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                    <text>•

Organo Mensual de la Uníversídad de Nuevo León
Hegtstrado como artic-ulo &lt;le 2da. clase en la Arlministración rle Correos de Monterrey, N. L., el 20 de abril de 1944

D. A. S. . U.

AÑO XI

NUM. 8

ACOSTO DE 1954

Rubén Darío yel Modernismo en
la Literatura Hispanoamericana

Ánlonio

José Ma. CASTRO CALVO.

Rostro con expresión de extrema sencillez;; afable y al mismo tiempo severamente patriarcal; con ojos de mirar suave, que
se iluminaban cuando de la boca, de labios finos, salía el consejo
oportuno, la observación precisa o la conclusión exacta. La fren•
te amplia enmarcada en pelo encanecido y ralo, peinado hacia
atrás. El cuerpo encorvado por los años, cuerpo que antes fué ro•
busto, como de campesino; así era don Antonio Moreno.

Cuando Alberto Ghiraldo en 1932 publicaba su edición de
Rubén Darlo, la poesía había emprendido una rápida virada
iniciada después del centenario de Góngora, por el cauce siempr~
desbocado de la liberación de la forma y el deslinde de la idea y el
sentimiento. Fué ese uno de los últimos aldabonazos de la obra
rubeniana qu~ iba emp~lideciendo en el decurso del tiempo; pe•
ro nunca podia renunciar a su papel de trpnco y raíz de la crea•
ción poética moderna, sino que en ella se hallaban en levadura
muchas de las aspiraciones que luego cristalizaron en las últimas
tendencias.

No solamente Monterrey, ni solamente la Universidad de
Nuevo León, ha perdido a uno de sus más altos ,,alores culturales, sino el norte del país ya no tiene al maestro distinguido, al te•
Desde entonces, siempre por el canaz; batallador de las lides docentes, al autodidacta y polifacético mino de la poesía Rubén Darío nos va
hombre que para vivir tuvo que luchar diariamente, para culti• pareciendo un c1ásico, como hoy ya
casi nos lo parece el propio Alberti,
varse, hizo inauditos y personalísimos esfuerzos; que p~ra servir pasando
por el arco triunfal y giganera como un padre de todos los estudiantes y principalmente de los tesco de Salvador Rueda y Juan Ramaestros o aspirantes a tales; y para trabajar, era uno, de una so• món, pletórico de sentido arquitectóla pieza, sin horas, porque a sus labores no las medía con la cro• nico y con tristeza de tiempo pasado.
nométrica dictadura del reloj, ni podían estimarse como las vul- Por estar demasiado insertos en la
que viYimos, acaso resulta digares cosas materiales que se miden a cordel o se pesan o se cuen• época
ficil alejarse y desinteresarse de la
tan por volumen. El trabajo del maestro Moreno era el de esos a creación rubeniana y contemplarla en
quienes cantó Urbina, que siembran granos de verdad y de espe- lejanía critica. A Rubén lo amamos
ranza en los corazones humanos, que con mano adusta dejan porque ]o leimos en nuestra juventud,
éaer el grano en el surco abierto, y sin saber si quien lo recibe es porque pobló nuestro mundo poético
de buena o de mala tierra, depositan la simiente que sí saben es juvenil de princesas, cisnes y lagos silentes, envueltos en delicada nota snobuena, y no esperan la cosecha porque la dejan para el futuro.
bista. Pero nuestra mayor estimación
Antonio Moreno nació en Los Rodríguez;, jurisdicción de se relacion_a intimamente con su amor
Villa de Santiago hace 74 años era hi1'0 de don Gil Moreno y . a lo espauol, tantas v_e.ces p~esto a
.
'
'
prueba y aflorado aqm y alla, entre
dona Apoloma Garza de Moreno.
las singladuras de su trayectoria poeVino a Monterrey a estudiar para maestro auxiliado y esti• tica. Quiero decir que amamos ª Ru'
- d
d
'
,
d
bén, en fin, porque ya lo hemos remulado p.or d on Sera f m Pena, on Lean ro Marroqum Y on
eado en el fondo de nuestras almas
Gaspar Fernández y en 1902 obtuvo su título en la gloriosa Es- ~~nde surge amable y nostálgic~, co~
cuela Normal de Nuevo León, junto con Jesús Colunga, Francis- valor y perfume de recuerdo. Quizá
co Pérez;, Faustino Quiroga, José Gonz;ález, Santiago Garza Flo- por ser un poeta que si no alcanzó la
res, Emeterio Lozano, Miguel Rosas, José B. Martínez, Juan Do- popularidad por lo menos tuvo la ha,
b h
J 'M y D'
A ¡· A L
b1hdad de mhltrarse en el mundo de
mmgue~,, A dra am Mora, ose ª¡• . • iaz; y urefw ·, eona, los selectos, viene a ser uno más en la
generacion e maestros que con e tiempo se trans ormo en un lírica española; torrente que fluye sin
conjunto de verdaderos valores, uno por los altos puestos direc- cesar, ora manso, ora furioso, desde el
tivos que han ocupado, otros por la brillantez; de su actuación, los mundo de los recuerdos, al mar de las
más, porque no han dejado, en 52 largos años, la fatigosa docen• esperanzas.
esta razón la lírica es una de las
cia que for1·a espíritus, que crea h om bres y estructura a la Patria. mitsPorpersfatentes
fisonomías de nuesY principió el joven maestro Moreno a cumplir con sus altas y nobles tareas yendo a los municipios nuevoleoneses a llevar
el pan 'de la escuela a los niños rurales; pero después, su constan•
te estudio y su autodidactismo, que lo hicieron maestro por anto•
(Pasa a la Pág. 8)

tras letras bajo el prisma clásico o el
romántico; la forma no enturbia esta
secreta energía.
El romanticismo, que había Yenido
a libertar a los poetas de formas clásicas y ofrecer una nueva ,•isión de la
historia y la leyenda de la Edad Me-

dia, dentro de una mayor expresión
del sentimiento, no fu.é, con todo manifestación equilibrada, donde los diversos factores del poema concordaran por igual; el subjetivismo luchaba
con el mundo clásico, en un ritmo irre~
gu.Jar, pleno de interferencias. Si el
espíritu clásico había sido la sumisión
del yo al canon, el romanticismo pre•
gonaba el triunfo del ocentrismo; el
yo daba la pauta del mundo exterior
Y cósmico. La reacción naturalista
después y por último la producción
neorromántica, no fueron sino fases
del desenvolvimiento de la, poesía, para llegar, en el umbral del pr-esente siglo o en los vagidos del último, al
triunfo total del modernismo, en el que
Rubén tomó parte tan activa.
El modernismo se nos aparece hoy
_ en principio, como una nueva forma
de revolución poética que tiene su origen en un constante afán de descubrir
nuevas formas poéticas, liberandu la
creación estética de todo yugo preceptual.
La literatura española, allá por los
años de 1830 a 1868, aun en los vaivenes de su espíritu de innovación, no
sale del solar de lo nacional, haciéndola por nuestra ·y para nosotros, muy
íntima y cerrada en el ámbito español,
tan permeable por otra parte a sugerencias extranjeras. Notable es el ca-.
so de Bécquer, admirado y popularizado J'a en su vida, como Espronceda
o Campoamor, pero difíciles de cruzar
fronteras, en tanto que Heine o Byron
entraban triunfales en las letras españolas. Cassou hace notar que le faltaba romper un poco el enrarecimiento
o lo que Valbuena Pral ha llamado

Pasa a la Pág. 2

�Rubén Darío y el Modernismo:...
(Viene de la la. pág.)
''hermandad en espíritu y forma con
las otras literaturas europeas''.
Cn no,·elista y poeta de la generación ele 1868, don Juan Valera, dió a
conocer a Rubén Da río; pero su obra,
preciso es afirmarlo, adquirió carta
de n~turaleza en la generación del 98,
que en su afán de revisar críticamente

valores literarios, entró con entusiasmo en el modernismo. Se hizd desde
entonces credo político el afán de reno,·ación para llegar a la poesía por
otros caminos, desp~rtando sensaciones nuevas y nuevos sentimientos, descubriendo el valor musical de la poesía, y 1 la evocación de las imágenes y
el triunfo de la intuición, como el secreto núcleo del misterio poético, donde radicaba la fuerza total de la creación literaria.
La reYolución modernista, entusiasmo de unos, fué asombro y temor de
otros. Lo que el modernismo signifi-

caba para los retrógrados del arte puede Yerse en la opinión de los que sólo
vieron la sutil expresión de un arte
enfermo y quebradizo, comparado con
la reciedumbre clásica. Para inuchos
era pecado de leso arte, Baudelaire
con sus paraísos artificiales, Poe con
su imaginación iluminada por la tenue

llama del alcohol o Verlaine con su
bohemia 1rasbumallte y sórdida. Sin
embargo, la critica ecuánime descubría que no fué éste un error del modernismo, ya que de su discordancia
entre ]a vida y la obra nació un arte
amable y en el fondo, los cantos de
bohemia no corrieron pareja con la

realidad de la vida de los poetas. El
germen de la decadencia aparecido en
el modernismo apuntaba en el afán de
elevar ]a obra poética a un plano superior, quizá por e] camino impasible

pretendido por Catulle Mendés, pongo
por caso al desarrollar los dos elementos esenciales de la poesía: el sensorial
y el sensitivo.
Quiérese decir que la poesía a partir del modernismo desboca y desen-

frena el Pegaso del subjetivismo. La
sensación fina y quintaesenciada es el
resorte subjetivo para despertar la
emoción; la intuición, el valor cognoscith·o y la armonía imitativa, formas
de expresión. Era preciso impresionarnos sensorialmente, despertar sensaciones especialmente ópticas y acústicas., por medio de la palabra; era
preciso romper el misterio, dejándolo
suavemente velado por la intuición. Y
asi se comprende que toda la gama de
poetas modernistas -simbólicos, coloristas. decadentes o parnasianos-,
cultivaran el elemento base de la obra
poética: la palabra; pero no ya en sentido etimológico o semántico, del cual
se sirven cuando discurren por el cauce de la lógica, sino como objeto cromático y musical; aquellas cualidades
primeras que Milá y Fontanals decía
que residían de continuo en las cosas,
en tanto que las otras eran variables.
Para los modernistas, pues, la palabra
tiene valor de color y sonido. La fonética y la cromática van unidas a la
música; establecen una correlación
entre la sensación óptica y la acústica,
tan estrecha a veces que la una puede
despertar a la otra. Un sonido da la
sensación de un color; asi, dijo Gautier, que la palabra aire, tiene colot
azul, la voz triunfo es de color de púrpura, mujer es rosa, violín completamente blanca, y René Ghil en su Traite
du l'erbe:· "Las arpas son blancas y
azules los violines". Por otra parte el
color puede dar la sensación de soniw

do. La Pastoral de Beethoven para
unos evocará la pradera extendida en
una mancha verde salpicada de rojo

del clavel y de la amapola, del violeta
de esta flor; del amarillo de la margari1a, bajo el azul del cielo, que se relrata en el cristal bruñido del arroyo;
para otros Las Hilanderas de Velázquez, representa el murmullo de la
rueca que gira, el chirrido de la devanadera que tornea, el -conjunto sonoro de la que canta con la que grita,
la que suspira con la que reza, el ronquido del perro que duerme y el silbeo del viento que sisea entre ropas,
maderas, piedras y carnes. Este trasiego y fusión de sensaciones los conoce el poeta y sabe poner_en juego· los
resortes psicológicos de su arte para
despertar el mundo de Jos r.ecuerdos
repleto de imágenes ópticas, y cualquier cosa, aunque en sí no sea de naturaleza cromática, despierta los eromatismos almacenados y los evoca y
combina por un procedimien1o automático, y por consiguiente, ínvoluntario; mientras que" en los tipos auditivos del segundo ejemplo predominan
las imágenes auditivas y están adiestrados en la combinación de todos
aquellos estados de conciencia dominados por la sonoridad, y cualquier
cosa, aunque en si no sea de naturaleza musical, despierta los sonidos y
los combina por el mismo procedimiento de automatismo cerebral. ,

el elemento subjetivo, porque no es la
lógica lo que el poeta canta, sino la
vida, , aunque no es la vida lo que da
estructura al poema, sino la lógica. Esta verdad turbiftmente vista, o vista a
medias, divide todavía a gran parte d~
los poe1as modernos en dos sectores
antagónicos; la de aquellos que pretenden hacer lírica al margen de toda
emoción humana, por un juego de imágenes, lo que no es en el fondo, sino
un arte combinatorio de conceptos
hueros, y la de aquellos otros para
quienes la lírica, al prescindir de toda
estructura lógica sería producto de los
estados semicomatosos del sueño. Son
dos modos pen·ersos del pensar y de
sentir, que aparecen en aquellos momentos en que el arte -un arte-, se
desintegra, o como dice Ortega y Gasset, "se deshumaniza". Un análisis
posterior nos hace reflexionar que más
que deshumanización es una intelectualización del arte, el fenómeno del
modernismo.
En el umbral del modernismo, cabalgando por la fina crestería de cimas líricas, llegaba a España Rubén
1larío, en una hora decisiva para la
metrópoli. Rodó había afirmado que
no era poeta americano, y tenía razón;
Darío era mucho más que eso; era
poeta de la hispanidad, como hoy lo
afirma con emotiYo entusiasmo Arturo Capdevila. Entre la vieja patria que
desin1egraba su imperio y las colonias
que demandaban la independencia, sino existía ya el ir y venir de los galeones del 1an cacareado oro de Indias
vibraban al unísono los _espíritus selec-

Este fué a mi juicio el gran mérito

tos de allende Y aquende del Océano;

del modernismo. No olvidemos que la
poesía de todas las épocas ha pretendido una franca permeabilidad y transición de un mundo psíquico a otro;
canje de vivencias, en último térmiilo.
Lo menos hermético de la psique humana ha sido este milagro de la poesia, por el cual se conoce y 1ransvasa
el mundo interior, claro o difícil, pi,:-eñado de enigmas de la subconsciencia,
o de las cálidas corrientes del recuerdo. Esto abarcaba en el modernismo
desde el conocido soneto de Rimbaud,
verdadero triunfo de verbocromía, hasta el .4rt poetique de Verlaine, fina dec-laración de ]a música, a los sutiles
collages de Aragón o André Breton, en
nuestros días, en que se busca la plena
liberación ch::I contenido intelectivo y
emocional.
Pero este mundo íntimo aparece
muchas veces ceñido y obscuro en la
poética modernista. "Nombrar una cosa ---escribe Mallarmé-, es suprimir
las tres cuartas partes del deleite que
produce la poesía, el cual nace del gusto que hay en ir adivinando las cosas;
sugerirlas, he aquí el ideal. En el perfecto empleo de este misterio consiste
el símbolo; evocar poco a poco una
cosa para mostrar el estado del alma,
o al revés escoger una cosa y sacar de
Q-J.la el estado del alma por una serie
de intuiciones". Pero este deseo de sugerir los objetos estéticos en vez de
nombrarlos, es propicio para hundirse en tupida nebulosa, donde las cosas
se pierden en el tono gris de la esfumación, tan grata a Verlainc. Y, como
según l\fesser, el objeto estético no es
en sí, sino que sólo tiene carácter de
tal, en relación al sujeto, claro es que
rl modernismo reconoció la potencia
abstractiva de esa transmisión de biencs estéticos, que supone la poesía.
Gran opinión ]a de Antonio Machado,
cuando refiriéndose a los versos del
poeta Moreno Villa, al determinar el
valor de las imágenes líricas en la poesia modernista, es1ablece dos clases de
imágenes: unas que expresan conceptos y otras que expresan intuiciones.
Las conceptuales tienen un valor lógico; ]as intuitivas son elementos característicos de los poetas simbolistas. O
sea el pensamiento Y sentimiento, el
cuerpo Y el espífitl;l. Siendo necesario

borremos cuestiones políticas y callemos lamentaciones baldías; ciñámonos
a hechos estéticos; en el modernismo
de Dario comenzaba la solidaridad de
almas, en su misión universal, ecuménica. Había, sin embargo, una varíante manifiesta; ya no eran solamente
nuestros escritores. que iban a Indias
como antafi.o, sino aquellos otros del
nuevo mundo que volvian, para traer
entre las cuerdas de su lira, un poco
del entusiasmo Y la fe, que florecian
entre las selvas ,,irgenes hacia la que
un día fué madre patria.
Es curioso considerar el paralelismo
que entre un pueblo viejo y otro joven
surgió en la hora del modernismo. Camo todos los moyímientos literarios,
científicos o políticos, el romanticismo llegó retardado, arraigó en lo que
pudo y al ·primer clarinazo del modernismo -que no ,,enía de España sino
de Francia-, sucumbió con el enardecimiento de un pueblo joven. El Evangelio del arte por el arte, fué en la
América española, una realidad. "Baudelaire babia dicho, y sus apóstoles lo
repetian por el vasto mundo, que la
poesía no tenia más objeto que si misma, de 1al modo que ningún poema superaría nunca al escrito por el mero
placer de escribirlo, al paso que quien
persiguiese un fin moral en su poema
disminuiría su fuerza poética, y en definitiva, el poema le saldría malo". Se
patentizaba con esto una especie de
arte, sin pizca ele sentido moral, sin
esa fusión ética-estética, que aun en
medio de los bandazos dislocados, pero isócronos del romanticismo espafiol, nublaba las mentes angustiadas
por el sentimiento, desde Gustavo
Adolfo BCcquer hasta Espronceda. No
es que la moral fuese un imperativo
categórico al modo kantiano, sino la
norma de una conducta, la posicióll
del espíritu frente a su obra de creación.
Este truncamiento era lógico que a
la inversa de otros movimientos literarios que habían salido del corazón de
Europa y llegado como dulce oleaje a
Occidente, origi'.µario sin duda alguna
de Francia, recalase en América y desde allí comenzase la conquista de la
lírica española. El modernismo se ini- ·
ció en Méjico, pero tuvo precursores

Armas

y

Letras + Pág. 2

tamlíién en la Habana y en Colombia.
Y antes de llegar a Rubén Dario, es co-

Sociedad Mexicana de Física

mo un fenómeno rutilante y misterioso
que en la noche- oscura de la poesía va

encendiendo las bengalas de sus Ju- ciérnagas. Es por ejemplo la obra de
Guido Spano y la de Justo Sierra encargado de podar ]a ~locuencia vana,
es Julián del Casal, Gutiérrez Nájera,
Silva o Martí, como un puente que
abarcase los últimos vagidos del romanticismo y ]a poesía modernista.
Casal nos sabe a romántico en aquellas

,

CONVOCATORIA

Se procederá a imprimir la Memoria del Congreso tan pron•
to como éste termine, y sólo se incluirán en ella aquellos trabajos
La SOCIEDAD MEXICANA DE FISICA convoca al Pri- y conferencias que se ajusten al Reglamento y que sean entrega,
mer Congreso Nacional de Física, que se celebrará en la ciudad dos por los Relatores a la Comisión Organizadora durante la
de Guadalajara durante los días del 5 al 10 de Septiembre de Asamblea Plenaria final del Congreso. La Memoria se remitirá
1954.
a todos los Congresistas a fines de 1954.

estrofas de la desolación:
1\'adie extraíie mis ásperas querellas.
Mi vid{l atorrri.' entada de rigores,
es un cielo que nunca tuvo estrellas,
es un árbol que nunca tuvo flores.

ANTECEDENTES

El dolor de Casal ahinca en el espíritu del romanticismo; es la desesperante ansiedad de haber nacido en un
siglo tumultoso. Pero con todo no es
el poeta más representativo entre los
modernistas hispano-americanos. Es
José Asunción Silva, el aristócrata del
espíritu, el que ha bebido en la clara
poesia de los cuentos y ha sentido un
hondo y patético estertor por el fnturo. A Jo largo de su vida, estos nítidos
entusiasmos, fueron enturbiándose con
las tinieblas de una concíencia angustiada y agnóstica. Silva fué siempre
un poeta de meditación interior; su
mundo era la proyección esotérica de
todo en su propia conciencia, de lo
que, como en...Ja caverna de Platón, al
reconocer que eran tan só]o apariencias, se convertían en acerados flagelos de dudas y desconfianzas. Se hundían. en su conciencia, sumergida en el
caos, el amor, la fe, el trabajo; quedábalc único asidero el arte.

Si quieres vivir muchos años
y gozar de sallld cabal,
ten desde niño desengaños,
practica el bien, espel'a el mal.
Concibe al fin el poeta la contemplación de constelaciones en la noche
quieta y sosegada. No es el primer
poeta que sienté el hechizo de las estrellas; los dos Luises habían contemplando la serena paz para crear una
de las más bellas interpretaciones poéticas de la sophrosyne, o bien para
concertar Ja armonía de la creación,

en la folroducción al símbolo de la fe.
Pero hay un abismo entre esta serenidad fría, de muerte y negación, con

aquella otra que era quietud del alma,
en los escritores castellanos:

Una noche,
una noche toda llena de murmullos,
de perfumes y músicas de alas,
Una noche,
en que ardían en la sombra nupcial y
húmeda las luciérnagas fant4sticas.
Y por más que en este nocturno exista la llama de la intimidad por Elvira

o por Maria Baskirtseff, o fnndidas
ambas en una misma imagen, es lo
cierto, que un frio de muerte ·cruza
por toda su poesía, presintiéndose el
pistoletazo que puso fin a su vida.
Quien vivió socavado por la angustia
del misterio no supo, con todo, presagiar al más supremo de todos que comienza con la muerte. El cierre dolo-

roso de la vida de Silva lo incorporaba
todavía al romanticismo. La vida muelle, el estro sencillo y aristocrático· a
la vez, el espíritu dieciochesco, en suma, del Duqtte Job, Gutiérrez Nájera.
se aproximaba mucho más al modernismo, como Jo fué en la trilogía de
sus heroísmos Salvador Díaz Mirón al
decir:

Tres heroísmos en conjunción:
el heroísmo del pensamiento,
el heroísmo del sentimiento,
Y el heroísmo de la expresión.
Pasa a la Pág. 6

1

REGLAMENTO Y PROGRAMA

El Reglamento se dará a conocer en julio de 19 54 y los Pro•
La Sociedad Mexicana de Física, fundada el 15 de Agosto
gramas
de trabajos, ponencias, conferencias y festejos se darán a
de 1950 se propone la celebración periódica de Asambleas y
Congresos de Física con el fin de dar a conocer los progresos de conocer durante la segunda semana de agosto.
esta ciencia, impulsar la investigación pura y sus aplicaciones,
INSCRIPCION, TRANSPORTACION, ALOJAMIENTOS
impulsar la enseñanza de la Física, estrechar las relaciones entre
todas las personas interesadas y fomentar su agrupación.
Todos los asambleístas deberán pagar las cuotas de inscrip•
ción que serán las siguientes:
AUSPICIA EL CONGRESO
a).-Socio solo: $40.00.
b) .-Socio acompañado de su esposa: $60.00.
El Sr. Lic. Don Agustín Yáñez, Gobernador del Estado de
Jalisco.
Los alojamientos que ofrece el Gobierno de_Jalisco se asignarán a los 40 primeros socios que se inscriban, como sigue: 20
alojamientos para 20 Socios que vayan a asistir solos y 40 aloja,
PATROCINAN EL CONGRESO
mientos para 20 Socios que vayan a asistir acompañados.
Las personas que deseen asistir al Congreso que sean miem•
La Universidad de Guadalajara, la Sociedad Mexicana de
bros
de
la Sociedad o que presenten su solicitud de miembros, en
Física y la Secretaria de Educación Pública.
el momento de inscribirse deberán exhibir sus comprobantes de
pago de cuotas del año de 1954, como socios titulares.
SE INVITA
Las inscripciones se iniciarán el lunes 19 de julio de 1954
con la Srita. Tesorera de la Comisión•Organizadora, Profa. Ma.
A todas las ,Instituciones Educativas del país, a todos los de la Luz Barraza, días de inscripción: lunes, miércoles y viernes,
profesores y profesionistas interesados en el progreso de la Física
de las 19:15 Hs. a 20:15 Hs. en la Conserjería de la Escuela N.
y que deseen afiliarse a la Sociedad Mexicana de Física, y a los Preparatoria (San Ildefonso 47, México, D. F.).
miembros de dicha Sociedad.
Para los Socios foráneos sóló se admitirán las cuotas de ins•
Los asambleístas serán:
cripción que lleguen por giro telegráfico a partir del 19 de julio
a) .-Los miembros de la Comisión Organizadora y del de 1954, al Apdo. Postal 22114. Los giros, cheques, etc., deberán
Comité Local.
ir a nombre de la Srita. Tesorera.
b) .-Los miembros de la Sociedad Mexicana de Física que
. Una vez ocupados los 60 lugares indicados, las demás perso•
asistan a la asamblea.
nas que deseen asistir al Congreso pueden remitir su cuota por la
c) .-Los delegados de las Instituciones Científicas o Educa•
vía postal o entrevistar a la Srita. Tesorera. Se ruega a aquellas
tivas de la República invitadas por la Comisión Organizadora y
personas
que piensen asistir, pero que no deseen inscribirse sino
por el Comité Local.
hasta última hora, que lo manifiesten así a la Comisión Organi•
d).-Las personas que oportunamente presenten su solicizadora para que se les reserve lugar en las actividades de carácter
tud de.miembros de la Sociedad.
social.
Los miembros de todas las categorías deberán colaborar con
Informes sobre transportación, trabajos, conferencias, etc.,
su cuota de inscripción, y están invitados a todos los actos oficia•
con los teléfonos 27-34-61 y 18-60-77 o con el Comité Local.
les y a todos los festejos de la Asamblea. Igualmente, los 40 pri•
meros socios que se inscriban tendrán derecho a disfrutar de alojamiento sin costo alguno, que ofrece el Gobierno de Jalisco en Presidente Honorario del Congreso
Lic. Agustín Yáñez, Gobernador del Estado de Jalisco.
los mejores hoteles de Guadalajara.
Serán recibidos todos los trabajos que presenten las perso• Presidente Honorario del Comité Local:
nas que asistan a la Asamblea, dentro de las siguientes secciones:
Lic. Guillermo l&lt;.amirez Valadez, llector de la Universidad
a).-Trabajos de investigación sobre física pura.
de Guadalajara.
b).-Trabajos de investigación sobre física aplicada.
c) .-Trabájos sobre asuntos educativos de física.
Presidente Efectivo del Comité Local:
d) .-Trabajos di versos y ponencias.
Prof. Ernesto Venegas Serratos.
A todos los Socios y personas que deseen presentar trabajos
se les ruega indiquen los títulos respectivos al Presidente de la Presidente de la Sociedad Mexicana de Física:
Dr. Carlos Graeff Fernández.
Comisión Organizadora tan pronto como reciban esta Convocatoria, con el objeto de redactar el temario detallado antes del 25
Presidente del Consejo Consultivo:
de julio.
Dr. Manuel Sandoval Vallarta, Subsecretario de EducaciÓR
El texto de cada trabajo deberá entregarse, acompañado de
Pública.
un resumen en una cuartilla a doble espacio, a más tardar el 5 de
agosto, para poder publicar esos resúmenes a mediados de agosto.
No se limita el número de trabajos que pueda presentar ca- Presidente de la Comisión Organizadora:
Ing. Salvador Mosqueira l&lt;.., Secretario General de la Socieda asambleísta, y dichos trabajos sólo estarán sujetos en exten'.
dad Mexicana de Hsica
sión y en tiempo de lectura y discusión a lo que marca el Reglamento.
PRIMER CONGRESO NACIONAL DE LA SOCIEDAD
Los trabajos deberán presentarse escritos a máquina en hoMEXICANA DE FISICA
jas tamaño carta, a doble espacio y por una sola cara, en original
y una copia. Tanto el original como la copia deberán ir acompa•
'
iiados de las tablas, fotografías, etc., que se necesiten. Todos es• México, D. F., 25 de junio de 1954
tos requisitos son indispe_nsables para turnar los trabajos a la CoGuadalajara, Jal., 5 al 10 de septiembre de 1954
misión de Publicaciones.

Armas y Letras + Pág. 3

'

�Francisco M. ZERTUCHE.

I

Media centuria después de haber aparecido la obra descriptiva de Francisco Cervantes Salazar ~léxico en 1554, las prensas
del impresor novohispano Melchor Ocharte dan a luz un extenso
poema epistolar, La Grandeza Mexicana, del Bachiller Don Bernardo de Balbuena.
Aunque ambas obras pertenezcan al gén.ero descript~v? Y
sean en puridad una exaltada laudanza de la Cmdad de Mex1co,
son escritas con diversa intención. La primera obedece a un pro•
pósito didáctico dentro del primigenio ambiente doc~~~e de Real
Universidad de México nutrida por la exuberante VISlon de una
ciudad resurgida, en t~nto que la segunda, también infl~~da
por la contemplación de la belleza urbana, es un alarde retonco
y erudito de su autor, joven estudiante deslumbrado por la mue•
lle y complaciente hermosura citadina.
Balbuena se aparta en esta obra del
tópico latente y tentador de la Conquista, que había tenido en Cortés,
Bernal, -Terrazas y Saavedra Guzmán
sus mejores Cultores. Se aleja también
de los temas filológicos, catequísticos
y dramáticos del siglo anterior, para
entregarse al encomio de las excelencias de la capital virreinal, flor de ciudades.
La Grandeza Mexicana habla por su
solo titulo: es lo grandioso, de la ciudad, en oposición a lo pequeño, mezquino, de' los pueblos; las delicadezas
de la Corte que le hacían despreciar
las miserias del cortijo. México era,
por entonces, la ciudad más bella de
todo el nuevo orbe; el corolario de
una buena política que toma en la
cuenta los antecedentes geográficos e
históricos al reestructurar la vida de
una capital; qu e adapta y adopta formas arquitectónicas; piedras vetustas
incrustadas en edificios nuevos; motivos indígenas ap1icados a la ornamentación de los palacios; de lujo, resultado
de una riqueza que desborda de instituciones perdurables, templos y fundaciones piadosas y se derrama en las
calles donde los corceles son también,
por el brillo de sus jaeces, y por los
gallardos jinetes, ornato y decoro, y se
manifiesta, no sólo en las fórmulas tradicionales de la cortesía sino también
en el suave trato, en las exquisitas maneras de la gente.
lJn esquema sumario de los nueve
incisos de la obra de Balbuena podrá,
acaso, acercarnos un tanto a su contenido.
J.~Después de la salutación a la dama a quien la epístola va remitida, comenta el poeta su linaje y lucientes
virtudes; y para obsequiar el compromiso que con la corresponsal contrajo,
describe la grandeza de México restaurada, ahora, a usanza española, asentada sobre una deleznable epidermis de
tierra, sobre el limpio cristal de sus lagos que la refrescan con su brisa y hacen agradable su clima, aunque esté
sobre el trópico. Torreados edificios
y mansiones señoriales de conquistadores y funcionarios de la Colonia;
paisajes de encanto, floridas huertas,
tersos jardines, llanos; calzadas llenas
de gente que trasiega, peregrina de remotos países y de distintas lenguas
que ebullen en calles, acequias, caminos y barcas. Aquí la ambición fué el
móvil para efigiar la nueva metrópoli;
el ingenio alcanzó el arte de construir
la ciudad sobre el agua.
11.-En el segundo apartado Balbuena se refiere al brío del español y con-

sidcra los temas del descubrimieqto y
la Conquista. Alude a una historia heroica de la ciudad con l~ que piensa
pagarle cuanto le debe; y a las obras
literarias del poeta -una concluida,
otra e.n trance de redacción-: El Siglo de 01·0 en las Selvas de Erifile y
El Bernardo o Victoria de RoncesvaUes. Liga esta parte con el paréntesis
sobre el interés; habla de ciudades antiguas y vuelve a México, a las ca1les
bien trazadas, los templos .de la ciudad
renovada, enriquecida de arquiteCtura
clásica; y elogia, en general, sus · cualidades.
IIl.~El argumento del capítulo tercero, se titula así: "CaballoS, calles,
trato, cumplimiénto.-Es un cortesano
elogio de estos elementos. De manera
erudita el poeta de Valdepeñas encomia la estampa de los corceles montados por gallardos jinetes. El método
im·entarial aparece en los endecasilabos de Balbuena ·d etallando clases y
colores de caballos, mencionando, de
paso, citas clásicas al mencionar personajes de Orlando furioso. Refiere
largueza y opulencia de la ciudad y
habla de la variedad de mercadurías
con que se sustenta y nutr·e su lujo
México restaurada. Exalta la dichosa
paz en que vive.
IV.- En el pasaje cuarto del poema
se empeña a describirnos las industrias, artes y oficios varios de los indígenas vueltos a la nueva civilización.
Refiere la maestría de algunos de ellos,
notables: los Concha, los Franco, los
Chávez, y hace hincapié en los orfebres que labran plata y oro, entre el
jadear de los fuelles. Al condenar •los
pueblos mezquinos, suelta su preferencia sobre la metrópoli, en donde encuentra el señorío de todas las cosas
que ambiciona y hombres eminentes
en artes y ciencias; escuelas, conferencias, doctores, re1igiosos; virtudes, como la caridad; en suma, todo lo bueno.
Y.- En la quinta parte establece más
vivamente el contraste de su nuéva vida. Como ha vivido antes en medios
pobres, fácil era la presencia de la en,·idia. Ahora está rodeado de muelle
dulcedumbre en medio de un ambiente de letras, santidad, perfecci0nes di~
vinas y humanas; saraos, conversaciones gratas y provechosas, paseos; entretenimientos y elegancia; comedias
y modas nuevas; carruajes, afable tra~
to de hermosas y honestas doncellas y
grandes ingenios; opulencia, flotas car~
gadas de metal codiciado; frutas, dulces, caza; músicas, danzas: todos los
placeres deseables.
VI.-La sexta fracción de la epístola

se finca sobre la espléndida fauna Y la
exuberante flora del valle condicionada por tierra y agua fecundas, con el
concurso de árboles y arbustos del
Viejo Mundo.
VIL- En · &lt;,sta describe el gobierno
ilustre de la capital del Virreinato,
mandatario en una tierra en que la naturaleza se entrega toda y es regalo de
los ojos. Los primeros Virreyes reciben los elogios del poeta y la descripción se enriquece con la nómina de
funcionarios y empleados que en armonioso laboreo tejen la complicada
madeja gubernamental. Ahí fiscales,
relatores, secretarios, abogados, alcaides, alguaciles, porteros, cancilleres,
procuradores, almotacenes, otro tiempo ediles, receptores, intérpretes, notarios, y otros de menos cuenta v más
serviles, para hablar con las propias
palabras del poeta.
VIIJ.1 Cumple a la octava secc1on
relatarnos la vida religiosa del clero
secular y regular; sus fundaciones
piadosas, iglesias, santuarios, cofradías, procesiones y ceremonias litúrgicas.
. Aquí se dirige el Bachiller más concretamente a su corresponsal, quien
pretendía entrar al estado religioso:
Comienza, pues, señora, a disponerte,/
que por aqúesta puerta quiere el cielo/ que entres al premio de tu mucha
suerte/ ; - aquí te espera un religioso
,·elo,/ a cuya sombra dormirá tu vida)
y adornará tu nombre y fama el suelo.
IX.- Aparece en esta novena parte
el resumen. Elogia la elocución mexicana al hablar la lengua española: Es
ciudad de notable policía/ y donde se
habla el español lenguaje/ más puro y
con mayor cortesania,/ - vestido de
un bellisimo ropaje/ que le da propiedad, gracia, agudeza,/ en casto, limpio, liso y grave traje./
Alaba a la gente, el comercio, las
artes, la hidalguía, la belleza y discreción de las damas; las cabalgaduras,
los diYersos oficios, los poetas. Insiste
en el elogio de la riqueza y abundancia, las diversiones, los personajes
ilustres, la Universidad , los colegios.
Rememora la gesta conquistadora v la
palingenesia mexicana. Canta a la· Esparla que está en plenitud; celebra sus
hazañas, la coionización y la evangelización de América y epiloga su poema
laudatorio de nueve jornadas ofreciéndolo. a su patria: ¿Mas quién será, inYencible patria mía,/ en mil años, mil
siglos, mil edades/ bastante a ver lo
que de ti podría?/. El poeta aprovecha
el término de su vasta descripción para apuntar su decisión final: el mundo que gobiernas y autorizas/ te alabe
patria dulce, y a tus playas/ mi hu'.
milde cuerpo vuelva, o sus cenizas./
Dicho está que la relación poética
de Balbuena se dividió en nueve partes, cada una de ellas mencionada en
la octarn real dirigida por el Bachiller
a la ilustre Señora Doña Isabel de Tovar Y Guzmán, de la Villa de Culiacán
aparecida en el dintel del poema, co~
excepción del séptimo verso que al
dividir sus hemistiquios, señala, a la
vez, dos jornadas de la arcilla poemática. He aquí la octava: De la famosa
México el asiento / origen y grandeza
de ed!fi~ios,/ caballos, calles, trato,
cumpl~m1ento,/ letras, virtudes, variedad de oficios,/ regalos, ocasiones de
~on_te.nto,/ primavera inmortal y sus
md1c10s,/ gobierno ilustre, religión y
estado,/ todo en este discurso está ci•
frado ./

Armas y Letras + Pág. 4

.La Grandeta Mexicana flié la prime.
ra obra que se publicó del poeta y la
última compuesta por su autor. Desde
el punto de vista de la impresión no
es el trabajo de Balbuena una realización homogénea. El núcleo del libro y
concretamente la parte literaria -p0é..
tica- lo forma un largo poema en tercetos esCritos, como queda ya asenta..
do, en elogio de la ciudad de México.
Por la introducción en prosa del poema
se sabe que Balbuena lo escribió para
una linajuda señora de Culiacán, Doña
Isabel de Tovar y Guzmán, que habla
resuelto o n t r ar en un convento de
monjas de la Capital, después de la
muerte de su- esposo y el ingreso en la
Orden ignaciana de su hijo, que habría
de ser años más tarde uno de sus acen..
drados hijos, al morir en el martirio,

Lo escribió a ruegos de la dama,
quien aspiraba a conocer, al través de
la clásica pluma de Balbuena, la visión
de la ciudad esplendente, en donde
habia de hacer sus votos y tomar el
hábito. En el quinto terceto introductorio dice el galano corresponsal: Oye
nn rato, señora, a quien desea/ aficionarte a la ciudad más rica,/ que el
mundo goza en cuanto el sol rodea. El
poeta se transladó , antes de Doña Isabel a MéxicQ, y alli emprendió la descripción citadina, grávida de hiperbólicas razones que desgraciadamente
deforman la realidad topográfica e histórica.
Adcmi1S de la parte medular o textual &lt;Íel poema y de los preliminares
tradicionales, la edición príncipe consigna, precedentemente, una larga epístola de cuarenta y nueve folios dirigida al Arcediano Doctor Antonio Avila
de la Cadena. Siguiendo al poemario,
aparece un tratado de veintiún folios
titulado Compendio apologético en
alabauza de la poesia. De esta suerte
la edición original de La Grandeza Me-xicaiw es comprensiva de tres elemen•
tos distintos: la epistola al dignatario
religioso, La Grandeza Mexicana propiamente dicha y el tratado poético.
Estos llamados adjuntos ·fueron escri•
tos deliberadamente para ostentar ante la jerarquía civil y .religiosa del Virreinato el cúmulo de erudición de su
autor, que acaso perseguía empleos o
prebendas.
Las primigenias ediciones de la
obra fueron dos: ·una dada a la estampa por Melchior Ochar/e, dirigida al
Ilustrísimo y Reverendisimo Don Frau
Fray García de Mendoza y Zúñtga, Arzobispo de' México , del Colegio de SIi
Majestad. y la otra por la Empresa de
Diego López Dávalos, dedicada al Excelentísimo don Pedro Fernández de
Castro, Conde de Lemos y Andrade,
Marqués de Sarria, y Presidente del
Hcal Consejo de Indias, etc., ambas de
1604, en la muy noble y leal Ciudad de
México.
La Real Academia Española la reeditó en 1821, siguiéndole otra, del 28, ·
29, 37 y 60, del siglo pasado.
En la primera sección de La Grandeza, de 1604, o sea la Carta al Arcediano, Balbuena, impulsado por el•afán
de erudición, emprende la cita de más
de un centenar y medio de autores _Y
obras, llevándonos al recuerdo del prologo del Quijote, donde el amigo de
Cervantes le aconseja que se valga de
innumerables citas para asombrar a
sus lectores. Pero mientras en . el es·
cri tor complutense este procedimiento
es fict(cio y forma parte de la ética
cervantin~, en Balbuena' es un recurso

de su vanidad y pretende el logro de mar. Por más que Balbuena ponderadeterminados propósitos. De esta ra, no había de fraguar lo que no exissuerte, las citas del escritor de Valde- tía. Así es que la Grandeza no tan sólo
peñas, aparecen avalando el contenido debe estimarse por lo que valga como
de sus versos.
poema, sino también como documenDe acuerdo con las propias palabras to histórico, usándole con las. precaudel poeta, éste aderezó las glosas para ciones debidas".
"'decir algo de lo que allí me quitó de
El compendio apologético en alala pluma el riSor de los consonantes".
banza
de la poesía, que es el segundo
Comenta Van Horne que los princiy
último
adjunto del poema comprenpales asuntos, casi todos superfluos si
se mira bien, que el autor trata en su de mayor nllmero de autoridades citacanción y habla de ellos en sus glosas, das que la Carta al Arcediano. A prima
son estos: la garza, el cisne, la nieve y lectura queda la impresión de una
su albura, Apolo, el Laurel, la oliva, el erudición portentosa y de un exhibiincienso, la tiara, Atlante y las leyes, cionismo más acentuado aun que en el
la genealogia de Don García, Faeton- primer anexo.
El argumento del Compendio está
te, el viento del norte, la lira y las siguientes ciudades y regiones de la An- cifrado en el deseo de defender a la
tiguedad: Delfos, Tebas, Corinto, Ar- poesía de sus detractores y asi mismo
gos, Tempe, Efeso, Atenas Menfis, Ro- de los eclesiásticos austeros. Balbuena,
das. Bartolomé José Gallardo, al ocu- como el insigne Fray Luis de León en
parse de la obra de Balbuena, en este la cátedra salamantina cree en el oriapartado, la tilda de solemnemente pe- gen hebraico y, consecuentemente, legítimo de la Poesia; de la relación de
dante.
ésta
con la Música y de la antiguedad
Se ba logrado esquematizar este asde
ambas;
de la sinfonía celeste de las
pecto de la erudición de nuestro autor,
por lo que hace a citas de obras y au- esferas -como en la Oda al ciego de
tores. De las 159 referencias, 90 se re- nacimiento Francisco Salinas-; de la
miten a la literatura pagana, 69 a las belleza literaria de la Biblia; de la Poeletras cristiano-hebraicas. De las paga- sía como aliciente de la virtud; de la
nas, '50 se consagran a los propistas, 40 culpa que tienen los malos poetas de
a los poetas. De las sagradas, 32 pro- la mala fama de la Poesía; del amor a
vienen de la literatura antiguotesta- la Poesía manifestada por los grandes
mentaria 13 de la nueva, 8 de la pa- príncipes; · de los censores de la Poetrística, 11 de autores misceláneos re- sía, de la poesía española.
Balbuena se ciñe estrechamente a
nacentistas y 4 de escritores heráldilas compilaciones consultadas. Mas, es
cos o históricos.
Las fontes de Balbuena son las Sa- justo confesarlo, aparece a las veces el
gradas Escrituras, Cicerón, Ovidio, Pli- enérgico y atrevido autor del Bernarnio, Horacio, Virgilio, Estrábon, Pie- do, ofreciéndonos juicios como estos:
rio Valeriana, Juvenal, Hierónimo, etc. "hasta ahora casi toda la poesía española no es más que una pura fuerza de
Algunas de las citas del poeta se enimaginación sin ir enfrenada y puesta
cuentran en la Polvanthea, de Nani
en medida y regla con las que el arte
Mirabelio, en ]a Hieroglyphica, de Piede su (acuitad pide", y· que la Poesía
ro Valeriano y en el Diccionario Geoes "desde el principio del mun.do alegráfico, de Carolus Srephanus. Empegria y solaz suyo". Interesan también
ro, todo esto nos revela la formación
en este Compendio las alusiones a la
clásica del autor 1de la Grandeza y su
poesía oral altiplánica de México
amor a las letras de la Antiguedad.
- hoy estudiada con tanto acierto por
La obra de Balbuena mereció el co- D. Angel Maria Garibay K.-, y la nómentario de Don Joaquín García Icaz- mina de poetas españoles conocidos
balceta, nuestro Menéndez Pelayo me- del Bachiller.
xicano, del que no podemos eludir su
La Carta al Arcediano y cP·Compenjuicio, por ser definitivo, como el de
John Van Horne, ilustre profesor de dio apologético representan poco valor estético o critico. El único valor
Norteamérica, en estas cuestiones.
que
conservan es el histórico. Supo'Todos hemos leido La Grandeza
nen,
como se dijo momentos antes, el
Mexicana, monumento histórico al par
que literario, donde el entusiasmo poé- empeño de su autor por darse a conotico algo perjudicó a la severa exacti- . ccr ·en el gran mundo del Virreinato,
dirigiéndose al mitrado y al Conde de
tud de ia historia".
Lemos.
"Se ha acusado a nuestro auto~r de
La Suma de la Licencia para)a puhaber exagerado al extre1uo las grandezas de la ciudad de México. Es muy blicación de la Grandeza data de sepposible que el arrebato po~tico le haya tiembre de 1603. Dice asi: El Bachihecho avivar los colores de la pintura; ller Bernardo de Balbuena tiene licenpero si registramos los libros coetá- cia del Excelentísimo Conde de Monteneos o poco posteriores, vendremos en rrey, Virrey que fué de esta Nueva Esconocimiento, de que abundan las ri- palla para imprimir este libro intituquezas y las ocasiones de contento, co- lado Grandeza Mexicana por tiempo
mo él dice, porque aquella gente era de diez años, ante Pedro de Campos
sobrado alegre y regocijada, amiga del Guerrero, Secretario de Gobernación
lujo y ele los placeres. Las fiestas eran · en rliez días del mes de Julio de 1603
frecuentes, y la alegria gustaba de años.
Tiene también licencia para lo misecharse a la calle, donde el pueblo
disfrutaba de los vistosos festejos a mo del Ilustrisimo y Reverendísimo
que se prestaban los trajes y costum- Don Fray García de Mendoza y Züñibres de aquel tiempo. El lujo era sos- ga, Arzobispo de México, despachada
tenido por los Yirreyes, grandes seño- ante el Maestro Sebastián Torrero, Seres siempre, y la nobleza, seguía ~su cretario de su Señorío. En 14 de Sepejemplo con tal fervor, que solía nece- tiembre de 1603 años.
Uno de los sonetos prelusivos de la
sitar de freno. La ciudad, aunque no
Grandeza
es de Don Antonio de Saavefuese hermosa conforme hoy se pide,
lo era para aquel entonces, Y recogía dra Guzmán, poeta colonial del siglo
en su seno las riquezas que recibía de XVI mexicano. Conviene consignarlo
Oriente y Occidente por uno Y otro aquí:

0

Esta es g1·andeza 1 que de las grandezas
Muestra el trasunto al vivo dibujado
Con esmalte, tan rico y estimado
Que evidentes descubre sus proezas.

paña. hacia fines de 1561 o principios
de 1562.
Entre las poesías que preceden al
Siglo de Oro, tres tienen juegos de palabras con Valdepeñas:
Alli de ambas a dos naturalezas
Ingenio celestial que en peñas duras/
Se ve el pincel tan propiamente dado,
Del patrio valle ameno floreciste.
Que del cielo y el suelo se ha sacado
¿ Cómo, si de las duras peñas fuiste,/
El tesOro mayor de sus riquezas.
La blanda suavidad gallardo apuras?/
La aurora de ese ingenio peregrino/
Bernardo de Balbuena es quien ha sido De entre peñas salió, mas tan hermosa/
Nuestro divino Apeles ilustrando
Que al valle y a las peñas dió hermoLos tesoros que .México escondía.
suras.
El libro XVI del Bernardo, el. propio
Ciíia su frente el monte esclarecido,
Balbuena escribe, corroborando en un
Y todo esto su nombre celebrando,
endecasílabo: De aquel valle amanísimo de peñas.
Desde do nace a donde muere el dia.
Al tornar a Nueva España el poblaOtras poesías encomiásticas para la dor Bernardo de Balbuena, padre del
Grandeza las escriben Ugarte de los futuro Bachiller, trajo consigo a su hiRíos; Zaldierna de Maria ca, que atri- jo, reitegrándose al lugar de sus biebuye a la pluma del poeta de Valdepe- nes, San Pedro Lagunillas, ·en donde
ñas no sólo el Bernardo y el Siglo de tenía otro hijo suyo: Francisco de
Ül'O, sino una Cosmografia, un Cristia-_ Balbuena Estrada, cuyos son los versos
clos, una Alteza áe Laura y un Arte laudatoriqs que hemos citado en la
11uevo de poesía. Aparecen también .Grandeza Mexicana.
versos elogiosos de Antonio Avila de
Transladado a Guadalajard desde
la Cadena, a quien va dirigida la carta antes de 1570, estudió primero en esa
preliminar; Sebastián Gutiérrez Ran- ciudad, pasando a México -a cursar Argel, autor del Arco Triumphal y Fran- tes y Teología probablemente en el
cisco de Balbuena Estrada, hermana Colegio de Omnium Sanctorum. '
del encomiado, de lo cua !se deduce
En 15S5, en competencia con tres
que el autor del Siglo de Oro llegó a centenares de poetas, ganó un premio
México ávido de fama y grávido de una composición suya, otorgándosele
manusq·itos.
la recompensa en la fiesta de Corpus
Es curiosa la cita de los ,,crsos del Cbristi, propicia a los certámenes literarios de la Colonia.
hermano del poeta.:
Se hallaba en Guadalajara el año siLlegó aqui un hidalgo un dia/ Perguiente,, pero un nuevo premio obtenisona grave y ancianaá Que por gran
do en 1590 al arribar el Virrey D. Luis
cos traía/ Un librillo que decia/ La
de Velasco, le trajo una vez más a la
Grandeza Mexicana/. Vino a mí de maciudad de México, para recibir ia reno en mano/ Y en oyendo el cortesa- compensa.
no / Estilo, dije: parad!/ Y decidme
A los veinticuatro años inic'ió la caesa deidad/ Es de Homero, o de mi
rrera eclesiástica; en 1592, ya clérigo
hermano?/. No sé, mas de polo a polo/
presbítero, era Capellán de la AudienDijo, es bien que esta voz suene/ Que
cia de Guadalajara.
es de mi patria el Apolo/ Y ella maEl propio año pasa, como cura y beyor por el solo/ Que por cuanto sin el
neficiado, -a las minas del Espíritu
tiene / . Fué dicho sabio y profundo/ Y
Santo, y Partido de San Pedro Leguniyo en lo mismo me fundo/ Para sólo
llas, pueblecito cercano a Compostela,
me preciar/ De quien ha podido hondonde la familia conservaba los bienes
rar/ La mejor ciudad del mundo/.
acumulados por el padre, que muere a
B~rnardo de Balbuena escribió, ade- mediados de 1593.
·
más de su Grandeza, un poema, El SiA raíz de la publicación de sus terglo de Oro en las selvas de Erifile, co- cetos descriptivos, en 1604, ya se le
lección de dulces églogas al estilo de antepone el título de Licenciado. En
las de Teócrito y Virgilio, con remi- 1605 aparece un soneto encomiástico
niscencias ele la Arcadia, de Sanna.za- de Balbuena al frente de la Política de
ro y un prolijo poema épico en cinco las Escrituras, de Nicolás de !rola.
mil octavas reales, editado en las prenLuchó Balbuena por encontrar una
sas matritenses en 1624, y el Bernardo colocación enjundiosa en México, Guao la Viclfn;ia de Roncesvalles, su obra dalajara y Tlaxcala, sin haberlo conmaestra, en donde señorea una opu- seguido, por lo que opta por enviar a
lenta y desbordante fantasía, agrada- España documentos para una informable colorido, musicalidad y rica des- ción suplementaria, que hace prepacripción escénica.
rar por conducto de su apoderado en
Balbuena es, según el sentir de Don Valladolid, enviando el manuscrito del
:\Iarcelino Menéndez PeJayo, el primer Siglo de Oro.
Se decide entonces ,por transladarSe
poeta genuinamente americano, el primero en quien se advierte la exube- a España a pretender, a donde llega el
rante y desatada fecundidad genial de 16 de octubre al puerto de Bonanza.
Va a Madrid en busca de su protector;
aquella pródiga naturaleza".
Todo lo que se ha hecho para exhu- visita la tierra de sus mayores, Valde•
mar la biografía de Bernardo de Bal- peñas; llega a la Ciudad del Betis· a
buena rlébese al Profesor John Van defender sus derechos. En esta ciudad,
'ttornc, que . al través de arduas, pa- hacia 1007" se afirma que es Licenciacientes y fru~tuosas investigaciones, do y Doctor en Sagrada Teología por
ha esclarecido la vida y la obra del la Universidad de Sigüenza.
Gil González Dávila afirma que en
cantor de la ciudad de México.
1608 fué electo Abad de Jamaica.
Descartada la posibilidad de que ha-Obtenidas las bulas y las cédulas
ya nacido en el Estado mexicano de reales con los permisos necesarios y
Jalisco, por la homonimia que confun- terminada la larga tramitación del viade el nombre del poeta con el de su je, Balbuena salió con acompaña.ntes:
padre, antiguo poblador de Compos- un clérigo presbítero y cuatro criados,
tela, en la Nueva Galicia, Bernardo de
Balbuena nació en Valdepeñas de EsPasa a la Pág. 8

Armas y Letras

+

Pág. 5

�Rubén Dario....
Viene de la Pág. 2

mento en que el poeta trata de contrastar sus intuiciones con la realidad.
No debió establecer entre ambas mucho desacuerdo, pues en 1899, volvió a
España, si bien era para traer en las
primeras auras del modernismo, un
poco de fe en los destinos de la madre
patria. cuando un colapso pesimista
iba estrechando los espiritus. Lo menos importante, con serlo mucho, el
nuevo movimiento literario, del que
era portavoz Rubén; Jo más, lo que calaba hasta el alma era su fe y su patriotismo, significado en su adhesión
a la nación que en aquellos momentos
sufría el dolor de perder su imperio.
Quizá porque el poeta Bevó en sus pupilas todo el color del pasado esplendoroso. "Venia de América a dar, no a
pedir, traer a un pais, cuyo pasado se
derrumbaba, un futuro espiritual, y
precisamente en el justo momento en
que más se anhelaban esperanzas y
rumbos distintos. Era el hijo del otro
lado del mar, que devuelve con creces
lo &lt;¡ue tomó del pasado de Espafia ...
La laguna y la raza eran imperativos
categóricos, que se proyectaban en el
alma quijotista del poeta, presintiendo
Ja extralla fuerza de realidad que tenían los autores clásicos españoles, conocidos por él, aJ1á en el nuevo mundo.

mente al mundo poético y sonoro de príncipe de Gales. Autumual es nostalgia.
.José Zorrilla.
Es el Hubén inédito de sensaciones
angustiosas y contemplador de la vida E11 las pálidas tardes
gozoso y riente. Todo es be11o y lumi- me cuenta un hada amiga
noso a su alrededor; aun el dolor mis- las historias secretas
mo se suaviza en esta gozosa primave- . llenas de poesía;
ra, que con tonos cándidos rodea el lo que cantan los pája,·os,
lo que llevan las brisas,
camino del poeta.
lo que vaga en las ni'"eblas,
lo que sueñan las ni1ias.
E11 el alba de la vida

Pero es quizá, en esta serie de precursores, que enlazan un movimiento
y otro, José Marti, el místico defensor
de la patria, el poeta de más ·nervio y
mayor enardecimiento. Quizá la exuberancia de su espiritu no cabía denlodo es lu: esplendorosa.
tro del molde del verso, por muy amInvernal es poema de soledad y evo¡Qué esperanza tan hermosa
plio que fuera, sino que rebosaba y
cación:
es la esperan=a nacida,
desbordaba para hacer poesía de su
¡oh primavera florida!
propia vida. :Marlí era el entusiasmo,
La nieve cae en copos,
¡Cmintas alJes, cuánta flor,
era el fuego que todo lo depura, era Ja
sus rosas trw1sparentes cristaliza
cuánto dil'ino r·unwr·
tensión de sus nervios y su alma, puesen la cindad, los delicados hombros
turba la apacible calma
tas al servicio de la patria, "que no era
,
y gargantas se abrigan;
cuando se despierta el alma
nunca triunfo sino agonía y deber",
y ruedan y van los coches,
al primer beso de amor!
según sus propias palabras. Muchos de
suenan alegl'es los pianos, el sol bl'illa;
sus pensamientos forman, aún hoy, coy asaltándole el tormento de la duda: y si 110 hay fogón que le caliente
mo un código del poeta. ''Sin un fin
el que es pobre til'ita.
grande en la vida ... No hay vida".
(; l' por qué en tan corla edad
"La poesia vive de honra'\ ''¿Quién es
Eros personificado en el amor a
lucha enorme, duda fiera? ...
el ignorante que mantiene que la poeAfrodita, como en los tiomfi de la pinPrima1Je1·a,, Primavera:
sia no es indispensable a los pueblos?"
tura italiana, o bien el
tú no dices la verdad .. .
Poesía es ''lo heroico y lo virgíneo de
.l/i fe de niíio, ¿do está?
los sentimientos, puesto de modo que
.ünor, che muo ve il sole e le altre stelle •
.lle hace falta, la deseo;
vaya sonando y lleve como alas".
batió las alas, y creo
.Marti era el último poeta que infunhallamos represados en el alma de este
que ya nunca volverá,
día la fe y el entusiasmo en el alma de
Darío
juvenil, pero no ya bisoño, ni
porque la fe que se va
Hubén Dario, y de consiguiente en el
en el arte del amor, ni en el de los verdel
fondo
del
corazón,
modernismo. Casal y Silva quedaban
sos. Y si bien se examina, dos contiene origen y mansión
en los escalones más altos de la grada''He contado aires antiguos; y he
fluencias se yuxtaponen en esta coen lo profundo del cielo,
ción; en t!)nto que Gutiérrez Nájera y querido ir hacia el porvenir, siempre
rriente
sentimental: una ideológica,
Martí se aproximaban al modernismo, bajo el divino imperio de la música de y cuando levanta el vuelo
hecha toda espíritu, encarnada en lo
jamás
torna
a
su prisión.
para que no se_perdiera dentro de él, 1as ideas, música del verbo". Estas paintimo de la conciencia, y otra toda
en el torbellino de las innovaciones labras de Darío nos. dan cuenta de su
sensualidad, hecha toda amor humano.
Esta
influencia
de
Zorrilla
se
conuna fuerza que había de perdurar a lo poesía; son un reflejo de su sentir. Ha
Ambas se hunden en el soma y en la
largo de los tiempos y era el pretérito de romperse el molde de la vieja retó- creta en Epistolas y poemas, publicapsique del poeta, para no abandonarlo_
virreinal, evocado con amor y afán de rica y de la antigua mús\ca, por más do en 1889, en las dos leyendas orienya en el decurso de la vida. Queda.
tales
Ali
y
La
cabeza
del
rabí,
donde
reño~ar el pasado artístico de España. que exhume el pasado alejandrino de
pues, así el amor inconcreto, en la muPor esta razón el modernismo hispa- Berceo y encuentre en él nuevas sono- salpican las perlas de Ormuz, el collar
jer en abstracto, de una amada eterna
de
Zobeida,
el
joyel
de
Oriente,
el
marno-americano tiene para la vieja pa- ridades; ha de buscarse ia música de
y sin nombre, que no emerge de nin- ,
tria un encanto que nunca podrá per- las palabras y la armonía de las ideas. fil oriental, los diamantes de Golcongún perfil femenino, sino de una alta
da,
los
tesoros
de
Bagdad
...
En
camderse, porque es la más grata expre- Ello quiere decir que Darío no fué,
y casi divina inspiración. En la hissión de nuestro imperio, vivo y palpi- por esta razón, un demoledor de lo bio, Rimas y Abrojos, otro libro de la
toria de las idealizaciones femeninas
juventud
de
Rubén,
publicado
en
1887,
tante en el espiritu virreinal, que flota cl?sico, sino que vitalizó los viejos
hechas por los poetas -Beatriz, Lauen los versos amables dé Mirón o del moldes. No un prodigio de invención, sigue el modelo becqueriano, con abunra, Fiammetta-, habrá que colocar
dante
escepticismo.
Este
mundo
fasprOJ)iO Rubén.
sino mús bien producto de su gran faesta inconsutil amada, plural en el cotuoso
de
riqueza
y
colorido,
pletórico
Trae en primer término una nota ·cultad asimiladora, en una acusada exrazón
de Rubén. Es ufia desindividuaal
mismo
tiempo
de
grave
y
amargo
que nos ha de ser extraordinariamente quisitez de pensamientos, formas y ritlización
y sublimación del amor. Pero
escepticismo,
ha
de
formar
un
paralesimpútica: la reforma de , la lírica, mos, ora hacia el mundo helénico, ora
este
sentido
amatorio de la mujer, que
lo)
que
a
lo
largo
de
la
producción
usando y renovando los viejos metros. hacia épocas virginales y cándidas,
no
abandonará
al poeta, creemos que
poética
de
Rubén,
no
le
ha
de
abandoDos revoluciones anteriores trastrue- cual la medieval. r prerrafaelista. De
no
provoca
el
encendimiento lírico,
nar.
can el mundo poético; la reforma mé- común con los poetas parnasianos teQuienes se han aplicado de un mo- capaz de transformar este enardecitrica de Garcilaso y la revolución de nía el esmero en la forma y delicadeza
imágenes y sintaxis de Góngora; Ru- de sentimiento, polarizados con vistas do sistemático al anúlisis casi espec- miento en un panerotismo, que todo lo
bén no sólo participaba de ambas sino a nuevas sensaciones, junto a una li- tral del alma de Dario, descubren en anega y absorbe, como quieren los que
que en el fondo de toda su obra poéti- bertad de métrica, que los poetas fran- ella unos cuantos maleficios como de- han aplicado al alma de Rubén el crismonios agazapados a su cuerpo, ceñi- tal del psicoanálisis. En los conocidos
ca, confluían haz y envés del tapiz ceses no supieron superar.
dos como su propia sombra. Quieren ,,ersos:
americano y español; por su condiEl mundo ideológico y sentimental hacernos ver, así, al poeta transido y
ción de americano su lirica venía carde
Rubén es limitado y casi breve, re- .esclavizado del demonio de la sensua- Era un aire sua11e 1 de pausados giros:
gada de brisas de selvas vírgenes; por
poeta caste-11ano transportaba al nuevo ducido a tres o cuatro temas que for- lidad y de su deseo inacabable y eter- el Hada Harmonía l'itmaba sus vuelos,
mundo los ,,iejos metros españoles en man, como el eje de toda su poesía; di- no, pongo por caso, :V así puede verse e iban frases vagas y ténues slispiros
fina simbiosis con los modernos fran- rianse tronco que hunde sus raíces en rn la obra de Salinas. Qtiizá querien- entre los sollozos de los violoncellos.
ceses. Conocidas son sus propias pala- el mundo clásico y echa brotes y ra- do ,·cr demasiado se ha descubierto
O en la célebre Sonatina, escrita babras: "En el fondo de mi espíritu, a mas cada YCZ más prolificas y frondo- . demasiado poco.
jo
el influjo de Rostand, entre los clapesar de mis visitas cosmopolitas, exis- sas, sin perde~ nunca el núcleo de oriEl primer libro de Daría que marca
te un inenarrable filón de raza; mi gen.
una orientación definitiva, pasados sus ros diamantes, las perlas de Ormuz,
pensar y mi sentir continúan un proDestanquemos en primer Jugar que balbuceos poéticos de escuela román- la escala luminosa ele un rayo, la rueceso histórico y tradicional .. _,, Y lue- en aquel Rubén de los años mozos, to- tica espafiola, es A :111. Cubre el poeta ca de plata y el lago de azur, se adgo, reíiriéndose a la génesis de su poé- davía muy pegarlo a las lecturas de la bajo esta denominación lo indertb, lo Yiertc el triunfo de lo sensitivo, como
tica, dice en el prólogo de Prosas pro- Biblioteca de Autores Españoles, exis- sonriente, el porvenir que halaga, la una proyección erótica del alma del
fanas: "El abuelo español de barba te un amor, una manifiesta indentifi- juve_ntud de una ilusión, el optimismo · poeta. Es él mundo de los sentidos, el
blanca me señala una serie de retratos cación con los escritores caste11anos, de dvir. En este libro y en Prosas que aproxima cuanto hay de cercano
ilustres. Este, me dice, es el gran don especialmente los románticos: son, por profanas, estamos muy Jejas de Los al poeta y Jo introduce por un modo
Miguel de Cenantes Saavedra, geilio ejemplo, Poema de adolescencia, Poe- Cantos de Vlda O Esperan:a, donde el de operar puramente sensorial. Sobre
Y manco; éste es Lope de Vega, éste mas de juventud, y Salmo de la pluma, poeta dice su Hrico adiós a la juven- él colocará el de la inteligencia y por
Garcilaso, éste Quintana. Yo pregunto publicados desde 18i9 a 1880, donde tud. Pero en estos Jibros, aparece ya cl\cima de ambos el de la imaginación.
por el noble Gracián, por Teresa la se hallan manifiestas pruebas de imi- _el Eros que no abandonará al poeta. Lo sensorial será, pues, pieza incipien~
Santa, por el bravo Góngora y el más tación romántica, Y, quizá Espronceda En A:ul, quiere darnos cuatro visiones te de su proceso creador. Y asi, claro
fuerte de todos, don Francisco de Que- concretamente, en el , 1erso bisilabo liricas del afio; a través de ellas, cruza está, que sus miradas se fijarán acuciavedo y Villegas. Después exclamó: consonante: a-a-b-c-c, en la primera el elemento erótico: Primavera es can- doras en ·el mundo blanco y eurítmico
Sliakespeare! Dante! Hugo! (Y en mi estrofa, a-a-b-c-c-cl-c-d, en la segunda, to de dela y juventud:
del helenismo, concebido no ya con
interior: Verlaine!).
los sentidos externos, sil1.o más bien
hasta llegar a catorce. La sombra de
con los internos, por las veredas del
Rub€'n conoció España en 189-2; era Bécquer cruza en l~a triste=a, poesía con .11/á hay una clara fuente
recuerdo v de la evocación. Su amor
época en que el mundo intelectual es- auras de ciprés, música de arroyuelo! que brota de una caverna/
a Grecia ~erái en últimÜ término, un
taba rcspresentado por Núñez de Arce, ramas rumorosas y espumas que mue- donde se bw1an desnudas
·campoa111or, Valera y la Pardo Bazán. ren en la arena; es decir, cuantas im- las blancas ninfas que juegan.
culto a la belleza, nunca un ansia de
erotismo.
"En este primer contacto con los escri- presiones sensoriales sugestionan al Bien al son de la espuma,
res españoles, Rubén se afilia a la co- poeta sevillano, las hallamos aquí en hienden la ninfa serena;
Este amor sensilivo llevará a Rubén
rriente espiritual de ellos. Ha venido, este cuadro incipiente de un moder- -entre el polvo cristalino
a plasmar sus anhelos de inmortalidad
quizá, rn!,s que nada, para contemplar nista. El arte y Ecce Horno, con su esponjan sus cabelleras.
en algo que sea divino; y esto no pode cerca el mundo de los clásicos cas- contemplación onomatopéyica de la
drá ser otra cosa que el culto a los dioteBanos) presentido hasta entonces a tormenta y el infinito joyel de los asEstival es un idilio selvático de tigre ses. La aparición de la mitología no
travé-s de sus copiosas lecturas. :\lo- tros en el cielo, lo aproximan enorme- y tigresa, muerta en una cacería del tendrá en su obra otra significación.

Armas

y

Letras + Pág. 6

1

Los dioses serán símbolo de su eternidad y también del triunfo de su erotismo. Se detendrá, por ejemplo, en la
encarnación de Júpiter bajo la forma
de cisne, para la seducción de Leda,
en Blasoni y todo un preciosismo musical y poético enriquecerá su figura.
Será el cisne olímpico de nieve, de
alas eucarísticas y lirico cantO, bogando por la quieta sonoridad del lago de
azur, como una luz del alba, de seda y
ensueño, trazando un sutil interrogante, sobre el espejo del agua. Y en todo
elloi hay siempre una nota de aguda
exquisitez. Daría se refugia en el mundo de los dioses, precisamente para
alzar del bajo rasero de lo terreno el
amor humano. Júpiter metamorfoseado hace gentiles bodas con Leda. Huye el poeta asi de la vulgaridad y del
apetito físico de los sentidos, y penetra de este modo en un momento erótico, que ya no es fugaz, sino eterno,
en la tradición augusta de la mitología. Y refugiándose siempre en esta
zona indecisa de humanidad mítica,
penetra Dario en el Coloquio de los
Centauros:

En la isla que detiene el esquife
el argonauta
del i11mortal Ensueño, donde la
eterna pauta
de las liras se escucha - Isla de oro
en que el tritón elige su caracol sonoro
y la sire11a bla11ca al uer el sol un día
se oye un tropel vibrante de fuerzas
y de armonías.
y en medio ~e esta melodía orquestali
que'nos recuerda a \Vagner, crea Rubén la poesía grandiosa del centauro,
porque ve en su mito, una triple actividad Yital; lo biológico, lo humano y
lo divino, cuyo fondo clásico nos ha
descubierto con sagaz pericia Arturo
Maraso.

después de lamentar irónicamente que
la reforma de la métrica se haya llevado a cabo por los ''libretistas del género chico".
Entre metopas y triglifos vuelve a
surgir el mundo helénico, en las Recreaciones arqueológicas, como se percibe en la fantasía dantesca de Imperial, a través de El reino interior; pero
una vaga melancolia finisecular, empaña un poco lo que fué gozoso entusiasmo de la musa. Pero tampoco en
esto, las zonas van delimitadas; la
amargura y el escepticismo, la cerrada
introspección y la contemplación de
un mundo social bajo, interfieren con
harta frecuencia ]os planos en que se
estratifica la obra del gran poeta. Rompiendo la melancolía del fin de siglo,
que irradiaba de la Metrópoli, por la
encrucijada del 98, surge el grito agudo y esplendente de la Salutación optimista, para enardecer ánimos decaídos y la maravilla orquestal de la
Marcha triunfal, presagio victorioso de
guerreros; total repudio de Rostand y
Verlaine, ante el copioso desfile ondulante de soldados y galope de los corceles, bajo los arcos triunfales, o la
Letanía de Don Quijote, de tan honda
fibra espaiiola.
Acaso no servían para más que para
anestesiar un sentimiento blando de
crepúsculo, que iba germinando en su
corazón; Rubén ya es el hombre de cabello gris que se rebela contra la sentencia de Jo temporal, y obstinándose
en el amor, clama por el divino tesoro
de la juventud perdida. Hay una reacción de tipo anacreóntico y vital, pero
puede más el sentido reflexivo:

Tú, que estJís la bnrba en la mano
meditabundo:
·
¿Has dejado pasar, hermano,
la flor del mundo?
.4un puedes casar la olorosa
rosa y el lis,
y hay mirtos para tu orgullosa
cabe=a gris.

Pero este afán huidizo del amor humano hacia el limbo de
mitología,
no es absoluto, sino que desciende y se
concreta a lo largo de la obra de DaRepara Salinas en que "Rubén Dae
río en las fiestas de corte y galantería,
río,
que anduvo por toda su poesía de
tipo Regencia o Luis XV, que lo apropájaro
en pájaro, acude ahora al buho,
ximaban a Verlaine y a "ratteau unas
como
antes
acudió al cisne ... Hasta
veces, y otras a los eternos personajes
ahora
vivió
la
delicia amorosa al amde la comedia ne// arte. Asi el Carnaparo
no
sólo
de
la diosa primera, Veval de Rubén es una filigrana sobre
nus,
sino
asistida
ésta por otras dos
viejos moldes, en los que la musa ha
de danzar con alas de rosa. Arlequín, deidades, que no habíamos encontra"al prismas sus tintes roba", entre ri- do aún; ignorar y olvidar.' Y en este
mas de cristal, encajes y pompones, instante, se alza frente a la ignorancia.
que recuerda el otro plano oriental de su rival, el conocimiento; frente al olsu poesía, hecho de záfiro, lapislazuli, vido voluntario, la memoria inevitaoro y diamante. Quizá el paralelismo .ble, ''la historia de su corazón, el reestético, arrancaba · de Giorgione y de cuerdo, forma psicológica del tiempo".
Y Amado Alonso, refiriéndose a los
Hubens y palpitaba en· Boucher o Fragonard; es lo cierto que este Rubén -versos Lo fatal, establece una escala
galante, descendido de lo mítico, fluc- gradual; piedra que no siente, árbol
túa entre la decisión y objetivación de que es apenas sensible, animal vivo,
su amor, ,buscando realces plásticos, pero sin conciencia, y el hombre, desen una corporeización de cuanto había graciado por consciente. Entre los ses- ·
ideado, de un prerrafaelismo, inédito gas de solana y umbría aparece la poesía de Dario, represada, intensificada
y milagroso.
Significaba todo ello un procéso de de dramatismoi conforme va aproximadurez en Dario, y también en el mándose a la hora crepuscular. Es,
modernismo, de quien él era su prin- como para un :Mauricio Barrés, un poecipal portavoz. ''Padre y maestro má- ta hermético que vive de armonías ingico", llamó a Verlaine; pero el poeta terioresi de los íntimos sentidos de su
francés, si maestro de un arte, era el conciencia. Dice en el prefa~io al Canprimero que abria los ojos al desenga- to errante: "El poeta tiene una visión
ño y a la decepción; se presagiaba el directa e introspectiva de la vida Y
advenimiento al mundo ideológico del una supervisión que va más allá de lo
poeta, el de Nietzsche y Schopenhauer. que está sujeto a las leyes del general
Hay en Rubén un deseo continuo de conocimiento ... He procurado ir harenovarse, un deseo de belleza nunca cia la más alta idealidad. He expresacolmado. Rubén pudo decir como el do lo expresable de mi alma univercélebre personaje de la leyenda bec- sal". Por esoi a partir de este momenqueriana, "que nunca fueron de su to, su arte ya no es superficie sino
gusto aquellas formas que pudieran profundidad: luz intima del alma, claexpresar la belleza"; lo mismo expresa ridad y duda. Refiriéndose a Rubén
Dario: ''Yo persigo la forma que no Dario dice G. D. Plaja en su agudo Y
encuentra mi estilan. La exquisitez de luminoso estudio: ''En la poesía lírica
Ja forma inmortaliza al poeta. "Yo no hay a~ grado de sinceridad, de esponsoy un poeta para las muchedumbres ... taneidad, de humanidad; que la lírica
He buscado expresar lo más altamente es un verterse del poeta en sus ver·sos;
en mi comprensión" -dice en el pre- un derramarse de su espíritu, plenaracio a Cantos de Vida y Esperanza, mente, sin engaños, ni rodeos. Es el

1a

caso del lírico puro; de Gustavo Adolfo Bécquer, por ejemplo, de Pedro Salinas, hoy".
Y posteriormente se lee en Jacques
Raissa Maritain: "A medida que el
hombre avanza y crece en cultura y
con ella en el arte y en la poesía, la
ingenuidad creadQra de los primeros
pasos se va convirtiendo en conciencia clara de su fuerza espiritual, acrecentadora de la realidad y belleza del
mundo natural". "Tal maduración de
la conciencia reflexiva de la cultura,
que se comienza a lograr formalmente
en los siglos XIX y XX, con los estudios de Diltbey sobre la historia y
otros sectores del mundo superestructurado por la actividad humana en la
naturaleza ajena y propia, había de entenderse también y principalmente humana, del arte, y especialmente de este
arte bello y de lo que es más intima
esencia: la poesía".
Con lo cual, este armónico derramarse del espíritu del poeta, venía a
ser una superestructura de la situación
social de su arte, y eso es lo que Rubén
consiguió irradiante desde las fuentes
del erotismo, a la contemplación de Jo
helio, al espíritu religioso, a la tendencia social que aflora en no pocos Jugares de su obra. El modernismo en · 1a
América española y en la vieja patria
pasó bajo los arcos triunfales de Dario, con aire marcial y victorioso; por
la senda de la poesía pura, por el imperio de la abstracción babia de llegarse a Valery y más allá a Aleixandre
y más allá a Neruda y a toda la variada floración de poetas contemporáneos. Mucho avanzó la poesía contemporánea; en el variado mosaico de sus
,,ariedades, destácase una especie de
retorno a lo clásico, aunque sea, al
modo de Garcilaso, el primer vanguardista de su época. Hay un perfume de
juventud en la lírica de hoy; en Alberti, o en Larca, valga el ejemplo; y
cuando éstos van entrando en el cauce
de Jo bistórico y los contemplamos insertos en el tiempo que pasa en apartada perspectiva, nos sentimo~, en
cierto modo lejanos; son ya un viejo
cliché, eslabón de una cadena infinita
de variaciones estéticas, en las que el
arte creador de un artista, va centelleando luminosos luceros del gran milagro que rompe la vulgaridad de la
vida y se llama: Poesía.

ARMAS Y LETRAS
Organo Mensual de la Universidad
de Nuevo León

Alas Casas Editoriales
y a los Señores Distribuidores y Libreros
del Continente
La Universidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vasto plan editorial que desarrolla al traYés de Publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficiales, universitarias, acadéínicas,
ateneistas, centros culturales, sociedades de diversa índole y personas, en
América y Europa.
Entre el cuerpo de ediciones que
aquí se imprimen figura nuestro mensuario "ARMAS Y LETRAS", que recientemente l~a establecido una sección -LIBROS-, en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas .
Dada la extensa órbita de circulación del Boletín arriba mencionado, y
en interés de ofrecer al lector americano una juiciosa información del fondo y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna interpretación
del pensamiento científico, literario o
artístico. "RMAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envio de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestras
manos.
Los envíos deben hacerse a:
"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León,
Plaza del Colegio Civil,
Monterrey, Nuevo León,
México.
Con la satisfacción de haber señalado en las breves lineas que anteceden la resolución de una urgencia inherente a la cultura moderna, y esperando recibir en breve de ustedes el
aliento a esta sugerencia, la Universidad de Nuevo León les testimonia las
vivas expresiones de su más alto reconocimiento.

INDICADOR:
Redactores
Raúl Rangel Frias
Fidencio de la Fuente
Francisco M. Zertuche
Genaro Salinas Quiroga
Alfonso Reyes Aurrecoechea
Enrique Martinez Torres

DEPARTAMENTO DE ACCION
SOCIAL UNIVERSITARIA
SECCION EDITORIAL
PUBLICACIONES PERIODICAS

Armas y Letras.-Boletin mensual de
la Universidad. Se reparte por canje a las Instituciones de Cultura, y
libremente a quien la solicite,

Guillermo Cerda G.
Adrián Yáñez Martínez
Director

Universidad.-Revista. Se distribuye
por cambio bibliográfico a entidades culturales y libremente a quien
la solicite.

Lic. Fidencio de la Fuente
Oficinas
Wáshington y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León,
MEXICO

Armas y Letras + Pág. 7

Para la adquisición de obras de venta, toda correspondencia y valores deberán remitirse al Jefe del Departamento de Acción Social Univ;rsitaria
Lic. Fidencio de la Fuente, Universi~
dad de Nuevo León, Plaza del Colegio
Civil, Monterrey, Nuevo León, México.

�Bernardo de ....
Viene de la Pág. 5

Cuando Balbuena empezó a estudiar
en México hacia 1580, las figuras salientes de las letras de la Colonia habían sido teólogos e historiadores.
Cortés, Motolinía, Bernal Díaz, Sahagún, y también, si es lícito incluirlos,
Las Casas y Gómara, se dedicaron a la
materia viva e inmediata a la conquista material y espiritual de la Xueva
España y otras regiones, y a las indagaciones sobre las costumbres de los
indígenas. Al hacerlo así, obtuvieron
criterio acertado. Aun el humanista
Cervantes de Salazar, con toda preparación en la educación pagana, sus
poesías y sus Diálogos, emprendió como obra culminante de su vida, la crónica de la Nueva E:;paña a la manera
de Tito Livio. Estos autores fueron
fascinados justamente por él asunto
mexicano. Poetas contemporáneos de
Balbuena, Terrazas, Saavedra Guzmán,
Villagra, siguieron la misma ruta. Pero
no se podía continuar siempre en el
mismo camino, o las letras se habían
esterilizado. Tenía que venir forzosamente la cultivación de temas y gustos
europeos. Este cambio representaba el
progreso de la civilización y de las artes, que no es lo mismo que decir que
las personalidades de los autores posteriores aventajaban a la de Cortés,
Berna! Diaz, Las Casas y los demás. Al
volverse hacia Europa los escritores
perdían en cierto sentido la originalidad, pero la habrían perdido aún más
repitiendo eternamente el mismo tema. En verdad, al emprender temas
exóticos, renovaban las letras coloniales.
Se puede arguir que Balbuena no
fué el primero absolutamente que introdujera temas europeos o renacentistas al Nuevo Mundo, ni siquiera la
Nueva España; que los escritores del
virreinato del Perú le eran iguales o
superiores; que fué superado por el
mexicano Juan Ruiz de Alarcón, aunque éste se identificó enteramente con
España; que afeó sus obras con mucho
barroquismo. A pesar de todo esto,
queda claro que Balbuena dió un impulso enorme en la Nueva España a las
letras renacentistas, y que agregó nuevos géneros, la novela pastoril y la
epopeya caballeresca, a la literatura
colonial. Pero sobre todo enriqueció
el arte americano con una abundancia
de inusitadas imágenes poéticas, audacias de estilo, sabrosas reflexiones, y
sueños renacentistas, sacados de sus
lecturas, de sus imaginaciones y de sus
sentimientos individuales y patrióticos."

al mediar 1610, rumbo a Jamaica; se
detuvo tres meses en Santo Domingo,
y llegó a su abadía al finalizar el mismo año.
Van Horne describe la sede de Balbuena como "una colonia pequeña, remota y apartada, con los inconvenientes de pobreza, tempestades, invasiones y conflictos de autoridad".
En un remanso de sus arduas preocupaciones, y alternando con sus deberes sacerdotales, Balbuena vuelve
sus ojus a su poema El Bernardo, y escribe el prólogo hacia 1616.
La pobreza impide a Balbuena dar
cima a la publicación de su vasto poema. Desea entonces obtener mejor destino, por ejemplo un cargo en Tlaxcala, :México, resolviéndose su situación
al nombrársele Obispo de Puerto Rico
el 31 de agosto de 1620. Consagrado
en la mitra, asiste en 1622 al Concilio
Provisional de Santo Domingo.
Balbuena, anciano, ha tenido la satisfacción de ver al cabo impreso el
Bernal'do o Victoria de Roncesvalles,
que ha sido también su postrera victoria literaria. El que pudo ser su primer libro -dice Francisco Monterdeaquel en que babia- mucho del vigor
juvenil de un bachiller entregado a la
lectura de epopeyas cortesanas, que
acariciaba ensueños de poderío en un
pueblecito de la Nueva Galícia, salió
en 1624: veinte años después de publicada La Grandeza Mexicana.
Hacia 1627, Balbuena reitera su ruego para que se le pague lo que le adeudan, y una cédula real del 2 de octubre de 1627, ordena que de la caja de
México se envíe io que se debe al anciano mitrado. El socorro llegó a Puerto Rico al mediar febrero de 1628. Balbuena había muerto el 11 de octubre
anterior.
Sus últimos años fueron de prueba.
La piratería holandesa asedió a Puerto Rico durante más de sesenta días;
la ciudad fué, en gran parte, quemada
y destruida. Balbuena perdió su bí'blioteca y su casa.
En el Laurel de Apolo, el gran Lope,
que admiraba las letras del Obispo
Balbuena, lamentó la pérdida de la rica biblioteca del prelado, a quien llamó doctísimo. "Y siempre dulce tu
memoria sea,/ Generoso prelado,/ Doctísimo Bernardo de Balbuena/.
/ Tenías tú el cayado/ De Puerto Rico
cuando el fiero Enrique,/ HQlandés
rebelado,/ Robó tu librería./ Pero tu
ingenio no, que no podía/ Aunque las
UNIVERSIDAD DE
fuerzas del olvido aplique/.
NUEVO LEON
/ Qué bien cantaste al español Bernardo!/ ¡ Qué bien el Siglo de Oro!/
Rector
Tú fuiste su prelado y su tesoro,/ Y
Lic. Raúl Rangel Frías
tesoro tan rico en Puerto Rico,/ Que
nunca Puerto Rico fué tan rico./
Secretario
La muerte del mitrado fué un aconProf. Antonio Moreno
tecimiento de profunda pena entre los
habitantes y la feligresía. DesgraciaJefe del Departamento de
damente también surgió una contienAcción Social Universitaria
da sobre la disposición de sus bienes
Lic. Fidencio de la Fuente
entre el Cabildo de la Catedral y el Gobernador y Capitán General de la ciudad.
OBRAS DE RECIENTE EDICION:
Dice Torres Vargas que Balbuena
fué enterrado en la capilla de San Bernardo de la Catedral, y que la dotó de Correspondencia Juárez-Vidaurri. Tomo I. (Compilación del Lic. Santialámpara perpetua y misas.
go
Roel) .................. $10.00
Para terminar esta disertación sobre el segundo escritor descriptivo que
incluye nuestro programa, justo es Etica, por el Lic. Genaro Salinas Quihonrar a John Van Horne, a quien deroga. (Obra de texto en el Bachillebe la erudición latinoamericana tan
rato de la Universidad de Nuevo
fecundas contribuciones al HumanisLeón y en diversas Instituciones culmo mexicano, citando el epílogo de la
turales de la República)
rica compilación que hizo para la JunPara estudiantes . . . . . . . . . . . $ 9.00
ta Auxiliar Jalisciense de la Sociedad
Mexicana de la Sociedad Mexicana de
Para el público ............ $10.00
Geografía y Estadística, documentación que apareció en su Boletín núme- De soledad y otros pesares (Poema1
ros 6 y 7, edición de 1940.
de Pedro Garfias) . . . . . . . . . $ 5.0"

Armas

y

El Maest.ro
Viene de la

ta.

••••

Pág.

nomasia, fueron factores que en su favor se conjugaron para que
viniese a Monterrey, y ora en las instituciones particulares, como
el Instituto Laurens y algunas Academias Comerciales, ora en las
más queridas instituciones oficiales como el puntero Colegio Civil del Estado y la benemérita Escuela Normal, ora al frente de la
educación nuevoleonesa, en la Dirección General, y últimamente en la ecuménica casa de estudios que es nuestra Universidad,
la palabra sabia de Antonio Moreno, la cátedra ordenada o la
honda y sesuda conferencia o el ardiente y documentado discurso, fijaron meta a la juventud, señalaron camino al estudiantado,
reafirmaron concep'tos en los estudios o abrieron nuevos y más
amplios horizontes al pueblo.
Pero Antonio Moreno fué también progresista y revolucionario junto con Francisco J. Mújica y con Antonio l. Villarreal,
puso su esfuerzo y su labor, y su trabajo en la hora en que Méxi,
co requería de joven sangre para restructurar sus instituciones,
para lograr su libertad política y encauzar su vida por los nuevos
caminos de la democracia. ¡Cuántas veces salpicaba sus pláticas
sobre los grandes problemas sociales del país con oportunas anécdotas de los que empuñaron el rifle en la hora de la Revolución
Mexicana!
El Maestro i\1oreno fué también un político, pero usando
esta palabra para designar al que se interesa por los hondos pro•
blemas de la comunidad, político de altura, que quiere decir el
que está pendiente de cuanto afecta al pueblo aunque no se preó•
cupe de ganar o perder una elección; prueba de ello es que su
vida la entregó por entero al más ingente problema social: la educación, y la impartió siempre en el sentido de dar. Justificaremos
esta idea afirmando que fué diputado local y si por un tiempo
breve rigió provisionalmente los destinos de Monterrey al frente
de la Alcaldía; pero nunca dejó de ser maestro de verdad.
Y para subsistir, sin ambicionar la riqueza ni valerse del lucro, se hizo comerciante. ¡Pero qué tipo de comerciante! No era
como el fenicio que, sin preparación, busca el medro en la fácil
fórmula de comprar barato y vender caro. No, no era de ese tipo.
Su vasta cultura, su infinita sabiduría, le dieron siempre un aspecto de librero ttsui géneris" que nadie más tenía. Parece que
antes de vender los libros ya los había leído todos, pues cop quie•
nes iban a su tienda discutía animadamente sobre la filosofía de
Comte, de Hegel, de Mann, de Dewey o de Kant; hablaba sobre
las obras de Justo.Sierra o de Ortega y Gasset, sobre los versos de
Sor Juana, de Amado Nervo, de Peza, de Acuña, Jiménez, Here•
dia o López Velarde; conversaba apasionadamente sobre Histo•
ria de México o Universal, y se situaba en el momento actual para hablar de quienes rigen los destinos del mundo, proyectando
su conversación hacia lo bueno y hacia lo bello, hacia lo justo y
lo verdadero.
El Prof. Antonio Moreno ha muerto. La Universidad de
Nuevo León ha perdido a su Secretario General; la familia del
maestro ya no tiene al esposo amante, al padre cariñoso, al her•
mano querido, pero todos hemos perdido a un verdadero valor
de nuestra cultura, la educación ya no tiene a uno de sus más cer•
teros guías, al pequeño y grande mundo de nuestra comunidad le
falta uno de sus más recios pilares .•. pero ojalá y la sombra del
maestro Moreno, junto con las de i\1.iguel F. Martínez, Serafín
Peña, Pablo Lii as, Emilio Rodríguez, Celso Flores Zamora, Luis
Villarreal, Rodolfo Z. González, Cruz M. Villarreal y otros próceres de la docencia, se proyecte generosa sobre las generaciones
actuales para que su conducta sirva de norma y su visión de meta, y se engrandezca al amparo de los que fueron distinguidos, la
Patria nuestra.
Los restos de.l Prof. Moreno irán a descansar en el modesto
cementerio de la Villa de Santiago, donde reposan los huesos de
sus mayores. Allá, sobre su tumba, caerán las lágrimas dolorosas
de quienes le sobreviven:. su esposa, la señora doña Natalia Duarte V da. de Moreno, sus hijos, Esperanza M. de Barrera, Antonio
y doctores Mariano y Aurora Moreno Duarte, sus hermanos,
Srita. Paz, Profa. Guadalupe, Arturo, Prof. Gil, Antonio II Móreno Garza y Sra. Apolonio Moreno G. de Garza. La tierra amo•
rosa que lo vió nacer y triunfar, lo recibirá en su fértil seno, guar•
darán su memoria el corazón de sus familiares, de sus amigos y
de sus discípulos y su espíritu recio seguirá flotando en el ambien•
te vital de la cultura nuevoleonesa.
Descanse en paz el estimado y querido Maestro don António Moreno.
1

Letras + Pág. 8

O. H.

1

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                    <text>Organo Mensual de la Uníversídad de Nuevo León
Registrado como artículo de 2da. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de abril de 1944

D. A. S. U.

AÑO XI

NUM. 9

SEPTIEMBRE DE /954

11~ i11,J Martí ~ la Libertad Mental
Juan B. KOURI.

Pedro Garfias, que tantos años había callado, volvió en sí
en la guerra y con la emigración. Su poesía sencilla y popular ha
dado, en esos largos años de esperanza y desesperación, muestras
de lo que puede un corazón sin trampas cuando tiene algo que
decir y sabe hacerlo; en él no hay más retórica que la indispensa•
ble, un hilván:
El verso humano pesa,
yo lo cojo en mis manos
y siento que me dobla las muñecas.

Poesía honda, que recuerda, a veces, la de Manuel Machado; la misma dificil facilidad, la misma galanura, pero sin aso•
mo del desprecio señorito; son otros tiempos y Garfias supo dón-

de tenía el corazón. En un libro suyo último, impreso en Guadalajara en 1953, hay unos poemas -entre algunos de circunstan•
cia- con el garbo de lo mejor que ha escrito. Abrese con una
poética de andaluz:
La palabra se rebela,
si no la cuidas se escapa
porque tiene su querencia.

Que acaba:
Y verás, si es que se queda,
cómo suena la palabra
cuando suena.

Que, inmediatamente, hace buena:
Y o he conocido a un árbol
que me quería bien.
Jamás supe su nombre,
no se lo pregunté
y él nunca me lo dijo:
cuestión de timidez.

Hay en este poeta un poder de recorte -en su sentido tau•
rino- que le lleva, en sus mejores momentos, a acabar el poe•
ma tan inesperadamente, pero en su tiempo justo, que hace que
el oyente -que ésta sí es poesía para correr de boca en oídono se sienta nunca defraudado.
A qué quejarme de qué,

dice en un espléndido poema que hará feliz a los destripadores
de poesía (¡tantas kúes!):
A qué quejarme de qué
si me levanto muerto,
si a mí todo se me duele
y no me quejo.

No se queja Pedro Garfias, ni siquiera de que nunca se le
(Pasa a la Pág. 8)

Como cubano y como Profesor de la Facultad de Medicina
de la Universidad de La Habana, agradezco profundamente al
Sr. Rector de la Universidad de Nuevo León, Licenciado Raúl
Rangel Frías, y al profesor Francisco M. Zertuche, Director de
su Escuela de Verano, la oportunidad que me han brindado de
ocupar tan ilustre tribuna en estas honras mexicanas a José
Martí.
De mí no ha de esperarse -parece
innecesario advertirlo- una pieza
oratoria cuajada de líricas imágenes y
de refulgentes metáforas, aunque nada
l,odría resultarme fuente tan inspfradora como el amor de Marti a la ·verdad y al decoro, por profesarles verdadero culto, en los que he encontrado raudales- de belleza y de elocuencia. :\Ji lenguaje será - tiene que serel de un hombre que ha vivido siempre rindiéndole tributo a ''la dignidad
plena del hombre" y ha consagrado
sus mejores años a la búsqueda de la
verdad en medicina, cirugía, en higiene y en educación y, por consiguiente,
en psicología y metodología. Por ello
he logrado captar la inmanente verdad que encierra la máxima de Letamendi: "quien sólo sabe mt!dicina, ni
medicina sabe", ya que la Verdad, la
Gran Verdad, ocupa la cúspide de una
gran pirámide constituida por una serie de verdades relativas, sin cuyo conocimiento previo, nadie puede aspirar siquiera, a descubrir la Verdad absoluta. Constituye esa Gran Verdad
una cadena cuyos eslabones están formados por todas las verdades relativas
referentes al hombre y a la sociedad.
como la verdad religiosa, la verdad
moral, la filosofía, la verdad en medicina, en cirugía, en higiene, en educación, en sociología, en politica, en derecho. Y si esta cadena, como todas,
tiene el valor de su eslabón más débil,
así también el desconocimiento de la
verdad en cualquiera de esas ciencias,
imposibilitará llegar a la Verdad Absoluta, una vez rota la concatenación.
Las ciencias que tienen por objeto el
conocimiento y dominio de la vida
humana no tienen fronteras y se compenetran y complementan unas con
otras. De ahí la plena validez de la
máxima de Letamendi.
Nadie que desconozca las partes del
todo puede conocer el todo y quien no
conoce el todo de las partes, tampoco
conoce las parles. Y, aunque según el
Tao, "Nadie conoce el todo de algo",
ello no significa que no se pueda lle-

gar a conocer. Pero sólo mentes perturbadas o confusas pueden pretender
conocer la Verdad Absoluta si no han
tenido capacidad para conocer una
sola verdad relativa.
Eso lo comprendió i\Iartí gracias a
su mentalidad universalista. Y así diversificó sus actividades para lograr
el dominio de las verdades relativas.
Todos conocen a l\farti como libertador, político, sociólogo, filósofo, poeta, escritor, periodista, guerrero, educador; prueba irrefutable de su individualidad proteica. No me voy, pues,
a referir a esos aspectos de su polifacética personalidad, vinculados todos
al propósito de lograr la libertad de
Cuba. Aunque, como veremos, todos
resultan subsecuentes del aspecto que
habré de estudiar.
:\le referiré esta noche exclusivamente a ese aspecto esencial, -aunque
poco estudiado, de la personalidad de
José :\Iartí: su libertad mental; ese asJJecto en virtud del cual se le hizo
consciente la necesidad de partir de
principios fundamentales inquebrantables, basados en verdades y no en
creencias, todo lo cual pudo comprender por el análisis y por la síntesis de
los ambientes en que vivió, lo que le
permitió emplear los medios adecuados para alcanzar los fines anhelados.
Era necesario que esos principios
fundamentales surgieran de la verdad
y armonizaran con las leyes biológicas, naturales, cósmicas; porque sin
esa armonía tales principios no podrían quebrantar y vencer las leyes
humanas nacidas de la ignorancia, de
mitos y de leyendas, sobre las cuales
se han venido creando intereses erróneos y bastardos, aunque poderosos,
perjudiciales al mundo y, más aún, a
sus propios usufructuarios, imbuidos
éstos ele ilusiones que traducen por
realidades, de errores que toman por
verdades, de iniquidades, de desigualdades, de injusticias. José l\fartí sabía
que "una idea justa, una vez lanzada,

Pasa a la Pág. 2

��Marti y la. . . •

..

Viene de la ta. Pág.
triunfa siempre"; que mientras quedara un pobre en la tierra "habría alguna injusticia que reparar"; que "urr
principio justo desde el fondo de una
cue,·a, puede más que un ejército".
Por eso también pudo aquilatar todos
los prejuicios do, su época: los religiosos como los morales, los sociales como los políticos, los jurídicos como
los educacionales, los económicos corno los raciales. Y así lo vemos publicar su hoja al Hombre de campo; tomar la defensa del Padre Me Glynn,
ese verdadero sacerdote católico norteamericano, a la vez que dirige apóstrofes a los cristeros de l\Iéxico, en
ocasión del incendio de Apatzingan;
publica la carla a Tbe Evening Post
en defensa de los cubanos; y aboga
por la defensa del indio americano.
Para conocer los prejuicios de su
época, :\1artí tuvo necesariamente que
liberar su mente: pues sólo así pudo
comprender los erron!s encerrados en
ellos y conocer la verdad.
Ser librepensador constituye precisamente el primer paso hacia la libertad mental. Mas, pensar libremente,
aunque es mejor que no atreverse a
pensar, o pensar con prejuicios y complejos, no es suficiente para lograr el
bien. Para que el librepensador sea
útil al mundo, a su familia y a si mismo, ha de pensar con exactitud y llegar a inducciones o conclusiones verdaderas, no sofisticadas. Para qué sirve un librepensador si sus razonamientos son erróneos? Pero es necesario pensar con libertad mental para
librarse integralmente. Y para lograrlo es preciso que el librepensador se
cultive, por métodos apropiados, para
llegar a la sabiduría. He ahí la diferencia que ha de establecerse entre libertad de pensamiento y libertad mental; porque la libertad de pensamiento, en una mente confusa o aherrojada, no da los mismos frutos que la libertad de pensamiento en una mente
liberta y cultivada hasta la sabiduría.
Por eso es que la educación ha llevado el mundo al caos y a la bomba atómica, pues ha sido suministrada imperfectamente a mentes esclavas por
mentes no menos esclavizadas, sean
instruidas, eruditas o ilustradas; sólo
cuando se trate de mentes libertas podrá esperarse y lograrse de ellas la
convivencia pacífica en el mundo y el
progreso indefinido del hombre. Pero
han de ser mentes libertas que hubieren alcanzado la sabiduría como Martí, ya que la libertad mental constituye la b ase d e la imparcialidad imprescindible para justipreciar el valor del
conocimiento en toda fenomenología.
De las tinieblas sólo se llega a la libertad mental por medio de la libertad de
pensamiento.. Y con la libertad mental
como instrumento, es con lo único
que pueden descubrirse las verdades
r elativas para formar la gran cadena
eslalJonada y poder llegar, algún aia,
a vislumbrar la Verdad Absoluta.
Para ser capaz de libertar a Cuba
fr ente a todos los poderes de la tierra,
de España y ele América, de la Iglesia
y ele la religión, de Cuba y de los cubanos reacc ionarios y guerrilleros, fu é
necesario que :\fartí rebasara su condición de librepensador, y se cultivara hasta llegar a la sabiduría para
comprender la realidad de su época y
poder armonizar entre su propia comprensión y las apariencias y realidades del ambiente, a fin de tornar una
actitud que llenara los anhelos y necesidades d e las disimiles aspiraciones
de los hombres de su época y transformarlas en un propósito común. Y por
eso pudo lograr la unión de todos los
cubanos y de todos los hombres aman-

tes de la libertad de los pueblos, entonces atomizad os en autonomistas,
anexionistas, separatistas; unos en Cuba, otros dispersos por las Antilla~
por Centroa!Jlérica y los demás en )fé-.
xico, en ijuropa o en los Estados U'nidós, fuese en Nueva York, Filadelfia,
Tampa o Kcy West, precisamente -en
los momentos en que estaba sazonándose la doctrina d e "la fruta madura".
Para apreciar la influencia de las
creencias, d e las supersticiones, de los
prejuicios - psicológicos, lógicos, éticos o estéticos- sobre la mentalidad
de los pueblos y de sus dirigentes, así
como sobre s u aptitud para comprender el bien y el mal en el desarrollo de
las acth·idades humanas, juzgo indispensable intentar una s umaria revis ió n de las doctrinas y creencias existentes, así como de la ideología de los
arquetipos que les sirvieron de fundamento, en la evolución de las naciones.
Abraham y )loisés, los arquetipos
humanos del pueblo hebreo, simbolizaron la fuerza y la ley en J ehová,
dios de los ejércitos, cuya voluntad
consistía en que el pueblo de Israel,
elegido por El, fuera el único pueblo
dueño ele la tierra. Y por ello, en su
éxodo., al salir de Egipto, cruzaron el
mar flojo y se apropiaron, por la fuerza, del país de Canai"rn, pasando por el
fil o de la espada a todos sus habitantes, inspirados c:;i J ehová, el que fué,
es y serú cruel y vengativo, inmisericorde con quien no lo adora v obedece ciegamente. Esta concep~ión del
período monoteísta de los descendientes de Heber, aún está" ,•igente para los
s¿onistas, cuya influencia trasciende
mi1s allá d el sionismo.
En el apogeo d csu fuerza, los hebreos lograron todas las grandezas que
apetecieron; pero vino la decadencia
y fu eron sometidos a los persas y a los
asirios, a los griegos y a los romanos.
Y ellos, que tuvieron por símbolo la
fuerza y la creencia para la conducción de los pueblos, están hoy diseminarlos por el mundo, deplorando su sino, a1'íorando su pasado.
Se puede inferir, por consiguiente,
que la fuerza sola no. es suficiente para lleyar y mantener los pueblos en la
felicidad? Que si puede, en un momento dado, consolidar una situación,
también lleva en sí misnia el germen
ele su destrucción? Que aunque cristalice en leyes, no tienen éstas poder
suficiente si no están basadas en la
jus ticia, en el amor y en la sabiduría,
armonizando para la convivencia humana los intereses materiales y morales de los pueblos, y tratando de comprender las leyes naturales y cósmicas
para concordar con ellas?
Y Krishna, la octava encarnación de
Vishnú, el dios conservador d e los indios, que junto a Siva, el destructor, y
Brahma, creador, no simbolizan las
fuerzas de la naturaleza?
Pero, ¿.cuál ha siclo y es la organización social de la India? ¿Xo fué díYidida en castas, ocupando la cúspide los
sacerdotes brahmanes y los guerreros?
Y la india ¡,no es el país de los intocables y de los inmirables: los parias?
Sin em bargo, también ella llegó al logro de s us aspiraciones. :\fas, ¿ cuál es
el estado actual de la India? ¿Xo es el
país donde se sufre más hambre y más
calamidades? ¿Xo es allí donde l¿s animales son considerados sagrad os, estando prohibido su sacrificio y consumo, m~entras los hombres y los niños
lan guidecen de miseria e inanición?
¿Xo es allí también donde los hombres
t emen dar muerte a un insecto, a un
reptil, a una gallina o a una cabra, y
no vacilan en cambio, -en matar a sus
semejantes? ¿No es el país donde el maharajá termina en la obesidad y el paria en el marasmo? ¿?\o se está viendo
en ello, claramente, las lacras de la
abundancia, así como las de la miseria, consecuentes de una organización

Armas

y

basada en ideologías nacidas de creencias y de concepciones metafísico-religiosas '? ¿ Y qué ha hecho esa religión
e_n fa.vor de \od~ ese pueblo sino debihUirlo y atbnuzarlo, en pretendido
provecho material de los Brahmanes y
maharajaes, sumiéndolo en la penuria
y· en la ignorancia? ¡,.No es la India
acaso el pais mús religioso y espiritualista del mundo?
¿, Y qué decimos de Zoroastro? ¿Xo
fué él quien propugnó la concepción del
Bien Y del )Ial, la lucha entre la luz
Y las tinieblas, entre el espiritu y la
materia? ¿. Y c¡tiién auguró que, al final
d e esa lucJ.a, triunfaría sin duda el
Bien sobre el :IIal, la luz sobre las tini eblas, el espíritu sobre la materia?
¿, Y qué ha sido más tarde del antiguo
pueblo iranio, después de haber dominado &lt;11 mundo? ¿,Xo sigue la lucha entablada con predominio del mal?
Y \·olviendo a la India, en pleno dontin_io de los brahmanes, ¿ no surgió
Sakia-)Iuni? ¿ Xo se dió cuenta éste de
las lacras de su época? ¿Xo abandonó
su pal~cio y s us comodidades, su hijo,
su mu¡er y sus padres y bajó al arroyo
Y recorrió el mundo para buscar la
verdad que no podía encontrar en su
palacio? Y después de tanto recorrer
ocho aiíos según sus devotos, sin sos~
pechar éstos de las múltiples etapas
q ue c?~stituyen la sabiduría n egativa
o posit1 va, ¿ no llegó a la cr eencia de
que la verdad que buscaba consistía
e~. que "vh-ir era sufrir", que ''la pas10n er a la causa del sufrimiento" v
que por ello, sólo la muerte el sacrificio de sí mismo, era el úni~o camino
para librarse de la pasión? Esa doctrina del Budha, el sabio, del solitario
Sakia, del sabio de la tribu de los Sakias, es una doctrina de sabiduría negativa, tan pesimista que ha llevado a
los budistas a una acción inhibitoria
de la cual es muy dificil liberarse.
La Yida para el budista es un enorme
peso que lo aplasta. Y es que, aunque
Budha significa sabio, y Sakia-:\Iuni
llegó a cierto grado de sabiduría, de
ello se desprende que la sabidüría tiene aspectos ncgati,·os en el desarrollo
de los pueblos y de los hombres. Sólo
la sabiduría positiva puede llevar los
pueblos a la felicidad, tanto en la tierra como en el ciclo.
La sabiduria de Buclha, así como la
de todos los sabios del pasado, laicos
o religiosos, no r ebasó la etapa analítica, ni siquiera la negativa. Y como
veremos más tarde, era necesario que
pasaran veinticinco siglos para que
)Iarti, el nuevo arquetipo del mundo
r ecogiera en todo el tiempo y en el es~
pacio las enseñanzas del pasado para
llegar a la sabid uría positiva y lograra
c!escubrir los cúnoncs necesarios para
libertar a su pueblo y para extender
sus enseiianzas a la humanidad a fin
de sah·arla dcfiniti ,·amente y llevarla
a la felicidad permanente.
De Jesús, que vino al mundo para
cnseiiarnos la igualdad y la fr aternidad entre los hombres p'or medio del
amor, se sabe su trágico destino: fué
crucificado y sus apóstoles perseguidos y martirizados, maltratados y quemados. Las naciones cristianas están
h oy en el apogeo de su poderío. Y sin
embargo,¿ dónde está ese bienestar humano propugnado por medio del
amor?, /,dónde la igualdad Y la fraternidad?, ¿.acaso la amenaza de la bomba atómica o la de hidrógeno puede,
a semejanza del poder de Jehova, conducir el mundo a su felicidad y no a
s u exterminio? ¿.Puede haber armonía,
paz y amor por medio d el miedo y de
la amen aza? ¿Pueden existir sin j~sticia y sin libertad de conciencia? ;\O
importa que los dogmáticos lo atribuyan a la falta de fé porque los escépticos piensan que sólo el conocimiento
de la verdad d ebe ser el molde de la
ética; d e la estética y de la religión, y
que la fé ti ene otra misión: la de conducir al hombre a la r ealización de

Letras + Pág. 2

sus grandes destinos, sin caídas ni tibiezas .
Y es que por el amor sólo y la prédica de la igualdad y de la fraternidad, que también son conceptos metafísicos, aún en labios sinceros, no pueden conducir a la felicidad humana si
previamente no se ha llegado a la verda&lt;!.)lor medio de la liberación mental
y de la sabiduría. Sólo ¡\farti lo ha
comprendido así y por eso dijo que
" los males de la libertad, con libertad
se curan". Y él, por el amor y la sabiduría, ha podido realizar la obra de
liberación de sn pueblo de todas las
tiranías fenecientes y nacientes; de la
anarquía entre los propios cubanos;
del odio existente entre las distintas
familias cubanas, por credos políticos
o religiosos, o por pigmentos de la
1,iel. Obra ésta, y no conceptos, que
sólo pueden lograr los arquetipos; los
genios que hayan comprendido su misión en la tierra y hayan dedicado su
tiem po a la realización de la misma
por medio de las fases positivas de la
s:1bíduría. a la que sólo se llega pasando por sus fases negath-as y neutras
'
para no tenerle mi edo al pueblo y
comprender que "los males de la democracia, con democracia se curan".
En la Edad l\Iedia, )Iahoma enarboló la bandera de la justicia para lograr
la unión d e su pueblo. Y los árabes
fueron los señores d e la tierra. Haroun-al-Raschid fué el califa más justo y sabio. Avicena, el m édico más
grande. Avcrroes, el más destacado filósofo. El Califato de Córdoba, el lumen de Europa. Bagdad, el numen de
Oriente. ¿ Y dónde están ahora las huestes del Profeta? Es que la justicia no.
puede existir sin el amor y la sabiduría. No puede hacerse justicia con el
alfanje y la imposición de la media luna. ;\O existe justicia en el exterminio
de los cristianos y de los judíos. Porque la justicia es, en definitiva, amor,
armonía, paz, que sólo se logran llegando a la verdad por la sabiduría.
De todos los arquetipos, sólo Ma.rtí
ha encontrado la armonía entre 1a justicia, la fuerza, el amor y la paz,. la
paz, después de ''la guerra necesaria y
justa", por medio de la sabiduría positiYa, que ilustre, enseñe, eduque al
pueblo que sólo sabiendo ejercer su
soberanía puede ser feliz. Porque Martí conoció la verdad para aplicarla a
la justicia y al bien. Xo la verdad de
Budha, sino la verdad humana, no la
justicia de )lahoma sino la justicia humana, no el Bien de Zoroastro, sino el
bien de la humanidad.
El único arquetipo oriental que insistió sobre la importancia ele la unión
de todos los hombres no importa su
cr edo religioso, es :\Iizrah-:\lohamedel Bab con su apóstol Baha-Ullah. No
en Yano el pueblo iranio de hoy empieza a liberarse de sus complejos y a
impone1·se, no sólo al rey y al parlamento, sino a los grandes imperios del
momento actual, unos fcnecientes y
otros- en pleno apogeo, estado que sólo
podrú conservar por medio de una
sabiduría positiYa que loconduzca a
la paz y a la armonía con el mundo: a
una convivencia por el amor y la justicia.
Los nueve arquetipos anteriormente
citados surgieron en el Oriente y dieron fundamento a distintas sectas religiosas.
Sólo ::\larti, el décimo arquetipo del
mundo, ha nacido en Occidente: a la
entrada del golfo mexicano, en la encrucijada del mundo moderno, en La
Habana: en el barrio d e San Isidro.
¿~o habrá coincidencia entre el lugar
d el nacimiento de )farti y el pesebre
en que naciera el Salvador? ¿Xo querrá
ello seiíalar el error en que el mundo
,•ive r especto del concepto de lo bueno y d e lo malo y que es más fácil encontrar un hombre en una cabaña que
en un palacio?

...

Pasa a la Pág. 7

Los Conceptos del Derecho Romano, a la Luz
de la Historia Social y Política de Roma
( Crónica de Conferencias)
Fué éste el tema general de las Conferencias sustentadas
por el Doctor W enceslao Roces, Catedrático Titular de la Universidad Nacional Autónoma de México. Invitado por nuestra
Escuela de Verano universitaria. El Doctor Roces dictó esta serie
de Conferencias, del lunes 23 al viernes 2 7 de agosto.
La primera Conferencia dcsarrolla&lt;la tu,·o como tema ''Las Relaciones
entre el Derecho y la Historia, la Jurisprudencia y la Historiografía". No
existen argumentos, como pudiera
aptll'eccr para establecer una contradicci&lt;'&gt;n polar entre ambas disciplinas,
sino c¡ue una y otra tienen s us raíces
en la Yicla social, de la c¡ue brotan todas las normas y todos los valores culturall&gt;s. que alimentan, entre otras, las
manifestaciones de lo histórico v lo
jurí1ii('o. El Derecho. es parte intcgranll- del acervo general de la cultura, t·minentcmcnte social. La Historia,
a s u \·ez, concebid a culturalmente,
puede &lt;'ifrarse en la definición certera
&lt;le Iluitzinga, SC'gún la cual, la Historia
es la r endició n ele cuentas que una
cultura se hace de su pasado.
La Historia d e Roma, sus ludias, el
palenque de su dinámica, alumbra y
fecunda los conceptos y las Instituciones. las normas d el Derecho Romano.
Si la expr esión peculiar de la cultura
griega fueron la filosofía, las bellas artes y las letras, el fruto cultural genuino de la sociedad romana debemos
buscarlo en la jurisprudencia de las
artes del gobierno. Grecia dió al mundo el pensador, el poeta y el artista;
Homa, &lt;•I jurista y el gobernante.
La integración de lo jurídico y lo
histórico, la visión histórica que el
Deret'ho a traYés de las vicisitudes de
la vida so e i al y política de Roma,
_c:,;......,.-=óf!,lfflttnttó et Doctor Roces- plasman las figuras estelares de la ciencia
jurídica romana: prestigios como Savigñi y ¡\loosem en Alemania, Pal Fe&lt;leric en Francia, Pietro Bomfanit en
Italia, Don Joaquín Costa y Don Eduardo Hinojosa entre los españoles.
La más profunda justificación en
las l 'niversidadcs modernas, es el enfoque de este Derecho, como Escuela
de formación histórica para los juristas. Las características de la Histori a
de Horna, por su larga duración, por
sus radicales cambios, n os permiten
ver de manera ejemplar, como las instituciones nacen, se desenvuelven , periclitan y fenecen; nad a hay, en la vida jurídica, p er enne e inmutable. En
est&lt;' sentido, nos brinda una lección
insuperable de m odestia y ponderación. pero también de ser en la capacidad creadora del hombre y en los
destinos de los pueblos un enorme influjo, ya que nos enseña a comprender
como el progreso jurídico es siempre
· el resultado de la lucha social.
Destaca el conferenciante, al final
de su primera disertación, las tres lineas fundamentales de d esarrollo de
la Historia moderna y su proyección
sobre los conceptos jurídicos: la línea

política inslil11cional; la línea cultural
Y, presidiéndolas y encuadrándolas,
como lo medular, la línea de las grandes transformaciones sociales: desde
la sociedad gentilicia, sin estado, a
través del estado Patricio y el p opulus Patricio-plebeyo, asentados sobre
la cultura de una sociedad esclavista,
para desembocar en la crisis de la esclavitud y de los albores del feudalismo, con la institución d e colonato en
el Bajo Imperio.
'
La segunda Co11ferencia del Doctor
\\'enceslao Roces giró en torno al te-

m a "Puntos, Sociedad, Estado, Derecho'·.
Expone el conferenciante los datos
característicos de la sociedad gentilicia, basada en la colectividad primitiva de los bienes y en los vínculos de la
sangre, estableciendo el paralelo entre
la gens romana y el genos griego. l:na
sociedad sin autoridad estatal, sin poder público, sin propiedad privada,
sin esclavitud, sin clases. :\Iantenida
en cohesión por la autoridad natural,
patriarcal del pater-familia. Señala las
s upervivencias del rcgimen gentilicio
e n el Derecho, la r eligión y el culto
de una época histórica posterior. Y
apunta la r eminiscencia poética de
aquel regimen protohistórico en el mito de la Edad de Oro, que, desde Hesíodo, Virgilio y Horacio, saltando por
sobre el renacimiento, llega hasta nuestro Ccn·antcs, quien lo r ecoge en la
maravillosa estampa del discurso de
Don Quijote a los cabre1·os.
La leyenda de la Edad de Oro es
uno de aquellos mitos etiológico!¡ que
analizara Micbuhr, que nos ayudan a
discernir las realidad es de lo histórico por entre las nieblas poéticas de lo
legendario. Muchas veces, cuando los
documentos, las piedras, y los testimonios históricos callan, habla el poeta,
con su voz profética o admonitoria.
Tras la Edad de Oro gentilicia viene como en el ciclo de Esíodo la Edad
de Hierro, edad de opresión, de luchas y de conflictos. La aplicación del
hierro a las armas y a las herramientas de trabajo pone en manos del quirite, d el herrero latino, el instrumento
de la nueva sociedad, del patriciado.
El desarrollo de la agricultura en profundidad trae como secuela el germen
ele la gran propiedad latifundista y la
aglomeración de las grandes masas escla,·as, alimentadas por la conquista.
Como en Grecia los upstidads, los
gcomoros y los demiurgos (la nobleza
ociosa, e~ trabajador de la tierra y el
artesano), surgen en Homa, al desintegra rse la sociedad gentilicia, las dos
clases contrapuestas: el patriciado y
la plebe..
De los poderes soberanos el patcrfamilias hereda la sociedad romana el
concepto de la propiedad qui itaria,
concepto señorial, reacio a toda suertr de limitaciones, el prototipo de la
propiedad monopolista y absorbente.
Van dibujándose, gradualmente, los
cinco principios básicos del Derecho
Homano: la libre personalidad (con su
lado sombrío, negación o reverso de
ello la esclavitud ); Ja familia agnativa,
en que los familiares son, en rigor,
súbditos del soberano pater-familias;
la propiedad privada, soberanía del
quirite sobre las cosas (con su antítesis, los hombres convertidos en cosas
los esclavos) ; la libertad de contrata~
ción y, por último la libertad hereditaria, con este car acterístico : el testamento.
En su ter cera disertación, bajo la
rúbrica de "La rebelión de los quirit es", ofrece el conferenciante una breve síntesis de la lucha multicelular de
los plebeyos contra los patricios, en la
que señala la médula social y el motor
de la dinámica histórica y jurídica

Armas

y

que domina toda la primera parte de
la evolución de Roma.
El concepto de clase, su misma p alabra, y la terminología de la lucha de
clases, los alumbra, sin ambages, la
historia de Roma.
Ya los primeros testimonios históricos nos dicen que la Constitución centurial de Servio Tulio se basaba en la
cli\'isiún de la sociedad romana en cinco chtses, al ex tremo de las cuales, por
abajo, aparecían, ya con este nombre.
los "proletarios", quienes no podían
ofrecer a la colectividad mas riqueza
que su prole, los hijos.
Las dos grandes puertas motrices de
la historia de Roma, expone el Dr. noces, S&lt;2_n las luc has por ia grcsn o la
plebe, que conducen, con la victoria
de los plebeyos, a la crisis y al derrumbamiento del Estado patrie y
a la evolución de los privilegios del
patr iciado, transforma ndo substancialmente los conceptos básicos del Derec ho Romano, y las rebeli ones de los
esclavos. Aquellas luchas dan a la historia de Roma las figuras egregias de
los Gracos; éstas brindan al mundo,
como un ejemplo, la figura de Espartaco, el campeón de l a liberación del
esclavista.
Examina el conferenciante las di\'ersas teorí as de los orígenes de la división de la sociedad romana en las
dos grandes clases, exponiendo su croterio de que un o de los factores fundamentales que contribuyeron a ella,
con la consiguiente sugestión de las
poblaciones vencidas a una condición
inferior. Asistimos, nos dice, como
por primera vez en la historia del Occidente, al enfrentamiento de las dos
grandes fuerzas: la minoría de la opresión, con el Estado como instrumento
y baluarte, y la mayoría· de los oprimidos, asistida por la razón del progreso
histórico, la fuerza ele su número y el
heroísmo de sus luchas.
Esboza a continuación las etapas
mas salientes en la lucha de la plebe
contra el patriciado y los objetivos de
esta lucha: la equiparación ele derechos civiles y politicos de los plebeyos
con respecto a los patricios.
Destaca como una de las grandes
reivindicaciones de las plebes el logro
de la primera legislatura escri ta de
Homa, las leyes de las XII con las que
triunfa el princ ipio de la seguridad
jurídica, descartándose la arbitrariedad en la administración de justicia.
basada en un Derecho Consuetudinario y en normas misteriosas, conocidas y controladas solamente por los
patricios.
Hace hincapié en otra de las grandes aspiraciones victoriosas de la plebe: en el principio de apelación al
pueblo, para los casos de pena capital ,
antecedente hi stórico remoto del 1110pcrno Derecho de Amparo.
Las famosas secesiones de la plebe,
. como medio de presionar a los gobernantes para el logro de sus legitimas
aspiraciones, podrían ser comparadas,
dice el co nferen ciante, con las preservas a las huelgas modernas. Por otra
parte, el Estado r ecurre, ya en aquella
remota época, al arma ideológica de la
propaganda, para tratar de reducir a
los rebeldes, como, lo revela el conocido apólogo de :llcnenio Agripa sobre
" los nimbos y el estómago", símbolo
de la pretendida conciliación o unidad orgánica ele intereses, que Tito
Livio recoge con sus Décadas de la
Historia de Roma.
Cno de los instrumentos políticos
m~ís recios y de más profundo alcance
político forjado por las luchas de la
plebe contra el patriciado fué d el Tribunado del Pueblo, que habrú de ser,
andando el tiempo, cauce y piataforma para la lucha y la revolución agraria, al llegar el último siglo de la República.
Tratando de contrarrestar las causas fundamentales de las victorias su-

Letras + Pág. 3

cesivas del triunfo final de los oprimidos contra los privilegios de la clase
patricia, el conferenciante señala entre otras, las siguientes razones: la
un idad y la cohesión de la plebe, su
certera dirección, la necesidad de integrar la sangre y las energías de los
plebeyos en la política de expansión
de Roma, la dirección de l¡¡s leyes del
desarrollo histórico, y por último las
divisiones y contradiccioRes internas
('11 el seno del patriciado, y apunta,
para ·terminar, algunos de los aspectos
fund amentales en los que esta gran lucha social, mantenida a lo largo de
siete siglos, deja su huella en la cultura c!e las instituciones jurídicas.
"La lucha por tierra", fué el tema
desarrollado por el Dr. Roces en su
cuarta conferencia. Expuso en ella,
después de integrarse la plebe en el
nuevo Estado.patricio-plebeyo, fué formándose paulatinamente una nueva
aristocracia, con elementos de las dos
clases sociales. En una fase anterior.
nos encon tramos, en la clase alta, con
dos sectores claramente deslindados:
la oligarquía de terratenientes de los
senadores y lá aristocracia financiei:a
de los caballeros.
El campesino libre había sido despojado ele sus tierras, absorbidas por
la minoría de latifundistas. La afluencia de masas inmensas de esclavos ponían en grave peligro el Estado Romano.
El problema de la tierra había sido
desde siempre el eje económico d e la
historia de Roma. Pero, al acercarse
la crisis de la República, el problema
agrai'io se convirtió en un problema
de vida o muerte.
Las figuras que representan la rebelión de los intereses de los humildes
y de la patria contra la oli garquía terrateniente, en los años 133 a 122 a.c.,
son dos famosos tribunos de la plebe,
los hermanos Tiberio y Cayo Sempronio Graco emparentados con la alta
nobleza de Roma, pero se abrazan generosamente ala causa del pueblo. El
conferenciante traza la interesante
semblanza de estos dirigentes d e la
revoluci ón agraria, que, aunque momentáneamente derrotados, pusieron
muy alta la bandera de la justicia social y han quedado perennemente en
la historia como símbolo de las luchas
populares.
Analiza breYcmcntc el Dr. Roces
las causas históricas, económicas, sociales y políticas, que determinaron
la derrota de los Gracos, cuya causa
habrían de continuar más tarde, bajo
nuevas condiciones los ''populares del
partido de Mario"'.
El régimen jurídico de la sociedad
territori al romana salió, por el momento, indemne de los embates d e este moYimiento social, pero ya entonces se pusieron los jalones que, a la
vuelta de tres siglos, habrían de traducirse en importante limitaciones sociales al dogma tradicional del dominio quiritario.
La última de las conferencias de este c ic lo fu é dedicada a exponer, bajo
el titulo d e 'Tna gran batalla por la
libertad", el triunfo del principio de
la responsabilidad patrimonial en el
cumplimiento de las o bligaciones civiles, en Derecho Romano.
El punto histórico de partida de la
responsabilidad del deudor, lo mismo
en H.oma que en otros pueblos antiguos, fué el régimen expiatorio, que
con,·crtia al deudor, potencialmente,
en rehén de su acreedor, permitiendo
a éste, en el caso de incumplimiento,
darle la muerte o reducirlo a esclavitud. Este s istema ancestral encuentra
su reminiscencia dramática en la obra
de Shakespeare "El Mercader de Venecia", y sigue flotando vagamente en
muchos episodios de las novelas de

Pasa a la Pág. 8

�FRANCISCO CERVANTES SALAZAR Y SU OBRA
MEXICO EN 1544
De Don Hernando Cortés al regiomontano Alfonso Reyes,
la "Muy Noble y Leal Ciudad de México", ha merecido el en•
carecimiento de los hombres de letras.
En una obra acytologada por el atildado escritor mexicano
Don Artemio de Valle Arizpe, podemos leer con deleite las descripciones de la ciudad antigua gobernada por Moctezuma el
Doliente, las noticias de la ciudad restaurada, y, por último, la
sede de la Nueva España, creciente dentro del mundo urbano de
la traza, mandada hacer por el propio Conquistador.
:--.ucstra ciudad, a veces, ha recibido
de los bardos, excelentes y acendradas
declaraciones de amor:

L'n cielo, 11n cielo, un cielo ...
Sólo en un cielo puedo
escribi1· el romance de 11_1 amor
junto al mio:
;las demás superficies no me siruen!
En el aludido libro de Valle Arizpe,
desfilan las crónicas de los escritores
que, a lo largo de cinco siglos, trazan
en di versos estilos la efigie de la ciudad que fué el teatro del choque y la
fusión de dos civilizaciones. Ahí Diego Durán, Diaz del Castillo, Cortés. El
Conquistador Anónimo, Sahagún, :\Iotolinia, Cervantes Salazar, Suárez de
Peralta, Alonso Ponce, :\lendieta, Ojea,
Torquemacla, Gaje, Sariñana, Vctancourt, San Vicente, Clavijero, Sedano,
Humboldt, Orozco y Berra, García
kazbalceta, Ramírez de Aparicio, Rivera Cambas, Marroquí, García Cubas,
González Obregón, Romero de Terreros, Alfonso Hcyes, el nuestro, Genaro
Estrada, ~1anuel Toussaint, para ofrecer la nómina completa ele cronistas.
t'n humanista español, nacido en
Toledo a principios del siglo XVI, y
ya en la madurez de su vida Profesor
de Hetórica en la neonata Academia
:\lexicana y posteriormente Real y
Pontificia l"niversidacl de México, empeñó sus días docentes a describirnos
con vivos colores y sabrosas razones
la sede novohispana.
A Don Joaquín García lcazbalceta,
maestro de toda erudición mexicana,
debemos la depuración y el esclarecimiento de la vicia y la obra de este
cronista veraz, que nos ofrece la visión orgánica más perfecta ele la ciudad recién nacida.
Debió de haber nacido en Toledo,
hacia 1515; y si en edad escolar no
fué discípulo de Vives, fuélo indudable1¡1entc del sabio y piadoso Alejo de
Yenegas, quien se refiere a Francisco
Cervantes Salazar, del que hablamos
concretamente, como aventajado y diserto hablante de la lengua latina.
Como a los hombres de su época, la
extensión de los dominios españoles
aviYó su afún it_inerantc. Pasó a Flandes en compañía del Licenciado Girón
y se restituyó a su patria con el importante empleo de secretario latino
del Cardenal D. Fray García de Loaysa, :\laestro General de la Orden de
Santo Domingo.
Al promediar el siglo era nuestro
autor catedrático ele Retórica en la
Cnivcrsidad de Osuna, dato mencionado por el cronista en sus propios Diálogos, aunque no -en la Complutense,
como Jo noticia Beristáin. Sí residió
en Alcalá, pues que allí hizo imprimir
sus obras castellanas.
Se trata de un torno en 4o. dado a
luz por Juan de Brócar, hijo del célebre Arnaldo Guillén de Brócer, impresor de la Poliglota, aparecida en el
mundo del Renacimiento merced a los
afanes del ilustre frailecico aguileño
Francisco Ximénez de Cisneros.
El libro no es de grande extensión,
ni le pertenece sino en parte. Interpretando la ficha bibliográfica podemos
decir que es una glosa y traducción de
un Diálogo de la Dignidad del Hom-

bre, comenzado por el :\le. Oliva y terminado por nuestro autor. l,;na segunda parte contiene el Apólogo de la
Ociocidad y el Trabajo, intitulada Labricio Portwulo, debido al numen del
Protonotario Don Luis :\Iexia, glosado
y moralizado por Cervantes Salazar.
La tercera es la Introducción y Camino para la Sabiduria, compuesta en latín por el excelente varón Vives y
vuelta al castellano y adicionada profusamente por nuestro biografiado.
El primer apartado está dedicado a
Hernando Cortés; el segundo a D. Juan
:'.iartinez Silicco, Arzobispo de Toledo,
y el tercero a D1ia. :\!aria, Infanta de
España, hija de Carlos Y, después Emperatriz de Alemania y Reina ele Hungría.
Tal es lo que podríamos llamar la
producción europea de Cervantes Salazar.
Está descartada la posibilidad de
que el cronista toledano pasó a Indias
a incitación de Cortés, pues éste murió en 1547, y el viaje de Cervantes
Salazar, realizado hacia 1550 ó 51, no
tiene motivación conocida, sino la del
constante trasiego de ingenios y hombres de armas a las tierras recientemente incorporadas a la Corona espafiola.
Por un pasaje de los Diálogos, que
más adelante comentaremos, se sabe
que el nuevo pasajero se dedicó a ganar la pitanza enseñando gramática
latina en una escuela particular. :Más
adelante profesaría Retórica en el Estudio mexicano erigido a instancia ele
varones sabios y prudentísimos.
Tomando en la cuenta la estrecha
vinculación que en la obra literaria de
Francisco Cervantes Salazar tiene la
Cnivcrsidad de :\léxico con su autor,
precisa en esta disertación tratar los
antecedentes y estructura de nuestra
máxima Casa de Estudios.
:--.o es la Real Cniversidad de :\léxico la más antigua del Xuevo :\lundo,
ya que la precedió, por lo menos en
la data de su documento constitutivo
como silulium genera/e pontificio. la
de Santo Domingo; y aparece también
anterior, en la cédula real que la creó,
la de San '.\larcos de Lima, aunque ésta
no llegó a abrir sus puertas sino muchos años después de que había comenzado a alborear la nuestra.
En el nacimiento de nuestra cultura
universitaria tuvo buena parte un fraile francisco, don Fray Juan de Zumárraga; un Yirrey, Don Antonio de :\iendoza y el Ayuntamiento de la Ciudad
de :\léxico.
La cédula real que funda el Estudio
mexicano está dada en Toro a 21 de
septiembre de 1550, por el Príncipe
Don Felipe; y el 5 de junio del 53,
abrió la Cniversidad sus puertas a los
estudiantes, dando su primera lección
en el Curso de Vísperas de Teología el
dominico Fray Pedro de la Peña, en
presencia del Yirrey Don Luis de Yelasco, siendo rector interino Don Antonio Rodríguez de Quesada.
En estos mismos días se inicia también la profesión de otras Enseñanzas:
la de Canónes, a cargo del licenciado
Pedro :\!orones; la de Decreto, bajo la
dirección del Doctor Bartolomé de
:\Ielgarejo; la de Latinidad o Gramática, bajo la docencia del Bachiller

Blas de Bustamantc; la de Jnstituta,
con el Licenciado Bartolomé Frias y
la de Artes, encomendada al canónigo
J uan García.
l'n~poco más tarde, dos catedníticos
darán lustre inacabable al naciente
Estudio: Fray Alonso de la Veracruz,
Profesor ele Escrilura y más tarde de
Teología Escolástica y nuestro Cervantes Salazar, primero discípulo y
posteriormente maestro retórico.
::'\'ucstra Institución universitaria
virreinal arranca del derecho universitario español, arranca de las Siete
Partidas. :\lás singularmente, del Título 31 de la Partida Segunda, dedicada
a tratar "De los estudios en qe aprendcn los saberes, e de los maestros e de
los escolares". En esta dodificación
se sc1iala que el Estudio General, ulteriormente l'niversidad, debe ser fundado por mandato del Papa, o del Emperador o del Rey. Así que, la lJniversidad peninsular y la americana nacieron al amparo de la autoridad imperi al, primero; ele la real, después.
Los Estatutos o Constituciones que
la rigiernn desde su fundación fueron
rcdactados por el Virrey y la Audiencia, modificantio un tanto la letra salamantina. Posteriormente se dotó a
la Cniversidad, a lo largo de los siglos, de codificaciones adecuadas.
Bajo esta advocación jurídica, la vida universitaria mexicana cumple la
labor de su tiempo al finalizar el siglo
XVI. A las cátedras candeales ya elescritas sumariamente, han de añadirse
la de :\ledicina, en 1582, con D. Juan
de la Fuente como titular; la de Visperas, en 1595, ele D. Juan de Plasccncia y en la próxima centuria la de Cirugía.
La proYisión de las cátedras era
tcmporal o perpetua; la primera por
cuatro afios y la segunda de por vida.
Se obtenían por oposición. Para discernirlas intcn·enían los escolares votando individualmente y por Cursos _
aprobados en la Cniversidad.
Los emolumentos docentes abarcaban de cien a setecientos pesos al año.
La Facultad de Artes era la inicial para las demás Facultades. Las lecciones
se profesaban de las siete a las once y
de las dos a las seis. El jueves era día
de asueto, si no habia habido otro en
la semana. Se contaban diversos períodos de vacaciones: del 8 de septiembre al 18 de octubre; del primer
dia de Pascua de Xavidad a la Epifanía, 6 de enero.
Se celebraban todas las fiestas religiosas de trascendencia, con lo que al
final había que ''pedir dispensa para
que &lt;'On Jo visto se pague el curso",
µorque no se podía solventar el curriculo de la asignatura.
Los estudiantes organizaban mascaradas, cabalgatas y el otorgamiento
del grado de doctor implicaba un vejamen y un desfile burlesco. Eran, por
descontado, muy aficionados a los toros.
Confería la Cniversidad los grados
de bachiller y licenciado. por las Facultades de Leyes, Cánones y ~ledicina; :\Iaestro para las Artes y Teología,
"la llamada reina de las Ciencias"
-que dirían en España- , y doctor
para todas, excepto para la de Artes,
que era puente que conducía a las
otras.
La recepción del grado de maestro
o de doctor revestía alta solemnidad
y era gravosa por las propinas que había que otorgar. Costaba la licencia-

Armas y Letras + Pág. 4

tura unos quinientos pesos, y bastante
mils la de doctor.
Para celebrar esta distinción académica se organizaba la víspera un pa~co lucidísimo; y el día recepcional,
ostentando los miembros del Claustro
sus pompas insignias, se hacía nuevamente la caminata de la sede uni\'ersitaria a la Catedral, participando el
Rector, el Maestrescuela, el candidato,
el Virrey Y las Autoridades coloniales.
En la iglesia, en la nave del Evangelio, se erigía un tablado con sillas para
el Claustro, Y en una mesa las insignias doctorales de espada y espuela
para los seglares y anillo y libro para
los ecfesiásticos, Y una pcquclia cátcdra donde tomaba asiento el candidato y a su vera. el paraninfo.
Concluido el oficio religioso, el doctorado acudía a las preguntas del :\Iaestrescuela, a las del Rector y a las de
dos de los doctores presentes.
Acto seguido, venia el vejamen llevado con gracia y donaire. Solicitado
Y obtenido el grado, el padrino procedía a imponerle, ciñéndole la espada
Y calzándole las espuelas como caballero, Y el anillo y el libro siendo eclesiástico, y terminando por darle el
ósculo.
Ante la dignidad maestrescolar prestaba el nuevo doctor juramento de fe
para recibir la borla.
A la postre venían los parabienes: el
besamanos del Señor Virrey y los abrazos de los colegas y el retiro de cada
quien a su casa en el orden procesional que se había observado a la veniela.
El traje de los doctores era talar y
en la museta y en la borla llevaban
los colores de su l'acultad, usánáosc
el blanco para la Teología, el azul para la Filosofía, el rojo para los legistas, el verde para los canonistas, el
amarillo para los médicos.
La Cniversidad :\fexicana, de naturaleza humanística, fué obra de su
tiempo. Consecuentemente, no puede
demandarse de ella una capacidad
científica que sólo hasta el siglo XVIII
comenzaron a desenvolver colegios e
instituciones de cierto tipo, como la
Real Escuela de Minas, o las sociedades económicas de 'Amigos del País"
o los jardines botánicos fundados la
misma centuria.
Se prodigaba así una cultura similar a la de las seculares universidades
europeas de París, Bolonia, Oxford y
Salerno; Y durante tres siglos fué el
centro más distinguido de la vida intelectual de :\iéxic?, _el meridiano de
la cultura huma~1s_hca, el hont_anar
d?nde abr~baron av1damente
rngenios colomales de tres centurias.
En 222 años de vida habían salido
de sus aulas 29,882 bachilleres, y 1,162
doctores y maestros. :\fuchos de ellos
pasaron después a señorear solios altísimos, pues no pocos fueron obispos.
oidores y hasta miembros del Consejo
de Indias.
Cervantes de Salazar describió limpia y sabrosamente una época de la
vida universitaria de mi Patria en el
primer siglo de la Colonia.

!os

Pero antes deberemos de decir que,
ganado por el ansía de saber, graduóse de Licenciado y Maestro en Artes
en 1533, y de Bachiller en Cánones en
el siguiente de 1554, año en que publicó, en la imprenta del italiano Juan
Pablos, los Diálogos de Vives, comen-lados y adicionados. por él, con otros
siete originales, de los que sólo los

tres últimos, según op111rnn de lcazbalceta, fueron escritos en la capital
de la Xueva España.
En 1555 obtuvo la dignidad sacerdotal y poco después se doctoró en
Teología. Fué Cronista de la muy :--.oble y Leal Ciudad de :\léxico en 1560;
Canónigo de la Catedral desde 1563;
Rector ele la l'n iversidad en dos ocasiones (1567-(i8 y 1573-74). Se le ha
dacio el nombre de nuestro humanismo docente. El 18 de noviembre de
1575 se habla ya de su muerte.
El aspecto litcrariodoccnte de Francisco Cervantes Salazar que nos interesa juzgar aquí radica en su obra descripti\·a del :\léxico naciente, intitulada .!té.rico en 1554.
Los origen('S habrá que scndcrearlos
un siglo atrás. El renacimiento de las
letras en las postrimerías de la centuria décimoquinta, trajo consigo la necesidad de depurar la le-ngua deJ Lacio, búrbaramente corrompida duranle el :\lcdievo. Las lenguas modernas.
no bien estables todavía, eran miradas
con desprecio por los sabios, quienes
consideraban el latín como el medio
universal y exclusivo de comunicación entre ellos.
En el ámbito de los colegios, se prohibía severamente que se hablase otra
lengua; y de entre los mismos discípulos nombraban los profesores espías que denunciaran a los que se
atreviesen a usar los idiomas vulgares,
extremándose esta medida hasta el
trato intimo del hogar doméstico.
Surge así la demanda de acomodar
el latín al lenguaje familiar, donde a
cada paso se t ropezaba con la falta de
\'OCCS para expresar objetos nUC\'0S y
a&lt;-tividadcs desconocidas a la antiguedad.
Con el propósito ele suplir esa falla
y evitar que los estudiantes, contagiados de los términos bárbaros que encenagaban los libros didácticos, continuasen empicando e inventando frases intolerables, surgió la idea de redactar Diálogos, a guisa de Manuales
de Conuersación, en que los autores
procuraban introducir locuciones clá!&gt;icas, y a falta de ellas los completaban, como mejor podían, con otras
ajustadas por lo menos a las reglas
idiomáticas.
Los más eruditos acudían al griego,
para auxiliarse en esa tarea imposible
de infundir vida a una lengua muerta,
y acomodarla a nuevos tiempos y costumbres.
Por su propia índole los Diálogos
debían referirse a escenas de la vida
corriente; y estos preciosos documentos se han encargado de darnos a conocer los métodos de enseñanza, las
pecularidades ele aquellos colegiales y
la existencia de la época.
La forma dialogal en la Literatura.
inaugurada por Pedro Schade en su
Mosell11n11s tuvo un excelente representante en Luis Vh·cs, cuyos cortesanos Diálogos ganaron pronto justa celebridad.
La obra de Vi\'CS se enseñoreó en
las escuelas españolas, habiendo sido
pronto trasplantada en el medio universitario mexicano para provechosos
fines docentes.
Cervantes Salazar añadió tres Diálogos que tocan a ~léxico, Academia
.l!e:r:icana, Ciuilas Mexic11s interior,
.Uexicus exterius, que han venido a ser
inestimables do e u me n tos históricos,
por contenerse en ellos la descripción
de la Cniversidad recién fundada, la

de nuestra naciente capital espafiola
y la de una parte de sus alrededores,
tal como se hallaba todo en 1554.
El galano Profesor de Retórica dijo
en su C1·ónica de las Indias que había
escrito esa parte de su obra por parecerle ser razón "que pues yo era morador de esta insigne ciudad y catedrático ele su Cni\'ersidad, supiesen
de mi antes que de otro la grandeza y
majestad suya."
Escribió también Cen-antcs Salazar
la relación de las exequias hechas en
:\léxico al Emperador Carlos V - impreso en 1560- y un comentario a la
jura de Felipe II.
Existen de él unas epístolas laudatorias en el \'ergel de Sanidad o banquete de caballeros y orden de uiuir,
del Doctor Luis Lobera de Avila, impreso en Alcalá en 1542; en el .frie
Triph&lt;ma, de Fray Juan Bermudo, en
la IJiulectica Resol11tio, de Fray Alonso ele la Veracruz, impreso en :\féxico
en 1554; en el Speculum Conjugiorum,
del mismo autor, que sale de las prensas en 1556; en la Opera :\ledicinalia,
de Francisco Bravo, de 1570, y una
epístola latina en la XoJicia crítica de
uarios lib1·os curiosos, 1778. Dejó inédita una Crónica de .\'ueua España,
publicada después, en parte, al cuidado del sabio bibliófilo mexicano Don
Francisco del Paso y Troncoso.
La versión castellana de los tres
Di:ílogos latinos que Francisco Cervantes ele Salazar escribió e imprimió,
fué hecha por Don Joaquín García
Icazbalceta en 1875, en limpia y castiza prosa, bajo el rubro de Mé:rico en
1.554.
El traslado del erudito mexicano
aparece cu la Biblioteca de Autores
.llexicanos, de Victoriano Agueros, y
contiene, aparte del texto coloq~úal,
una introducción al lector por Alfonso
(iómcz Alfaro, discípulo del retórico y
cronista, una prelusión del impresor
Juan Pablos, de Brescia, y jugosas notas a los tres Diálogos.
El Diálogo primero, destinado a describir la vida de la nueva l:niversidacl
tiene un alto interés histórico. Durante ese lapso profesaban maestros tan
acreditados como Bustamante, García,
Fray Alonso de la Veracruz, :\!orones,
Arévalo Sedeño, Frias y Xcgrete.
Dos interlocutores ideales alternan
sabrosos parlamentos: :\fesa y Gutiérrez.
:\IESA:-Alégrome en verdad de tu
venida a esta tierra, pues como sé que
conoces muchos colegios en España, y
según en tu viaje mismo lo manifiestas, eres amigo de \'er cosas nuevas. al
mostrarte lo que no has visto, aprenderé lo que deseo saber.
GCTIERREZ:- ;'l,ada es tan natural al
hombre, y así Jo dice Aristóteles, como sentir una inclinación innata e
irresistible a adquirir la sabiduría,
que por abarcar tantas y tan elevadas
materias, nos encanta en su variedad.
En ésta se complace igualmente la naturaleza, produciendo sin cesar cosas
tan diversas, y por lo mismo, tan gratas a los hombres. Y como la verdad
atrae y detiene la vista, así el ánimo se
fija en lo que percibe por primera yez,
fastidiándole infaliblemente la repetición de lo que ya conoce. Dígote todo
esto para que entiendas, que no la codicia, como en muchos sucede, sino el
deseo de ver cosas nuevas, es lo que
me ha hecho atravesar con tanto peligro el inmenso Océano.
MESA :-A cada uno arrastra su incli-

nación. Y como tú te dejas llevar de
ésa, asi otros ceden a otras; pero en
Yerdad que prefiero la tuya.
GCTIEHREZ:-Así sucede. Pero sirvete informarme de lo que no he querido preguntar a ningún otro: ¿qué
edificio es ése, con tantas y tan grandes ventanas arriba y abajo, que por
un lado da a la plaza, y por el frente
a la calle pública, en el cual entran los
jóvenes, ya de dos en dos, ya como si
fueran acompañando a un maestro
por honrarle, y llevan capas largas y
bonetes cuadrados metidos hasta las
orejas?
:\IESA :- Es la Cniversidad, donde
se educa la juventud: los que entran
son los alumnos, amantes de :\finerva
y de las ~1usas.
GCTIERHEZ :- En tierra donde la
codicia impera, ¿, queda acaso algún
Jugar para la sabiduría?
:\lESA:--\'enció la que vale y puede
más.
Gl:TIERREZ:- Si; en aquéllos que
estiman las cosas en lo que realmente
valen, y no loman las viles por preciosas, ni al contrario.
:\fESA :- Pues a éstos que así juzgan,
los venció y dominó antes la sabiduría; que a no ser así, ele todo formarán
juicio errado.
GUTIERREZ:-Hazón tienes. Pero
ruégote que entremos juntos. Ancho
es, por cierto, el zaguán, y muy espaciosos los corredores de abajo.
:\IESA :-Iguales son los de arriba.
GCTIERREZ:- Para el número y
concurrencia de estudiantes tiene bastante amplitud el patio; y por este lado izquierdo hay espacio sobrado para cuadrar el edificio, igualando el lado derecho. Pero dime lo que importa más, y que realmente ennoblece a
una Cniversidad, ¿qué tales profesores tiene?
:\!ESA :- Excelentes.
Gt;TIERREZ:- Por supuesto que no
pregunto de su honradez, sino de su
instrucción y práctica en la enseñanza.
:\!ESA:-- Son empeñosos, y vcrsadísimos en todas ciencias. Y hasta te diré. nada vulgares, y como hay pocos
en España.
GCTIERREZ:- ¿,Y a quien se debe
tan grande obra?
:\lESA :-Al Emperador, bajo cuyos
auspicios y gobierno se han hecho en
todo el orbe cosas tan insignes.
GL"TIERHEZ:- ¿,Cuáles son sus inmunidades y privilegios?
:\fESA:- :\fuchos y grandes; conformes en todo a los de Salamanca.
GCTIERREZ:- :\Iereccn muchos más
y mayores, si posible fuera, así los que
enseñan tan lejos ele su patria, como
los que estudian cnmedio de los placeres y de la opulencia de sus familiares.
· ~IESA :- Antes bien debieras haber
dicho, que a unos y otros debe honrarse por haber de ser los primeros
que con la luz de la sabiduría disipan
las tinieblas de la ignorancia que oscurecían este Nuevo Mundo, y de tal
modo confirmen a los indios en la fe
y culto de Dios, que se trasmita cada
vez con mayor pureza a la posteridad.
GUTIERREZ:-Juzgas tan acertadamente, que no hay más que añadir.
Pero dime lo que tanto ansio saber:
¿qué emolumentos gozan, cuánto tiempo enseñan, y quiénes son estos celosos maestros de la juventud?
:\IESA:-No a todos se da el mismo
sueldo; a unos doscientos; a otros
trescientos pesos de oro al año, según

Armas y Letras + Pág. 5

la importancia de la facultad y la
ciencia del profesor. Sin embargo,
considerando en Jo general el esmero
con que ensefian, y la carestía de la
tierra, es bajísima ele t'odos modos la
asignación. Porque sólo la propia experiencia podrá hacer ercer, que lo
que en España compras con cualquier
moneda de cobre, aquí no hallas quién
le Jo venda, no digo por el duplo, pero
ni aun por el triple de plata.
GlJTIERREZ:---'Bicn lo creo, porque
a mi pesar lo he experimentado: lo
más ordinario y común no se consigue
sino con plata; y no hay moneda de
vellón como en España, y la que allú
es pieza de plata. aquí es de oro.
:\IESA :- Convendría, por Jo mismo,
que a los catedráticos se diese un sueldo tal que sólo se ocupasen en lo que
tienen a su cargo, sin distraerse para
nada en otras cosas, y que les bastara
para sustentar medianamente sus per&lt;Sonas y familiares. Resultaría de esto
lo que es preciso que suceda en cualquier escuela bien organizada: que
habría mayor concurso de sabios, y
estudiarían con más ardor los jóvenes
que algún día han de llegar a ser maestros.
GCTIERHEZ :- Aumentará los honorarios el Emperador luego sea de
ello informado; y si, como se dice, las
dignidades eclesiásticas y demás empleos se han de reservar para los que
habiendo dado pruebas de su erudición sean considerados más dignos,
esto infundirá grande ánimo a los escolares para proseguir incansables en
sus estudios.
:\IESA :-Hay muchas esperanzas de
que así se hará. :\fas ahora, para que
sepas lo demás que pregunta..s, debo
decirte que los días no feriados hay
continuas lecciones y explicaciones de
autores, de las siete a las once de la
mañana, y de dos a seis de la tarde.
Algunos profesores dan cátedra dos
veces al día, y los demás una sola.
GlJTlERREZ:-Lo mismo es en Salamanca.
~1ESA :- De las ciencias concernientes al lenguaje y al raciocinio, que
guían a las demás, hay tres sobresalientes Profesores.
GUTIERHEZ :-Dime quiénes son y
a qué horas enseüan.
:\fESA :-El que ves paseando por
aquella aula de abajo, tan llena de discípulos, es el maestro Bustamante, que
de ocho a nueve de la mañana, y por
la tarde de dos a tres, enseña con tanto empeño como inteligencia la gramiltica, de que es primer profesor. Explica con cuidado los autores, desata
las dificultades, y señala con bastante
inteligencia las bellezas. N'o es poco
versado en Dialéctica y Filosofía, en
las cuales es maestro: y como hace
"ein ti séis años que se emplea sin descanso en la enseñanza de la juventud
mexicana apenas hay en el día predicador o catedrático que no haya sido
discípulo suyo.
GlJTIEHREZ:-¡Cuán larga será su
descendencia!, si quien forma el ánimo no merece menos el nombre de padre, que quien ha dado la existencia.
MESA :-Ciertamente muy dilatada.
A todos enseñó con gran brevedad y
encaminó con buen éxito por la senda
del saber, en cuanto permitió el ingenio de cada uno. Pero subamos, que
allá arriba están las demás cátedras.
La que se ve a la derecha está destinada a la lección de. Sagrada Teología, y

Pasa a la Pág. 6

�Literatura .. • •
Viene de la Pág. 5
en ella. de dos a tres, el :\laestro Cervantes ('nseña Retórica a los aficionados a la elocuencia, que vienen a oírle, y a los estudiantes de las demás facultades. para que realce el mérito de
todas.
GCTIERREZ :-Este Cervantes. si
no me engaño, es el que también fué
catedr:itico de Retórica en la Cniversidad 4'e Osuna.
MESA :-El mismo. En aquella esquina, pasada la ·magnífica clase en
(¡ne se lee Derecho Civil y Canónico,
liay dos salas bastante amplias. En la
primera. el presbítero y ~laestro en
Artes Juan García, enseña dos veces
al día la Dialéctica, y con mucho empeño y no menor provecho. Es persona digna de aprecio por su probidad
y literatura.
GCTlEHREZ:-¡Dios mío! ¡Con qué
gritos y con qué manoteo disputa
aquel estudiante gordo con el otro flaco! 11ira cómo le hostiga y acosa!
:\IESA :-Lo mismo hace el otro, y
se defi&lt;•nde vigorosamente: sin embargo, según advierto, ambos disputan
por una bagatela, aunque al parecer se.
trata de cosa muy grave.
GUTIERREZ :-¿A quién van a oír
tántos frailes agustinos que junto con
algunos clérigos entran a la cátedra de
Teología•?
:MESA:- A Fray Alonzo de la Veracruz, el más eminente :Maestro en Artes y Teología que haya en esta tierra,
y catedrático de Prima de esta divina
y sagrada facultad; sujeto de mucha y
varia erudición, en quien compite la
más qlta virtud con la más exquisita y
admirable doctrina.
Gl'.TIERREZ:- Según eso, es un varón cabal, y he oído decir además que
le adorna tan singular modestia, que
estima a tocios, a nadie desprecia, y
siemprl' se tiene a sí mismo en poco.
1lESA: Pr,ra leer Cánones, de que
es cakdr:itico de Prima, sube a la cátedra el Doctor :\!orones, a quien tanto debe la .lurisprudencia. Sus discípulos. que son muchos, le oyen con
gusto pur su claridad.
GlTIEHHEZ:-:\luchos le siguen.
;\lESA: Y con razón. De las diez a
las onct. y en la misma cátedra, el
Doctor Arévalo Sedeño explica y declara los üecretos pontificios con tal
exactitud y JJerfección, que los más
doctos en Derecho nada encuentran
digno de censura, sino mucho que admirar, como si fuesen palabras de un
oráculo. Es copioso en los argumentos estériles, conciso en los abundantes, pronto en las citas. sutil en las deduccíonl's. Presenta sofismas y los
deshace·, nada ignora de cuanto hay
más obscuro y elevado en Derecho, y
JJor decirlo de una vez, es el umco
que puC'de hacer jurisconsultos a sus
disdpulos.
Gt:TIERREZ:-Le oí en Salamanca,
y cada dia fueron creciendo las esperanzas que siempre se tuvieron de él.
MESA :-Por la tarde, de tres a cuatro, lee Teología el Maestro en ella y
en Artes, Juan ~egrete, que el año pasado fué Rector de la Univel'Sidad.
Asombra su saber en Filosofía y Matemáticas, y porque nada le falte para
abraza1· todas las ciencias tampoco ignora la Medicina.
GlJTIERREZ :-Sujeto como se necesitaba para tan insigne Uni~ersidad.
:\IESA :-De las cuatro a las cinco
da cátedra de Jnstituta, con bastante
acierto, el Doctor Frias, Maestro también en Artes, peritísimo en griego y
latín, pero lo más admirable es que
aun no ha cumplido treinta y cuatro
años.
GUTIERREZ:--Según me informas,
hay en esta naciente escuela profeso-

res sabios e insignes, todos muy capaces de desempeñar con gran fruto su
cargo en cualquiera 'Cniversidad de
las más antiguas y famosas. ¿Pero no
hay, por ventura, en ;\léxico, otro gramático'? Porque uno solo por instruido
que sea, no sé si podrá bastar.
:\IESA:-Tuvimos antes a Puebla,
Yázquez, Tarragona, ;\fartín Fernández, de no común erudición en Dialéctica y Física y un tal Cervantes,
que según decían muchos, era muy
versado en letras griegas y latinas; hubo además otros 'v arios que enseñaron
con buen éxito, pero no han proseguido en ello, por haberse dedicado a
otras ocupaciones. Sin embargo, vino
hace poco de España un Diego Diez,
quien en una escuela privada explica
con todo esmero las reglas y los autores; y será cada día más útil a la juventud, porque él también se dedica
asiduamente al estudio, según me dicen.
(,TTIERREZ :- Perfectamente. Pero
¡,quién es aquel hombre tan alto, con
ropa talar, y una maza de plata al
hombro?
:\!ESA :- El macero de la Universidad, que en castellano llamamos Bedel. Es hombre de estudios, circunstancia que no sienta mal en tal empleo.
GlJTIEHHEZ :-¿, Y qué dice, con la
cabeza descubierta, el catedrático de
Teología'?
:\1ESA :- Que mafíana no ha de dar
,:átedra, por ser día festivo, según la~
Con~tituciones de la Universidad.
GUTIERREZ :-¿Está señalado por
tal el jueves, si no hay otro día de fiesta entre semana?
MESA:- Así es costumbre en la l"niyersidad.
GCTIERREZ:-¿Qué contiene aquel
papel fijado en la puerta?
:\lESA :-Conclusiones físicas y teológicas; unas problemáticas, otras
afirmativas, otras negativas, que, según a!Jí mismo se expresa, se han de
defender e impugnar en esa dtedra
de Teología el martes, o la feria tercera, como dicen los escolares.
GUTIERHEZ:-¿Son acometidos con
mucho Yigor los que descienden a la
palestra para defender las conclusiones?
:\IESA :-Terriblemente, y es tal la
disputa entre el sustentante y el arguyente, y de tal modo vienen a las manos, que no parece sino que ambos
les va la Yida en ello. En asiento eleYacio e&amp;lá, con muceta y capirote doctoral, insignia de su grado y dignidad,
uno de los maestros, a quien tocó el
puesto según las constituciones, y es
quien dirige la controversia y aclara
las dudas: presidente del' certamen y
juez de la disputa, como le llama Vives.
Gl"TIEHREZ:-¿ Por ventura los que
bajan a la arena pelean siempre con
C'l mismo brio y fortaleza?
1fESA :- Nada de eso: unos descargan golpes mortales y hacen desdecirse al adYersario; otros lo procuran y
no lo consiguen. Algunos pelean con
malas armas, que al punto se embotan; ya porque son principiantes y
nunca han bajado a la palestra, ya por
falta de ingenio suficiente.
Gt:TIEHREZ:-¿. Acontece alguna
vez que el sustentante se dé por vencido?
:\1ESA:--Casi nunca, porque no falta quien le ayude, bien sea el presidente o algún otro de los aguerridos
que se han hallado en muchos combates, y suele acontecer que siendo de
opiniones contrarias doctores y licenciados, se ti-aba el combate entre ellos
con mucho más calor que entre los
mismos que sostenían antes la disputa.
GUTIERREZ:-¿Quién pone término a la cuestión?
MESA:-La noche, porque no hay
ahí otro Palemón; pues muchas veces
el presidente del acto o padrino del

sustentante es acometido con más vigor que el discípulo o ahijado a quien
patrocina, o que algún otro cuya defensa tomó, viéndole metido en la
contienda.
GCTIEHREZ:- ¿Ha habido ya lecciones ele candidatos·?
:\IESA :- Todavía no, porque los discipulos de Lógica aún no han obtenido el primer grado de bachiller; pero
pronto las habrá; puesto que hasta
ahora por falta de tiempo no se ha podido. Sin embargo, ya recibieron el
primer grado en sagrados Cánones,
porque los habían estudiado en Salamanca, el presbítero Bernardo López,
provisor del obispado de Oaxaca, persona de notable erudición, el Doctor
Frias y el :\Iaestro Cervantes.
GCTIEHHEZ:-¿Por quién fueron
graduados?
:\IESA:- Por el Doctor Quesada,
oidor de la Heal Audiencia, sujeto tan
perito en ambos Derechos, que es digno ele ser com1rnrado a los antiguos,
según pueden testificarlo Salamanca
y Alcalá.
GCTIERREZ:-¿Con qué aparato se
da la borla y cuánto cuesta?
)!ESA :- Con grandísima pompa, y
con tal gasto, que mucho menos cuesta en Salamanca.
GCTIERREZ:-¿Cuántos doctores y
maestros hay?
:\IESA:-Enh'e los que se han graduado en México, y los que alcanzaron
el título en otras partes, pero que ahora son del claustro y gremio de esta
Cni\•ersidad, hay tantos, que apenas
serán más en Salamanca: a lo que se
agrega, para mayor dicha de tan ilustre Academia, que D. Fr. Alonso de
:\Iontúfar, Arzobispo de :\léxico, e insigne :\Iaestro en sagrada Teología, se
cuenta el primero en el número de sus
doctores; siendo tan aficionado a las
letras y a los literatos, que nada procura con tanto empeño como excogitar mt-clios para que sean siempre mayores los adelantos de la literatura.
Gl"TIEHHEZ:-¡Cuán cierto es aquello de:

Dame, Flaco, J!ecellaS, y

110

fallarán
Maz·onesl

Los que desean graduarse en Teología,
Filosofía o Jurisprudencia, ¿qué comprometen en el examen privado?
:\IESA :-Lo mayor de todo, es decir, la honra, que muchos estiman más
t¡ue la vida; ninguno hay tan confiado
en sí mismo, que no tenga gran temor
ele qu&lt;: en aquel lance le pongan una
negra C, porque nadie puede tener
agotada una materia.
GCTIEHHEZ:-Para aprobar y reprobar ¡, usan las mismas letras que en
Salamanca, es decir, la A y la R?
:\IESA:- Exactamentc las mismaSipero los antiguos usaban tres para volar: la C que condenaba, por lo cual se
dijo poner una negra C; la A que aprobaba, y la L y N, que significaban non
liq11el, esto es, "Xo está claro".
Gt:TIERHEZ:-¿No tiene biblioteca
esta Cni versidad?
:\lESA :-Será grande cuando llegue
a formarse. Entretanto, las no pequeJias que hay en los conventos servirán
de mucho a los que quieren frecuentarlas. :\Iás ya que te he hecho la descripción de la L'niversidad de México,
dime en breves razones, si no te sirve
de molestia, ¿cómo es la de Salamanca, que se tiene por la más célebre de
Espaiia?
GL'TIERREZ:-¿Quién podrá compendiar cosa tan grande en pocas palabras?
:\!ESA :-El que pueda describirla
con muchas, pues Macrobio escribe
que Virgilio con este verso

Los campos donde Troya f ué,
deshizo y borró una gran ciudad.
GCTIERREZ :-Pues Jo diré, acaso

Armas y Letras + Pág. 6

con más brevedad de la que pedías.
La Cniversidad se divide en dos escuelas, poco apartadas entre sí, y que
llaman mayor y menor. La mayor tiene en el piso bajo muchas y grandísimas cátedras, cada una con el letrero
de la facultad que en ella se enseña. El
patio es tan largo y ancho como corresponde a la ext ensión de las cátedras, rodeado ele pórticos amplísimos.
Hay también en el piso bajo una capill a muy bien aderezada, donde se celebran los oficios divinos: sobre ella, y
a conveniente altura, es de ver el reloj, que no sólo da las horas sino también los cuartos, los medios de dos
carneros que vienen a topar mutuamente en la campana. Casi desde que
amanece hasta q_uc anochese se dan
sin intermisión lecciones de todas
ciencias: de algunas no hay sólo dos
o tres catedráticos, sino mue:hos y mtty
doctos, aunque no todos son de la misma categoría, ni disfrutan de igual
sueldo. Los hay de primera, segunda
y tercera clase; y así como los honores y emolumentos no son los mismos.
tampoco es igual en todos la erudición. Los catedráticos de Prima y el
ele Derecho tienen el primer lugar, como los generales en un ejército; síguensc los de Vísperas. En parte alguna hay mayor concurrencia de estudiantes, y a· el-los toca votar para la
provisión de cátedras. Ocupan la escuela menor muchos gramáticos vcrsadísimos, , que con diversos sueldos
regentean las cátedras de su ramo. En
ambas escuelas, además de los profesores dotados por el re y, hay otros
muchos igualmente doctos que aspiran
a ganar cátedras, y que por lucir su
ingenio o captarse el aplauso y favor
ele los escolares, explican con todo
empeño y claridad los arcanos de las
ciencias. Omito hacer mención de los
innumerables colegios donde, sin pagar nada, son mantenidos algunos colegiales siete años, otros ocho, y aún
más. De estos colegios apenas sale
quien no pueda ser -0idor o pre~ul~ntc
de alguna audiencia real, u obtener
cualc¡ui&lt;'r otro empleo en el orden civil o eclesiástico. En los conventos,
que son muchos, hay asimismo estudios particulares de Artes y Teología.
Y para que nada se eche de menos,
también hav certámenes literarios.
¿,Quieres, p¿r último, que en una sola
palabra encierre yo lo que no cabría
en un largo discurso? No hay en Sicilia tanta abundancia de trigo, como en
Salamanca de sabios. Con todo, esta
Academia vuestra, fundada en región
antes inculta y búrbara, apenas nace
cuando lleva ya tales principios, que
muy pronto hará, según creo, que si
la ~ucva España ha sido célcbi-c hasla aquí entre las demás naciones por
la abundancia de plata, Jo sea en lo
sucesivo por la multitud de sabios.
:\IESA:-:\Iucho me has dicho en
brevísimas razones. Cuando estemos
más desocupados te servirás cx})lical·me algunas cosas que piden tratarse
con 1mís detenimiento. Por ahora, vamos a comer, que ya es cerca de medio día.
Tal es la visión de la primitiva l"niversidad de mi Patria.
En el segundo Diálogo parlamentan
los vecinos Zuazo y Zamora con el forastero Alfaro, mientras recorren las
cailes de la ciudad, partiendo de. la
antigua calle de Santa Clara para discurrir por Tacuba hasta la Plaza de
Armas. Les admira el aspecto de la
avenida larga, ancha y una de las pocas que estaban empedradas en la ciudad, con su canal en el centro para
que corriera el agua. Les sorprende,
asimismo, lo bien alineado de las casas y la relativa magnificencia de las
mismas. :Muchas presentaban el aspecto de fortalezas, con los escudos

Pasa a la Pág. 8

Martí y la • • • •
Viene de la Pág. 2

'

Pero sí bien todos los arquetipos
que Je han precedido han sido unilaterales en sus doctrinas, el cubano, en
cambio, compendió, en la era de la
ciencia, que sólo la combinación de
todas las doctrinas a la luz de la ciencia moderna es capaz de llevar a l
mundo a una conviYencia de amor, de
libertad, de justicia, de sabiduría y ele
paz. Para entenderlo así tuvo necesidad de libt•rar su mente de todos los
prejuicios y de todas las ilusiones: de
llegar a la libertad mental que conduce a la armonía plena entre la ideología y la naturaleza, entre la Biología
y el Cosmos.
:\lartí, pues, luvo que dudar de todo
lo cµie le cnsciiaron, de toda su erudición y llegar II la certeza de que todo
era falso; pasar por un período de
confusión del que sólo pued~n superarse los genios, con una mente liberta
para comprender las necesidades y
anhelos del mundo que quería libertar
y conducirlo a un mundo mejor. Sabía que su lahor era ingente. Por eso
dijo que era "dificil labor hacer libre
a un pueblo educado para la esclavituc\''. Siendo además nuestro apóstol,
el único arquetipo que usó de la duda
como paso previo para alcanzar la sabiduría.
El arquetipo cubano nació en la época en que la ciencia estaba en su período experimental y comprendió que
la experimentación constituye sólo una
fase de la investigación de la verdad
y que la experiencia hade ser interpretado por hombres liberados que hubieren llegado a la sabiduría. Comprendió que la experimentación es
una etapa del análisis y que con el
análisis solamente 110 se puede llegar
a un conocimiento aplicable y benefiei-.- aino- ., un conoe1miento puro
que, pai·a ser útil, agradable y justo,
deberá pasar además por el tamiz de
la observación, de la meditación, de
la experimentación, de la aplicación,
de la estadística, de la ciencia témporo-espacial, de la interpretación y de
la legislación. En una palabra; teadrá
que llegar a la síntesis. Porque sólo
la síntesis puede construir, mientras
que el anál1sis destruye, sin que tenga
que ser con fines crueles, sádicos o
nefastos, sino también con elevados
propósitos cognoscitivos. Y comprendió que la ciencia actual, en su fase
experimental, no podía conducir el
mundo a su salvación, como no pudieron conducirlo tampoco por sí solos la
fuerza ni la ley de Jehová o Moisés; ni
las fuerzas naturales de Krishna; ni la
verdad ele Budha, ni el bien, la luz o
el espíritu de Zoroastro; el amor de
Jesús o la justicia de Mahoma; ni la
unión del Bab. Porque ¡Jara que el
mundo se salve, ha de existir armonía
entre todo eso y la ciencia. Pero no la
ciencia en su período actual, sino la
que ha ele llegar, la que comprenderá
que sólo la armonía entre el análisis
y la síntesis puede conducir al conocimiento. Y para llegar a tan alto grado
de sabiduría le fué indispensable a
~[artí la previa liberación mental, sin
cnyo r equisito hubiera sido un libertador como otros, un arquetipo como
tantos: creador de dogmas y de fanatismos. de zombies; de poligonales,
como diría Grasset; de forjadores de
mentes confusas y caóticas que creen
en lo absurdo y nunca en lo evidente,
para poder explicarse lo oscuro por lo
más oscuro. Por eso pudo afirmar
que "el dogma que vive de la autoridad muere de la crítica", apesar de los
obstáculos de los propugnadores de la
bomba ele cobalto.
Es tan manifiesta la liberación mental de :\farti, que vislumbró claramen-

te cómo sólo libertando a Cuba podría
lograrse más tarde que ésta pudiera
contribLdr a libertar al mundo; no
para conquistarlo, sino para fraternizar con él; no para engañarlo, sino para enseñarlo; ni para confundirlo ni
explotarlo, sino para iluminarlo y
orientarlo al camino de la felicidad
por medio del trabajo y del estudio,
con el objeto de alcanzar la felicidad
por me&lt;lio de la sabiduría, realizando
el ideal de "la dignidad plena del hombre". He ahí l_a verdadera explicación
ele la frase de Habib Stéfano cuando
dijo que :\Iartí babia sacrificado su
universalismo JJ0r su amor a Cuba. Y
es que Martí quiso liberar al mundo a
través ele la liberación de Cuba.
:\Iarti aprendió que para libertar al
mundo, había primero que liperarse a
si mismo por medio del conocimiento
y de la conquista de su propia personalidad para liberar después a sus
conciudadanos. Lograr que el hombre
algún día, siguiendo estas enseñanzas,
se liberase integralmente y comprendiese que la mayor conquista que pudiera alcanzar en la vida, no es otra
que la ele conquistarse a si mismo. Así
podría entender el profundo significado de la máxima del Tao y de la de
l&gt;clfos: "conócete a tí mismo", para
apreciar el valor de las necesidades y
de los anhelos humanos y los perjuicios que causan al mundo y a su propio ego los grandes ambiciosos, los
grandes corronrpidos, la pasión y la
concupiscencia, los grandes criminales, los grandes conquistadores ...
Tan grande fué la liberación mental
de :\[artí que tuvo de las razas humanas un concepto peculiar, anticipado
a su época. "No hay odios de razas
porque no hay razas", dijo. Y fué esta la frase lapidaria del Maestro: ''Cubano es más que blanco, más que mulato y más que negro". "Dígase hombre y ya se dicen todos los derechos".
"Hombre es carrera dificilísima y pocas veces lograda en la vida", y :\Iartí
quería que la República estuviera formada de hombres. ¡Cuánta enseñanza,
cuánta sabiduría, encierran las palabras del 11aestro !
Estos postulados, en épocas en que
el concepto ele raza formaba parte de
las concepciones científicas y de los
dogmas religiosos y morales constituyendo unidad de conciencia, sin que
blancos o negros tuvieran la menor
eluda de su certeza, en la humanidad
entera y en todas sus doctrinas, fueran
religiosas o morales, sociales o políticas, educacionales, económicas, y estando en pleno apogeo las doctrinas
clarwinianas, cuya falsa interpretación
sancionara la esclavitud de una raza
para servicio de otra, aún después de
la Guerra de Secesión; decir estas cosas, y aún pensarlas, no podían ser
más que cosas de locos, contrarias al
consenso ,universal.
:\lanifestarse contrario al concepto
de raza en época de absoluto dominio
de las teorías evolucionistas, de indudable progreso, pero aún en estado negativo de sabiduría y por consiguiente
negativo también para el bienestar humano ya que sancionaba la explotación del hombre por el hombre; ir en
contra de esas creencias y actitudes,
sólo podía hacerlo un genio como :\Iartí, no sólo por intuición, sino por absoluta conYicción, a la que pudo llegar por los grados superiores de la sabiduría positiva. Por eso decía, al preguntársele que con qué medios contaha para el éxito de la revolución en
momentos en que no existía opinión
favorable ni atmósfera propicia, que:
"mientras ellos miraban la atmósfera,
él veía el subsuelo", porque sabia que
podía contar con la unión de todos los
cubanos dignos que preferían "morir
con dignidad que vivir en la ignominia".

Pero si en realidad "no hay odios
de razas porque no hay razas", no se

Armas

y

puede negar la explotación de las razas. Y contra eso y contra el divisionismo espiritual del pueblo que repre!-entaba, se pronunció también el Maestro.
Las pruebas biológicas respaldan su
aserto al pronunciarse contra la diferencia de razas, que no se puede tómar la constante de una pigmentación
como diferencia entre los seres humanos, siendo, como es, la resultante de
la \'ariación del ángulo de incidencia
de los rayos solares sobre la tierra y
sobre la piel de los individuos.
Se ha esgrimido constantemente la
falta de civilización de los hombres
negros. Hoy la existencia de la Atlánlida. basada en exploraciones del océano Atlántico, es cada vez más probable. Y a ese Continente se han referido hombres como Platón, considerando que estuvo habitado por hombres
ele subidas melaninas, cuya civilización parece haber sido tan grande que
puede estudiarse por las pirámides de
Egipto, erigidas, como se supone, por
la familia lemuriana.
Y los tiempos modernos, no nos
confirman la igualdad de los seres humanos cualquiera que sea su pign1entación?
Es hora yade olvidar estas ridiculeces y buscar moti \'OS de unión entre
los hombres -Y no de división- , para superación constante de todos ellos,
ya que como dijera Martí "todo lo que
divide a los hombres, lo que especifi1.:a, aparta o acorrala, ·es un pecado
contra la humanidad" porque " el espíritu de los hombres flota sobre la tierra y se le respira".
Y para ello, para comprender la
verdad d cnuestras aseveraciones, oigamos al :\Iaestro, con sus propias palabras, cuando se refería a la necesidad que tiene el hombre de hallarse a
si mismo:
''¡:\las, cuánto trabajo cuesta hallarse a sí mismo!
"El hombre, apenas entra en el goce
ele la razón, que desde la cuna le oscurecen, tiene que deshacerse para entrar verdaderamente en sí. Es un braceo hercúleo contra los obstáculos que
le alzan al paso de su propia naturaleza, los que le amontonan las ideas
convencionales de que en hora menguada y JJor impío consejo y arrogancia culpable es alimentada. No hay
más difícil tarea que ésta d.., distinguir en nuestra existencia la vida pegadiza y post-adquirida, de la espontánea y natural: lo que viene con el
hombre de lo que le añaden con sus
lecciones, legados y ordenanzas los
c¡ue antes de él han venido. So pretexto de completar el ser humano, lo interrumpen. :No bien nace, ya están de
píe junto a su cuna, con grandes y
fuertes vendas en las manos, las filosofías, las religiones, las pasiones de
los padres, los sistemas políticos; lo
atan y enfajan y el hombre es ya por
toda la vida en la tierra, un caballo
embridado. Así es la tierra ahora, una
Yasta morada de enmascarados. Yo soy
un caballo sin silla. De nadie recibo
ley y a nadie pretendo imponerla. :\le
salvo de los hombres y los salvo a
ellos de mí. Se viene a la vida como
cera y el azar nos vacía en moldes prehechos. Las convenciones creadas deforman la existencia verdadera, y la
verdadera Yida aparente, no sentida a
veces por el mismo en quien hace su
obra cauta . . . Asegurar el albedrío
humano; dejar a los espíritus su secluctora forma propia; no deslucir con
la imposición de ajenos prejuicios las
naturalezas vírgenes; ponerlas en aptitud de tomar por sí lo útil sin ofuscarlas ni impedirlas por una vía marcada; he ahi el único modo de poblar
la tíerfa de la generación vigorosa y
creadora necesario que sean efectivas
y esenciales. Ni la originalidad literaria cabe, ni la libertad política sub-

Pasa a la Pág. 8

Letras + Pág. 7

Alas Casas Editoriales
y a los Señores Distribuidores y Libreros
del Continente
La Universidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vasto plan editorial que desarrolla al través de Publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficiales, universitarias, académicas,
ateneistas, centros culturales, sociedades de diversa índole y personas, en
América y Europa.
Entre el cuerpo de ediciones que
aquí se imprimen figura nuestro mensuario "AH.MAS Y LETRAS", que recientemente ha establecido una sección -LIBROS-, en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.
Dacia la extensa órbita de circulación del Boletín arriba mencionado, y
en interés de ofrecer al lector .americano una juiciosa información de.\ fondo y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna interpretación
del pensamiento científico, literario o
artístico. "RMAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envío de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestras
manos.
Los envíos deben hacerse a:
"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León,
Plaza del Colegio Civil,
Monterrey, Nuevo León,
México.
Con la satisfacción de haber señalado en las breves líneas que anteceden la resolución de una urgencia inherente a la cultura moderna, y esperando recibir en breve de ustedes el
aliento a esta sugerencia, la Universidad de Nuevo León les testimonia las
vivas expresiones de su más alto reconocimiento.

DEPARTAMENTO DE ACCION
SOCIAL UNIVERSITARIA
SECCION EDITORIAL
PUBLICACIONES PERIODICAS

Armas y Letras.-Boletín mensual de
la Universidad. Se r eparte por canje a las Instituciones de Cultura, y
libremente a quien la solicite.
Uniuersidad.-Revista. Se distribuye
por cambio bibliográfico a entidades culturales y libremente a quien
la solicite.

Para la adquisición de obras de venta, toda correspondencia y valores deberán remitirse al Jefe del Departamento de Acción Social Universitaria
Li~. Fidencio de la Fuente, Universidad de Nuevo León, Plaza del Colegio
Civil, Monterrey, Nuevo León, México.

�Marti y la. • • •
Viene de la Pág. 7

siste mientras no se asegure la libertad espiritual. El primer trabajo del
hombre es reconquistarse. Urge devoh·er los hombres a si mismos; urge
sacarlos del mal gobierno de la convención que sofoca o en\'enena sus
sentimientos, acelera el despertar de
sus sentidos y recarga su inteligencia
con un caudal pernicioso, ajeno, frío
y falso. Sólo lo genuino es fructífero;
sólo lo directo es poderoso. Lo que
otro nos lega es como manjar recalentado. Toca a cada hombre reconstruir su vida; a poco que mire en sí, la
r econstruye. Asesino alevoso, ingrato
a Dios y enemigo de los hombres, es el
que so pretexto de dirigir a las generaciones nuevas les enseña un cúmulo
aislado y absoluto de doctrinas, predicándoles el odio antes que la dulce
plática del amor; las insidias bárbaras
del odio. ¡ Reo es de traición a la naturaleza el que impide en una via u
otra y en cualquiera vía, el libre uso,
la aplicación directa y el espontáneo
empleo de las facultades magnificas
del hombre!"
He ahí nna e\'idente prueba de la liberación mental de Marti. Por ello
comprendió cabalmente la necesidad
de unir a todos los cubanos para realizar su ingente obra: ''Insistir en las
divisiones de razas, en la diferencia
de razas, de un pueblo naturalmente
dividido, es dificultar la ventura pública y al individual, que están en el
mayor acercamiento de los factores
que han de vivir en común". Asi estudió toda_s las causas que impedían la
unión, las encontró y trató de armonizarlas para lograr la finalidad suprema de la libertad política de su patria.
Y no obtuvo su libertad económica, y
lo que es más importante, su libertad
mental, por su prematuro holocausto
en Dos H.íos. Así había expresado a
Carlos Balifio que "la revolución no
era la que vamos a iniciar en la manigua, sino la que vamos a desarrollar
en la República''.
La muerte del ;\laestro habrá retardado algún tanto la práctica, en plena
Hepública, de sus doctrinas; pero menguado quien supone que los prototipos
geniales puedan corromperse en el
ambiente, cual seres vulgares, para
adaptarse a la realidad circundante
cuando ésta está corrompida y pervertida. Los hombres del temple y de la
naturaleza de ;\lartí, en lugar de diluirse en el ambiente, hacen que el
ambiente se cohesione, se unifique, se
personalice, se individualice, se yergue y se supere. De haber vivido, los
tropiezos durante los cincuenta años
de la República no se hubieran producido. Los seres destefiiclos, los que se
corrompen, los que se diluyen, los rnediocres, los inferiores, los que no han
podido comprenderlo ni lo comprenderán jamás, son los que degeneran y
a la vez corrompen el ambiente o se
adaptan a la degeneración reinante.
l\Iuchas veces he oído decir que
l\farti era grande a pesar de haber sido tan enamorado. Y a ello he contestado, siempre, que, basta en eso, ;\fartí
había sido grande. Creo que son pocas las mujeres que han tenido el talento y el valor de Gabriela ;\iistral al
decir, en el Capitolio Nacional de Cuba, el 28 de Enero de 1953, centenario
del natalicio del Maestro: ''las gentes
de su generación supieron y contaron
de él que hasta fué un enamorado frenético de las mujeres y afortunadísimo con ellas. Alguno lo tiene esto co•
mo una· dispersión de su corta existencia. Riamos con el chismecillo que
parece de comadres y riamos entendiendo que también ese capítulo forma parte de la magia martiana". Y
este alarde de talento y valor se hizo

más manifiesto cuando en cierta ocasión en que Gabriela ;\listral hablaba
de Martí, una mujer que la escuchaba
dijo que la Mistral, al expresarse sobre
el ::\Iaestro, como lo hacía, parecía como si estuviera enamorada de él; a lo
que la poetisa contestó que lo que sentia era no haberle conocido personalmente. Pero además del valor extraordinario que ello representa en una
mujer de hoy, nosotros preguntamos:
de quién han de enamorarse las mujeres: de un hombre extraordinario o
de un hombre vulgar, de un león -o de
un ratón·? Es pues explicable que ::\lartí fuera tan afortunado con las mujeres e igualmente que él fuera enamorado frenético de las mujeres, caracteristicns de los genios liberados.
Para comprender a Martí no basta
decirlo ni repetir o comentar su obra
o su pensamiento con mayor o menor
erudición. Es indispensable para comprenderlo, para imitarlo en todos los
procesos de su vida, liberar primero
la mente de los prejuicios, como él supo hacerlo; después cultivarse en el
conocimiento y en el amor de la verdad, para llegar a la sabiduría, a fin
de lograr una ideología más acorde
con las leyes biológicas, para establecer normas de conducta en armonia
con las leyes naturales: con el cosmos,
no sólo para descubrir un verdadero
concepto del bien y del mal, sino para
lograr el bienestar y la felicidad, que
de él se ha de derivar para una mejor
existencia del hombre en la tierra.
Cuando se comprendan las doctrinas de Marti y se tengan como norma
en la vicia, el existencialismo de Sartres no constituirá un problema para
el mundo, porque si la esencia de la
materia no ha podido ser dilucidada,
es debido a que no se ha sabido descubrir y utilizar el método apropiado
para ello. Si las doctrinas actuales
nos conducen a la hipocresía, para
convivir en sociedad; al fraude, a la
estafa, a la abundancia de unos poc~s
y a la miseria de los más, es debido a
que no se ha comprendido aún cuál es
la mejor forma de convivencia. Y si
ello es cierto, ¿por qué extrafiarsc del
existencialismo, si nadie está en posesión de la verdad?, qué más da vivir
de una manera que de otra si nadie sabe la verdad y si nadie se desprestigia
con tal ne tener dinero, con tal de llegar a las riquezas materiales, bien o
mal habidas, puesto que nadie cree,
aún, que quien no vive de su trabajo
vivirá en plena miseria biológica y
morirá miserable y permaturamente?
De todos los maestros y de todos los
arquetipos, l\larti fué el único que consagró su vida a la reivindicación del
trabajo. Comprendió que el trabajo
era, es y será, la única fuente de las
riquezas del mundo y ele la belleza y
hermosura del ser humano, así como

la salud y longevidad. Que el trabajador era el productor y que los productores tenían derecho a una mejor convivencia. Que el "vivirás del sudor
de tu frente", que Jehová dijo a Adán,
no era una maldición, como hasta entonces se creía. Xo en vano dijo ;\lartí: ' •con los pobres de la tierra quiero
yo mi suerte echar".
Sólo comprendiendo a Martí pueden
las sociedades futuras desarrollarse
integralmente para llegar a alcanzar
"la dignidad plena del hombre". Sólo
asi llegarán los hombres a una convivencia plena, sin odios y sin rencores,
" con todos y para el bien ele todos'',
para resolver sus problemas sin guerras ni derramamientos de sangre.

Los Conceptos del...
Viene de la Pág. 3

Dic kens, en las que vemos a los deudores pagar con penas de cárcel sus
obligaciones civiles.
La esclavitud por deudas aparece
claramente sancionada por la legislación de las XII tablas. El régimen ejecutivo ele la maiws injrstio permite al
acreedor. ejecutante cargar de cadenas
al deudor insolvente y darle la muerte.
Es, todavía, la mezcla ostensible de
la venganza privada y la reclamación
judicial del derecho. El contrato de
préstamo correspondiente a esta fase
primitiva, el llamado nexum, recae sobre la integridad física del deudor.
En el afio !!26 A.C., una famosa ley,
la ley Poelelia, proclama el principio
pio jurídico moderno según el cual,
en lo sucesivo, la responsabilidad de
los deudores en el cumplimiento de
sus obligaciones será patrimonial, y
no penal; es decir, recaerá sobre sus
bienes, y no sobre su persona. Este
caso constituye uno de los principios
fundamentales del orden jurídico y el
progreso humano modernos. Rcprc:,euta el triunfo de la economía monetaria, en Roma, rero registra, a la vez,
una gran historia de la clase oprimida
eontra los privilegios de los opresores.
En torno al nuevo contrato patrimonial de préstamo, surge la gran floración del sistema contractual romano,
a base ele los Derechos modernos.
En sus últimas palabras, el conferenciante establece unas breves conclusiones de su cursillo, entre las que
destaca con especial fuerza la de que
las instituciones jurídicas son siempre
la expresión del resultado de la vida
social de los pueblos, como lo es la
cultura toda, y de que, en última instancia, es la lucha social, movida por
toda la escala de los intereses humanos, la que preside el progreso de las
relaciones jurídicas.
M.G.A.

Literatura •• • •
l'iene de la Pág. G

sefioriales en las portadas. Difieren de
las de Castilla en no tener tejados, sino que rematan en azoteas.
Sus ojos recorren mansiones de conquistadores y de altos funcionarios del
Virreinato, rematando la excursión
enfrente al Hospital de Jesús, fundado
por Hcrnando Cortés. Es el interior
de la capital no\·ohispana.
Parlamentan en el tercer Diálogo
los mismos interlocutores. Se habla
entonces del célebre Paseo del Pendón, que todos los afios, por el 13 de
agosto, salia de la Iglesia de San Hipólito. La comitiva se detiene en el
mercado de indios que estaba cerca
del templo y se solazan con la contemplación de los ejidos citadinos ''por su
perpetuo verdor".
Alli las casas de campo que se levantaban a los lados de la antigua Calzada de Tlacopan les roban la vista.
Van entonces hasta Chapultepcc, nuestro hermoso bosque secular, desde cuya eminencia gozan del panorama esmeraldino del exúbero Valle de México. En la roca viva del cerro quedaron labradas las efigies de Moctezuma
llbuicamina, Tlacaclel, Ahuizotl y Atzayácatl.
Era Chapultcpec, en la antiguedad
indígena, lugar de esparcimiento de
los señores de Anáhuac; después, lugar de recreo de los Virreyes; más tarde, residencia favorita del Emperador
::\faximiliano de Hapsburgo y hasta hace poco domicilio de los Presidentes
de :\léxico.
Con este tercer Diálogo termina la
obra didáctico-descriptiva del Profesor de Retórica y Cronista ele la Ciudad de ;\léxico Francisco Cervantes
Salazar.
Podría cerrarse la corona de encomios tejida_a .La.....ll!U'. Xoblc • L al
Ciudad de México con la rase msu crable de Alfonso Reyes:
"Viajero, estás en la región más
transparente del aire".

ARMAS Y LETRAS
Organo Mensual de la Universidad
de Nuevo León
INDICADOR:

Redactores
Raúl Rangel Frías

Pedro Gar/ias

Fidencio de la Fuente
(Viene de la 1a. pág.)

Francisco M. Zertuche
Genaro Salinas Quiroga

4iera el puesto que le corresponde en el escalafón de las antolo•
gias. No creo que le importe demasiado, porque:

Enrique Martínez Torres

Se me olvida el ayer y hoy se me olvida.
De lo que no he vivido sí no me acuerdo.

Guillermo Cerda G.

Y porque de lo primero que se olvida, es de sí mismo:
Si hemos nacido juntos, ¿cómo nunca te vi?
Te miré en el espejo. No te reconocí.
¡Ay, ese andar de espaldas por el mismo sendero!
Juntos hemos vivido, nunca te rehuí.
Y hubiese sido tanto mi gozo verdadero
ver que en alguna cosa me parecía a tí.

Es el tema del ttotro", el tú y el yo, unidos por la gracia de
Dios y el dolor de la vejez, lejos del vino original.
M. A.

Armas

y

Letras + Pág. 8

Alfonso Reyes Aurrecoechea

Adrián Yáñez Martínez

Director
Lic. Fidencio de la Fuente

Oficinas
Wáshington y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León,
MEXICO

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Organo Mensual de la Universidad de Nuevo León

'

Registrado como articulo de 2da. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de abril de 1944

D, A, S. U,

Poela

AÑO XI

NUM, JO

OCTUBRE DE 1954

Je la Patria El Origen Histórico de la
"Mejicanos, al grito de guerra"
Francisco González Bocanegra.

Institución Bancaria
Diego G. LOPEZ ROSADO

,
j

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1

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Debo consignar que no pretendo referir las diversas tentati•
vas de himnos nacionales; anteriores al definitivo; porque, a más
de digresión, sería redundancia, tras el nimio estudio del doctor
Bernardino Beltrán. Deseo simplemente historiar la participa,
ción concreta de Francisco González Bocanegra en la creación
del Himno -suyo y nuestro-, a fin de ratificar lo estrictamen•
te sucedido, o rectificar leyendas, bellas si mendaces, difundidas
por algunos escritores y aun por el cinematógrafo.
"Diez tentativas se habían hecho • • • para que Méjico pu,
diera tener su propio himno; y diez fracasos fueron el resultado
de esas tentativas."
El Supremo Gobierno de la Nación expidió una convocato,
ria, el 12 de nouiembre de 1853, publicada el 14, y en dieciséis
ocasiones, por el "Diario Oficial": "Ministerio de Fomento, Co,
lonización, Industria y Comercio. Deseando el señor Presidente
que haya un canto verdaderamente patriótico que, adoptado por
el Supremo Gobierno, sea constantemente el Himno Nacional,
ha tenido abien acordar que, por este Ministerio se convoque a
un certamen, ofreciendo un premio, según su mérito, a la mejor
composición poética que sirva al objeto y que ha de ser calificada
por una Junta de Literatos, nombrada para ese caso. En conse•
cuencia, todos los que aspiren a tal premio remitirán sus compo,
siciones a este Ministerio, en el término de veinte días, contados
desde la primera publicación de esta Convocatoria, debiendo ser
aquéllas anónimas; pero con un epígrafe que corresponda a un
pliego cerrado, con el que se ha de acompañar, y en el que cons,
tará el nombre de su autor, para que se haga la calificación, sólo
se abra el pliego de la composición que salga premiada, quemán,
dose los demás.
"Otro premio se destina, en los mismos términos, a la com•
posición musical para dicho Himno, extendiéndose, en con~ecuencia esta Convocatoria, a los profesores de este Arte, adv1r•
tiéndos; que el término para éstos es el de un mes, después del
día en que se publique oficialmente cuál haya sido adoptada, pa,
raque a ella se arregle la música. Méjico, 12 de Noviembre de
1853. Miguel Lerdo de '!'ejada."
.
.
Aquella "junta de literatos" -tan bien designada por tan
dignos y altos-, se integró con dos José ~ernar~o Couto, co~o
presidente, don Manuel Carpio y don ]ose Jo~q~m Pesado, qm~nes recibieron del Ministerio de Fomento, veinticuatro composi•
ciones -veintiséfs, alarga Francisco Sosa-; ya 7:etirada del con•
curso la de don Andrés Davis Bradburn, a la sazon sacerdo_te, en•
viada sin su consentimiento, como lo hizo constar en carta impr~•
sa en "El Siglo XIX" del 29 de diciembre de 1~53 Y qu~, a mas
carecía del "carácter de anónima y por haber sido premiada en
otra ocasión". Davis añadía que, habiendo abrazado al sacerdo,
cio, no debía tener ocupaciones diversas.
Pasa a la Pág. 6

Por ser integrante de nuestra experiencia cotidiana y por,
que su estructura nos es familiar, resultaría raro que nos pregun,
táramos ¿qué es un Banco? ¿Cuál fue el origen de los Bancos? En
general, se acepta que la denominación Banco deriva de una pa,
labra italiana relacionada con la mesa que servía a los cambistas,
para efectuar las operaciones monetarias. Según algunos auto•
res ciertas operaciones que hoy pueden denominarse bancarias,
se iniciaron desde la remota época de Babilonia.
En Roma, China y Egipto se han en•
contrado documentos que atestiguan
que a]gunas de las operaciones, que
usualmente desempeñan los Bancos en
la actualidad, ya se practicaban ha·
ce tres o cuatro mil años. Resulta incuestionable que el origen y la evolució n de los Bancos estén estrechamente vinculados al desenvolvimiento del
comercio cuando la aparición de cada
Banco marcaba una etapa importante
para el desarrollo de un país a partir
de la Edad Media. En términos generales, hoy se considera como Banco
una empresa que sirve, lo mismo para
el tráfico de pagos, que para facilitar
el crédito; es nota esencial de los Bancos que además de utilizar su propio
capital operen con dinero ajeno, esto
es, con capital c¡ue los Bancos atraen
hacia sí para prestarlo a su vez. Con
estos elementos podemos iniciar nuestra descripción del desarrollo de los
Bancos a través de la historia.
La aparición de los primeros verdaderos Bancos en Venecia en 1400 y en
Génova en 1407, fue una resultante de
la actividad comercial de estas dos repúblicas italianas, qu e durante la Edad
Media, además de concentrar casi la
totalidad del comercio marítimo con
]os árabes, servían de intermediarios
con el mundo de Oriente y de mercaderes y navegantes con el resto del
mundo de Occidente.
Con el tiempo el poderío comercial
de las repúblicas italianas fue desplazándose hacia Holanda, y como después del descubrimiento de América
la máxima actividad comercial se desenvolvería en este país, el más grande los Bancos de la época del Renacimiento es el de Amsterdarn fundado
en 1609; le siguieron los Bancos de
Hnmburgo y de Hoterclam. Tan pron-

to como el poderío comercial se desplaza de Holanda a Inglaterra apare•
cen en este país Bancos poderosos corno el de Inglaterra, que se funda en
1694. Mucho después, casi a principio&amp;
del siglo XIX, cuando Francia participa activamente en las operaciones co-mcrciaJes, funda su célebre Banco de
Francia.
·
Las funciones bancarias propiamente dichas hitn tenido una evolución
muy lenta, pues, aunque paulatinamente se agregan nuevas operaciones, la
naturaleza de éstas varia muy poco a
través de los siglos. Las operaciones
básicas originales, realizadas actualmente mediante letras de cambio o
con cheques, los depósitos, los préstamos, etc., no ti enen diferencias sustanciales con las que se realizaban ha..
ce 300 ó 400 alios. Pero el banquero
que hoy conocemos es un tipo totalmente distinto de los banqueros prinlitivos que eran simples cambistas.
Durante la Edad Media cada señor
feudal acuñaba su propia moneda y
como dentro de las fronteras que hoy
limitan países comQ Espalla, Portugal,
Francia, Italia o Alemania, existían
varios cientos y hasta miles de pequeños señoríos feudales, fácil es imaginar las dificultades para encontrar
equivalencias de monedas, no sólo de
tan diversas denominaciones, sino de
tan distinto conlenido metálico. Se requería ser un verdadero experto especialista para poder establecer equivalencias entre los numerosos tipos de
monedas y además, porque las falsificaciones y las alteraciones eran frecuentes ya c¡ue los primeros falsificadores eran los propios señores feudales, y en ocasiones, los monarcas que
Pasa a la Pág. 7

�Génesis y Exaltación de
Nuestro Glorioso Himno
Nacional
Miguel D. MARTINEZ RENDON

hemos, no llegó a ser aceptado por la
conciencia pública. Pero sí este Himno no cuajó, sí demuestra la preocupación altamente patriótica que selectos
espíritus tuvieron para dar un canto
de guerra a la nación méxicana.
Más notable es la canción guerrera
o canto patriótico que se le recogió a
doña Leona Vicario en el proceso seguido por la Real Junta de Seguridad
por don Miguel Bataller, Gobernador
de la Sala del Crimen. De esta canción
que fué recogida como _el "papel número 22" y que fué arrancada del expediente relativo, quizá para que no
quedara huellas de ella, se dice textualmente en el proceso: "Vuelto a
hacerle cargo (a Leona) sobre el pei'11erso y seductivo papel de fojas 22
que en verso enviaba a su primo (Manuel, que ya estaba con Rayón) Y cuyo contenido encierra más veneno que
letras tiene, y por el que se le inflama
a él y a los otros rebeldes contra el actual legitimo gobierno atribuyéndole
falsamente los más detestables procederes, siendo su conducta notoriamente justa dijo: (doña Leona): que sin
embargo de la precipitación con que
lo leyó, no deil) de advertir de que era
en favor de los insurgentes y por ese
motivo ha creído que no debe manifeslal' su aulol'; pero que n.unca lo tuvo por tan malo y criminal, como lo

Francisco González Bocanegra

Jaime Nunó

Como nuestra Independencia, es decir como la iniciación
de la gloriosa lucha por ella, nuestro Himno Nacional fué hijo
de una romántica pareja. Si a la iniciación de la lucha libertaria
contribuyó como factor definitivo doña Josefa Ortiz de Domínguez, puesto qué sin su oportuno aviso el movimiento hubiera
fracasado, fué a una hermosa mujer, la novia y después esposa
de González Bocanegra, la inspiradora de las inmarcesibles estro•
fas de nuestro canto cívico nacional.
Mas, antes de entrar a narrar cómo
fué posible este hecho que dió como
fruto ese canto, cuyas estrofas nos
conmueven hasta las lágrimas, digamos algunos antecedentes históricos
que consideramos oportunos.
Autores hay que sostienen que antes
de nuestro Canto Patrio se escribieron
en distintas épocas y por diversos poetas y músicos cerca de diez canciones
épicas que quisieron mer~cer el galardón de ser elevadas lrnsta esa altura
patriótica. De entre · ellos, sólo nos
ocupamos de algunos que ampliamente conocemos.
En efecto, en la reciente conferencia del historiador Jesús Amaya To-

7

pete, dictada como una del ciclo organizado por el Bloque de Obreros Intelectuales, en conmemoración del Centenario del Plan de Ayutla, cuyo plan
fué abrazado con calor patriótico por
don Santiago Vidaurri en Lampazos, y
en honor también del Centenario de
nuestro inmortal Himno, dicho conferencista asentó, con abundancia de
datos que aquí omitimos, que en el
allo de 1849 Andrés Davis Bradburn ,
hijo de Juan de los mismos apellidos
y quien acompañó a Mina en su gloriosa y fugaz expedición, escribió uno
rl e los primeros himnos nacionales,
aunque dicho conferencista no citó ni
el coro ni las estrofas, que, como sa-

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Ejemplar del Himno Nacional, de 1855.

pintan los cm·gos".
He aquí como Leona Vicario burló
siempre a sus enjuiciadores, negando
siempre, y no descubriendo a personas adictas a la insurrección que estaban en la capital del Virreynato. Claro que menos iba a decir que ella, y no
otra persona era la autora de la famosa marcha, que viene a ser por tanto
el primer himno guerrero y que tocó
a esta excelsa heroína ser la primera
de quien su ardor patriótico le hizo
concebir esta famosa marcha. A su
corona de mártir y de matrona ejemplar debe agregarse este laurel inmarcesible.
Después de visto su proceso por Bataller, éste la calificó como ''La Corresponsal General de la Insurgencia".
Tal fué el valor que Leona Vicario desplegó en él.
Veamos ahora qué otros autores quisieron dar a México un canto nacional.
En 1847, también el gran artista vienés Henry Herz, después de recorrer
el mundo dando conciertos como virtuoso que era del piano, llegó a México en julio .de 1842 y en unión de Ana
Bishop, Bolchsa y Valtellina, efectuó
grandiosas veladas, a decir de los cronistas de ese tiempo, en el entonces
llamado Teatro !\'acional. Hcrz, extrañado de que nuestro pais no tuviese
un Himno Nacional, en e] año de 1949,
se propuso escribir la música de uno,
para lo cual publicó en los periódicos
de la capital un suelto en el que ofrecía dar a la República un canto especial que mereciera la aprobación como Himno Nacional y exaltando a los
poetas y escritores mexicanos para
que escribieran la letra correspondiente, la que debía ser remitida a su domicilio, que era la habitación número
44 del Hotel del Bazar.
Inmediatamente, la famosa Academia Literaria de San Juan de Letrán,
a invitación de la Junta Patriótica establecida por entonces en la capital, el
14 de agosto de ese afio 1842, abrió un
concurso nacional convocando a todos
los poetas mexicanos para escribir la
letra que deseaba el artista Herz y
nombrando al efecto como jurado a
los distinguidos escritores don José
Ma. Lacunza 1 don José :Ma. Pesado,
don Manuel Carpio, don Andrés Quintana Roo y don Alejandro Arango y
Escandón. Los poetas mexicanos con
verdadero celo patriótico enviaron sus
composiciones y, en 1a sesión solemne
del 4 de septiembre siguiente, se dió
cuenta con dieciséis composiciones,
resultando premiadas las de los litera-

Armas y Letras + Pág. 2

tos don Andrés Davis Gradburn, a
quien nos hemos referido al principio,
y la de don Félix Ma. Escalante.
Leido el dictamen de los jurados,
ambas composiciones fueron enviadas
al artista Herz, quien inmediatamente
escribió la música de aquel himno, la
cual se imprimió y aún se tocó y cantó en el Teatro Nacional; pero, como
es sabido, no llegó a popularizarse ni
menos a tocar las fibras del sentimiento patrio nacionaJ. Sólo como un complemento de este bosquejo histórico,
damos a conocer el Coro y una de las
estrofas de las que fué autor Davis
Bradburn:

"Truene, truene el cañón, que el ac~ro
en las olas de sangre se tiña
al combate volemos, que ciña

nuestras sienes laurel inmortal.
Nada importa morir si con gloria
una bala enemiga nos hiere,
que es inmenso placer al que muere,
por su enseiia triunfante ondear.

l

J

Una de las estrofas dice:

Se remonta a las nubes el águila
vencedora, tremolando su emblema,
y destroza, al volar, la diadema

que intentara su vuelo abatir.
Muestra México al mundo su nombre

tricolor la bandera flotante,
y su pueblo de gloria radiante
ha jurado guardarla o morir . : ."

Fué otro extranjero, también notable músico, el pianista Carlos Bochsa,
quien viendo el ningún éxito alcanzado por el himno de Herz, compuso un
canto patriótico que dedicó al entonces presidente de México, don Joaquín
de Herrera, con letra debida al poeta
habanero don Juan Miguel de Lazada
y cuya composición tuvo el Coro siguiente:

•

Mexicanos alcemos el canto
proclamando la hermosa igualdad,
al oírla los ecos repitan

otras autoridades, entona violento su toria para la música, el filarmónico
canto inmortal, la joven musa del poe- don Juan Bottesini compuso un himta recitó, con la voz estremecida por no, adaptándolo a la letra premiada,
el llanto, el Coro y las estrofas que ha- estrenándose el 13 de junio de ese año
brían de servir de pauta para· que Jai- para celebrar el cumpleaños de Santa
me Nunó diera rienda suelta a su pe- Anna. La letra de González Bocanegra,
gaso musical. La concurrencia aplau- con esa música, fué bellamente cantadió esa letra con gran ardor y vaticinó da por la excelente diva Enríqueta
que el premio sería para Francisco Sontang, y las estrofas, por las cantanGonzález Bocanegra. Este, al fin , se tes italianas la Fiorentiní, la VetU, la
dispuso a enviar su composición al Casini y la señora de López, así como
concurso lanzado por Santa Anna, por · los tenores Posselini Arnoldi, Rocco y
conducto de la Secretaría de Fomento, Spolli, Solares y el cuerpo de coros de
cuyo titular era don Joaquín Vcl:iz- la ópera qu e actuaba en el Teatro Naquez de León, basándose en la convo- cional.
catori a que fu é dada a conocer el 12
de no,·iembre de 1853, bajo la firma
:\Iás tarde, Santa Anua', por el misdel integro hacendista don Miguel Ler- mo conducto de su Secretaría de Fodo de Tej ada, oficial mayor de dicha mento, expidió una nueva convocatodependencia federal.
ria para el concurso musical, integrando el jurado calificador los notables
De lo m{1s granado de la intelectua- maestros músicos, don José Antonio
lidad mexicana fué escogido el jurado Gómez, don Agustín Balderas y don
califi cador, por lo que figuraron en Tomás León.
él los distinguidos literatos don José
Bernardo Couto, don Manuel Carpio y
Don Jaime Nunó se valió del célebre
dou José .Joaquín Pesado-. Ya la his- guitarrista Narciso Basols, que a la
toría literaria ha sefi.alado C1 paso de sazón daba conciertos en la capital,
tan jnsignes portaliras r epresentativos para signar con las letras de su nomde lq poesía mexicana de la mitad del bre y apellido, "J. N.", y ocultar así
siglo pasado, por lo que. no nos deten- más su paternidad , haciendo que didremos a proclamar sus excelencias cho músico copiara la partitura, para
poéticas. El 8 de febrero del año si- qu e así no se conociera por quien esguiente, 1854, fué publicado en el Dia- taba escrita la música. Era, como es
rio Oficial el dictamen de los califica- sabido, Nunó de origen español, pues
dores en el que se otorgaba el primer nació en San Juan de las Abadesas de
Jugar y el premio que "según su méri- la provincia de Gerona, en el mes de
to", afirmaba el dictamen, correspon- septiembre de 1825. Vino a México,
día a Ja composición de Gonz{1Iez Bo- traído por Santa Anna, quien lo conoció en la Habana y lo nombró Director
canegra.
General de Bandas de Música MilitaEntre las rompos1c10nes enviadas, res. Esta era la razón por la que Nunó
se encontraron producciones de gran deseaba conservar el incógnito, que al
mérito de los poetas José Ma. Esteva, fin tuvo ·que descubrir, después de
Félix Homero, José Ma. Monroy, Félix que por los periódicos se instó al oculMa. Escalante, Francisco Granados to autor de aquella bella música para
Maldonado, José Hivera y Hio y Fran- que se presentara al ministerio a dar
cisco Villalobos; pero ninguno con el su verdadero nombre y a _c omprobar
vuelo patriótico de la de nuestro in.- su calidad de autor. Así lo hizo don
Jaime, después de instrumentar su
mortal cantor.
canto patriótico para bandas, voces y
Como no se había lanzado convoca- coros. Tras de largos y concienzudos

Libertad, Libertad, Libertad.
Una de sus estrof.as dice:

Alas Casas Editoriales
y a los Señores Distribuidores y Libreros
del Continente

Plaza del Colegio Civil,

No más guerra, ni sangre, ni luto,·
cesen tantos y tantos horrores,
que la sien coronada de flores
ll'iunfadora levante la paz.

El mismo efecto que el antes mencionado himno causó este nueYo, pues
no llegó a popularizarse.
Estaba escrito que había de ser un
mexicano, un buen poeta, un patriota,
que aunque afiliado siempre al partido conservador, hizo Yibrar su estro,
recogiendo el sentir de miles de corazones mexicanos, para hacerlo brotar,
como un torrente prístino, lleno de
vuelo glorioso en sus estrofas, · que,
aun consideradas dentro de la más estricta crítica literaria, sobrepujan a
todos los cantos nacionales de otros
países.
Leyenda o realidad , la historia ha
recogido el cuadro maravilloso en el
cual vemos a una hermosa joven, instando hasta la terquedad al poeta, ·cuya humildad lo hacía no pretender
contender con los grandes ingenios
mexicanos, por lo cual una vez que
preparó una de las piezas de la casa
número 6, de la calle de Santa Clara,
calle de grata memoria, pues años después había de vivir en dicha ca1le la
inmortal Rosario de la Peña, que mereciera la inspiración de Acuña en su
popular y bello Xocturno; alli quedó
el poeta preso, mientras componía la
letra de nuestro fremante Himno Nacional. Pocas h eras después el cautivo salió de su encierro, todavía con
los ojos empañados por las lágrimas Y,
con voz trémula, entregó a la amada
las primicias de su inspiración.
Como en el cuadro donde Rouge! de
L'isle, ante el Alcalde de Marsella Y

ensayos, se cantó con gran solemnidad
y en medio del mayor entusiasmo, lo
que babia sido declarado por el gobierno santaanista nuestro Himno Nacional. Esto s eefectuó la noche del 15
de septiembre de 1854, en el Teatro
Nacional para entonces llamado de •
Santa Anna. Las estrofas fueron cantadas bellamente por los artistas italianos señores Steffenone y por Salvi,
así corno por el coro de toda la compañía de ópera que actuaba en dicho
teatro. Este canto electrizó a la multitud concurrente, a tal grado que en
La Universidad de Nuevo León ha
un momento aprendió el himno, y sus mantenido desde su fundación un vasestrofas fueron mil veces entonadas en to plan editorial que desarrolla al tralos campos de batalla por chinacos y Yés de Publicaciones cuya circulación
liberales, como sucedió el 5 de mayo comprende a todas las Instituciones
de 1865, en que un grupo de oficiales oficiales, universitarias, académicas.
se lanzaron al combate entonando sus
ateneistas, centros culturales, sociedabélicas notas.
des de diversa índole y personas, en
América y Europa.
En los numerosos articulas que se
Entre el cuerpo de ediciones que
han publicado en la prensa del país,
se ha omitido un dato que considero aquí se imprimen figura nuestro menimportante, quizá por ignorarlo los si,ario "ARMAS Y LETRAS", que reautores de tales artículos. Este es el si- cientemente ha .establecido una secguiente: Bocanegra puso como epígra- ción -LIBROS-, en la que figuran
fe a las bellas estrofas de su himno es- comentadas las obras últimamente apatas frases, tomadas del canto "A Espa- recidas en las prensas americanas.
ña" de don Manuel José Quintana
Dada la extensa órbita de circula- pues es bien sabido que nuestros
poetas románticos de principios de la ción del Boletín a.rriba mencionado, y
última mitad del siglo pasado, toma- en interés de ofrecer al lector .ameriron como modelo la lírica española cano una juiciosa información del fonde ese tiempo, uno de cuyos máximos do y continente de la obra, cotejada
representantes era el poeta · citado- . a la luz de un · criterio ecuánime y a
Ese canto se refiere al motin de Aran- tono con la moderna interpretación
jucz, que estalló el 17 de marzo de del pensamiento científico, literario o
1808, en contra del Príncipe de la Paz, artístico. "RMAS Y LETRAS" se com(el fa vorito Godoy) , y cuyas conse- place en invitar a ustedes a coadyuvar
cuencias fueron la caída de éste y la con este propósito de orden cultural
abdicación de Carlos IV, cuando la in- que anima a la Universidad de Nuevo
vasión napoleónica en España. El pue- León, solicitándoles el envío d-e cada
blo se rebeló, y el gran poeta Quintana una de las ediciones nacidas en sus
poco después, escribió este canto, cu- prestigiosas prensas, las cuales serán
yo principio de verso dice:
objeto de nuestros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestras
manos.
" ... Dadme una lanza,
ce11idme el casco fiero y refulgente,
Los envíos deben hacerse a:
volemos al combate, a la venganza,
"ARMAS Y LETRAS",
y el que niegue su pecho a la esperanza
hunda en el polvo la cobarde frente".
Universidad de Nuevo León,
Los versos subrayados fueron los
que puso Bocanegra como epígrafe a
su poema que fuera más tarde declarado Himno Nacional.
El autor de estas lineas tuvo la buena fortuna de conocer en Monterrey
al profesor d~ piano y otros instrumentos don Rafael Bermúdez, que
poseia un ejemplar de la primera edición de nuestro Himno, publicado según se signa en dicho ejemplar por la
''Lito l\lurguía y Compafüa", que aparece en la parte inferior izquierda de
Ja carátula, y a la derecha, a la misma
altura, consigna "'Ir:iarte Lito". A la
muerte del maestro Bermúdez, pasó
dicho ejemplar a su hermana Dolores
Bermúdez viuda de Laygraat, originaria de Saltillo, quien respondiendo a
una in\'itación pública de la Secretaria de Educación, a iniciativa del gran
maestro don Julián Carrillo, se rogaba
a quien poseyera uno de los ejemplares de la primera edición de nuestro
Himno Jo obsequiara al Museo Nacional. La señora Bermúdez, dando una
muestra de patriotismo, remitió posteriormente el preciado ejemplar. Este
se encuentra en una de las vitrinas
del salón correspondiente a Historia
de la lntervención y el Imperio.

1

Portada de la primera edición del Himno Nacional

Desde entonces, ese canto inmortal
nos hace volver a los días felices de
nuestra infancia, en los que padres y
maestros nos enseñaron a balbucir sus
líricas armonías, y cuyo canto nos hace protestar in mente cumplir sus conceptos en la paz fecunda Y entregar
nuestras vidas, si fuere nec·esario, corl
la flor de esa música en los labios.

Armas y Letras + Pág. 3

Monterrey, Nuevo León,
México.
Con la satisfacción de haber señalado en las breves lineas que anteceden la resolución de una urgencia inherente a la cultura moderna, y esperando recibir en breve de ustedes el
aliento a esta sugerencia, Ja Universidad de Nuevo León les testimonia las
vivas expresiones de su más alto reconocimiento.

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la Universidad. Se reparte por canje a las Instituciones de Cultura, y
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Lic. Fidencio de la Fuente, Universidad de Nuevo León, Plaza del Colegio
Civil, Monterrey, Nuevo J..eón, México._

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1

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IL A

1040 OIAS • U tlt! ♦ IIZ ♦ 71HZ+201t11Hl ♦"

IR. A

En el curso de la investigación de que ahora hago síntesis, consulté dece
de libros sobre astronomía antigua y moderna y ello me permite afirmar, lanl!
en lo que se refiere a los tiempos pasados como a los actual_es, y en lo que coa.
cierne a todas las culturas que registra la historia, qu~ no ex1_ste _un medía de ex.
presión de cálculos astronómicos, ni siquiera semeJan~e! d1rig1d? a indicar la
duración de las revoluciones sinódicas de lo_s planetas v1síb!es a simple vista, 111
la forma que con tan supremo ingenio lo hicieron los astronomos del Anáhaae
en la Piedra del Sol, llamada también Calendario Azteca.
En octubre del año pasado di a la publicidad el resumen de /a primera etapa de mis estudios sobre la descripción de la Piedra del Sol Y en dicho resuniea
adverti al referirme al segundo circulo grabado en el monumento, que ea el
que co~tiene el emblema del Nahui Olin, que aún cuando dicho emblema ])Odia
representar la Leyenda Cosmográfica de _los Soles, era pre~um1ble _que dado el
carácter cronológico-astronómico de la Piedra ~el Sol, las msc~1pc1ones qne figuran en dicho signo tuvieran relación con fenomenos planetar1os..
.
Ahora estoy en posibilidad de expresar que tal sospecha quedo conf11'111ada,
puesto que el total de los signos inscritos en e\ segundo c!rculo, Y qu_e coinciden
con jeroglificos correspondientes a 7 de l~s dias de 1~ vemtena que mtegr~ el
mes azteca al ser inscritos en el calendario de 260 dias llamado Calendario lli,
tual O Ton'alpohualli, señalan con toda evidencia periodos planetarios comp
tos, fracciones de períodos o lapsos .calendárícos, que a su vez tienen relaciGt
con el cómputo de movimientos planeta¡-íos.
En virtud de Jo anterior, puede considerarse que el segundo círculo de la
Piedra del Sol con los signos mencionados, es idéntico en su objetivo a los eut,
dros O tablas de revoluciones planetarias que figuran en las cosmografla
modernas.
La demostración del aserto anterior es la siguiente:

H• 210 OIAS

•

"'

J

ID IE IL

Los signos que componen el conjunto del Nabui Olín: 4 Olín, 4 Ehécatl, 4
Quíáhuitl, 4 Atl y 4 Océlotl, inscritos en una sucesión de calendarios de 260
dias, entregan los siguientes periodos de tiempo entre fecha y fecha.
De 4 Olin a 4 Ehécatl, 65 días, es decir la cuarta parte de un calendario de
260 días y la novena Y la doceava parte respectivamente de revoluciones sinódicas de Venus Y de Marte.
De 4 Ehécatl a 4 Quiáhuitl, 117 días, o sea una revolución sinódica de 11ercurio más un dia Y también, la quinta parte de una revolución sinódica de Venus. (117 x 5 = 585 días).
La suma de días de 4 Olín, a 4 Quiáhuitl, es 182, cifra que corresponde a
media revolución terrestre menos medio día (182 x 2 - 364 días).
De 4 Quiáhuitl, a 4 Atl, 130 días, o sea medio calendario de 260 días y también igual a la sexta parte de una revolución sinódica de Marte. (130 x 6 = 780
días).
'
La suma de días entre 4 Olín y 4 Ali, es 312 días o sea un calendario de 260
días más una quinta del mismo calendario. (260 más 52 = 312).
De 4 Atl a 4 Océlotl, 65 días, suma ya analizada anteriormente.
De 4 Olín, a 4 Océlotl, 377 días, cifra igual a una revolución sinódica de
Saturno menos un día.
,
De 4 Océlotl, a 4 Ehécatl, 208 días, o sean cuatro quintas partes del calendario 260 días. (52 x 4 = 208).
De 4 Olín, a 4 Ehécatl, 585 días o sea una revolución sinódica de Venus,
menos un día.
.
De 4 Ehécatl, a 4 Olin, 195 días, o sea la tercera parte de una revolución
sinódica de Venus y la cuarta parte de una revolución sinódica de l\larte.
(195 x 3 = 585 días; 195 x 4 = 780 días).
En el sistema de desciframiento se aplicaron tocias las hipótesis factibles de

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Raúl :-(QRIEGA

lectura, de acuerdo con el estilo de inscripción jeroglífica de los antiguos mexicanos, y por exceso de precaución, incluso, se modificó en tres ensayos el sistema de la lectura corrida, con ]a interpolación de la fecha 4 01in y asimismo, se
agregaron como elementos nuevos en la cuenta los días 3 y 4 CóhuaU, por razones que se explicarán en el estudio definitivo al que corresponde esta síntesis.
Las seis hipótesis, desarrolladas con el método arriba indicado, son todas
ellas concurrentes, por más que, conforme a mi criterio, pueden considerarse
como más precisas las tres primeras. A la tercera de estas hipótesis corresponden los diagramas que acompañan esta nota .
La siguiente parte de este capitulo de la descífración de la Piedra del Sol,
se refiere a los signos que en el mismo segundo circulo de la Piedra est3.n grabados en la parte superior e inferior del emblema del Nahui Olin, los signos son
los siguientes:
Signo llamado del "Guerrero Muerto'':, compuesto a mi entender por varios
símbolos planetarios; además, los signos 1 Quiáhuítl, 7 Ozomatli y 1 Técpatl.
Del primer día del calendario de 260 días, 1 Cipactli a 1 Quíáhuitl, se computan 78 días o, sea la décima parte de una revolución sinódica de Marte.
Del signo de 1 Quíábuítl, al signo 7 Ozomatlí, 32 días. Es de hacerse notar
que el numeral 7 está grabado en la Piedra del Sol con dos unidades separadas,
es decir dos discos frente a la cara del Ozomatli y 5 discos, de menor tamaño en
la parte posterior. La inscripción, en esta forma, demanda que se le analice cuidadosamente, porque hay espacio suficiente en esa porción de la Piedra del Sol
para que pudieran haber sido inscritos los siete discos numerales juntos. Por
esta razón, me inclino a señalar una posibilidad; que con numerales grabados
como antes se indicó, los astrónomos constructores del monumento hayan queri•
do indicar una data de 32 días y medio, (32.5 igual a la octava parte de un ca(Pasa a la Pág. 8)

Claves de los signos externos
del Nahui O/in.
"SIMBOLO DEL GUERRERO

1040 días: 4 Calendarios de 260 días.

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�Elisa "divinamente transformada", fué la primera en leer
el Himno Nacional y en tener la seguridad del triunfo:
••• que el amor de las hijas y esposas,
también sabe a los bravos premiar.
(Viene de la la. pág.)
Sólo así el poeta, premiado por el corazón antes de serlo por
la razón, pudo recobrar la libertad.
El Ministerio de Fomento, en la comunicación que envió al
"Si la Patria debe a González Bocanegra las viriles estrofas
jurado, el 9 de diciembre de 1853, autorizaba a esta comisión ca- de nuestro Canto Nacional, González Bocanegra debe a Elisa la
lificadora tanto para que eligiera la composición "de mayor mé- gloria que, al escribirlas, alcanzara." El Him!1o Nacional es, ~sí,
rito literario", como para que manifestara cuál debería ser el pre• romántico por su origen y épico por su destino y por su estilo;
mio, puesto que no se había precisado en la convocatoria. . .
femenino y masculino a la par: humano.
He aquí el dictamen del jurado, tan breve como dec1s1vo,
Posteriormente Bocanegra retocó el poema antes de ser enque publicó el Ministerio de Fomento, en el "Diario Oficial", el tregado al jurado. "No salió desde luego ~e manos de ~u autor
5 de febrero de 1854: "Sometidos al examen del E.S.D. José Ber- del todo perfecto; antes bien, algunas post~riores correc~1ones su•
nardo Couto y de los Sres. D. Manuel Carpio y D. Joaquín Pesa- frió que no poco lo mejoraron." He aqui la labor de hma.
do, las veinticuatro composiciones poéticas que se presentaron a
' La estrofa IV, como va lo consigna Revilla que vió el origi-.
esta Secretaría, en virtud de la Convocatoria publicada el 12 de na!, ofrecía esta versión en sus versos 1, 2 y 3:
Noviembre último, ha sido calificada de mayor mérito la siguien•
Del Caudillo feliz de Zempoala
te, de la que resultó ser autor, al abrirse el pliego cerrado, que llete defiende el acero terrible •••
vaba su epígrafe, el Sr. D. Francisco González Bocanegra •••"
El será de tus hiios, ¡oli patria!
Después de transcribir el Himno y afirmar que "habiéndose con• ·
El adjetivo "fiera" de ·í a estrofa VIII fué sustituido por "arformado S.A.S., el General Presidente con el parecer de la Comi- diente":
sión Calificadora", se estipulan los requisitos para el certamen de
Y el que al golpe de ardiente metralla •••
la música. Firma el documento don Miguel Lerdo de Tejada.
En la estrofa VII, el poeta cambió "Estado" por "huestes", ·
La patria tenía su Himno y su poeta.
que tiene mayor significación poética. Toda una estrofa fu~ su•
Aunque la convocatoria advertía que sólo debería abrirse el primida por Bocanegra, y con sobrado acierto; porque, a mas de
pliego de la composición premiada, quemándose las demás"; no incidir en pensamientos ya expresados, carece de la fuerza y contardaron en saberse los nombres de algunos de los otros veinti• tención de otras estrofas:
trés concursantes -no el número equivocado que dió Sosa-,
De soldados la turba violenta
entre quienes figuraban literatos de renombre por aquellos días,
no profane los patrios hogares,
menos renombrados hoy, tales como José María Esteva, José Maque no venga con torpes cantares
ria Monroy, Félix Romero, Félix María Escalante, Francisco
de la virgen la paz a turbar.
Granados Maldonado, Francisco Villalobos y José Rivera y Río.
Que no humillen ante ellos vencidos
"De los restantes no tengo noticia, escribe Sosa; pues dato
nuestros padres las frentes rugosas;
es éste que debo a uno de los q1;1e concurrieron a aquella noble
muertas hallen las hijas y esposas
lid."
los que piensen, su honor mancillar.
¿De qué manera participó Bocanegra en el certamen?
Estas correcciones, sobre la letra menudita y rápida del maA pesar de la convocatoria, parecía retraído. "Por mera nuscrito, pueden observarse en la copia autógrafa, que pasa por
modestia -señala Revilla-, se negaba a tomar parte." "Se sen• ser la primera "en limpio" del poeta, publicada por "El Impartía un tanto cohibido para medir sus armas con los caballeros del cial" en 1909 y recogida más tarde en el libro del doctor Beltrán,
ideal que contendían en aquel brillante duelo de poesía trascen• si bastante desleída; junto con una fotografía del viejo y pequeño
dental. Sus compañeros habían fracasado en sus fraternas insi• escritorio de cuatro patas.torneadas, donde se redactó el Himno,
nuaciones." "El poeta no tenía fe en los certámenes, y por 'ese más otra vera efigie de esta otra musa mejicana.
motivo vió con indiferencia la convocatoria."
El manuscrito del Himno estaba redactado en papel carta
Fué necesaria la insistencia y el amor de su prometida de cuatro cuartillas; falta la página centraL -La tinta, empalideci-aún no esposa, como alguien supuso-, para decidir al poeta. da por el tiempo, no se ha borrado aún y permite leerlo con fa.
En efecto, la esquela de matrimonío está fechada el 8 de junio de cilidad. La letra es elegante, pequeña, "casi femenína", si no
1854, cuatro meses después del resultado y más antes de la com• fuera por unos rasgos finales que le dan un sello de fuerza, de
posición del Himno.
carácter.
Aquella insistencia tan confidencial de la novia debe aclaLa primera edición del Himno, limpia y decorosa, fué realirarse, para tranquilidad de algún timorato. Elisa era aceptada zada en 1854, en la imprenta de don Vicente Segura Argiielles
en la familia como ya próxima esposa del poeta, quien además
-calle de Cadena número 10-; llevaba al frente una dedicat0•
era su prima, y fácilmente podía entrar y salir de la casa de sus
ria y una carta de Bocanegra al general Santa Anna, promotor
parientes.
del certamen.
El licenciado Manuel G. Revilla nos ha conservado las cirCuando éste regresó a la capital, derrotado en Acapulco
cunstancias interesantísimas de la composición del Himno, rati-lo
hemos
anticipado-, las dos compañías de ópera que a la
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ficadas plenamente por el yerno de Bocanegra: "Las c1rcunstan•
sazón actuaban en Méjico, quisieron adular al Presidente ofredas que usted narra --escribe Serralde a Revilla- son rigurosaciéndole estos festejos. Mientras en el Teatro Oriente se cantó el
mente exactas; las oí varias veces referir á la misma señora de
"Himno a Santa Anna", cuya letra fué escrita por González BoBocanegra, mi madre política."
canegra
-a quien la compañía "tributa las . más expresivas gra•
Elisa conocía la facilidad de versificar de su primo; había
leído sus anteriores poemas, los amorosos y los patrióticos; desea• das por haber accedido a las súplicas y haberse prestado gustoso
ba compartir con él, la esperanza y la gloria. Mas como sus ins- con sus talentos"-; en el Teatro Santa Anna, un día antes de la
tancias resultaron vanas, comprendió, fina intuición de mujer, función del Teatro Oriente, la noche del 17 de mavo de 1854, se
que el hombre, como en el Paraíso, seria más fácilmente "venci- cantó por primera vez en público nuestro Himno Nacional, con
música del maestro Juan Bottesini, director de la Compañía de
do por la astucia que convencido por la razón".
Opera Italiana "René Masson".
En una de las piezas más distantes de la casa de Bocanegra
Premiada la música de Jaime Nunó --entre los quince
-número 6 de la calle de Santa Clara-, dispuso los útiles necesarios para escribir; hizo entrar al poeta con cualquier fácil pre- compositores que concurrieron al certamen-, en la declaración
texto, poco antes que éste marchara a sus ocupaciones; y lo ence- oficial del 13 de agosto de 1854; el Himno se estrenó el 15 de sep•
rró con llave, advirtiéndole que no le abriría mientras no escri- tiembre en el mismo teatro, tal cual es hoy, en indecible armonía
y difícil y soberbia emulación de letra y música. Revilla juzgó
biera el deseado Himno.
que
Bocanegra había triunfado sobre Nunó.
En vano Bocanegra protestó, suplicó y alegó trabajos urFrancisco· Sosa, equivocadamente, escribe que el Himno se
gentes. "Conociendo la firmeza de su carcelera .de ocasión ••• ,
estrenó
el 11 de septiembre argumentando que en esta fecha co•
pareciéndole no encontrar más remedio que ceder ante la resolumenzaban
las fiestas patrias.
ción de su novia, se resignó, puso manos a la obra ... , y pensan•
He aquí i;l programa del memorable 15 de septiembre de
do en sus dos grandes ideales -su patria y su Elisa-, hizo bro•
1854:
"A las 7 de la noche), la Junta (cívica), que se reunirá en
tar de su mente pensamientos patrióticos que versificados, forel
gabinete
del Gobierno del Distrito, se _dirigirá al Teatro Santa
maron su más notable composición poética."
"A las pocas horas" --dice Revilla-; "después de cuatro Anna, seguida de una compañía de granaderos de infantería con
horas" -puntualiza Díaz de León-, a las seis de la tarde, entre• música. Luego que lleguen SS. AA. SS. se cantará allí el Himno
gaba a su novia, por debajo de la puerta, la composición ter- Nacional; se pronunciará la arenga cívica por el S. D. Francisco
minada.
Pasa a la Pág. 8

POETA DE LA PATRIA

Armas y Letras + Pág. 6

El Origen ..

• •

Viene de la ta. Pág.
disminuían secretamente las proporciones de oro o de plata que legalmente debían contener las monedas.
Contra las dificultades que entrañaba la variedad infinita de monedas y
los peligros de las frecuentes falsificaciones, el cambista resultaba un personaje insustituible y las tiendas de los
cambistas eran los sitios más frecuentados por todos los que tenían que
afrontar problemas de las equivalencias y calidades de las monedas. Dado
el alto valor de los servicios de los
cambistas, éstos cobraban un elevado
tipo de interés, y tenían ingresos muy
considerables.
En Holanda. donde se cruzaban la
mayor parte de los caminos de la Europa Central y a donde llegaba también buena parte de los productos de
la India y de América, se acumulaban
grandes cantidades de monedas de todos los países y resultaba ventajoso
depositar en el Banco de Amsterdam
el dinero. El Banco daba a los comerciantes la seguridad de volverles la
misma cantidad de monedas con un
valor idéntico; quien depositaba su
dinero en el Banco de Amsterdam, recibía con este hecho la garantía de
que al cabo de un tiempo, cuando necesitara su dinero, le serian devueltas
monedas con el mismo peso, con la
misma calidad de metal y el mismo
valor. Así nació la categoría y la costumbre de uso de un dinero de banco,
distinto del dinero común y corriente,
porque el prestigio del Banco era una
garantía, de que las monedas que recibía y entregaba, eran de la calidad
debida.
No estarnos hablando todavía de la
creación de los billetes, sino solamente de que el Banco, con sus especialistas pesadores y tasadores, aceptaba
y daba sólo monedas de calidad debida y uniforme, cosa que los particula-

UNIVERSIDAD DE
1
1

11

NUEVO LEON
Rector
Lic. Raúl Rangel Frias
Secretario
Dr. Humberto M. Cantisani
Jefe del Departamento de
Acción Social Universitaria
Lic. Fidencio de la Fuente

OBRAS DE RECIENTE EDICION:

Correspondencia Juárez-Vidaurri. Tomo l. (Compilación del Lic. Santiago Roe!) ........... . ...... $10.00
Etica, por el Lic. Genaro Salinas Quiroga. (Obra de texto en el Bachillerato de la Universid•d de Nuevo
León y en diversas Instituciones cu'lturales de la República)
Para estudiantes . . . . . . . . . . . $ 9.00
Para el público ............ $10.00

De soledad y otros pesares (Poema,
de Pedro Garfias) ......... $ 5.00

res no estaban en posibilidad de hacer; por esta razón el dinero de Banco, costaba 8 ó 10% más que el dinero
común y corriente.
El tipo del banquero evolucionó de
una manera rápida; en Roma, era primeramente un empleado judicial, a la
manera en que ahora lo son los notarios; en la Edad Media eran cambistas
Y también usureros, y cuando llega el
Renacimiento el banquero era casi un
aYenturero, que traficaba con las concesiones y los privilegios del poder
público; en ocasiones era un comerciante próspero que prestaba dinero
al monarca para facilitar su propio
comercio, o a cambio de privilegios
para crear empresas comerciales o industriales. Este tipo de banquero descrito en los libros de Honorato de Balzac y de Alejandro Dumas, era ante
todo, un hombre que afrontaba los peligros de cada una de sus operaciones
. que siempre constituían un verdadero
juego de azar. Los Figuer, los Médicis,
los Pereyre, los Roschild fueron los
típicos banqueros aventureros que se
jugaban, no sólo su C1'pifal, sino la vida y todos sus privilegios, a la elección de un monarca o Q la realización
de acontecimientos políticos. Con frecuencia los banqueros aventureros, se
cnrique~ían rápidamente, y en ocasiones su prosperidad era al mismo tiempo Ja causa de su perdición, porque
el monarca, de un golpe, por violencia, recuperaba todo Jo que el banquero había acumulado.
La tarea de los banqueros en el
mundo moderno no consiste en forjar
el porvenir económico del mundo, sino en asegurar a los ahorradores y los
jefes de las empresas, Ja conservación
de sus capitales disponibles, a la vez
que darles un racional empleo. Quiere
esto decir que las características del
banquero moderno difieren notoriamente de las del banquero de la Edad
Media, identificado como cambista y
usurero, y Jas del banquero del Renacimiento, identificado corno un aventurero, ligado a los azares de la po1itica. Al considerar por una parte el papel de los Bancos, y por la otra, la función ele los banqueros, se advierte que
los cambios que el tiempo ha determinado en las características de los banqueros son mucho mayores y esenciales, que rl número y la naturaleza de
las operaciones bancarias.
En los Bancos, lo mismo que en la
industria y el comercio, el desarrollo
ha obligado a la especialización, y si
en nn principio los Bancos concentraban monopolizando todas las operaciones, ahora son cada vez mús especializados, y en lugar de monopolizar
lodos los capitales, en lugar de realizar todas las operaciones, cada Banco
se consagra a alguna actividad. En
virtud de la actual gran especialización resulta dificil hacer una clasificación de los Bancos en las memorias
del Banco de México, S. A., se consideran tres categorias de operaciones:
las de Banco Central, que rea1iza el
Banco de ~léxico, S. A.; las especiales,
que como parte de las funciones gubernamentales realizan los Bancos Nacionales, en los que existe una participación del gobierno, y la tercera y
mas numerosa, qu ese denomina Instituciones Privadas de Crédito. Hay
otras muchas conocidas con las denominaciones de: Bancos de Depósito y
Ahorro, Banco Hipotecario, Banco de
Descuento, Banco de Fideicomiso; y
Jos Bancos especializados como Banco Industrial, Banco Ganadero, Banco
Agrícola, Banco Minero, Banco de
Transportes, Banco de Emisión, Banco
de Ja Reserva Federa], etc.
Los Baccos, como en todas las actividades económicas, tienden a la concentración; los Bancos con mejor es~
tructura y organización que poseen
más contactos, Began a acumular grandes capitales, en uno o en varios paí-

ses. De este modo podríamos hacer
otra clasificación, tomando en cuenta
el volumen del capital y la amplitud
de los campos con que operan; así vemos que en Inglaterra son famosos los
4 grandes. En México podríamos hacer una lista de..4 ó 5 Bancos cuyos capitales reunidos nos darían más del
50 % del total de las operáciones; Jo
mismo puede hacers~ en los Estados
Unidos, en Canadá, en Argentina o en
Brasil.
Con los ejemplos expuestos hemos
ilustrado tres tipos de clasificación.
con bases y objetivos diferentes: 1.-Si
son privados, si son con participación
estatal, o si son Bancos de Estado.
2.~Conforme a las operaciones en que
se especializan, podríamos hablar ele
Bancos de Depósito, de Ahorro, Hipotecarios, de Emisión, de Descuento,
etc., y 3.~Si atendemos a la proporción de los capitales totales que manejan, podríamos hablar de los Bancos principales, que concentran la ma-"'
yor parte de los capitales, y de los
Bancos secundarios, los locales, las sucursales, etc.
El concepto de Banco Central apareció al principiar el siglo XX, y desde entonces ha experimentado una
evolución progresiva en varios países.
En algunos lugares, un Banco antiguo ha adquirido gradualmente la posición de Banco Central, por haber logrado el derecho exclusivo de emisión, y de efectuar las operaciones
bancarias del Estado; en un principio
no se llamaba a éstos Banco ce-ntral,
sino simplemente Banco de Emisión 0
Banco Nacional. Algunos de ustedes
preguntarán ¿ qué el Banco de Inglaterra fundado en 1694, el Banco de Francia fundado a principios del siglo XIX,
no contradicen la afirmación de que
la Banca Central nació con el siglo
XX? Para responder repetimos que las
características, las funciones del Banco Central, empiezan a delinearse y a
tomar ya un carácter especifico, hasta
principios del siglo XX, pero muchos
Bancos particulares, que por su prestigio realizaban desde antaño algunas
operaciones o actividades que hoy se
consideran propias de un Banco Ceo•
tral, ]legaron a serlo con el transcurso
del tiempo, y tal es el caso del Banco
de Inglaterra, del Banco de Suecia, del
Banco de Francia, y del Banco de
Amsterdam, Bancos muy antiguos, con
gran prestigio y una gran solidez financiera, que por desempeñar operaciones tipicas de Banco Central, llegaron posteriormente a adquirir este carúcter.
LHs primiti,·as funciones de los
Bancos Centrales fueron las de regular
la emisión de billetes, sujeta a limitaciones impuestas por el Estado, y
mantener el patrón oro o el de plata
en los casos en que los había; posteriormente esos Bancos de emisión adquirieron otras funciones y facultades,
hasta llegar a la categoría de Bancos
Centrales con el significado que ahora es más o menos uniforme en todo
d mundo. Algunos Bancos Centrales
surgieron de otros Bancos Comerciales antiguos, prestigiados y de gran
solidez, como es el caso del Banco de
Inglaterra, del de Suecia, del Banco
de Francia, cte.
Si Europa es el Continente donde la
mayor parte de los Bancos Centrales
tuvieron origen en un Banco Privado
antiguo, América Latina es el Continente donde los Bancos Centrales fueron creados especialmente para e~as
funciones. El Banco de México, S. A.,
el Banco del Perú, el Banco de Argentina, el Banco de Venezuela, el Banco
de la República de Chile, el Ban~o de
la República Oriental del Uruguay.
fueron original y expresamente crea&lt;lus para desempeñar las funciones de
Bancos Centrales.
Existe en la actualidad un grupo en
etapa de transición hacia Banco Cen-

Armas y Letras + Pág. 7

tral; no es fácil que al nacer un Banco
Central en un país, en donde la estructura financiera es primitiva, desempeñe sus funciones de la misma manera
c¡ue las instituciones de los países, con
un alto desarrollo financiero; y por
e1Jo tendremos que considerar un tipo
intermedio de Banco Central, que sólo
cumple algunas de las funciones peculiares. El propio Banco de México,
S. A.• fue fundado con el carácter de
Banco Central en el año de 1925, pero
no puede afirmarse que desempeñaba
las funciones de un Banco Cenrtal, sino hasta después de 1932. El lapso de
transición fue empJe·ado por el Banco
de México, para ayudar a Ja estructuración financiera y crediticia del país.
Los bancos de transición se encuentran y localizan en países recientes, en
los que se está estructurando el aspecto bancario.
Si nosotros analizamos ]as características de los Bancos Centrales de reciente fundación, seguramente que no
encontramos en ellos el total de las
funciones y las características de un
Banco Centra], por razón de que están
en l aetapa de organización, de estructuración de sus sistemas.
Resumiendo: los Bancos pueden clasificarse, según su especialidad, según
el tipo de intervención del gobierno,
seglm el monto y cantidad de sus ca-·
pitales. Nosotros sólo estudiaremos el
tipo llamado Banco Central, que se
inició a partir del siglo XX, no obstante que algunos como el de Inglaterra,
el de Francia, y el de Suecia seari muy
antiguos. Hay dos tipos de Bancos
Centrales: 1.-El de los antiguos Bancos Privados que por prestigio, y capacidad financiera, llegaron a ser Bancos Centrales y el de los Bancos Centrales creados original y específicamente para esas funciones. Deniro de
estos dos grandes grupos cabe uno que
llamaremos de transición, creadqs como Bancos Centrales, pero que aún no
han podido estructurar el sistema de
crédito o el sistema bancario en forma completa para realizar estas actividades.

ARMAS Y LETRAS
Organo Mensual de la Universidad
de Nuevo León

INDICADOR:

Redactores
Raúl Rangel Frías
Fidencio de la Fuente
Francisco M. Zertuche
Genaro Salinas Quiroga
Alfonso Reyes Aurrecoechea
Enrique Martinez Torres
Guillermo Cerda G.
Adrián Yáñez Martinez

Director
Lic. Fidencio de la Fuente

Oficinas
Wáshington y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León,

MEXICO

�Bocanegra fué el Himno de Méjico y uno de los más gallardos
cantos nacionales del orbe.
.
Pero ni Bocanegra ni Nunó, artistas al fin, habían contendido por el atractivo del premio material, que no_ lle~aron ~ reciViene de la Pág. 5
bir a consecuencia de la penuria del tesoro, de la 1nd1ferencia bulendario de 260 d.ías) mismos 32.5 días, que se requieren como complemento rocrática o de las azarosas circunstancias de los gobiernos. El
para compensar la diferencia que existe entre seis y medio calendarios de 365
Poco dinero que, con tantos trámites, se dió a Nunó, más que un
v nueve calendarios de 260. (365 x 6.5 = 2372.5 días = 260 x 9 = 2340 más 32.5).
· l de venta" ; pues e'l mismo,
.
premio era un "acto comercia
por su
·
De 7 Ozomatli, a 1 Técpatl, 7 dias, cifra que es la 52ava. parte de un calencuenta
litografió
la
composición
para
que,
según
el
acuerdo
del
dario de 364 dias. Si se cuenta como 6.5 días, en lugar de 7, dado que se aceptara la data de 32.5 señalada antes, 6.5 es la mitad de 13, cifra básica de la cro- Minist~rio de Fomento del 31 de agosto de 1854, fuera vendida
nología Azteca y Maya y fracción necesaria para cómputos menores de la Luna a las bandas militares de los Cuerpos del Ejército de la República.
y Mercurio.
·
"¿Sería tan modesto el premio, se pregunta Sosa, que no se
Siguiendo el sistema de la acumulación de cifras, tenemos los siguientes recreyó
conveniente decir cuál fué, en docu~ento alguno?".
,
sultados: de 1 Gipactli a 1 Técpatl, 117 días, los cuales, conforme vimos anteSegún consigna Serralde, el poeta Lms Gonzaga _Ortiz dec~a
riormente, corresponden a la quinta parte de una revolución sinódica de Venus
y a una revolución de Mercqrio menos un dia (117 más 1 = 118 días, igual a 4 que Bocanegra había recibido algunos libros de premio; pero ~m
revoluciones sinódicas de la Luna).
duda, añade, confundió lamentablemente el caso de su a,m1go
De 1 Quiáhuill, a 1 Técpatl, 39 días, o sea la quinceava y la vigésima parte, con el de Andrés Davis Bradburn, cuyo Himno de 1849 fue pre•
respectivamente, de revoluciones sinódicas de Venus y de Marte.
miado con las Obras de Martínez de la Rosa.
Con e ]objeto de que el lector pueda establecer una comparación sobre la
Serralde continúa: '.'El premio acordado en la convocatoria
ctescifración de las inscripciones y el cuadro o tabla que pueda encontrarse en
jamás
llegó a fijarse ni mucho menos adarse. Son inexactos los
cualquier tratado moderno de astronomia a continuación se reproducen las cifras promedio de ]as revoluciones sinódicas, esos mismos lapsos calculados sin apuntes de Sosa ... Asegurólo así la Señora Viuda de G~nzález
fracción, y las datas_inscritas en la Piedra del Sol:
Bocanegra. Además, teniendo yo la biblioteca de este senor, su
esposo,
allí estarían dichas obras." En seguida transcribe ~l co:
Astros visibles a
Días promedio en Lapso sin frac- Datos en el 2o. círculo
simple vista
cada periodo
ción o neto
de la Piedra del Sol
mentarlo de Davis: "Lo que son las cosas en nuestro pa1s; m1
compadre (Bocanegra), cuya composición fué elegida, nada obMercurio
115.877-1
116
117 días
584
585 días
Venus
583.9209
tuvo; y los que fuii;nos desechados, sí recibimos medallas."
Marte
779.9364
780
780 dias
Con motivo de la translación de los restos de Bocanegra y
Júpiter
399
398.8646
403 días
Nunó a la Rotonda de los Hombres Ilustres, en 1942, el Secreta•
Saturno
378
378.0919
377 días
rio
de Educación Pública, licenciado Octavio Véjar Vázquez,
29.5
Luna
29.53059
aceptó
pagar los premios adeudados, desde hacía 88 años, a los
Re\'olución terrestre
365.25
365
364 días
descendientes
de los ilustres artistas, en una sencilla ceremonia,
Se advertirá que en los casos de Mercurio y Venus, las datas de los antiguos
astrónomos mexicanos están aumentadas en un día y que, en los casos de la Tie- el 13 de octubre de 1942, en el Salón de Acuerdos de la propia
rra y de Saturno, las datas están disminuidas en medio día y en un dia respecti- Secretaría de Educación Pública; al mismo tiempo que se detervamente.
minó otorgar la nacionalidad de mejica11os a los hijos de Nunó,
Este tipo de anotación obedece al hecho de que los cómputos astronómicos don Jaime y doña Cristina, y colocar una placa conmemorativa
aztecas tenían como base ]a cifra 13 y por tanto todas sus datas astronómicas en la casa donde murió Bocanegra, en la calle de Tacuba núme•
tendían a coincidir generalmente con múltiplos o submúltiplos de esta cifra.
·
Por lo que se refiere a la cuenta de la Luna, uo encontré hasta esta etapa de ro 36 de la ciudad de Méjico.
El
cine
mejicano
aún
nos
debe
la
película
sobre
González
mi investigación ninguna referencia directa al cómputo lunar, mas es de estimarse el hecho de que 44 lunas se registran en 1,300 días o sean 5 calendarías Bocanegra, Jaime Nunó y el Himno Nacional. Optima ocasión,
de 260 dias (29.63059 x 44 = 1299.34596 = 1300 = 260 x 5).
el centenario.
Es de consignarse que múltiplos o submúltiplos del calendario -de 260 días,
Es cierto que hace algunos años filmó Mejicanos al grito de
sumados a calendarios de 260 y 360 días, sirven como cifras complementarias
para ajustar cómputos, por grupos de 9, de revoluciones sinódicas de Mercurio • guerra, con lo que sin duda se propuso ilustrar un período de
nuestra historia y glorificar al Himno. Sin embargo, el argumen•
y la Luna.
to adolece de coherencia.y hasta de emotividad y aún de exacti•
tud histórica. Falta un más exigente conocimiento así de la épo•
ca -costuml,res, lenguaje-, como en concreto de la vida de los
autores del Himno. Por ejemplo, . está equivocada la fecha de
convocatoria para la letra del Himno; el lenguaje de la novia del
poeta -"la encantadora novia", dice el "script"- tiene
Viene de la Pág. 6
mentos de vulgaridad; don Francisco nunca la llamó Lupe o Lupita; la fecha del estreno del Himno sufre nueva equivocación ;
González Bocanegra, nombrado al efecto; se leerán algunas com• . aún no se casaban don Francisco y doña Guadalupe cuando se
posiciones poéticas, alternándose con varias piezas de canto, que dió a conocer el Himno; y el estreno no fué "lo que se llama un
los artistas más distinguidos de la Compañía se han prestado vo• fracaso"; Bocanegra no murió en 1858 sino hasta el 61, indudaluntariamente a desempeñar."
blemente con una muerte cristiana.
Y he aquí la crónica de la solemnidad: "El Presidente no
D!!talles que pueden salvarse en otra película, que bien se
asistió a la fiesta por hallarse indispuesto: la asistencia oficial fué merece el tema y la ocasión.
muy reducida; pero, en cambio, el teatro estaba completamente
Joaquín Antonio PEÑALOZA.
lleno ••. Muy bien iluminado y adornado con muy buen gusto,
tanto interior como exteriormente. Los patios estaban llenos de
luces de colores, de espejos, de naranjos y de flores. En medio
había una bonita fuente. En el interior, se formó un salón que
abrazaba todas las lunetas y gran parte del palco escénico, en cu•
yo fondo había un dosel, debajo del cual tomaron asiento el se•
BENDICION
ñor Gobernador y los miembros del Ayuntamiento. Los palcos
estaban adornados con las banderas nacionales, con flores y con
Rafael Heliodoro VALLE.
unos bonitos candiles chinescos ••. El discurso del Sr. Bocanegra
nos parece bien escrito; pero creemos que en vez de detenerse
Bendigo ·el pan que suavemente labras,
tanto en los acontecimientos de Europa, hubiera hecho mejor en
pan de excelencias; y en el pan bendigo
narrar la guerra de Insurrección o en hacer conocer el sacrificio
la levadura fiel de tus palabras
de nuestros héroes ... Al fin se cantó el himno nacional del Sr.
que siempre escucho por estar contigo.
Nunó .... (las estrofas) son bonitas, nos parecieron bien es•
critas."
Pan con alma, pan en flor de trigo
El coro fué entonado por la Compañía y las estrofas, canta•
de primordial amor, dado sin tasa,
das por la primera soprano absoluta, señora Claudina Fiorentini
pan de canción, de intimidad, de abrigo,
y el primer tenor absoluto, señor Lorenzo Salvi.
rescoldo lento en silenciosa brasa.
La mejor recompensa para Bocanegra era ésta, su consagra•
ción definitiva, como poeta; su fama asegurada en este "monu•
Tu casa de oro del Perú, tu casa,
mento más perenne que el bronce"; y su popularidad nacional y
mi casa con la miel de epifanía;
un poco más. Su triunfo por la letra del Himno constituía la
pan que se queda, mientras todo pasa,
cumbre más excelsa de los acontecimientos literarios de su vida.
y pan de bendición en cada día.
Los mismos liberales aceptaron el Himno, observa Revilla,
:a pesar de que enaltece a lturbide y a Santa Anna. El himno de·
,vashington, D. C., 15 de junio 1954.

·LA PIEDRA DEL SOL

1

1

1

POETA DE LA P_ATRI A

mo•

Poe:1ía

Armas y Letras + Pág. 8

..

�</text>
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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Armas y Letras, Órgano mensual de la Universidad de Nuevo León, 1954, Año 11, No 10, Octubre </text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Organo Mensual de la Uníversídad de Nuevo León
Registrado como artículo de 2da. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de abril de 1944

D. A. S. U.

AÑO XI

NUM. JI

NOVIEMBRE DE 1954

cÍa :lunción Social Garcilaso de la Vega en la
de la Ciencia
Poesía Lírica Española
Alicia QUIROGA VILLARREAL
1

1.
1

El conocimiento científico es un proceso que se caracteriza
por la indagación progresiva de lo desconocido a lo conocido. No
es fijo o inmutable, ni se le puede considerar como establecido en
forma absoluta o definitiva, sino que, como toda actividad humana, es susceptible de ser ampliado y perfeccionado y, de hecho, se extiende y se profundiza sin cesar. Este avance de la cien•
cia, ensanchando sus alcances y haciendo que se encuentra en
estrecha conexión con las otras actividades que el hombre realiza
y, lo que es más, entre el trabajo científico y las otras actividades
humanas se ejerce una acción recíproca indudable. Fundamente, la ciencia permite al hombre conocer los distintos aspectos del
universo existente, determinando sus múltiples manifestaciones,
descubriendo incesantemente nuevos procesos y penetrando de
modo más profundo en los hechos ya conocidos. Como resulta•
do de sus investigaciones, el hombre logra conocer las relaciones
objetivas que se cumplen entre los diversos procesos universales
y, entonces, puede reproducirlos en cond_iciones defin!das y ~e
acuerdo con planes que se ha trazad.o previamente, haciendo, m•
cluso, que los procesos se desarrollen en una forma peculiar, que
se distingue de su desenvofoimiento natural. Valiéndose 4e esta
acusada intervención en los procesos existentes, que se obtiene al
aplicar los conocimientos adquiridos a la satis/acción de sus ne•
cesidades, es que el hombre ejerce su dominio creciente sobre la
naturaleza y que va logrando la dirección de las fuerzas operantes en la sociedad de la cual forma parte.
De esta manera, el trabajo científico no es una actividad
que obedezca tanto al propósito de formular teorías consecuentes
y que se encuentren de acuerdo con determinadas experi_encias o
con ciertas aserciones, sino que representa, fundamentalmente,
los esfuerzos que hace el hombre para controlar las fuerzas natu•
rales y sociales, persiguiendo propósitos prácticos.
lo tanto,
la exigencia de consecuencia_ in~erna y de ~onform1dad con las
experiencias y con los conoc1m1~~tos an~enor~s, qu~ se obs~rv~
en la ciencia corresponde tamb1en a exigencias sociales practicas Como
demuestra la historia de la ciencia en cada época,
· tan.to la dirección y el sentido que se imparte a la investigación
científica, como los problemas que se ab_o~den Y las teorías que se
proponen para resolverlos, estan cond1cwnad~s por los proble•
mas prácticos de la sociedad, se c?~ectan con estos en todo m~mento y obtienen su comprobacwn cuan~o l~gran resolver dichos problemas prácticos. En consecuencia, si el desarro~l~ del
conocimiento científico en su conjunto se encue~tr_a con~1cwna•
do en cada época por sus conexiones con la practica social, en•
tonces, podemos afirmar que los pr?b!emas fundame"!'tales de la
cienciá son problemas sociales practicos. En la medida e7: que
logra un mayor conocimiento de la naturaleza y de la sociedad,

r:or

¡;

Pasa a la Pág. 8

Garcilaso nació en Toledo, probablemente en el año 1501 o
bien en 1503. Su padre, que llevaba el mismo nombre, fué per•
sonaje distinguido en la Corte de los Reyes Católicos. Su madre
llamada Dña. Sancha de Guzmán, señora de Batres, era nieta de
Femán Pérez de Guzmán autor de "Generaciones y Semblanzas", contando también por línea paterna al Marqués de San•
tillana.
Los albores del siglo XVI se illuminaron aún más con el nacimiento de
(•ste prodigioso poeta, que liabía ele
perder Ja vido antes de la mitad de ese
siglo: el más glorioso en Armas y Letras que había de conocerse en la Historia ele la Madre Patria.
Huérfano de padre a muy corta
edad, el talentoso poeta estudió con
ahínco el latin y el griego y resto de
humanidades. Al contar los \'Cinte
afias, ya estaba al servicio del Emperador Carlos V de Alemania y I de Espalla, obteniendo en la Corte de Coruña el nombramiento de: Con tino. En
1521, fué herido en Olías. Al siguiente
año, defendió en una malograda expedición la Isla de Rodas, contra los turcos. En 1523 tomó parte en la Campaña de Navarra contra los franceses, recibiendo por este motivo r como testimonio de la 'estimación. del César, el
hábito de Caballero de Santiago.
Durante los seis años siguientes
acompañó a la Corte en sus diversas
residencias: Valladolid, Toledo, Burgos, etc., y así pudo continuar los estudios humanísticos que había iniciado en Toledo. En la famosa expedición a Rodas, se encontraba al lado de
Garcilaso, su gran amigo Juan Bosciin
y su protector y padrino D. Pedro de
Toledo tío del Duque de Alba.
Gozaba de un alto prestigio en la
Corte a decir de sus contemporáneo.
Era un perfecto cortesano, reunía las
condiciones indispensables por lo que
se refería a su linaje, agregándose a
esto ]a claridad de su ingenio, y según
parece, las condiciones físicas de su
persona: con un rostro apacible, con
cierta gravedad, y con unos ojos vivisimos, con sosiego y un tipo viril, formaban en él al hombre digno de Jos
entretenimientos literarios de la Cor~
te Imperial.

Efigie poco conocida de Garcilaso

En el año 1525 Garcilazo se desposó
con Dña~ Elena de Zúñiga, dama de la
Infanta Dña. Leonor de Austria, hermana del Emperador Carlos V, de manera que con este matrimonio seguia
en su vida cortesana y llevando la estimación de la real familia. Al parecer, el amor de la esposa no llenó ese
espíritu inquieto y anhelante, pues no
la menciona en sus hermosas poesías.
Tal vez esa boda fué concertada por el
emperador.
Desput's de la fecha de su matrimonio, empezó el poeta Juan Boscán a
usar el verso cndecasilabo, iniciándose también Garcilaso en esta tarea. Los
intentos anteriores de Santillana y
Francisco Imperial, no dieron resul-

PaJJa a la Pág. 7

�Efemérides de la Organización Carta de los Educadores Mexicanos
de las Naciones Unidas

UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

FACULTAD DE FILOSOFIA, CIENCIAS
YLETRAS

(Aceptada por la Junta Nacional de Educación Normal)

PREAMBULO:

CURSOS DE HUMANIDADES

OCTUBRE 22 DE 1954. DISCURSO POR EL LICENCIADO
RAFAEL GONZALEZ MONTEMAYOR

Los educadores gozan plenamente de los derechos del ciudadano y están obligados a cumplir los deberes y obligaciones coNuestra Universidad celebra, en esta ocasión, la efeméri- rrespondientes. Además, por el carácter de la función que de,
des de la Organización de las Naciones Unidas, organización sempeñan, contraen con la sociedad ciertas obligaciones y adcreada con el magnifico y noble anhelo de alcanzar, en este siglo quieren de ella determinados derechos. Estos deberes y derechos
tremante de zozobras, una viva y eficaz armonia entre los pue• son:
blos, y de conquistar la meta definitiva: la paz.
DEBERES

Lic. Rafael Gon:ále: Montemayor
:Me honra la representación de nuestro cuerpo docente y e] mf'jor tributo
que puedo rendir, en este acto, a tan
distinguidos maestros, es expresar con
conciencia vertical, nuestra esencia
universitaria y a la vez aflorar la inquietud c¡ue impulsa y ,•ivifica a nuestro sér espiritual para la consecusión
de las altas finalidades que son propósito de la organización de las Naciones Unidas.
La Cniversidad es, en esencia, una
idea irisad~. de vida permanente. con
los poros abiertos a todas las manifestaciones del espíritu; es, un magnífico
sér espiritual por encima de todas las
contradicciones. "La l'niversidad es
SABER, es CVLTURA, es TECNfCTDAD y es YIDA" o forma estructural
de vida.
La l'ni\'ersiclad es Saber: Emoción
Profunda; ''es tener comprensión dva
de las cosas, es saber elegir el camino
que lle\'a al hombre a la paz interior,
a la ausencia de contradicción consigo
mismo, a la plena unidad de la vida",
que es la base fundamental de la armonia entre los hombres.
La Universidad es Cultura: Cultura
es lo que nos salva del naufragio , ital, en el pleno sentido humano. uLo
que permite al hombre rivir sin que
su vida sea tragedia o radical envilecimiento"; es ímpetu, anheÍo incontenible, pasión por conocer, ''rs ánimo de
perfección espiritual por Yia del conocimiento y de la iluminación". Ser
culto, es ser un microcosmos en el
sentido de Sheller; es ser el hombre
que, en cuanto sér espiritual, dirige
desde el centro de su sér, su propia
persona, su destino, sus circunstancias, sus estimaciones e inclinaciones.
Ser culto es saber que el mundo es
problema y contradicción; es, a la vez,
creer en la idoneidad :r adecuación de
las ideas para la vida. El hombre culto es el que ama cordial y vehementemente la verdad, Ja justicia, Ja virtud,
el bien y la belleza. Es, en fin, el que
tiene un elevado sentimiento y una
firme decisión de que Ja Yida humana
sea realización de cooperación y supremo enlace colectivo.
La Universidad es técnica. Sí , porque ,·ivimos en una época que se caracteriza por el tecnicismo. Y es la
t;niversidad por su ser mismo, y por
su misión fundamental ·de estimular
1

el progreso, en sus múltiples funciones de crear, recibir, analizar, reestructurar e irradiar el conocimiento,
una de las fuerzas más activas de ese
fluir del quehacer humano. Pero es la
Universidad la que ha de interpretar
esa civilización material, la que ha de
encausarla con el propósito certero
ele iluminar al sér humano, revelándole que esa civilización material no
puede ni debe ser una fuerza ciega,
deshumanizada, que la ciencia y la
técnica no deben estar jamás al servicio de obscuras potencias que se agaJopan en nuestra época, amenazando
derrumbar los más firmes pilares de
la cultura.
Es la Cniversidacl, como baluarte
de la cuJtura, la que ha de reconducir,
encausar el espíritu del hombre mecanizado por las exigencias de la técnica
moderna, la que ha de adentrar en ese
mundo materializado, "la idea superior que armonice el hacrr económico
con la ética, la prisa con la reflexión,"
el contrasentido del impulso pragmático con el sentido humanístico de la
vida.
Saber, Cultura y Técnica, por la
función social de la l'nivcrsidad, modelan el sér del estudiante universitario, estructurando su vida; de ahi,
también, que la UniYersidad sea vida
o forma estructural de ,•ida. Y rl es_tudiantc universitario participa en el
mundo social donde viYc y en el cual
con\'ive, proponiéndose realizar los
ideales de la cultura, los ayances de 1a
civilización y de .la técnica, imprimiendo a sus actos, un alto sentido de
libertad, dignidad, justicia y honestidad, atributos esenciales para participar efectiva y eficazmente en la rcali•
zación de los postulados de superación trazados por la organización de
las Naciones Unidas.
Porque la idea directriz de la Organización de las Naciones Unidas es la
abolición en todos los pueblos de la
esclavitud física y moral, económica y
espiritual, el destierro definitivo de la
barbarie, del temor, de la inseguridad
y de la miseria, para obtener, a traYés
de la igualdad el derecho y la justicia,
la paz entre los hombres y entre las
naciones.
La creación de la GNESCO y de la
OTAN, como organización regional,
son la expresión más elocuente de la
realización efectiYa de sus postulados.
La UNESCO siembra Ja semilla del saber y la cultura en todos los pueblos.
La OTA¡\, es el parapeto inconmovible que mantiene la paz. Letras y
Armas, palabras que mas bien son
simbolos de redención en un mundo
caótico.
La declaración universa] de derechos humanos de la Organización de
las Naciones t'nidas, es la expresión
mas viva de un mundo que tiene hincados los pies ._-en la concepción valorativa más alta de la persona humana:
la dignidad.
Así, pues, reciba la Organización de
]as Naciones Cnidas, la cordial y vehemente admiración que por sus postulados, siente nuestra Universidad; y
Ja promesa que le hacemos de que, te-

La Escuela de Postgraduados de
Medicina de la Universidad

ARTICULO 19-Todos los educadores están obligados a alcanzar y sostener siempre, una alta competencia
profesional y también a cumplir siempre, a conciencia, todos sus deberes
como maestro.
ARTICULO 29-Todos los educadores
están obligados a participar activa e
inteligentemente en la formación de
politica educacional satisfactoria.
ARTICULO 39-Todos los educadores
están obligados a crear y mantener las
mejores condiciones para establecer y
conservar la confianza, comprensión
y simpatía de la sociedad respecto de
su obra.
ARTICULO 49-'fodos los educadores
están obligados a ser constantemente
leales al buen nombre y prestigio de la
Nación, a mantenerse adictos a los
principios y prácticas de Ja democracia y a defender el patrimonio cultural de Ja Nación.
DERECHOS:
ARTICULO 59- Todos los educadores
tienen derecho a trabajar en las mejores condiciones de seguridad profesional; por lo tanto, en el ejercicio de su
profesión no pueden ser molestados
de ningún modo, cualesquiera que sean
sus creencias religiosas y su ideología
social, siempre que se ajusten al conknido del Articulo 39 Constitucional y
demás leyes relati Yas.
ARTICULO 69-Los educadores tienen
derecho a un contrato de trabajo que
contenga garantías: contra la arbitrariedad en lo referente a la estabilidad
de su empleo. De un salario igual para
un trabajo igual; el monto de este salario debe asegurar a él y a su familia el
disfrute de una situación decorosa. El
derecho a pago de sueldos suplementarios y diferenciales sin discriminación. El pago de sus sueldos íntegros
en caso de enfermedad, así como servicio médico y medicinas para el y
sus familiares. El aumento progresivo
de sus salarios en un 1O9é por cada 5
allos de sen·icios, hasta obtener un aumento del 50% del salario foicial al
cumplir los 25 años de trabajo. El derecho a ]as vacaciones coincidentes
con las de los escolares con goce de
sueldo completo. El derecho a la jubilación al cumpir los 30 años de ser\'icios, jubilación que será equivalente al
último sueldo íntegro que disfrute. Las
jubi1aciones estarán sujetas a los mis-

soneramente, hemos de embuír y de
difundir, con alcances de universalidad, la idea de que el hombre se pertenece a los demás, sin dejar de pertenecerse a si mismo; es decir, que se
pertenece a los demás en la medida
que ]os demás lo necesitan, y que se
pertenece a si mismo con radical conciencia de su incanjeablc personalidad.

Armas y Letras + Pág. 2

AÑO LECTIVO 1953-54
Director,
Lic. Raúl Rangel Frías.
Secretario,
Lic. Alfonso Rangel Guerra,
Jefe del Depto. de Filosofía,
Dr. Christian Brune.
Jefe del Depto. de Letras,
Prof. Francisco M. Zertuche.
Jefe del Depto. de Ciencias Biológicas,
Dr. Eduardo Aguirre Pequeño.
Jefe del Depto. de Ciencias
Físico-Matemáticas,
Ing. Roberto Treviño.

mos aumentos de emergencia que vayan decretándose en favor de los sueldos de los educadores en servicio. Jubilación con sueldo integro por incapacidad física, mental o desempleo. El
seguro para los familiares del educador en caso de fallecimiento de éste. El
establecimiento de colonias vacacionales. Pólizas para la educación de sus
hijos en edad escolar y diferenciadas
de acuerdo con los distintos grados de
la enseñanza. Pago de sueldos íntegros, en el caso de las mujeres, durante el último mes de la gravidez y de
los dos siguientes. Ascensos en su carrera profesional, tomando en cuenta
la calidad de sus servicios y la anti-"
güedad de ]os mismos, y el establecimiento de un sistema legal y justo para el caso de aplicación de medidas
disciplinarias.

CURSOS DE HUMANIDADES
DOCENCIA
Lic. Raúl Rangel Frias,
Dr. Christian Brunei,
Prof. Francisco M. Zertuche,
Dr. Federico Uribe,
Dr. Daniel Mir,
Dr. José Hcrnández Chávez,
Prof. Roberto Bravo V.,
Dr. Agustín BasaYe,
Lic. Alfonso Cavazos,
Dr. Jorge Rangel,
Prof. Walter H. Bouchs¡iies,
Prof. Israel Cavazos,
Dr. Guillermo Cerda,
Prof. Salvador Villarreal,
Lic. Alfonso Rangel G., y
Dr. Halph B. Long.

ARTICVLO 79-Los educadores tienen el derecho de asociarse libremente en organizaciones profesionales, sin•
dicales y políticas y no pueden ser
molestados o perseguidos por esta razón.
ARTICGLO 8º-Todos los educadores tienen el derecho a una formación
cultural y profesional del más alto niYel posible; la cultura superior para
mejorarse en el ejercicio de su profesión. Ninguna circupstancia de orden
material o social debe constituir impedimento en la prosecución de los estudios futuros de los educadores.
ARTICT:LO 99-En adición a lo anterior, los educadores tienen derecho a
que el Estado de las instituciones privadas a ]as que sin·en, les proporcionen los medios materiales necesarios
para mejorar su cultura :r, en particular, becas y facilidades especiales de
viaje e intercambio, con el objeto de
perfeccionar constantemente su cultura general y profesional, ganando asi
un conocimiento directo de la vida
nacional e internacional.
ARTICULO 10.-Todos los educadores tienen derecho a ser orientados
técnicamente en su labor y a trabajar
en las mejores condiciones por lo que
ye al local y al abastecimiento de materiales y útiles, asi como el número
de alumnos, para que su enseñanza sea
satisfactoria.
ARTICVLO 11.-El material de la
escuela no debe depender de la condición social de los alumnos ni del tipo
de enseñanza, sino de las necesidades
del programa. Debe proveerse a todas
las escuelas de locales especiales que
permitan a su personal calificado asegurar los servicios especificas que les
han sido confiados: Sen·icio médico y
dental, refectorios escolares, educadón fisica, laboratorios, talleres, bibliotecas, etcétera.
ARTICULO 12.-Deben establecerse institutos, proyectos pilotos y cursos especiales a fin de permitir a los investigadores de la educación experimentar sus métodos e impulsar de este Il]Odo el progreso de la educación.

..

ANTECEDENTES

Segundo Año
Como resultante lógica o inmediata
de varias jornadas académicas en el
aspecto médico, realizadas durante varios años en la scuela de Verano de
la Universidad; y vista la necesidad
de una capacitación especializada de
la Clase Médica del Noreste de México,
2 la Rectoría de la Universidad concibió
2 la idea hace unos tres años, de crear
2 una Escuela de Postgraduados, la cual
ha tenido su logro inicial al través de
Tercer Año
la junta celebrada en la Facultad de
Hs. por
Medicina, bajo la presidencia del proSemana
Griego III (Literatura Griega)
3 pio funcionario, y con asistencia del
Latin III (Literatura Latina)
3 señor Doctor Serapio Muraira, DirecLingüística Española
2 tor de la Facultad respectiva, de los
Literatura Mexicana I
2 Doctores Salvador Martinez Cárdenas,
Literatura Iberoamericana
2 Sergio de la Garza y Abelardo Sánchez
Historia de México
2 Gutiérrez, miembros de la División de
Literatura Española I
2 Ciencias Médicas de la Escuela de Verano, del Director de la Escuela, ProCuarto Año
fesor F. M. Zertucbe y de los represen•
Hs. por
tan tes de las siguientes sociedades méSemana
Literatura Española 11
2 dicocientíficas de Monterrey, Doctores
Literatura Mexicana II
2 David Madero, Carlos lfedina Curcho,
Literatura Española ~loderna
2 Miguel Angel Quijano, Raúl Taboada
Seminario de Literatura II
2 y Salvador Martinez Cárdenas.
Estilística
Quedó en esa junta del jueves 11 del
2
Historia de España
2 que cursa creado este Departamento,
Int. a una Literatura :\loderna
bajo la dirección del propio Doctor
diversa de la Espaüola
2 Muraira, quien nombrará el personal
auxiliar y con la representación de
LICENCIATURA EX FILOSOFIA
las sociedades médicocientíficas- que
actúan en Monterrey.
Primer Año
Esta Escuela, aunque iniciará sus
Hs. por
actividades el próximo mes de enero
Semana
Griego I
3 de 1955, organizará desde luego sus
Latin I
3 funciones desde este mes de noviemEspañol I (Composición Literaria) 2 bre, para lo cual se ha elaborado el
Filosofía I
2 siguiente
2
Francés I }
uno por optar
Alemán I
2
PROGRAMA
~letodología
2
Hs. por
Semauu

Griego II (Lengua y Cultura Griegas)
Latin II (Lengua y Cult!lra Latinas)
Español II (Teoría y Téc. de la Lit.)
Filosofía II
Francés II }
uno por optar
Alemán II
Teoría e Historia de la Cultura
Seminario de Literatura I

3
3
2
2
2

La Facultad de Filosofía, Ciencias y
Letras de la Universidad de Nue,'o
León ofrece en sus Cursos de Humanidades, los estudios necesarios para la
obtención de las Licenciaturas en Letras y en Filosofía.
Se han establecido para dotar al estudioso de un acervo de conocimientos que le permitan una mejor comprensión de los problemas de la Cultura.
Segundo Año
Junto a las Asignaturas especializaHs. poi·
Semana
das, tales como Epistemología, Lógica,
Cosmología, se estudian los idiomas Griego II (Lengua y Cultllra Griega) 3
clásicos, el Griego y el Latin, que son Latín II (Lengua y Cultllra Latinas) 3
2
para el alumno instrumentos necesa- Alemán II }
uno por optar
rios para llegar a las fuentes mismas, '
2
a los textos originales, imprescindi- Francés II
2
bles en t,Sle tipo de estudios. Asi mis- Seminario de Filosofía
mo, quedan incluidos en los prograTercer Año
mas Cursos de idiomas modernos:
3
Francés, Inglés y Alemán, que toma- Griego III (Cultura Griega)
3
rá el alumno opcionalmente, y que le Latín III (Cultura Latina)
Junto a estas materias que se estuacercará a las distintas bibliografías
dian en el Primero, Segundo y Tercer
extranjeras.
Años,
el alumno debe cubrir las siEs necesario, también, que el alumno se inicie en la investigación, y pa- guientes:
ra esto se han creado los Seminarios
Hs. por
Semuua
y el estudio de la Metodología, en los
Lógica
2
cuales se intensificará y apreciará el
Teoría
e
Historia
de
la
Cultura
trabajo personal y de conjunto.
El estudiante de la Facultad de Fi- Ontología I
losofía, Ciencias y Letras tiene a su Ontología II
disposición la Biblioteca de la Institu- Cosmología
ción, así como la Biblioteca Universi- Historia de la Filosofía I
taria, donde encontrará lo relacionado Historia de la Filosofía II
Historia de la Filosofía III
con las asignaturas de los Cursos.
Psicología Experimental
Etica
PLAN DE ESTUDIOS
Historia de México
Historia de la Filosofía en México
LICENCIATURA EN LETRAS
Estética
Primer Año
Teoría e Historia de la Ciencia
Hs. por
Filosofía de la Historia
Semana
3 Psicología Racional
Griego I
3 Epistemología
Latin I
Español I (Composición Literaria) 2
Estas asignaturas se distribuyen en
2
Filosofía I
tres
años a partir del Primero.'
2
Francés I }
uno por optar
ALERE FLAMMAM VERITATIS
2
Alemán I
2 Monterrey, N. L., Septiembre de 1954.
Metodología

1.-Ciclos de Conferencias de divulgación médica.
Tiempo: 1 a 6 días.
2.-Pequeños cursos intensivos:
a) De actualización e información
de nociones nuevas para médicos ya formados.
b) De entrenamiento intensivo para especialistas sobre temas
particulares de la Especialidad.
Tiempo: 8 a 15 días.
3.-Cursos de orientacíón especializada para médicos generales jóvenes
o de iniciación en una Especialidad.
Tiempo: 2 a 8 semanas.
4.- Programas de Especialización y
entrenamiento con o sin residencia hospitalaria.
Tiempo: 1 a 2 años.
5.-Seminarios de investigación médica sobre temas clínicos, terapéuticos, etc.
Tiempo variable a juicio del Director del Seminario.
REQUISITOS DE INSCRIPCION Y
CERTIFICACION FL'IAL
1.-Entrada libre, gratuita para estudiantes y médicos.
Ningún certificado final.
2.-a) Inscripción de médicos generales previa cuota.
Diploma de fin de Curso.
a) Inscripción de médicos especializados previa cuota, particular o general, de la sociedad
correspondiente.

Armas y Letras + Pág. 3

3.-lnscripción de médicos generales
previa cuota.
Diploma final.
4.-lnscripción de médicos generales,.
de preferencia con pocos años de
recibidos, de acuerdo con las plazas disponibles en el Hospital, previo acuerdo especial y según su
currículum si hay número restringido de plazas.
Certificado final de entrenamiento
especializado.
5.-Serán organizados posteriormente.
ANTEPROYECTO PARA LA CREACION DEL DEPARTAMENTO DE ESTUDIOS PARA POSTGRADUADOS,
A.,.'&lt;EXO A LA FACULTAD DE MEDICIXA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

PROPOSITOS
1.-Programará y rea1izará Cursos y
Conferencias para Graduados Médicos, tendientes a elevar su preparación profesional.
2.-Fincar una real colaboración de la
Universidad con las sociedades
médicocientíficas de nuestro medio, para desarro11ar una acción
coordinada en pro de la cultura
médica.
3.-Procurar crear y 'superar actividades en aquellos aspectos profesionales médicos que por diferentes
circunstancias no estén acordes
con los adelantos de la época.
4.-Establecer una estrecha relación
con el personal médico de la Escuela de Medicina y del Hospital
Universitario con miras a promover la experimentación e investigación científica.

PLAN DE ORGANIZACION
1.-Integración de un Consejo Directivo presidido por el Director de la
Facultad de Medicina y en el cual
estarán representadas las sociedades científicas de la ciudad, Directores de Hospitales, Departamento de Investigaciones Científicas de la Universidad de Nuevo
León, etc.
2.-Formación de una Comisión integrada por tres personas, encargadas de la planeación y correcta
aplicación de los programas a desarrollar.
3.-Nombramiento de un Encargado
responsable de todas las actividades del Departamento, que sea médico cirujano.
4.-Personal administrativo Secretario, taquimecanógrafas, conserje,
etc.)

LABORES A DESARROLLAR
1.-Cursos de orientación a Especialidades médicas.
2.-Cursos de Especialización.
3.-Cursos de Especialistas.
4.-Ciclos de Conferencias.
5.-Conferencias generales.
(Contenido generalizado de la Junta
previa celebrada en la sede de la Facultad de Medicina, el jueves 11 de
noviembre de 1954).

�SINFONIA DE LA REVOLUCION
A la Juventud de mi Patria.
Canto a México, antemural de Hispanoamérica. Canto a la .carne oscura, que derribó imperios y sembró libertades ...
El Autor.
Iba del relámpago al tumbo
y del tumbo al relámpago ...
Barba J acob.
Una desnuda sombra sin orillas
y una angustia creciendo ...
En su negrura cóncava
la presencia de un eco.
Del vórtice infinito
una mano flamígera surgiendo ...
Una tiniebla hiriente
sin contorno y sin forma,
sin rostro y sin sendero,
.
. , .
donde la voz adquiere proporcwnes rnsohtas,
y los ecos resbalan
y giran
y golpean
en muros de silencio ...
Un ojo abierto: el de la noche,
y por encima de la noche, un viento ...

INTERLUDIO
En la pizarra del cielo
se acumulan los relámpagos;
bajo las nubes sombrías
hay un éxodo de pájaros ...
CAXTO I
De las urnas del tiempo,
de la hirsuta \'Orágine
donde se agitan sedimentos vivos
de culturas derruidas;
del vientre de la noche
donde gimen los soles apagados
de la Raza Nahoa,
cenizas cosmogónicas

de teocallis antiguos,
donde Huitzilopochtli, el dios guerrero,
vió arder los temblorosos corazones
de los barbados teules
de los blancos allí vos.
Del Coloniaje, tenso
como un sudario sepulcral,
del llanto
salobre de tres siglos
que desató la lengua de las piedras
convertidas en templos;
de aquella sed de Oro
que galvaniza a España
y prepara su ruina en el pas::i-do .. :
de aquel drama de esclavos rnsum1sos
v encomenderos bárbaros,
que santifica con su cruz llagada
el misionero de los pies descalzos ...
De aquellas iras seculares,
de aquellas cóleras sagradas
que despiertan
a la irredenta chusma,
a la canalla olímpica,
que insurge con Hidalgo, el agorero
de los sueños mesiánicos de América,
bajo el amparo de la Virgen india,
en las próceres tierras mexicanas;
con polvo de Elizondos e Iturbides,
de Ju das redivivos,
Santanas y Caínes,
con sangre azu I de emperadores rubios
v de oscuros campeones de la Raza,
se nutre la raíz de una epopeya
que difunden los vientos en las almas.
Al encuentro del hombre
cadáveres de siglos se adelantan,
cobrando vida las antiguas formas ...
Sacude su letargo la montaña,
tiembla al nacer una penumbra incierta,
una semilla heráldica,
,. ríos de amargura
van enjugando el llanto de la tierra ...
Una casta de ilotas,
huérfana de ternuura y esperanza,
bajo las ígneas lámparas del odio
se agita, se levanta,
y al conjuro de místicos harapos
resucitan los dioses de obsidiana.

El himno de la selva se confunde
con la canción de bronce de los parias;
v una vez más la voz de los profetas
enciende el fuego de las iras santas . ..

INTERLUDIO
Ya viene ... cavando tumbas,
haciendo gemir montañas;
con sus cóleras, sus hambres,
y su llanto a las espaldas ...
CANTO II
Es la Revolución, que entrega al viento
su mensaje de lava ...
El latigazo de la sombra
precursora del vértigo,
el espantable g~ito
.
que acelera la sangre en las arterias
v encrespa la salvaje melena de los siglos .. .
Voz de la tempestad, voz de la historia,
ungida de relámpagos;
voz que llega del fondo de la noche
por los desfiladeros de la angustia,
como un clamor de mundos ·incendiados.
Desorbitada,
anárquica,
profética,
como el trágico signo
que precede al derrumbe ...
l:na mano flamígera
surge del vóttice infinito ...
Revolución
torrente despeñado,
sangre oscura que todo lo enrojece,
el cielo, la montaña y la llanura.
·Fiero aluvión humano
incontenible,
ciego como la voz de la justicia,
ágil co1!10 una lengua,
como srlbante llama,
hirviente, huracanado,
que recuerda el estruendo apocaHptico
ele los negros corceles del espanto ...
Himno ele la miseria,
temblor de aristocracias y de mitras
atadas al pasado,
convertidas
en estatuas ele sal ...
Trágica mueca
de tiranos y réprobos,
que ensayan falsos heroísmos
tras la rígida máscara del miedo ...
Indignación que alumbra
la noche de los siervos ...
Culto del anatema,
epopeya ele los descalzos,
protesta de la entraña miserable
que con el puño en alto
maldice el pan ele cada día ...
y en la tiniebla del ergástulo
donde aúllan los ecos,
vomita el huracán de sus insultos
" su rencor satánico
sobre el desnudo rostro del silencio ...
Iconos sollozantes
que descienden
de los altares profanados ...
:\Iultitudes famélicas
que convierten los árboles sin fruto
en racimos de ahorcados ...

Las soldaderas. Oleo de José Clemente Orozco.

Armas y Letras + Pág. 4

¡Resurrección del paria,
héredero del llanto ... !

Luto y desolación en los caminos,
en las cumbres ariscas,
]os valles descarnados
y las hoscas ciudades
altivas y opulentas.
•Despertar de la carne manumisa
bajo el signo abismal de las estrellas ...

manos samaritanas,
ángeles ignorados
de cabelleras bravas,
que van por los desiertos de la historia,
paradigmas descalzos de la Patria, ·
desatando los himnos prisioneros
de "La Adelita" y "Tierra Blanca" ...

Como bestia escapada
de los círculos rojos del infierno,
la muchedumbre adquiere
contornos infrahumanos:
un ravo en las pupilas rencorosas
y el hacha de los justos en la mano ... !

Sus harapos flamígeros
animan las siluetas espectrales
en el espanto de las barricadas;
y el rito de su sangre es el augurio
de la Reforma Agraria ...

Sobre el desnudo monte del martirio,
como ayer en Cartago,
hay águilas reales que agonizan,
leones crucificados ...

INTERLUDIO
Herida voz que cabalgas
sobre el lomo de los vientos,
despertando con tus bronces
las cenizas de los muertos:
"¡ por una gota de luz
toda la sangre de Mfrico ... !"
CANTO III
Una presencia viva
se alza de cada tumba ...
Serdán, el de la sangre precursora,
que responde al llamado de la tierra
y galvaniza el cuerpo de la Patria.
Madero, el transparente,
el místico señor de la esperanza,
cuya voz recogieron las brisas del desierto
y los penachos de las sienas agrias;
el impaciente,
el Santo
de la Revolución ...
Carranza, el visionario,

el ungido,
el profeta
que mira al porvenir;
el que sobre las ruinas
conjura tempestades
con su imponente cráneo
ele patriarca y guerrero;
el ángel vengador,
el escogido,
qne abre horizontes nuevos.
.
a los desamparados de la lustona ...

¿ Cómo cantar la gesta de sus glorias
si la voz de los bronces se hace lágrimas
y enmudecen los épicos volcanes,
las selvas gimen y los vientos callan ... ?
Con sus manos atónitas,
sembradoras de rumbos,
la Patria de los lirios desgarrados
va contando sus muertos 11110 a uno ... !
Sus pupilas agónicas
quemadas por el llanto,
ven la traición siniestra que profana
la altiva desnudez de sus santuarios.
Sobre el sepulcro de los héroes
los apetitos ruines ...
Ante la injuria de los dioses de oro,
las gimientes columnas del incienso,
los déspotas sombríos,
los pactos tenebrosos ...
· De· aq;1el ~lucI° de ~ombras, ·
sobre los rojos lagos de la muerte,
por encima del vértigo
de fustigadas cóleras
v torturados vientos
que reviven el ímpetu del bárbaro,
el alba silenciosa de una Cruz
y una palabra: "Amaos ..."

I.YTERU 'DIO
Brisas de libertad respira el hombre
y muerde las tinieblas el tirano ...
¿Dónde está .. ? Preguntádselo a la noche
que dibujó los signos de s11 mano ...
CA;-./TO IV
Bajo la paz de cielos de cobalto
columpian su ala rítmica los cuervos.
Rueda el antiguo Sol por el Zodiaco,

y la voz de la tierra
anuncia el fruto presentido ...
La lívida amargura
que inundaba los campos y las almas,
va no oscurece el rostro
de la Provincia ingenua,
de la Provincia clara
vestida de percal y de optimismo.
Las nacientes espigas
de los jóvenes, líricos trigales,
no sospechan siquiera que en su savia
hay signos de lejanas tempestades,
rastros de sangre desolada ...
Tiembla el grano en el surco
que fué sepulcro y barricada y _tálamo.
Flotan sobre las chozas campesrnas
himnos de luz v musicales pájaros.
Abre de nuevo ·1a desnuda tierra
al reclamo del Sol su vientre cálido,
v llegan cabalgando sobre el humo
de fatigadas chimeueas
nuevos mensajes proletarios ...
Revolución,
creación,
los mundos nuevos
surgieron de la entraña
de las revoluciones vengadoras .
y de los cataclismos justicieros ...
Un aliento mesiánico
mueve las lenguas de los héroes,
erguidos en la sombra
de sus despiertas solitarias tumbas ...
El principio intanguible
que transformó los seres y las cosas
e hizo cambiar el curso de la vicia,
es un relámpago perenne,
es una dirección y una energía.
¡Av de la humanidad que no contempla
el hambre de los siglos . ..
el arcano mensaje de la esfera,
el místico temblor de la semilla,
y la angustia congéni la
del hombre,
que se mira por dentro y se desprecia ... !
¡Ay de aquellos que ignoran
el evangelio de las liras,
la plenitud del canto,
la madurez del llanto,
el eco de la sangre que retorna
en ascendente ritmo
a las fuentes antiguas de la sangre
por las rutas del Sol... .
.
y el himno de la arcilla v1ctonosa,
emisaria del júbilo creador . .. !

Tlaxcalantongo, oscura
encrucijada del destino
que asiste a la. agonía de unas alas ...
Huerto de los Olivos,
tumba
de la virtud republicana ... !
Tras ellos, los indómitos,
los Villas, los Zapatas,
los ágiles centauros
altivos como dioses,
los genios iletrado~,.
brazos del exterm1mo,
emisarios del llanto.
Voluutades epónimas
que gobiernan el caos.
Míticas soldaderas arrancadas
a las montañas de ónix.
Carne del pueblo, anónima,
de pies desnudos y alma cla~·a
ungida cou el humo de la polvora.
Mujeres de mi Patria,
sangre y llanto de América,
.
IJUe alumbraron el fruto de su vientre
resignadas,
terribles,
sobre la oscura, la amorosa tierra,
bajo la hiriente zarza,
v sin otra visión sin otro arrullo,
que los lejanos ~ielos impasibles
y la roja canción de la metralla.
Liras de carne y hueso,

La trinchel'a. Escultura de Joaquín Arias.

Armas y Letras + Pág. 5

'.

�HFERENCIH Y EFERENCIH
EN LH UNIVERSIDHD
OCTUBRE
El 22 del mes de octubre pasado, el
Departamento de Acción Social Universitaria que regenta el señor licenciado Fidencio de la Fuente Olivares
organizó una jornada cultural de homenaje a la Asociación de las Naciones Unidas, con la colaboración de
elementos universitarios.
El acto se llevó al cabo en el Aula
Magna de la Universidad "Fray Servando Teresa de l\.fier", con la presencia de los Delegados de la UNESCO
regiomontana y las Autoridades de
nuestra Casa de Estudios, al tenor del
siguiente programa:
!.-Honores a la Bandera de México, a cargo de la Banda de Guerra de
la Escuela del Bachillerato. Il.-Honorcs a la Bandera de las Naciones
Unidas y desfile de las Banderas .de
los países pertenecientes a la O.N.U.
Portabanderas, alumnas de la Escuela
Industrial Femenil "Pablo Livas", de
la Universidad. III.-Obertura ''América Inmortal", por la Banda de Música del Estado. IV.- Discurso alusivo
del joven Leobardo Lozano, estudiante
de la Facultad de Derecho y Ciencias
Sociales. V.-Dos bailables españoles
por la Srita. Silvia Alicia García. VI.Valse de B. Durán. Piano por la Srita.
Elvia Rodríguez Lozano. VIl.-"La
Francia Blanca", por la Banda de Música del Estado. VIII.-Discurso en representación de los maestros universitarios por el licenciado Rafael González Montemayor, Secretario de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales
de la Universidad. IX.-Bailable mexicano, por la Srita. Profseora Irma
Garza Diaz. X.-Despedida de las Banderas de México y de Jás Naciones
Unidas. La ceremonia se concluyó con
la entonación del Himno Nacional Mexicano.

sos, estimada su actuación en 197 puntos; y Rolando Guzmán Flores, escolar del Bachillerato, premiado con
Quinientos Pesos y una puntuación de
185, obtuvo el tercer Premio. El cuarto lugar correspondió al estudiante de
Carrera Normal Roberto Qnintanilla
con 165 puntos; el quinto, en favor del
estudiante de la Preparatoria de Linares, Raúl Ramirez Pérez, con 163 puntos; el sexto en favor del estudiante de
la Preparatoria del Colegio Franco:\(exicano Eduardo l\Iartínez Alanis,
con 151 puntos, y el séptimo al estudiante de la Facultad de Leyes Sergio
Estrella Ochoa, con 14 7 puntos.
Integrantes del Jurado: Lic. Roberto
Hinojosa, en representación del Gobierno del Estado; Licenciado Genaro
Salinas Quiroga, por la Presidencia
Municipal de la ciudad; Diputado Roberto A. Naranjo, por el Comité Ejecutivo Regional del Partido Revolucionario Institucional; Licenciado Adrián
Yáñez l\lartínez, por la Universidad
de Nuevo León; Profesor Fidel C. Míreles, por la Dirección de Educación
del Estado; Doctor Francisco Vela
González, por la Gran Logia del Estado de Nuevo León y Licenciado Clicerio Hernández Escalante por la Federación de Organizaciones Populares
de Nuevo León.
Las recompensas fueron otorgadas
al terminar el acto por Jas Autoridades

competentes.
El ganador del Primer Premio concurrirá a la Capital de la República
para contender en el Concurso Nacional.
El acto de discernimiento de los
premios oratorios se celebró en el Aula Magna universitaria el viernes 5
del actual a las 17 horas.

HOMENAJE CASTRENSE A LA
UNIVERSIDAD

NOVIEMBRE

Con el propósito de conmemorar el
primer Centenario del glorioso Himno
Nacional Mexicano, y como contribución del homenaje que el país y el Estado de Nuevo León tributan en este
año a sus autores; asi como para exaltar los ideales de la Revolución Mexicana y estimular a la juventud en el
estudio de los problemas nacionales,
el Partido Revolucionario Institucional, consecuente con su ideario político y su programa de acción, convocó
al Quinto Concurso Estatal de Oratoria de la Revolución de acuerdo con
una serie de temas entre los que quedaron incluidos los del Himno patrio
e interpretaciones de los postulados
politicos que forman el plan de lucha
de dicho Instituto.
El Aula Magna de nuestra Casa de
Estudios fué el marco y la palestra de
esta brega, en la que resultaron triunfantes a los tres Premios, alumnos de
la Universidad, en el siguiente orden:
1er. Premio, con una recompensa de
Dos Mil pesos, en favor del alumno del
Bachillerato Ricardo Tejada Dávila,
calificado con 202 puntos; 2o. Premio,
adjudicado al joven estudiante de la
Facultad de Medicina Jaime Martinez
Salís, con una recompensa de Mil Pe-

El sábado 6 del actual, a las 16 horas, la Novena Región Militar y la Séptima Zona del Ejército, residenciadas
en esta ciudad, rindieron un homenaje a nuestra Casa de Estudios, cubierto
por elementos del Ejército.
Fueron invitados al acto, que tuvo
lugar en el Auditorio del Campo Militar, el señor Rector de esta Casa de Estudios, licenciado Raúl Rangel Frías,
Directivos de Facultades, Escuelas y
Departamentos universitarios, maestros y alumnos.
El programa comprendió los sigtlientes números: I.-Pieza de Música por la Orquesta del 31 Regimiento.
II.-Palabras por el señor General de
DiYisión Miguel Orrico de los Llanos,
Comandante de la V!Ia. Zona Militar,
y presentación del soldado que obtuvo el primer lugar en la revista de
aseo. III.-Picza de Música por la referida Orquesta. IV.----Ofrecimiento del
acto por el C. Teniente de Infantería
Gonzalo Godoy Gutiérrez, del 31 Batallón de Infantería. V.- Pieza de Música por la aludida Orquesta. VL-Plática sobre Higiene Militar, por el señor Coronel Arnulfo Treviño Garza.
VIL-Pieza de Música a cargo del grupo del 31 Batallón. VI!I.- Plática sobre algunos aspectos de la Moral Militar, por el señor Teniente Coronel de

Armas

y

Infantería Diplomado de Estado Mayor, Gonzalo Bazán Guzmán. IX.- ~alabras de agradecimiento del senor
Rector de la Universidad, licenciado
Raúl Rangel Frías. X.- Canto del Himno Nacional l\lexicano.

CCRSOS DE IXVIERNO DEL
D. A. S. U.

ARMAS Y LETRAS

Garcilaso de ....

Organo Mensual de la Universidad

(Viene de la la. pág.)

de Nuevo León

tado, pero al ser iniciados por Boscán
y ensayados por Garci1asó, en tina
época en que el Renacimiento italiano había conquistado el espíritu de toda la Europa, tuvieron el éxito merecido, debiendo el endecasilabo su fijación definitiva en la Lírica española no a Boscán su iniciador, sino a
Garcilaso, cambiando entonces radicalmente la poesía castellana, de espacio y luz, de sonido y de color, desde
que en ella suenan sus versos, y en su
lirismo toma los dos temas fundamentales del poeta renacentista: ¡ el amor
y las armas!i que eran en realidad las
dos ocupaciones de su vida.
La obra de Garcilaso, editada junto
a la de Boscán por ]a viuda de éste,
Dña. Ana Girón de Rebolledo, en cuatro libros 1545), consta de: 3 Eglogas,
2 Elegías, 38 Sonetos, 5 Canciones,
Epístolas, versos de arte menor, obras
latinas, estando impresos en el Libro
IV y publicadas por C. Amorós con
privilegio imperial, por haber pertenecido Garcilaso a la Corte. Sus versos tienen casi todos un profundo contenido emocional, que se deben sin caber duda, a los amores por Dña. Isabel
Freyre, dama de la Infanta Dña. Isabel
de Port_ugal quien acompalló a su señora a Castilla en 15261 cuando se casó con Carlos V.
El amor que sintió el poeta por Dña.
Isabel 1 fué un verdadero culto siempre encendido y secreto. No hay indicio de que fuese correspondido. Por
el contenido de su Egloga I se deduce
que al principio Dila. Isabel acogió
con agrado los versos de Garcilaso y
Jo distinguió brindándole su amistad.
La enorme pasión que se desató en el
pecho del enamorado galán se manifiesta en una de sus soneto-s cuyos do~
tercetos finales dicen:

INDICADOR:

Redactores
El señor licenciado Ficlencio de la
Fuente Olivares, Jefe del Departamento de Acción Social de la Universidad,
está preparando la V An.ualidad de los
Cursos de Invierno, en cuyo programa
se incluyen Conferencias de diversas
Disciplinas, a cargo de renombrados .
valores nacionales; Conciertos, Exposiciones y dos Jornadas de Ballet. En
la entrega de Diciembre de nuestro
mensuario cultural ''Armas y Letras",
se darán a conocer las particularidades de esta iniciativa.

CURSO SOBRE LA LOGICA
DE HEGEL

A partir del lunes 22 del actual, el
Doctor José Gaos, Exrector de la Universidad de Madrid y actual Profesor
de Carrera de la Universidad Nacional
Autónoma de l\Iéxico sustentó diariamente, hasta el próximo viernes 2 de
diciembre un Curso sobre la Lágica de
Hegel, en jornadas de 2 horas, a los
alumnos de la Facultad de Filosofía y
Letras de nuestra Casa de Estudios.
El Cursillo estuvo sujeto al siguiente programa:
1.--Cómo presenta Hegel su Lógica.
II.- La serie de ]as categorías. La terminología de Hegel. El cuerpo de la
obra y las notas. IIT.- Categorias a la
vez superiores e inferiores. Categorías
recurrentes y no recurrentes. El pensamiento circular en Hegel. IV.-El
Método Dialéctico. V.- La Lógica como "Aufhebung" del pasado filosófico
y de la ciencia contemporánea. VI.Las categorías como categorías genera1es y como categorías del Universo.
El idealismo objetivo. VIL- El análisis
ontológico de la realidad. El orden de
investigación y el orden de imposición. La agonía de la distinción en lo
fenoménico. VIII.- El lenguaje, la fisonomía, el nacionalismo 1 el idealismo y la Lógica. IX.-La fenomenología del espíritu y la Lógica. X.-La
Lógica y el resto del sistema. La agonía del paso del pensamiento puro a
la naturaleza y al espíritu en un sistema de idealismo absoluto. XI.-EI panteismo juvenil de Hegel en la Lógica.
Hegel y Spinosa. XII.- Hegel y Kant.
Teoría del conocimiento y metafísica.
El pensar filosófico. Las antinomias.
El argumento ontológico. XIII.- Hegel
y la filosofía posterior el último Scheling, Shopenhauer, Marx, Kiertergeard,
Taine, Nietzche, Dilthey). XIV.- Lo
vivo y lo muerto en la Ló.gica.

FERIA DEL LIBRO EN MEXICO
El 20 del actual, se inició en la ciudad de México la Feria del Libro, en
cuya iniciativa fueron expuestas las
realizaciones editoriales de los Estados, las Instituciones de Cultura y las
Editoriales mexicanas.
Nuevo León instaló un pabellón en
el que quedaron expuestas las ediciones salidas de las prensas nuevo]eonesas.
Instalaron y cuidaron el pabellón el
Sr. Lic. Armando Arteaga Santoyo, el
Prof. Alfonso Reyes Aurreocoechea y
el estudiante José Angel Rendón.

Letras + Pág. 6

Raúl Rangel Frias
Fidencio de la Fuente
Francisco M. Zertuche
Genaro Salinas Quiroga
Alfonso Reyes Aurrecoechea
Enrique Martínez Torres
Guillermo Cerda G.
Adrián Yáñez Martinez

Director
Lic. Fidencio de la Fuente

Oficinas
Wáshington y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León,
MEXICO

UNIVERSIDAD DE
NUEVO LEON
Rector
Lic. Raúl Rangel Frías

Yo 110 nací sino para querel'os;
mi alma os ha col'tado asa medida;
por hábito del alma misma os quiero;
cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos naci, por vos tengo la vida;
por vos he de morir y por vos muero.

Secretario
Dr. Humberto M. Cantisani
Jefe del Departamento de
Acción Social Universitaria
Lic. Fidencio de la Fuente

OBRAS DE RECIENTE EDICION:

Correspondencia Juárez-Vidaurri. Tomo I. (Compilación del Lic. Santiago Roe!) .................. $10.00

Elica, por el Lic. Genaro Salinas Quiroga. (Obra de texto en el Bachillerato de la Universidad de Nuevo
León y en diversas Instituciones culturales de la República)

Para estudiantes , ..... , , , , . $ 9.00
Para el público ............ $10.00

De soledad y otros pesares (Poemas
de Pedro Garfias) . . . . . . . . . $ 5.08

En 1519 Dña. Isabel casó con D. Antonio de Fonseca. Esta boda produjo
un desaliento y una amargura en el
ánimo del poeta, aludiendo en su Canción II a la pérdida de sus esperanzas
y a su inmenso dolor, al cual se abraza, buscando en él consuelo:
Mas, ¿qué haré, señora,
en tanta desventura?
¿A dónde iré, si avos no voy con ella?
¿de quién podré yo agora
valerme en mi tristura
si en vos 110 halla abrigo mi querella?
y más adelante estos renglones:
¡Quién pudiera hartarse
de no espera,· remedio y de quejarse!
A mediados del año 1529 y hasta
abril del siguiente, Garcilaso estuvo en
Italia con la comitiva real del Emperador, quien recibia en ese año la corona imperial de manos de S. Santidad.
El tiempo que pasó en Ita1ia, entre
fiestas suntuosas, trato con diversas
personas de la corte e impresiones literarias, sirvieron quizá para dar a su
espíritu la paz y la reflexión sobre la
anormalidad de su amor por Dila. Isabel, pero al regresar a su tierra y mi•
rar a su amada musa entre ]as damas
de la corte, bastaba una sola mirada
de ella para sentir otra vez su corazón, entre las redes de la bella dama
por una fuerza superior a su voluntad como lo manifiesta en su Canción
IV:

No vine por mis pies a tantos daños;
fuerzas de mi destino me trajeron
Y a la que me alarma me entregaron ...
No podian faltar al joven poeta los
sabios y doctos consejos de un sacerdote. El sabio Fray Severo (Marini ?)
preceptor del Duque de Alba, y a juzgar por las palabras de Nemoroso en
la Egloga II y del Soneto XXXIV:
Gracias al cielo doy que ya del cuello
del todo el grave yugo he sacudido.
se deduce, que su espíritu volvió por
un tiempo, a la serenidad tan merecida en esos amores imposibles.
En 1532 fué confinado el poeta en
una isla del Danubio, por el asunto del
desposorio de un sobrino suyo, cosa
que no agradó a la emperatriz. Durante su permanencia en esta isla, Garcilaso escribió la Canción llI y algunos
Sonetos. A veces deja el tono apacible
y suave y su ánimo se revela ante los
reveses de la fortuna que lo torturan
como si fuera poco e1 fracaso de su
vida sentimental, y escribe:

-Sepan que ya no puedo
morir sino sin miedo.
Su protector, D. Pedro de Toledo,
Virrey de Nápoles, lo llevó consigo a
esta hermosa ciudad italiana, en la
cual P.asó el poeta varios allos de sn
c;}cstierro y que fueron los de su mayor actividad literaria. Allí, que era
entonces uno de los principales centros humanísticos en Ita1ia 1 contaba
con escritores cultisimos que cultivaron su amistad. Ellos le llamaban:
''Ilustre y doctísimo", "Estudiosisimo
de Horacio", etc., el Cardenal Hcmbo
elogiaba sus versos, su ingenio y su
cultura )· manifestaba tener en el mús
alto aprecio su amistad.
En 1533 o poco antrs, Garcilaso envió a su amigo Juan Boscán que vivía
en BarceJona 1 un ejemplar de '11 Cartegiano" de Baltazar f.atiglioni , para
su traducción, Ja cual hizo maravillosamente Boscán. Como prólogo de esta traducdón figura 1a única muestra
literaria en prosa de Garcilaso (1534).
El fallecimiento de Dfia. Isabel acaecido entre 1533 y 1534, inspiró al poeta sus dos composiciones más famosas: la Egloga I y el Soneto X.
En la Egloga I él ya no oculta el
nombre de su dama: Elisa (Isabel), ni
la causa de su muerte. (uEl duro trance de Lucina") Dfia. Isabel murió de
parto al dar a luz a su tercer hijo. Los
pastores Salicio y Nemoroso glosan en
esta primera Egloga, los dos acontecimientos que más hirieron y atormentaron el corazón de Garcilaso; las nupcias de su amada y su muerte:
" ... ¡Salid, sin d11elo, lágrimas
corriendo ... !

pesar de las instancias del Virrey para que le fuera concedido el llevarse
a su familia a Nápole_s, el emperador
se mostró inflexible. En 1535 tuvo lugar la expedición del César a Túnez,
en la cual tomó parte Garcilaso siendo herido en un encuentro con los
moros.
En varias composiciones de esa época de su regreso a Nápoles después de
la campaña de Túnez 1 aparece el poeta
con la preocupación de un nuevo episodio amoroso con una dama napolitana1 guardando en absoluta reserva su
nombre. Asi lo manifiesta a Boscán y
a Galecta. Según Keniston y T. Navarro Tomás, ese amorío tuvo mas de
galanteo que de verdadera pasión; los
versos muestran un fondo menos viYo
que los referidos a la Freyre.
Su última obra, la Egloga III muestra, en la perfecta armonia de las estrofas, en la suavidad de los versos, y
en 1a magnífica selección de figuras
y conceptos, la gran maestría técnica
que el poeta alcanzó. No se olvidó en
sus versos de su ciudad natal ¡Toledo!
ni del Tajo, en cuyas rfüeras situó sus
Eglogas en acción; hizo mención a la
nostalgia durante la ausencia de su patria; recordó una a una sus grandes
amistades como Boscán, el Virrey D.
Pedro, el Duque de Alba, etc., no faltando su musa inspiradora cuyo recuerdo tiene lazos indisolubles en toda la obra ele ese poeta renacentista
orgullo de España.
¡ Corría el año 1536 ! ... El mes de
septiembre iba dejando pasar sus días
uno a uno ... era el décimonono. El
incansable César en su desmedida ambición de ser dueño del mundo entero,
había emprendido una campaña rnii.s.
Al pasar las tropas imperiales junto a
la Torre de :Muy, cerca de Frejus en la
Provenza, los enemigos agredieron a
los soldados españoles desde los muros. El emperador dió la orden de que
se tomase aque1Ia torre al asalto. Garcilazo se adelantó al frente de sus peones, escalándola, ·c uando recibió una
gran piedra que con fuerza le fuera
lanzada y que le hizo caer a tierra por
mortal herida. Fué conducido a ~iza
donde falleció el 13 ó 14 de Octubre,
rodeado de amigos entre los que figuraba el Marqués de Lombay, más tarde, San Francisco de Borja.

En la Elegía II de las obras de Garcilaso, leemos refiriéndose a :\!arte:
Ejercitando por mi mal tu oficio
soy reducido a términos que muerte
será mi posil'imero beneficio,
y ésta, no permitió mi dllra suerte
que me sobreviniese peleando,
de hieITo traspasado, agudo y fuerte.
que se puede considerar como un siniestro presentimiento de su muerte;
y en su Egloga II:

Alas Casas Editoriales
y a los Señores Distribuidores y Libreros
del Continente
La Universidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vasto plan editorial que desarrolla al través de Publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficiales, universitarias, académicas,
aÍeneistas, 'centros culturales, sociedades de diversa índole y personas, en
América y Europa.
Entre el cuerpo de ediciones que
aqui se imprimen figura nuestro mensuario "ARMAS Y LETRAS", que recientemente ha establecido una sección -LIBROS-, en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.
Dada la extensa órbita de circulación del Boletín arriba mencionado, y
en interés de ofrecer al lector americano una juiciosa información del fondo y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna interpretación
del pensamiento científico, literario o
artistico. "RMAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envío de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestras
manos.
Los envíos deben hacerse a:
"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León,
Plaza del Colegio Civil,
Monterrey, Nuevo León,
México.
Con la satisfacción de haber señalado en las breves lineas que anteceden la resolución de una urgencia inherente a la cultura moderna, y esperando recibir en breve de ustedes el
aliento a esta sugerencia, la Universidad de Nuevo León les testimonia las
vivas expresiones de su más alto reconocimiento.

El Soneto X:
¡Oh dulces prendas, por mi mal
halladas!
dulces y alegres cuando Dios quería!
Juntas estáis en la memoria mía,
y con ella en mi muerte conjuradas.
¿Quién me dijera, cuando en las
pasadas
horas en tanto bien por vos me via,
que me habiades de ser en algún dia
con tan grave dolor representadas?
Pues en una hora junto me llevastes
todo el bien que por términos· me dislt!s
llevadme junto al mal que me dejastes
Si no, sospecharé que me pusistes
en tantos bienes porque descastes
verme morir entre memorias tristes.
En 1534 Garcilaso regresó a España,
enviado por el Virrey, para informar
al César sobre varios asuntos de Nápoles. Fué la última visita a su tierra. A

"rosot1·os los del Tajo, en su ribera
cantaréis la mi muert ecada dia.
"Este descanso llevaré aunque muera
que cada dia cantaréis a mi muerte
vosotros, los del Tajo en su ribera.

DEPARTAMENTO DE ACCION

encontramos aquí un claro Yaticinio
de su fin , pues jamús hubo en Toledo
un luto y un llanto tan merecidos a
una muerte tan digna de sentimiento.
Jamás podremos admirar lo suficiente a este infortnnado poeta espafiol, tan elegante en su estilo, que se
permitía el lujo literario de colocar un
articulo antes de un pronombre posesivo sin darle vulgaridad a la frase como en "Cantaréis la mi muerte ...",
usando verbos como "Somormujar" y
giros como: "la voz a ti debida ... "
Estos genios ele la poesía no nacen
todos los siglos, son únicos, inmortales a través de ]os hijos de su espíritu,
eternos en los amantes de la poesia, y
reinan en el corazón de los que admiramos a España.

Armas y Letras.-Boletin mensual de
la Universidad, Se rep.arte por canje a las Instituciones de Cultura, y
libremente a quien la solicite.

Armas y Letras + Pág. 7

SOCIAL UNIVERSITARIA
SEéCION EDITORIAL
PUBLICACIONES PERIODICAS

Universidad.-Revista. Se distribuye ;
por cambio bibliográfico a entidades culturales y libremente a quien
la solicite,

Para la adquisición de obras de venta, toda correspondencia y valores deberán remitirse al Jefe del Departamento de Acción Social Universitaria
Lic. Fidencio de la Fuente, Universidad de Nuevo León, Plaza del Colegio
Civil, Monterrey, Nuevo León, México.

¡
1

1

�LA FUNCION •

RELACION DE TITULOS YTRABAJOS
DE D. JOSE TUEDELA DE LA ORDEN

• • •

Viene de la ta. Pág.

el hombre adquiere un dominio mayor sobre ellos y, por lo tan'
to, tenemos que el conocimiento acaba siempre por convertirse
en dominio sobre lo conocido, y esta transformación es una de
las condiciones necesarias que lo hacen posible.

FILIACION
Nacido en Soria el 17 de Abril de
1890, casado en Soria en 1922, domiciliado en Madrid, calle de Diego de
León, 51-4 izda. Teléfono 25-19-31.

El mejoramiento de las condiciones de su existencia, que el
hombre logra con la utilización técnica de sus conocimientos
científicos y, así, sucesivamente. Esta interacción reiterada entre
la ciencia y las condiciones sociales en que ésta se elabora, es lo
que ha dado origen a la estimación que la humanidad tiene por
el conocimiento científico; y esta estimación aumenta a medida
que se descubren nuevas posibilidades de mejoramiento social y
que se logra aprovecharlas, siempre con base en las aportaciones
de la ciencia.

TITL'LOS Y CARGOS VIGENTES
Licenciado en Derecho, Doctor en
Filosofía v Letras, Sección de Historia, Dirc~tor del Museo Etnológico,
Paseo de Atocha 11, Subdirector del
:\1useo de ~lérica 1 Serrano, 13, Colaborador del lnstituto "Gonzalo Fernández de Oviedo'', de Historia de América del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Sin embargo, este significado primordial de las actividades
científicas ---dirigidas, en último término y ante todo, a la satisfacción de los intereses de la humanidad en su conjunto- se ha
visto obscurecido en la actualidad por algunos factores de perturbación. Por qn lado, la amplitud y la penetración enormes que
el conocimiento ha alcanzado, han hecho que la especialización
en el trabajo científico sea cada vez mayor. Por otra parte, como
el descubrimiento de lo nuevo trae aparejado el ensanche de lo
existente, que se muestra como inagotable a medida que la ciencia traspone los linderos de lo conocido, este hecho ha venido a
provocar, en ocasiones, que se pierda la visión del conjunto.
Además, la necesidad de limitar las investigaciones a problemas
determinados por intereses ajenos a la ciencia, ha dado por resultado una inhibición en las facultades creadoras de los trabajadores científicos. Asimismo, la necesidad de efectuar elaboraciones
y experimentaciones en serie, con la ineludible consecuencia de
que muchos hombres de ciencia tengan que constreñirse a realizar trabajos rutinarios y de escaso brillo, hace que se hipertrofie
la conciencia de la limitación histórica de las tareas científicas,
hasta llegar a considerar esta limitación como absoluta. Por último, el hecho de que los resultados alcanzados se conviertan muchas veces en instrumentos al servicio de intereses privados y de
que se les utilice para fines destructivos en la guerra, ha hecho
surgir la desconfianza de que el conocimiento científico sirva de
manera eficaz para la satisfacción de las necesidades de la humanidad en su conjunto.
Con todo, ninguno de estos factores de perturbación, ni todos ellos conjugados, pueden hacer que desaparezcan el .significado social que la ciencia tiene par;i el beneficio general del hombre, a menos que lograran hacer desaparecer a la ciencia misma.
Porque el trabajo científico no es asunto privado de un grupo reducido de individuos, ni tampoco se puede restringir al beneficio
particular de unos cuantos. El conocimiento no se logra por la
mera contemplación de los procesos circundantes, sino que se
conquista por la actuación práctica colectiva de muchos individuos y de muchas generaciones de individuos y, así, es el resultado de la acción recíproca entre el hombre y los procesos que lo
rodean. Lejos de interesar exclusivamente a un grupo reducido,
el conocimiento corresponde enteramente al interés público; es
el producto común y la propiedad común de los individuos que
viven en sociedad, que es tanto como decir que es obra y pertenencia de la humanidad en su conjunto.
Ahora bien, para poder superar los escollos que obstaculizan el trabajo científico, dentro de las condiciones sociales en que
vivimos, es necesario recurrir al propio conocimiento científico.
Porque solamente por medio de la ciencia es que se pueden encontrar los medios de transformar las condiciones naturales en
que se desarrolla la vida humana y, al mismo tiempo, que se pueden estudiar las maneras de modificar las condiciones sociales,
siempre con el propósito de mejorar la existencia del hombre.
~or lo tanto, la función social que la ciencia natural desempeña,
como el instrumento más afinado para el dominio de la naturaleza, lejos de haber desaparecido, se ha intensificado; pero requiere
en la actualidad, como nunca antes; de la activa y eficiente acción recíproca de la ciencia social, para seguir siendo el instrumento inmejorable que se utilice para la actuación práctica en el
seno de la sociedad, en el sentido definido de lograr la satisfacción de las necesidades comunes y el bienestar general para todos
los hombres.
La gran tarea que todos los pueblos se empeñan en realizar,
en la época presente, es la liberación de la humanidad de la miseria, de la opresión, de la guerra y de la superstición, para estable-

LIBROS
"Guía Artística de la Provincia de
Sori:J1', Soria 1928, en colaboración
con don Bias Tarcc&lt;.·na, que fué luego
Director del ~fuseo Arqueológico Xacional.
Dirección y epílogo de la edición española de "La ~!esta", &lt;le 11. R. ,l.
Klein 11. Revista de Occidente, 193(i.
Colaborador, como seleccionador y
corrector, de la "Biblioteca de Cultura Peruana (13 volúmenes), publicada
en Brujas, en 1938, por don Ventura,
García Calderón.
Direclor y colaborador de la Sección de América del "Diccionario &lt;le
Historia de Espafia", publicado por la
Hevista de Occidente, Madrid 1952.
Director y colaborador del "Legado de Espaiía a América", :Madrid,
Edición Pegaso, 1954.
"Los manuscritos de AmCrica en las
Ribliotccas de España", Edición de
Cultura Hispúnica, 1954.
EC'Í PRENSA
"La Relación de ~Uchoacún", Edición facsimilar y crítica, con dos mil
notas, edición :\lanuel Aguilar, 1Iadrid.
"Guia clcl americanista en Espalla",
Edición de CUltur'a Hisp{rnica, :\fadrid.
CO)(GBESOS JNTERl\'ACIONALES
Comunicación sobre "El Códice azteca postcortesiano del :Museo de Amt~rica de .M adrid' 1 • Congreso Internacional de Americanistas, París 1947, y
tres comunkaciones de menor interés.
Comunicaciones sobre "La técnica
en las plaumerías americanas del :\Iuseo de América ele Madrid" ~· "Los manuscritos peruanos en las Bibliotecas
de España.", para el Congreso lJCruanista celebrado e1~ Lima en 1951.
Cl'RSOS
Como encargado de curso en la Facultad de Filosofía y Letras de l\ladrid, dió cuatro cursos ele clase alterna (1945 a 1949) sobre "Historia de la
América Jndígena", es decir, sobre Et-

nologia, Arqueología e Historia prehispánica de noventa lecciones por
curso.
En cada uno de ellos &lt;lió cursos monográficos de cuatro a seis lecciones
sobre: 41Economía Indígena", "Arquitectura Maya", "El códice Tro-Cortesiano" y "La Técnica de las artes indígenas".
"Assistant" de español en el Grand
Liccé Montaigne de BurdeoS' de 1937 a
1939. Lector de español en la l'niversidad de Burdeos (1937 a 1939).
PRENSA
1
Colaborador de "El Sol"; ' Diario de
:\fadrid" y "Ahora" de l\Iadrid y uLa
Prensa de Buenos Aires".
FOLLETOS Y ARTICCLOS
DE REVISTAS
"Los Señoríos Jurisdiccionales" en
"Hcvista de los Servicios Social-Agrarios", Madrid, 1932.
"Ordenación integral de los bienes
rústicos municipales", en la Revista de
los S.S.A., Madrid,. 1933.
"La población en el mundo'', rn
"Revista de Occidente", Madrid 1936.
"América en España'1, folleto editado por el Instituto de Cultura Hispánica en 1947 con el resumen de las acti \'idades americanistas en España de
1934 a 1947.
"E! toreo del bisonte y del caimán",
en "Correo Erudito", 1946.
"Hcrnán Cortés en las Artes y en las
Letras", conferencia en el acto conmemorativo del Instituto "Gonzalo
Fernández de Oviedo'\ en el IV Centenario de Hcrnán Cortés, publicado
en la "H.evista de Indias", 1948.
1
'Hern3n Cortés en los grabados romúnticos franceses", conferencia dacia en el Instituto Francés de Madrid,
publicada en la "Revista de Indias",
en 1948.
"La trashumancia como fenómeno
gcogriifico", conferencia dada en el
''Museo del Pueblo" de Madrid, publicada en este centro en 1949.
"El volador mejicano'\ publicado en
la Revista de Indias en 1946.
"Soria y Machado" en Celtiberia,
Nl1m. 6, Soria, 1953.
"La orfebrería colonial americana"
en 11 Coleccionismo", 1949.
"Las clases sociales entre los antiguos tarascos de Michoac3n" en "Revista de Estudios Sociales", l\fodrid,
1925.
"Las migraciones profesionales sorianas" en el Tomo II del "Homenaje
a don Luis de· Hoyos'\ :Madrid, 1951.
Numerosas reseñas bibliográficas
firmadas en "Revista de Occidenteu; "Revista de Indias"; ºlnsu1a",
"Cuadernos Hispanoamcric~mos".

cer las condiciones que hagan posible la realización de muchas
conquistas, de las cuales puede ser capaz el hombre una vez que
hayan desap~recido estos obstáculos que impiden su progreso. Y
a esta gran tarea no puede ser ajena la ciencia. Por lo contrario,
los resultados que la ciencia obtiene constituyen su más firme
apoyo. Así, el trabajo científico forma parte indisoluble de esta
gran tarea humana y es una condición indispensable para su rea•
lización. En el presente, la función social de la ciencia se concre•
ta en esta liberación de la miseria, de la opresión, de la guerra y
de la superstición, que ahogan los mejores esfuerzos de la huma•
nidad. Y, por lo demás, en el logro de esta liberación radica la
condición fundamental para el desarrollo constructivo de la ciencia; de la misma manera como, en forma recíproca, el avance de
la ciencia conduce, a pesar de todas las contingencias, a dicha liberación y a su afianzamiento, como una condición imprescindible para el mejoramiento de la sociedad en su conjunto.

Armas y Letras + Pág. 8

Elide GORTARI.

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Armas y Letras, Órgano mensual de la Universidad de Nuevo León, 1954, Año 11, No 11, Noviembre </text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Organo Mensual de la Universidad de Nuevo León
Registrado como artículo de 2da. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de abril de 1944

AÑO XI

D. A. S. U.

,

uarez,

:Jorre Je

Gnergía Je

NUM, 12

DICIEMBRE DE /954

La ''Rusticatio Mexicana''
de Rafael de Landívar
Francisco M. ZERTUCHE

El calendario cívico de un pueblo demócrata no debe tra•
ducirse en una serie de ceremonias rutinarias. Se propone orga•
nkar el ritual sagrado del patriotismo; obedece a una finalidad
trascendente: crear la mística de la libertad.
Mientras México sea, el nombre de Juárez será un gran SÍm•
bolo. En horas aciagas para la República este indio zapoteca
puro encarnó nuestro destino trágico. Era como si las fuer:i:.as
elementales de la tierra se condensaran en él.
Juáre:i:. procede del fondo humilde de nuestro pueblo. Pas•
tor de un rebaño de ovejas, simple criado en Oaxaca, por su es•
fuerz.o se eleva a Gobernador de su Estado, Secretario de Justicia,
Presidente de la Suprema Corte y Presidente de la República. Su•
frió todos los infortunios: la pobre:i:.a, la cárcel, la persecución, el
destierro y la calumnia.
A través de la gesta de la Reforma lo vemos pasar con su
negra levita, muy siglo XIX. La obra reformista es inseparable
del patricio liberal cuyo testamento político puede asi definirse:
la religión es inviolable en el sagrario de las conciencias y de los
templos, pero cuando se le desvirtúa queriendo convertirla en
partido político, por su propio prestigio la ley debe hacer que tor•
ne a su dominio. Con tal designio, la generación que Juáre:i:.
acaudilla puso los cimientos inconmovibles de nuestro laicismo
institucional.
Gran apasionado, pudo ser superior a las pasiones efíme•
ras. Su nombre sigue siendo clarín de guerra y bandera de com•
bate; pero uno de sus mayores mérit~s radi~a en el difícil sentido
de la serenidad entre las llamas del incendio. Estando en 1859
en V eracru:i:., el Sinaí de la Reforma, como lo acaba de llamar el
distinguido historiador michoacano Romero Flores, cuando don
Melchor Ocampo y don Miguel Lerdo de Tejada lo instaban para publicar las leyes reformistas que tenían Y? dispuestas, fué ne•
cesario que viniera don Santos Degollado a informarle que bue•
na parte de los bienes eclesiásticos se encontraban en poder del
ejército liberal, para que no por flaqueza de convicciones ~ino
por prudencia de estadista, conviniera en elevar una realidad
histórica al rango de la ley.
Para aquellos que le niegan to~o patriotism?, hay que .r~•
cordar que don Justo Sierra relata como en los d1'!5 en que im•
cían las reclamaciones Francia, Inglaterra y Espana por la sus•
pensión de pagos correspondientes a nuestra d~uda c?1! esos
países, vino a México Corwin en calidad de en~~do ofic'f'l de
Seward, entonces Secretario de Estado de la Umon Amencana.
A través de Corwin se propuso ayuda al gobier_n?, para afrontar
nuestros compromisos internacion_ales a con~icwn de entrega:
en garantía las minas de Sonora, Sinaloa, Chihuahua Y Coahm•
la, en el concepto de que si en seis años no se pagaba el total de
Pasa a la Pág. 8

Catorce años después de haberse dictado en Guatemala la
orden de expulsión de los hijos de lñigo de Loyola (1767), apa•
rece en Módena, Italia, sede de su destierro, la obra del jesuita
guatemaltense Rafael de Landívar, "Rusticado Mexicana", enri•
quecida con 3,425 hexámetros latinos y distribuida en diez can•
tos, que pregonaban curiosidades de la campiña americana y de
la ecúmene que en el Viejo Mundo se conocía con el nombre de
México, es decir, las tierras que se extienden desde Panamá has•
ta las extensiones campestres del Sur de los Estados Unidos, del
Darién a California.
En los límites de la redacción primigenia de 1781, el jesuita expulso
prometía una nueva y definitiva edi~
ción que vió la luz en Bolonia un año
mas tarde, en la Tipografía de Santo
Tomás de Aquino, después de junio de
1782.
Aparecía acrecida en cerca de dos
millares de versos y cinco nuevos Cantos, corregida en varios pasajes. ampliada con una Oda a su ciudad natal y añadido un apéndice a la Cruz de
Tepic. Particularizando: en el primer
canto se encuentran más de media
centena de palabras modificadas, tres
hexámetros suprimidos; y en los cantos a las cataratas de su patria y a la
fauna, varias enmiendas y adiciones al
notable poema laudatorio.
Aunque la obra no se refiere a México concretamente, conviene conocer
algunas partes que tocan a nuestro
país, tributo que los mexicanos tenemos muy en a1to, considerando que la
"Rusticatio Mexicana", por su clásico
linaje literario 1 por su verdad descriptiva y por su perdurabilidad en los estudios humanistícos, es el libro que
cierra la trilogía encomiilstica a una
tierra grávida de bellezas naturales, en
la que ,,ivió doce años el autor, ingresó a la Orden de San Ignacio de Loyola y tomó a la postre la ropa sacerdotal.
Landivar, en puridad Rafael de Landivar, nació en la Muy Noble y muy

Leal Ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala el 27 de octubre
de 1731, acunado en la casa solariega
de don Pedro de Landivar y Caballero, navarro de sangre y origen, y de
Doña Juana Xaviera Ruiz de Bustamante, nacida en el Panchoy.
Los elementos formativos humanís-

ticos de la cultura de Landivar subyacen acaso en los preceptores de su infancia, anteriores al ingreso del futuro jesuita en el Colegio de San Lucas
y San Borja, en la espléndida librería
teológica y literaria que le había dispuesto su progenitor y en el dulce y
muelle panorama natural y doméstico
que se deflecaba ante sus ojos de infante, como queda vivo testimonio en
el Libro XIII y en retales de los Cantos I y III de la Rusticatio Mexicana.
Observa José Mata Gavidia en la admirable edición de la perenne obra,
que el preuniversitario Rafael de Landivar, amén de vivir en la más poética ciudad americana de entonces, habitaba en una mansión colonial poblada de huertos y jardines, repleta de
colorido tropical, abundosa en fuentes; donde tenían asiento innúmeras
bandadas de palomas de las que habla
con nostálgico acento en sus epístolas
de proscrito, como también de las
múltiples especies de pájaros enjaulados, así por su tesoro melódico como
por el esplendor de su plumaje. .
A breve distancia de la nativa mansión existía un soberbio praedio -prosigue Gavidia- , granja y molino, huerto y jardín y montaña, donde toda
agricultura tenia su asiento, sin contar con la industria campesina de la
miel de abejas, los productos de la leche y el pastoreo de toda suerte de ganados; allí se iba penetrando el subconsciente poético del futuro desterrado, por entonces tan sólo alumno aproYechado de un rígido intelectualismo
imperante, afecto a la religiosidad
mística de matiz franciscano y a la ascética de reciedumbre jesuística. Su
casa solariega y El Portal, que asi se

Pasa a la Pág. 2

�La "Rusticatio .....
(Viene de la ta. pág.)

lud!;(

11adre de Dios, en recuerdo de aquella
muerte: "l\las teman otros ¡oh Virgen
de Jesén ! aquéllos cuya lengua maligna pervierte las alabanzas que te
deben; teman los que responden quizás con desdén a tus dones que en otro
tiempo les fueron gratos. Pero, ¿Por
qué Boloña, la preclara, ha de temer
la ruina, habiendo, sin descansar, colmado de ofrendas tus altares; si humillada te rinde merecidos honores y su
reconocido corazón te da las gracias
debidas? Por ello ¡Virgen Madre! socorre al pueblo que te aclama; pronta
asiste con tu auxilio a la ciudad llorosa; y mientras el sol diamantino recorra el cielo en sus corceles y las fuentes vayan a morir al profundo azul del
mar, la ilustre Boloña, fiel al recuerdo,
siempre celebrará tus favores hasta los
confines de la tierra".
Su estancia en México nutrió su visión literaria, tan admirablemente pulcra; y asi se observa Ia pintura del solar Mexicano en los siguientes libros:
en el I, Los Lagos de México; en el II,
El Jorullo; en el IV, La Grana y la Púrpurcr; en el VII, Las Minas de plala U
oro; en el VIII, El beneficio de la plata
y el oro; en el Xll, Las Fuentes, y en
el XV, Los juegos Mexicanos.
El último capítulo o canto, La Cruz
de Tepic, es una alocución o epinicio
a la juventud de la América septentrional: Del Darién a California. Es una
incitación a la contemplación ele la
Naturaleza, que en trozos se rompe por

,·arios puertos italianos vieron a Landivar con su sitibundo dolor a cuestas. Al fin llega a Bolonia, que amorosa le abre sus puertas. Tambié_n Florencia, Módena y Ferrara Je henden
sus brazos.
En la casa de los Condes de Albergati, Landívar vive como preceptor
sustentado decorosamente con la reducida pensión real que se le asignó.
A. los 26 años de su destierro y a los
(i2 · de su existencia, Rafael Landívar
v Caballero murió en Bolonia a las 13
horas del 27 de septiembre de 1793.
Sus restos bajaron a las criptas de Santa Maria delle Muratelle.
Su patria Je honró en estas últimas
décadas con homenajes innombrables:
En 1931 , se realizaron grandiosas celebraciones con ocasión al segundo centenario del natalicio del poeta, efectuándose las primeras investigaciones
para localizar sus ilustres restos; en
1949, se funda en la Facultad de Humanidades de la Universidad de San
Carlos de Guatemala un Seminario de
Estudios Landivarianos; en el propio
año se encuentran e identifican plenamente los gloriosos restos en Santa
:\laría; el año 1950 se declaró Año
Landivariano y el propio año, el 17 de
marzo, se recibieron en apoteosis los
venerables restos. Para ilustrar estas
conmemoraciones, la intelectualidad
guatemalteca difundió por medio de
publicaciones populares y obras eruditas la obra landi variana, como era

llamaba el incomparable predio bacendario, que aún hoy día es portento
de riqueza agrícola, como también
otra propiedad que en la costa se le
atribuye a la familia de Landivar, son
probablemente el substrato descriptivo de numerosos cantos del poema.
Tra¡x:lwn commune.
En 1741 ó 42 lo encontramos alumno de estudios filosóficos en el Colegio de San Francisco de Borja de la
Muy Ilustre y Muy Leal Ciudad de
J
Santiago d e/os Caballeros de Guatemala, para pasar dos años más tarde
a la C:itedra de Filosofia escotista, de
la que era entonces regente el fraile
francisco Pedro de Arochena.
El 1G de febrero de 1746 quedó bachillerado en Filosofía y en mayo de
1747, a los dieciséis años de edad, Landivar adquiere la Licenciatura y e1
Doctorado filosóficos, ignorándose los
sucesos de la vida del joven humanista desde esta fecha hasta la muerte de
Don Pedro de Landivar y Caballero,
su padre, en 1749.
Después de un peregrinaje por varias ciudacles: Totonicapán, Quetzaltenango, Ciudad Real, Oaxaca, Puebla.
lo encontramos en el Seminario de
Lenguas de Topozotlán, de México,
L.C:fvistiendo en el Noviciado la sotana de
la Compañia de Jesús el 17 de febrero
de 1750. El Catálogo General de la el llanto del proscrito, que escribe a de esperarse, para honrar a uno de los
Provincia, del siguiente año, lo descri- orillas del impetuoso Reno.
más excelentes poetas que en la latinibe así bajo el número 177: "Buen inLandívar, descendiente de la fami- dad moderna pueden esperarse.
genio , suficiente juicio, ninguna expe- lia del conquistador y cronista de MeEl poema de Landivar nace en un
riencia, complexión flemática, talento din'a del Campo, Berna! Díaz del Cas- ambiente espontúneo que armoniza ]os
del cual se espera mucho y vario, en tillo, a la que entonces pertenecian ca- diferentes elementos de tres mundos:
letras se espera bueno."
sas, dos esclavos y alfalfares en San- el latino, el español y el americano,
Cuatro años más tarde se ordena de tiago de los Caballeros, heredó de los aglutinados en la psiquis del poeta
sacerdote; y una nueva referencia ca- suyos enjundioso patrimonio. A sus erudito bajo los vehementes fuegos del
talográfica nos habla del joven huma- bienes había de renunciar al repatriar- trópico guatemalteco, su cuna, y trannista en estos términos: "Buena salud, se a su solar, para el mejoramiento de sidos por el espíritu de la altiplanicie
escolar, doctor en Filosofía, maestro familiares, sirvientes, esclavos y el mexicana, en la cual se desarrolló al
de retórica, óptimo ingenio , buen jui- propio Colegio de San Borja. Al pisar arte y a la sabiduría.
cio, magra prudencia, alguna expe- su tierra, su religión le incorpora al
La obra landivariana definitiva está
riencia, bueno en letras, complexión Profesorado de la Compañia y lo de- concebida en quince libros o Cantos,
sanguínea, de su talento se espera to- signa Prefecto de la Congregación de a los que precede la Salutación a su
do." (Rev. del :\luseo Nacional de Gua- la Anun:iata. Finalmente sera Profe- Patria y el Preámbulo del Aulor. Libro
temala).
sor de Filosofía, como antes lo había 1: Los lagos de México; Libro II: El
Copiosa fuente de saberes humanís- sido de Retórica en la Nueva España; Jorullo; Libro III: Las cataratas guateticos y de gratas y pródigas compa- y el 26 de junio de 1767, fecha de la maltecas; Libro IV: La grana y la púrñias fué para Landivar su estadía en expulsión de los hijos de Ignacio de pura; Libro V: El añil; Libro Vl: Los
México. Aquí conoció a Abad, Clavije- Loyola, era Landivar Hector de su castores; Libro VII: Las minas de plaro, Alegre, Iturriaga, ~Ianeiro y otros. Colegio.
ta Y de oro; Libro VIII: Beneficio de
Acaso fué también testigo ocular de la
La súbita orden de despido dictada la plata y el oro; Libro IX: El azúcar·
devastadora aparición del volcán El por Carlos III causó serios trastornos Libro X: Los ganados mayores· Libr~
Jorullo, registrada en 1759, y pintada a los jesuitas; tal es el caso de la NueXI: Los ganados menores; Lib;o XII:
con tan vividos colores por el poeta. va España, en cuyo atolondrado traLas fuentes; Libro XIII: Las ·avcs; LiUna referencia autobiográfica así lo siego quedaron en el éxodo muchas
bro XIV: Las fieras; Libro XV: Los
atestigua: "A todos ellos, despavori- vidas sacerdotales, como en la concenJuegos. Como epilogo, la Cruz de Tedos, les dirige la palabra el sacerdo- tración de Veracruz. ¡Cuántos realiza- pic.
te". Al terminar el Canto 11, compren- ron una azarosa peregrinación, sin llePocas obras tan clásicas en la Mosivo de la mortífera catástrofe, impe- gar a su término!
dernidad como ésta del poeta guatetra desde la hospitalaria Bolonia a la
Omoa, La Habana, Cádiz, Córcega y malense del Siglo XVIII. El pórtico de

Armas

y

Letras + Pág. 2

la Ruslicalio se magnifica con esa Oda
digna de Propercio o de Tibulo, Salve
cara Parens, dulcis Guatimala, Salve'
en la que Landívar aparece como
élego insuperable, digno de rivalizar
con los mismos maestros de Latinidad.
Su acento es dulcemente emotivo sin
llegar al espasmo ni a las lágrimas plañideras, tantas veces ayunas de poe,.
sia. He aquí sus acentos:
"Salve, patria querida, dulce Guau..
mala, salve; delicia, surtidora de vida,
manantial de la mía. Cuánto alienta
.
'
madre, repasar la riqueza de tu hermosura: moderado clima, fuentes, vías,
templos y hogares. Ya paréceme vislumbrar tus selváticas montañas y tus
verdes campos en dón de inacabable
primavera. Mil veces acuden a mi mente lps ríos que resbalan serpeantes
por márgenes techados de umbrosas
cabelleras; el interior de tus casas ornado de múltiple decoro; la muchedumbre de tus jardines colorido de rosas idalias. Y ¿qué decir recordando
la áurea suntuosidad de tus sedas radiantes, y las púrpuras teñidas en el
mar fenicio? Cosas, siempre para mi,
todas ellas nutricias de patrio amor y
alivio en la adversidad. Pero me engaño. Las ilusiones ¡ay, perturban el
apacible espíritu y los sueños burlan
mi corazón. La insigne, hasta hace poco fortaleza y capital de gran reino, es
ahora hacinamiento de escombros.
Gente en desamparo de casas, templos
y calles, sin pasos por donde ganar el
seguro de las cumbres. Todo se derrumba en precipitada ruina, como
herido por los precipitados fuegos de
Júpiter. Pero ¿a qué inútil dolor? Ya
surgen del sepulcro elevadas mansiones y se levantan al cielo templos altivos. Ya las fuentes desatan sus hondas
en el río, el tropel de la vida llena las
calles, y a los ciudadanos deseosos llega la fértil paz. Otra vez la ciudad, ave
de Faros, más feliz resurge de sus propias cenizas. Alégrate, pues, rcdiviva
madre 1 preclara ciudad del reino, vive
largamente salva de nuestra ruina.
Pronto mis alabanzas elevarán hasta
las estrellas tu luminoso triunfo, parte
de súbita muerte. Recibe, mientras, el
rauco plectro, coñsuclo en la desgracia, y sé tú misma mi galardón".
Dentro del texto del Canto primero,
el poeta neolatino hace un preámbulo
en el que compendia los diferentes temas rústicos, bucólicos y costumbristas a que ha de empeñar su dilecta péñola. Ahí con propias palabras, las
patrias campillas en flor; el recorrido
en piragua por los limpios lagos mexicanos; los amenos huertos de Flora;
la cordillera del Jo1·ullo -reino de
Vulcano-; los manantiales cristalinos;
el :umo de grana; las ciudades del castor; las minas; la miel de la cwía; los
rebaños esparcidos por la comarca;

W:

RUSTICATIONIS
MEXICANA:
L I a t R P R 1 14 U S,

Brrgat arnnis alius Cúa frnfa figurir,
Abílruías quarum nrmo pcnemre htrbru
Aufit 1 &amp;: ingrato mcamn torqurre laborr;
Tum frníum brurn aptct I graufquc loqud:i.s i
lmpleat &amp; campo1 armis 1 &amp; funcre tcms 1
1
Oainiaquc arruto drbcllrt milite tcgna,
Me juvu omDino, teme nualis amore,
Ufquc v1rcfccntu patrios invifere campos 1
Mc1iceofquc lacus 1 &amp; amccno1 Chloridis. hortot
10
Und1quc collcau íociis ptrcurrerc cymbi: (1)

º

Tum juga Xoruli vifam I Vulunia rcgna;
.Et vi treos cclfo bricrs de collc rucntcs;
Coccincumquc deia I Tyriumq; 1 lndumq; vcncnum:
Oppida mox Fibri ttl is , ftrroqut fod inas
Aggrtdiu¡ Jutc ifq; aftringan:i íacchara formis:
,,
H1nc fufum rtgionc ptcus I fo0tefquc frquuriu

Er

/as fuentes; los pájaros; los cubiles de
/as fieras y los juegos.
En este capitulo primigenio de la
Rusticatio - Los lagos de México- el
dulce poeta de Centroamérica maneja
la arcilla de la bella realidad mexicana para depositarla en el clásico molde virgiliano. Aquí se retira la imágen
de la ciudad lacustre, capital del Imperio de Moctezwna, con las ciudades
circundantes, cabe las aguas espejeantes de los lagos tranquilos.
"Hubo, lejos de aquí, en tierras occidentales, ilustre, la ciudad de México, espaciosa y poblada; por sus hombres y riquezas, magnífica que en pretéritas edades obtuvo bajo el dominio
de los indígenas, pero ahora, sometidos éstos a las armas, señorean los hispanos y su imperio rige la ciudad. La
circunda el claro cristal de varias lagunas, cuya onda indolente incita el
resbalar de las piraguas. No intento,
sin embargo, celebrarlas a tod-as, pues
las que a distancia miran la ciudad, no
no se hinchen de tanto caudal que merezcan la fama. Ni sus aguas alimentan
el pez de escama luciente, ni floridas
alfombras flotantes, ni bandadas de
ánades. Pero la que quiebra los purpúreos rayos del sol que emerge de las
.sombras, y la que se desvia hacia el
sur (un rio sinuoso entre ambas 1 de
aguas desbordantes, facilita el tráfico), baten las espumosas orillas, para
el solaz de los pobladores y gracia del
campo florido.
Cerca de las riberas frondosas, se levantan dos ciudades que dieron nombre y fama a los lagos. La remota antiguedad los llamó con las voces vernáculas de Chalco y Texcoco; y prefiriendo atinadamente unas linfas a
otras las florificó en diverso grado.
Pues aunque ambas ofrezcan seguros
amparos a las angostas chalupas, y a
manera de altos mlll'OS protejan la ciudad, la argentada Chalco más cautiva
a los moradores, porque en sus puras
ondas prosperan las mieses, y, entretejidos de arboleadas, deliciosos jardines: brillante gloria del lago y desdoro
para el agro de pobre cultivo.
En el álveo anchuroso se acumulaban las aguas dulces, afluyendo por escondidos canales, tranquilos riachuelos, delgados arroyos innonimados y
Jimpidos ríos que ondulan en el verde
tapiz de los campos. Eolo no suelta alli
al impetuoso Bóreas o al Vendaval, ni
el Euro y el Céfiro se provocan a lid
violenta con furiosas borrascas. Antes
bien, acallado el ulular de los vientos
que huyen a sus guaridas, serena bonanza adormece las claras linfas.
Aunques sea de caudal rebosante, en
medio de sus aguas brota una clarísima fuente que no enturbian las doradas arenas de las orillas, ni la afea el
limo cenagoso de los cercanos sembradíos. Fuente tan limpia y translúcida
que, a través de sus cristales se pueden
examinar y contar las menudas guijas
que caen al fondo. Este raudal, saltando desde muy profundo lanza con tan
ciego ímpetu la gélida onda, que ganando la superficie se derrama en anchos circulos. Como en la antiguedad
el griego Alfeo en las playas porosas,
escondiéndose precipitadamente en el
antro negro se desliza con paso fugiti~o entre Jas sombras, bajo el mar inmenso y las olas resonantes, hasta que
alcanzando los confines sicilianos lanza por tu boca, ¡oh Aretusa! su argentada corriente. Así aquel manantial
por secretos pasajes fugitivo, cumple
su anhelo de lograr el contacto del
aire.
AJ escribir el Libro IV de la Rusticatio nuestro preclaro humanista Y
pulcro neolatino, no ignoraba la importancia económico social de la grana o cochinilla que Gonzalo Gómez de
Cervantes, quizá Oidor de la Real Audiencia, minero y fomentador de este
producto - abundante fuente de riqueza de la Nueva España y consecuente-

mente d ela lletrópoli- define asi en
su Memorial del siglo XVI:" ... la grana cochinilla es un género que casi
iguala a la plata, la cual se saca de estos reinos para los de Castilla; y solia
en cada flota se sacaban diez o doce
mil arrobas de dicha grana ... y en especial creció en el tiempo que gobernó Don Pedro Moya de Contreras, Arzobispo de México ..."
El sabio doctor Francisco Hernández, como era de esperarse, no pasó
inavertido este codiciado insecto al estudiarlo en relación con la flora mexicana en el capitulo CXVI de su célebre
obra que titula: De Napolanochestli,
sen Coceo Indico in Tunis quibusdam
nascente; y a él se refirieron Herrera
Torquemada, Acosta y Antonio de
l:lloa.
Alzate, por su cuenta se ocupa también de esta industria colonial: "La
Grana es uno de aquellos vivientes que
los industrialistas conocen con el nombre de Progalli-insecto, y que presenta
a ]a observación protentos maravillas
de la Omnipotencia. Compónese de
dos especies de individuos, de machos
y hembras; los machos son los que
vuelan y gozan en su vida de una gran
agilidad; las hembras (que son las que
interesan a la industria) son viva imagen de reposo, pues están destinadas a
tener por sepulcro el mismo sitio en
que colocaron su primera habitación".
Estas observaciones, imbuidas de serena y marmórea poesia, solicitan la
atención del latinista en este capítulo
cuarto, remembranza de su estadía en
Oaxaca en 1749 y 1759, en donde acaso existió alguna casa de su Orden ...
La vieja Antequcra le brindó la visión
de los campos embellecidos de perpetuas flores, en donde "pulula el rico
nopal que crece seis codos de altura,
sostenido por débil tronco" en los
que "a pesar de su compacta y sólida
estructura. las pervade interiormente
un humor que ha de alimentar en
tiempo oportuno a los gusanos de la
grana".
El bardo rusticano contemplaba y
glosaba así este mundo poético y tác•
ti!: "Entre estos (los árboles) por los
campos pulula el rico nopal que crece
seis codos de altura, sostenido por débil tronco, sin adorno de follajes movedizos, ni sombra que aparte de los
ganados los rayos del sol. Pero el vigoroso nopal está cubierto de carnosas
pencas entretejidas de recia trama de
fibra, las cuales se protejen con blancas púas y se revisten de una verde
membrana. Con frecuencia ofrecen la
figura de un huevo. Pero a pesar de su
compacta y sólida estructura, las pervado interiormente un humor que ha
de alimentar en tiempo oportuno a los
gusanos de la grana.
Observarás que esta penca no se cubre de ramos, sino que una nueva la
coro~a, hincándose inmeditamente en
su orilla sueprior. El nopal también se
reviste de flores rojizas que nacen al
borde mismo de la 110ja, sobre el soporte de un froto espinoso, en cuyo
vértice Jevántase la flor deforme.
Esta planta sobria no te acarreará
fatigas, si quieres arraigarla en los
campos. Toma las hojas desgajándolas
de nopal lozano, espárcelas en extenso
campo, y sea que haya caído en tierra
fértil o pobre, o entre asperos peñascos sedientos, rápidamente otros tantos renuevos producirán frutos con
usura.
Esta es la vieja morada, el augusto
palacio del gusano de la grana que
gusta de alimentarse del suave licor Y
prolificar abundantemente en las hojas del nopal; en las cuales nace de antigua estirpe progenitora; Jo adornan
sencillas costumbres, aborrece la matanza de sus coniéneres Y el desorden;
satisfecho en las húmedas pencas, no
provoca lides, no se excita amenazador, ni los jóvenes acometen petulantes a los enemigos inermes.

La sabia naturaleza al repartir la
especie en ambos sexos, dió a cada
cual sus propias señales que los manifestaran. De aquí que una pequeñita
pinta roja marque el dorso de los machos y sean blancas las hembras.
Cno y otro se visten de tenuisima
epidermis, la cual, si fuere manoseada
por cruel capricho, la verás que gotea la sangre exprimida.
Se le asemeja en su figura la cochinilla de humedad, sólo que aquel esconde la cabeza y carece de piernas
y talones, repta desmañadamente por
los brazos de la planta; pero de modo
tan lento mueve los miembros replantes que se creería que, adherido a la
hoja, sorbiéndole el licor se fortifica
el cuerpo en perezosa quietud.
1las para que el insecto pueda beber
el jugo del árbol y enriquecer con su
propia sangre a los hombres, al retorno de la primavera - cuando el sol
resplandece, l.a sonrisa del césped reblandecido puebla los alegres campos
y templa el calor los aires gélidos-,
sacan en canastos cubierlos con lienzos de cáñamo los gusanos que Ia industria precavida ha guardado en los
l10gares. Después los djseminan en
las altas pencas de la planta. Cogienúo con suave algodón los delicados
cuerpecillos mezcla. la grey de las hembras con los fértiles machos. Al punto
la argentada multitud adhiriéndose
obstinada al blando nopal, con devoradora Ychemencia bebe de sus jugos
noche y día. Aquí la frágil hembra,
habiéndose ayuntado con los perezosos machos, pone sus huevos y produce en!.ambres innumerables, que acrecientan las nieves población en ]os nopales: Las crías, imitando a sus padres, reptan y habitan en las verdes
hojas; precavidas husmean y chupan
las mieles fluidas.

ardoroso. Como el gusano de seda que,
a su tiempo entregado a inicua suerte,
se le extiende bajo las flechas del sol
bruñido en su apogeo, o encerrado en
cestos y arrojándolo alas mordientes
llamas, se desvanece su vida en el aire
letal.
Una vez que con tales tormentos hubieron realizado bárbaramente el sacrificio, sacan de los cóncavos hornos
la mansa cochinilla; la cual, bajo la
blanca epidermis esconde el color carmin, con que tiñen galos, holandeses,
venecianos, españoles, ingleses 1 rusos,
belgas y el orbe todo enrojece".
Los tres primeros Cantos del libro
landivariano son una excelente muestra de poesía clasicista insuperada en
su época. Las evocaciones a los lagos
mexicanos, al Jorullo y a las cataratas
guatemallecas, hubieren sido bastantes
a situar a Landívar entre los vates de
la Roma agtistca. Singularmente, el
canto tercero sobrevive por la grandiosidad de su inspiración, que en un
aire de sublimidad lleva, como lo prometiera en la oda beróica Salve cara
Parens, el nombre de lo guatemalteco
hasta donde difícilmente ha alcanzado
otro poeta alguno pregonando a su
ciudad natal y caro terruño.
Los cantos Aves, Fera, Ludi, o sean
XIII, XIV y XV, contienen también trozos antológicos dignos de atenta lectura y buido examen.
Diremos algo sobre el propio nombre del poema, la razón que hubo de
haberlo escrito en la lengua del Lacio,
y el corpus rusticanista.
Rusticatio es un término que no aparece en la lexicología virgiliana. Es
un sustantivo verbal originado en el
verbo I'llsticor, que vale por estar en el
campo, hacer estancia en la campiña,
permanecer en la campi1ía, de acuerdo
con el sentido que le da Columella.
Por cuan to a Mexicana, no supone
concretamente la realidad geográfica
* * *
nuestra limitada del Bravo al Suchiate, sino, como se dijo en el pórtico de
Asi preservada, la cochinilla va yie- esta disertación, hacer referencia a la
ne por ]as verdes pencas; y tras de campiña y costumbres agrarias -senutrirse durante un bimestre del nue- ñalando aquí hábitos e industrias del
vo jugo, presenta la prole cuerpos co- campo - desde la América Central
mo los de sus viejos progenitores, pues hasta ]as extensiones surianas de los
los humores sorbidos se vuelven rojo Estados Unidos-.
•
licor en su delicado vientre. A semeLandivar escribió su poema en lajanza del gusano de seda, célebre en tín -aunque como un homenaje para
todas partes por la tela asiria, el cual, su solar natío- para los ojos y la senalimentándose codiciosamente de la sibilidad del europeo del Italiano, más
•morera, gusta de parecerse a sus as- particularmente.
cendientes en la frondosa belleza de
Lo escribió en esta lengua, por ser
su corpulento desarrollo. Sepace apre- la elocución idiomática culta por exsuradamente de hojas selectas, que co- celencia en el ámbito europeo; la lencidas en su vientre sutil transforma en gua en cuyos moldes - desde la tradiseda. Así también la nevada cría del ción aurisecular del Siglo de Augusto
nopal, en su tenue estómago elabora y la Edad Media- habrían de escanel rojo color.
ciarse. las más altas y señeras manifesLuego que la delicada multitud hu- taciones literarias de origen románico.
bo alcanzado cabal desarrollo y voraz No en español, pues que no era la Rusllenó el cuerpo de jugo purpurino, el ticatio para españoles ni americanos,
colono arranca de raiz algunas verdes ni menos en italiano, lengua que no
pencas, pobladas de albeante muche- dominaba literalmente, según el testidumbre, y la suspende de las vigas en monio epistolar ]andivariano a Tiraparte idónea de Ja caliente cocina; o boschi, su corresponsal.
bien, la previsora· gente encerrándola
La primera edición del gran poema
en cóncavos canastos cubiertos, la rusticano guatemalteco aparece en Móguarda de la rígida racha del helado dena, Italia, en 1871; y la segunda en
viento, en reserva de padres para nue- Bolonia, del mismo país, en 1872, para
hablar de las más importantes.
va prole.
Con un algodón recogen después diLas versiones romance realizadas en
ligentemente los gusanos que han guar- México se deben al Arcade Padre
dado en lo alto de las plantas, a fin de Federico Escobedo, con el nombre de
dar a los miseros repentina muerte.
Geórgicas .lfexicanas, titulo restrictivo
El indio los extiende en esteras y de este gran poema, pues geórgica sigriega sobre la inofensiva multitud agua nifica agricultura, ciencia de la agricaliente, lrnsta que la vé perecer toda cultura, lo cual no cuadra con la índode muerte cruel, cuando no prefiere le integral del libro.
La otra es la del licenciado Ignacio
-por ciega sed de oro perniciosoLoureda,
edición bilingüe, en latín y
sacrificar en las llamas a los níveos
gusanos inocentes. Enciéndese en tal español. Su rubro Rusticación, nada
caso un horno con activo fuego, hasta indica, además, es poco eufónico .
En 1942, el humanista Octaviano
que todo en llamas enrojezca de tanto
Valdés
publicó una versión en la Bicalor. Después de sacar la lumbre meten los enjambres, los cuales asándose blioteca del Estudiante Universitario,
dejan alli su aliento purpurino. O tam- título número 34, con el nombre de
bién los riega el indio en espaciosos
corrales a que se tuesten bajo el sol
Pasa a la Pág. 8

Armas y Letras + Pág. 3

�Materiales didácticos del Curso explicado por el
Doctor José Gaos, en la Facultad de Filosofía y
Letras de la Universidad de Nuevo León, del luJles 22 de noviembre al viernes 3 de diciembre de
1954.

INTRODUCCION
1
La ciencia de la lógica tiene por objeto el pensar y el conjun•
to de sus determinaciones. Lógica natural se llama el entendi•
miento natural que tiene por naturaleza todo hombre y el uso in•
mediato que hace de él. Pero la ciencia de la Lógica es el saber
del pensar en su verdad.
Aclaración. La lógica considera el dominio del pensamien•
to en general. El pensar es su propia esfera. Es un todo para sí.
El contenido de la lógica son las determinaciones peculiares del
pensar mismo, que no tienen absolutamente ningún fundamento
más que el pensar. Lo heteronómico a él es algo dado por alguna
representación. La lógica es, pues, una gran ciencia. Tiene que
distinguirse, ciertamente, entre el pensamiento puro y la realidad; pero la realidad, con tal que se entienda por ella la verdadera efectividad, tiene también el pensamiento. Pero si con ella se
mienta sólo el ser ahí sensible, externo, tiene aquél incluso una
realidad mucho más alta. El pensar tiene, pues, un contenido, a
saber, él mismo de un modo autonómico. Con el estudio de la
lógica se aprende también a pensar más rectamente, pues cuando
pensamos el pensar del pensar se procura el espíritu su propia
fuerza. Se aprende a conocer la naturaleza del pensar, y con ello
se puede husmear si el pensar se dejara inducir en error. Hay
que saber darse cuenta de su actividad. Con ello se alcanza la
firmeza de no dejarse extraviar por otros.
2
El pensar es en general el aprehender y comprehender lo múltiple en la
unidad. Lo múltiple en cuanto tal pertenece a Ja exterioridad en general, al
sentimiento y a la intuición sensible.
Aclaración. El pensar consiste en
traer todo lo múltiple a la unidad. Al
pensar el cspíri tu sobre las cosas. las
trae a las formas simples que son Jmras determinaciones del espíritu. Lo
múltiple es, en un principio, exterior
al pensar. En tanto aprehendemos Jo
mllltiple sensible, aun no pensamos,
sino que- únicamente el relacionarlo
es el pensar. El aprehender inmediatamente lo mUltiple;lo llamamos sen•
timiento o sensación. Cuando siento,
sé meramente de algo; pero en la in•
tuición intuyo algo como exterior a mí
en el espacio y en el tiempo. El sentimiento se convierte en intuición cuando se determina especial y temporalmente.
3

El pensar es abstracción en tanto la
inteligencia parte de las intuiciones
concretas, deja de lado una de las múltiples determinaciones y hace resaltar
otra, dándole la forma simple del pensar.
Aclaración. Si dejo de lacio todas
las determinaciones de un objeto, no
queda nada. Si, por el contrario, dejo
de l~do una determinación y hago resaJtar otra, ésta es abstracta. El yo, por
ejemplo, es unadeterminación abstracta. Yo sólo sé de mi yo en tanto me
separo de todas las determinaciones.
Pero esto es un medio negativo. Niego
de mi las determinaciones y me dejo
estar sólo como tal. El abstraer es el
lado negativo del pensar.
4

El contenido de Jas representaciones
está tornado de la experiencia, perÓ la
forma de la 11nidad misma y demás determinaciones de ella no tienen sus

fuentes en lo inmediato de ellas en
cuanto tal, sino en el pensar.
Aclaración. Yo quiere decir en general pensar. Si digo: yo pienso, esto
es algo idéntico. El yo es perfectamente simple. Yo soy pensa1Ite y además síempre. Pero no podernos decir:
yo pü~nso siempre. En sí, bueno, pero
nuestro objeto no es siemJ)re también
un pensamiento. Podemos, empero, decir que pensamos siempre en el senti~
rlo e.le que somos un yo, pues el yo es
siempre Ja simple identidad consigo y
esto en pensar. En tanto que se piensa
el objeto, recibe la forma del pensar y
se convierte en un objeto pensado. Se
lo hace igual al yo, es decir, se lo
piensa.
5
Esto no liay que entenderlo como si
esta unidad únicamente por obra del
pensar sobreviniese a lo múltiple de
los objetos y el enlace se trajera únicamente de fuerza a dentro, sino que la
unidad pertenece otro tanto al objeto,
constituyendo con las determinaciones
de ella también la natw·aleza propia
de él.
6
Los pensamientos son de tres clases:
1. las categol'ias; 2. las determinaciones de la reflexión; 3. los conceptos.
La doctrina de las dos primeras constituye la Lógica objetiva o Metafísica,
la doctrina de los conceptos, la Lógica
propiamente tal o subjetiva.
Aclaración. La Lógica contiene el
sistema del pensar puro. El ser es 1.
el inmediato; 2. el interno; las determinaciones del pensar retornan de
nuevo a sí. Los objetos de la :Metafisica habitual son la cosa, el mundo, el
espirHu y Dios, con lo que surgen 1as
diversas ciencias metafísicas, 1a Ontología, la Cosmología, la Pneumatologia, y la Teología.
3. Lo que el concepto representa es
algo ente, pero también algo esencial.

El ser está con la esencia en la relación de lo inmediato a lo mediato. Las
cosas son, en general, pero su ser consiste en mostrar su esencia. El ser se
constituye en esencia, lo que puede
expresarse también así: el ser supone
la esencia. Pero aunque la esencia
aparece, en relación al ser, como lo
mediato, es sin embargo la esencia lo
primitivo. El ser retorna en ella a su
fundamento; el ser se Jevanta en la
esencia. Su esencia es de este modo
algo devenido o producido, pero lo
que aparece como devenido es también lo primitivo. Lo perecedero tiene por asiento fundamental la esencia
;y diviene de ésta.
Forjamos conceptos. Estos son algo
puesto por nosotros, pero el concepto
contiene también la cosa en y para sí
misma. En relación a él es la esencia
de nuevo lo puesto, pero 1o puesto se
conduce, sin embargo, como verdadero. El concepto es en parte el subjetivo, en parte el objetivo. La Idea es la
un.ion de lo subjetivo y lo objetivo.
Cuando decimos que se trata de un
mero concepto, echamos de menos en
él la realidad . La mera objetividad,
por el contrario, es algo sin concepto.
Pero la Idea indica cómo está determinada por el concepto de realidad.
Todo lo efectivo es una Idea.
7
La ciencia presupone que la separación entre ella y la verdad está ya levantada o que el espíritu ya no pertenece a 1a apariencia, tal cual se lo con·sidera en la doctrina de la conciencia,
La certidumbre de sí mismo abraza
todo lo que es concepto para la candencia (sea cosa externa o bien pensamiento producido del espíritu). La
ciencia consiste en ser en si o simple
igualdad consigo mismo 1 tener ser ahi
o determinirlad , ser para otro, y ser
pnra si, o al ser otro, simplemente haber retornado a sí o consigo. La ciencia no busca la verdad, sino qüe es en
la verdad y la verdad misma.

Primera Sección
LAS DETERMINACIONES
DE LA ESENCIA

15

c) Por su cualidad, por lo que es,
está sujeto a la alteración. Se altera en
tanto su determinidad en conexión
con otro se convierte en constitución.
C. S e r p a r a s í.

16
Al levantarse la constitución toda
por obra de la alteración, se levanta
también la alteración misma. El ser ha
retrocedido con ello a sí mismo y excluye de sí otro. Es para si.

17
Es un uno que se refiere sólo a si y
se conduce como l'epelente frente al
otro.
18
Esta exclusión es a la vez una referencia a otro y se conduce, pues, a la
vez atrayendo. No hay repulsión sin
atracción ni viceversa. ·

19
O con la repulsión del uno están
puestos inmediatamente muchos mas.
Pero los muchos unos no son distintos ·
unos de otros. El uno es lo que es el
otro. Está puesto asimismo el levantamiento de ellos, la atracción.

20

25
El limite del cuanto en la forma del
ser dentro de sí da la magnitud intensiva, en la forma de la exterioridad la
magnitud extensiva. Pero no hay nada intensivo que no tenga también 1a
forma del ser ahí extensivo, y vice•
versa.

26
C. El cuanto no tiene ningún limite
determinado en si mismo. No hay,
pues, ningún cuanto tras el cual no
pueda ponerse otro mayor o menor. El
éuanto que debiel'a ser el último, aquel
tras el cual no podría ponerse otro
mayor ni menor, se llama habitual•
mente lo infinitamenle grande o lo infinitamente pequefi.o.
27
Pero con esto deja en absoluto de
ser un cuento y es para sí = O. Sólo
sigue teniendo significación como determinación de una relación en que
ya no tiene para si ninguna magnitud,
sino sólo una determinación en referencia a otro . Este es el concepto
exacto del infinito matemático.

28
Lo infinito en general es en el progreso infinito ante todo el levantar ]a
Jinde (sea cualitativa o cuantitativa),
tal que esta linde vale como positiva y
por ende surge siempre de nuevo frente a la negación. Pero lo verdadel'amenle infinito es, al tomarse la linde
como negación, la negación de la negación. En él con el ir más allá de lo
finito no vuelve a ponerse una nueva
linde, sino que con el levantar la Jinde se restablece el ser ahí en la igualdad consigo.

29
El levantarse el cuanto en lo infinito tiene la significación de quedar levantada la determinación indiferente,
externa, que constituye el cuanto, y
convertida en una determinación interna, cualitativa.

CUALIDAD

B

c

8

CANTIDAD

LA :\IEDIDA

EL SER
A

La cualidad es la determinidad inmediata cuya alteración es el paso a
algo ·o puesto.
A. Ser, nada, devenir.
9
El ser es la simple inmediatez sin
contenido que tiene su opuesto en ]a
pura nada y cuya unión con ésta es el
devenir: como paso de la nada al ser,
el nacer; a la inversa, el perecer.
(El sano entendimiento humano, como se llama frecuentemente a si misma la abstracción unilateral), niega la
unión del ser y la nada: el ser, o es, o
no es; no hay tercio; lo que es no comienza, lo que no es, tampoco. Este
entendimiento afirma, por ende, la imposibilidad del comien=oQ.
B. Ser Ahí.

10
El ser ahí es ser devenido, determi~
nado, un ser que tiene al par referencia a otro, o a su no ser.
11
a) El ser ahi es por tanto algo dividido dentro de sí. Una vez es en si la
otra vez es referencia a otro. El ~er
ahí, pensado con estas dos determinaciones, es realidad.
1"

24
B. La magnitud o cantidad es como
cantidad limitada un cuanto. Como este límite no es nada determinado en y
para sí, puede un cuanto aumentaJ"se o
disminuil' hasta lo indeterminado.

El uno es el ente para sí, que se distingue absolutamente de otros. Pero
al levantarse esta distinción, la repulsión, por obra de la atracción, está
puesta ]a distinción como levan.lada, y
con ello ha pasado a otra determinación, la cantidad.

Primera Parte

Armas y Letras

12
b) Algo que es ahí tiene una referencia a otro. Lo otro es un ente ahí
como no ser de algo. Tiene, por tanto y desde luego, un limite o linde y es
finito. Cómo algo debe ser en sí, es
su delel'minación.
13
Cómo algo es para otro, cómo está
conectado con otro, o en si está pues~
to inmediatamente también por otro,
esto es su constitución.
14
Cómo algo es en su mismo seno tanto en sí como para otro, esto es su de.
terminidad c cualidad. El limite no es
sólo un mero cesar, sino que pertene.
ce al algo en sí.

Pág. 4

21
Por la cualidad es algo aquello que
cs. Con la alteración de la cualidad no
se altera meramente una determinación en algo' o en lo finito, sino lo fi.
nito mismo. La cantidad es, por el
contrario, aquella determinación que
ya no constituye la naturaleza de la
cosa misma, sino una distinción indiferente en medio de cuya alteración
sigue la cosa siendo lo que es.

22
La cantidad es el ser para si levalftado o el uno. Es, pues, una ininte•
rrumpida continuidad dentro de si
misma. Pero como contiene exactamente Jo mismo, el uno, tiene' también
dentro de si el momento de la discreción.

23
A. La magnitud es o continua o dis·
creta. Pero cada una de estas dos especies de magnitud tiene en e11a tanto
la discreción corno la continuidad, Y
la distinción es sólo la de que en la
magnitud discreta constituye la discreción el principio, mientras que en
la continua lo constituye la continui•
dad.

34
Las determinaciones, en tanto pertenecen al ser inmediato y no están contenidas en la unidad interior, se distinguen de la esencia como determinaciones inesenciales.
35

42

Al estar las determinaciones esenciales contenidas en la unidad de la
esencia, es el ser ahí de ellas un ser
puesto, es decir, en su ser ahi no son
inmediatas y para sí, sino medidas.
Son por ende determinaciones del pensamiento en forma de reflexione$.

La cosa sale del fundamento al ser
ahí en tanto éste es el poner que ha
retrocedido a sí, o la distinción, que
se ha vuelto idéntica consigo, o sea la
inmediatez restablecida, o un ser ahi
que él mismo no es inmediato, sino
que puede llamarse existencia.
La existencia está medida por la
mediación levantada; el fundamento
se va al fondo en su existencia, (nos
imaginamos que el fundamento no se
pierde porque queda su contenido).

36
1. La primera determinación es la
unidad esencial consigo mismo; la
identidad. Expresada como principio
de identidad. A = A; o negativamente,
como principio de contradicción: A
no puede ser a la vez A y no A.

37
2. La determinación de la diversidad, del ser ahí mutuamente indiferente, distinguido por alguna determinidad. El principio que la expresa dice: no hay dos cosas que sean iguales
una a otra.
3. La oposición: como lo positivo y
lo negativo, en que la determiniclad
de Jo uno sólo está puesta por medio
de la determinidad de otro, de los que
a la vez cada uno es en tanto el otro
es, pero sólo es en tanto no es el olro.
Expresado en un principio: algo es o
A o no A, no hay tercio. (Principio
cxclusi teriii.Q
38
4. EJ tercio, en que están levantadas
las determinaciones puestas todas, es
1a esencia, que por lo tanto es fundamento. El principio del fundamento
dice: todo tiene su fundamento s11ficíente.
(El fundamento es lo ponente en general, en tanto que algo viene al ser
ahí por obra de él; esto no es ningún
paso a determinaciones opuestas, como el devenir en el ser, sino que hay
en ello una unidad de la referencia; si
bien el ser ahí puesto pued eser a 1a
vez una figura diversa de su fundamento, tiene sin embargo que estar
contenido a la vez en éste.)
·

30

39

La medida es un cuanto específico,
ya que no está determinada externamente, sino por la naturaleza de la cosa, por la cualidad.
31
En la alteración de un cuanto, en el
aumentar o disminuir, que cae dentro
de la medida, entra igualmente una especificación, al quedar el subir y bajar de la magnitud a la vez modificado
y determinado de suyo por la naturaleza de la cosa.

En tanto se considera el ser ahí inmediato como sólo puesto, se retrocede de él a la esencia o al fundamento ;
aquella es aquí Jo primero, aquello de
que se parte; pero en este retroceder
resulta esto de que sea lo primero más
bien Jevantado, y el fundamento reco•
nacido como lo primero y esencial.

32
Al alterarse la medida de una cosa,
se altera la cosa misma, y el algo desaparece con el rebasar su medida, ascendiendo o descendiendo en torno a
ella.
Segunda Parte
LA ESENCIA

33
La esenciq es el ser retraído de su
inmediatez a si y cuyas determinaciones están levantadas en una simp]e
unidad.

ple unidad de diferentes determinaciones, tal que éstas no están en él una
fuera de otra, separada una de otra.
Tienen en él la forma de levantadas;
y él constituye su estar ahí. En tanto
ellas tienen ser ahí, pero están levantadas en él o están ahí en él, son propiedades1 y él es, como simple referencia del estar ahí de ellas, la cosa. Este
todo, como siendo ahí, es una cosa de
muchas propiedades.

40

43
Las propiedades de la cosa son determinaciones de su existencia, que
tienen una indiferente diversidad una
de otra, y asimismo es la cosa, en
cuanto simple identidad consigo, indeterminada e indiferente a ellas como determinaciones.
La indiferencia del estar ahí las determinaciones es la cosa, quiere decir
también: la cosa es antes de existir.

44
Las &lt;leterminaciones son por obra
del .eser cosa" idénticas consigo; y la
cosa no es nada más que esta identidad de ellas consigo mismas; pues esta identidad no tiene aislada para si
verdad alguna. Por esto se resuelve
con c1lo la cosa en sus propiedades como en materias estantes ahí para sí.

45
Pero al estar las materias unidas en
la unidad de una cosa, se penetran
mutuamente (son absolutamente porosas) y se resuelven una en otra. La
cosa es. así, esta contradicción en su
seno, o está puesta como cosa que solamente se resuelve en sí, como apariencia.
B. Apariencia

46
1. La identidad consigo mismo, que
es tanto la cosa como las materias, se
ha resuelto; las determinaciones son
por ende tales que no son en sí, sino
sólo una en otra; sólo son como puestas o como pariencias.
2. La identidad cousigo en la apariencia es lo indeterminado y simple~
mente capaz de la determinación, lo
pasivo, la materia; la identidad de las
determinaciones en la referencia de
una a otra constituye lo activo, la forma.

El fundamento contiene aque11o que
resulta fundamenta.do por él, según
47
sus dderminaciones esenciales; la re• La esencia tiene que aparecer, priferencia del fundamento y lo fundamero porque el ser ahí se resuelve en
mentado es una unidad y no un paso
eUa misma y retrocede a su fundamena lo opuesto, si bien el ser ahí fundato - la apariencia negativa; y segunmentado tiene una figura diversa de
do, por ser la esencia, como fundasu fundamento, que es igualmente un
mento, simple inmediatez, y por ello
ser ahí; y 1a determinación capital es
ser, en general. Por mor de la idensu C!'.mtenido común.
tidad del fundamento y la existencia
no hay en la apariencia nada que no
Segunda Sección
haya en 1a esencia, ni viceversa, nada
en la esencia c1ue no haya en la apaAPARIENCIA
riencia.
48
A. La cosa
Al ser determinada la materia por
la forma, resultan ambas supuestas co41
El fundamento es ante todo la sim- mo autónomas e independientes una

Armas y Letras + Pág. 5

de otra. Pero no hay, en absoluto, forma sin materia ni materia sin forma.

49
Eternidad de la materia.
50
La forma determina la materia; es
activa respecto a ésta como respecto
a un otro. Esta actividad es un reíle•
xionar de un doble modo:
1. La forma pone determinaciones
en la materia; estas determinaciones
vienen a estar ahí en la materia, o ésta
constituye el estar ahí mismo de las
determinaciones. Pero éstas siguen en
esta exterioridad (pertenecientes a Ja
forma) referidas a su unidad, o están
reflejadas, y la forma sigue de todo
punto en su unidad consigo misma.
51

La forma es finita; en tanto hace
frente a la fuerza, tiene en ella su limite; asimismo 1a materia fuera de la
cual es la forma, es materia finita. La
forma _se conduce positiva y negativam0nte con la materia y consigo misma; a) con la materia, aa) positivamente, pone sus propias determinaciones, bb) negativamente, levanta la indeterminación de la materia; B) consigo, AA-positivamente, pone sus propias determinaciones, reflexión sobre
si; BB) negativamente, levanta su identidad negativa consigo; da a sus determinaciones estar ahi, materialidad.
2. Al referirse 1a forma a la materia,
se refiere a ella a la vez como a un
otro. Pero la materia es la identidad
consigo misma, o se reflexiona con esto sobre sí, y esta identidad únicamente es por obra de esta reflexión. La
materia re.sulta asi engendrada por el
determinar de la forma. Es por tanto
el supuesto del determinar 1 pero un
supuesto que resulta levantado por la
actividad de la forma y convertido en
un resultado.

52
En esta unidad esencial de la forma y la materia es la forma, como re•
ferencia necesaria de sus determina•
ciones, la ley de la apariencia. La forma y la materia son inesenciales en
cuanto separadas de la cosa, de su unidad. Lo aparente, como puesto bajo la
determinación de la forma, como lo
conformado, constituye el contenido,
que es diferente de la forma misma, al
aparecer ésta frente a él como una re•
ferencia externa.
53
Al ser, además, las determinaciones
puestas por la forma idénticas consigo
mismas o materiales, aparecen como
una existencia autónoma y la referencia de ellas una a otra constituye la
relación. La forma y la materia, diferenciadas aquí no una de otra, sino de
su unidad.
C. L a r e l a c i ó n
54
La relación es una referencia de
uno a otro de los lados que en parte
tienen un estar así indiferente, pero
en parte es cada uno sólo por obra del
otro y en esta unidad del ser determinado.

55
Las determinaciones est.in, en primer término, puestas en la forma de la
r~lación; en segundo término, son sól6
en si estas determinaciones de la forma y aparecen como una existencia
independiente inmediata; son en este
respecto un ser ahí supuesto que inPasa a la Pág. 6

�Curso de ...
Viene de la Pág. 5

ternamente ya en sí mismo contiene la
totalidad de la forma, que sólo puede
tener existencia por obra de ese ser
ahí supuesto, o son por tanto condiciones y la relación una relación condicionada.

56
En las condiciones y en la relación
condicionada empieza la apariencia a
retroceder a la esencia y ser en sí; pero en ello sigue estando presente la diversidad de la apariencia como tal y
de ellos en tanto ella es en sí.

57
1. La relación condicionada inmediata es la relación del todo y las partes; las partes, como estando ahí para
si fuera de la relación, son mera materia y, en tanto, no partes; como partes
tienen su determinación sólo en el to-

do, y para poder ser partes tienen que
ser también capaces en y para sí de
entrar en esta relación con el todo; y
en tanto es así, constituyen las partes
el todo.

58
2. El todo como forma interna activa es la fuerza; ésta no tiene ninguna
materia exterior por condición, sino
que es la ma1eria misma. La e:&lt;plicación por la fuerza es idéntica; formal,
en nada por el contenido; no conocemos la naturaleza de la fuerza, se dice
habitualmente. La condición de la
fuerza es sólo un impulso externo que
la solicita. Este es el mismo exteriorización de una fuerza, y requiere una
solicitación para aparecer·; está, pues,
presente un mutuo condicionar y ser
condicionado, que en su totalidad es,
pues, incondicionado, o un supuesto
de algo distinto que sólo es sobre el
supuesto del primero, que, pues, se supone a sí mismo,

59
Por el contenido, representa la fuerz-a en su exteriorización, pues como
forma contiene dentro de sí sus determinaciones, aquello que ella es en sí,
y no hay en su exteriorización nada
que no haya en su interior.

60
El contenido, que es por tanto incondicionado, se relaciona como interno sólo consigo como externo; lo
exterior y lo interno es el mismo, sólo
considerado por distintos lados; lo interior es la integridad de las determinaciones del contenido como condiciones que tienen ellas mismas un ser
ahí; el exteriorizarse mismo en la reflexión de ellas sobre sí, el recogerse
en la unidad de un todo que obtiene
por aquí la existencia.
Tercera Sección
LA EFECTIVIDAD
A. S u s t a n c i a

61
La sustancia es el contenido incondicionado del exterior e interior, la
esencia estante altí en y para sí; incondicionada en el respecto de las determinaciones de contenido, al no estar determinada por otra, y en el respecto de la forma, al estar su exterioridad fundada en su propia interioridad.

62
Todas las existencias determinadas
y condicionadas son determinaciones
aparentes de la sustancia, y tienen un
ser ahí alterable y pasajero; son accidentes. Estos en su totalidad constituyen la sustancia.

63
Los accidentes en su multiplicidad
representan las determinaciones de
contenido de la sustancia en su esencialidad, tal que recorren el círculo

de las circunstancias inesenciales, de
las que cada una se levanta en otra,
manteniéndose sólo la simple determinación sustancial. La sustancia es la
potencia de Jos accidentes, en tanto
éstos se levantan en sí mismos, pero a
la vez en este levantarse se revela lo
sustancial.

64
Los accidentes, en tanto en si están
contenidos en la sustancia, son posibles. La sustancia no es posible, sino
la posibilidad misma.

65
En tanto se piensa o en general se
representa algo meramente en la forma del ser en si, se lo llama posible;
es un· ser en sí que es sólo puesto-, no
en y para sí; una determinación suelta tiene una posibilidad semejante, separada de la efectividad.
Potenciar; el número Jcvanta la accidentalidad (su ser inmediato, contingente, que puede ser tan bien 4 como 5, etc.) y en este levantar, alterar,
se manifiesta; se convierte en potencia. Es ante todo sólo contingente; algo inmediato; pero el cuadrado, el cubo es idéntico consigo, se ha vuelto en
sí. El número se altera, pero es lo determinante de esta su alteración; autodeterminación, ser reflejado sobre sí.

Reflexión exterior: la causa es otra
cosa que el efecto; es distinción del
efecto· absoluta reflexión del mismo
conte~ido -la misma cosa- lluvia Y
humedad -es sólo identidad de la cosa- en el efecto es lo que en la causa· conocemos ]o uno por lo otro
- identidad externa- forma y contenido o cosa se mutúan; causa Y efecto
es distinción de la forma; la causa tiene valor de cosa y Juego de nuevo sólo
de forma.
El efecto únicamente en combinación con aquello en que resulta puesto
tiene efectividad.
Al tener la causa misma un contenido determinado, ser contingente Y
tener que ponerla como efecto, obtenemos el regreso de una serie de causas y efectos hasta Jo infinito. A la inversa, en tanto aquello mismo a lo que
sigue el efecto es algo originario, es
causa y produce su efecto en un otro;
la misma serie como progreso infinito.
C. Mu t u o e f e c to

Aquello sobre lo que efectúa la causa es ello mismo causa, pero frente a
aquella primera causa, que con ello
resulta, ala inversa, efecto. Este recíproco determinar, retornan.te a sí, de
66
la casualidad, es el m11t110 efecto.
Verdaderamente posible es algo sólo
En tanto algo efccti vo acoge en sí
como totalidad de sus determinaciones el efecto, pero a la -vez se hace causa,
entes en sí; lo que tiene esta posibili- y se sostiene contra la entrada del
dad interior, íntegra, Ilo es meramen- efecto com0 contra algo externo a él,
te un ser puesto, sino en y para sí e retroefectúa y el relroefeclo es igual al
inmediatamente efectivo. La posibili- efecto.
dad de la sustancia es por ende su
La casualidad tiene algo originario,
efectividad.
la causa, pero que es pasajero, se ex67
tingue {por ende no se tiene absolutaLa codependencia de los accidentes mente que ascender de ello a otra caueu la sustancia es la necesidad de sa), etc.
ellos, La necesidad es ciega en tanto · El efecto puesto en Jo efectivo B se
que Ía codependencia es meramente ntelve a su -vez causa; ésta es una acfoterior, o en tanto que Jo efectivo no ción negativa, es decir, el efecto resulestá al par presente antes como uni- ta levantado, por ende, retroefecto.
dad ente en sí de sus determinaciones,
74
como fin, sino que únicamente resulta
El rctroefccto sucede a la primera
de la referencia de ellas.
causa, que con e11o resulta puesta como efecto o hecha algo puesto, con Jo
B. Causa
que no sucede nada más sino que resulta sólo puesta así, lo que ella es en
La sustancia es como potencia al sí, a saber, algo no verdaderamente
manifestarse a sí misma con el surgir originario, sino algo pasajero.
y desaparecer de los accidentes. La
El retroefecto es una casualidad
sustancia activa, está, como lo origina- condicionada. Pero el mutuo efecto es
rio, vueJta contra lo contingente como incondicionado determinar reciproco,
cóntra un otro, y es causa que efectúa que retorna a sí. Lo efedivo sobre lo
sobre esto otro.
que efectúa una causa es ello mismo
69
causa, y como originario no produce
La actividad de la sustancia consiste su efecto porque antes haya efectuado
en que. hace de su contenido origina- sobre él un otro.
rio un efecto, algo puesto que está en
75
algo extrafio. No hay en el efecto nada
El mutuo efecto consiste, pues, en
que no esté en la causa, y la caus~ es que lo que es efecto es recíprocamencausa sólo en el efecto.
te para si causa y lo que es causa recíLa caída de un ladrillo es causa de procamente también efecto. Aquí es
la muerte de un hombre; el aire pan- donde está present ela verdadera oritanoso de un paraje, causa de fiebres; ginalidad, ya que la causa pasa, sin
aquéila es por lo pronto sólo causa de duda, a efecto, al ser puesto, pero en
un golpe, ésta de una humedad excesi- cuanto a la cosa sigue siendo lo misva. Pero el efecto en algo efectivo que mo, y también en cuanto a la forma se
tiene aún otras. determinaciones da en restablece en su ser puesto.
ello otro resultado.
76

70

El efecto es a) por medio de un
otro, de la causa; ésta, como actividad,
desaparece en el efecto; b) lo otro, como causa, ha desaparecido; pero el
efecto está puesto, está en lo otro.
71

•
Por la forma es la causa tan distinta
del efecto, que aquélla es la efectividad, que es activa originariamente de
suyo, mientras que éste está puesto y
es en un otro; como determinación en
un otro, efectivo, entra en una relación con las restantes 'determinaciones
del mismo, y obtiene con ello una figura que ya no le pertenece como
efecto.

72
La causa pasa a efecto, pero a la inversa pasamos del efecto a la causa,
retroceso que pertenece ante todo a la
reflexión exterior.

O bien el mutuo efecto es la mediación consigo misma en que se determina lo originario, o bien se hace algo puesto, pero en e1lo se reflexiona
sobre sí, y únicamente en cuanto es esta reflexión sobre sí es verdadera ori~
ginalidad.
Tercera Parte
EL CONCEPTO
LOGICA SUBJETIVA

90
La lógica subjetiva ya no tiene por
objeto la categoría ni -las determinaciones de lareflexión, sino conceptos.
La primera es el ser en una determinidad, como límite; la segunda, la esencia en una determinación que está mediada por una suposición de otro. El
concepto es, en cambio, lo originario;

Armas y Letras + Pág. 6

en tanto que su determinación es su
reflexión sobre sí mismo; o es un to..
do simple que contiene dentro de sí
sus determinaciones y del que fluyen
todas sus determinaciones.
El concepto tiene los momentos de
la generalidad, de la especialidad y de
la singularidad; pero los momentos
son, cada uno propiamente de suyo,
la totalidad, y son sólo esta puesta en
una determinación, tal que los momentos juntos constituyen de nuevo la totalidad.

estar coordinadas tales determinaciones, que lo están en el general.

101

A. EL CONCEPTO

Las determinaciones coordinadas en
el general son contradictorias en tanto que la una tiene la significación
esencial de ser lo que no es la otra, o
son opuestas una a otra como positiva
y negativa. Contradictorio no es, con
propiedad, meramente opuesto, en
cuanto tal (como p,ropiamente tampoco lo positivo y negativo), sino un
contenido, inmediatez, que es a la vez
positivo y negativo. Contrarias son
aquellas determinaciones en tanto que
están puestas sólo como diversas una
de otra, o la una tiene todavía una determinación positiva por la cual no es
inmediatamente opuesta a la otra. Sólo que las determinaciones contradictorias tienen necesariamente también
el momento de la indiferencia a la
otra, y las contrarias tienen también
el momento de la oposición en ellas.
En lo opuesto es la referencia a otro
el contenido entero, todas las determinaciones. La referencia es aquí a la
vez reflexión repelente sobre sí.

93

B. JUICIO

91
La lógica subjetiva contiene tres objetos capitales, lo. el concepto, 2o. el
fin , 3o. la Idea; es decir, lo. el concep-to formal o el concepto en cuanto tal,
2o. el fin, el concepto en referencia a
su realización o su devenir objetivo,
3o. la Idea, el concepto real u objetivo.
I
EL CONCEPTO

92
La lógica formal tiene tres objetos,
concepto, juicio y raciocinio.

El concepto contiene los momentos
de la singularid~, de la especialidad
y generalidad; los contiene como determinaciones esenciales y distintas y
a la vez están levantados en él, y él es
la simple igualdad consigo.

94
La si11gularidad es la reflexión negativa del concepto sobre ~í, a la que
son inherentes las ·determinaciones como levantadas, momentos, y que, como
de suyo determinado, excluye de sí
otras determinaciones o es absolutamente determinado.

95
La generalidad es la reflexión positiva del concepto sobre si, en la que no
se excluye lo opuesto a sí, sino que lo
contiene dentro de sí, tal que a la vez
permanece indiferente a ello e indeterminado en ello.

96
La especialidad es la referencia de
la singularidad y generalidad una a
otra; es lo general puesto en una determinación.

97
Así como estas determinaciones se
distinguen una de otra como momentos del concepto, así se distinguen
también conceptos de diverso contenido, como conceptos de algo genera],
de algo general, de algo especial y de
algo singular.

98

,

Lo general subsume o comprende lo
especial y singular, asi como lo especial tiene bajo si también lo singular;
-lo singular comprende dentro de si
Jo especial y general, y lo especial Jo
general.
Lo singular tiene las mismas determinaciones que lo especial y general
o a la vez más aun; exactamente así
pasa con lo .especial frente a Jo general. Por ende, lo que es válido de Jo
general, es válido también de lo especial y singular; y Jo que es válido de
lo especial, también de Jo singular.
Pero no a la inversa.

99
Pero lo general es mós amplio que lo
especial y singular, y lo especial más
amplio que Jo singular. Pero la generalidad va Jo singular o especial más
allá de sí mismo. Lo general va más
allá de lo singular y especial. A saber,
lo general conviene no sólo a esto especial y singular, slno también a
otros; y lo especial conviene asimis·
1110 a varios singulares.

100
Las determinaciones especiales que
tiene bajo sí el mismo general están
coordinadas una con otra; así se dice
también de aquellas que comprende en
sí el mismo singular. Pero en un singular, por ser excluyente, no pueden

102
En el jufoio está levantada la unidad
absoluta en que se hallan los momeo•
tos en el concepto; el juicio es la referencia de determinaciones del concepto e11 tanto que cada una tiene a la
vez el valor de propia, estante para sí
e independiente de las otras; a la inversa, la elevo con ello a algo genera].
En el juicio entra el ser otro en el
concepto. El juicio es algo subjetivo;
sujeto y predicado parecen indiferentes, uno fuera de otro, exteriores, y
únicamente unidos,--exteriormente, por
nosotros. ,Vosotros tenemos aquí un
sujeto y aqu.i un predicado que-- nosot1·0~ ail'ibnimos a aquél. El juicio tiene
que venir a ser objetivo.

103
El juicio contiene 1. el sujeto, como
el lado de la singularidad o especialidad, 2. el predicado, como el lado de
la generalidad, en tanto que contienen
sólo una de las varías determinaciones del sujeto, 3. la simple referencia
sin contenido del preáicado al sujeto:
es, la cópula. En referencia a la reflexión externa. El sujeto es un objeto
sobre el que se juzga; el predicado es
la determinación del pensar, lo subjetivo.

singular es general z) La determinidad del contenido es aa) distinción
del sujeto respecto de si mismo (rojo,
no recto ... ) ; pues el predicado contiene solo una de sus determinaciones;
partición, división del sujeto respecto
de sí. b) La determinación formal, generalidad, aa) identificación del sujeto con otros; también otras cosas son
rojas; bb) identificación consigo mismo; pues el predicado es lo que es el
sujeto; el ser del sujeto, el resulta
puesto.

107
El juicio en ambos respectos tiene
2. que expresarse también negativamente, a saber: 1. lo singular está también no determinado asi, sino de otra
manera; 2. lo singular no es algo general, sino algo especial. Juicio negativo.
108
En ambos respectos es todavía positivo este juicio; en el primero está negada del sujeto solci alguna determini,
dad, pero se deja que tenga otra de e5ta esfera general; en el otro respecto
es la negación solo ]a restricción de la
generalidad de la especialidad.

109
El juicio negativo, asi como el idéntico, puede invertirse.
Pero 3. lo singular tampoco es algo
especial, sino que lo singular sólo es
también algo singular; y con esto se
ha levantado de él no sólo cierta determinidad de una esfera general, sino
toda determinidad de la misma y con
esto en general la esfera misma. -juicio infinito- en la forma positiva como juicio idénUco, en la forma negativa como juicio absurdo.
b) CANTIDAD DE LOS JUICIOS
O JUICIOS DE LA HEFLEXION

111
Los juicios de 1a cantidad contienen
una comparación de varios sujetos en
referencia a un predicado. El juicio
cuanlitatiYo es 1. un juicio singular,
cuyo sujeto es esta cosa y por predicado d~be tener una cualidad que convenga sólo a esle sujeto.
112
2. El juicio particular tiene por de-

Las especies del juicio designan los
diversos grados en que se eleva el predicado a la generalidad esencial, o la
referencia exterior del sujeto y el predicado se convierte en la referencia
interna del concepto.
a) CUALIDAD DE LOS JUICIOS
O JUICIOS DE LA INHERENCIA

c) RELACION DE LOS JUICIOS
O JUICIOS DE LA NECESIDAD

105

114
Los juicios de la relación expresan
una referencia interna, necesaria, del
predicado al sujeto.
El juicio categórico tiene por predicado la esencia y la naturaleza general del sujeto.
115
El juicio hipotético contiene, en una
plena diversidad de contenido entre el
sujeto y el predicado, la referencia necesaria de éstos uno a otro.
116
El juicio disyulllivo tiene por sujeto
algo como una esfera general que en el
predicado está expresada en su íntegra especificación o en sus diversas
determinaciones, que en conjunto convienen al general tanto cuanto se excluyen recíprocamente respecto del
sujeto.

Inmediatamente es en el juicio el
predicado una pr~piedad, a saber, alguna determinidad del sujeto de las
que le convienen varias y que tiene
sólo la forma inmediata de la generalidad. Juicio cualitativo. "Esta casa
es marmórea"; ésta es una sola determinación de las que tiene varias la casa; no expresa la generalidad interna
de la casa; "esta casa es una cosa";
no expresa su peculiaridad. Es marmó
rea, tiene varias determinidades semejantes; marmórea no es su determinación general -que comprenda Jo que
es la casa.

106
El juicio es 1. y ante todo juicio positivo, al convenir al sujeto, cualquiera, un predicado semejante. Este encierra por su contenido el momento de
la determinidad y por su forma el momento de la generalidad; y el juicio
dice por su contenido: lo singular está determinado así; por su forma; lo

118
El juicio asertórico contiene una
mera aserción, en tanto que no está expresada la constitución del sujeto, que
se compara con su esencia, o esta
esencia misma, y el juicio tiene con
ello una verificación meramente subjetiva. Esto es bueno porque es. oro o
tiene esta o aquella determinación.

119
Frente a la aserción del juicio aser~
tórico puede por ende sostenerse asimismo lo opuesto; el juicio viene a ser
por ende problemático, y expresa sólo
la posibilidad de que un sujeto sea
adecuado o no al concepto.

120
Hay que poner por ende al sujeto
como general con una determinación
que contenga ]a constitución en que
reside la adecuación o inadecuación
del mismo a su naturaleza general. . El
sujeto mismo contiene de este modo
aquella referencia del concepto al ser
ahí que expresa el predicado. Juicio
apodíctico.

C. RACIOCINIO

110

terminación del sujeto algunos, por lo
cual es propiamente indeterminado, y
de todo juicio positivo semejante es
válido otro tanto su negativo.
113
3. El juicio uniuersal tiene la totalidad por determinación de su sujeto,
que por ello es un sujeto determinado,
especial. La necesidad comienza en el
juicio universal. Si todos los sujetos
tienen una cualidad. entonces necesidad.

104

te en que el predicado expresa la adecuacióll o no adecuación de un sujeto
a su concepto o a su naturaleza general.

d) MODALIDAD DE LOS JUICIOS
117
La modalidad de los juicios consis-

En el juicio están referidas inmediatamente una a otra dos determinaciones del concepto, el raciocinio es el
juicio con su fundamento. Las dos determinaciones. están en el raciocinio
es el juicio con su fundamento. Las
dos determinaciones están en el raciocinio concinadas por una tercera que
es la unidad de ambas.
·. 122
Raciocinio inmediato en las antinomias kantianas: Como el espacio tiene
un aquí, el tien,1po un ahora (hasta el
punto dado del tiempo ha transcurrido una infinitud) , tiene un límite.
Aquello a lo que con\'ienc Jo especial
conviene también lo general de esto.
Por la forma determinada son los
dos extremos d_el raciocinio lo singular y lo general; y Jo especial, pues en
ello están unidas aquellas dos determinaciones, es eJ medio de ambas.

· 123
La referencia tle los dos extremos
(termini extremi) del raciocinio al
medio es una referencia inmediata;
es una referencia doble y constituye
dos juicios (preposíliones praemfssae),
de las que cada una contiene el momento rie la especialidad, el medio
(tennfous medius). Una premisa contiene además el momento de la generalidad (terminus mejor) como predicado (proposilio majar), la otra el momento de la singularidad ((erminus
minor) como sujeto (prepositio minor). La referenda de los dos extremos ( con.clusio) uno a otro es me•
diada.

126
La actividad teleológica es un raciocinio en que se concluye el mismo
todo en forma subjetiva con su forma
objetiva, el concepto con su realidad,
por la mediación de la actividad finalista, o el concepto es fundamento de
una realidad determinada por él. El
fin es la realización de un concepto.

127
La finalidad es exterior en tanto
que un ente ahí no tiene dentro de sí
mismo su concepto, sino que está unido con éste por obra de otro, de un fin
como forma externa suya.

128
La finalidad es interna cuando un
ente ahí tiene dentro de sí mismo su
concepto, y es en él mismo a la vez
fin, medio, y fin que se realiza y realizado.

III
IDEA
CONCEPTO ADECUADO

129
La idea es la unidad del concepto y
de la realidad, el concepto en tanto
que se determina su realidad, o la
efectividad que es tal como debe ser
y contiene su concepto mismo.

130
a) La Idea, en tanto que el concepto está unido inmediatamente con su
su realidad, y no se distingue a la vez
ni destaca de ella, es ]a vida; esta misma representada como liberada de las
condiciones y restricciones del ser ahí
contingente, es lo bello. Ideal es efectividad en su verdad.

131
b) En la Ideal conocimiento y del
obrar está enfrentado a la realidad el
concepto, o a lo objetivo lo subjetivo,
y se produce su unión. En el conocimiento está como fundamento la rea•
Iidad como lo primero y como ]a esencia, a la que debe hacerse adecuado el
concepto a fin de ser uerdad. El obrar
tiene, al contrario, por fundamento el
concepto como la esencia, y hace la
efccti vidad adecuada a él para que sobrevenga lo b11eno.
132
c) La Idea absoluta es el contenido
de la ciencia, a saber, la contemplación del universo tal cual es conforme
al concepto en y para sí, o concepto
de la razón, como es en y para si, y
como es objetivo o real en el mundo.

ARMAS Y LETRAS
Organo Mensual de la Universidad
de Nuevo León

124

INDICADOR:

La mediación en el raciocinio supone, pues, una referencia inmediata, y,
a la inversa,. debe la referencia inmediata estar fundada y por ende mediada; está presente, por tanto, el concepto de una inmediatez que es en ella
misma mediaCió'n.

Redactores
Raúl Rangel Frías
Fidencío de la Fuente
Francisco M. Zertuche
Genaro Salinas Quiroga

II

Alfonso Reyes Aurrecoechea

FIN

Enrique l\fartínez Torres

CONCEPTO TELEOLOGICO

Guillermo Cerda G.
Adrián Yáñez Martínez

125
En el fin es aquello que es mediado
o consecuencia a )a vez algo primero
e inmediato o fundamento. Lo producido, lo puesto por la mediación, tiene por supuesto ·el producir y su determinación inmei:líata, y, a la inversa, tiene lugar el ·producir por mor del
resultado, que es el fundamento, por
tanto él mismo la primera determinación de la actividad.

Armas y Letras + Pág. 7

Director
Lic. Fidencio de la Fuente
Oficinas
Washington y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León
MEXICO

�La "Rusticatio ..... Juárez, Torre de ....
Viene de la Pág. 3
"Por los campos de México'\ en limpia, pulcra y tersa prosa.
Dejando a un lado las translaciones
parciales del cubano José María de
Heredia, que tradujo en verso el episodio de la pelea de gallos; la de Rafael Dávalos, sobre el Xorullo y la de
Monseñor Joaquín Arcadio Pagaza,
que transladó los lagos mexicanos, así
como otras ediciones completas de ]a
obra landivariana, merece especial
mención la última realizada con una
Introducción por José María Gavidia,
en copia facsimilar de la edición de
Bolonia de 1782, por la Facultad de
Humanidades y la Editorial Universitaria de la Universidad de San Carlos
de Guatemala, en 1950, con motivo del
retorno al suelo patrio de los restos de
Rafael Landívar y Caballero.
Voces laudatorias de insignes críticos de las letras castellanas sobre la
Rusticalio Mexicana. las tenemos en
Don Marcelino Menández y Pelayo, en
Don Carlos Pereyra, Octaviano Valdés,
Federico Escobedo, Pedro Henriquez
Ureña y Mariano Picón Salas, definiendo la filiación y naturaleza humanística americana de esta obra de las
postrimerías del régimen monárquico
español en nuestro Continente.
Para clausurar este ciclo de Literatura Mexicana, conviene citar al polígrafo mexicano Alfonso Reyes, que
con su prosa pulcra y excelente ha efigiado en compendiosa imagen la Ruslicatio:
"Landívar, con su poema latino Ruslicalio Mexicana, es el Virgilio de nuestra poesía y se sitúa en la línea de Balbuena y don Andrés Bello. No sólo
pinta nuestro campo y sus habitantes,
sino también sus trabajos, ocios y esparcimientos; los lagos y volcanes,
-especialmente la aparición del Jorullo-, las cataratas de Guatemala, los
manantiales y fuentes salutíferas, la
campiña oaxaqueña, el valle y la ciudad de Tepic; la cochinilla o púrpura
mexicana, el guajolote, la chachalaca,
el tordo, el zopilote, la torcaz, el zenzontle, el coJibrí, la vida y caza de los
castores, las fieras; el cultivo del añil
y de la caña de azúcar, los rebaños, la
ganadería y el uso de las lanas, el laboreo en las minas de oro y plata; las
chinampas de Xochimilco; corridas
de toros, peleas de gallos, palo ensebado, juego de pelota. Gran poeta neolatino, su mérito no se limita a la prosa
lingüística. Sin duda es el único en su
época que posee valor universal. Sólo
le faltó -dice Menéndez y Pelayohaber escrito en lengua vulgar, para
arrebatar ]a palma en el género descriptivo a todos los americanos, sin
exceptuar al cantor de la agricultura
en la zona tórrida. En él se aprecia,
mejor que en ninguno, hasta qué punto el latín babia venido a convertirse
en un medio natural de expresión. Si
la llamada "poesía jesuística" padeció,
en general, por su índole de arte bízantino aplicado a juegos de íngenio y
no alimentado en el aire de la vida,
otro es el caso de Landívar, cuya auténtica ínspiración, visión dinámica y
bravía, amorosa contemplación idílica
y amenidad constante lo levantan muchos codos sobre el nivel medio de la
escuela. Entre sus influencias posibles
hay que mencionar a Poliziano, a
Frascatorio, a Pentano; pero la principal influencia que ha recihido es la
verdad de América, sin que obsten las
larguras y ]os convencionalismos estéticos y mitológicos propios del género
y de la edad".

Viene de la 1a. Pág.

dichos créditos, la propiedad de tales riquezas pasaría a nuestros
vecinos del Norte. Juárez rechazó categóricamente la propuesta
norteamericana, prefiriendo lanzarse a una guerra desigual y
cruenta.
Ni en los momentos más sombríos perdió la fe en México.
Jesús Urueta contaba que su padre presenció en Chihuahua un
hecho memorable. Estaban por llegar a la ciudad las avanzadas
francesas. En la sala de una casa, al atardecer, Juárez y sus ministros se preparaban a salir. Sebastián Lerdo de Tejada discu•
rrió admirablemente sobre derecho internacional; Guillermo
Prieto hizo algún chiste ingenioso. El crepúsculo que los envol•
vía dejaba en las almas un sentimiento de congoja. El presidente
.exclamó: "Todavía tenemos tiempo de fumar un cigarro". Y al
poco rato dijo: "espero que dentro de cinco años estaremos en el
Palacio Nacional". No había pasado uno, comentaba el tribuno
chihuahuense, y las autoridades de la República se encontraban
instaladas en la centenaria residencia de los virreyes.
La obra de Reforma que salvó Juárez cuando su carroza
trashumante era el único refugio de las instituciones, representó
en un momento critico la voluntad de vivir de la patria mexica•
na. En el orden político y jurídico, la Reforma fundó el poder
del Estado que sostiene la legalidad e implica los derechos de la
persona humana y el juicio de amparo, herencia liberal por an•
tonomasia. En materia económica, no obstante lo anacrónico
del liberalismo clásico, está viva la lucha contra los monopolios y
las alcabalas. Por lo que a la escuela se refiere, la primera ley de
educación primaria, gratuita, laica y obligatoria, la dió el gobier•
no de Juárez en 1867, cuando se establece la Preparatoria con el
fin de crear una clase directora de hombres probos, porque el
primero de los problemas de un pueblo es el problema moral,
ilustre programa que vuelve ahora a hacer suyo la Revolución.
Con paso seguro, seguido por los hombres de la Reforma,
caminó el Benemérito por la austera ciudad de la ley. Ninguna
generación política mexicana tan fuerte y limpia como ésta. Para combatirla tenemos a la vista a sus detractores, que como gru•
po organizado han hecho sistema de la insidia, la tortuosidad y
la felonía.
La Reforma produce a Santos Degollado, arquetipo del
santo, ante cuya figura los adversarios no pueden presentar ninguna más virtuosa entre los suyos, quien con desprendimiento
admirable acepta la misión de la derrota. En la Reforma se forman Jesús González Ortega, el soldado de Zacatecas, aquél que
en cada victoria se sentía invadido de impulsos incontenibles de
perdonar al enemigo y que después de ganar la batalla de Calpu•
lalpan, desfilando a la cabeza de su ejército por el centro de "la
capital, al darse cuenta de que Degollado presenciaba humildemente el acto, desde el balcón de una casa, lo hizo bajar para llevarlo al sitio de honor en el Palacio Nacional. Por la Reforma
luchó Leandro Valle, el mosquetero del liberalismo mexicano,
que cuando Miguel Miramón, su antiguo compañero del Colegio
Militar tiene que huir, él se encarga de su familia. j Estos eran los
malvados de la Reforma!
Entre los civiles ahí está el poeta y orador popular Guiller•
mo Prieto, difamado vilmente al acusarlo de enriquecerse, como
Secretario de Hacienda, con la desamortización de los bienes
eclesiásticos, que vive y muere en la pobreza; Melchor Ocampo,
defensa de sus enemigos y amparo de los desvalidos; y el mismo
Juárez, que al morir, aparece en el inventario de sus bienes que
se le adeudaban varios miles de pesos por sueldos presidenciales
no cobrados en el momento más duro de la lucha.
En el balance histórico definitivo lo único que cuenta es lo
que se hace por el pueblo. Por eso de la Revolución Mexicana
queda, principalmente, la reforma agraria, fas leyes obreras, la
batalla por el alfabeto, la escuela rural, el derecho de asilo a los
desterrados políticos y la expropiación del petróleo.
Hubo entre Juárez y los reformadores muchas diferencias
no substanciales. La Revolución, que es su consecuencia legítima, a todos los congrega hoy hermanándolos en su reconocimiento emocionado.
Juárez es la mayor torre de energía que tiene México. De
pie sigue en la barricada, centinela de los destinos de la patria.
Su mensaje sirve al pueblo mexicano de criterio mínimo para
juzgar a sus gobiernos. El forma con los reformadores, para decirlo en el claro verso diazmironiano:
"Esa unidad espléndida y bruñida,
que constituye el mérito más alto
de un libro, de un diamante y de una vida".
Salvador AZUELA.

Armas y Letras + Pág. 8

Hlas Casas Editoriales
y a los Señores Distribuidores y Libreros
del Continente
La Universidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vasto plan editorial que desarrolla al través de publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficiales, universitarias, académicas,
aleneistas, centros culturales, sociedades de diversa índole y personas, en
América y Europa.
Entre el cuerpo de ediciones que
aqui se imprimen figura nuestro mensuario "ARMAS Y LETRAS", que recientemente ha establecido una sec..:
ción -LIBROS- , en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.
Dada la extensa órbita de circulación del Boletín arriba mencionado, y
en interés de ofrecer al le~tor americano una juiciosa información del fondo y continente de la obra, cotejada
a ]a luz de un criterio ecuánime y a
tono con ]a moderna interpretación
del pensamiento científico, literario o
artístico. "ARMAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envío de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestras
manos.
Los envíos deben hacerse a:
"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León,
Plaza del Colegio Civil,
Mont~rrey, N"uevo León,
México.
Con. la satisfacción de haber señalado en las breves lineas que anteceden la resolución de una urgencía inherente a la cultura moderna, y esperando recibir en breve de ustedes el
aliento a esta sugerencia, la Universidad de Nuevo León les testimonio las
vivas expresiones de su más alto reconocimiento.

DEPARTAMENTO DE ACCION
SOCIAL UNIVERSITARIA
SECCION EDITORIAL
PUBLICACIONES PERIODICAS
Armas y Letras.-Boletin mensual de

la Universidad. Se reparte por canje a las Instituciones de Cultura, Y
libremente a quien la solicite.
Universidad.-Revista. Se distribuye
por cambio bibliográfico a entidades culturales y libremente a quien
la solicite.

Para la adquisición de obras de venta, toda correspondencia y ·valores deberán remitirse al Jefe del Departamento de Acción Social Universitaria
Lic. Fidencio de la Fuente, Universidad de Nuevo León, Plaza del Colegio
Civil, Monterrey, Nuevo León, México.

1

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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Año X11 No. l Enero de 1955

as

D. A. S. U.

BOLETIN MENSUAL
DE LA UNIVERSIDAD
DE NUEVO LEON

A filosofía antigua lo mismo que
la del Siglo XVII y la del XVIII,
han concedido un lugar muy peqnelio a los sentimientos humanos. Se
trate de Aristóteles o de Descartes, el
procedimiento es siempre el mismo:
separación radical de la facultad de
pensar y de la facultad de sentir, pareciendo la primera como la única
digna de atraer la atención del filósofo. La segunda, queda para moralistas
y poetas.
La primera característica de la filosofía moderna es la de rehabilitar
los sentimientos humanos, "esas razones del corazón" como decía Pascal.
Todo cuanto el hombre siente, todo
cuanto forma el mundo equívoco de la
sensibilidad, resulta el enemigo de la
serenidad, de esa claridad de espíritu
sin la cual ninguna búsqueda de la
verdad puede s~r fructífera, según
conclusión de los antiguos y de los
clásicos. Hagamos a un lado todo sentimiento, logremos la abstracción del
"yo" y de sus emociones y solo así el
espíritu podrá entregarse al juego sutil, lógico y frío, de las ideas. Dejemos de sentir para empezar a pensar.
Por el contrario, la filosofía moderna descubre en la sensibilidad humana, en aquello que se experimenta en
lo más hondo de si mismo, un camino
hacia la verdad. La fria razón entregada a ella misma conduce a un vano
juego de ideas incapaces de brindar
una certeza verdadera. Kant mismo
demostró que la razón puede probar
por turno conclusiones contrarias dentro de una lógica perfecta. Ninguna
de las grandes verdades vitales, dice el
existencialista cristiano Gabriel Marce), se deja definir racionalmente.
Que se trate de Dios, del arte o del
amor, ya no es cuestión de un razonamiento, sino de una adhesión. En efecto, ¿quién podrá jamás definir la belleza de un cuadro, de una sinfonía?
¿Quién alcanzará por medio del pensamiento la certeza de los místicos?
¿.Quién logrará explicar racionalmente
lo que es el amor? En cuanto el hombre se encuentre frente a grandes manifestaciones de la existencia, su razón lo deja sin medios para comprender. Es entonces cuando otra facultad lo guía: su corazón. No se va hacia la verdad con una inteligencia descarna&lt;la, pero con todo el ser, carne,
corazón y espíritu, sin separar nada.
El camino de la filosofía para Platón
y Descartes se abría cuando el espíritu había logrado desprenderse de
las contingencias familiares, sociales,
físicas y sentimentales. Para Gabriel
Marce!, por el contrario, no hay contingencias. El hombre piensa con su
inteligencia pero también con el cuerpo y · el corazón, y gracias a todo ello
alcanza la verdad. Esta verdad no es
una idea, una esencia aislada campeando sobre el mundo como sobre
una pirámide. La verdad está en la
existencia, es la existencia misma. El
antiguo y el clásico no querían que el

L

frío, sino una tragedia humana. Mas,
para los pensadores cristianos, dicha
tragedia se resuelve por medio de la
Redención, y el sentimiento guiador
del hombre en la búsqueda de la verdad será el amor. Para Sartre, por el
contrario, lo mismo que para Heidegger y Camus, la tragedia no tiene salida. Todo es desesperación. El hombre entra en contacto con la existenpor Christian BRUNET cia experimentando un sentimiento
poderoso. Pero dicho sentimiento ya
no es el amor, sino la angustia, una
angustia que nos aprieta la garganta,
como esas pesadillas que nos asaltan
durante la noche. El hombre es arrastrado en una aventura absurda de la
cual su reflexión tan solo puede proporcionarle brisnas de explicación
contradictorias entre si. El filósofo de
tipo Sartre es parecido al héroe de
El Castillo, la célebre novela de Franz
Kafka. Un extranjero llega a una ciudad desconocida. Para comprender
las leyes de esta ciudad que le parecen absolutamente arbitrarias y absurdas, quiere encontrar al Príncipe. Tal
vez él logre responder a la angustiosa
interrogante, igual a la que hace el
hombre desde su infancia: "¿Porqué?"
A tal pregunta formulada por el niño,
los padres molestos y quizá angustiados por su ignorancia, responden:
"Así es porque es así". Los padres no
lo saben, ellos no son el Príncipe. El
sólo puede explicar su obra: las leyes
del universo. Al igual, busca el héroe
de Kafka sus respuestas en el inmenso
Castillo de este país. Pero sólo encuentra a subordinados, todos los cuales ejecutan sin comprender. Esos subordinados envían al extranjero basta
¡ sus jefes, más éstos también son subordinados y lo mismo los jefes de los
jefes. En cuanto al Príncipe, el extranjero no lo halló ni después de haber recorrido todo el Castillo. Ni encontró tampoco un solo hombre capaz
dr asegurarle el conocer al Príncipe
personalmente. Siente entonces el extranjero que una profunda angustia le
aprieta la garganta. El Príncipe, ordenador responsable de las leyes, por
el cual estas leyes podían tener sentido, tal vez no exista. Así el angustiado
hombre de Sartre se siente arrojado en
medio de un universo trágico, un universo en el cual hay que escoger sin
criterio.

AFECTIVIDAD
Y FILOSOFIA

Arrojado ~n medio de un universo trágico
filósofo fuera sino una Razón Pura.
El romántico ha intentado reducir al
hombre a su emotividad. El filósofo
moderno no es ni una inteligencia ni
un mazo de nervios, es eso y mucho
más: es una persona humana, o para
emplear la expresión de Gabriel Marce!, es una encarnación. Por su parte,
Paul CJaudel empleando el mismo significado, nos explica que con-nocer,
es nacer con. En lugar de romper las
conexiones que tenemos con la realidad, tenemos que hacerlas más estrechas. Conocer significa siempre un

mayor existir porque estamos hechos
a la imagen de Dios para quien conocer es lo mismo que ser y ser lo mismo que amar. Deus caritas est.
Pero si los sentimientos humanos, y
en particular el amor, son para los
pensadores católicos modernos inseparables del conocimiento, aún del filosófico, resulta bastante extraño constatar que lo mismo pasa con los pensadores ateos. Para Jean Paul Sartre,
tanto como para Gabriel Marce!, Bergson, Claudel y Kierkegaard, la búsqueda del filósofo no es un razonamiento

A la congoja de no comprender, se
agrega la de la obligación de obrar libremente. Sartre gusta de citar el
ejemplo de un joven estudiante que
Jlega un día a plantearse un angustioso problema. Dicho joven, habiendo
perdido a su padre en la guerra de
1914, y a su hermano en la de 1939,
Yivía solo con su madre. Se le presentaba la oportunidad de partir clandestinamente para Inglaterra e incorporarse al ejército libertador del General de Gaulle. Pero tenía a su madre
de la cual era el único sostén moral.
¿Qué hacer? Honradamente buscaba

Pasa a la Pág. 6

�Un cuento de BOCCACCIO

E·IL HI.A IL C O N

IE IL M\ A IR.

Traducción de Jorge RANGEL GUERRA

r

I

si has nacido ya en él; si ya lo sabe

el alba de la flor más escondida.

¿DONDE TE CONOCI, mar solitario,
si cuando te miré me vi contigo,
si en el silencio de tu espuma vivo
y con tu soledad acompañado?

¿por qué entonces sentir el pulso hueco,
su helado resonar, su gota de agua
caer del corazón hacia el silencio?

¿Cuándo el cielo voló para acercarnos
con sus nubes lejanas, conmovido,
si en tus olas mi cuerpo está cautivo
como el aire en la luz, aprisionado?

Nada seré si en ti muero de olvido,
porque nada es el mar si le olvidara
el amor de la luz en el abismo.

¿Te conocí cuando ella me miraba
la vez primera en que mis ojos vieron
más allá de la luz de su mirada?
iOh corazón del mar!, raíz del tiempo,
con ella te confundes y te aclaras,
latiendo entre mi voz y entre mi sueño.

II
t

SUEÑA EL MAR en el mar que lo contiene
ya para siempre solo entre sus olas:
,
iqué dolor de la luz si no lo toca
y perdiéndose en él, al fin, se muere!
Cómo nacer si deja ya la muerte
su sed fatal, sus negras mariposas,
si cada luz es congelada rosa
y cada flor es encendida nieve.

Porque te amo yo vivo lo que muerto
vemos nacer, apenas sueña el llanto
que es otro mar perdido en el silencio.
Así entre sombra y nieve desmayada,
mi sola vida queda en el naufragio
por el mar de tu amor resucitada.

III
i QUE VUELO de palomas en la brisa
se alzó desde la espuma al encontrarte!
Y yo sentí que el mar era mi sangre
y que sin ti las olas se morían.
Eres tú, es el sueño, eres tú misma
la que mi cuerpo solitario invades;

Pág. 2

IV
BAJO LA VOZ el mar se despedía,
vuela su sal en lágrimas oscuras,
va soñando en la cárcel de la espuma
y se va consumiendo en sus heridas.
El mar del corazón en agonía
con el {río del recuerdo se tortura,
sin ti, que lo abandonas, lo sepultas
1entre inmóviles olas de ceniza.
Como si le quitaras luz al sueño,
al cielo, al agua, al aire, a la mañana,
así mi corazón, solo silencio,
es una flor extraña de la muerte
que al nacer mis latidos deshojara
desierto mar y abandonada nieve.

V
ENTRE OSCUROS suspiros {ué mirada
la flor del mar, tu mano fugitiva,
al caer desplomada, ya cautiva '
en las olas, amor, desconsolada.
i Qué angustia en la tormenta sepultada
dentro Jel solo corazón cautiva!
i Qué muerte de la flor si al sueño-esquiv~
la rosa de tus labios derramada!
Miro caer las alas ya desnudas
de mis claras palahras en desvelo
hacia el hueco silencio del abismo.

J\1.ar de rota ceniza en desconsuelo,
a ta helada caricia aquí la mudas:
naufragio del amor que soy yo mismo.

su huerto haciendo ciertas labores habituales. Oyendo que Monna Giovanna
lo requería en la puerta, maravillándose mucho a ella corrió alegre, la
cual, viéndolo venir, levantóse a su
encuentro con una femenil afabilidad
y una vez que Federigo la hubo saludado reverentemente, dijo: -Bien estéis, Federigo -Y en segnida-: he
venido a compensaros de los daños
que habéis sufrido por mi, amándome
más de lo que teníais necesidad, y la
recompensa es tal que yo quisiera
-con mi dama de compañía- que comiésemos como en familia esta mañana. A lo cual Federigo humildemente
respondió: -Señora, ningún daño recuerdo haber recibido de voz, sino
tanto bien que, si yo he valido algo, ha
sido por vuestro valor y por el amo,
que os he tenido; y por cierto que esta
visita vuestra tan espontánea me es
tan preciada que no la podria pagar
si me fuera dado gastar de nuevo las
riquezas que ya he dejado detrás de
mí; sobre todo ahora que habéis venido a un huésped pobre. Y diciendo
Como usanza es de nuestras mujeres, así, vergonzosamente la recibió dentro
la estación de verano se fué a pasar al de sn casa, y de ahí la condujo a su
campo con este hijo suyo, a una finca jardín; y no teniendo ahí quien le hibastante-cercana a la de Federigo, por ciera compañía le dijo: -Señora, ya
lo que sucede que este muchachito co- que aquí no hay nadie más, la buena
menzó a familiarizarse con el caballe- mujer de este labrador os hará comparo ·y a solazarse con pájaros y perros; ñia, mientras que yo mando poner la
y habiendo visto' volar muchas veces cena. El, con todo y que su pobreza
el halcón de éste, gnstándole extraordinariamente, deseaba mucho tenerlo,
pero tal vez no se atrevía a pedirlo
viendo que le era tan caro _a él. Y así
estando la cosa, sucede que el niño enfermó, de lo cual la madre muy dolorosa, como que no tenía más que a él
y le amaba cuanto más se podia, todo
el dia estándole en torno no cesaba de
confortarlo, y muchas veces ie pedía
si alguna cosa había que desease, rogándole se la dijese, que por cierto, si
posible fuera de haber, procnraríasela
en cuanto la hubiese.
El joven, oídas muchas veces estas
ofertas, dijo: -Madre mía, si vos hacéis que yo tenga el halcón de Federigo, creo sanar rápidamente. La mujer,
:---i-·
oyendo esto se ensimismó un poco y
J
' , _
! . ' .comenzó a pensar en lo que debería
hacer. Ella sabia que Federigo largo
'
tiempo la había amado y jamás ni una
mirada suya había recibido. Pero se
decía: ¿Cómo mandaré yo o iré a pedirle este halcón que, por lo que he
oído, es el mejor que jamás volara, y
además lo que lo mantiene en el mundo? ¡, Y cómo seré tan ingrata que a un
gentil hombre, al cual ningún otro placer ha quedado ya, le arrebate yo este
postrero? Y sumida en estos pensamientos, si bien estaba segurísima de
tenerlo si lo pidiese, sin saber que decir, no respondía al niño, dudaba. Finalmente tanto la venció el amor al
hijo, que ella dispuso para contentarlo, - sucediera lo que sucediera-, no
de mandar por el halcón, sino de ir
ella misma y pedirlo, y respondióle:
-Hijo mío, confórtate y piensa en sanar pronto, pues yo te prometo que la
primera cosa que haré mañana por la
mañana será ir por el halcón y traértelo. Feliz por esto el muchacho, el
mismo dia mostró alguna mejora.
A 1a mañana siguiente, llevando la
dama una mujer en compañía, a manera de paseo, se llegó hasta la casa
de Federigo y lo hizo llamar. El, no
siendo temporada, se había abstenido
aquel día de cazar pájaros y estaba en

GIOVANNI BOCCACCIO nació en París en 1333, hijo natural
_ _,,...,,,..__ _ de Boccaccio di Chelino, mercader, y de una
~ dama francesa llamada Giovanna. Vivió has•
ta el 21 de Diciembre de 1375·. Pasó muchos
años de su juventud en Nápoles, trasladándose en 1340 a la ciudad de Florencia, a donde
fué llamado por su padre, regresando cuatro
años más tarde. Viajó después por varias ciu•
dades de Italia, conocfendo en 1350 al Petrar•
ca. Publicó en 1353 el Decamerón, colección
de cien cuentos divididos en diez jornadas,
obra que estuvo a punto de destruir, salvada
por la llegada oportuna de una carta de su amigo Petrarca. Escribió además muchas otras obras en prosa y en verso, en italiano
y en latín. Los cuentos de Boccaccio, colocados en las postrime•
rías de la Edad Media y los albores del Renacimiento, tienen gran
importancia en la formación de la lengua italiana. Como la Divina Comedia del Dante, fueron escritos en lengua vulgar, enri•
queciéndola con su expresión, fuerza y flexibilidad. Boccaccio,
con el Dante y Petrarca, queda ubicado en la llamada por Papi•
ni "magna tríada del Trescientos".
EBEIS pues· saber que Coppo di
Borghese Domenichi, el cual fué
en nuestra ciudad, y tal vez atm
es, hombre de reverenda y de grande
autoridad entre los nuestros, y por
costumbre y por virtud, mucho más
que por nobleza de sangre, clarísimo
y digno de eterna fama, siendo ya lleno de años, con sus vecinos y con
otros a menudo de las cosas pasadas
se deleitaba a razonar, la cual cosa,
con más orden, mayor memoria y
adornado parlar, mejor que ningún
otro hombre supo hacer. ·
Solía decir, entre otras bellas cosas
· suyas, qne en Florencia habia un jo:ven llamado Federigo, hijo de Maese
Fi!ippo Alberighi, en obras de armas
y en cortesía preciado sobre cualquier
otro doncel de Toscana, el cual, como
a la mayor parte de los gentiles hombres sucede, de una noble dama llamada Giovanna enamoróse, en sus
tiempos tenida por una de las más bellas y de las más donosas que en Florencia hubiera; y él, a fin de poder
conquistar su amor, en justas, torneos,
fiestas y regalos todo su haber sin consideración gastaba. Pero ella, no· menos honesta que hermosa, no se cuidaba de aquellas cosas hechas en su
honor, ni de aquel que las hacia. Gastando pues Federigo más de lo que
podía y no ganando nada, así como a
menudo sucede, las riquezas acabáronse y quedóse pobre, sin otra cosa
haber salvado que una pequeña quinta de cuyas rentas estrechísimamente
vivía, y además de esto un halcón, uno
de los mejores del mundo. Por lo que,
amando más que nunca y no parecién- ·
dole entonces poder ser citadino como
desearía, a Campi, donde su quinta estaba, se fu'é a vivir. Ahí, cazando aves
cuando podía y sin pedir aynda de
nadie, pacientemente su pobreza soportaba.
Entonces sucedió que un día, habiendo así Federigo llegado al extremo, el marido de Monna Giovanna enfermó, y viéndose llegar a la muerte,
hizo testamento; y siendo riquísimo,
en él dejó como heredero a un hijo
suyo ya grandecito; y después de esto,
habiendo amado much&amp; a Monna Giovanna, ordenó que ella, si sucediese
que el hijo sin heredero legitimo mu-·
riese, heredara a su vez, y murió.
Quedó pues viuda ~fonna Gíovanna.

D

era extrema, hasta ahora no se había
apercibido de cuanta falta le hacian
las riquezas que tan sin orden babia
disipado. Pero esta mañana, no encontrando ninguna cosa con que poder honrar a la mujer al amor de la
cual tantos hombres habían rendido
honores, se arrepentía; y angustiado
sobremanera, él mismo maldecía su
fortuna, andando de allá para acá como un hombre fuera de sí. No encontrando ni dinero ni prendas, siendo la
hora tarda y grande el deseo de honrar de algnna manera a la gentil dama,
y no queriendo, ya no a otro, ni siquiera a su mismo servidor pedir ayuda, cayeron sus ojos sobre el buen halcón, el cual estaba en sn jaula sobre la
barra. Por lo que, no teniendo más a
que recurrir, tomólo y encontrándolo
gordo, pensó que sería digno manjar
de tal mujer. Y sin pensarlo níucho,
torciéndole el cuello, a una criada le
ordenó lo desplumara rápidamente, lo
metiera .en un asador y lo asara diligentemente. Y pnesta la cena con manteles blanquísimos, de los cuales todavía tenia a]gunos, con rostro alegre regresó al jardín junto a la dama y dijo
que la comida que le podía ofrecer ya
estaba preparándose.
Entonces levantóse la mujer con su
dama de compañia y fueron a la mesa,
y sin saber lo que comerían junto con
Pasa a la Pág. 4

. w·

_j\, \.'

"1~J -

Pág. 3

�EXILIO Y POESIA

Un Cuento.

••

Sigue de la Pág. 3
Federigo, que con suma fé les servia,
comieron el buen halcón. Y levantada
Por F. CARMONA NENCLARES la mesa, habiendo demorado la charla
con agradables razonamientos, parecióle a la mujer que era tiempo de deCosa curiosa. ¿Acaso ignora Rius que cir el objeto de su visita y con suaves
L sacrificio que Sócrates hiciera de sí mismo estuvo justifi- la atmósfera tfísica es irrespirable palabras dirigiéndose a Federigo cocado. Las leyes de Atenas, que le habían ayudado a vivir, cuando la atl'l).ósfcra espiritual está menzó a hablar: '-Federigo, recordana ser hombre, podían ayudarle también a morir. Pero Só- cor~ompida por el fascismo? ¿Acaso do vuestra pretérita vida y mi honescrates no conoció el fascismo, esa revolución de los cuatro ignora que, por ejemplo, Heine encon- tidad, la cual por aventura habéis remodernos jinetes del Apocalipsis: la religión utilizada como un tró el acento universal de la poesía putado de dureza y crueldad, yo no
instrumento político, terrenal y pérfido; la técnica, o sea la cien- cuando, en el exilio, renunció a las dudo siquiera que os maravilléis de mi
cancioncitas del sentimentalism0 ger'oyendo por lo que princicia despojada de las normas éticas; la plutocracia, la divinización m:inico? Pero1 repetirnos, lo curioso presunción
palmente he venido aquí; pero si tudel dinero, y el poder político entendido y manejado como sim- es el contraste aquí apuntado: nostal- viérais hijos o hnbiéseis tenido, por lo
ple opresión física. Frente al fascismo, que representa el motín gia de la libertad, del espíritu, en una cual podriais conocer de cuanta fuerza es el amor que por ellos se tiene,
del más depravado irracionalismo ("¡Muera la inteligencia!", parte; nostalgia de lo físico en otra.
me parecería estar cierta de que en
"cuando oigas hablar de cultura, saca la pistola", etc.,) estamos
En Canciones de ausencia habrá., in- parte me dariais por excusada. Pero
obligados a escoger el exilio como forma de vida. Pues una pa• dudablemente, valores poéticos. Con- como vos no tenéis, yo, que tengo uno,
tria corrompida por el fascismo, no es una patria. Es fascismo. cedido. Empero, la horma, o si Se no puedo huir a la ley de las madres;
quiere la intuición esencial de todos esta fuerza me obliga, aún contra mi
ellos,
aquéllo donde encarna y· crista- voluntad, y contra toda conveniencia
de
modo
inseparable,
en
cada
instanEl 119-nto universal del hombre, de
lizan,
lo que estén expresados, y aqué- y deber, a pediros un don, a pesar de
te
del
vivir!).
El
exilio
las
sacrifica
y
que hablara San Anselmo, se ha derramado por primera vez, en nuestra épo- abre, por el sacrificio mismo, una llo donde encarnarían, los .que pudie- que ~se que ningún otro gusto, ningún
ca, con y por el fascismo. Millones de perspectiva más amplia: nuestra carne ran estarlo, es la separación, la distan- otro deporte, ninguna otra consolaseres humanos, en las cinco partes del fisica respira entonces por las ideas, cia y, por ló tanto, la nostalgia. El ción os ha dejado vuestra extrema formnndo, han tenido que aceptarlo co- no por las cosas más o menos entraña- contorno emotivo de una quiebra mo- tuna. Y este don es tu halcón, del cual
mo la . única posibilidad de snpervi- bles, --el viento, el paisaje-, pero fí. ral. Esta actitud espiritual del poeta el hijo mío tiene tal deseo que, si no
vencia física. La libertad tiene hoy la sicas. Por lo demás, el fascismo enve- resulta, para nosotros, mas importante se lo llevo, temo que se agrave tanto
calidad de refugiada, Lo cual no es, nena y deforma incluso el paisaje fí- que los valores estéticos logrados. Pues en la dolencia que tiene, que después
por cierto, la primera vez que sucede;
nci sea que lo pierda. Y por esto os
ahora Jo es frente al fascismo y, en
ruego, no por el amor que me tengáis,
otras épocas, frente a la opresión y la
al cual yo no he dado nada, sino por
ignorancia, de tal modo que muchas
vuestra nobleza, la cual en cortesía
de las obras donde se expresa el gran
mayor que en ningún otro hombre se
mensaje del género humano sobre su
ha encontrado, que os plazca dármedestino (por ejemplo, la Divina Comelo, a fin de que yo por este don pueda
dia,) han sido creadas en el exilio. Pedecir que he retenido en vida a mí
ro lo que antaño constituyó una espehijo y por lo cual os quedaré eternacie de excepción -el emigrado polimente obligada. Federigo, oyendo lo
co- hoy es, por el fascismo, consubsque la mujer pedía, y comprendiendo
tancial de la libertad.
que no la podía servir, comenzó en
presencia de ella a · norar sip poder
El hombre tiene que ser de alguna
responder palabra alguna. La mujer
parte de la tierra. Cierto. La geogracreyó primero que dicho llanto era
fla señala, desde Herodoto, un factor
por el dolor de tener que desprenderde la Historia y, desde Plutarco, un
se del buen halcón, más que por otra
fa_ctor biográfico. Está bien. Pero el
cosa, y a punto estuvo de decir que no
hombre alcanza su más auténtico perlo queria; pero sin embargo sosteniénfil gracias a los valores universales de
dose, esperó. después del llanto la resla cultura, o sea gracias a la plenitud
puesta de Federigo, el cual dijo asi:
de lo humano que se incorpora a la
-Señora, desde que a Dios pingo que
cultura misma. füa es nuestra patria
en vos pusiese yo mi amor, en bastanuniversal: la verdad, la justicia y la
tes cosas me ha sido contraria la forbelleza. Aunque el suelo natal esté emtuna y me he dolido de ello, pero tobebido en nuestra alma, como en nuesdas han sido ligeras respecto de la que
tro cuerpo, la patria son las ideas, la
me hace al presente, por lo que yo jacultura. La patria del hombre es lo
más con ella me reconciliaré. l Y penhumano. Y cuando la patria telúrica
sar que vos, que habéis ,venido a ·mi
se entrega a la espantosa orgia del faspobre casa donde, mientras que rica
cismo, hay que sacrificarla por la
fué no os dignásteis hacerlo, y de mi
otra, La patria del espíritu. La mas
un pequeño don requeréis, y que ella
difícil y auténtica.
haya hecho que yo no os lo pueda dar!
Ese sacrificio de lo telúrico por lo ·
Y porqué esto no puede ser os lo diré
espiritual representa la condición mí,
brevemente: como yo oi que vos, vuesnima de la forma de vida que llamatra
merced, conmigo queríais comer,
mos exilio. El cual no implica una siteniendo consideración a vuestra extuación vital negativa; sus ingrediencelencia y a vuestra valía, reputé digtes emótivos serán, si se quiere, la anno y conveniente que con la más cara
gustia, la nostalgia, el dolor de la auvianda
-según mi posibilidad- desencia, etc., sentimientos latentes, agabía
honraros,
que no con las que genezapados como cosas inerte_s en cada
ralmente se Usan con las otras persoinstante de lo cotidiano. Sin embargo,
nas, por lo qne, recordándome del halel _exilio abre una situación vital afircón
que pedisteis y de su bondad digmativa, creadora, cualquiera que sea
El hombre tiene que ser de alguna parte de la tierra
no1 manjar de vos lo reputé, y esta' mala carga afectiva que soporte. El exiñana lo habéis tenido asado sobre
lio es la afirmación de un orden universal, superior al orden físico (pai- sico. El aire de la tierra sólo ~e respí- la poesía es una actitud espiritual a la vuestro plato, donde lo he tenido por
saje, viento, contorno natal, etc.,) pues ra con libertad cuando el espíritu es que se incorporan los valores estéticos óptimamente alojado; pero viendo
que le son propios; ahora bien, la ac- ahora que en otra forma lo deseábais,
se trata del orden de la inviolabilidad libre, por serlo el cuerpo.
* * *
titud espiritual que denota Canciones me es tan doloroso el no poder servide la verdad, la justicia y la verdad,
Escribimos lo anterior a propósito de ausencia, empapada de sentimiento ros que np creo que tendré jamás paz.
qlle encarna en la existencia concreta de cada exiliado. En el exilio nos de la poesía mas joven, en nuestra ho• de derrota, de renuncia, .sólo puede Y dicho esto, las plumas y las patas y
espera, por ende, la prueba de nuestra ra, de la España física y de la Es¡,aña incorporar valores estéticos de estir- el pico los hizo traer en testimonio. Y
vida por la justicia y la verdad; en del exilio. Es curioso: la poesia mas pe se~undaria porque dicha actitud tal cosa viendo y oyendo la dama, prinna palabra, por la libertad que es su joven de la España física tiene, como carece de todo impetn épico y el exi- mero lo reprendió por haber matado
principio último de inspiración, la lio toca, como forma de vida, a lo épi- tal halcón para dar de comer a una
sintesis.
El exilio pone a prueba nuestra vi- nostalgia de la libertad, la nostalgia co; digamos, encarna la nostalgia, por mujer, y luego la grandeza de su ánida. Cierto también. En él descubri- del espíritu. ¿Para qué citar nombres? ejemplo: el eco, en la débil carne, del mo, al que la pobreza no babia podido
ni podia abatir, mucho alabó. Después,
mos que la auténtica patria del hom- Cualquiera bastaría para corroborarlo. contorno natal.
Hay, pues, en Canciones de ausen- perdida la esperanza de tener el halbre es el hombre mismo. Que, en cam- En cambio, la poesía de la España del
bio, no lo son ni el viento, ni las es- exilio presenta casos, como el de Luis cía, algo inaceptable, -.. al menos para cón, y por causa de la salud de su hitrellas, ni el paisaje natal; que el sa- Rins en Canciones de ausencia, donde nosotros: la actitud espiritual del poe- jo tal vez, tod!i melancólica despidióse
crificio de estas cosas duele en el el principio de la inspiración, Su cau- ' ta. Porque el exilio, repetimos1 es una Y regresó donde el niño; el cual, o por
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cuerpo y alma, (¡Señor, si se mezclan, sa radical, es la nostalgia de lo físico.

EL CANT. O DE LOS
N I BELUNGOS

E

Por Franz BOUCHSPIES
"Las imágenes del mito deben ser los espíritus tutelares e invisibles u omnipresentes, propicios al
desarrollo del alma adolescente, u cuuos signosanuncian u explican al hombre hecho, su vida u
sus combates." (F. Nietzsche)

Conocemos la famosa leyenda germánica en dos version~s.
Una tomada de la Edda o sea el Libro de los dioses y de los héroes
escandinavos, y el poema medioeval alemán. En la Edda, la
Saga Volsunga o sea la versión escandinava nos cuenta:
Tres dioses, Odin, el padre de los
dioses y &lt;fe los hombres, Honir y Loki,
el dios diabólico, llegan a una cascada. Con una piedra, Loki mata una nutria. Esa noche se hospedan en casa
de Hreidmar el gigante y le muestran
la piel. Hreidmar y sus hijos Fafnir y
Regin retienen a los dioses porque la
nutria era un hijo de Hreidmar que
había \ornado esa forma para pescar.
Hreidmar exige que cubran de oro
la piel. Loki parte en busca del oro
que rescatará a sus compañeros. Con
la red de Ran, diosa de las profundidades, pesca en la cascada un sollo,
que es realmente el rey de los Nibelnngos o genios de la· noche y de la niebla, llamado Andvari y que custodia
su tesoro. Andvari para recuperar su
libertad, se ve obligado a entregarle su
tesoro a Loki, pero antes lo maldice, y
asegura que sus poseedores perecerán
trágicamente. Los dioses pagan su rescate a Hreidmar y los dejan irse.
Hreidmar, después, niega a sus hijos
la parte del rescate que les toca. Fafnir lo mata y se adueña del oro mal-

dilo de Andvari. Toma la forma de
un dragón para custodiarlo. Regin se
marcha a trabajar como herrero a la
corte de Hjalprek, rey de Dinamarca.
Hjalprek hace que Regin eduque a
Sigurd, el último de los Volsnng, hijo
de Sigmnnd, Rey de los Francos, y
fruto de un amor incestuoso con su
hermana Sygni.
Sígurd es criado en la selva por el
deforme enano Regin que le enseña el
arte de lijs runas (magia entre los germanos) y a hablar muchas lenguas como era costumbre entre los príncipes.
Regin, que quería vengarse de Fafnir y recuperar el tesoro, forja para
Sigurd la espada Gram (aflicción),
tan fuerte, que Sigurd hiende de un solo' golpe el yunque y lo parte en dos, y
tan afilada que de otro golpe corta en
el agua mia vedija de lana. Instado
por Regin, Sigurd mata al dragón Fafnir y el herrero pide al héroe su corazón. Sigurd se lo arranca al monstruo
y al ir a dárselo a Regin se quema los
dedos y se los lleva a los labios. La
sangre del dragón hace que Sigurd

ALREDEDOR
LTIMAMENTE han llegado a
nuestras manos algunas revistas
literarias editadas en diversos
paises del Continente, en las que abundan escritos que resucitan la ya disentida y olvidada polémica acerca de la
poca o mucha erudición del fraile benedictino. Resulta anacrónico volver
sobre un tema prácticamente agotado,
pero el lamentable desvio, a nuestro
entender, que sufren los nuevos detractores de Benito Feijóo, obliga a no
permanecer callados, porque los tales,
se limitan a reproducir juicios como
el de Lista, cuando afirmaba que a
Feijóo debiera levantársele un monumento, y al pie de él quemar sus obras,
pero olvidan citar, o acaso lo ignoran,
la acertada definición de Miguel Morayta: "Buena parte de los escritos de
Feijóo, apenas si valen hoy el trabajo
de leerlos; mas examinándolos a la
par que a su época, merecen conservarse, como Alejandro guardaba la "Díada", en caja de oro y piedras preciosas1'. Los actuales y no sé si improvisados críticos, no han descubierto que
en la obra del fraile hay que distinguir dos aspectos: lo que en ella dice
y la época en que lo dice. En la España de la primera mitad del siglo XVIII,
oponer la cultura a la ignorancia, el
libre examen a la rutina, no sólo era
nuevo, sino que era original y grande.
Como dice Azorin: ''la obra de Feijóo
es una sensación de hostilidad hacía
un determinado ambiente". Feijóo es
un rebelde, "una inteligencia en lucha
contra preocupaciones, ·prejuicios, supersticiones, corruptelas, convencionalismos de su tiempo y de su pueblo". Desaparecidos los errores que
combatía, gran parte de su obra desa-

U

DEL

pueda entender el lenguaje de los pájaros. Estos le advierten que Regin se
propone matarlo. Sigurd blande su espada Gram y con ella mata a su forjador. Los pájaros le dicen que en el
sur hay una Walkiria que duerme cercada por un muro de llamas.
Sigurd carga los cofres del tesoro
en su caballo Grani que Odin le ha regalado y parte hacia el país de los
Francos. Llega a una montaña rodeada de fuego. Enmedio de las llamas
está una mujer dormida y armada como un guerrero; es la Walkiria (virgen guerrera hija de Odin que marchaba a los combates y concedia a unos la
victoria y a otros la muerte. A los héroes muertos los llevaba al W alhalla,
Paraíso germánico donde les aguardaban toda clase de deleites). Sigurd le
quita el yelmo y la coraza. La Walkiria abre los ojos y se enamora del joven héroe. Luego le dice sn nombre:
Brynhild, y la cansa de su sueño. Odin
la ha encantado con la espina del sne.ño por haberlo desobedecido y haber
concedido la victoria a un guerrero
joven y no al anciano que debia obtenerla.
Brynhild ya no irá a los campos de
batalla con sus compañeras para distribuir la victoria; pertenece y habrá
de ·unirse al héroe sin miedo que ha
osado romper el encanto. Sigurd y
Brynhild se aman durante mucho tiempo, pero el héroe debe partir en busca
de hazañas que ennoblezcan sn nombre, y se despiden dolorosamente.
Sigurd llega a la corte de Gjnki que
está en las márgenes del Rhin. Grimhild, la mujer de Gjnki, es nna hechicera. Gudrun, la princesa, es muy bella, Gntthorm, Gnnnar y Rogni son
hermanos de Gndrnn.
Gunnar ha oido hablar de Brynhild,
la Walkiria rodeada de fuego y quiere
ir a conquistarla. Grimhild, conoce
que Sigurd es el dueño y señor de
Brynhild, y como la quiere para su hi-·

11

parece para nuestro interés, porque él
no era un filósofo, ni un sabio, sino
una actitud. ¿ Que sus ideas eran verdaderas, falsas, grandes o pequeñas?
No importa. ¿Qué es lo que sobrevive
de los hombres o de las civilizaciones,
sino un esfuerzo, una ideología, una
dirección? ¿Que no supo tanto como
sus detractores? Tal vez; pero al menos aspiró a saber más que ellos y,
sobre todo, dedicó su vida a criticar
los "errores comunes". ¿ Que su cultura era bastante limitada? Con todo,
era superior a la de la mayor parte de
sus contemporáneos.
Los escritos a que aludiamos al prin•
cipio, arguyen que Feijóo fné un mal
escritor porque incluía en su vocabulario galicismos, latinismos ... Es cierto que los hay, pero concluir de eso
que Feijóo es un mal escritor, es satisfacer un capricho y esquivar la integridad intelectual. Porque en este caso
comencemos por convenir que desde
Cervantes, antes de Cervantes y hasta
los autores mas contemporáneos, todos son malos escritores. "No hay
idioma que no necesite del subsidio de
otros, porque ninguno tiene voces para todo", nos aclara él mismo en la
"Introducción de voces nuevas". ¿Que
el monje benedictino no fué un genio
de la prosa castellana? De acuerdo,
pero tampoco se preocupó en serlo.
Sí es un escritor ameno, sencillo, claro, de buen gusto y deleitoso. En verdad la situación era la siguiente: la literatura nacional estaba degradada y
corrompida, pero convenía aclarar si
era el resultado de no haberse observado las reglas del arte o a la falta de
genio en los literatos. Feijóo se inclinaba por lo último. Más todavia:

jo, le hace beLer no filtro mágico para
que la olvide y lo hace desposarse con
Gndrun. Gunnar hace que Sigurd lo
acompañe a la conquista de la doncella guerrera rodeada de fuego. Gunnar
y Sigurd llegan al muro que la defiende.
Ni Gnnnar ni sus hombres pueden atravesar las llamas. En vano lo intenta
Gnnnar montando a Grani, el caballo
de Sigurd. Entonces· Sigurd recuerda
la magia que le había enseñado Regin
el enano, y tomando la apariencia de
Gunnar cabalga sobre el fuego y se
presenta a Brynhild. Esta, alarmada
al ver a un extraño, intenta defender..
se. Sigurtl le dice que es Gnnnar, hijo
de Gjuki, lucha con ella y le arrebata
el anillo que le había regalado en prueba de amor. Después, yace con ella en
el lecho conyugal pero sn espada Gram
los separa. Sigurd la clava entre ambos como prueba de fidelidad a Gn•
nnar. Brynhild se extraña pero él dice
que ha jurado celebrar sus bodas en
esa forma so pena de muerte.
Brunhild marcha como la esposa de
Gnnnar hacia su castillo en el Rhin,
pero descubre fn Sigurd a su antiguo
amante, y creyéndolo un traidor exige
su muerte a Gunnar. Hogni trata de
impedir que tal asesinato se consume,
pero Gntthorm se ofrece para dar
muerte al héroe; y como es cobarde,
es preciso que beba carne de serpiente y de lobo antes de osar semejante
empresa.
Gnt\horm mata a Sigurd mientras
duerme, pero éste agonizante le arro
ja su espada Gram y lo parte en dos.
Muerto Sigurd, Brynhild descubre
que no puede sobrevivirlo, se apuñala
y se arroja entre las llamas de la pira
funeraria de Sigurd. Otra vez, la espada Gram es clavada con la hoja
desnuda entre ambos. Atli, rey de
los huµos y hermano de Brynhild,
pide a Gudrun en matrimonio con el •
fin de apoderarse del tesoro de los NiPasa a la Pág. 6

/NCUL T0 11

00

FE JJOO
Por Daniel MIB

mientras unos (Lnzán) fiaban demasiado en las reglas del arte, Feijóo fiaba en el poder del genio, pues no creia
demasiado en la eficacia de las reglas.
No encajona el arte dentro de fórmulas convencionales, sino que le deja
desarrollarse al impulso del genio artistico.
Este sentimiento de libertad, se ratifica en su discurso titulado "El no
sé que". En muchas producciones, no
sólo de la naturaleza, aún más del arte, encuentran los hombres, fuera de
aquellas perfecciones sujetas a su comprensión, otro genero de primor misterioso, que cuanto lisonjea el gusto,
atormenta el entendimiento; que palpa el sentido y no puede descifrar la 1
razón; y así, al querer explicarle, no
encontramos voces ni conceptos que
satisfagan la idea, se dejan caer desalentados en el rudo informe de que
tal cosa tiene un no sé qué que agrada,
que enamora, que hechiza, y no hay
que pedirles revelación más clara de
este natural juicio". Y añade, refiriéndose a muchos objetivos que tienen un no sé que que los hace agradables y hermosos, y a otros que tienen
un no sé qué que los hace feos: "de
-Suerte que como en aquellos hay un
primor que no se explica, en algunos
de éstos hay una fealdad que carece
de explicación". ¿Que toda esta metafísica de la esencia del "no sé ciué"
está algo .confusa en la mente de Feijóo? De acuerdo, pero no lo está menos en la nuestra.
Es falso acusar al fraile benedictino
de afrancesado. Pertenece a un grupo
de escritores que en la. España de los
siglos XVIII y XIX difundieron la cultura francesa; pero no porque fuesen

menos españoles que quienes les atacaban, sino porque eran más españoles que sus adversarios. Quien dude
del españolismo de Feijóo, lea su "Páralelo de las lenguas castellana y francesa" y su canto a las "Glorias de España". No fué un artista, ni un sabio,
ni un genio, sino un trabajador infatigable que se pasó la vida leyendo y
escribiendo en su celda oscura del
convento de· Oviedo. Mas, sin ser nada
de ésto, Feijóo tuvo la intuición del
verdadero arte, del verdadero genio y
de la verdadera sabidnria. , ¿Que malgastó su tiempo escribiendo sobre cosas inútiles? Dejemos que él mismo
conteste a estos que llama "sicofantes": "Cuántas veces se me ha repetido que debiera emplear la pluma en
asuntos más útiles (que los de vulgarización cientifica y destrucción de
errores) . ¿Y cuáles son esos asuntos
más útiles? Son, se~n ellos quieren
dar a entender, la teología escolástica,
la moral, la expositiva. ¿ Y esos son
asuntos más útiles? Distingo: absolutamente hablando, y prescindiendo de
las circunstancias
de tiempo, regio,
nes y otras, lo concedo. Contrayendo
la proposición a las· circunstancias en
que nos hallamos, lo niego. Explícame.
Yo escribo principalmente para España. ¿Y qué es más útil para España?
¿Escribir sobre aquellas facultades, llenas de muchos y muy excelentes autores? ¿Quién lo dirá? ¿Para qué llevar agua a la mar? ¿O escribir aquello
en que España está pobrísima de autores y noticias? Esto si que le puede
ser, y, en efecto, le es muy útil". El
pueblo asi lo apreciaba, pues ningún
autor español, ni el mismo Cervantes,
fué más leido que Feijóo.

Pág. 5
Pág. 4

�Afectividad . . .

Sigue de la Pág. 1
el joven argumentos a favor de una y
otra resolución. Pero infaliblemente,
cada vez que una razón de peso parecía orientarlo hacia una decisión, surgía la razón sistemáticamente opuesta
que hacía nacer de nuevo las interrogantes. · "El interés general es superior al particular -se decía prime-

tanto el hombre como el universo en·
tero son malos en sí. Además, la salvación es el resultado de una libre
elección de Dios que predestina a
quien El quiere. Dichos dos elementos, naturaleza corrompida y salvación
problemática, no están destinados a
sembrar el optimismo en el corazón
del hombre. De ahí un ambiente del
cual nuestros pensadores modernos
aún los católicos ortodoxos, han sido
influenciados. Por ello no resulta inútil recordar que Pascal, quien con sus
"razones del corazón" fué el precursor
de la filosofía moderna, era jansenista.
Kierkegaard, el primer existencialísta,
era un pastor protestante, y es un ambiente protestante también en el que
fué educado Albert Camus, otro filósofo del absurdo.
Las otras causas de la importancia
que han tomado en la vida filosófica
los sentimienÍOs trágicos del hombre
pertenecen al orden histórico. Europa
en general se ha visto arrastrada en
una serie de catástrofes. En esas tempestades la escala de valores fué aniquilada. En pocos años el ideal y la
verdad cambiaron varias veces de
campo por los cambios de alianzas. La
sola realidad indiscutible quedaba · en
las ruinas, las míseriaS, los duelos.
Cuando se ha puesto en duda el ideal,
se acaba rápidamente por dudar del
valor de la idea, de las ideas en general.
En suma, el filósofo moderno no es
una Razón Pura, es un hombre total,
de carne y de sangre, devorado por la
inquietud. La angustia lo orienta ya
hacia un desbordamiento redentor por
el amor, ya sea hacia una desesperación completa. Pero ateos y cristianos
tienen en común el ser no solamente
hombres que piensan, sino hombres
_que sienten profundamente y quienes,
en lugar de rechazar tales sentimientos como Jo hacían los filósofos antiguos y clásicos, los integran en el seno
mismo de la filosofía ..

ro-, asi que parto para Inglaterra".
Pero entonces pensaba: "¿ Quién puede estar seguro de la justicia de una .
causa? En cambio mi deber al lado de
mi madre está bien claro -Y agregaba-: además le soy indispensable,
mientras que en el ejército no seré
más que una unidad entre miles y mi
eficacia personal será casi nula". Así
proceden las agotadoras antinomias.
Pero en fin, hay que escoger, y la abstención misma es ya una elección. Por
eso la angustia entró en el corazón del
joven y deberá arrastrar su vida a una
elección absurda, puesto que no hay
criterios para disipar la ambigüedad.
Y Sartre agrega: "Es el hombre un ser
martirizado por la angustia de la elección absurda". Acongojado por tener
que elegir, privado de las luces de una
razón que divaga como una loca, oscilando sin cesar entre el si y el no, el
hombre de Sartre irá de la náusea a
la desesperación. Ser-á la angustia el
signo de la existencia de ese pobre joven que indefinidamente buscará asirse en algo y no asirá más que el vacío,
la nada, "una especie de no-ser que
es", como lo escribia Platón.
Ese sentimiento de angustia, que,
como la Maira, el Fatum antiguo, planea y pesa sobre el ateo moderno de
tipo Sartre, no es extraño al pensador
cristiano. Angustia del cristiano, tal
cual nos la muestran Mauriac y Graham Green, que se siente desgarrado
entre la cumbre a donde le llama la
Gracia y los bajos fondos hacia los
cuales le atrae su naturaleza, eco dramático de San Pablo que escribía : "No
bago el bien que quiero y sí el mal que
no deseo". Angustia del místico que
Bernanos nos describe, presa de la inmensa tentación de duda y desesperación que le espera en el umbral mismo
de la santidad. Angustia de un mundo
que, unido místicamente a la Cru~ de
Cristo, repetirá con El la queja trágica: "Señor, Señor, porqué me has
abandonado". Ut quid, el ere li qui s ti
me . . . Es ese el sentido profundo del
bello libro que León Bloy tituló con
justeza "El Desesperado". En' fin, el
filósofo y pastor danés Kierkegaard
escribe a la cabeza de su Tratado de
la Desesperación: "Hay que desesperar de uno mismo y del mundo, para
acercarse temblando al Dios que sal- ·
va".
Cierto que esta angustia no despierta los mismos ecos en los pensadores ,
ateos que en los cristianos. }?ara los
primeros, es el círculo infernal y sin
salida. Para los segundos, es la prueba
de fuego en la cual debe consumirse
todo lo que en nosotros resiste al .amor
y' al olvido de sí mismo. Queda común
a ambos, sin embargo, que para unos
y otros el contacto del hombre y la
verdad, sea considerada del modo que
se quiera, no es un juego tranquilo del
espíritu, sino la .búsqueda de un pensamiento angustiado.
¿En donde hallar los orígenes de
ese carácter común? Son múltiples,
pero nos concretaremos a dos causas
princi.Pales, una doctrinal, la otra histórica. La influencia doctrinal que se
ha ejercido en nuestra época, es la del
protestantismo en Alemania e Inglaterra y la del jansenismo en Francia.
Ambas doctrinas presentan numer osos
puntos comunes. Sin entrar en un
análisis teológico, digamos simplemente que el pecado original, en esas doctrinas, no solo priva al h ombre de los
bienes sobrenaturales, sino que corrompe su naturaleza al punto que

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Jenófanes...
Viene de la Pág. 8
mas si se dan en la búsqueda a tiempo
cosas mejores cada vez irán hallando."

Este largo peregrinar del hombre no
tendrá fin, ya que el mismo Jenófanes
reconoce el alcance total y completo
de la sabiduría como algo imposible.
Por eso con cierto pesimismo nos dice
en el siguiente párrafo:
"Jamás nació ni nacerá varón alguno
que conozca de vista cierta lo que yo digo
sobre los dioses y sobre las cosas todas;"

CONCLUSION
La fundamental importancia de Jenófanes está en su pensamiento teológico, (empleo esta palabra a falta de
otra mejor) ya que materialmente no
se le encuentran precursores y marca
el punto de referencia en el cual se
inicia la tradición griega que culmina
en el monoteísmo aristotélico que luego será aprovechado para fundamentar filosóficamente el cristianismo.
Jenófanes en su cosmología no es
tan original como en su teología, ya
que se muestra como continuador de
sus maestros y no demuestra aportes
.originales de algún valor.
En su pensamiento ético se nos
muestra como muy influenciado por
el Pitagorismo, y a la vez como el descubridor de una nueva dimensión de
la dignidad humana.
En sintesis, Jenófanes está en el
punto donde convergen los Pitagóricos y los Milesios, y en el principio de
la escue]a Eleáta, que a su vez es la base de toda la filosofía griega.
Se advierte qu e la brevedad del trabajo excluye la posibilidad de citar a todos v cada
uno de los auto res sobre los que nos ·hemos
apoyado.
* Estos y los sigu ientes fragmentos citados los
hemos tomado de la traducción de Juan David Garcla Bacca, en "Los Pre-Socráticos" .
El Colegio de México.

Un Cuento ...
Sigue de la Pág. 4
melancolia de no poder tener el halcón, o por la enfermedad que a ello lo
debía conducir, pasados unos días,
con grandísimo dolor de su madre,
dejó esta vida.
Monna Giovanna, después de que llena de lágrimas y amarguras estuvo un
tiempo, habiendo quedado riqulsíma
y todavía joven, muchas veces fué instigada por los hermanos a casarse de
nuevo; ella, aunque no tenía tales deseos, viéndose cortejada recordóse del
valor de Federigo y de su última magnificencia -esto es, de haber matado
un halcón tan bueno por honrarla-,
y dijo a sus hermanos: -Yo por mi
gusto me quedaría así, pero si 3. VOSOw

tros os place que tome marido, por
cierto que no tomaré jamás ningún
otro que no sea Federigo degli Alberigbi. A Jo cual los hermanos, burlándose de ella dijeron: -Necia, ¿qué es lo
que dices? ¿ Cómo es que lo quieres a
él, que no tiene nada en el mundo? A
lo que ella respondió: -Hermanos
mios, se tan bien como vosotros lo que
decís, pero yo quiero antes hombre
que tenga necesidad de riquezas que
riqueza que tenga necesidad de hombre. Viendo su ánimo los hermanos y
conociendo de tiempo a Federigo,
aunque era pobre, diéronsela en matrimonio con todas sus riquezas. El
cual, teniendo por esposa una tal mu•
jer a quien tanto había amado, y además riquísimo, en alegría con ella y
menos dispendioso terminó sus años.

El Canto de los Nibelungos . ..
Sigue de la Pág. 5
belungos. Hiigni y Gunnar arrojan el
oro a las profundidades del Rhin. Después de algún tiempo, Atli convida a
sus cuñados a un banquete en sus dominios. En vano Gudrun les advierte
que es una celada. Gunnar y Hiigni
marchan a los dominios de Atli, quien
extermina a sus fieles y al no poder
arrancarles el secreto sobre el tesoro
oculto de los Nibelungos, les da muerte. Finalmente, Gudrun venga a sus
hermanos dando fuego al castillo de
Atli y matándolo personalmente.

En el Niebelungenlied, Siegfried o
Sigfrido es el héroe,
Es príncipe de Niederland y marcha
a Worms porque ha oído hablar de la
hermosura de Kriemhild, la hermana
del Rey Guntber. Siegfried ha Jnchado
con Alberich, Rey de los Nibelungos y
le ha arrebatado su tesoro, al que Alberich maldice lo mismo que Andvari
en la Saga Viilsunga. Luego mata a
Fafner, el horrendo dragón que custodia el tesoro, y se baña en su sangre
que lo hace invulnerable. Solo nna
parte de su cuerpo ha quedado sin
protección porque la cubrió una boja
de tílo que cayó sobre su espalda
cuando se bañaba.
Gunther, el Rey de Worms sobre el
Rhin, quiere conquistar para sí a una
indómita reina de Islandia llamada
Brunhíld. No hay guerrero príncipe o
noble que haya podido vencerla y hacerla su esposa. ilagen Tronj~ (o Trojan, es decir, el Troyano), el tio del
rey, conoce la historia de Siegfried y
aconseja a su sobrino que le pida su
ayuda.
Siegfried accede si en cambio Je
conceden la mano de Kriemhild. Hecho el pacto, parten a Islandia y se
presentan a la reina.
Brunhild somete a Gunther a distintas pruebas de las que sale victorioso
gracias a la ayuda de Siegfried, quien
envuelto en un manto mágico, el Tarnkappe, puede Yolverse invisible y prestar ayuda a su amigo.
Vuelven victoriosos a Worms, pero
la Reina Brunblld es altiva y desdeñosa. Ama en secreto a Siegfried y trata
de humillarlo porque no le pertenece
ni se inclina ante ella. Hagen Tronje 1
pide a Siegfried aún ayuda para Gunther, pues Brunhild n o ha querido someterse a él, aún en el lecho conyuga1.
Esa noche, Siegfried invisible entra
en la alcoba de la reina al mismo tiempo que Gunther. En la obscuridad, el
fuerte Siegfried hace que la reina se
entregue a su marido. Juran todos
guardar el secreto, pero Siegfried ha
guardado un a·nillo de esta aventura 1 y
lo regala a Kriemhíld su mujer.
Kriemhild Jo.lleva siempre como trofeo Y en una oc::isión, cuando Brunhild
Y Kriemhíld disputan, la mujer de
Siegfried le revela a la reina de Islandia quien ha sido su vencedor. Brunbild se siente humillada y pide a Gunther que mate a Siegfried.

Hagen Tronje, que envidia al héroe,
se ofrece para darle muerte, y por medio de un ardid conoce el punto vulnerable de Siegfried; Juego, durante
una cacería en Odenwald, Jo mata a
traidón.
Kriemhild llena de dolor hace que
sus familiares se acerquen al féretro
de Siegfried. Cuando Hagen Tronje se
aproxima, las heridas del muerto se
abren y mana sangre acusando al asesino. Kriemhild pide justicia a Guntber señalando a Hagen como asesino
de su esposo. Gunther se niega a concedérsela y entonces ella jura una venganza sangrienta.
Atila, Rey de los Hunos, al saberla
viuda, envia a uno de sus hombres, el
Margrave Rudiger de Bechlar.n a pedirla en matrimonio. Hagen y Gunther acceden para deshacerse de ella,
pero la despojan del tesoro de los Nibelungos que ocultan en el fondo del
Rhin.
Ya esposa de Atila, Kriemhild en
señal de reconciliación, convida a
Gunther y a Hagen a los dominios del
Rey de los Hunos, ¡Íara celebrar las
fiestas del SoJ. .
Hagen y Guntber atraviezan el Danubio para asistir a la invitación de
Kriemhild .pero las hechiceras del Danubio les anuncian que sólo el capellán cristiano que los acompaña volverá con vida a las márgenes del Rbin,
a menos qué sea sacrificado a las
divinidades del Walhalla. Hagen el
malvado intenta ahogarlo, pero el capellán escapa y vuelv.e a su país. Los
vasallos de Gunther aceptan con resignación este terrible afigurio.
En efecto, en el palacio de Atila los
hombres de Hagen y de Guntber son
exterminados sin piedad, y Hagen y
Gunther, los últimos supervivientes,
caen en poder de Dietrich Von Bern,
un rey ostrogodo al servicio de Atila,
quien los conduce encadenados a prew
sencia de la vengativa Kriemhild. Esta les exige que le devuelvan el tesoro
ele Siegfried y como se niegan, los mata con la espada del héroe, la Balmung. Horrorizado 1 un caballero de
Dietrich Von Bern, el valiente Hildebrand, la mata a su vez.
(Continuará)

Exilio y ...
Sigue de la Pág. 4
forma positiva y creadora, representa
el precio que hemos pagado por la Ji.
bertad, fuente de toda vida espiritual
Y, en consecuencia, de toda poesia. El
exilio pene a prueba nuestra vida porque 1a abre a la perspectiva mas amplia posible : la patria universal de la
c ultura. Eso, convivido en la nostalgia que se en·rosca en cada instante de
lo cotidiano, y cuyo único sentido es,
para el Cxilio, conYertirla, transmutarla, en algo positivo, como el propio
exilio lo es. Porque la tierra entera y
el ser humano entero constituyen, para el exiliado, el contorno natal.

INDICE DE LO PUBLICADO EN "ARMAS Y
LETRAS" EN EL XI AÑO DE VIDA 1954
AZUELA, Salvador. - Juárez, Torre
de Energía de México: No. XII, Diciembre.
BRUNET, Christian. - La Fenomenología y el Problema Crítico del Conocimiento : No. III, Marzo.
CALVILLO, Manuel.-Primera Vigilia Terrestre: No . VII, Julio.
CARPIO, Campio. - Enseñanzas de
la Historia y la Revolución: No. I, Enero; A las Nuevas Generaciones: No. II,
Febrero; Labor de Eugen Re/gis en
América: No., V, l\fayo.
CASTRO CALVO, José Maria.-Rubén Dario y el Modernismo en la Literatura Hispanoamericana: No. VIII,
Agosto.
CIRRE, J. F.- Tres Poetas Andaluces: No. VII, Julio.
CHABAS, Juan.- Jacinto Benavente:
No. VI, Junio.
DEL RJO, Luis Felipe.- Poesía: Cinegética, Canicular: No. I, Enero.
DEL VALLE, Dr. Amariba.-Jorge
Artel, Sangre del Espiritu: No. 11, Febrero.
F . L.- Jlfarlí, Critico de Arte: No.
Vll, Julio.
GOYOAGA Y ESCARIO, José Luís
de.- Do11 Francisco de Quevedo y su
Sifnificació11 en la Literatura Española: No. JI, Febrero.
GORTARI, Eli de.- La Función So,
cial de la Ciencia: No. XI, Noviembre.
GONZALEZ MONTEMA YOR RAFAEL.- Ef emérides de la Organización de las Naciones Unidas: No. XI,
Noviembre.
J. CH.- Las Obras más Notables de
Jacinto Be11avente: No. VI, Junio.
J. D.-La Danza: No. IV, Abril.
KOURI, Juan B.- lolarlí y la Libertad Mental : No. IX, Septiembre.
LOPEZ ROSADO, Diego G.- El Orígen Histórico de la Institución Bancaria: No. X, Octubre.
M. A.-Pec/J'o Gar'/ias: No. IX, Septiembre.
MARTINEZ RENDON, Miguel D.Génesis y Exaltación de Nuestro Glorioso Himno Nacional: No. X, Octubre.
MONTAÑEZ M., Gaspar.-EI Petróleo en México: No. IV, Abril.
NO RIEGA, Raúl.- La Piedra del Sol:
No. X, Octubre.
O. H.- Et Maestro Antonio Moreno:
No. VIII, Agosto.
PEÑALOZA, Joaquín Antonio.- Poeta de la Patria: No. X, Octubre.
PRIETO F., Luis E.- El Humanismo
Democrático y la Educación: No. V,
Mayo.
QUIROGA VILLARREAL, Alicia.Garci1azo de la Vega en la Poesía Lirica Española: No. XI, Noviembre.
REDACCION, La.- Universidad de
Chile. XIX Escuela de Verano. Santiago, del 2 de Enero al 5 de Febrero de
1954.-Relación cronológica de lo publicado por " Armas y Letras" durante
su X año de vida: 1953.- Aferencia y
Eferencia en la Universidad: Concierto; Conmemoración Luctuosa; El
Maestro Beltrán ; Los Cursos de Invierno del D,A.S.U.; Teatro Universitario;
Libros : Cuad e rnos Hispanoamericanos1 por A.R.G. : No. I, Enero.
Aferencia y Eferencia en la Universidad : La IV Anualidad de los Cursos
de Invierno del D.A.S.U. ; Deceso ; Exposición de Pintura, Dibujo y Grabado; Libros: Pensamiento y Acción de
José Marti, por A.R.G.; Séptimo Concurso Nacional de Oratoria, organiza•
do por El Universal. No. 11, Febrero.

El Teatro; Aferencia y Eferencia en
la Uüiversidad; Conferencias sobre
Matemáticas; El Doctor Raúl Roa; Teatro en la Universidad; Conferencias
en la Facultad de Filosofía y Letras;
Cinco Pintores Regiomontanos; El Dr.
Edelmiro Rangel T.; Libros: Alcalá,
Revista Universitaria Española, por
A.R.G.: No. III, Marzo.

lllllBl~OS
LA CIVILIZACION MAYA.- S. ·G. Morley. 2a. Edición . Fondo de Cultura
Económica.- México, 1953.
El libro "La Civilización Maya", del
Fondo de Cultura Económica, atrae
deSdc la primera vez que se hojea; en
la portada, un magnifico dintel maya;

La Academia Mexicana de la Danza
del I.N.B.A., en la IV Anualidad de los
Cursos de Invierno del D.A.S.U.; Libros: Literatura Española Contemporánea, de Juan Cbabas, por A.R.G. : No.
IV, Abril.

ANALES
.!)EL INS'fff!l'W .Dlf
INVESTIGAC!ONl&amp;

Libros: La Amargura de Patagonia,
de Rubén Dario (hijo), por Rafael Helio doro Valle; Sociedad Mexicana de
Geografía y Estadística, Convocatoria
al Concurso para premiar los méritos
científicos relevantes de los investigadores y hombres de estudio mexicanos. No. V, Mayo.

,, 11STETIC4f

22

Junta Nacional de Educación Normal, Convocatoria; Libros : Estilística
Literaria, por E. N. No. VI, Junio.
Los Momentos Cruciales de la Historia de México (Síntesis de Conferencias dictadas en la Escuela de Verano
por el Dr. Carlos Bosch García). No.
VII, Julio.
Sociedad Mexicana de Fisica, Convocatoria. No. VIII, Agosto.
Los Conceptos del Derecho Romano
a la luz de la Historia Social y Politica de Roma. (Crónica de las Conferencias dictadas en la Escuela de Verano
por el Dr. Wenceslao Roces). No. IX,
Septiembre.
Carta de los Educadores Mexicanos
(Aceptada por la Junta Nacional de
Educación Normal); La Escuela de
Post-Graduados de la Universidad;
Aferencia y Eferencia en la Universidad: Octubre; Noviembre; Homenaje
Castrense a la Universidad; Cursos de
Invierno del D.A.S.U.; Curso Sobre la
Lógica de Hégel; Feria del Libro en
México; Relación de Trabajos de D.
José Tudela de la Orden. No. XI, Noviembre.
Curso de Introducción a la Lógica
de Hégel. No. XII, Diciembre.
SANCHEZ DE LA FUENTE, Felipe.-Sinfonia de la Revolución. No. XI,
Noviembre.
SEPULVEDA, César.- Las Relaciones entre México y los Estados Unidos
en el Siglo XX: No. IV, Abril: La Etapa de los Ajustes: No. V, Mayo; La
Etapa ele la Colaboración: No. VL Junio.
STANKOVICH, Radivoj.-E1 Problema Axiológico en la Actualidad, I: No.
V, Mayo; El Problema Axiológico en
la Actualidad, II: No. VII, Julio. '
TOPETE, José Manuel.- La Mu erte
del Cisne(?) : No. VI, Junio.
TOVAR, Antonio. - Confesiones del
Centenario: No. f, Enero.
TREVIÑO, Lic. Víctor L. y Lic. R.
González Montemayor.- La Educación
del Obrero Manual en México: No. I,
Enero.
VALLE, Rafael Heliodoro.-Poesía :
Bendició11: No. X, Octubre.
ZERTUCHE, Francisco. - Bernardo
de Balbuena y la Grandeza Mexicana;
No. VIII, Agosto ; Literatura Mexicana
Siglo XVI: Francisco Cervantes de Salazar y su México en 1554: No. IX, Septiembre; La "Rusticatio Mexicana" de
Rafael de Landivar: No. XII, Diciembre.

niones r • anhelos de un hombre de
quien parte de su vida está relacionada con nuestra historia del arte y de
1a arqueología; por eso es un documento más para la historia de los artistas extranjeros en México."
Clementina Díaz y de Ovando1 Pro•

en el interior, una impres10n limpia;
un gran número de mapas, fotografías, dibujos, ilustran cabalmente la
lectura.
El autor, Sylvanus G. Morley, reputado como uno de los más eminentes
arqueólogos de esa zona, se ha cuidado de escribir un buen libro que pone
al alcance del público lector la Cultura Maya, vista a través de sus mas remotas fuentes y los mas recientes descubrimientos. Desde la historia y ]as
costumbres hasta las mas elaboradas
abstracciones, desde la ceremonia mas
simple hasta la arquitectura sorprendente de Palenque, todo está escrito
ahí. Uno tiene la impresión, al recorrer esos capítulos señalados con la
numeración maya, de estar asistiendo
y ser uno de los mayá.s, en ]a historia
de este pueblo nuestro tan maravillo:
so. Porque el libro sitúa al lector en
el medio maya, hace ver claramente el
mérito inn,cgable de esta cultura; y todo cimentado, no en la apologética
dispensiosa, sino en el estudio erudito
que transcurre por las páginas en frases sencillas y agradables.
Tal vez el lector discrepe en cuanto
a los juicios estéticos, pero lo que este libro aborda en el terreno del arte
es la minima parte de la obra, amén de
la diversidad de criterios valorativos.
En suma, la obra llena un hueco, y
puede servir perfectamente como li-·
bro de consulta.
A.C.S.
ANALES . DEL INSTIT UTO DE INVESTIGACIONES ESTETICAS.- No.
22. Director: Dr. Manuel Toussaint.
México, 1954.
La presentación y la tipografía estan cuidadas, siendo en realidad el número a que nos referimos, un bello
ejemplar.
1
En el sumario encontramos, entre
otras cosas, la tranquila y r eposada
revista que Manuel Toussaint dedica a
"Veinte Allos de Investigaciones Estéticas'1. Es la mirada que se recrea en
el camino reconocido y que constata
el mérito de la labor desarrollada.
Nuestro amigo Justino Fernández, a
quien pronto ver emos en Monterrey,
contribuye al número de referenci a
publicándonos y reseñando la aparición del diario Waldeck, del que el
Maestro Fernández dice : "El Diario de
,valdeck, además de su interés humano, nos ofrece las observaciones, opi-

fesora y además Profesora normalista,
a juzgar por su criterio, ocupa varias
páginas en tratar de inventar una "Visión Histórica de Ignacio M. Altamiranol'. El articulito está ilustrado con
grabados al gusto de la época . . . ·de
Altamirano y de la autora.
La Canción del Novio Desairado. Vicente T. Mendoza se lanza a la tarea
de comprobar, siguiendo la pista de
un hilo concreto, la profunda y fundamental unidad cultural de los pueblos
de América Hispana. La bella sencillez
de romance, poesía primera, resalta y
su plenitud se demuestra en el mar de
retoños que le salen en todos nuestros
países. La auténtica investigación es
siempre fructuosa, y el auténtico investigador Jo es sobre temas que sí
bien son pasado, viven en nosotros co•
mo presente.
Coleccionando efigies de Dn. Fernando VI, logra el Sr. Manuel Romero
de Terreros un articulo pequeño y decoroso. Los grabados suponen un verdadero amor a la i~vestigación .
Francisco de la Maza nos ofrece un
breve estudio sobre el proyecto urbanistico p~esentado a principios del
año de 1794, por el Arquitecto Dn . Ignacio Castra al por entonces Virrey
Conde de Revillagigedo. Realmente,
también en Arquitectura o Urbanismo
se nota por entonces la tendencia a la
renovación que culminó en una pro~
yección que el futuro realizó al menos
en parte.
Rev elándonos la riqueza del arte
criollo colonial, aún en sus más pobres
manifestaciones, Elisa Vargas Lugo nos
habla de "La Vicaría de Aculco", Pedro Rojas de "Copándro", y Raúl Flores Guerrero de "El Convento de Charo y sus Murales". Son estos trabajos
ele mérito indiscutible que nos van
dando a los mexicanos del Norte, una
idea de lo que pudieron hacer en un
tiempo el entusiasmo de un pueblo que
sabía que tenía un futuro. Las raíces
hay que hincarlas en el pasado para
poder aspirar a crecer en e1 porvenir.
Nos resta felicitar ca]urosamente al
Instituto de Investigaciones Estéticas
con motivo de su vigésimo aniversario, parti cularmente a su Director Dr.
Manuel Toussaint, quien ha dedicado
su vida con amor y dedicación al cultivo de los valores artísticos de México. Solo el futuro podrá decir con justicia cuanto debemos a su labor.
M.M.G.

Pág. 7

�que vivió durante algún tiempo en Si- que Jenófanes solamente se reduce a
afirmar que sólo existe un dios, supecilia.
rior
en alguna forma a los demás.
La afirmación de que fué un rápsoda
Contra
esta manera de ver el 'p roblecarece de base, pues Diógenes nos dice que acostumbraba recitar sus "pro- ma se encuentr¡¡. el, otro grupo igualmente numeroso de investigadores que
Por Manuel MORALES G. pios poemas" lo que era cosa bien dis- sostiene que si bien es cierto que del
tinta ya que el cantar los propios poemas ~o le convertía en profesional si- texto mismo del fragmento No. 23 anN el lento madurar del hombre, se crean por primera vez, no que Je conservaba igual socialmen- teriormente citado, no se puede deducir nada con ,certeza, el contexto de
en las Colonias Griegas del Asia Menor, las condiciones te a sus oyentes.
otros fragmentos y sobretodo, la reiNo
hay
manera
de
asegurar
que
se
que permiten el nacimiento de la Filosofía como ciencia
estableció en Elea ya que como él mis- terada tradición, nos autoriza a: supoapoyada ' en la razón.
mo lo afirma todavía a los 92 años lle- ner que Jenófanes si negó la eiistenEn un principio la filosofía no tiene·las características con vaba una vida errante.
cia de los demás dioses. Este otro punto
de vista podemos decir que está
que ahora la conocemos, pero en lo esencial ya se perfilan sus
Sin embargo, Aristóteles nos dice
igualmente
bien representado que el
datos fundamentales.
que en Elea tuvo por discípulos a dos
primero, ya que entre quienes lo sosde los mayores pensadores de la antitienen podemos contar a Zeller "GesVarias son las razones que hacen a triunfo del espíritu geométrico. El güedad, tan originales como antitéchichte der .Griechischen Philosophie"
las Colonias Griegas de Asia Menor ser mundo de Anaximandro se haya cons- ticos: Heráclito y Parménides.
y
Wilamowits "Literatura Griega". (Cila cuna tlel movimiento intelectual que truido mediante rigurosas proporciotados
por el Dr. I. Quiles).
habría de causar una profunda reno- nes matemáticas."
FRAGMENTOS CONSERVADOS
"El mundo es una esfera. El sol gira
vación en la humanidad.
JENOF ANES COSMOLOGO
1.-Estas ciudades logran crear una alrededor de ella en un círculo de coLa totalidad de las obras de J enófamo 27 veces el diámetro de la tierra, nes se ha perdido, y sólo se consergran prosperidad comercial.
Su pensamiento sobre "lo que es el
2.-El hecho de ser ciudades relati- e·l diámetro de la tierra es como tres van por casualidad unos pocos frag- mundo" varía relativamente poco de
vamente nuevas, hace que en ellas la veces su altura."
mentos que fueron citados en posterio- la escuela de Mileto, ya que pretende
vigencia de la tradición sea menos rí"La tierra se baya libremente sus- res obras de distintos autores.
encontrar asimismo un primer princigida que en la Grecia Metropolitana.
pendida en el espacio. Y se baya por
Según Diógenes, Jenófanes escribió pio o arché de lo que existe, y de esta
3.-La mezcla de razas produce un ambos lados a igual distancia de la es- en hexámetros y compuso además ele- manera afirma categóricamente, aquí
tipo humano de extraordinaria movili- fera celeste."
gías y yambos en contra de Homero y si sin lugar a dudas, "Todas las cosas
dad e inquietud, distinto profunda"Un poco más cerca que la esfera Hesíodo. Durante algún tiempo se ha que nacen o crecen son tierra o agua."
mente del griego peninsular, que es se-' del sol, se haya la esfera celeste."
creído que entre las obras de Jenófa- Vuelve a insistir más adelante: "Porco y rígido en comparación de éste.
"Donde tuvo lo que es su origen, allí nes se encuentra algún Poema Filosó- que todos hemos sido hechos de tierra
En este ambiente de riqueza, tole- es preciso que retorne en su caída de fico completo, pero posteriores inves- o agua." Hay varios fragmentos en
rancia y escepticismo, una legión de acuerdo con las determinaciones del tigaciones nos dan a entender que los cuales se expone este mismo critehombres se dedican a tratar de encon- destino. Las cosas deben pagar unas nunca hizo tal cosa. Ya Simplicio en rio con distintas variantes. Es innetrar al mundo bases sólidas, racionagable que en este aspecto Jenófanes se
les y positivas. Hay además un ardor
muestra completamente como contipor las matemáticas, la geometría, la
nuador de Tales, Anaxímenes y sobre-~
cosmografía y la mecánica.
todo de Anaximandro.
Tales de Mileto, Anaxímenes y Ane~
El mundo para Jenófanes es eterno.
ximandro son los nombres que noso~y de ninguno de sus escritos podemos
tros identificamos con aquel despertar
deducir si esta eternidad es debida a
de la filosofía. Ellos trazan las primela materia simplemente, o al Dios que
ras Cartas Geográficas y Astronómimenciona en su poema.
cas. Tales mismo predice el eclipse
La contradicción entre la eternidad
solar del 28 de mayo de 586 A. C.
de el Mundo y sus cambios no la enYa no se explica el mundo exterior
'tendió, ya que este descubrimiento pay sus fenómenos (movimientos de los
rece que estaba reservado a Parméniastros, tempestades, movimientos de
des.
las aguas y de los aires, movimiento,
desarrollo y muerte de los seres vivos)
JENOF ANES COMO ETICO
como resultados de la intervención
caprichosa de divinidades o genios miEl hombre no es perfecto, tiene actológicos. Se buscan las causas que
ciones que no son dignas.
producen estos fenómenos Y se trata
de introducir un orden causal y racio"todo lo que entre humanos.
nal en el mundo. El Caos se convierte
es represensible y sin decoro;
en Cosmos.
robar, adulterar y el recíproco engaño."
Al mundo exterior, caprichoso e
incomprensible, se le convierte en
No sabemos conforme a qué pauta o
Caballos o caballos ...
Cosmos armónico y ordenado, en el
medida superior · juzgaba esto como
cual debe imperar una ley que le dé
malo, pero es seguro que el sentido couna unidad profunda.
a otras castigo y pena de acuerdo con su obra nos dice no haber visto nunca mún de todos los tiempos nos dice que
Esta ley que rige al mundo, que lo la sentencia del tiempo."
el poema antes aludido y es de supo- lo es. Por encima de esta "moral naordena haciéndolo comprensible, es
Sobre estos inquietos antecedentes nerse que en caso de haber existido lo tural'', Jenófanes se eleva hasta enconbuscada afanosamente. Se trata de el aparece la escuela Eleata, iniciada por hubiesen conocido en la Academia, ya trar una dimensión del hombre, la que
principio del Mundo, la materia pri- Jennófanes.
que tal institución poseía obras de au- proclama como más val iosa que la
ma del cual está compuesto.
tores menos importantes.
fuerza corporal de los atletas.
"Aquello de que son todas las cosas
Burnet mismo afirma que lo más
VIDA DE JENOFANES
Para llegar a elaborar esta afirmaque existen, de donde primero han
probable es que J enófanes expresase
ción,
debe haber meditado largo tiemnacido y adonde se reducirán finalLa fecha de su nacimiento parece sus opiniones científicas incidentalmente, tal es lo que dicen ser la mate- caer hacia 570 A.C. En 545 abandonó mente en sus sátiras, pues ello coin- po sobre lo que el Homb_re sea.
Jenófanes intuye que lo especificaria de los seres." *
su patria, Colofón, en el Asia Menor, y cidiría con la moda de la época, como
Tales de Mileto sostenía que esta se retiró al sur de Italia. El motivo fué podemos verlo por fragmentos que nos mente humano en el hombre, no es el
materia prima que se buscaba era el la invasión de los Persas sobre los Jo- quedan de otros autores.
vigor y la belleza física, las cuales
agua, tal es al menos la afirmación que nios. A esto parece referirse el párracompara sutilmente a "fuerza de cabanos hace Aristóteles.
llos",
sino la posibilidad de pensar y
fo siguiente:
JENOFANES TEOLOGO
Anaxímenes sostenía, por otra parcrear obras con ayuda de su inteligente, que era el origen de las cosas lo in- Tú, de qué raza de varones eres?,
El primer problema del pensamien- cia. Esta distinción entre el hombre y
finito. Anaxímenes declaró principio Cuál es ya el cuento de tus años, Fuerte?
to de Jenófanes se nos presenta al tra- los animales nos la hace notar también
de los seres el aire, por generarse de Cuántos tenías cuando nos invadía el Medo?
tar de fijar el alcance de su genial afir- en el siguiente párrafo:
él todo y disolverse en él de nuevo.
mación: "Entre los dioses hay un dios
"Como nuestra alma- afirma-,que es
Lo que sabemos con seguridad es máximo y es máximo también entre "Pero si bueyes o leones
aíre, nos domina y une, así un aliento que Jenófanes llevó una vida errante los hombres."
manos tuvieran
y un aire circunda y sujeta el mundo desde la edad de 25 años y que today
el pintar con ellas,
En este aspecto las opiniones de los
entero."
vía vivía y componía versos a los 92. investigadores están completamente y hacer las obras que los hombres hacen,
Anaximandro cree que el origen del Dijo de sí mismo:
divididas y no es posible llegar a fijar caballos a caballos, bueyes a bueyes,
mundo es lo ilimitado. Por otra parte
de una manera definitiva cuál fué la pintaran parecidas ideas de los dioses;"
es solo Anaximandro el único dé cuya
Ya siete más sesenta
verdadera intención del autor.
concepción del mundo podemos alcan- son los años que traen a mi mente de acá para allá
En el largo camino que el hombre
Gomperz, en su libro "Los Pensadozar una representación precisa.
por las tierras helenas;
res de Grecia" (París, 1928), García tiene que recorrer para alcanzar la
"Fué el primero en crear una ima- y ya tenía entonces mis veinte de nacido.
Bacca en su libro "Los Pre-Socráticos" verdad, es obligación ejercitar su don
Mas, aún con tantos años,
gen del mundo de verdadera profunpara no citar sino dos autoridades, se de la inteligencia ya que:
didad metafísica y de rigurosa uni- decir podría con verdad que de estas cosas algo sepa? inclinan a sostener que la afirmación
dad constructiva. Creador del primer
de Jenófanes no debe entenderse en el "No enseñaron los dioses al mortal
mapa y de la geografía científica."
Sabemos que J enófanes fué discípu- sentido de que intente negar la plura- todas las cosas ya desde el principio;
"Su concepción del mundo es un lo de Anaximandro por Teofrastro y lidad de dioses, antes bien, sostienen
Pasa a la Pág. 6

JENOF ANES
E

.~-ª

Pág. 8

�</text>
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                    <text>ONSO
·LEO

ES
ID

L eminente escritor cubano Félix
Lizaso, leyendo cierta nota que
aparece en los proemios de la
Obra Poética -volumen publicado en 1952 por Alfonso Reyes-- cayó en
la cuenta de que el poeta y humanista
regiomontanopresentó su primera obra
literaria (tres sonetos llamados Duda),
en El Espectador de Monterrey, el 28 de
noviembre de 1905. Es decir, que Reyes
celebrará el 28 de noviembre de 1955
sus bodas de oro con la pluma.
El Sr. Lizaso escribió entonces un artículo en El Mundo de La Habana, 24 de
Agosto de 1954, proponiendo que se
hiciera a Reyes, con ese motivo, un homenaje continental. Apoyaron desde
luego la idea otros escritores: Jorge Mañach, en el Diario de la Marina (La Habana, 25 de agosto y 8 de septiembre de
1954); Rafael Marquina (Información,
La Habana, 26 de agosto de 1954); José
María Chacón l Calvo ("Alfonso Reyes
en Madrid" y 'Alfonso Reyes en la diplomacia", Diario de la Marina, La Habana, fines de septiembre del propio
año); y manifestaron su adhesión inmediata el poeta Mariano Brull, el escritor dominicano Max Henríquez Ureña, el Decano de la Facultad de Filosofía y Letras de La Habana Sr. Salvador
Massip, y la Dra. Blanca Dopico y el Sr.
José Russinyol, de la Cátedra de Literatura Española e Historia de las Literaturas Mode1~nas de la Universidad de La
Habana.

tó el Director de la Academia Cubana
Dr. Chacón y Calvo, debía considerarse
como parte de Ja celebración de las bodas de oro literarias de Alfonso Reyes.

Por esos días, el 19 de noviembre próximo pasado, la Academia Cubana de
la Lengua correspondiente de la Española inauguró su curso de 1954-55, siendo el acto principal la lectura de una
conferencia sobre "La obra de Alfonso
Reyes" por el Dr. Raimundo Lazo,
qmen ampliaba así algún trabajo más
breve que ya había presentado meses
atrás en algún centro cultural habanero. Esta conferencia, según lo manifes-

El Sr. Lizaso, autor de la iniciativa,
consideró que México no podía ser ajeno al homenaje propuesto, y entendemos que se ha dirigido en tal sentido al
Lic. Manuel Calvillo, Secretario del Colegio de México, al Prof. Antonio Alatorre -miembro de la misma institución- y al Fondo de Cultura Económica. En el No. 1 de la Gaceta que el Fondo comienza a publicar, aparece, en
efecto, un eco de esta iniciativa, así co-

,.

rmas

mo en la "Danza de los Rostros" del
poeta Alfredo Cardona Peña (Revista
de Revistas, México, 21 de noviembre
de 1954).
Por su parte, D. Alfonso Reyes ha
manifestado que, en el juego de la "gallina ciega", cuando le preguntan:
-"¿Qué quieres, ruido o silencio?"-él
contesta siempre: -"Silencio". Es decir: que no aceptaría, en caso dado, ni
ceremonias, ni banquetes, ni actos públicos; y ha recordado que, cuando los
amigos de un escritor se empeñan en
celebrar su "jubileo", la práctica establecida ya en el mundo literario, por
ser la más cómoda, consiste simplemente en juntar un volumen de celebraciones sobre temas libres (no sobre el escritor en cuestión) y publicarlo con
una concisa dedicatoria. Así, en efecto,
acaban de hacerlo, bajo los auspicios
del Colegio de México, los jóvenes historiadores discípulos de don Silvio Zavala. (En Buenos Aires acaba de celebrar sus bodas de oro el escritor Roberto Giusti, uno de los fundadores de la
revista Nosotros, de feliz memoria, según nos informa don Manuel Pedro
González en sustancioso artículo publicado en Humanismo, México, No. 25 de
noviembre, 1954; pero ignoramos en
qué forma lo habrán festejado los escritores porteños).
Por otra parte, Reyes, con este motivo~ f ué consultado por algunos jóvenes
escritores sobre los orígenes y etapas de
su carrera literaria y sobre los documentos "autobiográficos" que su obra
contiene. Para contestar esta consulta,
don Alfonso Reyes escribió las páginas
que a continuación publicamos.

Año XII No. 2 Febrero de 1955

D. A. S. U.

BOLETIN MENSUAL
DE LA UNIVERSIDAD
DE NUEVO LEON

�\

MI VID A
y M I O BRA
'\

el escudo abollar de un gigante
con la 1wnda de un lirio pascual.

.\

En la rosa del juega jugando
encontramos albricias de miel:
iteponaxtle fundido en rabel!
Ya te olvidas del cómo y del cuándo;
ya tu pluma, que goza cantando
como el rui -de la rama- señor,
firma un trino, subraya un color,
y es tu verso, en las ondas sonoras,
pensamiento que roba las horas,
cortesía que pica la flor.

(Respuestas a las preguntas de algunos jóvenes escritores)
ARA BIEN o para mal, yo pertenezco a la literatura mexicana. Hacerme desentendido seria
necedad y no virtud. Además, la suerte me ha encargado de "un señor a quien mis amigos
llaman por mi nombre". Tengo que cuidar de sus asuntos, como tengo que cuidar de mi
casa; tengo que recoger las noticias que a él se refieren: gratas o ingratas, que Dios escogerá
las suyas. ¿A quién le importa? A mi, desde luego, porque me agrada poner orden en mis negocios, cosa del aseo. Además, no ya en mi condición de escritor, sino de hombre, también creo te•
ner derecho a levantar el inventario de mi vida o a dictar mi testamento, y también creo que los
accidentes de mi jornada terrestre pueden ofrecer algún interés. Hay peores manias -¿no es ver•
dad?-y las perdonamos de buena gana. Ayer se me dijo que este anhelo por esclarecer mis ex•
periencias era vanidad; mañana se verá que es historia.
Para mientras llega el día, si ha de llegar, de mis memorias, que aún están a. medio hacer,
quiero adelantar algunas explicaciones. Mi vida puede fácilmente dividirse en etapas según los lugares de mi residencia, y dejando aparte los viajes ocasionales:

P

1

¡

1) Primera etapa en Monterrey. Nací el 17 de mayo de 1889. Fuera de los
veraneos por los alrededores -la Fama, la Leona, San Pedro y San Pablo,
el Mirador-, viví diez años en mi ciudad natal. Primera época del gobierno de mi padre en el Estado de Nuevo
León, Escuela de párvulos y comienzo
de la escuela primaria.
2) Primera etapa en México. En
esta ciudad vine a cumplir los once
años, cuando mi padre ocupó Ja Secretaría de Guerra y Marina. Aquí
acabé los estudios primarios, parte
en el Liceo Francés (Ribera de San
Cosme), parte en
casa bajo la dirección del profesor
Manuel Velásquez
Andrade; y aqui
presenté mi examen de admisión
a Ja Escuela Nacional Preparatoria. Años de 1900
a 1903. De entonces datan los primeros cuadernos
de versos que conservo. Pretendí
abrir un diario en
forma. Mis bermanas profanaron e]
secreto e interrumpí ]a tarea,
indignado. ¿Qué
podía yo contar
elltonces? Todos
los días se repetía
la misma anotaciün, u~o de los
sucesos más importantes de mi
exi·stencia por
aquel tiempo: "Y
torné mi café con
leche, y bastante pan con mantequilla".
3) Segunda etapa en Monterrey.
Vuelvo a mi ciudad cuando mi padre
renuncia a la cartera de Guerra y Marina y nuevamente se hace cargo del
gobierno de Nuevo León, de que se había separado con licencia. Un año y
medio de estudios preparatorios (bachillerato) en et Colegio Civil del Estado: 1903 a 1904.
4) Segunda etapa en México, 1905 a
1913. Escuela Preparatoria, Escuela
de Derecho y grado. De vacaciones en
Monterrey, mi primera página dada a
la publicidad (El Espectador, 28 de
noviembre de 1905): tres sonetos llamados Duda. Mi primer libro: Cuestiones estéticas, es publicado en Ollendorlf, París, 1911. (Poco antes, apare-

Pág. 2

cieron en México mi conferencia sobre Manuel José Othón, folleto de 1910,
y mi conferéncia sobre el paisaje en
la poesía mexicana, foJleto de 1911,
ambas de elaboración muy posterior a
Cuestiones Estéticas). Casado el 17 de
julio de 1911 con Manuela M. de Reyes, nace mi hijo único el 15 de noviembre de 1912. Quedan recuerdos de
esta época literaria (Sociedad de Conferencias, Ateneo de la Juventnd, etc.)
en Pasado inmediato, en algunos fragmentos de La experiencia literaria, en
El testimonio de Juan de Peña, etc.

Poco después de la muerte de mi padre (9 de febrero de 1913), emprendo
mi primer viaje a Europa: Francia y
España. Mi ausencia de México durará once años.
5) Primera etapa en Europa: París,
Julio de 1913 a ocutbre de 1914, fecha
en que me lanzan a España la djsolnción &lt;le la antigua Legadón de México
en Francia y la Guerra No. 1. Recuerdos de París en El cazador; y del viaje de París a Madrid, en -'-'Humbo al
sur" (Las vísperas de España).
6) Madrid, 1914-1924. De esta época
hay recuerdos, sobre todo, en Las vísperas de España, Retratos reales e imaginarios, Simpatías y diferencias, El
Suicida, El Cazador, Calendario, Aquellos días, Burlas literarias (Archivo de
A. R.); y después, en "El reverso de

un libro" (Pasado inmediato), "El revés de una metáfora" (La experiencia
literaria), Los siete sobre Deva, De viva voz, (un par de discursos) etc.
Prácticamente: vida literaria los cinco
primeros años, y vida diplomática los
otros cinco años, como Encargado de
Negocios de México.
7) Regreso a México el 7 de mayo de
1924. Diez días después cumplí 35
años. Dos meses después comencé un
diario en forma, escueto y reducido ·a
datos sobre mi vida y mi trabajo, casi
sin emociones ni ideas. Estimo que me

servirá so]amente como cantera para
las memorias 'futuras .
8) Segunda perm~nencia en París,
como Ministro de México, de diciembre de 1924 hasta principios .de 1927.
9) Regreso a México, y viaje a Buenos Aires, donde permanezco al frente
de nuestra Embajada de julio de 1927
a marzo de 1930. Recuerdos en De viva vo.z, Norte y Sur, etc.
10) Embajador en el Brasil del 16 de
marzo de 1930 hasta mediados de 1930.
Realizo, entre agosto y octubre de
1933, un viaje de servicio al Uruguay,
la Argentina y Chile; concurro a la VII
Conferencia Internacional Americana
en Montevideo (diciembre de 1933) , y
hago un viaje a México entre fines de
1934 y comienzos de 1935. Mi madre
fallece el 6 de diciembre de 1934, en-

contrándome yo a su lado. Recuerdos
en los Romances del Rio de Enero,
Otm voz, Tren de ondas, Ultima Tule,
Norte y Sur, etc.
11) Segunda Embajada en la Argentina, julio de 1936 a diciembre de 1937.
Conferencia lnteramericana de Consolidación de ]a Paz, Buenos Aire$, d~ciembre de 1936.
·
12) Regreso a México en 1938 y
- salvo una visita de servicio al Brasil, de mayo de 1938 a febrero de 1939,
y después viajes ocasionales a los Estados Unidos, a la Habana y a París,
áquí como Presidente de la Delegación
Mexicana a la Primera Asamblea Internacional de ]a Unesco, noviembre a
diciembre de 1946-, me establezco en
México. Predominan en esta etapa
obras de carácter objetivo, en que no
hay lugar a recuerdos personales (La
critica en la Edad Ateniense, La antigua retórica, El deslinde, Letras de la
Nueva Es parid, Junta de sombras, etc.),.
pero entonces se dan a la imprenta
mucl-~as obras qne pertenecen a ]as
etapas anteriores, donde, como se ha
visto, abundan las evocaciones de mi
vida.
En el ,óán de no dejarme tragar por
la materia, he limpiad o mis veredas constantemen•
te, he procurado
día a día que no
se azolven mis canales, he jardinado en lo posible
eso que hoy sellam a mis ¡¡vivencias", dando a cada objeto su sitio
y asignando a· cada documento su
debida clasificación. Llevo, desde 1924, el diario
ya mencionado;
guardo metódica..
mente mi corres~
pondencia (sobre
todo, la que reci- \
bo, pues confi~so
haber perdido
muchas de mis
cartas); publiqué
hace varios años
un mensaje a dos
amigos que) bajo
disfraz humorístico muy mal entendido por la gentuza, trataba de
proponer una posible organización futura de mis publicaciones, proyecto ya
abandonado porque Jo cubrió y cegó
el ctecimiento ulterior; dí a ]a prensa.
durante algún tiempo, mi correo Monterl'ey a modo de acompañamiento en
sordina, lo que más tarde y en otra
forma he venido haciendo con los cuadernos de mi Archivo, que son remembranzas en buena parte; reuní mis versos sociales y "de circunstancias" en
Cortesía: también testimonios biográficos; Y, en fin, he comenzado a publicar aqui y allá fragmentos de mis memorias, por si no me fuere dable --oh
Trombosis- 1levarlas a buen término.
Las referencias que acabo de hacer a
mis libros son meros ejemplos: no agotan, ni con mucho, el "material autoPasa a la Pág. 5

Lectura

ALFONSO REYES
Por Alfredo CARDONA PEKIA
ADRE Alfonso, melódico y sabio,
que en tu libro de versos demuestras
cómo deben las formas maestras
mojar pluma, temblar en el labio:
sientan otros amargo resabio
y hagan mueca al román paladino;
mientras corra tu amor cristalino
como un río, al fluír de tu verso,
padre Alfonso, melódico y terso,
seguiremos amando tu vino.

P

Tú nos has regalado, Maestro,
esta ley en un pomo de sales:
contra muros de sombra, cristales;
contra ajenos estilos, el nuestro,
En reir eres músico diestro;
en pensar, un atleta del coro;
eres amo del viejo tesoro
de quemar la verdad en el sueño,
y en el {río es tu voz como un leño
alumbrando las {ábulas de oro.
Pues nos mezclas esencia -tan rara
del Aqueo, don Luis, Mallarmé,
con e'l sol popular del olé
y el tequila de Guadalajara,
bullir vemos la gota preclara
que un sabor nos dará universal.
El pedante dirá: "No está mal" . ..
mas ya hubiera querido el tunante

iCuántos versos al cabo del año
madurados en cestas opimas!
Tú quitaste del polvo las rimas
y mostraste que en nidos de antafw
amanecen alondras hogaño:
aquí están las trescientas y tantas
verdes hojas del libro que cantas:
bosques hacen, jardines, manojos,
y resbalan por ellos los ojos
como el sol matinal en las plantas.
¿poesía, "oscuridad perfecta",?
¿Mar sin playa y aurora sin lampo?
Regresemos al agua del campo,
entre todas la amada dilecta;
y pulsando la clave senecta,
mientras sombra nos hace la umbría,
el mester oficiemos que hacía
don Gonzalo, pasando su triaca
de la Rioja a tu Azul Cuemavaca,
ijoven añoso, verde en el día!
Zoilo hebén, que el acendro desprecia,
oca ruin, aprendiz de retórica,
discriminan tu página dórica.
Va el rumor, el escándalo arrecia . ..
iTempestad en un vaso! La Grecia
no es asunto de resta y d.e suma.
Tu talento deshace la bruma,
y rompiendo sµs pálidas vestes,
hecha un rayo, la hermana de Orestes
se desprende del sol de tu pluma.
Por tu libro, que elogio en un metro
en que dan más espinas las rosas,
junto abril, juventud, mariposas,
y en tu carmen de galas penetro.
La belleza fulgura en tu cetro
como el sol en la ruta de Alonso.
Verso tuyo es durazno que intonso
ha dejado su vello en la fuente,
iy una abeja te liba la frente,
padre sabio, melódico Alfonso!

Pág. 3

�ALFONSO REYES
Por José ALVARADO

I no fuera por ciertas razones, sería posible la formulación. de estas preguntas: ¿Existe Alfon•
so Reyes? ¿No será, por ventura, el mito inventado en una conspiración de humanistas fun•
dadores de una religión de la curiosidad? Porque Alfonso Reyes está en todas partes. Su
huella aparece sobre los rastros de Góngora y los pasos de Mallarmé; en la gran estatua que
muchos hombres siguen levantando a Goethe, está la marca de sus dedos y en la resurrección de

S

los mármoles griegos se advierte el soplo de su espíritu; en los caminos que América recorre ha
puesto flechas para señalar rumbos; el viejo valle de Anáhuac, transparente y dramático, resu'.r•
ge con su aliento; por las rutas oceánicas queda la estela de su nave; "si allá junto a Guadarrama
deja tu amistad señales, junto a Santa Genoveva hay los recuerdos que sabes". Entre los filóso•
fos hay palabras suyas y los historiadores lo hacen camarada; ha puesto más de una lámpara en
las costas de la geografía; rescató secretos de la semántica y disipó nubes sobre la filología; alude
a la física y hace señas a matemáticos y teólogos; abre la puerta de los economistas y deja adver•
tencias en las ventanas de los politicos; penetra en los vericuetos de las
teorías jurídicas y sube a los salones
de la diplomacia. Asciende a los monumentos y hace elegías a las modistas de Paris. En fin, anda hasta en las
cocinas y las bodegas.
Otros dirán: Alfonso Reyes es un capitán que manda soldados a preguntarle secretos al mundo y tiene bajo
sus órdenes a mariscales de la prosa
haciendo libros y mariscales de la
poesía iluminando palabras. Esconde
a un angel prisionero que le alumbra
misterios y mantiene preso a un demonio que le aconseja errores. Un capitán general que es también un dictador: no deja descansar a sus hombres
y muchas ve.ces les roba el sueño y les
dobla la vigilia.
En todo caso, existe la dictadura ·de
Alfonso Reyes. ¿Quién le iba a decir a
don Porfirio Diaz que un hijo de Bernardo Reyes, aquel sobre cuya figura
dejó caer celos ciegos y tardíos, iba a
ser llamado dictador, y nada menos
que .en la Ciudadela?* Alfonso Reyes es
el dictador de las letras mexicanas y
es también su caudillo; cada libro es
una batalla. Sólo que es también el adversario mayor de su propia dictadura: cada nueva página suya, ¡y son tántas todavía!, es un mensaje a los jóvenes. Y quien a ellos se dirije, invita a
la contradicción y enciende el anhelo
de lograr obras mejores. Esto tiene de
revolucionario.
No faltara, tampoco, quien diga: Alfonso Reyes es un monumento y en su
bronce pone destellos el sol de la le- ·
yenda. Y alguno afirmará: es una
montaña, un hecho de la naturaleza
que siempre ha estado alli, ante nosotros y rodeado de nosotros. ¿ Quién, si
no, podría imaginar a la literatura mexicana sin Alfonso Reyes; como quién
puede imaginar al Valle de México sin
la sonrisa del Ixtlacihuatl?
Pero no, Alfonso Reyes es un hombre de este mundo; precisamente de
este mundo, que es decir de este tiempo, de este tiempo en que, como él ·
mismo dice, "el jardín humano se ve
pisoteado por la locura". América le
ha dado los rios de sus sangres y desde América pregunta al cielo y también a la tierra. México le proporcio- .
na el timbre de la voz, la densidad de
la tinta y el leño para el fuego de la
esperanza y la angustia; el universo le
da el viento, la, noches y los dias. Y
todos los hombres el cordial trabajo
de entenderlos. Sus frases lo dicen:
"Pueblo me soy y como buen americano, a falta de líneas patrimoniales
me siento heredero universal . . . Mi
casa es la tierra. Nunca me sentí profundamente extranjero en pueblo alguno ... Soy hermano de muchos hombres y me hablo de tu con gente de varios países . . . La raíz profunda, inconsciente e involuntaria, está en mi
ser americano". Es posible que las
épicas montañas de su regiomontano

*

El texto que aquí se publica fué leído por
su autor en la VI Feria del Libro, en terrenos de La Ciudadela.

Pág. 4

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Dibujo de Jorge Rangel Guerra

valle natal hayan contribuido a la elegancia de su palabra y que el sol vespertino de Monterrey, que pinta de
morado el Cerro de la Silla, le produjera el primer asombro ante los colores. Es un lugar común y acaso resulte aldeano, pero tal vez hace falta decirlo: Si Alfonso Reyes no fuera mexicano, sería otro Alfonso Reyes. Por

algo lleva la X en la frente.
Todavía sin ganar las últimas batallas de la adolescencia, esa "edad en
que hay que suicida_rse o redimirse, y
de la que conservamos, para siempre,
las lágrimas secas en las mejillas", Alfonso Reyes cuenta ya entre los fundadores del Ateneo de la Juventud, los
mismos que años antes empezaron a

reunirse en la redacción de Savia Moderna y se congregaron luego en el taller de Jesús T. Aoevedo para dar vida
a la Sociedad de Conferencias. El Ateneo de la Juventud nace a fines de
t 909 y es uno de tantos anuncios de
Ja Revolución mexicana. "Sentiamos,
dice Pedro Henriquez Ureña, la opresión intelectual, junto con la opresión
politica y económica de que ya se daba cuenta gran parte del pais. Veiamos
que la filosofía oficial era demasiado
sistemática, demasiado definitiva para no equivocarse. Entonces nos lanzamos a leer a todos los filósofos a
quienes el positivismo condenaba como inútiles, desde Platón que fué nuestro mayor maestro, hasta Kant y Schopenhauer ."
Los jóvenes del Ateneo acudieron a
una cita de México. Alfonso Reyes venia de Monterrey; José Vasconcelos,
nacido en Oaxaca babia recorrido el
pais desde las costas de Campeche
hasta los muros ribereños d,e Piedras
Negras; Antonio Caso, hijo de ,úñ ingeniero de caminos, salia de las filas .
de la clase media de la ciudad de •México; Martín Luis Guzmán, hijo de un
oficial pobre, llegaba de una casa modesta; González Peña de Jalisco, Julio
Torri de Saltillo y el dominicano Pedro Henriquez Ureña había cruzado el
mar para ligar su esfuerzo a la hazaña
mexicana. Ninguno de ello~ tenía por
qué haber participado en la huelga de
Cananea, ni en la de Río Blanco; tampoco en el asalto de Las Vacas. Pero
en las tareas intelectuales, su obra tenía puntos de contacto con el Partido
Antirreleccionista y hasta con el Partido Liberal Mexicano. Formaron un
grupo de conspiradores y combatientes contra los cuarteles culturales del
Porfirismo y fueron uno de tantos batallones de la Revolución. Antonio Caso llamó una vez San Francisco I. Madero al mártir de 1913 y en José Vasconcelos empezaba a encenderse la
antorcha que enarboló durante muchos años. Todos contribuyeron al derrumbe del Positivismo y cada uno
dió su golpe al árbol de la dictadura.
Es empequeñecer a la Revolución mexicana privarla de lo que históricamente le corresponde y uno de sus torrentes iniciales, el que llegó a la Escuela Nacional Preparatoria, fué el
que levantó al Ateneo de la Juventud.
Es verdad: los treinta años de paz del
Porfirismo, una paz asentada sobre la
sangre, el llanto y la miseria ' de las
mayorias, permitieron la tranquilidad
suficiente en las bibliotecas para que
los jóvenes del Ateneo buscaran la sabiduria. Es cierto: el silencio nocturno hizo posible que las lámparas de
aquellos mozos ' permanecieran hasta
que las apagaba la luz del día y ellos ,
retiraban los ojos de los textos Platónicos para volverlos, en descanso, hacia la claridad de la mañana. Pero sus.
álmas estuvieron siempre en guerra
contra los cimientos de aquella paz.
Si asi no hubiera sido, no hubieran
fundado, al triunfo de Modero, la Universidad Popular, ni habrían continuado su tarea en medio de todas las
luchas civiles. Los conservadores hicieron pacto con el silencio y no volvieron a hablar hasta muchos años
después y otros se dedicaron al denuesto. El Ateneo, en cambio, dejó salir a algunos de los suyos a la guerra:
Vasconcelos y Martín Luis Guzmán dejaron los libros y fueron a dar hasta
el campo mismo de batalla. Sólo distraidos o necios pueden decir que la
gente del Ateneo volvió la espalda a
México para refugiarse en Grecia.
¿ Desde cuando las lecciones de Sócrates han servido para escapar o dimitir? Platón fué en sus manos instrumento de rebelión y, como en las grandes revoluciones, ellos hicieron que la
luz inextinguible del Agora griega,
acompañara la de las teas insurrectas.
Letra politica, venida desde la misml-

DE MI VIDA
Y MI OBRA
Sigue de la Pág. 2

He intentado, en parte, satisfacer este
anhelo
de un modo irregular y esporábiográfico" derramado en mi obra toda
dico.
Así
en la "Noticia" previa y en las
impregnada de recuerdos. Unos son
recuerdos directos, como en las Me- "Notas bibliográficas" finales del tomorias de Cocina y Bodega, en el "Sa- mo Las vísperas de España; en la "Noludo a los amigos de Buenos Aires" y ticia bibliográfica" que cierra la pri"Juegos Florales de Mazatlán" (discur- mera serie de los Capítulos de literatusos ambos publicados en el tomo De ra espwlola; en "El reverso de un liviua voz); otros son recuerdos implí- bro" (Pasado inmediato) ; en "El recitos en la elaboración literaria, que a vés de un párrafo", ºEl revés de una
veces me he divertido_en descifrar yo metáfora" y hasta "Escritores e impremismo. A esto seria menester añadir sores" (páginas todas que constan en
ciertas Analecta aún no recogidas en La experiencia literaria); en el "Próvolumen, numerosos poemas que res- logo", "Nota", indices de "Poemas omiponden de modo inmediato a algún tidos" y "Apéndice" que figuran en mi
caso, circunstancia o Jrance de mi vi- Obra Poética; y en varios otros lugada y, desde luego, las memorias en res, como a los comienzos del "Presa. marcha. (Hasta hoy sólo he publicado- gio de América" (Ultima Tule).
en volumen un primer capitulo: PaPues siempre he sido algo critico de
rentalia) .
mis propios escritos, y siempre, al es- ·
cribir,
me veo escribiendo como desPrescindiendo de los folletos y pude
arriba
de mí mismo, y se me antoblicaciones provisionales que luego se
incorporan en volúmenes posteriores, jaria contar en qué condiciones lo hahabré dado hasta hoy, entre prosa Y. go. En La .experiencia literaria tamverso, más de un centenar de libros. bién, he publicado dos breves ensayos
1
No me atrevo a contarlos, para evitar --"La biografía oculta' y "Detrás de
la confusión entre varias ediciones y los libros" - que, de un modo general,
refundiciones, cuyo análisis resultaría explic_an-mi deseo de volver la tela de
revés, estudiar su trama, y mostrar las
enojoso.
puntadas ocultas. El propósito de haCada vez que paso los ojos por la
cer ver los alrededores de la propia
colección de mis obras, me acuden reobra, como ahí lo he dicho, ha movi- sos, ( dejando aparte lo "didáctico").
cnerdos y se me ofrecen observaciones
do a muchos escritores: Daudet, Da- Uno es el piso de la li_teratura auténti- .
y comentarios. Se apodera de mi el
río, Blanco-Fombona y, como todos sa- ca que -buena, mediocre o malaansia de explicar algunas circunstanben, hizo que Goethe escribiera su pretende ser literatura. Otro es el piso
cias referentes a este o aquel :volumen, Poesía y realidad.
donde se amontonan los documentos
a tal poema o articulo, a determinada
que he ido juntando al paso, y que he
Así, cuando examino mi obra en
página, a cierta frase que esconde deconservado para mejor manejar mis
conjunto, la veo distribuida en dos pitrás una historia.
materiales. Bajo estas minucias de taller, que parecen meras curiosidades
de coleccionista, alienta un propósito,
un ideal -tal vez lo compartan conmigo otros escritores-: la total manifestación de una existencia.
En este sentido, aprobé la ingeniosidad de cierto amigo que me llamó un
dia: "erudito de sí mismo", -por cier~
to sin mordacidad ni censura-, y le
contesté con estas palabras: "Yo soy
el primero en saber que, a veces . .. Le

diré lo que me pasa: no creo en el sentido antológico, aunque es sin duda el
más aristocrático, pero también el más
subjetivo e incierto. Quiero que .l a literatura sea una cabal explicitación y,
por mi parte, no distingo ·entre mi vida y mis letras. ¿No dijo Goethe: Todas mis obras son fragmentos de una
confesión general? Con lo único que

no transijo es con el mal oficio, con
la técni'ca deficiente".
Y si el lector piensa que exagero, admito que otras veces yo mismo puedo
pensar de otro modo. Aún no estoy
embalsamado: estoy vivo, luego cambio constantemente; y el mundo, a mi
alrededor, también está en perpetua
mudanza.

Pasa a la Pág. 8

Pág. 5

�'

ILIIIBIR.OS

ELOCEANODE
LA MEMORIA

Por Francisco GINER DE LOS RIOS

Al modo de Berceo, que con Sierra me acosa
en esta Cuernavaca colorida e sabrosa,
en loor de un varón quiero fer una prosa
que me valga bon vino en la ronda rumbosa.

Por Eugenio IMAZ

\

1 I

En Monterrey la buena, essa villa cabdal,
llave de todo el Norte que vale un dineral,
nasció el varón un día, bailón como Pascual,
de todas las Gloriosas amigo natural.
Dizienli Alfonsso, dizenlo los manuales
en que aprenden los ninnos las letras nacionales,
e rey es de los Reyes ennos patrios annales
e sufre a los sesenta estos juegos florales.
ti

r

1

1

1
1

Difícil, al hablar de Alfonso Reyes, decir algo que no
parezca excesivo. Bordeando esta dificultad, me atrevo a
clasificarle entre esos hombres prodigiosos de memoria
oceánica, como Menéndez y Pelayo, como Dilthey. Nada
de lo que ven y de lo que leen les va perdido, y todo se les
organiza inmensamente, con instantaneidad de repercusión
para ha~er del momento una historia, del suelo que se pisa
un continente.

1955.

.

TRES POETAS DE LA SOLEDAD, por
Hamón Xirau. Colección México y lo
Mexicano, No. 19. Antigua Librería
Hobredo. México, 1955.

.

Con el regocijo propio de un gran
descubrimiento debe hacerse el elogio
del libro bajo el nombre de DECIMAS
DE SANTA ROSALIA, por Juan José
de Arriola que publica esta vez la acreditada Colección LOS PRESENTES.
El lector que abre este libro percibe
el aroma poético del siglo XVIII, pero
con una tonalidad diferente, producida por un bien logrado hermetismo;
esto es debido a que la obra del Padre
Juan José de Arriola permaneció oculta a los ojos del mundo por espacio de
doscientos años, es decir, que las generaciones literarias comprendidas en

Triscó en Guadalaxara e a México se vino
e fué de Pedro Henríquez e de Torrí vezino,
joven del Ateneo, en poesía adivino,
e con un primer libro priso largo camino.

Después de irn prolongado silencio
esta Colección :México y lo Mexicano
sale nuevamente a la luz con un peque1lo ensayo de llamón Xirau sobre
tres poetas mexicanos. Se trata de .José Gorostiza, Xavier Villaurrutia y Octavio Paz, poetas que resumen para el
autor ideas y sentimientos, moth,os e
imágenes. Al ocuparse de José Gorostiza se refiere, necesariamente, a su
Muerte sin Fin, poema que en 1939
rompió el silencio en q9e se encontraba el poeta &lt;lcsde sus Canciones para
cantar en las Barcas. Se introduce Xirau en ese poema para hablarnos de
sus imágenes, sus metúforas~ para desentrañar, en fin, el hondo significado
de esta obra poética que es búsqueda
de la expresión y la comunicación 1 y
que a través de las imágenes de agua y
vaso, contrapuestas, se reconoce la
conciencia y la vida en aquella, en éste la inteligencia y 1a forma.

1954.

El 10 de noviembre del año próximo pasado, se terminó de imprimir en
:\.féxico, y por el Fondo de Cultura
E~o'Ilómica, el No. 57 de la colección
"Tierra l:;-irme". Este volumen lleva
¡:&gt;or título "La poesia post-modernista
peruana", es obra de Luis Monguió, y
viene a aumentar una colección que es
el esfuerzo más serio que se ha realizado pilra presentar un panorama completo de lo que es la cultura en · nuestra América.
La serie, que en afgunas ocasiones
se extiende hasta parecer inacabable,
de poetas., movimientos, datos sobre

L'!JIS MON.GlJlé

La .-Poesía
.-Postmodernista
.-Peruana

j

De Villaurrutia, poeta de · 1a forma
que alcanza expresiones profundas,
nos dice que nunca logró encontrarse

En Madrid falló luego repaire e compañones
e fué Alfonsso más rey que aquél de los Barbones,
ca puso él nobleza donde el otro baldones
e supo de las gentes gannar los corazones.

ALAS CASAS EDITORIALES YA
LOS SEÑORES DISTRIBUIDORES
YLIBREROS DEL CONTINENTE
La Universidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vasto plan editorial que desarrolla al través de publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficiales, universitarias, académicas,
ateneistas, centros culturales, sociedades de diversa índole y personas, en
Améríca y Europa.
Entre el cuerpo de ediciones que
aqu,í se imprimen figura nuestro mensuario "ARMAS Y LETRAS", que recientemente ha establecido una sección -LIBROS-, en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.
Dada la extensa órbita de circulación del Boletín arriba mencíonado, y
en interés de ofrecer al lector americano una juiciosa información del fondo y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna interpretación
del pensamiento 'c ientífico, literario o
artístico, "ARMAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solícitándoles el envío de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros ~comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestras
manos.
Los envíos deben hacerse a:
"ARMAS Y LETRAS",

f'úNOO O( cui:n,m.A ~IC\,\
Mh:&lt;;,,,,. ·..¡~'&gt;l,;m:

Universidad de Nuevo León,

Cuando El Colegio de México "vivía" en Pánuco 63,
tuve yo la suerte de que muchas mañanas me llamara a su
despacho o viniera de improviso al mío, y·en esas mañanas
inolvidables, cuyo recuerdo henchido deposito como ofren' floridos sesenda en estas "mañanitas" de bienvenida a sus
ta años,* hablábamos, hablaba él. zarandeado levemente
por mis bruscas disociaciones, de todo lo divino y lo humano y de otras muchas cosas más, entre las que apenas si asomaba de vez en cuando alguna piadosa murmuración. Perdido yo, por incumbencia de mi trabajo, entre adustos y a
veces imponentes mamotretos tudescos y sajones, de filosofía, de historia, de sociología y hasta de economía, una y
otra vez me ha salvado la profunda y, sin embargo, fresca
y hasta retozona experiencia intelectual de Don Alfonso, su
palabra justa, jugosa, aireada y chispeante, de perderme para siempre en los secos y estreñidos laberintos de la sabiduría conceptual. Este hombre de libros me sacaba de los libros y me llevaba a pasear al campo: ha sido mi gran encuentro en México. Y o mismo no sé lo que le debo, tanto le
debo. i Que Dios me lo conserve para mi bien, y para el bien
de las Españas y las Américas 1
*

DECIMAS DE SANTA ROSALIA, por
Juan José de Arriola. Selección y
Notas de Alfonso Méndez Planearle.
Colección Los Presentes. México,

LA POESIA POSTMODERNISTA PEHUANA, por Luis Monguió. Fondo
de Cultura Económica. Col. Tierra
Firme . No. 57. ·México. 1 a. Edición,

Después la vida aína le {izo embaxador
e concertó tratados e conosció el amor
de otras letras e donnas de variado sabor,
ca de unas ·e de otras es muy grant catador.

J
las características de 1a obra y en fin,
todo un fárrago de noticias menores
abruman al lector, hasta el grado de
hacerle perder el interés que el título
sugiere.

Al sieglo de los griegos ovo siempre atenencia
e la antiga hermosura dioli fresca espiriencia.
en todos los caminos de la humana sapiencia,
la estoria e la teoría, la poesía e la ciencia.

TRES POETAS
De su vida ora escribe con gracia e frescura,
pero aguisa en sus gallos cosas de otra pastura
que asombran a las gentes por su mucha mesura,
ca paresce imposible parición sin ardura.
'

E aún le resta holganza a aqueste grant letrado
de regir el Colegio, freiría de cuidado,
donde cutiano asiste según diz el dictado
e Lida e Alatorre ( Cosío está encerrado).

I

'.

1

A más que la escriptura no dexa otra señal,
suso su grande brillo de estrella bien cabal
que los sesenta annos, edad primaveral, '
deste escriptor e omne, par que non a egual.

Además de una atractiva portada
donde se lee una de las décimas mejor
cinceladas del poeta, las páginas interiores están divididas en capítulos los
cuales están subrayados por un epígrafe relacionado con el fondo mismo
de las décimas comprendidas en esa
ordenación. Y para que - el lector se
inicie en el misterio de esta revelación, al final del libro encuentra la
erudita voz orientadora de Alfonso
Méndez Planearle que con epitetos
certeros coloca la obra del Padre Juan
José de Arriola en el lugar que le corresponde en la Lírica Mexicana.

Tolliemos ya la pluma del pesado renglón,
ca nunca fué en la estoria un día de aflictión
el día bien sonado de Sant Pascual Bailón
e véanos Alfonsso la luz del corazón.
'

Quien desee participár del secr~to
vedado por dos siglos a tantas generaciones literarias, no tiene mas que
abrir este volumen y saborear un licor
verbal madurado y enrici,uecido en dos
siglos de hermetismo.

Un milagro de Reyes contara a mis hermanos
si en la cuaderna vía no pusiera las manos,
ca el espacio es pequeño e los fechos lozanos
e faríanme falta Cadiers Americanos.

Se reproducen aquí las palabras del desaparecido filósofo español Eugenio
lmaz, publicadas en ocasión de los sesenta años de Alfonso Reyes.

estos dos siglos, no \ ibraron, comq lo
hemos hecho nosotros, al contacto dulce y amable del creador de estos poemas. Los editores de estas piedras ta• actas en diez facetas las han ensarta·ao en un invisible hilo común que las
reune a todas. ElJos son los autores
del milagro.

* Publicada en la edición de homenaje a Alfonso Reyes con motivo de sus se-

H. A. G.

~DE LA SOLEDAD

,e ·"",

/14.r .RAMON. XfRA{l

~'r«;Q i.!llkfl..lA ll()lilltJlO
k\.._¡""'¡ n~

en esa búsqueda de sí mismo, y señala
Nostalgia de la Muerte como el momento culminante ele ese proceso. De-

dica el autor gran parte de este estudio al problema amor-muerte en la
poesía de VilJaurrutia, y afirma que
éste fué un poeta del amor, y por esto
mismo poeta de la muerte, ya que en
él se fundieron deseo y angustia y
amargura, y para qÍiien amar es "morir otra ve;. la misma muerte".
La palabra, los simbolos, la soledad,
son los puntos que toca en las páginas
que dedica al poeta Octavio Paz, en
quien la poesia significa fusión de
contrarios, expresión misma del hombre. Aclara el autor al final de estas
páginas lo incompleto de este libro,
que si bien no se ocupa de toda la litcratura mc:xicana del siglo XX, se detiene sobre la obra de tres grandes
poctas mexicanos. En suma, un libro
que se vuelve indispensable para el esludio de la moderna literatura mexicana.

Ofrecerse al público de dos maneras diferentes, una que suprima lo
innecesario de la información, y concrete en grandes Hneamientos y en
sencillos y amplios trazos las figuras
esenciales; que sea capaz de dar de
ellas, no una definición, sino una evocación que nos haga sei:lirlos esencialmente .
Debe haber además, el catálogo completo de fuentes, datos y nombres, a
los cuales puedan acudir menos investigadores para prosegllir el trabajo y
dar nuevas interpretaciones.
· Eso desde luego trata de hacerlo el
autor. Sólo hasta la Pág. 185 no ofrece
su trabajo. ¡ Pero véase con qué densidad! El ler. Cap., que ocupa 15 páginas tiene 33 notas. EL2o. Gap., que
oc~pa 34 páginas tiene 99 notas, así
sucesivam·ente, en realidad la tarea
que se marcó parece superior a sus
fuerzas . Y es que un autor, por más
genial que sea, por más documentado
que esté, no puede suplir la labor del
tiempo, la perspectiva que los años
clan, la selección natural que en la li-

Plaza del Colegio Civil,
Monterrey, Nuevo León,
México.
·
Con la satisfacción de haber señalado en las breves líneas que anteceden la resolución de tina urgencia inherente a la cultura moderna, y esperando recibir en breve de ustedes el
aliento a esta sugerencia, la Universi•
dad de Nuevo León les testimonia las
vivas expresiones de su más alto reconocimiento.

masy

fTR

Organo Mensual de la Universidad
de Nuevo León
Registrado como artículo de Za. Clase en
Admón. de Correos de Monterrey, N, L.,

la
el

20 de Ab,;J de 1944.

INDICADOR,
Colaboradores
Raúl Rangel Frías

Fidencio de la Fuente
Francisco M. Zertuche

Genaro Salinas Quiroga
Arturo Cantú S.
Homero A. Garza
Alfonso Rangel Guerra
Guillermo Cerda G .
Jorge Rangcl Guerra

teratura se efectúa.
Es sinembargo el volumen que nos
ocupa, una contribución al estudio de
nuestras literaturas bispano-americanas, que ningún futuro estudioso deberá desconocer.

Manuel Morales
Director

Lic. Fidencio de la Fuenlc
Oficinas
Washington y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León

M.M.G.

MEXICO

senta años.

Pág. 7
Pág. 6

•

�AILFONSO l~EYES
Sigue de la Pág. 4
sima Polis, fué la que escribió la generación del Ateneo. Quien diga lo contrario, ni entiende al Ateneo, ni entiende a la Revolución, ni entiende la
cultura, ni entiende la política, ni entiende a México, ni entiende nada ...
En ese grupo, Vasconcelos aparecía
poseído por el anhelo de reconstruir
el mundo; Antonio Caso, lo dijo él
mismo, por el de contemplarlo; Hen. riquez Ureña por el de explicarlo; Alfonso Reyes por el de iluminarlo. Era
el distinto camino de cada quien para
la búsqueda del orden universal.
En esos años del Ateneo termina de
escribir Alfonso Reyes los ensayos de
su primer libro, Cuestiones Estéticas,
donde aparecen por vez primera algunos de los temas que han de acompañarlo a través de su ya largo camino:
la tragedia griega, Góngora, Goethe,
Mallarmé, la literatura mexicana, el
lenguaje popular ... Había dicho ya su
conferencia sobre los Poemas Rústicos
de Manuel José Othón y publicó a poco el cuaderno con su ensayo sobre El
Paisaje en la Poesía Mexicana ael Siglo XIX. Tenia veintiún años y ya se
advertían su penetración critica, su
inconfundible y tan americana orientación ética, su lucidez y esa suave,
discreta gracia del lenguaje; por su
tinta corrían ya los jugos clásicos y en
el texto se difundía desde entonces la
emoción convertida en claridad. Todavía algunas lágrimas adolescentes no se
acababan de secar sobre las mejillas...
En 1905 habían aparecido sus primeros poemas en un periódico de Monterrey, un grupo de tres sonetos bajo el
nombre de La Duda, tal vez la primera salida en letras de molde. Porque
Alfonso Reyes dijo en verso sus pala-·
bras iniciales. "Yo comencé, dice, escribiendo versos, he seguido escribiendo versos, y me propongo continuar escribiéndolos hasta el fin; según
va la vida, al paso del alma, sin volver
los ojos. Voy de prisa. La noche me
aguarda y está inquieta".
·
También algunos cuentos Y. ensayos
que publicaría muchos años después,
se acumulan por esa época entre sus
papeles. Y cuadernos de notas, de
apuntes y estudios que lo siguen y lo
llaman todavía. Y él acude porque no
es de los que dejan malograrse las semillas o perder los avisos del mundo.
Cada vez que Alfonso Reyes limpia su
mesa, ha dicho Salvador Novo, se reunen las páginas de un libro.

lanza a caminar por la enorme ciudad
de sus libros, hace un alfo en el primer tiempo, entrecierra los ojos, y la
obra de Alfonso Reyes le parece algo
disperso en planos distintos que no
encajan unos en otros; el plano ateniense y el plano alejandrino; el plano de Góngora y el plano de Goethe; el
plano de América y el plano de México; la perspectiva de Descartes y la
perspectiva de Toynbee, las luces de
los poemas, los relámpagos del cine, el
fulgor de los lagos . .. Hay que hacer
el recorrido completo y asomarse a un
balcón del mundo para percibir la humana unidad de la obra, cabal y organizada como una vida que deja señales
de su paso con palabras. "Cuántos pa-

limpia y el corazón valiente. Y las páginas de "El Sol" y de la revista España recogen los testimonios que luego
han de formar los cinco libros de la
serie "Simpatías y Diferencias". Es
más: inaugura una modalidad en la
profesión periodística: Alfonso Reyes
y Martín Luis Guzmán, bajo el seudónimo de Fósforo, inician en castellano la crítica cinematográfica.
Pasan seis años sin publicar un libro, pero la obra va reuniéndose en
los cajones del escritorio, páginas y
más páginas. En 1917 publica tres libros: "El Suicida", seductor conjunto
de ensayos, "Cartones de Madrid", cuadros a veces amargos, a veces sonrientes, lúcidos siempre y transidos de

Otro ciclo se cumple. El diplomático cuelga la casaca. Alfonso Reyes regresa a México y por fin, "aunque sea
más por abandono que por premio",
se ve dichosamente recluido en su oficio privado. Se inicia la época de la
Capilla Alfonsina, la de los frutos dorados, la más fecunda. Alfonso Reyes
vive al fin entre su slibros y sus notas, recogidos a través de un largo viaje de veinticinco años. Y entre su
amada transparencia del valle mexic•
no. Aqui lo dejamos.. ¡, Quién puedl"'
decir sobre Alfonso Reyes la última
palabra?

Poco después había de cerrarse un
ciclo de su vida.
La sangre de las luchas de México
no lo perdonó. Penetró en su propia casa y dejó en su corazón una huella dramática que nunca acabará de borrarse. Sombras leves y discretas de esa
huella y de otras desventuras y aventuras de su alma, aparecerán en varios
de. sus libros posteriores; uno de los
más bellos, el poema dramático Ifige'nia Cruel, recoje, depurándolos, algunos ecos de las tormentas, la que lo
envolvió y la que se desató en su interior.
Vienen los primeros días de París
que luego había de r ecordar en una
página de El Cazador. "Mi imagen de
París, dice, con la moda de aquellos
días, es cubista. Cierro los ojos y miro un París fragmentario, disperso en
diminutos planos que no encajan unos
en otros, como dividido y entrevisto
por las cuatro patas de la Torre Eiffel ..." Sin querer, Alfonso Reyes estaba ofreciendo la imagen de su vasta
nbra futura: también el viajero que se

circulo de su vida. Comienza el diplomático. Hay un rápido vjaje a México en 1924, después de trece años de
ausencia; tres años niás en París, donde publica "Pausa", su segundo libro
de poesía y un cuaderno en francés
sobre la evolución de México. Las
prensas madrileñas trabajan con sus
"Cuestiones Gongorinas". Otra vuelta
a México en 1927. Sobre la mesa de
noche de su cuarto en el Hotel Ancira
de Monterrey estaban entonces las
Conversaciones con Goethe. Toamos a
verlo los estudiantes y ya le llamábamos maestro. Viene la época sudamericana: Buenos Aires y Río de Janeiro. Los libros siguen acumulándose y
ya la nómina se hace larguísima; publica primero en Argentina y luego en
Brasil su correo literario con el nombre de su ciudad natal, Monterrey, y
uµ dibujo del Cerro de la Silla en el
indicador. Crece la obra poética, se
enriquece la obra de investigación y
de crítica literaria; las notas sobre la
cultura americana y sobre las letras
de México se suceden copiosamente;
acude a la cita del centenario de Goethe, escribe páginas po}tticas, la "Aenea Política" y "A Vuelta de Correo".
Otro viaje a México. El escritor le ha
hecho lugar al diplomático y Alfonso
Reyes cumple con exceso, decoro y
fulgor, la misión mexicana en todos
los sitios; pero el diplomático no ha
vencido, mutilado, ni cansado al escritor. Escribe con el brazo derecho y
cumple los deberes del servicio exterior con la mano izquierda, la clásica
manera de hacerlo. Pero es la suya
una diplomacia nueva y viva, buscando, como él mismo dice, la respiración
internacional de México. Entonces
México hacía diplomacia en América.
Y de la buena.

DlbuJo de Jorge Ran¡el Guerra

sos, dice Alfonso Reyes de sus días de
París, ·¡cuántos pasos, dimos, solitarios! ¡Cuántos sueños y anhelos! Y el
propósito de vivir cada vez mejor y
más plenamente."
Y llegan los años largos de Madrid.
Duros y fecundos, conquistadores y
luminosos, tanto, que vuelve a descubrir a América dentro de su mente.
Lleva a México adentro y siente que lo
quema a fuego lento. Es cuando sus
páginas "están hechas a media noche,
rodando - solo- por las posadas de
Madrid, sin saber a lo que había venido, y bajo el recuerdo de las cosas lejanas". Es la época cuando el estilo
de Alfonso Reyes pasa por la lumbre
definitiva : cambia sus palabras por el
pan y el albergue. Vive de escribir; se
hace periodista, ese oficio tan noble
cuando la mano de quien lo ejerce es

nostalgia, y la incomparable "Visión
de Anáhuac", levantada con diáfanos
ladrillos que son cápsulas de luz. Vienen luego "El Cazador", en algunas de
cuyas páginas tiembla el poeta bajo la
prosa tersa y de fulgores tenues y los
cinco tomos de "Simpatías y Diferencias", ventanas abiertas a todos los
caminos de la curiosidad. Ha publicado su primer libro de poemas, "Huellas" editado de forma tan infame que
sus amigos dicen: Alfonso Reyes ha
publicado un libro de erratas con algunos poemas. Después otro de los
diamantes: la Ifigenia Cruel. Estamos
en 1924 y desde aquí el bibliógrafo de
Alfonso Reyes empieza a padecer ; la
obra se acumula, crece y las ramas
brotan por todas partes.
Pero ya entonces ha cerrado otro

Pág. 8

f

Dejémosle aqui y no importunemos
su trabajo; he ahi sus obras maestras:
"El Deslinde", "La Critica en la Edad
Ateniense", "La Antigua Retórica", la
"Junta de Sombras", "La Experiencia
Literaria". He aquí el primer capitulo
de sus recuerdos, cuya edición tiene la
tinto fresca todavía. Pero no olvidemos que Alfonso Reyes, tan sabio, volvió a su patria en son de guerra. Todavía con las maletas del regreso en la
mano, libró una batalla por la libertad
de España y la sigue librando por la
libertad del hombre. 'Pueblo me soy",
acaba de recordar.
Tiene cincuenta años de escribir y
la pluma no ha fatigado su mano. "El
arte de la expresión, ha dicho, no me
apareció como un oficio retórico, independiente de la conducta, sino corno un medio para realizar plenamente
el sentído humano", "Acuérdate de vivir", advierte con la frase de Goetbe
en el epígrafe de su penúltimo libro.
Y sigtie cumpliendo con su promesa de 1915: "No r enunciaremos a ningún objeto de belleza, engendrador de
eternos goces."

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                    <text>,A1 ..
XII No. 3 Marzo de 1955

H f:::

D. A. S. U.

mas

BOLETIN MENSUAL
DE LA UNIVERSIDAD
DE NUEVO LEON

ARA Villaurrutia, Nostalgia "cuando me encuentro tan solo, tan solo,
me busco en mi cuarto
de la Muerte no es un titulo que
como se busca, a veces, un objeto perdido,
de libro, es una manera de vi- una carta estrujada, en los rincones . -• ."
vir. Porque el poeta es el enamorado de la muerte, el novio teme- o como esa sangre suya que en el
roso, el esposo infiel. A fuerza de "Nocturno Mar" arrastra
pensarla, su muerte ha llegado a
conversar con él, ha tomado la "ahogados sueños de recién nacidos,
perfiles y l)erfumes mutilados,
forma de su alcoba, y a veces, so- fibras
de luz y náufragos cabellos."
carronamente, ha paseado en el
bolsillo de su traje por New Haven.

P

Su verso,
diáfano, cristalino,
preciso,
se desprende
serenamente de la primera línea, cae vertical, en una helada sensación sin
tiempo, con una estudiada modulación uniforme; es como un electrizante pánico que se dice sin
miedo, canto que quiere ser un
grito asordinado. Mucho tiene de
tremenda esa su angustia de aceptar la muerte sin lágrimas, esa
manera suya de lanzar la carcajada en el juego de voces de la
"voz quema dura", o esa palabra
opaca que le lanzan y que se vuelve silencio cuando no oyen su
pregunta, no la comprenden o no
quieren contestarla.
Su pálida voz atormentada arde interiormente, diríase que en
cada poema hay un tono calmado
y una profunda llama que lo consume todo, dualidad asombrosa v
auténticamente genuina acrisolada en su expresión, frío sudor y
fiebre, garganta seca, grito uniforme que se acerca, que nos toca, que se pierde . . .
.

núedo, destrucción, muerte. Mie- espontáneos, aislados; el poeta, a
do que ya no es miedo porque se más de ese su sentir peculiar y su
ha vivido "desde todos los siglos", pensar profundo, domina la paladestrucción c1ue está ahí, minan- bra, ha llegado a hacer suyo el
y un lenguaj e transparente
do las cosas, muerte que "es cón- verso,
v certero envuelve su obra en
cava y oscura y tibia y silenciosa" contraste con su tema oscuro V
y que nos acompaña siempre co- apagado. El verso ágil del "Nocmo la más fiel amiga. Estos tres turno en que Habla la Muerte"
cont_enidos trascienden la obra
"escondioa en un hueco de mi ropa en la maleta.
e~ el bolsillo de uno de mis trajes,
entre las páginas de un libro
como la .•."

EL poETA ]] E
.

_

"la luz hace mas honda la mina del silencio"

o en la "Nocturna Rosa"
"la rosa de rosadas uñas,
la rosa yema de los dedos ávidos,
la rosa digital,
la rosa ciega."

O esa manera suya de describir
en tres versos situaciones complicadas como en su "Nostalgia de
la Nieve"

-

"Todos hemos pensado alguna vez
o alguien -yo mismo- lo piensa ahora
por quienes no saben que un día lo pensaron ya,"

... "noche que ya no es noche
junto a tu cuerpo mas muerto que muerto
que no es tu cuerpo ya sino su hueco
porque la ausencia de tu sueño ha matado a la muerte"

la paradoja, ese unir los contrarios, esa débil muerte que se muere, esas cosas que siguen siendo
sin serlo ya, lo que son, nos acompañan a lo largo de "Nocturno
Amor" en un crescendo sólo presentido, que no se cumple, que no
llega, todo es un deslizarse serenamente complicado, sin comas,
que no las necesita, sin explosiones, que todo él es, esa cólera suya
"amarilla de incendio en mitad de la noche"

siempre equilibrada, directa y
vertical.
Es "Nocturno Amor" uno de los
poemas mas característicos de Villaurrutia. En él, ese tono uniforme y maduro tan propio, da cuerpo de contorno claro a la emoción derrotada, esa su emoción
que se nos vuelve angustia del
deshaucio, soledad, como en su
"Muerte en el frío"

nos sorprende con la imagen inesperada, con la vibración saltarina
y burlona de esa muerte escurridiza que se repliega en todas partes, con esa intensidad medida de
las voces que parecen decirse a sí
mismas. Otras veces, mas que palabras hallamos pinceladas como
en su "Nocturno"

Dibujo de J. Moreno \'lila

LA MUERTE

Existe, sin embargo, por encima de todo un equilibrio, no se
piense que el poeta se agota en el
virtuosismo de la técnica, por el
contrario, su poesía es el fruto de
la conjugación de la palabra brillante v el tema sombrío, de la
serenidad de sus conjuntos y el
estremecimiento medular de sus
renglones. Solo en escasos momentos de "Nostalgia de la Muerte" el poema. se pierde en el juego retórico de su "North Carolina
Blues" o en el ri~or técnico de su
"Décima Muerte' , el poeta es auténtico en los d emás, vive su
muerte valientemente solo, separado del mundo por su sensibilidad y cerca del dolor del hombre
en su dramatismo.

Por Arturo CANTU

Escuchemos su verso
En estos poemas como en la
mayoría de los de "Nostalgia de
la Muerte" flota su miedo

del poeta, son su tema, su metáfora, su imagen, su misma forma
de escribir, opaca, enferma.

"El miedo de no ser sino un cuerpo vacío
que alguien, yo mismo o cualquier otro, puede ocupa!''

Pero todos estos logros de la
poesía de Villaurrutia no brotan

"siento que estoy en el invierno frío,
en el invierno eterno
qui' congela la sangre en las arterias,
que seca las palabras amarillas,
que paraliza el sueño,
que pone una mordaza de hielo a nuestra boca
y dibuja las cosas con una línea dura."

�Un Cuento de Julián Gállego

La MáqÚína

.

de

ver Exposícíones

El IJoctor José Bernardino Cantú
/

Maestro del Seminario de Monterrey
Por Israel CAVAZOS GARZA

A Jorge Rangel Guerra

U1as

' NA de
cosas que
a Jllme. Drole
hicieron pensar que su rnarido era tonto, fué su mutísmo en las
exposiciones.
A Mme. Drole
le encantaba
visitar exposiciones y hacia
que la acompañase su marido. Monsieur
Drole accedía
inmediatam~nte. Este
confor~ismo
incondicional
a todos sus
proyectos era
una de las razones en que
su mujer basaba su convicción des&lt;leñosa; y sin
embargo esta
engañosa apariencia encubria una gran

-

.

discreción,
1

1

1

1

:¡
1
11

Hj

:¡
'•I
1

,

pues, tras los
primeros meses del matrimonio, l\lonsieur Drole
llegó a la con•
clusión de que
si quería gozar en la vida, ya que no
de felicidad
-pues esta
conclusión fué
anteriorcuando me•
nos de tran•
quilidad, n o
había de discutir las decisiones de su
mujer, sino
aceptarlas inmediatamente. De estemodo, muchas
veces no se
llevaban á cabo, perdido su
interés dialéctico por ]a aquiescencia
del esposo; y aún cuando se realizaban, se había evitado un sinfín de escenas desagradables.
Pues bien, cuando el matrimonio
Drole llegaba a la exposición, mientras
la señora sentía su lengua arrebatada
en una especie de delirio de pala_b ras
exquisitas y acumulaba sus juicios sobre las obras expuestas con la misma
decisión y resultado que el sepulturero la tierra, el marido callaba, a pesar
de las preguntas, de las indirectas, de
los gritos, de las recriminaciones de
su docta mujer. ¿Miraba los cuadros,
sencillamente? Ella hubiera jurado que
no. Parecía estar lejos, muy lejos, con
su tripita, su calva, su bigotín, en un
país de enanitos, con ]os ojos como
dormidos en las hamacas de los párpados inferiores. Plantado ante el cua-

Pág. 2

dro que su mujer elegía, o ante una estatua o ante 1.m plato, era igual, parecía escuchar más que ver. Para sus
experiencias, la calidad de la obra artística era un factor secundario.
Ello parecerá ·uria nueva muestra de
su deficiencia mental. Aparentemente,
a las exposiciones se va a ver y a los
conciertos a oír. Apariencia engañosa,
sin embargo, prejuicio del que, de una
vez, hemos de prescindir; el éxito de
muchos concertistas prueba que mucha gente va a los conciertos a ver.
¿ Porqué entonces no puede ese.u ch ar se
en las exposicfollCs? Monsieur Drole
lo hacía concienzudamente, como pue~
de verse más tarde; escuchaba a su
mujer, en primer lugar; y en los instantes. que callaba;á l'cis (o fas) deinás.
Ella apreciaba 'éSta' átención, peÍ'o 'la
'
'
encontraba demasiado'' muda. Hubiera

querido una respuesta, un comentario
que diera posibilidad de discusión, de
batalla, de victoria, de anonadamiento
marital. Por eso atacaba por sorpresa,
cuando veía ]a expresión de su esposo
más indefensa.
- Bien, ¿qué te parece? Nunca d3s
tu opinión.
-Ah ... - balbucía él, como si despertara.- Tú ya sabes ... , Estoy de
acuerdo contigo.
-Pero si no he dicho aún nada
- protestaba ella.
-Lo dirás, lo dirás .. . -aseguraba
calmoso Monsieur Drole antes de refugiarse en su mutismo. Y era verdad;
porque, en principio. Madame Drole
decidía callarse, para dem_ostrar a ese
tonto de marido que se equivocaba,
que con ella no era fácil acertar. Pero
al cabo de unos minutos de silencio
empezaba a sentir temblores en la lengua y era inútil que tratara de sujetarla. A todas las damas que acudían a
ver exposiciones -Y mucho más en
día de inauguración- les sucedía lo
mismo: como por obra del ambiente,
su garganta se abría y comenzaba n
emitir notas. El arte las hacia hablar
como el sol hace cantar a las cigarras.
Dicen que éstas revientan de tanto
cantar, las tardes de sol intenso; estoy
seguro que una dama visitadora de exposiciones tarda mucho más en reventar; resisten Salones interminables sin
el menor trastorno laríngeo.
Tanto le apasionaba escuchar en las
exposiciones, que Monsieur Drole decidió volver a ellas sólo, sin una mujer que pusiera en peligro su ecuanimidad de observador al dispararle a
bocajarro preguntas intempestivas.
Volvió dos, tres veces; pero más tarde
se abandonó, como a un vicio, a esta
deliciosa costumbre de repetir experiencias y acabó yendo todos los días.
El empleado de la puerta lo saludaba
con amabilidad entreverada de conmiseración; porque también él se había
dado cuenta de que Monsieur Drole era
capaz de estarse parado delante de un
cuadro horrible media hora. Lo creyó maniático y acertaba, porque todo
sabio lo es . Pero monsieur Drole estaba bien lejos de pensar que despertaba el menor interés. Sacaba su catálogo -siempre el mismo, el que compraron el primer dia, que ostentaba algunas sentencias lapidarias de mada~
me, tales como "este es el mejor" o "estuve parada delante de este cuadro siete minutos"- y anotaba alguna palabra, más tarde sólo signos, ya que le
1·esultó más cómodo adoptar una especie de taquigrafía, pues las expresiones empleadas por las damas visitantes eran siempre las mismas.
Monsieur Drole registró, apostado
ante un. Picasso, su propio apel1ido
con una frecuencia de 12 veces por
minuto; ante un Nattier, la palabra
exquis diez y siete veces; ante un Monet matinal, la palabra ravissant catorce. Pero en relación con 1fonet, observó algo mejor; conforme un paisaje de
este autor iba acercándose a los estados crepusculares, la frecuencia del
calificativo aumentaba tres veces por
minuto. Por ejemplo: uAcantilados de
Etretat a mediodía", 13 veces. "Campo
de amapolas a las 2 de la tarde", 16 veces. "Vista de Honfleur a las tres de
)·a tarrle''i 19 veces. "La catedral de
Rouen a la puesta del sol", 25 veces.

Esto le permitió formular la ley del
encanto de Monet, que se enuncia así:
La cantidad de veces que un paisaje
de Monet es ravissant está en razón inversa de su proximidad al mediodía.
Como ésta, llegó a formular numerosas leyes que guardaba en su escritorio.
Hasta este momento, sus visitas de
estudio eran posteriores a las que hacía en compañía de su esposa, que le
servía de primer paso y fundamento,
pues Monsieur Drole había descubierto en Madame Drole unas condiciones
excelentes de exactitud calificativa:
palabra que ella empleaba, palabra que
emplearían más tarde las damas espiadas por el sabio. Pero al llegar a este
grado de subida investigación, creyó
que para comprobar la ex.a ctitud de
sus leyes y fórmulas, sería mejor adelantarse, una vez, a su cónyugue. Ello
era difícil, pues Madame Drole concedia una especial importancia a asistir
a las inauguraciones, de manera que
si, por su desgracia, hubiera faltado a
uno de estos acontecimientos mundanos, la exposición correspondiente la
hubiera dejado de interesar. Gracias a
una epidemia de gripe, que la retuvo
en cama, con un genio endiablado, un
dia de vernissage, su marido pudo acudir solo a una nueva exposicíón y anotar, esta vez sin escuchar a nadie, los
adjetivos y la frecuencia que, según
sus experiencias, correspondían a cada una de las obras expuestas. Una vez
curada su mujer fué dificil convencerla de que fuera a la exposición, pues
ella escudaba su desinterés en imaginarias críticas que había leído. Pero
al fin fueron a la sala y Monsieur Drole tuvo el placer divino de que ella
diera a cada cuadro el adjetivo previsto, mientras los juicios de las demás
visitantes alcanzaban la frecuencia por
minuto determinada por las leyes de
Monsieur Drole.
Este pareció, a partir de aquel mo~
mento, haber perdido todo interés por
las exposiciones. La ira de su mujer
se estrellaba ante su obstinación como
el mar se estrella contra los acantilados de una marina con una frecuencia
de 23 morceau de bravoure por minuto. Se encerraba en su cuarto de la
buhardilla, en una chambre de bonne
desocupado cuya llave .guardaba celosamente y no bajaba más que a las horas de las comidas. La calidad de rentista de Monsieur Drole permitía esta
absoluta dedicación a su trabajo. Su
mujer nunca pudo entrar allí, a pesar
de emplear toga la gama de su elo•
cuencia dramálica, del arrullo al ala•
rido. Como muchas esposas, aún las
que visitan exposiciones, tienden a
considerar de un modo simplista la
psicología marital, Madame Drole lle·
gó a la conclusión de que su marido
había dejado de amarla - lo que hahia sucedido muchos años antes- y
de que tenía una querida. Unas medias que descubrió en el bolsillo del
gabán de Monsieur Drnle la llevaron a
la certidumbre; pero la manera indiferente y casi jovial con que el acusado recibió su requisitoria la volvió a
sumir en sus dudas. Por si acaso abrió
su corazón a la portera y le suplicó
que espiase toda entrada o salida mis•
teriosa de su marido o de cualquier
desconocida; pero no descubrió por
Pasa a la Pág. 4

ESAPARECIDO el colegio que los
jesuitas habían establecido en
1714, no hubo en Monterrey, por
muchos afi.os, otro centro de enseñanza superior. Los vecinos acomodados
del Nuevo Reino de León enviaron a
educar a sus hijos a la ciudad de México, Guadalajara o San Miguel el
Grande.

D

Al iniciarse el último tercio del
XVIII, y merced al legado hecho en
1767 por doña Leonor Gómez de Castro, se abrió en el convento de San
Francisco una cátedra de latinidad; y,
años más tarde, las de retórica y filosofía, siguiendo en todo los estatutos
de la Real y Pontificia Universidad de
Jlléxico.
En octubre de 1787, se matriculó en
estas dos últimas materias un jovenzuelo de escasos dieciséis años: José
Bernardino de Sena Cantú. Hecha la
imprescindible información de limpieza de sangre, se supo que era natural del Chipinque (hoy villa del Carmen); que fué bautizado por el Br.
Juan .Francisco de la Garza en la parroquia del valle de las Salinas el 3 de
junio de 1771; que fueron sus padres
el capitán de milicias provinciales don
Antonio Cantú del Rio y la Cerda y
doña Ignacia de Villarreal; y que, por
las líneas paterna y materna, era descendiente de abuelos "cristianos viejos, Jimpips de toda mala generación",
y de los primeros pobladores y conquistadores de este reino.
El curso de retórica lo inició el primero de noviembre de 87, y lo concluyó en primero de mayo del afio siguiente. El de filosofía , lo había iniciado el 18 de octubre del mismo año
de 87, para concluirlo el 20 de abril
de 17D0. Así consta de las certificaciones que le expidió fray Cristóbal Bellido y Fajardo, lector de filosofía,
examinador sinodal y guardián del
convento. Tuvo por maestro en todo
este tiempo al Br. don Juan Paulino
Fernández de Rumayor, oriundo también de las Salinas, "con notable aprovechamiento." Presidió algunas sabatinas y sustentó acto público de conclusiones de lógica, "con aplauso de
los que concurrieron y especial complacencia del lllmo. obispo Dr. don
Rafael José Verger, que asistió a él."
Visto su interés por el estudio, fué
enviado, en 1791, a continuarlos en la

capital de la Nueva España. Estudió
teología escolástica en el colegio de
San Buenaventura de Tlaltelolco, distinguiéndose por su conducta ejemplar
y claro talento, y porque también allí
se lució en las conferencias sabatinas
y rn un acto público que defendió brillantemente. Fray José de Armentia,
guardián regente, 10 nombró vice rector y sustituto de las cátedras de gramática y filosofía.
MAESTRO DEL smIINARIO
Luego &lt;le recibir el grado de bachiller en artes en la Universidad de México, r egresó a Monterrey; justamente
en 1793 en que, "bajo la advocación
de la Gloriosísima Asunción de Ntra.
Sra. y San Antonio de Padua", el obispo de Llanos y Valdés fundaba el Real
y Tridentino Seminario de esta ciudad. El ilustre prelado Jo nombró catedrático de rnínimos ·y menores, y, el
14 de octubre de 1795, de filosofía ;
"cuyos empleos desempeñó con esplendor".
Presentó numerosos _estudiantes a
exámenes y a defender actos públicos.
Contó entre sus discipulos a Servando
Teresa de Mier, Miguel Ramos Ariz_()e
y otras figuras prominentes de la Independencia. Durante su magisterio,
dijo dos oraciones latinas; el día de
San Lucas, por la apertura de las aulas, y la otra al iniciarse el curso de
artes. Fué muy elogiado también por
]a muy "completa y agradable" que
pronunció en la distribución de lugares, al terminar este último curso.
Recibidas todas las órdenes sagradas el mismo Sr. de Llanos y Valdés
le expidió, en 31 de enero de 1798, titulo de sacristán mayor interino de la ·
parroquia del Saltillo, por muerte de
don Francisco González de la Lastra, y
de que le dió posesión, el 21 de febrero siguiente, el cronista Br. don Pedro
Fuentes, Cura y vicario de aquella Yi11a. Se le encomendó la vicaría y juzgado eclesiástico in capite de los valles del Pilón y la Mota (hoy Montemore1os y Gral. Terán , respectivamente), por nombramiento de 22 de abril
ele 1iDD. Su labor de cinco años y un
mes al frente de este cura~o, fué admirable. Además de la obra material
de la parroquia y de la donación de
una custodia, hecha de su propio pe-

"Presentación de la Dignidad de Tesorero de la Santa Iglesia de Monterrey, al
Canónigo Magistral Don José Bernardino Cant,í". (Folio penúltimo, con la firma de Ferna11do VII). Archivo Ge11eral del Estado de "1. L.

culio, estableció escuelas para hombres, mujeres y ·n iños, "con singular
u,t ilidad de aquella feligresía''.
DOCTOR Y CANONIGO
Siendo cura del Pilón hizo viaje a
Guadalajara, a fin de doctorarse. El 2G
de septiembre de 1802 recibió, en efecto, las albas insignias· doctorales, qu e
le fueron impuestas por el M. J. Sr.
canciller don Juan José Moreno, en solemne ceremonia efectuada en el templo de Sto. Tomás de Aquino, anexo a
la Universidad. El grado se le otorgó
con la aprobación de todos los doctores nemine discrepante; despacbándose1e título al dia siguiente, signado por
el secretario don José Santiago Alcocer.

El convento de San. Francisco, ya desaparecido, en el cual estudió don Bernardi110 Cantú las cátedras de filosofía y retórica. (Foto Sa11doval, 1896)

Nuevamente en Monterrey, participó en el concurso a curatos que celebró el Illmo. obispo l\larin de Porras.
Puesto en primer término en la terna
para el del valle del Huajuco, el virrey
José de Iturrigaray lo eligió, en 4 de
mayo de 1804, beneficiado de esta pa-

rroquia, la cual tuvo a su cargo durante tres años cinco meses.
En el mismo año, fué propuesto al
rey para la canongia magistral. La
concesión de esta gracia apareció publicada en el No. 81 de la Gaceta de
Madrícl de 8 de octubre de 1805, junto
con la canongía penitenciaria, otorgada al Dr. Juan José de la Garza, cura
del Sagrario, y la de lectora! al Dr.
Domingo de Ugarte. El 29 de septiem•
bre de 1807, previa la finaza del pago
de media anata que dió don Vicente
Parás Pereda, le dió posesión el Dr.
Juan Isidro Campos, canónigo de gracia, por comisión del prelado.
Brillante orador sagrado, predicó
todos los sermones de cuaresma, panegirices, etc.; sirviendo asimismo los
oficios de juez hacedor, por tres años;
dos el de clavero y ocho el de exami•
nador sinodal; hasta 1817.
El 23 de febrero ·de este año, el presidente y cabildo gobernador sede vacante lo recomendó nuevamente al
monarca, quien, por real orden de 5

Pág. 3

�La Máquina de ver. ..
Sigue de la Pág. 2

lllmo. y Rumo. Sr. Dr. Dn. Andrés Ambrosio de Llanos ,Y Valdés, te_rcer obispo
del Nuevo Reino de León; fundador del Real y Tridentino Sennnar,o de Monterrey, en 1793.

,.il
11

,,11
1)

de noviembre de 1819, lo presentó para dignidad tesorero de la catedral de
Monterrey. El Illmo. obispo don José
Ignacio de Arancibia, comisionó al Dr.
Lobo Guerrero, en abril de 1820, para
que Je confiriera la colación.
EL POLITICO
En la relación de méritos de 1817,
se expresa que era el doctor Cantú
" ... un sacerdote de vida muy ajustada, 'de instrucción, juicio y probidad;
sin haber sido jamás corregido por
ningún tribunal eclesiástico, ni haberse ingerido en el inicuo partido de la
revolución."
Es constante, sin embargo que, desde antes de 1821, fué el doctor Cantú
ferviente partidario de la Independencia. A él encargó el padre Mier la
prensa que Arredondo le quitó en Soto la Marina, al ser aprehendido el 16
de junio de 1817, y que, años más tarde, recuperó el ilustre dominico.
Electo el Dr. Cantú individuo de la

Exma. Diputación de las Provincias
Internas de Oriente, mantuvo continua
corfespondencia con su antiguo discípulo y amigo el padre Mier, imponiendole de la situación política del Nuevo Reino de León; y fueron tan eminentes sus servicios que el Ministerio
de Relaciones proyectó hacerlo obispo
de Monterrey.
Tal fué el doctor don José Bernardino Cantú, uno de los primeros maestros del Seminario de Monterrey. De
su caJiongía magistral fué elevado, en
1831, a ta dignidad de deán de la catedral de Monterrey, donde murió.
BIBLIOGRAFIA,

MS. Documentos del Dr. 1Jcrnardino Cantú.

Archivo Gral. del Estado de Nue,·o León.
Año de 1909. Exp. 13.
HECTOR GONZALEZ: Slgio y Medio de Cultura !\'uevoleonesa. Ed. Botas. México, 1946.
DAVID ALBERTO COSSIO: llisloria de Nuevo
León. Ed. J. Cantti Leal. Monterrey, 1925.
(Vol. IV).

J. ELEUTEnIO GONZALEZ: Apuntes para la
llistoria Eclesiástica ... (del) Obispado de
Linares ... ". Monterey. Tip. Relig. de J. Chávez. 1877.

este conducto sino algunas llegadas de
Monsieur Drole procedente del Marché
aux Puces, trayendo algún objeto extravagante pero inofensivo que desaparecía en el cuarto del secreto. Hasta la puerta subió a escuchar Madame
Drole; pero como en lugar de los arrullos que temía, no oyó sino martillazos
y canturreas de su maridoJ que siempre babia odiado el canto, lo creyó
loco y desde entonces lo trató con
afectuosa conmiseración.
Pasaron catorce meses en esta situación embarazoza y Madame Drole hubiera pedido el diyorcio si no fuera
porque a su primera insinuación su
marido pareció tan conforme como
antaño con acompañarla a las exposiciones. Se acercaba la fecha de la
ináuguración de una, titulada "Temas
literarios en la Pintura Francesa desde el siglo XV a nuestros días". Por
las noticias de prensa 1 Monsieur Drole
juzgó llegado el momento de actuar, ya
que en esta amplísima exposición había de todo, porque ¿ qué es lo que no
es 1iterario, si nos empeñamos en que
lo sea? Habia desde un retrato muy
malo de Labiche pintado por un amigo suyo a una Venus de Maillol inspirada, según decía el catálogo, en Tcócrito, y desde un florero de Odilón
Hedon cuya condición literaria se basaba en haber pertenecido a Anatole
France, hasta una Artesiana de Van
Gogh quien acaso habia leido la ele
Daudet; es decir, el campo más heterogéneo y adecuado para una demostración como la que Monsieur Drole se
proponía hacer. Ocultando sus proyectos, dijo a su mujer que no podía
acompañarla a la inauguración y Madame Drole se conformó a ir so]a, como una mansa cordera · que se había
vuelto.
Esta condición pecuaria se convirtió en ferocidad leonina cuando vió
entrar en la sala a Monsieur Drole dando el brazo a una dama, bastante más
joven .que ella, vestida de un modo algo extralio, pero con lujo, y apoyada
lánguidamente en su acompañante,
mientras sus ojos desdeñaban posarse
en la asamblea. Madame Drole avanzó,
dispuesta a hacer una escena; pero se
contuvo al ver que muchas damas, antes de lanzarse al embriagador ejercicio

verboso-contemplativo de las pinturas,
examinaban con ojo critico a !a pareja. Por eso, conteniendo su voz, se
acercó por la espalda a su marido y
rozando su hombro con un ademán
lleno de dignidad le dijo:
-Supongo que no tendrás inconveniente en presentarme a Mademoiselle.
Monsieur Drole se -volvió, calmoso;
-Naturalmente que no, Melania. La
señorita es mi hija.- Y antes que su
mujer pudiera hacer un gesto, dando
media vuelta, hizo girar a su compañera, mostrando las sonrosadas y tersas
mejillas de un maniquí de cera.
-Pero, ¿ es una muñeca? -exclamó
boquiabierta la esposa. Y antes que
nada, antes que un alivio de que sus
sospechas de infidelidad fueran injustificadas, antes que dolor por lo que se
revelaba locura de su maridQ, Madame
Drole sintió miedo, el miedo terrible
de que los demás se dieran cuenta, de
que todo eso sucediera alli, en la galería, en medio de la gente de un dia de
inauguración, que ya empezaba a agruparse en torno al extraño trío.
_:_vamos a casa, enseguida -suplicó, más que ordenó, Madarne Drole.
-¿ En este momento glorioso? -clamó exultante Monsieur Drole, Y dejando un momento sola a su pareja
' inanimada, levantó ligeramente el
echarpe que cubria sus hombros y descubrió en la espalda un cuadro de
nrnndosi con Varias esferas en, que delicadas agujas se movían impacient~s,
entre nombres de artistas, de colores,
números .... Nadie había conseguido
ver nada con claridad, cuando llfonsieur Drole, tomando otra vez el brazo
de 5:u maniqui, la hizo avanzar hasta
colocarla ante uno de los cuadros. Monsieur Drole conocía de sobras su invento; dejó caer, pues, la estola hasta
cubrir por completo ese cuadro mágico y metiendo debajo su mano -con
un gesto de amo·r y confianza que reverdeció en el corazón marchito de
~!adame Drole los pasados celos- manejó algunas llaves. Un suave ronroneo se dejó oir y poco después, entre
los labios entreabiertos de la muñeca,
salió una ,,oz ' que pronunció distinta~
mente:

El Canto de los Nibelungos
Por Franz BOUCHSPIES
(CONCLUYE)

UCHOS se han escandalizado pretendiendo que el Nie•
belungenlied es un ejemplo sanguinario de lo que es en
sí la raza germánica llena de odio, crueldad, traición y
venganza. Sin embargo, en Homero, Valmiki o la Bi•
blia, encontramos pasajes tan sangrientos que hacen palidecer el
Canto de los Nibelungos. Los pueblos antiguos entendían de
muy distinta manera la moral y los hechos heróicos.

M

El poema de los Nibelungos tiene
tanta importancia para los pueblos
germánicos como La /liada para los
griegos, el Ramayana para los indostanos, La Cha11son de Roland para los
franceses y El Romancero para los españoles. Goethe mismo ha señalado el
Niebelungenlied como una obra clásica para su pueblo y añadía que el redescubrimiento del poema señalaba un
periodo en la historia de la nación.
En 1 i75 en Hohenems (Suiza) se
descubrió un texto manuscrito completo del Niebelungenlied. Se encontraron después en distintas bibliotecas
de Alemania, de Austria y Suiza, veinticuatro manuscritos en pergaminos
completos o fragmentarios del mismo
poema, anteriores al siglo XV, y diez
y seis manuscritos en pergamino o en
papel, de fecha posterior.
La primera edición crítica del Niebelungenlied, fué la de Lachmann, en
1926, la más acreditada de las versiones al alemán moderno es la de Karl
Simrock, en el metro original publicada un año después.
He aqui fragmentos del texto antiguo comparados con las versiones modernas:
(ALEMA.'I &amp;'!TIGUO)

«l.'ns 1st in alten maeren wunders vil gcseit
von heleden Iobebaeren 1 von gr-:.sser arebeit,

frOuden, hochgeziten, von weinen und
Yon klagen,
von küener rccken stritcn mugct ir nu
wunder boeren sagen.

YOI;

(ALE.\IAN MODERNO)
"\'iel wunderbares melden uns Mf1ren alter Zeil
Yon hochgelobten Helden, YOn Mühsal uud
von Leid,
\'011 froheu Fcstllchkeiten, von wclnen und
von Klugeu,
Yon Kühner Becken Strelten mOgt ihr nuu
Wunder hOrén sagen.
(ESPA~OL)

La~ más antiguas leyendas cuentan muy
grandes portentos,
de p~nas y de aflicdones de los preclaros
guerreros,
festines, llantos, angustias, combates,
guen-as, torneos,
que gratos de escuchar siempre para todos
han de serlo.

Este es el principio del Niebelungenlied, y esto otro es el final:
( ALmIA.'1 ANTIGUO)

t'ne kan iu beschelden was sider da geschach
wan ritter undc vrouwen weinea da such,
dar suo die edeln knehte, ir lieben frlunde tot.
Hic hat das mncrc cine ende :das lst der
Nibclunge not.
(ALE.\IAN MODER:-1O)

Da lag zueinandcr todfcinder lcib,
In stucke zerhauen, kOnig Etzels weib,
Erschlagcn ihre kucchte, freund und feinde tot
lUer hat das Ued ein ende von Kriemhilds not.

Lleva el sello &lt;l e lo autóctono

-Exquis ... exquis ... exquis ... exquis ..•
Y, en efecto, era un Nattier.

(Algunos textos terminan asi :)

Paris. 29-1-54.

Hier hat die Mü.r ein ende: ¡Das ist der
Niebelungen Lled !
(ESPMOL)

NO

Escritor, poeta, critico de arte, y dramatur~
go español, residente desde hace varios años
en Paris. Nació en Zaragoza, el año de 1917.
Estudió Derecho en Madrid y Barcelona, obteniendo la licenciatura, pero sm haber ejercido dicha profesión. Desde muy joven inclinóse por los estudios de arte y por la literatura.
Ha escrito varias obras dranláticas, entre las
que destaca "Fedra", ])remiada en un concurso en su 'ciudad natal. Se encargó de la edición, prólogo y notas de los "Discursos practicables del nobilísimo arte de la pintura'', de
Jusepe Martinez, pintor aragones del siglo
XVII. Ha publicado numerosos
cuentos y poemas; es corresponsal de la revista Goya de Madrid,
colaborador en la Revista de
Ideas Estéticas, en el Seminario
de Arte Aragones y en la B. B.
C. de Londres.
La Máquina de ver exposiciones es uno de sus últimos cuentos, donde se puede apreciar la
fina ironia y el alquitarado buen
gusto de este español conocedor
profundo del ambiente artístico
de la capital francesa.

La esposa. del rey Etzel (Atila) :icuchlllada

yacla
entre nmlgos y enemigos que estaban ahor~
sin vida;
caballeros y criados la muerte encontrado
habían.
y aqui se termina el canto de la pena de
Rrimilda."

o bien:

CIA

¡E!-.te es el Canto de los Nibelungos!

+

Página del manuscrito Canto del. "Niebelungenlied" (Siglo X/I/)

Pág. 4

+

•

Es este poema, con todo lo sanguinario que parece, un monumento de la
lengua alemana, que habla del espíritu germ/rnico en la época de la emigración de los pueblos. Se atribuyó al
poeta Kürenberg, que se cree, fué el
más antiguo de los Minnensinger, de
origen lorenés, suabo o austriaco. La
, 1enganza en los germanos escandinavos recuerda la vendetta de Córcega.
La figura de Sieglried o de Sigurd
(ha sufrido esta transformación: Sigurid, Sigvricl, y Sigfrid) representa al
Hombre que ha logrado vencer a la
Naturaleza y para el que ya no existen
obstáculos una vez que ha aprendido
su lenguaje, o bien 1 venciendo a lo
monstruoso y bestial que lleva en si
representado por Fafner, se convierte
en invencible ·yendo de conquista en
conquista hasta que alcanza la cum-

bre. Puede ser que su punto vulnerable signifique que el hombre más grande y poderoso tiene siempre un punto
débil al que atacan sus enemigos y lo
abaten . .
Todos podemos tener el talón de
Aquiles o el hombro de Sigfrido aunque nos creamos fuertes y seguros.
La funesta maldición de Andvari o
Alberich, y su fabuloso tesoro, representan la codicia humana y las ansias
de dominio y de poder que ensangrenta al mundo.
A favor del movimiento romántico
y del culto a Ossian (cuyos poemas no
tenían el valor auténtico y la antiguedad que les atribuía Mac Pherson), se
dilató la fama del Niebelungenleid. Las
guerras de liberación y el odio a Napoleón exaltaron como era natural el
nacionalismo alemán; una consecuencia fue la reimpresión del Niebelungenlied en una edición económica para soldados.
Scbopenbauer y Federico II de Prusia, enemigos de todo lo nacional, tra•
taron con desprecio el poema, pero en
cambio, muchos de los grandes poetas
alemanes lo tomaron como fuente de
inspiració'n como el Barón Karl Friedrich von La Motte-Fouqué que escribió un drama llamado "El Héroe del
Norte" cuyo manuscrito se ha perdido. Raupach, Geibel, Wilhelm Jordan,
Friedricb Hebbel y otros, han seguido
los pasos de Fouque siendo el más celebre Hebbel, que escribió una triloPasa a la Pág. 6

Pág. 5

•

�ES
Sigue de la Pág. 8

dos imperativos en cierto modo contradictorios: esencialidad y temporalidad. El pensamiento lógico y formal
es destemporalizador. Cuando se piensa lógicamente queda abolido el tiempo.

LA

POESIA?

rer". Un valor afectivo sentido en sn
pureza abstracta, separado de las causas que lo han producido, viene a caracterizar el estado de alma poético.
Jean Hytier solia decir -y ahora lo
podemos comprender con plenitud de
sentido- que la poesía es una metafísica del sentimiento.

lo que en derredor tiene, lo concreto
y lo vivo, con mayor fuerza que lo lejano y lo abstracto, será cualquiera
cosa, pero poeta no". Quiere Unamuno que nos elevemos de lo circunscrito
y temporal, a 1o universal y eterno.
"Eternismo y no modernismo es lo que
quiero; no modernismo, que será anticuado de aquí a diez años cuando la

Pero al poeta no le ,is dado pensar
fuera del tiempo absolutamente nada.
Por ello se sentia el autor de "Campos de Castilla" en desacuerdo con esa
lírica dominante, intelectual más que
emotiva. ''Ni ha contado jamás el intelecto, ni es su misión hacerlo. Debe,
no obstante, apuntar a la poesía su
imperativo de "esencialidad". Pero las
ideas del poeta no son categorías formales, cápsulas lógicas, sino directas
intuiciones del ser que deviene, de s.u
propio existir; ... inquietud, angustia,
temores, resignación, esperanza, impaciencia que el poeta canta, son signo
del tiempo y, al par, revelaciones del
ser en 1a conciencia humana".
No es la comprensión de un suceso
o de una situación lo que nos produce
el estado de alma poético, sino el valor directo de todos los elementos que
nos causan esa pura fruición de sentir
y de percibir. Poco nos importa
-cuando estamos en trance poético~el encadenamiento de las causas y de
los esfuerzos hechos para acelerar o
retrasar los acontecimientos. Sólo los
valores de la afectividad y de la sensibilidad son los que cuentan; sólo la
pureza de corazón nos hace vibrar al
unísono con el poeta.

•

Razón y voluntad deben ser relegadas a un segundo plano para poder alcanzar lo poético. Es preciso vaciar
nuestro ser y dejarlo disponible, ente•
ramente receptivo, para que nos invada el misterio de la poesía y nos abandonemos al imperio del sentir.
Robert Salmon acuñó en una fórmula breve y contundente toda la Ol!!!ncia
de la poesía: "presentación de un valor sentimental, sensual o sensorial, en
estado abstracto, separado de su soporte natural y, por esta razón, separado de todo esfuerzo de saber y de que-

1

1

Pág. 6

La Universidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vasto plan editorial que desarrolla al través de publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficiales, universitarias, académicas,
ateneistas, cent.r os culturales, sociedades de diversa índole y personas, en
América y Europa.
Entre el cuerpo de ediciones que
aqui se imprimen figura nuestro mensuario "ARMAS Y LETRAS", que recientemente ha estab]ecido una sección -LIBROS-, en la que figuran
comentadas las obras últimamente apa•
recidas en las prensas americanas.
Dada la extensa órbita de circulación del Boletin arriba mencionado, y
en interés de ofrecer al lector americano una juiciosa información del fondo y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna interpretación
del pensamiento cientifico, literario o
artístico, "ARMAS Y LETRAS" se 'complace en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nueyo
León, solicitándoles el envío de cada
una de las ediciones nacidá.s en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestras
manos.

CURSOS
L Departamento de Acción Social
de la Universidad de Nuevo León
organizó los V Cursos de Invierno, en los que tomaron parte distinguidos hombres de letras mexicanos y el
Grupo Teatral Universitario bajo la dirección del Lic. Sergio Garza Zambrano.

E

La Señal que se Espera, pieza ea 3 actosi original de Antonio Buero Vallejo

"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León,

z

Plaza del Colegio ·Civil,

Dondequiera que exista un hombre
que aguce sus sentidos y sus sentimien-

tos puede brotar la poesía. Allí donde
haya valores afectivos y sensoriales,
emancipados de las causas que les dieron origen y plenamente libres para
jugar consigo mismos, alli habrá poesia.
·
Cuenta Unamuno que, en cierta ocasión, le rtccia el gran poeta portugués
Guerra JmH¡ueiro: "Un pensador, un
filósofo, un sociólogo, puede no ser
patrioia; pero un poeta, si no siente

Monterrey, Nuevo León,
México.
moda pase". En el seno de nuestro re•
cinto, de nuestro pais y de nuestrn
época, hay que bucear para aprehender lo eterno. Machado y Unamuno
coinciden en la pretensión de dar en
sus versos algo substancial suyo. Ambos piden a la poesía densidad y honda conmoción humana . Más que mu~
sicalidad quieren hondas resonancias.
Dios y tonalidad del universo, provocación para atrapar lo inasible ...
¡Poesía: fiesta ·de la imaginación 1
¡Poesía: fiesta del sentimiento!

Con la satisfacción de haber señalado en las breves lineas que anteceden la reso:ución de una urgencia inherente a la cultura moderna, y esperando recibir en breve de ustedes el
aliento a esta sugerencia, la Universidad de Nuevo, León les testimonia las
vivas expresiones de su más alto reconocimiento.

rn

El poeta Octavio Paz, autor de Libtr•
lad bajo Palabra, El Laberinto de la
Sociedad y Semillas para un Himno,
dictó cinco conferencias bajo el tema
general de "La Creación Poética".

Los envíos deben haCerse a:

EL CANTO DE LOS NIBELUNCOS
Sig11e de la Pág. 6
gia dramática, "Los Nibelungos", de
fama mundial.
El poeta noruego Henrik Ibse.n, inspiróse también en el relato de la Edda
al escribir su drama ºLos héroes de
Helgoland", cuyo héroe también se
llama Sigurd y ha conquistado la mujer para un rey Uamado Gunnar, principio de todos sus conflictos.
Mundialmente célebre es la tetralogía musical de Ricardo Wagner, uEl
anillo del Nibelungo", en los que sintetiza elementos de la Edda y de
·ebelllngenlied, para pasarla por alto.
Treinta y nueve cantos que 11evan el
nombre de aventiuren, forman el Niebelungenlied. Cada estrofa consta de
cuatro versos largos (langzeilen); las
rimas son pareadas; hay a veces, rima
interior.
En el siglo XIII en que toda Europa
imitara a Francia, incluso Alemania,
alin en su poesía que los trovadores
provenzales hicieron célebre, surge este documento germánico como único

ALAS CASAS EDITORIALES YA
LOS SEÑORES DISTRIBUIDORES
YLIBREROS DEL CONTINENTE

+

+ +

"El Porfiriato y la Revolución Mexicana", fué el título de las conferencias
que _sustentó el distingufdo historiador
Lic. D. Daniel Cossio Villegas.

rmasy

ETR

Organo Mensual de la Universidad
baluarte de lo nacional y como una siglo XIII y parece desarrollarse en el
de Nuevo León
justa protesta contra los que trataban ambiente caballeresco de la época. Sin
B.egistrado como artículo de 2a, Clase en la
de encadenar el avance de la cultura embargo, la Saga Volsunga da la imAdmón. de Correos de Monterrey, N. L., el
alemana a un elemento contrario al es- presión de una antiguedad remota y
20 de Abril de 1944.
píritu germit.Iiico. El culto a Roma.
de haberse concebido en pleno paga"E! Canto de los Nibelungos" lleva nismo.
INDICADOR:
impreso el sello de lo autóctono, de lo
Wagner ha dado al sentido de "Los
~olaboradores
puramente alemán y comienza a ser de Níbelungos 1' , una nueva interpfetación.
Raúl Rangel Frías
raíz nacional ... " nos dice Johannes · La lucha por la soberanía del mmÍFidencio de la Fuente
Haller. Es notable que aunque el Nie- do es librada mortalmente entre dioFrancisco
M. Zertuche
belungenlied y la Saga Volsunga se de- ses y hombres. Es necesario un héroe
Cenara
Salinas
Quiroga
rivan ele Ja misma fuente, el poema colosal para acabar con esta disputa
alem3n es anterior al escandinavo y erigirse en el amo y señor de homArturo Cantú S.
puesto que aquel fué escrito a princi- bres y dioses, pero es necesario que
Homero A. Garza
pios del siglo XIII y éste a mediados este héroe renuncie al amor o su poAlfonso Rangel Guerra
del misnío.
.
der 1~ será funesto. Cuando la traición
Guillermo Cerda G.
La muerte de Siegfried recuerda el y la envidia de los hombres abate y
Jorge Rangel Guerra
fin de Helgi, el hijo de Sigmund y la para siempre al héroe elegido, el muo- .
Manuel Morales
del dios Baldur, y aún en la historia do se desploma estruendosamente una
de Hermano el Querusco y de Sigbert vez destruida la única columna que lo
Director
el príncipe franco, unido en matrimo- sostenía arrastrando a los dioses en
Lic. Fidencio de la Fuente
nio a Brunequilda, Ja princesa goda su caída y hundiéndose para siempre
que fué célebre por su rivalidad con .en la desesperación sin redención y en
Oficinas
Fredegunda, la amante del rey de la angustia tenebrosa. Así lo anuncia
Washington y Colegio Civil
Francia.
el Gottesdammerung o Crepúsculo de
Monterrey, Nuevo León
El Niebelungenlied lleva el sello del los Dioses ...
MEXICO

Otro aspecto de la obra presentada por el Teatro Universitario, en la que participaron Sergio Garza Zambrano, l\tariluz Gutiérrez, José García Tenorio, Rogelio
Quiroga, Anselmo González Zambrano y Florinda Flores.

+

+ +

"La Estética del Arte Indígena" se tituló el Cursillo que nos ofreció el eminente
,crítico de arte Justino Fernández, que acaba de publicar en las prensas universitarias de la ciudad de illéxico su libro "Coatlicue, Estética del Arte Indigena
Antiguo".

ºEl Teatro como Expresión Espiritual", "Los Caminos del Teatro Mexi•
cano" y uLos Nuevos Autores", son los
tilulos de las tres conferencias que dictó el dramaturgo mexicano Sergio Magaña.

Pág. 7

�ti

UE ES LA POESIA?

♦

¿

Intento de Aproximación a su Esencia

Dr .. Agustín BASAVE FERNANDEZ DEL VALLE.
"Poesia, podríamos decir, es hoy como el recuerdo infantH de un mllndo soñado entre
sueños, en el lecho desencantado de la propia
vista que apenas nos deja hablar con Dios a
fuerza de aho~ar entre gritos la palabra sagrada dé los cielos".
Adolfo l\luñoz Alonso.

I
E aquí dos actitudes irreductibles: 1) apoderarse discursivamente de la substancia poética
con el propósito de analizarla y desentrañar sus procedimientos; 2) vivir la
virginal esencia de la poesía por la vía
cordial, sin que la razón hunda en ella
su garra. Se puede tener una vivencia
que nos haga vibrar al unisono con el
poeta, o se puede teorizar acerca de la
esencia de la poesía. Lo que resulta
realmente imposible es hacer ambas
cosas a la vez.

H

Sabemos que en un libro reciente
-"Teoría de la Expresión Poética"Carlos Bousoño explica qu, la labor
poética consiste en Modificar la Lengua; el poeta ha de trastornar la significación de los signos o las relaciones
entre los signos de la lengua, porque
esta modificación es condición necesaria de la poesía. ¿Razones? Piensa
Bousoño que los contenidos psíquicos
-perfect amente individualizadosson únicos en la intensidad de sus elementos afectivos, en la nitidez de sus
percepciones sensoriales y en la complejidad sintética de su conjunto. La
lengua, en cambio, no puede aludir individualmente a las cosas ni manifestar sintéticamente lo que las realida·des tienen de complejas ... Por otra
J:&gt;arte, la lengua, con su carácter analítico, falsea la expresión completa y
justa de los contenidos anímicos. Resultado: para hac~r de la lengua un
instrumento poético es preciso hacerle
sufrir una transformación. Valiéndose
de Procedimientos, el poeta ha de someterla a una serie sucesiva de cambios, a los que llamaremos Substitucio-

nes.

1

I .!

Más allá de esa estructura externa,
material o expresiYa -como la estudiada por C. Bouso1io- , está la estructura interna espiritual. Sólo cuando
se dan chispazos metafísicos del sentimiento, los versos llevan el nombre de
poema. La configuración del poema
consta de materia y forma. Aquello
que el poema expresa -próxima o remotamente- es su materia. Pero la
poesía, si lo es auténticamente, debe
ser la conformación poética de su materia -asunto o tema- que no se da
cabalmente sino por la belleza de los
sentimientos llevados a un grado de
obstrucción.

matemático, el término del lógico, sino
una espiritualización del objeto mismo, mejorado en su substancia, enriquecido en el contenido. Un concreto
material que se eleva - vasconcelianamente hablando- a la categoría de
concreto de espíritu. El poeta añade
conteniao a la forma, la preña (opus
cit.).

La poesía no es producto de la voCon sólo el metro, el ritmo y la ri- luntad del poeta ni valor "nacido por
ma, no se tiene la poesía. Son éstos ,,si mismo". Nuestro fray Luis de León
los elementos de la estructura externa lo dejó dicho: "Poesia no es sino una
que, sin la entraña, quedarían reduci- . comunicación del aliento celestial y
dos a mera cáscara vacía.
divino". La gracia de la inspiración
es primero, la respuesta que ofrece el
Aunque nunca haya hecho versos, José poeta viene después.
Vasconcelos es un enorme poeta. Poesía
mayor es la suya que por iluminaciones
Cuando el poeta supera el sentimienmisteriosas y súbitas incorpora los ob- to real concreto y canta lo emotivo
jetos y las pasiones a un ritmo de sen- universal, pone en juego algo más que
tido espiritual. "La poesía --expresa la razón o, por lo menos, algo diferenVasconcelos- es aquella parte del ar- te: la simbolación sensitiva. Aunque su
te que por medio de las palabras y el conmoción íntima y personalísima sea
ritmo ensaya transmutar lo real en lo intransferible, nos comunica su estado
divino. La palabra es la plástica del y el fruto de su inspiración. Porque
poeta y La Poesía es la Música del la poesía posee, como virtud primaria,
Amor, así como el amor es el modo de el don del contagio. El poeta es - cola existencia divina" ("Estética"). La mo lo quería Platón- un endiosado,
imagen del poeta no es el signo del un arrebatado.

Pág. 8

Recreación mágica y virginal: rodeo inesperado que nos sitúa ante "El
dorso nunca visto del objeto de siempre (Ortega y Gasset), el misterio de
la poesía -siempre viejo y siempre
nuevo- se renueva sin cesar:

nos, ponerlo en un estado crepuscular
propenso a repre·s entarse las palabras
con una intensidad que raya en la alucinación. Por eso ocúrresenos ·decir
que el ritmo es un elemento pre-poético, preparatorio.

"¡Poesía, rocío
de cada aurora, hijo
de cada noche; fresca, pura
verdad de las estrellas últimas,
sobre la verdad tierna
de las primeras flores!
Rocío, poesía;
caída matinal del cielo al mundo!"

Con pura música verbal no se hace
poesía. Hay textos sumamente musicaies que nadie se atrevería a llamarlos poéticos. Los ejemplos abundan.
Hay muchos poemas que. traducidos a
otro idioma perderían, probablemente,
su musicalidad, pero conservarían, no
obstante, su garra poética.

II
No tiene razón Valéry al poner en
primer plano de lo poético el ritmo y
la sonoridad, como no la tiene tampoco Bremond al reducir la poesia a una
música verbal.
El ritmo no es, precisamente, lo que
produce la impresión de lo poético.
Sirve, eso sí, para adormecernos y
prepararnos a las sugestiones de la
poesía. Eastman advierte que la función propia del ritmo es, esencialmente, hipnotizar al lector o, por lo me-

Pensaba Antonio Machado que el elemento poético no era la palabra por su
valor fónico, ni el color, ni la línea. ni
un complejo de sensaciones, sino una
honda palpitación del espíritu; lo que
pone el alma con voz propia en respuesta animada al contacto del mundo ... Los universales del sentimiento,
los ecos inertes, pueden sorprenderse
mirand_o hacia dentro, en un intimo
monólogo.
Al poeta se le plantean -como genialmente apunta Antonio Machado-

Pasa a la Pág. 6

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                    <text>RIA D. _ ~UME
IS LIBROS

HI
Ht:::MERJTECA

L--CUESTIONES ESTETICAS *

1o.-ANTES DEL LIBRO
N 1926 dirigí una "Carta a dos
amigos" (Reloj de Sol, págs. 193206 y segunda ed. de Simpatías y
diferencias, II, págs. 335-345), cuyo
objeto -entre burlas y veras- se reducía a proponerme a mi mismo una
posible organización para la futura
reedición de mis libros. Como lo maNOTA: Estas páginas no son la mera reproducción de las publicadas bajo igual
titulo en la revista Uniuers1daá de
México, enero-febrero de 1955, sino
que representan una versión posterior,
corregida y aumentada.

nifiesto en las páginas con que se abren
estas recordaciones ("De mi vida y mi
obra"), aquel plan quedó ya cegado
por el crecimiento ulterior. Todo ha
cambiado. Han muerto los dos amigos
a quienes, siquiera por alegoría, nombraba yo albaceas literarios: Enrique
Diez-Canedo y Genaro Estrada. A ellos
y a Pedro Henríquez Ureña, que siempre me acompañó y me acompaña, invoco ahora con melancolía y les dedico estos esfuerzos por esclarecer el
sentido de mi propia jornada.
En aquella "Carta", al referirme a

lo que he llamado mi prehistoria (subgrupo lo. del grupo E), escribí estas
palabras:
En cuanto al subgrupo 1o., entramos
en el reino de las reliquias familiares.
Será preferible que lo aprovechen ustedes como documentación para el ensayo previo que ha de preceder a la
edición. Este subgrupo es más rico de
lo que parece. No sé si lo abarcará mi
memoria. Por lo demás, por ahí queda mi obra pueril en prosa y en verso
(siete cuadernos), y en mi Diario de
traliajo, muy tardío por cierto, aparecen todos los datos (Cuaderno to.).
¡Figúrense ustedes, pacientes amigos,
el aburrimiento de una excursión que
empiece desde los temas escolares sobre Hidalgo y Washington, Juárez y
Lincoln, Vercingectórix y Cuauhtémoc,
las grutas de Pesquería, el antiguo
Egipto, la ausencia de la patria, el bosque de Chapultepec (y todavía antes,
los estudios infantiles de magia negra
y cierta teoría original de "la resta de
nueves" que es como una adivinación
de los logaritmos, hasta el primer artículo que me publicó la Revista Modema (artículo sobre Julio Ruelas, que
he dejado caer pudorosamente), o, poco más acá, hasta mi tesis de abogado:
Teoría de la sanción, en que traté de
examinar el Derecho por la otra punta -no ya a partir de las definiciones,
sino, pragmáticamente, en el remate
de las sanciones-. Y todo esto, pasando por una selva enmarañada de discursos, novelones infantiles, una conferencia sobre Moissan y el horno eléctrico (porque yo, amigos míos, fabriqué a la vista del público un diamante
artificial, cierta memorable noche de
la Escuela Preparatoria) ; por cierto
paseo "De una cuestión retórica a una
sociológica"; por ciertas páginas presuntuosas para introducir la lectura de
los diálogos de Platón y• otras inocentes audacias.
Este párrafo sibilino necesita alguna explicación. Dejemos la magia y los
paralogarilmos, los novelones y demás
morralla que ocupa de los once hasta
los quince años. Los paralelos biográficos y la expedición a la gruta de
Pesquería (Villa García) pertenecen a
la etapa del Colegio Civil de Nuevo
León: 1903 a 1904. La disertación so-

bre Egipto y otra sobre el Cálculo Infinetesimal que olvidé en la enumeración anterior pertenecen ya a la Preparatoria de México: 1905. También
se me escapó en la "Carta" una composición preparatoriana sobre el eterno paso de Aníbal por los Alpes, que
me fue encomendada por el maestro
Sánchez Mármol.
Yo había aventw-ado mis primeros
versos "públicos" (Duda, tres sonetos)
en El Espectador de Monterrey, el 28
de noviembre de 1905, encontrándome
en mi tierra de vacaciones, pues ya
para entonces estudiaba yo en la Preparatoria de México. Mis sonetos se
inspiraban en un grupo escultórico de
Cordier, visto en una fotografía de El
Mundo Ilustrado: un viejo de volteriana apariencia desliza al oído de un
espantado jovencete las especies riel
escepticismo y del descreimiento. Mi
posición era enteramente objetiva,
aunque triste, y dejaba la cosa "en duda". Para sorpresa mía, cuando muchos años más tarde me hice cargo de
nuestra Embajada en la Argentina, me
encontré, allí a pocos pasos, el propio
mármol de Cordier que parecía hacerme señas desde la Plaza San Martín.
Lo tuve por augurio propicio.
Pero volvamos a mis sonetos. l\li padre los encontró aceptables; don Ramón Treviño, el director del periódico, los publicó; y luego los reprodujo
en México el diario La Patria, el que
dirigía don Ireneo Paz, abuelo de Octavio.
-¿ Qué dice el poeta? -me saludó
cierto amigo de la familia.
-¡No! -le atajó mi padre-. Entre
nosotros no se es poeta de profesión.
Pues si, por una parte, aplaudía y
estimulaba mis aficiones, por otra temía que ellas me desviasen de las "actividades prácticas" a que se está obligado en las sociedades poco evolucionadas. Y, en verdad, como más tarde
he dicho, aplicando la palabra de Larra, en México escribir es llorar. ("El
Premio Nacional de Literatura", De
viva voz, 1949).
Merecieron ya edición en folleto,
por decisión del jurado calificador
(Manuel Sánchez Mármol, Luis G. Urbina y Manuel G. Revilla), mis temas
Pasa a la Pág. 3

Año XII No. 4 Abril de 1955

rma

D. A. S. U.

BOLETIN MENSUAL
DE LA UNIVERSIDAD
DE NUEVO LEON

�HISTORIA DOCUMENTAL.

• •

Sigue de la Pág. 1
de examen para los cursos de literatura en la Escuela Preparatoria (1907)
a saber: "El hombre debe amar a I~

patria" (y no "La ausencia de la patria", como por error lo dije en la
"Carta") y la "Descripción del Bosque
de Chapultepec". La conferencia sobre Moissan también se publicó en folleto (1907). Las palabras sobre los
diálogos de Platón se quedaron inérlitas Y se perdieron. El articulito "De
una cuestión retórica a una sociológica" (y no "a otra", como consta en la
"Carta") apareció en el Boletín de la
Sociedad de Alumnos de la Escuela
Nacional Prcpatatoria (sociedad fundada por mí), No. 2, 18 de marzo rlc
1907, págs. 21-24. En febrero de ese
mismo año, para celebrar el primer
aniversario de diclla sociedad, pro-

nuncié un discurso que se publicó en
la Revista Moderna, agosto de 1907,
No. G, págs. 340-344, al que volveré a
referirme,
En cuanto al artículo Julio Rucias
subjetivo (Revista Modcma, septiembre de 1908, págs. 12 y sigs,), la verdad es que nunca me atreví a recogerlo porque mis amigos, los verdaderos

críticos de arte, me aseguraron que
era muy deficiente. Sin embargo, el
muy autorizado Justino Fernández acaba de recordarlo y citado con elogio
en su excelente obra: Arte moderno y
contemporáneo de México (1952). A la
muerte de Rucias, dice, "ninguno ha-

bJó tan acertadamente como A. R." (p.

PALABRA MUERTA
Arturo CANTU S.

UANDO la vacua boca está vacía

C

y asco y angustia
se pronuncian
y la palabra nada,
es apretar los dientes
y taladrar los nervios,
cuando una lágrima fraguamos
cristalina de plomo derretido
que va desde la frente hasta las plantas,
cuando somos un arco y una espalda
gastados acabados abatidos,
cuando la boca y la saliva pegajosa
y el puño maldiciente temblQroso
y la maldita muerte terca
son esputos de fiebre.adolorida,
ya cuando alambre
espasmo rá{aga
sudor rechina ríspido
no son sino palabras
que se han quedado sollozando huecas
de puro decir nada,
yo soy lleno llagado
yesca yerto llanto yermo,
cuando el cuando se crispa
y se eriza e{ espanto,
una risa nerviosa
unja que es eme en las narices,
se burla de nosotros en la mueca
convulsiva y jadeante del hocico.

1,

1
t

Ya pronunciamos la palabra muerta,
la muerte hecha cadáver
el gusano hecho viento,
tenemos sólo nuestras pobres manos
para estrujar el rostro
y arañar la mesa,
porque es terriblemente cierto,
estamos solos,
solo,
liemos visto por {in,
en el rumbo siniestro de los versos
que no hay rumbo ni escape,
la noche misma nos asusta,
se vuelven las costillas garfios
por destrozar el pecho,
el corazón es una llaga que se estruja,
ya no tenemos más
esa pala.bra,
la que dijimos al amigo,
está perdida -es inútil
que cada nueva noche la busquemosno volverá a brotar,
el ademán el gesto
el brillo justo de los ojos,
estamos hoy -por siempresolemnemente solos,
decantada la angustia en nuestro cuerpo
y el substantivo nada ent~e los dientes.

·210}, "Ya me he referido antes y en

relación con Ruelas a esta critica ejemplar, y no es necesario insistir en ello,
mas éste es el sitio en que hay que sc-

fialar el nivel a c¡ue habia llegado la
conciencia crítica (1908), antes que
todo acabase por ser modificado. Que
A. H. señalara oportunamente el sentido del arte nuevo, la conciencia de que
las visiones subjetivas son la radical
realidad, en contra del supuesto objetivismo con que antaiío se pretendió
juzgar el arte, es muestra de que ]os
licmpos eran otros, pero pocos lo comprendieron así. R. fue uno de ésos. El
,iglo estaba claramente a la vista." {pp.
269-270¡-. Y con igual aprobación, que
. mucho me honra, me cita y comenta
en otros lugares de este libro.
En cuanto a mi tesis sóbre la Teoría
de la Sanción, se pubÜcaria, sin tener
yo noticia de ello, en el Diario de Jnrisprudencia y Legislación del Disll'ito
y Territorios Federales, dirigido por el
Lic. D. Victoriano Pimentel -uno de
Jos sinodales de · mi examen profesional- , del 29 de julio de 1913 en adelante.
Para explicarme sobre mi ''Carta a
dos amigos" he debido adelantar algunas noticias. Despejado el campo,
puedo trazar la ruta que conduce a las
Cuestiones estéticas.
2. CAMINO DEL LIBRO
Pisaba yo las últimas gradas de la
Preparatoria y, a falta de mejor cosa,
me disponía para la carrera de Derecho, procediendo por aproximación,
cuando aconteció mi verdadero acceso
a la vida literaria. Un poeta J)otosino,
José María Facha, un sobrino de Othón,
que había obtenido en Monterrey su
titulo de abogado porque creo lo desterró de San Luis su inquina contra
Monseñor Montes de Oca, apareció
unos días por México. Aunque mayor
que yo, éramos buen'os amigos. Salimos a pasear juntos el domingo por 1a
maiiana, a la moda de entonces, por la
Avenida de San Francisco y Plateros.
Nos encontramos con uno de los más
oscuros colaboradores de una revista
juvenil que iqa a lanzarse por esos días,

era Alfonso Cravioto. Cravioto se apartó conmigo, Había figurado tiempo
atrús en ciertos actos de oposicióD
contra el gobierno de mi padre, y eso
mismo -como hombre bien Intencionado que es- lo hizo desear conocerme y mostrarse afable. A poco, ya publicaba yo mis renglones tanto en esta
revista como en la de Valenzuela, con
quien pronto me relacionó su hijo
Emilio.
En 1906 hice, pues, en Savia Moderna mi aparición poética con el soneto
Mercenario, que era sin duda defectuoso, que me valió algunos reproches
verbales del profesor Manuel G. Revilla y de cierto prefecto preparatoriano -un señor Zubieta- aficionado a
la literatura, y que se publicó ya muy
corregido en mi primer colección de
versos: Huellas, 1923. (Y no "1922"
como reza la portada, ni menos "1933"
como se imprimió por error en mi
Obra poética, 1952.) A Cravioto le impresionó mucho que, en vez de pe.rdermc en vaguedades sentimentales, me
ciñera al código parnasiano. Ricardo
Gómez Robledo consideró, sin embargo, que no convenía dejarme entumecer en aquellas normas, sólo útiles como aprendizaje, y se propuso, por encargo de ]a revista, darme unos consejo's escritos. Al cabo le fue más cómodo cumplir su cometido mediante
la conversación y el trato. Por lo pronto, él me hizo· leer a Baudelaire; y poco después, por contaminación de Acevedo, "absorbí" a Verlainc en veinticuatro l10ras. Manuelito de la Parra,
p9cta de emoción y delicadeza, aunque mal psicólogo, rue dedicó entonces
unos VCl',j,OS ("Al poeta niño"), extraiíado de que no confesara yo ]as dulzuras e ingenuidades de mi corazón
de adolescente (¡sí, bueno es eso: dulzuras e ingenuidades del adolescente,
lo mús ferozmente complicado que hay
en el mundo!), y casi rogándome que
no hiciera versos sabios ni me dejara
llevar de la tradición ni la cultura: "Y
cuéntanos un poco de las almas de armilla, concluía candorosamente. Cree
... el cordero que todos son de su
apero.
t;'n &lt;lía, Pedro Hcnríquez Ureña, educador desde la infancia y que había
escuchado con interés mis discursos
prcparatorianos de 1907 -científico
el uno y dedicado a la muerte de Moissan, literario el otro y dedicado a la
Sociedad de Alumnos~ me aconsejó
someterme con mayor frecuencia a las
disciplinas de 1a prosa, como Parte de
mi aprendizaje y para habituarme a
buscar la forma de mis expresiones no
exclusivamente poéticas. Un "vate"
coahnilense poco recordado hoy en
día, Miguel Pereyra, hermano de Carlos el historiador, que era mi amigo
aunque también me llevaba años -por
lo vist,o, yo estaba predestinado a la
compañia de mis mayores- conociU
una de esas alocuciones -la litera~
ria- cuando yo 1a estaba redactando.
- Yo creo -me dijo- que usted va
a acabar en la prosa, que es la música
clásica.
Me puse, en efecto, a la prosa, con
cierta asiduidad y afición, sin por eso
abandonar los versos. Pues "yo co
meneé escribiendo versos, he seguido
escribiendo versos y me propongo conti_nuar escribiéndolos hasta el fin.""
(Prólogo a Huellas). Entre 1908 y 1910
elaboré todos los ensayos de Cuestiones estéticlls. A la primera fecha corresponde el más extenso - la interpretación de la "Electra" en el teatro
ateniense- que data de mis diecinue,·e aiios.
A punto estuve de no conocerle la
cara a mi primogénito. A11enas copiado el rnan.uscrito, sufrí un grave ata&lt;¡ue de peritonitis ganado en buena
lid, por andar practicando los saltos y
contorsiones del Jiu-Jitsu (yo era entonces sumamente ágil) con Julio ToPasa a la Pág. 4
4

y él nos invitó a visitar a los poetas

que a esa hora se reunían en la redacción.
Yo habia contemplado con envidia
y anhelo los anuncios de la tal revista,
Savia Moderna, algo como una bija de
In célebre Revista Moderna, aún viva y
operante por obra y gracia de don

Chucho Valenzucla y los últimos modernistas; pero distaba mucho de figurarme que pronto me seria posible
ingresar en sus filas¡ me daba cuenta
de que era demasiado temprano. Nos
encaminamos a la Avenida del Cinco
de Mayo, donde estaba la redacción de
Savia Moderna, cuyo directol." efectivo

Pág. 3

Pág. 2

t

�CIVILIZACION

MITO

NUESTRA ENCRUCIJADA
Por Manuel MORALES G.

Por Christian BRUNET

V

ALERY ha escrito: "Al principio

era la fábula". Y ha añadido en
otra parte: "Asi como la barbarie es la era del hecho, es pues necesario que la era del orden sea el imperio
de las ficciones , -ya que no hay po-

tencia alguna que pueda fundar el orden sólo sobre el constreñimiento de
los cuerpos por los cuerpos. Se preci.san fuerzas ficticias."

Primero, la mítica consiste en dar
nombres a fuerzas de la natuÍ-aleza que

·••;.--••·-··~
ii••··-·-·········. ··-fll.UH ■■Jf■ HI•·

.

¡

=
~~

Ei~;. ......

== .:::::·

ro del Olimpo, el Doctor Fausto, y el

tudio de la evolución de los mitos y de
la adhesión que los hombres les con-

algunos ha empezado la última, la del
apogeo del espíritu critico que es el
escepticismo total y el rechazo de todas las ficciones. Sería entonces el
Pasa a la Pág. 7

lativos: el de una siempre más total
interiorización por el hombre de sus

ficciones, y el del .desarrollo de la razón dentro de las ficciones mismas.

Paul Valéry

HISTORIA DOCUMENTAL.

salía aún de los talleres el 16 de febrero de 1911; los más antiguos acuses de
recibo que he conservado datan de junio, y del siguiente mes de julio las
primeras críticas de la prensa. Adviér-

tase que la conferencia sobre Othón
(1910), aunque conocida antes, es de
elaboración posterior. Lo propio acontece, desde luego, con la conferencia
sobre el paisaj e en la poesía mexicana

(1911 ) .
Antes de la Guerra Europea (191418), las casas Garnier y Ollendorff
eran, en Francia, los principales cen-

tros editoriales para libros en español. Desde Mél&lt;:ico, Pedro Henríquez
Urefia se había puesto en contacto con

el encargado de estas ediciones en 01lendorff, su compatriota el dominicano

Gibbes, y allí acababa de publicar sus
Horas de estudio. "Todas lo son para
usted, muchacho", le había dicho don

desde París con Pedro., cou Antonio
Caso y conmigo. Aprovechando estas
circunstancias y la presencia de mi familia en París, (yo permanecí en México para continuar mis estudios de
abogado), se arregló la edición de
Cuestiones estéticas en la "Librería P.
Ol1endorff", que ésta era su razón social.

Sea dicho de paso, Gibbes era hombre puntual y cortés, aunque le agra-

rondaba la fama, se babia relacionado

Pág. 4

jar apuntados eu mi ejemplar propio.
Pero al fin he hecho algo mejor: aca•
bo de aderezar -junto con el indice
de autores y obras citados a lo largo
del libro- una declaración de erratas
y correcciones indispensables y la he
remitído a mis amigos los bibliotecarios de la Universidad Neoleonesa, que
con tanta paciencia han empezado a

establecer mi bibliografía.
Cuando fui más tarde a París (1913),
Gibbes me hizo saber que mi libro se
había vendido sobre todo en Colom-

daba darse importancia como a algunos intermediarios, se tenía por muy
experto en gramática y, en cierto ori-

bia, sin duda porque en México mis

ginal de García Calderón, aun preten-

obsequios habian hecho la competen-

manidades, de letras ... Corno que es·a
generación -la Generación del Centenario- había de echar los cimientos

para la futura Facultad de Filosofía y
Letras, acudiendo a desempeñar gra-

tuitamente las cátedras en aquella incipiente Escuela de Altos Estudios .que,

4. CONSIDERACIONES FINALES

dad, Altos Estudios, Facultades, Doctorados? ¿Traje de frac para un pueblo

todo, lo cual no entra en lo estipulado." Yo no me proponía tanto hacer
correc.c iones de autor cuanto vigilar

la pureza de la impresión. Gibbes ofreció hacerlo por mí cuidadosamente;
pero, en cuanto me llegó el libro, tuve
que mandar imprimir cuatro págillas

de erratas - setenta y tres faltas en total- , ·y otras he añadído después. En

confesado haber inCurrido • tamhiéri
por mi cuenta en varios ·errores de
norribÍ-e y fecha, etc;,
Ofrecía de~

que

tece, solapadas bajo los anhelos legíti-

descontentadizos comentaban entornando los ojos: "Este Henriquez Urefia, con sus consejos, nos ha matado
en flor a un poeta." Pues ¿qué sería
del frágil corazón humano si no se

desahogara decretando una que otra
vez la ruina del prójimo?
Este libro nos transporta a los días
trepidantes del Aten·eo de la Juventud,
donde yo era el benjamín mientras no
se presentó Julio Torri, mi menor en
un mes. ES conmovedor volver los ojos
hacia el amanecer de una nueva era.

Es conmovedor percatarse de lo que

-- ,,

•

Todo ello províniente de vivir en
una ciudad que goza de prosperidad
comercial y cuyos hombres han sabido
imponerse en el pasado a todas las adversidades y que en el presente son
dueños de su riqueza y conductores de
su destino.

Iros a las actividades del espíritu va

ción norte-americana que en todos los
órdenes sufre nuestra América.

teñido con el mismo sentimiento que

ante el resto de las actividades humanas ha demostrado tener el regíomontano. Es decir se va bacía la cultura
como problema que hay que resolver,

entre lo hispánico y lo sajón, los regiomontanos comprendemos que nos ha

como baluarte que hay que conquistar,
y se pone en ello viril y alegre fran-

tocado ser algo así como el puesto
avanzado, como el baluarte cultural de
la vasta región del nor-este de México.

queza.
De esta manera se va realizando una

distinto al resto de las prouincias mexicanas

tíérrez Nájera contra los que preten-

de prevenir prudentemente al lector

dian dar un paso atrás en la marcha
de nuestras letras (1907) .--4) Muerte de
Savia Moderna por el viaje de Alfonso

sobre las circunstancias de mi ambiente y de mi persona -incluso mi edad,
po1· si en el exceso de adornos se no-

Cravioto a Europa. Fundación de la
Sociedad de Conferencias. Conferencias en el Casino de Santa María (1908).5) Proyecto de conferencias sobre Grecia y lectura colectiva del BCl{lquete de
Platón.- 6) Manifestación eu memoria
de Gabino Barreda, el educador libe-

taba la pluma nueva-, y pintó a grandes brochazos la fisonomía de nuestro
Ateneo y sus figiiras principales: Ca-

rar, donde se expresa una nueva con-

gó de apadrinar la obra y le puso un
prólogo espontáneo. Tuvo el acierto

descrito detenidamente las ¡los campaIias y los diversos hitos en que se de-

sarrolló la acción de los · muchachos
del Centenario, y aquí me limitaré a
una breve enumeración sólo para fijar

,

Hay poco margen para que entre los

ción. Porque el dedicarse entre noso•

cia "La pintura mexicana en La Pla-·
ta", 23 de septiembre de 1929 (Norte
y Sur, 1944) .- 3) Manifestación por Gu-

Menenio Agripa- querían cer.cenarnos la cabeza.
En mi ensayo "Pasado inmediato" he

Nuestra actitud ante la vida consiste en aquella esencial manera de ser
que tiene el regiomontano, es decir, seguro de si mismo, abierto a todos y
acostumbrado a triunfar.

nacionalista en contra de la penetra-

las ideas:
Primera campaña: 1) Savia !foderna (1906). 2) Exposición de la nueva
pintura, organizada por Gerardo Morillo ("Doctor Ali"), Véase mi conferen-

aristocracia. ¡Abajo la cultural Por
respeto a los pies - nueva fábula de

llez, con naturalidad, que nunca es
conciente y voluntariamente buscado,
sino que va expresándose de una manera espontánea.

posible por reaccionar en un sentido

ciencia política (1908) .- 7) Conferencias en el Conservatorio Nacional.-8)
Conferencias de Antonio Caso sobre el
Positivismo, en la Preparatoria (1909).9) Fundación del Ateneo de la Juventud, (fines de 1909).-10) Conferencias
del Centenario en un local de la Escuela de Derecho (1910) .-La nueva Universidad y la Escuela de Altos Estudios. La Revolución (1910-1911).
Segunda campaña: 1) Ocupación de
la Universidad y, especialmente, de
Altos Estudios.-2) Fundación de la
Universidad Popular, flotante (13 de
diciembre de 1912) .-3) Conferencias
en la Librería de Gamoneda, etc. (19131914), Para entonces yo ya estaba ausente de México.
Evocado asi el cuadro de época
(1906-1913) ,'vuelvo a la histori~ de mi
libro.

que anda descalzo? No, la cultura es

que yo podia desear. Pero los más

ción en la vida nacional, parece desti-

ron a la liza cuando aquí no había es- .
ludios organizados de filosofía, de hu-

mos de reforma se deslizan algunas
exorbitancias demagógicas. ¿Universi-

frase implicaría una nueva composición y el ingrato trabajo de rehacerlo

con un temple de ánimo actual, vé los

demos aquel que sólo lo es porque está
profundamente basado en las capas
más esenciales del ser psíquico de los
pueblos. Que se manifiesta con senci-

Situados a menos de 300 kilómetros
de la frontera entre México y los Estados Unidos, que es también la frontera

dactos, que no contaron con verdaderos maestros en el orden de sus aficiones, ni tenían apenas público ni estí-mulo de ninguna especie, y que salie-

cia al mercado. Esto, puedo decir aho-

Al recibirse mi libro en México, alguien exclamó: ·" sorpresa de la prematurez". Tuvo mejor acogida de lo

Por auténtico nacionalismo, enten-

hasta al10ra insignificante participa-

amantes de la cultura que buscan en
ella un refugio en el cual disimular sus
incapacidades y su falta de adapta-

Son varias las circunstancias que

ra, fue el adelanto a cuenta de la Gran
Cruz de Boyacá que Colombia me otorgaría en 1945.

México las galeradas de mi libro. Pero,
a mediados de noviembre de 1910, Gibbes nos aseguró que ya no era posible Y que "todo cambio de palabra o

pasado. Lo anterior, unido a nuestra

El regiomontano se enfrenta a la vida

regiomontanos florezca esa fauna de

parecen congregarse para que Monterrey sea la única ciudad que pueda tomar en la actualidad este papel. Por
un lado está el hecho de que es Monterrey quizá la ciudad más rica de Mé-

dió corregir las frases, poniendo in-

cerlo al revés no era castizo. De abro..
jos así está lleno el campo.
Yo hubiera deseado examinar desde

ésta nuestra característica distintiva.

por una idea politica, por la defensa
de la patria. Y ya en la época actual,
es Monterrey una ciudad que hace lo

pudieron lograr, por su sola vocación

por las conmociones de la época, se
había quedado realmente en el aire,
sin recursos y sin progralllas. En efecto, pronto estalla la revolución, el régimen muda; y, como siempre acon-

y una actitud ante la vida plena de
entusiasmo y actualidad.

En este expresarse los regíomonta-

guerra contra la intervención france~
sa, los neoleoneses pelearon más que

fervorosa, aquellos muchachos autodi-

variablemente los adjetivos después de
los sustantivos, pues alegaba que ha-

Justo Sierra al recibir el volumen. En-. la ya citada "Carta ·a dos amigos" he
tre tanto, Francisco García Calderón,
el joven escritor peruano a quien ya

••

ramente por la existencia vuelta la cara hacia usos y costumbres del siglo

fuera Monterrey la única ciudad mexi-

riorización del mito . Tal vez ya para

del mito se hace en dos sentidos corre-

nos deberán ir reunidas dos notas
principales, un auténtico nacionalismo

cana que fus-.d!:fendida por sus propios habitantes casa por casa. En la

recorrido todas las etapas de la inte-

Entre estos dos puntos l~ evolución

tinto al resto de las provincias mexica~
nas, que parecen deslizarse ensoñado-

zamente en las luchas civiles. El acendrado amor a la tierra y el decidido
apego a lo propio,, hizo que durante
la invasión norte-americana de 1847

ta el nazismo o el marxismo, pasando
por el cristianismo, el renacimiento, el
racionalismo, nuestra civilización ha

cismo del apogeo marcan las fronteras
de una civilización.

nar a Monterrey a dar una nueva y vigorosa expresión de lo mexicano.

Durante nuestra vida como país independiente, hemos participado esca-

facultades: su Razón, su Voluntad.
Así, desde la mitología romana has-

ticios. La era de la pura objetividad
de los orígenes o el completo escepti-

ha hecho incurrir en confusión. Pero
consta por cierta carta que la obra no

con ardor a desvincularse políticamen-

te de España. Buena prueba de ello es
el Padre Mier.

será el de deificar al hombre mismo,
sea en su totalidad, sea, interiorización
última, en una de sus más pe~uliares

Parece en efecto que una civilización no dura sino el tiempo en el que
los hombres se apoyan en valores fic-

blicación eu la casa Ollendorff. Apar eció a comienzos de 1911. El colofón
dice : "Chartres.-Imprenta Ed. Garnier.- 28.10.10." Lo que alguna vez me

dios personal que habita en el hombre,
sosteniéndolo en el ser por un cons-

tan completa que el solo progreso que
.desde luego podrá realizar la ficción

ceden. Surgirían así relaciones interesantes.

problemas, sean del orden que se quiera, desde un punto de vista contemporáneo. Es en esto profundamente dis-

torio y su población -criolla en su
totalidad- se vieron inflamados por
el fuego de la libertad, y se lanzaron

tín: "intimeor mihi meo", más íntimo
a mí mismo que yo mismo.
La interiorización se ha vuelto ya

pudiera ser considerada como un es-

xico, de que sus habitantes disfrutan
del más altci nivel de vida de todo el
pais. Este hecho de acumular riqueza
por medio de la producción industrial,
ha convertido a Monterrey en pocos
años, de insignificante pueblo colonial, en· actual ciudad moderna. Y es

res inmediatos de la subsistencia.
Con la Independencia, nuestro terri-

tante acto creador. Con este dios el
hombre queda en estado de íntimo
diálogo y va a llamarlo con San Agus-

Así la historia del espíritu humano

El libro Cuestiones estéticas fue enviado de México a París para su pu-

tribus indígenas salvajes -las que por
fin fueron exterminadas- no pudo dedicarse a otra cosa que a los quehace-

Pero la evolución de las ficciones
hacia una interiorización más profunda lleva entonces -al menos .en ciertas civilizaciones- a la adhesión a un

cienticismo moderno: no hay sino una
metamorfosis del mismo mito.

3. CROl\TJCA EDITORIAL

principia sino con este siglo.
Durante toda la época colonial, nuestra ciudad careció de importancia. Su
población, en lucha constante contra

los vicios del hombre.

ro Valéry pretendería con razón, según nosotros, que los hombres afinan
sus mitos, mas no se despojan de ellos:
entre la creencia en Vulcano, el herre-

Aún cuando su fundación se re-

monta hasta la última década del
siglo XVI, su verdadero desarrollo no

ce sino soportar. No las invoca. Será
preciso para que el hombre empiece
a hablar a sus ficciones que les otorgue un rostro para acercárseles: será
entonces el nacimiento de los dioses
pr~piamente dichos, que se human'izan hasta el punto de presentar, enormemente amplificadas, las potencias y

que la evolución de una sociedad hacia la civilización consiste por el con. trario en despojarse de sus mitos. Pe-

los ratos perdidos.

E

pesan sobre el hombre, y que él no ha-

• ~!! . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..

A esta teoría valeriana se ha opuesto

Sigue de la Pág. 3
rri, en ·1a Escuela de Derecho, durante

S Monterrey una ciudad nueva.

Francisco Garcí3 Calderón se encar-

so, los hermanos Henríquez Ureña,
Acevedo, Cravioto. Añádanse el nom-

'En cuanto al contenido del libro,
varias veces he declarado que yo suscribiría todas las opiniones allí expuestas, o "prácticamente todas", como suele decirse. Hay conceptos, temas, de Cuestiones estéticas derrama-

dos por todas mis obras posteriores:
ya las consideraciones sobre la tragedia griega y su coro, que reaparecen

bre de José Vasconcelos, que acababa

en el Comentario de la Ifigenia Cruel;

de incorporársenos, y los demás que
menciono en mi "Pasado inmediato".
Cabe preguntarse si el titulo Cuestiones estéticas era adecuado. Desde

ya algunas observaciones sobre Gón-

luego, el libro se limita a la critica literaria. Pero quise dar a entender que
todos estos ensayos eran como otros
tantos asedios a una misma plaza fuer•

gora, Goethe o bien Mallarmé, a las
que he debido volver más tarde, y sólo en un caso para rectificarme apenas. Mis aficiones, mis puntos de vista, son los mismos.
Y, sin embargo, hasta hoy no me ha

selección de la que solo saldrán adelante aquellos para quienes dedicarse
a las tareas de la cultura sea una exigencia vital de la que no se puede
prescindir. Así solo puede haber sinceridad, que es ya el preludio de la
calidad.

plica: "Cuestiones estéticas" precede
en seis o siete años (en verdad, cuatro)

al resto de mis libros y se adelanta a
ellos todo lo que va del "niño brillante" al hombre mediano. Gran respeto
se le debe al niño ..." A ver cómo me

las arreglo algún día para lanzar una
segunda edición, cerrando los ojos y
sólo tocando lo indispensable.
Quiero concluir con una nota sentimental. Nó hay que alarmarse: no su-

biré el tono demasiado. La publicación de Cuestiones estéticas me valió,
entre otras, dos cartas inolvidables, El
19 de agosto de 1911, Arturo Farinelli
me escribía desde Austria, invitándome a continuar mis estudios a su la-

sido dable reeditar este libro, ya bas-

do, en Turín. El 31 de octubre del

otras tantas aventuras men4iles en torno a una doctrina estética que no se

tante escaso. Porque los libros, en
ocasiones, parece que se los be.be 1a
tierra como a la lluvia. Pero es mucha

lencia del viejo para el novato- me escribía desde París: "Tal vez se le ocu-

define directamente. No había llegado
la hora de El Deslinde, la hora varonil

la tentación (y no sé sí obedecerla es
legitimo) de simplificar aquel estilo a

de enfrentarse con las abstracciones.

veces rebuscado, arcaizante, super-

y charlar con nosotros sobre esos grandes asuntos que usted trata con tanta

Hasta pergeñé un prólogo para justificar mi título, pero al fin opté por no
perder el tiempo en satisfacciones no
pedidas. De aqui que siempre haya re-

abundante y oratorio -esto lo. señalaba ya el generoso dominicano Federi-

competencia como gracia y generosidad ..." Pero yo, que a esas horas ha-

co Garcia Godoy-, estilo, en suma,
propio de una vena que todavía se desborda y desdeña el cauce. Pues hay
quien comienza por la timidez, y hay
quien comienza por eso que se llama
facundia, y a éste le conviene, como

hitaba al lado de mi familia y mí padre recién desembarcado de Europa,
en la casa No. 44 de la calle de las Es- '

por ahí lo dejo dicho, aprender a escribir por el otro cabo del lápiz, es

30-30 a la cabecera de la cama, cuando
menos para satisfacer las reglas del gé-

decir, con el borrador. En la varias
veces citada "Carta a dos amigos", ex-

México, 5-II-1955.

te, la cual no acababa de rendirse;

cordado con especial simpatia la crónica que_., sobre mí libro, publicó en
Francia Jean Péres (Bulle/in de la Bibliotheque Américaine, París, 1912).
Este critic'o, sin desconcertarse ante ]a
apariencia fragmentaria del libro, acertó a seguir su nervio central casi como

lo hubiera hecho yo mismo.

propio año, Emile BoutrouX -benevo-

rra a usted venir por acá' cualquier dia

taciones, la cual por instantes quiso
convertirse en fortaleza, tenía que dormir --0h tiempos aciagos- con el

nero, la retórica del instante.

Pág. 5

,

�DOS EXPOSICIONES
L Departamento de Acción Social de la Universidad de
Nuevo León organizó, dentro de los Cursos de Invierno,
dos exposiciones de pintura en la Galería "Cosmos" de
esta ciudad. El día 19 del pasado mes de Febrero se decla,
ró inaugurada la primera con los trabajos realizados por Jane
Byron, José Guadalupe Ramírez y Jorge Rangel Guerra, maes•
tros de la Escuela de Artes Plásticas de nuestra Casa de Estudios,
v el día 26de Marzo la de los jóvenes pintores, alumnos de dicha
~scuela, Gerardo Cantú e Ignacio Ortiz, que presentaron al pú,
blico regiomontano sus últimas producciones, después _de alg~nos
meses como becarios de la Universidad de Nuevo León. Ofrece•
mos aquí algunas gráficas de dichos acontecimientos.

E

LoS cinco pintores acomparíados de algunas personas en el acto inaugural
d e la segunda exposic ión.

l&lt;J/uñeco de Peta.te", óleo ele
Gerardo Cantú.

"Retrato de niría", óleo de
Ignacio Ortiz.

"lmoge11 de lo Ve11ga11za" . Oleo de Jorge Rongel Guerra

CIVILIZACION. .

Sigue de la Pág. 4
momento de repetir después de Valéry: "Nosotros, civilizaciones, sabemos
ahora que somos mortales."

"Niña", óleo de J. Guadalupe Ramirez

ILIIBIR.0S

* • •

Debemos notar ahora que si la evolución de las ficciones nos lleva a una
siempre más completa interiorización,
consiste también en penetrarse de razón, con su doble tendencia de explicación y de uniftcación.
Desde el principio de esta evolución
de los mitos, el gusano está en el fruto.
El mito lleva en si un elemento racional que va a desarrollarse a expensas
del mito mismo que lo nutre. Así vemos al teísmo rodearse de toda una
~ teología, armazón racional que, al desarrollarse, finalizará en el racionalismo que pronto devorará las concepciones teológicas en el seno de las que
la Razón tomó conciencia de ella misma. Es el socratismo en Grecia, y, en
Europa, el racionalismo de los siglos
XIII y XIX.
No quedará más a la Razón como
critica sino la posibilidad de devorar
a la razón como mito, última etapá' de
este proceso de integración de los mitos en el hombre basta su final desintegración.
¿ Sería eso, en último ancllisis, el sentido de la historia del que tanto se habla? Vale la pena hacerse la pregunta.
Pero entonces surge a la mente un espectáculo abrumador: todos los "sacrificios" voluntarios o no que llenan
las páginas de la historia, desde las
persecuciones de los cristianos en el
Coliseo, hasta las "depuraciones" rle
partidos recientes, pasando por los sacrificios humanos a Huitzilopochtli y
todas las guerras y ·revoluciones ¿ tal
vez no han sido sino el' criminal y ridículo tributo de la sangre bm:nana a
meras fábulas? ¿Pero n'o sería acaso
mayor mal vivir sin ellas? Ver las cosas tal como son paralizaría el universo.

ALAS CASAS EDITORIALES YA
LOS SEÑORES DISTRIBUIDORES
YLIBREROS DEL CONTINENTE
" Ce/Jollín". Oleo de Jane Byro11

.:;::::-

PSICOLOGIA FISIOLOGICA, por Morgan y Stellar. Traducción de Carmen
Castro de Zubiri. 719 págs. Biblioteca de Cuestiones Actuales, Inst. de
Estudios Políticos. Madrid, 1954.
La Psicología Fisiológica de Morgan y Stellar, es un tratado de investigaciones utilísimo para el que quiera
iniciarse en el estudio de la medicina.
Sirve de introducción a esta vasta ciencia, ya que los autores se han detenido en minuciosos análisis que explican hechos fundamentales de psicología, fisiología y anatomía. Aunque la
obra aduce un abundante acopio de
bibliografía sobre los lemas tratados,
la investigación se ha realizado sobre
hechos observados directamente. No
se basan en experiencias de individuos humanos, sino que se han utilizado, para poder llegar a conclusioneSmás exactas, los animales. Recalcan
los autores que los experimentos animales proporcionan una afirmación
más consistente y segura que los estudios clínicos, los cuales dependen en
gran parte de los métodos subjetivos
empleados en la observación de la conducta y de una patología accidental,
muchas veces oscura. El índice ya da
una idea de la amplitud de este trata•
do, que comprende el siguiente temario: "Mecanismo de respuesta perifé, rica", Sistema nervioso central, Fisiología del nervio, Medio interno, Sentidos químicos, Visión espacial, Visión
del brillo, Visión del color, Oído, Sentidos de la Piel, Mecanismos somestésicos, Sueño y Actividad, Necesidades
corporales, Conducta instintiva, Conducta sexual, etc.
La traducción española debida a Doña Carmen Castro de Zubiri, se ha hecho sobre la tercera edición -muy revisada- original, que se publicó en
Baltimore, en 1950. Ya el lugar de la
edicióil americana es un sello de ga•
rantia: en Baltimore está la Johns
Hopkins University, que posee la mejor Facultad de Medicina del mundo
en estos últimos veinticinco años.

La Universidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vasto plan editorial que desarrolla al través de publicaciones cuya circul_!lción
co1ñprende a todas las Instituciones
oficiales, universitarias, académicas,
ateneistas, centros culturales, sociedades de diversa índole y personas, en NATURALEZA Y CONOCIMIENTO,
por Artbur Marcb. Traducción de
América y Europa.
Luis Castro. 219 págs. Biblioteca de
·Entre el cuerpo de ediciones que
Cuestiones Actuales. Inst. de Estuaquí se imprimen figura n~estro mendios Políticos. Madrid, 1954.
suario "ARMAS Y LETRAS", que re"Las últimas consecuencias de la
cientemente ha establecido una sección -LIBROS-, en la que figuran nueva física llegan al público por lo
comentadas las obras últimamente apa- que la bomba H o sus repercusiones
políticas sigqifican de preocupación
recidas en- las prensas americanas.
Dada la extensa órbita de circula- para los intereses materiales o para
ción del Boletin arriba mencionado, y las pugnas nacionalistas; pero pocas
en interés de ofrecer al lector ameri- personas de las que hablan a diario de
cano una juiciosa información del fon- la energía atómica se paran a pensar
do y continente de la 9bra, cotejada en el caudal de inteligencia, trabajo y
a la luz de un criterio ecuánime y a nuevo sentido de la ciencia que tales
tono con la moderna interpretación resultados prácticos-representan.
Se ha llegado por algunas esclarecidel pensamiento científico, literario o
artístico, "AR.l\1AS Y LETRAS" se com- das mentes de nuestra época a tal caplace en invitar a ustedes a coadyuvar pacidad de abstracción, a tal altura de
con este propósito de orden cultural conocimientos, que produce vértigo
que anima a la Universidad de Nuevo solamente el pensar lo que esas absLeón, solicitándoles el envio de cada tracciones significan, aún sin adenuna de las ediciones nacidas en sus trarse en el aparato matemático de que
prestigiosas prensas, las cuales serán se hallan rodeadas.
La comprensión del actual concepto
objeto de nuestros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestra• del Universo, según se concibe por las
agudas y formidables inteligencias alumanos.
didas, no podría ni remotamente poLos envíos deben hacerse a:
nerse a nuestro alcance, si no se publi"ARMAS Y LETRAS",
casen libros como el de Arthur March,
Universidad de Nuevo León,
que ya era conocido del español estuPlaza del Colegio Civil,
dioso por su otro libro, de alta vulgaMonterrey, Nuevo León,
rización, publicado sobre el átomo, ya
México.

hace áños, por la "Revista de Occidente".
No podemos analizar aquí el magnífico libro que el Instituto de Estudios
Politicos ha tenido el acierto de publicar Cn espaiol; nada fácil es tampoco
resumir la posición fundamental de la
nueva física o las consecuencias de la
mecánica ondulatoria, o la significación de la naturaleza doble de la luz
que tan bellamente expuso De Broglie;
pero sí nos importa destacar las páginas impresionantes que l\larch dedica
a estudiar cómo la realidad objetiva es
inaccesible para el fisico. Son los números la meta única que puede alcanzar. Y, sin embargo, fué un famoso físico inglés quien nos enseñó que no
hay ciencia si no hay número y medida. He aqui, pues, como problema el
significado del medir, .y he aquí como
dramático problema nuestro conocimiento de la Naturaleza.
¿Qué es la realidad objetiva? ¿Qué
valor tiene la causalidad en el moderno pensamiento científico? Si no es
posible lograr un conocimiento del
mundo que tenga la certeza de la verdad matemática, ¿qué puede el hombre de hoy pedir a la moderna ciencia? Desde luego, lo que no puede pedirle es que sustituya a la religión.
La angustia que atenaza a los hombres de hoy, el sentimiento trágico de
su vida, que dijo nuestro Unamuno,
es precisamente que su razón no sabe
contestar a los anhelos de su espíritu
y la ciencia moderna sólo puede de•
cirle casi lo mismo que dijo ya hace
siglos Heráclito, el oscuro: "Una y ]a
misma cosa son: viviente y muerto,
despierto y dormido joven y viejo; sólo que al invertirse unas cosas resultan las otras, y a su vez, al invertirse
esotras, resultan otras".
Libros como el de Artbur l\larch nos
hacen volver una y otra vez sobre los
mismos pensamientos, estudiar las mismas ideas, sentir las mismas emociones; y su gran valor estriba justamente en que ya, al volver a una nueva
meditación, ni las ideas ni las emociones son las mismas. Todo es uno y lo
mismo, pero todo es siempre distinto,
porque lo que es siempre uno es el
misterio de la Naturaleza y de su conocimiento."
1

FRONTERAS, Poesías, por Jaime Torres Bode!. Colección Tezontle, Fondo de Cultura Económica, México,
1954.
Callar ante la palabra de Torres Bode! debiera ser una obligación.
Quizá nuestro común ser mexicanos
de este siglo haga que en él nos encontremos más plenos y mejor dichos de
lo que podríamos haber pensado.
Cadenas de un destino, eslabones
que nos prolongamos en el siguiente
sin que éste lo sepa; eterno buscar lo
in~xpresable, tal es el sentir del poeta
en esta su obra. Estalla deslumbrante
y eterno en los tres últimos sonetos
que clausuran el desfile de poesía con
que nos llena todo el libro.
"La fe que puse en el fervor humano
y en la eficacia del esfuerzo puro

acaso t,í la expreses lento hermano
que labras, con mi ausencia, tu futuroº.
La belle~a intraductible del segundo
cuarteto del soneto primero de los titulados "Al hermano posible", solo podrá ser captada al leerlo; para decirla,
haría falta escribir otro poema.
Y es que de "Fronteras" no podemos
decir otra cosa sino que es Poesía plasmada en poemas.

Tl'/1.IJlnµ
\0$c4

"Junto a mi alma canta un río
desde que naci".
Nunca se había dicho tanto tan claramente y el} tan pocas palabras, y todo ello dentro de ese tono íntimo y
sencillo del poeta. Ese tono que tiene
siempre un poco resignación y 'confidencia. ¡Y esperanza! tranquila esperanza que conforta.

"Piedra en que empieta el mundo
de la verdad ganada sobre el tiempo."
M.M.G.

masy

TR

Organo Mensual de la Universidad
de Nuevo León
Registrado como artículo de 2a. Clase en la
Admón. de Correos de Monterrey, N. L,. el

20 de Ab,a de 1944.

INDICADOR:
Colaboradores
Raúl Rangel Frías
Fidencio de la Fuente
Francisco

M.

Zertuche

Cenaro Salinas Quiroga
Artu;o Cantú S.
Homero A. Garza
.Alfonso Rangel Guerra
Guillermo Cerda G.
Jorge Rangel Guerra
Manuel Moraln
Director
Lic. Fidencio de la Fuente
Oficina,
W ashinglon y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León

MEXICO

Pág. 7

Pág. 6
J

�..,..

A INDIAS?
Francisco :\I. ZERTUCHE

L pobre hidalgo había sendereado todos los caminos del Reino
en procura de pitanza, y su estrella venía opacándose desde sus años
de puericie, allá en los lejanos días angustiados de Alcalá y Valladolid, en
que su padre, el oscuro cirujano ministrante Don Rodrigo de Cervantes,
arrastraba penosamente la vida de sus
hijos y Dña. Catalina, y con ellos, la
cauda de su pobreza y sus acibares,
pues en la ciudad vallisoletana que vió
Cervantes a los cinco años de vida, su
padre era puesto a buen recaudo por
no haber podido satisfacer la suma de
44,472 maravedises que había tomado
prestados de un usurero.
Hacia 1587, contando Cervantes cuarenta años de edad y un siglo de sinsabores, se hacían febriles preparativos
para equipar y tripular la Armada Invencible; y el quijotesco autor del Quijote conseguía por el intermedio &lt;le
Diego Valdivia, Alcalde de la Real Audiencia en Sevilla -personaje mencionado en el Licenciado Vidrfera-,
un puesto para acopiar granos y aceite
en Ecija, Castro del Río, Espejo y la
Rambla, siendo a los inicios del año
siguiente nombrado comisario bajo las
órdenes de Don Antonio de Guevara.
En esta misión recaudatoria alcanzaba también al creador de las Novelas
Ejemplares el venablo que traspasaría
por entero su existencia en los días ortales de 1616.
Resultaba de autos que los manejos
de Cervantes en Ecija le habían acarreado desazones, pues había tomado
posesión, de manera incauta, de pan,
· trigo y cebada pertenecientes al Deán
y Cabildo de Sevilla, por cuya ligereza, un tanto atentatoria a los ojos eclesiásticos, Je habían excomulgado con
las debidas formalidades.
Días después de la derrota de la Invencible Armada, Miguel vivía en Sevilla hospedado graciosamente en la
posada del cómico ambulante ya retirado Tomás Gutiérrez a quien Je debía
innúmeros y señalados servicios, ocupándose todavía de sus menesteres oficiosos para mengua de su persona, pues
en 1589. nuevos y desagradables sucesos le dejaban más sumido en el descrédito.
Se acercaba por entonces la época en
que debía dejar s_u destino de comisario, por el que cobraba, mal que bién,
doce reales 'diarios, retribución amenazada por una inminente rebaja. a
cambio de su celoso trabajo, por el que
J1abía que responder al Estado cumplidamente.

.

,

tías para cuatro jugosos cargos de la
administración colonial en el Nuevo
Mundo: la contaduría del Reino de
Granada, la gobernación de la provincia de Soconusco en Guatemala, la
contaduría de las galeras de Cartagena de Indias y el corregimiento de la
Paz en la actual república de Bolivia,

go Gasea de Salazar, el Licenciado Medina de Zarauz, el Licenciado Don
Luis de Mercado, el Doctor Don Pedro
Gutiérrez Flórez, el Licenciado Don
Pedro Díaz de Tudanca, el Licenciado
Benito Rodríguez Baltodano, el Licenciado Don Agustín Alvarez de Toledo,
y como Relator, el Doctor Núñez Mor-

de 1905, consagrado a celebrar la aparición de la Primera Parte del Ingenioso Hidalgo, en su tricentenario, Y
dice así:

Señor:

Miguel de cerbantes sahauedra dice
que ha seruido a V. 1\f. muchos ruí.os en
las jomadas de mar y tierra que se
han o{recido de veinte y dos años a
esta parle particulwwente en la Batalla ;vaual donde le dieron muchas heridas de las qizelas perdio vna mano
de un arcabucaco - y al año siguiente
fu.é a Nauarino y despu~s. á la d,e Tu-_
nez y á la goleta, y vmzendo a esta
corle con cw·tas del señor Don Juan Y
del Duque de Ceca para que V. M. le
hiciese merced; fue cautiuo en la ga•
lez-a del sol él y vn hermano suyo que
también ha seruido á V. M. en las mismas jornadas y fueron lleizados á ar\f.f\:~-. -:);: ·•
gel donde gastaron el patrimonio ?ue
tenían en rescatarse y toda la hazzenda de sus padres y los dotes de dos
hennwzas doncellas que tenía, las quales qizedw·on pobres por rescatar ú sus
hez-manos, y despizes de liuertados fueron á servir a V. 111. en el reyno de
Portugal y á las terceras con el marques de Santa Cruz, y agora al presente estan siruiendo y simen á V. 11:f. el
vno dellos en flandes de alfere= Y el
migue/ de cerbanles fue el que tra:ro
las cartas y auisos del alcayde de M'ostagan y fue á oran por orden de V. M.
y después asistido siruiendo en sezzilla
en negocios de la w·mada por orden de
Antonio de guebara, como consta por
las in{ormaciones que tiene, y en todo
este tiempo no se la ha hecho merced
:·,·'."~ ~ ~ ~
ninguna. Pide y suplica humildemenr :&gt;
te ~ quanlo puede á V. 1\1. sea seruido
de hacerle mez-ced de vu oficio en las
¡¡ndias de los tres o quatro que al presente eslan vacos, que es el vno la contaduría del rwebo Reyno de granada,
ó la gouernacion de la probincia de
soconusco en guatimala, ó contador de
las galeras de cartagena, ó corregidor
de la ciudad de la Paz, que con qualquiez-a de estos officios que V. M. le
haga merced la resciuira por que es
, hombre auil y sufficiente y benemerito pw·a que V. M. le haga merced, por
El documellio
que sus deseos es á continuar siempre
en el servicio de V. 1\f. y acauar su vida como lo han hecho sus antepadaen cualesquiera de las cuatro Cervan- quecho, corresponsal de Cervantes.
dos, que en ello resciuira muy gran
tes pensó con miras optimistas.
Agradece el Profesor Jaime Fitz- bien y merced.

~:

j ,.,.

,t··p~_~'(!!;.5L ·

El donoso fs"critor se remitió entonces al Consejo de Indias, en solicitud
de ctffllesqnie1:a de estos destinos redentores, y la petición se recibió el 21
de mayo de 1590.

Se desvanecían por este año 1590 las
perspectivas de seguir medrando al
Vida propicia a tantas asechanzas,
precario amparo de los empleos y ga- la negativa de los señores consejeros
jes del Heino, cada vez más cicateros no se hizo esperar mucho, pues el Doc•
y escasos; y como un paliativo o una tor Núñez :\forquecho no exaudió Jo
esperanza vivida y tangible, las tierras solicitado, según consta en documende América recién conquistada, abrían to datado en la Vílla del Oso y del :\fael cofre ubérrimo de nuevas y proÍni- droño a 6 de junio del mismo año.
sorias visiones de vida, según lo con·A la sazón, formaban tan determitaban los ricos indianos que volvían- a
.
nante
corporación, dueña de los nuela Península en empaque de opulentos
vos
desti.nos
del Imperio español, Don
señores.
Fernando de la Vega y de Fonseca, coPor esos días se presentaron vacan: mo Presidente; los consejeros Don Die-

maurice Kelly, notable cervantista inglés, al Consejo de Indias, esta decisión a la solicitud del maltrecho comisario, sin cuya circunstancia Cervantes, acaso, no hubiese escrito su fábula ejemplar, libro para sabios y legos.

Para ilustrar este breve tema, hemos
de valernos de las indagaciones del
acucioso investigador Don Pedro Torres Lanzas, que en sus incansables
búsquedas dió con la petición hecha
por Cervantes a los señores del Consejo de Indias, que publicamos literalmente en esta entrega de Armas y Letras. Apareció en el número extraordinario de la Revista de Archivos, Bi-

Pág. 8
/

bliotecas y Museos, de :Madrid, mayo

✓

Al respaldo del documento está escrito: "Miguel de Cerbantes Sahauedra. A 21 de Mayo 1590. Al Presidente
del consejo/ de Indias."
El peticionario recibía la siguiente
respuesta: "busque por aca en que se
le baga merced, en madrid a 6 de junio de 1590. El doctor núñez morquecho."
América colonial no albergó al manco sano, regocijo de las musas. Era
preciso mayor acopio de amargura,
bendita levadura del Quijote, de las
Novelas Ejemplares, de los Trabajos

ele Persiles y Segismunda . ..

�</text>
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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Armas y Letras, Boletín mensual de la Universidad de Nuevo León, 1955, Año 12, No 4, Abril </text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>1 No. 5 Mayo de 1955

D. A. S. U.

BOLETIN MENSUAL
DE LA UNIVERSIDAD
DE NUEVO LEON

PROPOSITO TRAYECTORIA

UNIVERSITARIA

A UNIVERSIDAD de Nuevo León despidió, la noche
del diecisiete de abril de 1955, al que fuera su ilustre Rector, el señor Licenciado Raúl Rangel Frías. En esa apoJ¡¡;.li::dff' teosis se congregaron maestros, estudiantes y funcionaENEMOS una Universidad "alerios de nuestra máxima Casa de Estudios, para rendir
gre y elegante", donde se espera el
porvenir con optimismo y se labra
merecido homenaje al que condujo los destinos universitarios
el futuro palmo a palmo. Una Univerdurante los últimos años.
sidad he~edera del espíritu jovial del
Su rectorado, brillante por su actuación, por los fines que
lo animaron y por los triunfos alcanzados, marca en la historia de nuestra Universidad una etapa que se caracterizó singularmente por el anhelo de superación, ·por el deseo de alcanzar una formación auténticamente universitaria. A través
de ese tiempo se logró la aspiración. Se configuró una casa
mayor, se ampliaron sus alas,
se profundizaron sus cimientos,
y todo se vió envuelto por un
clima saludable que permitió
multiplicar los esfuerzos, superar los deseos y realizarlos, junto a una juventud que encontró en su Rector -estudiante
en el sentido humanístico del
concepto- un verdadero guía.
Su mensaje final se escuchó
en los patios del Colegio Civil
del Estado. Reafirmó ahí su fe
en la Universidad de Nuevo
León, en sus Maestros y en su
juventud. Y concluyó que no
se despedía de la Universidad;
¡palabras que nos devolvieron
las viejas bardas del Colegio
con un eco premonitorio!
ARMAS Y LETRAS consigna las páginas de esta entrega
de mayo al que fuera su fundador hace doce años, al ex-Rector de la Universidad de Nuevo León y al universitario prócer e impar a quien tanto deben la Cultura nuevoleonesa,
la Universidad y sus hijos.

I

Este número contiene colaboraciones de universitarios de Nuevo León, la reproducción de LOS
REGIO/llONTANOS de Alfonso Reyes y EL RENACIMIENTO DE LA UNIVERSIDAD, de losé
.Alvarado; contiene también dos ensayos de Raúl Rangel Frias : TEORIA DE l,IONTERREY
y LA IDEA HISTORIC.A , publicados con anterioridad, y el contenido del discurso que pronunció la noche del 17 de Abril de 1955, en la despedida que le ofrecieron Maestros, estudiantes y funcionarios de la Universidad de N uevo León en los patios de Colegio Civil.

glorioso Colegio Civil. En su aire se
respira la libertad y la inquietud que
han dejado generación tras generación. Pero esta característica no es
fruto de un momento feliz, sino obra
de caballeros del ideal que han depo-

sitado su esfuerzo y su talento, para
hacer de nuestra Alma Mater un baluarte de la cultura mexicana en el
norte del país.
La Universidad de Nuevo León, con
ser joven, tiene tradiciones y hombres

ilustres. Para su fortuna, ha sabido
encontrar en el momento preciso hombres que han comprendido su razón
de ser, desde el doctor Pedro de Alba
hasta el actual Rector. A estos timoneles del destino universitario se agrega
el nombre de Raúl Rangel Frias, hijo
distinguido de nuestra · Casa de Estudios.
Cuando un hombre capaz se identifica plenamente con el ideal, puede estar segura la realización de cualquier
obra que se proponga, y _Rangel Frias
supo llevar a cabo cuanto quiso para
nuestra Universidad, porque en él se
conjugaron el ideal y la capacidad.
Ser Rector de una Universidad, es
ser Rector de ideas, ser Rector de ideas,
significa ser vertical e integro, y en
cada oración de Rangel Frías a los estudiantes, hubo integridad y verticalidad. Su palabra fue siempre torrente
de verdad y humanismo. Su preocupación -nunca se cansó de decirlo
mientras fue Rector- fue dar a la sociedad profesionistas que comprendieran su responsabilidad con la Patria,
hombres útiles a quienes hicier.on posible su título profesiónal. Porque ser
mejor profesionista es ser mejor mexicano.
Comprender a la juventud y ganar
su admiración y respeto, es privilegio
de hombres singulares. Rangel Frías
comprendió a los estudiantes y fué admirado· y respetado por ellos: Porque
supo dar dignidad a su. puesto; porque
todo lo pidió para la Universidad;
porque siempre quiso su progreso;
porque fue respetuoso de lo justo y
comprensivo de la voluntad estudiantil.
Tenía que ser algu,ien como Raúl
Rangel Frías, quien .tomara la dirección de nuestra Universidad en momentos tan difíciles. Era preciso hallar al hombre, al universitario, al
idealista que hiciera _tornar a su cauce
el movimiento cultural de nuestra Casa de Estudios. Y esto, se hizo con decoro y suficiencia. Pero ¿cuál ha sido
la obra de Raúl Rangel Frias en la
Universidad, como estudiante y como
Hector?
Como estudiante, fue alumno distinguido y dirigente capaz y dinámico de
los grupos estudiantiles de su generación y su paso dejó hechos e ideas. Su
principal instrumento fue la palabra,
de ello queda constancia en los periódicos que dirigió y colaboró, y en sus
discursos a la juventud de su tiempo
Pasa a la Pág. 3

�RAUL RA'.NGEL FRIAS
insinuante, llena de observaciones agudas, apoyada en conocimientos bien
adquiridos y en lecturas largamente
meditadas. Sus charlas con Pedro Garfias nos cauti vahan. Él poeta enhebraba el hilo de la conversación y Rangel Frias lo seguía por increíbles vericuetos, soltando la poderosa imaginación sin perderse en el empeño, y de. jando ver claros pensamientos como
chispazos de luz. Aqui discurría una
un viaje a la ciudad de México con el mente vigilante, lúcida, capaz de pefin de visitar a José Clemente Orozco netrar misteriosos arcanos y explicary contemplar de cercá su obra pictó- los con sólo unos cuantos golpes de
rica, el licenciado Rangel Frias me in- palabra.
vitó a escribir en las páginas del menEq el Departamento de Acción Sosuario. En esa fecha se publicó mi pri- cial se iniciaron numerosas actividamer trabajo sobre la obra del gran pin- des: exposicii;mes diversas, empresas
tor jalisciense. De entonces data mi editoriales, cursos y conferencias soformal ingreso al cuerpo de colabora- bre variados ·temas, la Escuela de Vedores de "ARMAS Y LETRAS", que se rano, teatro universitario, cursos de
prolongó por varios años y tuve opor- pintura y escultura, hora radiofónica
tunidad de ligar mi modesta capaci- universitaria, cursos de cultura musi-

UVE ocasión de asistir, en c~mpañía de otros amigos dilectos y queridos, al nacimiento del Departamento de
Acción Social Universitaria a cuyo frente figuraba Raúl
Rangel Frias, ilustre caballero del pensamiento. En ese
alumbramiento feliz, como un singular don de reyes, se
movió a la vida periodística "ARMAS Y LETRAS", iluminado
por el fervor de esta voluntad que traía desde muy joven la voca•
ción de la palabra y el fácil discurrir de las ideas. Se iniciaba un
nuevo avatar de nuestra educación superior.

T

Yo estaba ligado a la Universidad
naciente -además del voto· de mis
compañeros maestros de la Escuela Industrial y Preparatoria Técnica "Alvaro Obregón", que me convirtió en Consejero universitario- por esa suerte
de simpatía viva y creciente que se
encendió en mi espíritu por gracia del
ejercicio magisterial. Entre aquellos
amigos que aun viven estaba Pedro
Garfias, el admirado poeta español
que residía en México. Garfias vino a
esta ciudad a participar en un homenaje organizado por la Escuela Nocturna de Bachilleres, en honor de Federico García L9rca. Por poco no regresa
a la capital; algún tiempo después se
vino a radicar a Monterrey, uniéndose
a J~ historia de la Casa de Estudios.
Fue el primer secretario del Departamento.
De entonces -1944- datan los afane.s por este órgano mensual de la Universidad de Nuevo León,,que ha entrado ya en su doceávo año de vida ininterrumpida. Raúl Rangel Frias, alma
y fundador de esta empresa, escribía
sobre diversos tópicos del pensamiento nacional; Pedro Garfias se encargaba de la antología poética y los juicios
críticos que aparecían; Francisco M.
Zertuche informaba sobre el movimiento bibliográfico en la Biblioteca
Universitaria y escribía notas sobre
libros; Edmundo Alvarado Santos,
muerto en plena juventud, escribía ensayos de interpretación literaria; Carlos Villegas daba forma a sus fichas de
literatura mexicana y se aprovechaban
las co1añoraciones de varios escritores
nuestros: Roberto Hinojosa, Miguel D.
Martínez Rendón, Enrique C. Livas,
que era Rector de la Universidad, Gabriel Capó Baile, ya fallecido, Armando Arteaga Santoyo, que publicó su
magnifica bibliografía del Padre Mier,
y otros más.
Recuerdo la impresión que nos causó la primera aparición de "ARMAS Y
LETRAS", que registraba el nacimiento de la Universidad de Nuevo León y
explicaba, en una nota editorial de
Raúl Rangel Frias llena de sutiles referencias humanas, la razón de la cabeza del periódico, inspi_rado en el discurso de las armas y las letras de Cervantes. La publicación absorbió lo mejor de nuestra simpatía. Nos daba la
impresión del más selecto periódico
publicado hasta esa fecha en Monterrey; prometía un surgimiento de la
intelectualidad neoleonesa. Y así fué
porque este silencioso vehículo, que
es liga y vinculo de elevados ideales
humanos', ha continuado esa noble tradición y el inicial empeño de su fun•
dador.
"ARMAS Y LETRAS" era ya lo que
es hoy: un órgano consagrado al registro de las palpitaciones de la vida universitaria. Aparecían en sus páginas
las reseñas sintéticas de las conferen. cias sustentadas en la Universidad, notas bibliográficas, una antologia poética con nótas criticas, apuntes biográ"ficos y críticos sobre los clásicos mexicanos, noticias universitarias y artículos de colaboradores sobre temas
diversos. Por el mes de septiembre de
1945, poco después de que emprendi

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dad a los empeños culturales que tenían su origen en el Departamento de
Acción Social Universitada.

* * *

Desde muy joven surgió su personalidad como el universitario por antonomasia: delgado, alto, nervioso. La
inteligencia saliéndole por todos los
poros de la piel, de lentes que aumentan y prolongan la fisonomía, atalaya
por donde asoman los ojos vivos y penetrantes. Yo lo oía disertar en muchas ocasiones; su conversación era

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cal, conciertos musicales, recitales poéticos, etc., todas ellas promovidas y estimuladas por Rangel Frias que iniciaba, así, una época risueña en la Casa
de Estudios, que continuaba el curso
de su fecunda tradición al servicio de
la juventud neoleonesa. Dé todo ello
han quedado los testimonios que pueden encontrarse en las paginas de esta
revista mensual que los recogió fielmente, como para derivar, del beneficio vivo y presente, un beneficio posterior.
-

En cada una de estas actividades se
veia a Rangel Frias como el · director
atentó a un programa vertebral que
responde a una finalidad trazada de
antemano en sus puntos esenciales. Sabia lo que quería hacer y lo iba realizando poco a poco;_ál paso. del tiempo,
que transcurría siempre a su favor como un ámigo adicto que sólo ofrece
su protección a quien, en la sinceridad
de los diálogos, le ha colmado con indudables excelencias. Era como un joven viejo nutrido de experiencias a
fuerza de pensamiento e imaginación.
Salvador Toscano, su amigo entrañable, le consideraba "la inteligencia
más clara de mi generación." Y cuando Toscano dió a la estampa esa su
hermosa obra sobre el arte indígena
precolombino, Rangel Frias contestó
con una nota intensa en la que dejó
un esbozo de lo que fué aquella generación de jóvenes estudiantes ---&lt;jlle
dieron a conocer sus primeras inquietudes en la Re,•ista "Barandal"-, que
vivió en u~a atmósfera asfixiante impuesta por los sacudimientos &lt;le la vida social e intelectual del pais. AJgu.
nos de los integrantes de esa generación, como Toscano, no encontraron
un fácil desahogo de su protesta en la
amargura. Con su obra, que constituye una leal contribución a la cultura
patria, Toscano aprovechó la experiencia de su generación y recurrió al
pensamiento histórico como forma
fundamental del espiritu humano, para alzar la lección del pasado indígena a un claro capitulo de la historia
formativa de la nación mexicana. Rangel Frias mismo, José Alvarado y otros
más, constituyen ejemplos vivos de
devoción y cariño por lo.S más altos
ideales de México.
Numerosos temas han inquietado
la vida intelectnal de Rangel Frias.
Desde sus "Apuntes Históricos del Colegio Civil", escrito en colaboración
con Helio Flores Gómez (1931) y su
tesis recepcional "Identidad de Estado
y Derecho en la Teoría Jurídica Pura
de Hans Kelsen" (1938), impresa por
la Universidad Nacional en atención a
su valimiento, pasando por sus apuntes sobre Ramón López Velarde, el positivismo en México, Antonio Caso,
Bergson, Teoría •de Monterrey, Salvador Toscano en la Historia y el Recuerdo, etc., etc., cada trabajo suyo
venia molido de meditación.
Recuerdo su interesante exposición
difundida por la Hora Universitaria
sobre el poeta de la "Suave Patria",
publicada posteriormente en · este Boletín. En ese estudio concibe al poeta
en un mundo de poesía altamente emotivo, identificado con la sensibilidad
mexicana y de difícil esclarecimiento.
Interpreta el acento dramático de López Velarde en el desarrollo intimo
de su sensibilidad y la pasión que su
vida le imprime. Pertenece al género
de poetas que viven intensamente su
poesía, una poesía que es el resultado
de la lucha del cuerpo y la carne por
transformarse en espíritu: vive un
drama poético originado en una entraña cordial que impulsa su sangre
devota. "Una poesía así, de esta calidad apasionada y sangrante -dice-,
es una dolorosa agonía en la cruz." No
es sólo la provincia su paisaje poético,
es la condición de la hora mexicana ·
que le tocó vivir. "Se encuentra -afirma- justamente en ese tránsito de
nuestra sensibilidad nacional que todavía no acaba de apurarse entera•
mente. Está a la mitad y perdido en
el camino entre el pasado que fue y
el futuro aun impreciso y temible, que
por poco le hace quedarse sin mensaje poético, zozobrante y trémulo." López Velarde se impuso la tarea de dar
voz y espíritu a las cosas mexicanas.
Llevaba muy dentro de si mismo el
paisaje de México; su obra está a medias, no por imperfección, sino como

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71 lR. A Y IE C 71 O IR.' l A...
'

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como presidente de la Federación de
Estudiantes Universitarios de Nuevo
León. En todo movimiento estudiantil
de su época, su ·r1ombre está presente.
Por sosl'ener las ideas· de su generación tuvo que dejar su E;stado y proseguir sus estudios en la Capital de la
República, donde su talento supo ganarle un lugar distinguido. Su tésis de
r.ecepción profesional fue de altos vuelos, en e11a volcó sus ideas filosóficas

con una c)aridad y certeza que le valieron el elogio de maestros y condiscípulos.
Siendo director del Departamento
de Acción Social Universitaria fundó
Armas y Letras, órgano oficial de la
Universidad de Nuevo León. Bajo su
cuidado tuvo esta publicación su ¡nejor época y un sello característico por
la calidad de su contenido, expresión
de las mejores plumas del Estado. Dirigió tambiéll Universidad, revista

anual universitaria.
Como Rector, supo dar un lugar distinguido a nuestra Universidad colo•
cándola entre las mejores di! provincia. Creó nuevas entidades culturales;
impculsó las ciencias y las artes; lleYÓ al pueblo de Monterrey, verano a
verano, la palabra de los maestros más
destacados en la cultura mexicana.
Fue factor principal en el proyecto
mas ambicioso de nuestra historia educativa: Construir la Ciudad Universitaria del Noreste.
Su despedida de nuestra Universidad fué por la puerta grande, por don-

Nihil Humanum Alienum ... JEIL
EBO primero expresar mi gratitud para con "Armas y Letras"
por la ocasión que me brinda de
asociarme al homenaje que dicha publicación universitaria consagra al exRector de nuestra Casa de Estudi9s.
Gratitud pero también t~mor. Quisiera poder decir aqui, estimado guia
y amigo, todo lo que usted es para mi,
respetando su intensa vitalidad, evocar lo que palpita en uno de los seres
más sensibles que yo haya conocido, y
no escribir un panegírico o una piado. sa recordación luctuosa.
Hay seres que cruzamos, que saludamos,· que abordarnos, con los que sostenemos este doble monólogo infecundo que llamames conversación. Pero
hay también otros, escasos y preciosos
que uno "encuentra". Haberlos conocido nos honra y nos transforma. Por
haber cruzado sus miradas, apretado
sus manos, bebido sus palabras, ya no
somos absolutamente iguales. Nos han
cambiado, han revelado nuestros negativos, nos han regresado a yo no sé
qué severa esencia más allá de nuestras payasadas, y nos hicieron finalmente este incomparable regalo: ·menos presunción y más estima de nosotros mismos.
Raúl Rangcl ha sido para mí un "encuentro", en el sentido total de la palabra J', dispensador de sus dones, lo
ha sido para muchos otros: alumnos,
colegas, colaboradores.
NoS gusta evocar los rostros queridos, Yol\'er a crear sus rasgos, sus gestos, sus entonaciones, "re-presentarlm~" en una palabra, cuando los azares
de la ,•ida ya no nos permiten gozar
tan a menudo de su compañia como en
tiempos pasados para nosotros mejores. llenos que un homenaje para
quien los mereciera · más elevados y
más autorizados, mi pluma evoca para
el regocijo de mi memoria, a quien,
hace cuatro años, encontré. Gracias a
él_he sentido que uno puede estar lejos de su tierra, de sus amigos y familiares, y sentirse de repente, por una
palabra que surge en una conversación, extrañamente cerca de sí mismo.
Al escucharse, al mirarse, se recibe,
como una gracia, la alegría de ser dos
hombres juntos que se hablan y se son•
ríen con toda la cara.
Hay, en una naturaleza tan rica como la del Lic!'nciado Rangel, tantos
. aspectos y tantos caminos, tantos medios de perderse y tantos de volver a
encontrarse, tantos ángulos tajantes y
tantos matices ínfimos que quisiera
uno sostener con él un diálogo ininterrumpido. Se siente uno no solamente
comprendido por él sino también com-·
prehendido en él. El ha realizado en si
mismo el hombre y lo universal no en
el artificio de los conceptos sino en la
más mareante de las personalidades,
en sus más peculiares y cotidianas relaCiones. Todo éso no es decir nada
mas que lo que expresa el viejo término de humanismo.
Humanista él lo es plenamente, con
un ritmo que le es propio. Raramente

D

se ha aplicado más exactamente que a
él la frase célebre de Buffon: "El ·estilo es el hombre mismo". Su estilo es
primero su silueta delgada, viva, nerviosa, en la que todo está animado
agua, a la vez Jimpida y trastornad~
por sus propias corrientes, inquieta
por sus propios reflejos. Su estilo es su
respeto al ser, su amor para todo lo
que vive, Qt_1e lo mantiene perpetuamente en guardia contra la sistematización disecante, e~ concepto que empobrece y la vanidad del espíritu cuando gira en lo vacio. Una mañana sobre los escalones del Palacio de' Gobierno, a donde íbamos, se volvió y
ensefiándome los árboles de la plaza y
las gen tes que paseaban me dijo: "la
Yerdad, es todo eso". Su estilo es tambié~ la caminata de su pensamiento,
muy felizmente hermano de la expresión. Nada pre-fabricado. No hay "tema tratado", dividido de antemano en
partes: él temería demasiado dejar escapar así uno de estos detalles, aparentemente trh•iales y que esconden
un precioso secreto. ¿La calabaza de
la Cenicienta no se ha vuelto acaso
una carroza? En lugar ·del discurso
deductivo, prefiere establecerse en el
centro de su preocupación, seguir dócilmente lo que eBa implica o eYoca,
para regresar a ella, después de muchas vueltas, atento a la sinuosidad de
Jos caminos. Luego, después de una
pausa, él nos lleva en otra dirección
de su paisaje interior. Su estilo es en
fin el milágro realizado día tras día
de entregarse concienzudamente a to•
das Jas tareas administrativas de su
cargo y de salvar su libertad, su espontaneidad, su púreza. La realidad,
todas las realidades Jo solicitan sin que
él permita encayarse en ellas. Su pensamiento permanece alerta, la mirada
viva y lejos de la pedanteria libresca
él hace, p3ra referirnos a una idea qu~
Je es cara, que todo lo que es sea "palabra". Menos libre que él de la pedanteria, yo evoco, al recordar algunas de
su~ improvisaciones, el "logos" °ie los
gnegos.
Nada asombroso desde luego que él
haya querido dotar a nuestro Universidad, su Universidad, de una Escuela
concebida y creada bajo el signo del
Humanismo. Venía a ella lo más a menudo que sus múltiples ocupaciones le
perrnitian. Esperamos que vendrá todavía y se hará escuchar su voz clara
y sonora.
Christian BRUNET

de salen los hombres que han cumplido con felicidad su cometido, por donde saldrá siempre Rangel Frías de
cualquier parte donde tenga una misión que cumplir. Esa noche los alumnos y maestros rubricaron con su
aplauso sincero la obra de un hombre
que se dió por entero a su Alma Mater.
Yo diria que Rangel Frias, como
Rector, ha hecho patente aquel voto
por nuestra Universidad, que el maestro Alfonso Reyes depositara desde
una lejana república del sur.
José Angel RENDON

lR.lENAci1M\11iEN110 ioE JLA

UlNIIVIEIR.Sl[lDAID
José ALVARADO

OS distraídos suelen creer que la
condición universitaria es un
privilegio. Y lo peor es que mu_chos de ellos se instalan en las UniYersidades, como quien se acomoda·en
un sitio para disfrutar la amenidad de
la vida. Alli los vemos, cumpliendo requisitos formales solamente; sordos a
1a armonía interior de los hombres y
a los rumores del mundo; ciegos a todo fulgor y deslumbrados con fugitivos destellos.

L

Logran, acaso, ser buenos alumnos;
consiguen, quizá, ser buenos profesores. Más el conocimiento no pasa de
ser dato muerto para ellos, letra provisional, registro mec:inico de hipótesis y axiomas.

No son universitarios, sino seres
provistos de un disfraz escolar; habitantes extranjeros en lo que para ellos
es una isJa: Y, sin embargo, reclaman
la condición universitaria como un
privilegio con fueros especiales.
Este es el tipo de personas que empequefiece a las Universidades, mutila
el destino de la cultura y abate los propósitos humanos.
0

Por culpa de ellos, las Universid ades resumen, a veces, un tibio sopor
burocrático, un pesado vaho de invernadero. Se convierten en casas vacías
por las que vagan sombras extraviadas. Así ocurrió en la Universidad cte
México en los últimos años del siglo
XVIII y los primeros del XIX. Y asi
volvió a pasar en todos los centros mexicanos de educación superior antes
de que Antonio Caso emprendiera la
• batalla contra el Positivismo.
¿Estará ocurriendo otra vez?
El hecho es que el nivel de las Universidades mexicanas está bajando y
que los profesores explican en ellas,
con desaliento, lecciones que los alumnos escuchan sin estíínulo.
No es el problema de una Universidad en particular. Es el de todas las
Universidades del pais. Y no batalla
mucho para comprobarlo el que compare a la Universidad de Jlléxico de
hoy, triste y desganada, con la de hace veinte años; o el que perciba ]a
anemia que sufre hoy el viejo Colegio
de San Nicolás en Morelia, por tantos
conceptos ilustre,. o el abandono en
que, no vive, sino duerme, el Instituto
de Toluca, de cuyas aulas salieron en
mejores dias, los hombres de la gran
generación mexicana de la Reforma.
Sin embargo, este abatimiento -de las
Universidades mexicanas no coincide
con la situación de la cultura. Antes al
contrario, en singular contraste, la

ciencia, las humanidades y la filosofía
cobran en México un aspecto primave•
ral y floreciente.
Alli está, si no, la obra de Sandoval
Vallarta, de Graef Fernández, de Guillermo Haro y de Barajas, que sitúa a
los hombres de ciencia mexicanos e:n
los lugares destacados de la investigación; allí, también, el renacimiento de
los estudios históricos y antropológicos, donde tan señalado sitio ocupó
Salvador Toscano y, por idéntico modo, la tarea de los jóvenes filósofos
empeñados en buscar la raíz de lo mexicano.
¿Cuál es entonces la causa del abatimiento universitario?
No puede ser, tampoco, la fatiga del
país que, hoy como en los días más espléndidos, levanta nuevos muros, tiende nuevas vías y edifica ciudades.
¿ Será, por ventura, que vivimos en
las Universidades esos días en que el
mundo parece detenerse y que preceden al florecimiento?

En todo caso, esta vez el hecho parece llamado a brotar en las Universidades provincianas. Y hay, por Jo menos. dos sintomas: la creación de la
Facultad de Ciencias Exactas en la
Universidad de Puebla, éon el posterior establecimiento de la Facultad de
l:;-ilosofia, y las tareas iniciales para
fundar en Monterrey la Facultad de
Filosofía.
Y si tal ocurre, como no debemos sino · esperarlo, ,•olveriamos a ver •los
dias en que la imagen de Jlléxico se
forma en las Universidades de la casi
siempre olvidada provincia. Como en
1810, que de las filas del Colegio de
San Nicolás salieron Hidalgo y Morelos o en los años dé la Reforma, cuando Ramírcz y Altamirano provenían
del Instituto de Toluca.
Pero nada podrá hacerse si antes no
ocurre la transformación interior de
los universitarios y, en el aula misma,
estudiantes y profesores abandonan el
simple disfraz escolar, la pura fórmu•
la, para cambiarlos por "]a auténtica
condición universitaria, aquella que
obliga a estar siempre vigilantes, atentos a la voz viva de los hombres y a la
febril palpitación del mundo.
Esto es lo fundamental. De otro modo, corremos el riesgo de que suene
la hora decisiva y nos encuentre sin
estar dispuestos. Asi se pierden siempre, a veces, los más belfos momentos.
(Tomado de Armas y Letras,
Año VII, No. 4, Abril .de 1950)

Pág. 3
'

�+

LOS REGIOMONTA

Alfonso REYES

e cabe la alta honra de representar en este acto al Go,
bierno del Estado de Nuevo León, y comienzo por de,
clarar en su nombre que, los organizadores de esta expo,
sición de las letras han merecido bien de México. Al
presentar las letras a la opinión pública y q la contemplación del
pueblo como un objeto de veneración y de orgullo, realizan una
obra que los enaltece y enaltece el nombre de nuestro país. Hay
más: llaman la atención sobre el cuidado que se concede a la ex•
presión del pensamiento, libertad preciosa entre todas, único me•
dio para definir los anhelos y los principios que norman las co•
munidades humanas.

M

Porque el libro es a la vez compañía
del individuo y orientación del grupo
y presta igual servicio para enriquecer
la soledad y la sociedad. El libro es,
en todos los sentidos, efecto de integración .humana. En él opera el hombre total, desde la mano hasta el espíritu, y en ningún otro producto artís-

Fray Servando

braríamos de ver hasta qué pnnto, de
modo consciente o inconsciente, los
hombres estamos, hoy por hoy, tramados en la sustancia de los libros. No
hay acción ni reacción ·humana, por
humildes que sean, que no hayan de•
jado rastro en los libros. Y, en muchos
casos, muchísimos más que los que al
pronto se juzgaría, tales respuestas humanas, por espontáneas que parezcan,
han sido dictadas por el acarreo de la
palabra escrita. No hay latido, no hay
parpadeo que no se resuelvan a la postre en tema literario, cuya historia bibliográfica siempre pudiera s.e r trazada en principio. Una junta de libros
como 1~ que ahora se ofrece es el saldo
y registro de las acciones y reacciones
de un pueblo, colección de sus. ideales
y repertorio de sus experiencias, a un
tiempo confesión y programa, retrato
de lo que somos y de lo que deseamos
ser y, en suma, propia integración de
nuestra conciencia colectiva. Los descivilizados de hoy en dia que entregan
los Jibr~s a la hoguera 1 ignoran que están destruyéndose a sí mismos. '
'con sólo pasar revista a los Pabellones de la Feria podría levantarse un
inventario de nuestra cultura, es decir,
de nuestra contribución a la humanización del hombre, desde los días en
que la primera imprenta de América
comenzó, aquí, entre nosotros, a derramar sus beneficios. Se ha querido
que cada Estado de la Repüblica traiga a la Feria un breve muestrario de
su áportación a esta obra cÜmún. Hoy
toca el turno a Nuevo León, Estado famoso por sus creaciones fabriles y la
intensidad de su com·ercio, por su educación de civismo, por cierto individualismo que fácilmente se organiza
en armonía política, y dónde, como en
la palabra de Goethe, la ciudad entera ·

tico se aprecia de modo má,s inmediato la colaboración de todos los recursos y todos los órdenes sociales: obrero, industrial-, comerciarite, escritor;
autor y lector, el que dá como el que
recibe. El libro tiene un cuerpo y un
alma eii cuyo consorein se funden las
actividades 'teóricas y prácticas. Por
cuanto al cuerpo y como producto
material méi-éce aquella vigilancfa
amorosa sill .l:i cual las civilizaciones
se deshacen rápidamente en la barbarie. PÓr cuáhtd ~l alma, no ha de considerátsele ligeramente como asunto
aparte de la vida, sino como la flor de
la vida. El hombre pone en sus libros '
lo ~mejor dr &amp;i mismo, lo que quiere
p~resentar de. si mismo a la estimación ,.,.
y a la ·fama y perpetuar después en especie de posteridad. 'Cuanto constituye nuestro patrimonio comO habitantes de la tierra, cuanto sabemos del
mundo quéda en libros. Si la me1~oria
es hilo del ser; y solo ella dá unidad a
lá sarta de vivencias dispersas, la letra
es archiv9 de la memoria. Sin la letra
no puede haber Cabal conciencia humana, sino sólo atisbo.s, rudimentos, 1
larvas de humanidad. Si fuera posible
analizar los depósitos de letra escri-ta que, poF vía directa o indir~cta; han
venido a acumularse en nuestra mente
y en nuestra sensibilidad, nos asomNOTA : úiscurso pronunciado por el autor en
la Segunda Feria del Libro,

Pág.

4

José Eleuterio González

está limpia porque cada vecino sabe
limpiar el frente de su casa. No me
ciega el amOr al terruño; no rrie ciega
la relación sentimental con una comarca a la que están vinculados mis
más caros recuerdos filiales, si asegu•

Héctor Gomález

ro, tras larga residencia en el extranjero y con esa objetividad que permite
ya la distancia que la gente de Nuevo
León aparece, al qué contempla el panorama de México, como la gente más
adulta de la República. Sin embargo,
sería inútil negar que el hombre de
Nuevo León se presenta más pronto en
la tnente del que piensa en la economía nacional que no en la mente del
que piensa en las realizaciones del libro y de las letras. Y no porque hayan faltado en aquella región ilustres
plumas, comparables a las mejores, sino porque el milagro de la creación
económica ha sido allá tan portentoso
que, de pronto, ofusca y relega en penumbra la obra solitaria y paciente de
}os escritores.
Pero, desde luego, eS pueril figurarse que sin cierta aptitud teórica general pueden lograrse aciertos prácticos.
Un puñado de insensatos jamás habrán podido transformar un erial en
una de las regiones más ricas del País.
Éri otras zonas la naturaleza fué más
dadivosa. Allá hubo que arrancárselo
todo, y esta pugna feliz, esta creación
sobre la nada es una de las demostraciones más patentes de la cultura y de
las posibilidades del espíritu. Porque
el espíritu es, sobre todo, rectificación
y superación, modelación que transfigura el dato bruto de las realidades extefiores.
En nuestra h~storia, Nuevo León se
deStaca como relieve único. Su colonización es uno de esos episodios desprendidos de la gran colonización hisw
pánica que parecen girar en una órbi.
ta aparte. Allá no había tronco para
el injerto; no encontraron los fundadores un cimiento de civilización esw
table sobre el cual plantar su nnevo
edificio, no contaron con los brazos
rlel indio para levantar su arquitectura
como aconteció en la meseta central.
Estribo perdido hacia las montañas
del Norte, a1lá acontecía lo que en
aqueJlas posadas de España según Concepción Arenal: "¿Qué hay aquí de comer? - Lo que usted .traiga, señor".
Todo lo importaba el colono, se atenia
a sus solas fuerzas y a sus ·propias virtudes. Y todavía, de tiempo en tiempo, tribus trashumantes y salvajes caían

sobre los campamentos y los arrasaban del todo. En la tierra despojada y
hostil sólo sonreían los manantiales,
los Ojos de Agua de Santa Lucia en
torno a los cuales se agruparon, sedientos, los re motos fundadores •de
Monterrey. Los viejos relatos recogidos por Pereyra y García -fuera de
cierta curiosísima referencia a las bueHas impresas indeleblemente a la roca
por las pisadas de un ser sobrenatural y misterioso, lo que bien pudiéramos l1a¡nar "un ángel fósil"- no muestran una sola sonrisa. Todo fué pugnacidad y ceño, duelo del hombre contra el medio. Un río casi seco, más que
río Camino de pedruzcos, se hincha de
pronto y produce inesperados desbordes. Monterrey ha sido inundada y
reedificada varias veces. Tal es su fatigosa crónica.
Nada ha faltado a su grandeza. Ni
siquiera en los .días aciagos de la invasión, Ja hazaña heróica y el sufrimiento valeroso. Allá se liquidó una
etapa de aquella aventura sin gloria
que, fuertemente castigada por la -defensa rcgiomontana, prefirió en ade-

espada". Desde los prenuncios de la
Independencia se mueven las plumas
de los neoleoneses para dar impulso
al sentimiento naciente de la nación.
El ágil fantástico Fray Servando
-duende de la Independencia- contrasta con la solidez de José Eleuterio
González, el popular "Gonzalitos", que
hacinaba una erudición rara en sus
días y, uno de los primeros, trató la
historia local como capitulo digno y
coherente de la historia patria. Cuna
a la vez de poetas y preceptistas, se
sostiene en la tradición literaria de
Nuevo León el sabio contraste entre el
acicaté y el freno, así cpmo en las actividades generales se nota -según Jo
advertimos- la dichosa cooperación
entre la preparación teórica y el éxito
práctico. Abundan en el acervo regional claras manifestaciones de la poesía, el discurso, el ensayo, la teoría
literaria, la narrllción, la erudición
histórica, la prosa polémica y el periodismo, y las Facultades de Medicina y Derecho tienen bien ganado renombre. Un singular destino parece
haber querido crear una cooperación
intima entre Nuevo León y uno de los
Estados más cultos de la República:
debe Nuevo León a J ali seo 2 de sus gobernantes más eximios: "Gonzalitos"
y Bernardo Reyes. Las listas di nombres son poco expresivas pard quien
no está, de antemano, informado de la
materia, pero son inevitables en el caso. Permitaseme, "salvo error u omisión" como se dice en términos de contable, pronunciar rápidamente y en
desorden algunos nombres evocador~s:
Fray Servando, los Garza Melo, Margil Cortés, Villalón, Dávila, Garza Can-

tú, Juan Barrera, Garza Flores, Morales, Hinojosa, Guerra Castro, Joel Rocha, Fortunato Lozano, García Naranjo, Héctor González, Carlos Barrera,
Rafael Lozano, AJfonso Junco, Martiw
nez Célis, Federico Gómez, Roe!, Martínez Rendón, Eusebio de la Cueva,
Ruy González, Simón Guajardo, Raúl
Rangel Frias, José Alavarado, Aguirre
Pequeño, Míreles Malpica, Armando
Arteaga. Y entre los huéspedes vinculados a nuestra vida literaria, Junco
de la Vega, Barrero Argüelles, David
Alberto Cossío, Basave, el colombiano

Raúl Rangel Frías
Sigue de la Pág. 2
14

Nada ha ,faltado a su grandeza. Ni siquiera en los díasaciagos de la invasión ..•

cia extremada y trascendental. Su capital es el más intenso centro mexicano de fa frontera. La frontera es para
el ser nacional como la piel para el ser
físico. Le corresponde la buena circulación, el cambio armonioso entre lo
propio y lo ajeno, de que. resulta, en
todos los órdenes, la salud internacional. En tal sentido, es simbólico el reciente encuentro en Monterrey de dos
.Jefes de Estado. En tal sentido, son
justificados los actuales intentos para
crear en aquel lugar del Norte una
gran Universidad. El solo proyecto es
un reconocimiento cabal de que Nuevo
León posee los elementos económicos
e intelectuales para dar asiento a una
gran casa de estudios que sirva a la
vez de salvaguardia y de señal de conc9rdia en las marcas de la República.
Pues sus "Montañas Epicas", en los
versos de Manuel José Othón,

regiomontano, cuando no es hombre
de saber, es hombre de sabiduría. Sin
asomo de burla pudiera afirmarse que
es un héroe en mangas de ca~isa, un

• •' •

guardando están de nuestro honor
las puertas,

al ultraje cerradas y al delito,
a la esperanza y al amor abiertas.

José A/varado

lante escoger otras vías de penetración
en el pais. La ciudad se levanta luego
de sus escombros. Pudo quedarse en
categoría de campamento irregular, en
pintoresca nidada del contrabando como las que cantan y aún exaltan nuestros corridos populares, rindiendo tributo a la virtud elemental del coraje
a la puntería de los rifleros del Norte
que hicieron famosas las mesnadas de
Zuazua y que todavía se dejaron sentir en las primeras escaramuzas de la
Revolución Mexicana. Pero la excelencia de aquella gente y la atingencia
de algunos inolvidables gobernantes
acabaron por transformar la ciudad
en la segunda Capital del País, alzándola hasta la figura ejemplar que hoy ·
ostenta.
Desde los fundadores de Nuevo León
- cronistas y capitanes ~ par, Carvajal, León y Montemayor- los gobernantes mismos fueron a veces hombres
de letras y de armas, que sabían tomar,
Como Garcilaso, 11 ora la plunia, ora la

Alfonso Reyes

Ricardo Arenales después JI amado Barba Jacob), y el dominicano Max Henríquez Ureña. La enumeración es in•
completa y los olvidos, por de contado, involuntarios, pero sería imperdonable no tnencionar a los educadores
y pedagogos como Serafín Peña, Miguel Martinez,· Emilio Rodríguez, Pablo Livas.
A Nuevo León r,ecae una incumben~

La ciudad regiomontana comienza a
contar como una unidad positiva hace
menos de un siglo. Una recta administración, cuyos méritos nadie niega, la
dotó de centros fabriles y educó a sus
hijos en las intachables prácticas del
trabajo, este nuevo honor que ha sustituido las antiguas,prerrogativas aristocráticas, allá siempre ignoradas. A
través de nuestras turbulencias, su población conserva la brújula, porque ha
hecho ya del deber una costumbre. Y
aún enmedio de las crisis que asuelan
al país y asuelan al mundo, la ciudad
sobrenada siempre con cierto ritmo de
bienestar. Honesta fábrica de virtudes
públicas, vivero de ciudadanos, escuela práctica del contrato en que los filósofos de todo tiempo han creído ver
la explicación teórica de las sociedades humanas, es prueba evidente de la
Yoluntad que se impone sobre la geografía, de }a mente que se apodera de
la materia y la pone a útiles rendimientos. Los mismos conflictos Sociales tienden a resolverse de modo automático donde cada uno cumple a concien~ia el deber concreto que le toca.
De aquel tono menor, de aquel pequeño e insensible cumplimiento diario,
va desprendiéndose poco a poco un
enlazamiento de acciones, una energía
generosa sin aparato y sin orgullo. El

paso de un movimiento a otro. Es un
signo - dice- , una señal que habrá
de servir como punto de partida para
la voz poética que pondrá en acción
todas las reservas del hombre americano." Singular visión del poeta ésta,
en la que Rangel Frías puso, además,
un aspecto de su propia ,,ida: la del
que va viviendo al par que desenvuelve su sensibilidad y utiliza convenientemente su talento.
Avezado en el esfuerzo intelectual,
Rangel Frias va desenvolviendo los temas. Antonio Caso, maestro de nurne-rosas generaciones, se le presenta en
un cruce de caminos, viendo al pasado y orientando el porvenir. Además
de glosar el pensamiento del Maestro,
establece el desarrollo histórico del
pensamiento mexicano, deteniéndose
en épocas sucesivas, para llegar a la
conclusión de que el filósofo mexicano "luchó siempre por una verdad que
fuese su propia vida e hizo ésta de
manera que no quedase nunca jurada a
un señorío." Sin dejar de reconocer
que la obra de Caso constituyó un esfuerzo por desbrosar el camino para
el libre tránsito de un pensamiento de
perfiles nacionales, lo contempla solo,
en medio de "una paternidad fecunda
llena de hijos pródigos."
Rangel Frias pertenece al núcleo de
las nuevas generaciones que observan
los problemas del país y se preocupan
por su mejor y más adecuada resolu•
ción, atendiendo a esa suerte de acti:
vidad fecunda que promueve la superación de las generaciones. En ello está
empeñada la responsabilidad que ha
acometido la pfovincia mexicana para
participar en una empresa de carácter
nacional que lleve al país a crear una
obra que sea digna herencia para ser
disfrutada por las generaciones futuras.

Ra,í/ Rangel Frias

paladio en blusa de obrero, un filósofo
sin saberlo, un gran mexicano sin posturas estudiadas para el monumento,
y hasta creo que un hombre feliz. Por
cuanto no hay más felicidad terrena
que 1a de cerrar cada noche el ciclo de
los propósitos cotidianos, fielmente
cumplidos, y el despertar cada mañana -tras el sueño del justo___, con el
ánimo bien templado para )as determinaciones saludables. Finura y r esistenw
cia como en el acero famoso de nuestras fundiciones! Levedad y frescura
como en la bebida efervescente de
nuetras cervecerías famosas!
Tales son, entre las moles espléndidas del Cerro de la Silla y el Cerro de
la Mitra que montan la centinela en
lós contornos de nuestro valle, la tie:..
rra y los hombres donde pronto hemos
de ver el concierto del comerCio y la
inteligencia, o para decirlo en la metáfora mitológica grata a los humanistas
del Siglo de Oro, las bodas de Mercurio y Minerva.
México, Abril de 1943.

Como Rector de la _Universidad de
· Nuevo León, aparte de zanjar, así fuese transitoriamente, las dificultades administrativas impuestas por las co·ndiciones económicas del Estado, llegó a
sentar las bases de una Universidad
moderna, fundando una Facultad de
Filosofía y Letras que producirá en el
futuro los elem~ntos nutricios, formativos de la personalidad humana. Al
puesto de Rector llevó su antiguo entusiasmo juvenil, probado desde su
adolescencia, en aquellas memorables
1u chas ¡ior el establecimiento de la
Universidad del Norte; su amplia cultura humanista; su devoción y cariño
por el antiguo Colegio Civil donde
transcurrieron sus brillantes años de
la Preparatoria, y una indudable vocación por Jas tareas del espíritu y de
la educación de la juventud·. Atado a
estas prendas espirituales que constituyen lo más elevado e intenso de su
vida, no desperdició un solo momento de su actuación; ligó su vida a un
destino superior identifica.do -con la
Casa de Estudios y su rectorado se distinguió pÜr su cariño a la juventud estudiantil, su vigilante gestión administrativa y su sentido de la responsabilidad histórica que le impuso un respeto profundo por la tradición cultural del. pasado y la necesidad de Jlegar
a cumplir resueltamente una labor digna de los hombres del futuro.
Y va cumpliendo un destino. Mayor
responsabilidad contrae quien está investido de esas prendas espirituales,
porque tal condición humana constituye el reclamo de una sociedad que tiene razón en esperar mucho del hombre honesto, culto y digno de su tiempo.
Alfonso REYES AURRECOECHF,A.

Pág. 5

�11

TEORIA DE
~~,,~--~
1/.

1

¡
1

.

(!

MONTERREY
Raúl RANGEL FRIAS

l motivo fundamental de traer a la memoria el pasado de
una ciudad, no debe consistir en el sentimiento de orgullo
o de vanagloria que frecuentemente impulsa a los hombres
al hacer gala de su genealogía.

E

Más legítimo será referir el propósito, al deseo de honrar la
memoria de nuestros antepasados. Pero aun esta consideración
no bastaría a explicar el esencial significado de este 350 aniver•
sario de la ciudad de Monterrey. Para mí es el fenómeno de que
la ciudad ha adquirido conciencia de sí misma, habiendo llegado
a su madurez espiritual. Es decir, a un momento en que el pasado adquiere un matiz especial que lo convierte en tiempo his•
tórico.
Ocurre, en efecto, que no todo transcurso temporal es histórico. La conciencia lleva un registro particular que
no coincide momento a momento con
el dato cronológico. Se ha menester
que Ciertos acontecimientos sirvan de
eminencias para qlie los sucesos ocurridos con anterioridad se organicen
en una perspectiva visible para la mirada interior del alma.
Este singular fenómeno de reconquista del tiempo descubre el pasado y
lo incorpora al lote de nuestra experiencia, como un recurso de que puede
echar mano el ser vivo para sus futuras acciones. Pero sólo se opera de
trecho en trecho, en la medida de ciertas modificaciones profundas que afectan a la estructura de la conciencia y
provocan una variación brusca, como
ocurre en las mutaciolles biológicas.
Son las articulaciones o módulos que
permiten considerar la historia de un
hombre, la de un pueblo, o la de una •
ciudad como organismos espirituales.
Sobre este particular no creo equivocarme al señalar la nota más significativa del 350 aniversario, en la realización de uno de esos momentos que
se pueden llamar, con un poco de énfasis, épocas históricas.
Si ello es cierto, cometeríamos una

deslealtad con el espíritu de los hechos, al dejar de practicar en este día
la operación de resúmen y balance que
requiere toda obra en que se ha concluido un capitulo y se tiene el siguiente a la vista, todavía en blanco.
Pero, antes de introducirnos por los
senderos del pasado conviene hacer la
observación de que la ciudad de Monterrey, no obstante la carga de tres siglos y medio de existencia, aparece juvenil, emotiva y ligera. Dan ganas de
apropfarse en una variante la expresión del poeta jerezano para llamarla
"joven señora".
Por lo demás, este regazo maternal
no ha sido nunca un lecho suave y mullido. Con mucha exageración quizá,
pero exacto
múltiples sentidos, se
le podría llamar el valle de la desilu•
sión. Aquí se desvaneció el sueño d,
grandeza de Luis de Carvajal. Falla•
ron luego las esperanzas, salvo breves
espejismos, de las bonanzas mineras.
La condición agreste y montaraz de
los indígenas frustró la fundación de
ricas haciendas campestres; y ni siquiera la ganadería quedaba a seguro
de las furiosas acometidas de los nómadas. Por último, entre las avenidas
de las torrentes y la frecuencia de las
fiebres la ciudad vivía en inminencia

en

de muerte. A lo largo de dos siglos y
medio el resultado de la lucha con los
elementos era todavia incierto.
Tal es nuestra primera edad en que
se enfrentan y atacan dos formidables
antagonistas, la naturaleza y el hombre. El teatro en que se desarrolla la
escena tiene una impresionante majestad. Un colosal parapeto de montañas
cierra el horizonte por el Sur. Desprendidas de la cordillera principal, a
manera de puntas de lanza, entran al
valle dos serranías, una por el camino
del oriente y otra por el oeste. De los
estrechos cañones que se forman en el
corredor poniente de las montañas,
bajan aguas a torrentes por un cauce
que serpentea en la falda de las montañas. El valle sólo está abierto hacia
el norte en semicircular planicie casi
desértica.
Obligados por la necesidad de tomar
cerca el agua y a seguro de los ataques
de los indígenas, los primeros pohla·
dores se asentaron entre las cañadas,
bajo una tupida vegetación, envueltos
por la humedad, el calor y densas flotillas de insectos.
La ciudad estaba vuelta de espaldas
al centro de gravitación de la NuevaEspaña. Fué un lugar de escaso tránsito, aun por los viajeros que pasaban
a las fronteras más lejanas del virreynato. Estos preferían internarse por·
Saltillo hacia Monclova y San Antonio
de Béjar. Las batidas tropas de Hidalgo soslayaron el camino de Monterrey
y también Santa Ana hizo otro tanto.
Quizá el primero que cruzó la ciudad
en viaje directo a internarse al centro
de la República fué el ejército del invasor norteamericano.
La relativa cercanía del puerto de
Tampico resultaba ineficaz, por las
complicadas reglamentaciones del tráfico que rigieron el comercio marítimo de la Colonia y los riesgos de la
travesía. En resúmen, la ciudad quedó
sitiada por el desierto, la montaña, el
rigor del clima y la pobreza general de
las tierras.
Con apoyo en estos antecedentes parece un complicado· acertijo decifrar
la prosperidad y la grandeza contemporáneas de Monterrey. Pero, es que
no hemos tocado el capitulo relativo al
hombre y a las oportunidades que ofrece la historia de los pueblos.
La primera parte _de la lucha entre
la naturaleza y el hombre parecía ganada, en principio, por aquella; más
sólo en apariencia. Los pobladores españoles no abandonaron jamás la tierra después del fracaso de Carvajal
-y a sus virtudes de padres y generadores de pueblos habrá que abonarles
este hecho. Cierto es que tuvieron que
acomodar su condición humana a la
resequedad y bravura de la tierra.
En esta mutua relación del paisaje y
el hombre, tenemos la determinación
histórica más arraigada de esta comarca. Aun más que el cruze de las razas,
la acción de la tierra engendra el mestizaje. Y donde falta, como es el caso,
la mediación humana del indígena, a
través de las especies vegetales y hasta de la montaña o el río, se verifica
esa trasmutación de un pueblo antiguo
en otro nuevo.
Los pobladores del Nuevo Rcyno de
León llegaron aquí españoles, donde
se transformaron en criollos y acabaron en heredarnos una patria que es
México.
La revolución de Independencia puso ·a1 descubierto esa transformación
que se venia operando en cada poblado y ranchería, avasalladora y secretamente. N&amp;.da más mexicano que. el
ranchero de la frontera, cuyo tipo físico y psicológico quedó sellado en el
siglo XIX. Se asemeja, aunque menos
vistoso, al charro del Bajío; la pobreza
de" su indumentaria se realza con la
talla vigorosa y flexible del jinete; su
coraje y nobleza están influídos del
trato con el ganado; es sobrio como la
tierra y ha acomodado su vida a los

riesgos de la escaramuza con el salvaje, los bandoleros o los fiscales, que
acechan el botín, asaltan la diligencia
o celan el contrabando.
Al frente de esta clase de hombres
ganaron celebridad Zuazua, Zaragoza,
Escobeoo, Quiroga. Los mismos jefes
reproducían la estampa de su tropa,
"rifleros de Nuevo León" y "cazadores
de Galeana".
El siglo XIX, por otra parte, no habria de pasar sin que en él se consumase la segunda edad de nuestra historia. Es doloroso que el acontecimiento en que se origina esta nueva fase
haya de ser la mutilación del territorio nacional por los norteamericanos.
No nos quede de ello, sino la triste y
orgullosa satisfacción de haber pasado
de golpe a servir de repecho a la honra nacional.
Es decisivo para nuestra cuenta, que
desde entónces México iniciase ese
cambio de órbita, en donde sustituyó
el eje oceánico de su vida social y económica, por otro terrestre con centro
de gravitación en Washington.
No puede decirse que las cosas cambiasen de improviso; pero sí, que una
vez abierta la brecha por las armas,
habrían de seguirlas, andando_el tiempo, el ferrocarril, el comercio, las carreteras y hasta los turistas. Mientras
tanto la historia operaba sus cambios
de escenario. En Estados Unidos, la
guerra separatista del Norte contra el
Sur. En México, la de Reforma y la
Intervención francesa.
Esta región de la frontera quedó
más o menos equidistante de los campos de batalla. Intervino en ellos, no
obstante; en nuestro propio territorio,
con tropas y jefes; en uno y otro lado
de la contienda por el comercio y el
contrabando. Hay indicios de una época de bonanza comercial entre el sexto y el séptimo decenio del siglo recién pasado, quizá en conexión con
esos acontecimientos políticos y sociales. Surgen a poco tiempo las primeras industrias textiles absorbiendo a
los artesanos del ramo y muy probablemente influídas en su instalación
por la proximidad de la zona algodonera de Norteamériéa.
El triunfo de los Estados industriales del Norte de la Unión, eu la guerra
separatista, repercutió intensamente
sobre el déstino posterior de la ciudad. La ubicación de los centros man uf ac t ur eros norteamericanos, más
próxima al litoral del Atlántico y en
conexión con el comercio mundial por
este Océano, encontró su plano de deslizamiento hacia México por una vía .
ferrocarrilera en este extremo de la
frontera. El enlace de Monterrey por
ferrocarril con Tampico y Matamoros,
Torreón y la Capital de la República
cerró el circuito de su posición estratégica como nudo de las corrientes de
ida y vuelta entre las dos naciones vecinas.
Nada valen las oportunidades de la
Historia si no se encuentran con hombres por cuya energía y caracidad de
visión se transformen en hechos generadores de riqueza y de bienestar para
un pueblo. ¡Fortuna para México y
para todos nosotros que los haya habido!, como los que fueron capaces de
interpretar el favor del tiempo y el
lenguaje de las edades postreras.
Instalaciones industriales y establecimíentos bancarios, edificación pública y privada, saneamiento de la Ciudad y dotación de agua potable, fueron las obras de fines del diecinueve
y principios del siglo XX. Con ellas
respondió Monterrey a la necesidad de
destacar un centinela en la raya mexicana.
Entre tanto, la ciudad iba cobrando
un aire nuevo, de mayor holgura y seguridad . Avanza hacia el Norte y se
despliega para seguir los emplazamientos industriales. La casa familiar transa con la antigua huerta, a la cual aprisiona entre patios y traspatios, cerra-

Es de nuestro Siglo XIX

'

.

dos algunos por corredores con arcadas de pilastres gruesas y toscas. El
aspecto general tiene algo de mediterráneo y andaluz. La vida provinciana se derrama con lentitud y monotonía. Se duerme la siesta y se merienda
con café y tortillas de harina. Los paseos elegantes se hacen en carretela y
la modesta serenata atrae a la clase
media, mientras que a los bailes más
rumbosos, con señoritas ataviadas a la
moda de París, acude el señor Gobernador. Es nuestro siglo XIX que nos
legó las Primeras industrias, el Palacio
de Gobierno, la red de agua y drenaje
y algo más de longitud y estatura a la
ciudad.
Nos legó además, en incipiente estado de formación, la conciencia urbana
que babia de florecer y está madurando a través del proceso de la Revolución mexicana, cuya positiva influen•
cia se muestra en el número de los habitantes, ya cerca del cuarto de millón, en la estructura nacional de sus
industrias, en la complejidad de sus
problemas sociales y citadinos y, por
encima de todo, en esa voz del destino
que hace sentir a la ciudad estar llamada a ejercer una alta función en la
estructura social, económica y espiritual de México.
Esta tercera y última edad de Monterrey, que es la adquisición de su conciencia y del sentimiento de su responsabilidad nacional, remata en la
actualidad del 350 aniversario de su
fundación que hoy celebramos. Pero,
antes de concluir el relato y obtener
la lección de la historia, será menester
referirnos a las fuentes espirituales de
donde se ha nutrido la conciencia de
la ciudad.
Los más remotos y también los más
próximos de estos veneros han dejado
en el cuerpo urbano las estructuras de
los órganos con que se ha ido edificando la vida histórica. El viejo trazo de

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la ciudad pone de manifiesto las más
eminentes categorías del pensamiento
y la existencia española: Casa del Cabildo o Concejo Municipal donde se
ejerce el gobierno y policía de la ciudad; Iglesia para la oración, frente a
aquel edificio; y entrambos la nota
alegre y picaresca de la plaza, que fué
en otrora centro de reunión para las
milicias y asiento de las ferias y que
hoy facilita sus andadores al doble
anillo giratorio de la serenata. El co- .
mercio ha labrado sus propios edifi-

cios y vía de tránsito en una especie
de brazo o estribación que se desprende de la plaza. Hacia el norte y Irás de
una apretada faja de casas de hechura
mediterránea, muy nuestro siglo XIX,
se observan instalaciones industriales,
entre una tupida y sinuosa red de viviendas obreras; vias ferreas a cuya
orilla se acomodan las fábricas, como
si fuesen otro río; y esa anchurosa ribera que es la Avenida Pino Suárez,
donde la población obrera pone con
sus yompas azules la nota alegre y optimista del nuevo tiempo.
Algo podría decirse también del espíritu de la época con relación a las
nuevas construcciones que se recuestan eu el cerro del Obispado, con ahogo de esa ruina poderosa y venerable;
y en otros parajes alrededor de la ciudad. Y algo más de sitios dentro de
ella, donde la vida no es amable y civilizada. Pero ya no haré referencia
sino a lo que conviene al objeto de este discurso, que en esa parte concierne
a la estructura espiritual de Monterrey.
A medida que ha ido creciendo en
recursos, prosperidad y experiencia,
la ciudad ha ido enriqueciendo su memoria hasta el punto de iluminar con
el vigor de ahora las viscisitudes y las
zozobras del pasado. Surgen a su vista
las denodadas figuras de los fundadores y de los primeros pobladores de
Nuevo Reyno de León: Capitanes, misioneros e indígenas; la aguerrida tropa que pobló el Estado y le dejó la numerosa familia de las comunidades;
los héroes de nuestra historia política
v entre ellos, particularmente, el Padre Mier, cuyo ardor republicano ilumina la Independencia con resplandores de incendio. Aparece también Gonzalitos, esa suave figura que es en una
franciscano, humanista y hombre de
ciencia; y tras de él la serie de generaciones de maestros, y la Escuela Normal. La memoria de la ciudad se halla poblada del espíritu de sus buenos
gobernantes, caudillos militares y civiles, directores de empresa y de la
inúmera multitud, entre todos lo.s cuales la han ido alzando del barrizal y la
choza, a la calzada de pavimento y a la
casa de cantera; del campo, al taller y
a la fábrica: de la lucha incierta contra el nómada, al espíritu del Derecho.
¿ Qué haremos nosotros, los contemporáneos, para proseguir esta obra que
han hecho el tiempo y los hombres?
Limitar nuestro homenaje al recuerdo y a la admiración, no salda la deu-

da histórica, a menos que prescindiésemos de la idea de perfeccionamiento
de la Sociedad y del individuo. En
tanto que haya Historia toda generación recibe de otra y entrega a la siguiente una tarea siempre ínconclusa,
a la vez que una determinada energía
con que llevar a cabo la empresa propia de cada edad. Esta ley de la continuidad del esfuerzo es la base de lo
que se denomina progreso humano,
aunque la meta ideal se mantenga inaccesible.
Muchas generaciones antes de nosotros, y otros primero que ellos, algunos hombres pensaron estar edificando una ciudad, cuandli no pasaban de
darle principio. Y si al llegarnos el
turno creyésemos que no hay más que
hacer, sino agradecer la fortuna de
haber tenido tales antepasados, en ese
preciso instante estaríamos destroz~ndo el monumento que merece su fama.
Sólo se conserva en el tiempo lo que se
somete a su mudanza. ·
A fin de darnos la plenitud de vida
histórica que hoy disfrutamos, consumieron su existencía muchos hombres
en el fuego de esa fuerza creadora de
pueblos y ciudades, que calcina los
huesos de los antepasados para abonar
la entraña de la tierra en donde habrá
de florecer una nueva espiga. Edades
y generaciones se han sucedido pasándose de la mano un juramento de lealtad en el propósito como una encendida antorcha. Al llegar nuestro turno es
de rigor prender más puro y más alto
el fuego espiril\Jal que edifica la ciudad siempre inconclusa -la del cuerpo y la del espíritu. Con lo cual seremos verdaderamente fieles a la memoria de los antepasados, con un recuerdo que no envenena el alma porque
desprende la vida del pasado paralitico y la empuja a la conquista de riberas fnexploradas.
J{agamos, por tanto, en honor de
nuestros antepasados lo que ellos nos
dejaron en honra: sostener el impulso
que hace rendir el fruto prometido
por cada día, mientras la esperanza
hila el tiempo venidero. Seamos fieles con ellos en el espíritu perpetuando, más que su nombre, la ley por la
cual lo consiguieron, la de consumir el
afán en una empresa que no habían de
ver sus ojos y con la cual también los
nuestros están alucinados: la pura y
luminosa eternidad de una ciudad perfecta.
(Tomado de Armas y Letras,
Año III, No. 9, Sep. de 1946)

El viejojrazo de la ciudad pone de manifiesto las más eminentes categorías del pensamiento y la existencia española.

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!LA lllDlEA" lHlllSlí
Raúl RANGEL FRIAS

a Historia significa tanto para los modernos como el Kos•.
mos para los antiguos. Dios en el orbe cristiano y el Esta•
do en las ideas del Siglo XIX. Podrían aducirse ejemplos
significativos de cada época, pero nadie más ilustrativo en•
tre los modernos que Spengler -intermediario de las fases fina•
les de esta corriente- cuando se expresa en los siguientes térmi•
nos: "El Estado es la historia considerada sin movimiento; la his•
to_ria es el Estado pensado en movimiento de fluencia". Con esta
otra alusión: "La Política, he ahí nuestro destino".

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1
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1

11

La presentación de este fenómeno
en el plano de la filosofía corresponde
a las teorías del historicismo y de la
Razón Vital. La primera penetra hasta
las regiones en que se sueldan los con~
ceptos teóricos del entendimiento, las
tendencias de la voluntad y ciertas exigencias que expresa la vida en formas
plásticas. Es lo que se llama una concepción del universo, cuya unida~ interna enlaza una estructura cuajada de
significaciones y valores relacionados
entre sí, como una constelación, y dotado el conjunto de cierta dirección
unitaria. Por esta vía habría de .esclarecerse que la Idea de la Historia cumple ahora las veces, expresada en metáfora, de una estrella polar para el
sistema o estructura de los acontecimientos contemporáneos. Lo mismo
que a su turno desempeñaron la Idea
del Estado, de la naturaleza organizada por el destino ciego, o la obra de
una providente voluntad divina. De
este proceder se obtiene una fisonomía
que organiza con la expresión de la
vida los rasgos, al parecer · desasidos
unos de otros, que son los hechos de la
vida contemporánea.
Sea que sin embargo del atractivo
estético de semejante método, la explicación no llegue muy a lo hondo o por
mucho que penetre no sea decisiva,
esta razón no se mantiene sino a costa
de retroceder levantando la plaza sitiada. La Idea de la historia y la función que cumple en nuestro tiempo
debe ser explicada por el mismo método que las sucedáneas a las cuales ha
venido a reemplazar. Ahora bien, Si
se explica la historia por una idea dominante, al llegar el proceso de los
acontecimientos de la edad contemporánea a la misma Idea de la historia,
se hace coincidir en una identificación el espíritu y Ja· realidad.
Esta autosuficiencia de una Idea que
explica lo otro y sirve de razón de si
misma es aquí la conclusión de un
proceso real, cuando en otra Metafísica como la de Descartes se promueve
como el primer artículo de un programa de la inteligencia. Con la ventaja
para esta última de que la Idea queda
despejada para ~uevas lrazañas, en tanto que cuando se la propone como conclusión del proceso histórico, todo el
pasado queda reabsorbido en el presente y el futuro se encoge hasta no
quedar lugar para Ideas o acontecimientos nuevOs. Se tiene la sensación
de que los tiempos han llegado a su
cúspide y de ahí van a despeñarse en
el abismo.'
Semejante teoría de la Idea histórica
llega, cuando ella misma se impone como concepción del universo, a la visión muy significativa de un fin del
mundo, del humano si no es que de todo entero. De donde se sigue, con inflexible necesidad, la conclusión de
Spengler de que la política J!S el destino del tiempo, o sea, una especie de
aniquilamiento del mundo humano
que ejecutarán los arios, inocentes y
límpios de sangre. Ahí es nada San

Juan con el Apocalipsis, ni Hegel con
el espíritu absoluto. En aquel queda
en pie una Justicia extrahumana y en
el segundo un juicio inmanente al proceso histórico, a cuyos términos quedan sometidos ambos. Pero en esta
humanísima razón todo resulta viable
y de todo absuelve el movimiento de la
historia. Nosotros, por lo que en ellos
nos va de la propia existencia, nos preguntamos: ¿ va en serio la vida o será
sólo un juego?
Pero quizá. haya una razón vital, ya
que no histórica. Es decir una autosuficiencia y justificación que no se
reserva para un momento determinado
del. tiempo, sino que acompaña y prodiga su vigor a cualquier instarite.
Con lo cual se pretende justificar la
llistoria-y la Idea de ella misma por un
sistema mucho más flexible y rico en
consecuencias. Las concepciones del
Un'iverso como unidades espirituales
tendrían una explicación, a su vez, en
el autodespliegue de la vida que lleva
consigo en cada caso sus propias razones, limitadas y concretas dentro de
cada paso de sus creaturas. Y si la vida no tiene una razón de ser de orden
metafísico, o fundamento de su esencia, es que va de por medio su propio
ser. Una vida que tuviese consistencia
metafísica estaría confinada a una especie de Já realidad, rincón del Universo a donde las cosas se darían cita
para entrar al sistema de los registros
de la inteligencia; y esto no seria vida,
la cual se siente interiormente como
crecimiento y potencia que se ensancha, sino la sombra vaga de aquellos
fantasmas de seres que Platón encerró
en la caverna a ]a expectativa de una
caravana de sombras de las cosas.
La vida es cuerpo, es decir, potencia
de la carne que se construye a sí misma órganos por ex plorar en torno y
fija sus ilimitaciones como facultades
del alma. Percibir, que es ya atender
de antemano, preferir y obrar en las
cuales se expresa y se asimila el contorno; y, por último, hasta·hoy, aunque no para siempre, la vida inventa
Ja intimidad del eSpíritu y la exterioridad de un mundo para entregar a su
propio afán devorador el espectáculo
de si misma.
La Razón vita] es esta última conciencia que la Vida ha desarrollado
para comprenderse y, quizá también,
para alzar su sa·via a la nutrición de
los frutos muy altos del árbol del tiempo. Esfuerzo similar que ha culminado varias veces en la historia: cuando
el hombre ensayó entender la vida de
donde procede como el ciclo fatal de
la generación y la corrupción de las
cosas atadas por la ciega necesidad,
o cuando las creyó dispuestas por obra
de una voluntad divina para que en
ellas ejercitase su capacidad de creatura celestial. También el Estado, a su
turno, como momento particular dentro de otras fases, dió al hombfe una
conciencia de la vida como poder. La
Idea de la Historia, en Ja penúltima fase, promovió idéntica pretensión mos-

trando la desilusión de todas las anteriores ideas y obsequiando al bombr('
la resignación de no rendirse en firme
a ninguna.
En el fenómeno que confrontamos
hoy adviene, por último, la Razón ·vital, con la cual el hombre se ha propuesto dar la embestida al más recóndito de todo los secretos: el de su propia existencia, envuelta y disimulada
bajo múltiples formas. La suma de éstas, o sea la Cultura objetiva, habrá de
fundirse y fluir al calor de la -nueva
hazaña: conquistar para la vida la Historia entera y darnos el lujo de estrenar un nuevo ser.
Por múltiples y decisivas que sean
-que las hay- las objeciones a esta
doctrina, debe acreditársele el atractivo de ser un programa donde la MetafíSica no se regala ni se rinde a un asedio de ·sutiles razon·es, puesto que sólo
se conquista poniendo a contribución
las entrañas, los juegos de la vida y
una serena mirada dominante. Ambas
teorías proceden, no obstante, de formas intelectuales emparentadas entre
sí.
La Idea histórica es una ·prolongación del pensamiento político eQropeo
que persigue una estructuración laica
de la Sociedad humana, para sustituir
a la desvanecida complexión de los
impulsos religiosos. En este sentido se
puede esclarecer una línea de filiación
más entre el pensamiento de Kant y el
de Dilthey. La interpretación del Estado, a la par que la elaboración filosófica de la Idea histórica, han sufrido un idéntico proceso de secularización, primero, para avanzar en seguida desde la interpretación como poder
hacia una valoración de tipo económico y, por último, a su comprensión como una totalidad cultural. Las variantes de este totalismo metafísico, de Hegel, a las múltiples interpretaciones
críticas y continuadoras del pensamiento de Kant; hasta las doctrinas de
inspiración organicista como la de
Spengler, que tiene antecedentes en
Hobbes.
De igual manera, la Metafísica de la
Razón Vital pone a su servicio un poderoso móvil de la conciencia occidental, cual es el descubrimiento y la marcha del hombre sobre sí mismo, no sólo a través de la actitud crítica de la
conciencia, sino en la integridad de
sus actos, por lo que se propone y hace alumbrado por la idea de su dignidad, como el ejemplar más selecto entre los seres existentes. Es el antiguo
lema "conócete a tí mismo" elevado a
potenc'ia de realización; esto es, que
no concluye E:n los artículos de una
sentencia, sino en e1 requerimiento de
lanzarse a nuevas aventuras, en plan
de conquista de riberas incógnitas aunque interiores a él mismo.
Ambas concepcioneS se aproximan
en algo más que un punto. Desde luego en éste: Dejarnos a la puerta de un
mundo desconocido, en cuya frontera
se despide de nosotros el discreto y sabio guía, que nos ha mostrado todas
las desilusiones del mundo, o del infierno según se prefiera la metáfora,
sin siquiera encomendarnos a una dr
las potencias celestiales, o por lo menos al amable ángel que intercede por
Dante. La Historia o la Vida son el infierno sin gloria de la Metafísica moderna.
Aun con la pena que estas con,clusiones acarrean consigo no nos quedaría
más remedio que aceptarlas con estoi-

ca serenidad, si es que no hubiera un
camino para reducir la historia, y con
ella las formas objetivas de la Cultura
a términos de experiencia humana.
Una reducción a modos que no. tras-•
ciendan al sujeto que los engendra.
Porque buena parte del malestar intelectual que suscitan estas doctrinas
proviene del valor sustantivo y absoluto que otorgan por anticipado a los
entretejidos· de ta meditación-la historia o la vida que han de reencontrar
otra vez en el hombre como su principio y motor único. Al aproximarse las
extremidades de la curva, aun cuando
no se componga un circulo viciosÓ
donde el principio y el fin se confunden en un solo punto, por lo menos se
configura una espiral en la que el tiempo mantiene a distancia y cuida que
la identidad entre el sujeto (hombre)
y el objeto (historia o vida) no recaíg~n sobre el mismo instante, sino que
se persigan el uno al otro en una fuga
incesante.
Et empeño de reducir la naturaleza
y las formas de la Cultura a unidad inmanente al hombre, a través de la interpretación de la historia o de la razón vita], propende a conceder al "todo" o total de la explicación lo que se
ha negado a ]as partes, una realidad
trascendente a toda experiencia, un
absoluto incógnito · más alla de cualquier filosofía, religión o poética. Concluye en un purismo: la filosofía de la
filosofía, la politimi por la política o
la vida por eJla misma.
A tono con esta propensión la Idea
.histórica, que originalmente Se presenta cómo una metodología de las ciencias culturales, asume posteriormente
el carácter de una filosofia y particularmente de una Metafísica, al exprimir todas sus consecuencias ella misma o sus continuadores. Es la Razón
vital que se ·anuncia como remate y
consagración de aquellos avisos proféticos.
El paso y transformación de· la inicial metodología en sus jugos metafísicos se realiza mediante ]a noción de
vivencia, que se entiende como el modo original de toda realidad humana
objetiva, la cual antes de ·ser libro, estatua, código, está inserta en una estructura psiquica de funciones múltiples y totales, desde donde sale disparado el tema motivo dominante -intelectual, volitivo, o estético- a su realización o cumplimiento efectivo. En
la obra cuajan, parte realizándose y
parte frustrados los significados vitales que la engendraron, e1 desarrollo
efectivo y los valores c¡ue presidieron
el acto.
De esta vivencia se tiene un saber
inmediato en los actos propios; y ~es
además el fundamento para la inteligencia de los ajenos, mediante la comprensión o r evivencia rleºla generátriz
por donde fué llevado el prójimo. En
este último caso la comprensión o revivencia recorre el camino inverso:
desde la expresión, haria la estructura
de funciones de donde la vivencia se
proyectó en un desarrollo o procesO
culminante en la obra. Camino de ida
y de regreso donde el saber se mantiene en los limites de la propia conciencia humana, porque pasa desde la -vivencia, que' en cierta manera es ya un
saber, al conocimiento que es una nueva vivencia; y de la expresión - lo humano objetivo- hasta .la revivencia,
que es su fundamento. Este método
reproduce para la historia los concep-

tos Kantianos de "fenómeno", "categorías del entendimiento" y el irreductible 'noúmeno" o "Cosa en sí", en
la construcción paralela de las nociones de "expresión", ''significado, valores y fines" y "vivencia".
Basta avanzar de la actitud crítica,
o en otros términos, de una especie
de deducción trascendental del conocimiento cultural a partir de su sujeto propio, la Historia, hacia los trasfondos de la Vivencia, en una doctrina
de carácter realista, para que broten
las yemas metafísicas, como la de la
Razón Vital. Proceso intelectual que
tiene gran semejanza con el que originó los sistemas del Idealismo alemán a
continuación de la crítica Kantiana.
En 'igual sentido, es significativo
que la construcción ideológica de Dilthey esté suspendida de este hecho: el
factum de las Ciencias Culturales. En
otras palabras: del hecho de que se
hayan integrado estas nuevas disciplinas, las cuales difieren de las científico-naturales en que estas últimas operan con los conceptos de necesidad y
determinismo, mientras aquellas se enfrentan a la libertad y al ser espontáneos del hombre. Este hecho impone
la necesidad de encontrar un método
de intefpretación que concilie las contradicciones de unas y otras salvando
la realidad de cada una de ellas. La
fórmula de la reconciliación se propone con la subsunción de los extremos
a un tercer término todo-poderoso y
auto-suficiente que ahí es la Historia,
pero que más delante puede ser la Razón Vital.

ria". Hasta qué punto se arrastra una
a la otra cuando la meditación filosófica arranca directamente de las ciencias culturales, no así del nivel más
bajo donde se sitúa la experiencia histórica inmediata que tiene cada hombre, es un punto que parece decisivo
para la comprensíón del equívoco, que
encierra la teoría del historicismo.
¿Existe una experiencia inmediata
de la historia? La respuesta podrá venir por la negativa, si se hace derivar
el conocimiento a través de las ciencias particulares donde se ofrece el saber organizado del pasado humano,
con el cual tomamos contacto a la manera y modos de cualquier otro conocimiento teórico, por las informaciones contenidas en los juicios que se
trasmiten las generaciones.
Se trataría, en suma, de esclarecer
previamente el modo de producirse la
historia, como experiencia personal de

indiferenciada de estructura o nivel
psíquico homogéneo a todos nuestros
actos, repetirá sólo et momento del
presente y por más que ensanche el
ámbito de sus representaciones con
noticias a las cuales adhiera una fecha, no podrá jamás recrear el pasado: la Historia se despliega 'en capas
distintas y yuxtapuestas. De ahí la necesidad de encontrar •su conexión en
un método de interpretación, es decir,
en un momento ideal ajeno al tiempo
y, sin embargo, que reproduzca su
configuración.
No hay, ciertamente, una vivencia
particular a manera de un saber inmediato que p.os haga patente esta posibilidad que tiene el ser humano de manifestarse o presentarse ante su conciencia como un pasado actual y un
futuro que se ~stá cirniendo ya desde
el presente. Pero si hay una experiencia de la Historia que nunca Se refie-

Hay algunas razones para no aceptar el paralelismo de situaciones entre
las Ciencias Físico-matemáticas, a las
cuales se enfrenta Kant y las hist&lt;\ricoculturales, que sirven de punto de partida a la nueva sistemática filosófica.
La naturaleza aparece ante aquél Como
una legalidad objetiva conquistada sobre la realidad y cuya máxima expresión es la obra científica de Newton.
La vida histórica, por contra, surge
como una realidad, objetivamente válida pero infundada en cuanto a una legalidad de Ja cual sea su explicitación.
En la primera situación se hace la crítica del conocimiento a la luz de leyes
objetivas, en las cuales se insertan por
los extremos el sujeto (hombre) y ~l
objeto (naturaleza). En la critica de
]a Razón histórica~ no obstante la semejanza nominal con la realizada a
nombre de la Razón pura 1 se realiza
otra cosa que una investigación del conoCimiento histórico sujeto a leyes,
pues lo que se pretende justamente es
dotar de una legalidad peculiar al pasado humano. Y esta pretensión Se ejecuta imponiendo a esa realidad. una
estructura derivada de la constitución
espiritual del hombre en su estado
presente.
Ahí es nada San Juan con el Apocalipsis
Se puede inclusive llevar las formas
filosóficas de la investigación bajo un
cuidado y discreto hábito empírico, a
tal punto que sea el propio pasado humano, por la investigación concreta la cual se tiene conocimiento y pose- re a los actos aislados del recuerdo, de
de fases y figuras históricas, el que re- sión a la vez. Esta investigación ten- la fantasía o de la ,,o}untad, sino en la
vele tras la calidad de los hechos pu- ·dría que dejar a un lado el problema cual colabora toda la conciencia. Es
ros y simples, esas estructuras psíqui- del sentido o programa que cuinplen algo semejante al desdoblamiento encas o espirituales que- ya se introduje- los acontecimientos, que se le designa tre el yo y el prójimo, este mismo yo y
ron todas, de rondón,_ al aceptarse el también con el nombre de Idea histó- las cosas, entretejidos indistinta y ori"factum" de las Ciencias histórico- r.ica. La confusión de uno y otro te- ginariamente en la infancia. Sólo que
cu1tura1es. Pero, ¿no son estas disci- ma es el equívoco fundamental del his- ocurre a otro nivel psíquico en el cual
plinas Jas que pretenden, sin atreverse toricismo, cuya faena consiste en dar- han sido sobrepasadas aquellas etapas.
La conciéncia histórica es la forma
del todo, tener la explicación de lo hu- nos por un análisis del saber inmediade
esta experiencia, que es un momento
de
1a
historia,
una
elaboració;n
filomano'? Más que requerir un fundamento para su legalidad, esas Ciencias sófica de la Idea, sólo que concebida to en el desenvo]vimiento del ser huestán precisadas todavía de encontrar al modo de una teleología inmanente, mano, no exclusiva de nuestro tiempo
en 1a forma de un fin concreto para ni absoluta para explicar todo el pasaal hombre mismo.
Por último, conviene advertir que la cada proceso y figura del tiempo con do del hombre, mucho menos su vocaaceptación del "factum", G sea el he- centro sobre sí mismo. Lo que salva ción o destino. Por vía de simple encho de la constitución de las Ciencias una apariencia d.e doctrina sin prejui- sayo, a reserva de una fundamentación posterior, me parece que esta exhistórico-culturales, nos pone ante muy cios ni supuestos previos.
periencia se suscita donde se. dan esEn
cierto
orden
psicológico
toda
vicomplejas cuestiones que se pasan por
alto con esa fórmula, entre las cuales vencia es una actualidad, asi sea que tas condiciones: una conmoción inte~se destacan la que se centra en el pro- sobre ella gravite el pasado y discurra sa._ de la conciencia que afecta las esblema de la "experiencia histórica" y premiosa al encuentro del futuro. Un tructuras sociales y, a la vez, las de rela que se refiere a la "Idea de la histo- análisis que se mantenga en esa zona presentación del mundo, en que venia

discurriendo aquélla; un sentimiento
de abandono y de desesperanza; y un
anhelo por recuperar cierta entrevista
y deseada unidad de destino común
al hombre. Podrá revestir la forma y
el fondo de una conciencia religiosa,
en torno a la idea de la providencia;
ser un modo de la expresión filosófica
o científica de la Naturaleza; o también; sin que ella agote sus posibilidades, quedar dominada por la mentalidad política ele un mundo lleno de
amenazas y promesas de este orden.
¿Cuándo se da la experiencia que
condiciona el nacimiento de la Idea de
la historia, esto es, la organización del
mundo humano y natural en pasado,
presente y futuro? La conciencia humana es solidaria en todas sus maniíestacioneS, de manera que no puede
tenderse una linea de evolución con
diversas etapas recorridas en el camino, sino que es una especie de ovillo
cuya 11Unta no aparece por ninguna
parte. Así, no debe entenderse que la
manifestación de la conciencia histórica, a través de una concepción religiosa del mundo, sea una especie metafórica; y otra más próxima -aunque todavia como crisálida'-, la que
se estructura en torno de un concepto
científico-natural; hasta el arribo de
esta espléndida mariposa que es nuestra propia experiencia de la historia.
Todas ellas son tan originales y propias como la nuestra misma.
Una especie de fenomenología de la
experiencia histórica pondría al descubierto no una, sino varias formas
potenciales en que se organiza y configura en diversas especies el conoci•
miento relativo. Una de ellas habría
de referirse a la Idea de Dios corno
padre y Creador; otra al concepto de
una legalidad natural de las cosas; y
otra más, sin que con ello se excluyan
las anteriores ni se limite a estas el número, la idea del Estado o de la Sociedad como una vinculación superior y
necesaria al hombre.
Otro terna que podría esclarecer una
investigación de esta especie, es el de
las relaciones y parentesco de la Idea
en la conciencia histórica, bajo sus diversas fonoas - según el contenido de
representac,iones que corresponda a
cada modalidad- sólo que teniendo
de común entre si ciertos conceptos
con funciones paralelas. Tal, por
ejemplo, el de una estructura o esencia original del hombre -Edad de
Oro, Paraíso, estado de inocencia o comunidad primitiva-; la.. idea de una
pérdida o frustración del mismo -adviene la Historia por ol:&gt;ra de la violencia, el pecado, la civilización o la propiedad privada; y un concepto teteoló.gico que implica una recuperación, regreso o reconquista del pasado, trátese de una fé salvadora, de una liberación espiritual por obra del arte, de Ja
Ciencia y de la Técnica o de una regeneración humana en la ejecución de
una Utopía.
!'.a teoría filosófica de la Historia en
plan de Ciencia disimula idéntica organización de sus conceptos bajo el
manto d~ la abstracción y. el formalismo teórico; organiza el más remoto
pasado humano en torno a la idea de
la naturaleza o de la vida; introduce
posteriormente el espíritu humano como una desviación; y vuelve sobre sus
pasos con la Idea histórica como síntesis suprema donde los extremos originales han quedado reabsorbidos. Este proceso puede concebirse corno simultáneo a un instante cualquiera del
tiempo humano o desenrollarse a través de todas las épocas hasta nuestros
días, pero el esquema de.-la concepción se mantiene idéntico al de las teorías filosóficas de la Historia, con lo
cual se hace posible reducir a todas a
una común experiencia del hombre.
(Tomado de la Revista Universidad,
No. 7, 1947)

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Pág. 8

'

�creído que la cultura, en la cual está el
aliento de la misión universitaria, es
una corriente, un espíritu, una fuerza
que presta alma a los procedimientos
técnicos, a los medios de adieStramiento, a las capacidades, -a que provee
también la Universidad-, pero frente
a las cuales recoge y conserva su substancia de humanidad.

+
i joven y eterna Universidad: Yo debería haber llegado

M

Por valiosos y necesarios como lo
son, y debemos dec1arar que lo son
positivamente, todos los procedimientos de la técnica derivados del cultivo
de la ciencia, todos los medios rle
adiestramiento personal y colectivo, la_
Universidad representa algo más, algo
más allá, siempre y en cada momento
de esa perfección. Representa, en primer lugar, ¡ay de la Universidad que
olvide esto!, r epresenta la carne misma de la palabra, como esencia moral
1

tades públicas, sangre que malgastamos día a dia en oficios y menesteres
de índole ordinaria, pero que conserva y engrandece el poeta y el hombre
de letras y que es, el alma del aula, de
la expresión humana, de la transmisión y gl'andeza de nuestros conoCimientos, virtud de la ensefianza íntegra, de las primeras letras hasta la última instancia de la educación superior.
A la palabra, que debemos respetar
como uno de los vasos sagrados que
llevan de generación en generación los
hombres, donde se vierten las voces
de la filosofia y de la ciencia, desde la
tradición griega hasta el presente, se
deben consagrar los esfuerzos más sólidos de nuestro espíritu, por su perfeccionamiento y encima de todo, por
su verdad.

los hombres. Verdadera cultura es fundamentalmente aquello que la acepción
del término indica, el cuidado, la elevación y el perfeccionamiento del ser
humano; que comienza por entender
que sin las básicas funciones de la
economía y de los procesos sociales,
sin la más elemental simpatía por la
vida que crece, no puede aspirar a representar con palabras engañosas, un
sentido contrario de aquel que se constituye precisamente por esas situaciones fundamentales.
La l 1 niversidad, que es palabra, que
es cultura, debe reconocer, por encima &lt;le todo, que es la verdad y la Ji.
bertad de esa cultura; pan nutritivo,
en efecto, y no simple retórica vana;
último tramo en el que se cierra el ciclo vital que comienza por el cultivo
de los campos y termina por la ense-

los hombres. ¡Qué espectáculo ver a
nuestros campesinos! Qué espectáculo lleno de advertencias para los intelectuales de México, ver nuestros campesinos abandonados de palabras. No
tienen la riqueza de la retórica, pero a
ellos debemos fundamentalmente el
caudal de que ·disfrutamos, la vieja
cultura clásica de nuestro recreo.
No olvidemos nunca la lección de la
historia y del presente; la lección de
culturas desarraigadas que acaban por
morir, entristecidas por la falta de
una savia que venga desde abajo, cortadas _del aliento vital que les proporciona ,•olver a la tierra, el grano fecundo que los campos han logrado alzar entre los surcos para beneficio de
los hombres. No olvidemos, mi Universidad, la responsabilidad que tenemos con nuestro país, ante nuestra Pa-

a estos patios pertrechado con mis mejores armas de re•
tórica y de claro pensamiento. Debería haber previsto
que la emoción derrumbaría mis palabras al pisar de
nuevo los corredores del Colegio Civil, a donde en años remotos,
lleno de fé y de esperanza, conmovido y respetuoso, llegué a sus
puertas para iniciar mis estudios de enseñanza superior.
Nada iguala la emoción que he sentido hoy al verme de nuevo frente a
las tradiciones y a los venerables maestros de esta Casa, que guarda los recuerdos y las inquietudes del adolescente y donde encarnan tantos bellos
ideales. He preferido, sin embargo, exponerme a una emoción que brotase sin
artificio, surgida de la vivencia que
tenemos los universitarios y yo de esta
obra en común. He preferido que mi
pensamiento surja de una intención
directa ante los hechos, nó elaborada
de antemano, y que reproduzca la virtud de aquella inserción de mi mismo
en la superior voz de las generaciones
· todavía viva en las aulas, patios, muros y bardas añosas .del ilustre Colegio
que es hoy la Universidad de Nuevo
León. Voz unánime, mü.ltiple, clamorosa, que recoge los afanes de la convivencia escolar y que aspíra el aliento de la juventud cual nueva savia que
trepa por las ramas de la vida.

días aquellos de la vida juvenil!-, como lo dec1aro con satisfacción, en ]os
patios de la vieja escuela que guarda
mis recuerdos juveniles, tuv·e el orgullo y la satisfacción de haber presidido la Sociedad de Alumnos del Colegio
Civil del Estado, como años después
los destinos de la Federación de Estudiantes de Nuevo León.
:Más tarde, en épocas agitadas y conmovidas de mi Universidad, la de aquí .
y la de allá, la misma, la de todos los
mexicanos, presté mi esfuerzo, mi pensamiento y mi palabra a movimientos
estudiantiles que representaban 1a verdad de una protesta juvenil. Llegué
8Iguna vez, con legítimo orgullo, a
ejercer de Consejero Estudiantil por la
Facultad de Derecho en el Consejo
Universitario de la Nacional Autónoma de México; y serví también una cátedra en la Casa Mayor Univer$itaria
de nuestro país.

Que en cierta .forma haya podido yo
obtener éxitos y ganar prestigio para
nuestra Casa, es obra de esa fuerza que
me poseía y qqe representaba la comunión en el afán de la juventud generosa de mi Estado; la misma que me
proporcionaba la devoción de los maestros de mi Casa; la qne procedía de la
seguridad que al través de maestros
y de juventud, mi vida y mi voz seria
simple y sencillamente pueblo, vida y
voz de México.

Cuando hube de emprender, por el
mismo sentido de los acontecimientos
y el mismo rumbo de la historia que
se impone a los hombres, el camino de
regreso a mi hogar, a la ciudad amada; cuando estuve de nuevo en Monterrey de mis años adolescentes llenos
de ensueño y de cariño; entonces, otra
vei la misma voz, la vieja voz, la
eterna ,,oz colectiva de pueblo que
me guia, enderezó mis pasos por los
senderos de la Universidad de Nue- venido a despedirme de esta juventud campiña, pegado el oído en la tierra;
vo León. Me puso aquí y all:í: en la generosa, de estos maestros abnegados, las voces de la sangre y del espíritu
Fué ese mismo impulso que me hizo Facultad de Derecho, en la Escuela de esta Casa que es mi vida? En medio del pueblo, no pueden ser cambiadas
acudir a las aulas de esta Casa y que Nocturna de Bachilleres, en el Depar- de esta noche magnifica, mienten las jamás. A esas voces -destino que me
me ponía trémulo al reconocer des- tamento de Acción Social Universita- estrellas si responden que yo me voy ha llamado inexorablemente por encide entonces la cita cog una vida supe- ria; y luego, con qué palabras difíciles a despedir de la Universidad de Nue- ma de mis potencias y de mis debilidarior del destino, a la cual me he ren- pronuncio: en la Rectoría de la Uni- vo León. Podrá existir, en términos des, a entregarme a causas superiores,
dido y me he humillado, respetuoso versidad de Nuevo León. ¡Con qué generales, una distancia; podrá en el en forma permanente y definitiva; a
de la ley espiritual suprema que go- palabras dificiles, casi llenas de dolor, tiempo establecerse un cierto olvido; esas voces, que no se les puede traicio- _
bierna a los hombres y a las comuni- escucho hoy que se me llam~ Ex-Rec- pero hay en la esencia misma de la nar ni hay fuerza capaz de quebrarlas
dades, Quizá no haya habido un joven tor de la Universidad de Nuevo León!·; vida cosas eternas y definitivas, y con -en ningún instante, estuve entregado.
en el pasado ni un hombre en el pre- palabras que yo no había creido que esas cosas eternas y definitivas yo es- Estoy y estaré siempre entregado a esa
sente, con menos facultades personales pudiera soportar, que parecen cortar toy solemnemente enlazado. Y esto que corriente poderosa, a esa savia fecunpor las cuales reclamar derechos y de tajo todo el pasado frente a todo el declaro hoy, es la confesión del estu- da que viene desde las más hondas raíservir con más devoción sus propias porvenir, palabras que señalan un va- diante de ayer, del incipiente maestro ces de mi pueblo. Porque he creído en
obligaciones. Seguro estaba, entonces, cio y un hueco; que me resultan de de apenas hace poco, y del Rector que ellas es por lo quehe creido en la Unicomo estoy cierto el día de hoy, que una intima pena en este sitio, que fué vuestro amigo, enlazado en forma versidad.
por encima de las debilidades y de la,;. guarda junto a los viejos recuerdos, tal a su propia Casa, Q.ue sólo destrupotencias de los hombres, gobierna las esperanzas, la simpatía, los anhe- yéndose su vida podría derrumbarse
Si yo pensara que la Universidad de
una dirección y un sentido espiritual los de un Rector, que no quizo ser en- su fe- y -su esperanza en la Universidad. Nuevo León es tan sólo un conjunto
de los acontecimientos; certeza a la tre los estudiantes sino uno más, el
de recursos adjetivos, de procedimienque ayer se rindieron mis facultades, adelantado de todos ellos, y entre los
La convicción de un hombre puede tos 'técnicos, de medios para adiestrar
las potencias mismas de mi ser, para nuw~tros sino uno menos, aquel que ]legar a quebrarse, los propósitos de a los hombres, no tendría esta pasión;
entregarme como lo hago hoy al nue- tenia Ja obligación de servirles.
un día pueden sufrir un giro nuevo en no hubiera podido entregarme a ella
vo curso de la vida que me pone al
presencia de otros acontecimientos, en la forma devota y humilde que lo
servido de mi Patria.
En esta cuadrícula de nuestro viejo pero para aquellos qge desde la juven- he hecho. Siempre he considerado que
patio del Colegio Civil del Estado, he tud y aun antes, desde la adolescen- el tesoro más preciado, la misión ver·Ayer, de estudiante -¡gloriosos venido a pronunciar mis palabras de cia, hemos obedecido aquellas voces dadera de la institución universitaria,
despedida; IY se dice despedida con fá- que obligan la vida, voces del destino, consiste en prove"er a los hombres de
* NOTA: Discurso pronunciado por el Lic. cil naiuralidad ! ; ¿podré yo despedirme que se dejan escuchar, como lo hace un sentido . . de la vida, antes que de
de la Universidad de Nuevo León? ¿po- ·el hombre de campo a distancias for- unas armas con las cuales r ealizar proRaúl RangeI Fi;i.aS en 1os ,patios del Colegio
Civil la noche del 17 dé Abril de 1955.
i:lrá ser 'cierte que en esta noche yo haya midQbles con el p·aso más ligero por la vechos propios y ajenos. Siempre he

"el ilustre Colegio que es hoy la Universidad de Nuevo León ..."

La palabra misma, sin embargo, puede ser pervertida en oficios retóricos
y adulterada por la técnica, o empobrecida por intenciones que llevan
consigo
la pérdida de la condición huAunque puede quedar comprometida en turbias empresas, es siempre la mana. Si debe servir y dirigir la auexpresión y el espejo humano; pal~- téntica cultura humana, como encarbra, voz, lenguaje, que no hemos fabri- nación de la historia y de los esfuercado los hombres del dia de hoy, que zos de la ciencia, del pensamiento filola recogemos trás de un largo esfuer- sófico y de la técnica, ella misma se
zo humano; y representa el triunfo del subordina a los valores más altos de la
hombre -aspiración a lo infinito Y yerdad y de la libertad.
negación de la naturaleza en la histoLa cultura, en que se representa toria de la libertad-, del hombre que
mediante la palabra fué capaz de in- do esfuerzo humano, es un modo susventar la filosofía y la ciencia.
tantivo de la vida, una incorporación
del ser mismo y no sólo lujo u ornato
La palabra, que en otros giros de la
del espíritu; y en nuestra Patria, partihistoria, ha tenido capacidad de t~ansportar la llama inflamada de las hber- cularmente, es algo más: pan y vida de

del ho~bre, como vaso y ofrenda 'cte l_a
inteligencia, de la emoción Y de la libertad.

fianza de las letras, verdad y libertad
como vida de nuestro pueblo.
Significa la cultura algo más que el
conocimiento cuidadoso y detallado
ele la historia, de la organización de
la materia o de la vida, consiste en la
transmisión de la sangre y del espíritu, en la concesión de unas generaciones a otras, de fuerza, de capacidad
para seguir actuando. No puede ignorar las adversidades, los dolores, los
sacrificios colectivos con los cuales
está hecha, con los cuales está construído el último piso del pensamiento
humano. Es espíritu, solidaria y profundamente responsable de las raíces
de que se nutre, que consisten de sufrimiento, hambre, pena, y lucha, lucha en que las palabras abandonan a

tria. No olvidemos que podemos representar flor de un instante, fragancia momentánea, si no llevamos nuestra palabra, nuestra verdad, nuestra
vida, en obligado regreso de fecundación a esas corrientes subterráneas, a
esa savia que alimenta y que lleva hasta lo más delicado del follaje, su mensaje de nutrición y de belleza.
No olvidemos, mi Universidad, mantenernos en contacto y adheridos a los
problemas sociales, a las adversidades
de nuestro campo, a los sacrificios de
nueslros obreros, a las dificultades de
nuestra clase media. No olvidemos que
la juventud nos proporciona a nosotros los maestros1 el sentido y el rumbo de la historia; y que si tenemos la
obligación de poner en sus manos las

Pág. 11

�" ... mi Universidad, la de aqui y la de allá, la misma, la de todos los mexicanos ..."

letras, el pensamiento y la ciencia, la
propia juventud tiene el mensaje que
debe fecundar esas letras, para que entre unos y otros podamos integrar la
verdad fecunda, la verdad completa,
la verdad auténtica. Una verdad que no
sea el provecho ni el patrimonio de
unos o de otros, que sea capaz de cobijarnos entre esperanzas y derrotas,
como esta bóveda inmensa de la noche en que se anuncian los luceros del
alba.
Al decir estas palabras como mi
mensaje final, quiero que representen
el íntimo sentimiento de un hombre
que no se despide de la Universidad;
que se aleja, pero que estará ahí, a
cierta distancia y en momento diferente, presente en la responsabilidad que
asume hoy, que no es sino la continua-

Pág. 12

c1on de la responsabilidad anterior;
hombre que no encuentra distancias, tiempos y mucho menos vados,
entre su vida de estudiante, de maestro, de Rector, y la responsabilidad
que como ciudadano tiene la obligación de ejercer el día de hoy. Que si
ha habido alguna verdad en sus palabras, es porque esas palabras han estado forjadas en el contraste de la resistencia y el ímpetu dentro de la comunidad universitaria; que tiene la más
profunda fé en la Universidad de Nuevo León, no como institución particular, sino como aquel sitio donde se escucha la voz clamorosa, unánime y
múltiple de su pueblo; de un hombre
que ahí, en esa Universidad, sintió los
pasos de un destino, que reclamaba
entregarse al servicio de su pueblo, y
que para entregarse a ese servicio co-

UR

menzó por hacerlo a su propia juven••
tud, tratando de ser el adelantado y el
compañero de ella y el servidor de sus
maestros.
Este hombre, que no se despide hoy,
ni mañana ni nunca, porque tiene el
derecho, y lo reclama desde hoy para
siempre, el pleno derecho, de volver
a repetir sus pasos desde la puerta de
entrada hasta la última barda de este
patio, de repetir sus pasos de universitario y pasar de nuevo por sus aulas, de servir y luchar por su Casa, este hombre considera que tal privilegio
se lo ha ganado, y nadie se lo puede
quitar, por sus años juveniles, por sus
horas de maestro y finalmente, porque
se lo ha impuesto la adhesión, el afecto, y la simpatía que los universitarios
le brindaron cuando fué su Rector.

¿Acaso es distinto haber sido el Rector de la Universidad, que ser uno de
los estudiantes de la misma, uno de
sus maestros o cualquiera de sus funcionarios? Mi Universidad va conmigo, ella no me dejará. Hay vocaciones
que el hombre no puede dejar, y la
mía más limpia y transparente, ha sido la de maestro. Ese patrimonio, ninguno de los azares de la vida puede
arrebat:írmelo; por ello, aquí junto a
vosotros, os pido que me acompañéis
en el sentimiento de un hombre que
no puede decir la palabra final de despedida. Para él, la Universidad es como una dimensión de su vida espiritual. Cuando este hombre triunfe o
fracase, no reclamará de vosotros ningún otro derecho, otra gratitud, que
llamarse un antiguo alumno del Colegio Civil.

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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>XII No. 6 Junio de 1955

D. A. S. U.

BOLETIN MENSUAL
DE LA UNIVERSIDAD
DE NUEVO LEON

T

AL vez sea una de las miserias del hombre el estar destinado a no poder dar de las cosas una razón que sea satisfactoria para todos los criterios y válida para todas las épocas.
Esto, que parecería ser a primera vista un defecto, puede
ser en realidad la gran novedad y el gran aliciente de la actividad
humana. No necesariamente hemos de ver las cosas desde el mismo punto de vista, cada época y cada cultura tienen su propio y
peculiar mirador por el cual se asoman al panorama de lo existente y recogen sus impresiones en esas, - a veces descarnadas
síntesis- que llamamos filosofía._, Otras veces en esas jugosas y
palpitantes obras que llamamos arte.
Pero cualquiera que sea el resultado, fisolosofía ó arte, es siempre un
intento de recrear, de dar la personal
versión, de lo que el Cosmos sea, Filosofía o Arte, son siempre el mundo teñido por la personalidad del hombre,
artista o filósofo.
Estas versiones son tan diversas como los hombres que las han dado; no
debemos desalentarnos porque no concuerden entre sí. Caer en cualquier
clase de escepticismo, declarando que
es imposible el conocimiento, sería renegar de la más elevada de las aptitudes humanas. Nunca en nuestra vida
hemos declarado que el Cerro de la
Silla sea incognocible solo porque el
panorama que presenta a los habitantes de Vi1la de Santiago sea distinto
al perfil que dibuja a los de Villa de
Cadcrcyla ó de '..\Ionterrey.
La realidad es una, y si las versiones que se han dado de elJa no concuerdan entre sí, sólo se prueban dos
cosas:
1o.-Que fundamentalmente los mismos problemas son los que han interesado al hombre a través de la historia;
de Jo c ual deducimos que son verdaderos y r eales problemas (o misterios?), -Y que existe una constante humana que identifica a todos los hombres entre si, aún los de tiempos más
diversos.
2o.-Quc a pesar de téner algo en
común los hombres que por esos problemas se han interesado, han tenido
también algo que los diferencia entre
sí, y los hace sentir e interpretar el
mundo de manera distinta.
De entre todo lo existente -realidades- de las que el hombre ha dado
Yersioncs en todos los tiempos, podemos mencionar la Historia. Decir qué
sea la Historia. es problema - el único, pero que los encierra a todos- dé
la Filosofía de la Historia.
Ahora bien, lo que la Historia sea,
solo se puede intentar definir después
ele saber qué es su autor y actor principal. Pero debemos convencernos que
una idea del hombre solo se puede
apoyar sobre un repertorio de convicciones Wosóficas que englobe todo
-o casi todo- lo que un sistema filosófico abarca.
El mencionado repertorio de convicciones filosóficas no será en último
término sino la fundamentación racional que damos a nuestro personal sen-

timiento del mundo. En realidad todo
auténtico conocimiento filosófico nos
l\ega ele una manera a-racional y emofo·a. Toda filosofía es siempre la fundamentación racional de una primera
intuición -o una serie de intuicio-

la realidad es: plena, total e independientemente de nosotros. Este nuestro
primer sentimiento se ha transformado en convicción filosófica en el realismo. Tenemos pues la convicción de
que independientemente de nosotros
existe una realidad que "es".
Pero esta realidad que es, independiente de nosotros solo existe como
cosmos ordenado en virtud de que somos nosotros los que la constituimos
no en su ser ontológico, pero si en su
manera de "comportarse" o "aparecer". Somos un poco los creadores del
río de Heráclito, ya que sólo es ante
nuestra presencia que las cosas son lo
que son. Es decir, es sólo por nuestra
presencia de sujetos, que las cosas se
convierten en objetos. Que sean si no

APROXIMACIONES

A LO HISTORICO

,l\Ianuel )!ORALES GO)IEZ

rres- .emotivas. La razón no crea el
conocimiento, la razón pura, no solo
no lo crea sino que lo mata, ya lo vimos en Kant. Todo proceso discursi'"º es algo muerto que necesita el soplo -di\•ino o demoniaco en el sentido Socrático de la palabra- de una
intuición, para poder vivir. Pues bien,
que sea el hombre y que sea la Historia, depende de nuestro sentimiento
ante la realidad, es decir, de nuestras
intuiciones originales.
Las finas, sutiles y quintaesenciadas
discusiones sobre si existe una realidad que trasciende a nuestros sentidos, o que si nosotros somos los creadores de esa realidad, y toda la embrollada polémica del realismo -idealismo-, debemos aquí, no darla por
resuelta, que nunca lo será en definitiva, pero si tomar ante ella una posición que nos permita continuar.
Sentimos con aplastante fuerza que

hubiere una conciencia que las contemplara, es algo imposible de decir,
pero afirmar que sólo por nuestra conciencia cognocente existen, es también
una falsedad.
Entre los objetos que atraen la atención humana está el mismo hombre. Y
su desenvolvimiento en el tiempo, la
actividad humana en el tiempo, es la
historia.
Los problemas que hombre e Historia plantean, son de lo más curioso y
complicado. Ante ellos debemos ir con
la conciencia de que "no son sólo objetos" que vamos a estudiar. El hombre, sujeto, no podemos tratar de objeti vizarlo para conocerlo. Siguiendo
el proceso Aristotélico de definir por
género próximo y referencia especifica, tenernos una serie de palabras vacías que nos dicen bien poco sobre lo
qne el hombre sea. Xo es por abstracción ni por deducción como conoce-

\

mos al hombre. Es más bien por con•
creción y por interiorización como lo
sentimos. La lectura de "1'1edes" de
Enrípides nos dice mucho más de lo
humano que la definición "animal racional" de Aristóteles. Y es que con el
hombre pasa Jo que con una Sinfonía·
oírla, gozarnos en ella, re-crearnos e~
sn armonía y en sus fases que desenvuelven los temas, todo eso nos dice
mucho más sobre la música que un
tratado completo. La Séptima de Beethoven nos dice más sobre el mismo
Beethoven que cualquier biografía de
é].

Así, saber qué es el hombre lo vamos vit\ndo en las experiencias de lo
humano, propias y ajenas -recordemos el Yiejo y evocador término de
humanismo- y nos vamos a la vez integrando nosotros mismos en el conocer.
Pues bien, el hombre es lo que no
cabe en una definición: ser. hombre es
una re~idad tan rica y tan plena, que
cualqmer definición es insuficiente
para expresarlo y nos dejará ayunos
del ser del hombre. Este solo lo podremos conocer en sus concretizaciones
e intuir en esas concretizaciones l~
que,~~ hombre sea. Pero a la vez, paradoJ1camente, una vez que sepamos
lo que la realidad hombre es va no
nos importará definirlo, nos Ía~zaremos en la corriente de las realidades
creándonos y re-creándonos, jugand~
Y gozando la plenitud del conocimiento logrado. Aquel hombre de cartón
aquella caricatura sin Yida, aquel "ani~
~ual raci~nal" de Aristóteles, ya no nos
interesara.
. "Xo hay ciencia sino de lo general"
chrá el buen sentido, y nos desconcertaremos momentáneamente. Pero recordaremos los siglos XVIII y XIX los
científicos, el progreso, y en fin todo
aquel serio aparato que pensaba conocer lo absoluto, y lo humano "científicamente". Y que -herederos a distancia de Aristóteles- pensaban conocer y solucionar todo a base de abstracciones, el amor a la Humanidad
en vez del amor al semejante inmedia~
to, el culto a la Hazón, a la Justicia v
todas las palabras vacías que llenar'o~
y aún llenau los discursos y ensayos
de la época.
Pues bien, no queremos ciencia de
lo general, los úngeles no tienen especie, Dios no conoce por abstracción
en fin, abstraer o generalizar es méto~
do que sirve para conocer objetos,. la
materia, el mundo exterior, lo sujeto a
leyes causales, en una palabra, la naturaleza .espacial y temporal.
Pero la "ciencia" en ese sentido de
método generalizador que abstrae los
caracteres particulares para dejar como objeto de su estudio palabras vacías, no la queremos para el conocer
sobre el hombre, ni sobre la historia.
Para conocer al hombre hay que
comprenderlo. es decir, tratar nosotros de ser él, de interiorizarnos hasta

�rev1v1r y r ec17ear dentro de nosotros
mismos lo más pl ena y universahnenle humano que hay en cada uno de los
hombres. Y ya con la experiencia de
lo humano, tratemos de enfrentarnos
co n esa otra r ealidad que se constituirá en experiencia nueva y que se
llenará de vida a posar nuestra mirada sobre ella. La Historia. Ir hacia la

historia es siempre r e-crearla. Como

"
11

l:

el brillante .despierta a nuev a vida al
caer sobre él lá luz, así la historia despierta al pasar sobre ella sus miradas
cada hombre. Al evocarla la re-creamos1 al comprehenderla la revivimos.
Y nunca será la historia ciencia,
por lo menos de ]o general, aunque
muchos así lo quieran. Podemos ahora
anticipar algunas afirmaciones que extenderemos después. No estará la historia sujeta a leyes - ni a las económicas ni a ningunas otras- porque en
ella interviene el hombre -subjetividad- y debe intervenir, piensan otros,
Dios que también es persona, -sujeto- libre.
Si el hombre no se puede conocer
por abstracción, y si no podemos comprenderlo sino por nosotros mismos y
los fines humanos, asi la historia, obtendrá su compÍ'ensión por el fin.
El hombre no es sino qu e "existe", y
como tal existencia es cambiante, y el
santo de ahora puede volverse el pecador de mañana, toda nuestra existencia no dependiente de nosotros es. tá rodeada de vacío y de libertad. Pero el hombre sí llega a "ser" en un
momento dado, el cual ya no pertenece a su existencia; es el momento intemporal, que a lo largo de su no-ser,
- que es tanto como decir de su existencia- el bornbre ha ido creando .
Ese momento en qu e ya no existimos,
es el que nos convierte en ser -fuera
del tiempo- (nos hace ser, a querer y
sin ganas, es decir, sin libertad ya) .
ser esto ó lo otro. Ese momento en que
se nos cataloga, en que "ser" tiene plena su acepci'Ón parmenideana, eterno,
inmó,•il, etc. 1 ese momento debe ser el
de nuestro juicio. El momeñto en que
comparecemos ante Dios, y ante nosotros mismos para ver con claridad
nuestra existen cia y por fin saber qué
somos.
,El hombre se comprende por el
hombre y por sus fines. La historia,
que no es sino el hombre mi smo, deberá comprenderse también por el
hombre y por el fin .
En la historia hay regularidades 1
pero ellas están fundadas precisamente en lo no-históri co. En la historia
interviene -como también en el hombre- la naturaleza, pero solo como ]imitación, solo como miseria, como
obstáculo que hay que superar, como
algo que hay que ,•enccr. Gran parte
d e lo que llamamos regularidades históricas, periodos de flor ecimiento, plenitud y decadeñc1a, que tanto asombraron a Spengl cr cuando los descubrió, son . manifestaciones de este interv enir de la naturaleza. Hay razas
con dotes para ciertas cosas y otras
con distinta orientación. El clima misEl alma egip cia
mo influye, etc., pero todo esto aunque inter-actuante no es decisivo. Lo
que en la historia cuenta es precisa- cicndo lo cultm·al - qu e también asi
mente ]a actividad humana, orientada se ha llamado a Jas ciencias hi stórihacia fines - valores- de los cual es cas- y si vemos en nuestro alrededor
se siente carente. Y la jerarquía de cuúnt as cosas son producto de la ac tilos valores la dá preci sam ente su ma- vidad humana y so n por tanto bi enes
yor o menor carencia, y se siente siem- culturales e hi stóri cos, lendr cmos una
pre como más alto aquel qu e mús fal- id ea aproximad a de lo complicado qu e
ta nos hace. P ero no hay que alarmar- result ad , ·a la vez, co mo nos sucedía
se, siempre sentiremos como más alto co n el hombre, meter la historia deny vali Oso el " bien" que es útil 1 y es tro de un a d efini ción. Pero tambi én
precisamente porque siempre faltará hay que r econoce r qu e ya la hi stori a
más el bien que cualquier otra cosa. Y es más susceptibl e de se r encuadrad a
cuando eso n os su ce d e, veodrá en en una definición qu e el hombre. Ya
nuestra ayuda el adagio de que prime- ante lo hi stóri co tenemos al go qu e poro es ser y luego parecer . Lo cual tie- demos prend er y fijar como "objeto",
es d ecir tenemos ya al go q ue pod emos
ne su profundo se ntid o.
Pues bien, la hi storia es entonces la inmovilizar y mantener rí gid oi que no
actividad humana que ori entada hacia cambi a, qu e se puede probar y comfin es, r ealiza valoi-es. Y en este ir rea- probar, qu e es susce ptible de ser t ra lizando los val or es el hombre va ha- tad o con mt't odos cientifi cos, estos son

a nues tra intuición1 a nuestra personalidad, a nuestras. cualidades adiyinator ias y comprensivas, y toda esta proeza la tenemos que realizar. usando corno puente el "hecho' '. histórico, es de•
cir, -aquel acto pleno y vivo debemos
r econstruílo a partir de un empolvado, seco y descarnado "hecho" que se
menciona en algún sucio papel.
Comprobemos nue s tras afirmaciones, veamÜs como por ejemplo la historia egipcia permanece para nosotros
como un misterio a pesar de que sobre ella casi nos sobran datos. Y es
que el alma egipcia nos es extraña y
su lejanía no nos permite intuírla a
partir de nosotros mismos; por lo tanto, lo egipcio nos es desconocida en lo
esencial, a pesar de tener completas
las Jistas de sus r eyes y conocer casi a
fondo los "hechos" de su religión. Pero esa religión y esa manera de vivir
y pensar no la sentimos sino remotamente, débil y casi imperceptible, Y
asi es en realidad nuestro auténtico
conocimiento de lo egipcio.
Por lejano y extraiio no suscita disputas, veamos al contrario el caso de ...
Ju:irez, por ejem12lo. En el caso éste,
como en el de los egipcios los datos,
los hechos no están sujetos a discusión, todos podemos en determinado
momento verificarlos -claro que en
algunos momentos la pasión llega a tales extremos que los mismos hechos
se han ocultado o alterado- pero en
términos generales, los hechos son
aceptados por todos, pero ¡qué interpretación tan distinta la que se dá a
esos hechos! ¡Qué encontrados juicios
susciatn las mismas acciones, cómo se
les explica algunas veces! ¡Qué buena
intención (aquí la subjetividad de Juár ez revivida por otro sujeto) se le atribuye en el momento de firmar tal tratado! ¡Qué fondo tan obscuro y despreciable de resentimiento ven otros
en el acto de la condena de Maximiliano ! Y es que cómo vamos a explicar
un acto humano, que es el resultado
de una serie innumerable de momentos en los cuales la libertad entra en
juego en cada uno de ellos y puede el
sujeto escoger entre varias opciones?
Cómo vamos a reducir todo el complicado y fino tejido que es una existencia humana (que cuaja en un momento dado tomando tal decisión, es decir
r ea1izando tal acto) a una explicación
causal y condicionada?
Con seguridad entre varias explicaciones que damos al acto de un hombre varias resultarán a la vez parcialmente verdaderas, y ni él mismo sabrit decirnos qué explicación es la más
cercana a la realidad. Esto mismo vemos también que sucede con nosotros
mismos, que a veces nos sorprenden ·
nuestros mismos actos y que de ellos
no acertamos a dar razón satisfactoria. Tal es la explicación del arrepentimiento -que no necesariamente va
unido a la noción de culpa- sino que
puede proceder de sentir haber tomado un camino distinto a tal otro.
Pues bien , en esta ambiguedad del
proceder del hombre encuentra su exnos es extrwía
plicación el porqué son posibles
- prescindiendo de intereses bajos y
en historia los 1 'hechos históricos", mal intencionados- juicios históricos
pero .. . Aqui viene la desesperanza, encontrados a partir de los mismos
los h echos hi stóri cos fijables y com- h echos.
Como cada hombre, cada época ve
probables no nos d an la historia viva,
nos d án cadá \' ercs d e historia, cosas de Ja historia lo que ]e es más acorde,
de ar chivo, entretenimi entos de espe- lo qu e le está más cercano, lo que mecialista. Todos los datos, fechas1 en jor se identifica - en algún sentidouna palabra, tod os los "l1 echos" histó- co n sus propios problemas y sus pro~
ri cos son solo ladrill os con los cuales pias aspiraciones. La historia es la
de bemos co nstru ir una historia: nu es- mi sma, los hecl10s idénticos, pero hisw
tra historia. Al interpretar los hechos toria y hechos no viven sino a condiw
hi stóri cos, al dnrl es Yi (la, al r ecr ea rl os ción de r ee ncarnar en otrqs hombres
y rcYi virlos como dec iamos antes, ya y eso hace interve nir ya la subjetivino es posible se r objeti vo . Solo somos dad, es decir, nuestro punto de vista,
un a subj eti\'id ad fr ente a otra : com- qu e no niega el cerro de la Silla, sino
pr end emos al hom bre qu e realizó en que lo afirma a su man era. Así, esta
un acto pleno y pal pitant e, lleno de su m ; nera de Yer la hi storia no la destruYida y d e sus fin es, Yibrante d e su ye ni la disuelve, simplemente impide
existencia tr at and o de r ecrearlo en no- p edirl e más de lo que está en posibiliso tros, es d ecir estamos aband o nad os d ad de· dar.

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LA PALABRA INNOMBRABLE
Porqué cuando la sangre cierra sus memos {rías
y de;a lirios rotos en la piel esparcidos,
dispuestos en un rictus de márgenes agónicas,
traducimos el llanto en la higuera ele un grito?
Porqué {rente al mutismo de un cuerpo sin latidos
no enmuedecen los labios
ni el oído se extiende grávido de silencio;
y con la certidumbre de marítimas rocas
anunciamos la Muerte pronunciando dos sílabas?
Acaso el hombre tiene
la voz de girasoles dormidos en la aurora,
o la entraña en tinieblas de una fuente dormida
para poder gritar con una voz de sombra
a la informe silueta de una sombra sin voz?

\

La Muerte es el silencio,
decimos.
Pero acaso las rosas
,-,sin de;ar de cumplir su arquitecturafrente al hondo suicidio del crepúsculo,
no bañan sus corolas y sus pétalos
en la más {ina lluvia del silencio?
El dolor es la Muerte,
decimos. ·
·
Pero acaso la vida que se funde en la l1ora
no es la playa doliente
donde el dolor de incalculables siglos
dispersó el manantial de sus arenas?
La Muerte no es la Muerte ~oh parado;cihay un ruido Je rosas en sus venas
y un pulso de metal en su guadaña.
El hombre ha de callar en su presencia
porque el hondo silencio de su nombre,
,-,el que callo al fundir este poema,-,
no es de brisa, ni llanto, ni de sílabas.
Homero A. GARZA
Pág. 3

Pág. 2

,.

�lí HI O M\AS V\\ANN
Por Franz BOUCHSPIES

"Lo que llamáis Espíritu de los Tiempos, es en el
fondo el Espiril11 de los grandes hombres, en que
se reflejan".-GOETHE.

ANN significa hombre en alemán, y nadie podría con
más orgullo ostentar esta palabra como su propio nom•
bre ni con más acierto, que el gran escritor alemán.
Entre los escritores germanos contemporáneos, Rainer
María Rilke, Hermann Hesse o Emest Wiechert, es el que mayor
gloria ha alcanzado y el más conocido internacionalmente. Sus
años de lucha, su drama y el exilio inevitable, le han ganado la
admiración y la simpatía de todos los pueblos. Ha pintado en
colores vivos, la trágica historia de su patria en sus libros y.el es•
píritu de esta época borrascosa que hemos vivido; la gloria y el
ocaso de su pueblo, sus grandezas y sus caídas, están fielmente
retratados en sus inolvidables páginas. Es, en fín, el espíritu de.
su tiempo el que nos habla a trav:és de su obra.

M

Sus enemigos y la ignorancia de
otros o la mala voluntad, le han llamado judío con desprecio. La verdad
es que no lo es ni de raza ni de credo.
Los que lo han tratado de cerca lo
han comprobado. Estelrich, Oliver
Brachfeld y otros, han dado testimonio de ello. En la Enciclopedia Británica, lo confirman, y la Casa Editorial
Ercilla, como introducción de uno de
sus libros, "JosC en Egipto", que forma parte de aquella tetralogía Bíblica

que su pueblo aceptara sus doctrinas,
trocando empero la fuerza del hombre
intelectual del Héroe-Sabio que Nietzsche había soñado, en la crueldad inmisericorde.
Se ha dicho que Thomas lllann no
ha sentido nunca amor por Alemania.
Lo que ha dicho Karl Jaspers en uno
de sus libros podría aplicarse a este
gran europeo:
"Reflexionemos en otro tipo de
amor; el amor a la estirpe, al suelo natal, al fundamento histórico, ese amor
que despierta el saber que somos
oriundos de una raíz .. , , Pero este
amor puede ser desconcertado. El
hombre puede ser arrancado de su
fundamento ... El amor ha perdido la
presencia corpórea de su mundo. El

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que le ha colocado entre los grandes

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Humanistas contemporáneos (y le ha
ganado fama de israelita), ha hecho la
siguiente aclaración:

111

"Dada la posición espiritual de
Mann, con respecto al actual gobierno
( el Régimen Na:i) de su pafria de origen -Alemania-, que lo despojó de
la ciudadanía, y teniendo en cuenta el
tema de esta obra, muchos· han creído
qne Maun es judio. NO LO ES. Pero
como mentalidad intensa y vastamente humaha no reconoce distingos de
raza y profe.rn su simpatía a los perseguidos étnicos del Tercer Reich."
Su simpatía por la raza de JESUS,
no es rara en un escritor alemán que
ha buscado en vano hasta ahora, la reconci liación entre su pueblo y los israelitas, pues Lessing, Goethe, Hermann Hesse y otros sin ser judíos, han
buscado un acercamiento con ellos.
Cuando Lutero divorció al pueblo
alemán de la Iglesia Católica, los teólogos protestantes se acercaron a los
judíos, como al pueblo de quien habian heredado el Cristianismo y cuyas
raíces habían tenido en la religión de
los hebreos,
Con esto, }os judíos adquirieron algún prestigio no solo en Alemania sino en toda Europa y tras de distinguirse en el Arte y en la Ciencia, han logrado ocupar en el mundo un sitio

respetable.
Un gesto de ingratitud para el P.Ueblo' que los toleraba y les babia ;cogido: sus actividades políticas antigermánicas durant~ la primera guerra
mundial, les ganó perpetuamente el
rencor del pueblo alemán.
Sin embargo, Thomas :\fann hace
notar la afinidad que existe entre e}
pueblo alemán y el judío:
" . . . No podernos menos de comprobar la analogía de los papeles que han
de desempeñar la germanidad y el judaísmo sobre la tierra. Una analogía
asombrosa. Ambos igualmente infamados, despreciados, temidos, envidiados, igualm e nte desconciertan y
son desconcC'rtados.
11
Se habla de la edad del nacionalismo; en reaHdad no hay más que dos
nacionalismos: el alemán y el judío, y
el de los demás es un juego de chiquillos en comparación con ello, como el

Thomas ,\Iann

carácter típicamente francés de un
Anatole France es puro cosmopolitismo comparado con el aislamiento alemán y la presunción judía de ser el
pueblo elegido ..."
También el puebJo alemán, como el
hebreo, ha desoído a sus profetas y
los ha perseguido, ensoberbecido por
una gloria efímera . Goethe, Schopenhauer y Nietzsche han sido empujados
hacia la dolorosa soledad injustamente.
FnC necesario que i\ietzsche. el apóstol del Hombre Superior, el infalible
ele Voluntad Ferrea. muriera abandonado por todos en un manicomio para

hombre es traicionado por su propia
patria o su pueblo ... Enmedio de su
desesperanza vive su existencia concreta excluido de la realización c¡ue
se consuma históricamente, y sabedor
de que el no tiene relación con eso.
La gravedad del amor no puede disimularse, no puede pertenecer a otra
patria. Como le falta suelo, está suspendido en un espacio Yacio, ahistórico, y con indiferencia despiadada se
proyecta solo sobre si nlismo . .. Cuando un hombre, en ,·ista de lo que pueda ocurrir, tiene que reconocer que
está excluído de su patria política, no
lo acoge otra patria -que por lo de-

más no existe- a menos que sea la
patria de la Historia de la Humanidad.
Coopera con el pensamiento' en la instauración de la ciudadanía universal
venidera. En el ser humano en cuanto tal trata de asegurar su aposento.
Desde la' catástrofe de su propia raigambre histórica, desde lo que era
noble en el pasado de. su patria, desde
lo que exigieron los antepasados ilustres, impulsado siempre por este origen histórico de su amor, se orienta
ahora hacia el origen de la humanidad, de la humanidad histórica concreta, vinculado en cuanto hombre
con todos los seres, como si se tratara
de una gran familia."
El militarismo y la intolerancia prusiana ha proscrito a todos aquellos humanistas alemanes que por medios. pacíficos hall querido raconciliar a Alemania con el resto del mundo ·como ha
sucedido con el famoso biólogo Georg
F. Nicolai, Thomas Mann y otros que,
exilados de su patria,.lamentan la ceguera y la incomprensión de sus compatriotas.
Es inconcebible y monstruoso que
aquellos que luchan por Alemania con
las armás de la Cultura y de la Civilización, sean arrojados a un lado con
desprecio y llamados judíos.
¿Es preciso ser sanguin~rio y brutal para ser considerado un verdadero
alemán? Aquellos que hace tiempo
eran los enemigos irreconcilfables de
A1emania contribuyen cuando les conviene a fomentar tales chifladuras entre los alemanes y de ellas mismas se
,,aJen para despertar después el odio
contra el pueblo Tudesco.
Thomas Mann pues, de alemán y europeo se ha convertido ya en una figura mundial que confirma así lo dicho antes por Karl Jaspers.
El mismo, en su "CARLOTA EN
WEDIAR", donde rinde lributo a otro
gran Maestro alemán que también pertenece al pensamiento universal, el
gran Goethe, le hace hablar en esta
forma:
" ... estoy aislado, no solamente por
el rango sino por el instinto, y por este renombre conquistado en noble lucha, pero en el que siempre buscan
una falta. En el fondo, para vosotros
soy una carga. ¿No lo sabré yo? Ellos
desconfian de tu germanid8d, tienen
]a impresión de que haces un mal uso
de ella, y tu gloria es para ellos como
una pena ... se creen grandes y magnificas, y consideran con rabia a aquel
que EN EL EXTRANJERO VE Y HON. RA A ALEMANIA; es miserable. No
puedo conciliarme con ellos. Que no
me aman, perfectamente; yo tampoco
los amo y estamos en paz. Tengo mi
germanidad para mí, que se los lleve
el diab}o. Creen que son la Alemania;
LA ALEMANIA SOY YO; AUNQUE ZOZOBREN CUERPOS Y BIENES, ELLA
SE PERPETUA EN 1111. HACED LO
QUE QUERAIS PARA QUITARME LO
QUE ES MIO; a pesar de todo YO LOS
REPRESENTO."
Es este Thomas ll!ann el que nos hahla a través de Goethe con el dolor de
abandonar a los suyos que le condenan y tíene que emigrar a América:
"Ellos desconfían de tu germanidad ..." sin duda Thomas Mano está
hablando de las dificultades entre sus
compatriotas y él mismo. La terquedad de algunos alemanes de querer
convertirlo en Israelita. Luego nos dice: ·"consideran con rabia a aquel que
en el extranjero vé y honra a Alemania". ¿No está hablando de sí mismo?

Lubeck, su ciudad natal

Agrega aún: "Tengo mi germanidad
para mi ... " y confirma aquello que
dice Jaspers: " ... con indiferencia despiadada se proyecta solo sobre si mismo ... "
Sigue el soliloquio Goetbiano: "Cr.een
que son la Alemania; la Alemania soy
yo; aunque zozobran cuerpos y bienes,
eHa se perpetúa en mi ..."
¿Hablada así un judío o un ser que
no sintiera amor por Alemania? Sabe
bien que cuanto él haga será en provecho y para la gloria de su patria.
Cuando hahla de la posibilidad de destrucción total y en la perpetuidad del
espíritu germánico del que él es representante, se refiere sin duda a la fase
mús dura que tuvo que sufrir Alemania pues este libro fué escrito en esa
época y en América del Norte.
En este libro funde la figura trágica de Werther y la del inquieto Fausto, en una sola.
·THO~IAS l\lANN ha . comprendido la
amargura y la soledad de Gocthe por
· Ja ingratitud de sus contemporáneos y
sintiendo su mismo dolor, su propio
drama, nos habla a través de los pensamlentos del gran solitario de Frauenplan . .
Goethe dijo una vez que el verdadero escritor debia buscar Ja fuente de
su inspiración en la realidad y ~n la
,•ida y dar importanci;;t o encontrar
verdadera grandeza en las cosas pequeñas como sucede con la Naturaleza, para llegar a ser ver_daderamente
grande. Thomas ?ilann siempre ha tenido por modeio ·y ha seguido los pasos &lt;le! Gran Pagano.
Hanns Martín Elster nos dice del
gran desterrado:
4
' • •• este poeta ambiciona una sin tesis del arte con la ciencia: tanto en el
fondo como en la forma deben cooperar con todas sus actiYas energías ambas modalidades del humano intelecto. Belleza y Yerdad continúan siendo
Ja doble meta de nuestro escritor."
La iUOIJ.laíía Jlágica es un Ubro que.
ha alcanzado a Thomas Mann el codiciado Premio Xobel. En él, el autor
germano nos muestra una Utopía internacional cultural-cientifica y social,
precursora sin -embargo de ]a terrible

catástrofe que había de acabar para
siempre con la paz y la tranquilidad
europea. La guerra de 1914-18.
En un sanatorio de Davosdorf, un
jesuita judio, Naphta, y un librepensador italiano, Settembrini, (¿Satán?)
se disputan como Dios y el Diablo, un
alma, un joven alemán, Hans Castorp,
uno con sus teorías sobre el orden social establecido, en el que los medios
crueles para sostenerlo son disculpables ante un fin grande, mientras el
segundo habla en nombre de la razón,
de la Libertad y de la Humanidad.
En su Doklor Faustus, se convierte
en el juez inexorable de su pueblo por
su egoísmo y su soberbia. Es la historia de un hombre que impulsado por
el genio creador que lo posee y seducido por las promesas del diablo, se
encierra en un frío aislamiento que lo
empuja por encima de sus semejantes
pero Je precipita en los abismos eternos.
Gerhardt Hauptmann, otro gran escritor alemán con temporáneo decía
en uno de sus libros:
"Cada alemán que se estime como
tal, tiene algo de Fausto. Estamos desengafiados de todas las cosas y por
eso vendemos nuestra alma . al Diablo ..."
Solo que el Diablo ha sido derrotado una y otra vez por las fuerzas que
luchaban en nombre de la Libertad y
de la Humanidad, y Alemani8 ha sido
arrojada de muy alto. En lo sucesivo
los alemanes deberán tener esto como
amarga experiencia y no volverán a
enrolarse en otra sangrienta aventura.
Antes bien, tratarán de conservar lo
que a tan alto precio han reconquistado.
En este libro tan alemán y tan antinazi, así como Goethe buscando una
cualidad en el pueblo alemán tan injusto con él, exclamaba:
"El alemán es va1iente"
surge también en Thomas ~fann el orgullo patriota y nos muestra a su desdichado pueblo tal como es:
"No has ,oído hablar del devenir alem.in siempre errante, perpetuamente
en marcha?
Si tú. quieres, el alemán es el eterno

estudiante, el luchador eterno que se
esfuerza entre }os pueblos ..."
Nunca se ha dirigido al pueblo alemán un elogio más merecido ni con
más acierto. Es precisamente donde
descansa su grandeza, en e} esfuerzo
renovador, en eJ impulso entusiasta,
en la profundidad de su pensamiento
y en ese corazón indómito que nunca
desmaya y que ha 11echo exclamar a
Goethe:
'
"El alemán es valiente"
Si que 1o es. Es admirable que a pesar de haber sido sometido ese pueblo
infatigable a tan duras y dolorosas
pruebas, su fuerza y su fé en el porvenir nunca son destruidas. Es una gran
enseñanza.
Thomas l\Iann lo ha hecho observar
también:
" ... esa fé en el futuro es una de Jas
más hermosas herencias de nuestra
raz.a ..."
Alemal1ia se asemeja al gigante de
los pies de barro de la tradición bíblica. Es lo que ha hecho exclamar al escritor argentino J. L. Borges: "Como
]os hombres, 1os pueblos tienen su des~
tino. Tener todo y perder todo, es común viscisitud de los pueblos. Estar
a punto de tenerlo todo y perderlo todo es el trágico destino alemán."
Es curioso, pero Ja gloria de esos solitarios pensadores ane Jucharon aislados e incomprendidos por Alemania,
es lo que ha he~ho a ese pueblo grande y lo ha redimido.
Thomas
"Mann pertenece a esa estir,
pe de colosos.
Nació en Luhéck- el 6 de Junio de
1875, descendía por su padre, senador
ele }a ciudad, de una vieja familia ele
comerciantes patricios procedentes de
Nuremberg.
Su madre . .Tnlia de Silva-Bruhns,
nacida en Río &lt;le .Taneiro, venía de
una familia medio hindú, medio portuguesa y fué educada precisamente
en Alemania.

La muerte de su padre que causó la
ruina de la Casa l\fann dejó en su alma
profunda huella que ha dejado revelar
en la epopeya de Los B11ddenbrook",
donde pinta la gloria y el ocaso de una
familia señorial.
Sus estudios, sus viajes, la influencia de los viejos l\faestros alemanes,
el poderío y esplendor del Imperio
Alemán y su estruendoso derrumbe
reflejados en sus admirables obras están allí dando testimonio de nuestra
época sangrienta, para los siglos venideros.
Tanto él como su hermano mayor,
Heinrich, se aventuraron en la azarosa politica de su país, y mientras Thomas defendía la causa del Imperio,
Heínrich arrastrado por la era revolucionaria se unía a los partidarios de
la Democracia.
La caída del régimen imperialista
hizo a Thomas Mann abrazar el partido que tanto había combatido, y fué
su lealtad a esta doctrina lo que le costó el destierro de su patria por el régimen finalmente triunfante.
Mann ha caído en la obsesión de su
origen. Parece derivar de la mezcla
de razas, de la cruza de sangre nórdica y meridional, el valor de su genio.
Al revés de sus compatriotas que
tanto temen la mezcla de razas y creen
ver un judío en cada esquina, él mismo alardea de no pertenecer a una raza pura tan cacareada y tan falsa.
"Quiero representar la esencia de
toda loca aventura espiritual y la pasión por la creación artística, pues
por algo provengo del Sur.
Y quiero representar la cordialidad
y el calor del hogar y el sentimiento
tranquilo de la sincera humanidad,
pnesto que también provengo del Norte."
Queremos cerrar con estas admira~
bles palabras suyas este opúsculo en
el que nos hemos atrevido a mirarle
de cerca.

En su Doktor Faustus se convierte en el jue.: inexorable de su pueblo.

Pág. 4

Pág. 5

I

�SlíUllL71OlflUIM\ llNlFllNlllíUIS IESlt NlJIM\IElflUlS
-e

Dr. Daniel l\fJR

ON el consiguiente asombro de
nuestra parte, se nos informa que

en cierto plantel escolar oficial,

se prohibió un tema de literatura basado en la obra del padre jesuíta, José
Francisco de Isla, "Historia del famoso predicador fray Gerundio de Cam-

pazas, alias Zotes". ¿Razones para tan
peregrina prohibición? Que dicho li-

bro atenta contra la ortodoxia religiosa. Deprime el ánimo ignorancia tal,
porque no se puede emitir juicios si se
desconoce la época y el medio ambiente en que un escritor y su obra se
desarrollaron. El P. Isla pertenecía a
un grupo de reformadores e intelec-

tuales que se propusieron sanear una
etapa cursi y artificial en la poesía,
drama y oratoria. Contra la última se
pronunció el P. Isla, de la misma ma-

nera que Forner, Luzán y otros, arremetieron contra una falsa poética. .
El gongorismo y el conceptismo, no
habian quedado encerrados en los libros; habian trascendido al púlpito, y
toda una legión de oradores culteranos, ocupaba a diario lá cátedra sagrada. Se había ya protestado contra
la extravagancia del gongorismo ora•
torio, igual que dos siglos antes contra las extravagancias de los libros de
' caballerías, mas los resultados obteni•
dos eran desalentadores. Para acabar
con los libros de caballerías, hubo que
esperar un genio satírico, Cervantes;
lo mismo hubo que esperar en el siglo
XVIII a otro escritor satírico y de vena cervantina para acabar con el gongorismo y conceptismo oratorios. Conviene que la comparación no sea mal
interpretada. Cervantes y "D. Qnijote" fueron los modelos del P. Isla para
su "Fray Gerundio", pero el P. Isla no
es más que un pálido reflejo de Cervantes, y la "Historia de Fray Gerundio" un débil remedo de "D. Quijote".
Lo de menos en 11 D. Quijote" es la sátira contra los libros de caballerías;
en cambioi la sátira contra los predi-

Don Luis de Góngora y Argote

cadores gongoristas, su efü1cación y
sus maneras, es lo esencial en la obra
del P. Isla. "D. Quijote" supera su fin;
"Fray Gerundio" cumple su fin. Fin
que como dice sn autor, no es "ridiculizar la predicación evangélica, sino a
los predicadores que no sólo hacen ridícula, sino profana, sacrílega, escan-

dalosa y chocarrera; de modo que en
Jugar de ser predicación evangélica,
es una charlataneria pantomímica, teatral, fantástica, y muchas veces bufonesca".
Es, pues, la obra del P. Isla toda una
sátira literaria contra la falsa oratoria
y, porqué no decirlo, contra gran par-

te de la educación de su siglo . Su personaje tiene su cabeza llena de ·absurdas enseñanzas y lecltU"as, y hombre
apenas salido de su aldea, se convierte
en un desfacedor de entuertos del púlpito, elaborando y lanzando discurso
tras discurso, todos grotescos y extravagantes, no en cuanto a su contenido,
a su doctrina, sino en cuanto a su forma. Además, corno novela es francamente entretenida, ya que posee gracia e ironía. Tal vez su único defecto
sea su desmesurada extensión, si bien
al comienzo de su libro tercero, nos
advierte: "Si mis lectores se cansaran
antes, eso no debe ser de mi cuenta.
¿Quítoles yo, por ventura, que cierren
el libro cuando les diere la gana y se
echen a dormir hasta que despierten,
con lo cual no sólo dividirán, sino que
podrán hacer jigote los capítulos y los
libros siempre y cuando les pareciere
puesto en razón?" "La Historia del
famoso predicador fray Gerundio de
Campazas, alias Zotes", es la mejor novela española del siglo XVIII. Podrá
carecer de una intriga elaborada, pero
su contenido no atenta contra la ortodoxia religiosa. Como dice Antonio
Machado: "hay que tener los ojos muy
abiertos para ver las cosas corno son;
aun más abiertos para ver las otras de
lo que son; más abiertos todavía para
verlas mejores de lo que son." No es
prudente, pedagógicamente hablando,
eliminar nada sin haberlo penetrado a
fondo, pues se corre el peligro de caer
en un conservadorismo pernicioso, a
la manera de aquel sarnoso que se em~
. perraba en conservar, no la salud, sino la sarna. Es preciso decir a nuestros alumnos, revelarles, todo el radio
de su posible actividad pensante, toda
la enorme zona de su espíritu que
puede ser iluminada y, por ende, obscurecida; ensellarles a repensar lo
pensado, a clesaber lo sabido y a dudar de su propia duda, pon¡ue es el
único modo de comenzar a creer en
algo.

UlNIIVElflSlllDAlD lDIE NUllEVO lLEON
JULIO
Del lunes 4 al viernes 8
PROBLEMAS FILOSOFICOS DE LA
NUEVA ESPAÑA.- Profesor Extraordinario, Doctor José María Gallegos y
Rocafull. 5 conferencias, de las 21 a
las 22 horas.
Del lunes 11 al viernes 15
UNA FILOSOFIA DE LA HISTORIA
DE l\fEXICO.-Profesor extraordinario Edmundo O'Gorman. 5 conferencias, de las 21 a las 22 horas.
Del lunes 18 al viernes 22
EL PENSAMIENTO MODERNO EN
LA NUEVA ESPAÑA.-Profesor extraordinario, Doctor José Gaos. 5 conferencias, de las 21 a las 22 horas.
Sábado 23
ALFONSO REYES Y LA FILOSOFIA
DE LA LITERATURA.-Profesor extraordinario, Doctor José Gaos. Una
conferencia, a las 11 horas.
Del lunes 25 al viernes 29
INTERPRETACION HISTORICA Y
SOCIAL DE MEXICO.-Profesor extraordinario, Licenciado Carlos M.
!barra. 5 conferencias, de las 21 a las
22 horas.

ESCUELA DE VERANO
X ANUALIDAD
Jubileo de Alfonso' Reyes
CURRICULA
AGOSTO

nario, señor José Luis 'Martinez. Una
conferencia, de las 21 a las 22 horas.

CICLO ALFONSINO
Del lunes lo. al viernes 5 de agosto
Lunes lo.: LAS ARMAS EN LA POESIA DE ALFONSO REYES. Profesor
extraordinario, Licenciado Manuel
Calvillo. Una conferencia, a las 21 horas.

Viernes 5: ALFOXSO REYES Y SU
IDEA DE LA HISTORIA. Profesor extraordinarioi Licenciado Alfonso Rangel Guerra, de la Universidad de Nuevo León. Una conferencia, de las 21 a
las 22 horas.
Del lunes 8 al viernes 12

Martes 2: LA GEXERACION DE ALFONSO REYES. Profesor extraordina:
rio, Licenciado Jase Alvarado. Una
conferencia, a las 21 horas.

LA FILOSOFIA DE LA INDEPENDENCIA DE l\lEXICO. Profesor extraordinario, Doctor Luis Villoro. 5 conferencias, de las 21 a las 22 horas.

Miércoles 3: IFIGENIA O LA LIBERTAD. Profesor extraordinario, señor
Octavio Paz. Una conferencia, de las
21 a las 22 horas.

Del lunes 15 al viernes 19

Jueves 4: OBRA LITERARIA DE
ALFONSO REYES. Profesor extraordi-

UN SIGLO DE PSICOGElíESIS DE
LA CONCIENCIA NACIONAL. Profesor extraordinario, Doctor Jorge Ca~
rrión. 5 conferencias, de las 21 a las
22 horas.

POE~IA NUEVO, por A. Cardona Peña. Cuadernos Americanos ::Mexicanos. 1955.
Corno el lapidario de diamantes que
al alcanzar la madurez en el dominio
de su oficio - plenitud moza, anunciadora de más abundantes cosechascambiara el cristal de roca y las piedras preciosas, por el guijarro del ca~
mino, así se presenta Alfredo Cardona Peña en su último y silenciado
"Poema Nuevo".
Con un lema de Virgilio en los Jahios - "Mira cómo todo se alegra por
el siglo que ha de venir"- abre Cardona Peña su libro para contarnos,
con la voz firme del profeta, cómo
abandonó la contemplación del lirio,
para enfrentarse a la imagen de ]as
botas rotas bajo la lluvia.

mejores cristal es, el poeta dibuja ahora, en el aire, con el fuego de la palabra, su credo de hombre que confia en
el pueblo y en el mallana.
Declara que su 1Jnmdo es ya otro y
se llama "Tierra-de-Todosii ... el peque1ío, el infinito mundo del hacedo1·
de esfuer=os, confía en el pueblo, de
quien ama su bondad de llama y teje
una cbrona de laurel para los- oficios
humildes, pues, para él, los tejedores
de sillas igualan en Sil labor las vidrie-·
l'QS góticas.
Fustiga a los que hablan del dolor
en un banquete y de poesía en una
conferencia ..• pero son incapaces de
• * *
abandonar sus tiel'ras y bajar a la plaPrimero, en una música antigua que :a donde escribe la vida" y señala,
suena a flauta y a rabel, cuenta gozo- después, .que el poeta está obligado a
so sus faenas del pasado:
acercarse a la Yida con palabras nue"Hace mucha que cuido lucel'O, mon- vas:
"Si ayer canté los élitros nupciales,
to jardin y vigila fantasma, todo go~
zoso de luz, y campana, sin regatear los jal'dines amados y los lirios, escucho alwra en la vudad un viento que
vacación al empeño".
me va murmul'ando, enajenado: ... ,
Pero es el caso que mientras cuida- Cristo de manos aptas, es el pueblo .. .
ha el huerto perfumado, vino la torArrepentido de haber · escrito con
menta Y se. fue ]a cosecha, como él .,... frialdad ardiente, anuncia el cambio
mismo contritamente reconoce ... "por de ]as coronasi por la lanza, las sandaatender a la flor minuciosa".
lias por las botas del monte y promeComprendiendo entonces que "los· te olvidar el ocio cuando el pueblo lladias no está1z para juegos" , tira e] ra- me.
bel, afila la espada Y se lanza a si misPor supuesto, no es la confesión ni
mo el anatema:
la promesa Jo que importan en e] Poema ~u evo de Cardona Peña: es el poe"Como un erial amanezca mi boca,
ma en si mismo, la boda del verso con
si oll'a no tiene regalo de panes, y se
el hombre que destapa caños y abre
me quemen las cinco vocales, junto a
los surcos para la buena semilla.
.fa inútil pol'ción de la rosa".
Al proclamarse poeta de su tiempo
Y confesando, en un arranque de a quien los empleos o los 1Jisas no amarebeldía, que ya no estú para desper- rran, Cardona Peña imprime un acendiciar en 1a filigrana, el arrebato de Ja to 1Hie,·o, más vigoroso, más viril, con
pasión que las cosas de este estreme• mús temblor de llama y furia de temcedor siglo despiertan, entona, con pestad, a la forma perfecta de su verso.
Antonio HODRIGUEZ.
acento grave, la nueva c3nción.

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r,_...,,.,.;;.,

""-~ . · ~
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~

Del lunes 22 al sábado 27
LA PROSA MEXICANA DEL SIGLO

XX. Profesor extraordinario, señor
Emrnanuel Carba11o. 6 conferencias
de las 21 a las 22 horas, excepto la deÍ
sábado, que serú de las 11 a las 12 horas.
DOS C URSOS ESPECIALES EN LA
FACULTAD DE FILOSOFIA, CIENCIAS Y LETRAS DE LA
UNIVERSIDAD

-I Del 11 al 15 de Julio
GONGORA Y SU FABULA DE POLIFEl\1O Y GALATEA. Profesor extraordinario, Doctor José Luis Medrana. 5
conferencias, de las 20 a las 21 horas.

-IIDel lunes 8 al viernes 19 de agosto
CURSO INTENSIVO DE LENGUA Y
LITERATURA LATINAS.-Profesor
extraordinario, Doctor Agustín l\Iil1ares Cario. 20 lecciones, durante los
diez días hábiles de las dos semanas,
una de Lengua y la otra de Literatura,
de las 18 a las 20 horas.

ll l lB lfl O S

Nunca fue Cardona Peña de los poetas que se contentan con la idea justa
o el tema bien escogido. Jamús ha ig
norado él qne el pensamiento sin forma poética, expresado con simple precisión y lógica, podrá ser ensayo filosófico, pero nunca poesía.
Tampoco, claro está, ha creído en el
embuste inventado por Mallarmé que
los poemas se hacen exclusivamente
con palabras y no con ideas. La palabra sin el concepto a que está asociada, seria una articulación de sonidos
muy pobre, facilmente superada por
la mllsica del viento, o de los pájaros.
i\Ias, sin creer en las mentiras de
los puristas, pues siempre ha cantado
al hombre y a su medio - ahi están
sus meditadas "Lecturas" o el nítido y
ancho uvalle de México"-, Cardona
.Peña ha consagrado bastantes desvelos a la tarea del orfebre.
Sin perder el respeto a la forma,
pues los buenos vinos requieren los

"PABLO NEHUDA Y OTHOS ENSAYOS", por A.. Cardona Pciia. Ecl. de
An'ilrca. :\léxico, 1955.
Jlubricado por la inteligencia y la
emoción poética (le Alfretlo Cardona
Peña, ha sido editada en la colección
Studium el libro Pablo Xeruda y otros
ensayos.
Libro ameno y de hondo pensamiento, ele frases ncertadas y completas, sin
pedantcria ni · ostcnlflción. Es, en si
mismo, una fuente de poesía que se
derrama sobre el alma de las cosas y
de los hombres, bañando la extensión
emocional del lector.
No se puede escribir lo que Cardona
Peña ha escrito, si allcmús de escritor
no se es también un poeta. En el ensayo sobre Pablo Neruda, él nos traza el
itinerario más veraz y completo para
llegar a la comprensión total de la obra
del gran poeta de América, que ha regaJado a nuestros pueblos un monumento de poesía, hermoso por humano, por valiente y por profundo.
Cuando las palabras de Neruda se
entrelazan con las observaciones ele
Cardona Pella, el ciclo del poeta to! al y prometéico que es Pablo se hace
mús luminoso. Esas observaciones destilan sutilezas y forman también ramos de protesta Yehemente contra la
crítica de salón y la tendenciosa malicia de los "gallos de hojaJata'' que
quieren oscurecer con su aleteo la pura luminosidad del chileno.
Lago tranc¡uilo y mar.enfurecido, silenciosos valles, rios caudalosos y profundos abismos: todo eso está en la
geogra(ía poética de Pablo Nerucla.
Por 1os caminos de su sangre, llega a
tocar el corazón del pueblo y le entre·
ga su obra 1 que ést e recoge y comprende, nutriéndose de tierra y aguas marinas.
Cardona Pe1la nos da en este ensayo
toda la sa,,ia que guarda el {irbol poético de ¡\eruda; jardinero de sn poe-

bueno sembrador de poemas en el mar
v en la tierra, como un hacedor de
Poemas -látigos que fustigani llevando siempre consigo a un Cristo invisi~
ble que acompaña su figura de asceta
castellano. Por donde pasa deja inquietudes, por el camino ;de su nom•
bre riega el polvo y la 'lágrill)a de su
poesía.
José Moreno Villa aparece en este
libro con su verso de manso fluir, que
bajo el cielo de Espalla y ~mérica diera Jegitimo realce a su ,·ida, ya apagada en estos días. Vida ejemplar Y clara, siempre al servicio de la cultura.
Cardona Pella desentrafia el' mensaje

COLECCION STUDIUH-7

PABLO NERUDA
Y OTROS ENSAYOS
ALFREDO CARDONA PEIÍIA

(dibu¡o de Mr,rcno YiUa)

sia, nos señala la flor que aroma y la
espina que hiere; sabe a donde está la
sed y e] agua, el descanso y la lucha,
la denuncia directa como una flecha
araucana, y la profccia que cubre la
tierra habitada por el hombre.
El Canto Genel'al se sostiene en su
mundo de creación, con los pies muy
hincados en la tier.ra; es vigía y raíz
de futuros.
Con maestría de guía poético, Cardona Peña nos condllce por los senderds del poema y nos lleva desde su
ge\stación hasta su nacimiento en la
ciudad de. México. Asidos a su palabra, él nos descubre el cielo y la estrella de gracia que conslituia ver a Neruda trabajar su talla graníticai su
Canto General.
Lo que hace Cardona Peña es desentraiiar, valorizar el poema, acercarlo
más a la comprensión del pueblo, y
quizá por eso su trabajo sea tan valioso como el poema mismo, porque nos
hace olvidar su celeste origen y oírlo
conversar junto a nosotros, al lado del
fuego campesino.
En los comentarios de Cardona Pei'ía, el poema se manifiesta tal como es,
desde su origen hasta que el autor lo
entrega a nuestra América, volcando
en él su ternura y su rebeldia, su cuerpazo de "tapir dormido" en los bosques de nuestras lierras. Dormido y a
la ycz vigilante al mús sutil ruido entre las horas.
De este penacho de sugerencias, pasamos a la sombra de ese gran humanista ele América, de ese "americano
universal" que es don Alfonso Reyes,
dibujado por Cardona Peña, indagado,
comprendido y traspasado por su palabra ele magia. Nos presenta al Reyes
íntegro, cabal en su sabid~ria y humildad, creador de lo más selecto que
América tiene en el ensayo, que es reYivir lo antiguo y lo moderno, y renovar la tierra toda, la mexicana y la del
mundo. Nos acercamos dev.otos al lado del maestro, guiados por las silabas
aladas Ue Cardona Pella, y comprendemos su sabiduría, su obra imperecedera de mexicano auténtico y americano universal.
Pero he aquí que ]legamos al recuerdo del santo de la poesia americana, a
don Enrique González ~Iartinez, a su
la.do, para gustar de su ·presencia y , 1 er
al joven y viejo poeta siempre renovado en Ja obra inmortal, Sufrir las
angustias de su pueblo y de todos ]os
pueblos de la tierra. En las noches
misteriosas del valle de Anáhuac, nos
imaginamos al Buho junto a a su tumbai mientras un cisne agoniza entre
las estrellas del cielo transparente.
Ya vamos entrando a otra región de
maravilla, y al volcar una página nos
encontramos el camino que es caminante a la vez, a León Felipe hermano
de Jonás, el bíblico profeta. Cardona
Peña nos lo descubre como un dios

por
ALFREDO CARDONA PERA

EDICIONES DE ANDREA
MEXICO, 195:&gt;

de :\foreno Villa, y esto nos hace acercarnos a su obra con cariño y entusiasmo. Porque estos ensayos de Car•
dona Peña constituyen un Jibro que
lanza acertadas sugerencias, que saca
a la luz olvidadas estrellas y soles que
pasan desapercibidos a la sensibilidad
corriente, mostrando al creador
- hombre y poeta- en plena conjunción artistica y humana.
:Magistralmente labrada sobre una
nube, se destaca la alta figura de Jorge Guillén, el autor de Cántico, libr~
que como dice Cardona Peña, tiene
una redondez de círculo. Y eso es
efectivamente la obra poética de GuiIlén: un circulo cerrado en sí mismo,
aunque sin el hermetismo que le han
querido impugnar. Poesía sin fronda,
personal y eterna.
Desde su sencillez de agua escondida, nos conduce Cardona Peña a la
mesa imaginaria, en que se encuentra
Pedro Garfias diciendo su poesía entre copas de estrellas. La pluma de
Cardona nos ·esboza, bajo sombr;ls nocturnasi al poeta que Jleva su verso a
flor de labio y entre las nostalgias de
su patria lejana y mártir, va deshojando sus libros -rumores de su almaen los empañados espejos de las noches de México. Es su poesía un haz
de espigas nocturnas diseminadas en
islas y territorios de tierra firme.
Y a· este "serafin de la sombra", que
baja a los infiernos, sube a 1os cielos,
cultiva el fuego de los astros y apacienta palabras, hay que quererlo, como pide Cardona Pella a todos los que
han tenido la dicha de compartir el
vino y el pan de su amistad, esa amistad de Pedro Garfias que yo tengo.
Aquí termina su libro Alfredo Cardona Pella. Llenos de nosta]gia cerramos las páginas densas de conceptos
enjundiosos, de líricas islas rodeadas
de silabas y de nombres amados. Es
este un libro que emociona y encanta,
y a él volveremos por la calidad de su
prosa, porque en él están presentes
altos ejemplos y porque en todas sus
páginas ronda la poesía como un fantasma sin fatiga.
Arturo ECHEVERRIA LORA
Pasa a la Pág. 8

Pág. 7

Pág. 6

�JOSE MOREN□, VILLA
1

.

;

•

r

El · día veinticinco del pasado
mes d&amp;..abril murió en la ciudad de
México José Moreno Villa, distin•
guido escritor, pintor, poeta y crí•
tico de arte español, asimilado a la
cultura mexicana desde el año de
1937 en que llegó a nuestro país, y
en cuyo ambiente se significó siem•
pre por su incansable actividad in•
telectual y su fecunda labor crea•
dora.
Entre los libros más importan•
tes que escribió en México, figuran
La escultura colonial mexicana, te•
ma poco tratado por nuestros estu•
diosos; Lo mexicano, que contiene
interesantes ensayos sobre diversos
aspectos del arte nacional, Y. Cornucopia de México, libro en el
que figura la visión de un español sobre nuestros hombres y
nuestras cosas.
De su obra poética entresacamos el poema que aquí se pu•
blica.

ILIEIDAID
jSolo! jLa soledad! Luego lo supe:
el mundo lleno de varones solos.
j Los solitarios que caminan juntos,
solos también los apiñados troncos

de la selva! jQué sola compañía!
En el concierto de los cien millones
de vástagos frondosos, ¿hay una asta
que desinteresadamente obre?
·
En la región estaba sola el alma.
No hay que esperar socorro del hermano;
suspenso estoy en el vacío y tengo
para asirme que asirme a los espacios.
Esa leona de la fuerte garra,
o ese bisonte de acerado cuerno, '
una apacible tarde el estío
desgarrarán tu adolescente cuerpo.
Nadie saldrá por tu defensa en liza;
nadie la compasión ejecutando
pondrá sobre tu herida dolorosa
la caridad bendita de su mano.
¡Solo! Ya sabes, un gentío y solo,
solo para el dolor o la alegría.
Si algún hermano te echa el brazo, teme;
teme: su gesto es solo de codicia.
Hay que hacer la corteza para entonces
resbaladiza concha de galápago.
Robustecer debemos el vestido
porque la muerte es hija de lo blando.

Solo en la selva del dolor estoy
es_perando la hora del anillo,
del anillo nupcial que me desposa
con el amor que es de la lucha el hijo.
Solo en la selva del dolor estoy.
Ya tengo brazos en el firmamento.
¡Ya mi raíz parece que ha llegado
a la región del sacrosanto juego!

Pág. 8

IL 1 1B R O S

p..

Sigue de la Pág. 7
"SK\1BLANZAS MEXICANAS", por José Cardona Peña. Ediciones Libro:\Iex. México, 1955.
l:na semblanza es un retrato YiYO,
animado por la palabra y la imagen.
Mueve el interés del lector que reconoce en su imaginación el carácter de la
persona retratada en, sus aspectos y
actividades peculiares. Cardona Peña
nos ofrece en este libro 29 semblanzas
de escritores y artistas mexicanos en
las que señala con una fina y original
técnica las particularidades de cada
persona. Nos cautiva su frase alada,
su inesperada imagen, su positiva y
sutil ironía, su gracioso movimiento
mental. Estarnos frente a un poeta que
nos descubre su robusta cultura en el
atisbo con que penetra al espíritu de
cada personaje.
Como los retratos pictóricos van
surgiendo estas semblanzas de Cardona Peña: líneas identificadoras sobre
pi anos de color en aquéllos; limpias
imágenes secundadas por rotundos
golpes de palabra en éstas, que construyen en nuestra mente la clara idea
de la compleja espiritualidad. En la
pintura surge aguí y allá un rasgo de
índole personal que con inusitado vigor levanta la visión para reconocer al
personaje; en el poema, algunos versos tienen mayor fuerza para aclarar
enigmas interiores o complacer un
sentimiento íntimo; y en estas semblanzas, como en las pinturas y en los
poemas, el magnífico escritor que es
Cardona Peña se ·vale de la imagen,
del diálogo o el relato, para revelar
una curiosa característica de la persona retratada. Y lo hace con gracia y
donaire, con destreza de escritor que
ha discurrido ya por muchos caminos
y que tiene grandes e inagotables resenas humanas para dar idea del ambiente en que· se mueve y la actividad
que desarrolla el individuo objeto de
su atención.
Cardona Peña conversa con el lector, le transmite sus propias emociones, sus impr~iones inolvidables, los
conocimientos que se le han quedado
en el alma inmarchitos, vivientes, frescos. Es, también en la prosa, un poeta capaz de fijar la metáfora instantánea, lúcida, como perdida en el acervo
de juicios y representaciones. A Fanny
Anitúa la llama "ahijada de los pájaros"; a Matía Asúnsolo la contempla ·
bajando "unas escalinatas, envuelta en
luces y sombras que le dan un aspecto
maravilloso; parece una de esas presencias que salen de los sueños ...";
ye al Dr. Atl "poniéndole trampas a la
luz"; con Frida Kahlo se vuelve dramático, vibra y se identifica con su
dolor, ve en esta mujer maravillosa, a
"una madre frustrada", "una mujer
--dice- con el cuerpo atravesado por
alfileres como una maler dolorosa conservada en sus siete puñales". No cabe duda, Cardona Peña es un alma de
luz, una llama viva y crepit"ante: fulgor de inteligencia, calor que brota de
la entraña cordial.
Hav en este interesante libro otras
semblanzas bellamente escritas en las
que el lector descubrirá cosas poco
conocidas de la cultura mexicana y de
los hombres qne se preocupan por su
esplendor. Leed ese prodigio de retrato moral y físico del pintor Francisco Goitia, "el indio humillado", ese
modestísimo pintor que va por la vida
"creando una de las obras más profundas, más trágicas y más universales de
nuestro tiempo, sin ruido, calladamente, como se hacen los niños y los
poemas, como nace el llanto y se manifiestan los ' prodigios de la naturaleza". Leed esa preciosa carta a Antonio Acevedo Esrobedo, escrita "a lomo de pluma", en la que este caballe-

¡,:·· .

} i)~i;:~-

~·\J
·:~i;

ro de la cultura se cÍ-edara "prfvinc(~no de piel adentro'.': cuyas bri'sas juegan entre las arboledas de la prosa.
El escritor habla con su compañero de
oficio, recuerda su entrañada nostalgia que lo ha "torturado ahora en que
he terminado la lectura de tu libro
quedo con los recuerdos humedecidos
en silencio, como esos viejos filtros
de piedra, obispales y cachazudos que
todavía existen en algunas casonas
perdidas." Leed la semblanza de Salvador Toscano, "ingeniero y poeta de
la realidad ... patriarca del cine mexicano" que fijó en las tersas láminas
de celuloide las más dramáticas escenas de la Revolución Mexicana, con
las que se formó "el documental más
extraordinario de 1 mundo, titulado
Memorias de un mexicano, y que Cardona Peña quisiera proyectar para el
pueblo "en mitad de la Plaza de la
Constitución, la noche del 15 de septiembre, tan llena de campanas y clarines ... en una gran pantalla puesta
sobre el frontispicio de la Catedral,
después de la ceremonia del grito ..."
O leed, en fin, el retrato de Alfonso
:\1éndez Planearle, "siervo de Dios, latinista sabio, crítico y humanista de
luciente cultura." Sentiréis un aliento
poderoso que irriga las más secretas
grutas del espíritu; oiréis una oculta
voz que al resonar con acento vario y
personal, os entregará un mensaje cordial, humano y lleno de amor a lo bello y noble que hay en la vida.

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i- ■l-1

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AU'JU!!IJO CAlll)()NA n.'44.

Semblanzas Mexican~'
A JlTIS'l' "8 \' t:1H;111Tl),l tl:~
llt:I, M.f:XlCO A(' Tl'AI,

Y ahora que el hombre de México
con frecuencia pierde de vista aquello
que es, en verdad, un alimento espiritual insustituible sólo por alcanzar
frutos sin miga ni esencia; ahora que
se glorifica a quienes no tienen en sí
más que atributos efímeros y valores
ficticios, antes que a los hombres que
han surcado la vida y han encontrado
una eficaz respuesta a sus afanes, cobra mayor valor este libro de Cardona
Peña, en el que con tan precisas formas expresivas y con tan cordiales y
certeras ideas, hace prevalecer los valores del espíritu por encima de las
mezquindades de la vida y da a conocer inquietudes que amplifican la vía
que encontrarán las nuevas generaciones para descubrir y fortalecer su
misión sobre la tierra.
Por tanto, creemos que esta obra de
Cardona Peña habrá de despertar una
entusiasta acogida en los estudiosos de
las letras hispanoamericanas que, en
cada una de sus páginas, encontrarán
momentos lúcidos vividos por quienes
libran de modo fecundo la batalla de
la inteligencia.
Alfonso REYES A.

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Año XII No. 7 Julio de 1955

D. A. S. U.

BOLETIN MENSUAL
.DE LA UNIVERSIDAD
DE NUEVO LEON

BRE

EVED

Alfredo CARDONA PE~A

rial, pocos a la poesía, nadie a estos abigarrado, concentrado, ' soez, purulugares sombríos donde el lenguaje lento, siempre fuerte, siempre entre
manejado por el genio, resplandece Bosco y Goya, de las jácaras y romancomo las estalactitas en una caverna. ces". Dámaso afirma que ese inmenso
Dámaso Alonso, en su eminente traba- y revuelto mundo está hecho "de figujo sobre el polígrafo, nos da la noti- ras de titerero, donde nada se entiencia de que el señor Manuel Muñoz Cor- de si no se escudriña hasta el último
tés ha estudiado ya algunos aspectos pormenor".
Y prefiere investigar, en Quevedo,
estilisticos de- jácaras y romances en
la
tradición del verso italiano ...
una obra que saldrá pronto en Madrid,
En desórden, sin método, hemos
si es que no ha salido cuando escribimos estas lineas. Es precisamente Dá- apuntado algunas voces usadas en los
maso Alonso, tan pulcro, tan fino, el romances y jácaras, que prueban la
que ha huido de este ruedo popular, categoría de millonario del lenguaje
importantísimo en la poesía de Que- que es Quevedo.
Voces de germanía: guro (policía);
vedo. Al tratar sobre la poesía burlesPero hay un Quevedo no aristocrá- sobre los romances de don Francisco. ca y la creación literaria, advierte: godeñas (ricas, principales); iza (ratico ni minoritario, sino popular, co- Todos se van a la novela y al memo- "No nos vamos a meter en el mundo mera) ; fuñar (revolver pendencias) ;
bederre (verdugo): ''hizo el bederre
lectivo: el Quevedo de tierra y pueblo
bailar".. : .; calcorro (zapato); manque empedró su estilo con las voces de
fla (mujer de trato ilícito); cormar
la calle. El misticismo y la picaresca,
(sinónimo de cepo).
como dualismo central español, aquí
Voces arábigas: jarifa (vistoso, comencuentra su fenómeno mayor, su alpuesto,
"catrin", y más de nuestros
tar de los reyes. Para mi gusto, son los
días, "pachuco"); jiferadas (cuchiromances, las jácaras y los b!]iles en
lladas) ; badeas (personas flojas) : "así
donde resplandecen con mayor intenhagan sus oficios/este agosto las basidad estos valores populares de Quedeas" ... ~ alifafes (achaques pasajeros
vedo. En sus novelas satíricas, como
o leves, es voz que usan los estilos
la famosa "Vida del Buscón don Pacontemporáneos) ; alcominías, por alblos", hay, es cierto, gran acopio de
comanías (alcahueterías), 'mandó las
energías de expresión creadas por el
alcominías/que gustaba su apellido";
pueblo; lo mismo en "La hora de tojábega
(embarcación pesquera) , "en
dos", su obra cumbre, la cúpula de su
la
jábega
se ocupan/ bergantes menos
estilo. Mas lo curioso es que en los
rollizos".
poemillas callejeros también llega a la
Voces portuguesas: tronga (mancecumbre.
ba,
dama).
¿ Quién es este monstruo, que escriVoces
arcaicas: argén (dinero); tibiendo sobre San Pablo usa las plumas
nelo
(jarro
del que se llenan los vasos
de los ángeles, y reproduciendo el hacon vino. Usada por nuestros estilisbla común se convierte en un taquítas. También significa "comedor de
grafo de la grosería?
la servidumbre"); vendeja (venta púEn Quevedo están presentes el panblica y en común como en feria).
tano y la estrella, el cerdo y el querube, y ambos conceptos lo unifican, lo
universalizan.
* * *
Vayamos por el enredijo violento
Dice Quevedo, en el romance LXVI:
del Quevedo de las tabernas, entremos
en sus casas de citas, riñamos con sus
Por Da/ne me tuvo el sol,
alcahuetas. ¡Qué mundo de voces vipues se andaba tras mi jeta,
vas, tremendas! ¡Qué universo del lenretozándome de llamas,
guaje figurado! Las figuras de pensarequebrándome de hoguera.
miento - ironias, reticencias, paradojas, etc.- están empleadas con tal beLa figura tiene tal sello propio, que
lleza, que si tuviéramos retóricos pase le reconoce la paternidad a leguas.
ra escuela más avisados, desapareceEl hipérbole es el andamio que sostierían para siempre los ejemplos mal
ne su pluma, el trampolín desde donescogidos, y apareceria este mar de
de se lanza al imperio de la gracia. En
iluminaciones. Elijamos, al azar de los
los CXI romances coleccionados por
ojos, esta perífrasis de la jácara XI:
Astrana Mario no hay uno solo en donCuando el dios calentador,
de la travesura hiperbólica no diga lo
Bal'barroja de epiciclos,
suyo. Es famosa aquella alusión a la
en la contera del mundo
fría cárcel donde lo ha encerrado la
se está haciendo mortecino ...
envidia del Conde-Duque de Olivares,
cárcel que por fría compara con NoCon todo, no hay un estudio definiruega:
Don Francisco de Quevedo y Villegas
tivo, desde el punto de vista analítico,

L ttpríncipe de la poligrafía", como le llama Luis Astrana
Mctrín, su biógrafo emérito, es al parecer inacabable. La
frase de Gracián, tttodos te conozcan, ninguno te abarque", puede aplicársele con justicia. Búsquesele como teólogo, y los Jerónimos enmudecerán; como traductor, y los más
insignes lingüistas le verán señorear. Lo mismo como filósofo y
como poeta. En filosofía no fue don Francisco una mente técnica, ni llegó a construir-terminologías: echó la sonda al tiempo, y
comentó los actos de los hombres encumbrados. Como poeta
produjo asombros de concentración verbal, deliquios amorosos y
macabras sonrisas a la fugacidad de las cosas, con su poquito de
Montaigne, a quien él llamaba ''el señor de Montaña". No hay
disciplina escrita en donde no haya paseado su genio •.

E

�Zampuzado en un banasto
me tiene su majestad,
en un callejón Noruega
aprendiendo a gavilán ...
Vuelve don Francisco en sus romances, siempre en tono de furiosa exageración, a su "don Pablos", y sobre todo a "Las necedades y locuras de Orlando el enamorado", poema este último donde llega a extremas posibilidades de riqueza idiomática. Su novela
más conocida, la del "Buscón", está
presente en este fragmento del romance XV:
pnes ibm,, de pura hambre,
con telarañas las tripas

y con polvo los gaznates.
Los gigantes que aparecen en el "Orlando" son evocados en el mismo romance:
tu pelo; el bosque del Pardo,
donde es preciso que pasten
piojos como jabalíes
y liendres como elefantes.
Y en el romance XXV, hablando' de
Diógenes, dice que tenia:
en el color y en lo yerto
juntos erizo y castaña.

• • •
Idiomáticamente, pocos criticas han
ahondado en las XVI jácaras de Francisco dC Quevedo. Breve e intensa colección de versos, los más frescos y
desenfadados, quizá, de toda su obra
festiva. Porque si los sonetos y poemas burlescos aventajan a éstos en estructura, mérito interno y mordacidad, las jácaras son el testimonio más
elocuente del Quevedo ¡¡opular, de ese
Quevedo de barrio nocturno, taberna
y prostíbulo, tan maravi11oso como el
Quevedo ascético:
Allí estaba la Garulla,
la Gangosa y la Peral,
la Plaga y otras señorns
de hedionda honestidad.
(Jácara VII).
No nos escandalic«;mos, que ya lo
dijo el Ingenio, hablando de si: "dióme el Escorpión su lengua" . También
le dió su lengua el ruiseñor, y la ternura el pueblo, cuando dice:
Soy ovejila del agua
que me llaman con silbar.
(Júcara V).
Y también:
Dime, ¿qué serios tiene
tu enamorado?
Es como un oro lindo,
doble y cruzado.

. .-r--.
.---,

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1 • J.,
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"'&lt;_ ·,. . ' -------

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=-..:-...---1""'-----::::a--;.,

.

.

.'

Lo cual se parece a García Lorca.
Porque García Lorca fue a Quevedo y
trajo mucho material expresivo.¿ Quién
es don Francisco -hemos dicho- sino un millonario a quien todos pedimos algo de prestado? En los bailes y
loas se alegra el poeta, canta y palmotea como un gitano legítimo:
Los amores, madre
son como güeuos:
los pasados por agria
son los más tiernos.
El coro puede ser un destacamento
de soldados qu&lt;, enarbola "en las almenas del brindis las banderas de las
copas".
Fueran mis labios claveles
si en tiestos hubiera labios.
Esta imagen, tan quevedesca, nos
recuerda aquella de
Con el aire se batian
las espadas de los lirios
que aparece en la archiconoclda "Casada Infiel", de Federico. ¿No sería
bueno estudiar estas filtraciones del
satírico en el poeta de Granada?

cisne. Es el escritor que en su ira t~endc los ojos a los muros de la patria y
los ve desmoronados. Aqui, en estos
poemas burlescos de las jácaras, romances, loas y bailes encontramos, semiperdidas en la maleza de los textos, tres referencias a México que no
deben pasar inadvertidas. No es por
azar que ]as vemos disparadas al oro,
81 dinero de ultramar, a ese potosi con
visos de leyenda que es la Nueva España, paraíso de aventureros de toda
laya.
La prüñera referencia corresponde
al romance número XX, página 259 de
las obras completas (en verso) de la
erlición critica que preparó Luis Astrana Marín, (Editorial Aguilar, Madrid, 1943), y titulado "Lición de una
tia a una muchacha, y e11a muestra como ]a aprende". Dice la vieja a la joven, borbotando malicia:
Para mi son las bolsas
sones y liras,
gaita mejicana
de mi codicia.

Debemos fijarnos bien cómo la gaita es aquí como sinónimo de caja donEl "oro de Indias" circulaba en la de la maestra del lucro, que es esa
imaginación del pueblo español del si- vieja del romance, quiere guardar su
glo XVII, que iba al desastre por el · codicia. La gaita, en efecto, tiene fordesgobierno de Felipe IV. Ya se sabe ma de caja, si bien más larga que anque don Francisco presiente el ocaso cha, y en ella, que tiene una significay lo canta como un ¡¡rofeta de la de- tiva fabricación (ideal) mexicana, decadencia. Su alondra carnavalesca posita el personaje, como en una alguarda en secreto un sombrío 1uto de cancía, sus esperanzas materiales.
MEXICO EN QUEVEDO

La segunda referencia se encuentra
en el romance LXXXIX, página 235
del mismo libro, titulado "Alega un
marido sufrido sus títulos en compe.
tencia de otro". Dice el casado, ha:
ciendo arrumacos porque encontró á.
su mujer con otro:
En aras te quiero dar
dos mozuelos mejicanos,
que te cubrirán de pesos
aunque se los hagas falsos.
Siempre la ironía, y siempre, interpretando la imagen que nuestro mundo proyectaba en ultramar, la alusión
mexicana de riqueza, ahora en forma
de mozuelos.
Pero la referencia m::is bella, por su
tono de canción, es la que aparece en
el "Baile" III, de la página 511, titulado "Los galeotes", una brevísima escenificación de tipos populares que cantan y bailan al són de pitos.
Dice uno del grupo:
Aires mejicanos
venid y llevadme
que los aires sin blanca
son malos aires.
Imaginamos que esta coplilla se ha
cantado y vivido muchas veces, desde
1592 a la fecha, en viajes que van a
parar a Veracruz. También hay referencias a Puerto H.ico, La Habana y
Buenos Aires, en el mismo "Baile":
Puerto Rico es buen puerto,
que los demás son playa:
para vanas y locas
el Morro de La Habana.
No navegues nunca
con los Levantes,
que Ponientes de casa
son Buenos Aires.
En resumen: el Quevedo de los romances; jácaras, bailes y Joas, no ha
sido hasta ahora motiYo de una seria
investigación lingüística. Esperamos
ese libro de Muñoz Cortés, que anuncia Dámaso Alonso, sobre este encendido capitulo del gr,m ¡¡olígrafo. No
basta el Quevedo del Himno a las estrellas, ni el celebérrimo prosista de
tántas obras perdurables. Es fundamental el estudio del hombre que bajando de su pedestal humanístico se
pierde por las calles y convive con el
pueblo, escuchando de sus labios las
palabras humildes y violentas para
acrecentar el _léxico y darnos, en pocas y rotundas pinceladas, uno de los
cuadros más vivos de la picaresca española.

0\/idio, Cultor de Belleza
Roberto BRAVO VILLARREAL

o hubo tema ni ocasión que escaparan al estro fácil y profuso de Publio Ovidio Nasón. Este barroco poeta sulmo•
nense tiene en su anecdotario el hecho aquel de haber
jurado solemnemente a su padre, tejiendo un perfecto
verso hexámetro: "iuro, iuro tibi, pater, non componere versus",
dejar en paz a las musas y proseguir la carrera forense, cara a su
progenitor. Este hervor poético, esa su imaginación de colorines
y sobre todo su erotismo casi maniático le empujaron a ocuparse
.de todos los géneros literarios y montes poéticos. Tuvo la osadía
hasta de autodenominarse "creador de la tragedia romana" por
una obra -Medea- que representa un conato estéril por crear
• el género trágico que no podía arraigar en el pueblo latino, carente de fe cplectiva y pleno ardor cívico.

N

Pero ÜYidio tiene, en su fisonomía
espiritual, un rasgo muy acentuado:
su erotismo. En el "Are amandi" tiene un verso que lo pinta de cuerpo
entero: "Me Venus artificcm tenero
praefecit Amori", "Venus me ha escogido como mentor del suave Amor".
'Las Heroidas", "Amores", "Remedios
del Amor", "El Arte de Amar" son títulos de sus libros que gritan su contenido. Todavía es un misterio literario el develar la identidad ele esa mujer de sus amores llamada Corina. Y
la maledicencia que habla por la boca
popular y que nunca dice las cosas a
medias -ni tampoco a enteras- vió
en Corina nada menos que- a Livia,
mujer del emperador o a Julia, hijastra de ésta, hija de Augusto, la cual
por escandalosa sufrió cruel ostracismo en la isla Pandataria. El hecho
mismo de haber repudiado a sus dos
primeras esposas nos indica que Ovidio era todo un maestro en el "arte de
amar" sin curarse mucho de sus "remedios". Todos sus libros, incluido el
de la Metamorfosis, huelen a autobiografía erótica, enervante y licenciosa.
Don Gregario Marañón, que supqne
que el tipo donjuanesco es un producto de sociedades decadentes, hace de
Ovidio el Don Juan de la _Roma precristiana, con todos sus equívocos, glorias y miserias. El "Are amandi" es
para el médico-escritor el primer manual, el más perfecto y el más cínico,
del amor donjuanesco.
Como apéndice del libro arriba c-itado, código de la galantería, escribió el
sulmonense otro libro del cual queda
sólo un fragmento muy poco conocido: ' 11\fedicamina faciei femin-ae" o
u Afeites para la cara femenina" o más
brevemente "Los Cosméticos". Como
buen conocedor, aunque mal catador
de las mujeres, sabía que · halagar el
rostro femenino es halagar, casi siempre, toda la persona. Ya sea que le haya estimulado a escribir estos versos
cosméticos la piel rugosa de la sexagenaria emperatriz Livia, o Ja faz fresca
y tersa de Cipasis, linda sierva que robó a su ama Corina los cariños del
poeta, o 1a cara de prematuras rugas
de Julia ]a licenciosa, Jo cierto es que
el poeta se metió a cultor de belleza
adelantándose a esta época en la que
dominan Max Factor, Ric11ard Hudnut
y otros "eiusdem furfuris" de cuyos
nombres no puedo - ni debo- acordarme.
El poemita está escrito en versos
hexámetros elegíacos, a saber, en dís•
ticos de hexámetro y pentámetro combinados. E] introito no puede ser más
solemne. Ovidio de inmediato se erige
en maestro del ornamento facial:
Discile, quae faciem commendet
cura, puellae,
Et quo sil vobis forma tuenda modo.
"Aprended, oh mujeres jóvenes,
cuales son los cuidados que embellecen la cara y de que manera vuestra
belleza debe ser conservada". Intro-

duce luego símiles muy plásticos que
nos llevan al conocimiento de que el
"cultus", el cuidado, el cultivo obliga
a la tierra estéril a producir los dones
de Cercs, a corregir los jugos amargos
en los frutos y da al árbol injertado
riquezas adoptivas. Tiene a continuación una frase concisa y marmórea
"Culta placent": las cosas producidas
por el cuidado y el arte nos agradan.
Guarda gran paralelismo esta frase con
aquella de Santo Tomás de Aquino definidora de lo estético: qua e visa, placent". "Quizá, añade el poeta, bajo el
reinado de Tacio, las antiguas Sabinas
prefirieron el cuidado de los campos
maternos al de la propia persona y la
matrona con asiduos dedos hilaba en

el alto asiento y encerraba en el aprisco a los corderos que su hija había
llevado a pacer". Ahora el sagaz Ovidio tiene el cuidado de recordar a las
jóvenes romanas que sus padres han
dado a luz hijas delicadas y que éstas
gustan cubrir sus bellos cuerpos con
áureas vestes, peinan variadamente el
cabello untuoso y mostrar la mano resplandeciente en gemas. Ovidio logró
ya .con la adulación interesar a las latinas en su poema. Si el poeta hubiera
podido utilizar la tipografía y la propaganda modernas, el éxito de sus versos cosméticos hubiera sido pasmoso.
Y para que no se piense que el afeminamiento masculino es privativo de
ciertas épocas, Ovidio lanza un par de
dísticos que surten el curioso efecto
de alentar a las mujeres recriminando
a los hombres:
"No debemos criticar ásperamente
este vuestro afán de agradar, porque

nuestro tiempo es testigo de que los
varones se preocupan también por la
apariencia. Vuestros maridos siguen
las modas femeninas y la esposa nada
tiene que añadir al aliño de su esposo.
Por lo demás, el arreglo personal nunca es un crimen".
Justificado negativamente el ornato, nuestro poeta pasa a hacerlo posi•
tivamente "porque las mujeres encuentran placer en agradarse a si mismas".
Aqui el erotismo malsano de Ovidio se
torna narcisista. Estos versos hablan
más de lo que a primera vista nos dicen. Voluptas, palabras que en Cicerón y en Virgilio preferentemente significa el apetito del placer honesto,
en Ovidio sufre siempre una distor-

sión reprobable. Esto queda confirmado con la alusión al cisne narcisista y
voluptuoso de Juno y a la de los antiguos fármacos como el hipómano, secreción de la vulva asinaria.
Los más desconcertantes versos de
Ovidio son los que vienen ahora. Creemos que había recibido más de una
admonición del Emperador por sus
versos licenciosos que le valieron más
tarde el exilio a los confines de la Ausonia. Por eso se percata que esos versos le pueden llevar demasiado lejos y
hay un viraje en el tono y en la matfr-4
ria de sus siguientes versos reaccionando de manera pasmosa:
Prima sit in uobis morum tutela,
puellae.,.
Certus amor morum est .. .
Suf{icit et longum probitas perdura/
in aeuum,
Fertque suos annos: hinc bene
pendet amor.
"Que ,•uestro primer cuidado, doncellas, sea el de vigilar vuestras costumbres .. . , el amor fundado sobre la
pureza de costumbres es duradero ... ,
la virtud se basta a si misma, se prolonga hasta el término de la vida, se
adapta a los años: la duración del
amor de aqui depende". Suenan casi
a ironía y a metal hendido estas palabras. ¿O debemos creer sinceras es..
tas frases, tan contrastadas con las anteriores y con las que le subsiguen en
las que suministra simples récipes de
boticario? "Don Juan, escribe Marañón, es fundamentalmente tramposo. ·
No repara nunca en los medios pafa
conquistar a las mujeres". Aquí el diablo se mete a predicador y más de una
de sus admiradoras coetáneas juzgaría
poco justa la fama dudosa del poeta.
Aparece ahora el cultor de belleza.
Ovidio consigna unas fórmulas de cosméticos que ahora de seguro se emplearían para curtir, no para exornar
pieles, si exceptuamos el uso de hue,,os, ahora sustituidos por los milagrosos embriones de pollo, más caros,
que obran prodigios en rostros septuagenarios. Y aqui va la primera receta,
aún no patentada, a disposición de
cualquier artífice facial:
2 libras de cebada de Libia y otras
dos de algarroba mezcladas con 10
huevos. Débese secar este menjurje a
un viento fuerte y después ser molido
por una asna en una piedra áspera.
Añád&amp;se después la sexta parte de una
libra de cuerno molido de un ciervo
de un año . Todo esto debe ser luego
perfectamente tamizado. Con 12 bulbos de narciso sin corteza triturados
en un mortero de mármol, 2 onzas de
goma de Toscana y 18 de miel, añadidas a lo anterior, se conseguirá un
cosmético que aplicado al rostro Hhará que fulja más brillante que un espejo".
Aqui tenemos otra más eficaz: 4 onzas de incienso con otras 4 de nitro,
un pedazo de goma y mirra grasosa.
Se muelen muy finamente, se mezclan
con miel e hinojo, rosa seca, sal de
amoniaco, incienso macho y crema de
cebada. "La cara, epiloga el poeta,
frotada con esta pomada, se revestir8
inmediatamente con brillantes colores",
Suprimimos la tercera, porque sospechamos que éstas entusiasmarán a
más de alguna doncella ansiosa de
realzar o descubrir supuestos encantos faciales. El poema tiene finalmente otrQ¡. dístico y bruscamente se corta
por la deficiencia de los versos perdidos. Lástima grande, porque la cosmética antigua, si muchas veces no era
muy eficaz, era curiosa y digna a veces de piadosa risa, corno en gran parte la de nuestro siglo presente. El fragmento del poema acaba en puntos
suspensivos y para no ser menos, ilnitamos a Ovidio, cultor de belleza y de
bellezas, en su involuntaria táctica de
dar cima a su poema ...

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�TRHYECTORIH YPENSHMIENTO DE HNTONIO COSO
Agustín BASAVE FERNANDEZ DEL VALLE

I
EL MAESTRO ANTONIO CASO
n la historia del pensamiento filosófico mexicano, Caso es,
por antonomasia, el maestro. Menos original que V ascon•
celos y con menor vuelo especulativo, es, no obstante, me•
jor preceptor, más acabado conocedor y expositor de lo
que ha sido, hasta ahora la filosofía.

E

Su cabeza vigorosa, su bruma y alborotada melena, su mirada goetheana
-que tal vez él cultivara conscientemente por la reiterada contemplación
del busto de Goethc que tenía siempre
en su biblioteca- su saliente e imperioso mentón, su gesto, su ademán, sus
incisivos y taladrantes ojos contribu-

yeron a que su palabra precisa, elegante, adecuada, cautivara entusiásticamente al auditorio. Era orador.
¡Cierto! Pero un tipo de orador muy
diferente a aquellos grandilocuentes y

vacuos para fraseadores de frases trilladas~ y arbitrarias. La oratoria de
Caso era solo una bella envoltura de

concepciones rigurosas, acabadas, académicas. Su verbo espontáneo, sonoro y esplendente acl3ró vocaciones y
fomentó a investigadoi:es. Mas que su
obra escrita valió su magisterio filosófico, su lealtad a la nación mexicana y
a la estirpe hispanoamericana, su personal e irreductible estoicismo. En
una época difíeil en extremo, supo ser
siempre fiel -contra toda penuria y
contra toda tentación política- a su
vocación de filósofo y de preceptor.
El 19 de diciembr~ de 1883 nació
en la ciudad de México. Murió en esa
misma capital el día 6 de Marzo de
1946: la víspera de iniciar un curso
en el Colegio Nacional sobre "El problema de la filosofía de la historia".
Fué discípulo de Ezequiel A. Chávez y
de Justo Sierra. Se licenció en Derecho aunque nunca ejerció como Abogado. Su profesión, propfamente, fué
la de profesor de filosofia y de sociología. Junto con Pedro Hcnríquez Ureña, José Vasconcelos y Alfonso Reyes
- paríl nombrar solo a los más destacados- formó parte del Ateneo de la
Juventud. El Colegio Nacional -la
más alta institución acadCmica ele México- le tiene como uno de sus fundadores. Mereció que le confirieran
el título de "Doctor, honoris cansa",
las Universidades de Hío de Janeiro,
San Marcos, México y Guat.c mala. Fué
director de la Escuela Nacional Preparatoria, Rector de la Universidad
Nacional, Director -efectivo primero
y honorario después- de la Facultad
de Filosofía y Letras y fundador y
presidente del Centro de Estudios Filosóficos. Su servicio a México se extendió, también, al camp·o de la Diplomacia: embajador en el Perú, en la
Argentina, en el Uruguay y en el Brasil.
Eduardo García Maynes ha propuesto la clasificación de los escritos de
Antonio Caso que consignamos a continuación:
1.- OBHAS S!STEMATICAS. A) FI1.OSOFIA: La Filosofía de la Intuición (1914); Problemas Filosóficos
(1915); La Existencia como Ec,onomía
y como Caridad (1916).; La Existencia
como Economía, com0 Desinterés y
como Caridad (1919); El Concepto de
la Historia Universal (1923); Estética
(1925); El Concepto de la Historia
Universal y la Filosofía de los Valores
(1933); El Acto ldeatorio (1934). B).
SOCIO LOGIA: El Problema de México
y la Ideología Nacional (1924); Sociología Genética y Sistemática (1928).
2.-ESTUDIOS SOBHE HISTOHTA

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DE LA FILOSOFIA: Filósofos y Doctrinas Morales (1915); La Filosofía
Francesa Contemporánea (1917); Historia y Antología del Pensamiento Filosófico (1926); La Filosofía de Husserl (1934); Meyerson y la Física
Moderna (1939); Positivismo, Neop·osítívismo y Fenomenología (1941); Filósofos y Moralistas Franceses (1943).
3.-ENSA YOS, CONFERENCIAS Y
DISCURSOS: Drama per Mtisíca
(1920); Ensayos Críticos y Polémicos
(1922); Doctrinas e Ideas (1924);
Discursos Heterogéneos. Discursos a
la Nación Mexicana. Nuevos Discursos
a la Nación Mexicana (1934); La Persona Humana y el Estado Totalitario
(1941); El Peligro del Hombre (1942);
México (1943).
El maestro Caso era, segun el testimonio de quienes le conocieron ínti-

sutil- captaba todos los problemas
que agitaban la conciencia universal.
Buenas horas de la noche las dedicaba
al "santo sacramento de la conversación". A la juventud le dedicó, como
Sócrates, toda su vida de maestro.
En un escrito publicado en 1922
(Colección "Cultura", Tomo XIV, No.
6) y titulado "Mi Convicción Filosófica", Antonio Caso afirmó su credo en
9 proposiciones. He aquí algunos de
esos luminosos p8.rrafos:
1.-En el mundo estamos para
OBRAH. La esencia de nuestra actividad la ignoramos y probablemente la
ignoraremos siempre; pero el sentido
de nuestro esfuerzo es inteligible.
2.-Las ciencias positivas y la historia son conocimientos perfectibles,
que cada vez harán mas inteligible
nuestro esfuerzo sobre el mundo y sobre nosotros mismos.
3.-En cambio casi no hay progreso
metafísico. Ninguna de las grandes
hipótesis cosmológicas de los griegos
anteriores a Sócrates ha sido vencida
ni excluida, por tanto, del grupo de las
ideas metafísicas contemporáneas ...
4.-La lógica, la ética, y la estética;
es decir la filosofía prilctica, canónica, como dijeron los estóicos, la regla
de la vida humana, la filosofía del va-

cuente consigo mismo; Jesús murió
por espontánea inspiración. No hacía
soligismos como el griego. Vivía. La
moral cristiana es vida, no hipótesis,
acto, no ley, conducta, no imperativo.
Yo quería que Jesús no hubiera existido nunca o que si hubiera existido
no se hubiera sacrificado; o que se
manifestara en su siglo como ángel,
genio o aparición sobrenatural. Pero
fué HOMBRE y entonces, si somos
hombres habrá que ser como él. No
hay remedio. Al prenderse de la Cruz
nos comprometió a todos. Si no nos
sacrificamos no nos salvam os. Esta es
la verdad.
7.-Por la educación resolvemos la
educación de un hombre pleno. Es decir constituimos un ente ideal que no
se ha efectuado plenamente en la historia ...
8.-En el fondo de todas las cosas
Algo hay, no sé si Omnipotente, pero
sí noble, leal y humano, que hace posible el heroísmo y el sacrificio para
cumplir un designio, quizás, que sólo
puedo vislumbrar si ante ese Ser me
humillo y comprendo que no lo puedo
comprender.
9.-Padre nuestro, que estás en los
cielos, Santificado sea tu nombre, hágase tu voluntad, así en la tierra como
en los cielos ...
¡Así termina l:1 cristiana Weltanschaung de Antonio Caso l
JI

MEXICO COMO AMOR Y COMO
PHEOCUPACIO:-- DE ANTONIO
CASO
''Sobre todo hay que amar, como

Ulises, las verdades del terruño,
y el humo que acaricia los techos del caserío ele lthaca".
ANTONIO CASO

mamente, de una mexicanisima corte~
sía - gentil y caballeresca-, de costumbres sencillas, de rectitud inflexible, de suave ironía no exenta de gracia. En sus charlas solía llegar hasta
el alegre mariposeo: "No me gustan
las masas ni las misas; prefiero las
mozas y Jas musas. La "m" es letra
peligrosa, porque es la letra· inicial de
la mujer, de la música Y de la metafísica, mis tres YiciosJJ. Como conversador era estupendo. Sabía escuchar
y "transmitir todas las insinuaciones
del mundo, murmullos, sonidos e
ideas" (Julio Jiménez y Rueda). Amanera de antena de oro -enhiesta y

Del amor a la patria, Antonie Caso
pasa al amor de la raza, y de éste al
amor a la humanidad. "Nos parece
muy plausible 'el entusiasmo que se
advierte por todas partes -expresa
Caso-, en América y en Espafia, hacia la consecución del ideal de la raza hispanoamericana. Nada más natural; nada más noble; pero debemos no
olvidar los mexicanos que la patria es
- primero que la raza, como la raza es
primero que la humanidad. Es decir,
la mejor manera de servir a la raza es
ser buen patriota; el mejor modo de
servir a la humanidad es trabajar por
la raza". Ante los extremos de limitar
el horizonte y cerrarlo a cuatro palmos de la nariz o l'nsancharlo sin medida hasta disolverlo, en incolora vaguedad, el maestro Caso escoge un
justo medio: "la imperiosa urgencia ,
de las cosas mús próximas, que Dios
nos puso u la numo para que las defendiéramos nosotros mismos, porque
de las mús lejanas no prl'tisa que cuidemos. El, en su miscrfrordia infinita, las tiene bajo su Omnipotencia".
Amando a su patria, el hombre
aprende también a rimar los otros paises que se Je asl'mejan. :\íús concretamente amando los mexicanos a Méxilor, como decimos los modernos, ha co, aprenden a nm;tr a España, a Coentrado de lleno en un progreso evi- IÜmbia, Perú, Chile, l1r11guay, Argendente ...
tina y todos los otros países hispano5.-La estética Ja fundó Kant; el mits americanos. "Al sentir la solidaridad
grande de los filósofos posteriores a de la raza - dice Caso- la unidad dC'
Ari¡itótelcs. A él se deben las defini- la cultura, las costumbres reproducen
ciones impecables: 'lo bello eS' un pla- la misma realidad social o equivalencer d esinteresado"; "una finalidad sin ! e".
fjn" ...
Desconfía el maestro mexicano -y
6.- La ética la fundó N. S. Jesucris- con razón- "ele quien es, haciendo
to. Mientras un hombre no se sacri- alarde de falso humanismo, &lt;leclaran
ficó por el ideal del sacrificio, la éti- renegar de su patria". Los afrancesaca fué una teoria, es decir, un metafi- dos, los ayanquísados y los descastasiqueo ingenioso, profundo, pero sim- dos de toda laya que intentan profesar
plemente teórico, dialéctico e irreal. un torpe y destetiido cosmopolitismo,
Sócrates murió para no ser inconse- - que no es Jo mismo que universalis-

mo- se olvidan que nacer en un país,
hablar una determinada lengua y estar
inmersos en una determinada tradición, no es lo mismo que nacer en incubadora. La cultura patria y la vocación de nuestra raza hispanoamericana nos imponen un determinado
quehacer. Disfrazarse de francés, de
yanqui o de italiano esti, muy bien para un baile de carnaval, pero en la vida real y cotidiana seria ridículo portar siempre un .disfraz. Los mexicanos, para ser verdaderamente huma- '
nos, tenemos que ser verdaderamente
ruexícanos. Tal es, por lo menos, nuestro pensamiento que, en lo sustancial,
es fiel -así lo creemos- al sentido de
mexicanidad que delineó Antonio Caso.
"México" (Apuntamientos de Cultura Patri;i), es el libro en que el maestro mexicano Antonio Caso cristalizó
su amor y su preocupación por su patria. La obra está dividida en tres partes: 1) El problema social y político.
2) la evolución de la cultura patria,
y; 3) geografía intelectual de México.
Políticamente, México es una democracia trágicamente imperfecta. "Fuimos una colonia española y nues't ros
· mayores hicieron, apresuradamente.
de nosotros, una república federal y
democrática.·... Hubiera sido mejor,
sin duda, un tránsito men0s brusco,
una historia nacional menos dram::ltica, de lenta evolución, de gestación
pausada, acompasada, uniformemente
acelerada, como dicen los matemáticos .. ." Evolución y no revolución es
lo que prefiere Caso siempre. Pero,
"México", en vez de seguir un proceso
dialéctico uniforme y graduado, ha
procedido acumulativamente". Entre
nosotros nunca ha existido la unidad
racial, el trato humano uniforme, requisito indispensable para una democracia plena. Y sin embargo, no es posible otra clase de gobierno: "los fusilamientos de Padilla y el Cerro de
las Campanas, probarán siempre que
en el suelo de México no arraigan imperios". ¿Qué derrotero nos conviene
seguir? ¿Qué orientación será posible
marcar? "Ni Sancho ni Quijote. Ni
grillete que impida andar, ni explosivo que desbarate; sino ánimo fuerte y
constante de lograr algo mejor, sabiendo, a pesar de eJlo, que ]a victoria
verdadera se alcanza si se pone plomo
a las alas". El lema de nuestra redención ambicionada, debe ser este:
"¡alas y plomo!"
Los más claros prestigios de l\Iéxico
desfilan ante la mirada amorosa de
Antonio Caso: empieza el maestro por
evocar las figuras sublimes y aladas
de San Felipe de Jesús y el bienaventurado Bartolomé Gutiérrez, - porque
los valores religiosos son los mús altos- sigue examinando a Don Juan
Benito Díaz de Gamarra - un filósofo
mexicano discípulo de Descartes- , a
Dqn .Francisco Javier Gamboa, legislador de un Continente, y termina, en
nuestros días, hnciendo las semblanzas - siempre generosas aunque . un
tanto pobres y descoloridas- de Ignacio Rarnírez, Gabino Barreda y Justo
Sierra. El problema de la escuela preparatoria y la importancia de la Facultad de Ciencias y de la Facultad ele
.F ilosofía y Letras dentro tle la Cnivcrsidad, son objeto de preocupación pa•
ra Caso. Aunque en la época juvenil
Antonio Caso tuvo una formación a
base de autores franceses de aquel
tiempo, en su madurez admiró más al
genio alemún: .iGoethe, Herder, Schiller dieron al traste con la fábula ofensiva para el genio alemún, y, en nuestros días, se sabe que Alemania 'es
maestra del mundo en letras, ciencias
y filosofía. Todavía más, la evolución
filosófica de Alemania, es acaso el único fruto intelectual de la civilización
cristiana que puede equipararse al desarrollo del pensamiento helénico, de
Pitágoras y Heráclito a Platón y Aristóteles. Se dice: Sócrates y Kant; son

los dos Sócrates, los dos incomparables fundadores y rcnoYadorcs de la
historia del pensamiento". Nosotros
haríamos, tan solo, una equiparación
m:.'1s: la pléyade de teóJogos, filósofos,
juristas, literatos y misticos espa11oles
del siglo de oro.- Eso también merece
compararse a Grecia.
Convencido de que rl problema de
la Patria, como todas las cuestiones
que no se aciertan a resol ver, es solamente un sutil, un arcano problema de
amor, Antonio CasO' se entrega a la
amable tarea de trazar una Geografía
intelectual de MCxico. Así termina este libro de "México": vl'rd:.Hlcro y cordial llamado a la mt.'xicanidad.
llI
LA FILOSOFIA DE ANTONIO CASO
COMO EXPLICAClON DE LA
EXISTENCIA
·La intuición es, para Antonio Caso,
el método filosófico por excelencia.
Es el suyo, un t•x istencialismo de 1ft
intuición y de la acción qne quiere
servfr para completar los métodos intelectuaHstas y hacer posible la instauración de una metaíisica. La filosofía es, según el maestro mexicano,
visión integral &lt;le lo existente y valoración de esa realidad.
¿Qué. es el conocimiento? ¿Qué es
el mundo? ¿Cuúl es el sentido de la
vida? He aquí las tres grandes interrogantes que corresponden en el pensamiento de Caso - como lo apunta
Eduardo García ~fa~·nl'z- a los tres
grupos filosóficos de problemas: 1)
Problemas de la ciencia, 2) problemas
de la existencia; 3) problemas del nllor de la existencia.
La filosofía, c¡ue aspira a la \'Crdad
universal concn~ta, no puede satisfacerse con el método analíti co y sintético de los lógicos, impotente Jrnra integrnr las verdades cientifieas l'll esa
verdad universal. La intuición , en
cambio,-pcrmitc penetrar al fondo de
lo existente y trabar contacto con las
realidades concretas. Aquí puede verse 1a decisiva huella - intuicionista y
anti-intelcctualista- que dejó Henri
Bergson en Antonio Caso. Emilc _Boutroux influencia ni maestro mexicano
con su filosofía de la contingencia:
"las uniformidades de la naturaleza
son métodos hallados por el hombre
para adaptar las cosas a su inteligencia, pero que no nos revelan sino c¡ue
el carácter de necesidad, atribuido al
mundo, reside en la esencia de la ra-

la cultura, por la otra. Por lo demas,
·'su metafísica no añade gran cosa al
viejo debate del vitalismo contra el
maquinismo, y sólo multiplicó nuevas
entidades innecesariamente". (Véase
de Patrick Homanell, el libro "La Formación de la Mentalidad Mexicana",
págs. 81 a 108, El Colegio de México).
De los estudios sobre la historia de
la filosofía de Antonio r.aso, nos parecen particularmcnk débiles sus libros: "La filosofía de Husserl", y "Positivismo, neopositivismo y fenomenología". Tenemos la impresión de que
Caso, estimulado por la llegada de los
maestros y filósofos españoles refugiados, quiso mostrar que estaba al
día con las nuevas corrientes de la filosofía si11 haber entendido nunca a
Husserl ni a las nuevas tendenci~s del
pensamiento filosófico alemán. Lo que
Yerdaderamentc entendió fue a Bergson.
La obra maestra de Antonio Caso
- y tal vez la única que va a dejar
huella en el tiempo- es "La Existencia como Economía, como Desinterés
y como Caridad", (Ediciones de Secretaría de Educación Pública, México, 1943). Espiguemos algunas ideas
fundamentaJcs: "Ser es luchár, vivir
es vencer" CM. Le Dantec) ... La actividad egoísta o económica es tan ver~
dadera que explica aún aqueJlas actividades en apariencia inconexas con
ella ... La industria humana es la definición misma de la inteligencia ...
zón humana, siendo la existencia en el "surplus" de energía humana hace
- sí, infinitamente más compleja y va- del hombre un instrumento posible de
riarla, infinitamente mús fecunda y la acción desinteresada y del heroísmo ... Asi como el juego es el antececontingente ..."
dente biológico del arte, la contemplaEn axiología, Caso rechaza el subje- ción o intuición estética engendra esa
tivismo y el ontologismo. Los valores especie del sentimiento artístico que
se clan en la cultura y existen en la so- se llama sentimiento de lo sublime y
ciedad. HBuscar la esencia de un va- que parece ser el antecedente estético
lor fuera de la sociedad es buscar la mús próximo (no la causa) de la acesencia de la cultura fuera de la socic- tiviHad moral ... La vida lmmana PO·
clad, fuera de Ja historia; es en suma, dría llamarse: lo progresivo indeficontradecirse ("El Concepto de la His- cientc. De esta energía acumulada en
toria Universal y la Filosofía de los el curso de las edades, de esta fuerza
Valores", pág. 84). Este "objetivismo
excesiva, lujosa, brillantísima; de esta
social" de Caso es, en el fondo, prag- congestión insólita, han brotado frumatista. Vale lo que satisfaga o tienda tos imprevisibles, 1ozanisimos; y, ena satisfacer un anhelo social. La ver- tre ellos, dos que son los mas extraordad y la belleza es lo socialmente iltil. dinarios, y forman la distinción suPatrick Homanell ha señalado tres prema de la estirpe: el Arte y el Espíetapas en el desarrollo de la Filosofía ritu de Sacrificio . . La existencia code Caso: 1) anti-intelectualismo; 2) mo caridad es la inversión ele la tabla
pragmatismo; y 3) dualismo. El joven de valores de la existencia con míniCaso era un anti-intelectualista por mun ele provecho. La existencia no es
partida doble, pues era un intuicionis- sólo voluntad de vivir, no es instinto
ta en metafísica y un pragmatista en únicamente: es, también, espíritu de
ciencia. Su hombre es el "bomo fa- sacrificio, negación del egoísmo, bue•
ber" de Henri Bergson y de Willíam na voluntad ... La fe es la comprobaJames. En su confesión de fe titulada ción de que, al lado del mundo regido
''Mi Convicción Filosófica", Caso deja por la ley natural de la vida, esta el
entrever a las claras su pragmatismo: mundo regido por la ley sobrenatural
. .. la cosmología y 1a ontología, son del Amor ...
vanidades ele la razón humana, que no
José Gaos, que se muestra extraorexiste para entender la esencia ni la dinariamente generoso con Caso, a1asubstancia de nada, sino para servir bándolo hasta el exceso, posiblemente
a la acción: to. Por el conocimiento movido por el sentimiento de gratitud
científico, creando la industria, siem- hacia el hospitalario mexicano, no depre progresiva, a diferencia de la Ue- ja de advertir que "tampoco parece
tafisica, improgr esiva siempre. 2o. \1aberse planteado Caso el problema
Por el conocimiento ético, realizando dC la significación precisa de la ecoal Hombre como único sentido asequi- riomía, el desinterés y la caridad en
ble del mundo y la historia. 3o. Por el su relación mutua. El desinterés y la
conocimiento cstCtico, haciéndonos r-aridad son estratos superpuestos al
descansar del dolor de vivir con el rlc la economía, directamente en el
placer de mirar y oír por oír y mi- ho mbre y a través de él, en la naturarar". El dualismo cristiano de Anto- k·za entern; y estratos en parte divernio Caso está fincado en su idea cen- gentes a partir del de Ja economía, en
lral de qu e la "caritas cristiana es una \larte superpuesto el de la caridad al
victoria mística" sobre la ,·ida en sen- del d esinterés. (Pág. 110, "Filosofía
tido biológico. l~a ética auténtica será, \fcxi ca na de Nuestros Dias'\ Imprenen todo caso, antihiológica en su esen- ta CnivetsitariaJ )íéxico, 1954). La
cia. Caso -advierte Romanell- no cosmovisión cris6,iana ' de Caso es, coera un biólogo preparado y su saber mo síntesis, incompleta y hasta inco·
científico fué de segunda mano. Es de nexa en sus partes. Se proponen seis
pensarse que si Caso hubiera estado problemas y solamente se desarrollan
más al tanto de la biología reciente, tres. Con frecuencia confunde la étihabría sido un cristiano monista, co- ca con la religión. Pero abundan las
mo Vasconcelos, en vez de ser un cris• intuiciones certeras, las nobles defentiano dualista. Porque su metafisica sas para con un cristianismo amena•
es un doble dualismo: 1) entre la na- zado por un vitalismo ateo, las valioturaleza orgánica e inorgánica, por sas incitaciones para hacer de la vida
una parte, y 2) rntre 1a natura1cza y una ofrenda meta·vitaJ.

Pág. 5

�los hijos de Carlomagno, entre los que
el poderoso Imperio fué dividido.
Carlos recibió lo que es hoy la Francia, Hluodwig (Luis) tomó para si la
Germania y Lotbar recibió Borgoña,
Lorena, Italia y la Corona Imperial.
Engelbert, uno de los sabios de la
Corte carlovingia nos muestra en sus
escritos la magnificencia de la misma.
Nos dice que Carlomagno de acuerdo con la costumbre de la época, tuvo
cuatro esposas legitimas: Bertrad, la
longobarda; la suaba Hildegard, la
franca Fastrad y la alemana Liutgard.
Entre sus amantes cítanse a Adeltrud,
Regina y Adelind. Tuvo catorce hijos
e hijas legítimos y naturales, de cuya
e~ucación cuidaba instruyéndolos (según Einbard, su biógrafo) en las ciencias, adiestrando a los varones al llegar a su mayoría de edad en el manejo de ]as armas y en los ejercicios bélicos y a las mujeres en las labores femeninas. Sus hijas fueron Bertha,
Hruotrud la rubia y la legendaria
Emma amante de su preceptor Eginhard.
Carlomagno vivió con frecuencia en
lngelheim, en Aquisgrán y Neumagen;
bajo su Imperio floreció la literatura
como el "Krist" del monje benedictino Ottfried von Wcissenburg y el "Heliand" de un autor anónimo. AsimisD)o
las artes y las ciencias y de su propia
mano tenemos su famoso libro: "Capitulares".
Carlomagno y su épqca heróica inspiraron posteriormente una literatura
rica y floreciente que había de influir
en todos los pueblos donde se extendió su dominio y se convirtió en una
figura universal en ]a Historia y en
la Poesía.
En Francia tenemos "El espejo historial" de Vincent ele Beauvais, "La
Chanson de Roland" del monje anglonormando Thurlod de Fécamp, en Italia y en España circu1aron novelas de
Caballerías, que hablaban de las hazañas Carolingias y de su ejército de
héroes, fruto de los cantos de los trovadores provensales que exagerando
sus conquistas y sus hechos le deformaron basta convertirle en un personaje fabuloso.
Así aparece Carlomagno rodeado de
sus doce Pares (Caballeros, nobles)
que lo hacen iIJ.VCncib]e: su sobrino
Rolando, Roldim u Orlando, hijo de
Bertha su hermana; Olivero, Conde de
Genés, hijo del Duque de Regnicr y
amigo inseparable y fiel de Rolando;
Guadabois de Frisia, Huon de Bordeaux, Guy de Borgoña, Rugiera, Garin
de Lorrain, Richard de Normandía,
Oger de Danois, hijo de Godefroid, rey
de Dinamarca y mantenido en rehenes
por Carlomagno, Baudouin, sobrino
de Oger, Renaus de Montauban el terrible rebelde y el traidor Gauelón,
Gane! o Gama! de Mayence. El legendario Arzobispo Thurpin de Reims no
se separa del lado de Carlomagno y le
sirve de consejero y leal amigo.
Fierllbrás o Fierbois, rey de A1ejandria, hijo del Almirante Balim, Príncipe mahometano, se convirtió sinceramente al cristianismo, después de
la enconada lucha con el valiente Olivero y fué uno de los más aguerridos
caballeros de Carlomagno o Charlemagne como es llamado en Francia
donde casi 1e han convertido en un
monarca francés del Siglo XIII. Su hijo Carlos es injustamente tratado y ridiculizado con ]os nombres de Charlott y Charolais.
Sus contínuas luchas contra los pueblos bárbaros y paganos del norte, son
convertidas en la épica francesa en
combates contra los sarracenos, sin
duda a consecuencia del espiritu de
las Cruzadas que reinaba en la época
en que estos poemas fueron compuestos.
Así que el m:.is grande monumento
francés a la memoria de Carlomagno
es la famosa Chanson de Roland en que

arlomagno en el Mito yen la His!ºI!!
"Existe el don innato de mandar y gobernar.
Carlomagno lo poseia como rara vez lo haya

poseído nadie".-(Leopold von Ranke).

s notable la figura del Gran Emperador de los Francos en
la Historia de la Humanidad, que reunía en sí los grandes
\
ideales que han movido al mundo hasta nuestros días,
guerrero valeroso, sabio monarca, amante de la Cultura,
fervoroso cristiano y amigo de la paz y de la unión y concordia
de los pueblos, tuvo que recurrir no obstante a la espada para so•
meter a los pueblos bárbaros que amenazaban su Imperio. Este
Imperio cuyas fronteras él ensanchó y fortaleció, había sin em•
bargo de desmoronarse a su muerte a consecuencia del egoísmo
y la discordia que reinan en el corazón de los hombres.

E

amigo, que había de escribir una crónica de sus hechos. Fundó iglesias,
monasterios y escuelas donde se cultiYaba la lengua tudesca y latina.
Fortaleció el comrrcio y contribuyó
enormemente a la difusión del Cristianismo.
Finalmente, él que había logrado
ejercer su protectorado sobre las tierras de Cataluña y Aragón e intentando arrebatar Tortosa a los moros, queriendo tener una cabeza de puente en
el Ebro, fracasó y )os propios navarros cristianos derrotaron al Emperador y sus huestes en Roncesvalles, te-

Gottrik (Godofrcclo) . Húngaros y eslavos se vieron también pronto sometidos por los ejércitos invencibles de
Carlomagno.
En la Navidad de 800 encontrándose en H.oma oyendo misa en compañía
de los suyos en San Pedro y estando
ante el altar arrodillado en actitud de
plegaria, el Papa se acercó a él y Je
puso en la cabeza una corona de oro.
Tnmcdiatamente el pueblo allí reunido, gritó: "¡ Vida y Victoria a Carlos
Augusto, coronado por Dios, Gran Emperador de los Romanos!"
Luego el Papa se arrodilló ante él y

Las continuas disputas de sus herederos y las frecuentes incursiones de
los pueblos paganos habían de destruir
una de las n:1ás grandes obras anhela-

\

das por los europeos, hasta nuestros
días: la unificación de Europa. El logró lo que ni Napoleón ni Alejandro ui
otros caudillos pudieron hacer.
Sintiéndose impulsado por la Voluntad Divina, fué un gran constructor, pacificador de los pueblos conquistados, entre los que extendió el
cristianismo y el amor a las artes y a
las ciencias.
Los historiadores y los poetas le
han rodeado de un nimbo de grandeza y poderío, de heroísmo e inmortalidad y han divinizado sus proezas.
En el siglo V, los Francos, guerreros
germanos, extendieron sus dominios
hacia el Oeste y cruzando el Rhin, invadieron las Galias y le dieron el nombre de Frankreich o Imperio de los
Francos. Su rey Clodovech o Chlodwig (Clodoveo) o Clovis, nombre que
mas tarde había de convertirse en
llluodwig, Ludwig o Louis) convirtiéndose al cristianismo, contribuyó ~
la derrota de Atila rey de los Hunos y
a solidificar el decadente Imperio Romano que no obstante había de derrumbarse ante el empuje de los nórdicos. De su hijo Merovech (Meroveo)
había de salir aquella dinastía llamada
merovingia que había de durar hasta
los tiempos de Carlomagno.
Carlos Ma~tel, abuelo de Carlomagno, venció a los invasores sarracenos
que habí¡n cruzado los Pirineos,. lanzándose sobre el decadente Imperio
Franco desde sus dominios en España, en la famosa batalla de Poitiers y
nombróse a sí mismo, rey de los Francos. Su hijo Pipino "el breve" y su
sucesor en el trono, dejó al morir, al
que había de llamar el mundo Carlos
el Grande, la Aquitania, Neµstria, Austrasia y Frisia y aún parte de Baviera,
mientras a su hijo Carlornán le dejó
los Pirineos orientales, incluyendo
parte de la Germanía, toda la Borgoña
y Suiza.
Carlos (Cario magno) que al subir
al trono tenía 28 años, demostró ser
un monarca más enérgico y justo que
su hermano mayor Carlom3n quien
desde el principio se negó a prestarle
toda clase de ayuda y le demostró antipatía. Se supone que Carlos nació
en Aquisgrán (Aachen en alemán y
Aix la Chapelle en francés) el año 742
de nuestra Era y llevó la corona de su
padre el año de 768. porpulento y bien
dotado, con mano de hierro sofocó
cuantas insurrecciones y levantamientos surgieron en el principio de su
reinado.
Luego marchó contra Didier, rey de
los Lombardos, cuyos dominios se extendían por toda Italia dividid.os por
los Estados del Papa, con un poderoso
ejército formado por él mismo. El rey
de los Lombardos trató de entablar un

to

o
......... -.Fronru&gt;a t/amitde,
Fl'OJI.CU.1/
[su I ZAI lo.r noml,re,nú los Esla.-

do.snuxf.erru,.s umn. en,ed/J.r
,K'¡],Órru,b7Jf
100

200

.100

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arreglo con el rey de los Francos por terminó la ceremonia ungiéndolo con
medio del Papa Esteban III el cual no el óleo sagrado.
Así se convirtió Carlos el Grande o
estaba muy contento con las incursioCarlomagno
en el Supremo Señor de
nes lombardas en su territorio. El Papa pidió auxilio a Carlomagno, quien Europa cuyo benévolo y cristiano gocombatió y derrotó al r ey Didier po- bierno y la gloria ds sus hazañas se
niendo fin al dominio lombardo y con- extendió hasta Bizancio y en el Orienvirtiéndose la Italia en parte del domi- te Musulmán puesto qu e el mismo Canio Franco. Anexó a su reino los do- lifa Haroún Al Rashid le en vió numeminios de su hermano Carlomán quien rosos presentes.
Sus huestes temibles y conquistadoal morir no dejó herederos, y tras sus
ras
extendieron su r eino hasta el Mar
campañas en Italia, luchó contra los
frisones paganos convirtiéndolos al del Norte y poniendo a toda la Eurocristianismo, así mismo contra los sa- pa a sus pies a la que él gobernó sabia
jones que le atacaban con su Duque y justamente. Se rodeó de sabios coWittekind o Widukind y que adoraban mo Alwin el Sajón, un monje muy cula Irminsul y a los daneses con su rey to venido de Inglaterra y Einhard, su

miendo que Carlomagno al pisar su territorio arrasara sus aldeas.
Carlomagno tuvo que volverse a
Francia y a Alemania y poner en paz
los pueblos som etidos y murió al fin
después de una cacería presa de violenta fiebre el 28 de Enero de 814.
A su muerte, el sueño de la unidad
política d el cristianismo occidental se
desvaneció. El ideal de lá . unión y
fraternidad de los pueblos que había
concebido y realizado Carlomagno se
desmoronó completamente.
El tratado de Estrasburgo fué el
prólogo de otro más importante que se
efectuó en Verdún el año de 843 entre

se agiganta la figura de Rolando (que
probablemente nun ca existió r ealmente así como sus compañeros de armas
los doce Pares) en la batalla de Roncesvalles (cuya derrota no fué de capital jmportancia para el ejército de
Carlomagno como se hace creer en el
poema) donde el traidor Ganelón los
ha vendido a los mahometanos.
Durante el Rcnacimjento aún fueron
escritos varios poemas sobre Carlomag
no en Italia, el más famoso de los cuales fue sin duda, "Orlando Furioso"
que relata la locura de Rolando. enamorado de Angélica, una princesa pagana que siembra con su coquetería
la discordia en la Corte de Charlemagne y finalmente se entrega a un pajecillo árabe llamado ~lcdoro. Rolando
lleno de dolor se entrega a la desesperación y cae en la locura.
Recobra milagrosamente la razón y
junto con su rh,al Renaus de :Montaubún o Rinaldo romo lo llama el autor
del poema, Lodovico Ariosto, van alibertar a Charlemagne sitiado en París
por los musulmanes. Las prodigiosas
hazañas de los doce Pares de Francia
son narradas con la maestría y la poética riqueza propia de un italiano del
Renacimiento, y el poema termina finalmente con la victoria de las armas
cristianas.
Hay cierto anacronismo en los relatos sobre un tal Gario de Lorrain y
Richrcl de Normandía porc}l_Je ni los

Je era posible montar ningún caballo
y de allí se le dió el nombre de el Caminante. Hasta es de suponer que la
figura grandiosa de aquel gigante indómito cautivara a los poetas franceses y fuera el motivo de la creación
de aquel héroe fabuloso, Rolland o
Rolando, para lo cual hasta el propio
nombre del guerrero nórdico Rollón,
se prestaba. Fué precisamente un descendiente de Hrolf el noruego, Guillermo el Conquistador, quien partienrlo
de Normandía llevó a cabo la conquista de Inglaterra siglos más tarde ven•
cicndo al rey sajón Harold en la batalla de Hastings.
En los compaiieros del Carlomagno
mítico, difícilmente encontramos verdaderas fuentes históricas. El hecho
de que el Emperador se vea rodeado
de doce héroes uno de los cuales le
traiciona, ya encontramos en ello su
origen eu las páginas del Evangelio o
bien en el poema germánico anónimo
"Hcliand" (El Redentor), en el que Je.
sús es presentado como un principe
nórdico y sus apóstoles, los guerreros
Qllf Je acompañan en la conquista del
mdndo y en su lucha contra su enemigo feroz el Demonio. Este poema fué
compuesto en la época de Carlomagno
y los demás, son posteriores.
En un romance español, Oger de
Danois, es llamado Urge! Duque ele
Padua, Príncipe de Dinamarca y su
sobrino Baudouin es llamado Baldovi-

los lombardos y la guerra contra los
sajones y daneses. En las crónicas latinas llaman al guerrero Autcharius,
unas veces Ogier, otras por Otgerus
Dacus (Oger el Dacio, el rumano). La
confusión en la literatura ]atina entre
Dacia o Rumanía con Dinamarca se
ha confirmado frecuentemente. Por
error de escritura se pued e haber cambiado el Dacus en Dimus y de allí al
francés Dancis.
Aun hay quien le ha escrito como
"l'Ardcnois" (el Ardcnés) y es celebrado como un ht\roe belga.
Cuando en el siglo XVI la leyenda
francesa fué traducida al danés, los
daneses creyeron ver en él a un héroe
nacional de tiempos inmemoriales y
le llamaron Holger Danske. Hasta le
atribuyeron una leyenda semejante a
la de Barbarroja en el monte de Kyffhaeuscr y Artúa en la isla de Avalún,
y asi Holger Danske espera bajo las
ból'edus del castillo de Kronborg, en
Dinamarca, la hora en que se ha de
convertir en el Hbrrtador de su pueblo. Todas esas leyendas Mesiúnicas
no cube duda de que se derivan del
libro de San Juan, el Apocalipsis. En
España encontramos la leyenda de
Boabdil cerca de Granada y lo de Juan
de Alzate en los Pirineos análogos a
la tradición danesa.
Hasta los cronistas daneses tomaron
en serio a Ogier de Danois. El año de
1578 entró en los Anales Islandeses

Roldán vence al gigante moro Ferragut

nombres de Lorrain (Lorena) , ni el
de Normandía, existieron en el tiempo de Carlomagno asignados a ninglm lugar de la tierra. El nombre de
Lorrain o Lorcna, viene del nombre
de Lothringen que se le dió al dominio
de Lothar hijo de Carlomagno y Normandia fué llamada así dos siglos después por Hrolf el Caminante, pirata
noruego que -conquistó aquel territorio
y el rey ele Francia le concedió el titulo de Duque de Normandia (la tierra de los hombres del norte) a petición suya con la condición de no alzar armas contra él.
· Hrolf, llamado por los franceses Rollón o Rollo era tan corpulento que no

nos. Otros le llaman Ujier el Danés.
Apenas es posible decir si realmente
existió este personaje y si realmente
era danés e hijo del rey Godofredo.
Buscamos en vano en las crónicas
francesas. A1lí se habla de un guerrero franco llamado Autcharius el cual
desempeña un triste papel en las luchas sostenidas en el norte de Italia
contra el rey lombardo Desiderio. Autcharius, quien en 771 escoltaba a la
viuda de Carlom8n, hermano de Carlomagno, hacia su padre Desiderio, se
entregó con ella, a las tropas imperiales el año 773 en Verona. El poeta que
compuso el "Chevalier Ogier" debe de
haber confundido las luchas contra

como Oddgeir Dansk.i y le hicieron hijo del histórico rey Gautrek o Giittrik
(Godofredo) de Dinamarca.
Hasta la juventud del verdadero Carlomagno ha sido falseada y confundida con la de otro "Imperator" del siglo Xlf, Alfonso VI de Castilla que si
no gobernó como íal, fué invitado por
los Güelfos de Alemania a ocupar el
trono del Sacro Romano Imperio con
el fin de acabar con la dinastía Hohenstaufen que tanta guerra había dado al Papado.
En las novelas de Caballería, Pipino
y su esposa Bertha son envenenados
por dos hijos bastardos del rey franco, Heudri y Hainfroi y Curios el hijo

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Pág. 6

'

�legítimo tiene que huir a Toledo y pe- no. Christoph Wieland ha tomado el
dir auxilio a Galafrc, rey moro contra tema de Epica Medioeval francesa y
sus envidiosos hermanos. Toma el ha compuesto un bello poema con este
nombre de Maynetc (Karl Meynet en motivo. Luego Karl María von Weber
alemán, corrupción tal vez del Carolus ha echo de este poema una Opera tiMagnus latino y Charlemagnc francés) tulada "Oberón".
El motivo del Caballero rebelde lo
y conquista para Galafrc la ciudad
l\lonfrin con lo que se gana el favor encontramos con frecuencia en las ledel rey. Galiana, la hija del rey Gala- yendas Carolingias. Una de ellas, la
fre, se enamora de él y su padre solo de Reynaldo de Montalbán, Rinaldo,
consiente al amor de Maynete y Galia- Renaud o Renaus de Montaubán es
na si le trae la cabeza de Bramante una de las más interesantes.
Aymon de Dordonne tenía cuatro
quien ha ofendido gravemente al mohijos: Reynaldo, Ricardo, Alardo y
narca.
Carlos vuelve vencedor llevando en Guichardo, y cuando tenían la edad
la punta de su espada "joyosa" el tro- suficiente, los llevó a Aix la Chapelle
feo pedido. Pero Marsilio, hermano de
Galiana, persuade a su padre de que
Maynete es traidor y éste tiene que
huir y embarcarse para Roma.
La estancia de Carlomagno en Toledo es seguramente falsa y hasta se
cree distinguir en ella analogía asombrosa de la real estancia en dicha ciudad del monarca español y cristiano.
Alfonso VI soberano también del Sacro Imperio Romano y rey de Castilla
fué huésped del rey Alimaymón de Toledo. (Causa probable de la confusión
de los poetas europeos). Amó igualmente a una princesa mora, Zaida, hija de
Almatamid de Sevilla con la que contrajo matrimonio, y aún se vió obligado
a escapar de Toledo igualmente por
intrigas de los envidiosos en la misma
forma que se narra la huida de Maynete.
En la leyenda de Guy de Borgoña,
también éste se enamora de una princesa infiel, Floripes, hermana de Fierabrás e hija del Almirante Balán que
tiene sitiados a sus compañeros en una
torre. Por élla realiza las más asombrosas hazañas hasta que al fin Floripes se hace cristiana y Guy de Borgoña se casa con élla.
La leyenda de Huón de Bordeaux es ·
algo semejante. Oberón, rey de los Genios, transporta al Oriente a Huón de
Bordeaux por arte de magia ya que
éste huye de Carlomagno con quien ha
disputado. Después de varias hazañas
1;.
en la corte de un Sultán Muslime, rap'
ta a la princesa turca y vuelve con
. ' '.Jl\tPlfliWl,l~l'
ella a Francia. Oberón le ha regalado
1' '
un cuerno mágico por medio del cual
todos los ejércitos del mundo le obedecen y de este modo, Huón de Bordeaux recupera el favor de CarlomagBusto de

..
,

_

___

.-r-.

y los presentó a Carlomagno. El em- familia. La muerte de su tío Beuves
perador los armó caballeros y les hizo de Aigremont, inicuamente sentenciamuchos regalos, obsequiando a Rey- do por éste, instigado por traidores.
Semejante recuerdo encie1~de la ira
naldo el caballo mágico "Bayardo".
Jugando un dia Reynaldo con Bertho- del monarca que responde brutalmen-lais al ajedréz, éste, que era sobrino te a Reynaldo tam~ién con un puñetadel emperador, al ver que Heynaldo zo. Reynaldo vuelve a la· sala donde
ganaba la partida, arremetió contra el se encuentra Bertholais y lo mata con
hijo de Aymón ciego de ira y le dió el tablero de ajedréz. Los cuatro hijos
de puñetazos. Reynaldo se presentó de Aymón huyen de la corte y se reante Carlomagno y le pidió que le hi- fugian primero en las Ardenas, luego
ciera justicia a lo que el emperador no en el castillo de Montauban haciendo
vida de bandoleros, y auxiliados por
accedió por amor a su sobrino.
Entonces Reynaldo recuerda al em- las artes mágicas de su primo hermaperador otra ofensa más grande y más no el hechicero Maugis de Aigremont
antigua hecha por Carlomagno a su logran finalmente obtener el indulto
de Carlomagno. Reynaldo se encuentra con su madre Aja que le reconoce
por la cicatriz que tenía en la frente
desde niño. Se les hace una gran recepción a los cuatro hijos de Aymón
en la casa paterna, mientras Carlomagno intenta por todos los medios de recuperar su caballo "Bayardo", pero
fracasa por la audacia de Reynaldo y
la habilidad de Maugis de Aígremont.
Finalmente, Reynaldo marcha en
peregrinación a Tierra Santa y cuando vuelve, muere oscuramente trabajando como obrero en la construcción
de la Catedral de Colonia, víctima de
los celos y la envidia de sus compañeros.
El Carlomagno de la novela y de la
poesía, es tal vez más conocido que el
real y verdadero Carlomagno de la
Historia, pero nos regocija saber que
es más grande y más glorioso que aquel
que admiramos en nuestras lecturas
juveniles. Los poetas medioevales o
trovadores quienes prefirieron hacer
descender a los franceses de un príncipe troyano primo de Enéas a quien
llamaron Franco, que de los caudillos
germanos, inmortalizaron la memoria
del viejo emperador a su manera y le
rodearon de una época de ensueño y
magia, de torneos y lides heróicas, de
monstruos y hechiceros, de caballeros
andantes y hechos imposibles para
glorificarla. Más sin todo esto, Carlomagno, sabio monarca, conquistador
audaz, es una de las más grandes figuras de la Historia, detrás rle su espada venía la Civilización y el Cristianismo. El trató de levantar nuevamente el Imperio Romano y logró lo
que los grandes humanistas y los políticos aún sueñan: Unificar a Europa.
Carlomagno

ALREDEDOR DE OTRAS IDEAS
Arturo CANTU SANCHEZ

-!ENEMOS consciente o impensadamente la tendencia a escoger o
a formarnos una ética que oriente nuestros pasos. Presas fáciles del
extravío natural a que conduce el escepticismo axiológico, en un mundo
en el que por fuerza estamos constreñidos a obrar y del que no podemos
escapar porque no podemos evadirnos
de nuestro incorruptible y cambiante
yo, nos debatimos al parecer en nuestra propia atmósfera, esta atmósfera
en la que el tener que decidir (o aún
mejor el decidir en si forzada y obligatoriamente que nos integra) condensa a cada momento un renovado
hastío tan prístino y letal como el de
siempre.
La búsqueda de una Etica se nos
impone así como necesaria, no porque
creamos que la hemos de hallar conforme a nuestra íntima naturaleza, o
valiosa en sí, en el fondo sabemos que
es sólo la enciclopedia de soluciones
al problema diario lo que buscamos,
sino por procurarnos una cierta satisfacción al contemplarnos una vida y
un ideal viatl acrisolados y fíeles a lo
uno.

T

Pág. 8

/

Y es natural, esa atmósfera del yo
que nos limita y nos instila tiempo a
tiempo, nos desarraiga también de nosotros mismos para buscar el que quisiéramos ser; ese cerco al parecer infranqueable (tal vez de hecho) no es
sino un viscoso y evanescente liquido
que de ninguna manera aceptamos,
porque también en esa atmósfera que
somos late escondido un germen de
absoluto, como si nuestra médula aspiración, y meta fuera constituirnos
unitariamente en la contradicción de
ser libres y absolutos.

-IIy de nada estamos tan contentos y
ensoberbecidos como de nuestra libertad. Porque en ella nos sentimos propios, diferentes, únicos, porque por
ella somos otra cosa distinta de este
mundo que nos circunda, y entre mas
la abracemos y exprimamos "ontológicamente" mas somos uno y únicos,
felizmente nosotros y nuestros. Pero
he aquí que somos también e indefinidamente la cuerda tensa que se ha
quedado atónita presintiendo la altura de la flecha; un salto al infinito,
una aspiración recta, definitiva y an-

gustíosa. ¿Cómo olvidarnos de ello?
Sonreír ante la privación, apoltronarse en la finitud de nuestra atmósfera,
es mas que un desafío a nuestro valer,
es negarse. ¿Qué valdría nuestra pobre libertad si no eligiera el infinito?
Porque ser libre significa estar en
carenciá de algo que se quiere, mas
aún, en cierto modo estar determinado a querer algo de que se carece. Aunque tradicionalmente se dice mas o menos que ser libre significa escoger en un
acto tan puro e indeterminado que nazca sólo para decidir. Pero, ¿ qué tan puro, qué tan limpio' deberá ser ese acto?
Ante todo tenemos que elegir nosotros,
~legir significa . preferir, y preferir
¿110 implica enturbiar ese acto con
nuestro concrerto estar aquí con :una
personalidad definida? Pero aún mas,
lo que nos embriaga y enamora en
nuestra libertad es precisamente su
concretud intransferible, porque ¿qµé
significado tendría elegir ajenos absolutamente a todo? habiendo puesto el
mundo y nosotros mismos en la negación insidiosa de un paréntesis. Si
,ilgún significado tiene nuestra libertad es que es profunda y definitivamente nuestra, en la opción libre pe-

ro personal, nos comprometemos y
arrojamos nosotros, arriesgamos nuestro ser definitivamente y para siempre integrándonos en ella. ¿Qué sentido tiene hablar de una libertad absoluta, ajena hasta a nosotros mismos,
totalmente libre?
Pudiera pensarse que se trata de
una mezquina libertad, pero no es así,
es la única posible a nuestro ser finito, eso sí. Sigue mi libertad siendo tal
esencialmente por encima de todas
mis inclinaciones pers,onales sin domeñarlas tiránicamente y sin negarlas
parcialistamente. Esta y no otra es la libertad que queremos y buscamos afanosamente, nunca la del ser absoluto,
la del ser infinito que en última instancia sería la indeterminación pura,
el azar mas caótico. Somos libres porque somos seres particulares e intransferibles, finitos, porque estamos dislocados como una pieza falsa, porque
nos falta algo, esa infinitud que conquistada nos arrebataría nuestra libertad y nuestro ser. Y sin embargo y a
pesar de todo henos aquí tendidos,
proyectados en la búsqueda, una búsqueda estúpida en sí misma e impotente en hallazgos.

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Armas y Letras, Boletín mensual de la Universidad de Nuevo León, 1955, Año 12, No 7, Julio </text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Año XII No. 8 Agosto de 1955

D. A. S. U.

BOLETIN MENSUAL
DE LA UNIVERSIDAD
DE NUEVO LEON

EL FINO

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.;. . -"'· "'"
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\ \_

Genaro SALINAS QUIROGA

E

S bien conocido el aforismo científico de Leibniz: "Natum non facit sallus" (la naturaleza no da
saltos) que utilizó el ,gran naturalista
sueco Linneo en su célebre Clasificación de las plantas.
No sólo la naturaleza no dá saltos;
ni la Historia ni la Filosofía, ni la vi-

da misma van dejando vacíos que llenar. Así Séneca, Epicteto y Marco Aurelio, los últimos estoicos de la Roma
Imperial, son también los grandes precursores del Cristianismo, cuyos pasos
oyeron cerca. Se atribuye a Séneca
oculta correspondenc'ia con el apóstol
San Pablo. La verdad de las cosas, es
que su doctrina musical y dulce, per-

suasiva y amable -el senequismoes el heraldo de la sublime doctrina
de Jesús.
Erasmo de Rotterdam nacido a fines
de la ,Edad Media (1467) es un hombre moderno, porque pensó con tal
criterio. Consideró al ser humano como el eje del Universo, su fundamento primario y radical (antropocentrismo). Nació IJÓslumo, esto es, correspondiente a otra época distinta a su
adYenimiento. Stefan Zweig le llama
"el pl'imer europeo conciente, el primer combatidor amigo de la paz, el
más elocuente defensor del ideal humru1istico".
Varón cosmopolita, pensador egre-

gio que amó devotamente la poesía, la
filosofía, los libros, el arte, la cultura,
pero más que nada la tolerancia, en un
mundo agitado turbulentamente por
fuertes pasiones. Consideró que el pe~ado original es la intolerancia, esto
és no res1Jetar el pensamiento ajeno.
A propósito de ello, recuerdo que
nuestro sabio maestro de Lógica del
Colegio Civil del Estado, Sr. Ing. Fran•
cisco Beltrán, nos decía en Cátedra
que el signo distintivo de la civilización es la tolerancia. Erasmo enseñó
que Sócrates -el santo laico y padre
griego de la Etica- su doctrina no era
opuesta a la de Jesucristo. Y en su

Pasa a la Pcíg. 6

MENSAJE . IJE ERASMO

�Sergio VILLARREAL

,llás vale qne ignore mi pasión
¿Qué puedo espe1·ar con esta
Ridícula figura? Pero, ¿Qué importa
La fig~ra? ¿No habrá una mujer que
Se enamore de mi alma?

A única manera de conocer a nuestro poeta, de saber sus

L

aspiraciones, de aprehender esa peculiar filosofía suya
( influída incontrastablemente por su defecto físico), es si•
guiendo su evolución, su trayectoria, plasmada en los caracteres de los personajes, los más, inmortales, de sus obras. Sintetizado encuentro un importante ingrediente de su multifacética
personalidad, en el verso que pone en boca del "don Juan" de
Las Paredes Oyen, y que sirve aquí de introducción.

El lugar y fecha de nacimiento de
Juan Ruiz de Alarc6n no se saben con
certeza, ya que no ha sido posible localizar el acta de bautismo.
Su familia no estaba en una desahogada posición, pero si relacionada con
familias de encumbrada posición, como lo demuestran los testigos presentados rn la celebración del matrimonio de sus padres: el hijo y el medio
hermano del segundo Virrey de la Nueva España, y otras personalidades de
aquella época
Es viable admitir que su cuna hubiese sido México: si hemos de creer
lo que él mismo asegura; pero, sin embargo, es posible admitir como lugar
de su nacimiento El Real de Minas de
Taxco; sus padres se habían establecido en este mineral; y, aproximadamente, en los años 1580 y 1581, años
en que se sitúa su natalicio, sus padres
se encontraban ahí.
·
'
La familia emigra a ]a capital, poco
tiempo después lo vemos recibiendo
cursos de gramática y de cánones, o
sean éstudios preliminares de este bachillerato.
De la fecha de ingreso en la Universidad, no se tienen los documentos
respectivos. Los que se poseen sobre
su primer estancia, son los referentes
a la terminación de tres cursos de cánones, y otro a la aprobación de todos
los demás de este bachillerato ... era
el primer año del siglo XVII. Nuestro
poeta en germen tiene la oportunidad
de continuar sus estudios en España,
y teniendo Jo nec·esario para que le
otorguen el grado de bachiller, preficle sea conferido por la más acreditada
de las Universidades hispanas: la de
Salamanca. Posiblemente nunca hubiera partido para Espaiia, permaneciendo sustraído de las más altas manifestaciones del espíritu que emana.:
ban de los grandes ingenios españoles,
si no hubiera obtenido la beca otorgada por su tío en su testamento.
Ingresa a la Universidad de Salamanca en Octubre, y pocos días después, recibe su esperado grado. Inconforme y tenaz para recibir más grados, continúa en la misma, obteniendo, al final de dos años, el grado que
le faltaba para finalizar esa etapa e
iniciar la siguiente. Sigue los cursos
indispensables para obtener las borlas
de licenciado .. ,
.
Su producción literaria fué posterior a la llegada a España; sin ser preciSos, se han hecho estudios para fijar
los años, o la época de su vida, en que
escribió cada una de sus obras. Tres
etapas han distinguido en su producción, la primera abarca desde 1601 al
1612, y esta es la que, al momento, nos
intereSa.
La culpa busca la pena y el agravío
la venganza. No la incluyó Ruiz de
Alarcón en la colección de sus obras
completas. Castro Leal distingue, ade-

Pág. 2

más, "cuatro versos que ya dan una
idea de esa línea ceñida y elocuente,
tan expresivos en su perfecta economía":

Salió pues, señor, el pié,
si recatado, lascivo,
que tiene más atractivo
cuando se ve y no se ve.
Quien mal anda mal acaba. La comedia no persigue ningún propósito
moral, y dice nuestro imprescindible
Castro Leal: "estas primeras comedias
están más cerca de las grandes realizaciones de Alarcón que otras escritas
posteriormente." Tampoco fué apro~
bada por Juan Ruiz.
Estas dos obrat, fueron escritas cuando cursaba la carrera de licenciado
sin poder alcanzar ahí el grado pues
necesitaba hacer gastos fuera c\.,el alcance de sus bolsillos.
No hay oportunidades, para un bachiller, en esa "celebrada Atenas de
España", y se decide a probar fortuna
en donde no hubiese la competencia
Q
que ahí había, y a fines de 1604 o a
principios de 1605 deja de figurar en
las listas. En este año se nos desaparece, nuestros sabuesos le siguen la
pista encontrándóla al siguiente ~ño piadas en España, las retoca y, ~&lt;leen Sevilla. Ahí estaba su tío el padre má's, compone las siguientes :
Diego Ruiz de Montoya y, con su inEl desdichado en fingir, La mangaflnencia, le ayudó para que se intro- ni/la de Jfelil/a (1602-1608), La cueva
dnjera en círculos hermetizados para de Salamanca (1602-1608), El semela pobreza.
jan/e a sí mismo (1606-1609), La inRuiz de Alarcón toma parte en una das/ria y la suerte (1605-1608), y El
justa que se organiza en los alrededo- anticristo. En esta última los dos prires de Sevilla. El Príncipe de los In- meros actos, son de 1608 terminándola
genios actuaba como secretario. Com- en 1618.
piten, en la justa, doce temas; el de
Se le presenta Ja perspectiva de renuestro poeta se llama "Consolando a tornar a la metrópoJi, y aunque disuna dama que le sudaban las manos". frutaba más o menos de desahogada
Comentan, los qué asistieron, que Juan posición, ~e decide a emprender el
Ruiz actuó con "ingenio, vivacidad, y viaj~. Dias antes de su partida se prebuen humor."
senta en la Universidad para pelear.
Se decide regresar a la patria· a prin- una cátedra. Que se presentara a opodpios de 1607, sin sernos posible sa- sición, poco antes del viaje proyectaher que motivos lo determinaron. La do, solamente se comprende de una
flota en que iba a hacer la travesía, manei-a: el viaje dependía de un acontuvo que ser utilizada en perseguir a · tecimiento incierto, y, en vista de ésunos piratas. Alarcón permaneció con - to, quisiera asegurar, ante todo, la cáesta demora hasta el mes de Junio del !edra.
año siguiente.
Se despide definitivamente de l\féxiLJega a Veracruz dos meses después co en el mes de Junio de 1613; s'e prey se dirige con rumbo a la Universi- senta en Madrid, acogiéndose a la hosdad de 1léxico; les muestra sus certi- pitalidad que le brinda don Luis de
ficados de Salamanca y solicita exá- Ve]azco, que iba a ejercer el puesto de
menes para obtener las borlas de Ji- Presidente del Consejo de Indias. Don
cenciado. Le conceden su petición y Luis era añejo amigo de la familia
presenta, primero, examen de Derecho Alarcón. Unos autores afirman que
Civil, y después, Canónigo. Más tarde Juan Ruiz había estado a sus órdenes
solicita doctorarse en los dos dere- en la Nueva España.
chos, sin poder ver nunca coronadas
Excluyendo su actividad literaria,
con el éxito sus pretensiones.
no sabemos a que otras actividades se .
Ejerce, el cargo de ayudante de Co- dedicaba. El teatro no le podia prorregidor, en México, aunque sin tener porcionar dinero para vivir decorosael titulo correspondiente. Además de mente, aparte de que sus obras no soeste empleo, sigue ejerciendo la abo- brcsalian por la cantidad, y sí, por su
gacía, profesión en la que trabajó an- calidad. "Sus comedias eran producites de obtener su título.
das por un constante esfuerzo", "esSus dos primeras comedias, princi- cribe poco, pero gana más renombre

prueba de las promesas (1618); Ganar , tiempo atrás.
propietario que interinamente había
amigos (1617-1618); El dueño de , las
Hallándose en excelente posición ejercido.
estrellas (1619-1620); La amistad cas- económica, deja de interesarse en ia
En el 34, andaban impresas sus obras
tigada (1619-1620); Los pechos privi- producción de más comedias y nos en las colecciones de otros autores, y
legiados (1619-1621); El tejedor de Se- proporciona un desplante muy origi- · se decide publicar su Segunda Parte.
oovia (1624) La crueldad por el honor nal al referirse al vulgo diciéndole:
En el 35, solicita al Consejo de In(1620-1622); Síempre ayuda la verdad "ahí están, las comedias, si no te gus- clias puesto en cualquiera de las Au(1621-1622); El examen de maridos tan es porque son buenas, y si te gus- diencias de Indias. El Consejo -no le
(1622-1623); No hay mal que por bien tan, me vengará de saber que son ma- otorga el puesto por ser indiano y por
no venga (16!3-1625).
las, el dinero que te han de costar".
sus corcovas. No insiste Juan Ruiz y
Divid·ió Alarcón su producción en
El Consejo de Indias toma en consi- desiste de salir de España.
dos partes, aunque algunas de sus deración a Alarcón y lo nombra RelaLiteratos de otras naciones le insisobras no las incluyó en ninguna. La tor Interino del Consejo en 1626.
ten a que "escriba muchas comedias,
primera parte fué publicada y dedicaEste fué el fin de su carrera Jiter'a- como las que ha escrito", sin lograr
da al mccen3.&amp; ya mencionado. En ella ria. pues después de este año solamen- convencerlo.
alude a una pretensión cortesana, que te- hace versos ocasionales.
Habiendo recorrido la totalidad de
se estaba tramitando desde mucho
En el 33 desempeña el puesto de su camino, solamente le faltaban unos

cuantos pasos. Empieza a redactar su
testamento, da legados a sus servidores, a unos de sus amigos les condona·
lo que le adeudan y deja como heredera universal a doña Lorenza de
Alarcón.
El 4 de Agosto de 1639 deja de existil' el prhtier poeta mexicano cuya fama traspasó el mundo hispánico de•
jando huellas y sucesores en todos los
confines.
Su estrofa se hizo realidad, con su
tránsito final, al dedicarle solamente
un glacial epitafio: "Murió don Juan
Ru.iz de Alarcón, poeta famoso así por
sus comedias como por --sus corcovas,
y Relator del Consejo de Indias".

con una comedia que otros autores
con una docena."
Se representaban, en ese tiempo,
(1613-1614) dos de sus comedias: La
cueva de Salamanca y El semejante a
si mismo. La cantidad que pagaban,
si pagaban, era insignificante.
Muere en 1617 don Luis de Velazco,
su protector seguramente; posiblemente muere junto con él la esperanza que
tenia Alarcón de introducirse al Consejo.
En 1618 sitúan su amistad con Tirso
de Malina y, poco tiempo después,
principian a "ensuciar paredes con
sus carteles". Si colaboró Tirso de
Molina en la producción alarconiana,
como colaboró Alarcón en la producción de Tirso, se ha contestado negativamente.
El conocimiento con la madre de su
hija lo tuvo aproximadamente e{ltre
1618 y 1620; hasta al final de su vida
la nombra por escrito, poniéndola como heredera universal de sus bienes.
La muerte de Felipe III favorece a
don Juan, ya que hay cambio de privados, y el entrante, don Ramiro Felipe de Guzmán, será, de aquí en adelante, su mecenas.
En los diez años siguientes a 1615 es
cuando nuestro poeta manifiesta, defi~
nitivamente, su originalidad, su ingenio, su sello pérSonal, es cuando se sale de los cánones tomados de Lope;
abarcan este período las siguientes
obras:
Los favores del mundo, escrita en
1616; Los empeños de un engaño (161516Hii; Las paredes oyen (1616); Mudarse por mejorarse (1617-1618); La
verdad sospechosa (1618-1620); La

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�l

Del Festival Internacional
de Teatro en París_, ~&lt;J•
P"J.1

" EL ARADO Y LAS ESTRELLAS"

'

El "Abbey Theater" de Dublín ha
abierto las jornadas del Segundo Festival Internacional de Arte Dramático
que se celebra en París.
Este Festival, natido de una idea pri,,ada, reunió el pasado año y reune el
actual campañías de muy diversos países. Irlanda, Bélgica, Finlandia, Italia,
Yugoeslavia, la China Popular, Polonia, los Estados Unidos de América
del Norte, las dos Alemanias -Este y
Oeste- Holanda, Austria, Grecia, Inglaterra, Suecia, Noruega, Portugal,
Canadá y Suiza, han aceptado la invitación de rctuar, en el ' 1 Sarah Bernhardt" o en el "Hebertot", los dos teatros contratados para ello. Hemos dejado para lo último España, anunciada con la compañia de María Guerrero de Madrid, que representará "La
Malquerida" de Benavente. Algunos
grupos de provincia francesa -Come. die de Provence, Comedie de l'Est,
etc.- han anunciado también su participación. Aparte de todo ello, en el
"Studio des Agriculteurs" se presenta
un ciclo de cine diariamente cambiado, en el que cada sesión Consta de
conferencias y comentarios de directores y actores, fragmentos de representación teatral y proyección de películas relacionadas con el tema; por
ejemplo: Presentación del film "Le
sang d'un Poete", por su autor Cocteau;
charla del crítico Claude Mauriac;
fragmentos de "La Machine lnfernale",
interpretados por Jean Mai;-ais; proyección del film de Cocteau "Les parents terribles". Naturalmente, la simultaneidad de muchos de estos espectácu]os impide ]a asistencia a todos
ellos, incluso a aquellos afortunados
cronistas que se ganan la vida con ]a
plµma; mi caso está muy lejos de ser
éste, por lo que -como un miembro
más del oscuro público parisién de
que formo parle- habré de consultar
mis disposibilídades de tiempo y de
portamonedas antes de decidirme a
ver una cosa u ob·a.
La comedia - o drarirn, como se
quiera ver- que ha elegido la compa' ñia del "Abbey" para romper el fuego,
es típicamente irlandesa. Su autor es
Sean O'Casey y su título, "The Plough
and the Stars" ("El Arado y las Estrellas"), sacado del de una popular canción que casi fué el himno de levantamiChto de Irlanda ,contra Gran Bretaña. Porque la acción nos transporta a
esos tempestuosos momentos que han
inspirado tantas obras literarias y cinematográficas en que Irlanda luchaba por su in.dependencia. No se podía
elegir nada menos británico .. . Y, sin
embargo, aparte del hecho de que la
obra está hablada en inglés - aunque
con marcado acento irlandés- , hay
otros detalles que, a los inexpertos
ojos continentales, le dan cierto ~specto común con la vida inglesa. Una
vida inglesa más viva, más descuidada, más apasionada, mas - valga la
expresión, aunque sea un disparate
geográfico- mediterránea. Entre una
comedia londinense y ésta que ahora
vemos, habrá la diferencia de Milán a
Nápoles. Esta compañía, viva, organizada, se mueve con un impetu no exento de flema. Su vestuario, sus admirables decorados, no desentonan de la
escuela inglesa. Es una obra larga, en

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cuatro actos que nos transportan sucesivamente al interior de una casa
de la clase media -un salón con sus
columnas, su tetera, sus fotografías en
las paredes, sus mil detalles de los que
no se ha eludido ni uno, pero elegidos
con tanta maestría que en este salón
i'ecargadísimo y pobretón no nos atrevcriamos a suprimir ni el detalle más
insignificante; un cafetín sobre cuyos
. cristales se dibujan las sombras de los
oradores patrióticos un día de manifestación; la calle pobre y monótona
donde la casa está situada -una calle
que se diría del Est End de Londrescon sus verjas, sus peristilos, sus sótanos, sus guardacantones; y la buhardilla donde se han refugiado los vecinos
en el peor momento de la lucha. Nunca ha ido el realismo más lejos que en .
esta presentación; todo es real, todo·

corpóreo, todo barato, todo, a pesar de
su profusión, rigurosamente seleccionado para producir la impresión deseada. Olvidamos estar en el teatro
por completo .'
, Los personajes se lamentan o se en~
tusiasman con versatilidad latina, llenos de vida. Hay momentos heróicos
seguidos de momentos grotescos -por
ejemplo, cuando en el tercer acto algunos personajes se van a saquear tiendas-, momentos de gravedad entreverados de h-reverencia - como la partida de naipes ante el féretro, en el acto
.final- , hay, en todo instante una mezcJa de vida y mnerte, de geñerosidad y
astucia, de despreocupación y profundidad que nos seduce y nos arrastra.
Este cuadro tan vivo, tan pintoresco,
tan poco pretencioso, es, sin embargo,
una epopeya. Y más que nada, teatro.
EDUARDO

y ses

FANTASMAS

Este año Italia está representada en
el Festival de Teatro de Parí.s por la
comedia napolitana de Eduardo de Filipo. Ignoro como las invitaciones de
este festival de reciente creación -el
primero fué celebrado el pasado añose envían y se aceptan. En cualquier

caso, no parece un exponente muy ha~
lagador de un pais donde el teatro tiene tan eminentes cultivadores en la
pluma y en escena esta compañía de
sainete y esta coiuedia, menos que mediocre, titulada "Qnesti Fantasmi. .. !"
que ha presentado al público parisién,
que no ha olvidado la actuación insuperable de aquella eminente compañía
de Gino Cervi que representó a Italia
en el primcr ·festival, ni las del Piccolo Teatro, de ~lilán o de los Gobbi que
cuentan entre los mayores triunfos de
las últimas temporadas.
Y no es que los actores de la compañia Echrnrdo de Filipo sean malos; los
hay excelentes, como su propio director, de una graCia personalísima y fina. Pero esta agrupación nos recuerda demasiado otras del mismo estilo
que existen en España, para las que la

comicidad rebuscada de un texto,- sus
situaciones falsas, sus equívocos sin
imaginación, sirven de lucimiento a
unas cualidades de verbosidad, de acaloramiento, de chuleria o de desparpajo. Estos fantasmas no son mejores
que la peor comedia de Muñoz Seca,
y la dirección e .interpretación de esta compafiia no ofrecen ninguna novedad, ninguna especialidad, son de
la vulgaridad más incolora; hablamos
del · ~onjunto. Por mucho talento y
muchas "tablas" que se tengan, es muy
peligroso ser autor, director y actor al
mismo tiempo. Hay muy pocos Shakespeares, 1lolieres o López de Rueda
por el mundo que sean capaces de asuhlir todos los papeles.
El argumento de uEstos fantasmas"
es el siguiente: un hermoso palacio del
XVIII lleva fama en Nápoles de estar
encantado; se habla de los fantasmas
de -dos a'nrnntes que fueron emparedados en la casa por un marido celoso ;
nadie quiere habitar en esta casa. El
.propietario la cede a un pobre hom·bre por cinco años para que _d estruya
la leyenda; pero este inquilino es el
más infeliz, el mas crédulo de los napolitanos. Cree en ]os fantasmas antes de verlos ; no es de extrañar, pues,

1~,

- en fin, sí es de extrallar, pero adoptemos por un momento la mentalidad
del autor- que cuando sorprende al
caballero casado que visita a su mujer,
]o tome por un fanta6ma; que los regalos que este caballero hace a la casa,
]e parezcan muestras de magnanimidad espectral; que no acierte a comprender la melancolia de su mujer, a
la que. indigna el aguante de su marido, aunque sea a favor suyo, que le recomiende que no se preocupe de lo
que puedan decir, que mientras ellos
vayan bien, nada importa lo demás;
que cuando se presenta la esposa ofendida con sus hijitos, diciendo que está
muerta desde que su marido la ha dejado, la tome por una muerta auténtica y a sus hijos por fantasmitas ... En
fin, para CJ.Ué seguir. A todo el mundo
ha indignado el comportamiento de
este marido acomodaticio, porque sÓlo
el autor puede imaginar un hombre
tan tonto, tan crédulo y tan absurdo
como éste, y nadie cree en una buena
fe inverosímil; el "fantasma" suprime
]os donativos, decide escaparse con la
amahte; para marcharse disimuladamente, nada hay mejor que asomarse
al balcón, donde lo Ye el marido y,
convencido de su esencia ultraterren'a,
]e pide que le saque d-e la ruina en que
se ve. El "fantasma" al ver ]a buena
fe del pobre marido, renuncia a la
mujer y además deja sobre la mesa todo el dinero que destinaba a la fuga.
Si a este tejido de inv~rosimilitudes,
de absurdos y de quid-pro-quos que se
alargan durante siglo~, añadimos un
portero locuaz hablando napolitano,
su hermana loca que habla a gritos, un
niño maniático que tiene un tic, un cocinero que no se sabe de donde sale,
unos mozos de cuerda, un canarfo viYO y una gallina muerta, tendremos
casi completo el sainete de Filipo. Para ser· justos~ hay que añadir también
un ojo de buey, por donde se asoman
los personajes antes de entrar como
Pedro por su casa en la del miedoso
protagonista, que jamás piensa en cerrar la puerta ni se ha percatado que
se puede entrar fácilmente desde la
casa vecina; y· dos balcones, que nos
ofrecen los únicos buenos momentos
de 1a comedia, al permitir imaginar la
presebcia de un vecino curioso que se
pasa el día en otro balcón imaginario
situado al nivel de los palcos. Las
reacciones de Eduardo de Filipo -excel~nle actor cómico, como hemos señalado- ante la presencia figurada de
este vecino son los únicos rasgos de
cSta comedia que merecen recordarse.
Qne Filipo sea autor de "Nápoles
millonario", que haya colaborado con
el propio ·Pirandello, son cosas que
nadie imaginaria viendo esta comedia
fantasmtgóríca con que Italia está tan
desfavorablemente representada en el
Festival de P~ris.

meter una ,,ers10n original, un nuevo
enfoque, una audacia en cualquiera de
]os elementos que componen la acción
dramática; pero nada mas respetuoso
que esta versión americana de la 1\fedea" de Euripides. No puedo hablar
del estilo de Robinson J effers, pues mi
escasisimo inglés me lo veda; pero,
precisamente, el interés de este festival internacional es mostrar ]o que hay
de eficaz y permanente en una función
de teatro aparte de los valores literarios del texto. El teatro es un misterio, una creación que se repite cada 1
noche. Puede haber teatro sin escenario, sin decorados, hasta sin texto. Si
el instrumehto, la obra, está bien teñido, apreciaremos la calidad de. la mú•
sica aunque esté escrita en una gama
qnc desconocemos. Así, por ejemplo,
viendo hace pocos días ~'El verano en
Nohant" de Iwaszekiewics, representado en lengua polaca por la troupe de
]os Teatros de Cracovia, si era imposible entender una sola palabra - salYO el nombre de Chopin diversamente
declinado-'-, no lo era el darse cuenta
del escaso interés de la comedia y de
la gran calidad de los actores, en especial Sofía Yarowslevna, que encarnaba a George Sand.
Yicndo la "Medeá" de EurípidesJeffers tampoco dudamos de que Judith Andersor\ sea una buena actriz.
Pero nos sucede - por un fenómeno
de desilusión que se produce cuando
liemos esperado alguna cosa con demasiado interés y que Marcel Proust
estudia admirablemente, justamente en
relación con una gran actriz trágicaque ]a idea que nos habíamos hecho
de ella era desmesurada, en cualquier
caso superior a la realidad que vemos.
Cuando descubrimos los valores ele al.go o alguie~ que no conociamos - por
ejemplo, la actriz polaca citada- , nuestra alegria de Colones nos hace a veces supervalorar los méritos; cuando
llegamos a ver algo que admirábamos
por mera fe, corremos siempre el ries•
go de salir defraudados, si su perfección no es absoluta. Judith Anderson
tiene un modo especial de moverse J?Or
escena qlle es lo que mas emociona en
ella, un modo como indeciso, titubean- '
te, una manera de sentarse como una
criatura sin cuidarse - aparentemente-- de componer esa estatua ideal que
preocupa por ejemplo a una :Marie
Bel!. Tiene, sin embargo, algo estatuario, es decir, mucho mejor que esta•
tuario, pues vive y se mueve, que son
sus brazos desnudos de extraordinaria
belleza. Su voz es también muy bella
y su fisonomía aguda e interesante.
Pero a pesar de estas virtudes, . su ínterpretación no provoca el entusiasmo, deja frío, ausente; y creo que no
se trata de una opinión persorial, ya
que el día que pude verla los aplausos
fueron moderados.
La dirección escénica -de Gunthie
Me Clinlic- se resiente de la lama de
11

UNA MEDEA AMERICANA
Los Estados Unidos de América han
enviado, por lo pronto, al festival internacional de teatro de París, a su ac•
triz trágica más famosa, bien conocida
por todos los públicos por su acusada
interpretación del personaje de la Sra.
Danvers en la película "Rebeca" de
Hitchcook. La obra elegida fué la "Medea" de Robinson Jeffers. Este nombre, el de la actriz, todo parecia pro-

••

la actriz; toda ella está dirigida al lucimiento de la Anderson; decorado,
actores, texto, todo hace de "Mfdea"
una obra de diva. Si la diva no nos
enloquece, poco queda del resto. Entonces echamos de ver la medianía de
estos actores reunidos en torno a ]a
estrella de primera magnittid; enton'ces nos molesta ver a los hijos de Medea, inmóviles como dos marmolillos,
dejarse manejar como paquetes; entonces nos choca - aunque no debiera- el acento americano de las tres
damas curiosas que forman el coro;
entonces nos preguntamos si los griegos y sus imitadores - entre ]os que
mi conciencia de pasados pecados me
incluye- no han abusado del personaje de la nodriza de la protagonista,
vieja impertinente representante de la ·
tradición familiar, odiosa desde Euripides hasta José Maria de Segarra .. .
En fin, el hastío nos inclina a la acrimonia y no nos deja apreciar ]os méritos que sin duda hubiéramos hallado si la señora Anderson se llamara,
sencillamente, Smith.
Por lo demási "Medea" es una obra
ingrata, un mito antipático en el que
los griegos quisieron, probablemente,
representar la pasión bárbara, la falta
de equilibrio de los no-griegos como
la protagonista. Es una tragedia barroca, exagerada, oriental, una historia de hechicería y crimen combinada
con complejos de extranjería. Si Medca no nos es simpática es, sin duda,
porque no tiené que serlo, porque, en
el fondo, los griegos le daban la razón
a Jason cuando quiso separarse de un~
loca para contraer matrimonio con la
correcta princesa de Corinto.

LA PIEL DE NUESTROS DIENTES
Después de la falta de entusiasmo
despertada por la "Medea" de Euripides-Jeffers, interpretada por Judith
Anderson, los Estados Unidos -en esta misma organización del ANTA y del
Salut a la France, en que incluyen este
año todas sus manifestaciones artísticas, ele ·cualquier clase que sean, y que
en otras ocasiones hubieran venido sjn
saludar a nadie especialmente- nos
ofrecen ]a famosa obra de Thornton
\Vilder ºThc Skin of our Teeth", que,
aunque representada en América hace
mas de diez años, en Francia continúa
siendo estreno. ESta obra curiosa y diYertida fué rechazada durante dos años
por los empresarios de Broadway,
donde aun continúa produciendo ricas
ganancias; ni el renombre de su autor - de quien son bien conocidas en
España su admirable novela "El puente de San Luis Rey" y su obra de teatro, luego adaptada a1 cine, "Nuestra
Ciudad"- consiguió mayor c,réditQ,
ante lo poco convencional y seguro del
argumento. En LOndres fué mas tarde
interpretada por Vivían Leigh. C9n
"Th e Sk.in of our Teeth'' América se
ha apuntado un triunfo en esta brillante temporada de París, pues si ha
Qabido críticos demasiado ºa la page"
que han encontrado la obra deleznable, ]a interpretación de la compañia
en general, y de Helen Rayes y Mary

Martín en particular, desafiaba la critica mas rigurosa.
El titulo de esta obra -que traducido al español resulta ser "La piel de
nuestros dientes":- está, al parecer,
sacado de una frase de la Biblia. La
Humanidad ha sobrevivido a una infinidad de catástrofes por un Iris tan
delgado como la piel de nuestros dientes. Se trata, pues, de una especie de
historia cómica de la Humanidad. Pt •
ro la originalidad no reside en eso, sino en que esta Humanidad está representada por una familia americana de
]a clase media denuestro tiempo; viene a ser en Historia Profana lo que
para la Historia Sagrada representaba
aquella poética y deliciosa película
''llreen Pastures", en que los personajes biblicos, contados por un maestro
de escuela negro, se ennegrecian y tomaban el aspecto simpático y cotidiano de los vecinos del barrio. Pero lo
(!lle en "Verdes Pastos" era esperanza
poética, en uLa piel de nuestros dientes" es humor escéptico, aunque muy
efectivo.
Vemos en el primer acto a la criada
de la familia Antrobus, Lily Sabina
-interpretada por Mary Martín- hacer ]a limpieza distraidamente, mientras nos acaba de poner al tanto de
una situación que ya nos han hecho
conocer unas noticias cinematográficas proyectadas a telón bajo; se espera el fin del mundo, por la invasión de
los hielos. Lily, que nunca deja de ser
Mary Martin, se enfada y critica la
obra, cuando Helen HayCs - es decir,
la Sra. Antrobus- no entra en el momento debido. La Sra. Antrobus, está
siempre preocupada por menudencias
del hogar, a veces importantes, como
en ese caso tener el fogón encendido.
Estas dos mujeres discuten: Sabina se
presenta como inspiradora del hombre. La Sra. Antrobus como compañera paciente y práctica. El dinosaurio
y el mamnth llegan en este momento
muertos de frio, procurando cubrirse
con vidas ropas; se les permite calentarse, están encantados · de la música
en el armonium, simpatizan con los
chicos de la casa, Henry (antes Caín)
y Gladys ; la llegada del padre, que
acaba de inventar la rueda, con la gente que ha encontrado en el camino
~ :Moisés, Homero, ]as Musas- y que
su esposa admite a regalladientes ell la
casa, mientras Sabina está encantada,
termina con ]a estancia de los simpáticos animalitos antediluvianos que
son arrojados sin contemplaciones.
El acto segundo nos traslada a Allantic City, donde se celebra la asamblea
anual de la Confederación General de
los Mamiferos; el señor y la señ0ra
Antrobus, elegidos presidentes, dicen
sus discursos desde una tribuna sobre
1a que se lee "Welcome Mammals".
Pero mientras Mr. Antrobus recomienda divertirse, ~frs. Antrobus hace un
sin fin de recoménd~ciones prácticas
caseras, porc1ue lo que ihteresa es defender el hogar y la familia'. Por desgracia para esta dama, l\Jiss Lily Sabina,
elegida Miss Atlantic City seduce a Mr.
Antrobus con sus movimientos ondulantes y su traje de baño de escamasdoradas. Todo esto termina con el Diluvio Universa], que ya estaba siendo
anunciado desde principios del •acto
por una quiromántica y echadora de
carlas de Atlanlic City, a la que nadie
1,lacia caso.
El tercer acto nos presenta la guerra. Lily Sabina llega, vestida de cantinera último modelo, a las ruinas de
fa casa Antrobus, en cuyo sótano ·s e esconden ]a señora y G1adys, que ha tenido un hijo. Desgraciadamente, en
la compañia ha habido una epidemia,
y a falta de siete actores gríposos, la
modista, la doncella de la primera actriz y otros subordinados ensayan, con
muy poca gracia, la escena final. Tras
de ]o cual sigue la acción, que nos
muestra la enemistad entre Antrobus

y su hijo, enemigos de guerra. El hijo
detesta las lecturas, las ideas del padre; éste .reconoce que parte de la cul~
pa de esta enemistad le corresponde.
Una tregua sobreviene. · El viejo matrimonio se queda solo con su hija y níeto; i\lr. Antrobns se pone a leer los Ji.
bros que le han hecho pensar: Spinoza, Platón, Aristóteles y la Biblia. Cae
el telón sobre una sensación de vaciedad, de bríllantes, de humor extraordinario aunque un tanto hueco, desorientado; todo esto, como su Mundo,
se sostiene por "la pie] de nuestros
dientes".
"EL CIRCULO DE TIZA"
Con el "Círculo de Tiza del Cáucaso", de Su Director Bertolt Brecht, la
compañía del "Berliner Ensemble" ha
conseguido uno de 1os mayores triunfos del Festival de Teatro de París del
afio actual. Su actuación del año pasado había dejado un excelente recuerdo: aquella "Muttcr Courage", también
del propio Brechti interpretada por su
esposa magistralmente, fué muy. bien
comprendida y apreciada, ya que en ·
la temporada anterior el T.N.P. de
Jean Vilar había representado con
gran acierto y éxito la traducción francesa de la misma obra, de cuyo papel
principal Germaíne Montero había he- ·
cho una creación inolvidable. En esta
ocasión, este eminente hombre de tea•
tro que, como los antiguos creadores
escénicos, puede permitir-se el lujo de
ser a la vez autor y director -puede,
digo, pues hay algunos que lo hacen
sin poder- , ha querido ofrecer a París el estreno de una obra. Juzgada
diYersamente, aunque considerada por
Tirios y Troyanos como de una gran
dignidad, este "Círculo de Tiza" ha
reunido todos los sufragios en 1o que
respecta a puesta en escena, e interpretación que, en efecto, ofrecen caracteres originales y de enorme belleza.
Este "Circulo de Tiza" es una especie de doble apólogo, contado para
ejemp"lo de una discusión entre dos
granjas colectivas sobre cual de ellas
debe quedarse a cultivar la tierra que
ocupan, si la que lo había hecho anteriormente y hubo de dejarla cuando la
guerra, o ]a que mas tarde ha establecido un sistema de cultivo mas racional y productivo. Esta última sale gananciosa, y para ilustrar su derecho
representa la historia de un niño, hijo
del Gobernador de una ciudad antigua, que en un momento de revuelta es
abandonado por su madre y recogido
por una criada, a riesgo de su vida e
incluso comprometiendo su porvenir,
a\ verse obligada a casarse con un
hombre a quien no quiere y a dejar a
1

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�,

su novio, para proteger al pequeñuelo.
Una vez la sublevación pasada, y cuando ser madre del niño puede Í'epresentar una buena situación, la viuda del
Gobernador lo reclama por suyo, ante
la oposición de la criada que lo ha sacrificado todo. Ambas se presentan
ante un juez improvisado -cuya historia ha constituido la segunda parte
de la obra, con una serie de sentencias
pintorescas_:._ que hace trazar un circulo en el suelo, dentro del cual coloca
al nifio. Ambas madres lo cogen una
de cada brazo; la que lo haga salir por
su lado, será la madre. La cruel viuda
tira con todas sus fuerzas y por tres
veces hace salir al niño, sin que el
amor de la otra mujer pueda impedirlo, a pesar de ser la criapa muchísimo
rná's fuerte. El juez, entonces, atribuye
el niño a la criada, en una especie de
juicio de Salomón al revés, pues "cada
cosa pertenece a quien la hace mejor".
La realización escénica de ·esta obra
es· extraordinaria. Como elementos bá- ·
sicos hay un escenario giratorio, un
pequeño telón blanco, que tapa un seg. mentó del mismo, y sobre el cual están pintados dibujos a la manera china de paisajes adecuados al momento
de la acción. En esta parte no visible
del círculo giratorio, maquinistas diestros van preparando los elementos escénicos Que aparecén y desaparecen,
mientras la ~scena gira, con· pasmosa
rapidez. Así vemos ríos, cabañas, palacios, aparecer como por encanto, y,
sin embargo, mas corpóreos y reales
que cualquier otro decorado. A un
lado de la embocadura,, junto a los palcos, hay una pequeña plataforma, donde se sitúan los cantores que explican
la acción, cuando ésta es muda, subrayándola de cierto modo poético. Los
_telones, objetos y trajes son muy efectistas, .en el mejor sentido de la palabra, y los personajes ~stán movido·s
con un rigor extraordinario. Al parecer, son muchas las horas que esta
compañia pasa ensayando diariamente para lograr este infalible resultado.
Los persona_jes como la criada, ~u novio, el niño, el marido, etc., que tienen
una personalidad dependiente solo de
su humanidad, van con el rostro descubierto; pero aquellos, como el Gobernador, su mujer -que es la mujer
de Brecht-, el general rebelde, etc.,
cuya personalidad depende de su posición, llevan máscaras, unas máscaras
de gran belleza. La primera escena de
conjunto, con las fachadas -un poco
de antigua talla bizantina- de iglesia
y palacio, y 1a salida del cortejo, es de
tal impresión para quien de veras ama
el teatro que no la olvidará en su vida.
Los trajes y decorados son de Karl
Appen. B"rccht se ha revelado de nuevo como uno de los grandes hombres
del teatro actual.
·
UNA "HECUBA" VENIDA DE GRECIA
El Festival Internacional de Teatro
de París se ha clausurado con una representación de "Hécuba" de Eurípides, en versión original, por el Teatro
Nacional de Atenas. Ello ha constituido uno de los hitos de esta breve, pero intensa, temporada internacional,
de la que el triunfo mayor de crítica
-que ha proclamado que desde los ballets de Diagbilew París no había ·recibido impresión semejante, afirmación un tanto aventurada- y, de público -que parece decidido para el
próximo año a admitir líneas orientales en la moda femenina- ha sido obtenido por la Compañía de Opera de
Pekín, con un original repertorio que
participa de música, pantomima, danza, canto y ejercicio acrobático. Aparte de los proyectos de volver a celebrar la temporada próxima un nuevo
y tercer festival, parece que de esta
afluencia de compañías ha surgido la
idea de dedicar en París un teatro, de
manera permanente, a la actuación de
compañías extranjeras.

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Para representar Hffécuba", ha venido a París la que está considerada mayor trágica de Ja escena griega, Katina
Patxinou. Los lectores' que hayan visto la película de Rosalind Russell "El
luto sienta bien a Electra basada en
el conocido drama de Eugene O'Neill
que traslada al ambiente americano de
la guerra de Secesión la sombría tragedia de· los Atridas, recordaran sin
duda la actriz que interpretaba el papel de CJitemnestra moderna: era Katina Patxinou. Rccono~carnos que el
cine no le sentaba bien a Electra, a
pesar de la buena labor de la Russell y
la Patxinou, y esta pelicula, vuelta ~
ver en nuestros días -yo la he visto
hace unos meses- .se aguanta con dificultad, a pesar de seguir paso a paso _una obra original e interesante. En
la labor de Katina Patxinou se echaba
de ver la actriz de teatro, pero no cabía imaginar hasta que punto esta actriz de teatro es grande. Se · trata de
una mujer de edad madura, de facciones agudas y nerviosas, que mantiene
con una majestad nunca afectada y con
una intensidad jamás de mal gusto su
espeluznante papel. Su voz es aJgo ronca, velada, pero vibra cuando hace falta con un timbre de rabia o de dolor
que llegan hasta los huesos del espectador. Al final de su admirable actuación recibiQ una de las más entusiastas ovaciones· del festival.
11

EL FINO MENSAJE
DE ERASMO

,

Recordemos el ai·gumento de esta
tragedia singular. La guerra de Troya
ha terminado; :rero )os vencedores se
ven detenidos en la Tracia por esos
caprichosos vientos cuya obstinación
en no soplar mopvó ya en el viaje de
ida el sacrificio de lfigenia, en Aulis;
el espectro qe Aquiles exige, como
condición de que sople el viento, el
sacrificio de Polixena, princesa troyana, y Ulises se, encarga de pedirla a
su madre, Hécuba. Tras unas ern.otivas escenas de resistencia, de dolor,
de desesperacióp, Hécuba queda sola
Y ordena a sus sirvientas que Vayan a
lavar el cuerpo de su difunta hija. Pero las siervas yuelven con un .tuerpo
velado Y, al descubrirlo, ve Hécuba
con horror que no es Polixena, que
yace muerta . aún junto a la playa, si•
no su hijo Polidoro, que ha sido asesi nado por el Rey de Tracia, deseoso
de ·robarle. La angustia de Hécuba
ante esta doble muerte no conoce limites y sus quejidos de animal herido
todavía resuenan en mi memoria. Hécuba se venga cruelmente, dando
muerte a su vez a los dos hijos del asesino, que, en_ uP. rapto de locura pro•
fética, anuncia el desastroso fin de la
Reina de Troya.
El decorado de la compañia ateniense es sencillo, y reproduce en cierto
modo la esceµa griega: Una casita en
el centro, var!os planos unidos por
rampas y escalones, que permiten las
evoluciones d~l coro. Este, compues•
to de mujeres a su vez excelentes actrices, canta o recita, al unísono o alternadamente, moviéndose con una
majestuosá uniformidad al son de una
música muy ev~cadora. Confieso que
es la primera vez que veo en mi vida
un coro armonioso y emotivo a la vez,
un coro que no sorprende, ni molesta,
ni hace reir, sino que coopera a la acción y subraya el dolor que Katina
Patxinou mu~stra en cada momento.
Es tan curioso como digno de alabanza que un país, como Grecia, tan ale:.
jado de sus precedentes clásicos, hasta en el idioma, los honre al interpre1arlos tan acertada como respetuosamente. Que en' tiempo de Euripides
las tragedias sé representasen como
ahora la vemoS o de otra manera, es
cuestión mas de arqueólogos que de
aficionados al teatro. La manera que
Katina Patxinou y sus excelentes compañeros tienen· de interpretar ºHécuba" es tan satiSfactoria para nuestro
tiempo que riOs parCce que no pudo
existir otra en tiempos pasados.

Aristóteles. ETICA NICOMAQUEA.Versión española y notas de Antonio Gómez Robledo. Biblioteca Scriptorum Graecorum et Romanorum
Mexicana. Universidad Nacional Autónoma de México. México, 1954.
En la Biblioteca de Escritores Griegos. y Romanos que edita la Universidad Nacional acaba de aparecer una
de las tres Eticas de Aristóteles: la Voltaire. EL SIGLO. DE LUIS XIV.Trad. de Nélida Orfila Reynal. FonEtica Nicomaquea o a Nicómaco, cudo de Cultura Económica. México,
yo texto es muy irregular porque fué
1954.
escrito en forma de apuntes para ulteDeseoso de alejar a Voltaire de las
riores conferencias orales ante los discípulos. De alií que materias funda- actividades literarias, que ya 1e ha·
mentales apafezcan tratadas a la lige- bian valido un destierro a La Haya, y
ra (porque el maestro las había estu- en su afán de impedirle que siguiera
diado a fondo y· no necesitaba de re- llevando en París una vida que le pacordatorios), en tanto otras secunda- recía peligrosa, su padre logró que el
rias están prolijamente desarrolladas. Sr. de Caumartin, amable protector del
Esto explica por qué Aristóteles no muchacho, lo llevara consigo a sus pohabía dedicado tales escritos a la pu- · sesiones de Saint-Ange, próximas a
Fontaineblau. Tal medida hubiera
hlicidad.
servido a los designios paternos, de no
hallarse en Voltaire tan arraigada la
vocación por las letras, y de no haber
sido su protector "una crónica viviente del reinado de Luis XIV, bajo el cual
habia ocupado altos puestos públicos
y conocido a todos los personajes de
BIBLIOTHECA SCRIPTORUM GRAECORUM
la situación."
ET ROMANORUM MEXICANA
En sus diarias conversaciones con
OBRAS COMPLETAS DE ARISTOTELES
su joven amigoi el de Caumartin exa1. taba las figuras y los hechos de aqueIlos personajes retratados en su pinacoteca, y sus vivos relatos hallaban
eco en la abierta sensibilidad de su
atento huésped. Fué aquella estancia
en el castillo de Saint Ange la que inspiró a Voltaire dos de las grande.s
obras que habría de escribir tiempo
adelante: la H_enriade y Le siec/e de
Louis XIV.
Los amores de Voltaire con Gabriela
"Emilia de Breteuil, marquesa de Chatelet, amiga íntima y protectora, lo llevaron en unó de sus destierros, a ser
escondido por ella en su castillo de
Cirey, en la frontera con Lorena. Al1i
permaneció durante 15 años (de 1734
a 1749) y alli trabó contacto con la filosofia y la física de Newton.
Peto esa prolonga.da estancia en Ci•
rey no es sólo digna de estudio porque señala la iniciación de Voltaire en
las ciencias naturales y las matemáticas, sino porque fué en esos años cuanEl texto griego que figura en esta do comenzó a poner en práctica su
edición (en las páginas pares) es re- viejo propósito de escribir una o~ra

ALAS CASAS EDITORIALES YA
LOS SEÑORES DISTRIBUIDORES
YLIBREROS DEL CONTINENTE

Viene de la 1a. Pág.
osadía espiritual le dedicó una oración: ¡Santi Sócrates! ¡Ora pro nobis!
Predicó que no hay superioridad de
ra_zasJ ni de. naciones. Los hombres
sólo progresan (pl'o, hacia adelante y
{Jressmn, marcha) mediante la educación, los libros y la moral. Ningún
hombre vale más que otro, si rto ha
hecho más que él en el ámbito intelectual y ético. Este hombre renacentista
sirvió S:On lealtad a lo:S sentimientos
más puros y hasta hoy se le aprecia
debidamente. Su serenidad, su mesura, su temperancia, su madurez, su
"isostenia" (igualdad de ánimo como
decían los griegos) deben ser ~ia del
mundo moderno, agitado también por
odios violentos en lo nacional y ]o
universal.
En las enconadas luchas de partido
Y religiosas de su tiempo fué un pen~
sador independiente, ecuánime, neutral, comprensivo, que luchó por un
Crislianisrno, en que se identificaran
plenariamehte la santidad intima y la
externa y no se detuviera en esta última. Los espíritus conciliadores,
eclécticos, reciben por lo pr0nto los
proyectiles de ambos contendientes y
así fué Erasmo objeto de amenazas,
persecucione~, querellas y disputas.
Pero cuando se extingue la llama del
odio, las pasiones circunstanciales se
agotan, entonces triunfan plenamente
los hombres mediadores que tuvieron
de su parte la justicia. Tal es el caso
de este admirable humanista holandés,
que estuvo POI' encima de su época,
por lo que su pensamiento trasciende
con mucho el período de su existencia
física.

La )Jniversidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vasto plan editorial que desarrolla al través de publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficia1es1 universitarias, académicas)
ateneistas, centros culturales, sociedades de diversa índole y personas, en
Amel'ica y Europa.
Entre el cuerpo de ediciones que
aquí se imprimen figura nuestro mensuario ·'ARMAS Y LETRAS", que recientemente ·ha establecido una sección -LIBROS-, en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.
Dada la extensa órbita de circulación del Boletín arriba mencionado, y
en interés de ofrecer al 1ector americano una juiciosa información del fondo y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna interpretación
del pensamient6 científico, literario o
artfatico, "ARMAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
que anima a la Uníversidad de Nuevo
León, solicitándoles el envío de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestras
manos. ·

NICOMAQUEA

Los envíos deben hacerse a:
"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León,

*

Plaza del Colegio Civil,
Monterrey, Nuevo León,
11éxico.

Fué un magnífico teólogo, doctor
entre doctores, maestro entre maestros,
que conoció a la perfección el grie:go,
el hebreo y el latin, y a través de estos
idi0mas conoció los más preciados dp•
curnenlos de la cultura antigua y me•
dioeval. Pero Jo más notable, lo que
más nos conmueve es su espíritu de .
concordia y &lt;le paz, el fino mensaje
que dirigió a los Reyes, Emperadores,
Obispos y Magistrados, es decir a los
hombres más poderosos de su siglo,
para terminar para siempre con la
guerra. La buena voluntad de los gobernantes, de los círculos dirigentes
- pensó- con la ayuda de Cristo tiene
que traer necesariamente un futuro de
ti·anquilidad, de libertad y de abundancia.

Ojalá que su trascendental mensaje,
de indiscutible actualidad y reflejo de
su alma sensitiva y delicada, no se olvide jamás. Si la humanidad ha de vivir 1a existencia al1.:gre y feliz'\ a que
tiene derecho, tiene que ser sobre la
base de la tolerancia y el respeto mutuos de hombres y pueblos, que so·ñara el sabio de Rotterdam.

ÉLSIGEO
DE LUIS XIV

Organo Mensual de la Universidad
de Nuevo León
Registrado como artículo de 2a. Clase en la
Admón. de Correos de Monterrey, N. L., el

20 de Abril de 1944.

INDICADOR,

•

Colaboradores
Raúl Rangel Frías
Fidencio de la Fu ente
Francisco M. Zertuche
Cenare Salinas Quiroga
Arturo CanlÚ S.
Homero A, Garza

Alfonso

Rangel Guerra

Guillermo Cerda G.
Jorge Rangel Guerra
Manuel Morales

Director

Lic. Fidencio de la Fuente
Óficinas
Washington y Colegio Civil
. Monterrey, Nuevo León

MEXICO

producción fotostática del de la Loeb
Classical Librar y. Se le escogió porque es el más reciente y ha sido fijado por Rackham teniendo en cuenta
los anteriores de Bekler, Süsemihl,
Apelt y Bywater, y reproduce las principales variantes entre todos ellos. Sin
embargo, dado el carácter de esta colección uní versitaria, no se han suscitado, en notas, dudas sobre el· texto
Voltaire
original, las cuales serían casi siempre, de carácter filológico y no filosófico.
El Prof. Gómez Robledo se situó en
un "plano realista" al lle'var a cabo su
erudita labor, "haciendo lo que los
mexicanos podemos hacer en lo general y lo que de nosotros demanda el
universitario mexicano, a quien debe
servir esta colección bilingüe. Lo que
el necesita es tenel a su izquierda un
texto original que merezca confianza,
y a su derecha una traducción fiel que
le ayude a la comprensión del prime•
ro. Teniendo además presente la penuria general de nuestros estudiantes
y nuestras bib1iotecas, he preferido
r¡ue mi traducción sea lo mas ajustada
al texto en todo lo posible ... Por todo
ello, determiné apegarme a la literalidad, pero dando, al mismo tiempo, en
obvio de otros requerimientos, la am- sobre la época ele Luis XIV, que dedicó, años después, a la marquesa.
plia Introducción que sigue."
La antigua amistad de Voltaire con
En esta extensa Introducción -unas
100 páginas- el Prof. Gómez Robledo Federico el Grande, desde que este
no solamente expone. detenidamente ilustrado monarca era príncipe herela doctrina ética de Aristóteles, sino dero de la corona de Prusia, llevó al
que analiza muy en detalle todos los escritor a Potsdam en Julio de 1730,
aspectos de la N icomaquea y los some- · como invitado del rey y caballero de
la Orden del Mérito, con 20 mil libras
te a una critica objetiva y clara.

'

ágil, inclinado a señalar las cosas por
sus nombres. N:o es ajena a esto su
amplia experiencia de periodista, que
en buena parte le ha servido para dar
variedad a 1a elección de los temas,
tomados lo mismo de un hecho calle-

de sueldo. Sin otro trabajo que consagrarse a Federico una hora diaria
para corregir obras en francés, Voltaire pudo terminar, sin apresuramientos, su SiCcle de Louis XIV, que se publicó en Berlín, en 1751.
Federico mostró tal interés por esta
obra extraordinaria que aún hallándose en su campamento de Silesia y mucho antes de que el libro estuviera terminado, escribía a Voltaire: "Me ocupo actualmente en leer o, mejor dicho,
'en devorar vuestro Siglo de Luis el
Grande. Si realmenté. me estimáis, no
dejéis de enviarme la continuación de
la obra, a medida que vayáis escribiéndola, pues es mi único consuelo,
mi deleite, mi solaz" (1742). Del culto rey es, también, este juicio: "Jamás
he visto estilo tan hérmoso como el de
vuestra Historia de Luis XIV. Leo 2
ó 3 veces cada capítulo, }o cual me en•
canta. No hay una sola línea que no
tenga interés; todo se halla saturado
de magnific'as reflexio.nes;· no hay en
la obra nada infantil, y reina, además,
en ella, la más colnpleta imparcialidad."
Voltaire afirma, en los éomienzos de
su SiCcle, que sólo hay en la Historia
4 grandes épocas, entendiendo por tales aquellas en las cuales florecen las
artes y las ciencias: la de Pericles, la
de Augusto, la de los Médicis y la de
Luis XIV, y asegura que ésta es la más
grande de todas. Luis XIV era, para
Voltairc, un rey ideal, si bien tenía defectos, uno de ellos su excesiva afición
por las guerras; otro la limitación religiosa de su espíritu.
David F. Strauss, gran biógrafo de
,Voltaire (V. BIOGRAFIA), dice que, al
escribir esta obra, su autor "dispuso
de los medios necesarios y tuvo, además, paciencia para hermanar, mucho
máS que en cualquiera otra de sus
obras históricas, los méritos de la fprma, propios de todos sus escritos, con
un método extraordinariamente concienzudo."
Tampoco Sch1osser escatimó elogios: roEs la única de las obras de histofia de Voltaire en }a que encontramos hechos y observaciones de carácter auténticamente histórico, a los cuales podemos conceder entero crédito
como tales."
El siglo de Luis XIV ha llegado hasta nuestra época como una de las obras
más importantes de Voltaire. Tal libro
merecía la traducción y la edición qué
acaba ele tener en México : un.a traducción esmeradisima, cuidadosa, escrita
en un castellano impecable, y una edición perfecta, minuciosamente revi&amp;ada, impresa con elegantes caracteres
sobre excelente papel, con abmidantes
ilustraciones fuera de texto y muy
bien empastada.
A. P.

LA MUERTE TIENE PERIIIISO, Edmundo Valadés. Col. "Letras Mexicanas". Fondo de Cultura Económica. llléxico, 1955.
Con este libro, Ednmndo Valadés se
inida en 1a literatura. Sin embargo,
su nombre no es del todo desconocido en las letr'as nacionales, pues ha
publicado cuentos en algunas revistas
especializadas. Nacido en el noroeste
del pais, en Guaymas, Son., desde muy
joven vive en la ciudad de México, dedicado ahora a tareas p~riodísticas.
De manera sobresaliente, en ~as páginas que forman La Muerte Tiene Permiso es perceptible un estilo directo,

La muerte
tiene permiso

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'FON'OO- QE- CULTUg:,\ f,C:ONÓM.IC~

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jero que de un acontecimiento de nuestras luchas agrarias y, a veces, aplicados al m'onólogo y a la evocación con
intenciones liricas.
Lo anteriormente afirmado se enriquece con referencias constantes a recuerdos y anécdotas de la infancia.
Valadés sabe, no sin cierta ironía, recordar aqliello cjue ha sido y es en las
familias de nuestras clases sociales el
obstáculo para lograr un mejor desarrollo de la personalidad del niño. El
mundo de las prohibiciones,-de la llamada buena educación, de los prejuicios ante cuestiones guardadas metó•
dicamente en secreto, contribuye a formar una conducta afecta a inhibirse
en las relaciones con los semejantes.
El autor aprovecha admirablemente
estas observaciones y en dos o tres
piezas las vuelca con auténtico sabor
liter~rio.

PRINCIPIOS DE TEORIA ECONOMICA, por Heinrich Freiherr von Stakkelberg (t), profesor de la Universidad de Bonn. 2a. edición española.
Traducción de la primera edición
alemana, corregida y ampliada. 376
Págs. Precio, 125 pesetas. Instituto
de Estudios Políticos. Madrid, 1954.
En la conocida revista sueca EkonomisJ 'fdskrift (Estocolmo), refiriéndose a esta misma obra; dice Karl-Gustav Landgren:
"Toda 1a exposición posee claridad
lógica y está perfectamente dispuesta.
El aparato matemático sólo se emplea
en puntos estratégícos, y seguramente
no habrá de desanimar a nadie. Este
libro confirma lo que ya se sabia por
las anteriores obras del autor, es decir, que se tra4ta de UQ teórico de primera linea, incluso con arreglo a la
medida internacional."
La primera edición alemana se ha
ampliado de un modo tan considerable, al verterse a nuestro idioma, que
esta edición española, ofrecida por el
Instituto de Estudios Políticos, es, en
buena parte, una obra nueva y autó•
noma.
Las mayores ampliaciones corresponden a la parte 11 ("Teoría de la
producción") y a la parte IV ("La formación del precio"), A consecuencia
de las modificaciones llevadas a cabo,
ha resultado ordenada con mayor claridad, integrándose en una teoría completa, dentro de las hipótesis que rigen para' toda la obra, la exposición
sobre el capital y el interés.

Pág. 7

�¿POR OUE SE APRENIJE LATIN?
Charles BALLY

DA.RA terminar, indicaré brevemen1,- te cómo el estudio de una lengua
extranjer.a, iniciado a su tiempo,
ayuda al alumno a conocer mejor su
lengua materna. ·y ya que una larga
tradición designa al latín como particulal'mente apropiado . a este uso, permítaseme desarrollar a este propósito
ideas que no he hecho· más que esbozar hace un momento.

que traducir es operar sobre lo dado,
es descifrar soluciones y no resolver
problemas. Se puede fácilmente comprender que, junto a los ejercicios de
traducción, deberá hacer un conjunto
de prácticas, por lo demás muy sencillas, casi infantiles, destinadas a forzar la comprensión, una aplicación discreta del método directo e intuitivo.
Serian, por ejemplo, preguntas en latin sobre cosas determinadas, a las
cuales tendría que responder el alumno aunque no fuese más que con una
palabra, pero una palabra con que probara haber comprendido, y comprendido personalmente: definiciones en
latín cuyos definidos se buscaran; textos con lagunas que las palabras vecinas permitieran llenar; pasajes con
evidentes absurdos, pero que sólo se
pueden descubrir conociendo el contexto; hasta enigmas cuya clave habría que hallar, y así sucesivamente.
¿ Quién nos dará un manual de este
género? Cuando se piensa que en la
Perse School de Cambridge toda la enseñanza de las lenguas clásicas y todos los libros de escuela se inspiran
en estos procedimientos, se maravilla
uno de que tal iniciativa haya encontrndo tan poco eco en otras partes.

¿Por qué es útil el estudio del latín?
¿Será por ser el eco de la historia de
una gran nación? Cualquier lengua
moderna nos instruiría mejor sobre la
armonía, por otro lado indiscutible,
que puede existir entre un pueblo y su
idioma. ¿O será porque, como se repite sin cesar, el latín es el portavoz del
pensamiento griego? Pero ya sabemos
qué deformación ha sufrido el genio
helénico al pasar por los cerebros romanos. Es más, gracias a los autores
latinos hemos tenido durante tanto
tiempo una imagen falsa de Grecia, y,
hoy mismo, la idea que las gentes se
hacen de aquella cultura no es todavía
más que una caricatura. Todo el mal
proviene de que Roma conoció a una
Grecia que se sobrevivía a si misma.
La literatura latina nos ha familiarizado con una mitología griega sin religión; de la filosofía, los romanos no
conocieron realmente más que las escuelas posteriores a Platón y Aristóteles, Y no sacaron de ellas más que una
.moral utilitaria y simplista; los romanos estudiaron una elocuencia toda
ella viciada ya de retórica. ¿Qué sabemos nosotros por ellos de la tragedia?

Más vale no pensar en Séneca-. Imitaron la Comedia Nueva, reflejo trivial
de una vida disminuida, y desconocieron a Aristófanes. Perb, sobre todo,
fueron presa de los alejandrinos, de
los docti poetae, que nos han enseñado a separar el arte de la vida, que hicieron de la lengua escrita una lengua
de mandarines, y que redujeron los
grandes frescos de la Grecia heróica
a viñetas de tarjeta postal ( ¡Polifemo
y Galatea !) . El latín es el responsable
de que el alejandrinismo se haya extendido como una epidemia por las literaturas de Occidente; y en francés
su predominio es tan fuerte que casi
todos los poetas que han querido mirar de frente a Grecia la han visto (¡incluso Chenier ! ) a través de Teócrito y
de la Antología Palatina.
¿De donde viene, pues, el que el trato con las letras clásicas libera el espí-

Pág. 8

Todo. esto está muy bien, sólo que ...
no es el latín el único que presenta esa
gran ventaja de ser "otro": el griego
nos la ofrece multiplicada. El griego
está aislado en medio de las lenguas
indoeuropeas, no tiene contacto con el
francés (o con el español) más que
ritu, dándole ese algo de flexible y
suelto que se llama "esprit de finesse"
(delicadeza) y que podría definirse
como el sentido de las contingencias?
No hay en ello nada de misterioso: el
latín, por razones muy sencillas, nos
obliga a pensar "de otra manera". El
latín está construido sobre diferente
plano que nuestras lenguas modernas:
gracias a las flexiones, las palabras
conservan su individualidad en el seno de la frase; la construcción libre
hace de la frase misma un organismo
original; como además, y sobre todo,
el vocabulario recorta los conceptos
sobre patrones diferentes de los nuestros, es necesario analizar a fondo y
reconstruir los pensamientos más sencillos, sin que se pueda nunca utilizar
esas correspondencias mecánicas de
lengua a lengua que quitan a los idiomas actuales una parte de su valor
educativo. Y esto no es todo: apenas.
sabemos nada del latin hablado (algo
gracias a Planto, Terencio, ¡pero qué
poco!), el cual sin duda debió permanecer bastante homogéneo entre las
diversidades del latín literario. Todo
nuestro esfuerzo se aplica a las obras;
pero cada autor tiene su individualidad; no hay dos que se puedan explicar completamente el uno por el otro:
al pasar de Cicerón a Tácito hay que
cambiar de gramática y de léxico; Virgilio y Horacio, contemporáneos, escriben dos lenguas diferentes. Por todas estas razones el latín es un instrumento maravilloso para adquirir flexibilidad; familiariza al espíritu con lo
imprevisto, le da el sentimiento de lo
accidental, de lo contingente, mientras
que la formación científica le pone
delante el trato. -necesario tambiénde la ley. ¿No se ha dicho que las matemáticas y una lengua antigua basta•
rían para prep.~rar armoniosamente el
espíritu?

Esta accjón se ejerce casi automáticamente por la naturaleza misma del
objeto y a pesar de los métodos más
detestables. Esos métodos conviene
adaptarlos a las necesidades de cada
pueblo y de cada generación. Pero yo
no creo que la erudición renueve los
estudios clásicos. Haría falta por el
contrario simplificar la gramática y
guardarse de introducir en la escuela
la filología, la lingüística, la estilística.
Si nuestros procedimientos deben modificarse, eso sería, en mi opinión, para proporcionar una comprensión más
activa de las cosas leídas. La lectura
de los autores queda como cosa central, por supuesto; pero no olvidemos

por las palabras técnicas; el pensamiento que expresa es original hasta
la médula, en lugar de ser un reflejo
perpetuo. Si es la visión de lo diferente la que abre i;l espíritu y ensancha el
horizonte, el griego es el ideal, el latín un sucedáneo. Y aquí es donde está el lado trágico de la crisis de las
humanidades: se quiere echar algo por
la borda para salvar el resto, "entregar" una de las lenguas clásicas, y se
conviene tácitamente en sacrificar
aquella que más nos consolaría de la
pérdida de la otra. La cuestión es angustiosa, y no puedo vanagloriarme de
haberla resuelto en pocas líneas. Mi
objeto ha sido mostrar -lo cual se
hace casi nunca- cómo se debe plantear.
Tomado de El lenguaje y la vida.
Ed. Lozqda, S. A.1 B. Aires, Trad.
de Amado Alonso/ .

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Armas y Letras, Boletín mensual de la Universidad de Nuevo León, 1955, Año 12, No 8, Agosto </text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>No. 9 Sep. de 1955

D. A. S. U.

BOLETIN MENSUAL
DE LA UNIVERSIDAD
DE NUEVO LEON

piación y viviendo por los sentidos, el
mundo es propiedad temporal de Pedro Páramo.
Como secuela, el sentimiento de se~
guridad del mundo circundante es demasiado pobre para que 1a gente sea
feliz. De ahí resulta un pesimismo
existencial rotundo, presto a la creación sin esperanza, a la brujería y a la
presencia implacable, siempre hQstil,
de los espíritus amenazadores de los
muertos. Es un mundo que vive para
el más a1lá, agitado en tremendas conYUlsiones pasionales, que en la novela
aparecen como ,,iolentas nocturnidades del espíritu.
Dentro de Cste mundo de sometidos 1
el terror y el miedo han sido los materiales primos de que se ha construido la conciencia de todos los seres; la agresivídad interpersonal domina el acontecer cotidiano.
Desde el principio de 'Cada vida hay
como una prisa febril por morirse
pronto. Sin embargo, la muerte no es
truculenta ni demasiado dramática,
porque está . rodeada de naturalidad,
&lt;le cierta prevista facilidad. Es dramática la vida; llena de alucinaciones
y sometimientos, donde el albedrío carece de función frente al poder del cacique.
La falta de albedrio humano, social
si se quiere, parece ir acompañado de
un desmayo permanente de la voluntad, agostando el deseo de vivir con-

su quehacer ético-moral dentro de un
clima que está constantemente anticipando la muerte por medio de la proyección orgiástica de sentimientos fatalistas.
Pero mientras el hombre en cuanto
sexo, ser de acción en 1a comunidad
rural que Rulfo describe, está determinando a la muerte mediante una circunstanciación violenta de sus relaciones interpersonales, la mujer, como sujeto pasivo en las decisiones de
esta experiencia social, la vive dentro
de una angustia interior expresada en
la oración, en su cálida religiosidad
viviendo por impresiones una relación
afectiva con la muerte en la que inquiere por su situación metafísica,
manteniéndose dentro de limites torturantes cgn la idea mística del pecado en su sensibilidad. Esta calificación obsesiva del pecado debilita sus
esperanzas de redención, manteniéndola dentro de un sentimiento de inmortalidad, que por serle desfavorable, la tiene incrustada en la angustia
del purgatorio y del infierno.
En Rulfo el sentimiento metáfisico
de la seguridad se es!:\ casi derrumbando por la intervención implacable
del Pecado en la conciencia. La angustia queda irresuclta. Uno se muere
y, después, empieza un duro viacrucis
de reparación o de condenación que
es un sufrir despiadado, porque en los
acontecimientos todos parecen haber

RULF EN LA NVELA MEXI ANA
•

Claqdio ESTEVA FABREGAT

A aldea de Comala, en el Occidente de México, bajo el
mando literario de Rulfo revive todo un mundo que va
yendo al pasado. La vida rural, el caciquismo, el destino y
la angustia del hombre bajo la proyección del transcurrir
estoico y adverso de una existencia sin albedrio, quedan situados
en el marco de las relaciones humanas con una fuerza y un vigor
que no desmayan jamás a lo largo de los acontecimientos que se
relatan.

L

Vn hondo fatalismo persigue las vidas de los seres del mundo campesino
que Rnlfo nos cuenta. El aire que atufa estos campos tiene un vibrar fantasmagórico y casi de pesadilla, vasto de
pasiones, pero agitando especialmente
al cacique Pedro Páramo, hombre para quien el mundo no tendria sentido
si no fuera la propiedad de alguien. Y
este alguien es él mismo. Y el mundo
es lo que él puede dominar con su capacidad de hombre campesino, siempre tenso y fácil para ]a muerte.
Sobriedad, tristeza, y cualquier cosa
como don de la vida, aparecen formando parte de los horizontes cotidianos de_la humanidad siempre atormentada de esta novela. Hasta el fin todo
se mantiene en una angustia larga, ri-

'

ca de estampas directas, cuya asfi:dante y torturadora brutalidad son
representadas por un hombre, Pedro
Páramo, invariable árbitro de la vida
y la muerte de la gente de una región.
Este personaje, cacique de bienes y
cuerpos, no tiene más ley que su propia voluntad. El poder y las arbitrariedades, amparados por la deformación cívica del mundo inmediato, son
sus principales instrumentos ele dominación. i\~adie escapa a su control.
Los hombres pagan con una muerte
sin heroísmo toda resistencia a sus
dictados; las mujeres con su honra.
Nada detiene, hasta su mtierte, la expansión de este sujeto; todo está previsto en sus planes. Sin aparentes sentimientos de culpa, sin acucíos de ex-

lento. Aquí todos aman y odian con
11
· la circunstancia. No hay estabilidad;
sólo se manifiesta la imperturbable
capacidad de Pedro Páramo para resolver ex.p editamente sus ansiedades.
por
El juicio ético-moral de este mundo
está sustanciado fundamentalmente
Rc LFO
·por la idea de la muerte, y dentro de
esta idea la mujer es el centro expresor de la neryiosa interpelación. Sus ª
1
rezos y sus dolores pertenecen a las
1
trascendencias del mundo en que vive. Parece como si ella sufriera por
todos. El mundo cargado de espíritus
que domina el relato de Rnlfo tiene
un~ profunda significación femenina.
La inconcrcta incertidumbre del misterio metafísico está prendida, más
que en la del hombre, en la interrogante conciencia de la mujer.
Esta condición sensual y dramática
de la vida, estética, que ve a ]a muerte como una situación sentida imneidrds
mexicanas
l___ _ _
____
__ _:_c:....._ _--1
diata, que se aprecia en las imágenes
del mundo rural, y que, por otra pari FO N DO DE CULTURA fCQNOMICA
te, siente a la vida como una naturalc&gt;za bañada de pasiones elementales,
está tan presente en la experíencia de] vivido dentro de un agobiante pecado.
ser, que hombres y mujeres eqfrentan
Sigue en la Pág. 7

Pedro Páramo

L JUAK

�HECHOS

y

COMENTARIOS

EL MO·RATIN TENIS CLUB

José María CHA CON Y CALVO

fonso Reyes vivía en el piso. bajo; con
más precisión, bajo, exterior, derecho.
Y parecia este final del barrio de Salamanca Jirny distante del centro de
~Iadrid. Por el amigo entrañ~ble vine
. a esta casa en 1918. Hoy ten¡¡o el de_;
canato de sus vecinos. Y . seguiré teniéndolo a pesar de que se acrecientan día a dia ]as dificultades: así, hace tres semanas que el ascensor está
roto. Y me consuelo I)ensando en que,
si vi,·o en un cuarto piso, otros viven
en el sexto. A ]a postre, fodo no es sino una n8mada a la aust9ridad. caste.:
11ana que siempre nos hace bien.

E prepara un libro en homenaje a Alfonso Reyes, con motivo de sus Boda.s de Oro con la literatura. En 1905 apareció
el primer artículo del gran escritor. Félix Lizaso foe de los
primeros en recordar, en su sección de El Mundo, esta iniciación literaria de Reyes. Y no sé si precedió en el recuerdo a los
mismos paisanos del mexicano universal. En todos los países de
nuestra lengua se recordará esta gran fecha de las letras americanas. Y en otros tamb,ién, ya que el escritor regiomontano ha sido
traducido a casi todas las lenguas modernas. En un interesante
opúsculo que me llega del Patronato de la Universidad de Monterrey, Alfonso Reyes traducido, encuentro que hay versiones del
escritor en los siguientes idiomas: portugués, italiano, griego mo,
derno,. inglés, alemán, checo, sueco y hebreo.

S

En Cuba, de tan hondas vinculaciones con México y en donde don Alfanso tiene tantos y tan buenos amigos,
ha habido ya una sesión académica
dedicada al autor de Cuestiones Estétiras, para citar su primer libro: fue la

le ofrezcan el testimonio de su honda
devoción. No es un mensaje escrito lo
que quiere Brull, sino la presencia viva, junto al maestro mexicano, de algunos de sus amigos de Cuba. Y el
poeta tiene la certeza de que la Direc-

de 1a Academia Cubana de la Lengua

ción de Cu1tura, que tan vastas pro-

en la inauguración de su nuevo curso.
La oración inaugural, a cargo del doctor Raimundo Lazo, el ilustre crítico Y •
profesor de la Universidad de la Habana1 nos ofreció un penetrante estudio de la obra de Reyes, Por cierto
que el Doctor Lazo, que acaba de pasar por Madrid rumbo al Congreso
Universitario de Estambul, mostró gran
interés en recoger recuerdos hisp{micos de don Alfonso,

yecciones tiene bajo el rectorado de
Guillermo- de Zéndegui, ha de prestar
a su proyecto el más generoso y eficaz
concurso.

Y un homenaje de mucha intimidad
preparaba en los ·días en que me des.p edía de Cuba uno de los más antiguos
amigos de Alfonso Reyes: el autor de
Solo de Rosa, el muy querido y admirado Mariano Brull. Quiere el insigne
poeta que unos cuantos amigos cubanos de Reyes se trasladen a México -y

Yo celebraré las Bodas de 0ro del
fraternal amigo, reviviendo íntimos
recuerdos de sus fecundos días españoles. He venido a vivir en la misma
casa en donde él residió algunos años.
En unas viejas páginas que dediqué a
Reyes hace no menos de treinta y tres
años - y que cierran mis Ensayos sentimentales- evocaba esta casa de General Pardiñas número 60, que entonces era 32. La llamaba la Casa de Hielo. Ahora en este riguroso verano de
Madrid, he pensado que podía escribir
algo que fuese corno su cabal antítesis
y que titularía: la Casa de Fuego, Al-

pondi. Y, cuando recabé. la aprobación
de don Alfonso y de don ~edro, la tuve explicita y entusiasta, (Pcdi:o lfenriquez Vrella, el insigne maestro dominicano, que bien mereció el calificativp drl "dominicano universal" era
un bueJ?, deportista: recuerdo, en 1914,
afio qu\:! todo lo pasó en la Habana,
cuando- iba a los baños del Vedado
siempre salia de la poceta buscando el
mar libre, sin importarle nuestra te·miblr fauna marina ...

Eramos muy medianos jugadorCs,
pero a la hora del ejercici?, sentíamos
que la casa de hielo era menos de hielo. Ln cuarto soci'o tuvimos: don En)le animaba Alfonso Reyes a que
rique Díez-Canedo, el maestro de la
· diese este paso en aquel otoño de 1918 _poesía, de la crítica y de · la amistad.
y no pensase más en hoteles ni en pen- Ya podíamos jugar los dobles, Ya posiones, ni aun en la Residencia de Es- díamos hacernos la ilusión de un camtudiantes, con su colina · de los chopos, peonato. Todo marchó admirablemencantada por Juan Ramón: Me hablaba te hasta que se nos asoció al Moratin
de ]os crepúsCulos que se veían desde una vecina nuestra, que era danesa y
mi piso, en los que se dibu}aban níti- algo parienta de Hiiffding, el historiadas, con suS colores malva y , 1ioleta, dor dC la filosofía. Nosotros ignorálas cumbres del Guadarrama.
bamos las re,ilas y éramos felicei,. La
dama danesa vino a recordarlas y laHoy no se ve la sierra, ni se siente bró nuestra dCsgracia. Perdimos el goel crepúsculo en esta larga puesta de . ce espontáneo, la alegria natural. Ya
sol: unas casas grises y feas están fren- s~ntiamos la adustez de lo reglamente a mi. Y ni siquiera los antiguos cam- tado, la pe&amp;adumbre del canon. \' comJJos de tenis, donde en 1919 fundamos prendí que nuestro Moratin Teni.s Club
nuestro ~loratín Tenis Club, pueden se nos. moría sin remedio. Y tuve que
contribuir a revivir aquellos días le- stlstituir el tenis por la esgrima. Pero
j3nos ... En lo que fue nuestro Mora- el recuerdo de aquel frustrado camtín Tenis Club se levantan modernos peonato de Pedro Henriqucz Ureña y
edificios, airosos en verdad, junto a Enrique Diez-Canedo, frente a Alfonso
los cuales resalta m~s la fealdad ele Reyes y a quien escribe estas líneas, es
nuestra casa -de hielo o de fuego.
de los más fulgurante en mis anales
deportivos.
Reclamo la paternidad del nombre de
Y ¿,por qué recordaba nuestro club
nuestro club de tenis. Era el priiner
al
clásico español del siglo XVIII, que
invierno después· de la gran guerra. La
calefacción era imaginaria en nuestra pareció siempre tan poco deportivo?
casa. Recordaba, en el juvenil ensayo Reyes y Díez-Canedo,, habían puesto
que antes cité (y perdóneme el lector un poco de moda inocentes y muy inque al hablar de Alfonso Reyes me ci- geniosas supercherías li lerarias: así
té más de una vez), que aquel frio era inventaron unas cartas cambiadas endesconocido para mí: "No era el frío tre el Greco y don Luis de Góngora.
de ]a llanura, decía, ni el de la monta- Yo quise seguir el juego y forjé una
ña: era un frío único, completamente epístola de Moratín en la que descridesconocido para mi, que no parecía bía una partida de tenis ... Por eso con
venir del airei sino salir de ]o más nuestro ~foratín Tenis Club rendiamos
profundo de la tierra. No olvidaré un homenaje al desconocido introducnunca la imagen dantesca que esta du- lor de ese y otros deportes en la Espara impresión me sugeria: la casa tenia 1ía de Carlos IV,
por cimiento un enorme témpano de (Tomado de Diario de la' Marina, La
Habana, 16 de agosto de 1955)
hielo. Así se explicaba que los brillantes radiadores estuviesen completamente helados. Así se explicaba también la ascensióll inacabable del frío,
que lentamente cubría de una capa de
hielo todas las cosas. Estaban cerradas
las puertas y las ventanas. ¿De dónde
venia aquel aire sutil que apagaba el
vacilante bracero? Sentíamos que, jun- ·
to al frío que venia de las entrañas de
la tierra, un ambiente de misterio enYolvía nuestra casa/'
Nuestro Moratín Tenis Club surgió
para combatir ese frío y ese misterio.
Estatan casi enfrente de la casa de
hielo . . los campos de tenis. En la tosca
cerca de madera aparecia el letrero
incitante "se arrienda para tenis". Era
una renta mensual muy modesta: cincuenta pesetas. Hice mis cálculos. Podíamos ser tres socios fundadores: Alfonso Reyes, Pedro Henríquez Ureña,
que suspiraba por las heladas regiones
de Minnesota que acababa de dejar, y
yo. No vacilé. ¿A nombre de quien
hago el r~cibo? me preguntó el encargado. De "Moratín Tenis Club" le res-

-LH PER NHLIOHO, LH
YEL MEN HJE DE HLF N REYE

Raimundo LAZO

ABLAR de Alfonso Reyes presupone audacia en quien
no se le asemeje por el talento crítico y la visión profunda, abarcadora de todas las cosas; pero, en mi caso, bien
puede atribuirse el riesgoso empeño a los impulsos de
una comunidad de simpatía. A la iniciativa del doctor José María Chacón y Calvo, el gran animador de nuestras actividades de
cultura, debo la honrosa designación que me confió el trabajo
inaugural del año académico de 1954 a 1955, en la Academia
Cubana de la Lengua; y a la sugestión decisiva del ejemplar Presidente de la Corporación, tan hondamente vinculado al ilustre
mexicano del mundo por la admiración y la mutua simpatía, debo, tanto como a mi propia determinación, ese último desplazamiento de la voluntad que siempre hace falta para vencer temores en pugna con sentimientos contrarios y que ahora me lleva
hasta Alfonso Reyes.

H

Anticipadamente sea dicho esto en
favor y alivio de mis responsabilidades, las que, si podrán atenuarse de este modo, y por la natural benevolencia
de quien me juzgue, nunca lo será.n
tanto como yo quisiera.
En suma, por eso, con simpatía y
cautela, me acerco a ]a personalidad
y a la obra de Alfonso Reyes, indisolublemente unidas en una de las más armoniosas y ejemplares conjunciones de
arte y sabiduría, de gracia y pensamiento, de humanismo y de noble humanidad, que ]luede hoy complacer y
orientar a quien, en cualquier latitud
del mundo actual, sienta la imperiosa
necesidad de elevar y perfeccionar la
esencial e irrenunciable condición de
hombre nacido para la libertad creadora.
Al acercarnos a Alfonso Reyes, estamos ante un caso de concurrencia de
notas excepcionales, plura1idad excepcional de aptitudes y realizaciones, de
dimensiones y calidades1 de valores y
enseñanzas. En él se entrelazan y complementan el concepto y la imagen, l?
intuición fresca y gozosa 1 iluminadora de la vida, animadora del hombre y
del artista v la a\'entura intrépida del
pensamie;t~, señorialmente dominador de las circunstancias. En su obra,
como él dijo de la de Pedro Henríquez
Ureña, el adorno se vuelve esencia, los
adjetivos trascienden, porque se substantivan en la más amplia y filosófica
acepción del término, porque, sin perder el valor que les da su función estética, están llenos de substancia conceptual; los epitetos son definiciones.
Por eso, su obra, concebida y trabajada sin prisa y sin tregua, es perdurable y decisi "º ejemplo que muestra
cómo en las cimas de la expresión artística pensamiento y forma se confunden sin diferenciación posible en una
síntesís que es prueba y condición de
lo perfecto y perdurable.
Para definir, en este caso, al hombre y al escritor, hay una frase que posee ya categoría de proverbio: Alfonso
Reyes, el mexicano universal. A tan
expresivo y justo sobrenombre nos
acogemos particularmente complacidos los hispanoamericanos para hablar de éL En Reyes, la obra trasciende de lo mexicano a lo universal; pero
pasando siempre por el plano intermedio de lo americano en el cual los hijos del Nuevo Mundo nos sentimos cordialmente unidos al gran escritor.
México es su seguro punto de partida1 la torre de observación sobre su
mundo, Partiendo de este México de

conce])ción de la vida y un alto ideal
de cultura en que lo humano y lo humanístico se combinan de manera armoniosa y fecunda.
Es éste un preclaro humanista moderno en quien la sabiduría y la magnífica aptitud artística se anudan
siempre a una rica y vigilante humanidad, haciéndolo a la vez captador de
ideas y ,•alores esenciales y descubridor y exégeta de tiempos nuevos.
Cuando, hace más de cuarenta años,
se inco'r pora este hijo ilustre de Monterrey a lo nacional mexícano, bohemios románticos rezagados y raros del
modernismo en liquidación teni.9n ya
contados sus días de arte caprichosamente libre, herido por la anarquía,

múltiples facetas, nacido heroicamen- al1ogado en el ambiente enrarecido de
te de la más rica síntesis de razas y la ciencia positiva y de la decrépita
culturas, ha ido realizando Reyes su dictadura política del longevo porfiobra vastisima y diversa. En ella ca- rismo. Y gracias precisamente a la
ben todos los temas, todas las preocu- doctrina y a la disciplina de la genepaciones y todos los enfoques de un ración• de la que es Alfonso Reyes reescritor que, como por arte de magia, presentante ilustre, los bohemios dejaha sabido hacer de la multiplicidad rían la calle, abierta a lodos los impulde aptitudes una preciosa virtud del • sos anárquicos, y los raros del moderartista y del hombre de ideas,
nismo abandonarían los frívolos refiDesde las proximidades del año crí- namientos de salón, para concentrarse
tico mexicano de 1910 hasta boy, a todos, con aquella juventud tensa de
través de años de perturbación y de iniciativasi en el trabajo creador del
crisis histórica que se acercan ya para gabinete y de la biblioteca, reconciliaél a ]a media centuria, desde su precoz do desde entonces con las empresas
aparición en el panorama literario, del arte.
construye una obra jamás interrumpiEn el marco histórico ·de lo mexicada, en ascenso, en proceso siempre noi aparece por aquel tiempo Alfonso
abierto de perfección y de enriqueci- Reyes en el grupo ilustre del "Ateneo
miento, a la que iluminan una diáfana de la Juventud", ligado, como casi to-

dos sus integrantes a otras obras y
proyectos juveniles, en una valiente y
bien orientada comunidad de iniciativas renovadoras.
Documentación significativa de la
obra de aquella promoción es un breve volumen de Conferencias, publicado en México, en 1910. Allí aparecen,
con Alfonso Reyes, que trata de Los
"Poemas Rústicos" de .Manuel José
Olhón, Antonio Caso, que presenta su
exégesis de La filosofía moral de Eugenio .11. de Hoslos; Pedro Henríquez
Ureña 1 que estudia La obra de José
"Enrique Rodó; Carlos González Peña,
que enjuicia a El Pensador Mexicano
y Sil tiempo; José Escofet, que dedica
su trabajo a Sor Juana Inés de la Cruz;
y José Vasconcelos, que se refiere a
Don Gabino Barreda y las ideas contemporáneas, Atendiendo sólo a la juventud de los autores, aquellos trabajos hubieran podido recibirse· como
los primeros esfuerzos de ' un nuevo
grupo generacional que trataba de llamar la atención acerca de su presen•
cia, de sus posibilidades históricas y
sils puntos de vista; pero pronto el
acontecer de las cosas demostró que el
poder germinativo y transformador de
aquel haz de energías lanzadas a un
público expectante u hostil, estaba destinado a producir cambios de enorme
trascendencia. En realidad, aquello
era el núcleo de ideas y actitudes del
que iba a brotar el pensamiento y el
arte ele una nueva época, iluminada
por el juego de sombras y luces de la
Revolución Mexicana y de la primera
Guerra Mundial,
Así, encuadrado en las circunstancias de México y del mundo, en la
egregia compañía que merece, émpezamos a contemplar la vida y la obra
de Alfonso Reyes, a la luz necesaria
de lo contemporáneo.
Tres figuras de la época, tan eminentes como diversas, sirven preferentemente para realizar la comparación
esclarecedora que alumbra el escenario de la historia y permite la mejor
captación de valores y actitudes: Antonio· Caso, Pedro Henriquez Ureña y
José Vasconcelos.
En Antonio Caso, la austeridad del
pensador se impone a la ardorosa pasión subterránea del hombre anheloso
de claridad, de seguridad, de verdad,
Henríquez Ureña era el equilibrio y la
serenidad escrutadora y sagaz. Equilibrio entre las tendencias en pugna;
en los temas y en los propósitos; en
las proyecciones de la personalidad y
en los caracteres del estilo. Vasconcelos -hoy pretérito en ruinas- ha sido la espontaneidad y el exceso de la
pasión. Vasconcelos, intuitivo y apasionado, es la arbitrariedad, aunque
también la audacia. Henríquez Ureña,
humanista y maestro, personalidad
cósmica, posee ]a ciencia más precisa
y segura, la cultura más variada y
completa, que en Cl son como el trasunto ideal de un mundo acabado y
perfecto, Caso es el más objetivo y
profundo; pero lo que para otros pensadores es hazaña o aventura, para él
es drama, el drama intelectual intensamente vivido por el hombre, que Hería su obra, ]a anima y la caracteriza
con su ardor y su fulgor. En la perenne e innumerable diversidad de la

Pág. 3

. 1Pag.
•

�I

'1

vida, Caso y Henriquez Uureña co,nservan corno son, examinan e interpretan los contrastes; Vasconcelos apasionadamente los subraya y agiganta;
mientras que Reyes los incorpora a su
prodigiosa actividad vital, convertidos
en un riquísimo, gozable y alecciona-

dor proceso de simpalias y diferencias
espirituales.
De esta manera de ser, de ver, apreciar y sentir las cosas, se derivan los
caracteres esenciales de la obra de Al•
fonso Reyes, juzgada a la doble luz de
esencias y dp circunstancias: la uni-

•

1.

ca, y muere siempre entre los adjetivos, en las manos de quien pretende
En este caso, el escritor asciende, analizarla y describirla.
Esta caracterización, que en su ratrasciende, de lo enciclopédico a lo
propiamente universal, de la yuxtapo- pidez ha intentado captar esencias, tosición de elementos -temas, proyec- da caracterización de esta obra excepciones y caracteres- que constituyen cional, no creo que pueda rematarse
el mundo atomizado de toda enciclo• mejor -sino con la afirmación de esta
pedia -y ésta puede ser un libro o un gozada evidencia de todo lector de Alhombre- a la coordinación e inter- fonso Reyes: es un escritor en pepretación de lo múltiple, de lo innu- renne primavera del espíritu.
Al examinar siquiera someramente,
merable e indefinidamente diverso y
cambianle de la vida tal como ella es, en sí misma, independizándonos en lo
antes y despüés de entrar en el labo- posible de referencias, la obra primaratorio, en el archivo y en la biblio- veral de este escritor de más de cuateca, antes y después de captarla en renta años de labor incesante, la imfragmentos, meros datos o indicios de presión de vastedad nos domina, y sin
una realidad superior, en el fichero embargo, aun tiene que multiplicarse
bibliográfico, el análisis, el experi- nuestra admiración ante cada aspecto,
mento, el cuadro estadístico y todas ante cada tema o situación, al hallar
las disecciones y comprobaciones po- de continuo primores y cuidados; atissibles de la ciencia y de la especula- bos, rectificaciones, descubrimientos
e información curiosa, lo mismo que
ción filosófica.
r
De esta manera, es la de Alfonso Re- aciertos y realizaciones definitiva~ al
yes genuina universalidad, en la que comprobar a la vez la magnitud del
no hay análisis que no sirva a la sín- trabajo y la originalidad y alta calitesis armoniosa, en la que la multipli- dad de la creación.
En la bibliografía activa de proporcidad conduce a la unidad. En este
justo sentido, su obra es universal, ciones colosales de Alfonso Reyes, no
porque esencialmente es mirador de hay género o especie de literatura que
inagotables perspectivas sobre el pa- haya podido olvidarse. Desde las proximidades del año 10 hasta hoy, incenorama de la vida.
En consonancia con su universali- santemente ha cultivado la poesía líridad _g enuina, esta obra se caracteriza ca y la dram3tica; la oratoria, la prode igual modo por la libertad de su sa artística, el cuento y diversas espePensamiento y _de su estilo. ?tfanifesta- cies narrativas; ensayo y critica; filoción espiritual de la libertad conscien- logía pura, o diluida en literatura de
te y creadora, obra de pensamiento muy diferente carácter; crónica litelibre y estilo eficaz, sin ataduras, li- raria, periodismo, memorias, biografía
mitaciones o subordinaciones de ).en- e , historia propiamente dicha; y a él
dencias o preferencias es lo que hay debernos además numerosos comentaque decir de ella al confrontarla con rios marginales, ediciones y traduclas corrientes ideológicas y artísticas, ciones.
No precisamente tras esa obra inlo menos que debe decirse de esta vasta producción, que es, por cierto, lo mensa, sino en ella misma, inseparable
m~ls va1ioso y ena1tecedor que puede de ella, entregándose con ella af lecdecirse de un escritor en el recuento tor en el trabajo del artista y del pensador y en reacciones de palpitante
de sus caracteres primarios.
Y con esto, la armonía, alma del ar- humanidad, está el hombre que es Alte verdaderó y del pensamiento segu- fonso Reyes.
Pedro Ifenriquez Ureña, en 1927, lo
ro; las equilibradas posibilidades de
creación y de interpretación que, E;Il definió como esencialmente poeta.
esta obra, al realizarse, se combinan, Qtros, haciéndole menos justicia, tocompletan y refuerzan. Y pomo cima, mando la parte por el todo, subrayan,
y más, como aliento vivificador, la como características, el impulso y las
dotes esenciales del orador. Hoy, angracia que transfigura y perdura.
Así se revela cuán justamente hay te el panorama impresionante de su
que reconocerle lo que, por desgracia, obra, no creo que pueda dudarse que
· aún suele faltar a escritores america- sea el ensayista, el prototipo de ensa..
nos: la amplitud de horizontes, la hu- yistas, lo que define mejor su gran
manidad vivificadora del humanismo personalidad. Para aceptar sin fundade buena ley, y sobre todo, la perenne das objeciones este juicio, sólo hace
primavera del espiritu, que revela el falta naturalmente reconocer en el enclon del ingenio sin · acidez, y el don sayista típico la compleja y excepciode la gracia, aquella gracia de la que, nal personalidad del poeta y del homen cada caso en que aparece en el bre de pensamiento que se confunden
mundo, sólo puede decirse que es úni- para dar vida a una obra en la que lo

versalidad, la libertad, el equilibrio, la
gracia perdurable.

•

nos ofrece en descripción admirable,
substantivo del concepto, los valores visión sutilmente interpretativa de la bién otras notas humanas; pero el poeestéticos de la forma y el acento per- rea1idad, o los insospechados avatares ta persiste, sobre todo, como difusa in- que es prodigio de síntesis artística,
sonal tienen que concurrir en unidad de una emoción; pero el escritor no es fluencia vitalizadora, en el resto de su de estilización poCtica, el paisaje de la
sólo expositor que observa, discurre, obra copiosa, más allá del verso. Co- altiplanicie mexicana con su luminosa
de creación.
Pero al hablar de su personalidad polemiza y concluye o sugiere, sino mo persiste de igual modo el autor de transparencia y su flora emblemática,
literaria, precisa recordar siempre que ademas autor de variadísimo estilo, to- El plano oblicuo, cuyas dotes c\e na- signos de una naturaleza serena en cucon ella, sosteniéndola, animándola, nos muy diferentes y resonancias di- rrador y de escritor imaginativo tie- yo seno ·se suavizan sonidos y fulgomatizándola, convive lá dinámica, sim- versas, que sabe utilizar en cada caso nen tantas ocasiones para manifestar- res, hasta quedar sólo el dibujo de las
pálica y vigorosa personalidad huma- las múltiples aptitudes y experiencias se en toda la producción de los años cosas, la silueta del homb're y de la
montaña. La prosa poética de Reyes
ganadas en el afortunado cultivo de posteriores.
na del gran escritor.
resucita la ciudad india, corazón del
A
partir
de
los
años
de
la
madurez
El conocimiento directo y el trato per- todos los géneros literarios. A lo proimperio
desaparecido; la reconstruye
activa
y
alerta,
magníficamente
creasonal del hombre no alteran lo que pio y medular del desarrollo ensayispensamos y sentimos acerca de él co- tico, sabe afiadir con acierto los des- dora, e1 ensayo polariza las energías en el espíritu del lector con el habla
de su pueblo, con los atavíos y las cosmo autor, si no es para matizar y com• pliegues imaginativos y el estilo del del escritor, y abre cauce, el m3s apro•
tumbres de las gentes que llenan sus
piado,
al
raudal
de
ideas,
experiencias
pletar el juicio y aumentar y consoli- narrador novelesco, la agilidad del crocalles y s~1s plazas, con su templo,
y
sutiles
efusiones
de
su
espíritu.
Ennista,
el
anti.lisis
y
las
proyecciones
dar la simpalla que nos liga al artista
alarde
de piedra, con su gran mercay al hombre de ideas. El grato recuerdo del historiador, y la visión transfigu- sayisticamente, bajo la apariencia, con
do,
l'aro
y palpilmite caos, con su em•
del hombre que deja Alfonso Reyes es radora, el sentimiento y el lenguaje de la estructura y los modos de expresión
perador,
fabuloso Midas que reluce en
del
ensayo,
.hay
allí
literatura
de
muinolvidable, y pudiera sintetizarse en la poesía, con su aliento, sus intuiciosu trono como un sol. Y tras ello, tras
chas
especies,
maneras
y
recursos
arnes
y
sus
imágenes.
Por
eso,
en
cada
notas fundamentales que distinguen la
el tráfago de la vida cotidiana, los obmanifestación natural •de su sensibili~ ensayo del gran escritor de México, tisticos, conquistados y dominados en
jetos
de la riqueza material, los ritos,
dad y de su talento: la naturalidad, la hay siempre, no sólo un prototipo de otros campos; y tal conjunción armolos
deportes,
la cultura, simbolizada
niosa
de
proyecciones,
acentos
y
mavivacidad de su presencia, la cordiali- ensayo, sino una síntesis de la literaen la flor, madre de la sonrisa, como
tices
determina
la
riqueza,
el
atractivo
tura
con
la
plenitud
innumerable
de
dad de este gran generador de simpacantaba el poeta de antaño. Y la pá•
tía que se nos entrega en dádiva gene- sus modoS, de sus estilos Y• sus pers- y el ,,aJor intrínseco de un estilo de la
gina finaJ, superadora de todos los
más
alta
calidad
estética,
capaz
de
elerosa en el trato personal, y particular• pectivas.
particularismos,
escrita para 1 sobre
var
la
obra
en
que
se
manifiesta
a
la
Y esa variedad que es riqueza tiene
mente en su palabra mágica de conellos, despertar y animar en el hombre
escala
de
los
valores
universales
y
persu
forma
peculiar
de
manifestársenos.
versador memorable.
la doble solidaridad de la tierra y de
Así, al instante se capta al hombre. En el largo proceso de su creación in- manentes del arte.
la historia, la emoción milenaria de la
Vnas
veces
este
núcleo
central
de
su
Así alguna vez hube de captar su co- cesante, no hay desvíos ni remansos.
reacción de las generaciones ante la
producción
se
nos
ofrece
ordenadamunicativa personalidad humana. El :&gt;:o es la s¡1ya una obra hecha en la demisma naturaleza que se asoma tras el
mente
en
series
en
las
que
el
ensayo,
dicación
sucesiva
a
gCneros
diversos,
relato de la enfermedad que hace almismo paisaje.
gunos años hubo de asaltarle conserva sino concurrencia perenne de labores, al abreviarse y simplificarse, se afina
Pasado inmediato, ensayo también
y
se
multiplica
en
todas
direcciones,
su nítido perfil en mis recuerdos. Ten- en la que, en cada etap:i, si predomide interpretación histórica, lo es de
' so, vivaz, curioso, ricamente expresiotra manera, al extremo de poder convo, requería sólo la fiel versión taquitraponerse, por su proyección y estigráfica para incorpQrarse a su obra lilo, a Yisión de Andhuac. Si aquél se
teraria. La evocación agradecida del
debe a la alta poesía de la historia, ésdoctor Chávez que le escuchamos, de
te busca la comprensión de la histoquien, nos decía, no es un médico, siria, pero iluminada por el sentimiento.
no un mago de la Medicina, equivalía
Hay aquí el rebrotar de vivencias que
a un magnifico retrato; y literatura de
dejaron honda huella en el alma del
la más alta calidad artística y humana
historiador. La preocupación literaria
había en sus frases para explicarme ·
del estilo y el rigor y elegancia de la
las para él muy sensibles razones por
construcción cedeh el paso a la agrulas que, sintiéndose entonces sólo docpación espontánea y al juicio certero
tol' en perplejidades, no podía venir a
y vivaz del copioso acervo de elemenCuba a recibir el doctorado honoris
tos históricos. El ensayo vale por la
cansa de la Universidad de La Habana.
claridad, exactitud y vivacidad del
A:Sí es, fuente inagotable de vivacicuadro, y más por la manera humana
dad animadora, de cordialidad y comde iluminarlo, con naturalidad y simprensión, ejemplar lo mismo por la
patía, qne no limitan, sino favorecen,
naturalidad ·y discreción que por la
la visión penetrante de las cosas, de
agudeza, abundancia y poder expresimodo que personajes, instituciones y
vo de la palabra, así es la personalidarl
sucesos, envueltos en la luz crepuscuhumana de Alfonso Reyes, cuya huella
lar de la evocación, conservan y manino se pierde nunca ni en la literatura
fiestan la realidad de lo que fueron, el
ni en la vida.
ser y el modo, nombre y sobrenombre,
Del examen, siquiera en esbozo, de
lo mismo la circunstancia pintoresca
la personalidad literaria y humana de
que los enmarca que la tenue o vigoAlfonso Reyes, en el que la objetividad
rosa esencia espiritual que los define.
conduce a la admiración y el juicio
Es la historia del pasado inmediato de
se convierte en elogio, precisa pasar a
México, q'ue es también el pasado inla exploración de la compleja estrucmediato del historiador, previsoratura intima del escritor, a esa complemente convencido de que la historia
jidad suya que es riqueza que se oculque acaba de pasar es la menos apreta en el perfecto ajuste y equilibrio de
ciada, que lo malo no es ser arcaico,
llevado
hacia
todos
los
temas,
como
en
aptitudes y en el cabal dominio de los nan ciertos temas, notas y formas, no
El Cazador y en las series de Simpa- sino ser viejo, observaciones agudas y
se
excluyen
nunca
los
otros
elementos
recursos de expresión de este maestro
que mantienen la excepcional e im- tías y dífe1·e11cias; acerc3ndose al pe- originales que señalan peligros que
de transparencias y sobriedades.
riodismo literario, como en Monterrey, evade, por cierto, su pericia de viajero
El no disgregarse, el no distribuir presionante variedad.
Correo Literario, Norte y Sur y Los del pasado, pruebas de su maestría en
En
sus
años
juveniles,
mientras
se
sus &lt;lotes en proyecciones distintas,
trabajos y los días; acercándose a la el arte dificil de conocer y evocar
constituye su esencial y mas ,,aJiosa presienten los preparativos técnicos
critica, a ]a filología y a la teoría lite- hombres y cosas.
singularidad, la que mejor lo define del critico y del filólogo y se adivina
En el mundo del ensayo alfonsino,
raria,
como en los Capitulos de literacomo escritor. En él, escritor integral, el trabajo ardoroso del buceador . de
tura espm""iola, La experiencia literaria caben zonas extensas de la historia,
culturas,
dan
motivo
y
acento
a
su
no es dable separar nunca la experieny Entre libros; o diluyéndose en ·1a los temas capitales del pensamiento; 'y
cia poética persistente, la maestría del obra la Jirica, la oratoria y el relato
evocación, c·omo en Grata compañia. Grecia y la España de los Siglos de
narrador, la finura y originalidad del de ·imaginación; pero nada de ello
Oro son dilatadas y riquísimas provinensayista, la información copiosa, hon- queda a la zaga, como meta señal del Ot_ras veces el ensayista se detiene an- cias por las que él discurre en incurdura y solidez conceptual del hombre camino recorrido, sino se incorpora te un tema que demanda amplio desa- siones incesantes, con su entusiasmo
rrol1o, y el ensayo liberalmente desde pensamiento, el arte del cultor de definitivamente al caudal permanente
juvenil, su sabiduría y agudeza, su tola forma impecable. Por eso, no pue- ele su creación, transformándose, per- pliega entonces su haz de luces, como lerancia y su curiosidad insomne,
en
Visión
de
.4náhuac,
o
en
El
pasado
feccionitndose
y
afinándose,
diluyCnde con'Cretamente representarle y deinmediato; que bien 1meden servir co- yendo de la exégesis de la poesía, la
finirle el poeta, ni el narrador, ni el dose en nuevas manifestaciones literacrítica y la retórica antigua a la ilumiorador, ni el ensayista, ni el prosista rias de otro carácter, como el ensayo, mo compendiosos y significativos nación del arte de Góngora, el padre
c-jemplos
opuestos
del
modo
como
reaartístico, sino la síntesis de todas estas la crítica y diversas especies históriliza Reyes sus más altos propósitos de tardíamente reconocido de 1a poesía
personalidades, en la que, si, para dar- cas, para matizarlas, realzarlas y enhispánica moderna; y hasta los granle unidad, alguna predomina, es la riquecerlas. La buena elocuencia, en escritor.
d'e s lemas de lo contemporáneo y lo
En
Visión
de
1lnáhuac,
pensamiento,
personalidad compleja del ensayista, forma de inagotable riqueza verbal
actual.
·
estructura
y
forma,
todo
es
sencillez
y
constituida de este modo por una fas- aliada al arte de persuadir, le acompaY
nunca
llegamos
a los límites de la
ña, y en esto el secreto de su buena armonia, solidez y transparencia. Es
tuosa pluralidad de dotes específicas.
selva
en
que
se
nos
transforma
el bosun
magnífico
ensayo
poético
de
inter' En el ensayo de Alfonso Reyes, a la fortuna está en esa simpatía suya que
que
cuidado
de
la
creación
literaria
pretación
histórica,
breve
por
su
excomJ)lejidad de caracteres que es nota emana de su palabra, pulida· y vigoride Reyes, al agigantarse éste y alcansubstantiva del género, a la habitual zada a la vez por el aprovechado fluir tensión, pero amplio por la mag1;1itud zar proporciones que, más que en la
de
su
horizonte
espiritual.
Tras
el
lede
los
afios.
Tampoco
se
des~ibuja
confluencia de arfe y dialéctica, se
mano y en la mente del hombre, nos
añaden otros aportes que son enrique- con el transcurso del tiempo la perso- ma famoso, viajero, has llegado a la hace pens_a r en 1as fuerzas inextinguiregión
más
transparente
del
aire,
tras
cimientos y realces. En sus ensayos, nalidad lirica, cuya obra especifica,
bles y espontáneas de la Naturaleza.
en último esquema, hay el proceso de recientemente reunida, de fineza, el presentimiento de México en el re~ Cuando 1a fronda parece que se termian3lisis y desarrollo de una idea, la transparencia y hondura, admite tam- lato de conquistadores y viajeros, se

Pág. 5

Pág. 4

�na, reaparece en márgenes que se extienden indefinidamente. Prólogos,
ediciones, acotaciones, traducciones,
se multiplica en serie nutrida y siempre en aumento. Toda selección se
torna difícil. Impresiona la fastuosa
sucesión de nombres cimeros al margen de cuya obra ha dejado la suya este critico sagaz, el cometarista oportuno y preciso, el anotador vigilante y
certero. Reyes vive en egregia compañía: el Arcipreste de Hita, Alarcón, 1
Lope de Vega, Quevedo, Góngora, Sierra, Urbina, Nervo, Chesterton, Stevenson, Romains, Sterne, Berard, Burkbardt, W. Frank, Goethe ... A los bibliógrafos laboriosos dejamos la enumeración inmensa, índice de los trabajos y
los dias de esta vida, cuya lección de
trabajo y de arle tiene, en re?,Jidad, un
solo tiempo, el de la tensión creadora
del espíritu, y un fin supremo, el de la
humana y profunda comprensión de
todas las cosas.
Vale, sin embargo, la obra de Reyes,
no sólo por lo efectivament_e realizado,
sino por ]o potencial y lo implícito, y
por lo que en ella está como en esboz0,
o en proyecto a medio acabar que espera su culminación de futuras labores, de una reincidencia siempre posible en este prodigioso hiperactivo en
perenne primavera de entusiasmo y de
trabajo. En la obra de este maestro insigne del ensayo y de temas innumerables y estilo en continua y fácil renovación, con el ensayista, coexisten pérsonalidades en contenido despliegue,
que aún no hallaron su verdadera ocasión en el tiempo cargado de labores y
frutos: el gran historiador, el sicólogo
sutil, el filósofo de la literatura y de la
historia.
En la obra de Reyes, que, en ensayos breves o ex tensos y en páginas
dispersas, tan abundantemente derrama sus luces sobre la historia, hay, sin
duda, el aplazamiento y la promesa
del gran historiador, del que acota y
ago1a la historia en sus grandes aspectos, el historiador sistem3.tico, orgánico, de conjun.to, que bien puede serlo
de una época, de un te(!]3 o I\l'oblema
universal, de la literatura, de la filosofia, de la ciencia o del arte, en alguno
de sus sectores principales. ¿Por qué
no ba sido Reyes -cuándo será- el
historiador in extenso de lo que tan
bien conoce, escudriña e interpreta,
de una de las literaturas clásicas o modernas, y, sobre todo, de la literatura
y de la cultura de Hispanoamérica, o
de su México de finuras y complejidades, tramos todos de la historia que el
autor de Pasado inmediato, de Visión
de Anáhuac, y de tantos otros ensayos
&lt;le interpretación histórica, podría iluminar y presentarnos en las proporciones y con los caracteres de gran
fresco, o en serie correlacionada de
cuadros destinada a desarrollar el mismo motivo? Queda siempre en el aire
la interrogación, actualizada por el
deseo, ......_desideratum- de sus lecto-•
res, que no sólo aprecian la eficacia
.d.e su estilo de narrador1 sino además
aquella capacidad suya para la com-

Pág. 6

pos1c10n del cuadro de conjunto, lo
mismo que para el estudio particular
de las figuras representativas y la selección y disposición de los detalles
significativos o pintorescos.
Hay igualmente en la totalidad de su
obra, implícita o explícitamente, un
sicólogo sutil, dcscubridof, entre las
circunstancias, del alma de innumerables personas y personajes; y del mismo modo, un filósofo de la literatura,
que, disperso primero en las páginas
de muchos años de labor, vino a concretarse y culminar felizmente en El
deslinde, libro capital, preciso y denso, en el que una lengua sobria y exacta, trabajada y dominada a la perfección, sirve de flexible instrumento expresivo para una grandiosa empresa
dialéctica, de esclarecimiento, exégesis y sistematización, no superada en
lo hispúnico, en los dominios de la estética general y de la teoría de la literatura.
Publicada gran parte de la obra de
Reyes en periódicos y revistas, es substancialmente periodismo de la. mejor
clase, para el que naturalmente el público existe, per.o no para subordinarse a sus limitaciones, sino para superarlas, periodismo que tiene las notas
que le son especificas, pero que además posee la virtud de convertir en
actualidad, para cualquier público,
cualquier tema remoto o cercano, curioso, abstruso o vulgar, de la _cultura
o del diario vivir.
Excepcionalmente valiosa e inter'Csante esta obra magna, por lo implici- .
to y lo explicito, por lo que da y por

de literatura preocupado por la circulación de sus productos. Por el contrario, su conducta nos sirve para reconocer con claridad ]os caminos por
los que el escritor se desvia de sus propios y legítimos fines, y degenera en
agente de propaganda de una causa
que sectariza, cuando no llevan a ser
servidor de un hombre y una camarilla, alzados con la libertad y la riqueza material y moral de un pueblo.
Pero a la yez es Reyes escritor esencialmente comprensivo y tolerante; y
su tolerancia es limpia y buena -la
úniCa aceptable- porque se funda en
el previo cumplimiento del deber, que
al escritor le señalan la honradez de
pensamiento y la fidelidad a la propia
vocación. Reyes, maestro de tolerancia y de comprensión, serenamente
nos enseña que, antes que tolerante y
comprensivo! hay que ser honrado.
La comprensión y la tolerancia, que
elevan a la objetividad, son en él tanto materia de inteligencia como de
sentimiento. La pasión ennoblecedora lo alienta; pero no lo dómina. Asi
piensa y siente libre y justamente ante hechos y personajes de otras épocas, ligados a cuestiones polémicas de
todos los tiempos, lo mismo ante las
escenas del presente en que" vive, qué
ante el panorama del pasado inmediato, cuyas pasiones, intereses y prejuicios perduran, como rescoldos! en la
combustión de lo actual. Su concepto
moderno y personal de la libertad y
ele la humanidad no le impiden descubrir los -o¡alores y significados de culturas remotas, séanle extrañas o afines, asi la de Grecia y Roina como Ja
de México indígena. Su condición de
1
figura representativa eminente de la
generación del Centenario, que deshi~
'
zo y substituyó al régimen porfiríano,
no le impide hacer justicia -punto
medio entre la absoluta negación y la
apología- a la dictadura que liquidó
la Revolución de 1910. Pasando por
,_ \ . . . ~ ·, encima de las llamas que tuvo que encender la Revolución mexicana, sin
olvidar los necesarios estragos que
produjo, el amor a la paz no le impul•
sa, como a otros, a exaltar la paz cuanJo que sólo esboza, sugiere o promete, do, como entonces, es la paz dictatoal terminar de recorrerla, siquiera sea ria1. La dictadura de Porfirio Díaz,
en fugaz exploración en busca de ca- como todas las dictaduras, hija de la
racteres y ejemplos fundamentales pa- violencia y madre de ]a injusticia y de
.r a una esquematización crítica que no las legítimas rebeldías, pedía, predicala traicione, se siente imperiosa la ne- ba r loaba la paz, necesitaba la paz, y
cesidad de fijar el sentido último que sembraba la guerra en las conciencias.
esa producción debe tener, especial- Pero a la sombra de aquel régimen
mente para los llijos de esta Hispano- longevo, en que todo, hasta la paz, enamérica' de las frustraciones, que tam- vejecía con el dictador, había hombién es la Hispanoamérica de las pro- bres, ideas e instituciones cuyo valor
mesas y las esperanzas.
r función histórica tienen en Reyes
En la obra de Reyes, desplegada en juzgador imparcial y certero íntérpreel tiempo ante nuestra vista, en su pen- te, que, pO"r cierto, no pierde tampoco
samiento, en sus intenciones y sus va- la imparcialidad y Ja agudeza, cuanlores artísticos, se descubre el ejem- do 1 en el examen de la transición replo edificante del escritor, su lección volucionaria a los tiempos nuevos, lleM
de fidelidad a la poderosa vocación, ga el momento de hacer revivir y juzde tolerancia y de comprensión, pero gar- a los que, con el propio historiatambién de escrupulosa honradez in- dor, fueron sus heraldos y creadores.
telcctual.
Caso eminente y aleccionador de toleLa vida y la obra de Alfonso Reyes, rancia y de crítica serena escrupulosaen coincidencia que nunca se rompe, mente compatible con la honradez inconstituyen una lección de fidelidad telectual del escritor y con la fidelia la vocación, que tantas veces que dad del hombre a las ideas Jibremente
forma ya abrumadora mayoría en adoptadas, a los imprescindibles prinnuestro medio, ti.ene que ser heroica cipios integrantes y rectores de un
en el escritor hispanoamericano. Re- concepto superior de la vida y del
yes es hispanoamericano, y ha vivido hombre, sus deberes, prerrogativas y
y vive en Hispanoamérica, en ella o responsabilidades, sin lo cual, existe
fuera ele ella, pendiente siempre de r perdura sólo en el mundo, simulado
sus destinos, y ha sido escritor honra- o manifiesto, el imperio zoológico del
do, y además escritor infatigable y instinto y de la violencia.
creador, que levanta su obra contra
Pero tampoco es Reyes uno de esos
todos los embates del medio y de los espíritus lúcidos y razonadores comtiempos, contra incomprensiones, hos- placidamente desasidos de la prosaitilidades o indiferencias, entre las cua- ca realidad de su mundo, sordos a sus
les, él ha sabido, siempre encontrar las demandas de orientación. Su mentalivoces que consuenan los espíritus afi- dad crítica, por el contrario, transita
nes portadores y defensores de su mis- entre la teoría y el fenómeno, para enmo mensaje.
lazarlos en interpretaciones que conEn tierras de. facil simulación y ele duceri, no sólo a la formulación de
tentaciones insinuantes, él, excepcio- - una filosofía, sino a la determin.a ción
nahnente dotado por los dióses, no ha racional de una conducta, individual
sido nunca un ·distinguido fabricante o colectiva, moral o politica. En sú

--

&amp;

_·, \

prodncción, al lado de la teoría y de
la critica, hay una valiosa obra normativa de conceptos amplios, cautelosamente flexibles, pero diáfanos y precisos en lo medular. Su moral y supoJílica coinciden en un programa de
solidaridad humana y de racionalización de la libertad. Este es el fondo
ideológico de sus orientaciones; pero,
ante la -circunstancia especifica de México, que es también la de toda Hispanoamérica, ante la existencia infrahumana de nuestros pueblos, pide llanamente alfabeto, pan y j,abón, Y, con sano optimismp, espera los frutos de este programa de regeneración y eleva•
ción de la substancia humana en el
que se hermanan el hombre de sentido
práctico y el hombre· de ideas e ideales.
:Naturalmente., para Reyes, el practicismo existe sólo como 1a sal de la vida. Para él, todo lo ilumina y anima
el espíritu. Su vida y su obra es continua afirmación de la fe necesaria en
la cultura. Alguna vez nos dice: cuando la sociedad pierde confianza en la
cultura, retrocede · hacia la barbarie
con la velocidad de la luz. Y cuanto
d"ice y hace es y ha sido siempre reafirmación de este aforismo básico. ,
Cuanto dice y cuanto hace. Su pensamiento y su conducta; la doctrina &lt;le
su mensaje y la fuerza normativa y estimulante de su ejemplo.
Vasta, múltiple, de valor excepcional en cada modo y aspecto, la obra
de este mexicano universal es ya clásica en el mundo hispftnico, con clasicismo que es sólo sinónimo de perfección, serenidad y riq'ueza; pero tras
ella, en ella misma, está la persona, el
inensaje y el ejemplo de Alfonso Reyes.
Cuando de la gracia y del ingenio se
trate en cualquier meridiano del mundo de la cultura, y de los milagros de
la creación literaria, si la claridad y
multiplicidad del talento y la universalidad de la cultura se aúnan, será
siempre grata, necesaria y frucfüosa
jornada al acercarse a este paradigma
de escritores, para hablar de él y gozar de su obra, para admirarlo imitándolo; pero cuando el camino recto
de la vocación y del deber, asi del artista como del hombre de ideas, parezca borrarse, o tienda a desviarse entre
influencias contrapuestas, entre las ciegas exaltaciones sectarias, o las insi•
nuaciones tentadoras, y la pasiva indiferencia de la neutralidad acomodaticia o simplemente ensimismada, la referencia al mensaje y al ejemplo de Alfonso Reyes también_ será inevitable,
y valdrá corno una orientación y una
fuerza de benéfico influjo en la hora
de lucha y de prueba de quienes, para
bien o para mal, luchan sólo, y trabajan, con las armas del espíritu.
Asi, en última instancia, concebimos
y presentamos la vida, la obra y la
persona de este mexicano, de este hispanoamericano universal, y así queremos evocarlo: personalidad apolínea
que no requiere pedestal ni paramen•
to, sino la radiante compañia de su arte· y la serena luz de su noble, atrayente y creadora humanidad.

ALAS CASAS EDITORIALES YA
RULFO.
LOS SEÑORES DISTRIBUIDORES
Sigue de la Pág. 1
YLIBREROS DEL CONTINENTE
La Universidad de Nuevo León ha
mantenido desde .su fundación un vasto plan editorial que desarrolla al través de publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficiales, universitarias, académicas,
ateneistas, centrós culturales, sociedades de di versa índole y personas, en
Amfrica y Europa,

Las ideas del luto · y el desconsuelo pesan mucho en la conciencia de estas
almas; se sienten más cerca del infierno que del cielo.

Aquí se advierte como una necesidad de morir pronto, si es posible antes de tiempo. Y aunque hay día y
hay noche, la novela parece haber sido descubierta en la nocturnidad -del
alma. Su aliento es triste. Por lo menos, los actos de los personajes poseen
Entre el cuerpo de ediciones que una calidad trcmendament.e pasional y
aqui se imprimen figura nuestro men- una hondura fantasmagórica . El munsuario ·'ARl!AS Y LETRAS", que re- do de esta noYcla se _mantiene nutriéncienternent_e ha establecido una sec- · dose de terrores e incertidumbres desción -LIBROS-, en la que figuran de que nace al relato. Todo está precomentadas las obras últimamente apa- sidido por la severidad de una agonia
recid'as en las prensas americanas.
sin paz, en la que el sentimiento de
Dada la extensa órbita de circula- moribundez domina como tiempo sución del Bole.tin arriba mencionado, y premo.
en interés de ofrecer al lector ameriEn las pasiones que Rulfo plantea
cano una juiciosa información del fon- no hay reposo. Hasta el fin Pedro Pádo y continente de la obra, cotejada ramo y el mundo de seres que le acoma la luz de un criterio ecuánime y a pañan viven revueltos en una acción
tono con 1a moderna interpretación casi patética, inflamada por deseos
del pensamiento científico, literario o semi-dion°isíacos, . sólo limitados por la
artístico, "ARMAS Y LETRAS" se com- autoridad implícita del cacique.
place en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
L'no se figura que este mundo ha sique anima a la Universidad de Nuevo do, y quizá es todavía una enorme diLeón, solicitftndoles el envio de cada mensión pasional de signo telúrico, en
una de las ediciones nacidas en sus la que ia conciencia, por estar dinámiprestigiosas prensas, las cuales serán camente extrovertida, ·ha perdido su
objeto de nuestros comentarios, en la inUmidad. El mismo silencio es un
médida que vayan llegando a nuestras dolor tangible que tiende a proyectarmanos.
se como una pasión irredenta. Los
hombres, sus ideas y sus actos, suelen
nwrir sin paz. Todo es severo y no
parece haber perdón para nadie.

Los envíos deben hacerse a:
"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León,
Plaza del Colegio Civil,
:Monterrey, Nuevo León,
México.

Organo Mensual de la Universidad
de Nuevo León
Registiado como artículo de 2a. Clase en la
Admón. de Correos de Monterrey, N.

20 de Ab,il de 1944.

lNDIC!AD0R,
Colaboradores

Raúl Rangel Frías
Fidcncio de la Fuente
Francisco M. Zerluche
Cenara Salinas Quiroga
Arturo Cantú S.
Homero A_ Garza

Alfonso Rangel Guerra
Guillermo Cerda G.
Jorge Rangel Guerra
Manuel Morales

Director

Lic. Fidencio de la Fuente

Oficinas
Washington y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León

MEXIC0

La sociedad rural que Rulfo nos narra, agobiada por el pesar de una vida dura, de pocas dichas y muchos temores, tiene todo el sentido del viejo
mundo autoritario, de patriarcalidad
incondicional, donde la ley masculina
escogió el camino de la proyección terrorista, ele la cual el cacique es su expresión acabada.
Las constelaciones sicológicas que
surgen de esta personalidad son agresivas, siempre prometiendo nuevas
victimas. Es un mundo de pocas_ ilusiones que, como dice uno de los personajes de Rulfo, se está rompiendd' a
cada rato, que tiene al hombre sumido en una corriente de inseguridad, de
flacas satisfacciones -y muchas incertidumbres, donde el hombre lo espera
todo de la Providencia y, a cambio,
nada de si mismo y de sus semejantes.

l., el
Et hombre, aquí, está siempre perdict·o en la cuestión del dolor, dominado por un estoicismo sensual que
hace decir al cura del pueblo: "Yo soy
un pobre hombre dispuesto a humillarse, mientras sienta el impulso"; y
que en otro caso pone en boca de otro
hombre su vital frustración ante el
mundo, al hacerle expresar su nostalgia de un tiempo que no define, pero
que está presente en su recuerdo, junto a la realidad triste de su presente,
en estas palabras: "A mi se me ha olvidado el sabor de las cosas dulces."

ASllUICllA
lDlE lLUllS G~ llNClLAN
,.

EL AUTOR Y SU OBRA

e

UAND0 ~'léxico sufrió la invasión
de ]as tropas devastadoras de la
Norte-América anglosajona, Luis
IncJ{m pierde sus ranch.os y se ve en
la necesidad de retirarse a la Capital
de la República. Una modesta tipograQuencio. Y este · amor por su tierra,
de al formación intelectual de sus disto que lnclitn no se JJreocup6 mucho
Sin duda hay en su obra, fogasa y
pero sólo el examne de los procedifía Je proporciona allí los escasos me,llios de subsistencia para él y sus familiares.
El autor frisaba ya en los 50 cuando
presentó a los lectores su obra. ASTUCIA viene a ser, por lo tanto, la síntesis de medio siglo de su propia existencia soldada con la vida del País,
con la cotidiana 'existencia de su propio pueblo.
En tan mezc¡ninos c¡uehaceres capitalinos alloraba' Inclitn 1a anchura del
campo. Su nostalgia por aquel modo
de respirar con todos sus pUlmones el
aife del ' Valle puso la pluma en sus
manos. Pu~s estos ménestercs ninguno de los escritores .d el J)asado siglo
superó a Inrlftn en su· hondísimo amor
y respeto por su gf};ole'. Fue un gran
cultivador de la ti~i-ra. Fue él el que
nos indicó con mano firme que de esta tierra regada por el sm]or del Peón
mexicano árranca la sorprendente tenacidad del puebfo, no menos que su
vitalidad física e histórica. Las catástrofes nacionales y la inseguridad perpetua de su existencia fortalecieron
ciertamente el genio natal. Pero sobre
todo imperaba en ese sentido su amor
por la vida, el sol, los montes y los
valles.
Tanta es 1a emotividad que el autor
transmite al lector; con ella 1o capta;
lo sacude de continuo, a lo largo de
sus mil quinientas páginas, admirablemente narradas. Que no es otro, siempre, el hechizo de la evocación. •
ASTUCI~ es el monumento más perenne que Inclan pudo haber erigido
a su pueblo nativo, pueb1o que él supo amar más que a sí mismo; más que
al aire que respiraba en aqi.iel valle de
Que:ncio. Y este amor por su tierra~
por la gente de su suelo, viene a ser
el verdadero protagonista de esa enorme novela, porque es lo que más nos
impresiona.

Por Armell OHAMIAN

Podemos decir que es Inclán un escritor espontáneo? Viene esa su singular originalidad de su escasa instrucción? Porque es cierto que bien
que mal cursó sus primeras latinidades y terminó, en un colegio ele jesuitas, seminario conci1iar, apenas el
tercer a1lo de filosofía. Lo cual era
algo, pues es sabido que un jesuita en
aque11os tiempos era un erudito metódico y preceptor único dentro del
dominio -de la. educación: al par que
de la formación intelectual. de sus discipulos. Inclán mismo nos presenta ese
tipo de educador en su preceptor Don
Prirñitivo Cisneros.
Sin duda hp.y en su obra, fogoSa y
de corazón tan amplio, influencias de
la novela EMILE, de Russeau: es lo
que nos demuestra la edl1cación de
Lencho. Hay allí también r~miniscen~ias de la novela picaresca de España.
Pero nada iguala, en eso, al graciosí- ··
simo rapto de la niña Refugio, que
contaba apenas once años, por su
amante Lencho, quien, aunque de sólo
trece era ya "tamaño jarocho". No es
esto acaso la ingeniosa reedición de
la ya olvidada no,•ela pastoril? Es cierto que Inclán no se preocupó mucho
de la Gramática Histórica; y claro está que nunca fatigó asi su memoria
para aprender en "LA FONETICA" la
eYolución de la e, la i o la JJ. Pero fue
precisamente de esta virginidad suya
de dónde la audacia de Inclán nació·
fue eso lo que precisamente le avudÓ
a inventar palabras, giros ent~eros,
comparaciones evocadoras que ninguna sintaxis le perdonaría, como sucede en esta exc]amación: "Que manada
de angelitos", dice al ver un grupo de
beldades femeninas".
TEMA
El tema de la novela es el complicado ajetreo de unos atrdaces contrabandistas de La Hoja (la del Tabaco)
en los tiempos en que esta noble mercancía era prohibida y muy vigilada
por las autoridades.
En su prefacio, Jnclán mismo advierte que son gentes de honradez y
de dignidad; comerciantes en Tabaco
artículo éste que no tarda, por lo de~
más, en ser una mercancía de lícito
tráfico.
"Por desgracia" - agrega el autor"la generalidad los ha confundido con
los ladrones y los toma como bandidos, cuando ·no fue sino todo lo con-

Estos y otros conceptos, siempre
amargos y dolientes, viviendo dentro
de la desesperanza del hombre en la
situación de este tiempo rural~ estil.n
prendidos en magnificas coyunturas
liricas que destacan la alta calidad
poética de Rulfo. La novela tiene una
profunda fuerza dramática. Vive dentro de un plano excitante por su angustia, obteniendo fases de un realismo sicológico muy coherente eon el
cuadro social en que están insertos sus
personajes.

Pág. 7

�trario, porque, hay que decirlo, perseguían a muerte y colgaban, sin mucha
ceremonia, a cuanto bandolero encontraban en su camino".
Nosotros somos del parecer que el
verdadero tema de este libro fue nada
menos que la vida y las costumbres
del pueblo del campo, en aquella época de Inclán.

EL

A1IBIENTE

Es aquel un medio de rancheros o
hacendados, clase media en general,
muy afanadora y que sabe cuidar el
fruto 9e su labor. En semejante ambiente, arruinados los seres por sequías e invasiones extranjeras, la existencia, por rutinarill\ que parezca, no
puede basarse en ninguna seguridad
social. De ahí que cuando era necesario, ganar el pan haciendo contrabando, no podían recurrir a inútiles escrúpulos: allí y entonces todo pertenece al que tiene hambre que saciar!

siempre relieve con el conjunto social
y nacional. El autor es un simple y
sencillo popularista; los tipos urbanos no le interesan, los considera como muy complejos y ajenos a su escenario.
EL ESTILO

Son, en suma, seis los "Hermanos
de la Hoja"; a saber: Pepe el Diabio,

El estilo de la ironía o de la sátira,
junto con lo grotesco o las exageraciones de acciones violentas, conserva en
ASTUCIA las reminiscencias de sus
lecturas españolas y de las crónicas y

Ghepc Botas, Tacho Reniego, el Tapatío, el Charro Acamabareño, y Astucia,
jefe de los contrabandistas.

I

aventuras ele. la. conquista, en los últimos tiempos en que todos los eliminados o puestQ$. al margen de la sociedad enriquecid11. de la Península conCada uno de estos personajes tiene taban ,con un nuevo mundo descubiersu personalidad; son causas objetivas to como lo único que podía salvarlos
las que determinan en cada uno de de la mis~¡_-ia y del aburrimiento. Pero
ellos, el camino de la ilegalidad en ma- lo mejor en tales narraciones consiste
teria de comercio. Y todos habrán de ..,, _e n la manera autobiográfica, que es lo
pagar con su vida esta forzada des- que da may_or naturalidad y verosimiviación, menos el jefe de contraban- litud a la narración. Claro que el codistas, que es ASTUCIA. De éste reco- lorido ayuda a realzar el optimismo
ge Inclán todos sus episodios, porque de conjunto, tan bañado de sol. Como
es sereno y rico en pasajes de la vida :'.\Iurillo, Inclár¡ sabe vestir en forma
corriente.
mu~ pintore,s~a a su gente. El autor
de ASTUCIA jamás olvida ensanchar
Aunque con cierto tinte romántico sus perspecti,y~ y cambiar ágilmente
en la interpretación de los tipos y ca- los cuadr.os qe t~.escena. Se diría que
racteres, los retratos resultan pintados escribía para . ~.lgún cine moderno.
de manera muy real. En cuanto a las
descripciones de la naturaleza se limiIDEAS Y, SENTL\1IENTOS
tan, lo mismo, a lo estrictamente necesario, lo que la acción y la situación
A Inclán nq. le .gusta tampoco el toexigen algunas veces. Los caracteres no muy razpnador de algunos autores.
en sí son simples. La acción, por su A veces Il'l:9.r.¡il¡za, pero no de modo faparte absorbente, tanto que a menudo tigoso, como lo hace Lizardi en su
excluye tod~ psicologismo. La estruc- "Periquillo." Lo sano y lo natural; lo
tura es muy apropiada, por lo general, fuerte y lo audaz, son sentimientos que
a la evolución de los personajes prin- el autor de ASTUCIA respeta. · La
cipales de la obra. Pues estos cobran hospitalidad, la dignidad y la fidelidad al juramento, esos si son los reales sentimientos de la Hermandad,
porque, en ocasiones, suavizan la acción ruda de sus protagonistas.

*

En todas sus paginas respira cierto
humanismo;· .donde nunca vemos el
cansancio d~ '\os oprimidos, sino al
contrario resalta la rebeldía el nombre de la justicia social. El autor concentra, finalmente, su idea en pintar lo
real, lo natural: es más pintor y narrador, que ideólogo en sí.

Pág.. 8

HISTORIA DE LA FILOSOFIA, de Hegel (3 tomos). Fondo de Cultura Económica. México, 1955.

En eso se recienten sus asiduas lecturas de viejas novelas espllñolas, de
los episodios de un Pérez Galdós, sus
contemporáneos franceses que sabían
manejar las multitudes y preferían los
amplios cuadros a las novelas de recámara y las alcobas.

Su narración ahonda el tema, en las
andanzas y aventuras de los contrabandistas. A partir de allí se inicia lo
puramente novelesco. El ritmo y el
estilo sereno ·de los primeros capítulos
imitan muy bien a los autores españoles, quienes tuvieron siempre buen
cuidado de representar el ambiente en
que nacieron sus protagonistas, no menos que la persona y la ocupación de
los padres; las condiciones materiales,
así como las sociales· y domésticas de
Eran, en fin, charros y rancheros, sus propios parientes. Daban asimisde muy modestos medios de vida, muy mo importancia a la poca o much·a
sociables y muy apegados a los peones instrucción que 'los familiares proporque les ayudaban en sus labores, día. cionaban a sus •Jüjos, tan desviados a
a día.
veces de lo natural o caídos en la conducta de seres necios o ordinarios.
PERSONAJES

IL -1 IB 1~
A Historia de la filosofía de Hegel
con la que Fondo de Cultura Económica inicia su nueva Colección
de Textos Clásicos es, sin duda alguna, la obra máxima en su género.
Frente a quienes no son capaces de
ver en la historia de la filosofia otra
cosa que una serie de opiniones -que
otros, menos benévolos, llaman necedades o extravíos-, Hegel levanta su
propia concepción de ella como la historia de la búsqueda del pensamiento
por el pensamiento mismo. Fre.nte a
quienes sostienen la vanidad de_l co-

L

INTRODUCCION A LA ADMINISTRACION PlJBLICA, por Pedro Muñoz
Amalo, Fondo de Cultura Económica. :\léxico, 1955.
NTRE las necesidades que ·han
emergido en muchas partes del
mundo, debido a la creciente
universalidad de las exigencias fundamentales impuestas a los gobiernos en
el campo del desarrollo económico
y social, surge la de investigaciones
especiales y estudios autóctonos de
administración pública. Aun cuando
existen algunas normas y técnicas que
son aplicables a cualquier gobierno
bien organizado, los objetivos y los
métodos de la adrilinistración están
fuertemente ligados, en cada país, a
los conceptos nacionales y a los antecedentes históricos. De ahí que no sea
suficiente la mera traducción de textos con autoridad científica. Tampoco se puede esperar una comprensión
profunda de los problemas administrativos a menos que dentro de cada
ambiente naoional se lleven a cabo investigaciones por estudiosos que conozcan íntimamente sus condiciones
determinantes. El estudio de sistemas
extranjeros de administración puede
ser útil para ampliar la perspectiva,
pero sólo el exa_men de los procedimientos y principios característicos
de la situación propia puede abrir las
pt1ertas hacia el entendimiento complrto y el mejor.a miento -de carácter
práctico. Por ello, la Administración
cle Asistencia Técni&lt;;a de las Naciones
lJnidas ha mostrado interés en estimular estos estudios.
Los méritos logrados en este campo
por el profesor Pedro 11uñoz Amalo
así como su participación en la reciente reforma constitucional y administrativa de Puerto Rico, son bien
conocidos. Sus relaciones con las Nacienes Unidas y con su programa de
asistencia técnica en administración
pública han sido numerosas y fructíferas. En 1951 fué miembro del comité que redactó el informe de las Naciones Unidas sobre sistemas y normas
ele la administración pública. En 1953
dictó la cátedra sobre Principios de
Administración Pública en la Escuela
Brasileña de Administración Pública.
Durante el desempeño de este último
cometido se inició la preparación de
este libro, cuya versión en portugués
se publicará en Brasil.
·
El enfoque de la administración pública desde el punto de vista de las relaciones y motivaciones humanas es
relativamente , nuevo. La introducció1;1
de este peculiar modo de ver en el
mundo latinoamericano p.o r un estudioso procedente de la región, que posee un pleno conocimiento tanto de ésta como de la norteamericana, donde
se desarrollaron esos estudios por primera vez, es altamente significativo y
asegura el éxito de esta obra. Su valor
aumenta decisivamente porque el autpr no se conforma con el estudio de
hechos y relaciones, sino que profundiza para buscar sus fundamentos teóricos.
Esta obra constituye, por todo eso,
un elemento particularmente valioso
para la introducción de las fundamentos de la moderna administración pública en el mundo de habla española.

E

nocimiento filosófico, Hegel afirma
que todas las filosofías son momentos
necesarios en el desenvolvimiento del
Espíritu. Crea asi la primera historia
de la filosofia que no se limita a ex7
poner el aspecto externo, las vicisitudes de los filósofos y de sus filosofías,
sino que hace ver cómo- su contenido
forma parte de la filosofía, es la filosofía misma. Pues el pensamiento de
los- diversos autores es parte de un
único proceso y sólo cobra sentido y
valor en relación con el todo. Aun
cuando cada filosofía parezca surgir
con la pretensión de _refutar a las que
la preceden, lo cierto es que esta filosofia sólo puede existir en relación y
.c omo un resultado necesario de ellas.
Xinguna desaparece por completo sino
que todas se conservan afirmativamente en la filosofía como momentos de
un gran todo.
Asi, quienes se han )imitado a exponer esta historia como una historia
de opiniones son comparables "a animales, por cuyos oídos entran todos
los sonidos de la música, pero que no
son capaces, naturalmente, de captar
una cosa: la armonía de esos sonidos".
Xo los culpemos, sin embargo, demasiado; pues como afirma el propio
Hegel en uso de sus primeros escritos:
"el espiritu que mora en una filosofía
exige, para. revelarse, que lo alumbre
un espíritu afín" .

Elsa Cecilia FROST.

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                    <text>M\ANO

A
Cuento de GERARDO CUELLAR

"Lapicera Sol de Saltillo". Punta
irregular sacada a navaja. El borrador
de hule duro entre los dientes. Olor a
papel impregnado de saliva, sudor y
pies sucios. Una escuela de pueblo
norteño. Salvador Díaz Mirón. Zuazua.
Aquella noche no pude dormir .l\Iama grande tendió en el suelo un cotense y sobre él puso una colcha dura,
amarilla y vieja que, a manera de cama, ocupamos doña Natalia y yo.
Apestaba la vieja a pañales de niño
tendidos al sol. Los sobacos también
le olían y resoplaba con la nariz y boca al respirar. Ruidos de gente dormida se escuchaban en el cuarto, que
era sala, recamara, comedor y cocina
a la vez. Abuelita dormía con Susana
en mi catre de fierro, regalo hecho a
mi padre por el general Lucio Blanco,
en Victoria, muchos años atrás cuando
se peleaba la Revolución. Mama no
ddrmía; acostada al lado de papá en
la gran cama donde todos nacimos, esperaba la llegada del nuevo Ma'rcos.
El otro había muerto.

diciendo en estos casos y que sólo dejará de decirse cuando la mujer deje
de parir. La agitación crecía y el
cuarto parecía dar vueltas en torno
mío. Doña Natalia despertó y poniéndose de pié se sumó al grupo de gente
que corría. Fenareta de profesión, esa
noche iba a ser de trabajo. Me quedé
solo en la improvisada cama, viendo
el ir y venir de los mayores que iban
de la mesa a la cama grande, de la
cama a la estufa y de la estufa a la
cama y a la mesa. No entendía este ir
y venir. Nadie se ocupaba de mí.
Observaba.
Marcos está por llegar, pensé; se
preparan a recibirlo. Esto mismo hicieron cuando yo llegué. Vivíamos· entonces en un tejabán, en Monterrey. El
baño está preparado; hace frío pero lo
van a bañar cuando llegue.
¡Caco! Dijo mamá.
Seis ojos voltearon a verme y dos se
adelantaron; eran los de papá.
Vete a casa de tu mamá grande, me
dijo. Llévate a tu hermana.
Susana está dormida, dijo abuelita.
Pued~ quedarse.
Las ranas cantaban en la cañada. No
se veía nada. Luchaba inutilmente por
hacer entrar el pie izquierdo en el zaExaminé la pieza parcialmente ilu- pato derecho. Hice el cambio y esperé
minada por la luz de una lámpara de para ver mejor. El agua subió tanto
petróleo, como buscando encontrar al- que casi llegaba a la. banqueta. Llovió
go desconocido. El cuarto se había para el potrero, dijo un día tío Beto
transformado. En un rincón, la estufa viendo el agua de la cañada. Yo tamhacía hervir agua; la petaca y el ro- bién lo dije en voz alta que luego me
pero permanecían en los sitios que asustó.
siempre ocuparon, mas no así los mueMaria Pola decían a mi tía la niobles de sentarse que ahora estaban dista y tenía luz en la cocina. Pasé la
amontonados junto a la pared. Sobre - puerta de su casa y una casa más. Llela mesa de comer había muchas cosas; gué a casa de abuelita y toqué; dije
entre ellas destacaba un sucio male- Ave María y tia María salió.
· tín de cuero traído por doña Natalia
Nunca antes había dicho Ave l\Iaría.
como único equipaje. Aquella tarde, Lo había oído decir.
cuando venia de comprar anzuelos, la
·¿Ya llegó Marquitos? Preguntó mi
vi bajar de la julia cargando su co- tía.
•
china maleta; es tan pequeña, me dije,
No, le contesté, me mandaron a dorque calzones ha de traer. Y no más.
mir aquí.
Algo dijo mamá que no pude enten¿Está bien tu mamá? Dijo ella.
der. Papá despertó inmediatamente y
Si, contesté. ¿Dónde voy a dormir?
abuelita ya estaba de pié. El ruido se
¿ Susana se quedó en tu casa? Volhizo mayor, pero ahora eran voces de vió a preguntar.
gente despierta y nerviosa que corría
Está dormida, le dije. Tengo mucho
apresuradamente. No decían nada y sueño.
lo decían todo. Decían lo necesario.
Acuéstate en la cama de mamá, me
Decían lo que por siglos se ha venido dijo.

• 1

mas

Quitándome los zapatos mojados me
introduje bajo las pesadas colchas de
la cama de mama grande. Vi cuando
mi tía se ponía una toalla sobre la cabeza para luego salir apresuradamente. Algo dijo tío Beto y luego todo quedó en silencio. El olor de la casa no
era él de la casa mía, pero pronto me
dormí. Estaba solo cuando desperté y
ya era de día. Las mujeres durmieron
con mama y tío Beto se fué a la labor
temprano, pensé. Dejé la cama y cerré la puerta después de salir. Antes
·me llené la tacuachera con un puño de
nueces muy grandes.
Maria Pola trabajaba en su maquina
de coser. Al verme pasar me llamó para preguntar si ya había visto a Marcos.
No, le contesté.
Llegó en la mañana, me dijo.
Voy a verlo, le dije.
Yo ya lo ví. Lo va a bautizar papá.
Yo lo voy a registrar en el° Juzgado,
le dije. Mamá quiere que yo vaya.
Ella se distrajo con su máquina y
yo crucé la calle para entrar a la casa.
Mamá estaba acostada con Marcos a
su lado. No lloraban. No decían nada.
Respiraban. Mamá grande estaba junto
a ellos y también, estaba papá; mi tía
María le servia café con leche a doña
Natalia. El maletín estaba sobre la mesa y le vieja comía pan.
¿Quieres ver a tu hermano? Dijo mamá.
Sí. ¿Cuándo voy a regi~rarlo?
A la tarde ~as al Juzgado y ves a
don Pedro. Te va a hacer preguntas,
dijo mamá.
Se va a llamar Marcos igual que el
que se murió. Mi papá es profesor y
tiene treintaicinco años; ltu tienes veintiocho y trabajas en casa. Ustedes son
los papás y Marcos nació en la mañana. Eso le voy a decir, dije, sin
quitarle la vista a Marcos que estaba
muy feo. Los pajaritos del nido que
tengo en la cañana están morados porque hace frío, pensé. No dije nada.
Marcos está morado también, pero no
tiene frío.
_
Los zapatos estaban mojados todavía. Mientras me bañaba, mamá grande preparaba la ropa que me iba a
poner para ir a ver al alcalde y registrar a Marcos. Los zapatos se seca-

Año XII No. 10 Oct. de 1955

D. A. S. U.

BOLETIN MENSUAL
DE LA UNIVERSIDAD
DE NUEVO LÉON

�Hito en las cachas. Cuando la dejaba
en la cama yo 1a cogía y la veía. Los
herm~nos de el también tenían pistola, pero /a dejaban debajo de la almohada para dormir a mediodía. Cuan.
do despertaban y se levantaban siempre se la ponían en el cinto. El tío .
Pancho tenia una pistola muy grande
Y caminaba de lado. Del lado de la
pistola. Nunca se la quitaba y no era
mi tío. Era tío de mi papá.
En Zuazua era Filomena el único
que tenía pistola. Traía una má:;- bonita que la de papá, pero no era de
él; se la quito una vez a un señor que
gritaba mucho en la plaza y que traía
un sombrero muy grande. No era de
Zuazua. Santiago decía que Filomena
le quitó la pistola porque quería tener
una para matar borrachos en la noche.
El dueño de la pistola no volvió a
Zuazua y Fi!omeno la traia prestada
porque
don Pedro le dijo que era del
han en la estufa. Doña Natalia dijo
¿No? ¿Cree usted que nació así de
Juzgado.
algo de irse y papá me sacó para el grandote? Dijo abue1ita.
Con el sol brillaban las cachas de
patio.
Tio Beto se levantó de la mesa y me
Voy a coger el dinero de tu alcan- vió. Luego volteó a ver a mamá gran- la pistola que traía Filomena. Tenía
cía, me dijo. Después te lo devuelvo. de y se rió. Después salió. Iba a la unos adornos de plata y era más bonita que la de mi papá. Filomena es¿Es para doña Natalia? Le pregunté; labor.
taba
platicando con Jesús, el del teEs para que se regrese a Monterrey,
Mi papá era inspector y vigilaba que
léfono,
y lrnblaban de un muchacho
me dijo.
Jos profesores no golpearan a los nique tenia sífilis y que trabaja en el
Bueno, contesté.
1los. La maestra Cristina nunca me pePapá. entró de nuevo al cuarto y gaba porque mi papá era inspector. teatro. Sus papás lo habían corrido
luego salió; traía mis zapatos en una A Santiago sí Je pegaba y les pegaba porque no iba en las noches a dormir
mano y me dijo que los boleara en el también a Jos demás niños. Sus papás a su casa. Tío Crisanto · salia en el
patio. En la otra mano traía mi al- no eran inspectores y ellos eran muy teatro pero no tenía sífilis. Nadie tecancía. Una vez rompí una alcancía burros. Claríta decía Siempre Cape- nía _sífilis en Zuazua. Yo le pregunté
Y me pegó mi papá. No dije nada. De- ruquita. Su papá era carnicero y ella a nu papá qué era la sifilis y me dijo
trás del, aljibe la rompió y un veinte no traía calzones. Yo la vi en el re- que una enfermedad como la viruela.
vino rodando basta donde yo estaba. creo cuando la tumbó Miguel Barriga. En Zuazua nadie tenia viruela.
Qué quieres, me preguntó Filomcno.
No dije nada ..
Barriga es estómago, dijo mi papá. MiVer
a don Pedro, le contesté.
Pasó mi papá y en la bolsa del pan- guel Barriga no es :Miguel Estómago.
Esta
en su casa, me dijo. Para qué
talón se le notaba el bulto de dieces )'fe duele la barriga, dijo un niño que
y veintes de plata. Eran de mi alcan- hrego hizo caca en Ja jnlia de Monte- lo necesilas.
· Para que registre a l\farcos.
cía.
rrey. Bar'riJa tambien hace caca. Yo
El Juez Bortoni lo registra, me dijo.
Después te compro otea y te doy lo vi.
No, le dije, quiero ver a don Pedro
el dinero, me dijo.
La mamá de mi papá tenía en China porque mamá me dijo que lo• viera
Yo no dije nada.
un toro gateado muy bravo. Era gateaA mediodía llegó lio Beto para ver do porque parecía un gato gateado. a él.
Entonces espéralo, me dijo. Ya no
a Marcos. Saludó a mamá y luego se Tío Tomás me dijo en el rancho por
debe
lardar.
quedó viendo al niño un momento.
qué era gateado. Pero no era tío mio.
Me recargue en la pared porque la
¿Se va a llamar como papá? Pre- Datiiel Urencio tampoco era tío y una
banqueta estaba sÚcia y no quería
guntó.
,·ez ine dió una Janchita eléctrica que sentarme. Tría e] pantalón nuevo que
Si, "dijo mamá. Igual que el otro que compró en Laredo. Andaba borracho
María Pala me hizo de un pantalón
, se murió.
dijo papá.
'
,,iejo de papá. Filomeno se me quedó
Tengo hambre, dijo tío Beta viendo
Mi lápiz era gateado de muchos co- viendo Y me _dijo qu"e me sentara en
a mamá grande. Salieron los dos.
_
lores.
El borrador era. muy duro. Los la banca. Jesús el del teléfono se haEn el cuarto nos quedamos ]os de
lápices
gateados dur:in mucho y son bía ido y yo me sente.
casa y el abue]o de mamá, papá de
de
madera
como la de la lanchita que
Filomcno me preguntó que por qué
María Pola y padrino de Marcos. Con
me
dió
"lrencío
y qu e compró cuando
sns ojitos azules veía fijamente a su
andaba borracho en Laredo.
ahijado. Le hacia muecas con la cara
Clarita dijo Caperuquita y la maes- Y ademanes con sus manos. Yo tenia
tra le pegó en la cabeza. Su papá era
risa.
carnicero y no era inspector. ¡CapeCome en casa de tn abuelita, me dirncHa
! Dijo la profesora Marina. Clajo mamá. Y Je das este dinero.
rita no traía calzones y Barriga tamUn puño de veintes y dieces de
bién hacía caca. Hernán hizo caca en
plata me sonaban en la tacuachera
el bahco un día que Je dolió la barricuando salí. Eran para pagarle a don
ga. Olía muy feo y lo corrió la profePedro e] registro de :Marcos.
sora . Se fué llorando pero luego volMaría Pala le servía· de comer a tío
vió y lavó el banco con agua del aljiEsteban. Saludé y me contestaron. En
be del Juzgado.
la casa de mamá grande comía tío
No cojas muchas nuec;es, me dijo
Beto y abuelita senia. Tia Maria ya
abuelita.
Y no ]as repartas, agregó.
había comido.
No pierdas el dinero que te díó tu
Siéntate, me dijo mamá grande sirpapá, dijo mí tía.
viendome una sopa de fideos.
Este afio hubo muy pocas, dijo ma¿Viste a ~[arcos? Le pregunté a tío
má grande.
Beto.
Es para pagarle a don Pedro, dijo
Si, me dijo.
tía María.
Yo creo que está muy feo, le dije.
~fe llene una tacuachera de nue'ces
Levantó Ja vista pero no dijo nada.
Y soné el dinero que llevaba en una
Siguió comiendo.
bolsa delantera del pantalón. Cuando
Pasó un rato.
sali de la casa me encontre con ReviTodos los niños son feos de chito que iba a comprar hilo a casa ·de
quitos, dijo mi abuelita cambiándome
lio_ Celso. Le di tres nueces y él cael platq vacío por uno con carne piminó detrás de mi. Nunca caminaba
cada.
conmigo o delante de mí. No me pre¿Hasta cuándo va a aprender usted
guntó nada, pero yo le dije que iba
que no se debe hablar en ]a mesa {
al Juzgado. En ]a plaza nos separamos.
Dijo tío Beto. Es mala educación,
Filomeno estaba sentado en una banagregó ..
ca afuera del Juzgado. Todos Je deSi no le gusta lárguese, dijo mamá cíamos Filomeno porque era el poligrande. Esta casa es mía.
cía. Don Filomena era el carnicero
Tambien es mía, dijo mi tío. Y ade- que nos vendía la carne y el chorizo.
más es mala educación taníbién me- Una vez don Filomena le vendió carterse en la plática de otros. Caco y yo ne a Filomeno y platicaron de la labor.
estamos hablando de niños y usted no Yo los oí.
sabe nada de eso.
La pistola de papá tenia un caba-

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tenia bigotes mi tia. Jorja. Le dije que
no sabía.
Las mujeres no deben tener bigotes,
me dijo.
Tía Jorja sí tiene y también tiene
María lo loca.
¿ Y por qué no se los corta tu tía?
No sé, 1e contesté, pero si quieres
le pregunto.
No seas zonzo, me dijo, ¿No ves que
se enoja?
Yo no soy zonzo porque estoy en la
escuela, Je !Jije. Además tia Jorja nunca se enoja.
¿En ·qué aiio estás? Me preguntó Filomeno.
En segundo, le dije.
¿ Con la profesora Cristina?
Si. I.,e contesté.
Y qué les enseñan en segundo año,
preguntó.
Las tablas de multiplicar, contesté.
Tu primo Juanito está contigo, o
está en tercero, volvió a preguntar.
No es mi primo, es mi tío; y no
está en tercero, está en quinto año.
Yo nomás estudié hasta cuarto, dijo
Filomeno. No habí-a quinto ni sexto.
Mi papá quiere que yo sea licenciado. Cuando sea gr"ande me voy a ir a
.M onterrey porque allá está la escuela
de ]icenciados, le dije.
Yo conozco un licenciado que gana·
mucho dinero, me dijo. Es primo de
mi mujer.
l\U tío Arturo también es licenciado
y gana mucho dinero. l\Ii papá dice
que va a ser gobernador.
Los gobernadores ganan más dinero que un abogado, dijo Filomeno.
Ganan más qu t don Pedro.
Y dónde se estudia para gobernador, le pI"'egunté.
Eso no se estudia, me dijo. Nomás
los licenciados y los generales pueden
ser gobernadores porque están en el
Partido.
Cuál Partido, le pregunté.
El de Plutarco. El que siempre gana.
¿Y Plutarco es licenciado? Le elije
yo.
No, rcp·uso, pero es general. Yo4:ambién soy del Partido, como don Pedro,
pero nosotros no podemos ser gobernadores.
Mi papá es inspector, Je dije. El
tampoco puede ser gobernador.
Dicen que una vez hubo un gobernador que era profesor como tu papá,
me dijo, pero Jo mataron.
Mi papá tiene pistola, repuse, y mis
tíos también.
El profesor que mataron tamhien

tenia pistola, dijÜ Filomena. Se necesitan muchas pistolas para que no los
maten cuando sOn gobernadores.
Las sandias de la labor de don Pedro eran muy sabrosas; Santiago y NiColás se las robaban. Una vez comimos sandías en la ]abor de don Pedro, pero él nos Jas dió porque era
un día de campo; todos los niños de
la escuela comimos con et en la labor.
Otra vez fui con Santiago y Nicolás
r también comimos sandías ~y melones; eran muy sabrosas pero no nos
las &lt;lió él. Yo les daba a Nicolás y a
Santiago de las nueces de abuelita y
ellos me daban sandia de las que le
robaban a don Pedro. Cuando acabábamos de comer poníamos las cáscaras en un palo de la cerca y les tirábamos piedras; yo casi nunca les
pegaba.
Cn día don Pedro nos ,•ió . en su labor comiéndonos sus sandias y nos
persiguió por las otras labores gritando r tirándonos piedras. Nosotros corrimos mucho. No estábamos clavados en un palo de la cerca, pero don
Pedro nos tiraba pedradas. No nos
pegó.
Cada vez que yo veía a don Pedro
le tenía miedo. Yo no le robaba sus
sandías y melones, pero le tenía miedo. Don Pedro era el alcalde y tenia
un traje muy bonito. Antes se ponia
pantalones y camisas como ]as que ·tenía tío Beto, pero ahora traía un traje como el de papá. Ya no iba a la
labor porque siempre estaba en el Juz
gado platicando.
Ahí viene don Pedro, dijo Filomena.
Si, le contesté. Ya lo ví.
Buenas tardes, dijo don Pedro.
:Muy buenas, dijo Filomeno.
Yo no dije nada.
Encerré otra ,,ez a José, dijo Fi1omeno.
¿Otra vez? Preguntó don Pedro sin
esperar nada.
El alcalde se metió al Juzgado y yo
entré detrás de él. Se sentó en una
silla como mecedora que no era mecedora, detrás de su escritorio, y se
me quedó mirando. Creí que me iba
a regañar por lo de Jas sandías, pero
no dijo nada.
Vengo a registrar a mi hermano que
nació en la mañana, le dije.
¿Otro hermano?- 1\Ie dijo. ¿Pues
cuántos son ya?
Somos nomás dos, le dije. El otro
se murió y Susana es mujer.
Bueno, repuso, don Pedro. ¿No te
dió tu papá un papel para que me lo
dieras?
Sí, le dije. Taú1bién me dió este
dinero.
El alcalde cogió el dinero y-se puso
a escribir en un libro muy grande. A
veces volteaba y veía el papel que Je
mandó mi papá y que yo no había
leido.
Marcos nació en la mañana, le dije.
Jli papá es profesor y tiene treintaicinco años; mamá _tiene veintiocho y
trabaja en Ja casa.
Está bueno, me dijo don Pedro. LléYale a tu papá este papel y dile que
todo está arreglado.
¿ Y si me pregunta que quién lo arregló, qué Je digo?
Dile que lo arreglarnos entre los dos.
Bueno, le dije, todo está arreglado.

Cuando sali del Juzgado estaba jugando Filomeno con el muchacho del
teléfono al coyote y las cabras. Filomeno movía el coyote y el muchacho
cuidaba las cabras para que no se las
comiera Filomena. · Les dije adiós y
no me contestaron.
Baltasar venía por la casa de mi
aOuelita y yo dí vuelta en la esquina.
Siempre que me encontraba Baltasar
quería pelearsé conmigo; y siempre
nos peleábamos. El me pegaba y yo
también le pegaba. Pero él me pegaba
más. Siempre. Cuando pasé por la carnicería de don Filomeno, Victoria le
estaba vendiendo carne a Lolita la
dulcera. Victoria era hija de don FBomeno y era muy bonita. Mi mamá
decía.
Le entregué el papel a mi papá y él
se lo enseñó a mamá.
Todo está arreglado, dijo. Este muchacho nos va a resultar licenciado
como su tio Arturo.
~famá no dijo nada. Ella quería que
fuera como mi tío Arturo, pero no
quería que fuera abogado.
¡ Vieja apestosa! Dije.
Sentí un golpe en la cabeza y el borrador de hule duro de mi lápiz gateado se rompió. Tambien se rompió
la punta que le había sacado con la
navaja de tío Beto. Los dientes de
adelante se me destemplaron como
cuando comía muchos tamarindos. Mi
lápiz se fué rodando por el suelo pero
yo no lo recogí. La profesora Cristina
me quiso golpear otra vez, pero yo co,
rri para la Dirección. El director era
el profesor Facundo y era amigo de
mi papá. Ta1Tlbién era novio de Paulita la de tío Isaac.
Entré corriendo a 1a Dirección y el
profesor Facundo se asustó. Yo creo
que se estalfa quedando dormido en
el escritorio.
¿Qué te pasa? Me preguntó.
Me pegó la profesora, le dije.
Me dijo apestosa, exclamó la niaestra ·cristina entrando casi detrás de mi.
No es cierto, le dije al director.
Me dijiste vieja apestosa, me dijo la
profesora.
No es cierto, le contesté.
Un momento, dijo el director. Volteó a verme y apuntándome la nar-iz
con un dedo me dijo: tu papá dice
que tu no sabes decir mentiras. Ahora
dime la verdad.
Yo no. le dije vieja apestosa, repuse.
Esa es la verdad.
Yo lo oí decir vieja apestosa, \dijo
la profesora.
¿Dijiste vieja apestosa? Me preguntó el profesor Facundo.
Si. Pero no sé lo dije a ella.
Ahí éstá, dijo la profesora, ¿Entonces a quién Je dijiste?
A doña Natalia, repuse.
¿Quién es doña Natalia? Preguntó
el director.
Es una vieja que vino a la casa
cuando llegó l\farcos la otra noche. Le
olían ]os sobacos y resoplaba con la
nariz y boca al respirar. Es una vieja
apestosa que trae un maletín sucio y
que siempre llega a las casas antes que
los nilios chiquitos.
Bueno, dijo el director. Voy a hablttr con tu papa. Usted se puede ir,
le dijo a la profesora Cristina.
Cuando regresé al salón la profeso-

ra ya no me quiso pegar. Luego sonó
la campana y todos nos fuimos a la
casa. En el camino me encontré a Santiago y me dijo que él y Nicolás iban
a robar huevos a mediodía. Me invitaron pero no quise ir.
En la noche, después de la cena, el
director y mi papá comenzaron a pla~
ticar. Hablaron mucho pero no les pude entender. A veces oia que decían
Cristina, luego apestosa, Natalia y otras
muchas cosas. Luego hablaron de la
educación, de Ja mala educación y
otras cosas que no entendí. Se reían
mucho cuando decían Cristina, pero yo
me fui a la plaza. No ]es entendía.
Papá decia que un profesor violaba
la correspondencia en Camarón. Yo
le pregunté que qué era correspondencia y me dijo que las cprtas. Mi
pap:i regañó al profesor porque vio~
Jaba las cartas. Los inspectores regañan a los que violan la correspondencia y a los que golpean a los niños en
la escue]a. Violar es romper, me dijo
también papá.
La maestra Cristina no vo]vió a la
escuela el lunes. La hija del carnicero, Victoria, fue a darnos clases y enseñó a Clarita cómo decir Caperucita.
Miguel Barriga seguía haciendo caca.
Hern:in no volvió ,a hacer caca en el
banco porque no le dolía la barriga.
La maestra Cristina se fu~ de Zuazua y
todos queríamos a Victoria. Era hija
del carnicero don Filomeno.
Un dia, cuando salíamos de la iglesia Nicolás y yo, oimos a unas seño~
cas que dijeron Cristina. El novio la
violó, dijo una de ellas, y se la llevó
para Monterrey. Los papás no ]a quieren recibir porque no se casaron.
Cuando las viejas voltearon y· nos
vieron, se fueron sin decir nada más.
Mi papá conoce al novio de la pro.
fesora Cristina, le dije a Nicolás. Es
profesor en Camarón y una vez lo regalló porque violaba las cartas.
¿ Qué es violaba? Me preguntó Nicolás. í
Violar es romper, dice mi papá,
JAh! Exclamó Nicolás.

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.,

Pág. 3

�EL TEATRO EN LONDRES

(

Por J11liá11 GALLEGO

to de c•onjunto. Es, por lo demás (con
la soviética) ]a única compañía que
puede permitirse en la actualidad el
lujo de montar ballets de una exigencia y una complicación tan grandes
como "El Lago de los Cisnes" o "La
Bella Durmiente del Bosque", de los
que Jas otras compañías no ofrecen más
que fragmentos.
Precisamente, la especialidad

de

Segundo, que es el que se suele bailar
en otros programas. Solo el primer
ballet tiene una nueva coreografía, del
maestro inglés Frederick Ahston, Director asociado de la compañía, y no
tan afortunada como las viejas coreografías de Ivanov y Cecchetti, para el
segundo, y especialmente de Marius
Petipa para el tercero, ·ambas revisadas por Ninette de Valcis, que es la
gran Directora a quien se debe el ma-

EL COVENT GARDEN

A FACHADA y las dependencias
del Teatro Real de la Opera del
"Covcnt Garden" no son tan suntuosas como las de la Gran Opera, de
Paris; ni su sala es tan bella .como la
del Liceo de Barcelona. Tiene, sin
embargo, este teatro una ventaja que
a mi juicio de espectador modesto lo
coloca por encima de los dos aludidos:
que desde todas sus localidades, hasta las mas económicas, se ve el escenario por completo. Creo que, para
un teatro, el]o es condición mas importante que los mármoles y ]os bronces, y que todos los sufridos espectadores de quinto piso -y aun de cuarto- del ·Gran Teatro del Liceo, avezados a hacer colas en las bodegas ele
la casa y a comer tor(\llas sentados
en la escalera para pobres. que queda
después de su paso llena de migas de
pan y de. trozos de papel, todo para
conseguir uno de los escasos sitios de
la herradura que estan frente al escenario, serán de la mismo opinión. Y
no es que el Covent Garden sea feo;
más antiguo que los otros dos, es de
un estilo georgiano bastante elegante,
y su columnata cl3.s'ica no está desprovista de nobleza. Pero su colocación,
un poco escondida, no le favorece y
su cercanía del mercado del mismo
nombre, si le da un aspecto caract~ristico, no fa,,orece a la pompa de su
arquitectura.

L

La temporada de primavera nos
ofrece la ocasión de ver en esta sala
los famosos ballets del Sadler's Wells.
Es este un teatro aparte, de tamaño
· reducido, pero que ha formado esta
companía que es, acaso, la más perfecta del mundo en la hora actual; y
digo acaso, por la imposibilidad de
juzgar 'sobre el ballet ruso soviético,
desde que su actuación fué prohibida
en Paris la pasada temporada por el
Gobierno del momento. Si la compañía
del New York City, que dirige Balanchine1 es magnífica, no creo que alcance el per[ecti$imo empaste, el acabado sin tacha, que hace de todos y
cada uno de los numerosos bailarines
del Sadler's Wells una primera figura
que se eclipsa para dejar paso al efec-

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si el primero es un hermoso baliet
que da motivo a un apasionado "paso
a dos11 , el segundo no pasa de un di''ertimiento, bien presentado e interpretado, digno de un teatro de revista, en cuya creación es ]amentable ve_r
empleadas tantas facultades extraordinarias.
El público es siempre muy numeroso y aplaude con entusiasmo a sus estrellas favoritas. Son estas, en primer
lugar, ?ifargot Fonteyn, de técnica insuperable, que muchos consideran la
mejor bailarina actual, y tra~ elJa Nadia Nerina, Violeta Elvin, Rowena
Jacksori y Beryl Grey; este "Estado
:\layar" va seguido por estrellas tan
rutilantes como Beriosova o Farron,
que podrían muy bien ser consideradas de primera magnitud. El primer
bailarín absoluto es Michael Somes,
que goza, merecidamente, de la calurosa adhesión de su público, y lo siguen Field, Grant, Hart, Rassine y
S.haw. El propio Ahston ha bailado
alguna vez en papeles de carácter (en
Paris, por ejemplo, creó el Hada mala
de la Bella Durmiente, con un relieve
lleno de fantasía). Bailarina ele carácter de gran clase, Pamela May, considerada como "artista huésped", da
a las reinas de los ballets de Tschaikowsky toda la majestad debida y es
insuperable en esas explicaciones mimadas en que abundan las coreografías clásicas1 a base de movimientos
de manos y de cabeza, y que de no
estar perfectamente hechas resultan
tan ridiculas.

al contrario que todos los demás teatros londinenses, en la orilla derecha
del Támesis, no lejos del Festival Hall
y a un paso de la Estación de Waterloo, en la misma margen en que, en
tiempos, trabajaba Shakespeare en su
teatro del Globo. No por menos céntrica -suponiendo que haya un centro en Londres- es menos ruidosa esta orilla, y el paso incesante de los
autobuses por Waterloo Road nos
arranca, a menudo, de la atmósfera
elizabetiana en que esta compañía nos
sumerge. Un público numeroso -entre el que nunca faltan escolares con
sus chaquetas o sus largas bufandas a
rayas- sigue con atención estos argumentos tan conocidos; pero no tengáis miedo: si os interesa de veras
ver Shakespeare en su propia salsa,
no hagáis caso de esas leyendas de
que en Londres no se encuentran nunca entradas para los teatros, inventadas, sin duda, por alguien gue tenia
muy pocas ganas de ir. Yo he ido a
última hora y siempre he podido entrar y por un precio, por cierto, bas_tante más módico que el que hubiera
gastado en .ver, en un cine de estreno,
la última megalomania en pantalla panorámica. Que haya entendido más o
menos del texto, es harina de otro costal; pero quien gusta profundamente
del teatro en general y de Shakespeare
en particular, está siempre presto para ver sus obra.s en versión original y
sin necesidad de letreros. Si algo se
pierde, mucho mas se gana.

Gracias en gran parte a esta compaii.ía, la afición al ballet en Londres
rebasa de unos limites .,,.minoritarios y
ha entrado a dominar por completo
en el gran público.

SHAKESPEARE EN EL "OLD VIC"

La sala del "Old Vic'' no es &lt;lema-

siado grande, y desde todas sus loca- cardo 11; la interpretadón de John
lidades se ve entero el escenario. Tie- Nevillc fué tan buena· tólllo la suya
ne éste una particularidad que suple, y completamente distinta. Este joven
con ventaja, una mayor extensión-; en actor compone un Rey tan despreocuprimer término, de frente al especta- pado, tan juvenil, tan· írreflexivo en
dor, hay una escalinata que baja ha- 1a primera parte que luego nos admicia el foso y que queda medio oculta ra mas aun -dándon.os1 sin embargo,
por lo que suele llamarse las candile- un profundo aire de verdad, pues los
jas; ello, con una puerta y una ven- héroes no suelen nacer héroes- en el
tana que hay a ambos-lados de la em- momento de su caída y de su grandebocadura, permite un movimiento de za moral. La escena ele la abdicación
personajes de una gran libertad y es, en este aspecto, un verdadero mofantasía. Esa escalera hacia la sala, delo de buen teatro.
es decir, hacia la parte vedada generalmente por las· convenciones, da a
El decorado de "As You like it" lo
esta escena una especie de cuarta di- forman gruesos troncos cuyas raíces
mensión, que permite apariciones y ofrecen variados asientos; el movidesapariciones del más puro ,•alor miento de esta pastoral deJictosa está
teatra1. Las luces están siempre ma- dirigido por el coreógrafo Robert
nejadas del modo más certero.
Helpmann. Los trajes· (bi1enos, pero
mejorables) son de Domenico Cnoli.
He tenido la suerte de ver en esta Las otras tragedias est4~ ·dirigidas por
sala tres obras de Shakespeare bien Michael Benthall. Maclietll es, por priconocidas: "As You like it", "Macbeth" mera vez -Y qué acertadamente- una
y "Richard 11". Estas dos últimas, por tragedia escocesa, con' stls plaids1 sus
haberse representado en Paris esta fa]das p1isadas, sUs iaifas, su aire
misma temporada por la Compañía agreste y sah,aje, en Jugar ae esa cardel T.N.P., permitían comparar }as in- navalada de baraja 'q·ue suele ser.
terpretaciones de ambos países. John Audrey Cruddas fue · la · .d ecoradora.
Neville y Virginia McKenna fueron la Pero el mas bello espectáCulo es "Ripareja protagonista de ]a primera y cardo II", con sil piata'forma gótica
tercera. El papel de Macbeth fué in- ideada por Leslie Huri-Y que ha reaterpretado por Paul Rogers, que había Jizado ]os trajes medievales más marasido el clown de "Como gusteis' 1; Ann villosos en el ambiente mas refinadaTodd,. bien conocida por el cine, fu"é mente inglés.
Lady Macbeth. Eric Portcr, actor ex-.
celente, trabajó en las tres obras, cuyo tono de melodrama cinematográEL "SADLER'S WELLS THEATRE"
fico me desagradó, todos los actores
me parecieron de gran categorja y
rle un acoplamiento peffecto. Virginia
Aparte de la gran Compañía de
::\foKenna es una joven actriz 1lena de
Ballet
que actúa en el Teatro Covent
belleza y ele talento; su Rosalinda fué
Garden,
el "Sadler's ,vens" tiene otra
la seducción personificada.
compañia m:ls pequeña, formada por
elementos jóvenes, cuyo director es el
El gran actor francés Jean Vilar me mismo que el de )a , Primera, Ninette
había defraudado en su "l\facbeth", de Valois, y que ' ba'i ]a en su propia
demasiado cerebral, poco sanguineo,.y casa, es decir en el teatro que ha daa la vez, demasiado dominado por do su nombre a ambas compañías;
unas fuerzas sobrenaturales eµ que no esta s.egunda se diferencia de ]a priparece creer; Paul Rogers fné un mera en Ja palabra Teatro, incluida
Jlacbcth montafies, apasionado, do- en su denominación: "Sadler 1s ,vells
minado en su mala intención por un Theatre Ba11et", exactamente. Su perdestino que -no comprende; sin los sonal es reducido, de í!Cuerdo con el
excesos de Orson ,velles, su perso- tamallo de su escenario, y su repertonaje, tiene toda la truculencia y to- rio se compone de una docena de
da la trágica humanidad que quiso ballets, casi todos modernos.
darle su autor. Vilar había sido también el excelente intérprete ele RiEl teatro en cuestión está situado

fuera de} distrito teatral de Londres,
al final de la Avenida Rosebery, no
Jejos de ]a estación de King1s Cross,
en un barrio tranquilo y modesto, que
nada tiene, en apariencia, ele danzante. Es un edificio moderno, de buenas condiciones acústicas y visuales, y
con unos precios muy moderados que
oscilan entre dos y doce chelines y
medio. En e] Se da, no solo ballet, sino también, y con mayor frecuencia,
opera: Don Juan y La flauta encantada, de Mozart, El Murciélago, de
Strauss, La Traviata, de Verdi, La
Boheme y Tosca, de Puccini y Katya
Kabanova, de Janacek, figuran en los
programas de esta temporada. Aparte
de ello, se celebran conciertos algunos domingos.
No deja de producir alguna impresión de provinciano en Corte el llegar
a este teatrito, que ha dado origen a
una compañía de Ballet famosa en todo el mundo y a toda una escuela coreográfica. Aunque parezca ridículo,
se llega a la taquilla con uná cierta
aprensión de que nuestro inglés chapurreado merezca las iras de una taquillera que debe hablar a diario con
Ninette de Valois; pero en los teatros
de Londres todo es amable, todo es
sencillo, nadje está de mal humor, nadie tiene prisa, nadie parece -como
lo parecen algunas taquilleras de Paris- estar atado a un banco de tortura ni ser Ja victima de desocuparlos
sin entrañas. · Gran parte de ese buen
humor universal que planea sobre los
lugares públicos de Londres se debe,
siq ningún género de duda, al bené-

La Compañía del "Old Vic", con la
del "Memorial Theatre" de StratfordUpon-Avon, qne esta temporada cuenta con los nombres de Vivien Leigh y
Laurence Olivier a la cabeza de una
lista prestigiosa), están consideradas
en Inglaterra como los más autorizados intérpretes de Sbakespeare. El
"Old Vic", a pesar de s\J. nombre, es
una sala nueva, con todas las ventajas que ello representa; está situada,

I

Sadler's Wclls son los grandes ballets
en tres y cuatro actos que llenan
por si solos un largo programa. En
esta temporada presenta "Silvia" y
"Coppelia", con música de Delihes y
'Le lac des Cygnes", con música de
Tscbaikowsky, el ballet predilecto de
tantos aficionados del mundo entero,
que se ven reducidos a ver el Acto

ravilloso resultado de esta 'troupe".
Pero no faltan en otros programas de
Covenl Garden ba1lets más cortos, bien
conocidos, como "Les Sylphides" o
"El Sombrero de Tres Picos", o de
nueva creación, como "Rinaldo y Arrnida" o "~fadame Chrysantbeme",
ambos coreografiados por Ahston, con
muy diversa fortuna a mi juicio, pues

/

==

•

Pág. 5

�\

fico té, que produce en el estómago
una deliciosa excitación, una du1ce
alegria a la que los londinenses son
tan sensibles c¡ue no se cansan de repetirla a cada momento del día. Sin
embargo, por una rara excepción, en
la cafetería c1ue hay en los subterráneos del Sadler's \Vells no se sirve
más que café, la infusión que hace discutir. Pero la taquillera Y el portero
deben tener su tetera particular.

Los programas danzados del teatro
están compuestos generalmente por
tres y aun cuatro ba1lets. La hora de
empezar -todavía mas temprana qpe
en Govent Garden - es la de las siete de la tarde; en función de noche,
se entiende. Se sale cerca de las diez,
hora muy discreta para coger el metro
meterse en la cama, si se tiene
1a intención de hacer algo temprano
al día siguiente. Una vez que uno se
habitúa a estos horarios, que a ojos
españoles resultan pintorescos. y aun
molestos, se echan de ver sus ventajas, para la salud y para el trabajo.
Solo una raza tan resistente como la
nuestra es capaz de aguantar durmiendo seis y siete horas, como se
ven obligados a dormir unicamente
muchos españoles. El derecho a un
sueño de ocho hora$ debiera ser una
reivindicación social. Y lo curioso es
que nuestro país lleva fama de ser el
lugar del reposo, de la siesta. Los turistas espa,loles se asombran mucho
de ver que en Paris, a partir de las
diez de la noche, casi todo lo que se
ve por la calle -que no es muchoson turistas como ellos; en Londres
pasa por el estilo.
·...

ble- se pasean por los siglos pasados
con una seguridad maravillosa. El decorador de teatro, acaso por la in.:'
fluencia de una excelente y antigua
escuela de ilustradores de libros, se
inspira fielmente en la obra que trata
de plasmar, no se lanza a estilizaciones gratuitas ,que a los dos años resultan grotescas, y produce ambientes
tan perfectos como los de las peliculas "Enrique V", "Lady Hamilton",
"Oliver Twist" o la primitiva y magistral "Luz de Gas", cuya "remake"
americana era tan lamentable, en gran
parte por el descuido de la abientación.
Estas divagaciones vienen a cuento
de tres obras diferentes, representadas en Londres en esta temporada,
aunque alguna sea ya un tanto añeja.
Sea la primera - por edad y .por la
muerte de su decorador, Rex ,vtlistler,
muerto en la _última guerra- el ballet
"The Rake's Progress", con musica de
Gavi Gordon _y anterior a la ópera
del misl1lo nom~~e de Igor Stravinsky.
Se trata de un~ serie de escenas sobre ]a famosa colc~ción de cuadros de
,vrniam Hogarth conservados en el
Soane Museum de J:ondres, y que nos
presentan
la de$fl~tros"a carrera de 'un
,

grafa, "Job", es bailado todavía con
gran éxito en el Covent Garden. Su
tema son las visiones sobre el libro de
Job, ·del genial artista -tan criticado
como mal conocido fuera de Inglate. rra- Wílliam Blake; sobre estas imágenes, _de una grandeza y una fuerza
poética casi sobrehumanas, y sobre
una música excelente de Vaughan
,Yilliams, Ninette de Valois creó una
sucesión de movimientos de majestuoso misterio, de extraña grandeza, siguiendo las amplias curvas, los ritnios,
las ·· repeticiones, de los dibujos de
Blake. Pero nada hubiera sido su intención sin la colaboración de John
Piper, que produce con sus trajes y
decorados uno de los mas hermosos
espectáculos de nuestro tiempo. Las
imágenes bíl~licas de Blake, esos patriarcas de barbas y cabelleras torrenciales, esas doncellas pensativas, esos
ángeles sabios, esos demonios mayestáticos, se mueven en un universo casi deme.ncial de extrañas noches, de
soles .sangrientos, de vegetaciones ultraterrenas. Y, conlo en el caso de
Hogarth, no se trata de una copia, de
una imitación servil, sino de una recreación; decorados de "Job" son bien
típicos de Piper, artista contemporáneo, pero no por ello son menos fie-

1·

La pequeñez de este escenario ha
producido unas· coreografías y unos
decorados especiales, reducidos en extensión, pero muy cuidados en calidad. Esta compafiía realiza una especie de "ballet de cámara", del tipo que
siempre ha gustado a Roland Petit para sus creaciones. El humor y la fantasía suplen la limitación de los recursos escénicos. Un programa del
"SadJcr's ,vells Theatre BaUet" se
aborda con confianza, no nos impone
por su enormidad, por sus lujos, por
su despliegue de fuerzas; acaso por
eso mismo, se sigue con un gusto especial y se recuerda con amor.

TRES DECORADORES: WHISTLER,
PIPER, HURRY

El teatro, como Íodo arte de tradición, goza de un nivel artístico elevado, en Londres. Las presentaciones de
las obras teatrales son, de general, muy
estimables, especialmente si se trata
de obras de época, para las que los
artistas ingleses tienen una sensibilidad, un rigor, una formación y un
exacto sentido de las modas y de los
tiempos ayudado, sin duda, por la
posibilidad de estudio de colecciones
de artes suntuadas tan completas como las del Victoria &amp; Albert Museum
dificilmente superables. Si los decoradores de teatro ingleses -1.ropiezan
con peligros para decorar la época
presente -su sentido dé· ]a moda femenina es, por ejemplo, muy discutí-

ALAS CASAS EDITORIALES YA
LOS SEÑORES DISTRIBUIDORES
YLIBREROS DEL CONTINENTE
La Universidad de Nuevo León. ha
mantenido desde su fundación un vas~
to plan editorial que desarrolla al través de publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficiales, universitarias, académicas,
ateneistas, centros cu1turales, Sociedades de diversa indole y personas, en
América y Europa.

Franz BOUCHSPIES
amor, la fortuna, la _gloria, si no de encontrar un solo instante que le haga
dichoso y que seducido por este momento feliz, intente retenerlo.
"Si una sola vez- dice Fausto a l\lefistófelcs al celebrar el pacto infernal- llego a decir al momento que pasa: "Detente, eres tan bello!" ¡ah! entonces consentiré en que se abra bajo
mis plantas la tierra, entonces podrá
doblar por mi la campana de los ·m uertos ....... "
En vano se cansa el Espíritu ~laligno de tcntárlo con ei amor, los placeres, el poder, la omnisapiencia y la
gloria. Faustq, insaciable siempre lleva sus aspiraciones a Jo mils alto. A lo
inalcanzable.
Finalmente Fausto se encuentra ·solo, ciego y Heno de amargos presentimientos tras de correr por el mundo
inutilmente. De pronto se siente asaltado por súbito regocijo al suponer
que su memoria será venerada en los
siglos venideros y sin poderse contener poseído de este pensamiento que
amenaza escapar, exclama ebrio de dicha: "¡Detente! ¡oh, tú, que eres tan
bello! ¡permanece!" Muere y Mefistófeles está dispuesto a llevarse su alma
cuando los espíritus celestiales, escuchando los ruegos de la bienaventurada Margarita, su úniCo y verdadero
amor cuya deshonra y muerte él había
causado, arrancan al demonio su víctima y fausto alcanza la salvación
Eterna.

Entre el cuerpo de ediciones que
aquí se imprimen figur'a nuestro men•
suarío "ARMAS Y LETRAS", que recientemente ha establecido una sección -LIBROS-, en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.
Dada la extensa órbita de circulación del Boletín arriba mencionado, y
en interés de ofrecer al lector americano una juiciosa información del fon•
do y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna interpretación
del pensamiento científico, literario o
artístico, "ARMAS Y LETRAS" $e complace en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envio de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de ·nuestros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestras
manos.
Los envios deben hacerse a:
"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León,
Plaza del Colegio Civil,

Pues como dice en el poema de
Goethe:
"Bien merece este premio aquel que
ha sabido luchar sin descanso
animado por los más nobles deséos ..... "

Fausto significa el desencanto de la
inteligencia, la eterna inquietud humana en busca de una explicación
plausible del objeto de su existencia.
Goethe al final de su vida, él que
ha recorrido todos los caminos como
Fausto, en el Arte, en la Ciencia, en el
Amor, en el Placer, en la Gloria, él mil
veces amado, otras veces duramente
-combatido, otras admirado y aplaudido exclama en un acento convincente:
"Das Ewig-Weibliche (El Eterno-Femenino
sieht 11ns hinan." nos conduce a lo
alto)
Y añade:
"Todo aquello que perece;
aq11i tan solo es un símbolo,
aqui la perfección alcanza;
y lo que era indescriptible,
aqu( tiene forma auténtica ..."

Es decir, el amor es el motor del
Universo y lo que nos redime, la vida
no ~s más que un sueño, es pasajera
es ficticia. El amor es el redentor del
género humano y alrededor de él gira
todo lo demás. Todo lo que en el mun-

Monterrey, Nuevo León,
México.

masy

fTR
Organo Mensual de la Universidad
de Nuevo León
libertino, desde que hereda hastá que
muere loco. El decorado se hallaba,
pues, al acometer su empresa con una
facilidad, la tjue las propias pinturas de Hogarth le ofrecían, y un inconveniente mucho mayor, que era
~onservar el tono y el ambiente de
dichas pinturas sin organizar en ningún momento esos "cuadros vivos" que
son siempre el mayor peligro de las
evocaciones de artistas del pasado, en
los que una especie de casual coincidencia con la posición de los personajes de un cuadro popularizado poi; los
calendarios da a los actores el aire
convencjonal r absurdo que mas hubiera aborrecido el pintor evocado.
\Vhistler ha conservado la línea y el
tono de ciertos trajes, hacil!ndol9s evolucionar en unos decorados oscuros,
sencillos, corno fondos discretos de
pintura. Ello ayuda a crear el perfecto ambie¡ite "hogarthiano" que la
admirable coreagrafía de Ninette ele
Valois propone constantemente, con la
admirable sencillez del "Sadlcr's ,vells
Theatre".

les al espíritu singular ele William
Blake.

Recordemos en tercer lugar el
"Richard II" de Shakespeare, admirado en el Teatro del Old Vic, al qne hemos aludido en otra ocasión. Aqui. nos
interesa señalar la adecuadísima presentación que Leslie Hurry ha ideado.
En el centro del escenario hay una
plataforma exagonal, sostenida sobre
seis ojivas; a ambos lados, retrocediendo ligerrimenle, vemos dos plataformas algo más _bajas, tras ellas otras
dos, todas ellas sostenidas por columnas y arcos apuntados. Forman, en
conjunto, una especie de escalera a la
que dan acceso otros peldaños lateraralcs, coronada por la plataforma. Ello
da a los actores y al director de escena Jibertad r una fantasía extraordinarias en los movimientos, ya se c0loquen sobre o bajo la terraza. Unos
fondos desvaidos y unas luces estudiadas completan ]os variados efectos.
Sobre este escenario vemos agitarse
personajes vestidÜs con toda la elegancia y fantasía de finales del siglo XIV,
· Otro ballet de la misma gran coreó- en un exquisito remolino de colores.

Registrado como artículo de 2a. Clase en la
Admón. de Correos de Monterrey, N. L., el

20 d, Ab,il d, 1944.
INDICADOR:
Colaboradores
Raúl Rangel Frías
Fidencio de la Fuente
Francisco M. Zertuche
Genaro Salinas Quiroga
Arturo Cantú S.
Homero A. Garza
Alfonso Rangel Guerra
Guillermo Cerda G.
Jorge Rangel Guerra
Manuel Morales _,,,,

Director
Lic. Fidencio de la Fuente

Oficinas
\V ashington y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León

MEXlCO

'

" Las hllellas de mis días terrenos,
no pueden en. siglos desapw·ecer ...."
(FAUSTO" J. lV. GOETHE)

N Yano el hombre estudioso pasa
sus noches abismado -en los vo1llmencs donde la Humanidad ha
Yolcado su sabiduría. En vano escudriña en el firmamento el curso de los
astros en búsqueda angustiosa de la
respuesta al enigma de la existencia.
Con cuanta ansiedad quisiera gritar
¡Eureka!
Y en el correr de las centurias nuevos mundos se abren ante él, que ]e
muestran nuevas maravillas, pero él
mismo notará 1a lentitud de su progreso, se impacientará y blasfemará
contra Dios pretendiendo substituirlo
y borrarlo de la mente humana.
Este nuevo Belerophonte intentará
remontarse hasta el Emíreo para igua1arse a los dioses. Será terrible su caída, y como Fausto dirá:
"¡Ay del insensato que levanta des~
lumbrada sus ojos al cielo, que se figura enc·o ntrar más allll de las nubes,
criaturas como él!" Cuando hablamos
de Fausto, ¿ acaso evocamos la figura
popular del viejo doctor contemporáneo de Lutero, Melanchton y Hans
Sachs, o mencionamos •e] Fausto nuestro, el mundialmente conocido, el
"FAUSTO" de Geothe?
Verdaderamente ya no podemos evocar la figura del mágico germano sin
que se nos presente con la imagen de
Goethe.
El mismo .porta, con su vida agitada
nos parece otro Fausto llevado de aquí
para ailá por el demonio y dejando a

E

su paso la huella mágica de su vida.
Y en ,,erdad que su obra, la obra de
toda su vida, es parte de su alma creadora y de su vida misma. Le vemos
retratado con todas sus inquietudes y
todos sus anhelos, todas las épocas de
su vida gloriosa y al final un poco de
desencanto y de soledad cuanclp su
Fausto murmura: "Me lie limitado a
cruzar el mundo, a satisfacer en lo posible todos mis deseos y a prescindir
de todos los que no podían contentarme, sin ir nunca en pos de lo que
no me era dado alcanzar. Desée, obtuve y volvi a desear. De este modo he
pasado como un hombre fuerte, a través de 1a tempestad de mi vida; ....... "
Será siempre este FAUSTO-Goethe
con el que nosotros nos ipentifiquemos y no con el de Klinger, ni el de
Marlowe pi el de Lenau. Estará siempre presente en hosotros mismos, en
nuestro propio yo.
Fausto simboliza el eterno peregrinar en pos de los más altos ideales de
la Humanidad y Mefistófeles la acción.
El impulso avasallador qne derriba todas las barreras y pone al alcance del
hombre el éxito en todas sus empresas. Es la tentación misma de alcanzar lo imposible. Es el espíritu demoníaco que se agita en nuestro interior
y convierte al artista en creador, al
hombre de genio en semi-dios.
Fausto ha hecho un pacto con Mefistófeles pero con la condición no solo de obtenerlo todo, la juventud, el

Pág. 7

Pág. 6
I

�do pasa no es más que un preludio,
lo que nos espera en un mundo mejor.
Este concepto ha abierto las puertas a una nueva época en la historia.
El Romanticismo. El Romanticismo
que como un reguero de pólvora se ha
extendido por el mundo entero. Goethe,
el que cincuenta años antes había iniciado el movimiento literario "Sturm
und Drang" (Tormenta e Impetu) con
su novela "Leidendes junge Werthers"
(Las cuitas del joven Werther), al que
se han sumado todas las cabezas notables de la época y preludio ya del
romanticismo, puso a Alemania a la
cabeza de las naciones en el Pensamiento Universal, nuevamente da impulso a este esfuerzo transformador
con la primera y la última de sus
obras, obra cumbre que ha escrito a
través de su vida y en la que revela
distintas épocas de su vida misma.
Fausto en la que hay partes tan delicadas, llenás de ternura y de poesía,
hay momentos que nos recuerdan la
construcción de las antiguas catedrales góticas y otras, los antiguos poemas Homéridas o la risa de Voltaire.
Gretchen o Margarita, es la evocación tierna del primer amor con su
dulzura y su candor sentada a la rueca y entonando su triste canto, bien
la "Canción del Rey de Thule" en la
que aspira a un amor duradero, un
amor más allá de la muerte.
Es en la segunda parte del poema en
la que Fausto transformado en nuevo
París, arrebata a la espartana Helena
a sus captores y se celebran sus bodas.
Esto encarna, la voluntad y la pasión
germánicas integradas y armonizadas
en las antiguas formas meridionales.
Helena muere dejando a Fausto s.olo
su velo y su atavío. Forma y Fantasía.
La segunda parte de Fausto está cantada por el mismo aeda que cantara
a Ifigenia en Táuride;, es realmente un
poeta griego, un rapsoda, que nos· narra nuevamente el rapto de la hija de
Leda y de Júpiter. Pero el paganismo
Olímpico de Goethe no es la renunciación al cristianismo ni a las formas
góticas de las que él mismo ha sido
el heraldo. Es el culto a Homero y a
las musas. Al pensamiento universal
de Roma y de Grecia que lo han cam-

Pág. 8

biado a él, un poéta nacional en pensadt&gt;r eterno.
L~ imión misma de Fausto y Helena
simbolizan que en él el romanticismo
y 'ei clasicismo eran complemento uno
delfotro.
El Fausto de Marlowe escrito en el
siglo 'y en la patria de Shakespeare es
propio de la época del Humanismo renacentista de Erasmo y de Bacon de
Verulam, de Montaigne, Giordano Bruno 'y Ulrich von Hutten quien exclamaba: "¡Da gusto vivir! Los espíritus
despiertan!" En efecto, las batallas libradas por la Reforma alcanzaban el
triunfo. Aún se recuerda la Ciencia
de Alberto Magno y de Paracelso y el
Abate de Trittheim y Cornelio Agrippa
siguen sus huellas. l\farlowe y Calderón ele la Barca con su drama El Mágico prodigioso no cabe duda que han
inspirado a Goethe su poema dramático. Max Klinger, amigo del poeta, ha
escrito antes que él, la vida del Doctor
Johannes Faustus (Goethe lo ha llamado Heinrich Faust). Después de él
Grabbe trato de buscar una seQ1ejanza
entre Fausto y Don Juan y Nikolaus
Lenau le imitó. Karl Simrock ha escrito un Fausto para marionetas y el
Manfredo de B·yron, el Pee1· Gynt de
lbsen, La Piel de Onagro de Balzac y
su Elixfr de le~ larga vida en la que
tanto él como A. Dumas en La Caída
de llll Angel, mezclan nuevamente, la
leyenda de Fausto y Don Juan.
Pero ni F¡msto es Don Juan, ni Don
Juan es Fausto. Thomas Mann en nuestros tiempos, le ha devuelto el carácter germánico. a Fausto, espíritu solitario y creador: . agitado por su demonio interior en. busca siempre de los
más altos valores y atormentado hasta
la muerte.
En su "Dr. Faustus", el escritor Hombre Superior, en medio de su
Thomas Mann l~a sintetizado los tiem- aislamiento es empujado hacia la desesperación y la muerte.
pos borrascosos que corren.
'Allí, en ese libro apocalípticÓ, Mann
Vivimos una era de angustia dolo- nos dice como el Artista Creador tierosa.
ne que aislarse y renunciar al amor, .
La Cultura y la barbarie se confun- a la esencia de la vida, como el poseeden como la luz y la penumbra, el dor del fatídico anillo de los NibelunBien y el mal, Dios y el diablo.
gos en el poema sinfónico de Wagner.
Le es impuesta esta renunciación
Una ffa demon~ca enlaquelaC~
vilización se precipita en los abismos para alcanzar la coronación de su
espantosos del Caos y en la &lt;que el obra.

El genio, atormentado en su soledad,
grita y apostrofa a sus verdugos y les
arroja al rostro su infamia, pero ellos
son sordos a sus palabras angustiosas.
Don Juan es la sensualidad desenfrenada, es el placer insaciable, la satisfacción de los sentidos. Don Juan
aferrado a lo terrenal sucumbe en las
garras de los espíritus siniestros cuyo
negro poder ha desafiado audazmente
mientras Fausto alcanza finalmente la
salvación eterna.

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>No. 11 Nov. de 1955

mas

D. A. S. U.

BOLETIN MENSUAL
DE LA UNIVERSIDAD
DE NUEVO LEON

HETERNUM -VHLE,-· MUESTRO ORTEGH Y GHSSET
Dr. DANIEL MIR

A infausta noticia del deceso de
Ortega y Gasset, no fué una sorpresa; no sólo porque "debemur
morti, según nos recuerda Horacio,
nos nostraquc", sino porque la enfermedad que le atacó, no perdona. Su
muerte nos ha conmovido; s11 manera
de morir, su· postura, su actitud final
ante la muerte, nos ha sumido en un
caos de perplejidades. No ha sido la
suya una muerte que corona, en el
sentido de cóntinuidad ideológica, la
obra de una vida; ha sido una muerte
que nulifica la casi totalidad de la
obra de su vida. ¿Qué hacemos, ahora,
de cuanto nos dejara el eximio escritor, conferenciante y pensador? ¿Habrá que valorarle de nuevo y a traYés
de su actitud última frente a lo escatológico? ¿Habrá que buscar la explicación del misterio, como ya se insinúa, en los laberintos físicos de la arteriosclerosis? El intento de una explicación biológica no creemos descorra el velo y la confusión persiste.
Persiste en quienes fueron sus incondicionales; persiste en quienes estaban situados en la acera de enfrente...

L

N"o es nuestro propósito pergueñar
en estas breves lineas una monografía
del pensamiento filosófico de Ortega
y Gasset. Tal propósito será cumplido posteriormente, cuando el impacto baya sido asimilado, si la asimilación nos es dada. ~a intención presente se limita a destacar su partida
hacia el más allá.
Conocimos a Ortega y Gasset en la
etapa estudiantil de nuestra vida,
cuando fuimos alumnos suyos en un
cursillo especial de Metafísica. Nos
sucedía con él (a los alumnos), el mismo fenómeno de contagio que con D.
Miguel de Unamuno, aunque en grado_
no tan superlativo. Sus grandes cualidades de literato, le llevaban a abultar las ideas y los hechos hasta destacarlos como figuras de tragedia, y su
fuerza persuasiva era tal, que al escucharle nos parecía que nos estábamos
jugando a cada momento nuestro destino. Poseía la cualidad de hacer sumamente inteligible cualquier tema
que tratase, asi como un gran poder
de convencimiento. Un critico alemán comparó el estilo de Ortega a lo
que en música se designa con el nombre de "Fantasía", pues como ésta,
bordaba Ortega una rica filigrana de
pensamientos en torno a una idea. En
él se unian, de manera asombrosa, la
calma reflexión del filósofo y la lírica
suavidad del artista.
11uchos tumbos ha dado el mundo
desde aquellos tiempos en que los estudiantes estábamos divididos en orteguianos y unamunianos, ya que am-

bos eran lo más destacado de la intelectualidad española de este siglo y lo
más internacional de dicha intelectualidad. La voz de Unamuno, voz del
sentimiento trágico de la vida, se apagó serenamente, según informes fidedignos, en amable plática con un amigQ alrededor del tradicional brasero
espa1iol, privándonos del gran final de
su vida; la voz ele D. José Ortega y
Gasset ha callado también casi veinte
años después, perci de manera sensacional. Ambos se plantearon, esencialn\ente, el problema de la relación
entre la vida y la cultura, los valores
vitales :Y los valores culturales, planteamiento, desde luego, consubstancial
al español. Unamuno antepone la Yida
v los valores vitales a la cultura y a
ios valores culturales; Ortega, por su
parte, exige una vida culta también,
pero sobretodo una cultura Yital, una
cultura que tenga la vida por principio y centro, mas también como referencia final. Pero los dos espíritus

pueblo español posee un alma esencialmente mística que casi llega a determinar su distintivo racial), Ortega
se encoge de hombros y adopta una
actitud que probablemente no deba
calificarse de pagana, pero sí de un
tanto demasiado humana. Ortega acepta la vida en su huidera fluidez y no
arremete contra su temporalidad. Carece de ambiciones de eternidades.
Comentando un pasaje de Unamuno en
el que éste enfatiza como el alma mistica renuncia a los placeres porque
van deprlsa, pasan y mueren, Ortega
vuelve a encogerse de hombros y aclara: "¡Bien; razón de más para galopar
tras ellos!" Y añade: "¡Oh, sí, la mayor sabiduría es secundar esta misteriosa universal voluntad de la vida!
Aprendamos a preferir lo corruptible
a lo inmudable, la trémula mudanza
de la existencia a la esquemática y lívida eternidad. Seamos de nuestro día:
mozos al tiempo debido, y luego espectros o sombras en fuga. Lo decisivo es que llenemos hasta los bordes
la hora caminante, que seamos en el
ánfora grácil buen vino que rebose".
Después ele ésto no ·es arriesgado
afirmar que la obra total de Unamuno
está caracterizada por su proyección
sobre un plano de trasmundo, mientras que la de Ortega y Gasset se caracteriza porque toda ella está proyectada sobre un plano de vida; más
aún, sobre realidades y valores de vigente actualidad. A Unamuno no le
basta la vida presente y por eso anhela la futura; a Ortega le basta "el tiempo presente".
¿Al acercarse al final de esa "vida
-huidera" le descubrió la filosofía un
mundo que lo es de dentro, y que más
más representativos de España en lo que el mundo material que nos rodea,
que va de siglo, muestran en este pun- es el espíritu humano que tal mundo
to sus principios opuestos. Gnamuno coptempla lo esencial? Frente a la reaquiere hacer eterno lo pasajero; Orte- lidad material y tangible, ¿ descubrió
ga (¡en· aquéllos tiempos!), contentá- en el momento supremo la realidad
base con lo pasajero. Unamuno bus- del ser espiritual? ¿No había llenado
caba en la huidera fluidez de la vida hasta los bordes su "hora caminanla eternidad, la inmortalidad del alma, te"? ¿ Qué le sucedió a su "lívida eterde sú alma, la salvación de la con- nidad"? ¿ Cómo debemos interpretar
ciencia de su personalidad e11 sentido ahora aquello de "seamos poetas de la
integral. Lo que en Unamuno era existencia que saben hallar a la vida
"sentimiento trágico de la vida", o di- la rima exacta de una muerte inspicho de otra manera el eterno tema de rada"? Metamorfosis digna de estudio
la eterna vida, en Ortega era "el tema la que en el mundo de las ideas metade nuestro tiempo", o sea lo viajero físicas acusa Ortega al final de su viy temporal. Ante el mundo y la co- da... Hasta el momento de escribir esrruptibilidad de las cosas del mundo, tas lineas, su visión última nos es desUnamuno exclama: "¿Qué es ese arre- conocida, si bien parece que dicha vigosto de vivir, la joie de vivre, de que sión no fué expresada con palabras.
ahora nos hablan? El hambre de Dios, Tal vez el misterio subsista para siemla sed de eternidad, de sobrevivir, nos pre y con el misterio la confusión y
ahogará siempre ese pobre goce de la la especulación.
vida que pasa y no queda". Frente al
Mientras nos llega la luz de la reacaso místico que Unamuno represen- lidad postrera del maestro, y aunque
ta (decimos representa por cuanto el no nos llegue, entre nosotros queda .. .

�vista de Occidente" desde el año 1923?
Ortega - digámoslo bien claro- es un
espallol universal. Se podrá estar o no
estar de acuerdo con sus doctrinas
- personalmente diverjo del maestr~
espallol en no escasos puntos- , perb
lo que no se puede es regatearle su
dimensión universal, su exquisita sensibilidad, su penetrante ya gudo talento que anticipó una colección de felices intuiciones.

LA RUTA FIL□ S-□FICA .IlE
JOSE ORTEGA Y GASSET
(Conferencia)

ACE poco más de cuarenta años
-año de 1914- que José ·Ortega y Gasset invitaba a los lectores a que ensayasen, por si misnros,
"posibles maneras nuevas tle mirar las
cosas" que él solo ofrecía "modi res
considerandi", para que experimentasen si, en efecto, proporcionaban visiones fecundas y en virtud de su Ín•
tima y ·leal experiencia, probaran su
verdad o su error. ("Meditaciones del
Quijote").

H

Aceptemos la invitación de Ortega.
Aprestémonos a seguirle - vibrando
con él al unísono, si nÜs es posibleen su ágil y .brillante trayectoria . La
crítica, cuando es honrada, se ha&lt;;e sobre las huel1as, es una operación de
segundo grado.
Fué en Madrid, ~ año de 1883- ~n
donde nació José Ortega y Gassct. En
ese Madrid arcano y fascinante qu e
nos jalonea los entresijos del alma.
Ese. 'Madrid -epopeya de la alegríaen que se bebe la gracia quintaesenciada en el néctar de la ra\a 1 y qu e
baila bailes espirales. Ninguna ciudad
europea con mayor fuerza vital, con
más frenético ritmo interior Qe vida
&lt;fUC Madrid. Su gente -personificación de la picardía y de la gracia..:....
tiene perpetuamente "el aire ele estar
de vuelta". Su paisaje es exquisito, su
atmósfera clara. Velázquez no ha.,sido,
en este aspecto, mas que un realista
genial. En ese escenario de la "Villa
del Oso y del Madrollo" - que tiene
su pedagogía y su estética- vivió habitualmente, aunque con ausencias intermitentes, y murió don José Ortega
y Gasset. Me importa mucho destacar
la circunstancia matritense en la vida
de Ortega. Hasta la fecha - y hasta
donde 1legan mis conocimientos- nadie se ha detenido a considerar la deci.siva influencia - atinque fuera ambiental y extralógica- que Madrid
ejerció sobre la vida y la obra del ilustre filósofo español. ¿Cómo no pensar
en la vida madrileña al leer esas sonoras páginas orteguianas en cuya base palpita el concepto de vida ascendente, de tan inconfundible tinte matritense ?.
Con una tesis titulada "Los terrores
del afio mil" (Crítica de una Leyenda) , José Ortega y Gasset se doctoró
en la Univer sidad de Madrid. Sn bachillerato, o por lo menos ]o que • en
México hemos llamacJo estudios secundaries, ]os hizo en el colegio de los
jesuitas, en · :.\'! alaga. Es muy posible
qu e ahí tome pie su, pasión por Ja luz
y la gra cia mediterráneas. Para r ealizar es tudios de post-graduado marcha, en 1905, a tierras de Kant y de
Hegel. La solidez german a le avasalla.
Varias veces nos lo tiene di cho. c1ue
su educaci (? n deriva, fundamentalmente, de Alemania. Se confiesa deud or ,
en las cuatro quintas partes de su h aber intelectual, de esta gran nación; y
ex-alta con entusiasmo la superiorid ad
gigantesca de la ciencia Alemana (O.
C. IV, 347). El joven doctor en filosofía y letras de la Universidad de
Madrid sintió "la flecha del blondo

Pág. 2

los temas de nuestro tiemp0 y el estado de la sensibilidad vital. Discípulos
directos ele José Ortega y Gasset - para no citar sino a los más destacados- lo son: Manuel García Morente,
Xavier Zubiri, Luis Recasens Siches y
José Gaos. Pero entre las nuevas generaciones hispánicas se puede advertir, también, la inocultable huella orteguiana. Desde 1936 hasta 1!149, Ortega residió en Portugal, Holanda, Francia y Argentina. Pero Ja voz telúrica
de su España le llamó definitivamente
y ahi acabó sus dias (el 18 de Octubre
de 1955, cristianamente.
Su labor ele escritor es prodigiosa.
Aún no se. han editado, verdaderamente sus obras completas. Las que con
este nombre circulan, no incluyen escritos tan importantes como la tesis
doctora], articulos o notas publicados en 14 El Faro", en "España", en
HEJ Jmparria.l", las dos cartas a Unainuno, el mano a mano con Menéndez
P elayo, escritos políticos variÜs, cursos de conferencias dictados en varios
lugares ele España y del cxtranjern,
etc., e:tc.
Estulto seria negar el exquisito talento artístico-literario de José Ortega
y Gasset. Su prosa diúfana y elegante, salpicada de luminosas imágenes
-----CJue como lluvia de. meteorps se des:
liza mansamente-, atrae •y embriaga,
El acento imperioso y e nérgico dE
hombre que no , 1acila, mezclado con
su cortesana manera de persona bien
puest~ - corporal e intelectualmentehicieron que .José Ortega y Gassct marchara acompafiado de un séquito de
admiradores que Je Uamaron 'll\faestro" desde el primer día que irrumpió
en la escena literaria, aligerando y
perfumando su lenguaje con elegante
lujo a la vez que con acentuado mascuJinismo. Las sonoras páginas de
Ortega, salteadas de bellos y originales tropos, en donde el idioma español
mana con una ~abun4,ancia soberbia,
caminan por todas las sendas sin demostrar que existe para él limitación.
Su curiosrdad ilimitada ele sabio que
atisba y abar ca todos los nervios y ramales del collocimiento, su vigorosa
mente forjada en ]a difí cil gimnasia
filosófica, le capacitaron para tomar .
el timón y emprender el viaje - inconcluso por cierto- que García :Morente
ha denominado ."la tercera navegaCión
de la filo solia". El profesor Northrop
atribuye' a Ortega el haber intuido el
nuevo giro -de la física post-newtoniana. E n la C8mara de los Lores y en
labios ele un jnsigne hombre de Estado - que además es "oxfordman"llizo fortuna la frase de Ortega en el
sentido de ser Inglaterr a "nursen de
Europa. En los aniver sarios de la
muert e de Goeth e, llamaban al filósotirse
arrastrado
p
or
su
influjo.
Un
ínlo madrileño desde Chicago o desde
go) de mis esper anzas y casi toda
mi disciplina". Las voces intimas que · timo colaborad or del filósofo pudo de- Ham burgo, para escuchar sus agudas
da e] viento de los senos de las sel- cir que "Ortega ha siclo el mayor sus- interpretaciones y valoraciones. En
vas germáni cas, ya no las va a po- citador d e tema s". Y ]o d.ijo con r a- casi t odos los escapar ates de las lider olvidar nun ca. La cultura alema- zón, porque ]a eni grnittica y serena r e- brerí as al emanas, los libros de Ortena -"cultura el e las r ealidad es pro- tina del p ensador madril eño se impre- ga, tradu cidos al al emán, fueron siemfundas"- estará siempre presente en siona por ígual de Ja pampa, que del pre una de las principales atracciones.
su vid a, a manera de imperativo. Ca- arte de Zuloaga o de la "Estética d el ¿ Y como no recordar su imponente latedrático de Metafísica en la Universi- Tranvía" ; su pensamiento vibrátl re- bor de difusión cultural eri los pueblos
dad de Madrid desd e 1910, sus cursos gistra con precisión barométri ca todos de babia española, al frente de la "Re-

germano, meditativo y sentimental que
alienta en la zona crepuscular de mi
alma". Estudi8 en las Universidades
de Leipzig, Berlín y Márburgo. En este último centro de estudios fué disCipufo del destacado maestro neokantiano Hermano Cohen. "He pasado el
equinoccio de mi juventud: a ella debo la mitad, por Jo menos (dice refiriéndose a ]a Universidad de Marbur-

de su r etícula sensible. Las demás cosas - fenómenos, hechos, verdadesquedan fuera, ignoradas, no percibidas." Las divergencias de los puntos
de vista no implican la lalsedad de
algunos de ellos. La verdad integral
se establecería como en la geometría
descriptiva, por la yuxtaposición o
conjunción de todas las perspectivas
parciales.

ACTITUD DEL ESPECTADOR

Por el Dr. Agustín Basave Fernánde, del Valle

•

El mundo es perspectiva. "Cada vida es un punto de vista sobre el
universo". O. C., III, pág. 199-200,
"El Tema de Nuestro Tiempo"). Cada hombre tiene una misión de verdad. Donde está mi pupila no está
otra: lo que de la realidad ve mi pupila no lo ve otra. Somos insustituibles, somos necesarios". Y piensa Ortega que . la perspectiva - uno de los

constituyeron s~empre una fascinante
atracción en el mundo cultural e;spañol. Supo siempre, en terso y bello
lenguaje, despertar un vivo interés por
la filosofía . Según el testimonio de
sus discipulos, era un conferencista y
un maestro nato. Tenía, además, facultades de capitán. Bastaba oírle, verle, sentir su mirada luminosa y penetrante para tener ]a sensación de sen-

1

Sobre el rico fluír de la vida espont:inca, Ortega y Gasset abre bien clara
su pupila y contempla el majestuoso
Y abigarrado espectáculo. Y es en vano q_p e proclame la ,•ida espontánea,
lo biológico -Dyonisos y Don Juahporquc é] es en su vida - ¡oh irónica
contradicción con su teoría!- , por vocación irremediable, un pensador.
No pudo Ortega escoger un titulo
mús adecuado para suS ocho tomos de
ensayos, que el de: "El Espectador".
Porque en verdad la posición y la actitud que el maestro español asume ante la Yida humana, es ésa: la de espectador! Y ningún implícito reproche quiero lanzar con esta afirmación.
Pretendo solo, por de pronto, fijar una
manera de estar en la existencia:
¡viéndola!; llenando la mente de perspectiva s múltiples ·que reverberan los
objetos, los matices y elementos.
En torno al paisaje, ágilmente se
desplaza Ortega-espectador, integrando en una fórmula general todas sus
perspectivas. No se queda Don José
Ortega y Gasset en esos conocimientos minuciosamente concatenados - las
ciencias particulares- pero mutilados
Y sin vinculas con la realidad restante.
Tampoco se satisface - la mayoría de
las · veces- en la brillantez del ingenio, las inesperadas metáforas y la musicalidad de su prosa en que las palabras pareCen acuñarse por primera
vez. Siendo como es, un pensador profundo y auténtico, incorpora su tema
al hontanar común, "en donde todos
toman su sentido y adquieren su jerar,quía".
TRAYECTORIA FILOSOFICA
DE ORTEGA

,

Para descubrir el mundo en su ver- componentes de la realidad- no dedad , Ortega (que es un contemplativo) forma el mundo, sino que lo organiza.
arranca desde su punto de vista indi- "Desde distintos puntos de vista, dos
vidual, porque otra cosa le parecería hombres miran el mismo paisaje. Sin
un artificio. El mundo es un .h orizon- embargo, no ven lo mismo. La distinte cuyo centro es el hombre concreto. ta situación hace que el paisaje se or"El hecho radical, el hecho de todos ganice ante ambos de distinta IIlanera.
los hechos - escribe Ortega- es la vi- Lo que para uno ocupa el ·primer térda ele cada cual. Toda otra realidad mino y acusa con vigor todos sus deque no sea mi vida es una realidad talles, para el otro se halla en el últisecundaria, virtual, interior a mi vida, . mo y queda oscuro o borroso. Además,
y qu e en esta tiene su raíz y su hon- como las cosas puestas unas detrás de
tanar. Ahora bien: mi vida consiste otrn_s se ocultan en todo o en parle,
en que yo me encuentro forzado a cada uno de ellos percibirá porcioexistir en una circunstancia determi- nes de] paisaje que al otro no llegan.
nada. Se vive aqui y ahora. La vida ¿Tendría sentido que cada cual declaes absoluta actualidad". (Introducción rase falso el paisaje ajeno? Evidentea las Obras Completas. Tercera edi- mente, no; tan real es el uno como
ción, pág. IX). No hay que extrañarse el otro. Pero tampoco tendría sentido
de que este vitalismo aparezca · como que, puestos de acuerdo, en vista de
una nueva y sutil versión del idealis- no coincidir sus Paisajes, los juzgasen
mo. Recordemos que la primera for- ilusorios. Esto supondría• que hay un
mación de Ortega fué neokanliana.
paisaje auténtico, el cual no se halla
El mismo Ortega s e declaró preso sometido a ]as mismas condiciones que
del idealismo kantiano por espacio de los otros dos. Ahora bien: ese paisaje
diez años. Después cree evadirse del arquetipo no exite ni puede existir.
idea1ismo kantiano por siempre y opo- La realidad cósmica es tal, que solo
ne con fuerte ademán el vitalismo puede ser vista bajo una determinada
pragm3.tico a la razón. La verdadera perspectiva ..... Todo conocimiento lo
r ealidad primaria no es el yo sin las es desde un punto de ,•ista determicosas ni las cosas sin el yo, sino el yo nado. La "specie aeternitatis" de ' Epi,con las cosas, haciéndose con ellas. noza, el punto de ,•ista ubicuo, absoPorque la vida - quehacer dínámicoluto, no existe propiamente : es un
es lo que hacemos y nos pasa. "Yo punto de , vista ficticio y abstracto ..."
·soy yo y mi circunstancia", dijo Orte- (O . C., III, p. 199, "El Tema de nuesga desde su primer libro (1914). La tro Tiempo"). De la infinitud de eler ealidad que me circunda "forma la mentos que integran 1a realidad, el in-otra mitad de mi persona". Reabsor- dividuo, aparato receptor, deja pasar
vcr la circunstancia es el destino con- un cierto número de ellos, cuya forma
-creto de cada quien.
y contenido coinciden con las mallas

El imperio de la razón pura - según
Ortega- ha cesll'.do. Entramos ahora
a la era de la razón vital. Porque la
razón es, debe ser, tan solo una forma y función de la ,•ida. "El tema de
nuestro tiempo· - escribe Ortegaconsiste en someter la razón a la vitalidad, localizarla dentro de Jo biológico, supeditarla a lo espontáneo".
Aunque el meditador del Escorial mmca llegó a precisar el significado de
la razón vita], parece entender por ella
una razón abierta a la realidad e ínsita en la vida. Posteriormente nos
dirá que la razón vital es constítuti•
vamente razón histórica. Y de la razón histórica "esperamos la aclaración
de la realidad humana y con ello de
qué es lo bueno, qué es lo malo, qué
es lo mejor y que es Jo peor". Esta
razón histórica no aclarara los hechos
sino solo los mostrará. Verá al individuo "en su propio e instantilneo hoy,
actuando y viviente, el escorzo de todo el pasado humano". Para comprender algo humano es preciso contar una
historia porque, en suma, "el hombre
no tiene naturaleza sino historia". El
hombre no tiene naturaleza porque no
es una cosa y por ello "lo humano se
escapa a ]a razón físico-matemática,
como el agua por una canastilla .....
El hombre no es cosa ninguna, sino
un drama su vida, un puro universal
acontecimiento que acontece a cada
cual y en qu e cada cual no es a su
vez, sino acontecimiento". En esta ilimitada plasticidad, el bombre no es
de suyo nada, sino mera potencia para ser "como usted quiera". Literal-

mente dice José Ortega y Gasset, "Yo
oso afirmar: que el hombre se hace a
si mismo en vista de la circunstancia,
que es un Dios de ocasión". (Véase
su ensayo 'Historia como Sistema").
Nacemos en cierto nivel histórico y
vivimos desde una altura determinada
de los tiempos. A diferencia del tigre,
que estrena su ser tigresco, el hombre
es heredero de un pasado que le condiciona su ser y le posibilita. Por ello,
"para comprender algo humano, personal o colectivo, es preciso contar
una historia." Y la historia tiene, en
las generaciones, su estructura precisa. Pero, ¿ qué son las generaciones?
"Una generación -define Ortega- es
una zona de quince allos durante la
cual una cierta forma de vida fue vigente. La generación sería, pues, la
unidad concreta de la auténtica cronologia histórica, o, dicho en otra forma, que la historia camina y procede
por generaciones. Ahora se comprende en que consiste la afinidad verdadera entre los hombres de una generación. La afinidad no procede tanto
ele ellos como de verse ob1igados a vi,•ir en un mundo que tiene una forma
determinada y única". (O. C., VI, p .
3ít). Este repertorio de ideas, creencias, problemas y usos tiene, según Ortega, una duración o estabilidad de
qince años. Por las generaciones se
articulan las épocas hístóricas. Hay
generaciones ordinarias y hay generaciones extraordinarias que introducen
un cambio decisivo en ]a historia.
La vida es, por esencia, existencia
individual, soledad . Para Ortega lo
social, originado en la convivencia, es
vida mostrenca, comunal, tópica. Las
acciones sociales no son queridas por
]a p'ersona, ni muchas veces entendidas. Se ejecutan de manera mecánica, impersonal. Lo interindividual es
otra forma de la convivencia. Trátase
de las relaciones entre las personas en
cuanto tales: amor, amistad, etc. Los
usos, impuestos por "la gente", hacen que lo social se convierta en algo
desalmado, mecanizado, mineralizado.
Sin embargo, gracias a los usos podernos preveer la conducta de ]os otros
y casi convivir con los extraños. Además, posibilitan el progreso y la historia. La sociedad es siempre problemática porque nunca existe de un modo estable. Esta inestabilidad radica
en la coexistencia de instintos sociales y antisociales en el hombre.
La realidad auténtica y radical -en
el sentido de que en ella radican todas
las otras realidades- es la vida humana. l\li vida, toda vida, e"s proyecto
vital, faena poética. Somos, en cierto
sentido, novelistas de nuestras propias
vidas porque tenemos que imaginar o
crear el personaje que pretendemos ser.
Porque la vida, aunque me es dada,
no me es dada hecha. La vida es ocupación, pero antes pre-ocupación. El
hombre " va siendo" y "des-siendo"
- vi viendo- . Va 3cumulanclo ser - el
pasado- : se va haciendo un ser en la
serie dialéctica de sus experiencias ...
El hombre es lo que le ha pasado, lo
que ba hecho ..... Ese peregrino del ser,
ese sustancial emigrante, es el hombre" (O. C., p. 35-41 , ' 1Historia como
Sistema").
En cada in·stante tengo que decidir
- el egir- lo que voy a hacer - y fODsiguientemente a ser- en el siguiente.
En est3 forzosa elección entre las posibilidades que se me dan, radica la
libertad. "Ser libre quiere decir - para Ortega- carecer de identidad constitutiva, no estar adscrito a un ser determinado, poder ser otro del que se
era y no poder instalarse de una vez
y para siempre en ningún ser deter~
minado." No hay libertad para renunctar a la libertad, ocúrresenos decir
interpretando la doctrina orteguiana ...
Toda criatura humana tiene el deber
esencial de ser, de ser plenamente, integramente lo que es. "Se el que

Pág. 3

•

�•

,
eres"·!, repite emocionado con Pindaro
y Fichte. Con inocultable empirismo
sostiene que lo bueno en un hombre
es malo en otro, porque "cada individuo, tiene su decencia intransferible
y personal, su repertorio ideal de acciones y gestos debidos". En sus "Mocedades" sintió el influjo de Renán y
habló del convencionalismo de la moral, porque "lo sincero, lo espontáneo
en el hambre es, sin disputa, el gorila".
. El triunfo del instinto sobre la razón
es evidente cuando se analizan frases
como esta: "la vida no tiene sentido
si no es como una aspir3ción de no
renunciM' a nada". Esta moral existencial y deportiva que propugna por
una religiosa docilidad a la vida y ,entroniza los obscuros instintos vitales,
nos hace recordar, insoslayablemente,
a Zaratustra y su tabla de valores invertida. No obstante, llegará un momento, -"La Rebelión de las Masas"en que José Ortega y Gasset se quejará amargamente del primitivo que
no se somete a normas morales ni reconoce instancias superiores. Después
de singular análisis diagllostica un tremendo mal que cava la entraña mismá
de la civilización europea: el inmoralismo. Ese hombre anárquico, violento, súbdito de sus caprichos que nada
se exige a si mismo porque no se valora, es el hombre-masa. "Sin mandamientos · que nos obliguen a vivir de
un cierto modo, queda nuestra vida
en pura disjionibilidad. Esta es la horrible situación íntima en que se encuentran ya las juventudes mejores del
mundo: de puro sentirse libres, exentas de trabas, se sienten vacías. Una
vida en disponibilidad es máyor negación de si misma que la muerte ......
Europa se ha quedado sin moralr.
En 1940 sale a la luz pública el libro de Ortega: "Ideas y Creencias".
Nuestra vida auténtica y real está en
nuestras creencias. El holnbre es ra-:
dicalmente crédlllo; éste es el estrato
más profundo de su existencia. Pero
cuando las dudas toman lugar en nuestro ser, las "ideas-ocurrencias" llenan el hueco "fantaseando, inventando
mundos". Lo verdadero y lo científico no son más que fantasías· exactas.
El conocimiento objetivo es imposible
y el pesimismo escéptico es palpable:
"encontrarse viviendo es encontrarse
irre,,ocablemente sumergido en lo
enigmático. A este primario y pre-intelectual enigma reacciona el hombre
haciendo funcionar ·su aparato intelectual, que es, sobre todo, imaginación. Crea el mundo matemático, el
mundo físico, el mundo religioso, moral, político y poético". La tesis es
muy amarga. ¡Todo!, inclusive lo que
se sabe y se siente más sagrado como
la religión, es solo ilusoria ficción.
Son tan fuertes los resabios idealistas
germanos que todavía en esta última
obra filosófica -Ideas y Creenciasestán patentes y actuantes. Las creencias constituyen el continente de nuestra vida. "Cabe decir -apunta Ortega- que no son ideas que tenemos,
sino ideas que sQmos. Mientras que
nuestra relación con las ideas es un
mtco tenerlas, las creencias son nues1,-,) mundo y nuestro ser. (O. C., T. V,
. 380) .

tre la ignorancia y el saber, el ser humano aspira a una , certidumbre radí•
cal: la filosofia. No le basta tener muchas otras certidumbres; desearía poseer una instancia suprema que no suPonga otras instancias o verdades.
Mientras que las ciencias son parciales y dependientes de supuestos previos, la filosofía es, en sentido orteguiano, una certidumbre autónoma y
universal hecha por el hombre-nitufrago para saber a que atenerse en su vida. ("Apuntes sobre el pensamiento".
o. c., v. p. 513-542).
, ,
"Lo único que el lrombte ' !ilCmpt;e
tiene es la necesidad de pensar, porque más O menos está siempre en alguna duda. Los modos de satisfacer
esa necesidad - se entiende, de intentar satisfacerla, lo que podemos llamar técnicas, estrategias o métodos del
pensar-, son, en principio, innumerables, pero ninguno le es regalado .....
Tal vez no hay injusticia mayor que
atribuir a la "naturaleza" humana
-naturaleza es el conjunto de lo que
nos es regalado y poseemos a nativitate- el inmenso repertorio de procedimientos intelectuales que el pobre
ente llamado "hombre" ha tenido que
agenciarse con tenaz esfuerzo para intentar extraerse a si mismo del enigmático pozo en que cayó al existir.
(".Apuntes sobre el Pensamiento", O.
C., p. 526, T. V).
ORTEGA ENSAYISTA
Como ensayista, Ortega es imponente, magistral. El ensayo -ha dicho alguna vez Ortega- es el tratado menos
la prueba. Quiérese, indicar, con esta
donosa frase, la libertad mental y estilistica del ensayista.
Bástenos, como muestras de los ensayos orteguianos, estos tres botones:
1) LA DESHUMANIZACION DEL

¡COMO NACE LA FILOSOFIA?
( onocer es una de tantas cosas que
el hombre hace. ¿Por qué y para qué
conoce el hombre? La vida -siempre
problemática- es inseguridad, naufragio, dice Ortega. En esta radical inseguridad1 el hombre busca una certitumbre. Quiere saber a que atenerse.
Cuando le falla el primigenio suelo de
sus creencias, busca pensamientos que
le sostengan. Antes de producir estas
"mentefacturas" (pensamientos), está
en la creencia de que las cosas tienen
un ser y de que son cognoscibles para el hombre. Moviéndose siempre en-

Pág. 4

ARTE. Encuentra Ortega que el arte
nuevo es antipopular por esencia porque la masa no lo entiende y no puede por tanto gustar de él. Y es que
los resortes de este arte joven, no son
los genéricamente huma~os; las nuevas obras artisticas no le invitan a
apasionarse y a intervenir sentimentalmente y le dejan sin papel. Según
el autor madrileño, el objeto artístico

Estultamente se cree en nuestros
solo es artístico en tanto que no es
real,. "La mayoría de la gente es in- dias, por el vulgo y los pro'fesionistas
capaz de acomodar su intención al vi- miopes, que la cultura es solo un dedrio y transparencia que es la obra d; leite ornamental, superfluo y accesoarte: en vez de esto, pasa al través rio. Esta es la causa de que la vida
de ella sin fijarse y va a revolcarse sea un caos, y que el hombre se conapasionadamente en la realidad hu- funda, naufrague y se pierda ... El promana que en la obra está aludida. Si f esionista actual es más técnico y sase le invita a soltar esta presa y a de- bio, en su especialidad, que el de la
tener la atención sobre la obra misma Edad Media, pero también es más inde arte, dír:i que no ve en ella nada, cu1to. Es el nuevo "bárbaro" que no
porque en efecto, no ve en eUa cosas ensambla su ciencia con el resto de
humanas, sino solo transparencias ar- la realidad y que se ha c¡uedado abajo
tísticas, puras virtualidades". Desde del nivel de su siglo.
Beethoven hasta Wagner el tema de la
Una Universidad auténtica debe emmúsica fué canfesional o autobiográfi- pezar por transmitir cultura; después,
co. Era un arte impuro en Que el ar• · por enseñar las profesiones y, por últista contaminaba sus pasiones. El ar- itimo, como actividades meta-universitista actual -según el diagnóstico del 1lari1s, por establecer centros de dispensador español- siente asco de este cusión, laboratorios, seminarios. Con
contagio psíquico, porque quiere hacer la acostumbrada perspicacia en su videl placer estético no un placer in- sión, Ortega y Gasset nos previene de
consciente, sino un placer inteligente. confundir tres cosas que son de sobra
Y concluye Ortega afirmando: "Se di- diferentes: cultura, ciencia y proferá que el arte nuevo no ha producido sión intelectual. "Ciencia· es solo inhasta ahora: nada que merezca la pena vestigación: plantearse problemas, tray yo ando muy cerca de pensar lo mis- bajar en resolverlos y llegar a una somo..... ¡ Quien sabe lo 'que dará de si lución. En cuanto se ha arribado a
este naciente estilo! La empresa que ésta, todo lo demás que con esta soluacomete es fabulosa -quiere crear de ción se haga ya no es ciencia. Por
la nada-. Yo espe~o que más adelan- eso no es ciencia aprender una ciente se contente con menos y acierte cia ni enseñarla, como no lo es usarla
más".
ni aplicarla". De este aserto se in2) MISION DE LA UNIVERSIDAD. fiere, · facilinente, q\1e el verdadero
)lás que de artificiales sistemas peda- científico - como no sea también un
gógicos, la Universidad se nutre del maestro- debe quedar en el laboraáire pllblico de su nación y de sus gen- torio y no en la Univer~idad.
3) LA PAMPA.- PROMESAS.- EL
te~.
HOMBRE
A LA DEFENSIVA. NorteLa barbarie del especialismo excluamérica e Hispanoamérica han sido
sivista, las pretensiones infatuadas del
objeto de los cargos eufemísticos de
"cientificismo", y la falta de una in•
Ortega, cuando no de sus directas inlegración vital de conocimientos, que
vectivas: "Como los americanos pare1
se ha enseñoreado de 1as universidades de nuestro tiempo, motivaron las cen andar con prisa para considerarse
los amos del mundo, conviene decir:
sutiles disquisiciones y las enérgicas
protestas que Ortega lanzó desde el "¡Jóvenes, todavía no! Aú.n teneis
mucho que esperar y mucho, mucho
más que hacer. El dominio del mundo no se regala ni se hereda. Vosotros habéis hecho por él muy po. co aún ... América no ha empezado aún
su "Historia Univerifll". No creemos
que estas mismas palabras escritas por
Don José en 1930, fuesen suscritas por
él poco antes de su muerte.
Ve Ortega en los hispano-aqiericanos, una espléndida dosis de fuerza
vital, pero a la vez sospecha que carecen por completo de disciplina interna, de rigor mental. "La juventud
argentina que conozco me inspira
-¿por qué no decirlo- más esperanza que confianza". Encuentra en las
revistas argentinas demasiado énfasis
y poca precisiQn. "El americano, amigo mío -por razones que no es ocasión ahora enunciar-, propende al
narcisismo y a lo que ustedes llaman
parada. Al mirar las cosas, no abandona sobre éstas la mirada sino que
tiende a usar de ellas como de un espejo donde contemplarse". Con implacable escalpelo, continúa el maestro español haciendo nuestra disección
psicológica, descubriendo que somos
más sensibles que precisos, y mientras
así sea, seguiremos dependiendo de
Europa. Adolecemos de vaguedad y de
falta de criterio certero, firme, seguro
de si mismo, que solo mediante rigurosas disciplinas se obtiene.
Casi todas las disquisiciones orteguianas sobr~ Hispano-América, se refieren de una manera: directa a la Argentina -pueblo con el que ha tenido mayor contacto personal- y sólo
por generalización -por cierto poco
feliz- al resto de las naciones iberoamericanas. Lo erróneo es la traspoParaninfo universitario de Granada.
Cuando el Medioevo da a luz la Uni- sición Sin reservas de los rasgos arversidad, ésta poco se ocupa de profe- gentinos a los restantes pueblos del
siones y especialidades y 'todo es en- Continente. Le faltó al pensador matonces "cultura": Teología, Film~ofía, drileño conocer las genuinas culturas
artes. Pero cultura no era. entonces, mestizas: México, Perú, Colombia, Las
a juicio de nadie, un mero ornamen- Antillas.
Exageradas y esquemáticas, las adito; sino un sistema vital de ideas sobre
el hombre, la socieáad y el universo, vinaciones de Ortega no dejan de ser,
en ocasiones, certeras. El argentino
que orientaba y dirigía la existencia.

-piensa Don José- es un hombre a
la defensiva, un hombre que tiene fabricada expresamente para el uso externo UQ_a máscara que sustrae su intimidad. Cuando se charla con entera
sinceridad con un argentino, éste resbala . sobre el · lema y parece decir:
"Aquí lo importante no es eso, sino
que se haga usted bien cargo de que
yo soy nada menos que el redactor
jefe del importante periódico X", o
bien: ¡ Tenga usted cuidado! Está usted ignorando u olvidando qne yo soy
una de las priineras figuras de la juventud dorada que triunfa sobre la elegante sociedad porteña. Tengo fama
de ingenioso y· no estoy dispuesto a
que usted lo desconozca".
Es una lástima que al agudo talento
ele Ortega haya escapado la peculiaridad fisonómica de América, evidenciada en una serie de rasgos insolayables del hombre de Hispano-América:
a) arraigo en lo telúrico; b) disposición innata hacia la belleza y preocupación estética; c) dualidad violenta y dramátita entre lo primitivo
y lo re{inado; d) tendencia hacia el
pragmatismo filosófico; e) gozosa melancolía fatalista; 1) rápida y vibrante capacidad emocional; g) un especial
y exclusivo sentido del humor que, de
punzante, llega a burlarse y reírse de
si mismo. Con todos estos ingredientes se formará nuestra cultura; una
cu~tura más abierta que la europea
-más -liberal, en el sentido primario
de la palabra- y en consecuencia más
capaz de arribar a planos de sínte~is
uni,,ersal con aire más llevadero y alegre. Falta les hace a los europeos el
oxigenarse en paises virgenes y el rebautizarse en la naturaleza. Tenemos
en el fondo un conocimiento menos intelectual y silogístico que el de elJos,
pero más directo y más poético.
ESTILO ORTEGUIANO
Con su acostumbrada elegancia mental, ha dicho Ortega que "la cortesía
del filósofo es la claridad". En sus
primeras lineas del prólogo a sus ''Me.
dilaciones del Quijote", de 1914, se
consideró -no en Yano- como un
profesor de filosofia in partibus infidclium", practicando, por eso, la "estrategcma" de "seducir hacia los problemas filosóücos con medios liricos" .
Y es que Ortega tuvo, desde ·el primer
momento, el tacto y la vocación magistral de acomodarse a su circunstancia, suministrando la porción de filosofía que sus lectores podían recoger
por el momento. Huyendo de los neolqgismos, nuestro filósofo ha cargado
de significación filosófica las expresiones usuales del idioma. Su pensar
tiene un estilo 'perspectivi$ta" o "circunstancial" que procede más por ocurrencias sueltas -apunta Nicol- que
con mé~odo teórico. Baraja un gran
número de ideas y de temas, insistiendo, en cada uno de ellos, como si fuera el decisivo, el principal, el único valedero. A veces adopta un tono profético, Otras huye elegantemente del
problema, prometiendo -y casi nunca cumpliendo- nueYos libros en que
abordará el problema que soslaya. Muchas ocasiones· incluye en libros que
tienen la pretensión de ser de rigurosa filosofía, confesiones que tendrían
mejor cabida en ull anecdotario literario. Con todo, su estilo seduce y solaza, maravilla y embriaga.
·
ES PRECISO TOMAR POSICION ANTE
EL PENSAMIENTO ORTEGUIANO
Después de haber trazado Jan lineas
fundamentales de la filosofía de José
Ortega y Gasset, después de haber 'revivido sus problemas y habernos puesto en comunión viviente con su estilo
mental, sentimos la urgencia de reac~
cionar criticamente ante su obra. No

podemos confinarnos en la miserable
situación de un puro historicismo que
se limitase a la pura historia o a la
pura literatura de la filosofia orteguiana. Es Ortega mismo quien nos invita
a ensayar, por nosotros mismos, su
nueva manera de mirar las cos"as y
probar, por nuestra íntima y leal experiencia, su verdad o su errOr. Y nosotros hemos decidido, desde el principio, aceptar su invitación. Otra cosa nos pareceria indigna.
Permitasenos, pues apuntar las siguientes observaciones críticas:
1) No cabe pensar un ser que esté
absoJutamente desligado de la vida de
cada cual. Si es posible pensarlo es
porque el ligamen existe. Pero de esto no se infiére que los seres o valores se con(undan con mi vida, ni se
circunscriban a su horizonte. 'Fuera
de nuestro conocimiento y aún en posible desacuerdo con él, existe un
mundo de entes y de valores. Reducir
todo a términos de vida humana, es
recaer en idealismo. Testimonio de la
extravasación del ser y los valores,
respecto a nuestra conciencia vital,
nos Jo suministra la misma, en la '~docta ignorancia' ', el olvido, la duda y el
error. De est~s limitaciones se puede
percatar el mismo sujeto que las sufra o un tercero que las advierta.
2) Conforme al perspectivismo, el
"punto de Vista" selecciona pero no
deforma la realidad. Luego todos los
sistemas que han venido sucediéndose
sobre el mundo son igualmente verdaderos ("puntos de vista"). Si todas las
filosofías son meras perspectivas -sin
nada absoluto- entone.es también sera una mera perspectiva la teoría orteguiana del perspectivismo. ¿Por qué
se empeña Ortega -se pregunta Roig
Gironellaen imponernos lo bien
fundado de su mirador? Si ha defendido el relativismo del punto de vista,
¿como justifica el absolutismo en sus
conclusiones? "Dios es también -para Ortega- un punto de vista". Lo
que la razón y la historia han proclamado siempre como "ens fundamentale", como absoluto, es ahora diluido
en el caos agnosticista del "punto de
vista".
1 3) ~efinir la vida ya no como el
punto de arranque, sino como valor
supremo, es el error esencial de todo
\'italismo. La vida de cada cual es un
elemento parcia] y subordinado de la
realidad. Como torrente de ciega energía carece de sentido por ausencia teleológica. Solo al servicio de un valor que la incite y la guíe, cobra la
vida contenido y plenitud.
La vitalidad en si misma -como
existencia vegetativa- no tiene polaridad moral, no es buena ni mala. Por
eso no cabe decir, sin más, que es menester desconsagrar a la cultllra y _con-

sagrar nuevamente a la vida. El valor
de la vida es subalterno, instrumental.
Contra la proclamación de la vida-fin
(de si misma), procla'mamos la vidamedio. Quitar de la vida el Bien, es
vaciarla de su contenido y reducirla
a la inconciencia. La rica variedad
del "Cosmos" queda desarticulada en
una fuerza vital carente de sentido.
Además de las cualidades sensibles y
de las relaciones ideales, hay en la
realidad una no indiferencia, una estimación o menosprecio, una búsqueda anhelante de bienes que conduzcan
al Bien Absoluto. Yo no comprendo
una vida que se limite simplemente
a vivir - como ostión en su conchasin trascender . . Vivir es extravertirse
en ]a plenaria realidad del mundo circundante, para recogerla e inC.orporarJa al microcosmos. La vida es ofrenda, es misión para ·algo meta-vital.
4) · Si a mi vida - siempre contingente- la convierto en la realidad radical que da razón de toda realidad,
solo podré englobar lo experimental,
lo relativo y lo inmanente. ¿Como dar
razón, con este vitalismo inmanentist-a, de lo que está fuera de mi vida, de
lo que la trasciende? La razón vital,
que se atiene a las circunstancias para
vivfr, no Puede ser la forma superior
del saber, sino a lo más una "ancilla
vitae".
Tal vez el destino de Ortega haya
sido el de un gran "culturaJista" siempre atento a la última teoria científica
europea o al libro inquietante recién
salido a la luz •p ublica. Con una prosa
deliciosamente musical, cargada de relumbres poéticos, supo siempre apuntar oportunamente una corrección,
un nuevo punto de vista, una precisión complementaria, una consecuencia inadvertida, una contrastación, o
un primoroso an:i1isis psicológico. En
sus manos, cualquier tema adquiere
un gusto y un color inconfundibles.
Esto 10 reconocemos todos. Y el acento personal de Ortega no está tan solo
en el estilo, como lo ha sabido ver
Iriarte, sino en el contenido. "Es Ortega - ha dicho el Dr. Díaz Blanco en
simil ' feliz- un formidable ojeador
(Yenator) de liebres filosóficas. A cada paso saltan, sorprendidas en sus
escritos, pero el escritor no las sigue,
se contena con levantarlas; entonces
hace una pirueta y pasa a otra cosa,
a buscar otra liebre, a veces con gran
desesperación del lector, que se regocijab~ creyendo iba a cobrar pieza".
Hasta los más intimas colaboradores
de Ortega, -recordemos a Fernando
Vela- después de advertir que su
maestro ha sido el mayor suscítador
de temas, reconocen que también es el
que ha asesinado más. "Los ha sacado, nos los ha mostrado en alto, refulgentes, nos ha encalabrinado, para

escamotearlos en seguida, cuando apenas habíamos podido diistinguir algo
más que su brillo". (Fernando Vela.
"Prólogo-Conversación a "Goethe desde dentro".).
Ortega anticipó una buena porción
de las ideas existencialistas actuales.
Pero sus anticipaciones se quedaron
en fugaces adivinaciones que no germinaron en cuerpo de doctrina, en
atisbos que no se articularon metafisí-camente.
LA MUERTE DE ORTEGA
Mucho se ha hablado del ateísmo orteguiano. Por mi parte -y así lo acabo de afirmar en la prensa-- nunca
pude creer en ese supuesto ateísmo.
Dejé vo1ar mi intuición y tal vez descubri que Ortega era como un pagano
oriental que creía siempre en Dio~,
pero no le gustaba decirlo, por temor
de que no se le comprendiera. S.u exquisita sensibilidad se pasmaba ante
la belleza de este universo, ante la habilidad artística de Ias mil cosas de
esta creación, ante el misterio de las
estrellas, ante la grandeza del cielo y,
sobre todo, anle la dignidad del alma
humana. Dije entonces (1950) - Y hoy
me complazco en recordarlo-: 'No
puedo creer en el ateísmo oculto que
palpita en José Ortega y Gasset, como
lo pretende el padre José Sánchez ViBasefior. Cree Ortega en Dios creador,·
pero no ha logrado alln extravertir su
creencia que tiene un sentido confidencial..." Hace unos días los periódicos lanzaron la noticia -para nosotros
jubilosa- de que Ortega Gasset murió
confortado con los auxilios de la Iglesia Católica. El padre Felix Garcia tuvo la dicha de recibir la confesión de
José Ortega y Gasset y de absolverle
de sus pecados. Mejor manera de morir no cabe para un hombre, máxime
si es hijo ele la Comunidad Católica
de Pueblos Hispanolocuentes.
,
Quisiera que es~a conferencia pusiese de manifiesto mi nueva actitud ante la obra del ilustre , recien desaparecido. Hace más de cinco años me
sentí impulsado a escribir, con todo
el ardor polémico de la juventud, un
libro - prologado por Vasconcelosque titulé: "Miguel de Unamuno y José Ortega y Gasset" - Un Bosquejo Va1orativo- . El tiempo, que todo lo serena, me ha hecho comprender los exces'os de mi ánimo polémico. Sin renunciar a la gran mayoría de las ideasmadrcs, que en aquel entonces orientaron mi crítica, hoy -en caso de hacer una segunda edición- escribiria
con otro tono y con nuevos propósitos. Dicho sea esto con absoluta honradez y con clara _intención de dejar
una constancia pública. Así lo hice en
la prensa y así lo hago hoy en esta disertación. ¡Que conste!
Ortega murió como cirstiano. Y para el cristiano, la muerte es como un
viaje a la eternidad. Con la muerte
acaba la peregrinación del hombre sobre esta hospedería que se llama tierra. Con la muerte concluye el tiempo
para arrepentirse y para merecer. El
alma, al abandonar el cuerpo, se inmoviliza en el estado de gracia o de
culpa en el que le sorprendió la muerte .
Cuando Ortega se sintió acosado por
la muerte y se concentró en el fondo
de su desamparo ontológico y en el
abismo de sus extravíos pasados, sintió emerger - supongámoslo así- un
incontenible afán de plenitud subsistencial. Ortega cristiano se volvió hacia el Consolador de los afligidos y se
echó, confiado, en sus brazos misericordiosos. La esperanza debe haber
brillado en sus ojos. Como Job y como
Don Quijote, bien pudo haber dich9:
''Post tenebras, spero lucem", después
de las tinieblas, espero la luz. A nosotros nos quedan los relumbres incitativos de su obra rubricada, definitivamente, con su cristiana muerte.

Pág. 5

�Misión de la Universidad,
{Fragmento)
Por José ORTEGA Y GASSET

¿Cuál es la misión de la Universidad? A fin de averiguarlo,
fijémonos .en lo que de hecho significa hoy la Universidad, den•
tro y fuera de España. Cualesquiera sean las diferencias de ran•
go entre ellas, todas las Universidades europeas ostentan una fi.
sonomía que en sus caracteres generales es homogénea.
Encontramos, por lo pronto, que la
Unh'ersidad es la institución donde
reciben la enseñanza superior casi todos los que en cada país la reciben.
El "casi" alude a las Escuelas Espe-

ciales, cuya existencia, aparte de la
Universidad, daría ocasión a un problema también aparte. Hecha esta salvedad, podemos borrar el "Casi" y
quedarnos con que en la Universidad

reciben la enseñanza superior todos
los que la reciben. Pero entonces caemos en la cuenta de otra limitación
más importante que la de las Escuelas
Especiales. Todos los que reciben en-

señanza superior no son todos los que
podían y dé'bían recibirla, son sólo

dancia ciencia, Se haría preferentemente en la UniYersidad, como acontece, más o menos, en los ·otros países.
Sirva este punto de ejemplo para que
no sea necesario repetir Jo mismo a
cada paso: el terco retraso de España
en todas las actividades intelectuales,
trae consigo que aparezca aqui en. estarlo germinal o de mera tendencia lo
que en otras partes vive ya con pleno
desarrollo. Para el planteamiento radical del asunto universitario, que
ahora ensayo, esas diferencias de grado en la evolución son indiferentes.
Me basta con el hecho de que todas
las r(,':formas de los últimos años acusan deciilidamente · el propósito de
acrecer en nuestras Universidades el
trabajo de investigación y la labor
eductidora de científicos, de orientar

los hijos de clases acomodadas. La
Universidad significa un privilegio difícilmente justificable y sostenible. Tema: los obreros en la Universidad. la institución entera en este sentido.
Quede intacto. Por dos razones: Pri- No se me estorbe el andar con objemera, si se cree debido, como yo creo, ciones triviales o de mala fe. Es de
llevar al obrero al saber universitario sobra notorio que nuestros profesores
es porque éste se considera valioso y mejores, los que más influyen en el
deseable. El problema de universalizar proceso de las reformas universitarias,
la Universidad supon-e, en con~ecuen- piensan que nuestro Instituto debe
cia, la previa determinación de lo que emparejarse en este punto con lo que
sea ese saber y 1ese enseñanza univer- hasta hoy venían haciendo los extransitarios. Segunda, la tarea de hacer jeros. Con esto me basta.
porosa la Universidad al obrero es en
mínima parte cuestión de la UniversiLa enseñanza superior consiste,
dad y es casi totalme,nte cuestión del pues, en profesionalismo e investigaEstado. Sólo una gran reforma de éste cion. Sin afrontar ahora el tema, anohará efectiva aquélla. Fracaso de to- temos de paso nuestra sorpresa al ver
dos los intentos hasta ahora hechos, juntas y fundidas dos tareas tan discomo "extensión universitaria", etc:
pares. Porque no hay duda: ser abogado, juez, médico, boticario, profesor
Lo importante ahora es dejar bien de latín o de historia en un Instituto
subrayado que en la Universidad re- de Segunda Enseñanza, son cosas muy
ciben la enseñanza superior todos los diferentes de ser jurista, fisiólogo, bioque hoy ]a reciben. Si mañana la re- químico, filólogo, etc. Aquéllos son
ciben mayor número que hoy, tanta nombres de profesiones prácticas, ésmás fuerza tendrán los razonamientos tos son nombres de ejercicios puramente cientifícos. Por otra parte, la
que siguen.
sociedad necesita muchos médicos,
¿En qué consiste esa enseñanza su- farmacéuticos, pedagogos; pero sólo
perior ofrecida en la Universidad a necesita un número reducido de cienla legión inmensa de los jóvenes? En tíficos. Si necesitase verdaderamente
muchos de éstos sería catastrófico,
dos cosas:
porque la vocación para la ciencia es
A) La enseñanza de las profesiones especialísima e infrecuente. Sorprende, pues, que aparezcan fundidas la
intelectuales.
enseñanza profesional, que es para toB) La investigación científica y la dos, y la investigación, que es para
preparación de futuros investigadores. poquísimos. Pero quede la cuestión
quieta hasta dentro de unos minutos.
La Universidad enseña a ser médi- ¿No es la enseñanza superior más que
co, farmacéutico, abogado, juez, nota- profesionalismo e investigación? A
rio, economista, administrador públi- simp]e vista no descubrimos otra cosa.
co, profesor de ciencias y de letras en No obstante, si tomamos la lupa y escrutamos los planes de enseñanza nos
la segunda enseñanza, etc.
encontramos con que casi siempre se
Además, en la Universidad se cul- exiae al estudiante, sobre su aprendib
b .
tiva la ciencia misma, se investiga y zaje profesional y lo que tra aie en
se enseña a ello. En España esta fun- la investigación, la asistencia a un curción creadora de ciencia y promotora so de carácter general-Filosofía, Hisde científicos está alln reducida al mí- toria.
nimum, pero no por defecto de la UniNo hace falta aguzar mucho la puversidad, como tal, no por creer ella
qtie no es su misión, sino por la no- pila para reconocer en esta exigencia
toria falta de ,•ocaciones cientificas y un ultimo y triste residuo de algo más
de dotes para la investigación que es- grande e_ importante. El síntoma de
tigmatiza a nuestra .raza. Quiéro decir que algo es residuo- en biología coque si en España se hiciese en abun- mo en historia- consistente en que no

Pág. 6

se comprende por qué está ahí. Tal
y como aparece no sirve ya de nada,
y es preciso retroceder a otra época
de 1a evolución en que se encuentra
completo y eficiente lo que hoy es sólo un muñón y un resto. La justificación que hoy se da a aquel precepto
universitario es muy vaga: conviene
- se dice- que el estudiante reciba algo de "cultura general" .

bre nace siempre en una época. Es
decir, que es llamado a ejercitar la
vida en una altura determinada de la
evolución de los destinos humanos. El
hombre pertenece consubstancialmente a una generación, y toda generación
se instala no en oua]quier parte, sino
muy precisamente sobre la anterior.
Est~ significa que es forzoso vh•ir a
la altura de los tiempos, y muy especialmente a la a/t¡¡ra -de las ideas del

Cultura general". Lo absurdo del tiempo.
término, su filisteísmo, revela su inCultura es el sistema vital de las
sinceridad. 'Cultura", rl':,ferida al espíritu humano- y no al ganado o a ideas en cada tiempo. Importa un colos cereales- , no puede ser sino ge- mino qae esas ideas o convicciones no
neral. No se es "culto" en fisica o en .. sean, en parte ni en todo, científicas.
matemática. Eso es ser sabio en una Cultura no es ciencia. Es caracterísmateria. Al usar esa expresión de ·tico de nuestra cultura actual que gran
'·Cultura general" se declara la in ten- porción de su contenido proceda de la
ción de que el estudiante re~iba algún ciencia; pero en otras culturas no fué
conocimiento ornamental y vagamente así, ni está dicho que en la nuestra lo
educativo de su carácter o de su inte- sea siempre en la misma medida que
ligencia. Para tan vago propósito, tan- ahora.
to da una disciplina como otra, dentro
Comparada con la medieval, ]a Unide l~s que se consideran menos técnicas y más vagarosas: ¡vaya por ]a filo- versidad conte~poránea ha coniplicaso'ría, o por ]a historia, o por la socio- do enormemente la enseñanza profesional que a,quélla en germen proporlogfa !
cionaba, y ha añadido la investrgación
quitando
casi por completo la ensePero el caso es que si brincamos a
la época en que la Universidad fué ñanza o transmisión de ]a cultura.
creada- Edad Media-, vemos que el
Esto ha sido evidentemente una
rtsiduo actual es la humilde supervivencia de lo que entonces constituía, atrocidad. Funestas consecuencias de
entera y propiamente, ]a enseñanza su- ello que ahora paga Europa. El carácter catastrófico de la situación presenperior.
te europea se debe a que el inglés meLa Universidad medieval no inves- dio, el francés medio,. el alemán metiga; se ocupa muy poco de profesión, dio son incultos, no poseen el sistetodo es . . . ''cultura general"- teología, ma vital de ideas sobre el mundo y
el hombre correspondientes al tiempo.
filosofía, ' 1artes".
Ese personaje medio es el nuevo bárPero eso que hoy llaman "cultura baro, retrasado con respecto a su épogeneral" no lo el'a para la Edad Me- ca, arcaico y primitivo en comparadia; no era ornato de la mente o dis- ción con la terrible actualidad y fecha
ciplina del caráeter; era, por el con- de sus problemas. Este nuevo bárbaro
trario, el sistema de ideas sobre el es principalmente el profesional, más
mundo y la Humanidad que el hombre sabio que nunca, pero más inculto
de entonces poseía. Era, pues, el re- también-el ingeniero, el médico, · el
pertorio de convicciones que había de abogado, el científico.
dirigir efectivamente su existencia.
De esa barbarie inesperada, de ese
La vida es un caos, una selva salva- esencial y trágico anacronismo tienen
je, una confusión. El hombre se pier- la culpa sobre todo las pretenciosas
de en ella. Pero su mente reacciona Universidades del siglo XIX, las de toante esa sensación de naufragio y per- dos los p~íses, ~r si aquélla, en el fredimiento: trabaja por encontrar en la nesí de una revolución, las arrasase,
selva "vías", "caminos" ; es decir: les faltaría la última1 razón para queideas claras y firmes sobre el Uni- jarse. Si se medita bien ]a cuestión,
verso, convicciones positivas sobre lo se acaba por reconocer que su culpa
c¡uc son las cosas y el mundo. El 'con- no queda compensada con el desarrojunto, el sistema de ellas, es 1a cultura 110, en verdad prodigioso, genial, que
en el sentido verdad_ero de la palabra; ellas mismas han dado a la ciencia.
todo lo contrario, pues, que ornamen- No seamos paletos de la ciencia. La
to. Cultura es lo que salva del naufra- ciencia es el mayor portento humano;
gio vital, lo que permite al hombre vi- pero por encima de ella está la vida
Yir sin que su vida sea tragedia sin humana misma que la hace posible.
sentido o radical envileciiniento.
De aquí que un crimen contra las condiciones elementales de ésta no pueda
No podemos vivir humanamente sin ser compensado por aquélla.
idéas. De ellas depende lo que hagamos v vivir no es sino hacer esto o
El mal es tan hondo ya y tan grave
lo
Así el ,,iejisimo libro de la que difíci1mente me entenderán las geJn,d ia: "Nuestros actos siguen a nues- neraciones anteriores a la vuestra, jótros pensamientos como la rueda del venes.
carro sigue a ]a pezuña del buey". En
En el libro de un pensador chino,
tal sentido-que por si mismo no tieque
vivió por el siglo IV antes de Crisne nada de intelectualísta- somos
to,, Chuang Tse, se hace hablar a pernuestras ideas.
sonajes simbólicos, y uno de ellos, a
Gedeón, en este caso sobremanera quien llama el Dios del Mar del Norte,
profundo, haría constar que el hom- dice "¿Cómo podré hablar del mar con
11

]a rana si no ha salido de su charca?
¿Cómo podré hablar del hielo con el
p3.jaro de estío si está retenido en su
estación? ¿Cómo podré hablar con el
sabio acerca de la Vida si es prisionero de su doctrina?"

cre'a r de nuevo en la Universidad la
enseñanza de la cultura o sistema de
las ideas vivas que el tiempo posCe.
Esa es la tarea universitaria radical.
Eso tiene que ser antes y má~ que ninguna otra cosa la Universidad.

La sociedad necesita buenos proíesiona]es -jueces, médicos, ingenieros-, y por eso está ahí la Universidad con ~su enseñanza profesional. Pero necesita antes que e~o y más que
eso asegurar la capacidad en otro género de profesión: la de mandar. En
to.da sociedad manda alguien- grupo o
clase, pocos o muchos. Y por mandar
no entiendo tanto el ejercicio juridico
de una autoridad como la presión e
influjo difusos sobre el cuerpo social.
Hoy mandan en las sociedades europeas las clases burguesas, la mayoría
de cuyos individuos es profesional.
Importa, pues, mucho a aquéllas que
estos profesionales, aparte de su especial profesión, sean capaces de vivir e
influir vitalmente según la altura de
los tiempos. Por eso es ineludible

Si mañana mandan los obreros, la
cu~stión será idéntica: tendrán que
mandar desde la altura de su tiempo;
de otro modo serán suplantados.
Cuando se piensa que los paises
europeos han podido considerar admisible que se conceda un titulo profesional, que se dé de alta a un magistrado, a un médico- sin estar seguro
de &lt;1uc ese hombre tiene, por ejemplo,
una idea clara ele la concepción física
del mundo a que ha 1legado hoy la
ciencia y del carácter y límites ele esta ciencia marav.illosa con que se l1a
llegado a tal idea- , no debcmps extrallarnos de que las cosas marchen
tan mal en Europa. Porque no andemos en puntq tan grave con eufemismos. No se trata, repito, de vagos de-

,

':t

seos de una vaga cultura. La física y tóricos c1ue han traido a la Humanisu modo mental es una de las grandes dad hasta la encrucijada del hoy (toruedas· íntimas del alma humana con- do hoy es una encrucijada). Y lo mistemporitnea. En ella desembocan cua- nio de quién no tenga idea alguna pretro sigl9s de entrenamiento intelectivo, cisa sobre cómo la mente filosófica
y su doctrina está mezclada con todas enfronta al presente su ensayo perpelas demás cosas esenciales del hombre tuo de formarse un plano del Univervigente-con su idea de Dios y de ]a so o de la interpretación que la biolosociedad., de la materia y de lo que gía general da a los hechos fund~menno es materia. Puede uno ignorarla, tales de la vida 1orgánica.
,sin que esta ignorancia implique ignominia ni desdoro ni aún defecto, a saNo se _perturbe la evidencia de esto
ber: cuando se es un humilde pastor suscitando ahora la cuestión de cómo
en los puertos serranos o un labrantín puede un abogado que no tiene preadscrito a ]a gleba o un obrero ma- paración superior en matemática ennual esclavizado por la máquina. Pero tender la idea ele la actual física. Eso
el sellor que dice ser médico o magis- ya lo veremos luego. Ahora hay que
trado o general o filólogo u obisp&lt;&gt;-'-es abrirse con decencia de mente a la
decir, que pertenece a la clase direc- claridad que esa Observación irradia.
tora de la sociedad- , si ignora lo que .Quien no posea la idea física (no la
es hoy el cosmos físico para el hom- · ciencia física misma, sino la idea vibre europeo es un perfecto bárbaro, tal del mundo que ella ha creado), la
por mucho que sepa de sus leyes: o idea histórica y biológica, ese plan fide sus mejunjes, o de sus santos pa- losófico, no es un hombre culto. Como
dres. Y lo mismo diría de quien no .no esté compensado por dotes esponposeyese una iltlagen medianamente táneas excepcionales es sobremanera
ordenada de los grandes cambios his- inverosímil que un hombre :,isí puede

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dti:o.

Pág.·7

�en verdad ser un buen médico o un
buen juez o un buen técnico. Pero es
seguro que todas las demás actuaciones de su vida o cuanto en las profesionales mismas trascienda del estricto oficio, resultarán deplorables. Sus
ideas y actos políticos serán ineptos;
sus amores, empez-ando por el tipo de
mujer que preferirá, serán extemporáneos y ridículos; llevará a su vida familiar un ambiente inactual, maniático
y mísero, que envenenará para siempre a sus hijos, y en la tertulia del
café emanará pensamientos monstruosos y una torrencial chabacanería.
No .hay remedio: para andar con
acierto en la selva de la vida hay que
ser culto, hay que conocer su topografía, sus rutas o "métodos"; es decir,
hay que tener una idea del espacio y
del tiempo en que se vive, una cultura
actual. Ahora bien; esa cultura, ·o se
recibe o se inventa. El que tenga
arrestos para comprometers.e a inventarla él solo, a hacer por sí lo que
han hecho treinta siglos de Humanidad, es el único que tendría derecho
a negar la necesidad de que la Universidad se encargue ante todo de enseñar la cultura. Por desgracia, ese
único ser que podría con fundamento
oponerse a mi tesis sería... un demente.

¿ Hemos contestado con esto a nuestra pregunta sobre cuál sea la misión
de la Universidad?

De ningún modo; no hemo~ hecho
más que reunir . en un montón inorgánico todo lo que ,hoy cr.ee la Universidad que debe ocuparla y algo que, a
nuestro juicio no hace, pero es forzoso
que haga. Con esto hemos preparado
la cuestión; pero nada más.

•

.I

1

·'

Por eso, fuera de España se anuncia con gran vigor un movimiento para el cual . la enseñanza superior es
primordialmente enseñanza de la cultura o transmisión a la nueva generación_ del sistema de ideas sobre el
mundo y el hombre que llegó a madurez en la anterior.
Con esto tenemos que la enseñanza
universitaria nos aparece integrada
por estas tres funciones:
l. ·Transmisión de la cultura.

Supongamos por un momento que
en la Universidad actual no aconteciese cosa alguna merecedora de ser llamada abuso. Todo marcha como debe
marchar según lo que la Universidad
pretende ser. Pues bien: yo digo que
aun entonces la Universidad actual es
un puro y .constitucional abuso, porque es una falsedad.

Por eso decía Leonardo: Chi non
puó quel che vuol, quel che puó voglia
("El que no puede lo que quiere, que
quiera lo que puede").
Este imperativo leonardesco tiene
que ser quien dirija radicalmente toda reforma universitaria. Sólo puede
crear algo una apasionada resolución
de ser lo que estrictamente se es. No
sólo la universitaria, sino toda la vida
nueua tiene que estar hecha, con una
materia. cuyo nombre es autenticidad
(¡ oigan ustedes bien esto, jóvenes, que
si no, están perdidos, ya que empiezan a estarlo!).
Una institución en que se finge dar
· dar es una institución falsa y desmoralizada. Sin embargo, este principio
de la ficción inspira todos los planes
y la estructura ele la actual Universidad.
Por eso yo . creo que es ineludible
volver del revés toda la Universidad
o, lo que es lo mismo, reformarla radicalmente, partiendo del principio
opuesto. En vez de enseñar lo que,
según un utópico deseo, debería enseñarse, hay que enseñar sólo lo que se
puede enseñar, es decir, lo que se puede aprender.
Trataré de desarrollar las implicaciones que van en esa fórmula.
Se trata, en verdad, de un problema ·
más amplio que de la enseñanza superior. Es la cuestión capital de la
enseñanza en todos sus grados.

Jfo parece vana o, cuando más, subalterna la discusión trabada hace
unos años entre el filósofo Scheler y
el ministro Beecker, sobre si esas funciones han de ser servidas par una sola institución o por varias. Es vana
porque a la postre todas ellas se reunirían en el estudiante, todas ellas vendrían a gravitar sobre su juventud.

La cuestión es otra. Esta:
No hay, pues, más remedio que agregar a las faenas que hoy ya pretende
la Universidad cumplir esta otra inexcusable e ingente.

institución es ficticio, brota d!:! él una
omnímoda desmoralización. A la postre se produce el envilecimiento, porque no es posible acomodarse a la falsificación de sí mismos sin haber perdido el respeto a sí propio.

y exigir lo que no se puede exigir ni

Ha sido menester esperar hasta los
comienzos del siglo XX para_ que se
presenciase un espectáculo increíble:
el de la peculiarísima brutalidad y la
agresiva estupidez con que se comporta un hombre cuando sabe mucho de
una cosa e ignora de raíz todas las
demás. El profcsi'onalismo y el especialismo, al no ser debidamente compensados, han roto en pedazos al hombre europeo, que por lo mismo está
ausente de todos los puntos donde pretende y necesita estar. En el ingeniero está la ingeniería, que es sólo un
trozo y una dimensión del hombre
europeo; pero éste, que es un integrum,
no se halla en su fragmento "ingeniero". Y así en todos los demás casos.
Cuando, creyendo usar tan sólo una
manera de decir barroca y exagerada,
se asegura que "Europa está hecha pedazos", se está diciendo mayor verdad que se presume. En efecto: el desmoroJ1amiento de nuestra Europa, visible hoy, es el resultado de la invisible fragmentación que progresivamente ha padecido el hombre europeo. ·
La gran tarea inmediata tiene algo
de rompecabezas, sea dicho sin alusión
contundente. Hay que reconstruir con
los pedazos dispefsos-disiecta membra- la unidad vital del hombre europeo. Es preciso lograr que cada individuo o-evitando utopjsmos- muchos individuos lleguen a ser, cada
uno por sí, entero ese l10mbre. ¿Quién
puede hacer esto sino la Universidad?

probable que no hubiese instituciones
ni pedagógicas ni de Poder público.
Es, pues, forzoso referir toda institución al hombre de dotes medias; para
él está hecha y él tiene que ser su unidad de medida.

Aun reducida la enseñanza, como
hasta aquí, el profesionalismo y la 'investigación, forma una masa fabulosa
de estudios. Es imposible que el buen
estudiante medio consiga ni remotamente aprender de .verdad lo que la
Universidad pretende enseñarle. Ahora
bien: las instituciones existen -son
necesarias y tienen sentido- porque
el hombre medio existe. Si sólo hubiese criaturas de excepción, es muy

¿Cuál fué el gran paso dado en la
historia entera de la Pedagogía? Sin
duda aquel viraje genial inspirado por
Rousseau, Pestalozzi, Frobel y el idealismo alemán, que consistió en radicalizar. algo perogrullesco. Eri la enseñanza -Y más en general en la educación- hay tres términos: lo que habría que enseñar- o el saber-, el que
enseña o maestro y el que aprende o
discípulo. Pues bien: con inconcebible obcecación, la enseñanza partía
del saber y del maestro. El discípulo,
De tal modo es imposible que el es- el aprendiz, no era principio de la Petudiante medio aprenda en efecto y de dagogía. La innovación de Rousseau
verdad lo que se pretende enseñarle, y sus sucesores fué simplemente trasque se ha hecho constitutivo de la vi- ladar el fundamento de la ciencia peda universitaria aceptar ese fracaso. dagógica del saber y del maestro al
Es decir, la norma efectiva consiste discípulo y reconocer que son éste y
hoy en dar por anticipado como irreal sus condiciones peculiares lo único
lo que la Universidad pretende ser. Se que puede guiarnos para construir un
acepta, pues, la falsedad de la propia organismo con la enseñanza. La activivida institucional. Se hace ~e su mis- dad científica, el saber, tiene su orgama falsificación la esencia de la ins- nización propia, distinta de esta otra
titución. Esta es la raiz de todos los actividad en que se pretende enseñar
males - como lo es siempre en la vi- el saber. El principio de la Pedagogía
da, sea individual o sea colectiva. El es muy diferente del principio de la
pecado original radica en eso: no ser cultura y de la ciencia.
auténticamente lo que es. Podemos
pretender ser cuanto queremos; pero
Pero hay que dar un paso más. En
no es licito fingir que somos lo que vez de perderse desde luego en estuno somos, consentir en estafarnos a diar minuciosamente la condición del
nosotros mismos,. habituarnos a la discípulo como niño, jóven, etc., es
mentira substancial. Cuando el régi- preciso circunscribir, por lo pronto,
men normal de un hombre o de una el tema y considerar al niño, al joven,
desde un punto de vista más modesto,
pero más preciso, a saber: como discípulo, como aprendiz. Entonces se
cae en la cuenta de que a su vez no
es el niño como niño, ni el joven porque joven, lo que nos obliga a ejercitar un¡¡. actividad especial que llamamos "enseñanza", sino algo sobremanera formal y símple.

II. Enseñanza de las profesiones.
III. Iiivcstigación científica y educación de nuevos hombres de
ciencia.

Pág. 8

Verán ustedes ....

1930.

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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>VII No. 12 Dic. de 1955

D. A. S. U.

BOLETIN MENSUAL
DE LA UNIVERSIDAD
DE NUEVO LEON

••

H·□ -L IJ ERLI N Y LA
ESENCIA IJE LA POESIA+
I

Martín Heidegger.

Traducción de Juan David García Bacca
NOTA
1 ) El trabajo Holderlin y la Esencia de la Poesía ( Holderlin
und dos Wesen der Dichtung) fué leído por ves primera en
Ramo, 2 de Abril de 1936, por su autor; publicado en lo Revisto "Dos innere Reich" el mismo año 1936. En edición apar-

te apareció en 1937. En 1944 Heidegger reunió este trabajo
con otro: "Andenken on den Dichter'', bojo el título general
"Erlouterungen xur Holderlins Dichtung".
Según esto último edición he revisado lo traducción publicado en 1944 en México, y agotado hoce años.
2) Las citos de Holderlin están tomados por Heidegger
de lo edición de los obras del poeta comenxodo por Norbert
van Hellingroth.
El traductor: J. D. G. B.

Desde que somos Palabra-en-diálogo
Y podemos los unos oírnos a los
· otros". (IV, 343).

4. "Ponen los Poetas el fundamento de
lo permanente" (IV, 63).

Holderlin.
1. Hacer poesía: "Esta tarea, de entre

todas la más inocente". (III, 377).

2. "Para este fin se dió al Hombre el
más peligroso de los bienes: la Palabra; así dará testimonio de lo que
él es". (IV, 246).

3. "Ha experimentado el hombre muchas cosas;
A muchos celestiales ha dado ya _su
nombre;

* (Tomado de Revista Nacional de
Cultura, No. 109, Marzo-Abril de
1955. Caracas, Venezuela).

mos en entender lo que ha de con~
densarse en un concepto general, que
haya de valer por igual para toda poesía. Empero tal concepto general, válido por igual para todo lo especial,
es lo indiferente, aquella esencia que
nunca puede llegar a ser esencial.
Nosotros buscamos, por el contrario, lo esencial de aquella esencia que
nos fuere a la decisión de tomar en
serio la Poesía, y de afincarnos en sus
dominios. No se ha elegido a Holderlin porque en su obra se realice, como en una entre tantas, la esencia general de Poesía, sino única y exclusivamente porque la poesía de Holderlin mantiene constante la determinación poética de poetizar s.obre la
esencia de la Poesía. Holderlin es,
pues, para nosotros y en excepcional
sentido, el poeta de la Poesía. Y esto
es lo decisivo.
Mas hacer poesía sobre el poeta, ¿ no
será indicio de manía narcisista y confesión a la vez de falta de plenitud?
Poetizar sobre el Poeta, ¿no será irreflexiva exageración, decadencia, final?
Lo siguiente dará la respuesta. Empero el camino por el que llegaremos a
la respuesta, más que camino es atajo
y escapatoria. Que no podemos aquí,
como fuera sin duda debido, exponer
por sus pasos contados y medidos cada
una de las obras poéticas de Holderlin.
En su lugar meditaremos tan sólo sobre cinco sentencias-guia del poeta
acerca de la Poesía. El orden determinado en que se han dispuesto,
y su conexión interna, pondrán ante
nuestros ojos la esencia esencial de
la Poesía.

5. "Lleno está de méritos el Hombre;
mas no por ellos sino por la Poesía hace de esta tierra su morada".
(IV, 25).
¿Por qué, al proponernos mostrar la
esencia de la Poesía, hemos elegido la
obra de Holderlin? ¿Por qué no a Homero o a Sófocles, por qué no a Virgilio o Dante, por qué no a Shakespeare o a Gothe? Que en las obras de estos· poetas se realizan, en su realidad
de verdad, la esencia de la Poesía, y
aun con mayor riqueza que en la de
Holderlin, tan prematura, tan bruscamente interrumpida.
Pudiera ser. Sin embargo, entre todos ellos, Holderlin es el elegido. ¿Será, con todo, posible sacar de la obra
de un solo poeta la esencia universal
de la Poesía, dado que lo universal,
I
- lo omnivaledero-, no podemos alcanzarlo sino mediante consideracioEn una carta a su madre, de Enero
nes comparativas que requieren a su de 1779, llama Holderlin al hacer poevez tener delante el mayor número po- sía: "esta tarea, de entre todas la más
sible, y el más variado, de obras y gé- inocente" (III, 377).
neros poéticos? Desde este punto de
¿ Cómo y hasta qué punto es la más
vista la obra de Holderlin no pasa de inocente de las tareas? El hacer poeser una entre muchas otras, y en ma- sía comienza por aparecer con la disnera alguna puede servir ella sola de creta figura de juego. .Inventa sin tranorma para una determinación de la bas su mundo de imágenes, y en ese
esencia de la Poesía. Así que nuestro reino de lo imaginado e imaginario se
plan va descaminado desde sus co- queda absorta. Este juego, por ser tal,
mienzos. Y por cierto que así continua- evade la seriedad de las decisiones que
rá si por esencia de la Poesía persistí- de una u otra manera nos hacen cul-

Martín Heidegger.

pables. Hacer poesía es, pues, algo enteramente inofensivo. Y a la vez ineficaz, porque todo se va en decir y hablar; cosas que nada tienen de acción
que aprese sin intermediarios lo real
y lo transforme. Es la poesía algo así
como ensueño, mas no realidad; un
juego de palabras, sin la seriedad de
la acción.
'
Hacer poesía es algo inofensivo e
ineficaz.
¿Hay algo menos peligroso que la
simple palabra? Pero con tomar la
poesía por la "más inocente de las ta•
reas" poco hemos conseguido para
comprender su esencia. Y no obstan•
te, todo ello nos señala dónde hay que
buscarla. La poesía crea sus obras en
el dominio de la Palabra y con "material" de palabras. Y ¿qué es lo que
acerca de la Palabra dice Holderlin?
Oigamos su segunda sentencia.

11
En un esbozo fragmentario, aproximadamente c~l mismo tiempo, 1800,
que el pasaje citado de la carta dice
el poeta:
"En chozas mora el hombre, en vergonzantes vestidos se oculta, que cuanto el hombre es más hombre interior
tanto más solícito anda de guardar el
espíritu, cual la sacerdotisa la llama
divina. Y en esto consiste su inteligencia. Y por esto tiene albedrío y se
le ha dado a él, el semejante a los dioses, poder superior para ordenar y ejecutar, y por eso también se le dió al
Hombre el más peligroso de los bienes, la Palabra, para que creando y
destruyendo, haciendo perecer y de•
volviendo las cosas a la sempiterna viviente, a la Madre y Maestra, dé testimonio de lo que él es: de que de Ella
ha aprendido lo que Ella posee de más
divino : El Amor que al Todo conserva". (IV, 246).

�La Palabra, el éampo de "la. más inocente de las faenas" es "el más peligroso de los bienes"? ¿Cómo compaginar las dos cosas?. Pospongamos esta cuestión por un momento y propongámonos estas otras tres: 1. ¿De quién
es este bien de la Palabra? 2. ¿ Cómo
y hasta qué punto es el más peligroso
de los bienes? 3. En qué sentido es un
bien? Consideremos, ante todo, en qué
lugar se halla esta sentencia acerca
de la Palabra: en ei proyecto para una
poesía que habrá de decir quién es el
hombre, en contraposición con los demás seres de la naturaleza; y entre
ellos se nombra la rosa, los cisnes, el
ciervo en el bosque (IV, 300 y 385).
Y, una vez separados y contrapuestos
planta y animal, comienza el fragmento citado por semejante manera:
"En ·chozas mora el hombre .... "
Pues, "¿"quién es· el hombre? Un ser
que ha de dar testimonio de Jo que es.
Testimoniar significa, por una parte,
declarar; y por otra, mantenerse en
las declaraciones. El Hombre es el
que es, precisamente al dar y por dar
testimonio de su propia realidad de
verdad (Dasein). Y este testimonio no
resulta apéndice o glosa marginal del
ser del hombre, sino que constituye su
íntegra y propia realidad de Hombre.
Pero ¿qué es Jo que debe testimoniar
el hombre? Su pertenencia a la Tierra. Y consiste tal pertenencia en que
el Hombre es el heredero de todas las
cosas, y el aprendiz de todas. Mas las
cosas se mantienen en Combate; y lo
que en el combate las mantiene separadas, y a la vez, y a la una, unidas,
llama Holderlin 'internación". Y el
testimonio de que se pertenece a esta
internación se da y acaece por crear
un internado o mun(Jo, sea por hacerlo
surgir, bien por destruirlo o hundirlo
en ocaso. Tanto el testimonio que de
sí da el hombre, como la autenticidad
de su plenaria realización, acontecimientos históricos son que de la libertad de la decisión provienen. La decisión se apodera de la necesidad, y la
trueca en ligadura hacia una exigencia
suprema. El textificar el hombre su
pertenencia al ente en conjunto constituye el advenimiento mismo de la
histOria. Y para que la Historia resulte posible, se Je ha dado al hombre
la Palabra. Y así es la Palabra un
bien del Hombre.
Empero ¿ en qué sentido y hasta qué
punto es la paiábra "el más peligroso
de los bienes"? -La Palabra es el peligro de los ·peligros porque, ella precisamente, comienza por crear la posibilidad misma de peligro, Peligro es
amenaza que al Ser hacen los entes.
Ahora bien: en virtud de la Palabra
comienza el hombre por quedar expuesto y puesto en campo abierto: al
ente que Jo asedie en su realidad de
:verdad (Dasein), al no ente que Jo engañe y desilusione. Y es la Palabra la
que comienza por crear ese campo
abierto a amenazas coptra el ser, y a
yerros contra el ser, haciendo así posible la pérdida del Ser, esto es : el
Peligro. Empero la Palabra no es tan
sólo el peligro de los pelibros, sino
que aun alberga en sí misma y contra
si misma y por necesidad un creciente y perdurable peligro, La faena pro.pia de la Palabra, por ser tal, consiste
en há'éer patente, de obra, al ente en
cuanto tal, y guardarlo en su verdad.
En la Palabra puede ser dicho Jo más
puro y Jo más oculto, al igual que Jo
confuso y Jo vulgar. Más aún: para:
que. un dicho esencial llegue a ser
comprendido y pase a ser propiedad
común es menester que se haga común.
Según esto se dice en otro fragmento
de Holderlin :
"Os pusísteís a palabras con la dívínidad, mas habéis olvidado precisamente que las primicias no pertenecen
a los mortales, que son peculio de los
dioses . Tiene que haberse hecho más
común el fruto, haber llegado a ser co-

sa de todos los días, para que pueda
ser pertenenencia de los mortales"
(IV, 238).
Lo puro y lo común lleg~n a ser,
por igual, dicl¡os. Lo dicho en cuanto
no ofrece jamás garantia alguna de resultar o dicho esencial o añagaza. Por
el contrario: un dicho esencial ofrece
frecuentemente en su simplicidad las
apariencias de inesencial. Y otras ve-

de haya Palabra habrá Mundo, esto
es: un ámbito, con radio variable, de
decisiones y realizaciones, de actos y
responsabilidad, y aun d&lt;&gt; arbitrariedades, alborotos, caídas y extravíos.
Solamente donde haya mundo, habrá
historia. La palabra es un bien, en el
sentido de primogénito de los bienes:
lo cual significa que la Palabra responde por, que asegura que el hombre

Hagamos, ante ' todo, resalt~r en e·s•
tos versos lo que nos encamiñe hacia
el punto de que veníamos hablando:
"Desde que sOmos di*logo ... " Nosotros
los hombres somos palabra- en-diálogo. El Ser del hombre se funda en
la Palabra; mas la Palabra viene al
ser como diálogo. Y este su modo de
venir al ser no es uno de tantos; sólo
en cuanto diálogo la Palabra es esencial al hombr.e. Por Jo demás, lo que
solemos entender por Palabra, a saber: un conjunto fijo de vocablos y
de reglas para unirlos, es tan sólo el
primer plano de la palabra. ¿Qué
significa entonces diálogo? - Eviden-dentemente hablar unos con otros
acerca de algo. La palabra hace en
tal caso de medio para encontrarnos.
Empero Holderlin dice: "Desde que
somos diálogo, y podemos los unos
oir de los otros". El poder oir no es,
primariamente, una secuela de hablar
entre si unos con otros, sino más bien
lo contrario: esto hace de presupuesto Para aquello. Sólo que, a su vez, el
poder oir está en si mismo erigido sobre la posibilidad de la Palabra, y
necesita de ella. Poder hablar y poder
oir son, ambos, equioriginarios.
Somos diálÜgo, y esto quiere decir:
podemos los unos oir de los otros. Somos diálogo, y esto viene a sigificar
además: somos siempre un diálogo. La
unidad del diálogo consiste, por otra
parte, en que en la Palabra esencial
se hace patente y Jo Uno y Jo Mismo
en que nos unificamos, sobre lo que
fundamos la unanimidad, lo que nos
hace propiamente uno mismo. El diálogo y su unidad soporta nuestra realidad de verdad (Dasein).
Empero Holderlin no dice simplemente que somos diálogo, sino "desde
que somos diálogo .... " No porque se
dé en el hombre la facultad de hablar
ni aun porque se la ejercite, sobrevendrá sin más ese acontecimiento histórico e~encial, que pasa a la Palabra:
hacerse diálogo. ¿Desde cuándo somos
diálogo? Si ha de haber diálogo, es
preciso .que la palabra esencial mantenga continuada referencia a lo uno
y a. lo mismo. Sin esta referencia resulta imposible hasta una contienda
verbal. Empero lo uno y lo mismo
sólo puede hacerse patente a la luz
de algo permanente y consistente. Consistencia y permanencia, por su parte,
únicamente aparecen cuando despuntan constancia y presencia, lo cual no
acontece sino en ese golpe de vista en
que el tiempo se extiende, abre y se
&lt;!a tiempo. Desde. el punto en que el
hombre se pone en presencia de algo
permanente, puede ya comenzar a expueda tener historia y ser histórico. ponerse a lo tornadizo, a lo venidero,
No es la Palabra uno de esos instru- a lo pasajero, que tan sólo es mudamentos que están siempre al alcance ble lo constante. Y resde ese mismo
de la mano; la Palabra es todo un y primer punto en que el "Tiempo
acontecimiento histórico: el qlle dis- desgarrador" se desgarró asimismo en
pone de la suprema posibilidad de que presente, pretérito y porvenir, se da
en firme la posibilidad de unificarse
el hombre sea el que es.
Y es preciso que hayamos apresa- sobre lo permanente. Somos un diá..
do esta esencia de la Palabra, para Jogo desde el tiémpo en que "El tiemaprehender el campo de acción de la po es.". Desde que surgió el Tiempo,
poesía, y con ello a la poesia misma y se lo detuvo, somos nosotros, desde
en su realidad de verdad. ¿ Cómo vie- ese momento, históricos. Y ambas co..
ne al ser la Palabra? Para dar con la sas: ser un diálogo y ser históricos,
respuesta a esta pregunta meditemos son igualmente alltiguas, pertenecías
. la una de la otra, ·una y la misma.
una tercera sentencia de HOlderlin.
Desde que somos diálogo, larga es
la experiencia del hombre, y ha dado
III
nombre a muchos de ·1os dioses. DesLa hallamos dentro de un esbozo, de que a la Palabra Je aconteció ese
grandioso y complicado, para un poe- fasto de ser diálogq vienen a vocablos
ma no concluido, que comienza: "Re- los dioses y aparece Mundo. Es cuesconciliador, en quien nadie creyó ...... " tión una vez más de advertir, con to(IV, 162 y 339 sg.) :
do, que la presencia de los dioses y
" Muchas cosas ha experimentado la aparición de Mundo no comienzan
el Hombre , por ser una secuela de ese acontecimiento histórico que es la Palabra, sia muchos celestíales ha dado ya
nombre, no que son con ella contemporáneos.

'

\

ces Jo que por acicalado da la impresión de esencial no pasa de ser ripio
y repetición de cosas redichas. Y así
tiene la Palabra que ponerse una de
esas apariencias que ella de si misma
crea, poniendo con ello en peligro lo
que le es más propio: el genuino- decir.
¿En qué sentido, pues, cosa tan superlativamente peligrosa puede ser un
"bien" para el Hombre? -La Palabra
es posesión suya. Dispone de ella para
departir y compartir experiencias,
decisiones y sentimientos. La palabra
sirve para entenderse. Y por ser instrumento eficaz para ello, la Palabra
es un "biell". Sólo que la esencia de
la Palabra no agota su virtud en eso
de ser medio para entenderse. Al definirla asi, no damos con su esencia,
indicamos nada más una secuela d~
su esencia. La Palabra no és tan sólo un instrumento que, entre muchos
otros y cual uno de ellos, posea el
Hombre; la Palabra proporciona al
Hombre la primera y capital garantía
de poder mantenerse firme ante el público de los entes. Unicamente don-

desde que somos palabra en
diálogo
y podemos los unos oir a los
otros". (V, 343).

Y lo son tánto que palabra-en-diálogo, que somos nosotros mismos, consiste justamente en dar nombre a los
dioses y en que el mundo se haga vocablo: palabra de nuestra boca.
Ahora bien: Los diofes pueden ha- cerse solamente vocablos o palabras
de nuestra boca si ellos mismos de
por si, nos dirigen la palabra y por
ella nos interpelan. Y el vocablo que
da nombre a los dioses es siempre respuesta a tales interpelaciones. Esta
respuesta proviene, en cada c~so, de
haber hecho de destino responsabilidad. Cuando los dioses ponen a nuestra realidad de verdad (Dasein) en
trance de palabra entramos de golpe
en ese imperio donde se decide si nos
daremos, dando nuestra palabra, a los
dioses, o si nos negaremos y renegaremos de ellos.
Y ahora podemos medir en todo su
alcance lo que significa: "desde que
somos diálogo ..... ". Desde que los dioses nos ponen en trance de hablar,
desde este tiempo hay tiempo para
hablar, y desae ese punto el fondo
mismo de nuestra realidad de verdad
es diálogo. Con todo Jo cual la afirmación de que la Palabra es fasto fundamental de nuestra realidad de verdad queda plenamente explicada y
fundamentada. Pero inmediatamente
surge la cuestión: ¿ cómo se inicia ese
diálogo que somos nosotros? ¿ Quién
hace eso de dar nombre a los dioses?
¿ Quién apresará en el tiempo viandante algo permanente, y Jo hará detenerse en un vocablo, en una palabra
de nuestro boca? Holderlin nos lo dice
con la segura sencillez de los poetas.
Oigamos lma cuarta sentencia:

sas no pueden calcularse ni deducirse
de Jo que simplemente esté ahí, a la
mano, Ser y Esencia habrán de ser libremente creados, puestos y regalados.
A esa acción de libérrimo regalo se
llama fundación .
Mientras se esté dando a los dioses
sus primigenios npmbres, y la esencia
de las cosas se esté haciendo palabra
de nuestra boca, - para que de este
modo comiencen las cosas a dar resplandor de sí-, hácese la realidad de
verdad del hombre, por tal fasto, con
recia urdimbre de relaciones, y establécese sobre fundamento. La palabra
de poeta es fundación, no tan sólo en
el sentido de donadón libérrima, sino
a la vez en el de firme fundamentación de nuestra realidad de verdad
sobre su fundamento.
Si llegaramos a comprender esta
esencia de la Poesia, --que es la Poesía fundación del Ser por la palabra
de nuestra boca-, podriamos presentir algo de la verdad de aquella otra
palabra que de la boca de Holderlin
salió después, mucho déspués, de arre:
balado por la locura, y acogido por
ella en las sombras de la noche mental.

El Poeta está expuesto a los rayos
Por fin que nuestra realidad de verdad sea, en su fondo, poética, no pue- de Dios. De esto nos habla aquel poede significar que sea propia y exclu- ma que es preciso reconocer como la
sivamente juego inofensivo. Mas ¿no más pura poesía de la esehcia de la
ha llamado Holderlin, ya en la prime- Poesía, y cuyo comienzo es:
ra sentencia, ·a lo poesia "esta tarea, ·
entre todas la más inocente?" ¿Cómo
"Como en días de fiesta, para ver
armonizarlo con la explicación que de
el campo
la esencia de la poesia acabamos de
sale el labrador bien temprano ..."
dar? Con esto volvemos a aquella
(V, 151 sg.).
cuestión que, por unos momentos, dejamos de lado. Y al contestarla ahora,
Y en la última estrofa se dice:
intentaremos a la vez presentar ante
los ojos del alma, y por modo de resu"Derecho es nuestro, de los poetas,
men, la esencia de la poesía Y del
de vosotros los poetas,
poeta.
Bajo las tormentas de Dios afinPrimer resultado fué: Que el campo
carnos, desnuda la cabeza;
de acción de la poesía es la Palabra.
para asi con nuestras manos , con
Por tanto la esencia de la Poesía ha
nuestras propias manos
1
de comprenderse mediante la esencia
robar al Padre su.s rayos ;
de la Palabra. En segundo Jugar: Quero.bárnoslo a El mismo;
dó en claro que Poesía es dar nomy envuelto en cantos,
bres, fundadores del Ser y de la esenentregarlo al Pueblo cual celeste
cia de las cosas, y no un decir cualregal&lt;/'.
quíera, sino precisamente aquel que
por primigenia ma-nera saque ~ luz
Y un año después, cuando HO,lderlin,
pública todo aquello de lo que destocado ya de la locura, vuelve a la capués, en el lenguaje diario, hablaremos
sa materna, escribe al mismo amigo,
nosotros con redichas y manoseadas
recordando su estancia en Francia:
palabras. De aquí que la Poesía no
"El poderoso entre los elementos, el
tome jamás la Palabra cual si fueraV
Fuego del Cielo, la tranquilidad de los
material que está ·ahí para que se lo
hombres, su vida enmedio de la NatuHállase esta quinta sentencia-guía en trabaje; es, por el contrario, la Poesía raleza, su limitación y fácil contenta· aquel grandioso y descomunal poema misffia la que, por si misma, hace ha- miento, me han sorprendido siempre;
cedera la palabra.
que comienza";
y, como se dice de los héroes, puedo
Poesía es palabra primogénita ,de un
yo decir muy bien que soy un herido
Pueblo. Invirtiendo, pues, la conseEn suaue azul florece
de Apolo" (V, 327). El exceso de clasobre metálico techo la torre de la cuencia la esencia de la Palabr~ ha
ridad
arrojó al poeta en las tinieblas.
Iglesia" (VI, 4). de ser comprendida mediante la,.esen¿Harán, pues, falta más testimonios
cia de la Poesía.
El fundamento de" nuestra realidad aún de la extremada peligrosidad de
Y aquí es donde dice Holderlin:
de verdad es el diálogo, por ser éste su "faena"? Este final, tan suyo, Y
tan propio de poeta, Jo dice todo. Pre"Lleno está de méritos el Hombre; el acontecimiento histórico por el que
sagios
de esto resuenan en aquella esma~ no por ellos, por la Poesía, viene al ser la Palabra. Mas la palatrofa
del
Empédocles de Holderlin:
IV
ha hecho de esta Tierra su mora- bra primogénita es la Poesía, por ser
"
...
ha
de
saber
partir a tiempo quien
fundación del Ser. Ahora bien: la Pada" (V. 32 sg).
haya
sido
boca
del
Espíritu" (III, 154).
Esta sentencia hace de final del poelabra es "el más peligroso de los bieY
no
obstante,
la
poesía
es "de entre
ma: "En memoria"; y dice asi: "Los
Las obras del HQmbre, las empresas nes''. Luego la Poesía eS la más pelitodas
la
máS
inocente
tarea".
Asi lo
poetas echan los fundamentos de lo
del hombre, conquistas son y méritos grosa de las obras, y a la vez l"la más escribe Holderlin en su carta, no sólo
permanente" (IV. 63). Con esta sende sus esfuerzos. "Y ·con todo", dice inocente de las faenas". Que, en efectencia se hará luz en la cuestión so- Holderlin en duro contraste, todo ello to, sólo si conseguimos pensar en uno para no herir a su madre, sino porque
bre la esencia de la Poesia. Poesía es no atañe a la esencia de ese su morar estas dos determinaciones llegaremos sabia que este inofensivo aspecto exfundación por vocablos y sobre voca- en la Tierra; todo ello no llega al fun- a apresar en concepto la íntegra esen- terior pertenece en propiedad a la
blos. Y ¿qué es lo fundado? -Lo per- damento de nuestra realidad de ver- cia de la Poesía. Pero ¿ es en realidad esencia de la poesia, como el valle al
manente. Pero ¿es que lo permanente dad. Que la realidad de verdad del de verdad la Poesía la más peligrosa monte. Por·que ¿ cómo habria manera
puede. ser fundado? ¿Qué no es Jo per- hombre es, en su fondo, poética. Por de las obras? En la carta dirigida a de poner por obra esta de entre todas
mánente lo desde siempre presente? poesía estamos ahora, con todo, en- un amigo suyo, inmediatamente antes la más peligrosa, y cómo preservarla,
-No. Lo permanente es, justamente, tendiendo ese nombrar: fundador de de su partida última para Francia, es- si el poeta no estuviese "expulsado"
lo que tiene que ser detenido contra Dioses y funda(jor también de la esen- cribe HOlderlin: "Oh amigo, más ra- (Empédocles, III, 191) de Jo común de
la arrebatada corriente, y hay que li- cia de las cosas. · "Morar poética~en- diante que nunca veo el Mundo ante cada día, y defendido contra lo común
berar de la confusión Jo simple, y hay te" significa, por oti-a parte, plantarse mi, y más grave · que nunca también. por lo aparentemente inofensivo de su
qiie enfrentar a Jo desmedido la me- en presencia de los dioses Y hacer de Pero me gusta como va; y me gusta, faena?.
La poesía es, por su aspecto, un juedida. Hay que sacar a pública paten- pararrayos a la esencial inminencia como cuando en verano:
.
go.
Y con todo no lo es. Reúne, cier•
cia precisamente aQ1.J.ello que sostiene de· las cosas. "PoCtica" es, en su fon"el viejo y sagrado Padre, con soy rige al ente en conjunto. Hay que do, nuestra realidad de verdad; Jo cual segada mano, agita y lanza desde las tamente, a los hombres, como el juego;
poner al descubierto el Ser, para que viene a decir: que esté fundada y fun- enrojecidas nubes rayos de bendición. mas los reúne de manera que precisa·
en él aparezcan los entes. Pues bien: damentada, no es mérito suyo; es un Porque entre todas las cosas que yo mente en él cada uno se olvide de sí
precisamente lo permanente es Jo hui- don.
alcanzo a ver en Dios, es esta señal la mismo. En la Poesia, por el contrario,
se recoge el Hombre al fundamento y
dizo.
No es la Poesía simple y adventi- para mi predilecta. · En otros tiempos
fondo de su realidad de verdad, y en
cio adorno de la realidad de verdad suspiré por una nueva verdad, por una
" Tan precipitadamente pasajero (Dasein), ni transitoria exaltación es- visión mejor de Jo que sobre nosotros él llega a aquietarse. Y no llega por
es todo lo celestial; sólo que no piritual, entusiasmo o entretenimiento. y en torno nuestro está. Ahora braceo cierto a ese aparente quietismo de la
pasa • en vano". (IV, 163 sg) . Y far Poesía es el fundamento y soporte para que no me pase al final Jo que inactividad y vaciedad mental, sino a
hacer ·que lo celestial permanezca de la historia, no µna simple manifes- al viejo Tántalo: que recibió de los aquella quietud sin limites en que la
"cosa es confiada a los que en tación cultural, menos aún "expre- Dioses más de lo que podía digerir". vivacidad es el estado de todas las relaciones y fuerzas. (Véase la carta a su
poesía trabajan, confiada a sus sión" del "alina· de una cultura".
(V, 321).
hermano, del 1-I-1799; III, 368 sg.).
cuidados, confiada a sus serviLa poesía es despertador de las apacios" (IV. 145).
riencias de irrealidad y de ensueño,
frente a esa realidad apres able y ruiEl poeta da nombre a los dioses, y
dosa en la que creemos estar cual en
lo da a todas las cosas, . y los nombra
casa propia. Y es, con todo, al revés:
en Jo que ellos son. Este nombrar no
que Jo que el poeta dice, y Jo que soconsiste en proveer a. algo, ya de anbre su palabra toma por ser, eso es lo
temano conocido, ni más ni menos que
real. Así lo reconoce Pantea, con su
con un nombre, sino en que, al decir
clarividencia de amiga (Empédocles,
el poeta en palabras el vocablo esen- .
III, 78) ;
cial, mediante tal nombramiento se
nombra, por vez primera, al ente para
" ... ser cada uno uno mismo:
Jo que es, y de este modo se lo recoeso es la vida; que nosotros, los
noce como ente.
otros,
Poesía es, pues , fundación del ser
somos
ensueños
de
Mismo".
por la palabra de la b.oca. Jamás se
saca, según esto, de lo pasajero lo perPor su ápariencia exterior parece,
manente, ni se puede e:Xh:aer sin más
pues, oscilar la esencia de la Poesía.
de Jo complicado Jo simple, ni de los
Está, con todo, bien firme; puesto que,
desmesurados la medida. Que jamás
en "realidad y de suyo, es la poesia,
se halla fondo en lo profundo. Que
por su esencia misma, fundación, esnunca jamás será el Ser un ente. Mas
to
es: fundamentación en firme. Cier·porque el Ser y la esrncia de las co-

Pág. 3

Pág. 2
•

�to que toda fundación es donación Ji.
bre; y Hiilderlin ha oído que se le de-

ímpetu, se adentra por el pensamiento

nas" (IV, 168) . Empero esta libertad

poético hasta el fundamento y el centro del ser? De Holder/in mismo valen
aquelllls palabras que en aquel poste'.

no es arbitrariedad sin riendas y deseo

rior poema: "En suave azul florece ... ",

con caprichos, sino suprema necesidad.

dijo de Edipo:

cía: "Poetas, sed libres cual golondri-

La poesía, en cuanto fundación del

Ser, se halla doblemente atada. Y no
perdiendo de vista esta su ley, la l!lás

íntima de las suyas, apresaremos por
~in e íntegramente su esencia.

Hacer ·poesía es de suyo hacer entrega de nombres a los di~ses. Mas por
otra parte el vocabulario poético no
llega a poseer su fuerza denominativa

si los Dioses mismos no nos ponen en
trance de palabra. ¿ Cómo ,hablan los
Dioses?.

"... por signos; que desde antiguo tal
es la palabra de los Dieses" (IV, 135).
El decir del Poeta es un sorprender
tstos signos, para significarlos, amplificándolos, a su Pueblo. Y este sorprender tales signos es recibirlos, y a
la vez darlos de nuevo, porque el poeta
columbra ya en uel primer signo" lo
Poslrimero; y audazmente pone en palabras lo visto, para predecir lo que
aún no se ha cumplido. Así:

" ... al encuentro de las tormentas .
vuela audaz, cual águila, el

Esj;iritu,
prediciendo el destino a sus dioses venideros!'.
(IV, 135).
La fundación del Ser está vinculada
a 1os signos de los Dioses. Y a la vez
el vocabulario poético es tan sólo la
explanación de la "voz del pu"eblo",

que este nombre da Holderlin a las
leyendas por las que un Pueblo está
haciendo memoria de su pertenencia
al ente en conjunto. Mas con frecuen-cia enmudece esta voz, y extenuada en
si misma calla; y, sobre todo, no puede

de por si sola babla.r con propiedad,
que para esto necesita de intérpretes
de su voz. Dos redacciones se nos han

conservado del poema que lleva por titulo "Voz del Pueblo". Ante todo las
estrofas finales son diferentes, aunque

complementarias. En 'la primera redacción el final dice así: "por, estó,
porque espiadosa , y por amor a los
Celestes, venero yo la voz del Pueblo,
voz quieta; mas, por los dioses y por
los hombres, que no se compla;a demasiado en la quietud sempiterna"
(IV, 141).
Júntese la segunda redacción: "y sin

duda, buenas son las leyendas; pues
son memorial del Altísimo; con todo
hace falta Uno que interprete las sagradas" (IV, 144).
Y así está la esencia de la Poesía
urdida con las interconvergentes e in-

terdivergentes leyes de los' signos de
los dioses y de la voz del pueblo. El
poeta mismo se tiene entre aquéllos,

los Dioses, y éste, el Pueblo. Y es un
proscrito, adscrito a este "ente": entre

los Dioses por un extremo, y los 'hombres por oÍro. Empero sólo y primariamente en este "ente" se decide
quién es el Hombre y dode afincará ,
su realidad d.e verdad. "Poéticamente

es como el hombre hace de esta tierra
su morada".
Sin interrupción con siempre mayor
seguridad, con sencillez siempre cre-

ciente, ha seleccionado Hiilderlin de la
plenitud invasora de imágenes, el vo-

cabulario poético propio de este dominio intermedio. Y esto es lo que nos

obliga a decir de él que es el poeta del
Poeta. ¿Insistiremos, pues, todavía en

pens~r que, por falta de plenitud, se
haya enredado Hiilderlin en una vacia
y exagerada contemplación narcisista
de sí mismo? ¿ O reconoceremos más
biell que este poeta, con descomunal

Pág. 4

"El rey Edipo
tal vez tenga un ojo de más"
(Vf, 26).
Hiilderlin pone en poesía la esencia
de la poesía, mas no cual si fuera un
concepto intemporalmente válido. Esta esencia de la poesía pertenece ~n
peculio a un determinado tiempo, no
cual si este tiempo preexistiese firme
en si, y tal esencia sólo hiciera aco-

modarse ella a las medidas de él, sino
que, al fundar Hiilderlin de nuevo la
esencia de la poesía, comienza por hacer un nuevo y deterillinado tiempo.

Es el tiempo de los Dioses idos, Y del
Dios por venir. Y es éste tiempo de
indigencia, porque se halla en una 'doble carencia y con un doble no: en el
no más ya de los Dioses idos, en el
aún no del Dios por venir.

La esencia de la poesia, tal cual la
funda Hiilderlin, es en grado sumo un
acontecimiento histórico, porque es
anticipación de un tiempo histórico;
y por ser esencia histórica es la única esencia esencial.

Tal ·tiempo es tiempo .de indigencia;
pero, por eso mismo, sobremanera rico
es su poeta, tan rico que, al repensar

lo pasado y mientras aguardaba lo venidero, pudieron darle frecuentes desmayos y en este aparente vacío. darse
tan sólo a dormir. Empero se niantu-

vo firme en la Nada de esta Noche.
Mientras el poeta se mantiene asi, consigo mismo, en suprema soledad, bien
atenido a su destino, es cuando crea,

como representante del Pueblo, la Verdad, y la crea en verdad para su Pueblo . .Tal es proclama de aquella séptima estrofa de la elegía 'Pan y Vino"

en la que se dice poéticamente lo que
aquí sólo con repensados pensamien-

tos _ha podido ser explicado:
" Tarde llegamos, amigos, y ¡tan
·
tarde!
Cierto que viven los Dioses; ·
Si, sobre nuestras cabezas, allá
arriba, en otro mundo en acción
eterna-:
Y, en apariencia, despreocupados

de si vivimos;
¡Tanto cuidado ponen los Celestes
en no herirnos!
Frágil vasija no pudiera de continuo contenerlos,
Que sólo de tiempo en tiempo so:
porta el homb.re el colmo divino.
Ensueños de ellos, no otro es la
vida.
Mas cuql sueño ligero viene Error
a socorrernos;
Fuerza nos da Necesidad, robustez
la Noche;
Hasta ·que héroes crecidos en cu~
na de bronce
Lleguen como en tiempos ya lejanos a tener corazones que puedan
por sus fuerzas ' igualar a los del
cielo.
Será su ven.ida entre truenos;
Mientras tanto', con frecuencia,
Mejor me parece dormir.
Y cual estoy ahora, así ag_uardar
sin compañero.
Entre tmzto, qué pudiera hacer o
,decir? ..:..No lo sé.
Ni sé qrie falta hagan poetas en
tiempos de miseria
A pesar de todo, los hay,
- me dirás.
Y son cual aquellos sacerdotes consagrados al dios del vino,
que 1· de tierra en tierra, en noche
sagrada erraban perdidos".

Indice de lo Publicado en Armas y
letras Durante el Año de 1955
ALVARADO, José: Alfonso Reyes, No.
2, Febrero.
El renacimiento de la Universidad ,
No. 5, Mayo.
BALLY, Charles: ¿Porque se aprende
latin?, No. 8, Agosto.
BASAVE FERNANDEZ DEL VALLE,
Agustín: Qué es la Poesía? No. 3,
Marzo.

México, 1953, por A. C. S. No. 1 Enero; Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, No. 22, México,
1954, por M.M.G., No. 1, Enero; Juan
José de Arriola: Décimas de Santa
Rosalia, Col. Los Presentes, México,
1954, por H. A. G., No. 2, Febrero;
Ramón Xirau: T~es poetas de la soledad, Col. México y lo mexicano,
México, 1955, No. 2, Febrero; .Luis
Monguió: La poesía postmodemista
peruana, Col. Tierra Firme, México,
1955, por M. M. G., No. 2 Febrero;
Morgan y Stellar: Psicología Fisiológica. Madrid, 1954, No. 4, Abril;
Arthur March: Naturaleza y conocimiento, Madrid, 1954, No. 4, Abril;
Jaime Torres Bodet: Fronteras, Te.
zontle, México 1954, por M.M.G., No.
4, Abril; A. Cardona Peña: Poema
nuevo, Cuadernos Americanos, Méxiw
co, 1955, por Antonio Rodríguez, No.
6, Junio; A. Cardona Peña: Pablo
Neruda y otros ensayos, Ed. de Andrea, por Arturo Echevería Lora, 'No.
6, Junio; A. Cardona Peña: Semblanzas mexicanas, Ed. Libro-Mex.
México, 1955, por Alfonso Reyes A.,
No. 6, Junio; V oltaire: El siglo de
Luis XIV, F.C.E., México, 1954, por
A.P., No. 8, Agosto; Aristóteles: Etica Nicomaquea, Ed. de la UNAM, México, 1955, No. 8, Agosto; E. Valadez: La muerte tiene permiso, Col.

Trayectoria y pensamiento de Antonio Caso, No. 7, Julio.
La ruta filosófica de José Ortega y
Gasset, No. 11, Noviembre.
BOCCACCIO: El halcón. (Traducción
de Jorge Rangel), No. 1, .Enero.
BOUCHSPIES, Franz: El·Canto de los
Nibelrmgos, No. 1, Enero.
El Canto de los Nibelungos, (Concluye), No. 3, Marzo.
Thomas Mann, No. 6, Junio. "'
Cario Magno en el mito y en la historia, No. 7, Julio.
.El Fausto eterno, No. 10, Septiembre.
BRAVO VILLARROEL, Roberto: Oij;.
dio, cultor de belleza, No. 7, Julio.
BRUNET, Christian: Afectividgd y filosofía, No. 1, Enero.
Civilizaci,ó n y mito, No. 4, Abril.
Nihil humanum alienum, No. 5, Mayo.
CARDONA PEi-íA, Alfredo: Lectura de
Alfonso Reyes, No. 2, Febrero.
Nuevas notas sobre Quevedo, No. 7, .
Julio.
Letras mexicanas, México, 1955, No.
CANTU S., Arturo: Palabra muerta,
8, Agosto; Heinrich Freiherr von
No. 4, Abril.
Stakkelberg : Principios de Teoría
El poeta de. la muerte, No. 3, Marzo.
Económica, Madrid, 1954, No. 8,
Alrededor de otras ideas, No. 7, JuAgosto ; Pedro Muñoz Amalo, Int. a
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CARMONA NENCLARES, ·Francisco;
1955, No. 9, Septiembre; Hegel: HisExilio y poesía, No. 1, Enero.
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1955, por Elsa Cecilia Frost, No. ,9
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Seminario de Monterrey 1 No~ 3, MarOHAMIAN, Armen: Astr,~ia, de Luis G.
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Inclán, No. 9, Septiembre.
CUELLAR, Gerardo: Mi hermano MarORTEGA Y GASSET, José: Misión de
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CHACON Y CALVO; José María: El
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Moratín Tenis Club, No. 9 SeptiemRANGEL
FRIAS, Raúl: Teoría de Monbre.
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terrey,
No.
5, Mayo.
ESTEVA FABREGAT, Claudio: Rulfo
La idea histórica, No. 5, Mayo.
en )a novela mexicana, No. 9 SepPcilabras.,foales de un Rector, No. 5,
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GALLEGO, Julián: La máquina de ver
RANGEL
GUERRA, Jorge: Traducción
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No. 1, Enero. ·
·en París, No. 8, Agosto.
REDACCION,
La: lndiu de lo publiEl teatro .en Londres, No. 10, Sepcado en "Armas y Letras" en su XII
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(!). - Cuestiones Estéticas, No. 4,
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MORALES GOMEZ, Manuel: Jenofanes , REYES AURRECOECHEA, Alfonso:
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.

En ·Poema Habita el Hombre

+

de Martín Heidegger
por Rafael Gutiérrez .Girardot
Las palabras están tomadas de un poema tardío propiamente
tradicional de Holderlin. Comienza así: "En azul amoroso florece con / el plomizo. tejado el campanario .... " Para que oigamos
justamente las palabras ".... en poema habita el hombre .... " debemos llevarlas pensadamente al poema. En ello pensamos las
palabras. Damos claridad a la reflexión que de allí emerge a la
vez. Pues de otro modo nos falta la libre disposición para responder a las palabras con nuestro asedio.

(Traducción)
Estamos pues ante un doble tomar
a pecho: por un lado, pensar aquello
que se llama la existencia del hombre
desde la (e)sencia del habitará por el
otro, pensar la (e)sencia del poematizar en cuanto hacer habitar como un
edificar, quizá como el edificar por

to dispuesto ·para el uso. El co-res-

llegamos a la (e)sencia del habitar.

ponder en el que el hombre escucha
propiamente la re-clamación del ha-

bla, es aquel decir que habla en el elemento del poem&gt;1tizar. En la medida
en que es más poematizante un poeta,
es su decir tanto más libre, es decir,

tanto más abierto y tanto más dispues,
to para lo insospechado, tanto füás pu-

patibles el habitar y lo poemático?
Nuestro habitar se vé acosado por la
necesidad de la vivienda. Y aunque

ramente se entrega con su dicho al
siempre más esforzado escuchar, tan-

to más lejos está su dicho de lo simple dicharachero, sobre lo que sólo se

fuese de otra manera nuestro habitar

de hoy se vé perseguido por el trabajo, agitado por la caza tras la ventaja
y el éxito, embrujado por el ruido de
la diversión y del recreo. · Pero allí
donde en el habitar de hoy queda aún
espacio para la poemático y para el

trata con respecto a su corrección e
incorrección.
"... en poema habita el hombre ... "

dice el poeta. Escuchamos las palabras con más claridad si las llevamos

tiempo ahorrado a fuerza de privaciones, se consuma, si es que hasta allí
llega, una ocupación con las bellas letras , sean escritas o pronunciadas. La
poesía es negada entonces como un

de nuevo al poema del que proceden.
Oigamos primero los dos versos de

donde hemos tomado las palabras. Dicen:

juguetón languidecer y como una ve-

Pleno de merito, mas en poema, habita.
el hombl'e sobre esta tierra.

leidad en 1o irreal o rechazada como
fuga' hacia lo idíl!co o se encasilla a

la poesía dentro de la literatura. Su
validez se valora de acuerdo con la
medida de la respectiva validez. Por
su parte lo acthal está hecho y dirigi-

El tono fudamental de los versos cae
sobre la palabra ''en poema". Esta tie-

ne relieve 'hacja dos lados: hacia el
que le precede y hacia el que le sigue.
Le preceden las palabrás "Pleno de

do por la opinión pública civili~adora.
Uno de sus funcionarios, es decir, motivador y motivaµo a la vez, es el mercado literario. La poesía nv pu~de entonces figurar como otra cosa qu~ como literatura. Allí en donde la poesía
se considera cultural y científicamente

mérito, mas .... " Esto suena casi como
si la palabra "en poema" trajera consigo una limitación al meritorio habi-

tar del hombre. Es sin embargo lo

se hace objeto ele la historia literaria.

de la vida. El modo del poeta consiste en pasar por alto lo real. En vez de
realizar, sueñan. Lo que ellos hacen
es solamente imaginar. Imaginaciones
se hacen fácilmente. Hacer se dice en

griego poiesis. Que el habitar.del hombre ha de ser poesía y poemático?
Esto sólo puede aceptarlo quien se pone al margen de lo real y no quiere
ver en qué estado se encuentra la vida

histórico-social del hombre; lo qu_e los
sociólogos llaman lo colectivo.

Sin embargo, antes 'de que tan a
grosso modo tengamos por incompati-

bles el poematizar y el habitar, es bueno atender sobriamente a la palabra
del poeta. Esta habla del habitar del
hombre. No describe estado · alguno del
habitar de hoy. Ante todo no afirma

soportan el uno al otro. Más aún. Tal
vez hasta lleva el uno al otro, de tal
mqdo que éste, el habitar, descansa

Poematizar es en cuanto hacer babi•
tar un edificar.
Per·o de dónde tenemos nosotros r0s

en aquél, en lo .poemático. Cuando no-

hombres una noticia sobre la (e)sen-

sotros sospechamos tal cosa, entonces

cia del habitar y del poematizar ? De

hemos de tomar a pecho pensar desde
su (e)sencia al habitar y a lo poemá-

dónde tiene él hombre la pretensión
de llegar a la (e)sencia de una cosa?

tico. Si nos nos cerramos a este tomar

El hombre puede tomar tal pretensión

a pecho, podemos entonces pensar des- sólo allí donde la recibe. Y él la recide el habitar lo que en general se !la- · be de la re-clamación del habla. Por
ma la existencia del hombre. 'Con ello cierto que sólo cuando él y en tanto
abandonamos desde luego la concep- que él atiende a la propia (e)sencia
ción habitual del habitar. Según ella del habla. Entonces hace alto un deel habitar es sólo un modo de com- senfrenado y a la vez ágil parloteo,
portamiento del hombre junto a mu-

to que erige ·aquello que no puede surgir y consistir, y esto lo hace median-

te el hacer. Edificado y edificio no son
solamente en este sentido las edificaciones sino toda obra de mano y por

medio de la ejecución del hombre.

car no llenan la (e)sencia d,el habita~.
Por el contrario: ellos le impiden al
habitar su (e)sencia, puesto que estos
y por causa propia son solicitados y

mira el rasgo fundamental del en-ser
del hombre. Lo poemático lo mira él

en inespeq1das facciones. El habla se
vuelve medio de expresión, y como

edificar edificaciones. Este persigue

útiles de trabajo es una consecuencia

cazados. En ton ces los méritos justamente por su abundancia inducirían al

habitar a los limites del mencionado

la profusión de la necesidad del haexpresión puede el habla hundirse en . bitar. El edificar en el sentido del cuimedio impreso. Está bien el que tam- dado edificante de lo que nace y del
bién en tal utilización del habla baya erigir edificios y obras y del construir

vienda. 'y tampoco dice que lo poe-

Jo poemático sea un adorno o una aña-

un cuidado del habl~r. Pero esto sólo

didura del habitar. Lo poemático del

no nos ayuda' en el comercio de la

liabitar no quiere decir fampoco que

verdadera relación de dominio entre

lo poemático aparezca de algún modo
en todo habitar. Las palabras " ... en
poema habita el hombre ... " dicen más

el habla y el hombre. Pues quien propíamente habla es el habla. El hombre habla, mas sólo entonces babia, en

bien: el poematizar hace que el babi•
lar sea primariamente un habitar. Poematiz,ar es propfamente el hacer ha•
bitar. Pero mediante qué llegamos a

cuanto correspon_de al habla, en cuanto oye su rc-clamación. Entre todas
la s re-clamaciones que nosotros los
hombres, desde nosotros mismos, de-

una habitación? Mediante el edificar.

hemos traer al hablar, es el habla la

de Revista Nacional de
Cultura, No. 110, Mayo -Junio de
1955, Caracas, Venezuela) .

ca en el sentido de aedificare, por cuan-

blado, por la faz &lt;je la tierra. El hombre se comporta como si fuera el dominador y el configurador del habla,
cuando lo cierto es que es el babia
quien sigue siendo la dominadora del
J10mbre. Cuando esta relación de dominio cambia su faz, cae el hombre

mático se agota en el juego irreal de
la imaginación poética. Quien quiere,
pues 1 entre los reflexivos, atreverse a
exp)icar irreflexivamente y desde una

* (Tomado

y cuidar (colere, cultura) son un modo del edificar. Pero el hombre no
edifica solamente aquello que de por
si entraña y regala un nacer. El edifi-

chos otros modos. Nosotros trabajamos en la ciudad pero habitamos fuera de ella. Estamos de viaje y habitamos ora aqui ora allá. El habitar así
entendido es sólo la tenencia de un
alojamfonto.
Cuando Hiilderlin habla de habitar

que habitar significa e] tener una vi-

mático son incompatibles? Tal vez se

contrario. La limitación de ser mencionada en el giro "Pleno de mérito",
al que débiéramos agregar al pensarlo
un "ciertamente". El hombre se hace
a méritos de muy varia manera, por
cierto en su habitar. Pues el hombre
cultiva las nacientes cosas de la tierra
y cuida lo que para él nace. Cultivar

un escribir y un pronunciar de 19 ha- · Pero los méritos de este variado edifi-

desde la relación con este habitar
(e)sencialmente entendido.
Esto no significa evidentemente que

frágil altura que el habitar y lo poe-

da al azar, nos dé el habla ya la (e)

la poesía según el mentado respecto,

en poema no es difícil de imaginar.
Pero cómo debe habitar en poema "el
hombre", es decir, todo hombre y
conStantelllente? No son acaso incom-

cierto, según se oye no estuvo al ritmo

cosa. Esto no quiere decir que en todo significado de palabra aprovecha-

excelencia. Buscando la (e)sencia de

Que los poetas habitan con· frecuencia

la literatura, cómo ha de fundarse el
habitar humano en lo poemático? Las
palabras el hombre habita en poema
proceden sólo de un poeta que, por

da señales primeramente y de nuevo

últimamente sobre la (e)sencia de una

sencia transparente de una cosa, di•
recta y definitivamente como un obje-

".... en poema habita el hombre ...."

La poesía occidental corre bajo el título general de "literatura europea".
Pero y si la poesía tiene de antemano su forma única de existencia en

más alta y la primera. El habla nos

(e)sencial del habi.lar, pero de ningún
modo su fundamento ni mucha .meno&amp;
su fundamentación. Estos deben acon-

tecer en otro edificar. El edificar habitualmente ejercido y con frec1,Iencia
exclusivamente ejercido y por ello el
único conocido, lleva consigo por cier-

to la abundancia de méritos al habitar. Mas el hombre es capaz del habitar sólo cuando ha edificado y edifica

Pág. 5

�en otras formas y cuando permanece
con la intención de edificar.
"Pleno de méritos (ciertamente), mas
en poema, habita el hombre .... " En el
texto siguen las palabras "sobre esta
tierra". Se querría considerar esta frase como superflua; pues habitar quiere decir ya: estancia del hombre en
la tierra, en "esta" tierra, al que todo
mortal se ha confiado y a que está librado.
Sólo que cuando Hiilderlin ·se atreve
a decir que el habitar de los mortales
lo es en poema, se despierta entonces,
apenas dicho, la apariencia de que el
habitar "en poema" arranca a los hombres de esta tierra. Pues el "en poema" pertenece, en tanto en cuanto se
tenga como poemático, al reino de la
fantasía. El habitar en poema vuela
fantásticamente sobre lo tea!. Con este
temor tropieza el poeta, por eso dice
que el habitar en poema ha de ser un
habitar "sobre esta tierra". Holderlin
libra así al "en poema" no sólo de un
malentendimíento sino que . mediante
la a(\adidura de las palabras "sobre
esta tierra" apunta precisamente a la_
(e)sencia del poematizar. El poematizar no vuela sobre la tierra ni la sobrepasa para abandonarla y moverse
sobre ella .. Sólo el poematizar trae al
hombre sobre la tierra, lo lleva a ella,
lo trae asi al habitar.
Pleno de mérito, mas en poema, habita
el hombre sobre esta tierra.

Sabemos ahora hasta qué punto y
cómo habita el hombre en poema? No
sabemos aún. Todavía podemos ~aer
en el peligro de hundirnos en el pensar las palabras poemáticas de Hiilderlin desde lo extraño a ellas. Pues Hiilderlin nombra ciertamente el habitar
del hombre y su mérito pero no establece una dependencia entre el habitar y el construir como se hizo más
arriba. El no habla del construir ni
en el sentido del cultivar, del cuidar
y del erigir ni tampoco de tal manera
que presente al poematizar como un
modo propio del construir. Según esto
Hiilderlin no dice del habitar en poe-.
ma lo mismo que dice nuestro pensar.
Aquí se debe ciertamente atender a
lo (e)sencial. Es necesario hacer una
corta aclaración. El poematizar y el
pensar se encuentran entonces y sólo
en lo mismo mientras se mantienen decididamente en la variedád de su (e)
sencia. Lo Mismo no se confunde con
lo .igual, tampoco con la vacía unificidad de lo idéntico. Lo igual se mueve siempre en lo indiferente, para que
todo allí concuerde- igualmente. Lo
Mismo es, por el contrario, el copertenecer. de lo vario desde la conjunción por la diferencia. Lo Mismo sólo
puede ser dicho cuando se piensa la
diferencia. En la resolución de la diferencia se ilumina la (e)sencia conjuntamente de lo Mismo. Lo Mismo rechaza todo fervor de igualar lo diferente con lo igual." Lo Mismo conjunta
lo diferente en una originaria concordancia. Lo igual, por el contrario,
di-vierte en la insulsa unidad del simple uno uniforme. Hiilderlin dice en un
epigrama que lleva por titulo "Las
raíces del mal":

comedido al habitar del hombre. Al
medio comedido, mediante el cual el
trecho entre el cielo y la tierra está
mil'arla y decir: asi
quiero ser yo también? Si. Mientras abierto, lo llamamos la dimensión. No
la amigabilidad surge de que el cielo y la tierra estén
dure aún en el cor·azón, La Pureza, vueltos el uno al otro. La vuelta desno se mide cansa más bien de la dimensión. Esta
desgraciadamente el hombre con la no es tampoco una extensión del esdivinidad. Es Dios desconocido? pacio, habitualmente concebido; pues
todo lo espacial, por su parte, en cuanes El como el cielo revelado? Esto
to colocación, requiere la dimensión,
bien que lo creo. Es la medida del
Hombre. es decir, precisa de aquello en donde
ha de ser colocado.
Pleno de mérito, mas en poema
habita
La (e)sencia de la dimensión es el
comedimiento iluminado y así mesuel hombre sobre esta tierra. Pero
más pura rable del trecho: del ascenso al cielo
y del descenso a la tierra. Dejamos si•
110 es la sombra de la noche con las
estrellas no nombre la (e}sencia de la dimensión. Según las palabras de Hiilderlin
si así puedo decir, •más pura que
el hombre, que promete una imagen el hombre mide la dimensión en tande la divinidad. to en ctrnnto se mide con lo celeste.
Hay medida alguna sobre la tierra.? El hombre no emprende ocasionalmen·
No hay te tal medir, sino que · el hombre es
. hombre primeramente en tal medir.
ninguna.
Por ello puede el hombre obslaculiPensamos poco desde estos versos y zar, abreviar o desfigurar esta medien verdad con el único propósito de ción, mas no escaparse de ella. En
oír con más claridad lo que Hiilderlin cuanto hombre se ha medido el homquiere decir cuando él nomj¡ra el ha- bre en algo y con algo celeste. Tambitar del hombre como un habitar "en bién Lucifer procede del cielo. Po'r eso
dice Hiilderlin en los siguientes verpoema"..
•
Los primeros de los versos leídos sos: (28 a 29) "El hombre se mide ...
(24 a 26) nos dan una señal. Están en con la divinidad". Ella es la "medi•
forma de una pregunta fifmerrl:ente da'' con la cual el hombre mide su
afirmada. Esta transcribe lo que dicen habitar de tal manera, es capaz de ser
los versos ya aclarados "Pleno de mé- en acuerdo con la esencia. El habitar
rito, mas en poema, habita el ho?Ibre del hombre descansa en la metría consobre esta tierra .... " Holderlin pregun- templadora de la: dimensión, a la que
pertenece tanto el cielo como, la tierra.
't a:
Esta metria no mide solamente la
Cuando es de inmenso esfuerzo la tierra, gué, y no es por eso simple
vida, debe un hombre geo-metría. Pero tarripoco mide el cielo, ouranós, en sí. La metria no es
mirarla y decir: asi
ninguna ciencia. El medir mide el
quiero ser yo también? Si.
trecho que enlaza a tino con otro, a
Sólo en el circulo del simple · esfuer- ambos, el cielo y la tierra. F;sta mezo se esfuerza el hombre por el "mé- tría tiene su metron y por eso su pro·
rito". Lo crea en la profusión. Pero pia métrica.
La metría de la (e)sencia humana
en este circulo le está permitido al
hombre mirar hacia lo celeste; mirar, . sobre la dimensión acordada a ella
también, en él desde él y a través de él. lleva al habitar a su plano. El medir
El mirar atraviesa en ascenso al cielo la dimensión es el elemento en el cual
y permanece, empero, abajo sobre la tiene su garantia el habitar humano,
tierra. El mirar mide el trecho entre desde el cual garantiza verdad. El meel cielo y la tierra. Este trecho está dir es el en poema del habitar. Poema-

Ser en acorde es divino y bueno;
de dónde pues el celo
entre los hombres de que sólo haya
de ser el uno y lo uno?

Cuando repensamos lo que Hiiiderlin
poematiza sobre el habitar del hombre
en poema, .sospechamos un camino por
el cual nos acercamos e internamos
medianfe lo diferentemente pensado lo
Mismo que el poeta poematiza.
Pero qué dice Hiilderlin del habitar
en poema del hombre? Buscamos respuesta a la pregunta si oímos los versos (24 a' 28) del mencionado poema.
Pues desde su conjunto se ha hablado
de los versos que se han discutido enteriormente. Hiilderlin dice:

Pág. 6

Cuando es de inmenso esfuerzo la
vida, debe un hombre

tizar es un medir. Pero adónde apun•
ta el medir? No debemos poner el poematizar bajo una idea cualquiera del
medir y la medida, si es que aquel ha
de ser pensado como medir.
El poematizar es muy ciertamente
un medir de excelencia. Más aún. Tal
vez haya que pronunciarse la frase:
poetizar es medir, poniendo ·el acento
der al acto fundamental del medir.
Lo que todo medir es en el fundamento de su (e)sencia se descubre en el
poématizar. Por eso es preciso atender el acto fundamental del medir.
Consiste sobre todo en que allí se toma la medida con la cual todo ha de
ser · medido. En el poema tizar se descubre el tomar medida. El poematizar
es· tomar medida entendido en el más
estricto sentido de la palabra; tomar
medida mediante el cual el hombre recibe la medida para la amplitud de su
(e)sencia. El hbmbre (e)sencia en
cuanto mortaJ. Así es, porque él pue•
de mórir. Poder morir es: ser capaz
de 1a muerte como muerte. Sólo el
hombre muere - y por cierto constantemente mientras repose sobre esta
tierra, mientras habite. Pero su habitar descansa en lo poemáiico. La (e}sencia de lo poemático la mira HOlderlin en la toma de medida por la
cual se consuma la metría de la (e)sencia hombre.
Mas cómo hemos de demostrar que
Hiilderlin _piensa la (e)sencia de lo
poemático como un tomar medida?
Aquí no es preciso probar nada. Todo
probar es una empresa a posteriori
montada sobre presupuestos. Según como estos estén puestos puede demostrarse todo. Pero sólo a poco podemos
atender. Así ha de sernos suficiente
atender a la propia palabra del poeta.
En los siguientes versos pregunta Hiilderlin antes que todo y en primer lugar en rigor por la medida. Esta es
la divinidad, con la que el hombre se
mide. El preguntar se inicia en el ver•
so 29 con las palabras; "Es Dios desconocido?" No, desde luego. Pues si
lo fuera, cómo podría ser El en cuanto
desconocido una medida respectiva?
Pero .:...y esto ha de ser oído y mantenido- Dios es por cuanto que El
es, el desconocido para Holderlin, y
en cuanto este es Desconocido es justamente la medida para el poeta. Por
eso lo conmueve a él la excitante pregunta:' cómo puede coq.vertirse en medida lo que según su (c)sencia es desconocido? Pues todo aquello con lo
que el hombre se mide debe comunicarse, debe aparecer. Mas cuando aparece es ya entonces conocido. Dios es
empero desconocido, y sin embargo es
la medida. No sólo esO, sino además
el Dios que permanece desconocido en
cua,nto se muestra como El que es, debe aparecer e.orno el permanente desconocido. La revelación de Dios, no
es El mismo, es misteriosa. Por eso hace el poeta la siguiente pergunta: "Es
El como ' el cielo revelado? Esto bien
que lo creo;'.
Ahora preguntamos nosotros, por
qué se inclina hacia allí la sospecha
del poeta? Las pal¡¡hras que le siguen
resportden. Brevemente dicen: "Es la
medida del hombre" ... Cuál es la medida para el medir humano? Dios?
No! El cielo? No! La revelación del
cielo? No! La medida consiste en la
manera como el Dios que permanece
desconocido es revelado en cuanto tal
y como tal por el cielo. El aparecer•
de Dios mediante el cielo consiste en
un develar, que d,eja ver todo aquello
que se encubre, pero no deja ver porque intenta arrancar lo encubierto de
su encubrimiento, sino sólo porque el
desvelar guarda lo encubierto en su
encubrimiento, sino 'sólo porqué el
desvelar guarda lo encubierto en su
encubrirse. Así, mediante la revelación del cielo, aparece el desconocido
Dios como el Desconocido. Este aparecer es la medida en la que el hombre se mide.

Es una medida extraña, que confun- la del número un cuantum. Nosotros
... Pero más pura
de, así parece, al habitual concebir de podemos calcular con- números, pero
no es la sombra de la noche con
los mortales, incómoda para la· omni- no con la (e)sencia del número.
las estrellas,
comprensión equitativa del mentar
si asi puedo decir, más pura que
Cuando Hiilderlin mira el poematidiario., que se afirma como la justa
el hombre, que promete una
medida para todo pensar y reflexio- zar como un medir y consuma este
imagen de la divinidad.
medir mismo con la toma de medida
nar.
Es una medida extraña para el con- entonces debemos, para pensar el poe~
La sombra de la noche - la noche
cebir corriente y en especial para el matizar, pensar primeramente la me- misma es Ja sombra, aquella oscuridad
concebir meramente científico. En dida que se toma en el poematizar. que no puede convertirse en simple
ningún caso un bastón y una vara ma- Debemos atender a la manera de este eclipse porque en cuanto sombra está
nuables; pero en verdad más sencilla tomar, que no consiste en un asir o entregada a la luz y arrojada siempre
de tener en las manos que estos, si en un agarrar, sino en un dejar-venir a la luz. La medida que toma el poenuestras manos no apresan sino que lo co-medido. Cuál es la medida del matizar se destina como lo extraño, en
se dejan llevar por gestos que ca-res- po~matizar? La divinidad; así pues, donde lo invisible cuida su (e)sencia,
ponden a la medida que aquí está por Dios? Quizás es esta una muy ctifícil en lo confiado de los rostros del cielo .
tomar en un tomar, que no se apropia . pregunta para los hombres y demasia- Por eso la medida tiene la forma (e)
la medida sino que la toma en un com- do apresurada. Preguntemos primera- sencial del cielo. l\fas el cielo no es vapleto aprehender que permanece siem- mente Jo que ha de decirse de Dios. na luz. El brillo de su altw:a es en si
Preguntemos primero solamente: qué
pre con un oír.
la oscuridad de su amplitud que todo
Pero por qué debe sernos comuni- es Dios?.
lo oculta. El azul del azui amoroso
cada esta medida, para nosotros los de
Por suerte y para ayuda nuestra se del cielo es el color de la profundihoy tan extraña, mediante la toma de han conservado aún unos versos de dad. El brillo del cielo es aurora y
medida del poetizar y por qué esta Holderlin que, en el tiempo y en con- caída del crepúsculo que oculta todo
medida ha de sernos adjudicada? Por- tenido, se mueven en el circulo del lo anunciable. Este cielo es la medida.
que sólo esta medida mide la · (e)sen- poema "En azul amoroso florece ... " Por eso debe preguntar el poeta :
cia del hombre. Pues el hombre babi- Comienzan (Stuttg. Ausgabc, 2, 1, p.
. ta en tono que el transmide "sobre es- 210):
Hay una medida sobl'e la tierra?
ta tierra" y "bajo el cielo". Este "sobre" y este bajo" se pertenecen. Su
Y debe responder: "No hay ninguQué es Dios? desconocido, mas
ca-pertenencia es la transmetria que el
de sus propiedades está profuso el na". Por qué? Porque aquello que
hombre atraviesa en todo tiempo en
rostro no.m bramos cuando decimos "sobre la
tanto en cuanto el es un terreno. En
tierra" sólo tiene consistencia por
del cielo. El rayo entonces,
un trozo dice Holderlin "Stuttg. Ausla ira son de un Dios. Y mientras cuanto que el hombre habita la tierra
gahe 2, 1 pág. 334):
,
a uno más y en el habitar deja o hace que la tierra sea tierra en cuanto tierra.
invisible es, se destina en lo
"Siempre, amado! van
Pero el habitar acontece sólo cuanextraño ....
el cielo y la tierra sujetos".
do el poetizar resulta y (e)sencia (verLo que a Dios es extraño, el rostro bo; N. del trad.), y por cierto en el
Porque el hombre es en cuanto su- del cielo, es al hombre lo confiado. Y modo cuya (e)sencia presumimos, es
fre la dimensión, debe ser medida res- qué es esto? Todo lo que en el cielo decir, como toma de medida para todo
pectivamente su (e)sencia. Para ello Y con ello bajo el cielo y así sobre la medir. Esta toma es propiamente el
requiere él una medida que acierte de tierra brilla y florece, suena y huele, medir, no un simple medir con mediuna vez en toda la dimensión. Mirar sube y viene, pero también va y cae, das elaboradas para el trazado de plaesta medida, medirla en cuanto medi- se queja y calla, se marchita y oscu- nos. El poematizar no es por eso un
da Y tomarla ·como medida es para el rece. A esto confiado al hombre y ex- edificar en el sentido de un erigir o
poeta: poematizar. El poematizar es traiio a Dios se destina el desconoci- de un organizar edificaciones. Pero el
esta toma de medida y ciertamente do, para permanecer allí refugiado co- pÓematizar es, en cuanto medir propio
para el habitar del hombre. Inmedia- mo el desconocido. Pero el poeta, en de la dimensión del habitar, el edifitamente tras las palabras "Es la medí• la palabra que canta, llama a toda cla- car inicial. El poematizar admite el
da del hombre" siguen en el poema ridad de los rostros del cielo y todo habitar del hombre en su esencia. El
los versos: "Pleno de mérito, mas en sonido de sus órbitas y aires y trae en poematizar es el originario dejar, hapoema, habita el hombre sobre esta esta palabra lo llamado a la luz y al bitar.
tierra''.
La frase: el hombre habita en tanto
sonido. Sólo el poeta no describe, si
Sabemos ahora qué es lo "en poema" es poeta, el nuevo parecer del cielo en cuanto edifica, ha cobrado ahora su
para Hiilderlin? Si y no. Si en cuan- y de la tierra. El poeta llama en el propio sentido. El hombre no habita
to que hemos recibido una indicación rostro del cielo a aquello que justa- sólo porque organiza su estancia en
del respecto en el que el poematizar m~nte en el desvelarse deja aparecer la tierra bajo el cielo; organiza en
debe pensarse, es decir como un me- el ocultarse y ciertamente en cuanto cuanto que como edificador cuida Jo
dir por excelencia. No, en cuanto el tal como lo que se oculta. El poeta que. nace y erige a fa vez edificaciopoematizar como el medir (apreciar; Barna en los confiados apareceres a lo nes. El hombre es capaz de tal edifinota del traductor) de aquella extraña extraño como aquello en donde lo in- car sólo cuando edifica en el sentido
medid~ se vuelve cada vez más miste- visible se destina a permanecer como de la poemalizante toma de medida. El
r~oso. Así debe por cierto permanecer, aquello que "es: desconocido.
edificar poematizante acontece en tans1 por otro lado estamos dispuestos a
El poeta poematiza sólo cuando to- to en cuanto son poetas los que toman
mantenernos sobre y en el terreno ma 1a medida, en cuanto dice del ros- la medida para la arquitectura, para
(e)sencial de la poesía.
tro de los apareceres del cielo de tal la estructura del habitar.
Por consiguiente extraña ciertamen- manera que él se somete a sus apareEl 12 de marzo de 1804 escribe Hiiite, cuando Hiilderlin piensa el poema- ceres como a lo extraño en donde el derlin desde Nürtingen a su amigo Leo
tizar como un medir. Y eso con ra- desconocido Dios se · "destina". El de Seckendorf: "La fábula, el rostro
zón mientras nos representemos el me- nonibre corriente para rostro e imagen poemático de la historia ·y de la ar-'
dir sólo en el sentido habitual « noso- de algo es "imagen". La (e)scncia de quitectura del cielo me ocupa ahora
tros. Alli se medirá con ayuda de lo la imagen es: dejar o hacer ver algo. de preferencia, especialmente lo naconocido, es decir con medidas y con Por el contrario, los trasuntos y las co- cional en lo que se diferencia de lo
cifras, un desconocido, y por ello se pias de imágenes son formas bastardas griego .... "
hará conocer y así será éncerrado en de la imagen propiamente tal, que en
" ... en poema habita el hombre ...."
una numeración calculable y en un cuanto ro~tro deja o hacer ver lo in- •
orden. Este medir puede variar según visible, al que, así, imaglna en algo exel modo de los aparatos reservados traño para éJ. Porcjue el poetizar toma El poematizar edifica la (e)sencia del
para ello. Pero quién garantiza que aquella misteriosa me.d ida, o sea, a la hahitai;. Poematizar y habitar no se
esta manera habitual de medir apunta vista del cielo, por eso habla este poe- exclu_Yen. Pe. .. :::J.tizar y habitar se per.
a la (e)sencia del medir, sólo porque tizar en "imágenes". Por eso las imá- teneien, exigiéndose reciprocamente.
"En poema habita el hombre". Haes la manera habitual? Cuando oímos genes poemáticas son imaginaciones
hitamos
nosotl'os en poema? Muy poalgo sobre la medida pensamos inme- (subrayado del traductor. Ver notas a
diatamente en el número .Y nos repre- la traducción al final) en un sentido siblemente habitamos impoemática-·
sentamos el :i;iúmero ' y la medida co- señalado: no meras fantasías e ilusio- mente. Pero será por eso, si es que
mo algo cuantitativo. Pero la (e)sen- nes sino imaginaciones como visibles asi se está, la palabra del poeta tacia de la medida no ~s como tampoco inclusiones de lo extraño en el rostro chada de mentira, y no verdadera? No.
La verdad de su palabra es constatada
de lo confiado. El decir poematizante de manera inquietante. Pues impoemáde las imágenes junta en unidad la lico sólo puede ser un habitar cuando
claridad y el sonido de los apar·eceres en su (e}sencia el habitar lo es en poecon la oscuri~ad y el silencio de lo ex- ma. Para qu~ un hombre sea ciego es
traño. Dios se extraña por ese rostro. preciso que según su (e)sencia sea un
En el extrañamiento anuncia El su vidente. Un trozo de madera no pueconstante proximidad. Por eso puede de enceguecer nunca~ Pero cuando el
HOlderlin proseguir, tras los versos hombre Se vuelve ciego, queda enton"Plen~ de · mérito, mas en poema, ha- ces siempre la pr~gimta de si la cebita el hombre sobre esta tierra" con g~1~ra viene de un :defecto o pérdida o
los siguientes:
s1 esta cte·scansa más bien en abundan41

cía o en exceso. HOlderlin dice en el
mismo poema en que medita sobre la
medida de todo medir: "El rey Edipo
tiene un ojo de más" (Verso 75 a 76).
Así podría suceder que nuestro habitar impoemático, su incapacidad de tomar la medida, viniera de un raro exceso de un medir y un calcular niveladores.
Que nosotros habitamos impoemáticamente y hasta qué punto es así lo
comprobamos cuando sabemos lo en
poema del habitar. Si nos toca y cuándo un cambio del impoemático habitar, hemos de esperarlo sólo cuando
mantengamos el en poema en nuestra
atención. Cómo puede tomar parte
nuestro hacer y dejar, y hasta dónde
puede tener participación en este cam..
bio podemos verificarlo sólo nosotros
mismos cuando tomamos en serio lo en
poema del habitar.
El poematizar es la capacidad fundamental del l!abitar humano. Pero el
hombre capacita el poematizar sólo en
la medida en que su (e)sencia es apropiada a éste, lo cual gusta y capacita
al hombre y por eso requiere su (e)
sencia. Según la medida de este apropiamiento es el poematizar propio o
impropio.
Por eso no se apropia y resulta el
poematizar propio en .todo tiempo.
Cuándo y cuándo dura el poemalizar
propio? Hiilderlin lo ·d ice en los versos ya leidos (versos 26 a 29). Su aclaración la hemos dejado para el final a
propósito. Los versos dicen:
...... Mientras la amigabilidad

dure aún en el corazón, la Pureza,
110 se mide
desgraciadamente el hombre
con la divinidad.

"La amigabilidad -qué es esto? u;.a
palabra inofensiva, pero llamada por
Hiilderlin con la palabra la Pureza, escrita en mayúscula, la "amigabilidad"
Hiilderlin para la palabra griega charis. De la charis dice Sófocles en Aias
(V, 522):

charis gar estin ce tiktous' aei.
"Pues favor es llamar siempre el
favor"
"Mientras la amigihilidad dure aún
en el corazón, la Pureza .... ~' Holderlin
dice en un giro muy usado por él: "en
el corazón", no: sobre el corazón; "en
el corazón", es decir, llegado a la habitante (e}sencia del hombre, llegado
como exigencia de la medida al cora..
zón, de tal manera que éste se vuelve
a la medida.
Cuánto dura esta llegada del favor
tanto· como favorez'ca la suerte al hom~
bre de medirse con la divinidad. Resulta Y se apropia este medir, entonces
poematiza el hombre desde la (e}sencia de lo en poema. Resulta y se aproprn lo en poema, entonces habita humanamente el hombre sobre esta tierra, entonces es la vida del hombre,
como dice Hiilderlin en su último poema, una "vida habitando"
EL ROSTRO
Cuando en la lejanía va el hombre
la vida habitando
donde en la lejanía brillan los
tiempos de la viña,
también es allí del verano el

campo vacio,
el bosque aparece con su oscura
imagen.

Pág. 7

�•
Que la naturaleza extiende la
imagen de los tiempos
que ella se posa, que ella pronto
desliza,
es desde plenitud, la altura del
cielo abrillanta
entonces al hombre, como corona
el florecer de los árboles.

..

Notas: El texto de esta conferencia
apareció por primera vez en la revista
Akzente, Heft 1, 1954 (Editada por W.
Hollerer, y H. Bender, Carl Hanser ·
Verlag, München 27) y luego en el reciente libro de Heidegger Vortraegt
und Aufsaetze (Günther Neske Verlag,
Pfullinger, 1954). Fué pronunciada en
la casa de salud Bühlerhohe, el 6 de
octubre de 1951. En la citada revista
de poesía ocupa las páginas 57 a 71;
en el libro las páginas 187 a 204.
Una traducción, sobre todo si se
trata de Heidegger, es siempre una interpretación personal, no sólo de los
conceptos sino del idioma mismo al
que el texto alemán ha de ser vertido,
y aún del concepto que se tenga del
lenguaje del texto y de su lenguaje:
si se considera como un texto "técnico", es decir, con un "vocabulario"
propio, si se trata de un texto muerto,
es decir, con un vocabulario y una
construcción apartadas del contorno
viviente en que está escrito, y en fin,
si se trata de otra cosa . distinta que
no tiene que ver con lo uno y con lo
otro; Si se trata, pµes, de un texto sin
vocabulario técnico, escrito en lengua
viviente y con una fuerza de vida tal
que, ciertamente por eso, da al lenguaje diario un sentido más allá de lo
cotidiano, sin perder el asiento sobre
esta tierra que lo alimenta. Vocabulario y sintaxis propias tiene Heidegger
sin duda, como las tiene todo gran escritor, y él es uno de los grandes escritores alemanes del presente. La dificultad de la versión radica entonces
en la versión del pensamiento en su
formulación, en la versión pues de esta unidad. Pero justamente ahí en esta
versión al español de una prosa como
la de Heidegger es en donde la dificultad sube de punto. Porque la grandeza de la prosa heideggeriana no es
~implemente una grandeza estética. El
tiene en vilo el pensamiento del lector,
y lo tiene así mediante su prosa, su
sintaxis y su composición. No seria
pues una versión estética, como podría intentarse en Ernst Jünger o en
Gottfried Benn, los maestros de la prosa literaria alemana, sino una versión
que sin retorcer las dos lenguas mantenga al lector castellano con el aliento en vilo, gracias a los pensamientos
Y a la composición de la prosa. La inmensa perfección de la prosa alemana hay que sacrificarla, pero puede
intentarse en este sacrificio el mantenimiento de una rara belleza, el trasunto de la belleza del texto original.
Hay que acudir por otra parte a neologismos, en ciertos casos .En otros,
que el lector verá cuando lea las explicaciones a las traducciones, sólo es necesario pesar la palabra corriente desde el contexto de la conferencia. Así,
por ejemplo, con la palabra comedido,
traducción de zugemessen, que propiamente quiere decir destinado, propio
para, adjudicado etc. Pero zugemessen
tiene en el texto sus parientes Messen
y Mass que dan el tono, así que, traduciendo Messen y Mass por medir y medida, el comedido mantiene en nuestra lengua madre su doble sentido de
dedicado, dispuesto, y el sentido que
le da su parentesco con medir y medida. Estos dos sentidos tiene sin duda la palabra en el texto alemán. Etc.
en poema: dichterisch, que habría que
traducir propiamente por poéticamente, pero conduce a pensar justamente lo que Heidegger no quiere
decir en el texto. Poéticamente se entiende en el lenguaje corriente, idí-

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licamente, irresponsablemente. En
poema, nos parece que evita esta
confusión, y que corresponde con la
idea del texto original y del pensamiento de Heidegger. En donde era
inevitable, se ha traducido dichterisch por poemáticamente, pero en
algunos lugares en que era preciso
especificar más se ha dejado en vez
de lo poemático, por ejemplo, lo en
poema.
soportar: vertragen, en el doble sentido de soportar, es decir, sufrir,
aguantar tal o cual cosa, y de soportar en el sentido de llevar, sostener.
De acudir a una expresión muy española se· podria decir: se llevan
bien. Pero el soportar da esta noble
idea que aparece en el texto alemán.
Más arriba dice Heidegger si no será incompatibles el habitar y el poematizar, y responde, pues: Tal vez
se soportan el uno al otro (usa aquí
el vertragen). Más aún. Tal vez hasta lleva el uno al otro (aquí usa tragen) ..."
sospechar
tomar a pecho: Para sospechar tiene el
texto alemán el verbo vermuten, y
para nuestro tomar a pecho, el zumuten. En ambos aparece la raíz o
partícula, como quiera llamársele,
Mut, ánimo, coraje. Sospechar no
significa propiamente aquí tener entre ojos, también es corazonada, y
por eso se toma a pecho, con ánimo, el pensar tal o cual cosa de la
que tenemos ua corazonada que es
asi o de tal manera.
en-ser: es la traducción que proponemos en este texto para el tan discutido Dasein. Zubiri ha dado una traducción en su curso Filosofía primera, Madrid, 1952-1953: estar en
ser. Como en la lengua alemana no
existe la diferencia entre estar y ser,
nosotros proponemos, para permanecer fieles a su espíritu, traducir
Dasein por en-ser. Quizá se aclare
esta traducción si citamos la frase
de Heidegger tan citada: 'La (e)sencia del en-ser yace en su existencia.

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Existencia es, como nos lo dice en
S.ein und Zeil, p. 12. "El ser mismo con el cual el en-ser puede comportarse de tal o cual manera y con
el cual se comporta siempre de alguna mane_ra... " Sobre (e)sencia, ver
más adelante.
l'e-clamación: Zuspruch, que es propiamente en alemán diario asistencia. Aquí se emparenta sin duda
alguna con sprechenzu (ihm o ihr
etc.), pero no pierde el sentido de
asistencia que tiene en el lenguaje
cotidiano.
facciones: l\Iachenschaften, de machen,
hacer. De facer, hemos derivado facción con su sentido peyorativo, pues
no encontramos en nuestra lengua
un equivalente más o menos aproximado al vocablo alemán.
expresión
medio impreso: La primera palabra es
Ausdruck, la segunda Druckmittel.
La sílaba druck establece el parentesco en el alemán. De simple expresión, desciende el habla a medio impreso. Druck es, también, presión.
co-responde: entsprechen, corresponder, pero también hay que tener en
cuenta el sprechen que hay en este
verbo. Se podría decir: El hombre
habla sólo cuando corresponde y
responde al habla, en cuanto oye su
reclamación. En esta parte del texto, las palabras hablar, habla, co-responder y reclamación tiene la raíz
común Sprechen. Hablar, Sprechen,
en este texto, se refiere al acto del
hablar.
dicción: Aussage, declarqción, palabras. Dicharachero, hemos puesto
en el texto para conservar el parentesco con las palabras decir etc.,
que Heidegger viene usando en su
conferencia en este trozo de ella.
(e)senciu: Wesen. No se entiende aquí
esencia en contraposición a existencia. Wesen viene del verbo ser, del
· participio pasado: Gewesen, sido.

Haciendo una inadmisible, sin duda
inadmisible para los filólogos y puristas, derivación etimológica ( I! !??)
del latín al castellano, proponemos
sencia, como equivalente a este participio pasado alemán, de sum.
comedido:
medir:
medición:
metría: para el primero es zugemessen,
que como ya se dijo más arriba, quiere decir propiamente dedicado, dispuesto. Pero comedido, en este texto
es dedicado, dispuesto y a la medida
del habitar del hombre. Medir, es
messen. Medición, Vermessung, también cálculo. Medida es l\1ass. Metria, es también una Vermessung,
mas en este caso la dejamos asi,
para que se note su parentesco con
métrica y geometría. Con messen
hay en alemán ermessen, apreciar.
Nuestra lengua tiene sin embargo en
la palabra medir todos los sentidos
que cobra el messen en alemán con
la agregación de una partícula como
er- y ver en ermessen y vermessen.
Para conservar el parentesco, pues,
hemos preferido dejar medir, sin
entrar en sutilezas, retorciones y
destrozos que no tienen objeto, pues
el texto es lo suficientemente claro.
El criterio general de traducción que
ha aplicado José Gaos para su El ser
y el tiempo no lo aplicamos aquí,
porque nos parece impropio para
traducir una lengua viva. La palabra Verhi.iltnis, por ejemplo, en el f
a de Ser y tiempo, puede significar
relación, pero en el acb puede querer decir comportamiento. Buscar,
pues, para una palabra un equivalente castellano que cuadre en todos los libros, párrafos y frases de
Heidegger es quimérico! 1111) 1 No es
otra cosa que matar la lengua alemana!!!
destinar: schicken (en los versos
que comienzan: Qué es Dios?....)
Schicken es enviar, pero de ahi también se deriva schicklich, conveniente, Schicksal, sino o destino. Y
en Heidegger esto apunta a la historia, precisamente con Geschick--y
Geschichte.
imaginar: einbilden. No es simplemente imaginar como creación de la
fantasía, según nos aclara el propio
Heidegger, sino situar en imágenes.
Se dice para enmarcar einrahmen,
por ejemplo El ein es inclusión.

!

imaginación: Ein-Bildung, escrito así
para indicar lo que se dice en el
párrafo anterior a esta explicación.
Estuvimos tentados a crear un nuevo vocablo, imagenfacción, pero
creemos que subrayando la parte
imagen y dejando el ción al aire como resto del facer convertido en
facción, puede darse cuenta el lector
del significado que tiene el vocablo
en el texto. Por otra parte, qué otra
cosa es nuestra lengua madre imaginación, como no sea hacer o reducir a imágenes? Pero aquí gana
la palabra su "fuerza elemental".

l

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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>BOLETIN MENSUAL DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON
Registrado como articulo de 2a. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de Abril de 1944.

Año XIII

D.A.S.U.

No. 1

Enero de 1956

EVDCACION JJE MENENJJE ..y PELAYI!
Francisco

,lf.

ZEf/Hl_Cff.f 'lit'
·

'JC

,
€/1mna

l&gt;lfll,1.11$,&lt; '! /Jnlwrd1ari«
aquel gran Don ~larcelino, hombre nacional } cosmopolita, siempre de ayer
y siempre de hoy, vale decir, clásico.
A pesar· de que "nada envejece tanto como un libro de historia", seglln
sentenciaba el Maestro inmercesible

en el frontispicio de Los heterodoxos,
la magnitud y profundidad de su obra
sigue siendo, por lo que contiene y por
lo que sugiere, un hontanar manantio
de investigaciones futuras, aunque en
algunas cuestiones esporádicas su doctrina se haya resentidó de ampliaciones y rectificaciones ulteriormente.
De su ancho y fervoroso m~gisterio

oral y escrito nace indudablemente el
empeño por las investigaciones hist6ricoliterarias de que ahora ofrece tan

lucientes y constantes muestras la Cultura hispánica al través de las generaciones que día con día vienen traba-

jando en el pulimiento de esa espléndida cantera.
Diferentes factores originaron la su-

ma cultural de Menéndez y Pelayo y
determinaron las más importantes vlas
de su actividad: creadora. Primero, su
severa educación humanística, inicia-

da con apego desde sus días candeales.

Don ,1/arcelino .lle11é11de: y Pe/ayo

mas voy yo a despertarlo de su
sueño ..."

pos, pues que nada parecía extraño a

toral, Horacio en España. la BibliograJ; que le consagró todos sus días vehementes, y
otras, y que sólo llegó a imprimir hasta Cicerón (1912), aunque un mundo
de notas y papaletas pudieran comple-

fía hispa11olati11a, obra a

tarla, ya que se encuentran en su Bi-

blioteca custodiadas.
Estudió en la {;niversidad de Barcelona, de 18il a 1873, bajo el profesorado filosófico de Lloréns, propagador
de la escuela escocesa, pero su verdadero maestro fue Don Manuel Milá y

Fontanals, hombre de originales pensares, docto y diserto en Filología románica, ciencia iniciada por Federíco
Diez, sobre todo en las nuevas direc-

poesías latinas y castellanas de su juventud, y más aun, en la sensibilidad
critica y en la belleza insuperable de
su regalada prosa didáctica. Tercero,
el sentido patriótico y religioso a la
par que lo conducen con seguros pa-

y la redacción de la obra más importante de cuantas el Maestro escribió,
la Historia de las ideas estéticas en
España (1883-91), realización editorial

filosofía y la teología del pasado español.
AUá está, en Santander, para azoro

r gratitud de las generaciones presente y las venideras su vasta bibliote-

parcial de aquellos vastos proyectos

te de la Cultura española sepultada en
la indiferencia de las décadas, abarca
grandes sectores del conocimiento de
la ciencia ibérica de todos los tiem-

clásicas. De allí vienen sus poesías
latinas originales, ]as versiones de escritores romanos y griegos, La novela
entre los latinos, que fué su tesis doc-

ciones de la Estética alemana.
Sus relaciones con Milá -supone M.

donada en su muerte a la ciudad
En el panteón de las figuras maxunas de la Cultura espa- ca,
bicnamada que lo vió nacer, como un
ñola, pocos hombres han suscitado tan alto grado de veneración templo diamantino, hospitalario y rey tan dilatada fama en las generaciones como el pasmoso polí- velador, en el que la historia, la ciengrafo montañés que ahora memoramos en el primer centenario cia, el arte y la literatura ostentan su
altísimo señorío.
de su natalicio.
Las tres fuerzas generadoras de que
Nacido en Santander hace una centuria, su aparición en
hemos hablado, estimuladas por su
el cosmos intelectual de España fue un hecho salvador en los lus- enorme erudición, hicieron germinar
tros de acentuada decadencia en los estudios históricoliterarios los planes de sus obras admirables
en la Península y aún en el mundo verbal de habla y pensamien- desde su primera juventud. La mayoria de ellas son la realización total o
to hispánicos.
Su obra titánica r.parece casi solitaria, insólita y seLera, en este hombre
nacido de mujer y corto de dios ....
Las concepciones y realizaciones de
creador y exhumador de la masa iner-

En el Instituto santanderino abrevó
las excelencias de la lengua del Lacio
)" sintió el gusto por las humanidades

Segundo, el ínsito, inherente temperamento estético que se revela en las

sos a valorar y a exaltar la ciencia, la
"Lá:aro, nuestro amigo, duerme;

("hazar numerosas ofertas editoriales
para redactar una obra panorámica
&lt;¡ue abarcarse sintCticamcnte la historia literaria española y en general la
Ciencia h ispimica.

juveniles. Xo pocas quedaron inacabadas a su muerte, porque se le dila-

taba su contenido a medida que las redactaba; y esta conciencia de revisión
y elaboración constantes Je hizo re-

Artigas -determinaron la concepción

ambiciosísima, que muchos de sus capítulos trasvasan más que lo que in-

dica su titulo, pues constituye una visión de la Estética europea, desde Sócrates hasta Hípólilo Taine.
Otro maestro prodigó sus saberes
sobre Don )!arcelino; se trata de Lavcrde. De este seguro guia partió la
feliz idea de que el ínclito polígrafo
escribiera dos de sus obras más cono-

cidas: La Ciencia española e Historia
de los heterodoxos españoles. La primera demuestra las aportaciones peninsulares al conocimiento cientifico
universal, singularmente a la filosofía.

En torno a esta erudita masa pueden
asociarse muchos trabajos que des-

pués aparecieron con el titulo de Estudios de critica filosófica.
En la Historia de los heterodoxos
se aplicó el altísimo humanista a ha-

cer wr cómo en el fondo del pensamiento español late constantemente
una fuerte inclinación religiosa, aun en

(Pasa a la página 6)

,

�ll!RJILOGl!A IDIEIL llOIR.O

(

FRANZ BOUCHSPIES.

1

A José .l/aría Corle:o, llllíán Gállego
y Jorge Rangel.
·

NACIMIENTO

r'

•

violetas que 1Tli mano

Es este libro ht1milde panteón,

corló al alba para ti.

Al hojem· sus páginas, en éllas
.4.tín sentiréis latir mi corazón."

Por la noche, frescas rosas
q1ze al cubrir las tenebrosas
sombras el tendido llano,
pensando en tu amor cogí.

("I/\'TERMEZZO LlRICO".
HEIXRICH HEI.VE)

¿Sabes tú lo que en lu oído
con eco amante y rendido,
con lenguaje misterioso
dicen las flores de miel?

Entre los grandes poetas románticos alemanes, es preciso
contar al poeta judío de Düsseldorff, al cantor del Rhin y sus leyendas y al más tierno cantor al amor erótico desde Anacreonte.
Que me ames duranl.e el día
Es indudablemente entre los poetas alemanes, después de
y que en la noche sombría
Goethe y de Schiller, el más conocido universalmente y al que
coa cora:ón cariñoso
Alemania debe en parte, la difusión de su Literatura y de la Esseas a mi amor fiel. "
cuela Romántica.
·
Richard Wagner, Theodor Fontane y Friedrich Nietzsche,
~ació en Düsseldorfr a orillas del
alemanes no judios lo preferían a muchos de sus contempor:Í• Rhin
en 1797 y murió ('11 París donde
neos, pues la poesía de Reine cautiva y entusiasma y encierra el vivió desde 1830, el 1i de Febrero ele
espíritu alemán heroico y revolucionario de su época.
1856.

Y tus ojos abiertos ya al espacio,
que ven la candidez de cada hierba
anoran,
como no, la libertad salvaje'
que aún vedada te está por el cariño
meditativo y dulce de la madre.

VIDA

Entonces no existian las diferencias
raciales, cuyas leyes establecían más
tarde Gobineau, Stewart Chamberlain
y otros. El judaísmo entonces en Alemania es considerado una religión y
nó una raza. Reine es educado por
frailes católicos y ya mayor, se convierte al protestantismo luterano; finalmente en un filósofo escéptico.
El mismo satiriza a los judíos tanto

Y como estaba el prado tan lleno de amapolas
te has sentido de pronto manantial de deseos.
Antiquísimo tauro, lleno de espuma viva,
todos los campos son para tí en este mundo
un proyecto infinito de luchas y victorias.
Que la vida está toda congelada un momento
en este perdurar tenso y erguido monumento hierático:
Cuando todo el paisaje y aún todo el universo
sólo a tí se te ofrecen carentes de misterio.
0

¿Quien no se ha conmo\'ido leyendo a Heine alguna vez?
Es muy conocido uno de sus más
bellos poemas a los que el compositor
mexicano, Miguel Lerdo de Tejada le
puso mllsica y llamó a la Canción,
"Las violetas". Dice así:

uPor la maíiana le envio
aún cubiel'(as de I'OCÍO

Hijo de un comerciante judío, ltipadre que se interesara por
sus negocios, sin lograrlo; estudió en
Goethinga donde siguió la carrera de
Leyes, que nunca ejerció y se dedicó
abiertamente a su inclinación, la poesia.
Su prima Amclia, hija de su tio Salomón Heine, despertó en él un amor
wertheriallo, atormentado, desespera-

;:-o su

do, que fué el Ieit-motiv de sus poemas.
;\'unca se realizaron sus esperanzas,
pues Amelia fué casada con un rico
comerciante de Hamburgo. Heinrich,
ciego de dolor, vengóce de una mane•
ra genial pues le dedicó su obra y casi
su vida entera. No hay en él, una mu•
jer que despierte una pasión más ava•
salladora que Amelia Reíne. En sus
,·ersos gime:
''Te he amado y te amo tanto,

que si el mundo sucumbiera
de entre sus ruinas surgiera
la llama de éste amor, eterno y santo."
Sus lágrimas y su dolor, tema de su
obra creadora, ha influido en poetas
de otras nacionalidades y marcadamente se le nota a trav~s del español
Gustarn Adolfo Bécquer y del francés
Anatole France.
En éste último, ha influído enorme ..
mente su notable cspiritu irónico que
nó en vano le ganó el apodo de "rui•
señor alemán animado en la peluca
de Yoltaire". A sus más tiernos acen•
los va unida la sátira elegante, la bur•
(Pasa a la página 6)

como a los católicos y a los protestantes y se cuenta entre los poetas alemanes y no entre los judíos.
Es tan luterano y tan filósofo corno
el más nacionalista de todos los alemanes. Combatiendo contra la tradicionalista escuela romántica que representa el espíritu medioeval germánico, es el más · fiel representante de
su poesía. Hay versos donde se muestra más patriota que muchos alemanes arios. Nos dice.

MUERTE
Angel negro, enigma ensangrentado sobre la arena esteril de la
plaza.
Angel martirizado, medio ciego de ira y de nobleza;
investido. de un impulso sin fin,
terco y agrario, como el vigor del viento de la sierra.

"Yo nací en Alemania y soy poeta
y es mi nombre de lodos conocido
cuando citan los nombres más gloriocilan también el mío."
(sos

Toro ibérico ardiente, extraño totem, fatalidad erguida,
que en redonda agonía sin salida consumarás tu ciclo
bajo el cerco del sol,
donde tu solo eres sombra sin luz y neoro espasmo
hecho del asombrado bronce de la mu~rte.

J

"De mis ansias, tormentos y querellas

1

Naciste ayer, _sobre tus largas patas inocentes,
con tu testuz mgenua
donde solo dos tímidos botones preludian ya
una lejana capacidad de muerte;
pero que hoy nada más ansia de vida son
en su terca insistencia por topar
la ubre caliente.

l 1

LA P0ESIA DE HEINE

Hay un alarde de vanidad en esa
poesía de Heine pero él sabe que en
Alemania lo aman y es leído.
Admiraba a Napoleón, pero heraldo
de la Libertad y enemigo de la tiranía,
aplaude el movimiento patriótico.

Que así caido ahora, tus astas aún apuntan poéticas derrotas·
Y mientras una de ellas empitona la tierra en un abrazo rud~

índice de ilusión la otra señala
'
al pasto azul del cielo, donde muy pronto floreceran las estrellas.

"Lo mismo que en el circo el bravo
toro,
erguimos nuestro cuerpo con furor,
y los cantos de Koerner entonando
del francés sacudimos la opresión."

IGNACIO RUBIO JUST.
Madrid, Diciembre de 1955.

Y en su poesía "Nostalgia" dedicada a su madre dice:

"Será eterna Alemania,
es fuerte y sano su robusto cuerpo;
con sus fuertes encinas, con sus tilos,
siempre podré encontrar su amado
suelo."

I

[
Página 2

Hay acentos en él de profeta y de
guerrero y presiente ya que pasará a
la inmortalidad. En sus Cuadros de
Viaje, escribe:
"No sé en verdad, si merezco que se
deposite algún dia un laurel sobre mi
tumba. La poesía, sea cual fuere el
amor que le tuve,. no ha sido para mí
más ·que un medio consagrado a un
santo fin. No atribuí gran valor a la
gloria de mis poemas, y poco me importa que sean alabados o censurados.
Pero lo que se ha de colocar sobre mi
tumba es una espada, porque he sido
un soldado nleroso en la lucha por la
libertad de todos."

Página 3

�SOlBJRJE lElL AlR.lílfSlíA

Por Jorge RANGEL GUERRA

El aprendizaje de las artes plásticas
es una tarea muy ardua y muy ingrata.
Contantemente se plantean problemas,
los más de ellos irresolubles, y tanto
el maestro como el disci pulo sufren
en ello de manera semejante. El estudiante que se acerca a una Escuela de
este tipo porque siente bullir en sí un
fuego que no· puede apagar, un anhelo
que Jo consume, un algo imprecisable,
llega generalmente con la idea de
aprender el sistema de que se valen
los artistas consagrados para realizar
sus obras de arte. Estas obras de arte
despiertan a los jóvenes, dueños de
un terreno propicio en donde puede
fructificar la semilla de la enseñanza,
un afán de emulación, de igualar al
que ya se consagró, de disfrutar de
los placeres que -sin duda- proporciona la gloria y que las trompetas de
la fama han exagerado en la mayoría
de los casos. El joven no sabe aún lo
que es su vocación ni si está destinado a ella. Siente un vago deseo de
plasmar plásticamente algo impreciso,
d_e. dejar correr el lápiz por la superflcie del papel, de colorear un espacio
que pide tal matiz, de crear en cualquier materia dúctil una forma que se
escapa por sí sola de los dedos.
Aún no se tiene conciencia de lo
que se desea y el Arte se encuentra
en estado de gracia, inmaculado porque no ·se Je ha dado realización.
El joven se acerca a algún maestro;
al que en su opinión Je puede dar algo
ele aquel bagaje preciado; al que Jo
puede iniciar en los misterios del Arte.
El primer desengaño viene cuando
el tal maestro no solamente no puede
darle el cánon, la pauta, ]a receta con
qué hacer arte -por ser de todo punto imposible- sino que se limita a
enseñarle un oficio como cu~lquier
otro - en el mejor de los casos- pintándole un panorama nada halagüeño
(cosa bien sabida por todo el mundo)
para su futuro como artista.
Para el que lleva dentro de si un
fuego verdadero, la crudeza de la realidad será un acicate más, será un so-•
plo vivificador a su hoguera; será un
obstáculo más que salvar mediante un
salto más limpio.
El que va a iniciarse sólo por un
mezquino afán de exhibición o por
encontrar poco difícil -desde su punto de vista superficial- aquel oficio,
dejará en el camino los bríos y volEl que tuvo valor para soportar las
verá grupas más que volando trans- pruebas se encariñará con un ídolo y
formándose en otro resentido que se- tratará de copiarlo paso a paso; lo
guirá las rutas de sus predecesores.
imitará hasta en su vida privada.
Cuando se tiene un maestro digno de
seguir, lo más fácil es ir tras de sus
pasos tratando de realizar todo lo que
aquel creó. Entonces viene una etapa
en la vida y obra del joven artista en
la cual se reconoce continuamente, si
no la mano del maestro, si una influencia tan persiste.nte que, tanto para el
público como para el autor resulta un
tanto fallida. Pero no nos dejemos engallar; todos los artistas consagrados
tienen influencias más o menos marcadas ya de uno, ya de otro. El artista novel no va a ser una excepción.
Su obra se verá marcada desde el
principio por estas sombras, las cuales no pueden ni deben considerarse
trascendentes. La influencia de un artista en la obra de otro más joven ha
dejado de ser ya un aprobio. Son hasta cierto punto necesarias estas influencias porque contribuyen a la formación del artista.
La tragedia viene cuando el novato
pierde 1a fé en su maestro, agotados
ya los veneros de la fuente en que se

.[l.

Página 4

\
nutria; cuando se siente un vacío a
través de las palabras magisteriales·
cuando, a los ojos del alumno, el maes~
tro ha comenzado a descender los escalones del pedestal en que estaba colocado. Entonces parece como si todas las enseñanzas hubieran sido inUtiles. Se percibe un vacío en derredor
El artista se encuentra solo en medi~
de un mundo que no comprende ni
lo comprende. Ahora es cuando empieza el verdadero calvario del artista.
Por ese desconocimiento que tiene de
si mismo; por esa ignorancia involuntaria en dialéctica artísaica; por esa
inseguridad en su propio valer que le
nace del dcsequilib~io entre Jo que
aprendió y lo que vislumbra, el artist~ joven siente más que nadie su propia soledad y padece horriblemente
bajo el peso de la duda: el artista se
siente genio. Nada hay tan eficaz para
crear en la mente de un hipersensible
la sensación de la genialidad como el
desconocer los valores que éste cree
inmanentes y trascendentes en su obra.
La suerte está echada. A partir de este
momento el creador de arte no es ya
más el aprendiz ingenuo que queria
conocer un sistema para hacer arte.

Ahora se desata en su interior una tormenta que no cesará más que con ]a
muerte.
El problema se acentúa al corroborar que su obra no convence ni al público, ni al crítico, ni a si mismo. Nahtralmente, en tanto en· cuanto se tra•
ta de un artista verdadero pues el débil seguirá docilmente las lecciones del
maestro y nunca Hegará a nada serio,
en cambio, el combatiente, el que sufre, el descontento, seguirá devorado
por aquella insatisfacción que le producen las pa]abras del mentor y en su
afán de romper ese estado se lanzará
a crear nuevas armonías, a la conquista de nuevos mundos, dando tal vez en
los extremos más diversos, contrarios
a Jo que hasta ahí entendía por belleza. El artista falso -aunque esto sea
una paradoja -pues si es falso no es
artista- en cambio, sabedor de este
sendero espinoso por el que debe.pasar todo artista, por esta evolución
inevitable, se colocará desde el principio en la situación extrema fingiendo crear obras desconcertantes y contrarias a Jo establecido para asi lograr
el objetivo del artista verdadero sin
recorrer aquel calvario amargo. Podrá
engañar al público, el cual, al negarle
,•alor, lo hará sentirse en el nUmero
de Jos elegidos, es decir, de los rechazados, de aqueIIos que sufrieron durante toda su vida la incomprensión
de sus semejantes y que posteriormente, después de muertos, se vieron coronados de gloria;· podrá engañarse a si
mismo al vivir en desacuerdo con su
circunstancia al olYidar que el aislarse voluntariamente de su ambiente no
es necesariamente signo de calidad ni
el camino único y verdadero que con.
duce al éxito; pero no podrá engañar
al conocedor, al experto, al que tiene
un gusto_ educado en esas disciplinas,
al Que tiene formado nn criterio que
no se deslumbra facilmente.
Entonces se ve el triste espectáculo
que forman esas legiones de artistas
"incomprendidos" que se pasan toda
su vida tratando de sufrir mucho, a
corno de lugar, para de este modo escalar los peldaños que conducen a la
1?mortalidad, sin considerar que al art~sta no le es da~o escoger; que el arllSfa sufre con paciencia su destino y
carga la cruz que le ha tocado en suert~ llevar; que a pesar suyo, el artista
siempre será un barómetro de su época.

ID OS lPOIEM\AS
!DE ENIR.IIQU!Ell A OCIHIOA
EL AVISPERO
a
Juana, M. de Espinoza
Cualquier cosa es mejor
a este avispero en llamas que me aguija,
porque aquí donde estoy me duele todo:
La tierra, el aire, el tiempo,
y este volcanizado sueño a ciegas sucumbiendo.

Anoche sollozaba por un vaso de luz,
toda la noche ardí de sed y amanecí vacía.
Otra noche fué el sobresalto dulce de la sangre;
enardecida fuí de la jaula al látigo,
del látigo al silbido
agresivo y caliente de las venas,
amenecí amargada.
Otra vez me adentré un amor como montaña,
gacela estremecida

vagué temblando húmeda de lágrimas;

mansamente en silencio, ahita de ternura
bebí luz de cristal entre los sueños,
se me quebró en la entraña, me cortaba

HIMNO A DIOS

y me quedé en tinieblas ...

Guía tu viejo gentío de pastores

¡Cuántas cosas he dicho!,
palabras que se arrancan por no llorar de rabia.

con la vela de la abundancia

Ya no puedo dormir sobre la misma almohada

para que el oro dulce de la espiga

aunque los ojos sueñan.
Me repudio al decirlo, pero cualquier cosa es mejor

prenda olor en las mesas.

a este avispero en llamas eri que vivo.

Sube la mies divina de grano a pan,
precipita luz a las sienes
en la caldeada orilla del pensamiento;
no dejes tu marejada de hombres despeñarse
al filo de la sangre.

k====::::=.=:t~

~~
-

Oye el frenesí de mis palabras, Dios mío,

. 'e-...:.·

--- -

;.._.

"= )

sabe que son la llama más recia del corazón
eriguiéndose a tu nombre
porque tu viva voz quiebre el amargo abismo
de distancias
con que vivimos muerte antes de muerte.

•

Página 5

�EVOCACION ....
(Viene de la página 1)

,

• Ias conciencias que se han separado
de las enseñanzas de la Iglesia.
Historió, igualmente, la evolución
de la poesía lírica en los largos prólogos ele su Antología de poetas liricos
castellanos (1890-1908) con una visión
tan atinada como minuciosa, y los trece volúmenes publicados sólo abarcan
hasta la Edad Moderna; y completó la
Htica artistica con la popular con el
Tratado de los romances viejos, que
componen los volúmenes once Y rloce
de dicha Antología.
Realizó igual ímproba labor con la
poesía de nuestro Continente en la parte históricocritica de su Antología de
poetas hispcmoamericanos. Disertó amplia y sapientementc sobre Frey Lopc
Félix de Vega Carpio (1890-1902), sobre cuya encumbrada figura editó los
trece ¡;rimeros volúmenes. Trazó también las notabilísimas páginas de Los
Orígenes de la novela, incluyendo allí
el texto de famosas piezas noYelísticas
medievales.
De 1878 a 1898-dos dúcadas- ocupó su ejemplar y flúida cátedra en la
Universidad de Madrid, siendo designado después Director de la Biblioteca
~acional.
Murió Menéndez y Pelayo en plena
actividad, a los cincuenta y seis años,
cuando -como decía él mismo- "le
faltaba mucho por leer", después de
haber alzado sobre sus hombres todo
el conocimiento de la Ciencia española y sus irradiaciones.
Su pródigo magisterio se ha ido multiplicando a través de generaciones y
más generaciones que siguen sus ,lumi-

LA POESIA

nosos pasos 1 alumbrados por un credo
sin- par.
Esparia actual ha emprendido la edición nacional de las obras del l\faestro. Buena tarea, válida para todos los
tiempos, para quienes se ocupan de
dignificar el conodmiento histórico
·espaiiol en la lengua de Berceo y el
juglar mozárabe del Poema del :\Ho
Cid .
)ligucl Artigas en La vida y la obra
de .llenénde: y Pe/ayo, Zaragoza, 1939,
~· Pedro Laín Entralgo, actual Rector
de la Cniversiclad Central de )Iadrid,
en illenénde: y Pelayo . Historia de sus
problemas intelectuales, nos ofrecen el
prrfil y Ja enlralla del :\Iaestro, a quien
hoy y para siempre debemos honrar
con nuestra fiel imitación.
Queda mucho por decir de este prócrr _del pensamiento - ciudadano del
mundo- , de sus libros, no todos ellos
nombrados en esta Ei10cación, de su
Yida entregada al bien común, en el
pan de su sapiencia, eYangelio de los
estudiosos.
Bonilla r San )lartin en Su Marcelino )Ienéndez y Pelayo, ~fadrid, 1914,
asienta que "A estos tres fines, de cril;ca del presente, de reconstr11cció1z
del pasado r de regenuación para el
porvenir, responde, a mi parecer, toda
la ingente obra del Maestro, incluso la
literaria", y Don Pedro Sáinz Rodríguez "De las ideas puestas en circulación por Menéndez y Pelayo sobre
nuestros .autores vive hoy la critica
erudita hispánica" ...... verdades de las
que han vivido las generaciones inmediatas a la vida del gran humanista y
de aquellas que en polvo se vayan convirtiendo ....

•

la fina conque hiere a quienes le atacan.
El ingenio de este moderno Aristófanes alegra el espíritu de sus lectores.
N'os dice en "Nordeney":
"Los indios no son tan tontos como
creen nuestros misioneros. Veneran a
los animales a causa del alma humana
que presumen habita en éllos. y si fundan lazaretos para monos inválidos, a1
modo de nuestras academias, es posible realmente que en cada mono resida
el alma de un gran sabio; lo que es
seguro es que entre nosotros, en el
cuerpo de muchos grandes sabios, mora el alma de un mono.''
De las mujeres que le han colmado
de amargura el alma, decía hablando
del legendario Caballero de Lusignán
y de su amada )Ielusina la náyade:
"¡Dichoso Raymundo cuya amante
rue solo serpiente a medias!"
Ataca al Conde August von PlatenIlallermí.inde. poeta alcmún adversario
suyo, y bur]onamentc Jo llama Don
Platen Collibrados de Hallermünde pa- ·
radiando el nombre de Don Ranudo
de CoHibrados, hidalgo hambriento,
personaje risible de una comedia de
la época.
Estaba el Conde en la UniYersidad
de Erlangen, ''donde-nos dice burlonamente Hcine-le daban alguna ocupación."
Y a1lade: " .... el Conde, cada día más
entusiasmado con su futura magnificencia, ·abandonó toda labor y decidió
vivir de la pluma, de algunos providenciales obsequios y otros méritos
varios. El condado del Conde se halla
en la Luna, y como las comunicaciones entre este astro y la Baviera, son
dificiles, no podrán llegar acá las extraordinarias rentas del señorío hasta
dentro de veinte mil años según los
cc\lculos de Gruithuiscus, cuandq la
Luna se acerque a la Tierra.''
El ingenio picante de Hciine no perdona a los antiguos frailes que durante
la ocupación Xapoleónica de Düsseldorff, se encargaron de su educación.
"Un tiempo hubo que besaba fervoroso la mano de todo capuchino que
encontraba en la calle. Era un niño y
mi padre me dejaba tranquilo, sabiendo que mis labios no se iban a conformar siempre con la carne de capu~
chino. Y en efecto; me hice mayor, y
comencé· a besar mujeres hermosas."
Fué sin embargo un J1,mante desdichado aunque muchas mujeres hayan
cruzado por su vida, agitada. Su amor
juvenil, su amor primero volvía con
frecuencia a su memoria y despertaba
la inspiración más tierna:

Era una lloche de Mayo;
sentado bajo los tilos
eterno amor nos jurábamos/'
"

¡!

•ce

Y las noches claras y tachonadas de
mil ojos de luz suspira:

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(• '';l~_,

"Oh lindas y claras estrellas de oro
honrad a mi amada en país lejano
decidle que yo con.mi alma la adoro,
que por ella sufro y que estoy muy
pálido."

Acusa cierta inclinación al romanticisco de Lord Byron:
"Otra ve.: los mares cruzo
sobre nueva embarcación;
nuevos amigos contemplo
girar a mi alredeflor;
de extraños mares me arrulla

Página 6

••••

(\'icnr de la página 3)

"Ha vuelto mi antiguo sueño.

,.

era para él, el faro, el guia espiritual
de Alemania y el mils grande de los
pensadorc-s modernos.
Declarado apóstol de la Libertad, se
acercó a su compatriota Karl ~Iarx (o
)lardochai), hijo de nn Rabino Israelita, quien le decepcionó con sus falsas
teorías revolucionarias y la filosofía de
las masas.
Colaboró en cambio con el periodista judío-alemán, Ludwig B0rne (Loeb
Baruch) que también como él, por sus
ideas liberales se había refugiado en
Francia. A él se unen también otros
a1cmanes no judíos, ele ideas reformadoras como Karl Gutzhow y Heinrich
Laube; quienes formaron la "Joven
Alemania" a la que había de pertenecer más tarde, Richard Wagner.
Habiendo contraído matrimonio con
una mujer humilde y súbitamente atacado por una enfermedad incurable,
mucre lfeine lc-jos de su Patria, víctima fle atroces sufri_mientos y dolorosos padecimientos.
Amó mucho el ~lediodía, la Italia,
la Francia, la Grecia, pero aún así se
consideró como muchos otros poetas
románticos, el intérprete de las tradiciones populares de su patria, las
que trató en prosa y en verso. Antes
que \Yagner, mencionó a Tannhfiuser,
Lohrengrin, los NibeJungos 1 etc. Pero
la lerenda más conocida que le ganó
la gl~ria universal y le hizo famoso,
fué la Canción de Loreley, de la cual
presentamos su versión en nuestra lengua:
Yo mismo la causa ignoro
de esta sombría tristeza;
hay un cuento muy antiguo
cuyo recuerdo me apena.

- r~',tl
1 ~

'Í'

t

Ííeinrich Heine

la melancólica vo:..
iQue lejos está mi paiJ"ia.'
¡Que triste mi corazón!"

Recuerda con éllo, las despedidas
del poeta inglés dd cual aparentaba
mofarse como de la mayoría de los británicos. Su estirada pedantería así como la rigicléz prusiana, provocaban en
el bardo hebreo-germano la risa volteriana y les liacia objeto de su sarcasmo.
Y pro\'Ocando la cólera de )letternich y de la Santa Alianza exclama:
"-¡ Soy todo alegria, todo entusiasmo, soy la espada, soy la llama!"
Pero la carcajada del Aristófanes
germano es ahogada por un rictus de
dolor al recuerdo de su amor frustrado y surge nuevamente el poeta lleno
de amargura:

Sopla [I'esco el viento leve
la noche sombI"ia llega;
el Rhin corI"e silencioso
y los picos de la sierra
devuelven del sol poniente
las claridades postreras.
En la alta cumbre sentada

Está una hermosa doncella;
fulguI"an sobre Sil ctier·po,
doradas y ricas telas.
Y peina sus rizos de oro
Con sus manos de azucena.

"La muerte es la noche fria,
y la vida es el dia abrumadol'.
Atardece y tengo snefi.o;
del día ardiente me l'indió el calor .. .''

Enemigo declarado de todo lo que
le parecía falso, atacó la polit;ca y la
literatura decadente de Europa y exaltó la gloria Napoleónica qe entonces
era condenable.
Marchó a Berlin donde conoció a
Schlegel, a Hegel, Gans, ~fadame Stael
y a Varnhagen von Ense quien tanto
él como su mujer Rabel Levin, fueron
grandes amigos suyos. Visita a Goethe
en Vleimar quien le recibe p~triarcalmente. Marcha a Londres, visita Italia y finalmente se establece en París
definitivamente donde hace amistad
_con Theófilo Gauthier, Giacomo Meyerbeer, Franz Lizst, etc.
Ya en Alemania era célebre su "Buch
dcr Lieder" (Libro de las Canciones)
del que es célebre su "Intermezzo Lírico", puplicadoS en su juvetud.
Sus Reisebilder (Cuadros de Viaje) contienen un gran encanto. También publica sus dramas "Almanzor"
y "\Yilliam Ratcliff", "El tambor Legrand y otras historias" de evocación
~apoleónica, "El Libro de Lázaro" y
"Melodías Hebraicas" en las que evoca la figura patriarcal de Yehouda
Hálevy y 'De la Alemania" y "De Francia", en los que sintetiza el pensamiento filosófico y literario de ambos países.
Se declaró contrario a la monarquía
y abrazó la república democrática
francesa.
A la muerte de su ido1o, el Zeus
Olímpico, el último homérida, el gran
Goethe, suspira tristemente: " .... los
dioses se van, los reyes se quedan .... "
y era como un lamento republicano
dédicado al monárquico Goethe que

Con rico peine de oro,
peina su áurea cabellera,
mientras que de sus labios rojos
alegre canción se eleva.
Canción de extrarlo prestigio
y melodías siniestras.

En su barca el mal'inero
siente inconsolable pena;
no ue los golfos traidores,
no ve las traidoras peñas;
solo ve la hermosa virgen
sentada sobre lq. sierra.

f

IL I IBlílOS
CA!fflJl.00 Dt J.,lmlA_ffllA'·
IIEXICAlf.\

VARLl

OBRAS C())IPLETAS de Alfonso Reyes. Tomo T. Col. Letras )iexicanas.
Fondo de Cultura Económica, México, 1955.
)!uchos fueron los homenajes· que
se ofrecieron a Alfonso Reyes el pasado aifo con motivo de su jubileo literario. De todos los países latinoamericanos surgió el deseo de hacer
patente su reconocimiento a una Jabor
tan f~cunda como la de este escritor,
~, en nuestro país, las universidades
e institutos de cultura se sumaron a
este homeflaje continental. Ya para finalizar el año, el 24 de diciembre, las
prensas del Fondo de Cultura Económica sacaron a luz el primer tomo
de las Obras completas de este mexicano universal, cerrando así su afio·
jubilar ron una publicación que es
coronamiento de toda una actitud. La
edición ele este primer tomo, planeada
al principiar 1955, puede decirse que
inicia lo homenajes a Alfonso Reyes,
y los cierra decorosamente al fin del
ailo con su aparición Ol)Ortuna.
Se publican aquí Cuestiones estéti(Jlll' aparecil'ra por primera vez
rl alio ne 1911 con el sello editorial
de la Librería Ollendorff, de París; los
Capit1tlos de Literatura Mexicana: sus
conferencias del Ateneo sobre Manuel
José Othón y el paisaje en la poesía
mexicana del siglo XIX, y otras cosas
más, que lrnsta ahora se publican en
conjunto; la tercera parte del volumen, titulada Varia, incluye las primeras prosas de Reyes, publicadas originalmente en las revistas de la época:
Revista Moderna, El A.ntirreeleccionisla, Revista de Revi,tas. En suma, este
primer tomo contiene la producción
de la primera Cpoca de Alfonso Reyes.
Xo todo, como se dice en el apéndice
bibliográfico, ya por no concedérsele
importancia a algunas páginas, ya por
haber sido aprovechadas en libros de
estas Obra.-, completas, como la rí'eoria
de la sanción, tesis recepcional con la
c¡ue obtuvo el titulo,' y en la que, según él mismo cuenta, examina el Derecho por la otra punta. "no ya a partir de las definiciones, sino, pragmáticamente, en rl remate de las sanciones".

cas,

Yo creo que, al fin, las ondas
marino y marca ligera
engulléndose llevaron
a sus sombrias cavernas,
y que fueron el motivo
de Lo1·eley las canciones,
melodiosas y siniestras."
Hay amargura en el acento de Heine.
Loreley es el amor imposible y el náufrago, es el amante desdichado que se
precipita en los abismos de la desesperación seducido por la belleza del
ser amado. BeHeza perversa que le
causa la muerte.
Lo cierto es que en Düsseldorff, fué
le,·antado un monumento a la memoria del poeta y sobre la efigie de Heine,
en lo alto se mira la estatua de Loreley
tal como la describió el bardo.
Los turistas de todo el mundo que
En la Xoticia que antecede al PróYiajan por Alemania van a visitar la logo de Cuestiones estéticas nos inforRoca de Loreley en el Rhin a la que ma el autor sobre el criterio que se ha
ha embellecido la balada del poeta.
seguido para ]a reedición de este libro.
Solo me resta añadir que ningún Ya rn abril del pasado año de 1955 esotro poeta de su raza, fué considerado cribía Reyes, en una segunda versión
más digno de pertenecer al glorioso del Capitulo I de su Historia documenpasado de su patria, y que nunca se tal de mis Libros, yublicado en este
podrá hablar del Parnaso Alemán sin mismo boletín mensual de la Universimencionar a Heinrich Heine.
dad de Nuevo León: Armas y Letras,

sobre los problemas que presentaría
una segunda edición de su libro inicial, que lo tentaba a "simplificar
aquel estilo a Yeces rebuscado, arcaizante, superabundante y oratorio .. .1' Y
dice mas adelante: "A Yer cómo me
l~s arreglo algún día para lanzar una
segunda edición, cerrando los ojos y
sólo tocando lo indispensable".
1

~o es necesario hablar sobre la im•
portancia que tiene este primer libro
de Alfonso Reyes para conocer su Ira.
yectoria literaria. En sus páginas encontramos los primeros pasos ele una
marcha hasta ahora ininterrumpida,
en Ja cual se mantienen vivas sus mismas aficiones y sus mismos puntos de
vista. Sus estudios sobre Greda, que
tropezaron originalmente con las Electras, iban a desembocar años más tarde en la Junta de sombras y la Critica
en la edad ateniense. .lo, mismo podría decirse del resto del libro, en el
que se &lt;lió cabida, cuando su autor
contaba escasos ,·cinte años, a Goethe
y Jlallarmé -vivos aún en Alfonso Reyes y en sus libros- , a Góngora y la
literatura castellana.
Las conferencias del Ateneo de la
Juventud aqui inclt1ídas, una sobre los
· poemas rúsUcos de Jfanuel José Othón
y la otra sobre el paisaje en la poesía
mexicana del siglo XIX, son dos estudios que ofrecen al lector un doble interés. Por una parte, corresponden a
la escasa bibliografia que existe sobre
nuestras letras. y por lo tanto se vuelven de obligada consulta. Pero además, nos sirven para valorar la actitud de un escritor, y drl grupo a que
perteneció, que por aqueJlas fechas del
Centenario Tea1izaban una critica literaria con los ojos puestos s_obre lo
nuestro. No es una mera coincidencia
que mientras Alfornso Reyes trataba
sobre Othón, Antonio Caso lo hiciera
sobre la filosofía moral de don Eugenio M. de Hostos, Henriquez Ureña sobre Rodó, Carlos González Peña sobre
El pensador mexicano y su tiempo,
Escofet sobre Sor Juana y Vasconcelos
sobre Gabirro Barreda. Todos los integrantes del Ateneo de la Juventud,
sin excepción, encaminaban sus estudios y orientaban sus esfuerzos sobre
problemas mexicanos y americanos.
En estas páginas, pues, junto al valor
que tienen por ser estlldios serios y
autorizados, hay que imponer también
e1 que proviene de la condición histórica en que se produjeron, únicas manifestaciones de ese género en un 1910
que culminaría con el nacimiento de
la Revolución )fexicana.
En la tercera parte de este tomo, titulada Val'ia, se incluyen los ensayos
y artículos a que ya se hizo mención,
en la que aparece la Alocución en el
aniversario de lll sociedad de alumnos
de la Escuela Xa.cional Preparatoria,
pronuciada por Alfonso Reyes en el
año de 1907, "página remotísima" que
se recoge aquí por ser el arranque de
su prosa. El artículo Julio Rucias subjetivo, que apareció inicialmente en
Revista Moderna (1908) y hasta ahora
vuelto a publicar, es una de las escasas páginas que se han escrito sobre
el arte de este singular artista, casi
desconocido ahora.

Con la aparición de este primer tomo de las Obras c.ompletas de Alfonso
Reyes, a los cincuenta años de haber
iniciarlo su actividad literaria pública,
se cumplen las palabras de Francisco
García Calderón, que aparecen en el
Pt'ólogo a Cuetiones estéticas: "Este es
un prólogo espontáneo. El anuncio de
una hermosa epifanía .. .''

A. R. G,

ALAS CASAS EDITORIALES YA
LOS SEÑORES DISTRIBUIDORES
YLIBREROS DEL CONTINENTE
La Cniversidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vasto plan editorial que desarrolla al tra\'éS de publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficiales, universitarias, académicas,
ateneistas, centros culturales, sociedades &lt;le diversa índole y personas, en
América y Europa.
Entre el cuerpo de ediciones que
aqui se imprimen figura nuestro mensuario ·'ARMAS Y LETRAS", que recientemente ha establecido una sección -LIBROS~, en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.
Dada la extensa órbita de circulación del Boletín arriba mencionado, y
en interés de ofrecer al lector americano una juiciosa información del fondo y continente ·de la obra, cotejada
a la 1uz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna interpretación
del pensamiento científico, literario o
artístico, "ARMAS Y LETRAS" se com1,lace en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
(¡uc anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envío de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
obfeto de nuestros comentarios, en la
medida que· ,,ayan llegando a nuestras
manos.
Los envíos deben hacerse a:
"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León,
Plaza del Colegio Civil,
)lonterrey, Nuevo León,
:\léxico.

rmasy

l...l-=::JJETRA
Organo Mensual de la U níversidad
de Nuevo León
Registrado como artículo de 2a. Clase en la
Admón. de Correos de Monterrey, N. L, el

20 de Abril de 1944.

INDICADOR:
Colaboradores
Raúl Rangel ~ rías

Fidencio de la Fuente
Francisco M,. Zertuche

Genaro Salinas Quiroga
Arturo Cantú S.
Homero A. Garza

Alfonso Rangel Guerra
Guillermo Cerda G.
Jorge Rangel Guerra
Manuel

Morales

Director

Lic. Fidencio de la Fuente
Oficinas
Washington y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León

MEXICO

Página 7

�PRESENCIA DE

BENJAMIN
FRANKLIN
Genaro Salinas Quiroga

Benjamín Franklin ( 1706-1790) físico, hombre de letras,
diplomático y estadista norteamericano, cumple el 19 de enero
de este año, ciento cincuenta años de su glorioso nacimiento.
Es oportuno por lo tanto hacer ahora algunas reflexiones fundamentales sobre su obra a la que tanto debe no sólo su país y
el Nuevo Continente, sino también el mundb civilizado. En corroboración de ello, muchos años mas tarde y con motivo de su
muerte, en la tribuna enlutada del Parlamento Francés, habría
de decir el elocuente Mirabeau que "arrancó el cetro a los déspotas y el rayo a los cielos".
La fecha de su origen se remonta
al 17 de Enero de 1706 en Boston, entonces capital de la Colonia de Massachusetts. Su padre Josias Franklin,

por viudez se casó dos veces y de su
segunda espos~ Abiah Folgier tuvd a
Benjamín. Fue el último de los hijos
varones de J osías y el decimoquinto
en la familia. Su progenitor habla emigrado de Inglaterra bajo el reinado de
Carlos II en 1682, con su primera mujer y tres hijos. Se estableció en Bos-

ton ejerciendo al principio su antiguo
ofic io de tintorero - de tejidos de seda
y luego el de fabricante de velas.

Brnjamin, por pobreza de sus padres, sólo asistió a la Escuela primaria oficial un año y luego durante poco tirmpo tuvo un preceptor particular de aritmética y de gramática. En
su testamento dice: "Nací en Boston ,
y a su escuela gratuita debo mi primera instrucción literaria" . Fue toda

so y a lo~ c¡uince años o sea en 1 i21
publicú el segundo J}eri6dico que se
cclitó en los Estados Crridos "The New .
England Courrant" ("El Correo de

sofo y moralista, escribió ''El Libro
riel Hombre de Bien" que por ser un

Nueva Inglaterra") del cual fué im-

de ~larra Aurclio, el que mas que Emperador de Roma, fue Monarca de si
mismo.

presor, editorialista, director v lo repartió personalmente a los s~scriptores. Fue Franklin el primero que se
ocupó en su diario de comentar asuntos trascenrlentalcs para su país y para
su época.

Recordando su querido oficio de
impresor escribió que en su vida había tenido "erratas", pero que se había
esmerado en corregirlas. Radicado en

En 1 i32 y bajo el seudónimo de Ricardo Saundcrs y que todos conocie-

Filadelfía, fundó por suscripción la Biblioteca Pública de dicho lugar, que

ron después bajo el título del "buen

con su nombre todavía se conserva,

hombre Ricardo" publicó su célebre
Almanaque CfUC' Jle,·ó a cabo una completa re\'olución en la materia. Lo
editó durantC' Ycinte años consecuti,·.os r con~tituyó un admirable resumen de moral sencilla, de saber práctico, de higiénc, de previsión del tiem-

luchó ardientemente porque hubiera
Colegios para los pobres, Hospitales, se

po, de consejos para el cultivo de la

tro idiomas, aparte del propio, y en

tierra, para la cría de animales, para
la pequeña industria y la conservación de la Salud de sus semejantes.
Lo cual quiere decir que no sólo fue
Franklin Jibcrtaclor de su patria. sino
tambiCn y mucho antes maestro de sus
connacionales.

ellos leyó las obras clasicas originales:
francés, italiano, español y· latln.

He aquí algunos de sus proverbios,
que aparecen en sus Almanaques, cuya ,·cnta anual sobre pasó a diez mil
ejemplares, cifra entonrL"s extraordinaria: "~o desperdicicis el tiempo,
porque &lt;"i :.1 tela ele que esta hecha
l:.1 vida". 41 (:amina tan despacio la pereza que muy pronto la alcanza la pobreza".
Formó en su imprenta c-xc&lt;'lentcs ti-

empedraran las calles; porque se contara con medios eficaces de apagar
los incendios y porque se dotara a la

población con una adecuada policía
nocturna. Aprendió por si sólo cua-

Su obra como inventor es formidablemente meritoria y fecunda: ideó la
instalación de chimeneas adaptadas a

las estufas comunes; produjo la primera batería eléctrica de fuerza considerable, pero su gloria mas grande en el
campo de la física fue haber creado

e) pararrayos al comprobar la identidad entre el rayo y el flúido eléctrico.

Con tal motivo, recibió muchos mcreci&lt;los honores en su vida: la Unh•ersidad Escocesa de Edimburgo y la In-

¡

glesa ele Oxford le otorgaron el grado
de doctor. La Academia de Ciencias
de París lo catalogó al lado de Newton
y Leibniz.

.J

1

JHli.rraros que hicieron prbspera esta in-

dustria en las antiguas trect' colonias
nortl'americanas, las que contribuyehumanidad. Niño aún, trabajó en el ron a t•le\"ar su nivel cultural. Leyenmodesto taller de producción de velas &lt;lo las \'idas de Sócrates y de Jesucrisde su padre, luego en una imprenta. ~ to, aconsejó que debíamos ele imitarles
Adelantó notablemente; leyó cuanto li- c•n su humildad. Con los años y sienbro pudo en horas tomadas al desean- rlo ya rl'ronocirlo como un gran filó-

s u educación en Colegio de quien fué
uno de los mas grandes sabios de la

bre\"iario de moral práctica, humana
y scncil.la, nos recuerda los soliloquios

En el úmbito político fué Adminis-

tra1lor Gí'ncral de Correos de la colonia de Pennsylvania y Diputado a la

Asamblea Pro\·incial. Las bases para
la Unión de las trece colonias fué
obra personal suya. Las colonias de
~laryland, Massachusetls .Y Georgia, lo
nombraron su Hepresentante en Londres, donde Jlevó a cabo una magnifica labor. Fué también de los liberta-

rlores d&lt;' su patria y firmante de su
Constitución, figurando gloriosamente
su nombre al lado de George Washington, John Adams y Thomas Jefferson.
}lurió el 17 de abril de 1790 a las
11 de la noche. En su testamento dejó
un legado a la Escuela Gratuita don-

de habia recibido las primeras lecciones; otro para hacer navegable el ria
Schuykill; otro para los aprendices
jóvenes de imprenta de Boston y Filadelfia y otro para el Hospital de esta
ciudad. Dicho documento lo concluyó

así: ºDoy mi lindo bastón de manzano sHvestre, con su puño de oro pri
morosamente trabajado en forma de
gorro republicano, a mi amigo, al amigo de] linaje humano, al general Wáshington.11
4

A su muerte, el Congreso de los Estados Unidos ordenó que todos los habitantes de la nación, llevaran luto por
dos meses. La Asamblea Nacional de
'Francia guardó h;to tres días por el

gran sabio norteamericano.
Con una dulce ironía Socrática y teniendo plena confianza en Dios, en
1728, el compuso su propio epitafio,
arreglado ingeniosamente con palabras

de su antiguo ,o ficio de impresor que
nunca olvidó: "EL CUERDO DE BENJA)IJ:,¡ FRANKLIN, IMPRESOR, PARECIDO A LA CUBIERTA DE UN
YIEJO LIBRO, PRIVADO DE SU CONTE:-.IDO Y DESPOJADO DE SU TITULO Y DE SU DORADO, DESCANSA
AQUI, PASTO PARA LOS GUSANOS,
PERO NO SE PERDERA LA OBRA,
PUES (SEGUN EL 1IIS1IO CREIA)
REAPARECERA EN UNA NUEVA Y
}!AS ELEGANTE EDICION, REVISADA Y CORREGIDA POR EL AUTOR".

Página 8

---

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                    <text>BOLETIN MENSUAL DE 1A UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

fQIIUO UNlvtl

•10

Registr ado como articulo de 2a. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de Abril de 1944.

Año XIII

D.A.S.U.

No. 2

Febrero de 1956

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i! 1

· t ·11 íVfJrsltaria

Por Rodolfo USIGLI

A José Minero Roque,
latinista y amigo.

R. U.

I

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.....

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~:;::· .:-

y-=---/
::::.-:::-_-: ,,,,,.~,,,..

-

Ramón: traspuse ya la edad de Cristo
azul, y es solamente de amargura
y angustia gris la camal vestidura
que me dice que vivo, no que existo.

.
.

Por el error nací, y en él insisto
· porque es la sola posesión segura
del hombre, abandonado en la llanura
de sí mismo, sin horizonte visto.

-~~- ·--~;:·--i:--:-~,,..

::;..;::....

-

/,.,.

--:-

rami714

. ....,
~

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Espectador inerte de mi drama
-ni silbar ni aplaudir me es permitidoanhelo nada más una honda cama

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•, I ,/ • -

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- 1'11,1¡¡
", 11;1..

en que tender mi espíritu perdido,
pero bajo el dosel y el panorama
de esta luz de tu tierra en que he caído•
II
Tú, que callaste en el preciso verso
final, precioso; tú, que conociste,
niño aún, más de luz, y niño triste,
del alma y de la carne el universo,
no llegaste a mirar tu harem disperso
ni tu rosa eficaz ajarse viste;
ni te dolió este incurable quiste
de vivir sin ser ya; ni el viento adverso
que cambia el curso del mortal deseo
abatió el gallardete de tu nave
como la edad que en mi calvicie leo.
Tú hiciste el primer viaje de Odiseo
sin el retomo, que es el mal más grave.
Moriste a tiempo, y en tu muerte veo
una lección de luz y un vuelo de ave.

�111

es el veneno que en el vino apuro,
el silencio "y el enjambre del ruido."

Naturalmente, quería hablar contigo
de otras cosas también; pero me falta
la memoria bajo esta luz tan alta
y penetrante. Nada más te digo

'

Hice hijos sin par; amé y he escrito,
catarata prolija y manirrota,
sin entender que cabe el infinito
,

en un solo poema, en una gota
que contenga la angustia, el drama, el grito
del hombre de este mundo que se agota;

que tu muerte es la vida de un amigo:
si una duda poética me asalta,
si logro un triunfo o cometo una falta,
si amo o dejo de amar, si soy testigo

VIIDA Y
ILlllíEIR.A líUIRA

que el demonio me ha vuelto ángel proscrito.
Quizás a Dios me acerque la derrota.

de una pasión humana, mía o ajena,
si recojo en mi mano algunas migas
de humanidad, que la zozobra llena,

VII

si rompo amarras o si anudo ligas,
me son tus versos oído y antena,
y juntan su labor nuestras hormigas.

Pero, ¿es derrota o triunfo lo que importa?
No escribimos para ser inmortales,
sí para eliminar cosas letales
de nuestra vida siempre humilde y corta.

IV

,.

perfil y entraña de Lope de Vega

Algo en nosotros diariamente aborta
para que vivan otros materiales,
igual que en un ensaye de metales
o experimento en el que Dios exhorta

Las palabras, navajas de dos filos,
son madres de la unión y la distancia.
Unas nos hacen sentimos en Francia
y olvidar a Jerez, y sus tranquilos

el mal y el bien que son nuestra estructura,
a que vivan parejos en el viento
que nos deja al final sin vestidura,

y profundos crepúsculos berilos.
Otras, sencillas, nos dan la ganancia
de conjugar con la vejez la infancia
sin discutir de colores ni estilos.

Francisco M. ZERTUCHE.

.
1

í

l¡
1

sin engaño, sin falso monumento,
y nos muestra la última armadura
que no sepulta el desmoronamiento

Las tuyas son de México, olfativas,
suaves llamadas de una tierra nueva
en la que todas las plantas son vivas:

y que es la fe de ser en otra altura.

Si pudiéramos volver ojos y oídos a la España aurisecular
seiscentista y setecentista, confundidos en la Coronada Villa con
la abigarrada multitud de akabaleros, oidores, alguaciles, pÍCa•
ros, ganapanes, frailes mendic~ntes, dueñas, moza~ del partido,
escribanos, predicadores, monJas, letrados y estudiantes, en su•
ma fácil nos sería oír frases como estas: Un vestido como de
Lope, un coche como de Lope, una tela, unas joyas: u_na pintura
como de Lope. Todo ello proferido como encarecumento de lo
mejor, pues El Fénix llegó a ser en su tiempo una figura ~ítica
y un simbolo acabadísimo de la grandeza del pueblo espanol.

'

México, D. F.

..:-~f.:;i.

~

27 de noviembre, 1955

buenas y malas, son Adán y Eva.
La tierra que al volvernos siemprevivas
nos cobra en sangre, pero así, la eleva.

t:· . :

. ,,:.,

Zacatecas-Noviembre 21 de 1955.

V

Ramón: la madurez de amargo gusto
me da canas donde no tengo pelo.
Mi adolescencia prometía el cielo,
porque el cielo es el campo del arbusto.

'

En vano me propongo ser adusto.
La vida se diluye como el hielo
en mi highball, y el parvo, niño anhelo
de ser un genio porque Dios es justo

....\-+m~.'*

f¡á~i:~

se desbarata en la melancóiia
del amor no gozado, del poema
no escrito ni vivido todavía.

"'1/1~1

El Arquitecto nos traza el esquema
de un hospital negro en el mediodía,
y lo que no hemos hecho aún, nos quema
con la cobriza luz de tu agonía.

*

VI
Luché contra el demonio: él ha vencido
lo que en mi niña edad fué simple y puro.
El fruto que se cae de maduro
es el estigma, no el astro bruñido.
Investigué la vida, y su sentido,
a mis ojos cada vez más oscuro,
Página 2

él el muerto, al ver tan solemne el
séquito luctuoso dijo: ¡Es un entierro
como de Lope/ ¡Mal supo ella que su
frase adquiría aquel dia toda su propiedad!
La existencia acezada del personaje
no fue sólo el largo suceso literario.
que cubrió espléndidamente una época, sino un extraordinario fenómeno
psicológico equiparable al de Wagner,
Leonardo o Miguel Angel. O para usar
de frase de Federico Nietzche, referida
al autor del Tristán, se justificaría hablar del caso Lope.
Para aprehender hasta su última
profundidad el extraño y tradictorio
espiritu del fino creador de La Dorotea, se precisaría un examen científico, un intento de psicoanálisis, no sólo con el recurso del pensar freudiano, sino aplicando a esta técnica todos los nuevos puntos de vista de la
ciencia psicológica de la actualidad.
Existen algunas coincidencias atávicas en el agitado vivir de este hombre, que pudieran darnos luz sobre el
problema: su padre ofrecia en su carácter una rara muestra de amoríos
escandalosos y acendrada religiosidad;
y de un tio suyo, Miguel de Carpio,
famoso inquisidor, se contaba lo siguiente: que era tan celoso en su misión que los que lo conocían para calificar, decían: ¡Quema como Carpio!
Vida disímbola, apasionada, contradictoria, mansa y violenta a la par, a
fas veces desleída en diáfanos deliquios, en otras arrebatada por centellantes ráfagas, era la de Lope... Y para hablar con su patética voz: Yo naci en dos extremos, que son amar y
aborrecer; no he tenido medio jamás,
En punto al sentir y profesar amatorios, ajustaba Lope su ética a aquella frase de Aristóteles que influyó tanto en La Celestina: Materia appetit forma rerum ut femina virum turpe honestum, que define al hombre como
la forma y a la mujer como la materia.
En este concepto se deduce llanamente la atracción de la- mujer hacia el
hombre, y así mismo, la subordinación
al varón.

Rodolfo Usigli.

En los versos también menudeaban
las expresiones sobre · el dramaturgo:
Que si lo bueno es de Lope, Lope, por
bueno, es de Dios.
La enfervorecida admiración popular llegó a su clímax, pues hasta en
el Credo se introdujo su nombre: Creo
en Lope, Todopoderoso, Poeta del cielo y de la tierra...
Asi, la figura de este hombre "insólito llegó a calar tanto en el ánimo de

sus contemporáneos, que su vida, luces y sombras-, fue vista con intenso
interés por todos.
En el ambiente femenino era motivo de alta deificación, pues no era
extraño ver que al paso del hombre
genial salieran las mujeres madrileñas
a los balcones para bendecirlo... Hasta la ironia de la vida hizo que una
pobre vieja, cuando contemplaba el
entierro del poeta, sin saber que era

**

Hace trescientos noventa y tres años
que nació a la vida en el Madrid de
Don Felipe el Segundo, Félix Lope de
Yega Carpio, siendo después bautizado en la Iglesia de San Miguel de los
Octoes, vástago de Félix de Vega Carpio y de Francisca Hernández Flores.
Para la sustentación familiar, su padre ejercía una industria artística, la
de bordador, que por entonces era
bien estimada por la gran demanda
de géneros de adorno. También se entregaba a las musas algunas veces y
prestaba servicio gratuito en el Hospital del Buen Súceso.
La madre, extremadamente celosa,

murió cuando Lope contaba veintisiete años. Nada sabemos de esta mujer,
pues el poeta nunéa la nombró en su
vasta obra literaria. Las pocas -figuras
maternales que aparecen en su vasto
repertorio dramático son figuras ri•
diculas, desagradables e indiferentes,
como en La discreta enamorada, Quien
ama 110 haga fieros, Los melindres de
Belisa, La mal casada, La varona castellana y La Dorotea.
No debe atribuirse esto a desasimiento filial de nuestro personaje, sino al
estilo literario de la escena renacentista o a la recalada costumbre española.
Lope exaltó la memoria de. su padre
de manera más literaria que profundamente humana. Murió en 1578.
De los albores de la vida excepcional de Lope, llena de notas fenomenales, nos habla su apasionado protobiógrafo Pérez de Montalbán, cuando refiere que en la edad precoz el escritor
en agraz comenzó a leer latín y a componer sus candeales estrofas. El biografiado mismo nos lo dice en este terceto: Apenas supe hablar, cuando advertido de las Fhebeas Musas escribía
con pluma por cortar versos del nido.
No es ésta una parrafada hiperbólica sobre El Fénix. De los actos procesales que menudearon sobre su vida,
se infiere que, evidentemente, asistió
a un establecimiento docente de los
jesuitas, el Colegio de los Teatinos, y
que acudió también a las clases de
Matemáticas y Astronomía en la Academia] Real.
A los diez años, aproximadamente,
fue alumno del célebre poeta y músico
Vicente Espinel.
Buen recuerdo y mejor resultado debió dejar en Lope la enseñanza del
maestro rondeño, porque aquél lo elogió más de una vez en sus poesías. De
su preceptor, dice: A mi maestro Espinel haced, Musas, reverencia, que
os ha enseñado a cantar y a mi a escribir en dos lenguas.
Así, la precocidad y el ingenio lo
convirtieron en elemento famoso imprescindible para fiestas y veladas escolares; y hasta es posible que en alguna ocasión haya aportado una comedia entera, de las primeras salidas
de su pluma.
Al pasar a estudiar a la Universidad de Alcalá, conoció al Obispo Jerónimo Manrique de Lara, quien lo tomó a su servicio, bachillerándose a la
vez: Crióme Don Gerónimo Manrique,
estudié en Alcalá, bachilleréme, y aun
estuve de ser clérigo a pique.
Rota la posibilidad de seguir sus estudios bajo el mecena,go del prelado
benefactor, lo encontramos en la capital del Reino el año que su padre
murió.
La mujer y el amor informaron y
deformaron a las veces la vida y la

Página 3

,

�obra de Lope. Son acaso el eje principal y como la única razón aparente

de su existencia. Así, aparece ~laría
de Aragón, de acuerdo con las investigaciones del erudito lopista D. Joa-•
quincle Eotrambasaguas.
Xuevamenle lo tenemos en la Universidad, ahora en la célebre salmantina, meridiano de la cuJtura española
en el renacimiento peninsular. De allí
proceden los recuerdos recogidos en
su comedia El bobo del colegio.
11ás adelante, en 1585, lo encontramos tomando parte en la expedición
que sale de Lisboa rumbo a la Isla de
Terceira, bajo las banderas del Márqués de Santa Cruz; empresa breve y
victoriosa, tras de la cual el trashumante poeta ,,uelve a su solar nativo.
Y he aquí que le asalta otro suceso:

conoce a la musa de carne y hueso,
en palabras de Darío--, Elena Osario,

una de las grandes pasiones de su alma; y escribe entonces: No se qué estrel1a tan propicia reinaba entonces,
que apenas nos vimos y hablamos,
cuando quedamos rendidos el uno al
otro. Pasión fulminante, de flechazo a
primera vista, causa más tarde -del destierro y tortura del enamorado.
Elena, de extraña hermosura, según
se desprende de las numerosas poesías
que él le consagra, era hija de unos
comediantes y estaba casada.
El encanto de semejantes relaciones
no pudo ser largo: para castigo suyo,
no es él quien abandona, sino quien
es abandonado, pese a la subyugadora
fa!!Ja de que ya gozaba en la Villa y
Corte.
Herido el amador en sus sentimientos, vuelve contra ella y lo suyos los
venablos emponzoñados del rencor.
Escribe entonces en desahogo una serie de libelos infamantes que provocan 1a intervención de un tribunal que
juzga al agresor y lo envía a la cárcel.
La cárcel era provisional mientras
no se pronunciaba sentencia. Esta llegó con una órden de destierro para el
infamador, pero la audacia del comediógrafo sube de punto si sabemos que
pone en juego nueva vez sus inclinaciones, con la candorosa doncella Isabel de Alderete, dama de calidad a
quien rapta, y por cuyo escandaloso
atropello se le piden cuentas, que Lope
satisface caballerosamentC', casándose
con la ultrajada.
Tenía Lope poca madera de reposo

y de hombre hogareño, y no pudo, por

eHo, sujetarse a tan dulce bonanza.
A tono con sus inquietudes, se le

ofreció la oportunidad para huir de
la placidez que Jo rodeaba.
Organizábase por esas calendas la
Escuadra Iuvencible para Jo que pudo
haber sido, y Dios no lo quiso, "otra
de las ocasiones más altas que vieran
los siglos."
Se embarcó, pues, en la ciudad lisboeta c_on algunos amigos y su hermano Juan, que pereció en la demanda
en brazos del poeta.
La hermosa ciudad del Tajo brindó
a Lope de Vega días transparentes y
propicios. Antes de partir recibe la
visita de su pungida esposa, que concurre a la despedida del compañero
bienamado. De aquí brota aquel ro•
manee sobre Be/isa -Isabel de Alderete-: De pechos sobre una torre
que la mar combate y cerca, mirando
las fuertes naues que se van a Inglaterra, las aguas crece Belisa llorando lágrimas tiernas.
Fue la expedición una desastrada
empresa para el Imperio filipino; desecha la Escuadra por los temporales,
Lope, zamarreado en la galera San
Juan, fue a parar a la Coruña. Este suceso tuvo su reflejo en el repertorio
Jopevegnesco: el poema La hermosura
de Angélica, con recuerdos de la Filis
ingrata para él, la maridada Elena
Osorio.
Al volver a Valencia, sede de su exilio, torna al hogar, y aquellos días apacibles son de intensa creación poética,
en medio de una atmósfera de letras,
en donde el Teatro tenía singularmente su señorío.
Colaboró alli Lope en la colección
de poesías que se publicaron con el
título de Flol'eS de romances, apareciendo también sus primeras obras
dramáticas, ya perfeccionadas en la
técnica literaria.
Días adelante se convirtió en el Secretario privado del Duque de Alba, y
con él se translada a su residencia del
Tormes, lugar que tantos recuerdos
tiene de la Madre Teresa de Jesús.
Discurrieron allí los días en un grato remanso espiritual, marco propicio
para el laboreo poético... De su pluma salieron algunas comedias y la novela pastoral La Arcadia, obra que recoge el ambiente palaciego, vida y sucesos del altísimo noble.

Entre amar y escribir se le iban al
poeta desmadejando las horas, con un
sentido de sophrosinc y placidez, que
nunca antes hubiera soñado. Pero aparece su segundo vástago, y al morir
la esposa como consecuencia de esto,
vuela el poeta a Madrid, y recuerda
allí a la desaparecida en un tierno y
doliente soneto: Para tomar de mi desdén venganza, / gastóme amor los años
que tenia,/ con que miraba yo como
solla,/ todas las cosas en igual templan:a.; A lo menos conozco la mudanza / en los antojos de la vida mía,/ de

un dia en otro no descanso un dia, /
del tiempo huye lo que el tiempo al-

cw,za. / Almas parecen de mis niñas
puestas/ en mis ojos que baña/ tierno
llanto/ ¡Oh niñas, niño amor, niños
antojos / Niño deseo que el uivir me
cuestas!/ Mas ¿qué mucho también que
llore tanto / que tiene cuatro niñas en
1/Js ojos?.

Aunque aparece después en la sucesión amatoria Antonia Trillo, en Lope
vive una dualidad, pues recuerda a
Belisa, llorando sobre su tumba y consagrilndole un romance: Belisa, señora
mia,/ hoy se cumple juslo un año/ que
de lan temprana muerle/ guste aquel
potaje amargo./ Un día .te servi enfer·
ma,/ ojalá fueran mil años/ que así

enferma le quisiera/ continuo aguardando el pago.

El segundo connubio le sale al paso:
se casa con Juana de Guardo el 25 de
abril de 1895, granjeándole fama de
codicioso, por la dote con que la mujer Uega al matrimonio. Pero si algún
interés material lo llevó a recibir el
Sacramento, mal le salieron esas cuentas, pues su vida fue sólo una amarga
serie de desasosiegos, por la contínua
ingerencia ele los familiares de la esposa.
Quiso entonces respirar un aire de
libertad y pronto lo consiguió. La
amada en turno, :\ficaela de Lujitn logra adentrárse]c tan hondo a este constante amador, &lt;1ue la arrobadora belleza ele Micaela Je trastorna el ritmo
ele sus días.
Camila Lucinc/a es el nombre poético de 1a Luján, y a su culto, más arrebatado c¡uc los anteriores, consagra el
poeta no pocas C'strofas que leemos en
La hermosura de Angélica.
Algunos años vivió el escritor esta
Yida escandalosa, que tuvo por fruto

un vástago en 1007, Lope, imagen del
poeta.
Al morir :\licacla vuelve la tranquilidad al hogar maltrecho. Sin duda,
Jo que más le atrae y ata a esa vida
es la figura ágil y menudita de su hijo
Carlos Félix, en quien tenía puestas
todas sus esperanzas y por. el que se
bebía todos los vientos. Tal se desprende del epistolario con el Señor
Duque de Sessa, en que el nombre del
infante menudea orlado de suprema
adoración.
Poco después mueren el niño y la
madre. Al llegar a este hito la existencia de Lopc siente la vislumbre de una
nue,·a vida consagrada a Dios y empiezan a apuntar inc1inaciones ascéticas y propósitos de vocación secerdotal, refugio segurisimo de un alma
dislacerada y contrita. A esta etapa
correspoden los Soliloquios de un alma con Dios.
Y he aquí por último, cima y síntesis, un nombre sortílego de mujer:
)larla de Nevares ... Pasión tardía, profunda, persistente, completa. La que
resume, compendia a todas, y aun las
magnifica en exaltaciones celestes, en
humildísimas postraciones.
El nombre poético de Marta es .4marilis, y a ella se integra fatalmente, sin
poder triunfar en ]a tritgica lucha entablada en la intimidad de aquel su
cspiritu turbulento, ffiaduro ya, investido el poeta ya de las sagradas órdenes sacerdotales.
Empero, las estrofas fluían, fluían
caudalosas en loor y oblación a la musa definitiva.
Lope ponderaba a Jmarílis: "el cabello era copioso y componían una
selva de rizos; sus ojos eran dos esmeraldas que hablaban a las almas al

oído; la bien hecha nariz que dividía
el rostro honesto nácar en marfil lustroso; en suma, su boca hermosa y con
perlas ...
El fruto ele este amor adviene en
1617: Antonia Clara, quien parece enviada especialmente para ser el instrumento de más duro castigo que Lope habría de recibir en ·su vida.
Poco después asciende el primer
peldaño en la escala de la amargura;
Amarílis siente c¡ue un cendal trágico
se le va adensando poco a poco sobre
sus dos esmeraldas ... Entonces el liróforo canta vulnerada el ánima: Cuando yo ui mis luces eclipsarse ,/ cuando
yo mi sol oscurecerse ,/ mis esmeraldas
enlutarse, / y mis puras estrellas esconderse,/ no pudo mi desdicha ponderar-

diante 11aria Riquelme y otros. Ese
barrio se agrupaba en torno a la pla·
zuela llamada El mentidero de los represe11tw1tes.

1

Antes de cerrar los pliegos de esta
desmadejada disertación, conviene acaso citar la parte mas granada del sonetario de Lope.

•.•'

•
'

I
~

~

Oc Esclavos del Santísimo Sacramento,
y en 1619 a la Congregación del Oratorio de la calle del Olivar. Seis años
más ta,·de se afilió a la de San Pedro,
asociación madrileiia de sacerdotes,
qne acaso existe en nuestros días, de
la que fue su Capellán años adelante.

Honores y dignidades recibió Lope
ele las más altas jerarquías ec]esiásticas: el Pontífice Urbano VIII le concedió el capelo de Doctor en Teolo.gia, la Cruz de la Orden de San Juan
y el derecho de anteponer a su nombre el titulo honorifico de Frey. Así,
pues, en el orto de su vida era Frey
I.opc Felix de Vega Carpio.

dormido aunque me he confesado; mal
haya amor que :;e quiel'e oponer al cielo ...

Luchaba el hombrC' entre dos fuerzas cósmicas superiores a sus empeños; cuando acariciaba el mármol carnai de Blanca ele Xavares, escuchaba
a l.1 par la dulcísima admonición &lt;le
otra carne: la carne pasible de Jesús.

La casa del cantor de Amarílis iba
entenebreciéndose con la ceguera irreparable de ~!arta y de la pobreza que
los raía, de la que salieron como a
trompicones, merced a Ja generosidad
del Señor Duque de Sessa.
Lope seguía subiendo hacia el clímax del tormento: la locura dió por
adueñarse de la hermosa ciega bienamada, QUC', al recobrar la razón, murió en 1632.
Los postreros aiios de su vida perteneció :\tarta a la Orden Tercera franciscana, en la que ingresó probablemente a instancias del poeta, tan dado
a asociaciones devotas, congregaciones
y hermandades.

a1los blancos de Lope ele Vega, la noche del 27 de agosto de 1635.

En plenitud de su Yida sacerdotal,
Lope agostó sus días - o los hizo reflorecer- en la pasión amorosa, IJ ena de ardentía, hondamente sentida.

Todavía veinticuatro horas antes de
su postrer aliento, escribió con caudalosa imaginación un largo poema, La
edad de Oro, y un soneto sobre un noble lusitano.

Durante los días angustiados y contradictorios de Marta de Nevares, surgió simultáneamente lo más rico en
fondo y forma de su lírica devota y su
lírica amorosa.

Dos dias antes regó por vez última
los arbolillos y las flores de su huerto
con mano cariciosa; dijo su misa antcmortcm y castigó su carne flaca,
pues era viernes ...

De sus sonetos dice el luminoso gustador José F. ~lontesinos. Los sonetos
de Lope, nacidos de una crisis de conciencia, &lt;le conflictos con una ética
confesional son poesia de contrición
fJ atribución; y añade: Los sonetos de

Una de las frases del moribundo
fueron para sn discípulo y amigo Montalbán, a quien Je dijo: Que la verdadera fama era ser bueno, y que él trocaba cuantas habia tenido por haber
hecho un acto de virtud más en la
Pida.

El mismo era terciario desde 1611.
En 1608 figuraba como familiar del
Santo Oficio de la Inquisición. En esta
investidura presenció en 1624 el achicharramicnto de. un religioso de la Orden serilfica, -Benito Ferrer, que en estado de extravío mental había profa.
nado la Hostia. El poeta, humano y generoso, trató de salvarlo 1 alegando que
se trataba de un lunático. Fue en vano: el Tribunal demostró lo contrario
con toda evidencia. Pero los sentimientos de Lope se pusiero de manifiesto.
En 1609 ingresó a la Congregación

Página 4

Lope se destacan de la lírica clásica

El poeta, destrísimo en todos los géneros, manejaba desde el poema bur•
lesco, en el que se advierten innovaciones lexicales, hasta la cariciosa e
inefable estrofa amatoria o el más rendido poema tributado a la Divinidad.

Su acendrada religiosidad, su penitentisima vida de los últimos años, su
arrobado amor a Cristo, nos legan enfervorecidos sonetos, de una humilde
suavidad insuperable. Leamos esta
transparente trilogía:
¿,Qué tengo yo, que mi amistad
procuras?
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,
que a mi puerta, cubierto de rocío
pasas las noches del in,,ierno oscuras?
¡Oh cuúnto fueron mis entrañas duras,
pues no te abri ! ¡ Qué extraño desvarío,
si de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras!
¡Cuántas veces el ángel me decía:
- "Alma, asómate agora a la ventana,
,·erás con cuánto amor IJamar porfia!"

En la Gatomaquia, excelentemente
comentada en edición critica por el
benemérito D. Francisco Rodríguez
~farín, aparece este galano y donairoso soneto:

¡ Y cuántas, hermosura soberana,
- "lfañana le abriremos", respondía,
para lo mismo responder mañana!

Con dulce voz y pluma diligente,
y no vestida de confuso caos,
contáis, Tomé, las bodas, los saraos,
de Zapaquilda y Micifuz valiente.

Pastor que con tus silbos amorosos
me despertaste del profundo sueño:
Tú, que hiciste callado de ese leño
en que tiendes los brazos poderosos,

Si a Homero coronó la ilustre frente
cantar las armas de las griegas naos,
a voz de los insignes marramaos
guerras de amor con súbito accidente.

vuelve los ojos a mi fe piadosos
pues te confieso por mi amor y dueño
y la palabra de seguirte empeño
tus dulces silbos y tus pies hermosos.

Bien merecéis un gato de doblones,
aunque ni Lope celebréis ni el Tasso,
Ricardos o Godofredos de BuHones;

Oye, Pastor, pues por amores mueres,
no te espante el rigor de mis pecados
pues tan amigo de rendid\lS eres .

pues que por vos, segundo Gatilaso,
&lt;1uedarán para siempre de ratones
libres las bibliotecas del Parnaso.

Espera, pues, y escucha mis
cuidados ....
Pero, ¿cómo te digo que me esperes
si estás para esperar los pies clavados?

En la brega por el rescate del alma,
que fue por si sola un estigma y un
castigo, se doblaron los setenta y tres

se,/ ni mi ?¡rave dolor encarecerse,/
/ ni puede aquí sin lágrimas decirse/
/ cómo se {11e mi amor al despedirse.

No hace muchos años un importante mitrado español emitió un juicio
digno de mencionarse sobre el caso
Lope: Juzgamos de ordinaJ'io a nuestro
poeta por las condescedencias que tuvo con sus impulsos; pero no deberíamos olvidar las victorias - muchas y
señaladas - que obtuvo sobre sus pasiones, sobre los ajenos requerimientos y sobre las solicitaciones del ambiente.

Si piensas que no soy su dueño,
Alcino,
suelta y verásle si a mi choza viene,
que aun tienen sal las manos de su
dueño.

En este soneto amatorio, acaso e]
mejor labrado por el eximio batihoja
de nuestra lirica, vibra el sentimiento
con rendida ternura y arrodilJada
emoción:

Suelta mi manso, mayoral extraño
pues otro tienes a tu igual decoro,
deja la prenda que en el alma adoro,
perdida por tu bien y por mi daño.

No sabe qué es amor quien no te ama,
celestial hermosura, Esposo bello;
tu cabeza es de oro, y tu cabello
como el cogollo que la piedra enrama;
tu boca como lirio que derrama
licor al alba, de marfil tu cuello;
tu mano el torno, y en su palma el
sello,
que el alma por disfraz jacintos llama.

Pónle su esquila de labrado estaño
y QO Je engañen tus collares de oro:
toma en albricias este blanco toro
que en las primeras yerbas cumple un
año.

dejando
tanta belleza, y las mortales viendo,
perdí lo que pudiera estar ganando?

Si pides señas, tiene el vellocino
pardo, encrespado, y los ojuelos tiene
como durmiendo en regalado sueño.

Mas si del tiempo que pérdi me ofendo,
tal prisa me daré, que un hora amando
venza los ·•años que pasé fingiendo.

¡Ay Dios! ¿En qué pensé cuando

como algo sin precedentes e insuperado , y la mayor intensibilidad reli-

aiosa y el mayor alejamiento de los
ideales antiguos no. logran ahogar la
emoción con que escuchamos el temblor de la

llOZ

El Duque de Sessa costeó la pompa
funeral que fue vista con honda veneración por los via.ndantes que esperaban el paso del cortejo.

de Lope, ahogado por

las lágrimas al confesar sus culpas y
proponer la, enmienda.
Bien al descubierto quedan los afiebrados estados de ánimo del escritor
genial en la correspondencia y fre
ruente epistolario con su prócer mecenas y confidencial amigo el Duque
ele Sessa. En ésta habla el poeta atri•
bulado: ... yo estoy perdido, si en mi
vida lo estuve por alma y cuerpo de
mujer, y Dios sabe con qué sentimiento mio, porque no se Cómo ha de ser
11i durar esto, ni vivir sin gozarlo; y
en algún otro lugar: Esta noche no he

Pasó el séquito fúnebre junto al Con,·ento lle las Descalzas rumbo a la
Iglesia clt• San Sebastiún. de la calle de
Atocha.
Los huesos del poeta no han podido
encontrarse; una tosca restauración
llevada al cabo en el siglo XVIII ha
imposibilitado el hallazgo de esta venerada reliquia histórica.
Los últimos decenios de su vida Lope moró en la calJe de Francos, cerca
ele donde vivían Cervantes, Quevedo,
Agustin de Riojas, la famosa come-

Página 5

�IL 1 IBIR.OS

UN HOMBRE,
UNA ID·EOLOGIA,
UN POEMA

H. R. PATCH: El otro mundo en la literatura medieval. 470 pp. Fondo de
Cultura Económica, :México, 1956.

Tan vieja como la humanidad es la
creencia en un mundo aparte del nues-

Por Raymundo RAMOS GOMEZ.

Octavio Paz, México, El Cántaro Roto, son el
mensaje común de una época en que ya no nos
duele tanto el dolor como el recuerdo del dolor.
Combromiso con lo definitivamente nuestro,
compromiso para con la espina y el barro; país
cruficado de sed en el Norte, de soledad en el
Sur, de hambre en todas partes. Sol de la aristocracia que no alumbra para todos, falso sol re•
volucionario que dice que alumbra para todos.

Chorro de sudor proletario y de átomos de sangre, remolida, seca como una garganta de piedra: sólo escupitajos de algo,
dón, sólo memoria del agua, retroactividad de frescura, sospe,
cha de humedad: ... Dime sequia, piedra pulida por el tiempo
sin dientes,
por el hambre sin dientes,
polvo molido por dientes que son siglos, por siglos que son ham•
bres, dime, cántaro roto caído en el polvo, dime, ... "

Interrogación de angustia. Geografía vertebrada en el choque violento de los huesos. Luz: fósforo humano tallado en el
En el primer número de la Revista Mexicana de Literatura roce de las miserias colectivas, de las palabras y de los hombres.
(septiembre-octubre de 1955) aparece un poema de Octavio México: botín de forajidos -antes en el camino real- ahora
con casaca diplomática y con peluca, en los puestos directivos
del gobierno: ... "¿Sólo está vivo el sapo,
sólo reluce y brilla en la noche de México el sapo verduzco,
sólo el cacique gordo de Cempoala es inmortal? .•. "
Feudo de caciques y generalifes analfabetos, todavía de texa•
na, como la razón pura y de mauser, como la razón práctica; en
su defecto, refugio de sabios de gabinete, torres de Segismundo·
de una cultura que no dialoga con el pueblo, porque tal vez ya
nadie sabe como se escribe la palabra pueblo y en los diccionarios
oficiales no se consignan la, palabra podredumbre y la palabra
miseria. Códigos donde quedó abolido el dolor de la raza, derogado el derecho a destruir la carcel de las letras y prohibido, de
una vez por todas, el llanto ancestral de los humildes.
Harina amasada con silencio y sangre: pan integral de los
desheredados.
Que, ¿Sólo el sapo es inmortal?

Paz, que es la afirmación de nuestra realidad nacional en el con•
tenido, de aristas agudas en la forma, pero pulidas a porfia (len•
gua lenta de vaca limando las espinas). Violento en el contras•
te del color, de oro a rojo, azul duro de hierro forjado, frío de
plata antigua y de polvo húmedo bajo los pies descalzos. Mú,
sica asordinada, poblada de gritos ríspidos, · de ansias salvajes
arremolinadas en el pecho, rehilete de luz y sombra bajo la piel:
••. "He aqui a la rabia verde y fría y a su cola de navajas y vi•
drio ~ortado ... " Sí, el maguey con su terca voluntad de vivir,
la vuelta del hombre a las urgencias telúricas, la identificación
absoluta con el paisaje. De clima a clima florece la flor rotunda
del mestizaje (Yoloxochitl, flor del corazón). La unión de las
herencias, en lo que tiene de puerta hacia el misterio, ha dado
un pan cazabe con levadura hispánica. Pensamos en espáñol
pero sentimos en indio. No somos, sin embargo, ni éste ni aquél.
"No es el color de la piel, sino la respuesta al medio lo que se
hereda".
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la simetría en la estética de Goethe;
en el libro a que nos estamos refiriendo, Reyes busca "el medio aristotélico", ]a justa línea de equilibrio, la simetría con referencia a los extremos,

tro, sobrenatural y maravilloso, lleno
de deleites y riquezas, sin vejez, sin
enfermedad, y en el que los años pasan como horas. El acceso a ese mlmdo y su aspecto son tan variados como ·los pueblos que lo crearon. Se llega a él atravesando el océano, cruzando un desierto, vo1ando en un carro
alado o pasando por tenebrosas regiones subterráneas. No •siempre es un
lugar delicioso; a veces, sobre todo en
las leyendas y visiones inspiradas por
el cristianismo, es un lugar de prueba
o de castigo.
El libro de Patch parte de los orígenes orientales y clásicos, pasa revista
a los paraísos celtas y germánicos hasta llegar a las visiones, alegorías y narraciones caballerescas de la Edad
Media, en las que los diferentes hilos
de mitologías anteriOres forman un tejido deslumbrante de riqueza y colorido.
En un Apéndice, de especial interés
para los lectores de habla española,
~laría Rosa Lída de Malkiel complementa la investigación de Patch y nos
conduce, en clara y sustanciosa exposición, a través del trasmundo que
ofrecen las literaturas hispánicas. Así,
esta edición ofrece un panorama más
completo del tema que el aparecido en
]a edición original en inglés. La excelente traducción del volumen se debe a Jorge Hernández Campos.

para enfocar a quien es, ante todo, simetría.
Parejamente con Goetbe va el amor.
Esta palabra, y más que la palabra el
acto, es la clave de su vida. No puede
Jibrarse nunca, dondequiera que vaya,
de la imagen femenina que sus ojos
buscan concretar; es, como los persoTRAYECTORIA .DE GOETHE. Alfonso najes de Dostoiewski, víctima repetiReyes. Fondo de Cultura Económi- da de la obsesión. En la Trayectoria
ca. Colección de Breviarios. México, de Goethe de tal manera van avanzan1954.
do paralelamente las desCripciones que
ninguna de ellas predomina sobre otra,
Este libro es una obra que Alfonso y sin embargo, todas se destacan nítiReyes se debía a si mismo. Aunque, damente: hay más intensidad en los
como él lo dice, constituye no ]a obra amores ele Goethe en este libro que en
final y rotunda sino sólo un escalón Las mujeres de Goethe, de Paul de
para aproximarse a Geothe: "instru- Saint Víctor, no obstante que éste se
mento para trabajos venideros o de reduce a tratar con exclusividad el tefutura aparición ... JJ; y ésto, porque ca- ma amoroso. Carlota. Clara, Margarida faceta del autor del Fausto se pue- ta~ Federica, destacan concretamente
da ampliar indefinidamente, siempre su perfil, mientras al mismo tiemes posible acercarle una lente de au- po se asiste al nacimiento de Werther,
mento que descubra nuevas proyec- Egmont, Fausto, Poesía y Realidad.
ciones insospechadas antes, hay siemLas intempestivas fugas de Goethe,
pre, por cada pensamiento de Goethe, que no son abandono de paisajes o
un camino que se abre y ensancha. fastidio de gente desocupada, sino verPero, ¿cómo abarcar ésta totalidad, si dadero deshacerse de sí mismo, adno es colocándose, como lo hace Re- quieren en el libro de Reyes su cabal
yes, entre el estudio especializado de significación. Cada fuga significa un
la obra literaria, y la biografía, a ve- escape de ]o que hasta entonces se fué;
ces un tanto novelada del hombre mis- siempre se huye de lo que está a punmo? Y es que Goethe se presta para to el convertirse en peligro (peligro en
las exageraciones. En cuanto se le su más hondo contenido, como en
trata biográficamente ·se cae en el pe- Heidegger: "peligro es amenaza que
ligro de bordar en demasía por cuen- al ser hacen los entes"), en Goetbe el
ta propia; en cuanto se analiza su as- huir no es cobardía, sino conciencia
pecto literario, se abandona al perso- del peligro, el emprender la retirada es
naje, y Goethe, la persona, el hombre, acabar de una vez con el enemigo que
es un maravilloso guía de su propia hosti1izn; por eso el lVerlher, que es
obra. Por eso en Reyes no es biogra- huir y enfrentarse, termina para siemfía que se concrete al hombre, ni tam- pre con el Goethe romántico.
poco tratado áspero que lo desligue
Es particularmente digno de atenpor entero, sino "trayectoria": movi- ción el capitulo referente a las relamiento conjunto, cambio del ser hu- ciones que privaron entre Goethe y
mano con sus manifestaciones más in- SchiJJer. Se comprende cómo era imtimas.
posible un acercamiento entre las dos
En 1910 ya aparece Goethe inquie- figuras, como lo hace notar Croce,
tando el espíritu de Alfonso Reyes; mientras prevaleciera entre ambos la
llama su atención el carácter supers- sombra del romanticismo. El Schiller
ticioso y la repetida referencia a Ja de Los bandidos estaba muy lejos del
magia que, como en Shakespeare, apa- Goethe que se expresa en Fausto con
recen como una constante en las pro- estas palabras: "¿De qué sirve todo
ducciones -y en la vida misma- de esto?/ Estos gestos y ademanes,/ todo
Goethe. "La simetría no es más que es viejo y repugnante." Schiller apeuna forma de la superstición o de la nas estaba en el punto en que Goethe
magia''; dice Alfonso Reyes en Sobre dejó al Werther. Pero de la polaridad

de sus conceptos nació la discusión y
"La discusión, en vez de alejarlos, fundió el hielo que hasta entonces los separaba." Una vez en contacto fueron
un acicate mutuo que redundaba en
beneficio de ]a producción. La divergencia fué fructífera.
Hay un antecedente que une la travectoria de Goethe y la de Alfonso
Reyes: Ifigenia. Ambos entroncan directamente con la tragedia griega, que
en su particular manera vuelve a resurgir. En la Trayectoria de Goelhe,
que inicia]mete nació de unas páginas
publicadas en la revista Sur, de Buenos Aires, se unen nuevamente. Este
libro abre ]as puertas a la visión completa de la obra de Goethe, si bien no
un ensayo concretado a una determinada faceta, si panorama general y
completo.
Hugo S. PADILLA.

.J. A. HAYWARD: Historia de la medicina. (Breviario No. 110). 821 pp.
Fondo de Cultura Económica, ~féxico.
Desde tiempos remotos, ]a enfermedad ha sido preocupación central y
tema obligado de las especulaciones
filosóficas y de ]as rogativas de los
creyentes. Superada la etapa mágica,
conjugaron sus esfuerzos la biología,
la física y la química, y los resultados
obtenidos han sido sumamente halagadores. Desde Jenner, los padecimientos han estado cada vez más bajo control humano, gracias a Pasteur, Lister,
Koch, Laveran, Becquerel, ROntgen,
]os Curie y un puñado de investigadores cuyos trabajos han originado la
bacteriología y la radiolOgia y quimioterapia contemporúnea.
El doctor Hayward expone en su
Historia de la medicina los progresos
de esa ciencia dividiéndo]os en dos
periodos: 1) el precientifico; y 2) el
científico. No hay en este respecto límites muy precisos, pues desde antiguo se puede discernir un método basado en observaciones y experimentos
en medio de un fárrago de teorías y
supersticiones.
A partir del siglo XVIII priva una
tendencia gradual hacia el método

ALAS CASAS EDITORIALES YA
LOS SEÑORES DISTRIBUIDORES
YLIBREROS DEL CONTINENTE
La Cniversidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vasto plan editorial que desarrolla al través de publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficiales, universitarias, académicas,
atcneistas, centros culturales, sociedades de diversa indole y personas, en
América y Europa.
Entre el cuerpo de ediciones que
aquí se imprimen figura nuestro men•
suario ·'ARMAS Y LETRAS", que recientemente ha establecido una sección -LIBROS-, en la que figuran
comentadas las obras últimamente apareddas en las prensas americanas.

I

Dada la extensa órbita de circula•
ción del Boletín arriba mencionado, y
en interés de ofrecer al lector americano una juiciosa información del fon•
do y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna interpretación
del pensamiento cientifico, literario o
artístico, "ARMAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envío de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestras
manos.
Los envíos deben hacerse a:
"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León,
Plaza del Colegio Civil,
Monterrey, Nuevo León,
México.

rmas y

!R

Organo Mensual de la Universidad
de Nuevo León
Registrado como artículo de 2a. Clase en la
Admó_n. de Correos de Monterrey,

N. L. el

20 de Abril de 1944.

INDICADOR:

J. A. Hayward: HISTORIA
DE LA MEDICINA
~

12 . 50

BREVIARIOS
¿EL FO1'00 DI:. Ct;LTU U

Colaboradores
Raúl Rangel Frías
Fidencio de la Fuenle
Francisco M. Zertuche
Genaro Salinas Quiroga
Arturo Cantú S.
Homero A. Garza

ECONÓMICA

Alfonso Rangel Guerra

científico. Precisamente uno de los
objetivos del autor es describir la deuda que la medicina tiene con las ciencias exactas, pues puede observarse
que el periodo científico es justamente
el de su relación más estrecha con
ellas.
Hayward termina su estudio con un
ensayo sobre la medicina social y el
futuro de la profesión médica social y
el futuro qe la profesión médica, de
indudable mterés general, como también lo son el trabajo en hospitales y
en servicios sanitarios actuales.

Guillermo Cerda G.
Jor¡e Rangel Guerra
Manuel Morales

Director
Lic. Fidencio de la Fuenle

Oficinu

Washington

y

C.Olegio Civil

Monterrey, Nuevo León

MEXICO

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,

�Por Gerarclo CCELLAR Y.

una gran fuente y que casi parece volcarse sobre la Sexta Avenida. Allí, todas las tardes, se situaba un hombre
gordo, alto y moreno, de quien se decia era mexicano, para cantar canciones tales como Granada, Valencia,
Ojos Tapatíos, La Norteña y muchas
más. No recuerdo qué hora era al negar a la plaza aquel día. Pero el hombre cantaba: "Ola, que a la luz de ]a
luna ..... " y la gente le arrojaba monedas de cinco, diez y veinticinco centavos. Para un cantante de Opera,'como ·se decía que él lo fue, esto debe
haber sido triste. Su canto, por lo menos, sí lo era.
Cuando la gente se había ido, e1
cantante gordo recogía ]as moneditas
que estaban a sus pies. Y esto hacía,
con gran sacrificio al indinarse. cuan. do estuve tentado de platicar con él,
pero luego desistí de hacerlo, para después arrepentirme. De cualquier manera, yo tenía la boca amarga y pocas
ganas de hablar; los últimos sueños,
ya lo dije antes, habían sido terribles.
Al entrar a la biblioteca comenzaba
a oscurecer; me había entretenido contemplando un busto de Goethe y así
se me fue el tiempo sin sentir. Pensé
en Kant, lo que nos dejó dicho sobre
el Arte y los artistas y, finalmente,
volví a Goethe recordando a su trovador. Lo hacía decir:
"Yo canto cual canta el ave
A quien da el bosque mansión
Y encuentra en su propio canto
La recompensa mejor"

Cuando un hombre se ha pasado tres

días sin comer, comienza a tener sueños raros; sueña, por ejemplo, que se
come la pasta dentífrica y la pomada
para los callos que siempre ha guardado én el botiquín del baño. Y al
despertar, lo hace maldiciendo a todos aquellos que han comido regular•
mente durante los últimos cien años.
Esto lo digo por experiencia.
Pensando que el tabaco y el sueño
le quitan un poco el filo al hambre,
había dormido más de dieciseis horas
ese día, fumándome los últimos dos
paquetes de cigarros que me quedaban en el cajón del buró. Era miércoles y, desde _e l domingo, no babia
probado una taza de café siquiera;
solo había fumado y dormido todo ese
tiempo. Pero no era posible aguantar
ya más; los últimos sueños habían sido terribles y la cama y el cuarto me
resultaban insoportables. Vivía entonces en el número 111 de la calle 84,
a cuadra y media del Parque Central,
caminando hacia Broadway.
Asqueado del Greenwicb Village,
tomé la resolución, mientras me daba un baño, de no visitar el Barrio
Bohemio en una larga temporada.
Leería, mientras tanto, algunas obras
de B. Traven. William Saroyan acababa de publicar su última novela:
"Rock Wagram", sobre la cual se habían hecho magníficos comentarios y
yo pensé que sería el libro que mas

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Para un lector de cuentos, esto es
mucho mejor que todos los tratados de
Estética escritos y por escribirse.
Pero ya no me sentia con ganas de
leer;. busqué en el indice a don Alfonso Reyes, encontrándome dos cajas
me convenía leer. Bueno; es mejor llenas de tarjetitas que daban razón de
decir estudiar, cuando de Saroyan se su obra y de lo que sobre el autor se
ha escrito. Luego vi el nombre de Jotrata.
sé Revueltas. seguido de un título en
Tres años tenía de estar leyendo
inglés, correspondiente a su libro "El
cuentos, buenos y malos, nacionales y
Luto Humano"; "The Stone Knife",
extranjeros, optimistas y pesimistas,
para los lectores de habla inglesa.
dulces y amargos, cuando dejé aquella
No pregunté por la obra de Sarotarde mi cuarto para caminar cuarenyan. Busqué en el índice nuevamente,
tidós cuadras hasta la biblioteca.
esta vez la letra "C 11 , tratando de enLa temperatura era bastante agra- contrar a Gerardo Cuéllar V.; pero no
dable y estaba seguro de que el ejer- estaba. Y tomando una tarjeta en blancicio no me haría sudar. Además, no co, la introduje en el lugar corresponpodía tomar el tren subterráneo por- diente poniendo, debajo de mi nomque me faltaban los diez centavos del bre: "Lector de cuentos". No sabría
pasaje. Y tenia todo el tiempo por de- decir si ésto les causó un problema a
lante.
los señores bib1iotecarios. Espero que
A espaldas del edificio c¡ue ocupa de ninguna manera haya sido asi.
Mientras rotulaba aquella tarjct3,
la Biblioteca de la Ciudad de Nueva
York, se encuentra una plaza _que tiene observé que algo brillaba en el doblez

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I

de mi pantalón; y una vez que hube
escrito: "Mexicano, nacido en Monterrey, ~uevo León, en 1928", me incliné para recoger el objeto que estaba
en la valenciana; era una moneda de
veinticinco centavos. Me acorde, entonces, de los años en que vivíamos
en Monterrey, al fondo de un expendio de pas,turas; por las noches tomaha mi padre el violín e, invariablemente, me hacia cantar, mientras él tocaba: "Ola, que a la luz de la luna ..... "
Pero también recordé al cantante mexicano gordo de la fuente; con toda
seguridad mi moneda iba dirigida a él.
Y no me importó, porque aquella noche pude comer una ración de sopa,
una taza de café y pan de centeno con
mantequilla.

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                    <text>BOLETIN MENSUAL DE 1A UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON
Registrado como artículo de 2a. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de Abril de 1944.

Año XIII

D.A.S.U.

No. 3

Marzo de 1956

Angelina, de Rafael IJ elgado .~;~
INTRODUCCION. Rafael Delgado nació el año de 1853, en
Córdoba, Veracrui. Hizo sus estudios en la misma Ciudad na•
tal y en Orizaba, más tarde en la Capital. Murió en Orizaba, el
año de 1914. Recibió educación religiosa, en un medio ambiente de provincia, cuya estrechez hubiera bastado para ahogar a
cualquier otro talento menos profundo que el suyo.
Sus novelas: "La Calandria" (1891);
"Angelina" (1895); "Los Parientes Ricos" (1903) e "Historia Vulgar" (1904)
pertenecen a la pluma de un autor ya
maduro que produjo entre los 38 y los
50 años de edad.
Su obra es resumen no sólo de una
gran experiencia y de una meditada erudición, sino asimismo de toda
una época literaria, en la cual el romanticismo cedía ante el realismo de
Flaubert.
TEMA
En esta novela Delgado se propone
realizar dos grandes tareas. Primero,
presentar el análisis irónico de un medio ambíente sofocante: el de la hermosa ciudad provinciana Villaverde,
digno de la pluma de un Tchéjov.
Es muy parecida también, pero más
emotiva que la "Diminuta Ciudad de
Okúrov", de Máximo Gorki. La serena
emotividad del autor de "Angelina"

capta al lector a lo largo de las 425
páginas.
La otra de estas tareas consiste en
revivir un primer gran amor; el amor
romántico y puro de un estudiante,
Rodolfo, que vuelve de la Capital ¡¡ sus
modestísimos lares y encuentra allí a
una tímida, muy bella y casta huérfana, Angelina. Ese cariño, dice el autor, "era una eterna aspiración al cielo:'.

Por el tono melancólico de la narración, el lector prevé que Angelina
está destinada al sacrificio. Los amantes se separan, al fin. El vivir:i una
vida de soltero egoísta. Y ella, consagrando su alma abnegada a los desheredados, se baila en algún país lejano.
A propósito de eso, dice el autor en su
penúltimo capitulo:

' vino a profesar en Méxi-Angelina
co dos años después. Y cuando las
hermanas (del convento) fueron expulsadas, se marchó a París, de donde la
mandaron a Cochinchina.
EL Al!BIENTE
Es aquel un medio social muy estrecho, en una ciudad de 8,000 habitan-

I

tes que se llama Villaverde. Alli viven,
penosamente, de la agricultura, en extremo primitiva, muchos hogares que
a la vez se dedican a la industria casera, como lo hacían sus ancestros. La
acción de la novela nos sugiere, a manera de data probable, el año de 1870.

Ni Orizaba (Yillaverde) ni Jalapa
(Pluviosilla), conocian todavía el ferrocarril. "La diligencia iba que vo..
laba" ... esas son las primeras palabras
de la novela, lo cual marca a grandes
rasgos el atraso de los transportes de
aquella época.
VILLAVERDE
Nadie busca alli, ni lo desea tampoco, el progreso. Los intereses cotidianos son mezquinos; la existencia, sin
horizontes. Los vecinos saben todo lo
que pasa en las casas ajenas. Se de-

leitan calumniando y ( maldiciendo 1'D . na
esta ciudad, dónde ''i\144¡¡y¡r~¡son las
solteras". Entre ellas se etlcueDlraÍl
las dos ancianas tías de Rodolfo, que
se sostienen de flores artificiales, tan
indispensables en los altares y. las capillas durante las fiestas religiosas. En
s~mejante hogar la religión no pasaba
de ser un fetiche, y la devoción "rutinaría". Se comprende fácilmente que
era a estas buenas ancianas a quienes
Rodolfo debía su "tan dolorída juventud". A tal grado que, sin esta lamentable moclieria en su hogar, Delgado
habría llegado a ser ciertamente el
Dickens de la América Latina.
EL ESTILO
El estilo es narrativo. No es Angelina una novela de conflictos dinámicos. Pertenece más bien al género de
las novelas autobíográficas. El tono
sentimental, al par que el ritmo lánguido, acusan reminicencias de lecturas como "María" de Jorge Isaac, de
las "Memorias de Ultratumba", de
Chateaubriand, o del Werther. Pero
felizmente, la lectura de las obras realistas españolas y la ironía d.e Cervantes, de un Galdós y los autores del Siglo de Oro, con su costumbrismo pintoresco, vienen a reflejarse, también,
en Angelina. El estilo de narración y
las descripciones de la naturaleza, cobran una sobríedad y una elegancia
muy naturales. Tanto es así, que el
autor no cae nunca en descripciones
mezquinas y fatigosas, como lo hacen
Dickens y Walter Scott, defectos, éstos, que obligan muy a menudo al lector a saltar de diez en diez páginas,
buscando, impaciente, la trama del tema, su evolución. La emoción, que es
muy fina y sincera, cautiva al lector1
mostrando una enorme atención. Pues
el instinto innato del equilibrio le impide a cada paso sobrecargar las páginas de detalles engorrosos. Cierto,
encontramos a veces lágrimas, azuce.
nas y ''palideces marmóreas", pero todo eso en medida tolerable.
El autor está dotado de una extrema musicalidad y de un gran afecto
al ritmo de su narración. A ratos, ese
su ritmo es tan lento que se pone a
describir el desolador estancamiento
de aquel cuadro general donde se desenvuelve su amor, que él 'en persona
cree platónico. Todo am¡ncia el lamentable desenlace de un tierno idilio en semejante ambiente. Pero aquella separación, al parecer tan insensata, de los amantes, parece sin embargo, muy lógica, dado el anhelo, no

�coníesado, de Rodolfo, ·de ir en busca
de una profesión liberal respetada.
LOS PERSOXAJES

.4XGELIXA
De los dos amantes, la figura de
mayor valor es la de Angelina, por
más serena. Su naturaleza misma la
ha dotado de fuerza en un alma amorosa y profunda. Es una huérfana educada por el padre Herrera y confiada
a las dos ancianas, modestamente compensadas por el pobre cura. Las dos
tias de Rodolfo, Pepa y la paralítica
Carmen habrán de rematar la educación cristiana de la joven. Pues las
santas ancianas descubren en ella "una
hermana de la caridad". En los albores de su primavera, aquella preciosa
criatura pasa horas enteras en la recámara de la paralitica, llevando aquel
semi-cadáver colgado ele las espaldas.
Y esa escena, que enternece al autor,
acaba por ,rebelar al lector moderno.
Cuando Angelina adivina Ja naciente
pasión por Rodolfo y la de Rodolfo
por la bella y rubia Graciela, hija del
rico hace~dado Fernández, sin titubear decide no desbaratar su porvenir,
pues ese nuevo amor brinda al joven
fortuna y gioria.

RODOLFO
Roelolfo es el más apocado de los
dos protagonistas. En fuerza de reflexionar, lánguido y meditabundo,
eva.de la pasión que pudiera proporcionarle la felicidad. Al escribir Angelina, cuando cumple cuarenta años,
vemos al autor lamentar amargamente
su error al no aceptar el amor de su
Angelina. Rodolfo, huérfano y educado también por las devotas del pasado,
se siente privado de toda iniciativa,
pero. sobre todo de audacia ante los
conflictos de la vida. S-e escapa hacia
la belleza de la naturaleza, que el adora como buen panteísta. Los árboles,
los bosques, los riachuelos y las montañas, cuyo lenguaje le deleita, lo consuelan. En medio de sus desviaciones,
nos confiesa el autor, al margen de su
novela: "las enervantes melancolías
han sido nota sombría de mi carácter
soñador Y lánguido, tan dado al fantaseo, al delirio vago y a la meditación
sin objeto ... " Para un lector de hoy
día, su opresión en cuanto a su vida
física se explica fácilmente por la
ideología falseada de los conceptos de
sublimidad y de castidad; la vida ascética debía por fuerza mutilar a Rodollo; debia frenar en él aquel ardor
de los instintos sanos y libres. Abandonando a la bella Angelina a los
quehaceres de la casa, el enamorado
corrió hacia la plazuela de la Alameda
y a la sombra de un naranjo se embriagó de los amores malogrados de
ATALA, de René, y de Graciela. Se
aprendía de memoria ]as c0mposicio-

Entre otros personajes secundarios,
admirablemente pintados, están el boticario, Don Procopio ;\-Ieconio, jugador desenfrenado. En las tertulias que
hacia en su botica se reunian los mozalbetes n1ás guapos, al par que los
más ,•iejos y más parlachines de la
"bu dística ciudad". En allí vemos a
toda la flor y nata ele Villaverde. De
todo aquel vaivén sobresalían por encima de todo las discusiones entre dos
fogosos políticos, que eran un tal Vegas y Jacinto Ocaña. El primero era
un espíritu fuerte, liberal, republicano,
que veía con encono el "ensayo imperial." En cambio Jacinto Oacaña era
monarquista ' 1hasta la médula de los
huesos". El retrato más vigoroso en
ese plano es el del abogado Castro Pérez, a quien apodaban "el peritísimo
en jpris:prudencia," aunque en todo lo
demás era un simple "ignorante de
torno y lomo," amén de reaccionario,
gruñón y desconfiado.

nes soñadoras de )ilille, el Lago, el Crucifijo, Las Estrellas y otras. A Yeces
escribía versos, pero su poesía horaciana resultaba mitológica.
Y todo aquello era natural, pues las
pasiones falseadas por las ideas platónicas, no menos que por la educación
estética del "pomposísimo Cicerón",
su maestro de latín, el padre Román,
hicieron que Delgado no alcanzara a
ser un nuevo Zorri1la, a quien admiraba con gran razón. Da lástima ver que
con una falsa educación hubieran mutilado a los dos amantes.

Sin embargo, platónico y todo como
Rodolfo mismo se imaginaba, acabó un
día por componer un feliz soneto, poniendo "sobre los cuernos de la luna
a su dulce Angelina", 11amándola "FJérida" en sus versos.
Entre los personajes secundarios,
hay algunos de gran relieve, los unos
sublimizados, como Andrés y el Padre
Herrera; los otros caricaturizados, como el 'Pomposísimo Cicerón". Don
Román, su maestro, es una de las fiiuras sobresalientes. Excelente latinista, le enseñó a leer a Tácito y a Terencio. Admirador de la lengua, tan pomposa de Cicerón, adquirió, sin saberlo, muy bue1los hábitos, amén de una
seria y concisa técllic8. literaria, en el
futuro novelista. En lo que hacia a
disciplina escolar, Don Román pertenecia, en verdad, a su siglo. Dice a
ese respecto el autor:

/

-Verdugo diligente e implacable se
halla siempre dispuesto a vengar, en
las manos infantiles, el menor desmán
o cualquier osadía contra los poetas
del siglo del Augusto. Enseñaba gramática latina en el Nebrija (5. XV).
También Don Román se sentía, a veces, poeta. Admiraba la fecunda vega
del Pedregoso que tanto embellecía a
Villaverde, cantándola "en exámetros
latinos y en liras arcaicas".
A decir yerdad a este tan magisterial latinista debe Rafael Delgado todo
lo que ele positivo tiene su obra. La
lectura forzada de los clásicos de la
antigüedad equilibraron a tal grado
su romanticismo lamartiniano que incluso el lector de hoy-día, de suyo
nervioso, y de gustos realistas lee su
obra y goza de sus perennes cualidades. ¡Enorme fortuna la de Delgado
el encontrar en la "inmovilidad budistica" de Vi1Javerde un diestro de buen
gusto que admiraba a los poetas agustinos. Porque a esta sólida educación
clásica debe Rafael Delgado la elegante belleza de su estilo.
Después de Angelina y Rodolfo debemos poner entre los personajes principales a la bella ciudad-dormida ele
Villaverde. Esta urbe se ha glorificado con su "viejo blasón y su heráldica presea." Allí el famoso lema de la-

tín se ha repetido millones de veces
por los entusiastas viJJaverdinos. Y por
esa gloria de su histórico pasado, los
extranjeros visitan gozosos la diminuta ciudad. Quizás se deba eso más
bien a las lindezas que ele semejante
mote se han dicho el que los villaverdinos hacen "alarde de recibir siempre bién al extraño". "No carecen de
virtudes, ni son tampoco localistas,
pues andan a menudo en busca de los
hijos de ciudades vecinas y los agasajan. Son estoicos como buenos filósofos; pocas veces alaban y ponderan
las cosas que pasan en su propia tierra, antes por el contrario las apocan
y menosprecian". Esta pequeña gente
tiene, en verdad, las cualidades inocentes del niño. Y hasta fingen, acentuando 1a nota burlona, que nada de
lo que ocurre en oiras partes les sorprende. A veces, sin embargo, se mues-

tran tan orgul1osos de sus cosas, que
para ellos no hay otras como las suyas
y que tampoco las quieren distintas,
porque creen que no les hay mejores".
LOS PERSONAJES DE LAS TERTULIAS DE VILLA VERDE
Son dos sus hombres ilustres y los
villaverdinos traen a cuento sus nombres en toda ocasión, ya venga o no
al caso. El uno, Pancracio de la Vega,
fue un general victorioso en no se sabe qué batallas, que "en fuerza de alabanzas y elogios en demasía se vio encumbrado por media docena de villaverdinos." Pero pronto cayó de ese
pedestal, viniendo a parar en un misero ranchero que "cuidaba unas cuantas vacas tísicas y estériles". Al morir este general, ·e1 maestro Don Román dijo en su memoria la oración
fúnebre y le 1lamó "ilustre". Así terminó Pancracio de la Vega. Y por su
parte, los villaverdirws, que eran muy
amantes de los epígrafes dieron su
nombre a todos los establecimientos
p~blicos, desde escuelas, teatros, hospitales y paseos, hasta calles y panaderías. Además, se dice, fue gran político Y mecenas de todos los poetas
villaverdinos.
La otra gloria de Villaverde fue un
bu~n clérigo, austero, sencillo y trab~Ja.dor; gran teólogo que 11egó a cano01go angelopolitano, después a obispo, un honor a que nunca habían aspirado los villaverdinos.
Esta gloria, "el Ilmo. y Reverendísimo Señor Don Pablo Ortiz y Santa
Cruz, obisp_o inpartibus de :\lalvarfa"
fue el orgullo de la comarca entera.

vivir y hablar junto con el autor. Su
paisaje no imita en nada al de Atarla
de Jorge Iaac, ni los cuadros pastoriles de Rousseau en Eloisa. En México,
el panorama cambia, con sus pedrega~
les, sus verdes bosques, sus riachuelos
y sus lluvias pasajeras. Nada en fin,
falta en esta pintura de la Ciudad, de
su gente, de su cielo y de sus montaiias.
Aunque sacrificando muchos deta11es para dar lo más importante, la sencilla estructura de esta novela resulta
muy pura r clara en sus grandes lineamientos.
LAS IDEAS Y LOS SENTIMIENTOS
Se diría que el autor evita a veces
razonar, no duda ni encuentra solucio-

,·irtudes del cristiano, fuente de alegria en todas partes, aqui en Villaverde, aunque espontáneas, tienen algo
que en ocasiones causa disgusto y repugnancia."

no 1893) vivo la vida prosaica de
quien no fía en humanos afectos, de
quien llama las cosas por sus nombres;
de quien sólo gusta de la poesía en
teatros y academias".

No obstante, sus ideas son lamentablemente apolíticas y antisociales, dada su egoísta educación de pequeño
burgués provinciano, capa social de su
época. Rara vez se rebela contra la
miseria o la estrechez injusta y hasta
humillante de su propia existencia.
Socialmente, la clase media, como en
todos los paises del mundo, fue allí
por fuerza temerosa, inerte, pasiva.
Hay que recordar que los hombres que
dirigieron las grandes rebeliones d-e
las masas en l\Iéxico, salieron en su
mayoria del campo o de la capa postergada sacerdotal muy allegada al
pueblo. Tales hombres cuya característica es el si1encioso heroismo son

Con todo, Delgado se niega a seguir
a "los grandes ingenios de la rmnántica legión." El posee una clara idea
de lo que es su propia inutilidad socialmente hablando, y exclama:

Rodolfo acierta a entrar al bufete
del abogado, con la mira de ganar alli
el pan de los suyos. Castro Pérez, vanidoso y amante de pasar por un sabio, le dictaba, yendo y viniendo,
larguísimos alegatos, en un estilo pesado, difuso, amedrado de latines y
cotas de las Partidas, lleno de primores y maravillas de la jerga jurídica".
En fin, una especie de retrato a la
Flaubert.
Hemos omitido el análisis y las características de Graciela y del padre,
riquísimo hacendado, porque nos parecieron sumamente falseados debido
a la ceguera social de Delgado. Que un
hacendado se muestre afable, generoso
y abnegado en el seno de su familia,
eso puede ser. Pero no es creíble que
un enriquecido de ese género sea afable con sus peones cuando constantemente acumula riquezas mil. Nos resulta, pues, un autor talentoso y culto,
pero sin ninguna curiosidad por la vida social de su país y sin ningún interés por la entraña económica. Una
obra tan maravillosamente literaria resulta, así, casi inválida. Es lamentable
ver esa falta de interés por el heróico
y rápido progreso que tanto se ha notado después en toda la República, no
menos que en la misma Villaverde y
la Pluviosilla.

"Se me ha cerrado el mundo y me
veo en él sin dinero, sin esperanza.
Me dieron ganas de morir; sentí la gra•
ta inclinación al suicidio; esta es la
nota trágica de mi carácter, de este
carácter mio, llevadero, resignado, benévolo y complaciente."
No se daba cuenta Rafael Delgado
que asi somos todos los intelectuales
de la clase media, en momentos en que
los jurisperitos Castro Pérez, nuestros
patrones, nos echan súbitamente a la
calle, sin pan ni maravedis. No sabe
tampoco que sólo esas que él llamaba
"agitadas y turbulentas generaciones
nuevas" saben luchar, resistir optimistas, frente a la desocupación y el hambre o la angustia, qe los fatuos v los
opulentos nos imponen. De esa iucha
incansable de los desheredados y los
despojados, contra los cínicos encumbrados, que de un día al otro nos condenan al hambre y a humillaciones
mil.

LA ESTRUCTURA

Rara vez, en esa novela, se refleja
la Revolución siempre en marcha. Cómo surge en México esta especie de
ceguera? De la tremenda posición so.
cía! que Delgado ha elegido, de su aislamiento y de su evasión ante el peligro de inmolarse en pro de las geneciones venideras. El prefiere cerrar los
ojos frente al trágico luchador y su
suerte. Su actitud y su conciencia lúcida le llena de incurable melancolía.

Es mur sencilla, sin complicaciones
ni vuelos de fantasía; sin conflictos
irresolubles. En verdad, Delgado es un
narrador enemigo de lo espontáneo.
La sencillez de su construcción, sin
embargo, es, como dicen los franceses,
"d'une facilité tres lravaillée". Todo
es allí meditado, en extremo mesurado. Todo es conciso. Aun las bellisimas descripciones de la naturaleza;
como su constante ironía y sus burlas
en charlas y acciones entre vil1averdinos, todo y cada cosa se halla en su
lugar.
La novela se desenvuelve en lineas
paralelas y entrecortadas por un número, se diría, de líneas horizontales
e iguales. Queremos decir con eso que
con una enorme atención nos demuestra Delgado, desde la primera página
hasta la última, la evolución de sus
dos protagonistas, no menos que fatal
evolución del decaimiento de sus ancianas tías; y la pobreza cada día más
acentuada de aquella gente de Villaverde. La muerte, en fin, del amor de
los dos amantes. La novela es un cementerio.
Pero esta marcha lenta de todos los
elementos de su novela no fatiga al
lector, porque se halla entrecortada
por las potentes fuerzas emotivas de
una espléndida naturaleza que parece

-"Ay de mi que malgasté en vanas
imaginaciones las energías de mi alma,
y despilfarré los más nobles sentimientos; casé mi fantasía; dejando en los
zarzales del camino pedazos del cora.
zón". Pero la agitación y la turbulencia en esas nuevas generaciones "tristemente precoces y nunca saciadas de
los placeres" no le agrada lampo al escéptico y fastidiado novelista. Al igual
que toda su capa social, que desclasada en este siglo de transición histórica marchaba a pasos de gigante hacia el progreso capitalista, hacia la
cultura moderna, tecnológica y mecanizada, Rafael Delgado, sintiéndose socialmente inútil y plegado bajo el peso de su incurable melancolía, se siente desde sus cuarenta, miembro desgastado de la tan batalladora humanidad. Y cuando, además, se queda sin
trabajo, el frio del penoso aislamiento
lo desola, lo desanima verse semi-hambriento.

nes. Su forma narrativa no se detiene
a sintetizar las emociones y los sentimientos. Tampoco moraliza. El es un
pintor. Sin embargo, en repetidas ocasiones se le escapa una indignación o
algún pensamiento ante la mezquindad
de las gentes, ante lo envejecido y lo
retrógrada. Se le siente católico, pero
de modo tradicional; practica la religión como quien guarda un rito por
mera rutina. Se da cuenta de la insuficiencia de la religión reducida a fetiche, mezquinamente, sin ese misticismo de pecador que llena las paredes
de sangre, como lo hacia en sus últimos años un Calderón, sujetas las disciplinas rudas a su cuerpo de asceta.
Dice en alguna parte Delgado: "La
abnegación y la caridad, esas grandes

salidos de las masas populares, que
estoicamente cayeron bajo las balas
del enemigo. No obstante, todo eso
queda fuera del horizonte visual del
autor de "Angelina". Y de al1í que
aislado, alejado de las generaciones
activas de la gran época histórica en
que él vivió; en un México que marchaba en pleno hacia un progreso más
pujante a la caida del siglo XX, Delgado se deja caer en el escepticismo y
la neurastenia de los individualistas.
Sos apagadas lamentaciones no nos
convencen, sino que acusan el gran
error de su vida, pacífica y resignada
frente a la miseria visible de su capa
social, privada de todo valor de batalla.
"Ahora -escribe Delgado- (en ple-

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Página 3

�I

Antología de Dn. Marcelino Menéndez yPelayo
TEMA DE LITERATURA GENERAL Y ESPAÑ'OLA
TEA'l;RO ESPAÑOL
Dividiremos la historia del Teatro
español en varias épocas: 1a. Orígenes
basta la época de Juan de la Encina
y Lucas Fernández; 2a. Traductores e
imitadores; 3a. Epoca de Lope de Rueda: 4a. Epoca de Juan de la Cueva;
5a. Lope de Vega y sus contemporáneos; 6a. Calderón y los suyos basta
mediados del siglo XVIII.

EPOCA la.
El Teatro español, como casi todos
los de la Europa moderna, nació en
los templos. Desde los tiempos más
antiguos, encontramos vestigios de esta costumbre.
El rey godo Sisebuto, según refiere
Mariana en su Historia general de España, depuso a un obispo de Barcelona, porque consentía ciertas representaciones gentílicas en su diócesis. Esto indica que se conservaban todavía
los espectáculos paganos en la España
goda.
Algunos han creido que San Isidoro
de Sevilla, con el objeto de desterrarles, compuso un diálogo titulado Conflictus vitiorum et virtum que se encuentra entre sus obras, pero no parece muy probable esta opinión.
Creyó el bibliotecario Nasarre, escritor muy erudito del pasado siglo, que
de los árabes procedían las representaciones teatrales, y llegó a decir que,
en la Biblioteca del Escorial, existían
manuscritos varios dramas arábigos.
Pero Casiri, al hacer el catálogo de
manuscritos de dicha Biblioteca, impugnó esta opinión, manifestando que
las referidas obras se reducían a diálogos sin acción dramática.
Conde, manifestó igualmente que no
había hallado entre los musulmanes indicio alguno de que fueran conocidas
las representaciones trágicas ni cómicas.
No influyeron, pues, los árabes para
la formación del teatro castellano, uno
de los más nacionales de la Europa
toda.
Las primeras obras representadas en
las catedrales y en los monasterios,
autos y dramas alegóricos, que versaban sobre asuntos religiosos o morales. El único que nos resta de este género es El misterio de los reyes Magos,
existe en la catedral de Toledo, Y publicado modernamente en España y
posteriormente en Leipzig por el profesor sueco Lidffers. Dicha- obra está
incompleta, pues deben fallarle muchos versos que constituirían quizás
la tercera parte del misterio.
Comprende sólo el viaje de los Reyes )fagos a J erusalem y su presentación a Herodes. Está en versos cortos
pareados y en , 1 ersos largos monoritmos como los del Poema del Cid.
La obra toda parece compuesta a
fines del siglo XI o principios del XIJ.
Su lenguaje indica mayor antiguedad
que el del poema citado. No carece de
movimiento dramático )' parece destinada a la repres~ntación.
Con el tiempo fuéronse introduciendo algunos abusos en dichos espectáculos, pues una Ley de Las Partidas,
prohibe a los sacerdotes hacer juegos
de escarnio, y les permite sólo representar misterios como los del Nacimiento, Pasión y ::Muerte de nuestro
Señor Jesucristo]
* A partir de este número, en este año, se
publicarán aquí fragmentos antológicos de
D. Marcellno Menéndez y Pelayo, como homenaje en sn centenario.
* * Este trabajo es uno de los primeros del
gran polígrafo español.

Página 4

+

perfií y entraña de Lope de Vega

**

El segundo documento escrito que
nos dá testimonio de los progresos del
drama español, es La Danza General
de la Muerte, a la cual vienen todos
estados de gentes: obra notabilisima y
sobre cuyo autor no están de acuerdo
los criticos. Creen algunos que dicha
obra pertenece al Rabby Dom Sem Tob
de Carrión, autor de los documentos
y consejos del rey D. Pedro que empiezan asi:

EIL CAUllDAIL
lDIR.AM\A líllCO

Señor rey, noble y muy alto,
Eséuchad este sermón
Que vos dice Dom Sem Tob
Judío de Carrión.
Pero otros, entre ellos D. Tomás Antonio Sánchez, en su colección de Poesías Castellanas anteriores al siglo XV,
y Moratin en sus Orígenes del Teatro
Espmíol sostienen que asi dicha obra
como la Doctrina Cristiana, La Visión
del Ermitaño, el Diálogo entre el alma
y el cuerpo y alguna otra composición,
no pertenecen al m~ncionado Rabbí.
En esta obra va Bamando la muerte,
a su Danza, personas de todos estados
y condiciones, como el Papa, el Cardenal, el Obispo, el deán, el monje, el
aJfaqui, el rabbi, el santero, el rey, el
emperador, etc. Toda la obra parece
compuesta en el siglo XV, por Jo adelantadas que en ellas se ven la versificación y la lengua castellana. ~ta en.
coplas o estancias de arte may.Ót\''co~ ...
mo las que empleó .Juan de Mená ~ "
su Laberinto.
Se sabe ¡:,or datos auténticos que, en
las coronaciones de algunos Reyes de
Aragón y Castilla se representaron dramas alegóricos, y el célebre D. Enrique de Villena compuso uno para ser
ejecutado en la coronación del Rey D.
Fernando de Antcquer{¡. Ninguno de
est.os dramas se ha conservado.
En los cancioneros generales se ven cubrimiento de América, y del estaalgunos diálogos, que presentan acción blecimiento de la Inquisición. Sus
y artificio dramático. Entre ellos hay obras se hallan reunidas en un Canuno bellisimo de Rodrigo de Cota, in- cionero de c1ue existen varias ediciotitulado Diálogo entre el Amor y un nes. Moratinm en sus Orígenes, inserViejo. Se encuentra en el Cancionero ta dos églogas de este poeta.
general, compilado por Hernando del
D. Juan Nicolás Bohl de Faber, en
Castillo, impreso en Valencia por Cris- su Teatro Esparlol anterior a Lope de
tóbal Kofman, año 1511, en folio.
Vega, reproduce seis composiciones
A este Rodrigo ele Cota, llamado el del mism9. Las más notables son la
viejo y el lío, para distinguirle de un Egloga de Fileno y Zambardo. La Farsobrino suyo que Bevaba el mismo, se sa de Plácida y Victoriano y el Aucto
atribuyen las coplas de Mingo Revulgo de Repelón, que es el primer entremés
y el primer acto de La Celestina.
de nuestro teatro.
Esta obra fué recibida con un aplauEn todas estas obritas se descubre
so increíble; repitiéronse las ediciones poco artificio dramático, pero facilien España, en Francia, en Alemania, dad y soltura en la versificación.
en Italia y en los Países Bajos. ConSiguieron sus hue11as, Lucas Fernántinuóse su argumento y aparecieron clez y el portugués Gil Vicente. El primuy pronto la segunda Celestina, la mero escribió seis composiciones draResurrección de Celestina, Ja Tragico- máticas; a unas dió el nombre de Farmedia de Lisandro y Roselia, La Co- sas, a otras el de Eglogas. Gil Vicente
media Se/vaje, La Eufrosina, La Sel- compuso algunas comedias en portuJ
vagia y otras muchas obras inferiorei guCs y otras en castellano, entre ellas,
a su modelo.
la de Amadis de Gau/a, la de Rubena,
Este consta de veintiún actos; el el Auto del Viudo ,, y el de San Martin.
primero, que forma la tercera parte
de al obra, fué compuesto por Cota,
EPOCA 2a.
y los veinte restantes por Fernando de
TRADUCTORES E IMITADORES
Rojas, bachiller en Leyes, natural de
]a Puebla de ~fontalbán, que invirtió BARTOLO;\IE DE TORRES NAHARRO
en ella quince días de vacaciones. La
primera edición se hizo en Medina del
~fuchos eruditos se dedicaron, en e1
Campo. el año 1499. Este obra, aun- siglo XVI (época del Renacimiento dt
que no representable, influyó mucho las letras clásicas), a traducir comeen ]os progresos del arle dramático.
dias y tragedias griegas y romanas.
Pero el origen de la comedia en Es- Ya en el siglo XV, un anónimo habia
paña pertenece, sin duda alguna, a hecho una versión completa de la~
Juan de la Encina, natural de Sala- tragedias de Séneca (la Medea, el fü.
manca, que floreció en tiempo de los pólito, el Edipo, las Troyanas, el HérReyes Católicos. Su primera égloga, cules Furiosa, el Hércules Eeteo, la Ocfué representada el año de 1492, época tavia, el Tiestes, el Agamemnon, ]a Tede la conquista de Granada, del des- baida).

Francisco M. ZERTUCHE.
Hemos palpado ya la vida hondamente amorosa de Lope de
Vega y la sublimación de su acendrado religiosismo. Volvemos
ahora nuestros ojos a su caudalosa creación dramática.
El curioso lector del antiguo teatro español y aun el investigador de la Historia literaria de España que pretendan ahondar
en la obra dramática del Fénix de los Ingenios, se verán avasallados por los dos obstáculos insuperables que rodean la produc•
ción del dramaturgo: la monstruosa vastedad del repertorio y la
multiplicidad de sus temas, géneros literarios y varia metrificación. Y es que, como observa K. Vossler, el poeta madrileño no
conoció el cansancio, ni el fracaso, ni la pasividad; y más adelante se pregunta cuándo descansaba, cuándo encotraba tiempo
para dormir, comer y beber en un sempiterno versificar y escri-

bir.

En el siguiente, el doctor Francisco
&lt;le Villalobos, tradujo el Anfitrión de
Plauto; e] maestro Hernán Pérez de
Oliva, la Hécuba Triste, de Eurípides,
y la Electra de Sófocles; un anónimo
puso en castellano el Milite Glorioso
y los Mecnemos de Plauto; Simón Abril
las Comedias de Terencio (la Audria,
el Eunuco, el Heautontimol'umenos, el
Formión, la Hecyra y los Adelfas) y
además el Piulo de Aristófanes y la
.lfedea de Euripides.
Otros se aventuraron a componer
tragedias sobre asuntos clásicos o bíblicos, como hizo Vasco Diaz Tanco
de Frejenal, y otros trataron asuntos
nacionales con la forma clásica, como
el portugués Ferreira en su Inés de
Castro y Fray Gerónimo Bermúdez en
la Xi-se Lastimosa y en la Xise Laurea·da, tragedias muy apreciables por su
esmerada versificación y por el sentimiento que respiran algunos pasajes.
Pero estos esfuerzos aislados no pudieron destruir el teatro nacional, que
crecia y se desarrollaba vigorosamente, conociéndose ya sus progresos en
]as c·omedias de Bartolomé Torres
Naharro, eclesiástico que vivía en Italia y publicó, según unos en Roma,
según otros en Nápoles, una obra titulada Propaladia, que además de algunas poesias sueltas, contiene las siguientes comedias:
La Serafina
Trofea
Soldadesca
Tinelaria

Jacinta
Calamita
Aquilana
Himenea

En la Serafina, hablan los interlo(Pasa a la Pág. 7)

El cómputo numérico de su ejecutoria escénica será motivo de admiración en todos los tiempos: de sus obras
teatrales en verso nos son conocidas
770 por el nombre y 470 por el texto.
El poeta mismo pretende haber redactado mil quinientas. Su protobiógrafo,
discípulo y amigo innseparable Pérez
de Montalbán habla en la Fama Póstuma de mil ochocientas coniedias y cuatrocientos autos sacramentales. Hemos
de sumar a esto tres novelas y cuatro
novelas cortas en prosa, cinco poemas
épicos y cuatro poemas épicos menores, tres poemas didácticos una opulenta flora lirica de diversos matices,
su rico y revelador epistolario, casi
todo Cl cruzado con su protector el
Duque de Sessa y muchedumbre de
escritos de ocasión.
La tan asombrosa fecundidad obedecía sin duda al inquieto espíritu de
su creador y a la constante solicitud
popular de sentir en la escena el arte
representativo de Lope en un momento histórico en que su pueblo señoreaba por entonces 16s destinos de la
Humanidad.
Se cuenta que durante una estadía
de catorce dias en Toledo, escribió el
genial escritor quince actos, es decir,
cinco comedias en verso; y a los sesenta v nueve años redactó en tres
días 1; obra La noche de San Juan,
realización jovial y galana c¡ue dos
días después se ponía en el tablado
en los bellos jardines del Conde de
11onterrey.
Lope mismo relata en la Eg/oga a
Claudia: Pero si agora el número infinito/ de las Fábulas Cómicas intento,/ dirás que es fingimiento / tan/o
papel escrito,/ tantas imttaciones, tantas ffores,/ vestidas de retóricos colores./ Mil y quinientas fábulas admira,/ que la mayor el número parece;/
verdad que de.';merece/ por parecer
mentira,/ pues más de ciento en horas
veinticuatro.! pasaron de las musas
al teatro./
Y en La moza del cántaro, dice: Mil
y quinientas ha escrito;/ bien es que
perdón merezca/.
Anonadados ante esa majestuosa y
opulenta fronda del insólito poeta español, adentrémonos en el meandro de
su poesía dramática.

drama prelopista.
El primitivo, esencialmente medieval, presenta dos aspectos de clara diferenciación, aunque en lo substancial
sea uno solo el origen de ambos. Estos
dos aspectos son el religioso y el profano; y ambos medran a la sombra
cálida y acogedora de la Liturgia
eclesiástica, que era por entonces esplendorosisima. Empero, no hay que
subestimar e.sta etapa como una sobrevivencia de los últimos alientos del
Teatro latino decadente, que influyó
en la expresión de las farsas satiricas
de ese primer momento histórico.
Las funciones de ]a dramaturgia
contemporánea se agrupaban en los

f

Antes ele la aparición de Lope en la
escena peninsular, debemos tener en
la cuenta tres momentos en la arqueología del Teatro español, que corresponden a las encadenadas etapas de la
producción dramática: El Teatro primitivo, la transición renacentista y el

j;

tradicionales ciclos de la Natividad y
de la Pasión del Señor.
Aun dentro de ese Teatro de oros
y brillos bizantinos, nublados por el
incienso catedralicio, hay que señalar
dos corrientes: los Misterios y las Moralidades. Los primeros eran consti-

tuídos por representaciones realistas,
con pasajes de la vida de El Salvador
o temas hagiográficos, que más tarde
consolidaron los Autos Historiales.
A este género inicial corresponde el
texto más antiguo_del Teatro español:
el Auto de los Reyes Magos, datado en
el siglo XIII. La ingenuidad y la sencillez de la expresión, así como la
simplicidad del desarrollo dramático,
caracterizan a esta venerable reliquia
de la primigenia escena romance.
Las Moralidades son, por el contrario, de un típo absolutamente simbolista. El elenco dramático lo forman
entes abstractos: virtudes, vicios, etc.,
dentro de un cuadro amplio de alegorías, por lo que se les llamó Autos
Alegóricos. Las evidencias de uno y
otro tipos se encuentran en el Códice
llamado de Autos Viejos.
Estos dos linajes dramáticos influyeron en el Teatro español hasta el
estupendo Siglo de Oro, época de Lope. Así, de los Misterios se originan
las Comedias de Santos, y de las Moralidades nacen los celebrado&gt; Autos
Sacramentales.
La segunda manera del Teatro nacional español en el Medievo reviste
nn carácter realista, satírico. Faltos de
documentación coetánea, hasta nuestros días han llegado noticias de los
juegos de escarnio, juegos de escolares,
farsas y monólogos, que por su libertad y desenfado tenian como marco
escénico la plaza pública, y no la iglesia y atrio de la misma, como los anteriores.
La etapa de transición entre esta
época primitiva, y la prelopista, nos
presentan un teatro híbrido de profano y religioso, a cuya iniciación concurre en la Historia literaria Gómez
)1anrique, para seguir en ascenso del
pensar y sentir renacentista con Juan
del Encina, Lucas Fernández, Bartolomé de Torres Naharro y Gil Vicente, que llenan todo el cuadro del siglo XV.
Esta época se matiza de renacentismo, con las normas de Aristóteles y
de Horacio y con el recuerdo presente
de la gran dramaturgia griega y latina.
Es decir, un Teatro académico, cuyo
ideario podría compendiarse en estas
reglas: en la composición y andadura
de Ia pieza dramática no deberían
mezclarse elementos disímbolos, por
ejemplo, lo trágico con lo cómico; el
lenguaje y desarrollo de estas facetas
tenían que ser ne·cesariamente diferentes, y la acción debería ser unitaria,
consumada durante un sólo día y acaecida en un sólo lugar.
El Teatro calificado canónicamente
de pre1opista se inicia con el propio
siglo XVI, oreado de nuevos propósitos
y pleno de vida rea], dejando a un la..
do el rigor clásico y con el consecuen ..
te abandono lento de las unidades de
acción, tiempo y espacio. La escena
se desenvuelve con amplia libertad y
el hombre, que en el periodo anterior

Página 5

•

�era un autómata sometido a 1a rigidez
clásica, tiene ahora condición humanisima idónea a la vida real que vive
la España inicial del siglo décimosexto.
El lenguaje ondula con las modalidades elocuti\'aS del hombre de la calle; se trasplantan a la escena los momentos sociales de la clase humilde y
se empieza a mezclar lo triste con lo
jocoso. Así, el Teatro empieza a presentar la serie de problemas del cotidiano fluir.
Destacan en esta nueva era figuras
representativas: Lope de Rueda autor
de varias comedias de enredo y aventura y de los magníficos Pasos, que
son ya el primer reflejo de las costumbres y el lenguaje del pueblo; Juan
de la Cueva, andaluz como Rueda, que
maneja por igual la forma renacentista y la prelopista del Teatro español.
Admirador y conocedor de Horacio,
escribe obras como La muerte de Virginia y Los siete lllfantes de Lara. A
este ingenio se debe la prefiguración
de Don Juan en su obra El Infamador,
que acarrea el elemento novelesco a
la dramática, y el propio Ingenioso hidalgo Don Miguel de Cervantes Saavedra, autor de Ocho comedias y ocho
entremeses, que n·os asombra con
obras como El cerco de Numancia y

•

El trato de Argel.
LÜs entremeses son piezas menores
del Arte teatral. Su estilo es conciso
y su diálogo vivo y popular.
Al llegar a Lope de Vega, nos encontramos con que no hay un Teatro
auténticamente nacional: todavia la
tradición clásica aprisiona a las formas dramáticas, ligado a la preceptiva de Aristóteles y Horacio con ejemplos de Séneca y de Terencio... Las
tentativas realizadas son frias e insípidas, pero a la par hay ensayos de
prelopistas tendientes a crear el elemento épico patrio, lo novelesco, lo
costumbrista y lo religioso.
Asociados ambos elementos y matizados por la personalidad psíquica de
Lope, el escritor se alza con el cetro
de la monarquía dramática -dicho
con palabras de Cervantes-, pues si
se aparta a las veces de la preceptuación culta, hinche, en cambio, de
lleno, plenamente las ansias del pueblo español, que, a partir de entonces,
ya no querrá otra cosa.
Lope de Vega es el creador del Teatro nacional español. ¿Porqué este
dictado? Porque alejándose de todos
los moldes antiguos de que hemos hablado, que no tenían nada de nacionales, concibe y lleva a su clímax,
sublimándola, una fórmula nueva que
integra las esencias de la vida de su
nación y de su época. Y planteando
el esquema con sencillez, diremos que
su técnica consistió en elegir un problema cualquiera de los que agitaban
la vida de su época -amoroso, de honor, religioso, militar, etc.-, en encarnarlo en unos cuantos personajes
y echarlos a andar sobre las ·tablas,
con vida propia, con auténticas acciones y reacciones, y fue así, en suma,
el espejo de la misma realidad C!l!e
todos alentaban.
Quedaba así, confinado, el Teatro
tradicional, con la imitación de la vida que pedia Aristóteles: vida hieratizada, antinatural, expresada de manera solemne, ritual, ampulosa .•. Por
ello Lope llegó, revolucionó y venció,
añadiendo a este especie de mesianismo dramático una técnica absolutamente renovada.
Dejando de lado las obras épicas, la
producción lírica, las novelas, el epistolario y las obras de encargo, el repertorio dramático de este autor le da
la palma entre todos los escritores de
su siglo.
Intentemos una clasificación por temas: las comedias de asunto histórico, las de asunto fantástico (novelescas, de -c ostumbres, pastoriles y mitológicas) y las de asunto religioso.

Las primeras constituyen un grupo
más numeroso y noble, abravando su
tema en romances, poemas épicos,
obras históricas y singularmente en la
Crónica General de Don Alfonso, aderezadas con elementos propios de la
fantasía lopesca.
En este linaje descollan las siguien~
tes: Las doncellas de Si mancas, que
historia el tributo de ]as cien donce-llas, con una sugerente intriga amorosa de pura ficción; El testimonio
vengado, que proviene de 1a Crónica
General y de la Historia de Mariana,
referente a la tradición del caballo del
Rey Don Sancho y la difamación que
este Rey de Navarra arrojó contra su
propia madre; El mejor alcalde el rey,
procedente también de la Crónica General, en la que figura la propia intervención de Don Alfonso VII El Emperador haciendo justicia contra un
noble malvado y altanero; Los novios
de Hornachuelos, tema recogido de un
cuentecito folklórico, en el que aparece el Rey Don Enrique El Doliente
revestido de gran energía moral; la
melancólica comedia El caballero de
Olmedo, tomada de cierto cantarcillo

histórico (Que de noche le mataron
- al caballero -, la gala de Medina, - la flor de Olmedo); - Fuente
Ovejuna, moderna y atinadamente representada, obra en que el pueblo mismo se hace justicia por su mano por
las tropelias y abusos del Comendador
Fernán Gómez de Guzmán; Los prados
de León, El bastardo Mudarra, El casamiento en la muerte, la célebre obra
La estrella de Sevilla, Contra el valor
no hay desdicha, El catigo sin venganza, El Gran Duque de Moscovia, El
honrado hermano, Roma abrasada, La
mocedad de Roldán, Las pobrezas de
Reina/do, El Marqués de Manlua, y
tantas otras que seria tedioso enumerar en esta disertación.
Las comedias que tuvieron como
substractum temas novelescos italianos
o españoles o que fueron imaginadas
por la fantasía lopesca, son de carácter costumbrista, y predomina en ellas
la intriga y los lances amorosos y suele llamárselas de capa y espada. Algunas han adquirido justa nombradía,
como El perro del hortelano; La moza
del cántaro, ya mencionada en la anterior disertación, en que la protagonista la dama Doña Maria de Mendo-

za, se disfraza de criada y se marida
a un caballero de blasones; El premio
del bien hablar, en la que un galán
justifica en su honor de mujer a una
doncella de quien oye despropósitos,
casándose a la postre con la infamada. en premio de su caballerosidad;
La discreta enamorada, obra en que
coníluyrn en su fábula el amor de un
padre y un hijo hacia una misma dama, procedente del Decameron de
Boccaccio, que dió paño para La escuela de los maridos, de Moliere y pa•
ra la zarzuela espallola Doña Francis•
quita; El ace!'o de Madrid en que aparece Belisa entrevistándose en un paseo de aguistas de fuente ferruginosa
con su amado Lisardo; Amar sin saber a quién, de sugestiva trama, en la,
que compite la generosa abnegación
de dos amantes don Fernando y Doña
Leonarda; La esclava de su .galán, en
que la protagonista Elena, viendo por
causa suya arrojado del hogar paterno a su amante decide hacerse esclava del iracundo padre, para lograr el
perdón del corrido hijo, y otras no
menos notables, tales como La dama
boba, no hace mucho representada en

Madrid; El verdadero amante, que el
autor escribió a los quince años; El
maestro de danzar, Los melindres de
Be/isa, La noche de San Juan y El lobo del Colegio, ya mencionadas palabras atrás; La Pastoral de Jacinto, La
Selva Amor; El Perseo, en torno a las
hazañosas empresas del héroe y la salvación de Andrómeda; La bella A uro•
ra, abrevada de Ovidio Nasón y referente a la fábula de Céfalo y Pocris.
La tercera clasificación, referente a
las comedias de tema religioso, no es
menos interesante que la referente a
los otros linajes dramáticos. Su fuente casi única fue la Literatura antiguotestamentaria y no pocas veces las
tradiciones devotas, sabidas y tenidas
en alta estima por el pueblo que leía
a Lope o concurria a su escena.
A este grupo concurren, entre otras
también notables, La hermosa Ester,
que corrió con el rubro de tragicomedia y se· refiere a la historia de
aquella princesa esposa de Asuero; La
divina Africana, también titulada de
tragicomedia, que tiene como fábula
o trama la conversión del Obispo de
Hipona, tal como el ilustre Padre de
la Iglesia la refiere en su emocionado

libro Confesiones; El capellán de la
Virgen, basada en la existencia del
mitrado de Toledo, San Ildefonso, y
La buena guarda, que refiera la leyenda de la monja fugitiva del monasterio, que leemos en las hermosas Cántigas del sabio Rey Don Alfonso, asunto que posteriormente sería fuente de
inspirá.ción de poetas y novelistas, entre éstos, Zorrilla.
En la Fama Póstuma nos dice el
Doctor Don Juan Pérez de Montalbán
que su maestro y confidente amicísimo Lope escribió más de cuatrocientos autos sacramentales, cantidad sin
duda hiperbólica, pero de cualquier
manera, aunque menor, estimable. Entre aquellos que la posteridad ha tenido en sus manos figuran La siega,
el más cimero de todos, tomado de la
parábola de San Mateo sobre el campo sembrado de buena semilla y de
cizaña; El pastor lobo, que nos encanta por su hondo y penetrante lirismo,
auto que proviene de la paróbola de
la oveja extraviada de acuerdo con las
antiguas letras sagradas de San Lucas,
y El heredero del cielo, que versa sobre la parábola de la vida, según nos
lo deja referido San Mateo. Esta obra
es abundante en bellezas y detalles.
No pocas veces 1a producción dramática de Lope ha corrido confundida con la de sus contemporáneos, de
tal manera que, en puridad, sería dificil separar lo auténticamente Jopesco de la obra asociada... ¡Tan abundosa era la vena de este autor genial
de aquellas edades!
Revolucionó también nuestro autor
los caracteres dramáticos de la escena española. Proscribió aquellos tipos
comunes e invariables del antiguo teatro, como el pastor, el bobo, el rufián,
así como los personajes puramente
episódicos e inalterables acartonados
en el mecanismo de 1a acción escénica. Por ejemplo, y en punto a perfec•
ción de caracteres, superó _la representación del tipo del gracioso, que
logró atisbar en las creaciones de los
antiguos autores como Juan del Encina y Torres Naharro.
En cuanto a la forma métrica de su
producción teatral, fijó el uso del octosílabo en sus diversas manifestaciones, singularmente en las redondillas
y romances, sin dejar de emplear otras
formas, como el soneto. Optó, también,por dividir la composición de la
obra en tres actos o jornadas, manera
que desde entonces prevaleció.
La forma de los parlamentos es viva y animada, y, cuando por la necesidad artística se precisa alargar la
exposición, el poeta inserta muchas
veces lindos trozos líricos, especialmente romancillos y sonetos magistrales.
Fueron los teatros o corrales de Ja
Villa y Corte la sede más idonea y
apropiada para que la bullanguera
gente conociera la ancha producción
del Fénix de los Ingenios y Monstruo
de la Naturaleza, como le llamaron sus
contemporáneos y la posteridad misma.
Toda comedia de Lope era bien llegada a esos recintos donde se congregaba gente de diversos matices sociales, particularmente del llamado pueblo, pues iba a ver, a gustar y a aplaudir los temas sociales, militares, religiosos o legendarios que ya sabía por
otros caminos de su burda e incipiente cultura.
Algunos autores contemporáneos de
Lope y Calderón nos han legado descripciones de los corrales madrileños
donde entre chocarrerías y silbos,
amén del concurso de cosas arrojadizas, tenían lugar las representaciones
de comedias. Uno de ellos es Juan de
Zabaleta, en su El día de fiesta por la
larde, Madrid, 1,659.
Al iniciarse Lope en la vida teatral,
hacia el último tercio del siglo XVI,
(Pasa a la Pág. 8)

AntoÍogogía de ...
(Sigue de la Pág. 4)
cutores castellano, latin, italiano, valenciano y francés, siendo difícil de
comprender cómo los espectadores entendían aquella jerigonza, semejante a
la lengua franca de los arraeces de
Argel.
La mayor parte de estas comedias,
la Trofeci, la Soldadesca, la Tine/aria,
la Jacinta, son series de escenas sueltas más bien que dramas; pero hay algunas como la Aqui/ana, la Calamita
y la Himenea que adoptaría sin reparo
alguno el mismo Lope ele Vega.

J)
1

Tragedia de la muerte de Aya.v de
Telamón sobre las armas de Aquiles.
Trageclia del Principe tirano.
Las comedias son, entre otras:
Comedia de la libertad de Roma por
Mucio Scevola.
Comedia de la libertad de España
por Bernando del Carpio.
Comedia del Príncipe tirano.
Comedia del 1'11tor.
Comedia del De¡¡ollado.
Comedia del Saco de Roma.
Comedia del Cerco de Zamora.
Comedia de la Constancia de Arcelina, etc.

Cristóbal de Virués que publicó las
siguientes tragedias: La infeliz Marce/a, La Cruel Casandra, Atila furioso,
La Gran Cemíramis, E/isa, Dido. etc.,
siendo la última la que merece más
EPOCA 3a.
estimación.
El inmortal Cervantes hizo dar un
LOPE DE RUEDA
gran paso al teatro espalloJ con su tragedia La Nunwncia, que ha pesar de
El escritor dramático más notable los defectos inherentes a su asunto,
después de Torres Naharro, es el se- presenta un argumento nacional e invilJano Lope de Rueda, que como ~fo. teresante, escenas patéticas y sublimes,
Jiére y Shakespeare, representaba sus versificación robusta, alto y levantado
mismas comedias.
espíritu patriótico y es ,en fin, una de
Los escritores de aquella época, An- las mejores cm.nposiciones dramáticas
tonio Pérez, Cervantes, le tributaron ahteriores a Lope de Vega.
encarecidos elogios como autor y coCompuso, además, antes de puJ:&gt;li•
mo representante. Después de su muer- car la primera parte de El Quijote,
te, Juan de Timoneda, librero valen-• otras muchas obras de las que sólo se
ciano, imprimió sus obras, aunque no conservan los títulos como son: Amacompletas.
ran ta o la del Mayo, la Gran TurquesLas que se conocen son, El deleito- ca; la Batalla Xaval; la Unica y bizaso, que contiene varios pasos, como e] rra Arsinda; la Confina, ele.; sólo &lt;ruede las aceitunas; el del Convidado, Pa- dan de esta época, además de· La Nugar y no pagar, el diálogo sobre la In- mancia, los Trastos de Argel.
vención de las Calzas, etc.
Dos· coloquios, el de Timbria y el
EPOCA 5a.
de Camila; cuatro comedias, ]a Eufe•
mia, lo~ Engaliados, la Armelina, fa
"Entonces, dice Cervantes, entró el
Afedora y un coloquio en verso, titu- Monstruo de la Naturaleza, el Fénix de
lado Prendas de Amor; se tiene ade- los Ingenios, el gran J.ope de Vega
más noticia y se conservan fragmen- Carpio, Y alzósc con el cetro de la Motos de otras composiciones suyas.
narquía cómica."
Juan de Timoneda, su amigo y editor,
Era Lope uno de sus genios que Ja
publicó muéhas composiciones dramá- Providencia concede algunas veces a
ticas suyas y ajenas. Entre las prime- las naciones, y que consiguen variar
ras, son notables 1a comedia de los Me- radicalmente el estado social o literaneemos, imitación de Plauto, la come- rio de un pueblo.
dia Cornelia; la Trapacera, la CorbaliLope fué el creador del Teatro Esna, El paso de lo• do., Ciegos, el auto de pañol. Lope reunió todos los elemenLa oveja Perdida y otras. Publicó, ade- tos que a_ntes de él existían y les immás, dos comedias de un tal Alfonso primió el sello de su ingenio, original
de Vega, de quien no tenemos más no- y poderoso.
ticias, tituladas, La Serafina v la DuEstudió los clásicos griegos y Jati•
quesa de la Rosa: todas estas o~bras son nos, no para imitarles servilmente code 1a escuela de Lope de Rueda, aun- mo hicieron los dramáticos de la esque inferiores a las suyas.
cuela pseudo-cJásica francesa, sino paEntre las mejores composiciones de ra aprender en ellos el arte dificilísieste tiempo, debe mencionarse La Co- mo del diálogo y el modo de carac~
media Pródiga de Luis de Miranda.
terizar a sus personajes. Tomó algo
Joaquín Romero de Cepeda escribió del metafísico discreteo de ]os trovala Comedia Selvaje y la Metamorfosea. dores provenzales y castellanos, y de
. Entre los mejores autos, debe citar- los discípulos de la escuela Petrarse el de la Aparición de Nuestro .Señor quista. Aprovechó ]as obras de los esJesucristo a los discípulos que iban al critores que le precedieron en cuanto
castillo de Emaús, atribuido a Pedro tenían de nacional y característico· esde Altamira.
tudió, sobre todo, Ja poesía antÍgua
Pedro Hurtado de Toledo, verdade- P?Pular del pueblo castellano y espero autor del Palmerin de Inglaterra, cialmente de los primitivos romances,
compuso el auto de Las Cortes de la en los que encontró un tesoro inagoMuerte, aunque con mayor complica- table para formar el drama castellano.
ción y artificio dramático.
De la combinación de todos los elementos surgió el drama nacional.
Lope de Vega, cuando publicó La
EPOCA 4a.
Moza de Cántaro, llevaba escritas 1 500
comedias. Su biógrafo ~Iontalbán ~seJUAN DE LA CUEVA
gura que llegaron a 1,800. Fecundidad
asombrosa y que explica los defectos
En esta época, se dió más interés a en que incurrió el autor de obras tan
los dramas, mayor pompa y armonía admirables como La Estrella de Sevia la versificación; y las obras de los lla, y El Mejor Alcalde del Rey.
autores que florecieron en los últimos
Por falta de tiempo no puedo hablar
años del siglo XVI, pueden considerar- ~ás de L?pc de Vega y sus contempose como un informe bosquejo del dra- rane?s, m enumerar los discípulos que
ma de Lope de Vega. Estos autores contrnuaron y mejoraron la obra de
son: Juan de la Cueva Garoza, que s1~ maestro, el filosófico y castizo Alar.
compuso varias obras dramáticas: a con, Fr. Gabriel Téllez (el maestro Tirunas dió el titulo de tragedias, a otras so de llolina), D. Francisco de Rojas,
el de comedias. Las primeras son:
D.. A~1stín :\loreto, etc., hasta lle_gar aJ
prrnc1pe de la escena española. D. PeTragedia de la muerte de Virginia dro Calderón de la Barca, que elevó
Y .4ppio Claudia.
a la perfección el drama nacional.

IL I IBlflOS
GRAX ESTORBO LA ESPERANZA, por
Emmanuel CarbaIJo. Los Presentes,
)íéxico, 1954.
CarbalJo no intenta despertar la curiosidad primitiva de los lectores, ni
presta atención a la cadena de sucesos que se dan dentro del rigor del
tiempo, a Ja historia, en la que la mayoría de los cuentistas populares se
apoyan para lanzarse a la aventura literaria Carballo, en cambio, se desvela en la trama, porque demanda del
público, inteligencia y sensibilidad; no
escribe por pasatiempo, ni para divertir o para ayudar el sueño y la digestión de las gentes, sino que lo impulsa
una razón vital: su existencia que necesita justificarse ante sus propios
ojos. No desentonaría con estas prosas un epígrafe existencialista: "Toda
vida que no sienta preocupación, problema, justificación, y que no quiera
encontrarse frente a frente consigo
misma, no es ·auténtica, sino subterfugio, sustitutivo de la verdadera vida."
No me detendré a considerar las ·caractc:rísticas comunes de toda prosa
poemática: frecuentes tropos, uso de
términos comparativos, tendencia a la
definición poética, que ya apuntó un
critico creyendo descubrir l.m nuevo
mudo; pero que escapó a su miopía
policíaca Ja calidad literaria -rara en
nuestro medio- de este texto, que
ofrece un máximo de rendimiento conforme a la edad y las aptitudes de su
joven autor, de quien ya se puede afirmar algo positivo: que ha alcanzado
un- tono de voz único para sus cuentos, y un perfecto ac~bado para cada
uno de eJlos.

EMMANUijL CAR~ALLO

•

Para entender el mundo de Carballo,
que muestra las cosas más íntimas sin
ser por esto impúdico, que habla del
sexo en un tono que no es el de confesionario, es indispensable comprender los elementos que lo integran. En
otras palabras, saber escuchar su tono
de voz integral, trágico, enamorado,
pesimista, exento de ironía. El lema
"Gran estorbo la esperanza", estoico; no rechaza la existencia en su raiz,
sino en sus manifestanciones superfluas, es la virtud de poseer la vida
desnuda, sin señuelos, co.n la pureza
de una pasión que no se desvía en
idealismos: "así es la vida, dura y
corta"; pero esta objetividad no es la
común y corriente, sino la que nace
del monólogo interior, siempre subje.,.
tivo: "las cosas no existen, cuando

existen son fCas, desabridas: uno es el
que les da color, forma; uno es el que
les da vida", o corno afirma Ortega y
Gasset, Ja subjetividad, la peculiaridad
de cada ser, lejos de estorbarle para
captar la verdad, es precisamente el
órgano mediante el cual puede ver la
porción de realidad que le corresponde", y la esperanza estorba, porque es
el Jugar común en el que se ilusiona
la burguesia, es el mínimo común denominador de los espíritus pobres, que
nace del monólogo interior.
El munflo de Carballo está en un
perpetuo conflicto contra los modelos
preestablecidos, sus personajes entablan una dramática lucha contra el
ambiente que los rodea; pero éste acaba por aplastarlos. Carballo se declara en favor de la existencia espontánea, de la naturaleza que con la intuición encuentra, sin equivocarse, los
caminos de la vida, por lo que reprueba todo molde, como una reformación
de la existencia. Este conflicto tiene
su punto de partida ·en la relación de
padres e hijos, el hijo nace dotado de
]as facultades necesarias para sobrevivir y ser feliz; pero los padres imponiéndole normas extrañas a su naturaleza le hacen perder la confianza
en sí mismo: "Madre. me haces daño
porque me recuerdas la infancia, porque tú misma eres un recuerdo, un
presente ingrato. Huyo de ti, porque
tú me enseñaste a huir, a huír de las
tentacioi:s, a huir de mi mismo", y
luego la gente continúa la labor destructora: "Las orejas de nosotros son
como las ruletas. Las palabras de la
gente llegan, apuestas entre si sobre
cuál hará mayor daño; entonces giran,
se van calmando, hasta que por fin
se apaciguan. Una es la que· gana, la
que nos destruye, la que nos hace pedazos de hombre, hilachas". Carballo,
en todo momento, está en favor del
hombre y en contra de la sociedad
por lo que rehuye la ironía, la ris~
como castigo social, ya que la rigidez
de espíritu que sufre el hombre se la
impuso la sociedad. Si Carballo creyera en la salvación del hombre -pero no cree en la eternidad de la materia de los fisiócl'atas, ni en la del
alma de los cristianos- pensaría que
ésta sólo se puede encontrar en uno
mismo,
y que no puede venir de fuera
.
.
'
srno que hene que encontrarse con el
propio esfuerzo.
En particular, recalca su rebelión
en los temas de sexo y amor, en contra de los prejuicios y los convenc1onalismos, como D. H. Laurence ataca
a 1a hipocresia, burguesa: "Gente sin
sexo., gente que abunda en todas partes, que no tuvo principio, que no tendrá fin. Gente podrida, de tripas rancias, de miembros plegados por la impotencia". Y reclama para su hija un
mundo mejor y más puro: "Un mundo
de carne, de pequeñas hojitas de rocío
Un mundo que tenga un sabor nuevo:
Un mundo habitable, renaciente como
aquél, de amplio cuadrante en el que
se agrupen, como cuako racimos los
cuarenta días. Un mundo en el 'cual
nuestra niña sostenga como la paloma
la tierna rama del primer olivo"; así,
en esta forma patética declara CarbaIlo su amor por el mundo, como una
Yez lo hizo Katherine Marsfield: "Es
infernal amar la vida como yo la amo.
~fe parece que la amo cada vez más
en vez de amarla menos ... Espero po~
der resistir lo bastante para hacer una.
obra de importancia. Estoy hasta de
estas gentes que mueren cuando prometían tanto .... "

c. v.

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�inagotable extrayendo de la cantera
de la Religión, el Imperio y la Historia, para aquellas gentes ávidas de su
estética, consagrándole una corona,
un culto, una larga ovación que nin(Sigue de la Pág. 6)
gún otro dramaturgo logró alcanzar,
babia en la Villa del Oso y del )la- aun con una obra más depurada y sedroño tres tipos de teatros: el ecle- lecta que la del poeta de la Calle de
siástico, el de la Corte Y el público Francos.
Y así escribió durante varias décade la Ciudad. En los dos primeros,
lógicamente subsidiados por la Igle- das comedia tras comedia, por el exisia y las Corporaciones y por el guo estipendio de cinco u ochocientos
Estado, respectivamente, había una reales.
La gloria cegadora e inabarcable de
gran variedad y esplendor escénico,
en tanto que en el teatro popular se, Lope vulneró bien pronto a los homadvertía un régimen de sobriedad, bres de letras de su tiempo, y así quepues la empresa vivia del producto de do dividido el campo en detractores
y en partidarios del genial dramalos los ingresos· populares,
turgo.
En 1579 tenemos ya el Corral de la
No podían ·tolerar sus enemigos el
Cruz y en 1582 el Corral del Príncipe.
Era el teatro en el Madrid de estas triunfo de las nuevas reformas en el
épocas una estancia de patio común, arte escénico, y los aplausos que Macuyos muros traseros eran casas de drid tributaba a su poeta en cada nuevecindad. Los balcones y ventanas ha-

El Caudal ....

Xingún ejemplar de este escritor ha
llegado a la posteridad, pero se conoce, grosso modo, el contenido de los
\'irulentos ataques que enderezó contra El Fénix.
Decía el malqueriente que Lope había escrito muchas comedias llenas de
gazapos, con mezquina ganancia; que
había atacado a Don Luis de Góngora
y Argote, mordiCndolc como a un perro; que era un ignorante en la lengua del Lacio; que los poemas épicos
de Lope eran indeseables especialmente La Jerusalén conquistada, en la que
no había unidad histórica, y algunas
otras imputaciones más. La contraofensiva no se hizo esperar, pulverizando a los agresores, sobre todo a Torres Rámila, por la deleznable y calumniosa argumentación gratuita.
Los defensores más conocidos fueron Francisco López de Aguilar y Alfonso Sánchcz, también profesor de la

cierto, como dejo escrito Aristóteles,
que el arte imita a la Naturaleza, el
mayor artífice será el que más se acerque a la Naturaleza misma ... Tenemos
arte, tenemos preceptos que nos obligan, Y el precepto principal es imitar
a la Naturaleza, porque las obras de
los poetas expresan la naturaleza, las
costumbres y el ingenio del siglo en
que escribieron." Después, dirigiéndose a Lope, le dice asi: "¿Qué te importa la comedia antigua, puesto que
tú solo has dado a nuestro siglo mejores comedias que todas las de Menandro y Aristófanes ?" En seguida,
refiriéndose a la multitud que siempre
proclamó a Lope como excelente, expresa: "Nadie discrepa; todos a una
voz dicen que lo que hace Lope es lo
mejor, y que debe ser tenido por ley
y norma de todo poema... Lo que él
ejecuta lo piden hoy la naturaleza, las
costumbres, los ingenios¡ luego él escribe conforme al arte, porque sigue
a la naturaleza."
Entre Lope y Góngora se libró una
guerra literaria, como entre Garcilaso
y Boscán y Cristóbal de Castillejo,
una centuria atrás.
Era enemigo Lope de la magia gongorina de la palabra, aun reconociendo un admirable talento en el cordobés; pero era más enemigo de los pro•
sélitos de Don Luis.
Góngora arremetió con mordacidad
•Y violencia a nuestro poeta, no sola•
mente en contra de su ejecutoria literaria, sino en lo tocante a la vida sa•
cerdotal y a los amoríos del madrileño. Pueden traerse a colación el so..
neto gongorino "Aquí del Conde Claros, dijo, y luego ... y aquel cuarteto
que se refiere al escudo de armas que
Lope mandó imprimir en la primera
edición de La Arcadia: Por tu vida,
Lopillo, que me borres las diecinueve
tor_res de tu escudo, porque aunque
tienes mucho vfento, dudo que tengas viento para tantas torres.
El autor de las Soledades, que era
sacerdote también, no se curó de dedicarle a Lope estos versos, en los que
alude a Doña Marta de Nevares: Dicho
me han por una carta que es tu cómica persona sobre los manteles mona
y entre las sábanas Marta ...
Citaremos aquí la Respuesta de Lope a un papel que escribió un señor
de esos reinos en razón de la poesia
nueva, que dice asi: Mas hay algunos
que a las cosas del fngenio responden
con sátiras a la honra, valiéndose de
la ira donde les falta la ciencia, y
quieren más mostrarse ignorantes y
desvergonzados negando lo que escriben, que doctos y nobles en lo que
defienden.
Lope, enemigo de las formas culteranas, pero admirador de Góngora, satirizó algunas ".eces esa escuela; por
ejemplo, en aquel soneto Boscdn, tarde llegamos. ¿Hay posada?

cimplutense. Entrambos arremetieron
contra el detractor escribiendo su Expostlllatio Spongiae.
Alfonso Sánchez se singulariza por
la contundencia de sus razones y el
sentido dialéctico, demostrando la superioridad de Lope sobre todos. El
excelente varón Don Marcelino Menéndez y Pelayo, de quien el presente año
conmemoramos su primer centenario
natal, resumió en seis proposiciones
los argumentos del educador de Alcalá: la: Las artes tienen su fundamento
en la Naturaleza; 2a: Es docto al varón docto y prudente alterar muchas
cosas en las artes ya formadas; 3a :
La Xaturaleza no debe observar la ley,
sino darla; 4a: Es cosa bien hecha en
Lope el crear arte nuevo; 5a: En sus
escritos todas las cosas están ajustadas al arte, y el mismo es el arte vivo;
y 6a: Lope ha superado a todos los
antiguos poetas.
Se puede examinar ahora el desarrollo de esas proposiciones: "La Naturaleza da leyes, no las recibe ... Si es

A la muerte de ese Don Luis de Góngora, su más alto detractor, Lope escribió el bello soneto de corte culterano también, con el que clausuramos
esta segunda disertación sobre el Fénix, en grata y rendida memoria del
padre del Culteranismo:

cián oficios de palcos para espectadores de calidad.
En un principio, por la rusticidad
del recinto, había solamente función
cuando el tiempo era favorable; más

adelante, cuando la escena fue guarnecida bajo techado, los espectáculos

eran casi cotidianos.
En el patio se situaba el grueso de

la audiencia, que consistia únicamente de hombres, pues a las mujeres se
les destínaba lo que se llamaba la cazuela, jaula de mujeres o 'corredor de
mujeres.

Rodeando al patio babia una gradería semicircular, en forma de anfiteatro, que rodeaba los muros; y encima de las ventanas que llamaban
aposentos, las troneras o desvanes.
Las representaciones se iniciaban
después de la comida y conc1uían antes del orto, es decir, algo más que dos
horas de teatro y forcejeo.
En punto a la urbanidad y compostura de los asistentes había mucho que
desear, pues el patio, destinado únicamente para los varones, era el lugar
típico del escándalo en mayor escala,
pues la cazuela o jaula de mujeres, si
había garloteo y chillería, era más soportable para público y comediantes
que el lugar de los hombres. Se acomodaban en éste los llamados mosqueteros, infantería o gente del bronce, que no respetaban nada, manifestando su desaprobación con un estruendo de reclusos en rebeldía, vaciando el diccionario del denuesto y
arrojando con la mayor desenvoltura
y aun con desgarro frutas en pu!:•facción, haciendo alharaca con carracas, cascabeles y pitos .... ¡Dios nos libre de la fuga mosqueteril/, escribió
el maledicente Suárez de Figueroa en
su Pasajero; y nuestro -ilustre jorobadilo Don Juan Ruiz de AJarcón y Mendoza, que siempre temió al público,
escribió en el primer tomo de sus Comedias, publicadas en 1628: Contigo,
hablo, bestia fiera, que con la nobleza
no es menester, que ella me dicta mds,
que yo sabría: Alld van esas Comedias,
trdtalas como sueles, no Como es gusto, sino como es gusto, que ellas te miran con desprecio, y sin temor, como
las que pasaron ya el peligro de tus
silvos, y ahora pueden solo pasar el
de tus rincones. Si te desagradaPen,
no holgaré de saber que son buenas:
y sino, me venyará de saber que no lo
son, el dinero que te han de costar.
Los temas lopeanos convenían a maravilla con el gusto, la aprobación y
el regocijo de su público, español y
religioso, que, no obstante su ineducación, era sensible a las cuestiones del
honor, la gloria nacional, las conveniencias, las costumbres, la devoción
a sus santos patronos, el amor, la galantería, la Monarquía universal v la
América Española. Todo eso fo;tificado por la fe.
Lope era el ídolo ... Lo fue por medio siglo. Su público
pedía más y
más; y él hacia fluir su imaginación

Je

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va creac1on lopéveguesca eran vena1:Hos emponzoñados para sus acres enemigos.
No se hizo esperar el agitado revuelo contra nuestro autor. Venía no
solamente de la serena protesta de los
humanistas inflexibles. Sino del imperio de la envidia que nunca pue1.k
faltar en torno a los grandes hombres
y a los hombres de corazón límpido
y sencíllo.
Los adversarios más acerados e incisivos eran Cristóbal de ~fosa, con
sus Rimas; Andrés Rey de Artieda, con
sus Discursos y Epigramas; Esteban
:\lanuel de Villegas, con sus Eróticas
y venenoso y mordiente Cristóbal Suárez de Figueroa, en su celebrado libro
El Pasajero.
Pero acaso el más enconado de todos era el catedrático de la Universidad alcalaína Pedro de Torres Rámila, cuya obra titulada Spongia, nadie quiso editársela en la Península,
recurriendo a las prensas parisienses,
en donde vió la luz en 1617.

Despierta, oh Betis, la dormida plata
y coronado de ciprés, inunda
la docta patria, en Sénecas fecunda,
todo el cristal en lágrimas desata;
repite soledades y dilata
por campos de dolor vena profunda,
única luz, que no dejó segunda;
el polifemo ingenio, Atropas mata.
Góngora ya la parte restituye
mortal al tiempo, ya la culta lira
en cláusula final la voz incluye.
Ya muere vive; que esta sacra pira
tan inmortal honor le constituye,
que nace fénix donde cisne espira.

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                <text>Armas y Letras, Boletín mensual de la Universidad de Nuevo León, 1956, Año 13, No 3, Marzo </text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Departamento de Acción Social Universitaria</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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