •
•
. mano sobre su cabeza'
. icanor poniendo una
me comprendes. Tú no c~no~es ~el amor sino bocanadas
e aire Pero vendrá l r
ca cabe~a se inclinó más
más
.
prenderás lo ue m· e rnmpo en que com- sobre
Nicanor como . . Y
· Apo} óse
entonces enco~lrará1: ?~abras significan, y
repenlipaz para tu alma ·S. o.,ar para tu cuerpo y nam.enle débil se inc~;~ei°s~~~!er¿~ºusta
planllanto piden lo ···hl i,bpai, que es lo que con la, ) murmuró:
.
s om res en los b
? scuros boOa~¿it ~:n~os homb~es! Yo también he
dias que atravesamos' y 11
.
ª que ahoia récorres , ¡
carán refuuio n · ·
e ~s también bus' ) e
amargura de m~ l~ hall~ran; entonces, la aconsejo ¡y hasta te mando!
que Roma la Podeer e shera p~ru el'o,, ¡por- hogar mientras sea tiempo. éu~~~ 0b~;ques tu
trado en él todo lo de . .
ayas eny
'
rosa, a caidol
tierra náda'serápara timas_ que veas. sobre la
suavemente sin
·
se inclinó, eleva'ndo :over~e de su asiento,
Se levantó·
'porquegozarasde paz.
Y puso su arrugada
b
cielo, sin que abo
es~ues las manos al
la
enmarañada
cabeza
d N'
ma~o_so re
Para Ni
ra sus OJOS sonrieran.
-Cada
cual
tiene
eh
icanor,
d1c1endo:
.
su o ra y su s·
b
barba y aq~e~º~~v:que\la 1 ª r g a y blanca
mo so.dre
blina plateada
do ca.bello er_an como ne- 1a tierra vJ recibe ¡a recompensa me.
reci a.
ciano.
que serv1a de mmbo al an- iQue la paz sea contiuol
Volvióse el descong :dO
..
obscuridad de la
hci Y se !nternó en la
-Tú también pasa ·
.
noc e. Dcspue~ el
d
e) pesar está sobre tí ra; t?rl ebs~ valle, pues se interpuso
entre
ellos
. ,, . mun o
p1a desdicha así
.
u a r_arás tll pro- rieron á ver,
' pues Jamas se volporque tu da . como tu p~op1a salvación,
de errores y demmlo e~ cammo de soledad,
m
ca vario.
alló
el
anciano
•
Envuelto en su capa
.
alentado
' Y, como si estuviera des•Nicanor
, sus manos descendieron y su blan- co'ltemplanilo las estr~ifermdanlec1ó
as e firmamento,

1[

e

�4:36

AMOR DE DAMA Y AMOR DE ESCLAVA

POR E50S MUNDOS

mientras reflexionaba sobre lo que· acababa
de oír, que no conseguía comprender; pero
á la vez empezó á forjarse una historia acerca de aquel anciano de barba plateada y sonrientes ojos, y así quedóse dormido.
Cuando despertó, al amanecer, inclinóse á
creer que todo babia sido un sueño; mas
como notara en sí propio una cosa muy distinta á sus prejuicios anteriores y viera que
aquella alma negra que en su interior tenia
antes se babia domesticado y aplacado, obedeciendo con superstición ciega las palabras
del extraño anciano dió las espaldas á Londinium y á todo lo que ansiaba encontrar
allí,~, determinó volverá la isla de Brambles, á Thorney, para seguir su vida anterior
y dedicarse de nuevo al 1r.:ibajo que podía
considerar suyo.
Y así fué como encontró su sino, que con
tenacidad iba en su seguimiento pisándole
los talones, pues de entre la neblina gris de
la mañana salieron unos soldados, seis ú
oobo, y el centurión que los mandaba, los
cuales, con ruido de armas y agitado paso,alcanzaron á Nicanor cuando lentamente retrocedía á Thornev.
El centurión p~so su aspera mano sobre nuestro jóven, ordenándole hacer alto.
Nicanor se volvió, pero antes de que pudiera preguntar colérico por qué se le detenía, los soldados Je ataron con fuertes esposas las muñecas y quedó prisionero entro
cadenas. Sin embargo, dijo al centurión:
-¿Qué quiere decir esto? Yo no he delinquido. ¡Exijo que se me deje libre!
-Exige cuanto te plazca,-respondió el
soldado.-Pero, en verdad, te juzgo algo mas
que tonto dejándote coger así: escaparse y
burlar á todos los dependientes del grande y
noble señor Eudemius para después ser cazado como cualquier manso cordero, tiene
poco lance... ¡Bah, esperábamos de tí mejores
cosas!
-¡Yo no tengo nada que ver con Eudemiusl-dijo Nicanor, explicando luego cuidadosa y detalladamente quién era, de dónde venía y á quién pertenecía.
Los soldados se hicieron los sordos, pues
creían que era Nicanor el esclavo de Eudcmius que buscaban, escapado hacía tres días
y por cu ya detención se había ofrecido una
recompensa.
Bordearon á Londinium por una calle alineada de tumbas, tomando un camino qua
conducía al Sur y algo a poniente, y que los
soldados en su charla titulaban Noviornagus. Anduvieron tres leguas y llegaron
á la estación conocida por el referido nom bre, donde tomaron caballos, montando Nicanor detrás de uno de los guardias. El ca-

mino seguía el centro del gran bosque de
Andérida y salía después á terreno abierto
siguiéndolo nuestros caminantes sin desean~
sar hasta después de las tres de la tarde. Tomaron á un lado una estrecha vía, por la que
caminaron durante otra hora, hasta que entraron en una alameda de frondosos árbole~.
al final de la cual encontráronse otra vez
en campo abierto, ante la pendiente suave
de una colina en cuya cima alzábase una
gran casa regia de muros blancos y varios
edificios en rededor de ella. En el centro de
la blanca muralla que daba frente á la casa
había una gran puerta de bronce y una casita
para el guarda, el cual inspeccionó por la
ventanilla á los soldados y les preguntó lo
que deseaban, dirigiéndolos hácia la puerta
de servicio así que contestaron.
Entraron por ella y se encontraron en un
patio al aire libre, rodeado en sus cuatro costados por edificios donde trabajaban esclavos. Nicanor supo entonces, por las conversaciones que oyó á los soldados, que estaba
en el departamanto de la servidumbre del
noble Eudemius. El centurión habló largo ~con vehemencia con el capataz, del cual obtuvo al cabo una cantidad en pago del servicio. Nicanor _yió después, sin comprender en
absoluto la transacción, que el militar devol•
vió ciertas piezas de moneda al capataz, y
que éste, dirigiendo antes en su rededor una
furtiva mirada, las ocultó. Partieron entonces los soldados, y sin entrar en más explicaciones, el capataz se acercó á donde se
hallaba encadenado Nicanor y le observó.
El capataz era hombre grueso, con ojos
pequeñuelos, hundidos en carne enfermiza, y aparecía más orgulloso que el mismo
gran señor Eudemius. Cuando vió el rostro
de Nicanor, empezó inopinadamente á maldecir y á disparatar, diciendo:
-¡Ya veremos cómo escapamos de lamala pasada que tú y tus compañeros me. habéis hecho para sacarme el dinero de mi
amo! ¡Tú no eres el esclavo que escapó hace
tres días!
Nicanor, viendo en esto un rayo de esperanza, contestó:
-Así lo he dicho yo á los que me detuvieron, y bien te hubieras convencido si me
hubieses mirado antes de pagar. ¡Si en todo
te conduces así, tu señor y dueño se arruinará por culpa de tus servicios!
Pero el capataz no se fijaba en estas observaciones y seguía su charla:
-¡Por mi cabeza, que os ,habéis burlado
bien! Pero tú ya estás aqui y ocuparás el
lugar del esclavo que ha huído, pues no
quiero que mi amo se entere de que he pa·
gado un servicio que no se le ha hecho...

¡Después de todo, tan esclavo eres tú como
el que ha desaparecido!
Nicanor se volvió furioso hácia el capataz,
dispuesto á que pagase cara su desconsideción; pero aquél, temeroso de las fuerzas
del recienllegado, llamó á su gente y ordenó:
-Llevadlo al maestro de armas y que le
pongan el collar. ¡Bajo pena de un fuerte
castigo se prohibe á todos decir que no es
este el esclavo que escapó de aquí!
Pusieron á Nicanor el collar bronceado
señal de la esclavitud, que llevaba grabad~
el nombre de Eudemius, y le mandaron trabajar con los esclavos.
Al pronto, al verse sometido Nicanor á la
dura condición de la servidumbre, quiso demostrar su malhumor contra cuantos le rodeaban_; p_ero convenciéndose de que tales
proced1m10ntos no le valdrían más que golpes y maldiciones, se conformó con su suerte. Entónces (y de esto se sorprendió él
mismo) empezó á interesarse por la nueva
vida que las circunstancias le habían traído.
Tenia fé en sus propias fuerzas, y lo aceptó
to~o ?º~º una. nueva expe~iencia, que al
prmc1p10 no deJaba de ser ~nteresante, sin
que por esto perdonara medio alguno para
esc~par. El trabajo no era mucho, porque
babia bastante gente para repartirlo. Además, Nicanor se encontraba en contacto con
una magnificencia en la que jamás había soñ~~o. Como siempre, sus ojos y sus oídos
v1g1laban con extraña presciencia seguro
nuestro jóven de que aprendería todo cuant? pudi~ra de la vida de aquella gran mansión, asi como de cuantos en ella habitaban.
IV
En esta disposición de ánimo, encontró un
día á _Varia, la hija del gran señor de aquel
palacio.
Era tan vasto este edificio que era cosa
muy fácil perderse entre sus muchos salones, pasillos y patios si no se conocía su
plano. Un día fu_é enviado Nicanor á dar un
r~cado á las cocinas, á donde llegó sin trop1~zo alguno. Pero,al volver, equivocó el camrno y se encon1ró en una parte de la casa
que p_ara él era desconocida. No por esto se
at~d1ó, pues ya era bien conocido entre los
cnados y estaba seguro de encontrar á al guno que le guiara. Empujó, sin darse cuenta de ello, una puerta, y quedó admirado y
verdaderamente encantado.
~allábase en un jardín, bello hasta más
alla de toda ponderación, con ámplias terrazas y graderías de brillante mármol por doude paseaban orgullosos pavos reales. En
un ángulo, babia una fuente casi escondida

437

en un bosque de rosas, sobre las que caían
surtidores de agua con plateada lluvia; y por
todas partes levantábanse estatuas y asientos de mármol, que se escondían entre la
frondosidad de los árboles. Rodeaban el jardín altas murallas cubiertas de parras, y una
a~e_rtura de la muralla del fondo permitía
dmsar los contornos de los edificios próxi~º~- Profusión y exuberancia de vegetación.
pal1das flores nocturnas cuya fragancia embalsamaba el aire, la hiedra que trepaba por
las murallas, y las rosas que caían en torrentes sobre las amarillentas imágenes de antiguos dioses y héroes, daban aspecto fantástico al jardín, en el cual un plácido lago reflejaba el firmamenlo, mientras blancos cisnes flotaban sobre aquel espejo negro y
plata.
Nicanor, reteniendo el aliento y dominado
por un placer que por lo inmenso casi era
penoso, exclamó:
-¡Hé aquí un lugar á propósito para los
grandes pensamientos y para soñar con
cosas extraordinarias!
.. De entre las aterciopeladas sombras y deJandose ver en la luz crepuscular, divisó Nicanor una figura explendente de mujer que
marchaba en dirección hácia él. Era negra
s1;1 cabellera, sus ojos melancólicos y sus labios de escarlata, y lucía joyas que brillaban en los pliegues de la perfumada túnica.
I?clinó_se nuestro jóven ante aquella aparición, sm apartar de ella los ojos, pues, aunqu~ esclavo, era, ante todo, hombre, y, despues, poeta.
-¿Quién eres?-preguntó á Nicanor la
hermosa mujer, que no era otra que Varia,
la única hija del noble y poderoso señor Eudemius.
- Soy --contestó el jóven - vuestro esclavo.
-¿Y por qué estás aquí? Este sitio sólo
á mi pertenece, y en él nadie más que mis
doncellas puede entrar.
- Suplico vuestro perdón,- contestó Nicanor, que se atrevió, además, á relatar á la
uoble dama el motivo de su presencia en el
jardín.
Entre tanto, los ojos de la jóven, que aparecían soñolientos, fijábanse en el rostro del
intruso; y éste, al encontrarse con aquellas
miradas, sintió que sus nervios sufrían terrin:ible conmoción y que toda la sangre, agolpandosele al corazón, amena:rnba congestionarle.
- ¿Y cómo te llamasr-preguntó la dama
al esclavo.
-Nicanor,-dijo éste-hijo de Bathumus
y de Susana, leñadores.
- ¿Nicanor? No es la primera vez que oigo

�A.MOR DE DA~lA Y Al\lOR DE ESCLAVA

438

POR ESOS MUNDOS

tu nombre... ¡Ah, si! Nerissa me ha dicho
que eres tú'el que entretienes con narraciones y cuentos á los criados y á las doncellas
durante las veladas... ¿Querrás decirme á mi
también un cuento? Me agradaría mucho
oirte: ¡me encuentro á veces tan sola, y más
en cuanto la noche llega!. ..
La dama extendió hácia el sierYO una
mano, que Nicanor tomó tembloroso entre
las suyas y llevó luego á su frente. Ella condujo al esclavo hasta un banco al lado del
durmiente lago, y obligándole á sentarse á su
lado le mandó que le contara cuentos como él se los
contaba á sus criados y_á sus
doncellas..
Empezó Nicanor su cuento
con aquella voz sJnora quo
se había oído en los campo,
y cerca de las hogueras, au~(fUe ahora aparecía mucho
más .baja para que la 1rJ.nquilidad de la noche po
se interrumpiera. Vana
tenía cruzadas las manos
sobre el ropón que la cubría, y escuchaba ~tenla
con labios entreabiertos
la relación de 1
esclavo. La obscuridad que reinaba fu é amortiguada por la áu rea l u n a, que
inundó el jardín
de luz gris pálida, dando al lago
aspecto de un estanque de plata
bordeado con el
negro marco de
los árboles. Las
flor es nocturnas
exhalaban perfum es aletargadores , que hacían
pesado el viento
estival. La voz de Nicanor continuaba brotando de sus labios y vagando incesantemente por entre la perfumada pe_numbr~.
Y cuando Nerissa, la fiel y anhgua criada,
se presentó allí de repente, V ar i a saltó hacia ella contenta de gozo y la besó, colmándola de cariñosos abrazos. Entonces, Nicanor fué despedido de aquel paraíso, y cruzados los brazos abandonó el jardín viendo
ante sí un mundo que desconocía, nuevo en
absoluto, mundo de belleza, de ternura y de
dolor al pr~pio tiempo.
.
Varia, ocultando 1)1 rostro en el pecho de

su doncella, dijo estas palabras á Nerissa:
-¡Me -ha contado cuentos tan exlraordinario, y maravillosos que jamás los oí iguale., en el mm1do! Quiero que Nicanor vuelva,
porque oyéndole soy muy feliz, ¡muy. feliz!
Prométeme que le harás volver, pero sm decírselo á nadie, pues yo no q~iero que le
castiguen por mi.
V

En el palacio del noble y poderoso Eude mius celebrábase
una fiesta, que hizo precisos I os
servicios de todos
l o s esclavos de
la casa. Sólo Marcus, el más anciano de ellos,
que y a tenía el
cuerpo encorvado
, por el peso de los
aií.os, fué dispen..
sado de sus obligaciones, y estaba
o~upado, e n e 1
jardín, al lado del
fu ego encendido
para calentarse,
en bruñir una cacerola d e cobre.
De improviso.
apareció Nicanor
a n t e el círculo
marcado p o r la
luz del fuego al
rededor de Marcus. Llegó vacilando bajo el peso
de un gran barril
-Enestesitionadiemásque que llevaba á la
mis doncellas pueden entrar,
•
1
-dijo Varia á Nicanor
espa1aa, con e
pelo lustroso por
el sudor que le caía por el rostro, y los
músculos contraídos. Pasó la zona de luz,
sin ali en tos, y se internó en la obscuri- _
dad. Siguióle otro esclavo también cargado,
y otro, y otro, todos extenuados por el peso
de grandes objetos, contrayendo los múscu ·
los como bestias de carga bajo el yugo, para
que los habitantes de la gran casa pudieran
estar servidos perfectamente y sin faltas de
ningún genero.
Marcus, suspendiendo Ru ocupación, púsose en pié y marchó al lado de los esclavos,
cacerola en mano. El fuego, entregado á sí
mismo, lanzaba ondulantes resplandores sobre las obscuras paredes que rodeaban el
patio, sobre et piso trillado por el c0ntíriuo

439

paso y sobre el pozo que.ocupaba el centro. silenciosos pasos, y atravesó el césped basta
Marcus entregó á Nerissa 'la cacerola, y la gradería de mármol. La forma aparecía
dirigiéndose luego al jardín, permaneció en negra, como una sombra á la luz de la luna,
la entrada mirando á través de la puerta; delgada y ligera, y con un mechón de pelo
más allá no se atrevió á internarse, por- indomable en la cabeza. Permaneció en el
que todo el espacio estaba consagrado á escalón más bajo y llamó suavemente, con
la hija del señor y á sus doncellas. Frente á llamada tierna é inarticulada, que á duras
él, más allá de la extensa pradería, veíanse penas llegó á los oídos de Marcus y que hizo
á la luz de la luna anchos peldaños blan- á éste lle,arse la manó al puño del cuchillo
cos que conducían á pintoresco paseo, y de- que colgaba de su cinturón. Varia, que se
hallaba en la
trás, á lo lejos,
cámara,
oyó la
distinguíase el
llamada; 'v
brillar d e 1a
traspasando él
luzen lacáinaumbral con la
r a de Varia,
cabeza elevaaunque apareda y los bracía medio vezos colgantes
lada por las aly llegando
tJs y delgadas
hasta la explacolumnas de
nada donde la
la galería. Las
luz de la luna
dos ventanas
brillaba c o n
q u e llegaban
resplandor arhasta e l piso
gentino, bajó
de 1a terraza
las gradas lenestaban abiertamente, pero
tas para dar
sin vacilar .
entradaal ait-e,
Marcus, asomque era cálido.
brad o, contiMarcus vió
nuaba o b serde repente á
va.ndo, y con
Vari a entrar
verdadera
sola en la haextrañeza vió
bitación y pacómo la negra
sear de arriba
sombra humaabajo lentana cogía lamamente como si
no de Varia y
estuviera can la besaba, y
sada ó contracómo los dos,
riada. E 1 escogidos de la
clavo se humano, pasaron
biera retirado
por e 1 jardín
de allí entonhásta llegar al
ces por temor
111arcus, oculto por el tronco de un robuslo árbol, vió á dos personas
en la obscuridad del bosque
·
obscuro -bosá una reprique de altos y
menda; pe ro
en el momento de volverse para hacerlo, hs y copudos árboles. El viejo esclaYo, no savides que se extendían por la pared lejana se biendo qué hacer, decidió deslizarse ocultamoviE&gt;ron produciendo ligero ruido. Como no mente por las sombras, pegado á las murareinaba viento alguno, el fiel y vigilante pe- llas; y cuando estuvo cerca del sitio donde
rro viejo Marcus se internó en las sombras, se hallaban Varia y su acompañante,• oyó
y esperó hasta averiguar el motivo de esto. una voz que hablaba suavemente, pero con
Y entónces vió que la hija de su señor vehemencia. Marcus se acercó cuanto pudo
cruzaba con paso lento é incierto la cámara para escuchar, y oyó palabras que llevaron
que las luces alumbraban veladamente, y se á su memoria recuerdos de cosas en otro
detenía frente á su mesa-locador, cerca de tiempo por él conocidas y acariciadas y
la gran lámpara de plata, para despojarse luego perdidas, y que mejor sentía que comdel peso de las alhajas que la abrumaban. prendía. Se ocultó en un árbol de anchas
De la obscuridad, arrimada á la muralla, se bojas, desde donde veía únicamente los
adelantó una sombra humana con veloces y contornos de una forma negra, medio per•

�POR ESOS
4.4-0
didas en la obscurirlad. El encanto de la voz
que hablaba se apoderó de Marcus: era una
voz de tonos profundos, vibrantes. El anciano esclavo se encontró cautivado, dominado,
hasta el punto de va?ilar c?mo. vacila la
hierba á merced del viento, mflu1do por la
fantasía de aquellas palabras.
..
De pronto, cesó la voz, y la tranquilidad
pareció más profunda. Marcus oyó el ro~e
de vestidos sobre el banco, y escuchó el siguiente diálogo:
-¡Más, más! No ceses en tu cuento, yo te
lo suplico, amigo mío!
.
_
-Dificil es que pueda contmuar, senora
mía. Me falta algo que las palabras n? pueden expresar, y no sé si esa falta consiste en
mí ó si...
-Recuerdo ahora que dos noches hace
empezaste á contarme que un ~ó~en de baj_o
nacimiento y muy pobre cond1c1ón, que vivía en los países del Norte ...
-¿Acaso qu~ré~s qu~ co!nplete la historiat1 Si es a~1, senora mía, tened la seguridad de
que me sobrarán palabras para
referírosla.
y empezó con voz argent!na,
clara, brillante, esta narración.

MUNDOS

AMOR DE DA~IA Y AMOR DE ESCLAVA

lujo y comodidud, otros trabajaban y sudaban para que los primeros gozaran tales beneficios· bastantes rostros de los que ante él
pasarod le parecieron extraños de verdad,
tanto como la charla en diversas lenguas
que oyó: le parecía que cada semblante buscaba una cosa que no tenía nombre y que
cada lengua pedía algo ~uenolograba encontrar. Al cabo de algún tiempo do este nuevo
vivir el pastor sintió que él también buscaba
algo,'algo nuevo que no podía encontrar: y
pensando, no dejando de pensar, ~e preg1mtó si lo que él perseguía era la misma cosa
que ansiaban los extraños rostros.
, Porque el azar lo quiso,_ ll_egó cierto día
á una expléndida casa y residió en ella, confundido entre infelices esclavos que trabajaban para que otros disfrutaran del lujo y de
la comodidad. Y el pastor de ayer, esclavo de
hoy llcaó sin saber cómo, á una parte de
' " ' de su amo, que parec1a
. terreno
la posesión
.

VI
-Era en efecto, como habéis
dicho, 'señora mía. El jóven á
c•uien me refería y que ahora
~e recordáis, vivía en las grises
tierras del Norte, donde las elevadas montañas forman cordilleras que circundan la tierra.
Era pastor, pastorcito nada más;
porque aun cuando _ayudaba á
su padre en el serVICJO de s_u
señor en las horas que no cmdaba rebaños, sólo se mantenía·
de negro potaje y de ágrio p_an
y no se vestia más que con pieles de carneros. Pastor, sólo
pastor y nada má~, nunca_conoció que en la vida hubiera
cosas distintas á las que él veía,
y vivía feliz y salisf~cho con
ellas. Pero llegó un bempo en
q u e el pastorcito conoció el
mundo, y dejando sus_ rebaños y
sur. hatos con permiso de su
señor, por largos camino_s bajú
al Sur y pasó p o r diversa,;
grandes ciudades.
,En ellas vió muchas cosas,
bien diferentes entre sí: mientras unos hombres vivían con

sagrado porque hasta allí nadie podía entrar
sin previo permiso ...
La voz de Nicanor cesó al llegar á este
punto de su narración. Pero Varia, inclinándose cariñosamente hácia él, le obligó á continuarla, haciéndole esta pregunta:
Y después ... ¿qué ocurrió?
- Que el pastor encontró allí lo que había
estado buscando por todas partes, lo que
toda alma viviente tiene derecho á gozar: la
Felicidad, que algunos llaman Amor y que
no deja de haber quien la titule Dolor.
Una pausa breve hizo Nicanor y un suspiro se escapó de un pecho.
- En aquel lugar sagrarlo, que era jardín
encantador, estaba hermosísima don e ella,
pura y divina: la hija de los señores de
la posesión. El pastor sintió vivir entonces
una vida para él nueva y desconocida: era
que amaba á la bella dama. Dotado de gran
fuerza de voluntad, quiso dominar su sentimiento: ella era sei'í.ora de gran estirpe, y él
no debía cortejarla; ella era pura como los
ángeles del cielo, y él no quería contaminarla con la podredumbre en que él había
vivido. Pero la dama ya le había enseñado á
amar, á amar como las
mujeres enseñan á I os
hombres que
las amen ...
-Y él...
; 1a amaba?
:_ preguntó

441

Varia á Nicanor, en voz baja y soñolienta.
-¡Sí, señora mía, él la amaba apasionadamente, con deliriol-respondió Nicanor.
aunque esta vez en lugar de vibrante ternura había en su voz tonos de soberbio triunfo. --¡Sí, la amaba y nada podía disuadirle de
amarla! La quería como ella le enseñó que la
quisiera: con el respeto, con el cariño, con la
santidad que corresponden al espíritu, sin
que nada tuviera que ver la materia en ese
amor.
-Y ella,- preguntó la soñolienta voz¿le amaba á él'?
-Sí,-contestó Nicanor lentamente, volviéndose hácia ella tan cerca que sentía
su aliento-sí, le amaba, aunque ella lo ignoraba.
-¿Lo ignoraba, dices? - observó Varia
á Nicanor, al tiempo que aparecía bañada
por la luz de la luna que cayó de lleno en
la cálida blancura de aquella linda garganta.
- -Yo creo que ella lo sabía...
-No,-respondió Nicanor- no lo sabía
cuando callaba su amor y no se lo decía á
él. .. Decidme ahora, señora mía: ~i os hubiéra,is encontrado en el lugar de esa dama,
-siguió hablando Nicanor tembloroso por la
emoción-¿se lo hubiérais dicho al enamorado jóven?
--¡Se lo hubiera dicho, sil-contestó Varia en voz baja y apasionada.-Y le hubiera
dicho además: «Necesito tu amor, necesito
que me ames y que permanezcas conmingo
siempre.,
Nicanor, inclinada la cabeza sobre una
mano y casi llorando de agradecimiento, oyó
que le decía Varia trémula y dulcemente.
-¡Si yo fuera esa mujer, le amaría, si él
fuera como tú me dices que ese jóven es'
Nicanor, apoderándose de ambas manos de Varia, dijo:
-¡Gracias, señora mía, gracias!
Y levantando inmediatamente el rostro de la dama, que ésta había ocultado
entre sus rodillas, se puso á contemplarla
ensimismado. Varia tenía los ojos cerrados y sus rojos labios temblaban. Vacilante el esclavo y con la respiración cada
vez más difícil, inclinó la cabeza y dió un
beso en aquel rostro. Al estrecharla después en sus brazos, Varia exclamó dulcemente:
-¡No te marches de aquí, Nicanor!
,, Te ruego que siempre, constantemente, permanezcas en este jardín.

VII

-¿Y él, la amaba?-¡,reguntó Varia al esclavo

Nicanor se lanzó sobre Marcus asiéndole por la garganta

Entonces, Marcus, el anciano guardian, arrastrándose desde su guarida.
llegó frente á ellos, é irguiéndose si-

�442

ÍNTIMA

lenciuso• blandió en sus manos brillan le cuchillo. verle Nicanor, sintió apoderarse de
sí un asombro y un terror grandísimo al propio tiempo, pue;; la presencia de aquel hombre al lado de ellos significaba que l? esperabala muerte en me&lt;lio de torturas menarrables. Púsose en piá, y empujando suavemente á Varia, á fin de que colocándola delrás de él la obscuridad la ocultara de la
vista del esclavo hizo .frente (l Marcus, que
gruñendo como' irritado mastín dijo:
-Más que loco, ;_ignoras lo que tus actos
de esta noche han de costarte?
Nicanor, con el corazón palpitante, veloz
como el rayo, saltó como fiera acon-alada sore Marcus, y cogiéndole por la garganta le
b
hizo caer á tierra.
Varia lanzó entónces un grito penetrante
d dd J
h
que pareció l~erir la tr~nquili a e ~ noc e
como afiladís1mo cuclnllo, y exclamó.
-·¡Oh! ·¡No lo mates, no _lo mate_s_!
.
-¡Callad, p::ir Jo que mas quera1s, m1 se~
ñora adorada, y marchad ~l momento a
vueslra tu cámara! -dijo Nicanor en vo,.
'ó
l cólera Idos
ahogada por 1a emcc1 n y a
.'
y dejadme que yo solo arregle este asu~!º·
Varia se alejó velozmen!e de aquel s1_tto,
sin respirar apenas, de mi_edo y d_e excitación· v subiendo la gradena de marmol, se
inte;n'ó en su habitación y cerró la ventana.
Nicanor arrodillado sobre el peeho del esclavo, 1~ amordazó con un girón arrancado

Al

de su propia vestimenta, _y_atando lue_go fuertemente los brazos del v1eJo con su cmtu_rón,
preparósc para cargarlo, como en otro tiempo preparaba los carneros muertos para cargarlos al lomo de !ªs. mul~s. y observan~o
que el jardín segu1a 1mpas1blP. y mudo b~JO
la indiferente mirada de la luna, nuestro Jóven habló de esta manera á Marcus, con
voz que apenas sobresalía del murmullo de
las hojas de los árboles:
-No te mato porque ella me ha ~~dido
tu vida... Pero como tu lengua nos trfic10ne,
ya puedes l?Uponerte cuál ha de ser a suerte que á tí y á mí nos espera. Otr~ vez te repito que no· puedo matarte; pero, a p~sar de
ello evitaré que el relato de lo ocurndo esta
noche salga de tus labios. ¡Fíjate en que esa
· 'd
t l
t
es la alternativa entre m1 v1 a y u engua.
Y colocándose de rodillas sobre su victiroa, que le miraba con OJ·os inyectados en

MAYO: SOL EN TAURO

P:º-

sangre y brillantes á la luz_ de la luna,
bó Nicanor el filo de la hoJa de su cuch1llo
cortando la mordaza que sujetaban 1as fandibulas del viejq esclalvo, al cual &lt;lió un uerte puntapié.
·,
y salió Nicanor del jardín á grandes pasos
y silenciosamente, proyectando una s_ombra
negra en la claridad de la luna, mientras
Marcus, que difícilmente )ogró poners~ en
pié lanzando roncos gruñidos como ammal
q u¿ sufre, amenazó con el puño á la bforma
humana que se desvanecía en 1a soro ra.

(Contimtará)
llitstraciones de Reina fofante.

INTIMA
Perfumaré mi verso con tu aliento,

y al claror de la lumbre de tus _ojos
cincelará mi estrofa el pensamiento.
El ritmo la cadencia, el dulce acento ...
. 1
¡eso se lo' darán tus la b'10s rOJOS.

. '

HOROSCOPO DE LOS MESES

ERASl\JO

.PELLÉS

STE

mes, quinto del año moderno, fué el

E tercero en el Calendario Romano, siendo su nombre de dudoso origen.

•1

Los romanos consideraban de mal agüero
este mes para contraer matrimonio. La Iglesia Católica llama á Mayo el Mes de María,
celebrando solemnes ·cultos durante sus treinta y un días, dedicados á la Santísima Virgen. En Inglaterra, se llama Mciy Day al primer día de l\Iayo, y en él, siguiendo antigua
costumbre, todas las clases del pueblo se levantan al amanecer para esperar la salida
del sol y saludar así el advenimiento d'l la
Primavera, estación que es costumbre en
aquel país no considerar 9omo entrada hasta que llega el citado día.
En este mes se plantan las cepas y los vegetales, así como los árboles frutales. Las habas de jardín prosperan mucho si se plantan
en la luna de Mayo.
Es Tauro, segundo signo del Zodiaco, la
constelación que rige á este mes: hace su
entrada el 20 de Abril y cesa en su imperio
el 19 de Mayo. Es un signo terrenal, fijo y
femenino, que gobierna el cuello y la garganta, y sus principales atributos son el secreto y la voluntad.
Las personas nacidas en el periodo de la
cúspide de Taut·o, ósea des&lt;le el 19 al 25 ce
Abril, cuando el Sol se encuentra en el borde
del signo, participan de las características de
esta constelación y de Aries, que le precedió,
Tauro dota á los que nacieron durante su
tiempo de disposición obstinada: los hace rebeldes al consejo, anormalmente orgullosos,
difíciles de ser asequibles y amigos de la
oposición hasta el punto de suscitar controversias con el solo fin de hacerse visibles.

Los súbditos de Tauro que resultan tardos
para encolerizarse y para calmarse, son después rencorosos y difíciles de reconciliar.
Este signo da á sus protegidos espíritu recto, justo, investigador y asluto; los hace difícil es de rnr sondeados en su ánimo, concediéndoles así la cualidad esencial del diplomático.
Generalmente son muy afectos á sus propias opiniones y sentimientos; taciturnos y
tenaces, su voluntad es firme, perseverante y
determinada en la persecución del fin que se
proponen; tümen dotes de mando y están
dotados de gran potencia de concentración.
Sus principales caractnrísticas son la determinación, la previsión y la vivacidad de
juicio.
Se adaptan prontamente á las circunslan cias, y con facilidad asumen cualquier nuevo papel. Son mu y impresionables, y extremadamente sensibles á los pensamientos y
~entimientos de las personas que les rodean.
Como amigos son leales, en tanto que no
se les contrarie; pero cuando encuentran antagonismos, resultan muy malos eMmigos.
Sus fallas dominantes son la cólera, la
crueldad y la obstinación; cuando se les excita no hay medio de calmarlos; son egoístas en sus exigencias; y si intervienen en los
asuntos de los demás, suelen producir á estos muchos di,gastos.
La mayor parte de los nacidos bajo este
signo son obstinados y voluntariosoi':: pero
tienen gran potencia de sufrimiento y siguen
fácilmente el ejemplo de sus mayores.
Estas pen¡ona.s s011 generalmente de anchos hombres ydeconstitución fuerte,de rostro lleno, morenos y de nariz y boca grandes.
Su temperamento físico es bilioso-sanguíneo

�ESPEJISMOS
444
en las latitudes meridionales, y linfático-ner- y los de la segunda serán mu y brillantes
en inteligencia.
.
vioso en las septentrionales.
.
El plan ela gobernante es Venus; las Joyas.
Los mejores amigos de .. los nacido~ en
Tauro hállanse entre los h1JOS de Capricor- la ágata y la esmeralda; los colores. astrale~,
el rojo y el amarillo; la flor, el narciso; el dia
nio y Li,bra.
La unión de los nacidos bajo Tauro y Ca- afortunado para los hijos de Tauro, es el
pricornio será feliz, lo mismo que la de los viérnes· ~layo y Julio los meses más propisúbditos de Tauro y Libra. Ad.emás de ~s- cios· A~her la antigua tribu hebráica goberla felicidad los hijos de la primera umón nad~ por esta constelación, y Asmodel el arresultarán 'robustos y fuertes físicamente, cirngel protector.

¿CUAL ES MI OBRA PREDILECTA?
Esta información, comenzada en niuestro número de Noviemb1·e último, no tiene
otro objeto que avel'ig11ar po1· propici manifestación de las autores cuál es su obra
predilecta, ya poi· la perfección con que clesarrollat·on su pensmniento, ya poi· las
circunstancias que presidieron su génesis, ya, en fin, poi· el éxito qne logró el trabajo al ser conocido por el público. Echegaray,Palacio Valclés, Bretón, Querol, Galclós,
los hermanos Quintero, Eugenio Alvarez Dumont, Amacleo Vives, Blcisco Ibáñez,
Linares Rivas, l,figuel Blay, Tomcís Luceño, Salvacloi· Ruecla, Salvador Vinieg,·a,
Eduardo Zamacois, Francisco Flores Gm·cía, Arturo Reyes, Santos (;hocano, Mufioz Degrain, Felipe Trigo. Miguel Moya y ~ital Aza, han expuesto ya su opinión.
Oigmnos ahora lo que dicen otros maestros.

Aniceto Marinas

ESPEJISMOS
¡Libro es el mundo de enseñanzas lleno!
La piedra que ignorada
yace del río en el profundo seno,
limpia y pulimentada,
.
nos muestra con su ejemplo que en la v1da
el hombre, cual la piedra, va rodando
por la abrupta pendiente, destrozando
su mísera existencia en la caída.
La nube que al fulgor de la mañana
se esfuma en el Oriente
nimbos lanzando de zafiro y grana,
y surca suavemente
la inmensidad, nos dice que es tan bella
la ilusión, que en el 'Pecho nace, crece,
se remonta y al fin desaparece
sin dejar de su paso ni la huella.
Y el tronco secular que enfurecida

el aquilón abale,

.

y aunque intenta luchar cede, y vencido
sucumbe en el combate,
espejo es fiel del hombre y sus engaños:
le amenaza la muerte, lucha, oscila,
defiende su existencia, mas vacila
rendido por el peso de los años.
N. VIDAL PITA

• ¡

Este distinguido escultor, que en edad aún
temprana ha sabido conquistarse un lugar
ilustre en el arte h ispano, nos dice lo si- guiente:
-Difíciles contestará la pregunta que
se me hace, si he de
concretar mi preferencia á u n a sola
obra mía; y no es
ciertamente p orqur
esté orgulloso de mi
producción, sino porque nuestro arte en
E5paiia es mu y va ria do y complejo:
hay que cultivar todos los géneros p,ra
poder vivir, y es difícil sobresalir en·
ninguno no dedicánse á una especialidad. De ahí nuestro
atraso .
»Por eso, no es
una sola, sino son
tres, mis obras predilectas, entresacaAniccto
das de cada uno de
los géneros escultóricos por mí cultivados: monumental, religioso
y decorativo. Hacia las tres producciones
siento especial cariño, si bien debo advertir

que el género monumental, por set el que
mnyores dificultades ofrece, el que tieae más
amplitud para desarrollar las ideas y, por
consiguiente, el que da al escultor más ocasión de lucimiento,
es quizás el preferido
por mí; y, dentro de
este género, el grupo
de La IAbertad, que
hice con destino al
monumento de Alfonso XlI, es el que,
p o r circunstancias
especiales, cautiYa
por ahora mi ánimo.
&gt;Y se comprende:
la realización de todo anhelo trae consigo la desilusión, y
con toda obra de arte
ocurre que se acomete con grandes esperanzas, y, á medida que avanza en su
desarrollo, se v a n
apagando los entusiasmos. Por eso, esta
obra mía no ha defraudado aún las ilusiones que en el\a he
puesto, por lo m1~mo
Marinas
que no la ~e, v~sto
realizada... m se s1 la
veré. De modo que, obligado á puntualizar,
puedo decir que esta es mi obra predilecta .. •
hasta hoy; porque la favorita, la soñada, la

�¿CUÁL lli.i MI OBRA PREDILECTA?

que todos acaríciamos eu nuestra mente, está
por realizar.•
La escultura predilecta de Aniceto Marinas
en el género religioso representa á Santa
Susana, y es una talla policroma hecha con
destino á la Catedral de Santiago de Compostela. Y la obra decorativa, un artístico
lavabo, en mármoles y bronce, merced á
cuya ejecución
obtuvo el ilustre escultor )3
plaza de profesor en Escuela
Central de Art es é Industrias, que desempeña actualmente.

Let Libertad.-Fragrpcnto drl mo11umenlo á Don.Alfonso XII, por Aniccto Marinas
")

, .1

·r

.
'

f

•

)

.

4±7

prelado hispalense, encomiándola sin reservas. Acaso contribuyese á ello la expresión
que supe dar al rostro de la escultura, pro•
curando que resaltase en él, ante todo, el
stllo de sabiduría sobre el de santidad, por
creer que de esta manera quedaba mejor
comprendido y expresado el carácter del
personaje. En cambio, la estátua de Berruguete, que mod e I é también
con destino al
mismo Palacio
de Biblioteca y
Museos, donde
está emplazada,
en la parte de
la calle de Serrano, pasó
casi inadvertida, y, aunque
José
gustó,no produAlcoverro
jo entusiasmo.
Pero á mi me
agrada mucho
En el centro
más que la
de su estudio,
otra, y aún hoy
materialmente
me recreo conabarrotado de
templando la
hoce los, el ceactitud gallarda
lebrado esculq u e la figura
tor da la última
ostenta.
mano á un!\iño
»PQr eso, paJesús, de talla.
r a señalar mi
Al oir los pasos
obra predilecta,
del ,·epporter,
m e encuentro
alza la cabeza,
perplejo entre
inclinada sobre
las dos mencioel trabajo, y se
nada!-. En raentera de la pezón de verdad,
tición del solidebiera incli- •
citante.
narme por el
- Entre I a
Berruguete_. ya
multitu,d de
que es la que á
obrí).s que he
mí más me gusproducido-dita y de fijar mis
ce-no es para
preferencias se
mi dificil enSanta Susa11a.-Escultura policroma, por Aniceto Marinas
'-rah; pero, por
contrar prediotra parte, no
lecciones... Lo
malo es que no siento esta preferencia hácia puedo ni debo olvidar el gran éxito que me
una sola, sino hácia dos de mis estátuas, valió la estátua sedente del gran polígrafo de
entre las cuales me sería muy difícil, acaso Sevilla, de tal manera que críticos y artistas,
imposible, escojer pma cifrar en ella mima- cuando de designarme tratan, en vez de citar mi nombre me llaman el autor del San
yor afecto.
• Una de estas dos obras es el San Isido- Isidoro ...
ro, que se halla en la escalinata de la Biblioteca, haciendo pendant con Alfonso el
Oregorio Martínez Sierra
Sabio, también mío. A raiz de celebrarse el
Entre los jóvenes escritores que actualconcurso abierto para premiar las mejores
estátuas con destino al mencionado monu- mente infunden savia nueva á la literatura
mento, la crítica se fijó en la figura del sabio patria, tiene una personalidad muy marrada

�;.CliAL ES :.\ll OBRA PREDJLECTA?

í48

+l-9

POR ESOS MUNDOS

Lavabo en mármol y bronce.- Escultura decorativa, por Anicelo Marinas

.
?
.,
aliente este cu yo nombre antecede: más encontrarme en la calle aho'.a mis~o. •
ua v s
. .
l L t·
»El amor de un poeta á sus libros tiene,
poeta, noveli~ta, autor dramat1co, as e ras
sin duda, algo de amor
no tienen abismos en
de mujer, y por es~,
que no haya _él buceado
para buscar el preferini rinconceJOS que no
do me he preguntado
haya sabido escrutar.
'
1os IDlOS
•
yo:-¿Cuálde
Responde á la preg~nme gustaría más ver
ta objeto de esta 1~ en manos de aquéllos
formación con las siy de aquéllas a quieguientes líneas, en l~s
nes bien quiel'O, ó de
que brilla, como lámiaquéllas ó aquéllos
na de acero bruñido,
que d e s e o que me
la cadencia rítmica de
quieran bien?
su prosa cincelada:
»Padrazo debo ser
.pa r a conocer el
para estos hijos mios
amor de los amores,
espirituales, y con un
solemos los hombres
corazón en el que cahacerno, esta pregunben holgadamente una
ta: «¿,Por quién darí_a
porción d e am_ores:
yo ahora mismo la videspués de aquilatar
da sin un momento de
lo mas sutil y sincera'
y
.
vacilación?• , segun
mente que me ha sido
me ha confesado una
posible, vengo á desmujer, ellas, espíritus
cubrir que tengo¡nada
más prácticos, digan lo
menos que cuatro deJosé Alcovcrro
que quieran literatubilidades!
ras, acostumbran, para . .
.
á Sol ele la ~rde - como pallegar al mismo descubrmne~_to, a emple.~r dre,Quiero
á hijo formal y aplicado, de esos que
esta obra interrogante: «¿A quien me guslaua

Alonso Berru¡¡uete.-Escuttura, por José
.\lcoverro

Saii Jsidoro.-Escultura, por ,Tos,'

traen á casa buenas notas y no clan disgustos
á la madre- le quiero, digo, porque le estimo más que todo-; y porque me parece que
está bien compuesto, correctamente escrito y
serenam •nte emocionado . Si fuera
hijo de carne, como lo es de espíritu, tendría con él
largas h o r a s d e
charla y le contaría todos mis secretos.
•Quiero á 'I'e((-

ro que casi siempre tiene en los ojo-; la ilusión de una lágrima ó el centelleo de un entusiasmo; que canta en voz baja mientra~ me
quita el polvo de Ja mesa, y que en algunas
lardes de verano se
come á beso~ al
hermano pequeño,
soi1a11do, sin sabe:·
en qué ,ueiia,conel
amor que ha de venir.
» Y quiern á Ln
feria d e A eu ill:1
porque es la rapaza
saltarina q u e me
alegra la casa con
sus risai:; y su palabrería. Esto es todo.
Resúmen: Sol de
la fcmlr, el e¡ 11 e
más estimo; Jlotii·os, el r¡ u e mit&lt;i
amo; Teafrn de e11sue11o. el que más
m e inquieta; L rt
ferict de Keuill!r,
el que má., me ilusiona.»

tr o

de ensuef10

como al chiquillo
pálido, q u e anda
siempre u n poco
por las nubes, preocupación de I a
madre, r¡ue tiembla
que se muera, y del
padre . q u e temo
que el día menos
pensado ha de salir
la criatu,a haciendo versos.
•Quiero á Jfoti·vos como á la hija '
mayor, que va por
la casa sin hacer
mucho ruido. que
se ríe á veces, que
no llora nunca, pe-

Alcoverro

Salvador Martínez Cubelis
Gregorio llfarUnez Sierra.

- )[i obra predilecta-nos dice el

�¿,CUÁL ES llll OBRA PREDILECTA

Retrato, por Salvador Martínez C• 1lioll$

451

renombrado pintor que supo inmortalizar en bre del que comienza á luchar por ella.
,el lienzo á Inés de Castro-apenas si la co, Caslelar, de.,de el Gobierno, había restanoce nuestro píiblico: es un retrato de mi pa- blecido las pens:ones para artistas creando
dre, que pinté hace más de cuarenta aiios, la Escuela de Roma, fecundo plantel que tan
&lt;mando yo acababa de cumplir los veinti- brillantes frutos ha producido para el arte
uno de edad.
patrio. En la primera promoción fuímos á
»Desde el primer momento me encariñé ella, después de las correspondientes oposi{!On este cuadro, r al presentarlo á la Expo- cione;;, varios jóvenes entusiastas entre los
sición, recién concluido, confieso que tenía que figuraban Alejandro Ferrant, [?ederico
grandes esperan,1,as de triunfar con él. Sin Madrazo, Ru perlo Chapí y algunos otros. No
embargo. no fué así: y aunque este descala- bien imüalados en la Ciudad Eterna comenbro me produjo la pena consiguiente, no por zamos nuestros trabajos con fé y entusiases~ pe1·dí á mi ....__
mo vehemeules.
obra el afecto que
• Yo llevaba,
en ella había puesbosquejada e n el
t o . Pasaron l o s
magín, la idea de
años : otros cuami obra: idea caódros míos alcanzatica y deshilvanaron gran éxito, sin
da, pero grandiosa,
que á pesar de ello
de la cual sólo enlograsen desposeer
treveía las líneas
á aquel del lugar
¡renerales, algo así
d e mis preemicorno un conjunto
nencias. Y hace
nebuloso: p ropomuy poco tiempo
níame componer
-en 1905-lo enun grupo monuvié á Alemania,
mental que repredonde , figurando
sentase Los ánen un imporlan1e
geles rebeldes. Peconcurso, me ha
ro como su ejecuvalido una medac i ó n ofrecía no
l la de primera
pocas dificultades
clase.
- principalmente
»¿,Será que e 1
por la escasez de
gusto evoluciona
tiempo para realien sentido favorazarla - reduje el
ble á aquel cuadro
pensamiento pride mi juventud'?•
milivo limitándolo
Yo no lo sé: lo
á Luzbel, el ángel
cierto es q u e el
malo.
triunfo conseguido
•Puse manos á
Salvador i\Iarlínez Cubells
por é 1 ahora no
la obra, que iba
ha aumentado el
saliendo muy á mi
el cariño que este lienzo me inspirara siem- gusto. Pero un día se me ocurrió que era una
pre, como tampoco las desilusiones de anta- omisión imperdonable estar en Italia y dejar
ño fueron suficiente;; para hacerlo dismi- de conocer las grandes creaciones de .Miguel
nuir.
Angel, de las cuales me separaba una distancia relativamente pequeña.
• Y á Florencia marché con el propósito
Ricardo Bellver
de estudiar al maestro incomparable, dejanLa generación actual tiene casi olvidado, do á medio hacer mi estatua. Días de imboinjustamente, á este gran escultor cuya:; rrable recordación fueron para mí los que
producciones, en tiempos no lejanos, entu- dejé transcurrir contemplando las obras insiasmaron al público en certámenes y expo- mo1·tales de Buonarotti. Cuando volví á Rosiciones, mereciendo lauros de la crítica.
ma, llevaba en el cerebro incrustada la gran-Mi obra predilecta-dice el artista in- diosidad de sus figuras, no superadas por
signe-es la que sirvió para darme á cono- nadie.
cer, cuando, recien venido de Italia, donde
•Llegué al estudio donde trabajaba, :ilcé
-estuve pensionado, se ofrecían ante mi vista el.paño que cubría mi comen7:.ada labor... y
los horizontes de la vida con la incertidum - el más ttemendo de los desencantos me cla-

�POR ESOS MUNDOS

4-52

453

OFÉLIDAS

con el título guasón
de Viajes morrocotudos.
Pues bien: sobre las demás
por esa tengo interés.
¿_Porqu,élo tengo? ¡Porque es
la que me produce más.'

Pio Baro.ia

Juan Pérez Zúñiga

eu tan lo que yo no la había comenzado aún.
»¡No impo!ta! La imaginación puso alas
en ro is cinceles. Trabajando febrilmente,
logré terminar mi obra con tiempo bastante.
Transportada á Madrid, me
valió nllfl primera medalla,
y adquirida por el E~tado
fui encargado de dirigir su
fundición, emplazándose
después en la plazoleta fi .
na! del paseo de coches
del Retiro, á la que &lt;lió su
nombre.»
Y allí !sigue. Y á fé que
ninguna de las dami~elas
ni de los gomosos que por
alli rinden culto á su {lfrt
i n s u b s t a n c i a I en las
tardes primaverales, levantará lamiratla paracontemplarlahtrmosa escultura de
Bellver que representa El
ángel caído.

vó en el suelo: ¡qué frío encontré mi trabajo! Sus líneas ¡qué incoloras! Su actitud ¡qué
alejada de lo que yo había soñado! No, aquello no podía representará Luzbel: no tenía
nada de la maldad majestuosa de que debía hallarse
revestido ...
,Comencé á retocar el
boceto ... Mas todo era inútil, pues teniendo un vicio
de orígen-la diferencia entre mi concepción del asun•
to antes y después de est11diar á Miguel Angel--los
retoques eran insuficientes,
sin contar con que los hie1-ros que sostenían, á modo
de armadura el bloque de
e s c a y o l a , i han a s omando por todas partes en
fuerza de limar lo que no
ten í a posible arreglo ...
ün escultor alemán, con
quien trabé amistad estre·
Juan Pérez Zúñiga
cha, enterado del lance,
aconsejóme que lo mejor
:Maestro del buen humor,
era cortar valientemente
productor incansable de
por lo sano ...
donaires y agudeza~, nos re·
,Así lo hice. En un mo·
mi le las siguientes ingeniomento de ira derribé el
sísimas redondillas:
boceto, que se hizo añicos,
dejando limpio el caballeEl ángel caldo.-Escullura de Ricardo
Son treinta lib1[·0s. glete, donde coloqué el nuevo
Bellver
n·ta es
bloque sobre el cual debía
los mios, y hay entre ellos
de dar vida á mi idea. Mas
nnci obra.conmonos bellos
no tuve en cuenta que el tiempo aprnmia!J
en cuatro tontos wbales,
ba, que el plazo de la pensión se estaba exllenos de chisteR agudos,
tinguiendo, y mis compañeros tenían termir¡ue tengo en explotació11,
nadas ó poco menos sus obras respectivas,

faltas de sentido y de sinl á xi s . Por e s t O, y por
creer que se debe preocupar u n o lo menos posib!G
d e 1 pasado, tengo la cos1umbre de no releer mi s
libros.
»Si hubiese escrito PickPio Baroja
n·ick, como DickC'ns; CriEl creador de Sih-estre
men ó castigo, como Dosloíewski; Tierras vírgeParadox conlesla de I siguiente modo á nue,,lra prenes , como Turguenieff, ó
Brand, corno Ibsen tengunta:
. un gran orgullo 'en d&amp;
«Yo he escrito siempre
e¡_na
un tanto precipitadamente
c1r: •Esta es mi obra predilecta,.
y no he llegado á producir
una _obra completa y bien
~Por ahora, mi obra preRicardo Bellver
lermrnada. Además i"noro
fenda es. la que, pensando
la Gramá_tica y tengo Ía seguridad de que en ell~, m~ pa~·ece admirable ... y luego no
en mis hbros ha de haber incrherencias llego a escr1b1 r Jamás.,,

'

AUGUSTO MAfiT1NEZ OLMEDILLA

1
OFÉLIDAS
Sé que me adoras con las faltas mías
y que á Dios ruegas con tenaz anhelo '
que enmiende mi:; pecados ... ¡~[e rebelo!
¡De otro modo quizás no me querrias!
,;,Lo mejor de este mundo, ddL1ible?
¿Lo mejor, lo mejor·~ ¡lo imposible!
¿Amarle en académico? Me río
de ese amor oficial, lán"uido frío
. á convenciones.
" Cuando
'
y somelldo
amor me asalta, asáltame violento
y al exprPsarlo, dulce bien, me si~nto
Don Juan, Romeo, el de Marcilla, Armando ...
l\IANUEL s. PICIJ,\RDO

•

�LOS FUTUROS SOBERANOS DEL MiJNDO

LOS FUTUROS SOBERANOS DEL MUNDO
edad a•1nc¡uc también en la primera infannacimiento del primogénit? de_ los /e- cía, ~s el príncipe Olaf, heredero ~e Noyes Don Alfonso XIll YDona Victoi~a- . eaa que apenas cuenta cuatro anos de
Eugenia, que hereda los derechos d~ suce_s1ón I~ d' y el sultán Ahmed-1lirza, de nueve
al trono de España, pone de actuahdad ~ los e -a , que sucederá á su padre en el trono
príncipes y pr~~cesas que andando los bem- ~~ºJ~rsia. contrastando con_los anteriores,
pos han de cemr corona.
hemos de hacer constar aqui, e~ muy !~~Entre ellos, no son pocos los herederos
cas !meas, qmede t ron o que
nes son los hecuentan mu y
rederos de tropocos años, que
no que mayor
apenas han naedad cuentan: la
cido, y, desde
princesa María1 u e ao , el de
Guillermina de
menos edad es
Wied, presunta
el primogénilo
sucesora al trode nuestro mono de los Países
narca, que tamBajos, que nació
bién es el rey
en 1841, y )fo.
más jóven del
hammecl-Resmundo.
had - Effendi,
Son también
heredero del
niños, mu y nisultán de Turños, el heredequía, nacido en
ro de la coronn
1844.
de Italia, nacido
Casi todos los
el 15 de Sepherederos de las
tiembre de 190-±,
monarquías que
y el de Rusia,
existen en el
que vió la luz el
mundo son ya
30 de Julio del
muy conocidos
mismo año. Adcde nuestro:- lecmás, cuéntanrn
Lores, y ún!caentre los príncimente p ubhcapes reciennacimos en e s tas
dos que están en
páainas las fotodisposición de
gr:fías de los
llegar á la suceniños qu e son
sión de un Lrono
príncipes, entre
el príncipe Guilos cuales ocullcrmo, ni et o Gran duquo ,\leJO, CJll su ,nadrc la e~rei~~~\1~rr~~ia~~::: ~r~~~~i po un puesto el
del kaiser Gui- es el heredero de la cor?11ª que ltioyhcrne ~nas la tiiayfr de las cuales infante Don A1l'\1'1 ro erm,
'
11 e rmo II de 30 de J u11o de t~Olc' y tiene
cuenta doce años de edad
fongo, h..IJO de 1a
Alemania, na , .
rnalJp·:tda prince,-a de Asturias y del ~nfa~dte
cido el 4 de Julio del a~o ultimo, y el duque Don Carlos de Borbón, el cual babia si o
de Vesterbotten, príncipe Guslavo-~dolfo, ha,-ta ahora presunto sucesor á la corona es•
primer biznieto del rey Osear de Suecia, que ¡laiiola.
nació haoe precisamente un año. De mayor
L

E

y

•

455

Existen actualmente en Europa, no con- sa Cecilia de Mecklemburgo-Schwerin, con la
1ando los pequeños Estados, corno los de An- cual tiene un hijo, Guillermo-FedericosFrandorra y Montecarlo, veinte naciones inde- cisco-José-Chrislian-Olaf, nacido en Septiempendientes, todas las cuales, excepción hecha bre del al'io último. Está, pueg, asegurada la
de Francia y I a
sucesión al troConfederación no alemán, á
Helvética, son
parle de la numonarquías. En
merosa descencstacategoríaindencia masculicluímos á Bulna que tiene el
garia, que aunactual emperaque nominaldor.
mente es fe u Dependientes
dotributario del
del kaiser y susultán de Turbordinados á él
quía, prácticahál lanse los tres
mente, de hecho,
reinos de Bavieesun Estado aur a , Sajonia y
tónomo.En total,
Würtlemberg.
son dieciocho los
Othon, el re y
monarcas euroactual de Baviepeos , por m á s
ra, es sollero, y
q u e esta cifra
le sucederá su
subiría á treinta
tío, el príncipe
ycinco ó cuarenLeopoldo ; pero
ta si incluyéracomo éste cuenmos entre ellos
ta y a más de
á los de segundo
ochenta a ñ o s
orden, como los
de &lt;'dttcl, es proreyes y duques
bable que no
de los pequeños
llegue á sentarEstados alemase en aq ucl tron e s. Conocidos
no, en cu yo caso
de todo el munl o herrderá e 1
do los nombres
príncipe L u d de los soberano3
wig, que tiene
de Europa y
ya sucesor,
siendo deactuasiéndolo su hijo
lidad por el nacimayor el príncimienlo del herepe Rupprecht.
dero d e 1 trono
El rey de Sade Espa11a sajonia, Federiéober cuáles s o n
Augusto , q u e
los príncipes que
recientemente
han de ceñir coh a visitado Ia
rona en lo :,;1wec:lpi tal de E s sivo. damos á
paña, eslá sepacontinuación
rado actualmenuna ligera lista
te de su esposa
de ellos, empela archiduquesa
zando nuestra
Luisa de Ausrelación, para [
tria, con la que
seguir el órden
h a tenido tres
alfabético, p o r
Infante de España Don Alfonso-Maria-León Borbón Dos Sidlias
hijos el mavor
hijo de Doña i\laría de las ~1erccdes, princesa de Asturias (ya difun'.
d i'
lJ
.Alemania.ta) y de Don Carlos de ):3orbón. Nacio el 30 de Noviembre de 190!, y
e OS. cua es,
Sucederá al kaihasta ahora ha sido el heredero de la corona de Espafia
el princ1pe Jorser Guillermo
ge, de catorce
U su hijo mayor Federico Guillermo, que aiios de edad, empuñará el cetro sajón.
cuenta veinticuatro años de edad. Contrajo
El rey de W ürltemberg, Guillermo 11, carematrimonio en Junio de 1905 con la prince- ce de hijos varones, y la única hembra que

�46(i

l'OH ESOS MU:'\DO::i

ha nacido de su matrimonio no tieno dere- principado es Fernando, que casó en 1893
cho á sucedede, por cuya razón hercderá la con la princesa María-Luisa de Parma, ya
corona un primo lejano suyo, el duque Nico- difunta. Su heredero os el príncipe Boris, el
lás de Will'tlembcr!!.
mayor de sus cuutro hijos, que sólo cuenta
Ausfria-lbtngría.-Es muy complicada seis a1i.os de edad. La sucesión de este prinla sucesión del emperador de Austria y rey cipo traerá disturbios al país, pues pertenece
de Hungría, el octogenario Francisco-José l. á la Iglesia griega, mientras que su padre
Este soberano tiene dos hijas, que no gozan comulga en el credo católico-romano.
del derecho de suceDüwniarcci- Desde
•sión. Después de la trá1 la accesión al tl'ono
gica muerte del herede Federico vm, un
clero de la corona, prínaño hace, por fallecicipe Rodolfo, ocurrida
miento de Chrislián
hace bastantes aiios,
IX, el hcrerlcro&lt;lel trofiguró como sucesor al
no danés es el príncitrono e 1 archiduque
pe Chrislián, hijo maCarlos Luis, hermano
ror de l actual model actual monarca, el
narca. Cuenta treinta y
cual, por un ataque de
seis años de edad, y
Rordera que s u f r i ó
está casado c o n 1a
renunció sus derechos
princesa A1ej andrina
algnnos al'io,:; antes de
de Mecklemburgosu fallecimiento, ocuSchwerin, con la cual
nido en 1896,en favor
tiene dos hijos, ChrísdC' su hijo mayor el
tián-Federico v Knud.
archiduque FranciscoEspaila. -ir a s ta
Fernando. fate prínciahora, y por muerte
pe ha contraído matri&lt;le su madre la princem o ni o morganúlico
»a 111Ncedeg, ha sido
con la conde.sa Sofía
heredero del trono el
Chotek, y en caso de
infante Alfonso-1\fariasu fallecimiento la suLeón, nacido el año
cesión á la corona aus1901 . E I nacimiento
triaca no pasará á sus
del primogénito de
hijos, qur por aquella
Don Alfonso XIII 1·
ra:t.ón hállanse privaDoña Victoria - Euge·dos de este derecho,
ni a Ie priva de esa
sino que la disfrutará
condición.
el archiduque Carlos,
Gran Bretaña.-A
t-obrino del actual heEduardo VII le imceredero de la corona coderá su hijo mayor,
roo hijo que es de su
el príncipe de Gales,
hermano el archiduJorge-Federico, casado
ue Ollo. Francisco- Sull:ín Ahmcd Mirza, segundo hijo del shah del'ersia, con la Jlrincesa Victoproclamado
heredero
de
la
corona
de
este
pais
el
25
de
qJosé l bien quiere que
Enero último. Cuentanueveañosdeedad
ria-María, con la cual
el trono sea, el día de
liene seis hijos.
su muerle, gozado por la archiduquesa VaGrecia.-Reina en este paí;; desde el año
leria, su hija; pero la ley ~álica que en A•1s- 1863 Jorge I, y es su heredero el príncipe
tria está en Yigor lo impide.
Constantino, duque d,e E~parta, que cuenta
Bél_qicci.- Leopoldo 11, rey de los belga--. lreinta y ocho años de edad. Está casado con
no tiene directa sucesión masculina; su des- la princesa Sofía, hermana del emperador de
cendencia han sido tres princesas, y por ello ,\lemania, y tienen cinco hijos de los cuales
el actual heredero del trono es el príncipe el mayor es el príncipe Jorge, de dieciseis
Alberto, sobrino del monarca reinante é hiju años de edad.
de Felipe, duque de Flandes, recienlrrnente
Italia.-AI rey Victor-Enrnanuel lll le
fallecido. Cuenta treinta y un a1io~ de edad. &gt;&lt;ucederá su hijo II11mberto, príncipe del Pia•
y casó en 1900 con la princesa Isabel de Ba- monte, nacido el 15 de Seplirmbre de 1901;
viera, con la cual tiene dos hijo,;, los prínci- hasta entónces, la de,;cendencia que la reina
pes Leopolclo y Carlos-Teodoro.
Llena dió á sn esposo habían :-ido dos prinBitlgaria.- EI soberano reinante en c~te t c:;a--.

�459

POH ESOS MUNDOS

LOS .FUTUROS SOBlillANOS DEL MUNDO

alguno de sucesión al trono ~el imperi? rus?. naught, que ya ha dado descendencia, un vapues, aseg~rada
Servia-Pedro I de Servia, de la dmastta rón ' á su esposo. Resulta,
en cuatro generac10nes
d e lo s Kara-Georgela dinastía de la Casa
vitch, nacido en 1844,
Bernadotle en el trono
reina desde el año 1903:
de Suecia.
lo se n t ó en el trono
Turquía.-En numeel asesinato d e 1 r e y
rosas ocasiones durante
Alejandro. Está· casado
los pasados mese~ _s e
desde el año 1833 con
han publicado noticias
la princesa Zórka, hija
de que Abdul-llami&lt;l,
del príncipe Nicolás de
el sultán el e Turquía.
Montenegro y hermana
padece enfermedad inde I a reina de Italia,
curable. Ciertos ó fal;;os
con la que tiene tres hiestos rumores, lo innejos,· la princesa Helena
gable es que el sult~n
v los príneipes' Jorge y
ha empleado tan dos¡naAlejandro. Heredará el
dadamenle para él los
trono el príncipe Jorg&lt;',
sesenta y cnatro años
nacido en 1887; pero á
de edad que cuenta, que
este personaje de 1~ ca.
..
.
hoy carece de energías
sa reinante en Se1·v1a no Príncipe Guillermo-Feder1co, h,¡o kde) kroGnJlf¡"' físicasy· su naturale1,a,
de
Alemania
y
por
tanto,
nielo
del
·a,scr
UI er·
d
lo quiere el país, que ve mo Jl. Nació ;n Septiembre del año_último Yestá rn· u y· quebranta
a, no
en su futuro re Y u n llamado á ocupar el trono germánico en defecto podrá re,istir mu ch O
de su padre
d 1
degenerado, así calificatiempo el peso e a
do ya por los mejores
y más cé1ebres neurólogos de aquel pueblo. vida. Abdul-liamid 11 tiene diez h(jos, el m~Suecia.- E-; heredero del trono de esle yor de los cuales, Mohammed-Sel11n-Effe~d1,
país el príncipe Gustavo, duqu~ de Wer'.11- nació en 1870; pero como _la ley de sucesión
en Turquía prescnbe que la corona
land, mayor ele los cuatro h1JOS del 1ey virrcnte
"
imperial sea gozada en
Osear q u o cuenta
herencia por los desahora setenta y siele
cendientes directos de
años de edad yestáconO t h m a n en estricto
sidel'aclo por su autoriord~n de primogenitu•
dad, por su hoi:ora~ira á Abdul-Ilamid no
lidad, por su ciencia,
le 'sucederá su hijo, sipor sus condiciones
n o s u hermano l\Iopersonales e o m o el
hamcd-Re~had-Effenalmelo de Europa,
di, que nació en 1844.
sucediendo en e s t e
Este Mohammed-Res-·
simpático papel al diha d e s t á declarado
funto rey Christián de
imbécil por los médiDinamarca. Su he1 ecos ele la corle de su
clero reune todas esla'i
hermano, el cual le ha
dotes de saber, ilusreducido varias veces
tración y bondad, y es
á prisión y encierro
uno de los príncipe'&lt;
tan estrechos que sólo
más ilustres de Lodo el
podían verle su esposa
mundo. Cuenta ahora
y sus esclavos.
cuarenta y ocho alios
de edad, y está casado
d e s d e 1881 con la
princesa Vi et o r i a,
Además ele los antehija del gran duque
riorc,:, y aunque no son
de Baden, con la cual
Estados europeos, puetiene tres hijos. .El maden figurar en esta reyor de ellos llánrnse El príncipe Gu,tal'O dP Suecia, duque &lt;le Ve~)rbo- lación d e herederos
Gustavo-,\dol fo, duque terbott~n. primer biznieto ,lcl rry Osear l 1, nac, o en de trono los que lo son
\br'I lle 1906_ Por descendenc,a ,hrcct:i pue,lc ~cupar
de Scania, casado con el
de los siguientes paít:ono tic dicho país. F!~ura 1' n esta folo~raf,_a c,~n
la princesa in glesa sus paJre~, el príncipe l,u,li\vo-Atlolfo ) la ¡mnce,a ses:
?.!a,·~arila de Conn.,u_:ht
Margar i La de Con-

China.-Es soberano del Celeste Imperio lo, los títulos que adoptan y denominacioel explendoroso monarca Kuang-Siú, nacido nes que reciben los herederos del trono en
el año 1872, al cual sucederá su hijo adopti- los imperios y monarquías del mundo.
vo Tsai-tché, nacido de un consejero del
En España, el sucesor á la corona lleva
clan imperial.
anejo el título de PrinciJapón.-Mu lsubito es
pe de Asturias. Al acto
el actual emperador del
de su presentación al GoMikado, y está casado con
bierno y elevado perso
la princesa Haruko. Herena! palatino cuando nace,
dará el trono el príncipe
concurre una diputación
imperial Yoshihilo-Harude I antiguo Principado
norniya, que cuenta veinde Asturias, cuyos inditiocho años de edad, y
víduos imponen al r e casó en 1900 con la princiennacido una placa y le
cesa Sadako, con la cua!
hacen entrega, depositántiene tres hijos.
dolasen un cofre,
Persia. - El shah ac,
de cierto número de dotual de Persia es Mohambias, ceremonias que tiemed-Ali-.Mirza, que en
---~~
nen su respeto en la traFebrero último subió al
dición de los monarcas
t ro no PO r fallecimiento Humberto, príncipe de Piamonte, hijo de los españoles de los tiempos
de su padre Muzaffer-ed- reyes Víctor-Emmanuel III y Elena de 111onte- remotos.
. Le sucedera· sU se- negro. Nació
el 15 de Septiembre de 190~ y
En Alemania, se le llaDm.
heredará el trono de Italia
g u n d o hijo, el sultán
ma Kronprinz.
Ahmed-.Mirza, que sólo cuenta nueve años de
En Austria, al archiduque heredero se le
edad. En Persiano rige el derecho de primo• uenomina de Austria-Este.
genitura: el shah elige á su sucesor, y lo
En Bélgica, Conde de Flandes.
presenta como valiahd ó heredero del trono
En la Gran Bretaña, Príncipe ele Gales.
á los grandes sacerdotes, que lo coMagran
En Grecia, Duque ele Esparta.
como tal.
En Italia, Príncipe del Piamonf.e.
Siam.- Reina en este territorio ChulaEn Portugal, Duque de Braqanza.
longkorn, nacido en 1853 y casado en 1864.
En Rumania, Principe de Rumania.
con la princesa Sowapa, con la que tiene un
En Rusia, al heredero de la corona se le
hijo, el príncipe Vajiravudh, nacido en 1881 denomina Czarevitch, y lleva anejo á su
y proclamado heredero de la corona siamesa rango el cargo de hetntan ó jefe de todos los
el 17 de Enero de 1895.
cosacos.
*
Y, por último, en Persia, el sucesor al
* =~
tron.o recibe el título de Valiahcl al ser conHe aquí ahora, para terminar este arlícu- sagrado por los sacerdotes.

458

COSMÚPOLIS

�EL ACORAZADO «NU~IANCIA»

Acorazado guardacostas Numa11cia, de la marina cte guerra española

UN BUQUE GLORIOSO

EL ACORAZADO "NUMANCIA"
LA VUELTA AL MUNDO.-EL COMBATE DEL CALLAO.-EN CARTAOENA

los fastos gloriosos de la Ili~toria pa- que impulsaron las velas de Colón, que acomtria hay un nombre, Numancia, emble- pañaron al aventurero capitán que quema y legado de la tenacidad,
la e?ergía ,Y mó sus naves para demostrará su gente que
del valor de una raza, herencia que a traves el empeño que les guiaba tendría que ser
de los sialos :iún subsiste como potente de- coronado por el éxito, y que marcaron en la
mostración de la vitalidad de e~te pueblos. arena de otra tierra ignota, con la espada de
y es que las naciones, como los hombre~, Pizarro, aquella línea que estimuló á la ~oncomo las familias, están sin duda predesti- quista de un imperio vasto y de3conocido;
nadas á cumplir ciertas misiones, cual m~n- ellos' en fin ' formularon más tarde. lahfrase de
dato providencial de inexcrutables desig- •honra sin barcos y no barcos sm º1'.ra... &gt;
Nitmancia: con este nombre fué crismanios.
Así, á través de los tiempos, parece per- da una nave, resto heróico que aún soporta
durar como estigma glorioso esta asevera- el peso de la gloriosa tradición de un pueblo
ción, y tal nos lo demuestra la moral de la que ha escrito las más grande~ epop~yas de
Historia con numerosos hechos que deben la Historia y en cuyos dom1010~ d1la~ados
servir de enseñanza á las generaciones. . jamás el sol dejaba de alumbrar, 1mpeno coEl heróico proceder del pueblo numanti- losal que dictó leyes é impuso su voluntad
no fiero defensor de su bizarra independen- en mar y tierra, como en pintoresca frase
ci;, es ejemplo_ y demosh'ac~ón clara de este dijo el poeta:
Como un marino dios, en la a1ta popa,
aserto, y en la no?he ~el t~empo con r_e~.plandor de incendio se ilumina aq~ella pagi- sin órden de nii rey dijo en EurO]Ja:
na de la Historia patria que se titula Nii- • No se haga cí la mar ni ttn barco como

En la segunda mitad del siglo x1x se prcsenló como nuevo elemento de la marina militar el buque blindago,-prescindiendo de
las cañoneras que tomaron parte en la guerra de Crimea, que constituían el rudimento
de esta clase de buques defendibles-y lo
v/\mos figurar, según la historia, por primera
vez en los combates navales cuando la gu~rra de secesión en los Estados Unido.s.
Los acorazados Merrimac y Monitor, que
se batieron en 1862 en las costas de Virginia, consiguieron que se fijara en ellos la
atención y que las potencias de Europa emprendieran seriamente estudios para prote;i;er
con corazas sus buques.
Francia fué la primera nación que presentó en los mares fragata&lt;; acorazadas, la Gloire y la Couronne. sin prácticos resultado~.
Luego, en 1863, formó una escuadra compuesta de cinco acorazados y dos navíos de
hélice, que servían como punto de comparación. Sólo navegaron de Cherburgo á Canarias, regresando luego á las costas fran cesas sin consignar datos muy halagüeños en
sus pruebas.
La vieja Iberia había sido predestinada á
reservarse la gloria de resolver el problema,
que se tenía por imposible, de circundar el
globo terráqueo navegando sobre buques
blindados.
Un buque español, la fragata ~imw.ncict,
acababa de ser armado en arsenales de Francia por el año de 1864, y estaba, por la fuerz:t indomable del Destino, indicado para re-

verdecer, con las pagmas gloriosas de sus
futuros hechos, los laureles del símbolo de
épicas hazañas que evoca su nombre de bautismo.
La Nmnancia, clasificada en aquel o,
tiempos como buque de guerra de primera
clase, de casco blindado con planchas de
hierro de trece centímetros de espe,or, desplazaba 7.500 to1,eladas, midiendo 97 metros
de eslora por 17 de manga y 8 de puntal. Armaba aparejo de fragata, contando
además de su velámen con una máquina de
mil caballos de fuerza, alimentada por el carbón quemado en diez calderas de un total
de 40- hornos. Consumía cien toneladas de
carbón diariamente y alcanzaba una velocidad hasta ele trece nudos por hora.
El nuevo buque iba á dar la vuelta al
mundo, siendo el primero de vapor que hacía el viaje de circunnavegación; y á la ve7,,
empeñado el honor de España en tierras
americanas, fué destinado á la escuadra que
se hallaba en aquellos remotos mares.
El 4 de Enero de 1865 se hacía á la mar,
del puerto de Cádiz, la fragata blindada, dando todas sus velas al viento y empenachando
la atmó'ifera con el humo de sus calderas.
Navegaba con mar tendida de través y los balances eran tan grandes que obligaron á modificar la tablilla del cuaderno de bitácora, y
dando menos importancia á la temperatura
del agua del mar en la superficie y á la densidad específica, reserváronse dos ca,illa;;
para consignar el 11úmern de balances y am-

N

E

rnancia.

?e

De estos arranques, de estas energías de la
vitalidad de la raza, son aquellos arrestos

ni su escamado lomo
los peces mismos á asomar _se atrevan
si en él las barras de Araymi no llevan».

461

1

�462

EL ACOHA7.ADO «Nu;\IANCIA»

POR ESOS MUNDOS

Como dato curioso de este viaje, el experplitud de los mismos. Los balances eran diez
por minuto, cinco por banda, y llegaron á to marino y erudito escritor rnarqués de Reidescribir hasta 68° de un extremo á otro del nosa que tuvo la gloria de navegar en la Nubuque, de manera que cuando se acostaba de mancia. relató en la interesante conferencia
que dió ante la Socieuna b a n d a tardaba
dad Geográfica de Matanto en volver á su
drid, que fué pescado
eje que hacía temer
un enorme dorado, en
que se soltase una tri ncuyo
buche se enconea de artillería, lo cual
traron treinta y dos
privaría al barco de
balas de carabina, que
\
-elementos valiosos papor lo visto tragó cora la defensa.
mo si fueran alimento
La navegación era
que
le arrojaran desde
en estas condiciones
un
buque,
como es comuy pesada, predomirriente
en
estas travenando la mar tendida
sías
en
que
los dorade través.
dos, los tiburones, los
El día 10 de Febrero
golfines y otras especortó el t r ó p i c o de
cies de pescados siCáncer después de paguen millas y millas
sar por Tenerife, fonla estela de los grandeando en San Vicend
es trasatlánticos y
te dotide hizo carbón y
buques
de guerra.
agua siguiendo luego
En
el
Plata se triel viaje.
butó un cariiioso reciRecorrió la zona tóbimiento á la Numanrrida con mar bonancicia,
siendo obsequiada
ble, y el 24 de Febrero
su dotación con hanentraba en el hemisUn recuerdo del Callao: Don Casto Méndez Núñei,
quetes y giras campesferio Sur y el 7 de que
combatió en Mayo &lt;le 1866 ií bordo de la Numancia tres.
Marzo salía de la zona
Sería muy largo segu_ir_ la de1:rota de la
tórrida cortando el trópico de Capricornio y
lhtmctncia
en todo su viaJe de circunnavellegando el 13 con buen tiempo frescachón al
gación, y, por otra parte, ya se ha escrito
Río de la Plata.
Durante la travesia fué probando la Nu- algo muy bueno sobre este tema por plumas
l a n brillantes
m a n cia sus
como
la de Don
buenas condiPedro
Novo y
ciones para la
C
o
1
són
y el
misión que se
marqués
de
le destinaba, y
Reinosa.
si su gente no
Sí se paede
perdió ocasión
decir
que á los
de estudiar el
dos
años
y ocho
problema de
meses escasos,
los buques blinel glorioso bardados bajo el
co que nos
aspecto náutiocupa había
co, tampoco decortado dos vejó de practicar
ces el trópico
ejercicios de
de Cáncer, cuafuego y zafatro
el Ecuador,
rrancho de
ocho el trópico
combate.
de Capricornio,
Para econoy había vuelto
Cubierta del acorazado Numanci&lt;l convertida en jardín para restejar
mizar carbón ,
en Cartagena al rey Eduardo VII de Inglaterra
á América descuando reinaba
pués de recobuen tiempo se
.
rrer
los
360º;
y
todo
esto
lo
efectuó en ~na
navegaba á vela, y para los ejercicios ~e
zona
de
90º
y
medio
de
ancho,
comprendida
fuego se puso al remolque de la fragata una
entre los 36º36' Norte y 54°A' Sur, habiendo
boya que servía de blanco.

andado entre lodos los viajes 14.094 leguas,
próxic1amente el doblo del meridiano terrestre.
La distancia de Cádiz al Callao la salvó
en sesenta días de navegación y noventa
&lt;le viaje.
0

La fragata Nwmancia es el buque que arbolando la insignia de almirante en aquella
&lt;:ampaña del Pácifico, tan infrutuosa corno
heróica, sostuvo (precisamente en igual mes
. &lt;lel año que este en que no, hallamos, el 2
de Mayo de 1866)todo el peso del combate
del Callao, rascando con su quilla el fondo
del mar para hacer más eficaz la potencia
de sus bocas de fuego.Sobre su puente cayó
herido por una bala el heróico llléndez Núiiez, mientrns que sus caiiones hacían volar
;1quellas torres que se reputaban por la in~eniería guerrera de su tiempo como los artefactos más potentes para la defensa.
Allí la Berenguelct, fragata de airoso
velámen, se retiraba escorada de la línea
&lt;le fuego, contrarrestando de ese modo los
inmensos boquetes que los proyectiles enemigos le hiciernn en la línea de flotación, y
gracias á las baterías de la Ni,numcici pudo refugiarse en la isla de Ablao, donde restañó las heridas recibidas en el combate

463

mientras se daba sepultura en tan extrañl\
tierra á los héroe., que firmaron una vez más
con su sangre la luctuosa fecha del 2 ile
.\fa vo, tan infausta para E,pai1a.
En aquella campaña homérica hizo derroches de valor y de heroísmo el gran marino
gallegJ Don Casto Ménde:t. Núñez, al que ya
le precediera la fama desde que en Mindadanao, á orillas del Rio Grande, embistió la
tierra con el buque que mandaba, y haciendo que se descolgase la tripulación por el
bauprés auxilió á tropa&lt;; del ejército que
hacía tiempo intentaban lomar un fuerte á
los moros, á los que desalojó de su posición
mandando él en persona esta operación de
guerra.
La N1miaucia, no hace aún muchos año:;,
fué desarmada como fragata, reformándos~
su casco y dándole el tipo de acorazado
guardacostas.
El invicto casco varió su roñoso traje guerrero de otra edad y se modernizó con la
época, quedando ajustado á las siguientes características:
Desplazamiento, 7.035 toneladas; eslora,
95,60 metros; manga, 17; puntal, 8; calado,
8,10; blindaje en el costado de 120 miümetros, en la línea de flotación de 130, y en los

�POR ESOS )lüSDOS

4ti4

DEL . DIARIO AJENO
La carta de usted perA fumó mi vida abriendo
en el presenMIGA INOLVIDABLE:

'
. . 1 ~ reves de ln•laterra. La fotografía fué tomada en
1
Don Alfonso Xlll recib~ J~~t~~~ :;~~~~~e~;~':~i~~~:a
á la rei~a Alejandra

1

reductos de 120. Fué dotada de cinc.o caiiones Gonr.ález Jlontoria, de 16 centimetros;
ocho sistema Canel, de 14 centímetros, de
tiro rápido; diez de calibre~ menores, y dos
tubos la!lr.atorpedos; consllluyendo su dotación 591 hombres.
También sus máquinas fueron reformadas
por otras de 3.500 caballos de fuerza ..
Recienlemenle, por inutilidad del cltpp~t·
Nautilus, se ha dcsli~ado á. la N1t11ici1!c,_ci
para escuela de guardias marma~, y qu1~1 a
Dios que en ese buque de lan b~·1.llante h1~_toria veamos surgir una gcnerac10n de i~annos que dén días de glo1 ia y explenclor a su
patria.

~esaba

y ahora, como página laure~d~ que agreoar á la brillante historia del invicto barco,
~n las tranquilas aguas ele la dársena de Cartaoena entre los penachos del humo que brota°cle l~1s inmensas chimeneas de l?s ~oder~
nos mónstruos de la guerra cual incienso a
la oioriosa tradición de un pueblo, sobre el
ca:co ele la Nw11a11cici el soberano de España nueslro auouslo Don .\lfonso XIII recibió el ósculo de paz de otro hoy poderoso
monarra, Eduardo VII re\' de Inglaterra_ Y
emperador de las Jndia~, q~e así subscr!be
la continuación en la Ihstona de una nación
en vos altos designios marcar_á~ ~ue~'ª era ele
vicia y ele progreso para la c1V1hzac1ón.
Luis )TARTÍNEZ DE ESCAUJ:UAZA

te un paréntesis amable en el que floreciecieron los recuerdos. Las horas que gasto en
vivir esta monotonía que me abruma se robustecieron alegres ante la mágica visión de
lo· pasado,que usted tan cariñosamente evoca al expresar su deseo.
Procuraré complacerla. Mi voluntad es el
esclavo más fiel que usted tiene, y en el cielo triste de mi existencia sus deseos asoman
en lo más alto como lucientes estrellas, y
una petición suya es un huracán de sol que
aventa la sombra de los pesares vividos.
Me pide usted notas biográficas de mi infortunado amigo, y detalles de su fallecimiento. De esto último sólo puedo decirle
que su muerte corrió fraternal conjunción
con su vida, sencilla, ignorada y humilde.
Una noche me separé de su compañía, dejándole en el lecho postrado de criminal enferme:lad. «Deja el balcón abierto,-me dijo.
-Pasé el díaenterosoñoliento y amodorrado,
sin ver la luz, y, al empalmarse la noche anterior con la presente me parece una obscuridad tan prolongada que deseo ver la claridad lunar para no presentir que v:vo enterrado.,&gt; Satisfice su deseo y marché tranquilo por su aparente mejoría. Recuerdo que
en toda la velada no apareció la luna; que
pensé mucho en la triste vigilia del enfermo;
que me dormí cuando llegaba el alba, y que
el sol de aquel amanecer fué el único amigo
que despidió á la muriente luz de sus ojos y
que presenció la escapada de su alma ...
Me asegura usted que este sucllso, llegangando á su conocimiento, Je despertó recordaciones de un ayer que jamás hubiesen resucitado de otro modo y que, invadiendo su
alma de una compasión extrema, le ha moYido á pedirme noticias del que fué mi compañero intimo ...
No me sorpende que al recordar el carácter de aquel pobre soñador muestre usted la
extrañeza que sus letras dilatan.

Yo le aseguro que usted fué la única y
constante ambición de mi entrañable amigo,
y que si él no se lo confesó hasta que vió el
corazón de usted aprisionado en las dulces
cadenas de amorosos juramentos fué porque entonces le cabía la certidumbre de que,
en lugar de desdeñarle, nondría usted de ma•
nifiesto la imposibilidad de corresponder á
su cariño. Fué una filosofia engañosa y ano•
dina que él mismo se compuso para sedante
de sus infortunios. «Al menos,-me decíaarrastraré el peso abrumador de la fatalidad
con una esperanza dudosa, pero no dJstruiré á mi alma la certeza aplastante de su in•
diferencia. •
Y usted, buena amiga, y yo, sabemos que
este fué tal vez el único destello de razón
q Je refulgió de la mansa locura de mi finado poeta. Hermosa usted, adorable y adorada del gran mundo en que brillaba su belleza imponiendo la coquetona tiranía de su
capricho; humilde y desconocido él, dado al
retraimiento, á la soledad y á la hipocondría,
¿,cómo había usted de aceptar la mísera y
monótona prisión de su íntima y constante
cJmpañía?...
Así lo comprendimos los tres, y usted no
volvió á acordarse de mi amigo, y él se murió sin poder olvidarla, y yo vivo dolorosamente resignado evocando su amistosa compañia en mis soledades...
Pero, referente á la primera parte de su
petición, le afirmo que anduve desmañado
para lograr una forma clara y exacta á la
vez con que poder exornarme del apuro en
que me puso su deseo, y al cabo renuncié á
mi interpretación reconociendo la nulidad
mía en esta materia. El carácter de mi amigo es un curso de psicología que cada cual
ha de entender á su manera, y por esta razón no me atrevo á mezclar mi torpe intelectualidad en explicación tan peligrosa. Prefiero que usted misma juzgue como lo crea
más oportuno, y al efecto la remito las adj unbs páginas arrancadas del manuscrito en
6

�tA CI'tA
POll ESOS :MUNDOS

466
que compuso el diario de su vida. Al1a van,
pues, sus ideas, sus pensamientos, la esencia
de su vida expresada en autógrafas , lineas;
ideas concebidas en febriscientes horas de
ansiedades ignoradas, pensamientos sugeridos por el calor próximo de una nueva existencia que al fin lleg6, ya que la muerte es el
principio de otra vida.
Y perdone, amiga cariñosa, perdone si incurrí en el pecado de la prolijidad. El recuerdo del infortunado me inspiró tristes digresiones, á las que no pude sustraerme.
Creo que con lo hecho queda satisfecha su
petición; pero si asi no fuera, insista, molésteme (como usted dice encantadoramente),
que uno de los pocos consuelos que me quedan es el de procurar complacer los más insignificantes deseos de \as personas que,
como á usted, tantísimo admiro y considero.-Besa sus piés, su afectísimo amigo-X.

tener un hijo á quien comprarle los juguetes
que el de poseer un padre á quien pedírselos.
»Así visitaba yo los bazares donde la humanidad. coquetonamente imitada, vive uua
vida de zinc, de porcelana y de cartón, en
miniatura inmóvil. Compré obsequios que no
tenia á quien regalar y adquirí juguetes sin
ocurrírseme que no tenia quien los jugase;
y, una vez en mi gabinete de trabajo, los colocaba sobre el pupitre, hacía evolucionar
sus mecanismos y gozaba con la ilusión del
chiquillo satisfecho, y gozaba con el goce
del padre complaciente.
»El atardecer siempre lo he vivido en los
parterres y glorietas, entre la inquieta greguería infantil, atraído por una alegría sin
objeto. Al levantarme del banco emplazado
junto al plantío para engrosar el regreso hácia los hogares, be sufrido el halago reminiscente con que una doncella debió de calmar
entre sus bra-ws la fatiga de mis juegos, perl
didos ya en una lejanía desconsoladora ... Y
DENTRO DE !IU: EL DIARO DE UNA VIDA
así como antes me hubiese puesto á confecIGNORADA
cionar flanes de arena con el pozolito de los
niños y hubiese corrido detrás del aro y de
Hoy, 24 de Ocfoure.-Los hombres atibo- la pelota sobre lo largo de los paseos enarerrados de saber y de experiencia no supie- nados, entonces sentía el deseo de acurruron explicarme el fenómeno de mi intelecto, carme en el regazo de las niñeras ajenas, de
y ese niño rubio, gordiníloncito, de piel arra- prenderme de la mano con que las ayas diri:;ada y ojos celestes, ha descubierto el pasa- gían á mis envidiados, y me cautivaba la
dizo por donde llegué al final de mi curioso dulce necesidad de buscar cabezal para mi
sueño en la abundante blandura de las nodeseo.
»¿Por qué amo tanto á los niiíos?-me dije drizas que caminaban lentamente con tarclo
infinitas veces. No logré nunca una contesta- paso de vaca resignada.
ción satisfactoria por completo; en las res»Llegó un día en que noté con espanto que
puestas que se me daban, en las observacio- el pensamiento de esta constante sensación
nes que se me ocurrían veía claramente la se había apoderado de todas mis células infalta de concordancia entre el heoho quemo- telectas, pesándome en el cerebro con el
tivaba la pregunta y la intensidad que alcan- embarazo de una duda caótica y zahareña.
zaba la contestación.
La idea novel se revolvía dentro de mí, pro·
»¿Por qué este mi amor bácia los niños al- testando de mi incapacidad para darla forma
canza una extensión tan considerable que concreta con que salir del anómino embrión;
llega hasta á las cosas que á el\os pertenecen? yo pretendía conseguirlo, y cuando amusgaY, sin explicármelo, contaba con ansiedad ba los ojos de la inteligencia para ver mejor
los días y los meses que faltaban para la lle- las perspectivas interiores, sólo surgía de mi
gada de Diciembre, gozando, al fin, en la mente, con ofensiva claridad, la imágen del
plantación del Belén que á mi cargo dejaba Tiempo dando pulgaradas en el rosario de
el vecinito. Llevaba á su casa las figulinas de las horas que componen mi existencia en el
barro colorido burdamente, y componía con que cada cuenta pasada es un día vivido inúellas escenas pastoriles, impropias de indumentaria, sobre las senditas enarenadas en- tilmente.
»La explicación metafrástíca fué esta tarde:
tre el musgo y el corcho. Después, á los seis ocurrió en la glorieta. Vivían los niños la
días de ;;er el planeta un año más viejo, se plácida temperatura de la otoñada levantides\ o··daba dentro de mí una ansiedad in- na; jugaban entre lo, cimados plantíos, bajo
comprensible, y el deseo mío se unía al la toldadura de un cielo añilado, en el que
des o predominante en esta fecha: ¡los Re- las primeras horas diurnas abrieron un mayes, ya habían llegado los Reyes Magos! Y nantial de sol que, despeñándose en ondas
yo ambuleaba por las calles tropezando asi- luminosas, teñía de refulgente páfna el veduamente, deteniéndome á veces, ó en oca- getal y dejaba una mancha ílava sobre el
siones, excitándome animoso y pedigüeño lomo de los paseos ondulantes.
con ur. deseo que lo mismo podía ser el de
0

&gt;Cerca de mí, una de las niñeras con e(Ta
sól .
467
das . en .aquel lugar recreativo dernoft1.;b;
oigo yo,_ la vida de que yo disfruto. Nací
su~ instintos maternales, no con el solicito :;~e:1:lmtiaplm1c~1rdmebee,ry. la especie generadora
cmdado prestado al revoltoso pequeñín
sí e~ el abandono con que se ofrecía' ~e~~
•Ellos son los que juegan dentro d
.
cha1 la. amorosa ~el pretendiente galán. Libre rebro con 1~ i~ágen de los juguetes eu~1
~l beb:}e opres10nes, descuidado á su anto- ?ªn por 121.1s OJos; ellos son los que \uscan
JO, coma tras la voluminosa pelota
.
laª ,,~º1omr1.Peªtan_1_ª. de los pequeños que J. uegan en
á detenerse contra mis piés Cog'1 1' _que vrno
leva~-~
t· a1 eh'iquitín en mis
·
e Juguete
»Pues
.. míos, paciencia. Yo no
brazos·
beséY
.
d b",en, .hIJOS
Y ~~f as, coloreadas como la fruta' sana
sus
qmer? aros vida misera como la mía·
acarwie sus crenchas rubias "
1 , no qdmero
nazcáis defectuosos. Cu:ndyoo
tC ª e- pue a red
remente
de Ia sorpresa sufrida,
· , •'' repueS
de esta miseria que
~ lo
.
.
enredó
sus
,m1rme
g
~=g1ws ~rnc~ado¡s· de carne blanda entre la ~:arga todo, cuando encuentre la mujer beena e m1 re OJ, mient ·as su len .. ·n
qued ptie~a ~egalaros hermosa vestidura
torp~ repelí~~ Papá, papá....
guec1 a yo os eposltare en su seno maternal
'
1
•Vrno la mnera, tiró del bebé· e'l se . t'
que ella os abra la puerta de la .d
ppa.ra
·
Jt · l
d
,
res1s 1a calma·
v1 a... e o
srn so a1 a ca ena y repitiendo su e t .b.
. no me atormentéis entre tanto d'
llo: Papá papá... Se lo llevaron lloran~~¡ ~j ese modo, temerosos de bailar tumba e~
arrastra, con pataleo de su .
.
'
cer~b~-o antes de encarnaros· si no pud. md 1
chonchos.
s piecec,tos re- :es1stir vuestros ímpetus de, nacer . ,en o
•Diría pa '
nado por vue l
f
, si engat
I b pa porque el angelito no sabía
.
s ros a anes cometo un día el
º. ra pa a ra, pe_ro fué para mí esta exclama- cr1i:nen de engendraros entre el dolor la .
~ion ~xc¡u8J' abierta á mis dudas. El nomgef",¡Ctuhosidad, al rec!bi: el ~ma~;~
ramien o el bebé surcó en mi cer b
d
e os umanos sufr1m1entos pen
rof~n da torrentera por donde se eabalanzó
ro una sa que vuest ro padre fué débºl
.
con
im
t
pable...
i 'pero no culP
.d d ple u_ avasallador la desbordante avem a e as ideas nuevas.
*
**
t bEran_ mis hijos en fárfara los que inquiea an rn1 ce~ebro de aquel modo. Desde enAsí, con letras amarillentas por el f
to~ces (os siento claramente escondidos en po, me encontré el manuscrito d 1 ilem.
e cua os
m1 repliegue cerebral pidiendo á gritos, que transen"bo las anteriores
re,elaciones.

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V

~u~

~

~~~~is~l:

JULIO

LA CITA
La noche es blanca.
Como enorme asfodelo
la luna se levanta.
En la hondonada
bajo el florón del ci~lo
la lumbre es cual de plata.
En la cabaña
los árboles d&amp;I huerto
sus aromas derraman
Baja la palma
·
ondula ya el pañuelo
de la novia que aguarda
Y se dilata
·
y rompe el aire muerto
el beso de dos almas...
JUSTO

PASTOR RIOS

HOYOS

�ACTUALIDADES

469

ACTUALIDADES

Los reyes de España é Inglaterra bajando del acorazado inglés Quee111 donde celebraron una entrevista el 9 de
Abril último en el puerto de Cartagena

éstos no vengan ahora á Madrid y aplacen
hasta el año próximo su propósito de devolver en esta corte la visita que S. M. e_l rey
Don Alfonso XIII les hizo en Lóndres en
1905. Por el mismo motivo, y si bien la
entrevista de Cartagena (arreglada precisamente para que no se demore por más tiempo una visita de los monarcas británicos al
nuestro) tendrá carácter oficial, los reyes
Eduardo y Alejandra no desembarcarán,
y todos los actos se verificarán á bordo de los
buques de guerra españoles é ingleses, patentizándose así claramente que aquellos
soberanos no consideran, á los efectos de
que se trata, haber venido á nuestro territorio mientras no sea posible que lo hagan á
Madrid.»
¿Hubo acuerdo de entente anglo-española en las entrevistas celebradas por los dos
soberanos durante los días 8 y 9 y primeras
horas del 10 de Abril pasado, que permanecieron juntos en Cartagena? El cronista no
lo sabe, pero sí puede decir que en el banquete oficial celebrado á bordo del acorazado guarda-costas español Nmnancia se pronunciaron por Eduardo VII y Don Alfonso
XIII brindis muy significativos, que se reproducen en estas páginas para que el lec-

tor de POR Esos MUNDOS que sienta afición
á estos asuntos conserve y pueda más ade-

hite consultar el texto de dichos discursos,
que fueron leídos en francés (y por tanto
arreglados por los respectivos gabinetes diplomáticos), por los dos citados monarcas.
Dijo así el rey de España:
«Señor: Al recibirá V. M. y á su augusta
esposa en las aguas españolas, experimento,
así como la familia real, el Gobierno y la nación entera, viva alegria, compartida también por la reina en medio de su pesar de
no haber podido venir al encuentro de la
graciosa soberana que reina con V. M. en el
corazón de sus súbditos. No hemos olvidado
la cordial acogida que el pueblo inglés me
diera en diversas ocasiones, y sobre todo
hace dos años cuando tuve el gusto de ser
huésped de V.M. en Lóndres. Aquel acontecimiento señaló en mi vida, y para mi dicha personal, un instante decisivo: lo evoco
hoy para marcar cómo la amistad entre España é Inglaterra, que mi madre muy amada
se esforzó en desarrollar y que se apoyaba
en la solidaridad de intereses y en la reciproca simpaüa de los dos países, se ha estrechado aún más por los lazos de parentesco establecido entre nuestras dos casas. La

�POR E.SOS
470
intimidad de relaciones entra la nación española y la Gran Bretaña no dejará de procurarles ventajas comunes y contribuirá á la
obra generosa emprendida por V. M. de
afianzar la b u en a harmonía entre todos
los Estados. Con ta'es sentimientos saludo
asimismo á la flota británica, poderoso instrumento dispuesto siempre á emplearse
conforme á las intenciones de V. M. en el
servicio de principios útiles á la causa general del progreso. Bebo, señor, por la ventura de V.M., de su esposa y de su real familia, por la grandeza de su imperio y por la
gloria de la marina inglesa, tan brillantemente representada en esta ocasión.»
Contestó de esta manera el rey de Inglaterra:
«Sciior: A la reina y á mi nos conmueven
vivamente las palabras pronunciadas por
V. M. Es para nosotros un vivo placer tener
!&gt;casión de visitar á V. :ir. en las aguas e;;pañolas. Sentimos vivamente la ausencia de su
majestad la reina, nuestra querida i-obrina,
pero nos regocijamos del motivo que la retiene en la capital. Nos felicitamos de que
S. .M. la reina Cristina, vuestra augusta madre, cuya larga regencia dejó en el país tan
preciosos recuerdos, haya podido acompa1iar á V. 11. en esla oca;;ión. Ko hemos olvidado la vi;;i ta de V. M. á Lóndres, y corres-

MU.XDOS

pondemos al deseo de que los lazos entre·
nuestras dos casas y nuestros dos países (que
se fundan, no solo en tradiciones históricas,
sino además en la comunidad de intereses y
la simpatía verdadera), se estrechen y afiancen por estos felices acontecimientos. Levanto mi copa á la salud de S. M. el rey Alfonso, de S.M. la reina Victoria-Eugenia y de
S. ~l. la ,eina Cristina, anhelando la prosperidad, el progreso y la paz para el reino de
España.»
Y ahora, al lector toca deducir de tan expre,-ivas manifestaciones y de todas las circunstancias que rodearon á la entrevista de
Cartagena (incluso la de haberse celebrado
á pesar de esperarse entónces - por una
equivocación facultativa-el inmediato alumbramiento de la reina Victoria), la importancia del acto y las conclusiones que de él
pueden derivarse.
LAS ELECCIONES DE DIPUTADOS

Se verificaron el domingo 21 de Abril pasado las elecciones de representantes de los
distritos que tienen asignado asiento en el
Congreso de los Diputados de la nación, y de
los escrutinios definitivos oficiales resulta
que la nueva Cámara popular se compondrá
de 329 moncfrquicos (258 conservadore:&lt;.

Conferencia colonial británica cekbrad; en el :\linistrrio rle l1ts Colonias de Lónurcs, y cuya apertura tu,·o
lu¡¡ar el 1~ de Abril último

�472

l'OR F.SOS MUNDOS

62 liberales y 9 demócratas), 65 antidinásticos (30 republicanos, 17 catalanistas, 15 carlistas y 3 integristas), y 4 independientes,
que con las seis actas dobles que resultan de
las elecciones dan el total de 404 diputados
que constituyen el Congreso.
La prensa diaria ha hecho, y sigue haciendo aún, grandes comentarios acerca de
la forma en que estará constituída la nueva
Cámara popular, fijándose especialmente en
el triunfo indudable de los conservadores, en
la posición ventajosa de los carlistas que desde hace más de treinta años no han tenido ni
soñado en tener tan nutrida representación
como ahora en el Congreso, y en el éxito de
la Solidaridad Catalana, que entre carlistas, republicanos y catalanistas forma una
minoría de treinta y ocho á cuarenta votos,
mientras que en las últimas Cortes apenas
llegaban á media docena los diputados que
comulgaban en las ideas del catalanismo.
Una nota que es preciso apuntar en este
resúmen de las elecciones es el resultado
de las verificadas en Valencia: por la capital
ha vencido, obteniendo el primer lugar, el
republicano radical Don Rodrigo Soriano, el cual ha logrado más de dos mil votos
sobre los que alcanzó en las
pasadas elecciones ; p e r o
junto á este triunfo personal
del citado diputado es de justicia señalar que los candidatos monárquicos (dos conservadores ) derrotados e n
aquella circunscripción han
obtenido cada uno cinco mil
votos más que hace dos años.
¿Es que aumenta el número
de monárquicos en la capital
de Valencia, 6 es que hoy
han salido de su retraimiento los que ayer aparecían indiferentes ante la propaganda de las ideas republicanas?

ACTUALIDADES

rece las más sinceras alabanzas el hecho de
que los estadistas ingleses se dan cuenta
exacta de toda la importancia que significa
su actitud respecto á las aspiraciones coloniales.
Las tareas de la Conferencia, que dieron
comienzo el 15 de Abril último, tuvieron feliz inauguración con la lectura del mensaje
del rey Eduardo VII en el que daba la bienvenida á los presidentes de aquellos Gobiernos, y les manifestaba sus mejores deseos
por el éxito de la Conferencia. Sir Henry
Campbell Bannermann, jefe del Gobierno de
Lóndres, pronunció un discurso muy interesante dirigiéndose á los delegados, y haciendo alusión á la gran obra de Chamberlain y á la sensible ausencia de tan importante estadista en la Conferencia. Y los del e g ad o s coloniales Sir Wilfrid Laurier,
Mr. Deakin y el general Botha pronunciaron·
discursos que fueron oídos con verdadera
satisfacción.
Como en la Conferencia no existió espíritu
de partido, cuanto allí se discutió y aprobó
tiene verdadera importancia para Inglatena

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•

LA CONFEF.ENCIA
COLONIAL BRITÁNICA

Un suceso importantísimo
tiene que registrar el cronista en esta sección: lo es sin
disputa de ningún género,
la celebración en Lóndres
de la Conferencia colonial
británica, cuyo resultado no
es exageración decir que se
espera con ansiedad en todo
el mundo. Por de pronto,me-

Recientes experimentos de la telegralia sin hilos han dado extraordinario é
intere,antísimo resultado. Una estación instalada en la Torre Eiffel, de .París,
ha podido comunicar sin contratiempo alguno con todos los puntos com¡&gt;rendidos en el radío que abarca la circunferencia que aparece en nues'ro grabado

y sus colonias, pues de la solucíón de los

473

correr gran riesgo de ser reconocido y quizás detenido. Don Jaime es el hijo mayor de
Don Carlos de Borbón, que sería rey de España si la ley sálica no hubiera sido derogada por Fernando VII. Como este soberano no
no tenía heredero varón, la corona hubiera
recaído en su hermano Don Carlos; pero
Fernando VII promulgó una pragmática por
la que las hembras debían ser admitidas
á reinar, y cuando murió, en 1833, su hija
Isabel fué proclamada reina b aj o 1a
DON JAIME
regencia de Doña
EN MADRID
Cristina, esposa de
Fernando VII. Don
El hijo del preCarlos recurrió en tendiente a I trono
tónces á las armas
de España Don Carpara reivindicar sus
los de Borbon, ha
derechos. Esta priestado e n Madrid
mera guerra carlista
varios días d e 1a
duró c i n c o años,
primer!l quincena
pero no tuvo resulele Abril último. La
tado positivo, y Don
prensa diaria trató
Car 1os promovió
con extensión y luotra segunda , que
j o d e detalles l a
fu é de casi tanta
estancia d e aquel
duración y casi tan
príncipe en esta corencarnizadacomo la
te, y el semanario
la anterior, pero coilustrado N u e v o
mo esta de igual neMiindo recogió ámgativo resultado papliamente el suceso
ra sus propósitos.
y publicó curiosas
•Nació Don Jaime
fotografías que prueen Suiza, se educó
ban de modo fehaen Inglaterra y en
ciente este hecho ,
Francia, y después
dándolas á conocer
fué alumno en una
juntamente con una
escuela militar d e
carta del diputado
Viena, donde una
carlista Don Juan Ultimo retrato del príncipe Don Jaime de Borbón, hijo del intervención diplola corona de España, que estuvo en Madrid
Vázquez Mella, que pretendienteenálos
mática 1e impidió
primeros dias del pasado Abril
acompañó á D o n
llegar al grado de
Jaime en su ignorada excursión por .Madrid. subteniente. Más tarde sufrió los examenes
Esas fotografias que Nuevo Munclo pu- para este grado y fué acogido por el empeblicó fueron hechas por el periodista francés rador de Rusia, que le nombró oficial de
1\1. Raymond Recouly, que también estuvo la guardia imperial, con la que formó paren ;\fadrid acompañando al hijo de Don Car- te de una expedición al Turkestán, asistió á
los, y ya que en este punto nada nuevo pue- la guerra de China y después á la ruso-jada ofrecer el cronista de la presente sección ponesa. Yo lo conocí en Mandchuria, de un
á sus lectores, va á traducir á continuación modo muy original: cuando el Estado mayor
un articulo en que el referido escritor relata ruso no estaba decidido aún á conceder lilas impresiones que le causó la estancia de bertad de acción y de movimientos á los coDon Jaime en la corte de España. Dice así rresponsales militares de los periódicos, Don
el referido articulo, que es muy curioso é Jaime hizo que yo fuera con él hasta las
avanzadas de cosacos del general Samsointeresante:
«Cuando Don Jaime, con toda la amabili- nof. Al dia siguiente de nuestra llegada á
dad en &lt;&gt;l característica, me propuso que le aquel vivac, Samsonof debía efectuar un imacompañara en un viaje secreto á España, portante reconocimiento. «Toda vez que esacepté la oferta con entusiasmo, pero no pu- táis acompañado de un periodista francésde menos de pensar que el príncipe iba á dijo á Don Jaime-os encargo que le conduzproblemas políticos entre aquella metrópoli
y sus hijas depende en gran parle el porvenir
del vasto imperio británico.
Europa toda, donde se han seguido con
gran ansiedad las sesiones de la Conferencia,
(y esto es testimonio elocuente de su universal importancia) aplaude la iniciativa de Inglaterra que ha dado gran ejemplo de su elevación de miras convocando esta conferencia
colonial.

�4i4

POR E ,OS MUNDOS

cáis durante la acción y que le ensene1s nocía mucha gente en la capital de España,
cuanto quiera; el capitán Trétiakof os reem- pre~enló á Don Jaime los amigos que se acerplazará como ayudante de órdenes». Obede- caban á saludarle. Para toda esta gente, era
ció el principe al general y me acompañó el príncipe un ingrni&lt;'ro especialista en automóviles, que regresaba
durante todo el día. El
á
E s p a ñ a tras larga
capitán Trétiakof, que
temporada pasada e n
ocupó e 1 puesto d e 1
el extranjero. «¿Fabriprín~ipe cerca de Samcan
ustedes automóvisonof, fué muerto desde
les? - se le preguntó
los primeros encuenmuchas veces á Don
tros de 1a acción de
Jaime.-(_Dónde
está la
aquel dia.
fábrica?
¿En
París?
Nos
•Pero volvamos á
agradaría
mucho
visinuestro último viaje. En
tarle en nuestra próxiel expre~o que nos conma
expedición á Franducía á la frontera escia.•
Y el príncipe respaliola fué reconocido
pondía sin pestañear:
Don Jaime por un ,ia«No fabricamos máquijero, cosa que me panas; pero ahora estareció de bastante mal
mos instalando un imagüero . Sin embargo,
portante garage, en la
lodo marchó bien hascalle de Ponthieu. Ya
ta la misma frontera.
están muy adelantados
La policía de Irún no
los
trabajos.•
se dejó ver, y Don JaiFray Grcgorio M. Aguirre, arzobbpo de Burgos,
• Uno de los días que
me, feliz al oír hablar creado
cardenal en el último Consistorio celebrado
estuvimos en Madrid
por el papa Pío X
la bella lengua castenos encontramos con
llana , bromeó alegreun
abogado,
candidato
en las elecciones para
mente con los aduaneros. En la estación de
diputados
á
Cortes.
«¿Qué
opina usted del
:Medina del Campo fué nuevamente descubierto el incógnito viajero. Ahora le corres- partido carlista'? ¿Aumentan ó disminuyen
pondió á un jóven ingeniero carlista, Gaetan sus fuerzas?, ,-le preguntó Don Jaime. • Yo
de Ayala, que había visitado á Don Jaime no soy partidario de los carlistas,-contestó
el interpelado -p e r o
en París ocho días andebo
hacer constar que
tes, y que se quedó codesde que se decidieron
mo aturdido al verlo
á organizar comités
en 1a portezuela d e l
electorales y á hacer
vagón, embozado en una
una propaganda regular,
capa madrileña y cou
h a crecido mucho su
las alas del sombrero
importancia política: las
flexible echadas sobro
pruebas se tendrán en
los ojos. El jóven in~elas elecciones que van á
niero renunció en seguiverificar;;e.• «¡Que Dios
da á se~uir su viaje y
os oiga!,-le dijo Don
~e reunió con nosotros
Jaime.-«Según
eso, ¿os
para ir hasta :\Iadrid y
interesan los carlistas'!»
Sevilla, en cuyas poblacSí,-replicó el prínciciones fué p a r a nospe-todos
mis antepaott·os el más alegre y el
sados
lo
fueron.•
más útil de los guías.
» Visitamos la Real
Nos hizo vivir en1Iadrid
Armería, que es el muen una casa de huéspesco más rico en armas
des próxima á la Puerta
de cuantos existen en
del Sol. «Aún cuando
E'Stuviéramos persegui- Don Manuel Sales y Ferré, nuevo académico de el mundo, y contemplaCiencias '.\!orales Políticas, cuya recepción tuvo
mos durante largo rato
&lt;los por la policía-dijo
lugar e 28 del pasado Abril
el magnífico palacio real
el jóven ingeniero -ni
el mismís:mo diablo nos descubriría aquí.• que tan gallardamente se eleva sobre el
,La noche del día en que llegamos estuvi- valle del Manzanares, dominando el escuámos en un teatro, y Gaetan de Ayala, que co- lido río y los áridos campos que lo bordean.

r

ACTUALIDADES

Los soldados del cuerpo de guardia se pase~ban en grupos por el vasto palio. Don
Jaime se mezcló entre ellos y les diri"ió al"u" "
nas preguntas, y yo obtuve una fotografia
del grupo en que Don Jaime aparecía rodead~ de los soldados. «De buena gana-nos
d1Jo uno de estos-veríamos esas fotoara·
lías.» ,,Pues las veréi$,-re$pondió Don J:ii
me.-Yo os lo aseguro.•
Los soldado-, movían la
cabeza con aire incrédulo; pero Don Jaime les
dijo al marcharse: «Veréis la fotografia que se
acaba de hacer, porque

en los periódicos. • Entonces la

se publicaní

475

miraban con mucha atención. Se lo dije á
Don Jaime, y éste se volYió húcia las señoras. Una de ellas le saludó en seguida. Don
Jaime se acercó á donde es1aban, y les habló durante algunos minutos. La que le habil.'. reconocido era :.[me. liéí•iot, que :;e encontraba de paso en Sevilln, á donde había
llegado á bordo &lt;le su yate. Al día siguiente,
salió pa!a Tánger, y nosotros, después de u n a
excur~ión bastante fatigosa á cien kilómetro8
de Setiill a para visitar
unas minas de cobre en
la montaña, volvimos
sin incide1tes, µrimero á
:Madrid y después á París,,,

gente de tropa se echó á
1eir, demo,trándose más
incrédula que al princiCONGRESO CONTRA
pio.
LA TUBERCULOSIS
•Para evitar toda incliscrecion voluntaria ó
En el Palacio de la
involuntaria, había reBolsa Je Oporto se ha
,;uello e I príncipe no
celebrado un Congreso
contra la tuberculosis
darse á conocer á ningu(la cuarta asamblea nano ele sus partidarios, y
cional portuguesa), cuya
aunque mantuvo e s la
inauguració11 tuvo lugar
decisión, una tarde que
el 4 de Abril último.
pasábamo-, por cierta caAl Congreso conculle bastante sombría se Jan Kubelik,. ilustre violinish, que ha dado con
presentó uno de esos par- ex.traordmario éxito tres concíerlos en~¡ Teatro rrieron mil médicos del
de Apolo de esta corte
vecino reino, que tamtidarios, el más notable
.
bién acudieron á Oporto
de todos, el célebre abogado, historiador y hombre político Váiquez para P:esenciar _la Exposición de Higiene
}!ella. Ya iba á pasarnos, y Don Jaime, no que allí se orgamzó.
En las discusiones del Congreso, en las
pudiendo resistir á la tentación, le dió un
suave golpecito en la e:5palda..\1 YOlYer la que se adoptaron acuerdos y conclU':;iones
cabeza Vázquez }!ella y reconocerle, quedó beneficiosas para la lucha contra la tubercucomo petrificado de asombro. Nos convidó á losis, el célebre Doctor Alfredo l\Ia"alhaes
irá su casa aquella misma noc-he, y allí pa- ofreció á nombre del Club de Feniano: ocho
tsamos gran parte de ella. Como las eleccio- mil metros cuadrados de terreno cercado
nes para diputados á Corles iban á tener lu- de pinar_á la oril)a _del mar en la pla\'ª de
gar poco clespué.; y era }leila el que prepara- Aguda. cbtante d1ec1seis kilóm&lt;&gt;tros de Oporba activamente las del grupo carlista, no fal- to, para crear un sanatorio para los atacata quien atribuya gran importancia á e::;la dos de la IPrrible enfermedad, ofrecimiento
acompañado deolrodec11antio,;os recur;;os de
entrevista tan ine~perada.
,Don Jaime fué también reconocido en Se- l~s socios del ref?rido club para la construcvilla, y en circunstancias bastante curiosa-,. ción y con,ervac1ón del aludido sanatorio.
Nos encontrábamos en el Café de ~ovedades,
EL SE'.\UR SALES Y FERRÉ
establecimiento popular donde ~e canta y se
baila al estilo de aquella tierra. En el salón
En la Academia de Ciencias ]\forales y
del piso bajo se aglomera la gente del pueblo, y en la galería superior hay tres ó cua- Políticas ha sido recibido indivíduo de nútro palcos, que ordinariamente ocupan los n~ero, en el sillón que ocupó Don Francisco
touristas. Cuando entramos, uno de los pal- Silvela, el ilustre sociólo~o Don }fanuel Sacos hallába¡;;e ocupado por algunos franceses. les y Forré. La ceremonia tuvo lugar el 28
Don Jaime, con su capa y ~ombrero españo- del pasado .\br1l, y en ella pronunció el reles, no tenia nada de extraüo; pero noté que cipiendario un elocuente y admirable disdos damas de las que ocupaban el palco le curso acerca de los Kuci:os fundamentos dd

�476

POR ESOS MUNDOS

la Moral, del que reproducimos los siguientes párrafos:
«De todas las ciencias sociales-dicehay una en la que principalmente se concentra hoy el interés de los investigadores:
la .Moral. Amparada desde los orígenes por
la Religión, la Moral ha contado hasta aquí
con un fundamento divino, que explicaba el
carácter imperativo del deber y lo reforzaba
con formidables é ineludibles sanciones. Todo esto va desapareciendo al descender la
Religión de sanción social á sanción maneramente individual, lo que ha acaecido más ó
menos en todas las naciones modernas á medida que se ha establecido la tolerancia, háyase ó no declarado la separación de la Iglesia y del Estado. La Moral pierde su fundamento; el deber, su razón de ser; la sanción.
su eficacia. Detener la corriente, imposible.
Todas las diferenciaciones sociales han sido
definitivas, y no ha de constituir la presente
una excepción. En vano las voluntades, fieles á la tradición, luchan por reprimir las
nuevas orientaciones. Hay que buscar á la
Moral un nuevo punto de apoyo; y puestos
en este terreno, se pregunta: ¿,cuál es el fundamento de la Etica? ¿cuál es el origen del
deber? ¿de dónde deriva éste su carácter imperath•o? He aquí los problemas que hoy
preocupan hondamente á moralistas y sociólogos, por tratarse de la actividad más propia é intima de la conciencia, así individual
como colectiva, que dicta la norma á todas
las demás actividades sociales, sin exceptuar
la económica.
»Los fundamentos de la Moral son para

el individuo los modelos seciales de conducta que se ofrecen á su conciencia deipues de
haber sido apropiados en forma de ideal moral personal; para la sociedad presente, el
ideal que alumbra cual estrella su camino,
anticipación de una sociedad futura más perfecta. De estos dos fundamentos se originan
dos grandes leyes morales: primera, subordinación del individuo á la sociedad: segunda, subordinación de los interese3 de la
sociedad presente á los de la sociedad futura. En estas dos leyes se condensa toda la
moral. Y todavía ambas leyes se refunden en
una sola: la ley del f:acrificio.
,Con esto queda indicada también la nor•
ma de conducta que nos impone á los que
nos ha sido otorgado el don de ejercer funciones sociales directivas; conviene á saber:
trabajar en apropiarnos los modelos éticos
má;; perfectos que la sociedad nos ofrece;
elevarnos luego sobre lo peculiar del presente estado social á la percepción de lo que
este estado tiene de común con todos los pasados hasta penetrar en la corriente evolurionaria, y desde esta, fijando la vista en lo
futuro, ampliar, completar ó renovar el ideal
social é infundirlo en el alma de nuestros
contemporáneos por la enseñanza y el ejemplo. Así cooperaremos á la gran obra del perfeccionamiento moral, á que se realice en
este planeta un grado superior de vida, á que
la generación que nos suceda avance un paso
más hacia lo infinito: divina tarea en la que
hallarán satisfacción cumplida nuestros más
puros sentimientos y nuestras aspiraciones
más elevad!IS.•

Novela homeopáticamente hidroterápica
y alopáticamente inverosímil
VIII.-LA PROCESIÓN (t)

única grandeL
mente contrariada fué la herma-

prolongaba demasiado su tercer estado civil
Tampoco se atribuía la prolongación de
este estado á falta de pretendientes, porque
na del síndico, y así ya la habían solicitado en matrimonio más
lo dió á entender gritando con tono acre y de cincuenta, entre jóvenes y viejos, solleros
modales descompuestos:
y viudos; pero ¡ay! ella estaba enamorada
-¡Pus yo doy veinte pesetas por yevar la perdidamente, y desde muchacha, de un
vara de la izquierda!
110m'Jre que la había dePpreciado miles de
-¿,Hay quien dé más?-vociferó el alcal- veces á causa de su fenomenal gordura.
de.-La Geroma-asi se llamaba desde niña
Este hombre era nuestro prudente, nuesla hermana del síndico-dá veinte pesetas tro buen amigo el herboristero Don Juan Capor yevar la vara d'alante de la izquierda de rranza.
las angarillas del santo.
La pasión loca de la eJlanquera y la cau-¡Yo, yo doy másl-dijo á voz en cuello sa de su fracaso eran del dominio público
una mujer rechoncha, colorada y exage- en la comarca, y así se comprenderá la exradamente gorda, apoplética, que á codazo plosión de risa que produjeron en la multitud
limpio se abría paso entre el apiñado con- las palabras y el tono con que fué dicha su
curso.-¡ Yo doy veinticinco!-repitió aho- puja.
gándose.
La estanquera quería ponerse en la prediUna carcajada unánime coreó la expléndi- lecta gracia de S m Canuto para adelgazará
da oferta.
todo trance y hacerse merecedora de Don
Esta mujer rechoncha que acababa de ha- Juan, y estaba dispuesta á no omitir gasto ni
blar era la estanquera del pueblo, viuda y sacrificio alguno.
rica: según decían los serranos, por seis ó sieElla fué la primera en hacer un rumboso
te mil duros no permitiría que resucitase su donativo en metálico; ella la primera en lemarido. Hay que tener en cuenta que ella gar lujosa vestidura par.1 la imágen; ella la
decía á cada paso que daba todo lo que te- primera en ofrendar con abundancia frutos
nía antes que volverá ver al difunto vuelto y embutidos, y hasta llevó una boquilla de
á la vida.
ámbar y espuma de mar para puros,que perEsto no quiere decir que el estanquero hu- teneció al finado, con la pretensión de que
biera sido un hombre malo para ella, ni mu- se le pusiera á la imágen como atributo juscho menos; antes al contrario, el estanquero tificadisimo para un santo que debía de fula adoraba, y pensando en su mujer trabajó mar en pipa; y, por fin, ella quería ser la
incesantemente procurando labrar una for- que más alto precio diese por conducir en
tunita, para si él faltaba que su esposa tu- sus propios hombros el santo venerado.
viera un buen pasar.
-¡Veinticinco pesetas dá el morcón de la
Lo de la fortunita lo logró á costa de su e~tanqueral-clamó el alcalde.
vida; pero no lo del buen pasar de la viuda,
- ¡ Treinta! - añadió lacóniname :1te la
la cual se repudría la sangre viendo que se hermana del síndico.
-¡Cincu~nta!... ¡Sesenta!... ¡Setenta! -gri(1) Véanse nueatros número■ 189 y 1'2 á 1'7.
taba frenéticamente la estanquera, pujándoA

�478

POR ESOS MUNDOS

se ella sola para dará entender bien á las quien dé algo por esta vara de la izquierda?
El silencio se hizo absoluto: nadie osó
claras que estaba decidida á arruinarse por
perturbarle
conducir la
para ofrevara de la
CPr dinero,
izquierda.
y ya pare-¡Setencía que no
ta pesehabía en
tas! ... ¿Hay
San
Canuto
quien ció
más mujemás?-dijo
res que toel alcalde.-masen
va¡ Setenta á
ras. cuando
la una, seuná debilítenta á as
sima voz
dos, setcndijo tímidat a á las
mente, cotres! ... Esmos is e
lan quera,
ave 1•gonzapara ti es la
_ #h
se quien la
vara de la
emitía:
izquierda.
-Yo doy
-Veiule
.!\o•'
tres pesetas
pesetas doy
.
'
por llevar
yo por la
esa
vara.
~;
.....:"
vara de la
\
¡No tengo
\.
,,
derecha de
más!
alrás--ofreLa tía Geroma
Todo el
ció nuevaconcurso,
mente la
intrigado y curioso, miró hácia el sitio de
hermana del síndico, malhumorada.
-¡Veinte pesetas por la vara de la dere- •donde había salido la débil voz, y un movi• miento de sorpresa y simpacha de atrás! ¿No hay quien
\·
":
tia se advirtió en la turba.
dé más?... ¡A la una'
,-/
Aquellas sentidisimas fra-¡Quincel-dijo la mis- ' :\
ses las había pronunciado la
ma.
.,
hija del peón camine: o, la
-Eso no es formalidad,misma para quien iban desgri tó el cura.
tinadas las píldoras contra la
-Bueno, pues no doy más
tos que había preparado el
que quince.
misterioso alquimista en su
El alcalde, que era un artenebroso laboratorio, y que
bitrista de primera y un linel lector recordará, si tiene
ce en materia de subastar,
memoria, y por si no la tiene
se dió cuenta de todo con
se lo recuerdo y o, que el
gran prrsteza y dijo precipiquímico trató de que llegaran
tadamente, por si acaso:
á su poder el mismo día de
-¡Pues quince á las tres!...
la expedición cie11tifica, cosa
Ya es tuya la vara de atrás
que
no pudo reafüar por no
de la derecha, chica.
hallarse en su casa la paLa retractación de la herciente.
mana del síndico produjo un
El alcalde se percató en
poco de indignación en una
seguida de la impresión que
parte de las masas, mientras
había causado la oferta de
á la otra parte le parecía muy
la hija del peón caminero, y
bien y hasta lo celebraba
haciéndose fiel intérprete de
con grandes risotadas.
los sentimientos del pueblo
El alcalde recomendó otra
-¿Ilay quién de más?-vociferaba
adoptó una actitud de protecvez el silencio, y peroró de
el alcalde
tor decidido de la muchacha,
esta manera:
-Queda vacante la vara de atrás de la y con tono muy solemne y cara de conmiizquierda de las angarillas del santo. ¿Hay seración exclamó:
~

_,.

-~

i

¡;·',.

LAS AGUAS DE SAN CANUTO

479

-Tú llevarás la vara de atrás de la iz- las muelas contra los indígenas, y no era
quicr la de las angarillas.
preciso ser una lumbrera para prever que
-¡Gracia~, señor alcalde! -repúsole la allí se fraguaba una bronca y que amenajóven.
r.aban con una tormenta horrible palpables
Una vez terminada la subasta, el sacristán vientos de fronda.
se ocupó en hacer efectivas las
Puestas á organizar la procecantidades, y realizado este imsión las personas encargadas
portante y delicado detalle se
de ello, pronto tropezaron con
procedió á establecer el orden
obstáculos insuperables y grade la comitiva con arreglo á la
ves trastornos.
mejor táctica procesional que de
El primer mal consistió en que
momento se le ocurrió al señor
la hermana del sindico tenia
cura.
una estatura colosal, era una
La procesión fué dispuesta
~igante; la hija del alcalde era
en teoría de la siguiente manera:
bastante más baja q u e ésta,
Estandarte de la Hermandad,
pero mucho más alta que la
seguido del gaitero y del tamiija del peón caminero; y en
borilero; á los lados hermanas
cuanto á la estanquera ya sacon velas (encendidas, á pe,ar
bemos que era un retaco. De
del aire), de su propio peculio
modo que no había forma hucada cual; grupo d~ notables,
'Ilana de que el santo foera
compuesto del médico, el veteconducido á hcmbros de ellas,
rinario, Don Juan Carranza, y
ni en andas, ni en volandas.
un pintor de paisajes á quien
Decir lo que estas buenas mulos chicos le tomaban el pelo
Jeres chillaron, despotricaron,
porque t1saba lentes, el cual hapatearon y lloraron, seria enojobía ido á San Canuto de la Sieso referirlo detalladamente; allí
rra á tomar apuntes y á hacer
ya no sabía nadie qué partido
algunos estudios de brumas; la
tomar, porque ellas querían que
música del pueblo, compuesta
se les devolviese el dinero, y á
de un clarinete, un cornetín de
esto se opusieron el cura y el
pistón y un trombón de fuego
El trombón de la banda del
sacristán de una manera termicentral. que formaban un conpueblo
nante y definitiva.
junto ins)portable y totalmente
Por fortuna, el sacristán era
inarmónico, desgarrador; la imágen, á hom- hombre de soluciones, y propuso que las
bros de las damas consabidaq; la presiden- fieles que habían adquirido vara designa~en
cia, consliluída por el cura, el alcalde y el cuatro hombres de sus familias ó amistades
sindico; después m1rcharían los demás con- para hacer la conducción, siempre que las
cejales; detrás de la presidencia iría el pue- estaturas estuvieran en consonancia ron
blo en masa conduciendo sus meriendas que el santo fuera con la derechura y majesrespecliYas, y detrás las acJmilas de los que tad debidas. No fué cosa fácil hallar los
1as tenían,
cuatro homconducidas
bres que se
porcriados y
so 1i citaban;
parientes,
pero por fin
para el rese logró regreso de la
unir I os y
fiesta.
convencerLos foras•
los, porque
ellos decían
teros no teque sí creían
nían puesto
en el santo,
oficial en la
K pero que no
comitiva; pe¡es iba ni les
ro podían ir
venía nada
donde á cada
La presidencia de la procesión
con sus m1quisque le
diera la gana, &amp;Ítimpre que no alterasen el lagrerias, toda vez que el los eran robustos y
or.len dispuesto ui la libre marcha de la pro- no gordos.
Decididos estos cuatro mozos fornidos á
cesión.
Los tales forasteros estaban que echaban llevar el santo hasta la misma corte celestial

�480

INStANTÁNÉ,\

en atención á los mimos, promesas y agasajos que les hicieron las de varas, in'entaron
su cometido; pero era tanto el peso del santo, los jamone~, los embutidos y las frutas,
que no tajaría de dos ó tres toneladas.
Dos turnos de ocho bombres, pues hablan
de renovarse, po1· fuerza, fué preciso bus-

car paraemprenderla marcha. Dejémosles
caminar á todos bácia la pradera del manantial, y quedémonos nosotros en el pueblo
donde tenemos que enterarnos de ciertas
minucias, y les encontraremos todavía en
el camino, dado lo que pesa el santo y lo
largo y penoso de la caminata.
FÉLIX

Dibttjos de Karikat-0

INSTANTANEA
Fué tan solo un instante. De repente,
se iluminó mi espíritu abatido,
y latió, de placer extremecido,
mi apas;onado corazón ardiente.
Sn acento entrecortado 1· balbuciente
C'l preludio ensayó junto á·mi oído
de ese sublime canto no aprendido
que es siempre igual y siempre diferente.
Y como al ser el arrra disparada
mientras arde la pólvora inflamada
la victima desplómase sin Yida,
así con repentina llamarada
rc,;plandcció en sus ojos la mirada
y yo en el corazón sentí la herida.
MAHTÍN

PIZARRO

MÉNDEZ

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                  <text>1900-1916. Enciclopedia mensual ilustrada publicada en Madrid España a principios del siglo XX. Se especializa en temas sobre aventuras, viajes, entretenimiento, tauromaquia. Fue fundado por José del Perojo.</text>
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                <text>1900-1916. Enciclopedia mensual ilustrada publicada en Madrid España a principios del siglo XX. Se especializa en temas sobre aventuras, viajes, entretenimiento, tauromaquia. Fue fundado por José del Perojo. </text>
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